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                  <text>volumen VI 1

-

numero · 1

-

Junio 1985

Facultad de Economía
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

��•

FACULTAD DE ECONOMIA
Fundada en 1957
* La revista ENSAYOS publica manuscritos

de todos los campos de la economía, la
estadística. las cjencias sociales y la educación. Se edita dos veces al a
ño en los meses de Junio y Diciembre,salvo cambios de última hora que ·deter
minen lo contrario.
-

Junio de 1985

* La suscripción a la revista tiene un -

costo de $4,000.00 pesos para todo el
territorio nacional; y de 25.00 dólares
para el extranjero. Las solicitudes de
ben dirigirse a la propia Facultad, me
diante cheque y orden de pago.
Dirección: Facultad de Economía, .Univer
sidad Autónoma de Nuevo León. Loma Re.:donda # 1515 Pte. Col . Loma Larga. Mon
terrey, N.L. México. Apartado Postal~
288.

* Toda comunicación relativa a manuscri-

tos y correspondencia editorial, deberán ser dirigidos a: Lic. Edgar López.
Editor, Departamento de Publicaciones,
Facultad de Economía, UANL.

DIRECTORIO
Consejeros:
Consuelo Meyer L.
Ernesto Quintanilla Rodríguez
Is rae 1 Gut i érrez
Sergio Martínez Guerrero

o

* Las opiniones, juicios o i-deas que pue
dan contener los artículos impresos en
esta revista no reflejan de ninguna ~
forma el criterio de la Facultad de E
conomía de la UANL, siendo de exclusi~
va responsabilidad de su autor. Sin em
bargo, esta Institución se reserva to~
üos los derechos y la revista no puede
ser reproducida sin permiso por escrito del Editor. Se autoriza la repro-ducción parcial para efectos de análisis o comentarios en otras publicaciones.
* Edición realizada por el Departamento
de Publicaciones de la Facultad de Eco
nomía, de la Universidad Autónoma dP ~
Nuevo León .

Di rector:
Manuel Silos Martfnez

Editor:
Edgar L6pez Garza•

�INDICE
Pág.

LOS EFECTOS DE LA EDUCACION Y LA URBANIZACION
SOBRE LA DEMANDA DE HIJOS ENTRE MUJERES -CASADAS DE 35-44 AÑOS EN MEXICO Y SIRIA.

1

FlUx Aco-6ta. V.lo.z
W. Wh,U.ney Hic.M

Ib!talwn Bendaltdai
EVALUACION DE LA MORTALIDAD I~FANTIL EN EL ES
TADO DE NUEVO LEON.
Ra.ymundo C. Rodlúgu.ez GuajaJtdo

58

UN MODELO PARA ESTUDIAR LA ESTRUCTURA OCUPACIO
NAL EN MONTERREY METROPOLITANO.
Vuna. MaJit(,nez J M-6 o

87

�tos

EFECTOS DE LA EDUCACION y LA URBANIZACION SOBRE LA DEMANDA DE
HIJOS ENTRE MUJERES CASADAS DE 35-44 AROS EN MEXICO Y SIRIA

*Ftlü. ACíJ~ta. !U.a.z
W. WhU.ne.y H.lclu
Zbltaki.m Bendaltda6
I. INTRODUCCION

El proceso que ha llevado a las sociedades del tradicionalismo a la modernización ha sido generilmente acompanado de una ráp.!.
da disminución de la fecundidad y la adopción cada vez mayor de 1
uso de anticonceptivos. La evidencia empfrica sugiere que es tos
dos fenómenos ya han tomado lugar (en diferentes grados)en un butn
número de pafses alrededor del mundo (Easterlin y Crinmins, 1985;
Chen, Bendardaf, Hicks y Johnson, 1984; Chen, Hicks, Johnson y R~
drfguez, 1985; Potter, 1986).
Disminuciones en la demanda de hijos de la familia (hogar) ºE.
servadas a medida que el proceso de modernización ocurre, han sido tambiln reconocidas como uno de los elementos básicos que deter
minan esta disminución de la fecundidad y la adopción consciente
del control de la fecundidad por parte de las parejas en estos pa!
ses (Lee y Bulatao, 1983).
En este trabajo se estudian los efectos de dos de los aspectos
más identificables de la modernización (educación y urbanización)
sobre la demanda de hijos en dos pafses en desarrollo: México y S.!.
ria.
A diferencia de la mayorfa de los _estudios empfricos anteriores sobre la demanda de hijos, en los cuales se ha utilizado tr_!
dicionalmente el número de hijos nacidos vivos como la variable d!
*Rupe.ctlvamen.te., Znvu.tlga.dolL del Cen.tJw de Invu.tlgaclonu ECíJn6miCJU ck .t..a. UANL, P1L06Uo1L del Vepa.!ttamento de ECíJnomlo. ck la.
UttiveJr.6.lda.d ck MU~oWLl-Columb.(.Q., y Ca.ndleúLto a: docto,t en tCíJnom.la en la Un.lveJr.6-lda.d ck MU~oWLl-Columb.(.Q.,

�- 2-

- 3 -

pendiente, la medida de demanda que se adopta en este trabajo c.Q_
rresponde a lo que las entrevistadas en la Encuesta Mundial de F~
cundidad (World Fertility Survey) reportan como el "tamaño dese!_ ·
qo de familia". Esta medida de demanda y el concepto te6ricoque
representa forman parte de un marco teórico muy completo
(Easterlin y Crimmins, 1985) desarrollado para el estudio de los
detenninantes de la fecundidad y del control de la fecundidad ..
Mientras que la mayoría de los modelos teóricos y empíricos que
se basan en el enfoque aue se conoce com, "nueva economía del h.Q_
gar", o "economía de las unidades familiares", tratan a los gustos o preferencias cómo constantes o como un elemento res i dua 1
en el análisis económico de la fecundidad, ·el enfoque de
Easterlin y Crimmins incluye un tratamiento sistemático de la i.!!_
fluencia de cambios en las preferencias sobre 1 a demanda de hi
jos.
e

Siguiendo esta última línea de i.nvestigación. en este .trabajo se usan dps modelos empíricos que se basan en el enfoque de la
economía de las unidades familiares (Willis, 1973), en combin!_
ción con el marco teórico desarrollado por Easterlin y Crimmins,
para analizar los efectos de la educación y la·urbanizac iónsobre
la demanda de hijós. Los resultados muestran que, en el marco
teórico resultante de esta combinación, los modelos empíricos d~
sarrollados por Willis son de utilidad para estudiar los determ_i
nantes del tamaño deseado de familil en países en desarrollo, c.Q_
mo México y1_Si~ia.

vel educativo de la esposa, y la urbanización -sobre el tamaño de
seado de familia. En la Sección III se presentan los modelos de
Wfllis, los cuales se utilizan en este trabajo para analizar empfrfcamente los efectos de las variables anteriores sobre la de
manda de hijos en México y Siria. Los datos y las variables que
se usan en las regresiones se describen también en esta Secci6n.
Los resultados empfricos se reportan en la Sección IV. La s~cci6n V presenta las conclusiones.

11. EL MARCO TE0RIC0

Esta Sección comienza con un repaso breve de la evolución de
la teorfa sobre la relación entre modernizaci6n y fecundidad. E!.
re repaso trata de ser una introducci6n te6rica al tema de la de
manda de hijos. Se considera tambifn necesario para entender el
papel que juega la demanda de hijos en la explicación de la dismfnuci6n de la fecundidad y la adopción cada vez llás extendfda
del uso de anticonceptivos que se observan ya en un número impo.r_
tante de pahes alrededor del mundo. En la segunda parte de la
Sección se deriva la función impHcita de la demanda de hijos
del hoga_r de acuerdo al enfoque de la economfa de las unidades
familiares. El impacto teórico de la educación y la urbaniza
ción se explora también en esta parte, con énfasis en pafses
desarro 11 o.

e;

,

Este trabajo está organizado de 11 siguiente manera. En la
Sección II se introduce el tema de la demanda de hijos de acuerdo con ·el marco teórico de Easterlin y Crimmins; se deriva la fu.!!_
ción implícita de la demanda de hijos de la familia utilizando
el enfoque de la economía de las unidades familiares; y se diSC.!!_
ten los efectos posibles del nivel educativo del esposo, el ni-

l. La Demanda de Hijos y la Transición
de la -·Fecundi.dad
Algunos economistas norteamericanos han estado realizando in
vest.igación demográfica y, más ~specificamente, investigaci6~
acerca_de los determinantes de la fecundidad al nivel del hogar,

�- 4-

desde finales de los cincuenta y principios de los sesenta. Ha!_
ta entonces, la Teoría de la Transición Demográfica,1Ídesarroll!.
da principalmente por sociólogos-demógrafos, habfa sido utilizada como una generalizaci6n histórica· común que, aunque en térmi
nos agregados, describía con bastante éxito la experiencia, ·con
respecto al crecimiento de la poblaci6n, de varios países desarrollados y en desarrollo.
Sin embargo, un aspecto de la Teoría no era completamente S!,
tisfactorio para algunos economistas. La Teoría sufría dela fal
11
ta de 11 . . . al menos una estructura explicatoria semiformal
(Leibenstein, 1974, p. 460) de la disminución de la fecundidad
que la Teoría predecía en la tercera etapa de la transici6n. La
naturaleza agregada de la explicación de la transici6n no era CO!!!.
pletamente satisfactoria. Esto animó a algunos economistas a i~
tentar propocionar una explicación más adecuada de las causas de
los patrones en la mortalidad y la fecundidad, responsables de
la transición demográfica. Fueron también estos economistas los
que tuvieron la virtud de darse cuenta de que para encontrar esta
explicación se necesitaba más investigación acerca de como cambia
el comportamiento de la familia en relación a cambios enla fecu~
.
. ,. 2/
didad a medida que el proceso de modern1zac10~ ocurre.
La Figura 1 ilustra la evolución de la teoría acerca dela r~
laci6n entre modernización y fecundidad. Algunos estudios a nivel micro {panel A) han utilizado tradicionalmente al número de
hijos nacidos vivos como la variable dependiente y, más específ!.
camente, como una función de varias variables socioeconómicas y
culturales. La relación entre el nivel educativo de la mujer y
la fecundidad constituye un ejemplo útil para ilustrar este tipo
de enfoque y 1os problemas que i nvo 1ucra. Un prob1ema es que, a1
estimar el efecto directo del nivel educativo de la mujer sobre
la fecundidad, no es posible descomponer los mecanismos específi
cosa través de los cuales un cambio en el nivel educativo de la

- 5-

mujer afecta a la fecundidad . Por un lado, un incremento en el
nivel educativo de la mujer podrfa afectar a la fecundidad a tra
vés de los mecanismos siguientes: (a} un incremento en la edad de
la mujer al matrimonio; (b) un cambio en la importancia relativa
de las preferencias del esposo y de la esposa con respecto al nú
mero deseado de hijos, haciendo más importante la opinión del;
esposa; (c} un cambio en las preferencias de los padres a favor
de hijos de una mayor "calidad"; (d) un incremento en el costo
de oportunidad del tiempo de la esposa, dedicado a la crianza de
los hijos; (e) un incremento en el cQnocimiento de anticoncepti•
vos Y en la aceptación y efectividad de su uso; y (f) unincremen
to en la capacidad y habilidad de los padres para "formar,
pronto,_expectativas mas racionales acerca de su tamaHo "6pti1110"
de familia. Pero, por otro lado, un incremento en el nivel educativo de la mujer podría también teqer un efecto positivo sobre
la fecundidad a través de: (a) una disminución en el período de
lactancia; (b) un incremento en la productividad de la esposa en
la crianza de los hijos y, por lo tanto, una disminuci6n en la
mortalidad infantil; y (c) un incremento en la fertilidad de 11
mujer debido a mejoramientos en la salud y la alimentaci6n asociados con niveles de educación más altos. Un segundo proble
ma surge si no se controla el efecto de variables tales como 1~
gar de residencia (urbanización) y edad de la mujer al matrim~
nio. Si estas dos variables se excluyen del lado derecho de
ecuación, es muy probable que se sobreestime el efecto de un cam
bio en el nivel educativo de la mujer sobre la fecundidad. Final
mente, debe ser obvio que la magnitud de los coeficientes estifT!
dos depende en gran medida de la inclusión o exclusión de los 111
canismos a través de los cuales el nivel educativo de la muje;
afecta a la fecundidad . Los problemas anteriores han sido muy
bien discutidos y documentados por Cochrane (1979, 1983), con én
fasis en economías en desarrollo en su trabajo de 1983.

m6;

1;

�- 6-

- 7-

Figura 1
Enfoques Utilizados para Anal izar el ~mpacto de _la ~derniz!
ción sobre la Fecundidad. Los detenn,nantes básicos incluyen
variables usadas para medir el nivel de rooderniz~ci6n (educ!_
ci6n, urbanización, etc.), factores culturales (etnicos, religión, etc.), y otros detenninantes tales coroo factores 9!
néticos.

A. El Enfoque del Efecto Directo de los Detenninantes Básicos s~
bre la Fecundidad

Detenninantes Básicos--------..Hijos Nacidos Vivos
B. El Enfoque de los Detenninantes Intennedios
Detenninantes
Detenninantes
Hijos Nacidos
B6sicos
----~Intennedios ----.Vivos

\!_______7

Oetenninantes
Bh i cos
a----4'0emanda,
Cd

ferta,
Cn

Detenninantes
Intennedios

1

1

1

:
I

1

•otros
{
Detenninantes
.___ _ _ _ _ _--4' tlntennedios
L - . -.. - - ____ J

Fuente: Easterlin

y

Crirrrnins, 1985, p. 13.

I. Factores que miden exposición al riesgo de concebir.
l. Porcentaje de mujeres casadas.

Factores utilizados para el control deliberado de la fe
cundidad marital.
2. Uso de anticonceptivos.
3. Aborto inducido.

III. Factores que afectan a la fecundidad marital natural.

,variables que f
Hijos
• 1mi den e1 Contra 1 ......,.Nacidos
: De 1i berado de I
Vi vos
1a
Fecundidad
:
1
1
1

11

11.

C. El Enfoque de Easterlin y Crinmins
Costos de
Regulaci6n,
RC

En el panel B se muestra el enfoque de los "detenninantes in_
tennedios", desarrollado principalmente por Davis y Blake (1956)
y Bongaarts (1978, 1983). Este desarrollo de la teoría i nsert6
un grupo de factores "intermedios I/entre las variables utiliza
das para medir el nivel de modernización (detenninantes básicos)
y la medida de fecundidad (número de hijos nacidos vi vos). De
acuerdo con este enfoque, los detenninantes básicos afectan a la
fecundidad solamente de manera indirecta y a través de los dete!
minantes intermedios. La lista original de once variables inte!
medias (Davis y Blake, 1956, p. 212) fue reducida a ocho facto
res intermedios que se agrupan en tres categorías de 1a manera
siguiente:

,

4. Amenorrea durante el período de lactancia.
5. Frecuencia del coito.
6 • Es te ri 1i dad .
7. Mortalidad intrauterina espontánea.
8. Duraci6n del período fértil (Bongaarts, 1978, p•.106).Y

El enfoque de los determinantes intermedios fue extremadamen
te útil para identificar los factores específicos, biológicos y
de comportamiento, a través de los cu~les los detenninantes bás!
cos afectan a la fecundidad. Además, la distinción entre los fac
tares que afectan a la fecundidad marital natural y los factores
que afectan al control deliberado de la fecundidad marital fue de
gran importancia para clarificar el lado de la oferta en el aná-

�- 8-

lisis de los determinantes de la fecundidad.
Quizá el más importante desarrollo teórico de la década (panel C) se le debe a Easterlin y Crimmins (1985). Basados en i!!_
·vestigaci6n previa llevada a cabo por Tabarrah (1971), Watcher
(1972), Easterlin (1969, 1975, 1978a, 1978b),y East.erlin, Pollack
y Watcher (1980), Easterlin y Crimmins integraron en un marco te~
rico individual y más completo el concepto de "fecundidad natura111.Vde un dem6grafo francés (Henri, 1953, 1961); la i nterpr!
taci6n sociológica tradicional de la Teoría de la !ransición d!
mográfica (Notestein, 1945, 1953; Coa le y Hoover, 1958; Coa 1e,
1973); la contribución del enfoque de los determinantes intennedios (Davis y Blake, 1956; Bongaarts, 1978; Bongaarts y Menken,
1983) en el lado de la producción de la fecundidad; y las contri_
buciones del análisis microeconómico tradicional (Leibenstein,
1957; Becker 1960; Easterlin, 1969) y del enfoque de 1 a "nueva
economía del hogar" o "economía de las unidades fami"liares"
(Bec~er, 1965; Becker y Lewis, 1973; T.W. Schultz, 1973; Willis,
1973; T.P. Schultz, 1976, 1981) en el terreno de la demanda de
hijos.
Easterlin y Crinmins separaron y aislaron a una categoría de
determinantes intermedios (aquella que contiene los factores ut.!_
lizados para el control deliberado de la fecundidad) e insertaron
un nuevo grupo de variables intermedias entre los determinantes
básicos y los determinantes intermedios. Esta~ variables y sus
definiciones son las siguientes:
l. La demanda de hijos, (Cd), el número de hijos sobrevivie!!_
tes que los padres desearían si la regulación de la fecu!!_
didad.110 tuviera un costo. Esta depende de las preferencias de la familia (que incluyen sus gustos con respecto
a la "calidad" de los hijos), de su ingreso, y de todas

- 9-

aquellas consideraciones con respecto a los costos de los
hijos, que incluyen tanto los beneficios econqmicos como
los no económicos, además de sus costos. Respuestas sobre
el tamaño deseado de familia sirven como una . .- aproximación de esta variable.
2. La oferta de hijos, (Cn), el número de hijos sobrevivientes
que una pareja tendría en la ausencia de cualquier intento
deliberado por controlar el tamaño de familia . Esta refle
ja tanto la fecundidad natural de la pareja como la probabilidad de sobrevivencia del hijo. Como ha sido mencion!
do, la fecundidad natural y, por lo tanto, la oferta de hi
jos, pueden estar por abajo del máximo biológico debido a
condiciones culturales tales como períodos de lactancia pr.Q_
longados que inadvertidamente reducen la fecundidad.
3. Los costos de regulación de la fecundidad, ("RC). Estos
agrupan a la actitud de la pareja con respecto a los mét.Q_
dos para el control de la fecundidad y su disponibilidad,y
el acceso de la pareja a estos métodos. Esta variable· i!!_
cluye tanto las desventajas subjetivas de la regulación,
tales como el disgusto por la noción general de la plane!
.ción de la familia y los inconvenientes de técnicas específicas tales como el aborto, como los costos económicos
del control de la fecundidad, tales como el tiempo y din!
ro requeridos para la obtención de servicios de planificación familiar (Easterlin y Crimmins, 1985, pp. 14-15).
De acuerdo con el enfoque de Easterlin y Crimmins, la fecun-

didad es vista ahora como el resultado de las tendencias en el
control deliberado de la familia (el cual se mide con el uso de
anticonceptivos y el aborto inducido), el cual captura la sensibilidad y respuesta de la pareja a la interacción entre 1a afer

�- 10 -

ta, la demanda, y los costos de regulación. 6/Estas tres variables (incluyendo los otros determinantes intermedios diferentes
al control deliberado de la fecundidad) reciben a su vez la in
fluencia directa de los determinantes básicos.
Con este marco teórico era ya posible proporcionar una expl.!_
cación más adecuada de la transición deroográfica. Easterlin y
CrilTlllins incorporaron las ideas de los teóricos de la Transición
Demográfica en una formulación más completa, la cual se represe_!!
ta en la Figura 2 en términos de tendencias hipotéticas en la
oferta (Cn), la demanda (Cd), y el número de hijos sobrevivie.!!_
tes {C), asociadas con el proceso de modernización. En la etapa
I, la demanda (Cd) excede a la oferta (Cn), y un régimen de fecundidad natural prevalece (C es igual a Cn). A medí da que el
proceso de modernización ocurre (etapa II), Cd cae por abajo de
Cn y un exceso de oferta emerge para la pareja. Sin embargo, la
regulación de la fecundidad es demasiado costosa y, por lo tanto,
un régimen de fecundidad natural continúa prevaleciendo (C cont.!_
núa igual a Cn). En la etapa III, una vez que el proceso de modernización avanza, la demanda de hijos (Cd) continúa disminuye.!!_
do y los costos de regulación de la fecundidad también se redu
cen. En algún punto (a la derecha del punto h), la adopción del
control deliberado del tamaño de la familia toma lugar. La tra_!!
sici6n deroográfica se completa en la etapa IV, en la que los co!_
tos de regulación de la fecundidad son ya casi irrelevantes y el
número de hijos sobrevivientes (C) corresponde al tamaño deseado
de familia (Cd).
El punto h tiene una relevancia especial en esta nueva form~
lación de la transición demográfica. Este representa el inicio
de un cambio dramático en el comportamiento reproductivo humano.
Un cambio de un régimen de "fecundidad natural" en el cual facto
res culturales y biológicos determinan la fecundidad observada,

- 11 -

Figura 2
T~ndencias ~~potéticas en la Oferta (Cn), la Demanda (Cd), y el
Numero de_H1J~~ Sobrevivientes (C), Asociadas con el Proceso de
de Modern1zac1on.

en

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I II

h

1

f
1

IV

p

Modernización

Fuente: Easterlin y Crimmins, 1985, p. 27.

�- 12 -

a uno en el cual la fecundidad es vista por las parejas como algo que involucra un problema potencial de hijos no deseados y la
limitación deliberada del tamaño de la familia es practicada por
la pareja como una alternativa racional. Este cambio en el comportamiento reproductivo de la pareja ha sido llamado la 11 Revol.\!_
ci6n de la Fecundidad" (Easterlin y CrilTITlins, 1985, p. 3). Tam
bién, la combinación de la disminución de la fecundidad y el ca!!!_
bio en el comportamiento de la pareja hacia la adopci6n conscie,!l_
te del control de la fecundidad ha sido denominado la 11 t-rans ici6n de la fecundidad 11 (Easterlin y CrilTITlins, 1983, p. 65).
Como se puede observar en la Figura 2, la demanda· de hijos
juega un papel fundamental en la transici6n de la fecundidad. La
transición demográfica puede de hecho interpretarse en térmi-nos
de la demanda de hijos. En sociedades que se encuentran antes de
la transición (a la izquierda del punto h), las parejas desean un
tamaño de familia más grande que el que pueden tener, o, en el
caso de que el tamaño deseado de familia (Cd) esté por abajo de
la oferta (Cn), como sucede en la etapa II, los costos asociados
con el control de la fecundidad son todavfa demasiado altos. Por
lo tanto, a pesar de que existe una demanda de hijos, 11 ... los m~
canismos de la demanda enfatizados usualmente por la teoría econ6mica de la fecundidad no ejercen influencia sobre la fecundidad
observada 11 (Easterl in y CrilTITlins, 1985, p. 28). Lo anterior da
como resultado que, durante esta fase, la fecundidad observada si
gala tendencia de la fecundidad natural. A medida que el proc~
so de modernización progresa (a la derecha del punto h), los mecanismos de la demanda de hijos se vuelven efectivos y la transj_
ci6n demográfica toma lugar. Se debe enfatizar sin embargo, que,
en el enfoque de Easterlin y CrilTITlins, es la interacci6n entre
la oferta, la demanda, y los costos de regulación, la que deter
mina las tendencias en el control de la fecundidad y, por lo ta,!l_
to, las tendencias en la fecundidad observada. Easterl in y

- 13 -

Crinmins aclaran también que su enfoque 11 ... no adopta una teoría
particular acerca de la importancia relativa de cada una de estas
variables, viendo a esto como un problema de detenninación e~frica11 (Easter1in y CrilTITlins, 1985, p. 30).
Un enfoque diferente es el de Caldwell (1976, 1983), quien,
en una reexposición de la Teorfa de la Transición Demográfica, ha
criticado el punto de vista de la Teoría acerca de la ausencia
de comportamiento consciente por parte de las parejas, con respecto a su fecundidad. El argumento básico de Caldwell es que
" .•. en las sociedades de cualquier tipo y en cualquier etapa de
desarrollo, ·e1 comportamiento de la pareja con respecto a su fecundidad es racional, y la fecundidad es alta o baja como un re
sultado del beneficio econ6mico para los individuos, parejas, ~
familias" (Caldwell, 1976, p. 355). Esta crítica es compartida
también por Simon (1974) y Lindert (1983).
En su reformulación de la teoría, Caldwell ve a la transición demográfica como determinada principalmente por las tenden
cías en la demanda de hijos, las cuales a su vez dependen de lo;
cambios en las relaciones sociales (incluyendo las relaciones fa
miliares). La disminución en la demanda de hijos, deacuerdoco;
el enfoque de Caldwell, se explica fundamentalmente en téminos
de un cambio, de padres a hijos, en los 11 flujos netos de riqueza
intergeneracionales 11 (Caldwell, 1976, p. 355; 1983, p. 479).
Es difícil probar si la fecundidad está sujeta a comportamiento racional en sociedades antes de la transición. Sin embar
go, no existe duda de que los mecanismos de la demanda de hijo;
se vuelven relevantes a medida que el proceso de modernización
progresa Y de que esta variable se vuelve particularmente importante en la determinación de la disminución de la fecundidad y la
adopción del control deliberado de la fecundidad en el largo pla
zo (Lee Y Bulatao, 1983), ya que la oferta permanece constante;

�- 14 -

- 15 -

ci.erto nivel, y los costos de regulación de la fecundidad se vuel
ven casi negligibles.
En la parte siguiente de esta Sección se deriva la funciónim
plfcita de la demanda de hijos del hogar, en el contexto de 1a
economfa de las unidades familiares. En esta parte se exploran
también los efectos posibles de cambios en dos de los aspectos
más identificables de la modernización (educación y urbanización)
sobre la demanda de hijos, con énfasis en pafses en desarrollo, y
usando como punto de partida el marco teórico desarrollado por
Easterlin y Cri111t1ins (1985) para el análisis de los determinan_
tes de la fecundidad y del control de la fecundidad. Como ya se
mencionó anterio~nte, en enfoque de Easterlin y Crimnins incor.
pora también el punto de vista del enfoque de la economía de las
unidades familiares de que la fecundidad, o más apropiadamente,
la demanda de hijos, es una fonna de comportamiento económico.

donde:
Número de hijos,
"Calidad" de los hijos,
Un bien compuesto,
"Servicios proporcionados por los Hijos" ( C) ,.Y
Precio sombra de NQ,
Precio sombra de S.
La expresión de Lagrange es
(3)

2.- Los Efectos de la Educación y la Urbanización
sobre .la Demanda de Hi.jos
en Países en Desarrollo
y

Willis (1973), se supone

U= U (N,Q,S),

(1)

sujeta a la restricción dada por su "ingreso total II o "ingreso P.Q.
tencia1 !.!

UN

u ne Q =

UQ

u ne N =

Us

u ns

=

I - II NQ - Il S =
e
s

Las condiciones

o,
o,
o,
o.

Las soluciones para el sistema de ecuaciones (4) constituyen
las funciones de demanda de N, Q y S, las cuales pueden expresar:.
se en fonna implícita como funciones de los parámetros I, II y
e
ns como sigue:

11

(2)

ne ~Q - rrss),

donde u es el multiplicador de Lagrange (u&gt;o).
de primer orden para un máximo son

( 4)

Siguiendo a Becker y Lewis (1973),
que la familia (hogar) maximiza

L = u (N,Q,S) + u (I -

( 5)

N*

(6)

Q

(7)

s* = s

*

=

N (I, ne, n5 ),

=

Q (I, ne, IIS),
(I, ne, ns),

�- 17 -

- 16 -

y ya

que

e=

NQ,

e*= e(I, ne, ns) = N(I, ne, I1s)

Q (I, ne' ns)

· donde (N*, Q*, s*) es la combinación óptima de N, Q Y S, quemaximiza la utilidad total de la familia, dada su restricción de
ingreso.
Este trabajo se centra en la demanda de hijos de la familia
(N*). Como se puede observar en la función implfcita (5), los d~
terminantes inmediatos de la demanda de hijos son el ingreso, los
precios, y las preferencias (estas .últimas representadas por la
función de utilidad de la familia). La demanda de hijos de
acuerdo con este marco teórico es vista como el resultado de" •.
. el balance que la familia hace de sus gustos subjetivos por los
hijos y demás bienes, y las restricciones (determinadas extern_!
mente) que ésta enfrenta en términos de precios e ingreso, de
una manera que maximiza su satisfacción".. . Si todo lo demás pe!.
manece constante, se esperaría que el número deseado de hijos V!
riara directamente con el ingreso de la familia,directamente con
el precio relativo de los demás bienes (el precio de los demás
bienes en relación al precio de los hijos), e inversamente con la
intensidad de las preferencias de la familia por los demás bi enes en relación a los hijos" (Easterlin y Cri1111lins, 1985, p. 15) •

indirectamente a la demanda de hijos, a través de su efecto sobre los detenninantes inmediatos {ingreso, precios y prefere_!l
cias) )/
El Nivel Educativo del Esposo
Desde un punto de vista estricto, es muy posible que la dema_!l
da de hijos del hogar se vea afectada por su ingreso pasado, pr~
sente y esperado. Por lo tanto, el concepto ideal de ingreso r~
levante para el análisis del comportamiento de la demanda del h.Q.
gar es uno que toma en cuenta el ingreso potencial de todos los
miembros de la familia (se asume que la familia esta fonnada por
el esposo, la esposa y l os hijos solamente) en el ciclo de vi da
de los padres. Este debe incluir además todo el ingreso dispon.!_
ble que la familia obtiene de fuentes diferentes a las del trab_!
jo de cada uno de sus miembros (Easterlin, 1970, 1978; Muel ler
y Short, 1983). El ingreso observado de la familia puede no ser
una aproximación confiable de su ingreso potencial debido princj_
palmente a dos razones; primero, éste podría verse influenciado
por cambios temporales en el ingreso de la familia; y segundo, no
toma en cuenta el valor del tiempo de los miembros de la familia
que se utiliza en actividades no orientadas hacia el trabajo remunerado.
aquí que se necesitan dos supuestos básicos antes de di~
cutir los efectos posibles de cambios en la variable ingreso (in
troducidos por cambios en el nivel educativo (escolaridad) del esposo) sobre la demanda de hijos del hogar . El primero es que la
escolaridad del esposo puede utilizarse _como una aproximación de su
ingreso potencial. El segundo es que a pesar de que tanto el e~
poso como la esposa pueden ya sea participar en el mercado de tr_!
bajo o dedicarse a la producción de bienes en el hogar (que los
diferentes miembros de la familia consumen), el esposo contribuDe

· Como en el análisis teórico y empíricodeEasterlinyCrinrnins,
en este trabajo se estudia la demanda de hijos de una "calidad"
dada. Sin embargo, algunas consideraciones con respecto a la C.!
lidad de los hijos se incorporarán también (cuand? se vuelvan re
levantes) en la exploración teórica del° impacto del nivel educativo
del esposo, el nivel educativo de la esposa,y de la urbanización sobre la demanda de hijos en países en desarrollo, que sel leva a
cabo en las páginas siguientes. Para llevar a cabo esta explor_!
ción teórica, se asume que las tres variables anteriores afectan

�- 18 -

ye relativamente más al ingreso de la familia. Como un resultado de los dos supuestos anteriores, el ingreso del esposo seco!!_
sidera en este t·rabajo como una aproximación del ingreso pote!!_
cial del hogar. Esta decisión de considerar al ingreso del esp~
so como una aproximación del ingreso potencial del hogar refleja
además la creencia de que el ingreso del esposo tiene menos sesgo que el ingreso total de la familia (el cual incluye tantoel
ingreso de la esposa como el de los demás miembros dela familia)
como un indicador de las diferencias en los ingresos de los hog!_
res (Easterlin, 1969, p. 155; 1978, p. 65).
En principio, ya que el ingreso actúa como una restricci6n a
la capacidad del hogar para demandar (producir) bienes, un incre
mento en el ingreso del hogar debe aumentar esa capacidad•
Por lo tanto, si todo lo demás pennanece constante, un incremento en el ingreso afectará positivamente a la demanda de hijos
del hogar. Este efecto es lo que los economistas identifican c~
mo el efecto ingreso "puro". Más aún, este efecto positivo de un
incremento en el ingreso del hogar sobre 11 demanda de hijos no
depende de si los hijos son vistos como un activo o como una pé!_
dida neta para el hogar (Lee y Bulatao, 1983). En el primer caso, si los hijos son vistos por la familia como oferentes netos
de tiempo y dinero (como Caldwell (1976, 1983) argumenta que S.!!_
cede en sociedades antes de la transici6n o países subdesarroll!
dos), luego, presumiblemente, a la pareja le gustarfa tener ta!!_
tos hijos como fuera posible. En el segundo caso, si los hijos
constituyen una pérdida económica neta, pero son sin embargo demandados por 1as satisfacciones que proporcionan, 1uego, 1:i1n i !!.
cremento en el · ingreso del hogar de be a ume nt ar .su ·capacidad
para demandarlos.
Pero un incremento en el ingreso del hogar puede también i.!!_
traducir algunos efectos negativos "indirectos" sobre la demanda
de hijos, los cuales pueden incluso superar al P.fecto ingreso

- 19 -

"puro" . Estos efectos indirectos se identifican como aquellos
que actúan a través de variables tales como la demanda de "cali
dad" {Q) de los hijos, el precio de los hijos, la participac16n
en la fuerza de trabajo de la esposa y de los hijos, la disponi
bilidad de substitutos de los servicios proporcionados por los
hijos, y muy importante, la intensidad relativa de los gustos del
hogar por los hijos, en relación a los demás bienes producidos
por los miembros del hogar {Becker, 1965; Becker y Lewis, 1973;
Mueller y Short, 1983; Lee y Bulatao, 1983). Estos efectos nega
t1vos "indirectos" de un incremento en el ingreso sobre la dema~
da de hijos son predominantemente negativos, como se muestra en
las páginas siguientes.
Primero, con un incremento en el ingreso, los padres podrfan
decidir aumentar la calidad {de la cual también derivan utilidad)
de los hijos que ya tienen, proporcionándoles niveles más ·altos
de educación y consumo. Ya que estos cambios se pueden aplicar
tanto a los hijos que ya se tienen como a los que se pueden tener en el futuro, el costo de los hijos se incrementa, pues se
demandan hijos de una mayor calidad (Lee y Bulatao, 1983, p. 265).
Becker y Lewis {1973) interpretan a este incremento en la demanda de la calidad de los hijos como incremento automático en el
precio de los hijos ..!.V El resultado de este efecto es una in
fluencia negativa sobre la demanda de hijos de la familia.
La teorfa de la asignación del tiempo {Becker, 1965) enfatiza un segundo efecto negativo indirecto, el cual influye sobre la
demanda de hijos a través del valor del tiempo de los miembros
del hogar. De acuerdo con este enfoque, la escolaridad es el de
terminante más importante de cambios en el ingreso debido a su
efecto sobre la productividad del tiempo de los miembros del hogar. Por lo tanto, mientras que incrementos en la escolaridad
de los miembros del hogar generan, por un lado, un efecto ingreso

�- 20 -

positivo 11 puro 11 sobre la demanda de hijos del hogar, estos incr_!
mentes en la escolaridad introducen también un efecto posittvos~
bre el valor del tiempo de los miembros del hogar. Ya que se S,!!
.Pone que los hijos son bienes intensivos en tiempo, el costo ·relativo de los hijos se incrementa y esto afecta negativamente
a la demanda de hijos. Sin el supuesto de que solamente el tr!_
bajo de la esposa es productivo en el hogar, a pesar de que el e_!
poso dedique menos tiempo al hogar y contribuya menos al cuidado
de los hijos, incrementos en el nivel de escolaridad de'l es·po·so
pueden todavfa generar un efecto negativo sobre la demanda de hi
jos.
Cambios en el ingreso pueden también afectar a la demanda de
hijos del hogar a través de su efecto sobre la participaci~n de
la esposa y de los hijos en el mercado de trabajo. "En algunos
pafses menos desarrollados, aunque no en todos, la participaci6n
de la mujer en la fuerza de trabajo, especialmente en trab-ajos
manuales, es vista como degradante, y lo misroo sucede a veces con
respecto al trabajo de los niños. De aquf que la participación
de la mujer {y de los hijos, en ocasiones) sea una cara"cterfstica
de las familias de ingresos bajos, y algo que se evita en las f!
mili as de ingresos medios y altos" (Muel l er y ·:short, 1983,
p. 602). En estos pafses, una esposa que no trabaja _puede ser
considerada como un bien de consumo, complementario con el cuida
do de los hijos y con una elasticidad ingreso positiva {Lee y
Bulatao, 1983; Mueller y Short, 1983). De acuerdo con este razQ_
namiento, un incremento en el ingreso introducirá un efecto posi
tivo sobre la demanda de hijos del hogar. Sin embargo, es muy
posible que este efecto positivo sea ·contrarestado por un efecto
substituci6n negativo introducido a través de un incremento enel
precio sombra del tiempo de la esposa {debido a que el incremento en e·1 ingreso del hogar incrementa la demanda por el tiempo de
la esposa en actividades productivas y de consumo en el hogar).
En el caso de la participación de los hijos en el mercado de tra

- 21 -

bajo,
una actitud negativa hacia el trabajo infantil podría
reducir los beneficios que se obtienen del trabajo de los hijos,
a medida que el ingreso del hogar aumenta, reduciendo el valor
que se percibe de tener una familia numerosa" (Mueller y Short,
1983), p. 603). El resultado neto de estos efectos podrf a ser
una influencia negativa sobre la demanda de hijos del hogar.
11

•••

Incrementos en el ingreso del hog¡r introducen un cuarto efef
to negativo sobre la demanda de hijos, el cual trabaja a través
de la disponibilidad de substitutos de los servicios proporcion!_
dos por los hijos. A medida que aumenta el ingreso del hogar y,
por lo tanto, su capacidad de ahorro, fuentes alternativas de sQ_
porte durante la vejez, seguros contra el riesgo, y asistencia
en emergencias, se vuelven disponibles para los padres (Mueller
y Short, 1983). Por lo tanto, aún en países en los cuales el tr!_
bajo infantil o adolescente sea .visto como socialmente aceptable,
las contribuciones econ6micas (en dinero y en tiempo) que los hi
jos hacen al hogar juegan un papel gr1dualmente menos importante
a medida que el ingreso del hogar aumenta.
Finalmente, incrementos en la escolaridad del esposo y en el
ingreso del hogar pueden también ejercer una influencia negativa
sobre la demanda de hijos del hogar a través de un cambio en las
preferencias por los hijos en relación a los demás bienes de me.r:.
cado y bienes producidos (y consumidos) por los miembros del hogar. Primero, incrementos en el ingreso del hogar aumentan
su capacidad para obtener nuevos bienes en el mercado,y producir
(consumir) también nuevos bienes (incluyendo un incremento en la
calidad de los hijos). El resultado puede ser un cambio en las
preferencias relativas del hogar, en contra de los hijos" ... a Pf
sar de que esto se puede también interpretar como una reduce i ón
en los costos de información acerca de otros bienes" (Lee y
Bulatao, 1983, p. 286). Además, si existe una relación de causa

�- 22 -

lidad entre el i_ngreso del hogar y el nivel de esc~laridad del e!_
poso, COOK&gt; se sup&lt;&gt;ne en este trabajo, el efecto n_egativo anteri-or se refuerza si incrementos en la escolaridad de-1 esposo a1
-mentan" ••• la atracci6n subjetiva de gastos que compiten con los
hijos y que, por lo tanto, tienden a disminuir la demanda de hijos" (Easterlin y Crimmins, 1985, p. 23). Easterlin (1966, 1976)
argumenta también que, una vez que aspiraciones más altas de CO!l
sumo han sido adquiridas por los padres, éstas son "heredadas"
a los hijos, independientemente de las circunstancias econ6micas
que ellos enfrenten de adultos. Este efecto "status" puede afe~
tar negativamente a·la demanda de hijos.
Ya que parece casi imposible aislar completamente el efecto
ingreso "puro" de los efectos ingreso indirectos, el primero Pu!_
de ser observado en raras ocasiones. En lugar de ello, el inve!_
tigador observa el efecto ingreso total o neto, el cual debe ser
el producto de la interacci6n entre el efecto "puro" y los efectos indirectos.!.!! La discusión presentada en las páginas ant!_
riores, acerca de la relación entre cambios en la escolaridad del
esposo y la demanda de hijos sugiere que, aunque los hijos sean
considerados como bienes nonnales, la existencia de un efecto i!l
greso neto negat'ivo es también consistente:con:la teorfa. Este efecto
ingr.eso neto .negativo emerge cuando los efectos ingreso indirectos
negativos son suficientemente mayores que el efecto ingreso "puro".
El Nivel Educativo de la Esposa
Quizá la variable más importante ~n el análisis te6rico y e!!!
pfrico- de la demanda de hijos es el nivel educativo de la esposa~
Como ha sido mencionado anterionnente, de las influencias de la
escolaridad sobre la fecundidad, el enfoque de la economía de las
unidades familiares le concede énfasis a aquellas que tra-bajan

- 23 -

a través de la productividad y el costo de oportunidad del tiempo de los miembros del hogar (Becker, 1965). Ya que incrementos
en el nivel de escolaridad de la esposa pueden t raducirse sie!!!
pre en salarios más altos (Ben-Porath, 1973), entre mayor sea la
contribución del trabajo de la esposa al ingreso del hogar, menor
será la demanda de hijos. Sin embargo,. como Mueller y Short
(1983) lo han señalado, este efecto precio negativo, generado.por
incrementos en la productividad y el salario, depende de la val!
dez de al menos cinco supuestos: "(a) que el cuidado de los hijos
sea llevado a cabo mayonnente por la mujer: (b) que la crianza y
el disfrute de los hijos sean actividades más intensivas en tiem
po, en relación a actividades de consumo alternativas; (c) que la
participaci6n de la mujer en el mercado de trabajo sea socialme!l
te aceptable y le confiera a la mujer un, "status" a.1 menos igual
que el que la crianza de una familia numerosa le conferirfa; (d)
que la mujer no pueda combinar actividades relacionadas con la
crianza de sus hijos y actividades reumeradoras sin una buena can
tidad de t~nsiones; y (e) que no existan substitutos aceptables
para el cuidado materno, tales como hijas j6venes o abuelos, cuya eficiencia en el mercado de trabajo en países menos desarrolla
dos serfa baja" (Mueller y Short, 1983, p. 631).
Mueller y Short (1983) sugieren que, para pafses en desarrollo, existe suficiente evidencia para sostener el primer supue1
to, pero que es muy posible que los demás no se cumplan todo el
tiempo. Esta es la razón por la que es posible observar en estos
pafses algunas disparidades en la relación entre las actividades
generadoras de ingreso de la esposa y la demanda de hijos del h.Q.
gar. Con respecto al último supuesto·, Easterlin y Crimmins arg~
mentan que, aún y cuando existan en el hogar substitutos para el
cuidado materno de los hijos, un incremento en la escolaridad de
la esposa introduce" .. . algún efecto· neto positi vo sobre el costo (precio sombra) de los hijos y, por lo tanto, una tendencia

�- 24 -

hacia una reducci6n en la demanda de hijos. (Eas.terHn::y- Crinmins,.
1985, ·p. 23).

- 25 -

del hogar a través de un cambio en las preferencias relativas de
la familia a favor de los demás bienes y en contra de los hijos,
debido a que
los hijos, y el estilo de vida que se asocia
con ellos, son esencialmente bienes 11 obsoletos 11 , mientras que i!!,.
crementos en la escolaridad presentan imágenes de estilos de v.i
da nuevos que compiten con los hijos" (Easterliny CrilTITlins, 1985,
p. 23). La importancia del papel que juegan los gustos en la e_!
plicaci6n del comportamiento de la demanda de hijos del hogar ha
sido enfatizada también por Leibenstein (1974), en su crítica del
enfoque de la economía de las unidades familiares a la fecundi
11

•••

tl efecto precio que depende de una relad6n causal positiva
entre el nivel de escolaridad de la esposa y su salario puede
también ser de una relevancia menor en la explicaci6n del COfflPO!.
tamiento de la demanda de hijos del hogar en pafses en desa r.ro1lo por otras razones. En algunos de estos países la mujer pu!_
de no participar en el mercado de trabajo por razones culturales
simplemente (Leibenstein, 1974), o _d_ebido a la falta de oportun.i
dades, determinada ex6genamente por la es t ruct.u ra econ6mi ca
(Mueller y Short, 1983).

dad.

Urbanización
Pero aún y cuando la esposa no participe en el mercado de tra
bajo, es muy posible que incrementos en su escolaridad incrementen el valor de su tiempo en actividades que compiten con el cu.i
dado y la crianza de los hijos (Lee y Bulatao, 1983). Por lo ta!!_
to, si la esposa contribuye relativamente más que el marido a 1
cuidado de · los hijos, y los hijos son bienes intensivos en t ·ie!!!_
po, incrementos en la escolaridad de la esposa introducirán un
efecto substituci6n en contra de los hijos. Además, este efecto
se refuerza en aquellos países con sistemas de educaci6n obligatoria. La existencia y efectividad de laeducaci6n obligatoria
disminuye las contribuciones que los hijos hacen a las activida
des del hogar (incluyendo el cuidado de sus hermanos menores) y
aumenta, por lo tanto, el costo de los hijos (Easterlin y Crinmins,
1985).
Existe todavía otro efecto que contribuye a que la relaci6n
observada entre la escolari-dad de la esposa y la demanda de hijos
sea negativa. Este efecto trabaja a través de las preferencias.
Como en el caso de la escolaridad del esposo, incrementos en el
nivel educativo de la esposa pueden reducir la demanda de hijos

La urbanización introduce dos efectos negativos sobre la demanda de hijos del hogar. El primero de estos efectos es un i.!!_
cremento en el precio sombra de los hijos. El segundo efecto es
un cambio en las preferencias relativas del hogar, en contra de
los hijos. Estos dos efectos hacen que la relación observada e.!!_
tre la urbanización y la demanda de hijos sea negativa.
En relación con el primer efecto, se argumenta que el precio
relativo de los hijos de una calidad dada es más alto ·en áreas
urbanas que en áreas rurales (Lindert, 1983; Cochrane, 1983;
Easterlin, 1983; Easterlin y Crimmins, 1985). Dos factores son
vistos corno los responsables de lo anterior: "El precio de los
alimentos es más alto en áreas urbanas que en áreas rurales. Tam
bién, los hijos en las áreas rurales le quitan menos tiempo de
sus acti vi da des remuneradoras a 1a ma_dre y contribuyen más a1 tr!
bajo del hogar que los hijos en las áreas urbanas. En ambos casos, esto aumenta el costo relativo de los hijos en las áreas ur
.
banas en relación a las áreas rurales11 (EasterlinyCrimmins, 1985,
p. 23) .

�- 27 -

- 26 -

De Tray ha criticado la validez del segundo fac~or (en térmi

nos dé grado, no. de direcci6n). Su argumento básico es que" •••
en modelos que se basan en el enfoque de la economfa de las unidades familiares, el tiempo de los hijos en las ~reas ruralesjue
ga conceptualmente el misroo papel que el tiempo de los hijos
en las áreas urbanas, en el proceso de toma de decisiones del ·h~
gar, reduciendo asi la diferencia esperada que tiene ,su ,-·' lrigen
en este factor" (De Tray., 1973, pp. 577-578}. Sin embargo, es
muy posible que la educaci6n obligatoria de· los hijos (si es que
ésta ya existe, coroo es ·muy factible) se vuelva as efectiva al
mudarse la familia de áreas rurales hacia áreas urbanas. Esto
tiende a reforzar el incremento en el costo de los hijos a través de una disminución efectiva de las contribuciones qué los hi
jos hacen a las actividades productivas del hogar.
Un argllftento más convincente proporcionado por De Tray (1973)
para explicar por qué las familias en las áreas rurales podrf an
desear fami 1ias más numerosas es que 11 • • • los insumos que se utj_
lizan en la ·producci6n de N {número de hijos) -por ejemplo, ali
mentos básicos y vivienda- son probablemente baratos en las ·6reas
rurales, co.nparados con los insumos que se utilizan en la produf.
c16n de Q {calidad de los hijos) -por ejemplo, libros, gastos e!_
colares y viajes- (De Tray, 1973, p. 578). Por lo tanto, las f,!
milias en las áreas rurales tienden a substituir calidad {Q) por
cantidad (N).
El efecto de 1a urbanización sobre la demanda de hijos, que
trabaja a través de las preferencias parece un poco Más obvio.
El cambio de la familia de un contexto rural a uno ·urbano es muy
posible que incremente la exposición de la familia a ideas nuevas, estilos de vida, y bienes (incluyendo un énfasis mayor en
la calidad de los hijos) que compiten directamente con los hijos.
El resultado es un cambio en los gustos relativos del hogar a f!

vor de otros bienes

y

en contra de los hijos.

IJI. ft'ODELOS EMPIRICOS, METODOLOGIA, DATOS Y VARIABLES
En la primera parte de esta Sección se presentan los modelos
y la metodología que se adoptan en este trabajo para analizar e!!!.
pfricamente los efectos de la educación y .la urbanizaci6n sobre
la demanda de hijos en México y Siria. En la segunda pa-rte se
proporciona una descripci6n de los datos y las variables que -se
utilizan en el análisis empfrico. En esta parte se proporcionan
también la media, la desviación estandard y los valores máximo y
·mfnimo de ·estas variables.
l. Modelos Empíricos y Metodologfa
Los modelos empfri cos que se utilizan en este trabajo para e1
timar los efectos de la educaci6n y la urbanizaci6n sobre la demanda de hijos en México y Siria fueron desarrollados por Willis
{1973). Los modelos de Willis son útiles para estudiar la deman_
da de hijos en países en desarrollo debido a que en estos ·modelos
se combina el análisis teórico del enfoque de la economía de las
unidades familiares con un aspecto empírico que puede ser de r~
levancia especial en estos países: la posibilidad de tener un
porcentaje importante de esposas que no participan en el mercado
de trabajo (ya sea porque una esposa que no trabaja puede ser con_
siderada como un bien de consumo, porque ciertos factores culturales o la estructura econ6mica no le proporcionan a la mujer C!
sada esta alternativa, o porque, como lo indica Willis,el precio
sombra del tiempo de la esposa excede el salario de mercado, de
tal manera que la esposa decide no trabajar). Como Ben-Porath lo
ha indicado, cambios en el salario de mercado no pueden tomarse
como un indicador de cambios en el valor del tiempo de estas m_!!
jeres. Lo que parecer ser cierto, sin embargo, es que increme.!!_
tos en el ingreso del hogar aumentan el precio sombra de una es

�- 28 -

- 29 -

posa _que no partjcipa en el mercado de trabajo, a través de incrementos en las demandas por el tiempo de la esposa en activ!
dades productivas y de consumo en el hogar y fuera de éste. Esto
es muy posible que genere un efecto substituci6n en contra de .
los hijos y a favor de otras actividades productivas y de· cons_!!
mo. El resultado es una reducción en la demanda de hijos. Por
otra parte, ya que en e1 mareo te6ri co des arro 11 ado por Wi 11 is
se supone una relación causal positiva entre el ingreso del esp~
so y la probabilidad de que la esposa no participe en el mercado
de trabajo (Willis, 1973; Ben-Porath, 1973), si una esposa que no
trabaja es considerada como un bien de consumo complementario
con la crianza y cuidado de los hijos y con una elasticidad ingrf
so positiva (Mueller y Short, 1983; Lee y Bulatao, 1983), incr!_
mentas en el ingreso del esposo pueden también •introducir un
efecto positivo sobre la demanda de hijos del hogar. Sin embargo, como ha sido mencionado en la Sección II, es muy posible que
este efecto positivo (si es que existe) sea contrarestado por el
incremento .en el costo del tiempo de la esposa y los demás efec
tos ingreso indirectos.
-Ligeramente modificado y en términos de las variables disp~
nibles (las cuales se describen en la parte 2 de esta Sección),
el rrodelo de Willis (del cual se obtienen los modelos empíricos
que se usan en este trabajo) se puede expresar de la manera si
guiente:
. · .. { Cdº (MEDUC)
Cd = Cd 1 (MEDUC, FEDUC)
(8)

R = R (MEDUC, FEDUC),

Si R = O,
Si R = 1,

donde:
Cd
MEDUC
FEDUC
Cdº
Cd 1
R

El número deseado de hijos de la familia,
el nivel de escolaridad del esposo,
el nivel de escolaridad de la esposa,
la demanda de hijos del hogar si la esposa no partí ci pa
en el mercado de trabajo (R = O),
la demanda de hijos del hogar si la esposa participa en
el mercado de trabajo (R = 1),
la función implícita de participación de la esposa en el
mer~ado de trabajo.

Las dos funciones de demanda de hijos, Cdº y Cd 1 se combinan en
una función general de demanda de la manera siguiente:
(9)

Cd = Cd (MEDUC, FEDUC)
1
= ~ Cd (MEDUC, FEDUC) + (1 - ~) Cdº (MEDUC) + e,

donde R = ~ (MEDUC, FEDUC) es la media condicional de las tasas
de participación laboral de las esposas, dados los valores de ME
DUC Y FEOUC,y e es un error (que se supone sigue una distribu=ci6n normal con media cero y varianza constante,y es independien
te de MEOUC y FEDUC).
Para que el modelo se vuelva operativo, se supone que Cdº,
1
Cd , Y R son las funciones lineales siguientes:
(MEDUC) = ªº + a1 (MEDUC),
(MEDUC, FEDUC) = bo + b1 (MEDUC) + b2 (FEDUC),
(MEDUC, FEDUC) = Co + C1 {MEDUC) + c2 (FEDUC),

�- 30 -

- 31 -

donde:J.Y

ai

= Cdº ~
M&lt;

O,

bi

=

cct;.

&gt;

o,

b2 = CdF

C1

=~

&lt;

o,

C2

= RF

&lt;

o,

&gt;

o.

(CdA - cdM)

&gt;.o,

Por lo tanto, la funci6n general de demanda de hijos del hogar,
(9), es la funci6n cuadr6tica:
(10}

Cd (MEDUC, FEDUC}

=

d + d1 (MEDUC) + .da (FEDUC) + • • •
•• + ds (ftEDUC*FEDUC} + • • •
2
•• + da. (MEDUC} 2 + d1 (FEDUC) ...,e,
0

donde:
d0 =

Co bo

+ ao (1 - Co},

d1 • Co (C«,t - C~} + (bo - ao) ~ + CdM,
d2 • Co CdF + (bo - lo) RF,
ds

=·1\4 CdF + (CdM

o

- CdM} RF

&gt;

O,

d, • (Cd~ - Cct;,) ~&lt;O,

d1

=

RF Cdj:

&lt;

O.

se puede observar, el lll)delo de Willis no predice los
signos de los coeficientes d1 y d2, ya que éstos involucran a los
ténninos constantes (de las funciones con las que se forma la
s
•
funci6n general de demanda de hijos} ao, bo y Co, cuyos signos
no es posible predecir teóricamente. .Como también -se puede observar, el modelo pennite predecir los signos de los coeficientes
ds, da. y ds. El modelo predice que el coeficiente del término
iterativo, ds, es positivo, porque el porcentaje de hogares en
los cuales FEDUC causa un efecto substituci6n en contra de los
Con,

hijos disminuye a medida que fiEDUC se incrementa(~ Cdf &gt; O), y
porque incrementos en FEDUC reducen el porcentije de h_ogares en
los cuales MEDUC introduce un efecto substituci6n en ,:ontra de
los hijos (RF (CdM - CdM) &gt; O). El coeficiente de (flEOUC) 2 , d,,
es negativo, porque incrementos en MEDUC reducen la tasa de participación de las 2sposas en el rner~do de trabajo (A,.&lt; O) y é,!
to aumenta el porcentaje de hogares en los cuales MEDUC introduce un efecto substitución en contra de los hijos, y disminuye el
porcentaje de hogares en los cuales KDUC introduce un efecto
substituci6n a favor de los hijos ..!!! El modelo predice también
que el coeficiente de (FEDUC) 2, ds, es negativo, porque aumentos
en FEDUC incrementan la tasa de participación laboral de las e!_
posas, y, para las esposas que tr1bajan, incrementos en FEDUC au
mentan el precio sombra de su tiempo (y de los hijos) y reducen
la cantidad demandada de hijos.
Debido a los problemas de medici6n asociados con 1as varia
bles que Willis utilizó para el análisis empfrico (Willis, 1973,
p. S47), Wfllis decidi6 no trabajar con el modelo cuadritico com
pleto representado por la ecuación (lQ), sino con un modelo itera
tivo en el cual se omiten los dos ténninos cuadriticos, (MEDUC) 2
2
y (FEDUC) . El modelo empírico que Willis estim6 es entonces el
modelo iterativo:
(11) Cd

=

d! + df (MEDUC) + d: (FEDUC) + ••.
.• + d: (MEDUC*FEDUC) + e*.

Como Willis reconoce, ya que en la ecuación (11) se omiten
los dos ténninos cuadráticos, los coeficientes estimados de la
ecuación (ll)no serán insesgados. En este trabajo se usarán Mínimos Cuadrados Ordinarios para estimar ambas ecuaciones, (10) y
(11),de tal manera que los resultados para México y Siria se pu!_
dan comparar con los que obtuvo Willis para los Estados Unidos.

�- 33 -

- 32 -

Además, al estimar el modelo cua_drático completo, en .e ste trabajo .se mostrará si la magnitud del sesgo res·ul .t ante de dejar
fuera de la ecu~ci6n a los dos términos cuadrSticos es de rele
vancia.
En este trabajo se extienden los modelos de Wil lis a 1 co!!_
siderar también los efectos posibles de la urbanización Y una
variable regional (cultural) (ver la parte 2 de esta Sección P!
ra su definición). En la parte 2 de la Sección 11 se exploraron
ya los efectos potenciales de la urbanizaci6n sobre la demanda
de hijos del hogar. Con respecto a la variable cultural, en un
principio no parece ser muy claro cuales deben ser los signos de
las categorías de ésta, especialmente porque se incluyen también
en las ecuaciones variables que miden el nivel de escolaridad Y
de urbanización. Sin embargo, parece razonable pensar que estas
cate_gorías "culturales" deben capturar los efectos sobre la d~
manda de hijos del hogar, que trabajan a través de factores de
tipo étnico y religión. Sin un estudio profundo de la distrib~
ci6n espacial de este tipo de factores, y de su influencia pote!!_
cial sobre la demanda de hijos, es muy difícil predecir los signos de las categorías de esta variable cultural. A pesar de es
ta limitación, se considera que puede ser de alguna utilidad ob
tener los coeficientes estimados de esta variable.

tra para Siria es de 941. La decisión de trabajar con estas m~
jeres y sus esposos respondió en parte a la disponibilidad de e!_
tos datos, y en parte al propósito de comparar los resultados de
este trabajo con los que obtuvo Willis para los Estados Unidos.
Además, para el grupo de edad de 35-44 años, es muy posible que
la pareja haya completado ya su educación, por lo que es posible
que se minfmize el sesgo resultante de considerar al nivel de e!_
colaridad del esposo como una aproximación del ingreso del hogar.
Para los esposos en este grupo de edad, el nivel de escolaridad
puede ser un indicador mejor de su ingreso potencial, que para
aquellos esposos que se .encuentran en una etapa temprana de sus
carreras laborales y educacionales.
El Cuadro 1 contiene la descripción de las variables que se
utilizan en las regresiones. En los Cuadros 2 y 3 se proporcionan la media, la desviación estandar y los valores máximo y m.!.
nimo de cada una de las variables, para las muestras de México y
Siria, respectivamente. Ya que el concepto teórico de demanda
de hijos pu·ede provocar algunos problemas de interpretación y ~
dición, se discute en seguida la naturaleza de la variable empírica que se utiliza en este trabajo para medir la demanda de hi
jos del hogar.
La Demanda de Hijos (Cd)

2. Datos y Variables
[os datos para el análisis se obtuvieron de la Encuesta Mexj_
cana. de .Fecundidad, realizada en 1976-1977,Jj_/y de la Encuesta
de Fecundidad de Siria, llevada a cabo en 1978 ..!i/ En ambos casos, la muestra consiste de mujeres en edades de 35 a 44 años,
con dos o más nacimientos, que se habían casado solamente una
vez, y que vivían con su esposo. La muestra para México consi1
te de 959 observaciones. El número de observaciones en la mues

La medida de demanda que se adopta en este trabajo constituye la respuesta de la esposa a la pregunta siguiente en la Encue!_
ta Mundial de Fecundidad: Si usted pudiera escoger exactamente
el número de hijos para tener en toda .su vida, lCuántos hijos e1
cogería?" La validez de la respuesta a esta pregunta ha sido crj_
ticada por algunos economistas, que han preferido tradicionalme!!_
te al número de hijos nacidos vivos como la variable dependiente
en el análisis empírico de la demanda de hijos (Mueller y Short,
11

�·.

- 34 -

- 35 :· .•

~,uadro 1
Definición y Medición de Variables
Variable
y
Descripción

....

... -:·:··.

. . . ~:

Descripción
y

. Medición

Demanda de H-ijos:
Cd (demanda de hijos)

Méx f c-0
Siria

·

Respuesta de 1a esposa a
la pregunta: "Si usted P.!!
diera escoger exactamente el número de hijos pa
ra tener en toda su ~ida,
lCuántos hijos escogerfa?"

Variables socioecon6m!
cas:
MEDUC (escolaridad del
esposo)

México
· S f r fa

Anos completos de estudio

~EDUC (escolari~d de
1a esposa)

Méxf co
·Si ria'·

Aí'los completos de estudio

Si ria

Variable dummy con las ca
tegorfas: rural (Ul); ur
bana (U2) . La categorfa
que se omite en las regr~
sfones es Ul.

Lugar de residencia

Lugar de residencia

México

. Región de residencia

Si ria

México

Valor Valor
Vari_at&gt;le Media_ Desviación
Estandar· Míni1110 Máximo
-

Cd
MEDUC
FEDUC
U2
U3
U4
R2
R3
R4

Vari ab 1e dUIIII\Y con 1as ca tegorfas:
Pob
, &lt; 2 500 (Ul);
Pob 2 500- 20 000 (U2);
Pob 20 000-500 000 (U3);
Pob
&gt; 500 000 (U4):
La categorfil que se· omite
te en las regresiones es
Ul.
.

Variables culturales:
Región de residencia

Cuadro 2
México: Media, Desviación Estandar y Valores
Mínimo y Máximo .de 1as Vaf'i-ables que
· se uti 1izan en las_,RegresiQnes. •

Variable dUIIII\Y con las ca
- tegorías:
Oeste ( RlT;
Damasco o Aleppo
(R2);
Noreste (R3); Central (R4);
Sur (R5). La categorh
que se omite en 1as regre
sfones es Rl.
"-: · ,
Variable dumy con las ca
tegorfas:
Sur (RlT;
Noroeste ¡R2); Noreste (R3).
Norte
R4);0este (RS);
Centra 1 R6); Golfo y
Sureste (R7). La categorfa que se omite en 1as
regresiones es Rl :

RS
R6
R7

5.29
4.22
3.43
o. 12
0.24
0.21
0.09
0.09
0.11
0.16
0.38
0.07

3.05
4.26
3.20
0.33
0.43
0.41
0.29
0.29
0.31
0.37
0.48
0.26

20·.oo
_ 19.00

º·ºº
º·ºº
0.00
0.00

17 .00
1.00
1.00
1.00
1.00
1.00
1.00
1.00
1.00
1.00

0.00

º·ºº
º·ºº
0.00
0.00
0.00

º·ºº
0.00

-

-

Cuadro 3
Siria: Media, Desviación Estandar y Valores
Mínimo y Máximo de 1as Variables que
se utilizan en ·las Regresiones.
Variable Media Desviación Valor
Estandar. Mínimo

Valor
Máximo

Cd
MEDUC
FEDUC
U2
R2

30.00
21.00
21.00
1.00

R3
R4

R5

6.84
3.55
1.80
0.56
0.29
0.20
0.23
0.16

3.73
4.31
3.40

º·ºº
0.00

0.45
0.40
0.42
0.36

º·ºº
º·ºº
0.00
º·ºº
0.00

o.so

1.00

1.00

1.00
1.00
1.00
~

..

�- 36 1983). La creencia, común entre los economistas., de que 1a d!
manda de un bie~ no se puede medir preguntándole a las personas
que tanto desean de ese bien, puede en parte explicar esta reluc
tanci a a adoptar una respuesta subjetiva acerca del tamaflo dese!_
do de familia como un reflejo de la demanda de hijos del hogar.
Las· preocupaciones mas frecuentes expresadas por los economistas que cuestionan el uso del tamaño deseado de familia como
una medida adecuada de la demanda de hijos del .hog.a r involucran
generalmente a una o más de las preguntas siguientes (Lee y Bul!
tao, 1983; McClelland, 1983; Schultz, 1986); (a)les la demanda
un concepto significativo en el contexto sujeto a estudio?; (b)
¿refl,ja~.l tamano deseado de familia solamente las preferencias
del hogar con respecto al número de hijos, s61o sus restricci~
nes econ6micas, o el p_roducto de la interacción de ambos factores?; (c) ¿es e1 tamaflo deseado de f ami 1fa 1ndepend i ente de 1as
percepciones que la pareja tiene acerca de su.fertilidad y los
costos del control de la fecundidad?; (d)lafecta a la demanda de
hijos del hogar la racionalizaci6n de nacimientos no deseados (el
hecho de que un hijo se reporte como deseado aún y cuando no lo
fue}; , y (e)lafecta el tamaño deseado de familia al comportamie!!_
to de la pareja en relaci6n a su fecundidad?.
No es el prop6sito de este trabajo el proporcionar eviden
cia acerca de cada una de las preguntas anteriores. Esto ya ha
sido hecho en otros trabajos (McClelland, 1983; Pullum, 1983). De
acuerdo con Lee y Bulatao, y los resultados obten i d·os por
McClelland·, la evidencia empírica existente le proporciona validez a las respuestas acerca del tamaño deseado de fami 1i a como
una aproximaci6n empfrica razonablemente aceptable de las di f_~
rencias entre las parejas, con respecto a la demanda de hijos.
Esta evidencia empfrica sugiere también que, en pafses en desarrollo, la demanda de hijos es ya un concepto significativo (ei

- 31 -

to quiere decir que la· pareja posee una idea acerca de qué tamaño de familia es, o demasiado pequeno, o demasiado grande, en r!
·1ación a las circunstancias individuales o socioculturales quee_!
ta enfrenta).

IV. RESULTADOS EMPIRICOS
En esta Sección se presentan y analizan los resul tados obte
nidos con los modelos emp1ricos representados por las ecuaciones
{lo) y (11) ·de la Secci6n II. Los resultados del modelo iterativo,
ecuación (11). se presentan en la primera parte. En esfa parte
se comparan los resultados obtenidos por Willis para los Estados
Unidos, para el número de hijos nacidos vivos, con los resultados
obtenidos en este trabajo para el tamaño deseado de fami 1i a, en
México y Siria. En la segunda parte de la Secci6n se presentan
y analizan los resultados obtenidos para México y Siria con elmo
delo cuadrático completo representado por la ecuaci6n [10). ·En
esta parte se analizan la magnitud y dirección del sesgo que resulta al no incluir en la ecuación los dos términos cuadráticos,
(MEDUC) 2 y (FEDUC) 2 • Se explora también en esta parte el posible
efecto diferencial de la educación de acuerdo con el lugar de re
sidencia.
1

l. El Modelo Iterativo
Como se muestra en el Cuadro 4, el modelo iterativo que Willis aplic6 con exito para analizar la demanda de hijos utiliza.!!_
do datos censales para lós Estados Unidos, también se ajustarazonablemente bien cuando se utili zan d·atos obtenidos de encues
tas de fecundidad en México y Siria. El coeficiente estimado del
nivel de escolaridad de la esposa es significativamente negativo.
El coeficiente del nivel de escolaridad del esposo es también nf
gativo y significativo, y de una magnitud absoluta menor que el

�- 38 Cuadro 4

- 39 -

El Modelo Iterativo
Coeficientes Estimados de Regresión del Número Deseado de Hijos (México·
y Siria), y el Número de Hijos Nacidos Vivos (Estados Unidos) ~
Número Deseado
de Hijos
Variable
México
(1)

Constante
MEDUC, H(NOW), H(40)
FEDUC
MEDUC*FEDUC

5.5682
-0.0848**
(0.0477)
-0.1638*
(0.0569)
0.0064
(0.0062)

Siria
(2)
8.7287
-0.1180*
(0.0381)
-0.3860*
(0.0721)
0.0188*
(0.0060)

SMSA (Urbanización)
U2
U3
U4
R2
R3
R4

R5
R6
R7

0.3727
(0.3152)
-0.2483
(0.2770)
-0.4914**
(0.30291
1.0153*
(0.4605)
1.4464*
(0.4519)
0.9797
(0.4404)
0.9305*
(0.3960)
0.3127
(0.3672)
0.0943
(0.4788)
0.0715

Número de Observaciones.

959

Resultados Obtenidos
· por Willfs para el Ni
mero de Hijos Nac.!.
dos Vivos pj.
H(NOW)
(3) y
4.3895
-0.0690*
(0.0169)
-0.1421*
(0.0099)
0.0062*
(0.0013)
-0.0811*
(0.0113)

H(40)
(4) ~
4.8327
-0.2484*
(0.0338)
-0.1757*
(0.0126)
0.0202*
(0.0028)
-0.0724*
(0.0117)

Los resultados anteriores adquieren un significado econ6mico
más concreto cuando de la expresi6n (11) se calculan las derivadas
parciales.
{12) acd/ aME DUC

( FEDUC), y

( 13) aCd/aFEDUC

(MEDUC).

-0.9968*
(0.2806)

Estas derivadas parciales muestran una de las f,nplJc.a-tion·es .nt,s
ill',)ortantes del modelo iterativo de Willis: la naturaleza n.o l .f~
neal de la relaci6n entre la fecundidad deseada y las vart-alt.res
MEDUC Y FEDUC. Como se puede observar en 1as expresiones {.12) .Y
( 13), el efecto neto de un cambio en MEDUC sobre Cd de;p_e.n.de de.l
nivel observado de FEDUC, y el efecto neto de un cambio en rEDUC
sobre Cd depende a su vez del nivel observado de MEDUC.

-1.0570*
(0.4038)
0.5578
(0.3965)
-0.4637*
(0.3857)
-1.4218*
(0.4164)

0.2007

0.0439

0.0466

941

9 169

9 169

a/ Los números en paréntesis son los errores standar de los coeffcie!!.
- tes estimados.
b/ Los resultados para los Estados Unidos se tomaron de Willis (1973,
p. S50).
y El ingreso observado del marido en 1959.
d/ Una predfcci6n del ingreso del marido a la edad de 40 años, usando
- como bases su categorfa ocupacional, su escolaridad, su experiencia en el mercado de trabajo, su cohorte, su raza, su lugar de~
sidencia (sf vfvfa o no en el sur) , y el grado de urbanización de
su lugar de residencia.
* Significativo al 5% o menos.
** Significativo al 10%.

correspondiente al nivel de escolaridad de la esposa. Como en el
caso de los Estados Uni dos, el coeficiente estimado del término
iterativo es positivo en los casos de México y Siria, aunque significativamente diferente de cero solamente en el caso de Siria.

Cuando el valor correspondiente a la media de FEDUC se sub!
tituye en (12), el efecto "ingreso" neto es -0.063 para México y
-0.084 para Siria. Evaluado también con respecto a la media de
MEDUC, el efecto "precio", (13), es -0.137 para ~xico y -0.319
para Siria. También, el comportamiento de ambas derivadas parci!_
les ante cambios en FEDUC y MEDUC respectivamente, par,a. ~xico y
Siria, es consistente con los resultados obtenidos en otros estudios ( una revi si6n de varios estudios acerca de los efectos del i,!l
greso sobre la demanda de hijos se encuentra en Muéller y Short,
1983), y con los resultados obtenidos por Willis (1973, pp. S51S54) para los Estados Unidos y por Ben-Porath (1973, pp. S218S222) para Israel. Ambos, el efecto "ingreso" y el efecto ºPr!_
cio", tienden a volverse positivos a medida que FE0UC y MEDUC au mentan, respectivamente. Así, los resultados obtenidos en este

�- 40 -

trabajo con el modelo iterativo, parecen validar la hip6tesis de
una relaci6n en ·forma de Uentre la fecundidad deseada y el nivel
de ingreso del hogar, y entre la fecundidad deseada y el nivel
de escolaridad de la esposa, en México y Siria.

Los resultados obtenidos con el modelo iterativo indican ta!!!_
bién que, para México y Siria, el vivir en áreas urbanas tiene
un efecto negativo y estadfsticamente significativo sobre la demanda de hijos del hogar. Además, cuando se analiza cada regr!
si6n en forma separada, el efecto negativo más importantesobrela
demanda de hijos en ~xico y Siria es introducido por esta vari!_
ble.
Los resultados para la variable cultural (región de reside!!,.
cia) sugieren que para Siria, y después de controlar los efectos
introducidos por educaci6n y urbanizaci6n, el -vivir en Damasco o
Aleppo (R2), o en el sur (RS), tiene un efecto negativo y significativo sobre la demanda de hijos. Para ~xico, estos resttlt!_
dos sugieren que, después de controlar los efectos introducidos
por educaci6n y urbanización, el vivir en el noroeste (R2),el n~
reste (R3), el norte (R4), o el oeste (RS), tiene un efecto pos.!_
tivo y significativo sobre el tamaño deseado de familia.
Antes de revisar los resultados obtenidos con el modelo c~
drStico completo, es necesario un comentario acerca de las regre
siones para Siria. Para Siria, la variable "número deseado de.h.!_
jos", que se utilizó en este trabajo coroo una aproximaci6n de la
demanda de hijos del hogar, no parece ser totalmente independien
te de los costos de regulaci6n de la fecundidad ...!!/ Asf, es po-:sible que para Siria no se esté estimando una ecuación de dema.!!_
da "pura". Esto debe de tomarse en cuenta cuando se consideren
los resultados para Siria.

- 41 2. El Modelo Cuadrático Completo
Coroo se ha mencionado anteriormente, los resultados del mode
lo cuadrático completo, representado por .la ecuaci6n (lO}de la Sef_
ci6n III, son útiles para determinar la direcci6n e importancia
del sesgo en los coeficientes estimados del roodelo iterativo.
En e1 Cuadro 5 se reportan 1os coeficientes estimados de tres
diferentes ecuaciones de regresión. Para explorar el efecto diff
rencial de la educación de acuerdo con el lugar de residencia, en
la columna (3) se reportan, para Siria, los resultados del modelo
cuadrático completo, en el cual se incluyen términos iterativos
formados con la variable educación y las categorfas de las variables urbanizaci6n y región de residencia. Estos mismos resultados
no se reportan para México debido a que estos términos iterativos
tomados en su conjunto no contribuyen significativamente a explicar la variaci6n en el tamaño deseado de familia. Los resultados
obtenidos con el modelo cuadrático completo sin incluir los térmi
nos iterativos descritos anteriormente se reportan en las columnas
(1) y (2), para México y Siria respectivamente.
Para el modelo cuadrático completo sin los términos iterativos, los coeficientes estimados de regresión muestran, en el caso
de México, los signos que la teoría (en la Sección III) predice.
Sin embargo, solamente los coeficientes estimados del nivel de es
colaridad del esposo, (MEDUC), el término cuadrático {FEDUC) 2 , y
el término iterativo {MEDUC*FEDUC), son significativos {a un nivel
del 10%}. El coeficiente de FEDUC, a pesar de que es todavía negativo, no resulta significativamente. diferente de cero. Los re
sultados para las demás variables en la ecuación para México son en general similares a los que se obtuvieron con el modelo iterativo.
Para el caso de Siria (ver la columna (2)), los coeficientes

�- 42 -

- 43 -

Cuadro 5
El Modelo Cuadritico CQ111Pftto
Coeficientes Estimados de Regresi6n del Núaero Deseado de
Hijos (México y Siria) !/

Sin TEnainos Iterativos
Variable

México

Siria

(1)

(2)

Con Ténni nos
Iterativos
Siria
(3)

5.5403

8.7003

8.8293

MEOUC

-0.1206**
(0.0745

-0.1240**
(0.0769)

-0.1056
(0'.1203)

FEOUC

-0.0614
(0.0895)

-0.4289*
(0.0913)

-0.7045*
(O. 1819)

lf:DUC*FEOUC

0.0223**
(0.0130)

0.0057
(0.0128)

0.0071
(0.0134)

(lf:DUC) 1

-0.0032
(0.0062)

0.0029
(0.0072)

0.0089
(0.0075)

( FEDUC) 1

-0.0195**
(O.Olll)

0.0149
(0.0119)

0.0066
(0.0124)

U2

0-.4122
(O. 3164)

-0.9880*
(0.2818)

-0.7888*
(0.3610)

U3

-0.2409
(0.2770)

U4

-0.5035**
(0.3043)

R2

0.9860*
(0.4606)

-1.0364*
(0.4050)

-1.2903*
(0.5770)

R3

1.4278
(0.4520)

0.5757
(0.3976)

0.2092
(0.4g22)

R4

o. 9262*
(0.4413)

:.o.4478
(0.3866)

~0.5564
(0.4976)

R5

0.9097*
(0.3966)

-1.3865*
(0.4176)

;l .4882*
(0.5421)

R6

0.3162
(O. 3675)

R7

0.0917
(0.4786)

Constante

lf:DUC*U2

-0 . 1631**
(0.0890)

FEOUC*U2

0.3350*
(0.1529)

lf:OUC*R2

0.0226
(0.1245)

lf:OUC*R3

0.2754*
(0.1389)

lf:OUC*R4

-0.0501
(0.1248)

MEOUC*RS

-0.0682
(0.1375)

FEOUC*R2

0.0764
(0.1394)

FEOUC*R3

-0.3949*
(0.2067)

FEOUC*R4

0.1701
(0.1588)

FEOUC*RS

0.2130
(0.1842)

R2

0.0745

0.2021

959

941

Número de Obser

vac1 ones.

y

-

0.2201

** Significativo al lOS.

En la columna (3) se reportan los resultados de una exploraci6n tentativa del efecto diferencial de la educaci6n de acuerdo
con el lugar de residencia. Estos resultados sugieren que, para
familias que viven en el noreste (R3) de Siria, incrementos en el
nivel de escolaridad del esposo introducen un efecto positivo sobre el tamaño deseado de familia. Para la misma región, increme.!l
tos en el nivel de escolaridad de la esposa reducen el número deseado de hijos. Los resultados sugieren también que, en áreas ur
banas (U2), incrementos en MEDUC introducen un efecto negativo so
bre la demanda de hijos, mientras que incrementos en FEDUC aumen
tan el tamaño deseado de familia.

V. CONCLUSIONES
En este trabajo se utilizaron dos modelos basados en el enfo
que de la economfa de las unidades familiares, y datos de la Encuesta Mundial de Fecundidad, para anal izar empfricamente los efef_
tos de cambios en el nivel de escolaridad del esposo, el nivel de
escolaridad de la esposa, y la urbanización, sobre la demanda de
hijos del hogar en dos países en desarrollo: México y Siria.

941

Los números en parfntesis son los errores standar de los
coeficientes esti11111dos.

• Significativo al SS o 111enos.

estimados de MEDUC y FEDUC permanecen negativos y se vuelven may.Q_
res en términos absolutos cuando se utiliza el modelo cuadrátict.&gt;
completo. Además, estos dos coeficientes son significativamente
diferentes de cero. Sin embargo, los coeficientes estimados del
término iterativo y de los dos términos cuadráticos no resultan
significativamente diferentes de cero. También, como en el caso
de México, los coeficientes de las otras variables son en general
similares a los obtenidos con el modelo iterativo.

La evidencia empírica obtenida en este trabajo apoya la utilidad de este tipo de modelos en el análisis de los determinantes

�- 44 -

de la demanda de hijos en pafses en desarrollo, una vez que se i!!_

corpora la influencia potencial de cambios en las preferencias.
Para el modelo iterativo, los resultados para el tamaño deseado de familia en México y Siria son en general similares a los
resultados obtenidos por Willis (1973) para el número de hijos n!
cidos vivos en los Estados Unidos, usando datos censales de 1960.
Los resultados para México y Siria parecen además validar la hip§_
tesis de una relaci6n en forma de Uentre la fecundidad deseada y
la escolaridad del esposo (ingreso del hogar) y la fecundidad deseada y la escolaridad de la esposa, en países en desarrollo.
La consistencia de los resultados para México y Siria y 1os
resultados para los Estados Unidos debe, sin embargo, interpretar.
se cuidadosamente, ya que la importancia relativa de los diferentes efectos sobre la demanda de hijos, introducidos por cambios en
la escolaridad del esposo y, particularmente, cambios en la e·sc.Q_
laridad de la esposa, puede diferir entre pafses. Especfficamente, el argumento basado en la teoría de la asignaci6n del tiempo,
que postula una relaci6n causal directa entre el nivel de escol!
ridad de la esposa y su salario, podría no ser de relevancia en
pafses en desarrollo, en los cuales un porcentaje importante· de
esposas no participan en el mercado de trabajo.
Sin embargo, la existencia de un efecto negativo y signific!
tivo sobre el tamaño deseado de familia, introducido por incremen_
tos en la escolaridad de la esposa, es todavfa consistente con las
implicaciones teóricas de este tipo de modelos. La razón es que
estos modelos predicen también un aumento en el valor del tiempo
(de la esposa que no participa en el mercado de trabajo) en actividades de producción y consumo que compiten directamente con la
crianza y cuidado de los hijos, a medida que la escolaridad de la
esposa se incrementa. Además, cuando el enfoque de la economía

- 45 -

de las unidades familiares se incorpora dentro de un marco te6r.!.
co más completo .como el que se adopta en este trabajo, e.1 efecto
negativo sobre la demanda de hijos, introducido por incrementos
en el valor del tiempo de la esposa, se refuerza por el efecto-que
trabaja a través de cambios en las preferencias relativas de. la
pareja, con respecto a las diferentes alternativas de producci6n
y consumo.
Los resultados para el modelo cuadrático completo sugieren
que la magnitud del sesgo en los coeficientes estima~os del modelo iterativo, que resulta de no incluir los dos ténninos cuadráti
cos, (MEDUC) 2 y (FEDUC) 2 , en la ecuación, no es de relevancia. P!
ra México, solamente el coeficiente estimado de (FEDUC) 2 resultó
significativamente diferente de cero (pero muy pequeño enténninos
absolutos). El coeficiente estimado de (MEDUC) 2 en la ecua-c16n
para México, y los coeficientes estimados de ambos ténninos cuadráticos en la ecuaci6n para Siria no resultaron significativame!'_
te diferentes de cero.

�- 47 -

da.d. huma.na, ob1, e1tva.CÚ1 en un núme.Jr.O c.1r.e.cle.nte. de.. ~ a

NOTAS

1/

a.6pe.c.to1, p0Uti..c.o1,; EMÚltlln ( 1968), pa.Jr.a. a.6pe.c;to1, demogJr..4.6,l
c.01, y econ6mico1,; Kuzne:t6 ( 1966) , pa.1r.a. Mpe.c;to1, de. c.Jt.e.umi..en-=
to Eco n6m.lco; Le.Jr..neJt (1968) , pa.Jr.a. a.6 pe.c.to1, 1, oc..la.l.e...6; e I nkelu,
( 1969), pa.!ta. Mpec.to1, Jteí.aciona.do1, con el c.ompoltt.am,lento &lt;k .ea.
pa1r.eja c.on ~pecto al contJwl de la. 6ecW1dlda.d.. t&gt;ebe a.clo.Jta.Jr.1,e a.de.mcf6, que., paJt.a. C!Ublr..l!t un Jta.ngo mcÍ.6 amplio de, cambi.o1,,
el tlJunlno "mode.Jr..n.lza.cl6n" 1,ub1,.tltwj6 g1r.a.dualme.nte. a t/Jun,lnoli
to.J..u C!Omo "-lndu6.tluaU. za.cl6n" IJ "UJr.bruúza.cl6n e.o nc.omlt.an.te" •
E1,to1, do&amp; ú.ltúno1, tllunlno1, 6u.eMn u&amp;a.do1, en el -ln.lw po4 lo1i
J.:.e.61r.ico1, de. la. T.lta.n6-lc..l6n VemogJr..4.6,lc.a., pa.1r.a. Jt.e.6elLilt6e 4 lo1,
p,wcuo1, clave&amp; y .1r..upon6a.blu de la. brlw,i.ci.6n demo91'46,lca

La. Teoua., que u uenua.i.men-te una. úo/Úa. &amp;obJt.e. evoLu.ci,ón 1,0
cJAl, dutac.a. tJr,u e.ta.pa.6 en el c.Jt.e.ci.mlen:to de. .ea. pobla.cl6n Ji
wia &amp;ocle.c:útd, que ~uLta.n de pa:ównu 6undame.nta.lu en 1A. mo~
talldad IJ la. 6e.c.undlda.d. E&amp;.ta.6 e.ta.pM han 1,,ldo exc.ele.nteme.nte. ~umlda.6 poJr.. Le.-lbe.n6te.-ln:
"La. Et.a.pa. I emp.,leza. c.on el. &amp;upuuto de. que. a.n:tu de. la. mode.Jr..n.lza.cl6n, la. v-lc:út eJta. &amp;a.lva.je., l..o.6 me.dlo-6 Uc.Mo.6, y .ea. .ton
gev.ld.ad c.o/Lta. Po4 .to tanto, .ea&amp; .ta.646 de. moJr:t.o.li.da.d. eJta.n aI.
ta.6. E&amp;to u CJti;ti.co. En c.on6e.c.ue.ncla, 1,0.lamente aqu.eUa1, 1,~
c.-le.da.d.u que duaM.oUa!r.on c.o.6.tumb1tu e .ln.6.tltu.clonu c.on6l6tentu c.on ta.6M de. na.tallc:útd al men0-0 -lgualmente a1:l.a.l, &amp;oblr.e
vi.v-i.eMn. Su&amp; .ln6ütuclon.u ·y· é.ó&amp;.tumb1t.U ·terúa.n ·liit g!Uido al-::
to de utabllldá.d y ·vt.a.n ·1tu.Utentu al e.amblo •
En la. Etapa. II 1,e de.c1alta. q~e. la. modvtnlz.a.cl.i.n, a&amp;oclada.
(c.on) ml.t.odo-6 de 1,al.u.d públlCJ1, mejo1tu dleru, tú.., conduje
!ton ha.cla. la. Jt.e.duc.cl6n gha.dua.l de la. moJtta.llc:útd. Na.die ~-l-6
te. a. wia buena. .&amp;alud IJ una. l..onge.v-lc:útd mc:f-6 .lalr.ga.. Ve. a.qu..l que
la. moJr:t.o.li.da.d ducendl6, a.u.nque la. Qe.c.u.ndlda.d 1,e 1r.ul6U6 a. l..o1,
~eM.6 c.oque:te.01, de. .ea. mode1t.n.lza.u6n. Po4 lo fañto, la mo~
da.él lliminu.y6, la. 6ecwidlddd peJUna.ne.c..l6 con&amp;ta.nte, tJ ttii,
ta.646 de c.Jt.e.ci.mlento de .ea. pobla.cl6n .&amp;e. el.eva.JWn IJ alCJ1nza.Jr..On
n.lvel.u eÚIUUJJr.dina.Jr.-lame.nte ali:o&amp;, c.ompa.1r.a.do1, con l..o1, plWmedlo&amp; de l..o.&amp; &amp;i.gl..o&amp; a.nwrio1t.U.
En .ea. Etapa. (Ac.to l III, .ea. óe.c.undlc:útd 1,uc.umbe 6,lnalme.nte. a.
l..o&amp; h.a.la.JoaJue. a.c.ompañan a. la mode.1r.nlzacl6n ••• U JrUuLfudo 61
ñal u
c.en6o g1r.a.dual de. fu fuM de. 6e.c.u.ncUda.d, ha..6ta
a.c.e.1tc.aJL6e a. laJ, ba.ja.6 tJ toc:útv,la. en duc.en6o .ta.6M de moJr:t.o.li.da.d!' (Le.-lben6te.-ln, 19 74, p. 459, 1, e a.g1r.e.g6 el 1, ub1r.a.ya.do) •
Pa.Jr.a. una. p1r.ue.nta.cl6n mM detaJ.iada de. la. Teow, veJt Notute.ln
( 1945, 7953), quien u c.on6-lde.1ta.do el 6unda.d.oJt de úta.
Ve.Ir.
ta.mb-lln Coale tJ Hoove.Jr. (7958). Punto1, de. v.Uta opuuto.&amp; y}[,e,ln
teJr.p1teta.clonu de la. Teow, upe.cla..emente c.on 1tupe.c;to a. la..
hlp6tul6 de. "i.lt.Jr.a.c..lona.Uc:útd" e.n .ea. E:ta.pa. I, y la. i.mpo}[,tancla
4ei.a.Uva. de l..o&amp; 6a.c.to1tu e.c.on6mlc.o.6 e.n la. e.xpllc.acl6n del. de.1,c.e.n60 de. la. 6ecundldad en .ea. Etapa. III, c.oltlt.Upondtln a. Ca.id
we.U (1976, 1983), S.lmon (1974), y Unde.Jr.t (7983).
-

2/ La. mode1t.n.lza.cl6n .6e. de6,lne. e.orno " ••• una. tlr.a.n6601tm1cl6n en .ea.
01tga.n.lza.cl6n e.c.on6mic.a, -6oc.ia.i. IJ poU,,tlc.a., y en .ea. pwona.U-

pa.1r.

UJi. de la. m.lta.d del .6.i.gl..o XVITI" (Ea.6te.JLlln, 1983, p. 563. J-;Pa.1r.a. wut duelt.lpcl6n mc1.6 detaJ.lada, ve.Jt Cole.man ( 1968), pa.1r.a.

(Ca.ldwell, 1976).

.

3/ V11vl6 y Bla.k.e { 19 56 ) &lt;Ltlllza.Jr..O n olr.ig-i.nai.me.nte. el tlluni.no "-lntvuned.i..atJl" y po1,tvúo.1r..me.nte., Bongaaltt-6 ( 1978} uüllz6 el tl'r.
mino "pJr.Oxi.mate.". En uu tita.bajo 1,e. .t'taducen amb°" ~
e.amo "i.nteJUnedlo1," •
una. expllc.a.c..l6n de.taUa.da. de. c.omo ca.da uno de. uto1, 6a.cto4u a6ecta. a. l..a. 6ecundlda.d, veJt Bongaaw ( 1978, pp.101-120}.
Tamb.lln, pa.Jr.a. una. dl-6 cu.6.lón de. e.amo lo1, 6a.do1r.u ·.i.nteJtmec:Uo1,
1,e ven a.6ecta.do1, po1t l..o1, dete!tmina.ntu bc1.6-lc.o1i, veJt BongaaJLt:6
IJ Me.nk.e.n (1983), Glt.4JJ (1983) tJ Chen (1983).

4/ Pa.Jr.a.

5/ La. 6e.cundlda.d natwta.l .&amp;e de.6,lne e.amo la. 6ec.uncU.dad de. wut pobla.c..l6n qu.e no ha.ce W'I. u 6ue1tzo de.llbeJLa.do pa.1r.a. li.mlt.aJt. lo-6 na
clmiento1," {HeM.l, 1953, p. 135). El c.onc.e.pto 1,e. 1te.6,ln6 po1,-::
tvúo.Jr..me.nte. pa.1r.a. 1te.6eJLllt6e a. la. 6ec.u.ndlda.d. que. e.X.Ute en la au.
1,e.nc..la. del c.ontJw.l de.llbVta.do de. na.ci.mlento1,, el cual u,t.4. 11:•• liga.do al númvw de. h-i.jo1, que. ya. 1,e. U.e.nen, y 1,e modl6,lc.a.
c.u.ando ute. nwne.Jr.O excede el. má.umo qu.e .ea. -pa1te.ja. no due.a.
excede1t {HeM.l, 1961, p. 81). La. de6,ln.lcl6n pe!tmlte. la po.6-lb.ifl~ de que la. 6ecundlc:útd na.twcai. 1, e.a. me.nolL que e.l. mWmo
b.wl..ig,&lt;.C!O. E1,to 1,ucede. cuando condlc..lonu cuU:wtai.u ob.6VLva.
da.6 6a.vo1te.ce.n 11 p,r.4.ct,i.c.a.-6 to.J..u coma peJú.odo1, de .tadaneúl p,w
longado1, ~ a.b.6~encla .1,e.xu.al dupuú del. paJtto, qu.e ILeduc.eñ
la 6ec.wuU.da.d -lna.dveJLtld4me.nte.. • • "Talu p,r.4.ct,i.Ca.6 1,on con6-l
de.lta.dtu, natwuitu ... 1,i, no .&amp;e. madl6,lc.a.n del.lbvuu:lame.n.ú cuan
do el. númeJtO de. kljo1, na.c..ldo1, v.lvo.6 1,e. -lnc.Jr.ementa." (Bongaa/t.ti
y Me.nken, 1983, p. 37). Como 1,e. mo1,.tluvtá nuú 11d.e.1.ante en uU tlt.a.ba.jo, el conc.epto de 6e.c.undlc:útd natwuil u mUtJ .lmpoltta.n
U en la. CJ1Jr.a.c.últ.lza.cl6n del. 1tlg-i.me.n de 6e.cW1dlda.d que. pite.do-::
mlna en l..a. Eta.pa. 1 de la. Teow de. .ea. T1ta.Mi.cl6n VemogJr..4.6,lc.a..
6/

La. ex-Uúncla o no de. moUva.c..l6n en ~ pa.Jr.e.ja pa1t.a. c.ontJwla.Jr.
1,u 6ecundldad 1,e m.lde polt .ea. d.lóe.1te.ncla. entJr.e l.a ca.ntl~d o~

�- 49 -

- 48 -

dt1. an41.l6,ll, e.con6mic,o de. ta. 6e.cwr.dldad (Bedte.Jr., 1965) y l.a
upe.ci.6,lcac1.6n apliOp.lada. de. la. 6unc.i.6n de utili.da.d de.l lwgtVt.
PoJt e.je.mplt, ~ ·w,lU..u, ( 1913 I t,.lgut a. Btdte.Jr. y Lewlt, t 1913) al
i.nchu'.Jr. al númeJtO de. hljo.1; (NI y ta e.a.Ud.ad de. to1:, hi.Jo1:, IQJ
como 41tgume.nto1, 1:,e.paJta.do.1; e.n lo. 6u.nci.6n de. uJ:ili.dad dd hogtVt,
peJtO, al mumo .tiempo, aJtgume.nt4 que. " • • • el nivel de. tdil.i..dad que. ta. 6am.llla. pu.e.de. alca.nza.Jr. ut.4 lúftltadD poJt ~ capa.
ci.dad paM p!Wdu.ci.Jr. e (•N*Q) y ••• el. ·b..c:en compu.uto • • • S""
(W.ll.Ut,, 1913, p. S21), lo CJ.JJLt .lmpli.c.a de. alguna manvr.a. que
ta. 6amllla. de.lLlva. utilidad dilte.c.tamente. no de. N, Q y S, 1,epa.
1U1dame.n.te., 1;i.no de. e = N*Q y s• scJw.ltz (19 81) ptVte.ce. te.ne.Ir.
t.amb.lln algu.no.1; pMble.ma.6 de. . l n i . ~ n al aJtgume.n.t.alt qu.e.
"... el. e.n6oqu.e. .l.uge.Jtldo poJt Bedte.Jr. ( 1960) y ~UDD polt
Wil.U.,I, ( 79741 *, Be.cke.Jr. y L~ ( 1914) *, .•• 1:,upone. qu.e. lo6 J)(l
dJr.e.4 de.lLlva.n ut.lllda.d de. to1, i,e.Jtv.lci.o1:, p1WpoJtci.ona.do1, po.lr.. .ti,¡,
hi.jot, ••• lo1:, cua.tu i,e. 1:,u.pone. que. i,on WUl 6unci.6n de.! númeJtO
de. hi.jo1, IN) y la. e.a.Ud.ad pMme.dlo o i.nt.e,rt,6,i.dad de. Jr.e.CUJt6oi,
de. UOI:, hi.jo1:, (Q)" (Schu.ltz, 1981, p. 166). E1;to no pa,'te.c.t
con1;,ll,t.e,nte. con el. he.cho de. que. t4nto Be.ckvr. y LeMli.6 como
Wil.U.,I, con6.ldvr.a.n expUclt.ame.nt.e. a. N y a. Q como allguine.nto.6 1:,e.
paJta.do.1; de. ta. 6u.nci.6n de. utilldad del hogaJt (vVf. Be.cke.Jr. y

ei.da, (p!Wdu.eld4) tJ la. c.antldo.d d.emandada de hi.j04 • Si la. C4ll
tlda.d demanda.da. e.xc.e.de. et ta. of,Jr.e,ci.da., ta pa1Lé.j4 :. -e . ~
WU1 4.ltua.ci.6n de II excuo de de.mand4", tJ no e,x,Ut.e, · mti.vawn
algWl4 pa.,ta. .t.i.mU:.aJr. el .t.ama.ño de 6ami.Ua.. S.l l.4 ca.n:tldad d&amp;.
6Jr.e.ei.da. excede 4 ta ca.n:tldad d.emandada, ta paM,j4 en6JtLnt4 Wt4
1;-ltuaci.6n de "e.x.cuo de. o6eJLta.", Wl4 1:,.ltu.4ci.6n e.n lA. CLl4l l.a
pa.u.ja. .ti.e.ne. algún númeJtO de. hi.f01:, no cJ.úe.ado.1;; polr. to t.a.nto ,.
e.x,u,t.e, mo.tlva.ci.6n e.n lA. yxv,.e.ja pa.,ta. limi..talt el. t.ama.ño de. 6~
Ua.. La. inttJulcci.6n de. lA. mo.tlva.ci.6n tJ lo4 co1:,to1; de. ~ul.a.ci.6n de. ta 6e.CLUtdidad dwJunlna. u e.wte.nc..út o ~enWl del.
contJr.ol deU.beJULdo de. la. 6e.cundidad polr. palLtL de. /.a pa1te.ja.. Sl
/.a mo.tlva.ci.6n 4upe1Ul a to1, co1,to1, a1,oci.a.do1:, con lA. Jr.e.gul.a.ci.6n
de. la. 6e.c.u.ndlda.d, el. c,ont,u,l de.llbvr.ado de. la. 6e.c.u.n.cUda.d ~ a.
dop.t:a.do polr. la. p&lt;Wlja.. Ve.be. ha.celt6e. notalr. que. l.a 6 e . ~
natwr.a.t podlúa. 1,e.1r. Wl4 ai.teJr.na.:tlva. 1U1&lt;:ional. de. la. ~3a., /;.t.
lo.1; co1;to1; de. 1r.e.gul.a.ci.6n de. ta 6e.c.u.n.dlda.d 1,on de.nta.6.la.do aU.o1,
e.n Jr.e.l.acJ...6n a. ta mo.tlva.ci.6n.

1/

La. t.e,o"1,o.. de ta augnaci.6n de.! .tiempo (Be.cke.Jr., 19651, hizo do1:,
c.on.:tJLibuúorte,1, 6undame.ntale.6 al ctrr.4U,l,,ll, e.con6mlco de. ta. 6e.CJ.Utdldad. PJcimeJtO, u.ta t.e,o"1,o.. condujo al 1r.e.conoeúnlento. de.
que. pa1t4 el. hoga.Jr., ta 1r.utltlcci.6n .lng1Le.6o-Jr.e.CUIL6o4 a.p1t0plo..da.
paM. e1. a.n4LiA.(A -u ta de. 11 .i.ng11.uo poú.nc1.al" l 6uU. irtcome.l,
la. cual ,lnclwje. tamb.ltn el. .tiempo de. to1, mie.mbJr.o4 del. hoga.Jr..
Segundo el .titaba.jo t.e,61Lico de. Be.cke.Jr. c,ont/r..lb~6 a. ""-CDfflPll.tlt
1,.l6n ,,.¿ amplia de. to.1; co1:,to1; de. lo1:, hi.jo1:,, al i.ncl.ui.Jr. en iI.
a.n4.lll,,ll; u.n buLtamie.nto e.xpUWJJ de. lA. compe.ú.nc,la, e.ntlr.e. l.o4
hi.jo1:, y·lo.1; dendt, bienu p1Wdu.ci.do1:, poJt e.t hoga.Jr., poli. e.l ~
po de lo1:, padJr.e6, y de.! vai.DJJ.. de. ue. .tiempo pa.,ta. lo. upo1,a. tJ
el. e.6 poi:, o •

Lewu, 1973, p. S280; W.llli,,I, 1973, p. S21).

Con JtUpecto et ta. 6u.nci.6n de. pMdu.cci.6n mu.ltlpllcai1.va. palla.
loi, .6e.Jr.v.lúo1:, pJr.OpoJr.ci..oM.dtu, poJt J..D1:, h.lj01:,, Cho.l y KicJu
( 19 85) e.ncontJtcvwn que. UtlL Upe.ci.6,lc.a.c1.6n e6 Jr.e.du.nd.ante pa.Jta. lA. .6_
ohuú6n del pMblema. de. ma.timlza.ci.6n de. ul.i.U.dad del
hoga.Jr., y que pu.e.de. condu.ci.lL a. algu.na.1, .lítcon.1,,ll,t.e,nc.ia e.n /.al,
e.la.t,.tlc..i.da.du .lngJr.e.J:,o de.! núme.Jr.O IN) y la. c.a.Udad (QJ dt. lo1:,
ILi.jo.6, aunque. J..D¡, Jr.e.J:,uU,a.do1:, pue.de.n u.t.aA in6lu.e.nclado1:, polr.
la. J.ncl.tJ¿(_6n de. lo1:, .6e.1Lv.lci.o1, pMpoJr.clona.do1:, poJt lo¡, ILi.jo.1;,
C • eIN, QI , dllr.e.c.tame.nte. en ta. t u.nci.6n de. u:tlllda.d del hoga.Jr..

8/ Pa.Jr.e.ce. qu.e.

no ex.U.te. a.e.u.e.Ir.do total con JtUp~cto al bLatam.le.n
to y upe.ci.6,lcac1.6n de. lA. 6u.nci.6n de. pMdu.c.c1.6n de.! hoga.Jr. palUl e (1:,e.1r.v.lci.01; p1WpoJtci.onado1, poll lo1:, hi.jo1, 1 y to1, ~ume.n.to1:,
de. ta 6u.nci6n de. ut.il.ida.d de.t hogM. . M.ie.ntlta.4 que. f&gt;e.TJr.a.Y
( 19731 u;t(.11.za. ta 6oJUna. ge.ne.Jtal e = e(N, Q.l e. i.n:tlw du.ce. a. lJ,tlL dvr.e.c:tame.nte. en la. 6u.nci.6n de. u:tllldad de.! hoga.Jr. ( ve.Ir. p.
S271 I Ben PoJt&lt;Lth 11973) tiLmb.lln con6.ldvr.a. a. C como u.n aJtgu.me.n.to' cU.Jr.e.cto en ta. 6u.nci.6n de. utlllda.d del. h.oga.Jr. ( ve.Ir. P.
S207), peJtO utlllza. e.xp.Ucitame.nte a. e " N*Q., Wl4 .• upe.ci.6.l
c.a.c1.6n rrNLltlplicatlva. pa1r4 C. Ambo1, e.n6oq~ 1,on 1:,~ e.m~o
con.1,.(A.ttnte.4 con ta CJr.e.e.nci.a. de. qu.e. ta. 6amlUa. de.lLlva. 4o.,;t,U6a.cci.6n (u:tlllda.d) dllr.e.ct.ame.nte. no del.. númeJtO ék hij 01, (N) y
de. /.a callda.d de. l..o1:, hljo-6 IQJ en 6oJuna. 1:,e.pa.,uula., -6.lno de. u.n
6f.ujo de. 1:,e.1r.v.lci..01, pMpoJtci.ona.do-6 poll J..D1:, hljo1:, IC), que. _combi.na. a. ambo1, .ln/;umo1:, fN y Q) • Tal pMe.ce. que. el. tlla.tam,le.nto
o,u.g.lnal de. Be.cke.Jt y L~ ( 19 73) , del pMblema. de. ma.x..imlz!
ci..6n de. u:tlllda.d del.. hogM, ha. CJLe.a.do p!Wble,na./; de. l n t ~
ci.6n y con6Ucto e.rr.tlLe. algwuu de. la-6 ,impUca.c.lonu te.6Jri..CQ.1,

9/

Como Muelle.Ir. y ShoJtt l 19 83) i..tJ ha.n 1:,e.ñalado, el. e.n6oque. de. Co
ll»nb.la.-Chlcago con6.lde1Ul ge.ne.Jta.lme.nt.e. a. l4" p!lt6e.Jr.e.ncia.6 ~
coM.tan.tu y 1:,e. conce.ntlt.a. md.6 e.n el a.n4.lú,,ll, de. coUIJ plazo
de c.amb.lo.1; e.n ta. de.manda. a.nte. ca.mb.lo1:, en el .ln.gJr.e.J:, o tJ J..D1:, pJte.
ci.o4. Ya. qu.e. ta condu.ctlL Jttp}(odu.c.tlva. de. ta. pobl.acl6n i.nvo-=
lu.CM., e.n lo. ma.yo!Úa. de. to1:, CQ.1,01,, de.w.lonu de. laltgo plazo,
la. a.te.ncl6n al papel de. c.amb,i,01:, e.n la-6 P'ltóe.Jr.e.nc..i.al; e.n e.t a.n41..lt,,ll, de. la. demanda. de. hljo1:, u paJLtlwiivune.nt.e. .únpolLta.nte.

• Re.p1tOdu.ci.do1; del JoU/1.niLl 06 Polltlcal Ec,onomy 119731 81, No. 2,

P~ 11 IMMzo/Ab!Llll.

�- 50 -

e.n pa,(.6u e.n duaJrlWUo, ". • • e.n f.o¿, c.ualu, hu, .tJr.aM 601Unt1clonu e.n la. e.c.onomla y utilo de. v.lda. de. la. gente uttn aún
~ te.jo-6 de. c.ompletalt.6e." (Mu.e.U.e.Jt y ShoJLt, 1983, p·p. 591·592 I ~ OtJwi, e.c.onomuta.6 que. tam.b:i.l.rt tn6atiz4lt o Jte.conoce.n
la. .únpolr.i.an.c.úl de. c.ambi.oi, e.n la.6 p.1te.6e.1te.nda.6 .6oblr.t. la. de.man
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mcfu'.m.lza.cl6n dt. utlUda.d del hogall. .6e. puede_ tACJúb.ü,., ~
b.lln de. .f.o. maneJUt -6.lgu.le.nte:

-

UM : u.IlcQ. : u. PN ,

u0•... • u TI¿J

= u. Pt)

.,

,

Como .6e. puede ob.6e.Jtvall., et pile.do .6ombJUt del núme.JLO de h.ljo-6,
~Al' i,e. Ir.e.la.clona. po-6.ltlvame.rLte. c.on el nivel de. c.a.llda.d d.e
l(),6 kí.jo1,, Q..
11 / Muei.te.ll y Sho}[;t a.Jlgume.ntan que. la. magru;tu.d del .únpa.eto dt.
- lo-6 e.6e.c.to.6 .lnd.llle.c.to-6 del ,lng1r.uo .6ob1r.e. ta. dema.nda. de. h.ljo-6
pu.e.de.n de.pe.nde.Jt de. condlc..lonu c.ult:wr.ai,e.l y· e6tltu.ctultah.6 que.
1,e. .i..n:álr.pone.n e.ntlte. el. .lngJtUo y la. dema.nda. de. h.ljo-6. Ya. que
u JtKLY po.6.lble. que uw c.ond.lc..lonu c.u1:twr.al.u y utlluctwr.a
tu dl6.leJUtn e.ntJte. paúu e. .lnc.lu.6.lve. en.tite Jte.g.lonu dt_rrtJtij
de. un ml6mo paú, e.UJ&gt;te. .f.o. p0-6-lbilidad de. q(Le. ta. magnltud
de.t ,impaeto de. l..o-6 e.6e.c.to.6 htdl!r.e.c.to-6 del .lng!r.e.,60 .6ob1r.e. ta. de
ma.nda. de h.ljo.6 d.l6.i,e.JUt t.amb.lln e.ntlr.e pa..au. Lo.6 u.tud.lo-6 e.m
p.(Júco-6 lte.V.Uado.6 poJt Mue.lle.Jr. IJ Sho}[;t .6ug-le.Jte.n que. lA. . Mk.cl6n e.ntlle. .lngJte.,60 y de.manda de. hijo-6 no muubut WL pa:t,wn
conAi..6te.rLtt. entlle. pa.(4u. ·_E1&gt;.to.6 ul:wUo.6 .6ug.(;tJr..e.n tamhlln
que, con 6Jte.c.ue.nc..la., ·ta. Jr.e.la.c..l6n no u .6.lgn.l6.i,cmva, .f..o c.ua.t
pu.e.de. .6.lgn.l6.i,c.a.Jr. qu.e., e.n oc.a.6.lonu, lo-6 e.6e.cto.6 po.6mvo.6 y
ne.ga.tlvo-6 .6e. c.anc.e.ta.n mutua.mente.
12/ Et te.c..to1r. .lnte.Jtua.do e.n et o.JIÓ.iÁÁ/A te.6Jti,c.o de uta.6 hlp6te.- -6.U puede he.cluvt un v.u.to.zo a. WlUú, (1973, pp. S30-S47). A
pet&gt;a.Jr. de. .6e.Jr. un poc.o md-6 ge.nvr.al., ta. e.xploJr.a.c..l6n te.6/Llca de
l..o-6 e6e.c.to.6 de. ta. educa.c..l6n .6ob1r.e la. de.ma.nda. de h.ljo.6 (S ec.c..l6n I1, Pa.Jr.te. 21 en ute. t!Ulba.jo, u c.on-6.lóte.nte. c.on la.6 e.x
pect.tttlva.6 te.61Llc.a.6 de Wu.t.l6 a~e.Jr.ca _de t.o.6 -6.lgno.6 dt. lo.6
c.oe.6.i,c..lente.-6 de ta.-6 6unc..lonu Cdº, cdr, y it En .ta. no.to. .6-lguie.rLtt. .6e. extiende ute. c.omeri.:ta.M,o.

- 51 -

J]_/ W~ .6u.pone. en .6u te.o!ÚO. .6abll.e .ta. 6e.c.und.lda.d duea.da., que
que. MEVUC .lntlwdw2.e. un e6e.&amp;1J .lngJr.Uo po1,,ltlvo 1,ob1te. ta. dt.ma.nda. de. h.ljo-6 en ambo-6 tlpo.6 de hoga.Jr.e.,6, et e6e.cto
.6ub.6:tltu..ci,6n, gene.JUtdo t.amb.lln polr. .lnc.1r.e.me.nto.6 en MEOOC d.l6.i,e.Jr.e. en -6.lgno c.u.a.ndo ta. upo.6a. br.aba.ja. y CLUZJUJo· la. Úpo~,t.·.
no tlr.aba.ja. (veJt pp. S41-S47). El .6e.gundo Ca.60 ya..&amp;ed.l6c.u:tw
antu en ute. t!Ulba.ja. En et Ca.60 en et que. .f.o. Upo.6a. paJr.,tl
c..lpa. en et me.Jtc.a.do de. tlr.aba.jo, .6e. .6upone. que. ta. upo.6a. UClJ-:
ge. .6u o6e.Jt.to. de. tlr.aba.jo (LI de un.a. mane.JUt .to.t que. et p,r.ec..lo
1,ombJut de .6u tiempo (@) lle.a. .lgu.al a .f.a. ta.6a. ma1tg,bta,l de. 1,a.i.a,
Jt.lo (W' 1, la. e.u.al a. .&amp;u vez, u una. 6unc..l6n c.Jr.e.c..le.,i,te. de. .6u o
6e.Jt.to. de. tlr.aba.jo (LI y de. .6u .6toc.h. .ln.lc..lal de. c.a.p.ltal huma.no
a.t .ln.lc..lo del rntUJt.únon.lo (k) • En ute. c.onúxto, un .lnc.1r.e.me.n
.to en MEVLJC C4U4a. un e.6e.c.to po.6.ltivo .60.b.1te. .f.a. de.manda. de. h.l-=
jo.6 del hoga.Jr., pe.Ir.O, poJr. otlw ta.do, el a.umen.to e.n e.t--lngJtUo
de.t haga.Ir. a.6e.c..to. ne.gatlvame.nte a L. PoJc. lo .: tao.to, w' ·-y ne.
(rJ PN1 ~ e . n a. me.d.lda. que. MEVUC -6 e btCJr.eme.n.to.. E.6.tó ,lntlw~e. un e.6ec.to '6~tltucl6n a. 6avo1r. . dd m1meJw .de.· h.ljo.6,
que 1te6u.e.Jtza. al e6e.c.to 'P()l,i..tlvo del· i.itg1r.uo .6ob1r.e. ta. de.JM.nda.
de h.ljo.6. Luego, Cdi.4 u pa.6-ltlvo.
men,tJr.a.,6

Ventilo det m.l6mo maJtC.O te.6/Llc.o .&amp;.ln emba.Jr.go, Cd1 podlú.a. va.tVe.Jt,6e mu.y pe.queñ.o (a.unqu.e. toda.v.(.a po-6.ltivp I o ~nc.lu.6.lve. ne.ga.
tivo, c.uando .6e. .lnc.o.lf.polr..4 en et aná.li.l,.l6 et e.6e.ct.o, ta.mb-llñ
.lntlwduc..ldo po!r. aume.n.to-6 e.n et .lng1tuo del hogall., de c.a.mb.lo.6
en la.6 p,r.e.6e1te.nc..la.6 Jr.elatlva.6 y .ta. de.marrda. de c.a.U.da.d de l..o-6
h,ljo.6. Como ya. .6e. ·..6eJíal.6 a.nte.Jr1.011.me.nte., ya. que. d. ·pJiec..lo
-6 ombJut del núme.JLO de. h.lj o.6 (PN = II Q) de.pende. ta.mb.lln dt. .f.o.
4l:t.eJr.natlva. 6p.túna. de Q. (la. c.üal, Ú -lgu.al que. .e.01:, de.mtÚ b.le.
nu p,r.oduc..ldo-6 po!r. et haga.Ir., .6e. vuelve. m&lt;Ú a.e.e.u.lb.te. pa,ca .fA.
6amllla. a me.d.lda. que .&amp;u .lngJr.Uo a.ume.n.to.), un·•.útCJr.eme.nto ~n ·.t.a.
de.manda. de. Q pod!ÚO. .6µpVUVr. a. la, d.lómlnuc..lón e.n II • Et 1r.e.6utt.a.do .6vúa. ~ e6eeta negativo .6obJr.e .f.a. dema.nda.c de. h.lja.6.
Ade.m4.6,,u.te: q,f¡i.c:to• negativo pod!úa. -6-ell.. Jr.e..iOJtZadc polt et•.:e.6e.c.
.to dt. un c.amb.lo e.n ltu, p.1te.6e.1r.enc.út6 Jr.eta.t.iva.6 det hoga.Jr.. Juñ
.to.6, lo.6 e.6e.c.to.6 ne.gatlvo.6 de un c.amb.lo e.n la.-6 p1te.6e.Jtenc..úii
Jr.e.la.tiva.6 IJ un a.ume.nto en la. de.manda. de c.aLida.d de. !o-6 h,l j o.6
podlúan .6u.pelUVI. al e.6e.cto po-6..lüvo del .lngJr.Uo.
'
14/ Coalr.dina.c..l6n Ge.nvu.tl del S.l6tema. Nac..lonal de In601rma.c..l6n V.l
- Jr.e.c.c..lón Ge.ne/Lal de. E.td:adl6tic.a., Sec.1r.etalúa. de PnogJUJ.ma.c..l.in y
P1r.uu.pu.uto, Ene.u.u.to. Me.x.lc.a.na. de Fec.u.nd.lda.d.

!J} 06,lc..lna. del Pll-lme.Jr. M.út,l&amp;.tlto, 06,lc..lna. Ce.n.tltal de E.6.to.cU..6tic.a.,
Ene.u.u.to. de. Fe.c.und.lda.d de SWa..

Jjj Sc.huttz ( 19 86, p. 1331 cvr.gumen.to. que R. a me.cüda. de. de.ma.nda (nú
meJt.O dueado de. h.lja-6 l que .6e adopta. e.n ute bcaba.jo puede
1r.upande.Jr. a. .ta. .ln6luenc..la. de i.o-6 c.o.6to.6 de 1teguiacl6n dt. ta.

�- 52 -

áe.c.u.ndld.a.d. Awique e.n u.te. tM.ba.jo no 4t JtepoJLtan lo1, Jr.Uul. tado.1;., 1,e. lt.e.v6 a cabo un ~.u e.xpl.oJUWJJÚ.O cit. uht h,lp6
tuü. Ptl/t¡l ·u.te. p1Wp61,.l:to, ·1,e. lái.Uz6 el. númvr.o de. mllodoli
antlconce.ptlvo1, conocido¡, poJL l..a. upo1,(i como ·W14 a.p,wuina.e,i.6n
de. lo.&amp; co1,to1, de. JLegula.d6n de. la. 6e.c.u.ndld.ad. Cuando uht V4
IWÚ&gt;le. .&amp;e. ,lnclwj6 e.ll /..oJ, Jtt.gJLU.WKU pc"'4 e.l ·taJnctño --,de.¡,e.atfo
de. 6a,n,lUa., .&amp;e. obtuvo un coe.l,.lcie.ntt. uti.tr,tuú, negativo y ~~­
nlM,catlvo e.n l,tU, ugJt.e.,6.ú,nu pal(4 SiJLi.4. E.6.te. JtUultado -~
pUca, que paJU1 SiJLiA., u mu.y pJLObable. qu.t. qu.e.UaA upo1,~ que_·
tle.ne.n un conocúnle.ntc ffl41JOJL a.c.tllC.4- tle. Mltodo-6 pall4 d_· C!:tWWUTl.
de. ta. 6e.c.u.ndlda.d duun un .ru1ntvw llltllOJt de. ·hij01, • Taítb.ltn,
palle.ce. Jr.azona.ble. .&amp;uge/t.Üt que. c.LLDJlCÍO el. úeJW de. mllo'!,o.s antf
c.onc.e.p.tivo1, r.onocldo1, poJL la. upo1,4 no ,e. ,lnc.luye. e.n w JtegJtU.lonu, g/Wl palfh. del. e.6ec.to ne.ga.té.vo .ltltlwduci.do poJL ~
ta. valriabte. u c.aptwr,a.do pOJL la vaJúablt IJltba.nlza.cJ..6n ( U2 e.n
el C46o de. SiJLla). El único e.6e.c.to n.otable. que. Jt.Uu.lta. de. ~
cl.rwr. Uht ~ e.n 1.46 JtegJtU.lont.6 pM4 SiJLiA. U W14 JteCÍÜ
ducei.6n en el. val.oJL a.b.6olu:to del coe.&amp;(c.itn.te. u·.túrttulo de. U2,
del. 1t4ngo o. 79-0. 99 {-o..·1-9. en el modelo CJJ4dJtll.lco c.o,npte.to con
todo¡, lo1, tl.JrmlnD1, .lt.tJuLtlvo1,; · O. 99 u e.l rrt0de.l.o .lt.tJuLtlvo y
e.n el modelo c.u.adJt4J:i.co completo 4.ln lo.A tl.Jun,ino1, UVtati.vo.s )
al Jtango 0.41-0.68 (0.41 en el modelo CJJ4dJtll.lco completo con
todo1, to1, t/Jr.múw1; UVtati.vo1,; O. 6B de. nuevo e.n ·e,t mode.l.o ,i,h,
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�EVALUACION DE LA MORTALIDAD INFANTIL EN EL ESTADO
DE NUEVO LEON

Ro.ymu.ndo C. Rodlúgue.z Gu.a.jaJLdc.

INTRODUCCION.
Tradicionalmente las estimaciones de los niveles de mortali
dad se han basado en datos obtenidos por medio del sistema de e!
tadfsticas vitales (Registro Civil). Sin embargo, en la mayor1a
de los patses en desarrollo, dicho sistem¡ 1dolece de algunas f,!
llas como son la omisión y mal clasificación de los eventos
(Aguirre y Camposortega, 1980; Berumen, 1982; Cordero, 1968; Natali, 1976 y 1978), deficiencias que vuelven poco confiables las
estimaciones ast realizadas.
Con el propósito de obtener estimaciones más precisas, se ha
desarrollado uma amplia variedad de técnicas que hacen posible el
cálculo de parámetros de mortalidad por caminos diferentes al tr!
dicional. Estos procedimientos han sido bautizados con el nombre
de "métodos indirectos" y permiten, entre otras cosas, evaluar la
calidad de la Información que proporciona el Registro Civil (Coa!
dinación del Programa Nacional de Planificación Familiar, 1979; Ordorica, 1978).
Fundamentalmente, los métodos indirectos consisten en conver
tir estadfsticas retrospectivas sobre proporciones de hijos muertos respecto del total de hijos nacidos vivos de mujeres clasificadas por grupos qui nquena 1es de edad, en probabi 1ida des de ITlle.!:.

�- 59 -

te entre el nacimiento y varias edades exactas. El primero en d!
sarrollar esta metodología fue William Brass (1968) . Posteriormente, se presentaron algunas variantes del método original (entre las más conocidas:· Feeney, 1977; Sull ivan, 1972; Trussell, 1975).
Se optó por trabajar con la t~cnica de Feeney, ya que perm..:!_
te ubicar en el ti'empo las estimaciones realizadas, lo que hace
posible observar tendencias en la mortalidad infantil. No obstan
te, para el caso de México se ha señalado que el método de Feeney
produce estimaciones menores a las de Brass, Sullivan y Trussell
(Coordinación del Programa ••• op.cit., pp. 65-66).

.

El prop6sito de la presente investigación es aplicar el méto
'
do de Feeney al caso del Estado de Nuevo León para obtener estim!
ciones indirectas de mortalidad infantil y compararlas con las d!
rivadas de la infonnaci6n de estadísticas vitales para el perfodo
1965-1980, aproximada■ente.
Es importante aclarar que parte de los datos requeridos para
emplear el procedimiento de Feeney lo son las parideces medias, .d!
finidas como la razón del número de hijos nacidos vivos clasifica
dos por grupos quinquenales de edad de la madre, sobre la pobla ción de mujeres en el ~ismo grupo de edades. Un problema con los
denominadores de tales cocientes lo constituyen las mujeres con P!
ridad no especificada, ya que una proporción de éstas últimas no
tienen hijos, por lo que han sido erróneamente clasificadas como
de paridad no establecida. Con el propósito de realizar la cor~
ción correspondiente, se utiliza el método de El-Bádry (United N,!
· tions, 1983) el cual se ha incorporado en el trabajo como Anexo.
De esta forma, con el fin de saber si es o no importante la modif..:!_
cación señalada, se obtienen estimaciones de mortalidad infantil
con y sin la corrección de El-Badry.

- 60 -

ESTIMACIONES DE MORTALIDAD INFANTIL.
El método desarrollado por Feeney (1977) permite estimar t!
sas de mortalidad infantil para un período de hasta 15 años antes
del censo o encuesta correspondiente •.!/ La información básica para la aplicación de dicho método es el número de mujeres, .los
hijos nacidos vivos e hijos sobrevivientes clasificados por grupos quinquenales de edad de la madre (Cuadro 1). Con estos datos
se obtiene la proporción de hijos muertos (cuadro 1, col. (6)}.
Sin embargo, dicha proporción no puede considerarse como indicador de mortalidad, pues el tiempo de exposición al riesgo de true!_
te no es el mismo en cada grupo de hijos .
Para tomar en cuenta esta última consideración, se estima la
edad media de la fecundidad de la población . Para ello, prymero
se calcula _la paridez media y luego la razón de parideces [Cuadro
1, cols.(l) y (8)]. Los tres primeros valores de esta última c~
lumna, se ubican en el Cuadro 2. Por ejemplo, el primer valor es
.152, por lo que el desplazamiento de la edad media de la fecund..:!_
dad desde la edad que separa los dos grupos quinquenales en cons..:!_
deraci6n -20 años en este ejemplo- es +9. Este valor se suma a
20 por lo que se tiene_· 29 años como edad media a la fecundidad.
Para -el segundo dato (.423) a 25 se agregan 4 para obtener 29 co
mo se.9.unda estimación. Por-último, al trabajar con .620 resulta
una edad media de 30 anos. Como estimación final de la edad media a la fecundiad -, se utiliza el promedio aritmético de los tres
valores: (29 + 29 + 30)/3 = 29.3 años.
Finalmente, las estimaciones de las tasas de mortalidad infantil y de los años pnteriores al censo a que dichas tasas ser.!:_
1/ w Wa.6 de moJt.taU.da.d .út6a.nW. a.61. U.túTld&lt;.ÚLb, ~e. )Le6,le11.e.n a.
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- 61 -

fieren se basan en el Cuadro 3, el cual tiene como entradas la · proporci6n de h.ijos muertos (Q) y la edad media a la fecundidad
(M). Asf, tomando como ejemplo el grupo de edades 20-24 años, M = 29.3 Y Q = .067 por lo que la estimaci6n de la tasa de morta
lidad infantil es (-44.7 + 30.5 x 29.3)x 0.067 - 2.6 = 54 defu;
ciones de menores de un año por mil nacidos vivos, y del númer;
de años previos al censo de 11.8 - .0.325 x 29.3~0.. 17.x.O.Q67=:2.3
años. Mediante un procedimiento similar al descrito, se obtiene
la serie de estimaciones de mortalidad infantil asf como del núme
ro de años previo al censo, que aparecen en el Cuadro 4. Con el
fin de ubicar mejor las fechas a que se re'fieren las estimaciones
de mortalidad; la Col. 3 d·e1 Cuadro 4 aparece expresada en fechas
calendario en la Col. 4 del mismo cuadro; para realizar la conver
s16n, se utiliza el Cuadro 5.'!:../
Con el fin de comparar las estimaciones de mortalidad infan
t11 con las que se obtendrfan de no corregir los denominadores pa
ra el cilculo de paridez media, en el Cuadro 6 se presenta la i;
formaci6n pertinente. Cabe aclarar que la población de mujeres-considerada incluye las de paridad no establecida, ya que las mu
jeres sin hijos frecuentemente son mal clasificadas como casos d~
no respuesta (United Nations, 1983, p. 77).
Puesto que la serie de "raz6n de parideces" (Cuadro 6, Col.
8) produce la misma estimación de edad media a la fecundidad (29.3
años) y las proporciones de hijos muertos (Cuadro 6, Col. 6) son
iguales que antes, se concluye que para el caso del Estado de Nue
vo Le6n y utilizando los datos de X Censo General de Población ;
Vivienda, se obtienen las mismas estimaciones de mortalidad infan

'l_/

El ~ C~o GeneJtal de Pobla.wn tJ Vlvle.nda. 6ue levantado el 4
de JWUO de 1980. Ve a.cu.eJLdo a.l Cua.dlto 5, u.ta 6echa. eqU-&lt;..va
le a. 1980.4.
-

til, con o sin corrección por el método de El-Badry.

COMPARACIONES.
Dentro de este apartado se comparan las tasas de mortalidad
infantil estimadas por el método de Feeney con las obtenidas de
la información del registro civil. Lamentablemente, de los datos
de estadísticas vitales, sólo fue posible calcular dichas tasas
para los años de 1977-1979 (Cuadro 7).
_Del cuadro 4 se observa que el método de Feeney produce estimaciones de mortalidad infantil que van descendiendo en forma
más o menos uniforme. Llama la atención el aumento en el indica
dor de mortalidad que se produce en los últimos cuatro años ant;
riores al Censo de Población de 1980. Esto puede deberse a err;
res en la información censal o a una mortalidad deiferencial mayor de hijos de mujeres jóvenes (Feeney, 1977, p. 8).~/
Práctiamente el único dato que se puede comparar en los cua
dros 4 y 7 es el referido a 1977, año en que la infonnación de;
tadfsticas vitales arroja una tasa de mortalidad infantil de
por mil nacidos vivos, contra 50 derivado del método de Feeney.
Esta diferencia pareciera no ser muy importante; sin embargo, el
cuadro 7 indica qi,,e para 1978 y 1979 se tienen tasas del orden
29 y 27, respectivamente. Ello significa una disminución muy rá
pida para un período tan corto.
-

42

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La uümaci6n de mo4ta.Uda.d paJUt W. c.a.60 .6e. bMa. e.n la.
6oJuna.wn .6oblte hijo¿, de. mu.jeJLu e.nt.tr.e 20' y 24 a.ño-6.

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CONCLUSIONES.
Debido a la falta de infonnación de estadfsticas vitales P!
ra el Estado de Nuevo Le6n, no fue posible observar las te-nd.encias en mortalidad infant-il y compararlas con las obtenidas por
el método de Feeney. No obstante, de lo anotado en la sección an
terior, se pueden aventurar algunas conclusiones.
Para el año de 1977, los datos de estadísticas vitales tienen una subestimación de mortalidad infantil de aproximadamente
un 16%. Para los dos años siguientes, la caída en dicha tasa es
tan fuerte que hace dudar de la misma infonnación.
Por las limitaciones señaladas arriba, el presente estudio
constituye más bien una nota metodológica sobre la aplicación del
método de Feeney para estimar mortalidad infantil, además de explorar los efectos que la corrección sobre hijos nacidos vivos
propuesta por El-Badry tiene sobre las estimaciones de mortalidad infantil.
Se recomienda aplicar ambos métodos a niveles más desagreg_!
dos y con diferentes condiciones socioeconómicas,· con el fin de
probar la hipótesis de que un superior sub-registro en mortalidad
infantil está directamente relacionado con una mayor marginalidad.

- 64 -

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CUADRO 2
ESTIMACION DE LA EDAD MEDIA DE LA FECUNDIDAD A PARTIR
DE RELACIONES ENTRE PARIDECES MEDMS DE GRUPOS
SUCESIVOS DE EDADES QUINQUENALES
1000 por ~aridez media para
mujeres e edad x-5 a x
Paridez media para mujeres
de edad x a x+5
063-110
111-167
168-230
231-293
294-353
354-409
410-461
462-508
509-552
553-593
594-630
631-665
666-697
698-728
FUENTE: Feeney (1977), p. 4.

Desplazamiento de la edad
media de la fecundidad
a partir de x
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

1-0
9
8
7
6
5
4

3
2
1

CUADRO 3
ESTIMACION DE LAS TASAS DE MORTALIDAD INFANTIL A PARTIR DE LA
PROPORCION DE HIJOS FALLECIDOS ENTRE HIJOS TENIDOS POR MUJERES
POR GRUPOS QUINQUENALES DE EDAD, DADA LA EDAD MEDIA DE
LA FECUNDIDAD
Grupos de
edad

Tasa de Mortalidad Infantil

Mos anteriores al Censo

20-24

(-44,7 + 30,5M)Q - 2,6

11,8 - 0,325M - 0,17Q

25-29

(294

+ 14,9M)Q - 2,9

16,5 - 0,424M + 0,16Q

30-34

(357

+ 10,4M)Q - 2,8

20,6 - 0,494M + 0,77Q

35-39

(362

+ 9,77M)Q- 7,8

24,9 - 0,556M + O,BOQ

40-44

(282

+ 11,0M)Q - 8,5

30,1 - 0,633M + 0,87Q

45-49

.(216

+ 11,lM)Q - 7,5

33,4 - 0,641M + l,58Q

o

-

1
2
3

Nota: La proporción hijos muertos está representada por Q, la edad media
- - de la fecundidad por M.
FUENTE: Feeney (1977), p. 6.

�- 69 -

- 70 -

CUADRO 4
ESTIMACIONES DE TASAS DE MORTALIDAD INFANTIL Y
NUMERO DE AROS ANTERIORES AL CENSO~/
NUEVO LEON

-

Grupos de
edad
(1)

Tasas de Mortalidad
Infantil
Número de años
( Defunciones de merores anteriores a1
de un ..afi~. por 1000
Censo
nacidos vivos)

Fechas
_calendario

. (2)

(3)

20-24

54

2.3

1978.1

25-29

50

4. 1

1976.3

30-34

53

6.2

1974 ..2

35-39

58

8.7

1971. 7

40-44

64

11. 7

1968.7

45-49

69

14.8

1965.6

.

(4)

* Se refiere al X Censo General de Población y Vivienda, levantado

el 4 de junio de 1980.

CUADRO 5
CONVERSION DE FECHAS CALENDARIOS A DECIMOS
DE UN AAO DE 365 DIAS
Fechas calendarios
1 enero
19 enero
25 febrero
2 abri 1
9 mayo
14 junio
21 julio
26 agosto
2 octubre
7. noviembre
14 diciembre

-

-

-

..
-

·-

18 ener9 _
24 febrero
1 abri 1
8 mayo
13 junio
20 julio
25 agosto
1 octubre
6 noviembre
13 diciembre
31 .diciembre

FUENTE: Feeney (1977), p. 11.

Fracción Decimal
del afto

º·º

0,1
0,2
0,3
0,4
0,5
0,6
0,7
0,8
0,9
1,0

�CUADRO

6

POBLACI~ DE MUJERES. PROPORCION DE HIJOS MUERTOS Y PARIDEZ
POR GRUPOS QUINQUENALES DE EDAD DE LA MADRE
, NUEVO LEON, 1980
(1)

(2)

(3)

Grupos de
edad

Indice

Pobación de
Mujeres
eM(i)

15- 19
20-24
25-29
30-34
35-39
40-44
45-49

( i)

1
2
3
4

. 5
6

7

146
124
94
77
65
54
42

627
511
452
498
529
338
965

{4)
{5)
Número de
Número- de
Hijos nacidos hijos sobre
vivientesvivos
20
114
204
270
314
315
266

420
136
480
421
004
468
043

19
106
. 189
247
281
277
228

(7)
(6)
Proporción de
Paridez media
hijos muertos
Pi
Col.(.4)-Col ..(5)/Col. (4) Col •.( 4) /Cól. ( 3}

171
538
516
.
677
953
671
558

.061
.067
.073
.084
.102
.120
. 141

.139
.917
2.165
3.489
4.792
5.806
6.192

(8)
Raz6n de
paridez
P1/Pi+l

.152
.424
. 621
.728
.825
.938

....,

......

Nota :
En población de mujeres se incluyen las de paridad no e~pecificada .
FUENTE : La Col. (3) proviene del Cuadro A-1 en el Anexo, mientras que las Cols. (4), (5) y (6} son las correspondientes del Cuadro. l.

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�-: 73 -

ANEXO:

- 74 -

METODO DE EL-BADRY . PARA CORREGIR DATOS SOBRE HIJOS
NACIDOS VIVOS.

METODO DE EL-BADRY PARA CORREGIR DATOS SOBRE HIJOS
NACIDOS VI VOS

A. Antecedentes
A. Antecedentes.
B. Infonnación requerida
C. Pasos en el procedimiento de cálculo
D. Aplicación del método al Estado de Nuevo León.

Este procedimiento fue propuesto por EL-BADRY (1961) para
estimar la proporción de mujeres de la categorfa "paridad no especificada", que deberían ser clasificadas como "sin hijos". El
método está basado en la existencia de una alta correlación ob
serbada entre las proporciones de mujeres sin hijos y las propo.!:.
ciones en el rubro paridad no especificada, especialmente cuando
sólo son considerados los primeros cuatro o é·inco grupos quinqu!
nales de edades del período reproductivo.
A continuación se describe el método de El-Badry ..!/

Sea Z*( i) 1a proporción verdadera de mujeres sin hijos en el
grupo de edad i y NE(i) la proporción reportada de mujeres clas_!
ficadas en la categoría paridad no especificada para el mismo 9'!
pode edad. Entonces, se puede suponer la siguiente relación:
NE(i) = a z*(i) + í3

( A.1)

donde a es la prop9rción verdadera de mujeres sin hijos, incor~
tamente clasificadas como de paridad no especificada; y Bes una
proporción constante que indica el nivel verdadero de la categorfa "paridad no especificada".

J_/

La el.abo1La.cl6n de u.te apM,to.do eu:cf ba1,ada. en: Unlted Na,tionl),
Manual X. Indltect Tec. · uu 6oJz. VemoglLa. lúe. E4.timati.on. olJU"'-""-'Uln .................u, ·o.
•
•
• ew o , 983.
Anne.x II. "The El- Ba.dJz.y c.OJr.Jr..e.ctlon 6oJz. da,ta, on c.hildlr.en eveJL
boJtn.".

�- 75 -

- 76 -

Puesto que la expresi6n az*(i) equivale a la proporci6n de
mujeres sin hijo·s, err6neamente clasificadas en la catt!iorfa "no
especificada" de dichas mujeres en el ·grupo de edad i, .(z(i)J ·debe ser igual a
z(i)

:s

·n.o -a) z*(i)

(A.2)

(A. 3)

= (a/(1.0-

a,)

J z(i) + e

{a) Número de mujeres clasificadas en la categoría paridad
cero (mujeres sin hijos), por grupos quinquenales de edad.
(b) Número de mujeres clasificadas en la categoría paridad
no especificada, por grupos quinquenales de edad.
(c) Número total de mujeres por grupos quinquenales de edad.

Sustituyendo (A.3) en (A.1), se tiene:
NE(i)

mación para la aplicación del método, a saber:

(A.4)

C. Pasos en el procedimiento de cálculo,

o bien
NE ( i ) = y z ( i) + f3

( A. 5)

donde y= a/(1.0 - a). La ecuación (A.5) sugiere un método de ·8!
timación del valor verdadero de z*(i): ajustar. una lfnea a los
puntos reportados [.z( i), NE( i) J y estimar Y y a Asf, la proporción verdadera de mujeres sin hijos es
z*(i)

= z'(i) + [

NE(i) -

eJ

NE(i)

MNE{i)/PM(i}

( C. l)

(A. 7)

Segundo: Cómputo de las proporciones de mujeres sin hijos.
Si Mz(i) expresa el número reportado de mujeres sin hijos en el grupo de edad i, y PM{i) se define igual que antes, e.!!_
tonces la proporción de mujeres sin hijos es
z(i)

B.

=

(A.6)

Además, se puede tener una estimación del error "paridad C!_
ro 11 , . a , med'1an t e
a = Y /(1.0+y)

Primero : Cálculo de las proporciones de mujeres con paridad
no especificada. Si PM(i) denota la población total de muj!_
res en el grupo de edad i, y MNE(i) representa el número reportado ·de mujeres en el mismo grupo de edad y cuya parí dad
no fue establecida, entonces la proporción de mujeres con P!
ridad no especificada está dada por

=

Mz{i)/PM(i)

(C.2)

Infonnación requerida.
De la

ecuación (A.5) se deducen los requerimientos de infor-

Tercero : Estimación de los parámetros lineales y y e. Si
al graficar los puntos [ z(i), NE(i)] se observa que siguen

�- 77 -

- 78 -

aproximad~ente una Hnea recta. queda garantizado el · uso de
este método de ajuste. De no ser aif. al calcular pariijades
promedio se recomienda incluir en el denominador aquellas ffl.!!,
jeres cuya paridad no fue establecida. Se aconseja utilizar
los primeros cuatro o cinco grupos de edad, formar dos grandes bloques con igual número de grupos de edad en cada uno y
obtener la media aritmética de las abscisas y de las ordenadas en cada bloque. Finalmente, pasar una lfnea recta por
los dos puntos medios y estimar 1os ·va lores de y y e.
Por supuesto, cuando los puntos en la gr4fica tienen buena
aproximación a una recta, se puede utilizar el método de mfnimos
cuadrados para estimar los parámetros , - y e. ·.

Cuarto: Cálculo de las proporciones verdaderas de mujeres
sin hijos. Como puede apreciarse en la ecuación (A.6), una
vez que se ha estiMado el valor de e, la determinación de las
proporciones verdaderas de mujeres sin hijos [ z*(i)J es d!
recta. A su vez, con las estimaciones de z*(i). se puede oi
tener el número correcto de mujeres s_in hijos. Mz*(i), almu_!
tiplicar cada z*(i) por la población reportada de mujeres en
el grupo de edad i [ PM(i )] .
Quinto: Cálculo de los denominadores para ·la estimación de .
paridades promedio. De acuerdo a·l modelo, a representa el
nivel verdadero de no respuesta. Por lo tanto. si PM*(t)'Si!!
boliza el número vérdadero de mujeres con paridad conocida,
sus valores se pueden estimar de· la siguiente manera:
PM*(i)

=

(1.0 - e) PM(i)

dica enque,al estimar la mortalidad infantil por el método de Feeney, se debe.n calcular las paridades promedio de mujeres en el
grupo i utilizando PM*(i) en el denominador, en lugar del número
reportado PM{ i).

D. Aplicación del método al Estado de Nuevo León.
La información necesaria para la aplicación del método se presenta en el Cuadro A-1. Como puede observarse, las proporci~
nes de mujeres con paridad no especific.a.da s.on IU.Y oeaueñas en los primeros dos grupos de edad (Cuadro A~l, Col . 7). PQr esta
razón, al realizar el ajuste se utilha sólo la infonnaci6n ,co~
rrespondiente a las mujeres de 20 a 44 años, por grupos qoinqu!
nales de edad.
Para .la estimación de r y a se utilizan los dos métodos S_!
ña lados con anterioridad . El primer procedi■i ento trabaja con promedios por grupo, de modo que los pares ordenados [z(i).- tE{i)]
son divididos en dos grupos, cada uno con tres puntos. El cuadro
A-2 proporciona la composición de los grupos, así como sus medias.
Usando los valores promedio,'se estima y de la siguiente forma :

(D.l)
= (.0678 - .1375)/(.0736

.2005)

= .5493

(c. 3)

Para el presente trabajo la utilidad de la serie PM*(i) ra-

2/ U -6u.b..útcllc.e. 1 en y y ~ bulle.a. qu.e Wu paltáme:ólo-6 -6on u:Umado4 me.iUa.nte. et p!Úme/l. método v.ló:to.

�- 79 -

El valor de

al

a es

= ~=

- 80 -

calculado asf:

yl 22

.0678 - (.5493)(.0736)

= .027~1

La recta correspondiente a estos parámetros es representada
como la l1nea media en la gráfica A-1.
El segundo procedimiento de ajuste está basado en el método
de mfnimos cuadrados. De acuerdo con esta técnica, los valores de y y a son obtenidos usando las siguientes ecuaciones:

Y2

= .0309/.0557 = .5548

ª2

= .1071 - (.5548)(.1462) = .0260

La l1nea de m1nimos cuadrados definida por estos parámetros
también es representada en la gráfica A-1. Note que las dos 11neas casi coinciden, por lo que cualquiera de las dos puede ser
seleccionada como representativa de los puntos reportados. Para
los siguientes cálculos, se utiliza la l1nea m1nimo cuadrática.
Para estimar la proporci6n verdadera de mujeres sin hijos

z*(i)

se utiliza la ecuaci6n (A.6):
z*(i)

Y2

l-IL

_[IE

(z(i)-z)(NE(i)-Ñt)j/

i=l

{z(i)-z)

2]

( D. 3)

i=l

y

En la aplicación de este método también se consideran s6lo
cinco primeros valores (1=5) de z(i) y NE(i) utilizados en el procedimiento anterior, El Cuadro A-3 contiene las infonnación
requerida para obtener r 2 y a2:

3/ Se obtiene el. ml6mo JtUu.U:ado

,t,,l

en

.f.ugaJL

de

U-tlllzaJL

6oJUna.clc5n del -6egu.ndo g!Ulpo, .6e U-6a .f.a. del. pwneJW
a= "Rt7 - Y7 z = .1375 - (.5493)(.2005) = 0.274.

1

z(i) + NE(i) -

a

Sustituyendo los valores correspondientes al grupo de edad
15-19 anos por ejemplo, se tiene
z*(l)

donde I representa el total de grupos de edad considerados; z
y Nt son las medias de las proporciones reportadas de mujeres sin hijos y de paridad no especificada, respectivamente.

=

=

.8702 + .0325 - .0260

=

.8767

Los valores z*(i) se presentan en la columna 3 del Cuadro
A-4. Si, a su vez, estas proporciones son multiplicadas por la
• población reportada de mujeres en cada grupo de edad [PM(i)], se
obtiene el número correcto de mujeres sin hijos [Mz*(i )), información que aparece en el Cuadro A-4, Col. 4.
En cuanto a la estimación de los_ denominadore_s [PM*(i)) para
el cálculo, de paridez media, se emplea la ecuación (C.3):

la. .út

PM*(i)

= (1.0-a)

PM(i)

. Como ejemplo, se utilizan los datos del grupo 15-19:

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CUADRO A-1
POBLACION DE MUJERES DE ACUERDO A SITUACION SOBRE HIJOS NACIDOS VIVOS
NUEVO LEON. 1980
Población de mujeres
Grupos
de
edad

Indice
i
(2)

(1)

12-14
15-19
20-24
25-29
30-34
35-39
40-44
45-49
50-54
55 y más
FUENTE:

1

2
3
4
5
6
7
8
9
10

Total
PM ( i )
(3)
99
146
124
94
77
65
54
42
36
97

434
627
511
452
498
529
338
965
357
749

Sin hijos
MZ( i)
(4)
97
127
42
15
7
4
3
2
2
8

386
596
801
710
067
542
278
626
432
817

Proporción reportada de Mujeres

Con paridad no
especificada
MNE( i)

(5)
1 044
4 769
27 154
10 788
6 204
4 274
3 150
2 432
2 220
7 517

Sin h(jos
Z( i)
(6)
. 9794
.8702
.3438
.1663
.0912
.0693
.0603
• 0611
.0669
. 0902

Con paridad no
especificada
N.E ( i )
(7)

. 0105
.0325
.2181
.1142
.0801
.0652
.0580
.0566
.0611
.0769

Secretaría de Programación y Presupuesto. Instituto Nacional de Estadfstica. Geograffa e Informática. X Censo General de Población y Vivienda. 1980. Estado de Nuevo León. Vol. l. M~xico.
1983. Cuadro 12.

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-i

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u,

CUADRO A-3
DATOS PARA AJUSTAR UNA LINEA RECTA MEDIANTE EL METODO DE MINIMOS CUADRADOS
NUEVO LEON, 1980
,
Proporción reportada de
Mujeres
paridad no
Sin hijos Con
especificada
z( i)
NE(i)
(3)
(4)

Grupos
de
edad

Indice
i

(1)

(2)

20-24

1

.3438

25-29

2

30-34

z&gt;2

NE{ j )-Nt

Col. ( 5 ) X Col. ( 6)

(5)

(6)

(7)

.2181

. . 1976

.1110

.0219

. 0390

.1663

.1142

.0201

.0071

.0001

.0004

3

.0912

. 08-01

- . 0550

-.0270

.0015

.0030

35-39

4

.0693

.0652

-.0769

-.0419

.0032

.0059

40-44

5

.0603

.0580

-.0859

-.0491

.0042

.0074

Total

.7309

.5356

.0309

.0557

Media

.1462

.1071

FUENTE :

Basado en los datos del Cuadro A-1.

z(i}-z

(z(i) '

(8)

~

�CUADRO A-4
PROPORCIONES ESTIMADAS DE MUJERES SIN HIJOS Y POBLACION TOTAL ESTIMADA
DE MUJERES CON PARIDAD CONOCIDA
NUEVO LEON, 1980
Proporción esti.mada de
mujeres sin hijos

Grupos
de
edad

Indice
i
(2)

(1)

Población estimada de
mujeres sin hijos

Población estimada de
mujeres con paridad
conocida
PM*(i)
(5)

Mz *( i)
(4)

z*( i)
(3)

15-19

1

.8767

128547.9

142814.7

20-24

2

.5359

66725.4

121273.7

25-29

3

.2545

24038.0

91996.2

30-34

4

.1453

11260.5

75483.1

35-39

5

.1085

7109.9

63825.2

40-44

6

.0923

5015.4

52925.2

45-49

7

.0917

3939.9

41847.9

50-54

8

.1020

3708.4

35411. 7

FUENTE:

00
u,

Basado en los datos del Cuadro A-1.

Proporc 16n reportada de

mujeres con paridad no

GRAFICA A-1
ESTIMACION DEL NIVEL VERDADERO DE NO RESPUESTA EN RELACION
A LOS HIJOS NACIDOS VIVOS
NUEVO LEON, 1980

especificada
NE(i)

/

.30

.25

~

~

,..-;.

~

,¿:,

¿,

.20 ➔

.15

~. ..,::::::,

t

00
°'

/

1 . Reportado
-

Línea media
Línea mínimo cuadrática

.10

.05
?'

?'

.05
FUENTE:

.¡o

.15

.20

Basada en los datos del Cuadro A-1.

.25

.30

.35

.40

z(i)
Proporción reportada
de mujeres inhibidas

�UN MODELO PARA ESTUDIAR LA ESTRUCTURA OCUPACIONAL
EN MONTERREY METROPOLITANO

1Juna. Malt.tútez Ja.6Jio.

INTRODUCCION.
La fuerza de trabajo puede estudiarse de acuerdo a su est~
tura ocupacional, es decir, por su posición relativa en diferentes tareas que son demandadas por el aparato productivo {obreros,
secretarias, técnicos, profesionales, etc.). Este •patr6n ocupacional es cambiante con el tiempo y de acuerdo a la etapa de des!_
rrollo económico del país o zona estudiada; también varía en fu.!!_
ción del sector o rama de actividad con que se vincule. Por otro
lado, el avance técnico, científico, la modernización y diversificación de los sistemas operativos y administrativos~ sobre t~
do con el advenimiento de la era computacional; han sido causa
del surgimiento de múltiples y heterogéneas tareas en que el individuo puede emplearse.
Pero no a todas las ocupaciones se tiene igual oportunidad de
acceso, según la eficiencia económica es deseable e imJX)rtante que
aquellos empleos que requieren de habilidades y talentos especiales los ocupen las personas mejor calificadas para desempeñarlos,
aunque de hecho existen tipos de ocupación que se mantieneñ sep!_
rados debido a las características especiales que requieren (alta escolaridad, alta experiencia, etc). Así las personas que d!
sempeñan trabajos de alta administración y profesionales forman
un grupo cerrado en donde las probabilidades de acceso son basta.!!_
te limitadas, aún con una educación adecuada y experiencia acumu
1ada.

o

�- 88 -

Consideraciones de esta índole, en general, representan un
estímulo para que el individuo posponga su entrada al mercado de
trabajo y alcance a través de cierta inversión en educación un e~
tado de ocupación deseable , misma posición que mejorará con la e~
periencia. Personas de este tipo seguirán su educación mientras
consideren que las recompensas financieras -dejando ocupaciones
alternativas- son más que suficientes para compensar el costo y esfuerzo del entrenamiento actual.

l. ESTRUCTURA OCUPACIONAL Y CAPITAL HUMANO.
En resumen, detrás de cada ocupación está implícito cierto
nivel de productividad y remuneración, cuyas relaciones causales
explican los modelos de crecimiento económico (1). Igualmente,
a diferentes ocupaciones corresponden diferentes características
del individuo, de tal manera que los mejores atributos miran en
perspectiva alcanzar un buen estado socioeconómico, ya que fac_!
litan la entrada a ocupaciones de mayor prestigio y es;tima social, de liderazgo, mejores ingresos, poder de compra y en general mejor bienestar. Así, la modernización económica tiene un~
fecto apreciable y positivo en producir nuevas oportunidades e i.!!_
centivos para adquirir capital humano adicional. El aprendizaje
y la experiencia se mantienen interdependientes y en consecuencia
es importante invertir en .ambas cosas .
Este último punto de vista es suficientemente explicado por
la teoría de capital humano que han desarrollado Becker, Mincer,
Schultz (2). Schultz por ejemplo, demuestra que un factor decisivo para asegurar el bienestar de la humanidad es invertir en las personas y el conocimiento. Las habilidades adquiridas por
el individuo, su educación, experiencia, aptitudes y salud;
son básicos para alcanzar el progreso económico. Esto se corro-

- 89 -

bora al pensar que la educación no es propiedad sólo individual,
sino que tiene un carácter social, ya que de ella depende la cul
tura nacional -requisito de progreso económico-. La formación y
el desarrollo de las capacidades individuales transmiten la cultura y generan un individuo innovador~
Es en este contexto que la dotación de capital humano tie
ne un valor en sí misma, pues determina cierta 'calidad'; y un-:valor agregado, que depende del bienestar que la persona y sacie
dad deriven de él. Este bienestar lo enfatizan varios elemento~
entre los cuales están: a) las ganancias en la productividad del
trabajo, b) el incremento en la habilidad de contratación, c) me
jora la posición para adqu íri r información del mercado laboral ,d) posibilita ajustarse a los desequilibrios inherentes en el proceso de modernización, e) valora el tiempo y otros recursos_
que el estudiante distrae a su educación, f) dispone la migración
hacia mejores oportunidades de trabajo, g) Da una mejoría en las
condiciones de vida. Y lo más importante, por las ganancias en la
satisfacción del individuo que son una parte integral del consllllO
futuro.
Complementario al "stock de capital humano" adquirido (ed~
cación y experiencia) se incluyen las habilidades y la cantidad
de información propias de la persona y que suponiendo son un re
curso escaso, tienen un valor económico ya que implican cierto
costo. En cualquier tiempo, las más certeras consideraciones para controlar dicho "stock" son el sexo y la edad de la persona.
La revisión de los conceptos de capital humano es intensa en
la literatura especializada en ese tema y no es el objetivo de
este trabajo presentarla (3). Sin embargo, las generalizaciones
que se han manejado aquí son necesarias puesto que de ellas se
deriva la clave para el análisis de la estructura ocupacfonal,t~

�- 90 -

- 91 -

ma del ensayo. Esta consiste en enfatizar el papel primordial del
sexo, la educación y la experiencia como determinantes de dicha estn.ictura.

en la posición alcanzada, cuya variabilidad en la probabilidad y
dirección (positiva o negativa) dependerán si se es hombre o mujer.

2. HIPOTESIS .

3. MODELO LOGITO.
Si bien la palabra 'calidad' designa un adjetivo, lo importante es como medirla. Para tal efecto se pueden considerara(JJ!
llos atributos y habilidades que resultan ser inversión; deéstos&gt;
la escolaridad y la experiencia son los más analizados. Es impo_!:
tante añadir que este trabajo supone igualmente distribuidos para toda la población, aquellos atributos y habilidades innatos a
la persona, y que se detenninan genéticamente en el momento den!
cer . Por lo tanto, no se distinguen de aquellos otros que son adquiridos y posteriores a dicho acontecimiento, resultado del contacto y exposición con el medio ambiente familiar, social y!
conómico. Así se sigue que las diferencias en la calidad de la
población, y en consiguiente su probabilidad de encontrarse en cierta ocupación, es consecuencia de diferencias en habilidades
adquiridas.
Por lo que respecta ~l mercado laboral que se estudia se su
pone en este: a) Un patr6n fijo de ocupaciones; b) La oferta y
demanda de mano de obra son adecuadas de tal forma que existe el
equilibrio y e) No se dan imperfecciones en dicho mercado .
En base a lo anterior, la hipótesis consiste en demostrar
que la probabilidad de encontrar un individuo en cierta ocupación
depende principalmente de su escolaridad, experiencia y sexo. En
base a una jerarquía ocupacional, esta probabilidad se relac iona
directa y positivamente con la escolaridad y la experiencia. Añ~
dido el sexo de la persona, se introduce un elemento perturbador

Uno de los más importantes recursos econométricos es sin
duda el desarrollo de los modelos que toman en cuenta respuestas
cualitativas (RC) también llamados modelos de respuesta categ6rj
ca o modelos de respuesta di screta. En estos modelos la variable endógena toma sólamente valores discretos. En general, son
muchos los eventos económicos en los cuales la variable dependien
te se autodefine por la elección que un individuo hace de un con
junto de alternativas, relativamente pequeño y finito . Si la elección involucra dos alternativas, existe un modelo de elecci6n
dicótoma; si por otra parte están involucradas más de dos alternativas, tenemos un modelo de alternativas múltiples.
Varias técnicas pueden ser aplicadas a los modelos RC, Ame
miya (4) presenta un repaso de los recursos matemáticos y estadísticos que prueban las bondades de trabajar con análisis discri
minante, regresión logística,modelos probit y/o modelos logito.
El mismo autor muestra un resumen de los hallazgos encontrados
por varios autores en una amplia variedad de temas económicos.
Revisando esta literatura se puede deducir que el diseño o construcción de cualquier modelo, así como la técnica empleada o el
criterio para validar el modelo,depende de un conocimiento concie_nzudo y exhaustivo de la cantidad y calidad de la infonnación
de que se dispone y del propósito para el cual es proyectado.

�- 92 -

En Economía Laboral se encuentra un campo fértil para la aplicación de modelos RC, ya que es un área que implica muchas d!
cisiones de tipo discreto, ejemplo puede ser: la calidad de estar desempleado o no; decisión femenina de estar empleada o no;
posici6n en el trabajo; tipo de ocupación a desempeñar; rama de
actividad en donde trabajar, etc. (5).
El objetivo específico de este ensayo consiste en proponer
un modelo logito de alternativas ocupacionales múltiples. El área de investigación se circunscribe a Monterrey Metropolitano.
Tradicionalmente, los patrones de ocupación se muestran en
cuadros donde se capta la participación relativa de la población
económicamente activa por ocupación específica {6}. También en
este tema se han construido índices de disimilitud ocupacional e.!!_
tre hombres y mujeres, tomando en cuenta ciertos atributos de los
individuos como 'escolaridad' alcanzada y 'experiencia' en el mercado laboral (7). lvnbas formas de presentación y análisis,
han sido útiles para entrever las características más relevantes
de la estructura ocupacional que prevalece en Monterrey.
Complementario a estos procedimientos surge la posibilidad
de conjuntar en un modelo logito la dependencia entre la ele.f_
ción que un individuo hace de estar en determinada ocupación y
ciertas características explicatorias e inherentes a dicha e
lección. Estos atributos son referidos al sexo, la escolaridad
(años de estudio aprobados), y la experiencia laboral (tomada ca
mo edad-escolaridad-6}. El modelo logito propuesto parte del su
puesto de que tenemos información de las siguientes variables p~
ra cada individuo: categoría ocupacional (variable dependiente)
y el sexo, escolaridad y experiencia (variables independientes).

- 93 -

4. CARACTERISTICAS DE LOS MODELOS LOGITO.
La formulación, justificación y estimación econométrica del
modelq logito con variable discreta de alternativas múltiples es
muy complejo. Sobre todo si se considera que en todas sus fases
debe estar racionalizado sobre las bases de los principios de te~
rfa económica y cuyo fin es obtener un análisis inductivo del com
portamiento poblacional contrastando hipótesis sobre los parámetros obtenido del modelo. También están involucradas decisiones
de comportamiento individual en la elección de una alternativa dentro de un conjunto finito. (8) Asf que este modelo implica la
consideración de funciones de utilidad como la siguiente:
U (w, r, Tl, 0) = U (w, r;

0) +

E

donde 'w' es un vector que corresponde a los atributos de las al
ternativas sujetas a elección, 'r' es un vector que contiene las
características de los individuos que ejecutan la elección, •e• es
un conjunto de parámetros desconocidos y 'E' (o nen forma equivalente) es una variable aleatoria.
Añadido a lo anterior, el modelo logito describe una distribución de frecuencias provenientes de una tabla de contingencia multidimensional. De esta tabla se derivan estimadores log..!_
tos asintóticamente distribuidos cuya estimación es equivalente
a una de máxima verosimilitud, pero siendo preferida a ésta, PºI
que ofrece mayor facilidad de cómputo. Varias características
distinguen a los modelos logito: (9).
4.1) Ejecuta una transformación monotónica de una
dad cuyos rangos son finitos (O, 1) a su logito
diente que tiene rangos infinitos ( - a oo) así
ma de heteroscedasticidad en el término error
00

probabil..!_
correspo.!!
el prob l~
es evitado.

�- 94 -

- 95 -

4.2) En los procedimientos econométricos convencionales, OLS,
una variable dependiente, discreta, es codificada asigná_!!
dole valores O y 1 y los cálculos subsecuentes se basan
en esos valores. En un modelo logito la variable depe_!!
diente no es el valor presente de la variable, sino una
razón logaritmica. Más exactamente, la razón de la frecuencia de que una elección sea hecha en relación con la
frecuencia en que no se ejecute dicha elección. Asi e_!
ta razón se interpreta como la razón de dos probabilidades.

El modelo logito está basado en la función acumulativa de
la probabilidad logística y se especifica como sigue: (10).

4.3) Los modelos logito no hacen neces1rio el supuesto acerca

(1)

de un punto de referencia apropiado en las variables explicativas, pues se basa en observaciones individuales,
como unidades básicas de estudio (en las que puede estar
involucrado el uso de datos agrupados) y no en porcentajes.

to son lineales en el logito, pero no lineales en la pr~
habilidad a causa de la transformación logarítmica.

5. MODELO LOGITO TEORICO.

En esta ecuación 'e' representa el logaritmo natural
(e= 2.718). Pi es la probabilidad que un individuo haga cierta elección y Xi representa un conjunto de atributos asociados a
él.

4.4) Un importante recurso del modelo logito, es que transfo!_

ma el problema de predecir probabilidades en un rango O a
1, a un rango que contiene números reales. Esto implica
que los cambios en las variables independientes tendrán
su mayor impacto en un punto medio de la distribución 1~
gística. En una distribución normal las bajas pendientes
cercanas a los puntos finales de la distribución implican
que grandes cambios de la variable independiente, son necesarios para inducir un pequeño cambio en la probabilidad
de que un evento ocurra.
4.5) A diferencia de las técnicas OLS Y GLS que implican una
variable dependiente discreta (tratada como dicótoma) y
en las que se supone que el efecto estimado es lineal en
su probabilidad, los efectos esti~ados en un modelo log.!_

El modelo de (1) puede ser estimado de la siguiente fonna:
Primero, multiplicamos ambos lados de la ecuación por 1 + e-z;
y obtenernos:

dividiendo por Pi y restando 1 se llega a:
1
e-z.1 -- pi

- 1

=

por definición se tiene que

1 - p,
l

1 - Pi

Pi
, y por lo tanto

�- 96 -

- 97 -

tomando el logaritmo natural de ambos lados de la ecuación se tiene:
p.

zi

=

log e

l

1 - P.l

o bien aplicando en (1), lo anterior es igual a:
(2)

pi

---- =
1 - P.l

z.
l

=

a+

S X.1

La variable dependiente en esta ecuación de regresión es
simplemente el logaritmo natural de la raz6n de probabilidades
de que una elección determinada pueda ser hecha.
Este resultado puede ser generalizado para el caso de que
un individuo pueda elegir entre 3 o más alternativas (por eje~
plo, un individuo puede escoger estar en cuatro tipos de calidades ocupacionales: 'de prestigio alto', 'de prestigio mediano', 'de prestigio bajo', 'de prestigio escaso'). ·En cada caso se supone que las elecciones son mutuamente excluyentes. Un
supuesto estadístico en nuestro ejemplo es que las elecciones
están categorizadas.

Por facilidad en la notación se prescinde del subíndice 'i'.
En este caso Pj, j = 1, 2, 3,4 indica la probabilidad de que la
elección 'j' sea hecha. Cada ecuación en (3) indica que el loga
ritmo de la razón de probabilidades de una elección relativa a
otra segunda elección posible, es una función lineal del atributo 'X'. Y cada una de las razones probabilísticas son dependientes de las razones probabilísticas asociadas con las restantes cinco ecuaciones,sólo y si el sistema de ecuaciones tiene ¡:or
constreñimiento el que la suma de las probabilidades individuales
sea igual a uno.
Es importante notar que no es necesario estimar cada una de
las seis ecuaciones por separado. Se puede simplificar el proc!
dimiento tomando en cuenta que la elección en su forma logito ejerce constreñimiento sobre el modelo,y por lo tanto reduce el número de parámetros a ser estimados de doce a seis. Para compr~
bar esto se observa que:

Si existen cuatro alternativas j = 1, 2, 3, 4 y P.. es la
lJ
probabilidad de que un individuo 'i (donde i = 1, 2, .... n) escoja la opción 'j' y x.l es el valor de X para el individuo
'i'. La extensión del modelo logito al caso de cuatro altern!
tivas daría las siguientes ecuaciones a estimar:
1

lo cual da los siguientes parámetros constreñidos

�- 98 -

por extensión de esta práctica implícita al modelo logito se pu~
de redefinir todos los parámetros desconocidos.

- 99 -

loge (P 4/P 2 ) y loge (P 4/P 3) pueden ser calculados una vez conocidos los parámetros de las otras tres ecuaciones, estos no nec~
sitan ser estimados.
Finalmente las ecuaciones en (3) se estimaron mediante un procedimiento de regresión logística, que integra modelos logito,
incluido en el paquete computacional estadístico para Ciencias
Sociales, SPSS. (11).

6. MODELO LOGITO ESTIMADO.

El modelo que se estimó en este trabajo tiene la siguiente
fonna funcional:

Así el modelo con el sistema de ecuaciones (3) se reescribí
da:

f
p

P2

(5) loge f&gt;¡

loge

P4

=

I&gt;¡ =

(a2

- a1)+(82-s1)X

-s

(a4-c;)+(S 4 1)X

Puesto que los parámetros de las ecuaciones loge(P 3/P2};

2.

l oge

= ª31 + 831

st +B32E0-6t +83l7-llt +83l12YMASt

�- 100 -

- 101 -

donde:

estimar.
=

loge de la raz6n probabilística de estar en ocu
paciones de medio bajo prestigio vs. bajo prestigio .

=

loge de la razón probabilística de estar en oc~
paciones de medio alto prestigio vs. bajo prestigio.

Observando las ecuaciones 1 a 3 notamos que se pueden derivar de ellas las ecuaciones para otras comparaciones . Por eje_!!!
plo si

tenemos que:
P4

=

log e de la razón probabilística de estar en oc~
paciones de alto prestigio vs. bajo prestigio.

s

=

Dummy

1 si es hombre

O si es mujer

E0-6

=

Dummy

1 si tiene 0-6
años de escuela

O si no

E7-11

=

Dunvny

1 si tiene 7-11
años de escuela

O si no

El2YMAS

=

Dummy

1 si tiene 12 y mis
años de escuel a

O si no

XO - 9

=

Dummy

1 si tiene 0-9 años O si no
de ex peri enci a

Xl0-11

=

Dunvny

1 si tiene 10-11
O si no
aros de experiencia

Xl2YMAS

=

Dummy

1 si tiene 12 y más O si no
años de experiencia

Nótese que se ha incluido un término constante (a ,a Y a )
21 31
41
porque ·se ha omitido una variable dummy en cada categorfa de escolaridad y experiencia (E0-6 y X0-9),esto ppra asegurar que no
exista perfecta colinealidad entre las variables. A diferencia
del modelo de regresión usual, el término error (et) se presenta
aquí porque pi es solamente una estimación de la verdadera prob!
bilidad ~· El resto de las B's son los coeficientes logitos a

loge

"'3 = (a4¡-ª31)+( S41-B3¡)St+(B42· 832}

X0- 6t +

7. FUENTE DE DATOS.
Puesto que el interés primordial de este trabajo consiste en
capturar el efecto de las variables explicatorias sobre la variable ocupación desempeñada (variable respuesta}; el modelo logito
descrito fue ajustado a los datos del Cuadro 4. El cuadro es el
resultado de una muestra experimental, es decir, se conjuntaron observaciones provenientes de dos muestras independientes "Ocup!
ción y Salarios: tercer trimestre de 1980" y "Sindicatos: tercer
trimestre de 1983". En total, se obtuvieron 3 765 observaciones
cuya distribución se presenta en el Cuadro 2.
Hay que tomar en cuenta que la mecánica seguida en este procedimiento para tomar ambas muestras como provenientes de 1a
misma población y en el mismo tiempo, se efectuó tomando en -

�- 102 -

- 103 ridad, experiencia y sexo en la estructura ocupacional.

cuenta los promedios -bastante similares- de la escolaridad y e~
periencia de los individuos cuya diferencia no es significativa
estadísticamente (Ver Cuadro 3) (12). Esta agrupación conserva
la característica de ser información tipo corte transversal.
Por otro lado, las cuatro categorías ocupacionales tomadas
como un 11 proxi" de prestigio o 11 estatus socio-económico 11 , resultaron de la agrupación de dos o más tipos de ocupación específica, a nivel de un dígito que reportan las encuestas mencionadas
y conservando un orden ascendente o descendente en ellas. Así por
ejemplo, las ocupaciones 1, 2 y 3 11 Profesionales y Afines"; "TéE
nicos y Afines 11 y 11 Gerentes, Administradores y Financieros" re~
pectivamente se conjuntaron bajo el título de ocupaciones de "A..!_
to prestigio". Sólo el tipo de ocupación que se refiere a "Operarios en la industria" se conservó en su forma simple para cat!
gorizar ocupaciones de 11 medio bajo prestigio". (Ver Cuadro 1).
Tanto la muestra experimental como las agrupaciones en las
categorías ocupacionales (variable dependiente) y los rangos co~
truidos en la escolaridad y experiencia (variables independientes) presentan una limitación al ensayo del modelaje logito, pri!
cipalmente, en su aspecto inferencial porque están sujetos a un
criterio un tanto arbitrario. Sin embargo, este procedimiento también es una ventaja en si mismo, primero porque asegura info!
mación suficiente en 70 celdas de las 72 que componen el cuadro
multidimensional 4 (un 97% o 70/72), al mismo tiempo que de 70
celdas con información, el 91% contiene 5 y más frecuencias y los
modelos logito requieren trabajar con un volumen cuantioso de i!
formación para asegurar confiabilidad. en las características e~
tadísticas de los parámetros obtenidos (no sesgados, consisten tes, de mínima varianza, etc.) (13). Segundo, los resultados e~
perimentales obtenidos, se acercan a explicar la evidencia también reportada en otros estudios, respecto del efecto de escola-

8. RESULTADOS OBTENIDOS.
Los resultados obtenidos presentados en el Cuadro 6 son interesantes, aparte de predecir la ocupación por sí mismos, pueden
ser interpretados como una medida de discriminación por sexo .
Los coeficientes diferentes a cero sobre la variable sexo (S) i.!:!_
dican que el hecho de ser hombre o mujer afectan un nivel ocupacional, aun cuando diferencias en escolaridad y experiencia son
tomadas en cuenta. De otra forma, coeficientes que no son cero
de~ indican un diferencial de acceso a cierto nivel ocupacio nal dependiendo del sexo que esté representando.
Pero esta interpretación debe ser tomada con cautela. Si
por un lado el sexo puede afectar el nivel ocupacional de una persona a causa de la discriminación por parte del empleador, también es verdad que el sexo juega un papel importante en las
preferencias de encontrarse en determinada ocupación. Suponie.!:!_
do que no exista discriminación, el modelo aquí presentado sola
mente consideraría alternativas ocupacionales dentro de un esqu!
ma categórico que indicaría alto, medio alto, medio bajo y bajo
"status ocupacional~
Así para interpretar los resultados como una evidencia de
discriminación, sería sólo bajo el supuesto de que las diferencias ocupacionales debidas a las preferencias son relativamente más pequeñas comparadas con diferencias provenientes de dis
criminación. Aunque este argumento no es del todo observable en
las diferencias entre sexo.
Los coeficientes estimados y su valor 2' son dados en la
tabla 6. Los valores de'z' son la razón del coeficiente estima
do a su 11error estandar", cuyos atributos estadísticos están dados
por una distribución asintótica con N(0,1). Su función es sorne
1

�- 104 -

- 105 -

ter a juicio la hipótesis nula de que el coeficiente asociado a
ellos es cero.

8.1 ESCOLARIDAD.
Un signo positivo en el coeficiente manteniendo constantes
el sexo y la experiencia significa que el poseer altos niveles de
escolaridad (12 y más), columnas 1, 2, 3 y 5 Cuadro 6, hace más
probable situarse en un nivel ocupacional de prestigio P4 , p3 y
P2 vs. P1 , Y P3 vs. P2. De acuerdo a la hipótesis establecida,
esto es lo que se esperaría, pues una mayor escolaridad puede 9.!
rantizar mejores oportunidades y preferencias de empleo o bien,
mover al individuo hacia arriba en la escala ocupacional.
Por
otro lado, los signos negativos asociados con niveles escolares
7 a 11 años en todas las -columnas, indicarían la menor probabil!
dad de encontrarse en ocupaciones más prestigiosas, aunque notamos que el coeficiente tiende a disminuir a medida que la difer.e.!!
ciación entre categorías ocupacionales se hace menor (de -1.46}
asociado a P4/P1 ; -0.33 P3tP y -0.26 P2tP1), para el último ca1
so tiende a ser indiferente estar en P2 o P1 . Puesto que en este estudio la escolaridad es un proxi del grado de entrenamie_!!
to, habrá que notar que podemos obtener una inferencia espúrea.!
cerca del entrenamiento sobre la posición ocupacional alcanzada.
El caso específico aparece en las ocupaciones que contienen un me
dianamente alto componente de entrenamiento no formal o de escue
la.
11

11

cia primero a los 10 a 19 años de trabajo y posteriormente a
20 y más años. Esto indica la influencia principal de tener experiencia en el mercado laboral para posibilitar al individuo co
locarse en una ocupación de mejor categoría socio-económica. En
este mismo contexto, los cuatro coeficientes significativos est!
dísticamente; 0.29, 0.04, 0.25 asociados 1 20 y más años en P3tp1
P tP y P3/P 2 respectivamente y 0.06 con 10 a 19 años en P/P 2 ,
2 1
(Cuadro 6) indican que una mayor experiencia en el mercado laboral asegura estar en ocupación con mayor prestigio. Una interpr!
tación inversa puede hacerse con los coeficientes de signo negativo; cuando se compara P4tP 2 (-0.07) en 20 y más años y -0.31 en
10 a 19 años, siendo ambos negativos,el coeficiente resulta mayor
en magnitud para este último nivel, lo cual indica que las prob!
bilidades de estar en P4 vs. P2 favorables a P2 disminuyen para
el intervalo de 20 y más años de experiencia. Una modalidad de
este enfoque equivale a suponer el ascenso a puestos mejor pagados dentro de un mismo trabajo más que la movilidad hacia mejores
ocupaciones en un entrar y salir de determinados trabajos. Sobre
todo si nos colocamos en los rangos implícitos a una larga vida
activa en el mercado de trabajo; lo que pudiera ser contrario en
los niveles bajos de experiencia.

8.3 SEXO.

Los resultados para el sexo, si ordenamos las alternativas
ocupacionales según su magnitud y signo del coeficiente asociado
a S (Ver Cuadro 6),pueden resumirse en lo siguiente:
"Medio alto prestigio
Alto prestigio
8ajo prestigio"
Medio bajo prestigio"
11

8.2 EXPERIENCIA.

11

Los efectos de la experiencia son más inciertos. Si se man
tiene constante el sexo y la escolaridad, se observa en todas las
columnas una disminución gradual del coeficiente cuando se aso

-

11

11

11

(P3)
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(P 1)
(P 2)
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�- 106 -

Manteniendo escolaridad y experiencia constantes, lo anterior se interpreta así; siendo mujer se hace más probable estar
en alguna alternativa ocupacional en relación con las que se pr!
sentan abajo de ella. Inversamente, siendo hombre se hace más
probable estar en una alternativa ocupacional cual~iera en relación con las que están más arriba de ella en la lista presentada.
Por ejemplo, para el caso de la mujer, es más probable que seco
loque en ocupaciones de "medio alto prestigio" relativo a cualquier otro grupo ocupacional. Del mismo modo, siendo mujer se es
más probable estar en ocupaciones de "alto prestigio" en relación
con cualquier otro grupo ocupacional excepto el primero, etc.
Hacemos notar que las posiciones intermedias "alto prestigio" y "bajo prestigio" indicar1an que el sexo no es la variable
relevante para ubicar determinado individuo en dichas ocupaciones
agrupadas. En general, la mujer es más apta de estar en ocupaci~
nes de "medio alto prestigio" (Vendedores y comerciantes, Oficinistas y trabajadores en oficina); mientras que los hombres, los
encontramos colocados en las de "medio bijo prestigio" (esencia.!_
mente, obreros).

9. PROBABILIDADES DERIVADAS DEL MODELO LOGITO.

Los resultados del Cuadro 6 también son útiles para el cálc_!:!
lo de la probabilidad de estar en cada una de las categorías OC_!:!
pacionales (Ver Apéndice). Las probabilidades interpretadas como porcientos se presentan en el Cuadro 7 y fueron evaluadas con
las medias muestra les del Cuadro 5 en cada- rango de es col ari dad y experiencia. El resultado de la combinación de S y de

- 107 -

ciertos rangos en E, tomando en cuenta uno y otro sexo, apoyan
mucho de lo escrito con anterioridad cuando se estudian los resultados de escolaridad, experiencia y sexo por separado. Siendo mujer con hasta seis años de escuela y 9 años de experiencia,
se tiene un 40% de probabilidad de estar en ocupaciones de prestigio medio alto; 23% de estar en las de prestigio medio bajo, 22% en los bajos y 14% en ocupaciones de prestigio alto, esencial_
mente debieran ser las técnicas, por las características del ran
go de escolaridad que se toma como base (0-6 años). Similar patrón ocurre con los hombres.
Por otra parte, siendo hombre con 12 y más años de escuela
y 20 y más años de trabajar, el 99% de la probabilidad ocupacional se concentra en la categoría "prestigio medio alto". Similar
patrón ocurre con las mujeres.

�- 109 -

- 108 -

NOTAS.

APENOICE.

(1) Algunos ejemplos de estos modelos los trata:
Si N son todas las posibles respuestas, con probabilidades
P1 , P2, ... Pn. El modelo logito múltiple puede escribirse como:

Sj' j = 2, 3, ... N; t = 1, 2, 3, ... T;

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Kindleberger, H. Economic Development. Economic Handbook
Series. McGraw-Hill, Inc. 1977.
(2)

donde "t" es el índice observado, "T" el número de observaciones,
Xt la "t" observaci6n de un vector 1 X K de las variables explicativas, y a. un vector K X 1 de parámetros desconocidos.

Schultz, T.W. Investing in People 'The Economics of Popula
tion Quality'. University of California Press. Berkeley and
Los Angeles, California. 1981.

J

Las N - 1 ecuaciones en (1), más el constreñimiento de que
la probabilidad para cada "t" sume uno, detenninan una probabilj_
dad única. Explícitamente, la solución la obtenemos de:

(2)

Becker, G. Human Capital. 'A theoretical and Empirical
Analysis, with Special Reference to Education'. National
Bureau of Economic Research. Columbia University Press.
New York. 1964.

Mincer, Jacob . "The distribution of Labor Incomes: A Survey
with special reference to the Capital Approach". Journal of
Political Economy. LXXIV (October, 1966).

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(3)

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Ki ker:, B. F. "The Historical Roots of the Concept of Human
Capital
Journal of Economic Literature. Mar. 1970. Num.
11.

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Amemiya, Takeshi. "Qualitative Response Models" A Survey.
en Journal of Economic literature. December 1981, Volume
XIX, Number 4.

j=2
(5) Un modelo de regresión logística aplicado al mercado laboral del Area Metropolitana de Monterrey fue hecho por:
García, Francisco. Un Modelo para estudiar el Desempleo en
el Area Metropolitana de Monterrey. Centro de Investigaci~
nes Económicas, (CIE). Facultad de Economía, Universidad Au

�- 110 -

- 111 -

tónoma de Nuevo León (UANL). 1980.
(6) Consultar:
Ocupación y Salarios.
1973-.1980.
(7)

CIE, Facultad de Economla, UANL.

Martfoez Jasso, Inna. Segregación Ocupacional por Sexo.
CIE, Facultad de Econom1a, UANL. 1982.

(12) Criterio basado en Pindyck, R.S. and Rubinfeld, D.L. op.cit.
para agregar información de corte transversal y series de tiempo, pág. 252-261. Apoya la técnica de conjuntar información tipo corte transversal y serie de tiempo para obtener
estimaciones de parámetros más eficientes si y sólo si los
parámetros provenientes con información corte transversal permanecen constantes en el tiempo.
(13) Consultar:

(8) Los fundamentos teóricos y económicos de los modelos log1sticos, (el logito es de este tipo) que involucran alternat_!_
vas múltiples y variable dependiente discreta están suficie_!!
temente desarrolladas en:
Dhrymes J., Phoebus. Introductory Econometric.
New York. 1978.

Spri nge r.

(9) Consulte:
Theil, H. Principles of Econometrics. New York: John Wiley
and Sons, 1970.
Press S. James. Applied Multivariate Analysis. Holt, Inc.
New York, 1971.
(10) Desarrollo basado en el propuesto por:
Pindyck, R.S. and Rubinfeld, D.L. Econometric Models and
Economic Forecasts. Second Edition. New York: McGraw-Hill,
1981.
(11) Consultar:
SPSSx User's Guide.

New York: McGraw-Hill, 1983.

Nousis, M.J. SPSSx Advanced Statistics Guide. McGraw-Hill,
1983.

Fienberg, S.E. The Analysis of Cross-Classified Categorical
Data . MIT Press, Cambridge, Mass. 1977.

�- 112 -

- 113 -

BIBLIOGRAFIA.
(1) Amemiya, Takeshi. "Qualitative Responde Models 11 : A Survey
Journal of Economic Literature. December 1981, Volume XIX,
Number 4.
(2) Becker, G. Human Capital A Theoretical and Empirical Analysis,
With Special Reference to Education. National Bureau of Economic Research. Columbia University Press. New York. 1964.
(3) Dhrymes J., Phoebus. Introductory Econometric. New York: John
Wiley and Sons, 1970.
(4) Fienberg, S.E. The Analysis of Cross-Classified Categorical
Data. MIT Press, Cambridge, Mass. 1977.
(5) García, Francisco. Un Modelo para estudiar el Desempleo en el
Area Metropolitana de Monterrey. Centro de Investigaciones
Económicas, (CIE), Facultad deEconomía, Universidad Autónoma
de Nuevo León (UANL). 1980.
(6) Kiker, B.F. "The historical Roots of the Concept of Human Ca-

pital''. The Journal of Political Economy, Vol. 74, October
1966, Number 5.
(7) Martínez Jasso, Irma. Segregación Ocupacional por Sexo.
Facultad de Economía, UANL. 1982.

CIE,

(8) Mincer, Jacob . "The distribution of Labor Incomes: A Survey _
with special reference to the Capital Approach 11 • Journal of
Political Economy . LXXIV (October, 1966).
(9)

Norusis, J. Marija. SPSSx Advanced Statistics Guide. McGraw-Hill
1983 .

(10) 9cupación y Salarios en el Area Metropolitana de Monterrey.
CIE, Facultad de Economía, UANL. 1977, 1978, 1979, 1980 .
(11) Pindyck, R.S. and Rubinfeld, D. L. Econometric Models and Economic Forecasts . Second Edition. New York: McGraw-Hill
1981.

(12) Press S. James. Appl ied Multivariate Analysis. Holt, Inc.
New York, 1971.
(13) SPSSx User's Guide.

New York: McGraw-Hill, 1983.

(14) Theil, H. , Principles of Econometric.
and Sons, 1970.

New York : John Wiley

�CUADRO 1
AGRUPACION DE LAS PRINCIPALES POSICIONES OCUPACIONALES

GRUPOS INTEGRADOS

198O-III

(1) Ocupaciones de "bajo"

"Otros trabajadores y servicios"
Trabajadores en el manejo de
vehículos o medio de transporte.

prestigio

Obreros no agrícolas.

(3) Ocupaciones de "medio
·alto" prestigio.

Vendedores y comerciantes.

Comerciantes y similares.

Oficinistas y trabajadores de
oficina.

Personal ad~inistrativo y afj
nes.

Gerentes, administradores y
financieros.
Técnicos y afines.
Profesionales y afines.

Funcionarios, directivos, gerentes y propietarios.
Profesionales y técnicos.

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Elaboración propia basada en las clasificaciones ocipacionales de: Ocu~ación y
Salarios en el Area Metropolitana de Monterrey, 1980 . CIE, UANL. Pág. 3.
Manual de Codificación de la Encuesta de Membresía Sindical, 1983.

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(2) Ocupaciones de "medio
bajo" prestigio.

(4) Ocupaciones de "alto"
prestigio.

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12
16
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DISTRIBUCION MUESTRAL.
Medio Alto
Prestigio

Alto
Prestigio

13
30
238
88
59
107
73
42
36

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45
17
19
46
138
90
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7

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9
14
70

18

47
96
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31
70
22

34

14

23

FUENTE: Elaboración propia con información de uso interno proveniente de: Encuesta de Ocupación y Salarios, 1980-III y Encuesta de Membresía Sin
dical, 1983-III. CIE. UANL.

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- 119 -

CUADRO 6
COEFICIENTES LOGITOS ESTIMADOS EN VARIAS ALTERNATIVAS OCUPACIONALES Y ,
DE ACUEROO AL SEXO, LA ESCOLARIDAD Y LA EXPERIENCIA.
P4/p 2
P3/p2
P4/pl
P2/pl
P3/ Pl
P4/ P3

- CUADRO 5
VALORES PROMEDIO EN CADA RANGO DE ESCOLARIDAD
Y EXPERIENCIA, 1980-III, 1983-III .

Constante

PROMEDIO
VARIABLE
1980-I II 1983-III

Total

O a 6 años
7 a 11 años
12 y más

4. 08
7.29
13.74

4.24
9.65
14.15

4. 16
9.47
13.95

Experiencia
O a 9 años
10 a 19 años
20 y más
FUENTE: Cuadro 4.

4.65
13.99
33.53

4.50
13.92
33.82

-0.4604
(26.00)

.5821
(49.50)

o

(3)

(4)

.0448 -0.0908
(2.79) (28.79)

(5)

( 6)

0.5373 -0.6281
(46. 71) (-75.50)

o

o

o

o

Educación
O a 6 años
7 a 11 años

Experiencia
O a 9 años
10 a 19 años

o

o

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-1. 4563

-0. 3333 -0.2618
{-54.60) (-16.38) (-15.70)
0.0768
0.9003 0.2152
(5.53) (50.49) (13.89)

o.

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o.

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(38.90)
-0 . 1384
(-8.36)

-0.0715
(-0.68)
0.6851
(36.60)

-1. 1230

(-38.22)
-0.8235
(-44.96)

o.

o.

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-0.3804 -0.012~ -0.0733 -0.3071
0.0607
(-19.68) (-0.62) (-5.04) (-14.64) (4.42)
12 y más años -0.0295* 0.2941 0.0421 -0. 0716
0.2520
{-1. 98)
(18.73) (2.77) (-4.75) (15. 96)

Y Grupos P4 =Prestigio Alto P3 =Prestigio Medio Alto
dio Bajo

e1 =Prestigio

Bajo.

11

-0.3678
{-19 .06)
-0.3236
{-20 . 71)

P-2 =Prestigio Me-

( ) Valor 2
* No significativos con un nivel de significación igual a .05%.
FUENTE : Cuadro 4.
11

o

-0.0620 -0.3147 0.4819 -0 . 5439 -0.7966 0.2527
-(-4 .11) (-30.55) (36.26) (-30.37) (66.81) (26.44)

12 y más
4.34
13.84
34.30

(2)

Sexo
Mujer
Hombre

Escolaridad

(1)

�CUADRO

7

PROBABILIDADES DE ENCONTRARSE EN CADA GRUPO OCUPACIONAL DE ACUERDO AL SEXO Y UN
PROMEDiíl ílAOO EN LA
- · . ESCOLARIDAD Y EXPERIENCIA.
-~··-- · · .
-

COMBINACION DE VARIABLES
Sexo
Escolaridad Experienci.a
Mujer
Mujer
Mujer
Hombre

O a 6 años O a 9 años
7 a 11 años 10 a 19 años
12 y más
20 y más

Hombre

O a 6 años O a 9 años
7 a 11 años 10 a 19 años
12 y más
20 y más

FUENTE:

Cuadro 6.

Hombre

Prestigio
Alto

Prestigio
Medio Alto

Prestigio
Medio Bajo

Pres ti gi o
Bajo

.1413
.0000

.4007
.0809
.9991

.2341
.0282
.0001

.2239
.8909
.0000

·ºººº
.1291
.0000
.0000

.....
N
o

. 2845
.0425
.9997

.3687
.0466
.0003

.2177
.9109

·ºººº

���</text>
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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>La revista ENSAYOS publica manuscritos de todos los campos de la economía, la estadística, las ciencias sociales y la educación. Se editó tres veces al año en los meses de 01, 05 y 09; salvo cambios de última hora que determinen lo contrario. A partir del año 1990 cambia su periodicidad a dos ves al año (Mayo y Noviembre). En el 2001 cambia su nombre a Ensayos Revista de Economía y para el año 2012 ya es una revista arbitrada que aparece indexada a EconLit.</text>
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    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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