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                  <text>Folletin.
10
=,,,...,,==========~==-= -.-----=--=---------- ----------- Clasificacion de las emociones y pasiones.
(t:JP.tESIO:SJ::S ~tOnALES Vt,HS Y DE c,,nTA ))111\\t:IO'-)

EMOCIONES.
Se dividen en exitantes y depresoras. Pcrte1rncen á las primeras, placer, valor, orguilo,
co!era, etc.; á la s segundas, dolor pietlnd,
miedo y otras menos importantes.

Oeseos violentos y ,lurnderos
UesultadQ de- las necesidades do los órganos.

Verdaderas pasiones.
Tenemos, en primer lugar. los órgar_10s diaestivos que son asiento de las neces1dade::;
hámbre y sed, que clan origen á las pasionPs
glotonería y embriagnez..
lu(J'ar
rons1dercmoe los . orga~
E n seo-undo
n
o
I
nos de la sensibilidad general y espena : ujo:,; v n~rvio óptico, oído, lengna y nerrios
&lt;lel gnsto, sistema ucrri_oso genPral, y q~rn
son a,:;iento de las Hece:m1:u1es c1e ver y ou·,
de o-ustar ó soborear, r de :ll'tividaclcs genei-;tl\ genital. D~n ol'igl? ~as citadas !1ec·~.
~-i1ia,des ú. la~, pas10ne::1 s1gt1teHtes: pa~1ones
~or la pi!1tma, teatr?s.r espectáculos c1e toda espec·ll'; po:· la mus1('a, . a la gn.stronomí~,
¡,ur la gim11n.si:: y lo,com?c1ón, yor C'l tni~aJo
111anual, y, cr1 frn, da. origen a la ne1·Ps1da·l
de actividad genital, nl libertinaje.
En tercer lno-ar t•xaminemos el cnréfalo,
b
1·e11tro de la:; acthic1aues
del h.,m l)re y .n1~ar
de manifestación de la-; nobles fücnltad~s del
espíritu. Siendo el encéfalo_~! 11:Pdio ú instrnmento por el cnal !:lt:' ma.mfiestail las 111•re,,iclades afectiras y se1;sitivas, podemc~::; tfodt qne en H resi~en. P,e e::;ta.3, rn~a:; tle!1e11
vor objeto la sat1sfaec10n de un 1m eg~H_-:;ta
como: el amor sexnal, el maternal, el nlial,
l:'tc. y es¡wcialment.e. t·l amor propio. d :imor
místico la envidia, la ambición y .la tLvaricia; y o'tras, tienen un fin ngeno :ü i11_d~vicluo
t·omo el pakiotismo, el fanatismo rell.~1oso y
el político. Residen, en fin , en el encé;falo
las ncre~idades intelectnales que dan origen
:í. las pasiones científicas, literai"ias y tilosó:icas.
Aunque convencidos de la verdad que Pntraña la división establecida por los psicólorros entre emoción y pasión, puesto que e:3
~na dva exitación la primera, y nn &lt;lCS(JO
violento y dmadern ó tiranía de una necesid,H1 la sen-unda, sinemktrgo, nosotros emplearemos enº el siguiente estudio la palabra 1x1,
sión por ser comnnmente usadn para designar los fenómenos psicológicos á que se hace referencia en 01 curso de esta obrita.

0

•

**

·Y:

ESTUDIO FISIOLOGICO de las PASIONES
CO;&gt;i E\;~UMERACION DE LAS

ENFERMEDADES QUE DETERMINAN.
El miedo en sus relaciones con el organismo y sus deplorables efectos.
Si bien ~e reflexiona, el miedo. esta. pasi6n

dcpres,,ra, tiene till ver, lndero origen en t&gt;l
instinto de conserra,eión, general y poderosa
facultad de los SP-l'PS organizados que, en l'l
etuso t1c sn vida. e.-: la primera en manife:tarse y la última. en de:mparecer. A este in~tinto (1S al qne deben atribuirse actos ú. primera vista razo~rn.bles y libres de los irmcio•
nales, actos que no son :-:ino efecto &lt;le i111pnisió11 instinti ,·a, y por c·onsiguiente, i nconsrientes, quu ::-o manifie,titn toda. sn vida, y
que son la t·om1ición de su exi,tenda. El
instinto de consf'rrnc¡ó:1 c&gt;s. ignalmentl' int•
perioso en el homb:·e nnte:; de sa pLirfe&lt;'to
desa.nullo. Los modmiento::i qtw t•l niiio t·Jecuta. L'tt t:l ~eno 1uat~rno se atribnyen co11
funda.Lla 1-:u.ón á la faenltatl inna.tnqnH posée
d ser o;·ganiz~u1o po¡- mus lrnmihb que :::e:t
el gmdo que ocupe en la esc:tla orc4"ánii.:a.
Si11en1bargo, vi l1·imbi"&lt;', en el pt.'rft'c to n~o
de i,n,; faculta:hi.3. desoye mneh:ts H!tL':5 ln
podm·osa v,;z d1•l &lt;'itatlo instinto. de::itrnye :::u
\ida, io quu con ~titu_re la más p~•renro:."Íil
pnwba de su Jilwrta&lt;l ¡wr 11:is tl':ste q ne se:1
el uso qne hu.1·1· &lt;1e 1·lla.
Uun ,•et 1•x:1:11i11:ulo ,,¡ 0ri;2.en del miedo
reimuslo l'll :-í mi~mo. y rn11signemos su-_
deplornbll':; cunsceneneias en l'l organismo.
t,e ha repl'ti&lt;l,i con fret· lll'llCÍa, tal vez sin
pensarit, i;utitiPntement&lt;·. que L'l miedo es el
µat1·imonb de ias débite,; organizaciones. A
cach paso encontramo~ desmentid,1 por la
experienda la anterior observación. P:.ueec,
efectivame11te, qne no debemos busear una
ielación di1·ena eutre la fuerzn orgánica y la
energía mornl tlrl indiviuuo, pue~to qne no
exis,c. En tbn&lt;le la ene~:ntraremos e:;, l:'ddcntemt:nte, entrP las t'ondiriones qne fo.voreeen (, coNtr.u-ian el des!nrollo de la actividad normal psíquica del individuo, y el grado á que se ma.nitit•sta h pasión queclenomimu:5 mieJo; L'll otros termi110~, la re:aci6n
existe entre una mala eclncación y el desal'l'ollo de la pa~ióll. Además, fürilmcnte se
concibe qu~ paedeH .inculcarse en rl niño,
cuando le falt."t abaolntamentd la rdlt•xión,
pé::;imas preocupaciones que solo de::;a¡un'ccn merced á esfne1·zos de una H&gt;lnntad ilustrada. La iguoraneia. de los eneargaclo3 ,¡,,
gniar los primero3 pasos c1el hombre rs el o·
rigen frecuente del desarrollo del mit•tl1&gt; nundo es "todavía un ser Jébil ó impre;:;iormb!c,
incapaz de juzgar p,_; r sí mismo de las coS:tll
y de las aceiones,
El mied,) mina, b natnralcza y e;; fuente
Lle trastornos nu mcrosos; la tBrcera parte de
l:i humanidad muere á, consecuenJia de sus
efectos. (Alibert.) Ocasiona desde simple
predisposición á enfermedades hasta una
muerte im;tantánea. En esos terribles azo·
tes de la humanidad llamados c•pidemias dá
origen á más muertes que las enfermel1ades
que las constituyen. Los médicos de las armadas navales han observado que el escor•
buto, siempre que las con&lt;liciones físicas sean
favorables al desarrollo de estn. crnC'l enfer·
medad, die?.ma la tripulación pi-incipalmente en proximidad de una tenrpest.ad ó de nn

Afio l, 'J.lomo I.

Monterey Agosto 15 de 1888 Num. 6.

El E§eol_
a r Médico.
PERIÓDICO DEOICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉD1CAS.

IIDACTADO POR LOS ESTUD-IANTES DE LA ESCUELA DE .ltED~CINA DE MONTER!Y
Secretario
Redactor en Jefe
Administrad&amp;T
MANUEL J. LOZANO. :\IANFRE-00 TIJERINA .. JESUS M.AGUERRA.

tO L'A BO lt ADO llES.
Doctor Antomo Garcia Gar\:,¡ 1J,)octor Juan de Dios Treviño
,.
Atanasio Carrillo
,.
José M . ., Lozano
Alfonso Martinez
.,
José Martinez Ancira
,.
Domingo :\1 Echartea 1 ;,
Julián D!az
Evaristo Sepúlveda
Lortnzo Sepi'1lv~d:1
Eusebio R,·drigue1.
..
Manuel Kocha
,,
Eulogio Maldonado
..
Pedro Aguirre
,.
Francisco Garm Cantú 1 ..
Rafael Garza Cantú.
FarmacéutiCJ Antonio Anci,a.

i .,

L a V'lda
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
Lo mj-,mo en la presente como en las
pa~das épocas, la .Jbservación descubre la
vida entre dos infinitos. Lo mismo en su
manifi::stación actual como eu sus mas an•
tigua, -manifest,aciones, la vidcl siempre ha
tenido la forma dP. un movimiento que modela la materia corpori2ándol;i, y cuyos res,
tos duros, como son las P"trificaciones 6 eológicas, nos hablan al tra ves &lt;le mfriadas
de sigfos de sus dilatados dominios f'n el
univ•erso de lo infinitamente grande como
en el universo de lo infinitamente pequei\o, Siendo asi la vida cun' Q nosotros la
conside-ramos e11. nuestras concepciones fí
sicas, los polvos ilu,11;nados de los areno
sos desiertos de ia ti,.rra que h:ibitamos,
los mirar.:!mos en estrecho enlace unidos á
lo.s polvos, luminosos por sí mismos, de los
dilatados desiertos de lvs cielos; y el hongo microscópico la monada, unido al árbol
gigantesco de la California y el micro org::.nismo del bdcillus unido al mastodonte
fósil y al colosal élefante de l.1s selvas del
africano continente.
En el mundo inorgánico encontramos
cuerpos como en el mundo orgánico. Estos cuerpos que son, no han sido sin~ desde un principio que empezaron á ser, y no
serán siem'pre porque e~a aparición merfológica, córporea de la materia, está sugeta
á ttn movimi'ento q11e si agn"ga tambien desagrega .su atómica estructura, llenando así
las sapit'albimas condiciones de espacio y

tiempo que todo ser orgánico. es decir que
todo cuerpo animado de vida, .¡nanifiesta
ob~decer en el cumplimi_ento de las -leyes
á que le ha sugetado la naturaleza. Sostenerse la forma ó lo que es lo mism,) el
cuerpo á pesar de este carl_lhio, en el tiempo, esta es su existencia, esta su · vida.
Estamos acostumbrados á ver, á considerar la vida, como un atributo es·encial de la
materia {)rgánica1 y, solo en los vegetalec;,
en los animales y en el hombre decimos que
hay viJa. ¿Porqué siendo la mi'ima ma·
teria, 'como física y quí:-:1icamen~e está pro•
bado, porqué· .siencl,o la mismi materia la
que se corpor1sa, señalamos la vida solo de
un lado en las ma11ifestaciones de la N aturaleza? ¿Por qué h1cen dos universos; uno
de ruina:;. de desolación, de sombras, de
muerte, y otro de actividad, de animación,
rle vida y .d e luz .... ? ¿Por-qué decir que
es inerte, que es muerta la materia que sir•
va ue base á la vida? No, la Naturaleza
es la vida universal. Ella al hacer de grane-le arquitecto no tiene dos mecánicas, para
construir sus mundos de actividad; no tiene dos leyes, una qlJc edifica, otra, que
destruye. La vida no será m·as que la du•
racion de fos cuerpos manifestada por un
movimiento. L.a cristalización que es b wrporización inorgánica, nos dice que el grano de ar.ena, lá piedra, el estero, la montaña y el astro -no han tenido distinta ley de
formación, no importa que el grano de polvo s@a microscópico, que se oculte tras el
d,~nso velo de l~ visión distinta; no importa que miremos al torrente rodar la piedra por el cauce en que se aprisiona;·no impo.rta, que miremos, maravillados de su impon.ente .magnitud, la masa azu·l de la montaña que parece uni r el suelo al cielo: ni
tampoco el que hallan aparecido cielos y
mas cielos, desentrañados de las tinieblas
siderales, con sus cuerpos de pasmosa grandeza, iluminando la eterna noche del espacio. Estos cuerpo:; tienen un movimien_to
qu~ es su vida, que sostiene su existencia,
movimiento qu.e terminado, m,;trcará el fin
de esas individaalizá.ciorYe•·, digamos así,

�:.~Jl'. Escolae

.

1\féflico.
w

~i1~iorman el cosmos. Todos~ c:-1da uno
,e s~o sugetos a, la suprem;i, umca gran
•li::!y ge la causalidad . univers~l; todos !1an
itSn,ido eo su pasad0 las cond1c1onés activas
uece!&gt;arias .para su formación: t-l~?;; !un te· '
njdo su determinismo como d11era Claudio B,ernard, su fatalismo c,omo ?ijera Au
gusto -Comte. que los ha uncid o po~ s11
sustancia á la materia, y p:-&gt;r su mov1m1ento á esa fuerza · ;-itavica univ~rsal con que
nuestro espíritu se explica. el orden y'el gr&gt;•
bierno del universo.
· co·n ser tan sencilla. t.rn siin¡.&gt;le la vida
física en los cuerpos 'que la rn,i111fiestan. no
p~r eso es menos cierta ni rnenos Jigna de
nuestra· observación. Sin e;;tas cuncep·
ciones físicas de la vida · i:io podda:nos ex
olicarnos cómo es la vida orcdnica mani·festa.da· en .1os vegeta¡es, en 1osan
l:,
·1 111, Lles 1"
en el hombre. pues, com 0 veremos mc1s
adelante la ciencia mode·rna encontrando la
explicaci ón d~ los fenómenos vitalt&gt;s en s~
:rngeción •á lus fenómenos füico-q\iÍmicos
quese,t&gt;peran en losorganis1;no:-; vegetales ó
anima1es,.ha llegado:\ separar, á aislar por
medio de sus maravillosas ·0Hnifest.1ciones.
químico-analítica~ ·P.! prot.oplasnia que ~s h
base física de la vida orgánica --lo mi:;m,,
en la monada, q_ue en el árbol, lo misn10
en el bacillus que en el elefante, ó la b,11lena
supremas mañifestaciones·de la fauna actual
del planeta.
1

OR: JosÉ

MARTINEZ _ANCTRA..

1,Continu:-ir::í)

NUESTROS ]lXAMENlS.
No detallan:1Tios el aéto · que en sí mismo simboliza lo mas supremo y lo mas solemne para los estudia_ntes, que d~sp.ués de
contin~1os trabajos y desvelos m1r&lt;1n, con
i~q uíeto y temeroso a_nhelo, i'legar la ho·ra
en que debieran, en n gt1rosa pr~eba, des
entrañar de su cPrebro las doctrinas v lds
i&lt;leas que nos· enseñan los autores clásic&lt;&gt;s;
y esto como el único galardón á nues~ros
afanes. No; pretendemo&lt;; solarnente dar
una ligera reseña de los acontecimie,1tos,
tales como ellos pasaron.
.
El dia fijado por el R~g!ament~ _que nde en la Escuela de Med1cma, y a la hora
:eñalada por la' Junta Directiva, dj,•ron
príncip¡o los exámenes! á todo~. l~s ~tt.q.les,
con esmerada puntuahd~d, as1st1ó el Sr.
Director, no de ninguna manera, como .pu·

diera creers~. para ejercer presió,1 en los
jurado;;, ~í. para apreciar '-debidamente su
vtrificación.
C(lncluidos los exámenes por su orden
respectivo, la J u,1ta de Profesores de la'
Escuela, de acuerdo con el Sr. Direct r,
dispusiewn se arreglara lo relativo á la leé
tt r l de las calificaciones que obtuvimos los
cursantes de meJicina, ¡c.1cto supremo en
que con satisfactoria inquietu.J ó vacilante
zozobra, esperamos la apreciación que se
hizo de nuestros co11ociri1ientos!
Señalado el dia y la hora convenientes
para el efecto; prévia asistencia del Sr. Go-·
b~rnador del E ,t:1do, lo, re¡;&gt;résentante.5 de
la diputación permrneñte, los profesores·
d\:! la escuela de 't11·:!dicina, y sus alumnos,
mas alCTunÓs particulares, comem,ó aquel
acto, e~1 el que el Sr. Director, Dr. Juar1 de
Dios Trevíño, pronunció un breve discur•
so informando del estado que guarda el
Listituto que dirige, Y en seg~1iJ a ~l Sr. Secret.uio &lt;lió lecttJra á las •calificaciones ob-,
tenidas por los alumnos.
Obs·eqúiando bondadosamente nuestra·
súµlica, el Dr. Treviño, nos ha f~ci litaJo el
informe á que hacemo!:: referencia. dd cu.11
nos permitimos tom.1r algunos párrafos.
Después de manifestar el número de a:
lumnos matriculaJos, en los diversos cursos, .y &lt;letal lar .minuciosam:!nte el r~~u ltad?,
obtení lo ,por ellos en los exáments; con u•
· núc1 así:
"Como muy bien sabe el Supremo ~0bierno del Estado, la hacienda de e~ta Es-.
cuela la formao las pensiones escolares, el
valor del asiento de matrículas y los derechos. de exámenes profesion~les; d~ mane·
ra que en este añv los ingre~o; h.rn .sttfo ~nuy
mferiores á los caresos;
y ~i con puntual1dc1.d
b,
ha podido pagarse ~l pr~supu~sto, e,to ,se
ha debido á la antenor ex1steflc1a que lnb1a·
en la cajél;· pero bien se com¡Jrende que sin_
la eficaz p'rot-~c:cíón del GJbierno, este l ns•
tituto jamá~ llegará á la altura. que '?1e~ece
por su utiliJad, y qu~ 1ebe tener s1~u1era
por el honor &gt;' prest1g10 de que dbfruta
Nuevo-León entre las. demás entidades fe•
derativas de la República.
"Ga;tos de consideración tendrá qu~ )tacer anualmente la Escuela para prnvee~s~
de los elernentos indispensable~ que fac1hten y levanten tntre !wsotrns,_ au_nque se~
poco á poco, el estudio de la c1_enc1a de H1•
pócrates al nivel .á q~e se encuentra ac•
tualmente, en las mt·Jores escuelas de la
Nación. Esto no puede ser la obra de un
dia; pero es necesario .comenzarla, porque
h.ista ahora, aunque se ha hecho much..&gt;

a

::.

El Escola1· 1'1 édico.

conse rvándola, ya es tiempo de hacerla
progresar; a,í lo sentía el venerable padre
y fuml..1dor de é la, expresándolo enérgicanH:nt-- poco antes de.morir, ord enando q11!:!
de sus bie nes se tomar&lt;1 la primera pied ra
para comenza r la obra. ¡ B :ndita sea l.1
memoria de Gonzalitos .... !
'' El estudio de las clínic::ts, por un precepto le6.1l se debe hacer en este H ospital
y me parece que en este. in fo rme debo ma·
nifesta r :d Gobierno d('·l ·E:--.taJo que ldS
exiguas rentas señaladas para mantener esta c isa df" beneficencia, no son suficientes
para que dichos estudios se haga n co n la
delicaJcza y precisión qu": los co nocimientos &lt;1ctuales ex il{_en.
"La ciencia• ;né Ii¿a toda está fu nd ada
en la observación, d ijo hace doscientos años
un célebre méJ ico de Ragusa. y el benemirito de Nuevo-León, habien do palpado
la ver,Jad de esta sentencia fundó esto.:!
Hospita l p·1 ra que los estudiantes Je medi cina pudi,-.ran á la cab..:cera de los enfe rmos, ratificar la vcruad de las doctrinas
que ha bí,tn aprend ido ei1 la especu lativa ;
y yo sé muy-bien que en este inforrne mi
ilu-;tre predecesor hubiera ma nifestado al
Gobierno t i urgente nece!&gt;idad que -hay de
que á los Í&lt;Jndos de est'I casa se les dé un:i,
ampliació 1 conveniente, ta nto para el t;er
vicio c ir:t ttivo de lo~ enfermos, como pa·
ra que el '.:studi &gt; de las ve'rda d~s cl ínicds
produ zca todo el fr uth, y ten(ra
.-- toda la ori ginalidad que en él clebemos buscar por la
n;ituraleza del lug-::i.r; porque c .11110 h1 di ch'&gt; mu y bien el Hi pncr,1tes l;iti,..,o diferre

pro natura locoruin génera medicina."
Tiempo es verJade ramé:n te d e hact r que
pr0grese nuestra EsGuela. E n medio del
siglo en qt:ae vivjmos no es ya posible permai1ecer inertes ante los a v,mzados conocí ·
mientos mod~rnos; no es ya posible pc;rmr1n1-cer mudos y atónitos ante el paso avasallador de la ciencia que adelanta, de
la cienc_ia que cr.ece, de la ciencia que todo
lo domma, contf mpl an do única mentP., con
el asom bro de la ·ignorancia, su&lt;; continu os
p_rogresns, cnmo se conte mpla dcsde· lej,-rn·a
11bera la ;igitación turbulenta del Oceano.
No; es preciso ava nzar: el bu en nombre de
la Escuela así lo pide, y el ~-iglo del progreso así lo exige. Reun;1mos nuestras
f~erzas, hagamos de todas una sola potenc1~, y nuestros 'deseo,, tendrán de seguro un
éxito fdiz. Así lo h::i com prendido el Director de la Escuela q11 e viendo la desconsoladora P'-'n1• ria porque cruzan aquella y
el H1,spital, ha hecho una exc itati va á l0,;
Profesores &lt;lt la misma para que volunta-

36

ria mente cedan el sueldo correspondiente
,ii los, •dos meses
de v.1caciones,
el que .de•
.
oera 1n vert1rse, en prop1~rc1&lt;rnarse los mstrt11nentos y libros i"1ece;~·iC)s para que los
estud ios mé,l icos se ltrt_qmt con la delicadeza

y precisión que los c:mo:Jiinie,lttJs actuale.J e.cigen.

No clud:lmos que este pe nsamiento, verdaderamente digno d,~ elogio, s~ lleve á c \•
!:o, porque: se resiste pens,tr qlle nuestros
profe-;ores sean los primeros en mani fcstnrse refractarios al a !elanto y al m,:joramietno de la Escuela, con tanta mas razón
cuanto que es en ella donde todos ó casi
todos, se han formado, .::uando es en ella
donde d~sempeñan la sagrada mi:;ión de
enseñar.
Esto al decir, no cree1110,; Je riina1rna
ma.:,
n~ r~1, ab_,:;o lutamente eq~itativ;i el pcn,;a.
m1,:nto, en cuanto se retiere á la Jonáción
~lt~I sueldo íntegro Je dos r.Jt:ses, y si.al deseo, por cuanto;; med ios nos fue re [JO:,ible,
del m·'.joramiento de nuestro· I n,:;tituto,
µm:•; que r~s en él dn1id: nuestra áviJa inte1:g,~ncía recibe uiariament;el p.tn que l-'! ha
d~nutriryfortalecer. Pero ;icree no.-; nrmen t~ qul: con lir.a cuarta pa rte dt:i sueldo que
d1sfrut,li1, que no se ne,i-arían á ofrecer voluntari:iint·nt•: los prof~~•)res, 111:ís algú:1 pequt· ño óbolo que se ;:ibtuviera de los e-;t'.1diante~.
siem¡.,re
entu~
iastas, y anh·~!ancio
•
1
•
•
Slf:tn¡Jre ei m(·Jo ram1en to de nuestr,1 enst.:•
ñ·wza mé.lica, y algo también de 1os Médico,. que. sin formar pa rte del personal
de Profesores de la Escuel;~, e:;tamos seg-uro, que gustosos cvntribui rán para ese 11 n,
pon1ue á todos fmpo rta la v~rcladera prá-:::
tica; mas lo que pueda ofrecPr en s u pobrez;i, la Retfaccl ón de '·E l Escr¡lar .Méclico," y sus colaboradores. d isouestos desde
,1hor;1, po r unánime volu ntad·. á recibir s·u
numer,i rio; con esto decimos, si n&lt;&gt; se loWª completamen te L'I fin que s:; des('ól,
contribu irá por b menos para qu•: el Supremo Gobierno del Estado mire pahabkmente cuales son r. uestras ambicione~ v
se propo nga levantar de su ruin osa situ;:;.
ción el Establecimiento, único en el E stado, do nde se aprew.:le y ¿onde se enseii:I
la cít-: ncia elevad;· y benéfica que nos lt&gt;aa'.
ra t n herenci:i el µad re de nuestra Escuela,
el ve1)eraclo y sáb io Go nza litos.
Por otra pa rte, todos hast:i ahora poJemos co n orRul lo decir que somos díscipulus ele ese Gonzalitos, cuya ú nica mira estaba dirig1cla al Hospital y á la E scuela,
cuya ún ica tend encia fo é leva ntarla y fo rmarla y c ,nservarla. Pu es bien, ah ora 11\J·
sotros como tales, debemos siempre seg-11 ir
'·

�37

El Escolar l\{édico.

sus prop6sitos. para poder decir imiñana,
con el co razón y la conciencia, que honramos su merr.ona.

M.

J. LOZANO.

Miseeláne11.
Contra la cotzstipación habitual.

~mplea el Dr. Boas de .Berlín supos!torios que éontengan r. oo gramos, de gltce
nna.
En ninguno de los veinte casos que tra
tó de esta manera, tuvo ne::esidad de repetir el supositorio para ohtener el efecto de
seado: siempre se consiguió éste, quince ó
w·inte minutos después de la aplicación del
medicamento.
Parece estar indicada esta · medicación.
especialm~nte ·'~n los casos en que,la ~ons
tipación• coin.:id~ con síntu n 1-; g 1str1c-l:-;,
en relació,1 con un tra~torno de lo, actos
químicos de la diges.tión."
(Rev. hebd. de therap. gen. et. therm)
Tratamiento de la_s quemaduras.

El Dr. Jacques Bey ha empicado con
éxito en lá curación dé las q,1emaduras, el
jarabe de azúcar preparado recúntem~nte
y cuid(idosamcnte. filtr,uío, para realzz,zr
una asepsia completa. Se empapan en este
jarabe pieza-; de mus_elina, que luego s_e
aplicarán á la superficie de la lla~a; encima-se colocará una .ccipa de alg0clón y por
último un be nd;ij .: contentiv,o. Puede simplificarse' más la diración cubric~do directamente la q úemadura con algodon hum,:'.decido en el jarabe.
(Rev. gén. de cliniq. et. thérap.)
Para e/hipo.

El Dr. Ortille [ de Lille] dice haber conseguido curar un hipo rebe~cte á ~odo tratamiento, con d uso de la pilocarptna.
Aconsej:.i una infusión de _hojas de jaborandi [4 gramos de estas ho1as por 120 de
agua hirviendo.]
El tratamiento de la diarrea.

Debove, después de haber ensayado substancias ]as r.1ás diversas, para curélr esta
enf t&gt;rmedad, ha dado la prefaencia al talco (silicáto de magnesia¡ por su ligerez..i,

El Escolar 1\1 édico

inalterabilidad, y tan suave al "tactú que parece incapa2 de escoriar una m.ucqsa.
Se prescribe á dJsis elevadas sin ning~o
inconveniente. Pero para detener una diarrea rebeide, dice, bastan 200 gramos ell
las vei n ticu.a:tro horas, 4::&gt;o en casos excep~.
cion.ales,· mezclados á una bebida arom'ática ó !-:'. che. en la proporción de I oo ó 200.
gramos por litro, agitando la mezcla antes
de servirse de ella. Las diarreas más ~er
beldes han sido· deteni,las r.or esta prepa~
ración,_aun aquellas que est~n iigad~s á -~1ceraciones tuberculosas. S11 eltmrnac1~n
no dura más de veinücuatro huras general-,·
mente, y no se_ acumula . en e_l, estóm~gó,
aun cuando exista una dilatacion de esta
víscera. ( Le Prati~ien .)
El Consejo de salubridad

Seo-un entendemos esta asociación, . tan
neces~ria como útil, en toJa pobf ación, se
propone estudia'., conciene.t!damente 1a~
causas de alterac1on de los vientos y de las
aguas, foco pri1icipal, &lt;le donde e_man~n los
gérmenes produ·ctores de u~ s11~ nu11_1tr?de cnfermeda¿es, que nos tienen, prtnc1palmente en estos meses, en completa des·)lación. Tiempo era verdaderamente; de
que ~-e le con-;agra_ra alguna~ horas á la -hi~
giene en nuest_ra crndad, pues q_u~ se _hace
se;1tir la necesidad de asidua vigtlanc1a en
los paraae~ de inmt.Jndicia-s, tan multiplicaf
dos com~ los tenemos, y de reglas termi-,
n;rntes dt ·conducta para todos los que pM
candidez ór eprochabl~ abdndon?. ~e. cuidan tan poco de los preceptos h1g1en1cos,
tan necesarios para la perfecta conserv~•
ci6n de h salud, 'como para el embellec1mi ntn y progreso de nqestra ciudad. . .
Alaunos puntos habrá tal vez, en que la
I':,
incuria
!Irgue á ~Jo ~rtl que no -_se vaci'j é
en hacer servir las nonas &lt;le letrtnas, p_r?•
curando con esto una . profunda alterac1on
· de las aguas, que sig uien.do &lt;li,reccion_es variadas, ván á infectar las dP.mas, ocasionando con esto un mal casi general. Otr.as
· partes quizá hatrá también, ,don~e se rte•
guen las calle., c,jn l~s ag~as suc1~s,, qu~
provi . . nen de las manipuldc1ones culinar.1as,
ó de diferentes usns para q:.ie se destina•
ban; y otras probablemente, á. don?e se
arrojen los animales muet ~o~ ( srn cmdarse
de lo cercano de la población) que entrando en putrefacción vician la atmósfera, Y
p0r consiguiente pro.J~1cen_ ;~fermedé~des.
Por esto, q1·e no sena dif1c1I que as1 pa•
sara, pues _q ue no se .le consagra
el
culto que merece á la sqluda:ble higiene,

~º~-º

creemos que el Superior Cons'.:'jo de Sa_lubridad Pública del Estado, se ocup~ bien
pronto de estos asuntos.
Esperemos.

$ 323. 83
Esta es la cantidad que existe depositada en la T esortría General del Estadc',
para la próxima erección del monumento
del Dr. -G011zalez. Procedente de donativ0s particulares, ha sido ri~mitida, según
n0s pc1recf', ,de varias poblaciones dt:l Estado, y de algunas otras de fuera de él.
¿A cwínto ascendería lo que colectaron
las cC1111i:-,iones nombradas al tfecto.- en la
Ciudad que más directamente q11e ninguna
otra, recibió los beneficios del B;nemérito
Dottor?

38

Ya se han dado várius casos, limitarlos
2or decir asi á ese barrio, de fiebres malignas de caracttr tifoi&lt;leo, que comJ es y;:i
bi~n sabido, son producidas en l., ~eneral
por la alteración de las ag11as.
Pronto remedio á esas calamidades, qut
&lt;le otro modo nuestra mortalidad irá -aumentando Cdda vez más.
A .-·á-pe!vfmetro.

Este es el nombre de un inc.tn.mento recientemente inventado, para la pelvimetría
interna Su objt.to es medir, ,no los diámetros de la pelvis; sino, como lo indica
su nombre, la dirección del t-je pelviano.
Daremos ep nuestro próximo número
un~ deiicripción dt"talL.1da Je esta interesante invención moderna.

Magnifico.
Las frutas verdes.

U na muy buena colección-de instrumentos &lt;le ciruaí::i, ha sido encargada por el actu,1I Dire¿t &gt;r del Ho:--pital Oivil de esta
Ciud:-id.
Ojalá y n0 tarden en llegar, qu:- con
ellus- mwstra iri-trucción será más sólida) y
más práctica á la Vf- Z, pues por la falta de
ellos se dificu ltan 'ó,se hácen impracticables
operaci()nes, aun de poca monta.

Se .venpen cnnstantemente en nuestras
calle6 una infinidad de frutas que no ~stán
en \'.ompleta m::tdurez, y"esto con !)erjuicio
de los compradores, pues una ae las mas
poclerosac; ·causas dt: mortal\Ja,l qne tenemos, ~s sin duda c1lguna l.t dPl_c1bundante
c0nsumo que se hacen ,&lt;le estas frutas, que
casi infaliblemente producen f'ntero-colitis,
reveldes muchas veces, y no poéas rcvisteri
J;l Reglamento de la Escuela.
un caract~r inquietante v dudoso.
Suplicamos á quien c0rresponda, err
Seaú11 se nos ha dicho el Sr. Director nom- nombre de lc1. buena higiene, vigile un po-·
bró ~na comisión de entre Jo:, Profesores- co este r;:imo.
de la Escuela de Medicina para que revisara é hiciera algunas adiciones al regla,
A nuestros colaboradores.
mento vigente en ella.
Muy necesari3: es la m~~ida que se -ha
tomado, á ser cierta la noticia, -pues nuesMuy respett1%amente suplicamos, á to•
•
,
•
1
tro Reglamento tiene c1_er_tos vac1os qu,e dos nuestros colahoradores, SP sirvan remi-.
llenar, y algún pee ido ongHul que necesi- tirnos, para su publicación,. las observa.dota remedio;
nes médicas qne posean, á fin de darle á·
Po-;itivamente nos alegrariamos de qu~ nuestro periódico ün carácter verdaderapara el próximo año· escolar estuviera ter- mente práctico y útil.
minado t&gt;se proyecto, que tanta faifta :n.os
hace, porque á buer.as 1eyes buen serv1c10.
Recuerdos de Algeria (1879-1885) por el

JJr. Badour, médico principal.
Higiene.

TRADUCCION.
Se hace indispensable que el Con?ejo de
Salubridad Pública del Estado, fiJe su atención en el caño que s::ile de la cárcel para el rio, y que se encue~t~a const~~temente lleno de impurezas e rnmund1c1a~, que
$0 empantanan y corrompen, produciendo
una insoportable fetidez, y lo que es peor
una. causa perenne· de enferme&lt;laJ.

La pequeña fiera
'-CONTINUA--

Por poco que hayais e.-;tac;lo en estivales
tiempos. en un lugar bajo húmedo; y por

�39

El Escolar l\'lédico

poco que hayais viaj tdo á pai-;e~ cálidos,
debeis habt-r conocido el mosquito tan bien
denominado fero✓•••
En todo tiempo, en todq lugar, en la costa argél_ica, y en los oasis donde jamás cesan las fermentaciones, su agudo y caractl~rístico sumbido interrumpe el reposo p0r
breve que éste sea, haciendo Lis noches in-·
soportables. Como lo he &lt;-'scritu otras vece~,
desaracL.1.cla b epi&lt;lermi.; delic;;d:t que ::ifecta 1~ venen0sa picadura de este diaból ico
insecto!
Elevaciones congestivas, inf-Ltn:atorias y
aun equimóticas, á las cuales acompaña
1
.
bl e 'comezon,
' son por 111uc110-,
una rnsoporta
días las penosas consf-'cuencias.
Yo, por mi parte, había resucito no in~entar.dormir sino bajo un mostiqm·ro.establecido por mí mismo, hastante amp!io
para alejar todo contacto exterior y tan bien
cerrado que no era pe11t:trable sino p1,r el
borde inferi&lt;&gt;f que saltaba al pavirnentll de
los bau iiarrale'-,
y de allí St: levantaba
rápi,
U
damente y como por sorp!'esa. 1.:.ran, es
verdad, un poco mayon·s el calor }' la so ·
focación que se ex¡:,erimenta~an; pero en
cambio se estaba á cubierto de las morJtdu~as, y ya esto constit,1b una s:1ti ,facción;
qué digo? un alivio.
Porque no in~aginais hasta que punto,
aun durante el día, irnp::lrtuna y entorpece
los ne&lt;1ocios esta fiera. Ne, pueJo ncor•
&lt;larmtde ella sin horripilarme, la juzgo ~i,:
igual, y para expresaros corr:plet~ mi pensamiento diré que en los refi11arn1entos ,le
la inqui~ición Ídltó un suplicio, que debía
ser el de mós·quito~ esbeltos, con aguijont'S
finísimo-; y dentados. que picaran la piel,
ha,;ta saciedad, una y muchas veces.
U na m,1ñana en el curso de esas visitas,
durante las cuales se abanicab.1 sin cesar
espantando el n1osqu-ito, pregunté á la her.mana del servicio, la que se condolía con
ver abotaaados,
la cara y los brazo~ de las
;-:,
tnfermas, á qué idea podía responder bien
la existencia de este insecto. La palabra
expiación no se hizo esp;r~r, lo que,_ para
la generalidad de los martires, es s!!nple mente sinónimo de anticipada con,Jenación.
Yo, al contrdrio, creo que la causa y el fin,
en este caso y en otros, son muy natura·
les.
Si durante el estío, teneis la. curiosidad
de ver este m~mdo ínfimo, id á un patio
adonde por incuria se ha dejado estancar
el ao-ua, que presenta una superficie irizada álos ardores del sol, y mirad allí; algo
se mueve en el fondo del putrilago; un
pequet'lo casco brota y vacila un minuto,

después parte y sube, c0mo un globo en el
airé, hasta llegará la superficie del agua .....
Seguid mirando; el ca&lt;;co se hien:-!e est1IL1
y queda por esta ruptura, C'&gt;nvertido en e-;quife de donde se lanza un bicho. que apenas olfatea el aire. se queda sor¡-irendido, se
sacude, -toma aliento, y luego remontándose vuP.!a y sigue su destino, siempre útil,
pues qlle nos recuerdan el cieno y el p:i.ntano, las ag,1ts e:;tancadas v corrompiJa.s, y
esas impuras cubéts que se encuentran en
todas parte:., debajo de las gárgolas, q:.1e
nunca se vacían, y en cuy0 foi1Jl&gt; pululan
pequeñísimas larvas.
(Continuará.)
Experúne!!tos sobre la cm-vrr, lto,varia de la

m-ea )' de- la dosificaúón del azoe total
de la 'Orz"na.
Gley y leh. Richet.
( C. R. Soc. de Biulogie. Ju in 18, 183 7)

De lvs numerosos datos analíticos de slls
inve-;ti.saciones, que arreglaron en for ma
de tabla en el original, deJucen G. y R.
.las conclusiones siguientes: r.,:, El agu::t
que se toma durante la comida p1s1 con
nütable rapidez ....:..dentro de una hora-por
lüs riño,ws. La excreción m:íxim1 de. h
urea se verific;i, al e )[}trario tres •ó c111tru
h0ras después. de la comida. 2. 0 T.unbi~n resJect·) &lt;le Lt infl:1enci·1 de la comi la,
hay que di;;tinguir un· .periodo diari' 1 co•1
mayor excreción de azoe y de agu L y uno
nocturno con menor ex:·:reci6.1 de lo,:; mismo-;. 3. 0 En per:;onas de el iverso p.~,;o.
la excreción de azoe es lo mismo, cu.tn.lo
los alimentos lo son. 4. 0 La excreción
de
por med.io del bromo ex1ctamente como la
del azoe total corre paralelo á la &lt;lP. la urea.
5. 0 La proporción del total del azoe al
azoe de la urea es como 5 á 4.
Centralblatt für Physiologie.
Profr. Dr. Sigm. Ex,1er.
l

Tratamiento de la difteril'(, faríngea.
Por el Dr. Bouchut.
Se arroja en la gwganta, cada hora, no·
ch"' y clia, con una pera de cauchuc la sol u·
ción siguiP.nte:
Fenol sódico
3 cucharadas
A&lt;Yua
I litro
Para\acerlo mús fácil se l1ace sentar al
enfermo en su cama se le pone una servilleta al rededor del cuello y una vacija en·
tre las piernas.

Folletin.
re'.igro de rualquiera ct1:a espeC'ie. El temor
úu11a enfnme&lt;lad pnede ser Ja ú 1i('a (lausa
deti&gt;rminante de su prudn&lt;·l'ión. Pel'O de todos los trastornos IH'gá11fros a.-¡ nel en que
r.on más fui&gt;r1.a se hace seiltfr la misteriosa
intlne11tia del mil-'tlú, y del q 11e pnede decirse
qne es Pste mi ,m:&gt; estaclo mornl q ne se ha
c:unnetado en una forma PS sin duda algu11a
la hi_P.ocundria.
IJn;solh.', el emine11te práctico, &lt;lefine así esta eufermedad: ··e;..;pel'Íe de manía triste l'i.l·
rac1v&gt;1ÜarJa por preoc11padó11 excesiva de la
salud,y que hact•qneindividuos sanos ó atatiado~ &lt;le e11fPr1uedades ligera;:; se crean condenadoti á muertP cit.'rla y p1óximn." .Mearh
es más lacóniro al d~dr: ..&lt;-'S una exaltaeión
del instinto de la propia Cdll::it-'l'\"ac·i9n.''
El cuadrn ::;in:01riáiic.1 de esta afn·ción pre11t-nta los pl'i1wip,1lt&gt;s rasgos sigtlientes:.el 'Ín•
di\'iduo SP lrnlla siemvre acos,Ld11 por funestos presenti111ient,s y es vfrti:ua de inquietud t'll todo lo que tc.&lt;'a al e.,tadu de su:;; Ól'git·
JJO:,; en 11 brns de medi&lt;-ina, que se }Jl'ocura si
fS ilnstr,1dn su e11tendi111wnt,1, ré descritos
aquellos sufri111ientos qué le t11l'tnran, los ::;íu_t,,m,1s di:! la leú(rn i11cura ble que cree pade,
Cl'l'.
B:Pn $Hh_ic1o de to los PS rl caso del gran fi.
lbs fo gínehdno, que e1·pyémlose afecr,udu de
111: pó!,po drd com¿Ón, ~e entregó con fnror á
la h~etura de libros d~ cieuc-ia u1é lica. 'Tales
de,;g1·:u•iailos á f,terza dt~.cl'eersP enfenuos,
aeaban por estarlo rn.tlmenw. i:,e puede da1·
razó:1, fisiológil':únente, del trnstonio de to·
dos los :-istemad 01-gánico~, de till alterac-ión
material y funcionat teni.endo e11 cutmt;a el
del :üsterru nen·ioso cu11stituyente de la afl:'ecióa. Efe('tiv:1mt&gt;nte, la alterneión del sist.,.
rua uerriodo ana-.:tra la dei ci¡culaturio, n10
diticando 11 f1wrza i111p.1llsiv,L deÍ cornzou que
está biijo su inmediata dt•pen lenda; eo11gestiu11es é iutlamaciones de algunas \Ísceras,
e11 to- ge;1¡_,1.tl l'l'Ónica-; ó tra..:-t-&gt;rnos nutriti\'08, .Y ,e:::1io1ws tle nutrit-ión, su,1 !:, consecuencia ú.tima del desorden llt'rvio,:;o. El estudio de la fisiología, á L · 1, 1¡ ne explica el in
flujo 1m,1 al en lus órgarws, explie:.1, también el
JUet•anismo ue las eufet·med,iúe;; que p1·odure
la p.1s1ón. La::; aceioJJeti rdL:jas,.y la" leyes
de equild..ll-iu y &lt;'u1Te:-;poude11cias que rigen la
mate,ia, no ud t,,t.l.u úetermiludas aún, ¡..,ern
un tau to con0cidas, son las dos rí.ts abiertas al espíritu en donde se enc.intrnrá hL
ciare _l'al'&lt;t•la, resolucio11 de altas &lt;·uest.i,Jlll\S
de eteulugía. ¡.,a.,u,ógica.
No ha.re t.l.e1:wripctó.1 minudosa ele la hipo
coud1-ht., que ,se.na. i11útit en este lngar, me li
mit.al'é á puntos de eteJlogí..J. y gé.1esi, más
cout'orme.s con el g~nio &lt;le e.,;te trab.~jo.
Ya lus c!iruas caudo::;, y:i los fl-ios han sido
ristos pür los p,nóloJoS cvmo propios para
el deti.1rrul10 lle esta. ¿¡feta•ión.; opinión en
que se uescubl'e la vacilación c.lel enor. UU·os, con may11r razón á mi ver, le asigrian como causa una edueac,ó,1 mal ,Ungida, considt-rán:lole cu1110 'clfecco ue hibít&lt;&gt;s y costu,nbtes peruiclosas coutraic.las, de mal géuerú

11

dt-i vida y de una infinichd ele cnndici 11w3
pnrnmente morales. Asi, tod:, lo que exalt,:t
el sentimiento del yo y la imagi11ació 1, como
el ejerdcio &lt;le las al'te ➔ lib,mtles. pue l.f. f:ii&gt;r
el migi-&gt;n de la hipo&lt;· in lria. Igaalmeate pneden padlºCPrla aq 11eilos qtw. agita los pea· nna
vida social importante y adirn, snfrt'n en ella ll;l grande contratiemp ,, y se n•n ohligados a_ suplantnrla por otr.t os:·111·:t y o&lt;'iosa.
en qrw la :::aluél ~sel objeto prefl,!nmte de ..;11
atención, dP s-u imaginación lle3oC'npa•la, de
Sil espil'itn q11i&gt;, al faltat·le lo exteri.,r. en sí.
mismo conc·entm .su acti\'iua&lt;l. En fin, totl:&gt; .
lo que pntru·ba .v enerva Pl si.-...tem t nenio,;o,
es cansa de la hipoeondáa. Aq·,í e3, efectivamente, donde deben husc•ar1w los m,LtrrialP:s 11eeesaí-ius para llenar los l11wcos ll llP-ex;s.
ten en la ciPncia mé lkL al'tual; ahí d,111Je ~e
co11fnn,len dos mundos el de 'la materia y del
espíritu.
La naturaleza de esta enfermrda'l, matPt-ia
ost·ura co1110 to:lo lo n~fenmte al sistema si:itema nervioso, ha PXl'itado numPrnsa:-i c1~ntro~·e1·sfas. Diremos de esto bt't)ves .palabras.
Trnus,-eau. con la elocneacia q ne le 'fué ea1w·terhtica, emitió. sobre la, nat1u·ale1.a de la
hipocc,ndría. una opinión q11P. no puedo r~sisi'ir t&gt;l deseo de t1\tsc1·ihi1 aq 11í. Par.t Pl nota.bl\l
clínit-o &lt;"itac1 ,, e! aparato {iige,:;ti vo &lt;le.st'mpeñ i
¡_,·n el líumbrn respecto de la hiµoc•onrhfa Pl
mismo vapr l que el genital en 1,. m:rjer respecto de la histe1fa: su pone q ne, si el yo pen:sante sufre en el hipoeoll(lriaco e.,; po1·que se
h tllan profundamente perturbarlas en sús
funcio1H•s la.;- pord me., del sistema 11Prvi,,so
que :111iman el citado ap;trato, l.ts c;uale;..; prei:d&lt;iu'i:tn á las pasioned triste,.;; poq nt&gt;, aún :--i1J)t· ,it&gt;11rlo qne no foesen el p.111to de re--drlencla de las pasiones en el st&gt;midoqae lo entend~rí,rn los antignos, la arutomía ,V lii patol,1gia prneban lus est1·i&gt;dt1:-1 1·elacio.1es · que el
ce1•pbrn, centrn de. las pa~i 1110s, ma1Hie11e con
el aparato ya eita lo, por n1t-i,lio de·l nervio
vago. Ademá,. debe di:$tingt1írse la ver,ladrrn hipúronJria, q1w C0!1SÍStl' e11 1111 t aitemción orgá•1irn de las víscems abd&lt;&gt;mina!es, de
la manía hipocond,·iaea c,1nsi,tente en una
pe1't.l.1L"bació11 sens.i1itl.
&lt;Jualquiera qne sea el juicio que se t8no-a
de las aru!ogias qu,, exsi:st,~11 e11tre - la histerLt y)¡\ hip«H'Oll lria, no deb ·mo,:; convenir de
ni!Jgún modu en la distindón qne quiere e:stab,1~ce1·.se enti-e la. hipocoa&lt;lri.t lucurn y la
venliule1·a hípbcondtfa, que serán, cuan·lo
más. do::; adpectos dive1•.füs de un.i misma Pll·
fo1·111L'dttd, sus dos elementos eo1utituyentes.
Por11ue, efectirnmentP, la,:; Jesi.int&gt;s que of'rece11 1.i,s ví.-;cerns abd ,min~de.s en a'gt1n0s lli•
p 1cüadl'iacos no suu sino tesuit ttlo de ese·
gra.11 p..idt•r q :ie tierte la i :naginal'ió,1 sobre el
ol'g:tms1110; ella es la q•.1e lllJ lilic.t IB11tamente, pero de una ma11e1°,t segur.t, la est1·uetur.1 y
füncionamiento org.ínfoos; el la e.s laque drtermina. una intlamacióq en el órgano en dunde
i-c-, h.L conceatra.do la a.t.eneióu del iniliridno.
(Wariomot)
L:t iruaginlción colocada entre nuestras

�1.2

FoHetiu.

dos naturaleza:::, linda por una parte con la
se~ibilidád·y con otra con las noblt:&gt;sfacultades del alma; asi. SP. c::onfunde muchas veces
cqn la. primera, á la q ne sus~ituye, y usurpa
sus fune101ws, dand11, entonces, lo que no existe e_n realid11d. Este fenómeno es el qne ,se
des~~na _en la locura con el nombre de aludnacion, dd que tratart&gt;mos más adelante en
el párrafo consagrado á aquella enfermedad.
Se observa también la sustitución dt&gt; las funciones dt&gt; la imaginación á las de la ·sensibili~ad, e_n el indiv_iduo a~a&lt;·ado por el sut&gt;ño
h1puot1co, en qmen hab1Pndo dPjado de obrar
e_l cerebro ~orno en el estado normal, los sentidos no &lt;.&gt;Jercen las funch,nes que lt&gt;s son
P:ºPi~,s como _en· la vigilia, y, entonces la ima:
g1u.acron donnnada, por el miedo tal vez. ó
p_or q nien sabe q i1e rosa, sus ti tnye sus tic ti c1~s pero podeI"osas ¡:ensaciont&gt;s á las de los
órgános encargados de -prodncirlas.
Si nos hemos estendido sobre esta punto
ha si~o con el objeto de prnbar la inflnencia
poderosa d~ la imaginación 'SObre todos los
f'enomenus que ronstitu:ven ta· v'ida del hombre; influenr·ja marradisi,na capctz de explicar.las te•s iones materiah~s que la anatomía patológi('a muestra en los cadáveres de
desgradados hipoconddacos.
.Como últiffi':t prneha del poder de la i111agin~1ción sobre los órganos recordemos el hP•
eho 'Citado pur Figuier, de aquel individuo
que. c~nfü•nado á mt¡érte por los trih1111ales,
leves p1cadnrns heehas en di ver,3os puntos
de sn ~1wrpo.. despnés de ven,clal'le los ojos y
a~lvert11'1~ que de es11 modo iba morir, 'per
diendo la san,gre da su-, venas, a~i se vel'Íficó. extingniénd.o se su vida cuando babia t'Scurrido una ligera c~mtidad de :-:a:nO're. No
hay nece::-idad de insistir más sobrt lo que
es tá.n evidente.
tGnál es el tratamiento de la enfermedad
fisi~o-moral de q ne hablamos? Es ".tisico"
pnl·ament~, ó moral, ó '·fisico" y m-&gt;ml á la
,·pz? Debe t&gt;Star ·en consonancia, indefPctibleinente. con _la _enfermedad á que se a plira,
debe ser combmado. El empleo exclusivo de.
mNlicamPntos ordinarios no sirve en muchos
hipocondriacos, ~ino para rec1Jrdal'les, excitando su atención una enfermedad q ne, 1:Js
más de las vert-s, 'pxiste sólo en los delirios de una razón trastornada, ó pl'óxima á
estarlo; mientras q ne el em'pleo razonado de
medios morales concnnentemente con los
primPros, ó sin.. ellos, según los risos, asPg11ran un éxito ~ompleto. Siguiendo tal método se ven desaparecer pronto todos
nellos
variados trastoruos, que, sinó la mue.ite si
e1 suplido de la vida pwdujeron Queda' al
tacto del médico apreciar, en todos los caso~,
fll valor de los me.dios propuestos. haciendt)
de ellos una conveniPnte dt&gt;cción para obtener el fin desPado.

aq

El miedo, origen de l,a hipocondría, es. también, cau~a de ia loeura, dt&gt; aq·nella espanto M enfermedad qne, priva al h ombre del mas
prerioso don. conque al Creador plugo dotar-

tarle, del principal rasgo distintivo de su PSpede, de la razón.
Tao importante nenrosis ha sido estudiada
eo~ pa.1-ti&lt;,.ular .e s~ero, poi insignes médicos:
quienes, merce1l a su trabajo asiduo han logrado descubrir multitud de arcanos que avara ocultaba la, naturaleza &lt;le la misteriosa
enfermedad; un estudio metódico y razonado
dt-! sus·causas, génesis y di~sarrollo de las
diferentes condiciones. en que se prod•uce del
.
mo d '_l com? se t':lrmrn~,
y todo aquello 'que
c,!neierne a . es~a afecc1011, ha perm1tido remedtar una multitud de crueles iuhumani,lades de que se haría uso parn con las infelices víctimas de ella. Los nombres de Pinel
y Esguirol, Mausdle.v y otros deben se¡; pro-.
nunciados con respeto. Má-; addante. e1i la. delicada cuestión de l,1, na!nraleza de la locura
tl·ataremos. un poco más extensamente, de lo;
males soci:tles quf' se han evitado con las lures de la ciencia. Por ahóra nos limitarerno~
-á algunos pnntos eteológicos de .la locura en
!ación con la pasión de q ne me · ocupo. '
~as_ causas de lq. enagenación mental son
ps1qmcas en su mayor partf': reveces d~•fortnna, d!scensionPs domé3t~cas. contrat.iempqs
rontra1wdades de t11do getwro. y él mit&gt;clo.
Una_d~ la~ monam:mí~s ó delirios con prec°l')mm10 de una soh idea. de toJa.8 la:i que
se. ofrecen á la pe1turbada mente del loco, PS
aqn~lla que consiste e!1 un temo~ ó espanto
continuos. (Panofubrn..) Los des()'racfados
q ne la padecen son víctimas de un terror Inexplica ble y nl\1y intenso. Sus alneinaciones. fen ú nw no frecuente por no decir cons•
tante de la locura, tienen un género idéntico, so~1 ~erribles, .espantosas ·y con rasgos
maread!s1mos se revelan en sn fisonomía.
Manitiestamentamt&gt;nte ac11san las tortnras de
Sll alma. atemorizada el semblante contrai~o
y sn mfrar azorado, la contrar·ción de sus c-ejas y el temblor de sns miembros.
Hay, también, una locura, que, pudiéramos
llamar especie del género anteriornwnte descrito. ( en los tiempos .medios mai:¡ frecuente
qne hoy) la que pa1lecen aquellüs qne; ator-·
mentados p_11r el t-emor de las penas en la otra vida. se &lt;'reen ÍL'rrmisiblt&gt;mPnte condena.dos á sufr.irlas. Tienen escrúpulo de su -.;ida
presente ó ele la pasa.da aunque haya sido
de lo más ~jemplar 'qne se pue;fa concebir.
De- estos afectados de t.emor religioso. unos
se creen poseídos por el demonio (demooornanía) y otros se privan en castigo de sus
culpas, imaginaria$ las más veces, hast.a de
comer y dormir; se dan en fin á prácticas
ansterwi y extravagantes, y de, mil. modos se
martirizan para acallar los gritos de una concit&gt;ticia frnto de farult,a des trastornadas.
El tratamiento dP.I género de locura de~cdto, niposa sobre mP.dios marales y terapé11ticos or.dinarios, según la f,1rma y grado del
trastorno mental que se presente; mas todo
puede reducirse á lo siguirnte: seusata y atinada dirección de lns pasionPs que siempre
logra como preservativo, y muchas vece:i como curativo de la afección, obra con tanta

AllO

'romo l.

l.

Monterey Setiembre 15 de 1888

Num. 7

El Escolar Médico.
,

PERTÓDICO DEDICADO ESPECIAL\fENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
S~crefario
1Redactor en Jefe
1
- Admini9'frlld~t
- ,
MANUEL J. LOZANO. 1 MANFREDO TIJERINA. JESUS M.A GUERRA.
1
·--------------=-=

l'. OLABOltA DORES.
Doctor Antonio García Gar2~
Doctor Juan de Dios Treviño
Atanasio Carril ló
,.
José M."' Lozano
Alfonso Martinez
1 ,.
José Martinez Ancira
Domin¡ro ?&gt;L Echartea 1 .,
Julián Díaz
..
Lorenzo Sepúlved:i
Evaristo Sepúlveda
Eusebio Rodriguez
.,
Manuel Rocha
Manuel Perez Bibbins
Eulogio Maldonadó
1 .,
Francisco Garza Cantú 1 ..
Pedro Aguirre
;,
Rafael Gar1a Cantt't.
Farma~éut ico Antonio Ancira.

L a -V-id.a
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
Decíamos: la vida es una forma de movimiento que modela la materia, que la
corporiza; que esta forma de movimiento
era su condición esencial de manifestación,
r¡ue como hay c1tcrpos orgánicos también
hay m erpos inorgámcos; y, que la vida, la
P.xistencia de todes estos cuerpos no era
mas que el sostenimie nto en el tiempo y
en el e:.,P.acio, del modelo forr.1ado, teatro
de ma111festa'ciones de ese cambio de agre
gacion y des:ig regacio n q ue caracteriza la
vida en los cuerpo'-. ya sea que lá consideremos físicamente como e n los cuerpos inorgánicos, ó que la consideremos P.n sus
manifestacion&lt;&gt;s f ísico--,_uí rn icas como e n
los cuerpos org anizad os. Tambié n hemos
dicho que la Naturaleza es la vida Univer•
sal, y siendo la materia inorgánica parte in.
tearante d e ella lo mismo que la materia
orgánica ¿podriamcs considerar un dualis
mo constituyente de la Naturaleza de muer•
te y vida? Esto sería considerar el tejido
mortificado comb parte integrante del tejído sano; la hoja seca caída &lt;le! árbol como
parte intP-grante de su verde follage; sería
aceptar la parte desgastada del átomo como su parte integrante, sería aceptar la
muerte como base de la vida, ó viceversa,
la vida como base de la muerte-¿No miramos á la atmósfera, como un Oceano,
con su oleage y sus corrientes descubiertas
y reveladas por Maury? ¿No miramos á
los oceanos con su oleage como la atmós-

,_

-

f~ra, y sus corriente~ cohlo los rios de los
continentes? ¿No miramos á las nubes que
hacen flotar mares de agua sobre nuestras
cabezas, volver el agua á los oceanos? ¿No
vemos volver, á los tres reinos el calor y la
luz que reci~en del Sol, este calor y esta
luz por medio de la respiración y la combustion? ¿Qué significa que el sat~lite siga al planeta, el planeta al Sol? Significa
que todu está anúnado, que todo está en
movimiento, significa, que hay unidad entre
áto mo y d astru; entre la. monada y el árbol; entre el b;.icillus y el hombre •ó el ele·
fante,
no importa el grado gerárgico que
1
en la escala unive rsal de los cuerpos hayan
seiíab .do. (, igniflca que es ~ierta la vid;:t fí· sica co.mo la vida físico-química, que
cie rto qu , la primera le sirve de base á la
segunda , que-es cierta é innegable la gran
, ley de ia circulacion de la materia al través d¡• to&lt;J os cuerpos, como lo enseiia Clau&lt;lío Bern ard, y que ha sido, y será a.xio•
' marica, e l célebrP. aforismo de Savviseo,
; qtH: al descubrir el oxígeno, '&lt;lejára escaparse de sus labios en forma de senten.•
cia, rtforismo que será la. ley constitutiva
:rniversal. del mundo intelectual cioritico: En la natúraleza nada se crea, nada
se pierde, todo se trasforma. Si en la na, turaleza nada se crea; si en la naturaleza
: na&lt;la se pierde; si en la naturaleza, toJ do se trasforma ¿habrá alguno que no
acepte como ciertas las concepciones físicas de la vida, que hemos dado á conocer?
Apliquemos estas ideas á la observación y
veremos si la observación las corroboraMiramoc; á un hombre que duerme respir.1? Pues el movt'miento de su respiración
nos dice que .vive, nos dice que la vida está
en él. . Miramos á un enfermo que agoniza; y le contamos sus respiraciones, y le tomamos su pulso, por qué? porque cuando
cese ese movimiento cesará su vida no estará la vida en él, permitasenos la expresion,
porque el móvimiento es la condicion esencial de la vida para su manife5tacion. Como
el movimiento es un fenómeno físico ¿µodriamos tener una idea fi,losófica, positiva

es

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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