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                  <text>Ensayos
VOL. X

NUM. 2

NOVIEMBRE 1991

Facultad de Economía
Centro de Investigaciones Económicas
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

��Ensayos

VOL. X

NUM. 2

NOVIEMBRE 1991

Facultad de Economía
Centro de Investigaciones Económicas

UNIVERSIDAD
AUTONOMA DE NUEVO LEON
•

�•

La revista Ensayos publica

trabajos relacionados con todos los campos de la economía, la estadística y ciencias
sociales afines. Se edita dos
veces al año en los meses de
mayo y noviembre.
•

Las solicitudes de inscripción
deben dirigirse a: Facultad de
Economía. Universidad Autónoma de Nuevo León. Loma
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son de la exclusiva responsabilidad de sus autores. Sin embargo, esta institución se reserva todos los derechos y en
consecuencia, la revista o sus
artículos no pueden ser copiados sin permiso por escrito
del editor. Se autoriza la reproducción parcial ~:Ji:s~
pósitos didácticos, de a · ·
y comentarios en otras publicaciones, siempre y cuando se
cite la fuente.

.

•

Diseño y composición del departamento de difusión.

Noviembre de 19'Jl

DIRECTORIO
Consejeros
Consuelo Meyer L.
Leoncio Durandeau Palma
Romeo Madrigal Hinojosa
Manuel Barragán Codina

Director
Facultad de Economía
Ernesto Bola6os Lozano

Director
Centro de Investigaciones Económicas
Ernesto QuintanUJa Rodrfpez

�Indice

La consistencia entre déficit fiscal e inflación

5

Mario A. Cantú Suám
La inversión en educación

33

Nora Garro Bordonaro e
Ignacio Uamas Buitrón

Evaluación de la política urbana del estado
de Nuevo León: Fomerrey 1974-1990

51

Diana R. Villtmeal González
Reflexiones sobre la descentraliz.ación industrial
metropolitana

93

Ismael Agui/ar Barajas
Distnbución del ingreso y marginalidad
en el área metropolitana de Monterrey
Jesús A. Treviño Cantú
•

105

�Ensayos -Volumen X, Núm. 2, Noviembre 1991-Pp.5-32

La consistencia entre déficit

fiscal e inflación

..

Mario A. Cantú Suárez•

Introducción
Durante los ítltimos cinco años se han registrado importantes cambios
estructurales en el sector financiero, mismos que han limitado la soberanía
de las políticas monetaria y fiscal. Se eliminaron los topes a las tasas
de interts, así como los cajones obligatorios de créditos; se han reducido
los subsidios a través de la banca de desarrollo, y se ha permitido captar
recursos en el exterior.
Debido a estas medidas de desregulación financiera, el Banco Central
necesitará participar de una manera más activa para poder ofrecer, por
un lado, una mayor eficiencia tanto en la intermediación financiera como
en la asignación de los recursos y, por el otro, replantear su papel en
el sistema para dar seguimiento a los agregados monetarios.
Este trabajo se ocupa de identificar la mezcla de políticas macroeconómicas consistentes con la sostenibilidad de una estructura de mercado
estable o con los cambios necesarios derivados de la implantación del
programa de ajuste estructural.
Como es bien conocido, el cambio estructural no podría ser exitoso
en un contexto de alta inflación, ya que esto significaría una alta variabilidad en precios, que tradicionalmente es el resultado de un desequilibrio macroecon6mico fundamental.
Así se pretende integrar un marco analítico para evaluar la consistencia
entre el déficit fiscal y las metas macroecon6micas más importantes: el
aecimiento del producto y el control de la inflación.

• Egresado de la Facultad de Economía, UANL

�6 Ensayos
El marco teórico de este estudio se deriva de los trabajos realizados por
Anand, Rocha y Van Wijwbergen (1989), Buiter (1985, ~990) YRooi:íguez
{1989), en este enfoque la infla~ón se interpreta como un impuesto residual.
Cubre la diferencia entre los mgresos y los gastos, no compensados por
una acumulación real de activos.
El modelo se basa en las diferentes alternativas y márgenes de maniobra que se tiene para cerrar la identidad p~es~puestal, que p~ede ser
utilizada para analizar la estructura de ?Danc~~ento y el défi~it financiable.1 La contabilidad del mismo analiza pnncipalmente las diferentes
fuentes de financiamiento para cerrar la identidad presupuestal. Se considera que los déficit fiscales y las políticas ~el~cionadas con_ su financiamiento (deuda interna y externa) son los pnncipales ~et_enmnantes de
una inflación sostenida. Los déficit fiscales so? la ~nncip~ fuente de
creación de medios de pago, que alimenta la inflación. Sm. embargo,
ésta pudiera ser pospuesta en algún grado dependiendo de si la forma
de financiamiento es interna y/o externa.

La consistencia entre déficit fiscal...7
La primera relación es analizada por Buiter {1990). El identifica cuatro
formas por las cuales el gobierno puede reducir el valor real de su deuda.

•

A un nivel general de precios y un precio normal dado de los
bonos, se podría generar un excedente y recomprar deuda existente.

•

A un nivel general de precios dado, se podría reducir el valor
real de la deuda, anunciando políticas que causen una caída en
el precio de los bonos.

•

Una política inflacionaria podría reducir el valor real heredado
de la deuda, aún con un presupuesto balanceado y dados los
precios de los balances nominales.

•

Finalmente, un gobierno podría formalmente repudiar parte o
toda su deuda.

Este trabajo consta de cuatro seccione~. La s~gun~a presenta la
relación existente entre déficit, deuda e inflación y la identidad de la restricción presupuestal del secto~ público. ~ ~ercera e~one un m~elo
de asignación de portafolio pnvado. Por últun~ se estunan Y. analizan
las formas funcionales de asignación de portafolio para posteriormente
integrarse en un modelo de consistencia fiscal e inflación.

Ahora bien, lcuáles son las razones por las que los gobiernos desean
reducir el valor real de su deuda? Se mencionan frecuentemente las distributivas y las de eficiencia. Las primeras se refieren a la gran discrepancia
existente entre aquellos que poseen la deuda (los bonos emitidos por
el gobierno) y aquellos que pagan sus impuestos para servirla. El argumento de eficiencia se enfoca en el desplazamiento de recursos del
sector privado.

2. Marco analítico

ha sido tocado primeramente por Sargent y Wallace {1982). De acuerdo

El segundo punto para explicar el nexo déficit-deuda e inflación

2.1 Déficit, deuda e inflación
El temor de que los déficit públicos eventu~ente _serán monetizados
y que se reflejarán en el futuro en una mayor inflación está_muy en la
mente de los agentes económicos. Existen dos ~orma~ de an~ el nexo
déficit-deuda-inflación. La primera enfatiza el mcentlvo que tiene un_ ~obiemo para reducir el valor real del acervo de la deuda y de su serncio,
a través de un aumento no esperado en la inflación. La segunda, ~r
su parte, enfatiza las consecuencias inflacionarias .a l~go plazo de~ mtercambio a corto y mediano plazos de un fmanciamiento monetano o
impositivo por un financiamiento de deuda interna o externa.

a ellos, para explicar las tasas de inflación sostenidas, es necesario un

análisis de las implicaciones fiscales. Este enfoque lo utilizaron para explicar la relación (paradójica) negativa entre la inflación y los agregados
monetarios observada en algunos países en el corto plazo.
El enfoque fiscal de la inflación nos dice que las relaciones entre
inflación y déficit probablemente no son tan sólidas en el corto plazo,
pero que cualquier déficit conjuntamente con una razón constante y sostenida de deuda a producto implica una tasa particular de inflación. La
explicación es a través de lo que se conoce como impuesto inflacionario.2
La importancia de esta relación radica en que su inconsistencia resulta
en un desequilibrio macroeconómico. Como es bien sabido, gran parte
de los países en vías de desarrollo están experimentando o han experimen-

�8 Ensayos

La consistencia entre d&amp;icit fiscal. ..9

tado este tipo de desequilibrios. El alto déficit fiscal incurrido por estos
países se ha traducido, debido a la estructura de financiamiento, en una
elevada deuda externa, elevados déficit externos, alta inflación, una moneda
sobrevaluada y, por consiguiente, fugas de capital.
Asimismo, la política de tipo de cambio ha reforzado la relevancia
del enfoque fiscal de la inflación. Esto aún si la política de tipo de cambio
fuera preestablecida o administrada. La consistencia entre la tasa de inflación implícita en la política de tipo de cambio y la mezcla de política
fiscal y monetaria es importante. La evidencia de los últimos tres sexenios
nos señala que la ausencia de esta consistencia es un determinante importante de la carencia de credibilidad.

= deuda del sector p6blico

Ao

= activos del sector p6blico

T

= ingresos

G

= gastos distintos de interés
= tasas de interés nominal interna y externa

D

=

deuda interna nominal

= deuda externa nominal

Es necesario señalar que, en una economía cerrada con superávit
primario, existe un límite superior de la razón deuda pública a déficit.
Cuando este techo se alcanza, el endeudamiento adicional del gobierno
estará restringido a no rebasar ciertas rarones deuda-PIB, dado el crecimiento nominal del PIB y los ingresos obtenidos por el impuesto inflacionario. Aún considerando que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario, el crecimiento monetario normalmente es un fenómeno
fiscal. Si la tasa de interés excede al crecimiento del PIB, las re.ducciones
"observadas" en el crecimiento del dinero que no son un reflejo de las
reducciones del déficit primario, implican incrementar el endeudamiento
y un aumento en la razón deuda-PIB.

R

=

E

= tipo de cambio controlado promedio

e

-r(s-t)

M

reservas internacionales

= factor

de descuento

= saldos monetarios

Como se observa en la ecuación, la restricción recae en los limites
2.2 La restricción presupuestal
Un análisis serio del nexo entre déficit, deuda e inflación comienza con
la identidad de la restricción del presupuesto del gobierno consolidado.
Esta establece que el exceso del gasto del gobierno y del servicio de la
deuda interna y externa sobre los ingresos del sector público debe ser
financiado ya sea por la creación de dinero, por la venta de deuda interna
o externa, o por reducción de las reservas. Esta identidad une todas
las fuentes y usos de recursos del sector público.

q~ ~bleu:amos, im~~cita o explícitamente, sobre los componentes de
la identidad; en la habilidad que tenga el gobierno para pedir prestado,
dada la ruón de deuda a producto; en el piso que pongamos a las reservas,
Y.en las restricciones político-económicas impuestas sobre la emisión de
dinero.

Resolviendo para el valor de la deuda interna en un momento dado
(t), 6sta resulta del valor presente (descontado por r) de la diferencia
entre los gastos y los ingresos, incluyendo el proveniente de la emisión

monetaria.

(2)

(1)
00

Do+ S[G, +ID,+ i*D♦.]e-f(s-tl ds
t

00

= Ao + S[T, + D, + (D'-R)E + M,]e·r(s-t)ds
t

•

0D

D(t) • S [(T,-G,) -iD. -i"D's + E(D♦.-R.) •
t

e-f(t-tl

ds

�La consistencia entre déficit fiscal. ..11

10 Ensayos
El financiamiento monetario (µ) incluye el cambio en la demanda
de saldos monetarios reales (M/P) y el impuesto inflacionario de mantener
estos saldos (n"M).

. .Derivando la ecuación 2 con respecto al tiempo para obtener la restrícaón pr~upuestal en flujo y utilii.ando 3, se llega a la siguiente relación
(ver apéndice 1).

(4)

(3)

=

d

+ g(D-R) +µ +n

•µ

p

donde:

donde:
,r =

(t-g)-rd - gr• d*
p

f.
p

Ignorando fluctuaciones en las reservas oficiales, el incremento en
el valor real de la deuda (deflactando 2 con P) es sólo la suma del valor
real del déficit presupuestal y del incremento del valor real de la deuda
causado por un precio mayor de los bonos y un nivel general de precios
más bajo.
As(, el cambio esperado en el valor real de la deuda pública está
compuesto por tres partes: El déficit primario real3 más los pagos de
interés real esperados, menos los ingresos derivados por monetización.
En cosecuencia, una política correctamente anticipada de inflación no
afectará el acervo real de la deuda pública, a menos que afecte el déficit
primario real, la tasa de interés real ex-ante, o el ingreso real de la creación
de dinero. El grado al que el déficit primario real es afectado por la
inflación depende del marco institucional, legal, administrativo y político
que incide sobre la determinación del gasto público y los ingresos.

De acuerdo a esta definición los gastos del sector público pueden
dirigirse al gasto primario (G} que es igual al gasto distinto de intereses,
a servir la deuda interna (iD), la externa (i*D") y/o a acumular las reservas
(R).

g

p

_,
=G
p

r,r° '
m = M,
p

d = D
p '

-

ingresos reales
gastos reales
tasa de interés real interna y externa
saldos monetarios reales
deuda interna real
deuda externa en pesos

Jf

=

-p '

p

inflación
t-g = superávit primario

(t-g)-rd - Er* d. = superávit operativo
p
p
g
p

Los medios de financiamiento que el gobierno podría utilizar para

saldar su déficit son cuatro: recursos externos (D*), internos (D), inflacionarios {M) y propios (R} (utilización de reservas).

I ,

t =

= inflación

(d*-R*)

=

endeudamiento neto externo

M =µ + ,i•µ = cambio en los saldos monetarios
reales más el costo de mantenerlos

p

�La consistencia entre &lt;Uficit fiscal. ..13

12 Ensayos

= componente real de la deuda interna

rd
~r• d.
p

(6)

g =

= componente real de deuda externa

y

(r-n)

g + 1 (g-t) + W d*)
y

y

y

Esta ecuación nos muestra la relación de consistencia fiscal a gastos
e ingresos del sector público federal, dado el valor inicial de deuda.
El déficit operativo también lo obtenemos como una diferenc!a entre
el déficit económico y el impuesto inflacionario de la deuda _mterna.
Asimismo el déficit operativo lo compatibilizamos con el défiett financiable par'a anaHzar si existen presiones inflacionarias. C?mo se obse~a
en esta ecuación, el cierre dependerá de la mezcla a segwr de la política
fiscal y monetaria.
Si bien seria posible financiar los déficit fiscales internamente, esto
es
normamalmente el caso, al menos en el medio y largo plazo~.. El
00
financiamiento interno de los déficit fiscales es posible a tr~v~ de 1~ eJJ11S1ón
de nueva deuda O de los ingresos derivados de la monetización; unpuesto
inflacionario más el seignorage.4

Así, el equilibrio en el largo plazo del endeudamiento interno nos
lo marca el crecimiento real de la economía; la tasa de interés real deberá
ser igual o menor que la tasa de aecimiento de la economía.

El financiamiento inflacionario también tiene serios problemas. Un
programa de ajuste estructural no debería aceptar una tasa de inflación
alta como una forma natural de financiamiento en el largo plazo. De la
identidad presupuestal resolvemos para el financiamiento inflacionario:
(7)
M = (g-t) + rd + r•d• - [(d + ~(o•-R)]
p

p

Con relación al financiamiento del déficit vía emisión de deuda interna,
sería sosteruble en el largo plazo sólo si la tasa real de interés pagada
sobre la deuda interna fuese menor que el crecimiento real de la econo?11ª·
si el crecimiento de la deuda estuviera permanentemente por encuna,
el sistema no convergería.

Desde un punto de vista práctico se piensa que la inflación, cuando
se utili7.a para propósitos de ingresos, se autoalimenta y adquiere rápidamente valores muy altos a los cuales se torna muy inestable, y la variabilidad de los precios relativos llega a ser un problema (FJSher, 1981)
y el déficit aece por el efecto Taim-Olivera.s

Esto lo podemos observar en la relación del déficit operativo derivado
de la ecuación 2:

Las implicaciones de una mayor inflación para los ingresos del impuesto y seignorage real son más simples dr. analizar cuando suponemos
que cicrw tasas de inflación en particular se mantienen por un periodo
largo, lo cual estaría asociado con una tasa equivalente de crecimiento
monetario.

(5) d

= (t-g)

- (i -n )d - rd•

Si la tasa de interés supera permanentemente a la tasa de inflación,
la deuda real seguirá creciendo. En esta situaci~n 1~ aut?ridades tendrían
dos alternativas: o generar un mayor superávit pnmar10 o generar una
mayor inflación.
Derivando la ecuación con respecto al tiempo y como proporción
del PIB tenemos:

Supongamos que la demanda de saldos monetarios reales sea una
función negativa (decreciente) del crecimiento de las tasas nominales de
interés y de la tasa de inflación, y una función creciente del ingreso nacional
real. Si el ingreso real y las tasas de interés reales son independientes
de la tasa de inflación, una tasa permanentemente mayor de crecimiento
IJIOlaario (con su correspondiente incremento en la inflación y las tasas
nominales de interés) tendrá dos efectos sobre los ingresos por moneti7.aci6n: primero, el impuesto y el seignorage real sobre un acervo real

�14 Ensayos

de saldos monetarios dado es mayor, ya que el dinero se imprime más
rápido; y segundo, el acervo prevaleciente del saldo monetario r~ será
de hecho menor, ya que la mayor inflación y mayores tasas nominales
de interés reducirían la demanda real de dinero. De aquí que el efecto
teórico de una mayor inflación sobre el impuesto inflacionario y el seignorage es ambiguo. Sin embargo, podemos decir que si la elasticidad
inflación de la demanda de la base monetaria es menor que uno en valor
absoluto, entonces una mayor inflación incrementará los ingresos por monetización.

La consistencia entre déficit fiscal ...15

la demanda de depósitos a la vista y finalmente la demanda de depósitos
de ahorro, todas estas variables estimadas en términos reales y en logaritmos. Las variables explicativas son principalmente las tasas de interés,
el producto y las tasas de inflación.

3. Estimaciones
3.1. El modelo

El máximo de recursos obtenidos por el incremento de la base momonetaria estará determinada por la maximii.ación del valor de M respecto
a (basado en una función de demanda de dinero). Cualquier intento
de elevar los recursos más allá del punto máximo requerirá acelerar la
emisión de dinero, con su respectivo costo en inflación.
Para determinar los ingresos por monetización se necesitará estimar
la demanda de base monetaria. Es muy importante entender cómo esta
demanda responde a las innovaciones financieras yen general a la ev~lución
de las tasas de interés y de inflación. Dado que la base monetana, por
el lado de los usos, está compuesta por acervo de billetes y monedas
y las reservas requeridas, esto implicaría determinar un modelo de asignación de portafolio que integrase las preferencias de demanda de los
agentes económicos. Para ello, se estima una serie d~ ecuaciones que
describen la asignación de portafolio privado, en funCJón ~e la tasa de
interés, la tasa de inflación y el producto, entre otras vanables. Esto
nos daría la captación bancaria. Posteriormente se calcula la demanda
de reservas requeridas (encaje legal en el Banco de México), que en este
caso por representar un porcentaje pequeño del coeficiente de liquidez
(alrededor de 15 por ciento) se deriva aplicándole una raz.60. A esto
se le agrega la demanda de dinero para ~tener un estimado ~e 1~ demanda
de base. Esto se utiliza para calcular los mgresos por monetizaCJón, dadas
las diferentes tasas de inflación, de crecimiento del producto y diferentes
políticas regulatorias.
Este enfoque indirecto tiene sus ventajas, al permitir el cálculo explícito de los efectos de cambios en el sector financiero.
Para determinar la demanda de los componentes primarios de las
reservas requeridas dentro del modelo del sector financiero se co~dera
un enfoque de portafolio sencillo donde estimamos la demanda de dinero,

El costo y la disponibilidad de financiamiento son claramente determinantes importantes de lo que constituye una política fiscal consistente. El
financiamiento requerido depende de su costo y de la deuda existente;
además, en el caso del financiamiento externo se tienen dos consideraciones: solvencia y credibilidad.
. ~ solvencia se refiere a la capacidad para pagar; normalmente se
identifica_ con la cuenta corriente (no incluyendo el pago a factores), las
tasas de .mte~é~, _las tasas de crecimiento del. producto y, por supuesto,
con el ruvel 1D1c1al de la deuda. La solvencia podría ser un peligro si
el valor presente de los gastos excede al valor presente de los ingresos.
Por su parte, la credibilidad podría ser una restricción aún si la sol~encia no lo fuera. Esto dependería de la percepción que el prestador
tiene ~b_re el p~ d:udor, relativo a la capacidad y al deseo del país
de cumplir sus obligaciones. Evaluar los límites precisos de la credibilidad
es complicado por varias razones: primero, es extremadamente difícil evaluar los costos de detener el servicio de la deuda o simplemente declararse en quiebra. Cohen (1987) sugiere un enfoque simple a este problema, observando que si un país aún no ha "quebrado", es porque la
carga del servicio de la deuda corriente debe ser menor al costo de declararse en bancarrota. Una definición obvia de estrategia prudente de
deuda, entonces, sería aquel patrón del endeudamiento que no elevase
la car~a ~el servicio de la deuda por encima del valor presente. Un
~CJamlento de deuda no sostenfüle sería aquel que implicase una emiS1ón de deuda a tasa superior a la de crecimiento de los recursos disponibles
par! el servicio observado de la deuda.

�16 Ensayos

La consistencia entre déficit fiscal...17

Si tomamos la producción interna como el concepto base de recl!1'~
para la deuda interna, obtendremos la siguiente restricción sobre la enus1ón
de deuda.
b

= nb-1

b

= saldo neto de la deuda interna como proporción del PIB.

El ponderador es igual a:

8 - --------------

;x ~• - ~
q

q

donde:
n = es la tasa de crecimiento del producto.

~
q

Con respecto a la deuda externa, siguiendo el enfoque de Cohen
(1987), se establece que el crecimiento sostenido de ésta deberá ser la
tasa de crecimiento de Z;

~
q

.
b• - R

= z• (bº - R),

;•

=

b•

=

Variación de las reservas internacionales en dólares
como proporción del PIB.
Saldo neto de la deuda externa en dólares como
proporción del PIB.

z• = a x·
x• =
y•

=

elasticidad del PIB al tipo de cambio real.
cociente de exportaciones sobre el PIB.

La política de endeudamiento que mantiene solvencia económica es
aquella que no permita un aumento en la relación b•/R•.

donde:
R

elasticidad de las exportaciones con respecto
al tipo de cambio real.

+ {1-B)

yº

Valor de las exportaciones en dólares.
Valor del Producto Interno Bruto en dólares.

Se construye el ponderador en forma que sea independi~nte d~ los
movimientos del tipo de cambio real, de manera qu: ~qwer meJoría
en el cociente de deuda a producto por una apreciaetón real se contrarrestaría con un impacto negativo sobre el cociente de deuda a exportaciones.

3.2 La estructura de demanda de dinero en México
La base monetaria, por el lado de los usos, consiste en la suma del dinero

en circulación ylas reservas requeridas bancarias. Para derivar la demanda
de base monetaria estimamos las funciones de demanda de activos, describiendo la selección del portafolio del sector privado (dinero, demanda
de depósitos a la vista y demanda de depósitos de ahorro), como función
del ingreso, las tasas de interés y las tasas de inflación. La información
de precios y tasas de interés fue tomada de los indicadores del Banco
de México. La información del sector real se obtuvo del INEGI. Todas
las ecuaciones se estimaron en términos de logaritmos naturales y utilizando
mínimos cuadrados ordinarios.
Las mejores estimaciones en términos de los parámetros y bondad
del ajuste se presentan en seguida:

Log (BJP1) = -5.35 + 0.4 log (B1.t/P1.1) + 0.97 log Y1
t = (-1.33) (3.46)
(2.16)

�18 Ensayos

La consistencia entre déficit fiscal...19

"
-1.23 P1 • 0.66 r1.1
(-3.45) (-3.51)

R2

= 0.74

Periodo de muestra

+ 1.47 Y1-2 • 0.70 P1-1 • 0.32 r1.J
(2.95)
(-2.92)
(-2.68)
DW

= 2.14

= 1980.1 • 1990.IV.

Donde:

R2

= 0.92

Periodo de la muestra

DW

= 2.1

= 1980.1 - 1990.IV.

Donde:

BJP1 = Billetes y monedas deflactado por el índice de
precios al consumidor.

DD = Depósitos a la vista

= Producto Interno Bruto.

Todos los coeficientes resultaron con el signo correcto, "con un lento
ajuste y alta sensibilidad de los coeficientes".

P1

= Tasa de inflación acumulada en el trimestre.

Por último, la ecuación de captación bancaria resultó como se esperaba.

r1

= Tasa de interés real acumulada en el trimestre.

Y1

Los resultados de la ecuación son razonables, todos con coeficientes
de signo correcto y altamente significativos.6 La ecuación implica una
semielasticidad de la demanda real de dinero con respecto a la inflación
de -2.24, lo cual parecería rawnable en el caso de México, dado el largo
periodo de inestabilidad observado en la década de los ochenta. Esto
significa que la tasa de inflación de México tendría que exceder de 45
por ciento en el trimestre antes de comenzar a reducir los ingresos reales
del gobierno por la creación de dinero. Históricamente los ingr~ por
monetización han tenido gran significación en las finanzas del gobierno,
aún cuando la alta inestabilidad surgida por la implantación de esta política
nos lleva a pensar que no se tomaría en cuenta dicha alternativa.
Se realizaron estimaciones similares para la demanda de depósitos
a la vista y de ahorro:
Log (DDJP1)

= -11.8 + 0.88 log (DD1.JP1.1)
(-2.7) (15.5)

Log (M31JP1)

= 0.95 + 0.87 log (M311.JP1-1)
(2.5) (15.5)

+ 0.92 log PI1-2 • 0.28 P1 + 0.08 r1.2
(2.0)

(-3.0)

(1.7)

R2 = 0.92
DW = 1.95
Periodo de muestra = 1980.1 - 1990.IV
Donde:
M31 = M3 - Ml = captación bancaria a corto y mediano plaws.

PI = índice del volumen de la producción industrial.
La variable dependiente muestra una alta sensibilidad a su rezago
y la inflación.

•

�La consistencia entre déficit fiscal•..21

20 Ensayos

4. La integración del modelo
4.1 La consistencia entre déficit e inflación en México
Los resultados obtenidos en las diferentes metas de inflación y crecimiento

se presentan en los cuadros 1 y 2. El Cuadro 1 presenta los cálculos
de la demanda de dinero, de cheques y de cuentas de ahorro a diversas
tasas de inflación. Estas se utilizan para calcular la demanda de la base
monetaria como función del coeficiente de liquidez yde la razón de reservas
requeridas. Posteriormente, en el Cuadro 2 se calcula la variación del
déficit financiable para diferentes objetivos de inflación.
Como se puede observar, la demanda de base sí es sensible a la
inflación; la demanda de billetes y monedas, que es el componente principal, cae en 19 por ciento al pasar de una tasa anualizada de 10 por
ciento de inflación a una de 100 por ciento. Queda claro que a mayor
inflación se obtienen mayores ingresos por monetización, pero a una tasa
decreciente, tal como Sargent y Wallace lo describían en su artículo clásico
(1982).
Lo anterior solamente cubre una sola fuente de financiamiento;
existe también la emisión de deuda interna y externa. Bajo el supuesto

de crecimiento de 4 por ciento real del PIB, el endeudamiento interno
y externo sostenible estaría dado por las restricciones anteriormente discutidas; la de los valores sostenibles para la deuda externa e interna.

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Una vez definidas el resto de las fuentes de financiamiento, se calcula
el déficit financiable a las diferentes tasas de inflación. Se llega a tal
medida al agregar las tres diferentes fuentes de financiamiento: monetización, emisión de la deuda interna y la externa. Con estos cálculos
observaríamos que, a una tasa de inflación del 20 por ciento, el déficit
permitido seria de 2.84 por ciento, mientras que a una tasa del 40 por
ciento el déficit permitido se elevarla a 3.78 por ciento. Estas estimaciones
se compar8!! con el resultado observado del déficit y por diferencia se
calcula la reducción del déficit requerido, para ser compatible con las
metas establecidas de inflación y crecimiento.
Por último, el cuadro 3 presenta las estimaciones del déficit financiable
para los años 1990-91, dadas ciertas metas de inflación y crecimiento.

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�22 Ensayos

La consistencia entre déficit fiscal. ..23

CUADRO 2
DEFICIT FINANCIABLE PARA VARIOS OBJETIVOS
DE INFLACION*
1990
INFLACION

DEFICIT
FINANCIABLE

DEFICIT
OBSERVADO

Parámetros
Macroeconómicos

REDUCCION
DEL DEFICIT
REQUERIDO

20

2.8

-1.8

-4.6

30

33

-1.8

-5.1

40

3.8

-1.8

-5.6

Inflación Promedio
Crecimiento del PIB
Base Monetaria (%PIB)

26.6
3.9
4.7

22.0
4.0
5.2

Saldo Neto de la Deuda
Interna
Externa

23.1
33.0

22.6
32.0

Se define:
Impuesto Inflacionario
Seignorage

• Solamente ajustando el impuesto inflacionario.

= n BM/PIB
= n BM/PIB

Restricciones
Interna

n • b
A

Externa
donde:

CUADRO 3
FUENTES DE FINANCIAMIENTO
COMO PORCENTAJE DEL PIB
1990

1991e

Impuesto Inflacionario

1.25

1.18

Seignorage

0.18

0. 20

Ende udami'e nto Externo

0.80

0 . 50

Endeudamiento Interno

0.92

0.90

Déficit Financia ble
Déficit Estimado

3 .15
· l. 8

2. 78
· l. 2

bº - R

z· = ax•

+ (1-6)

= z• (bº.1 - R)

v•

Para la obtención del 8 ponderado se estimaron las elasticidades
para el periodo trimestral de 1985-90 con los siguientes resultados:
~y

= -0.07

q

1

,¡,. = 11.20

&lt;P91

10.0

A. partir de estos valores, la ponderación resultó:
Bto = 0.013

�24 Ensayos

1½t = 0.015
4.2. Las implicaciones fiscales de una reforma financiera
La mayoría de los programas de ajuste se concentran en las desregulaciones
financieras; determinación de las tasas de interés, régimen de inversión,
encaje legal, etc. Un déficit fiscal consistente con las metas macroeco-

conómicas antes de una reforma financiera pudiera no serlo después de
que ésta haya sido aplicada.
México ha seguido un proceso de liberalización y modernización bastante rápido. A partir de noviembre de 1988, a través de un proceso
gradual se permitió libertad a la banca para determinar las tasas de interés
y los plazos de la mayoría de las operaciones pasivas, así como para invertir
libremente esos recursos, con el único requisito de respetar la ley bancaria.

~ creación de un amplio mercado de valores públicos y la alta disciplina fiscal fueron elementos importantes para la evolución financiera;
paralelamente a estos cambios se eliminó la fijación por parte del Banco
de México de las tasas máximas de interés pagaderas sobre los instrumentos
bancarios tradicionales, y se tomó la determinación de que la inversión
obligatoria pudiera ser canjeada en su totalidad por valores gubernamentales. También se acordó que la tasa de rendimiento para los depósitos
c.n el Banco de México se redujera a una fracción de la tasa corriente
de la deuda (Cetes * .35). Recientemente, en junio de 1991, el rendimiento
sobre estos recursos pasó a ser cero.
Esta determinación de reducir los rendimientos ha tenido sus efectos:
positivos, al reducir la alta liquidez existente en el Banco, y en consecuencia
la alta variabilidad en las tasas y, más importante aún, ha reducido el
costo parafiscal; negativos, al transferir estos costos bancarios al consumidor.

Conclusiones
Se ha desarrollado un marco analítico sencillo para evaluar empíricamente
la consistencia entre el déficit fiscal y la inflación. El enfoque requiere
de un amplio conocimiento del marco regultorio de los mercados fmancieros y de la estructura de financiamiento del sector público. La in-

La consistencia entre déficit fiscal. ..25

formación requerida para su estimación está relacionada principalmente
a los agregados monetarios y las cuentas nacionales.
El modelo es sumamente útil para determinar los efectos de una
reforma financiera en las finanzas públicas. Además, señala con relativa
confiabilidad el margen de maniobra que se tiene en relación a la congruencia a nivel agregado con las metas programadas de inflación y crecimiento.
La aplicación empírica demuestra la utilidad de este enfoque para
el análisis de las relaciones entre la deuda externa, la tasa de interés
externa y el servicio de la deuda, la mezcla de política económica y la
sostembilidad de las tasas de inflación.

Al incorporar los cambios estructurales en las formas funcionales
para determinar la asignación de cartera del sector privado en la economía
mexicana, resalta por su importancia en el modelo, la ecuación de la
demanda de saldos monetarios reales, particularmente por las altas elasticidades de ingreso y de precio. Ambas reflejo de la alta inestabilidad
observada en el periodo de muestra, la primera debido al estancamiento
de la economía que frenó la modernización financiera y la segunda explicada por las altas tasas de inflación.
Lo más importante sin embargo, lo representa la integración del
modelo de consistencia entre déficit fiscal e inflación. En é~ claramente
se señala que la mezcla de política económica en el periodo 1990-1991
ha sido consistente con bajas tasas pe inflación; esto se deriva de la
estimación entre el déficit financiable y el déficit estimado. En 1990 por
ejemplo el déficit operativo fue -1.8 por ciento. del PIB mientras ~uc el
déficit congruente con la política macroeconómica era de 3.2 por aen_to,
lo que refleja un alto grado de holgura para llevar a cabo la políbca
fiscal.

Como es de esperarse, existe mucho margen para extensiones, las
cuales al momento, representan limitaciones, por el lado teórico la introducción dinámica e intertemporal al modelo serían algunas de ellas.
Por el lado empírico, sería interesante calcular el costo real "sombra"
de las reformas financieras en el sistema.

�26 Ensayos
Un último elemento sería el evaluar la consistencia entre déficit fiscal
e inflación ante el inminente tratado de libre comercio; la posibilidad
de integración global en el mercado de política económica.

La consistencia entre déficit fiscal. ..27

Buiter, W. {1990), "Principies of budgetary and financia) policy", The Mit
PrCM . (parte 1, capítulo 3: 47-104).

Cohen, D. (1987), "Eltemal and domestic dcbt constraints of LDCS: a
theory with numerical application to Brazil", World Ban.k Economic
Review.

Notas

F'ISher, Stanley (1981), "Relative shocks, relative price variability and inflation", Brookinv Papers 0n Economic Activity. 2: 380-441.

1

Se define como el déficit que no requiere más financiamiento que
el que es compatible con un endeudamiento externo e interno sostenible
y con las metas de crecimiento e inflación.
2

La habilidad para pagar recursos reales, simplemente por imprimir

billetes.
3

La diferencia entre ingresos menos gastos distintos de intereses.

4

Impuesto inflacionario = tasa de inflación • Billetes y monedas.
Seignoarge = tasa de crecimiento de la economía • Billetes y monedas.
5

La erosión de ingresos públicos causada por la aceleración de la

inflación.
6

El ajuste es rápido, con una media de rezago de menos de seis
meses (1/1--0-45 de un trimestre).

F'ISher, Stanley (1983), "Seignorage and fixed exchange rates: an optimal
inflation tax analysis in financial policies, and the world capital market:
59-69. Edited by Pedro Aspe Armella, Rudiger Dombusch And
Maurice Obsdel.
INEGI (1991), "Producto interno bruto trimestral" Varias publicaciones.

Phelps, Edmund J. {1973), "Inflation in the theory of public finance",
Swedish Joumal Of Economics.
Rodríguez, Carlos A. (1989), "Macroeconomic policies for structural adjustment", Working Papers World Ban.k. Agosto.
Sargcnt, T. J. and N. Wallace (1982), "Some unpleasant monetary arithmetic" Ouaterly Review Of The Federal Reserve Ban.k Of Minneapolis
1: 1-17.

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debt, and financial sector reform: a quantitative approach to consistent fiscal policy", Working Papers World Bank. Agosto.
Banco de México (1991), "Indicadores económicos mensuales" varias publicaciones.
Barro, Robert J. (1972), Inflationary finance and the welfare cost of inflation, Joumal of Political Economy. 80, no. 5: 978-1001.
Buiter, W. (1985), "A guide to public sector debt", Economic Policy. 1,
noviembre, 13-79.

Apéndice I
Algebra de la restricción presupuesta! para el sector público. Pasar de
la ecuación (3) a la ecuación (4)
Ecuación 3:
00

p(t) = S [(T, - G,) -iD,-i'D". + E(D-.·R.) + M,]e-r&lt;a-t&gt; ds
t

�28 Ensayos

La consistencia entre déficit fiscal. ..29

Paso 1:

5

00

S

S -i·o-. e-r(t-t&gt; ds = -i•D·, S e-r(t-t&gt; ds =-i"D.((-1/r)e~a-t&gt; ]t
Integr~ la sumatoria con respecto a "s" suponiendo que las variables están
determmadas exógenamente y por tanto se manejan como constantes. Antes
de ~uar la integral cuando s = t y s = w , hay que derivar con respecto
al tiempo.
S

OO

t

t

o

= -r((i·o·;r)e-r(s-1&gt;) = -to·

S

S

= T.S e-r(a-t) ds = T[(-1/r)e-r(a-t&gt;]t

S T,e-r(t-t) ds

t

-i•o• e•r(t-1)

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t

= {-T/r)e-r(a-t)
D

S

T e-r(a-t)

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5

S ED'.e-r(a-t&gt;ds = ED'. S e-r(a-tlds = ED.[(-1/r)e-r(t-tl]t
t
t
= (-ED./r)e-r(•-1&gt;

00

= t

S

00

= -r((-T/r)e-r(a-t) = T e-r(a-t)
= T (e-r(-1).e-r(t-1)) = .T

D = -r((-ED./r)e-r(t-tl) = Ed•e-r(a-c)
00

s
S • G,e-r(a-t)ds = -G, S e-r(a-t)ds
t
t

s

= -G[(-1/r)e-r(t-t&gt;]t

s

Eo• e-r(t-tl

= (G/r)e-&lt;(1-1)

=

00

I s = t = -Eo·

00

5

t

t

(e-r&lt;-1&gt; -e-r(1•1&gt;)

= -Eo•
5

s . ER. e-r&lt;t-t&gt; ds = -ER. S e-r(a-t) ds = -ER[(-1/r)e-r&lt;t-tl ]t
D = -r({G/r)e-r(t-t)) = -G e•r(a-c)
S

-G e-r(a-t) l s

=

= t = -G(e-r(-1).e-&lt;(1-1&gt;) = G
S

00

S -iD,e-&lt;(1-1) ds = -iD. S e-r(a-t&gt; ds
t
t

s

= -r((iD/r)e-r(a-t)) = -iDe-r(a-t)
S

=

D = -r((ER/r) e-r(a-tl) = -ER e-r&lt;1-1&gt;

= -iD[ (-1/r)e-r(t-t&gt;]t
= (iD/r)e-r(a-t)

D

= (-ER/r)e-r&lt;a-cJ

00

s
-ER e-r&lt;t-tl Is

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00

= -ER(e-r&lt;-1&gt;.e•r(t-1J)
5

00

= ER
S

S M• e-r&lt;t-t&gt; ds = M. S e-r&lt;a-t&gt;ds
t
t

= M[ (-1/r)e-r(•- &gt;]t
1

= (-Mir)e•r(..iJ

00

-iDe-r(t-t) l t = t = -iD(e-r(-1).e-&lt;(1-1&gt;) = iD

D

= -r((-M/r)e-r(s-tl) =

M

e-r&lt;►1&gt;

S

=

00

1s

=

t

M e-r(a-tJ

= M(e-r(-1&gt;-e-r(1-1)) = -M

�30 Ensayos

La consistencia entre d~ficit fiscal. ..31

Agrupando los términos:
D'(t)

= -T + G + iD + to· -Eo· + ER +

D'(t)

= (T-G) -iD -to·+ Eo· -ER +

M =

o

M

= {T-G) -iD -to·+ E(o· -R) + M

P = Nivel de Precios
D = Demanda por Depósitos
M3-Ml

= Captación Bancaria

p = Indice del Volumen de la Producción

.

.

Dividir entre precios y sustituir (M/p) por µ + ir• µ que es la cantidad
real de dinero dada por el seignorage y el componente inflacionario.
Ecuación 4:
d'(t)

= (t-g)/p -rd -r•d• + (E/p}(d• - R) +µ +ir• µ

NOTA:

D

= Derivada con respecto al tiempo.

Apéndice 11
Series que se utilizaron para estimar las ecuaciones.
Los datos son trimestrales y el periodo que abarcan va del primer
trimestre de 1980 hasta el primer trimestre de 1990.
Las series se presentan con las siguientes claves:

B

= Billetes y Monedas

Y

= Producto Interno Bruto

r

= Tasa de Interés Real Acumulada

�32 Ensayos

Ensayos -Volumm X, Núm. 2, Noviembre 1991- Pp.33-50

La inversión en educación
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En la década de los sesenta se formuló sistemáticamente una línea de
pensamiento que se remonta a varios años atrás, la cual es reconocida
hoy por hoy como la teoría del capital humano. El punto de partida es
la post'bilidad de asignar un valor económico a los seres humanos seg6n
su productividad. Este cuerpo teórico permitió que un tópico hasta entonces periférico en el ámbito de la teoría económica se convirtiera en
un área de investigación prolífica: la demanda por educación. Numerosos
trabajos se han realizado desde entonces, cuyo interés va desde el papel
de la educación en el desarrollo económico hasta la decisión individual
de "invertir" en educación. Todos ellos se basan en la concepción de que
una mayor educación aumenta la productividad del trabajador y del país
o entidad económica en cuestión. En este sentido, se considera la educación
como un "capital" humano, que al igual que el capital físico -planta, equipopuede aumentar el ingreso de quien lo posea. Como vemos, está implícito
el supuesto de que los ingresos proporcionados por el capital humano
están determinados por criterios de productividad.

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Introducción

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•

Debemos aclarar que la educación es uno, si bien destacado, de varios
componentes de lo que se denomina capital humano. En efecto, la salud,
el entrenamiento y la experiencia en el trabajo, la habilidad, el ámbito
familiar, la información, son otros. Todos ellos tienen relación con la
productividad y los ingresos de un individuo y del agregado. La salud
ha sido, sin embargo, considerada un bien de consumo y su tratamiento
• queda exclufdo del cuerpo teórico del capital humano. El entrenamiento
• Profesora titulara de la UniYenidad Autónoma Metropolitana, Unidad lztapalapl.
El profesor Uamu Buitrón es egresado de la Facultad de Econom(a, UANL

�34 Ensayos

La inversión en educación 35

y la experiencia en el trabajo han recibido especial atención debido, por

cación formal, el entrenamie~to, la movilidad, entre &lt;;&gt;tras, 5?n alternativas
de inversión en capital humano y que la gente más JOVe? t~ene un mayor
incentivo a invertir porque pueden recolectar los ren~ento~ dur~te
más años" (Becker, 1964, p.186). A medida que la inversión declin~ ~cha
tasa de crecimiento declina también. En la mayoría de los anáhs1s, la
educación formal en las escuelas se supone que se lleva a cabo antes
de ingresar de tiempo completo en el mercado de trabajo y que afecta
el nivel de la curva pero no su forma. La forma_ de la curva se ~e afectada
por el entrenamiento y la movilidad en los trabaJOS durante la vida productiva, lo cual ocurre por lo general después de completar los ciclos formales
de educación.

un lado, a la importancia que tienen en la práctica y, por el otro, a que

permiten englobar en el concepto de inversión en capital humano no sólo
la educación formal sino la capacitación y el entrenamiento que se adquieren en el lugar de trabajo. De modo que el capital humano se acrecienta, en general, por procesos de aprendizaje, sean estos formales o informales. Resulta menos preciso el rol que juega el resto de los componentes enunciados, en el sentido de que existen varias propuestas para
su tratamiento teórico y empírico. Ello no es sorprendente si tomamos
en cuenta el carácter de variables de composición sumamente compleja,
con elementos subjetivos y, además, difíciles de medir.
En este artículo nos centraremos en la decisión individual que una
persona realiz.a entre obtener más educación o quedarse en el nivel de
escolaridad previamente obtenido. La tasa interna de retorno se propone
como una guía para la toma de tal decisión y se planterán dos metodologías
de cálculo para la misma.

Supongamos la Curva de Perfil de Ingresos par~ una(s) activi~d(es)
productiva(s) A, la(s) cual(es) requiere(~). de un mvel de _escolandad a
y la Curva correspondiente para la(s) actividad(es) productlva(s) B, la(s)
que requiere(n) un nivel de escolaridad b, tal que b &gt; .ª· En la Figura
1 se presenta el caso en que la curva B se halla por enetma.de la c ~
A, cualquiera sea la edad. Tómese en cuenta que es un eJemplo simplificado, puesto que se supone que el ingreso al mercado _es e~ ~a
misma edad en ambas alternativas y que no existen ~tos de mscn~ón
y colegiatura. En rigor, si las inversiones en los dos mveles de. educaaón
se hicieron con anterioridad al ingreso en e! merca~o de traba~o, 1~ rendimientos durante el ciclo de vida productiva debido a t~es ~vers1on~s
estarían adecuadamente representados por una curva casi honzon!al· Sm
embargo, consideramos curvas cón~vas basán~onos en. que ~xtS~e un
proceso de aprendizaje durante el ciclo productivo. Las 10v~s~1gaaones
empíricas reportan curvas casi horizontales para aquéllas actlVldades no

La curva del perfil de ingresos
Con el objeto de comparar los ingresos probables originados por los dos
niveles de escolaridad en cuestión durante la vida productiva de un individuo, es preciso que introduzcamos la denominada Curva del Perfil
de Ingresos. En ella se describe el crecimiento de los ingresos de acuerdo
con la edad. La típica curva es cóncava: crece rápidamente durante los
primeros años, se desacelera a continuación y finalmente declina. Esta
forma de la curva se explica teóricamente por la, a su vez, llamada Curva
de Aprendizaje, a cargo de la psicología. Sin embargo, los economistas,
poco afectos a reconocer aportes de otras ciencias sociales, consideran
que la convexidad refleja los retornos de inversión personal en capital
humano. No obstante, no existe ninguna contradicción con las tesis psicológicas en el análisis de los economistas, por lo cual la ingratitud puede
ser perdonada.
As~ se considera que las grandes inversiones en capital humano
suceden a edad temprana y que es en esas edades donde hay un crecimiento
más pronunciado en los ingresos. Para explicar este fenómeno, •... no
necesitamos apoyamos solamente en los efectos del ciclo de vida sobre
las capacidades, responsabilidades o actitudes si se reconoce que la edu-

Figura 1
$

•

Ingresos
B
A

edad

�36 Ensayos

La inversión en educación 37

especiali7.adas, las cuales no requieren de una inversión previa en edu
cación. Asimismo, los estudios e11pfricos muestran curvas de perfiles de
ingresos más empinadas y mú cóncavas entre las personas más especiali7.adas o educadas (Becker, 1964).

tividad (B') durante dicho período y puede tomar en cuenta los costos
de inscripción y colegiatura.1
Dado el caso presentado en la Figura 2, el individuo deberá decidir
si los mayores ingresos lejanos compensan los menores ingresos "?Íciales.
Probablemente lo decidirá comparando el valor presente de las dos corrientes de ingresos o, lo que es lo mismo, comparando la t~ interna
de retomo de la inversión en educación (b-a) con la tasa de mterés de
mercado.

Si este fuera el caso, habría un claro incentivo para algunas personas
para emprender la inversión (b-a) en educación formal. Pero ello traería
como consecuencia la caída de la curva B y el alza de la curva A debido
a movimientos en los salarios por la interacción de la oferta desplazada
de trabajadores y la demanda de trabajadores en las actividades A y B.

El individuo elegirá invertir en (b-a) educación si el valor presente
de los ingresos derivados de la misma son mayores que el valor presente
de los ingresos alternativos. O bien, si la tasa interna de retomo es mayor
que la tasa de interés de mercado. Si la tasa interna de retomo es me~or
que la de mercado, se entiende que el individuo escogerá la alternativa
A, o sea, no invertirá en educación adicional (b-a).

Dado que nada asegura que la forma de las curvas sea idéntica, las
mismas se intersectarán en uno o varios puntos. El caso observado en
la práctica es que las curvas de dos grupos de trabajadores con nivel
diferente de escolaridad presentan un solo punto de intersección, como
lo muestra la Figura 2. A la il.quierda de dicho punto, los ingresos de
la actividad B son menores que los de la A y a la derecha ocurre lo
inverso.

Cabe señalar que al igual que cualquier inversión en capital, existe
riesgo e incertidumbre en la inversi~n en. ~ucación. En_ primer 1~,
la duración del ciclo de vida productiva es mcierto. El honzonte es finito
y está relacionada con las tasas de mortalidad, pues mientras menores
· sean éstas, mayores serán dichos ciclos. También existe incertidumbre acerca de los rendimientos futuros porque existen numerosos hechos que no
son predecibles. Mientras más largo sea el período en que se cosecharán
los rendimientos, mayor es el grado de incertidumbre.

Ingresos
B

El cálculo del flujo de ingresos durante el ciclo productivo puede
abordarse considerando un flujo por períodos o bien un flujo continuo.
Este último tratamiento es relativamente reciente y, como veremos, resulta
más elegante y conciso que el primero.
edad

La función de ingresos
Otro modo de interpretar la intersección es el siguiente. Supongamos
que la inversión en educación (b-a) se realice sin abandonar el mercado
de trabajo y se inicie en la edad señalada en el origen de coordenadas.
Entonces, los menores ingresos iniciales pueden deberse a los ingresos
dejados de percibir durante el período de estudios. El nivel de ingresos
durante el período de estudios puede deberse al desempeño de otra ac-

La denominada Función de Ingresos, propuesta originalmente por Mincer

•

(Mincer, 1974), es la forma funcional convencio~almente u~da para
describir la evolución de los ingresos. Su expresión más utilizada es la
siguiente:2
In y =

bo + b1 s + bi x + "3 x2

(i)

�38 Ensayos

La inversión en educación 39

donde y representa los ingresos, s los años de escolaridad formal y x
es una variable "proxy" para la experiencia en el trabajo, siendo x = edad
- s - 6. Aclaremos que la experiencia en el trabajo se refiere al capital
humano adquirido por el entrenamiento durante el ciclo de vida productiva,
obtenido a través de asesorías o cursos destinados a tales propósitos.
Debido a que no se registran, en general, estas inversiones en los datos
recopilados en Censos y encuestas, la variable x es un índice aproximado
de las mismas. Generalizando, podemos decir que en un cierto periodo
j, el número de periodos anteriores G-1) puede ser descompuesto en s
años de educación formal y j-s-1 años de experiencia en el mercado de
trabajo. El individuo se convierte en trabajador de tiempo completo a
la edad s +6. Si agregamos a esto que invierte en experiencia en cada
periodo, una vez que termina su ciclo de educación formal, entonces la
experiencia puede ser medida por la edad menos los años de educación
formal menos los cinco primeros años de su vida. La inclusión del término
con la variable experiencia al cuadrado captura la evidencia de la concavidad de la curva de perfil de ingresos a que hicimos referencia en
el punto anterior.
Esta función de ingresos ha sido intensamente utilizada desde 1974,
en distintos países y distintos períodos. Resulta notable la congruencia
y estabilidad de los resultados obtenidos (Psacharopoulos, 1981, entre
otros).
Paralelamente a su amplio uso econométrico, se desarrollaron estudios
sobre las implicaciones teóricas que subyacen en tal formulación (Chiswick
y Mincer, 1979; Freeman, 1986; Griliches, 1977; Wallis, 1986). Presentamos
a continuación un apretado seguimiento a los principales argumentos
teóricos desarrollados en las últimas dos décadas.
Partamos de la relación entre los ingresos brutos -en este caso, antes
de restarle el costo en inversiones contemporáneas en capital humanopara la persona i en el período j, Eji• tal que
j-1

E;;

=

~

+!

rti

~

Eti

(ii)

l•I

donde Eoi representa el capital humano "original" que posee el individuo
al inicio de su educación formal, en el periodo t = O. La tasa r1¡ es la
tasa de capitalización de sus inversiones en capital humano previas al

periodo j. Además, en cada período t se supone que el individuo invierte
kti de su capacidad de ingresos en entrenamiento y (1-ktJ
es la fracción de sus ingresos efectivos.

una fracción

Consideremos ahora los siguientes supuestos y simplificaciones. 1)
El individuo invierte s años de educación formal, durante los cuales se
encuentra fuera del mercado laboral y tiene (edad-s-6) años de experiencia
en el mismo. 2) Por simplificación, supóngase que la tasa r1¡ para la inversión
en entrenamiento es la misma, con independencia del periodo t, r•. 3)
Supóngase que k;i =1 durante el periodo de educación formal; o sea, los
costos directos son iguales a los ingresos de los estudiantes; además, que
4) k1¡ es decreciente en el tiempo. Esto último se apoya en la consideración
de que el costo de oportunidad del tiempo invertido en experiencia -en
vez de dedicarlo a trabajo directo- aumenta a medida que aumenta la
experiencia, puesto que se sacrifican cada vez mayores ingresos; por ello,
decrece la rentabilidad de tales inversiones en el tiempo, a lo que se
suma un cada vez menor horizonte de recuperación de las mismas. 5)
Nótese el importante supuesto adicional que hay en el punto 4) anterior:
los trabajadores pagan su entrenamiento, puesto que sacrifican ingresos
durante el periodo en que se entrenan. Por tanto, podemos decir que
los ingresos observados Yj son los ingresos netos recibidos en concepto
del precio de "renta" de su capital humano acumulado menos el costo
de su inversión actual; o sea, Yj = ~ (1-~).
Tomando logaritmos naturales a ambos lados de la ecuación (ii), incorporando las consideraciones de los párrafos anteriores y realizando
algunas operaciones algebraicas, se obtiene:
In Yji

= [In Eo - ko(l +ko/2)) +
+

[r*i

ko + koft*

r¡ S¡ +

(iii)

(1 +ko)] X¡ -

- [(r¡ ko t• + k20)/ 2 t•2] x2 + u¡

En el Apéndice se presenta un análisis detallado de los pasos matemáticos intermedios entre la fórmula (ii) y la fórmula (iii), así como
una derivación alternativa, en la que se supone una capitalización instantánea de la inversión en entrenamiento.
Como se puede apreciar, la ecuación (iii) es una aproximación a
la ecuación (i). Téngase en cuenta que el coeficiente de la variable es-

�La inversión en educación 41

40 Ensayos
colaridad, r¡, representa el cambio en la tasa de crecimiento de los ingresos
cuando cambia la escolaridad. Debemos analizar ahora en qué condiciones
este coeficiente representa también la tasa interna de retorno a la inversión.

Aliora bien, en este primer modelo se está suponiendo que la edad
o experiencia no influyen en los ingresos W. Una versión más completa
inclU)'C la función de ingresos anafu:ada en el punto anterior. De modo
que
n

D

J

La tasa interna de retorno

o

Recordemos que la tasa interna de retorno de una inversión (b-a) se
define como la tasa de interés que iguala el valor presente de las dos
corrientes de ingresos: con y sin la inversión.
El modelo más simple de la educación como una inversión es la
siguiente versión continua
n

Wa e•rx dx

+ J (W'u - D)
o

e·rt dx

donde Wx = ingreso promedio de personas sin educación; Wsx = ingreso
promedio de personas con educación; W'sx = ingreso promedio de personas con educación, durante su periodo de educación; n = número de
años de trabajo de una persona sin educación; ns = número de años
de trabajo de una persona educada; s = número de años de educación;
D = costos directos de la educación. Las integrales presentadas dan cuenta
del valor presente de los ingresos ycostos incluidos en las mismas, evaluados
en el periodo cero. Por lo tanto, r es la tasa interna de retomo a la
inversión en s años de educación.
Con el objeto de simplificar el modelo, supongamos que (W's-D) =
O, lo que equivale a decir que el individuo que estudia gana exactamente
lo que gasta en su educación. La omisión del segundo término del miembro
de la derecha también puede significar que no hay costos de educación
y que el individuo se integra al mercado de trabajo a la edad s + 6.
Supóngase, además, que ns = n; o sea, que el total de años trabajados
es independiente del nivel de escolaridad. Entonces,
n

n

J Wx e•rx dx = I
o
o

Wsx e•rCx+•J dx

= J

f(s,x) e•rCmJ dx

o

donde las funciones f son las funciones de ingreso estimadas empíricamente.
El modelo anterior puede generalizarse considerando dos niveles de
educación, s y (s +d), siendo s &lt; s +d. La tasa interna de retorno r
sería, en este caso, la tasa marginal interna de retorno para un individuo
con s años de educación, que invierte en d años adicionales. En fórmulas

s

n.

J Wx e-n dx = J
o
s

f(x) e-n dx

n

D

I

o

f(s,x) e-r{•• dx =
1)

f(S + d,x) e•r(1+d+1) dx

I

o

o bien
n

n

e"'
e-ni

J

o

=

f(s,x) e•r1 dx

=

e•r(Hd)

n

J
o

I
o

f(s + d.x&gt; e•rx dx

n

f(s,x) e-r, dx /

f

o

f(s + d,x) e•rx dx

Con lo cuaJ3
n

(iv) r

= (Ud) [In J

o

n

f(s+d,x) e-n dx - In

J

f(s,x) e•rx dx]

o

La tasa interna de retomo r puede ser calculada a partir de la fórmula
(iv) utilil.ando métodos numéricos.4 Sin embargo, podemos obviar el uso
de mttodos numéricos introduciendo el supuesto de independencia de
la tasa de crecimiento de los ingresos debida a la educación con respecto
al ni de experiencia x.5 Matemáticamente, esto se expresa así

�La inversión en educación 43

42 Ensayos
(v) y

= f(s,x) = g(s)

• h(x)

con lo cual el valo( presente de los ingresos sería
n

f h(x) e·"' dx
o

g(s) e""

Calculando nuevamente la tasa interna de retorno usando la fórmula
anterior, nos queda
(vi) r

=

[ln g(s + d) - In g(s)Vd

Si consideramos un d arbitrariamente pequeño, es claro que la ecuación (vi) es también la derivada del 1n y, cuando y es definida seg6n
la ecuación (v).
O sea,

d1n y/ds

= [df(s,x)/ds][l/f(s,x)] = g'(s)/g(s) = r

Estos resultados permiten utilizar métodos de regresión lineal múltiple
para la estimación de tasas internas de retorno a la educación. As~ si
In y

= 1n g(s) +

In h(x)

+ u

entonces (b1 + 2 bi s) es la tasa interna de retorno a la educación
s.

Los datos
Los datos que se requieren para el cálculo de la tasa interna de retorno

consisten en las historias completas de los ingresos de los individuos, comenzando desde la edad de su ingreso en el mercado de trabajo hasta
la de sus retiros, así como la de los costos de la educación, tales comolas colegiaturas. Desafortunadamente, no es sencillo realizar este tipo de
seguimiento y son raros los datos disponibles.
-

Ante las limitaciones impuestas por los datos, la mayoría de los estudios utiliza información de corte transversal. La curva de perfil de los
ingresos resultante para un nivel de educación, entonces, representa los
ingresos promedio de personas con igual nivel de escolaridad pero de
distinta edad. Se supone que esta curva describe también los ingresos
longitudinales de los individuos representativos de las generaciones con
dicho nivel de educación. Implícitos en este supuesto están otros: una
tasa constante de crecimiento de la población, una distribución por edades
estable y la ausencia de cambio en la productividad agregada. Con todos
estos supuestos funcionando, los niveles de ingresos observados representan el precio de equilibrio entre la oferta y la demanda de trabajadores
con ese nivel de educación, en cada edad.

Los ingresos anuales son la medida apropiada para los rendimientos,
siempre y cuando los trabajadores trabajen una fracción del año más o
menos equivalente. Como este último no es un supuesto realista, se recomienda utilizar el ingreso por semana trabajada. Los ingresos deben
ser netos de impuestos cuando se esté calculando la tasa privada interna
de retomo; si, en cambio, se persigue el cálculo de la tasa social interna
de retomo, deberán tomarse en cuenta los ingresos brutos. Sin embargo,
si el sistema impositivo es proporcional, el uso de uno u otro ingreso
no afectará el cálculo de una u otra tasa.
Los ingresos, ya sean netos de impuestos o brutos, deben ser medidos
en términos absolutos. Esto es así por cuanto son las diferencias absolutas
entre las corrientes alternativas de ingresos las que reflejan los beneficios
monetarios brutos de la inversión. La evolución de los salarios relativos
-o sea, los ingresos en cuestión divididos por el ingreso en otra actividad
considerada como base- no captan la evolución de estas diferencias. En
efecto, es posible que un descenso en las tasas relativas de los salarios
sea compatible con un aumento en las diferencias entre el salario de las
actividades, en un proceso de aumento de los salarios promedio.
Los costos·incurridos en la inversión en educación se refieren a los
pagos por concepto de colegiatura y a los ingresos dejados de percibir
en el mercado de trabajo. Algunos autores (Becker, 1964; Schultz, 1960)
señalaron el hecho de que los estudiantes de licenciatura tienden a compensar los costos directos de las colegiaturas con ingresos obtenidos en
actividades de tiempo parcial, de modo que pueden ser ignorados en el
cálculo de la tasa interna de retomo privada o social. Los ingresos dejados

�44 Ensayos
de percibir son los que recibiría el individuo en caso de no abordar el
nuevo escalón de estudios formales.

Conclusiones
La definición de una función de ingresos y el análisis de sus implicaciones
es un paso previo necesario cuando se persigue el cálculo de las tasas
internas de retomo a la inversión en educación. Lo expuesto en este artículo
acerca de ella es un apretado seguimiento de aquellos aspectos de la
función que se hallan directamente relacionados con el cálculo de las
tasas internas de retomo. Arribamos a la conclusión que la función ingresos
puede ser justificada teóricamente por dos modelos distintos: uno que
parte de la definición de una capacidad individual de generar ingresos
en función de habilidades básicas, educación formal y experiencia en el
trabajo, y otro que parte de la definición de valor presente actualizado
de dos co-rrientes de ingresos correspondientes a dos niveles de educación
formal diferentes. Esta tasa de habilidad o de retomo así calculada, representa la tasa correspondiente a un aumento marginal en el nivel educativo -un año adicional de escolaridad formal-. Existe la dificultad
de que se supone que se trata de un parámetro constante para el individuo,
cualquiera sea su nivel de escolaridad del cual se parte. Sólo utilizando
métodos numéricos se puede aprovechar la estimación de la función ingresos para, a continuación, calcular una tasa de habilidad o de retomo
para cada nivel de escolaridad formal. Nuestros cálculos (Garro, 1991)
confirman la existencia de una tasa decreciente de retomo, al igual que
lo hacen numerosos estudios empíricos internacionales (Psacharopoulos,
1981; Willis, 1986).
• Cabe señalar que, además de los dos modelos presentados aquí, existen
otros modelos que intentan dar cuenta de las implicaiones teóricas que
subyacen en la función de ingresos de Mincer. Mencionaremos dos: la
propuesta de Weiss (1986) y la de Willis (1986). La primera se refiere
a la optimización de ingresos presentes con restricciones de capacidad
de generación y tiempo disponible; la segunda metodología toma en cuenta
diferencias en habilidades yoportunidades. Ambas, sin embargo, presentan
dificultades en la definición de formas funcionales y de variables no observadas. La limitación de espacio nos hace postergar su discusión para
otra ocasión.

La inversión en educación 45
S~ como es habitual, se procede a la estimación de los parámetros
de la regresión utilizando datos de corte transversal, el significado de
la misma varía según sea el modelo subyacente. En el primer modelo,
se estimará la habilidad promedio de la población en cuestión para transformar los conocimientos adquiridos en la educación formal -y en el trabajoen ingresos; en el segundo, se estará estimando la tasa interna de retomo
promedio de la educación formal -y de la experiencia en el trabajo- en
la población en cuestión. Afortunadamente, los dos conceptos no son contradictorios. S~ como no es habitual, se cuenta con datos de seguimiento
temporal de los individuos -series de tiempo-, la regresión de ingresos
presenta otros problemas de interpretación. Si se trata del seguimiento
de un individuo "tipo" -la definición de tal individuo requeriría de un
análisis concienzudo previo de la habilidad y ambiente familiar, escolar
y de trabajo de la población-, la regresión estimará los mismos conceptos
enunciados en los dos modelos anteriores. Si se trata del seguimiento
de una generación de individuos, se obtendrían las estimaciones correspondientes a los dos modelos y además, utilizando los datos-panel (Garro,
1982), una estimación de las habilidades y tasas internas de retorno individuales.
Presentamos aquí dos metodologías para el cálculo de la tasa interna
de retomo a la educación, basadas ambas en la función de ingresos: la
primera se refiere la estimación por el método de mínimos cuadrados
generalizados de la función de ingresos y la segunda, además de dicha
estimación, procede a la utilización de métodos numéricos que proporcionan estimaciones de la tasa de retorno por niveles educativos. Por
supuesto, ambas metodologías son complementarias.
En la elaboración de este artículo se han dejado de lado o sólo sugerido
otros aspectos metodológicos no menos interesantes o importantes que
los considerados: la inclusión de variables tales como habilidad innatas
y/o adquiridas, ámbito familiar; la relación de la función de ingresos con
la oferta individual de mano de obra; el problema de la maximización
de los ingresos futuros, entre otros. Esperamos abordarlos en próximos
artículos.

�La inversión en educación 47

46 Ensayos

Apéndice

Notas
1

El caso particular en que no se perciben ingresos de ning6n tipo
durante el periodo de estudios y, en cambio, recurre a beca-préstamo,
se presenta en la Figura 2a. La incorporación de tiempo completo en
el mercado de trabajo se da, al igual que en la Figura 2, en dos edades
diferentes.

Para la persona i en el período j
j-1

E¡;

= Eo + I rti kti Eti
t•I

Figura 2a
Ingresos
Por lo tanto,
j-1

E,

= Eo n

(1 + rti k«i)

t•I

edad

Tomando el logaritmo natural a ambos lados de la igualdad
2 Otras expresiones incluyen otros sumandos como la variable educación

al cuadrado, las semanas efectivamente trabajadas en el año cuando la
variable dependiente es el ingreso anual y, en general, variables que dan
cuenta del sexo, lugar, raza, entre otros.
3 En Wallis (1986) notamos un error, tal vez de impresión, en la formulación de la ecuación (iv), en las potencias de e.
4 La existencia de un solo punto de intersección entre las funciones
de ingresos implica una solución única para la tasa interna de retomo.
5 Econométricamente hablando, esto equivale a decir que el coeficiente
de la variable independiente (s•x) es cero. Esta variable capta el denominado "efecto interacción" entre la variable s y x. Dado el modelo

In y = bo + b1 s + bi x + h3 .¿ + b4 (s•x) + u
la tasa de crecimiento de los ingresos debido a la educación sería
din y/ds = b¡ + b4 X
Como se ve, si b4 =Oentonces dicha tasa es independiente de x. Ello
no quiere decir que dichas tasas sean iguales para todo nivel de educación
para un nivel dado de x; ello es sencillo de explorar empíricamente, agregando la variable s2 a la regresión.

j-1

In E¡; = In Eo + I In (1 + rti kti)
t•t

Dado que rti kti

s 1

In (1 + rti kt¡) es aproximadamente igual a (rti kt¡)
Entonces
j-1

In E;; = In Eo + I rti kti
1•1

Si los G-1~ periodos anteriores se dividen en s periodos de educación
formal y G-s-1) periodos de experiencia en el trabajo y si ~-1 = 1 para
los s periodos de educación, entonces

In E;¡

= In Eo +

j-1

r;

Si

+ I rti kti
l•t+I

�48 Ensayos

La inversión en educación 49

Nótese que r· es la tasa interna de retorno a la inversión en educación
formal para ;l individuo i. Asimismo, (r¡ S¡) representa el flujo constante
de ingresos en cada periodo, atribuibles a ~ ~ver~ión en S¡ años ~e
educación formal. Nótese, además, que el límite infenor de la sumatona
es t = s+l = x = 1.
Si rti = r•¡ y kti es una fracción que dea:ece line~ente con el tie_mpo,
tal que k(x) = ko(l - x/n), siendo ko la fracción de los ingresos del coDU.enzo
de la vida productiva -período s + 1- que se invierte en entrenaDUento
y n el último periodo, entonces la
r•

k(x)

obtiene su máximo cuando k(x)

= O,

en el periodo n.

Los datos disponibles en la mayoría de las fuentes estadísticas reportan
los ingresos netos -o sea, sin los costos de entrenamiento- Y; y no los
ingresos brutos E;, Por definición
Y;

=

E¡(l - ki) o bien In Yi = In E; + In (1 - ki)

Incorporando los dos últimos resultados en la función de ingresos, tenemos

1n Y;¡ = [In Eo - ko(l+k&lt;{l)] + r¡
+ [r*¡ ko + ko't* (1 + ko)]

S¡

+

X¡ -

- [(r¡ ko t• + k20)/ 2 t•2] x2 + 11¡
donde U¡ es un residuo.
Esta última es una ecuación estimable por el método de mínimos cuadrados
generalizados. Para llevar a cabo tal estimación se requieren datos de
corte transversal sobre ingresos, escolaridad y edad en el periodo j. El
coeficiente de regresión de la variable educación es la estimación de la
tasa de rendimiento de la inversión en educación. El residuo U¡ representa
el efecto que en los ingresos tienen otras variables no consideradas en
el modelo. Destaca, entre ellas, la variable habilidad, la discriminación
de cualquier tipo y errores de medición. Suponemos que todas ellas no
están correlacionadas con s y x. Si alguna de ellas lo estuviera, tendríamos
el problema econométrico de variable omitida.

Pot lo tanto
n

1n Yii = In (1 - kj} + In B, + r;

S;

+

I

r•;

Bibliografía

k;(x)

i•l

Allen, R. (1966), Análisis matemático para economistas. Aguilar.

Esta ecuación aún no presenta una forma conveniente a la estimación
empírica, debido a que los k¡(x) aparecen como variables independientes
y, en general, no son capturadas por las fuentes estadísticas convencionales.
La sumatoria de los k(x), convertida a tiempos continuos se puede expresar

como

kii

dx

= ko X

•

(k¡/2n) X2

En cuanto al In (1-~), evaluado por ~a expansió~ de Taylos alrededor
del valor máximo que presenta en el periodo n, considerada hasta el tercer
término, resulta
In (1-kt)

=

-ko (1 +ko'2) + (ko'n)(l +ko)x +

(-ko2/2n2)

x2

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Ensayos -Volumen X, Núm. 2, Noviembre 1991- Pp.51-91

Evaluación de la política urbana del estado de
Nuevo León: Fomerrey 1974-1990
Diana R. Villan-eal•

Introducción
El objetivo de este artículo es presentar algunos resultados obtenidos en
la investigación sobre la política urbana del Gobierno del Estado de Nuevo
León, de 1974 a 1990.
. Analizaremos dos de las políticas seguidas por Fomento Metropolitano de Monterrey (Fomerrey): 1) regularización del suelo "in situ" y
2) los fraccionamientos de "urbanización progresiva".
Seleccionamos tres fraccionamientos que se originaron mediante invasión
organizada en diferentes años en el municipio de San Nicolás de los Garza,
que son: Floridos Bosques del Nogalar, Fomerrey 11 y Carmen Romano
o Fomerrey 27. Estos últimos pasaron a formar parte de los Fraccionamientos de Fomerrey mientras que la primera colonia quedó como wna de
regularización. También estudiamos al fraccionamiento Fomerrey 1, que
fue el primero que estableció Fomerrey para tener una base de comparación, ya que se trata de un fraccionamiento planificado desde el inicio.
Este estudio se realizó en dos etapas, la primera en 19771 y la segunda
en 1990. Hemos investigado a las mismas familias (400) entrevistadas en
1977 para analizar los cambios que se han dado durante este periodo,
tanto a nivel familiar como en el habitat.2
En este artículo nos centraremos en la forma de acceso a los terrenos
y la política de Fomerrey de regularización del suelo y venta de lotes
en los fraccionamientos de "urbanización progresiva".

• Profesora Investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.
Egresada de la Facultad de Economía, UANL.

�52Ensayos
Nuestro interés radica en ver si la política de Fomerrey ha favorecido
la estabilidad de la población en el espacio urbano por las condiciones
de pago de los terrenos y si se ha evitado la especulación con los mismos.
La consolidación de la vivienda y la urbanización del fraccionamiento

ha dependido básicamente del esfuerzo físico y económico de los colonos;
sin embargo, Fomerrey ha facilitado la introducción de los servicios públicos realizando los planos y proyectos y sirviendo como aval frente a
los organismos públicos descentralizados.

Antecedentes
En 1974 se creó el organismo público descentralizado "Fomento Metropolitano de Monterrey" (Fomerrey) con varios objetivos:
1) Enfrentar la problemática de los grupos "precaristas" asentados
de manera irregular en terrenos de propiedad pública o privada ofreciéndoles una alternativa real en los fraccionamientos de "urbanización
progresiva" o regularizándolos "in situ" mediante la compra-venta de los
terrenoso cupados.

2) Organizar a los colonos para que con su trabajo y esfuerzo contribuyeran a la urbanización del fraccionamiento, introduciendo las redes
de infraestructura necesaria para contar con los servicios públicos.
3) Integración social de los colonos, a través de una bolsa de trabajo
y capacitación en escuelas técnicas.
4) Fomento a la autoconstrucción mediante paquetes de materiales
a crédito y asesoría en la construcción de las viviendas.

Evaluación de la política...53
de los lotes resultaban inaccesibles para el 43% de la población, los
ingresos percibidos eran insuficientes para adquirirlos.3
La solución al problema de la vivienda para los grupos de bajos ingresos se ofrecía de varias formas, entre ellas, la venta de terrenos baratos
en los fraccionamientos conocidos como "populares", los cuales se vendían
lotificados, pero sin servicios; otra forma de contar con un techo era
mediante el hacinamiento en las viviendas de alquiler y la ocupación de
lotes baldíos de propiedad pública o privada. No se trataba sólo de ocupación ilegal, puesto que algunos de ellos ocupaban estos terrenos pagando
un alquiler, pero carecían de servicios, por no tener la propiedad de los
terrenos.

Esta situación se volvió más complicada a medida que grupos sociales
invadieron terrenos, desde finales de los años sesenta; algunos de los invasores estaban dirigidos por el PCM y otros afiliados a organizaciones
pertenecientes al PRI, entre ellas, a la CTM y a la CNOP.

La situación se volvió crítica entre 1971 y 1973, al empez.ar a ocurrir
las invasiones a terrenos de propiedad privada, por grupos dirigidos por
líderes de la corriente denominada "Línea de Masas", de inspiración maoísta, que más tarde formarían el Frente Popular Independiente "Tierra
y Libertad".
El Movimiento Urbano Popular (MUP) dio muestras de su capacidad
de organización, al resistir las presiones para desalojar los predios; se
mantuvieron al margen de las medidas del gobierno y se opusieron a
la regularización de los terrenos mediante la compra-venta de los mismos,
ya que esperaban acceder a la propiedad mediante el derecho de "prescripción adquisitiva". Otros sostenían que la tierra pertenece a quien la
ocupa.

Adicionalmente y de forma no explícita se trataba de evitar que el
movimiento urbano popular organizado en torno a la Colonia "Tierra y
Libertad" cobrara fuerza al ser autónomo respecto de los mecanismos
de control tradicional del Estado.

Esta posición, pareció inaceptable y resultaba una amenaza para el
sistema socio-político, ya que el principio de propiedad privada es una
de las bases en que se desenwelve. Por lo mismo, fue necesario idear
una solución a la problemática de los grupos sociales más pobres y desposeídos.

Fomerrey surge como una respuesta a un problema real, ya que en
el mercado inmobiliario no existían terrenos disponibles para los grupos
de menores ingresos. Dado que el precio del metro cuadrado y el tamaño

La iniciativa privada propuso una solución: adquirir terrenos en la
perüeria a bajos precios, venderlos baratos y establecer impuestos a los
terrenos baldíos.4 Esta propuesta no fue aceptada.

�Evaluación de la política...55

54Ensayos

1.- La política urbana del gobierno del estado de

Nuevo León 1974-1990
En 1974, el Gobierno del.Estado de Nuevo León, apoyado por el G?bier_no
Federal a través de Nacional Financiera (Nafinsa), crearon el fide1co1DJSO
Fomento Metropolitano de Monterrey (Fomerrey) para enfrentar el problema de los asentamientos humanos irregulares.
'

Para tal fin se le dotó de un presupuesto de 5 millones de pesos,
además de un terreno de 750 Has., aportación del Gobierno del Estado.
En 1975, en la Ley de Urbanismo y Pl~cación d~l ~tado de Nu~v~
León se autorizaron los fraccionamientos de urbamzaetón progreStva
y se ::Ceó un impuesto del 3% a los nuevos fraccionamientos auto~dos
(de la. y 2a. categoría), los que se podían pagar en terrenos o en dinero;
este impuesto permitió aumentar los recursos de Fomerrey.
El apoyo del Gobierno del Estado permitió tener a~so a un mayor
número de terrenos, mediante la compra-venta.de los mismos en casos
de remate judicial, o por el pago de adeudo de ~puestos; en la mayo?ª
de los casos estos terrenos se adquirieron al preeto del avalúo bancano.
Se desafectaron terrenos del municipio y s~ expropiaron.l?s terrenos
ejidales ocupados por los colonos y posesionanos; esto pe~ttó empezar
la regularización de los terrenos "in situ" de manera rápida, así como
empezar a lotificar los terrenos de "urbanización progresiva"•
Fomerrey se encarga de lotificar los terrenos y de reservar_ la parte
destinada para áreas públicas, hace el diseño de l_os planos té~mcos para
la introducción de los servicios públicos y realiza los U:ámites ante la
Secretaría de Desarrollo Urbano estatal para que se autoncen estos fraccionamientos.
Fomerrey reparte los lotes, per~ son los col~nos con_ su aporta~i~n
económica y su trabajo personal qwenes van a mtroducrr lo~ servtet~
públicos y construir los edificios públicos, tales como escuelas, dispensano
y, después, centro de salud.
Fomerrey proporciona la asesoría técnica .Y. es el aval ante los o~ganismos públicos descentralizados como Servtetos de ~a Y DrenaJe
y la Comisión Federal de Electricidad para que éstos mtroduzcan los

servicios. Los colonos aportan su fuerz.a de trabajo para reducir el costo
de introducción de los mismos en un 50%, aproximadamente.
La idea de la colaboración vecinal para realizar los trabajos colectivos
se t?~ó ~e la Colonia Ti~rra y Libertad; la organización interna y la
partietpaetón en estos traba1os fue muestra de la capacidad de los colonos
de contribuir a la solución de los problemas de infraestructura y servicios
Yactualmente se usa en el Programa Nacional de Solidaridad {Pronasol).

En Fomerrey la diferencia está en que se nombra un administrador
que hará las veces de líder; su función es organizar a los colonos y dirigir}~
en sus demandas al Estado y demás instancias administrativas· le corres-r.onde asimismo cobrar cuotas y reunir a los colonos períodi~ente;
las Jefas de manzana" colaboran con él en esta función.
Los colonos forman una nueva base social de apoyo al Partido Oficial
{PRI) y deben participar en actos políticos de apoyo al Gobierno del
Estado. Los gobernadores Pedro Zorrilla Martínez y Alfonso Martínez
Domínguez tuvieron una estrecha relación con los colonos de Fomerrey.
Durante la etapa del Lic. Martínez Domínguez se creó el Plan "Tierra
Propia" para agilizar los trámites de regularización de los terrenos, en
especial para terminar con la llamada "Isla Roja", como se consideraba
a la _Colonia Tierra y Libertad. Esta colonia fue expropiada en 1983 y
vendida a los colonos, terminando así con el principio propuesto por el
Frente, de adquirir la propiedad bajo el principio de la prescripción adquisitiva por ocupar el terreno durante 10 años y no por compra-venta
(este principio fue derogado por el Gobernador Martínez Domínguez).
La principal característica que presenta la política urbana del Gobierno del Estado de Nuevo León durante los últimos tres sexenios es la
continuidad, aunque ha permitido que se den variaciones en la misma
y diversos tipos de experiencias.

Así, durante el sexenio del Lic. Martínez Domínguez, Fomerrey empezó a construir unidades habitacionales y viviendas de interés social, en
algunos de sus fraccionamientos, mientras que en "Tierra Propia" se empezaron a crear fraccionamientos de Lotes y Servicios.

El Lic. Jorge Treviño delimitó claramente las funciones de estos organismos, creando además el Organismo Promotor de Vivienda de Nuevo

�56Ensayos
León (Provileón) con la finalidad de asumir las funciones del desapar~ido
Indeco y construir viviendas de interés social para los grupos que no tienen
acceso al crédito por no ser asalariados.

Evaluación de la política..57
En 1991, el Lic. Jorge Treviño Martínez informó que Fomerrey durante
su periodo de Gobierno {1985-1991) estableció 38 nuevos fraccionamientos,
realizó 55 mil acciones de vivienda y entregaron 22 mil escrituras; Provileón
realizó 9 mil 100 acciones de vivienda y otorgó a través de los fideicomisos
que administra 5,500 créditos con un valor de 20 mil 900 millones de
pesos.

Las acciones de los organismos estatales se resumen en los siguientes
datos: Hasta 1990, Fomerrey había ofrecido 81,746 lotes de los cuales
44 065 se ubican en los fraccionamientos de "urbanización progresiva" (para
vi~enda de autoconstrucción) y 37,719 en las unidades habitacionales
en donde se distribuyeron las áreas en diferentes tipos de proy~ctos, co~o
son lotes con servicios y vivienda progresiva. Además, el Plan Tierra Propia
regulariro 34,250 lotes y Provileón ofreció 2,306, lo que hace un total
de 118,302 terrenos para diversos tipos de vivienda.5

Para los damnificados del Huracán "Gilberto" se acondicionaron 18
fraccionamientos, con una superficie de 160 Has. Se habilitaron más de
5,700 lotes con servicios, se construyeron 458 pies de casa, mil 435 firmes
y castillos y se entregaron 5 mil 200 paquetes de materiales para vivienda;
además, se construyeron 156 aulas y 4 centros de salud. 11

Además, Fomerrey produjo 8,243 viviendas de interés social,6 YProvileón otras 8,162 a las que se deben sumar las del Infonavit, que fueron
otras (,6,615 viviendas terminadas,7 sumando en total 82,570.

A las 200,872 acciones de vivienda habría que sumar otras 18,241
de Fomerrey, los 5,700 lotes para los damnificados, los 458 pies de casa,
así como otras 938 viviendas construidas por Provileón.

Por tanto, de 1972 a 1990 se realizaron 200,872 acciones en sus diferentes modalidades por parte de los organismos estatales y federales (Cuadro
1).

En la actualidad habría un total de 1:lf),111) acciones de vivienda
realizadas por los organismos estatales y federales, así como por asociaciones privadas (Morazán Asociación Gilberto A.C), que representan
el 35% de las viviendas registradas en Nuevo León en 1990.

En 1990 el total de viviendas en Nuevo León era de 647,367,8 de
las cuales el 12.8% habían sido producidas por el Infonavit y los organismos
estatales de vivienda, mientras que el 18.27% lo produjeron los colonos
mediante autoconstrucción en los fraccionamientos de Fomerrey Yen las
zonas regularizadas por el programa "Tierra Propia".
Es importante destacar que en algunas unidades habitacional~s de
Fomerrey como San Bernabé (Secciones Il, 111, IV y VIII) se han combmado
varios organismos en la realización de los proyectos.
Fonhapo9 ha concedido ~réditos para lotes y se~cios y Provileón
ha realizado el diseño de viviendas de autoconstrucetón apoyando técnicamente a los colonos, así como la planeación y el diseño de estas secciones.
Las acciones de los diversos organismos de vivienda se han concentrado en el Area Metropolitana de Monterrey, donde se ubican 533,148 •
viviendas, que representan el 82.35%10 del total de Nuevo León.

2.- Forma de acceder al suelo y política seguida
por Fomerrey
Los tres fraccionamientos elegidos para su estudio están ubicados en el
Municipio de San Nicolás de los Garza al noreste de Monterrey. En 1977
formaban parte de la periferia del Area Metropolitana de Monterrey
{AMM) y contaban con pocas vías de acceso. Posteriormente, Fomerrey
adquirió otros predios donde se formaron nuevos fraccionamientos, al
igual que el Infonavit.

En 19TI, en estas colonias encontramos que el 70% eran trabajadores
asalariados y el 30% trabajaban por su propia cuenta; y entre el 32%
y el 41% ganaban menos del salario mínimo legal. Ni estos ni los que
trabajaban por su propia cuenta tenían acceso a ningún programa oficial
o privado de vivienda o acceso a los terrenos vendidos en el mercado
inmobiliario; la opción era invadir terrenos (de propiedad pública o pri-

�58Ensayos
vada) o permanecer hacinados y/o pagando alquiler por cuartos de vecindad.

Evaluación de la polftica...59

Las tres colonias estudiadas se originaron de la forma siguiente:

Posteriormente Fomerrey adquirió el resto del terreno (1981) y se
autorizó la venta de los lotes del Polígono 2; el 6ltimo sector fue autorizado
para su venta en 1990, año en que se canalizó el arroyo El Nogalar que
impedía la regularización (ver Cuadro 2).

2.1- La Colonia Floridos Bosques del Nogalar.

Cabe señalar que a pesar del tiempo transcurrido se mantuvo el precio
en 35 pesos m2.

Se originó mediante una invasión organizada en 1971, era un terreno de
propiedad desconocida. Se ocuparon casi 17 Has. baldías sin infraestructura y atravesadas por el arroyo "El Nogalar", que se desbordaba en época
de lluvias e inundaba hasta 100 metros a la redonda, acarreando desechos
industriales y del rastro municipal.
Para construir las viviendas, los colonos debían hacer una fuerte
cimentación, resultando así más costosa la construcción.

En 1990 el informe técnico de la Secretaría de Desarrollo Urbano
(SEDU) reporta que el fraccionamiento contaba ya con los servicios de
agua y drenaje domiciliarios, así como de energía eléctrica; sin embargo,
el alumbrado público era deficiente.
Este fraccionamiento, curiosamente, fue el primero que se formó y
el último en regularizarse. Los colonos se encargaron de gestionar los
servicios y Fomerrey los apoyó técnicamente para la aprobación del fraccionamiento.13

El grupo original provenía de la Colonia La Moderna, eran antiguos
rentistas que fueron indemníz,ados para que desalojaran las viviendas que
ocupaban. "Los líderes" cobraron cuotas por instalarlos en estos terrenos.
2.2- El Fraccionamiento Prados del Nogalar o Fomerrey 11

Posteriormente se formaron cinco uniones de colonos y posesionarios:
la Unión Luis M. Parías era dirigida por los líderes F. Carrillo y J. Barajas
y estaban adscritos a la CNOP; las otras Uniones eran la Catarino Gómez
o Floridos Bosques del Nogalar, que estaba inscrita en la CTM (dirigida
por José de la Cruz), y las Uniones Sector Oaxaca, Sector Azteca y 27
de Julio; ésta última se decía pertenecer al grupo Tierra y Libertad; en
1974 estas Uniones desconocieron formalmente a los líderes F. Carrillo
y J. Barajas porque los extorsionaban y desorientaban.12
La Unión Floridos Bosques contrató a un ingeniero para que midiera
y reubicara las viviendas del Polígono 1 de la Colonia (3 manzanas) y
gestionó la introducción de los servicios de agua potable y energía eléctrica;
consiguió que el propietario vendiera los terrenos a Fomerrey y éste intervino ante la Secretaría de Fomento Económico y Obras para que se
autorizara la venta de los terrenos.

El precio en que adquirió Fomerrey el terreno fue de 15 pesos m2
para venderlo en 35 pesos m2, sin haber realizado obra alguna.

Este fraccionamiento se encuentra ubicado al norte de la Colonia Floridos
Bosques; Fomerrey estaba en trámites para su adquisición en 1975 y estaba
siendo lotificado cuando fue invadido por familiares, amigos y conocidos
de los colonos de Floridos Bosques.
El terreno propiedad de la empresa Fundidora Monterrey fue adquirido por el Gobierno del Estado de Nuevo León en 1976 y pasó a
formar parte del patrimonio de Fomerrey.
La extensión del terreno es de 241,179 m2 y se pagó por él 6,594,432
pesos, mas se estipuló que habría un interés de 12 por ciento anual sobre

saldos insolutos; el aval6o bancario le daba un precio de 6,793,012 pesos,
por lo que el Gobierno del Estado concedió exención de impuestos.14
En 1976 se dio la autorización para el anteproyecto del fraccionamiento y se fijó el precio de venta en 75 pesos m2 si se pagaba al contado,
autorizando a Fomerrey a cobrar el 1% de interés mensual sobre saldos
insolutos en las compras a crédito.

�Evaluación de la política...61

60Ensayos
Fomerrey se encargó de lotificar los terrenos, reservar las áreas públicas y tramitar los planos para la introducción de las. rede_s de agua
y drenaje; la C.F.E. se encargó de los planos de electrificación.
En 1977 los colonos contaban solamente con llaves de agua colectiva
situadas en las esquinas y a media manzana; empezaban a tramitar la
introducción del servicio de luz. Contaban con escuela primaria, oficina
de Fomerrey y dispensario médico; en la construcción de éstos y en la
introducción de la red de agua potable participaron los colonos con su
fuerza de trabajo reduciendo su costo.
Este fraccionamiento fue aprobado de manera definitiva hasta 1979,
y cuenta con 137,665 m2 de área vendible, repar~da en 1,066 lotes. ~
autorizarse los colonos se comprometieron a realizar las obras para mtroducir 1~ tomas de agua y las descargas domiciliarias a las redes generales.

Se autorizó un precio de venta de 80 pesos m2 en base a los cálculos16
presenta~os por la Inmobiliaria; posteriormente los colonos impugnaron
este prec10 Ya ~~ .de que la Se~etaría de Fomento Económico y Obras
apoyó a la Inmobiliana, fue necesano que interviniera Fomerrey, adquiriendo. el terreno e~ 19?9. Fomerrey pagó por ef terrenoll,106,546 pesos,
dejando al propietario una utilidad de 1,661,496 pesos (ver Cuadro 2).
Fomerrey ofreció los lotes al mismo precio de venta autorizado a
la ~obiliaria, pero cambiaron las condiciones de pago, ya que se había
autonzado el cobro de un interés de 9% semestral sobre saldos insolutos
mientras que Fomerrey lo eliminó, así como el pago de enganche. '
Desde 1979 se aprobó el plano de introducción de agua potable y
en 1980 Fomerrey solicitó la aprobación definitiva del fraccionamiento.
Hast.a -~98~, Sisteleón17 se encargó de la introducción del agua y drenaje
donucilianos.

En 1990 cuenta con todos los servicios domiciliarios.
2.4- Fomerrey 1
2.3- El Fraccionamiento Carmen Romano o Fomerrey 27
El terreno colinda con la Colonia Fomerrey 11 y tiene un área total de
320 749 m2• se encontraba baldío cuando fue invadido en abril de 19n,
era'propie&lt;lad de la Inmobiliaria y Fraccionadora S.A. y por su ubicación,
al lado de las vías del ferrocarril a Tampico y a Matamoros Y por tener
infraestructura para la conexión a las redes de agua y drenaje, así como
15
a la energía eléctrica, estaba clasificado dentro de la zona .mdustn'al•
Al realizar nuestro estudio en 1977 habían pasado cuatro meses después de la invasión; se trataba de un asentamiento provisional -de tanteo-,
las viviendas eran provisionales o de blocks sobrepuestos y no contaban
con ningún servicio público.
Fomerrey estaba midiendo el terreno y empezaba a lotificarlo para
reacomodar a los colonos. Sin embargo, la Inmobiliaria se negó en un
principio a venderlo a Fomerrey, ya que contaba con ~l_apoyo del ~c~de
de San Nicolás y del Partido Acción Nacional y solicitó la autonzac1ón
de un fraccionamiento de urbanización progresiva de 3a categoría, la cual
le fue concedida en 1978.

Este ~e el primer fraccionamiento de Fomerrey, adquirido en 1974 por
el Gobierno del Estado de Nuevo León para Fomerrey; tiene una extensión
de 126,000 m2 y está ubicado en el municipio de Monterrey, al noroeste,
en la falda del Cerro del Topo Chico.
En 1975 se adquirió otro terreno para ampliar el fraccionamiento
con un área total de 207,140 m2.

El primer fraccionamiento se autorizó hasta 1976 y la ampliación
en 19n; el precio de venta autorizado fue de 35 pesos m2, y en las esquinas,
de 42 pesos m2.
En todos los fraccionamientos de Fomerrey se dieron cinco años de
plazo para pagar los terrenos y las cuotas mensuales eran equivalentes
a un día de salario mínimo legal.

En 1977 contaban con red de agua potable pero se distribuía en
llaves colectivas; tenían energía eléctrica pero no alumbrado público, y
contaban con una escuela primaria, dispensario médico, oficina de Fomerrey y tienda Conasupo.

�Evaluación de la polftica...63

62Ensayos
Este fraccionamiento estaba mal comunicado con Monterrey Yrelativa.mente alejado de él, por lo que se dificultaba el transporte de las
personas.

3.- Ventajas que ofrece Fomerrey
Fomerrey debió cumplir con los mismos requisitos que los otros fraccionadores; presentó los planos yproyectos ~te la S_ecretaría de Desarrollo
Urbano estatal (SEDU); se fijaron los preaos, al igual ~ue en los demás
fraccionamientos, tomando en cuenta el avalúo comeraal del t~rreno. Y
los costos del proyecto. Por lo mismo se observa ~ue hay una difereneta
entre el precio de adquisición del terreno y el preao de venta final (véase
Gráfica 1).
Las ventajas que tiene Fomerrey sobre los fraccionadores privados

son las facilidades de pago y la flexibilidad en el cobro de las _cuot~,
de manera que encontramos una alta proporción de colonos prop1etanos
de sus terrenos y que permanecen en el mismo lugar.

m~encia en el lugar escogido por los colonos, eliminando la selección
realizada por Fomerrey, de manera que quedaran en el mismo lugar los
grupos de familiares y amigos.
. ~l segundo motivo er~ ~ue al invadir un terreno forzaban a que intervuuera Fomerrey y adqUll'lera los terrenos al precio del avalúo bancario
es decir, con poca ganancia para los propietarios; de esa forma se forzó
la venta de terrenos baldíos destinados por sus propietarios a otros usos.

3.1- Estabilidad de la población
En_la ~na metropolitana d~ la Ciudad de México se ha dado un proceso
de mvas1ón del suelo en espiral:18 a medida que se regularizan los terrenos
se vuelve m~ difícil para los colonos sostenerse en el mismo lugar, por
el pago de unpuestos, cuotas de introducción de servicios, etc. Muchos
de ellos se desplazan nuevamente a terrenos de la periferia y comienza
nuevamente el proceso de regularización e introducción de servicios y
autoconstrucción de la vivienda.

!~

El enganche, el precio del metro cuadrado, el bajo ~terés cobrado,
y las cuotas accesibles a los colon.os, CXJ?lican la permaneneta de los colonos
y la consolidación de los fraccionamientos.

En cambio, en
fraccionamientos de Fomerrey observamos que
el 44.3% de las familias tenían entre 15 y 2D años de vivir en el fraccionamiento, mientras que el 38.4% tenía entre 10 y 15 años; solamente
el 14.6% tenía menos de diez años en el mismo lugar {véase Gráfica 2).

Fomerrey selecciona a los colonos en base a un estudio previo; se
exige el requisito de que se trate de una familia que no. cuent~ con otro
terreno o vivienda y que reciba por lo menos el salario ~ o legal.
Actualmente exige también la constancia de que tengan algún tiempo de
vivir en el área metropolitana.

Encontramos que los que tienen menos de cuatro años de residir
en el fraccionamiento se reparten por igual entre todos los fraccionamientos
Y entre cinco y nueve años hay una menor proporción en Fomerrey 1.

Cuando Fomerrey empezó a funcionar, los líderes de los colonos
presentaban las solicitudes de los miembros de la. Unión de. Colonos o
Posesionarios; la práctica de Fomerrey era repartll' a l_os miemb!os de
la Unión en varios fraccionamientos para que se perdiera la unidad Y
quitarle al líder la dirección del grupo. Originalmente la idea era que
el administrador nombrado por Fomerrey asumiera la función" de líder
y dirigiera a los colonos.
Sin embargo, en 1971 encontramos que la práctica de invadir terrenos
de propiedad privada tenía dos objetivos: el primero, asegurar la per•

En F1oridos Bosques, a pesar del tiempo transcurrido sin regulari7.ar
los terrenos, se observa que la mayoría tiene más de 16 años de habitar
en el mismo lugar.
Los datos permiten concluir que la propiedad legal del terreno no
es el factor más unportante para que los colonos permanezcan en el mismo
lugar, ya que los "posesionarios" que esperan ser regularizados también
son estables, por la seguridad ofrecida por Fomerrey.
_En 1990, en promedio el 71.9% de los colonos dijo contar con las
escrituras, .el 13.3% aún estaban en trámite o no se las habían entregado,

�64Ensayos

Evaluación de la política...65

y el 2.9% estaban en situación irregular. El 1% aún estaba pagando
los terrenos y un 4.4% lo tenían "prestado" (Cuadro 3a).
En el fraccionamiento Fomerrey 11 es donde se observa el mayor
porcentaje de terrenos "prestados" (10.4%), mientras que en C~men
Romano y Floridos Bosques encontramos los mayores porcentaJes de
colonos que aún no reciben las escrituras (17.3% y 18.5%) y aún hay
algunos terrenos irregulares en los fraccionamientos.
En los fraccionamientos Fomerrey 1, Fomerrey 11 y Carmen Romano
se ha evitado la especulación con el suelo, ya que mientras no se cuente
con las escrituras, Fomerrey debe intervenir necesariamente en la compra-venta; el colono solamente recupera la inversión rea~da en la vivienda
y no gana nada por el terreno, mientras que en Flondos Bosques la
regularización tardó en algunos casos hasta 20 años, por lo qu~ los colonos
pudieron vender la "posesión" del terreno pero no la propiedad legal:
se dio un doble circuito de circulación de la tierra.
Una vez escriturados los terrenos o las viviendas, observamos que
éstas empiezan a entrar al mercado inmobiliario: el 20.6% de las viviendas
fueron adquiridas construidas total o parcialmente.

La entrega de escrituras no es garantía de perm~encia en el lugar,
como pretende Fomerrey: a veces resulta lo contrario de lo esperado.
Observamos que había muy pocas viviendas alquiladas (10) total o
parcialmente; es mas frecuente la práctica de "prestar" la ~vie~da fa.
miliares o conocidos (7.9%) (ver Cuadro 3b) y de que se arr1n1en los
hijos que empiezan a formar su familia, madres solteras, ancianos, enfermos, incapacitados y desempleados.

!

Si originalmente se autorizan lotes "unifamiliares", la extensión de
los mismos permite que se subdividan en dos o más y que se use el fre~te
como "accesoria" para comercio o servicios, así como el segundo PISO
para alquilarse o prestarse.
El hecho de prestar la vivienda o de alquilarla nos indica •_que ~l
propietario no la necesita para habit~la: forma parte .~el ~atr1n1oruo
familiar y sirve para ayudar a otros rruembros de la familia mientras no
tienen vivienda.

Los que alquilan la vivienda obtienen una renta por la misma, lo
que permite incrementar sus ingresos; sin embargo, no es la práctica más
generalizada, pues hay inseguridad al alquilar la vivienda; por lo mismo,
prefieren prestarla o alquilarla pero sin contrato formal.

Entre las ventajas que tienen los fraccionamientos de Fomerrey está
la mayor extensión del lote ya que como se observa en la Gráfica 4, la
mayoría tiene de 151 a 170m2; el tamaño del lote se explica por la forma
en que accedieron a los mismos, así como el precio del m2 y las condiciones
de pago (Gráfica 3).
El tamaño promedio de estos lotes (120 m2) es superior a 10$ que
tienen las viviendas de interés social, aunque posteriormente en los nuevos
fraccionamientos ha disminuido la extensión de los terrenos.

3.2- Condiciones de pago de los terrenos
Fomerrey, al lotificar los terrenos y adjudicarlos a los colonos, cobraba
un enganche de 500 pesos; en 1990 encontramos que solamente el 39%
dijo haber pagado por este concepto.
Algunos informaron que pagaron entre 200 y 300 mil pesos de enganche por la vivienda; se trata de aquéllas que ya entraron al mercado
inmobiliario y no de los terrenos vendidos por Fomerrey (ver Cuadro
y Gráfica 4).
Los fraccionamientos más antiguos son los que pagaron los enganches
más bajos y en donde hubo invasión de los terrenos; muchos no pagaron
enganche, ya que estaban instalados. Los que pagaron más de 500 pesos
fueron los que llegaron más tarde al fraccionamiento o lo recibieron mediante traspaso.

La cuota mensual pagada por los terrenos variaba entre 50 y 150
pesos; los que pagaron cuotas más altas fue porque lo hicieron en uno
o dos pagos, o bien lo adquirieron en una fecha posterior (ver Cuadro
y Gráfica 5).
Los más antiguos fueron los que pagaron las cuotas más bajas, mientras
que en Carmen Romano pagaron menos cuotas pero más altas.

�66Ensayos
La mayoría de los colonos pagó el terreno en el plazo establecido
(de uno a cinco años); en los fraccionamientos de San Nicolás, much~
hicieron un solo pago y fueron muy pocos los que se tardaron entre seis
y 15 años19 en pagarlos. Este dato nos indica que hubo flexibilidad por
parte de Fomerrey en el pago de los terrenos y, en el caso de Floridos
Bosques, se explica porque no había aún autorización para la venta del
terreno (ver Gráfica 6).

El pago de las escrituras es relativamente bajo, ya que el Colegio
de Notarios de Nuevo León colabora con el Gobierno del Estado Yse
reduce el costo de escriturar los terrenos; la mayoría de los colonos informó
haber pagado 700 pesos; otros llegaron a pagar hasta 12,000 pesos. Los
que pagaron más por ellas son los que adquirieron la vivienda dire~tame?te
del propietario, por lo cual pagan el precio normal por la escnturac1ón
(ver Cuadro 6, Gráfica 7).
Algunos colonos no pagaron por las escrituras, ya que se les entre~~on
en actos públicos; los que ya las pagaron pero aún no las han rec1b1do
es probable que las reciban en un acto similar.
El precio total pagado por los terrenos se mantiene dentro de ciertos
límites, no muestra una gran variación debido a los factores que ya hemos
señalado; en las gráficas 9 a 12 se observa que el pago total está alrededor
del precio establecido (ver Cuadro 7).

Evaluación de la política...67
Los colonos de los fraccionamientos del municipio de San Nicolás
pagan más por este impuesto (entre el 44 y el 55% de los casos), mientras
que en Fomerrey 1 solamente lo hace el 17% de los colonos (ver Cuadro
8).

Conclusiones
En base a la información recabada podemos concluir que la política de
Fomerrey de vender lotes en los fraccionamientos de "urbanización progresiva" así como la regularización "in situ" ha favorecido la permanencia
de los colonos en los fraccionamientos.
Las condiciones de pago de los terrenos, así como la escrituración
y el pago del impuesto predial, han favorecido la estabilidad de la población
y la consolidación de los fraccionamientos.

Otros factores que influyen en la permanencia de los colonos en los
fraccionamientos de San Nicolás son: a) La ubicación dentro de la zona
industrial, lo que ha favorecido el empleo y el ingreso. b) El contar con
terrenos más grandes ha permitido a las familias sobrevivir en épocas
de crisis, "arrimándose" cuando no tienen empleo o carecen de vivienda.
Los lazos de parentesco o amistad han favorecido la consolidación de
la vivienda y del fraccionamiento.

Al elaborar las gráficas hemos partido del supuesto de que se trata
de un lote de 120 m2 y se vende al precio autorizado, a plazos. Las desviaciones de la línea recta resultan en primer lugar del tamaño del lote
y, en segundo los que están muy ~tantes representan el incremento en
el precio debido a que se vendieron directamente yno a través de Fomerrey.

Fomerrey representa la única opción para las familias que ganan alrededor del salario mínimo legal y representan el 40%20 de las familia;
éstas no constituyen una demanda efectiva para los fraccionadores privados.

Solamente hacia el final del periodo estudiado se observa el incremento
en los precios de venta de los terrenos, y esto se explica porque han
entrado al mercado inmobiliario.

Además, ha cumplido con el objetivo de detener las invasiones organizadas de terrenos y junto con el programa Tierra Propia ha regularizado la propiedad del suelo. Aún hay zonas irregulares pero son
mínimas y algunas difíciles de solucionar.

El impuesto predial es otro de los factores que influye en la permanencia de los colonos en los fraccionamientos; en 1990 solamente el
42.3% en promedio informó haberlo pagado. El monto .anual del. mismo
se observa en la Gráfica 8; la mayoría pagó entre 5 mil y 25 mil pesos
(equivalente a dos salarios mínimos legales diarios).

La política de Fomerrey de no autorizar la venta directa de los lotes
mientras no estén escriturados ha evitado la especulación con los terrenos
y ha favorecido la permanencia de la familia en el mismo lugar.

Fomerrey ha contribuido a redistribuir a la población en el Area
Metropolitana de Monterrey, ha generado mejores condiciones de vida

�Evaluación de la poütica...69

68Ensayos
para la población y ha favorecido la redis~bución del ~eso al ofrecer
terrenos a precios accesibles a grupos sociales que no benen otra alternativa.
Aunque les ha llevado un tiempo consider~ble, los co~onos de los
fraccionamientos estudiados han logrado consolidar su hab1tat Y se encuentran integrados a las redes generales de servicios p~bli~s, así como
a las vías de comunicación más importantes de la perifena del Area
Metropolitana de Monterrey.
Sin embargo, al mismo tiempo, Fomerrey ha contribuido a la exp~ón
horizontal de la mancha urbana, generándose una nueva problemática,
especialmente el mayor tiempo y costo del transporte de los colonos
y la introducción de los servicios públicos, que resultan más costosos.
Así mismo, la política de comprar terrenos baratos,. aun~ue estén
alejados pero económicos, resulta ventajosa p~a 1~ prop1etanos_ de _los
terrenos vecinos, que ven incrementarse el prec10 debido a ~a urbamzac1ón
realizada por Fomerrey y no para los colonos que en ocasiones los abandonan.

s Datos proporcionados por Fomerrey, Tierra Propia y Provileón en
noviembre de 1990.
6

García Ortega R. "Area Metropolitana de Monterrey 1930-1984. Antecedentes y Análisis de la Problemática Actual" en "Monterrey: Siete
Estudios Contemporáneos". Cerruti M. Comp. Facultad de Filosofía y
Letras, UANL. Monterrey, N.L., septiembre de 1988.
7 Datos proporcionados por la Delegación Estatal del Infonavit, no-

viembre de 1990.
8

XI Censo General de Población y Vivienda, 1990. Nuevo León. Resul-

tados definitivos Tomo II. INEGI, Cuadro 37, p.774.
9

De 1982 a 1990, Fonhapo financió 4,593 lotes con servicios de las
Unidades Habitacionales de Fomerrey y 3,106 viviendas progresivas así
como 4,896 lotes con servicios de Provileón y 506 viviendas progresivas
de la Asociación Gilberto, A.C. Estas y otras acciones, suman un total
de 16,673 créditos y una inversión de 28,740,275,198 pesos en el estado
de Nuevo León. Fuente: Departamento de Evaluación de la Gerencia
de Planeación. Fonhapo.
lO Elaborado en base al XI Censo General de Población, Op.cit.
11

VI Informe de Gobierno. Lic. Jorge A. Treviño, Estado de Nuevo
León, junio de 19'Jl, pp.57-58. Monterrey, N.L.
12 El Convenio fue celebrado con el lng. Villanueva de la Secretaría

Notas
1 Estudio realizado en 1977, titulado "Marginalité Urbaine et Politique
de l'Etat au Méxique Enquete sur les zones résiden~ielles illégales. á Monterrey" fue para la obtención del Doctorado en Sociología en 3 C1clo.Ecole
des Hautes Etudes París, Francia, junio de 1979.
2 La investigación realizada en 1990, se titula "La Política Habita~onal
del gobierno del estado de Nuevo León". Se está realizando mediante
un convenio UAM-Conacyt y UAM-Xochimilco Facultad de Economía,
UANL.
3 Arq. Hinojosa. Area Metropolitana de Monterrey. Ocupación_ del
suelo 1974. Documento Interno. Fomento Económico y Obras Públicas,
gobierno del estado de Nuevo León.
4 Ing. Cadena Reyes R. "Problemas de la vivienda en familias de escasos
recursos". Monterrey, N.L. 1974. edición del autor.

de Fomento Económico y Obras del Gobierno del Estado de Nuevo León.
El líder José de la Cruz fue asesinado después por desconocidos.
13
Los colonos que realizan directamente los trámites de regularización
y aprobación de la colonia o fraccionamiento tardan aun más tiempo,
ver el caso de las colonias San Angel y El Porvenir en Villarreal D. y
Castañseda Víctor, en "Urbanización y Autoconstrucción de VlVienda en
Monterrey". Ed. Centro de Ecodesarrollo y Claves Latinoamericanas, 1986.
p.170.
14
Expediente del Fraccionamiento Prados del Nogalar o Fomerrey
11, SEDU.
15

Dictamen técnico sobre el desarrollo, uso y destino de un predio.
Expediente del Fraccionamiento Fomerrey 27-Carmen Romano. Oficio
sin número, 28 de abril de 1977. Arq. Jesús E. Guajardo.

�Evaluación de la política...71

70Ensayos
Para autorizar el precio del m2 se usó el siguiente presupuesto:
Precio del m2= $30, Avalúo Bancario $42.0
16

Precio de venta fmal = $80.0
Costo del terreno
$9,445,050
Utilidades
$2,327,218
Adquisición de un
predio para áreas
$1,317,870
públicas
Costo del proyecto $ 300,949
Pagos al municipio $ 199,378
Gastos de adm. y
$1,690,714
cobranza
TOTAL

15,281,180

% precio de venta final
61.82%
15.22%
8.62%
1.96%
132%
11.06%

100.00

Fuente: Expediente de Fomerrey 27 o Carmen Romano (SEDU).
17

Sistema Estatal de Agua Potable y Alcantarillado de Nuevo León.

Iracheta A. "Diez años de planeación del suelo de la Zona Metropolitana de la ciudad de México" en Garza V.G. Comp. Una década
de planeación urbano-regional en México, 1978-1988. El Colegio de
México, 1989, pp.255-286.
19 Fomerrey establecía en el contrato que si no se pagaban tres cuotas
seguidas, serían desalojados de los terrenos y se le entregaría a otra familia.
Asimismo, se estipulaba que si los terrenos no se ocupaban en el plazo
de un mes, ser les quitarían.
20 Ramones Saldaña, Jesús (1990), Salario Mínimo y nivel de vida,
Boletín Bimestral, Vol. :XXVIll, Núm. 167, CIE, UANL., agosto, p.2.

CUADRO 1
LOS FRACCIONAMIENTOS DE FOMERREY Y LAS VIVIENDAS PRODUCIDAS
POR EL INFONAVIT y PROVILEON 1972-1990
MUNICIPIOS

FOHERREY
INFONAVIT
PROVILEOII FOMERR!Y
TOTAL DE LOTES
TOTAL DE VIVIENDAS
1974-1990
1972-1990 \ 1983-1990 t 1979-1984

APODACA
14
GARZA GARCIA 2
ESCOBEDO
4
CIENEGA DE F.
GUADALUPE
15
MONTERREY
25
SAN NICOLAS 10
STA,CATARINA 6
VILLA JUAREZ
LINARES
SABINAS
ARRAMBERRI
V,GARCIA
MONTEMORELOS
P!SQUERIA
BL CARMEN
CADEREYTA

546
666
607
105
436
694
688
574
664
766

'

17.8
3.3
5.6
0.1
18.8
31.4
13.0
8.0

o.e
0.9

3 419
3 160
6 532
88
9 062
9 827
19 615
10 966
942
1 114
529
39
140
367
109
90
166

5,2
4.8

9,9
0,1
13. 7
14,9
29.6
16,6
1.5
1.8

o.e
o.o

(2 036) *
1
2
1
1

630
538
656
275

26.0
27.2
26.4
20.4

540
484
39

0.2
0,5
0,1
0,1
0,2

18

TOTAL

81 746 100.0

66 165

100.0 8 162 100.0

8 243**

Elaborado
a datos proporc i onados por Fo■errey
•FUENTES:
Infonavit
Dici en
b base
d
•
,
em re e 1990.
Lotes vendidos por Provile6n
**Plan Direct
d D•~rdrollo Urbano
·
Monterrey
198~:20~0
del Area Metropolitana de
A
•
a ro 6, p.50 y Garc!a ortega R "El
a~:ti:1:r~:º!~t;~~bt• :~rterrey (1930-1984), Antecede~tes y
llont
i
em
ca actual". Cerutti H.Comp.
Letr:~re&amp;ÁNf ete Eat udios conteapor!neos. Fac.de Filosof!a y
otros Í8 241·1~~:;e~re,, N.L. 1988. Habr!a que anadir en 1991
Gilbe t ,
e omerrey, 5,700 de la Asociación
Jor r O Y 938 viviendas de Provile6n, (Trevino Mart1nez
ge, VI Informe de Gobierno p.57-58, junio 1991). ,

�Evaluación de la política...73

72Ensayos

. ... ..

O\ 00\ s:I' MIO

CUADRO 2
FRACCIONAMIENTOS DE FOMERREY Y PREDIOS REGULARIZADOS
EXTENSION,NUMERO DE LOTES Y PRECIOS DE COMPRA Y VENTA
FOMERREY 1

FOMERREY 11

C. ROMll?W

Aflo

1974

EXTENSION M2
PRECIO DE

126,000

2~1,179

320,749

$ 8.28

$ 27 . 35

$ 35.27

$1,043,624

$6,594,432

$11,106,546

COMPRA M2

PAGO POR EL
TERRENO
ARO

1975

1911

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1971

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33,072

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$ 15.0
$496,080

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r-i

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o

POLIGONO 1
129,615

AMPLIACION
EXTENSION M2
207,140
PRECIO DE
COMPRA M2
$ 6.27
PAGO POR EL
TERRENO
$1,300,000

r-1

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F , BOSQUES

1981

1975

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$ 15.0

LO r-i N M r-,. r-i
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$1,944,225
SECTOR 2
1990

o
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PRECIO DE
VENTA M2
EN ESQUINA

61,953
104,327

$ 35.0
$ 42,0

A RECUPERAR
POR FOMERREY $5,819,800
NUMERO DE
LOTES
478
AMPLIACION
939
2 SECTOR

137,665

$ 75.0

$10,324,875
1,066

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0

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$ 35.0

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$15,809,680

$3,214,645

1,206

131
547
104

FUENTE: Expedientes de los Fraccionamientos de Fomerrey 1,
Fomerrey 1 Ampliaci6n, Floridos Bosques, Fomerrey 11 y Carmen
Romano . Gobierno del Estado de Nuevo Le6n: Secretarla de
Desarrollo Urbano.

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21,538
53,834
16,475

$

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24,703
VENDIBLE M2
AMPLIACION
SECTOR 2

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EXTENSION M2
197,621

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I
CUADRO 3b
PROPIEDAD DE LA VIVIENDA EN LOS FRACCIONAMIENTOS DE FOMERREY
1990
Fomerrey 11 F.Bosques
Abs.
% Abs.
%

Vivienda
Propia
Rentada
Prestada
Otra

79
4
15
2

79.0
4.0
15.0
2.0

100 100.0

Total

85
4
5
1

-

89.5
4.2
5.3
1.1

TOTAL
e.Romano Fomerrey 1
%
% Abs.
Abs.
% Abs.
95
2
7

95 100.0 104

91.3
1.9
6.7

97
5

91.3 356
10
4.9 32
3

88.8
2.5

a.o
0.7

100.0 102 100.0 402 100.0

FUENTE: Villarreal, Diana R.(1990), La Política Habitacional del
Gobierno del Estado de_Nuevo León. Noviembre.

CUADRO 4
CANTIDAD PAGADA COMO ENGANCHE POR COLONIA
(Porcentajes)
Enganche
($ corrientes)

F.11

COLONIAS
F.B.
C.R.

F.l

50
120
500
600
3,000
200,000
300,000

18.5
37.1
25.9
18.5

54.5
9.6
6.7
19.6

62.3
18.9
11.3
5.6

--

-

100
350

- 2,000
-12,000

Total
Absolutos

6.4

4.6

22.7
34.0

25.1
13.6

1.9
3.2
100.0
27

100.0 100.0
31
44

FUENTE: Villarreal, 012. Cit.

( 1990) .

100.0
53

Total
Abs.
57
33
30
27
8
1
1
157

%

36.2
21.0

19.1
17.5
5.0
0.6
0.6

100.0

[
~gti-

¡¡;

'8

~
~

~

�~

1

CUADRO 5
CUOTA MENSUAL PAGADA POR EL TERRENO POR COLONIA
(Porcentajes)
Cuota mensual
($ corrientes)

F.11

100
150
1,000
3,500
7,000

----

50
120
600
1,500
5,000
25,000

-

Total
Núms.Absolutos

79.5
5.1
12.8
2.6

---

100.0
39

COLONIAS
C.R.
F.B.

F.1

Total
Abs.

%

8.2
38.8
22 . 4
26.5
4.1

---

71.1
21.1
2.8
1.4
1.4
1.4

76
104
18
23
2
2

33.8
46.2
8.0
10 . 2
0.9
0.9

100.0 100.0
49
40

100.0
71

225

100.0

52.5
25.0
10.0
10.0

--2.5

FUENTE: Villarreal, Op. Cit.,

(1990).

CUADRO 6
PAGO DE ESCRITURAS DE LA CASA O DEL TERRENO
(Porcentajes)
Pago de escrituras
(pesos corrientes)
300600
700
800- 2,500
3,000- 6,000
7,000-12,000
30,000

F.11
5.6

COLONIAS
F.B.
C.R.

44.4

3.8
56.6

5.6
16.6
27.8

13.2
3.8

22.6

40,000

t.

50,000
150,000
400,000
Total
N'Cims.Absolutos

--

45.3
20.7
13.2
15.1
'o

F.1
14
48
16
8
6

3.8
6
1.9
2

Total
Abs.

%

11

5.7

94

48.9

33
20
24
3
2
3
1
1

17.2
12.6
1.6
1.0
1.6
0.5
0.5

192

100 . 0

10.4

tT1

é.

so.
o-

100.0 100.0
36
53

FUENTE: Villarreal, Op, Cit. ,

100.0 100.0
53
50

(1990).

1:1
Q.

o

i»

'8e::

C'.

p
~

�ocJ

r

CUADRO 7
PAGO TOTAL POR EL TERRENO

]

1990

PAGO TOTAL
(Pesos corrientes)

F.B

Abs.
1,000- 2,999
3,000- 5,999
6,000- 7,999
8,000- 9,999
10,000- 11,999
12,000- 13,999
14,000- 16,000
17,000- 19,999
20,000- 23,000
30,000- 35,000
80,000-120,000
350,000
1000,000

30
30
9
5
1
1
1
1

%

FRACCIONAMIENTOS
F.11
C.R.
Abs.
% Abs.
%

2
7
3
27
11.4 15
7
6.4
2
5
1
1.3
1.3
1
1.3
1.3

2.8
10.0
4.2
38.7
21.5
10.0
2.8
7.2
1.4

J8.5
38.5

1
6

6
3
5
36
19
3
3
1

1.2
7.2
7.2
3.6
6.1
43.4
22.9
3.6
3.6
1.2

Total
Abs.
%

F.l

Abs.

%

16
50
1
1

22.5
70.5
1.4
1.4

1
1

1.4
1.4

1

1.4

1.4

--

Total
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FUENTE: Villarreal, 0:Q. cit., (1990).

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26
10
5
2
2
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13.0
10.0
9.7
14.7
8.7
3.3
1.6
0.6
0.6
0.3
0.3

71 100.0 300 100.0

CUADRO 8
PAGO DEL IMPUESTO PREDIAL ANUAL 1990
(Porcentajes)
Pago anual
(Pesos corrientes)

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6,000-10,000
11,000-15,000
16,000-20,000
21,000-25,000
26,000-30,000
50,000

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15.9
22.7
15.9
27.3

Total
Absolutos

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COLONIAS
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FUENTE: Villarreal, O:Q. Cit.,

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�Ensayos -Volumen X, Núm. 2, Noviembre l&lt;J9J. Pp.93-103

Reflexiones sobre la descentralización
industrial metropolitana
Ismael Aguilar Barajas•

Introducción
Pocos temas en la literatura del desarrollo económico regional han originado tanta discusión como la concentración de actividades económicas,
principalmente en el caso de.la industria. Se le atribuye a la concentración
una serie de problemas que, en consecuencia, se resuelven con la desconcentración. Este trabajo contiene algunas reflexiones en tomo a los
procesos involucrados, con el argumento de que se requiere mayor claridad
conceptual para abordarlos. En una primera parte se anafu:a el asunto
de la desconcentración como alivio a las 'calamidades' de la concentración
metropolitana. En una segunda se considera que hace falta una conceptualización diferente y mayor trabajo empírico. finalmente, la tercera parte
incluye una serie de ideas pensadas en tomo a la estrategia de desconcentración industrial y desarrollo regional. Aun cuando muchas de las
consideraciones aquí indicadas se refieren a la Ciudad de México, varias
delas ideas expresadas mantienen validez para ciudades como Guadalajara
y Monterrey.!

El caso de la descentralización
La preocupación por la concentración industrial -y por el empobrecimiento
que, según se piensa, esta concentración origina en la periferia- ha hecho
de la desconcentración una de las políticas más importantes desde los
años cincuenta. Así pues, el interés en la descentralización industrial
no es nuevo. Hace ya mucho tiempo que este asunto es considerado como
"urgente". Casi 15 años atrás se argumentaba que las medidas de des• Profesor Investigador del Departamento de Economía y del Centro de Estudios
Estratégicos, Il'ESM-Campus Monterrey.

�94 Ensayos

centralización, de introducirse, eran ya tardías.2 Los llamados prodescentralizadores se han incrementado particularmente desde 1982 para alcanzar un gran "momentum" con los sismos de septiembre de 1985.
Estas voces se sostienen sobre una amplia base de argumentos: las
dificultades cada vez más crecientes para suministrar agua potable Yq_ue
han originado una severa sobre-explotación de acuíferos;3 el prop~sito
4
más conocido de incorporar al desarrollo a aquellos con más care?cias;
5
la carga financiera que la concentración im?°ne a la ~~nomía nacio~al;
la creencia de que el proceso de concentración de actiV1dades económicas
refleja una larga historia de negligencia c ~6 y, ~ente, el te~or
de que el crecimiento de la zona metropolitana de la Ciud~d de México
amenace con expanderse a las ciudades de los estados vecmos Yformar
lo que con frivolidad se le conoce como Tlaxcuerpapuetomex (una derivación de Tlaxcala, Cuemavaca, Puebla, Toluca y la Ci~dad de ~é~co).
Adicionalmente, se ha argumentado que "si siempre eX1Ste _la posi~ilidad
de que sismos futuros destruyan parcialmente el aparato mdustnal mexicano por qué tenemos que tomar el riesgo cuando con o sin terre?1oto
7
es alt~ente deseable detener el crecimiento de la Ciudad de México".
Los sismos de 1985 evidenciaron las inconsistencias e ineq~da~es
de las políticas de desarrollo económico y le_ dieron a la_ desce!1tralización
su momentum más alto. Sin embargo, los s1Smos tambi~n senalaron que
la descentralización de ninguna manera es una tarea fácil. Para empeorar
las cosas, esta crisis originada por el terremoto ocurrió de!1tro de_ la ya
de por sí severa recesión económica que enfrentab~ ~éxico, haciendo
todavía más difícil cualquier iniciativa de descentralización. Además, se
fortaleció la conciencia de que la descentralización no es solament~ un
problema de dinero o una mera transfer:~cia f~ica ~e empresas Yofi~as
de gobierno; es también un problema po~tlco, his~ónco y c~tur_al. También
se reconoció que sólo un puñado de ciudades ~termedias tien~n la capacidad para absorber flujos descentralizados sm que ellas mismas se
vean afectadas negativamente.
En abril de 1986 tuvo lugar en la Ciudad de México ~ seminario
internacional sobre descentralización industrial y desarrollo region~.8 E:5te
seminario resaltó las complejidades involucradas en l~. descentralización
industrial y subrayó la ausencia de un consenso definitivo sobre el t~ma.
Se reconoció ampliamente lo poco que se conocía sobre ~ste y la necesidad
urgente de realizar estudios empíricos rigurosos que onentaran las tar:eas
a ejecutar. Para algunos, debieran hacerse esfuerzos no para descentralizar

Reflexiones sobre la descentralización... 95

industrias existentes sino para evitar una concentración mayor. Otros argumentaron que es necesario cambiar radicalmente las actividades existentes ~í como su futur~ expansión lejos de los centros de mayor concentración. Para otros, sm embargo, es más sabio y realista asumir que
~ menos en el corto plazo ello es muy difícil de lograr. Desde esta perspectiva, el problema no es tanto de cómo manejar y administrar el crecimiento
que
de cualquier manera, aún considerando los mejores resultados
de la política gubernamental de descentralización metropolitana.

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Más aún, en ese tiempo se consideró que las condiciones macroeconómicas nacionales eran incompatibles con políticas de descentraliza~ón indus!rial. Para esta postura, respaldada fuertemente por el sector
pnvado, los tiempos eran poco propicios para intentar tal descentralización
fav~r~endo _en su lugar la llamada más familiar y tradicional "deseen~
tralizac1~n prunero por el gobierno". Si las instituciones gubernamentales
tenían éxito _en lugare~ dond~ no hay prácticamente nada, el sector privado
~ a seguirlas. Los mdustriales más progresistas, aún cuando favorecían
también la descentralización administrativa, reclamaron prioridades claras
en tomo a la descentralización industrial y a una estrategia bien formulada
de provisión de infraestructura.
Pero no todos ven las virtudes de la descentralización de oficinas
gu~mamentales. El impacto esperado de las medidas de descentralización
es extremadamente limitado, comparado con el crecimiento anual de la
población de la Ciudad de México, estimado en medio millón de personas.9
~ la descentralización de la administración -aún cuando es positivano ayudaría a reducir significativamente la concentración ni tampoco
afectaría sustancialmente el desarrollo regional en otros lugares.to Los
altos índices de contaminación ambiental registrados en los últimos años
hacen que el asunto de la descentralización siga teniendo urgencia.
A pesar de las diferencias mencionadas arriba, parece haber un mayor
consenso sobre la necesidad de descentralizar las mayores urbes de México
pero no se tiene con~imiento suficiente de cómo hacerlo. Mucho tiemp~
atrás el Banco Mundial expresó sus temores sobre el crecimiento de la
Ciudad de México, pues el mundo no tiene experiencias de cómo manejar
una aglomeración de tal magnitud. 11 De haber consenso sobre la necesidad
de _desce_ntralizar la capital nacional, se argumentó que la siguiente fase
~ mve~tígar cómo abordarla y hacia dónde se induciría el crecimiento
!°dustnal. Esto debería basarse en una poütica que evite la localización
mdustrial dentro del subsistema urbano de la Ciudad de México; de otra

�96 Ensayos

manera, la nueva descentralización únicamente cambiaría la forma de
concentración.12 Por supuesto que la capital nacional no está sola en su
preocupación por cambiar y en su caso orientar su futuro crecimiento.
La administración 1991-1997 del Estado de Nuevo León, por ejemplo,
tiene entre sus principales retos la descentralización del área metropolitana
de Monterrey, una preocupación que por cierto dista de ser nueva.

Mayor claridad conceptual y la necesidad
de lrabajo empírico
Debe enfatiz.arse que la descentralización no puede obtener simultáneamente la amplia serie de objetivos que comúnmente se le asocian. No
tiene poderes mágicos. La importancia del contexto en determinar cómo
se percibe la descentralización y qué puede esperarse de ella es algo que
debe reconocerse. Esto da lugar a dos cuestiones interrelacionadas.
Primero, les posible que una estrategia de descentralización industrial
pueda por sí sola modificar la persistente concentración espacial? y segundo, si ello es posible les esta estrategia la manera más apropiada de
promover el desarrollo regional? Las respuestas a estas interrogantes requieren mayor evidencia empírica, aunque la disponible podría sugerir
que las primeras tienen un 'no' como respuesta.
Es válido pues cuestionar, lhasta qué punto es factible buscar la
descentralización de las actividades económicas cuando poderosas fuerzas
económicas y políticas apuntan a la centralización? lQué hay sobre los
efectos globales que dicha política de descentralización podría tener sobre
la economía de la región metropolitana y sus alrededores? lQué tan deseable y cuál es la escala precisa de la descentralización que se persigue?
Es sorprendente la poca atención que se le ha dado a estas cuestiones.
Como se argumenta, no hay respuesta a estas interrogantes porque faltan
argumentos sólidos acerca de qué hacer precisa y objetivamente con el
asunto de la descentralización.13
•
A la fecha, siempre se ha considerado a la centralización como algo
negativo y a la descentralización industrial como instrumento positivo para
14
revertir la concentración espacial. Tal como lo señalan Townroe y Kenn,
"todavía hace falta un juicio sobre si la descentralización industrial debe
considerarse como una cosa 'buena' o 'mala'". Esto es más conspicuo
cuando la evidencia limitada de que se dispone indica que la deseen-

Reflexiones sobre la descentralización... 97

~alnali1J1c:ión in~ustrial no _trae consigo automáticamente el desarrollo regio a localidades periféricas.15
Se coincide con el se~~ ya expresado en otros foros en el sentido
de que el centro del anális1S debería cambiar de la atención
b"
sobre la descen~alización in?ustrial ~r sí a un enfoque que incluya~e:1~
la reestructur~c.i~n ~conómica espacial de la región metropolitana.16 El
enmarcai: las 1D1C1al1v~ de descentralización con este enfoque de re ·ón
metr~politana e~ particularmente útil cuando la suburbanización p!ce
ocurnrl más ·rápido
Ello sugiere
·
d 1 que la descentralización interremonal
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que e maneJo e os problemas metropolitanos debiera ubicarse dentro
de. una escala geográfi~ más ~plia. La descentralización industrial reqwere.de ~a perspecuv~ que m_cluya acciones de política cuyas bases,
conterud~ e ID1plemen~aci6n consideren las relaciones entre la metrópoli
en cuestión Ysus_ am~tentes (o entornos) interno y externo. De acuerdo
a esta con~ptualizac1ó~ algunas actividades pueden ser descentralizadas
a otras regiones ~e MéXI&lt;:&lt;&gt;, mientras que otras deberían ser reacomodadas
dentro . de la 1D1Sma región metropolitana. Ha habido, no obstante, falta
de claridad para abordar estos aspectos.
. ~te ~ necesida~ por _ejemplo, de observar el desarrollo y evaluar
las ID1pli&lt;:3ciones de la mverstón pública y privada en las áreas y regiones
~e.tropolit~. Para hacerlo, y aún considerando únicamente las inverSJones públicas, una base de datos básica sería requerida como punto
de partida; por_ su~ues!o q~e s_u formación se vería altamente obstaculi7.ada
1&gt;9r una o_rgaruzac1ón ~l1tuc1?nal mexicana, caracterizada por la envidia
Yel se&lt;:1ansmo. Re~ul~a ilustrativo que durante la administración 1982-1988,
e~ gobierno del DtStnto Federal t~ató de integrar los componentes espaciales de los programas de las diferentes dependencias en aquella encargada del desarrollo urbano. Los resultados fueron muy desalentadores.

Perspectivas y posibilidades
Sup&lt;&gt;niendo que la descentralización industrial es deseable, una estrategia
unifor:me no parece ser lo más indicado para tal fin. En su lugar, se necesita
cs~car tanto las actividades a descentralizar, como las localidades escogidas para tal fm. Industrias diferentes tienen implicaciones diferentes
en las economías metropolitanas, así como en las localidades seleccionadas
como focos para la descentralización. No todas las empresas están en

�98 Ensayos

la posibilidad de ser descentralizadas, ni todas las ciudades pueden atraer
inversiones industriales.
La determinación de cuáles industrias se van a descentralizar a una
localidad específica requerirá de un análisis serio de factores tales como
la disponibilidad de materias primas, la localizac~ón de los mercados, la
provisión de servicios e infraestructura, el potencial exportador, el _apoyo
institucional, y las actividades sindicales. Todos estos aspectos. difieren
de ciudad en ciudad y afectan industrias diferentes e~ maner~ diferentes.
Una lección derivada de solo dos casos de estudio -Morelia Y~ascalientes- es que, en efecto, las condiciones locales juegan un papel unportante en el proceso de localización que siguen las empresas que se
descentralizan. Es en este contexto que Aguascalientes se beneficia de
su excelente localización geográfica y de una fuerza de trabajo discip~ada
mientras que Morelia se apoya en su ~xtraordinariame~te ~uena calidad
de vida. Por otra parte hay ciertas actividades cuya l~ción está atada
a la localización geográfica de los recursos naturales. Sin emb~go, a6n
en este caso persiste la necesidad de un enfoque más selectivo, ~do
que subsidios indiscriminados eliminan las ventajas de establecer dichas
actividades cerca de los recursos naturales abundantes.17

Por otra parte, los espacios cercanos a las grandes ciudades pre~~tan
problemas como wnas de descentralización porque refue~ el cre~ento de sus regiones metropolitanas y tienden a reproducir las ~n~ciones
existentes en la capital.18 Ante este avance de la suburbamzación metropolitana regional se tiene todavía que justificar, si es el_ caso, el ~r
qué de la descentr~ción, así como ~as bases, el contenido Y las unplicaciones de las acciones correspondientes.
Los sistemas urbanos nacionales no se desarrollan o articulan arbitraria e indiscriminadamente. La identificación y el conocimi~nt? deta·
llado de estos sistemas y subsistemas son centrales para cualqwer intento
de descentralización industrial. Así por ejemplo, aún cuando ~ e~quema
apoyado en ciudades medias podría contribuir a la ~escentr~ci_ón _me·
tropolitana, una implementación exitosa podría únicamente dismmu~ el
crecimiento de la metrópoli de manera muy modesta. En este sentido,
también se necesitan políticas para planear el crecimiento de las grandes
metrópolis.
Debe destacarse que el renovado énfasis de la producción nacional
sobre los mercados externos, principalmente en el marco del Acuerdo

Reflexiones sobre la descentralización... 99

Trilateral de Libre Comercio entre México y nuestros vecinos del norte
hace todavía más aconsejable formular una estrategia de descentralizació~
orie~tada a los mercados internacionales. En el caso de la Ciudad de
México, esta ~strategia de un crecimiento económico más rápido (basado
en la exportación) es compatible con la asignación de recursos en regiones
costeras, donde eventualmente tendrá lugar una producción más com. .int~rnacional, la Región Central en gepeti·u·va. 19 D_esde una per~pectiva
neral y la Ciudad de México en particular, no son las localizaciones más
eficientes para un gran número de industrias, las que, entre otras cosas
reciben insumos provenientes de y sirven a mercados localizados en tod~
el país. Una infraestructura de transporte deficiente conduce a altos costos
de producción, los que hacen que una gran variedad de bienes y servicios
resulten poco competitivos para los mercados interno (región fronteriza
del norte y sureste) y externo.
.Es impo~tante señalar que la descentralización industrial no puede
segwrse constderando como una mera relocalización geográfica de empresas, característica de la mayor parte de los esfuerzos realizados a la
fecha._Hacerlo implica adoptar un enfoque muy limitado. Es ya por demás
conocido q~e la descentralización debería ligarse a programas que fortalezcan la infraestructura urbana en las localidades seleccionadas. La
relocalización industrial o el establecimiento de nuevas industrias en ciuda~es del interior requerirá infraestructura y servicios que pocas ciudades
pueden satisfacer. As~ lejos de mejorar la posición de estas ciudades,
la descentralización empeoraría condiciones ya de por sí difíciles. Prácti~ente ninguna ciudad podría absorber flujos migratorios sustanciales
sin un sólido programa de obras públicas, particularmente en el caso de
la vivienda. De hecho, el sismo de 1985 reveló que la descentralización
administrativa llevada a cabo por el gobierno federal ha tenido efectos
adversos sobre aquellas ciudades incapaces de ofrecer la infraestructura
adicional demandada.

Además, la descentralización también debiera ser vista como un acto
de voluntad política. La mayoría de los municipios no presentan las condiciones para (al menos en el corto plazo) recibir flujos descentralizados
~ que tengan que darse cambios institucionales mayores: son pobres,
tienen administraciones deficientes y les falta iniciativa.20 La mayoría de
los llamados "planes de regulación" no son más que sustitutos de la realidad
existente y que afectan poco las fuerzas especulativas y los intereses que
sí tienen influencia en las decisiones públicas.

�100 Ensayos
Reflexiones sobre la descentralización... 101

La manera como ha sido concebida la descentralización merece una
reflexión adicional. La descentralización industrial ha sido comúnmente
considerada como un pre-requisito para el desarrollo r~gional. En ot_ras
palabras, la descentralización conduce al desarrollo regional, ~mo s1 la
existencia de disparidades regionales fueran el resultado exclUS1vo de la
concentración territorial.21 La experiencia mexicana y la de otros contextos
indican que las estrategias de dispersión industrial solas no llevan aut_omáticamente a un "desarrollo balanceado" ni tampoco tienen el potencial
de aliviar las condiciones existentes en áreas metropolitanas. De hecho,
pueden aparecer conflictos entre los esfue~ descentr~dores Y la
presión ejercida sobre el gobierno ~a satisfacer las n~ces1dades más
apremiantes de la población I?e~opolitana. Hace J&gt;OC?5 ~os se ar~entaba, por ejemplo, que cualqwer mtento de descentralización de la Ciudad
de México tenía que ser compatible con el hecho de que la urbe todavía
necesita 150 mil empleos por año.22
La discusión anterior ha tenido que ver únicamente con la "descentralización para el desarrollo regional". México es un ~ il~trativo de
un país que tiene otras razones para lograr la desce~tralización, algunas
de las cuales no necesariamente tienen que estar relacionadas con el desarrollo regional. As~ algunos de los llamados que se ~ hecho. para
detener el elevado crecimiento urbano, como ya se mencionó, provienen
de preocupaciones que son mucho más ambientales y sociales. Cada uno
de estos llamados tiene sus propios méritos pero req~~re de enf~ues
y estrategias diferentes. Degg considera que las _condiaones e~lógicas
de la Ciudad de México combinadas con demasiada. concentració~ poblacional y de inversión hacen a la ciudad el arquetipo de una ciudad
vulnerable.23 Desde su punto de vista, hay un alto riesgo de que otros
terremotos ocurran en México, y que aquellos ocurridos en 1985 incrementan tal riesgo. Las crecientes dificultades técnicas y ~mancieras de abastecer
de agua a las grandes ciudades podrían por sí mismas ser b~ena razón
para la descentralización, aún sin considerar e~ asunto de las des1~aldades
regionales. Otros instrumentos macroeconómicos como u~a política ~cal
progresista podrían utilizarse si dism_inución de ~st~ última es el ~bJeto
de política, aún si ello ignorara el tmpresionante crectm1ento metropolitano.

!ª

Una cosa parece cada vez más clara: una _estrat~gi!l de descentralización metropolitana es en sí misma claramente msufic1ente para abor&lt;~ar
las complejidades involucradas en la promoción del desarrollo econó~co
regional. &amp;to conduce al problema del contexto en el 9ue de~n ubicar
las discusiones sobre descentralización.24 &amp;to no qwere decir que el

desarrollo_ regi_onal o la descentr~ción industrial no sean deseables,
al contrano. Sm embargo, el énfasis del análisis debería ponerse sobre
las re13:ciones técnicas, socio-e~nómicas y políticas que, por una parte,
dete~ la estructura espacial co~centrada y, por otra, condicionan
el surgmuento del desarrollo económico en regiones periféricas. ~ la
estructura espacial deja de ser la indiscriminada relocalización de actividades para pr~uparse por los niveles generales de desarrollo y bienestar
de la población, mcluyendo por supuesto a los que viven en áreas metropolitanas.25 &amp; decir, este planteamiento todavía favorece el equilibrio
entre regiones, pero se enfatizan las relaciones socio-económicas que conforman la estructura espacial (esta última con tanta frecuencia el objeto
de la política), y no al revés.
&amp;to conduce a un punto importante. La descentralización industrial
puede ser un instrumento válido para inducir el desarrollo regional pero
~ ~dades ~ales se convierten en el foco del análisis y no las
~~dades especiales per se. Más aún, la discusión sobre política temtorial en general y sobre la descentralización industrial en particular
no necesariamente requerirá tomar decisiones sobre la clásica disyuntiva
entre eficiencia y equidad. De hecho, como lo sugiere un estudio relativamente reciente,26 los propósitos de crecimiento y redistribución no son
forzosamentre incompatibles uno con otro: crecimiento sin redistribución
pu~e llevar a crecimiento lento en el mediano y largo plazo, a un mercado
mtemo contraído, y a bajos niveles de productividad.

Notas
1

Versiones diferentes de este trabajo se presentaron al m Coloquio
Británico Mexicano de Geografía, Descentralización Regional, Ciudad de
M&amp;ico, 18-22 septiembre, 1989, y al VIII Congreso Nacional de Economistas, Ciudad de México 25-'l:7 octubre 1989. Se agradece los valiosos comentarios de Gustavo Garza y de Boris Graizbord, así como el apoyo
de mi asistente Elizabeth Lemus.
2
3

Transformación, 1, marzo, 1977.

El Universal, noviembre 10, 1982, p.5; Uno Más Uno enero '1:7,
1983, p.23; Uno Más Uno. marzo 23, 1983, p.3 El Universal, enero 1,
1984. p.1; Punto. enero 30, 1984, p.10.

�102 Ensayos

4

Gaceta UNAM, 2, 1983, p.23
Uno Más Uno, octubre 28, 1983, p.3

5
6

Excélsior. enero 31, 1986, p.5
7 Gustavo Gana, "Dinámica Industrial y Perspectivas de Industrialización", El Mercado de Valores. 51, diciembre 23, 1985, p.1023.
8

El Mercado de Valores. mayo 12, 1986, número especial.

9

Gustavo Garza, "Ciudad de México: Dinámica Industrial y Perspectivas de Industrialización después del Terremoto" en B. Torres (comp),
Descentralización y Democracia en México. El Colegio de México, México,
D.F., 1986, pp.219-36.
1 Crescencio Ruiz Chiapetto, "El Desarrollo Urbano de México:
Realidades y Conjeturas", en B. Torres (comp), Descentralización y Demoaacia en México. El Colegio de México. México, D.F., 1986, pp.237-&lt;,0.

°

11 Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, Spatial Develott
ment en Mexico, BIRF, Washington, D.C., 19'n.

12 Gustavo Gana, 1985, Op.cit.
13 Alfonso Iracheta, Metropolización y Política Urbana, Foro sobre

Descentralización y Desarrollo Regional, Valle de Bravo, México, mayo
21-4, 1986.
14 P. Townroe y D. Keen, "Polariz.ation Reversa! in the State of Sao
Paulo, Brazil, Regional Studies, 18, 45-54.
15 Metrópoli. Suplemento de El Día, septiembre 14, 1987.
16

Alfonso Iracheta, Op.cit.
Excélsior, enero 20, 1986, p.20a.
18 Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento Op.cit. ver
además a Ian Scott, Urban and Spatial Development en Mexico, BIRF,
Washington, D.C., 1982.
19 Saúl Trejo Reyes, El Futuro de la Política Industrial en México,
El Colegio de México, México, D.F., 1987.
20 E. Neira, Una Estrategia para la Descentralización de la Gestión
en los Asentamientos Humanos, Trabajo presentado a 1411 Reunión SubRegional sobre Descentralización y Desarrollo Urbano, México, D.F.,
enero 17-21, 1983.
1
21 E. Neira, "Las Políticas de Desarrollo Regional en América Latina ,
en llpes(ed), Ensayos sobre Planificación Regional del Desarrollo, pp.40717

Reflexiones sobre la descentralización... 103

27, Siglo XXI Editores, México, D.F., 1980. Ver además, D

f

"El Proceso de Concentración Territorial· Obstáculo
0Mattos, C.
en Papers of the Latin American Co
·
. para e esarrollo"

Vol II, UNAM, El Col • d M°f'~ on Populatío? and DevelopmenL
egio e
neo, Pspal, México, D.F., 1983.
22
El Mercado de Valores, 19 de mayo 12, 1986 446
23
'
' p.
.
M.RDegg, "The 1985 Mexican Earthquake", Modero Geol
11
pp.1@-131.
ogy. ,
24 D
.
Pr . · Dedwar et al, Reg10nal Development and Settlement Policies.
onuses an Prospect, Allen and Unwin, Londres 1986
25

•

'

•

~· Nerra, 1?8:1, O~.cit y a Boris Graizbord, "Comment of Brennan's
Paper. Contradictíons m Mexico's National Spati'al pOli
R . nal
Devel
t Dial
cy, egao
opmen
ogue.1,21-42, p.42. Ver además Alfonso Iracheta, Op.cit.
26

ll ~ G~mealz YA. Co~ez. ExJ&gt;c:riencia Histórica y Promoción del Desarro o egaon en México, Naetonal F'manciera, México, D.F., 1988.

�Ensayos -Volumen X, Núm. 2, Noviembre 1991- Pp.105-149

Distribución del ingreso y marginalidad en el
área metropolitana de monterrey
Jesús A. Treviño Cantú •

l. Introducción
En vísperas de) siglo XXI, es en Ja economía, antes que en Jas etnias
o el sexo, donde se debate con más furor el tema de la desigualdad entre
los hombres. Es un tema presente en la vida cotidiana difícil de referir
sin cargas emotivas, puesto que alude a la "superioridad" de unos sobre
otros. Intentar abordar el tema de la desigualdad de forma "pura" es un
esfuerzo vano. Por esto, una tarea básica en los diagnósticos es "descubrir"
los aiterios distributivos implícitos en Jas medidas de la desigualdad. Esta
61tima, la medición de la desigualdad, es tarea ociosa si no marca rumbo
a Jas decisiones redistributivas aplicadas a casos espeáficos. Después de
revisar los escritos sobre el tema, en lo que sigue nos proponemos como
objetivo analizar la distribución del ingreso como problema económico
a fin de dar contenido y evaluar los distintos instrumentos y políticas
redistributivas en el área metropolitana de Monterrey {AMM). EJ ejercicio refiere especialmente las implicaciones de la distribución del ingreso
sobre la marginalidad urbana.

.

Una forma de abordar la distribución del ingreso, por ser un tema
complejo de fuerte contenido ético, es definirlo como problema económico.
La primera parte del ensayo tiene esta finalidad. A este propósito, nos
apoyamos en la noción de problema, marcando con ello dirección a los
análisis posteriores. El siguiente paso es repasar, en límites expositivos
definidos, las principales escuelas y formas de distribución que permitan
acercarnos al estudio de caso.
La segunda parte es un diagnóstico de los aspectos económicos que
consideramos relevantes en la distribución del ingreso en el AMM. El
análisis incluye temas como la Población Económicamente Activa (PEA)
y sus características, como el desempleo, el pago al trabajo y las implica• P.gresado de la Facultad de Economía, U.A.N.L

�106 Ensayos

ciones de la situación diagnosticada sobre la marginalidad metropolitana.
En la tercera parte atendemos la medición de la desigualdad en el ingreso
familiar a través de indicadores normativos y de criterio. Aquí mostramos
la importancia de los juicios de valor al calificar la evolución de la desigualdad y aprovechamos la oportunidad para introducir preguntas relativas
a los instrumentos redistributivos que caracteriz.aron la situación de la
forma evaluada y no de otra. La cuarta parte pondera los mecanismos
redistributivos que operan en el país y, en esa medida, en el AMM. Finalmente, guiándonos por los resultados del análisis precedente, anotamos
algunas inquietudes que consideramos de interés a futuro.

2. La desigualdad en el ingreso familiar como
problema económico
En trabajos previos señalamos que la sociedad es una mezcla inestable

de conflictos latentes o manifiestos que la convierten en acontecimiento
y no en esencia. Por ser acontecimiento, la sociedad se autoconstruye
a través de los actores sociales que ejercen acciones seg(m. aparezcan
"obstáculos" a la realización de sus proyectos. Estos obstáculos se convierten
en problemas a ser percibidos en distinta variedad, naturaleza e intensidad,
seg(m. se refieran a las diversas situaciones y proyectos de los actores
de una u otra clase social o fracciones de las mismas. Lo anterior permite
afirmar que no hay problemas sociales en s~ sino que estos lo son siempre
para alguien que interactúa en un campo de acción dado. En esta perspectiva, el carácter problemático de un elemento, condición necesaria aunque
no suficiente para que el actor oriente su acción con el fin de suprimirlo
o modificarlo (habría que considerar también su grado de significación),
depende tanto de los objetivos del proyecto de dicho actor como de su
particular situación. Una situación particular se vuelve problema si presenta
obstáculos a la realización de un proyecto específico o cuando contiene
elementos que el actor no puede controlar. En la búsqueda deliberada
por superar estos obstáculos, por someter a control lo problemático, el
actor provoca su futuro posible. Por esto, los diversos actores sociales
en su conjunto, en oposiciones y alianzas, hacen de la sociedad una relación
y un proceso. Al respecto, es útil recordar algunas reflexiones:
"Este (el actor) buscará no solo anticipar lo que pueda ocurrir, sino
lo que tiene que hacerse para alcanzar lo deseado. En este razonamiento, los problemas identificados o sentidos por actores so-

Distribución del ingreso y marginalidad... l07

ciales en momentos situacionales no controlados, generan acetones
.
tendientes. a superar tales problemas· Tales acetones
,
convergen en la
trasmutaaón de lo no controlado mediante un juego de habilid d
que pro~oque reacomodos y/o ejercicio del poder asimétrico d:
ª&lt;:lores mvol~crados. ~a ~era de concebir la acción social rlDlte ~~ubnr la relaaón dialéctica entre lo posible y lo im 'bÍ •
(Trevmo, 1986, p.25).
pos1 e...

1:

Un autor, dejándose llevar por la etimología de las alab
U
a conclusi
imilar
'
P ras, ega
ones s
es partiendo de que problema
"es el s~tantivo ~ue_representa el resultado de la acción de un verbo
pro~allem. que significa echar o poner por delante presentar algo ;
eq~vale al latino projicere, proyectar, de donde ~roblema viene' a
eq~v~er a proyecto . y el_ problema, lproyecto de qué es? !De
acetón. El proyecto de UD edificio es proyecto de construcción. y un
p~oble~ presupone no tanto una solución, en el sentido analítico o
~lutivo, cu~to una construcción, una creación. Se resuel~
haaendo. O dicho en otros términos, un proyecto se resuelve en un
trayt&lt;:to, un problema en un metaproblema, en un cambio. y sólo en
la acetón se resuelven problemas" (Unamuno, 1989, p.2ó).
, Si acomodamos _estas re~exiones a nuestro discurso, podemos decir
: un problema (social) sólo tiene sentido en la perspectiva de un proyecto
( un actor~ Ydesencadena una acción, construcción, creación. Problema
~ -~sustantivo que~ define por, desde y para la acción de otro sustantivo:
e SUJCt~, el actor ~ - Las respuestas dirigidas a problemas identificados
5?n acetones prácticas. temporales y sustantivas. Prácticas porque son acsobre un concreto-real; temporales por su ubicación en un momento
tifi neo; Ysustantivas por atender aspectos específicos previamente idencados.

=

famil~~il.i sorprenda que present~mos a la desigualdad en el ingreso
En fi como pr~lema económico, lacaso pudiera serlo de otra manera?

!ª

e ecto, la desigual~~ en distri.bución del ingreso puede apreciarse
como UD pr~blema político si, por eJemplo, la dimensión de la pobreza
r,ne~ conflict?5 al Estado, actor relevante en la esfera de la política
IDV8Sl~nes de berra urbana, ocupaciones inadecuadas del suelo tales como
:ierao ambulante, ma_mfestaci?nes públicas reclamando dotación de
aestrudura y _re~aaón de tierras). También puede ser vista como
un problema social s1 genera drogadicción, delincuencia, pandillerismo.

�108 Ensayos

Distribución del ingreso y marginalidad...109

o ecológico, tal como lo afirma un autor: "La peor forma de contaminación
es la miseria" (Trucha, 1980, p.78).
La definición de la distribución del ingreso familiar com? problema
económico requiere considerar una diversidad de actores ~es e~. extremos distantes: para los grupos de bajo ingreso la cuestión se ~ e
en el ámbito de la sobrevivencia, mientras el extre_mo opuesto co~da
con la ontología o la razón de ser. Como el tratamie?to de esto último
está fuera de nuestro alcance y objetivo, en lo que sigue abordamos la
distribución del ingreso como problema económico en tanto se carezca
del nivel indispensable para el acceso a las necesidades _esenciales (salud,
vivienda, educación, alimentación y vestido) y otros satisfactores que generan bienestar material. En este sentido, la "definición de probl~ma en
relación al proyecto de un actor soci~" se _trasmuta por la "noción ~e
problema en relación al acceso a la vida nusma de los grupos de baJo
ingreso".
La distribución del ingreso familiar, vista como un pr~lema económico es condicionada por factores económicos y extraeconóoucos. Entre
los eco~ómicos pueden mencionarse el crecimiento de la economía, el
cambio tecnológico, el mercado laboral, la política económi':8, las tasas
de interés, la escolaridad. En los condicionantes no econó~cos fisu;r~
las relaciones familiares: derechos de propiedad y herenCia; prestigio
familiar· habilidades congénitas, ambientales y cultivadas_que tengan un
valor e~ el mercado; dotaciones familiares diver~: matenales, culturales,
sociales -contactos, matrimonios, etc.-; poder político de grupos. Así p~es,
la desigualdad en el ingreso familiar, vista como un problema ~nómtco,
reconoce condicionantes que mantienen o refuerzan la tendencia desde
la economía y fuera de ella. Más a6n, existen rarones para creer que
algunas causas de origen económico apare~n como r~levantes por su
asociación a fuerzas no económicas; la educaCión es un eJemplo. Un_ autor
encontró que "la educación no tiene relación directa ~n l?s salart~ lo
que ocurre es que las personas educadas son las que también ttenen me1ores
dotaciones, relaciones familiares y oportunidades de trabajo" (Solís, 1987,
p.274).
Al abordar el estudio de la desigualdad en el ingreso en un mom~nto
del tiempo, conviene especificar que existen ~ndicio~~tes eco~ómtcos
y no económicos. La presión de los grupos ~ales o~a p&lt;&gt;líticas que
afectan la distribución actual, por lo que conviene distmgutr cuáles corresponden a los mecanismos de mercado y cuáles están fuera de él. Es

más, resulta indispensable indentificar qué políticas, afectando los mecanismos de mercado, .cu~?tan con un respaldo social significativo, pues de
ello depende su via~ilidad y, por ende, su aplicación. Es la negociación
entr~ los grupos sociales que_ pactan, según su relevancia y poder, la que
&lt;&gt;casto~ ~ue la pureza de un mstrumento técnico-económico genere resultados distintos y, a veces, opuestos al planteamiento original. Si el instrumento económico no refleja las expectativas de la negociación social,
no hay duda que será sustituido por otro.
La .posición es clara y debe quedar bien asentada: la desigualdad
económica en un momento en el tiempo tiene un correlato social. Si los
instrumentos que se diseñan no están sustentados por fuerzas sociales
~paces de modificar la te?5ión imperante, no hay que pensar que tales
tnstrumentos -aunque técrucamante perfectos- tengan éxito. Es más, las
fuerzas que originan la desigualdad tienden a mantenerla y, eventualmente,
a acentuarla.

Con esto expresamos que la sola consideración atinada de los mecanismos de mercado no garantiza atenuar la desigualdad que también reconoce
~a causalidad. extraeconómica. Sin embargo, el escaso margen de man10bra que deJa esa causalidad no económica exige rigor técnico para
evitar que la desigualdad se acent6e y para facilitar todo intento por
atenuarla. En este orden de ideas, el perfeccionamiento de los instrumentos
técnicos para evitar "filtraciones indeseables" es condición necesaria pero
no suficiente para atenuar la desigualdad.
Una vez aclarado los aspectos del contexto, vayamos al tema que
nos ocupa. Al considerar la distribución del ingreso como problema, es
posible identificar en la economía cuatro vertientes teóricas relevantes
que abordan la distribución del ingreso familiar (Solís, 1981, pp. 255-256):
I. Clásica. Representada por D. Ricardo, le interesa la distribución
funcional entre renta, ganancia y salario. Esta distribución no afecta los
precios de los productos, que son determinados por factores técnicos.
El salario es exógeno y fijo; la renta depende de la productividad (marginal)
de la tierra y disminuye al incorporar tierras de menor calidad. El beneficio
es función directa de la cantidad de trabajo para generarlo y tiende a
desaparecer.

II. Neokeynesiana. Expuesta por Kaldor y Pasinetti, entre otros, intenta explicar la distribución entre salarios y ganancias. No considera la

�110 Ensayos

idea neoclásica de la productividad marginal de un factor en la determinación del salario. Sostiene que la ganancia del capitalista guarda relación directa con los montos de inversión: a mayor inversión, mayor ganancia.

m. Neoclásica. Usa una función agregada de producción para toda
la economía con serios problemas metodológicos. En ella la distribución

funcional está determinada por la elasticidad de sustitución entre los factores de la función de producción. En sus análisis considera la estructura
del mercado laboral (competencia, monopolio) y la productividad de los
factores. Se multiplican los enfoques según se introduzca_ y pon~~re el
mercado laboral, la tasa de interés, escolaridad, concentraCión deCISional,
dotes familiares, grupos de poder y aspectos demográficos.
IV. Marxista. Fundamenta su discurso en el análisis del excedente
laboral y sus planteamientos evocan la lucha de clases.
Estas vertientes teóricas son retomadas con énfasis distintos por las
escuelas de pensamiento que existen y permiten, paralelamente, tipificar
(en formas) la distribución. Ambas, las escuel~ y las fo_rmas, a su yez,
difícilmente pueden ser enoosadas a una vertten~e t_eón~ y ~rmiten
plantear políticas e instrumentos para atenuar la distnbuCión del ingreso
familiar. Sus alteraciones se representan en la figura 1.
.
Los planteamientos para mejorar l~ distribución de~ ingreso cubren

el ámbito nacional y no pueden reducirse al de una ciudad (a menos
que se trate de una ciudad-estado como Hong ~ong ~ Singapur). Por
esta razón, la revisión de escuelas, formas, políticas e mstrumen~os redistributivos que anafüamos a continuación son de escala naCional Y
refieren al AMM en esa medida.
En opinión de algunos autores, las principales estrategias para erradicar la pobrei.a y reducir la desigualdad se originan en las escuelas
de pensamiento siguientes (Stetward y Streeten, 197(&gt;, pp. 477-485, especialmente):1

Distribución del ingreso y marginalidad...111

a. Mecanicista de los precios. Aseguran que la baja producción y la
productivi~~ la desigu~dad y el desempleo pueden ser superados
con una política de prec10s correctos. El hecho que no se apliquen
los precios correctos no siempre significa ignorancia del análisis
económico básico, sino los efectos "distorsionantes" de intereses
cre~dos. Una política de "precios correctos" puede transformar la
desi~aldad dentr~ de la clase trabajadora (entre aquellos con y sin
trabaJo) en una desigualdad entre trabajadores y propietarios activos
(dentro de ~ do_minio ~e la. teoría económica, aunque se hayan
superado las presiones distors1onantes de los intereses creados"). En
s'!111a, la corre~ón de los precios no es suficiente cuando la propiedad de los activos está concentrada. Aunque por sí misma puede
empeorar las cosas, combinada con otras políticas tiene un rol importante que cumplir.
b. Radicales. Proponen reformas "estructurales" e institucionales
como condición para redistribuir los activos, el poder y el acceso a
las oportunidades de percibir ingresos. Se subdividen en diversas
posiciones: i) Extremos. Destruir es crear. ü) Expropiación con
compensación. üi) Redistribuir los activos adicionales. De cualquier
manera,_ los activos, ahora en posesión de los pobres, deben ser tan
productivos como cuando eran propiedad de los ricos.
~- T_ecn?logistas. Plantean la cuestión de la innovación tecnológica e
mstttuCional. Aunque aparece como "científica, práctica y operativa",
la tecnología es a la vez el resultado y la causa del ingreso, los activos
Yla distribución del poder en el sistema nacional e internacional. Es
poco lo que la tecnología puede hacer si, por ejemplo, el agua, los
fertilizantes yel crédito están concentrados.
De manera paralela a las escuelas del pensamiento, Stetward yStreeten
(1979) proponen analii.ar formas alternativas de redistribución, puesto que
ambas están presentes en cualquier política o instrumento distributivo
(Cuadro 1 y Figura 1).
La sola descripción de los tipos redistributivos justifica que la mayor

parte de las políticas e instrumentos para atenuar la desigualdad en el
tngreso se encuentren en la redistribución a través del crecimiento. Cualquiera que sean estas poliúcas, es prudente que su aplicación pondere
las consideraciones siguientes:

�112 Ensayos

a) Es posible que los gobiernos carezcan d~l conocimient~ y/o del
poder administrativo para redistribuir efecttvamente. La élite afectada por las medidas redistributivas suele conform~ el.personal que
administra las medidas, se apodera de la maq~~a Y la to_rna
ineficaz. La diferencia no es un asunto de maqum~as o de mstituciones, sino de cómo se manejan, quiénes las maneJan Yqué es lo
que desean.
b) El tipo de estrategia de crecimiento seguida puede haber requerido necesariamente, para su logro, el tipo de desigualdad que se
ha generado.
c) Las desigualdades tienden a engendrar poüticas ~ue cond~cen a
la acentuación de las desigualdades. Se desata un etclo creciente Y
acumulativo entre riqueza y poder que tiende a perpetuarse, favoreciendo políticas a su beneficio y frustrando aCCtones en contra.
El desglose y análisis de las escuelas y las formas de redistribución
concluye en que sólo el ataque simultáneo de los tres frentes promete
resultados:
"La combinación precisa de políticas de precios, redistribución de
activos e investigación tecnológica depend_erá ~e.unos cuantos !~ctores que variarán según los países: de la disposietón que t_e~gan os
intereses creados para aceptar los cambios, de la el~~etdad de
sustitución entre factores, de la naturaleza ~e la productividad de 1.os
activos después de ser redistribuidos, del SlStema flScal, etc. Pero la
redistribución eficiente puede descansar sólo en las tres patas de este
trípode...".
Escoger una secuencia puede impedir el logro de cualquiera o de
todos los objetivos...
"Al estudiarse la secuencia correcta, deben tenerse en_cu~nta 1~
presiones que la reforma en un frente ejercerá-para induru o unpedir
reformas en los otros dos, y el probable impacto que una ref~rma
ten a por sí misma. Desde este punto de vista, parece_converuente
qu:la redistribución radical se realice pr~er~, y luego sigan los otros
pasos. Esto invierte la secuencia que si~e~on. los paíse~ ahora
desarrollados que fue 'crecer primero, red1stnburr después . Esto
requiere de n:uchas décadas para dar mayor bienestar a los pobres y

Distribución del ingreso y marginalidad...113

logr~ una mayor igualdad; y contrasta con la poütica de 'redistribuir
~ginalmen!~ y crear', o de 'redistribución con crecimiento', que
tiene probabilidades de fracasar frente a uno o ambos objetivos"
(Stewart y Streeten, 1979, pp. 486-488).
Una v~z abordadas las escuelas y las formas de distribución, conviene
repasar los mstrumentos en que se apoyan. Para dar contenido a la revisión
de las ~líticas es necesari~ analizar, en el marco de los límites expositivos
converudos a este propósito, los pormenores del estudio de caso. A tal
fin reservamos el apartado siguiente.

3. Aspectos económicos relevantes en la
distribución del ingreso
En páginas anteriores decidimos abordar la distribución del ingreso como
~~ón de sobrevivencia, de ~cceso a las necesidades esenciales, condictonada por factores económ.tcos y no económicos. Estos últimos, pun~lizamos, son d~ naturaleza variada y dan marco a los intentos propiamente económicos por atenuar la desigualdad. El análisis formal de
~os ~actores económicos como condición necesaria, aunque no suficiente,
Justifica hurgar entre aquellos señalados por los estudios como relevantes.
Al efecto, en lo que sigue atendemos las características, magnitud y
evolución de la distribución del ingreso en el AMM que permita configurar
una idea sobre la potencialidad económica de la metrópoli para generar
empleos, capacidad negociadora de los grupos sociales y efectividad de
la políticas redistributivas. Este proceder confía en que la forma de operar
de una economía, la negociación social y los resultados de los mecanismos
~edistributivos se reflejan, de tiempo en tiempo, en la distribución del
ingreso. Al amparo de esta posición y advirtiendo de una vez que el énfasis
sobre ~ tema especffico cambia con el objetivo y enfoque de cada trabajo,
a continuación abordamos la participación económica de la población.
En este acápite analizamos el estudio de caso con particular referencia
a los sectores, oficios y niveles de calificación de la fuerza de trabajo.
Enseguida, en apartados distintos, tratamos el desempleo y el pago al
trabajo como aspectos del mercado laboral que inciden de forma determinante en los niveles de pobreza. Redondeando lo anterior, el análisis
de las tasas de la PEA complementa el estudio de la desigualdad económica
mostrando la influencia de los aspectos demográficos. Reservamos una

�114 Ensayos

sección a las implicaciones de los análisis precedent~s sobre la distribución
del ingreso y la marginación social. Dejam~ deli~r~~ente para. el
final el tratamiento de la actitud moral hacia la distnbuaón, tema msoslayable en la exposición de índices que miden la desigualdad en el
ingreso familiar.

3.1 Participación económica de la población en el AMM
Los datos censales muestran que la población que participa en la actividad
económica {PEA) aumentó de 239 870 en 1960 a 641 522 en 1980. Su
tasa media anual de crecimiento de la década 1970-1980 (5.4%) rebasó
a la de la población total {4.8%). Este rápido a~ento de la P~ que
desborda evidentemente la capacidad de absoretón de ~ actlVldades
secundarias y sus bajos niveles de calificación que obstac~ _el acceso
a empleos industriales, sientan las bases para una explicaaón de. la
"terciarización" de la economía local y plantear un desafío a la política
económica para crear empleo urbano.

Por otro lado la composición sectorial de la PEA revela ritmos
evolutivos negativ~ en el primario que son co~te?tes con su. naturaleza
no urbana. El crecimiento de las actividades teretanas a tasas _ligerame~te
superiores al secundario puede explicarse con apoyo de la info~aón
censal de 1980, donde el sector terciario abriga un volumen ~ns1~erable
de mano de obra (38.72%), ya sea por ser desplazada del p~ario, por
sus bajos niveles de calificación o incapacida~ ~el sec~dario para absorberla. Cualquiera que sea el motivo,. el ter~~ contiene un alt~ porcentaje de mano de obra que se refugia en acttv1dades llamadas ?11'ormales", de escasa remuneraci6n2 (V .54% del total del sect?r), no !e~endo
por ello posibilidades de acceder al mercado privado o ~6blico de vivien_das,
· brir 1 costos de los servicios urbanos. Es posible tener una idea
m cu
os
inf
'6 nsal
ow
completa si acudimos al Cuadro 2, que presenta la o~aet n ce
de 1980 para veinte ocupaciones principales, agrupadas en CJDCO categorías
scg6n nivel de ocupación. Se reserva una sexta categoría para los que
nunca han trabajado y los no especificados, pues su volumen alcanza el
10.56% de la PEA total.

El an'1isis del Cuadro 2 muestra que el 99.16% de la población que
participa en el mercado laboral se reportó ocupa~ ~entras que sólo
el 0.84% declaró desocupación. Al observar la distnbuc16n por categoría

Distribución del ingreso y marginalidad...115

y oficio, se detecta que el pequeño porcentaje de desempleo lo aporta
en su totalidad el renglón de personas que "nunca ha trabajado". Esto
no debe interpretarse como que en la ciudad hay empleo suficiente sino,
mas bien, como la falta de un "seguro al desempleo" {la gente "siempre
hace algo para sobrevivir"). Estas labores de sobrevivencia difícilmente
son previstas antes del encuestamiento censal, tal como lo muestra el alto
porcentaje de actividades "insuficientemente especificadas" que no pueden
asignarse a ning6n sector (especialmente en la categoría 6 en donde alcanza
un 88.33%).
En el Cuadro 2 también se aprecia que las categorías 1 y 2, que
son las de mayor calificación, representan sólo el 8.43% y 5.07% de la
PEA total, respectivamente. La categoría 5, en cambio, incluye la PEA
de menor calificación y agrupa al U.68% de la PEA total. A este grupo
debe sumarse una gran parte de la categoría 6 que son, sin duda, personas
poco calificadas. En suma, puede estimarse una cifra conservadora superior al 25% de la PEA total con niveles de calificación que dificultan
su participación en actividades de productividad y remuneración adecuadas. En concreto, Cllatro ocupaciones agrupadas en dos sectores se llevan
los porcentajes más altos: los artesanos y obreros acaparan el 67.90%
de la PEA en el secundario, mientras que en el terciario, constituido
fundamentalmente por servicios y comercio, destacan los vendedores depeadientes, oficinistas y trabajadores domésticos con el 16.30%, 15.35%
y 11.31% de la PEA en el sector, respectivamente.

3.2 Desempleo

Las estadísticas oficiales muestran que el empleo en la industria y el comercio es el más afectado por los cambios económicos . En el desempleo
por sexo se observa que la desocupación abierta de la fuerza laboral
femenina no solo está por encima de la masculina sino que ha sido la
más afectada desde 1983 a la fecha. Si consideramos los grupos de edad,
se presume que la falta de adiestramiento y capacitación llevan a que
los adolescentes sean los más afectados. Las principales causas señaladas
para dejar el empleo en el AMM son el trabajo temporal terminado y
el cese (INEGI, 1989, pp.197-198). Al respecto, los especialistas señalan
que:

�Distribución del ingreso y marginalidad...117

116 Ensayos

"Las causas del desempleo indudablemente son muchas. Sin embargo quizá la más importante sea el hecho de que destinen cuantiosos
re~ursos para el pago de la deuda externa, lo que implica reducciones
considerables en la inversión interna, afectando seriamente el crecimiento económico" (Rosas, 1989).
Sea por la falta de adiestramiento o po~ los factores q~e. contraen
la planta productiva, la gente busca alternativas para sobrevivir cuando
falta el empleo, o cuando sus niveles de remunerac~ón no alcanzan ~ara
acceder a las necesidades básicas. Una de las opciones más socomdas
ha sido el comercio ambulante en modalidades diversas: "la economía
de crucero" con transacciones a velocidad de semáforo; los pulgueros
y los estuch:ros, que convierten a la ciudad entera en un verdadero "tianguis
de importaciones", son algunos ejemplos.
El tema del empleo es central en los análisis sobre distribución del
ingreso, puesto que es el camino más corto ª. la satisfacc~ón de las necesidades básicas si sus niveles de remuneración lo perm1ten. Como la
remuneración la trataremos en el apartado siguiente, conviene atender
lo que nos espera en materia de empleo. Al respecto,
"Algunos analistas afirm:18 que hay tr~s escen~os posibles .en
materia de empleo. En el pnmero se tendría que ~~rificar la creaci_ón
de fuentes de trabajo a fin de mantener una estabilidad en los precios
por el lado de reprimir la demanda. El segundo es~nario, ~s el ~ás
optimista, plantea la posibilidad de que una expansión de la 10vers1ón
podría contribuir a cerrar la brecha entre emple~ ! desempleo. _El
tercero sugiere que si México continúa con una actividad e~nóm1ca
contraída se limitaría la creación de empleos y se agudizaría el
desempleo" (Rosas, 1989).
La alternativa optimista, crecer y generar empleo, se ~poya prefer_en-

temente en la manufactura, especialmente la de alto contemdo tecnológico,
que es la más dinámica en los mercados internacionales. Esto no elimina
la necesidad de programar convenientemente e~ gasto p~b~co de apoyo
a programas sociales mediante instrumentos que lo optlmlcen como el
PRONASOL.

33 Pago al trabajo
Al problema del empleo hay que añadir el de su remuneración. Un punto
de apoyo al tratar el tema es recurrir a la norma, a la Constitución de
nuestro país (artículo 123, fracción VI):
"Los salarios ~irnos generales deberán ser suficientes para satisfacer !as ne~sidades normales de un jefe de familia, en el orden
maten~! sooal y cultural, y para proveer a la educación obligatoria
de los hiJos".
Un vistazo a la ri~a 2 y Cua~o 3 muestra que para el país y Monterrey, el poder adqU1S1t1vo del salario mínimo (salario mínimo real) se ha
derrumbado hasta llegar a comprar en 1989 menos de la mitad de lo
que compraba en 1981.
. Por lo anterior, es obvio que la definición constitucional del salario
mínimo en 1~ economía del ?ien_estar_se ha convertido en lo que el norte
a la ge~afía: un~ referenc~a direccional. Se trata, sin embargo, de una
referen~1a económ1ca de senas implicaciones sociales: los incrementos en
los salanos superiores al mínimo suelen ser menores. Esto merma el salario
real de tale~ grupos de inf_eso, puesto que muchos pagos, entre los que
se ,puede citar el de la vlVlenda, son replanteados de u n año a otro
en base a los "mínimos de subsistencia". De aquí, tres datos básicos.
1.- El poder adquisitivo (salario real) del AMM ha disminuido un
53% en relación a 1981.

2.- Los datos de salarios reales muestran que un asalariado, para
mantener el poder adquisitivo de 1981, tiene que buscar otro empleo
~ue lo remunere tanto como el actual. Esto es, debe trabajar el doble,
sm contar el efecto de los impuestos (ganar más ubica a la persona
en una categoría impositiva mayor).

1:a

3.- caída drástica en los salarios reales correspondientes al pactoJ
ha sido adversa a los trabajadores. La política económica de los dos
últimos años, aunque estabilizó los precios,4 no ha detenido el derrumbe del poder adquisitivo hasta niveles similares a los tenidos en
1%0.

�Distribución del ingreso y marginalidad...119

118 Ensayos

A raíz del Primer Informe de Gobierno, el presidente de la república
y algunos analistas económicos han recomendado cautela frente a _crecimientos rápidos en la economía. Una de las razones la proporciona
el análisis histórico (figura 3): una política de "crecimie~to acelerado"
(como la de 1978-1981), caracterizad~ por una fuerte creación de empleos
no siempre es favorable a los traba1adores:
"Los periodos cuando el empleo ha crecido más rápidamente coinciden con aquellos en que los salarios reales han aumentado más
lentamente o incluso han disminuido. Por ejemplo, de 1952 a 19~5 Y
de 1978 a 1981, los salarios decrecieron 2.7% y 1.8%, respectivamente, mientras que de 1960 a 1970 (crecimiento ~oderado Ysos:
tenido) crecieron (los salarios reales) a una tasa media anual de 8%
(Reyes Heroles, 1985, pp.425-426).
La política de crecimiento rápido, como la de 1952-1955, ~o solo
se manifiesta en salarios bajos sino que, por favorecer a los duenos del
capital, extrema la desigualdad social:
" La participacion de la mano de obra disminuyó de 27 a 16.9% del

~riodo 1950-1955 al de 1960-1967; en cambio, la participación del
capital en el producto interno bruto subió de 52.4 a 54.0% en los
mismos periodos. El aumento de la productividad benefició a .los
dueños del capital" (Padilla Aragón, 1981, p.34).
En resumen, la experiencia muestra que la e~trategia °:'~ éfe~iva
en términos de equidad es la de crecimiento sostenido_con baJa ~ación.
Hasta ahora se ha logrado contener el aumento contmuo en el ruv~I de
precios, pero no la caída de los salarios. Al respecto, aunque_hay quienes
dudan de la eficacia de los instrumentos, ha quedado manifiesta la capacidad de concertación social para lograrlo. La capaci~ad social de pactar
(una posibilidad rara vez considerada en teoría e~nómica) es _un elemento
único para dar tiempo a la acción de las medidas económicas. Abusar
de él es hacer más difícil el proceso de "ensayo y error" que probable°:'ente
dé salida a nuestros problemas económicos. Algunas ~~ las cuest1~nes
aun por resolver son: lHasta cuándo harán efecto las políticas ee&lt;_&gt;nórm~s
de tal manera que los términos del pacto sean favorables a los trabaJa~o!es. ;
una vez lograda la estabilidad d~ precios, ¿~ alcanzar~ el ~rec1m1e~to
económico sostenido que se requiere para fo11ar un me1or ruvel de vida
para los mexicanos? Esto aún está por resolverse.

3.4 Las tasas de la PEA
U~ auxilio par:a explicar las tendencias anteriores son las tasas que facilitan
la mterpretación de la PEA. As~ la Tasa de Bruta Actividad (TBA)
· c1 ·
Idenommador
·
,por
10 wr en e
(población total) a inactivos y activos sugiere
que su d~censo en co~di_ciones de pleno empleo y de prod~ctividad
del traba.Jo cons~~te significará un descenso en el ingreso per cápita.
Como esas condiciones no se presentan en México, su ligera caída en
la década 1~1970 habría q_ue ~te~retarla como un aumento en el grado
de dependencia de la población mactlva respecto a la activa. Para verificar
estas expectativas se utiliza al factor de dependencia del Cuadro 4 En
efe~to, en el periodo 1960-~970 pasó de 2.0 a 2.4, representando con· ello
~ mcrement~ de la población_ económicamente inactiva más que proporcional a la activa. Para 1980, sm embargo, el factor desciende a 2.1 como
resulta~o, suponemos, del cambio de conducta de reproducción de la
población.s
De manera consistente con lo anterior, otro indicador es la Tasa
Refinada de Actividad (TRA), que después de mantenerse más o menos
constante en el peri~o 1960-1980, se estima descenderá paulatinamante
como resultado del mcremento de la población de doce años y más.
• El hecho de qu: el cambio reproductivo disminuya ligeramente al
factor de dependencia no parece aún suficiente para frenar la inercia
de la de~anda de empleos urbanos, cada vez más creciente, que genera
l~,población de 12 años y más, nacidos en los setenta. Este cambio tampoco
tiene la fuerza para contrarrestar las demandas de la generación de los
ochenta y las venideras.

3.5 Implicaciones sobre la marginalidad metropolitana
El hecho de que el salario mínimo se haya convertido en una "referencia
direcci_onal" no si~ca que deba omitirse la existencia de gentes que
sobre".1ven con ese mgreso referencial o menos. Se trata de expresar,
más bien, que las personas percibiendo el "mínimo real decreciente" no
puede vivir con el decoro y dignidad que señala nuestra Carta Magna.
Es mas, la magnitud del problema es tal que conviene preguntarse sobre
las dimensiones de la "pobreza extrema": lcuántos ganan el salario mínimo
o menos en el Monterrey metropolitano? lSon muchos o pocos en relación

�120 Ensayos

a la población del Estado de Nuevo León? Al efecto, nos apoyamos en
estimaciones de población a 1990 (Treviño, 1989):
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)

Población total de Nuevo León: 3 518 690 habs.
Población urbana de Nuevo León: 3 258 866 habs.
Población en el Area Metropolitana: 2 m 110 habs.
Población urbana no metropolitana [(2)-(3)]: 286 756 ha~.
Población total de Nuevo León, excepto Area Metropolitana
[(1)-(3)]: 546 580 habs.

Un cálculo aproximado de la magnitud absoluta de pobres en el área
metropolitana puede obtenerse trasladando a la población del AM~ el
22.12% que vive del salario mínimo o menos estimado por M. Vellinga
(1988): 657 431 habs.
Los datos anteriores no solo muestran un 84.5% de la población
de Nuevo León asentada en la ciudad capital, sino que en ella reside
un número de pobres 1.9 veces superior al total de la población no metropolitana. La cifra de los que viven del salario mínimo o menos en
Monterrey (657 431) es más del doble (2.29) de la población asentada
en el resto de los centros urbanos (286 756). Esto es, a un proceso de
concentración espacial de población y sus actividades asentado en el AMM
se añade un proceso de concentración económica entre las gentes que
habitan la metrópoli. Esta es una de las principales razones que ayudan
a explicar por qué algunas obras del Programa Nacional de Solidaridad,
PRONASOL, se aplican en municipios metropolitanos y no solamente
en áreas del sur del Estado, tradicionalmente identificadas como marginales.6
El ligero aumento tendencial de la tasa de dependencia y la t~
de crecimiento de ocupación de la población realmente expuesta a trabaJar
son un reto a las políticas económico-demográficas. El panorama se agrava
si consideramos que: a) los costos de creación de empleo se elev~. con
el tamaño de la ciudad; b) los grupos con acceso actual a los distmtos
programas de atenció? social (vivien~a, educa~ión, ~alud, etc.) enfren!an
salarios reales decrectentes; c) los ntmos de inflactón (ahora contemda
por el pacto social) modifican los preci?s relativos y, ~n él, empujan
a la baja los salarios reales; d) la capactdad de absorción ~e mano de
obra es atenuado por la crisis económica y una deuda pública ~ue, aun
en constante negociación, obliga a transferir recursos al exterior. Est?
genera un proceso gradual de exclusión de personas en las acciones pn-

Distribución del ingreso y marginalidad...121

vadas y públicas de vivienda y de servicios urbanos que, aunados a las
que ya están fuera, pugnan por elevar su nivel de vida.

La magnitud del proceso de concentración económica entre las gentes
del área metropolitana de Monterrey y la problemática social y política
inherente ameritan revisar el valor y los criterios utilii.ados en las medidas
de la desigualdad. Estas últimas captan el éxito relativo de los esfuerzos
redistnbutivos, así como la identificación de los grupos sociales a ser atendidos en las acciones futuras. En el apartado siguiente abordamos estos
temas verificando, adicionalmente, los resultados de la política redistributiva en el AMM durante un periodo de 20 años.

4. La desigualdad en el ingreso familiar
Los analistas han utilii.ado diversos indicadores para medir la desigualdad
en el ingreso familiar y verificar, de tiempo en tiempo, si ésta ha disminuido
o empeorado. Lo cierto es que la fórmula de un índice expresa en términos
algebraicos criterios implícitos o explícitos del analista sobre la desigualdad
(lo peor que pudiera ocurrir es reseñar conclusiones derivadas de una
medición, ignorando los juicios de valor que sustenta). De aquí, no es
extraño que fórmulas que miden un mismo fenómeno (la desigualdad en
el ingreso), pero respaldando criterios distributivos distintos, arrojen resultados diferentes -y a veces opuestos- al aplicarse a un mismo conjunto
de datos. Los resultados de la medición cambian cuando se da énfasis
a unos aspectos de la desigualdad sobre otros en la elaboración o formulación de un índice. No es extraño, pues, que los defensores o detractores
de una política económica busquen la medida que más les convenza. Sólo
que el análisis de los criterios distributivos descubre en la técnica utilizada
los verdaderos valores que respaldan una exégesis. Cortés y Rubalcava
(1982) y, más específicamente, García Rocha (1986), ilustran y señalan
los alcances y limitaciones de cada uno de los índices que reseñamos
en el Cuadro 5.
Estos índices aparecen clasificados por su comportamiento previsto
en cambios en el ingreso. Así, en las medidas de desigualdad relativa,
las disparidades en los ingresos son independientes de los ingresos medios.
Para muchos, esta es una ventaja que permite comparar comunidades
pobres y ricas o una misma comunidad en dos momentos distantes (digamos

�122 Ensayos

1965 y 1985), cuando el ingreso medio y la población han sufrido cambios
relevantes. "Todo esto sin necesidad de aislar cambios en los precios,
en la canasta de bienes, demográficos, etc. (García Rocha, 1986, p.102,
subrayado nuestro). Adoptar un indicador de medida relativa, por ejemplo
el ingreso medio, significa asumir un juicio de valor, puesto que éste tiene
la propiedad de permanecer sin cambio cuando los ingresos aumentan
en proporción constante. Esto es, elevar al doble el ingreso de todos los
estratos no afecta el valor del índice, aunque todos sepamos que no
es lo mismo duplicar el ingreso de un barrendero que el de un gerente.
En una comunidad como la que analizamos, como vimos en páginas
anteriores, las negociaciones laborales se basan en los incrementos al salario
mínimo que buscan compensar los deterioros reales ocasionados por los
aumentos de precios.7 Estas negociaciones reflejan una defensa de la
desigualdad relativa sin considerar la desigualdad absoluta entre los ingresos. En suma,

"Las adiciones absolutas uniformes mantienen constantes las distancias absolutas entre los ingresos y reducen las distancias relativas,
mientras que los aumentos proporcionales uniformes mantienen
constantes las distancias relativas y hacen crecer las absolutas"
(García Rocha, 1986, pp.102-103).
Lo anterior no es obstáculo para que nos apoyemos en esos mismos
índices en la medición de la desigualdad absoluta. Se trata solamente
de tener presente en su aplicación la explicación del comportamiento
previsto y el alcance interpretativo.

Cuando los índices se aplican a información expresada en pesos
constantes obtenemos una medición de la desigualdad absoluta:

"El único procedimiento práctico para examinar algunos resultados
sobre niveles de desigualdad absolutos, es el aislar el efecto de los
precios deflacionando las magnitudes con índices de precios por
estratos" (García Rocha, 1986, p.133).
Todos los índices del Cuadro 5, con excepción del promedio de
las desviaciones absolutas (PDA), que se aplica exclusivamente a la desigualdad absoluta y el coeficiente de Gini, que fue calculado de las decilas
de la fuente de información, miden ambas desigualdades con criterios
normativos o de juicio explícito. La diferencia entre una y otra la men-

Distribución del ingreso y marginalidad...123

cion~os . arriba y nos remite a la importancia que dan los ingresos
medios, ~ infl~encra de los precios y los incrementos que acercan O agrandan la distancia entre los estratos.8
Es ~po~ante advertu: que la naturaleza distinta de los índices del
Cua~o 5 unp1de co?1paracrones cardinales o directas de sus valores. Sólo
permite~ comparaetones ordinales o de posición respecto a sí mismos
de un ano a otro_(un valor creciente señala incremento en la desigualdad).
Con e~ta aclaración en mente, un vistaw general a los resultados absolutos
Yrelativos muestra, al_ u ~ índices ~xigentes en cuanto a la ponderación
de los_ grupos de baJo mgreso (Atkinson y Pareto), un incremento en
~ d~dad global del ingreso. Si nos detenemos en el análisis de la
informacrón por estrato y los resultados de los indicadores (C1tadros Al
A2, A3 y 5), es posible anotar que:
'
a. Ocurre una ligera disminución en la percepción del ingreso de los
estratos más pobres (indigentes y pobres), decreciendo la participación relativa de 5.99% en 1965 a 4.64% en 1985. Las familias en
estos estr~tos ~i se mantuvieron en la misma proporción al pasar,
en ~sos mi~os anos, ?e 22.6% a 22.1%. A pesar de ello, los indigentes
casi se duplicaron al incrementar su participación de 7.6% a 13.6%.
Es decir, aunque el porcentaje de pobres en el AMM se mantuvo
ce_rca del 22%, su participación en el ingreso total cayó 1.35%
mientras los indigentes casi se duplicaron. Este fenómeno se con.firma
en los valores crecientes del coeficiente de Atkinson que resultan de
ponderar gradualmente la "aversión a la desigualdad" (r). Es import~te . tener presente esto para no engañarnos, ya que las partiCI~acrones constantes en 1965 y 1985 de los estratos más pobres,
mientras la del más alto disminuye, hacen que los valores de los
índices restantes que ponderan de manera relevante a los estratos de
bajo ingreso (desviación estándar de los logaritmos, Theil-población
Y curva de Pareto) se mantengan estables e, incluso, disminuyan
ligeramente.
b: ~ participación del estrato más alto (clase alta privilegiada)
dismmuye 21.15 puntos al caer su porcentaje de 51.04 en 1965 a 29.89
en 198~. _Esto ocurre mientras se reduce casi a la mitad el porcentaje
de familias en ese estrato, a la vez que se duplica la población de la
clase alta. No obstante esta reducción, la distancia entre los más
pobres y los más ricos se mantiene: estos últimos tienen, en promedio,

�124 Ensayos

un ingreso 22 veces superior a los primeros durante el periodo
analix.ado.
c. Las proporciones constantes, en los dos años, de los estr~t.os pobres
(indigentes y pobres) e inte~e~~ (pobr~s ~n transición, clase
media solvente) mientras los pnvilegiados dismmuyen, muestra una
distribución a f~vor de la clase alta. Esto se manifiesta en lo~ valores
estables o a la baja (que señalan una disminución de la desigualdad
a favor de la clase alta) de los índices que ponderan escasamente a
los grupos de bajo ingreso (Gini, coeficiente de variación).
d. En ~uma, se asiste a un proceso de disminución global de la
desigualdad en contra de la clase privil~gi~da! a favor de la ~lase alta.
Esto no quiere decir que hayamos disminuido nu~stros _mve~es de
pobreza; al contrario, la población in~ente se duplica al mten_or ~e
los porcentajes constantes que manifiestan los estratos de baJo mgreso (indigentes y pobres). Estos porcentajes constantes, aplicados
a una población en constante crecimiento, elevan la cifra absol~ta de
gente en los estratos desfavorecidos. Est?5 result_ados son ':°nsistentes con la situación que prevalece a mvel nacional: obviando los
comportamientos reproductivos de los diversos estrat~ hoy en día,
8 de cada 10 mexicanos nacen en el seno de una familia de escasos

recursos.9
La evolución de la desigualdad puede ser calificada d~ forma distinta,

seg(m los criterios con que se ~da. Cuan~o la preocup_ación es ~l a ~
de los grupos pobres a las necesidades básicas, las me~das 3:"'ºJan resultados poco alentadores, ¿Qué ha fallado? lc~áles han ~ido los instrume?tos
que geperaron esta situación? lJ&gt;?r qué circunstancia? En lo que sigue
intentaremos abordar estas cuestiones.

5. Instrumentos para la acción deliberada
En el ejercicio del poder que la com~dad les confiere, los gobiernos
nacionales, al intentar acercar lo tendencial a lo deseable, generan e~-·
narios sociales posibles. La intervención deliberada sobre l? tendencial
anida varios peligros, entre los que destacan _la red~danci~ (provocar
una distribución que de cualquier forma ocurnrá), la inocencia (estorbar

Distribución del ingreso y marginalidad...125

ingenuamente un proceso redistributivo que, sin la "intervención benefactora", hubiera sido mas equitativo), y la autoinducción (intervenir
sobre una distribución que nadie considera problemática). Aunque no
sabemos ~ta dónde ~ han ~resentado estos problemas en México, podemos revisar los trab_aJos r~entes que muestran los escenarios posibles
generados por la aCCtón deliberada en materia distributiva. El Cuadro
6 muestra s~ instrumentos, objetivos y descripción señalando ejemplos
para e! estudio ~e caso. La presentación sólo es expositiva, ya que los
mecamsmos pudieran agruparse en otras categorías bajo criterios distintos.
Lo que importa detectar, en última instancia, son sus efectos y deficiencias
distributivas.
Como se aprecia en el Cuadro 6, en el caso mexicano se detectan
logros significativos en la política tributaria y la política de intervención
Y orientación de la economía. Los resultados son menos alentadores en
la política de ingresos, donde se conjugan la complejidad de los mecanismos
de apli~ción técnica y las dificultades políticas generadas por grupos
~e presión. En el gasto público, calificado por un expresidente como el
instrumento más efectivo para redistribuir el ingreso, es díficil evaluar
y queda mucho por hacer:
"En el contemporáneo entorno económico, hecho de ortodoxia que
primero restringe, después condena y fmalmente sataniza el gasto
público, 6nico elemento verdaderamente importante para redistribuir el ingreso en países como el nuestro, hecho de rei.agos multiseculares e incrementos espectaculares, nunca es ocasión propicia
para atender a los marginados desde la estructura misma...
...Nunca es oportuno gastar para redimir, de acuerdo con las reglas
impuestas por los poderosos después de que sus propios procesos de
superación se han anticipado en el tiempo y construido el mundo a
su conveniencia. Y uno, ponderando, corriendo riesgos, tiene que
actuar, en el margen, en el incremento...
De ahí el júbilo, el rigor con que apoyaba los programas COPLAMAR (ahora PRONASOL), que eran sistemas de coordinación
para optimizar el gasto" (López Portillo, 1988, p.927, subrayado y paréntesis nuestros).
El texto anterior muestra al gasto público como elemento predilecto
en la redistribución, así como la reticencia política de grupos privelegiados

�126 Ensayos

de apoyar acciones sociales. Refiriendo este mismo tema, un estudio señala
que:
"Los programas asistenciales no redistribuyen el ingreso "monetario"
a corto O mediano plazos, aunque sí pueden bace~lo en el largo
plazo...Sin embargo, las poüticas de asistencia a ~argmad_os pueden,
en el corto plazo, redistribuir el consumo y me1or~ el b1enest~ de
los más necesitados - objetivos deseables de la política econónuca Y
social y necesarios para toda estrategia redistributiva-..." (Reyes
Heroles, 1985, p.435).
F"malmenate, la política macroeconómica, quizá .P?r condiciona_ntes
externos (deuda pública) que recorren todas las dec1s10nes econónucas,
ha resultado menos exitosa.

6. Notas Finales.
En las páginas iniciales definimos la desigualdad en el ingr~so familiar
como problema económico en la medida en que los grupos sociales te~an
acceso a la satisfacción de las necesidades básicas. Después de reV1Sar
teorías escuelas y formas de redistribución pasamos a considerar los aspectos e~nómicos del área metropolitana de Monterre~, AMM? p~a _dar
contenido y evaluar los distintos instrumentos y poütl~ redistributl~~
en México en general, y en el estudio de caso. en particular. El ~álisis
del AMM muestra que existe una gran prop&lt;&gt;raón d~ ~a PEA con mv~les
de calificación que dificultan su participación en act1vidade_s p~oductivas
y remuneración adecuadas. A este fenómeno habría que anadir las profesiones que las nuevas tecnologías han dejado de demand_ar, gene~ando
así, por un lado, una escasez relativa _de fue~ de traba~o &lt;:°n ruveles
de calificación en campos específicos (informática, comurucac1ón) Yi por
otro, una sobre-oferta de trabajo sin calificación o con entrenamiento
de baja demanda.
El estudio señala también una caída drástica en el poder adquisitivo
y en la acentuación de la desigualdad económica. Hay que re~nocer,
sin embargo, que el uso de estos resultados para_ generar altem~t1vas de
intervención redistributiva son limitados. Lo variado de la realidad que
se resiste a ser esquematizada exige mecanismos y acciones que se per

Distribución del ingreso y marginalidad...127

~cccionen sobre la m~cha. Podem~ encontrar, por ejemplo, trabajadores
informales poco calificados con ruveles de remuneración superiores a
otros _de mayor calificación colocados en el sector formal. Tambén pudiera
~ que la caída de los salarios reales generase una demanda insatisf~ de empleos en el sector formal cuyos salarios no compensan a
los mgresos generados en algunas actividades no formales. Esto lleva a
una mel.Cla insospechada de ocupaciones difícilmente encuadradas en un
solo marco analítico, e imposible de ser cubierta en una sola acción. Es
así como nacen los empleados trashumantes o "polichambistas", que se
~plazan_ de un empleo formal a otro, o combinan su tiempo con actividades informales. Este fenómeno aún es poco estudiado en México.

. Los ritm?s evolutivos crecientes de la economía informal son partt~ularmente importantes cuando se concluye que el mecanismo redistríbu~vo con mayor efectividad en México es la poütica tributaria; esto
es, el mstrumento que no puede operar sobre las ocupaciones informales.
Es así que la naturaleza variada (y a veces variante) de los ingresos de
las familias no permite atacar el problema de la redistribución· con una
sola acción, sino que exige una gama de instrumentos distributivos entre
los que destaca el gasto social, cualquiera que sea el plazo. La operación
de los mecanismos redistributivos requiere vigilar que una política se nulifique con otra y fomentar la coordinación y coherencia de las acciones
en .la materia. Todo esto sin olvidar que existe un trasfondo social en
las decisiones redistributivas puesto que: a) Si acordamos que las características operativas de una economía, la negociación social y los resultados
de los mecanismos redistributivos se reflejan, de tiempo en tiempo, en
la distribución del ingreso, b) si aceptamos que en los últimos años la
economía lleva el sello de la crisis y que los mecanismos redistributivos
han rendido frutos parciales,, c) si reconocemos que donde pactan los
desiguales la balanza favorece al más fuerte, entonces, d) es de esperar
que todo intento por atenuar la desigualdad sea difícil de llevar a cabo
desde la estructura misma ya que "las resistencias serían fuertes, las presiones difíciles y las negociaciones complejas" (Reyes Heroles, p.437).
De hecho, ning(m mecanismo ténico resulta efectivo mientras persistan
grupos capaces de generar presiones para capitalizar toda acción a su
favor. Es decir, la viabilidad de una estrategia redistributiva no solo se
sustenta sobre bases técnicas, sino que su aplicación requiere, en gran
parte, del respaldo social y político de los grupos beneficiados. Es más,
mientras unos pocos dejen sentir su presión para capitalizar beneficios,
el Estado no tenga la voluntad poütica para enfrentarlos, y los desfavo-

�128 Ensayos

recidos carezcan de capacidad para expresar organizadamente sus demandas, no hay razón para pensar que una particular distribuci~n camb~ará.
Lo que sí es seguro es que cuando gran parte de la poblactón no ti~ne
acceso a los mínimos del bienestar, mientras su volumen aumenta, su unpaciencia social se manifiesta de una forma u otra, ?1dependien~:m~nte
de la capacidad de convocatoria de los partidos políticos o la legitimidad
de líderes gremiales.

Notas
1 El esfuerzo sintético omite la escuela que defiende la política fiscal

la de incrementos graduales en ingresos. Por esto, aunq.ue algunas
políticas no pueden referirse ~ectamente, en . los ~lanteanuentos predominan los instrumentos refendos a esta clasificación.
0

2 Hay

quienes utilizan de manera indiscriminada emplt;&lt;&gt; informal Y
economía subterránea. El adjetivo "formal" o "informal" aplicado aquí al
empleo refiere el estado legal de la relación laboral y, por tanto, a las
posibilidades de acceder a los beneficios que respalda la Ley Federal
del Trabajo.
3 Se refiere al Pacto Social: Acuerdo firmado por los principales actores
sociales (campesinos, trabajadores urban~ ~mpresarios Y.Estado) desde
finales de 1987 para dar tiempo a los pnnetpales mecamsmos de recuperación económica. Se renueva periódicamente se~ el puls.o de. la
economía, los resultados obtenidos con el acuerdo prev10 y la sítuaetón
social de coyuntura.
4
En el AMM, los precios pasaron de un incre~~nto de 113% en
1987-1988 a 15% en julio de 1989, estimándose para die1embre alrededor
de un 25%.
5 El descenso en la fecundidad se acentúa en el periodo 1976-~~9,
que en opinión de los estudiosos se ajusta a la teoría de la trans1etón
demográfica, se debió en mucho a las campañas de Echeverrfa YLópez
Portillo (cfr. Treviño, 1989, p.59).
•
6 El monto del PRONASOL en Nuevo León para 1990 es de 180
mil millones de pesos corrientes, de los cuales sólo un 28% (50 mil millones)
se aplicará en municipios no metropolitanos.

Distribución del ingreso y marginalidad...129

7

Antes de ~laborar cualquier apología conviene apuntar que los divers~ estratos de mgreso ~dan ~a relación directa con el nivel de precios
e mversa con la proporetón de mgreso que se destina a la satisfacción
de 13:5 necesidades básicas. Es~o es, los estratos de mayor ingreso enfrentan
prectos más altos pero destman un porcentaje menor que los de bajo
ingreso a las necesidades esenciales.
8

Es oportuno señalar que la denominación "clase media o clase alta"
en los estudios de Puente Leyva (1973) y Vellinga (1988) se refieren a
los estudios de ingreso y no al concepto sociológico que alude a las relaciones de explotación.
9

Dato resp~dado por la siguiente información (CONACYT, 1989,
p.130): En MéXIco ocurren aproximadamente 2 millones de nacimientos
cada año, de los cuales 100 mil mueren por factores relacionados con
la malnutrición y un millón sobrevive con defectos físicos y deficiencias
mentales por insuficiencia alimentaria. Aplicando una regla de tres:
2 000 000 = 100 : 1 100 000 = X
De donde resulta que aproximadamente 55% de los mexicanos que
nacen son "víctimas de la pobreza".

�Distribución del ingreso y marginalidad...l3l

130 Ensayos

.

CUADRO!
FORMAS ALTERNATTV AS DE REDISTlltBUCION

------------Formas 1llernati•
de redislribu·

De.~pci6n:

Objetivo:

------·------ -- ---

YU

ci6n:
Redistribución autom•·
1) Redistribucitln tica del ingrc.&lt;0 1 partir
no incremental de la redL&lt;tn1,uci6" de·
(radical).
lil,erada de lns ldivns
exi&lt;tcnte.,.

PrOf!One una redistrihuci6n de 1ctivm, tales c!'mn: reforma agraria,
mayn&lt; diíu.,i6n de 11 propiedad indu,rrial o su nacionaliución. In•
cluyc tam~n reformas radicales~ la.• iMtitucinne&lt; rara dar maynr
aae&lt;0 a lns ¡,obres • los semcios adicinn•lc.\ y de ~lud, al mdito
y I la tecnnlogfa. La redislribuci6n sustancial de los 1ctiYos dentro
de un pab sip,ÍÍlca un rompimicnco tal con el pa.ud&lt;J, que requic~
y contnbuye a la vez, una revohlci6n. Por lo tanto, este tipo de
redistribución no suele ser llevado I cabo por aqutllos que se hu
bcneítciado anteriormente de las clesiguaklade1.

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a t11\Ú del
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Hacer tributar

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los que Rara ve, tienen efectos notables de redi.tnoución, por su carkter

es1,n mejor para redis- marginal.
tribuif • k,s que est6n
¡,enr.
Extraer el ingreso adicional que se acumularla
en los gru¡,&lt;lS ahns y re·
orientarlo I los grupos
pobre.&lt;, pmpnrcin•'-·
dolcs recunos de inversi6n, m'5 que un 1u•
mento temporal en el
con,umo.

Se cien la 11.,1 de crecimiento I f,..,, de los pupm pobres. E.&lt;to
sipiílca una menor ta.u de crecimiento de los ingre.&lt;00 en el clllremo
supericw y un• tau m'5 1h1 de lo&lt; mg,e.«" en el elllremo inferior,
sin reduecifm alguna en el ingreso at,.olllln, como en otras fnnnu
de redistn'l!uci6".
Do! enfoques:

a. Redislribuci6n derivada del c r ~ t o (OIT Kenya): La re•
cfütribución '6lo .- posible un• vez ocurrido el crecimiento.
b. Redistribución con crecimiento (O,enery y otros). Redefine
11 ta&lt;a de crecimiento• fin de ponderar el erecimie11to de los ingresos
de los grupo&lt; mas pobres.
•
Des problemas: i) La redislnooción imrlica reoriencar los ingreso.&lt;
adicior,ale., gene11dns de 11 ¡,roduccÍÓII y con&lt;umo de bienes de
111• tecnologfa. Comn estos bienes hin ,ido descuidados, una polftica de este tipo disminuir, el crecimiento. ii) Existen ¡,rnblc11111
de orden pnllticn: los que actu1lmente se beneftei1n del crccimín,to
no de.sean desviar su• ga111ncias I los exclaidoo.

FUEtn'E: Stewart, F., y P. Streeten (1979, pp.

◄73-◄76, e.,pecialmente)

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�Distribución del ingreso y marginalidad... l33

132 Ensayos

CUADRO 3
SALARIOS HINIHOS GENERALES, NOMINALES Y REALES, 1970-1989
PROMEDIO NACIONAL Y AREA METROPOLITANA DE MONTERREY (AMM)
BASE 1978: 100
AÑO

SALARIO HINIMO
GENERAL (SMG)

(1)

(~)

PAIS
1970
1971
1972
1973*
1974*
1975
1976*
1977
1978
1979
1980
1981
1982*
1983*
1984*
1985*
1986*
1987*
1988*
1989*

27.93
27.93
33.23
34.96
47.41
55.24
71.15
91.20
103.49
119. 78
140.69
183.05
257.11
431.64
665.75
1 036.41
1 769.14
3 855.10
7 237.90
7 902.73

PRECIOS 1978=100
(3)

AMM

PAIS

AMM

32.4
33.3
31.50
34.7
35.0
31.50
36.4
36.7
37.20
40.6
41.1
39.15
49.3
50.9
53.51
56.7
58.6
62.10
65.6
67.9
78.51
86.7
86.9
100.40
100.0
100.0
113.00
117.9
117.3
130.00
147 .8
148.8
150.00
192.5
191.2
190.00
302.9
296.1
267.78
616.3
583.3
449.69
980.4 1 041.4
694.86
1 076. 16 1 545.8 1 646.1
1 818.66 2 961.8 3 017.3
3 936.48 6 754.8 7 122.1
7 369. 75 14 249.5 15 201.5
8 065 .19 16 833.9 17 435.8

SALARIO MINIMO SALARIO HINIMO
REAL 1978:100
REAL
(5)
(4 &gt; = (2)/(3)
PAIS

AMM

83.87
79.80
90.54
85.06
93 . 14
94.27
104.79
104.95
103.49
102. 11
94.55
95.74
86.83
74.00
67.91
67.05
59.73
57.07
50.79
46.94

97.22
90.78
102.20
96.43
108.54
109.52
119 .68
115.80
113.00
110. 26
101.49
98.70
88.40
72.97
66.72
65.38
60.27
55.27
48.48
46.26

PAIS

AHM

86.03
81.0
80.34
77.1
90.44
87.5
85.34
82.2
96.05
90.0
96.92
91.1
101.3 105. 91
101.4 102.48
100.0 100.00
97.57
98.7
89.81
91.4
87.34
92.5
78.23
83.9
64.57
71.5
59.04
65.6
57.86
64.8
53.34
57.7
48.91
55.1
42.90
49.1
40.94
45.4

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al núnero de dfas en que estuvieron vigentes.
el Indice de Precios al
Los pesos corrientes se deflactaron considerando
Consunidor para el estrato bajo que reporta el Banco de México.
Los cálculos para el año 1989 se refieren hasta el mes de julio .

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la política industrial en México,
FUENTE: Trejo R., Saúl. El futuro de
y
cálculos
propios .
El Colegio de México 1987,
(*) Los diversos salarios vigentes durante el año, se ponderaron de acuerdo

(1/■,

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CUADRO 6

MEXICO. CARACI'ERISTICAS DE LOS PRINCIPALES INSTRUMENTOS REDISTRIBUTIVOS
INSTRUMENTO
l. Política
de ~esos.

OBJE11VO

"Lograr cambios predeterminados en la poúción económica relativa de los distintos
sectores económicos".

Dos ejemplos:
- Elevar el salario real
de los asalariados ur-

banos.

- Mejorar los ~ede los pobres del
campo incrementando
salarios. precios y producción agrícolas.

D~ON
'Comprende todos los aspectos que intervienen en la determinación de la posición económica
relativa a loa distintos grupos o ecctorcs económicos". Ejemplo de ello aon los condicionantes
del inc,eao familiar precios de garantía y comercialización de los granos Wsicos subsidios y
transferencias; controles de precios; impuestos y cuotas; utilidades; sueldos y salarios; y otros
aspectos económicos que inciden sobre los ~esos relativos como la generación de empleos
(R. Hcnlea, p.423). Su aplicación es muy compleja puesto que requiere determinar con precisión
• ~ debe eer afectado o, en el mejor de los casos, a quitn debe beneficiarse menos en ttnninos
rela!Mlll'.

EYaluación caso de Mbíco:
Algunas medidas parecen rcgpondcr a intereses espccfficos de grupos de presión. Otras parecen
haber rcgpondido a objetiY&lt;lS relativamente claros -e incluso aocialmente de&amp;eablcs, aunque no
cxplfcitos- en materia de ingresos relativos. Ejemplos de e,;tos instrumentos son: revisiones de
salarios, precios de garantía, pensiones, etc.
Eyalyáóp GPC&lt;ai: desíaYOrable. Caracterizada por una falta de congruencia entre los diversos
objetivos y los instrumentos. Es mas, desde el punto de vista rcdistnl&gt;utivo, en Mtxico nunca
se ba diseñado -y menos aplicado- una población ~ de ~esos.
Estas medidas, aunque al inicio pudieran reducir el margen de ganancia, terminan por expandir
la demanda de los asalariados, y por lo tanto las ventas. Su aplicación no es sencilla ya que
presenta serias dificultadca ttaiicas y, sobre todo, pollticas. Por dejar fuera a los asalariados
rurales, campesinos pobres y los desocupados e informales urbanos, esta polltica debe ser acompafiada de otras medidas de contenido distn"butivo.

Pudieca operar a t r ~ de tres mecanismos principales:
Inaemento de los salarios runlea. A difcl'cacia de los salarios industriales, los salarios
ruralea rara vez&lt;:, para linea eapecfficos) se traafieren a los precios. La razón ea que los precios
agr{colu eat6n determinados por la demanda, por decisiones estatales o por precios internacionales
mas que por los costos de operación. De cata manera, un incremento en los salarios rurales
tiene un efecto rcdistnl&gt;utno in.mediato.
b. Mejoramiento de precios relativos de productos del agro. De aplicación compleja requiere
de gran cuidado al implcmcntanc ya que loa propios campesinos pudieran salir perjudiClldos
en tanto que tambita aon ~umidorea do aua product.. o quedar los incrementos en los canales
de distribución.. Ea awncia de los mec•nisnim de oompcmación adecuados, tambitn pudieran
afectar a los asalariado&amp; urbanos o generar presiones inflacionarias al incrementar el costo de
ciertos insumos industriales.
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�(Continuación)

CUADRO 6
MEXICO. CARAcrERISTICAS DE LOS PRINCIPALES INSTRUMENTOS REDISTRIBUTIVOS

INSTRUMENTO

DESCIUPCION

OBJETIVO

~

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~

u,

c. Ampliar loo nivclca de producci6o campesina. Supone DO solo UD incrcmcoto CD el ingJcao
y consu-&gt; de los carnpetilllM sino que taJDbi¿a puede incrcmeotar la oferta de bieaa de campo.
Su aplicaci6n requiere grao cuidado en la selección de unidades productivas a ser comidcradas
prioritarias.
2. PoUlica

macroccon6mica.

Refiere los in&amp;trumcntos (prcsupucatales. Ílo&amp;DQCros, mooclarios) a disposición del Estado para
- Desarrollar una ex- afectar los principale&amp; agrepdoo --6-,irol· producci6o, empico, precios.
pansión
cconómica
rápida y $05lcnida, acompañada de salarios reales crecientes y
de una acelerada ge•
aeración de empleo
moderno.
Tambitn caen bajo su
lutela:
• Mejorar la situación
ccoo6mica de los Ira·
bajadorc,; en el oector
infonnal urbano.

· Ctcar empleos de
baja califi&lt;;eci6a

Incluye, adcmú de las medidas teodicoles a estimular la gcocraci6a de empico en el sec1or moderno
de la ccooomía. una serie de pollticaa mú modC6las de erectos en el corto y mediano plazo.
Entre clloa de&amp;tacao el •apoyo c.iata1 a la constitución y funcionamiento de formas cooperativas
de asociaci6n colrC trabajadores que prC$laO servicios similares o que elaboran -,candas de
ua miuDo tipo". Ello permitirla abatir COSlOS de insumos y de fabricaci6o, divcni6caci6n de la
oferta y, cuando cale sea el caso, mejorar ,us coodiciooe&amp; de ocgoáaci6o (en el -,cado de
trabajo o de productoo).
Rcfiuc &amp;ublidioo a cmprc,;as privadas seleccionadas para la apaosi6n de &amp;U&amp; o6miw de empico,
obra p6blica J ua serie de polflicu tcadicalCa a iDaemcDlar el empico real.
Evaluacióo general:
Con la exccpcióa de los periodo&amp; 1952-1981, la economía ha sido incapaz de generar el n6mcro
de pluM QC()OUfia&amp; para ab&amp;ort&gt;cc la nueva fuon.a de trabajo. Loo ularios n:alca (wario DOminallpn,áoo) hu cliammuido en b periodo&amp; do ma,.w crecimicalo ca el empico. La catratcgia
.....,.ooc-'-nica paroco baber aido mú equilativa, en t6rminos de empleo, aalarioo rcalca y par·
údpad6a del tn,b.Jc&gt; uaJariado CII el prod,acto, CII pcriodOI do c:reclmioato IOltoDÍdO y ba,ja

IDflaci6L

(Continuación)
INSTRUMElffO
3. Política de

intervención y
orieotaci6o de
la economía.

• CUADRO 6
MEXICO. CARACTEIUSTICAS DE LOS PRINOPALES INSTRUMENTOS REDISTRIBUTIVOS
DESCRIPCION

OBJETIVO

Encauzar el desarrollo
nacional CD lodos SU&amp;
aspectos.

Refiere las facultades del calado para legjalar, rcglamaotar y cstablccu ocdcnamicoto y dispooicioaea ¡encrale&amp;. Induye la participaci6o del estado co el proceao producti\'O a trav&amp; del
ICCtoc paraeatatal.
E.valuaci6p general: logros significatiVO&amp;, aunque persisten algunas 6rcas d6bilca entre las que
dC$lacan:

Rcgulacióg v reylpmcotación: problemas de eslructuras oligop6licas y mooop61icas ante la debilidad
Jesjllativa de eYitar la cooccotracióo del poder ccoo6mi00. Ausencia de rcglamcotaci6o adecuada
de la cxplocacióo particular de re&lt;:UtlOI de la nación.
Rdacjogca yboralg. Rc,;ultado&amp; cootradictorios. Oeacióo de &amp;eetorc,; privilegiado&amp; dentro del
sector polftico.
E.mprcu p6blica. Ineficiencia eo la producción y 00rTUpci6n admini&amp;trativa.
4 . Política 1ribu1aria.

Gravar las transferencias de ingresos y riqueza colrc indivi-

duos.

Incide dircctamcotc sobre el iogrcao disponible. Sus implicaciones diatributivas se derivan de
diYCnOI factores cotre la. que deslacao la recaudación poc tipo de ÍIDpucato, la definición de
la bue gravable y las dcduccioocs.
En Mbico se manifie&amp;tao avaocea en la progre&amp;ividad del ÍIDpueslo a perllODU flsicas, la cobertura
tributaria y la participación de
ímpuCSIOI CD el Pm (carta tributaria). De los lre&amp; el impuesto
&amp;obre la rcota a personas flsicas, el mú favocable dcadc el punto de villa de la equidad, rcprcscnla
uoa parte muy pcquciia CD el PIB. Su potencialidad redistributiva aparece limitada poc la cvasi6o

'°'

y clusióa 6acalcs.

5. Políticas de gasto
p'1blico.

Medir los problemas
del crccimieoto ccoo6mico: awtcocia a
loo pobccs, mantener
ritmos de capitalización y facilitar el desarrollo presente y
futuro.

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ID&amp;lrumcoto rcdistribumo de ma,.w potencialidad con que cucala e! C&amp;lado. Refiere el gasto
del gobierno fedccal así como sus iolerrclaciooea 000 el seclor par-.ul a Ira.&amp; de &amp;UbúdiOI
y aportaci(mea de c:apitaL Ejemplo de ello
los pr08J'&amp;mas de scmcio y asistencia &amp;OCia1e&amp;
(&amp;alud, educaci6o, vivienda alimcotaci6a y empleo), así como la inverú6D en infraeslruc(ura produotiva.

°s·

Evaluación: &amp; dificil realizar una evaluación de loa lincamicoloo ¡eoeralca de la coniposicióo
del gasto. Sin embargo, e&amp; evidcotc que a6D queda mucbo poc hacer para aprovechar toda
la potencialidad redi&amp;tributiva del gasto p6blico.

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a

e:

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8

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t'r:I

ANEXOS

1
~

I. ANEXO ESTADISTICO.
CUADRO A.1. Distribución Porcentual de la Población y aua ingresos
por categoria aocial. Area Metropolitana de Monterrey, 1965.

Indigentes
Pobres
Pobres en transición
c. Media !solvente
c. Media solvente
c. Alta
c. Alta privilegiada
Total

"

59.500
137.500
189.500
275.000
415.500
766.500
1289.500
420.114

119 y menoa
120- 155
156- 223
224 - 326
327 - 504
505-1028
1028 y m6.a

Ingreso aedio
, del ingreso
de fan,ilias
por estrato
total
(5) • (2) (3)
(6)

Faailiaa
Nwnero
(4)
(3)

Ingreso
Ingreso Perc6.pita mensual Medio•
(1)
(2)

Estrato

66
130
247
138
104
37
144

866

7.60
15.50
28.60
15.90
11.96
4.33
16.70
100.00

3927.0
17875.0
46806.5

37950.0
43212.0
28360.5
185688.0

363819.0

Fuente: Puente Leyva, J. (1973) y c6.lculoa propioa de acuerdo a
prQCedimientoa operativos de Garc1a Rocha, A. (1986).

1.08
4 .91

12.86
10 .43
11. 88
7.79
51.04
100.00

•

(•)Se toaó el punto aedio del intervalo. En el c6.lculo del ingreao
medio de la claae alta privilegiada, por tratarse de un intervalo
abierto, ae consideró la

■ ieao

onchuro reol del eatrato anterior

(clase alta).
El total del ingreso aedio ae obtuvo dividiendo el total de la
columna (5) entre el nwaero total de f-iiiaa.

CUADRO A.2. Oiatribución Porcentual de la Población y aus ingreaoa
por cateaoria social. Area Metropolitana de Monterrey, 1985.

Est ra l o

Indigentes
Pobrea
Pobres en transición
C. Media insolvente
C. Media solvente
c. Alta
c. Alta privilegiada
Tot,ll

Ingreso PerIngreso
c6.pi ta men sw. l
Medio•
( 1)
(2)
6211 y menos
6212 - 8090
8091 - 11639
11640- 17014
17015 - 26304
26305 53652
53653 y 1116.11

3105.500
7151.000
9865.000
14327.000
21659.500
39978.500
67326.500
22145.127

Fuente: Vellinga, M. (1988) y c6.lculoa
operativoa de Garcia Rocha, A. (1986).

292
183
341
395
386
347
212
2156

'

(4)

13 . 60
8.52
15.88
18.44

18 . 03
16.17
9.89
100.00

del ingreso
total
(6)

906806.0
l 308633.0
3 363965.0
5 659165.0
8 360567.0
13 872539.5
14 273218.0
47 744893.5

1.90
2.74
7.05
11.85
17. 51
29.05
29. 89
100.00

propios siguiendo procedimientoa

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§
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(*) Loa

ingreso

de

A. l.

c6.lculos
referentes al
la • i - a fonaa que en el cuadro

Número
(3)

Ingreso medio
de familias
,
por estrato
(5) • (2) (3)

medio

ae realizaron

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~

�140 Ensayos

Distribución del ingreso y marginalidad... 141

II. AMM. CALCULO DE INDICES DE PRECIOS AL CONSUMIDOR POR ESTRATO,
1985 (1965• 100).
o
Ol

eo

La falta de una serie continua de precios (1965-1985) para Monterrey

nos llevó a considerar los indices nacionales (general y por
estrato), ajustados al estudio de caso, El indice general de precios
fué tomado de Trejo, s . (1987,p.95-96):

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Ajustado a
Monterrey (*)

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6165. 17

El indice de precios por estratos en 1985 se obtuvo aplicando
al i ndi ce general de Monterrey los porcentajes nacionales, con
la base 1978• 100 .

Estrato

Veces en
Sal. Mln.

Descripción

Factor de
Multipl icación

General

Mty.
I P C

6165.17

'C

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U C: 111
... 111.,

k

0-1

3.70, menor
al nacional

0.9663

5957.40

1-3

2.34, menor
al nacional

0.9766

6020.90

2.01 % mayor
al nacional

1.0201

6289.09

Ol

a, :, e
..,
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e
E
111

Bajo:

111

Indigentes
Pobres

'C ...

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100.00

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100.00
374.53
5911. 61

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26.70
100.00
1578.40

(*) El ajuste de 1985 consideró que el indice de precios
de Monterrey (1646.1) es mayor un 4 .2891536 % al nacional (1 578.4 )
para una misma base (1978•100).

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III O

Cambiando
la base

----------------------------------------------------------------

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1965
1978
1985

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indice de
Precios

----------------------------------------------------------------

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111

...o

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Medio:

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11&gt;

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Be
..,... ...o

Pob. en transe.
Clase media ins.
C. Media solvente

&lt;O

Alto:

3 y •

ll)

'C

u

"
" o

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s ªe
lll

- ... .,
•

.,

Q,

Clase alta
Clase alta priv.

De esta forma, podemos resumir los indices de precios por estrato:
A.M.Monterrey. indice de precios por estratos, 1985 (1 965•100).

General

Bajo

Estrato
Medio

Alto

6165.17

5957.40

6020 . 90

6289.09

�142 Ensayos

111,

Distribución del ingreso y marginalidad... 143

NCIWl"OlllO DI lm&gt;IDl.5 DI DUIOQALDAD ICOIICMICA IJTLIUDAS SM LA. INVESTTO,.CIOM

CloetlclNte de
C.racterl•lica•

.-

¡;

Cv•Uf'/p•

IPl•pl

No M al t•n cue.ndo oc1,1;rnn transter.ncl•• •etre
reglon••
. . UD
a1-, lado c)e la
Mdl&amp;.
• 1A

6NY1ac1oae•

.

'-

defhld&amp;a de

h,

1.. aprH1.-a

1ft ala-a• ocutoaea, por facllldad lle
dl~lo. " a uu. . l• p da t.odoa los
••tnto■ ea la• openelmtn de la D!',
NNrraado la P (1. .r.aio Mdlo total)
ecao 41Yhor globd ,

l•r-.pre1N9t.a el n.lor ab.aluto.

.

A di ferench del POA, la e,cpr. .16n D dlTlde el 'l'alor

0oaYeDC1on&amp;l 1

I 1,1-Po

por
DP a tln de o-ruU&amp;ar
1•1
Htabllidad en el indi cador freDte • tr-aalfotMCloaH
prooorctonalH (tal ccao aulttplic•r lo• ftlorea . . la
Yllrl&amp;bl• por una ODDat&amp;nte) . Pvect. Hr •_,raau....,•
de la •tou1ente MMP.:
a.Dlrect...at• de lo• dat011 :
n
_

ab.aluto (

••
Dondes

/

utertore■,

,1•ln,gr.ao Mdlo . . . Hlnto • 1 •.
p-lDCrftlO Ndio t.ot.al.
■•n6aero de ••tnt.oa.

DN"rl.c:1Ñl Media
hlati'ft (D)

,,-1

D'l"-de. .1ac16o tblca .

Laa nrlablQ eioa
a 1 - fo.ra ..- •

(Garch locba,A., 19U, pp. U).

~1

2

l•l

Donde:

laportuci• de l u tn.nafereneiu depende -610 del
- t o •.c&gt;tuto de bt.aa, pero no del nlvd 1M tncrr•ao•·

aMloletH (fDl).

•

r ,,,.;,

1' \11
1

1•1

Prcaad.lo de lH

Yartac16ft (CY).

DNnac16n ltUndar
..

109 logaritaoe
IS J
L

ti•• ·PI

b

1•1

_

pi, p, D y

11

pt•looarltao D&amp;Lllnl 1191 har.ao
...U.o 491 •trato "'1".

DN•---------

9011 O.Unldol de

¡;-;¡-..di• aritMtica

2 (a-1)

la a i - aanera que en POA .

.

n•■O..roe

491 la pi

de Ntn.t.N.

b. Parttendo del valor Di

ltóteN que la apnet6a Nflere cc:ao
6nic• -41&amp;1. lle t--.Cia central h
rwfer14- a loe proptoe nloret 6e 1n
pi.
llCJUDOti eutore• preu..., trabajar
con le nrtenaa logarl laica (L ) 1
2
2

ON•--- ---·- • O
2 (n-1)
Lo• valore• reHl tantH (Dtll) nrian eetre O '/ l.

-------------- ------ ----- ----- ----------------- ----- ------ ----------- --- --. -- -- --- ----------- ---- ----- ---- --- ------ --- 0aef1cl•te . .
l f t l l l - - fW) .

i• un cottlct.nt• 6e varlac16a

...

1 1 •

2

1 '-

1 \I ¿(pi·;l ,(fi/ol 1 / •

1

-·

1•1

1

p1•1..,-neo Mdio por faalll•
• •l Htnt.o •1•.
p-lagnao aHJ.o por f-111•
• el total de la . .tr6poll •
fl/a•pord•to de f-111-.. en
el Nt.nto '"1 •,

orlatoalJMat•

L •

apliceto

• l• geognfi• ecoaóalca que coa.ldera la !,aport.aDCl•
dlfer.oclal de lo• •■tratoa coo voltaeD y can.ct.erl•t.1·
cu de poblaclóa auy dlffnH . ce.parte ce. el
coeUclente d&amp; variaclóa lu can.ct.erhUea• ■lpl•t.ff

-Pondera lu tran.terenclH die -...re 1 ~ . a t . e al
nl,.•l de htgreso•.
-' Se rectuc• 11 lo• 1..-r.so• H
el..,.u ea •
ac,ato
abeoluto i.aal forae y pemaoece con1t.ant• al loe ~
H
el.-,an .a una proporcldo a.nlfome• (O.rcia 1 , ,l,,
. . . . 11) .
• EII •h HD.al.ble a la "91,-.ld&amp;d ■hntn• aeaoa ...,
6,t.a. DM a1-. tn.nafueach ndlN:e al• la . . .1.,..idad:
CMftdo la daslgU&amp;lckd H b4,j&amp; ciu- C\aUdo •• all&amp; .

(5 )

2

;;;;~;~;;-~---------~=~1: -----------------------------------. ----------.------..----.-IS.al

(O),

(P1-0l)

•
1 1

a- --------------D· l

¡;

-·

Pi

1•1

Pi• frecueoctu nl&amp;tlft• aaa11lada■ de -..n.cloaN (porc... te.1••
aa.1111.adoe de ,ablaclóa) •
01•fl"KMOC1H nlau.... .aauladil•
. . l&amp; 'ftrlabh (pol'C9ataj. .
&amp;eallle._ 6t lagl'NO NVÚ •l Pl
co~eote),

Varh Ntra O Y l. In al CHO da datoa ao IIQrUpedoa
(tel ~ "
aplicó en aueetn 1DYHt1eacl6a), la
hfor.ctón debe orden&amp;rH cte ...ar a M,-or pen 90

au valor.

•n

El •feclo de una tranat•r.cla
lo• tnore- 4apeade
&amp;tl ■Wro &amp;t Udhtduo, (oo 4e los -,.to, 1191 iagre-,)
Y del ...al-.n de la lranf•reecta.

�Distribución del ingreso y marginalidad...145

144 Ensayos

..."
-11·1- (Ty).

Varla .ntr•
O y h
•
por lo ..pr,eM Mr
·noraallaado" (l) ccao proporcl6" 6t .u Hlor MJt1ao

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Tr l:•I ln (ql/pl)
1•1

L•Ty / h

-·

ct•protorcl6e

•1

t-or. .o lotal ..

el wtrat.o •t • .
•l•pf'OIICIS'ClÓII . . 1-111u •
••t.Rto •t •,

el

•

Juicio d• valor: • -.yor p(lbtac16a n d eat.nt.o MJ"Or
óHlgual6-d1 ·con■lder• . . . u11i1•t.o . . . u.a 1-'l•lduo
rKlb&amp; todo el laQCHO •
..._ cmtMllda4 . . 1000
• • la ••-- a1tuac16a. H VM ~ ,. . . , . 2
at_,roa• (Garcla loc;ha , l,, HH, p . t)).

■ labro•.
TY ••

l■MHllth • la.

-.t.oe . . lagn«&gt;a • •

~ lo

alao con uaa tn.n.t•rench 6t l pe.o . . u 1......, de
100,000 • otro .S. J00,000 que coa l• a1tnn•C•r..cl• •ntr• doe llON'- . . 10,000 r &gt;0,000 , •
coard• 1 .,1 ., UH, p . U) .

.

,._ t

pi lo 1,1/ql)

1•1

Yarh .,,tn O • laUalLO- . .t.o 6tlao ,... . . . . • l&amp;
poaiblllded de C11M 110 -.l ■t&amp; ,ot,l.cl6a • • l · Httat.o
• lapldt- qu• ..., ·aomau..-· 09&gt; prworcl6a . . •

valor 9'xJ.ao.

Loe t6naJDO• . . . .Ualdo• de h
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�Distribución del ingreso y marginalidad..147

146 Ensayos

Figura 2. EVOLUCION DEL SALARIO MINIMO REAL
FIGURA 1

120

TEORIAS, ESCUELAS, FORMAS Y POLITICAS REDISTRIBUTIVAS

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TEORIAS
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-Neoclásica
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ESCUELAS
-Mecanicista
-Radicales
-Tecnologistas

FORMAS DE REDISTRIBUCION

O Prome&lt;110 nac.1\IOal de salarios en pesos de 1978

-Radical
-Incremental
-Redistribución a través
del crecimiento

Figura 3, INDICE DE DESARROLLO NACIONAL, 1950-1980
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POLITICAS E INSTRUMENTOS REDISTRIBUTIVOS
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-Política macroeconónuca
-Política de intervención y
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■ Fuente c.,,fllo H.. M "Una ~•aluac,on macroeconOmica del desarrollo de Mé1lco entre
1950 y t980'"en M. Cemfto H~y G. Reyes C. 'El Desarrollo da M•1ico después de la
Ae•olye16n de 1919 , El Colegio de Puebla-El Colegio de Me 1,co. 1985. pp 5~75.
■ El valor del Indice 1010 sellala la dirección del cambio.
■ Lo• valorn absolutot no dicen mucho sobre lo que se quiere medir.

�148 Ensayos

Distribución del ingreso y marginalidad... 149

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              <text>Ensayos 1991, Vol 10, No 2, Noviembre 1</text>
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          <name>Publisher</name>
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              <text>Quintanilla Rodríguez, Ernesto, Director del Centro de Investigaciones Económicas</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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