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�Indice

REVISTA DE PSICOU&gt;GIA PSIOOMALH.'ICA
SEPT.

Afio 1

1977.

mra.

11

DiaECTOIIUO

CORS&amp;JO DDIBCftVO

. .................... .3

David F1ores Pa1acios, Rcdo1fc A1varez de1 Castil1o.

EDITORIAL. • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

SECRE'l"AIUO

BIOGRAFIA DE SIGMUND FREUD
~srael Martínez Escamilla ••••••••••••••••••• • ••••••••• 5

Leocadio Pa1acios Sanchez

COMITE DE RED.ACCIOD

ISICOANALISIS Y MEDICINA
~. Néstor Braunstein

Israel Rartínez Escann~R1a, G¡abriel &amp;reva1o ~renda,

••••• • • • • • • • • • • • • •

Huaherto Sarai.entc Puente, Jmmando Z111rita Viera

tONALIZACION Y CONTRARREVOLUCION
Armando Bauleo •••••••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •••••• 70

ASESOR TECRICO

Lic. Jaiae Luis Mora Ga~cia

VOS ASPECTOS SOBRE LA COMUNIDAD TERAPEUTICA
Jorge Valdez ••••• •••••••••••••••7 • • • • • • • • • • • • • • • 76

COLABORADORES

_,.t\TISTA A LA DRA. MARIE LANGER ••••••••.••••••••••• 84

Dra. Rarie Langer
Dr. Nanue1 Contreras

tSERAS •••••••••••

Dr. &amp;estor Braunstein

"' ••• • ••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ••••••• 90

NOTAS E INFORMES •

• •• ••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •••••• •• 94

Psic. Jorge Váldez -

f;GelDO ..JVUtt•• RJO

I
Registro en Trámite.

La correspon~encia científica o adainistrati

va debe dirig~rse a: ImlGO, Salvatierra y Rutuali~

mo, Col. Nitras Monterrey

35

rLEXIONES EN TORNO AL CONCEPTO DE SALUD y ENFERMEDAD
\lolfo Boholavsky .••••••••••••••••.••••••••••••••••• 46

Roraa Angelica Ranqe1 SewiI.la, illoberto Carmi.o:nna mJeri.

Publicación Bi~estra1,

• • • • • • • ••••• ! •

Huevo León, México.

�I
Indice

REVISTA DE PSICOLOGD\ PSJ:00.MmLH'ICA

SEPT.

dol

1977.

1111mm. 1

DIBECTOJUO

J

'

CORS&amp;JO DDIECTIVO

David F1ores Pa1acios, bdo1fo Alvarez de1 Castí1101

EDITO.RIAL ••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••• 3

SECRE"l'ARIO

BIOGRAFIA DE SIGMUND FREUD
Israel Martínez Escamflla ••••••••••••••••.•••••••••••• 5

/

Leocadio Pa1acios Sanchez

COMITE DE RED.ACCIOll.i

Israel Bartínez EscállDll~A1a, G~riel 7Areva1@ mrenda
Rora.a Angelica Rangel Sevilla, Roberto Carimona lllleÍ
Buaberto Sarai.ento Puente, Alrlmando Zurita Viera

PSICOANALISIS Y MEDICINA
Dr. Néstor Braunstein

••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •••••••• 35

REFLEXIONES EN TORNO AL CONCEPTO DE SALUD y ENFERMEDAD
Rodolfo Boholavsky

• •••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •••••••• 46

RACIONALIZACION Y CONTRARREVOLUCION
Dr. Armando Bauleo

ASESOR TECIUCO

•• • ••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ••••••• 70

Lic. Jai•e Luis Mora Ga~cía
COLABORADO.RES

ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LA COMUNIDAD TERAPEUTICA
Psfc. Jorge Valdez •••••••••••••••••••• ,.•••••.• •••.•••• 76

Dra. Narie Langer

ENTREVISTA A LA DRA. MARIE LANGER

Dr. Manuel Contreras

RESENAS ••••••••••••••••••••.••••••••••••••••••••••••• 90

Dr. Bestor Braunstein

NOTAS E INFORMES ••• ••••• ••••••••••••••• • •.••••••••••• g4

Psic. Jorge V -al.dez -

Pub1icación Bioestra~.

IJ»IIO•!Va!t•

Registro en Tranite.

La correspondencia científica o adni~istrati
va debe dirig~rse a: IlmGO, Sa1vatierra y Rutua1i~
mo. Co1. Ritras Monterrey

• • • • • • • • • • •••••••••• 84

Huevo Leónr México.

0

RIO-

�FONDO UNl~ITAllO

Editorial

.,1

Toda actividad que se intente
es siempre difícil. Todo camino que se in
estará siempre lleno de obstSculos y dificultades
mos vencer para salir adelante. En la historia de
logía --así como-: en cualquier otra historia--, encontz:amos
que desde tiempos inmemoriales, ésta ha ido avanzando y se
ha desarrollado en muchas direcciones; han surgido a lo
largo del tiempo múltiples corrientes y escuelas psicológi
cas, muchas han desaparecido, algunas se mantienen en pie;
así, vemos hoy una verd~dera Ensalada de psicologías, has
ta el punto en que, cuando alguien pregunta lqué es la Psi
cología?, se le puede responder justificadamente: "La Psi
colegía es cualquier cosa que usted quiera que sea".
Entre el gran número de escuelas psicológicas, hay u
na que sobresale por su carácter científico, su profundi
dad y su capacidad de explicarnos el psíquismo humano, nos
referimos obviamente al Psicoanálisis. Debemos advertir de
entrada, que ésta será la línea que llevará esta revista.
El Psicoanálisis en su historia, ha tropezado también
con sus obstáculos y sus problemas, ha tenido algunas desi
dencias y nosotros nos orientamos concretamente -por el Psi
coanálisis Freudiano, por ser éste el verdadero Psicoanáli
sis, completo y fundamentado científicamente. Suponemos
que no faltará un ecléctico que se moleste por ello, sin
embargo, el hecho de que nuestra revista tenga una orienta
ción específica, no significa que sea elitista; ya que es
ta revista está dirigida predominantemente a la gran mayo
ría del estudiantado de nuestra Facultad, esto es: el área
básica, por lo que publicaremos articules accesibles al es
tudiante medio, así como una menor proporción de artí~ulos
más especializados para el estudiante avanzado.
Cambiando un p~co el tema, suponemos que se pregunt~
rán muy justamente, el por qué del nombre IMAGO, cosar-que
merece su explicación. Decidimos adoptarlo porque fue éste
el título de la primer revista de Psicoanálisis que se edi
tó*por allá por el año de 1912 en Viena y queremos mostrar
con ello, la vigencia que ha tenido esta ciencia a pesar

�4

4

del tiempo transcurrido.
IMAGO nació de la inquietµd de un grupo de estudian
tes por difundir en nuestro medio, el estudio de la Teoría
Psicoanalítica; es también una modesta contribución a la
actual crisis académica por la que atraviesa nuestra facul
tad y pretendemos además sensibilizar al estudiante, me
diante esta difusión, para que lleve a cabo su práctica
social al se~vicio de la clase marginada.
Esta revista empieza a recorrer su camino, sabemos
que la tarea no es sencilla, que la labor es ardua, pero
esperamos salir adelante para cumplir con los objet ivos
que nos hemos fijado.
Por Último, expresamos nuestra s incera bienvenida a
los compañeros de nuev0 ingreso en la Facultad, es perando
que encuentren lo que buscan; así mismo, invitamos a to
dos nuestros lectores a que nos envíen sus opinione s , c rí
ticas y sugerencias para superar en lo sucesivo la oubli
cación de esta revista.
~ · -

* Por Psicoanalistas no Médicos (Profanos).

5

Biografía de Sigmund Freud
ISRAEL MARTINEZ ESCAMILLA

El presente intento de síntesis biográfica de Sig
mund Freud, es un modesto homenaje de "!mago" a la vida y
obra del fundador del psicoanálisis. Debido a la exten
ción final del trabajo hemos decidido editarlo en variaspartes, la primera de las cuales (etapa preanalítica) sepresenta en este primer número.
"He destruído todo lo que había anotado desde los ca
torce años, mis cartas, notas científicas y manuscritos:de mis trabajos •... Todos mis sentimientos e ideas sobre
el mundo en general y en particular, en tanto que me concernían a mí mismo han stdo juzgados indignos de subsis tir . Hay que volver a pensarlos y yo había escrito muchas
cosas . Ahora todo ese papel se extiende a mi alrededor co
molas arenas alrededor de la esfinge. Pero no puedo mad~
rar ni morir, sin preocupa.one por lo que vendrán a hurga;
en esos viejos papeles . ... En cuanto a mis biógrafos, que
se torturen, no les facilitaremos la tarea. Cada cual podrá tener su idea sobre la evolución del "héroe" todos -tendrán razón, ya me regocijo con sus errores". (28 de a
bril de 1895, correspondencia a Martha Bernays).
"Quien quiera convertirse en biógrafo se compc-omete-·
con la mentira, la hipocresía, y aún el disimulo de su in
comprensión, porque la verdad biógráfica no es.accesible,
y aunque lo fuera uno no podría servirse de ella". (31 de mayo de 1936, carta a Arnold Zweig).
Los anteriores epígrafes .los hemos usado para acla rar la escasa información testimonial del puño de Freud,su concepción de los biÓgrafos y su preocupación por salvarguardar sus ideas y sentimientos de esa época contra -

I

�7
6

6

la curiosidad legitima de sus sucesores y la malignidad-de sus adeversariós.
Freud inicia su autobiografía de la siguiente mane ra:

Nací el 6 de mayo de 1856 en Freiberg Moravia, una pequeña ciudad de la Checoeslovaquia actual Mis padres~
ran judíos; yo he seguido si~ndolo. De mi f ;unilia paterna
creo saber que vivió largo tiempo en la r egión renana, en
Colonia; que, con motivo de una persecución contra los j~
d{os, en el siglo XIV o 'XV, huy6 hacia e l Es~e y que, enel curso del siglo XIX, volvió a Lituania, pasando por G~
litzis, hacia un país de lengua alemana, Austria.
Es interesante como este inicio está marcado pro una
afirmación de su origen judío (el cual nunca negó), aun que nunca abrazara la ortodoxia religiosa. De su pueblo,es fácil imagi~ como debió sufrir con el antisemitismoVienés, que antes de ser relevado por el nazismo hacía e~
tragos más o menos abiertamente y lo expuso toda su vida,
sino a · verdaderas persecuciones, cuando menos a huroi ~
llantes bromas, o hipócritas ataque.
Sigisnnind Freud -_su~verdadero nombre que ·a la edadde 22 años cambió al de Sigmund - era el mayor de una familia de 8 hijos en total. Su padre Jakob Freud se casó.por primera vez a los 17 años, quedando de este matrim0 nio dos hijos, Ernanuel y Philip; al enviudar vovlió a de~
posar con Amalia Nathansohn de veinte años, madre de
Freud, Aquí es interesante anotar que su madre al momento
de casarse era de la misma edad que su hermanastro Philip
es de imaginarse cuantas complicaciones psicológicas po dr1an resultar ~e aquella situación para Freud. Ernest Jo
nes 10 describre de la siguiente manera:
Es comprensible que, de niño, haya colocado en un -plano igual a Jakob y a Nannie, su vieja nodriza. Después
ven1an Emanuel y su mujer, por último Philip y Amalia, de
la misma edad. Todo esto parecíá -justo y lógico, pero habfa un hecho embarazoso: lPor qué era Jakob y no Philip quien dorm1a en la cama de Amalia? Todo esto era muy perturbador.
Lo que hemos calificado de emparejamiento lógico tenia un motivo psicolÓgico más profundo aún: al atribuirle
a su padre un papel más borroso en la casa, le negaba elpapel de rival en relación con su madre y el de creadores

d en i-nos indeseables.
·
Tenemos todas las razones para
creer que: aunque el padre representara la autoridad y la
frustracion, Freud siempre le testimonió conscientementeafecto, admiración y respeto. Todos los elementos hosti les se encontraban atribuidos a los personajes de Philipy John~~su sobrino. Por ésta razón Freud sintió una grancorunoc:on al d~scubrir cuarenta años más tarde su propiocomp~eJo de . edipo Y se vió obligado a admitir que su acti
tud incon~c1ente en relación con su padre difería mucho:d~ su actitud consciente. Desgraciadament e, este descubrí
miento no lo hizo sino uno o dos años después de la muer:te de su padre. Al relatar lo mejor posible la génesis de
l~s descubrimientos de Freud, podemos cons iderar con ra _
zon 41:1e el mayor de ellos -la universalidad del complejo
d~ edi.po- se le.~abía :acilitado por su propia y poco ha
bitual~constelacion faITU.liar, por el est1rnulo que ésta_-::
provoco Y por las ocasiones de represión total que ofre _
cía .••
~s años de estancia de la familia de Freud en Frei~erg dieron al pequeño Sigmund una infancia felfz a pesar
aeí las complicaciones
de las relaciones fam1.·1·1.ares, no a.
s en ~1en~ a d~de emi~raron en busca de fortuna por laprecar~a situacion economica en esos días. En Viena pasauna exi~tenci~ somhrí!, de rechazo y s1ntió los rigores_
del a~tisemit1.srno, ah1. le fueron cerradas las puertas del~s circulos intelectuales y de las prestigiadas instituc~ones; pues aun cuando era aplaudido en el mundo entero
V;ena n~n~a le aclamó sus triunfos y a pesar de su antip~
tia legiti.ma, Viena le atraía y le tenía apego: cada vez-::.
que los acont:cimientos le ofrecieron razones para abando
narla, #se nego a hacerlo, "a desertar de la ciudad", como
él de~1a; hasta~que en 1938 cuando los nazis invadieron_
Austria, pe:o mas que nada la insistencia de sus discípulos_- principalmente Ernest Jones y Marie Bonaparte -, l•
obligaron a aceptar resignadamente el exilio. Al llegar a
Londre~~donde le atributan una acogida vibrante de calory ernoc19n, repara la ingratitud de Viena.

*

*

*

ESTUDIOS Y VOCACION
Pasión por los libros, deseo de llegar a ser alguien

�8

9

y de probar su valor, he aquí seguramente dos rasgos marcados, propios para explicar la seriedad precoz, la infan
cia éstudiosa del futuro cientlfico.
Que la lectura precoz de la biblia ejerci6 una pro funda influencia sobre su desarrollo intelectual y moral,
es cosa que Freud reconoció siempre francamente. Basta~~
er lo que ha escrito sobre José, y sobre todo sobre Moi ses, en las dos obras que dedic6 a esta gran figura, para
sentir que el interé~ cient1fico, aquí, descansaba en_una
afinidad de naturaleza. Desde cierto punto de vista, puede decirse que ha reehazado en sentido inverso el caminosolitario de MO:f.ses y que su obra, tan escandalosamente i
rceligiosa, es a su manera el último comentario de la --ley.
Sf_ gmund entró en el liceo a los nueve años, con un ~
ño de verttaja sobre sus compañeros, y, durante los ocho!,
ños que permaneci6 allí, se mantuvo sin interrupción a la
cabeza dela clase. Ese ardor en el trabajo era naturalme!!_
te el efecto de una insaciable curiosidad intelectual, P~
ro Freud, mucho más tarde, Vj_Ó también en ello razones -más complejas, que le permitieron esbozar una Pifcologíadel estudiante del liceo. Esta Psicología, que escribió
con motivo del cincuentenario de su antiguo liceo, merece
ser citada por lo que contiene de autobiográfico y taro bi~n porque ofrece un buen ejemplo del d6n que tenía
Freud para explicar los fenómenos más abtstractios con el.arte vivo del narrador.
según Freud, el bachillerato, o lo que equival{a a~
so en v1ena, desempeñó un_papel imporante en su vida pue~
to que le pennitió descubrir la orientación general de su
tarea; Freud nos menciona algo al respectó:
Recibí la mención de "excelente" por mi compos1.c1.onde alemán. Era un tema altamente moral: "Sobre los moti vos por considerar en la elección de una profesión", al mismo tiempo mi profesor me dijo -es la primera persona que se permite decirme algo semejante- qu7 yo ~e~1a,_l? -que Herder llama tan graciosamente un estilo 1.d1.omat1.
co", es decir, un estilo a la vez correcto y original. Es
te hecho 1ncreíble me sorprendió corno lo merecía, y me apresuro a divulgar lo más posible este feliz acontecimie!!_
to, el primero de su especie.
Freud veló obstinadamente para que su vida sentimen11

tal, sobre todo la que precedió a su mawrimonio, no pudi~
ra ser extraída de la sombra. El único incidente que con~
cemQa fué descubierto gracias a la sagacidad de uno de -su discípulos, a pesar de las precauciones múltiples que
había tomado para dejarle un carácter anónimo. Freud lo describe en un texto titulado Los recuerdos encubridoresdonde, como lo ha demostrado el doctor Bernfeld, atribuye
su propia aventura a un enfermo que es un personaje ficti
cio. La historia de ese pequeño artículo, de por sí es -muy interesante, demuestra cómo Fredd se cuidaba de prot~
gerse y hace suponer lo que tuvo que superar más tarde p~
ra analizar y publicar sus propios sueños.
El artículo fué publicado en 1899 en una revista psi
quiátrica. Normalmente, habría debido figurar posterior:mente en las primeras aportaciones a la teoría de las neu
rosis o en la Psicopatolog!a de la vida cotidiana. Diez "a
ños después, Freud introdujo en La Interpretación de los:Sueños una observación relativa a su cicatriz facial, que
ofrecía una indicación sobre la verdadera personalidad de
su seudo enfermo. Pero en 1925, al publicarse sus prime ras obras completas, retiró la observación que habría podido traicionarlo, con el riesgo de hacer el contexto ininteligible. Esta actitud es tanto más sorprendente cuanto que el incidente en cuestión no es de tal naturaleza que pueda justificarla.
La vocación de Freud, que apareció después de tantos
rodeos, creandose al final un objeto inédito conserva algo de perturbador para la mayoría de los biógrafos. lPorqué -se pregunta uno- por qué ese hombre que, en su infan
cia y adolescencia, admiraba sobre todo figuras históri :casque encarnaban el poder y la acción, decidió brusca mente estudiarmedicina y dedicarse a la investigación -biológica?. As! al principio de su autobiografía dice:
Me JIIOVÍ.a más bien una especie de sed de saber, peroque se refería mSs a las relaciones humanas que a los objetos propios de las ciencias naturales, sed de saber que
no hab~a reconocido, por lo deni8s, la observación como me
dio principal para satisfacerse.
lPor qué no se hizo filósofo, lo que habría sido elmedio más simple de satisfacer, de cierta manera legalme!!_
te, su inmensa sed - de saber?. Esta singular actitud intri
gó a uno de sus biógrafos, Fritz Wittels, que lo explica:-

�10

11

finalmente por d9s razones: por una parte está el hechO de que Freud fuera educado en la desconfianza de la filosofía, que entonces ofrecía efectivamente un espectáculobien desolador; por otra parte, el temor que le inspira ban sus propias tendencias a la especulación, tendenciasque parecía juzgar peligrosas si no eran severamente re frenadas.
Si la tesis de Wittels es atinada -y muchas cosas en
la evolución de la obra de Freud parecen corfirmarla- secomprende que el joven , todavía indeciso sor~e el caminoque debía tomar su vida, haya sido arrastrado a su carre:
rano por un hombre de ciencia, sino por un poeta, relato
varias veces que había ido a inscribirse a la facultad de
medicina después de oir, en una conferencia, la lectura de un ensayo de Goethe titulado La naturaleza, ensayo que
no conocía y cuya paternidad no es por lo demás muy segura. Sin duda ese texto ditirámbico, donde la naturaleza es evocada como una madre inagotable y llena de amor, enla que se resuelven todos los contrarios, no parece especialmente adecuado para determ1nar una vocación científica.

*

*

*

A causa de las contradicciones que lo empujaban ha cía la medicina y, al mismo tiempo, lo apartaban de la -práctica médica que es su objetivo normal , Freud estuvo a
punto de convertirse en un eterno estudiante , un fruto se
co , como le decían en broma sus compañeros. Aunque
se sa~
bÍa pobre y obligado a ganarse la vida, se mostro poco UE._
gido de obtener su título y dejó que sus estudios se prolongaran durante ocho años. La única cosa de la que parece haber estado seguro es que no quería ejercer a ningúnprecio.
Entre los cursos frecuentados por Freud con menos ra
zones prácticas hay que señalar e l del filó sofo Franz
Brentano cuyas brillantes confer encias hacían acudir en t onces a toda Viena.
Los c ursos de Brentano representan el único contacto
directo de Freud con la filosofía de su tiempo.
Bre ntano gozaba en aquella é~ca de una considerable

notoriedad aportaba ideas nuevas a la psioologla que l~oponían radicalmente a Theodor Fechner, el fundador de la
psicoflsica. Fundaba su psicología en una divisi6n de lavida psíquica en tres sectores distintos -representacio- nes, JIIOVimientos afectivos, juicios-, de los cuales s61o-el Último era responsable del conocimiento ,uco y, par tiendo de él, de la conducta moral del i~dividuo. Hasta qué punto influyó sobre Freud.en su concepci6n posteriordel aparato psíquico, es cosa que sería aventurado precisar, puesto que Freud no citó nunca a Brentano entre losmaestros hacia los cuales se sentía deudor. Puede que lohaya ayudado no a superar, sino a atenuar el materialismo
fanático tan suyo al principio de su vida universitaria.Sabemos que ese cambio se produjo por lo que dice Freud en un pasaje de La Inte~retación de los sueños, sin tratar de dar un motivo. Solo insiste en la violencia inha bitual con la que defendió un día sus opiniones materia listas en una disputa de estudiantes, dond&amp; -detalle sa. broso- su adeversario resultó ser Victor Adler, el futuro
jefe de la social democracia vienesa. El asunto fué tanto
más memorable para Freud cuanto que, por primera y Última
vez en su vida, estuvo de acabar en un duelo.
Como se ve, la evolución intelectual de Freud no sehizo sin tropiezos ni duda s . Con inmenso apetito de sa -her, grandes ambiciones, la necesidad de plegarse a una autoridad~, al mismo tiempo, de preservar su libertad, Freud no sabe muy bien hacia dónde dirigirse; su curiosidad no tiene límites, todo lo atrae, hasta disciplinas pa
ralas que no se siente dotado, como la botánica y la quf
mica, donde sus ensayos fracasaron rotundamente.
Freud reconocía a Ernest Brucke, al que segiln su pro
pia expresión permaneció "pegado" durante seis años, como
"la más alta autoridad que encontrara jamás", El viejo -profesor daba un curso en la facultad y dirigía el Instituto de Fisiolog1a, donde Yreud entr6 en 1876, al cabo de
tres años de estudio. Era un sabio de gran envergadura yseguramente un hombre notable.
Fue en el Laboratorio de Brucke donde Freud se sin tió por primera vez en posesión de sus medios científicos
y -lo cual honra a su maestro- pudo gozar de una calma in
terior que sus primeros años de facultad no le habían he:cho conocer.

�13

12

y Freud concluye con un homenaje a su viejo maestro,
que supo poner fin al primer d:sorden de su~orientaci~n
cien~ífica y a la discri,mi.nacion de que habia sido obJe

=

to:

1

1

Además tuve que hacer la experiencia desde mis primeros años ~niversitarios de que la particularidad~ la~estrechez de mis dates naturales me impedían cualqw.er exito en diversas ramas de la ciencia hacia las cuales mehabía precipitado en mi excesiv~ celo ~uv;nil. Aprendí areconocer la verdad de lo que dice Mefistofeles:
.
En vano paseáis por todos los rincones de la cien
cia. Cada cual aprende sólo lo que puede aprender.
Fué en el laboratorio de Ernst Brucke donde encontr6
por fin el reposo y una plena satisfacción, así como personas a las que podía respet.ar y tomar como mo~elos .•. :
Freud tenía la costumbre de decir que habia conocido
junto a Brucke los más hermosos años de su juventud. Fueron en todo caso años de trabajo intenso, durante los cu~
les adquirió sólidos principios científicos y comenzó a dar a su investigación un sesgo más personal, Culminaroncon tres trabajos -dos sobre las raíces nerviosas Y los ganglios espinales de la lamprea y el tercero sobre las células nerviosas del cangrejo-, publicados todos en el boletín de la Academia de Ciencias. Durante este período,
su contribución más original a la histología de la célula
nerviosa consistió en el mejoramiento de un procedimientc
de preparación y en el descubrimiento de un procedimi:~to
nuevo el uso del cloruro de oro para colorear los teJi dos. ~stos dos procedimientos casi no hicieron ruido fuera del Instituto de Viena. Pero los especialistas afirman
que, si se leen atentamente sus primeros informes, no pu~
de dudarse que estuviera en el camino de un gran descubr~
miento: el de las neuronas, que fué hecho poco tiempo de~
pués. As{ desde su juventud, su nombre se ligó a un dese~
brirniento decisivo, lo que le sucedió otra vez , puesto -que algunos años más tarde estuvo muy cerca de la gloriacon sus.trabajos sobre la cocaína, De todos modos, no fué
él quien tuvo la oportunidad d; bautizar las neurona~ • . se
desquit8 de ello ampliamente mas tarde, dotando el lexico
de la ciencia de otros muchos términos.
El 31 de Julio de 1892, se inscribi8 en el hospitalGeneral de Viena, donde habría de permanecer tres años.

Tras una temporada en un servicio de medicina gene-ral, dónde FreUd pudo convenaerse una vez mls de que no nacido para ser mMico, entr6 en el servicio psi: •
quiátrico de Meynert, donde fu~ nombrado inmediatamente interno. Freud habla de su nuevo jefe, cuyos cursos fue ron los únicos que siguió con interés siendo estudiante,como del "gran Meynert, cuyas huellas sigo respetuosamente". Estuvo cerca de él cinco meses, período muy importan
te, puesto que fue la &lt;in1ca etapa que pasó en un serv1cio
de psiquiatrla. Con Meynert se dedicó seriamente Fréud, por pri,mera vez, a una rama de la medicina. La neurología
se convlrtio poco a pQco en su especialidad, empez6 a interesarse por la psiquiatr!a y se acerc6 así al campo deacción que iba a ser suyo, pero la búsqueda de Freud, que
da al pertódo pre-psicoanalítico su car4cter un poco aven
turero, esa búsqueda decimos, no hab!a terminado .. Si.
Freud era verdaderamente un investigador, lo que buscabaestaba en el fondo de la ciencia misma, una ciencia capaz
de ampliar el pensamiento médico de su tiempo, que juzgaba estrecho y, sdbre todo, mediocremente eficaz. Antes de
lograr fundar la suya, no dej6 de buscar medios nuevos de
curar, mediante lo cual esperaba salir de la desoladora inacción que era la suerte del m~ico y especialmente del
neur6logo en un gran número de casos. Esa preocupación de
eficacia terapéutica es el origen del episodio de la coca
!na que esa vez lo llevó muy lejos de su esfera de traba'::
jo.
Freud se aplicó efectivamente la cocaína él mismo ylos resultados superaron con mucho sus esperanzas. Todassus cartas de esa época hablan de la droga, con un ardor,
en un tono de entusiasmo que no reaparecerá con frecuen cia en sus escritos,
Si todo marcha bien, escribiré un articulo sobre esto y espero que la coca1na se situará al lado de la morfi
na, y ailn por encima. Hace surgir en m! otras esperanzas:y otros proyectos. T.oino regularmente dosis muy pequeñas para c()JDbatir la depresión y la mala digestiSn y con el taSs brillante ·&amp;cito. Espero llegar a suprimir los vómitos
más tenaces, aunque se debán a alguna grave enfermedad, en res~, sólo ahora empiezo -a sentirme médico ••• Si -las cosas marchan ast, no tendremos que preocuparnos y·a en relación con nuestra uni8n y nuestra instai.acié&gt;n en --

habiti

-=

�14

Viena. Carta a Marta -25 de marzo de 1884.
Aquí encontramos las dos absesiones de Freud en a -quel dificil per!odo: encontrar una terap~utica eficaz y,
gracias a ella ganar lo bastante para casarse y vivir decentemente. Esta doble preocupación, a la que debe añadir
se el estado de euforia provocado por la cocaína contrib;
yeron mucho, indudablemente, a adormecer su prudencia.
Cegado por la prisa, Freud veía en la cocaína sólo lo que quería encontrar: un remedio contra el sufrirnien to. Científicamente hablando, la ligereza de que dio mue!_
traen este caso no es del todo inexplicable; la historia
de la farmacología ha mostrado y muestra todavía otros mu
chos ejemplos.
Moralmente, sin embargo, tuvo consecuencias doloro sas para Freud.
La primera fué el fracaso de su investigación. Freud
se había dedicado exclusivamente, en efecto, a estudiarlos efectos analgésicos de la cocaína, y por lo tanto suuso interno, haciendo a un lado las propiedades anestésicas que, como se sabe hoy, consti tuyen el único valor real del producto. En su articulo, es verdad, había indicado ese aspecto de la investigación e inclusive había ha blado de e llo en presencia de Koller, el hombre que preci
samente, utilizó la cocaína como anestésico local y obtu::vo toda la gloria de ello, pero no había ido al fondo delas cosas y se sintió tanto más afectado porque podía reprocharse , hasta cierto punto, haber trabajado como un afici onado.
Muchos años más tarde dejó traslucir algo en la versión poco tendenciosa que da su infortunada aventura: Fué
culpa de mi novia s i no me hice célebre desde mi juven -tud. Por un interés poco separado de mis estudios, aunque
profundo, en 1884 había hecho que me enviaran de la casaMerck ún alcaloide entonces poco conocido, la cocaína, y,
me puse a estudiar sus efectos fisiológicos. Cuando estaba dedicado a esos trabajos tuve la posibilidad de hacerun viaje para volver a ver a mi novia, de la que hab(a es
tado separado dos años, terminé apresuradamente mi trabajo sobre la cocaína y, en mi publicación, anunciaba que pronto se verían nuevas aplicaciones de la sustancia. Detodos modos, convencí a mi amigo, el oculista L, Konigss-tein, de que probara las propiedades anestés:rcas de la -

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cocaína en el ojo enfermo. A mi regreso, me enterd 4e ~
no habla sido él, sino otro ami,go, carl Koller (actualme!l
te en Nueva York), a quien tambi@n le habf.a, hablado de .i.,
cocafna, quien había hecho las explll"iencias decisiv~s ~~
bre los ojos de los animales y hab{a presentado loa JJeSul
tados al Congreso de Oftalmología de Heidelberg. Koller es considerado, pues, justamente, cano el descubridor dela anestesia local mediante la coca{na, que ha resultadotan importante en cirugía menor. Pero no le guar~ renc6r
a mi novia por la oportunidad que perdí en aquella época.
Por 1rritante que fuera para Freud, el asunto de lacocaína no manchaba sin embargo su reputaci8n oient!ficá,
después de todo, desempeñ6 el papel de un precursor, al lanzar audazmente~ remedio todavía mal conocido. Por o-:tra parte compi:;omet{a su responsabilidad moral, y eso fué
sin duda lo que le afectó. Desde 1884, en efecto, habí• prescrito liberalmente el nuevo alcaloide, lo hab!a difun
dido a su alrededor y, en particular, había llevado a suamigo Fleisohl a utilizarlo constantemente para curarse de una intoxicaci8n de morfina.
En 1886 numerosos casos de cocainomanía despertaronen Alemania una violenta emoción. Sin duda las opiniones~
estaban divididas. Unos denunciaban al alcaloide sospecho
so como el tercer azote de la humanidaq, los otros ataca:"
ban a Freud al mismo.tiempo que elogiaban las cualidadesliterarias de su artículo, y ya un escrito célebre acudta
en ayuda de Freud, como tantos otros lo hicieron después,
Pero la opini8n pGblica seguía siendo severa, el apologis
ta de la cocatna pasaba a sus ojos por un melhechor y --=F~eud, probablemente, no estaba lejos de comparti~ esa op~.i8n. Que ese infortunado asunto provoca en fl una v:erdadera crisis, lo FU!ili4 ~o de sus más c,lebres sueñoa,dónde pululan las alusiones a inyecciones y sustancias no
civ.a,s. Socialmente hablando, si ne&gt; lQ ~ncredit! ~ :mente, por lo menos afect6 su reputact.6n en loa ntediO#- -cientlfi,cos. Sea como sea, aquello nQ se olvid6. CUandO alguno1 meses ~s tarde, . F~eud volv.t6 de Parfs cano c:aia peQll entusiasta de las ideas de Charcot sobre la histeJ'ia,
los medios vieneses lo trataron ca110 charlat&amp;n o se bUl'ia
ron de ,1. Y Viena se acostumbra a juzgarlo escandaloab.-

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17

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11

*

*

Desde los comienzos de su carrera médica, Freud ha-bía pensado en obtener el título de Privat-Dozent. Esta distinción, muy deseada en Austria, lo mismo que en Alem~
nia y la Europa Central, era indispensable para quienes deseaban hacer carrera en la Facultad. Freud preparó unatesis sobre la anatomía de la médula, y la presentó en enero de 1885, ante una comisión compuesta por sus anti -guos maestros. Su candidatura fue sostenida por Brucke, que terminó su intervención haciendo un retrato muy elo gioso del joven investigador.
Freud, se convirtió pues, en Privat-Dozent en neuropatología pero su situación no mejoró mucho en el momento
mismo. Había abandonado el servicio de Meynert, todos sus
esfuerzos por obtener un puesto de asistente convenientemente remunerado fracasaron también y, desprovisto aún de
recursos, acepta hacer una sustitución en los suburbios en un sanatorio psiquiátrico privado. Allí tiene aloja -miento y alimentos y gana cien florines al mes. La casa le gusta, la atmósfera es cortéz y agradable, y en cuanto
al trabajo médico propiamente dicho es, como en todos los
sitios de esa clase en aquella época, inexistente.
Quizá Freud hubiera pasado aquí el resto de su vida,
de no ser por la atribución de una beca de estudios que dió un giro decisivo en sus proyectos. La beca consistíaen 600 florines, lo que le pennitió realizar uno de sus sueños: ir a París e iniciarse en la cienqia francesa.
Freud llegó a París en octubre de 1885, después de haber pasado seis semanas con su novia, en Wandsbeck. El principio de su estancia no es muy feliz, la ciudad lo a turde, los parisienses le dan un poco de miedo, le aver guenza su mal francés y, sobre todo, le asusta el costo de la vida. Su beca, es i(_lsuficiente para cubrir los gastos de su estancia, y aún viv~endo modestamente tendrá)que endeudarse una vez más. Un sentimiento de abandono, las preocupaciones de dinero, la imagen de su familia, ala que ha dejado en Viena en una situación terrible -hasta el punto que una de sus hermanas ha tenido que colocar
se como haya-, todo le estropea sus primeros momentos en::París.
Peró su objetivo es la Salpetriére, a donde se diri-

ge el 21 de octubre. Le dan la llave de un casillero en el laboratorio, un mandil mediante una fianza de tres
francos y una carta de pago a nombre de "Monsieur Freud a
lumno de medicina". El mismo día tiene la alegría de con~
cera Charcot; en seguida hace un retrato de éste, dirig!
do a Martha:
"El señor Charcot llegó a las diez; es un hombre de58 años, de alta estatura, con chistera, con ojos oscuros
sorprendentemente dulces (un ojo más bien, el otro no tie
ne expresión, afligido por un estrabismo convergente),--=largos cabellos escasos, echados detrás de las orejas, afeitado al ras, con una fisonomía muy expresiva y labioscarnosos; en resumen, tiene el aspecto de un sacerdote
laico, a quien se atribuye mucha agudeza y se dice que sa
be vivir bien".
Charcot acoge al joven extranjero con mucha corte
sía, le estrecha la mano para darle la bienvenida y, dice
Freud: "Me sentí muy orgulloso de esa prueba de interés,ª pesar de mi amor por la independencia, ya que, aún sien
do el subordinado de este hombre, me siento feliz de ser::lo''. Freud revela mucho de sí mismo en sus relaciones con
Charcot, y el medio médico parisiense donde, por primera~
vez, se siente tratado no ya como intruso más o menos tolerado, como en Viena., sino como hombre libre, al que no
se le pregunta de dónde viene. Freud siente que París loasusta y lo inspira simultáneamente.
Freud salió de París el 23 de febrero de 1886. Volve
ría después tres veces, en 1889, después de su viaje a_-::
Nancy, en 1910, para un congreso de psicoanálisis, y en 1938, cuando abandonó Viena huyendo de los nazis. Pero ja
más votvió a ver a Charcot.
Sobre su trabajo científico en París y la influencia
profunda que ejerció sobre su evolución posterior la es cuela de la Salpetriére, Freud ha dejado un admirable documento, el artículo necrológico que escribió sobre Charcot en 1893 y donde, saltando los límites convencionalesdel género, rinde al maestro un homenaje brillante de inteligencia y de verdad, haciendo una apreciación más obje
tiva de sus méritos.
Años antes se había producido un cambio en las ten dencias científicas de Charcot, al que debemos sus más be
llos trabajos. Se puso a pensar que la doctrina de las en

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fermedades nerviosas estaba ya provisionalmente tenninad.J
y dedicó entonces su interés casi excltisivamente a la bis
teria que, de esa manera, se encontro... de golpe en el centro de la atenci6n general. Esta enfermedad nerviosa,~
más enigmática de todas, que los médicos eran todavía incapaces de juzgar s€riamente, había caído entonces, preci
samente, en el descrédito más profundo, que sufrían tant~
los enfermos como los médicos que se esforzaban por tra tarla. No se quería dar ningún crédito a los histértcos porque se decía: en la histeria todo era posible. El trabajo de Charcot tuvo en primer lugar el mérito de devol ver la dignidad a esa tema de estudio; se perdi5 poco a poco la costumbre de la sonrisa sarcástica que en aquella
época provocaba irremisiblemente la enferma: era posibleque no fuera una simuladora, puesto que Charcot, con todo
el peso de su autoridad, intervenía a favor de la autenti
cidad y la objetividad de los fenómenos histéricos. Una-::
vez vencido el miedo irrazonado de ser engañado por los pobres enfermos -miedo que había obstaculizado hasta en tonces un estudio serio de la neurosis-, por fin fué posi
ble preguntarse cómo convenía plantear el problema para:resolverlo por el camino más corto.
Freud termina su artículo con una crítica imparcialde la obra teórica del maestro. Advierte lo que tiene deimperecedero y también lo que el tiempo y el progreso del
pensamiento médico no tardarán en deteriorar. En verdad,es él quien dará el golpe más duro a ese hermoso edifi -cio. Dos años más tarde, en efecto publica los "Estudiossobre la Histeria" y transforma todas las ideas recibidas
sobre ese terna, por el que Charcot había sabido apasionar
lo. Así se vuelve contra aquel que le había mostrado el:camino, pero permanece fiel a su enseñanza ya que, al difundir sus ideas revolucionarias sobre la histeria, se apresta, el también, a liberar al hombre de sus cadenas.

-

1,

NOVIAZGO Y MATRIMONIO
Tal como aparece en las fotografías, Martha Bernaysno parece justificar demasiado semejante impulso de pa -sión. Es una joven delgada y delicada, de rasgos finos pe
ro bastante insignificantes. Sin embargo, tenía bastante':'

éxito entre los hombres como para que Freud, al principio
de su noviazgo, s e sintiera·continuamente roído por los celos.
Martha Bernays pertenecía a una familia de Hamhurgomuy impregnada de cultura judía. Su abuelo, que estaba€!
parentado con Enrique Heine, había sido gran rabino de la
ciudad y había defendido la ortodoxia contra el movimiento liberal que, en el primer cuarto del siglo XIX, habtasacudido duramente al judaísmo. La familia Bernays habíapermanecido estrictamente ortodoxa. Desde el principio e~
to fue entre ella y Freud una fuente de conflictos ya que
éste se indignaba con las restricciones alimenticias ri tuales impuestas a su amada, prácticas que consideraba~por supuesto absurdas y, además peligrosas para su salud.
Durante mucho tiempo Martha se negó a contrariar asumadre abandonando sus costumbres religiosas, pero finalmente cedió y el ateísmo de Freud prevaleció sobre las tradi
ciones familiares.
La principal causa de desacuerdo entre los dos Jovenes es, por supuesto, el carácter celoso de Freud, que se
dedica sin descanso a separar a Martha de todos sus ~f~ctos; constantemente pone a la muchacha en la situación de
escoger entre él y aquellos a quienes quiere o ha queri do. La idea de un novio que tuvo antes que él lo enferma,
un amigo de infancia demasiado solícito es causa de una disputa violenta; hasta el hermano y la madre de su novia
se convierten en rivales peligrosos, que decide susti
tuir. Y durante todo ese perí odo, cuando la separación -hasta a los más pequeños conflictos, Freud manifiesta ya
un rasgo de carácter que fué muy familiar más tarde a sus
disc1pulos: aquellos a quienes quiere, deben responderle,
nada lo irrita más, que un incumplimiento de las reglas de la correspondencia. Por ello es capaz de r eñir con unamigo . Se dice que la negligencia excesiva de Jung en ese
punto fué una de las causas que le hicieron perder el a fecto de su maestro.
Los dos j6venes acabaron por fijar un término a su i
nacabable espera: pasara lo que pasara, se casarían en
1887, exactamente al cabo de cinco años de noviazgo, En realidad ganarían seis meses gracias a un t1o y una tía de la joven, que regalaron a los novios una suma módica,apenas suficiente para iniciar su vida matrimonial. Por -

•

�lO

lo detnis, Freud ya no podía más; pasó en una dolorosa agitación loa últimos días que l o s eparaban todav{a de
Mar~a.

El matrimonio tuvo que s er diferido todavía un poco
porque Freud, que .pensaba no hacer el ser:'icio militar~hasta el año siguiente, fue llamado a maniobras. Despues
hubo que resolver la delicada cuestión de la ceremonia.A Freud le horrorizaban tanto los ritos complicados delmatrimonio judío que pensó por un instante en hacerse -protestante, ya que todo ciudadano austriaco tenia que tener una religión, independientemente de sus opinionesy de sus prácticas religiosas. Después se s intió m!s seguro: como se casaba en Alemania, donde, a diferencia de
Austria, se reconocía el matrimonio civil, el matrimonio
religioso le sería ahorrado. iSe equivocabai Dondequiera
que fuera contraído un matrimonio civil no era válido en
Austria, de manera que tuvo que decidirse por la ceremonia. Fue segiln los ritos j ud{os, después de que Freud p~
só la noche en casa de un tío, para aprender las plega rias hebreas que tendría que recitar al día -siguiente. Fué la última vez que se plegó a una convicción con~ra
ria a sus ideas.
El primero de octubre de 18 86, los rec ién casados volvieron de su viaje y se e stablecieron en Viena, donde
su situación sigui6 siendo muy precaria durante mucho -tiempo. Aparte de los viajes de Freud y, a veces en l osperíodos de vacaciones , ya no habrían de s epararse. No a
bandonaron Viena s ino e n vís peras de la s egunda Guer r a Mundial, al cabo de 52 años de vida común, durante l os cuales Martha no .tuvo más rival que la ciencia, como selo había predicho su novio. Aunque sí se equivocó en unpunto: la única rival de Mar tha no f ué la c lás ica anatomía del cerebro sino el e studio de las neurosis y luego-el tllll\ultoso psicoanálisis , al que Freud dedic aría en lo sucesivo toda su pasión.

*
LA

*

*

HISTERIA

El domingo 25 de abril de 1886, día de Pascua, se -

21

le!a en un diario vien,s e l sigui e nte anuncio; "El Dr .
Si9111und Freud, encargado de cursos de neurol ogía en la
FacuJtad de Viena, está de vuelta tras una estancia de
s t!is meses en Parfs y vive ahora en Rethausstr•sse 7 , , .
Fr e ud s e había i nstalado como especiali s ta en ''enfer
medades nervios a s " , p ero pront o se dió cuenta de que l a -:neuro l ogía, tal como s e l a habían enseñado , no l ograba gran cosa p ara la mayorí a de sus enfermos . Estos , en e f ec
t o , no sufrían en general de ninguna l esión orgá nica del:s i stema nervios o, eran "nerviosos " , hoy dir íamos neuróticos, es decir, gent e apiñada en todas l a s r ama s de la medic ina sin corr e s ponder , propiament e hablando , a ninguna.
Esos enfermos s i ngularmente desheredados iban de médi co en m~dico, ensayando en va no todos los t ratamientos , fati
g aban a t odo e l mundo con sus males y sus quej as. Freud :quería vivir de su c liente la y s e di jo que la me j or manera de lograrl o e r a mos t rarse efi caz donde sus cQlega s de mostraban una total impotencia, Ese des eo de cur ar pa rece
darse por supuesto de parte de un médico pero hay que ere
er sin embargo qu~ no era tan trivial , puesto que Freud fué e l p rimero, en su sector, en convertirlo en base de
su esfuerzo científico.
Al encontrarse delante de la categoría de enfermos que no l e habí an enseñado a tratar, Freud s e dedicó a e llos con la atención y la curiosidad de las que Charcot le había dado el ejemplo durante su estancia en la Salpetriére. Sin duda el maestro francés no le había transmití
do la terapia eficaz que ahora hallaba necesaria, por 10-:menos l e había dado a la histeria una importancia científic! nueva_que no era completamente teóri~a, s egún Freudpodía cerciorarse cada día. De vuelta de París, hirviendo
en i deas y ardiendo en deseos de comunicarlas, pens6 queno tropezaría con dificultades para convencer a sus colegas, pero su primer contacto con la Sociedad de Médicos vienesa le hizo perder las ilusiones.
Tenía que hace r un informe sobre lo que había vist oy ap r endido con Charcot. Per o f uí mal recibido, Autoridades C OIT\O Bamber ger , el pr esidente , de c l araron que l o queyo contaba no e ra di gno de fé. Meynert me conmin6 a bus car e n Viena casos análogos a los que descri bía, y a pres entarlos a la Sociedad de Médicos . Lo i ntenté , pero losmédic os de los hospita l e s en l os que yo encontraba casos-

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1'

11

se negaban a dejarme dbservarlos y ocupaxme de ell&lt;&gt;t• uno
de ellos, un viejo cirujano, exclam6: "Pero, mi querido colega, lc6mo puede .usted decir tales absurdos? BysterOP•
quiere decir útero. lCÓmo podría estar histérico un hora bre? "Objeté en vano que lo que necesitaba era la posibilidad de observar el caso y no una aprobaci6n de mi dia&lt;Jnóstico. Por fin descubr1 fuera del hospital un caso clásico de hermianestesia histérica en un hombre y lo presen
té a la Sociedad de Médicos. Esta vez recib1 aplausos y:después nadie volvió a interesarse por mi. La impresión de que las autoridades competentes habían rechazado mis novedades era inconmovible en todos¡ con mi idea de 1a· -histeria en el hombre y la afirmación de que era posibleproducir parálisis histérica por sugestión, fuí rechazado
a la oposición. Como poco después el laboratorio de anatooi!a cerebral me fué cerrado y durante semestres no tuve
local donde dar mis clases, me retiré de la vida académica y médica. Y desde entonces no he vuelto jamás a la Sociedad de Médicos •••
El fracaso de aquel primer informe, si no enemistó a
Freud con la Sociedad de Médicos tan radicalmente como le
parecía recordar mucho más tarde , fué sin embargo decisivo al obligarlo a trabajar solo para cumplir su doble tarea: tratar las extrañas enfennedades que observaba y, pa
ra ello, encontrar a cualquier precio el medio de compren
derlas. Como necesitaba ganarse la vida de inmediato , em:pezó por tratar con los precarios medios terapéuticos que
le ofrecía su tiempo.
Freud se dedicó entonces principalmente a la hipno sis lo que no lo hizo reconciliarse con los psiquiatras,para quiene s el hipnotismo era charlataner ía y los "magne
tizadores", como se decía, engendres de los más desprecia
bles. En Paris había visto a Charcot utilizar la hipnosis
para cre ar sintomas y después supri.Jllirlos. Después tuvo conoci.Jlliento de los trabajos de la~Escuela de Nancy, queempleaba la sugestión con o sin hipnosis con intención te
r apéutica. Tratando de sacar partido de todas las técni :cas, hasta de las más vituperadas, se apartó cada vez más
de las enfermedades nerviosas orgánicas, en cierto sentido sin haberlo deseado.
Seguramente se habrá observado de pasada la valerosa
franqueza de Freud que muestra a plena luz los móviles in

teresados sobre los cuales la hi$tori• d~ la ciencia~
da gene ralmente un silencio púdico; investicf6 porque nece
sitaba dinero y no podÍ4 prescindir del sent.Uliento de~
tenc ia propia, dos cosas que siempre se eacuentran, de u,,na manera u otra, en el o rigen· de las grandetf realizll&lt;::19-"
nes humanas. Como toda idea y toda ciencia, el eeicoanfl!
sis tuvo causas osc uras, elementales, sin medida comtin con lo que habrían de ser sus fines. La única diferenciacon las demás es que fue la primera, y hasta ahora casi la única en reconocerlo .
Las imperfecci ones de sus procedimientos terapeuti cos no de jaron de preocupar a Freud durante los primerosaños de su práctica. Pronto s e dió cuenta de que no era pos ibl e hipnot i zar a t odos l os suj etos y que, en los quese p r est aban , e l est ado de hipnosis no era siempre tan -pro f undo como habría sido deseable. Durante el verano de1889 decidió ir a pasar varias sema nas en Nancy, para per
fecci onar s u aprendizaje .
Con Charcot, Freud habí a adquiri do l a certeza de que
l~s trastornos histéricos -contraccione s y pa r áli sis, por
eJempl o- no correspondí an a un sector anat ómi co determina
do , sino a una i magen , a una repres ent ación ment a l de l
bra zo o de l a pie rna . En "Un Estudio comparat ivo de las pa r álisis motrices orgánicas e histéri cas" , escrit o y publi cado en francés , dice que "la his t eria se comporta ensus parál isis y ot ras manifestaciones como si la anatomí a
no existiera , o como si no tuviera ningun conocimiento de
ella" . En Nancy , Bernheim l e pennitió compr obar otro he cho capital: los hi stéricos sabían, pero en cierto sentido a s u pesar cosa s que se referían de cerca a la causa de su enf ermeda d . Solos no podían encontrar ni expresar lo que permanecí a mi steriosamente escondido para su con ciencia; l a hipno sis y l a s uges t ión no eran sino medios de pr ovoca r e se recuerdo , pero entonces había un i rritant~,pr ob~ema: l Por qué ciertos sujet os cedían a la suges tion, mie ntr as que otros permanecían i nsensibles a ell a ;
'
o, s o 1o cedian
a medias?.
Fre ud no puede formu lar t odavía hipótesis s obre la genesis de la enfermedad. Por e l momento comprueba sola mente que los histéricos se comportan como si no tuvie ran
ningún conocimiento de la anatomía -lo cual no es sino un
pas o hacia su futura concepción del "si mbolismo" de l os A

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1

1

síntomas histéricos- y que actúan como si los movieran re
presentaciones ocultas a su propia conciencia. Además, s;
siente extremadamente perturbado por el carácter imprevisible, aparentemente caprichoso, de los efectos terapéuti
cosque llega a obtener. Perturbado, pero no desalentadoni irritado, como lo estaban visiblemente la mayoría de sus colegas. La irregularidad de sus resultados y la nece •
sidad de explicarla fueron justamente lo que lo impulsó i
continuar.
Aquí se reconoce el rasgo distintivo mís fuerte de este período tan importante para la maduración de sus i deas: una aptitud para aceptar todo, para recibir todo en
principio sin rechazar nada a prori de lo que quizá po -dría guiarlo. Lo mismo que se deja penetrar por las 6on cepciones de Charcot y de Bernheim y se convierte en el interprete de ambos en su propia lengua -es en esa épocacuando traduce la polyclinique de Charcot y las dos obras
de Bernheim sobre la sugestión-, así se abre enteramenteª la experiencia nueva que l e proponen sus enfermos. Esta
receptividad tanto afec tiva como intelectual, tan revolucionaria respecto a la actit~d ordinaria de los psiquia tras, fué la gran fortuna del genio freudiano.
A ella le debió Freud recoger y explotar un descubrí
miento sorprendente hecho no por él, sino por uno de sus::amigos y colegas, el Dr. Josef Breuer, 14 años mayor queél, con el que estaba íntimamente ligado desde hacía tiem
po. En septiembre de 1882, Breuer había comunicado a
Freud observaciones absolutamente inesperadas que había podido extraer de una curación en cierto sentido i nédita:
la de una joven histérica a la que había tratado durantedos años y que, según él, había quedado casi curada,
Freud se apasionó de inmediato por ese caso, que le hac ía
barruntar grandes posibilidades nuevas, tanto para la terapéutica como para la toería de la neurosis. Se hizo leer la historia de la curación, que Breuer había transcrito en parte y, en el curso de los años siguientes, se ocu
pó de ese caso con una pasión mucho más viva que el prin:cipal interesado que, extrañamente, parecía querer más -bien olvidarlo. Durante su estancia en París hizo partíci
pe de ello igualmente a Charcot, cuyo interés por una his
toria tan rica le parecía obvio por anticipado. Pero con::
tra todo lo esperado, éste no respondfó sinQ con indife -

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rencia a sus observacione.
La historia de Anna o •.. , célebre desde entonces enlos 'anales psiquiátricos, volvió a preocupar a Freud en el momento en que al tropezar él mismo con casos semejantes, quedó cada vez más decepcionado por el arsenal terapéutico al que debía recurrir todavía. La electroterapiaera un .~engaño, la hipnosis
no siempre era practicable , la
,
sugestion curaba los sintomas y los hacía reaparecer de a
cuerdo con una ley impenetrable. Así, decidié5 ensayar el:método del que le había hablado Breuer, método empírico como el que más, creado menos por las ideas teóricas delmédico que por el curso imprevisible de la curación y -algo totalmente nuevo- por la colaboración inteligente
del enfermo. La tenacidad que demostró Freud entonces, pe
se_a La~ ~ingulares reticencias de su amigo, aportó al-=
ps1.coanalisis su primer instrumento y, por ello, decidiósu destino.
Anna O••• , llamada realmente Bertbe Pappenheim mere
ció ce!ebridad científica, puesto que a ella en re~lidad
~
'
se debe el metodo de Breuer, al que llamaba justamente :cura por la palabra" o "deshollinar la chimenea". En laepoca de su tratamiento era una joven de 21 años extremadamente inteligente, hasta genial, muy atractiva por añadidura.
Como la visita de Breuer era por la noche, en un momento en que la joven estaba lúcida, ella tomó la iniciativa de contarle a su médico todo lo que había sufrido du
rante~el día y de describirle las terribles alucinacione;
despues de las cuales se sentía aliviada. Un día le contó
c~n detalle en qué condiciones había aparecido uno de sus
sintoma~ Y, para estupefacción de Breuer, el simple relato basto para hacer desaparecer el síntoma en cuestión _
.
como por un encantamiento
de la palabra. An.na o ... com ' -prendió, ella misma continuó "deshollinando la chimenea"
a lo cual Freud y Breuer dieron después el nombre sabio~
de catarsis.
A Freud le impresionaron mucho tiempo las oscurida _
des que quedaban en la historia de la enfermedad, sobre todo en lo que se refería al fin del tratamiento, con toda ~vide~cia un~poco forzado por el médico. lQué había su
cedido? ~Por que Breuer mostraba aquella repugnancia por::hablar del caso? lPor qué, sobre todo, con un método tera

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l 1 ,,

ti

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tan prometedor', había dejado completamente de i.Apéutico
la histeria? Freud no pudo responder a esaij~
teresarse en
é
i
hubo penetrado mis profun~
tas sino cuando 1 m smo
&lt;in
~ ; : e en el dominio oscuro de la neurosis. __Pero ~do:;
ublicó todos · los detalles que babia podi Í. tonces no P
.
h robre a quien haba cubrir por consideraci6n hacia e 1 o
uerid~ Y admirado durante tanto tiempo antes de ver en=
~
.
de sus ideas El secreto de Breuer, que
el a un enemigo
•
·
alistas
es hoy el secreto de Polichinela para los ~sicoai;.
,
ha sido revelado por Ernesto Jones en_su biog:afia.
Freud me hizo de las circunstancias particulares que
dearon el fin de ese tratamiento, un relato mis detall,!_
ro
ab .
Parece que Breuerd
ue el que incluyó en sus tr aJOS,
o q i
to,_ en relaci8n con su interesante enferma, lo exper men ,
f
cia
calificaríamos de marcada contratrans eren
•
que ahora
mí t t que suDe cualqüier manera, aquel caso lo ab~o
a ano
-mejer se aburrió de no oirle hablar mas que de ello y, -sin confesárselo, pronto sintió celos que la pusie~~~dótriste e inquieta. Preocupado como estaba, Br~uer
mucho en darse cuenta y en comprender los motivos de ~~l
estado de ánimo, que provocó en él una violenta read:c~on,
de amor y de remor inuenim utable sin duda a una mezc 1a
~
. ·6
top Decidió concluir el tratamiento y anuncio su decis~ n
•
O
cuyo estado había mejorad9 mucho. Se despi a Anna ••• ,
1 ·
llamarlo y diÓ de ella. Pero la misma noche vo vie:on a
la encontró más agitada aparentemente mas en:erma que n:=ca Breuer había sostenido siempre que su clientaí era a
. da En ningún memento de su tratamiento haba hechosexua •
11
ez la en alusión a un tema tan prohibido . Pero aque ~ v
.
,_
contró presa de los dolores de un parto histeric?, fin 1~
ico de un embarazo imaginario que habla pasado in~dvert~
g
había producido como respuesta a los ciudades
do y que se
f d
nte trasd" ados or Breuer. Aunque. Aunque pro un ame
i~~~~o, ésie la calma hipnotizandola y, presa de sudores
f ,_os abandonó la casa.
ri ~ a O • por supuesto, estaba lejos de haberse cudo sus ~;s~ornos la hicieron sufrir todavía mucho -11
~~em~o y después su estado mejoró poco a poco Y pudo
:var una vida activa, en la que logró desplegar su energia
sus facultades. Fué la primera trabajadora social que.y
n Alemania y al parecer, una de las prituvo un puelsmtounedo entero Sigu'ió siendo soltera y creyenmeras en e
•
-

27

,.~

te, se dedicó a la causa de la emancipaci6n femenina y .w-a
corrió Europa Oriental para llevar ayuda a los niños cu~
yos padres habían perecido en los pogrom,
En cuanto a Breuer, se comprende que la histeria se•
convirtiera para el en un tema espinoso sobre el que hu biera preferido sin duda guardar-silencio. Diez año• mástarde, en la época en que Freud y él trabajaban juntos en
el estudio de ciertos casos, llamó a su amigo a consultaacerca de una histérica que lo desconcertaba. La simple descripción de los síntomas bastó a Freud para afirmar la
existencia de un típico embarazo fantasmagórico, Breuer no pudo soportar la repetición de una situación que lo ha
bía trastornado tan gravemente. Sin decir p~labra, tom6 ::su bastón y su sombrero y, una vez más huyó •••
Freud había logrado convencer a Breuer de volver con
él al estudio sistemático de lo que llamaba entonces "lagran neurosis". Se produjo entonces una colaboracUn que.duró cinco años -de 1890 a 1895-, fecha en la cual los -dos hombres publicaron en común sus estudios sobre la his
teria. El libro, considerado en general como la primera o
bra de la literatura psicoanalítica, comprendía cinco bis
torias de enfermos, entre las cuales se contaba la de
Anna O•.• , magistralmente presentada por Breuer, y c uatro
historias presentadas por Freud, donde puede seguirse lalenta evolución de su técnica, El método catártico de
Breuer, en efecto estaba lejos de resolver todos los problemas. Exigiá el empleo de la hipn0sis, : delniue Freud se
convencía cada vez más que no siempre era factible, quizá
ni siquiera deseable. El estado de hipnosis parecía disimular cie~tos fenómenos cuya importancia determinante empezaba a sospechar Freud, como lo que llamó "transferen cia", conjunto de emociones violentas, contradictoria~ yambiguas que el paciente había sentido antes hacia sus pa
dres y que ahora refería inconscientemente a la persona:del médico. Decidido no sólo a tratar sino a dilucidar la
naturaleza profunda de la enfermedad, Freud renunció poco
a poco al hipnotismo y, en el tercer caso de los Estudios
sobre la histeria, lo sustituyó por una técnica de concen
tración. Por primera vez se sintió lo bastante satisfecho
de los resultados de ese procedirnient.o que llamó "análi sis psíquico'', con el fin de señalar su principio de auto
nomía.

�28

La pac:;t~te se tendía, con los~ojos cerra~os, Freu~le pedía que se concentrara en un sintoma particular e i~
len~ra recordar todo lo que pudiera explicar su origen.
A veces no venía nada. Entonces apoyaba la mano en la
frente de la enferma afirmando que ciertos recuerdos, . .
ciertos pensamientos no dejarían de surgir. cuando ella callaba, él repetía su intención hasta que ella expresaba
lo que le había venido a la cabeza, observando: "H~ría podido decírselo desde la primera vez, pero no creia quefuera eso lo que usted quería saber". Convencido de que~
llí estaba el obstáculo, Freud le mandó entonces que dij~
ra todo lo que se le ocurriera, sin seleccionar ni preju!_
gar ni censurar sus pensam~entos. Era el primer paso ha:
cia la técnica de las "asociaciones libres", a la que fue
conducido Freud por la lógica de sus observaciones-y, con
mucha frecuencia, por la inteligente iniciativa de sus en
-fermos.
Desde hacia tiempo, Freud había acumulado las prue··bas del impQrtante papel que debe atribuirse a los factores sexuales 'en la génesis de las neurosis.
Freud estaba convencido al principio de que su dese~
brimiento le correspondía enteramente. Pero después se acordó de ciertas expresiones manifestadas por médicos conocidos, que parecían haber tenido una idea o al menos una intuición análoga. Un día Breuer había dicho delante de él que la histeria tenía con frecuencia cierta rela;
ción con los secretos del lecho conyugal. Otra vez habiaoído a Charcot decir a su asistente Brouardel que la "cosa &lt;Jenital" siempre estaba en juego en ciertos casos de trastornos neuróticos. Un año más tarde, el célebre ginecólogo Chrobak le había confiado a una histérica, expre sandose todavía más crudamente sobre el mismo tema. Es
verdad que dos de los médicos en cuestión negaron categóricamente tales expresiones y que Charcot, si le hubieran
preguntado su opinión, habría hecho probablemente lo mismo que ellos.
Hasta 1895, Freud no puso realmente en primer planolo que ya consideraba, sin embargo, corno una certidumbre.
Habiendo obtenido con gran dificultad la colaboración deBreuer para los Estudios sobre la Histeria, había aceptado que la sexualidad tuviera en la obra un papel atenua do. No es que Breuer se negara a reconocerla~ro, por u-

29

na parte, el tema se refería demasiado cerca a una penosa
experiencia personal para que pudiera tratarlo del todo francamente, y, por otra, ciertas conclusiones de Freud le parecían prematuras, demasiado exclusivas, comprometedoras científicamente. Breuer había acabado por reconocer
la realidad de la transferencia, aquel fenómeno que lo ha
bía trastornado en sus relac iones con Anna o ... , y cuyo::valor terapéutico empezaba ahora a entrever Freud. No obs
tante, la etiología sexual de las neurosis seguía chocán::dole; la defendía en pÚblico pero confesaba a Freud que,ª pesar de todo, no acababa de creer en ella. Así la amis
tad del díscipulo y del maestro, que duraba ya 20 años,:comenzó lentamente a enfriarse, para acabar por arruinarse del todo. Fué la primera de las disputas estrepitosasque acotaron el camino de Freud y constituyeron, al menos
en parte, la historia del psicoanálisis.
Los Estudios sobre la Histeria fueron bastante mal a
cogidos en los medios médicos, lo que acabó por decepcio:nar a Breuer, mientras que Freud se armaba de burlas contra la tontería de los críticos, enemigo que ya no no a bandonaría en el curso de su larga vida. Porque una cir cunstancia que volveremos a encontrar con frecuencia mástarde, la única crítica inteligente del libro no vino deun científico, sino de un escritor y crítico dramático, cuya reseña, titulada Cirugía del alma, apareció en el -más importante de los periÓdicos vienes. Alfred von Ber ger, que enseñaba historia de la literatura en la Universidad de Viena y fué más tarde director del teatro Impe rial, decía en especial:
"Presentimos que un día ser&amp; posible llegar al secre
to más profundamente esconido con la personalidad huma na •.. La teoría misma no es de hecho otra cosa sino esa especie de psicología de la q ue hacen uso los poetas".
Esta primera crítica marca una fecha en la historiamovida del psicoanálisis y de la literatura. Freud, que escribió en los Estudios sobre la Histeria que sus historias de enfermos ten1an más que ver con la novela que con
la observación médica, debió de encontrar ya en ello unaagradable compensación. Todavía ignoraba que la literatura sería con frecuencia su sostén más fiel, y a veces elúnico, en medio de la mala voluntad general.
En 1896 la ruptura con Breuer se consuma. Otro amigo

�31

30

va a adquirir en la vida de Freud una importancia exclus!
va, un amigo de quien también tendrá que separarse en co~
diciones dramáticas. Ese nµ.smo año afirma categdricamente
la etiología sexual de la histeria y de lo que llamará en
lo sucesivo "psiconeurosis". ! emplea por primera~ eltérmino "Psicoanálisis" que -hay que observarlo para la pequeña historia del idioma-, apareció en un texto escrito y publicado por primera vez en francés.

*

*

*

En ninguna parte los sentimientos de Freud se mostr~
ron tan contradictorios, tan extremados y desconcertantes
como en su amistad con Wilhelm Fliess, que duró doce años
y acabÓ también con una ruidosa ruptura. La palabra pa sión no es demasiado fuerte para designar aquella extrao!_
dinaria inclinación que, durante un largo período, fué el
centro de la vida de Freud y determinó de una vez por todas el curso de su obra.
El hombre al que Freud testimoniaba su agradecimiento en esos términos conmovedores ejerció sobre él una influencia inusitada durante más de seis años. Lo arrastróª una aventura extraordinaria, muchos de cuyos aspectos todavía son enigmáticos. A los cuarenta años, con una Pª!.
te de su vida detrás de él, una mujer a la que quiere Y seis hijos a los que se siente apasionadamente ligado, Freud pone su suerte en manos de un hombre al que conside
ra genial, aunque probablemente sea inferior a él, Y contal exaltación que toda su existencia empieza a dependerno sólo del afecto, sino de los deseos, los juicios Y las
ideas de su amigo. La aventura dura áemasiado para que
pueda hablarse de capricho, es más bien una especie de h~
chizo contra el cual son vanas las tentativas ordinariasde liberación. Freud sólo escapará corriendo el riesgo de
la empresa más audaz que haya intentado jamás un hombre sobre sí mismo: su propio análisis.
Freud no sólo se sintió desamparado durante cierto tiempo, sino profundamente perturbado durante varios años
por las inverosimilitudes de su teoría. No fué sino des -

pués del principio de su propio análisis cuando descubrió
las causas oscuras de su incredulidad: la seducción del hijolque atribuía al padre (es decir, también al suyo) le
disfrazaba los deseos incestuosos del hijo (es decir, tam
bién de él mismo), cuya cabal realidad comprendería total
mente poco después. La revelación que le aportaba el aná:lisis de sus sueños lo obligó a abandonar la teoría de la
seducción a riesgo de comprometer todos sus trabajos pues
to que, desde 1893, la idea de esa seducción precoz era:el fundamento mismo de su concepción de la histeria.
La carta del 3 de octubre de 1897, marca una fecha histórica: contiene la primera alusión al descubrimientonás sensacional de Freud, el que le dió la clave del drama secreto de toda infancia, drama olvidado desde hacia mucho tiempo y fatal sin E&gt;.mbargo, al que llamó "complejode Edipo" en recuerdo del héroe griego. Lo que la observa
ción paciente de sus enfermos no había podido sino hacer=le presentir, era ahora una experiencia gracias a un prodigioso descenso dentro de sí mismo:
"Desde hace cuatro días mi autoanálisis, que conside
ro indispensable para la comprensión de todo el problema-;
continúa en mis sueños y me ha ofrecido las pruebas y los
datos más preciosos •.. Lo que me parece más difícil es ex
poner todo esto por escrito; el tema es demasiado vasto
Debo contentarme con indicarte esto:1) en mi caso el pa dreno desempeñó ningún papel activo , aunque haya encon trado una analogía entre él y yo; 2) mi primera genera -triz de neurosis fué una mujer vieja y fea, pero inteli-gente, que me habló mucho de Dios y del Infierno y medió
una alta idea de mis facultades. He descubierto también que más tarde (entre los dos años y los dos años y medio)
mi libido se había despertado e inclinado hacia mi madre,
en ocasión de un viaje de Leipzig a Viena que hice con ella y en el curso del cual por haber dormido en su cuarto, probablemente pude verla desnuda •.• Ignoro todavía to
do lo referente a las escenas en las que se funda toda es
ta historia. Si logro recuperarlas y liquidar mi propia:histeria, conservaré por la anciana un sentimiento de a gradecimiento por haberme dado en una época tan precoz
los medios para vivir y seguir viviendo. Como vez, mi vie
ja tendencia reaparece una vez más. No puedo darte la menor idea de la belleza intelectual de ese trabajo.

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32
Es indudable que la belleza intelectual de su trabajo le dió a Freud el valor para avanzar por ~egiones in quietantes donde, desde hacía tiempo, ve1a debatirse a -sus enfermos. Aquella belleza, sin embargo, no ten!a la~
yirbud de ahorrarle los sufrimientos del camino y duran•
te cuatro o cinco años fué presa de la angustia, del abatimiento y de los bruscos cambios de ánimo que caracterizaban la vida interior de sus pacientes.
Este análisis, el más difícil de todos, había sido experimentado como una necesidad por Freud casi un año 8!!_
tes, . frente a la conmoción totalmente inesper~da provocada en él por la muerte de su padre. El anciano ten{a 80 ~
ños, Freud 40, pero esto no modificó en nada la violenc~a
del choque, ni el sentimiento de culpabilidad que el analisis de su sueño típico le hizo ver en el fondo de su pe
na.
En lo sucesivo, Fliess recibirá casi cada día los r~
sultados más probatorios de esa sorpendente aventura int~
rior que condujo a Freud más allá del mundo oficial de la
conciencia, a regiones inexploradas donde se siente tan pronto perdido como lleno de entusiasmo o desalentado por
la enormidad de su tarea. Obligado a ser a la vez el analista y el analizado, sin nadie que hacia él pudiera de sempeñar el papel que ejercía con sus enfermos, no puedeconfiarse sino al amigo cuya imagen ha idealizado desde hace tiempo cuyo pensamiento lo alienta. A él dirige susquejas, a él describe los estados dolorosos que lo dejana veces vacío y atontado, a él le revela también el sent!_
do íntimo de sus sueños y -lo que es inseparable- la len'ta génesis de sus teerías.
De cualquier manera, está l ejos de sentirse satisfecho de sus resultados. Indudablemente, ha rectificado unerror grandemente perjudicial para la prosecución de su trabajo; ahora sabe que si la supuesta seducción precoz de las histéricas no descansa necesariamente en un dato biográfico, no deja de ser una realidad en los deseos incestuosos del niño que, en su primera infancia, se compo,;_
ta realmente como un pequeño Edipo. Pero semejante descubrimiento suscita todavía más preguntas de las que respon
de; Freud prevé que lo llevará lejos y que, de buen o mal
grado, tendrá que seguirlo hasta el final~
Si mi análisis aporta lo que promete, pondré sistem!,

ticamente todos los detalles por escrito y te someteré
después los resultados. Hasta ahora no he encontrado nada
completamente nuevo, sino únicamente los problemas comple
josa los que estoy habituado. La cosa no es f~cil. Es
buen ejercicio ser absolutamente sincero consigo mismo. Solo se me ha ocurrido una idea con carácter general. Heencontrado en mi, como en todo el mundo, sentimientos que
me parece, son comunes a todos los niños pequeños, aunque
su aparici6n no sea tan precoz como en los niños que se convierten en histéricos. Si es así se comprende el efecto conmovedor de la tragedia de Edipo Rey, a pesar de todas las objeciones racionales que se oponen a la hipóte sis de una inexorable fatalidad. Se comprende también por
qué todos los dramas más recientes del destino debían fra
casar miserablemente.
Desde este momento, Freud va a buscar en la literatu
ralas pruebas que ni su propio análisis, ni el de sus de
masiados escasos enfermos pueden ofrecerle todavía.
Aunque no haya ligado todavía expresamente lo esen cial de la creación poética a la parte inconsciente de la
vida psíquica, Freud entrevé ya los enormes recursos quele ofrecen las grandes obras de arte y, sobre todo, de la
literatura, donde el hombre ha realizado siempre los sueños más irrealizables. Desde este momento siente que el psicoanálisis y la literatura son extrañamente solida
ríos, que ambos beben en las mismas fuentes y pueden enr!_
quecerse el uno con el otro.
Para apreciar los resultados de este análisis sin
precedentes, que creaba una nueva forma, sistemática y
científica, de conocimiento sobre uno mismo, habría que estar naturalmente mejor informados de la vida interior de Freud y de lo que, hasta entonces, le provocaba sufrimiento y perturbaci5n.
Las cartas a Fliess no nos informan sobre el autoaná
lisis hasta 1902, fecha en que se produjó la ruptura en:tre los dos hombres. Cabe suponer que prosiguió y que
Freud, durante mucho tiempo, lo reanudaba con ciertos intervalos. Nunca pretendió haberlo completado ni logrado plenamente.
Si se entiende por curación lo que la medicina corpo
ral tiene derecho a prometer en el mejor de los casos, in
dudablemente Freud no se curó. Pero el alma no se cura co

un

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34

mo el cuerpo. La curación, para ella, sería nada me nos
que la perfección total. Y además se había analizado so lo, sin la ayuda de un analista objetivo, sin poder estudiar las manifestaciones de la transferencia, cuya importancia es decisiva en toda curaci6n. Inacabado, ese autoanálisis deñfa , dejar'persisti~ necésariamente rasgos neuróticos que no dejaron de tener repercusiones en ciertasconclusiones de Fréud y aún en la historia del movimiento
psicoanalítico. Hay que creer, sin embargo, que había sido lo bastante profundo como para conceder la paz inte
rior necesaria para su inmenso trabajo y darle ese hermoso semblante humano, a la vez severo y lleno de sabidu ría, que ofreció al mundo durante los cuarenta años que le quedaban de vida.

Psicoanálisis y Medicina
DR. NESTOR BRAUNSTEIN

Re~lmente sentía como una tarea muy dificultosa,
muy espinosa, esta de tener que' hablar sobre el tema de las relacioaes entre el psicoanálisis y la medicina; espi
nosa, porqúe es realmente una cuestión · espinoza, erizadade mal entendidos, una cuestión que a -lo largo de la historia del psicoanálisis, es decir a lo largo de 80 , añ0s casi,viene oponiendo a ve~es a m&amp;dicos y psicoanal:i~tas,~
y a veces no oponi~ndolos, sino integrándolos de manerasarbitrarias y discutibles, lo que es tan peligtoso como u
na oposición qué no conduce a una solución satisfacto~ia=-·
de las cu~stiones teóricas que tienen ·ambas disciplinas.No sabía por donde tomar el t~a éste de ·psicoanálisis ymedicina, y discutí anteriormente conmigo sobre distintas
posibilidades. Muchas veces comienzo exposiciones con una
frase que sirve de epígrafe. En otras oportunidades co -mienzo las exposiciones- hablando de algún caso clín~co, de alguna situación clínica que pueda evidenciar los problemas planteados en una situación determinada y tambiénse me ocurr1a la posibiÍidad de hacerlo de esa manera¡ -llegué a un acuerdo conmigo mismo, que consiste en que -pienso infringiriés a ustedes las dos cosas: un epígrafey un caso.
En cuanto al epígrafe había una frase de Freud que me parece interesante para discutirla, en 1917 decía
Freud: "Es el psiquiatra y no la psiquiatría lo que se opone al psicoanálisis. El psicoanálisis es a la psiquia tría lo que la histolog1a a la anatomía, una contradic -ció~ entre estos dos órdenes de estudio, continuaci6n uno
del otro es inconcebible".
No sé si queda clara la idea; dice Freud que el psicoanálisis es a la psiquiatría, lo que la histología a la
anatomía, la histología que estudia la estructura interna ·

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de l os tejidos y que ve lo p equeño , mientras que , la anat omía, estudi a lo ap arente, macros cópico Y ve lo grande.
Yo oreo que esta expr e s i ón e s b astante d iscutible, pero pondría primero el acento en la primera parte; es el psiquiatra y no la psiquiatría lo que se opone al psicoanál.!_
sis. La psiquiatría, ustedes saben, que es la rama de lamedicina que se ocupa del estudio y tratamiento ae las e!!
fermedades mentales. Dice Freud: "Esa rama de la medicina
no se opone al psicoanálisis, pero el psiquiatra, sí se~
pone al psicoanálisis". lQué se está marcando aquí? Se e_!
tá marcando la existencia de una contradicción, que no es
entre disciplinas teórica, donde una, el psicoanálisis~serviría de clave para la explicación de la otra, la psiquiatría y al psicoanálisis, porque también podríamos decir a la inversa, es muchas veces el psicoanalista Y no el psicoanálisis el que se opone a la psiquiatría. Pero es 10 que sucede, que para de-finir al psicoanálisis Y ps!_
quiatría podremos partir de una conceptualización que cada una de estas disciplinas haga de sí misma. Este es unproblema que me parece que es evidente, pero muchas veces
pasa·.desapercibido, precisamente por ser evidente, y ere~
mos nosotros, que por ejemplo, si queremos saber que es la medicina tenemos que preguntarle a un médico que e s la
medicina, y paradójicamente el médico no puede definir ala medicina, así como el ingeniero no puede definir a laingeniería y el psicoanalista no puede definir al psicoanálisis, en tanto que prácticas sociales, es decir, en -tanto que actividades integradas a las demás actividadesque se realizan d_e ntro de la sociedad, es decir, la de finición de la medicina proviene de una teoría que tenga en
cuenta el conjunto de ias ac tiv idades que se realizan de!!
tro de la sociedad y que asignan a la medicina una fun-- c ión particular dentro de esa estructura.
La definici ón del psicoanálisis en tanto que práctica, no proviene del ps i coanálisis, sino de una ciencia de
las formaciones s o c i ales, de una ciencia de la sociedad que decida que es, y cuale s son las funciones que el psicoanálisis tiene asignadas en esa estr uctura. De modo entonces que, lo primero que quer!a dejar planteado es queesta oposición entre medi cina y psicoanálisis y dentro de
l a medicina, me particularizo s olo por este momento e n la
psiquiatría, la opos{bión entre la psi quiatría Y e i psic~

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análisis no es una oposición que se da en el plano de lateoría, sino que se da en el plano de las instituciones-repre~entadas por~estas dos disciplinas, que entran en _
conflicto entre si, entre otras cosas, porque disputan un
mismo mercado, porque ofrecen sus servicios en forma competitiva a un mismo grupo de población, con objetivos,
que en apariencia son los mismos.
Esto en cuanto a lo del epígrafe.
En_cuanto a lo del caso, recuerdo el de una paciente
de 18 anos, casada desde hacía un año y medio , que fueraa consultar a un dispensario, de un barrio de la ciudad_
de Cór~ob~, donde ~a atendió un médico general por un pro
bl ema ae intensa dimenorrea, es decir, menstruaciones te:r ribleme nte do~orosas, menstruaci ones ~ue eran tan doloro
s as que determinaban que los médicos tuviesen que ínter:nar a esta chica por 2 ó 3 d1as del mes d~nde ella estaba
gritando y llorandó de dolor y los calmantes resultaban i
nefic~ces;y el médico tratante consultó a ginecólogos~ :Los ginecologos estudiaron el caso y no encontraron nada
nada ~u~ pudiese ser objetivado desde una perspectiva gi~
necologica, consultaron a un psiquiatra, el psiquiatra __
vio que laE_aciente estaba muy nerv1osa, que sufría muchopor esas menstruaciones, e indicó tranquilizantes, los __
tranquilizantes tampoco surtieron efecto, fué entonces -cuando llamaron al psicoanalista, me tocó asistir a ese ca~o , Y plat~cando con la paciente encontrarnos que esta ch1:a se habia casado un año y medio antes, con un hombre
8 anos mayor que ella, se querían mucho, no habfa problemas en las relaciones sexuales pero fueron pasando los me
ses Y esta chica no quedaba embarazada, se hicieron estu:dios Y se llegó a la conclusión de que el marido era esté
ril. Habl ando con la paciente, hablando de su deseo de ma
ternidad, deseos que se habían expresado ya como fanta
s í as de tener un hijo del padre en su infancia, pudimos descubri r que ése síntoma que ella present aba, esas menstruac i ones tan dolorosas , esos gritos y esos llantos y esos d!as de i nterna ción por cada mens truación repre sent aban para ella l a exper1encia del parto que quer í a tener y
que no_podí a tener. Trabajamos con e l la ésta dificul tad y
la p aciente pudo empez~r a mejorar de su s i n t omatología y
de s pués se r esolvió a adopt~ una cri atura .
lPor qué les traigo este caso ? Es un caso trivial -

-=-

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de la práctica médica,,e~ un caso tambiln trivi4'1 de ~n-terpretaci8n de histeria, no tiene en sí ~a~a de particu•
lar pero creo que precisamente por su trivialidad pued~
se~ir para que tomemos concien;ia de cual es la. diferen.~
cia que existe entre el psicoanalisis y la medi~ina, en el sentido de que la medicina busca el s1ntoma, lo analiza y trata de descubrir sus manifestaciones Y qata de g!
lenciarlo utilizando las técnicas, los recursos que se -tienen a la mano; es decir el médico llega, busca el mal,
busca el tratamiento para ese mal y trata de resolver elproblema con ese tratamiento.
~.
El psicoanalista, a diferencia del medico, no se -preocupa por el sínto~a, sino que se preoc~pa por el síntoma como manifestacion de algo que no esta•~ el síntoma
mismo, es decir, el psicoanalista se preocupa. por el sentido del síntoma, por la significación del síntoma, Que significa esto que le.pasa a esta aujer, en este m01aento,
en esta situación, en esta circunstancia de su ·y ida. Claro, aquí se presenta la cuestión ~e, qué di~erencia hay entre el psicoanalista y el psiquiatra. Habitualmente elpsiquiatra; pero cuando digo el psiquiatra, no estoy ha~
blando-del buen psiquiatra, aquf, claro, bueno o malo, u~
tedes me dirían como distingo entre el bueno y el malo; e stoy hablando del psiquiatra que no utiliza los recursos
que tiene disponibles, que la ciencia &amp;e su tiempo, que incluso el psicoanálisis le ofrece para entender lo que
pasa con su paciente y tratarlo, es decir, estoy hablando
del psiquiatra de mente estrecha, muchas veces ll~a~o -por los demás y que se llama a sí Ilismo como organis1staque tie ne a desconocer lo que el psi;oanálisis ha pr~u~i
do en sus 80 años de existencia. En este caso, el psiqui~
tra trata de entender lo que le pasa a la paciente, atribuyéndolo a alguna clase de disfunción bioquímica o fun cional en el cerebro, que representaría el mecanismo de producción de la enfermedad; el psicoanalista no niega la
existencia de estos trastornos bioquímicos en el cerebro,
porque obviamente, sino pasase algo.en el cerebro de.la paciente, mal podría esta comunicac16n de que el marido es estéril llegar a producir una dismenorrea en lapa - ,
~
d
ciente, es decir, hay intermediarios anatomicos,,pero_ eninguna manera el psicoanalista pretendería que este in termediario bioqu~co es la causa del trastorno, sino --

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que busca la causa del trastorno, el problema que gene~
el trastorno que aqueja a la paciente, en la vida de la_
paciente Y en la relación que esa paciente tiene con el mundo que la rodea. El psicoanalista entonces busca el -sentido del síntoma, el psiquiatra que no utiliza lo$ recursos ~e el psicanálisis pone a su disposición, presinde del sintorna y entonces, el médico, psiquiatra, tiendea acallar el síntoma con los recursos de que dispone, sil os recursos alcanzan bien, y si no alcanzan, serS un fra
caso de la psiquiatría pero se tratará de dar alguna cla:se de producto químico que influya sopre esos mediadoresquímicos del cerebro para~e, sí la paciente tiene angustia, si la paciente tiene ·dolor, deje de sentirlo.
El psicoanalista utiliza como método, el método psicoanalítico, el psicoanalista le pide a la paciente que hable, para que del discurso de la paciente, surja el sen
tido del síntoma, para que escuchando a la paciente y po::
niéndola en,condiciones de poder hablar, de su discurso,de lo que ella va diciendo, se derive el conocimiento del
P:oceso que 1~ ~leva a ella a enfermar, es decir, que --nuentras el medico, con un criterio e strecho, tiende a acallar el síntoma, el psicoanalista trata de hacer hablar
al ~íntoma, le pregunta al síntoma por sti razón, por la razon de ser que tiene, entendiendo siempre que el síntoma, el síntoma neurótico, que el s!ntoma psicótico no esun accidente desafortunado o inesperado en la vida de una
persona: sino que el síntoma es la man~festación .de algoque esta pasando en la persona, de algo entonces, que tie
ne, que no tiene que ser combatido de entrada, sino que:debe ser entendido en primera.!_nstancia, · es decir, existeun deseo y existe una defensa en contra de ese deseo; e xiste para la paciente de nuestro ejemplo el deseo de que
dar embarazada y de tener un parto, existe el deseo de re
procharle a su marido el no darle el hijo que ella quie :re, existe el deseo de tener una relación con otro hombre
que podrla darle ese hijo que el marido no es capaz de -darle, y existen defensas contra ese deseo.
Del conflicto entre el deseo y las defensas, surge este síntoma, que se expresa como una transacción dolorosa, dolor de la menstruac ión, pero que para ella tiene un
significado placentero, en la medida en que representa el
parto anhelado y en que representa ~ambi~n el reproche

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formulado a su marido por no darle el hijo que ella quiere. De manera que el s1ntoma, en lugar de ser algo a combati~, es para nosotros algo a escuchar y a entender, para buscar cual es la solución, no la solución nuestra, si:_
no cual es la solución que la paciente puede llegar a dar
al conflicto que está viviendo, una vez que llega a conocer cuales son los términos de ese conflicto que está viviendo, porque esa es la otra caracterfstica, este con · flicto de la paciente, no era consciente para ella, ellano viene a decir, yo tengo esta dismenorrea, porque tengo
ganas de tener un hijo pero mi marido no me lo da, ella lo que hace es gritar, pero exige o nos pide que su grito
sea escuchado y entendido, lo que tratamos de hacer es e_!:,
tender el grito de la paciente en lugar de silenciarlo. Podríamos decir tal vez, para esta paciente, afortunada mente los tranquilizante&amp; resultaron insuficientes, por que si los tranquilizantes hubiesen resultado suficiente&amp;
lQué hubiésemos conseguido?, que ella aprenda a vivir con
su dismenorrea, acallando su deseo a fuerza de pastilla zos, con chochos, ese hubiese sido el resultado de habertenido éxito los tranquilizantes, con lo que no queremosdecir que los tranquilizantes sean malos, inútiles, des preciables, con lo que queremos, lo que queremos en estemomento significar, que los tranquilizantes y todos los progresos de las ciencias biológicas tienen que ser utili
zados en el marco de una comprensión real de lo que sucede con el paciente, después de haber escuchado al paciente y no para amordazarlo, ese es el sentido entonces de lo que relaciona al psicoanálisis con la medicina y acá entonces podemos empezar a criticar la frase de Freud que
habíamos puesto como epígrafe.
No es el psicoanális¡_s a la psiquiatría, lo que la histología a la anatomía, porque de ·aceptar esto, signif!_
caríamos que el psicoanálisis y la psiquiatría ven la mi_!
ma cosa, solo que el psicoanálisis lo ve en chiquito y la
psiquiatría lo ve en.·grande, y no; se trata de una Visión
distinta, de un objeto distinto, el psicoanálisis a lo -que tiende es a ver el proceso de determinación de los -síntomas a partir del estudio del sentido de los sínto -mas. La psiquiatría no parte .del estudio del sentido delsíntoma, sino que trata de categorizar al síntoma y ubi carlo dentro de una e~tructura mórbida a la ~~e se le a -

41

plica un rótulo diagnóstico, pero dejando de lado la cue!_
tión del sentido. Es en este sentido que entra una psi -quia¡tría burda, una psiquiatría que presinde del psicoan!_
lisis y el psicoanálisis hay oposición, Pero lógicamenteno hay oposición entre la psiquiatría que debiera existir
en este momento y el psicoanálisis, porque la psiquiatría
en la medida en que categoriza enfermedades, y síndromes,
en la medida en que trata de comprender los mecanismos de
intermediación y siempre de intermediación bioquímica entre la vida de un sujeto y la conducta de ese sujeto, esuna disciplina que tiene su lugar preciso dentro del ramo
de las actividades médicas, y el psicoanálisis se presenta com~ disciplina que puede aportar las determinacionesde sentido de que esa psiquiatría, en sí misma carecería.
A veces esta oposición. entre psicoanálisis y medicina; y iojoi, es necesario tal vez que haga una aclaración
en este momento; no estamos diciendo que el psicoanálisis
sea lo bueno y la psiquiatría lo malo, estamos mostrandoprecisamente la posibilidad de articulación y de integración del psicoan~lisis en la psiquiatría, es importante marcar esto, porque a veces nos encontramos con situaciones como la que me tocó vivir hace poco tiempo en el Hospital Psiquiátrico Infantil de México. Había una .reuniónclínica.•donde se discutía el caso de una adolescente histérica, ~orno invitado había un psicoanalista de bastanterencimbre, con una sólida formación analítica, los médicos
psiquiatras empezaron a discutir acerca de la histérica,si el electroencefalograma era normal o no era normal, si
las histéricas eran menos inteligentes que las personas normales, o eran más inteligentes, y algunas discusionesde ese tipo, el psicoanalista éste, con una actitud muy ensoberbesida, muy pedante, increpó a los psiquiatras que
tenían esa discusión, dici~ndoles que era una verguenza que se estuviesen todavía con discusiones que eran del -tiempo de Babinski, y que habían quedado superadas de lejos por el desarrollo teórico ulterior. Se fué enojado, los psiquiatras quedaron todos en el Hospital comentandoentre sí lo agresivo y lo desubicado que era este hombre,
y siguieron pensando en torno a la histeria en los términos en que pensaban antes • . Es decir, el ataque violento,injustificado, porque no entendía los mecanismos de pro ducci5n de la ideología de los psiquiatras a los que iba-

�4l

a discutir, determinaba una ratificación de ~os p s i ~ ~
tras en la posición que ten{an antes, y el psicoanali.$
tal ~ez sali5 con la sensación de haber dicho una Cf&gt;Sa - •
muy verdadera , pero una cosa muy verdadera que no sirYi-6~
a nadie, que no sirvió a nadie porque no tenía en c u ~
al auditorio al que se estaba dirigiendo, Y por4\l; ~ ~
nía en cuenta aquel principio fundamental de la tecru.ca ps1coanalítica, que ~plica que hay que.comenzar por e\!.
nálisis y la discusion de las resistencias, es de;ir, ~
que no trabajó las resistencias sino que las choco, las enfrentó directamente y el se fue tal vez muy satisfec~o,
pero lamentablemente ~izo un daño a la_pacient~ histér.t~
que estaba en discusion, porque el hubi~ra podido ttaba ¡jar con los psiquiatras la dificultad;q~e.prese~tabael caso; y mostrar corno desde el P:icoanal1s1s ~dia ayudar~
a entender lo que sucedía y podia ayudar a meJorar l a ~
dición de esa chica, es decir, es de estos enfrentamien~_
tos que se nutre la idea de que el psicoanálisis Y la ps;!_
quiatríason disciplinas incompatibles y que, o se es psicoanalista, 0 se es psiquiatra, y si se pertenece a uno de los dos bandos se abomina del otro. Esto nos lleva entonces a la cuestión de definir que es el psicoanáli~~s Y
que relación tiene con la medicina y con m1a perspectivamás teór1ca.
;
Decía Freud, cuando se le pidió que definiese al ~si
coanálisis, en una definición muy citada, pero que de to~ •das maneras se las voy a volver a infringir a ustedes, d!_
cía : "Psicoanálisis es el nombre: 1o. De un procedimiento
de investigación de procesos mentales, casi inaccesiblesal margen de él. 2o. De un modo de tratamiento de los de•
sórdenes neuróticos basado en esa 1nvestigación Y 3o. D
!un conjunto de nociones psicológicas obtenidas por talesvías y que va constituyéndose de manera paula:ina en.~va dd:sciplina ciendfica". En síni:esis, el P.§!icoan!li$ises un método de investigación de un sector de la reali -~
dad una técnica de tratamiento de ciertos trastornoa Y!
na ~oería científica nueva que da cuenta de ese objeto e,!
tudiado con el m,todo. Más sintéticamente: método, técnica y teoría científica.
De estos tres aspectos; la técnica de tratamiento -~e
las enfermedades mentales, es lo que es tributario del -campo de las técnicas que utiliza la medicina, es decir,

el psicoanálisis COJIIQ teoría es una ciencia independi~
de la biología y la medicina; la medicina no es una ciencia, por otra parte, es otra discusi8n, pero la biolog!asi lo es y el psicoanálisis, CO!l!O tal, es una cienc!a independiente de la biología, aunque da po~ supuesto todoslos conocimientos que la biología aporta, es decir, de -ninguna manera, es una ciencia que se opone a la biolog!a
porque ninguna ciencia se opone a otra cienc:..a.
En este sentido, entonces, el psicoanálisis es una teoría científica de un campo nuevo de fen~~nos que es precisamente éste, del sentido que analizábamos cuando es
tudiabamos lo que le pasaba a esa chica histérica.
Es un método de investigación delimconsciente, es de
cir, esa teoría científica tiene un objeto privilégiado,:que es el inconsciente y el psicoanálisis es un métod,o de
investigación del inconsciente. La aplicación de esos con
ceptos teóricos y de ese método, con la finalidad de obte
ner ciertos objetivos, en determinados pacientes que su fren, constituyen la técnica psicoanalítica donde el psicoanálisis se articula con la medicina.
Como técnica de tratamiento de los trastornos mentales, podríamos entrar por esta vía a analizar en que consiste la cura psicoanalítica. De manera voluntaria voy adejar de lado ese camino, en todo caso lo podríamos discu
tiren otro momento, porque me interesa señalar qué es lo
que el psicoanálisis puede aportar a la medicina, ademásde la técnica de tratamiento, de los neuróticos y even -tualmente de los psicóticos.
lQué otra cosa puede aportar el psicoanálisis a la medicina? Y tratar de reseñar un poco cuales han sido los
aportes que el psicoanálisis ha hecho.
En primer término, creo que es fundamental la com -prensión psicoanalítica de los sueños. Los sueños, que -hasta 1900 no eran reconocidos como objeto serio de inves
tigación y que los fisiólogos deshechaban como estados de
disociación, en los que determinadas zonas del cerebro es
taban despiertas, mientras otras estaban dormidas. El psi
coanálisis aporta una teoría del sueño que luego confluye
con la teoría del sueño que elaboran los fisfÓlogos a par
tir de 1929, es decir, hay una confluencia teórica donde::gran parte de las hipótesis psicoanalíticas sobre el so ñar encuentran confirmación en los estudios neurofisioló-

�44

gicos.
Otra contribución psicoanalítica importante es con-respecto a la teoría de la sexualidad. La teoría psicoan~
lítica de la sexualidad se adelanta a las concepciones -biol6gicas sobre la sexualidad, y sobre todo, marca la existencia en el humano de una determinación de la ps1co sexualidad que es independiente de las determinaciones -biol6gicas. Esto en el plano teórico, pero fundamentalmen
te hay una tercera aplicación del psicoanálisis al campode la medicina, que es la más importante, por sus efectos
prácticos y que es de la que quiero hablarles en este momento y con la que terminar{a mi exposición.
Porque el ps1coanálisis fundamentalmente esquematiza
lo que sucede en la relación entre el paciente y su· ana lista. En ese campo privilegiado, que es el campo de apl.!_
cación del método psicoanalftico, entre el paciente y suanalista, el psicoanálisis descubre fenómenos inesperados
fundamentalmente el fenómeno de la transferencia, por elcual inconscientemente el paciente venga, transfiere afe~
tos, sentimientos, emociones, aptitudes de las personas significativas de su .infancia a la persona del analista.Este fenómeno que el psicoanálisis descubre en la situa ción analítica, no es espec{fico de la situación analítica , sino que en general, se da en toda relación entre las;
personas y muy particularmente entre la relacion de un m~
dico y un paciente; 1ndependientemente de que sean anali~
ta y paciente analizado, es decir, que tosa relación médi
ca-paciente incluye elementos de transferencia, pero no solo esto, sino que además en el médico _s~rgen actitudesrespecto de su paciente, que ~ambién tienen carácter
transferencia!, es decir, también remiten las formas gen~
rales de relacionarse del médico con los objetos 1mport~
tes de su infancia y después, y que entonces el campo dela relación médico-paciente, es un campo de relación
transferencia! mutua, o si ustedes quieren de relaci6n -transferencia y contratransferencia. Que lo que sucede e!!_
tre médicos y pacientes, está entonces fundamentalmente determinado para estas situaciones que son inconscientespara ambas participantes de la relación.
Un psicoanalista húngaro: Michael Balint; ha funda~
do, ha teorizado y ha puesto en marcha técnicas para la formación de médicos de manera que los médi~os puedan lle
;

gar a saber que es lo que está en juego en su relación -con los pacientes, no con los pacientes neuróticos, sinocon iodos los pacientes en general. Esta técnica, la de Michael Balint, constituye una de las aplicaciones m!s ~
portantes que el ps_¡coanálisis ha tenido hasta el presente y posiblemente la más importante de todas en un sentido potencial. Utilizando la misma técnica de los grupos Balint -y esto lo digo incidentalmente- de los que ya h~
blaremos, tuvimos oportunidad, en el Hospital Infantil -Psiquiátrico de México, de formar grupos de educadoras, para discutir, para que las educadoras discutiésen entreellas y coordinadas por un psicoanalista; lo que suced1aen la relación entre las educadoras y los niños,con la -coordinación de un psicoanalista. Donde el psicoanalistahace aflorar precisamente el tipo de problemas que habi tualmente marcan la relación entre cada uno de los médi cos y sus pacie~tes de manera que el médico va tomando -conciencia de las firmas en las que influye sobre lo quepasa con sus pacientes.
Entonces, cuestiones tales como las referidas a la sexualidad, las referidas a los pedidos de consejo que -los médicos reciben de parte de su paciente, etc.; pueden
ser discutidos y analizados de manera tal que no quede c~
mo una cuestión de sentido común que el médico hace con su paciente, sino que ese sentido común sea transustanci~
do, sea complementado con una comprensión cientifica de lo que sucede entre médico y paciente, de manera que la actitud del médico esté informada por un conocimiento
científico de lo que sucede en la relación con su paciente.
Agregaría para terminar, que además de esta aplica ción de los grupos Balint, hay otro campo que debiera set
objeto tal vez de ótra discusión, o de otra mesa redonda,
de lo que fuere, que es un campo muy poiém1co de las rel~
ciones entre medicina y psicoanálisis, que es el campo de
la mal llamada -y lo dejo as!, como al pasar-, de la malllamada Medicina Psicosomática. Nada más.

�47

Pocos temas inquietan tanto al psicólogo como &lt;411 de estas
reflexiones. Está presente siempre en nuestras conversa ciones, en cuanta reunión cient!fica celebramos, en las~
largas discusiones de café, en las solitarias reflexiones
sobre el sentido de nuestro quehacer, en los juicios queelaboramos sobre la conducta de los otros y, en fin, en cada acto profesional que realizamos. Sin embargo, iqué poco claras son nuestras ideasi iCUántas veces tenemos ga
nas de cerrar las discusiones con un "todo es relativo",º refugi~nos en nuestra Última conclusión erigiendo unafrase como-blasóni Y es que el problema -nuclear a nues tro trabajo- es harto difícil de abordar. Pero al mismo tiempo es inmoral eludirlo.
Por eso opté en mi curso de Psicología de la Persona
lidad 1 por incluir el problema y excluir la clase magis:tral. Daba cuenta de ese modo de mi conciencia sobre la importancia~
cuestión y de mi in~apacidad para hacer
otra cosa que ayudar a mis alwnnos a pensar y arribar a sus propias conclusiones. O a sus propias dudas.
Lo que se transcribe es la reunión final de síntesis
a la que arribamos luego de varias horas de trabajo. Asumo la r~sponsabilidad de esta síntesis; aunque por supues
to las ideas son producto de la reflexión colectiva en-=torno al tema.
Aunque los conceptos tienen una apariencia de igualdificultad, es claro que "salud" y "enfermedad" acarreandistinto monto de complicación. Tal vez nuestra ignoran cia sea la que nos haga pensar que la enfermedad es algo-

la

Reflexíones en Torno al .
Concepto de Salud y Enfermedad
RODOLFO BOHOLAVSKY

l Universidad Provincial de Mar del Plata, FaGultad de Hu
manidades, 1969. Si me he decidido con dos años de atraso
a divulgar estas "Reflexiones ••• " no ha sido por considerar que las mismas posean un profundo valor teórico o una
gran originalidad sino precisamente por su coincidencia con las numerosas publicaciones habidas últimamente que en forma más o menos explícita reconocen la prioridad del
cuestionamiento por encima de alguna conclusión óficial.Tienen para mí un valor didáctico en el mejor sentido del
término: desencadenante de nuevas reflexiones, motivadorde críticas, opiniones y controversias, estímulo a la ima
ginación.

�48

49

simple comparado con el engorroso trámite de abordar el concepto de salud. De hecho, en:..nuestra práctica profesi~
na~ nos resulta más fácil diagnosticar una persona enferma que decir qué hay de sano en un enfe~, o qui es um,...
persona sana. Aparentemente "enfermedad'' parecer!a ser abordable desde una perspectiva psicológica más delimita b~e, en tanto "salud" nos enfrenta desde el punto de part7da con la necesidad de un enfoque más amplio, antropoló
gico.
CareceJI1Qs de un concepto claro de lo que es salud, de lo que es madurez, y con un poco más de clari,dad, pero
tampoco con un criterio definitivo, tampoco está definido
lo que es enfermedad.
Cualquier psicólogo, psicoanalista, médico etc
ob7igado a definirse, podrá enunciar una larga lista~; {n
dices para la categorizaci6n .de la conduota, pero todos:estarán precedidos o por el término "relativ~tie" 0 por
el.potencial "habría", "podría". "tendría", que escondenbaJo el manto de una aparente dialéctica, una rotunda ambiguedad.
Se entiende, por ejemplo, que en cuanto a la tempera
turac?rporal, lo "normal", lo "sano" es un valor entre:deternu.n~dos ex r~os y lo mismo ocurre con respecto de
0
tros~Í~dices obJetivos, pero nadie definiría a una perso:na f1s1camente sana, en base al enunciado de todos los va
lores cuantitativos que definirían (moleculannente) su
lud Gorporal. Es tan "sano", por ejemplo, tener setenta:p~lsaci~nes por minuto, como tener ciento veinte ante WlA
situacion de emergencia. Menos válido sería el criterio,cuando tomaaos unidades de análisis mis amplias, como laconducta o la personalidad.
Para examinar esto podemos partir del famoso CIU.J;e -

7

sa

túo U.t.a.dúti..co de nollmalldad.

Este criterio dice que las conductas de los indi.vi _
duos de distribuyen entre extremos con respectó a una va:i~l~, de un modo tal que habrá un mayor po.r&lt;te,n~ e!•_
individuos que tengan valores intermedios entre eae~ ex_
tr~os, Y un menor porcentaje que tenga valores o muy pequenos o muy altos respecto a esa variable. En téi::tninos _
estad{s~icos esto se expresa con la distribución en c ~
na, diciendo que a ambos lados de la media e.e endlentra :un porcentaje de "sujetos normales".

----

tr

Será normal una persona que no se aleje excesivamente de ese punto medio; si se aleja mucho, es anormal.
A partir de esto cabría plantearse varias cuestio
nes:
1) lUn individuo que está en un extremo, y otro queestá en el extremo opuesto, son iguabne.nte anormales?
Supongamos que se trata de una distribución de C.I . La Media Aritmética es 100. Desde el punto de vista estadístico, es tan "anormal" un chico que tiene C. I. muy bajo como uno que tiene C.I . muy alto. Stn embargo; podríamos decir que el primero está enfermo; en cambio el segUE.
do, si bien es "anormal", no está enfermo.
2) Supongamos que usamos pruebas de inteligencia para distribuir a los chicos en grados homogéneos: formarnos
grados con chicos superdotados y grados con chicos subdotados. En este caso como la X siempre es pe rtinente a ungrupo detenninado, la X en el grado de los infradotados tendrá un valor, y la X del grado de l os superdotados te~
drá otro valor, distintos debido a la población de la que
ha sido extraída.
Quiere decir que para el grado de los infradotados (X 75, por ejemplo) el chico con C.I. 60 empieza a ser -normal; y el chico con C.I. 140, en el grado de los supe!_
dotados, también empieza a ser normal; o viceversa.
En última instancia encontraríamos que cada indivi duo es normal en función de sl mismo, porque podríamos ir
modificando las poblaciones (y en función de esto las CU!:
vas) dentro de las cuales, y en función de cualquier par!
metro, esa persona se "convierta" en normal.
Otro ejemplo: la gente puede presentar grados varia-

�50
51

bles de retraimiento social. Si se retrae mucho, dentro,
de una poblaci6n es anormal, según el criterio esta.dfsti•
co. Sin embargo, si a .esa persona la inclu~s ep t a n ~
po de mlsticos posi.blemente se convierta en "~al",
Pero hay algo más:· seguramente las conductas h ~
no se distribuyan según esa curva, sino que se llaman tfn~
jota. Por ejemplo: las madres pueden tener hacia sus hi jos conductas que van de mucho cuidado a absolúto descui•
do .

Po(.c, CAIIIIA.Do t,u,ttal)O

~l)(&gt;lo C.U.!&gt;t.~ "-U:&gt;1"E:RNO

Sin embargo, en general, la distribución muestra que
hay bastantes madres que evidenciarían tener bastante o suficiente cuidado con sus hijos, y pocas que pudieran te
ner absoluto descuido.
Aqu1 la X se ubica más próxima a la parte más elevada de la curva. Lo normal en este caso coincide eon R..o.
qu.e. .6e. e.6pell.a., con lo que se define socialmente como "~eseable".
Si habláramos, por ejemplo, de qué hacen los conductores cuando enfrentan un semáforo en rojo, veríamos quehay pocos que siguen de largo, que hay muchos q11e paran y
que hay otros que sólo disminuyen la velocidad. En este caso, lo hacen porque está la luz roja y porque socialmen
te hay una pauta qu~ determina que se detengan. Si no e::xistiera esa pauta, posiblemente la distribución de laa conductas de los conductores en una esquina se~{a en cam
pana.
Es decir que lo que hace que una distribución normal
se convierta en una dist.ribución ---en- jot~ . son las pautas -

culturales o sociales, cuya adopción determina la conclucta de los individuos. De donde la normalidad, que comiéb~
za por ser un criterio estad.(stico, se convierte en un
~ 1,oc.i.ol6g,C.c,o: se considerará no.I:1Ual aquello que la sociedad espera que los individuos Bealicen.
La normalidad, desde el punto de vista estadístico,establecerá una pauta ideal a la que los individuos ten drían que adecuarse. Pero la conducta real de los individuos se alejará en más o menos de esa pauta ideal.
Es decir que lo normal, desde el punto de vista esta
dístico, implica: primero un criterio acerca de lo que ha
ce la mayor1'.a, mayoría que hace lo esperable según una_-;;
pauta social; ergo, para definir lo normal, aún desde elpunto de vista estadÍstico, habría que saber qué es lo -que la sociedad espera de esos individuos.
Esto hace más fácil '.éntender que cuando caD!bian losvalores de una cultura o grupo (ea decir lo preacripto co
mo deseable de los 1nclividuos) aparezcan más conductas_-:
consideradas anormales, o respecto de las cuales haya más
conflicto para su categorización. En este caso es más dificil para los individuos saber qué es lo que se espera i
dealmente de ellos.
De lo expuesto se deduce que el concepto de no!Una.Uda..d incluye un criterio explícito o implícito que es el de adaptación social.
Desde el punto de vista estadístico, normalidad es sinónimo de adaptación social, o sea ajuste al rol espera
do, a la pauta ideal. Esto es lo que el grupo de discu _-:
sión que definió normalidad expresaba en términos de: "el
individuo adecua sus conductas a las normas del grupo". Pero preguntémonos, la cuál grupo? Al grupo en función -del cual se está definiendo la conducta de ese individuo.
Y sabemos que ni la persona pertenece a un solo grupo nila sociedad es homog~ea cen respecto a los grupos y lossistemas de valores de los mismos. lEs decir que un individuo tendrá tantas "normalidades" como grupos a los quepertenezca? O, lo que se infiere de lo expresado, adaptación y normalidad no son sinónimos sino que hasta puedenser antónimos. Además, si hablamos de pauta "ideal", de mayor o menor proximidad a la pauta ideal, el criterio de normalidad incluye conceptos de valor. LG que, aunque es un he -

�53
52

cho unánimemente aceptado, no es suficientemente examinado d,sde una perspectiva crftica (autocrftica).
Con los valores en general, en ciencia, se actrta psi.
copáticamente, es decir se los usa sin hacerlos conscientes, _se los actúa sin pensarlos. Lo que constituye un cla
ro eJemplo de la intr{nseca articulación entre ciencia e-::
ideo~og{a (consi~erada ésta en su papel escotomizante). S~ dice que la ciencia tiene que ser objetiv~ y que no __
tiene que abrir juicios de valor, pero difícilmente una_
c~encia qu~ s: ~c~pe de la conducta humana puede prescindir de abrir Jw.cios de valor, en términos de "esto estábien"
,. sin ser explícitos ,. o . "esto es t.,.
ama1" • Los que aun
estan siempre actuando latentemeI)te como formas internali
zadas de una determinada ideolog{a.
En lugar de negar el problema de los valores tene mos ~ue incluirlos y ver cuáles son nuestros valo~es en_
funci~n de los cuales decimos que esa persona actúa bieno mal, es sana o enferma.
S~ d~cimos ~ue los chicos superdotados son "an01.na
.
les" &lt;ÍÁAt-ú1:tol&gt; de los"anormales" infradotados, es porquepara nosotros ser muy inteligente es "bueno" y ser tont0 _
es "ma1o.
" p arece obvio.
·
Pero es justamente lo obvio lo_
~e debe ser sistemáticamente considerado, examin~do, revisado. _Lo ~bv~o e~ lo instituido como tal. Es función de
la_con?:enc1a ir mas allá de lo aparente, así como es O _
b~igacion de la ciencia como forma de la conciencia so_
cial asumir una actitud de sistemática desconfianza fren-·
~e a lo que "naturalmente", "por supuesto" u "obviamente"
debe ser así".
.
Ayer se vio cuando hablaron de que no hay salud sinlib~~d, sin responsabilidad. Y bien: al preguntarnos
lque libertad? llibertad respecto de qué?, lpara qué?, es
tamos incluyendo nuestro sistema de valores de un modo_-:;:
más_expl{cito. Lo mismo ocurre cuando se habla de responsabilidad: tiene un sentido en la ética protestante, otro
e~ el budismo, otro en el pragmatismo americano, otro segun el contexto valorativo en que nos movamos. Aumentan_
nuestras dudas. Enhorabuena: la incondicional confianza en lo aparente se debilita. lCuántas otras formas posi __
bles de existencia se esconden tras aquella a la que conmayor o menor confort estamos acostumbrados (condiciona_
dos)?.

En cada cultura hay distintos contextos yalorativos;
nos encontramos con que normal o sano será distinto según
el c~nt'exto cultural, y entraremos así en la zona del relativismo cultural. Entonces encontraremos que tener alucinaciones implica estar sano en otra cultura, o donde el
tener visiones es esperado, es bueno, es normal. Ser epiléptico en nuestra cultura equivale a estar enfermo, pero
en la Grecia Antigua tener una crisis epiléptica era considerado algo bueno, o por lo menos signo de buen augu -rio.

P. Pichot ("Los modelos psicopatológicos de la perso
nalidad", en Lagache, o, y otros, Lo~ modelol&gt; de. la. pe/Ll&gt;O
nalúfa_d, Proteo, Buenos Aires, 1969) ha objetado el exce=sivo énfasis puesto en el relativismo cultural que hace que las enfermedades "aparezcan" y se "esfumen" según los
contextos sociales. 2
creo que el relativismo puede inducir una actitud es
capista con respecto al tema que nos ocupa, ligado en úl-:;:
tima instancia a una concepción del hombre y su destino.lSon los hombres ~e distintas culturas iguales o disuin tos? Muchos responderíamos cambiando el O por UJ} y, pueslas diferencias interculturales(y aun intraculturales) c~
yo descubrimiento ha servido para ampliar, complejizar yenriquecer la imagen del hombre no pueden ser usadas para
ampliar hasta tal punto el tramado que el hombre -nuestro
Í)eJl'le.ja.nte., aunque dl6eJte.n.:te. según cada cultura- se escape
2 "En términos más generales los modelos de la personalidad propuestos por la psicología social, ~uando se refieren a la patología, tienden muy naturalmente a destruir normalidad y patología en función de referencias socia
les. Tal es, por ejemplo, la posición de las escuelas cnl
turistas: el individuo es un enfermo social si su compor-=
tamiento se desvía en forma excesiva re~pecto de la norma
aprobada por la cultura particular. Así los antropólogosdescriben culturas en las cuales serían considerados como
normales comportamientos que para nosotros son patológi cos. Solo citaré los estudios sobre la cultura "paranoi ca" de ciertas tribus indias, o las observaciones que sehacen a menudo acerca de las pretendidas variaciones de la tasa de esquizofrenia según las normas culturales.
El problema es muy complejo. Antes que nada conviene

�54

entre los hilos de una concepción superficialista basadaen diferencias aparentes, resistente a una búsqueda de -sentidos compartidos.
Creo que si alguna vez encontramos un criterio aceptable de salud, será válido para un negro de Nigeria, uná
rubia dinamarquesa, un granjero ucraniano o una marplaten
se estudiante de Psicología. Aún serán distintos los 41,g::
rú.,f,,lca&lt;ÚJJ., atribuidos a sanos y enfermos, las cáusas de la
enfermedad, los índices de enfermedad, las técnicas mágicas, religiosas o científicas de curación, etc. Pero ~e/tsano, sea lo que sea serlo, está hasta tal punto unido alardea de hombre, que creo ~o caben aquí relativismos. Y en cualquier cultura, por diversos que s~an sus marcosnormativos, la gente diferencia las personas, de las pie dras, de los árboles y de las montañas, y sobre esta cate
ggrización bás1ca es que se estal:;&gt;lecen valores d~feren _-::
tes.

destacar que la mayonma de los estudios de antropolog(a no establecen diferencias explfcitas entre los estados -procesuales y no procesuales. Es perfectamente admisibleque ciertas culturas favorezcan -y por consiguiente consi
deren normales- determinadas personalidades que para noso
tros son desviantes. Pero tengo entendido que se trata,::en todo caso, de "personalidades patológicas" en el sentí
do de las "personalidades psicopáticas" de la literatura::de lengua alemana, o de los "caracteres neuróticos" en el
sentido de la literatura psicoanalftica. As{, cuando se habla de "cultura paranoica" es posible que en la pobla ción estudiada sean particularmente valorizadas las carac
terísticas de orgullo, desconfianza, rigidez. Pero ello::no puede significar que en dichas culturas un sujeto quepresente úna psicosis delirante paranoica procesual sea considerado normal. La confusión terminológica (empleamos
el mismo adjetivó "paranoico" para caracterizar una perso
nalidad patológica no procesual y una ps¡cosis procesual)
refleja la confusión conceptual.
En nuestra sociedad existe un ejemplo bien conocido.
Hasta la introducción de la instrucción primaria obligato
ria sólo eran considerados patológicos los grados más pro
fundos de ratraso, mental; la imbeeilidad y la idiocia.

En

Esto por supuesto no hace desaparecer el problema, LOS valores forman parte de la vida del hombre. Y el cons;l.aerar (valorar) la enfermedad y la salud de Wl inedo u ,S
tro contribuye a determinar el fen6meno constp.eradlo, ~

{ exagerañdo como si la gente pudiera enfeoiarse por~
as ' 108 demás ~loran su conducta como enferma. Quiz!s e_! _
que
•d
que _,..
to no sea tan éxagerado, denmodo que la va1oracio~
las distintas culturas y subculturas hacen de la enfermedad y de la salud es un tema de .'.central inter~s, con lasprecauciones que hemos planteado respecto del tentador
"relativismo".
la bibliograf{a anterior al siglo XIX se encuentran muy pocas alusiones a lo que denominamo~ def~ciencia. _Precis~
mente la modificación social que fue la introducción de
la enseñanza obligatoria reveló la ~xistencia_de dicha.~e
ficiencia, que finalmente se definio como la 1nadapt~c~~n
a esa nueva dimensión social, y que por lo .tanto def1n10como patológicos a sujetos hasta entonces conSj_derados e~
mo normales. Pero la deficiencia mental corresponde pre i
7
samente a ese margen de variación no proce~u~l, susceptible de ser calificado de normal o de ~atologico s:gG~ lacultura. Por el contrario, la imbecilidad y la idiocia -han sido coasideradas Siempre, en todas las culturas, como manifestaciones p~tológicas.
, .
Las afirmaciones de que ciertos estados patologicosprocesuales son admitidos, en dete:11í~adas culturas, co~~
normales, no han sido demostradas Jamas, por lo que yo
sé. Por ejemplo, se ha pretendido que la supuesta rarezade la esquizofrenia en las In~ias era 71 r 7~ultado del~actitud rel~giosa que favorecia la med1tac1on Y las ~nifestaciones autísticas. Pero es posible_pre~~~arse s: no
se trata de una confusión entre la squ1zof~m~; (desv1a 7
ción no procesual) y la esquizofr;n1a (de~~1ac1on proce-sual). Que la primera pueda ser mas valorazada por la cul
tura de la India que por la occidental·, ello es posibl~ Y
aun probable. Pero que la esquizofrenia ~ueda ser cons1de
rada como un estado normal, ello ao ha sido demostrado. La mayoría de estas,discusiones.~e ~as~n en resu~tados de
encuestas epidemj_ologicas ps¡_qu1atr1cas. Ahora bien,~ tas por el momento, y aun en los paÍSl!s técnicamente mas-

�57

Este problema de la cultura nos lleva a uno de más a
gudas faceéas, que ustedes mencionaron ayer: en una cultu
ra ehferma, adaptarse es ser enfermo, Pero el p~obleina no
es sencillo. Tres cons1deraciones debiéramos examinar:
1) lPuede un concepto psicolÓgico como el de salud apli carse a un objeto como la "sociedad global" sin caer en psfcologismos? 2) lUn planteo semejante no supone estrictamente un condicionamiento social que deg4r1a sin contero
plar distintas "formas" de estar sano y enfermo en una -misma sociedad? 3) Además este planteo no hace más que ex
traer el problema de los lúnites de la Psi:cología y "pa::
sar la pelota" a los sociólogos, quienes deberán definirqué es una sociedad sana y una enferma (lo que no estaría
mal que realicen, pero sobre un análisis sociológico y no
psicologista) •
Una definición de salud y enfermedad debe tener en cuenta el grado de desarrollo, movilidad y conflicto so cial. Se dice "las culturas son cambiantes". Cuando hay valores definidos es claro para los individuos adaptarseª es~ marco valorativo y conforme a la adaptación lograda
ser (justa o injustamente) evaluados, pero cuando aque -llos cambian es mucho más diffcil juzgar si esa conductaes sana o enferma.

avanzados, son insuficientes en grado SlDllO. A pesar de
considerables trabajos, no hay acuerdo aún en cuanto a la
existencia de una vinculación eritre esquizofrenia y clase
social. A fortiori, los resultados provenientes de países
en los cuales la infraestructura médica y estad{stica esmuy insuficiente deben ser considerados inciertos.
Hasta que tengamos más amplia informac~ón, podemos admitir que la definición social de los límites de la per
sonalidad y de la patología vale para las variaciones __::
cuantitativas, no procesuales, de la personalidad. Pero en el estado actual de nuestros conocimientos no pensamos
que se refiera a las derivaéiones cualitativas procesua les. Estas son enfermedades, en el sentido médico de la palabra, y debido a ello independientes en principio de las nor111as culturales.
Sin embargo su -.o pinión merece dos salvedades: a) Ladistinción entre estados _procesuales y no procesuales en-

Hace cuatro O cinco años, que un muchacho tuviera el
pelo largo podría ser considerado como w:1 signo ~e rebeldía ~ontra la sociedad. Habr{a, sí, juicios cambiantes en
cuanto a si eso es "normal" o ''anormal". St hace cinco ahubiera entrado en nuestro consultorio un adolescente
nos
.,. d
.
1
a
con una camisa floreada, un pantaion e terciope ~, un campera de gamuza con flecos, botas y sombrero teJano, s~
gut:~nte nos hubiéramos sorprendido ante tal caso de desadaptación. SJ.n embargo en este momento,esto no~ n~~ lla
mala atención y en cambios{ nos llamaria la atencion un
adolescente que, si el colegio no se lo exige, esté todoel aía con corbata, chaleco, traje oscuro y peinado con fijador.
Esto quiere decir que cualquier definición sob:e lanormalidad o anormalidad, salud o enfermedad, tendra queincluir el cambio del marco valorativo, de la cultura a la que ese individuo pertenece y en la cual na~a.tti.o~, que
somos los que nos creemos con derecho a hablar de salud o
enfermedad, estamos incluidos, y la manera en que noso
tros tenemos en éuenta esos valores para juzgar la normalidad o anormalidad.
Eso, quizás, pueda ser estudiado ?bservando cómo psi_
cólogos con distinta formación toman mas,:em caentia :uno_G criterios que otros en cuanto al juicio sobre las conductas de las personas. Por ejemplo: habrá psicólogos que -vean la desorganización interna de un adolescente como un
síntoma patológico, en tanto que otros lo veríamos como un s1ntoma de salud.

los que se basa este autor su distinción en enfermedadesdependientes e independientes de la~ n~rmas l culturales. se apoya en un principio de discontinuidad entre salud yenfermedad que no es unánimemente aceptado y que pertenecería a lo que Lewin llamó modalidad ª:isto:é:ica de: ~e!!.
samiento cientffico. b) El caso de la imbecilidad e dio7
cia -que el autor cita- es precisamente un herm~so eJem lo de la historicidad de las enfermedades_no solo en --~uanto a su detección y valoración - que Pichot admj_te--:
sino también en su producción o por lo menos su codetel'lll2:.
nación como facilitación.

�59-

Hace cuatro o cinco años, que un muchacho tu,n.era ~
el pelo largo podría ser considerado como un signo de r!_
beldía contra la sociedad. Habría, sí, juicios cambian tes en cuanto a si eao es "nca&gt;rmal '' o "anoa;mal". Si hlloa
cinco años hubiera entrado en nuestro consultorio un ado
lescente con una camisa floreada, un pantal6n de terciO:pelo, unaGcampera de gamuza con flecos, botas y sombrero
tejano, seguramente nos hubiéramos sorprendido ante tal•
caso de desadaptación. Sin embargo en este momento estono nos llama la atención y en cambio sí nos llamaría laatencidn un adolescente que, si el colegio no se lo exige, esté todo el dÍa con corbata chaleco, traje oscuro y
peinado con fijador.
Esto quiere decir que cualquier definición sobre la
anormalidad o normalidad, salud o enfermedad, tendrá que
incluir el cambio del marco val~rativo, de la cultura ala que ese individuo pertenece y en la cual no.60:ÓW.6, c:i~
que somos los que nos creemos con derecho a hablar de S!_
ludo enfermedad, estamos incluidos, y la manera en quenosotros tenemos en cuenta esos valores para juzgar la normalidad o anormalidad.
Eso, quizás, pueda eer estudiado observando como
psicólogos con distinta f0rmación toman más en cuenta unos criterios que otros en cuanto al juicio sobre las
conductas de las personas. Por ejemplo: habrá psicólogos
que vean la desorganización interna de un adolescente co
mo un síntoma patológico, en tanto que otros lo veríamos
como un s1ntoma de salud.
los que sasa:,este.~autat? su distinción en enfermedades de
pendientes e independientes de las normas culturales. Se apoya en un principio de discontinuidad entre salud ·y
enfermedad que no es unánimemente aceptado y que pertene
cería a lo que Lewfn llamó modalidad aristotélica del::pensamiento científico.
b) El caso de la imbecilidad e
idiocia -que el autor cita- es precis~ente un hermoso
ejemplo de la historicidad de las enfermedades no sóloen cuanto a su detección y valoración
-que Pichot ad mite- , sino (,tJambiéh_:_ én su producción o por lo menossu codeterminaci8n como facilitación.

lEsto no hablaría de una contradiccign dentro d e ~
Psicología? Por supuesto: contradicción que hay que asu mir, porque hacer· Psi;colog{a, como cualquier otra cond.\W-ta, está condicionado por el contexto en (pe tMi i.~e., ..
y entonces ella tiene contradicciones Ji,rterltas ~ cualquier conducta de las personas que viven en un contexto social dado que a su vez expresen las contradicciones eese contexto. Habría que renunciar alla pretensión dé \lb.•
crit~ió absoluto de salud y enfermedad válido para todala época y para toda la sociedad. Pero es diffcil rsun- ciar a tal pretensión. Buscamos absolutos estáti00$~ N~.!i
tra ansia de "pregnancia" es tal que nos impide valol'ar el movimiento, el cambio, la contradicción suficientemente.
Esto permitiría entender por qué ayer el tema de laangustia, del desequilib.d .o, nno fué cons¡ derado. lEra demasiado angustiante pensar que a veces hay quiebras, rupturas, que son "buenas" y que hay equilibrios "malos"? P!,.
ro esto nos lleva nuevamente a que toda discusión sobre la normalidad supone siempre en primer lugar una ética (y
en este sentido conviene que esa . ética sea explfcita) que
pfun.tee lo dueab.te. As{ como esperamos de un planteo --científico que nof.&gt; pfun.tee lo pof.&gt;ib.te, y a través de unaconveniente estrategia, táctica y técnica más o menos mediata en relación a lo teórico, el modo de atcanzar lo de
seado.
En segundo lugar, toda discusión sobre la normalidad
1.,upine u.na. ideolog,(_a_.
Tanto cuando se habla de normalidad en términos de a
juste a normas como de salud en términos de equilibrio, e~tamos implicando una ideologfa acerca del conformismo o
del refo~smo.
Decir que una persona se debe ajustar a normas supone toda tma ideología y no cabe duda de que ella traduceen nuestra praxis profesional, en un contacto con las peE_
senas, una manera de hacer que las personas hagan algo 9hacer que las personas no hagan algo. Por poco directivos
que seamos, cada acto profesional expresa y puede ser an!.
lizado como estando comprometido con tal o cual ideolo -gf a. Como lo está el mismo hecho de ser "no di?;ectivo§".
El énfasis en la necesidad de un análisis ideol6gico
no exime, suplanta o menosprecia Ia ñecesidad de un exa -

�60

61

men epistemol5gico de nuestras teorías que subyacen y seexpresan en nuestra pr!ctica. Tan pel~groso es el cientificismo para el tema que nos ocupa como lo que alguien a.!_
guna vez llama el "terrorismo ideol6gico''.
La idea de salud encierra ya toda una teoría psicol§_
gica. Ya lo decía Guillatnne: "Un concepto es ya una teo ría". Y bada teoría cientffica es un hecho social. De ahí
que la teoría psicológica acerca de la salud y enfennedad
estará detenninada por variables de tipo económico, de t!_
po histór~cp, cultural, político, como cualquier otro hecho social, y admite la inclusión (exige la inclusión) de
varios niveles de análisis; máxime cuando definir salud y
enfermedad nos lleva a hacer cosas con los individuos, -desde contribuir a encerrar a una persona en un mantci:omio
durante veinte años a que una persona obtenga un trabajo.
Los dos mayores peligros en la discusión de hoy se rían: a) una actitud p!Ulgma,tú,ta., que nos lleve a enten der que no vale la pena definir salud y enfennedad, sinover en cada situación específica qué es lo mejor, qué eslo peor. Esto supone en nuestro trabajo llegar al extremo
por ejemplo, de que si yo busco un bibliotecario y para serlo es conveniente una persona muy prolija, será preferible que sea una con rasgos obsesivos, ya que desde el punto de vista pragmático podría darse un ajuste perfecto
entre la enfennedad de la persona y las necesidades de la
institución. Las preocupaciones e n torno a qué es sano oqué es enfenno no tienen ahí por que"interferir". b) El~
tro extremo es el "6,lf..o1, 06,l6mo" que nos lleve a planteartodo esto en un terreno especulativo, desconociendo que~
sas especulaciones tienen que ver con las personas reales
y concretas con las cuales esta relacionado nuestro queh~
cer cotidiano.
Si tratarnos de incluir las personas que conocemos -dentro de las definiciones de madurez o de salud que ayer
se dieron, no encontraríamos a nadie. Todos suspiramos -cuando terminamos de ubicar la "lista de buenos propési-tos"; evidentemente esa persona es un ideal, gestada porla ética, la ideología y los conceptos cientfficos impe rantes en el grupo aquí, ayer, pero la gente real se re s1ste a entrar en las categorías científicas. Y por eso la relación teoría-práctica debe ser continua, sobre todo
en cuestiones como esta • .
0

.
·6 es decir tomarOtro riesgo serta la parcial~zadc1 n, dato podemos r que a partir e ese
un solo dato y supone
d d Esto ocurre muchfsimodefi~ir qué es salud y enferme
cuando aparecen modas en Psi~ol&lt;:&gt;9~ª~tra esfera de la culLa Psicología, como cua quiiei.- de "modas" derivadas
.ta de la apar con
d
tura, no esta exen
1 o de algunos conceptos e~
. f . ,. de una Esoue a
• .- "
de la di usion
"duelo" "reparaci•o--n" , "elaboracion " •
llas. Palabras como
. ,
tificante" "identidaa,
.iva" "obJeto gra
,
. -~ .
"posicion depres
,
ub i e de un halo semimo.giden llegar a c r rs
d
etc. , etc. , pue
dabra" mediante el cual el ar uo
co una suerte de "abraca
l d pareciera diluirse. ,
d fº ·r qué es lasa u
.
problema de e ini
la ciencia va trabaJosa -d
esos conceptos que
,
.
_
Quizas to os
.
.
útiles pero seria pe1 igro
d sean criterios
,
i d
mente gestan o
.
d
llos como el cr1ter o e a cualquiera e e
.- d
d
so consi erar
lud no es cuestion e una salud. Sobre tdd~ porqdeb~ s~acer explícitos sus cr1te-escuela, aunque estas e
blema -por lo que vimos- b
1 tema sino un pro
d 1 t.-r
rios so re e
~ .
1 más amplio sentido e
e de 1ndole antropologica en e

a:

mino.

·os a ortados por distintas Quizás todos los criter~lºd p pero no pueden ser t~
elas sean va i os, corrientes o escu
.
foque sobregeneralizador.
mados aisladamente, baJo un e~ scando criterios, catego Si pensamos que estamos ·ut una discriminación sinr1as el peligro sería que exis ª1 gente tenga aspectos '
l'd d tal vez, a
s1ntesis. En rea i a,
distintas dosis; y los comsanos y aspectos enfermos, en " f rrno" sean simplemente
. .
tancos sano o en e
partl.ll\1.entos es
vacías de contenido.
categorías abstr~ctas,
o uesto, es decir que haya una
El otro peligro es el p
.
a--lisis Equivaldría•A
•
d' riminada sin an
·
generalizacion ~n isc
'rsona real, qué partes sonder analizar, en una pe
a no po
.t
(más) enfermas.
(más) sanas Y que par es f
hablar de la "enfermedad"
A partir de esto ~dr ~f~s
que se resiste a moverd
del cienti ico,
--11
o de la inma urez .- .
t
la síntesis y el ana
-1
dialectico en re
.se en un Pano
.-la generalizacion.
sis, entre la discriminacion y fervientes devotos de la Habrá psicólogos que sean
ompartimientos clara .,
quieran tener c
discriminacion, que
devotos de lo opuesto, mente delineados y otros que sea?,todo es igual a todo de.
'ón en la que
de la generalizaci ,
vale la pena juzgar oteo
11
alguna manera, y por lo que no
II

II

�62
63-

rizar acerca de si es bueno o malo manifestar tal o cualcond\lcta.
Quizás un concepto válido para tener en cuen~ ~ea el de dtsociación que ustedes 11\encionaron. Sobre todo --viendo la validez (y el prestigio) de conceptos como ~estructura", "totalidad", "integración", "interacción",
etc., en nuestro siglo, de los que parece ser ant5n!mo.
Ese concepto puede ser útil porque permite tener uncri~erio común para hablar de personas, de grupos, de comunidades. Hablamos de disociación respecto de los obje t~, que son convertidos en objetos parciales, de disocia
cion de una persona respecto de.s_rupos (cuando hablamos d;
exclusión, de aislamiento), de grupos respecto a la socie
dad (cu~do hablamos de parias o marginados, etc., etc.):Quisi_era desde esta persp~ctiva (desde este térm1no)
volver al problema de los valores. En una discusión sobre
el tema (Mowrer, H. o., "¿Qué es la conducta anormal?" en Weider, A., Conttúbuclonu a la. P.61,c.olog-la MI.elle.a ~udeba, Buenos Aires, 1962Y uno de los dis cutidores ci~a aPerry, autor de una Teoría de los Valores.
Este autor expresa que una acción es valiosa:
I. Si permite la l&gt;upell.vi.ve.ncla.
Por ejemplo es valioso comer cuando uno tiene hambre, porque eso permite seguir viviendo.
II. Si otorga c.on6oJtt (o pla.c.eJL).
Por ejemplo es valioso oír música clásica si auno le gusta, si le produce placer.
III . Si permite la We.9Mcl6n Well.na... Es decir Siesa conducta puede ser integrada con la expe -riencia pasada, ligada al si~tema de valores in
ternos
del sujeto y a su perspecti'va O proyect·t
o
Vi a 1 ,
A pattir de esto podríamos decir que las conductas sanas serían aquellas que son a la vez
Adaptativas
Adaptadoras (gratificantes) e
Integradoras.
En función de esto los individuos que orientan la
bGsqueda de ~u felicidad tomando uno y otro de estos criterios enunciados, lo hacen porque de un modoµ otro hanenfrentado el c.on,6-Ueto que t;oaél opción supone.
Estas tres maneras cre entender una conducta valiosa-

pueden darse juntas en un individuo o habrá predOBliDio 4e
una u otra.
Lo importante es que si se habla del conflicto y nlo relaciona con los conceptos de salud y ~ po •
dremos ver que habrá conflictos dentro de cada plano ,__ _
("lhago o no hago esto?"; "lrechazo o acepto tal situa -ción?") dentro de I, II o III; y conflictos entre I, II,y III ( '' lpara obtener placer tengo que renunciar a la bÚs
queda de una integración interior?" , etc,).
lSerá salud o sinónimo de felicidad? Si lo es, tal vez la idea de que una persona sana es aquella cuyas conductas son a la vez Adaptativas, Gratificantes e Integradoras, no resulte descabellada. La disociación e.ntlte lastres dimensiones o e.n cada una de las tres dimensiones de
la acción valiosa es tal vez el Índice de que la vida comienza a desarrollarse de un modo inarmónico, enfermo.
Volvemos nuevamente a que todo conflicto es siempreen definitiva un conflicto ético (Hesnard, A., P.6i.c.oaná.ll
J-ÍÁ de.i. vine.uh, Jn;te./lhuma.no, Proteo, Buenos Aires, 1968):Esto también es válido en lo que respecta al psicól~
go que debe decidir criterios de salud y enfermedad. Aunen situaciones aparentemente sencillas (como el conflicto
de un adolescente que debe resolver si debe o no irse dela casa). Sea o no consciente, s u duda encierra una conccepción pertinente a su idea de la felicidad.
Este planteo hace que muchas corrientes de la psicoterapia actual piensen que los valores no constituyen uncampo de problemas que pueda ser dejado de lado. La trad.!_
cional imagen del terapeuta axiolÓgicamente neutro no eshoy más que un malsano espejismo de épocas pasadas en que
los terapeutas se consideraban (o/y eran considerados) ' una clase especial de personas, En el quehacer terapéutico
está presente siempre el sistema de valores y la idea defelicidad que el terapeuta ostente, con o sin concienciade ello. "el paciente 'X' mejoró -según Juan- cuando pudo
r enunciar a su trabajo aceptó vivir con menos dinero, pe~
ro más tranquilamente"; y según Pedro "cuando pudo conseguir trabajo y aceptó la compet!encia con los demás"; para
Arturo será "se hizo revolucionario"; para Angel, "dejo e
sas ideas adolescentes de revolución vinculadas a la com::petencia con los padres".
Otro de los problemas que se ~sbozaron ayer fue el -

�65

I

de la ad~tación al medio versus coherencia interna.
Este planteo subyace sobre una disociación que nosotrbs hemos internalizado entre·individuos y sociedad, entre individuo y cultura; y nuestra resistenmta a entender
que la persona es una subestructura de una estructura más
amplia que la comprende: la Estructura Social.
No hay una sociedad "afuera" rodeando al individuo y
una "natural" esencia íntima; hay una sociedad "adentro"del individuo, conformándolo y haciendo de él lo que en definitiva sea.
Es decir que nosotros seguimos con el viejo hábito
individualista, y ayer se depositaba en la coherencia interna. lPero en la coherencia íntima de qui~n? lDe un ho~
breque a la manera de un Robinson no "se adapte" a nin~
na cultura ni intervenga en ninguna sociedad? Cada vez -soy más consciente de que éste es quizás el tema más complejo de las ciencias· humanas, de la organización política y, en fin, die toda ideología. Tal vez sea por la "ideo
logización" de]. problema que los argumentos ejercen un p~
der arrollador sobre la postura precedente, pero en definitiva el plano subjetivo de las actitudes hacia el pro blema de la relación individuo-sociedad permanecen inalte
rados. Algo así como si el más acendrado culturalista peii
sara (lsintiera?) que en el fondo hay en el individuo uni
raíz p~e o ema-social. Siempre p~nsé que lo más auténti
camente individual era po-0~-social. Una ecuación personal
a patiti.Jc. de y no en opo-0~ci.6n a las influencias sociales.
De ahí que "cuanto más social, más individual". Pero hoyexperimento la sensación de que tal in~erpretación es incompleta, y quizás, en el fondo, conformista, a pesar delo revolucionaria que puede haber sido en la Psicología Social de principios de siglo. Hoy pienso que debe investigarse con atención lo "pre" y lo "extra", puesto que lo
"post" casi n9 deja lugar a dudas. La Biología humana y la Genética debieran tomar, creo, más parte en este debate, y esto es no s&lt;tlo una cuestión de "teoría" antropológica. Hay que trazar una nueva imagen del hombre, y -lo que nos compromete aún más- éstos son los materiales conlos que construiremos la imagen del hombre . nuevo, socialmente desalienado e individualmente libre.
Para complicar la situación basta observar que mu -chas veces la "coherencia interna" entendida como equili-

. ia • una personartirse en una estereot ip
brio, puede conve
na altamente equilibrada. Claro
estereotipada es una perso
1 de ''equili ,
-i:
11 amos a conceptos como e
que
vezrequer
•~s iein
un exhaustivo análisis teórico quebrio"unaque
r
'
' bilidades
rebasa
criterios de enfermedad
Elnuestras
subgrupoposi
que d'iscuti'.los
o

nos aportó ideas impoab~tantes.ltera la totalidad de la peE,_
"La enfermedad
arca, a
.,
E
tar
enfermo
es
verse
afectado
en
la
1ntegrac1.on
sona. s
" d· ·
de un modo más o menos permanente
igero~. .
al -Lo que habría que agregar es que un individuo, , t
.
raci6n , realiza
nueva sin everse afectado en su integ
. t
a una
la desintegra
.
Lo individuos se resisen
sis
s integraciones
.,
alterada realizan una
., interna.
uando su
1
cio~, y e ión En ella lo que hacen es excluir equel o re-1.ntegrac
.
.
"bl uea" la parte afectada. Es u
que se vio ª:ectado; sed' oq_ lo afectado: la pe:t't,.ona na integracion donde se. isoc~a de sí pero ése es el pr!:_
se empequeñece al excluir par e
,
cio del re-equili~rio. 1·
con lo que se planteó ayer,Esto lo podn.amos .igd_fl
d la enfermedad" Es de
de que es necesari o "ir y vo ver e
tiene• que una persona enferma se cure,
cir que para que
stá "ex-corporado".
poder reinc~rpº:ªr.~quello_q~:dede la cual se puede hacér~
Esta d1.soc1.ac1.on en v~r
..-...
....-:- áel su1·eto en ., convierte w1 aparLe
una nueva integracion
. "
alienado es de-d
U nferrno es s1.emp,re un
,
algo aliena o. n ~
una arte de sí. Curarlo e~cir que ha hecho aJen~ a si'. lo ~eparado con el resto. des-alienarlo, es decir, unir
.
Reintegrar lo enajenado.
"paciente"Cuando ustedes decfan que una p~rsona esl
.
o queaisoc~as~ le- .
de algo ·interno
o externo q ue se le impon~,
esa parte
lgo corno una cosa, es
impone como un a
,
- . ·ca Esa parte separada se hada que por esnarlo se cos1.ft1. l.del Yo y el individuo re,
escapa al con ro
,
.
ce autonoma, ntidad de condne
" t a s esteretipadas defensi curre
a una
ca la re-union
. , con "eso" que se ha cli vado vas
para
evitar
4

del Self.
f
dad implica cierta rigidez.
Por ~so ~oda en ermereincorporar esa parte, porque Es difícil ayudar_~
ductiva ("hacia abajo: s~
implica una reintegracion, no re .
ib)
dándose -") i
regresiva, hacia arr a,
.
cando cosas
s no defectos,
P
· f rae asos ' frustraciones, vicuenta
de errores,

�66

tales malos entendidos, etc. lSerá que ea~é:rm~ es s ~
nimo de disoc1aci6n, de alienación, de estereotipi•, de &amp;
rigidez y de integración subjerarquizante?
En cuanto a lo que pensaron sobre 4ai.u.d., en.Aaac.i&amp;ide lo que ustedes dijeron, una persona sana serta una per
sana capaz de decir "yo soy yo", con/en una circunstanc,ta
que es para mí y por m!. "Yo no soy paciente de mi ch:,:~
cunstancia sino agente de mi circunstancia. Esta situa -ción me la busqué yo, la valoro yo, es mía, existe porque
la creé, la condicioné, pero ahora está aqu! y tengo~saber que mi conducta dependerá de un diálogo de mi perso
na con mi sÍltuación". Sin embargo el mundo existe ante&amp;al margen de que yo lo perciba y lo valore. lCuáles son ~los límites de mi poder? lCuáles son mis grados de libertad?

y

Pero ademSs una persona sana es una persona que sabe
que está compartiendo un murldo con individuos, que recono
ce que los otros son autónomos respecto de sí, distintos;
y que al mismo tiempo "necesitan de mí tanto como yo nece
sito de ellos".
En síntesis, que una persona sana, desde el punto de
vista d; su identidad, reconocerá que es un semejante , pe
ro ademas que es absolutamente único, lo que implica po :der tolerar la soledad.
Desde el punto de vista temporal implica el reconocí
miento de que su circunstancia es, üna circunstancia finita Y que tiene una vida para vivir. Lo que implicaría incluir en el criterio de salud toda la temática de la muer
te que fundamentalmente estudió la filosofía existencia1:.F:ent~ a es~ circunstancia, de que nuestro tiempo es finito, lhabra de renunciar a la inmortalidad o habráde pensar em una inmortalidad que no tenga que ver con -"yo", sino con un "nosotros", pues dentro de la perspecti
va del "nosotros" sf somos inmortales? Tan pequeños den:tro de los ltmites de nuestro diminuto Self y al mismo -tiempo tan grandes, tan por encima de la ~escala zoológicca, como partes del género humano que nos abarca.
Nos asusta hablar de la muerte, pero hay muertes con
tinuas a lo largeode nuestra vida. Hay cosas que vamos-=pe:diendo continuamente a lo largo de nuestra vida, y habra que tolerar esas pérdidas, que están ligadas a todo crecillliento y cambio.

De la discusión dé los grupos pueden extraerse dos-•
columnas: 1. La de los valores que el grupo tiene respeoto de lo que es una conducta sana • 2• La de los criterios

psicológicos que se tienen para poder alcanzar esos valores.

d
1 e
valores: se ve claramente que para uste es son e
uilibrio interno; coherencia; capacidad de ponerse en el
iugar del otro; aceptación al rol; tomar al otro como unobjeto total; pero además considerar que el otro no es una cosa sino que es una persona, es decir que es aut6nana
respecto de nosotros; dar y recibir afectos; tener con -fianza en sí mirnso y seguridad y confianza en el otiro (es
decir poder percibir al otro como una fuente de segurid~d
~ no de ataque, aceptando la convivencia sin temerla); 1!!_
terdependencia. y resumiendo un sector vario de valores,la famosa frase de Freud: "trabajo y amor11 •
•
Entre los Cll);teJLi.,o~ p6Á.c.ol.igieo~ que se menoionaron:
la adaptación, que es sinónimo de hom:o~tasis , y;el ~ener
defensas útiles (este criterio psicologico estaria ligado
a valores adaptativos). Hablaron de elaboraci~n del con flicto, de tolerar gratificaciones y frustraciones (estotiene que ver con el valor que está ligado al confort, en
términos de placer y displacer).
Hablaron de reparación y aprendizaje a partir de laexperiencia (esto tiene que ver con el otro valor, el dela coherencia interna o integración).
,, . . .
Habría que agregar lo que se dijo sob:e J~1~1~ de realidad", concepto tornado de la Teoría Ps1coanal~t1ca, que condensa una serie de subcriterios de enorme 1mport~
cia teórica. En cuanto al "principio de placer" se habloaquí muy tímidamente de la capacidad de gozar d~ la experiencia, y éste es un valor importante; es también un supuesto psicológico necesario para estar s~o.
.
Yo agregaría como criterio la renuncia a la omn~po tencia. Por ejemplo, a hora, renunciar al planteo ommpo tente de llegar a la definición Última de salud o de en fermedad.
otras imeas que aportaron fueron: capacidad de tolerar estímulos internos; de manifestar emociones y de sentirlas sin necesidad de proyectarlas o de buscar afueraquién ~e haga cargo de los propios sen~ent~s, _ ,. •
El grupo que trabajó sobre "tiempo libre senalo la-

�68

posJ,bilidad de estar solo, sin prender el televisor, leer
revistas, encender la radio, etc. Es decir poder estar -junt~ con uno mismo, con sus est!mulos internos en un encuentro enriquecedor y no angustiante.
Quiero agregar lo que en una época yo pensaba: que salud se reducíá a cuatro vectores:
seguridad
autonomía
responsabilidad
adaptación
Ser autónomo, es decir que uno es fuente de decisiones, de acciones, de valores. Sentirse seguro, o sea ca paz de alcanzar metas. Hacernos responsables de nuestrasdecisioees y adaptarnos en función de nuestras necesida des.
Agregaria hoy la presencia continua del futuro, quea diferencia de los animales, sabemos que es limitado y finito, lo que está relacionado con lo dicho sobre omnipo
tencia.
La salud tiene que ver también con un diálogo entreYo y no-Yo; en algunos casos la salud implicaría la dis tancia, y en otros la posibilidad de fusionarse con el otro. Por ejemplo, el grupo que habló de pareja s eñaló laposibilidad de relacion~s sexuales satisfactorias, como un criterio importante. Y bien, una relación sexual s ati~
factoria supone el abandono por parte de cada persona desus propios límites. Es una situación que supone la transitoria pérdida de la identidad, recortada en cada uno, y
la asunción de una identidad de pareja • .
Creo que esta egperiencia nos ha servido para movili
zar nuestras ideas. De hoy en más creo que seremos un poco más cautos al decir "Fulano es un enfermo". Sobre todo
hoy vemos cuánta más movilidad debemos dar a nuestros --quietos supuestos.
CUando hablamos de discriminación, hay que agragar la posibilidad de generalización.
CUando hablamos de independencia, hay que agregar la
posibilidad de depender o de interdepender.
cuando se habla de autonomía, hay que hablar de hete
ronomía (aceptar las normas de los otros) •
• cuando se habla de la posibilidad de tolerar la culpa, hay que hablar de la posibilidad de reparar.

Cuando se habla de soledad, hay que hablar de compañía. cuando se habla de segurida,
d h ay que hablar de tole
rancia de la incertidumbre.
i
a la omnipotencia, tamhabla de renunc ar
d
Cuan o se
b ' lidad de ser potentes.
bién habrá que incluir la posf i'd d de gozar también h~
Cuando se habla de la capaci a
.
'
brá ue hablar de la capacidad de sufrir. ambién habrá . q cuando se habla de animarse
a morir, t
.
hablar de animarse a vivir.
.
que
.,
.
a lista internnnable.
y asi siguiendo, e~ un
Lo fácil sería detodo empieza a moverse.
como" ven, "pasa por e l punto med'o
i de todo ' pero cir pie_ lo sanío M ho hay todavía por conversar, mucho
no se si es as • uc
. .
todavía por vivir.
por pensar.

Mas

�70

Racionalización y
Contrarrevolución
DR. ARMANDO BAULEO
Se nos hace necesario abocar
!ación entre estructur
nos ~l problema de la re
a mental y estruct
.
ca, no ya a·'·ti:avés d
.
.
ura socio-econórni
rectos, sino a travé: ~=n~:al1z~c1ones o causalismos di,.:mos individuales y social
sut7leza con que los mecanisY h
es se interconectan
ª an pasado los tiem s
·
sismo hacía gala de una f' po en los cuales el cientifirnentos sin estipular sus rinlura_artesanal al rescatar elee aciones.
Es asf como se podía o er
cas sin señalar las sob d p ar sobre cuestiones psíquire eterminac ·
a
quellas cu~stiones eran efectos.
iones e las cuales aLa psicoterapia se ocu ab
en el cual lo inscript
p ad~ un registro simbólicosi el sujeto hubiera v~v;~a una historia "personal", como
lia, pero fuera de todo c otsolo, o a lo sumo con su fami
on exto social M..
h ablaba de la socialización
. • as, cuando se en su familia era una
. ql~e el SUJeto habfa sufrido '
socia izac· .. " •
decir de normas pautas
1
~on _sine materia", es . 1
,
, ro es sin, nJ:ngu.,.
. . .
cia , no eran ni normas d
l ,
.' - n significado so
.
e
case
ni
paut
d .
ni roles dentro de un 8 i 5 t
'
as apitalistas.
ema competitivo
'
Es decir que nuestra postura es
•
tro simbólioo se inscriben 1
que en aquel regis gro de un S ..imbolo c .,.
as pautas sociales, y el lo omun es en el. di .
en el sistema.
in viduo la inserci~n Claro que de aquf surf}en
.
do la enfermedad mental
f una serie de planteos: sien
m.,.
¿ ..
un racaso de la Sfmbol"
...
un. que significa curar? Además lsl
izacion c~
~;lta a la adaptación social?; les empre curar es la -cion que necesita
posible una simbolizaª su vez ser compartid
tructurada en una soc· d d
a, que este es -,
ie a con una id l 1
en base a una simbolizac'ó
l...
eo og a de clases,cial?
1 n po ft1ca de transformación so

Estas preguntas comienzan cada vez más agudamente aresonar en nosotros y aparecen centralmente en nuestra
práctica.
Pero otros planteas también se nos aparecen y es por
esos otros planteos que que queremos comenzar. Lo hacemes
pe»; ellos porque creemos que puede ser un camino primeropara resolver aquéllos que antes enunciamos.
Nos interesa penetrar en la cuestión de la relaciónentre estructura mental y estructura social a través de los mecanismos de defensa. Es decir a partir de las forma
ciones ps(quicas que para Freud tenían la connotación de:evitar lo que era insoportable al yo, y que en nuestros días es señaladp también como manifestaciones de resisten
cia al cambio (según la acepción de Pichon Riviére).
Para trabajar en ellos tornamos una defensa como rnode
lo y a partir de ella veremos los tipos de relaciones. Tomaremos un mecanismo en cuyo mismo fundamento está
explicitada la presencia de lo social en la estructura -ps!quica, como primera aproximación al problema que nos interesa.
Desde ya, aceptamos los distintos status establecí-dos entre los mecanismos de defensa, y la diferencia conla racionalización como tipo de formación psíquica, ya -que ella se dirige a "camouflar" secundariamente los di versos elementos del conflicto más que~ impedir directamente la satisfacción pulsional, como los primeros.
Fenichel expresa: "Las contracatexis no transformanlos distintos rechazos en algo diferente; más bien los -contienen".
En cambio, en la racionalización el conflicto es recubierto por modelos aportados por ideologías religiosas,
morales o pol.j-ticas, es decir, viene del medio externo el
bagaje nacional que justificarán la conducta. _L a sociedad
y la cultura aportan las formas explicativas, es decir, dan una fórmula de aceptación de lo que sucede en el suj~
to.
Doble salvataj~ o doble ocultamiento, el primero en~
tre el deseo y su posibilidad de satisfacción, el segundó
la posibilidad aparece como deseo insatisfecho.
El yo salva su conflicto entre lo pulsional y lo social recubriendo a aquel por algo prestado por uno de los
términos, lo social.

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73
La posibilidad aparece como deseo satisfecho bajo la
fórmula hegeliana: lo racional
real, lo real es racional.
La. identificación entre lo real y lo racional solu ciona a nivel de conciencia una serie de cuestiones, unade ellas serta la de la práctica.
El cuerpo, fuente del primitivo conflicto, ya está olvidade. El problema se convirtió en una búsqueda de lacoherencia lógica de proposiciones y es en este nivel endonde se trata de circunscribir toda problemática. Todo se ha convertido eh un problema lógico.
Podemos inferir de lo dicho que la ideología revolucionaria no permite racionalización. Ella exige una con junción triple de teoría, cuerpo y práctica, que la racio
nalización no soporta.
Podríamos decir más, puede existir en esta ideología
intelectualización, en el ni'vel d e 1 a d p 1escent e de A.
Freud, pero no racionalización.
Parecer!a, por momentos que estamos estableciendo cri
terios de salud y enfermedad, o valoraciones éticas; si estos aparecen serán efectos secundarios de nuestro tra yecto en la búsqueda de las sobredeterminaciones de la -fonnación psíquica.
Volviendo sobre lo tratado, enunciamos que se hace necesario aclarar que hay una ruptura entre lo racional y
lo real. Es decir, lo racional no es lo real, Lo racional
involucra una distancia con lo real, y es esto a su vez lo que permite un distingo entre racionalización y razón.
Es decir, la razón como producto final de un proceso
elaborativo es desplazada en la racionalización por un ejercicio lógico.
Pero otras cuestiones surgen. En la racionalizaciónlo social obtiene una segunda inscripción en la estructura psíquica del sujeto. En la primera inscripción lo so cial aparecerfa como lo restrictivo a lo pulsional, en es
ta segunda justifica su restricción, habiendo as! un apo:yo al Superyó.
En un artículo de Partisans del año pasa4o se decíaque ya el capitalismo no satisface con explotar a los o breros como puros esclavos, sino que opera en el psiquismo para lograr que ellos consientan en su explotación.
lNo será la racionalización un modelo de1 logro de e

es

se consentimiento?

Dicho de otra manera: así como el homosex~al se justifica a partir de una superiorid~d.inte lectúal O estética, o el de los rituales alimenticios, apartir de normas higifnicas (los ejemplos son d~ ~apl~ che y Pontalis) observamos que siempre las justificacio nes o explicaciones tienen una relaci6n estrecha con ide~
logias míticas estacionarias, y nun~a con.!deología~ queinv&amp;lucran cambios pidiendo la participacion del suJeto.
Así estipulada la problemática a nivel del psiquismo
quisiéramos ahora visualizarlo a nivel de la relación paciente-terapeuta.
¿Existe la racionalización sólo en el discurso tran~
ferencial, o aparece también en la contratransfe:e~cia?:
o mejor expresado: lCÓmo o cuánto el terapeuta esta impl_!
cado en el mec~ismo de la racionalización?.
Dejamos de lado un nivel que sabemos no aparece claro en la teoría analítica, que sería el de la acción distinguida de la actuación (psicopática). Es decir, sabemos
que en la teoría analítica o en la técnica ni están delimitados conceptos de una teoría de la acción; por lo tanto no tocaremos esta problemática centralmente, aunque sí
la rozaremos.
creemos que la rozamos cuando tenemos que especifi car cómo se trata de mantener el discurso terapéutico. Es
decir, que la práctica psicoterapéutica, exige cumpl~mie~
tos de horario, lugar, honorarios, que ya de por sí involucran una posición determinada. Pero aceptando esto, ha2.,
ta dónde la necesidad sine qua non de estos elementos para sostener la situación psicoterapéutica puede fundam:ntar a us vez racionalizaciones, las cuales se extender1an
siguiendo dos líneas, la del paciente y la del ~erapeut~.
No hemos visto ningún terapeuta, sea en psicoterapia
0 en controles, que no tenga una imagen ideal del paciente y una de terapeuta, cuyo vinculo alejado d: toda cont~
minación social, estaría fundamentado en un discurso asociativo limpio e interrump,do sólo por interpretaciones que contienen la neutralidad de ~os dioses.
.
lNo es ésta la representacion cargada de afectividad
de un misticismo fecundo para cualquier racionalización?.
Mientras lo social aparezr.a como molesto, lo que hay
que eliminar, lno se está a su vez favoreciendo ~a ins&lt;·"!'
cripción social que justifica conductas de aislamiento, a

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portando a un supery6 que prefiere síntomas antes que ladescarga pulsional con el objeto, en este caso objeto social?.
Pero a su vez loe s{ntcmuu. como siempre aportan ben!_
ficios secundarios. Por el lado del paciente su tranquil!_
dad justificada¡ por lo tanto hasta que no termine el tr~
tamiento (6 a 10 años) no tendrá que preocuparse, su , ra zón se está preparando, no existe en el presente, su trabajo es lógico solamente. Para la vertiente del terapeu ta: bienestar económico y status, el sistema asilo ins cribió en él, es así como es· reconocido y logra aparecerposerendo el saber.
Es necesario ahora dar una vuelta Gltima a las cuestiones expuestas. Esta se referiría a cómo la categoría formal abstracta universal de lo social se particularizaen Latinoamérica.
Expresado de otra manera, diría cómo y qué alcanceetiene lo formal abstracto de lo social en la inmediatez de nuestro contexto. Para ello, iremos haciendo una des cripción somera de planos, y serán éstos los que nos da rán la connotación particular de lo social.
En el plano político el ajusticiamiento, el secues tro, la tortura y la toma de ciudades hace que haya habido un pasaje ~de la lucha de liberacian, subrepticia a un nivel declarado; en lo económico, las huelgas casi permanentes y las ollas populares hablan de los problemas sala
riales y de la relación tensa entre explotador y explota:do; en el plano educacional: los profesionales y los técnicos, parcializados en el aprendizaje escolar y universi
tario, completan su formación privadamente y son absorbidos por los campos de trabajo instituidos por el sistema,
nada de creación; o si no son explotados como vacunos. Anivel asistencial: la inclusión de algunos adelantos técnicos en ciertos lugares justifica y oculta por ejemplo:enfermedades por hainbre, la asistencia tradicional (es de
cir hotelera y de encierro), y es fácilmente observable:el grado diferencial de tratamiento entre el poseedor y el desposeído.
Todo este contexto revierte sobre nuestro trabajo ytambién la connota y le da significaci6n y as1 la teorlaadquiere poder de denuncia, la ideología implicaciones mo
rales y la técnica alcances de r~ponsabilidad pol{tica.-

Es por todo esto que débemos particulizar la inscrzyci6nde lo social en lo mental.

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77

Algunos Aspectos Sobre
la Comunidad Terapéutica
PSIC. JORGE VALDEZ GUAJARDO

El conocimiento de ue la
cambia como resultado d q 1
gente.aprende, madura Y
. 1
e re aciones interp
cia es, tiene su apli"c .,,.
,,.
ersonales y so.
acion mas impo t
rapia individual que es un .
r ante en la psicotes1.stema de d
cual una de ellas adqui·
os personas en elere conocimi t
ma a través de la experiencia de
en o ª~;rea de sí misHarry Stack, Sullivan y los Me _su relac1.on con la otra.
pales que trabajaron en 1
n~ingers fueron los princide ut;1·
t otal con un intento del e"b sentido
d
.
i era o de ·el•- izar el medio ciones para el beneficio del
. in uir todas las rela
mo "Milieu therapy" • un
paciente. Esto se conoce co-:::
peetos del medio co~ un prog:~ª que utiliza todos los as
La
i
proposito terapéutico
comun dad terapéutica es
•
de "Milieu therap
. y" en 1
1
una fonna muy especial .
a cua toda 1
.
de la institución esta" .
1
a estructura social,,.
invo ucrada com
terapeutico, todos los
o parte del proceso
aspec tos soc· l
•
les en el hospital constitu en
ia es e interper s ona el tratamiento del pacie t y
~ aspecto importante en .
.
n e . Asi como no h
d
d es iguales,
tampoco hay d
.
ay os sociedaguales. El concepto de e os _dcomunidades terapéuticas i omuni ad tera " t •
,,.
en la idea de que cons1.·d
1
peu ica esta basado,,.
era a trastorno
·
un fenomeno interpersonal
i
emocional como Y soc al.
Maxwell Jones, quien origi,,.
,,.
dad terapéutica , lo deser1..be as•
nro este
"p termino
... de comunigunos -si no lo es en todos 1 •
areceria que en alcho se aprende acerca del - . ºs trastornos mentales, mudio social relativamente opda~ien~e observandolo en un me·
do que sus relaciones con r t 1.nar1.o Y famil iar,
de tal modiferentes presiones
t o ras personas, su reacción a m1smo tiempo se le pu,ede ch. puedan ser observados. Si al e 1 acer canse · t d
su propia conducta tien
ien e el efecto quee en otras personas , s· "'
~ 1e ayud a a

entender algunos aspectos que afectan sus acciones; estocon~tituye una acción potencialmente terapéutica en estacomunidad (desde luego existe el r~esgo de cualquier rela
ción interpersonal sea terapéutica o antiterapéutica)". Características de la Comunidad Terapéutica.A) El énfasis sobre conducta interpersonal.- Un me jor énfasis se centra en la importancia de las relaciones
interpersonales, en el origen y el tratamiento, ambos s~
bre desordenes emocionales de la conducta. Este énfasis ha venido a reemplazar la intra-física más tradicional yénfasis orgánicos, los cuales se han utilizado en el concepto de "enfermedades mentales". Reafirmamos nuestra posición al decir que el término de "enfermedad mental" seaplica a tipos arbitrarios desiguales de comportamiento interpersonal siempre acompañados por reportes de incon formidad subjetiva y relaciones humanas insatisfechas y de rechazo social. A este respecto Ronald D. Laing nos di
ce: "Lo que denominamos normal es un producto de represi~
nes, negaciones, _escisiones, proyecciones, introyecciones
y otras formas de acción destructora sobre la experien ~-cia. Durante este proceso se distorcionan las posibilidades del hombre y los t~rminos "sanidad" y "locura" se --vuelven ambiguos". En base a una •interacción social y degrupo se espera que el paciente vaya a manifestar en el hospital las formas de interacción que caracterizan sus relaciones fuera del hospital.
B) El énfasis sobre el medio ambiente.- El Úlilico fac
tor más importante de la eficacia del tratamiento dado en
un hospital mental, parece ser un procedimiento intangi ble que sólo puede ser descrito como su atmósfera. Exis ten varios factores importantes en la creación de la at masfera: I. Es la preservación de la individualidad de -los pacientes. 2. Es la suposición de que los pacientes son confiables, hasta que su comportamiento diga lo con trario. El buen comportamiento debe alentarse y el antruso
eial tratarse con medidas adecuadas. 3. Se debe tratar de
retener la capacidad de responsabilidad e iniciativa; lamarcha de muchas actividades debe incumbir a los pacien·.tes mismes.
La actividad en el paciente es una de las caracterís
ticas más importantes en la canunidad terapéutica. Rogers
nos dice al respecto: "Actividad como deseo de afrontar -

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la sorpresa y aún la inc ertidtnnbre, como un
proceso autoactualizador de productividad que evita
la ~muerte psies?_
'
logica".
Un paciente decía: "Había est
ta forma; corté mis relacion
ado como muerto en CieJJ
quede encerrada en mí misma.e; con otras personas y me-=
ve muerto en cierta
puedo ver que uno se vuel~
manera cuando ha
que vivir en el mundo co
ce esto, uno tiene -algo muere adeno,o
P n otras personas. Si no lo hace
d
•
arece tonto
1m
, ..
o, pero alqo ast parece o
. 'rea ente no lo entien
C) Enfoque en la c
c~rrir; Es muy curioso".
·
omunicacion
La
d
ciones'
. ya sea manifies t a o latente• bre de comunica consciente o inconsci· en t e recibe m'ver
al o pre-verbal ,
h
uc a• A atención. Los'
trastornos emocionales d e '1a comunica
escrutinio, todos ello
cion son objeto de
1
no solamente 1 t
ª .. contratransferencias como
a ransferencia y cion doctor-paciente.
es en )en el caso de la rela -

..

En una comunidad terapéutica
con los pacientes su preocupación el personal
comparte -.
1
e 1 problema del mi·emb
. .
y en ista su ayuda en
ro suicidad 1
~
La comunidad tera éut·
e a comunidad.
ble para todos en esa ~or ica hace la información disponi
des en el tratamiento d ~a comp~rte sus responsabilida nes el paciente ya no e: os pacientes; en estas condicio
obJ' e t o d e tener una comunica...
meramente un el emento pasivo. El
tos: casi todos los pacientecito~ abierta tiene dos aspeesu. c apaci·aad de comunicación s e ienen algun
.. tr astorno en nu.entos e impulsos que no ah' xpresar emociones' pensa cito aquello que está en la
s en
·
. como
... maneJar.
Hacer expl!
pacientes a identificar
a =~tu~cion social a}"lda a los:mentan, de esta forma
Ya· _plicar aquello que experi la. comunicación
·
se El
isnu.nuyen la s_ d'$Storsiones de de otros.
nicación abierta concierne a ~=gundo º?Jetivo de la comuvas y clínicas de la comun'd d s necesidades admi.nistrati
personal y a los pacientesi a . Ayuda a los miembros del::
taciones, sus responsabili¿dentender sus roles, sus limi
Acerca de la im rta
es Y su autoridad.
nos di ce: " La aceptación
po
ncia
.
ó n Singer de
lade la canuru.caci
co~o una tendencia básica del s:;cesidad d~ comunicaciónplicaciones para la t
í
humano tiene ci€rtas im
eor a patol6gi
1
ca. Se lleva a subrayar
ca Y a psicoterapéut:I
1
signo de bienestar emo . a activi~a~ comunicativa como _::
cional; a -la insistencia en que el-

hombre es psicol6gicamente sano cuando sus actividadea -•
son intelegibles y son símbolos verificables de sus expe.riencias internas''.
D) Enfasis sóbre óptimas relaciones ego-ambientalesY prevención de cronicidad.- En años reciente• .-e u rec!_
nmcido el hecho de que la enfermedad mental severa fre -cuentemente deja una impotencia restante en la personalidad y que la naturaleza del programa de manejo desaiirolla
el riesgo de que la cronicidad se atraiga.
En épocas pasadas el paciente mentalmente enfermo -fué colocado bruscamente en un ambiente de "tratamiento"aislado social y psicológicamente (es decir artificial).
El plan de tratamiento consistía predominantemente en el cuidado físico, control, y resultó que se inmovilizaba casi complet~ente social y psicológicamente; así eran relevados de toda responsabilidad, especialmente delauto-marn~jo.
En un estudio de Cameron, en un hospital mental, encuanto a cronicidad incurrida del hospital, se encontra-ron varias ideas válidas para la comunidad terapéutica: a) El área del tratamiento es el espacio del personal, -las áreas recreacionales y las áreas ocupacionales.
b) El paciente se queda en el hospital tanto tiempo comosea necesario para recuperarse lo suficiente para irse asu casa donde el tratamiento continua. Si se deja a las personas mucho tiempo, se crea un problema adicional de dependencia.
~ Actualmente todos estamos enterados de que el paciente
es solo parte del problema. Tenemos que considerar todo su ambiente y unidad familiar.
Los factores interpersonales, más que los somáticosº intra-físicos reciben la mayor atenci6n y credibilidad.
El medio ambiente (o el clima psicológico total) es el m~
jor instrumento, agente o medio, por el cual las metas te
rapéuticas se realizan. Esta es una comunicación abierta-:
y una interacción más libre entre los pacientes y el personal, actitudes y valores, así como ideas se comunican,todo ésbo se encilencra en una atmósfera de gran expecta ción personal y el asumo de responsabilidad.
La respuesta a: ''Qué es terapéutiao en una comunidad
terapéutica?" se dice frecuentemente que es la totalidadde la esperiencia en sí. En s! e~ dif!cilde d~linear que

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80

aspecto del conjunto tiene el potencial tera~utico m&amp;s grande. Existen muchos aspe ctos que vale la pena mencio-nar, ~tales como, provis,f,~n de un modelo tipo familiar, la
experiencia de comunicación abierta, oportunidad para explorar relaciones y expresar ansiedad, la ocasión para identificar varios roles as! como cualquier género de iden
tificación.
En la comunidad terapéutica intentamos aplastar la jerarqu1a administrativa en los t~rminos de comunicación.
Es importante claro, que la estructura administrativa per
manezca vertical para,1 los miembros de la comunidad para :saber su posición y responsabilidades, pero para propósitos de comunicación, debe ser hecha horizontal.
Así como la terapia de grupo provee oportunidad para
ganar soporte y aceptabilidad en una atmósfera de entendí
miento, la comunidad terapéutica puede proveer la oportu':"
nidüd para la estimulación y examinación de patrones in rteraccionales, así como la prueba de la realidad. Existeuna creciente información del impacto del proceso de grupo en la gente. Una comunidad terapéutica cuando se en -cuentra funcionando bien, puede controlar y utilizar es tas fuerzas como una influencia poderosa del comportamien
to humano; con este reconocimiento, de todas maneras vie:ne la responsabilidad para definir las metas de la comuni
dad Y sus valores, reconociendo la individualidad del pa:ciante.
Tal vez la comunidad terapéutica pueda describirse mejor como un experimento en marcha, en un constante esta
do de superación, reparación y transformación.
Se hace esta pregunta: lQué es más importante: el éxito o el progreso?.
En opinicSn de Harold Mountain: "La comunidad terapéu
tica es como su nombre lo dice una comunidad de paciente;
y personal clínico modelo de la comunidad en general o ex
terna. En esta situaci8n el paciente re-experimenta sus conflictos en una forma atenuada, siendo más aceptado y obteniendo menos sanciones punitivas".
Al llegar a estas alturas nos preguntamos y cuestionamos ,acerca de la eficacia de la institución comunitaria
como instrunento terapéutico:
"lCUra t"ealmente la comunidad terapéutica?" "lPreten
de verdaderamente curar a los individuos en el sentido_-_:

tradicional de la palabra?" "lLa situaci6n comunitaria es
más apropiada para los "neuróticos", los "psicópatas" y los "esquizofrénicos" que pax-a los "deprimidos" y los "ma
n!acos", o es necesario para todos: pacientes, médicos yenfermeras, sea quienes sean?".
Existe una corriente de pensamiento acerca de la situación de la comunidad terapªutica encabezada por Franco
Basaglia en donde se hace una revisión fundamental de los
principios que sostiene el hospital psiquiátrico tradicio
nal. Asl Rubenstein y Laswell han llegado a la conclusió;
de que "el paciente (en la comunidad terapéutica) sigue privado de ciertas libertades, y los miembros del perso nal clínico siguen siendo agentes habilitados y mandadospor la sociedad, para ejercer un poder extraordinario sobre los pacientes que les han sido confiados. El médico aún está autorizado a privar a los pacientes de los derechos y de los Privilegios generalmente considerados comouna prerrogativa de los ciudadanos de una democracia".
El énfasis que se pone en la responsabilidad del paciente tiene un valor adicional. El proceso terapéutico u
tiliza las funciones de cada paciente; considera que aún:el más enfermo de -los pacientes no lo es en una forma total y absoluta. Cada paciente utiliza sus áreas sanas como base o punto de partida.
Alan M. Kraft nos dice y aclara la contraposición -con Basaglia: "Debe hacerse notar que nada de lo dicho -significa que el personal clínico sea pasivo y los pacie~
tes manejen el hospital. El hecho de que tanto el perso nal como los pacientes tienen derechosy1guales como seres
humanos en la comunidad, no quiere decir de ninguna manera que sus funciones sean iguales. Eso no puede ser, pues
los hospitales no son democracias manejadas por representantes de la comunidad, sino más bien jerarqulas cuyos -nµ.embcos mayores tienen roles de autoridad concedida a ellos por autoridades externas al hospital; los cuales adquieren responsabilidades con respecto al fnncionanúento~
total de la comun~dad. El concepto de autoridad en el ho!,
pita! es por lo tanto necesario e inescapable".
Uno de los principios de la comunidad tera~utica ra
dica en que las relaciones de autoridad deben ser abierta
~ente reconocidas y admitidas, Para que el grupo pueda-=discutir abiertamente los problemas de autoridad y sacar-

�82

provecho de ellos , es f undamental para el psicólogo (psiquiátra o "médico") ejercer mu autoridad en un clima tran
q uilo. Debe sentirse, en l o pos.tble, libre de cualquier
menaza cuando sus afirmaciones o sus intervenciones son;
xaminadas, criticadas o deformadas, debe estar seguro de:no tener nada o cas i nada de lo cual defenderse , de manera que pueda actuar como modelo de objetividad.
En esta forma la autoridad deberg ser completamenteracional, directa y clara con respecto a sus propósitos.Abrir los temas más "escabrosos" y discutirlos en el mo ..
mento ~s apropiado. Esto implic~ qiie se puede trab~jar 1al mismo. nivel con las áreas sanas del paciente , ha~iéndo
o sentir que el es igual o mejor que los "sanos" cuando:razona adecuadamente y adaptativamente para el bien de él
mismo y del resto de la comunidad.

a

Ultimas disertaciones.Es temerario el sugerir la adopción de nuevos méto d~s.terapéutico:, así como también lo es el intentar just1.f1.carlos con resultados objetivos". A través del tiempo de trabajo es posible hacer una síntesis de la reali dad, :n
co~unidad tera~éutica hemos visto muchos tipos
de meJor1.a asi como tambien algunos fracasos, en generalno creernos tampoco que sea una panacea para cualquier tipo de problema emocional, pero es una poderosa posibili dad terapéutica para muchas personas que sufren de proble
mas mentales.
-

;ª

Quiero enfocar mi atención hacia aquella persona enespecial que llamamos "esquizofrénica", la cual me hace_
dudar a cada momento de la eficacia de nuestros elementos
terapéuticos (incluyendo las técnicas operantes) existentes en la psicología.
das" . Huxley les llamó acertadamente: "almas no regenera_
lLes habremos modificado realmente su experiencia in
terna? .
lSe le permitira mirar al mundo con ojos meramente humanos?

a otros la respuesta de esta incontestable pregunta Dejo
.

BIBLIOGRAFIA
1 .- "La comunidad terap~utica " . Alan M. Kraft .
I I.- "Revis ión de algunos conceptos . a ctuales sobre comunidad t e r apéutica " . Dr. Sergio Gonzalez Fajardo.
III. - "lComunidades t er apé uticas: son en r ealidad? "ex-p licar como scim" . Howard A. Hoffman, M. D.
Estudio presentado en el seminario del Psichia
tri e I nstitute Foundation, Enero 17 de 1969 .
IV.- "Concept os de la comunidad t erapéutica " . Dr. Seymour Lis s .

�85

Entrevista a la

Dra. Marie Langer

La Dra. Marie Langer
.
culo P .
, .
, psicoanalista didácta del e'
sicoanalitico Mexicano
t
irMonterrey, invitada com
. ~es uvo el 30 tle Julio en -ción 72-77 para la cere:o:~e dro honorario por la generasante.
ia e entrega de cartas de pa _
Aprovechando su estancia e
.
de redacción de !mago real' - n esta ciudad, el cuerpo que pocas oportunidades tizo una entrevista con ella, ya
tar con la presenciad
enemos en nues tro medio, de cone personalidades t
d
P. lQue nos podría de . . M .
an estacadas •
ger?.
cir arie Langer de Marie Lan R. lDe mí misma?
.
formación
psicoanali'ti
' ca
que empece- en Viena . no•·•la• Tengo
te . sas políticas de v·'
:mine porque me fuí por caua Espana no t ,
1a intención de seriena
p.
. ,
enia en ese entonces
,
s1coanal1sta
sin
,
1
ª . a Clinica de Psiquiatría de la' . o q~e habia entrado
diante, me interesaba mucho 1
Un1v:r~1dad siendo estu
co, Y me daba cuenta que . a ~roblernatica del psicóti :sin ana1· ·
que le pasa al psicóti· c
isis uno no entendía lo.
.
o, entonces emp sis didáctico además t ,
.
ece un psicoanáli ,
, enia mi propia pr bl - .
penseque me podía ser Útil tamb'~
o ematica, y -después de un largo deamb 1
ien a este nivel, ahora t
u ar llegué a la Ar
.
,
o en el momento en el c l
gentina, jusanalítica Argentina comua se fundo la Asociación Psicolisis didáctico te~inadº yo de todos modos tenía mi. aná0 , Y supervisiones
·
empezad os, aunque interrum
id
, y seminariosallá tampoco tenían tod íp os, Y los pocos que estahanav a - mucha ~-rie
ge1 Ganna que venía de E
--~~
nei a, menos An de Francia de una fonnac:~ana{_Y_Celes cárcamo que venía~
institutos, Y que son ma n c asica de los respectivos bién como miembro fund dyores que yo, me aceptaron tam· -lítica. Permanecí- muc::O º;íe! fund~os la_Asociación Anapo ahí, 29 anos, desempeñé -

todos los cargos en su momento, y me fu{ de la Asociaci6n
junto con un grupo de colegas en una agrupaci5n que lléU1l!,
11\0S tlaU.forma, Plata4orma es una e.v~apba.óm.ón internacig_
nal, aunque de hecbbosubsiste solamente en Suiza; en Ita~
lia, en este memento tiene sus v!nculos en Viena, de j6~
nes analistas que cuestionaron el elitismo y la foX'µ\ación
autoritaria que dan en las Asociaciones Analíticas (ele
litisme principalmente económico, no se ctrata de otra co::
sa francamente), entonces ellos, en parte salieron de sus
soci~dades, en parte en Zurich, que es una situación muyún.ica,

Zurich en Suiza alemana, fueren aceptados por las

autoridades de la Asociación, y manejan el Instituto de Psicoanálisis desde hace unosr cuantos años, bueno, y en la Argentina también existía una Plataforma Argentina, yles cornpañeron de la Plataforma Argentina decidieron en su momento salirse de la Asociación, ya que nos impedía hacer una la.her- política, y poco después salió otro gru p0: ·oocumento, donde, como somos en la izquierda, las diferencias eran mínimas pero éramos dos grupos, bueno, como consecuencia de todo eso y de lo que pasa en la Argentina ya no hay nadie de Plataforma en la Argentina, si te
nemos uno, la.esaparecido, o muerto.
P. ¿cómo vé asted el Psicoanálisis en México?.
R. El Psicoanálisis en México ••••• los colegas que han ~ormado la Asociación Psicoanalítica de acá, en su -gran mayoría los conozco muy bien, porque tuvieron su foE_
mación en Buenos Aires, en la época en la cual yo era maestra didácta en la A. P. A. ahora, creo que son personas
inteligentes, bien formadas, .,pero lamentQ que durante mu ..
cho tiempo hayan dejado de lado cualquier extensión mayor
del psicoanálisis a través de instituciones con las cua les podrían colaborar, ahora, en una época colaboraron m~
cho con la U.N.A.M., después mucho menos, no conozco lascausas, en la actualidad sí, en maestría de Psicología -Cl{nica hay muchos colegas psicoanalistas que colaboran,y creo que eso va ha ser muy útil,
P. ¿cómo se forma un Psicoanalista?.
R. Hay una manera clásica de formarlos, iniciada por
F~eud, que para ser psicoanalista hay que analiaarse, y después hay dos elementos que forman al psicoanalista: la
supervisi8n de casos clínicos, y los seminarios en los
cuales se enseña teoría, posteriormente fue modificada e.!

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81

ta definición, ampliadá en el sentido de que, se dijo que
tiene que analizarse con un miembro de la Asociación Psicoanalítica de cada país dependiente de la Asociaci6n Psi
coanalítica Internacional (de la I.P.A. como le dicen), i'
hora bien, esta manera de formar analistas, obviamente bi"
retrazado mucho al psicoanálisis, y lo ha confinado en una élite, porque de esta manera son procedimientos suma mente costosos, y simultáneamente el anilisis tal cual, con diván, bueno, F~eud postulaba entre 5 y 6 horas por semana aproximadamente, actualmente acá, tengo entendido,
postulan 3 horas como mínimo. Ahora, no es adaptable a -las instituciones y a los hospitales, o a los centros desalud mental, como la clínica de la facultad por ejemplo,
no se puede hacer eso acá. Ahora, una manera, digamos, un
paso en el camino de poner el análisis al acceso realmente del pÚblico necesitado, ha sido dado con la creación del psicoanálisis de grupo, o con el intento exitoso tera
peuticamente de aplicar el Psicoanálisis a grupos de pa :cientes, que pueden ser tanto de instituciones, como de clientela privada, claro, aparentemente no te contesto co
mo se forma un analista, pero vuelvo ahora a eso, supongo
que ustedes no tendrán ni los medios, ni el tiempo, tal vez tampoco las ganas de entrar en un análisis didácticocon un analista didácta, etc, etc., pero, la psicoterapia
analítica de grupo presta dos grandes posibilidades: una,
como antes dije, que se necesita pasar por la experiencia
vívida de un psicoanálisis personal, o podría decir, sí,pero este psicoanálisis personal puede hacerse en grupo;y lo otro, va a formar terapeutas más allá de la e~erien
cia vívida de haber estado en un grupo terapéutico, poste
riormente pueden hacer también coterapias, como una mane:ra muy fundamental para la formaci&amp;.
Ahora, para formar no solamente un psicoanalista, un
terapeuta de grupos de enfoque análitico, sino en general
para el psicologo clínico, que tiene que enfrentarse a una cantidad de problemas, que, s! no se conoce a sí mismo
le pueden repercutir mucho y trastornar mucho, es de suma
utilidad que hubiera grupos llevados psicoanal{ticamente,
ll~~ados en la misma maestría clínica, no se cuantos son~tedes por cursm, pero si sé, que acá en Monterrey, haydif;rentes analistas de buena formación, y una solución seria conseguir los fondos para q~ _la Universidad les pa

gue un grupo de experiencia de duración de dos años, quevinieran con un buen analista para que aprendán esta:~
riencie; ~ segundo paso sería, tener unaanalista de~~
riencia aM!bi•::ol!nica, que sepa terapia de grupos, que -trabaje con pacientes y con unas dos o cdinco personas -no
importa el número si no sobrepasa el número de los paci~
tes-, que ya han pasado por la experiencia grupal, Y trabajando con él, aprenden poco a poco a i~~rpretar adec:damente. Eso serla éan~íespecco a fonnacion, y una forma .
ci~n que realmente ya en la práctica es accesible Y facti~
ble. p lCon esa formación se puede sal i r a trab~· j ar en la com~nidad a nivel de prevención, por ejemplo? • .
R. Seguro, porque a nivel de pr;venci6n, por eJemplo
en la Asociación Argentina hubo una epoca en que se tra.h!,
·aba anaihÍticamente para hacer prevención con maestros, ~on enfermeras, con líderes sindicalistas~ -bueno, no hubo
mayormente, pero la idea era esta, es decir, con perso~as
socialmente significativas para que ellos puedan despuescolaborar en prevención, el papel del maestro por ejemplo
maestro de primaria, es básico e importantísimo, peros~multáneamente, los maestros gener~lmente carecen de la 1!!.
formación, tolerancia y comprension adecuada f:ente a;los
problemas del niño pequeño. Yo tuve la oportunidad aca en
México de acompañar a los colegas que fueron a hacer grupos grupos operativos que no es lo mismo, pero la base serÍa el grupo analítico, para después poder hacer gru~s
operativos, con las jardineras y las afanadoras que ~uid!_
ban a los niños en la guardería de la Merced, es decir, el más grande mercado mexieano, y ahí era notable por unlado, cuán aliviadas se sent1an cuando adqu~rían la com prensión de determinados hechos, co~o por_:Jemplo, como manejarse con "los delitos sexuales en ninos_de 3 o 4 años se sentian obligadas moralmente de comunicarlos a -los,padres, que a su vez pegaban a los chicos, etc. etc.,
pero cuando pudieron darse cuenta que eso es w_ia situ~ -ción natural y no perversa, que eso no predest1na_a_n1n ; ru.no
·- a a lgún mal futuro , estaban sumamente
gun
·- aliviadas,
podfan adoptar otra actitud frent: a l~s n:nos. Bu~no,!so sería una s~euaotmn de prevencion pr1Jnar1a y obv:ame!!.
te, la educación para prevenci6n primaria es lo más impo~
tante.

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ria? ~ora , lQu~ otras situaciones de pr evención prima-- . , e nemos s iempre la interrel , . .,.
soci«:&gt;económi cos y l o·s factores ps:~~~~ ;ntre los fact&lt;i&gt;res
l aci~n que da después una d t
i
og cos, esta fnterre
.,. .
e erm nada f amilia
d
pues f orma al niño de determ · d
, que es - .
ina a manera yo 8 .,.
á
t i enen mucho problema de . nh
. .,.
,
e que ac la prevención?, bueno t i a 1aci on~ claro, lcómo hacer Garza está en eso pe; engo entendido qqe Fidel de la -,
o para estar en eso
por un lado, no,::caer en el si
.
' se necesita, - cuenta los factores so .
P .,.cologismo, sino tomar en -cioeconomicos que d t
i
pob laci8n, pero por otro l d
. .,.
e erm nan esta psicológicos que hacen qua o, tambien saber los fac tores
hijos, uno dr•dos sean do e d.
en una familia de , pongamos 6mientras que el tercero
ictos, inhaladores graves, -ega a secundaria t i
pa, Y tal vez, se salga totalment
~ _a . vez a pr~
mos, para trabajar bien, tanto loe de7 ambi:n~e, necesita
ta, como lo psicológico o sico
s~c~oecon?nu.co o marxi~
otro basta por sí m1smo . p
anal tico, ni lo uno ni lo
P. lPuede hablarnos al
del psicólogo clf.nico
1 go _sobre 7ª r e lac ión de l r ol Y e psicoanalista?
R. El Psicoanalista c on ma.,.
un señor de una larga fo'
, .,. yuscula, es generalmente rmac ion costosa
t
.
su consultorio privado
t l
, que rabaJa en Universidad; cuando tr~! ·aªa _ve! ~odavía dé clases en la
dad o en los· hospitales J dnaliticamente en la comuni go clínico. Lo que d ' . , ya e hecho trabaja como p sicólo
iJe antes• hay qu hab
na experienc ia personal par a .oder
e
e: pasado por~
dad, conocer las propias f llp
perder c ierta f ngenuidolor y la angustiad l
ª. as y aprender a contener e le paciente pero 9
~
í
raque
son poco formal
ún,
, e por si, cre e un hospital, yo no digoe:u:e ~ abe: rol; si yo trabajo entrictamente, sino como P . .,.lr ~Jo~c?mo psicoanalista e s
grupos.
sico ogo,_c linico que trabajo con:-

~iª

P. lQué experienc ias ha t enido
Psicoanal{tico Mexicano?.
usted en el Círculo -

un ma:·e!!e~!~~ulo, bue no, e n la presentac ión de hoy hubo
o, no s oy miembro fund d
d
coanalítico Mexicano .
h
or el Círculo Psi
.
ru. mue o menos entr.,.
por primera
vez al
.,.
'
e en contacto -go
mas
que
tres
años
tlá
i nvitaron junto con otra
a
s, cuando me .
s p ersonas a una s er· d
rencias
a Ciencias Polít'icas de la U N A M i e e confe .,
redonda en Televisa.
• • • ·•Ya una mesa

ª

El ctrculo Psicoanal1tico (yo estimo mucho a la gente de ahí), se diferencía de las Asociaciones Analíticasen vkios puntos bastantes fundamentales: uno, el que importa acá en especial, es que no se pide que se sea médico para ingresar ahí, al- eevés, la gran mayor1a de los in
tegrantes son psicólogos, pero aceptan médicos, socioló :gos, en fin, son mucho más amplios en su aceptación; lo o
tro es que están muy interesados en aspectos más socioeco
nÓmfCOS o de la realidad social de cada país. En concreto
hay dos seminarios obligatorios en el círculo, obligato ríos y permanentes, uno es sobre ideología, y el otro, es
e l es t udio de Freud. Y ya, bueno me fué un gr an gusto encontra rme acá un poco inesperadamente, porque no sabía -del círculo éste, con lo que ya habiamos postulado en laArgentina, tanto los de Plataforma, como los de Documen-to , e s to es, estudiar l as dos vertientes a través de l a scuales se define el ser humano.
Ahora, lQué más l es puedo contar del círculo?, tam b i én a nivel económico no son tan exigentes , ni mucho menos, aceptan también , por lo menos para el ingreso , comoanál i sis didáctico, anál isis de grupo, esto e s algo mubho
más a ccesible, y , en los últimos años , están muy interesados de participar no solamente en la enseñanza en Univer sidades , s i no también en instituciones hos pitalarias.
P . lQué relación existe entre el círculo y la Asocia
ción Internacional?
R. No depende del Instituto Internacional, depende de •••. El fundador de este movimiento de los Círculos, es Igor Caruso, quien vive en Austria, que es psicólogo,y cuando quiso ser analista y empezar la formacmón entróen rebeldía contra los altos honorarios y el espíritu del a sociedad de Viena en su momento, el estaba en Viena - cuando empezó, y entonces formó su propia sociedad; el -cír culo , que después hubo Círculos en otros lados, no sé,
no te podría dec ir cuántos círculos hay, sé que ahora, en
Agosto, tienen un congreso en Berlí n , pero e s una organización paralela con la Asociación I nternaciona l , pero s in
ningún vínculo di recto, solo algunas amistades persona
les .

\

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90

CIENCIAS SOCIALES, IDEOI..OGIA Y C(f.K)CIMIENTO
J, AlAIN MILI..ER.~ HERBERT,ED,SIGLO XXI

Tres artículos de amplia explicación dan ·forma basicamente a la unidad de este volumen, en su orden son: Acción de la estructura de J. Alain Miller, además de re
flexiones sobre la situación teórica de las Ciencias So ciales, especialmente de la Psicología Social y notas para una teoría general de las ideologías del mismo autor.
En su escrito Miller nos ofrece las bases necesarias
para el Análisis Epistemológico de las relaciones estructura - sujeto e ideología - conocimiento - formación so -

cial.

Incluyendo estas posteriormente en un contexto so -cial de clases, en el cual, s u funcionamiento irá dirigido a ocultar ciertas contradicciones generadas dentro dela estructura propiamente dicha; con lo cual se constituye un sistema dé representaciones, mismo que a la vez essostenido por los individuos parte de la estructura. Como
explicación a este fenómeno propone el funcionamiento objetivo de la estructura como determinante directo de in versión causa efecto en la percepción propia de los sujetos, en esta forma, el sujeto imaginariamente. se sitúa c~
mo sujeto agente de lo estructurado, mientras en la real.!_
dad funciona como sujeto soporte de lo estructurante, tal
desconocimiento de función convierte al sujeto en un age.!!.
te imaginario de la estructura.
La relación del sujeto con la estructura resulta nofuncional sin la intervención de una acción imaginaria de
conocimiento !necesariamente falso) reestableciendo la -realidad en su continuidad p0r la producción de representaciones que responden a la carencia de lo estructurMtey compensa la producción de carencia.
"Estas representaciones son puestas en escena, por lo que hurtan, solo existen para disimular la razón de su

.
unto
e · nos hallamos, la percepciónexistencia". En el p
qu
d do en llamar sensibili 'd 1 ía tanto lo que es a
imi
y la i eo
og
t único de desconoc
en
d estin reunidas en el concep o
da,
to.
.
dando una
exacta con.
Herbert intercala sus escritos
1
d
Miller
se
inicia
cuestionando
muy a
tinuidad con
s~tus Epistemológico de las Ciencias Socertadamente

:1

ciales.
osición de Louis Althuser Y e!_
Para es~~' adpota 1;ó~icamente hablando) con las --tablece un d~alogo ~m~t~, dolo no con la tradicional preCiencias Sociales, i~icia~
, estas aquí y que inte~
.,
res? sino -~Para que
.
gunta lQlll.en e
.
'
1· ndo acerca de las Ciencias
ciones tienes? prosi~e exp icat
e publican una canti .
"E determinado momen os
.
sociales:
n
.
t,. determinado por diversos
dad de obras cuyo contenido esda ista de la utilizacióndesde el punto e v
. .
.
factores; pero
esos factores carecen de impor social de ellas se hace,
1
d uación de tales obras.
si cuenta es a a ec
1
11
tancia, o ~ue
ru o social en un momento.
En a las necesidades de unlg ~- cías Sociales consisten, definitiva propone que as il~n ción de una técnica a una
ctual en la ap ica
.
f
en su orrna
'
.
, d a las relaciones
soci'ales·, el complejo conJund
ideologia . e . , t'ene por f'ina li'dad responder a la eman
to en aplicacion _i
1 psicosociológico con mirasda social al realizar lo rea_, de las relaciones socia .,
readaptacion
•
a una adaptacion o
.
1 b 1 considerando la estruct.!!_
les a la práctica so:ial g o a '
ra social como invariable.
ndable un estudio con 'd
bastante recome
.
Consi eramos
.
,,. . 0 de Jacques - Alain
d 1 a· curso epitemotogic
cienzudo e
is
como lo propone Her Miller Y de Thomas Herfbert,dyeat~a:~jo designada por
"S 1 la nueva orma
,
d' t'
bert,
o o
a·o de la teoría, permite is lJlLouis Althuser co~o trab J
. rto modo seguimos estan guir en donde estabaroos Y en cie
do".

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92

Reseñas

¿cuál fué la valoración, la crítica de los experimen
tos en los manicomios de Gorizia, Parma y Trieste? lReal
mente en que consiste la fuerte corriente antip&amp;tquiátri::ca italiana como una perspectiva sociopolítica?.
El antipsiquiatra italiano Franco Basaglia y sus colaboradores, junto con los aportes de reconocidos psjquia
tras españoles nos da una visión global de la relación_::
que guarda el "enfermo mental" y la sociedad contemporá nea.
En ésta, cada contradicción debe ser aislada y debebuscarse el espacio aparte donde el sujeto pague, por símismo, la contradicción que representa. Porque, lo que i~
porta es descubrir enseguida al diferente y aislarlo para
confirmar, que no somos nostros '(los sanos, los normales,
los buenos ciudadanos), esto es, la estructura de nuestra
organización social (basada en la relación, capitalista obrero, o explotador~explotado), la que produce contradic
ciones.
El libro está dividido en tres partes: Una aproximación histórica al heeho psiquiátrico y su ideología; unacrítica a la institución psiquiStrica en el mundo moderno
y un análisis de algunas de las más destacadas corrientes
ideológico-prácticas de la psiquiatría actual.
Nuestro reconocimiento a Ramon García, por su aporte
y la recopilación de toda esta serie de textos críticos-sobre el hecho psiquiátrico, que revelan el pensamiento y
la acción desbordante, •' donde la lucha permanente lleva él
objetivo de destruir las instituciones que, producto de la repres1e1n social, avalan la marginación y la "paz so cial" &lt;fundada en la explotación de la sociedad de clases.
Franco Basaglia, nació en Venecia en 1924; psiquia tra francés, desde 1961 director ~el Hospital Psiquiátri-

d de la OMS lleva
al ente con ayu a
.
co de Gorizia. Actua ~
i~ en relaci~on con el maru.c~ cabo'-'°ª amplia expe:ienc E profesor encargado de hi
• 1 de Trieste. s
mio provincia
u · versidad de Parma.
giene mental en la ru.

BIBLIOGRAFIA.
Autor F. Basaglia Y
Bolsillo# 405.

otros. Barral Editores. Ediciones de

�94

Notas e Informes

CURSOS

·Grupos de estudio.
Obras introductorias al Psicoanálisis .
Duración - 1 semestre.
Frecuencia - una reunión semanal .
Tiempo - 2 hrs.
Modalidad operativa.
Se formarán grupos de 8 a 10 alumnos, coordinados por cólllpañeros de esta Facultad, integrantes del grupo Pichón Riviére.
El estudio se hará directamente de las obras de Freud y el
libro Psicolog!a : Ideología y Ciencia de el Dr . Nestor
Braunstein y colaboradores, Ed. Siglo XXI.
Mayc,r info.rmación con Feo. Mora Larch. Quinto semestre. "A"
Manuel .Nuñis Quinto Semestre "D".

�rapreso en los Talleres Gráficos
de la Facultad de Psicología de

la U. A. R. L.

�Editorial
Biografía de Sigmund Freud
- ISRAEL MARUNEZ ESCAMILI.8__

Ps~c~análisi§ y Medicina
--

DR.. . .N.ÉS'l'OR

BRA~S'l'EIN

- Reflexianes en:~Torño
al
- Concepto de Salud ·y Enfermedad
-

RODOLFO BOHOLAVSXY

R-acio~~lización y
Contrarrevofución
DR. ARMANDO BAtn,1m

-

.,.

Algunos Aspectos Sobre
la Comunidad Terapéutica
PSIC. JORGE VALDEZ GUAJARDO

Eñtrevista a la Dra. Marie Langer
Resefias

Notas e Informes

�Editorial ·

·

Biogr_afía de Sigmund Freud ,.
- rs·RAEL MART.INEZ ESCAMILJh_

Psicoanálisis y Medicina
--=-

DR.• ...NES'fOR BRA~-$-TEIN

- Reftexiones eñ~
-Tonío aJ
-- - Concepto de Sa1ud -, - Enfermedad
.-RODOLF-0 BOHOLAVSKY

Racio~~liz~ción y
Contrarrevofución
DR. ARMANDO ·BbtJt,"'.80

- -

=

Algunos Aspectos Sobre
la Comunidad Terapéutica
PSIC. JORGE VALDEZ GtJAJARDO

Entrevista a la Dra. Marie Langer
Resefias - ~ =
Notas e Informes

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              <text>Revista de psicología psicoanalítica publicada en la década de los setentas. Contiene artículos sobre psicoanálisis, salud mental, medicina, psicología, racionalización, biografías, terapia, entrevistas y artículos editoriales.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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