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                  <text>�.

1
REVISTA
AÑO

DE

fQHOO UHJV~JTMIO

mago
PSICOLOGIA

PSICOANALITICA

NOVIEMBRE DE 1977

NUM. 2

Revista editada por un grupo de estudiantes
de la Facultad de Psicología de la U. A. N. L.

COLABORADORES

Dra.
Dr.
Dr.
Lic.
Lic.
Lic.
Lic.
Lic.

Marie Langer
Manuel Contreras
Néstor Braunstein
Jorge Valdez
Horacio Foladori
Fernando González
Salvador Malina
Graciela Rahaman

Publicación Bimestral .

Registro en Trámite .

La correspondencia científica o administrativa debe dirigirse a IMAGO, Apdo . Postal# 669,
San Nicolás de los Garza, N. L., México.

�REVISTA DE PSICOLOGIA PStCOANALI !CA

�Indice
1

BIOGRAFIA DE SIGIJND FREUD 2a. PARI'E ••••••••••••••••••• 7

1srael Mart!nez
EXPERIEN::IAS
~

Escamilla

cm-

GmPQS

TERAPEm'ICX&gt;-DIDACTicn;

E.S'IDDIANlES DE PSI(X)IOOIA CLINICA FN EL

MARX&gt; DE SU FORv1ACICN UITVERSITARIA•••••••••••••••••••• 37

Dra. Marie Langer
9:l3RE EL PSIOlANALISIS SALVAJE ••••••••••••••••••••••••• 45

Lic. Horacio Foladori
EL PSIOOANALISIS: PN AUXILIAR DE IA EDUC.ACIOO •••••••••• 57

Prof. Manuel Muñiz -

PSIOOANALISIS Y LENGJAJE ••••••••••••••.•••••••••••••••• 65
Dr. Néstor Braunstein
, IA EVOIJ.X;ICN DEL &lt;XNCEP'ro DE GRUPO OPERATIVO ••••••••••• 77

Antonio García de la Hoz

EL ~IO DE IA OBRA DE FREUD ••••••••••••••••••••••••• 91
Gregorio Baremblitt
Miguel Maµajt

CUESl'I~ ME'laXlI.J:X;ICA.q ~ PSI&lt;Xlr\NALISIS ••••••••••••• •113

Jos&amp; Bleger .

IA REPRESIGI

'. '

m 1A REPUBLICA AlQNI'INA

EN EL ARFA DE IA IAllJD ~mrAL •...•••••.•••.•.••.••.•.••133
Comisión de Salud Mental de la
Casa del Pueblo ~entino
~ - .•..••.•.........•..•.•••••.••••.••.•••.•..•.. •145

�7

Biografía de Sigmund Freud
2a, PARTE
ISFAEL MARI'INEZ .ESCAMILIA

LA INTERPRETACION DE LOS SUENOS
La Interpretación de los Sueños es considerada la -obra maestra de Freud y hasta el momento, es uno de los
más sólidos pilares del psicoanálisis . Freud mismo sen
tía que debía la obra a una inspiración excepcional y:que, si sus otros libros tenían que ser algún día par-cialmente rectificados, éste permanecería intacto, con
su frescura y su verdad.

Sería excesi vo presentar La Inte rpretación de los Sue-ños como e l fruto de un descubrimiento debido al azar.
Pero hay algo de eso, puesto que Freud descubrió la sig
nificación del sueño tratando de penetra r en el por qu1
y el cómo de las neurosis. Es verdad que bastante temprano los dos órdenes de investigación se habían ligado
tan estrechamente que forzosamente habían de influir -uno sobre el otro: las neurosis le habían revelado la im
portancia del sueño, el sueño a su vez le dió la clave
de las neurosis.
Desde el momento en que la libertad de las asociaciones
se convirtió en regla, los enfermos se pusieron espontáneamente a contar sus sueños, de modo que Freud se vió
obligado a tratar las producciones de la vida nocturna
como hacía con los demás síntomas evocados en el relato
del enfermo. Los histéricos lo habían empujado a ello,
en cierto sentido, puesto que, en virtud de una obligación interior, asociaban unas con otras todas las ideas
que se presentaban simultáneamente a su espíritu.
Otro hecho de observación clínica había alentado a Freud
en su investigación: que existía una analogía entre el
sueño y los estados alucinatorios de ciertas afecciones

�8

mentales, como la psicosis alucinatoria aguda. Impre-sionado por la idea de ciertos psiquiatras que veían en
el delirio onírico una manera de realizar un deseo ocul
to, Freud empezó a sospechar que podía suceder lo mismo
con el sueño y que la parte nocturna de nuestra vida -psíquica, lejos de ser absurda y anárquica, no era me-nos sensata ni orientada que la de la vigilia.
su intuición no fue realmente confirmada hasta el pri-mer análisis completo que hizo de uno de sus sueños, el
miércoles 24 de julio de 1895, día histórico, como él mismo observó con una seriedad a medias, se trataba del
sueño llamado "de la inyección de Irma". Freud había transcrito su interpretación en un café de los alreded~
res de Viena, en el Restaurante Bellevue, y se pregunta
ba si algún día pondrían allí una placa conmemorativa:con la inscripción: "En esta casa, el 24 de julio de -1895, le fue revelado al Dr. Sigmund Freud el secreto de los sueños". Ninguna placa de mármol conmemora ese
acontecimiento inusitado que, como otros igualmente importantes, pasó por el momento completamente inadvertido, pero la fortuna de La Interpretación de los Sueños,
que no ha cesado desde hace más de sesenta años, vale por sí sola todo un monumento.
Freud encontró el primer material del libro, y con mucho
el más importante, en el análisis de sus propios sueños,
que entonces hacía sistemáticamente. En verdad el pro-yecto mismo de la obra coincidía con una crisis: Freud se impuso finalmente escribirla para tratar de superar el estado interior muy doloroso en que lo había sumergido la muerte de su padre. Entonces él mismo era su propio tema, al exponer sus ideas hablaba de sí mismo y se
entregaba a la curiosidad del pÚblico.
En 1897, cuando debe reconocer la inexactitud de su teo
ría de la seducción, espera que el sueño pueda todavíasalvar su edificio. Después deja de escribir para est~
diar la enorme literatura publicada sobre el mismo tema
y se qlegra de que ningún autor haya adelantado sus CO!!_
clusiones, lo que le garantiza la prioridad. La necesi
dad de hacer la historia de los problemas del sueño lerepugna, pero no puede eludirla, y como quiere también
insertar en el libro un capítulo de psicología general,

debe modificar todo el proyecto.

9

Durante dos años, trabaja sin pensar en la publicación~
pero el 28 de mayo de 1899, se decide bruscamente y lo
anuncia en seguida a Fliess:
"De repente y sin razón especial, el sueño ha tomado -c uerpo definitivamente. He reflexionado bien, todos esos
disfraces no me convienen, como tampoco la renuncia puesto que no soy lo bastante rico como para guardar para mí
solo el más bello descubrimiento que haya hecho, el único
probablemente que me sobrevivirá.

La primera vez me atasqué. Esta vez saldré adelante.
Además, no hay ahí nada importante. Ninguno de mis trabajos ha sido tan completamente mío •.. "
Finalmente el Último manuscrito es mandado al editor en
septiembre de 1899. Al finalizar el mes de octubre, -Wilhelm Fliess recibe un ejemplar y el 4 de noviembre de 1899 , el libro apareció en las librerías . Pero ya sea que el editor fuera supersticioso, que se sintiera
impresionado por el siglo naciente, o bien que comprendiera el carácter profético del libro, prefirió ponerle
la fecha de 1900.
Durante 18 meses La I-nterpretación de los Sueños cono-ció el silencio casi total de la prensa. Ninguna re-vista científica señaló su publicación y aparte de una
reseña elogiosa en el Berliner Tagblatt, los periódicos
cotidianos la ignoraron. Los pocos científicos que se
pronunciaron sobre ella lo hicieron negativamente.
En 1927, cierto profesor Hoche, de Friburgo, clasificaba la obra de Freud al lado de "las claves de sueños -bien conocidas, que se imprimen en mal papel y que se encuentran a veces en los cajones de las cocineras".
De modo que durante diez años el libro no se vendió y pasó inadvertido.
Sobre la acogida del pÚblico a La Interpretación de los
Sueños, Freud dice, "La acogida que se le ha reservado,
hasta ahora por lo menos, no me ha satisfecho; se le ha
comprendido muy poco; los elogios parecen limosnas, la
obra es manifiestamente antipática para la mayoría de -

�10
la gente. Nadie a mi alrededor parece t ener la menor sos
pecha de lo que contiene de importante. Me lo explico di
ciéndome que me adelanto 15 o 20 años a mi tiempo .• ,"
Para Freud, no obstante, La Interpretación de los Sueños
tuvo consecuencias más decisivas que ningún otro de suslibros. Era el fruto de un largo trabajo interior que le
había permitido salir de una grave crisis íntima con más
firmeza, más confianza en sí mismo y más serenidad respec
t o del juicio de los demás. Sobre todo, atrajo la aten-=ción de algunos jóvenes que formaron pronto el primer núcleo de sus discípulos y, de esa manera puso fin definiti
vamente a su aislamiento.
La Interpretación de los Sueños tuvo nueve ediciones en c~:c a de 30 años y Freud, en varias ocasiones, la enrique
c io con sueños y observaciones que procedían de sus discI
pulos. Por su concepción misma, es una obra compleja y tan vasta que el lector no preparado puede temer perderse
en ella. Muy pronto, por lo demás, Freud sintió la necesidad de reunir las principales ideas en una exposición más breve, con el fin de ponerla al alcance del público profano pero cultivado, del que esperaba hacerse entender
mejor que del público científico. En 1901, pues, hizo de
su obra maestra un resumen extremadamente claro que es co
mola versión popular y donde no falta, sin embargo, nin:guna de sus id-e as. *
Ni el advenimiento del siglo, ni la publicación de La Interpretación de los Sueños, acarrearon al principio nin-gún cambio en la vida material de Freud, que seguía insegura Y dejaba prever en ocasiones días sombríos.
Además de sus seis hijos, Freud tenía en parte a s u cargo
a su madre y a sus hermanas solteras, sin contar a su cuñada;, Minna
Bernays que, después de la muerte de su novio I
•
•
paso a vivir a su casa y permanecí~ allí toda la vida.
Con cargas familiares tan aplastantPs y medio~ de subsistencia extremadamente inseguros, el establecimiento ae, nn
presupuesto debía de ser muy problemático. Al terminar -

*" 1n-l'todu.c.u6n a..t f4,tu&amp;_o de lo.t. Sue.ño~ ".
O.C. Tomo 1 Ed. &amp;bl..lotec.a Nueva, Mad.Júd. 1973

11
el siglo, Freud desesperaba con f recuenci a de poder salir
adelante y, en sus momentos de desaliento , dudaba inclusive de poder salir jamás de la pobreza.
Además, las relaciones de Freud con aquellos de sus cole-gas que podrían alimentar su clientela se deterioran cada
vez más a medida que se conocen o se creen conocer sus ide
as. Freud se ve privado de una fuente importante de clien
tes y un buen día de 1897 comprueba melancólicamente que:ya sólo tiene tres casos en tratamiento: dos que ha acepta
do tratar gratuitamente y, como es la época de su autoaná:lisis, el suyo propio.
Hacia fines de 1899, la situación es tan mala que Freud se
decide a solicitar un puesto en un establecimiento hidrote
rápico, que le procuraría por lo menos un salario fijo.
Pero, por las razones que fueran, su solicitud no encontr~
respuesta .
Indudablemente para pone r fin a esa i ncertidumbre alarmante Freud, en 1897, pres~ntó su candidatura al título de -"prof esor extraordinario", título puramente honorífico , ya
que no suponía cargos precisos en la Facultad, pero suscep
tible de realzar su prestigio a los ojos de la sociedad-=vienesa, enamorada de las distinciones y los grados. La primera gestión de Freud con tres profesores, entre ellos
Nothnagel, uno de sus antiguos maestros-; no tuvo absolutamente ningún resultado, por motivos fundados ante todo en
el antisemitismo de los medios oficiales, y en gran parte
también, sin duda, a la reputación de Freud en materia de
sexualidad. Como esas razones no eran nunca claramente confesadas y Freud tropezaba en todas partes con el silencio, cesó pronto sus gestiones.
Sin duda las cosas habrían quedado así si un acontecimmien
to aparentemente anodino no le hubiera dado a Freud el de:seo y el valor para volver a la lucha.
Ese acontecimiento está lo más lejos posible del campo pro
fesional sobre el que, según confesión del propio Freud, :poco después tendría una profunda influencia: se trata, en
efecto, del primer viaje a Roma que hizo en el año de 1901,
viaje con el que había soñado toda su vida, pero que no pudo hacer hasta entonces por una disposición interior extremadamente especial qué sólo el análisis le permitió su-

�12
13
perar.
Vuelto a Viena, Freud tomó seriamente sus asuntos: si quería tener el título de profesor, era necesario que llegara
de una manera u otra a romper la resistencia del ministro,
Wilhelm Von Hartel, o al menos a sostenerla. Buscó, pues,
apoyos sólidos y encontró algunos que esta vez, por fin, le permitieron vencer. El asunto tomó la forma de una-:- transacción mercantil: la protectora de Freud, la baronesa
Ferstel, que estaba en tratamiento con él, pagó el nombramiento de Freud con el cuadro de un maestro, que le regaló
al ministro.
Freui lo menciona, en una carta a Fliess:
"Finalmente, en ocasión de una cena ofrecida al ministro por mi cliente, le comunicó muy amablemente que el acta se
er.contraba ya en manos del Emperador y que ella sería la primera en ser informada de mi nombramiento".
"Llegó un día a la sesión radiante y con un comunicado del
ministro en la mano. La cosa estaba hecha. La Wiener -Zeitung no ha publicado todavía la información, pero la no
ticia de mi nombramiento, salida de las oficinas oficiales
se difundió rápidamente. He obtenido la aprobación del pú,
blico, me llueven felicitac iones y flores, como si, de re
pente, su Majestad hubiera descubierto oficialmente el pa:pel de la sexualidad; como si el consejo de ministros hu-hiera confirmado la significación de los sueños; como s i el
Parlamento hubiera votado por mayoría de dos terceras partes la necesidad de una terapia psicoanalítica de la histe
ria".

"Así que me he vuelto visiblemente honorable; mis admiraco
res más intimidados me saludan ce lejos f,Or la calle ".
Después de haber comprobado, no sin cierta amargui a, que ha hecho sus "primeras reverencias" a la autoridad y que,
en consecuencia, puede e sperar con fundamento una recompen
~a, _Freud c~ncluye con una vuelta sobre sí mismo que es su
ultima confidencia a Wilhelm Fliess:

"En toda esta historia, ha¡ alguien con larnas orejas y al
que no tomaste suficienter.1ente en cuenta en tu carta: yo.
si hubiera dado esos pasos hace tres años, me habrían nombrado entonces y me habría ahorrado muchas molestias. O-tres son así de hábiles, sin tener que ir primero a Roma.
He aquí el glorioso acontecimiento al que debo, entre otras
cosas, tu carta amistosa.
Te ruego que guardes para tí el
contenido de la mía ... ".
Esta carta concluye la correspondencia apasionante que - Freud intercambió con Fliess durante diez años, donde fijó
sus propios rasgos con el talento de un escritor y un amor
incorruptible por la verdad. Desde hacía algún tiempo las
cartas de Fliess se habían espaciado y pronto Freud dejó de escribir en absoluto. Había hecho todo por prolongar aquella amistad bajo la cual, durante tanto ti empo, habían
estado latentes, a su pesar, violentas pasiones infantiles.
Desengañado por su autoanálisis, ahora conocía la natural~
za de su apego y además, veía que el hombre al que más admiraba en el mundo, su único "público", no comp:cendía o no
aceptaba verdaderamente sus ideas. se resignó, pues, para
conquistarse definitivamente a sí mismo, a perder su Último amigo.
NACE EL MOVIMIENTO
En la historia del movimiento psicoanalítico, obra que data de 1914, Freud se limita a recordar sucintamente como poco a poco se reunieron jóvenes a su alrededor y concluy~
ron al aislamiento que creía su destino para siempre:
"A partir de 1902, algunos

médicos jóvenes se agruparon a

mi alrededor con el fin bien determinado de aprender psic~
análisis, ejercerlo y difundirlo. El impulso vino de un -

colega que había podido experimentar sobre él mismo los efectos felices de una curación. Convenimos en reunirnos en mi casa a horas fijadas, para discutir de acuerdo con ciertas reglas, tratar de orientarnos en aquel campo de i!!_
vestigaciones todavía desconcertante y llevar otras perso,.
nas a compartir nuestro interés. Un día, un joven recien
salido de una escuela profesional vino a vernos con un manuscri to que demostró una extraordinaria comprensión. Le
aconse jarnos que hiciera estudios secundarios, que frecuen-

�15

14

tara la Univerdidad y que se dedicara a las aplicaciones no médicas del psicoanálisis. Así fue como Otto Rank se convirtió, para nuestro pequeño grupo, en secretario activo y dedicado y, para mí mismo, en el mas fiel de los cola
boradores .•. ".
Freud no nombra aquí al primer médico que ejerció el psic~
análisis después de él: fue Rudolf Reitler que, con Max -Kahane, frecuentaba desde hacía tiempo sus cursos en la fa
cultad. El colega al cual atribuye la iniciativa del pri:=mer agrupamiento es Wilhelm stekel, médico afectado por -graves trastornos neuróticos que, hacia 1901 o 1902, había
acudido a hacerse tratar por él. Max Kahane abandonó la sociedad en 1907, sin haber sido psicoanalista propiamente
hablando puesto que no empleaba el método.
Desde principios de 1908, la sociedad psicoanalítica de Vie
na contaba con 32 miembros y a partir de 1907 -fecha impor
tante del movimiento- recibió numerosos visitantes extranje
ros, suizos, ingleses, estadounidenses, alemanes, que ibana formar el primer núcleo de la asociación internacional .
El crecimiento un poco azaroso del movimiento; el reclutamiento completamente anárquico de los miembros, que -no lo
olvidemos- no iban a aferrarse a un dogma, ni siquiera a una doctrina terminada, sino a un hombre solo, sin- otro apo
yo que unas cuantas ideas seguras y su genial intuición; -por último, el carácter particular de aquella ciencia sin
tradición ni pas ado que, para constituirse, remitía en prin
cipio al investi~ador a s u propia subjetividad; todo esto no dejó de repercutir s obre el destino ulterior del psicoanálisis, hasta el punto de llegar en ocasiones a comprom~
ter su éxito.
· Freud mismo se manifestó siempre contra la idea de una ortodoxia; lo que quería defender en el psicoanálisis no era
un edificio ideológico completo y fijo sino un mínimo de concepciones sin las cuales no le parecía posible el traba
jo en común.
Así el psicoanálisis es y debe seguir siendo la ciencia del inconsciente. No debe dar origen a una "weltanschauung"
(concepción del universo), pero puede ser practicado por todos los que aceptan sin reserva lo que Freud, siempre en

!~ mis~o Man~al,

plantea como principales fundamentos·.
a existencia de procesos s' .
.
oría de la resistencia y depl~q~:cos ~~conscientes; la tedel papel de la sexualidad
d 1 presion; la apreciación
son los principales conteni~osede~omp~ejo ~e_E~ipo -tales
damentos de su teoría- quien
.
fun
no lospsicoanalisis
acepte
deby los
,
tarse entre los psicoanalis t as.
,.
no
eria conSe encuentra exactamente la misma.
c:ibió en 1917 a Georg Groddeck i~e~ en una c~rta que es
nes que, contrariament
t
, medico y escritor berlie a antos otros s
ab
sar las filas de sus di , 1
, e neg a a engrodel Ello, escrito con t:c~pu os. En su maravilloso libro
rario, Groddeck lanzab na pr~fundidad como talento lite1
. .
a por primera vez 1 · d
•
a medicina psicosomatica
Al .
. a i ea misma de nombre y una riqueza im • .
IIU.Smo tiempo, daba un nuevo
prevista al inconsciente freudiano:
~eoría del inconsciente, de la resi
.
importancia de la sexualid d
stenci~ Y la represión;
da escición fue motivad
a Y del compleJo de Edipo. Cad
ª por
el abandono t 0 t 1
.
e tales concepciones O
r d
. .
a o parcial que les quitaban todo'
po _esviaciones o extensiones -su sentido p · · ·
en Adler, la psicología del
_rinutivo. A veces, como
te su antigua primacía 1
consc7eijte encontraba nuevamen
la sexualidad infantil, ~ neuro~is no estaba ya ligada a, sino a s.unples def t
,
y a h ~chos de la vida social·
ecos organices
consciente individual sub. ~,otras, como en Jung, el in-do en un inconsciente col:i:_ia, pero desexualizado, ahoga
sica entraba por una
e ivo consolador donde la metafí
el "trauma del nacimi:~::;ªe!ªi~ª~º en el caso de Rank, :=por el origen mismo de la vidp ic a_todo el mal humano -rraba el drama edípico
D
a, gr~cias a lo cual se aho-"h
j,
·
urante
mas de 30 anos
ere ias", cualquiera que f
todas esas
contener en sí mismas pa
uera la verdad que pudieran -,
recen no haber t .d
mas que restablecer un estado
.
eni o como fin
en otros términos anular.
ai:1terior de la psicología, pensamiento freudiano.
ingeniosamente el escandalo del
F:eud que perdió de camino a tan
vinculado por sentimientos
f tos seres a quienes estaba
vida ligado a hombres
dpiro_undos, permaneció toda su muy
stintos de él
,
sus preocupaciones científicas Y el sesgo por
sus
origenes,
de su
pensamien-

�17
16
to. Para no citar sino dos casos, por cierto ejemplares,
Ludwing sinswanger y Oskar Pfister, uno psiquiatra Y el otro pastor protestante, supieron conservar una fidelidad
inconmovible a través de todas las vicisitudes del movirnien
to, sin ceder nada de sus ideas científicas ni de sus convicciones religiosas.
Si se lee la correspondencia que mantuvo hasta el final de
su vida con aquellos dos hombres, se ve hasta qué punto lo
conmovían y que no es culpa suya si no encontró aquello
con más frecuencia.
Ludwi ng Binswanger se había fijado corno tarea tender un -puente entre e l psicoanálisis y la psiquiatría o, más exa~
tamente, cre ar entre las dos disciplinas todavía ajenas una
de otra, sólidas bases de trabajo común. Después de las t ormentas de su ruptura con Jung, Freud había pensado por
un momento convertirlo en el "delfín" del movimiento pero,
preocupado por su carrera y sus investigaciones psiquiátr.!:_
cas, Binswanger no había compartido su opinión. La decepción de Freud no modificó nada de su calurosa amistad ha-cia el joven científico y mucho tiempo después se sintió empujado a confirmárselo:
"Hemos permanecido fieles uno al otro durante un cuarto de siglo, pero era como si no pudiese ser de otro modo y no le dimos mucha importancia ... ".
En cuanto a Oskar Pfister, que defendió siempre sus ideas
con un temperamento vigoroso y mucha agudeza, Freud lo 11~
maba "su querido hombre de Dios", "verdadero servidor de Dios", cuya noción y existencia misma le habían "siempre pa~ecido muy improbables••. Pfister, doctor en filosofía Y
teólogo, fue el primero en aplicar el psicoanálisis a la pedagogía. Quería practicar el psicoanálisis sin sacrificar las exigencias de su minis terio, que ejerció en zurich
hasta su retiro: y si aceptaba las observaciones a veces muy v i vas de Freud, sobre todo en el capítulo de la sexualidad, sabía también hacerle frente y mantener su manera franca de hablar.
Cuando Freud publicó EL PORVENIR DE -UNA ILUSION, donde la religión es considerada como una ne~
rosis colectiva, Pfister respondió escribiendo LA ILUSION
DE UN PORVENIR, pero jamás la polémica entre los dos tomó

el sesgo agrio al que Freud
..
las críticas. Un día F
d era mucho mas sensible que a t
..
reu preguntó malí ·
or .. por que el psicoanálisis
..
. ciosamente al pas
ª:gun hombre piadoso, . sino
no habia sido inventado por ~io Y Pfister respondió:
por un judío absolutamente im-Pues sencillamente porque la re . . .
vía el genio creador y po
ligiosidad no implica toda
r
,
rque los hombres . d
an
parte,
no
merecían
.
.
pia osos, en -g
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nes. Por lo demás en pr·
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rar a 1 es realizacio-imer ugar no e
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os, Isaias, Jeremías
1
iracion
enorme por
, e poeta del Job
d 1
en segundo lugar no es u t d
y e Eclesiastés
Y
ra 1 a verdad, vive en D' se ateo
•
.
. , ya q ue quien
vive
pa- '
ción del amor está en D~:s, y q~ien lucha por la libera- hiciera llegar a su con _s, ~egun San Juan 4:16; si usted
ciencia y · ·
pa en los grandes nexos
viviera el sitio que ocumo la síntesis de las n~t~~ed~ara mí _son :ªn necesarios co
en el todo musical d' ..
-~na sinfonia de Beethoven :. .
, iria tambien de
t
cristiano mejor ... ".
us ed: "Nunca hubo un
LA PSICOPATOLOGIA DE LA VID·~n COTIDIANA
Freud en el ano
- de 1898 sorprend'd
parentemente sin razón '1
i o por haber olvidado a.
e nombre de un
muy b ien, se dedica a resol
poeta que conoce
portancia aparece de
ver el pequeño enigma, cuya im. .
repente en el
t
.
con exto de su autoaná1 isis:.. es el princip·io d e sus invest'
.
nomalias benignas del
igaciones sobre las apl'icabl es de nombres Y a d conducta
de cada d ia
.. olvidos inexh h
errores de escritura f ~ ecos, actos fallidos, lapsus
como el sueño, no eran' haastos recuerdos, cosas todas que'_
·
.. .
s a entone
'
cient1.f1ca sino inutilid d
:s para la observación
a es, despoJadas de todo valor.
busca los mecan1· smos
dFreud
o d e la misma manera que psíquicos responsables del olvi
le e 1 contenido latente
analiza un sueno
- para encontrar:E
ras en apariencia
·
. muy diferentes
·
s que, aunque oc urran en esfe-ten rasgos esenciales
, los dos fenómenos compar
de los hechos gracias! ~n primer lugar, esa deformación:te traicionado es d . a cual su sentido es verdaderamen
días.
,
ecir, expresado a medias, callado a me

�19
18
La composición de La Psicopatología de la Vida Cotidiana hace destacar aquí con una gran claridad la manera en que
Freud progresa paso a paso en ese nuevo campo cuyo acceso
le ha sido abierto por una experiencia completamente pers~
nal. Habiendo adquirido, al analizarse -él mismo, una certidumbre bien establecida referente a un grupo preciso de
fenómenos --aquellos en que el olvido de un nombre propio
va acompañado de una reminiscencia errónea--, trata de explicar empíricamente otras formas de amnesia benignas --o,!_
vidos de nombres en lenguas extranjeras, de palabras Y de
series verbales--, hasta referirse finalmente a los cuales
se da el nombre, de actos fallidos. La composición misma
del libro demuestra de sobra que Freud no lo concibió de manera abstracta y apresuradamente generalizada sino, al contrario, profundizando un hecho aparentemente ínfimo de
su propia vida.
Los pequeños errores cotidianos, las aberraciones inofens!_
vas que hacen que el hombre más normal parezca una especie
de demente temporal, son descritas y estudiadas allí con tanta penetración que, por lo menos en ese punto, el lec-tor más refractario a la explicación psicoanalítica parece
abandonar toda resistencia. Sin duda, hace falta algo más
que divertirse con algunos lapsus para aceptar el pensa- miento de Freud en su totalidad; lo cual no impide que la
boga de este libro único en su género señale un cambio co~
siderable en los espíritus y que, por ello, siga siendo un
hecho histórico.
Para Freud mismo, La Psicopatología de la Vida Cotidiana debía crear un enlace entre la patología y la psicología del hombre normal, dos campos hasta ahora rigurosamente se
parados, cuyas raíces comunes e inciertas lindes mostrabapor primera vez. Era como una variante ingeniosa y más a~
cesible de La Interpretación de los Sueños, en los confi-nes oscuros de lo cotidiano y lo irreal.
Si se piensa en las exigencias interiores de Freud, en la
severidad de lo que podrí~ llamarse su "super yo" científ!.
co, se comprenderá lo que debió costarle buscar uno por -uno todos los errores de nombres, de fechas, de referen- cias y de citas que se le habían escapado en La Interpret~
ción de los sueños --no para excusarse, sino para exponer

las razones que los provocaron y reconocer asi; su
ción.
perturba
Aparte de La Interpretación de los Sueños, no hay obra
científica que haya sabido mezclar con tanta verdad la observaciÓn'e~tricta de los hechos y la emoción vibrante de
la confesión.
LA TEORIA DE LA SEXUALIDAD
La aco~ida ca~i_favorable reservada a La Psicopatolo ía de la Vida Cotidiana parecía abrirle al psicoanálisisguna
nueva era
.
. . de
. ; penetración paci;fica,
pero ese principio de reconciliacion no _tuvo continuidad ya que, al año si iente, los Tres Ensayos sobre la Teoría Sexual vinieron9: corn
:~orn~~: duran~e mucho tiempo las relaciones de Freud conhab~
~~0 • Mi~ntras que La Interpretación de los sueños
ia si o considerada corno una red de quimeras o de ab
dos ; cuentos de comadres , Los Tres Ensayos causaron franco
surescandalo
y
Freud,
de
"seudocientífico"
que
era
;
s
·d
, paso a -~r consi erado un espíritu obsceno y peligroso
Sin d d
ninguno ~e sus libros acumuló sobre él tanta es¡upide u_a
tanto odio.
z ni
Los
de los
·
le " títulos
"L
. Tres ensayos -"Las Aberraciones
sexua-s,
a Sexualidad Infantil" "Las Transf
·
la ' pub t d" b
'
orrnaciones de ci;
era - astan para entender la causa de la indigna. on_general que, de otra manera, parecería difícilmente imaginable. Cualquiera que fuera la hipocresía de la épo~~de~ ese as~ecto Y era grande, sin ninguna duda, la ·sexua
i ª no pod~a, ~ pesar d: todo, ser completamente descar=tada de la ciencia: quisierase o no la sexología existía
o~ras como la Psychopathia Sexualis de Krafft Ebing lo h'bian
probado
sin demasiado escándalo • No era, pues, pro-a
·
t
piamen e hablando, el tema lo que indignaba sino el hecho
de que Freud~ rompiendo con los catálogos d~ perversiones
de aberraciones propios de la sexología, aboliera todas
as fronteras entre lo normal y lo perverso y sobre todo
entre la sexualidad del 8'iulto y la supuesta inocencia d;l
niño.

i

Freu~ fue acusado de ensuciar la pureza sagrada de la in-:ancia
de ca~umniar al hombre substituyendo la bienaven~rada_~nocencia de sus principios por una sombría histo-ria teJida de inconcebibles horrores.

!

�21
20
Es sorprendente que tanta gente se haya indignado
.y que tan pocos se hayan manifestado sensibles a
la descripción freudiana de ese combate grandioso
por la madurez y la salud en que el niño se ve -comprometido forzosamente desde el alba de la vida. Más débil y desarmado que el animal pequeño,
al que todavía se parece, el niño debe afrontar innumerables pruebas en las cuales, dado el carác
ter inacabado de su organización y la debilidad~
de sus medios, está constantemente amena?.ado de•
fracasar o de sólo triunfar en parte. Apenas nacido la vida le impone tareas aplastantes, le ex~
ge realizaciones, renuncias para las cuales ni su
desarrollo físico ni su organización mental le -pr o porcionan instrumentos apropiados.

Los Tres Ensayos sobre la Teoría sexual no son sino la primera piedra del edificio en el que Freud
trabajó toda su vida. La edición de 1905 fue, por
lo demás, aumentada constantemente c on los años y
Preud recoge sus ideas en obras posteriores, por
ejemplo en sus primeras conferencias y su autobio
grafía. Algunos problemas planteados en los Tres
Ensayos no fueron resueltos hasta mucho más tarde,
ideas que Freud había lanzado sin profundizar en ellas fuer o n puntos de partida de numerosos trabajos de sus discípulos, pero el libro sigue siendo
lo que era desde el principio: el inquebrantable
fundamento de la teoría.
No sólo el tiempo no ha
hecho mella en él sino que ha confirmado hast~ en
los men o res detalles la exactitud de sus opinio-nes.
Los análisis de niños come~zaro n hacia 190 8 .
El
pastor prote stante suizo Oskar Pfister fue el pri
mero en p ra c ticarlos, concibió una pedagogía ins~
pirada e n las teorías freudianas, a la que le diÓ
el nomb~e de "pedanálisis" , y se dedicó a ello con
una fé entusiasta toda su vida.

*

*

*

El escándalo de Los Tres Ensayos sobre la Teoría
sexual encontró un alimento suplementario en el -

historia~ clínico que Freud publicó el
con el titulo de Anal· .
mismo año
teria. Además de lasisis Fragmentario de una His
. ,.
razones corrientes d .
.nacion, el análisis de "Dora"
. ,
e indi~
apayentemente mejor fundad
suscito reproches
rompiendo con la discreció:s~b~~ge:::q
dueel Freud, revelaba allí detalles mu
médico ciente, una joven de 18 ! intimos sobre su pa-sin autorización
Tal atn~s cuyo caso publicaba
•
ac itud pare ·tanto más injustificabl
cio en general
fundado principalrnent e c~an~o que el análisis,
los sueños revelado e en a interpretación de -.
res, sacaba a la 1
t
cias perversas que el d
uz enden-tes impedían at 'b .
ecoro y la moral corrien-ri uir a una joven.
1

•

La historia de Dora cont·
para la práctica psi
i~~e una le c ción muy útil
el desarrollo de su ~oan~ itica, tanto como para .
apreciación, la meno e~ria: que el menor error de
r 1.ncompre
·,.
en,el empleo de la tran f
~sion o negligencia
cion más o menos .
d's erencia acarrea una san1.nme iata que
tremos, es simple
, en los caso s ex-mente la huída del enfermo.
Si El Análisis Fragmentario de
.
.
.
mucho ruido el lib
una Histeria hizo
después sob;e el h~o que Freud publicara poco c iste y su rel
,,.
consciente despertó pocos apasionam·
acion con
lo int
ra,
que
trata
del
1
.
ien
os.
bpor lo dem~s de lectenguaJe Y de la estética,La eso
ura ardua
Es 1
prendido y todavía ho
•
~ menos combros de Freud
Coy
b, e 1 menos leido de los li
•
mo uena parte del
e i tados como ejemplos
os "chistes"
lenguas* es t
bié
se reproducen mal en otras
am
n e1 que menos se ha traducido.
De hecho, no hay tanta dista .
erse entre El Chiste
ncia como podr!a cresciente Y Los Tres E y su Relación con lo Incon-por ejemplo, en los :::y;s s~bre la Teoría Sexual,
tra~ajaba precisamente alr:~ -hay que recordarlorogeneas que parezcan 1
dsmo tiempo. Por hetem~n el tema del place;, ::maos obr~s tienen en coc7a.que será elevado pronto freudiano por excelen
cipio. El valor psicol' . a la altura de un prin
ogico del chiste consiste~

�23

22
en el placer que procura y que, como todo placer,
devuelve al adulto, tristemente razonable, a los
juegos de su infancia.
si el chiste se liga a la Teoría Sexual por el lu
gar que concede a la noci6n misma de placer, se desprende -de manera todavía más inmediata- de la
Interpretaci6n de los Sueños que, durante aquel período, era la principal fuente de los hallazgos
freudianos.
Esta filiación aparece ya en la composici6n del libro que, como la de La Interpretaci6n de los -Sueños, trata dos tipos de materiales distinto~:
la literatura secundaria sobre el tema y los eJe~
· plos destinados a ilustrar cada categoría de fen~
menos.
Los ejemplos son aquí muy numerosos Y variados; dan a la obra una amenidad a veces un poco pedante del análisis.
TERMINA EL AISLAMIENTO

El año 1906 es una fecha importante en la vida de
Freud porque en ese momento, el psicoanálisis deja de ser el asunto personal en el que luchaba c~
si solo para hacer aceptar sus ideas; empieza a ser conocido y discutido fuera de Viena y se convierte poco a poco en lo que pronto llamará die sache, ( la causa) .
Freud tenía 50 años y por primera vez su cumpleaños fue festejado por el pequeño grupo de sus discípulos vieneses.
En esa ocasión, que más tarde
fue ocasión de ceremonias y manifestaciones mun-diales de simpatía, sus discípulos habían tenido
la idea de ofrecer una medalla grabada donde se contemplaba, en el anverso, el perfil de Freud, en el reverso, a Edipo respondiéndole a la Esfinge, y en el borde, este verso del Edipo Rey de S~
focles:
"Quien resolvió el enigma famoso y fue un hombre
de gran poder".

Ernest Jones registra a este respecto una anécdota turbado
ra:
"Un curioso incidente se produjo cuando la entrega de aquel
medallón. Al leer l _a inscripción, Freud palideció, se agi
tó y con una voz estrangulada preguntó de quién había sido
la idea. Se conducía como si hubiera tropezado con un apa
recido -y eso era precisamente lo que había ocurrido. Fe:dern le dijo a Freud que era él quien había escogido la ci
ta; entonces Freud reveló que, cuando era un joven estud-=diante de la Universidad de Viena, tenía la costumbre de pasearse por el gran patio y contemplar los bustos de los
profesores célebres del pasado. Allí no sólo había tenido
la fantasía de contemplar su propio busto entre los demás,
lo que no tenía nada de sorprendente en un estudiante ambi
cioso, sino que había imaginado que el busto llevaba exac=tamente las mismas palabras que el medallón. Recientemente he cumplido ese deseo de juventud de Freud al entregar-·
le a la Universidad de Viena, para que lo coloque, un busto del maestro esculpido por Konigsberger en 1921 y bajo el cual se grabó después el verso de Sófocles. He aquí un
ejemplo bastante raro de una fantasía de adolescencia realizada hasta en los menores detalles, así sea 80 años más
tarde ... ".
El mayor acontecimiento del año, sin embargo, fue para -Freud el comienzo de su correspondencia con Jung, uno de los primeros psiquiatras extranjeros que reflexionaron seriamente sobre su teoría que inclusive comenzó a aplicar.
Asistente del profesor Bleuler en el Burgholzl.í~ esta:b--1-eci _
miento psiquiátrico famoso que atraía a los estudiantes de
todos los rincones de Europa, Jung era evidentemente un -partidario selecto para el joven movimiento psicoanalítico
que no contaba con demasiados hombres eminentes.
Freud quedó deslumbrado por aquella adhesión inesperada
que le abría las puertas de una alta sede de la ciencia y
en consecuencia, de Europa.
En 1904, Freud había recibido de Bleuler mismo la impresio
nante noticia de que el profesor de Zurich se interesaba:en e l psicoanálisis desde hacía algunos años y por instiga
ción de Jung, su principal asistente, buscaba las aplica-=ciones posibles del nuevo método al oscuro campo de la es-

�25
24
quizofrenia. Bleuler, que continuaba y ampliaba los tra~~
jos del gran psiquiatra alemán Kraepelin sobre_la demencia
una autoridad mundialmente
reconocida .cuya adh~
~~~, era
.
.
sión ya halagadora en sí misma, tenia ademas un inapreci~
ble ~eso científico. Freud se sintió profundamente.conmovido y dirigió toda su gratitud a Jung que, en realidad, había sido el enérgico agente de todo.

.

Freud quería a Jung, se había convencido de que su obra no tendría mejor defensor, ni continuador más digno de e-lla, y además, si bien advertía lo que sus disc~pulos cel~
sos O clarividentes interpretaban como mala~ ~enales, ~o~prendía que un hijo de pastor, educado en solidas tradici~
nes morales y religiosas, muy dependiente todavía de su m~
dio tenía más mér~tos que cualquier otro de vencer sus -prejuicios para alistarse en su "bravo ejérci~o";. Esa e~
la razón que hace valer frente a uno de sus discipulo~ mas
próximos, Karl Abraham, que no logr~a ocultar su antipa-=
tía instintiva hacia Jung y que babia entrado muy pronto
en conflicto con él.
Las querellas surgidas de los celos, de las divergencias ideológicas y de las diferencias de temperame~to no faltarían durante los siete años que Jung y Freud intentar~n -trabajar juntos por la "causa". Desde 1909, durante sn_..-viaje a Estados Unidos, Jung se había alejado bastante interiormente, de aquel que, tres años antes, ha~ía_represe!!_
tado según sus propios términos, "el suceso mas importante d~ su vida". Freud, no obstante, lo consideró siem~re
como el Josué destinado a ser el primero en pisar la t1.e-rra prometida de la psiquiatría que él, como Moisés, estaba condenado a no contemplar, sino de lejos. Y hasta el final, no vió o no quiso ver las incompatibilidades profll!!_
das que hacían presagiar la ruptura.
VIAJE A LA UNIVERSIDAD DE CLARK
Freud había sido invitado por Stanley Hall, presidente de
la universrdad clark, en Worcester, Massachusetts, en ocasión del XX aniversario de la institución. Stanley Hall~
era una cumbre de la psicología experimental Y para el ps.!:_
coanálisis estadounidense apenas naciente -contaba enton~ces con un solo miembro notable, A. A. Brill- su apoyo ofi

cial era evidentemente un auxilio inapreciable. No obstan
te, Freud de ningún modo se apresuró a aceptar. No quería
salir en el mes de agosto, lo que le habría hecho perder tres semanas de clientela mientras que -decía- "los Esta-dos Unidos deberían darme dinero y no costármelo". Finalmente la ceremonia fue fijada para la primera semana de -septiembre y Freud no tuvo ya razones que oponer para ne-garse. su viaje estaba costeado con tanta largueza que pu
do llevar a Ferenczi, y como Jung había sido invitado porsu parte los tres decidieron embarcarse juntos.
Las conferencias de Freud en los Estados Unidos presentan
la misma preocupación de claridad dialéctica que todas sus
exposiciones destinadas al pÚblico.
Después de haber recordado la participación de Breuer en el invento del método psicoanalítico y sus propios traba-~
jos sobre la histeria, habló del sueño, de la naturaleza profunda de esas enfermedades del alma donde el individuo
encuentra paradójicamente su beneficio. En la conclusión,
visiblemente calculada para los Estados Unidos, aborda el
problema de la represión de los instintos y de sus excesos,
cuyos riesgos no son menos graves para la salud individual
que para la de la cultura.
Al final de la ceremonia, Freud recibió con la emoción que
es de imaginar el título de Doctor de la Universidad. Su
discurso de agradecimiento empezaba con estas palabras:
"Este es el primer reconocimiento oficial de nuestros es-fuerzos .•. ". En su autobiografía recordó los hombres a -quienes debía tal honor y su sentimiento de vivir de repe!!_
te un increible sueño diurno.
Su viaje a los Estados Unidos probó a Freud que el psicoanálisis no era ya un producto del delirio sino, una parte
de la realidad que hombres eminentes juzgaban inapreciable.
pesar de las satisfacciones personales y los beneficios
políticos que obtuvo de su viaje, Freud no conservó un -buen recuerdo de los Estados Unidos. Ni las ciudades ni las curiosidades naturales parecen haberle interesado, a-parte de las Cataratas del Niágara, cuya visita le estro-peó una observación del gljÍ.a:"Dejen pasar al anciano" -dijo señalándolo. De manera general, todo lo irritaba en -A

�27

26
aquel país, del que decía a Jones que era "un error, un error gigantesco sin duda pero de cualquier manera un error~
El que, en general, trataba siempre de most~arse, eq~it~tivo no modificó nunca del todo este prejuicio, ni siquiera
cu~ndo los Estados Unidos quedaron totalmente conquistados
por sus ideas.
Muchos años después de su viaJe, Freud se daba perfecta -cuenta de lo que había de problemático en la boga de las i
deas psicoanalíticas en los E. U.; en 1925, por ejemplo,
escribía:
"El psicoanálisis no ha perdido terreno en lo~ Estados Uni
dos desde nuestra visita, goza de una popularidad poco común entre el pÚblico y es reconocido por muchos psiquia-tras oficiales como parte importante de la enseñanza médica. Desgraciadamente, también allí se le ha diluído mucho.
Más de un abuso se apropia su nombre, sin tener nada en co
mún con él; falta la posibilidad de formar analistas en -cuanto a la técnica y a la teoría. Tropieza también con el behavionrism que, en su ingenuidad, se jacta de haber eliminado totalmente el problema psicológico".
cualquiera que haya sido la decepción de Freud en los E.U.,
su viaje no deja de marcar una etapa importante en la dif~
sión de sus ideas. Ese año de 1909 contempla, además, en
casi todas partes, una especie de despertar.
Ese mi~mo año, la ausencia de Freud y Jung había hecho ~mposible convocar a un congreso internacional, pero al ano
siguiente, el congreso se realizó, en Neur:w~ rg esta ~ez,
con la participación de miembros de los principales paises
de Europa y de u., delegado estadounidense, Freud pen~ab~~
ya, desde hacía algún tiempo, en apretar en una as~ciacion,
los lazos científicos entre los analistas. Encargo a,Fe-renczi plantear la cuestión ante el congreso, presentandole un programa de trabajo y un plan preciso de organiza~ción, que proponía a zurich como sede~de la futura.asociación y a Jung como presidente, provoco protestas ~iolentas
de los psicoanalistas vieneses, que el orador habia at~cado además duramente. Ciertas proposiciones de Ferencz1 -tendían a darle al presidente facultades discrecionales, derecho de control sobre todas las ponencias y artículos escritos por los psicoanalistas de todos los países.

7

Finalmente las cosas se arreglaron -mal que bien y es verdad que por poco tiempo- gracias a ciertas medidas de apaciguamiento. Se creó la Asociación internacional con Jung
como presidente. Para desagraviar a los vieneses, Freud aceptó publicar una nueva revista, aparte del Jahrbuch de
Jung, cuya dirección sería confiada a Adler y a Stekel, -las dos cabezas principales de la revuelta. Por Último -pensó que el mejor medio de asegurar la paz era borrarse y
no desempeñar ya en la Sociedad vienesa más papel que el de un colaborador o consejero científico. La idea de que
debía abandonar el primer plano del escenario parece haber
le preocupado mucho durante aquellos años en que, despuésde haber estado solo, tuvo que afrontar las pasiones de -partido de sus discípulos.
LAS DISENSIONES
Contrariamente a la esperanza de Freud, el segundo congreso Internacional de Nurernberg, donde se había decidido la
fundación de la Asociación Psicoanalítica Internacional,~
no instauró una era de paz, sino una pequeña guerra que du
ró casi sin interrupción 4 años. Al traspasarle los pode::-res a Adler en el seno de la Sociedad vienesa, Freud sólo
había conseguido desencadenar los celos más o menos latentes en el grupo. Las cosas empezaron a deteriorarse entre
Adler y Stekel, uno redactor en jefe, editor el otro de la
revista creada en el Congreso: Zentralblatt fur Psychoanalyse. Adler abandonó la redacción y expresó cada vez más
ruidosamente su deseo de emanciparse. Lo hizo definitivamente en el Congreso de Weimar de 1911 y creó un nuevo gru
po con el nombre de Sociedad de Psicoanálisis Libre. Al::año siguiente, le toco a Stekel y en el Congreso de Munich
de 1913, a Jung y a la mayoría de los psicoanalistas sui-zos que le habían seguido. En su HISTORIA DEL MOVIMIENTO
PSICOANALITICO escrita en 1914, Freud comenta largamente estos acontecimientos que, en dos ocasiones, amenazaron la
unidad de su obra y ensombrecieron su vida en el momento mismo en que podía entrever el triunfo,
Aqu!, Freud explica, por las resistencias inconscientes - .
de los primeros analistas la historia tumuluosa de aquellos.

�29

28
4 años que habrían de dejar debilitado al movimiento o, -cuando menos, quitarle en parte el beneficio de sus triunfos. Para decir completamente la verdad habría tenido que
añadir que la mayoría de sus primeros discípulos no tenían
más que una experiencia muy intelectual del análisis y que,
cuando habían sido analizados, su tratamiento había sido demasiado breve y superficial para poder esperarse resulta
dos durables.

Más tarde, cuando las nociones de resistencia, transferencia y contratransferencia se precisaron técnicamente, re-sultÓ evidente que la formación de todo analista, se consi
derará o no a sí mismo como un neurótico, debía incluir n~
cesariamente un análisis semejante en todos sus puntos al
de los enfermos. La obligación de hacer un análisis didác
tico fue dictado entonces por todos los Institutos y en la
actualidad es una regla absoluta.
Freud no hizo fortuna jamás; en la epoca en que debía formar discípulos, casi siempre tenía que limitar sus enseña!!_
zas a conversaciones improvisadas durante largos paseos -donde el candidato era a la vez analizado e instruido en la teoría. Esas charlas "socráticas" fueron efectivamente
durante mucho tiempo el único modo de formación de los futuros analistas. Por apasionantes que fueron, no debían facilitar la ruptura de la "transferencia", es decir, ese
lento despego de la persona del terapeuta, sin el cual nin
gún análisis queda nunca realmente terminado.
sería un error sorprenderse de que, entre los analistas de
la primera generación hubiera tanta gente mal equilibrada,
mal adaptados a las necesidades sociales e inclusive afectados por graves trastornos psíquicos. lQuién, pues, ha-bría podido presentir la urgencia y el alcance de la revolución freudiana sino hombres que tuvieran una experiencia
íntima del sufrimiento? Si no es verdad, como pretende el
juicio popular, que todos los psiq1Jiatras estén locos, por
lo menos tienen un vínculo especial con la enfermedad, que
justifica en gran parte su vocación.
El psicoanálisis ofrecía a la vez una salida y un extraordinario alimento intelectual a espíritus dotados que no ha

bÍan sabido o podido emplear sus dotes; o a seres apasiona
dos Y frágiles que veían en él oportunidad de escapar a su
destino.
S~ría del todo injusto reducir los desacuerdos psicoanalíticos a causas puramente psicológicas, en gran parte incon
scientes, por añadidura. El psicoanálisis había acercadoª hombres de gustos, temperamentos y formaciones tan diver
sos Y a veces tan opuestos que su falta de acuerdo era pre
visible de antemano.
Freud no habría resultado tan afectado, quiza, si Adler y
Jung no hubieran presentado su disidencia como un progreso
para el psicoanálisis y -cosa penosa dada su susceptibilidad a las cuestiones de edad- una victoria de su juventud.
En gran parte para protestar contra esa pretensión escri-bió en 1914 La Historia del Movimiento Psicoanalítico, don
de hace el balance de las innovaciones reivindicadas por-:
las dos doctrinas y lo que aportan de realmente nuevo y útil.

...
En todo este importante texto se advierte como Freud se irrita él mismo por tener que descender a la polémica. Aun
que se esfuerce por tener calma y ~idad no logra siempre
disimular
su amargura. Es que la defección de Jung , toda,
.,
via mas que la de Adler, le asestó un golpe del que, en -1914, todavía no sabe si se recuperará del todo el psicoanálisis. Concluye no obstante en un tono optimista, menos
al parecer, para expresar su propia certidumbre que para mantener la ley en sus propias filas:
"Quizá se propenda a temer que esta defección de Jung tenga consecuencias más desastrosas que otras para el destino
del psicoanálisis, porque se debe a personalidades que han
desempeñado un gran papel en el movimiento y han contribuí
do en gran medida a sus progresos. No comparto ese temor-:Los hombres son fuertes mientras representan una idea fuer
te; se vuelven impotententes cuando se le oponen. El psicoanálisis se recuperará de la pérdida y ganará otros partidarios a cambio de éstos. Para concluir, sólo puedo for
mular un deseo: que el destino les reserve un ascenso cómo
do a todos los que se han sentido a disgusto en los bajosfondos del psicoanálisis. En cuanto a los demás, que les

�31

30

sea permitido seguir tranquilamente hasta el final su trabajo en las profundidades".
LOS HISTORIALES CLINICOS

w.o de los libros más importantes, e indudablemente el más
escandaloso, de la segunda parte de su obra.

*

*

*

El goce de escribir, que Freud conocía en el más al~o grado es probable que lo encontrara menos en sus escritos P~
r~ente teóricos que en sus observaciones clínicas~ en -esa parte muy amplia de sus trabajos que no concernian a la metrópoli psicoanalítica sino, como decía bromeando, a
sus lejanas colonias. sus más hermosas páginas son, en -efecto, las que dedicó a Leonardo de Vinci, a Goet~e, a -Shakespeare, al Moisés de Miguel Angel y,~uy al final de
su vida, al Moisés vivo de la Bibli~. All~ es ver~adera~mente el escritor que sus conternporaneos mas notorio~ q?isieron honrar confiriéndole el Premio Goethe, alta dist:nción literaria que debía reparar la injusticia que le hi-cieron los medios científicos.

El primer estudio literario de Freud es sobre un libro de
Wilhelm Jensen, La Gradiva, encantador relato que tenía -dos méritos al menos en su opinión: prim.ero, en efecto, es
taba construido enteramente sobre el delirio y los sueñosdel héroe, es decir, sobre datos oníricos inventados com-pletamente por el autor. A Freud le pareció tentador in-terpretar aquel delirio y aquellos sueños artificiales corno habría hecho con sueños nocturnos espontáneos. Los resultados del análisis fueron sorprendentes y colmaron natu
ralmente los vacíos de la intriga, que el autor había mul:tiplicado para intensificar lo fantástico. Una vez más la
clave freudiana del sueño se comprobaba al abrir puertas~
secretas y cajones escondidos.

El talento de Freud, que ofrece al lector lo que él llama
en su psicología una "prima de placer", beneficia sobre t~
do a aquellas de sus obras donde las consideraciones teór~
cas pueden incluirse en un relato, en torno a una figura,central cuyos rasgos son revelados poco a poco por el ana•
lisis. Es el caso de las historias de enfermos que F:eud
transcribe conforme a su experiencia, desde los Estudios sobre la Histeria y algunas de las cuales constituyen_hoy
en todos los institutes el primer manual de los est~dian-tes. Los héroes de estas historias -Dora, el pequeno Hans,
el hombre de las Ratas, el Presidente Schreber, el Hombre
de los Lobos- son conocidos y citados comúnmente al igual
que los personajes más célebres de la literatura novelesca.

El otro mérito de La Gradiva correspondía a la vocacion de
su héroe que arqueólogo de profesión, compartía necesariamente la pasión de Freud por las excavaciones y el descu-brimiento del pasado. Desde hacía mucho tiempo, Freud había reconocido en su propio gusto por las antiguedades un
desdoblamiento de su actividad psicoanalítica. El joven Norbert, absorbido hasta la alucinación por la infancia de
la humanidad, como estaba prisionero de su propio-pasado infantil, venía a aportarle una confirmación gratuita de su idea.

Lo mismo que el Presidente Schreber había llevado_a F:e~d
a confrontar la paranoia con ciertas creaciones mitologi-cas (había creado un mito del sol que concordaba de manera
sorprendente con el de las religiones primitivas), el H~mbre de l os Lobos le permitió descubrir profundas analogi~s
entre los sueños y el folklore universal, cuyos temas alimentan ei alma infantil desde siempre. En esa ?poca, por
lo demás, Freud empieza a inclinarse hacia 1~ histori~ d~
las religiones y los problemas de la mitologia (especialidades de otto Rank)¡ esta nueva orientación de su investigación culminó en 1913 con la publicación de Totem y Tabú,

Los temas de La Gradiva parecen concebidos expresamente pa
radar a La Interpretación de los Sueños y a La Teoría del
Inconsciente una deslumbrada confirmación.
La Gradiva llevó a Freud a estudiar más a fondo las analogías que siempre había entrevisto entre el sueño y lacreación literaria y que, varios años antes, l e habían sugeri
do el análisis de La Mujer Juez de Conrad Ferdinand Meyer:así como las páginas célebres de La Interpretación de los
Sueños donde se refería a Hamlet y al Edipo Rey. En 1907,
compuso un breve ensayo titulado "El Poeta y La Fantasía"
cuyas ideas expuso libremente ante un círculo de escrito-res reunidos en casa de su editor.

�33

32
El texto en efecto, revela con mucho relieve el extraord!_
nario re;peto que Freud, desde siempre, sintió ha~ia el él!:
te y los artistas. En todos sus escritos literarios, repi
te que el análisis acaba donde ca;i~nza el ar~e Y que~ ~i
esta en posición de contrubuir ampliamente a un conocU1U.e!!_
to profundo del alma humana iluminando sus más hermosas r!,_
alizaciones, no tiene estrictamente nada que decir sobre la inspiración, que es el privilegio inexplicable del ar-tista.
Puede pensarse que al tocar a Goethe y a Shakespeare, ~~­
que fuera con mano ligera y muy devota, es verdad, debio de sentirse él mismo un poco sacr!lego,,aunque su propio . fervor lo ayudara a suprimir tales escrupulos. Su estudio
sobre el tema de Los Tres Cofrecillos en Shakespeare es apenas psicoanalítico, lleva una delicadeza Y una melanc~-:
lía que deben apaciguar inclusive a los devotos más fanat¼
cos del poeta. En cuanto al "Recuerdo Infantil de Goethe,
que publicó en 1917, se guardó la idea para sí durante muchos años, preocupado por no afirmar nada que no fuera co!!_
firmado por los hechos clínicos. Y su conclusión es para
mayor Gloria del Olímpico.
El último escrito literario de Freud está dedicado a Dosto
yevski, o más exactamente al tema del parricidio tal COlllO
es tratado en Los Hermanos Karamazov y en otros libros 4el
novelista. En sí, semejante análisis no presentaba gran
interés. Freud extrajo, sin embargo, observaciones,inter!,_
santes sobre la personalidad del novelista, su pasion por
el juego y, sobre todo, su epilepsia, donde,sugiere ver -mas bien una forma de histeria. La parte mas notable es
aquella donde describe las diferentes formas
sentido moral, ceyo ejemplo le ofrece Dostoyevski. Visiblemente,
le molesta que un escritor de genio, al que admira como a
los más grandes, haya podido degradarse por un conformismo
servil e ideas de plano reaccionarias.

d~:

Al crear un género nuevo en que la literatura es sometida
por primera vez a un tratamiento científico,_Freud indudablemente sólo trataba de consolidar y de enriquecer su metapsicolog!a, apoyándola en ejemplos universales portado-res de intensa humanidad.

Menos espectacular pero muy importante para la i!!_
vestigación, es la obra de Freud en el sector vecino de la lingüística donde, hasta fecha reciente, ha sido muy poco seguido. Para el inventor de un método terapéutico cuyo único instrumento es el lenguaje, el estudió del lenguaje ofrecía evidentemente un interés primordial y Freud tenía
plena conciencia de ello. Pero los conocimientos
del especialista le faltaban y, sin tiempo para adquirirlos, no se ' atrevía a aventurarse demasiado lejos en un campo tan excéntrico.
Inspirado por sus inagotables reflexiones sobre el sueño y
por lecturas un poco al azar, su labor lingUÍstica no podía ser sino un esbozo o, más exactamente,
una incitación a la investigación. Fuera de algu
nas observaciones sobre el tetragrama sagrado
los hebreos ("Significación de la serie de las vo
cales") se resume casi enteramente en algunas pá~
ginas cuya idea le había sido sugerido por una obra de Karl Abel sobre las lenguas primitivas: es
el breve ensayo titulado "El Doble Sentido Aatité
tieo de las Palabras Primitiv~s" que, desde hacealgunos años, sirve de base de investigaciones a
todo un grupo de psicoanalistas franceses.

de-

*

*

En realidad, no pode'mO~ ±maginar nada más delicado, más respetuoso, más sensible al esfuerzo huma
no que ese trabajo sobre Leonardo de Vinci que eñ
1910 tuvo un efecto tan provocador, aún en cier-tos medios psicoanalíticos, y que ahora es considerado justamente como una obra clásica de la li~
teratura alemana. Freud se acerca mucho all! al
problema de los orígenes de ln necesidad de cono~
cimiento, necesidad que, según él, explica la extraña actitud del maestro respecto de la realización y el destino 4e su obra. Paso a paso, con una minuciosidad y una lógica que no descuida ni!!_
guna objeción, remoza el camino del artista hacia
la ciencia que, en un principio, debía únicamente
servir a su arte.

�34
El estudio de Freud sobre L eona rdo es
. , a su mane__
un
acto
de
piedad
Y
de
amor
hacia
la
~a~re
ra '
F reu d dedico en q ue como la naturaleza a la que
·erde
a la vez a sus
definitiva su obra, sa 1 va Y pi
hiJ'os favoritos.
En este sentido, forma un:º~-·
acerca del
Moises 1
traste perfecto con el tra b aJo
.
de Miguel Angel, que se refiere exclusiv:m~n:;t~s
_e d
Padre ' hasta el punto de que la persona
b
efic10
e
su
ta desaparece casi enteramente a en
_
t
El verdadero héroe de este ensayo que, es
t:::~amente hablando, no pertenece a la lit:ra~ura psicoanalítica, no es Miguel Angel, en e eco,
sino Moisés, ese imponente Moisés bíblico que -trae la Ley a los hombres y, con ella, la_p:omesa
y la amenaza terrible de la realización viril.
edirse
con
el
gigante
cuya
Ley
ha
En espera de m
ad
1
pretendido reescribir, Freud lo contemp a con_ o.
., y terror no ya como analista revestid
miracion
'
.
'd d el a-de au t ori'd a d , s1·no con toda la ..curiosi a ,
mor y la secreta envidia del hiJo.
.
e negó a firmar esas pagi-ourante mucho tiempos
flojos con el
en vista de sus lazos muy
nas que,, • ·
.
ran sin
em b a rgo , mucho menos compsicoana 1 isis e
'
demasiado prudentes para
prometedoras que ot:ª~·Yt
Explicó tal reserva
irritar a los espe:1ª ism:~~ria de arte, pero su
por su incompetencia en
ito cuatro años antes,
estudio sobre Leonardo, eser
.
'ble
Así
, ulo no era invenc1.
.
prueba que ese escrup .
habría en ello razones
podemos preguntar~os sin~ plo no le repugnaba
más profundas Y si, por e~em
!,n de situación 'blicamente esa inversio
mostrar pu
d
hijo sin la excusa,
ue lo ponía en el lugar e 1 , . ,
qesta vez, de una necesidad teorica.
El "Moisés" apareci6 en feb~er~ de 1914, endlatr;
vista Imago con nota humor1st1ca de los re ac ~{
"L·a re~acc ión no se negó a aceptar este ar ::~~' que no entra estrictamente hablando en :u_:
ró rama porque el autor, al que conoce, esta
p g
de' los círculos psicoanalíticos y su manera
cerca
,
1 s métodos
de pensar ex hibe cierta analogia con o

35
del psicoanilisis".
Freud no renunció al anónimo sino diez años des-pués, en 1924, en el momento, pues, de la publica
ción de la primera edición de sus Obras completas.
Mientras tanto también de él había renegado una parte de su"pueblo" y, como escribiera a Ferenczi
temía en aquellas crisis violentas en que había corrido el peligro de perecer su "ley", haberse parecido mis al intratable héroe de la Biblia que
al superhombre de Miguel Angel.
Sea como sea, ne
cesitó un cuarto de siglo para acabar con Moisés~
TOTEM Y TABU
No hay campo donde Freud haya arriesgado mis su reputación científica que el de la psicología re~
ligiosa, donde la curiosidad intelectual, así co•
mola lógica de su investigación, lo llevan a a-venturarse varias veces.
Totem y Tabú, El Porvenir de una Ilusión, Moisés y el Monoteísmo son -los tres momentos de esta aventura comprometedora
que, juzgada inadmisible por aquellos a los que concernía precisamente -creyentes, teólogos, an-tropólogos-, le hizo perder parte de sus tropas y
sigue siendo en la actualidad un punto espinoso para cierta línea de psicoanalistas freudianos.
No sin razón Freud compara Tótem y Tabú con La In
terpretación de los Sueños, ese libro cuyo pensa~
miento impregná toda su obra y que
había con-vertido en su propia guía.
Las dos obras son . de
la misma línea, una y otra llevan el doble sello
de la experiencia concreta y de lo imaginario que
Freud admiraba tanto en los poetas, una y otra -muestran un espíritu incapaz de reposo, que se -niega inclusive las condiciones legítimas de la edad.
A los 57 años, alcanzada la notoriedad des
pués de tantas luchas y sacrificios, Freud pone~
todo en tgla de juicio otra vez mediante una vuel
ta sobre sí mismo que a él mismo le asusta, comosi el homicidio primordial cuya visi5n ha tenido
fuera realmente culpa suya.
Esta participación -

el

�36
-intensa en el drama or~ginal que imagina es la -que constituye todo el mérito del libro.
Totem y Tabú recibió la acogida que Freud había previsto, pero esta vez las críticas no.fueron t~
das de mala fé ni sistemáticamente hostiles. El
libro, en efecto, no podía ser aceptado por~los antropólogos, por una parte a causa de su metodo
poco científico y por sus numerosas inexactitudes;
por otra, porque pasaba arbitrariamente de 1~ psi
cología a la historia lo cual, dada nuestra ignorancia total de los hechos en cuestión, lo sustr~
ía a toda refutación lo mismo que a toda prueba.
· oe todos modos, los especialistas mismos no estaban de acuerdo. Algunos cambiaron inclusive sensiblemente de opinión con los años; así Kroeber que, en 1919 condenó la obra por sus errores Y su
escaso fundamento científico y, 20 años más tarde,
revisó en gran parte su juicio. De una manera g~
neral, hoy se está de acuerdo en reconocer en el
argumento del parricidio primordial en el acontecimiento histórico que Freud sugiere -sin insis-tir demasiado en ello, por lo demás- sino un mito,
uno de esos sueños cuya verdad e importancia para
un conocimiento profundo del hombre han sido precisamente descubiertos .por el psicoanálisis. Como dice Claude Lévi-Strauss en Las Estructuras -Elementales del Parentesco, Totem y Tabú es sin duda una novela, pero una novela más verdadera en
cierto sentido que un simple hecho histórico.

37

Experiencias con Grupos
Terapéuticos Didácticos

. *
DRA. MARIE LANGER

Casi dos años atrás la Dra. Berta Blum, entonces directo
ra del departamento de Estudios Superiores en Psicología c1I
nica, propuso al Dr. José Remus Araujo hacer una experiencia
grupal, terapeútica con estudiantes de maestría y doctorado,
e incluyó posteriormente los grupos terapéuticos en el plan
de estudio que, poco tiempo después, fué aceptado en una ;jUE_
ta por mayoría de votos de los maestros presentes.
Siendo maestra en estudios superiores, empecé mi grupoen
febrero 1976 y comencé posteriormente a supervisar . el grupo
coordinado por los doctores Isabel Díaz Portillo y Teófilo de
la Garza que estan trabajando en psicoterapia. Finalmente em
pecé a supervisar otro grupo, con encuadre parecido,aunque no
idéntico, que se había iniciado en otra universidad estatal,
pero fuera del D.F.
Dado el interés que despertó aquí la exposición Jae
la
Dra. Blum sobre estos grupos, pensé que pudiera ser útil, ubi
car y describir esta experiencia, aunque todavía no haya ter
minado.
Veamos primero, en breve introducción, tanto la
histo
ria de grupos terapeúticos institucionales, como de grupos al
servicio de la enseñanza de psiquiatría o psicoterapia grupal,
ambos de esquema referencial psicoanalítico en Latinoamérica,
Al principio de los años SO Enrique Pichon Riviére introdujo
en el Hospicio de las Mercedes los primeros grupos terapeút!_
cos. Posteriormente, en otra sala, le siguen Morgan, Reznik y
Usandivaras en la misma experiencia. Algo más tarde,junto con
la fundación de la Asociación de Psicología y Psicoterapia de
Grupo (Buenos Aires) se empieza a trabajar con grupos en
el
Instituto de Neurosis. Es la época del I. Congreso Latinoame
ricano de Psicología y Psicoterapia de Grupo (Buenos Aires •
* Trabajo leído en la VI Semana PsiquiStrica del Norte. 1º d~
octubre de 1977. Monterrey N. L.

�39
38

1957) acontecimiento que marca la difus~ón en los distintospaíses de la terapia grupal de marco referencial psicoanalít~
co en los centros asistenciales.
En la misma ~poca Pichon Riviére elabora su concepto de
g rupos operativos. sostiene que la ansiedad que despierta
a
cercarse a la psicosis, dificulta el aprendizaje vivencia! a
decuado de la psiquiatría. Por eso propone que las clases ma
gisteriales sobre esta materia sean seguidas por grupos de li
bre discusión por parte de losestudiantes. Será tarea del::_OO!_
dinador, detectar los emergentes y señalar como y cuando sur
ge la ansiedad-obstáculo de aprendizaje, para poder elabo~ar
y superarla.
En el I. Congreso el Dr. Carlos Whiting de Santiago
de
Chile relata otra experiencia interesante. Reúne estudiantes
de psiquiatría en grupos terapeúticos, utilizando sus
ínter
pretaciones, para ejemplificar diferentes items. "Es esto, lo
que entendemos por complejo edípico", dice, p.e. o "Lo que Ud.
hizo, fué utilizar un mecanismo de defensa que llamamos
pr~
yección".
También en la misma época werner Kemper, analista didá~
tico del Instituto Psicoanalítico de Rio de Janeiro
intentó
introducir en la Asociación Psicoanalítica como requisito di
dáctico grupos terapeúticos para los candidatos. Pero esta i
niciativa fué muy controvertida y terminó pronto.
En diferentes asociaciones de psicoterapia de grupo an~
líticas, como también aquí en México, en el AMPAG la asisten
cía prolongada a un grupo terapeútico es prerequisito
fund~
mental para la formación. Pero estos grupos suelen~esarrolla!_
se en consultorios privados y no ser homogéneos, es decir, en
ellos participan pacientes y futuros terapeutas.

*

*

* *

* * * * *

Veamos ahora nuestros grupos y sus características. Son
institucionales, como los que funcionan en diferentes
serví
cios hospitalarios. Eso significa que el encuadre abarca, no
solamente los integrantes del Grupo y sus terapeutas,sino t~
bién la relación de todos con la institución. Como estos, los
grupos de la UNAM son gratuitos, de tiempo limitado y
cerra
dos. Pero se diferencian, por ser preformados y por su doble
meta o finalidad.

Empecemos ~on este Último punto que es fundamental; son
grupos ter~eúticos y de formaci8n. Para el psicólogo clínico
la experiencia.grupal es parte central de su aprendizaje, aun
qu~ no se~ obligatoria. De ah! que acuden quienes, consciente
o inconscientemente buscan cambiar, sufren sea de síntomascon
cretos, sea d~ inhibiciones o dificultades de conducta y vie
nen, a este ru.vel, como cualquier paciente para curarse. Pero
ademSs son estudiantes de psicología y pronto se dedicaran, a
su vez, a curar. Freud, a los pocos años de haber formado su
1?°v~ento, se percató que para que un analista pudiera traba
Jar bien y vencer tanto las propias resistencias, como las de
sus pacientes, necesitaba de un análisis personal. sino corrí
a_el riesgo 4e_una mera comprensión intelectual y de no perci
bir en su analizando todo lo que tocaba su propia conflictiva.
Más adelante se vió también la necesidad del análisis propio,
para comprender la transferencia del analizando y no caer en
la trampa, de referir a sí mismo como persona r~al,lo que fue
ra transferido a uno en su papel de terapeuta. Y finalmente
sabemos ahora que para la utilización adecuada de la
contra
transferencia la propia experiencia analítica que trae apar~
jada la capacidad posterior del autoanalisis, es
indispensa
~le. La meta de nuestros grupos sería, por eso, adquirir
el
i~~trumento fundamental para el ejercicio de nuestra
profe
nrm.
Pero al citar a Freud me refería al análisis individual.
El que ofrecemos, transcurre en grupo y, como ya dije, en un
grupo inst~tucional, gra~uito, preformado x_ de tiempo limita
do. Pero pienso, que es util que la primera experiencia tera
peútica del joven psicóltogo clínico sea esta. Porque le servi
rá de modelo para su tarea futura.
México necesita psicólogos clínicos que trabajen en ins
tituciones, ofreciendo ayuda ~erapeútica a la población
des
provista de mayores recursos. De esta manera no ayudaran úni
camente a sus pacientes, slno desempeñaran también una labor
preventiva sumamente valiosa. Facilitaran a las familias
de
bajo nivel económico, adquirir mayor conciencia de su probl~
mática y a educar mejor a sus hijos. De esta manera colabora
ran, a veces hasta sin darse cuenta, en la lucha contra
las
drogas y sn favor de una paternidad responsable. Además,sicre
emos que la mejor terapia es la que se basa en el psicoaniiI
sis, no tenemos ya derecho, de limitarla a una ,lite.
Pero pay otras ventajas formativas que ofrece el grupo_!l

�40
estudiante: ella o él son jóvenes y saben poco del otro sexo.
Estan educados en un mito sobre como es "el hombre'' o "la mu
jer". Detras de este mito hay, muchas veces, desprecio, riv!.
lidad, proyección de toda la propia hostilidad Y, de todos ro~
dos, desconocimiento y miedo. Todos estos sentimientos Y pr!
juicios suelen esconderse detras de un trato convencionalme~
te cordial y hasta detras de relaciones sexuales.Nhestros~g~
pos son mixtos {con prevalencia de muj~res, ya que son menos
los varones que estudian psicología). Bs impactante, obser?:'
como recien al tiempo, en el clima íntimo del grupo terapeut~
co, loa sexos aprenden a conocerse mutuamente, no como
obj!
tos sexuales y pantalla de transferencias y de proyecciones,
sino corno seres humanos. Perplejas descubren las
muchachas,
que también los hombres sufren y tienen miedo y los
varones
que la mujer no es únicamente un objeto sexual o
una copia
jiel de mamá, sino un ser que quiere, teme, odia Y sufre.
Veamos ahora las otras características: lQué
significa
que el grupo sea institucional? Debemos tomar en cuenta a es
te hecho, cuando hablamos de transferencia, ya que esta se es
tablece no únicamente entre los pacientes y terapeutas, sino
está también teñida por el vínculo con la institución. Puede
darse el caso, de una escisión, donde el terapeuta se
trans
forma en el objeto bueno, idealizado y la institución en obj~
to malo, perseguidor. Esto se intensifica, si hay un conflic
to institucional, como ocurrió en la UNAM. Al luchar los est~
diantes por el plan de estudios, también lucharon por la
su
pervivencia del grupo, con un temor constante --pero que hubo
que interpretar, porque no lo explicitaron directamente-- de
no poder "defenderme", yo extranjera, exilada, contra los ata
ques de los enemigos. Esta situación no confi?uraba solame~;e
la escisión en un objeto bueno y otro malo, sino era tambien
una revivencia del conflicto edípico, en el cual el niño
se
siente impotente en la lucha contra el padre, para "defenderª mama" tan omnipotente e indefensa simultaneamente. También
la huel~a se filtró a la situación grupal. Teníamos autoriz~
ci6n, de seguir trabajando, ya que se trataba de terapia.
I
gualmente _loa integrantes del grupo trajeron poco el t ~ , pe
ro lo dramatizaron, faltando mas que comunmente y quedandose
muchas veces en silencio. Pero donde fue más necesario, inte!_
pretar la situación institucional consecuentemente, fué en el
grupo universitario que no pertenece a la UNAM. Este grupo,

41
q~ superviso, ya
. era el segundo intento terapéutico. El
pr1.mero había terminado
...
,. "catastróficamente" con la partida de 1
t erapeut a. Rec1.en despues de varias sesiones en las
.
_
,
cua-1es
tuvo que 1.nterpretarse los temores de los diferentes inte r
tes, de "matar" de vuelta a los terapeutas, con sus·-senti!i~
tos, es_dec~r, tanto con el amor, como con el odio, los celos
Y las rivalidades, se podía realmente entrar en la conflicti
va más personal.
Los grupos de la UNAM son gratuitos. Es decir, los estu
diantes los pagan, a~ abonar sus aranceles universitarios, pe
ro no lo pagan espec1.almente. A su vez los terapeutas son
estros de la UNAM y la atención de los grupos equivale a ho:r!s de.docencia. Entonces el terapeuta recibe un pago mucho
mas.baJo que en su consultorio particular. Mucho se ha dicho
sobre la supuesta imposibilidad de trabajar sin remuneración
en psicoterapia psicoanalítica. En muchas instituciones, teme
rosos que la gratuidad perjudique al tratamiento, se cobra
la población desprovista de recursos sumas simbólicas.
Pero
muchos colegas, como yo también, pudimos comprobar que la psi
coterapia se desarrolla perfectamente sin pago, siempre que
el paciente no se sienta atendido por "filantropía", sino den
tro del marco de la institución, a la cual también el terapeu
ta pertenece. Se trata de una extrapolación de lo que Freud :dijo con respecto al tratamiento analític9 individual, de 5 a
6 veces por semana. Evidentemente el terapeuta no estará dis
puesto a trabajar con un solo paciente gratuitamente tantas:horas, ni estará en condición de hacerlo. y evidentemente tam
poco el paciente podrá aceptar esta situación, sin que influ
ya de múltiples maneras en el vínculo transferencia!.
Pero
que se haya deducido de ahÍ que un tratamiento pagado por la
institución sea irrealizable, conforma un mito, basado en -una ideologización que sirve para justificar los altos honora
ríos privados. Si fuera cierto que un psicoanálísis no pagado
personalmente no sirve, el tratamiento de niños o de psicóticos no sería factible.
El tiempo limitado: es el punto menos claro para mí, ya
que los grupos que estoy comentando, no terminaron todavía y
los grupos hospitalarios que coordiné, eran abiertos y detiem
po ilimitado. En los grupos de la UNAM se estableció un lapso
de tiempo de dos años. Parece un tiempo razonable, pero no pa
ra transformar estructuras profundas, pero si, para obtener Ü
na noción cabal del proceso terapéutico y obtener cambios fa

ma

a

�42

vorables. Además, no creo que perturbe demasiado el factor de
tiempo fijo, ya que se trata de grupos universitarios que, de
esta manera, se incluyen en el horario acostumbradosemestral.
Pero concuerdo con los diferentes autores, que se ocuparon
del tema sobre la necesidad de tomar el factor tiempo interpretativamente muy en cuenta.
EntendemOs como grupo preformado a un grupo, cuyos inte
grantes se conocen previamente y tienen un CaJlU)O en común.~
neralmente los unen lazos de trabajo o de estudio, Pueden pe!_
tenecer al mismo equipo, por ejemplo. El grupo preformado pr~
senta una dificultad obvia. Es mucho más fácil, mostrarse en
toda su intimidad y con todas sos fallas delante de extraños
que 'uno ni ve fuera de la hora del grupo, a la cual se agrega,
si mucho, como prolongación la "sesión en el café", que fren
te a compañeros. En nuestro caso especial, además, ¿cómo mo~
trar sus debilidades delante de futuros colegas que deberían,
·el día de mañana, mandarles pacientes a uno? En nuestra profe
sión, junto con el título universitario se nos exige
título
de salud mental. Es este que se desvirtua, muchas veces,en la
intimidad del grupo terapeútico. Sin embargo, esta dificultad
suele superarse. Pero el ablandamiento tarda más, junto con.!_a
aflicción por la perdida del tiempo, ya por si limitado que
esto implica. Pude observar, además que curiosamente los vín
culos de solidaridad que suelen establecerse en un grupo tera
peútico común, entre desconocidos previamente, son más
fue!_
tes que los que surgen en el grupo preformado; ocurre,tal vez,
porque simpatías y antipatías preexistentes los
neutralizan
hasta cierto punto. También el peligro del acting out, inclu
sive de la actuación erótica en el grupo preformado es mucho
mayor y la posición del terapeuta que desconoce situaciones previas y ac~4S que se dan en 1.a convivencia cotidiana del
grupo, fuera de sesión, a veces no es nada fácil.
Veamos ahora, como son nuestros analizandos. Como ya di
je, la mayoría de ellos son jóvenes y hay más mujeres que V!.
rones. Pocos tienen una sintomatología concreta, pero sufren
de múltiples inhibiciones. Son sumamente inseguros, para
~
ner un ejemplo sencillo: la mayoría pudo, en el lapso de tie~
poya transcurrido abordar o hasta terminar su tesis, pero al
principio esta exigencia académica les parecía un
obstáculo
insalvable. La dependencia de padres y hermanos solía ser n~
table. Los varones, en su mayoría mayores que las muchachas
tenían experiencia y vida sexual regular, aunque podían tener
problemas en este terreno. Las muchachas, por lo general, ca

43

7ecían de experiencia sexual o habían, después de un primer
intento traumático, renunciado de vuelta al sexo, aunque fan
tasearan mucl~ó con "la pareja". Todos esperaban mucho de 1;
experiencia grupal, aunque temían también lo que pudieron des
cubrir dentro de sí mismos y los cambios que pudieron sufrir:Estos consistían principalmente en la disminución de temores
tanto frente a la profesión, al pensar y al sexo, como de pr;
juicios en general y en la adquisición de una mayor
indepe-_n '
dencia.
La admisión fué hecho de diferente manera . Mientras que
en los dos grupos supervisados los terapeutas habían hecho en
trevistas previas, yo en mi grupo puse, como única condición
d~ entrad~ que la persona no haya tenido experiencia terapeú
tica previa, para no obstaculizar a quienen no tuvieron otra
oportunidad que la institucional.
.
L~;técnica empleada fué la psicoanalítica, adaptada a la
5
:tu~cion grupal. Como se trata también de una experiencia di
dactica, creo que la seriedad del encuadre y la pureza de la
técnica es fundamental, ya que servirá de modelo al futuro te
r~peuta. A pesar de esto serán inevitables ciertas
transgre
sienes del encuadre que provienen de la situación institucio
nal. Ocurrirá, p.e., que un analizando sea simultaneamente
l~o de su terapeuta. Hay que manejar a este tipo de
situa
ciones con tacto y conciencia de las implicaciones transfereñ
ciales. Dada que todos eran psicólogos, en las interpretacio
nes hay que evitar especialmente la intelectualización y todo
lo que se presta para un diagnóstico. Igualmente ocurría, que
frente a una interpretación, el paciente diga preocupado: "En
tonces quiere decir que soy homosexual" o "lEsto significa al
go esquizofrénico?". Podría decirse que los psicólogos :i:nex=pertos sufren de una especie de hipocondría psiquiátrica.
La dinámica del grupo: obviamente la discreción
impide
el aporte de material clínico. Por eso quiero solamente desta
car lo que creo el logro más importante en el grupo de mayor
duración, proceso que se está desarrollando también en los o
tros dos grupos, se rompieron los liderazgos primitivos y los
roles estereotipados. Hubo un lento, pero constante aumentode
la confianza y comprensión intragrupo.
Fin de análisis: como ya dije, ningún grupo todavía
ha
terminado. Pero lo que pude esperarse y se vislumbra o, en mu
ches casos hasta ya se logró es la adquisición de insight
y
de la posibilidad de empatía con el otro, la capacidad de au

a

�44

45
1

, 1 . i·~ la aceptaci. 6n de la pérdida de muchas
.
. ilusic•nes
•
y
toana J.~~~
:
evaluación de la propia historia
sobre si mismo, u~a me}Or f. l.!llente la disposición de . r~c~
las propias capac1.dac:ies y ina
.ú .
i eso fue
rrir en un futuro~ otra experiencia terape tica, 6
se necesario.
h
traba:1.ado
Si habremos logrado todo eso, creo que emos
bien y hecho algo útil.

Sobre el Psicoanálisis Salvaje
LIC. HORACIO FOLAOORI
"Q.u.i.en adopta u.na. po.ti-lc.l6n .te6Júca jw.,to.
uta.Jtá. en mejoll.u c.oncüc.lonu de d,¿¿,ponvi. de una. ae:t.J;tud .tlc.n,i.c.a a.dec.uada".

Oct.a.ve Mannon,i..
1.- INTRODUCCION
Este trabajo fue originalmente esbozado en Uruguay en 1975 siendo en tal sentido testimonio de un particular enfren
tamiento entre psicoanalistas oficialistas --los pertenecieñ
tes a la Asociación Internacional-- y los psicoanalistas de;
r.insti tucionalizados o no institucionalizados, cuestionadores
de la ideología que las instituciones transmiten, especialmen
te aquellas que reproducen el sistema en lo interno, fortale
ciendo el modelo edípico.
Pienso ahora, que los planteamientos que aquí se hacen conservan total vigencia, no solamente en lo referente a lo
que sucede en el RÍo de la Plata sino también en un marco más
amplio. Si bien en México coexisten cuatro o cinco grupos ana
líticos independientes, ello no ha eliminado las bases ideoló
gicas y científicas de las divergencias que sustentan. En s~
ma, intento cuestionar algunos de los supuestos con que tradi
cionalmente se ha tratado el tema.
2.- LA PALABRA: lSOLO UN ERROR DE TRADUCCION?
El primer elemento que llamó mi atención fue el título del trabajo ~e Freud de 1910. La caracterización de psicoaná
lisis "salvaje" puede parecer al lector algo extrafia y
tal
vez le evoque la expresi6n más utilizada en nuestro medio de
psicoanalisis· silvestre. En reálidad, la traducción de LÓpez
Ballesteros directa del alemán no ha seguido fielmente el sen
tido; es así como Freud tituló su artículo de 1910 "Uber "Wil
de" Psychoanctiyse" siendo "Wilde" traducido
más exacta!llente
por "salvaje" que por "silvestre•. En su lugar, Cervantes Gi
meno, traduciendo el "Vocabulaire" parte del francés "sauva ge", arribando~facilmente a "salvaje" en lugar de "silvestre".
Pero más allá d&amp;l p~oblema de traducción de la palabra,
hay otro que éala m( s hondo en lo que pretendo abordar, ya que
se dirige a las ra.!des conceptuales del ténnino. De tal modo

�46
mientras "silvestre" apunta generalmente a plantas (cri~do -sin cultivo, agreste, rústico), "salvaje" ~nnota al reu~o ~
ni.mal (no doméstico, natural de aquellos paises que no tienen
cultura). Así, "salvaje" presenta ventajas a toma: ~n ~uenta
frente a "silvestre" cuando se incorpora como calificativodel_
tipo de psicoanálisis:
a. "Salvaje" contiene un monto de agresividad que no aparece
en "silvestre".
b. •salvaje" cubre las sociedades primitivas (incultas),opue.:!
tas a las sociedades civilizadas (cultas), las poseedoras
del psicoanálisis.
.
.
c. •salvaje" apunta a las raíces animales (llos instintos?)
El psicoanálisis reafirma la domesticación, el control, la
sublimación (lel yo?).
Si bien queda clara la primacía de la expresión" psicoa
nálisis salvaje" sobre la de "psicoanálisis silvestre", en e:!
te trabajo utilizaré ambos como sinónimos dado que a su vez la segunda, de todos modos, se ha impuesto por el uso.
.
La expresión creada por Freud se define en dos vertientes: la ideológica (ideología de clase) y la científica ( co.!!
cepto de la teoría psicoanalítica).
En el primer nivel, la utilización de ~icha ~presi~n por Freud nos muestra claramente s~ ~d:ologia;_psicoanalista~
sería sinónimo de sujeto culto y civilizado, mientras que_~
coanalista salvaje mostraría al prim.iti~o, in:ulto, a~res~vo.
Dicha clasificación remite a toda una f1.losof1.a humanista que
aparece con posterioridad en los trabajos sociales. En suco~
cepción, analista era aquel que poseía una honda formación e~
ciencias y letras (como él) y dedicado de por vida a profund!_
zar los secretos de la humanidad. Así Freud resulta un revol~
cionario en cuanto a sus aportes científicos, pero no puede es~ar del momento histórico concreto, de su pertenencia. ~e
elaae y de los ideales de la Viena de fines del sigl~ pasado,
donde dominaba la filosofía positivista. Las contradicciones
son 'propias de los hombres.
.,
se me ocurre, entonces~ que el error de traduccion no es
meraJlente casual, sino que por el contrario ha de responde:,ª
un intento de modificación del pensamiento freudiano,cuest1on
que no profundizaré ahora, conformándome sencillamente con s~
ñawlo.
Pero tand&gt;ién, y he aquí el móvil de esta comunicación,~
xiaté un segundo nivel en el cual nos importa profundizar, ya

47
que apunta a la conceptualización de Freud
respecto a lo que
él pensó como el anSlisis "salvaje" (lo explÍcito).
3.- EN LA SITUACION DE ANALISIS
Supongamos que un determinado lugar, en un desconocidocon
sultorio psicoanalítico oficial, ubicado en un contexto riopla
tense, un paciente cierto d!a relata sus inclinaciones e inte
reses referidos a estudiar el psicoanálisis en un centro defor
mación no oficialista. A tal planteo, supongamos 1 recibe la-si
guiente interpretación:"IPero Ud. desea
hacer psicoanálisii
"silvestre"I Si bien dicha secuencia puede ser referente de u
na innume:able cantidad de situaciones y significados, me inte
resa particularmente profundizar desde dónde se verbaliza
la
supuesta interpretación, porque una de las tantas posibles in
terpretaciones de la secuencia, podría señalar al psicoanáli
sis "silvestreu como aquel que se realiza fuera del control ae
las instituciones oficiales.
.
La est~ctura institucional del psicoanális!s en la Argen
tina ha sufrido repetidas y múltiples rupturas, lo que ha
re
sultado en la creación de nuevos centros de formación e invei
tigación en psicoanálisis. Estas rupturas no se han dado
aún
en el Uruguay, a pesar de la crisis en todos los planos de la
vi~a.s~cial~ ~al vez por las caractertsticas locales (el psico
analisis oficial en el Uruguay existe sólo en Montevideo)y pro
bablemente porque el Uruguay es científicamente dependiente de
la metr6polis: Buenos Aires. Los Baranger fueron los iniciado
res del psicoanálisis oficial en el Uruguay. Estas
aclaracio
nes, que entiendo imprescindibles, permite reubicarnos en
el
contexto, de tal modo que la supuesta interpretación denuncia
la ideología de quien la enuncia: la noción de "Análisis Silvestre" está basada en criterios institucionales; esto es, son
analistas los que pertenecen a la Asociación Psicoanalítica o
ficial, son analistas "silvestres" los de afuera de la institu
ción, calquiera que intente formarse en psicoanálisis en otro
centro distinto del oficial. Quizá hasta se podría encontrar a
nalistas oficiales que suscribieran explícitamente tal enuncia
do.
Sorprende que la posible interpretaéión pueda ser guiada
por criterios institucionales, radicalmente distintos a los
d~ la ciencia que el analista, por estar en la organización o
ficial, se supone que conoce y dice sostener. Tal vez no ser!a
la primera vez que
pudiera ocurrir una cosa por el estilo.

�48
49

No sería difícil señalar normas del funcionamiento del anal~
s is que no tienen ninguna base te6rica sino que responden a~
niciativas institucionales ajenas al campo científico. El i~
conveniente radica, además de los que se desprenden del cond~
cionamiento científico por marcos ajenos a la ciencia misma,
en que en nuestra sociedad las instituciones reproducen el
sistema (sobre todo aquellas que sobreviven)--si bien la re
producción no es en forma mecánica--, lo que connota la depe~
dencia científica del orden instituido.
Baranger es más cuidadoso cuando define el analista "Sil
vestre" como aquel que siendo médico o no "pretende ejercer~l
psicoanálisis sin haber recibido la formación adecuada para
habilitarle en esta función". Posteriormente se manifiestacon
trario a una enseñanza del psicoanálisis a cargo del Estado
con argumentaciones que no discutiré acá (2) (+).
4.- LA LECTURA DE FREUD
Me remito entonces a Freud para analizar sus criterios.
Es as{ como recurriendo a su artículo de 1910 sobre el tema,
podremos rastrear cuáles eran sus conceptos, cuál su modo de
pensar sobre los distintos aspectos de la teoría y técnica a
nalítica, incluso en cuanto a lo institucional.
Luego de ejemplificar la sorpresiva situación en la que
Freud se vió introducido ante la paciente enviada por un col~
ga (a la cual se le había indicado soluciones para sus males
que eran inaceptables para ella y se le había afirmado que t~
les indicaciones se basaban en los descubrimientos de Freud),
señala" ••. el médico había desconocido o interpretado mal u
na serie de doctrinas científicas del psicoanálisis ... " (8).
Freud se dedica entonces a analizar sistemáticamente y
con minuciosidad los "errores científicos" del médico que hi
zo tal indicación y para ello los clasifica en teóricos y téc
nicos. Así desarrolla:

(+) Los conceptos de Baranger transitan desde . criterios net~
mente ideológicos (gratuidad de la enseñanza estatal que se~
pone al requisito de que el psicoanálisis debe ser pago), ha!_
ta otros más elaborados (implicancias de los roles del didac
ta, problemas de selección, etc.). Una crítica exhaustiva
a
todo el problema de la enseñanza del psicoanálisis ha sido

a) El concepto de sexualidad para el psicoana.,.li's,1.· s
.,.
.
, que es mu
cho mas amplio que el sentido popular y corriente del térm' A t
l t
ino,
puna a a eoria sexual, uno de los pilares de la construc
ción teórica psicoanalítica.
b~ El co~cepto de conflicto entre poderes, que destaca la ar
tic~lacion de la causalidad de los síntomas. o sea, no sólo
esta presente la libido (item anterior) sino que existe
t
b'.,. 1
,.,.
i
am
ien a represion, ndicando el nivel dinámico del psiquism e) El probl:111ª del diagnóstico (neurosis de angustia) en ba:;
a ~a angustia del paciente, diagnóstico que para Freud es e
rroneo ~n.tanto_la ~gustia remite también a otro cuadro psi
c~patologico (histeria de angustia) para el cual se indicaría
finalmente otra terapéutica, distinta de la terapia somáticaa
deouada en el primer caso. Debe recordarse que en este momeñ
to para Freud las neurosis de angustia tienen su etiología eñ
la ausencia de relaciones sexuales. En tanto que la histeria
de angustia (producto del conflicto entre deseo y represión),
era uno de los cuadros donde el psicoanálisis es taba perfecta
mente indicado.
d) La disociación entre la teoría analítica y la técnica
de
curación, ya que las indicaciones, si bien basadas en la teo
ría, no señalaban al psicoanálisis como terapia para dichos:estados de angustia.
e) La errónea comprensión de lo que las resistencias internas
significan lleva al médico a entender que el factor patógeno
actúa por "ignorancia".
Ello conduce a sugerir la causa del mal sin una adecuada
estrategia que permita vencer en forma apropiada las resisten
cias. Para ello no hay que olvidar que"la comunicación de lo
inconsciente al enfermo tiene siempre por consecuencia una a
gudización de su conflicto y una agravación de su dolencia"-;
ante lo cual es pertinente seguir el camino con determinadas
seguridades, las que implican: 1) el vínculo transferencia! para evitar la huída ante el debilitamiento de la resistencia,
Y 2) que el paciente mismo se vaya dando cuenta a través
de
su propia aproximación a lo reprimido.
40

realizada por
Baraude (3).

A. Lussier (12),

Jean - Luc Donnet (6)

y

R.

�51

50

7

Recordemos que Freud siemp~e señaló que el análisis deb
hacerse cuidado~aJnente desde la superficie hacia las profund~
dades y que la interp~etaci8n es tanto mis adecuada cuando
paciente está más cerca de lograrla él mismo por _sus
asoci~

:1

ciones.
•
'fº
Freud concluye se enumeración de erro~:es c!e~ti ico~ !
donde lo que se destaca es una fundamentacion teorica Y tecn~
ca de los mismos. "AsÍ pues no basta al médico conocer
algu
nos de los resultados del psicoanálisis. Tiene que hab~:se fa
miliarizado con su técnica si quiere adaptar su actuacion
a
los principios psicoanalíticos".
Esto es centrali el psicoanálisis "salvaje" se definedes
de la teoría, que incluye el conocimiento técnico y no desde
la práctica "institucional" oficialista.
.
Pasa luego a indicar cuál debe ser el camino P~ª. dich~
aprendizaje, "ha de aprenderse, como tantas otras tecnicas"me
dicas bajo la guía de aquellos que la dominan". El vocablo d~
minan" permite pensar. en "conocer profundamen~e": El mi~ se
encarga de aclararlo cuando indica "ni para nu ni para mis a
migos y colaboradores resulta grato monopolizar así el derecho de ejercer una técnica médica". iBrillante Freud, ya en
1910 había visto el problema del monopolio de la técnica
que eso connotaría y rechaza sin más dicha posibilidad(
Sin
embargo debe discriminar en ese momento histórico que tal mo
nopolio es inevitable para proteger sobre todo la cau~a. del
psicoanálisis (diez años de fundado y creciendo con mul~ip7es
dificultades), más que a los pacientes en sf, como lo indica
enseguida.
Dice entonces Freud: "En la primavera de 1910 hemos fun
dado una Asociación Psicoanalítica que hace publicar los no!!
bres de sus miembros con objeto de poder re~hazar toda respon
sabilidad derivada de la actuación de aquellos que no perten~
cena nuestro grupo".
Freud intenta así distinguir a su grupo de otros 4':1e de~
conocían la disciplina dado que en dicho momento era
:unpos~
ble aprender técnica psicoanalítica si no_era_con.~quellos~e
"l dominan" pere lejos de señalar a la institucion como la
re:ponsable (más adelante lo señalará), Freud se refiere a.!_as
personas con las cuales se puede aprender (la dominan,publi can los nombres de sus miembros) que es diferente de la org~
nización que dichas personas se dan, Y las normas que
crean
para funcionar en conjunto.

Y:º

En 1914 dice Freud; "Creía asl.JlU.smo necesario dar al núcleo analítico la forma de una asociación oficial para evitar
los abusos que sabía habrían de cometerse a la sombra del psi
coanálisis en cuanto éste adquiriese popularidad" (9). Lueg;
señala que los grupos locales de la Asociación Internacional
podrían enseñar a los aspirantes garantizando una preparación
adecuada. Lo interesante es que el propio Freud reconoce que
dicho planteo obtuvo múltiples objeciones, entre las que
se
destacó la de Adler, quien expresó su temor de que no se intentase sino "una censura y una restricción de la. libertad
científica".
Si bien los planteos realizados por Adler responden
en
parte, a una problemática política interna de los grupos ana
líticos (Viena versus Zurich) por la supremacía en la Asocia
ción Internacional, creo que también debe ser tomada la postu
ra de Adler como un emergente del sentir de un grupo que vis
lumbra posibles restricciones en su quehacer científico:
la
institución plantea el ostracismo sobre todo en ~l campo labo
ral ya que también, en el espíritu de Freud, se garantizaría
el ejercicio de los futuros analistas a través de la deriva
ción de pacientes. La ambivalencia de Freud es notoria, sobre
todo cuando la ideología de clase le. enturbia su visión cien
tífica.
(
Una situación similar es descrita en el "Análisis Profa
no" cuando Freud debe clarificar aquellos sujetos aptos para
el ejercicio del psicoanálisis (médicos o no) de los curande
ros. "Para ésta (la ley) curandero es todo aquel que trata
fermos sin hallarse en posesión del título médico oficial.
ra mí, sólo puede llamarse curandero .a quien emprende un
ta.miento sin poseer los conocimientos y la capacidad indispen
sable para llevarlo a cabo" (10). La similitud entre curande
ros y analistas "salvajes" resulta evidente, ante ello
todo
lo que Freud pide es "conocimientos y capacidad"; reniega del
título oficial, de la norma, de la ley.
Penetrando en el CaJIIPO de la enseñanza del psicoanálisis
sin pretender en esta ocasión profundizar el tema, podemosmen
cionar los distintos elementos que canponen la formación del
analista. Creo que pueden señalarse tres vertientes del proce
so de aprendizaje:
a) El pprendizaje de la teoría, metodología y técnica del psi
coanálisis que tradicionalmente se ha realizado por medio de
seminarios que van gradualmente cubriendo la obra de Freud y

en

Pa

tra

�52

53

otros aportes destacados.
b) . El _aprendizaje de la situación clínica, del manejo espect
ficó de la técnica, que se realiza por medio de las
supervi
ciones y de los ateneos. Debe enfatizarse la exi~tencia de am
bos procedimientos pues en rigor son esencialmente diferentes
y persiguen taiibién objetivos distintos. La supervisión long!_
tudinal de wi caso ilustra hasta sobre los menores
detalles
del desarrollo del análisis, del movimiento de sus defensas y
de cómo debertn ser trabajadas las resistencias. Los ateneos
plantean una visión transversal ya que el paciente debe
ser
condensado en su evolución, lo que ·da como resultado la jerar
quización de momentos del desarrollo del análisis. Además per
mite seguir una temática en particular, a lo largo del proce
so y descubrir las modificaciones que, en consecuencia,se van
produciendo en el paciente. El propio Freud inicia esta línea
de trabajo con el famoso caso del hombre de las Ratas que en
no menos de tres oportunidades es presentado ante la Sociedad
de los Miércoles en Viena, para su discusión.
c) Por Último, pero en primer lugar, la experiencia del propio análisis que garantiza el conocimiento de la problemática
personal del analista, sensibilizándolo para un más estrecho
vínculo con los futuros pacientes. Este aspecto será el reco
nocido más tardíamente por el propio Freud y por el resto de
sus discípulos, probablemente por ser el que ataca en forma
más directa el narcicismo de todo ser humano.
Hacia el ocaso de los dias de Freud, cuando s. Blanton viene de Estados Unidos para analizarse con él, con el firme
propósito de convertirse e.n analista didacta, encontramos
e
tro aspecto que ilustra nuestra problemática. Blanton le plañ
tea a Freud que le gustaría que lo recomendara al grupo deNu~
va York, a lo que Freud señala que no tiene ninguna
influen
cia allí, pues dicho grupo se .ha separado de la Internacional.
Entcnces Blanton lo interroga sobre si él -cree que está
ade
cuadamente capacitado para la enseñanza del análisis. "Bien=dije - si Ud. cree que soy competente como analista en
gene
ral, y competente para enseñar análisis en particular, yo me
considero satisfecho". "Si - dijo - Ud. es competente para ha
cer anális~s didáctico" (5) (+). Así que lejos Freud de respe
,#

•

(+) Este documento tiene un valor relativo, ya que se tratade
lo que Blanton dice que Preud dijo, no siendo posible corro
borar tal afirmación.

tar la organización local (la que posteriormente volve ~
_
seno d e 1 a As~ciacion
· · ~ I~ternacional) habilita en el mismo
r ª a 1 lu
gar otro analista y lo incita implícitamente a que forme
su
grupo.
S.- OTROS APORTES
Ferenczi en 1928 define otro aspecto de los
analistas
"silvestres", que son aquellos no analizados O pacientes
no
enteramente curados, y que se los reconoce por "la actit d
pulsi
1.
"
u com
va . a ana iz~, lo que se opone a la elasticidad que
ceptuahza como el resultado ideal del análisis terminado"(~&gt;: Ello pe~te ;undarnentar lo que llama la segunda regl~
basica del psicoanalisis, que consiste en la necesidad de que
todo analista haya . sido previamente analizado. De tal modo,
completa el pensamiento de Freud, quien ya lo había establecí
do como condición indispensable para ser analista
"civiliza
do"
Finalmente, Laplanche y Pontalis señalan un último ele me~t~ ~el análisis "salvaje": "sería presuntuoso considerare!
~a~isis "salvaje" como algo propio de psicoterapeutas no cilif1;a~o~ o como algo perteneciente a épocas pasadas del psi
c~anal~s s ••• " ;ndican que Freud también apuntó a la ignorañ
cia teorica y tecnica puesta de manif.i,esto a través de "cier
t~ ~cti~~d del analista que encontraría en su "ciencia"la jus
tifi:a:ion de su poder". Y concluyen que "es evidente que el
análisis de las defensas o de la transferencia puede efectuar
se de un modo tan salvaje como el del contenido". Luego, "ve
riamos en el análisis salvaje, "sabio" o ignorante 1 una resis
tencia de~ anal~sta al análisis singular en el que está impli
cado, resistencia que ofrece el peligro de conducirlo a deseo
n~cer la palabra. de su paciente y a "imponer" sus interpreta
ciones" (11).
Resulta así que el criterio de definición del psicoanáli
sis "salvaje" desde el marco institucional no sólo es
anti=científico sino distorsionante, ya que según el último aporte,
los analistas oficiales pueden ser tan "salvajes" como sus p~
res no oficializados. (+).

con

7

(+) Me hacía ver G. Baremblitt en una comunicación personal
que la aimetr1a a que se llega (al igualar el "salvajismo" de
,#

,

�54
55
6·. - INTERROGANTES FINALES

Vuelvo al motivo del trabajo para analizar nuevamente la
supuesta formulación del analista en cuesti6n: por lo dicho2,_e
desprende que el analista desconocería algunos de los conceR_
tos que se han destacado sobre el psicoanálisis llsalvaje" , lo
cual si bien en cuanto al enfoque más técnico (transferencia,
preparación del analizando, etc.) la intervención pudo haber
sido adecuada, no es así en lo que apunta el bagaje
teórico
(también imprescindible para Freud), ya que lo formulado pu~
de remitir a una conceptualización errónea del contenido.
Las divergencias en el psicoanálisis han sido siempreteó
ricas e ideológicas, en el sentido ~a intentar conceptualiz~
ciones que muestren mayor cientificidad que otras. La hist~
ria ha dado la razón reconociendo finalmente aquellos grupos
cuyos aportes teóricos (realizados dentro o fuera del ofici~
lismo) se constituyen en progresos del pensamiento analítico.
Así, a ningún analista oficialista se le ocurriría
siquiera
fantasear (ya no emitir juicio) calificando a Jaques Lacan a
a alguno de sus discípulos de psicoanalista "salvaje" por no
estar afiliado a la Asociación Internacional; por elcontrario,
en el RÍo de la Plata y en otros lados se abren cada-vez más
las puertas para que los lacanianos, por ejemplo, enseñen en
las instituciones tradicionales. (+)
De tod~s modos los pacientes no han de preocuparse si la
supuesta interpretación se diera, pues como dice Freud "tales
analíticos silvestres perjudican más a nuestra causa que alos
enfermos mismos".

los oficialistas y los no oficialistas) puede resultar por demás engañosa, si bien, al menos, durante el período de
aprendizaje, todo analista en tanto desconoce el minimo deteo
ría y técnica analítica aceptable para el ejercicio, sería-e"it"
primera instancia "salvaje". Pero, si la marginalidad no
es
de por sí garantía de independencia de las sobredeterminacio
nes del sistema, es indudable que frente a la comparación, un
analista "salvaje" institucional tiene al menos unalimitación
más que la del analista "salvaje" no institucional:-la de es
tar dependiendo de una institución que reproduce el sistemaso
cial y se convierte por tanto en transmisor de una ideología
familiarista y edipizante, complejo que supuestamente intenta

Po~ ÚltÍil\o, llama la atención que un tema tan impor t ante
como la diferenciación científica del analista del
·
t a hayas ido o 1v i dado como tema de trabaJ·os en la no
analis
b ·bi ·
fía esp · 1 · d
.i iogra
.
. _ecia izaª: no solo en lo que apunta directamente al
Jercicio
analítica sino porque muchas veces, -a
.
. .- de la practica
.
1
nom.1.nacion despectiva de analista "silvestre" es t · 1 · d
lo
f. i i·
u i iza apor
so ic a istas para desvalorizar aquellas prácticas técni-cas que, b~sandose en la teoría analítica, operan en el campo
de la_cl!nica. T~l es el caso de los profesionales que se de
sempenan como_psico~:rapeut~s (esclarecimiento, psicoterapia
de c~rte _u orientacion analitica, psicoterapias breves, psico
profilaxis, etc.). No sería difícil encontrar en dichos ata=~ues causas eco~Ómicas. Sobre las motivaciones del olvido se
nalado, me confio a la libre asociación del lector.

e

curar _c~n su práctica clínica. La sumisión institucional
e~ transmitidG como una racionalización de neutralidad opera
t;va a~enta~do_seriamente contra el proceso de curación.
En
sintes:s: s: bien los "salvaj es no institucionalizados pueden
ser ~ficialistas por otras pertenencias sociales, por la inci
dencia de otras sobredeterminaciones que los condici onan l os
lo_s de " a d entro 11 no tienen
•
.,
otra opcion
que la de ser
oficia
listas, al menos desde el punto de vista objetivo.

C:) Claro está que ello no implica necesariamente reconocí
lllento científico, más bien se trata de un nuevo bien de con
sumo (de moda) que como tal debe ser utilizado. Es de señalar
que no es casual que se incorporen al sistema los aportes de
un sujeto que salió del sistema - Discurso de Roma mediante donde se plantearon importantísimas críticas a la Asociación
I~ternacional, denunciando entre otros los ideológicos crite
r:os de selecci6n de candidatos y de enseñanza del psicoanáli
sis. Dicha reincorporación hace dudar seriamente de qué es lo
qu~ trae tacan de "nuevo" o tal vez, mas específicamente, de
que es lo que las instituciones leen de lo que trae Lacan.

�56

57

BIBLIOGRAFIA

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ñanza y Ejercicio Legal del Psicoanálisis, Omeba, B.A. 1967.
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"Cuadernos de Sigmund Freud 2/3, B.A. 1972.
14. REAL ACADEMIA ESPA80LA: Diccionario de la Lengua Española,
Madrid, 1970.

El Psicoanálisis:
un auxiliar de la educación
MANUEL MlJNIZ

�58

59

"Todo lo que podemos espe-rar en el campo de la profilaxis de las neurosis se encuentra en manos de la educ_!
ción iluminada por el Psicoanálisis "
S. Freud.
El desarrollo en el renglón educativo de un pueblo no
se refleja en el número de maestros o escuelas con que -cuente, sino mas bien en la vida diaria de éste. Y noso-tros nos preguntamos: l A qué nivel estará la educación en
nuestro país? y la respuesta es obvia, si diariamente van
en aumento hechos y situaciones como estas: asaltos y ro•bos, delitos sexuales, impuntualidad, apatía política, alcoholismo, analfabetismo, drogadicción, irresponsabilidad
(paternal, profesional, gubernamental, etc.), abusos policiacos, fraudes .•. y podríamos seguir enumerando una lista interminable, pero se nos ocurren otras preguntas;¿ Y
las reformas educativas? ¿ No fueron planteadas éstas co
rno la solución al problema educativo?, si la situación si
gue igual o más deprimente que antes¿ En qué fallaron,
cuÍl fue su error? y las respuestas son varias: En primera instancia, los cambios fueron superficiales, nunca se tomó en cuenta la opinión del maestro de banco para realizar dichos cambios y por otra parte, lo que nosotros consi
deramos el más crazo error, en ningÚn momento se le dió al
maestro la fundamentación pedagógica de estos cambios y s~
bre todo lo más importante, nada se h~ hecho por cambiar la mentalidad del maestro, ya que hoy y siempre se ha educado en base al temor y la coerción, constituyéndose la e_!
cuela en un lugar aversivo para el educando, en la medida
que el clima imperante en ella, es el de la antidemocracia
y el autoritarismo aberrante, ejercido por el maestro, que
en ningún momento toma en cuenta las necesidades propias del educando·, coartando su libertad y creatividad, con un
sinnúmero de mandatos autoritarios, que por la naturaleza
propia del niño son rechazados pero que el final de cuen-tas tiene que acatar debido a la sojuzgación magisterial.

Con una ideología tan nefasta y con un cri t erio t an_
estrecho de parte del maes~ro
- , co'mo e s pos1.'bl e que se espe
re un desarro:l~ satisfactorio en el nivel educativo de un
pueblo, _es ut~p1.co, porque para esto es necesario que haya
un. cambio radical, pero a partir de la formaci·o~n mag1.s
· t e-r1.al Y no como se ha venido haciendo; reformando planes y
programas de estudio sin tomar en cuenta los escasos e le-mentes teóricos que maneja el maestro.
Si bien es evidente la mala preparación del maestro a
n~v~l pedagógico,~~ lo son menos sus escasos o nulos cono
:1.mientos en :elac1.on a la conformación psicológic a de l ni
no. Y es aqu1. donde consideramos que el psicoanálisis jue
ga un papel importante dentro del proceso de enseñanza-a-=prendizaje.
El psicoanálisis puede auxiliar en el proceso de ense
ñanza-aprendizaje, en la medida que la teoría analítica p~e
de ofrecer a los padres y educadores una guía para dirigirsus acciones hacia los educandos, por otra part e, más di-rectamente el p~icoanálisis infantil puede hacer desaparecer los primeros síntomas de una neurosis i ncipiente y evi
tar al niño ciertas represiones.
"Cuando los educadores se hayan familiarizado con -los resultados del psicoanálisis, les será más fácil recon
ciliarse con determinadas fases de la evolución infantil,
Y entre otras cosas, no correrá el peligro de exagerar la
importancia de los impulsos instintivos perversos o asocia
les que el niño muestre. Por el contrario, se guardará de
toda tentativa de yugular violentamente tales impulsos, al
saber que tales procedimientos de influjo pueden producir
resultados tan indeseables, para el educador, como la pasi
vidad infantil. •. " ( S. Freud, O. Completas, ed. Bibliote=ca Nueva, tomo II, Pág. 1866).
Desde el psicoanálisis es fácil comprobar que una edu
cación exageradamente severa, puede traer como consecuen-=cia la producción de enfermedades mentales o, por lo menos
serias pérdidas en la capacidad de rendimiento y de goce,
en su afán de conquistar la "normalidad" exigida.

,/

/
,t
/

�60
El psicoanálisis también nos muestra las inv~lorables
aportaciones que estas pulsiones perversas o asocia~es del
niño, proporcionan a la conformación de la person~lidad :del individuo, cuando éstas no son reprimidas y si cana1izadas por medio de un proceso llamado SUBLIMACION, que las
desvía de sus fines primitivos y las dirige hacia otros aceptables socialmente. "Nuestras mejores virtudes han n~
cido, en calidad de reacciones y sublimaciones, sobre e~~
terreno de las peores disposiciones." ( s. Freud, op, cit.
p. 1867 )

Es por esto, que la educación debe poner sumo cuidado
en evitar coartar estas fuentes de energía y avocarse a e~
cauzarlas por el camino de la libre creación. Sin embargo,
la realidad es otra, pues la educación no toma en cuenta la conformación psíquica del individuo, al fijarse como m~
ta, más allá del control de las pulsiones, la supresión de
las mismas, trayendo como consecuencia graves prob~emas en
el desarrollo intelectual del individuo y su capacidad ere
adora.
si la educación tiene como objetivo reemplazar el -principio de placer por el principio de r:alidad, se a~ya
sobre un proceso espontáneo, que se efectua en ese sentido
bajo las presiones de las pulsiones del yo, suceptibles de
entrar de esta manera en conflicto con las pulsiones sexu~
les que son menos sumisas al dominio del principio de realidad debido a su relativa independencia del mundo exte-rior; las pulsiones del yo son de por si restrictivas ~,r~
presivas respecto a las pulsiones sexua~es. La e~ucacion
ño hace sino reforzar un proceso espontaneo; la misma org~
nización de las pulsiones no es favorable a un desarrollo
armonioso, es por esto que se debe evitar en la educación
una severidad demasiado marcada y suceptible de reforzar inútilmente los conflictos.
cuando Freud, en 1905, elabora su teoría de la sexualidad infantil, es severamente criticado por la sociedad de su época, que vivía una malsana represión en todo lo
concerniente a la sexualidad adulta, ya no digamos a la in
fantil, que por no conocer su existencia, era reprimida re
calcitrantemente, situación no exenta de las consabidas r~
percuciones que esto conlleva. No obstante los descubrí--

61
mientes de Freud y las manifestaciones tan evidentes de la
sexualidad infantil, ésta sigue siendo negada y reprimida,
ya no digamos en la satisfacción del instinto, sino hasta
en la información que el niño debe tener acerca de la se-xualidad humana, con el fin de satisfacer una ~uriosidad natural, curiosidad que si no obtiene la infromación ade-cuada, proporcionada por los padres y maestros, la obten-drá por otros medios que probablemente se la proporcionen
equivocada, trayendo como consecuencia una disociación entre lo que él observa y lo que "sabe", que posteriormente
y de una manera inevitable le causará conflictos en el desarrollo de su personalidad.
"No creo que exista razón alguna aceptable para ne-gar, a los ninos la explicación demandada por su ausencia
de saber. Ahora bien si el propósito del educador es imRe
dir cuanto antes que el niño llegue a pensar por su cuenti,
sacrificando su independencia intelectual al deseo de que
sea lo que se llama un "niño juicioso", el camino es ciertamente el engaño en el terreno sexual y la intimidación en el terreno religioso" ( s. Freud, op. cit. "La Ilus-tración Sexual del Niño").
Esta situación de represión y negacion de información,
con respecto a la sexualidad infantil no es propia de la época en que Freud la planteó inicialmente, aún en nuestros
días, muy a pesar nuestro, la educación prohibe toda elabo
ración intelectual de los problemas sexuales, que ahora ysiempre han despertado el interés pueril. La educación a~
tual se ha avocado a atemorizar a los niños con la afirmación de que este interés es malsano y pecaminoso, coartando con esto su actividad intelectual y lo que es más repro
chable de todo, al coartar este interés la prohibición depensar se extiende más allá del ámbito sexual.
Según Freud, sólo la inteligencia es verdaderamente capaz de controlar las pulsiones; la cadena mediante el -juicio y la sublimación debe reemplazar a la represión en
esta función.
Freud basa sus esperanzas en lo que él denomina "educación para la realidad", la cual trataría de asegurar la

�62

63

supremacía de la inteligencia y de la razón apoyándose en
una concepción científica del mundo y rechazando el consue
lo de la ilusión .
La educación para la realidad sería aquella q~e trat~
ra de hacer reconocer al niño y al adulto, la realidad ~e
la agresividad y de la muerte, la realidad de ~a sexuali-dad y la necesidad de renunciación de las pulsiones. "La
educación de los jóvenes actuales les oculta el papel qu:
la sexualidad representará en sus vidas. Esto no es el unico reproche que puede hacersele. La ed~cación _ya no los
prepara para la agresividad a la cual e~tan d~~tinados a convertirse en objetos, se lanza a la vida a Jovenes con una orientación psicológica tan falsa, que se procede como
si se equipara a una partida que sale al polo norte con ro
· 1·ianos " ( S Freud ,
pa de verano y un mapa de los lagos ita
op. cit. "El Malestar en la Cultura").
A pesar de los vastos beneficios que el psicoanálisis
puede acarrear a la educación llamada "normal", _s~ ésta t~
ma en cuenta en su práctica cotidiana los conocimientos -del psiquismo humano que esta disciplina científica le pr~
porciona, la realidad es otra, dentro del proceso de ens~ñanza-aprendizaje el psicoanálisis es utilizado como pali~
tivo cuando se hacen notorias las fallas del sistema escolar y cuando el educador se tiene que dar por vencido en su labor.
Actualmente el psicoanálisis no es utilizado ~~r la.sociedad como una medida preventiva o de readaptacion, sino mas bien con fines curativos y esto es un grave erro: en la medida que es evidente lo inadecuado de nuestro sistema educativo.
Es por esto que aunque la formación psicoanalítica de
los educadores llamados normales no se ha desarrollado como lo esperaba Freud, actualmente se observa sin ein1;argo la creciente utilización del psicoanálisis en un numero cada vez mayor de instituciones dedicadas a recoger los -frutos del fracaso de nuestro sistema educativo.
De

esta manera podemos observar por un lado la caren-

cia de psicoanálisis y por otra, podemos hablar de una ere
ciente demanda de las instituciones especializadas en ni-:ños "anormales" y así podríamos pensar que la sociedad le
está dando el crédito que se merece; sin embargo, esta demanda ambigua que la sociedad exige del psicoanálisis para
paliar la enfermedad encarnada en los niños "anormales", no basta para echar a vuelo las campanas y pensar que la sociedad está en vías de aportar a la creciente reivindica
ción de la libertad sexual y el derecho al goce: leyes nue
vas, "liberales" que según algunos no pueden ser sino el o
rigen de un nuevo control, de nuevas obligaciones, más ena
jenantes por ser más disimuladas. Las leyes ordenarán, go
cen y el individuo no podrá responder: gozo, donde el goce
sólo es sobreentendido.
Al final de todo esto, cabría hacernos otra pregunta :
¿Porqué no se utilizan los conocimientos aportados por el psicoanálisis en ~a educación llamada "normal"?, si es
harto evidente el fracaso de nuestro sistema educativo, y
la respuesta vuelve a ser obvia, si el mismo tipo de educa
ción basado en la coerción y el temor ha permanecido vige~
te durante tanto tiempo, es porque ha de aportar algo "positivo", sin embargo, habría que aclarar para quien es positivo el resultado, a quien le sirve un pueblo abúlico, sumiso, acrítico, apático y conformista, y no necesitamos
hacer un gran esfuerzo para saberlo, basta analizar un poco el proceso de enseñanza-aprendizaje de nuestro país.
La educación que actualmente está vigente en nuestro
país, lejos de formar individuos pensantes y críticos los
convierte en receptáculos de información que éstos deben aceptar dogmáticamente, con el oscuro fin de preparar obre
ros, técnicos, ingenieros, arquitectos, etc., que se dedi:quena "trabajar" sin cuestionar la realidad en que viven,
y de esta forma no causen problemas a los patrones que se
enriquecen a su costa.
Ahora si nos podemos explicar, porque no cabe el psicoanálisis en la educación "normal", en la medida que éste
fomenta la libertad, la democracia, la crítica y la creat!_
vidad en la formación de la personalidad del individuo, es
imposible que coopere a la consecución de los nefastos objetivos de la clase dominante, y sólamente utilizan lo po-

�65

64
co "rescatable" que éste ofrece en la educación anormal.
Es por esto, que una educación basada en la l~b~r~ad,
acia la inteligenica y en una mayor flex1b1l1dad
la democr
'
d.d
e nos con
de las normas morales y sociales, en la me 1 a qu
.duce al camino para alcanzar el pleno desarrollo . del indiun sistema soviduo y su sociedad, nunca tendra... c ab·a
i a en
cial represivo como el nuestro.
"Los sistemas educativos y pedagógicos
son, por otra parte, instituciones que se modelan en la pugna de intereses de clases sociales, y los métodos anticua-dos de enseñanza son instrumentos de bl~
queo y control que en ese sen;i~o llenan
ampliamente sus objetivos pol1t1cos, sociales e ideológicos"
J. Bleger.

Psicoanálisis y Lenguaje 1
DR. NESTOR BRAUNSTEIN
Es un problema difícil el de presentar una introducción
accesible a este tema de psicoanálisis y lenguaje. El lengua
je, ustedes saben es el objeto de una ciencia que tiene toda
la complejidad de una estructura científica, así como ayer ha
blabamos de la complejidad teórica del psicoanálisis, tenemos
la complejidad teórica de toda una teoría científica que esla
ling:Üística contemporánea, dividida a su vez en distintas is
cuelas pero unificadas en torno a un objeto teórico definido
hace ya más de &amp;O años.
Este es precisamente el problema que nos va a ocupar en
esta primera parte de la conferencia, y luego ver la relación
que tiene esta ciencia del lenguaje con esa otra ciencia del
inconsciente iniciada pór Freud, y con esa otra ciencia delas
formaciones sociales y de los modos de producción iniciadae:,r
Marx.

Creo que el tema es fundamental porque es precisamente a
través de una teoría lingÜística como podemos entender la ar
ticulación entre el psicoanálisis y el Materialismo histórico.
Partamos, no sé, no tengo bien organizada la exposición,
vayamos viendo en la charla misma, y yo les pido que me inte
rrumpan para hacerme preguntas y cuestionamientos mientrasvoy
exponiendo ••• Partaaoa de la experiencia analttica misma, -yo
tengo dos puntos de partida, por eso no se por cual inclinar
me-, por un lado la experiencia analítica aisma,esa situación
en la que el psicoanalist• le dice al paciente: "Dígame, y s~
lo dtgame, todo aquello que se le pase por la cabeza, todo !_
quello que se le ocurra sin prepararlo previamente, sin pr~
cuparse de los efectos de su decir".
Es decir, el Psicoanalista aquí pone entre paréntesis to
das las condiciones sociales de la interlocución habitual P!.

l. Conferencia pronunciada en la lera. Semana Académica Cultu·
ral de la Fac.de Psicolog{a,U.A.N.L. 11 de Septiembre de 1977)

�67

66
ra crear un nuevo tipo de diálogo, donde la constancia de las
condiciones, y el silencio del analista -que sólo interviene
para puntar y ocasionalmente para interpretar-, deja en dese~
bierto, es decir la puesta entre paréntesis, la fijación de las condiciones en que se pronuncia la palabra deja como única variable la palabra producida. Es decir, el psicoanalista
invita a su paciente a pronunciar un discurso y el trabajo -que el psicoanalista vá a realizar va a ser un trabajo sobre
el discurso, sobre el enunciado formulado por el paciente.
Esta es una de las vías de acceso para que vean Uds. la
importancia que tiene el trabajo sobre el discurso del pacie!!_
te como trabajo material realizado por el psicoanalista.
Y la otra vía de abordaje que tenía, era un poco repasar
algunos conceptos fundamentales de la lingüística, -lamenta-blemente las condiciones no se prestan para que hagamos la ex
posición con pizarra, que sería lo ideal-. Los conceptos fuñ
damentales de la lingüística a partir de su fundación que, de
la misma manera que el psicoanálisis tiene una fundación que
podemos fechar relativamente con certeza, y que el materialis
mo histórico tiene una fundación que también se puede fecharrelativamente con certeza, la lingüística tiene una fundación
que podemos fechar, es decir, el momento en que los lingÜis-tas dejan de trabajar sobre el material empírico para crear
un concepto formal abstracto, es decir, un concepto científico que se transforma en eje del trabajo de los investigadores
en ese campo. Eso ocurre cuando en 1909 y 1913 ó 1914; Ferdi
nand de Saussute, un lingüista suizo propone la definición de
lo que constituye la unidad de la lingüística contemporánea,
es el concepto de signo. El signo para Saussure es indisocia
ble de dos elementos que él escribe como significado sobre significante, S/s y que los lingüistas contemporáneos, por r~
zones que vamos a ver, han modificado y escriben de manera -"S" mayúscula que corresponde al significante, sobre "s" minÚ!
cula que correspnde al significado, y todo esto encerrado por
un gran paréntesis, una elipse que une a estos dos elementos separados por la barra que está en el medio (S/s). Para Sau-ssure ese signo --ya vamos a ver qué integran cada uno de los
elementos-, es la unidad fundamental y es como una moneda de
dos cµas. Del lado del significante tenemos la materialidad
-fónica de la palabra, es decir, los sonidos que llegan al suje
to, -~vamos a ver despµé~ los problemas que esto plantea--,
ro de un lado tenemos la materialidad fónica del significante,

pe

es decir, en cualquier palabra, tomemos la palabra palmera,
la palabra
si'gni'fi' cacion
...
f
... palmera es un sonido que tiene una
e~ ~c1~n de nuestra pertenencia común a una misma comunidad
l:~guis;ic~. Y del lado del significado tenemos la representa
cion psiqu1ca del objeto, es decir, del lado del significado
no ~enemos a la cosa de la palmera, sino que del lado del siq
nificado tenemos a la representación psíquica de la pal e
•
signi
· · f':cante: palmera; Significado: nuestra representación
m ra.
-del obJeto concreto.
_In~i~te mucho Saussure en tanto que el signiticante como
el significado son de naturaleza psicológica, es decir,que no
se trata d7 una cosa del mundo físico, ni tampoco las
ondas
son red~ct1bles a algo físico, ni tampoco son reductibles
a
los fenomenos neuronales que se desencadenan cuando
escucha
mos la palabra palmera, o cuando hacemos nuestras
asociacie
nes en torno~a ese~objeto que es palmera. Tenemos entoncesque
a esto Y aq~ no mas V~S a tener que empezar a ver que esta
:s la futacion de la ciencia, por cierto que a partir de ahí
Justamente la lingÜÍstica progresa, y progresa
precisament~
como toda ciencia sobre la base de la crítica de los fundamen
tos.de su fundador. El psicoanálisis no es una cosa que haya
salido armada, de la cabeza de Freud, así como Palas Ateneade
la cabeza de Zeuz, sino que es también una producción constan
te donde ~a forma de trabajar, es la crítica de los presupues
tos freudianos y si uds. piensan, entre la teoría final
de
F::ud Y la teoría inicial hay parentezcos evidentes, pero tam
bien hay rupturas constantes, es decir, que una ciencia
pro
gresa sobre la base de la crítica de sus propias formulacio =nes. A la lingüística también lepas~ esto. Porque esta
uni
dad indisociable se empezó a quebrar. Uno de los postuladosde
Saussure fundamentales, era la de el postulado de la arbitra
riedad. Es decir, la relación que guarda el significante con
el significado, es una relación absolutamente arbitraria, no
hay nada que nos obligue a ligar al sonido palmera con el con
cepto que tenemos de la palmera. No hay nada en el significañ
te mismo, en su materialidad fónica que obligue a esa uniónla unión depende de una convención social del hecho de pert;
necer a todos a una misma comunidad lingüística. Esto lleva
la definición del sistema de los significantes, que es preci
samente la base, el objeto de estudio de los lingÜistas.
El
sistema de los significantes es el sistema de la lengua. Todo
significante se define por su relación con otros
signiLicél!!,

a

�68
tes. Esto está cuajado en un objeto, al que muchas veces por
flojera no consultamos, pero que es un objeto muy importante
que se llama diccionario, es decir, en el diccionario es~ el
catalogo de los significantes que forman parte d~l acervo de
una CO[l\unidad lingüística. Pero si lo pensamos, vemos que el
diccionario es un sistema cerrado, es decir, si yo busco lade
finición de la palabra palmera, voy a encontrar una serie de
palabras que me van a referir a otros lugares de entrada de!!_
tro del mismo diccionario, es decir, me dirán que la palmera
es una clase de árbol, y entonces buscaré la definición de á!_
bol, y el árbol me referirá, nos@, a las plantas, a la botá
nica, a las características que tienen, las clasificacionesen
tre las plantas, y así, gradualmente si yo voy buscando
las
definiciones de las palabras que entran en la definición de u
na primera palabra que tome como punto de partida, me encuen
tro con el sistema cerrado de la lengua, es decir, del conjll!!_
to de los significantes que integran un idioma. El signo
en
tonces se define por la relación entre el significante y :_l
significado que Saussure encerraba dentro de una elipse (Sis).
Pero para encontrar el significante tenemos que recurrir a un
sistema de oposiciones que es el sistema de la lengua.
Los lingüistas a partir de este momento dejan de lado la
cuestión del significado por encontrarlo inasible para sus me
todos de trabajo. Es decir, la cuestión de la significación,
de la relación que une al significante con el significado, es
una relación que como dijimos es arbitraria y que remite a u
na parte de la lingüística insuficientemente desarrollada ha~
ta nuestros días, que se va a llamar la Semántica. Porque lo que ellos pueden trabajar con seguridad ateniendose a la mat~
rialidad son los significantes y el sistema de la lengua, Aho
rabien, lesta lengua, dónde esta? cuajada en el diccionario,
pero en el diccionario lo que encontramos son sus
manifesta
cienes empíricas y constituye una estructura cerrada donde-e~
mo decíamos- cada concepto se define por su relación con
t~
dos los demás conceptos de esa estructura. En donde en reali
dad est, la lengua es en los discursos concretos efectivame!!_
te pronunciados por los sujetos hablantes. Es decir, la
len
gua existe empíricamente en el habla.
La lengua es, -además de ser un órgano anatómico-:, la len
gua, es esa estructura de los significantes que constituye e~
acervo de la comunidad lingüística y que constituye la condi
ción de posibilidad de todos los discursos, es lo que hace~

69
sible que haya un discurso y que haya condiciones de 1· n t er1o
cucion, _es decir, que se pueda hablar, que se pueda hablar d;
uno haci~ otro, que se puedan dar y recibir mensajes, la lengua, actua entonces como base, como código común entre los ha
blantes de una misma comunidad y existe en los discursos. En
tonces_el objeto de estudio para los lingüistas es la lengua
a partir del habla, de los sujetos hablantes. Tenemos entonces aquí, en el habla, las condiciones del discurso y las con
diciones de la interlocución. Cada sujeto que nace dentro de
una comunidad ~~ngÜÍstica, terminará hablando su lengua mater
na. La e~resion no es nada casual. Es la lengua de la madr;
la que define el universo lingUístico a la que el individuoha'
brá de acceder y está determinado que habrá de acceder desde
antes de su nacimiento. El Dr. Alcaráz nos hablaba ayer de u
na comunidad indígena de Chiapas donde, no existe una palabra
par~ designar a~ anaranjado. Y al no existir una palabra para
designar anaranJado, no existe tampoco para esos individuos
la posibilidad de reconocer el anaranjado, es decir, es la e~
x~stencia de la necesidad del concepto en la comunidad lingÜís
tica lo que determina 1~ posibilidad del sujeto de captar la=realidad que lo rodea, no es la condición-fisiológi~a, porque
fisiologicamente estos indígenas de Chiapas tienen las mismas
aptitudes que cualquier otro para captar los colores, pero la
posibilidad de designarlo no existe para ellos, porque la len
gua no le da el elemento, por ej. Los coreanos no tienen una
palabra para el verde, mientras que los esquimales tienen 150
palabras distintas para la nieve, porque de acuerdo a las ca
racterísticas de la nieve se determina la posibilidad
misma
de ellos de orientarse en el mundo y entonces tienen que dis
tinguir entre la nieve nueva y la nieve vieja, la nieve dura-;y la nieve blanda, la nieve ••• en fin; nos, cuantas caracte
rísticas distinas le atribuyen a - la nieve, porque la vida con
creta que ellos llevan los obliga a distinguir, y el lenguaje
no es un lenguaje pobre o rico según el grado de desarrollode
la sociedad que nos pondría a nosotros los que estamos en la
Universidad en una posición de superioridad, como se pretendí
a muchas veces y como hay lingüistas que lo siguen pretendien
do, sino que el lenguaje aparece como la condición de posibi
lidad de organicarse y de orientarse en la sociedad, pero ese
lenguaje sabemos que corresponde a una comunidad lingÜÍsticay que hay sub-comunidades lingÜísticas, y entonces hay inves
tigaciones sobre socio-lingÜística que muestran por ej.las di
•

,#

•

�70
ferencias entre los acervos lingüísticos entre las distintasclases sociales. Y aquí tenemos otro lugar, para tratar de e!l
tender o tratar de ver, COl'I\O la realidad para el hombre, es~
na realidad que no existe exteriormente e independientemente
de él, sino que la realidad para el hombre le viene dada en y
a través del lenguaje. Yo creo que este es un punto centralpa
ra una conceptualización científica de· la psicología, no
de
lingüística, aparte de lo que pueda significar para · la
lin
güística. Para nosotros, si vamos a conceptualizar la psicolo
gía tenemos que empezar por reconocer que vivimas en un mundo
de signos, que la realidad nos viene propuesta en y a través
del lenguaje y que la realidad en la que vivimos es una reali
dad simbólica, propuesta por un tipo de organización social~
por un modelo social en el que estamos incluídos desde antes
de nacer y que el p~oceso de sujetación, es un proceso,que se
realiza fundamentalmente a través de la inclución del sujeto
en las redes lingÜísticas que le pre-existen, donde el sujeto
aprende a reconocerse como tal, hombre o mujer, rico o pobre,
proletario o burgués, querido u odiado, a través de un siste
ma de oposiciones lingÜÍsticas. De aquí la importancia quetie
ne la introducción a la lingüística para estudiantes de psic~
logía y psicoanálisis.
Sigamos con los desarrollos de la lingÜÍstica. Hay un fe
nómeno fundamental para Saussure, esto es como una moneda de
dos caras, indisociable, el significante remite mecánicamente
al significado y hay una unidad absoluta entre los dos térmi
nos, no se pueden disociar como en los clásicos Ejemplos de
las dos caras de la hoja de papel o las dos caras de la mone
da, sin embargo, la investigación lingüística
contemporánea
ha debido refutar a Saussure.
Primero porque el signicante se define por su
relación
con otros significantes, es decir, el significante no se defi
ne por su relación con el significado, sino que el significan
te se define por su relación con otros significantes. Es
de
cir, que la lingÜÍstica contemporánea pasa a dar prioridad a
la cadena significante que es la que genera el significado.No
hay una relación directa entre una palabra y un concepto,sino
que la rela~ión entre la palabra y el concepto pasa a través
de otra palabra. Y también porque todo significante, en la me
dida en que su relación pasa por otras palabras, an la signi
ficación de una palabra determinada depende del lugar que ocu
pa en la cadena hablada, y si yo utilizo la palabra mesa, la

71
palabra mesa tendrá un sentido distinto, si se trata de la me
sa para comer, después que terminemos nuestra reuni©n O de la
m~sa_r~donda que vamos a tener dentro de un rato. Es decir, el
significado de cada palabra depende de la relación que
tiene
c?n ~t:as palabras en el discurso. Es eso lo que va creandolos
significados a medida que hablamos. y, el otro elemento es 1 -lo
4';1e s~ da en : l ~ , lo que sé llama correctamente como la Po
lisemia_del significante, es decir, cada palabra que
utiliza
m?s renute, no a un significado, sino a muchos significados~
sibles, ~onde justamente es la estructura de la frase la que
va a a~ribuir_~ significado a la palabra que hemos empleado,
es deci 7, recien c~ando la frase se termina se puede entender
el sen~ido que tenia la primera palabra utilizada en la frase,
es decir, ~n cualquier fras: que uds. vayan a utilizar la pala
b:a_se define por la relacion con las otras palabras y su siii:
nificado es un efecto de cierre que se puede realizar una vez
acaba~o el ~iscurso. La palabra en sí no significa nada,
poE_
4':1e ~iene siempre muchas acepciones, además de que por su mate
rialidad se descompone en partes, fonemas, en unidades fónicai
que remiten a distintas significaciones.
'
La semana pasada estabamos discutiendo el contenido de u
n~ encuesta sobre alcoholismo que ibamos a aplicar a una comu
nid~d al sur del D.F. y uno de los items del cuestionario, que
hab~an pr~par~do en La Organización Mundial de la salud, y que
venia _en i~~les, una vez traducido era: "lTuvo ud. alguna vez
una discusion o pelea, después de la cual se lamentó?", y
en
tonces la re!puesta que se nos ocurrió que podían dar es: "Bue
no, no llegue a mentarsela pero si hubiese seguido ladiscusióñ
se la mentaba". Es decir, claro cuando veíamos en inglés
era
regreet, Y estaba bien traducido por lamentarse se lamentó
b~e~o s~~lamentó, si la separamos distinto pued; tener otrasi~
n1ficacion y otra implicancia.
Es decir, el significante se presta a estos juegos y lo
notable es cuando los lingüistas, después de haber
trabajado
mucho en esta cuestión y después que la lingÜística fué funda
da en 1914 por_Fe dinand de Saussure, se pusieron a leer y eñ
contraron un librito, escrito en 1905, sobre el chiste, y en
contraron que todas estas tesis que tan la.boriózamente iban de
gajando, estaban escrita$, y estaban escritas además rigurosa
mente por Freud en el libro "El chiste y su relación con el In
consciente", donde estan planteadas precisamente todas
estas
características. Pero en el libro sobre el chiste, ademásFreud

7

�72

73

propone una distinción que a los l~ngüistas les llev&lt;! muchotiempo llegar a establecer, que la relaci6n que existe entre
un enunciado y-el enunciado es el discurso concreto que se e!_
tá produciendo en un momento determinado-y las condiciones de
enunciación, es decir, todo el contexto que liga· a dos persa
nas que estan habland9 entre sí. Es decir, ~qu.{ tenemos
la
cuestión de las posiciones sociales, de las personas que
e!_
tan hablando, para entender un discurso, no podemoslimitarnos
a la materialidad fónica del discurso producido, y aquí
ten
dríamos entonces otra posición: Enunciado y enunciación. Donde
el enunciado es lo que registra la cinta grabadora, pero
la
enunciación remite a condiciones concretas que ligan a
esos
dos sujetos, a u.na especie de pacto simbÓlico que los liga en
función de los lugares que ellos ocupan dentro de la estruct~
ra social, lugar de maestro y alumno, patrón y empleado, ps.!_
c;:oanalista y psicoanalizado, etc. que estan presentea en la
organización del discurso, es decir, no decimos cualquier c~
sa y en cualquier momento y a cualquier persona, sino quesi~
pre, nuestro di·s curso concreto, nuestros enunciados es tan º!.
ganizados por la existencia del otro y por la presencia del~
tro, cuando hablamos tenemos siempre en cuenta a quien nos e!_
tamos dirigiendo, y eso es lo que nos lleva a la selección de
nuestras palabras. Cuando se trataba de venir a dar estas con
ferencias, lo primero que pregunté fue: "lqué público va a ha
ber?". Es decir, mi discurso, no es un discurso que sale
es
pontáneamente de mí, sino que es un discurso que estt organ_!.
zado por la representación que yo tengo de uds., no por uds.,
sino por la representación que yo tengo de uds. y por la
re
presentación de como repercuten mis palabras en esa represe!!_
tación que tengo de uds.lEsta muy abstruso esto?, lse sigue?.
Es decir, yo tengo una representación de a quién me es
toy dirigiendo y tengo una representación de como repercuten
mis palabras y de repente me interrumpo y les digo lMe entien
den?. Porque necesito algún tipo de retroalimentación que
asegure de que estoy organizando un discurso de acuerdo a los
objetivos que persigo. Pero esos objetivos que persigo, a su
vez estan determinados por la estructura social dentro de la
cual estoy incluído, y dentro de mi condici8n de centramiento
y descentramiento, de sujetación o desujetación, respecto de
la estructura social en la que estoy incluído.
Volviendo a la situación analítica lqué hace el psicoana
lista?, decirle al sujeto que estructure su discurso con toda

me

libertad, borrarse tanto como sea posible de las condicionesde interlocución, lpara qué? para posibilitar que el
sujeto
pueda hacer sebre esa figura neutra y sil~nciosa todas !aspro
yecciones que su mundo imaginario permita y el psicoanaliita
está ahí para que el sujeto pueda llegar a captar enestas con
diciones extrañas del diílogo analítico, todo aquello que de
su discurso le pasa a él mismo, a ese sujeto mismo desaperci
bido. Por eso Lacan puede definir al inconsciente comoesa par
te del discurso concreto, en tanto que intersubjetivo,que fal
ta al s~jeto para completarse a sí mismo. Es decir, el incon
s.ciente_ aparece como lo que el sujeto no puede decir respecto
de sí mismo, Y la situación' analítica aparece como la
situa
ción adecuada para revelar este objeto que es el inconsciente.
Es decir, lo que hemos insistido tanto a lo largo de la super
visión y a lo largo de la discución de la película y a lo lar
go de la conferencia que dimos ayer. La experiencia analítici"
como experiencia centrada en el lenguaje donde el objetivo es
que el sujeto llegue a conocer el inconsciente, que el sujeto
llegue a llenar las lagunas que existen en su discurso y en
función de esto se orienta el m€todo psicoanalítico y la téc
nica psicoanalítica.
Ahora para pasa.r a otro problema y cerrar, tenemos
la
cuestión del sujeto que habla y aquí aparece este concepto de
sujeto, que nos remite a todo lo que hemos estudiado juntos a
través del libro, como sujeto y la relación que este concep
to de sujeto tiene con la sujetación. Ahora, esta sujeto para
la lingÜÍstica, aparece dividido y para el psicoanálisis tarn
bién, una cosa es el sujeto del enunciado, es decir, el suje
to que apare€e en cada ·frase que yo les digo que implica
la
palabra Yo y otra cosa es el sujito de la enunciación, es de
cir, quien verdaderamente soy yo y no quien yo me creo quesoy.
Es decir, que aquí se opera una distinción fundamental,porque
hay ciertas palabritas en cada una de las lenguas que tienen
una característica muy extraña, y es que su referente no
es
nunca el mismo, aunque la palabra sea siempre la misma, y es
tas palabras son los pronombres personales. Yo, todos
deci
mos Yo y nos entendemos, pero sin embargo, cada vez que
uno
de nosotros dice Yo se refiere a una persona distinta de cuan
do el otro ha dicho Yo, es decir, el sujeto del enunciado tie
ne esta característica muy particular de que se refiere siem
pre a una persona distinta, a pesar de que el significante es
siempre el mismo: Yo. Pero cuando yo digo Yo, lestoy hablando

�74
de quien yo verdaderamente soy?. inoj, si en la experiencia~
nalítica precisamente lo que se revela es que quien yo verda
deramente soy es algo que yo no conozco. Es decir, que esta~
hí presente todo el proceso de disociación que me ha llevado
a construir una representación de mí mismo, desde la cual yo
les hablo, el momento crucial, el momento decisivo en la cons
titución de este sujeto del enunciado, es el momento en queel
niño se reconoce en su imagen en el espejo, se gira hacia su
madre y ve que su madre reconoce, en esa relación que existe
entre él y esa imagen en el espejo a la presencia de la perso
na. Es decir, el momento en que yo, frente al espejo puedo de
cir, "ese soy yo", y otro sanciona. mi propio reconocimiento-;
es decir, "sí ese eres tú". lPero quién es Yo en la imagendel
espejo? lQuién es Yo cuando mostramos un retrato, una fotogr~
fía, y esta toda la clase y .decirnos, este soy yo, y tocamos
ahí un pedazo de papel?. Es decir, es esa representación ena
jenada de nosotros mismos la que habla en nuestro discurso
cuando decimos Yo. Hablamos desde la imagen en el espejo, ha
blamos desde un reconocimiento imaginario especular de
noso
tros mismos, cuando organizamos nuestro discurso 80 solamente
la organizamos, en.,función de la representación que
tenemos
del otro, -eso que yo les explicaba recién - sino además . en
función de la representación que tenemos de yo, de la
repr~
sentación que tengo de mí mismo. lQué es eso? Una imagen,pue~
to que a mí mismo no me capto nunca, una imagen en el espejo,
una imagen de lo que me han dicho que yo soy y ahí tenemospor
ejemplo. en Morgan1, eso de que tú eres, tu vas a ser, tu -de
ber es, tu has sido, tu te pareces a ••• ; toda esa identific~
ción imaginaria desde la cual el sujeto enajenado habla para
referirse a sí mismo.
El proceso psicoanalítico consiste precisamente
en la
puesto en cuestionamiento de todas las certidumbres, que este
sujeto que se reconoce imaginariamente en el espejo, tiene so
bre sí mismo. Es entonces un procedimiento de subversión del
sujeto que se organiza para hablar de una manera determinada
en función de la representación que tiene de quien lo va a es
cuchar. Y eso a través del discurso concreto dirigido al otro.
De esa cadena de significantes, que va pasando de signific~
te en significante, esperando un momento de cierre, donde el
sujeto pueda llegar a completar su imagen de sí mismo, desee~
trárldose a traws del dialogo con el analista que no hace una
función de volverlo a soldar al sujeto en la cadena dé lo ima

75
ginario, ~ino posibilitar que el sujeto llegue a ·comprender
cual ha sido su proceso de sujetación, la manera en que se ha
alie~!do en un discurso que .no era de él a través de la inte
graci~n de esas partes de su discurso que corresponden al in
c~nsciente que~es lo que el sujeto no puede decir acerca
de
si mismo, podriamos, bueno Y esto se refiere entonces aloque
los lingüistas llaman la Primact'a del significante.
~s significados, si uds. los piensan pasan a ser
para
e~ suJeto en aná~isis un significado que no existe, sino que
t~en~ ~ue producirse. Es decir, en la cadena significante el
s1gn1f1cado es corno esa parte que al sujeto le falta para com
pletar su reconocimiento propio, es decir, el significado ap~
:ece como un significado cero. Cuando el sujeto cuenta en sue
no que lo es que está haciendo, sino precisamente hacer un re
lato, un discurso manifiesto que cuyo séntido se le escapapor
completo, es decir, cuyo significado es cero. "He tenido
sueño que me parece de lo más extraño, no entiendo nada".Y en
tonces nos hace un discurso, donde nosotros vamos a
pedirle
para cada una de las partes de ese discurso, esto de la
des
composición . del discurso en sus partes, en sus significantes-;
es la esencia del mitodo freudiano y es la esencia del método
~e los lingÜistas también, descomponer el discurso en sus par
tes, pero a diferencia de los lingüistas lo que hace Freud es
pedirle al paciente que elabore un nuevo discurso sobre . cada
parte por separado, sobre cada elemento del sueño le pide un
nuevo discurso, que es el conjunto de las asociaciones en tor
no de cada uno de esos elementos: "Una calle solitaria y
es
trecha"; calle solitaria y estrecha, para cada elemento las
sociaciones que corresponden, y de esa manera se llega a pro
d~cir un significado que era desconocido para el sujeto,a
tir del trabajo sobre la materialidad del discurso del pacien
te. Aquí entraría todo lo que decíamos en la clase de ayer,so
bre la necesidad de que el analista se borre, la necesidad de
que el analista no intervenga con su propio sistema de si~ni
ficaciones dentro de esos significados que tienen cero parael
paciente, es decir, para nosotros sería fácil decirle al
pa
ciente: "ese significante que ud. emple5 significa tal cosa":Hay una desviación, del psicoanalista a partir de la
teoría
del simbolismo, que lleva a eso, a la traducción, pero la tra
ducción implica la introducción violenta y arbitraria del sis
tema de significaciones del analista dentro del discurso del
paciente. La singificación tiene que surgir del discurso del

-un

a
par

�76.

77

paciente, a través de la presencia neutral y oportuna,en cua~
to a la puntualización de los defectos del discurso por parte
del psicoanalista.
Ahora bien, este proceso de sujetación, es un proceso de
integración dentro de Ias redes lingüísticas, y aquí viene el
punto con el que quería terminar la exposición esta,
fu~r
za, muy breve, muy suscinta, pero es para generar una 1nqui~
tud en uds. acerca de cómo el sujeto que se construye a tra
vés de la introducción en las redes del lenguaje, es deoir,en
un sistema de reconocimiento de la reaLidad que implica unie~
conocimiento de c6mo se produc~ esa realidad, es precisamente
el sujeto ideológico .
Cada uno de nosotros . llega a ser el sujeto ideológi~o.s_ue
es, viviendo en la ideología de la sociedad a la cual perten~
cernos a través de nuestra · inclusión en redes lingüísti~as, a
través de el proceso que nos lleva a reconocerine "Yo soy Ne~
tor Braunstein y soy profesor de la U.N.A.M.;, Máscaras, másc~
ras que encubre lo que yo verdaderamente soy porque es un si~
tema de r eferencias lingüí~ticas que me coloca en un dete rmi
nado lugar dentro de la estructura social para que yo me crea
que verdadera.~ente soy ese, y para que hable desde ese lugar
desconociendo el proceso, que me ha llevado a ocupar ese
lu
gar, que es el proceso histórico de una sociedad de c~ases.El
análisis de la ideología, pasa por el análisis del
discurso
concreto del sujeto, del sujeto ideológico. El proceso de s~
jetación puede ser estudiado y abordado a través del análisis
de estos procesos de inclusión en redes simbólicas. El
Mate
rialismo Histórico, requiere, exige en este momento una
te~
ría de los sistemas y de los modos de producción discursivos,
porque es precisamente de esa manera que se opera lainclusión
de los sujetos dentro del modo de producción y el psicoanál.!_
sis, tiene una característica particular, entre tanto que m€
todo, que le pennite elaborar te5ricamente conceptos fundame~
tales para la teoría de la lingüística y del Mat~rialismo Hi~
tórico, a través precisamente de esta constitución del sujeto
ideológico como sujeto de la enunciación que se~des9onoce.

po:

La Evolución del Concepto de
Grupo Operativo *
ANTONIO GARCIA DE LA HOZ
El grupo operativo es una técnica reciente y aún con
poca bibliografía. En su desarrollo se pueden vislumbrar
tres momentos históricos diferentes, cada uno con unas características distintivas. Un primer momento corresponderá al creador de la técnica: Enrique Pichon Riviere. El segundo comprende las correcciones y los aj ustes conceptua
les dados por Annando Bauleo, discípulo del anterior. 'Arn-::
bos pertenecen a lo que se podría denominar Escuela Argentina de Psicoterapia de Grupo. Un tercer momento, más pr~
ximo, marcado por la organización de lo dado nocionalmente
en una práctica del Grupo Operativo c on inserciones en las
características españolas, llevada a cabo por Ni coJ ás Cap~
rrós, que s e puede leer en un extenso artículo de reciente
publicación ( 1) en colaborac ión con S~sana López Ornat.
I

Enrique Pichon Riviere es, como anticipaba, el c~ea-dor de la técnica de Grupo Operativo. El punto de partida
de la investigación lo provocó una experiencia en Rosario
(1958), que fue planificada mediante una estrategia y una
práctica operativa instrumental. La estrategia fue la ere
ación de una situación de Laboratorio Social al estilo de
como eran los investigados por seguidores de Lewin, la tác
tica era totalmente grupal y la técnica fue el trabajo en
grupos heterogéneos pequeños, de comunicación y discusión
sobre un tema. Estos grupos pequeños heterogéneos son los
precursores directos de los grupos operativos en lo que se
refiere a la organización y finalidad, puesto que en la:praxis ya eran operativos. En estos grupos ya se planteo
la existencia de un coordinador, cuyo objetivo era el de lograr que la comunicación dentro del grupo se mantuviera
activa y . pudiera ser creadora. El coordinador trataba de
mantener y fomentar esta comunicación para alcanzar un de-

( 1) El aJzM.c.ulo mene.lona.do apM.ece en el. UbM "P-0.iC.5!_
log,[a y .6oclolog1.a. del g1tupo". Ecli..toJúa.l Fundame.n.t0-0, Madlúd, 1974.

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79
sarrollo progresivo (en espiral dialéctica) en el cual-coincidirían la didáctica, la comunicación, el aprendizaje
y la operatividad.
Pichon Riviere parte de un esquema nocional que denomina ECRO (esquema conceptual, referencial y operativo) -creado por él. El ECRO apunta al conjunto de conocimien~tos y de actitudes que cada uno de nosotros tiene en su -mente y con el cual trabaja en relación con el mundo y CO!!_
sigo mismo. En Última instancia la comunicación grupal, lo cual se convierte en un objetivo a conseguir, una meta
común. Entonces, de acuerdo con esto, la indagación oper~
tiva consistiría, entre otras cosas en la observación de los elementos comunes a cierto tipo de problemas y anali-zar las posibles soluciones y aún en los casos en que no se introduzcan nuevos medios, se buscaría la optimización
de los ya existentes. Con este planteamiento, la técnica
se puede aplicar multidireccionalmente (a problemas ejecutivos donde surge la necesidad de especialización y divi-sión del trabajo, a tareas comerciales e industriales, pr~
blemas de táctica militar, etc.). En el grupo terapéutico,
la tarea sería resolver el común denominador de la ansíe-dad del grupo, por lo tanto serta la posibilidad de aprender "tácticas" en un "como si" para elaborar dicha ansíe-dad.
El grupo operativo tiene su actividad centrada en la
movilización de estructuras estereotipadas y en las difi-cultades del aprendizaje y comunicación provocadas por el
monto de ansiedad que despierta todo cambio. En cuanto a
la visión del grupo, Pichon dice que debe ser de múltiples
tipos (primario, secundario, vertical, horizontal, etc.),
pero lo que debe observarse en todos es una heterogeneidad
adquirida en la medida en que aumenta la homogeneidad de la tarea.
Ya he mencionado varias veces la palabra tarea. Es éste un concepto fundamental dentro de la técnica, Pichon
Riviere propqne una psicoterapia de grupo centrada en una
tarea. Es decir, un análisis sistemático de las dificulta
des en la misma, ya se trate de aprendizaje, curación o
creación. El grupo se convierte en el agente de cura y el

coordinador devuelve las imágenes de esa estructura que se
crea (grupo) en continuo movimiento, encarnando además las
finalidades del grupo. Una tarea previa que nos parece su
marnente interesante es la ubicación ideológica de los dis:tintos esquemas referenciales empleados por los terapeutas.
Ya hemos citado la elaboración de un ECRO común como
tarea primordial en un grupo para el establecimiento de la
comunicación. Veamos quf! otros mecanismos operan en dicha
elaboración. Fundamental es el interjuego de roles, que hay que analizarlo constantemente, para lo cual el coordinador se ayuda de un observador y de la lectura de los e-mergentes grupales. Estos emergentes, según Pichon Riviere, serían los portavoces de las ansiedades grupales y los
depositarios de sus tensiones. En la dinámica del rol de
portavoz citado por P. Riviere, éste sería considerado como
el integrante más fuerte, convirtiéndose situacionalmente
en el más débil por su incapacidad de soportar la deposita
~ión masiva de ansiedad, transformándose así en el líder=de cambio o de resistencia en el devenir de la terapia.
Líder Operativo sería aquel que proporciona pasos para el
cambio de situaciones.
El grupo se vuelve operativo, cuando desde una este-reotipia inicial, adquiere plasticidad y movilidad a través
de la tarea, cuando los roles se hacen intercambiables.
Conceptos importantes en la operatividad de un grupo son la pertenencia, la cooperación y la pertinencia, principios
básicos que rigen la estructura de todo grupo humano. En
el grupo operativo, la pertenencia tiene que ver con una cohesión del grupo más fuerte que en el primer momento de
integración. ES el grado de afiliación de cada integrante
a la estructura grupal. Bsto permite elaborar a cada inte
grante una estrategia, una táctica, una técnica y hace posible una planificación. La cooperación consiste en la -contribución, aún silenciosa, a la tarea grupal. Se establece sobre la base de roles diferenciados. La pertinen-oia consiste en el centrarse del grupo en la tarea y en el
esclarecimiento de la misma.
P. Riviere afirma que el grupo operativo es "un grupo
centrado en la tarea y que tiene por finalidad aprender a

�pensar en términos de resolución de las dificultades crecl
das en el campo grupal" y no en cada integrante, lo que s~
ría un tratamiento individual en el grupo. El paciente -que anuncia un acontecimiento es el portavoz de sí mismo y
a la vez de las fantasías inconscientes del grupo. En esto nside la gran diferencia de la técnica operativa con respecto a otras técnicas grupales, ya que la interpreta-ción se hace en dos tiempos y en dos direcciones distintas.
La interpretación operativa empieza por el portavoz y luegó se señala y amplía lo explicitado al grupo, señalando que es un producto de la interacción de los miembros entre
s! y el coordinador. Si el portavoz lo que expresa es la
resistencia al cambio, el grupo puede solidificarse este-reotipándose, como defensa ante la ansiedad que produce el
cambio. El grupo es aquí una conspiración que tiende a -desplazar al equipo terapéutico (que puede significar ser
el agente de cambio). El grupo conspirado tiende a imnovi
lizarse y a mantener la estructura preexistente.

81
al nivel de ansiedades que despierta todo cambio (ansiedad
depresiva por el abandono del vínculo anterior y ansiedad
paranoide creada por el vínculo nuevo y la inseguridad).
Los roles fijos al comienzo, deben configurarse en lideraz
gos funcionales u operativos, eficaces, en el "aquí-ahora-;;
de la tarea. El coordinador debe favorecer el víncúlo entre el grupo Y el campo. La técnica ha de estar centrada
en una tarea, donde la teoría y la práctica se resuelvan en una praxis permanente y concreta.
En conclusión, con la técnica operativa se trata de:
a) Conseguir una adaptación activa a la realidad.
b) Posibilitar la asunción de nuevos roles.
c) Poder adquirir una mayor responsabilidad sobre una
tarea.

Lo anterior aparece como período previo a entrar en el tema, denominado por Pichon Riviere, Pretarea, caracterizado por mecanismos de escisión (posición esquizoparanol
de), disociado entre el sentir, el pensar y la acción. La
pretarea (y sus técnicas disociativas) es un momento habitual en el desarrollo del trabajo grupal, que se estanca si el estereotipo adquiere una rigidez creciente, con lo que la productividad del grupo llega a ser nula.

e) Los sentimientos básicos de pertenencia, coopera-ción y pertinencia de todo grupo, puedan ser produ
cidos de manera armónica, lo que da mayor producti
vidad.
-

En términos de trabajo grupal, a la pretarea (puesta
en juego de técnicas defensivas, movilizadas por las ansi~

f) Elaboración de las ansiedades despertadas en cada
situación de cambio.

dades que despierta el cambio), séguir!a la tarea (abordaje de estas ansiedades) y luego vendría la elaboración de
un proyecto {cuando se logra una pertenencia de los miem-bros) que se concretaría en una planificación.
La interpretación del coordinador debe orientarse

siempre sobre estas situaciones universales, en una formulación que incluya siempre lo vertical del portavoz (aspee
~o diacr6nico) y lo horizontal del grupo (aspecto sincróni

co).
En resumen, Pichon Riviere crea la técnica operativa
y la centra en la movilización de estructuras estereotipada&amp; y dificultades de aprendizaje y comunicación debidas_

d) Perder los roles inadecuados para la situación -"aquí-ahora" de la tarea.

II

Como había adelantado, Armando Bauleo ha sistematizado tratando de conceptualizar las nociones enunciadas por
Pichon Riviere de una manera un tanto caótica, en lo que se refiere al grupo operativo. Además proporciona aportes
originales que vienen a precisar más el campo teórico. De
esta manara a la hora de definir el grupo establece una di
ferenciación importante entre ~1 conc•ptó de grupo y la ex
periencia grupal. Experiencia grupal es la expre~i6n pos!
ble de lo vivido por los sujetos en la experiencia, es el
relato de los integrantes, su propio discurso sobre lo sen

�82

tido y lo percibido. El concepto de grupo se enuncia desde la ubicación de quien observa y coordina una experien-cia grupal. Es decir, desde el lugar de alguien que, aunque esté en la experiencia, sufre respecto a ella un des-centramiento; este descentramiento, proporcionado por la teoría, viene dado por la función, que es la de interpretar o señalar lo que a otros les sucede. Es importante
distinguir entre este descentramiento y asimetría, pues -mientras lo primero es necesario para poder explicar lo -que acontece con un grado de objetividad (o cabría decir de no condicionamiento), lo segundo tendría que ver con una relación de poder: "Yo soy el sano y vosotros los que
os tenéis que curar".
A. Bauleo delimita tres momentos a lo largo del desarrollo del grupo. Estos son: la fase de indiscriminación,
la fase de discriminación y la fase de síntesis. Estos mo
mentas se suelen dar en este orden, cada una con unas ca-racterísticas, pero no impide que se alternen una vez al-canzado el estadía de síntesis. Así el grupo funciona como un~spiral dialéctica, la cual se desarrolla de manera
no circular, pues se vuelve al punto de partida, pero con
la riqueza de lo vivido en el grupo dentro de sí mismo.
Precisando más los conceptos de Pichon Riviere, A.
Bauleo habla de ubicar al Grupo Operativo según dos planos:
1) Plano de la temática que tiene que ver con todo lo verbal (manifiesto) y 2) Plano de la dinámica, al cual darían
forma la- emoción y la acción (latencia). Lo ideal es buscar los puntos de unión de los dos para formular interpretaciones.
Ahora bien, sólo a través de la tarea el grupo es g~
po. La tarea es el factor por el cual e1 grupo se ha unido para apropiarse de él y luego accionar con él. Es el tema, ocupación, finalidad o título que hace converger sobre él todo el funcionar de la reunión. Puede haber una tarea manifiesta (que surge como correcta interpretación de las necesidades del entorno), que tiene que ver con el
plano de la temática, y una tarea latente (que aparece por
la exteriorización colectiva explicitada o no, no necesa--

83

riamente verbal, de las fantasías de un conjunto de personas), que tiene que ver con el plano de la dinámica.
Armando Bauleo hace una distinción y una aclaración
al concepto de Grupo Operativo de Pichon. Este decía que
todo grupo es operativo en cuanto tenga una tarea, en cuyo
desenvolvimiento se desenvuelve la técnica operativa; Bauleo sefiala cómo esta denominación involucra una noci6n de
grupo operativo en sentido amplio (cuando incluye concepto
y técnica) y en sentido restringido (cuando sólo se tiene
en cuenta la finalidad del grupo).
Para la técnica operativa hay que partir de la idea de grupo con tarea explicitada. A partir de aquí, el funcionamiento del grupo es como se indicó con Pichon Riviere:
Se trabaja con la tarea, van apareciendo los miedos al~~
bio (depresivo y paranoide), se destruyen estereotipos, e!_
cétera. Este funcionamiento queda encuadrado, como señal~
ba, en tres estadías o fases con características bien dif~
rentes, las cuales podemos observar en el siguiente esquema;

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Aru,ando Bauleo habla de la teoría del emergente expli
cando camo· a través de los emergentes, la situación grupal
adquiere cierto sentido. Aunque el emergente puede ser -una situación o conducta grupal, se refiere así mismo al individuo, que con su manifestación denuncia la situación
imperante. Sería éste el portavoz de Pichon Riviere. El
emergente es la resultante de lo individual y de lo grupal :
de un momento dado.

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Como adelantaba, un tercer momento histórico en la evolución del Grupo Operativo lo marca Nicolás Caparrós en ·
el artículo mencionado, realizado en colaboración con Susa
na LÓpez Ornat. El trabajo aludido es una formalización:de nociones y una práctica aplicada a las características
de nuestro medio. Vamos a sintetizar dicho artículo si- guiendo el orden de exposición.
Se comienza por hablar de la tarea como verdadero lÍ•
der del grupo:~operativo, afirmando cómo ésta preside de -una u otra manera todo el acontecer de la reunión grupal.
Unas veces la tarea surge como una correcta interpretación
de las necesidades del entorno y otras por la exteriorización colectiva y no necesariamente verbal de las fantasías
de un conjunto de personas. De esta manera se diferencia
la primera (tarea manifiesta) de la segunda (tarea latente)
y se observa cómo esta Última tiene que ver, sobre todo, ...
con el grupo interno (con las fantasías) y con la resiste~
cia al cambio, siguiendo as{ la línea de Pichon Riviere.
Se continúa por ubicar al Grupo Operativo dentro de las llamadas técnicas de movilización, en que a diferencia
del grupo terapéutico clásico, la tarea deja de ser un supuesto implícito, para convertirse en algo permanente a e~
plicitar y racionalmente decidido. El artículo señala có- .
mo en la dinámica del grupo operativo se descubren cuatro .

�87

86
elementos principales que van a dar cohesión a toda la experiencia:
a) El emergente.
b) Los contenidos latentes.

a)

La experiencia grupal

c) La experiencia grupal.

c)

d) El significado.

Ya hemos citado que es Armando Bauleo quien expone Y
analiza este tema. Como se señaló anteriormente es un lugar directamente expresado sólo por los integrantes del -grupo y no por los observadores o coordinadores. La experiencia grupal es un producto, tanto intelectual como afe5:_
tivo lpredominantemente latente) de los miembros y de los
mensajes manifiestos, que, a modo de feed-back, provoca -nuevas experiencias. Como en todo proceso dialéctico, 1~
experiencia grupal produce nuevos emer gentes (manifestaci~
nes de la experiencia), da lugar a significados (aprendiz~
je grupal) y suscita y reverde ce contenidos latentes.

El emergente

se refiere a cualquier verbalización hecha en el grupo, sino que sólamente alude a aquellas intervenciones
verbales o extraverbales hechas por un individuo o varios
del grupo que tienen que ver con la tarea y proceden del aprendizaje y la experiencia grupal. El emergente tiene lugar en el seno del grupo. Su acción es no consciente.
Un buen ejemplo de emergente sería cuando las verbalizaci~
nes de las latencias coinciden con el quehacer grupal. El
emergente puede ser o no mediado por una intervención ana11tica. Si no es mediado por ésta, su mismo proceso le -lleva a convertirse en experiencia grupal.
No

b)

está influido por las latencias más arca icas. 2) Este segundo nivel está constituido precisamente por las laten--cias más ar~aicas (el grupo interno y toda una serie de ex
periencias extragrupales).

Los contenidos latentes

Representan de alguna manera las resistencias individuales frente a la fusión en lo colectivo; aún dentro de lo colectivo, son exponentes de las dificultades ante el proceso creador (tarea). Los contenidos latentes son siem
pre expresión de una ideología y, por lo tanto, hay que_-;:
tratarlos desde este punto de vista. Esto es fundámental,
dado que si no estaríamos en el marco de la ideología domi
nante que trata de mantener la dicotomía individuo-grupo,dicotomía cuyas exteriorizaciones se pueden observar en la
competitividad, agresividad,etc. Los contenidos latentes deben ser remitidos de inmediato a la tarea concreta, es decir, confrontados y contextuados en un proceso de cambio
espec1fico.
Hay dos niveles de latencia: 1) los contenidos que re
sultan de la propia experiencia grupal y que para el suje-::
to, naturalmente, no son conscientes. Este primer nivel -

La experiencia grupal puede aparecer: 1) Por libre asimilación (sin que medie interpretación de los emergentes):
2) por concienciación grupal --1&gt;reverbal- de los diferentes
niveles de latencia, y 3) mediante la interpretación de -una anterior experiencia que provoque otra .
d)

El significado

No es sólo objeto de conocimiento en la experiencia grupal o en los emergentes (manifestaciones de la experie~
cia), da lugar a significados emoción-acción.
como partimos de una visión dialéctica del grupo, el
significado no se puede considerar como un producto final,
sino como un instante de concienciación-vivenciación posibilitador del desarrollo, es decir, conlleva de forma inevitable un proyecto.
Estos cuatro elementos de la dinámica del Grupo Oper~
tivo se pueden ver esquematizados en el siguiente esquema,
tomado del mencionado artículo:

�88

89

ESQUEMA

II

anergente -----------i..-experiencia
(contenido manifiesto)

4

· grupal
(vivencias,
latentes colecti

"observar", el que participa poco, el que está aprendiendo,
el coordin~dor es el sobrevalorizado, el que dirige, el -que sabe mas, etc. Esto representa una postura ideológica,
a la cual hay que combatir y que además es incompatible -con la técnica operativa, donde si hay un líder, éste es la tarea. Si el grupo deposita liderazgos en la pareja -coordinadora, hay que devolverlos al grupo.

vas)

r1

significado
(aprendizaje)

El coordinador y el observador se diferencian por sus
funciones. El primero visualiza y explicita el vínculo en~
tre la tarea y el grupo. El segundo puede realizar una -triple función: 1)0bservar la temática y la dinámica, 2)1e
er los emergentes, 3) efectuar señalamientos (describir lo
que ocurre) y/o formular interpretaciones .

(grupo interno, etc.) -----.-~

En lo que se refiere al problema de los roles, son co!!_
siderados siempre en función de la interacción grupal. E-mergen de una situación específica y es ésta la que en Últ!_
ma instancia provoca la vitalidad de determinados tipos de
roles (líder, chivo emisario, radar, líder inicial, grega-rios, etc.).
En el Grupo Operativo, el rol siempre hace mención a
la tarea explícitamente expuesta, y por tanto y en función
de ésta hay una doble opción: roles de cambio y roles de resistencia al cambio. El refer@te explícito de cambio o
• no cambio viene dado por la tarea y de esta forma ella _es
el verdadero líder del grupo, aunque una y otra vez surjan
multitud de líderes situacionales, en virtud de los dife-rentes momentos de la misma.

Nos queda únicamente por considerar los roles del -coordinador y observador en el Grupo Operativo. Debido a
una postura ideológica basada en la competencia en el e j e!_
c1cio de la profesión y en las pocas publicaciones al respecto, se ha pensado que mientras el observador aparece c~
mo segundón, el que se "calla", el que sólo puede "ver", -

*Mtlc.ulo e.WUU:do &lt;k la JLevhd.a ~ca. y An4.UA-l6
G1tupal Ni1m. 2. Ene1t0-Fe.b1tvw 1977. Ma.dlúd E.6paño..

�90

91

•

El Estudio de la Obra de Freud
GREGORIO BAREMBLITT
MIGUEL MATRAJT

Corno alguien que tiene a su cargo la formación de

otros
pocas
especialidades como la nuestra ello es tan ineludible, quer~
mas referirnos con cierto detenimiento a las cuestiones
que
plantea el que suponemos paso obligado de nuestro desarrollopráxico: la lectura de la obra de Sigmund Freud.
No se nos escapa que en este momento puede resultar impe
rioso hacer una exposición completa que se refiera a la tata
lidad de esa praxis, que incluya observaciones acerca de'lami
litancia del trabajador psicológico corno hombre al margen de
su actividad profesional y/o articulado con ella; momentáne~
mente, sin embargo, querernos examinar el problema planteado en el título como pequeña contribución a las respuestas de co
mola praxis puede efectivizarse en el ejercicio teórico- téc
nico-práctico específico da la especialidad, desde el momento
formativo.
Solo queremos tocar ese motivo de conflicto
para nue_!
tros amigos y colegas, los estudiantes y profesionales,que se
encuentran inmersos en la alineación socio-político-económico
-cultural de este neocolonialismo subsidiario del capitalismo
monopolista, en que vivimos y ejercemos; ellas sufren su ena
jenamiento con tanta o más intensidad que otros, porque su rn;
teria específica los p~he en estr~i::bo contacto emocional coi
uno de los más catastróficos eféct-9s de la estructura, la en
fermedad mental, reactivándole ctii&amp;.lmente la propia, hora
..tras hora, y mostrándole su impotencia para solucionar ambas.
(Para un amplio tratamiento de es~&amp; tema véase (1) ). (A) Nos
privaremos de hablar, aqui al menbs, de las penurias económicas que los jóvenes interesa4os en la psicología o _los
gr~
duados se ven forzados a pasar paz:a acercarse al objeto de su
vocación; no nos r~ferimos a la op~~sión policíaca en sus uni
versidades, ni a la ozganización exclusivista de las mismas (restricción del ingreso, segregaciónvirtual de quienes - tra
y que continúa incesantemente la propia, puesto que en

*Attt.1..c.ui..o -ew.a.úlo del Ub.1t0 CueAlionamo~ I, Comp. Ma/Úe.
LangeJt, GIUVl.,[ca Eciltcll.

~.

�92
bajan, etc.), ni a la paupérrima instrucción que en algunos sitios se les imparte por la proliferación de seudo-casas de
estudios surgidas del negociado político o seudo-_prQf.~ores- arbitrados desde los subsuelos jerárquicos para encubrir pre~
tigiosas ausencias. No recordaremos las legislaciones insóli .
tas que proscriben ciertas formas de su tarea, ni las organ.!_
zaciones estatales o privadas, mutuales, industriales, come!_
ciales, etc., que les obligan a realizar, para sobrevivir, fa
enas siniestras contrarias a la ética profesional y a la con
~iencia de clase. No nos abocaremos a la denuncia de su expo
liación en las instituciones asistenciales gratuitas en las
que un psiquiatra puede tardar quince años en obtener un suel
do, o una psicóloga ·no puede figurar como tal para cobrar el
suyo; ni siquiera nos extenderemos en las características de
su misma enfermedad mental, que suele permanecer sin el ade · cuado tratamiento, porque el mismo requiere en este orden in~
·tituido, un desembolso que en buena proporción de los casos es impracticable ••• no podremos extendernos sobre todo eso,en
cuyo aprobio somos partícipes aun cuando contra ello luchemos
••• pero no podemos dejar de mencionarlo, para revelar el ~
co de violencia grosera en el que se da el problema pedagóg!_
co, más sutil, del que nos queremos ocupar: el que atañe alas
formas como se estudia Freud en nuestro medio --reflejo, en
esta área circunscripta, de la situación general-- y a la ma
nera como nosotros creemos que debe ser estudiado.
Inculpado por conservadores moralizantes que lo ven como
un heraldo de la anarquÍa moral, ridiculizado por los ensayi!!
tas Beats que lo consideran gazmoño y adaptante; combatido -por la psicología tradicional, tanto la filosófico-especulat.!_
va como la experimentalista-elementalista cuyos respectivas~
casos vino a marcar; refutado desde el conductismo radical por subjetivista o desde el neurofisiologismo reflexológico por metafísica, acusado desde sectores de la ciencia naturaly exacta de irracionalismo, indeterminismo o falta de rigor¡
filiado desde posiciones espiritualistas o existencialistas como reduccionismo mecanicista o biologismo deshumanizante
condenado por la izquierda como reaccionario y por la derecha
c01110 conspirador, rotulado como un profesionalismo sin co~
visión explícita que le dé sentido, o con una incluida e in
confesable, o como siendo él solo una visión del mundo,
pr~
dueto de la hipertrofia de una teoría y práctica psicológicas;
señalado -p or la ciencia como literario o supercheresco, anate

93
matizado por el arte como desnaturalizador de las realidades
estéticas, etc, sin embargo casi todas las tendencias han "re
inscripto" al psicoanálisis de Freud, focalizándose sobre al:gunos aspectos para desarrollarlos o para "comprometerlo" y de allí las líneas de descendencia directa corno Jung, Adler,Reich, Melanie Klein, etc., o las versiones conductistas (Dal
biez, Lagache, Tolman ), fenomenológicas (Merleau-Ponty), e:- :
cistencialistas (Sartre), bioneurológica jacksoniana (Ey},cul
turalista sociológico-antropológica(Kardiner, Mead, Fronun, --=etc). psicoldgicas del yo (Hartnunan), además de otros inten ~
tos de integración y/o "vuelta" a Freud como las de Politzer,
Bleger, Lacan, etc., procurados desde el estructuralismo,la linguística, y el marxismo.
Aunque algunos autores corno Althusser (15) parezcan tener definitivamente aclarado cuáles de estas combinaciones -son progresos y cuáles amputaciones, creemos que su estudio•detenido y constantemente comparado con la obra de Freud es parte indeclinable de la encrucijada por donde pasan las sendas que transite el estudioso de las ciencias del hombre. Cre
emos que esta aseveración es válida aun teniendo en cuenta la
muy atendible perspectiva de que el cambio revolucionario delas condiciones materiales de existencia convertirá la técnica clásica en inapropiada y su teorí~ fundante en una curiosi
dad histórica. La psicología (o como ~e llame a la ciencia de
ese futuro, lTal vez psicoanálisis) precisará igual de esa la
borde revisión.
Actúalmente, al margen de ser indispensable para el conocimiento de la realidad psicológica y psicopatológiéa huma
na, y para proceder por el momento, preventiva, curativa y evolutivamente .sol)re la misma, el estudio de la obra de Freudes inapreciable además como ejercicio mental, un devanar la colosal urdidumbre de ese todo, que partiendo de la observa ción de los héchos, datos, nociones y conceptos tomados de -los más heterogéneos campos del c001portamiento, ciencias e -ideologías, la clínica psiqui,trica y psicoterapéutica, los errores cotidianos, el sueño, el juego, el chiste, el arte, el mito, las pautas de las comunidades primitivas, la histo ria, la física, la química, la neurofisiolog!a, la zoología,etc., instaura su objeto formal abstracto de conocimiento Y sus operaciones de complejidad y explicatividad crecientes. Desde allí vuelve a los hechos para operar adecuadamente so bre ellos, prediciendo, verificando, modificando~

�94
Cada uno de los momentos de ese devenir se va engranando
con los anteriores, a los que reafirma a veces, contradice, rectifica o complementa en otras. Pero no faltan los pasajes
ambiguos que admiten todas las interpretaciones posibles, ni
los francamente confusos, ineQiapxensibles y contradictorios (B). El elegante estilo de Freud, prodigiosa combinación
de
lenguaje científico con prosa literaria, realiza ciertas cú~
pides expositivas, el llrl.lagro t.a:n anhelado por los griegos de
ser bello y comunicativo, rico pero preciso ••• pero tambiénhay de los otros. De ello resulta (de la profundidad y de la
ambiguedad) que cada párrafo puede (o no) encerrar consecuencias múltiples presuntamente descubribles en cada relectura,
en cada nueva inscripción de ese fragmento en una vastedad es
tructurada que crece en la mente del lector, en la medida en
que este va teniendo una visión panorámica de ese titánico
mundo de ideas (C). Si a eso le sumamos una peculiaridad cualitativa inherente al objeto ideológico de estudio, el compOE_
tarniento humano, de inigualable poliformismo, y el enfoque -freudiano, la enfatización en los mínimos detalles (cada
n.!_
mio indicio es portador de múltiples significados), resulta que, si bien es cierto que hay artículos, en especial los cli_
nicos, cuya lectura constituye un verdadero trabajo práctico
iniciador, la tarea total es lentísima y penosa. Los
otrosgrandes recursos complementarios imprescindibles, el propio~
nálisis del lector y la supervisión por analistas expertos de
su trabajo clínico, reconoce similares y/o peores combinaci~
nes de ventajas e inconvenientes en tiempo, dinero y dificultad.
Las particulares propiedades de esta disciplina crean
corno puede apreciarse, exigencias sui 9éneris difícilmente
soslayables para el aprendizaje. Las mismas son parcialmenteresueltas, agravadas o incluso creadas por los diversos dete!!_
tadores de ese conocimiento, en estilos que trataremos de de~
cribir. Huelga destacar,que esta característica debería ser~
fectuada junto al enfoque de este prob1ema comprendido en téE_
minos de sistema de apropiación de conocimientos, es decir,
que el aprendizaje comprensivo de Freud es un valor de cambio
en una sociedad capitalista. Si su valor de uso es crecido,el
de cambio se ha tornado en los últimos años en un verdadero fetiche monstruoso a cuyo acceso tiende considerable cantidad
de jóvenes, ansiosos tanto de aprender y curarse como de explotar el auge de la disciplina entre la clase media que le -

95
adjudica una calidad mesiánica.Los jerarcas de la disciplina
sabiéndolo o no, instrumentan esta febril motivación al ser
vicio de su propio ascenso promocional y monetario. La manera
como las singularidades de este campo han sido capitalizadas
por sectores de las instituciones y/o grupos privados, a los
fines de consolidar férreas infraestructuras de poder económi
co articuladas con otras de control ideológico y poder políti
co, sobre todo intrainstitucional, es tema prioritario que de
be ser estudiado de una forma más cuidadosa de lo que aquí po
dríamos. Sobre todo es importante profundizar en la discrimi
nación correcta de cuanto hay de recuperable en toda esa
es
tructura, tanto en el sentido de riqueza científica como huma
na (D).
Bastará aquí con que logremos nuestro intento de exponer
cuáles son las corrientes de estudio del psicoanálisis vigentes en nuestro medio, especialmente dos o tres en cuya críti
ca negativa enfatizaremos, recordando que algunas de ellas
han surgido y se difunden a partir de aquellos núcleos que o
peran por medio de su influencia lícita (científica) o incon
fesa (mística, sofística, económica).
No creemos necesario nominar sitios o personas. Nos refe
riremos indistintamente a quienes estudian por cuenta propia-:º a los conbcidos "grupos de estudio" que funcionan como par
te de los seminarios de las instituciones ad hoc, o a los qu;
se reúnen particularmente, en general coordinados por egresa
dos de los ciclos preparatorios de las citadas entidades. ca
be apuntar también que no es necesario que los defectos de ca
da método sean conscientes, deseados, ni reconocidos por quie
nas los practican; estos suelen ser los primeros sorprendidos
ante la reiterada emergencia de sus precarios resultado~.
Finalmente, y a modo de justificación estilística propiaj
digamos que cada procedimiento sistemático o no de estudiar a
Freud tiene sus pro y sus contra; las apreciaciones que aquí
hacemos lo son desde nuestro leal saber y entender en este m~
mento evolutivo de nuestro desarrollo ideacional, a este res
pecto. Quisiéramos poder desplegar el terna emulando el discur
so "mayéutico" típico del creador del psicoanálisis, cuestio:nando constantemente nuestras afirmaciones; aunque de seguro
no alcanzaremos su lucidez, nos conformaremos con emular
su
honestidad intelectual.
· Entre las variedades de abordaje que hemos creído detec
tar se destaca aquella para la cual estudiar Freud consisteen

�96
seleccionar los párrafos que han sido refutados por la doctr!_
na filosófica, psicológica o psiquiátrica, desde cuyo ángulo,
el lector se aproxima, y, una vez aparentemente verificada la
validez de esa crftica (procedimiento sumario que tiene
más
por objeto sancionar la propia creencia que someterla a pru~
ba), deshechar el resto ignorando, por ejemplo, las
implic~
cienes contextuales del párrafo aislado, o el valor cronológ!_
co relativo de ese concepto dentro del deveniE de la obra.Tam
bién es asidua esta tendencia a dar a los términos usados en
el texto las acepciones modernas que acostumbran usar en el
lenguaje de sus respectivas disciplinas o escuelas, sin proc~
der al esclarecimiento semántico del sentido que tenía
para
el autor; tal vicio de lectura se ve favorecido por el hecho
antes citado de que Freud no demasiadas veces, a nuestro
e_!:
tender, define unívocamente, dando muchas cosas por sabidasme
diante la apelación a un consenso que hoy nos es distante.Por
otra parte, la tal definición puede estar diseminada en el fo
llaje del artículo, casi siempre frondoso y repetido, en cuya
espesura puede acontecer que se re-defina, sin explicitarlo.
Subtipos extremos de la variedad de estudiosos arriba c.!_
tados se integran con aquellas que para efectuar esa lectura
parcial ni siquiera la llevan a cabo en el escrito original,
sino en extractos o pasajes integrantes de las publicaciones
elaboradas por los pontífices de sus respectivas ideologías.
Por Último están los que no han leído sino otras materias, o
nada de nada, y que suelen ser los cuestionadores más veheme_!:
tes. Desde luego que los descriptos hasta ahora se califican,
en general, de antifreudianos, o "recogen" puntos de
coinc!_
dencia de factura tanto o más incierta que sus críticas. Espe
cialmente deletéreos son los cuestiortadores exclusivamente de
izquierda, cuya confusión básica, intencionada o no, consiste
en mezclar o sustituir la crítica del ~étodo, o de la t~cnica
además de la eficacia cl!nica, etc., con la de la estructura
y significación socio-político-económica del movimiento, su
extracción y servicialidad de clase, su elitismo societario,
así como con la revisión epistemológica de los supuestos Últi
mos del sistema. Como veremos más adelante, consideramos ese
examen utilísimo e impostergable, pero efectuado con clara~i;!_
criminación de hechos, niveles y problemas, en cada uno y en
todos ellos, buscando las leyes de articulación de su f~cio
nanúento y no dando por agotada la tarea, por ejemplo, con a
firmaciones de tipo filosófico o metodológico general, acerca

97
de un terreno que involucra una escuela de la ciencia ·•"psico
lÓgica" en particular en que aquellas se inscriben. Sobre es
tos temas han dado sus visiones Bleger, Baranger y otros (2)
(3)

(4)

(E).

Curiosamente, configurando una paradoja sobre
la
que
Freud enseñó mucho, las citadas pautas de aprendizaje .y no-a
prendizaje, se reproducen, con idéntica estructura aunque di;!_ .
tinto color y ,contenido, en otras orientaciones firme y hasta
fanáticamente filofreudianas, a las que denominaremos "tradi
cionales". La llamada "ortodoxia" es el principal constituye~
te de esa tesitura. La letra freudiana es sacramentalmente ve
nerada como un credo al que hay que aceptar aun conociéndolo"
a medias, y, por sobre todo, no contradecir. El pecador disi
dente es proscripto y sancionado con desaprobaciones varias~e
intensidad creciente en una escala que va desde el mirarlo~on
frialdad, no invitarlo a grupos de investigación o veraneos,
no enviarle pacientes, diagnosticarle inmadurez, oligofreniaº psicopatía, con regular ("más adelante entenderá") o mal
pronóstico~Todo esto, claro está, siempre y cuando se estime
que todavía forma parte del movimiento, cosa que se verifica
rá por medio de una serie de rituales y contraseñas fundamen
talmente destinados a saber si la persona se analiza o no, y
en caso afirmativo a qué subgrupo pertenece. También se apela
a tantear si comparte las dos o tres petit variaciones, casi
siempre formales, con que los jerarcas de cada subgrupo
han
reacondicionado las fracciones escogidas del edificio freudia
no. Hechas estas averiguaciones se procederá a declararlo un
"iniciado esclarecido", "un conocido indiferente" mutable
a
"coaligado" ante la amenaza de terceros, o un desprec~~l~y/o
"peligroso enemigo". Como siempre que se trata de preJu1c1os,
en el último caso puede acontecer que realmente lo sea, pero
si no ante esa actitud, no tarda en serlo.
;ese a, o por todo esto, y aquí lo paradójico~.,,.la"le;ra"
sagrada a la que los tradicionalistas vuelven tamb1en estas~
leccionada , distorsionada y sectarizada, a tr4vés de la
. tran;!_
misión verbal de la tradición del subgrupo corre pond ente.,,..
La progenie de esos núcleos involucra un com~rom1so 1d?ol°?!.
co profundísimo polideterminado por las presiones inst7tuci~
nales infra y superestructurale~, per~ prin~ipalme~te,~r los
análisis didácticos, cuya funcion y riesgo 1ndoctr1nar10 h~
sido destacado por psicoanalistas de nota como Glover, Rodri
gué y otros {5) (6) (17). Esta problemática, la del "etnocen

7

7

�98
trismo"
de los pequeños grupos, el funcionamiei:ito a modo
de sociedades secretas, el reclutamiento, etc., fueron
est~
diados ya hace años con interés, pero para nuestro gusto, de!_
de un punto de mira demasiado psicologista en simposios sobre
"relaciones entre analistas" cuya trascendencia ·es invisible.
(8). Ese estudio es un interesantísimo documento testimonio~é
cómo el análisis de una grave dificultad, percibida claramen
te, se vuelve estéril al ser efectuado pura y exclusivamente
desde el ángulo de la propia disciplina cuya institución cie.!!
tífica la padece. He aquí cómo un nivel de significado,el más
interviniente, se escapa por la ignorancia interdisciplinaria,
la racionalización técnica que acondiciona el autoanálisis y,
en última instancia, por falta o distorsión de una "conciencia de clase".
Dentro de esta orientación es más difícil que solo!_e lea
-retextos de Freud o que no s e los lea; empero la selectividad
perceptiva por condicionamiento catatímico es tan intensa que
las escotomizaciones operan como si no se leyera .
Con todo lo perniciosa que esta postura resulta, no lo
es tanto p~r la manera desembozada con que su orientación se
proclama. su misma proclividad a la segregación y su
instru
mentaliza~ién deliberada del pensamiento freudiano para
ese
me.nester la ponen en evidencia ante los que disponen de un m.f.
nimo de juicio crítico. Además, su potencialidad de cundirdis
minuye en la medida en que su estructura patriarcal exige que
no trasciendan los límites, dicho figuradamente, de una fami
lía tradicional. Sin embargo, la dificultad es que se crean
modelos de identificación a los que los jóvenes tienden Y de
los que están dispuestos a participar aunque más no sea en ca
lidad de hijastros de segunda categoría.
Esta. estructuración en pequeños núcleos es una supervi vencía de formas de organización correspondientes
a etapas
cronológicamente primarias del movimiento psicoanalítico
lo
cal y mundial, fpoca en la cual se explicaba~por el encaps~l~
miento frente a un exogrupo hostil y a una linea reproductiva
arborizada lentamente a partir de unos pocos pioneros, los"pa
tricios" de la corriente. Algunos de ellos siguen siendo pr~
gresistas y, en los albores, todos fueron verdaderos renovad~
res, paladines de la revolución pequeño-burguesa contra la h~
pocresía sexual de la sociedad tradicional; luego, por el ju~
go de la alineación institucional y la captación del sistema
el encubrimiento de cuya contradicción son funcionales,se tor

99

naron reaccionarias. Más aun, la estratificación autoritaria,
entre otras causas, que invalida el impulso renovador de los
cuadros subordinados, redu9e todo progreso a iniciativas que
surgen exclusivamente de aquellos miembros "reformistas" más
encumbrados. Compárese con otros ámbitos (Universidad,grem.ios,
asociaciones profesionales, etc.), en donde la vanguardia es
ta en manos de la gente joven de las promociones
jerárquic~
mente inferiores.
Es interesante que esta disposición no sea solo patrimo
nio de las instituciones psicoanalíticas y similares,sino taiñ
bien de los sectores disidentes alejados por fragmentación,en
general violenta, de las corporaciones originales. Este punto
ha sido tocado Últimamente por Grinberg (16) y se encuentra
en el estudio de Jones sobre la historia del psicoanálisis.
La "secularización" de las sustituciones psicoanalíticas,
el ingreso de gente con formación ya consolidada y
heterogé
nea, forjada en el trabajo interdisciplinario, ~l auge de
tras tendencias psicoterapéuticas rivales, la apertura a los
ámbitos asistenciales de masas, aunque instrumentadas por las
metrópolis neocolonialistas, la aparición de nuevas coadyuvan
tes terapéuticas como las psicodrogas, la polarización de 1i
lucha de clases en el país, determinan, entre muchos otros mo
tivos, el advenimiento de otra dirección que, a nuestro pare
cer, surge para sustituir a la anterior pero conservándola,;
sí como a toda la significación socio-político-económica y,li
que aquí nos preocupa, "educacional", del sistema (F} .
Se trata de una escuela a la que diremos "tecnocrática" .
Sin buscar una estricta correspondencia es equiparable a las
élites cientificistas de las sociedades tecnológicas, actua
les preconizadoras de una "ciencia pura", que se postula aje
~
na al compromiso polítice,
en aras,-: de una distancia heurísti
ca óptima y que es entusiastamente idealizada y utilizadaE_Or
la clase dirigente a la que en muchas ocasiones pertenece por
origen. En la práctica clínica, esto corresponde al . conocido
operacionalismo que dice poder poner el procedimiento al ser
vicio del uso ideológico "que el paciente quiera ,darle" y que
considera solucionada la cuestión de la parcialidad obligada
del terapeuta introduciendo el análisis de la contratransfe
rencia CO!JlO único y suficiente factor .correctivo del "instru
mento-analista" (G).
Su consideración crea una problemática especia,,! por hallarse compuesta por personas de gran capacidad y decencia in

o

-

�100
101
telectual, productivas hasta cierto punto en su ramo, y pose~
doras de un enciclopedístico conocimiento de la obra de Fredu.
El mismo ha sido adquirido en largos años de neutralidad ideo
lógico-científica total en la que solo se acept~ el cuestion~
miento de la concordancia o no de las diversas partes del si~
tema entre sí, siempre desde adentro del mismo, y procurando
no hacer ningún tipo de revisión de sus relaciones externas:
v.g. un examen epistemológico, o "sociológico del conocimiento", histórico, político, o simplemente psicológico de la CO:!_
cepción freudiana. Tal es el método de estudio que sugieren,y
por diversos medios de presión larvada, imponen. Se trata de
dar las premisas por aceptadas, y con "inocencia" metodológ~
ca, o, en el mejor de los casos con una actitud seudofenornen~
lógica (luego diremos por qué la juzgamos así) recorrer latr~
yectoria de Freud indentifícandose con el autor en sus vaivenes de regresiones y progresiones. Se idealiza una actitud"re
ceptiva" oponiéndola a una polémica, y cuando esta Última es
talla ante las irreconciliables contradicciones o falencias
del sistema, ya sea con respecto a sí mismo, o con relación a realiclades inneg-ables producto del adelanto teórico realiz~
do por el desarrollo de la propia disciplina o de la cultura
toda, se descalifica más o menos respetuosamente al "interfe
rente" con afirmaciones como que el punto impugnado es un _e
rror de traducción, relativamente rayanas en lo agnóstico del
tipo de "cada cual lo ve a su manera", o se privilegia
como
absoluto el argumento pragmático de que tal o cual pasaje s~
gue siendo clínicamente útil o heurísticamente fértil, pese a
lo difícil que resulta demostrar fehacientemente tales afirm~
ciones. Esta labor, por lo demás, nunca llega a
emprenderse
porque es calificada como alejadora del interés central de la
tarea que (valga la ironía) es estudiar a Freud, no
cuestio
narlo. En el Último de los extremos se apela a "dejar en SU!_
penso la dificultad" con la certeza de que una vez completada
la lectura "se verá como todo se resuelve".
La idea rectora es la de identificarse por completo con
el autor y recorrer los estadios de su saber agotando
hasta
sus Últimas consecuencias cada uno de los nivetes
explicat~
vos por los que fue pasando, sin apelar a conceptualizaciones
ulteriores ni a las concepciones actualmente aceptadas prov~
nientes de ese u otros campos. Una ventaja presupuesta es la
de unificación de lenguajes, adoptando el de Freud a ultranza,
y la otra, la de que así se evita el uso de la diversidad de

versaciones como defensa contra la plena penetración en el
texto.
Sucede que con este plan de enseñanza abrumadoramente minucioso, con la irreductible negativa de algunos docentes
a adelantar, reswnir, esquematizar panorámicamente, actuali
zar, retraducir, correlacionar teorías y prácticas etc.,cuan
do llega el mañana para el que se posterg5 la dificultad,
las cuestiones están olvidadas o solo en ese entonces se de
be efectuar una nueva postergación del juicio crít~co
para
internarse, con la misma tónica, en la forma como Melanie
Klein "completa todo aquello que en Freud falta". Por supue_!
to sin profundizar en cuánto lo distorsiona.
No negamos ciertas razones a este pro.ceder: la obra es
extensa y genial; es obvio que para poder superarla hay que
conocerla y que su complejidad es tan grande que tras
dec~
nas de lecturas siempre podrá encontrarse en ella algo nuevo,
el detalle revelador. Quienes así estudian están mucho mejor
preparados para continuar a Freud o, aunque más no sea,hace_;_
le honor en su tarea de psicoanalistas, que aquellos que no
lo leyeron o que solo lo conocen de segunda mano a través de
un filósofo adverso o un tradicionalista, pero, a nuestro 1~
al saber y entender como intelectuales profesionales
docen
tes y aprendientes, no es ese tam~oco el planteo acertado(H).
Si la modalidad "desde afuera" conduce al "terrorismo~
deológico" (10), según una acertada expresión, si el estilo
tradicional deriva en un snobismo aristocratizante y sumiso,
la tercera conduce a un cientificismo talmudista seudoasépt!
coproductor, tras larga provilSC&gt;riedad paralítica, de
me~
ristas, consecuentes seguidores o, en el mejor de los casos,
genera psicoanalistas, así, a secas, si es que pueden
mere
cer ese título quienes en nada encarnan el "espíritu"del ps!
coanálisis. Pero si a lo que se aspira es a formar investig~
dores en psicoanálisis (esa es nuestra aspiración y la exigencia de muchos), si lo que se desea es preparar intelectu~
les "productores de conocimientos", como dice Althusser{11),
que tengan su vida comprometida en la cultura y qu~ integren
el saber de su campo con todos los otros en el activo y
U!_
gente propósito de trasformar el mundo, no es as~ co~o _debe
obligárseles a insumir muchos años del período mas fertil Y
potencialmente práctico de su vida.
se ha dicho hasta el cansancio que un atributo
común
del pensamiento de los revolucionarios como Marx, Freud o Co

ya

�102

ÍQJ

p~rnico ha sido la capacidad de romper abruptamente con la~o~
siderada "visión académica" y con la del "sentido común"de su
época. Freud, por ejemlo, menciona a menudo lo poco
que le
sirvió la lectura de sus colegas contemporáneos., mientras que
ag~adece una y otra vez el aporte de 10s literatos, físicos y
filósofos. Su espítitu crS:tico era terrible, y ...su esceptisis
rno frente a su producci6n y la de lG&gt;s obros, noble pero inexo
rable. Por otro lado, su gran capacidad lucubrativa es suges
tiva contrastada con la ignorancia considerable que Freud te
nía de sus antecesores, como relata Law Whyte (12) respectode
nociones básicas, como por ejemplo la de inconsciente. · No es
que con esto estemos sugiriendo hacer caso omiso de los ante
cedentes bibliogrSficos para preservar u.~a hipotética
vena
creativa que mana mejor en el vacío. Todo lo contrario, creemos que la de-socioalización se produce cuando el "aprendie~
· te" es obligado a un re-paso balbuceante por las dificultades
(ya superadas) de un texto, sin el auxilio de todo cuanto el
acúmulo del saber social y el de las formas maduras de la mis
ma disciplina pueden proveerle.
Acontece que al cabo de una formación planeada de esa ma
nera se atrofia en el estudioso la capacidad de negar, en el
sentido hegeliano marxista, la realidad vista-através-de- - Freud. Atrapado en la densidad de la obra, desentrenado por~
ños en la crítica amplia, resuelta su ansiedad promotora fren
te a .lo desconocido por la coherencia escolástica del siste=ma, integrado y comprometido a otros niveles12_0r la,2_0mplicidad
infraestructural y por la adhesión afectiva, privado por esa
absorbente escolaridad de formación general, cultural, cientí
fica; así e ~ de praxis social y política (la gran maestra
por excelencia), el est~oso de Freud ~e recibe de giosado»~
de atesorador, de retocador, pero jamás de ?N?-creador del nú
men de su maestro. Grave aaunto es -el de ereer que se puede a
cercar al estudio o a la docencia de algo sin qu&amp; eft acto ya
intervengan activamente todos los elementos que -configuran lo
que Pichon Riviére llamó esquema conceptual, referenaial y ~
peratiw (Ecro) (U), conjunto de i,4eas, creencias y
actitu
des, conscientes y no, de quién se aboca a aprender o enseñar
ese, seetqr de la cultura. El pretender que el Ecro, como ¡&gt;a!
te de la ideología y de la concepci&amp;i del mundo, sea proviso
riamel'lte: dejado de lado, sÚ!._ cot~j o, ~~- a _f~r _de "clari4ad",
4!"9 ~quéili quea.e lo al:»andORe para adoptar el de 'l"reU(l,o elde
quien integra éñ la all81laeión del suyo propio 1~ 11u$i6n

de

que así puede hacerse, y es incurrir en 1·ndoctr·inamiento
·
que
vo1 un t ari o o no, es inadmisible.
'
Es_posib~e que los eruditos profesores necesiten a suvez
de los interminables repasos no tanto por 10 .
la et
'
inagotable
de
v a como por la tan conmovedora cuanto errónea es
ª~,quesera la próxima lectura la que proveerá la ansia~:r::~:
cion de . los prob!emas insuperables que señalan la limitació~
de :in sistema teorico rebalsado por una realidad infinita
obligado a responder manteniéndose siempre igual a sí mi
Y
Creernos que enseñar y aprender es vivir
d smo.
en la id
·
.
Y que na a
hay
v a sin :iesgos; se debe abordar el estudio de la obra
de Freud a partir de la primera letra con una plena asunción
d~l ~ack-ground de quien lo enseña y quienes lo aprenden cues
t~~nandolo_t~do desde cuantos ángulos puade aportar la ~iver
si ad formativa de los integrantes del grupo. Desde luego que
se deb: velar por la finalidad básica común central de
cono
cerque es lo que Freud dice, pero sin caer en la utopía
d~upon~r que exist~ algún recurso didáctico para lograr quese:
:~ quien nos lo diga, Y no nosotros quienes lo entendamos con
~o.lo que som~s: creemos, sentimos y sabemos . El único
re
qui~ito e~,explicitar debidamente la postura de cada cual
y
su insercion en una Weltanschauung , sin que esto
signifique
que todas son igualmente válidas.
_Reco~~cemos que el_pel~g~o de este planteo es el de que
la ~iscus1.on se t~rne dilemat1.ca en oposiciones aparentemente
ale~adas del abec e textual. Se podría configurar entonces una
atm~sfera emparentada con la crítica ideologizante apriorísti
ca desde fuera" que antes calificábamos negativamente. Pero
es en e~te evento cuando el coordinador debe asumir un
rol
tan valioso cuanto difícil, jugándose al máximo en su función
de efectuar las correlaciones semánticas necesarias entre ca
da una ?e las posiciones planteadas, así como entre estas
y
l~ ternu.nolog~a freudiana. Aquí es donde el conductor pedagó
g~co de~e arriesgarse como tal apelando al señalamiento,si es
ta maneJando al grupo con técnicas operativas, pero en ese y
en todo caso, tras aguardar el máximo rendimiento de la red grupal,_debe ª~:tar generosamente toda la información quepo
sea, psicoanalitica o no, que apoye y refute a los bandos e;
des~cuerdo, no omitiendo jamás agregar su propia opini6n e in
duciendo a cuestionarla o problematizandola él mismo abierta
mente si a nadie se le ocurre cómo hacerlo.
Favoreciendo apasionadamente esta dinámica es corno el do

�104
cente debe dar el firme ejemplo, mostrando que l a tarea no~o~
s iste en entender ni aceptar lo que e l artículo supuestamente
e s, sino en tratar de agotar las formas de pe nsarlo, y que e n
última instancia el protagonista principal del acto gnóstico
no es Freud, ni su obra, ni su eventual vicario didáctico, si_
no el grupo y su cultura, como representante de una
misión
científica clasista. Aquí es donde el pedagogo debe apurar!!_a~
ta la amargura de su misma ignorancia el impulso de los al~
nos a refutar y disconformarse, explicando cómo lo propio fue
hecho a su vez por las diversas escuelas a través del tiempo,
y detallando qué se ha propuesto a cambio.
A esta línea que nosotros y muchos otros aconsejamos, p~
dría objetársele atendiblemente que complejiza más aun un te
rreno de por sí difícil para el participante y puede alarga r
más aun el aprendizaje simplemente porque los "alejamientos~e
la letra" que cada digresión significa insumen más y más t iem
po y esfuerzo intelectual .
En nuestra experiencia como aprendiente s y docentes
de
diversos aspectos de la psi quiat r ía di námica, jamás hemos n~
tado que esa inversión perturbe, desmedre o alarge la tarea.
Por el contrario, al explotar el lenguaje "natural" de cada~
no de los estudiantes, su enfoque preferencial y sus
áreasfrecuenciales de interés, t omando esforzadamente e l docente a
su cargo el rol facultativo (es decir, solo cuando es func i~
nal) de resumidor, traductor, cuestionador, defensor, se lo
gra despertar, en casi todos los ca sos, una atmósfera de permisividad, de entusiasmo, de sincero goce, que incrementa el
rendimiento sin recargar el estudio, mejora la comprensión,la
pragmatización y, por sobre todo, promueve la creatividad, la
decencia y el coraje intelectual. En este ambiente, alegreme!!
te iconoclasta, por medio de la desidealización de las ideol~
gías, incluida la del texto, la polémica es rescatada como~i~
léctica, es decir, corno la única y verdadera manera de disc~
rrir científicamente, y es puesta por cada uno al servicio de
un fondo social comunitario de s aber, contra el que
ninguno
se siente obligado a ser irreconcili able, porque en él t odos
sienten inco~porado, revalorizado y asimilado su aporte.
se trata de trasmitir asi algo que es infinitamente más
importante que el saber específico mismo acerca de un campo;
se inculca nna actitud frente a la cultura como realidad
s~
cial ideológica y científica y se señala el camino de la pr~
xis, es decir, la manera de pensar el mundo para cambiarlo ,

105
sin desmedro de una precisa caracterización de los modos esp~
cíficos de tal acción.
Puede argüirse que, ocasionalmente, debe ce rrarse estadi
námica de discusión sin que se haya arribado a
conclusiones
terminantes. Creemos que es dable e incluso deseable que así
sea, bastando con que las posiciones queden clara y exhausti
vamente verbalizadas para que la experiencia sea positiva, es
pecialmente en el sentido antes apuntado de recordar la condi
cion no dogmática, inacabada y perfectible de toda ciencia, a
sí como el deber del científico en cuanto renovador.
Se ha señalado (14) que las nuevas generaciones de estu
diosos de Freud, inficcionadas de un espíritu crítico perifé
rico, tienden a abandonarlo ~in explotarlo debidamente, propo
niendo teorías y modelos nuevos que no son más que
variacio
nes interdisciplinarias confusas, ni más explicativas ni más
pragmáticas. Esto es de nunciando, sí, junto con la exis tencia
de tendencias t almudísticas, etc ... , pero no se s eñalan nexos
causales entr e los fenómenos ni se los corre laciona con la in
f raestructura . Ins i s t imos e n alcarar que e l ca mbio demagógico
es r esultado, entre ·. todo l o dicho, de un mecani smo reactivo y
por ende cargado de emocionalidad estéril (rebel día, envidia,
resentimiento, megalomanía, etc.), a las modalidades tradicio
nales y tecnocráticas de la enseñanza, al espíritu de" _prime
ro conocer sumisamente, después o nunca, críticar" , o al te=rror expresado como coerción docente de que el ps i coanális is
desaparezc a. en s u especificidad tragado por la "po lítica"o la
interciencia.
La"revuelta formal" es e l complemento del es nobismo o el
"academicismo ortodoxo" y jamás el efecto de algo que sea la
revisión dialéctica de la obra de Sigmund Freud.
Post-Scriptwn
Desde la versión inicial de este artíc ulo, en 1969, hasta el presente, se han operado ctertas variaciones en el pan~
rama desc riptivo cuya mención tiene alguna importancia. Quizá
no sea demasiado presuntuoso creer que algunas de ellas
son
respuesta, constructiva o neutralizante, a este trabajo Y ~
tros similares. Uno de los más curiosos efectos es el siguie!! _
te: los núcleos tradicionales y tecnocráticos, advertidos de
la potencia heurística y transformadora del p~nsamiento
mar

�107

106
xista, han comenzado, ya que no podían detenerlo, a incorporarlo. No hay novedad en estas maniobras, puesto que no setra
ta sino de un campo especial, el de la práctica teórica cien
tífica y el de la vida institucional-profesionista, en el que
el liberalismo absorbe todo aquello que no puedé impedir.
Los líderes, especialmente los cientificistas, han
ini
ciado un activo estudio de los clásicos marxi;tas y de lasco
rrientes actuales y. han hecho ya manifiesto el resultado
de
tal información, apropiándose a veces de términos aislados, a
veces de nuevos enfóques coherentes. Todo el proceso se reali
za en considerable silencio (con una discreción que es cara-¡;terística y que, &amp;l igual que la solidaridad del centro-dere:cha, es envidiable; con todo, se notan indicios de ruptura e~
tre los sectores tradicionales y los cientificistas "marxis-toides"). Las nuevas posturas son adoptadas sin la autocríti
ca explícita correspondiente, que esclarecería la superación
de las postulaciones anteriores. Por otra parte, los
concep
tos marxistas son puestos al servicio de un incremento del bi
gaje intelectual idealizado del que disponen los jerarcas y,
paradójicamente contribuye a consolidar los mecanismos infra
estructurales de explotación económica en l os que el
apre~
diente se ve atrapado. El efecto ideológico resultante es tra
gicómico: los estudiantes se entregan cada vez más ciegamente
a la exacción porque suponen que sus maestros son "de izquier
da" y les practicarán y enseñaran un psicoanálisis revisado i
la luz del materialismo dialéctico. La interesante-distinción
althusseriana entre práctica científica, práctica política e
ideología, es empleada para postergar indefinidamente la
se
gunda y desvalorizar la tercera en aras de la primera, todo e
llo a disposición de un auge liberal del psicoanálisis insti
tucionalista que nunca ha sido más intenso y confusionanteque
ahora. De más está decir que el impulso al cambio que puede a
portar la introducción del marxismo en la práctica teóricadel
psicoanálisis por su propia gravitación, digamos, de Verdad,
es subsidiario de las leyes del mercado, campo en el cual al
incrementar la oferta de ap~endientes consolida el poder
de
los enseñantes.
lPor qué no se funda un auténtico núcleo marxista de for
maci6n psicoanalítica en el que se practique y enseñe un real
psicoanálisis revolucionario en un marco institucional (no so
cialista, desde luego, porque ello es imposible dentro
del
sistema), pero quizá menos groseramente estructurado a la ma

11era. i.Jurq11&lt;•·,a? ...
,:orno decía rhesterton, esa es otra 11istoria, requiere su
tratamiento aparte, pero lo que sí se puede adelantar es que
no es prec1.samente gloriosa para la supuestamente existenteiz
quierda psicoanalítica genuina.
Hoy en día en el tema y ámbito que examinamos , todo
el
mundo parece marxista y puede hacer cuanto sea necesario para
parecerlo en tanto no conspire contra la infraestructura esta
tuida, especialmente mientras no haga críticas públicas fron~
tales. Ante ellas el espíritu liberal resurge para calificar
las de intolerantes , lesivas para el pluralismo de opiniones
eternamente intocadas entre sí que se cree requisito para el
progreso científico. Toda denuncia es considerada un
ataque
al psicoanálisis y no a las modalidades que el movimiento psi
c.;oanalítico adquiere en una soc iedad de clases. Como
refle
xión señalaremos que , probablemente --no puede ser de otra
nera-- la denuncia tiene que ser rechazada y el rechazo tiene
que ser adoptado l:,or quiene s entregan un largo período de su
vida, su inteligencia y su dinero a un aprendizaje tan penoso
como necesario. Mientras sólo podamos denunciar sin
ofrecer
nada organizado a cambio de lo que se acosa, tendremos que ~
ceptar el papel de "villanos", ya que se nos ha arrebatadohas
ta el nombre de marxistas.

ma

NOTAS

(A)

(B)

(C)

Como utilísimo enmarque de este problema en un tratamien
to más amplio y sistemático, léase Salud Mental y neoco
lonialismo, de H. Kesselman, donde el autor realiza un e"
xamen de los cambios teórico-técnicos de la psiquiatría
en América Latina en los aspectos de investigación,docen
cía y asistencia, a la luz de la dependencia del imperii
lismo.
Citando aquí a alguien con quien no simpatizamos, R.
Aaron (Los marxismos imaginarios), diremos que en
cier
tos aspectos Freud aparece, como Marx, "inagotable y am
biguo".
Como muy bien lo han enfatizado Althusser y
colaborado
res, todas las lecturas son posibles y todas son
culp~
bles, incluso la de Althusser. Respetamos mucho (entre~

�108
109
tras razones, porque no le entendemos bien) el criterio
de Lacan de ruptura con el lenguaje convencional y la re
creación de palabras plenas y nuevas para nuevas realida
des pero, como diremos más adelante, ci~rto uso indebido
nos preocupa.
(D) Ese estudio, desde que nosotros lo pedíamos hasta el pr~
sente, ha sido hecho ya en parte y desde diferentes per!
pectivas. (Véase trabajo citado de Kesselrnan, y otros ex
celentes, como el de R. Malfé, "Consideraciones críti:cas sobre aspectos ideológicos y técnicos de la práctica
psicoanalítica habitual" a propósito de "Axiología, neu
tralidad del analista y contratransferencia", de León Os
trov, en Revista Argentina de Psicoanálisis,Año 1, No 4-;
junio 1970, y el trabajo de Gilberta Royer de García Rei
noso C. G. E.*). Además, la crítica verbal realizada en
congresos y otras reuniones de las instituciones ps icoa
nalíticas y adláteres ha machacado durante lo que va del
año sobre esta problemática. Hay, incluso un claro movi
miento mundial y nacional en esa dirección: El Grupo Pla
taforma. Más adelante mencionaremos cómo
los sectores
reaccionarios y liberales han recogido el impacto de esas corrientes para neutralizarlas, aunque sólo nos pr~
ponemos tocar el aspecto didáctico de la cuestión.
(E) Remitimos al lector a los artículos antes citados de Mal
fé y Kesselman, así como al de Eduardo Menéndez "Antropo
logía y práctica psiquiátrica", revista Indice , No. 9. (F) Su gran influencia ha tenido tai"'l\bién la militancia de va
rios analistas conocidos en la FAP, F.ederación Argentina
de Psiquiatras. Su franca actitud de lucha gremialista e
ideológica ha pronunciado la ruptura,y por ende la iden
tidad de la tendencia que más abajo describimos.
(G) La más clara expresión de ese operacionalismo puede e~
centrarse en el relato oficial de la APA al VIII Congre
so Psicoanalítico Latinoamericano en Porto Alegre de
w.- Baranger, A. Campo y J. Mom. Su refutación está anti
cipada en los trabajos de F. Menéndez y R. Malfé antesci
tados, así corno en el de uno de nosotros: Psicoanálisis-;
ideología y política (Cuestionamos Granica Editor*).
(H) Ult.imamente, no pódríamos precisar desde c~do, está !
pareciendo en nuestro ambiente una corriente interesante
de estudio de Freud, que sigue una dirección similar a 5?.
traen la actualidad vigente en Francia. Es la línea que

M.y

pr?pone un ;etQrno a Freud a 1~ luz de los aportes de la
epistemologia de G. Bechelard, las modernas corrientesde
la ling~Ística, las ideas de Lacan, el estructuralismoy
el marxismo de Althusser. Valioso por muchas razones que
no podemos pasar a detallar, este movimiento plantea la
"lec t ura sin
. t oma l" , es d ecir,
·
,,.
la busqueda
de las anomalí
as del discurso científico del psicoanálisis para eluci
dar,_por el significado de las mismas, el valor y las fa
lencias de la teoría. Se indica que solo a partir de las
fo~a~ maduras de la obra (v.g. la 2a. tópica) se puede
adJudicar el verdadero sentido a las etapas anteriores :
precientíficas y eientíficas propiamente dichas (a
par
tir de la constitución del objeto formal abstracto de ::
nuestra disciplina, el inconsciente).
A nuestro entender es mucho lo que se puede esperar de e
sa orientación , especialmente por su rigor, su
enfoque
interdisciplinario y su raigambre marxista. Lo inquieta.!!_
te es que en general trabaja sobre el Freud que califica
de "científico", es decir, desde el Análisis de los sue
ños_y alrededores, y no sobre el Freud "ideológico", es
decir, el de El malestar en la cultura, etc . , y tiende a
ver al psicoanálisis original co~o paradigma de ciencia
social, considerando a casi todos los apor t es de
otras
disciplinas como mis tificaciones. Por otra parte,
está
siendo instrumen~ado por élites rivales a las de los nú
cleos ps icoanalíticos tradicionales, generalmente médi::
cos. Los psicólogos, epistemólogos y linguistas, en una
sana búsqueda de identidad propia y productiva que rompa
su subordinación al psicoanálisis oficial, del cual han
dependido para su formación enarbolan esa bandera. El pe
ligro parece estar en que la conviertan a su vez en Biblia de una nueva asociación aristocrática, detentadora
de prestigio, status y prosperidad económica, basándose
sobre todo en el esoterismo de algunas de las postulacio
nes de su doctrina (Lacan) o en la formidable erudició~
necesaria para seguir su camino. Ambas particularidades
se prestan para la adopción acrítica por parte de¿venes
prosélitos; desde luego, ello no siempre es responsabili
dad de quienes enseñan.

*

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*

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*

*

*

*

*

�110
K

bl1.ografía

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bajo escrito por el SO º aniversario del International
Journal of Psychoanalisis.
15. Althusser, Louis: " Freud v La,· ,rn", Cuadernoti Anagrama .
197 l.
lb. Grinberg, León: op.
~it.

111

17. Baremblitt,Gregorio y Bauleo,Armando, en El ~ombre del
grabador, de J.P.Sartre y otros (ficha mimeografiada).

�113

Cuestiones Metodológicas
*
en Psicoanálisis
JOSE BLEGER
El Psicoanálisis reúne una triple condición: procedimien
to terapéutico, método de investigación y teoría o con:).Unto de
teorías. Agrego una cuarta: constituye un desafío a la metodología de las ciencias de la naturaleza.
Lo mas frecuente es una actitud correspondida: una predo
minante indiferencia de los psicoanalistas por la metodología:es paralela y compensada con una indiferencia de los" científicos" y metodólogos por el psicoanálisis. Esta modalidad de·_
"relación" alterna con algunas episódicas y recíprocas descargas de rechazos, desprecios y juicios lapidarios. Pero no hanfaltado, por cierto, intentos de incursiones recíprocas. Un otro "frente" es el de los científicos de las ciencias de la na
turaleza en quienes se observa una especie de superioridad y a
veces indulgencia por las ciencias del hombre y el psicoanálisis, como la de hermanos mayores o padres que esperan que losmenores crezcan. Pero sus "indicadores" de crecimiento corresponden a los adoptados por ellos en sus campos específicos, ysus expectativas de "crecimiento" son las de que el psicoanáli
sis cumpla con las exigencias metodológicas que eilos sostie :nen como las únicas valederas. Una cierta proporción de psicoanalistas tienen la misma actitud y comprerl.sión del problema y
anhelan, aspiran y suspiran por el ideal de llegar a ser "cie~
cia exacta", con verificaciones, controles, y objetivaciones tales como los utilizados en las ciencias de la naturaleza.
Otra parte de los psicoanalistas se agrupan en una actitud de "incomprendidos", de soberbia y aislamiento frente a
las ciencias de la naturaleza. Responden" en espejo" a una actitud equivalente por parte de los científicos"de verdad".
Estos psicoanalistas no quieren ninguna conexíón y tienden a autoabastecerse, rechazando las exigencias o la necesidad de una epistemología; les bastan las "evidencias" y las intuiciones de su ciencia y de su técnica, tan particulares y específ!_
casque , suponen, nadie está en condiciones de entenderlas y sostienen que más vale mantener los puentes cortados. Y así -

�114
115
lo hacen.
Otros psicoanalistas (comv fO) ven el problema mucho más
~omplicado y no como lineal n1 unilateral; el psicoanálisis ~o tiene aún epistemolóa1camente desarrollados los
proced!
mientes que utiliza, y esto por dos motivos: uno, porque el psicoanálisis mismo no los ha buscado o encontrado aún, y ~
tro, porque la verificación, exactitud y objetividad en las
ciencias de la naturaleza se logró amputando el contexto y el
carácter de los fenómenos y de su investigación y, por lo ta~
to, .6on mUodoi, vilido.6 paJUt c.ontext:01., ,i,nc.oJVtect0-6 y liJnUa.

do.6 , cJLea.do.6 ad-hoc..
El psicoanálisis plantea un nuevo objeto de estudio, o plantea el objeto de estudio de la psicología de otra manera,
con un método o procedimiento también nuevo. Este nuevo proc~
dimiento o método del psicoanálisis tiene uno de sus pilares
en la comprensión y otro en la interpretación como instrumen
to para vehiculizar o usar en forma adecuada
dicha compre~
sión. Y he aquí que el método de las ciencias exactas
o de
las ciencias de la naturaleza puede someter todo a la verifi
cación y a la objetivación, con la sola excepción de un esla
bón: lo único que no puede someter a contr~l, verificación y
objetivación es el momento del proceso de comprensión de los
datos y de los resultados de la investigación. Esta coincide~
cia no u c.oinudencla.. Si los procedimientos de verificación
y control de las ciencias de la naturaleza no se pueden util!
zar en psicoanálisis, esto no ocurre por un déficit del psic~
análisis o de los psicoanalistas, sino por un déficit del pr~
pio método científic9 de las ciencias de la naturaleza. Estas
últimas han logrado su exactitud, verificación y objetivación
restringiendo su campo a aquello que se ciñe a
las necesid~
des o exigencias de su método o viceversa: el método ha restringido los objetos a los que se aplica o, mejor dicho, ha construido sus objetos de acuerdo con el método. No se trata
entonces de que las ciencias del hombre no "entran" en el mé
todo científico. Se trata de que este último no "entra" en las ciencias del hombre. Y por una razón básica: su validez
ha sido lograda amputando o eliminando al ser humano en ios 2
e~tremos: en la intervención humana en los objetos que se e~
tudian y en la intervención del observador o investigador, e~
cotomizando la condición humana de este Último tanto como la
del conocimiento mismo. Las ciencias de la naturaleza abstra
en (aíslan) objetos del contexto humano real y también exclu

yer, ~n este último al investigado1. Objetividad y racionali jad signi fican así supresión de los seres hu.~anos y supr~sión
del sentido y del contexto social y psicológico de todo dato
y de toda investigación. La deshumanización de la ciencia
(e
xacta) Y la tecnología no es ninguna novedad. Pero generalme;
te, se insiste en esto último solamente en la utilización so
cial del conocimiento y la técnica, mientras se oculta
este
mismo fenómeno en tanto procedimiento en el seno mismo d9 la
metodología utilizada.
Por eso, el psicoanálisis es t ambién un desafío a la me
todología. Y la metodología de las ciencias de la naturalezano puede decir nada ni ayudar en nada al psicoanálisis en s~
procedimiento eje (la comprensión) porque tampoco lo tiene re
s~elt? para sí e inclusive lo ha escotomizado corno problema-;
Mas bien , en el problama de la comp~ensión (llamado generalmente "momento subjetivo" o "irracional") es posible que el- psicoanálisis pu3da ayudar a la metodología de las ciencias de la naturaleza a recuperarse de la deshumanización de sus
obj e tos de estudio, de la deshumanización de su investigación
y en sus r e sultados.
He dicho también que el psicoanálisis plantea un nuevo objeto de estudio o plantea el objeto de estudio de la psico
logía de otra manera . Y se hace necesario que me detenga en:este punto. El p s icoanálisis comenzó investigando lo que ocu
rre en el paci ente ("dantro" de él), pero la introducción de
ia trunsferertcia ha llevado insensiblemente a un cambio funda
mental: a la invastigaci ón de lo que ocurre dWUtn;te l a sesió;
analítica en tanto relación interpersonal. A e sto s e ha ~gre
gado el estud io de lo que ocurre en el psicoanálisis ( contra
transferencia, ~ontraitlentificación). Así podernos decir que el psicoanálisis se centra en la relación interpersonal y to
mando como-mate esta relación se centra también en el paciente Y en el analista. Y esto no es sólo una innovación metodo
lógica; exige una innovación epistemológica que ya se hace
cesaría {y se ha iniciado} también en las ciencias de la natÜ
raleza; no se trata de estudiar "cosas" que, por abstracción(an el sentido de abstraer o sacar del contexto), resultan en
tes deshumanizados, sino siempre la relación del hombre
con
las cosas. El conocimiento mismo ya no puede ser objetivo si
no incorporado al ser hwnano (en la investigación y en la vi
da corriente).
La relación interpersonal en psicoanálisis es un diálogo

ne

�116
que incluye la totalidad de ambos participantes (incluídos
sus cuerpos). Es un diálogo de una estructura particular
y
no un diálogo cualquiera. Con frecuencia me pregunto si
en
tal diálogo tiene algún sentido pretender una verificación o
control. Este es un problema pendiente (por lo menos para
mí).
La complejidad del método tanto como la
innovación en
cuanto al objeto de estudio hacen necesario, no sólo tener
extrema
precaución en el empleo de los procedimientos "cons~
grados" en la investigación de la ciencia de la naturaleza,
sino también un replanteo de la eptstemología. Esto de nin~
na manera significa invalidar todo lo logrado por
las cien
cias de la naturaleza sino que, en función de lo logrado,
se
trata de un reajuste de la epistemología, que torne .básicamente
en cuenta que no hay hechos "desnudos" y que la objetivación ·es alienada si excluye al ser humano; se requiere reformular objetividad y subjetividad, racionalidad e irracionalidad, que
demuestran ser seudoproblemas si se los plantea como hasta aho
ra.
He querido, hasta aquí, dejar establecidas tres premisas:
a) el psicoanálisis tiene un serio dé·ficit en cuanto a la pr!
cisión de sus "datos" y en cuanto a fundamentación, verificación, objetivación y control de sus interpretaciones,
hipot!
sis, teorías y resultados terapéuticos; b) la metodología
de
las ciencias de la naturaleza tiene un serio déficit, .gracias
al cual logró exactitud, verificación, control y objetivación;
c) el entrec~uzamiento se da en el hecho de que el psicoanál~
sis utiliza precisamente lo que las ciencias de la naturaleza
no tienen resuelto para sí y enfrenta justamente aquello
que
las ciencias de la naturaleza han amputado corno condición
im
prescindible para lograr su desarrollo.
Y dos conclusiones : a) el psicoanálisis no puede esperar
del método de las. ciencias de la naturaleza ninguna soluciónbásica o ayuda sustancial a sus problemas, y b) el método de las ciencias exactas puede esperar del psicoanálisis que éste
le ayude a salir de su estrechamiento y amputación presente
de su abstracción y deshumanización .
El problema es aún más complicado en varios sentidos . Veamos~
no: Freud desarrolló la eomp~e~í6n de lo~ óen6meno~ psicológ!
cos normales y patológicos; en este sentido el psicoanálisis se inscribe como una hermeneútica, un estudio de los signific!

117
dos. Pero, paralelamente, desarrolló una metapsicología que sigue los alineamientos de las construcciones "objetivistas"
de las ciencias de la naturaleza, recurriendo a entes y esque
mas explicativos y causales. Esto Último es consecuencia del
deseo y la necesidad de Freud de desarrollar la psicología co
mo una ciencia de la naturaleza. En esto es justamente donde
no reside su aporte fundamental y este Último hubiera quedado
reducido poco más o menos a los intentos de -por ejemplo- Her
bart, si no hubiese desarrollado una psicología comprensiva y
un método adecuado para ell9. Esto último es, a mi entender,
lo fundamental y lo revolucionario del aporte freudiano. Y so
bre este aspecto la metodología de las ciencias de la natura
leza no puede decir absolutamente nada, salvo revelar y tomar
conciencia de su propio déficit, de sus propias limitaciones
y amputaciones. En este sentido, el problema que debe afrontar la metodología de las ciencias de la naturaleza no pueae
consistir en un mero agregado de "algo" que no tomó en cuenta
sino posiblemente en una reconsideración muy radical de sus
propios fundamentos. Y lo que Freud incorporó como metapsicología, siguiendo las prescripciones de las ciencias de la na
turaleza, es justamente la parte menos válida e importante
significa una t~~sacción de Freud y de los psicoanalistas
que lo siguen en esto.
No hay en la metodología de las ciencias exactas nada
que nos dé pautas o caminos para comprender, para pensar, pa
ra crear: en una palabra, para investigar (descubrir). Esto sigue ocurriendo al acaso. Una gran cantidad de investigado res~ investigan: sólo han aprendido y aplican los
proced.!_
mientos de recolección de datos, de clasificación de observa
ciones y los de verificación. Posiblemente el único procedi :miento que enseña en cierta medida a comprender, pensar y des
cubrir (y no a todos) sea el psicoanálisis; y lo logra tam _:bién en los no psicoanalistas que pasan por una experiencia personal psicoanalítica · (y no en todos).
A este respecto, resultan interesantes e importantes en
el psicoánalisis del investigador los problemas relacionadoscon la investigación; por ejemplo,lo que Bachelard llamó "obs
téÍculos epistemológicos", la sublimación o reparación, las re
sistencias y dificultades para pensar o planear una investiga
ción, etcétera.
En síntesis, dado que en el psicoanálisis el" instrumen
to" básico de la investigación es la propia personalidad del

�118
investigador, se ha estructurado un conocimiento psicoa· a~ít~
co de la investigaci,ón que resulta provechoso para comprender
tan,bién la investigación y al investigador de cualquier campo
científico. Como se puede fácilmente deducir, esto no resulta
un mero "agregado"; puede llegar a constituir el ''fermento"de
una innovación epistemológica.
La metodolo~ía de las ciencias de la naturaleza sólo r~
sulta exltosa en la 7erificación, pero no puede decir nadas~
bre el de.;cubrlmiento Y esto no es casual: deja de lado y~
un niega lo ~ue el psicoanálisis recoge corno lo fundamental .
No sería exagerado decir que en las ciencias de la natural eza
el descubrimlanto selogra cuando el investigador se aparte de
las exigencias de su-metodología.
He pretendido hasta aquí presentar algunas cuestiones b!
sicas que no se toman generalmente en cuenta, tratando des~
car los planteos y discusiones metodológicos de las simplif!
caciones que se postulan de manera variada: trato de despejar
seudoproblemas, dejando también en claro que en las relacio ·
nes entre metodología y psicoanálisis hay cuestiones no re--sueltas en ambas. Y no hago esto último por el simple hechode contestar con acusaciones a las acusaciones. Todo lo
con
trario: deseo una reflexión ele carácter positivo o fártil,mo~
trando que estas insuficiencias recíprocas guardan en s,1 pr~
pio seno una profunda relación que responde, esta última, j~
tamente a 1~ estructura y sentido del método del psicoanál1 sis y del de las ciencias de la naturaleza.
Las insuficiencias metodológicas del psicoanálisis en -cuanto a verificación, controi y obj2tivaci6n, no lo invalidan como método cümtífico de descubrimiento en cuanto su p.!_
lar fundamental reside en la comprensión. Las limitaciones
del método de las ciencias de la naturaleza tampoco lo inval!
dan en cuanto a todo lo que ha alcanzado hasta el presente;p~
ro si lo inhibe para cerrarnos caminos en la investigación o
en• su pretensión de dictaminar sobre nuestros errores o verd~
des.
La metodología no es un cuerpo acabado que esté en cond_!.
ciones de prescribir o descartar; tiene, en cierta proporción
un desarrollo propio, pero también depende de los aportes de
los distintos campos científicos y de los procedimientos ut~
lizados por estos últimos. No debe olvidarse que la metodología es una sistematización de los procedimientos de la inves

119
tigación, pero que --en rigor-- nunca se investiga (se descubr-e) con sus formulaciones; estas Última s pueden introducir coherencia y discriminación en los pasos que sigue el investí
gador. La metodología y la epistemología estudian lo que los
investigadores hacen y dicen en su trabajo de investigaci6n:
cómo lo hacen y por qué. Pero tales objetivos callan justamen
te en el punto nodal que el psicoanálisis recoge. Pero este:"callarse" sobre este aspecto, por parte de la metodología de
las ciencias de la naturaleza, es uno de sus fundamentos
so
bre el cual se ha constituido. Si deja de callar sobre este:aspecto tiene que proceder a una remoción de sus construcciones. Y el método psicoanalítico deja de callar, justament~,so
bre ese punto y se encuentra con problemas totalmente nuevos-:Volvamos aquí a la afirmación anterior, de la necesidad de re
plantear problemas tales como los de subjetividad versus obje
tividad y racionalidad versus irracionalidad. En el primero·~
la objetividad se logra amputando al sujeto y no se obtiene sino una ilusión de objetividad. Pero incluir los seres huma
nos en la objetividad no es equivalente a conocimiento subje:tivo. Algo similar ocurre con el par racional versus irracional: se confunden cosas muy distintas, con una amputación de
la racionalidad (lo cual es, a no dudar, una amputación muy seria). Así, el que se estudien los llamados "fenómenos irra
cionales" no quiere decir que el método o el conoc imiento se:an irracionales. Por otra parte, si se utiliza la ernpatía, el
in6ight, la identificación, esto de po~ -01 no es irracional.
Lo u -0i -06lo -0e UJ.&gt;a uto. Lo cual no ocurre en la investigación psicoanalítica. Como contraparte diré que la racionali dad (pura razón) en la investigación en ciencias de la natura
leza es justamente irracional, ~i 66lo ~e UJ.&gt;a e..60. Y aquí sí
se pretende haber usado sólo esto y se lo expone corno objetivo o mérito. Pero los investigadores no usan sólo eso (no po
q
drían investigar), pero han consentido en reconocer corno peca
do la no razón. En rigor, el Jta.zonamle.nto u i!v'r.a.uonal en cuanto es una caricatura del pensar y en tanto se presenta co
rno "pura razón". La racionalidad (de la "pura razón") es lo:que los psicoanalistas llamamos racionalización; constituye el más puro exponente del formalismo. Es curioso (no tan cu-rioso, mirando con crudeza las distorsiones) que los psiquiatras franceses "marxistas" y defensores de la dialéctica deno
minaron hace años a su revista La Rwon. Esta racionalidad:(del Iluminismo) que utilizan es razonamiento o racionaliza -

�120
cion y no dialéctica. El pensamiento científico es siempre
dialéctico y, por lo tanto, también total y humano. Los cien
tíficos se remiten a la religión y no a la ciencia cuando opo
nen racionalidad e irracionalidad. No hay que oponerlos:
el
problema no existe. El "horror" a la comprensión y a la intuí
ción es --en última instancia-- la otra cara de una falsa y
vergonzante exaltación de las "virtudes" racionalistas de la
burguesía y de la pretendida "racionalidad" de su estructura
social. Capítulo que pertenece a la sociología del conocimien
to.
Quedan así, a mi entender, planteadas las relaciones g~
nerales entre psicoanálisis, metodología y ciencias de la na
turaleza, afirmando la necesidad de que el psicoanálisis siga
su desarrollo y evolución con independencia, sin dejarse a -rrastrar ni presionar por los procedimientos utilizados en!_as
ciencias de la naturaleza; pero los psicoanalistas debemos de
dicarnos mucho más a los aspectos metodológicos específicos~
de nuestra propia disciplina, tratando de resolver los ~roble
mas dentro del contexto de nuestro propio método y de acuerdo
con las características peculiares del objeto de estudio y
del tipo de conocimiento que se aporta.
Sin embargo, esta Última afirmación no excluye la necesi
dad de ensayos que tomen contacto con otros campos
científi
cos y técnicas o métodos de investigación. Así, no podemos de"
ninguna manera superponer la naturaleza de la sesión psicoana
lítica con el método experimental, pero no hay ningún inconve"
niente en estudiar un protocolo de una sesión psicoanalítica~
"como si" fuese un procedimiento experimental con las catego
rías que utiliza este último. De igual manera, tampoco existe"
impedimento en que se opere de la misma forma con, por
ejem
plo, la teoría de la Gutalt, la topología o el operacionali;
mo o en que se comparen sus resultados y procedimientos
co~
los de otras ciencias o métodos.
Un campo que no es psicoanalítico pero que requiere ser
aún más desarrollado es el de la reproducción --en animales-de condiciones o situaciones que permitan verificar o contro
lar ciertas afi;rmaciones o descubrimientos del psicoanálisis-;producción de neurosis experimentales, experimentos de depri
vación afectiva, etc. De igual modo, no carece de interés co;
parar descubrimientos psicoanalíticos con los descubrimientos
de ótros campos, tales como , por ejemplo, la reflexología, la

121
etología, la psicología social o la biología comparada.Los de
sac~e~dos no invalidan las afirmaciones de ninguno de los pro
cedimientos, pero los acuerdos pueden orientar y abrir nuevas
posibilidades, recordando siempre que no debernos supeditar el
método psicoanalítico, su objeto y sus resultados, a ningunaotra disciplina. Estas comparaciones tienen sólo valor de ta
les .
De igual manera, no carecen de interés los ensayos o es
tudios que se realicen sobre protocolos psicoanalíticos apli
cando, por ejemplo, la teoría de la información o el método~
estadístico o la correlación de variables, etcétera.
La naturaleza de los instrumentos auúUaJte..6 que podamos
poner en juego en el estudio de hipótesis, teorías y supues tos psicoanalíticos no tiene nada que ver con un compromiso en sostener que la naturaleza del psicoanálisis sea la misma
que la de estos instrumentos auxiliares a los que se puede re
c~r:ir. El l~~te reside justamente en ello; que ningún proc~
dimiento auxiliar llegue a comprometer la independencia
del
método psicoanalítico en sus propios procedimientos, sus pro
pias reglas técnicas, sus hipótesis, teorías, etc. Esto no ~
si~nifica afirmar la validez de todas nuestras hipótesis y te
orias Y tampoco rechaza la necesidad de grandes innovaciones-:Veamos ahora más de cerca algo sobre la investigación -psicoanalítica: ésta se lleva a cabo en dos contextos, al que
agrego un tercero. El primero es el tradicional y se denomina
psicoanálisis clínico; el segundo fué también introducido por
Freud con el nombre de psicoanálisis aplicado, y el tercero es el denomino psicoanálisis operativo. No desarrollaré lasca
racterísticas de cada uno de ellos, sino, en forma muy suscin
ta, sus peculiaridades metodológicas.
En cuanto al psicoanálisis clínico, las opiniones están
divididas: hay quienes lo plantean corno una observación en condiciones controladas; otros lo consideran un procedimiento
causi-experimental; otros enfatizan la origina~idad de una re
lación interpersonal reglada. Es necesario separar con clari
dad, en el método, el control de su eficacia terapéutica de~
la verificación de sus hipótesis y teorías; igualmente cuando
hablamos de verificación de la interpretación, se hace necesa
río que aclaremos si nos referirnos a la eficacia o a la vali
dez de la com~rensión lograda. No se adelanta nada en tanto no se discrimine en cada momento de qué se habla.

�122
La denominación "psicoanálisis aplicado" es engañosa ya
que, a veces, literalmente se apUc.a. el psicoanálisis (aún en
el psicoanálisis clínico), mientras que en otras oportunida des se trata, realmente, de una investigación (el caso Schr~
her, Gradiva, etc.). El psicoanálisis de una novela, una pelf
cula, una obra de arte, un "diario" o "memorias", tiene la ventaja de una mayor distancia por la cual el investigador no
se halla emocionalmente tan involucrado como en el caso del psicoanálisis clínico, pero las deducciones son más conjetur~
les. De todas maneras, al recurrir a ambos procedimientos se
potencian sus posibilidades y eso es lo que ha ocurrido en la
práctica. A esto se agrega una variante mixta que es el
ex~
meno la investigación a po-0tvúo!Ú de sesiones psicoanalíticas reconstruidas o grabadas. Pero una confusión debe ser a-clarada: en el psicoanálisis clínico no se "aplica" (o no se
debe "aplicar") el psicoanálisis. Se lo utiliza. El "aplicar"
el psicoanálisis en el psicoanálisis clínico es, justamente,
una de las causas del empobrecimiento de la investigación; se
busca lo que se conoce de la manera en que se lo conoce, y no
se trata de encontrar lo que no se conoce. Esto se relacionaevidentemente con la organización "exitista" del
profesion~
lismo psicoanalítico, en lugar de la formación de investigad~
res.
En el psicoanálisis operativo se utiliza el conocimiento
psicoanalítico en situaciones grupales, institucionales o c~
munitarias y tiene la ventaja sobre el psicoanálisis aplicado
de que es posible utilizar la comprensión ob~eJtvando -0U6 e6e~
:tc-0. Metodológicamente se halla menos reglado y por eso resul
ta más complicado que el psicoanálisis clínico, pero con élse
amplían los campos de investigación y de utilización del psi
coanálisis. Al respecto es útil aclarar que no existen" fenó
menos psicoanalíticos"; en todo suceso intervienen seres hu
manos y, por lo tanto, se puede utilizar el psicoanálisis. El
Psicoanálisis operativo exige siempre un trabajo de campo
y
es por esta Última exigencia que se lo debe también diferen ciar de la especulación basada en conocimientos o teorías psi
coanalíticas que constituye --esta última-- una variante del
psicoanálisis aplicado (especulación psicoanalítica sobre su
cesos históricos, fenómenos tales como la guerra, etc.).
Como ya lo he señalado, Freud introdujo el psicoanálisis
clínico y el aplicado, pero realizó amplias excursiones esp~
culativas en muchos campos: en algunos de ellos aportó conocí

123
~ientos muy valiosos (Totem y ta.bú o P~ieolog,la. de la..6 ttta.6M~ an~~ del. yo}. Creo legítimo investigar con los conoci mientos psicoanalíticos en trabajos de campo en sociología,
psicología social o antropología. Pero en todos estos casos,
se utilizan los conocimientos psicoanalíticos para comprender
o para investigar, pero no se utiliza el método psicoanalítico. Este Último es sólo privativo del psicoanálisis clínico y
aquí, en cuanto tal, es sólo comprendido en este sentido. La
extensión al psicoanálisis operativo únicamente resulta legí
tima con esta importante salvedad.
En una perspectiva general, podemos decir que en psicoa
nálisis nos enfrentamos en la actualidad con pobreza de ideas
y de creatividad, falta de audacia y poco espíritu de
perm~
nente autocrítica, de duda y rectificación. Aplicar ·el psic~
análisis en el campo del psicoanálisis clínico es sólo apli carlo. Pero no utilizarlo. Esto se relaciona con un problema
planteado por mí reiteradamente: la institucionalización dei
psicoanálisis lleva a un afianzamiento del profesionalismo, a
una defensa de una "doctrina" más que a la formación de inves
tigadores. ~s que toda investigación lleva implícita la neg~ _
cion como forma de superación. Para el psicoanálisis es tam bién correcto lo que dijo Marx de la filosofía: su realiza
ción lleva a su desaparición. Otro escollo reside en poner el
énfasis del psicoanálisis sobre su carácter de terapia; sobre
su eficacia para curar y no sobre su eficacia para investí gar. Freud no cometió este error: en "Análisis terminable einterminable" no pone el énfasis sobre la eficacia terapéutica sino sobre la investigación.
Glover señala lúcidamente este debilitamiento del psic~
análisis, con la tendencia a la estereotipia, al.referirse a
que en nuestra disciplina existe también un "nuevo panteón" -·
de conceptos teóricos. Alude, básicamente, al hechci de que
,~
los conceptos de valor operativo o instrumental resultan cos!_
ficados y transformados en entidades o entelequias ·(instintos,
ello, yo, superyó, represión, etc.). El dogmatismo ti~ne a
siento en todos lados y en todas las filas.
Un problema fundamental del psicoanálisis clínico se - plantea con respecto al carácter de sus datos; de g~é es
lo
que se observa, dado que lo "observable" no es litera1.mente -. lo que se ve o escucha sino también lo que 6ien,ten (tanto el
paciente como el psicoanalista).

�124
El psicoanalista trabaja con significados o sentidos.que
deduce de los observables y de sus propias vivencias. Aquí h~
ce falta que los psicoanalistas dediquemos más atención a lo
que se interpreta, a lo que se comprende y a las "operacio
nes" que tienen lugar cuando se comprende. No todo lo que se
comprende es interpretado, y muchas veces lo que se interpr~
ta (lo que se dice) no son significados. Por otra parte, deb~
mos separar dos problemas: el de los efectos de la interpret~
ción (eficacia), de los de su validez~ Los procesos por los cuales se llega a comprender significados son también muy v~
riados y sería útil establecer una tipología de las interpr~
taciones, reconociendo las diferencias entre --por ejemplo--,
la utilización de analogías, alusiones, metáforas, indicios,
símbolos, etc. Loewenstein señala que Bernfeld diferenció la
interpretación en tanto instrumento terapéutico de la inter pretación como instrumento cognoscitivo. Bernfeld (citado por
Schmidl) señaló cinco formas de interpretar: a) de acuerdo -con la intención; b) de acuerdo con la función; c) como indi
cador de diagnósticos; d) por traslación simbólica; e) ubica~
do el elemento en la totalidad de la experiencia vital del p~
ciente. Se reconoce también la interpretaci5n de la defensa de la interpretación de los impulsos, etc. Todo esto es aún muy simple y requiere más interés de nuestra parte. El psic~
análisis debe también diferenciar mejor significado de motiva
ción y de causalidad; comprensión de interpretación y, en es
ta Última, eficacia de validez. Aquí, como siempre, el
pla~
teamiento rige la posibilidad y el carácter de las soluciones.
El "dato" psicoanalítico es una relación interpersonal en la que el psicoanalista se halla involucrado y que, a su vez, configura en cierta proporción el carácter de los " da
tos". Se podría decir que se pierde la objetividad. Sostengo
que ocurre todo lo contrario: se logra una mayor objetividaden cuanto se incluye la subjetividad. Que con esto no nos al~
jamos de la pretendida objetividad de las ciencias de la nat~
raleza, en las cuales la objetividad es abstracta y por lo
tanto amputada.
Pero esto conduce muchas veces a los psicoanalistas a ~
tro error: suponer que eso ya es suficiente para afirmar el~
rácter científico del psicoanálisis. El exponer una hip6tesis
o la comp~ensión que se ha logrado de un paciente no puede
convalidarse con la s0la comprensión. Esta 6ltima debe ser
profundizada. El material clínico que utilizamos en nuestros-

125
aportes científicos nunca demuestra nada. Solo ejemplifica.
Y los mismos psicoanalistas hallamos a veces absurdas y sin
fundamento las interpretaciones que publican otros
psicoan~
listas. En rigor, hoy no existe el psicoanálisis sino los psi
coanálisis, aunque nos limitemos exclusivamente al psicoanáli
sis de la Asociación Psicoanalítica Internacional.
Resulta obvio que es más fáe:::il ser "científico" si nos
limitamos a estudiar los fenómenos que coinciden con la metodología aceptada como científica, pero también es más cientí
co atreverse con todo aquello que la metodología amputa. Si
lo que establece la metodología resulta violentado, puede ser
una señal de que la misma metodología tiene que modificarse.
Si se tratara solamente de psicoanálisis y metodología, la cuestión no sería grave, aunque sí difícil. Lo más grave
es
que junto con ella está la relación (o escasa relación) entre
psicoanalistas y metodólogos.
Los "observables" del campo psicoanalítico no son "lim
pios "y nuestras definiciones son defectuosas. Podría
refe
rir, por ejemplo, la evolución del concepto de narcisismo p~
ra encontrar un sin fin de "fallas" metodológicas de todo ti
po. Así, en el concepto del narcisismo, lo descriptivo, lo em
pírico o fáctico, lo hipotético y lo teórico no se diferen
cian muchas Yeces con claridad. De igual manera, para el
no
entrenado, la transferencia no es un dato clínico sino una te
oría.
Por otra parte, puede resultar lo contrario: el psicoan~
lista se "acostumbra" tanto, por ejemplo, al instinto de vida
y al de muerte que los utiliza directamente como descripcio nes. "Ve" al instinto operando. Y esto conduce a discusionesY problemas extraños. La convicción, el -Ú16~9h;t, y aun la efi
cacia de un procedimiento son importantes pero no son -de por
sí- testimonios ni pruebas de validación científica.
Es muy difícil describir lo que ocurre en una sesión psi
coanalítica en términos pulcros y lógicos. La lógica de la
comprensión y la lógica de la relación humana, la lógica del
trabajo psicoanalítico no se ajusta a ¡a lógica de la racion~
lidad (lo que se ha admitido hasta ahora como racionalidad).
Pero aquí tocamos un problema complejo, que la lógica(c~
mo parte de la metodología) también ha llegado a cuestionarse
radicalmente. Razonar para demostrar no es lo mismo que pe~
sar y comprender para investigar. A esto se agrega que, con

�126
mucha frecuencia, los científicos de las ciencias de la natu raleza conocen una metodología simplificada de libros de texto
y están muy lejos de los desarrollos y cuestionamientos de la
metodolog!a. Los científicos no psicoanalistas cuando nos ace~
tan, lo hacen por los "hechos" que no pueden·ya eludir y
no
por vía de la metodología. Los filósofos de la ciencia, cuando
noa aceptan, nos entienden más. Científicamente es más válido
lo último. Lo primero es un proselitismo. Otro problema es la
doble órientación del método y la teoría psicoanalítica y re-monta su historia al mismo Freud. En Maie6.talt en. la. c.ultWta. y
en Con&amp;btu.euonu en pt,lc.oa.nái.-U.l6 Freud reconoció claramentela interpretación de la reconstrucción. Esta última intenta re
construir el pasade del paciente y se basa en una dirección :que Freud mismo llamó "arqueológica"; se relaciona estrechamen
te con la investigación de la histeria y el propósito terapéÜ
tico de llenar las "lagunas mnésicas". La función del analista
consiste --según Freud-- "en adivinar o, mejor dicho, en re:---...
contruir lo olvidado, con ayuda de los rastros que ha dejado".
La interpretación "se refiere a lo que se realiza con un ele
mento aislado del material; por ejemplo, con un acto fallido,
con una ocurrencia, etc. En cambio, se trata de una construcción al comunicarsele al analizado una parte de su historia.La
construcción del analista deberá transformarse en recuerdo en
el analizado".
La utilización cada vez más profundizada de la transferen
cia como fenómeno e instrumento peculiar del método psicoanalf
tico ha traído problemas técnicos y metodológicos específicosque han tenido un curso diferente. La transferelleia es un fen~
meno presente pero también es un fragmento de historia. Pero,
por ejemplo, para Rickman, el psicoanálisis es un método ahis
tórico, dinámico y no un método genético-histórico.
Las exigencias metodolÓgicas varían o cambian de carácter
según la dirección que en ese sentido ~e adopte y según la t~
r!a que fundamenta dicha técnica.
Ademas de esta controversia situacional versus genético histórico, las cuestiones que se suscitan cambian si en lugar
de"llena.r lagunas mnésicas" o "hacer consciente lo inconsciente", el psicoanalista se fija como meta la integración de las
disociaciones o la discriminación. Jstt&gt; afeqta nada menos que
lá qoncepción que se tiene de lo que el psicoanálisis es.
De aqu! a ~os planteos de una antropología no hay siqui!:_
ra un paso: se está de pleno en la concepción del hombre.

127
se hace necesario recordar, por lo menos, algunos problemas que siendo poco tratados no son exclusivos del psicoanálisis,
sino de todo conocimiento científico. Entre éstos se cuentael
papel de los modelos, la sociología del conocimiento, los iu
puestos previos y la ideología implícita en toda construcción
de teorías. En ningún campo científico una teoría se refiere
solamente de los hechos verificados. Una teoría involucra
siempre una ideología. Con esta perspectiva debe también enf~
carse los aspectos teóricos del psicoanálisis, tales como los
del inconsciente, la naturaleza del fenómeno psicológico, la
"mente", el dualismo o monismo cuerpo-mente, etc. Lo importa!!_
te es, ahora, recordar que ning"lµla teoría en ningún campo
científico tiene verificación directa y plena; su vigencia es
aceptable por su valor heurístico, por su construcción ideol-ª.
gica, por su coherencia interna y por su amplitud.
Valoraciones ideológicas y políticas se hallan sustent~
do algunos criterios que implícitamente influyen sobre la te~
ría y la técnica; en psicoanálisis esto resulta evidente
en
los criterios de salud y enfermedad, curación, normalidad,etc.
De todo lo expuesto surge con evidencia, por lo menos, una
conclusión: el psicoanálisis, al igual que todas las ciencias
del hombre y las ciencias de la naturaleza, enfrenta
arduos
problemas metodológicos, muchos de los cuales son comunes
y
muchos otros son específicos. La perspectiva general no debe
"diluir" los problemas específicos del psicoanálisis, pero
tampoco este Último debe hacerse cargo con exclusividad de lo
que otras ciencias tampoco tienen resuelto y, a veces, ni aun
planteado.
Este artículo se complementa y ha sido escrito juntamente con
otro titulado !'Teoría y práctica en psicoanálisis. La praxispsicoanalítica" y que se publicó en la Rev.l6ta. LJl(.U,guaya de P~ic.oan.ciü.,6..U (1969). De todo este retorno a un permanente in
terés personal por la epistemología deseo reiterar mi convi~
ción de la necesidad de que los institutos de psicoanálisis (los encargados de la formación de psicoanalistas) deben o--rientarse básicamente a formar investigadores y no meros pr~
fesionales. El psicoanálisis no debe ser una profesión del a!_
te de curar sino una actividad de investigación: éste es su
verdadero potencial científico y su posibilidad social. Por e
so, en el C.Ul!.!Uculum de la formación de psicoanalistas los

�129

128
institutos de psicoanálisis deben incorporar el estudio de la
metodología, epistamología, historia de las ciencias y filos~
fía de la ciencia, así como esmerarse en el examen de los su
puestos de cada paso del método psicoanalítico.

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V.ui.i6n.

�133

La Represión en la República Argentina
en el Area de la Salud Mental
COMISION DE SALUD MENTAL DE
LA CASA DEL PUEBLO ARGENTINO.
El testimonio que presentamos referente a la ·represión
en el campo de Salud Mental, abarca tres partes:
- Una caracterización general y algunas hipótesis de porqué
la represión se ha ensañado particularmente en este terreno
de la salud.
- En segundo lugar, algunos comentarios sobre la situación sanitaria en el área de la Salud Mental.
- En tercer lugar nos referimos a aspectos concretos de la
represión.
En el primer punto, caracterizamos la coexistencia de viejas líneas, antihumanistas y anticientíficas en la
psiquiatría (con su eje puesto en la política manicomial), y de
líneas progresistas que no disocian al sujeto de la
inserción familiar y social. La represión h~ caído masivamente so
bre esta segunda orientación, devolviendo los resortes de la
política de la salud a los representantes de la primera.
En segundo lugar, al comentar la situación sanitaria, nos referimos a la inadecuada distribución de recursos, a la
insuficiente cantidad de medios disponibles y a una deficien
te administración.
El tercer punto, está dedicado a resaltar aspectos con
cretos de la represión _e n nuestra área~ Se ilustra con ejemplos concretos lo sostenido en el primer punto, señalandolos
servic'ios que, por haber adherido en mayor o menor medida- a
una política sanitaria popular, han sido afectados por la re
presión.
A continuación aportamos como testimonio, publicaciones
del periódico La Opinión, adicto al régimen de Videla, y que
sin embargo incluyó en sus páginas en los primeros días
de

�135

134
la dictadura, estos artículos.
El Último testimonio es la declaración de la Federación
Argentina de Psiquiatras presentando una lista de desapareci
dos. Es significativo el hecho de que tres de ellos estaban
en la cárcel desde tres meses atrás.

LA EXTENSION DE LA OFENSIVA AL CAMPO DE LA SALUD MENTAL

Creemos que es necesario diferenciar dos niveles
loJ cuales analizar la presente situación.

desde

Por un lado la psiquiatría es terreno de
permanentes
controversias entre los diferentes desarrollos teóricos y~
técnicos, entre las diferentes teorías psicopatolÓgicas acerca de la salud y enfermedad, pero lo que hasta ahora ha
ocurrido, el énfasis puesto en lo asistencial, que resulta
de las sucesivas medidas tomadas a lo largo de los años,maE_
can la oposición entre dos concepciones de la enfermedad
mental: una no ya controvertida, sino anacrónica y por lo tanto anticientífica y antihumanista, que concibe al pacie.!!.
te como un caso general irrecuperable, a la enfermedad como
un hecho exclusivamente biológico y por lo tanto al hombre
como un individuo desvinculado de sus relaciones famiiiares
y sociales. Coherente con esta concepción resulta una Psiquiatría custodia!, que encierra a los pacientes, alejándolos de sus parientes en muchos casos, que no considera nece
sario entrevistar a los pacientes ni para medicarlos; y otra concepción que ubica a la enfermedad mental en un hombre inmerso dentro de las relaciones de sus semejantes, familia y sociedad y cuya patología y salud mental dependerá
y afectará a dichas relaciones . • Aunque dentro de esta concepción coexisten y polemizan diferentes posiciones teórico
-técnicas (como en cualquier terreno científico),
resulta
de ella una Psiquiatría que busca curar; que investiga técnicas terapéuticas ambulatorias, donde la internación
sea
sólo un episodio; que no sólo trata de mantener el contacto
del paciente con su medio, sino que intenta incorporar a la
familia al proceso tera~éutico; y finalmente que centra mucho de su esfuerzo en el desarrollo de las posibilidade$ de

rehabilitación del paciente. En el caso de pacientes crónicos
esta psiquiatría trata de lograr, en los hospitales y colo
nias, condiciones de vida y trabajo que los transforme en me
humanos y no en depósitos de deshechos humanos.

J±b~

En el primer nivel de nuestro análisis creemos que está
predominando la primera concep€~Ón como base para definir mu
chas de las cesantfas, ya que parte de los cesanteados son ca
racterizados espacialistas que desarrollan en sus servicios=precisamente las modernas concepsiones psiquiátricas sobre el
enfermo mental, y algunos han sido pioneros en la materia.
En el segundo nivel de nuestro análisis entramos en el
terreno de los mitos. A nadie escapa que todo lo que tiene
que ver con la mente, la locura, las técnicas psiquiátricas,
esfá rodeado de un halo de supersticiones, miedos y prejui-cios. son estos los que transforman a los psiquiatras en algo
así como los brujos de la tribu, que motivan cie~tas
actittl
des recelosas hacia ellos, porque los psiquiatras "leen lospensamientos". Este conjunto de prejuicios ha desarrollado la
idea del "lavado de cerebro". Los psiquiatras parecen peligr~
sos porque pueden "meter ideas" en la cabeza de la gente; el
paso siguiente es "ideas raras" y el siguiente "ideas subver
sivas".
Estas erroneas ideas sobre el poder de los psiquiatras sería a nuestro criterio lo que ha provocado la peculiar foc~
lización de las cesantfas en salud mental que se ha producido
en el área de la Salud Pública, además de su fundamentación en las leyes de seguridad, en la mayoría de las cesantías.
SITUACION SANITARIA EN EL AREA DE LA SALUD MENTAL.

. .-

A continuación se hace una breve descripción de la sitµ~

Cl.On:

MALA DISTRIBUCION DE LOS RECURSOS. (de ·por sí escasos):
- Grandes zonas del país desvalidas .
- Despreocupación del problema en los niveles provinci~
les y comunitarios que se desprenden y desarraigan de sus en-r
fermos en vez de asistirlos.
- Falta de información y por lo tanto no pueden coordi-narse los recursos.
- Frustración del personal po~ malas condiciones de tra-

�137
136 .
bajo, escaso rendimiento y retribución injusta.
ESCASA O DEFICIENTE ADMINISTRACION:
- Falta de programas, análisis de rendimientos, de org~
nización, de normas, de supervisión, evaluación, capacitación
y estímulo para el personal.
. .
.
- carencia o grave escasez de normas administrativas de
finidas, no realizándose los presupuestos en base a programas.
- No hay estudios de costos y rendimientos, ignorándose
la eficiencia.
- contínuas intervenciones al INSM (Instituto Nacional de salud Mental)

za es fruto de sacrificios individuales, ya que no se coordi
na, ni se orienta ni se explotan todas las posibilidades.
- se desperdician buenos pctenc iales intelectuales ybas
t b s campos hospitalarios y sociales de la investigación.- - se detiene el progreso científico y se depende de los
avances realizados en el axtranjero.
- No se aplican medidas preventivas derivadas de los re
sultados de las escasas investigaciones epidemiológicas rea
lizadas, con lo que se esteriliza el trabajo realizado.
- se pierden investigadores que van a trabajar al~xtra!:_
jero.
- No se toman en cuenta las concluciones de los congresos y jornadas como elementos de utilidad para cualquier pl~
nificación.

FALTA O GRAVE ESCASEZ DE PERSONAL ESPECIALIZADO O RENTA-

AGRAVAMIENTO AL EXTREMO DE LA SITUACIQN POR LA CRISIS ECONOMICA Y LA POLITICA ECONOMICA:

- La no realización de concursos por congelamiento de va
cantes que se mantienen desde principios de 1975, salvo alg~
nas excepciones, a mantenido o distorcionado el plantel p~of~
cional realizándose la asistencia psiquiátrica sobre la base
de profecionales sin reconocimiento oficial Y qu~ en
mayoría de los casos concurren gratuitamente. Esta situacion des
virtua todo 1ntento de buena administración .
- No se promueve formación especializada a personal aux
iliar de enfermería, ni se estimula la especialización de téc
nicos en prevención, rehabilitación, asis~encia social, técni
cas auxiliares terapeúticas, etc.

- se torna dramática la situación en elárea de S.M., ya
que lo que en este momento está en peligro es la vida de los
pacientes internado s en los hospitales y colonias psiquiátri
cas.

DO:

7~

INEXISTENCIA O ESCASEZ DE IMPORTANTES ESLABONES DEL SIS
TEMA PSIQUIATRICO:
- No es posible encontrar para cada tipo de paciente la
instalación que lo trate en forma adecuada y en tiempo oport~
no. Faltan-,servicios especializados en niños, adolescentes, gerontopsiquiatría, tanto para tratamiento ambulatorio como para internación.
- Grandes esfuerzos se esterilizan por falta de oportun~
dad, continuidad o coordinaci~n.
INCOORDINACION Y FALTA DE PLANES Y DE APOYO A LA INVESTI
GACION:
- No se estimula la investigación. La poca que se reali-

DE

ALGUNOS ASPECTOS CONCRETOS DE LA REPRESION EN EL AREA SALUD MENTAL:

LA

Es necesario destacar que dentro de esta estructura caracterizada por el desorden y el deterioro muchos profecion~
les aunaron sus esfuerzos, y sobre la base de su trabajo no
remuneradb -en la inmensa mayoría de los casos- trataron de
desarrollar un tipo de atención psiquiátrica más acorde con
las modernas adquisiciones en el campo del conocimiento y de
las técnicas terapeúticas de la psiquiatría. Intentaron asf
dar respuesta a la demanda creciente de la población, mejorando su nivel de educación sanitaria concurre a los servi-cios de psicopatología solicitando atención para una amplia
gama de patologías.
Resultado de estos esfuerzos han sido los esfuerzos de
tipo comunitario, la creación de hospitales de día, los dif~
rentes desarrollos teórico-técnicos de formas de atención~
bulatoria, los proyectos específicos para alcohólicos, drog~
dictes, el desarrollo de grupos dentro de los servicios de
dicados a niños y adolescentes, etc.
Esta era la compleja situación en el área de la Salud -

�138
Mental hasta marzo de 1976, en que se produce el golpe militar. Señalaremos hechos que demuestran el intencionado y sis
tematico deterioro iniciado desde entonces.
El tres de abril las fuerzas militares,equipadas con -tanques, helic6pteros y armas largas ocuparon el Policlínico
Posadas en Ramos Mejía, una localidad suburbana, ubicada cer
ca de Buenos Aires. La intención es demostrar que el hospi--=tal es base de operaciones de la guerrilla. Profecionales, enfermeros y trabajadores del hospital son maltratados, y a
rrestados 160 de ellos. Con posterioridad todos fueron elimi
nados de sus cargos y permanecieron arrestados tres profeclo
nales y nueve trabajadores sin ningún cargo ni acusación en
su contra, ya que no se confirma la sospecha.
Después de esto, la primera semana de abril fueron afe~
tados los siguientes servicios de Salud Mental por una ley de prescindibilidad dictada para los trabajadores gubername~
tales, que los elimina por razones de servicio y de "presunta o potencial perturbación ideológica". Este fue el comienzo de una ofensiva que en la actualidad -julio de 1977-, ha
hecho que todos los centros mencionados dejen practicamente
de funcionar:
Centro de Salud Mental No 1: Primero son exonerados su
jefe y una psicóloga; después se prohibe el ingreso de perso
nal ad-honorem y tesas las actividades se degerroran, se re
inici3~ia~aplica~ión de electroshock.
Centro de salud Mental No 2: Se elimina a su jefe y cua
tro coordinadores. se prohibe también el ingreso de personal
ad-honorem y cesan las actividades del Centro.
servicio de Psicopatología del Hospital Alvarez: Se eli
mina a su jefe y cinco profecionales.
Servicio de Psicopatología del Hospital Tornu: se elimi
pa a su jefe.
Servicio de Psicopatología del Hospital Pirovano: Se~l!_
mina a su jefe, se limitan los residentes y suspenden activ!_
dades formativas.
servicio de Psicopatología del Hospital Alvear: Se
ha
cha a uno de sus psiquiatras.
servicio de PsicopatologÍa del Hospital Penna: Son ñechados su jefe y uno de sus psiquiatras.
Servicio de Psicopatología del Hospital Piñeiro: son eliminados dos psiquiatras

139
Estos son los servicios de salud Mental pertenecientes
a la ciudad de Buenos Aires. En todos aquellos, por orden su
p~qr se interrumpieron las actividades docentes y de super
v±clón y se prohibió a los psicó¡ogos que efectuaran psicot;
rapia, perrnitiendóle solamente la aplicación de tests psico::16g{cos. Todas estas separaciones de cargos ~e originaron en
razones de seguridad, --sospechas de presuntas actividades subversivas--, sin sumario o juicio, sin explicaciones ni oportunidad para la defensa.
En los hospitales pertenecientes a la competencia del gobierno nacional la situación es la siguiente:
Hospital Aráoz Alfaro: Uno de los más prestigiosos
en
América Latina y conocido en todo el mundo, lugar de formaQ~
ción de muchos psiquiatras latinoamericanos. Primero fueron
destituidos su jefe y otros psiquiatras, después fueron dete
nidos miembros del personal lo que originó el alejamiento de
numerosos profesionales, debiendo emigrar muchos de ellos.
Hospital Finochietto: su jefe fue eliminada y a los pro
fesionales que trabajaban allí -médicos y psicólogos en núme
ro de setenta y cinco- y lo hacían ad-honorem, se les prohi-:bió el acceso. Quedaron sólo una psicóloga y una médica {que
estaban rentadas) y la atención descendió de cien a ocho pa
cientes diarios. Prácticamente significó el cierre del servi
cio en un área muy populosa de cuatrocientosrnil habitantes-:donde era el único completo con sus secciones de Familia,
Alcoholismo, Interconsulta, Infante-juvenil, etc.
Centro de Salud Mental Ameghino: Se elimina a siete pr~
fesionales además de enfermeros y personal administrativo. su director --que no quizo denunciar a su personal-- fue e!:
viado a un hospital a sesenta kjlÓmetros de distancia de la
cápital. Se cierra el Hospital de día.
Hospital Psiquiátrico Infante-juvenil Tobar García: Se
elimina a cinco profesionales y miembros del personal adrni-nistrativo.
Hospital Psiquiátrico Moyano: Se elimina a dos jefes de
sevicio y a ocho profesionales mas. Se prohibe el acceso de
ochenta y cinco profe§ionales que lo hacían ad-honorem.
Hospital Psiquiátrico Borda: Se elimina a siete profe--

�l 40

141

sionales, incluyendo cuatro jefes con más de dieciocho años
de servicio. Desp~s se despide a veinte enfermeros y personal administr~tivo. Esto en un hospital donde hay guardias ,(!e cuatrocientos pacientes con un enfermero.
En todos los casos que hemos descrito las exoneraciones
fueron de profecionales que ocuparon sus cargos por concurso,
muchos de ellos de conciderable prestigio. La fo~ en que fueron despedidos presenta los siguientes rasgos comunes: 1)
Se solicitó-;,lista de las autoridades del respectivo establecimiento (ello implicó no sólo persecución por razones políticas, sino instrumentación de enemistades personales);2) La
eliminación fue sorpresiva; 3) cuando lo solicitaban se les
otorgaba una entrevista con u funcionario, un odontólogo de
la Fuerza Aérea. Este expresaba que se investigarían las id~
as del afectado (en una primera etapa la suspención era provisoria), y que sus antecedentes serían investigados por las
fuerzas de seguridad; 4) Todas las medidas fueron tomadas~in
sumario previo, ni juicio; 5) En todos los casos se ignoró las causas reales o acusaciones existentes; 6) No se
perm!_
tió legítima defensa; 7) A los exonerados no se les permite
ocupar ningún otro puesto oficial.
Algunos ejemplos de hechos sucedidos en el interior del

pals:
Provincia Entre Ríos: Fueron exonerados cuatro psiquiátras, uno de ellos director del Hospital Roballos De Paraná.
La situación fue similar- a la descrita anteriormente, pero en este caso el director del Roballos apeló al juez que orde
nó su reposición; después~e esto también el juez fue despedI
do de su cargo.
Provincia de Córdoba: Fueron separados más de veintici~
co empleados de los servicios provinciales de salud, entre ellos varios profesionales.
En

'
cosquín {Córdoba): Ciudad ubicada a unos ochocientos

kilómetros de Buenos Aires, en mayo del 76, tropas del EjéE_
cito en número de ciento cincuenta, con bazookas, armas la!.
gas, perros y aviones actuando como apoyo, ocuparon el Hosp!_
~l Psiquiátrico Santamaría que alberga tres mil pacientes crónicos. Otra vez, malos tratos, absoluta falta de respeto
a los pacientes y al personal. Se arresta a un psiquiatra,el

1

Dr. Sassatelli, que permanece detenido desde entonces, y a
dos psicólogas. En uno de sus pabellones se aloja a doscien- ·
tos habitantes de la zona que también fueron detenidos.
Provincia de Buenos Aires:En el Hospital Municipal
de
Quilmes fue destituido su jefe. Se le impidió el acceso de algunos profecionales porque tenían barba y de psicólogas porque usaban pantalones. Finalmente se prohibió el ingreso
de los profesionales ad-honorem. Todo ello implicó el cierre
~el Servicio de Psicopatología.
A nivel nacional, ·el Delegado Militar en el Consejo Na
cional de Educación, suspendió el funcionamiento de unos , ~~
veinte Centros Técnicos de Orientación, que asesoraban ama
estros, padres y alumnos que presentaban dificultades en elproceso de aprendizaje,por haberse limitado los servicios de
ciento veintinueve docentes que revistaban en dichos organl!

mos.
Lo anterior se refiere a la atención enSalud Mental. En
cuanto a la enseñanza psicológica y psiquiátrica, se cerra-ron gra.~ número de residencias de la especialidad y la docen
cia que se desarrollaba también en los servicios de psicopa:"
tolog!a de muchos hospitales generales, volvió a impartirselos en las cátedras tradicionales de los grandes manicomios
de la ciudad de Buenos Aires. Gran número de profesores y ayudantes de las carreras de Psicología y sociología en las Universidades de Córdoba, La Plata, Rosario, Buenos Aires, Mendoza y Tucumá~, fueron eliminados. ~e cerró la inscrip- ción en primer año de las carreras de Psicología en córdoba,
y Mar del Plata. En una entrevista publicada en el diario "córdoba" de esa ciudad, (8 de Mayo de 1976) el Secretario General de la Universidad de Córdoba, se refirió a las técni
cas de penetración subversiva. Declaró "que la filogofía delos 9lanes de enseñanza". Habló de delincuentes ideolÓgicos,
10 como Freud y Marx, para citar a los m..as frecuentes".

Además de todo esto, un gran número de profesionales psicólogos y psiquiatras han dejado el país emigrando a México, Venezuela, Brasil, España, Francia, etc. Detenciones,
secuestros, amenazas, clima de intimidaci6n y falta de opo.!:
twtl.dades son las razones de tal determinación.

(
•1

1
1

�143

142 /
1

PSIQUIATRAS DETENIDOS O DESAPARECIDOS

·1.- EDUARDO LLOSAS: Detenido en San Luis desde abril de
1975, sin ninguna acusación y alojado desde entonces en el
Penal de Rawson, Ex sacerdote y médico del Hospital Psiquiátrico de San Luis.
2.- NíCOLAS ESPIRO: Detenido desde el 12 de febrero de
1976, acusado de militar en una organización política de izquierda. Distinguido psicoanalista y Director de la Clínica
Racker de la Asociación Psicoanálitica Argentina. Alojado en
la Unidad Penal No . 9 de La Plata.
3.- CLAUD!O BERMANN: Detenido desde el 27 de abril
de
1976, primero en la Penitenciaría de Córdoba, donde permanecio totalmente incomunicado hasta el mes de diciembre,en que
es trasladado al Penal de Sierra Chica en la Provincia de~u~
nos Aires. Sin ningún cargo, está a disposición del Poder E
jecutivo, si bien no figura en ninguna de las listas public~
das y se le ha negado la opción a salir del país. Ex Profe-sor de la Universidad de Córdoba y Director del Instituto -Neuropático.

4.- FRANCISCO BELLAGAMBA: secuestrado en su domisilio en abril de 1976, sin que hasta la fecha se sepa nada de él,
a pesar de intensas gestiones. Su casa fue destrozada Y rob~
da durante el secuestro. Psicoanalista de prestigio Y miem-bro de la Federación Argentina de Psiquiatras .
5.- ANTONIO CALABRESE: Arrestado sin causa ni juicio en
abril de 1976. A raíz de las pésimas condiciones de la pris!_
ón y su mala salud, debió ser hospitalizado. Después de seis
meses, por gestiones del consulado de Italia, se consiguío su traslado a ése, su país de origen. Prestigioso médico del
Hospital Colonia de Oliva (Córdoba).

6.- CARLOS SASSATELLI: Arrestado en el Hospital Colonia
santa María, córdoba, en ~ayo de 1976. Alojado e incomunicado hasta diciembre en la Penitenciaría de córdoba, fue luego
traeladado al Penal de Sierra Chica, eft la Provincia de Buenos Aires. Sin causa ni proceso. Secretario científico de la
Regional Centro de la Federación Argentina de Psiquiatras.

7.- RAUL FUENTES: Desaparecido el 28 de junio de 1976,
sin que hasta la fecha se tenga ninguna noticia de él. Pres~

tigioso psiquiatra de La Rioja v dirigente de la Regional -Centro de la Federación Argentina de Psiquiatras.
8.- JUAN CARLOS RISAU: Detenido en su domicilio en julio de 1976. Desde entonces se carece totalmente de información sobre su paradero, Psiquiatra de prestigio, autor de nu
merosos trabajos científiccs y Secretario Gremial DE la Fede
ración Argentina de Psiquiatras.

9.- ROBERTO PARGAMENT: Detenido en su donicilio en septiembre de 1976. Fue allí barbaramente golpeado y torturado.
"pégale más fuerte que es judío", escuchó su esposa que de-cían los torturadores, mientras ella ambarazada de siete mes
es se encontraba encerrada en el cuerto vecino. Psiquiatra y
miembro destacado de la Escuela de Psicoterapia Psicoanalíti
ca.
10.-BLANCA TARNOPOSLKY: Secuestrada junto a se esposo e
hija en junio de 1976, sin que hasta la fecha se sepa nada de ella. Es tal vez el caso más dramático. Distinguida psic~
pedagoga , autora de textos sobre el tema.
11.- ALEJANDRO PASTORINI: Detenido en Rosario en mayo de
1976. Sin causa ni proceso, no ha sido liberado aún. Miembro
de la Regional Litoral de la Federación Argentina de Psiqui~
tras.
12.- SILVIA BERMANN: Su hija Irena y el novio de su hija
menor, DAfUAN ALFREDO SOTO, fueron secuestrados en noviembre
de 1976, sin que hasta la fecha se sepa nada de ellos. Su c~
sa y su auto fueron asaltados y robados. Ex Presidente de la
Federación Argentina de Psiquiatras.
13.- ROSA MITNIK: secuestrada en noviembre de 1976, sin
que hasta la fecha se sepa nada de ella. Distinguida psicoanalista y miembro de la Federación Argentina de Psiquiatras.
Estos son algunos de los casos más relevantes que pue-den ser dados a publicidad. Existen muchos más, pero no
se
dan a conocer por temor a represalias.
CONCLUSION
Todo lo anteriormente referido es sólo una parte del a
taque perpetrado por la Dictadura de la Junta Militar Argen-

�145

144

Reseñas

tina a la docencia y a la asistencia en materia de Salud Men
tal.
Esta política de terror, que afecta al conjunto de la sociedad argentina, ha alcanzado niveles de mayor profundi-dad que los que en este modesto esfuerzo hemos podido perfilar. Téngase presente que ningún ciudadano cuenta con la cer
teza de si regresará con vida a su casa, o si algún familiar
o amigo no engrosará la lista diaria de los desaparecidos,
entanto que los secuestros y detenciones son totalmente indiscriminados.
La angustia económica y la inflación que devora día a
día los salarios congelados, son factores también importantes que perturban el equilibrio y la salud mental de toda la población. Así tambíén, el fomento de la delación y la
mentira, la corrupción, el terror, la deserción escolar ere
ciente, son entre otros los factores que acentúan un climaenrarecido por la falta de oportunidades, también a nivel de la cultura, la educación y el arte. Intentos vanos que
no logran suprimir ni quebrar la histórica decisión del pu~
blo argentino por concretar su definitiva liberación.

TITULO OJUG1NAL

Crimini di pace

LIBRO

Los Crímenes de la Paz

AUTORES

Franco, Franca Basaglia Ongaro

COAUTORES

Vladimir Dedijer, Michel Foucault,
Robert Castel, René Louran, Vicente,
Accattatis, Erick Wulff, Ronald Laing,
Erum Goffman, Thomas Szasz, Stailey
Cohan, John McKnight, etc.

TRADUCCION DE

Juan Diego castillo

COLABORADORES

María Elena Petrilli y Marta E. Ortiz

PRIMERA EDTCION

1975, Italiano (Giulio Ginaudi Editare
S.P.O.Torino)

SEGUNDA EDICION

1977, Español

México, D. F. julio de 1977.

EDITORIAL XXI
Consta de 3 partes, con 12 capítulos a tratar, tiene 351
páginas.

�147

146
INTRODUCCION
Tentativa de reunir testimonios que refleje n y expresen desde puntos de vista diferentes; en qué consiste Y en
qué se fundamenta el Orden ~ocial y la condi~ión de paz en
la cual nos encontramos viviendo (Textual, Pag. No. 9).
Tentativa de presentación:

r.

e) Concepción ideológica
ción Hospitalaria.

y

práctica (real) de la Institu--

Ideología {Institución de cura)
Hospital

&lt;

Práctica (Lugar de segregación
y violencia)

Definición de conceptos:
a) Función ideológica de ciencia.- Instrumento de con-servación del sistema social. (Subordinación práct!_
ca de la ciencia a los intereses de una sociedad que
no representa a todos los ciudadanos).
b) Violencia institucionalizada.- Estrategia para la -conservación del sistema social.
c) Intelectual (teórico).- Funcionarios del consenso o~
Técnico del Saber (prác tenido e instrwnentalizado tica} (Sartre)
- por la clase dominadora en perjuicio de los oprimidos,
es decir que se encargan de
asegurar "Legalmente" de a-quellos grupos que no con-sienten ni activa ni pasivamente.

Ya que el asilado es considerado por todos como
lirante en cuanto menos conoce las causas de su
ción como respuesta a la enfermedad que sufre.
actualidad en todos los hospitales de "cura" es
nico que tiene razón).

~

Funcionario
(Empleados del
grupo dominante)

o

Proletariado
Oprimido

Institución
de
"Salud Mental"

O
/\.

C

Segregados,
Marginados, etc.

Psiquiatra
Enfermeros

ºLocos

más deinterna
(En la
él el J:!

"Manicomio no es para quien sufre trastornos mentales,
sino un lugar de represión de ciertas desviaciones del
comportamient o de la clase subalterna".

CUESTIONARIO
lQué función terapéutica tiene el manicomio?
lQuién es el psiquiatria que se presta a esta destruc-ción?

d) Analogía entre Div. de clase y Div. Institucional
Burgueses
Opresores

Productor
de locura

lQué función
lQué finalidad
lQué necesidades satisface?

REseño.
Rene Cardenas Valdes.

�149

148
4.-

l Crear Instituciones en donde puedan ser tornados en

cuenta corno personas?
5.EL PSIQUIATRA, SU LOCO Y EL PSICOANALISIS.
De Maud Mannoni
Ed. Siglo XXI

LIBRO

¿

Es necesario defender a la Sociedad de la locura 0
en su defecto es a la locura que debernos defender de la Sociedad que la segrega?

Aspectos Principales
TITULO ORIGINAL: LE PSYCHIATRE, SON "FOU" ET IA PSYCHANALYSE .
Editions du Sevil - 1970
Este libro consta de 3 partes comprendidas en 8 capítulos:
1o.- La Locura y la Institución Psiquiátrica.
2o.- Institución Psiquiátrica y Psicoanálisis.
3o.- Psicoanálisis y Antipsiquiatría.
Principales problemas que se plantean:
1.-

La segregación de la persona señalada como" loco".

2.-

Más que el problema de la enfermedad en sí, la rela-ción que la sociedad establece con la locura, la idea
colectiva que de ella se tiene.

3.-

El problema de que las investigaciones e innovaciones
que en teoría o en clínica tratan de introducirse para mejorar las instituciones son truncadas por los -prejuicios y el sistema tradicional ya establecido.

Ante estos problemas se plantean varias alternativas :
1.-

2.-

¿

Llevar al loco a un asilo para que no cause problemas a la familia o dejarlo en el seno familiar?

l Reformar las instituciones para una mejor atención

Empezaremos por mencionar que para internar a un enfer
rno menta~ es~ne~esario que pase por un proceso que ernpezar"K
por un diagnostico, con este diagnóstico se catalogará y -una persona indicada (Médico) dirá si debe ser segregado, porque no es posible que conviva con las demás personas --" norma l es,
" 1o cua l traera
~ algunas "ventajas" y "desventa-jas".
VENTAJAS
- Huir de su angustia.
- Le permite obtener lo
que de otra manera se
le niega.

- Se siente justificado,
la locura le da cierta
irresponsabilidad y c~
rno "loco" se ve perdonado.

DESVENTAJAS
La institución le crea una
nueva enfermedad a la que
ya tenía con anterioridad.
- Es segregado y señalado.
Es despojado de sus dere-chos corno ciudadano.
- No tiene derecho de hablar.
- Es sometido a arbitrarieda
des y se le priva de todovalor.
- Es sometido y tomado como
objeto de ciencia, se le desconoce corno sujeto.

y una mejor estanc ia del "loco"?
3.-

¿Curara la colecti v idad antes de curar al indivi-duo?

La enseñanza para los nuevos analistas es transmitida
ya con las experiencias y prejuicios científicos y el s~-ber transmitido no da paso a la verdad. Para curar a la colectividad antes que al individuo, es necesario tener to
da una estructura social.

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151

La locura ha venido a llenar algunos espacios vacíos,
tanto el espacio que dejara la brujería como el que deja-ran los leprosos, la colectividad huye del loco.

perse el encuadre, el paciente se siente solo con su mundo
de fantasía, porque ya no tiene quien le ayude a sobrellevar sus angustias y buscará un soporte, un apoyo.

En su posición el analista tiene 2 Status que cumplir
1.- Como protector de la sociedad (Policía).
2.- Como defensor de los derechos del "loco".
sabemos que el seno de la familia no sería lo adecuado pero y la institución en donde se le segrega, se le eti
queta, se le aparta, es sometida a arbitrariedades de médI
cos, enfermeras y encargados, se le priva de todo valor c~
mo persona y cuando el loco se cansa y se subleva no tiene
más que comportarse anormalmente.

Nos comenta Basaglia que el problema no radica en la
humanización de las Instituciones y hospitales, sino el rno
do en que se concibe y se trata la enfermedad mental.
Surgen entonces varios movimientos ante la locura
Psiquiatría Comunitaria.- Que utiliza medios, técnicos "mo
dernos" que hacen del psiquiatra un intermediario tanto en
el medio familiar como a nivel de las estructuras sociocu_!.
turales, se forma un equipo médico-social que divide en -sectores a la ciudad y levanta encuestas psicosociológicas,
etiquetando a los "anormales" que posteriormente son somet.!._
dos a cuidados y exámenes, todo este proceso sofoca lo que
el enfermo trata de hablar a través de su locura. Para la
psiquiatría comunitaria la locura es antisocial.
Psiquiatría Institucional.- Cuya esperanza de cura se centra en las Instituciones, con el loco dentro de la institu
ción, desprovisto de todos sus derechos y teniéndolo bajomedicamentos, crea una microsociedad.
INSTITUCION, PSIQUIATRIA Y PSICOANALISIS
En toda situación analítica surge un fenómeno llamado
encuadre, que se da en una interacción del paciente y el analista o entre el individuo y la institución. La ruptura de ese encuadre producirá angustia, esa ruptura puede darse por vacaciones o por enfermedad del analista, al rom

El paciente puede usar . el rompimiento del encuadre co
mo un mecanismo defensivo para no hablar de su interior, es decir de su contenido inconsciente, de algo que podría
ser muy conflictivo. Un ejemplo podría ser el de un pa--ciente que era muy puntual en sus sesiones, que empieza a
faltar, a deberle algún dinero a su analista. Este rompimiento, esta ruptura, surgió ante la angustia de volverse
loco si el análisis lo ponía en una posición en la que tuviera que hablar de lo que no había hablado nunca, así se
movilizan sus defensas, impidiendo el proceso normal del análisis, de esta manera se cumplió su deseo de eliminar al analista, (fantasía). Es difícil decir lo que ocurre·en una relación psicoanalítica, si en lo que a fantasía se
refiere, no podemos apelar antes al campo de lo imaginario,
a las primeras experiencias que se basan en la necesidad insatisfecha, ahí tenemos el campo de l o imaginario ligado
al principio del placer, hay un deseo de encontrarse o recuperarse como sujeto, en base a esta pérdida de objeto, surgen los primeros fenómenos psíquicos y comienza a buscar
se como sujeto.
Lacan nos dice que durante esta búsqueda surge la eta
pa especular.
El destino del hombre se va a definir desde los prim~
ros fenómenos psíquicos basados en sus primeras experien-cias y primeras huellas perceptivas, a través de estas hue
llas el sujeto se reconoce.
Podemos observar el intenso jÚbilo de un niño frente
a un espejo, se identifica con esa imagen, con su otro im~
ginario, de esta manera se va estructurando el "yo" especE_
lar. El niño siente estar al mismo tiempo donde se siente
que está y donde ve su imagen reflejada en el espejo, se identifica, es ésta una cierta forma de aliéftación, tomando en cuenta, que la captación de la imagen no corresponde
todavía al ser real del niño, sino a la imagen reflejada.
De esta manera el individuo reconoce su imagen, se produce

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153
un encuentro entre el cuerpo del niño y del otro, ese otro
va a garantizarle la realidad de su existencia. De la mane
raen que se identifique en esta etapa dependerán sus rela:ciones posteriores.
ANTIPSIQUIATRIA

La antipsiquiatría no está precisamente en contra de
la psiquiatría, sino en contra de la manera en que la co-lectividad ve al loco, está en contra de las arbitrariedades que con el loco se cometen, la antipsiquiatría defiende al loco contra la sociedad y se afana en construir luga
res de recepción de la locura.
Ha nacido como una protesta contra cierto monopolio
del saber médico, se considera que el médico sabe lo que es la enfermedad, pero el paciente no sabe nada de ella.
Los antipsiquiatras pretenden cambiar la actitud de aquel a quien se llama médico ante aquel que se llama en-fermo mental.
La antipsiquiatría hace de la curacion un proceso nor
mal que no tiene ninguna terapéutica, sino que deja que la
enfermedad siga su proceso normal, que se desarrolle con libertad.

INSTITUCION
En Francia en una institución llamada Barde fw1dada ¿
por Oury, hay un lugar en donde trabajan juntos estudian-te, enfermo, psiquiatra. La no segregación entre terapeuta y paciente resuelve el que haya un lugar adecuado para
el enfermo mental, esto crea un problema, que este tipo de
Instituciones en los que se vive tan bien y el enfermo está confortable en ellas, a la primera dificultad con el -mundo exterior los pacientes querrán volver de nuevo a la
institución.
El creer que con la libertad no habrá más locura es completamente falso.
Las manifestaciones de la locura no son sólo el resu!_
tado del proceso de la enfermedad 1sino el efecto de una re
lación entre la sociedad y el loco.
Este libro ni algún otro, nos da ninguna solución a la segregación del "loco" pero sí, plantea nuevas interrogantes que más adelante pueden contribuir a algunas modifl
caciones de provecho. Pero . . . . . • . . . .
¿ Debemos dejar la locura en libertad corriendo el riesgo
de poner en peligro a la sociedad o debemos dejar que el individuo "loco" se exprese y diga su verdad?

Cuando el paciente delira hay que dejarlo delirar, -los antipsiquiatras dicen que es una mejor forma de curar,
el enfermo entra en la institución a desarrollar una crisis
que no será tolerada en ninguna otra parte.
Laing considera que el delirio es como un viaje, que
es necesario asistir al episodio eaquizofrénico agudo, que
precisa de público, la presencia de un testigo será como un sostén para su delirio; el espectador debe sufrir y a-rrancar al otro su angustia. El paciente desde el principio de su cura va a comenzar a reproducir en sus actos lo
que ha tachado en su memoria.

Reseño:
Maria de la Luz Estupiñan.

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154
RESEftA

La Psicología: Mito Científico
Didier Deleule, Editorial Anagrama

La ciencia está ideológicamente determinada, tesis --

con un sentido bastante amplio (sobre todo si se piensa en
las ciencias sociales), sirve como línea central a expli-car, precisamente desde la base de la epistemología mate-rialista; para sus fines concretos Deleule nos presenta -los límites, alcances y funciones de las prácticas psicoló
gicas, teorías psicológicas que desde el discurso de Deleu
le se comprenden corno la realidad lo indica, corno susten-tos verbales de la práctica ideológica dominante.
Didier Deleule procede a una explicación bastante con
vincente de las teorías (técnicas) de psicología dorninan-=tes, por respondientes a necesidades técnicas de opresión
y de disfrazamiento de las contradicciones sociales.
Partiendo con esto al análisis epistemológico (el
principal análisis, menciona) de las siguientes discipli-nas: la caracterología, el conductismo, neoconductismo, -psicología culturalista, sociometría y teorías personalistas.
Deleule sugiere desde lo no dicho en su texto al psicoanálisis como punto de partida para la construcción de la psicología, algo que merece explicación aparte.

Reseño:
Francisco Mo~a Larch.

NOMBRE DEL LIBRO: PSIQUIATRIA Y ANTIPSIQUIATRIA DE
DAVID COOPER.
EDITORIAL PAIOOS.

Es un libro de crítica a la Psiquiatría pero no en un
sentido completo. Es decir, acepta los elementos teóricos
pero no los procedimientos de instituciones psiquiátricas.
Se centra en lo que es considerado el problema de la
psiquiatría "La esquizofrenia".
Desde el punto de vista de la antipsiquiatría, la psi
quiatría toma al loco como un inválido social, lo restrin::ge y lo hace actuar pasivamente. Hace notar que la psi-quiatría está al servicio de los intereses alienados de la
sociedad.
En el capítulo II propone una orientación distinta a
la convencional con respecto al problema de la esquizofrenia, que está relacionada con algunos estudios sobre la fa
rnilia realizados en Estados Unidos.
En el capítulo III menciona la historia clínica de un
joven en quien se diagnosticó esquizofrenia. Intenta llegar a la comprensión del problema en términos de su natura
leza familiar y acontecimientos cla~es que le ocurrieron a
él, y no en datos clínicos incomprensibles.
En los capítulos IV y V hace un bosquejo de los principios y la práctica de una unidad terapéutica experimen-tal para pacientes esquizofrénicos. Haciendo refer~cia a la irracionalidad de los métodos institucionales y a las
instituciones en sí.
En e1 capítulo I habla de la violencia y la psiquia-tría, y este término es tomado no cano la violencia del pa

�15:6

ciente 'hacia, sino como la violencia de la psiquiatría.
Violencia en este sentido significa: la acción corrosiva.!
de la libertad de una persona sobre la libertad de otra.
_No se trata de agresividad física directa aµnque ese puede
ser el resultado.
Se dice que el paciente es el resultado de una situación familiar enloquecedora. Este es llevado a un hospi-tal psiquiátrico en donde continúa esta situación enloquecedora, ya que allí encuentra una reproducción casi exacta
de la familia.
Ya algunos pslquiatras se habían preguntado qué era lo que ocurría con la familia del paciente, haciendo obser
vaciones como estas: "quizá no tengamos aquí al que realr:mente tendría que estar". Pero a pesar de esto sólo se -pregunta a la familia algunos datos que se necesitan sobre
el paciente, y no se hace un estudio sobre la familia.
La Alienación se refiere a la acción y al acto de negar la acción en un grupo. Y el extrañamiento es el senti
miento de estar apresado en un proceso que es ajeno a laspropias intenciones.
Dentro de algunos estudios hechos sobre la familia en
Estados Unido~ Gregory Beston y colaboradores elaboraron lo que podría ser la génesis de la esquizofrenia en la familia {esto sobre el elemento elegido). Se trata del do-ble vínculo.
Capítulo III habla de toda una serie de procesos que
se siguieron para el estudio de una familia, tales como: Debe tenerse en cuenta la metacomunicación, y una serie de
entrevistas elaboradas en muy distintas combinaciones con
miembros de su familia y el paciente mismo. Claro que debe tomarse en cuenta el factor modificación de las relacio
nes familiares ante una situación controlada.
El libro proP9ne una antipsiquiatría, en la cual las
personas no son invalidadas y donde se respeta su libertad.
Pero antes de hablarse de un proceso como éste, es necesario conocer lo referente al progreso del paciente en estas

157
situaciones. Esto es experimentar teórice y prácticamente
lo que es una comunidad terapéutica.
El objetivo de una comunidad que verdaderamente diera
salud, sería una comunidad de lil?ertades, una situación en
la cual las personas puedan estar juntas de modo tal que sea posible dejar a solas a cada uno de sus miembros. como antes se dijo el problema a tratar sería la esquizofrenia y el énfoque que se le daría serfa el tomarla no como
entidad nosolÓgica, sino como cierto conjunto más o menos
especificable de pautas de interacción personal, esto es qüe se debía tomar a la esquizofrenia no como algo que ocu
rre en una persona sino más bien entre personas.
Los grupos terapéuticos que se trabajaron no se trata
ron de un modo analítico, aún y cuando existían procesos·=de transferencia y proyección. Al encontrar~e en una situación tera~utica ésta podía funcionar transferencialmen
te eil cuanto el terapeuta y los demás elementos del grupopodÍan representar imágenes parentales. Pero lo único necesario de hacer era una intervención que transformara lo
implícito en explícito.
Una de las metas era comprender la conducta presente
del paciente (conducta esquizofrénica) en téilllÍnos de complejidad, tanto vertical como horizontal (complejidad vertical: el desarrollo en su familia y los orígenes familiares de sus padres) (complejidad horizontal: sus reacciones
de aquí y ahora con sus pacientes y el personal de la unidad y con sus padres cuando lo visitan).
Por estos medios se puede determinar con precisión las
formas de invalidaci6n que la persona ha enfrentado y cuáles son las fallas de su estrategia de vida.
En Londres en 1962 se estableció una comunidad terapéutica llamada Villa 21, en la que experimentalmente se iba a tratar de resolver problemas prácticos propios de la
institucionalización.

se puede observar {en hospitales) donde pacientes jóvenes rotulados como esquizofrénicos son tratados con los

�159

158
métodos para pacientes altamente perturbados.
El proyecto de comunidad terapéutica quedó instalado
en lo que era la sala de shock insulínico, {a medida que se fue eliminando la aplicación del shock esta sala quedó
dispuesta).
El personal que se seleccionó: la selección se hizo de tal manera que los elementos tomados no hubiesen sido afactados antes por la institucionalización para que de
esa manera fueran más capaces de tolerar las ansiedades ..
provocadas por el trabajo grupal.
Al principio los encuentros de la comunidad se realizaron sólo dos veces por semana.
En el programa inicial los grupos se programaron en programados y espontáneos.
Los grupos programados eran:
a) El encuentro diario de la comunidad.
b) Los dos grupos terapéuticos más formales.
c) Los grupos de trabajo.
d) Encuentros grupales del personal {se programaban encuentros informales).
Los grupos espontáneos se constituían en cualquier mo
mento del día o de la noche en torno de algún problema p~
ticular.
Se ha encontrado que en las instituciones psiquiátricas es necesario defender~e de la locura. Y los antipsi-quiatras la denominan irracionalidad institucional. En la
comunidad terapéutica no sucede lo mismo, en ella el pers~
nal trata de acercarse al paciente no haciendo uso de es-tas defensas.
Desde hace tiempo se ha encontrado que la violencia del paciente mental as reactiva a la restricción física.

En la actualidad para combatir esta violencia, el psi
quiatra utiliza otro tipo de violencia, pero aceptada so-cialmente: contención química, electroshock y el reposo en
cama.
Otro de l os problemas sería que el hospital psiquiá-trico funciona como la familia. Es decir, al paciente se
le restringe, se le hace dependiente y no se le de?a que tome la iniciativa de su propia vida. En la comunidad terapéutica ningún paciente quedó mal acostumbrado y la auto
nomía que adquirió pareci ó valer la pena.

�SUMARIO DEL No
Editorial
Biografía de Sigmund Freud la. Parte
Israel Martínez Escamilla

Psicoanálisis

y

Medicina

Dr. Néstor Braunstein

Reflecciones en Torno al
Concepto de Salud y Enfermedad
Rodolfo Boholavsky

Racionalización y Contrarrevolución
Dr. Armando Bauleo

Algunos Aspectos Sobre
la Comunidad Terapéutica
Psic. Jorge Valdez G~ajardo
Entrevista a la Dra. Marie Langer
Reseñas
Notas e Informes

�ALGUNOS ARTICULO$ DEL PROXIHO NUMERO
Biografía de Sigmund Freud (3a. Parte )
Israel Martínez Escamilla

Psicoanálisis Individual y Grupal:
Algunas Ideas para un Estudio Comparativo
Lic. Horacio Foladori

Algunas Consideraciones sobre el Narcicismo en la
Sexualidad Femenina, a partir de dos Casos Clínicos
Lic. Elena de la Aldea
Lic. José Perrés Hamaui

Participación de la Mujer en la Realidad Argentina
Comisión de Salud Mental de la Casa del Pueblo Argentino

��SUMARIO
Biografía Je Sigmund Freud. 2a. Parte
ISRAEL MARTINEZ ESCAMILLA

Experiencias con Grupos Terapéutico-Didácticos
con Estudi,;mte$ de Psicología Clínica en el
Marco de su Formación Universitaria
DRA. MARIE LANGER

Sobre el Psicoanálisis Salvaje
LIC. HORACIO FOLADORI

El Psicoanálisis: un Auxiliar de la Educación
PROF. MANUEL MURIZ

Psicoanálisis y Lenguaje
DR. NESTOR BRAUNSTEIN

La Evolución del Concepto de Grupo Operativo
ANTONIO GARCIA DE LA HOZ

El Estudio· de la Obra de FreuC:
GREGORIO BAREMBLITT
MIGUEL MATRAJT

Cuestiones Metodológicas en Psicoanálisis
JOSE BLEGER

La Represión en la República Argentina
en el Area de la Salad Mental
COMISION DE SALUD MENTAL DE LA
CASA DEL PUEBLO ARGENTINO

Reseñas

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              <text>Revista de psicología psicoanalítica publicada en la década de los setentas. Contiene artículos sobre psicoanálisis, salud mental, medicina, psicología, racionalización, biografías, terapia, entrevistas y artículos editoriales.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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