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                  <text>�I MA G O
REVISTA

DE

PSICOLOGIA
ENER.Q,

DE

PSICOANALITICA
1978

Fac. de Psicología

NUM. 3-4
U.

A,

N.

L,

CONSEJO EDITORIAL:
ISRAEL MARTINEZ ESCAMILLA.
ARMANDO ZURITA VIERA.

ROBERTO CARMONA NERI.
~A. DE LOURDES MARTINEZ C.
ELVA REYNA G,
GOILLERMO GUTIERREZ -LOZANO.
RODOLFO ALVAREZ DEL CASTILLO L.

Publicación Trimestral.

Lacorrespondencia científica o ad.~inistrati va
debe dirigirse a: IMAGO, Calle 1# Nurn. 924, Col ,
Cumbres.

Mty, N. L. México.

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''-''( ()1 O&lt;ilA f'S;( OANAI l lC.P

�Indice
IOGR.1\FIA DE SIGMl-"ND FR.....~D (ULTIMA PA.R'?E} ••• •• ••••••• 7
srael Ma.rttnez Escamilla
s.:coAN...lj,ISIS INDIVIOOA!:.. y GR~-PAL: ALGlTN1'.S

DfAS PAR~ UN' ESTUDIO COMPA.RATIV0 .•.•••••••• ~ •••••••• 33
ic. Horacio Foladori
RMACION PSICOLOGICA DEL MEOIC0 .•.....•...•..••..••. 45
r. J. Carlos Plá
UJETC DE LA CONS~IE~CIA, SCJE~O DEL DISCURSO,
UJETC •••••••••••••••••••••••••••••••••••••• •• • , ••••• 6 7

r. Nestor Braunstein
STRUCTURA E HISTORIA EN LA TERAPIA
SICOAN.UITICA •••••••••••••••••••••••••••••• , •••••••• 77

ilvia Bleichmar
eticia Damonte
IMPORTANCIA DE LA REALIDAD EXTERNA EN EL
LESCENTE ADICTO CONTEMPORANEO .•.•••••••• , ••• , •••• 91
r. Armando Barriguete
!STA CRONOLOGICA DE LAS OBRAS DE
IGMUND FREUD •• , •••••••••••••••••• , •••• , ••••••••• .- • , , 107

icardo Horacio Etchegoyen
os6 A. Valeros
ATURALEZA DE LA ACCION TERAPEUTICA
EL PSICOANALISIS ••••.••••.•••••••..• , .••.•••••••••. • 147
ames Strachey
ARTICIPACION DE LA MUJER EN LA
IDAD ARGENTINA • •• • ••••••••• , , , • , , , • , , , ••• , ... , , , .'.18S

omisi6n de Salud Mental de la Casa del
ueblo Argentino
OTAS E INFORMES • • • • ••••••••••••••••••• , • ,, ••••• • • • •• ~ 18 9

�Biografía de Sigmund Freud
3a. PARTE

ISRAEL MARTJNEZ ESCANILLA

�LOS Affos D&amp; GUERRA

9

Freud se hab!a resignado a perde1: a Jun9 como· amigo, pero contaba con guardarlo como aliado en una lucll.a comúnpor la "causa11 • No COU1Prendi6 su ilusión sino en 1913, al com-probar que sus tr~jos lo:·alejaban cada vez más de la que llcUna
en una carta •psicología de los ariosn. Desde ese 11lQtD.ento renun
ció a tratar con contemplaciones al adversario y, en vez de ate::puar sus incompatibilidades, resolvió ahora mostrarlas a plena -

iuz.
Esta necesidad de l.úqpiar su camino de todo lo que empez~
reflexión sobre al
imprecisión en cier
to sentido innata de la terminología psicoanalítica, eran efecti
vamente suceptibles de diversas interpretaciones. Para precisar
las escribió su contribución a La Historia del Movimiento Psicoa
nalítico -ensayo que determinó la partida de Jung- y, a princi
píos de 1914, La Introducción al Nt.rcisismo, que fue para sus _::discípulos inmediatos una pequeña revolución.
ba a estorbarlo sumergió a Freud en una nueva
gunos puntos teóricos litigiosos que dada la

De hecho, todo giraba alrededor del concepto de la "libido". al que Freud quería conservarle absolutamente su sentido es
tricto de ene~gía sexual, mientras que Adler lo convertía en una
fuerza al servicio de la vida social y Jung lo extendía tan desmesuradamente que se convertía en la energía en sí, algo así co~mo el motor de la vida universal.

palabra narcisismo proviene de la clínica psiquiátrica;
según Freud se debe a Nacke, segÚn Jones a Havelock Ellis, que la aplicó a una perversión bastante análoga a la del narcisismo&lt;,te la_fábula griega, muerto por amarse demasiado a sí mismo.
La

El ensayo sobre el narcisismo representa también sin duda
de esos. momentos de soledad que se repiten sin cesar en la vidadeFreud y culm.inan ora con espectaculares rupturas, ora en
bruscos vira)es ideólógicos o acaso en calamidades imprevisibles
como las guerras y las enfermedades. La soledad era una extraf,a
fatalidad para aquel hombre, que la detestaba y la prc~a.ba tal
vez en parte y que, a pesar del amor de los suyos, el a;&gt;ego faná
tico de sus discípulos e inclusive la gloria, tuvo fil".alI::ente -=que resignarse a ella. LLegando como llegaba después de las rup
turas con Breuer y con Pliess, la ~artida de ;ung debía afectar::lo más de lo que podía denostar: no sólo amenazaba la uni.5ad y el futuro del movimiento, sino que lo rechazaba hacia el c!.rculo
solitario que le había costado tanto trabajo romper quince años

uno

�11

. ,
Para evitar este riesgo, Jones, previniendo que las coj
irian mal con Jung Y que Freud, en el futuro, se encontraría
duda exp~es~o más de una vez a pruebas semejantes, concibió
en 1913 ~a id~a de u? comít~ secreto compuesto por un pequeñ
grupo de analistas dignos de confianza unidos oor una estre
solidaridad y una fe sólida en su tare~. Este ~omité formar
a~rededor de Freud una especie de vieja guardia que lo confo
ria en caso de nuevas disensiones, respondería en su nombre a
las críticas, ya que a él le repugnaba hacerlo y lo ayudaría
muchas maneras a realizar sus trabajos.
El comité, llamado a la existencia por necesidades prá
cas ~~nto como por los sueños nostálgicos de sus miembros se
reunio por p runera
·
'
vez e 1 25· de mayo de mil novecientos trec
en aq~ella ocasión solemne freud ofreció a cada uno de los ci
una pied:a_griega tallada, procedente de su colección. Los a
tos_l~ hicieron montar en solitario, como todos los·que, des
recibieron e~ ~:ecioso_anillo. Con la sortija del propio Fre
Y la que r~ci~io Max Eitingon cuando, en 1919, se convirtió e
el sexto mie~ro del grupo, hubo en total siete, tal como apa
cen rep:od~cidas en el libro de Hanns sachs: "Freud, el maest
Y el amigo• En realidad, otras personas privilegiadas paree
haber gozado del mismo favor sin pertenecer al comité
Así
Freu~, que,continuó la obra de su padre y a quien Jon;s dedic
su biogra.fia, Y el escritor alemán Arnold zweig que, según p
1
ce, lleva todavia hoy el an.i.llo pre.stigioso.

l

El Comité entró ~n funciones antes de la declaración
CJl:lerra, pero no tuvo tiempo de probarse ya que~ desde 1914 , s
miembro~ ~ueron dispersados por los cuatro extremos de Europa
s~s ~ctividades fueron interrumpidas. Jones era inglés, Fere
z 7 hungaro, Abraham alemán; sólo otto Rank y Hanns Sachs eran
v 7enese~ Y, antes de ser movilizados, pudieron permanecer algÚ_I,
tiempo Jw:ito a Freud que, de otra manera, habría quedado complf
tamente aislado. La guerra halló a todo el mundo desprevenido
salvo a Jones, que la había visto y predecía que iba a ser lar
Aunque convertido en "enemigo", este Último se esforzó por man
n~r el cont~cto con Freud que, aparte de algunos viajes de vac
cio~es, paso toda la guerra en Viena. Lo logró gracias a osic
nalistas holandeses Y al "viejo gentleman" estadounidense jame
Putnam, hasta que los Estados Unidos entraron en la guerra.

Ei hijo mayor de Freud, Martin, se alistó desde la segunda
~en-a. Los otros dQS, Ol,,i.ye~ y E:)mst, p{\rtieron ,i.gu"!_
mente algÚn tiell\,PQ despu,s, ast cQnlO \11'\.0 de S\IS pr~s, que fuemuerto en 1917. En realid~d, de sus ~Qlal;&gt;QJ:~~ore, no le qued~-ron a Freud al lado más que Hanns S~~, que ~staj;)a en l~ re1,1erva , y Otto ~ , movU.i.zado un ~o •
t~de y enviado a Cti\CO~
via, donde pe:r;ma,neció hasta el fil\ de la~ ho~til;i~~de~. M&gt;l'~
había vuelto~ Al~ia, Ferenczi, que había venido a Viena para
hacer con FreÚd un psicoanálisis didáctico, fue llamado tambiénª filas .e incorporado a un regimiento de húsares húngaros, donde
sirvió como médico mayor. Esta circunstancia le permitió abaste
cera Freud y su familia a expensas del ejército, cuando el hambre comenzó a amenazar a Viena.

semana de

Naturalmente, lá clientela de Freud se había dispersado también, de manera que por fin tenía todo el tiempo libre para dedicarse a sus trabajos ("iHe aquí --decía-- cómo nuestros deseos acaban por realizarsen.). Gracias a esa libertad a la vez indeseable y deseada, el año de 1915 fue uno de los más producti
vos del segundo periodo de su obra, que termina hasta 1919.
Freud emprendió una tarea en la que pensaba desde hacía mucho tiempo pero que, no se sabe por qué, le hacía siempre retro
ceder: el establecimiento de una síntesis general de sus concep-ciones psicolÓqicas o, como él decía, de su metapsicología. Con
cebía tal trabajo con la forma de doce ensayos que reuniría en
lumen después de la guerra y que, si llegaba a desaparecer, repre
sentaría de cierta manera la suma de sus ideas. Desgraciadamen-te para la comodidad de los que vinieron después que él, aquella
Suma no se terminó.
Se redujo a cinco estudios:-"I.os instintos
y sus destinosª, n La represión", "Lo consciente", "Adición meta
sicológica a la teoría de los sueños" y "La aflicción y la melan
eolia"- cuyo alcance general es tal que hacen añorar los que habrían debido seguir. No se sabe si los siete ensayos que faltan
fueron escritos, si Freud renunció a publicarlos, si los perdió
o los destruyó voluntariamente.

vo

Los desastres militares de los años siguientes ensombrecieron cada vez más la vida de Freud que, además de las dificultades ~teriales crecientes y ce sus inquietudes constantes porsus hijos, se veía separado de sus colaboradores ~iatos y sin medio de acción para preparar un renacimiento del movimiento
cesfUés de la tormenta. El psicoanálisis no vivía ya m.Ss que de
sus revistas y éstas estaban gravemente amenazadas. El Jahrbuch.
a..;tes feudo de J".lDg, dejó pronto de apa.recer1 !mago prcsiguió, -

�12

13

gracias a los esfuerzos desesperados de Sachs y de Rank, pero
cuando éste fue movilizado la revista tuvo que ser editada en
Cracovia, en medio de muchas dificultades. En cuanto a la Re
Internationale, ya sólo tenía de internacional el nombre y, po
una ?roposición de Fereczi, estuvo a punto de perder hasta ese
último vestigio de su pasado. Jones, de todos modos,
que se cambiara el título de la revista, de modo que
"Internacional" siguió en la cubierta.

ella a~sfera cargada de tr i steza: la rica donación de Anton
qurreunda 'la ~ociedad de P$icoan~lisis pq.ta que crea~a ~u pro.: sa editorial --lo que realizadaba: .un viejo sueño de Freud,
~;ªdela
tiranía de su editor- -, y la posibilidad ilnprevista1
~ rganizar un congreso internacional sin esperar el armisticio.
:t: congreso, el quinto, se celebró finalmente los días 28 Y 29
septiembre de 1918, en Budapest, ciudad que parecía llamada a
ªstituir a Viena como futuro centro de la vida psicoanalítica.

El quinto Congreso, que no fue internacional sino de roa~
En 1916, las restricciones alimenticias y el cierre
era simbólica puesto que la guerra no había tenriinado, tuvo la
fronteras aislan completamente a Freud, que nada más abandona
icularidad de que, por primera vez, asistieron representantes
Viena para las semanas tradicionales de vacaciones. Ya no tie ficiales de los gobiernos alemán, austriaco y húngaro, cosa ver
en absoluto pacientes y casi no tiene dinero. Son esas preocu deramente inusitada en los anales del psicoanálisis, e inespe~
cienes materiales las que le hacen añorar el premio Nobel, par ada en un momento tan trastornado. Semejante consagración se .,__-eJ -que había sido postulado en 1915, y que no recibió ni al añ xplicaba por la extrema importancia que adquirían p~a.las aut~
siguiente ni nunca. La situación general comienza a volverse idades militares las neurosis de guerra, fenómeno morb1.do que quietante y la actividad de Freud se resiente. No escribe nad scapaba a la comprensión de los médicos y que el psicoanálisisnuevo, pero prepara la serie de conferencias que se propone da bía dilucidado con mucho éxito.
durante el invierno de 1916-1917 y que aparecerán bajo el títu
de Lecciones de introducción al psicoanálisis, que contribuyerd
Freud se sintió realmente animado por el éxito del Con-mucho indudablemente al auge inesperado que conoció el movirnie11¡reso, el entusiasmo de los particip~tes, la~a~ogida suntuosa~
tQ§esde 191-8-. -- - - -·
tie la wnicipalidad de Budapest, el interés call.do de los estuapiantes, un millar de los cuales dirigió una petición al rectorEn 1917 fue un año terrible, faltan los víveres, la suba e la Universidad pidiendo que se invitara a Ferenczi a dar curmentación y la ausencia completa de calefacción impiden todo t s sobre psicoanálisis. Aquella boga súbita de la ciencia malbajo. Freud sufre tanto del frío que ya ni puede sostener la p ita era evidentemente estimulante, y aunque prácticamente, el ma. Pero, cosa curiosa, afirma que a pesar de todo se encuent esplome de la monarquía austro-húngara acabó con ella, fue lo muy bien, no abatido por los sufrimientos físicos. se queja,
stante profunda como para dar un nuevo impulso al movimiento.
bre todo, de verse obligado a pasarse sin el tabaco, lo cual•
--1ice, con una mala fe conmovedora-- agrava la dolorosa inflam
Mientras tanto Freud ha perdido a su mediohermano Emanuel
ción que tiene en el paladar. La tal inflamación era sin ernbary después a su sobrino, único hijo de su hermana preferida. Se go, muy sospechosa; es probable que anunciara el cáncer de la -ha ~nterado también de la muerte de James ?utnam, a quien lo limandíbula que se declaró seis años después.
~aba un gran afecto, y ve a sus amigos salir de la guerra enferpos los unos, como Hanns Sachs, que contrajo tuberculosis, los En medio de los desengaños de toda suerte y de la divisióllemás como Rank y Ferenczi, gravemente amenazados en su salud ps.!.
de Austria, Freud tuvo la alegría de recibir tres nuevos elemeFUica. En el momento en que el Imperio a~stro-húngaro se despl~
tos importantes, uno de los cuales, el profesor Potzl, defendiÓf'i! , las inq,~ietudes cr~e siente por e: =~t-..u·o estar. q~izá mez:lael psicoanálisis en un curso oficial en la Universidad,. Los otl!as con -..ma tristeza que no se atreve a cor.fesarse. D'..l:?:"ante esos
dos eran Georg Groddeck, médico genial a quien su personalidad ¡;uatro años, en efecto, su clarivide~cia le !la faltado con fre-sus talentos de escritor dan un lugar aparte en el movimiento .buéncia, se ?:a equivocado en pre-,ris.:.ones ~- sentiJ:r..ientos, Y es :ie
psicoanalítico; el otro Anton Von Freund, rico cervecero de Budplasiado honesto _para no =econcce=lo. :.O recc~oce, sir. po:?:' ::le=
pest que acudió a Viena a hacerse tratar por Freud y se convirtJües-rarse de la ·;ictcria ce los Aliados.
en el primer mecenas del psicoanálisis.
embargo, vinieron burscamente a cambiar

�~ H• ::

Y LA MUERTE

t l 20 de enero de 1'12U, muere Von Freund . l o cual
Freud un golpe brutal , el ~•r 1me ro de los que iban
en aqueJ terrible año.

¡ Ha

1~

Tres días más tarde, en efecto, la noche misma
de su amigo, Freud supo que su segunda hija, Sofía, había cont
do la gripe que en aquel año hacía estragos por toda Europa.
joven señora vivía en Hamburgo con su mar ido y dos hijos, y su
padres no pudieron acudir a su lado por no haber trenes e ntre
burgo y Viena. Desapareció brutalmente, "como si -dijo J:reud•
no hubiera existido nunca".
Después de estos dos duelos ocurridos con unos cuantos d
de diferencia, Freud escribió a Ferenczi: "Continúa la sesión .
Pero e ra tal vez demasiado para una semana .... " y como su amit
se asusta de . las consecuencias interiores de esos choques repet
dos , le envía para tranquilizarlo estas líneas conmovedoras:
"Mi querido amigo, no se preocupe por mí, aparte de un ~
co de fatiga sigo siendo el mismo. Esta muerte, por_dQlOC~-..!!
sea, no me hace modificar ninguna concepción del mundo. Durad
años me preparé para soportar la pérdida de mis hijos y ahora w
ne la de mi hija; como soy profundamente descreído, no tengo a
nadie a quien acusar y sé que no hay ningún lugar donde sea poa
ble i r a quejarse ... En el fondo de mí se agita el sentimiento
de una profunda, incurable herida narcisista. Mi mujer y Anna
están teriblemente trastornadas , en un sentido más humano .... "
En su vejez, atravezaba por duelos y pruebas, no eran sin
embargo, Sofía, sino el hijo menor de ésta quien debía causar a
Freud el mayor sufrimiento. Con año y medio a la muerte de s u~
dre, el pequeño Heinz había sido recogido por su tía Mathilde,~
que vivía en Viena, y Freud había concebido hacia aquel niño en·
deble y maravillosamente dotado, un inmenso amor, más fuerte , &amp;
cía, que todos sus demás afectos humanos. El pequeño no era su:
único nieto pero Freud, seducido por su gracia y su inteligenc~
precoz , lo quería como si sustituyera a todos sus hijos y niet~
La alegría fue corta ya que, en 1923, poco después de la primen
je las 33 operaciones que exigió su cáncer en la mandÍbula, el ·
pequeño Heinz contrajo una grave enfermedad que los médicos no•
supieron diagnosticar al principio . Era una tuberculosis mili~
una de esas enfermedades infantiles contra las cuales la terapét
t1ca de la epoca era impotente. Freud, que sabía probablemente=
cual era e l mal que le afectaba a él mismo, asistió con horror 1
La agonía del pequeño ser que, al parecer, representaba entone~

su lazo más fuerte con la vida. Con frecuencia dijo de ahí en a
dela.nte que la muerte del niño de 4 años no sólo lo hab!a hecho:::sufrir sino que ~ía matado algo en él: era el secreto de lo que
el mundo llamó su valor ante el sufrimiento y su indiferencia an
te el desenlace de su enfermedad.
Cuando, en 1920, públicó el ensayo que, al introducir al lado de la libido un insitinto de la muerte y de la destrucción,
transformaba inopinadamente su teoría, Freud esperaba que se bu~
eara una correlación entre ese cambio radical y el duelo que lohabía afectado hacía unos meses. Su hija, en efecto, había muer
to en enero de 1920. La obra donde el instinto de la muerte seafirmaba como una entidad, apareció en mayo del mismo año. No hacía falta mucha penetración para sospechar una relación estrecha entre los dos acontecimientos. Temiendo quizá que semejante
interpretación quitara fuerza a sus ideas, Freud tomó entonces_una
singular precaución: pidió a su fiel Eitington una especie de __c4
tificado testimoniando que había leído el manuscrito completo del
ensayo antes de enero de 1920, en una época en que, como todo el
mundo sabía, Sofía disfrutaba todavía de perfecta salud. Por supuesto, ese desmentido no sirvió de nada; Freud había enseñado
que no hay en la vida psíquica del hombre ni coincidencia ni azar
y muchos psicoanalistas se negaban a admitir que él fuera la excepción de su propia ley.
Por lógico que fuera a los ojos de los psicoanalistas, es
ta explicación estrictamente biográfica era en efecto un poco e~
trecha si se reconoce que, entre 1919 y 1920, las ideas de la -muerte y la destrucción tenían después de todo cierta razón de imponerse al espíritu inc lusive de dominarlo. Frente a las te-rribles devastaciones cuyo recuento apenas podía hacer todaYÍa la humanidad; :rente al desplome material, moral y espiritua1 al
que no habían escapado.
Fero desde 1915 algunos de sus escritos llevan innegablemente, hasta en el título, la marca de los acontecimientos contem
po~á:-.ecs. S.:::: xr e"e!:!-:::.o, "Cosas perecederas", texto escrito por solicit:ló ¿~ la sociedad ~-0ethe para un volUJ:'len q-Je publicóal afio siguiente, y "Sonsideraciones de actualidad sobre la guerra y la tt.erte", c-..1ya seg-:.lnda ~arte, ti '.:ulada "Nuestra actitud
ante la c-~erte", :'..le e~ texto de una cor.ferencia pronunciada ante el CÍ!'c,.;lo ":16:c Br.ü B'rith. Incu5ablemente no hay en estot.odav:a na5a :;i.,_ 1-:-::i-te la om;.ipotencia de la libido, pero la -a·e · , _ •---- ~e .. ,,.- .. .; a ;!onde 'F'reud varía el refrán conocí
c ""'n.. ,·•c:•~1.--"-'♦•
do sobre :.a g-.;.;rra dicie:.dc: "Si q.;ieres soportar la vida, pre~
V

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�l a mue1 t.e ", esa cunclu •- 1ó11.
l t&gt;•)ría de la libido es ya un .1:,rui

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Id

it-

u n~,-. , ~n rela1.16n

L! ,&lt;&gt; d &lt;

17

,;n

r evo lución .

donde Eroa y Tánatos guerrean confusamente y, al menos mientras

Si la introducción de la 1dea de narc1s1smo en 1914 había
turbado a muchos espíritus, la del instinto de la muerte creó •
en los medios psicoanalíticos un verdadero malestar que los añ~
atenuaron poco a poco, sin acabar de di s iparlo del todo.

Todo el mundo se daba cuenta de que aquello era grave,
pues to que el psicoanálisis, en técnica todavía más que en teoría, se funda enteramente en los recursos del amor. tos psicoanalistas tenían derecho a conmoverse, sobre todo teniendo en cuenta que Freud, hasta entonces siempre había rechazado enérgi
camente todas las especulaciones sobre el tema.
decir verdad, tales especulaciones estaban supuestas des
de un principio, ya que el psicoanálisis había sacado a plena luz, precisamente ese singular fenómeno de la ambivalencia en el que el amor está estrechamente ligado al odio.
A

Más allá del principio del placer -cuyo título no tiene•
quizas por azar una resonancia nietzscheana- parte de algunas observaciones con alcance clínico limitado, para entrar casi en
seguida en una esfera de pura especulación. Clínicamente, en:
efecto, el principio del placer parecía invalidado por ciertosfenómenos como las neurosis traumáticas, especialmente las neurosis de guerra, en las que el enfermo reproducía indefinidamen
te el choque, el accidente, el terror de que había sido víctim~
aunque el principio del placer debería precisamente ahorrarle eso.

la vida persevera, sin resultado decisiVQ. ~tos tiene coJnO
fin único reducir toda materia viva al estado inorgánico; ErQs,'
por su lado, trabaja pac: ~nt &amp;mente para reunir grupos cada vez
mas amplios y abarcar la vida en su totalidad.
No podemos entrar aquí en las inn~erables _golémicas que ha
suscitado el instinto de la muerte, umto dentro como fuera del
movúniento psicoanalítico. De manera general, las discusiones_
versaron y versan todavía sobre la oportunidad, lo bien fundado
de la noción de instinto aplicado a las tendencias regresivas y
destructivas de la vida.
Parecerá extraño que la hipótesis del instinto de la muerte
haya conducido a Freud a- profundizar la psicología del yo que hasta entonces, no ocupaba sino un lugar modesto en la teoría.La práctica clínica probaba cada día por la resistencia inconsciente de los enfermos a la curación que el yo era en parte inconsciente y como, por otra parte, no se opon!a ya a la libido
sino a un mundo de instintos contradictorios donde impulsos eró
ticos y mortales colindaban, era toda la concepción del aparato
psíquico lo que había que modificar.
Freud describe entonces la estructura, el dinamismo y laeconomía de las tres instancias psíquicas que llama el "yo•, el
"ello" y el "super-yo", cuyas relaciones condicionan ente~amente la salud y la enfermeclad . En verdad, estas tres instanciastienen todas el mismo origen, procedeñ de ese mundo impersonaly difícilmente definible que Freud, siguiendo a Nietzsche y a Georg Groddeck llama en lo sucesivo el "ello".

El principio del placer derivaba del principio de estabilidad o de constancia definido por Fechner, que postulaba que el a·

parato psíquico tiende siempre a mantener las excitac ione s procedentes del exterior en un nivel lo ma s baio posi ble . Ahor a Freud lo opone al principio de repetic ión qne , en l a vida ani-mal, se manifiesta por una estereotipia a veces pel igrosa de los
instintos . De ese automatismo, q ue él cal i fj ca de ··aemoníaco",
Freud pasa por un salto audaz a la idea central del ens ayo, que
es la de una tendenc ia de todas las cosa 6 ar. i ma •'la .. el ,o i ver a ur.
estado anterior, en otros términos a la muertE&gt;, ya •1ue en t odas
partes lo no vivo ha precedido a la vida. Así . e l f i r. ~~ l a v~
da es la mu~rte y la vida misma es una desvia~i ón más o menos ·
larga en la carrera universal hacia la nada
Estos son los temas dom , nantes de esa

v 1 ..,

1•

q • di

Losa ·

Es claro que el buen funcionamiento del aparato psíquicodepende en gran parte de la fuerza y de la salud del "yo", queno debe ser servil ni angustiado, sino soberano, ca~ de asegll
rar armónicamente las relaciones entre sus tres tiranos. Disciplinar y controlar el caos del •elloª, reducir las exigencias del "super-yo" a una medida razonable; ese es todo el trabajo del análisis, un trabajo, dice Freud, que no exige menos esfueE_
z-0 que secar el Zuyderzee o que cualquier oq.-a tarea ardua de la
ci~ilización humana.
NUEVAS CRISIS

Freud ocza.ba al parecer de buena salud cuando, un día defeb..rero de 1;23, advirtió los primeros síntomas del mal que sin

�poner fin a su actividad científica, iba a transformar en marti
rio los 16 Últimos años qe Sll vida, Freoci,wa~o por no inquieta sus allegados Y quizás más todav!a por no diwlgar una notic
perturbadora, preñada de consecuencias para sus enfermos y sus•
discípulos se abstuvo de consultar a un m&amp;dico y, durante más-de dos meses, guard6 silencio acerca de su estado.
. En abril, como un m&amp;Hco amigo suyo, Felix Deustch, fl.tera
a visitarlo por casualidad, le pidió que le examinara "algo desagradable" que ten!a en la boca. Deustch reconoció de inmedia
to el 7ªrácter maligno del tumor, pero perdió la serenidad ante
la actitud_d; Freu~ que, despu~s de evocar el dolor de su ancia
na madre 11si el moria antes que ella le rogó a su amigo que lo 1
yu~a 7a a salir.d~ este mundo con decenciaº en caso que sus su:
frl.Illientos se hicieran intolerables. Deustch entendió mal esas
pal~r~!' que interpretó como una amenaza de suicidio; entonces
prefirio mentir, no sin aconsejar sin embargo la extirpación __
del tumor mediante una intervención inmediata.

Freud reflexionó algunos d!as y después, sin decir nada 811
su c~s~, se prese~tó una mañana en la Clínica del profesor Haje~
un rino~ogo conocido con quien estaba personalmente relacionado,
~ c~!nica no era un establecimiento privado sino un hospital_
público adherido a la Universidad.
.
Aunque necesariamente conoc!a la gravedad del caso, el I)r.
H~Jek había.procedido con sorprendente ligereza, descuidando -ciertas medidas que le habrían ahorrado a Freud muchas secuelas
d~~agradable~. En.particular, no hizo nada por evitar la retrae
cion de la cicatriz, que redujo considerablemente la abertura -de la boca Y produjo toda clase de trastornos.
Es comprensible que Freud haya sentido pronto desconfianza hacia su cirujano, cuya actitud era del todo incoherente. Unos meses d~spués del~ o~ración, le permitió salir como siem
pre de vacaciones, le pidio después que volviera a Viena cada 15
días, para ~utorizarlo final~ente a permanecer en el sur todc _
el veran~ -Justamente en el moriento en que el carcinoma había_
reaparecido. Desesperado por la muerte reciente de su nieto -Freud desper..aba las I!'.ás vivas foquietudes entre los q-..:e ~0 'rodeaban. _r..a_segunda operación muy exte.~sa esta vez, era absolutamente ind 2.spensal&gt;le, pero lla ace- taría Freuci? lNo ~.. .; · · ,_
!Xri.:?
r
:•e-_ir2.r1a
Anna Y Felix ~utscr., que no se atrevía.~ todavía a decir
le la ,·erdad a P'reuó, fueron a \'er a los mie:n.br::&gt;s del Com.i té, ~

19
reunidos no l ejos de all! para~ sesión de vacaciones. s6lo~nk ·estaba ya al cQrriente de la-sitli~~~n, lQ~ de~s no se e~
teraron hasta ese J:DOmento de ·la enfermedad ae Freud. Jones cuen
ta que, cuando discutían la conducta a seguir y pronunciabéul el
~re de Freud, Rank no pudo resistir una risa hi~térica que,ante el terror de todós, no podía contener,L~~~ie enten4li6, enton
cets lo que significaba aquella conducta extraña, ni de qué tras
tornos era señal.
~ Comité quería convencer a Fre~d de la necesidad de iaintervenciOn Pero lcómo? Sa~"'"4-j propuso recurrir a su amor rp_orAnna. Rank quería hacer valer la idea de su madre. Jones '. ~E!Jl
ta cómo se opuso a que se utilizaran tales procedimientos: "Pr~
test~ y dije que nadie nos autorizaba a despojar a Freud de suderecho a decidirse; los médicos presentes, Abrabam, ~~•
Ferenczi, apoyaron mi punto de vista. Muchos años más tarde,-en Londres, le conté a Freud nuestra discusión para saber si de
btamos decirle a no la verdad, ante lo cuu me interrogó con--=
ojos centelleantes: lCon que derecho? Poco después de la operación le dijo a Fereczi que había estado seguro desde el principio de que el tumor era canceroso" .••

El 26 de septiembre, Hajek y un estoJDatólogo famoso, elprofesor Pichler, examinaron a Freud y le encontraron un tumormaligno del paladar que se extendía a los tejidos vecinos, incl~
yendo la parte superior de la mandÍbul~ e inclusive la mejilla.
La operación fue decidida de inmediato y se hizo en dos partes,
el 4 y el 11 de octubre; la primera intervención tuvo como finextraer las glandúlas del maxilar inferior, cuyo volumen ya era
sospechoso; la segunda consistió en abrir mucho el labio y la mejilla, y e1'Lretirar todo el maxilar superior y la parte enfe!_
ma del paladar, lo que naturalmente suprimió el tabique entre las cavidades nasal y bucal. Esta terrible operación, que se r~
lizó enteramente con anestesia local, dejó al enfermo durante varios días sin poder hablar ni alimentarse. CQnsiguió sin ellbar90 restablecerse y, al terminar el mes estaba en condiciones
de volver a su casa.

-Así comenzaron 16 años de torturas com:inuas,
marca.dos por numerosas recaídas y nuevas intenenciones quirúrgicas dest~as a retirar los tejidos precancérosos o a mejorar el diabcS
lico instrumento que Freud tenía que usar a guisa de prótesis.
A partir de aquel momento Freud ya sólo podo oomer y hablar haciendo los esfuerzcs más dolorosos. caúa solo y no ha-

�bló nunca más en pw&gt;lico su hija Anna, que lo cuid6 constante-mente hasta su muerte, en virtud de un p~ctQ que hab!an concertado desde un principio, se oonvirtiQ literal.n\ente en su vocero.
Por una crueldad que se juzgará superflua, ese año de -1923 contempló no sólo el principio de las torturas de Freud si
no la desintegraci~n del comité creado diez años antes para mañ
tener a su alrededor la paz y una alianza fraternal. A decir:verdad, las dos cos~s estaban ~~imamente ligadas, ya que la eventualidad de la muerte de Freud había provocado en algunos dis
cípulos sentimientos complejos .donde el odio lindaba con el mie
do pánico al abandono y con una necesidad urgente de emancipar::se. De los seis miembros del comité secreto, fueron Rank y Fereczi, los más apasionados, los más frágiles también, quienes reaccionaron más violentamente ante la muerte probable de Freud
que, con la lógica irracional del inconsciente, sentían como -una falta de amor y una traición.
Aquel pacto, como ser recordará, obligaba a los miem--bros a consultarse antes de publicar cualquier cosa que pudiera con
ducir a polémicas en el movimiento o frente a la opinión pÚbli:ca. Ahora bien, a fines del año de 1923 Rank y Ferenczi publicaron un libro titulado Desarrollo del psicoanálisis que ningún
- miembro, salvo Freud, conocía de antemano. Los miembros delco
mité se s~tieron tanto más ~!estos cuanto que la idea princi:
pal del libro parecía conducir a conclusiones dudosas.
La obra, en efecto, escondía bajo una apariencia tran-quilizadora las ideas de Rank sobre el "trauma del nacimiento"dY las de Ferenczi sobre una técnica nueva llamada "activa" i-eas que conducian de la misma manera a disminuir la duración del análisis.
#

21
LA. GLORIA
En el Wllbral de la vejez cada uno de sus libros le parece el
último y en 1925 escribe su aut obiograf!a como. alguien que ya~
conclu!do suobra r su vida. Comprobando que "ha abierto muchoscaminos y dado much:&gt;s impulsos que podrán conducir a algo en elfuturo", no piensa o no se atreve a creer que todavía le quede por delante una larga labor.

Freud,· po:r mucho que le costara abandonar una opinión, reconoc!a sus errores cuando il mismo se daba cuenta de ellos: es lo
que hizo siete años mas tarde en relación con el resto de su teo
ría de la angustia; tenía entonces 77 años.
IDs trabajos publicados entre 1925 y 1931 son como una recapitulación general de los grandes capítulos de la obra freudiana.

Unos~ refieren a la teoría de la libido1 son, además del ensayo del que acabamos de hablar, textos sobre los tipos de libi&lt;!o, la sexualidad femenina y las consecuencias psíquicas de las
diferencias anatánicas entre los sexos. otros, entre los cuales
hay que contar la autobiografía, se dedican a hacer el bal~ce del psicoanálisis como ciencia y como práctica: son las res1.s;8!!.
cias contra el psicoanálisis y El análisis profano. En esta ultima obra, Freud defiende enérgicamente a los analista~ no médicos, tanto contra las autoridades como contra los anal1.stas que,
sobre todo en Inglaterra y los E.U., querían prohibirles el eje!.
cicio de la profesión.

,

Los ortodoxos, en efecto estaban muy alarmados de ver a
Ferenczi poner todo el acento en el principio materno,
en detr.unento del padre que, para Freud, era el autor de la pro
hibición del incesto y, en consecuencia, la encarnación de la::
Ley con y contra la que el individuo está llatado a fo!"!narse.
Rank y~

Para conservar a los dos "hijos" en quienes había puesto tan-

tas esperanzas, Freud hizo muchos esfuerzos q-.2e lo llevaron algunas veces a mostrarse injusto con lo d ..
'1-.
. , tab
S auas, SO-re todo con :-:-or,e: V "1..r-·,.,...
qu e ,· C 1rr1
b
• - '"'• r.J.; c:...:"'""'deci~ciór. a ~ :°n u~ u8;11 sentido \ln poco estreche Y' a pes~ ce St!. la ... ausa , c1erta falta de generosidac. Pero s.; r-n,oc· - r~c-.1perar a Ferenczi, al I!l . du _
_ _
' - rtend.ría cue perder a P.ank enos ~a.r..te alg-.mos ar.os, car..prendió que -llaco po; la enfermedad. ' cuyo destU)O estaba e.., aql;el mocento ra se--

Freud, que pudo muy bien conservar de su pasado un rencor contra la medicina, intervino en el debate en ocasión del p~oceso abierto por las autoridades austriacas contra Theodor Reik, uno de los analistas •profanos", más destacados de la sociedad vienesa. En 1926 Reik fue acusado por uno de sus enfezm:,s de ha
ber utilizado oon
prácticas nocivas, pero el desequilibrio mental de su acusador era patente y, gracias a la intervención de Preud con un alto funcionario, ganó por fin el pleito. Por supuesto, la prensa vienesa aprovechó encantada el a~to de maQera que Freud, irritado y alarmado por algo que podia ser un -precedente, compuso apresuradamente su respuesta a esta nueva fo!,
u de ataque. Arrastrar a los analistas ante ~ los ~~~les era, CQl!O observa en una carta a Xiti.DJton, un anaa aás eficaZ Y
no aenos p&amp;rfida que las aiitiguas cal1111Dlas.

,1

tas ideas defendidas en Psicoan&amp;lisis y medicina han contri-

�buido ª agravar la oposición entre los europeos y les anglosa ·
n:s.que , en aquel m~~ento , r eclamaban preci samente~~ estatut~
med~c~ de su prof es1on. Hasta ahora la pol émica co;.: inúa, aun
pr ~_tic~ente la r esuelve la l egislación en vigor e~ los diver
paises interesados. En francia, donde el psicoana;1-~; s no tt'e
ectatut
~
- ·-.~ . .º '. l os no med1cos
están s i empre expuesto a fY~cesos por
Jercic~o ilegal . Observemos , sin embargo , que en u;. : sunto de
e st e tipo , en 1951 , l os tribunales paris ienses denecaron la de
manda.
·
Asi, Fr eud vuelv~ a l combate con e l mismo ardor de
ihanclusive sale de l ª not a bl e reserva en que se habia
; ~antenido
s i :ta_ent onces f rente a las convicciones ínt ,i.rnas de su tiempo,
ninguna d~da su obra a nterior contení a una viol en t a c rític
t~to de las ideas mora les y espiritual~s como 4e los fines de
vi da de su época .
Ahora , fortalecido por e l interés apasiona-dó que susci ta
0
rne~os por t odo el mundo , l e dice a su época lo que oiensa de
sus ilusiones , de sus esperanzas y de sus consue l os i;fantile
"El
de una ilusión II ' escrito
e"'•• 19 ~·
"-7
1· provenir
·
·
, r ecoge e 1 t
m\ re i~ioso ya tratado en "Totem y t abú," con l a diferenciad
~ aqui Freud no se ocupa de la psicología del hecho r eligios
1 0
~ ~
del valor objetivo de la fe y de sus relaciones con l a ve
: ; Naturalment e , el l ibrit o contiene primero una orof e sión
ª e isrno Y luego una refl exión sobr e l a ilusión r eligiosa que
es. ~ un er r or de ~uicio
· · · s i· no , por sublime que sea, una comprensa-·
'
c ion~ _un pensamiento consoladQr semejante a l os que le i n$p1ra
al nino el sentimi ento de su i nfinita debi l idad .

23
ción de los jóvenes analistas extranjeros que, cada vez mas, !.
fluían a Viena. Y aunque ten!a que rechazar a muchos, tale:J a
nálisis "didácticoa" ocupaban todav!a buena parte de sus jo~
das.
Las sociedades de psicoanálisis se XQUl.tipiic~
en el mun
do, en todas partes se creaban institutos, especj.e§ ele faculta
des privadas donde la enseñanza era cuidadosamente conto~lada,
siguiendo el modelo de el Instituto de Berlín, ceya policltnica se hab1'.a ~ado en 1942, gracias a una generosa donaci6n 'd~ Max Eitington, cubierta por el anónimo Freud no podía negar
su colaboración a todas estas empresas y tampoco dejar de participar en los congresos internacionales anuales cuya princi-pal atracción eran siempre a falta de su presencia, sus pon~
cias.
I.os honores que CQmienzan a aplastarlo no lo CONl\Ueven, la adulaci6n lo irrita, las muestras de _simpatía le parecen de
bidas más a la publicidad y al confonnismo ~aun reconocimiento sincero de sus i deas. cuando la municipalidad de Viena,
donde la mayQr!a pertenecía por fin a los social-dem6cratas, le confirió el título de "ciudadano de honor" de la ciudad en
su cumpleaños 68, le escribe a Abraham: "Otros pueden haber te
nido la idea de que mi sexagésimo octavo ~leaños, que es pa
sado mañana, corría mucho peligro de ser el último, ya que laciudad de Viena se ha apresurado a concederme ese día el título de ciudadanG de honor de la ciudad, para lo cual, en general, debe esperarse hasta los 70 años • •• "
Y

a Ferenczi, que le preguntaba por la significación del-

título:
"Ma~e:tar en la c i vilización, " publ icado t res años má s tar•
de, cont inua esta reflexión sobre el porvenir que , por primera.
~ez , ~rranca a Fr eud de su paciente exploración de l pasado. Allí
e~pues ~e haber recordado con todavía mása:ude za el carácter at
caico e inte l ectualemente retrógrado de la i lusión religiosa :.
!::u~ se pregunta adonde va esa cultura elevada~e l a que es~á -.
rgullo:0 el hombre de hoy, aunque imponga ~ormes sacrifi-·
c i os a su busqueda de l a f elicidad .
. La ext:aordinaria producción literaria de Freud durante esb
periodo s~r~a ya sorpr endente si no añadiera una multit ud de --·
otra~ ~cti~i~ades de las que Freud, a pesar de la vejez y del -·
mar ti~io _fisico qu: sufría casi sin descanso , no quería ni pedí~
presci ndir . Despues de la guerr a habí a dej ado poco a poco de a
ce tar enfermos para tratamiento , a fin de dedicar se a la forma

"No hay gran cosa que decir. su utilidad parecer ser prin
cipalmente ritual. Puede considerarse COJll0 nulo:'

Es indudable que el ruido que se hac!a en torno a su nombre no era siempre de tal naturaleza que pudiera reconciliar a
Freud con sus contemporáneos que, aparte de algunos espíritusvalerosos, habían tardado e f ectivamente demasiado en reconocer
su genio. En los B .-u. , la adnliración caprichQsa de la gente tomó 1.a foz:ma publicitaria habitual, la prensa y la publicidad
se mezclaron e inclusive el cine, cuando Samuel Goldwyn le ofreció a Freud filaar una película ªPsi«::oanaJ t.t ica• donde se revelarían secretos de amores celebres.
Europa se COlflPOrtaha más seri.mente pero, aparte de Ingl¡¡
terra, que un ílOOO mas tarde le concedió la mas alta distin-

�ción que recibiera jamás --la de miembro correspondiente de la
Royal Society of Medicine-- los medios científicos de todos lq
países permanecieron tan mudos como en el pasado . En Francia,
la medicina en general se inspiraba siempre en las críticas 1114
lévolas y hasta deshonest~s, que eran la esfc ~ialidad de Pierd
Janet desde la época de Charcot.
Desde 1926, no obstante, la Sociedad Psicoanalítica de Pa
rís, fundada gracias al Ín\Pulso de Eugénie Sokolnicka, descípu
la de Freud y de Ferenczi, presidió una difusión más amplia de
las ideas freudianas en los medios psiquiátricos; y Edouard Pi
chon ~ m~dic~ de los h?~pitales; psiquiatra de niños y linguis~
ta d1st1ngu1do, ofrecio a la Sociedad el instrumento ae trabajo indispensable elaborando con cuidado el vocabulario psicoa
nal í tico francés.
El establecimiento del psicoanálisis en Francia fue grandemente favorecido por la princesa Marie Bonaparte qu~, discípula Y amiga de Freud, constituyó aquellos años el lazo más só
lido entre P~rís y Viena. Además de sus trabajos personales ,:
a~gunos ~e ios cuales - -cómo su obra sobre Edgar Poe-.,. l a hicieron cele~re, Marie Bonaparte tradujo numerosas obras de s uMaestro , al que l a l igaba una indefectible amistad. A su i niciativa , ª~su ayuda moral y mat erial se debió el pri~r Instituto frances de psicoaná lisis, al que ligó su importa~tebibl io
t ~ca Y_docurnent os todavía inéditos. En 1938, su valor~ su inte
ligencia , su fidelidad permitieron a Freud y a su familia esca
par a tiempc de l os nazis .•
o

La situación en Alemania era un paco difer ente ya que las ~ol émi:a~ provoca~~s Por Freud eran más antiguas y más
a.ida?, mas f anaticas tamb1en l as adhesiones que , para los i nt :lectuales inquietos del periodo de entre las guerras, adquiria con frecuencia el sentido de una profesión de fe política .

~!~í

. _Durante las convulsiones polí ticas que precidieron al ad
v:n~iento del n~zismo, todo lo que poseía Alemania de hombres
lucidos Y talentosos saludó en Freud no sólo a uno de los más grandes hombres de la época, sino a una figura ejemplar que en
carnaba el valor indomable del espíritu.
Algunos de los escritores más conocidos eran desde hacía
much? tiempo sus amigos . Sostenía correspondencia con ArthurSchnitzler, Stefan Zweig, Arnold zweig, Thomas Mann; y este
timo , cuya posición era excepcional en las letras alemanas,

25
vo la rara e legancia de poner su propia gloria a su servici o , C0IIIO para reparar l a estupidez de sus CQJI\PAtr~ot as_y l a injus ticia de los sal:&gt;ios. 'A partir_ de 1926 los ~
~een9, de Freud
dejaron de pertenecer al pequeno grupo de sus f;i.eles Y entruon
en la literatura, fueron mot ivo de homenajes ¡,Gblicc;&gt;s a los qtae
quisieron asociarse los nomt&gt;res Jrlás grandes. En 1930 el doctoi
Alfons Paquet, secretario del Premio Goethe de la ciudad de~Francfort, propuso otorgule el preJl\io por la totali4ad de suobra, aunque no tuviera exact~nte el c:arácter requeriQQ porlos estatutos. ista proposi0i6n desene~denf una l&gt;uena tempe~tad, pero Alfons Paquet, Alfred Doblin y ~tra, personalidadesÍJIIPC)rtantes insistieron y acabaron por triunfar- de naodo que Freud, que habta tenido que renwiciar a tantas satisfaccioneslegttimas, recibi6 la Gnica distinci6n en la que sin duda jaÑs
habta pensado.
El 7S cumpleaños del sabio, que era considerado ya como de los tres.. .,ú
. s grandes judtos contemporaneos --los otroseran Bergson y .Einstein--, fue sefialado en el JIIUDdo entero con
innumerables manJ.festaciones de simpat!a en las que Freud pudo
ver que en todat; .partes, salvo en Viena, los tiempos hab!anc~
biado verdaderaióénte. La c~lebre casa de la Berggasse qued6 sumergida por los telegramas, los regalos,las flores, y Freud,
desde el fondo de su cuarto de enfermo, recibi6 el homenaje de
sus contemporáneos más fainosos, Romain Rolland, B.G. Wells, -llnateh, Selma Lagerlof, Theodor Oreiser y otros muchos--pero
como había sufrido, no pudo ver a uno sólo de sus amigos. Mi~
tras que en oresden, el sexto congreso de medicina psiqui átrica, bajo la presidencia del celebre Kretschmer, dedicaba sus trabajos a la psicología de los sueños, y que en Nueva York 200
personalidades se reunían para celebrar el aniversario, en un
g:;an periódico de &amp;erltn se leía el siguiente homenaje de Thomas Mann: La admiración más sincera por el gran investi gador de lo humano y por su busca caballeresca de la verdad ha forDI!,
do parte siéJO,pre de mi acervo personal. s1, tiene muchos rasgos del Caballero de t&gt;urer o, ese Caballero entre la Muerte Y el Diablo al que parece haber alusión Nietzsche cuando habla de Schopenhaue:r, ese otro pari ent e de Freud : • un hombre! un _c~
ballero con mi rada de bronce que tiene el valor de ser el mismo, que sabe estar sol o y no espera ni l as órdenes de quieneslo preceden, ni l os signos de arriba.'' Nunca ha tomado en cue~
ta el hecho de que los hombres no escuchan sino lo que los halaga y j amás le ha hablado al creyente de las recompensas de la virtud a Ixión de las nubes, al rey del prestigio ~e Sl:\ per_
sona, al Í,ueblo de libertad ni de igualdad. Ha d(',:;tr.ul•fo tl 1 •
W\O

�26
siones, ha escandalizado a la humanidad ofreci&amp;ndol~ conoc
~: ..de Wl naturalismo radical que parecán amenazar su "di
Y ha provocado resistencias cuyas ~azones le eran eviden
tes. Pero toda crítica de S\l obra --quiero decir toda cr!ti
que~no pretenda ir más allá del psico~álisis ~ino volver ~e
atras-, toda crítica tiene algo de VAAO~ de est'ril incl ~
ve cuando tiene alguna razón, y es difícil QOII\PreJ\(le/ que· u
nes- lo cubJ:'en de burl.a.s no se qe]\.cuenta ~e la VAAiqad ele ~~
e~fQeJ:'~S-~ ·
.,. _ • ,,
· ·
t•

·A

~

. &lt;- 11.e ~H~~e J;~er l~ .S1Ca~ión, - e sea. demaa4do t --Ra3 que .'"&lt;lOOJtt~ tU-Ys\• dg(lr\ ~~~o., d._e pr-0f-epar ~s-! mi fe. ante
--ae. 9"~-+$f'it~8 i?(&gt;rqU'~ :,a1- ~gra,J\, v-~~jo se ,ha,. ale~-qq_o df.~ eJ.J.o ·
g~at-.1.tup._ ~ 6 ;Jqe ~#,ró ;_CUq,ndo ):~ "4i
~ l.a
j;~l e.l.e~" ~ ~ que ~re.ta
-.
- ' "' '.~-;:
, · ·
t~ a- ño,--" esa·-·gr~a"tl:'i tu...d me h·a· ~co~nmo~dJ?.~~ ef.~d~~~~ W\ m! l ~~
í t
vi o pro un amente.
sent
r a entado a comunicar muchas cosas caracter!sticas y r evel
...r~s,,4e tl,a _,~gn~~fl. -ca#a ~qije 1118.&amp;Seribió,..~~~s P.er,epo d

~un tH'J~

;,¡4ª ~/

27
Es el destino de las verdades, según Schopenhaue r, que p a
rezcan pr Í!llero paradójicas y después t r iviales. Freud nos da un
t,uen ejempl o. Pero sus obras comple~~ demuestran otra cosa.
De

esa obra, la carne, lo fortuito, lo cotidiano comienza

a desprenderse, y queda el esqueleto. No podemos saber lo que se habrá conservado hasta 1995, ni siquiera si va a quedar algo
en la forma que él le ha dado.

ble afirmarlo.

Seguirá actuando. Eso es posiFreud ha abierto una puerta que, hasta entonces,

estaba cerrada.
Hay partes en esos once volúmenes, sobre todo en los pri-

meros, que dan la impresión de una cautivadora novela policiaca.

Hay que ver cómo las teortas germinan lentamente, salen de la ó
vaina rota, ven la luz y hacen con frecuencia su aparici n confuerza y seguridad. El arte de Freud es igual en todo: en lasobras fundamentales y en los ensayos cortos, como ese maravill~
~~J.o ~ ~ ~~mi-.so 1':18, ~~iz.é.,
''i~ ~ r.t.ac\ .. so texto a la memoria de Ch;arco~; un esp!r~tu claro, dotado parf;#.a,¡. 4lllfl.. sq~~., lr_as13u ~~mt!leQdo1. 13U~..l'?R -,!_-Qg~es tl?3:~Y~~ ra ordenar metódicamente, trabaJa por doquier en su obra.
lµ,n_~ 99..1-.\ f~~ .R~º?.P&lt;;?-~~ -.~~ F,rp u_.d .qll~ , UJ)&lt;l.'.;i¡~~ ~ ,é,Í: ÍSi•
.
..- .
,:I?i;e-.~~~~P.P-...r. ~ qp11~ ,Y . en'é.ifiiado ,.a. :l.o~ ~~ta.s~· ~~e~- ~
Lo que está de moda en esos escritos pasarl. El Júbilo P~
e~~~ ::.C~mQ ~). ) ~ ~ d~_;.Jlli iuventl!d,. 'ieis.il)g.r- ~ _!.~ :.,~ ~ ril que si~nte~ los estadounidense~ y ~tr~s pueblos deformados~
.~ ,,P._eps~to 'N le PQ.n:ían Ji su ~rvi,-ciq,• ..,.."
··
por el puritanismo al hablar por fin públicamente de la se~al!_
'.:.
~ ...
·
~
dad, eso, no tiene gran cosa que ver con Freud. Quedará el gran
;. :E n . e ~ ~o 618 193-~• &lt;,Ne contempló el despl~ econóudco renovador de las viejas verdades escondidas, de esa verdad qued~ ~us..gia k!-, _eJ\ -Alemania,. los Ptrimeros asaltQs del h,i,tl~~ consiste en que la voluntad del hombre no es libre ••
_l~ pu~1-ic"c.1.Ó'!,--:de ,la:1' C?P.t'~s comp.letas; de Freud toJllÓ las p ~
Olpnes .~e ~ ac~ntec.lJl!iento ;Simbó,lico. Los intel~ctuaiés 8 · .
Los límites de F:eud son . vi~ibl:s en sus obra~. No es -t :-~cna ;-.l-_pqu_i-e-,¿da,,_ qµe -e.t'\tra~ en; la fase de$8~ e-r-,1.da de su inú D10s, pero nos ha ensenado a d1.stlllguir en las críticas que se
"'til· q~~~~ ~nt.í~ .que l .a ~revQJ.;_uc-i 6It ..Pi.i.c9ana-lítica ~~ en ~ le hacen lo que se debe a la enferme~ad. Hay que decirlo, cQnsuce~~vo ~.Para-ble oe- la &lt;&gt;t{a .:- La revi~ta lite;,ariC: y polítt destino a los católicos semi.cultivados: su obra. es la Biblia de
ca,Die Wi!lt~e,_cuy9 direQtor, Ka.rl von Qssietz)cy iba a -se~ los impíos. No se COJIG&gt;rende el mundo cuando no se conocen sus-una ;de-. 1~ pr11g8:I'a,s víctimas de los naz.is,- .P~lic6 ~ñ la firal libros. Sigmund Freud CUJ11plirá 75 años el 6 de mayo próximo.Lo
~poeta ,Kurt. :Jlc1!°lsky, uno- de los lftás bel~s bomeJla.Je~ ~ ind( saludamos con todo amor y todo respeto.
emente- el lilas Justo que pudiera ,e~ar Freud, en vi~:
MOlSES Y EL EXILIO
Se.,.ha .PUbl.tcado l a edición ~COfllPleta de ~as ~b~~s de Freu4
Once VQlume-nes que s ac udiex-on eJ. mundot
En 1932, publica las "Nuevas aportaciones al Psicoanálisis"
colección de cursos ficticios que forman la serie de sus primeUno de lo:; pocos homb~ que ven ese
ooz;rectaiaente- ras lecci ones y donde traza un cuadro COII\Pleto de sus ideas.Ese
parece se~ el propi1) f'reud. Con los laureles- de su gl~ria pue- mismo año , escribe en colaboración con Einstein, "El porqué de
~ decorar las manzanas Podridas de sus adversarios y, si es ~ l a guerra ?•.
b~o, _debe con:enplar al ~.lpo de sus -discípulos y hacerse su PI!
IJnos meses después de " El porqi.~ üe la gue.rca?", es el pia .idea. De3emos a un lado los malos di scípulos, quedémonos •
con los buenos y con él.
triunfo dn los nazi.s en Alemania, el i 11r.endio del Reich::;tag, el

*·

,:~in.~,aó,

e.

¡

hombre

,

.

�28

principio del ~xodo de los psicoanalistas alemanes y el pán
que lleva a J!IUChos qe e1los a Viena. J!:n abrii de 1933, Fer
que decaé rapidamen'te y se encuentra ent.Qnces 81\ una fase a
de su enfermedad mental, suplica a Freud que huya antes que
demasiado tarde. En la última cuta que le escx-i.Jle, éste se
ga diciendo~ "Si me ma.ta.ran, sería clespu,s ~ todo una J,1\Qey;
como cualquiera". un 111és ,nás tarde, lA muerte de ferenc-zi .
deja -en apariencia-, ~a?Ji 1nserrsible.
En el mismo IDQSJ\ento Freuél se entex-a de que Jms 3.il)ros
quemados en Berlín pex-o, lo confiesa citando a un poeta: "He
jadd de 'enten"'dez, al"imunció'! y ~.cree todavía que . aquel tea-tro
bar~ nó tiené··mas v~ior que el' -.de;i; un símbol:.o sini~strQ: . No
pee-ha qué"'·e s ·el :&lt;pré4fudio1de:l.. ~teminl°"realzde ,gu~pueDlo y
doce años imás~tarde, las· cuatto hef'tllana~ qué dejuá en ·Yie
gg~~an eñ€re tos miUones de'l mártit.es
.) , ... ,·:. a .. ,. ., !.
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.s.

.!.

·Pó~ supuésto·, el psiooanalisis aleinán, ;-judío~po,: natur◄
' z~, _es de tQdáS' la$.:1 inst~tu:cionés., la pcl.merar en s~ afectada~
IE1.t1.ngton, polaco por nac1.onalidad. es conmi nado a abandonar li
airéecióii dél ..rnst:i.'tuto de Ber.J.:tn. y deelde enii-gr-ar. , Ins.tala«
en Paiest~ha, ~fttnda all! un 1.n-stituto que existe todavía y ~
de- -l os p'SiC'oanalista.s israe1..itas siguen- fonnándQse:. A.-Íines~
añó de 19-33, •que .pa-ra tantos hombres. mareó -eL fin de un _mundQ¡
uno de lo-s do~ centros de 0rigen... &lt;llll psicoanllisis europeo, -~
más vivo y el~mas lfi-co en porvenir es definitivamente de-st~
""' En junio de, 1933 la Oeussche •Allgemeae Arztliche Gese~
chaft fur Psychotherapi~ (la .sociedad Alemana, Psiquiatría),
sa ~ control de las autoridades n az.is. El pr.esidente,_ Kret
mer, presehta'' en seguida.. su dimis.ión, es sustituído por Jung·
que -hay &lt;iue~advert:irl~ no .estaba some~icio, como suizo, a ~
,guna clase dé presión-. Jung edita igualmente el Yientralblatt
Psychotberapie, órgano of.i.ciai de 'i.a sociedad donde en 1936
le adjunta como codirector al doctor Goring, primo del jefe ni
zi. La tarea especial de, Juhg- en e'1 seno de este organismo et
trazar una línea divisoria "científica" entre la psi colc;&gt;gía arl
y la psicologra -j~día, es decir, entre l.a GOi:t.rir.a -del ,._incons
cient~ ·colectivo" y el psicoanál,isis cie Freud, contra el cual
era fácil .íhora el desquite.

Freud
tres ensayos
Martin y uno
y poca gente

ya ha escrito, rehecho y por fin abandonado los·
que componen su Moisés. Aparte de Anna, su hijo
o dos analistas, nadie ha le1'.do entone-es el texto
conoce siquiera la existencia de su proyecto.

29
En 1934, l os tres ensayos son terminados y sin embargo -Freud decide ~antenerlos en secreto, Por razones que expone varias veces en sus cartas, r ro no son muy convincef\tSs permanecen parcialment e oscura$ . Come se dijo, la obra se compQne de tres partes, las dos primeras de l as cual es -"Moisés, un egip-cio" y "Si mois,s fuera egipcio •••• "- formaban un todo Y se publicaren en 1937 en la revista Imago, nµ.entras que la tercera,
titulada "Mois~s y su pueblo" sufri ó varias refundiciones antes
de encontrar su forma definitiva.
Esta vez no se trata ya del aspecto ilusQrio y consolador
de la religión, sino de la i dea grandiosa de que la religióncon
tiene una parte de verdad histórica. Más que "El poryen!r de una ilusión" es, pues, a "Totem y tabÚ" a lo que se vincula elMoisés, con la diferencia de que el crimen primero, generador de orden y de civilización, no se sitúa ya en l~s tin!eblas dela prehistoria sino en el pleno d!a de la realidad histórica.
su Moisés en quien, hay que observarlo, acentáa fuertell\e~
te la naturaleza viril, presenta con él mi~ m\\CAOS parecidosque, naturalmente, deb!a dejar adivinar. COtl\Q ~isGs, promulg6
una ley dificil que abrogaba los antiguos cultos s~ersticiosos,
pero los "suyos" se rebelaron contra él y, periódic~ente, han
ca!do en la apostasía. Si no lo mataron con frecuencia lo hanabandonado, traicionado, desconocido, y ahora el remordimie~to,
el sentimiento de un daño irreparable contra Sl los in\pulsa a una veneración excesiva de su persona, pero coll\Q ~is,s, no sabe que será de su obra, y antes de morir tendrá que sufrir toda
vía la última prueba: el exilio.

Hasta 1938, Freud se niega obstinad•ente A 2'})andonar Vi!_
na, que es para ,1 el "puesto" donde a sido colocAdQ Y que tiene el deber de conservar. Al principio del año ,e somete a una
de las operaciones que se han vuelto hs.bituales~en su vida, pero
esta vez la biopsia es más que sospechosa su carc~na ha vuelto. Diez d!as ús tarde, no obstante, vuelve a recibir a su -clientela y en Il\cU'ZO, cuando los nazis invaden Aus~ia, sigue rechazando el proyecto de Jones que, despuis de viajar apre$\U'!,
damente a Viena, insiste en que se refugie en Inglaterra.
Por
fin se resigna a partir. se trata entonces d,e optene:r: la indi!,
pensable visa de salida que los nazis parecen dispuestos a darle o, más bien, a venderle lo más caro posU&gt;le.
un grupo de las fuerzas de asalto hace un registro en sucasa, pero impresionados quizá por la acogida de Martha, que --

�31

30
los invita amablemeJlte a sentarse, los hombres se limitan a llevarse 840 dólares y dejan documentos y papeles. Una setI1qna m,starde welven y esta vez, se llevan a Anna, que pasa presa en la
Gestapo todo el d!a. Pero la opinión internaciQnal se conmueve .
w.c. Bullitt, embajador de los Estados Unidos en Francia, tele-grafía a .ROosvelt, su amigo personal, para pedirle que intervenga de inmediato ante las autoridades alemanas. Hace igual.mente
una gestión cerca del embajador de Alemania en Francia y Edoardo
Weiss solicita la ayuda de MQssolini. Es probable que esta vigilancia internacional haya evitado a Freud molestias o dificultades para que de todas maneras, los nazis lo hubieran dejado par-

te homenaje. :tcs ~dicos de I nglaterra afiolan su orgullo por-7
que su ppís le ha. d:do asilo, mientJ;a~ 4':'e admi:adores desco~~c~
dos le envían antiguedades, para sustituu la celebre CQlecc1.onque creen perdida. El día mismo de su llegada, sin embargo,
Freud eser ibe :
"La situación afectiva de estos días es difícil de captar,
apenas descriptible. El sentimiento de triunfo se mezcla dema-siado íntimamente a la tristeza, porque a la prisión de donde acabam&lt;&gt;s de salir estábamos todavía muy apegados •••• "

lo~ sucesivo se esfuerza por olvidarse de Viena e incl~
sive como si no conociera el nombre. Apenas instalado, vuelve a
El Verlag fue embargado, las obras completas de Freud des-- trabajar , como si no hubiera pasado nada. Durante el año que le
truídas y el 13 de marzo La Sociedad Psicoanalítica Vienesa pro- queda de vida escribe todavía y hace cuatro horas de análisis al
nuncia su disolución y decide la emigración de todos sus miembros dí a, casi hasta el último momento.
Deberá .t tK,"On strui.rse donde Freud pueda residir.
su primer domicilio en Londres ve desfilar a numerosos viJones se dedica a obtener las numerosas visas de entrada que sitantes famosos, entre los cuales hay muchos extranjeros: Ste-hacen falta, no sólo para Freud, sino también para sus hijos y - fan zwei g, el antropólogo Müinowsld, el dirigente sionista Chaím
nietos , su servidumbre, sus médicos personales y, además para - - waizmann, hacia el cual Freud tenía gran estimación, H.G. Wells,
los psicoanalistas vieneses que van a tratar de establecerse en el Dr . Jahuda, profesor de filosofía judía que viene a pedirle Inglaterra. El físico Bragg, quien solicita una recomendación - que no publique su Moisés. Uno de los visitantes que lo impresi~
para el ministro, Sir Samuel Hoare, le pregunta ingenuamente:"Es na más acompaña a Stefan zweig: es Salvador Dalí, que le hace -allí mismo un retrato y que, con su llama de "joven español de tá usted seguro que los alemanes son hostiles a los judíos?".
lizmente e l ministro está informado, otorga las visas necesarias ojos fanáticos y cándidos", lo incita a modificar su opinión sode manera que la existencia de Freud en Inglaterra queda asegur_! bre los surrealistas que, aunque lo habían tomado como patrono,le producían hasta entonces el efecto de peligrosos desequilibra
da.
dos .
Siguen tres meses de espera durante los cuales continuan
El esbozo de Salvador Dalí adorna todavía el gabinete de los tratos con los nazis. Freud, para distraerse, traduce la novela de Marie Bonaparte sobre su perro Topsy y trabaja en la ter traba.jo de Maresfield Gardens, donde el escritorio, el diván, -cera parte del Moisés. Por fin las autoridades concieaten en l a las estatuillas y los objetos familiares de Freud han permanecipartida, mediante un •impuesto" especial sobre la emigración que do i ntactos, en el lugar que ocupaban cuando vivía su dueño.
evidentemente hay que pagar en efectivo Freud, no tiene dinero,Freud logró ac•r el Moisés antes de la oper~ción que juMarie Bonaparte le presta los cuatroI!lil oc'."lo cientos veinticuatro
frió
a
fin de año. La edición alemana de la obra aparece en a-:.51ares que re?resenta:: su ::i.."'lar:za.
gosto de 1938 en Amsterdam. La edición inglesa, que Freud e~pera
El 4 de junio de 1938 Freud aba.."'lóo~a la c:udad donde ha pa- con impaciencia, en marzo de 1939. No obstante la última intersado 79 años de su vida. Después de ur. a~to en París, donde se vención lo ha dejado completamente agotado y poco después se de
alo;a en casa de Marie Bon.aparte, llega a: país donde, tantas V!. clara un tumor que los médicos juzgan in.Qperable. [le¡sde entonces,
=es, había sor..adc con establecerse. icndres le brinda una acogi- sus días no son sino una lenta y atroz élQOllÍa que nadie, ni si-ca i::eal que le da por primera vez la im:fresión de conocer la gl~ quiera sus allegados, pueden desear vet: J'!l.rar. En los dieciséis
ria, ya que no sólo las autoridades oficiales y las altas perso- años que lleva de sufrimiento Freud no ha tomado nunca calmantes,
r..alidaces si.."'lO la mul tit';ld anónima, el pueblo, le rinde un vibr diciendo que "prefiere pensar en las to:-t.uras antes que no pensar
cl aramente". Ahora acepta tomar un poc::.c de aspirina Y con ese •
tir.

En

Fe

�precario socorro continúa su lucha, de m&amp;s de 40 años,
enfermedad y la neurosis.
La declaracióii de guerra lo encuentra extenuado, pez:Q lGa
do y sin pathos, siempre realista. Cuando $U JT1éclico, el Dr. -~
Schur, le pregunta si cree qtte esta guerra será la útt.i.Jlla, res,
ponde: "Será mi última". En el mes de agosto St\ estado no dej1
de empeorar, ya no PQede alimentarse en absc;,luto, el cáncer q1.1eha invadido la mand!bula y el paladar se extiende ahora a las•
jillas y es de temerse una septicemia. El 19 de septiembre ll~
man a Jones a su cabecera para que Freud le diga adiós; el 21Freud recuerda a su médico la promesa qtte le hizo en un principio de ayudarlo a "abandonar decentemente el mundo" cuando el S(
fr.imiento excediera a sus fuerzas: ha llegado el JllOmento de C\I
plirla. Schur asegura que no lo ha olvidado y Freud se lo agra:
dece.
Al día siguiente el médico le da una dosis insignificanb
de morfina que, dada se extrema debilidad, basta para liberarlo
Durante la noche del 23 de septiembre de 1939 su larga vida tor·
turada tanto tiempo toca por fin a su término. Se apaga sin WII
palabra, sin otra Última palabra croe la que deja en su obra, sb
otro consuelo que la inmortalidad que esperaba quizás de su dun
trabajo y que sólo el hombre es capáz de otorgarle al genio, por
una breve eternidad.

BIBLIOGRAFIA
1, Robert, M.
2. Jrmes, E.

LA REVOLUCION PSICOANALITICA, F,C.E, 1966, Mex,
VIDA Y OBRA DE

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º·

SIG!-nP.ID FREUD. Ed, Nova, Bs,As,
Biblioteca Nueva. Madrid.

EL DESCUBRIMIENTO DEL INCONSCIENTE. Galerna Ed.

Psicoanfllisis Individual Y Grupal:
Algunas Ideas para un
Estudio Comparativo
LIC. IDRACIO FOLAOORI

�35

Et .úuü.v-iduo ~ mlemblto de. un gJtu.po,
cwtndo 4U
paltti.c.ipac.l6n en cUc.hc gJtu.po c.o~.l4ta
e.n c.ompoJt.t.alue. de. tal. mane/Ul que. pa1t.e.zc.4 demo4.tJuvuto4 que. no pe!Lte.ne.c.e
en ab6o.t.u.to a tt.útgún gJtu.po.
!/ l..tJ ha. 4.f.do 4.lemp,te. aún

W. R. Bion (1952)

El desarrollo del psicC&gt;antlisis de grupo en los últimos años
acentuado la polémica referente a su utilidad y eficacia en comparación con la práctica individual. Es por ello que nos propo
nemos intentar una discusión sobre las ventajas e inconvenientesde cada una de estas formas, apuntando a un objetivo práctico, v~
le decir, el de plantear a grandes rasgos, algunas de las muchas
preguntas que pacientes y analistas se formulan sobre nuestro t.!,
ma, Confió que nuestro interés se vea continuado por estudios y
discuciones más rigurosos, que aborden en profundidad el
campo
teórico (individual y grupal) para poder de~lindar con precisión
los l!mites de cada una del~$ aproximaciones con la finalidad de
favorecer, finalmente, la indicación del tipo de técnica a emple~
r en cada oportunidad. Si bien me interesa profundamente penetrar
en la discución teórica que ofrece un mayor nivel de cientifici-dad, creo que en muchos cases sólo podre señalar el problema, reducifndome a discutir solamente los aspectos más pr,cticos delmis
mo, dado que en muchos casos la fundamentación teórica no ha sido
realizada.
Trataré asimismo, de clasificar las observaciones en tres -grandes grupos i
1. Aquellas que tienen que ver con la situación terápeutica,
es decir, el encuadre.
2. Aquellas que señalan aspectos del paciente,
3, Las que se ocupan de los aspectos del terapeuta.
ha

1, Diferencias en el encuadre.
Si por encuadre se entiende tod$) lo que enmarca la situación
de análisis y lo hace posible, enton,..-u tendremos que pensar en
*Ponencia presentada al I Encuentro Iberoamericano de Psicolog!a
Clínica y II Congreso Mexicano de Psicolog!a Cl!nica. Nov. 1977
Guanajuato, ~xico.

�36

37

los elementos que lo constituyen, para estudiar sus diferenc
a) La frecuencia
Actualmente se acepta que un análisis individual requie
lo menos de tres sesiones semanales. Dicho juicio carece de
.,tipo de fundarnentaci~n teórica; se trata, por tanto, de lo
experiencia acumulada de muchos años, señala como lo adecuado
Es cierto que la frecuencia no es la que define el análi
sino que esto lo hace el tipo muy particular de v!nculo que
tablece: la transferencia. También son conocidas las posicio
de la escuela francesa donde las anécdotas de análisis de una
por mes se han comentado hasta el cansancio. Todo ello es ci
y no pretendo ahora entrar a discutirlo, pero es general se
maque con menos de tres veces a la semana (por supuesto,
las excepciones que siempre se pueden encontrar), la transf
cia no alcanza el grado de intensidad necesario para permitir
desarrollo del proceso de curaci~n (2).
En el otro extremo, el análisis grupal posibilita
una vez por semana durante una hora a hora y media. Si
tiende que una frecuencia mayor agiliza el proceso, se acepta
con una sesión semanal se dan las condiciones mínimas parac
con el desarrollo de la cura. En el análisis individual, tan~
duración de la sesión como su frecuencia se ha fijado arbitr
mente, o mejor dicho, en base a criterios personales; en mat
grupal ocurre otro tanto, no hay aún fúndamentación teórica
de sentido a la utilización de tales criterios.

(1) En este punto, como en muchos otros referidos al encuadre,
normas que se manejan son creadas institucionalmente, carecí
de justificación teórica. Las normas institucionales s0n de
s!, ajenas al campo científico por lo que su valor teórico es
tamente cuestionable. A falta de conceptos precisos en la mate
es que entiendo lícito recurrir a lo que institucionalmente se
establecido, sin que ello signifique eludir el compromiso de
le adecuada fundamentacidn o reconocer la costumbre como válidl
(2) Nuevamente nos encontramos en un terreno altamente polémi~
si bien es ciert~ que el psicoanálisis define una teoría de la
rano es menos cierto que su puesta en pr&amp;ctica esta jalonada
miiltiples dificultades, ya que la curaci6n no deja de ser un
gar inalcanzable, mito que cumple su funci6n en cuanto completa
una visión del psiquismo, perco irrealizable por limitaciones
los cuadros psicopatológicos en juego, del desarrollo de la t
r!a Y de la técnica y de las determinaciones sociales
al campo analítico.

Deduzco por tanto, que si las apreciaciones que f~jan la fr!
• so·n acertada·s , la intensidad de la transferencia
cuencia
imilque se
1
ra con cada sesión semanal grupal, deberS s~r muy s
ar a a
log se logra con tres
sesiones semanales
individuales, ofreciendo
que
·
.
por ello el grup~;la ventaja de agudizar el proceso.
b) La duracion
i
den
Al O mu similar a lo señalado en el punto anter
s~ce e__
· gt' neyque ver con la totalidad del proceso terapeutico. Si
lo que iet~ amos a un analista
·
•
· d e var10
· s a ños , cuá
con experiencia
_
pr~gun
-tnirno de años de an~lisiB que promedialmente
1lediria
queares. el ......
• un su·eto requiere, se inclinaría a señalar.,.en~e cuatro Y cin o.
7
Jente pcdemos encontrar procesos terapeuticos de nueve a2_iez
N~evam ;s· pero ello no es lo común, tres ª.ños le parecer!a exanos
ma ,
h
do a trabajar
i guo Y
y pensaría que en dos ni siquiera se a comenza

º:

a fondpo. t
lado en las experiencias grupales la situaci6n es
or o ro pues , aqu! los criterios de 'curacion
•
. .,. gru.
pal" son
más compleja,
. _e
nonnement e van.'ables • De todos modos podemos hacer el nu.smo
t 1.nte!!_
ser!a
t o, preguntando a un analista con experiencia. su :esp~es ª.
de alrededor de tres a cuatro años. Incluso el límite inferior é_!
taría en los dos años, como lo señala la Dra. Langer cuar_ido ser!
· e a grupos que funcionan
fl.er
· . con tiempo fijo end instituciones(tal
· 1 ía)
es el caso de grupos terapéuticos para alumnos e psico og
•
Resumiendo, parece ser que la i~tensi~ad del pr~ceso lo ab::via , ya que grupalmente hablando seria posi~le cumplir la total1
dad del desarrollo "con todas las de la ley cuando en la situa-ción individual recién se estaría comenzando.
2 Diferencia en los pacientes.
. .
~ sde el punto de vista del o de los pacientes, el requisito
im~rescindible es que se atengan a la Regla Fundamental: que asocien l ibremente. veremos entonces las implicaciones de esta norma.
a) Facilidad en la libre asociaci~n . .
Todos los que nos dedicamos al analisis, hemos t nido pac~e!!_
7 e asociates i ndividuales que hablan pero que no asoci~n. La lib
7
ci ón es muy diferente al hablar durante los cincuenta minutos
de
sesión• por ejemplo, el paciente puede venirse con el tema preparado d~ante varios meses, y hacer oídos sordos a las ideas que evoca en la situación anl!tica. si bien ello muestra una resiste!!_
cia, puede ser en la práctica bastante difíci~ ~e vencer.
La situaci6n grupal no es ajena a esta dificultad ya que. se
reconocen acuerdos tácitos
.
; ·
de1 grupopara
no hablar ~de nada mientras .transcurre la sesión. La situación grupal es mas permeable a

�38

la "filtración" del material inconsciente: tal es el caso del "r¡
dar" que puede denunciar en algún momento un panorama preciso de
lo que el grupo está sintiendo con independencia de la rigidez-ea
tructural y dinámica- que el mismo haya logrado en ese instante.·
Por otro lado, mientras a nivel individual la resistencia puede.
ser consciente, en el grupo los acuerdos son inconscientes, facili
tándose en ese sentido su señalamiento, Hay veces donde el grupo·
conscientemente también asume una defensa, sobre todo en situacio
nes muy persecutorias, En tal caso el centro del problema no estl
en la resistencia sino en el tratamiento mismo,
b) Disociación afecto-representación
No es lo mismo pasar de un anllisis individual a uno
que vice versa, En el segundo caso el paciente siente más libertad, mas facilidad para expresarse. Si bien estas conclucione~•
den depender del cuadro psicopatológico del paciente, entiendo-·
que hay situaciones que son . similares. Es muy distinto asociar, ·e
cuando se está recostado en un diván con el terapeuta detrás fue
ra del campo visual del paciente, que cuando se está sentado , en
medio de un grupo donde cada palabra que se dice repercute inme••
diatamente en siete u ocho compañeros y en dos terapeutas. Es de•
cir, el compromiso emocional que está en juego, es
mucho
yor en la situación grupal donde, por ejemplo, un disc•.i.rso fríe, t
desafectivizado inmediatamente levanta una ola de críticas
r/.)r
parte del resto de los integrantes, al igual que un dis~urso c~~fuso es denunciado con rapidez. El nivel de exigencia y de com~ro
miso que un grupo requiere es mucho mayor que en la sit~ación in•
dividual donde buena parte de lo que acontece depende del pacien·
te. Tanto las cr!ticas como el compromiso pueden ser exolicados por el fenómeno de identificación: ante un relato cualci.ú.era, el
re~to de los miembros de un grupo se van identificando :on pers?naJes o partes del relato, pero a diferencia de los terapeutasc-Je
pueden discriminarse de tal proyección, los personajes jasan;· .•
"actuar" dichos papeles, tratándose de algo muy simila?·a una c!.ra
matización.
Lo anterior se vincula directamente a otro aspecto del pro~!
so que es el que tiene que ver con:
c) Las defensas
Si en et grupo hay mayor compromiso emocional el ~~oceso ~e
cuestionamiento de defensas adquieren mSs intensidad e~ el aná¡~sis individual. Mientras que en la situaci&amp; individual el anal~s
ta es el único que señala e interpreta las resistencias, el gr~~
se convierte en un cuestionador implacable de todo lo ene dice~

-

.

-

da integrante, incluso en algunos casos, los movimientos corpora

les son asociados por los otros integrantes: en la terapia gru-.:
pal el sujeto está metido con su cuerpo y todo, mientras que en
la individual, lo corporal debe aparecer jerarquizado en su discurso para que el analista lo pueda incluir.
Es interesante ver cómo en grupos preformados (como pueden
ser los grupos analíticos institucionales) en muchas ocasiones,
es traído material del afuera, de la historia del propio grupo
(anécdotas, conversaciones, lapsus) como forma de fundamentar!as
apreciaciones de los miembros del mismo: a veces ello conota una
intensa agresividad de los compañeros que hacen uso de tales re
cursos, pero eso no es siempre así, y nuestra práctica nos
ha
mostrado ejemplos donde casualmente la intensión es integradora,
y la ayuda puede ser aceptada.
d) Rol fantaseado o rol real
El supuesto del análisis reside Qn~qee por medio de latrans
ferencia el analista se convierte en pantalla de proyecciones,pu
diendo por tanto, asumir múltiples roles a lo largo del mismo,ro
les que no deberá actuar sino interpretar. Tal vez sea por esa
causa que la situación grupal es tan diferente, ya que los distintos integrantes van progresivamente asumiendo, con cada uno
de los demás, roles muy específicos que tienen que ver con las
historias p~-rsonales. Para decirlo más claramente, no sólo
se
proyecta en los terapeutas, sino que también se dan situaciones
de intensa transferencia con todos los integrantes sel grupo; pe
ro si bien los terapeutas no asumen los papeles proyectados, los
integrantes sí, por lo que en la intensidad de la transferencia,
el otro pasa a ser -la madre, el padre, el hermano, la esposa,el
hijo, etc.- lo que hace más dramático el conflicto, tanto para
los terapeutas, que lo pueden señalar, corno para los propios integrantes involucrados.
Por todos estos aspectos, es que se dice que el grupo actúa
como ''caja de resonancia" donde se amplifican las problemáticas
individuales conllevando un sentimiento de pertenencia muy inten
so Y facilitando así el proceso analítico.
Debo señalar que la situación descrita es la considerada ideal y que muchas veces no se da; cuando esto no sucede es por
que se movilizan vivencias muy primitivas donde predomina lo paranoide, generándose así, un clima de desconfianza que no permite avanzar al grupo, aspecto éster que aparece con más frecuen-cia en los grupos pre-formados por los vínculos que los integrar.
tes ya tienen entre st, incubando dudas de que las relaciones eñ

�40

41

bl nivel de "atención flotante" para entender lo que va suce~
el grupo analítico les pueden deteriorar aquellas que mantienen
!~en:o en cada quién y la vinculación que cada cual estableceE_on
afuera.
el proceso central. De este modo, y a pesar de que para cad~ i~
3. Diferencias en los ter~eutas.
dividuo
resulta en una primera instancia muy frustrante, sera n~
De igual modo, también en los terapeutas se pueden señalar
io
dirigirse
al proceso grupal, ya para . favorecer dla inte-importantes diferencias.
cesar
gración, ya para mostrar alianzas, competencias y acuer os que
a) El número.
dificultan
el avance del grupo, Hay que tener en cuenta que la
Concebir la situación analítica individual es pensar en un
frustración
en el medio grupal es mucho mayor que en el indivi-terapeuta y un paciente. Cuando lo hacemos para el analisis grii
dual.
En
el
segundo el problema estriba en que de repente el t~
pal se nos ocurre un grupo y dos terapeutas, si bien puede fun:
rapeuta
permanece
callado largo tiempo, pero al menos permanece
cionar excelentemente con uno solo. Creo que la inclusión de dos
terapeutas ha tenido diversos motivos: algunos han hablado de re presente escuchando. En el medio grupal hry varios niveles de
pueden
producir la situación familiar por lo que se decidieron a incor: frustración: los terapeutas pueden permanecer callados;
interpretarle
a
u.no
y
a
ot~o
no,
con
lo
que
muestran
_
preferen
-porar a "papá y mamá". Otros piensan que cuatro ojos ven más que
cias;
pueden
interpretar
lo
personal
en
to~
?rupal;
con
loiual
dos, y ello es absolutamente cierto en un grupo. Tal vez,
unos
terceros se sintieron incómodos de tener que observar e interpre toun lo personal pero lo distri~yen equitaattW'lllaente, rompiendo
tar, perdiendo el registro de lo que acontecía y se inclinaron a tl c!ee~ de alianza bipusonal paciente-terapeut.a; e incluso .PU!,
4a deSMtorizar un dieaurso ~ ee11truse en otro, mostrando •!.
incluir un observador no participante que registre únicamente.
El hecho es que la situación grupal es mucho más compleja. tieltamente su rechazo.
Tal e.s asf q\16 la ..tu.a qrapatica ~ á ubicarse m&amp;9 pr!
que la individual donde sólo hay un discurso. En el grupo
hay
cisamente
en un justo medio, según el lllGlllento espec!fi~o que se- "Tl a; ':'l'."11rs,-, por integrante además de un discurso colectivo y am•
viva
en
el
grupo.
bos niveles deben ser seguidos en todo momento. Aunque ha habi•
c)
La
contratransferencia.
,
do intentos de incluir tres terapeutas -sobre todo en aquellas
Debe
reconocerse
qúe
los
sentimientos
que
se generan en los
situaciones de aprendizaje- ultimamente la experiencia señala a
terapeutás
grupales
afloran
con
mucha
mayor
facilidad
que n la
la coterapia (dos) como la forma que brinda mayor practicidad,El
7
criterio de "practicidad" como es de suponer es meramente empí- situacion individual y ello no es solamente por su presencia co!.
rico. Así, ambos intervienen y registran, realizando una verda- poral visible en el proceso, sino por la intensidad que adquie-dera tarea de subgrupo dentro del grupo mayor. Entre las venta-- ren los vínculos. Lo ya señalado para los pacientes en cuanto a
j~s se destaca el modelo de cooperación que se muestra a los pa- que cada vez que habla uno, hay varios que lo están mirando, tcl!,
cientes, los que usualmente, sobre todo el inicio, se guían por bien es válido para el terapeuta que en esta ocasión no puede e!.
uno de competencia. Además, facilita la integración de lo pro- conderse detrás del diván: todos sus gestos por impereeptil»les
yectado-disociado en cada analista, Es importante que la pareja que estos sean serán registrados por el grupo. Pero, además, no
terapeútica (horno o heterosexual) funcione con un alto grado de es lo mismo ser pantalla de proyecciones de un individuo que se!.
sinceridad y múltiples puntos de acuerdo básico de lo contrario lo de ocho simultaneamente, con lo que lo proyectado adquiere m~
~
'
l
e grupo hara efectivo en la realidad el deseo de separación de cho mayor fuerza.
En suma, se me ocurre que la situaciSn de análisis indivi-los terapeutas-padres. Tal grado de acuerdo no era tan necesa-dual
mantiene
aún gran vigencia, sobre todo para determinados~u!
rio cuando en épocas aún no remotas, uno de los terapeutas perm!
necia silencioso.
dros psicopatológicos, No se trata de oponerlos sino de estuCia
diar los niveles de especificidad de cada uno. LLama la aten~+.¡
b) La tarea interpretativa,
En el psicoanálisis individual la interpretación va dirigí- ción que en determinados ambientes se desprestigie el nivel grutratándolo, por ejemplo, de poco profundo en comparaciÓ!!_con
ªª.ª las resistencias fundamentalmente, con el objetivo de resti pal
la
aproximación
individual, En realidad, la critica es en su t2,
tuir el proceso de libre asociación. Tal finalidad se mantienetalidad
inadecuada
ya que la ''profundidad", en Última instancia,
en el análisis grupal, con la variante de que hay que sostenerun
depende del propio paciente involucrado, que permita un mayortra-

�42

43

bajo de las situaciones más primitivas. Ello es posible tanto ea
la terapia individual como en la grupal, Desde el punto de vis,,
ta del terapeuta, ambas situaciones no son diferenciables ya que,
por lo explicado, el terapeuta tendrá en su mira lo individual y
lo grupal. SÍ en cambio conviene aclarar que por el tiempo ded~
cado, así como por la pre sencia de otros en el grupo, no es posi
ble ver todo lo que cada uno tendría Qara aportar, es decir, 'M
es pensable introducir el discurso del análisis personal,
tal
cual, en la situación grupal, En este sentido podemos decir que
el grupo presenta menos "especificidad" que el análisis individual, se trabaja menos el detalle, el matiz, sin que ello impli•
que niveles de profundidad,
Creo que por un lado la represión es más fuerte en un grupo, pero por otro, el que habla en el grupo no deja de asumir
en ese momento, un papel de portavoz, donde el resto, en mayor o
menor medida, se está sintiendo representado por el que hace uso
de la palabra. De igual modo la interpretación le llega al
que
habla pero~ambién al que no habla en tanto el callado permanece
desde un comienzo -si bien no en todos los casos- identificado
con el expositor. Otra diferencia: es posible mejorar en un grupo aún permaneciendo buena parte del tiempo en silencio,
Pero se me ocurre que hay otras vertientes que determinan la preferencia por lo individual y ellas se vinculan directamen•
t ~l tipo de sociedad donde estamos insertos, sociedad que basada en la propiedad privada fomenta la idea del terapeuta privado: fantasía principal de los grupos analíticos donde se busca reiteradamente formar alianzas con el o los terapeutas y excluir
al resto de los miembros.
Sin embargo, tal ideología se ve apoyada por razones defuer
te cotltenido económico: de lo ya expuesto, es facilmente deduci:
ble que el análisis grupal presenta la posibilidad de inéluir-mayor número de pacientes popularizando y abaratando sustancialmente los costos del tratamiento. Dicha popularización atenta -contra los monopolios del ejercicio analítico y contra nor1J1asque
se han implantado para su mantención. Tal el caso, por ejemplo del criterio de que el análisis debe ser pago y caro, lo cual ha
ce que se conserve en las manos de pequeños grupos que pueden
cer uso de tal servicio, excluyendo sectores necesitados de aten
ción. Pensemos simplemente en la catástrofe que se produciría-:
en la práctica privada si instituciones pÚblicas de salud pudiecen brindar como un servicio más, análisis grupal a todo aquel que lo necesitara, servicio que siendo antieconon\.icó en la aten-

h!

ción individual ya no lo serfa en el campo gnpal, El análisis grupal entra en las sociedades analíticas tradicionales por cuanto ello significa un mayor ingreso por hora, ampliando paralelamente la base social y aumentando a mediano plazo las solicitu-•
des de incorporación, reconociendo a la institución y reprodu -ciendo el sistema.
se pueden explicar as! las dificultades que tuvieron aque-llos que llevaron el wlisis grupal fil seno mismo de la Maestrf
a en Psicología Clínica de la UNAM, por cuanto a la posibilidad
de dar una formación completa en psicoanalísis a nivel universi~
tario atenta contra las sociedades tradicionales que corren
el
riesgo de perder no solo el monopolio de la técnica sino también
de una respet able clientela. Algunas universidades privadas, lejos de incorporar la técnica grupal favorecen el análisis indiv!_
dual privado; no se enfrent.an al problema sino que optan por gu!_
arse por los interes es de clase.
Soy consciente de que muchos de los puntos señalados aa lo
largo de este trabajo pueden ser cuestionados, ya que como manifestaba al principi o son pocos los que -en el eampo de latera-pia grupal - presentan una adecuada y rigurosa fundamentación -teórica. En realidad, la práctica analÍtica en grupo, no cuenta
aún con una teóriac6berentemente articulada que le de status cien
t!fteo a su práctica clínica, lo que no implica desconocer los invalorables aportes que se han realizado ya, y los que se sigum
haciendo. De todos modos pienso que en este momento, aún tan pri
mitivo del desarrollo de esta práctica, las impresiones muy per:sonales que la experiencia va asentando, resultan útiles como ID!_
terial de discución y crítica para aquellos que aspiramos a trae
bajar más rigurosamente en este campo.

�44
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Formación Psicológica del Médico
J. CARLOS PLA

El Dr. Pierre B. Schneider profesor en la Facultad de Medicina de Lausana define, en su muy útil texto publicado en 1969

(1), a la psicología médica como "una disciplina que se puede ense
ñar, dando al médico informaciones y conocimientos suficientes para que pueda comprender a su enfermo en tanto q,Je persona sufriente de una enfermedad y que pueda tratarlo mejor según los datos -científicos habituales, pero teniendo en cuenta a estos datos psicológicos", Agrega: "la relación médico-pacient e es el objeto pri vilegiado de la ps i cología médica, pero no exclusivo .••. Una praxis
centrada sobre el hombre enfermo, sus reacciones a la enfermedad y
su relación psicológica con su médico. (Por hombre enfermo entiende al que sufre de cualquier enfermedad). En el mismo libro, dis-tingue dos técnicas de entrevista médica: la anamnesis metódica y
B.A., 1962,
12. Taylor, F. K.; Un Análisis de la Psicoterapia Grupal Escuela la entrevista no directiva. En una intervanción en la "II Confe-rencia Internacional sobre la Formación psicológica de los médicos
P7ivada de Psiquiatr!a social, B.A., 1963.
'
1 3, Z~ermann, D,1 El psicoterapeuta frente al grupo como tota(2) (París 1964) ,Schneider comenta: "Tenemos, en Suiza, la gransuerte
de no tener jamás programas que cumplir. Titular de una cá¿.1.dad Y la contratransferencia, en "El Grupo Psicológico"
tedra,
hacemos lo que queremos, de tal modo que todas las innova-~rinberg, Langer, Rodrigué, Nova, B,A, 1959,
'
ciones son permitidas . Dependen del profesor".

La psicología médica se puede enseñar; el médico manejar diver
sas técnicas de entrevista; todas las innovaciones son permitidas:Tal vez con envidia al suizo que, como uruguayos, quisimos ser
y nunca fuimos, encontramos que las conceptualizaciones del Dr.

�46
Schneider a la vez que recogen didácticamente los fecundos
de Michael Balint, traslucen la calma propia de un momento
co.
. Durante cinco años, hasta nuestra reciente y ~olectiva cesant
integramos un equipo docente que intentó, en la Facultad de
cina del Uruguay una praxis de enseñanza que tematizara sobre el
hombre e~f~rmo, sus relaciones consigo mismo, con la enfermedad
c~n el.medico. Y que fuera al mismo tiempo, proceso activo de
tionamiento de una identidad médica. Esta experiencia ahora inte
r:mnpida, nos sigue Planteando innumerosos problemas teóricos y pr
t.icos.
Partamos de una teoría moderna de la patología
la· biología humana. Así, la obra de Canguilhem "l~
tológico" (3).
Georges Canguilhem da como razones de ser de la medicina al n
chazo de. la muerte, del dolor, de la dificultad para vivir. " •• J
rro el riesgo, nos dice, de fundar la significación de lo normal
mediante un análisis filosófico de la vida, entendida como activi•
dad de oposición a la inerencia y a la indiferencia. La vida tra•
ta de ganarle a la muerte, en todos los sentidos de la palabra "m
nar , ~te to~o en. el ~e la ganancia como aquello que se adquiere•
P&lt;;&gt;r el ... Juego La vida Juega contra la P.ntropía creciente"" •..••
vida solo se eleva a la conciencia y a la ciencia de sí misma por
la inadaptación, el fracaso y el dolor •••• 11 "En materia biológica·
el path~s es qu~en condiciona al logos, porque lo requiere". "En •
patologia la pr.lntera palabra históricamente hablando y la última·
P~labra lóg!c~ente hablando, le corresponde a la clínica. Ahora•
bien, la clinica no es una conciencia y nunca lo será incluso cua
do utilice medios cuya eficacia esté cada vez más cie~tíficamente-'
garantizada. La clínica es inseparable de la terapéutica, y ésta•
e~ un~ técnica de instauración o de restauración de lo normal cu~
finalidad, a saber la satisfacción de que una norma esté instaura·
da, escapa a la jurisdicción del conocimiento objetivo" ••••
11

,

,~

. :poyándose en las concepciones totalistas, "organísmicas", de
~ric e, ~ldstein, Von Weizzacker, plantea Canguilhem que es "me·
dicarnente incorrecto hablar de Órganos o de tejidos enfermos. La•
~nf~~edad es un comportamiento de valor negativo para un ser vivo
individual concreto, en relación de actividad polarizada con su me
dio ambiente ••• siempre es la relación con el individuo enfermo,.:
por intermedio de la clínica, la que justifica la calificación de
patológico." Según Goldstein, la enfermedad es conmoción y puesta·

en peligro de la existencia individual ••• Aparece cuando el orga-nismo es modificado de manera tal que llega a reacciones catastr~
ficas dentro del medio que le es propio. La preocupación por ev.!,_
tar las situaciones generadoras de este tipo de reacciones, expr!:_
sa el instinto de conservación. Siempre según Goldstein, este in.!.
tinto no es ley general de la vida, sino "ley de una vida retraída, estrechada monótona. El organismo sano afronta riesgos, aceE_
ta la eventualidad de reacciones catastróficas •.• mide su salud por
su capacidad para superar las crisis orgánicas ••• Lo característ.!,_
co de la salud es la posibilidad de superar la norma que define lo momentáneamente normal, de tolerar infracciones a dicha norma(infracciones, por otra parte, que son las que revelan y permiten
conocer a ésta) e instituir normas nuevas en las actuales situa-ciones (irreversibilidad de la no.rmatividad biológica) ••• "La am!:_
naza de la enfermedad es uno de los constituyentes de la salud".
. Estamos atentos a cuán separados estamos ya, a través de es-tas concepciones modernas de la patología, de la medicina positivista desarrollada durante el siglo XIX. En ésta se llegó a cons~
lidar una teoría segÚn la cual los fenómenos patológicos sólo son
en los organismos vivos, "variaciones cuantitativas, según el más
y el menos, de los respectivos fenómenos fisiológicos". Una tal continuidad borra la diferencia estructural que emerge con la enfermedad. Esta, entonces, dice Canguilhem, ya no es objeto de angustia para el hombre sano, sino que se ha convertido en o~j eto
de estudio para el teórico de la salud. Suprimida la angustia en
lo manifiesto, diríamos, la muerte no es ya angustiante, converti
da en una variación posible de lo natural.
Actualmente, sin apartarnos de la biología, reaparece el significado central de la angustia frente a la muerte. La adquisi-ción de nuevos órdenes vitales aparece como respuesta frente al peligro de la existencia. Satisfactoria creación de normas nue-vas he aquí una definición de la cura que nos conecta indisolubl=men~e con el mundo de los valores. Provocadora reinstalación del
sujeto en la medicina. Procesada desde el campo biológico.
¿ Hasta dónde va el médico en esta partida contra la muerte?(hasta suprimirla fantaseó, positivista sin saberlo, un grupo denuestros estudiantes). ¿Hasta dónde su jugada contra el dolor, co~
tra la dificultad de vivir? lCuáles son los limites del campo, dentro del cual el médico es todavía médico? El esquema positivi!
ta que no da cabida central a la angustia, que permite op7rar, con
un conocimiento seguro sobre variaciones preci~as Y loc~l1zadas de lo natural, que ubica al médico en el prictico estudioso de la

�48

49

enfermedad-objeto que está en el otro, lo coloca también en único
..
herramienta, en esta práctica, de una patología de dueño del saber del cuerpo del otro. Posición que le da una au~SU principaa1total (tal como la denomina) será su propia persona. · d d y un prestigio
· · crecien
· t es, que l o 11eva incuso
· 1
.. a si· mismo
·
ria
a exceder-"' la person
. l·ca que debe presentarse atencion
Y a 1a s 1
como consejero del arte de vivir. Nuestro siglo se ha caracteri- Lo ~e.imp que aseguran su eficacia, y que debe aprender a usar. .
.
Ba 1.in t
zado por las exasperadas contradicciones
entre este esquema, que condiciones
,
instrumento. Muy categóricamente, nos advierte
.
1
"'d.
.
,.
'd
se
el
como
.
.
d
b
persiste en os me icos como concepcion i eal muy valorada, y los
.
no pueda cumplir con estos dos requisitos, e e man t erepetidos y grandes cambios que la realidad histórica y social ,- que , qu~enargen de la psicoterapia. sus grupos formativos ~rahaque
ª . miplarnente , en el análisis del proceso
contratransferen_:
l la
d evolución
1 de
b . losd conocimientos, proponen a la medicina en- ~erse
Jan, princ
, •
d b
e mo o y en e o Jeto e su quehacer.
cial de los médicos con sus pacientes. El clin~co e_ e aorove~-char como formas de contacto, la variedad de sus :c~iones pos~-Crispado, obsesivo, muy violento muchas veces, resuena el des bl con aquéllos: anarnnesis sistemática, examen fisico, estudios
l
. de con respecto a 1o psico
· l"'
·
" iesto no es medicinal
· ·
"•
es
,
·
"' ·
"' pr ofunda ,
in
ogico:
complementarios,
medicacion,
apertura psicot~rapica
mas
En las interrogantes actuales tienen, como es conocido, una . diálogo con los familiares.
influencia clave los aportes de Michael Balint. Psicoanalista del
l Es esta una postura realista, de progreso? lO, ubtendida grupo húngaro, inicia en Londres, en 1949, en la Clínica Tavistok,
una fantasía médica de omnipotencia frente a la vida Y a la una experiencia de enseñanza e investigación sobr~roblemas psico po~rte es una postura, de ser aceptada, destinada a abrumar Y alógicos de la práctica médica general . Su libro mas importante es :sorg~izar al médico en sus funciones terapéuticas?
"El médico, su paciente y la enfermedad". (4) (1957); tendrá gran

7

difusión internacional en la década del 60.La obra de Balint, surge hacia la mitad de este siglo, en elUn hecho origina su refle~ión:. buena parte del malestar exi! seno de una praxis en la cual el lenguaje de los pacientes es mutencial es derivada, en nuestra sociedad, hacia el consultorio~ cho más apremiante, mucho más exigente en sus reclamos ~e.ser oídico, bajo forma de en.fermedades aún no organizadas.- La queja es do. Ya no alcanzan el lado sugestivo e la ~i':1'1ra del m:dico, niun fenómeno social. Un número grande de individuos, cuando no PU! su calidez , ni incluso su comprensión intuitiva. Todav a l~,re-7
den seguir más solos con sus dificultades para vivir, cuando bu! presión psicológica obliga a un modo indirecto~~ comuni~acion.
can a quien quejarse, a quien pedirle cuentas, y a quien, de al-- Las ver dades de la vida de cada cual, insisten 1rreve:siblernente.
gún modo se haga cargo de su crisis, buscan al médico. En una e- Gri tos mudos, dolores sordos que buscan oírse de ser oidos, en--~
tapa inicial de tanteo, le sugieren a éste varios nombres para el cuentran el canal de las enfermedades para manifest~r e. Vengat~
7 cada ve:
mal, le muestran algo así como el borrador de diversas enfermeda- va queja, revienta en una crisis orgánica, espera magica
des; aquélla o aquéllas que el médico acepta constituirán el obje más débil intensos deseos de muerte, de renacer, tal vez, despues,
to del tratamiento, el campo constitutivo más o menos desplazado; de una mu~rte que no llega nunca. Entrega pasiva ~e~ cuerpo~ .. lpade la lucha por una nueva forma de vida. ¿Por qué el médico, co-- ra ser atendido hasta qué punto? lQUién pone el linu.te? lQuien le
lectivamente hablando, toma esta tarea? lPor qué el paciente lo - da entrada auténticamente, a los conflictos?
busca para ella? lQUe esperan ambos de la misma? lQué es lo que e
fectivarnente así intercambian?
Balint la acepta porque, valga la tautología, la considera una tarea médica. En su línea de pensamiento, se trata de hacerla
lo mejor posible. Aprender a escuchar, no apurarse excesivamenteen establecer un diagnóstico, evaluar el sufrimiento psíquico y
físico, descriminar sus causas realmente determinantes. sólo los
pacientes con trastornos psicológicos graves y complicados, deben
tratarse con especialistas. El resto constituye el amplio campo de
acción psicoterapéutica del médico general. En gran parte inex-plorado, éste debe efectuar en él todo un desarrollo instrumental,

Juan F., de 42 años, divorciado, peluquero, hipertenso, segu~
da hemiplejia en el curso de seis meses. Morirá pro~ble~~te -pronto, probablemente solo. Acortada, desasist~da vida. ~;no gr~
de, difícil, pendenciero, por períodos alcoholista. Perdio~su padre de pEiqueño. su madre volvió a casarse con un ho~re discolo,
haragán, alcoholista, peluquero. Su mujer lo ha deJado hace ~a años, no le trae sus hijos al hospital. El fabula retrospectivamente hazañas reivindicativas en historias de celos. Sus henna-nos mayores tampoco vienen a verlo, hace años que no t~enen trato
con él . Sal una, viuda, con hijos chicos. ~l~a es quien le_~aga
la •casa de salud" en la que Juan- estaba residiendo. Su mari 0

�so
era lo único que lo ayudaba en la familia
Juan no
51
del
tarse mucho en la sala por este error, nadie habló más del asun
st hospital. No quiere volver a esa "cas~ de salud" en la
e aba. después que tuvo su primer accidente hemipléjico. En 1á mu nadie hizo algo por rectificarlo. Nosostros, sin función asi~
cual hizo la segunda hemiplejia. La clueña es miserable dice toenc,ial en el servicio, contribuímos con una inadecuada buena vodaba mal
'
' t
d
f ·
ª comi. da, porque e,#1 pagaba poco, le juntaba todos
lo 1 tad a que el paciente se sienta engañado, trampea o; su ri--carnentos en una sola toma diaria. Cuando se los daba. Una
~nto,agregado a la sensación de que, igual que en el texto de r~lata, despertó entre dos muertos, dos viejitos de las camas 1Dl8 reivindicaciones con respecto a su familia, se libraron de él
cinas. ¿Fantasía o realidad? Vaya a saber Ud. si le está
sus de una carga.
tando esta distinqión.
·
com
Fernanado E. era un paciente de 48 años, con una valvulopatía
La hermana nos dice: él imagina mucho, "la señora
·
tral
y una insuficiencia cardíaca grave. Estaba muy ansioso .PO!.
mala., no hay otro remedio, convénzalo doctor, él tiene que IDl
.
que
un
cardiólogo
del hospital le hablo; de una pos ible ope~acion.
esa casa, no le puedo pagar otra. se sorprende cuando le pr
si no puede tenerlo en su casa. iAh, noi ella es cardíaca, me En la clínica, ya se había decidido no operarlo. Le aconseJ~~-a ___...,
muestra las recetas de digital, ya hizo mucho por Juan. Tiene uno de los médicos tratantes que se lo comunicara claramente, s~
rayándole además, sin mentirle, todo lo positivo que todavía se do por ella, por sus chico.
podía hacer por él. Pasaron 2-3 ~ías y nadie le h~ía ~ic~o nada.
¿y lo; ~dicos que ~o asisten? Ellos conocen el cuadro va volviD:&gt;s a hablar con el mismo medico y le propusl.lllOS ir Juntos a
lar ence:alico. Nada mas saben de esta historia. Mejor die conversar con el enfermo. Por dos veces acordamos una hora; por ~n consignado los datos "sociales" en la ficha clínica. y có dos veces no pudo ir ocupado en otras tareas. Al quinto día le e!.
plicamos nosostros a . Fernando porque no se iba a º1?8-:ªr y cual
bamos a enseñar psicología a los estudiantes, nos consultan
era el plan de su tratamiento. Muy grande fue el alivio de su anque lo enc~entran "de~rimido", porque muestra poca ~!untad
los tratamientos fisia~ricos, y, sobre todo, porque se ha pue siedad. Aprovechando la amistad con el colega, le señalamos su-•
muy ~al cuando le hablaron del alta. Muy lejos se hallan los huida. Me confió que era cierto, que reduce mucho los c~ntactos--- ·- -con los pacientes más graves, con los que siente poco que hacer.
lo a~tst~n de percibir, de se~tir, las vivencias de Juan de qu
~ ~u salida del hospital, caerá en el vacío, en el desamparo,
En una clínica quirúrgica de nuestro hospital, una niña de 12
ira derec~o para l~ muerte. Aconsejamos y fue aceptado, que
años estuvo 20 días recuperándose, ya lúcida de un traumatismo de
quedara aun unos dias mas en la sala. E., inadecuadamente, to cráneo curándose las heridas operatorias de una notable repara-,
,#
mos Pal!:te de las funciones de los médicos tratantes: hablamos ción plástica,
sin que nadie le dijera que su padre habia muertocon ~a hermano_quien, frente a él, nos aseguró que iría a visi en el mismo choque en el que ella se accidentó. La madre iba ~o:lo dia por medio, que controlaría la comida que le dieran el
dos los días a verla. Ahogada por la angustia y por los sentimi~!l
do e~ ~e tomaría sus medicamentos. Balanceando sus posibilida tos de culpa, por los graves conflictos que había tenido con su~
economica; las del trabajo en policlínica, acordarno's con ellos marido, no se lo decía. A los 20 días uno de los cirujanos pidió
que
vend:ia a atenderse cada 15 días, Le comunicarnos también que viniera un psiquiatra a comunicarle a la niña la muerte de su
10
_tratara 1~ Dra. G. (una de las médicas de la sala), a quien Padre.
plicamos la importancia, para Juan, de no espaciar demasiado 1
consultas, de hacerlas regulares, de que hubiera alguien conocil
En una reciente encuesta de investigación in~titu:ional,,UI_l
por J~an que asumiera la dirección ele su tratamiento, de toda ~paciente internado en el Hospital de Clínicas ~i~esto: "la eti-.
necesidacl de ser sostenido y guiado. La verdad es que creemos ca de los médicos de este hospital no les perm.1.te indagar en losla Dra • apenas si nos oyó, como si no tuviera tiempo para hac problemas personales de los enfermos"•
lo; aunque no~ ~ijo el día que trabajaba ella en la policlínica,
.
.
En estas1 cond.1.ciones Juan aceptó el a1ta Al irse una f
. n
Estas conductas que configuran un estilo médico, estructuran
. l d. ... h
·
bal
de
ria e
º ~rapara 40 días después. se• la marcó' en su uncio
tarje algo que va mucho más allá de las discord~as ver
es a cerca,
no sabemos si especificando o no el nombre del médico tratante. si la psicología médica es encesaria, .º si.es una_charlataneria
Nos enteramos del "error" administrativo por los estudiantes
inútil y/o dañina. Hemos presentado situaciones eJemplares ocurrí
seguían el caso, impactados por el hecho de que nadie pareció
.1

�52
de 10 irracional. El mismo Fo~caut~ muestra co~ ~a _experi~nc ia -

1 locura fue reducida a silcr,cio por el pos1t1vismo; como el
de • a · atra del asilo , observador y clasifica
· · d or, se co_oc
, a t aJa
· nte_
psiqu\ntre los que están "del otro lado de la locura", "repr€:se~
mente
. .
• d que encierra
·
d0 a la vez los pres tigios
de la autorida
Y el t~
d e la razón aue
juzga". El poeta lírico,
Hold~rlin,
Nerval,
rigor
•
,.
,.
1
.
reconocerá a sí mismo en el loco. Jamas lo podra hacer e psi.se. tra de asilo, el cual "domina" , ... iteralrnente, a la locura --quia
. .
. .
"P
p '
1
transf o rma,.ndola en objeto de, conocimiento pos ic ivo .. , . ara , .1.ne,
lo que constituye la curacion del l oco es su e ~tab1~1za~~on en un
1
tipo social moralmente reconocido y aprobado.
Es esencia1 p~r~llo su obediencia ciega. Aconsejará Leuret , ~n 1840, a los medi~os: "QUe vuestra razón sea su regla de conáucta". "Cuanto más a!?_
soluto es el dominio del psiquiatra sobre ~1 enfermo, ,cuanto m~nos racional se vuelve su practica, paradójicamente, ma~ se.:nci~
a S u teoría en el positivismo". Freud retoma la comun1.cac1.on con
rr
· de 1.ª h 1.~
. t eria
·
la locura a nivel de su lenguaje. Parte del :s~ud1.0
el medico, 1... a hipnosis. Como lo recuerda J .P. Valabrega (7), Freud ha dicho en "Consi y de la mayor alineación del enfer ,lO en
,.
. l
.
'd
deraciones actuales sobre la guerra y sobre la muerte" (8) : "la Es el primero, dice Foucault, que tomo en serio a ~areJa me iconica manera de hablar de la muerte es negarla". Pero ha dicho • enfermo. Y, a través del análisis de la t:ansferencia, _el terape~
ta juega una función clave como figura alineante-desali.enante.
cho más aún, cuando ubica a la neqación de la muerte como "una
vención cultural", como muerte propia, y que es también, capita
Pero además Freud, a partir de la publicación, en 1905, de
te, negación de los propios y violentos deseos de muerte, den~
sus
"Tres ensayos sobre la sexualidad" (10), revoluciona los contros deseo~ asesinos, y de los violentos y asesinos deseos del;
ceptos
psicológicos sobre el cuerpo. Muestra Freud como.las pu~-otro para con nosotros. También la represión de nuestras pulsiosiones
sexuales, desplegándose por aposición sobre funciones vit~
nes incestuosas es una condición de posibilidad de la cultura, t
en esto, coincide Freud con Lévi-Strauss, con los antropólogos. les de conservación, no tienen las características de ~n corn~rt~
más importantes. Esta represión ligada a la cultura, es fuente~ miento hereditario, fijo , propio de la especie. Nada mas variable
sufrimiento, de inconscientes sentimientos de culpa, de un "mala que el objeto de la pulsión sexual. La subordinación ~:l pol~rtar en la cultura" (9), de una gran hostilidad del hombre para· fismo infantil a la primacía de lo genital y la eleccion de obJecon su condición social, para con el trabajo creador de la culm tc en su forma definitiva, esté~ ligadas a las vicisitudes de la
hi~toria del sujeto. Le hetero o la homosexualidad de un indiviCada época, cada estructura social, cada variante cultural ,• duo no son hechos dados, naturales, sino geu resultan de un proc~
plantean este problema de una forma decisivamente diferente. La· so hist6rico. QUeda demolida así la vieja noc~ón psi~iá;r~ca de
precisión de esta diferencia es indispensable para una profundiu la degeneración. El cuerp~ concebido, en el niv~l P~!cologico, e~
ción en el problema. En este trabajo queremos subrayar las condi mo un conjunto de zona erogenas (12), la sexu~l~zacion del pe~saciones psicológicas sobre las que se asienta una creación culturÍ miento, permiten entender a los síntomas neuroti.cos, como fen~menos de transacción entre las instancias represoras y las pulsio-la medicina moderna. Y cómo de un "malestar en la medicina" , surnes sexuales.
ge el Psicoanálisis. Y cómo refluyen desde éste, interrogantes que desarticulan la síntesis pc;,sitivista o incrementan seriarnen~
La obra de Freud surge en el campo de la psicopatología e i-:
los conflictos del ejercicio ~dico.
rradia como acontecimiento fundamental de la cultura de nuestr~ ~
Dice Michel Foucault, en "Histoire de la folie" (6) que uno poca. Hasta después de la segunda guerra mundial , se puede decirde los rasgos fundamentales de nuestra cultura es el de mantener- que no toca el edificio central de la medicina (no 1~ hacen!l~s enfoques psicosom!ticos de Alexander y la escuela psicoanal tica
se, de una manera decisiva e indefinidamente resuelta, a distanc
de ehicago, por eJ'emplo) • Durante el transe11rso de esta guerra, Y

das en nuestras clínicas universitarias. Ejemplos de algo que
da Y se evidencia de un modo más caracter!stico, m&amp;s nítido,
donde la medicina se enseña: en los hospitales. se trata de una
radical estructura de no querer saber. Ligada constitutivamente
la medicina moderna, tal como ella se configura a partir de los
Últimos años del siglo XVIII y tal como se desarrolla potente
durante el siglo XIX (léase el imprescindible libro de Miche l
cault: "El nacimiento de la clínica", (5). Esta práctica que se ·
despliega esplendorosamente, con logros formidables, se asienta
bre: la_nega:ión de la muerte; la represión de la sexualidad;~
no unplicacion de la persona del ioodico en el proceso de la e
medad; la escucha del paciente no en tanto que sujeto particip
te, sino en tanto que habla a través de él un objeto natural,
cuerpo del enfermo; la sumisión del paciente a la autoridad del
medico.

�54
luego de ella, autores como Bion y Foulkes estudian, en Inglate
rra, la estructura y el proceso de los vínculos inconscientes
los pequeños grupos. Michael y Enid Balint, su esposa, además
una sólida fonnación psicoanalítica, tienen una particular ex
riencia en terapia de grupos, y en organización de grupos en g
ral. Y una fundamental actitud plástica que les pennite poner
conocimientos al servicio de la tarea del grupo, al análisis de
la práctica asistencial de cada uno de sus integrantes, como e
no de investigación del campo, en gran parte desconocido desde
]Unto de vista psicológico, de la medicina general. cuáles son
los aspectos y la proporción de los conocimientos psicoterápico
aplicables en este campo, nadie lo sabe a priori, y es trabajo
junto tratar de establecerlos. Este aprendizaje, dice Balint ·
plica, cierta limitada, aunque considerable transformación de
personalidad del médico. También sueña Balint, como él mismo la
llama su Utopía, en la que el médico general no se disminuirá,
frente a los especialistas, en la importancia de su acceso a
"patología de la persona total", y aprenderá que las "enfermeda
des clínicas., exhaustivamente estudiadas en los servicios hosp
talarios, son episodios dramáticos en el curso de una larga hi
ria.

i tuación en la que urgen decisiones sobre su vida y no se ..
..
concret amente en que manos esta el tomarlas. Nuestra expe-~ cia en educación médica nos dice que estas conductas de anoien
.. .
.
· t es ya vi· e • to son muy difl.ciles
de cambiar.
Que 1os estud ian
l a medicina como aceptando diluirse en una masa anónima, en a
.. f
rente a los docentes, frente a los enfermos, y aun
rente a sus
ropios compañeros.
a s
be

Balint, finalmente, muestra a lo largo de su obra, cuán dec!_
•vo es el papel del médico en la forma y evolución de la enfer-

cada médico posee una forma de practicar la medicina~ un
njunto de ideas, de perjuicios, de .. fuertes ra~ces inconsc:en-es acerca de qué debe esperar y que no el paciente, de cuantoe~ soportar, de cómo debe conducirse y tiende a imponerle susrmas . Tolerará o no una transferencia paterna o materna, un-ierto grade de regresión y dependencia, un cierto monto de an-~
iedad manifiesta. Habitaualmente tolera muy mal la transferencia
egativ~, no puede admitir que el paciente descon~íe de él, o e~
é resent ido; mucho más le cuesta entender al paciente que busca
a importancia, el fracaso de su médico. Necesita verse Y ser r~
onocido como "bueno". Por eso también le es tan difícil tomar onciencia de su propia hostilidad con el paciente, de si inci-encia en el desencadenamiento de crisis en éste. Freud ha escri
Ya señalamos el hecho que entendemos originario
xión: la queja al médico como fenómeno social. La consulta bajo 0 (8 ) que el reconocimiento de la ambivalencia y de los senti-forma de síntomas aún no organizados; el tanteo y el ac~erdo o ientos de culpa está en el origen de la Psicología.
con el médico acerca de cuál es la enfermedad que va
Da para pensar el exito internacional de la obra Balint. Tal
da. También hablamos del "malestar en la medicina" y
yen desde el psicoanálisis o desde sus aplicaciones, interrogan ez la bonhomía y la sencillez con las que escribe , segurarnenteque desarticulan la síntesis positivista e incrementan los conf on las que actuaba, la autenticidad con la que descarta todo to
tos de la praxis médica. Balint inicia su texto hablándonos de o acusatorio, o con la que llama a una tarea colectiva, lo hacen
parecer como un gran padre comprensivo que tiende los puentesprincipal objetivo: ~describir ciertos procesos que son causa
e
reconci l iación entre el médico y el paciente, entre el médiinnecesarios sufrimientos, irritación e inútiles esfuerzos del
y el psi coterapeuta. A tal punto que sus sueños de Utopía pa
ciente y de su médico". Con impensada ironía nos dice que, en e
ecen
calzar como el dedo en su guante en la de finición de la Or
tos casos, la droga más frecuentemente usada, la droga llamada
anización
Mundial de la salud como el colt\Pleto bienestar físico,
"doctor" no produce los efectos esperados. En estas situaciones
síquico
y
social. sus aportes parecen dar las bases para la fo!_
suele haber una peligrosa confusión de lenguas, cada parte habl
ci6n
psi
cológica
de los médicos en el marco de un moderno proun idiona que la otra no entiende y que, aparentemente no puede
ama
sanitario.
Incluso
concuerdan con las necesidade s formatientender. Destaca Balint como, a pesar de una casi patética ca
s
de
unapsiquiatría
preventiva
orientada a la detección de los
cia de conocimientos sobre las consecuencias del "Confortamient
rupos
sociales
en
crisis
o
en
inminencia
de crisis, como la quey del consejo", pertenecen a las formas más frecuentes de trata
miento. La "complicidad en el anonimato" domina el campo, tanto lantean autores c~ Gerald Caplan. (13), entr.e otros.
en medicina como en educación; la responsabilidad de tomar deci
Sin embargo para darnos cuenta que la paz no llega tan rápisienes vitales se siente excesiva, y se diluye así la parte in
y que la conciliación puede ser sól o aparente desde el momen
vidual. En esta complicidad entra también el paciente, aunque
mismo tiempo, es terriblemente persecutoria, agregamos nosostr
1 dad.

�ando se analiza globlamente la erotización del acto médicoto en que se incluye la persona del médico como factor dec·
~uuna
defensa contra las fantasías del daño, de ~stración yen la forma y evolución de las enfermedades, en que se jer
za el papel de las fantasías inconscientes en el modo en que de muerte?
es médico o en que se está enfermo, basta leer el libro de J
Valabrega le da gran importancia al d~ble signif~c~do ~tit!
Valabrega "La relation thérapeutique-malade et médecin" (Pa
1962) (7).
• que tiene para el inconsciente, la figura del medico : ~U~E_
t~:º de vida" -"agente de muerte". La posibilidad para el medidi~e
pasar en ambos sentidos, de la fórmula "ha muerte" a la,. Con Valabrega podemos ver hasta qué punto están en cues
co de 11 1/ he matado"
El medico es vivido y se vive, en algun
estructuras psicológicas que han sido condición mi~ma de e otra
'·
• y de dar muert e• La acu_
·
el
con
poderes
omnímodos
de dar vida
ción de la medicina clínica moderna. Si recordamos con M. p
(5), que, a partir de Bichat, el saber de la vida está sep n1v•ó~ de matar a sus pacientes es muchas veces hecha contra el
de ésta por el infranqueable límite de la muerte, en cuyo e =~~co. No menos importantes agregamos nosostros, con l~s autoase mira. Que, a partir de entonces, la mirada médica le p cusaciones sobre todo inconscientes~ que se hace_e~ médico de~
la muerte cuenta de la vida y de la enfermedad. Que es la a tar O dañar a sus pacientes. Sufrinu.ento del medico_que .pueda
3ia lo que muestra la verdad individual de un proceso patol ser enorme cuando, por su inserción en un sistema sa~itario o d!,
ficiente, efectivamente contribuye a matarlos o a danarlos, to-La mirada plurisensorial de la clínica apunta a un cuerpo
d
s los días. Más allá del hecho de que tal vez nadie llegue a bido como un volumen opaco que se vuelve trasparente por laa
p;onunciarlo,
es el salva Je, "Que se joda y se muera II i con el que
niobras semiológicas. "La medicina del siglo XIX, escribe
ha estado obsesionada por este ojo absoluto que da carácter se hunde Juan F.
cadáver a la vida, y vuelve a encontrar en el cadáver la e
Para poder acercarse a las fantasías de muerte del paciente.
nervadura rota". Si recordamos lo que nos enseña Foucault,
a todo lo que en él remueve y promueve la muerte. Para no actuar,
mos comprender que la pureza y el rigor de esta mirada exi
culposarnente,
mortíferas fantasías colectivas, tales corno deshaT'º &gt;nir;i .'1"'"" !',,...,. "" i:,,nr..-si.onal mirada, sin otro interés que
cerse
del
pobre
cuando se torna inválido, o la de encerrar, ent~
verdad, sin el menor destello sensual, sin el menor temblor
rrar
al
loco
(que
son el correlato subjetivo de structuras s~ci~
la muerte. Que el cuerpo del mirado sea proyectable a una·
7
les
de
efectos
homicidas)
(15). Para no estereotipar su práctica
autópsica, que adquiera así la claridad de un dibujo. Un cu
impecablemente entregado al ojo del otro, no puede temer la en una rigidez defensiva, que lo estrecha a su_vez c~mo perso~~te porque es mirado en su proyecto de ya muerto. Una muerte (como certeramente señala I. LQchina en su articulo La relacion
de alguna manero no existe, no angustia, es sólo una varian m&amp;dico-paciente en cancerología) (16). Debe, a un.tiempo~ operar
tural.
un cambio en su sistema intrapersonal que le permita abrirse me¿Que pasa con esta práctica clínica cuando el médico es jor al sufrimiento y a la sin razón. Y una ~plia7ió~ ~e super~
pectiva, en el sentido de una mayor COII\Prensión historico-estru2_
rrogado por los valores de poder y de prestigio ill\PlÍcitos
vocación,¿o por sus rasgos falico-narcisísticos que lo llevu tural de la sociedad en la que trabaja, de su lugar en ella. Así
querer curar siempre y a toda costa? ¿o cuando se evoca a su podrá sentir lo que con el otro, enfermo, íntimamente pue~e p~rderse. Así esclarecerá su participación en un sistema sanitario,
pecto la magia "Shamanística" (14) en la cual el enfermo
en un sistema de valores. Tendrá que abrirse para ello el médico,
lamento menos importante del sistema; (un hechicero cura a
a la posibilidad de su propia muerte, a las preguntas por el se~
enfermos porque ha llegado a ser un gran hechicero, y lo
do satisface ciertas exigencias del grQpo)? ¿o cuando seco tido de su vida,. y si no logra trascender así, de un modQ creara a las fantasías de enfermedad como un hecho de circulaci dor, los marcos de lo individual; si no recaptura así, su pertetersubjetiva entre m~dico y paciente, y la enfermedad no esU nencia a una historia colectiva, caerá abatido muchas veces porlo en éste y lo que este diga es importante para el saber de la desesperanza y el resentimiento con su tarea. La que, no rar~
enfermedad? lO cuando se analiza el ceremonial médico como UD mente, lo llegará a enfermar. Lo que ya dijimos de Freud en ot:o
tual para poder cumplir con el principio de prohibición de la trabájo (15), pode~s extenderlo, justamente, al encuentro médi~
"CUando Freud se abrwna, por lo que
cualidad? lO cuando se señala una posible erotización hetero co-paciente de nuestra t:=poca.
xual del acto medico como defensa contra pulsiones homosex

�SS

59

nos depara la vida en exceso de sufrimiento decepciones
sas imposibles, está expresando el enorme d~lor de su ti~m~
~a,re~ de la óptica no trascendida de su. clase social. Una
riencia del mundo que s~~nte compart!a con sus colegas,
Bl;1s pac~ente~ •. una experiencia de aprisionados en la situaci&amp;
sin salida visible; de un modo particular de participar en l
fermedad d7 ~u tiempo" lQuién más que el médico corre peligr~
quedar aprisionado por un constitutivo contacto con la enfe
dad Y con la muerte? ¿y qué otra salida a la tragedia, que tasoma su cara en la situación terapéutica, sino la historia
la lucha por.abrir el futuro? lQué otras, verdadera, respue; ta
la_muerte, sino el trabajo creador de nuevas formas de vida?
baJo verdadero, trabajo de la verdad, traspasado por la muerte
mo acontecimiento individual (no mera variante natural no me
cifra estadística).
'

e'

- II -

lPor qué después de 5 años de trabajo docente en psicolog
médica, experimentamos tanta necesidad de reelaboración teóri
Nuestra enseñanza se inscribió dentro de la aplicación dé
nuevo plan de estudios elaborado a lo largo de años por el el
tro de Medicina, Y que implicaba 1) una concepción del hombre
fermo como una realidad individual que debía ser abordada en
3 vertientes ~~erconectadas: biológica, psicológica y social,
2) una concepcion de la medicina como una práctica social en
cual el médico, junto a los demás trabajadores de la salu~ , t
ne un PªP7l r 7!ponsal:&gt;le en la lucha por el progreso nacional.
una o7ganizacion racional de la enseñanza por ciclos temáticos,
coordinando p~a ello el trabajo de las diferentes cátedras. 4
una m7to~ologia_de enseñanza activa, en la cual los grupos de
P:endizaJe funcionaran como un medio adecuado para que cada e
diante desarrollara sus capacidades y fuera construyendo un
samiento médico propio.
. La Psicología Médica estaba incluída en el Ciclo Básico (
primeros meses de la carrera, 4 horas semanales), en el Ciclo
Introducción a la Medicina (como parte de la Semiología clíni
24 semanas, 1 hora ·y media semanal), y en el Ciclo clínico Pa
lógico (2~os, 2,h~ras ~emanales). Durante 4 años, enseñamos
lo en.:l ~iclo Basico (Junto con Sociología, Biología, y Mét
cuantitativos) . En 1969 y 1970, una pareja de docentes se ene
gaba de dos grupos de 25-30 estudiantes cada uno. En el 71 y

el 72, los grupos ampliaron su número a 45-50 estudiantes cada uno. En el 73 hubieran pasado a 65-70, pero se prefirió subdividir la pareja docente, de modo que cada W\O de sus primitivos integrantes atendiera grupos de 35 estudiantes. En este año, por
el número de estudiantes, por reflexiones que hacíamos a propósi
to de nuestra labor en ciclos clínicos, p~acticabamos una ense-:ñanza más informativa (sobre historia y ubicación de la Psicología Médica, conducta en sus aspectos conscientes e incoscientes,
desarrollo de la personalidad y relación médico-paciente). En -los años anteriores procesábamos un trabajo grqpal de preparación,
realización; se realizaban además trabajos escritos individuales
sobre temas que surgieran de la experiencia.
Por las circunstancias nacionales y universitarias que alargaron los distintos ciclos, recién retomamos contacto con la gen~
ración del 69, en la Clínica Sexniológica a fines del 72, y en-las Clínicas Médicas y Quirúrgicas a mediados del 73, hasta la intervención de la Universidad a fines de octubre de 1973.
Trabajábamos en equipo, analizando permanentemente nuestra tarea. Quizá demasiado absorbidos muc~s veces por problemas prác
ticos siempre urgentes. Durante los dos primeros años cQntamos co~_
la asesoría de nuestro entrañable Jos, Bleger. En el año 73 éo-menzaba a trabajar con nosotros, nuestro apreciado amigo Ricardo
Horacio Etchegoyen.
Fueron años muy difíciles para 1~ enseñanza. Años de conti-nuas zozobras 1.Uliversitarias y nacionales. De labores !mprobadas,
en condiciones materiales muy penosas, constreñida la Universi-dad por una creciente penuria económica. Tarea no sólo ardua, si
no cargada de insatisfacciones. Inesquivable, irrenunciable ta-rea, sobre la que ahora debemos reflexionar, con vistas a obtener algunas conclusiones útiles. Con vistas a compartir algunaspreguntas para el futuro.
Años trabajando con una enorme incertidumbre (17), lPara qué
enseñar? ¿se podrá seguir enseñando así? lHasta cuando? Muchos docentes cansados, resentidos con su labor, Estudiantes cQnfusos,
solicitados a la vez por el marco político social más am,plio ypor las necesidades de aprender medicina. Una creciente incomuni
cación institucional entre los dife~entes sectores de estudian-=tes , de docentes, entre docentes y estu~iantes, ent~e los que -planifican y los que ejecutan el plan, no permit!a lq elaboración
adecuada de críticas ansiedades paranoides y confucional:s· Y_-contribuía a la existencia de serias dificultades para visuali--

�60

tes, el hallazgo de inesperados puntos comunes en personas diferentes, eran continuamence referidos a la situación estudiantepaciente o médico-paciente. ObJetivo esencial del grupo era apren
der a captar el lenguaje de lo psicológico, hacer las primeras experiencias en el pensar psicológico. Tener oídos para lo contra:dictorio, para lo ambivalente, para lo confuso. Aprender a ver algunas defensas como la negación, la introvección, la proyec--Nuestro equipo de Psicolog!a Médica llegó a tener, creemos,- ción. Jerarquizar los mensajes de sufrimiento. Poder comprenderuna aceptable coherencia y ensable en su teoría y su práctica do el movimiento de vaivén del que está en el papel de entrevista-cente. Ahora cesante, es incierto el futuro de la disciplina eñ dor: identificarse y diferenciarse del otro. Llegar a valorar co
la facultad. se han hecho manifestaciones sobre la necesidad de- mo necesaria en este papel una actitud de cordial neutralidad.
disminuir su reciente 11hipertrofia11• No sabemos si se mantendrán- Actitud de interés por el otro que es la única que posibilita, º no distintciones de campo entre Psicolog!a Médica y Psiquiatr11 como decía Bleger (15), que sean los problemas de éste los que se dibujan en primer plano, y que no estén, por lo tanto, confun
didos
con los del entrevistados. Continuas infracciones del es::
Resumirenos algunos aspectos de lo que fue esta nuestra expe
tudiante-adolescente
a la regla de neutralidad en la práctica de
riencia de enseñanza y algunos de los problemas que nos plantea7
entrevista. Comprender como fue llevado a estas infracciones, era
Ciclo Básico.-Ya mencionamos lo que hicimos durante los cua- el modo principal mediante el cual se aprendía lo verdaderamente
tro primeros año. Trabajamos correlacionando la dinámica del in- necesario de la neutralidad.
tragrupo de aprendizaje con la de la situación de la entrevistaEl estudiante experimenta la necesidad de darle algo concreestudiante-paciente y médico-paciente, Desconcierto inicial de to
al
paciente, para aliviar sus culpas por lo que éste obtiene.
los estudiantes al no encontrarse con una clase tradicional; esto
No
sólo
el estudiante-adolescente, encontramos que es muy impor
sobre todo en los dos primeros años; luego ya sab!an lo que eratanteen
el médico esta necesidad, muchas veces compulsiva, de-el "Básico", recib!an a través de estudiantes que estaban en el
darle
algo
concreto al paciente: un medicamento, una placa, un Ciclo de Estructura y Funciones normales en condiciones de rela•
consejo,
una
licencia, una intervención quirúrgica, algunas ve-ciones docente-estudiantes mucho más parecida a la enseñanza an•
terior, el mito ya instituido de que eso no era medicina, de que ces.
era un jardín de infantes, de que en él no se estuQia):&gt;a seriamen
lPor qué que~a el médico así cwnplido? lQue rito cwnple quete, que bastaba poner cara de "problematizado" para salir aproba
lo
libra
del paciente sin sentirse más en falta? Y lo llamativodo. Mito en parte concordante con algunos artículos de la prensa
es
que,
darle
a éste comprensión, no se experimenta como un dargrande acerca del Plan de estudios de Medicina. Esto servía pa•
algo.
Entre
ansioso
y colérico, un médico nos preguntaba, nos a
ra confrontar las distintas imlgenes de m,dico que hab!a en cada
cusaba:
"lo
entendés,
si lo entendés, pero lque le das?" Tal vez
estudiante, y las diversas imágenes de docente y de estudiante.sea
un
modo
compulsivo,
este "dar algo concretQ" de reinstalarLa atención dirigida a los que no hablaban, a los ausentes, lasal
paciente
en
el
lugar
pasivQ
del que espera, pide y recibe (18),
interrogantes acerca de por qu' no intervendr!an o por que falta
r!an, a la vez que decía mucho sobre lo que estaba pasando en el Y al ~dico en el lugar activo del que tiene, sabe hace y da algrupo, permitía romper el anonimato, abrir la consideración a ca go, Tal vez una compulsión fálico-narcisista reaseguradora de que
da individuo, a sus expectativas, a sus incertidun,pres como estÜ uno médico no es el enfermo vivido como pasivo-castrado-dañado.
diante, a su condición de persona incanjeable. Este valor de res (veáse Valabrega). En esta l!nea, una receptividad psicológica peto no era referido sólo al individuo estudiante, sino también- ser!a vivida como pasivo-castrada, como no dando algo que repreal grupo y la situación de clase. Lo que permit!a nuevas perspec:: senta un pene concreto. Lo decisivo, pienso, es que el paciente
tivas sobre la interacción individuo-grupo. La cQnsideración in: también espera que se le dé algo concreto, no "sólo palabras". dividua!, el darse a conocer, el valorar la presenQia o ausencia Como anidando él también una imagen de médico ideal, que" siempre
del otro, el tratar de escuchar al que no ha hablado, o a lo que tiene pene para dar", como negando él también, la diferencia enno ha hablado en cada uno, el respeto a las modalidades diferen- tre lo que le reclama al médico y lo que éste puede darle• Com-zar a la tarea colectiva, para visualizarse cada cual as! misu.:,
como perteneciente a una institución pedagógica de objetivos definidos y compartidos. Tensa, denodadamente, en los niveles másresponsables, se segu!a revisando y reajustando la enseñanza deacuerdo a las posibilidades reales.

=

�62
partirían ambos la fantasía de una omnipotencia médica supre
del daño corporal, de la castración. Reconocer sus límites,
el médico, reconocerse en falta e inferiorizado con respecto
este ideal.
Siguiendo a Freud, en "Psicología de las masas y análisis
YO" (11), estaría dada ern esta forma, una matriz esencial par
una sumisión absoluta del enfermo al médico, con vistas a o
ner la omnipotencia de peste (una relación semejante a la
tión hipnótica). Seguramente hay otras fantasías también.
po nuestro, bajo la fantasía-mito popular de los estudiante~
medicina como cuervos. Se recordó la calavera como su disti
y se habló de un estudiante que llevaba a su casa a sus com
ros para auscultar a una tía suya, cardíaca, que tenía unos
plos muy "interesantes". Valabrega cita a Lewin para destacar
importancia patógena de las fantasías del paciente-cadáver.
zá si uno le da algo no le saca, no es un cuervo, y si así
se lo saca de encima, se habrá sacado de delante a la misma
te.
Un subgrupo de estudiantes nos trajo en una clase, la hi
ria de una paciente con un cuadro anémico con severas pertur
ciones neurológicas: no se podía alimentar por sí sola. El
de los alumnos no p~est~a, ' atenqj,Ón mientras era relatada e
historia. Su análisis y el de lo que pasaba en el resto del
po, permitieron comprobar que los entrevistadores, habían m'
zado la gravedad del estado de la paciente, que "no le habí
dado mucha bolilla ni importancia", que esta e:r;a la misma ac
tud que tenían para con ellos, el resto de los CQ!l\Pañeros, y
ellos hablaban con la misma voz apenas audible con la que les
bía hablado la paciente.
En técnicas de dramatización, era casi constante que el
no que hacía el papel de médico, no se interesara por la vida
personal de su paciente, como tampoco captaba, casi nunca, su
manifestaciones de angustia.

Esta plasticidad de buena parte de los estudiantes, que
to nos enseñaba sobre las posibilidades de un grupo de apren
je, que tanto nos enriquecía en nuestros conocimientos sobre
imágenes y los papeles del médico en nuestro medio, se plas
al final de cada ciclo en trabajos escritos individuales, sob
temas de la práctica, muchos de los cuales, si se tienen en
ta que eran hechos por jóvenes de 18-20 años, al cabo de sólo
seis meses en la disciplina, llaman la atención por su nivel

63
elaboración.
ciclos clínicos.- (un año de labor con la primera generación
del Plan nuevo) - ¿Tres años después de terminado el primer Ciclo Básico, qué sucede estos estudiantes cuando ingresan al hospital?

He aquí el gran impacto promotor de nuestra necesidad de re~
laboración teórica, de redefinición de nuestra .inserción en el hospital, y de cambios de ubicación de nuestra disciplina en el
curriculum. Los docentes de clínica, muchos de los cuales habían
sido muy reticentes con respecto al nuevo plan, solían comparara esta promoción con las anteriores y frecuentemente coincidíanen que tenían más desarrollado el espíritu crítico frente a lo que se les trasmitía o frente a lo que leían, que eran menos inhibidos, más activos en el diálogo con el docente y con el enfeE_
mo, que tenían acentuada responsabilidad frente al acto ~dico,que evidenciaban mucho respeto por el paciente.
Nosotros, los docentes de Psicología Médica, nos encontramos
con ellos con una dosis, que nos resultó sorpresiva, de menospr~
cio y hostilidad, hacia los enfoques psicológicos. Lo que disminuía moderadamente a las varias semanas de retomado el contacto,
si bien persistiendo en un margen no despreciable. Correlativamente, su capacidad de percepción psicológica estaba muy estrech!_
da con respecto a la que habían mostrado en 1969. Se parecían,
muchos de ellos enormemente, a sus docentes clínicos, a los méd!_
cosque habíamos conocido siempre. Indagar en los problemas per:_
sonales de los pacientes era chismografía, radioteatro, algo a lo
que no se tenía derecho. Tratar de conocer los términos reales con los que aquellos se referían a sus vivencias corporales, a sus órganos sexuales, era poco serio, un descender del nivel un!_
versitario, una renuncia al léxico médico, único código legítimo
entre médicos y estudiantes. Quien no tuviera alguna manifesta-ción ruidosa, "no tenía problemas psicológicos". Un enfenno "adaptado a su infarto" era un hombre que no se quejaba, que hacía
chistes sexuales pocos días antes de morirse. Un estudiante pr~
guntó una vez "¿Tengo una paciente de 53 años que se opera de -neoplasma de colon la semana que viene, a Ud. le parece que ten
drá algÚn problema psicológico de interlis?".
Desde luego, poddamos traer otras situaciones muchísim::&gt; más
satisfactorias , pero serían minoritarias. De consistencia inne.
f avorabl es que observan
los
gable pensamos son los cambios
. í
. dod
,
,
l
d
Hemos contr1.bu do, sin ucentes clínicos en nuestro a umna o.

�64
65

da, a que mejoren en aspectos de iniciativa, de reflexión de res
ponsabilidad y de respeto, coherentes con la identidad médica 4.:
ceptada en nuestro medio y en toda la tradición. No hemos logrado que incorporen, en forma establemente manifiesta, aspectos que
significarían una contradicción estructural con esta identidad:una mayor aceptación de las vivencias de muerte, de los conflictos sexuales, de la angustia; un diálogo médico-paciente compar
tiendo más ambos el saber y el no saber acerca de la enfermedad7

BIBLIOORAFIA
(1)

1969.

(2)

Nuestros proyectos antes de la inte rvención de la Universidad, en cuanto a enseñanza, se aproximaban mucho a las sugeren-cias de Balint y de Schneider. Dar una infonnación teórica, sin (3)
tética, al inicio de la carrera; un esquema de historia psicoló:
gica y nociones básicas de la dinámica de la entrevista, en las
primeras etapas clinicas; dejar los grupos formativos para la é- (4)
poca del internado, cuando la responsabilidad asistenical es mucho mayor. Esto nos daría más tiempo para la investigación psi•
cológica de la práctica clínica genaral, para un regular in ter-• (5)
cambio con los clínicos. Puntos indispensables para el desarrollo de nuestra disciplina, sobre la que planea mucha incertidumbre.
(6)
-

...

-

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...

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-· .... &lt; · ?.. --a..

..~~

.t-..,..,. ....... - - ~........ -

....,,,,

Schneider; Pierre- B; "Psychologie Médicale". Payot, París

..

La identidad mé!il.iaa~dii.ciG.n~s dtneo- dar .,oa:w.da en •
sí misma a lo psicológico, tiene un lado autoritario por, el que• (7)
tiende a imponerse como único modo de tratar al paciente. Tende~
cia que puede llevar a algunos a conectarse con estructuras de~
poder para intentar así bloquear el desarrollo de las ciencias - (8)
del hombre. Es éste un movimiento que va en sentido exactamente
contrario al de la historia. Como señala Foucault en "El nacimiento de la clínica" las ciencias del hombre surgieron a partir
del campo médico, a partir de la reflexión contemporánea sobre el(9)
hombre enfermo.

"La Formation Psychologique des médecine" -II Conférence Internationale; París, 1964. Librairie Maloine.

Cauguilhem, C. "Lo normal y lo patológico" Siglo XXI Bs. As. 1971.
Balint, Michael: "El médico, su paciente y la enfermedad".
Ed. Libros Básicos, Bs.As., 1961.
Foucault, Michel: "El nacimiento de la clínica". Siglo XXI,
Bs. As. 1966.
Foucault, Michel: "Histoire de la folie", ed. Gallirnard, París 1972.
Valabrega, J.P.
"La relation thérapeutique", ed. Flammarion, París 1962.
Freud, s. : "Consideraciones de actualidad sobre la guerra
y la muerte". Obras Completas, ed. Bibioteca nueva. Ma--1948.

Freud, S: "El malestar en la cultura" Obras Completas, ed.
Biblioteca nueva. Madrid. ·1948.

( 1O)

Freud, S: nTres ensayos sobre una teoría de la sexualidad".
Obras Completas, ed. Biblioteca nueva Madrid 1948.

(11)

Freud, S: "Psicología de las masas y análisis del Yo". o-bras Completas- T.I., ed. Biblioteca Nueva, Ma~id, 1948.

(12)

Léclaire, Serge: "El objeto del
XXI Bs.As. 1972.

(13)

Caplan, C: " Principios de Psiquiatría preventivan PaidósBs. As. 1-966.

psicoanálisis" ed. Siglo-

�66
(14)

Pontalis, B. "Vigencia de Sigmund Freud" ed. Siglo XX
As. 1957.

(15)

Plá, J. Carlos: "Sobre el inconsciente la
cia y otros temas tambi,n espinosos". cuestionamos (e
pilación dirigida por Marie Langer) ed. Granica, Bs. As
1971.

(16)

Luchina, I: "La relación médico paciente en cancerolog!a
en Psicología y cáncer, ed. Hormé, Bs.As. 1965,

(17)

~y, J.C.; Plá J.C.; P. de Plá, E.; Viñar, M.; Winkler J
"Grupos operativos en la enseñanza -Algunos problemas de

su aplicación en la Facultad de Medicina del Oruguay (
to del VII Congreso Latinoamericano de Psiquiatría)
del Este, 1972.

l.

(18)

Bleger, L.: "Entrevista y grupos". Ed. Nueva Visión, Bs.
As. 1971.

(19)

Bernardi, R.; Neme, J.C.: "Grupos de enseñanza activa y
técnicas de dramatización". (VII Congreso Latinoameric
de Psiquiatría) Punta del Este 1972.

Sujeto de la Consciencia,
Sujeto del Discurso, Sujéto.
DR. NESTOR BRAUNSTEIN

"~ et .óell 40CÁA1 et qu.e deteJUnlna. 14
e.o ncle.nc.-i.a. y no ta. e.o nclenc.-i.a. ta. qu.e
dete/lm.Últl. et .&amp;ell .&amp;oe,í,,al".
Mi exposición de esta tarde resultará de la interpenetración de conceptos que provienen principalmente de dos fuentes. Por una parte recurriré a las posiciones teóricas que desarrollamos con algunos colaboradores en "Psicolog!a:ideología
y ciencia" publicado ya hace tres años. Por otra parte, recu-rrir&amp; a los enriquecimientos que puedo aportar hoy a aquellas
tesis gracias a recientes aportes del materialismo histórico,
la lingüística y el psicoanálisis, lúcidamente ubicados y abo!_
dados en el fecundo texto de Michel P~chew., "Les vérités dela
Palice" ("Las verdades de Pero2rullo").
En "Psicología: ideología y ciencia" decíamos que la conciencia, en tanto que versión laica del alma (psique), fue
el primer objeto que se dio ~a psicología y le fijábamos, en tal condición, una fecha arbitraria de nacimiento a partir del
"Pienso, luego existo" cartesiano. Senalába.mos allí la varie-dad y la ambigÜedad de las definiciones propuestas para este objeto y la referencia final a una experiencia más o menos inasible, más o menos inefable, que cada quien tiene de sí mismo
y de lo que le rodea y que se ve inclinado a suponer con cara.s_
terísticas similares en su prójimo, Mostrábamos la oposición tradicional entre las tesis empiristas de la conciencia que avalan su estudio de "laboratorio" por el método de la intros-pección, apto pa,:-a alcanzar a los "contenidos" de la concien-ciay y a las"funciones de la mente" y las posiciones intuicion
istas idealistas que acentúan el carácter intencional de la conciencia, su condición de "acto" a través del cual el sujeto
se manifiesta y se da en un mundo. Tal vez no destacábamos con
claridad suficiente y desde un principio que estas dos posici2_
nes, la conciencia cOll'io contenido y la conciencia como acto co
inciden en lo fundamental, la afirmación de que el eje Y elcen

�68
tro, si~o toda,la vida psiquica del sujeto pasa por la conci~
cia~ Coincidencia que deslumbra cuando se oye lo que queda siñ
decir: que esta conciencia es sienpre conciencia de un sujet
qu; ha s~do producido históricamente en el seno de una forma:
cion social dada y en una cierta coyuntura histórica ideológi
ca, política Y econánicosocial, Y que la conciencia~ mejor:
dicho, parar.o su.bstancializarla, los fenómenos conscientes no
podrían ser a.bordados al margen o independientemente del pr~c
so de constitución de ese sujeto de quien son fenómenos cons.:
cientes,
Precisamente, nuestra exposición continuaba con el ani
lis~s y el descentramiento de la noción de conciencia que se I
niciara con el siglo, en el propio año 1900, con laR_ublicacióñ
de "La in~erpretación de los sueños", Es que en este campo en
nuestro siglo se ha caracterizado teóricamente por el cuesti~n
amiento cada vez más radical de la noción de conciencia,enfreñ
tando a ese par de opuestos solidarios que son el empirismo yel trascendentalismo de la conciencia, Roguemos por su eterno
descanso en la historia de la filosofía: hoy la conciencia ha
dejado de ser objeto de la psicolog!a (pero, les que la psico•
logia tiene objeto?) y, lejos de estar en ~el centro de la vida
ps!quica, lejos de ser el punto de partida para explicar a tra
ves de ella la vida del sujeto (pienso, luego existo) es, por
el contrario, u.~ efecto, algo que, a partir de la existencia del sujeto como integrado en una formación sociohistórica pue•
deUegar a entenderse en su proceso de determinación, tanto si
se la considera desde la perspectiva empirista de la psicolog!
a tradicional, en la perspectiva reduccionista del emergentis:
mo fascista, ¿o es que hay todavía quien necesita que se le re
cue:de que "es el ser el que determina la conciencia" y no alreves?
Por cierto, la frase de Marx tan traída y llevada que
he elegido como epígrafe y tan a propósito para esta circuns-tancia, no significa que esa conciencia que es determinada por
el ser social surja sobre la nada, La actividad biológica de las estructuras nerviosas superiores constituye el imprescindi
ble soporte para que pueda haber fenómenos conscientes. Sobrael decirlo, Pero st es necesario decir que todo el saber que
pueda alzarse sobre el funcionamiento nervioso, con todo lo útil y con todo lo necesario que es ese saber en el campo de la
biología, no hace y no puede hacer avanzar el conocimiento de
la determinación de la conciencia, Puede respon~er a la pregu~

69
t del cómo se producen estos fenómenos y cómo pueden ser mod.;_
f~cados:ei decir, de los presupuestos de la actividad y del movimiento de las representaciones, Pero nada puede decir so-bre la motivación y la organización de tales representaciones,
Puesto que la coyontura de este simposio parece exigirlo, me permitiré una analog!a mécanicar entre el cerebro y las representaciones del sujeto expresadas como discurso exist~a misma
relación que hay entre la cámara cinematográf~:ª Y la pelíc~la
filmada. lQuerr!a alguien entender la produccion de una P lic~
7
la a partir del estudio de la cámara empleada y de su activi-dad? Arriesgaría una luxación de los hemisferios pensa~do si
la cámara produce la película, si el prcyecto de la pelicula produce los movimientos de la cámara, si se puede reducir
la comprensión de la peltcula al funcionamiento de la cámara,
si la película emerge de la cámara, si hay un faralelismo en-tre cámara y pel!cula, si la pel!cula es un epifen5meno de la
cámara o si es inmanente a su funcionamient~ o si deben com-prenderse monísticamente como una sola.cos~ ~ dual!stic~ente
como dos cosas distintas, etc. Disc~sión inutil y archivad!•
Escuchándola, el pensador m!nimamente advertido por la dialectica materialista se da cuenta de qué se trata: de eludir Y de
escamotear a la historia. La discución entre los partidarios de la cámara y los partidarios de la película, entre los"~ans"
del cuerpo y los "fans" de la mente y los "fans" de la sínte-.sis cuerpo/mente, tiende a obturar, a escotomizar el hecho de
que, dejando de lado el que sin cámara no hay película Y que sin cuerpo no hay fenómenos conscientes, es!! historia, el proceso que tiene lugar en una formación social, la que det:r~..ina que sea ésa y no otra la pel!cula prod~c~da, que sea ese
y no otro el funcionamiento requerido ~e:ª camara para.pie -produzca esa película. Es ese tercer termino, la formacion so•
cial y los procesos históricos ·que en ela tienen lugar, els_ue
determina y pone e·n acción a los º;ros dos. Y el que se .oculta
en un debate donde lo falso no esta en las respuestas sino en
los tén::inos de la preg-.mta, ~oy ociosa, del cuerpo Y l~ente.
Pero el estudio de la concie~cia en tanto q,Je efecto no sólo deze partir de la presuposición epi~temolc$gica.de la activitad tiológica de las estructuras nerviosas supe:iores, ~
aav ur. oroblema teórico de solución más d!ficil Y es este: asi
c~o es· impcsible concebir a los fenómenos conscientes sir. el
eerebrc, es también i.Jr.p osible ccncel:ir a lo concsiente hu.ea.no

�70

71

sin la integraciSn del sujeto a un sistema lingü!stico que o~
dena para él al mundo y a su percepción, Es decir que existu,
existir como hombre, significa existir en un mundo donde loa
objetos no tienen existencia "natural" sino que son propuesto,
Por la cultura, en y a través del lenguaje, del sistema de ~
lengua. Por lo tanto, y pasando desde la constatación empíriQ
a un punto de vista gnoseológico, el análisis de la determinación de tales fenómenos conscientes humanos presupone el saber
de la ciencia lingüística,
(El problema teórico que no podemos sino dejar plant~
ado es el de la medida en que esta estructura del sistema de•
la lengua impone sus leyes a los procesos conscientes incidiea
do de alguna manera en su curso y en sus caracter!sticas), El hecho es que los fenómenos conscientes no pueden te
ner existencia empírica sino bajo la forma de asociaciones a,;
tre representaciones de palabra, Su existencia es una existencia de lenguaje, su abordaje no puede hacerse sino a partir•
de su objetivación como discurso. Y el discurso es siempre dis
curso de un sujeto, Lo que nos remite inelucta.blemente del
jeto de la conciencia~, del sujeto de esa abstracción nocionai
efecto del ser social, a la cuestión del sujeto del discurso
como corpus concreto a partir del cuál podremos a.bordar al au
jeto que ya no será el sujeto de la conciencia nj tampoco el:
sujeto del discurso sino el si- j eto a secas, en toda su comple•
jidad, que hace de sus fenómenos conscientes y de lo que dice
en su discurso aspectos meramente parciales, porciones flotan•
tes del iceberg de una estructura compleja donde lo inconcien•
te y lo no dicho de su discurso aparecen como condicionantes y
como delimitadores de lo consciente y de los! dicho.
As!, el problema que se plantea es el de la imprescin•
dible conceptualización del sujeto en sus determinaciones. 0biamente, esta teor!a del sujeto no puede hacerse desde loco~
ciente, desde el discurso y desde la representación que el su•
jete tiene de sí mismo.
Contra :as psicolog!as, todas ellas sucjetivistas, es
necesario cor.stit~ir una teoría descentrada y descentradora de
la subjetividad. "Una teor!a no subjetivis ta de la subjetivi-dad" (P&amp;heux), donde la conciencic1, la conducta y el discurso
aparezcan como estructurados, como datos fenanénicos que han ce ser trascendidos por la teor!a materialista.
Es el momento de volver a nuestras tesis de Psicolog!-

"n

a: ideolog!a ~ ciencia". Planteábamos allí que los procesos s~

ciales e historicos que tenian lugar en una formación social·
dada dominada por un cierto roodo de producción y con un cierto

desarrollo de las fuerzas de producción emit!an un requerimi~
to de sujetos que deb!an integrarse a esa estructura social P!.
ra llevar a cabo esos procesos (por ejemplo, el trabajo, la -guerra, la educación). Que los procesos sociales, procesos sin
sujeto, creaban los lugares donde los sujetos, todos los sujetos, habr!an de inscribirse y que ese requerimiento exigía la
producción (social) de los sujetos aptos, es decir, con el ad!
cuado sistema de representaciones (conciencia) y de comporta-mientos (conducta), de los sujetos ideológicos, capaces de ub.!,
carse en el lugar de sujeto existénte, Para ello era necesario
un trabajo de constitución del sujeto a partir de esa realidad
empírica, más m!tica que biológica, que es el individuo humano
0 , con mayor propiedad, el sujeto-soporte de la ideolog!a. Al~
thusser ha establecido que la ideolog!a interpela a los indiv!:_
duos como sujetos y que esta interpelación es constituyente,-del sujeto y el efecto ideológico elemental a partir del cual
podrá hacerse posible otro efecto ideológico, Todo modo de pr2_
ducción exige la producción de los sujetos capaces de producir
en ese modo de producción. Tesis fundamental, el sujeto no 11!,
ga a serlo por unas experiencias singulares ni por su desarrollo autónomo ni por la maduración neurológica ni por el des--pliegue de una libertad escencial sino que es constituido como
tal a partir de requerimientos emitidos por la estructura ~o-cial y ejecutados por las instituciones, por los aparatos 1de~
lógicos del Estado, siendo los fundamentales en el modo capi-~
talista de producción la familia, la educación, la religión Y
los medios de difusión de masas,
Hemos llegado as! al sujeto ideológico ~icado .en_ su
lugar correspondiente y más o menos adaptado a el, Este suJeto
ideológico se expresa a través de una cantidad pr¡ctic~ente
infinita de proposiciones puestas graJr.aticallTlente en primera persona, tanto del sinqt!lar como del plural, qu: _expresar.
la
relaciór. iriaair.aria q,~e él oantiene con sus cono1eiones reales
de existenci;. A este conjunto de afirmaciones subjet~vas
lo
~esianá.bamos con el nombre de ideológia de sujeto mediante _ la
cual.se expresa la identificación o, en su caso, la contra1d~
tificación del sujeto con el lugu a él &amp;signado en la estructura sociohistórica,
•1egado
a este rn.,n·o
• , me he c·e permitir una breve dis-

�72
gresión. La falacia mayor ~el ~or~luctismo consiste en postul
a la conducta como resultado de una interaccióh organismo-me:
dio que se expresaría en cada momento a través del par est~
-re~puesta. La evidencia de ambos pares se presenta como india
cutible. Pero lo que se deja de lado, el ,"erdadero secreto deste par organismo-medio, es que tal organismo cuando del~
bre se tr~ta, es un se7 histórico producido no' por un "medio"natur~l s 7~o por.una cierta organización social humana,
Tal
organizacion social es estructurante de los sujetos humanos
d~ sus comportamientos, Por tanto, la evidencia del par orga-~
nism~-medio es ocultamiento del proceso a través del cual
se
realizan los procesos sociales. La relación exterior-interior
no es, como se plantea siempre, una relación de oposición si~
~ ~elación de 7ontinuidad, según el modelo de la cinta de Mo
e.bus. Es 1! ~ociedad con s~ determinación en Última instancia
por lo economico la que actua a través de las conductas (y de
los fenomenos conscientes) del sujeto que ella misma ha produ•
ciao..
~
Esta disgresión venía a cuento porque así sucede tam-bien con el discurso en primera persona, tanto del singular co
mo del plural. La ideología de la conciencia y también la ideo
logía f1;1lldada en ~a lingüística suponen que el sujeto es fuen:
te Y origen del discurso, que el Yo es autónomo y que puede ex
pres~s~ recu7ri;nd~ a la in !nita variabilidad morfológica, :
fonologica,.sint~c~:ca y semiotica que el sistema de la lengua
P&lt;:&gt;ne
s~ dispos~cion, Aquí, en el par sujeto hablante-sistema
ling{i7st1co, ~e jue?a el mismo efecto ideológico que en el par
or?anismo-medio ambiente. Al no cuestionarse la categoría
de
suJeto Y el proceso de constitución del sujeto, esas oposiciones ocultan el hecho de que el sujeto hablante está limitado en su decir por lo no dicho y por lo no decible de su inserci&amp;
en la sociedad humana en general y en esa formación social en
pa.r~icular: E~treman~o un poco roás las cosas pero sin incurrir
en inexactitud, que el no habla sino que es hablado por el lu•
gar de sujeto ideológico que ha venido a ocupar , Y, sin embargo, desde una perspectiva conductista o fisiolóaica habla
p
'h -1..1
.
.,.
~
,
•
.cu., a ccnsiceranjose a~~or de su disccrsc , cesce ~na ocsi
c~~n ilraginaria, cesde un ;1.:.nto ce referencia al que aludí~ a:
YU el maestro Xirau: ":se que está ahí, enfrente mío y que ha
ce lo ftismo que yo pero al revés que yo, s9y yo", Habla desdeesa imagen especular donde se reconoce a sí.~isoo y donde esP_!
ra ser reconocido ¡:&gt;or el otro humano así CO!:lO fue reconocido en los primeros meses de su Yida en el tn0n:.ento de alcal"..zar la

7

!

::º .

73
integración de las sensaciones eenestésicas de su cuerpo fragmentado, de la imagen que el espejo le devuelve, de 1a confirmación que le da quien lo sostiene y del nombre propio que le
han puesto de una vez por siempre y para siempre en el momento
en que nació. Asunción de una imagen humana integrada en el e~
pejo que se vacía sobre el molde preexistente de la imagen humana unificada del otro, Gestalt pregnante que permite identificarse como un yo ante un tú que lo reconoce como tú para ese
yo, que lo confirma y que lo consagra en esa imagen del espejo donde uno no está ni es. En síntesis,que toda proposición aue se refiere a un fenómeno consciente incluye un elementos_ue
;e presenta como evidencia, como fuente de toda evidencia, que
es el elemento "yo" en el cual el sujeto se reconoce a sí mismo desconociendo su alienación originaria, Este término "yo",
eje, ya en Descartes y siempre después, de la psicología de la
conciencia, opera un "preconstructo" (usando la expresión
de
Paul Henry), como una evidencia lingüística sancionada por el
uso que implica la irrupción de otro discurso, del discurso~el
Otro, en el discurso imaginariamente asumido por el sujeto como propio, Y desde ese punto privilegiado se liga con el resto
de las representaciones preconscientes a disposición del sujeto, Y esto es lo que caracteriza a los fenómenos conscientes humanos. Sólo el humano es un"yo" de discurso que puede acce-der a la reversibilidad con un "tú", planteándG&gt;se ambos
como
eventualmente excluidos con relación a un ''él", Volviendo a la
frase tan usada en este simposio para apuntar a la conciencia:
"Tengo un dolor", frase que se analiza siempre obviando la referencia al término "yo", como si de una mera experiencia
de
dolor se tratase, tal como puede padecerla un animal y descuidando que ese dolor expresado puede serlo como presagio de una
grave enfermedad que se teme, como respuesta a la ingratitud del amigo o como modo de mantener a distancia a un invitante indeseado pero que, en todo caso, es incomprensible sin lar~
ferencia al "yo" que así se expresa y al conjunto de sus circunstancias sociales,
Abundando en este aspecto: el sujeto que se reconoce en
el espej o y ~e se reconoce a sí ~ismo en el reconcc~~ie~to~el
otro ~;,¡¡,,..ano es un suj etc q,.:e, col!lC cice Feche..:x, ~ ,·enico si~
¿o o?:je-:.c del ciscurso ajeno y ¿estir.a~ic de ese discurso a!:_
tes ~e que él pu=iese, pe~ su c-~ent..a, hablar. cuando el sujeto
llega ..a :-.a.blar lo hace ·:a óesde \:na identificación (libicinal
Y jurídica) alcanzada con ·.:.n cierto lugar de sujeto y con
'.ln
ciertc sigr.i:ican~e, ~J r.onbre ~~OFÍO, que le fueron impuestos

�74

75

poi 1~ esquctura f«aüliar ~ !ociu~ en la. qne el, querié
lo o no (y la pregunta por la "voluntad"está acá fuera de 1
gar) habrá de incluirse, Y sin saberlo, sin poderlo pensar,s
poderlo decir,
Es este no decible sobre sí mismo lo que constituirá
el núcleo de esa represi6n originaria que tan difícil i e asu
resulta para todo el que se acerca a la metapsicología psi
nalítica, Esto remite a la cuestión de que el sujeto antes
ser sujeto del deseo es y está sujetado en el deseo del otro
que habrá de reconocerlo en su subjetividad, Y que, arribado
la condición de deseante, su deseo no puede dejar de pasar
las redes del deseo del otro, Se plantea aquí la cuestión
sujeto en sentido psicoanalítico, del sujeto radicalmente
jenado del objeto de su deseo, del sujeto tachado por el si
ficante, que no es el tema de la disertación de hoy y que,
eso, suspendo en el momento mismo de enunciarla,
No puedo extenderme como quisiera en torno a la tesh
de la constitución del individuo como sujeto por la ideolc;:a
a través de los aparatos ideológicos del Estado y de la confi
guración de éstos por la lucha de clases así como de lasco
ciones para su transformación, SÍ quiero marcar que la coyun
ra ideológica en un cierto espacio y tiempo históricos dete
na un campo, enmarca lo que puede ser pensado y lo que puede
ser dicho por cada sujeto hablante dentro de esa co~tura e
paciotemporal atendiendo a su posición , a lugar de sujeto id
lógico que ocupa, Y que el sujeto, con la correspondiente 11
sión de yo autónomo y autor de su discurso, nada sabe de est
!!mi.tes que se extienden, podrtamos decirlo de modo esquemáti
co, por fuera, ocupando el territorio de lo que la ideología
encubre y de lo que la ciencia no ha producido aGn y , por de
tro, llenando todo el campo de lo inconsciente sometido por~
To(ensentido psicoanalítico} a la represión.
- Se produce así este efecto de la forma-sujeto que apa·
rece como eje vertebrador de todos los discursos autorizados·
por la Ideología y que se presentan como transparentes,
cOlll
portadores en st de su propio sentido' como ventanas abiertas
por las palabras sobre las cosas, La utilización de una lengua
común, supuesto instrumento de la comunicación, consagr a esos
efec:tos cotidianos del reconocimiento de l os obj e t os y de las
situaciones con desconoc imiento de su proceso de constitución,
El "yo " se expresa como f uent e del discurso, i gnorant e de las
determinaciones discursivas, Lo indecible pone el marco en el
que puede ubicarse lo dicho, Y el yo nada sabe de ello.
Quedan dos problemas que me gustaría tratar pero

... desarrollar por el t i eil)po;
.,.
no ~re
produce esa i lusión de autonomía del yo, cual e s :
1) ¿como se
t!.l es e 1 lugar de la libertad en este planteo e
fundamento
y c u~
d terminaciones discursivas?
.
á
las :
uede llegar a decirse algo nuevo si lo decible#est 2) ¿como P
1 indecible? pregunta que yo preferiria reya enmarcado por o,. i
. lQu,é papel cabe a las rUPturas e-lar en estos term nos.
l tr s
formu
l.,.
.
a
la
producción
de
nuevas
verdades,
en
a
an__
st
pi ~ ..~~:a~~s subjetividades humanas?, pregunta que no pueformacio
odarnos empezar a pensar
1
do responder ahora pero que, s!~te:~~~ ~e Lacan que quisiera -entre todos a parti~lde u~: mi exposición en su relación con!,a
que quedase como ep ogo
frase prologal que tomé de Manes

"~ que a. una nueva. ve/Ula.d no u po.6.lble c.on~
;te.n,t:a.Me con dalt.l.e .6u i.LL9a1t., pu.u de lo que,,
.6 e tJr.a.ta. u de .t.omaJt nu.u.tlw .tu.ga11. en ei1.o.

�Bibliografta
1. Braunstein, N, A,1 Pasternac, M,; Benedito, G,1 y saal, p
"Psicologta: Ideologta y Ciencia" Siglo XXI, México, 1975'
2, Pécheux, M,1"Les vérités de la Palice", Maspero Paris.1975:
3, La.can, J,1 Ecrits, Seuil, Paris, 1966

Estructura e Historia en
la Terapia Psicoanalítica
SILVIA BLEICHMAR
LETICIA DAMONTE

*Conferencia pronunciada en el SimPosium sobre "La conciencia",
organizado Por la Sociedad Mexicana de Epistemología, el 14de
febrero de 1978.

�Toda idea de "sujeto", a menos que se la explicite antes,
mediante una determinación fundamental, sigue participar,co de
un sub-jectum que implica la vuelta en el seno .:e la
ciencia
de la idea de una "sustancia del alma" , como cosificación
de
la conciencia,
Podríamos decir que el conjunto de las controversias ~eto
dológicas de los Últimos años ha sido mostrar que en todo traba
jo científico y filosófico existen premisas que el autor no iñ
tente fundar lógicamente.
Nos proponemos, al respecto, señalar el carácter del concepto de sujeto, en sus correlaciones entre la práctica social
y la práctica terapéutica y las consecuencias que de el lo se
derivan para el ejercicio de la psicoterapia y una teoría de
la curación •
El campo de la teoría del sujeto, aparece como el punto limítrofe entre la psicolog!a cient!fica (Psicoanálisis} y la
filosofía.
Esta cuestión alcanza al psicólogo en tanto sujeto imaginiriamente productor de enunciados, ubicado en el pensamiento
contemporáneo como parte del proceso de producción científica.
En la filosofía tradicional, se ha partido de la dicoto-mía entre el sujeto y el objeto, dicotomía que alcanza y establece desde el comienzo una nueva disociación entre los datos
positivos y los juicios de valor,
Es decir: están las cosas que son, y a las cuales se les
atribuye una cualidad,
Esta dicotonua plantea en el seno de la ciencia el retorno de la idea idealista de una escencia , que se cualifica a Pª!.
tir de enunciados de atribución.
Esta escición entre el objeto y el sujeto, alcanza al sujeto mismo, escindido por una línea divisoria que se ha tendido a llamar "escición operativa", pero que puede llegar al ocul
tamiénto de las reales determinaciones del que hacer científico
En la sociedad, el que piensa a ésta responde a la visión del
mundo de un grupo social, de tal modo, cuando piensa a la so-ciedad se piensa as! mismo,
Fue Descartes quien fijó la ruptura entre el sujeto y el
objeto con su filosofía del yo cognoscente y pensante y el pro
blema -irresoluble- de averiguar el modo en que ese yo llega
conocer lo real, puesto qu€ n, er más ,:rue vo cognoscPnte e interioridad,

a

�80
Frente a ésto, se han intentado dar diferentes respuestas
tanto en el plano de la filosof1a como
el de la psicolog!a '
En este sentido tanto Lukacs COlll0 lfeindecgc¡u (aunque deS.:

en

de perspectivas distintas) coinciden en que el mundo no es algo enfrentado, dado inmediatamente a la conciencia cognoscent,
que lo aprehenderla tal como es y lo jUzeJarta luego, El objeto
mismo es una constru~ción en tanto objeto humano significante,
En 1922 Lukacs introduce el concepto de cosificación en el
seno de las ciencias sociales. Este concepto de cosificación.
plantea la existencia de condiciones de estructuración de una
conciencia "inadecuada", merced a la escición de los producto
res de sus productos, en la constitución de la sociedad mercañ
til. Al ser disociado el producto del productor en determina:
das condiciones históricas, este producto parece como ajeno
"extraño", a quien lo realiza, produciéndose un falso enfr~ta
miento que encuentra un reflejo en la conciencia,
la cosificación a la que aludimos lleva a representarse al mundo como un espectáculo, como un objeto que se estudia -desde afuera; Y al hombre, como uno de los elementos de
ese
mundo, un dato del mundo que puede estudiarse en el nivelde la
ciencia sin implicación del juicio de valor,
El sujeto individual se encuentra en la situación de esta
conciencia enfrentada al mundo, un mundo en relación al cual el individuo puede orientarse en el plano técnico sin formular
juicios de valor sobre él.
. . . El psicólogo, capturado en una ilusión cosificante, emite
Juicios de valor que son juicios que lo implican colocandolo en un lugar de desconocimiento al no reconocerse en sus proi;ias
determinaciones, Esta es la trampa que debe sortear para nover
se escindido en la dicotom!a sujeto-objeto que lleva a una
preciación positivista del conocimiento,
Asila cosificación no atañe solo al objeto, sino que alcanza las estructuras cognocentes, estructuras psíquicas que son ioma,das también como datos (lo dado) y que aun desaparecen
en algunos de sus aspectos manifestandose como la propiedad de
cosas,
Nos podr!amos preguntar cuál es la validez, a esta altur~
de incluir una preocupación del campo filos5fico en nuestro -problema. Qué es lo que interesa a la filosofta, y qué nos interesa a nosotros, psicólogos psicoterapeutas de los aportes que nos pueda brindar,
Las tesis filosóficas son dogmáticas. Esto no es juicio de valor, simplemente, queremos afirmar con ello que no son su

a-=

eeptibles de demostración,
En este sentido, no pueden denoru.narse verdaderas. No enuncia tesis que den lugar a del!lostraciór. cientifica, sino que
posibilita justificaciones racionales de tipo particular.
Al intervenir en el plano de la ciencia , enuncia tesis~e
contribuyen a desbrozar el camino para un correcto plantea.míe~
to de los problemas.
Pero nuestra intención al respecto, es mostrar de quemanera esas tesis filosóficas, s!!io son dominadas por el psicól~
go, operan en su cabeza, produciendo efectos en la prácticag_ue
no puede controlar.
Volviendo a lo que decíamos antes, respecto de la rela:ión
sujeto-objeto, Lucien Goldmann señala tres tipos de actitudes
filosóficas a las cuales se reducirían casi todos los sistemas
filosóficos modernos.
1) Las filosofías individualistas y atomistas, cuyas cat~
gorías en el plano óntico son el individuo y la libertad, en el plano cosmológico el átomo y la mónada, y · en el plano psic~
lógido, la sensación y la imagen.
Ru forma principal es el racionalismo, y de manera menos
radical, el empirismo,
Como visión del mundo, la posibilidad del todo se funda~
"la composición de las partes a las que empero es posible imaginar también fuera de esta composición" Kant •
Sociedad, significa la influencia recíproca de individuos
autónomos; y en la medida que para el individualismo, es preci
so mantener un mínimo de relaciones entre los individuos, ese
m!nimo adopta la forma de intervención divina,·', validez uni-versal, o en los empiristas, un simple estado de hecho (hábito,
asociación, etc.).
Sus principales exponentes so?1Pescartes, Leibnitz, Looke,
Hume y Fichte.
2) Las visiones totalitarias del mundo, cuyas categorías
fundamentales son el todo y el universo, en el plano social la
colectividad (se oponen en esto a las filosof!as individualistas) en el plano ético, el sentimiento, bajo sus múltiples aspectos: rebelación, intuición, y cuyos principales exponentes
son Bergson, Scheler, Heidegger, etc.
Esta es tal vez una concepción que encontramos frecuentemente retomada como filosof!a espontánea en el campo de la ps!
coterapia, en la cual nos detendremos un momento.
La teoría del emergente, por ejemplo, que se apoya expontaneamente en la teoría de la forma, trae consigo la connota--

�s2
ción mecanisista y toPolÓc¡iea de aquella, Nos dice aue no POlle
concebir al niño sino COlftO una parte del todo, que tie~e :
sentido por ese todo que serta la familia. Esta legalidad que
rige los campos morfológicos, deja afuera,que en realidad ·ncs
encontramos con un sistema incluido en otro, E:r. la relación ••
parte-todo, hablar ce emer9ente, es referirse a una parte, qu,
desta:ada por l!yes de configuraci6n internas~ se ha convertido
en sena!. En esta medida, se considera al paciente como emer!"'!
gente.. sano d~ una situación mórbida. En tal sentido, el "emer•
gente es senal, mientras que el s!ntoma es significado
~ Podríamos citar también, dentro de este apartado, ias te•
or!as del campo de Kurt Lewin, la teoría del "hombre en situa•
eion".
tlOS

.
3) Esta tercera corriente, con la cual Goldmann se identi
fica, plantearía que el universo y la comunidad humana form t
un todo "cuyas partes,en cuanto a la posibilida-:! misma de su41 •
existencia, suponen ya su composición en el conjunto".
La autonomía de las partes y la realidad del todo no se.
encuentran solamente conciliadas sino que constituyen condicio
nes recíprocas.
La dificultad que nosotros encontraríamos para sentirnos
P~tícipes de est! posición, es además de la ambigüedad de tér
minos tales como comunidad humana", universo, la dificultad:
que trae aparejada al Poner en un mismo plano de correlaciones
las estructuras relacionadas sin plantear sus determinaciones
particulares y mutuas.
La inclusión de las partes en el todo no es aleatoria
y
el desconocimiento de esto vuelve a dejar la puerta abiert~ a
la corriente que critica más.arriba, cuya única salida es el in•
teraccionalismo.
En este sentido, podr!amos encontrar esta c-:ncepción en algunos trabajos psicoanalíticos fundamentalment~ e~ las cultu
7alistas,(conceptos como el de personalidad bás:~a) o en los:
intentos de encontrar, en una fusión extrapaladc~a de ciencia~
explicaciaaes psicológicas a fenómenos Políticos y sociales.
Es sabido Por todos nosotros que lo escencial de las te-sis materialistas es plantear la independencia d~l mundo exterior{y del conocimiento objetivo de sus leyes) e: relación al
sujeto, planteando simultáneamente la dependenei.~ de sujeto -respecto al mundo exterior (de donde resulta el ~arácter nece~
sario, de lo! efectos que afectan a ese sujeto}. A fa.rtir de e
sa formulacion, formulación filosófica, que no ~~s proponemos

d strar, queda abierta la posibilidad de red~finir cuSl é~ , es•~• mmd o~ t eri·o ~ cu·
elemosujeto al cual aludL~os, y cual
. e 1- 0
detemina,
ta evidencia, es un efecto i&lt;leológico, el efec,to ideoi.-6gico elemental . En tal sentido, redefinir estos términog para
el sujeto psíquico es una tarea de ruptura de la evide~cia,~e
oosibilitará fijar nuestras posiciones psicoterapéuticas.
•
vamos a tomar tres aspectos: a partir de la existencia
del mundo exterior.
..
.
; ,. .
a) cuáles son las vías de constitucion del suJeto psiquico, a
partir de ese mundo exterior que lo det~rmina,
. . .
..
b) cómo ese sujeto psíquico constituye su mundo significante,
en el proceso de su constitución.
e) cuáles son las mediaciones necesarias para que esto se P~◊­
duzca.
.
El estudio de los primeros elementos es tarea de la teorl:_
zación de la psicologta científica.
; .
El estudio de las mediaciones es el campo especifico del
proceso terapéutico (estudio del sistema de representaciones-,
efectos que afectan al sujeto), En este punto se insertan los
aportes que la psicología científica pueda hacer en la estructu
ración de una teoría del sujeto.
·

En las tesis sobre Feuerbach, encontramos la formulación
de Marx que puede permitirnos pivotear para el desarrollo que
nos propanemos hacer:
La escencia humana no es algo abstracto inherente a cada indivi
duo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones socia-•
les,
y al señalar cual es el problema de Feuerbach al plantear
la escencia religiosa como diluida en la escencia humana dice:
1) El hacer caso omiso de la trayectoria histórica, presupone
un individuo humano abstracto y aislado.
2) Así la escencia humana sólo puede concebirse como género,
como u:ia generalidad interna, muda, que se limita a unir naturalmente los muchos individuos,
Nos encontramos as! con el concepto de historia, como --guía rectora de la comprensión de los fenómenos humanos. Concepto que debe ser retomado en su doble intersección: el de la
historia social (Historia), de los procesos sociales en el S!,

�no de los aedos de producción, }. el de la historia individual

en el de la constit&gt;-~ción del sujeto psíquico,
'
.,.
Pero~~ comprensión ~e la historia u.plica abandonar el
metodo trad1c1~nal y esquematice que presentaba la historia
00
mo una serie. hnal de descubrimientos, para reemplazarla, por._
una perspect.l.va que considera dichos descubrimientos co.mo suct
sos solo comprensibles en el interior de procesos estructura-:
les,{Goldmann, t.).
Procesos estructurales, que sólo cobran carlcter signifi•
cante, a partir de la actualización que la p~is humana proda
ce de los a-contacimientos pasados,
Y esas estructuras privilegiadas tienen ya su definición
a esta altura del desarrollo del conocimiento:-- son el concepto
de modo de producción, Por un lado, y el de estructura del Ecli
.PO, Por otro.
En este ~~ntido, nos aventuramos a decir que la recurren•
cia a la biología como gran mito de nuestro tiempo, es el in-;tento de dejar de lado la categoría de flu,to¼ tanto en las
ciencias de la sociedad como en la psicolog!a. '
En este sentido, el "nosotros'' al que aludta antes Gold- •
mann como categoría filosófica, solo puede remitir en las cien
cias sociales a la categoría de sujeto colectivo, sujeto de.::
clase: En ~l orden psíquico, remite a la comprensión de 1 a
const1tucion del sujeto como desde el Otro y en tanto otro co
mo sujeto de la identificación que sólo puede ser concebid~ eñ
su estructuración en un medio humano y sujeto al deseo humano,
.
~ categorta de historia atravie-sa a ambos sujetos, co~tituyendose en el elemento fundante de las múltiples determina_
ciones.
La práctica social se inserta en este marco, de conoci ~miento de una legalidad determinante, que implica la sujeción
a una determinación de la cual los procesos transformadores no
pueden liberarse.
~í, el proceso de desujetación histórico iD!plica el conoci -mie~to de las leyes que detenninan los procesos sociale~ se
def1.nen en la practica política.
·•
. . El proceso de desujetación individual implica el reconoCl.111.lento de la estructura fundante del Edipo como legalidad--y los procesos históricos de constitución del sujeto,
. Nos enfrentamos así con dos prlcticas que remiten a dos
SUJetos.

35

El sujeto de clase, determinado por la fon.ación !conómi·
ca-social,
El sujeto del inconsciente, detemtnado ¡;orla estr~ctura
del E:-dipo,
La categor!a de totalidad, que tanto ha preocupado a
la
filosofía, sólo puede reconocerse en el plano de la psicología
eomo categoría determinante de un sujeto que, desde un medio humano, se encuentra sujeto a una historia que lo precede, aún
desde antes de su nacimiento, y en la cual se repiten en su e~
istencia, los elementos determinantes de la misma.
Las representaciones que los hombres tienen en su cabeza
sólo pueden entenderse en esta l!nea, como representaciones~que aluden a una P.1ta.x..U, concepto que permite diferenciar
la
eategor!a de práctica histórica de la empírica sustancialista.
Pero queda por dilucidar, en el marco de la clínica,
la
forma en que las representaciones ideológicas encuentran su lu
gar, Porque si bien epistemológicamente la diferenciación entre dos objetos y dos sujetos epistérnicos es correcta, el pro~
lesna del sistema de representaciones en su combinatoria no se
resuelve por decreto,
Nos encontramos, en el marco del proceso terapéutico, con
que las representaciones fantasmáticas no son linealmente la
de los fantasmas infantiles de los padres y que además estos~
fantasmas infantiles, no son representaciones universales,sino
que asumen diferentes formas, como mitos que se permutan,
en
relación a la historia vivida,
Tal vez podríamos preguntarnos, si los fantasmas infantiles universales, que aparecen como respuestas imaginarias a las
preguntas que la incersión en la estructura plantea al sujeto,
no encuentran su materia prima, en la historia significante de
los padres, Pero esta historia, no es aislada en la estructura
ed!pica, sino que encuentra su marco de realización en las pr~
blemáticas que la Historia social plantea a los sujetos que se
encuentran tambien determinados Por ella,
Una paciente que tuvimos oportunidad de ve~, niña de tres
años, con un cuadro dermatológico severo, llegó a consulta en
situación aguda y sin posibilidad de un diagnóstico pediStrico
claro, ya que parec!a haber una esclusiva determinación de orden psicógeno. Resuelta la situación aguda cOn\enzamos a observar, que la niña, en las horas de juego, se introdup!a un rev6!,
ver en la boca, y con una mezcla de placer y horror, apuntaba
y gatillaba. Por wpuesto, lo único que se puede entender de

�g7

86
esta escena aislada, es que la niña sentfa como decfamosa.~
algo facinante y horroroso. en el juego
se repetta
S6lo los dato~ de 4 Iüstori~, paeden ayudunq~ a·enten~
der esto. Vamos a tratar de mostrar, .como la historia de la li1
ña, se combina con la situación actual de aparición del sínto='
ma, ~!tuación~precipitante del proceso patógeno en una interseccion diacrónica y sincrónica.
Gabriela, dec!amos antes, tenla tres años en el momento.
de la consu~ta. La razón por la cual la madre recurrió a un a
rapeuta, .. fue, como lo indicamos, por la aparición de un cuadro
dermatologico severo, con dificultades diagnósticas. se oscila
ba.. e~tre una varicela at!pica, y una púrpura hemorr(gica. :u,i
analisis daban cltnicamente normales, y lo que pareció confir•
mar el origen del cuadro fue la evolución posterior.
En el momento de su aparición, acababa de nacer un herma•
nito Y los síntomas se produjeron durante la estadía de lama•
dre en la maternidad, Las lesiones costrosas y hematomas cu•
brieron las extremidades inferiores y el tronco hasta la cintu
ra Y los brazos• Las piernas se hab!an edematizado al grado de
ctue Gabriela estuvo tres días acostada sin poder moverse.
CUand&lt;: la _madre volvi6 de la maternidad, al segundo d1'.a,
se aesedematj~~ _luego de decir que estaba muy triste y llorar
siete horas seguidas. Dij&lt;&gt;'. que estaba triste, que habta pensa•
do que la madr~ no iba a volver más, que la nena se hab!a muer
to, que la madre no iba a volver porque se habta muerto.
Sus pa~es son gente joven, dedicada al trabajo intelectual, que tuvieron que sal~ de PU pats de origen a causa de
la situa:ión política. Salieron de Argentina a Perd donde Pª8!
ron un ano hasta q,te el golpe de estado los obligó a trasladar
se a México. Gabriela contaba ocho meses de edad cuando salióde su país. Fue-f una niña normal durante su primer año de vida
recu8:da con cariño su estadía en Perú, y tuvo su primera de-~
presion antes de salir de allf. Pasó varios d!as sin jugar, -~ensativa y _qui!ta, y cuanq9 llegó a Mbico se quejaba de que
no estaba en Sl1 casa".
A los poeo19 aeses de llegar, la madre quedó embarazada, y
durante el transcurso de ea~e embarazo dos hermanas del padre
fueron secuestradas. En este ~odo también, murió un amigo muy cercano de la maclJ;e, y su uterior terapéuta.
El d1a del eumpleaiios &amp;f~iela, la !padre tuvo que ser
internada PNmaturamente porque el parto se adelantó, y debido
a complicaciones tuvieron que. haterle una histerectom!a Ara-

qu;

.

b de la prematurez la hermana tuvo q,Je quedar internada diez
dtas y la macre volvi6 a la casa sola.
Gabriela que había comenzado a frotarse el mismo dta de
su cumpleaños por la tarde, edematizada al grado de no poder
salir de su cama, 'l con las piernas sostenidas por una almohada manifestó su tristeza y tal como refertamos antes, luego dejlorar varias horas, comer.zó a regresionar el cuadro clínico,
En la primera hora de juego, aparece el elemento que pensmnos es reiterativo luego a lo largo del tratamiento, res~to a como aparecen las significaciones agresivas en esta niña.
se sienta en el suelo, y con lentitud saca el cuaderno Y los marcadores. se pone a hacer garabatos. Lo primero que dibu1a
es un montc1n de l{neas cruzadas, Le pregunto que es, d~ce: un
avión". Para ir adonde, pregunto, a Perú. Le pregunto si se a-cuerda de Perú y me cuenta que ella iba a pasear al mar. TOII\&amp;
luego la muñeca y le pega. Por qué?. Porque se portó mal• Que hizo?, Tiró el jugo de fresa. Luego arroja otr~ muñeca~ la e~
nasta y dice que hay que castigarla porque tiro a la amiguita
al pozo e hizo berrinche. Le digo que ella también debe tener
ganas a veces de hacer esas cosass tirar el jugo, la hermanita
al pozo, hacer berrinches,
se r1e a carcajadas mientras simula un patale~. Luego dice: yo una vez tiré un jugo de fresa . Toma un revolver Y em-pieza a tirar para todos lados mientras sonríe. Luego se apu!!_
ta a sí misma y dispara reiteradamente. Le digo que tal !ez cuando eila siente toda esa rabia tiene miedo de hacer dano a•
Mamá, y entonces prefiere lastimarse a sí mi sma. ~e levant~ el
pantaloncito, muestra las cascaritas secas de su pierna Y dice:
"Mira".
decíamos más arriba, esta situación de apuntar Y gatillar indiscriminadamente, y luego hacerlo contra s1 m!sma, introduciendose el caño del revólver en la boca, o poniendoloen la sien, con una cara que es una mezcla de placer y horror,
fueun elemento reiterado a lo largo del tratamiento.
Como

En funci8n de hallar la signi~icación precisa de esta ~e!,
ta de la agresión contras! misma, en una entrevista, se sen!.
ló a los padres este hecho, que por otra parte habta si~o pre•
senciado por ellos con asombro en algunas reuniones conJw:i~s,
como una preocupación pidiendo que ayudaran a su comprension.El padre relató entonces, "No se qué tiene que ver, pero haceunos días tuve un sueño, muy angustiante, en el cual Gabriela-

�89

S8

s6lo excluyendo, todo caaponente agresivo de su propia ..

aparecia C01D0 si-4&lt;&gt; hija de mi abuelo muerto, y de ai henaana
menor, que está aecuestrada y presuntaaente muerta". Al inda..
gar por esa hermana dijoi ES alguien muy especial para a!. Mi
padre que era alcoholista, nos abandó cuando yo era chico, y ..
pasé a cumplir funciones paternas· en mi familia, especialmente
con esta hermaJl4QUe era muy pequeña. Así , mi hermana fue como
una hija para mí".

vida, los padres pueden reorganha.r su vida actual. Frente a

El otro que traen es el siguiente, dicen que tienen algoque ver, con esta dificultad de Gabriela con la agresión, que..
ellos no toleran la agresión, que si bien le dicen que se defiea
d~ el colegio, saben que a ellos los descompensan los berrin·
ches y las actitudes agresivas de la niña.

Pero estas mismas condiciones de represión, obligan a la
nifia, a buscar un lugar, que le permita conservar el amor de a
quellos. La ii.nica :salida! entonces, es la autodestrucción, en
la identificaci6n con los muertos.

la bisterectolllta de la madre, que produce u.na reorganización 1ibidinal en ésta, Gahriela aparece cano la portadora de la -violencia, retorno de lo reprimido en la familia.

Ast, la violencia, eludida de la vida de los padres, retorna como st.ntana desde los fantasmas de la hija.

Desde una teoría psicoanal!tica que en general compartinos
(nos referimos a las aportaciones que el psicoanálisis francés
actual ha hecho a la compresión de la constitución del sujetopsíquico), se puede entender, resr,ecto al sueño del padre, la
colocación de Gabriela en u.na posición que está signada por el
lugar de la muerte y el incesto (4) (Gabriela es, a la vea, la
hermana-hija muerta del padre, y la hija de esta hermana con su abuelo) es también, la hermana~hija del padre con su propia
madre.
Pero esto no nos alcanza, sino desde la historia y la situación actual para entender la peculiar constitución del fantasma de nuestra paciente.
No nos alcanza para entetlder esa forma particular que a~
sume la fantas!a en el juego de •i ntroducirse el revólver en la
boca, ni la wélta
de la agresión sobre st misma,1 que produce~
el síntoma somStico, salvo a través de una teoría explicativageneral, que nos dejarta igualmente sin respuesta.
La relación de los padres con la agresividad de la nitla,.debe ser entendida en su c:ontextualización, La violencia se~cial, a que fueron sometidos, react'l'liz6 sin dui1a'f produciendo
nuevas significaciones, en su propia historia~ los fantamnas ..
edípicos de aquellos.

Gabriela, scaeti.da a la exclusi8n ndical que el nacimi~
to de su hermana iaplica, sólo p.cuentra un lugar, a partir de
ocupar el de la benana muerta del padre, y el de su propia her
mana muerta en la tantas!a.

-

Nos encontramos asf, conque el car&amp;cter transaccional del
ser comprendido en esta dirección. Doble transac
ciSn~ de deseos libidinales y de muerte, y de resignificaciones
bist6ricas en relaci6n a la violencia individual y social,

s!ntoma, debe

Si el objeto del psiooanálisis, es el efecto en el cacho
rro hullano de su inclusión en la estructura edtpica, efecto--=
que lleva el nombre de inconciente, como dice Althusser, de lo
que se trata, es de tomar conciencia del arraigo histórico de
toda actividad humana.
Se trata como en el caso de las f~rmaciones econ&amp;nico"'90
ciales, de advertir que estamos frente a la introducción de•'=
una inteligibilidad nueva, y es que en el interior de cierto R_e
dodo, se describe el funcionar de cierta estructura, que no es ni puro devenir ni eternidad,
{

A diferencia del estructuraliSD10 1 que plantearh por un~
lado la vacuidad de una estructura universal, y del genetismo,

que plantearta la constituci8n progresiva de un sujeto, que re
tomarta a la t!bula rasa del empirismo, de lo que se trata es
ae conocer las formas en que el psiquismo se organiza del~~•
complejo a lo ccmplejo, en la productividad fantasmitica que sr
la intersecciSn de la Historia social y la historia individual
Plantea.
Como dice Lanteri~Laura, la opoaic16n entre b11torta y~
utructura no se resuelve invocando a la dtal&amp;ctica1
tal~
tar el respeto tanto a Hegel ccmo nuesua propia razSn el apre
"1rarnos de este modo a una conciliación artificial, (S) ,

sera

-

�90
La primac!a de la historia C01ll0 lo marca Sartre, proviene de 1- primacfa de la pru.ts bmnana, Plant~ estructuras ¡
inmateriales e irreductibles en su historicidad, es restaurarun do~tnio ilusorio y retornar ~l ~dul!~ ~lut:Q,

Ia recuperaci6n del concepto de estructuralismo hist5rico posibilita la operatividad de un JI\Odelo que evite al psicoterapeuta la calda en los juicios de valor~ que· se producirún
mediante el desconocimiento de la particularidad de constitu••
ción sintomal. En esa medida, el psicólogo, como sujeto sujetado de la historia, al desconocer sus propias determinacione1
Y las del paciente, cae en un sustancialismo, que le impide la
ruptura de la ideología dominante.
•

&gt;.

-

~

•

DR. ARMANDO BARRIGUETE

•

ah!, que toda. práctica terapéntic:a _caa:, ~i~ de._,
jetación, implica el reconocimiento de las determlnaciones
tóricas de constitución del stntoma y el fantasma, en la doble
intersección de la Historia,
De

hla

BIBLIOGRAFIA.
Goldmann, L. ;Lukacs y Heidegger, Amorrortu, Ed. B.A. 1973.
2. Althusser, L.; Philosophie et Philosophie spotanée des Sava~
ts, Librairie Francois Maspéro. Paris. 1974.
1.

3. Goldmann, L. et all; Las nociones de estructura y génesis.

Tomo I. Ediciones Nueva Visión. B.A. 1975.

El niño, su "enfermedad" y los otros. Ediciones
Nueva Visión. B.A. 1976.

4. Mannoni, M.;

s.

Lantéri - Laura, G.; Historia y estructura en el conocimiento del hombre. En: Estructuralismo - Tano I. Ediciones Nueva
Visión. B.A. 1969.

La Importancia de la Realidad Externa
en el Adolescente Adicto Contemporáneo
Este trabajo lleva la finalidad de ccmpartir con ustedes
una serie de observaciones y reflexiones efectuadas con adoles
cantes adictos que be tenido en mi práctica privada y otro grÜ
po que me ha toca.do en suerte supervisar sus tratamientos en:un estado del norte de la RepGblica en instituciones de los Centros de Integraci6n Juvenil,-Los elementos camines a estosdos grupos caracterizados por importantes diferencias socio-econ&amp;ticas son las similares estructuras de per90nalidad, y loque es más im.Porta.nte, lit posibilidad comprobada Por la cHnica de obtener la ~ación, poctr!a decirse definitiva, del aín-.:
draae de la adicción, en un procentaje importante de ellos.
En la actualidad, la aayer!a de profesionales que atende
mos eete tipo de problemStica que ha .ido alarmantemente en
manto, hemos estado de acuerdo en considerarlo como dntoma o:'
dndrome, mejor dicho, de una enfermedad mucho mSs compleja ..que tiene ratees psicol6gicas, econ&amp;nicas, sociales, poltticas
y generacionales etc,, y que su importancia reside en que ha incidido, bSsicamente, en la juventud y que se ha extendido rá
Pichuaente hacia todos los estratbar; socio-económicos de nues~i'
tra sociedad basta llegar a constituir una amenaza endémica que
ha cddo en los terrenos de la Salud Pública,

au

Tengo conciencia que al usuario social a la droga no pue
de considerársele un ad~cto pero también la tengo de que, de:aumentar su fruatraci8n, puede llegar a convertirse en tal,
Dado que por definición un sfndrOllle es un conjunto de alnt0111as y signos que se presentan siempre juntos independient•nte de la causa que lo motiva; Csobr~eternünaci8n del - ..
1fntema), para pro¡,Saitoe de este tratiaje sSlo •e referir3 al~
grupo supervieacSo que pertenece itl estrato 90Cioeeon&amp;nico d'9-hil. Para coaaenzar transcr!Mr4 algunas citas l&gt;ibliogratic:as
que nos ilustran sobre el penauuento tradicional con el que~
le alx,rda e~ proJUeaa de la itdicciSn, en seguida aquellas cita•
de autores que ya ea¡,1ezu a contaplar otros determinantes del
PJ:oblema y finalmente, nuestras otaaervaeiones y reflexiones so
!re la miau conflictiw,
-

�92
Simmel (1) dice que el drogadicto es una persona que su
fre de una neurosis narcisista, queriendo dar este nombre 1 a:una psicosis maníaco-depresiva, Al hablar de severas adicciones dice que son regresiones al estad!c de cbnpu o succionar~
en donde el paciente es inc~z de usu su apuato ~nta.l para
el manejo de est!mulos. Habla de la fantas!a oral del adicto~
donde predomina el deseo de comer o ser comido por los objetos
que entraa en relación con el y finalmente dice que en los a•dictos se encuentra una fantas!a de regresi8n fetal. cree que
la madre del adicto es una mujer seductora y tiene serias difi
cultades para dar de comer, Piensa que la adicción a las dro:'
gas está !ntil!lamente relacionada con las perversiones,
Igualmente, opina sobre la casi imposibilidad de tratamiento de estos seres por su estructuraci5n oral y el gran peligro de suicidio que conlleva el tratamiento,
Glober (2) sin embargo enfatiza que no se puede soste-ner la etiolog!a oral y homosexual en los adictos, Opina quees más bien a la luz de los pensamientos de M, Klein que se -puede comprender al drogadicto. Que el sadismo oral y el complejo de Edipo temprano juegan un papel importante en los deli
rios de envenenamiento con "lrogas. Piensa que la adicción es
un mecanismo de adaptación para transformar en sustancia buena
a los objetos malos introyectados y que las drogas pueden servir para expulsar también a éstos.
La fantas!a. básica en los adictos, dice, es la condensa

ción de dos sistemas primarios, en uno de los cuales ataca y-:
luego repara los 6rganos de la madre y en el otro, la madre ataca y luego repara los órganos del niño. La droga as! seríauna sustancia con cualidades Ñdicas. También conecta la adic
ci6n con los cuadros man!aco-depresivos.
Arnoldo Rascovsky (3) dice que la regresión que buscan•
los adictos es de tipo preoral usando mecanismos orales y pre2,
rales.
Rosenfeld (4) relaciona la adicción con la enfermedad manbco-depresiva. Dice que cuando un adicto se droga, la sus
tancia simboliza a un muerto o un objeto enfeJ:mO que el pacieñ
te se siente obligado a incorporar por culpa, Es importante-:
en la adicci6n el aecanismo de fragmentación del yo y u pro-yeeción de partes buenas pero principalmente de las 11alaa del•
mismo,

93
Julio Aray (5) encuentra en los fumadores importantes fijaciones coproftlicas Y posterionente balila del uso del cigarrillo
OOlllO acompañante omntpodo y tranquilizador sobre el cual, el fumador, ha proyectado la fantasfa de tener un pecho Imeno y"('.
más profundamente, condiciones de sometimiento a un pecho malo
cargado de heces,
Eduardo Kalina (6) dice que el yo fumador está funcionan
do maníacarnente recreando el nirvana fetal como consecuencia-::
del fracaso en el uso de mecanismos para elaborar ansiedades paranoides, confusionales y depresivas que lo invaden.
Otto Fenichel (7) dice, " Los adictos son personas que tienen una predisposición a reaccionar a los efectos del alcohol, la morfina y otras drogas, de una mc,.nera especffka, es~
deeir, de una manera tal que tratan de usar estos efectos para
satisfacen el ansiade anhelo oral• que. es al ll)Í~mo ti~o anhelo
sexual, una necesidad d~ segu2dad l. una necesidad de conser-vH la autoestima- tl ~igen y :a naturale2a de !a adicción ne descansa, en consecuencia, en el efecto químico de la droga
sino en la estructura psicológica del paciente. El fa~tor decisivo, por lo tanto, es la personalidad pre-mórbida, Los que
se hacen adictos a la dr°'a son aquellas personas para quienes
e~ efecto de la droga tiene un significado espec!fico, Significa para ellos la realización, o al menes la esperanza de rea
lización, de un deseo p~otundo y positivo que sienten de una::manera mas apremiante de le que es el caso de los anhelo~ instintivos, ya sean sexuales o de et.ro tipo, en las personas nor
males. Este placer o esperanza de placer, hace que la sexueli
dad g~~ital ~arezca para.ellos de interés, se quiebra la orga:::
nizacion genital y se ir..1.cia una extraordinaria regresión.
diverso~ puntos de fijación determinan caáles secto
res de la personalidad infantil, complejo de Edi]?Gl, i:onflictos
d~ la masturbación y en especial, impacto~ pregenitales, pasaran a primer plano y finalmente, la libido queda transíormada~ una energú amorfa de tensión erótica sin característic~$•
aiferenciales o fO'r.tla.s de organización".
Los

Sin er.imrg~, junto con las anteriores ~reciacionee del
mundc interno del droga.dicto, Fenichel apunta, "Ha.~• mucha~ oca
siones en la vida humana en que el anhelo de lograr tales efec
toe puede ser muy legítimo. Si una persona usa drogas ~l ha-=llarse en una tal situación y deja de usarlas cuando ha salido
de ellas, no se le llama adicto. Una persona que está sufrien

�94
do dolor y recibe una inyección de morfina, ~.a sido objeto deun acto de protección necesaria. DE una manera semejante, 111
drog~ eufóricas constituyen una protección centra estac.os psi
quicos penosos-por ejemplo depresiones- y a menudo rnuy eficaces,
Mientras el uso de ra drogas no deja de ser puramente una medi
da de protección, no hay adicciór.'',
Esta aseveración dirigida estric~amente con criterio rné•
dico empieza a tomar contactos con similares pensamientos que•
se orientan hacia lo social, lo económico y lo pol!tico.
Y es así como Wilson de Lyra Chebabi (8), después de tra
tar el problema de la adicción en términos similares a los que
:ios autores anteriores proponen dice: "Entretanto (dice Rosenfeld)
lo que mueve a este sector maníaco (del adicto) es una reacción
drástica contra el sentido depresivo de su identificación con•
objetos muertos o multilados por la voracidad del intoxicado,
De esta manera hace aparente (Rosenfeld) la intensa ac•
tuación del proceso de clivaje, a través del cual, para mante•
ner una idealización es necesario mantener disociada toda la•
parte de la personal idad considerada como mala e indeseable y•
que frecuentemente es proyectada al ambiente suscitando inten•
sas y peligrosas situaciones fuera del tratamiento. Esto debi
lita mucho al ego, dejándolo sin fuerzas para enfrentarse a la
elaboración de sus fracasos y de sus posibilidades".
Continua diciendo et.babi, "Resulta por lo tanto, suma•
mente cuestionable toda concepci6n del uso de tóxicoG cuando·
se refiere exclusivamente al punto de vista de la psicopatolo,
gía individual del paciente, puesto que el caso que Rosenfeld
relata, como otros muchos, fue interrumpido prematuramente por
la familia". Aquí es donde yo repito, fue interrumpido prema~
turamente por la familia, que no por el paciente.
A partir de la anterior reflexión Chebabi se apoya en •
el pensamiento de Jacques Hochmann "que abre el horizonte para
la comprensión del uso de tóxicos, como una concentraci6n, dealgunos individuos, de un desvío que es de la propia sociedad"
y as1 habla de la comunidad enferma en sus "sistemas fusionale
que da lugar a la toxicofilia. Dice que este sistema. fusional
,e earae,uiza por un particular tipo de ~alaciones en el cual
se establece el bimomio del Yo-Eso, no otro, o tú, en donde el
otro se transforme en cosa, en los sistemas tusionales de la ~
misma sociedad y es por eso que el proceso en el tratamiento·

95
psic:oa~lrtico del joven es interr~pido por la familiar forla soc1.edad en la que vive, que percibe el proceso de la in':er
cosificación de HochmaM y no le conviene que el tratami~ntc :del joven continúe cuando esa diferenciación empieza a aparecer.

De esta manera - continúa; el problema del caso de tóxicos, desborda el ambiente de un problema médico. Es un proble
11a del hombre en el sentido que él enfrenta su existencia.
demos-dice- hacer tóxicos nuestros hábitos, nuestros recurso~-;nuestras conquistas y finalmente, como queda demostrado ennues
tra sociedad de consumo que hace tóxica hasta la misma cienciaFinalmente enfatiza "de esta manera el uso de tóxicos para de.- •

Po

nunciar el control y el dominio participa de la misma actitudde amordazar a la juventud y proponer su fusión, y de esta ma
nera, el joven adicto para poder romper con la esclavitud en:la que vive, c;,a~ preso el'I el sistema esclavista de. 1a droga como
una demostr~ción del sistema en que-- vLve". En otra pal-abra, digo yo, el sistema de manipulación: y SOllletimiento estructuran
medidas defensivas caracterizadas por la misma manipulación y
sometimiento, como son las drogas.
Hernán Solís (g) cuyo trabajo est...1 orientado hacia lla-mar la atención de la importancia del mundo interno del adoles
cente en la patología del adicto, en vista de la aparición de::'".1ª corri 7nte de pensamiento que enfatiza la partjcipación, ca
si exclusiva, de la realidad externa, dice en su ag~adable y
rudito lenguaje: "Está bien que se diga que el muchacho consu:me ácido lisergico como una mentada de madre a la máquina y al! c~sifi7ación, si se compleinenta con el apéndice de que la maqu1.na sin ubre y sin afecto, simboliza en el aquí a la madre
sin pech~s del allá, la que no dio leche, ni amor; misma figur~ cosificadora qi:e parS:a hijos en serie, como autómata, cua.J.
si fuera una "General Y.ather", aquella que imponía sus gustosy ~us temores, la que ordena qué y cuando comer, qué vestir, cuando defecar, etc.

e

Estaremos de acuerdo con los que adjudican &amp; Vietn~ g:-an
parte de la culpa, si a esto se añade que esa guerra significa-como ya lo han formulado inn\Dl\erables investigadores~: el fili
cidio generalizado,
Y ahora bien, o mal o peor~sigue diciendo Hernin- el a-dicto cree
en todas esas seudomotivaciones externas, y defiende sus derechos de independencia y libertad, lo que es más:

�96
rcree ser libre! Triste paradoja la del adolescente q,,1e se -siente liberado y sólo está cada d!a mis esclavizado a ladroga, Y menos consciente de su enfermedad,"

97
en una carta a Fliess {11) , donde Freud le propone que la pri-.era adicdón del hombre es la masturbación y que figuran como

sustitutos de esta las posteriores como el alcohol, morfina, tabaco, etc. En "'l'res ensayos" (12) propone que existe en cier:.en otr~ párrafo de su trabajo, nos dice; La abrumaciónparanoíca esta presente en toda guerra, más de l a mitae ce los
tos niños una intensificación del erotismo labial y que si esto
soldados norteamericanos en Vietnam son drogadictos , d1.!1'ante.
continúa, en su vida adulta podrían ser bebedores o fumadores.
Fn •El Chiste y su Relación con el Inconsciente"(13) ,1 dice los consabidos sucesos de Tlatelolco en México-2 de octubre de
1968, se observó, también un aumento considerable en el consu•~ que ciertos estados de buen humor, provocados endogena o tóxicamo de las drogas."- y finaliza este_párrafo diclendo 1 "La cau- 11ente, disuelven las fuerzas inhibidoras que funcionan cono críti
sa precipitante está en el presente, la eficiente está en el. ca y hacen posible la aparición de funtes de placer que estaban
pasa~ infantil, de aquel d!a a este aqu! existen otros esla-: bajo el dominio de la supresi6n. En su "Contribu&lt;:ión a la psicol~
bones coadyuvantes o predispon_entes a la drogadicción",
g!a del amor" (14) describe que los grandes amantes del alco}:lol -describen su relación con el vino como•·"'la más perfecta armonía
Yo por mi parte sólo dejo apuntado en este momento que
de un modelo de matrimonio feliz".
hasta el apara;º mental mejor instrumentado puede caer preso En el Malestar de la Cultura, Freud comenta: ''Tal como nos
de una regresion profunda cuando la injuria externa sea de una
fue impuesto, la vida nos resulta demasiado pesada, nos depara e~
intensida~ superior a sus fuerzas defensivas. Quiero apuntar~ivos sufrimientos, decepsiones, empresas imposibles.Para soporque tambien el factor sorpresa inclu!do en la dificultad paratarla no podemos pasar sin lenitivos, y entre estos métodos está
defenderse en virtud de la rapidez e intensidad del trauma esel uso de los narcóticos que nos tornan insencibles. , , el más cru
también causa eficiente de desequilibrio mental (1).
do (de estos narcóticos) pero también el más efectivo destinado a
producir tal modificación, es el quimicoi la intoxicación, No creo
~ Todo esto para proPoner que tanto el aumento de drogadicque nadie hay~ entendido su mecanismo, pero es evidente que exiscion en Vietnam, como el aumetno de consumo de drogas despuésten ciertas substancias extrañas al organismo cuya presencia en
de~Tlatelolco-débil expresión externa del fenómeno de la adicla sangre o en los tejidos nos proporcionan directamente sensacio
cion- no puede, de ninguna manera, atribuirse a que las madres
nes placenteras, modificando además las condiciones de nuestra _-;:
de estos nuevos consumidores tornaron su pecho bueno en malo y, sensibilidad de manera tal que nos impiden persibir estimulos desa
aunque as! hubiera sido, este cambio no afectarta a sus hijosgradables. No solo se les debe el placer inmediato, sino también adolescentes o adultos, Es innegable la predisposición mórbiuna independencia frente al mundo exterior. Los hombres saben que
da de estos recién llegados a la droga, pero también nadie se
con ese "quita penas" siempre podrán escapar al peso de la realiatreverta a pensar que estas nuevas vtctimas ' de todas maneras
dad, refugiandose en un mundo propio que le pueda ofr~cer mejores
hubieran llegado a la droga aún sin presenta;se los sucesos an
condiciones para su sensibilidad, Se sabe que es presi!taJtlente esta
tes referidos.
cualidad de los estupefacientes la que entraña su peligro y su nocividad."
Quizá sea conveniente observar que hechos sociales que aExcluyendo la pretendida adicción de Freud como motivadora en
parecen bruscamente no son suficientes para explicar un fenóme
él de no haberse ocupado en forma profunda y extensa de este prob
no completo, sino que, son estrictamente la expresión de un--=
lema, a este genio investigador severo de la conducta humana no :stntoma que
corresponde a un colllplejo conflicto qae tiene rai PC&gt;dr{a habersele pasado de noche este problema sino fuera porque en
ces conscientes e inconscientes, cOllO explica sol!s la guerra-- su tiempo esta problemática no revestía la importancia que en accomo 'el filicidio legalizado', Es eso y mucho más que eso, o
tualidad tiene. Mucho menos hubiera pasado por al to la mención a
de otra manera, el filicidio no sólo se expresa en la guerra,
la juventud con respecto a las drogas, Conesto no quiero negar la
existencia de ellas en este tiempo y en cualquier otro, ya que la
De la bGsqueda que efectüé en la ebra de Freud no encontr@ droga ha sido Aeompañantedel hombre a travez de todo sucarnino hacia
ningGn trabajo dedicado exclusivamente al problema de la adic~
la civilización. (16) Lo que cambia con el tiempo, es para qué se
ción, El hace referencia a este tópico en algunos artículos usa, quiénes l s usan, cuánta usaR y cuáles drogas soe, Noyes (17)
dice en 1957 qu;e la información que tenemos del uso de drogas en la

�adolescencia más bien e-s debido a algunas publicaciones fan
sas y alarmistas que a un hecho real.
Sea el problema de la drogadicción minilnizado por alCJW!Qi
exagerado por otros, es un hecho incontrovert 7ble que ha ido
aumento importante y, a diferencia de otros t~empos, ~ sentaq¡
reales en la juventud. Este alarmante aumento a conc1.dido ~
rápido intento de cambio social por medio del cual creencias,
res modas conductas e instituciones tradicionales se ponen
serio entr;dicho y tienden a ser sustituidos por otros que
encontrar un acercamiento afectivo a normas más equitativas dt
trato humano, con todas sus implicaciones (18, 19, 20). En es~
campo de batalla se encuentra un basto sector, la juventud, que
por las caracteristicas propias del desarrollo en la que se e
entra parece ser que ha recibido con mayor intensidad el i.mpa
en este complicado proceso de cambio social que los ha obliga~
a efectuar regresiones diferentes, siempre proporcionales a la
nitud de la injuria y al nivel de integraci6n psíquica alaan
Es decir, los más débiles serán afectados por regresiones más
fundas que los más fuertesr. No hal:lo aqu! de económicamente d
les exclusivamente. Y ahora, a la observación prometida al pr
cipio de este trabajo.
Durante seis meses e supervisado dos centros de integrac'
juvenil localizados en un estado del norte de la repÚblica, SUS
caracteristicaz socio-económicas son similares a casi todos 1~
estados, si acaso, se notaría una más pronunciado diferencia•
distribución de la riqueza: los ricos son muy ricos y los po
muy pobres. Es muy dif!cil conseguir mano de obra pues muchos
breros y campesinos no propietarios, prefieren dedic~se al
voy procesamiento de drogas, basicamente, amapola y mariguana
porque esta actividad es mejor remunerada, Al cabo de seis
11:'lnano cte obra empieza a aparecer en la ciudad como, consecu
de una eficiente campaña contra la droga denominada "Operación
Condor" y llevada a cabo por el Gobierno Federal, El problema
delicado hasta legalmente, puesto que en el tiempo del Gobierno
de Calles a los inmigrantes asiatieos se les autorizó la si
y el aprovechamiento de la amapola poara su consumo partiwlar

99
ta que incluia la visita, desde prudente distancia, de las sunruosas casas coches y jardines propiedad de los ''gomeros" (contr~
tu
.
t,ar.distas)
a vista y paciencia del pueb~o y autorl'da d es._ L a in-formación correspondiente a este espectaculo ·iba ~companad~ de.,
discretas reacciones, en el informador de rabia, miedo, _admlrac1on,
vidia y respeto hacia los propietarios, Con frecuencia cual--enier tipo de plática social era desviada hacia comentarios sobre
situación angustiosa de la población y del problema de ladrogadicción de los jovenes.

í~

Entre el cuarto y el quinto mes habíamos localizado, nítida
mente dos grupos de ellos: los que habian dejado la droga y los
que continuaban con ella, Ambos grupos compartian características
tales como: ser de extracción mui.humilde y procedentes de familia
de cinco a ocho hermanos, algunos con medios hermanos, Todos con
padres ausentes física o emocionalmente. Con madres que combinaban las tareas domésticas con quehaceres redituables pobremente
como lavar, cocer o algun negocio ambulante de comida o reventa
de artículos baratos, TODOS muy maltratados :tanto por la policía,
corno por los expendedores de drogas y la sociedad en general, TODOS vistos con simpatía -a veces exagerada por ser reactiva- por
parte de la mayoría del personal del centro, TODOS con diversos
grados de resentimiento social difuso, no elaborado a nivel de razón y expresado a traves de actitudes que van desde la totál indiferencia hacia el mundo externo y hacia ellos mismos, hastala descarga -til\pulsiva e indiscriminada de agresión hacia afuera
sin tener clára conciencia de sus resultados. TODOS con diver-sos g~ados de persecución paranoide que les crea una sensación de confusión que les impide distinguir cuándo se trata de una realidad externa y cuándo es producto de su fantasía,

Esta situación repercute en fonna importante en la psicoterapia, pues con mucha frecuencia hasta el terapeuta se confunde
al valuar la realidad y la fantasía del adolescente, Y es que
el adolescente tiene muchos datos tomados de la realidad externa
que apoyan su actitud de sospecha, datos que hasta un terapeuta
enclaustrado pueden parecerle fantasías o delirios, Por ejemplo,
ta situaciS. que prevalecia en la capital me impresiono, un joven al ver tomando notas a su terapeuta, le pregunta: l "Us
tre otras cosas por dos motivos. Exist!a un casi toque de qu
ted qué escribe? lPara qué quiere apuntar lo que yo le platico?adoptado por la ciudadanía en virtud de la existencia de una
LQué hace con ese papel cuando yo me voy?", en ese momento inter
-guerrilla urbana patrocinada por los contrabandistas entre
viene un psiquiatra y dice: "Puede ser que este muchacho esté es
o por éstos y la policía o el ejército, La población estaba muf condiendo un sistema delirante persecutorio", a lo que el Direc:atemorizada, La otra impresión fue que en el tour que organi
tor del Centro comenta, "Tal corno estan las cosas, no veo muy generozamente al recién llegado, ~paba un lugar impo:ta~te
lejano el día en que la policía interrumpa en el Centro y se a~

�101

100

dere de los expedientes". Actualmente utamoa :)er.sar.do serlllJl
te en la conveniencia de guardar en la ne11eria las ir:fol"ft14cioll(t
que los pacientes no~ confían en los centros. Y en efecto, CllE
frecuencia los centros sor, l':lerodeados por la policía con pr0Po11
to de detectar o detener al drogadicto. Se le envía a la cárcti
hasta oor el ''delito.'' de portar una receta que se le r.a expedi4o
en el centro con propósito de desint oxicar l o. ~n est~ momento,
no puede dej~ de consignai.. aquí, un encuentro que tu·:e en Bu►
nos Aires con un grupo de candidatos a ?Sicoanalistas durante~
cual , uno de ellos, me expresó: "En este momento, er. la Argen•
tina, el ser joven es un delito que se persigue ofic: almente",

t,neia y la recuperación mágica de aquel estado de indiferen-c1&amp;Ci6n entre el yo y el no-yo. Fusión completa con aquel objeto idealizado que parecta resolverle todas sus necesidades pero que en la realidad los atacaba. En stntesis, producto de
una fijación oral incluidos en una situación real de hambre y
miseria, contra la cual ya no luchan, porque no tienen con -qu,. sus madres no les dieron nada y su sociedad ahora se lo
niega todo. Con estos pacientes creo que si no es el e~tado, a
travAs de sus intituciones, los terapeutas con nuestra interven
ci6n cl!sica de interpretaciones no les podemos dar nada que los
Slqüe de esa miserable condici6n en donde coinciden mundo origi
nal (pecho) que no les dio nada y mundo externo (realidad) que
no les puede rescatar con eficiencia. Estos jóvenes son 7 de los 12 supervisados.

tos S restantes han dejado la droga, los per!odos de -TOOOS estos jovenes estuvieron de acuerdo con tal asevera••
abstinencia
oscilan desde 14 meses hasta mes y medio~ Io que ción y TODOS lucían fuertes y TOOOS no eran drogadictos. Y J
podr!a
llamarse
ligeras recaídas han sido hacia el alcohol y e!!
me preguntaba, ¿y los débiles? lCon qué instrumentos estarán
centramos
en
ellos
la siguiente sintomatologta: pertenecen al
ciendo frente a esta situación?.
grupo de gran resentimiento social expresado en actuaciones a-gresivas hacia afuera como pleitos, robos y con una más clara conciencia de los hechos, aunque la confusión está presente pe. 1u en menoi::. grado. son gentes activas que al llegar a los Ce!!_
tros se incorporan, por propia voluntad, a alguna tarea. Buscan
En el grupo de los pacientes que, a pesar de continuar
la consulta, no habían dejado la droga, se pod!an apreciar car relaciones con algún hombre del equipo y pronto procuran esta-blecer el triángulo edípico con dos propósitos blsicos que se a!,
terísticas que los hacían diferentes al grupo que sí pudo ~s
nerse de ella. son joven~s caracterizados por una ~ersona!1dad teran o se superponen: buscan formar la pareja parental y/o bu,!
que podría llamarse de acuerdo a nuestra terminologia analiti~ can destru!rla. Persiguen con ansiedad el encuentro con una f.!_
gura paterna que los proteja con su autoridad de su falta de-=.
pasiva-dependiente en sus modalidades de pasivo-depe~dien e o control instintivo. Uno de ellos le dio a guardar a su terapeu
sivo-agresiva. Pegados "gomosamente" a la precaria familia.
ta un tubo de cemento y le pidió que le prometiera que se lo de
da productivos e interesados sólamente en lo que pu~~n obtentr VCJlviera en el momento en que él se lo pidiera. Al cabo de unos
de su objeto. No nos queda duda de que se trata de r-~rsonas
das, el paciente solicitó su tubo de cemento, el terapeuta se
las que son descritas por los autores tradicionale9 ~ ~e hemos lo devolvió y este joven empezó a quejarse de mala atención, de
consignado, como Rosenfeld, Glover, Simrne~, etc. En :a transf incOD\prensión y aparecieron sus deseos de dejar el centro. IEl
encia establecida con sus terapeutas es facil detectai- esa per ggerta una persona fuerte que le evitara destruirse porque él
nalidad de chupón o succionador. Son los que com~~r ~;n el ra ne pod1a controlarse t. A este chico su padre le decía: "traga
de indiferencia hacia el medio externo Y la agresion ~irigida, ltogas hasta que te lleve la chingada". Parece ser que en es-basicamente hacia ellos. Pequeños ninos ,. que chupa:t para. tos j6venes, de acuerdo a sus patrones de educación, les ha hetrasladarse
a aquél mundo
fantastico d(: la omru. cho falta la presencia física del padre quién con sus golpes ft
aicos correctivos los ayudan a someter sus conductas impulsivas.
En este sector social parece que son mis efectivos, desafortun!_
daante, los castigos físicos que los razonamientos. Quizá por
que esta función no se encuentra desarrollada en este nivel so-

7

s_o-económico.

�Otro hallazgo en este grupo fue que la fantas!a o el
cho de haber quedado lesionado orgánicamenu por la droga, tt
vivido como una castraci6n en base a Wl desplazamiento de aba
hacia arriba.
Asociativamente significa un daño en su capaci
dad productiva y una lesión en su capacidad reproductiva que
los ha condenado a no tener hijos. También aparece el miedo
tener hijos monstruos aumentado por la lectura de informacio
al respecto. Fantasías orales también están presentes.
En este grupo se encuentran jóvenes que empiezan a ser
suarios con el arribo a la adolescencia, en donde aparecen,
mayQfintensidad los impulsos incestuosos que son favorecidos
traordinariamente por la ausencia del padre, la presencia de
hermanas y la situación de promiscuidad en el que viven porf
ta de habitaciones en la casa. El cohecho también se presenu
porque no hay suficientes camas y/o, porque la madre sustit
al padre por el hijo (esta segunda posibilidad es más pertur
dora). Es un signo de buen pronóstico que la drogadicción se
nicie en la adolescencia. Y también quiero apuntar que la e
dad, la variedad y la frecuencia de las drogas en uso, está
en relación con la intensidad de la angustia e la ravedad
la enfermedad mental del usurio. Porque el dejar la drogan
ca es sinónimo de curación. cuando a uno de los jóvenes de
grupo se le preguntaba por la cantidad de droga que ingería,
respondía: ltodal.

Otra particularidad de la patología de este grupo es
transfieren a la policía toda la ÍJll&amp;gen que de su padre ti
ta dificultad está en demostrar este desplazamiento; puesto
la realidad, este sector de nuestra sociedad se comporta
los padres de estos chicos, o sea, son crueles, autoritarios,
rracionales, corruptos, y con esta conducta no favorecen, en
da, para que el chico abandone la droga. Aquí, y en otros
tores de la sociedad detectamos la actuaci6n del deseo incons
ciente de dañar a la juventud.
En concordancia con los datos antes anotados quiero
gerir que la adicción en nuestros jóvenes actuales, no siemp
corresponde a una fijación oral, como es el concenaoclásico,
no que un conflicto edípico no resuelto y el aumento de pres
nes exteriores correspondientes a nuestra realidad, pueden
causas eficientes generadoras de angustias tan intensas que
vocan una regresión profund~ a n~veles orales, sin que neceSI
riamente haya habido una fijación previa de magnit
suficiente por sí misma. Es decir se trata de la p
sencia de un conflicto edípico qu• us&amp; como defe!S

una regresi6n oral gracias a la i.~cortante facilitaci6r. ~;e fro
porciona la realidad externa contecporánea.
y finalmente, para significar la carga de la realidad e!_
terna sobre el hábito de la 1roga, un ejemflo: un Ce~tro de.Integración esta situado en un lugar en jon~e se produc~n ª:~ivaAos de la amapola y mariguana y que constit~yen negocios rinan:;aros de alta escala. Al productor (en t6rminos :inancieros,;ro contrabandista y criminal en nuest~os términos) le convie~e tener gentes que distribuyan su producto al ~enudeo. Para conseguir este tipo particular de agente debe aplicarle un do-ble lazo de contención: por un lado le paga bien y el agente es
pobre (significa diferente robar por hambre que robar por gusto)•
y por otro lado, le conviene aplicar el segundo lazo, que es el
más fuerte: lo convierte a la droga. A cambio de esta acción
(criminal) el productor gana millones de pesos.

otro centro (información del Sr. Diego Garc!a Reynoso) está enclavado en una zona que produce zapatos. La goma que -usan (cemento), al estarla oliendo los obreros jóvenes, les pr~
porciona un estado de satisfacción tal que los transporta al -limbo y ltodo está bienl. Pero durante este traslado paradis!aco, se olvidan de, o reducen, su capacidad de trabajo. Aquí la
afición a la droga es mal negocio.
Este centro es sostenido integralmente por el patronatoque está constituído por muchosindustrialesdel zapato y estángenuinamente interesados en encontrar una fórmula de cemento que
~ e bien el zapato y que no produzca adicci6n. ~l pens~iento amoroso está presente, indudablemente, pero el inconsc~ente,
para nosotros los psicoanalistas es evidente: en el otro centro,
lo que observan nuestros colegas, son actitudes que les impiden
trabajar con eficiencia cient!fica.
y concluyo, la teoría psicoanalítica sigue siendo la ps~
colog!a general más profunda y completa de ~uestros tiempos~!.
hora, para enriquecerse, debe interesarse sin temor a depreciaE_
se, por la realidad, que al cambiar, modifica también la patol~

g!a.

�10 4

105

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�Lista Cronológica de las
Obras de Sigmund Freud
A Heinrich Racker
Esta "Lista" se preparó como gu!a para la lectura cronol6
gica de Freud en el Ateneo de la cátedra de Psiquiatr1a de la u-:
niversidad Nacional de cuyo, iniciado a comienzos de 1959; y sefue perfeccionando en los años siguientes, hasta que se publicó
en 1962.
En la presente versi6n se mejoraron algunas citas, corri-gieron otras y agregaron los trabajos posteriores a 1957. Tam-bifn se incluyen las referencias a la edici6n de Biblioteca Nueva
que, por tener mucha difusión, da a la •Lista" maYor utilidad.

s6lo se da la paginación completa en la pita de las

o.e.

o,

en su defecto, en la B.N. o las.E. Las abreviaturas· son las u--

suales:
G.S
G.W.

C.P.
S.E.
B.N.

o.e.

Gesa.mmelte Schriften
Gesammelte werke
Collected Papers
The Standard ~ition
•: Biblioteca Nueva
: Obras Completas
:

No son siempre consistentes las referencias al epistolario
de Freud; no todas las cartas son consignadas en el año de redac
ci6n, muchas aparecen sólo en el d~ -edi-ci~n. Suprimir todas las
citas en el año de redacción hubiese eliminado valiosas referencias para la lectura cronológica, como las cartas a Wil1-lm Fliess
citadas en 1887; por otra parte, éscapaba al objetivo de esta edición el desglosar ~istemáticamente todo el epistolario de Freud
Tenemos la intención de realizar esta tarea en un trabajo futuro.
I

Para dar coherencia
te por el año de edición,
sis y antes del título el
* Artículo Extraído de la

a la lista nos guiamos sistemáticamenpero siempre consignamos entre parénte
año de redacci6n. cuando el intervalo
Rev. de Psicoanálisis No. 3 Tomo XXVII

�HB

109

entre la redacción y la edición es más de un año, se cita el~~
trabajo sin numerar en el que f~e redactado. Así, por ejell\PlO,•
la carta sobre el bachillerato se ubica y numera en 1941, pero.
figu.r a también en 1873, para que el lector pueda leerala oportu•
namente.

1880

5
Al final de la cronología se agregan las referencias biblio
gráficas fundamentales que nos orientaron en nuestra labor.
-

TRADOCCION de Jhon Stuart Mill: "Sobre la emancipación de la
mujer", "Platón", "La cuestión obrera", "El Socia~iamo". G.w.,

12.

1882

6
• ALGUNAS DE LAS PRIMERAS CARTAS INEDITAS DE FREUD ( 1969, 339) •

SOBRE LA BSTRUCTURA DE LAS FIBRAS Y CELULAS HBRVIOSAS IN ELCANGREJO DE RIO. Sitzb.k. Ale.ad. Wiss. Wien. 1 (Math. Raturwiaa.

KI.), III Abt., 8S:9.

1873
• CARTA

SOBRE EL BACHILLERATO

1884

(1941,308) • .

7 HIMORRAGIA CEREBRAL CON SIN'l'OMM DB POCO BASALES INDIUCTOS IN •
tM CASO DE ESCORBUTO. Wien. med. Wachr., 34 . (9): ~24y (10): 2,•• :

1876
• DOS SOLICITUDES SOBRE OTORGAMIENTO DE BECAS PARA LA INVESTI~
CION BIOLOGICA (1955,330).

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1878

1885

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LA COCAINA DE PARKE. En: Gut: "Sobre los
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111
24 RESE~ de Mamkiewicz:
6 (6):131.

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pecial referencia a una comunicación de
med. wschr. 37 (28):929.

1886
16 POLINEURITIS AGUDA RAQUIDEA y CRANEANA. Wien. med. Wschr,,

26

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18
19

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1887
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22

23

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37 (5):138; S. E., 1:35.
RESE~ de s. Wier Mitchell: "El tratamiento de ciertas fo
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-

A. Haninond). Wien.

TERIORES Y CON SUS NUCLEOS. CONJUNTAMENTE CON OBSERVACI
SOBRE DOS c~os BULBARES. (En co1.aboración con L. o~
witsch). Neurol. Zbl., 5 (6) :121.

20 TRADUCCION de J. M. Charoot: "Sobre un caso de coxalgia
causa traumática en el hombre". Wien.med.Wschr., 36 (20):
y (21) :756.
21

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33 PRÓLOGO y NOTAS •. a la traducción del libro de H. Bernheim:
"La sugestión y sus aplicaciones terapéuticas". c. P., 5:11;
S. E., 1:71; B.N. 3:977; O. C. 21:374/87.
1889

34 RESE~ de August Forel: "El hipnotisma•. Wien med. Wschr.,39 (28):1097 y (47): 1892; S.E., 1:89-102.

�112

113

35 ESTUDIO CLINICO SOBRE LA HEMIPLEJ!A CEREBRAL DE LA INFANCIA ...
(En colaboración con o. Rie). III Beitrage Kinderheikunde. Ed,
Kassowitz, Viena.

cION PRELIMINAR. (En colaboración con Josef Breuer). (Es el -primer capítulo del libro "Estudios sobre la histeria", 1895,
S4), C. P., 1:24, S. E., 2:3 a. !L, 1:25, O. C., 10:9-22.

36 LA CONCEPCION DE LAS AFASIAS. (Estudio crítico). Traducido como: "Sobre la afasia", Londres y Nueva York, 1953. Parcialmente traducido en: S.E., 14;206, Apéndice B, y 209, Apéndice e.
de "El inconsciente".

43 SOBIU: EL MECANISMO PS:QtICO DE LOS F~CXEN0S HISTERIC0S. (Conferencia dictada el 11 de enero). Wien. med. Presse, 34 (4):
121 y (5):165. Int. J. psycho-Anal., 37 (1) ;8, 1956; Rev. psico-An¡l. , 13 (3):266, 1956; S. E., 3:25-39.

37

PARALISIS INFANTILES.PARALISIS. En Villaret: "Enciclopedia médica. Diccionario manual de toda la medicina", T.2.
1891

38 HIPNOSIS. En A. Bum: "Therapeutische Lexikon", 124/32. Viena. Urtan. S.E., 1:103-14.
1892
39 TRADUCCION

de H. Bernheim: "Hipnotismo, sugestión, psicoterapia. Nuevos estudios", Par!s, 1891.

APORTACIONES A LOS ESTUDIOS SOBRE LA HISTERIA. (Este título
prende los trabajos: 1940, 297, 1941, 300 y 301). G.W., 17;
P., S; S.E.,

COII

«

ESTUDIO COMPARATIVO DE LAS PAAALISIS MOTRICES ORGANICAS E HISTElUCAS. (Original en francés). G. s., 1:273; G. w., 1:39; C.
P,, 1:42; S. E,, 1:155; B.N., 1:192; O. C., 11:123-36.

45 SOBRE LAS FORMAS FAMILIARES DE LAS OIPLEJIAS CEREBRALES. Neu-rol, Zbl., 12 (15):512 y 16:542.

'6 LAS DIPLEJIAS CEREBRALES EN LA INFANCIA.
Rev. Neurol., 1 (8): 177.
47 CHARCOT. G • S • , 1 :

1: 17;
....

e: 48SOBRE

o.e.,

,4

(Original en francés).

3 ; G. W. , 1 : 21 ; C • P • , 1 : 9; S• E • , 3 J 7 B • N • , --

10:195-205.

UN FRECUENTE SINTOMA CONCOMITANTE
EN EL NIRO. Neurol. Zbl. 12(21):735.

0B

LAflNt1RESIS NOCTURNA

40

CASO DE CURACION HIPNOTICA Y ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA
1894
GENESIS DE SINTOMAS HISTERICOS POR ANTIVOLICION. G. S., 1:258;
G. W., 1:3; C. P., 5:33; S. E., 1:115; B.N., 1:167; o. C. 10:
207-18.
49 LAS NEUROPSICOSIS DE DEFENSA. Ensayo de una teor!a psicológica de la histeria adquirida, de muchas fobias y representaciones obsesivas y de ciertas psicosis alucinatorias. G.S.,1:290;
1892/3
G.W.,1:59; C.P., 1:59; S.E., 3:41; B.N., 1:173; o.e., 11:85-97.

41

PROLOGO Y NOTAS a la traducción del libro de J. M. Charcot: "Lecciones de los martes" (1887/88). Polikliniscke Vortrage,1,
Viena. s. E., 1:129-43.

UN

1893
42 EL MECANISMO PSIQUICO DE LOS FENOMENOS HISTERICOS. COMUNICA --

50 CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO DE LAS DIPLEJIAS CEREBRALES ) EN RELACION CON LA ENFERMEDAD DE LI'l"l'LE) • III, Neue Folge Beitrage
Kinderheilkunde . Ed. Kassowitz, Viena.

�114

11S
1:404; G.W., 1:425; C.P., 1:183; S.E., 3:189; B.N., 1:131; C.
c., 12:157-83.

1895
51

de Edinger: "una nueva teorta sobre el origen de algu,
nas afecciones nerviosas, especialmente sobre la neuritis y,
la tabes•. Wien. Klin. Rdsch., 9 (2):27.

52

LA NEURASTENIA Y LA NEUROSIS DE ANGUSTIA. Sobre l&amp; juatifiQ
ci6n de separar de la neurastenia un cierto complejo de stn~
mas, a t!tulo de "neurosis de angustia". G.s., 113061 G.w.,:
1:315; C.P., 1:75; S.B., 3:85; B.N., 1:1801 o.c.,11,99-121.

60 P~LOGO a la segunda edición alemana del libro de H. Bernheim:
•ta sugestión y sus aplicaciones terapéuticas", S.E.1:86-87.

RESEaA

53 OBSESIONES Y FOBIAS. su mecanismo ps!quico y su etiologta••
(Original en franc,a). G.s., 1:334; G.W., 1:3451 C.P., 1:1281
S.E., 3:69. B.N., 1:200; o.e. 11:137-44.
54 ESTUDIOS SOBRE LA HISTERIA, (En colaboraci6n con Josef Bre
G.s., 1:3: G.w. 1:77 (estas dos ediciones omiten la contribu•
ci6n de Breuer)1 S.E. 2:1 (incluye la contribuci6n); tampoco,
la incluyen B.N.,1:25 y las o.e. 10:23-192*.

1897
61

LA PARALISIS CEREBRAL EN LA INFANCIA.
En ~othnagel: "Tratado
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62 SINOPSIS DE LOS TRABAJOS CIENTIFICOS DEL OOCE~TE PRIVADO DR.SIGMUND FREUD (1877/97). G.W., 1:463; S.E., 3:225; o.e., - 22:457-76.

1898
63 LA SEXUALIDAD EN LA ETIOLOGIA DE LAS NEUROSIS. G.S., 1:439; G.
W., 1:491; C.P., 1:220; S.E., 3:261; B.N., 1:146, O.e.,12:185-20~-

55 SOBRE LA MERALGIA PARESTESICA DE LA PIERNA DE BERNHAROT. Neurol. ZBl., 14 (11):491.

64

56 CRITICA DE LA NEUROSIS DE ANGUSTIA, G.S., 1: 343; G. W., 1:35
C.P., 1:107; S.B., 3:121; B.N., 1:2111 o.e., 11:159-73.

65 PARALISIS CEREBRAL INFANTIL

t

PROYECTO DE UNA PSICOLOGIA PARA DUROLOGOS. (1950, 316).

1896
57

SOBRE EL MECANISMO PSIQOICO DEL OLVIDO.
3:287; o.e., 22:477-83*.

LA HERENCIA Y LA ETIOLOGIA DE LAS NEU~SIS. (Original en f
c,s). Rev. Neurol., 4(6); G.s. 1:3881 G.w., 1:4071 c.P.,1,1
S.E., 3:1411 B.N., 1:204; o.e., 11:145-57.

G.W., 1:519; S.E., -

(1). Jbr. Leist. Neurol., 1:613-.

1899

•

UNA PREMONICION ONIRICA CUMPLIDA.

(1941, 302).

66 LOS RECUERDOS ENCUBRIDORES. G.S., 1 :465; G.W., 1 :53; C.P., 5:47; S.E., 3:301; B.N., 1:157; o.e., 12:205-22 **
67 PARALISIS CEREBRAL INFANTIL (II). Jbr. Leist. Neurcl., 2:632.

58 NUEVAS OBSERVACIONES SOBRE LAS NEUROPSICOSIS DE DEFENSA, G,S,
1:363; G,W,, 1:3791 C.P. 1:155; S.E. 3:159; B.N., 1:2191 O~
11:175-~.
59

LA E'l'IC&gt;IX&gt;GIA DE LA HISTERIA, Wien, lClin. Bdsch., 10: 22, G.S,

~igura cano "La hiateria" en las o. c. se incl~ agregadca en. o.e••
22:484-870.

NOTA Atn'OBIOGRAFICA.

(1901, 72).

*

Este trabajo, ampliado, se incorporó a la "Psicor...atología de
la vida cotidiana", o.e., 1:13-19. (1901, 71).

**

Este trabajo, ampliado, se incorporó a la "Psicopa-:ología de
la vida cotidiana", o.e. 1:57-64
(1901, 71).

�116
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sse, Nov. 11, Margenb!. ,
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69 PARALISIS CEREBRAL INFANTIL (III). Jbr. Leist. Neurol.,3:611.

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1901

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o.e.,
14:63-72.
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80 Pi\Wli:kAPnt'.-~1rRAT1'MIENTÓ-PoR EL ESPIRITO.. G.w. ; 5:289; S.E.
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et .. &lt;fioi1~«-~ Í s~ tBAGMENTARI'O DE UNA HISTERIA (Dora). G.S., - ~B'i'l'; _G;w; ;- s,H,3; ·c.P., 3:13; S.E., 1:31 B.N., 2:605; o.e., ·· · 15:7=111: ·-• ~ 84 ~SERA ,.,.,c:le..,.lJ.e ,,.Wickmap: "REglas de vida para los neur6ticos" .-

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El t itulo de la traduccion española, "Una teoría sexual", no
se ajusta al original de Freud, "Drei Abhandlungen zur Sexual
theorie".

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91 .LOS ACTOS OBSESIVOS Y LOS Riros RELIGIOSOS. G.S., 10:2101 G.
55 W5a:sh1~; .-~ ¡ l : p ~ " ~ •-i -9-: M'.5.; -B~•J:!JÍA: ~
rol. ZB.
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92 LA ILOSTRACION SEXUAL DEL N?&amp;O. Carta abierta al Dr. Jll. 1'lrlt.
e:. ~.S w $~13~; ~-W r 7:,19; C.P.,. 2-:36;; S.l: .,9:129,i:,&amp;.a.~:1Ml,6
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93

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CON'l'.ESTA&lt;;ION A UNA ENCOEs~ SOBRE LA ~ 'J:

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PRXSEN't~lqN DE LA BIBLIOTECA DE PSICOLCCIA APLIQDA. _tBall.Amex:. P,Sycho-,Anal. Ass._, 8~214, 1952; l¡ff,. Psico-anll •• 13 (ll

282; S.E., 9:248~
1

BISTOlUA CLINICA ORIGINAL DE EL HOMBRE DE

19.55, -327).

LM JrAns C1909• •

1908
95

97 TEORIAS SEXUALES INFANTILES. G.S., 5:168; G.W., 7:171; C.?.,2:S9; S.!., 9:205; B.N., 1:1171; o.e., 13:47-60.
98

LA ~RAL SEXUAL CULTURAL Y LA NERVIOSIDAD MODERNA. G.S., 5:143;
G.W., 7:1431 C.P.,2:76; S.B., 9:1771 B.N., 1:9431 O.C.,13:2746 .

99 LA CREACION POETICA Y LA FANTASIA. G.S., 10:2291 G.W., 7:213;
C.P.,4:173; S.E.,9t141; B.N., 2:1057; o.e., 18:47-57.
100 PROLOGO para el libro de Wilhelm Stekel: "Estados nerviososde angustia y su tratamiento", G.S. 11:239; G.W.,7:467; S.E.,
9:250; B.N.,3:287; O.C.,2~35-6.
1909
101 GENERALIDADES SOBRE EL ATAQUE HISTERICO. G.S., 5:255; G.W.,7:
235; C.P.,2:1001 S.E.,9:227; B.N., 1:9601 o.e., 13:115-19.

11: •..,9-iJ.

BROS. Carta al editor Hugo Beller.. viea, a. !lell.er. Int. J.
P.sycho-Anal., 32-:319; ~:v. Ps.i'CO-Anál.~ 13(3) :281; S.E•• 9:245-

94

96 EL CARACTER Y EL ERO'l'IS~ A.\'AL. G.S.,5:261; ~. W., 7:203; C.P •
2:45; S.B.,9:167; B.N. 1:9S8; o.e. 13:120-24.

LAS FANTASIAS HISTERICAS Y SU RELACION CO!f LA BISBZUALIDN).G.

S., 5:246; G.W.,7:191; C.P.,2:51; S.E. 9~lSS1 B.» •• 1:954; O.e., 13: 100-14.

102 ANALISIS DE LA FOBIA DE UN NI~O DE CINCO Afros (Juanito), conun "Ap&amp;ndice" (1922,203). G.s., 8:129; G.W. 7:243, C.P . ,3:1491
S.E., 10:1; B.N., 2:658; O.C.,15:113-225.
103 LA NOVELA FAMILIAR DEL NEUROTICO. G.S.12:367; G.W.,7:227;C.P.,
5:74; Rev.Psic~ál.,8(1):79;S.E . ,9:235; B.N.,3:465; O.C.,21:
163-68.
104 UN CASO DE NEUROSIS OBSESIVA (El hombre de las Ratas).(195S,
327) G.S., 8:269; G.W.,7:381; C.P., 3:293; S.E.,10:1S1; B.N.,
2:715; o.e., 16:7-75.
1910
.
k
105 EL PSICOANALISIS. Cinco conferencias pronunciadas en la Clar
univertity, u.s.A. G.S.,4:349; G.w., 8:3; Am. J.Psychol, 21:
181, 1910; S.E., 11:1; B.N., 2:124; o.e., 2:107-57.
106 (1909).PROLOGO para el libro de Sandor Ferenczi:"El análisis
psíquico. Trabajos del grupo psi coanaUtico". G.s., 11 : 241;
G.W., 7:469; s.E., 9:252 ; B.N., 3:288; o.c., 20:137-8.

�120

121
107 UN RECUERDO INFANTIL DE LEONABDO DA VINCI. G,S., 9: 371: G.W.,
8:128; S.E., 11:57; B.N., 2:457; o.e., 8:167-236.
108 EL PORVENIR DE LA TERAPIA PSICOANALITICA. G.S., 6:25; G.W., 8:
104; C.P., 2:2851 S.E,,11:139; B.N.,2:402; o.e., 14:73-82.
109 SOBRE EL SE?-i"TIOO ANTITETICO DE LAS VOCES PRIMITIVAS. G.S., 10:
221; G.W., 8:214; C.P.,4:184; S.E., 11:153; B.N., 2:1053; o.e.
18:59-67.
110 CARTA al Dr. Friedrich s. Krauss sobre la "Antropophyteia". A
nales para estudios folklor!sticos e investigaciones sobre
evolución de la moral sexual, 1910. G.s., 11:242; G.w., 8:224;
S.E., 11:233; B.N., 3:288; o.e., 20:139-41.

la

11 CONTRIBUCIONES AL SIMPOSIO SOBRE EL SUICIDIO. G.S.,3:321; G.W.,
8:62; S.E., 11:231; B.N., 3:469; o.e., 21:169-72.
12 SOBRE UN TIPO ESPECIAL DE LA ELECCION DE OBJETO EN EL HOMBRE.
Aportaciones a la psicolog!a de la vida erótica, 1. G.S.,5:-186;G,W., 8:66; C.P.,4:192; S.E., 11:163; B.N., 1:963; o.e.,
13:61-69.
13 CONCEPTO PSICOANALITICO DE LAS PERTURBACIONES PSICOGENAS DE LA
VISION. G.S., 5:301; G.W., 8:94; C.P., 2:105; S.E., 11:209;B.N., 1:982; o.e., 13:151-57.
14 EJEMPLOS DE COMO LOS NEUROTICOS REVELAN SUS FANTASIAS PATOGENAS. G.s., 11:300; G.w., 8:228; S.E., 11:236; B.N.,3:175; o.e.
19:259-60.

nal., 1:187; reimpreso parcialmente en G.S., 3:77 y 126; G.W.,
... 2-3:365 y 412; incorporado a la S.E., S:360 y 408; incluido en
cap!tulo 6, E. 1, 2 y 3 y f 2, 3, y 4 de la o.e., 7:5S-59 y 95·
96,

119 LOS DOS PIUNCIPIO DEL SUCEDER PSIQUICO. G.s., 5:409; G.w., 8:
230; C.P. 4:13 S.E. 12:213 B.N., 2:495;0,C., 14:199-205.
120 OBSERVACIONES PSICOANALITICAS SOBRE UN CASO DE PARANOIA (DEME!
TIA PARANOIDES) AUTOBIOGRAFICAMENTE DESCRITO (Schreber), con
un "Apéndice" (1912-128) G.S., 8:355¡G.W., 8:240; C.P., 3:387;
S.E., 12:1 B.N., 2:752; o.e., 16:77-137.
121 EL SIGNIFICADO DE LA ·ALI~RACION! DE LAS VOCALES. G.S., 11 :-301; G.w., 8:3481 S.E., 12:341; B.N., 3:177;0.c., 19:260.
122 EL EMPLEO DE LA INTERPRETACION DE LOS SUE90S EN EL PSICOANALf
SIS. G.S. 6:45; G.W., 8:350; C.P.,2:305; S.E., 12:891 B.N.,2:
410; o.e., 14:89-94.
123 !GRANDE ES DIANA EFESIA! G.W., 8:360; S.E., 12:342; B.N., 3:480; o.e., 21:187-90.
124 RESERA de G. Greve: "Sobre psicología y psicoterapia de cieE_
tos estados angustiosos". Zbl., Psychoanal., 1:594.
125 NOTA AL PIE del artículo de w. Stekel: "sobre la psicologíadel exhibicionismo". Zbl., Psychoanal., 1:495; S.E., 18:274.

15 EL PSICOANALISIS "SILVESTRE". G.S., 6:37; G.W., 8:118; C.P.,2:297; S.E., 11:219; B.N.,2:407; o.e., 14:83-88.

126 UNA CONTRIBUCION AL ESTUDIO SOBRE EL OLVIDO DE NOMBRES PROPIOS.
Zbl., Psychoanal., 1:407; incorporado luego a G.S., 4:37; G.
w., 4:37; s.E., 6:30, apartado 11; y en el apartado "k" delcapítulo 3 de las o.e., 1:43-5.

16 UN EJEMPLO TIPICO DE UN SUENO EDIPICO DISFRAZADO. Zbl., Psichoanal., 1:44; G.s., 3:118; G.w., 2-3:404; s.E., 5:398; o.e.,
19:238-39.

127 NOTA AL PIE del artículo de James J. Putman, traducido por el mismo Fre"dd:"Sobre la etiología y tratamiento de las psic~
neurosis". Zbl., Psychoanal., 1:(4):137; S.E., 17:271 (Nota2).

17 RESEElA del trabajo de Wilhelm Neutra: "cartas a mujeres ner-viosas". Zbl., Psychoanal., 1:49; S.E., 11:238.
1911
18 AGREGADOS a "La interpretación de los sueños". Zbl., Psychoa-

' LOS SUEGos EN EL FOLKLORE
' SOBRE PSICOANALISIS

(1957,333).

(1913, 149).

�122
123
1912

128 (1911)." APENDICE al caso Schreber (1911,120). G.S., 8:432; G.
w., 8:311; C.P., 3:467; S.E., 12:80; o.e., 16:139-41.
129 LA DINAMICA DE LA TRASFERENCIA G.S., 6:53; G.W., 8:364; C.P.,
2:312; S.E., 12:97; B.N., 2:413; o.e., 14:95-103.
130 SOBRE LOS TIPOS DE ADQUISICION DE LA NEUROSIS. G.S., 5:400; G,
w., 8:322; C.P., 2:113; S.E., 12:227; B.N., 1:985; o.e., 13:
230-37.
131 SOBRE UNA DEGRADACION GENERAL DE LA VIDA EROTICA. Aportaciones a la psi,cología de la vida É!r6tica, 2. G.S., 5: 198; G.W.,
8:78; C. P., 4:203; S.E., 11:177; B.N., 1:967; o.e., 13:70-80.
132 CONSEJOS AL MEDICO EN EL TRATAMIENTO PSICOANALITICO. G.S., 6:
64; G.W., 8:376; C.P., 2:323; S.E., 12:109; B.N., 2:418; o.e.,
14: 104-12.
133 CONTRIBUCIONES AL SIMPOSIO sOBRE LA MASTURBACION G.S., 3: 324;
G.W., 8:332; S.E., 12:239; B.N., 3:470; o.e., 21:173-85.
134 ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE EL CONCEPTO DE LO INCOSCIENTE EN·
PSICOANALISIS. (original en inglés). Trad . al alemán por H
Sachs. G.s., 5:433; G.W., 8:430; C. P. 4:22; S.E., 12:255; BJ
1:1031:; o . e., 9:93-99.
135. PEDIDO A LOS PSICOANALISTAS DE EJEMPLOS DE SUEf;OS DE LA INFA!
CIA DE UN SIGNIFICADO ESPECIAL. Zbl. , Psychoanal. , 2: 680; s.B
17:4*.
136 (1912/13). TOTEM Y TABU. G.S., 10:3; G.W., 9:1; S.E., 13:1; S.
N., 2:511; o.e., B:7-166.
1913
137 UN SUERO COMO TESTIMONIO. G.S., 3:267; G.W., 10:12; C.P., 2:
133; S.E., 12:267; B.N., 3:81; o.e., 19:113-23.
138 PREFACIO para el libro de Oskar Pfister: "E.l. método psicoanalí
tico. Una exposición empírico sistemática". _ _ _ _
•
*El pedido se refiere a sueños de la infancia donde la interpretación
muestre concluyentemente que el soñante presenció., de niño la escena·
primaria. El interés de Freud por el tema,como señala Strachey se vin
laconelanálisisde"ElHombredelosLobos". (1913, 148;1918, 177),

Traducido al inglls por James Strache~· con el t!tulo:"Pedagog!a y psicoanálisis•. G.s., 11:224; G.w.,,o:448; s.E., 12:327;
B.N. 3:290; o.e., 20:142-45.
139 LA INICIACION DEL TRATAHIENTO. Nuevas recomendaciones sobre la
técnica del psicoanálisis, 1, G.S,, 6:lf; G.~., 8:454; C.P.,2:
342; S.E., 12:121; B.N., 2:426; o.e., 14:119-38.
140 SUEROS CON TEMAS DE CUENTOS INFANTILES. G.S,,, 3:259; G.W.10:
2; C.P., 4:236; S.E., 12:279; B.N., 3:88; o.e., 19:125-33.
141 PROLOGO para el libro de Maxim Steiner: "Los trastornos psíquicos de la potencia masculina", 1913. G.s., 11:247; G.w.,10:451; S.E., 12:345; B.N., 3:293; o.e., 20:146-47.
142 EL TEMA DE LOS TRES COFRES G.S., 10:243; G.W., 10:244; C.P.,4:244; S.E., 12:289; B.N., 2:10631 o.e., 18:69-82.
143 DOS MENTIRAS INFANTILES. G.S., 5:238; G.W., 8:422; C.P.,2:144;
S.E., 12:303; B. N., 1:1179; o.e., 13:102-06.
144 EXPERIENCIAS Y EJEMPLOS DE LA PRACTICA ANALITICA. Int. Z. PS,l .
choanal., 1:377; parcialemnte reimpreso en G.s., 11:301 y G.w.,
10:40; completo en s.E., 13:191; parcialmente en "La interpre
tación de los sueños", S.E., 4:232 y 5:409 (f); B.N., 3:178;
o.e., 19:261-63.
145 LA:- DISPOSieION.~l:' A LA NE~SIS OBSESIVA. Una aportación alproblema de la elección de neurosis. G.s., 5:277; G.w., 8:442;
C.P., 2:122; S.E., 12:3111 B.N., 1:989; o.e., 13:132-40.
146 EL MULTIPLE INTERESES DEL PSICOANALISIS. G.S., 4:313; G.W., 8:
390; S.E., 13:165; B.N., 2:967; o.e., 12:73-99.
147 PROLOGO para el libro de Jhon pregol'I...BOurke:_" Elementos escat~
lógicos en las costumbres, los usos, las creencias y el derecho consuetudinario de los pueblos", 1913. G.S., 11:249; G.w.
10:453; traducido al inglls por James Strachey con el t!tulo:
"Lo estatol6gico en el psicoanálisis y en el folklore". C.P.,
5:88; S.E., 12:333; B.N., 3:294; o.e., 20:148-51.
148 SUEROS INFANTILES DE SIGNIFICADO ESPECIAL. (1912, 135). Int.Zbl., Psychoanal., 1:79; Rev. Psico-Anál., 13: (3) 283; S.E.,17:4.

�125
149 (1911). SOBRE PSICOANALISIS. (Original en inglés). Aust.med.Congr. (Conclusiones de la 9a. sesión, reunida en Sydney, New
South Wales, Sept., 1911) 2 part. 8:839; S.E., 12:205-11.
1914
150 LA "FAUSSE RECONNAISSANCE" ("DEJA RECONTE"~ durante el análisis. G.S., 6:76; G.W., 10:116; C.P., 2:334; S.E., 13:199; B.N.,
2:4231 o.e., 14:113-10.
151 EL MOISES DE MIGUEL ANGEL. (1927,246). G.s., 10:257; G.w., 10:
172; C.P., 4:257; S.E., 13:209; B.N., 2:1069; o.e., 18:83-110.
152 INTRODUCCION AL NARCISI~MO. G.S., 6:155; G.W., 10:138; C.P.,
4:30; S.E., 14:67; B.N., 1:1083; o.e., 14:171-95.
153 HISTORIA DEL MOVIMIENTO PSICOANALITICO. G.S., 4:441; G.W., 10:44; C.P.,1:287; S.E., 14:1; B.N., 2:981; o.e., 12:101-54.
154 REPRESENTACION DE LA "GRAN HAZ.ARA" EN. EL s~o. G.S., 4:441;G.W., 10:44; C.P., 1:287; S.E., 14:1; B.N., 2:981; o.e., 12:101-54.
155 SOBRE LA PSICOLOGIA DEL COLEGIAL. G.S., 11:287; G.W., 10:204;
S.E., 13:239; B.N., 3:169; o.e., 19:249-52.
156 RECUERDO, REPETICION Y ELABORACION. Nuevas rrecomendaciones so
bre la técnica del psicoanálisis, 2. G.S., 6:109; G.w., 10:::
126; C.P., 2:366; S.E., 12:145; B.N., 2:437; o.e., 14:139-46.

•

HISTORIA DE UNA NEUROSIS INFANTIL. (El Hombre de los Lobos).
(1918, 177).

1915
157 OBSERVACIONES SOBRE EL AMOR DE TRANSFERENCIA. Nuevas recomendaciones sobre la técnica del psicoanálisis, 3. G.s., 6:120;G.w., 10:306; C.P., 2:377; S.E., 12:157; B.N., 2:442; o.e., 14:
14],-58.
158 SOBRE LA GUERRA Y LA MUERTE. G.S., 10:315; G.W., 10:324; C.P.
4:288; S.E., 14:273; B.N., 2:1094; o.e., 18:219-44.
159 LOS INSTINTOS Y SUS DESTINOS. G.S., 5:443; G.W., 10:210; C.P.
4:60; S.E., 14:109; B.N., 1:1035; o.e., 9:101-19.

14 1; a.N., ;:1045;

o.e.,

9:121-31.

lé LC INCONSCIEN'ZE. G.S., 5 : 480; G'W., 10:264; C.P., 4:98; S.E.,
1
14:159; a.N . , 1:1os1; o.e., 9:133-63

62 COMUNICACION DE UN CASO DE PARANOIA CONTRARIO A LA TEORIA PS!.
COMIALITICA. G.S., 5:288; G.W., 10:234; C.P., 2:150J S.E.,14:
261; s.N., 1 :994; o.e., 13: 141-50.

1

63

1

(1914) CARTA al or. Frederik van Eeden. De Amsterdammer, ~a-Jones:"V1danuary 17 , No ., 1960 , p ' 3·' trascripta en: Ernest
~
5
y obra de sigmund Freud", 2:387; Rev. Psico-Anal., 13(3) :28;
S.E., 14:301-02.

, CARTA a la ora. , Hermine von Hug-Hellmuth ( 1919, 186) •
164 PROLOGO de la tercera edición de:• "Tres ensayos sobre una teo
rta sexual". s.E., 7:130; B.N., 3:316; o.e., 20:187-88.
, ADICION METAPSICOLOGICA A LA TEORIA DE LOS SUEROS ( 1917, 17 4) •
• LA AFLICCION Y LA MELNCOLIA ( 1917, 175) •
1916
165 (1915). LOPERECEDERO.G.S. 11 : 291; G.W., 10:358; C.P.,5:79;S.
E., 14:303; B.N., 3:172; o.e., 19:253-56 •
166 SIMIL MITOLOGICO DE UNA REPRESENTACION OBSESIVA PLASTICA, G.S.
10:240; G.W., 10:398; C.P.,4:345; S.E., 14:337; O.C.,18:135-38.
167 UNA RELACION ENTRE UN SIMBOLO Y UN SINTOMA. G.S., 5:310; G.W.
10 : 394 ; c.P.,2:l62; s.E., 14:339; B.N., 1:1003; o.e., 13:158-59.
168 ALGUNOS TIPOS CARACTERISTICOS REEVELADOS POR EL PSICOANALIS!S.
G.s., 10: 287; G.W., 10:364; C.P.,4:318; s.E., 14:309; B.N.,
2: 1002; o. e. , 10: 111-34.
169 NOTA AL PIE del artículo de Ernest Jones: "El profesor J~ety el psicoanálisis". Int. Zbl. Psychoanal., 4:42; Rev. PsicoAnál., 13 (3) :285; S.E., 2:XIII.

16Q LA RE~ESION. G.S., 5:466; G. W., 10:248; C.P.,4:84; S.E.,14:
1916/17

�126

t27
1916/17
170 INTROOUCCION AI, PSICOANALI~IS, Viena.
15-16; B.N., 2:1s1; o.e., 4-3.

7 ; G• W. , 1 1;

s,E,

171

1 1
( ~ ~). UNA DIFICULTAD DEL PSICOANALISIS. G.S., f0:347; G.w.,.
12.3, C.P., 4:3471 S.E., 17:135; B.N., 2:1108; o.e., 18:13-22,

17

DE GOETHE G s
10:357; G.w., 12:15; C.P., 4:357; S.E., 17:1~5· B N 2:112'a''
1
o. e . , 18 : 1 3 9-50.
' • ·' ·

2 UN RBCOERDO DE INFANCIA EN "POE~IA Y VERDAD"

3 SOBRES LAS

TRANSMUTACIONES DE LOS INSTINTOS y ESPECIALMENTE •

DEL EROTISMO ANAL. G.s., 5:268; G.W., 10:402,·

17 : 125 ; B.N., 1:999;

o.e.,

a.N.,

3:323;

o.e.,

20:199-200.

180 LA EDITORIAL PSICOA.~ITICA INTERNACIONAL Y LOS PREMIOS PARATRABAJOS PSICOANALITICOS. G.W., 12:3lJ; S.E., 17:267; B.N., 3:
343: o.e., 20:221-29.

1917

17

11:211,

13:125-31.

e.P. ,2: 164;

S,E.

174 (1915). ADICION METAPSICOLOGICA A LA TEORIA DE LOS SUE9os G s
5:520; G.W., 10:412; C.P., 4:137; S.E., 14:217· B N 1 :1069:
o.e.,
9:165-75.
·
' • ,, •
,
1
75 (1915~ LA AFLICCION Y LA MELANCOLIA. G.S., 5:535; G.W.,10:428
C.P., 4:152; S.E., 14:237; B.N., 1:1075,• O••
e , 9 :177-90.
1918
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W. 12:161; C.P., 4:217; S.E., 11:191,· B N
1•973• o e
13
81 -96.
• •' •
' • ''
:1
77 (1914) HISTORIA DE 0NA NEUROSIS INFANTIL (El hombre de los ID
bos) • G.s., 8:439; G.W., 12:29; C.P., 3·473·
•
, • SE
• • , 17•1
• ,· B •N-•
2 : 785 ; O.c., 16:143-251.
l78 (1918) LOS CAMINOS DE LA TERAPIA PSICOANALITICA. G.S.,6:136;•
G,W., 12:183; C.P., 2:392; S.E., 17:157· B N 2•449· o C
14 : 15 9-67.
, • •, •
, • •1
179 EN MEMORIA DE JAMES J. PU'ltm.M G.S.,11:276,· G••
W 12 2 5
, :1;S.E.

181 INTROOUCCION AL SIMPOSIO SOBRE LAS NEUROSIS DE GUERRA. G.S.,
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Londres y Nueva York. C.P., 5:83; S.E., 17:205; B.N., 3:297;o.c., 20: 154-58.
182 PEGAN A UN NIRo. Aportación al conocimiento de la g,nesis de
las perversiones sexuales. G.s., 5:344; G.w., 12:197; c.P.,2:
172; S.E., 17:17S; B.N., 1:1181; o.e., 13:185-207.
183 EN MEMORIA DE VICTOR TAUSK. G.s., 11:277; G.W., 12:316; Rev.Psico-Anál., 8 (1):88; S.E., 17:273; B.N., 3:324; o.e., 20:-201-03.
184 PROLOGO para el libro de Theodor Reik: "Problemas de la psico
log!a de las religiones", parte 1: "El Ritual", 1919. G.S.,11:
25&amp;;G.W. , 12:325; C.P., 5:92; S.E., 17:257; B.N., 3:301; o.e.,
20:159-63.
185 LO SINIESTRO. G.s., 10:369;
17:217; o.e., 18:151-86.

G.w.,

12:229; C.P.,4:368; S.E., -

186 (1915) CARTA a la Dra. Hermine von Hug-Hellmuth. G.S.,11:261;
G.W., 10:456; en "Diario de una Niña joven", 1921, Londres y
Nueva York; s.E., 14:341; B.N., 3:297; o.e., 20:152-53.
187 (1918) SOBRE LA ENSERANZA DEL PSICOANALISIS EN LA UNIVERSIDAD.
(Original en húngaro.) Gyógyászat, Budapest, 59 (13):192;Int.
J. osychoanal.,, 37 (1) :14; 1956; Rev. Psico-Anál,12(1):111'
1955; S.E., 17:169; B.N., 3:994; o.e., 21:395-98.
188 E.T.A. HOFFMAN SOBRE LA FUNCION DE LO CONSCIENTE. Int. Z.Psychoanal., 5(4):308; REv. Psico-Anál, 13(3):286; publicado como
nota al pie en S.E., 17:232.
1920

�128

129
1920

189 SOBRE LA PSICOGENESIS DE UN CASO DE HOK&gt;SEXUAL!DAD FEMENINA.
G. S., 3:312; G.W., 12:271; C.P., 2:202; S.E., 18:145; B. N.,
1 : , 004, o. e. , 13: 1 60-84.
190 PARA LA PREHISTORIA DE LA TECNICA PSICOANALITICA. G.S., 6:1481
G.w., 12:309; C.P., 5:101; S.E., 18:261; B. N., 2:4531 o.e.,•
14:168-70.

G•"•t
M
13·73·
• ,
N• , 1 : 1 12 7 ;

Lcndres , i922, Nueva York, 1940; S.E., 18:65; B.

o. e . ,

200 RESUMEN DE UNA CARTA A EDUARDO CLAPAREDt. (Original en francés)
Rev . de Genese s , didembre de 1920 (en el te&gt;·to de un tr;.tbajo de Claparede ); como nota al pj~ en S.F., 11: 214-5 .
PSICOANALISI S Y TELEPATIA (1941 , 303) .

192 ASOCIACION DE IDEAS DE UNA NI~ DE CUATRO Arios. G.S.,5:244;G.
w., 12:305; S.E., 18:266; B.N., 1:11941 o.e., 13:107.

194 COMPLEMENTOS A LA TEORIA ONIRICA. Int. Zbl., Psychoanal., 6:
397; S.E., 18:4; B. N., 3:951 o.e., 19:137-38.
195. MAS ALLA DEL PRINCIPIO DEL PLACER G.S., 6:1911 G.W.,13:3;S.
E., 18:1; B.N., 1:1097; o.e., 2:217-75 .

•

_qo.

199 CONCESION DE PREMIOS Int. Zhl. ?sychoMal. , 7: 38; Rt:v. PsicoMál. , 1 3 ( 3) : 28G; S. C., 17: 269.

191 BN MEMORIA DEL DR. ANTONVONFREUND- G.S., 11:2801 G.W., 13:-4351 S.E., 18:267; B.N., 3:326; o.e. 20:204-05.

193 PROLOGO de la cuarta edición de "Tres ensayos sobre una teoda
sexual". Int. Z.Psychoanal., 6:247; G.S., S; G.W., 51311S.E.,
7:133; B.N., 3:318; o.e., 20:189-90.

9:1

1922
201 EL SUERO 'i LA TELEPATIA. G.S . , 3:278; G.W. , 13 :1 65 ; C. P,, 4:-

408; S.E. ,18:195; B.N . , 3:96;

o.e.,

19 :139-63.

202 SOBRE ALGUNOS MCCAN!SM0S l~Ul&lt;OTl COS CN LOS CELOS, LA PARAl'~CJ A
Y LA HOK&gt;SEXUAL! DAD . G.S . , 5: 3671 G, W 1 13:1 95 ; C. P. , 2 :232 ;
S.E. , 18 : 221; B. N. , 1:1018 ; o.e., 13:219-29 .
203 APENDICE al "AnÁlisi s do la fobia du un niñc de c inco años" (Juanito) . G.S., 8 :264; G.W . , 13 : 431; C. P., 3: 208; S. E., 1(, :
148; B.1~. , 3:401; o . e., 15:'25-2(&gt;" .

MF.MORANDUM SOBRE EL TRA'l'AMIENTO ELEC'l'RICO DE LAS NEUROSIS DE-

GUERRA (1955, 329).

204 CONCURSO DE TRABAJOS PSICCl~ALITICOS. Ir,t . Zbi., Psychoanal.,
8:527; Rev. Psico- Anál. , 13(3) :2&amp;7; S. E. 17:269-70.

1921

2Ci5 PROLOGO (en írancés ) para el libro de Raymor11J de Saussure : 11 El

rootoó~ psiccana lítico", 1922, Ginebr a; S. E. , 19:283-84.
196 PROLOGO (en inglfs) P4ra el libro de James J. Putnam:"Escritos
sobre psicoanálisis", 1921, Londres y Nueva York. G.S., 11:262;
G.W., 13:437; S.E., 18:269; B.N., 313051 o.e., 20:164-66.

'

LA CABEZA DE MEDUSA. ( 1940, 296) •

206 OBSERVACIONES SOB.RI: EL lNCOSCIElrrE. Int . , Zbl. , Psyc hoanal. ,

197 PROLOGO para el libro de J. Varendonck : "Sobre el pensamientofantaseante preconsciente", 1921.Parcialmente en G.S., 11:264;
G.w., 13:439; completo en S.E., 18:271; B.N . , 3:3011 o.c.,20:
167-68.
198 PSICOI.OGIA DE LAS MASAS Y ANALISIS DEL YO, Viena. G.S., 6:261;

8:486; B.N., 3:997;

o.e.,

21:399-40.

1923
207 EL PSICOANALIS H' Y LA TEORIA DE LA LIBIDO. G.S., 11:201;G.W.,
11:211; C.P., !-1:10., Int., J. Psycho-Anal. 23 (3-4) :7, S.E .,

�131
18:233; B.N., 2:111,

o.e.,

17:183-204.

208 EL YO Y EL ELLO, Viena G.S., 6:353; G.W., 13:237; S.E.,19:1;
B.N., 2:9; o.e., 9:191-237.
209 ( 1922) • OBSERVACIONES SOBRE LA TEORIA Y LA PRACTICA DE LA IN•
TElU&gt;RETACION ONIRICA. G.S., 3:305; G.W., 13:301; C.P.,5:136;S.E., 19:107; B.N., 3:116; o.e., 19:165-78.
210 (1922). UNA NEUROSIS DEMONIACA EN EL SIGLO XVII. G.S., 10:409;
G.W., 13:317; C.P., 4:436; S.E., 19:67; B.N., 2:112; O.C.,18:
187-218.
211 LA ORGANIZACION GENITAL INFANTIL. Adición a la teoria sexual.
G.S., 5:232; G.W., 13:293; C.P., 2:244; S.E., 19:139; B.N., 1:
1195; o.e., 13:97-101.
212 JOSEF POPPER-LYNKEUS Y LA TEORIA ONIRICA. G.S., 11 :295; G.W.,
13:357; S.E., 19:259; B.N., 3:126; o.e., 19:179-83.
21 3 PROLOGO para el libro áe Max Ei tingon: ,,.,informe sobre el Poli
clínico psicoanáliHco de Berlín", 1923,Viena. G.S., 11:265;G.W., 13:441; S.E., 19:285, B.N., 3:308; o.e., 20:169-70.
214 CARTA (en español) a Luis LÓpez-Ballesteros y de Torres.G.S.,
11:266¡ G.W. 13:442; S.E., 19:289; B.N., 1:9.

C.P . , 2 :269; S.E_., 19:171; B.N., 2:501;

o.e.,

14:210-15.

220 LA PERDIDA DE REALIDAO CN LA NEUROSIS Y EN LA PSICOSlS. ~.S.
6:409; G.W., 13:363; C.P., 2:277; S.E., 19:181; B.N., 2:::,04;

o.e.,

14:216-20.

221 (1923) .ESQUEMA DEL PSlCOANALISIS. (Odginal en inglés) r:r,:"These eventful years". Vol. 2, Cap.,73, Londres Y Nue~a ork,
con el titulo: "Psicoanálisü: e~ploración de las reconditas
profundidades de la mente". G.s., 11:183; G.W., 13:405; S.E.,
19:1139; B.N., 2:102; o.e., 17:165-82.

7

222 (1923).RESUMEN de una carta a Fritz wittels. En Wittels:"Si~
mund Freud", Londres. s.c., 19:286-88.

z.

COMUNICACION DEL EDITOR. Int.
Psychoanal., ~0:373; con el
título de "Cambio~ en la editorfal ael Zeitschrlft" en S. E.,
19:293; B.N., 3:345.
1925

.

224 (1924). ELilLOCK MARAVILLOSO. G.S., 6:(15; G.W., 14:3, C.P.,
5:175; S.f., 19:225; B.N., 2:506; o.e., 14:221-25.
225 CARTA SOBRE LA PO2l'CION FRENTE AL JUDJ.1S1:.O. G.Sot 11 :298; G.
w., 14:556; s.:c., 19:291; a.1:., 3:175; o.e., 19:2!j7-sa.
22é t,;ENSAJE PART. LA INAUGURAClON DE U. UNIVERSIDAD HEBHEA. G.S.,
11:298; G.\ti., 14:556; S.E.,19:292; B.N., 3:176; o.e., 19:258-

215 A SANDOR FERENCZI. G.S., 11:273,G.W., 13:443; S.E., 19:265; B.
N., 3:328; o.e., 20:206-00.

22.7 (1924) ESTUDIO AUTOBIOGRAFICO. En "La medicina del presente1924
216 CARTA (en francés) a la revista "Le disque vert". G.S.,13:446;
S.E., 19:290; B.N., 3:346; o.e. , 20:232-33.
217 (1923)NEUROSIS Y PSICOSIS. G.S., 5:418; G.W., 13:387; C.P.,2:
250; S.E., 19:147; B.N., 2:449; o.e., 14:206-09.
219EL PROBT,EMA ECONOMICO DEL MASOQUISMO. G.S.,5:374; G.W.,13:371;
C.P., 2:255; S.E., .19:155; B.N., 1:1023; o.e., 13:208-18:

expuesta por sus propios representantes'*, 4: 1; G.S. r 11: 119;
G.W., 14:33; S.E., 20:1; B.N., 2:1013; bajo el t.!tulo de "Apéndice" en o.e.,· 9:239-98.
228 (1924) LAS RESISTEl;CIAS CONTRA EL PSlCOANALISIS. G.S., 11:224;
G.W., 14:991 C.P.,5:163; S.E., 19:211; B.N., 3:73¡ o.e., 19:

99-109.
229 PREFACIO para el libro de August Aichohorn "Juventud desamp!.
rada. El psicoanálisis en el reformatorio", Viena G.S., 11:267; G.W., 14: 565; C.P., 5:98; S.E., 19:271; B.N., 3:309; O.
c., 20:171-73.
?iO EN MJ-'1,1,'RIA DF iOSEF RPRUER. -

,..,

.,

1 1 : 28 1

�133
J. Psicho-Anal., 6:4591 Rev. Psico-Anál., 8 (1):911 S. E., 19:
277; B. N., 3: 3301 O. C., 20: 209-11.

2~

231 LA NEGACION. G. S., 11:3; G. W. , 14:11; C. P., 5:181; S. E.,
19: 233; B. N. , 2: 11 341 O. C. , 21 : 19 5-201.
232 LOS LIMITES DE LA IN'l'En.t&gt;P.E'l'ABILIDAD DE ws soERos. G. s., 3:-172; G. W., 1:561; C. P., 5:150; S. E., 19:127; B.N., 3:131;
o. c., í 9: 191-96.

"233 ALGUNAS CONSECUENCIAS PSIQUICAS DE LA DIFERENCIA SEXUAL ANATOMICA. G. S., 11:8; G. W., ~4:19; C. P., 5:1861 S. E., 19:241;
B.N., 3:4821 O. C., 21:203-15.
234 LA SIGNIFICACION OCULTISTA Dí
128; .... c., 19: 185-90.

strano. s. E. , 19: 13 s, s.

1926
?36 CARTA sobre el análisis profano al editor de la Revista Neue
Freie Presse. Neue Freie Presse, j •~~io 18; Bull. Amer. PsychoAnal. Assoc., 4 (3):56, 1948*1 Rev. ' lco-Anál., 13 (3):288;
S. E., 21: 247-48.
!37

41 EL ANALISIS PROFANO (1927, 245). G.S., 11:307; G.W., 14:209;-

2 s.E., 20:177; B.N., 2:843; o.e., 12:1-11.

242 (1925). PSICOANALISIS: ESCUELA FREUDIANA. En "Enciclopedia
británica", 3:253, 13 ed.; G.S., 12:372; G.W., 14:299; S.E. ,

20:259; B.N., 3:492;

244 CARTA a "Les Cahiers Contemporaines" sobre el cues!ionario -"Au dela de l'amour". En: Theodor Reik: "Treinta anos con -Freud" Viena Verlag, 1936; Nueva York y Londres, 1942; Buenos Ai;es, Imin, 1943, 173. Rev. Psico-Anál., 13 (3):288,195~
DISCURSO A LOS MIEMBROS DE LA SOCIEDAD B'NAI B'RITH (1941,304).
•

CARTA (en inglés) a David Eder (1945,311).

ROMAIN ROLLAND. G. S. , 11:275; G. W., 14:553; S. E., 20:2791
B.N. , 3:332; O. C., 20:i12.

39 NOTAS para el tr~ajo de E. Pickworth Farrow: "0n recuerdo infantil del sexto mes de vMa", 192E. G. w., 14:568; también en
Pickworth Farrow: "Un método práctJ '.o de autoanálisis", Lon- -dres, 1942; s. E., 20:2801 B. N
:311; o. c., 20:~74.

-• -Según
------------------- ~- - Strachey, la traducción del "Bulletin", f echada l'rrñ,:ea ·
neamente el 18 de Julio de 1928, es de ta car t i\ de 19 26.

21:211-26.

alemana del libro de Israel Levine: "Lo inconciente", parte 1
sección 13: "Samuel Butler". Rev. Psico-Anál., 13 (3): 287, -1956; S.E. 14:205*.

A

'38 EN MEMORIA úE KhRL ABRAHAM. G. S., 11:283; G. W., 14:564; Int.
J. Psicho-An&amp;l., 7 (1):1; Rev. Psico-.Anál., 8 (1):93; s. E.,
20:277; B.N., 3:332; O. C., 20:213- : 4.

o.e.,

243 UNA NOTA SOBRE HERING, al pie de la página 34 de la tradua:i'Ón

N. , 3: -

?35 LA RESPONSABILIDAD MORAL POR EL CONTENIDO DE LOS Sod0$. S. E.,
19:131; B.N., 3:134; O. C., 19:j97-202.

(1925}. INHIBICION, SINTOMA Y ANGUSTIA. G. S. , 11 : 23; G. W. , -14: 113; Inhibición, s!ntoma y angustia, Londres, 1936; El pr2_
blema de la &amp;nsiedad, Nueva York, 1936; S. E. , 20: 7 5; B.N. , 2:
29 , o.e., 11:7-82.

, 1

1927
245 APENDICE a la discusión sobre "El análisis profano" (1926, 241) •

G.S., 11:3851 G.W., 14:287; C.P., 5:2051 S.E., 20:251;
3:498; o.e., 21:227-36.

B.N., -

El libro de Levine, publicado en Inglaterra en 1923, fue vertido al alemán en 1926 por Ana Freud. La sección 13, que trata de Samuel
Butler, fue traducida por el mismo Frued, que agrega una nota al :-- pie de la página 34, donde señala la influencia de Ewald Hering -(1834-1918) sobre las ideas de Butler acerca del inconciehte. Dado que Freud fue ayudante del famoso fisiólogo en 1884, ,_su afirmación hecha luz sobre los comienzos de su propia formacion cient!f!

ca.

�13 4
135
246 APENDICE al estudio sobre "El Moisés de Mig-u.el Angal" (191 ,.
4
151). G.s., 11:409; G.W., 14:321; S.E., 13:2J7; o.e., 18:109,
10,

25S PROLOGO del folleto "Décimo Aniversario del Instituto Psicoanalítico de Berlin", Viena. G.S., 12:388; G.w., 14:572: trad~
cido al inglés en: "Max Eitingon in Maiorian", Jerusalem, 1951
S.E., 21:257; B.N., 3:311;

247 EL PORVENIR DE UNA ILUSION. G.S., 11:411; G.W., 14:325; S,E,,
21: 1; B.N., 2: 73; o.e., 14: 7-54.
248 EL HUMOR. G.S., 11:402; G.W., 14:383; C.P., 5:215; Rev.
Anál., 8 (1):83, 195l; S.E., 21:147¡ B.N., 3:505; o.e.,
237-44.

1928
250 (1927). UNA EXPERIENCIA RELIGIOSA. G.S., 11.:467; G.W., 14:39
C.P., 5:243; S.E., 2~:167; B.N., 2:50~; o.e., 14:226-29.

251 (1927). OOSTOIEVSKY Y EL PARRICIDIO (193'0, 259). G.S .. , 12:7;
G.W., 14:399; C.P., 5:222; S.E., 21:173; B.-N., 2:11361 o.e.,
21: 253-72.

1929
252 A ERNEST JONES EN SU 500. ANIVERSA.RIO. G. S., 12:395; G.W.,
554; Int. J. Psycho-Anal., 10:123; S.E., 21:249; B.N., 3:333,

o.e.,

20:17$•76.

256 MENSAJE para la Medical Review of Reviews. Med. Rev. of Rev.,

36:103; G.S. 12:386; G.W., 14:570; S.E., 21:254; B.N., 3&amp;312;
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Naturaleza de la Acción
Terapéutica del Psicoanálisis
INTRODUCCION ( 1)

El psicoanálisis originó un procedimiento terapéutico, y en la actualidad, subsiste principalmente como tal. Por tanto,
puede sorprendernos la proporción relativamente pequeña de lite
ratura psicoanalítica referente a los mecanismos por los que se
llevan a cabo sus efectos terapéuticos. En el curso de los últimos treinta o cuarenta años se han acumulado gran cantidad de
datos que aclaran el conocimiento de la naturaleza y dinamismos
de la mente humana; se ha progresado perceptiblemente en la tarea de clasificar e incluir tales datos en un cuerpo de hipótesis generalizadas o leyes científicas. Pero surgieron muchas du
das en la aplicación de estos hallazgos al proceso terapéutico-mismo. Creo que esta duda es la responsable de que tantas discusiones sobre detalles prácticos de técnica analítica parezcan
conducirnos a resultados sin concordancia y a un final inconclu
yente. ¿ Cómo podemos esperar un acuerdo sobre el debatido pro
blema de si hay o no que hacer una "interpretación profunda" y-::
cuando debe efectuarse, si no tenemos una idea concreta de qué queremos decir con "interpretación profunda" ni hemos formulado
exactamente el concepto de "interpretación" ni sabemos con precisión el efecto que tiene ésta sobre nuestros pacientes? Creoque ganaríamos mucho con una comprensión más clara de problemas
como el presentado. Si pudiéramos llegar a un entendimiento más
detallado de la dinámica del proceso terapéutico, nos encontraríamos menos propensos a ese sentimiento ocasional de completadesorientación, del que pocos analistas tienen la fortuna deve•
se libres. El movimiento analítico mismo estaría menos expuesto a las propuestas de introducir cambios en el procedimiento
técnico ordinario, dado que éstas obtienen gran parte de su P2
der, tanto de la incertidumbre reinante como de la naturaleza
exacta de la terapia analítica.

�149

148
~l pr~seute trabajo es una tentativa de so~ar ~l proble
ma, y aunque muestre que sus conclusiones son muy dudosas y no:
pueden ser sostenidas, me consideraré satisfecho si consigo lla
mar la atención sobre la urgenciadel problema mismo. Sin emba;
go, deseo aclarar que lo que sig-.Je no e s una discusión práctica
sobre técnica psicoanalítica. su valor inmediato es puramenteteórico. Como materia prima, he tomado los diversos procedmien
tos que ( a pesar de divergencias individuales considerables) ~
se consideran como dentro de los límites del psicoanálisis "ortodoxo", y los variados efectos que tiende a causar la aplica-ción de tales procedimientos, según muestra la observación. He
sentado una hipótesis que trata de explicar, más o menos cohe-rentemente, por qué estos procedimientos provocan aquellos efec
tos; y he intentado probar que si mi hipótesis sobre la acción:
terapéutica del psicoanálisis es válida, de ella se sacan deduc
ciones que podrían ser útiles para juzgar la efectividad proba:
ble de cualquier tipo particular de procedimiento.

OJEADA

RETROSPECTIVA

Sin duda , se objetará que he exagerado la novedad de mitópico . "Después de todo" , se dirá , "nosotros tenemos una l arga comprensión de los principios fundamentales que rigen l a acción terapéutica del análisis." Estoy completamente de acuerdo
con esto; me propongo comenzar lo que tengo que decir con un r!
sumen, tan breve cuanto sea posi ble, de los puntos de vista -aceptados sobr ~ el tema. Con este objeto debo retroceder al pe- ríodo comprendido entre los años 1912 y 1917, durante el cual Freud nos dió la mayor parte de lo que ha escrito directamentesobre el aspecto terapéutico del psicoanálisis, especialmente la
serie de trabajos sobre técnica (2) y los capítulos vigésimosé~
timo y vigésiaooctavo de las ConfteJtenUM de I n;tJwdu.c.u6n al -p4 i.c.oa.n.á.U-6.ü •

"ANALISIS DE LA RESISTENCIA"

Este periodo se caracterizó por la aplicación sistemática
del método conocido como "análisis de la resistencia". El méto
jo en cuestión no erñ de ningún modo nuevo en esa época y se ba
saba en ideas imt)Hcitas por largo tiempo en la teoría analíti-::
ca, particularmente en una de las más primitivas opiniones de Freud respecto a la función de los síntomas neuróticos . De a-cuerdo con esa opinión (que se derivó, en esencia , de los estudios sobre la histeria), la función del síntoma neurótico era defender la personalidad del paciente contra una tendencia in-consciente de pensamientos que le resultaban inaceptables, al aismo tiempo que gratificaba dicha tendeuc ia hasta un cierto pun
to. Por tanto, parece deducir se que si el analísta investigara
y de scubriera l a tendencia inconsciente y llevara al paciente a
tener conciencia de ella, cesaria la raison d'etre del síntoma ,
debi endo éste desaparecer automáticamente. Sin embargo , nacieron dos dificultades . En primer lugar, se descubrióque una par
te de la ment e del enfermo levantaba obstáculos al proceso¡
frecía resistencia al analista cuando éste trataba de descubrir
la tendenc i a inconsciente. Era fácil inferir que se trataba de
la misma región de la psique del paciente que había repudiado o
riginariamente la tendencia inconsciente, conduciendo a la crea
ción del Síntoma . Pero, en segundo lugar, a menudo !=-nceaía que
el síntoma persist1a inconmovible, aun cuando este obstáculo pa
recia haber sido superado, logrando el analista deducir o adivi
tar !a natur aleza de la tendencia inconsciente y llevando al pa-::
ciente a quedar, en apariencia , perfectamente enterado de lamis
ma. La comprensión de estas dificultades condujo a importantesrJsultados teóricos y prácticos. Teóricamente se puso en evi-dencia que un enfermo podía llegar a tener consciencia de una tendencia inconsciente en dos sentidos. Podía darse cuenta de
ella , por el analista , de una manera intelectual, sin tener'real
mente" consciencia 'de la misma. Freud ideó una especie de alego
ria gráfica para hacer más inteligible este estado de cosas. Se
imaqinó la mente como una especie de mapa. La tendencia primitiva censurable era colocada en una zona de este mapa, y en otra ,
la información recientemente obtenida acerca de aquélla y que el
analista comunicaba al paciente. La tendencia inconsciente serta "realmente" hecha consciente sólo si se podían "conectar" estas dos impresiones.

o--=

�150

Una fuerza, en el interior del enfermo, in:-.
pedía que esto sucediera.
Se trataba;, evidente:ner,
te; de la misma "RESISTENCIA" que se había opue;
to a las tentativas del analista de inv&amp;atigar :
la tendencia inconsciente y que se había eontrib'J
Ído a la .Primitiva producción del sín tom•.
La ;
liminación preliminar de esta resistencia era 1a:
condición esencial para que el paciente llegara a
tener "realmente" conciencia de la tendencia incct
sciente.
Y era en ese momento cuando surgía
la
lección pltdc.tlc.a.: nuestra principal tarea como ar.a
lista no consistía tanto en investigar la tender.:
cia inconsciente censurable, cuanto el librar al.
enfermo de su resistencia hacia ella.

1S1
euración del paciente, que lo impulsó al análisis. Además, varias consideraciones intelectuales en las que podemos hacerle ~parar: llevarlo a la comprensión de la estructura de su sínto
• y de los motivos de su repudio a la tendencia censurable; se
úlarle el hecho de que estos motivos ya no son válidos por ser
anacrónicos; que ellos podían haber sido razonables cuando él era un niño, pero que en la actualidad no lo eran más. Final-mente, podemos insistir en que su solución primitiva de la difi
cultad sólo le había conducido a la enfermedad, mientras que la
nueva que nosotros le proponíamos le ofrecía perpectivas de curación . Razones como éstas pueden tener importancia para inducir al paciente a que abandone sus resistencias; sin embargo, el factor decisivo es por completo diferente. No necesito de-~ir que este factor es la transferencia. Lleg-amos a este punto,
debemos recordar, muy brevemente, las ideas principales sosteni
das por Freud sobre este tópico, durante el período que estamos
tratando.

lCÓmo vamos a emprender la tarea de des truir la resistencia?
Nuevamente, mediante el mismo
proceso de investigación y explicación que ya hemos aplicado a la tendencia inconsciente.
Pero esta vez no nos encontraremos frente a las mis-mas dificultades que antes,
puesto que las fuerzas que es tan manteniendo la represión,
aunque son hasta cierto punto inconscientes,
no pertenecen al inconsciente en el sentido sistemático.
Son una parte del yo del paciente, que estl cooperando con nosotros,
siendo, por tanto, a,s
ac
cesibles.
Sin embargo,
el estado de equilibrio:
no será desorganizado, ni se logrará introducir al yo a realizar la labor de reajuste que se
le solícita,
a menos que podamos movilizar a
nuestro lado, mediante el procedimiento ana~í tico,
alguna fuerza nueva.

lCon quéfue1tus podemos contar? En primer. térmi n~ el deseo

TRANSFERENCIA

Quisiera advertir, primeramente que no obstante haber lla
mado Freud la atención sobre el hecho de que la transferencia~
se manifiesta bajo dos aspectos: tanto negativa como positiva-mente, se conoció o se habló mucho menos sobre la transferencia
negativa que respecto a la positiva. Esto corresponde a la cir
cunstancia de que el interés en los impulsos destructivos y
gresivos en general es sólo un progreso comparativamente recien
te. La transferencia era considerada predominantemente como un
fenómeno UQ..lcllnal.. Se insinuaba que en todas las personas existía cierto número de impulsos libidinales insatisfechos, y que
en toda oportunidad en que un nuevo individuo aparecía en escena estos impulsos estaban listos para unirse a él. Esta era la
explicación de la transferencia corno un fenómeno universal. En
los neuróticos, debido a las cantidades anormalmente grandes de
libido libre existente en ellos, la propensión a la transferen cia deberá ser mayor y las circunstancias peculiares de la s±u~
ción analítica la incrementarán aun más. Estos sentimientos a-

a-=

�152
morosos del
paciente hacia el analista
eran evidentemente I lo$111
,
•

q:.Je proveian la fuerza extra necesaria para inducir a su Yo a

bandonar la~~resistencias, ~ular las represiones y adoptar~
nueva solucion para sus antiguos problemas. Este instrumento.
sin el cual ~o se podría obtener ningún resultado terapéutico:
no era ex~:ano. Se trat~, en realidad, del conocido podef~
la sugestion, que había sido abandonado ostensiblemente desde,
cía mucho tiempo. Sin embargo, ahora se lo em,rleaba en un sen:
tido muy diferente; en verdad, en una dirección contraria. t:n•
la época preanal!tica trataba de causar un incremento en el gra
do de represión; en el momento presente se lo empleaba ya para:
vencer la resistencia del yo, o sea, para permitir la elimina-ción de la represión.
Pero la situación se fué complicando cada vez más, a medi
da que surgían nuevos hechos respecto a la transferencia. En:
primer término, los sentimiento~ transferidos resultaron ser&amp;
varías clases: además de los amorosos existían los hostiles,~
estos últimos estaban muy lejos de cooperar con los esfuerzosdel analista. Aparte de la transferencia hostil, los sentimi~
1 tos libidinales pertenecían a dos grupos: sentimientos amisto.:
P NS Y afectuosos capaces de llegar a ser conscientes, y los puramente eróticos, que habitualmente debían permanecer ineonsciea
tes. Cuando estos Últimos se tornaban demasiado poderosos, incitaban las fuerzas represivas del yo, incrementándole así susresistencias en lugar de disiminuírselas y produciendo una situación que 00 era fácil diferenciar de una transferencia nega•
tiva. Fue~ ~e- asto, surgió íntegro el problema de la falta de
dural;&gt;i1J;dad de .todos lQs tratamientos sugest"ivos. GNo amenazar
la O?(is~cia·-de la taansferencia, con dejar al paciente analí•
tico bajo .el )!lismo sometimiento interminable con respecto al a·
nalista?
Todas .estas dificul tade'-S fueron superadas cuando se des•
cubrió que la tr~sferencia misma JlOdÍa ser analizada. Pronto
vió que su análisis constituía la pat:te más importante de tod~
el tratamiento. Fué POSible llevar a la consciencia sus raí~s
en el inconsciente reprimido del mismo mode que era factiblem
ce~onsciente cualquier material reprimido: mduciendo al yo a
abandonar sus resistencias; y no hábía nada cort•radictorio en·
el
hecho de que la fuerza usada para resolver la transferenc
fuera la transferencia misma. Una vez que había sido hecha
~iente~ desaparecían sus características fijas, inmanejables
infantiles. Lo que subsistía era como otra relación human.a "
cualquiera. La necesidad de analizar constantemente la trartierencia se hizo más evidente a raíz de otro descubrimiento. 58'

153
llallÓ que a medida que el trabajo proseguía, la transferencia tendía a invadir, por así decirlo, todo el análisis. Cada vez
¡aás la libido del paciente er a concentrada en su relación con el anal ista, fueron retirándos~ las catexias de los síntomas -primitivos del enfermo y $1,u·gi-Ó, en sustitución, una neurosis artificial , a la que Fr@ud dio el nolT'..bre de "neurosis de transferer1cia". Los conflictos originales, que habían conducido a J.a aparición de la neurosis, comenzaron a ser revividos en la relación con el analista. Este hecho inesperado está lejos deser la desgracia que podría parecer a primera vista. En realidad nos suministra nuestra gran oportunidad. En vez de tener que tratar, corno mejor podamos, con conflictos de un pasado remoto que están en relación con circunstancias muertas y persona
jes momificados y cuyos resultados están ya determinados, nos e!!.
contramos envueltos en una situación actual e inmediata, en la
que el paciente y nosotros somos los principales papeles y cuyo
desarrollo está, al menos hasta cierto punto, bajo nuestro control .. Si en este conflicto transferencial reavivado inducimosal paciente a buscar una nueva solución en lugar de la antigua,
solución en la que el primitivo e .inapicable método de represión
es reeemplazado por una conducta más en contacto con la reali-dad, el enfermo no recaerá en su anterior neurosis, ni aun luego de dejar el análisis. La solución del conflicto transferencia! implica simultáneamente la del conflicto infantil, dado -que aouél no es más que una reedición de éste. Dice Freud, en
sus Con6eJtenc.úu de 1n:t'LOdu.ccl6n al P.6..lcoa.ná.ll6.l6, que "el cambio es posible por la$ alteraciones que ocurren en el yo como consecuencia de las sugestiones del analista. El yo se torna más amplio, a expensas del inconsciente, debido a la labor de interpretación que lleva el material inconsciente a la conscien
cia; a través de la educación se reconcilia con la libido y es-=
ta dispuesto a otorgarle cierto grado de satisfacción, y se dis
minuye su horror ante las demandas de la libido por la nueva ca
pacidad que adquiere de descargar cierta cantidad de ella median
te la sublimación. Cuanto más cerca de esa descripción ideal -se desenvuelva el curso del tratamiento, tanto mayor será el éxi
tode la terapia psicoanalÍtica" (3). Cito estas palabras de - Freud para aclarar que en el tiempo en que las escribió él soste
nía que el factor esencial de la acción terapéutica del psico-análisis era la sugestión ejercida por la analista, que actuaba
sobre el yo del paciente de tal manera que le permitía ser mástolerante ·con sus tendencias libidinales.
EL

SUPERYO

En los años que transcurri.eron d-"sde

quP

"':,;c.cibió

..__'·1;

4

,1_

�15 4
saje, Freud produjo muy poco q-~e guardara relación directa ~Jn•
el tema, y esta pequeña producción permite mostrar q-Je ~o alteró sus opiniones sobre los principios fundamentales tratados .•
En las conferencias adicionales que se publicaron el año pasado,
él declaró explícitamente que no tenía nada que agregar a las-discusiones teóricas sobre terapia presentadas en las conferencias originales quince años antes (4). Al mismo tiempo se pro•
dujo un desarrollo considerable en sus opiniones teóricas especialmen~E: en la región de la psicología del yo. En particular, formuló el
concepto del superyó. La -reexposición, en cérminos de superyó,
de los principios terapéuticos que él había sentado en el perío
do del análisis de la resistencia puede no involucrar muchos caa
bios. Es razonable esperar que esta información acerca del su-peryó será de especial interés desde nuestro punto de vista y en dos sentidos. En primer término, deberá parecer altamente probable, a priemra vista, que el superyó d~sempeñe un papel im
portante, directa o indirectamente, en la producción y rnanteni:
miento de la represiones y resistencias, cuya demolición ha sido la finalidad principal del análisis. Esto se confirma si examinamos la cla'Sif-i.cación de los diferentes tipes de resistencias que hizo Freud en Heifi11i.m9 Symnptom Und Ang.6t (1926) (5) .De las cinco variedades de resistencias allí mencionadas, solamente una se atribuye a la intervención directa del superyó; pe
ro dos de las resistencias del yo, la resistencia de represión:
y la resistencia de transferencia, aunque en realidad son orig!
narias del yo, se establecen, como regla general, por temor alsuperyó. Por tanto, parece bastante probable que cuando Freudescribió las palabras que acabo de citar, de que el cambio fa~
rable en el paciente "se hace posible por las alteraciones en el
yo", debía estar pensando, al menos en parte, en aquella porción
del yo que posteriomente separó en superyó.
Aparte de esto, en otro de los más recientes trabajos de Freud, P.6-lc.o.l.og.út de. la,6 Maha.6 (1921), hay pasajes que sugieren
un punto de vista diferente: que el analista puede influir ampliamente al enfermo a través del superyó de éste. Estos pasajes se encuentran en el curso de su discucióa. acerca de la nat~
raleza de la hipnosis y la sugestión (6). Jllchaza la opiniónde Bernheim de que todos los fenómenos hi!,lQÓticos son atri..buí-bles al factor de la sugestión, y adopta la.teoría alternativade que la sugestión es una manifestación parcial del estado de•
hipnosis. Este, además, se asemeja al estado de enamoramiento,
en cierta forma . Hacia el hipnotizador, com. hacia el objeto !
mado, hay" el mismo sometimiento humilde, la misma complacencia
e idéntica falta de crítica", en particular, no puede haber du•
das de aue tanto el hipnotizador como el objeto amado "se har

1SS
ti~ •
4-1 i4nl 4-1 yo dol Rj.w""~ D-4o ~ l a ~ •
ddn ., una tonu par~í.al 4- bí,no•if y $a
•1 anal.uta ~
o, t u § ~ n la ""itu4 4§1 ¡,acínto por Dfdf.o de la~!,

v•~

-bo

d6n, ,ar~ ~ i r N 111.. •1 anali.ta &amp;ibe N •t~iv.i4ad, en
d1tto• ~ • , .el
de ba.bff. . colocado n l1J9ar del np,ry6 4o1 enf•n». ffay u! do• cur.o• eot:Wffffllte• ~ . u ~ tot qucs couídffan al ~ry6 del ~ifflu c:o-, U ' ! J ~ .:na ~
,icilo 4• 11.aYe a la teras,ia analJtica: que •• una parte de lia
•U en la que ana al~t6n fa'?Orable tendría _prohabil~•
.s, CODC!ucir a una •joría ieaeral, y que es ona parte de la .lle_!
t, • ~ialae:nte exp;t~sta a la iAfluencia del analista.
casi haediataae»t. '41espaf• que el superyó hi:z.o n ~ (7} , ~
iiSeu plausibles faarcm CODti:naadas .. Emest :.J~, }!'!!• ~
j,M»lo, lu cleRUTOilÓ eD4'D trabajD sobre Ul ~
Autoeulldi (Si.. ,U JJ0CO tiea!_po, Mexaoder (9) eaitib SD ~ d e que la finalidad principal de toda terapia p;coa~-t •
tica debe ser la deaolicióo coapleta del .su,pery6, 7 : l a ~ ci&amp;, A, SQS ~iones por él ~.. De acaer.do con esta ~li:qa- •
ci&amp;\, e1 tratamiento coápienae -dos fases. b aá prinera. las
faDciolles del superyó .del paciente am paestas~ manos de_l .a"!_
lista, y en la sequn:ia fase, pasan 11ueva::mente
enfermo, peroesta wz las ejerce so yo. según esta opinión de Alexande.r,el
superyó (aunque fl lillita e.apU:"Cit.a:mente .el uso de esta p a l ~ , .•
a las partes inconscientes del ideal. del l'O) es una iOl'(:iÓll ael •
1¡&gt;11rato ciental esencialmente pria:i.tiv-a, anac:róuiea y apartada lle la realidad, incapaz de adaptarse, y que opera a u ~ t i ~
te con la unifomi.dad aon6tona de u reflejo. CUalqu1.u f\mc:1.&amp;l
6til que desenpeñe puede ser ejec-utada por el yoi por t.aiito, la!.
da se piede hacer con
siho eliainnlo. Este auq\le total al
aapeey6 parece ser de ftl.idea diswtible. Es probable 'l\l• w !.
e,tas

ftt~ •

,1

bolici&amp;t, a ~ ~•n una polttica px-Sctie.. ilapl.icara l• ia'rdi4e de gran nGmero de actividades Mnt&amp;les el~t• d•s&amp;Ules.
Piro la id&amp;&amp; d• q\le el &amp;na.U.ata awm. tuporuiaatn~ la1 ~ci!_
nea del su.puy4 del paci.nt• m~t• el tra.tuierato. Y 'l'l• al h!_

etrl.o consigu• tbOclifieulo e 1.l~ nntido.
obauvaci~•• q\ae ya M fC&gt;m\ll.Mo,

&lt;»n~l.letda COI\

l•a-

t11 idCntic• mu•ra •• bpfl l l M45 é'ft •llf\\l\01 Pls~tll

t,~

IU tra~jo ll priM~ipio 1con&amp;d.co Ol\ l.;a ''™CA ,,.t~NtJ\Uttteld•
('0). t.&amp; •~'l.tnd&amp; l)lrtt dt e1t1 tnbl~o. q1.1 l " ~ ttatar • ~
ill~1n,11111. ft\lftO&amp; fu&amp; p@Uo1111.. iilllgt~~ 14atn6ntei ,.~ la
ptimtra. roapooto al. ht,r\~tilfflé y l.1 OUéll\á (' l) t Ülf\l n\lQM•

in~u&amp;,, Inclu~ ,u,~ t1ort1 41 f{l.;lt ol R~Joto hitWtotiudo itH t ~~.
Yteu al h~oiia~dor ~ lo qut ~\lG l ,amé \lft"\\\lPQ~y3 tli•k~11
tl cu~\ ?'tt\ra \&amp; on t1lA y 'l~\lml la~ funt10ft • t!tl i\lfétv4 H .l

�1S6

157

los impulsos de su eJ.lo, y que el carácter de los objetos i.E:
troyectados d-=pende de la Índole de diclios impulsos env iadosycia los objetos externos. Por ejemplo, durante el período~desarrollo libidinal de un niño, en el que se encuentra b~
jo e! dOJllinio de sentiroientos de agresión oral, sus sentimie~
~s hacia el objeto introyectado actuará a su vez (a la mane~de un superyó), con respecto al niño, en un sentido agresJ:_
~oral. El próximo paso será la nueva proyección hacia el ~jeto externo, de este objeto introyectado oral-agresivamente
~r lo que aquél parecerá ser ag:esivo oral. El ~echo de pe.E_
dbir al objeto externo como peligroso y destructivo hace que
ws impuJsos del ello adopten hacia dicho objeto una actitudlWl más agresiva y destructiva, como autodefensa.
De esa rna~ra se establece un círculo vicioso. Este proceso trata deexplicar la ~xtremada severidad que presenta el superyó en -los niños pequeños, como también el temor injustificado que ~tos tienen hacia los objetos exteriores. En el curso del esarrollo del individuo normal, la libido alcanza finalmente
a etapa genital, en la que predominan los impulsos positi~os.
~r tanto, su actitud hacia los objetos externos se tornara ua amistosa, y de acuerdo con su objeto in+royectado ( o superyó) será menos severa y el contacto de su yo con la realimeno-s deformado. Sin embargo, en el e.aso neurótico, a cau
11 de frustraciones, o de una incapacidad -del yo para tolerar
los impulsos del ello, o de un exceso innato de los componentes agresivos , no ocurre la evolución a la etapa genital, sino
que el individuo permanece fijado en un nivel preg~~ital. Su
INTROYECcION Y PROYECCION
~ se encuentra expuesto, por una parte, a la presion de un ello
salvaje, y por la otra, a un superyó igualmente cruel, Este último des~rollo de la teoría se ha ocupado muchode los impulsos destructivos y los ha peesto, por vez primera, Pfrpetu&amp;ndose de este modo el círculo vicioso que acabo de -describir.
en el plano de mayor interés; al mismo tiempo, ha concentrado
la atención sobre los problemas correlativos de la culpa Y la
angustia. ocupan mi pensamiento las ideas, recientemente
puestas por Melanie Klein, acerca de la formación del superyo
EL CIRCULO VICIOSO NEUROTICO
y de la il!lportanci&amp; que ella atribuye al proceso de introducción y proyección en el desarrollo de la personalidad. De maMe gustaría suaerir qeu la hipótesis que he expuesto de nera sumamente esquemática, expondré nuevamente sus puntos de
:ianera
e~~
~ ____ ~er útil no solamente para ;armarnos .u~
vista (13). sostiene que el individuo está perpetuamente in~
cuadro
del
mecanismo
de una neuJLOó-&lt;A, sino t4mbien de la dina
yectando los objetos de

ginal del sujeto. 0n rasgo distintivo de la situación presen
tada por Radó lo consti~~; la natur~leza ine~table_y t~r!
ria de toda esta disposicion. Por eJemplo, si el hipnotizador
da una orden que está en exagerada oposición con el superyó~
riginal del paciente, el parásito es rápidamente expulsado; y
de cualquier manera, cuódo finaliza el estado de hipnosis -también termina la influencia del superyó parásito, y el su-peryó primitivo ret0111a sus funciones. Por discutibles que -puedan ser los detalles de la descripción de Radó, ésta no ~
lo recalca nuevamente la idea del superyó como punto de apoyo
de la psicoterapia, sino que llama la atención sobre la diferencia importante que existe entre los efectos de la hipnosis
y el análisis en lo que se refiere a la durai:,ilidad. La ~rimera actua esencialmente de un modo temporario, y la teon.a de 1rad6 del superyó parásito el que en realidad no reemplazaal 0.T'iginal sino qae simplemente lo pone fuera de acción, pr!
JieDta ma buen cuadro de su funcionamiento aparente. El anál.!_
sis. p:,r el contrario, desde que busca influir el super~ó del
paciente, aspira a efectos de mayor alcance y ~enc1a, -principalmente a un cambio integral en la naturaleza del su-peryo mismo del paciente ( 12) • Algunos desarrollos más reci~
te&amp; en l.a teoría psicoanálftica suministuañ. una insinuaci6n,asi me parece, de los caminos por los que quizá se pueda alcanzar una comprensión más clara de la cuestión.

ex:

�l!E

159
de la situación analítica que deseo aislar . El enfermo , en d an5l isis, de una manera u otra tiende a aceptar al analista coMO a un sustituto de su propio superyó. Llegados a este punto
mica de su cUJUlwn. No ~·s ninguna oovefl.ad el conf"iderar a.
oropongo utilizar la frase conveniente que usó Radó en su expliuna neu~osís e~enci almc.nte como un cbs.:áculo o fuerza que cita
~ación de la hipnosis y cJecir que ~n el análisis el paciente ti.:?~
vía del cui $O normal dol desarrollo, ni tmnpcco lo es la crea
de a c0nvertir al analista en un "superyó auxtliar". Esta fra~ecia de que el psicoanálisis puede suprimir el obstáculo(clehl
y la relación que describe r •Jq,.üe:::-en evidente1!lente alguna explido a las peculiaridades de la situación analítica), pemitieñ
cación.
do así que continúe eJ desarrolle normal. Sólo trato de Pteet
sar un poco más nuestras concepciones, suponiendo que el oi.
EL ANALISTA COMO "SUPERYO AUXILIAR"
tac~lo patológico, que lleva ulteriorm~nte a la produccióndel
individuo neur6tico, se debe a la naturaleza del círculo viDe acuerdo con nuestra hipótesis principal, cuando un pa-cioso que he: descripto. Si de alguna manera se pudiera abrir ciente neurótico encuentra un nuevo objeto en la vida ordinariauna brecha en el círculo vicioso, los procesos de desarróll~ se inclinará a proyectar sobre éste sus objet:os arcaicos 1.ntro-continuarían su curso nor.nal. Por ejemplo, si se lograra que yectados, y el nuevo objeto se tornará en obJeto fantaseado en):..
el paciente se asustase- menos de su superyó u objeto introyee: gual medida . Debe pr esumirse que sus objetos introy~~t,cJo~_estan
tado, proyectaría imágenes menos aterrorizadas sobre ~l obj; más o menos separados en dos grupos , actuando como ooJeto oueno
to externo y, por tanto, sería menor su necesidad de sentir• introyectado (o superyó tolerante) y co~o objet0 "malo" introye~
hostilidad haciG él; se este modo, el objeto que él introyec- t~do (o superyó severo) (15). De acuerdo al grado de cont3cto tara, opdmiría con menos crueldad los j,mpulsos del ello, los con la realidad que mantiene su yo, el objeto "bi.:eno" introyect~
que serían capaces de perder part~ de so orimitiva ferocida4. do se:rá proyectado sobre objetos reales bené•,olos , y el :malo" En síntesis, se establecerá un círculo be.itl13no en lugar del z sobre objetos reales malévolos. Sin embargo, desde que el es vicioso, y finalmente el desarrollo libidinal del paciente
neurótic~, por hi,t&gt;Ótesis, predominará el objeco "malo'' intro~ectinuará hasta el nivel genital, mientras que su soperyó s
tado, y tenderá a ser proyectado más que el "bueno"; Y _desp~es comparativamente suave, como en cJ c¿:.so &lt;fol adulto normal, r- de un tiempo, existirá la tendencia a reemplazar el obJeto buesu yo tendrá un contacto con la realidad relativamente sin de no" por el "malo", au11 allí donde al comienzo era proyectado elformación (14) •
objeto "bueno". Por tanto , seré exacto afirmar que . en_genera~,los objetosfantaseados del neurótico en el mun~o exterior sera~¿-F;n~ qué punto d~l círculo \IJ,CJ.oso debe abrirsf: la bree
predominantemente peligrosos y hostiles. ~demas, h~sta sus obJ~
y cómo debe e:fectu¿r~e reaJrnentP? Es e:v.id.t.mte que alterar el· tos fantaseados "buenos" en el mundo exterior tendran poco con-carácter del i:;uperyó óe vna J'é'l"!'.Cna es tc:rea u1án fáciJ dt' de- tacto con la realidad, ya que los objetos "buenos" int:oyectados
dr que de hacer. Sin embargo, iascl.t.ae. que he hE": cho de di
serán "buenos " de acuerdo a un modelo arcaico e infantil, Y en cusiones anteI iores sobre e). lÓpiccsugiei.en que nos encon
cierto modo, se conservarán con el mero propósito de contrarresremos con que el superyó cesa'l!peñr: t1·1 itapel ,m_porta11te c11 11
tar los objetos "malos". Retrocediendo al momento en que nuestro
solución de nuestro probJeina. AntP.s de cont5.riuar, ~erá neceSI paciente neurótico encuentra un nuPvo objeto en la vida real,~ Y
~
ha b·t
1 io r:xaminar mas ateutnnente le c;-.i::: ~Q dc.~cri.b€ co't,tJ le: sitll!
suponiendo (como es el caso mas
1 ua 1) o~u e proyecta sobre esciór. analítica. r.¿. rcJac1fa, er.t:::e las: dt': pe:tscnas que ~~ •· te su objeto "malo" introyectaclo, el ohjeto fantase~do e~terno ccr1:.t:i.luy~11 es altarnH,t.c Cf)ntplcja, J ¡:ar.:&gt; l'!Uestrus f:nes, tl! le parecerá, por esta razón, peligroso.~ S; asusta~a de el, Y P~
laré dos eieme'ltos en f•l ia . r~?'l .!-'rlJT\E'r l&lt;:1,n~ ,,o , d pac1f&gt;i~te
ra defenderse de dicho objeto se tornara mas~agresivo: Cua nd0 ,
análisis ti,m.5f a rent.rai- •a te;.:.;licad de: le:;; .:.r:,;-uJ ce,5 c&gt;?i a su ve~ él introyecta este nuevo objeto, solo estara agregando
elJ.o ~nb,~e eJ. analisV. t,o har6 mis. comentado!; reEpecto a· una ima;~n más terrorífica a las que ya ha ir.troyectad~. La_nu;
este hec.ho o :.us ckdt.H.. cicnc:::.G, pu€s es bier, c-e:11- .. id".)p Sólo -t va imagen introy~ctada constituirá ~impleme~te u~ duplicado ae
las ar~aicas originales y su superyo quedara casi exactamente c 0
quie:c·:&gt; rec ... lcar la import 3Hcia vi-cal que tit.1~e para
~
· -··~,.~~ , en " los casos
en -que tr&lt;'lc.re:uos. y cor,tim:.a:réde inmeóh,t.o con el
mo era. Lo mism:&gt; sucedera, ntd:a,W rm.L-U,VL
"
sobre
e'
que comienza proya~tando su objeto in~roye~~~~abt~::~te, como:
nuevo objeto exterior qüe ha encentra o.
to

11

�}é~ltado se pl"oduee un leve ret"orzw.ento del eupery6 toleran~
a expensas del supery6 severo, y J~st&amp; ciel:to ,PUntei se mejor¡
condición. Su supery6 no experimentará un caml&gt;io t ~ v o 811•
11
'
puesto que el nuevo objeto h-J.eno" introyectado será- .simplemente
un duplicado del original arcaico y sólo raforz.:irá el superyó ••
"bueno" arcaico que ya existe.

-

161

expuesto en todo momento, a proyectar su imagen_terror.ífisobre el a~alista exactamente como si fuera cualquier otra_-sona que puaiera haber encontrado en el tran~curso
~u vid~
esto su~~~de , la imagen introyectada del anallsta . sera incorp~
totalmante al resto del superyó severo del pactente, Y por~, de~aparecerá el superyó auxiliar. Sucede m~y a menudo q,;e
do Se comprende que el conten,i,do del conseJo del superyo
cuan es diferente o conteario al del superyo.- origtn~
· · l , se - ili~r
te que su CdUda.d es la misma. Por ejemplo, el paciente pu~
en ntir que el analista le ha dicho : "Si no di-;~ todo lo qu7 ~: ocurre, le daré una buewi paliza 11 . , . o. 11 si no ?ace. :º~se l !!_
7
t parte del inconsciente, lo echare de la hab1tacion, Sln
esª esta relación peculiar entre el analista Y el yo ~el P~
no obstante su labilidad y lo limitado de su aut~ri~d, •
e e poner en las manos del analista el instrumento principaleca udar a l desarrollo del proceso terapeu
"" t ico.
·
a
~'Qué arma es
~e tanta importancia en el arsenal del analista? Su no~bre
1 ' de inmediato a nuestros labios: es, naturalmante, la 1n-;;:tac ión. Hemos alcanzado, así~ al núcleo del problema queseo tliscutir en el presente trabaJo.

ª:

Dc;de el momento en que este paciente neu:cótico entabla relaciones con un nuevo objeto en el análisis, se crea una situa-ción diferente . Su supe~yó no es ni homogéneo ni está bien cons
tituído; las consideraciones gue hemos hecho hüsta aquí acerca de
él han sido demasiado simplificadas y esquemáticas. En realidad
las imágenes introyectadas que van a formarlo derivan de perío-dos diferentes de su historia, y en cierto graJo, funcional! inde
pendientemente. Debido a las peculiaridades de las circunstan-:
cias analíticas y al comportamiento del anal ist.:c, la jmagen in-troyectada de este último tiende a ser separada defhd.tivamentedel resto del superyó del paciente. (Naturalmente que esto presupone cierto grado de contacto cvn la realidad por su parte , lo
quE:: constituye uno de los criterios fundamentales de accesibj lidad al tratamiento analítico; otro, que ya hem&lt;&gt;s mencionado im-•
plícitamente, es la capacidad del paciente cie dirigir sus impulLA INTERPRETACION
sos del ello al analista), Esta separación entre la imagen del a
nalista introyectado y el resto del superyó del paciente se tor:
¿Que es, pues, interpretación, Y como actua? Pare.ce co~oce~
si u
na evidente en una etapa muy precoz del tratamiento, por ejemplo,
poco al respecto, pero esto no impide la creencia ca
muy
.
•
arma
Hay
que
confe
en relación con la regla fundamental de la asociación libre, Le· versal
en su eficacia extraordinarla como
• .
nueva porción de superyó dice al paciente que le es permitido ma
la inte-.rpretación tlene muchas de las cual.tdades. d- un
nifestar lodos les pensamientos que se le puedan ocurrir. Esto:
Natu,ralmente que así lo sienten muchos pacl~ntes;actúa satisfactoriamente pol· poco tiempo, pues prou1·o se produce
~=g~~a~llos se pa~an horas suministrando interpretaciones:
un conflicto ent.re la nuevo porción y el resto, dado que el su-9:as a menude ingeniosas, aclaratorias y c~rrecta~.l
p@l·yó original dice: "No debes decir esto, porque d lo haces, •
, , bt-1.'enen una gratificación libidinal directa e es a
ma~, o
11
por ellas algoe ·,tarás e:mpleando una palab1·a obscena o revelando tal o cuaJ seo interpretaciones, y a-un pueden d~sarro ~r los no análiti
creto." La sepaxación de J a nueva porción, que he denominado su. t
la oropensión a las drogas. Los circu
":""
PP-ryó "auxiliar", tienda a persistj r, por la exclusiva razón de• se~=~i~u:lmente se burlan de la int:rpretaci~n como c~:oal~: ~;
que actúa habitualmente en otra dirección que el resto del super
culo, o bien la temen como a ~n pelig~~ ~1:;~~l~Gmero deqanalis
yó. Esto11 es exacto no sóJo para el superyó "sevcno" sfoo tambjÍn s damos cuenta de la frecuenc la con q
.
. E. to - ,
'ttirna actitud · Esto se •puso
de mani i ies
par~ el toleranre", pues aunque cJ superyó "auxil j ar" es en rea
s cornpñrten
est a u
.era , l idad amable, no Jo es en eJ rni smo sentido arc..d co que lan imáge
t . l rmente cuando Meline Kleln discut10 por vez pr m
.lcu a
,
,
._
qu&amp;-1ños
"'reo qua ser 1a
'.'buenas" que el p aciente ha intxoyectado. La Cf.re,;te:dstka
idea de dat· interpretaciones ª nln~s 1:'1:3 • · n~l inan a senillr,c JJr.portantE, d~l superyó e.uxj liai- es quc:: ol conl;:ejo s;;€.&lt; br inda
e~al los anall~tds se i
cto afirm«r que , en .1en - . ,
tremadamente poderoso, tanto
a:l yo se encuentra basado f j rmE-m~nti: sobre consideral'.'ion~s Jte.a.-que la lntúrpretacion es algo ex
t
sentimientos -l
Me refiero a nues ros
1!..~ lj c.u11ümp0Jt.'11te.a6 1 y esto sfrve pare. diferenciar.Jo de Ja par· L
para bien como para ma.
,.- en ~ontraste a nuestras creente mayor deJ superyó O!' igirial.
re~pect~ a la lnterpretacion,
u~hos fundamentos para pen-8 razona,.1.ss.
Parecería que hay m
t tema tien--"'
No obstante, la situ~ción es en ext:r:e:mo .i ni:;egura, existe •
que 1'uestros sentimientos,. en reoelaciónl ºquº~e:s~o, ~chas de
la t~ridertcia constante a dP.struir la distir..ción . El pacünte se
a deformar nuestras creencias.
cua

n~~~,

:-

0

qu: .

O~o:, -

n;s

�163
ejempl o la interpretac~ó~ de un impulso ho~t il . . E~ virtud de ~u
(X)(ier (estrictamente limitado) como superyo auxiliar, el anali~
~a permite que una pequeña cantidad de la energía del ello del
est as creencia• aparentan ser contradictorias consideradas su~. ~fern~ se torn~ consciente (en nuestro caso, baJo la forma de i c ial:menle, y léts cor.t.radiccior,es no :üempre parten de ¿_;_fareñt~s Jll impulso agresivo) (17). Dado que por la naturaleza Je los heesc uelas de J)fms~ient.o, sino que a veces s.:m sostenid~.:: f:n -:·a lio s e l analista es también el objeto de los L~pul sos del elloe '
... d.
.rienc ia , por una persvna. Se nos ha. dict.-:} qu~ si int~rpr e taic,;: del pac iente, dicha cantidad de impulsos ahora liberados sera ;.
demasi ado p r onto o demasi a.do imp1:udent.¿1~.11te , c.or~emos e l riasqo rigida conscientemente hacia el analista;. y éste es e ; punto cr~
de per der Wl paciente;que ~cnos g\ a interprete110~pida y Ptct ico. si todo marcha bien, el yo del paciente se dara cuentadel
damente estamos expuestos a lo r.d SIIQ; que la i.nterpJ:el&lt;1r,iór,. f..ie•1111 ~ntra s te que existe ent re e l caráct er agresivo de sus sentimie~
de dar origen a ataques intolerables e .i.ng-obe:rnableti de angustia, tos y l a natural eza rea l del anal ista , ya que éste no s~ comporal "liberarla" ; que la interpretación es el único ra)do de .Permí- ta como sus objetos arcaicos "buenos o "malos" . Es decir, que el
tirle a un enfermo hacer frente a un ataque ingobernable de an-- reciente distinguirá su objeto fantaseaso a r caico del obJeto --gustia, al "resolverla"; que las interpretaciones deben s iempre- ~al externo. La interpretación se ha convert~do, así '. :n nutareferirse al material en el preciso momento er. que emerge a la . tiva, puest o que ha abier to una br echa en e l cir culo vici~s~ ne~
consciencia; que las más Útiles son realmente las refundas ; "iSed rotico. Como el paciente ha compr obado la falta de agresivi~adprudentes con vuestras interpretaciones;", dice una voz, "¡ Ante de su s uperyó . Simultáneamente a estos hechos y corno co:ola r io, la duda, interpretadi". reza otra. Sin embargo, aunque hay mu-- el enfermo obtendrá acceso al material infantil que esta revivien
cha confusión en todo esto, ne creo que tales opiniones sean ne- do en su relación con el analist a .
cesariamente incompatibles, los diversos consejos pueden r eferu
Ta l es el esquema general de la interpretación mut ativa . Pose a diferente circuntancias y casos, eimplicar distintos usos:
ká not arse que en mi explicación el proceso parece comprender de la palabra "interpretación"
dos fases.
No deseo prejuzgar acerca de si estas dos fases se. p
resent
an
en
sucesión temporal o si pueden ser dos aspectos siEs evidente que se emplea l? palabra en más de un sentido ..
rultáneos
de
un
mismo acontecimiento. Pero con fines descriptiv~s
Después de todo, quizá es sólo un sinónimo de la vieja frase que
ya hemos encontrado: "hacer consciente lo que es inconscient e", es más fácil considerarlas como si fueran sucesivas. Por consiy comparte todas las ambiguedades de esa frase. Porque en un sen guiente , se encuentra prirne-.:o la fase en la que el pacier·te setido, si se entrega un diccionario alemán-inglés a quier. r.c ~::i da cuenta de que ha dirigido directamente hac i a e l ana l:;sto lJTl..aalemán, se le estará dando una colección de int.erprctoC'io:,~s, ~- cantidad particular de energía del ello, y en s e gu~do termin~, creo que en este sentido es que se ha discutido le: natm:alttza dé viene la fase en la que el enfermo comprende que dicha energia ..
la interpretación en un reciente trabajo de i¼Lnfeld (í6 ) Evicfil está d irigida hacia un objeto fantasease arcaico y no sobre unoreal.
temente, tales interpretñcíones descriptivas no tiener. pen:.iner::
con nuestro tema actual, y sin más rodeos, procederi a definir ·
LA PRIMERA FASE DE LA INTEPRETACION
en la forme: más clara que me sea posible una clase particular de
La primera fase de una interpretación mutativa es en sí mis
interpretación , que, en r ea l idad , me parece que constiluye el ÜJ
m
a
compleJa
, y en ella , un~ parte de la relación del ellú ael ~
trumento fundamental de la terapia psicoana l í t i ca y a l a que por
paciente con el analista se hace consciente en virtud de la pos~
conveniencia daré el nombre de interpretación "mutativa".
ción del último como superyó auxiliar. (En el modelo clásico de
una interpretación, primeram~nte se le hará comprende: al enfermo
Primeramente, haré una reseña esquemáti ca de lo que entien·
. ...
d espu
• es , que esque su yo se encuentra en un estado ae tension;
do por interpretaci ón mutativa, dejando los detalles para más a·
tá traba~ando un factor represivo (que su superyó lo a.m~naza con
delante; y con miras a la claridad de la exposición 1 pondré por·
castigar {o} y sólo entonces se le coMunicara ~l impulso dele!lo
'
aque ha desoertado
las protestas del superyo... provocan;~o &amp;ngust1
.
en su yo) . Este es e l e5'¡uema clásico, pero en l a pr~ctica actual.

162

�164

165

el analista opera desde los tres ángulos, simultáneamente o en •
sucesión irregular. ..En un momento• se le puede revelar una ~
ña porción del :superyó del paciente en toda su crueldad; en otro~
la disminución del desamparo de su yo, y aun en otro, se puede.
dirigir su atención a las tentativas de reparación que hace COlkl
compensación por su hostilidad. En algunas ocasiones, una frac--:ción de la energ:ía del ello puede ser incitada direct.amente a •
1
brirse paso por entre los Últimos restos de una resistencia ya.
debilitada. Sin e!Jlbargo, todas estas ~.t·aciones tiene:n una~
racterístiea en común: que se realizan en pequeña escc;Jla, P0r4'11
la interpretación mutativa se rige inevitablemente por Et! Princi
pio de las dosis mínimas. Creo que es un hecho clínico comúnmeñ
te aceptado que las alteraciones presentadas por un paciente m;
rante el análisis parecen ser extremadamente graduales casi siea
pre. Nos inclinamos a sospechar que los cambios repentinos y -:
grandes indican que estan actuando procedimientos sugestivos mas
bien psicoanalíticos. Podrá explicarse la naturaleza gradual delos cambios producidos por el psicoanálisis si dichos caml.ic,s son el resultado de la suma de un número ~~nso de peq-üeños ¡~sos, cada uno de los cuales corresponde a una interpretación mu
tativa. La índole misma de la situación analítica impone la pe:
queñez de los pasos. Cada interpretación involucra la liberación de cierta c~tidad de energía del ello, y como veremos pron
to, silá·cantidad liberada es demasiado grande, está destinado
trastornarse E:l estado de equilibrio altamente inestable que per
mite al analista desempeñarse como el superyó auxiliar del pa:ieÜ
te. Se arriesgará toda la situación analítica, dado que estas li
beraciones de energía del ello pueden ocurrir solamente en vir..:
tud de la actuación del analista como superyó awdli~del enfermo.

a

ExaminemoE con mayor detallé los efectos que sig-uen al intento del analista de llevar a la consciencia del paciente, de una vez, una cantidad demasiado grande de energía del ello (18).
Por una parte, puede no ocurrirnada; por la otra, puede produci!.
se un resultado inmanejable; pero en ninguno de los dos casos se habrá efectuado una interpretación mutativa. En el primero (en el que aparentemente no hay efectos}, el poder del analistacomo superyó auxiliar no habrá sido bastante fuerte para la tarea que se ha impuesto. Esto puede suceder, además, por dos razo
nes diferentes. Una de ellas es que el impulso del ello no haya
sido suficientemente apremiante en el momento en que él tratabade ponerlo de manifies~o, dado que la emergencia de un impulso -

del ello dependen no sólo del permiso del superyó, sino_tambiénEsto
puede ser motivo para el hecho de que~ una :nterpretac1on le_s~
ceda una respuesta apar~ntemente negativa e inocua. Pero el mismo resultado puede ser debido a que el poder de las fuer~a~ rep!.e
sivas del propio paciente sea demasiado grande para permitir que
su yo oiga la voz peisuasiva del superyó auxilia:, no o~stan~: la
urgencia real del impulso del ello. ¡Tenemos aqui un~ situaci~n~
i46ntica desde el punto de vista dinami.co, pero distinta econo~
camente de la próx.inta que hemos de considerar. En éstñ# el pacie~
te acepta la interpretación, o sea que le permite penetrar en su
consciencia al impulso del ello, pero inmediatamente le sobrevive una g~an angustia. Esto se puede manifestar en vario~ sentidos: por ejemplo, el enfermo produce un ataque de angustia, o -111estra signos de enojo "real" con el analista, sin disccrnimie~
to alguno, o puede abandonar el análisis. En cualquiera de es-tos casos , la situación analítica se habrá desbaratado, al menos
.
por el momento. El paciente se estará comportando como el suJeto hipnotizado, quien rompe la relación hipnótica y se despi~rta
de su estado de trance cuando el hipnotizador le ordena la eJecu
ci6n de un acto demasiado en desacuerdo con su propja concia.neta.
Esta situación es maY&amp;i6.luta. si el paciente responde a la. interpretación con un ataque real de angustia o U.'lo de sus equivalentes, pero será latente si el enfenno: nc exterioriza respuesta. Este último caso puede ser el más difícil de los dos, ya que está enmazcarado, y creo que a veces os la consecuencia de un exc~
so de intcrpret.~ción, aún mayor que en el caso en que aparece la
a.-:9u~tia ~anifj~staMente (aunque es obvio que habrá otros fac~orcs de í~portancia, en particular, la naturaleza de la neurosisóel paciente). He atribuído esta amenaza de fracaso de la situ!:.
ci6n analítica a una dosis excesiva de interpxetación, pero podr!a ser más exacto jmputarla a una dosis insuficiente, puesto que no ha ocurrido la segunda fase del proceso interpretativo,en la cual el pacisnte. se da cue11ta qQe su impulso se dirige hacia un ol::jeto fantaseado arcaico y no hacia uno real.
de la urgencia del impulso. o sec1, de su gra~o de catex:~·

LA SEGUNDA FASE DE LA INTERPRETACION

En 1~ segunda fase ds una interp1etación completa, el senti
doqtrealidad dal pacient~ desempeña un papel crucial, pcrque er
reSUlt¿jo exitoso de. esta fase depende de su habilidad para distinguir entre su objeto fantaseado y el analista ~eal, en el mo-

�166

mento crítico de la aparicion en la consciencia ae ~a cant1oact.
liberada de energía del ello. ¿Qué clase de ayuda puede prestar.
el analista al paciente para que perciba esta distinción? Por ;in
1
parte, es mucho lo que puede hacer llevando al enfermo a darse •
cuenta, tan detalladamente como sea posible, de la naturaleza exacta de las experiencias infantiles que determinan su ilngen del
objeto fantaseado. Por otra parte, podría esperarse que tambiéntratara de darle al paciente una descripción clara de él mismo.
tal como es z:ealmente; pero aquí la posición es má complicada.El
problema se encuentra relacionado estrechamente a uno que ya heexpuesto, especialmente el de la extrema labilidad de la posi:iór.
del analista como superyó auxiliar. La situación analítica amenaza todo el tiempo con degenerar en una situación "real". Pero,
en realidad, esto significa lo contrario de lo que aparenta; sig
nifica que el enfermo está siempre a punto de convertir el obje:
to real externo (el analista) en el arcaico, o sea, de proyectar
sobre aquél sus imágenes introyectadas primitivas. En tanto que
el paciente obra de esta manera, el analista se transforma en ob
jeto fantaseado, como cualquier otra persona con la que se en--cuentre el enfermo en la vida real. El analista deja entonces de poseer las ventajas peculiares derivadas de la situación analítica; será introyectado en el superyó del paciente como otros
objetos fantaseados, y no podrá actuar por más tiempo en los sen
tidos que son indispensables para la eficacia de una interpreta:
ci5n mutativa. En esta dificultad, el sentido de realidad del enfermv es un aliado esencial pero muy endeble. Una de las cosas que esperamos del análisis es el mejoramiento de dicho senti
do de realidad; por tanto, es importante no someterlo a un esfuer
zo innecesario. Este es uno de los principales argumentos en favor de que el analista adppte con el paciente una actitud un fO:
co reticente y apartada, de que limite a la hora analítica su re
!ación con él, es decir: de que le presente al enfermo su yo real
en pequeñas dosis. Por esta razón fundamental, el analista debeevitar cualquier comportamiento real que fortalezca el que el pa
ciente lo considere como un objeto fantaseado "bueno" o "malo" _;
Quizá esta es más evidente en lo que respecta 41 objeto "malo".Por ejemplo, si U analista demostrara que estE realmente emocio
nado u horrori"4o por modelos impulsos del ello del enfe!i!IO;
és~e lo trataría c:omo un objeto peligroso y lo introyectaría en
su superyó severo arcaico . Por una parte, disminuiría el poderdel analista de actuar como un superyó auxiliar y de permitir -que el yo del paciente tenga consciencia de sus impulsos del ello,

•

167
o sea que decrecer!a su poder de efectuar la ~imera. !ase de una i.nterpretaei6n mutativa; y per otra parte, como o:&gt;Jeto real ,
se volver1a memos dj ferenciable de lo~: objetos fantaseados "ma
los" del enfermo, hasla el punt.o que también se encona-arra dT
ficultada la realización de la s8&lt;]\lnda fase de una interpreta:ci6n mutativa. Tomemos ot~o ejemplo: supongamos que el analis
ta se comporLa de modo opuesto y que a.premia activamante al eñ
fermo para que d€ tienda suelta a sus impulsos del ello. Exis
te la posibilidad de que el paciente confunda al an&amp;liata con:la imagen de un padre traicionero, qu_e primero lo incita a bus
car gratificación y luego cambia repentinamente su actitud y:lo castiga. En el caso, el yo del enfermo puede tratar de defenderse considerando al analista como si éste fuera su propio
ello, y tratándolo con toda la severidad de que es capaz su su
peryó.'Ambimt aquí el analista corre el riesgo de perder su po
aición privilegiada. Pero igual puede sei: poco prudente pa.ra:el analista el actuar realmente~ el sentido de incitar al pa
ciente a que proyecte sobre el sus objetos "buet101" lntroyectados.=
porque el anfermo tendera a considerarlo como objl!to "bueno• en un sentido arcaico y lo incorporará junto con sus imagenesarcaicas "buenas", usandolo como una pr.oteoci6n contra sus iuia
genes "malas". De ~ste modo, tanto sus iJdp\S ~ 9 infantiles po
sitivos ccmo negativos pueden eludir el anáH•il1 puesto que :su yo no tiene la posibilidad de establecer una comparaci5n en
tre el objeto exte:no fantaseado y el real, puediendo perder :.~
asila oportunidad de adaptarse a un mundo exterior en el quehasta los objetos ''buenos" son tales en un senUdo real y no en el arcaico. Quizá pueda vguirsa que por más buen&amp; wluntad
y prudencia que tenga e-1 analista no podrá ilr:pedir que el paciente proyecte sobre él e,tas variadas jmágencs. Bl argumento es indiscutible; no obstante, toda la efect1vJdad de W'l aná
lisis depende de que eso se produzca. La enseñauza que dejan
esta dificultades es slmplemente que nQs recuerdan los estrechos
limites del sentido de realidad del enfermo. Es un hecho parad6gico, pero verdadero, que el mejor procedimiento para asegurar que su yo será capaz de dintinguir entre fantasía y realidad es el de apaz1.a.rlo de ~sta tanto como sea posible. Su yoes tan d~bil y se encuentra tan a merced del ello y del supery6, gue solo puede hacer frente a la 1ealidad si esta se le ad
ministra en dósis m!nimüs. Y estas dósis son, en realidad,
que el analista le.
bajo la forma de interpretaciones.

ª'

.tas

Ilft'ERPRETACION Y APOYO
Me parece q,¡e

es posible facilitar un acercclDlieuw a los

�t

169
•
problemas de la interpretación y el apoyo por !ledi.o de esta nalista pueden equivaler dinámicamente a una interpretación~
distinción entre las dos fases de la interpRtación. Podrá Sll¡lo
nerse que ambos procedimientos pueden ser útile, o aun esenc1-- tativa,o a una u otra de las dos fases de este proceso. Por ~
jeplo, un mandato "activo" de la especie intentada por Feren~ ·
les en ciertas circunstancias, y desaconsejables y hasta ,Peli:
zi
puede valer como la primera fase de una interpretación; el
grosos en otras. En el caso de la interpretación ( t 9) , la pri
analista
hace uso de su posición peculiar para inducir al enmera de nuestras fases hipoteticas es para •1i.berar" angustia:
fermo, de manera particularmente vigorosa, a que haga conscie!!_
y la segunda para "resolverla". Cuando una cantidad de angus(és ciertos impulsos de su ello. Una de las objeciones a este
tia se encuentra ya presente o a punto de aflorar, una i ntertipo de procedimiento puede expresarse diciendo que el analispretación puede permitir, debido a la eficacia de su segunda ta tiene muy poco control del dosaje de la enerc;iía del ello, y
fase, que el paciente reconozca la irrealidad de su objeto fan
taseado terrorÍfico, reduciendole asi su propia hostilidad y:
escasa garantía de que seguirá la segunda fase de la interpretación, Incidentalmente, puede surgir el mismo patrón dinámico
_pvr consiguiente la angustia. Por otra parte, inducir al yo cuando el analista le exige al enfenno efectuar una fantasía que permita llegar a la consciencia una cantidad de energía del
ello significa evidentemente buscar un acceso de angustia en •forzada", o aun, cuando aquél le hace una pregunta al paciente
(en especial en los primeros tiempos de un análisis). Tambiénuna personalidad con un superyó severo. Esto es precisamenteaquí el analista está dando una interpretación a ciegas; que lo que efectua el análista en la primera fase de Wla interpretaci6n. Por lo que respecta al "apoyo", aquí solo puede alud.u:
puede demostrarle la imposibilidad de pasar más
de su p~i
•ra fase. Por otra parte, en el curso de un análisis se oribrevemente a algunos de los problenas que sucita. Incidentalginan constantemente situaciones en las que el enfermo tiene mente, creo que el té:riiuno necesita ser definido casi con tanta urgencia como la"interpretación", y que abarca varios meca
conciencia de pequeñas cantidades de energía del ello, sin p~
vocación directa alguna por parte del analista. Podría desanismos diferentes. Con respecto a esto, el apoyo puede ser . o:ollarse entonces una situación de an(J\IStia, si no-..fUen- que,considerado como el comportamiento calculado del analista para
el analista, por su comportamiento, o también diríamos, por su
que el paciente lo consideré mas bien un objeto fantaseado "Bue
ausencia
de comportamiento, permite que el paciente movilice no" que uno real. Ya be dado algunas razones para dudar de la_
su
sentido
de realidad y haga la distinción necesaria entre un
conveniencia de esto, aunque el procedimiento parece de gran objeto arcaico y uno real. Lo que el analista hace aquí equivalor en algunas ocasiones, especialmente en los casos psicóti
cos. Además, podría suponerse, a primera vista, que tal actitud vale a efectuar la segunda fase de una interpretación, y todoel episodio puede valer como una interpretación mutativa. Espor parte del analista favorecería directamente la probablidad
difícil
estimar en qué proporción los cambios que ocurren dude hacer una interpretación mutativa. Creo que después de pen
rante
el
análisis pueden no ser debidos a interpretaciones musarlo se verá que este no es el caso, porque, precisamente, eñ
tativas
,(,npU.iiii:LIJ'
de este tipo. Creo que a veces se considetanto que el paciente considere al análista como su objeto fan
ra incorrectamente como ejemplo de apoyo a una situación de e!
taseado, no se produce la segunda fase de la interpretación,:
ta naturaleza.
ya que la esencia de esta es que el enfermo pueda efectuar una
distinción entre su objeto fantaseado y el real. Es ~acto que
se consigue reducir su angustia, pero este cambio nQ se habrá=
llevado a cabo por un método que implique un cambio cualitati"PROXIMIDAD" DE LAS INTERPRETACIONES MUTATIVAS
vo permanente en su superyó. Por tanto, a pe54r de la impor-Ha llegado la oportunidad de dedicarnos a otras caractetancia táctica que posea el apoyo, creo que no se lo puede CO!!,
rísticas
que aparentan ser propiedades esenciales de toda inte!.
siderar como un factor operativo esencial en la terapia psico!
nal!tica.
pretación mutativa. En primer término, ya ha sido tratada una
de ellas al considerar la ausencia de efecto, real o aparente,
que sigue a una interpretaci6n. Una interpretación mutativa Debe reci,11,;fcarse que otros ti.pos de comportamiento del a-

!1:ª.

�170
só l o puede ap l icarse a un impu \so de l ello que se rá r ee1 lmenteen
1--1
e s t ado de catexia. Esto se evi dencia por s í mismo , dado ~e l:&gt;s tl aaterial prof-.mdo mismo es alcanzado únicamente más tarde ,_. _
cambios produc i dos en l a mente del enf emo por una int&lt;itrpreta:ióa ,,r grados, así que no debe anticiparse la aparici6n sÚbita ::;
mutativa sólo puede ser obra de una carga de energía ~e se O?i- -tidades inmanejables de angustia. Sin embargo, en casos axca;
gina en el paciente ; la función del analista es asegurar SÜ!ple-- ei()Dales hay impulsos profundos que pueden ser urgentes en ~~ pe
mente que l a enrgía se canalizará pór una vía en vez de hacerlo. rfodo precoz del análisis, debido a ciertas peculiaridades ar.
por otra. De aquí se deduce que el tipo de interpretación Litor- estruct~a. de la neurosis, encontrándonos, asi, abocados a un a~
mativa &lt;le "diccionario" no será lnutativa, no obstante l o útil~ llli: S1 interpretamos este ma~erial profundo, el ~nto de an-pueda ser como pr eludio de interpretaciones mutativas. Esto nos- ,stia que se produce en el paciente puede ser tan grande ~..1e S'.1
permite varias inferencia s prácticas. Cada interpret ación láutati tido de realidad resulte insuficiente para permitir la ejecuva debe s er "inmediata" emociortalmente; el enfermo debe expenaei
de la segunda fase, peligrando todo el análisis. En casos tarl a como algo r eal. Este requerimiento, de qae las interprdta:crttico~ como los que estamos considerando, no debe pensarse que
c iones deben ser inmediatas, puede expresarse én otra forma di- esanamente se puede evitar la dificultad no dando interpret~
ciendo que hay que dirigirlas -siempre al ~punto de urgencia• ~ · alguna, haciendo interpretaciones más superficiales de mat~
a l gún mo1t1énto se encontrará en aétividad Wl de terminado impui~. · no urgente, 0 tentando ªP:&gt;Y~ al enfermo •. En re~lidad, padel ello: éste es el impulso que en ese momento es posible de in• iece probable que esto~ proced~entos alternativos . sirvan pocoterpretaciórt mtltativa. Indudablemente, no es factible ni deseab~•nad~ para salvar el inc~~veniente; por el contr~rio, ello~ pu~
estar dando :i,nterpretaciones tódo el tiempo, pero como ro ha seña
aun exacerbar la tension creada por la urgencia de los 1mpu!_
lado Melanie Klein, la capacidad de; er~n:- el punto d~ ~ genc.1,¡
profundos, que son la causa real de la ~gustia amenazadora.
cualt¡uier momento es una de las cu~Iidades mas preciadas en =ii.. este modo, puede desencadenarse la angustia a pesar de los e!
nalista (20). i
rp
• ~
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zos paliativos, y en ese caso, lo hará bajo las condicionesa I
~-u. ~
u~
,~9--P o
J!J
desfavorables, o sea, fuera de las influencias mitigantes LA INTERPRETACION ·"PROFUNDA" ~-~ +•
,e_proporciona_el mecani~ de la in~erpretación. Por tanto, es
1
e_
•
,
IDSible que la interpretacion de los l.DlpUlsos urgentes del ello,
El hecho de que, toda inte;pret;ac ión
deb!'.cúrigira II obstante lo profundos que puedan ser, constituya el más segu
·
1 50
..
·
de los dos procedimientos alternativos que se le presentan al
un ~pu
urgente nos colldu':,r o~ a V';Z al t~mor que-,:«a sien~
ista frente a una dificultad de esta Índole.
con tanta frecuencia, de !as ,_o os1tiilidades _expI siva.s -de la ·
J
r'
M,,l'J
pretac~~n,, en particular~ de lo que ~e ~U&lt;!e -~gal!le~~e _pomo in
"ESPEX::IFICIDAD" DE LAS INTERPRETACIONES MUTATIVAS
pretacion ff.t?,ro~unda". Sin embargo, ~o neces!taioos ~
;nos nr:i
lestos J?Or la ,ainbíguedad del término. ya ~e éste deSCJ;ibe, sin
ocasión de volver sobre este punto más adelante, peroduda, la interpretación qel material genéticamente g6xiJao e · ra debo mencionar una cualidad que parece necesario que existóric amente distante de la ·experiencia real del enfenr.~, o del
previamente en una interpretación para que pueda ser mutativa,
que se encuentra bajo una represión espedalrnente intensa. Qe. que quizá sólo sea otro aspecto de la gue ya hemos descripto.cualquier modo, se trata de material que normalmente le resulta
interpretación mutativa debe ser "específica", es decir, depor completo inaccesible a su yo y está muy alejado de él . Ad
lada y concreta. En la práctica, ésta es una cuestión da gra
parece razonable cree r que la angustia expuesta a desencadenar • Cuando un analista se embarca en un tema determinado, no -por el acercamiento de ese material a la consciencia debe predN~re puede evitar que sus interpretaciones comiencen siendo tar Wla gravedad peculiar f21 &gt;
-• La cuestión de si ee innocuo · as y generales, pero finalmente será necesario resolver e int e r pretar dicho •terial depender á, como de coetilmbre, de la
retar todos los detalles del sistema fantaseado del enfermo.
bilidad de efectu.-u- la i¡egunda fase de la interpretación. Potr la misma medida que esto se realice, las interpretaciones seráncomún., el material que es urgente en l as pr.i.M:ra-s étapas de uf
tivas, y se puede explicar gran parte de la necesidad de rená lisis no es pi:ofundo. Al ~ mi.enza debemos tratar sólo con
aparentemente las interpretaciones que ya han sido hechas,
plazamientos
o menos importantes de los impulsos profundos
el hecho de que es menester llenar los detalles. Creo posidemostrar que provienen de esta fuente algunos de los retra
que los analistas desesperanzados atribuyen a la resistencia

la

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I

mas

•

.

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--

�173

172

:r

aoreacción y el psicoanálisis es muy discutido. sus resultados terapéuticos parecen, hasta cierto pimto, innegables. No
bav duda que de ellos surgió el análisis, y aun en la actuali
del ello del paciente. Parece como si la vag,.1edad en la inter dad existen psicoterapeutas que confían en ellos, casi exclu::pretación diera a las fuerzas defensivas del yo la oportunidad sivamente. Durante la guerra se confirmó ampliamente su efec
por la que siempre están es acecho, de contrariar los intentos' tividad, en los casos de "neurosis traumáticaª. También se ha
del analista para que llegue a la conciencia un impulso del _
sostenido, bastante a menudo, que desempeña un papel princi-ello urgente. Un efecto igualmente torpe puede producrise por pal en la obtención de los resultados del psicoanálisis. Por
ciertas formas de apoyo, tales como el añadir un paralelo etno ejemplo, Ferenczi y Rank declararon que no obstante los avanlógico o una explicación teórica a una interpretaci5n. Proce~ ces de nuestros conocimientos, la abreacción subsistía como dimientos de esta índole pueden convertir, a ultimo momento, _ el agente fundamental en la terapia analÍtica (23). Más reci~
una interpretación mutativa en su contrario. El efecto aparen- temen te, Reik ha defendido una opinión algo similar, declaran
te podrá ser altamente gratificante para el analista, pero la. do que "el factor sorpresa es la parte más importante de la ::experiencia posterior mostrará que no se ha cohseguido nada de técnica analítica" (24). En el capítulo sobre terapéutica de
utilidad permanente, o aun, que se le ha dado al enfermo una 0 • su texto de psicoanálisis, Numberg ha adoptado una actitud me
portunidad de incrementar el poderío de sus defensas. Hemos al nos extrema .(.25) • · Pero también él · considera la abreacción•, c9canzado así, un tópico que no hace mucho trató Edward Glover eñ ~ 1r.0 de los factores componentes en el análisis, y en dos-uno de los muy pocos trabajos, en toda la literatura, que se a- sentidos. En primer término, menciona la mejoría producida por la al9Nacción, y la atribuye al alivio de la tensión endop
voca seriamente al problema de la interpretación (22). Glover
sostiene que es probable que una interpretación gJto~VUZmen.te.i- s!quica por la descarga de los afectos acumulados. En segunnexacta no tenga efecto alguno, mientras que una .llgeJumtente Í!I do término, señala que del proceso real de llevar a la cons-xacta puede provocar un efecto no analítico, o más bien antiana ciencia algo que hasta entonces permanecía inconsciente, surlítico, al permitir que el enfenno haga mas profunda y eficiente ge un alivio de tensión similar, aunque en menor escala. Alsu represión. El usa este concepto como la explicación posible deun- respecto, se basa en una afirmación de Freud de que el acto hecho que siempre ha parecido misterioso: que en los primeros- de hacer consciente cualquier material involucra una descarga
tiempos del análisis s-e lograban resultados terapéuticos, a pe- de energía (26). Por su parte, Radó aparenta juzgar que la asar de que aun no se había descubierto ~ucho de lo que nosotros breacción se opone por su función al anál.isis. Manifiesta que
debe atribuirse el efecto terapéutico de la catarsis (junto conocemos respecto a las características del inconsciente, y por tanto, de que la interpretación debió de haber sido a menu- con otras formas de psicoterapias no. analíticas) al hecho dedo inexacta.
que oferee al paciente una neurosis artificial a cambio de la
original,
y que los fenól!lenQs Qbsexvable~
~e procluce ........._
la
abreacción
son
semejantes
a
los
de
un
ataque
histérico
(27).
LA ABREACCION
una consideración de las opiniones de estas diversas autorida
--..
La posibilidad que discute Glover sirve para recordarnosdes sugiere que lo que nosotros describimos como "abreacción"
lo difícil que es obtener la certeza de que los efectos que si- puede implicar dos procesos diferentes: una descarga de afecguen a a:l.gtma interpretación se deben a ésta verdaderamente y - to y una gratificación libidinal. En tal caso, el primero de
qu~ no son el r~sul tado de un fenómeno transferencial de cu~l-- ello podría ser considerado (al igual que otros procedimientos),
quier na~u:ale 7~.
he señalado que muchos pacientes logran- como un auxiliar ocasional del análisis, sin duda útil, y ha~
una gratificacion directa de la interpretación como tal, y creo ta como un compañero inevitable de las interpretaciones mutaque.alguno~ de los signos sorprendentes de abreacci6n que en otivas; mientras que podr1amos juzgar al segundo como un aconcasione~ sigu:n a una interpretación no deben ser aceptados por tecimiento apto para impedir el análisis, especialmente si no
el analista sl.Ilo como la evidencia de que en un sentido libidise reconociera su verdadera naturaleza. De cualquier modo, pa
nal se ha contribu!do con algo más que con una interpretación.
recería razonable el creer que los efectos de la abreacción
son pennanentes solo en los casos en que el factor etiológico
Sin embargo, todo el problema de las relaciones entre la-

CUM"º

:ª

=

�17 4

175

pr edoainante e s un suceso externo , es deci r , que aquel no ~s
capaz de causar por si mismo una alteración cual i t ativa radical en la mente del enfermo. Es pr obable que w na t uraleza sea
solo auxi liar, no obstante el papel que pudiera desempeñar en
el análisis .

.

INTERPRETACIONES

extratranferenciales es menos probable que ocurra lo que he Uamado la primera fase de una interpretación mutati•a. y por
otra parte, si e_sta se produce, es menos probable ~ le siga
la segunda fase. En otras palabras, una interpretaci6n extra
ttansferencial esta expuesta a ser menos efectiva y 11asarries
gada que una transferencia! (28). cada uno de est0$ puntos merece un breve examen por separado •

EXTBATRANFB~

Es un hecho de la experiencia común entre los análistas,
el
que
con ciertos pacientes es posible continuar indefinidaSi reconsideramos, por un momento , el cuadro que he dadoaente dando interpretaciones sin producir ningún efecto apa-de una inte rpretación mutat i va con sus diferentes caraterísti
rente. En el excelente capítulo histórico de Ferenczi y Rank
cas, notaremos que mi de scripción parece excluir t odas las--=
clases de int erpreta c ione s , con excepción de l as tlt.a.M6elt.Vtda. hay una crítica divertida de esta especie de "fanatismo por l.u . lDebe entenderse que la interpretación extratranf eren-: las interpretaciones" (29). De sus palabras resulta claro que
cial no puede poner en marcha la cadena de acontecimientos que ellos pensaban en las interpreta_ciones extratransferenciales,
he suger i do como la esenc i a de l a terapia psicoanálit ica?. Tal ~rque el peso de su crítica recae en que dicha conducta im-plica el descuido de la situación analítica. Este es el caso
e s mi opinión, y ha s ~o uno de los propósitos fundamentales11s
simple, donde el principal resultado es una pérdida de -al describi r éste trabajo poner en relieve las diferencias diná
micas que existen entre las interpretaciones transferenciales tiempo y energía. Pero hay ocasiones en las cuales la políti
~de dar ristras de interpretáciones extratransferenciales :y las ext ratranferenciales , lo que sin duda ya ha sido obseres
capaz de conducir al analísta a dificultades mas positivas.
vado, pero creo que nW1ca con •suficiente claridad. Podemos ~ el caso de algwias discusiones técnicas realizadas en Viereunir estas distinciones en dos grupos: En primer término ,es
na hace pocos años,Reich (30) llamó la atención sobre los apu
mucho menos probable que las interpretaciones extratanferen-ros en que se ven los analístas noveles por extraer del pacien
ciales sean dadas en el punto de urgencia. Necesariamente esto
te grandes cantidades de material de manera desordenada e in-debe ser así, ya que en el caso de una interpretación extraconexa. Sosten!a que esto puede llevarse a tal extremo, quetranferenoial, el objeto del impulso del ello 110 es el anális
el
aná~isis se_ conviert:a, irremediablemente en caótico. con muta ni se encuentra presente en ese momento, en cambio, el puñ
cho
ac;1.e:r:to senalo &lt;IQe el Jl}ate:r;ial con el que tenemos que enfren
to de urgencia puede hallarse casi . siempre en la transferen:
cia, salvo en los comienzos de un análisis y en otras circuns ~os se. haya e~tratificado, y que al extraerlo, es de la mayor
lllpOrtancia que no haya mas interferencias que las que puedan tancias excepcionales. Se deduce que las intexpretaciones
ayudar
al ordenamiento de los estratos. sin duda el tenía en tratranferenciales tienden a dirigirse a impulsos alejados ei
~ pe~s~iento la analogía con un arqueólogo incompetente, cuya
tiempo y espacio, y que por tanto es probable que se encuen-tren desprovistos de eneJ;gia .mm~;ia,ta. En ca,soq eJ(t:r;emos, - inhabilidad puede anular para siempre la posibilidad de reconsse parece a lq compar ación que hice con entrega de un diccio- ~~ la historia de un sitio importante. No me siente tan penario Alemán-Inglés al paciente. En segundo lugar, en el ca- Slmista sobre los resultados en el caso de un análisis mal conso de una interpr etación extratranfer encial y debido también- ~cid~, ya que la diferencia esencial consiste en que nuestro a l hecho de que el objeto del impulso del e.uo no se encuentra ~terial es viviente, y si se le da la oportunidad, se reestratific~a por ai mismo de acuerdo a su propia armonía; y esta opresente en la realidad, al enf ermo l e r esulta menos fác il -Pllrtunidad es l.a situaci6n analítica. Estoy confonne en cuanta
darse cuenta de la d i stinción que existe entre el objeto real
l la presencia del riesgo, y me parece que "" S muy probable quey el fantaseado. Parece rá a s í, que con las interpretaci ones~ presente cuando se acude excesiva exclusi vamente a la inter

ex

�1i7

176
pretación extratransferenci.al. Los medios de prevenirlo, y elremedio, si es que &amp;1 mal .:e ha producido, radica en volver a.
la interpretación transferencia! en el punto de urgencia. Si •
podemos descrubrir qué material es el"inmediato" en el sentido-,
que he descripto, el probellla de la estratificación se resuehe
automáticamente; y es una característica de la mayor parte delmaterial extratransferenciaJ. el no tener proximidad, y por con•
siguiente, el que su estratificación sea mucho mas difícil de •
decifrar. Las mit'ldidas sugeridas, por Reich para impedir la aparición de este estado caótico no son incompatibles con las lltiaS;
porque el subraya la importancia de interpretar lasJtU.i.6te.JteÚ16
como puestas a los impulsos primarios del ello, y esta es una política abandonada precozmente en la historia del análisis. Una de las características de la resistencia es que surge en re
lación con el analista, de manera que la interpretación de aque
iia- sera casi inevitablemente una interpretación transferencia!.
Los riesgos mas serios que acarrea el hacer interpretacio
nes extratransferenciales se deben a las dificultades inherentes
para completar su segunda fase, o en saber si esta ha sido o norealizada. Por su naturaleza, no se pueden predecir sus efectos.
Parece constituir un riesgo especial el que el enfermo no lleve
a cabo la segunda fase de la interpretación, sino que proyectesobre el analista el impulso del ello que ha hecho conciente.,
No hay duda que dicho riesgo se aplica también, hasta cierto punto, a las interpretaciones transferenciales. Pero es menosprobable que se produzca esta situación si el objeto del impul·
so del ello se encuentra presente en la realidad, y, ademas, si
se trata de la misma persona que hace la interpretación (31).
( Podemos recordar una vez mas el problema de la interpretación
profunda,, y señalar que aun en las circunstancias más desfavora
bles sus peligros pai;ecen disminuirse en gran parte, si la inter
pretación es transferencia!). Además, en el caso de \.Ula inter..:
pretación extratransferencial parece que hay mayor pel.igro de que
transcurrra silenciosaniente todo este proceso, siendo as! descui
dado, particularmente en los comienzos de un análisis. Por esta
razón parece ser de importancia el estar alerta a las COJUPlicaciones transferenciales luego de dar una interpretación extJ;atransferencial. Esta peculiaridad de las interpretaciones extra
transferenciales es \.Ula de las mas importantes desde un punto ~
vista prSctico. A dicha peculiaridad se debe que- éstd~;puedan !.
tuar como "alimentadores" de la situación transferenc1ai, prepa-

rando asi el terreno para las interpretaciones mutativas. En -otras palabras, al dar una interpretación extr.atransferencial, 11 analista puede provocar a menudo w1a situación en la transferencia que luego le permita hacer una interpretación mutativa. IIO se debe suponer que por que yo le atribuya estas cualidades especiales a las interpretaciones transferenc¿ales no se puedanefectuar otras.
Por el contrario, es posible que una gran mayo
ria de nuestras interpretaciones se realicen fuera de la ttansfe
rencia, aunque debería agregarse~ que a menudo sucetie que al dar
ostensiblemente una interpretación extratransferencial e iJ\\plici
tamente estamos haciendo una transferencial.
No s~lo de grose=llas_,c::_e pvede hacP...r un paste, y si bien ez cierto que las inter
pretaciones extratransferenciales no son mutativas en su mayor :parte, no por ello son las menos esenciales, aunque no p1·oduzcan
por si mismas los resultados decisivos que involucran el cambio
dur¡..de~Q en la n¡ente del enferll)O. Si se me permite hace,: una analogfa ~n las trincheras de la gue~ra, el aceptar una interpxeta
ci6n transferencia! corresponde a la captura óe una posición gra
ve, mientras que las interpretaciones extratransferencjales se a
eentejan al avance general y consolidación de una linea fresca,:lo que se hace posible por la captura de aquella. cuando este a
vanee general pase mas alla de cierto punto abra otro impedimen:to, y antes de que se pueda volver a p~ogresar será necesario capturar la nueva posición llave. El curso normal de los acontecimientos en un analisis, estara representado por Wla osila-ción de este tipo entre las interpretaciones transferenciales y
las extratransferenciales.
IAS INTERPRETACIONES MUTATIVAS Y EL ANALISTA
Aunque el dar interpretaciones mutativas sclo puede ocu~ar
una pequeña porción del tratamiento psicoanalitico, de acuerdo con mi hipótesis será la parte mas importante desde el punto devista de la influencia sobre la mente del enfermo (32). Puede -ser de interés considerar finalmente, como afecta al analista un
momento que tiene tanta impcratancia para el enfermo. Mrs Klein
me ha sugerido que el analista, al hacer interpretaciones, debesuperar alguna dificultad interna esP':cial. Estoy seguro que esto se aplica particularmente al dar las interpretaciones mutati
vas. Lo demuestra la form~ como la evitan los psicoterapeutai
de escuelas no psicoanalíticas; pero muchos psicoanalistas sed
ran cuenta de que albergan en su interior trazas de las mismas~

�179

tendencias. CQno racionali.zaci6n puede aludirse a l.&amp; dificultad
de decidir si ha llegado o no el DIOllento particulu • ~cer una
interpretación. Pero detras de esto hay, a veces, \1llll dificultad
en""- la interpretación, porque el analista parece tener la ten
taci6n constante de hacer cualquier otra cosa en su ftiemplazo. :
Puede efectuar preguntas, dar apoyos, aconsejar o extenderse en
disertaciones teóricas, o awi realizar interpretaciones, pero no
son matativas sino extratransferenciales, la qqe c~eciendo deproxi.Jaidad son ambiguas o inexactas. Puede también dar do:; o mas interpretaciones alternativas, sinaultaneamente, o pUede hacer interpretaciones mostrando al mismo tiempo su propio except!
sismo respecto a ellas.
Todo esto sugiere, qqe el realizar una interpretación mu-

tativa constituye un hecho crucial, tanto para el analista C0D)
para el paciente, y qqe al hacerlo_ se ~ exponiendo _a algun peligro grande-. Podeemos comprender mejor esta ~estión. cuando reflexionemos que el aaalista en el momento de la -iñterpretación, en realidad esta evocando deliberadamente una cantidad de
energ!a del ello del ~~erJ?O_, viviente, definida y que se diricre
directamente hacia el. - . mcaento, más que ningún otro, pone a¡
prueba sus relaciones coh sus propios impulsos -inconscientes.

NOTAS

1.- Traducido y reproduc1."do de "The International Journal of-

Psychoanalysis", vol.xv, 1934. y en Rev . de Psicoanálisisvol. v.

2.- Collected Papers, vol. II.
3,- Página 381 .
4.- fiue.vM

Con6eJLe.nc-i.M de Il'IVLOdu.c.wn al P~.lcoanáLU.U.

(1933), pág . 194.

s.-

Pág inas 117-118 .

6.- Página 77.

7.- En un trabaj o de Freud presentado en el Congres o de Ber-Jín en 1922 y desarrollado subsiguientemente en F.t yo Y e1.
cu.o (1923) .

s.- '"The

International Journal of Psycho-Analysis", vol. IV , -

1923.
9. - En el Congreso de Salzhur~o, en 1924: VuCJt-ipci.6n me.ta.phi
col6g.lc.a del pMc.uo de c.ult.ltc.-lón.
10.- Leído, también, por vez primera, en Salzburgo r en 1924.
11.- "The International Journal of Psycho-Analysis", Vol. VI,1 ~}25; en una prueba revisada, en alemán, Ze.ltóc.W6..t, Bd.,.
X.TI , 192&lt;;.

12. - l~sta hipóteds parece implicar una contradicción con alg~
n..~s declaraciones autorizadas, de acuerdo con las cuales la estructuración del superyo se lleva a cabo finalmente en una edad muy temprana. Así, Freud parece !ostener en V!,
rjos pasajes que el superyó (o al menos su nucleo central~
s e forma definitivamente en el per!odo en .el que el niño surgedesucomplejodeEdipo.(Vease, por ejempl~, El. IJO Y el
dl..c,
68-69). De idéntica manera, Melan1e !?'ein
bla de
e el superyó "cesa" en su des~rollo Y ha ~erm::
nedQ" ~formac~ón al comienzo del periodo de latencia.
(f'6.(.C.0~.l\ áel. n-lño, págs. 250 y 252) , aunque en mu---

P••

ha:-

�1g O
l3 1
chos otros pasajes ella dice que el superyó puede, ser alt
r~o por el análisis a ~ edad más tardta. No sé basta~
qu,e. punto la contradicción es real. Mi teoría refuta en lo
m!nimo el hecho de que en el curso nonaa1 de los acontecimien~s ~ el superyó se ~stablece en una época preco~ y qa,
subsiguientenente, persiste inalterado. Por cierto que f
raa parte de. mi opinión, el que en la ~ráctica nada
alterarlo sino el proceso del psicoanalisis. Es conocido _
que en m1:1c~s ~pect~s la situación analítica reconstitu;e
u.na condicio~ infantil en el paciente, así que el hecho de
¡1-e s~ analizándose puede arrojar, por así decirlo, el su~
'l&gt;erYo del e n f ~ al crisol nuevamente. o quid es otro ____.- -l.i~filÜ.a natura&gt;leaa..noádulta.delneurótico, el que su su-.· - _peryo subsiste en un estado maleable.

puede,°:

13.::. Véase.

P-6i.c.oa.n41,,,,i,,6.á, del
nüio (1932) , en varios p asaJes,
·
,,
-

especialmente los capitulas VIII y

u.

1
4--

MELANIE KLEIN ha sugerido a menudo una opinión similar vé
ase, po: ejeq:,lo, 1'-6i.c.oan4U.6,ll, del n.llio, pág. 369. La ~is
ma ha,,sido desarrollada más explicitamente y con mayor ex:
tensi~n por MELITA ~BBERG: ZWL P1,ycJwanat.y1,e. a.sou.a-.te-Jt 1Gúule4 f#f.d J~helt. t-Zút:4chlú6,t, Bd. XVIII, 1932).

15.- Esta tendencia a establecer una separación entre objetos"bueno" Y "malo" introyectados es discutida por MELANIE - "KiiED! •en.,.su q-abajo P1,i.c.ogbiu.it, de. l.t,1, ut.ado1, mantac.ode.p,te.6-&lt;.V~4, "Ini:e~~ional Journal of Psycho-Analysis", vol.
XVI, pag. 35.
l6.- VeJr. l 'tglú66 deJr. Veatung .ln deJr. P1,yc.hoanttt.y1,e., "Zeitschrift Für ang~w~dte Psychologie", Bd. 42, 1932. GerO hizo un
resumen critico de este trabajo en "Imago", Bd. XIX, 1933.

17.- No intento describir el proceso en términos metapsicológi
~ $ conectos. En Opinión cié Freud, por ejemplo, la antíte
s¡s entre consciente e inconsciente no es aplicable,estric
tamente hab¡ando, a los impulsos instintivos, sino a las T
deas que los represf!lltan en la mente. (The Unc.on.6c.i.outi
l lected. Papers, vol. IV, pág. 109). No obstante., a 1os' e-:
teotos,. de la sencillez, hablo durante todo este trabajo de
"hacer conscientea- los impulsos del ello".

co

18.- Parece como si también inter'\-'iniera un factor ~ v o
es decir, que para el yo, algunas C.Weé de ilnpulsos del e

llo le resultarían más repugnantes que otras.
19.- Por lo que respecta a la necesidad de "interpretaciones -

continuas y profundas", a fin de disminuir o prevenir ataques de angustia, véase la obre de MELANIE KLEIN: The P1,yc.ho-Anal.y1,i6 06 Ch,il,dl(.en, págs. 58-59. Por otra parte: "La
angusti a per.beneciente a los niveles profundos es muchomás
grande, tanto en cantidad cuanto en intensidad; por tanto,
es imperativo regular debidamente su liberación." (lb.úi.,pág. 139.)
20.-

Tite. P1,ycJwa.na.t.y1,ió 06 Chil.dlt.e.n, págs.

21.-

Ifúd., pág.

58-59.

139.

t:heJULpeu:ti.c. E66ec..t 06 1ne.xac.t ZnteJr.pltúa.U.on, "The In
ternational Journal of Psycho-Analysis", vol.XII, 1931.

22.- The

23.- E~1,u.ele deJt P1,ycJwa.na.ty1,e (1924), pág. 27.
24.- Ne,w fJh.y4 br. P1,yc.ho-Ana.lyüe Tec.hn.lque., "The International
Journal of Psycho-Analysis", vol. XIV, 1933.

25.- AUgeme..lne NeuJt.01,eJlleb1r.e. au6 p1&gt;yc.hoanaly.tl6c.he1t GJwndla.ge
(1932), págs. 303-304. Este capítulo aparece en inglés enuna versión abreviada y cano contribución al trabajo de LO
RANO: 1'1,yc.ho-Anal.!J1d..4 To-da.y (19-33). En la amplia lista
NUNBERG sobre los factores que acttían en la terapia analítica creo que hay muy poco que disienta con las opinionesvertidas en el trabajo presente, aunque he dado una explicación diferente acerca de la interrelación que exista entre áquellos factores.

de

26.- M46

a.U.4. del

plÚJt.Ci.p.lo

del. p.tac.eJL, pág.

2a.

PJLútc.i..ple. .ln P1,yc.ho-Analytic. Tec.lmi.que., "The
International Journal of Psycho-Analysis", vol. VI, 1925.

27 .- The Ec.onomic

28.- Esto concuerda con el hecho de que los sudoanalistas y -los analistas"silvestres" se limitan generalmente a las iE_

�18 2
terpretacione~ extratransfa~enciales. Deberá recordars~e
esto era genuino del prototipo de analista "silvestre" d
crito por FREUD (Obt,eJtva.;t¿olt6 on "Wii.d" P-óycho-Anal..yt,-ú e~
1910, CoUected PapeJU,,Vol. II).
'
29.-

En,t,,.v.lc.kiungJ..uei.e deJt. P.t,yc.hoanai.yJ..e, pág. 31.

~b0

30.-. Hur.feh:t
dM _"Semi.naJL ól.vt p¿,yc.hoanal..ywc.he TheJt.a..p-i.e."
~n ú:i.en, ¿e.,lt/.)e/vi.,(.,ót, Bd. XIII, 1927. Este trabajo ha sido
reeditado recientemente como un capítulo del volumen de -REICH sobre ChoJw.fú:.eJt.a..no.l.tjJ..e (1933), el que contiene gran
cantidad de material con una relación interesante con el tópico del trabajo presente.
31.- Parece probable que toda la posibilidad de hacer interpr!
taciones mutativas dependa de que en la situaci0n analítica, tanto el que da la interpretación como el objeto delimpulso del ello interpretado sean la misma persona. No me
refiero aquí al argumento mencionado anteriormente, de que
en tal condición es más fácil para el enfermo distinguir entre su objeto fantaseado y el objeto real, _sino a una -consideración más profunda. Como ya he sostenido, el super
yó original del paciente es el producto de la introyecció;
de sus objetos arcaicos, deformados por la proyección de los impulsos infantiles del ello. También sugerido que con
los Únicos medios con que contamos para alterar el carác-ter de este superyó severo primitivo es con la ñiecfi"ación ~· -de un superyó auxiliar, oue es el resultado de la introyec
ción que el paciente hac; de su analista corno un objeto. :
Desde este punto de vista, puede considerarse el proceso del análisis como la infiltración del superyó auxiliar y su mayor contacto con el yo y la realidad en el superyó original, que es inadaptable y rígido. Esta infiltración es
obra de las interpretaciones mutativas, y consiste en el proceso repetido de introyección de las imágenes del ana-lista, así que la calidad del superyó original se va cambi
ando gra¿ualr.iente, dadc que aquellas i.reágenes pertenecen a
~~a ~e~sona ~eal y r.c se deben a ur.a ~royecciór. de:ormada
y arcaica. Desde q..ie la finalicac ce las ir.terpretaciones~utativas es causar la i;.troyeccié~ del a;.alista, se deduce que este últL~o ~ebe ser otjetc de los ~~~ulsos ~ue a-

quellas interpretan. Si esto es exacto, las opiniones ex-presadas en el trabajo presente requieren algunas enmien-das, porque en tal caso, el primer criterio de una inter-- .
pretación mutativa será que la interpretación sea transfe.E,_
encial. No obstante, la calidad de urgencia continuará siendo importante, pues de todas las interpretaciones transferenciales posibles de realizar en un momento dado, sóloserán mutativas las que traten con un impulso urgente en extremo del ello, no podrá ser nunca mutativa, aunque sinduda podría causar un alivio temporario por abreacción o a
poyo.
32.- Llegados a este punto, me gustaría recordar nuevamente al

lector la propia explicación 4e Freud sobre la naturalezaesencial de la terapia psicoanálitica. Citaré algunas pal2_
bras de su Autob.logJta.plúc.al St:udy (1925): "Es exacto queel
psicoanálisis, como otros procedimientos psicoterapeúticos
emplea el instrumento de la sugestión (o transferencia}.La
diferencia es la siguiente: que en el análisis no se le -permite desempeñar el papel decisivo en la determinaciónde
los resultados. Se la usa, en cambio, par~ inducir al pa-ciente a ejecutar un trabajo mental: la superación de su resistencia de transferencia, la que involucra una alteración pezmanente en su economía psíquica. El analista lleva
al enfermo a hacer consciente la transferencia. Esta ser!:_
suelve al convencerlo de que en su actitud transferencial
está reviviendo relaciones emocionales que tenían su ori-gen en las cargas de objeto más primitivas, durante el período reprimido de su infancia" (pág. 77). Como podrá verse, el trabajo presente es poco más que una elaboración de
estas sentencias de Freud.

�Participación de la Mu,ier
en la Realidad Argentina
-COMISIOK DE SALUD ~1ENTAL DE

LA CASA DEL PUEBLO ARGENTINO
La dictadura fascista dependiente que oprime la ~.rgen
tina, revela la incapacidad del capitalismo para continuar-:
su reproducción en condiciones democráticas, Al igual que en los países hermanos, Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Pa
raguay, las clases dorninant~s de nuestro país no vacilaron-:
en quitarsé la máscara cuando el avance de las fuerzas popula~es amenazó sus privilegios. Su política, en total artnonía
con las directiv~s del Pentáqono y el F.M.I. exhibió y exhibe una total carencia de escrúpulos, una falta de respeto alos derechos humanos más element1-les. El úni.co principio -realmente vigente es el de defender a toda costa, sin repcrar
en medio alguno, los tradicionales privilegios d€ la oligarquía local y de las cla~es burguesas: la propieda&lt;l las altas
ganancias, la explotación del pueblo.

El terror más sangriento, las torturas feroces,la mire-•
~te . cotidiana, constituyen la realidad argentina actual.

~I

les de asesinados, jóvenes en su mayoría, decena~ de miles:de desaparecidos y encarcelados, son el resultado de un plan
destinado a garantizar por un largo período la reinstalación
de la Argentina corno factoría de la gran burguesía interna-cional.
El fascismo necesita extraer de raíz toda semilla rebelde, toda posibilidad de pensamiento crítico organizado, para poder ofrecer un nuevo amanecer al capitalismo, un refu
gio seguro y próspero a los capitales, propensos en los últi
mos años a emigrar a tierras propicias.
Para lograr sus objetivos, las clases dominantes hanorquestado el terror que penetra en las casas, perturba la vida familiar, ataca las relaciones humanas y los sentimientos de seguridad de los individuos.
La familia argentina se ha visto, en poco tiempo, ata

�B6
c~da profundamente en su funcionamiento y seguridad. Es Feligroso hablar, es peligroso estudiar, es :eligroso tener al!Úgcs, es peligroso hablar por teléfono, es ~elioroso ser a•
dolescente. Hay que callar cuando los preci~s s~n vertigi
nosamente y evitar con oucho cuidado toda rebeldía por los~
bajos salarios (según información oficial proporcionada corel Instituto de Estad!stica y censo, el salario real del-obre
ro peón en agosto de 1977, había descendido en un 44\, res--pecto del salario de 1974). Las huelgas son anti-argentinas
Y hay que rehuir toda posible solidaridad con los comfañeros
de trabajo. La radio y la televisión incitan a la delación,
en las fábricas y universidades prolifera el espionaje, el gobierno proclama los derechos de los patrones y las obligaciones de los obreros, La represión descarga su violencia por igual sobre mujeres y hombre s, La clase dominante sabeque la mujer argentina, desde hace ya muchos años, participa
en el desarrollo de la vida nacional, de modo relevante,
El terror apunta a constituirse en una instancia ínter
na de la familia y del individuo, que estructura su personalidad Y funcionamiento y supervisa sus acciones, Ello supone la articulación de formas patológicas que tienden a degra
dar las relaciones humanas y entorpecen el desarrollo y la:creatividad. A mayor autoritarismo , menor el espacio para una vida digna, para la expresión de sentimientos y para lasalud mental. El autoritarismo supone una familia jerarquizada, prolongada en la escuela, en la fábrica, en la iglesia.
Un mundo que reafirme todos los dtas su rechazo al cambio y
a la inteligencia, para garantizar la continuidad de un sistema en que hombres e instituciones deben marchar ordenada-mente al compás de la valorización de los capitales,
la meta que se agita utópicamente en los proyectos políticos de los grupos dominantes, es que esta inoculaci~ndel
terror configure a la larga, la presencia silenciosa del poder Y la jerarquía en el interior de individuos e institucio
nes, para poder, una vez más, proclamar la Republica, sentar
se sobre las grandes palabras "libertad","democracia" , en la
seguridad de que el aplastamiento de los espíritus y la demolición de las instituciones garantizará por un tiempo la reproducción apacible del sistema.

El terror y la propaganda masiva están.destinados a c~
rromper los criterios de realidad, a crear un clima psicoti-

1~ 7
1&amp;Qte en el. cual el Poder de ailitar •• y paramilita.J::.~s s~
cannipresente y todopoderoso, Todo indiYiduo que no se ajuste a las estrechas sendas permitidas, debe sentirse en irfrac
eión y en peligro.
A esa ¿irección apuntan las amenazas abiertas y bruta~es, proferidas por los jerarcas del sistema anuncia~do por
todos los medios de difusión, la aniquilación de quienes e~
frenten al sistema, ce quienes los ayuden, de sus feilias y
~igos, de quienes no los delaten, de quienes piens•n COffiO ellos o lo hayan hecho alguna vez; y más temible aún son las
amenazas que flotan en la sombra.que navegan en los r..unores,
en las medias palacras y en los silencios, las que derivan del conocimiento de que grupos de asesinos· penetran en las c~sas por la madrugada, gozando de total impunidad.
la mujer, como ya lo hemos señalado, es una de las víc
timas escogidas por el terror organizado. A ella le serán:dirigidos mensajes que, a través de los medios masivos de e~
municación, la inciten a vigilar las actividades de la familia, a supervisar las lecturas, las amistades, los pensamie~
tos de los hijos. Los discursos y las acciones oficiales i,!!_
tentarán doblegarla dentro de un modelo de mujer cómplice de
sus objetivos represivos y neutralizada en su participaciónsocial.

Este es el intento del fascismo dependiente que hoy impera en la .Argentina, Pero, lhasta qué punto podrá aniqu!_
lar la participación popular, en la cual el aporte de la mu~
jer ha sido de un significativo valor? La mujer, en nuestropaís, ha constituido una presencia activa y creadora, en elamplio espectro del quehacer nacional: en la economía, en la
política, en la educación, en la salud, en la resistencia,
Ciertos grupos psicoanalíticos, cuyos intereses consciente o ingenuamente, están vinculados con el orden instit~
cional vigente, intentan expli«ar esta conducta de la mujer,
refiriéndola a la insatisfacción pe1'$onaL a la neurosis ind!_
vidual, a la necesidad de compensar sus carencias, al maso-quismo, a las privaciones orales tempranas. Nosotros entendemos que es en la articulación de las instancias psicológicas con las histórico sociales, desde donde debemos partir para investigar la realidad de la mujer argentina.
A esta altura, deberíamos presentar en esta mesa, en-

�13 g
términos clínicos, las ccnsec~encias que, sotre la psicclogía
femenina, ger.era la situación descripta. Pero aq,~í, carece-mos de investigaciones q,.Je nos per!!\itan apertar concl·.1sior.esesclarecedoras. .l\quÍ tenemos un vacío, ·..:."t espacio en blancoque es tambiér. el ?rotagonista de este discurso. Este vacío.
es consecuencia de la total imposibilidad de realizar, en l aAr9entina actual, una investigación en Psicología Clínica que
se refiera a los {enórnenos sociales, que trascienda lo intras
cendente, que contextúe los fenómenos psicopatológicos en sus
raíce~ sociales e históricas. La represión, también en el -eampo de la Psicología Clínica, crea ese espacio vacío, ese discttz:so muerto, coherente con destrucción de la cultura, con
el ataque al pensamiento, con la mistificación de la realidad.
Es cierto, parte de la actual realidad argentina se tes
timonia en un gran vacío, Porque el espacio para producir iñ
vestigaciones que aporten al esclarecimiento y enriquecimiento
del tema qu~ nos ocupa, es casi inexistente dentro de una situación en la que apenas queda espacio para la vida,
Pero también es cierto que el pueblo argentino ofrece cotidianamente otro testimonio: su respuesta de repudio a la
deva sta ción y a la muerte expresada en sus cada vez más impo~
tantes acciones de resistencia.

Notas e lnformes

�Facultad de Psicología de la U.A.Q.:
Algo Más que una Opción*
LIC. HORACIO FOLADORI

�193

La Facultad de Psicología de la UAQ se ha ubicado en un lu
gar relevante en lo que tiene que ver con la formación del
psicólogo clínico, estando al más alto nivel tanto desde el
punto de vista de la coordinación docente como de las posibill.
dades de formación de los futuros profesionistas. En este sen
tido, y corno lo mostraremos en este artículo, se han unificado
una cantidad de esfuerzos que apuntando en una misma dirección,
han permitido ir logrando pasos de concretización de iniciativas que hacen que dicho proceso se haya convertido en algo i-rreversible. Debe destacarse el esfuerzo combinado de alwnnos
y maestros que en un clima de democrática participación han e~
contrado vías adecuadas para consolidar situaciones con un per
manente sentido de autocrítica que ha sorteado, no sin dificul
tades, errores, en aras de un beneficio común. Pero pasemos
ver en los hechos las distintas medidas adoptadas que han pos_!,
bilitado este avance cualitativo colocando a la UAQ al frentede los instit~tos pÚblicos de formación de psicólogos del paÍ&amp;

a

I. Definición de una teoría psicolÓgica y de una teoría so
cial
-Tal como lo han señalado diversos autores contemporáneos,
la llamada ciencia psicológica dista mucho de haber alcanzadodicho nivel. Mas bien nos encontramos con un conjunto de múl~
tiples prácticas (muchas de ellas sin fundamentación teórica),
que partiendo de marcos filosófico-conceptuales diversos, han
estudiado con muy distintos grados de rigurosidad su objeto, señalando conclusiones. Así, el campo psicológico se ha con-vertido en un mosaico (mal delimitado) producto de una verdad!_

* Los datos para la elaboración de este artículo fueron tomados del

informe presentado al Sr. Rector de la UAQ por el Director de
Facultad de Psicología , Lic. Fernando Tapia Rivera.

la

�ra ~escclanza de pseudoteorías y generalizacicnes e.~p!ricas~~~
configurar. oúltiples "objetos" de estudio sin la I':'.enor con---gr..2encia. Lo tradicional hasta el momento --apoyado en el liberalismo científico-- ha sido brindar al estudiante la ¡:ositi
lidad de estudiar todas y cada una de dichas ccncepciones, e~el supuesto (erróneo) de que en ~n futuro cercano, él podrá elegir aquella doctrina psicológica que más se avenga a sus necesidades e intereses. Ello produce --dada la complejidad de
los enfoques psicológicos-- que el estudiante tenga un panorama sumamente amplio de la psicología o de las psicologías, pero que a su vez no cuente con ningún instrumento para su práctica profesional ya que al estudiar muchas cosas hace que no se pueda profundizar ninguna.
En este sentido la Facultad de Psicología de la UAQ ha tia~
áo un paso al frente al hacer consciente dicha contradicción y
decidirse a elegir una doctrina psicológica, eje de toda la ca
rrera, que permitiera una adecuada p~ofundización teórica y:
técnica, que facilitara el aprendizaje específico de su campo
de trabajo y que brindara las mayores garantías de un trabajo
realmente científico.
Arribar a dicha elección no fue fácil, hubo que plantearse
un momento previo constituido por la elección de una doctrina
social, ya que el futuro psicólogo ejercerá su profesión en la
RepÚblica Mexicana, país integrante del concierto latinoamericano y que presenta ciertas características socioeconómicas y
culturales que determinan condiciones particulares para el
ejercicio profesional. En este sentido no es lo mismo ser psicólogo en países desarrollados occidentales, en países desarr~
llados socialistas o en países dependientes. Se imponía entonces la necesidad de recurrir a una doctrina social que facilitara el análisis de la realidad social y política y que reubicara en su interior, a la teoría psicológica y a su práctica.
Pero además, se necesitaba de una teoría social que pudiese dar cuenta del modo en que cada doctrina psicológica ha sido producida, respondiendo a qué intereses, con qué núcleos de
"cientificidad.. , en qué condiciones históricas y con qué proyectos sociales. Es decir, una teoría social que contara con
explicaciones sobre el proceso de producción científica,
que
discutiera el nivel de congruencia interna de cada doctrina }'
tendiera a la jerarquización y articulación d~ las diversas -~eorías psicológicas.

Fir.alr.ente, y por lo ya se~alaco, se eligié er. prL~er tértlno al ~aterialisn-.o histórico, ciencia de la ~is~oria, cr~e a
,u vez da orígen a una epister.olog!a materialista. ~ue pemite
la discusión profunda y concreta .::e las doctrinas psicolÓgicas
en cuestión. Oe dicha crítica surgió el psicoanálisis corco la
teoría psicolÓgica más congruente y completa (er. el er.tendido
de que es una ciencia en construcción, como todas las
cien-cias), ciencia del nivel de lo psicolÓgico, (iUe cor. su técnica
persigue y posibilita la transformación del objete concreto -real.
Tales pasos no suponen, la exclusión sin más, de todo
el
resto de las teorías psicológicas, sino que por el contrario,
determinado el marco básico, el trabajo se amplía a buscar pu~
tos de articulación de otras doctrinas con el psicoanálisis o
a definir desde el psicoAnálisis los aportes que puedan resultar innovadores por parte de otras corrientes. De este modo el
estudio de la materia psicológica no se realiza caóticamente,
sino por el contrario en forma sistemática siguiéndose la línea definida a priori.
II. Modificaciones en el plan de estudios
Tales postulados suponían una reestructuración del plan de
estudios de la licenciatura que traería congruencia con las elecciones realizadas. Tal es asi que muchas materias cambiaron
de nombre y de temario; con respecto a otras, simplemente
se
4tfinió su contenido. En ese sentido, la tan famosa libertad
le cátedra -- muchas veces mal entendida-- hacía que cada docente pudiese dar en su materia el tema que se le ocurriera -lin percatarse de la necesi.dad de coordinación entre las diferentes asignaturas. Una cosa es que el docente dicteisu clase
como le guste y otra muy diferente es que haciendo_o1dcs so:-dos a los planes de estudio hable del tema que s~rJa des~ interés. Las modifjcaciones en los planes de estudio
corrieron
paral~las con una rcestructur~ción administrativa, la que supervisarla y colaboraría con el personal docente en la complementación y coordinación de tem~s y cátedras.
En lo que tiene que ver con el plan de estudios se introd~
jeron las siguientes modificaciones:
a) cuatro semestres de epistemología. En ellos se estudian
las relaciones de la psicolog!a con las ciencias naturales 1Y
sus diferencias); con las ciencias sociales, y el nivel de cie~

�19(,

197

tificidac q-Je cada una de las escuelas psicológicas ha alcanza
de.
t:) Tres semestres donce se estuó.ia el desarrollo social, •
político y económico de Méxicc, el problema de la e~~cación y
las determinantes de la estructura fa~iliar.

c) Cuatro semestres donde se estudia la Teoría Psicoanalítica, y el !-tétodo Clínico en psicología.
d) Tres semestres dondes~ incorporan asignaturas de Técnica de la Entrevista --segÚn la teoría analítica-- y las su-pervisiones de las prácticas que la misma requiere.
e) El resto de las modificaciones responde a la ampliación
de programas en materias ya establecidas o a la redefinición de sus contenidos (Psicología Existencial, Gestalt, Evolutiva,
etc.).
~i bien los cambios son positivos, falta aún mucho por hacer en lo que tiene que ver con la coordinación de las mate--rias; por ejemplo, permanecen aún asignaturas como un semestre
de Terapia Familiar en el nivel de licenciatura que sirven sólo para información. En la medida en que sea posible centrar estas materias en la profundización sistemática de la teoría y
técnica analítica en el nivel de licenciatura, se podrán dejar
varios semestres para dedicarlos a Terapia ?aitiliar en los a.
sos de maestría. En esta linea se continua trabajando.
III. Experiencia con grupos psicoanalíticos.
La formación de psicologos clínicos requiere imprescindi--

blemente de un muy buen conocimiento de uno mismo. Dicho requ!
sito, señalado por Freud en los orígenes del psicoanálisis, d!
bía también ser incorporado a la formación de psicologos en -Queretaro. Fue así corno se comenzó --ya hace más de un año-con la apertura de un grupo terapéutico-didáctico para alumnos
de la maestría y meses después se abrió un segundo para alumnos
de licenciatura. Independi~ntemente, otras personas se anali-zan en forma individual. La puesta en funcionamiento delosg~
pos fue según las pautas generales de la experiencia de la UNAI!
(1), con las modificaciones que por su situación particular h~
bo de introducirse. Es de destacar que si bien los mismos fun·
cionaron en la UNAM durante algo más de dos años, la nueva di·
rección no ha propiciado que la experiencia continuara, siendo
en estos momentos los grupos de Queretaro, los únicos
grupos

analíticos institucionales que están en funcionamiento en una
universidad estatal (al menos de todas aquellas escuelas de ias que tenemos datos).
La experiencia de Querétaro ha permitido replantear una infinidad de cuestiones de la práctica analítica en el medio
universitario, entre los que se destacan las nuevas determin!_
ciones institucionales --ahora pÚblicas en lugar de privadas-así cano un sinnúmero de variaciones del encuadre y su conce~
tualización y aspectos vinculados a las sobredeterminaciones
de las resistencias, entre otros. Siguiendo estas líneas hemos realizado trabajos que oportunamente fueron presentados en congresos y reuniones científicas (2) (3).
D/.

Maestría en Psicología Clínica.

En julio de 1976, a raíz de una iniciativa local, se es-tructura un plan de estudios para realizar la Maestría en Ps.!_
cología Clínica. Para hacer ello posible, un grupo de espe-cialistas (psicoanalistas y psicólogos) ha viajado durante dos
años en forma periÓdica a Querétaro para impartir los cursos
programados. Inicialmente hubo 48 inscriptos de los
cuales,
finalmente, acaban de egresar un total de 13 que configuran la primera generación de maestros.

v. Seminarios de Investigación.
Los seminarios programados tuvieron la intención de desarrollar problemáticas que habían quedado fuera del plan de e_!
tudios pero se las consideraba imprescindibles para la formación de los psicólogos. Temas que por lo polemico requieran
además, un tratamiento especial, independiente del marco cu-rricular, que asegurara un trabajo interesado' y contínuo --en
la medida de lo posible-- para arribar a conclusiones.
Nos
referimos a dos seminarios: uno sobre "Lo pstquico y lo so-cial" que planteó toda la problemática de la articulación entre los movimientos sociales y su vínculo con los contenidos
del nivel de lo psíquico, dictado por un epistemólogo, generó
nUJllerosas inquietudes sobre las sobredeterminaciones de las
fantasías por parte de la estructura social imperante.
El
segundo, dictado por un psicoanalista, sobre "Los conceptos
de salud y enfermedad", se interesó por una revisión sistematica de las nociones de enfermedad mental de cada una de las
corrientes psicológicas en particular, intentando como objeti
vo preciso el poder realizar la crítica ideológica de cada no
ción.

�VI. Publicaciones.
corresponde reconocer la iniciativa del Consejo Estudian-ti! de la Facultad de Psicología en el sentido de hacerse cargo de la impresión de una serie de fichas sobre diversos temas
de psicología , necesarios para los seminarios y para las ola-ses . Así, los "Cuadernos de Psicología" se inicia;on con
el
t ema de "La cur a e n psicoanálisis", en su primer nU1Uero, t r ~
jando ahora en l os siguientes, sobre temas de entrevist!, en-cuadre analítico, etc . Podemos señalar que la publicacion de
los "Cuadernos " no tiene otros antecedentes en el ramo, salvo
la edición de la revis ta Imago por parte de estudiantes de la
Facultad de Psi cología de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
VII. Ampliación de las obras de la Facultad.
Gracias a la compre nsión y apoyo del señor rector de la -UAQ --como l o desta ca el Lic. Fernando Tapia en su informe-fue posible i nic iar las obras de la segunda ala de la Facultad
de Psicología. Resultaba ya materialmente imposible poder dar
cabida a los 310 alumnos --sólo en el nivel de licenciatura-distribuidos en siete g rupos, contando Únicamente con cuatro s alones de clase. Los cálculos para el próximo período a iniciarse 'en septiembre de 1978, suponen la ampliación a 11 grupos
(con 420 alumnos) de licenciatura y uno de maestría. Las nuevas obras, en tanto entr e n en funcionamiento significa posibilitar el trabajo adecuado de alumnos y maestros. No dudamos de la buena disposición de las autoridades universitarias para
que el edificio nuevo sea terminado cuanto antes.
VIII. Congresos, conferencias, etc.

Querétaro a logrado en el transcurso del año un lugar destacado en lo que a participación en la materia psicológica se
refiere. La lista de congresos, encuentros, reuniones, etc.,
regionales y de alcance nacional, que se han realizado en la.Facultad ae Psicología es altamente demostrativo de un trabaJo
serio en el campo psicológico. Tanto docentes como estudian-tes han elegido a Querétaro como un lugar adecuado para
sus
reuniones, ya sea por su estabilidad interna, ya por su destacado nivel, o porque Querétaro reune condiciones Óptimas _para
que en su clima de compañerismo y camaradería se puedan discutir las más diversas posiciones. En el ámbito interno, los cursos y conferencias también son muchos, mostrando el deseo de superación creciente.

wi~*~

IX . PlaneaciÓn del Servicio Social
Por último , el infonne resalta la importancia d_e
vicio Social que todo estudiante debe realizar se
, ►
en un vínculo enriquecedor con el medio, en tanto que '
~..
precisar. las condiciones de la realidad queretana. Asi miS'lllCt,
deberá co.. ~tituirse en un acto positivo de ayuda a capas de lá
poblaci ón matginada que reiteradamente quedan sin pósibilida•~
des de atención. Para ello se ha previsto la instalación dé~
un centro donde progresivamente, en función de los conocimien~
tos adquiridos por parte de los alumnos y supervisados con rigor por los maestros, la Facultad de Psicología demuestre que
tiene a lgo que devolver a aquellos que con su trabajo posibili
t a n l a exi stencia de l a casa de estudios. Se s abe que no s eri
posibl e abrir todos los servicios que se desea~e una vez, sino que un cronograma detallado --donde se i ncl uyan seminarios
de especialización-- graduará paulatinamente su apertura a la
población.

Cómt'm
.

Como ya se dijo, se ha entrado en un proceso, ya hace al~
gún tiempo, donde el compromiso asumido por maestros y alumnos
hace imposible un retroceso. Los hechos demuestran objetiva-mente lo caminado; sin embargo, no se trata de descansar, los
errores cometidos no son pocos y se hace nec esario continuar en la vigilancia de lo~ objetivos propuestos en una crít ica y
autocrítica tenaz y pertnanente para evitar desvíos. La mesura
y la cordura han primado dentro de todos los gr upos que oonfoE.,
man la Facultad y en las relaciones entr e los mismos , destacán
dose la figura del Lic. Fernando Tapia, quien ha tenido la más
árdua tarea: coordinar los intereses de t odos l os part i cipan--..
tes.
agosto de 1978.

�200

..
BIBLIOGRAFIA.

(1) Langer, Marie: Experiencias con grupos terapéutico-didácti
cos con estudiantes de psicología clínica en el marco de~
su formación universitaria, IMAGO, Rev. Psic. Psicoanal. No. 2, 1 9 77.
(2) Foladori, Horacio: Psicoanálisis individual y grupal: alg~
nas ideas para un estudio comparativo. !MAGO, Rev. Psic .
Psicoanal. Nos. 3-4, 1978 .

rouLD
OQrQl_¡Ít,100
~1oono,aoo

(3) Cabeza, Víctor; Foladori, Horacio: Grupos psicoanalíticos

terapéutico-didácticos en la enseñanza universitaria, presentado a la IV Reunión Nacional para la Enseñanza e Inves
tigación en Psicología, Puebla, abril 1978 .

Con sumo agrado recibimos un folleto editado por el Círcu
lo P¡icoanalíti co Mexi cano, en el cua~ sus integrantes mani--:-

fiestan abiertamente ser uM organización regida por princi--pios democráticos, avocada al ºd~sarrollo, aplicación y críti-

ca del Psicoanálisis concebido corno un campo problemático, teó
rico, clínico y metodológico inagurado por Freud para hacer iñ
definidamente laborado". Cabe señalar que el C.P.M. a. supera:do con mucho la obsoleta forma de organización piramidal, cuya
cúspide estaba integrada por el presidente, secretario y tesorero fomentando de esta forma el burocratismo y la antidemocra
cia en la vida institucional, cambiando eate anacrónico siste:na organizativo, por un órgano rector máximo constituido
por
la Asamblea General encargada de preservar los principios demo
cráticos que rigen a la organización.
-

.,

Las asociaciones psicoanalíticas oficiales, encargadas de
la reproducción de psicoanalistas, se basan para la consecu--ción de sus objetivos en "el modelo clásico (vigente
hasta
nuestros días) que ha consistido en institucionalizar la forro!.
ción dentro de una estructura cerrada y jerarquicamente estratificada, regentada por una "elite" de didáctas,que organizan
la promoción de analistas como una carrera para acceder a
un
título (el de analista) y a una institución de pertenencia (la
agrupación psicoanalítica en cuestión) y que define al candida
to por la capacidad de recibir (o someterse) más que por su C!_
pacidad de aportar (o criticar) ••. En este modelo el instituto
impone todo al candidato, condiciones de acceso, plan curricular, autorización para el ejercicio profesional, analista di--

�dacta y supervisor, su docilidad será preeiad4, ccn l• !11..'"l::re•cía, su crítica será "interpretada" y su insumisión e\"ent:,¡al ...
castigada cor. la expulsión. El candidato se encuentra ante la
gravísiJna alternativa de recusar la instituciór. en bl~e (renunciando a la institución) o irttrcyectarla er. bloq1.1e { y re-producirla en su praxis)".

COXTE~IDOS
DL\GO: I

Sept. Oct. 19":".

El C.P.M. r~ eregido un instituto docente cuyo objetivo es la formación de nuevos psicoanalistas con una visión estric
tamente crítica que les permita transformar la realidad psíqui 0GRAFIA DE SIGMUND FREUD
ca (campo que les ocupa) y comprender la realidad social donde
está inmersa su praxis.
srae l Martí'.nez Escamilla
Para alcanzar eatos objetivos ha implementado un plan curricular que refleja su concepción de la formación psicoanalí---..._, ____ tica, que incluye, a saber: la lectura de Freud como experier.•
cia. -teóiica de reGcscubrimiento del inconsciente; la
crítica
epistemológica del saber ps..:..coanalítico a partir de la epistemología histórica y genética del universo ideológico; el análi
sis de la inscripción de la práctica analítica en nuestra so·:
ciedad desde el Materialismo Histórico corno ciencia de las for
maciones sociales; el estudio del lenguaje como instrumento :
privilegiado de nuestra práctica y finalmente, la supervisión
como lugar de articulación de la teoría-método-técnica con la
clínica en un encuentro entre analistas.

A~TERICRES

(la. Parte)

ICOANALISIS Y MEDICINA

. Nestor Braunstein
FLEXIONES EN TORNO DEL CONCEPTO DE SALUD Y ENFERMEDAD

olfo Bohoslavsky
CIONALIZACION Y CONTRARREVOLUCION

r. Armando Bauleo

Para concluir, solamente señalaremos la importancia que GUNOS ASPECTOS SOBRE LA COMUNIDAD TERAPEUTICA
tiene la labor tan encomiable que el C.P.M, pretende realizar.
Pues sólo Analistas con una formación sólida en J.a teoría psi· sic. Jorge Valdez Guaj ardo
coanalítica y un amplio conocimiento de su realidad social podrán satisfacer la creciente demanda, de ayuda psicológica. • ENTREVISTA A LA DRA. MARIE LANGER
por parte del más vasto sector de nuestra población: el _proletariado.
RESERAS
NOTAS E INFORMES

ll

�!MAGO, 2 Nov.
BIOGRAFIA DE SIGMUND FREUD
Israel ~!art1nez Escamilla

Dic.

1977.

(2a. Parte)

EXPERIENCIAS CON GRUPOS TERAPEUTICO-DIDACTICOS CON
ESTUDIANTES DE PSICOLOGIA CLINICA EN EL MARCO DE SU
FORMACION UNIVERSITARIA
~a. Marie Langer
SOBRE EL PSICOANALISIS SALVAJE
Lic. Horacio Foladori
EL PSICOANALISIS: UN AUXILIAR DE LA EDUCACION
Prof. Manuel Muñiz
•

""~--

PSICOANALISIS Y LENGUAJE
Dr. Nestor Braunstein
EVOLUCION DEL CONCEPTO DE GRUPO OPERATIVO
Antonio Garcia de la Hoz
LA

EL ESTUDIO DE LA OBRA DE FREUD
Gregorio Baremblitt
Miguel Matrajt
CUESTIONES METOOOLOGICAS EN PSICOANALISIS
Dr. José Bleger
LA

REPRESION EN LA REPUBLICA ARGENTINA EN EL AREA DE

LA SALUD MENTAL

Comisión de Salud Mental de la Casa del Pueblo Argentino
RESE~AS

�ALGU~OS ART ICULOS DE \lJESTRO PROXn!O \ü~!~RO

GRUPOS PSICOA.~ALITICOS TERAPEUTICOS-DIDACTICOS EN !..;),,
~SE~A.~ZA ~~IVERSITARIA
v!ctor Cabeza
soracio Foladori
'0INAMICA FAMILIAR EN EL TERROR SOCIAL"
comisión de Salud Mental de la Casa del Pueblo Argentino

SOBRE LA PSICOTERAPIA: DISTORCIONES DEL PROCESO PSICO
TERAPEUTICO
ora. Norah N. Gramajo Galirnany
LA TECNICA DE LA ENTREVISTA PSICOLOGICA EN RELACION
CON SUS OBJETIVOS
Esperanza Pfrez de Plá
QUE ES PSIQUIATRIA DE EXCLUSION?
QUE ES HOSPITALIZACION A DOMICILIO?
Dr. Arturo Hernandez
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL NARCICISMO EN LA SEX
UALIDAD FEMENINA, A PARTIR DE DOS CASOS CLINICOS
Lic. Elena de la Aldea
Lic. Josf Perres Hamaui
ENTREVISTA A SIGMUND FREUD
Dr. Hernán Sol is

��Dra. Marie Langer
Dr. Manuel Contreras
Dr. Néstor Braunstein
Lic. Horacio Foladori
Lic. Fernando González
Dr. C~ar1·0s P lá
Or. Arturo Hernánd:efr&gt;
Dr. Armando suárez
Lic. Helena ~e la Aldea
Lic. José Perré-s
Lic. Norah Gramaje
Lic. Silvia Bleichmar.
Dr. Armando' Barr iguete
AGRADEGIMIENTOS.

Queremos brindar nuestro ~9r~deci~tento
público a todas aquellas personas que con cu
ya desinteresada colaboraci6n hicieron posi~
ble la edici6n de este nGmerc,
Angélica Martínez.
Martha B. sánchez .
Osear J, Ramfrez.
césar A. LÓpez.
Ignacio Yañez.
Rubén García M.
Félix F, Morales.
Rafael Huerta Prías\
Así como a n uestros lectores y colaboradores, verdaderos -realizaoor.es
de IMAGO.
Y por Último, a nuestro compañero maestro .
Horacio Foiadori, quien mi~ nos ha impulsado -~
a seguir adelante en esta tarea .
'

CONSEJO ED ITORIAL.

1

�s : OGRAFIA DE SIGMUND FREUD

3a. Parte
Israel M....irtínez Escamil:a·
PSICOANALISIS INDIVIDUAL Y GRUPAL:
ALGU~AS .IDEAS PARA UN ESTUDIG . '.)M?ARATI VO
Lic. Horacio Foladc,ri
~JR~~CION PSIC0LOGICA DEL MEDICO
Dr. J. Carlos Plá
SUJETO DE LA SONSCitNCIA,
SUJETO DEL DISCURSO, Sl',JUO.
Dr. Néstor Bral.JlSteir

E5TP1JCTURA E HISTORIA EN LA f ERAF IA P:ll,,JANA IT ICA
Sil•?ia Ble ichmar
y I.et.:..cia Darronte

LA IMPORTAN! IA DE LA , : ALIDAr ~. 'rr· ~I\
EN El ·.JOLi:.,-:enE ADiCTG CC' ~ ..:MPOP,-\1~EO
Dr. Arrnan:tu .aarr:guete

l . 51A CRuNOLOC:.CM DE '.AS uB!&lt;AS uE ..&gt;I GMU~D Fktu~
Ricardc. :Ioracio E ':.c hegoyen

y .José A. Valeros
NATUKALEZA DE LA ACCION 1¿RAPEUTICA o¿L PSICOANft~I S,S
James Strachey

PARTIGIPACION DE LA r:JJ[R EN LA REALIDAD ARGENTI1~A
Conisi6n -le Salud ~~tal

a~ :-,_ casa del

Pueblo Argent i..n o

NOTAS E INFORMES

�</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753410&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Imago : Revista de psicología psicoanalítica, 1978, Año 1, No 3-4, Enero- Junio</text>
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