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Atío I.

Folletin.

y qnitar la máscara. al charlatan, cuyo abolengo se pierde en la oscura noche de las
edades·, con Mesmer y Cagliostro, Paracelso
y mágicos de la edad media, con las sibilas
de Cume's, Augures de Roma y oráculos de
Délfos. . . . Nadie dudará que la ciencia actual ha logrado, con los podernsos medio~ de
imcstigacion que posée lle,·ar la !ni á invt'·
1erados antros de sombras, y con el escalpelo del anatómico y el p01ta objeto drl mí ('roscopio,•ojo imestigador y atento. ha llegarle,&gt; á penetrar en los oEcmc,s abismos de ·1a
organizadon. dilatado y clígno tPatro de sus
Yictorias sublimes.
En aquella vin, tai1 ft&gt;ctmda yá en n: sultados positivos apesarde lo rel'iente de sn desruhrimiento al mismo tie111po qne se desentrañan misterios y qne Fe le dá su merecido
al diarlatan qne los explota.ha rn sn provecho, Ee han hallado nue\'OS medios cmativos,
y aumentado el arsenal terapéntico con los
fisico-mor::tles empleados ron muy buen éxito en enfermedades físico-moral8s ta111bien
como hipocondría é hiMeria. iQuién dudn
por ejemplo,,que el sueño provocado por proerdimientos sencillos y ro11oridos de todo el
mundo pueda ser útil. ~egun se adelanta á
:-nponerlo el sábio Dr. Berheim? Pues si se
sustituyese el cloroformo, el mejor de los
anestésicos ronoddos. que pc,r mas ven,aja8
que presenta no fü,ja de ser un cuerpo extraño á la economía, np \·ei·dadero veneno qne
pn,vora trastornos numC'roso-; y en nlgnuos
(•asos determina la muerte, si se sustituyt1Ee,
digo, el sueño morboso que f'Ste agente ocasiona con el casi natural producido por m1
fenómeno _nervioso. ¿dudaría alguien de q UP
tal .aplicacion no entfañaría nn progreso
real? No es posible dndarlo, la ciencia médica se agranda, en1&lt;ancna sus límites, dilata su horizonte y día lleo-ará en que la psico logía séa tan ti.ti! al médico como lo son hoy
la anatomía y la fisiología! ....
Me parece prudente advertir que en 1n,
apreciacion de las variadas é incontestables
influencias de lo mornl sobre la organizacion
y en la del mecanismo de produccion de mu c·hos fenómenos correlativos se han dado explicaciones en que se hecha de ver desde lejos que el espíritu de sistema ha imperado.
'so es pues por de~gracia este estudio una
eseepáon de los dflmas en que se ha hecho
sentir igual tendencia flntre sus apóstoles y
adeptos á exagerar, orígen de mil disputas
que alejan del sendero de la verdad conduciendo por entre tinieblas al error. Pero he&lt;·ha.s á un lado tales exageraciones, ¿quien
pnede negar el estrecho vínculo que liga lo
físico y lo moral? En los grados todos de la
escala zoológica la anatomía comparada y
el exámen fisiológico de las funciones hace
visible, digámoslo así, el lazo que une las facultades del espíritu á la materia organizada,
pues á proporcion que· esta es mas perfecta
en ¡¡u estructura, son mas complicadas y nobles aquellas hasta el hombre, en quien, cualquiera. que sea la natumleza. del principio
1

que le anima existe la misma estrecha relarion entre sus elevadas v nobles funciones
anímicas, y las menos Íeranradas pero no
menos admirahlfls de sus 6rgan&lt;..s Ahora
bien, circunscribiendo el estudio al hombre
se llega á curiosas y útiles concl nsiones. á
levantar nna pnnta del velo qut&gt; oculta los
maravillosos fenómenos ele la vida, á descnbrir la influencia de los Rh,temas dfl órganos
sobre PI mo&lt;lo df'ser rnornl puesto que de estos
1;i~temas se oi-iginan las necesidades animales, las I t'luriones sociales y perfü('cion intelectual del individuo.
La observacion q iw en los estuclios antropológico;-; romo en Jos pnramente médicos p:;
la téa que llera la lnz á los puntos mas oscuros lrn, tiido útil en rl presentt' caso parn la
resolncion de árdnos problemas. Los ('aracteres físicos bien obserrados coexist&lt;&gt;ntrs
con det.ermi11adas indinaciones, con faculta
des intelertuales especiales y peculiares ~Pntimientos hablan d(.'masiado alto y no permiten \·acihn. Estos hechos fuemn conocidos
denuesti-osantt'pasados. romo ya elije, qnieues notaron bit&gt;n la intiuenda de las facultades y a,fecto::; del espíiitú sobre los órganos, ('·
qui vucándose 11ada mas en la inerpltetacion
que debiera dársele: c1·Ayeron que las pasiones tenian sn asiento en los órganos porque
Ja expel"iencia les había enseñado bll trnstorno P-n el ejercicio de aquellas. Colocaban así,
el valor en &lt;&gt;l coi-azon, la. ira en el hígado etc.
Lo q 11&lt;&gt;, como verPmos mas adelante, es confundir la &lt;letenninacion instintiva con lapasio11.
No me detendré mas en este prólogo por
eren suficientt&gt;mente probada la importancia médiea del asunto de esta 'l'esi:,. Entraré en materia.
Para mayor claridad de su exposicion diviré el asunto &lt;le mi 'l'esis en d,,s partes en
que me parece dividido naturalmente. La
piimera, comprenderá el estudio de la intluencia que lo moral eJerce en. la organiiucíon, los variados trastornos que ocasiona en
esta, y su t1·atamiento á la vez; la sflgunda
tendtá por objeto el estudio de la il1tluencia
de la estrnctnra y funcionamiento de los órganos en el esta.do normal ya en el patológico, sobre las pasiones. carácter y fac1~lta&lt;les
del ser hnmano.

PARTE PRU)ERA.
])e las pasiones consideradas en sí 1nisrna.c;
- ,rn, a.e; iento-cau.sas-naturaleza-gé-

nesis-or-igen etc.
Muy debatida ha sido ht cuestion del lugar orgánico de las pasiones; hipótesis sin
cuento han sido imaginadas por los sapios
desde antiguos tiempos sin lograr ponerse de
acuerdo. Al considerarlas como causa ó como efecto de los trastornos físicos han creítam bien que ocupaban lugar ó tenían asiento en detenninadas partes del cuerpo.

Tomo I. Mcmterey Ath•il,1-5 de 1-888.. ,Num. 2

El Eseola-r Médico.
PER-1ómco DEDJC.\D~ EsPECIUMENTEÁ LAS CrnNCIAS

M1forcAs.

REDACTADO POR-LOS ESTUDIANTES DE·LA ESCUELA DE MEDICINA DE MQAWl¡¡jl
Secretario
Redactor en Jefe
Administrador
MA:JiJEL J LOZANO. i\lANFREDO TIJERINA. JESUS 1\1.A GUERRA.

=
f'OLA BORA HOHE~ .
Doctor Anlonlo García Garza I Doctor Juan de Dios Treviilo
~ingo}\1 - Ecbartea 1 ,.
José M. ~ Lozano
hvaristo ::iepú)veda
1 ••
José Martinez Ancíra
Eusebio Rodrigue1.
1 ,.
Lorenzo Sepúlveda
Eulogio Maldonado
1 ,.
l\f anuel Rocha
Francisco Garza Cat'ltÍ1 1 .,
Rafael Garza Cantí1.
Farm,icéuticu Antonio Ancira.

IRREPAUABLE PERDIDA.
A la-; onc~ de ia noche del dia 4 falleció
el fond;~,hr ch:1 Hoc.,pital Civil de esta ciurlad. ,·l creador v director &lt;le la Escuda de
'\1edici1ui
·

RL BRNEMERITO DE NUEVO-LEON
VOCTOI\,

JOSE ELEUTERtO GONZALEZ.
M ,1y natür,11 es que cuando ~e enc1·entra
d cqer¡w fotig~¿o por trabajos contínu0s
t:ntre en rt:poso para r ecuperar :--us agotadas foerzas; que cuc1ndo se ha rlpllrado has~
la las heces el ~áliz de l&lt;l amargura se re!istan los 11Jas sufridos labios á vol verle á
~proximar, que cuando lo~ años y tas enfermedades han hecho del individuo un
coojunto de uchaques se busque ti aislamiento el &lt;:ilencio. la tranquilidad de una
vide. menos. activa. Esto no hizo el Dr.
Gonz:1.lez y sí, superando á la generalidad
de l0s hoofbres, e~ctu.ó 16 contrario.
Apenas podía sostenerse en pié y sin em-

S;

bargo, h,;1ciendo ·un esfuerzo Cq.-si spbrehu•
mano se levantaba so.lícito yanimoso de su
~siento para montar at é~che que lo ·condujera, no al teatro de las discusiones que
'se proniueven con el objeto de lucir, ficti
cías dotes y de halagar la vani~ad y el orgulio de procaces espíritus, , sino al recintet
:modesto y sencillo aunque benéfico y cos. toso que- ~n la época de su brillante ado
lescencia .con su propio peculio formó para
alivio del }ndigente; y allí, ora esplicándonos l;.is do.::trinas de algunos autores, ora
haciéndonos escribir los rl'su!tados de su
larga; activa y C'in.cien'zuda práctica, ófa tomando con su propia mano-el escalpelo para seguir pt.rnto por punto t~s huellas que
la t' nfermédad_dejara en él ~adaver, derramaba :i rauc.lales la YÍ\"Ís1m:a luz qe la ciencia que auquiría mediante su talento prodig-iPso y :-.11 ,.plicación wnstante hc1sta el ·
t·xtremo.
¡CLántos recu~·r&lt;los &lt;lejó i1npn.:sos en el
co-razón &lt;le c;us di:;dpulos nuestro ' qu.erido
~
1
maestro!
Todo,s Iris estudiante'&gt; de medicina, ~in .
excepción, han sent~do con todo el corazón,
con toda el alma la eterna desp~dida del
precb ~o anciano; pero ¿nri_será 'posible que
los cliscípulns de la clase en que •él fungía
. (pocos dias antes de la agravación de su enfermedad) como catedrátic-0, no será posi·
ble, digo, que nos0tros,que diariamente oían1os las esplicaciones y consejos de GonzaE
tos conservemos mas profundamente grabados en d alma tos recuerdos del divino

l

..

~

VleJú.

¡Ay! que sin igual tristeza se apoderó de
nuestro espíritu el día que asistimos á t.átedra y en lugar d'.:: encontrará nuestro inolvidable maestr,&gt; en su cuarto de estudio
supimos que se hallaba en el iecho del dolor; ¡presentíamos su próxima·muene! Pero ..... dejemos de manifestar nuestros justos
sentimientos bien interpretados por fa persona que nos representó en las ceremonias
funerales que tuvieron ya lugar; y pasemos á. decir algo aunquP. con la imperfección debida á la turbación de nuestro á.ni•

�8

---:rzaJZFTZsr;;ll,..:;illmi-.:::.aaa_am_ _ag..---~--MWlili!Eililii1iillill:all!ll111151-IIEIIIIUllllilllal~

mo, á•la premura del tiempo y sobre todo

ron: el conseJo de instrucción, el Ayuntamiento de Monterey, el consejo de sanimos á decir algo, de las merecidas honras dad, el colegio de abogados, la escue'la de
póstumas que un gobierno sabio y justi- medicina, la escuela de jurisprudencia, el
ciero, que un pueblo agradecido han sabi- C~legi? Civil y las escuelas de instrucción
d_o tributará uno dP. sus mos grandes hom- pnmana.
bres.
De la pared del fondo de la !:ala se desAcababan nuestios maestros de emb;ii- tacaban las efigies de los dos rnas grandes
samar, .con sumo esm~ro, ~] cuerpo del ilus- redentores de nuestras sacras libertJdes:
tre difunto, cuanílo llegó una comisión del Hidalgo y Juarez. cuyos retratos colocaJos
gob'ierno á dar un sentido pésame y á avi- el uno á la derecha y el otrn á la izquierda
sar que se habia preparado lo conveniente del trofeo de an11as imperial parecian signipara honrar la memoria del que en un ficar que: así como nuestra !)atria hubiera vi •
~iempo manejó con sing11lar acierto las vido siempre hundida en la mas crasa ignoriendas del Estado.
rancia y en lamas vil esclavitud si los portenEsto pasó el día 5 en la mañana; en es- tosos genios qu~ ellos rect1erdr1n no la hu•
te mi·smo día se repartieron las esquelas hieran elevado á tan eminente altura, así
mortuorias; invitando á tomar parte en las . también nues.t ro Estauo habría quedado
ceremonias á todas las sociedades y coroo-. muy atrás del adelanto general en las cienraciones, á todos los habitantes de est,t, cias si el genio, que hace poco se escon&lt;lía
ci~dad; sin distinción de. clases ni de cate- t'n el cert:b,ro frío de aquel mu ert", no le
gorías. .
hubiera imp·Jlsado con potente f1,erza y se· El día 6 se acomodó el cadáver en el gura mano hácia el rnmino dt l bien y Je!
féretro que a!' efecto-se tenia, el cual se saber.
colocó, en el aula máxima del hospital, soEn J.,s costados de dicha sala se veían
bre seis blancas columnas vestidas con lo;; n·tratos del Lic. y Gral. Lüaro Garza
franjas negras; á corta dic;tancia de cada Ayala, dt'I Lic. Vivi;-no Villare.al, de lo.;
ángulo &lt;lel ataúd se puso una trípode de Grales. B. Reyes, F. Naranjo, G. Trevifio
mármol y sobre cllr1 un -grande candelabro -é l. Zaragoza, estando enfrente Je éste ti
que ,sostenía gruesa y enlutada vela d,~ al- del egregio Doctor cuya muerte deploran
ba cera.
las ciencia.;;, las letras, v los n,1evoleüneses
Todos los estudiantes de r.nedicina vela- todos..
'
ron el cadáver en grupos de á cuatro reem- ·
En los espacios comprendidos entre dos
plazados cad:i dos h1~ras.
retratos consecutivos había u na de bs siEl día 7 en la mañana condujeron los guientes inscripciones:
practicantes del hospital á la capilla de es"Del Dr. Gonzalitos, la memoria
1 e. plantel de la caridad
los restos de su
Jamás perecerá, queda en la. historia.''
·fundador para hacerle las correspondienI'. J. MORALES.
tes exequias.
"Quien trasmite verdades de la ciencia
A las cuatro de la tarde se sacó de la
.\ un que llegue á morir queda en escencia.''
capilla el cadáver para llevarlo con gran
P. J . MORALES.
pompa al Palacio del Gobierno y hacerle
"Un reguero de ln1. dejó en la historia,
accesible á la vista del que deseara mi.... )1 unterrey N uevo-l.eon esa tu gloria"
rarle.
H . DAVILA.
En medio de una de las salas de palacio
"La instruccion y la vil·tnd son la sabiduría,
se había levJntae0 un suntuoso catafalco sed ¡mes sábios y agradareis á, Dios y á los homcon las siguientes insc_!"ipciones:
bres."
J. E. GoNZALEz
En la cabecera se leía:
á la escacez de nuestra ·¡ntelige~dá; pase-

El qne hoy yace cadáver, vive por sus virtudes y vivirá, en la memoria de sus conciudadanos.-1. GARZA AVALA,

En los pies:
Del maestro en la palabra y el ejemplo,
Hacen de la humanidad reconocida:
Religión, del recuerdo de su vida,
De su sepulcro un templo.-H. DAVJLA.

En los lados se hallaban las coronas de
sitmpreviva que como una ofrenda d1:dica -

9

El Escolar Médico

El Escolar t\Iédico

"Consagrarse :í. la ciencil\
Fué su único amor en la existencia."

H. D.AVILA.

Hemós. solamente anotado las inscrip·
ciones que en el catafalco y en- las paredes
del salón mortuorio se enco:itraban, porque si pretendiésemos describir detalladame nte la magnificencia y sublimidaJ con
que estab:111 adornadas no bastarían lascolumnas de que disponemos.
Ilác;teno:; deci r que t,,dos lo.;; objeto;; es-

taban colocados con elegancia y admir::ible
órden, guarJándolo también las personas
que visitaban el cadáver. pues la puerta de
entrada no era la misma de salir, estando
en esta últim:i algunos empleados &lt;lel Gobiern,1, encJrgados de anotar d número de
las persona~ que visitaran al ilu.;;tre Doctor
Mas cualquiera que no hubo visto f!Ste
salón puede su;)onerl·~ verdaderamente régio cu.ando considere que causó la admiración de mas de doce mil personas que visitaron el cadáver durante las 24 horas de
s11 permanencia en el Palacio del Gobierno.
El dia S, á las tres y media de la tarde,
Jo., profesores y estudiantes de la Escuela
de Medie.na, salimos reu11icios del Hospital, llevando un e,tandarte d~ color amari!lo paja, cubierto pur un velo de crespón
negro. tras del cual se leía: '' Escuela de Medicina" encontrándose debajo
de esta inscripción, el símbolo üe la Medícina; recorrimos la calle del Hospital Civil
hasta ll ega rá la Je Matamoros, s,::guimos
ésta al Oriente hasta la del Teatro por la
cual continuamos nu estra marcha hácia el
Sur. llegando al fin al Palacio del Gobierno. I nmeJiatamente no,; dirijimo3 á la en·
tra&lt;la del salón que contenb el cuerpo in
animado de nuestro venerado mae-;tro; y
desde ella quedamos formando dos rolumnas p1ra dar paso libre á los médirn.; que
tra., nosotros ca minaban.
Luego que nuest;os profesores ~e en contraron en prt!Sencia de los restos del Dr.
Gonzále1, nos fuimos á ocupar el lugar que
conforme al ceremonial fún e!)re s,~ nos hahía designado.
A"]a hora ;ndic.1da par,l l,1 traslación, al
Hospital Civil. Je los rc,tos del J3e:iemérito Dr, nos pusimos ('n march1, siguiendo el
órden aprobado por h comisión del Gobierno: Escuelas l\1unic_ipales, Alumnos del Colegiu Civil, Alumnos df" la Escuela N ormal. ;\sociaciones oolíticas, Sociedad de
Obreros, Alumnos de la Escuela de Jurisprudencia, Alumnos de la Escuela de n1edicina y sus Profesores, rodeando estos últimos t:I carro fún ebre, con-.;iclerable número de particulare,,, empl eados de la F ederació;-i, del Estad o, Profesores de Jurisprudencia, Consejo de salubridad, Cámara de
Comerci0, Colegio de Abogados, ConsPjo
de lnstru~ción pública, R. Ayuntamiento,
Funcionarios del Estado y el 5. 0 Batallón;
llevando enlutados sus respe\:tivos estandartes y un lazo negro en el brazo izquierdo.
_Un elegante carro fúnebre, tirado ¡.,or
seis briosos caballos neg ros, refrenados por

alumnos de la Escuela de Medicina y del
Colegio Civil, tr-isportaba el cadáver tld
sabio á la mansión última que iba á habitar.
En las banquetas de las calles que habb
de recorrer la procesión, en los balcones
y en algunas azoteas de las casas, se encontraba un inmenso gentío. En el semblan·
te de todo este numeroso concurso, se pintaba el acerbo dolor que laceraba sus corazones; todos se descubrían, con el más profundo respeto, al ver pasar ante P.l!os los
restos tan queridos que el féretro contenía;
y no era raro, ver rodar por las mejillas de
algunas personas, silenciosas lágrimas, que
á pesar del esfuerzo hecho para detenerlas,
desbordaban los párpados. ¡Luto por todas partes. Un silencio s~pulcral reinaba
en toda la ciudad, el comercio había cerra&lt;lo sus puertas, la mayor parte de las habitaciones tenían en sus portadas ó en sus
ventanas, cortinas negras, lazos enlutados,
ó inscripciones semejantes á las que se leían en la casa del intel:~ente profesor de mi:í,sica J. V. Francesconi, las cuales decían:
"Honor y gloria á la ciencia.
Amor y respeto al ciudadano."

Pro:1to llegamos al lugar donde Gonzaii
to,, se ocultaría para siempre á uuestras miradas. . . . Llegamos al Hospital. . . La
facha.ria de estf! edificio y la plazuela situada á su frente presen taban lúgubre aspecto:
piezas de negrí,;imo lienzo formaban arcos
ent1t' las columnac; que se habían colocauo
á lo-; lados de la plazuela citada; en ei fo n-·
do, colgaduras negras y diversa:. inscripciones añadían severidad y lujo sencillo al im
provisado recinto que inmediatamente fu é
invadido por una parte del &lt;..0rtejo fúnebre.
En un lugar preeminente se había dispuesto un modesto túmulo, d; cuyos ángulos grandes pebeteros esparc1an el humo
dens0 y perfumado del incienso y de la mirra que sin interrupción en ellos se qucmaban, allí se depositó el féretro: á su izquierda y á corta distancia se hallaba una tribu·
na.
El silencio majestuoso y solemne del honorable conc urso que ocupaba aquel lugar
donde parcc1a que el genio de la muerte
batía sus fatídicas y negras alas fué interrumpi&lt;lo por la con movida voz del Sr. Li~.
F. Valdé:; Gómez que r n nomb r • de los
poderes del Estado pronunció uria. sentida, correcta y clásica alocuc:ón que, á haber sido posible, hubiera aumentado la emoción qu e embargaba los ánimos, la cons·
ternación de que desde t1ntes se hayabaii
poseídos. En segt,ida, el Sr. Lic. Ramón
Treviño, con su locuci ón fácil. con su estilo
1

~

1

�El Escolar Médico

10

elegante y florido, cen su voz fuerte, armoniosa y flexible, que tan Hcilmente adapta
á todos los tonos,. así al elevado y entusiasta del lirismo patrio como al patético, magestuoso y sentimental de la oración fúne·
bre, ofreció en nombre del R. Ayuntamien·.
to una corona; y propuso en aquel sitio, testigo en-etro tiempo de la virtt:1os.-1 vida dcl
benemérito Dr., frente á la elocuente prueba d~ piedra, "el Hospitd Civil," de su
desinterés y genio filántropo, la erección
de un monumento; feliz idea que nn dudamos tener la dicha di'! ver realizada- Apenas se habían perdido en el espacio ias últimas palabras del distinguido jurisconsul·
to del foro Nuevoleonés, cuando el hábil
anatómico Dr. José lY,1.. ~ Lozano ocupó la·
tribuna en representación de la clase médica y estudian tf-'s ~e medicina, quienes recibieron como él mismo lo dij/), herida má,;
hon'da, y en donde la falta de Gonzalitos
se hace sentir con todo su horrible peso.
Puede Gecirse que el espresado Dr. hizo un
panegíri~o &lt;lei Üf. J. E. González en el &lt;lis•
curso con qt•e engalanamos hoy las colum·
nas de nuestr,&gt; humildísimo periódico Acto continuo el Lic. 1-formenegildo Dávih ..
uno de los más ~rntiguos y quf'."rido.s discípulos del Dr Gonzále;,, hizo uso de le pa·
labra en IH)mbrc: del rt'.spet;tbie Colegio de
Abogados, y con aquel t·stilo pintorezco y
lleno· &lt;le imágene:, q 1•: le es tan familiar.
con :1quellas frases gallard;,,s y ar:-ogantes
rmpregnadas de ese perfume '&gt;uave ue los
bellos corazones qu&lt;:: sf! llama grc\titud, coP·
tr·dos esos primores de su palabr.,, supo bordar hermosa aiocuciÓn que dedicó al sencillo filósofo, al modesto sabio. cu vos restns
1nortale,; ponía por testigos de, su afecto
y fidtlidad, com1 discípulo primero, como
:.migo después. No cabe duda, el Lic. Dáv ila encontró, esa tarde, el tono que convenía á las circunstancias, y supo convencer
y persuadir; hallándose como se hallaba
hondaP-1ente conmovido.
En fin, el Sr. R Cellard con voz clara,
natural y fuerte leyó, como él s0lo sabe lec~r. un filosófico y cultísimo discurso del Sr.
Lic. Enrique Gorrostieta representante, en
aquella fúnebre ceremonia, del Colegio Civil: Sería inútil trabajo dirigir una sola
frase encomiásti-ca á aquella magnífica producci&lt;:n, puesto que conocidos son de todos el talento y aptitudes de ese mode,·to
sabio de seis lustros de edad, de ese jo\'en filósofo y notable abogado que tanto honra al foro de Nuevo Leon,
U na vez tributados todos estos honores
:ii que había dej:ido de ser y que tantos

El Escolar Médico.

bienes hizo, homenajes los más jus,tos que
pueden rendirse á mortal alguno, nos retiré_Xmos de aquel lugar bendito y consagrado por la memoria de un gran hombre y la
gratitud de un pueblo, nos separamos de
allí con lágrimas en los ojos, con el coraión desgarrado por el Jolor ..... ... pero
al mismo tiempo sentimos en lo más profundo del alma, santa re'iignación á los
decretos del Altísinw y algu como un dulce y melancólico consuelo de haber con·
templado la deificación ele la virtud y del
saber representados c·n n uest, o antig110
maestro.

DISCURSO
DEL DTI.

JosÉ ~1ARÍA LOZANO,
PRO\ U NClA DO E:'i El. FU1'! ER \ l. CIVIL

!!EL BE~1ErKElU'1'0 DB.

Jose Rlsuterio Gonzalez.
No se perdarii su lll&lt;imoria
y su nombro se repetirá de

genención en gsnoración.
Ecles .ctip. 39 V. 13

1

Hay Mheres, que se imponen sin violen·
ci:1 y que sin presión, y sin esfuerzo alguno
st• satisfacen. . . . U no de ellos es lamentar y llorar, con r1margura, la muerte de los
bienhechores.... La gratitud .... la c:.iltura social .... y J;.i misma na.t,1raleza han
impreso en el corr1zón de los hombres una
secreta influencia, una tendencia suave de
honrar ostentosamente á los que han sacrificado sus más puros sentimientos y sus
intereses más caros en favor &lt;le la humani•
dad. . . . Esa influencia poderosa .... esa
tendencia suave al par que irresistible, es la
que conareo-a hoy á todo un pueblo al derreº enlutado
º
.
dor de un
sepulcro.
. . . .t E i e pueblo agradecido es el heróico Estado de Nuevo-León .... y ese venerado sepulcrp, que
regado con nuestras lágrimas, está allí
presente, es el que guarda los restos
queridísimos del BENEMÉRITO DR. GoNZALEz. . . .
. ! Sonó la hora tremenda
en la incontrastable marcha del tiempo.
Sonó la infausta hora. . . . Llegó el fatal
momento o/ extinguirse para siempre esa
vida preciosísima .. empleada toda ella
con liber;tlida9, en beneficio de nuestro pue-

b!o.... El Estado qe N. León, que no
meció la cuna de este grande hombre y
que ojalá no hubiera visto nunca su sepulcro
j.amás había sufrido un golpe tan
tremendo .... ni tampoco recibido herida
ni más profunda ni más sensible. . . . y
hoy desolado. . . . y contemplando y reconoc.iendo el mérito incomparable del grande hombre que pierde. . . vé que la muerte de ese su hijo predilect,1 sea quizás para
sus otros hijo~ negro augurio ó fatal principio ·de muy grandes é incálificables desdichas
! Si pard deplorar suceso tan
terrible .... si delante de este augusto cadáver ... . si en estos congojosos instantes .... y si en medio de este ilustrado y
conmovido auditorio debieran sólo presentarse obras propias del genio y composiciones dignas del arte. . . . no estarí~ yó
aquí. ... sin duda .... os lo aseguro.
l\le hubiera quedado á mis anchuras, allá
en mi soledad .... que hoy me es tan desP;1d;.1.. .. apurando sin estorbo y sin medida mi profund;i aflicción y mi dolor in1 .. ..
s·1. pues. 11e s:io11·d o de 1111·
,·omparab1e
enlutado y solitario aposento. es que me
Ju 11:unado y así lo ha querido y me lo ha
mandado la gratitud . . . Si exhibo aquí
mi dolor en ~sta ceremonia funf"raria, es
qut: a~í me lo prescribe y me lo ordena el
(lt•ber. . . . El me conduce aquí. en repn:se11tación de los Profesores de la Escuela
de Medicina y de sus alumnos.... grupo
bi~n pequeño; pero el más ofendido y ti
inás altamente perjudicado en nuestra irreparable desgracia . . . . Esa corporación,
que es igualmente la más cercana á nuestro ,enerable difunto. y que fo rmaba su
familia especial. pos~íd a del más profundo
dolor y con la emoción más tierna y con
la aflicción más viva, -.,iene hoy por mi humilde conducto á regar con su llanto esa
tumba .. .. viene á reverenciar y á coronar
la augusta frente de su_ Director y Maestro
y á mezclar E:us lágrimas amargas co11'las
que sobre ese enlutado féretro vierte en
abundancia nuestra sociedad desolada ....
La angustiosa sorpresa causada p0r la
muerte que lamentamos. . . . El espanto
y pavor, que de necesidad la acompañan,
agitan horriblementt&gt; mi corazón y entorpecen mi mente. . . . . . . . . Yo veo como
cosa m,uy natural, que en :stos. aterradorr,s
momentos se me pierda la alea ó por lo menos se debilite, y que no se hallen en mi
alma más que espantosa confusión y con•
gojoso desorden .... y que en estas circunstancias desesp erantes, en que sólo se
con,erva la facultad de sentir. me lleguen

11

quizá á faltar las palabras .... y se me escapen aun los términos más fáciles y más naturales para expresar mi amargura y para
significar mi dolor. . . . Así me encuentro
yó .... así me siento alJora abatido .... y
agobiado á lo sumo, bajo el .enorme peso
de nuestra mutua desgracia .... sie_nto su
inmenso estorbo en el fondo de mi alma y
me abruma su gravedad. , .. pero no puedo .... no alcanzo á describirla .... ni á
significarla ó manifestarla como quisiera...
En tal situación indescri-ptible, en esta condición más que amarga sólo alcanzo á expresar, que en la sentida muerte de este
ciudadano insigne, de este patriota heroico, cuyos venerables restos tenemos al
frente .. .. que sobre la bendita tumba de
ese sábio esclarecido·, de ese grande apóstol de la ciencia y de la virtud, todos los
que han conocido su nombre .... los hijos
todos de N. León v aun nuestra misma
querida Patria .... 'juntos todos é inconsolables hoy debemos llorar .... ! Sí ...
La muerte de este sabio distinguido es en
la conciencia de todo 11n pueblo la más negra, la mas terrible calamidad .... y esa
calamidad lamentable que no :.ha mucho,
rech~lzábanrns como el más negro presa•
gio, hoy es ya una verdad amarga, que por
&lt;lesastrosa y por sensible que sea es eviJencía inegabl!~, es realidad ineludible ...
}Iirad 1llí .... oh dolor .... .. ! Frío está
y sin )ensamiento ese cerebro colosal en
donde moraba la ciencia . ... ya no respi.ra e;;e pecho generoso, que jamás tuv·o
otro anhelo que el bien y el engrandecimiento de N. León y la honra y la gloria
de nuestra Patria . . .. ese mag.iánimo corazón, que fué nido y alcázar de pasmosas
y extraordinarias virtudes, helado está ....
ya no se mueve .... no late. . . . La vida
se apagó para !'&gt;iempre en ese prev_ilegiado
organismo... y el alma nobilisima que lo embellecía y gobernaba .... trasladada ya á la
región de los buenos .... á la mansión de
los triunfos nos ha dejado en este valle de
pruebas sumergidos en la aflicción más profunda y en la orfandad rnas tremenda .... !
Es cierta -nuestra incomp:irable desdicha... !
Es inmensa.... es irremediable nuestra
desgracia .... ! Dónde buscaremos, siquiera otro poco más, á nuei;tro respeLdo maestro .... ? quién resolverá nuestra" dudas ...
qui~n mitigará m1c:stras penas? ... ¿qué
nos queda al pre~en te de nuestro qucridísimo Gonzalitos . . .. ? Ah! . . . . . Sólo
esos sus venerandos restos.. . . que muy
pronto no \eremos .... ya más ..... Oh
espar-tosa desolación
Oh desdicha irre-

�12

El Escolar Médico.

mediable... ! Pero su esclarecido nombre...
el recuerdo de su&lt;; beneficios. . . . su gr:ití'iima memoria, la inmarcesible historia de
su gloriosa vida
. eso no es posible que
muera .... ah .... ! no .... ~ que todo eso ..
. á Jama:.,.
.
, . . . . . . . . .f
nu monr
... . .........................................
.............. ..... .... . ...

Cuán pocos de entre nosotro-. 11u habrán
tenido que lamentar la muerte de sus amadísimos padres .... ! r Je los que hemos
sufrido esa dolorosa partida .... esa triste
desap;:irición de esos séres queridísimos ....
quién no ha suspirado cnn amar_gura al
darles la despedida postrera .... ? Escenas
tan duras y tan conmovedoras y tiernas ....
y tan conocidas de todos. . . pues nada
hay más de repetido y multiplicado que
ellas, desde que el mundo es mundo
son siempre sucesos muy amargos y muy
terrible~, y no es posib],: considerarlos jamás ni recibirlos tampot:o, como cualquie~ otro fenómeno natural .. .. Ningun Alóha habido, ni se ha conocido algt1n cor;izón. aun del temple más rudo, que n:a
rodRr la vida y des,.parecer !&lt;.1 existencia de
los séres amados
y sobre todo. vidas\'
existencias como la iel Dr. Gnnzalez, co~
la misma int:()111novibte y estoic1 ser\·nida&lt;l
con que se Vt:n rodar y ap;1 1tarse unas trá-;
otras las constelacione,, del inmenso espacio y lo-; planetclS de nut:str&lt;J dilatado cit·lo . . . U na y otra cosa ev identemente son,
..,in duda, ó con aparienci,1 notoria un fenúmeno natural .... y con todo, aunque acf'µte la mente esa proposición r aunque admita la similitud..
! el corazón las rechaz.1 con energía y no sin razón las rechaza y las resistirá siempre . . . . . Así. pues,
para los hijos de Nuevo León, que con eu1110 dolor ven hoy desaparecer al Benemé
rito Dr. Gonzalez. , .. Para la clase médica, que con él pierde al aniigo fiel, al carif\oso padre. Para nuestro Estado y para
nuestra Patria, que reciben este funesto
acontecimiento como una calamidad tremenda y como verdadera y positiva desgracia .... que importa que sea de experiencia contínua, que nada haya capaz de
perturbar la acción destructora de la incontrastable marcha del tiempo .... ? Cuando
en esas transiciones del ser al no ser, cuando en ese incansable rodar, cuando en ese
tte:no mo\'imiento, que rige á la naturaleza, es arrebatado para siempre un grande
hombre., .. un Doctor Gonzalez, que con
toda justicia es grande y universalmente
querido
porque ha sido extraordinariamente benéfico .... que consuele- puede

selo

proporcion:ir al que sufre esa helada con
sidcración de que todo ello r.o es más que
el movimiento P?durable, que es 1ey suprema .... que e?ley. inquebrantable que
rige á la naturaleza . ·.. ? A un p11eblo herido en ló más sen'&gt;ible, á un p11eblo dt"Snlado por una de esas terribles calamid,1d-:s
como lo está ahora el nuestro, que le importará ciertamente ni c:.iando podrá consolarle el que b ciencia, qut' la ' filosofh
persuadan con e1 idencia ~le q 1e la naturaleza visible no pu,·da concebirse de otra
manera, y de gue esos cambios no interrumpido-; .... que los ha y en todos lo-, St"•
res, por de! astroso, y &lt;lolorosns que sea'n,
no significan ni dt'strucci &lt;n µerpetua ni
muerte real ... . sino tan sólo variantes, no
radicales, sino má-; ó ménos profundos &lt;!n
su modo &lt;le ser .... ? Que sea ley ese movi mif'nto contínuo .. . . y q11t-: la incesante
variación y ciesaparición ti,~ l:1s St"n~s sea
también tan forzosa y tan ineludible como
la misma suprema ley que ,1sí las prescribe .. .. Tales refl ex iones .. .. yo pienso...
yo dig-11, c¡ut en acontecimientos funes~os
corn-, 1·! presente ni evitan la pena, ni menguan el c;entimiento ni aun, siquiera de lenitivo ¡H1dc&gt;n Sl!rvir para las amarguras del
tor,czó 1 . . ! Este las rechaza y l;1s rechazará c;iemµrc: . ... Sí. ... el corazón las• resi,tt' . .. y .:nn tanta mayor impetuosidaci,
cuanto más terribl e· é incuntra!&gt;tablt- sea la
µote11&lt;.:ia podercsa, que en el sentido del
do! r ó de la desgracia le .oprime.... No
&lt;~n v.ilde ll'l dicho un respetable filósofo
··111e el coratón tiene á veces ciertas razo,
1 '.S, que no comprende la razón" .... ! En
efecto, ésta admite la muerte como ct1al.
quiera otro fenóm eno natural. .. ¡.,ero ti
corazón opina de otrd manera .... él se subleva y siempre lc1 JOCchaza y de contínuo
la vé con horror, y esto lo hace, si se quiere, con la misma ó con mayor naturalidad .... pues se ejecuta esa noble resistencia sin arte, sin escuela, ni• aprendizaje, ni
trabajo, ni enseñanza de ningun género . ..
es, pues, esa conducta, esa resistencia contínua del corazón, aun todavía más natu•
ral, si es que así cabe decirlo, que la fría y
trabajosa admisión de l;i muerte, que la razón con sas varios argumentos nos hace...
Para nosotros, que por profesión le hacemos guerra á la muerte, llevando en esta
lucha desigual el estandarte del corazón.. ..
nada hay más contra natural .... que ese
nuestro formidable enemigo la muerte. El
grito del cora;,,ón es la inscripción de nuestra bandera .... y aunque nos consta hasta
la evidencia . .. que en este valle de do-

El ·Escolar Médico
)t&gt;r .. : . en este compo desfavorable casi to-

13

él vive en sus numerosos discípulos .... él
·do se wnjura' contra nosotros, ... favorevive en los corazones todos de los hijos de
cicindo á ese enc·mig-0 irreconciliable ....
Nuevo León .... en suma, él se eterniza
no _importa .. .'. pelearemos sin cesar hasta
con explendente gloria en la grata memosucumbir en la Jid, sin transigir jamás con ria de todo un pueblo . . . . !
ese enemigo cruel, que es incontrastable....
Esa fama dilatada y esclarecida de muptro que no es ni nunca puede ser l:i obra
chos y grandes servicios prestados á los sude la naturaleza ...... y que sólo puede
yos ó á la Patria ó al género humano, esa
creerse que él ha vtnido al mundo por ac- -gloria que el orador romano así la define,
•cidcnte . ... ! y aungue hoy .... arranca de
fué del todo bien merecida y en buena lid
nuestro lado al Benemérito Dr. Gonzalez ... conquistada, por el Benemérito Dr. Goná ese denonado campeón, á ese ilustre ca- zalez .... cuya vida preciosísima no fué
pitán, gue tan diestramente nos dirigía en otra cosa, que una ofrenda perpetua, una
la b;italla y que ha sucumbido l;loriosamen- ovación constante de todas las riquezas inte . ... lloraremos. . . si .... no;; verá llotelectuales y materiales que poseía en fa.
rar . ... es cierto
.. sí; pero n u nea retrovor de la humanidad, en bien del Estado
ce~er jamás, ni jamás desmayar .... ! Gó- y en honor de la Patria. . . . La gloriosa
cese si le placf', nuestro enemigo implaca- epopeya de su historia inmortal, que está
ble, mostrándonos orgu lioso esos restos al alcance de todos, excL•sa á nuestra pequeridos... recuérdenos si le agrada, que queñez é incompetencia de detallar y de
nada valieron los cuidaclos asíduos con que pormenorizar sus nobles acciones Es cierrodf'ábamos y defendí irnos su ancianidad .... to que este es cabalmente el lugar y la ocalevante su grito, ~u grito ¡&gt;avoroso y hur- sión más oportuna para eiogiar una vida
le!-=co, proclamando altanera que no h?y tan gloriosa y que ahora es precisamente
c.ienc;ia, que preserve de la muerte .... que cuando bien pudieran hacérsele elogios jllsta1Pbién el sábio .... perece. . . .. que tam- ticieros sin los visos y los c;aractéres de la
bién el hombre más ht1111anitario y ber.éfi- lisonja, y sin temor alguno de lastimar esos
ro como tener su au ro1 a risueña tien~ á su sus modestos oidos ni de embriagar con la
vez su ocaso necesa1 io. . . . Es verdad .... Julzura ele la alabanza ese corazón mao-así es ... . más con todo, la derrota uc hoy nánirno ..... hoy inmóvil y heÍado ya . b ••
no puede arrancarnos los triunfos de ma- pero b clase médica, la má~ doliente y la
i'lana .... y en todo caso ... ya fovorRble, más inmediata á nuestro venerable difunto
ya adverso, nuestra divisa no cambia .. .
no ha de ser la que deba ·present::ir esa lauÍa consigna es pelear .... :Mirad si nó . .. . datoria, aunque sea como lo es, justísjma y
;ilJí ebtá Esa víctima augusta, por mil títulos merecida por tantos título"; otras per;;onas
venerable ...... cuyo fin deplo1amos ... . del todo imparciales, au~orizadas, capaces·
observad .... que no hJ sucumbido sino y competentes, lo harán sin duda, con tQda
después de sesenta años de cc,nstantes com- la pericia, con toda la galanura, y con el
bates, arrancando y salvando muchos cien- debido explendor que á ese gran mérito
toc; .... muchos miles de vidas dP. la saña pP.rtenecen. Descansa pues, e:sta clase, sede nuestro poderoso enemigo . . vosotros gura y tranquila en esa esperanza, que es
mismos 10 atestiguais y St&gt; • lo estais reco- de todo punto justificada; pero convencidos
nociendo .... ! Y él para p~rpttuarse para íntimamente los Profesores de la Escuela
siempre en esta guerra dese~perada dirigi- de Medicina, de que la humanidad tiene
da á la muerte, escribió buenas bases . ... sus héroes, lo mismo que los tienen las naesa su diestra táctica no muer:' .... y h4 C:eja- ciones y que aquellos son los que con nodn en pos de sí también más de cien comba- bles acciones y con grandes hechos llt-gan
tientes disciplinados y educados por él, q 1.1e hasta el sacrificio por el amor á sus semeá su vez levantarán otros tantos, ddenso- jante..,, y siendo has~a por demás notorio,
res de la causa común, para que 'iOstengan que el Dr. Gonzél:ez es de esos héroes mil
la lid hasta sucumbir ó vencer sin cejar ja- veces bendecidos, pues consog,ró su intelimás . .. ni nunca descansar en esa valero- gencia, su reposo, su bienestar, sus afecciosa aunque interminable batalla ..... ! El nes de familia, su constante trabajo, su
hombre que así sucumbe. . . no muere. salud. sus bie.nes y cuanto poseía en favor
Esto pasa, con e.,e Médico inolvidable. fü,. de la humanidad, llevando sus sacrificios
to pasa con ese insigne Benemérito! N un- aun más allá de lo heróit.0 y que siendo su
ca morirá el Dr. José Eleuterio Gonza- pasión dominante la gloria 1de Nuevo León,
lez .. .. , . Su materia ..,se disuelve, su figura educó á su juvenrud impartiéndole sus ludesaparece; pe:-o él vive en sus obras .... ces; y en todos se,1tidos derramó d bien á

�14

El Escolar Médico.

manos llenas · en su dilatado camino, haciendo beneficios sin cuento al que los necesitaba, ó pedía, constituyéndose así como
en un padre a.moroso ó como en un ángel
tutelar de los hijos de nuestro pueblo; por
esos innegables títulos, por esos rasgos sublimes y heroicos nos vemos hoy compelidos á proclamarle. con la suma de todas
las foerzas de nuestra alma, como altamente digno y merecedor d(! la estimación más
alta, de la gratitud más tierna y de la más
esclarecida veneración. Sí .... hay personajes ante los cuales es preciso que el mundo entero incline la frente: uno de ellos, no
hay que dudarlo, es el modesto s:-tbio, el
egregio ciudadano, el insigne Doctor, el
Benemérito José E. González. Hay hombres modelos que son como apoteosis de la
humanidad, pues se presentan al mundo
como ejemplos palpitantes de magnanimidad y de virtud, sobresaliendo en todos sus
actos con la más rara y con la más asombrosa caridad. Nuestro querido Dr. Gonzalez ha sido ciertamente uno de esos portentosos é inolvidables modelos. En N uevo León no h::tbrá crítico ni aun el más
acerbo, que pueda censurarle su~ actos, ni
envidia por rastrera y ponzoñosa que sea,
que pretenda "ni alcance á empañar ó palidecer sus méritos. . . . . . La grandeza y
mérito real del Dr. J Eleuterio Gonz;ilez
están muy elevadas ... ... nunca pudrán alcanzarlas ni ofenderlas esas ú otras seme•
jantes miserias,
N'o es de ·dudarse que nuestras respetables autoridadt&gt;s acuerden próximamente la
erección &lt;le un digno monumento. que person.ificando nuestra gratitud, trasmita la
tierna memoria de ese varón ilustre á lets
venideras generaciones . ... pero entre tan.to, allí está el Colegio del Estado, aquí está el Hospital Civil construido y sostenido
por él: estas paredes hablan elocuentemente, y si pasarais al interior de ese su espacioso recinto, veríais allí el profundo dolor
expresado en el semblante de esos pobrecitos enfermos, que hoy no gimen' ya por
sus penas y sus. dolencias físicas .... lamentan, sí, la muerte de quien les proporcionó
este asilo: llorando están inconsolables por
la muerte de su. bienhechor. Allí también
está nuestra Escuela de Medicina y los ricos frutos de ella difundidos por todas partes ..... . y sobre todo, aquí están los corazones agradecidos de los hijos de Nuevo
León, que son nn monumento sensible y
que con la veneración más prófunda han
de pronunciar su nombre bendito y ben?icirán por siempre su imperecedera_merrtona.

El Escolar Médico

Síí difunto ilustre, Nuevo León te honra
y te bendice, y sus hijos te lloran: los médicos, tu familia especial, de adopción proéurarán perpetuar tu existencia siguiendo tus.
bello'&gt; ejemp,los é imitando tus grandes virtudes.... Si cabe, padre querido ... . si
es pósible vener1dó Maestro, q;1e nos trasmitas corno herencia ó nos legue~ á noso·
tros tus h;jos esos tus queridísimos dones,
dá á quien quieras tu vasta ciencia, que todo lo abarcó, que todo lo comprendía y que
sólo tu propio mérito no conocía ...... ! imparte con liberalidad á algunos de tus discípulos tu celo infatigable por la 'cultura y
educación de la juventud .... deja á quien
te parezca tu compasión para los pobres y
decidida protección. á los huérfanos .... lega á otros tu tierna solicitud hácia los ni-.
ños recien nacidos y en bien de las madres
aflgidas en el lecho de miseria, deja á otros tu acrisolado patriotismo y tu i nconipara ble desinterés pero léganos á todos,·te
lo ruego, tu grande amor á la humanidad y
tu remarcable modestia.
Adios, Maestro inolvidable.. Tu nombre bendito será nuestra _mas grata memoria. Entre nuestros hombres ilustres,· tú
siempre serás el primero;. ningún nombre
se guardará entre nosotms con tanta ternura, ni se pronunciará con tanto respeto,
ni con mayor cariño, como tu nombre venerado, como es tu simpático nombre de Gonzalztos.
A dios ........ l;i, rn uerte te arranca de
nuestro lado; pero tu memoria gratísima
jamás morirá.-DIJE.
ALGO SOBRE
EL

15

t~d_ón y .de diverso ' te!}lper.amento, en muchas de .Jas cuales ni el histerismo· ni el neu- mos sido hipnoÚzados por el monótono y
suave. susurro de las aguas ó por el ruido
rosismo pueden ser invocados, 11egar á prÓvoC'arlos con igual éxito que en los hi5téri- de mil aves que gorgean confundidas!
cos y epil_épticos. empleando como para es- ¡Cuantas veces también, el éxtasis determinado por la contemplación de la brillante
tos los n11smos medios de hipnotización . .
superficie del agua y que parece haber du~esumiremos en pocas palabras y antes
rado un segundo, habrán sidu largas horas
de pasará las tres obse~vaciones que son
el objeto de estas líneas, lo que Cullerre, p~sadas en el sueño provocado por la d¿.
Beaunis, Voisin y otros autores ha~ escrito btl y prolongada excitación de la retina?
Consta por la observación de gran número
sobre los diversos• medios &lt;le producir el
de
~abios, qu~ hay individuos que leyendo,
hipnotismo, la manera de hacerlo cesar, los
cos1e,n~o ó_ mirando un espP-jo se hipnotifenómen?s que le carac~er!zan, ~us peligros zan a s1 mismos.
y sus aplicac10nP.s ternpeut1&lt;:as, siquiera sea,
El proceder mas usado para obtener. el
ya qúe nó para destruir la preocupación de
s~eño
ar~ificial y que se elige de preferenalgunas personas respecto á los que se de,
cia¡ consiste, en hacer que el individuo sodican á estudiarlo, cuando menos para des•
metido á h exp&lt;'riencia vea directamente
pertar en el 'Estado, el deseo de la experilos ojos del operador ó cualquier otro obmentación de este ct1rioso agente terapéutico que en pocos instantes alivia si nó cu- jeto masó menos brillante y que insensira la enfermedad, especialmente si esta es blemente se le acerca á la raíz de su nariz·
pero no basta que el paciet1te los vea uno~~
tJna :-imple alteración funcional del sistema
cuant?s
~inutos para ser hipnotizado; se
nervioso
ne::_es!ta
algunas ve~es su_ consentimiento y
Tres son los procedimientos que pueden
casi siempre que mire fipmente el objeto
provocar el sueño hipnótico: 1 ? , las excique se le designe, concentrando en él toda
t.1ciones sensoriales intensas y súbitas, tasu_ atención: esta concentración del pensa
les corno el brillo instantáneo de una fuermten~~ coloca al cerebro en las mejores
te luz, el ruido repentin~) de unos platillos
cond1c1ones para producir el suefio, pues
ó de ciertos instrumentos de música, una
qt.eda cerrado á las excitaciones sensoriadetonación inesperada, el , grito alarmante
les exteriores; de las que es necesario que
"fuego" etc., 2 ~, las excitaciones s'.:nsoesté lo mas aislado posible (Beaunis). ·El
riales débiles y prolongadas de los sentidos
sueño llega_ al cabo de un esp;:icio de tiemde la vista, el oído, el tacto y aun del olfato;
po que vana con la susceptibilidad indivi3 P, la sola sugestión de que deben dormir,
dual; algunos se duermen instantánea~enhecha á personas muy impresionables.
te .mientras
. que otros tardan cinco, die; '
Solo nos
de
. ocuparemos del seaundo
h
quince
minutos
ó no sufren la menor inestos med10s por ser el empleado con ma.
fü,encia
en
la
primera
sesión de hipnotizayor frecuencia.
ción.
Determinadas impresiones del sentido
J. M r.i GUERRA.
del olfato tienen, con td que se prolonaue
( Continuará.)
su duración, en sugetos muy susceptibles,
una acción análoga á las del oido ó &lt;le la
vista (Ballet). Lo mismo sucede con los
movimientos unifurrnes ó pases, suficientemente repetidos por los magnetitadores:
engendran el sueño excitando debilmente
GRACIAS.
la sensibilidad cutanea de los sugetos acos-,
Nuestros ilustrados coleo-as el "Pueblo"
tu~br_ados á ser magnetizados por tal pro.
l "Ch·1sme" se ·han expresado fovorabley
e
ced1m1ento. ¿Habrá qt1ien 1 oyendo rezar ó
escuchando la monótona vuz de un orador 1~~nte acerca c~e nn_estra publicación, dirihaya dej;:ido de sentir alguna vez sus pár~ giendonos elog10~ ciertamente inmerecidos.
~osotros consideramos esfas frases como
p~dos pesados y deseos irresistibles de dornacidas
de lo~ laudables _deseos que nuesmir? Pyes lo mismo que el sueño fisiológit:os
colegas
tienen de ~stnnularn_os, y por lo
co, ~uede ser producido el sueño hipnótico
tanto
les
~amos
por impresiones auditivas monótonas y pr0. ceras gracias. las mas expres1 vas y sin- .
longadas: de esta manera fueron hipnotizad_os po~ Heidenhain, tres estudiantes que
ERRATAS NOTABLES.
sm ~bnr los ojos debían oir ~¡ tz'c tac de' un
relo1. -1.Cuantas veces si,~ saber lo habre- . Varias sin duda alguna se habri¡n deslizado en el presente número &lt;le nuestro pe-

.Miscelánea.

(Continúa.)
Mas dejemos á los magnetizadores y concluyamos con esta mal pergeñada serie de
datos históricos. diciendo que g-ran número de médicos admite actualmente la rcalid::id de los fenómenos hipnóticos observa-'
dos por Charcot desde el año de 78, en las
histéricas de la Salpetiére, y que algunos
como Ch. Richet, Liébault, Bernheim,
Beauni:;, etc., no los consideran ser especiales, como O'enP-ralmente se cree, éÍ indi
víduos atacados de histeria, epilepsia ó de
estas dos afecciones combinadas; puesto
que es posible, en personas de ambos
xós, de distinta edad, de diferente constt•

s:•

1:)

�16

El Escolar l\lédico.

riódico; pero .por ser de suma importancia á.
nuestro juicio, anotamos las siguientes:
La página 2 debe anotarse -8
En la página 8, ler. columna, línea 54, dice: llacen de la-léase: Hace la.
En la misma página, 2.-:.: columna, línea
21, dice: en el cerebro frío -léase: en el ce

rebro hoy frío.
DE LA INVESTIGACIOX de la albumina, de las peptonas y de los alcalóides en la
orina por medio del 1·eactiuo de Tan1'et. (L.
Brasse (C. R. Soc, de Biologie, Juin 1887
p. 369.)
La alantoi11a, la aloxana, la creatina, la
creatinina, la xantina, la sarcinn, la leucina, la tirosina etc, no son precipitadas por
el reactivo de Tanret. Al contrario, se obtiene un precipitado.cuando la orina contiene las sustancias siguientes:
Peptona (precipitado soluble á caliente) (insl)luble en el éter)
Acido colcstérico ., iasoluble ., ,.
soluble
,. .. , .
/\lbumina
,.
..
,. ,.
insoluble , . ., .,
Alcaloides
.. soluble ,
rnluble

(Tl'ad: P. ,valker) Ccntralblatt. slir Physiologie N? 23 Fcb. 4 de 188~.

NOTA sobr!J lu acción .fisioló_r¡ica del sulfato de esprirteina.
::\Iasius deJ uce de sus in,·cstigacione~ y
observaciones las conclusiones siguientes:
l. 0 La esparteína {i pequeñas dósis no altera el movimiento de la sangre en la carútida de un perro. 2? una dósis regular,
disminuye la irritabilidad del nervio neumoo-ástrico, acelera la circulación y clismi11UJ~e el número ele respirncion~s. 3? A
dó~is tóxicas produce Ja parálisis del neu·111ogástrico y la asfixia. Las pulsaciones se
hacen al principio más marcadas y lentas,
en seguida, repentinamente más débiles, tomando la forma de pulsus alterans hasta que
al fin desaparecen por completo. 4? La
presión de la sangre disminuye inmediatamente antes de la muerte. 5 ~ La secreción de ]a orina es normal. ü ~ Al punto
de vista patológico su infl.uencía sobre el corazón no se determina toda via con certeza.
.M. Leo. (Berlín )
(Trad. P. \.Yalker) Centralblatt. sür Physiologic. N ? ~3.
EXTRACTO DE II0JAS DE NOGAL EN
L..1 'TUBERCULOSIS MILIAR.
El Dr. A. Luton, noticia en el Bulletin
Gen. d6 Terap., el uso del extracto de
hojas de nogal en el tratamiento de la enfermedad conocida con el nombre de tubérculo
granular; administra el extracto á la dosis

Folletin.

de 1, 3 y 5 gramos en una mixtura mucilaginosa á tomar en cucharadas cada hora.
Luton ha empicado también una tintura
preparada con hojas frescas en la3 propociones de 1 á 1 á Ja dosis de Gá 25 gramos;
pero ha experimentado más.con el extracto.
El efecto del remedio es a preciado desde el
ler. dii:i, en el abatimiento de la fiebre, limpieza de la lengua, aumento del apetito y
en el crecimiento de actividad de las funciones en general. La dispne,1,"cuando la enfermedad está locolizada en los pulmones,
es menos fastidiosa, el engurgitamiento
neumónico desaparece, los estertores disminuyen y la expectoración se facilita etc,
En la tuberculosis cerebl'al el Dr. citado
tiene menos esper,rnza de su resultndo fa.
vorable, y obliga muchas ,·eces it echar mano de otl'os 11ge11tes ter;tpéuticos. Cuando
hay disposición para vomit,1r, b mctlicin;\
se aolica en e11e?na.
(Trad. S Garza.)

DE LA IIIDRASTIXA.
(:\1. Freund y"'· "ríllct.)
Estos autores han examinado la hicll'astinina prorlueida por la acción del ácitlo nítrico
sobre 1.i hidrastina puest,1 en presencia de
la potasa círnstica y han hallado que se
ccmpol'ta exactamente como el aldehído nrornático: se dcsc·ompone con el aumento de
una. molécula de agu11, según la fürmula siguiente:

03

1CH., ·"1.02 t lhO= C H3 :\1. Oz t CH.\,
111,lr.,&lt;tin:1. ,\g 1.1. H1drc,hidra\tinin 1. Ox~idr,1st1nin.a

La hidrastinina pl'eparada de este modo
se muestra bajo todo aspecto idéntica á la
obtenida de la hidrastina tratada por el zinc
y el áci&lt;lo muriático; el clorhidrato fo1·ma
hermosos cristale3, en una solución caliente
de ácido crómiro se vnehrc á trasformar en
hidrastinina. La oxhidrastinina es cristalina, blanca, se funde de 97 ° á 98 ° , se volatiza sin descomponerse á 350, 0 se disuelve en el alrohol, cloroformo, cter acético,
benzól, facilmcnte en el sulfuro de carbón y
clificilmente en el petróleo. Es una base
débil; el clorhitrato pronto sufre descomposición al ponérsele en contacto con el agua;
pero forma un cloroplatinato y un cloroaudato q ne son mas fijos. No se cambia en
hidrohidrastinina con el amalgama &lt;le sodio; con ácido nítrico diluido dá un producto azoado.
(Trad. P. alker) Centralblntt. siir Physiologie.

,v

Bichat célebre fisiólogo supuso qne los órganos de la vida vegetativa eran el asiento
de las pasiones y no los de las operaciones
intelertuales en quienes no apreciaba I"elación con los afectos; asercion gratuita que no
pudo probar. En su misma obra:experiencias
sobre fo ·vida 11 la muerte en que tal afirma
el notable médico francés, se muestra admirado deque las pasiones qne tanto modifican á
eada instante nuestras relaciones ron el mundo externo no residan en los órganos que directamf'nte nos ponen en contacto con él, en
los órganos que manifiestan los elevados actos del alma; sino en aquellos de papel muy
inferior, en los de la vida vegetativa que tan
eseaso participio tienen en los citados actos animicos. Sin embargo. establece una prueba:
el papel importa.11te que estos últimos organos
"los regetativos ó simpáticos.'•' de::;empeñan
en la producción de algunas pasiones, y en
la dirección que les imprime su fuerza, extensión, perfección de estructura, alteraeión. etc.
· Los órganos se n.lteran ó se trastornan bajo la intlnencia de las pasiones, las pasiones
!'-e moditiran st-gnn el estado de los órganos.
Est-0 es inegahle; pero conrluil' de estos da•
tos que los aft&gt;ctos residn n c&gt;n aquellos es
1·onfnndir lastimo,;;amente la. determinarión
instintiva con la pasión, el t&gt;Íl'cto ron la c,m·
~a. · ··L1,s sombríos afectos se evacúan -por
lo::i intt•stinos con los purgantes," decian los
:rntignos, ''luego ahí residen," Esto no pueclc ser, serán sn punto ne p:i 1ticla a lgnnn vez.
pero no su término
En PI estudio del lng:.u orgánieo dt• la8 pa•
sione3 no debe olddar3e q □ e el hombrn es
siempm uno en medio de los numero,-os fenómeno::; que present1.; no creo pue.; q ne puedan localizane sus facultades de una manem
absolut:i en una ú otra de las dos natnrale
zas de que Cünstn.. 1las ciar,,, no es posible deC'ir si las pasiones residen exclusivamente c&gt;n PI alma ó en el cuerpo. ¿Qué pen sar ne aqnf'llos qu~ la" colocan en los sistemas vegetativo ó simpático y animal(, de re
ladón que sé dividen el ,1 .nni1iio de la vida,
ó en los órganos q U&lt;' di.rbos sistemas iner\º&amp;11? Dependiendo la-: facultades huma.nas
de las necesidades animales. relaciones sociales y perfección intelectual, su a-siento debe Bt&gt;r el conjunto del ser pensante, los dos
sistemas antes dichos y los órganos que animan. Además de esta razón fisiológica hay
otra anatómica rontra. la loralización de que
hablo: la íntima unión de uno :r otro sisten1a
por innumerables filetes nervio.sos que la establecen. No es posible admitir separación,
acción aislada ele este ó aquel sino conexión
perfecta y estrecha en el de3empefio de sus
funciones, conexión confirmada por el eximen fisiológico y por el estudio de los trastornos a~ la economfa, ó enfermedades.
Dice Descurett que las pasiones sit&gt;mprn
hace11 sentit· sus efectos en el sistena de órganos predominante ('U el individuo, ó en el
q~e se halla alterado en su estructura ó funriones. Opinión que explica los errores de

3

Bichat y los antigttos. Richerand crée, sin
embargo, que algunas de las pasiones se ligan especialmente á la organización ñsica,
otras á el alma: que determinan acciones diferentes segun .¡1acen de los sentidos ó de la
~·aria.ble actividad de los órganos vegetativos, cuya extensión, forma y fuerza se modifican segun las diferentes condiciones de edad,
sexo, clima etc. condiriones qua in teresa conocer al médico. Equirale esto en mi juicio á decir que los órganos d:¡n el impulso de la pasión
pero 110 que sean su asiento. En comprobac:ion de lo que dice el fisiólogo citado se recordará, que las fuerzas orgánicas unas veces se levantan y adqnierf'n actividad inusitada al impulso de las pasiones y q 11e otras
este mismoimpulso las deprime extraordinariamente.
Resumiendo diremos que el asiento de la
exageración de las necesidades orgánicas
que constituye las pasiones es el mismo
que el de las impresiones internas, y el de
las impresiones exteriores trasmitidas por
los sentidos, móviles de las acciones humanas; eje sobre que giran los actos del hombre. Pero, ¿que les detE'rmina? cual es sn
causn./ Es lo 11ne voy á examinar l-'n las siguie!ltes líneas.
¿Cuált•s son Ias ca usas de&gt; las pasiones?
Tal es la prc&gt;gunta q1w filósofos, moralistas
y mé&lt;liC'os f-,' hacPn desde la antiguedad mas
remota. Retlexionándolo bien se convendrá
t&gt;n que. los médicos han d-! hallar suficientes
dnto"" para resolver acertadamente la cuestiór en la observación constante de la naturaleza humana, y sus numerosas caus.as de
,·a1iación y trastorno por la doble influencia
moral y física del medio en que vive. Segniré en esta materia la. opinión de sabios médicos q ne he consultado con exclusión de las
de filósofos y moralistas por razones que diré mas adelante.
Las causas de las pasi&lt;mes por numerosas
que parezcan pueden redl1cirse á uua sola: la
naturaleza humana con sus variadas necesidades modificadas constantemente por el
sexo, eda&lt;l, temperamento etc; en una palabra,
según el medio, como los higienistas llaman á
la atmósfera físico-moral que la rodea. Aunque los diferentes modificadores hiológico1.i ó
individnaleR, sociológicos y ñsicos no son
causas li'ficicntes de las pasiones es ventajoso examinarlas '-eparadamente porque analizando nn objeto complexo y estudiándolo
en sus diferentes partes se logra tener idea
clara y distinta &lt;le él. Comenzaré por las
me11os importantes hast:i llegará 13 predis
posición orgánica qne descurlla e,1tre todas
las demás.
Las diferentes edades se caracterizan por
ciertas pasiones espresion fiel de las necesidades orgánicas que tanto varían en las diversas épocas de la vida humana. Así en el
niño durante la primera y hasta la se~unda
infancia es hecho vulgar parn el fisiólogo

�4

Ailo I.

Folletin.

que las funciones orgánkas se verifican con
extraordinaria actividad¡ la nutrición es grande, la absorcion es exagerada; y, en consonancin. las secresiones se verifican con admi.r~ble rapidez. Efectúan así los niños su de!!arrollo" y crecimiento conforme á las leyPs
orgánicas y en tiempos fijos. La propensión
á la gula que se nota en ellos tiene explicación fácil, y }}robablemente_cierta: sus necPsidades nutritivas (}Xagern.das. La gnla es
efectivamente su pasión dominante. ¿Se pod-rá deci:i; lo mismo de los celos que tambión
se observan·en dicha edad? Según médicos y
moralist.as la 'descl'iben, cr~o qne sí.
Porque no sor1 en el niño los rclos aquella
pn.sión desatentada y tPrrib1e que nrnl ve a1tgustiosos los días del joven r del adulto; especie de locura que describiré en su lugar;
no, no es así como en este débil se ofrece, sino con el carácter bien distinto de melancolía
ó tristeza, de resent-imient.oúodioque se despierta cuando 110 ~s, ó &lt;•1'fle no ser ya, objeto
de cariñosds cuidados de aquellos de quienes
recibió la existencia, ó distingne solicitud
menos tierna en los encargados ne vigilarle.
I~s·evidentement.e el gl'ito de nna &lt;lébil naturnleza que se. acoge á aquel ele qnien ha recibirlo inequívocas pruebas &lt;le cariño, y que
le ha protegido en las mil cansas ele destrucción que le asedian des&lt;le q ne ve la luz: eti
alp:o como el temor de perderlo y con el ln.
vida, objeto dominante de sns actos instintivos, por mus que se diga, y esencialmente
cansen-adores. :Más adelante veremo:: el diverso carácter que los celos afectan en el
adulto y el joven en q uiencs se ré sofocada
a voz del mas poJeroso de loJ instint:J:3, del
instinto ele conservac;óu.
Respecto del joven o hserrarcmos quP en
61 se manifiest:tn el :uu•,r. el valor, la Yani.dad etc; y del adulto ptwcle decirse, qne la
prndencia constituyr su patl'imonio: vü-tu&lt;l
que aparece en rste periodo de la vida como
clespues de la tempestad aparece ln. calma.
En fin, agregaremos que como resultado de
la fnerza y energía orgánicas que posée, padece el adulto frecurntemente la ambición.
LrL circunspectibidad de los frenólogo::; y
la :waricia c;oinciden con la debilidad y de
cadencia del hombre. Tórnase en el ocaso
de la vida en egoísta y temeroso. parsimoniolio y avaro por mas que en su juventud
haya sitlo pródigo, disipador y valiente. Se.
manifiesta de nuevo ol apego á la vida qne
tuvo en la niñez: pobre náufrago del mar de
la vida que se coje tle la frágil tabla de su
decadente organización, y que al verla rota
entre sns manos, siente que se hunde en las
profundidades del no ser....
El sexo es otro de los modificaclores, que
determinan pasiones especiales; su influencia en tal sentido es innegable; la diferencia
en lo fisico es causa de diferencia moral;
efectivamente: antes de aparecer las diferencias orgánicas de los sexos las de lo moral
son élébiles ó nulas. mas en cierta época se

Tomo l. Monterey May~) 15 dé 1888..

.. (

acentúan como resultado de nuevos órg:inos
eon nuevas funciones.
·
Tales son las causas de cdracteres morales difere!ltcs,. de pasiones especiales en los
sexos. DejandQ á un lado la cuestión de si
es ó no apta la mujer para a.dlíuii-ir una instrucción igual á la dfll hombre, y digna. de
disfrutar sc1&lt;•ia.l y políticamente de los der1-:chos que este último disfruta, lo cual mPapartaría de mi objeto. diré que la diferen cia sPñalnda es imln&lt;la.ble. Son peculiares
rlel hombre el orgnllo y la ambición, de la
mugtJr la vanidad y el amo1·, pasiones cuyos
rasgos apenas 8t' uibujau en los primeros
años de la vida, y que se maman y acentúan
fuertem_ente á proporción que el individuo
pasa de la niñez á la adolescencia r eda&lt;l
adnl ta. (L proporción que se desarrolla y ere
ce. Si&gt;gún lo:, mc,ralistas &lt;.&gt;I llomb1·e resi.stP
mejor la fatiga, la mnjt•r el dolor; p1edomi
na en ésta el sentimi ento, Pn aqurl la reflexión. El hom;ne piensa, la muj er f'ÍPntP: lo
qne es eierto ele nn modo general
Por último lo::: ruetlios fí.;;icos, en el sen.&gt;
de los cnales el hómbre \'iVl', inliu,ren ma11iíl.estamr11tL· &lt;:'ll ¡.;a ronstitnrión y tempPi-amen·to, y por conseeuencia. &lt;.&gt;n sn cad.ctn y
pasione\-. Lm•go \'t•i-emos qu~ rela&lt;"ión ltuj·
entre el pri&gt;domini.o tle los t5isternas y la, forma ó intensidad tle las pasiones; pero nntes
hablemos de la principal causa. ele estas, de
la predispoi-ición orgánica. en la que está
comprendiíla la herencia , y sns modificadores: hábito, ejemplo etc.
Se presentan aqní multitud de cnestiones
tle cuya ~olución depende la de mncho5 proble:nas que en todos i-iempos han agitado los
c::;píritns de pensadores y sabio!S. Los meta
físicos:con ~ns vagas hipótesis, ron sus atreddas indncciones, produjeron embrollo y oscuridad en materia tan importante de los fo.
nómeuos biol6gicos; pero la fisiología, felizmente inaugurada por Bichat, continuada por
C. Bcrnard y multitud de sabios distinguidos,
hizo cesar, auxiliada por los modernos métodos de investigación y procedimientos ind-µctirn y deductivo de consuno, tal confusi6n.
La heiencia ha sido definida así: la memo·
ria de la especie. Littré y Robín dicen: es
ley general en cuya virtud los elementos ana
tómicos del cuerpo humano clan nacimiento
á elementos semPjantes y determirmn en su
proximidad los de una misma especie.
La herencia representa. indiscutiblement,e
un gran papel en los fenómenos fisiológicos
que tienen por teatro la organización así como también en los ·patológicos y morales.
La observación médica prueba, en la procreación, la existencia de una ley en virtud
de la que los padres se parecen á los hijos en
las calidades de su organización y padecen
predisposición á un mismo género de enfermedades. Esta. semejanza es completa en
muchos casos pero en otros ¡cuántas diférencias! tComo explicar las deficiencias de aqne
lla ley absoluta á primera vista? Y si estas
deficiencias son notables en lo físico cómo

Nun1. 3.
- ..:.t'5:1..l:-..

El Eseola1· Médico.
PERIÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

.REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTERE:Y
P'=2:

Secretario
Redactor en Jefe
Administr~dor.
~IANUEL J. LOZANO. l\IANFREDO TIJERINA. JESUS 1\1.A GUERRA.

t'.OLABOitA.UORES.

0

Doctor
,.
.,
..
,.
.,

Antonio Garcia Garza I Doctor Juan de Dios Treviño
Domingo l\1. Echartea 1 ,.
José M. ~ Lozano
Evaristo Sepúh·eda
1 ,.
José Martinez Ancira
Eusebio Rodriguer.
j ., Lorenzo Sepúlvcda
Eulogio Maldonado
.,
Manuel Rocha
Francisco Garza Cantú 1 .,
Rafael Garza Cantt'1.
Farm:icéutico Antonio Ancira.

ALGO SOBRE
EL

(Continúa.)
Ptro si dichas sesiones son repetidas con
fn·cuencia en estos últimos, disminuirá considerablemente su número, y·solo quedará
una insignificante cifra (7 por roo según
Liébeault) de individuos verdaderament~
refractari0s, esto es, que no presenten ni
el primer grado de los cinco que este autor admite en el sueño hipnótico: la soi'\olencia.
Para despertará los que han sido hip•
notizados basta generalmente, soplarles sobre los ojos ó en la ca~a, deLirles simplemente que despierten ó que hagan esto al
tocarles el brazo, b frente, etc. ó cuando
hayan pasado cinco, diez minutos, media ó
una hora, del momento en que c;e les habla.
En P] caso que no den resultado estos
medios, se recurrirá á otros más apropiados.
El estado hipnótico es considerado por
el sabio profesor de ,la Salpétriére, como
compuesto de tres &lt;'stadns diferentes: el estado cataléptico; el estado letárgico y el estado somnámbulo; los tres pueden ser provocados á voluntad, y ofrecen entre otros
muchos los siguientes caracteres:
Estado catalipHco-Se obtiene primitivamente, haciendo que la persona predispuesta dirija su vista hácia un foco de luz
eléctrica ú otro ~uerpo igualmente brillante; ó bien haciendo cerca de ella un ruido

brusco ó inesperado; y consecutivamente,
abri~ndo en un sitio iluminado los ojos de
un indhiiduo colocado previamente en estado de letargia.
Está caracterizado este estado: por la in •
movilidad del sujeto que puede ser colocado por algún tiempo en la actitud mas forzada sin que denote ningun cansancio; sus
ojos están abiertos, no parpadea y las lágrimas corren por sus mejillas; la mirada es fija y la fisonomía im pasible. Los miembros si
son abandonados á sí mismos al tiempo de
h~vantarlos no caen, no ofrecen al moverlos la mei10r resistencia y conse~van por algún tiempo como el cuerpo todo, la pqsición que se les dé. Los Rérvios y los tendones de los músculos pueden ser mecánicamP.nte excitados s'in que esta excitación
determine reflejos ó contracturas como en
la letargia, sino el fenómeno inverso; la relajación muscular y la parálisis, que s~ limitará unas veces á un solo músculo y otras
se extenderá á un número de ellos mas ó
menos co:isiderable. La analgesia es com;-ileta·; la vista. el oído y el sentido muscular conservan cierto grado de impresionabilidad, pudiéndose determinar por medio
de la sugestión, las mas variadas alucin:iciones; impulsiones automáticas ó una expresión &lt;le la fisonomía correspondiente á
l l actitu&lt;l de las extremidades.
Estado letdrgico.-Se produce primitivamente lijando su vista el individuo en experiencia, sobre un cuerpo cualquiera colocado á cierta distancia de sus ojos; y con•
secutivamente, haciendo que la luz deje de
im presionar el cerebro del cataléptico ó
compri miendo ligr,ramente los oj0s del que
se ehcuentra en el tercer estado.
El letárg ico prtsenta la ,tranqui!:dad del
que duerme profondamente, algu ,.,5 veces
se observa en sus párpados un !.,.· ro temblor. Los miembros están en resoh¾ción
completa; caen por su propio peso al intentar levantarlos. La excitaci:n mecánica
(presión, fricción, etc.,) de un nervio, de un
músculo ó rn tendón, determina la contractura del músculo correspondiente ó de to-

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                <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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              <text>El Escolar Médico, Ed. Facsimilar, 1982, Año 1, Tomo 1, No 2, Abril 15</text>
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              <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Medicina, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria</text>
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              <text>Gutiérrez Zambrano, José Mario, Director Fac. de Medicina</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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