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7

mente las pasiones a~egres y las facultades
superiores del espíritu, al pa~o que su a~sencia prod1;ce el ef~cto co~trar10; la obsci1~1d~d és el mas prop10_ medio para_ el desar10llo de pasiones deprimentes y tr~stes. ,
.Algo de todo esto que 11.e_vo d1cho_-fue conocido de lo~ antiguos en qmenes ~a mst:: 0 cción no estaba "tan atr~sad~ coro? pudiera
suponerse. Lo que sabia hie_n H1po~rates,
d.ice un hombre célebre, era la mflnenc1~,que
tienen los agentes exteriores en las func1ónes
ael cnerpoi·lo que ignoraba era la estructura
ele egte," y penoso es confesarlo. poco han añadido Jos modernos á l? _que se sa?,ía e_n
tiempo del padre de la rnedicma en_lo le l_at1vo á la itrfluenci-a de los.agentesñs1cos soh1:e
los ór(7anos. Por fort_u na no podemos decir
lo mi;'mo en lo que respect!1, a la estructm:a
y funciones de la orga11izac10n, en. el estn9w
de la que se ha puesto sumo cmdado danc1ole la importancia que merece.
El estudio de los f~nóme1;0s dfll cuerpo es
útil en eí mismo, nadie lo mega, pero no ~eguemos la inflnencia de los ~gente~ exter10res relativamente á las mamfestac10ne:3 moriles c1el individno; no negnerno::i que pos~en
fnerzn. insólita y q uc imprimen á la.?r~arnza:
ri{,n un sello especial se~ún sa raracter. ~1
es verdad que son maten?,lesx tosr.os los _c~-tudos ngentes es cierto ,ta~b10n que modlf~c·an los elementos anat_om1cos, la.fuerza _'1!l·
tol Y el alma donde t1e~1,e nn t'.co toun. i~m~sión &lt;lel cnerpo. Vah~n&lt;lonos dt:J ll11 d.
?uil común podríamos decu que s?n los ~l~mentos anatómicos cuerdas q.ne v_1bran baJo
la infl uenria de1 mismo _su blmrn m~trum:n·
tista: medio exterior; pas10nes y caracter so!1
el resultado. Ohseevemos de p_aso como e?t:rndo nnidos uno y otro es!udw por me~10
del conocimieuto de las fnnc10nes _del cne1 po .
6P consecrnirá apreciar con exa?tltu?, no alc·:wzadarhasta hoy, 1~ acciór1, nnsteriosa q_ue
los climas ejercen en el desarrollo de pas10JH'$: Pn la e"pecie humana.

Los nJimentos,.reparadores de ]as_pérdiclas
qne sufre continuamente el orga:11~mo, q u1
sin-en para la. conservación y c;ec1m1en~o de

individuo dan nacimiento, segun su cahd~d,
á pasio~es di~ersas, ó cu;urdo·menos modrfi-

&lt;'a.n ·su rntens1dad.
. .. d a.·
Sabíos legisladores, en la ant1~1.1~da ' ieron pruebas de conocc_r con .P~~c1s10n el efecto ue el género de alimenta~1qn produc_e ~n
la ~tensidad y clase de p:1s10nes; la fis1?}0gía en la actualidad, ha ratificado lo que mstintivamente aquellos ilustres h~m?~es suieron v lo que el deseo de la practica ~e _l,a
~~r.al y·de las·buenas costumbres les s,u~u-10.
Así: todo el mundó sabe hoy q;ie el reg men
ani~al vigoriza los órganos dandoles ~n general fuel'Zá é in_te1~sidad á cie!tas p_a~1ones'.
' á las veces despierta. aquellas _que directa
~~ente dependen . ~e. la exagerac10n de alg_n:
nas fnnciones orgamcas: Yque, por el contra

rio,, el po·ramente v~~etal suayiza las pasio
nes animales y dulcifica el cara,cter.
En suma, lo que el ht~mbre ve y_ lo que oye,.
lo que siente y lo q_ue p_ien_sa, el aire que respira y el alimAnto que ingiere, el mund~ externo y el mundo interno po\den ser y a cada momPnto son {':tusa de pas1011es.
Ya examinadas si bie11 someramente las
mas notables cne;tionts relativas al :stado
moral humano, nos parece que y3: es tiempo
de decir en que consisten las pasiones, cual
es su naturaleza, cual su génesis.
En esta como en otras muchas materias se
han emitido opiniones é invenrado te~rias é
hipótesis va~ia&lt;las; y e·u ~an grand~ nu!ner~,
que-al exammt'lrlas se siente confundida 1.t
inteligencia y ~eme con ni.z~n no -~ncontrur la
verdad ea medio de t~nta confos10~. .,
Que la pasión deriva de la. orgamzn;c10n E&gt;s
inneo-able, pero, ¿depende de la matena solamente como lo quie1e Cdchttán?
En esta opinión se cc,nfuuden mani1iestame·nte las funciones dt! necesidad con las fa.
cultades intelectuales y momles que en sus
rariados aspectos dan nacimi~~to ~ tofl:1,5 las
:pasiones: s;~ ~onfunden la art1,v1~aél del c~Prpo y la act1v1dad del a!ma1 la un,c:i _que e.1 el
hombre tlt:•ne aquel carac~er de hberta.~.Y
que sti nota hasta en las pasiones_ mas hmml&lt;le:-i de impulsión lib1 P, q u~ c~nst1!u1e el eleménto principal ele est,as s1 no el umco.
Ahora, si tal puede aseg?rnr_se _de las p:t·
sione~ que de1fran&lt;leact-0~ mstmtivos, de las
nenesiJad~s pnrament~ anu~ales, co°: cua□ t:
mayor razon ~o poclra ~ecu:se lo mismo, de
aquellas que tienen un obJeto mas elevado Y
nol)le como el sentimifmto del deber, de la
jll3ticin, otc:.
•
· En b a~álisis de las facultades del e3pín
tn encontrarnos el sentimiento como u~a de
$ lB mallií'estaciones deterruinadas,. como u~a
fa,z de su actividad; esta contemd8: en _sn
esencia: es lá razón de todas las mo_dlficacwnes del alma en prasencia de los obJet~s ~ensibles ó no sensibles: hay goce¡; y sufr1mum
tos que derivan de lo bue.no, de lo ;erdadero
r de lo jnsto como los hay que denn~n ~e la
)sens1.b.11·.1dad . (rl'iberO'hien)
El sentinuento
n
· .
f
lo!,I
con la voluntad y el pensamiento orma11 •
tres poderes simples y fundamentales del alma Debemos convenir con Richerand en
u~ los óro-anos son naaa más el asiento de
necesid:d que decide el apetit&lt;?, elemeito
O'enésico de la pasión _que n~,es smo una.~~
del esphitn, una, mamfestac10n de su actm
dad.
.,
Este modo de comprender la p~s1_on es s~n:
cillo y de acuerdo _con lo~-~as tnviales J??1j
0
ci ios de psico-fl::nca. D1J1mos mas aba:J 0 n
q[e debía pensarse de aquellos que coloca
las pasio~es en los órganos, lo,s cuales ~~n· 1
da más que el punto inicial de la_ ~as10~, ad
aquellos que confunden la. condic1onalld
con la causalidad.
. .
ue
Para 'formarse juicio de las opu:i1ones q
desdo antiguos tiempos, han remado en

fu

1·
la

AtlO

l.

To1110

I.

Num. 5.

El E8eolar Médico.
PERIÓDICd DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

BEl&gt;AOTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
.

' -

¡

I

- - -· .
Secretario
/
Redactor en Jefe
AdministradM\1-\ N U EL J. LOZA~O. ~A~FR~EOO TIJERINA. JESUS 1\1.A GUERRA.

COLA.DORADORES.

colar Médico" nombrándonos sus colaboradores. Así, á una con la estudiosa juventud de la Escuela de Medicina, comenl\octor Antonio G~rcia Garz,, 1Do~or Juan &lt;le Dios Trevii\o
·
Atanasia C3rril!o
..
José M. " L ozano
zaremos á dará la Ciencia el culto en acción
:\lfonso Martinez
.,
José Martinez Ancrra
qué ella nos exige para poder llegar á ma~.
Domingo )1. Echartea 1 .,
J ulián D/az
,.
Evaristo Sep1ílveda
1 .,
Lorenzo Sepúlveda
nejar el cetro de ese imperio, que solo por
..
Eusebio Rodrigue1.
..
Manuel Rocha
ella tiene el hombre sobre Ja naturaleza.
Eulogio Malt.lonado
,.
Pedro Aguirre
Frnncisco Garza Cantú 1 ,.
Rafael G:trzl Canlú.
Vamos á ocuparnos del singularís¡'mo fe.
Farmacéutjc,J Antonio Ancira'.
oómeno de la vida; del fenómeno que está
en todas partes, pur esencia, presencia y
potencia; que pasa de la luz á las sombras,
L a V-ida
y de las sombras á la luz, según que las
necesite para sus manife~taciones; que siEX SUS CONCEPCIONES FISICAS.
guiéndola con la pesquisidora mirada del
observador la vemos que pesa en su atóEsc!·ibi:nos pa;a un ptíblicú á qui~n ama- mico polo de granito y que en su psíqui11111s, p1ra un público á quien pertenecemns, co polo de la celdilla cerebral miramosla
Escribimos como jóvenes para la juventud burlar, así sea en apariencia, todos los
y e,pt&gt;cialmente para aquella juventud que principios, las leyes t0das, del mundo físico.químico de la naturaleza.
inir.iada se encuentra en los misterios de
Aclaremos nuestras tendencias para evila vida, b11scando eíl sus leyes los secretqs
tar
In confusión en nuestras ideas. No
po&lt;le;,•s. las irresi-;tibles marivillosas ::i.rmas
de ia Ciencia \ifédica: la diagnosis y la te- nos colocamos frente á la vida como el arraoéutica. Con tales ar:nas día á día ella tista que mira sintiendo la belleza univervé de~c,)rrerse el velo, cada vez más allá. sa!; que mira en el cielo una bóveda azul,
&lt;l~ la cornplexida,I vital, normal ó patoló- en las estrellas, los soles engarzados en egica. mir:rn&lt;lo del ,tnte de sí, á su vanguar- Ha; qu~ mira el horizonte formado de pos
dia, l,1s nueva-; filosó'fi cas ideas del progre- arco-iris, cuyos extremos se tocan y se ~onso científico rnn&lt;lcrno. No pedimns escn- funden; y, que lle\7::itlo por los trasportes
sa alguna de 1111é-;tras pretensiones, porque de su volcánica imaginación, ya con las forn_o tenemns ningunas, escribimos, digamoslo mas de la poesía, de la pintura, ó de la mú
s1_n rodeos, pnra aprénder á escribir; comu- sica, mira y admira la vida al esplender de
n1cJmos 10 que pensamos, no á nuestros sus dorados sueños, con el mágico óptico
di,;cíplllos, pues no somos ·maestros, sino á juego del claro oscuro de sus pinceles, 6
nuestros compañero..; en ideas qu6 animo- con las divinas melodías que oy~ra dessos luchan por hacer efectivo entre n·oso• prenderse de nn órgano en el retiro de un
tros el adelanto inté!ect11al cien'tífico. Tal ora orio religioso. Tampoco nos colopropósito fué para nos@tros elocuentísimo, camos frente á la vida busc.ando comprenderla en el mundo afectivo de la fé metafíYel programa que á nuestras manos llega
sica
que la mira originaria de un soplo creara tn estremo grado seductor. Sirva esto codor. alma y vida del barro ó litro de la
m~ de una ligera introducción á nuestros tralia{os, así sean insignificantes y de ningún tierra en que se anida; responsable, supremo jefe en él de todas sus acciones; sujeta,
V~ or pa:-a el periodismo médico. Con eno
á las leyes físico-químicas dé la materia,
llos, si no por nuestros méritos, al menos
Sino á un.a omnipotente voluntad que de
por nuestra voluntad, corresponderemos,
la nada hiciera su rgir los orbes y los seres,
en alguna manera la honrosa distinción hecha en nosot~oc;, por la redacción d_el "Es- estableciendo un orden del caótico desorden que lo preexistía. Estas concepcionP-:

�29

El Escolar Medico~

El Escolar M~dico.

son de un orden distinto al qu~ en el .pre- y habiendo tan infunda&lt;la tolerancia_ por la
sente guía al ideal médico-científico de la mayor parte de.nuestras gentes del pueblo,
época, y la ciencia exige y demanda que creemos, préjuzgando, á la verdad. que .no
cuando nos ponemos á sú servicio. busque• se halla extirpada por completo esa gaoino.s la verdad, que es su ley, con los rme- grena mercantil, á pesar ,de haber tomado
dios de que ella dispone- para la mvestiga- la autoridad .una parte muy activa _en el
ción de las ·constante~· rel 1ciones que han · asunto_, exigiendo con enérgico rigorismo
existido1 existen y han de existir siempre, la terminación de estos males. Y á fé, t¡11e
eqtre el efecto y la causa de los fenómenos · nq podía ser Je otra manera. Con efecto,
cualquiera que sea su na.turaleza.
si reflf:!xionamos un instante en que viví Nosotros no sentimos pafa pensar; pen- · mas en et siglo en que la perfectibilidad
sama~ para sentir, porque si es cierto qne . ll)archa á grandes pasos, debido, sin duda
caldeamos. nuestro· cerebro con el fuego de alguna, á la constancia y laboriosidr1d &lt;le
la razón positiva, que no soñanJos. ni nos los· indivi&lt;luos aué formao un pueblo civ.ies per01itido soí\ar, también es, cierto quG . Jizadu; si pen!:&gt;a;11os ct1 que esta perfticción
la verdad c.ientífica q1'e nace de la muert~ , comtrcial no puede liegar á su anhelado
de loe. mist~tios -de la natur,Jeza; es tlln colmo, mientras exista ia. multiplicidad de
grande . .tan, magestuosa. tan sublime que negocios, de distinto género, en t!na 1~1isma
a1 revelarnos el orden natural sujet;l á ·ti parte y girados por un mismo individuó;
supremada de la gran ley de la causalidad, que la autoridad representa al pueblo, y
tanta grandeza real, tanta efectiva pelleza, que como tal'. tití1e, primero que nadie, la
está muchos .cielos arriba &lt;le los ,alcances, saJisfactoria obligación de vigilar con cuide los trasportes artí_sticus ó metaffaicos d'e dadoso esmero por el biene!&gt;tar de su pu.::•
la imaginación.
blo, y si por otra parte, en fin. convenirnus
Nuestr~s concepciones sobre la vida, ge- en que el médico de conciencia al prescrincralmente habiando, son exclt1,;Í\'.anwnte bir un medicamento detérminado, lo hac:
físicas, puesto que considerarnos la física con lá fé &lt;'lu e le proporcionan su estudio y
como la ciencia de la naturaleza subordi- su e~periencia, y que·aiguna vez, contranándole, por el orden ge1ár.giw de la rna· riamente al. feliz resultado que esperaba se
nifestación de los fenómenos, la química y ::ncuentra inoE'inadamente con per_turba,
ía fisiología, pués, á la simplicidad de ma- ciones orgánicas inquietantes, debitlo á la
nifestación de los fenómenos físicos ven,os falta &lt;le exactitud en el cuplimierrtn Je la.,
que sucede la complexidad de los fenó111e- pr~scripciones, tan necesaria esta exactitud
nos químicos, y á estos, que les sucede en farmacoiugía, y reflexionando en esto
otra complexidad todavía niayor, la de los sufre y se abate ante inesperado trastorn&lt;',
fenómenos vitales ó fisiológicos, Sobre quedándole, es verdad, tranquila la concienestos datos taxonómicos pasamos á· expo- cia, qu e brilla en el laberinto &lt;le! pensarrer las concepciones que tenemos sobre l;i 111ient0 humano como un rayo de bienhevida.
chora luz, .... nos convenceremos fácilme11A nadie incumbe mas el', estudio de la te, aunque parezca extraña digresión, qut.
yida que al médico que nace de él un mi nis- siendo la cienc.ia médic1, única en su géneterio de ciencia y de caridad.- Del ideal que ro, la que tiende por cuantos medins pue·
tengamos sobre la vida depende el ~xito de de á restablecer la salud en el org,rnismo
nuestros trabajos clínicos, y nada más' ju~- atacado pur la enfermedad, y siendo los
to, que inquirir ·á la naturalez~ .sobre esta ñ1edios farmacológicos los más gcneralmen•
manifestación maravillosa de sus portento- té·empleados para alcanzar este objeto, nos
sas energías.
convenvenceremos, digo, fácilmente de lo
DR. JosÉ MARTINEZ . ANCIRA. importante que es la -pureza absoluta de
los medicamentos, lo que no 1)l1ede verificar de ninguna manera, quien no tiene idó·
REPRESION DE ABUSOS.
neos conocimientos en farmacia y la prác•
tica necesaria en su pronta y segura ej~cu·
ción.
En nuestro número anterior dijimos alPor eso, siempre será digna de elogios
go sobre los abusos cometidos en nuestra
la
conducta
que obser{ en las autoridade~,
Ciudad, haciendo referencia al expendio
de medicamentos en diferentes casas de cuando tienen por única mira el restablec!·
abarrotes; .y sobre la necesidad en que nos .miento. la armonía perfecta en el compla·
veíamos de su pronta terminación. Pero cado funcionalismo del orden social y co•
habiéndose hecho tan general este abuso, mercial.
1

Sin quer,er he·111os .t~cado un punto que
u~ pn:tend1amos al decir médicos-de concienaa; Y que pódía referirse indudal11emenete
a los llam:td?s. curanderos que traficd n y
han traficado siempre con la ignorancia del
pueblo, _y no P?cas vece::; con individuos de
alguna ilustract_ón; pero-sübre lo que haremos_ pu.nt? omiso, porque d.~ otro modo
e9l:ival~lna n;ida menos que entrar en muy
s.enas. dificultades, de las q,1e siempre huimos; pues en tan~0 no·est.lblezca la ley cuales son Ia_s profos1ones que necesitan títu·
lo. no dertremos. de Vt~c por allí esa turba
de pse1:do--11tédicos, que hacen tan poco honor á la verdadera. medicina, á la ciencia
ele Hipócrates y Galeno.
Pero !o repeti:;10s, · prm;uraremos en
cu;into sea po.,ible alejarnos de tan árd~o
é:_tsunto; que mientras no venga una ley orgánica á '.hacer tan necesaria disyunción
veremos siempre confundidos los médicos
c.on Ic,s ch::irlatanes.

M. J.

....... .

LOZANO.

BREVES CONSIDERACIO~TES

-Ssbrs los .Actos ·Rsflej~s.
( CONCLUYE.)

Destruid;1. la capa éortical C:e los hemis_f~rios, cuando ce;;_an por comple~o la incitación motriz conciente y el sentimiento
voluntario, no quec.lan jtboliclos en las otras
partes dd si!;tema sóbre todo en la méd11la los movimiento's de orden re~ejo, io que
pru'eba que tste órg:rno es su principal centrn de innervación. Se comprende entonces co¡no una impres;ón pcrfférica sin ser
percibida esto. es sin llegar al encéfalo, puede determinar una reacción en los grupos
de cP-lulas intramedularés que Stil!itJO' ha
llamad? mícJeos de los nervios, y que podC¡mo~ mirar con ·Bouchard como centros de
nrntricidad. Efectivamente, en las-fibras
que se desprenden de las raíces sensibles
Y van á las células de los cuernos anterio~es se modifican las exdtacio•nes y se refleJan, porque en elias confinan al parecer 1as
propiedades de los nervios que relacionan.
~stas anastómosis que.forman en su conJunto el sistema intermediari'7 de las fibras
de la médula descubierto por Jaccond, sirven, es indudable, para desempeñar ese mist~rioso t,ránsito, supuesto que ha.cen comunicar con inmediata continuidad en su misma génesis los conductores. nerviosos.

00

_Además, como las célufas no ~stán clise,
~rn'a&lt;las en el ihterior de la médula. -éino
dBpues!as, con algún orden, la ex.citaeión
g_u~ asc1end~ -hasta llegar á las raíces sens1,;~ vas, no sigue una ruta incierta dífundtr.ndose al acaso por la masa conductriz
~ue las rodéa, antes bien es di1igida maté' talmente por las ~bras que ai penetrar en
los cuerno~ postcno~es se ·hunden por el
borde externo en la sustancia gelatinosá
de ~olando, 6 atravesándola van hasta la
comisura g-ris á constituir la columna vesiculosa de Clarke; suministrándole de éste
modo ü~ ~onductor no interrumpitlo q;1e
se c~ntmu;,i con las raíces de los nervios
anteriores por l0s prolongamientos-·dé Deiters, verdadero~ conductor_es en este Iuga;
de la onda nerviosa, compuestos solamente
d~ c_ilindro-e¡es, que soh los elementos an;ito1~11cos d~sttnados á trasmitirla, . ·Las té~
lul_as anteriores. Y. lateraies de l:i sustancia
g:r:s, no. solo ongrnan las fibras . motrices
sino qne las encadenan· entre sí emitiendo
. pr_olonga1,nientos para las demás células del
mismo nuclco y para las del grupo homó.
logo d:l la_do opuesto. La conclocciqn .de
las excHacwnes se produce ,por tanto aún
en ti espesor de la médula pur óraanos
cóntínuos, lo mismo sucede en la ruédufa
alargada, el cerebro y todos sus ioflamie·ntos. Suj~tos- á la influencia permanente
de. estos cent,ro_s se verifican l_ós actos;refle3os p~r~enec1entes á fas sensaciones y á
sus rpov1m!entos relsHLvo~, presidiendo.ma~
particularmente el nervio· gran simpático á
aquello~ _que correspon'den á las funciones
de nutnc100.
N um_:ro_sas son. ~a.s cau;as que puede{\
deter_minarlos, y l~or~s de Ja's impresiones
ext~no:es par_ten srn cesar de las vísceras.,
exc1tac10nes que modificando en· diversos
s~ntidos la te?sión sanguínea y Ia's condic10nes de la c1rc1Jlaci-0ra activan ó debiHtan
los.~ctos ~u.tritivos -:y s&amp;retorios en la e'volucton vanable de las in'cesantes metamórfo~j::; orgánicas, creando .de ~ste modo fo.
c".&gt;s_ de calo_r á_ distintos grados en todos los
teg1~os en virt.ud de cuya repartición los
n_e,tv1os1 vaso-n~o~ores distribuyen su acc1on so01:e la tun 1 .:a muscular de los canales arteriales y venosos, y estos cambios
d_e,1 calibre vascular ejercen en .la localiza~1on _de los fenómenos reflejos un notable
rnfluJO,_ porque arregJando ·parcialmente la
ter:1per~t_ura con s_u irrig,.ció_n impiden ·que
se_ irradie ~ ~e e~t1enda el .trabaj? bio-quím1co gue v1v1fica los óraanos nerviosos mas
allá dé. las partes ,en q ~e se agota su fuerza potencial.

�31

El Escolár Médico.

Los cambios moleculares en el interior
de tas células que se organizan con sus
cons.ecuencias químicas y térmicas causan
por su influenci.:1 prolongada sobre los extremos de los c:rnductores incitaciones-conttáctil~s que reflejan espontáneamente los
plexos viscerales y se genaralizan á otr¡is
regiones por la continu:ición ó contiµuidad
de los'tegidos y por la-comunicación de los ,
vasos y nervios al impulso conservador y
complementario que connexiuna los órganos con los sistemas y los aparatos en la
elabor;:ición fundamental de sus p~rtes integrantes.
Los excitante~ mecánicos, la trasformación de las sustancias similares que participan de la vida del conjunto y se disocian,
todas las reacciones por los que vegeta el
organismo dan por resultado el aumento
consecutivo de los elementos histológicos
cuy9 in~eparable movimiento repercute por
acción refleja desde los límites que confunden el aparato vescular y el nervioso hasta
sus grandes centros, donde responde á su.
débil eco la actividad neuro-muscular del
corazón. El predominio alternativo de estos aparatos no deja en reposo á los dem·ás, equilibrándose las fuerzas que los gobiernan cuy;i finalidad se realiza en la intusucepcióo de los líquidos nutricios, sus
excitaciones se responden mutuamente por
la irritabilidad y la clec ibidad propia de
los tejidos, trascendiendo á los órganos que
relacionan el cuerpo con los objetos e~te•
riores. De esta. correspondencia-inherente á la misma naturaleza viene el fácil cambio de los actos reflejos, ¿cómo qúedar inactivos. en efecto, · tos ·órganos de la vida
de nutrición con el funcionamiP.nto de los
aparatos sensible'&gt; cuando ellos los nutren
y los hacen aptos para recibir nuevas impresiones? Ningún tegido está exento siquiéra de la vitalidad común porque su in~
dependencia .elemental no ~-e alza á inde•
pendencia fisiológica. Todos los fenómenos concurren á un solo ñn y se completan
con recíproco auxilio como se necesitan
' entre .sí los centros de donde provienen.
El corazón influye sobre el cerebro y este
órgano sobre aquel músculo, aun en aquellos actos cuya verificación concluye el
pensamiento, porque.el término de las sen•
saci0nes es d testimonio de .sus tendencias
psíquicas y el principio al mismo tieqipo
de los hechos internos á qui~nes la máteria no imprime algún caracter ya convertidos en tal categoria. Tan interesante influencia entre el cerebro y el corazó_n no
se detiene en _la r.eciprocidad y en la aptitud

El Esc'&gt;lar
M.j...1•
,
'tfillCO.

~e sus, más elevados fenómenos. consiste
principalmente en vincular sus distintas
actividades para sostener en la e:;tructura
orgánica con todas las formas po;;ibles el
mecanismo regulador de la ex1stencia.
Qu1tad esa influencia, romped los lazos
anatómicos que unen los centros de don.de
se deriva y el urganismo entrará en desequilibrio. El sistema cerebro-requidiano
y d órgano central que preside la nutric;,ión
hacen coincidir directamente su-; funciones
por las complicadas simpatías que entretienen su proceso, aunque pasen desapercibidas. ni las quiera la voluntad; su acción
es continua y son más durables las incita•
dones que los actos ve~etativos verifican
en los sentidos, que las excitacion9 intermitentes y periódicas ocasionadas por las
impresiones que vienen de afuera. :Ytas
cualesqniera que sean su origen y sus m~·
nifestaciones orgánicas; cualesquiera las
condiciones vitales que ennoblecen su complexidad, desde los actos reflejos más rndimentarios q ne despierta la organización dP.
los principios inmediatos, hasta los actos
reA~jos que en· los órganos de mayur im:
portancia materializan los impulsos psico-·
motores v psico-si:!nsoriales del agente de
la vid -t, hay que convenir en que no.tienen
lug·u- sin la intervención de lo:; aparatos
nervioso y circulatorio; y que favorece es·
pecialmente la oscilación perpetua de' la
temperatura á los que se próducen en el gran
simpático, y la variac_ión modifi::able de las
sensacio¡1es y los movimientos con su apreciación conciente á los que se pasan en el
eje cerebM-espinal.

JESUS G ONZALEZ.

-- ·---

:Cel T6~tle;ce
I.
8rnoNIMIA.-Váhido. Naupatia. Ilingus.
Scotodinia.-NOMBRES vuLGARES.-Entorpefimiento. Borracheras. Ausencias. Distracción. Turbación de la cabeza.
Hace mucho tiempo que P. Franc, en su
medicina práctica, definió el vértigo: un
remolino ilusorio, penoso y súbito que pa•
rece arrastrar á la persona y los objeto~
ex_teriores bien que estén en. reposo ó ant•
madog,de su movimiento ordinario; vaci•
lando el cuerpo del enfermo á tal punto
que 1;e halla en inminencia de caer. E-;ta
definic;ión puramente descriptiva fué acep·
tada por M. Grissolle añadiendo que en al•

gunQs·~~sos muy ra!"qs los :ndi_viduos caen;
Despues, observando _los médicos. y parti- se han tomado _se con~ideran algunas vecularmente Laségue, algunos trastornos ce- ~es. como . pro~1ªs) .. discrepan de' las que
rebrales muy parecidos á la afección de emiten emrnenc1as r.1entíficas, se considera
que trat_all)o!¡, ·y que no se les había -asia- c?mo anodad? ~l hacerlas públicas; pero
n?&lt;lo lugar e_n_el cuadro nosológico, convi- -una vez q~1e v1v1mos en una época en que
n1er?o c?ns1d:rarles como variedades de el pen_samiento proclama su libertad á desvér~1go; pero s1 ·estos desórdenes funciona- pecho_ de los que vanamente pretenden alt&gt;s de las_ elevadas faculta9es del sensorio , herroprlo Y e.n que la,; barreras del ridícus~ aseme3an algo, en lo que más adelante lo, ~espre~1ables re_decillas de la ignorancia,
d!re_mos,_ á lo~ que co_nsisten en la percep- ego1smo ó indolencia, se deshacen ante el deseo del adelanto y ?el _progreso, no permaneC1Ó!1 d~ iluson~s movimientos de los objetos, difieren sm ~mbargo ¡0 bastante para ceremos callados siquiera sea para que pre~laros t 1l~ntos nos e?pliquen lo que quizá por
110 ser comprendidos en la definición que
•g?oranc~a
confundimos. Creemos quepode e_stos se da?~ antiguamente, y por lo tandna ~ons1tlerarse lo que el profesor Pota in
to dicha_d~firnc1ón es. incompleta h.oy.
considera
_como una especie de vértigo, el
En los libros que actualmente nos sirven
mor:al.
variedad
del mental, p,ues ~n ambos
de texto y en los pocos qne he consultado
h?-y
trastorno
en
la apreciación de las ideas
sus autores describ~n la enfermedad de
en
:.tmbus
}a
reflexión
es débil, la contra~
que me o~upo, pero no dan definición de
5t
_ella. U n1_camente la he visto en un artí- pue ~ ~&lt;;ne de actos volitivos impide la
culo, .~scnto por el profesor M. Potain, expVi~C101~ -pronta de las ideas ó afectos
que vio la luz en laGazette de:; Hopitaux el ~ ue se e~1gen, la atención no se puede fi.
3 de Ener_o _del prPsente año. He aquí di- J~.r en-sena!adu p'&lt;unto porque si , ella se dicha defin1c1ón: "Una perturbación cerc- ~1Je á uno, i_nmed1atamente la imaginación
mem_ona le suministran otro que en
b~a} q9e resulta de ·la dificultad, para e-1 in- olaslareflexiones
pasadas se J. uzo-ó
co nt rano,
.
b
d1V1duo, _de conservar la noción precisa de . 1 d
1
esu
ta
e
est.o
la
perplejidad
del
espíritü,
sus r~lac1one~ con el mundo exterior." De
el cual hace un esfuerzo• 51· Ole es perm1t1..
e~to infiere, d,_cho autor ~u.e hay tres espe- d
o expresarme así, por eludir el conflicto
ctes de vert1gos: ,el vert1go sensorial. el
en
que ~e encuentra, mas dadas las cirmental y el moral; y ;:iara esplicar lo que
cunstancias
por cada _un? de ellos entiende pone los e- d. 1 d'fi de r-nremura , no le es• pe s1'bl e eva_ir a J cu!tad y divaga en la manifestajemplos s1gu1entes: •·Un ebrio ve movernón
de las ideas ya sean intelectu;les mos~ todo en torno suyo, lucha contra su vérrales ó afectivas.
Si no. queremos gen'
J' .
. era11-.
tigo Y. _acaba por caer: vértigo alcohólico ó
z~r
nos
im1tarernos
á
los
casos
citados·
sensoria!. Un estudi~nte ~.premiado por
,un examrnadm-en una cuestión que no cono- sm_forza~ la imaginación cualquiera pu~d~
ce absolutamente ó que conoce superficial- co~prender- que en ambos casos [ el del es,!lle_nte, se turba, se atolondra y responde á tudiante y el ~e la mujer] es el temor el
la yent-ura:- vértigo mental. En fin una elemento domtnante; el uno consiaera que
el per~anecer caliado es golpe mortal u~
IDUJer ~s_trecha?a
.un amante m1Jy perti•
,naz r~s,st,e al prmc1p10, después se turba, se la~ra~a su desgracia y le cubrirá de vergü1n_za, as1 es que proc~ ra traerá la memoria to.do
demuda, se · ~nloquece, se abandona y sucumbe: vértigo moral. - Ahora en estos lo que en tranquilas horas de masó meno·
tres casos, el vértigo es un atolondramieo-· repo_sado estud_io asimiló á su cerebro, ma:
precisamente tarda en conseguirlo 1 ,
t~ 'del espíritu, del sentido interno que ím- rato
.
. .
a gun
, }'. si en e?te ti~mpo cree descubrir alp1de 1~ voluntad funciona¡ regularmente."
_Depndo á inteligencias esclarecidas el gun s_1gno de impaciencia ó-disgusto en el
cuidado de anc1lizar, discutw-, aprobar ó e_xamrna?or, se aprt&gt;sura á contestar sin ha·
b~r prev1ameñte arreglado en su mente su
rechazar 1~ definición que el célebre profesor
discurso y por runsiguiente éste resulta
de fa, ~and~d ha dado de~ vértigo nos to- embrollado y co,ifuso La de'bi'l
. .
•.
esoeran,
m~m.os ~a libertad de emitir nuestra débil
za que conc1b1era por la remembrañza de
oprn16n sobre la divisíón que del mismo ha
algunos pun~~s es luego desvanecida pó-r
h~cho dicho autor.
la
preo~u~ac1on de los primeros yérros, y
Cuando reconociendo uno su peque•
,ftez pero c.onsultando su raciocinio en- Sbl abatim1e_ntJ y pusilanimidad. revelados
tuentra que las ideas que le han inculca- por la péClidez de su rostro, el temblor
d~ algunos autores, (r que no conservan-- de su voz y la actividad de un hombre
ren~rd?, }_legados á su colmo han venido á
do el recuerdo de las fuentes de donde sust1tu1r
a a_quella. D~sde este momento

~º:

�33

El Esc:)lar 1\1édieo.

ya no sabe, el individuo, de sí,. respon-

Folletin.

•

u

'

d~ al acaso, · se ol'vida casi hasta de su cia. · · .
. .
propio nombre, y si después ~,e le pre-Como ·quiera q lle s.ea,. ~_os9-trns sólo Íí;gunta qué. contestó no acierta á decir tc- __tentamos hacer un -breve resLJ.rnen de lo·
do· y t:i.l cual fué; igual caso le pasa á ·que hemos podido saber que' ~fe ha e-;crito
una mujer acosa:da por un amante que sobr~ 'la enfor~1ed~1d Offfº ñ9mb~e encabe;.
pretende seducirla, la ·diferencia consis- - za estas líne~ís y para conse~uir1o nos pa- ·
te en ; que son otras la;, cosas qu&lt;:! teme, _rece má·, sencillo dividir esta revista en dos
)ta cree que si no' accede se granjea_rá d
-partes, eir la primera tra· aremos del vértí-.
ennj() &lt;l_e su · adorador y hasta su .ab;&gt;n• go prop1'.1mt nte Jrcho, llamado por M. Pü·
clono, ya se i'magina que si :rccede (y esto tain vértigo sensorial y e;1 la segunda des•
no deja de ser real) será el obj ~to de b cribir.emos, c;omo nuestros escasos co:10d•
c;ensura y 9el desprecio, sin conseguir tal mi~ntos nos lQ permitan, bs gc.:más tras•
vez el aseguramient0 de su conquista, ya tor~vs c1;rt&gt;bralcs designados por alguqci:,
cree en el amor y fidelidad d9. su ;,imante ·.autores con ét nombre de vértigo menta!.
con~iderando su exige~~ia em:ina&lt;l 4 . de ~u
desconfianza, ya supone que son recks que
le tiende para probar su. moralid¡_¡d y fuer- _
z.a de voluntad; pero todas estas crecncicts,
' todas estas su posicione:;, todas estas timiDe la neuritis producida
~leces que tienen los individuos quf• se enpor las Í11/fecciones de eter en la vecind,:ul
cnentran en bs mi,;mas ó semejantes con·
di los troncos rzerviosos de los miémbros
·didones que los q!le hemos s~1puestn nd
i;olo son algunas de ellas contrarÍéls s)no
A. l~itres y L. Vaillarcl.
también casi_simultáneas, ror le) que como
(Gaz. M~d. de Paris, No. 22, p. 256.)
hemo:; dicho al principio h _atención es Estos' 110tables autoses han obsere:1clo qua
n\t1y débíl y !a reílexión casi nula, y no po·
día ser de otro ·manera, pues para :ina!izaie- después de un~ inyecciún profonda heoha
. y co9rdinar las ideas en el •primer caso, y en el tejiuo &lt;lel músculo cru_ral sigui6 ,inme:
para analizar, pesar y comparar las razones d-iatamente una parálisis motora y sensible
que determinaran á obrar en uno·ó en otro e[)Jas regiones situa&lt;las &lt;lebaj-o deÍlugar ele
sentido en el segundo, necesita el ánimo , la inye~ción. ¿Cuáles son los cambios que
encontrarse tranquilo y no posesi9nadJ_por se .verifican después de esto? Son divsr:;os
m1a de las pasiones más deµresivas como en el lugar de la inyección según et tiempo
lo ts, sin duda, el miedo. No qu eremos que permite pasar antes de_la investigación
decir con esto que nos~ encuentre el indi- .Pocas horas después de fa inyección, el cividuo en condiciones semejantes al que es lindro-eje no se distingue - bien ya de su
afectado de io q11e se ha llamado vértigo en vol tura: &lt;'_onfundiéndose con la mis1~a,y Jo
sensorial, pues no pocas veces sucede que · mismo p;isa con las gran ulacio11es de ·1a ma'.•
h:.-,biendo cesado las causas que tenían en teria de Sch v v-ann, perdiéndose la rlistinciún
tensicSn-las icfeas del paciente' este es;:ieri- entre ellas. Todavía hasta diez dias después
menta todos los trastornos consiguientes á se nota el mismo estado de cosas. Como á
la ilusión súbita y conocida de los sentidos; los 15 días se n_ota qÚe la ·mielina comien-.
za, otra Yez á mostrdrse granular y poco:~
parece que la preocupación del espíritu
los asuntos rebtivos á sus élltas fc1cult::ide;; poco recobra su estado normal, y se vedfi•
no le permite tener conciencia de las scn- ca en corto tiempo una regeneración de las fi.
saGiones ilusorias trasmitida,; por su mate- bras nerviosas .. Al contrario, ya para el cuarrial envoltura. Y si alguien nos dijera: lo to clfa se nota una degeneración en la parte
que consideráis como vértigo mental no es inferior á ia l'nyeeción tal como W aller dic,e
otra ~osa que la nnnifestación del miedo y q~e existe despllés de la sección de un he1;el vértigo moral [al menos el caso que ci- Y10.
En los experimentos, el éter, puesto en
táis] no es sino la hipnosis qu e puede dccontado
con las fibras nerdosas que esterminar::e .por diversas maniobras, respon&lt;leríamos copiando lo que á propó.:;ito de tán en bnen estado, produce inmediatamenotra cuestión dice Buuchut: ''sería muy te la necrosis. Eteres sulfoit., acet. proclucurioso hacer un estudio respecto de la in- cen el mismo efecto; el éter hidroclórico, no
fluencia que fas palabras tienen sobre las parece tan activo, mientras que los éteres
cosas qúe están llamadas á represent1r; y formic. y valerian. producen la gangrena
de los funestos efectos de un:1 denomina- inmediatamente.

_Revista Cie·11tífiea.

en

ciencia y ~ara tc&gt;ne1· idea completa, cuanto
,tos es posible clai:la, del asunto en cuestión
haremos un estnd10 superficial, el solo posible en el alcan~e de nuestras fuerzas, del s.er
h!miano, _es~n~l10 que podríamos llamar psí-

-ción :viciosa sobre los_progresos .de la cien-

c:,lvgo-l¡,¡sfonco.

En a)gunas escne1as filosóficas ele oriente
y GrC'crn, se creyó en la existencia de dos n.1mas que, animaban al hombre y eon atri~ntos an,alo~os pero no .idé:nticos, puesto que
la 1111a, cons1dep.1da superior y asentada en
el snpremo alcazar del cerebro era Ja fnente
·
' hombre del
de 1,o,s ac t os que d'1strnguen
al
hrnto, y ln: otra infe1for, residente en Pl coraz~n. ~ent1:o de lo~ impulsos ciegos y de las
las mchnac1ones, o sean: la intelectual v la
irrar.ionnL Creencia probablemente dedueida de la lncha interna que el hombre siente
ent1:e su~ rn.zó1~ y su.s ins.tinto?, el debel' y las
pas10nfü;, entie sn m tPhgencrn. y las necm;ida.des c~e los órganos. Bl ser humano dotarlo ele libertad y de razón lucha sin treo·ua
contra lR:s necesidades brutales de la mat~ria.
qne repnm:, aumenta ó &lt;lirige conforme á las
leyes qn~ ngen la actividacr d1~ su espíritu.
E_n_fin, ,·~no la creencia en una sola. alma espmtnal a echar por tierra las cavilaciones do
los filósofos antiguos, pués sola.me11 te ºTan, 't us como S'ut'rates y Piatón In,
' b pro~-1PS esv111
r~8ai·on en fuer7,a dt' su genio exti-nur.li na1'!º···· _Así, nna sola alma qne r ecibe imprns1ones .rntern_as_y extem:-i::i dnndo origen á
sen;ac1?nes e 1dt:'a~, afectos y pasione:o o:'!
razon s1empn~ de la intensidad del exitante
Y.desuca_li~bU es lo 11ne enpsicologíafi~iológ-~ca ndm1tire,mos.... El alma se matei-ia!izn,
diP,.'~moslo as1, caa ndo recibe el impulso de
los organo~ del cnerp0, y , por el contrnrio,
se levai,ta u. alturas prnJ igiosas cem ién::lost&gt;
en 1111 oce&gt;ano de Ju;,, en la, t&gt;sfern de la razón
cuando no sale de ~í misma , cuanrlo eJ ella
su punto de pn.1-ticla y sn término· en cuanto
se retiei-e á lo nni rt•rsal y neces;uio. dicho
en una paln bril.

sujetos los brntos en todos sus actos en
l?~ que no se nota. _impulsión libre, poi'. faltcu les en el clesempeno de sns uecesidades el
elemento intelectual, único suceptible de exag_erarse; es po~· lo que no pueden sentil' pas10nes o emoc10nes en el sentido 1-io-oroso de
estas P.nlabras qne se emplean solm;ente para designar las q no el hombre sufre.
PodriamoR aquí, si nnestrn insuiicfoncia
no nos lo \:edara, profundizando un poeo más
esta materia., probar la impo::iibilidad nbsolnta de expl!c,u, p or la sola, actividad fnncional del; matcüa organizadn, aquellos ele,·ad~~ fe no meno~ ~l \10 el hombre ofre&lt;'e; pero
&lt;.kJemo_s t_an d1fie1l cncstion á doctas plumas
Y uos hrmtaremos á dar lüs últimos toques
~~l cuadro mor:il hnman,&gt; que vamos tmrnnCLO. .

.

, nfocho se ha discutido y s0 discnte totfa•
'&gt;:rn, hasta sobre cuales SPan las facultades
fundamentales d~l alma, ba3e sobre q ne descansan las cla:s1ticaciones. Tal ha, sido el
punto de controversia de 1'1n.tón y Aristótelt;s, ~le Descartes, Leibnitz, IIobbes y llelvec10 srn ~iue pnecla decirse que en la actualida~ exista el acuerdo entre los filósofos.
Q~uen, ?omo De.:;cartes, creo que el pensa1~1ento tiene la preemineJ?.cia, entre Lis demií,s
facultades
~tlma; quien, como Oom1iliac,
q~tf; la se11S1b1l1~ad. De la, misma manera
t~1S1enten Umtesianos y posit.ivistn.s materialv,ta.s y frenólogos.
·
. ¿Q11e dire11;od clel lugar asignado á las pas~oncs, y que de las clasificaciones que han
:m1o prop_ne~tas para estudiarlas? Resnecto
de estas ultunas p uede decirse que 11 / hay
~º? ~utores que estén &lt;le acuerdo habiendo,
rnfimdad d~ ~llas, desaparecido merced á la
moderna cnt.1ca. ~Podrep10s creer ante las
11!1merotas vias abiertas a nuestros pasos qne
mngu11a de ell~s conduce á la realidad? ,p0.
clremos conc~mr aquí, del mismo modo
en el tratanuent~ de mucl~as enfermedades,
9-ue
la abundancia de medicamentos nconsé-·
Razón é instinto h~ 'l(¡llÍ los dos ténuinos
Jados
para combatil'las es_i1;1dieio de que no
estremos ct1ya 1mióu á diversos &gt;'o-rndos c,n ]"s
hay
mnguno
rea~mente ut1l? De nin o·una
&lt;Species nmmalt:-s d~ la escala, o sea,,ln atromm~era.
La
clas11icación
1isiológica d~ las
fia grndua~ de la ,Pr-:merll, y la creciente prepond~rm1crn del ultimo desde el vertebrado pas~OJ~es fnndacla en 1a. actividad fnncional
snpe_ri?r al zo~lit~, ~esde aquel en quien el ur~amc~, en las .nec~s1dades, f:atisfoce las
dom1mo y el eJerc1c10 de la intelio-t•ncia l&lt;-i ~x1ge~cias de l~ c_ieucrn y constituye el me_prestan el medio de Jii-igir sus a&lt;ftoi;. hasta JOt rnetoclo, el u_mco fun_cla~o, ele agrupación
el pobre organismo que se halla en los vao·os natural c~e_los cit,ados .tenomenos psicológié imperceptibles límites que sciparan el ,~li- cos pernnt.1e_ndo apre~rn1fos de una ojeada
mal de h:i_pl~ntn; des~e _de uno al otro, repi- en S llS rel~c10ne.s, y 01'1$en. _Lo~ :;utores ·que
to, la rnnon o predom1mo denna ele h1s cita- han segu1.üo est~ carruno d1fenrnn algunas
da~ actividades de su cse11cin, señalan los veces ~n cuanto_a lo~ detalles, pero tales diatnbutos característicos de cada animal v ferenc1~s no clan_an a la ruaj estuo~·:.-i rnrdad
1
~e:iliz!m su individualidad. Las facultacle'.':l de-1 couJnnto., S1, por ,tra parte, existen al&lt;}_~nstmtos clel br~to alcanzan débil 1Jerfec- gunos vacios el poi-venir se enc~rgará de 1Jec~on; su falta ele libertad y de razón le en- 1rnrlos.
cierra en 1~11 círc_nlo de hierro que no puede
Siguiendo este ordu1 fisiológico, pata lo
traspasar 1mpediéndole ex perimentar b lu- cual hemos adoptado las clas1:ticaciones ·de
cha; qne ~_xperimenta el hútnhre interioruwn- J:?escnrett y Regaud, describiremos las pate a que yñ: me he referido; por lo mismo
s1?nes y los trastornos 01~ánicos que deterpor aquella P,specie de f~talidad á .que est.á1~ mrnan.
l

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�Folletin.
10
=,,,...,,==========~==-= -.-----=--=---------- ----------- Clasificacion de las emociones y pasiones.
(t:JP.tESIO:SJ::S ~tOnALES Vt,HS Y DE c,,nTA ))111\\t:IO'-)

EMOCIONES.
Se dividen en exitantes y depresoras. Pcrte1rncen á las primeras, placer, valor, orguilo,
co!era, etc.; á la s segundas, dolor pietlnd,
miedo y otras menos importantes.

Oeseos violentos y ,lurnderos
UesultadQ de- las necesidades do los órganos.

Verdaderas pasiones.
Tenemos, en primer lugar. los órgar_10s diaestivos que son asiento de las neces1dade::;
hámbre y sed, que clan origen á las pasionPs
glotonería y embriagnez..
lu(J'ar
rons1dercmoe los . orga~
E n seo-undo
n
o
I
nos de la sensibilidad general y espena : ujo:,; v n~rvio óptico, oído, lengna y nerrios
&lt;lel gnsto, sistema ucrri_oso genPral, y q~rn
son a,:;iento de las Hece:m1:u1es c1e ver y ou·,
de o-ustar ó soborear, r de :ll'tividaclcs genei-;tl\ genital. D~n ol'igl? ~as citadas !1ec·~.
~-i1ia,des ú. la~, pas10ne::1 s1gt1teHtes: pa~1ones
~or la pi!1tma, teatr?s.r espectáculos c1e toda espec·ll'; po:· la mus1('a, . a la gn.stronomí~,
¡,ur la gim11n.si:: y lo,com?c1ón, yor C'l tni~aJo
111anual, y, cr1 frn, da. origen a la ne1·Ps1da·l
de actividad genital, nl libertinaje.
En tercer lno-ar t•xaminemos el cnréfalo,
b
1·e11tro de la:; acthic1aues
del h.,m l)re y .n1~ar
de manifestación de la-; nobles fücnltad~s del
espíritu. Siendo el encéfalo_~! 11:Pdio ú instrnmento por el cnal !:lt:' ma.mfiestail las 111•re,,iclades afectiras y se1;sitivas, podemc~::; tfodt qne en H resi~en. P,e e::;ta.3, rn~a:; tle!1e11
vor objeto la sat1sfaec10n de un 1m eg~H_-:;ta
como: el amor sexnal, el maternal, el nlial,
l:'tc. y es¡wcialment.e. t·l amor propio. d :imor
místico la envidia, la ambición y .la tLvaricia; y o'tras, tienen un fin ngeno :ü i11_d~vicluo
t·omo el pakiotismo, el fanatismo rell.~1oso y
el político. Residen, en fin , en el encé;falo
las ncre~idades intelectnales que dan origen
:í. las pasiones científicas, literai"ias y tilosó:icas.
Aunque convencidos de la verdad que Pntraña la división establecida por los psicólorros entre emoción y pasión, puesto que e:3
~na dva exitación la primera, y nn &lt;lCS(JO
violento y dmadern ó tiranía de una necesid,H1 la sen-unda, sinemktrgo, nosotros emplearemos enº el siguiente estudio la palabra 1x1,
sión por ser comnnmente usadn para designar los fenómenos psicológicos á que se hace referencia en 01 curso de esta obrita.

0

•

**

·Y:

ESTUDIO FISIOLOGICO de las PASIONES
CO;&gt;i E\;~UMERACION DE LAS

ENFERMEDADES QUE DETERMINAN.
El miedo en sus relaciones con el organismo y sus deplorables efectos.
Si bien ~e reflexiona, el miedo. esta. pasi6n

dcpres,,ra, tiene till ver, lndero origen en t&gt;l
instinto de conserra,eión, general y poderosa
facultad de los SP-l'PS organizados que, en l'l
etuso t1c sn vida. e.-: la primera en manife:tarse y la última. en de:mparecer. A este in~tinto (1S al qne deben atribuirse actos ú. primera vista razo~rn.bles y libres de los irmcio•
nales, actos que no son :-:ino efecto &lt;le i111pnisió11 instinti ,·a, y por c·onsiguiente, i nconsrientes, quu ::-o manifie,titn toda. sn vida, y
que son la t·om1ición de su exi,tenda. El
instinto de consf'rrnc¡ó:1 c&gt;s. ignalmentl' int•
perioso en el homb:·e nnte:; de sa pLirfe&lt;'to
desa.nullo. Los modmiento::i qtw t•l niiio t·Jecuta. L'tt t:l ~eno 1uat~rno se atribnyen co11
funda.Lla 1-:u.ón á la faenltatl inna.tnqnH posée
d ser o;·ganiz~u1o po¡- mus lrnmihb que :::e:t
el gmdo que ocupe en la esc:tla orc4"ánii.:a.
Si11en1bargo, vi l1·imbi"&lt;', en el pt.'rft'c to n~o
de i,n,; faculta:hi.3. desoye mneh:ts H!tL':5 ln
podm·osa v,;z d1•l &lt;'itatlo instinto. de::itrnye :::u
\ida, io quu con ~titu_re la más p~•renro:."Íil
pnwba de su Jilwrta&lt;l ¡wr 11:is tl':ste q ne se:1
el uso qne hu.1·1· &lt;1e 1·lla.
Uun ,•et 1•x:1:11i11:ulo ,,¡ 0ri;2.en del miedo
reimuslo l'll :-í mi~mo. y rn11signemos su-_
deplornbll':; cunsceneneias en l'l organismo.
t,e ha repl'ti&lt;l,i con fret· lll'llCÍa, tal vez sin
pensarit, i;utitiPntement&lt;·. que L'l miedo es el
µat1·imonb de ias débite,; organizaciones. A
cach paso encontramo~ desmentid,1 por la
experienda la anterior observación. P:.ueec,
efectivame11te, qne no debemos busear una
ielación di1·ena eutre la fuerzn orgánica y la
energía mornl tlrl indiviuuo, pue~to qne no
exis,c. En tbn&lt;le la ene~:ntraremos e:;, l:'ddcntemt:nte, entrP las t'ondiriones qne fo.voreeen (, coNtr.u-ian el des!nrollo de la actividad normal psíquica del individuo, y el grado á que se ma.nitit•sta h pasión queclenomimu:5 mieJo; L'll otros termi110~, la re:aci6n
existe entre una mala eclncación y el desal'l'ollo de la pa~ióll. Además, fürilmcnte se
concibe qu~ paedeH .inculcarse en rl niño,
cuando le falt."t abaolntamentd la rdlt•xión,
pé::;imas preocupaciones que solo de::;a¡un'ccn merced á esfne1·zos de una H&gt;lnntad ilustrada. La iguoraneia. de los eneargaclo3 ,¡,,
gniar los primero3 pasos c1el hombre rs el o·
rigen frecuente del desarrollo del mit•tl1&gt; nundo es "todavía un ser Jébil ó impre;:;iormb!c,
incapaz de juzgar p,_; r sí mismo de las coS:tll
y de las aceiones,
El mied,) mina, b natnralcza y e;; fuente
Lle trastornos nu mcrosos; la tBrcera parte de
l:i humanidad muere á, consecuenJia de sus
efectos. (Alibert.) Ocasiona desde simple
predisposición á enfermedades hasta una
muerte im;tantánea. En esos terribles azo·
tes de la humanidad llamados c•pidemias dá
origen á más muertes que las enfermel1ades
que las constituyen. Los médicos de las armadas navales han observado que el escor•
buto, siempre que las con&lt;liciones físicas sean
favorables al desarrollo de estn. crnC'l enfer·
medad, die?.ma la tripulación pi-incipalmente en proximidad de una tenrpest.ad ó de nn

Afio l, 'J.lomo I.

Monterey Agosto 15 de 1888 Num. 6.

El E§eol_
a r Médico.
PERIÓDICO DEOICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉD1CAS.

IIDACTADO POR LOS ESTUD-IANTES DE LA ESCUELA DE .ltED~CINA DE MONTER!Y
Secretario
Redactor en Jefe
Administrad&amp;T
MANUEL J. LOZANO. :\IANFRE-00 TIJERINA .. JESUS M.AGUERRA.

tO L'A BO lt ADO llES.
Doctor Antomo Garcia Gar\:,¡ 1J,)octor Juan de Dios Treviño
,.
Atanasio Carrillo
,.
José M . ., Lozano
Alfonso Martinez
.,
José Martinez Ancira
,.
Domingo :\1 Echartea 1 ;,
Julián D!az
Evaristo Sepúlveda
Lortnzo Sepi'1lv~d:1
Eusebio R,·drigue1.
..
Manuel Kocha
,,
Eulogio Maldonado
..
Pedro Aguirre
,.
Francisco Garm Cantú 1 ..
Rafael Garza Cantú.
FarmacéutiCJ Antonio Anci,a.

i .,

L a V'lda
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
Lo mj-,mo en la presente como en las
pa~das épocas, la .Jbservación descubre la
vida entre dos infinitos. Lo mismo en su
manifi::stación actual como eu sus mas an•
tigua, -manifest,aciones, la vidcl siempre ha
tenido la forma dP. un movimiento que modela la materia corpori2ándol;i, y cuyos res,
tos duros, como son las P"trificaciones 6 eológicas, nos hablan al tra ves &lt;le mfriadas
de sigfos de sus dilatados dominios f'n el
univ•erso de lo infinitamente grande como
en el universo de lo infinitamente pequei\o, Siendo asi la vida cun' Q nosotros la
conside-ramos e11. nuestras concepciones fí
sicas, los polvos ilu,11;nados de los areno
sos desiertos de ia ti,.rra que h:ibitamos,
los mirar.:!mos en estrecho enlace unidos á
lo.s polvos, luminosos por sí mismos, de los
dilatados desiertos de lvs cielos; y el hongo microscópico la monada, unido al árbol
gigantesco de la California y el micro org::.nismo del bdcillus unido al mastodonte
fósil y al colosal élefante de l.1s selvas del
africano continente.
En el mundo inorgánico encontramos
cuerpos como en el mundo orgánico. Estos cuerpos que son, no han sido sin~ desde un principio que empezaron á ser, y no
serán siem'pre porque e~a aparición merfológica, córporea de la materia, está sugeta
á ttn movimi'ento q11e si agn"ga tambien desagrega .su atómica estructura, llenando así
las sapit'albimas condiciones de espacio y

tiempo que todo ser orgánico. es decir que
todo cuerpo animado de vida, .¡nanifiesta
ob~decer en el cumplimi_ento de las -leyes
á que le ha sugetado la naturaleza. Sostenerse la forma ó lo que es lo mism,) el
cuerpo á pesar de este carl_lhio, en el tiempo, esta es su existencia, esta su · vida.
Estamos acostumbrados á ver, á considerar la vida, como un atributo es·encial de la
materia {)rgánica1 y, solo en los vegetalec;,
en los animales y en el hombre decimos que
hay viJa. ¿Porqué siendo la mi'ima ma·
teria, 'como física y quí:-:1icamen~e está pro•
bado, porqué· .siencl,o la mismi materia la
que se corpor1sa, señalamos la vida solo de
un lado en las ma11ifestaciones de la N aturaleza? ¿Por qué h1cen dos universos; uno
de ruina:;. de desolación, de sombras, de
muerte, y otro de actividad, de animación,
rle vida y .d e luz .... ? ¿Por-qué decir que
es inerte, que es muerta la materia que sir•
va ue base á la vida? No, la Naturaleza
es la vida universal. Ella al hacer de grane-le arquitecto no tiene dos mecánicas, para
construir sus mundos de actividad; no tiene dos leyes, una qlJc edifica, otra, que
destruye. La vida no será m·as que la du•
racion de fos cuerpos manifestada por un
movimiento. L.a cristalización que es b wrporización inorgánica, nos dice que el grano de ar.ena, lá piedra, el estero, la montaña y el astro -no han tenido distinta ley de
formación, no importa que el grano de polvo s@a microscópico, que se oculte tras el
d,~nso velo de l~ visión distinta; no importa que miremos al torrente rodar la piedra por el cauce en que se aprisiona;·no impo.rta, que miremos, maravillados de su impon.ente .magnitud, la masa azu·l de la montaña que parece uni r el suelo al cielo: ni
tampoco el que hallan aparecido cielos y
mas cielos, desentrañados de las tinieblas
siderales, con sus cuerpos de pasmosa grandeza, iluminando la eterna noche del espacio. Estos cuerpo:; tienen un movimien_to
qu~ es su vida, que sostiene su existencia,
movimiento qu.e terminado, m,;trcará el fin
de esas individaalizá.ciorYe•·, digamos así,

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              <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Medicina, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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