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                  <text>REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

NOVIEMBRE DE 1991

��REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL, UANL
N!? 1 NOVIEMBRE DE 1991

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
Rector: Lic. Manuel Silos Martfnez
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
Directora: Uc. Rosa Ma. Cárdenas G. de SIiva

PERSPECTIVAS SOCIALES
Revista de Ciencias Sociales
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León
DIRECTOR: Manuel Rlbelro Ferrelra
CONSEJO EDITORIAL: Emma Adame W., Luis lef\ero O., Ma del
Carmen Elú, Rodolfo Garza G., Víctor Zúñlga G.
Los artículos son responsabffldad exclusiva de los autores. No se
devuelven originales. Toda correspondencia deberá dirigirse a:
Facultad de Trabajo Social, Universidad Autónoma de Nuevo
León, Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L

��9

LA FAMILIA: NOCIONES Y DEFINICIONES
MANUEL RIBEIRO FERREIRA *
1.- ¿es UNIVERSAL LA FAMILIA?

.

.,

Una de las cuestiones antropológicas que han sido objeto
de controversias recientes, se refiere a si en verdad la familia es
una institución universal, es decir si ha existido siempre y en todas
partes. Aparentemente el problema no parece demasiado complicado, y de hecho son pocos los que han presentado objeciones
a la tesis de la universalidad. Debemos reconocer que para la mayoría de los antropólogos modernos esta cuestión carece de sentido, puesto que se inclinan a pensar que la familia -o al menos su
unidad básica conyugal formada por el esposo, la esposa y los hijos- es un fenómeno ciertamente universal que puede ser reconocido de alguna manera en todas las sociedades.
Sin embargo, un análisis detallado puede mostramos que
nuestra pregunta Inicial no es tan fácil de responder, ya que Implica diversos aspectos sumamente complejos. En primer lugar, uno
~e los obstáculos para hallar una respuesta satisfactoria se relaciona con la dificultad para elaborar una definición adecuada de
lo que es la familia. Sabemos lo complicado que resulta establecer
un enunciado lo suficientemente amplio como para que se ajuste
a todos los tipos de organización familiar de los que existen referencias, los que, sobra decirlo, pueden adquirir una enorme cantidad de configuraciones. En este sentido, lCómo podemos responder a la pregunta sobre la universalidad de la família si no tenemos una clara concepción de lo que la familia representa? (Nos
ocuparemos de esta cuestión en la segunda parte de este trabajo).
En un artículo sobre este tema, Melford Spiro (1984) concluye que la familia y el matrimonio no son universales, en la medida
en que existen grupos sociales que no se ajustan a las definiciones
que se han hecho sobre estas instituciones. Concretamente, Spiro
se refiere al Kibbutz israelí como un ejemplo de una institución que
no se ajusta a las definiciones que habían sido desarrolladas por
George Peter Murdock unos años antes.

*

Profesor-Investigador de la Facultad de Trabajo Social de la UAN.L

�10

. ..,

En efecto, Murdock (1949) realizó un amplio estudio sobre
el parentesco y la estructura de la sociedad en diversas culturas.
Sus observaciones, que incluyen fuentes de diversos tipos sobre
250 pueblos de la tierra, lo llevaron a concluir que la familia es la
más universal de todas las instituciones sociales, y que ella se caracteriza por cuatro funciones: la sexual, la económica, la reproductiva y la educativa. Ahora bien, según Spiro, el klbbutz sólo
cumple la primera de estas funciones, por lo cual concluye que
no existe familia en el kibbutz. Más tarde, el mismo autor reconoce
que existen otros elementos de análisis que pueden arrojar dudas
sobre sus primeras conclusiones. De hecho, en la descripción que
él mismo hace sobre los kibbutzin, podemos deducir que sí cumplen con todas las funciones, incluso las económicas, aunque de
una manera peculiar, diferente a la de los modelos tradicionales
de familia conyugal. Por otra parte, podríamos decir que el kibbutz
mismo constituye en si una familia ampliada, del tipo comunal, y
como tal reune todos los requisitos estructurales y funcionales para ser considerada como una familia.
Aún más, estamos convencidos de que es posible identificar claramente -al interior del grupo comunal que forma el kibbutzlas microunidades familiares que lo conforman. Así, no cabe duda
de que los adultos están unidos en parejas, formando matrimonios
monogámicos, y como tales cumplen con la función sexual. De
tales uniones nacen hijos, satisfaciendo de esta manera la función
reproductiva.Todos los adultos desempeñan un trabajo, y aunque
el producto del mismo es propiedad del grupo comunal, no puede
argumentarse que no existe una función económica. También
puede ~fi~marse qu~ cada matrimonio reconoce a sus propios hiJOS, y s, bren estos v1Ven en casas separadas y son educados por
otros adultos, es claro que tanto la socialización primaria como la
función afectiva son realizadas por la unidad familiar conyugal.
Podemos concluir que, a pesar de la dificultad de hallar una
definición que pueda abarcar a todas las formas conocidas de
a~rupamientos familiares, los científicos sociales han podido ldent!ficar con precisión ~n tod~s las sociedades a los grupos primanos que forman familias, aun cuando en ciertos casos estos grupos no desempeñen algunas de las funciones básicas que se reconocen en la mayoría de las definiciones que hasta ahora han
sido elaboradas. En este sentido, parece no haber duda alguna
acer~ de la universalidad de la familia como tal; la verdadera
cuestron se refiere a la polémica sobre la universalidad de la familia
nuclear conyugal, como unidad básica de organización familiar
en todas las sociedades (dado que aún en los modelos más complejos de familia compuesta, generalmente es posible observar las
sub-unidades conyugales).

La posiC?ión más común de la antropología moderna ha sido la de considerar que la triada padre-madre-hijo es la agru-

11

paclón más básica y universal que ha existido como forma de
organización de la familia. El sustento de esta idea parte del predominio de la monogamia como forma principal de unión sexual
en la mayoría de los pueblos, así como de las tesis que afirman
que debido a la exogamia, a la prohibición del incesto y a la "regla
de reciprocidad", las formas más primitivas de agrupamientos familiares fueron con toda seguridad monogámicas (cfr. LevlStrauss, C.; 1967). Obviamente no todos comparten esta teoría, y
la refutan basándose en las evidencias recolectadas en ciertos estudios etnográficos.
Si echamos un vistazo a los diversos tipos de familia y de
relación matrimonial que existen todavía hoy en algunas sociedades, podemos descubrir que existen ciertos casos en los que
no es posible circunscribir el fenómeno famlllar a un modelo conyugal reducido.
Un caso notable es el de los nayar, un numeroso grupo
humano que habita en la costa de Malabar, en la India, y que ha
sido ampliamente estudiado por Kathleen Gough (1984). En este
caso, las mujeres contraen matrimonio a muy temprana edad, en
la época que antecede a la pubertad, y cohabitan durante tres dias
de ceremonias con sus maridos (esta cohabitación no Implica necesariamente la práctica de la relación sexual, y debe darse antes
de que las jóvenes hayan experimentado su primera menstruación). Después de los tres dias de cohabitar con su esposa, el varón ya no tiene más obligaciones para con ella. La mujer, a su vez,
a partir de ese momento puede recibir en su casa materna a diversos amantes. Dado que la organización es matrilineal, la manutención del grupo doméstico es responsabilidad de los hermanos
de la mujer (lbid.). Así pues, en~re los nayar el matrimonio está
desligado de la función sexual, de la función reproductora y de la
función económica. Además, es claro que la unidad básica que
constituye al grupo doméstico no está conformada por el padre,
la madre y los hijos, sino por la madre, sus hermanos y sus hijos.
Otro caso que no se ajusta a los conceptos y definiciones
corrientes es el de los nuer, descrito por Evans-Pritchard (1951),
en donde el matrimonio se produce entre dos mujeres, las cuales
tienen hijos gracias a la intervención de varones que son sus
amantes. Podemos referimos también a sociedades en donde la
poliginia y la poliandria están combinadas, como es el caso de los
tupi-kawahib, del centro de Brasil, entre los que se genera una
compleja red de interacciones y funciones familiares, o incluso a
formas sofisticadas que se aproximan al matrimonio de grupo,
como los toda de la India (Levi-Strauss; 1984).
Ante la complejidad de tan diversas formas de organización
de la familia y del matrimonio, Robin Fox (1985) concluye que el
grupo verdaderamente básico e irreductible está constituido por

�13

B) Existen formas de organización y cooperación económicas
en el seno de las familias que denotan una clara división del trabajo entre los sexos. Aunque·existen variaciones de una sociedad a otra, en ténnlnos generales las mujeres cumplen roles relacionados con el cuidado y la crianza de los hijos, mientras
que los hombres se dedican a los de provisión de alimento, actividades guerreras, etc. (Gough, 1984; p. 115).
C) El matrimonio existe como una relación socialmente reconocida y duradera (aunque no necesariamente de por vida) entre
hombres y mujeres. A partir del matrimonio emerge la paternidad social reconocida, sea ésta biológica o no (lbid. p. 115116). Además, en todas las sociedades pueden distinguirse los
matrimonios legítimos de las uniones ilegítimas (Levi-Strauss,
1984; p. 20).

O) Se nota un claro predominio de la familia conyugal monogámica a través del tiempo. Si bien abundan las sociedades poligámlcas, lo cierto es que en ellas sólo unos cuantos Oos más
poderosos) tienen matrimonios poligámicos. De no ser así,
existirían serios problemas en la distribución de compañeros
sexuales.
E) Además, en todas las sociedades, la función de socialización
primaria se cumple en el seno del grupo familiar. Por muy evolucionada y especializada que sea una sociedad, y por muchas
funciones que le hayan sido retiradas a la familia, podemos
constatar que la primera socialización es ejecutada siempre por
la familia.
Dado que los individuos tienen necesidades no sólo económicas y de sobrevivencia, sino también emocionales y_ afectivas, todo parece indicar que el grupo familiar ha sido siempre el
que ha estado mejor equipado para satisfacerlas. Esto constituye
un poderoso argumento para explicar la presencia de la familia en
todas las épocas y lugares.

2.- EL CONCEPTO DE FAMILIA.
Deseamos ahora hacer algunas reflexiones sobre el concepto de familia.
Es frecuente, en la sociedad actual, que los Individuos
hablemos de las cosas sociales sin que en muchas ocasiones nos
cuestionemos acerca del concepto que tenemos de ellas. En
nuestro lenguaje cotidiano utilizamos palabras y conceptos tales

�14

como "amor', "estructura", "institución", etc. y nos hacemos una
imagen vaga de lo que representan. Para la mayoría de nosotros
sería difícil definir con precisión muchos de estos conceptos. Tal
es el caso de la familia: vivimos y nos desenvolvemos en una fami•
lla, hablamos de ella, pero no siempre estamos seguros de lo que
realmente significa. Podemos referimos a la familia diciendo que
es una "institución", "un grupo primario", o incluso podemos aflr•
mar que es "la célula básica de la sociedad". Sin embargo todo
esto es vago y difuso y no nos dice nada sustancial respecto a
ella. Concebimos a la familia según lo que hemos aprendido a
llamar así a partir de nuestra muy particular experiencia.
Laing (1969; p.15) dice: &lt; Hablamos de familias como si
todos nosotros supiéramos qué son. Damos el nombre de tales a
grupos de personas que viven juntas durante determinados
períodos y se hallan vinculadas entre sí por el matrimonio o por el
parentesco de sangre. Cuanto más estudiamos la dinámica de la
familia, más difícil nos resulta distinguir en qué se asemeja Y. en
qué se diferencia de la dinámica de otros grupos que no reciben
el nombre de familias, incluso si dejamos de lado las diferencias
que presentan las familias entre sí&gt;.

l

Podemos decir que la familia es una entidad en transfor•
mación. Ya Platón lo consideraba así en su clásica obra La Repú•
blica. Si aceptamos que la familia ha cambiado y sigue cambiando, resulta que definir a la familia es definir a algo cambiante, por
lo cual una definición adecuada para un tipo especifico de familia
en un tiempo y lugar determinados no resulta operacional para
cualquier otro tipo, Ackerman (1961; p. 35) afirma: &lt; Familia es el
nombre de una institución tan antigua como la misma especie hu•
mana... Asume muchas apariencias. Es la misma en todas partes.
y sin embargo no es nunca la misma. A través del tiempo ha per•
manecido igual, y sin embargo nunca ha permanecido Igual. La
constante transformación de la familia a través del tiempo es el
resultado de un incesante proceso de evolución; la forma de la fa.
milla se amolda a las condiciones de vida que dominan en un lugar
y tiempo dados... No hay nada fijo o Inmutable en la familia, excepto en que está siempre con nosotros. Por eso poco puede maravil•
tamos que aceptemos su papel en nuestras vidas tan naturalmente, tan irreflexivamente. En un sentido hemos tenido miles de años
para acostumbramos a ella y, sin embargo, en otro sentido, cada
generación a su tumo debe volver a aprender cómo vMr en ella&gt;.
El concepto de familia ha variado a través de los siglos y en
las diversas regiones del mundo. De la idea que los hombres se
han hecho de la filosofía, ha dependido la interpretación que se
ha dado en cada momento a la familia. Lo que resulta indudable
es que desde épocas remotas, los filósofos y los analistas sociales
han reconocido en ella un papel trascendental en la sociedad.
Para Confucio, por ejemplo, las sociedades podían ser felices y

15

prósperas sólo en la medida en que todos los individuos se portaran "correctamente" como miembros de la familia, lo cual significaba, principalmente, que ningún individuo faltara a sus obligaciones filiales (Goode, 1966; p. 2).
Desde los manifiestos más antiguos, como el Rlg-Veda de
la India que data de unos 3,500 años, o el Código de Manú de
principios de ta era cristiana, hasta los escritos bíblicos, se encuentra siempre resaltada la importancia que se le concede a la
familia (lbid.).
A pesar de la dificultad para establecer una definición adecuada o universal sobre esta institución, no queda duda que para
poder elaborar cualquier análisis sobre el comportamiento familiar, se hace necesario circunscribir la noción de lo que el término
representa, diferenciándolo de otros similares.
Así, uno de los primeros problemas que nos propone el estudio del fenómeno familiar, es el de distinguir este concepto de
otros tales como "matrimonio", "parentesco", "clan", "linaje", etc.
Sin embargo, como hemos dicho, existen serias dificultades que
debe enfrentar el analista social cuando pretende dar una definición, y no es imposible que su intento lo conduzca hacia una mayor confusión.
De hecho, existen a nuestro juicio tres grandes errores que
se repiten con frecuencia cuando se trata de dar una definición de
lo que es la familia:
1) reducir el concepto de familia a la tríada padre-madre-hijo;

2) confundir el término ''familia" con el de "parentesco", y
3) concebir a la familia como la "célula básica de la sociedad".
En el primer caso, aunque sabemos que en las sociedades
industriales modernas predomina el tipo de familia reducida -al
que sociólogos y antropólogos han dado el nombre de "nuclear''no hay duda de que existen (y han existido) otras formas de
agrupación familiar que no se ajustan al modelo reducido. Así por
ejemplo, Sara Montero (1985; p.2) concibe a la familia como &lt; ...el
grupo humano primario, natural e irreductible, que se forma por
la unión de la pareja hombre y mujer&gt;. Obviamente que esta definición no puede ser generalizada, ya que de acuerdo a ella las
familias poliándricas o poligínicas no serían familias, como tampocolo serían las monoparentales ni cualquier otro tipo diferente de
la nuclear-conyugal. Además, dicha definición incurre en el serio
error de afirmar que la familia es un grupo natural, cuando es evidente que no lo es, dada su naturaleza social.

�17

medida que la sociedad evoluciona de un grado más bajo a uno
más alto. Los sistemas de parentesco, por el contrario, son pasivos; sólo después de largos intervalos registran los progresos
hechos por la familia y no sufren una modificación radical sino
cuando se ha modificado radicalmente la familia &gt; (Engels, 1974;
pp. 31 -32).
En cuanto al tercer error, sólo nos limitaremos por el momento a mencionar que la frase acuñada hace más de dos siglos
por los filósofos tradicionalistas tiene un trasfondo completamente
arbitrario y eq1,1ivocado. La frase "la familia, célula básica de la
sociedad'' implica que la familia existe como prioridad causal de
otras formas de actividad social y que sin la presencia de la familia
las otras instituciones no podrían existir (Garigue, 1967; p. 22).
Pero en la práctica sabemos que más bien es la sociedad la que
moldea a la familia, o para decirlo en otros términos, las características especfficas de las diversas sociedades, sus sistemas económicos y culturales, deciden qué tipo de forma adopta la familia
en casos concretos (Kónig, 1981; p. 19).
Ahora bien, si nos remitimos a la raíz etimológica del término, descubrimos que la palabra "familia" deriva del latín ''famulus",
que significa servidor o esclavo doméstico, y designaba al conjunto de esclavos y servidores que habitaban bajo el mismo techo.
Con el tiempo el significado se amplió y vino a significar el conjunto
de personas (mujeres, niños y servidores) reunidos bajo la autoridad del ''paterfamilias" (Garigue, 1967; p. 15). En tiempos de Gayo
"la familia id est patrimonium" (es decir herencia), y se transmitía
aún por testamento. Esta expresión designaba para los romanos
a un organismo social cuyo jefe tenía bajo su poder a la mujer, a
los hijos y a cierto número de esclavos, con la patria potestad
romana y el derecho de vida y muerte sobre todos ellos (Engels,
1974; p. 64).
Algunas de las muchas definiciones que se han dado sobre la familia han tratado de incorporar otros elementos que
pueden distinguirla conceptualmente del linaje o del parentesco,
pero no todas llegan a ser suficientemente universales. Yvonne
Castellán (1985; p. 7), por ejemplo, dice que la familia es una
r~unión de individuos unidos por los vínculos de la sangre, que
viven bajo el mismo techo (o en un mismo conjunto habitacional)
Yque comparten una comunidad de-servicios. En esta definición
se incluye el concepto de parentesco consanguíneo, pero no el
de afinidad, de tal suerte que el matrimonio queda excluido.
Una de las nociones más sencillas y generalmente aceptadas acerca de la familia se refiere "al conjunto de personas mutuamente unidas por el matrimonio o la filiación", aunque también se
considera a "las personas emparentadas que viven bajo el mismo
techo". La idea de ''Vivir bajo el mismo techo" ha sido ampliamente

�18

utilizada, aunque también discutida. Los antiguos diccionarios ingleses enunciaban ya la idea de corresidencia y empleaban el sinónimo household. En Francia, algunas definiciones del siglo XVII
incluían también el concepto de habitar bajo un mismo techo, a
lo que le daban el nombre de maisonnée. Dicho concepto no se
reducía exclusivamente a la parentela, por lo que la definición
abarcaba también a los sirvientes y otras personas como miembros de la familia (Flandrin, 1979; pp. 11-12).
Estas cuestiones que pudiesen parecer sin importancia
plantean en realidad problemas de conceptualización operativa:
lSon miembros de la misma familia dos hermanos adultos que
viven en ciudades diferentes? lpuede considerarse miembro de
una familia al tío (hermano de uno de los padres) que habita en
un lugar lejano y a quien los hijos ni siquiera conocen personalmente? En un sistema de familias conyugales nucleares -como el
que predomina en el mundo occidental moderno- la respuesta es
sencilla: cada individuo puede pertenecer a dos familias conyugales, una de ellas llamada familia de orientación (en la que nació y
se crió), y la otra denominada familia de procreación (la que él
mismo forma al momento de contraer matrimonio). En cada caso,
la familia conyugal está compuesta exclusivamente por la tríada
padre-madre-hijos, mientras que cualquier otra persona vinculada
por lazos de sangre o de afinidad es considerada un pariente, pero
no un familiar (véase: Parsons, 1972). No obstante, desde una
perspectiva universalista esto no resuelve el problema en cuestión, puesto que no todos los sistemas familiares son nucleares.
Otro intento por definir a la familia es el de C. Levi-Strauss
(1984; p. 17), quien asume que para definir lo que entendemos
por familia es necesario primero construir un modelo ideal de lo
que pensamos cuando utilizamos el término. Así -dice- veríamos
que la familia es un grupo social que posee por lo menos tres
características: 1) tiene su origen en el matrimonio; 2) está formado por el marido, la esposa y los hijos(as) nacidos(as) del matrimonio, aunque es posible que otros parientes encuentren su
lugar cerca del grupo nuclear; 3) los miembros de la familia están
unidos por a) lazos legales, b) derechos y obligaciones económicas, religiosas y de otro tipo, y c) una red precisa de derechos y
prohibiciones sexuales, más una cantidad variable y diversificada
de sentimientos psicológicos tales como amor, afecto, respeto,
temor, etc.
Como puede verse, Levi-Strauss añade la noción de los lazos que unen a los miembros del grupo familiar, pero parte de la
díada conyugal, por lo que no pueden ser incluidos en esta definición los matrimonios no monogámicos. En cambio Murdock (citado por Spiro, 1984; p. 53), quien realizó estudios antropológicos
comparativos de más de 200 sociedades, trató de hacer más
universal su concepto cuando afirmó que la familia &lt; es un grupo

19

social caracterizado por residencia común, por cooperación económica y por reproducción. Incluye adultos de ambos sexos, por
lo menos dos de los cuales mantienen una relación sexual socialmente aprobada, y uno o más hijos de los adultos, propios o adoptados, que cohabitan sexualmente&gt;. Al referirse a la cooperación
económica y a la reproducción, Murdock introduce la noción de
las funciones familiares como elementos definitorios de la estructura familiar. De tal suerte, el método comparativo utilizado ampliamente en antropología sirvió para que se llegara a la conclusión
de que la familia tiene una gran diversidad en sus modos de organización, pero que encierra cierta universalidad en sus funciones.
El desarrollo del análisis funcionalista ha permitido circunscribir el fenómeno familiar a partir de las funciones que cumple la
familia, tanto en un plano mlcrosocial como en uno macrosocial.
Este enfoque contribuye a la comprensión de la realidad familiar
a partir del estudio de sus funciones, tales como la reproducción
de la especie, la legitimación de los hijos, su crianza y su educación, la división del trabajo y la cooperación entre los miembros
del grupo familiar, la legitimación de las relaciones sexuales, la colocación social de los hijos, la transmisión de la propiedad, etc.
En tales condiciones este tipo de análisis tiene la peculiaridad de
considerar a la familia no bajo un sólo aspecto, sino desde múltiples dimensiones relacionadas con la satisfacción de las necesidades de los individuos y de la organización social, de los cambios
en las estructuras familiares y de las transformaciones de los valores culturales.
A reserva de desarrollar más ampliamente, en otra parte, el
tema de las funciones de la familia, queremos terminar este apartado elaborando un concepto general sobre la familia. Con todas
las limitaciones que la tarea supone, trataremos de listar las características que aparecen con mayor persistencia en las observaciones que sociólogos y antropólogos han efectuado sobre esta
institución. Así, podemos decir que la familia es:
- Un grupo social más o menos permanente,
- que tiene su origen en el matrimonio (no necesariamente monogámico),
- compuesto por personas emparentadas entre sí (tanto por
consanguinidad como por afinidad),
-que viven en una misma unidad residencial (aunque puede haber ciertas excepciones),
- que tiene una organización que comprende una atribución de
status- roles para cada uno de sus miembros,

�21
- que cumple funciones sociales e individuales bien definidas,
entre las cuales se encuentran por lo menos las siguientes:
a) legitimación de las relaciones sexuales,
b) reproducción de la especie,

c) satisfacción de las necesidades afectivas,
d) crianza y cuidado de los hijos,
e) socialización primaria de los hijos,
t) colocación social de los hijos, y
g) transmisión de la propiedad privada.

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�23

COMO LLEGAR A LOS JOVENES
SEXUALMENTE EXPLOTADOS *
Centro Internacional sobre Fecundidad Adolescente

&lt; Yo soy asf, pero sé que no está bien. Sé que no valgo nada. Yo
querfa ser diferente. Querfa ser buena. &gt;

(Prostituta brasileña de 11 años de edad).
En todo el mundo la adolescencia puede ser un período difícil, lleno de Incertidumbres, presiones de los compañeros y mensajes contradictorios. Para los jóvenes sexualmente explotados o
maltratados, la adolescencia y el desarrollo de la autoestima pueden ser mucho más difíciles. Pero en todo el mundo hay inchcios
de un número creciente de adolescentes sujetos a la explotación
sexual. He aquí algunos ejemplos:
* Según el Centro para la Protección de los Derechos Humanos
en Bangkok, se estima que en Tailandia 800,000 niñas menores
de 20 años practican la prostitución. Los propietarios de los prostíbulos compran a estas jóvenes por aproximadamente el equivalente de lo que gana en un año un trabajador agrícola pobre de
Tailandia.

* En Nigeria, las adolescentes entrevistadas recientemente por el
personal de ICAF y del Population Crisis Commlttee declararon
que, a causa de las diflcul tades económicas, un número creciente
de niñas de su edad mantienen relaciones con hombres mayores
que les ofrecen regalos o dinero a cambio de favores sexuales.
* En Perú, la Asociación Germinal Informa que en Lima hay casi
tantos varones como niñas dedicados a la prostitución. En su mayoría estos adolescentes viven en la calle a causa de la pobreza,
el hacinamiento de las viviendas y el maltrato sexual que sufren
en sus hogares.
* Las consecuencias de estas modalidades de vida son graves y
numerosas. En estudios limitados se ha encontrado que el nivel
de reacciones positivas en las pruebas de determinación del VIH
(virus de inmunodeficiencia humana) es del 2 al 1opor ciento entre

Tomado de: Retlex16n Juvenil, Vol. 10, N2 4, Invierno 1991, publicación
del Centro Internacional de Fecundidad Adolescente, del Center of Population Options, Washington, O.C.

�24

25

los jóvenes de ambos sexos que viven en la calle en los Estados
Unidos, Brasil, la República Dominicana y México. Una fuente de
Tailandia ha comunicado que 6 por ciento de las 10,000 personas
que han dado reacción positiva al VIH son prostitutas adolescentes (de 15 a 20 años de edad).
Además del SIDA y otras enfermedades de trasmisión sexual,
las niñas sexualmente explotadas corren un riesgornayor de quedar embarazadas demasiado jóvenes y de tener abortos clandestinos. En un estudio realizado en Guatemala se encontró que de
38 niñas (de 13 a 18 años de edad) que viven en la calle, 21 de
ellas, o sea, 55 por ciento, habían estado embarazadas por lo menos una vez, y que ocho habían tenido abortos clandestinos.
Además de las obvias consecuencias médicas, los jóvenes
sexualmente explotados entran a menudo en un ciclo de pobreza
que se extiende a los descendientes. La autoestima sufre también
un daño enorme, con el fatalismo consiguiente, que complica los
esfuerzos para alcanzarfos con servicios de enseñanza y de salud:
&lt;Asf es. Es nuestro destino. La muchacha de los barrios marginales está condenada a andar con bandidos y ladrones. No es
posible cambiar eso... Seguimos viviendo, vamos adonde la vida
nos lleva. Estamos en la calle.... Ya somos...cadáveres. &gt;

(Prostituta brasileña de 13 años de edad).
Pese a la abrumadora necesidad de brindar servicios a estos
jóvenes, sólo hay en el mundo un pequeño pero creciente número
de proyectos que se ocupan de los ·¡óvenes sexualmente explotados, especialmente niñas de la cal e. Como un funcionario del
organismo estatal de bienestar social de México dice: "Cuando
dice uno que trabaja con las muchachas de la calle, todos se ponen nerviosos y miran para otro lado porque eso quiere decir que
tienen que ocuparse de la prostitución. Y nadie quiere reconocer
que nuestra sociedad tolera la prostitución de las jóvenes".

la triste verdad, sin embargo, es que la prostitución se
fomenta en ciertas sociedades por motivos financieros. Es bien
~bido que e~ Tailandia y en las Filipinas, por ejemplo, se organizan "excursiones sexuales" para hombres de negocios extranjeros en las que se ofrecen los servicios de muchachas jóvenes
como parte del paquete. Ante los beneficios económicos de este
tipo de empresa las familias, el comercio y el gobierno se sienten
tentados a promoverfa.
Los proyectos necesitan, por lo tanto, enfrentar la urgente
necesidad de crear alternativas financieras factibles para estos
jóvenes. En las Filipinas, por ejemplo, casi todos los niños de la
calle que son vendedores devengan un ingreso diario medio de
US $0.50 mientras que un(a) jóven prostituto(a) puede ganar entre
$25 y $50 dólares americanos por día. Además, muchos proyectos

tienen que hacer frente a las críticas que los acusan de gastar
dinero en mejorar la vida de las prostitutas y no de personas y
familias más "meritorias".
A pesar de todo lo difícil que es prestar s~rvicios a ~~tos
jóvenes, varios esforzados proyectos están traba1ando con Jovenes sexualmente explotados -en muchos casos fructíferamente.
También hay un grupo de organizaciones dedicadas a prevenir el
maltrato y la explotación sexual. A continuación se presentan algunos ejemplos:
* En Costa Rica, la organización llamada Paniamor enseña a los
maestros y otros profesionales que trabajan con jóven~s a facultar
aéstos a sentirse seguros y a reconocer el maltratamiento sexual
y a aprender a poder denunciarfo.
* En Brasil, varias organizaciones logran alca~r a los jóvenes
de la calle sexualmente explotados de manera innovadora:
-El Centro Brasileño para la Defensa de los Niños y de los
Adolescentes dirige un centro de salud visitádo por jóvenes de
la calle a fin de complementar las actividades educacionales en la
calle.
-BEMFAM, la entidad afiliada de la Federación Internacional
de Planificación de la Familia, en asociación con AIDSCOM, ha
confeccionado una camiseta educativa que fomenta las prácticas
sexuales sin penetración (incluida la masturbación) y el uso de
condones. BEMFAM reconoce que el material educativo que se
puede usar es más apropiado para los jóvenes sin hogar que no
tienen donde guardar sus pertenencias.
-Casa de Passagem, en Recite, ha puesto en marcha un programa integrado para atraer a niñas de la calle y capacitarlas a decidir por sí mismas.
*En Taiwán, el Rainbow Program (Programa.Arcoiris) ofrece capacitación para el empleo a los ¡·óvenes que vienen de sus aldeas
natales para buscar trabajo en a capital -y que por I(! común se
dedican a la prostitución- y ayuda jurídica a las que quieren abandonar la prostitución.
* En Tailandia, la Fundación para la Mujer se ocupa de 9&lt;:1ucar
a las jóvenes y a las familias de zonas rurales acerca de las ideas
falsas en torno de la prostitución por medio de un libro de texto
ilustrado sobre una muchacha llamada Kamal cuya vida termina
trágicamente.
Estos programas han dado a conocer los divers~s obstáculos con que tropiezan los esfuerzos por llegar a los Jóvenes
sexualmente explotados. En América Latina, por ejemplo, casi todos dicen que la explotación y el maltrato s~xual c~m,enza en los
hogares de los jóvenes, generalmente tugunos hacinados. Como

�26

27

uno de los proyectos de América Latina resumió con franqueza:
los más marginados de nuestra sociedad suelen tener pocos placeres en la vida; uno de ellos es la actividad sexual, y el hogar es
el lugar donde más fácilmente se lo encuentra. Esto no quiere decir
que el incesto y el maltrato sexual hayan invadido todos los barrios
pobres de las ciudades, pero sí que constituyen un importante
factor en la prostitución de los adolescentes.

EL DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL
INDUSTRIAL

El personal también ha informado que, mientras el uso de
condones es una urgente prioridad para los adolescentes que
practican la prostitución, es difícil fomentar su uso. Las Qos) jóvenes mismas (mismos) dicen que les cuesta mucho convencer
a los clientes de usar condones; algunos clientes pagan más por
el acto sexual sin protección ninguna. Otras adolescentes no tienen la habilidad necesaria para discutir el uso de condones.

Como sabemos, el trabajo social industrial t1ei:ie una ra~
histórica enmarcada en los procesos de transformación de Latínoamerica. Aquí en México y particularmente en Monterrey, el
trabajo social ~ce su aparición en_ la industria, cuando los ~i_oneros empresariales, después del éxito de sus empresas ~millares
y pequeños talleres, empiezan a adoptar los patrones universales
del sistema capitalista, ya que en esos años, durante la década de
los 60, el trabajo social era una profesión eminentemente téc~lca,
que al igual que las incipientes ciencias sociales como la soc1ologla, la economía y la psicología, tenía como objetivo principal "la
restauración del funcionamiento social", y así encontramos a las
primeras trabajadoras sociales en las empresas, contratadas para
visitar a los enfermos y contribuir al "bienestar social" de los trabajadores.
De ahf en adelante, y coherentemente hasta cierto punto
con los aconteceres de México, el trabajo social, a través de las
escuelas que lo imparten, va dando re~puestas &lt;?ºn metod~&lt;:&gt;9fas
o líneas a la Implementación "desarrolhsta" propia del crec1m1ento
económico, y a fines de los años 60, rompe ya con esas etapas y
adopta la "reconceptuallzación del trabajo social" que se había
venido gestando desde 1955 en el cono sur del continente, lo que
implica, como sabemos, un traslado del objeto del trabajo social,
de los problemas individuales, grupales y comunitarios, hacia los
problemas estructurales de la sociedad.
En Monterrey, una de las escuelas privadas y la escuela de
la Universidad, elevaron a licenciatura la práctica del trabajo social
(1968 U.A.N.L ), y adoptaron las bases ideológicas para una nueva
orientación a los estudiantes que se estabán formando. Como al
mismo tiempo, y sobre todo en los países subdesarrollados, surgió el análisis crítico del rol que las ciencias sociales habían jugado
en el continente, las escuelas de trabajo social se vieron muy influídas por los modelos que en los campos de la sociología y de la

&lt;Ahora (después de estar en la Casa de Passagem) sé cuanto
valgo. Antes cuando yo usaba drogas la gente que caminaba
cerca de mi me tenía miedo. Yo también les tenía miedo. Quiero
cuidar a mi hija para que ella no sufra lo que yo he sufrido en las
calles.&gt;
(Madre brasileña de 16 años de edad).
Los programas educativos tienen dificultad en llegar a los
jóvenes sexualmente explotados y a los que viven en la calle
porque estos tienen un lapso de atención limitado y suelen tomar
drogas, con lo que se limita aún más el lapso de atención; en general son fatalistas y carecen, por lo tanto, de la voluntad necesaria
para tomar medidas preventivas.
Con frecuencia se cita esta actitud fatalista como una de las
mayores barreras que impiden prestar asistencia a los jóvenes
sexualmente explotados. Pero numerosos estudios han demostrado que la sensación de poder o de la propia eficacia -la
creencia de ejercer control sobre la propia vida- es la clave para
modificar el comportamiento. Sólo cuando hayamos ayudado a
los jóvenes a alcanzar esta sensación de poder habremos real·
mente prevenido y confrontado la explotación sexual.

*****

MARGARITA VILLEGAS RAMIREZ *

*

Directora del Area de Recursos Humanos de Consultorfa Jurfdica Corporativa.

�28

educación difundieron Gardoso, Faleto y Paulo Freire respectivamente, ampliamente conocidos por todos nosotros.
Los trabajadores sociales se mantuvieron durante esa década, en el campo de las Escuelas Industriales en Monterrey (por
lo menos en las más importantes), dando respuestas dentro de
los modelos tradicionales, fortificados por profesionales influídos
por el nuevo enfoque de la reconceptualización.
Durante los 70's, con la ''fiebre obsesiva" de la reconceptualización, hubo una confusión en el papel del trabajador social, llegando a pensarse (y a actuar en algunos casos), que su función
era la de una especie de "agitador'' o de "organizador de masas",
llevando en sus espaldas el peso de lograr "el cambio social" solamente con su práctica.
A quienes nos tocó esa etapa, pasamos por situaciones
verdaderamente dramáticas, al tratar de ser congruentes con la
exigencia de la teoría, de lograr el cambio social a través de la
práctica profesional. A costa de pruebas, ensayos y dolorosas experiencias, buscando la orientación de maestros y supervisores
de prácticas, encontramos un enfoque muy partí cular, con el que
logramos insertarnos -junto con otros profesionales como psicólogos y economistas- en la red de posiciones sociales que estructuran las empresas. Ese enfoque fue el de "buscar las coyunturas" dentro del esquema, para realizar acciones de cambio en
las estructuras del sistema capitalista adoptado por las empresas,
y es así corno llegamos a formalizar la acción del trabajador social
en la industria.
Una de las coyunturas que encontramos en la práctica, fue
el estudio de los conflictos o problemas que contrarían los planes
de productividad de la organización, o'el "adecuado" clima laboral.
A través de las causas detectadas, podían proponerse acciones
y programas con un enfoque macro-social. De este modo, por lo
menos 1O de los grupos industriales fuertes de Monterrey -en la
década de los 70's- tenían dentro de su Departamento de Relaciones Industriales, una sección de trabajo social, con objetivos
distintos y hasta contradictorios a los clásicos de la empresa, pero
por fin convergentes en su direccionalidad: el Hombre.
Otro problema que tuvo que ser superado en esa época,
fue la delimitación de la función del trabajo social. Se concebía casi como un pecado la realización de trabajos administrativos, lo
cual confundía al trabajador social cuando pensaba en la empresa
como campo de trabajo; y se enfocaba por ello a los escenarios
tradicionales (gobierno, áreas de salud, etc).
Sin embargo, gracias a la unidad que trataba de conservarse entre los profesionales en la industria, se logró avanzar en ese
campo; el trabajador social modificó su propensión a considerar

29

a la empresa como una entidad social relativamente aislada, y
empezó a verla como una entidad en cuyas relaciones internas se
pueden comprender las cuestiones sociales, pro poniendo
modelos de análisis de la problemática interna de la organización,
en su relación con las estructuras y problemas de la sociedad
conjunta: relaciones de poder al interior y fuera de la empresa; los
sistemas de valores que se propician dentro y su influencia sobre
la sociedad, y los de ésta a su vez sobre la empresa.
Bajo este esquema, se hicieron estudios y ensayos,
patrocinados por las empresas, sobre temáticas como "causas
reales del ausentismo del trabajador'', "problemas demográficos",
"influencias de las empresas en la comunidad", "interrelación de
dos culturas en la empresa", "los círculos de calidad y su relación
con la familia", etc., dirigidos desde su planeación por los trabajadores sociales, auxiliares de otros profesionales de las ciencias
sociales: psicólogos, sociólogos, maestos, etc., proponiendo esquemas y programas para influir, aunque sea en una forma modesta, en la transformación social tan ardientemente anhelada.
Por otro lado, los nuevos métodos de investigaciónJ.
estadística, que se incorporaron a la formación del trabajo soci ,
permitieron, en la década de los 80's, la creación dentro de la
empresa de modelos metodológicos orientados a cambios de mayor trascendencia, implementados por los departamentos de
Trabajo Social, fundamentados en investigaciones sociales de
profundidad, de problemáticas que se dan fuera de las organizaciones, pero que tienen una recuperación directa en los hombres que las forman. Algunos de estos proyectos lograron trascender e influir sobre otras instituciones, imprimiendo un enfoque
global y un cambio en el tratamiento de los efectos de los problemas estudiados (Vgr. programas de planeación familiar, de
educación especial, situación de jubilados, problemática de adolescentes, etc.).
Posiblemente muchos de los programas o modelos propuestos no lograron trascender y se quedaron en proyectos irrealizables, por no darse en su momento las condiciones favorables
para su aplicación, pero no por ello las consideramos inválidos,
ya que fue precisamente la metodología implementada, lo que dió
al trabajo social la oportunidad de permanencia en las empresas
durante esa década, en la que se sufrieron quebrantos económicos terribles en todo el país, sobre todo con el problema de la
devaluación de 1982, y con un nivel de desocupación de dramáticos efectos.
Lamentablemente, y aunque en el área académica de las
escuelas de Monterrey, hay sistematizadas experiencias de un trabajo social reconceptualizado, en el área industrial las experiencias y logros durante los últimos 20 años no han trascendido, ni a

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una auténtica influencia en los cambios sociales, ni a un enlace
con su origen en la formación social recibida, y de ese modo se
han venido diluyendo, en lugar de fortalecerse. Es innegable que
la primera debilidad, (la de ejercer influencia importante en el cambio social), se explica desde el hecho de ser el trabajador social
un profesional asalariado, que vende su fuerza de trabajo a una
Institución que tiene propósitos totalmente definidos y vinculados
con los Intereses particulares de sus dirigentes o propietarios, y
por lo tanto el trabajador social, para seguir estando dentro, debe
"adecuar'' su participación a esos objetivos. En donde no se justifica la omisión, es en el enlace teoría-práctica-teoría, con la participación tanto de los profesionales como de las escuelas que los
formaron.
En los tiempos actuales, se han abierto plazas para los
trabajadores sociales en las empresas, y de hecho estoy gratamente sorprendida por el gran número de profesionistas colegas
insertados en las organizaciones, desempeñando funciones de
administración de recursos humanos, en las áreas de prestaciones, selección, capacitación, jefatura de personal, o en las áreas
de comunicación de las empresas. Yo misma, me desempeñe
como gerente de recursos humanos de una empresa chica, antes
de independizarme como consultora independiente. Sin embargo, y lo digo en base a mi experiencia personal, considero que
existe todavía cierta confusión en el rol que debe jugar el trabajador social, para cumplir realmente su misión y seguir teniendo éxito y permanencia en las organizaciones.
Quisiera ahora hacer unas reflexiones sobre lo que considero que debe ser el trabajo social industrial en estos tiempos de
"modernización", "apertura política", "orientación al cliente" y
''tratado de libre comercio". Independientemente del puesto que
ocupe el trabajador social, ya sea este administrativo, ejecutivo,
como staff, etc., y sin olvidar que debe cumplir al máximo con los
objetivos planteados por la institución, su función debe seguir
siendo una constante lucha por aplicar los modelos y prácticas
aprendidos durante la formación profesional. Esto es, implementando modelos de investigación, desarrollando análisis serios sobre los conflictos industriales y sus efectos sociales, enfocando el
trabajo con una visión macro, a través de procesos, no de programas o actividades aisladas. El trabajador social no debe restringirse a ser especialista o experto en comunicación de prestaciones o en diseño de apoyos didácticos para la capacitación,
sino obtener un conocimiento sensible, racional y científico de la
organización en la que labora, para poder establecer los cursos
de acción que conduzcan a cambios en beneficio del desarrollo
del hombre, sujeto de su práctica profesional. Esto, naturalmente,
deberá hacerse de acuerdo a las oportunidades que se vayan descubriendo, siempre con una visión crítica de la realidad.

31

Considero que esto sería poner en práctica en la em~resa,
la definición de trabajo social, aunque a veces por estrategia, no
sea identificado con ese nombre. Esto se debe posiblemente a
que no se ha logrado superar la imagen negativa del trabajador
social "terapeuta", "asistencialista", "chismólogo" ó "sabelotodo"
de la vida familiar del trabajador, situación que a estas alturas ya
no debería existir.
Estoy plenamente convencida de que existen oportunidades coyunturales para insistir en seguir abriendo campo para el
trabajador social en la empresa. Pero tambié~ es innega'?'e que
más que en otros campos, en esta área se requieren profesionales
plenamente comprometidos y siempre en búsqueda de cre~lmiento para que puedan dar respuestas a los cada vez más difíciles retos dentro de las empresas productivas, me refiero aquí al
crecimiento profesional, lo que en esencia debe constituir un compromiso de capácitación permanente, enfocado en cada caso
hacia lo que las empresas neces~n para apoyar ~us prograf!lSS
de cambio acelerado y su necesidad de modemtZ_ac16n: psicología social e industrial, sociología en general, técmcas_de ~dministración y planeación estra~égi(¿l, desarrollo organ!zac,onal,
técnicas y procesos de comunicación '! d_e educac1ó~: liderazgo,
etc. Capacitación que nos perm~ optimizar l~s hab1lldad~s que
caracterizan a los trabajadores SOC\al_e~: C?Spacidad de trabaJo, decisión de enfrentar los problemas, m1c1ativa, etc., y qu~ los lleve a
ocupar posiciones de jefatura desde donde más fácilmente podrán ejercer la función para la que fueron formados: colaborar en
procesos de transformación social y desarrollo del ser humano.
Para terminar, quisiera apuntar lo que c&lt;;msidero son las
fuerzas restrictivas e impulsoras del trabajo social en estos momentos, y las perspectivas quevi~umbro en el campo de la empresa, en los linderos de un nuevo siglo.

FUERZAS IMPULSORAS:

1.-PREOCUPACION DE LA FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
DE LA U.AN.L. (desconozco lo que se esté haciendo actualmente en las otras escuelas de trabajo social), por una preparación académica y prácticas centradas en ta formación de
profesionales capaces de formular, diseñar y operar modelos
de intervención adecuados a la realidad social actual, a través
de las instituciones donde están insertados.
2.- ESTAMOS TODOS DE ACUERDO EN QUE LA "TRANSFORMACION SOCIAL" ES UNA MISION HISTORICA DE LOS
PUEBLOS, en la que los partidos políticos y los líderes de go-

�32

33

biemo, tienen el papel principal. Nosotros como profesio nales
enfocados en el área social, junto con otros profesionistas de
las ciencias sociales, tenemos ideológicamente clara nuestra
función y responsabilidad de contribuir, desde nuestra propia
y particular esfera de accion, a clarificar los niveles de conciencia y buscar, con una visión crítica y equilibrada, el desarrollo
del ser humano y el paso a un nuevo orden social.

3.-LAS PRACTICAS Y METO DOS DE fNTERVENCION
PROFESIONAL aprendidos en nuestra carrera, han podido implementarse aun dentro de organizaciones de campos tradicionales, -en las empresas productivas-, cuando esas prácticas
y métodos han seguido procesos completos. Esto ha sido posible gracias a la visión globalizadora que implican las metodologías de trabajo social, que son parte de la formación profesio
nal y que no tienen otras carreras.

4.- HABERNOS QUEDADO "CONGELADOS" EN LA SISTEMA T/ZACION DE LA PRACTICA PARA REVERTIRLA EN
TEORIA. En 20 años deben abundar las experiencias del trabajo
social reconceptualizado en el área industrial e insitucional, que
deberían ser las nuevas teorías que se estuvieran impartiendo
a los estudiantes que serán quienes ocupen los empleos en un
Muro inmediato.

PERSPECTIVAS DEL TRABAJO SOCIAL INDUSTRIAL

PREOCUPACION DE
UNA EMPRESA MEXICANA

4.- LA ADECUADA ACTUACION DE LOS TRABAJADORES SOCIALES ya colocados en industrias y posiblemente algunas
estrategias de empleo de las escuelas de trabajo social, han
permitido la generación de nuevas plazas en este campo.

FUERZAS RESTRICTIVAS:

DE VANGUARDIA

ESTRATEGIAS PARA EL
AVANCE

1.- EN VIRTUD DEL ENFOQUE TRADICIONAL que tuvo por
muchos años el trabajador social, esta profesión sigue teniendo poco prestigio en la estructura ocupacional. Esto definitivamente limita en las empresas industriales la contratación de
nuevas plazas. Hay que superar la imagen negativa, trabajando
siempre con un enfoque macro-social.
2.- SIGUE HABIENDO POCA VISIBILIDAD DE TRABAJADORES
SOCIALES EN LAS MEDIANAS Y PEQUEÑAS EMPRESAS, organizaciones de bienes de consumo, instituciones dedicadas
a la enseñanza, etc., que son modelos de la economía popular
de México, y puntos álgidos de SERVICIO, y que están saturadas de administradores clásicos, ingenieros o economistas con
miope visión social, pero que se han sabido ''vender'' mejor que
nosotros. Un gran reto que hay que enfocar.
3. - FALTA DE ASOCIACIONES DE TRABAJADORES SOCIALES
INDUSTRIALES. (asícomo de otras áreas), que pugnen además
de la superación personal y profesional, por ser un enlace con
las universidades para hacer que se den nuevas plazas y fuentes de empleo.

LOS PROBLEMAS MAS
RECURRENTES EN
MATERIA DE RECURSOS

-CALIDAD
- INNOVACION
- COMPETENCIA
-CLIENTE

- ENFOQUE Y PREMURA
-ESTABLECER METAS
- COMPARTIR RESPONSABILIDAD Y PARTICIPAC.
- CALIDAD DE VIDA

- COMUNICACION
- SALARIOS Y MOTIVACION
- CAPACITACION

HUMANOS

*****

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LOS JOVENES SOLTEROS Y SUS FAMILIAS DE
ORIGEN
LUIS LEÑERO OTERO*
1.- LOS JOVENES COMO POBLACION Y COMO COMPONENTE DE LA UNIDAD FAMILIAR

La población juvenil y su contextualización

Según nuestras estimaciones (Leñero, 1983; pp. 158-161),
aproximadamente una cuarta parte de las familias nucleares (cerca del 70% del total) están en su etapa intermedia y tienen entre
sus componentes, jóvenes solteros. A estas familias habría que
agregar las de tipo extenso y las mixtas que también comprenden
a jóvenes solteros entre sus miembros.
En total, podríamos decir que entre el 25 y el 28 % de las familias mexicanas son familias con jóvenes sin unión marital reconocida. Es decir, cerca de 5 millones de familias entendidas como
-unidades domésticas (familias-"hogares"). Sin embargo, la presencia del joven (entre los 15 y los 24 años: el 23% de la población
total) (CONAPO, 1988; P. 136), es aún mayormente significativa
en la familia mexicana, pues las relaciones orgánicas de ésta rebasan en mucho la delimitación de la unidad doméstica. El joven está
presente en su familia, de muchas maneras; incluso después de
casarse o unirse maritalmente, después de emigrar a otra localidad o país, o después de rebasar los mismos 24 años y vMr con
sus padres en u_
na unidad familiar compuesta o extensa.
El modelo liberal de familia pequeño burguesa de tipo nuclear-conyugal opera de manera un tanto dependiente, dentro del
~reo de la familia parental, más de lo que pareciera ser a primera
vista.
Pero cuando estamos hablando de jóvenes desde el punto
de Vista demográfico estamos identificando convencionalmente a
un sector de población, en referencia a indicadores de edad que
podría pensarse marcan etapas definidas del desarrollo Individual
de las personas. Esto es también bastante relativo, aunque nece-

*

Director del Instituto Mexicano de Estudios Sociales, AC.

�36

37

sario para un trabajo sociodemográfico, con tal de que se reconozcan otros elementos que matizan y permiten hacer una recl~sificación diferenciadora de dicha población según características más cualitativas. Una de éstas podría ser la que alu~e a los
caracteres de tipo psíquico, pero evidentemente no es viable en
la formación de estadísticas globales.
En cambio los indicadores convencionales utilizados para
medir niveles so~ioeconómicos y los que diferencian 1~ ~id~d rural y urbana de la población, con todo y sus grandes limitaciones
y relatividades, nos permiten disting_uir grandes see:tores de p~blación de jóvenes según su ocupación, status soc1oeconóm1co Y
hasta configuran un perfil de clase social de ellos.
Es así como podemos elab~~r una ~ipología ~ormal de los
jóvenes que intervienen en su familia de origen, segun su sexo (2
categorías), estado cMI (3 categoría~), edade_s (2 categorf~s),
pertenencia a un sector de ciase social o eguivalente -pr~c•samente a través de la ubicación socioeconóm1ca de la fam11ta- (4
categorías), ubicación residencial rural o urbana (3 categorías).
Estaríamos hablando, al momento de c~r todas las ca~egorías
entre sí, de unos 144 tipos formales de Jóven~s, susceptibles de
ser analizados separadamente, al menos, en cinco con1untos categoriales. Esto sólo lo mencionamos ahora para remarcar la
necesaria cautela al momento de querer hacer generalizaciones
demasiado amplias cuando se alude a un término tan simple como
''familías con jóvenes", que de hecho encierra toda una variedad
de tipos.
Por otra parte, nos interesa, identificar al joven '.'de fami!ia"
como protagonista de un grupo que expenmenta la interacción
"joven-adulto". El joven es joven porque hay un adulto frente a él,
pero también el adulto es tal 8:' _c onfronta~ cc:m el ]&lt;?ven. El ~dulto
vive en sí mismo y en la fam11ta, la expenenc,a del Joven, diversa
de la suya del pasado. Esto que parece un juego de palabras,
refleja una realidad operante clave.

El joven como testigo y protagonista de la vida familiar

En esta presencia del joven en la familia, se produce un fenómeno de testimonio y autoconciencia de la misma, a través de
los ojos testigos de la juventud que, aunque se muestre aparentemente pasiva, callada, sumisa, resulta cuestionadora de la ambivalencia familiar. El joven se da cuenta de las caretas que usan
padres y parientes entre sí, sobre todo, frente a los "de afuera".

Hasta ahora se ha enfatizado principalmente la cuestión de
identidad del adolescente y del joven, pero se ha estudiado aún
poco el sentido de la identidad familiar adquirida cuando el hijo se
hace joven. Este obliga a su familia a redefinirse.
Por ello, describir a la familia del loven, y no sólo centrar el
análisis de la problemática juvenil en s , puede dar muchas luces
respecto a fenómenos específicos tales como la conducta sexual
de los adolescentes, la temprana nupcialidad o la unión marital Informal, el embarazo precoz, la migración y la ocupación o desocupación juvenil; la deserción escolar, la morbilidad (incluyendo el
alcoholismo y la adicción a otros estupefacientes).
Pero más importante que el mismo desplazamiento de la
problemática del joven en situación crítica individualizada, hacia
la problemática familiar misma, es el estudio de los papeles que
tiene el joven en su familia, pues su desconocimiento y "ninguneo"
por parte de los demás miembros de la familia, le llevan a su salida
temprana del seno famíliar y a la formación prematura de una
familia de procreación, supuestamente autónoma, sin la tutela
formal de los padres, como antes sucedía, pero que ahora sigue
requiriendo informalmente.
El planteo ideológico de una individuación y mayoría de edad personal, a los dieciseis o dieciocho años, así como la liberación de la conducta sexual, de la dependencia familiar de los padres y de la necesaria formación de una familia nuclear conyugal,
independiente de las familias de origen de los padres, ha contrastado con el hecho socioeconómico de insuficiencia real de las parejas jóvenes para montar su propio hogar autónomo a temprana
~ad.
.

La crisis económica de los últimos años ha hecho más patente la inadecuación del modelo atomizado de familia-unidad doméstica-nuclear, basado en una conyugabilidad supuestamente
fundamentada en el amor, psíquicamente maduro. Esta modalidad se opone a la realidad mayoritaria de familias que viven en la
subsistencia cotidiana. El costo unitario y per cápita de una familia
nuclear es considerablemente mayor que el de una familia extensa
o extendida en la que conviven en el mismo hogar diversos parientes (Arizpe, 1988; pp. 79-81). Los recursos de que dispone son
también más limitados, tanto laboral como moralmente. El modelo
de familia nuclear resulta muy costoso para los jóvenes que aspiran tempranamente a él pero que no lo pueden lograr sino hasta
pasar a la siguiente etapa del ciclo familiar, precisamente en esa
en la que aparecerán los hijos jóvenes y ayudarán al montaje de
la sucesiva familia nuclear, pero en la que, a menudo, no se reconocerá nuevamente el papel que de hecho llegarán a tener los
futuros jóvenes en la familia.

�38

39

Estudiar esta función del joven en la familia, al mismo tiempo
que reconocer su doble proyección y respo~~bilidad (como
miembro de ella y como preparador de su familia futura) es una
tarea no siempre bien planteada por los estudiosos de laj~entud,
de la familia, o menos aún, de quienes se abocan al análisis de los
fenómenos socioeconómicos.

2.- CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL ESTUDIO
DE LA FAMILIA.
La familia como unidad muttifacética con diversos sign~

ficados.

La familia es una unidad mediadora interdependiente. La explicación de su manifestación sólo se logra mediante el conocimiento de sus múltiples facetas a través de la interacción de sus
distintos miembros y de las diversas relaci?nes con las uni~~des
exteriores a ella. Pero esto sólo es generalizable en la relattv1dad
de los distintos tipos de familias existentes, según su ubicación en
el contexto social y según su composición y caracterización Interna.
Si recabamos información formal, proveniente de un sólo informante perteneciente a la familia, obtendremos datos unilaterales bastante subjetivos. Estos lo son necesariamente en cuanto
que cada Informante tiene una posición más o menos dominante
o dependiente al interior de su familia, y en la que el captador de
la información produce un determinac;to tipo de estímulo, suscitadar de reacciones realistas o simbólicas.
· La familia suele fabricar una versión pública -su careta externa consabida- antepuesta a su manifestación interna, privada e
informal. Sólo cuando desdoblamos esta dualidad actuante podernos explicar los hechos familiares. Por ello sólo una perspectiva
hermenéutica -reinterpretativa de los diversos datos formales recabados por fuentes distintas- permite acercarse un poco más a
la reconstrucción de la misma realidad _unitaria. Veamos alguna
forma de tratarla.
El estudio hermenéutico del cambio familiar a partir de
diversas versiones de sus miembros en interacción.

En esta oportunidad, vamos a plantear un acercamiento directo al estudio del cambio de la unidad familiar, a partir de la pro-

pla perspectiva de los miembros jóvenes pertenecientes a las unidades domésticas.
De hecho, la fuente Informativa básica utilizada para el estudio de la familia ha sido, casi exclusivamente, alguno de los dos
componentes de la pareja marital central Oefe o su cónyuge) de
familias generalmente concebidas corno conyugales.
Rara vez se piensa que los jóvenes solteros sean buenos
informantes sobre la vida familiar misma. Sin embargo, el grupofamiliar es lo que es, y cambia en su proceso cíclico, debido a la
interacción de sus diferentes miembros, incluyendo, de manera
especial, a los jóvenes.
Por eso, sólo cuando observamos los hechos familiares en
tres generaciones podernos tener una Idea clara del sentido que
están teniendo los cambios reales, tornando en cuenta la doble
dimensión de lo familiar, pública-privada; y la de los hechos y
dichos contrastantes; pero también, siendo concientes de que los
cambios nunca son simplemente lineales -ascendentes o descendentes-, ni tampoco permanentes o acelerados en el mismo
grado. las historias familiares nos llevan a pensar siempre en movimientos cíclicos de carácter más bien pendular e irregular.
Pero además, la dimensión cualitativa necesariamente se
vincula estrechamente con el supuesto teórico del estudio hermenéutico de la familia: necesitamos adoptar una metodología de relnterpretación de sus manifestaciones, no sólo las reales, sino
también las aparentes, pues éstas no dejan nunca de ser representaciones sociodramatúrgicas, con doble o triple significación.
Los hechos familiares, sus pautas, sus normas, sus prácticas y sus expectativas, no son unívocos al nivel de la unidad
familiar: obedecen a un juego múltiple de presiones, intercambios,
ensayos y apariencias, rara vez definitivas.
La realidad familiar siempre representa una búsqueda de
conjunción nunca lograda en una única significación. Así, por
ejemplo, los embarazos de las mujeres, más que perseguir el propósito de tener hijos suelen tener, frecuentemente, el de conseguir
o de retener maridos; y el uso de anticonceptivos responde -también paradójicamente-, no sólo al de.seo de no lograr un embarazo, sino muy comúnmente, más aún, al de tener relaciones sexuales; así mismo, las relaciones sexuales se suelen encaminar muchas veces, más que a la satisfacción del instinto genésico, a la
búsqueda de la propia identidad y a la superación de la inseguridad de sí mismo, cuando no al ensayo de algo aún inaprendido.
Pero todo esto no ocurre sólo en la motivación causal o en
la intencionalidad de la acción indMdual, sino en la ambivalencia
de los mismos hechos familiares, mediatizados por la unidad faml-

�40

41

llar, a la que se pertenece no tanto por voluntad y querer propio,
sino por adscripción social Involuntaria.
Y es por ello, precisamente, que para entender la conducta
aparecida en el contexto familiar, necesitamos asomamos, de
manera urgente y clarificadora, a la familia de los jóvenes: la otra
versión de la familia más conocida y convencional Qa de los padres
con sus hijos aún niños).

3.-MANIFESTACIONES SINTOMATICAS DE LA VIDA
FAMILIAR DE LOS JOVENES

Composición de las familias de los jóvenes varones.
SI utilizamos los datos de la última encuesta de jóvenes realizada por el Instituto Mexicano de Estudios Sociales, AC. en la
ciudad de México y con muestras de control en Querétaro y Moreiia, a una población joven de tres categorías paralelas (estudiantes pertenecientes a las clases medias; jóvenes trabajadores, representantes de las clases proletarias, y jóvenes desocupados,
ubicados en las zonas marginales suburbanas; todos ellos solteros, entre las edades de 15 a 24 años), podemos confirmar algunos datos de la composición familiar a la que pertenecen:
- El 89 % de los jóvenes varones solteros, viven en el hogar de sus
padres: son, de hecho, dependientes del jefe de familia, que es,
en el 75 % de los casos, -si nos atenernos a su propia declaración-,
el padre de ellos. Hay, por lo tanto, una cuarta parte de jóvenes
que viven en un hogar comandado o por su madre, o por otra persona. Un dato, de hecho, muy superior a la declaración censal, en
la que aparecen no más de 15 % de jefes de hogar del sexo femenino. La diferencia entre las familias de diferente clase social y de
ocupación diversa del joven se acentúa al pasar de un nivel socioeconómico superior a uno más marginal. En el cuadro I aparecen
los datos obtenidos.
Lo anterior significa que la estructura formal de la familia, al
avanzar en su etapa de desarrollo, hace participar en la jefatura
oficial del hogar a otras personas diferentes del padre-hombre,
principalmente a la madre. Esto sucede más todavía en el caso de
las familias marginadas y se declara como un hecho de facto, aún
en mayor medida, cuando se le reconoce autoridad real al padre
en sólo el 72% de los casos (en lugar del 80% oficial, y a la madre,
en el 18% (en lugar del 12 %). En especial, un 4 % de los jóvenes
dicen ser, de hecho, ellos mismos, la autoridad en su família de
origen.

Cuadro No. 1
Quién es el jefe en la familia de los jóvenes
(Núms. abs. 592)
Persona

Total

Familias de
C. media

Familias de
C. prolet.

Familias de
C. margin.

8 padre

80 %

85 %

82 %

75%

la madre

12%

10%

10 %

15%

Otra

8%

5%

8%

10%

Total

100 %

100%

100%

100%

Fuente: IMES.- Encuesta 1987 de Jóvenes varones. (lnv.No.217)

Por lo que respecta a la composición familiar, la información

es la siguiente:

Cuadro No. 2
Composición familiar de la familia de los jóvenes
(Núms. abs. 592)
Tipología

Nuclear

Total

Clase
Media

Clase
Prolet.

Clase
Marginal

71 %

78%

69%

67 %

Más que nuclear 13 %
Extensa
4%

6%

16%

16%

4%

3%

5%

12%

13%

12 %

12%

100 %

100 %

100%

100%

Seminuclear
Totales

Fuente: IMES.- Encuesta de Jóvenes varones 1987 (lnv. No. 217)

�43
42

La pregunta obligada es la que plantea si son aplicables teo-El modelo de la familia nuclear, predomina, sobre todo,
porque es un hecho que en la etapa intermedia de la vida famUiar
hay una marcada tendencia a hacer1o real y a que la familia sea
más claramente autónoma de los parientes.
La diferencia por clase social, sin embargo, es sensible. Las
familias de los estudiantes de clases medias aparecen mayormente corno nucleares, y en el caso de las de los desocupados marginales, mucho menor. Una quinta parte reconoce la fórmula extensao semiextensa, seguramente como estrategia de sobrevivencla
y abatimiento mayor de costos y gastos de la vida doméstica compartida. Pero aún así, el modelo pequeño burgués urbano de vida
familiar, en el que vive el joven, se impone. Incluso en el caso de
la fórmula seminuclear que para la convención social significa una
familia "incompleta": en la que fal_ta uno de los padres, o Incluso,
ambos. Es el caso de un 12 % del total de familias, en donde el joven tiene seguramente, siendo varón, un papel más importante,
sobre todo, cuando falta el padre y cuando tiene hermanos menores.
De hecho, resulta significativo que en el 88 % de las familias
con jóvenes haya más de cuatro hijos, y más de 6, en el 66% de
los casos. Estamos todavía ante una generación de familias (en
su etapa de desarrollo intermedio o final) en las que la fecundidad
ha sido abundante. Son los jóvenes entrevistados la última generación venida sin mayores controles de una fecundidad "espontánea" por parte de sus padres. Muchos de ellos no existirían si la
anticoncepción se hubiera difundido antes.
Las familias a que nos referimos aquí han recibido todo el Impacto de los eventos de los años ochenta, afectando necesaria·
mente su organización interna y externa, en muchos sentidos, entre ellos, el modo de socializar a sus niños y jóvenes. Ello ha planteado una serie de cuestiones que se vinculan con los procesos
de reproducción de las familias mismas.

rfas y propuestas como las de u_n Erikson (1979), en nuestro caso
nacional, cuando tratarnos de entender no sólo al joven actual, sino a la misma organización familiar, base reproductora de esa
identidad proyectada hacia el nuevo siglo por llegar.
La información de primer grado de que disponemos requiere
todo un ejercicio de reinterpretación, que estamos por llevar a cabo en próximos trabajos. Mientras tanto, podemos comenzar por
revisar los datos de la encuesta coordinada por el Centro de Estudios Educativos A.C. en años próximos pasados (Leñero, 1987).
La información de dicha encuesta nos permite comparar el grado
de compenetración e identificación de las personas con sus padres.
La curva de la compenetración con los progenitores no es
muy diversa entre adolescentes, jóvenes, adultos-jóvenes, adultos-maduros y mayores de edad, entre los hombres. Fluctúa
zigzagueante en las diversas etapas, entre el 47% de Identificación
con ellos y el 52 %. En cambio, en el caso de las mujeres, hay una
sensible caída, desde el 58 %, hasta el 42 %; precisamente en el
paso de la adolesc!:!ncia -la edad de mayor Identificación con los
padres- a la siguiente etapa de juventud y después, en la de madurez adulta, con los menores índices de identificación. Resulta
sintomático que el cambio operado en las pautas de conducta de
la mujer resulte mucho más contrastante que en el caso de los varones.
Por otra parte, la encuesta de jóvenes varones de 1987 nos
plantea, en el caso masculino, una identificación mayor con lamadre que con el padre: 56 %, contra 39 %, con sólo un 5 % de rechazo de ambos. Más aún, un 59 % de jóvenes afirman que su futura esposa convendría que fuera parecida a su madre. Estamos
pues, ante un fenómeno de vinculación madre-hijo, constituyente
de un binomio sociocultural que perdura en la dinámica familiar y
que aparece evidente en la juventud avanzada.

Lo cierto es que la familia resulta ser una unidad vital para la
identificación del joven. En ella aparecen tíos, primos, abuelos, en
La cuestión de la identidad juvenil, a partir de su propia las referencias que da el joven, sobre todo, en las entrevistas profamilia.
fu~as. En la ~isma encuesta, el ¡·oven admite que suele recurrir
adiversos panentes en el 62 % de os.casos. Se trata aquí también
de un fenómeno de adscripción con la parentela, sumamente fuerLa primera de estas cuestiones es la que se ha venido estU- te.
diando en Europa y en los Estados Unidos, referente ala identidad
misma de las nuevas generaciones de jóvenes (lehalle, 1986). Lla· .1 La familia aparece, de hecho, entre los valores de la vida más
mala atención el desarrollo de toda una serie de teorfas al respec· '!Jportantes del mexicano de nuestros días, de acuerdo a la revito, y nos hace pensar que tras esta cuestión se esconde una in- sión hecha por autores diversos, entre ellos, Luis González y Gonquietud muy grande del mundo adulto por saber cuál es la nueva ZáJez (1989). La principal razón de ello es la sinrazón de la adsforma de socialización y formación de los jóvenes de hoy, quepo- cnpción involuntaria: pertenecemos a la familia porque sí.
ne en tela de ¡uicio el sistema reproducido por la misma estructura
familiar en cnsis.

�44

El fenómeno de la consanguinidad opera aunque se rechace
al padre, al hermano o al pariente. Tarde o temprano sale a flote
la fuerza de la sangre y ello constituye la esencia de una identidad
reproducida casi irremediablemente.
Los jóvenes mismos nos reproducen estas recurrencias, en
muchos sentidos, las cuales creíamos superadas por una modernización que de hecho queda amestizada con la tradición familfstlca.

El papel del joven en la familia a partir de su propia perspectiva.
Lo anterior no significa que la familia del joven le sea realmente "ideal" como experiencia vital. Al menos en casi la mitad de los
casos: el 46 % reconoce tener problemas con el padre; el 30 %,
también con la madre. El 47% de los jóvenes califica a su propia
familia como desunida, un poco más los de la clase trabajadora
que los desocupados marginales y que los estudiantes.
La actual autoridad familiar ciertamente ha atemperado el rigor de antaño, pero aún un 55 % de los jóvenes la identifican como
una autoridad firme -aunque flexible-; mientras que un 17 %, abiertamente la critica por ser demasiado impositiva, o por mostrarse
excesivamente débil. Un 67 % del total, de hecho, dice no aceptarla o aceptarta con reservas -porque "no hay de otra".

Pero el joven tiene, por lo regular, en el seno familiar, elementos para una puesta en duda racional de la autoridad de los padres:
una escolaridad por arriba de ellos, que los hace supuestamente
más informados de la vida moderna. Sólo el 37 % de los padres
varones y el 28% de las madres tienen una escolaridad mayor a
1~ primaria, mientras que el 84 % de los jóvenes está en esa situación.
Otra de las dimensiones del supuesto cambio familiar apuntado por cada nueva generación -convMente con la anterior en la '
misma familia- es la del cambio de los papeles de los jóvenes en
la vida familiar. Los jóvenes entrevistados que dicen desempeñar
un papel muy importante en la familia son apenas el 26 %, que se
eleva según la clase social:
Resalta la consideración simbólica con la cual se autoestima
el estudiante, y la baja o nula del desocupado marginal (Véase elcuadro 3).

45

Cuadro No. 3
Papel del joven en su familia según él mismo
(Núms. abs. 592)
Grado de import.
en la familia:

Total
%

Estudiant Trabaj.
CI. Media CI. Prol.

Desocup.
CI.Marg.

Muy importante

26

35

24

19

Relativa importancia

40

45

46

27

Poco o nada Imp.
Totales

34

20
100

30
100

54

100

100

Fuente: IMES.- Encuesta Jóvenes varones 1987. (lnv. No. 217)

Resalta la consideración simbólica con la cual se autoestima
el estudiante, y la baja o nula del desocupado marginal.

Conductas sociofamiliares de los jóvenes, vistas en una
perspectiva analógica entre sf y en relación con las generaciones anteriores.
El siguiente cuadro presenta algunas de las acciones que
representan la participación directa del joven a los fenómenos familiares, estudiados a partir de su involucración familiar y en su
proyección hacia la formación de su próxima familia. Las enlistamos por grandes rubros de conducta sociocultural y socio-demográfica.

�46

47
CuadroNo.4
Actitudes y conductas sociofamDlares de los jóvenes varones,
sintomática de los cambios y persistencias de pautas culturales
en México. (por clase social y ocupación juvenil)
ndicadores
MACHISMO

(Porcentajes)
Total CI.Med. CI.Prol. CI.Marg

42

Indicadores

Total C. media C. prol. C. marg.

NOVIAZGO Y MATRIMONIO
1a.novla: entre 10 y 14 años
54
Ha tenido más de 5 novias
42
Ha embarazado a alguien
15
Si embaraza, se casa
54

51
30
9
67

53

67

49
15

46

Piensa casarse antes 21 años

16

8

20

67

68
36

63

11

Cree posible divorciarse
Piensa vivir unión libre

45

21
61
21
71
49

67

64

Piensa tener mujer sin casar

44

49

48

15

28

24

Piensa tener amante, casado
MIGRACION Y MOV. FAM.

47
31

23

32

38

71

64

Originario de un pueblo

7

6

7

8

22

30

Originario de otra ciudad
Padre originario de pueblo

9

12

17

9
24

6

22

26

31

33

33

28

44

52

45

35

Percep.Fam.Prop. descenso
SALUD FAMILIAR

3

3

4

3

30

52

No acepta esposa trabaje
Opinión:es más hombre quien:
-Mantiene autoridad en hog.

50

39

50

61

-Procrea muchos hijos

. 7

4

6

-Se opone al feminismo

66

66

-No reconoce iguald.sexual
SEXUALIDAD
Ha tenido ya relaciones sex.

22
64

46

43

64

Inició Rel $ex.antes 15 años
Sí Rel.Sex.: con la novia
: con amiga

26

55
26

62

60

69

: con prostituta
,\cuerdo haya libertad sexual

22

73
19
58

71
17

57
81
31

53

64

67

66

68

Minusvalidez en la familia

6

4

6

7

Salud deficiente, de niño

39
41

43

. 46

47
55

54

Fallecimientos en la familia
Alcoholismo en la familia

54

30

28
24
49
15

33

45

75

Acuerdo con Rel.Sex.Premarit

58
67

Justifica la prostitución

36

39

32

Justffica homosexualidad

27
72
24

30

25

73
26

69

37
25
73

24

22

Uustffica divorcio
Justffica aborto
~TICONCEPCION

Padre originario otra ciud.
Percep.Fam.Prop. ascenso

Alimentación deficiente, "

53

Ha usado anticonceptivos
No usa porque "es cosa muj."

37
51

40

34

20

~coholismo del padre

16

7

20

32

54

65

Drogadicción en la familia

10

2

11

21
18

Acepta uso condón
Dice aceptar vasectomía

56

62

48

57

Drogadic.:alguno de los hijos

7

1

7

13

43

33

45

Dice aceptar aborto

19

51
18

19

22

Ha usado ya el condón

29

33

27

27

Fuente: IMES.- lnvestlgacl6n de Jóvenes varones, 1987.

Qnv. No.217)

�48

Los datos anteriores, más que una medida de lo que de hecho está sucediendo en la realidad actual del joven mexicano, en
referencia a su vida familiar, representan un espectro actitudinal
derivado directamente de su propio contexto.
Los porcentajes obtenidos de este estudio requ_ie~en de una .
reinterpretación, pues las respuestas esconden casi siempre un
juego de verdades a medias. Nuestra observación sintética en este trabajo sólo puede ser, por ahora, un tanto indicativa de algunas
pistas de análisis:
El machismo sigue estando presente en la realidad familiar
mexicana y pareciera que el proceso de cambio de los patrones
de conducta apuntados por la nueva generación joven está grandemente mediatizado por la organización familiar a la que esa misma generación pertenece. En dicho contexto, la resultante parece
ser grandemente ambivalente: por un lado, los Jóvenes afirman
con convicción que ya no piensan como los clásicos machos del
pasado; pero por otro lado, se han socializado en un ambiente familiar en el que el padre, los tíos, los abuelos, y hasta los hermanos
mayores y otros parientes, conciben el orden familiar basado en
la dependencia femenina y en el supuesto resguardo de sus mujeres. Los datos parecen confirmar modificaciones de las pautas
ideales, que llegan a la población masculina convertidas en una
típica actitud "neomachista" juvenil. Esta actitud tiene necesariamente efectos sociodemograficos múltiples: desde el hecho de
considerar que los anticonceptivos "son cosas de mujeres" y que,
en el fondo, a ellos les atañen de manera bastante indirecta, hasta
afectar todas las proyecciones concretas de noviazgo y matrimonio concertado en base a un acuerdo que todavía no deja de ser
tradicional en sus principales fundamentos.

49
joven vive, una tendencia de doble sentido que resulta contradictoria: por un lado, una que favorece el cambio de conducta juvenil,
sentando las bases de una nueva generación, más instruida y más
liberalizada, con menores controles y con exaltación simbólica de
su papel salvador de la nueva sociedad; pero por el otro lado, una
fuerte inercia que opera conservadoramente en la misma crisis
familiar que viven padres e hijos.
La inseguridad social parece hacer de la familia una zona de
refugio vital que no sólo se aplica a las familias de los marginados
y del proletariado, sino también a la de los sectores de las clases
medias urbanas, también cada vez más proletarizadas.

los datos comparados de las familias de los jóvenes de los
diferentes niveles estudiados asombra en cuanto a similitud de
manifestaciones y tendencias: Se trata de familias migrantes casi
en semejante proporción. Se trata de familias cuya expectativa de
movilidad ascendente, en la urbe, es relativamente la misma. Se
trata de inseguridades, cuando no patentemente económicas, sí
morales y psíquicas.
Pero las cifras parecen descubrir muchos matices de esa común ambivalencia alimentada y mediatizada por la representación
dramatúrgica de la vida familiar, protagonizada con mayor estelaridad por los mismos jóvenes: hacia dentro, pero también, y
sobre todo, hacia fuera. En los barrios marginados, en los centros
de trabajo, en las mismas escuelas; así como también en los
espacios de expresión y de angustia y soledad juvenil: casi un
tercio lo declaran abiertamente, pero una mayoría parece confirmarlo en muchas de sus actitudes. El joven carga con una herencia de formas y estilos de ser, difíciles de borrar, más fáciles de incrementar con los nuevos ingreqientes de la crisis actual. El alcoholismo es uno de ellos: casi la tercera parte lo declara presente
en la familia, pero a una mayoría le resulta, de hecho más que
"normal" y hasta casi cotidiano-semanal. Al alcoholismo se le agre. gala droga y otras adicciones, pero el fénomeno es esencialmente
el mismo y está inmerso en la vida familiar compartida, desde el
nacimiento hasta la juventud.

Suponer un cambio de conducta en cuanto a la edad de la
primera unión y del matrimonio, en el sentido de su retraso, no
deja de ser un tanto imaginario, a la luz de las respuestas que afirman, en más de las cuatro quintas partes de la población masculina joven, que lo piensan hacer después de los 21 años; pero al
mismo tiempo, un 64% nos reafirma que ya han tenido, antes de
Y en esta óptica de análisis reinterpretativo, útil para la
casarse, relaciones sexuales y que, de quedar embarazada la chica (o grande), aceptarían finalmente casarse Oas dos terceras par- , comprensión de los procesos de cambio irregular e informal de
l~s familias mexicanas, dejamos aquí nuestro apunte hermenéutes de ellos). Reconocemos, de hecho, una po$tura bastante traditico sobre los posibles rumbos pendulares de las actuales familias
cional: la unión marital llega más temprano de lo que idealmente
se pensaba.
de los jóvenes y de los mismos jóvenes como protagonistas de
sus familias parentales y de las suyas de procreación, próximas.
Pero a lo anterior le agregamos la liberación de los controles
de la conducta sexual: los datos nos apuntan una mayoría cada
vez más "normal" de valoración a la libertad sexual, a la relación
premarltal y extramrital, y la casi total aceptación del divorcio, cosa
que hace unos pocos años apenas si se podía afirmar en voz baja.
Todo ello produce, desde el mismo seno de la familia en la que el

�50

4.- CONSIDERACIONES FINALES EN CUANTO A PISTAS
DE INVESTIGACION.

En relación al estudio social de la familia, a partir de la
perspectiva juvenil
Es necesario llevar a cabo estudios intergeneracionales de
las familias, si de verdad se quiere conocer más acerca de los procesos de cambio en la reproducción de las mismas.
Para este propósito, resulta imprescindible una labor de recabación de información y datos sobre los ciclos familiares y sobre las modalidades de la formación de las familias, de generación
a generación.
Esto no puede hacerse solamente con estudios transversales de tipo más bien cuantitativo en los que se agregan y se comparan datos de conjuntos estadísticos, pues en ellos difícilmente
puede recuperarse y recomponerse la unidad orgánica y procesal
de la vida familiar en sus diversas transformaciones cíclicas.
De ahí que es preciso ensayar caminos metodológicos diversos que, de hecho, resultan complementarios a los anteriores. Entre ellos, el estudio de tipo longitudinal en las mismas encuestas,
tanto con indicadores precisos -que permitan la medición de los
fenómenos que intervienen en el proceso cíclico- como con investigaciones de naturaleza más cualitativa y comprensiva (estudios
de caso, análisis de dinámicas grupales y semlexperimentales,
triangulación de datos recabados por distintas fuentes y en momentos diferentes , tipo panel, etc.) que den lugar a la interpretación del sentido de las conductas. Sólo así se podrá llegar a la
búsqueda más completa de las explicaciones causales del comportamiento humano, desde su nivel microsocial, hasta su generalización macrosocial, y viceversa.

51

Su protagonismo permite teórica y empíricamente entender
mejor el comportamiento de los adultos y el posible cambio de las
tendencias seculares, en su corte generacional y en su secuela.
El estudio de la presencia de los jóvenes da lugar a estudios
comparados de cohortes poblacionales y a sus seguimientos en
el tiempo.
Particularmente, analizar a los jóvenes en sus diversas manifestaciones sociales puede ayudamos a esbozar las implicaciones prospectivas de las nuevas familias en formación, desde antes
de su constitución, hasta en sus modalidades de conformación
inicial y en su reproducción expansiva derivada.

En cuanto a la perspectiva de las intervenciones sociales ante la problemática juvenil
Por otra parte, la información y el análisis sociofamiliar de la
población juvenil en su propio contexto local, -por ejemplo, el de
su conducta sexual, su capacitación, su acceso al sistema productivo, sus tendencias de redistribución en el espacio, su participación en los diversos ámbitos sociales y comunitarios interfamiliares-, permiten sentar las bases de programas de intervención
institucional, a partir de la propia perspectiva juvenil y de sus mediaciones reales.

En esta visión, se precisan estudios más realistas y menos
elaborados con supuestos preceptivos apriorfsticos para que reorienten y permitan evaluar programas y acciones institucionales
montados con una óptica no siempre adecuada para los propios
jóvenes y para sus familias. Por ejemplo, los programas de educación y orientación sexual, supuestamente dirigidos al apoyo de
los planes nacionales de población -pero frecuentemente con
efectos e impactos demográficos no bien conocidos-; los programas de educación formal e informal; de capacitación y de prepaEn cuanto al estudio de los jóvenes en su familia y en su
ración para la misma formación familiar y social. También los pro1 gramas para encauzar la ocupación y el tiempo libre del joven,
prospectiva de formación familiar
incluídos los que responden al sentido de la demanda de trabajo
en una sociedad cada vez más urbanizada, más proletarizada y
más terciarizada; pero también los que descubren el valor de la
Los jóvenes, dentro del campo de estudio social, no sólo son
actividad artística recreativa y deportiva, frente a la salida de las
un sector relevante de la población, sino una categorla compleja
adicciones y los embotamientos consumistas y autodestructivos.
que es parte esencial de la dinámica misma de las unidades diversas, objeto necesario de la explicación social.
Suponer que ya se conocen las bases y los objetivos de todos estos programas, a partir de los mismos antecedentes de los
Particularmente, la juventud está inmersa en la misma conprogramas en cuestión, es sólo una hipótesis que habría que poformación y desarrollo de la familia, en sus diversos ciclos.
ner a prueba. Se requiere evaluar los impactos, a partir del propio
conocimiento del joven, no tanto como un población sectorial abs-

�52

53

traída del propio contexto que forma parte, sino de los papeles
que tiene en ellos. Como en el de su familia y en el de su comunidad local.

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�55

54

ZUBILLAGA, MANUEL (comp.) (1989), Juventud y Barrio, Ed. :
CEJUV. México, D.F.

APÉNDICE
Nota informativa sobre la investigación del IMES a la
cual se hace aquí especial referencia: Investigación sobre
jóvenes varones, 1987.
La población estudiada fue una población urbana y suburbana de jóvenes varones solteros entre los 15 y los 24 años de
edad.
La muestra elaborada para el estudio fue de tipo estratificado, a partir de tres grandes estratos de jóvenes para ser comparados entre ellos según el nivel socioeconómico de los entrevistados. Dichos grupos son los siguientes:

1

11

- Jóvenes varones estudiantes, representantes de una clase
social pequeño burguesa.
- Jóvenes varones trabajadores representantes de la clase
proletaria, y
- Jóvenes varones desocupados, representantes de una cla·
se social marginada.
La investigacion se llevó a cabo básicamente en la Ciudad
de México: a una población joven que representa, de hecho, la
corriente de la modernidad megalopolitana del país; pero se optó
por construir un grupo de control de jóvenes con las mismas
categorías formales de la muestra, ubicados en tres ciudades de
la provincia mexicana: una en Monterrey (para algunos casos de
la investigación exploratoria) y dos en la provincia central, Querétaro y Morelia, incluídos en la encuesta definitiva (20%).

Dimensiones metodológicas para llevar a cabo la investigación.
Se utilizó un triple procedimiento investigativo con el fin de
recabar elementos cuantitativos y cualitativos a la vez:
Por un lado, se llevó a cabo un estudio documental sobre
lo qué es la juventud y sobre los temas colindantes tratados. Por
otro lado, se llevó a cabo la investigación empírica a través de dos
procedimientos:

- Investigación exploratoria de historia de vida de jóvenes en
donde se analizaron en profundidad tres casos de cada uno
de los tipos de jóvenes por estudiar: Jóvenes según
ocupación y rango de edad (entre 15 y 19 años y entre 20 y
24 años). En total fueron 18 casos estudiados en tres diferentes ciudades del país: México, Morelia y Monterrey durante
los meses de junio y julio de 1987.
A partir de los resultados de las historias de vida se
elaboraron las hipótesis que sirven de marco de referencia
para la encuesta que se aplicó posteriormente.
- Investigación-encuesta: Se llevó a cabo una encuesta con
un tamaño de 596 entrevistas, aplicadas a una muestra
estratificada por cuota, en los seis tipos de jóvenes arriba
mencionados: estudiantes de 15 a 19 años (132 casos),
estudiantes de 20 a 24 años (69 casos), trabajadores de 15
a 19 años (103 casos), trabajadores de 20 a 24 años (104
casos), desocupados de 15 a 19 años (127 casos) y desocupados de 20 a 24 años (54).
En esta encuesta, la muestra central fué aplicada en la Ciudad de México (500 casos) y como muestra de control se tomaron
50 casos en Querétaro y 50 en Morelia, entre los meses de octubre
adiciembre de 1987.

Procedimientos para llevar a cabo la encuesta.
Para lograr la muestra se realizó previamente un registro de
colonias en la zona metropolitana de la Ciudad de México de
acuerdo a la clasificación que aparece en el "Plano Mer~dotécnico de la Ciudad de México y Area Metropolitana", Edición 1986, elaborado por Wilsa. En dicho plano se hace una homog~nización de niveles de vida de la población, basada en un estudio de condiciones de vivienda e ingreso predominante, identificado por colonias y subzonas de colonias. Una vez localizadas
las colonias, se sortearon cuatro de cada nivel socioeconómico
en diferentes zonas de la ciudad, para cubrir, por cuadrantes una
muestra de colonias del norte, noreste, noroeste, sur, suroeste y
sureste de la misma. Sorteadas dichas colonias se realizó una visita ~e ob~ervaci~n previa ~ levantamiento de la encuesta para
~te¡ar el nivel soc1oeconóm1co buscado para este estudio en particular y seleccionar ocho colonias (de las dieciseis previas), para
que la muestra de casos se ajustase lo mejor posible a los indicador~s de la estratificación previamente diseñada con indicadores
de ingreso, gasto familiar y propiedades, según niveles de valor

�57

56

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catastral de las viviendas predominantes, y determinar el plan de
levantamiento de la encuesta.
Puesto que el universo referido estaba Identificado con el de
jóvenes varones se pensó en la importancia de que los entrevistadores fueran a su vez jóvenes varones, con el fin de poder lograr
un mayor acercamiento con los entrevistados. Se reunió a un
equipo de 14 encuestadores varones entre las edades de 19 y 24
años de edad, toqos ellos estudiantes a nivel superior.
El equipo de entrevistadores fué entrenado en diferentes
aspectos del estudio, durante tres semanas, antes de comenzar
el levantamiento de la encuesta. En primer lugar, se llevaron a cabo varias sesiones para conocer el proyecto del estudio, su diseño
y sus objetivos generales y particulares. Posteriormente se realizó
el entrenamiento en el cuestionario y en el ensayo de entrevistas
con la técnica del "role playing", con el fin de que el entrevistador
pudiera manejar de manera fluida el mismo y enfrentarse a todo
tipo de reticencias, por parte de los entrevistados. También se llevó al equipo a una visita de reconocimiento a algunas zonas seleccionadas y al ensayo de entrevistas previas anteriores a las de la
muestra definitiva.
Los casos de la muestra fueron identificados al azar, a partir
de una cuota de casos asignadas a cada entrevistador, dentro de
un área previamente delimitada y según categorías de edad y ocupación de los entrevistados. Para ello se tomó, en cada colonia
seleccionada, varios puntos de partida de los cuales se trazaron
itinerarios de búsqueda, siguiendo determinadas calles previa·
mente marcadas en el plano. En cada calle, el entrevistador debía
localizar sus casos y conseguir realizar, a partir de un mínimo de
cuatro casas entre uno y otro, las entrevistas correspondientes,
tanto de manera directa o concertando citas convenientes, una
vez verificadas las categorías de pertenencia de los jóvenes abor•
dados.
Todos los cuestionarios fueron supervisados en su conten~
do. De hecho la muestra original ascendió a 61 o casos de los
cuales fueron rechazados un 2% por no cubrir los requisitos o no
contar con la información completa. Además, el equipo de encuestadores fue coordinado por un supervisor de campo, quien
realizó la verificación de las entrevistas y la forma de su realización,
en un 30%, con el fin de lograr un control de calidad lo más riguroso posible.
Una vez terminada la encuesta se procedió a la codificación
de la información con un equipo de 12 codificadores quienes fueron previamente entrenados. La información fué procesada en
una PC con el programa SPSS.

El equipo básico de investigación fué dirigido por Luis Leñero Otero, con la participación de Ma. Estela Fernández como
coordinadora técnica. Lourdes Romero fué la investigadora responsable de la etapa de encuesta. Ruth Zorrilla y Martha Loya, fueron las investigadoras asistentes en la etapa de diseño, y supervisoras en el traba¡·o de campo. Luis Arturo Jiménez, Gabriel Rico
y David Urzúa rea izaron las entrevistas profundas de caso. Luis
Leñero Elu llevó a cabo la programación electrónica y el procesamiento de la información. Se trabajó con un equipo de 14 encuestadores y 12 codificadores que colaboraron en las etapas de
trabajo de campo y procesamiento de la información, respectivamente. Así mismo, el trabajo de apoyo logístico fue prestado por
Martha Castro y Ma. Teresa Guzmán, asistentes del staff administrativo del IMES.

*****

�59

MEDIDAS Y PREDICCION DEL AJUSTE
CONYUGAL*
ROBERT WINCH

El ajuste conyugal es un conjunto variado y difícil de delimitar. Tratar de medirlo es, por lo tanto, una tarea que se dificulta.
Los trabajos serios sobre la medición del ajuste conyugal comenzaron en los años 30 con l9s estudios de Jessie Bemard (1934),
G.V. Hamilton (1929) Lewis N. Terman (1938) y E.W. Burguess y
LS. Cottrell (1938). Este último fue un estudio piloto realizado comoantecedente de una investigación más ambiciosa -hecha a una
escala mayor y siguiendo un método longitudinal- sobre la predicción y el ajuste conyugal, efectuado por Burguess y Wallin (1939).
Estos estudios se hicieron de la siguiente manera: preguntaban a personas casadas hasta qué punto su matrimonio era feliz,
yal mismo tiempo les hacían un cierto número de preguntas que
los investigadores consideraban que podían estar relacionadas
con la felicidad marital. Habitualmente, las cuestiones se vinculaban con los ternas siguientes: el pasado del entrevistado, particularmente los recuerdos que él guardaba de sus relaciones con sus
padres y la imagen que tenía de ellos; las características sociales
tales como el estrato socio-económico, la afiliación étnico-religlosa, etc.; las reacciones de cada uno de los esposos frente al otro,
incluyendo los ternas de interés común y los de desacuerdo, así
como algunas características de la personalidad del entrevistado:
lse sentía herido facllmente o no?, lgeneralmente estaba contento? etc. Las respuestas que se obtenían se comparaban con lo
que los encuestados habían contestado en cuanto al grado de su
&lt;felicidad&gt; o de su &lt;afuste&gt; conyugal, y se sacaban las conclusiones respecto a los factores que pertenecían al pasado, a las
características sociales, a la personalidad de los esposos y de las
esposas, y que estaban presentes entre los matrimonios éxitosos.
los datos que se obtenían sobre la interacción conyugal cotidiana
eran utilizados para establecer medidas más elaboradas sobre la
satisfacción en el matrimonio.

Traducido y adaptado por Manuel Ribeiro Ferreira de: •Mesures et
Prediction de l'ajustement conjugal', en Michel, Andrée (comp.), La Soclologle de la Famllle, Ed. Mouton, París, 1970, pp. 275-280

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Antes de abordar los resultados de estos estudios. debemos decir que les podemos reprochar ciertos defectos metodológicos. Las críticas pueden ser resumidas de la siguiente manera:
1.-Ambigüedad en cuanto a la naturaleza de la variable dependiente. lQué es lo que se está investigando: el ajuste conyugal,
el éxito conyugal o la felicidad conyugal? En otro trabajo (Winch,
1965), hicimos la distinción entre estos tres términos. Pero a veces
otros conceptos pueden aumentar aún más la confusión: cohesión conyugal, integración conyugal, etc.
2.- Medición de la variable dependiente. Si estudiamos el ajuste ,
conyugal, lpodemos estar seguros que el entrevistado comprende con suficiente claridad lo que este término significa, para que
pueda dar una respuesta válida cuando se le pregunta directamente sobre su grado de ajuste?. Si es la felicidad lo que estudiamos, ldebemos basarnos para evaluarla en las impresiones subjetivas del entrevistado o en la ausencia de conflicto conyugal?
Es necesario señalar que el concepto de felicidad plantea
problemas tales como las diferencias de una persona a otra en
cuanto a la naturaleza de la felicidad; además es posible también
que la felicidad sea una característica del temperamento de una
persona más bien que un atributo del matrimonio, y finalmente
. puede ser que la felicidad se deba en buena medida a factores
ajenos al matrimonio. Por otra parte, si utilizamos el conflicto manifiesto como criterio negativo de medición del ajuste, sería posible
que parejas que interactúan muy poco entre sí pudiesen ser consideradas como muy ajustadas. Si en cambio utilizamos las evaluaciones de los amigos, introducimos otra fuente de error: hay grandes diferencias entre las gentes según los prejuicios con los que
hacen sus observaciones o según la cantidad de información que .
tienen acerca de las parejas sobre las cuales les pudiésemos pedir !
su opinión. Hasta cierto punto, estas dificultades pueden ser reducidas si admitimos que un investigador un poco sutil puede hacer
sus propias evaluaciones basándose en sus propias observaciones. Pero aún en este caso, resulta difícil establecer criterios que
sean aplicables a gran escala. Por ejemplo, existe una diferencia
considerable entre las clases sociales en la expresión de la violencia física en las querellas domésticas: es un hecho de observación
corriente. lDebemos considerar que la pareja que se lanza los
platos a la cabeza esta más &lt; ajustada &gt; o &lt; feliz &gt; que et matrimonio que se domina, pero en el que cada miembro da rienda
suelta a sus resentimientos frente a un psicoanalista? Hasta aquí,
los estudios importantes realizados en este campo han tenido tendencia a utilizar como criterios de la felicidad las apreciaciones
personales (self-rating) de los entrevistados y las de los amigos
de estos.

61

3.- Ambigüedad en cuanto a la unidad de investigación. (Esto
puede ser vinculado a la ambigüedad de la naturaleza de la variable dependiente). lSe debe tomar como unidad de análisis a
uno de los esposos en forma individual, o a la pareja casada? Algunos estudios han considerado las respuestas de uno de los esposos y han interpretado las respuestas como si ellas reflejasen las
actitudes y el comportamiento de la pareja. Otras actitudes han
intentado recoger los testimonios de los dos esposos, pero no tomaron suficientes precauciones para evitar la contaminación de
las respuestas. Por ejemplo, una persona que llena el cuestionario
mientras su esposa o esposo la observa, puede dar respuestas
un tanto diferentes de las que podría dar si respondiese fuera de
la presencia de un espectador interesado.
4.- Tendencia de los entrevistados a contestar en el sentido
de la &lt; respetabilidad &gt; . Quienes emiten esta crítica creen que
algunos de los que responden dan respuestas diferentes de lo que
ellos piensan &lt; realmente &gt; ; creen que estas personas tratan de
dar una imagen &lt; respetable &gt; de ellos mismos, en la línea de los
valores predominantes en las clases medias, esforzándose por
decir las cosas &lt; como debe de ser&gt; sobre ellos mismos, sus
esposos o esposas y sobre las relaciones entre ellos; tratan de
descubrirse como gentes que responden de conformidad a lo que
se espera socialmente de tos esposos &lt; en lo que concierne al
acuerdo, el afecto, la armonía, la camaradería, la responsabilidad
y la estabilidad &gt; (Kirkpatrick, 1955, pp. 342-343). Técnicamente
hablando, el deseo de parecer de hecho &lt; como debe ser&gt; tiene
como efecto el de crear un conjunto de respuestas prefabricadas
que hacen aumentar de manera engañosa el grado de coherencia
de los tests y en consecuencia disminuye su validez.
5.- Muestreo. En ciertos estudios, se utiliza como respondientes
a todos aquellos a quienes los investigadores pueden persuadir
para cooperar. Tal conjunto de personas así seleccionadas no
autoriza al investigador a considerar sus resultados como significativos para el grueso de la población. En tales estudios, los que
responden son por lo general aquellos que están inmediatamente
accesibles a los profesores que hacen el estudio y que viven en o
cerca de las ciudades universitarias y en las cuales frecuentemente el nivel de escolaridad es superior al promedio. Podemos
suponer que una selección hecha sobre tal base, tendrá como
resultado una representación de dos clases de personas: aquellas
que están un poco mejor ajustadas en su matrimonio que el promedio, y aquellas que esperan obtener consejos y que desean
hablar de sus problemas.
Algunos estudios más recientes han empleado conjuntos
de respondientes más variados -chinos, negros, suecos, etc.-y,
en ciertos casos, han realizado muchos esfuerzos para mejorar el
proceso de muestreo.

�62

63

Un resumen de los estudios que sobre el matrimonio fueron
hechos durante la segunda güerra mundial revela un número considerable de factores relacionados con el ajuste conyugal, con el
éxito conyugal o con la felicidad conyugal (Kirkpatrick, 1947). Un
análisis de este resumen muestra que:
- sobre 152 factores considerados como vinculados al ajuste, al
éxito o a la felicidad conyugal, una cuarta part~ solamente fueron
confirmados en el curso de un segundo estudio y,
- Sobre 12 de los factores que habían sido más frecuentemente
verificados en los estudios sobre matrimonio, se descubrió que:
- 1 había sido confirmado en 5 pruebas sobre 6 (es decir que 1
sobre 6 no había podido ser confirmado en el curso de un estudio),

5.- aprobación del matrimonio por parte de los padres y los
demás;
6.- ajuste durante el noviazgo y motivación normal frente al
matrimonio;
7.- similitud étnica y religiosa;
8.- status social y nivel de educación elevados;
9.- madurez (matrimonio después de los 25 años de edad);
10.- relaciones afectivas armoniosas con los padres durante la
infancia.
B.- Factores que actúan durante el matrimonio.

- 2 habían sido confirmados en 4 pruebas sobre 5,
- 5 habían sido confirmados en 3 pruebas sobre 3,
- 1 había sido confirmado en 3 pruebas sobre 4,
- 2 habían sido confirmados en 3 pruebas sobre 5,
- 1 había sido confirmado en 3 pruebas sobre 6, (Waller, W. Y
Hill, R., 1951,p.358).
Estos resultados, dice Hill, muestran &lt; la pobreza de nuestros conocimientos sobre los factores que contribuyen al éxito matrimonial....Estamos obligados a concluir que los textos sobre el
matrimonio se han anticipado al incorporar estos resultados en el
contenido de los cursos sobre el matrimonio y la familia&gt;
(IBID.,pp.357-359).
Kirkpatrick, publicó en su texto sobre la familia de 1955 ~na
segunda compilación de resultados de estudios más actuah~dos. Después de un examen intensivo de los datos, su impres1~n
es que son los factores siguientes los que con mayor frecuencia
han demostrado estar asociados con un alto grado de ajuste conyugal (que él llama éxito conyugal):

A.- Factores que actúan antes del matrimonio.
1.- Felicidad del matrimonio de los padres.
2.- duración suficiente del tiempo durante el cual los esposos
se conocieron, se cortejaron y mantuvieron el noviazgo;
3.- información sexual suficiente durante la infancia;
4.- felicidad personal durante la infancia;

1.- Aptitud suficiente y precoz para el orgasmo, particularmen
te en la mujer;
2. - confianza en el afecto del esposo(a) y satisfacción en cuanto al grado de afinidad manifestada;
3.- relaciones entre esposos de tipo igualitario más bien que
patriarcal, especialmente en lo que respecta al rol del marido;
4.- buena salud mental y física;
5.-acuerdo armonioso basado sobre intereses comunes, conjuntamente con una actitud favorable frente al matrimonio y a
la pareja (Kirkpatrick, 1955; pp. 350-356).
.
La finalidad de un estudio sobre la predicción es el de definir y probar un medio para predecir para un cierto tiempo Muro
el nivel de la felicidad o del ajuste conyugal de un sujeto, basándose en las respuestas proporcionadas en el presente. Se han
utilizado más o menos los mismos tipos de criterios para predecir
la felicidad o el ajuste conyugal futuro que para medirlo en el presente. La amplitud de la correlación entre los resultados obtenidos
en esos dos momentos es empleada para evaluar la exactitud de
la predicción.
Burgess y Wallin (1953; p. 305) comenzaron su estudio sobre la predicción instituyendo el concepto de &lt; éxito del noviazgo&gt; . Su criterio de éxito del noviazgo consistía en el hecho de
que la pareja se casara. (Ellos tuvieron, naturalmente, conciencia
de la posibilidad de considerar como exitosos a aquellos noviazgos durante los cuales una pareja mal avenida hubiese decidido
no casarse) . Su índice de predicción (o evaluación del éxito del
noviazgo) se componía de puntos que concernían a cuestiones

�64
65

tales como el hecho de no haber previsto el rompimiento del noviazgo, la ausencia de arrepentimiento de no haberlo hecho, el estar satisfecho con el compañero, el grado de confianza en la pareja, la frecuencia de las demostraciones afectivas, la satisfacción
que de ello resulta, los intereses comunes concernientes a los pasatiempos y el acuerdo en diversos campos (1810., p. 305).
Descubrieron que la correlación entr~ la evaluación de la
predicción y la del ajuste conyugal basada sobre las respuestas
obtenidas durante los primeros años de matrimonio eran de
+0.39 para los hombres y de + 0.36 para las mujeres (1B10., p.
548).
Si nos damos cuenta de que una correlación de 0.40 deja
el 48% de la variación estadística inexplicada ( ya que es Igual a
1oo (1 - 0.40), podemos ver que, aunque se han podido dar algunos pasos hacia la predicción, el camino por recorrer es aún muy
largo. Y la significación de este resultado, con todo lo modesto
que es, puede ser reducida si tenemos cuenta de esto: la correlación obtenida puede ser en parte resultado de respuestas prefabricadas, es decir, que algunas gentes convenientes dicen cosas
"convenientes" sobre ellas mismas y sobre sus esposos o esposas, tanto antes, como después del matrimonio.

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�61

DE LA MARGINACION COMO CONCEPTO
GENERAL A LA MARGINACION JUVENIL
COMO UN CONCEPTO ANALITICO.
JOSÉ LORENZO ENCINAS GARZA

En el presente trabajo analizaremos, de una manera muy
general, algunos aspectos relacionados con el conepto global de
la marginalidad y algunas nociones teóricas sobre la presencia
social de la juventud, esa categoría social generalmente excluída
y condenada por el hecho de comportarse -en ciertos espacios
de participación social- diferente a las atribuciones designadas
por la normatividad social, es decir: él mundo adulto. El objetivo
que perseguimos en este artículo es vincular la presencia de las
pandillas juveniles con la marginación y con la significación social
de la juventud; una doble condicionante, lo suficientemente amplia para abandonar las nociones teórico-explicativas de los saberes vinculados con las prácticas legislativas y psicológicas; prácticas que disminuyen conceptualmente la presencia y actoría de
las pandillas juveniles dentro del plano de las representaciones
sociales, ya que las reducen a ciertos aspectos normativos, ligados a su vez al carácter fáctico, por un lado del investigador, y a
la función social asignada a los jóvenes. A lo largo de este trabajo
vincularemos la génesis de las pandillas juveniles con la realidad
social, no pretendiendo generar otro saber del pandillerismo juvenil, sino, de acuerdo a lo que se ha escrito o dicho sobre el terna,
presentar nuevas expectativas de análisis y discusión relacionados con las pandillas juveniles. ,
La pandilla existe porque su origen está ligado a un proce-

so multifactorial, que no debe ser reducido a un sólo aspecto; por
~jemplo la familia. La pandilla, en cierta medida, es la respuesta
¡uvenil ante los embates de la crisis económica y la condición social de la juventud, en un mundo donde lo juvenil es vigilado e impuesto por los adultos.

LA MARGINALIDAD COMO UN CONCEPTO GENERAL
Los estudios teóricos sobre la marginalidad tuvieron su
~nto base de origen en los Estados Unidos, como una respuesta
logica que brindara una justificación y explicación sobre el comportamiento social de aquellos individuos que no entraban dentro
del funcionamiento armónico de los componentes que integran la
estructura social. Fue entonces que bajo el marco explicativo de

�68

la teoría estructural funcionalista, en 1930 apareció el concepto
del hombre marginal, el cual era aplicado a &lt; La persona atrapada
entre dos culturas que no está totalmente socializada por ninguna
de ellas &gt; (Stonequist, 1979; p.159).
Los postulados principales de esta orientación teórica
consistían en que el marginado sería aquel individuo no integrado
en el sistema social, es decir, que por su misma contradictoria situación no asimilaba los valores culturales propios de la sociedad
donde estaba inserto.
Posteriormente, las premisas básicas sustentadas por la
escuela de Chicago (integración, equilibrio, unidad funcional, etc.)
encontraron su punto culminante en los estudios de Talcott Parsons y de Robert K. Merton, los cuales sentaron las bases teóricas
de los estudios norteamericanos sobre las bandas juveniles y las
conductas desviadas.

La unidad y cohesión sistémica de los enunciados parsonianos radicaban en la existencia de fuertes lazos de amistad y
lealtad entre los actores sociales, sin importar el rol y status
ostentado por éstos. Parsons pensaba que el progreso social
dependía del equilibrio entre los componentes del sistema social,
e incluso las desigualdades sociales eran explicadas por el rol de
funciones asignadas, esquematizadas mediante la estratificación
social, una justificación que englobaba en su contenido a las
inequidades sociales, dado que en esta teoría el progreso y el
equilibrio social constituyen la meta principal para la evaluación
social (Parsons, 1968).
Los marginales en la teoría parsoniana serían aquellos individuos que cumplen la función de válvulas de escape o procesos
de ajuste que contrarrestan frontalmente cualquier tipo de
perturbación contra el equilibrio social. (cfr. Parsons y Bales, 1970;
p.67). En sí el marginado sería el indicador de la desviación, y
como tal debería ser canalizado para su reintegración social.
Robert K Merton es otro de los máximos exponentes de
la teoría estructural funcionalista; sostenla, a diferencia de Par•
sons, que las mismas estructuras sociales generan violencia a sus
propios códigos de normatividad social; códigos que, al ser viola·
dos, constituyen una conducta normal esperada entre los indMduos. Merton trataba de descubrir &lt; ... cómo algunas estructuras
sociales ejercen una presión definida sobre ciertas personas para
que sigan una conducta inconformista, si podemos localizar las
proporciones bastante altas de conductas divergentes en dichos
grupos, no porque los seres humanos que los conforman estén
compuestos de tendencias biológicas, sino porque reaccionan de
una manera normal a la situación social en que se encuentran&gt;
(Merton, 1987; pp. 209- 21 O).

69

Cuando en el plano de las conductas sociales -escribe
Merton- se presentan serias rupturas entre los medios y modos
para llegar a obtener el éxito, aparece una seria contradicción, entendida por Merton como la anomia, por lo que &lt; Los valores culturales pueden ayudar a producir una conducta que se contrapone a los mandatos de los valores mismos &gt; (ibidem).
Merton sugiere una tipología de modos de adaptación en
relación con las metas culturales y los medios institucionalizados
para conseguirlos (véase el cuadro 1) (ibid.,p.218).

Cuadro 1
TIPOLOGIA DE LOS MODOS DE ADAPTACION INDIVIDUAL
MODOS DE ADAPTACION INDIVIDUAL

METAS CULTURALMENTE ACEPTADAS

MEDIOSINSTITUCIONAUZADOS

1 CONFORMIDAD
2 INNOVACION
3 RITUALISMO
4 REBEUON
&gt; RETRAIMIENTO

+
+

+

-

+

+!-

+ 1-

-

+llgnlffca aceptación
· llgnlftca rechazo

En la conformidad, las formas de adaptación individuales
son aceptadas al igual que las metas y medios para llegar al éxito.
En la innovación se aceptan las metas pero se rechazan los
medios (Merton ubica aquí a las pandillas juveniles). En el ritualismo, los individuos se aferran a los medios Institucionales, pero
olvid~n. las metas orginales para las que fueron creados. En el
retraIm1ento se rechazan tanto las metas como los medios. En la
rebelión, el individuo bien puede rec~azar todo, pero su accionar,
distinto al retraído, en muchos casos se consolida como un futuro
~vimiento revolucionario. Este autor considera que los marginados son aquellos individuos cuyas expectativas de éxito están
~estrfngldas de una manera muy general. En el caso de los
Jóvenes.dada la pertenencia a un grupo desviado como las pandll~s. se vería aún más problemático, debido a la obtención de
satisafactores socio-económicos mediante el uso de canales ilícitos, frecuentemente delincuentes en ciertos aspectos de la vida
social. En el capitulo 3 abordamos con detalle esta teoría y las

�70
expl.icaciones que sobre las bandas tienen sus exponentes
teóricos.
Con el auge industrial que consolidó a las economías
nacionales hacia las décadas de los sesenta y setentas, como una
respuesta lógica aparecieron al margen del reparto social una Inmensa diversidad de grupos sociales que, por sus características,
diferentes al comportamiento colectivo, tuvieron que ser objeto
de una serie de estudios sociológicos y antropológicos en los que
se consideraba a estas colectividades como el segmento más bajo de la pirámide social, ya que su no integración social posibilitó
que ciertos grupos se distinguieran por:

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a) pocas oportunidades de vida,
b) un estilo de vida característico. Un ejemplo de estos estudios encontramos en el ya conocido de Osear Lewls, "Los
Hijos de Sánchez", que generaría la tristemente frase "la cultura
de la pobreza", que daría la pauta para la proliferación del
boom socio-antropológico en la investigación sobre la pobreza urbana. (Lewis, 1980).
Con el avance del tiempo, la precaria situación económica
de los países periféricos tuvo como consecuencia el nulo equilibrio económico en todas las ramas de su aparente productividad.
Bajo la influencia del desequilibrio económico, se presentó, por
añadidura, un subdesarrollo en las economías y en la distribucllón
de bienes capitales. Dicha problemática se manifestó más severamente entre los habitantes del campo y los pobres de la ciudad;
para los primeros, las oportunidades de un desarrollo pleno eran
prácticamente nulas; en cambio, para los segundos, aunque Inciertas, las oportunidades garantizaban medianamente su existencia en la ciudad. Como una consecuencia estrechamente relacionada de las nulas expectativas de desarrollo y mejoramiento
económico, los habitantes del campo se trasladaron a las ciudades, siendo este proceso (migración campo-ciudad) uno de los
factores detonantes en el incremento acelerado de la población
en las ciudades. Aquí es donde surgen los "asentamientos humanos espontáneos" (Montaño, 1983), cuyo denominador común radicaba en la irregularidad en la adquisición del terreno, la falta de
algunos servicios indispensables, etc.
Los habitantes de los asentamientos espontáneos eran, en
su mayoría, un producto directo de la población mlgrante que,
ante la falta de un espacio vital donde ubicarse como nuevos habitantes, tuvieron la necesidad de buscar los lugares menos deseados dentro del contexto de urbanización de la ciudad. Estos lugares son los denominados "cinturones de miseria", sitios a menudo
localizados en las periferias de las áreas urbanas, en terrenos geográficamente accidentados, enclavados normalmente cerca de
las fuentes de empleo.

71

Estas poblaciones son producto del proceso de industrialización, centralizado en las comunidades urbanas o polos de desarrollo, que restaron oportunidades de progreso económico a las
comunidades agrícolas.
La noción de modernización encuentra en Gino Gerrnanl
uno de sus máximos exponentes. Germani concebía la modernización como un elemento esencial en su noción del cambio social,
dado que para el autor la teoría del cambio social es un correlato
lógico de la teoría de la marginalidad. &lt; La marginalidad se produce al desaparecer la correspondencia entre el nivel de participación (definido sobre la base del esquema normativo), los recursos
materiales y las condiciones personales necesarias para hacer
efectiva la participación misma. Esta pérdida de correspondencia
puede ocurrir entre los tres niveles, o entre cualesquiera de ellos;
~ro el esquema normativo desempeña un papel esencial, pues
mientras la sociedad o alguno de sus sectores significativos no
adviertan una carencia de participación, ésta no existirá como
problema social. En este respecto, es importante detectar dentro
de qué sectores de la sociedad se orgina o se da la conciencia de
la marginalidad. &gt; (Germani, 1973; pp. 86-87).
De esta manera, el cambio o la modernización lleva por sf
solo un sinnúmero de cambios macrosociales:
a) cambio o modernización económica ("desarrollo económico"), que a nivel de los individuos, se expresaría fundamentalmente como la asunción de roles, principalmente ocupacionales, "modernos", y a nivel de la estructura económica, como
el crecimiento sostenido del PNB durante un largo período de
tiempo.
b) cambio o modernización política, concebida asf:
1.- organizacion racional del Estado;
2.- capacidad del sistema para organizar y absorber cambios, manteniendo, al mismo tiempo un mínimo de integración social:
3.- Expansión constante de la participación política, y en la
toma de decisiones de la población;
c) cambios o modernización social, concebida como:
1.- movilización social;
2.- urbanización;
3.- cambio en la estructura familiar;
4.- cambios en la comunicación (expansión de las comunicaciones, etc);

�73

72
5.- Cambios en el perfil del sistema de estratificación social
y en las relaciones entre clases y estratos etc. (lbld; p. 44).
Estas tres nociones implícitas en los postulados de Germani, conllevan a pensar que su caracterización del marginado
no era un atributo eminentemente individual; al contrario, la marginalidad como proceso era entendida como &lt; La falta de participación de individuos y grupos en aquellas ésféras en las que de
acuerdo con determinados criterios les correspondería participar. &gt; (ibld; p.66)
El anterior concepto denota el carácter normativo de la
definición de Germani. Dicha definición fue elaborada bajo la
superposición de valores, en la cual la marginación es un hecho
presente, omitiendo, por lo tanto, las causas sociales que la originan. Es decir, omite el pasado histórico _de la sociedad y niega la
influencia de éste, ya que los hechos sociales son diacrónicos,
tanto en tiempo como en espacio; pero según la visión sustentada
por Germani, la marginación es un hecho social asincrónico, &lt; 8
hecho fundamental que genera la marginalidad y la percepción
como problema, es el carácter asincrónico o desigual del proceso
de transición (que produce) la coexistencia de instituciones,
valores, actitudes, modelos de comportamiento, estructuras parciales, grupos, categorías sociales, regiones en el interior de un
país que en igual lapso alcanzan diferentes grados de modernización y desarrollo. De este punto de vista, se tornan marginales los
grupos, categorías sociales, y áreas geográficas (cuando el retraso se concentra desde el punto de vista ecológico) que se hallan
en tal situación de retraso, exclusión, o deterioro, o como causa.
o bien por consecuencia indirecta del desarrollo de otras áreas&gt;
(ibid., p. 18).
Al analizar los instrumentos teórico-metodológicos utilizados por la teoría estructural-funcionalista de Parsons, Merton y
Germani, considerarnos que sus aproximaciones teóricas en
cuanto a la marginalidad social presentan desventajas metodológicas, ya que aíslan los fenómenos sociales a simples conductas
desviadas, ajenas a la realidad social. Una critica metodológica
hacia el anterior modelo la proporcionan Héctor Díaz-Polanco,
Víctor Bravo y Leopoldo Allub, quienes ubican tanto a la marginalidad, así como a los comportamientos de ellas derivados, dentro
de la lógica dialéctica y estructural de los fenómenos sociales.

&lt; a) Cada fenómeno social estudiado por el científico social
puede ser comprendido solamente en su referencia al todo
estructurado;
b) todos los fenómenos sociales son hechos históricos, en
tanto se les examina como elementos de un determinado conjunto que no es algo petrificado e inmutable en el tiempo;

c) todos los fenómenos sociales aparecen como determinantes; adquieren significado con respecto al todo; pero, a su vez,
le confieren a éste algún sentido&gt; (Bravo et al, 1985; p. 100).
Carios Toranzo también se opone a los lineamientos del
estructural-funcionalismo en relación a la marginalidad, ya quepara él &lt; Considerar como marginalizada a la población porque no
puede ocupar "roles de mayor productividad" tiene implicado el
no reconocimiento del carácter desigual del desarrollo capitalista,
que remata con la conformación da formaciones socio-económicas complejas constituídas por sectores de alta y baja productividad, pero todos ellos desarrollándose a la medida de las necesidades de la acumulación capitalísta de su fracción dominante&gt;
(Toranzo, 19n; p.17).
La teoría de la modernización y la no integración, en palabras de Villafuerte, López China y Nava Ranero, tiene un planteamiento basado en la dicotomía participación-marginación
presentando dos bloques, desligados entre sí, dentro de la sociedad dual. Esta corriente índica sólamente el efecto sin afecto, sin
relacionarlo con los factores que lo generan. Los integrantes no
tienen pues ninguna relación con los marginados y el problema
consiste en integrarlos con los únicos cuya existencia se justifica,
los integrados y estos sí participantes (Villafuerte et al, 1984; p.
102).

En oposición a la anterior teoría tenemos la de la dependencia, noción que no considera a la no integración como la principal causa de la marginación. Para los dependencistas, la marginación se presenta como una consecuencia del desarrollo socioeconómico capitalista, por'lo que este enfoque teórico &lt; no trata
de tomar estos resultados como meros efectos del desarrollo
capitalista, sino como elementos constituidos y determinantes de
éste&gt; (Dos Santos, 1970; p. 37). Para Dos Santos, la teoría de la
dependencia se presenta en Latinoamérica desde su orfgen mismo como nuevo continente dentro del proceso de expansión mundial del capitalismo (ibid., pp. 39-40). Ubicar la consecuencia directa del proceso de expansión del capitalismo, implica también
la existencia de una dependencia cultural, además de la consabida dependencia polftico-económica. Esta dependencia constituye la punta de lanza de los problemas más agobiantes para la
vida nacional. En los países donde se presentan, aparecen generalmente divergencias entre los poseedores del poder y los que
por su origen mismo han tenido la forzosa necesidad deauto-fabricar~e su propio universo socio-cultural. Estas formas de comportam1ento, en la mayoría de las veces, contrarrestan los procedimientos particulares de dominación social (cfr. lanni, 1970). En
estas formas de comportamiento social a menudo nos encontra-

�74
75

mos con formulaciones ideológicas derivadas de variantes del
modo de producción capitalista, como:
a) Movimientos juveniles,
b) movimientos feministas,
e) movimientos ecologfstas,
d) movimientos homosexuales, etc.
Esta perspectiva teórico-metodológica surge como una
reacción en contra del modelo de integración sustentado por los
estructural-funcionalistas, además de presentar nuevas innovaciones analíticas sobre la marginalidad, ya que en muchos aspectos relacionan este proceso con la Ecología urbana. El Térrnin.o
"marginados" designaba en ese tiempo a los habitantes de las zonas periféricas de las grandes ciudades latinoamericanas. Loanterior se refería a los pobladores de las ''Villas miseria" Argentinas,
las "calladas" Chilenas, las ''favelas" Brasileñas, los ''tugurios" peruanos, las "barriadas" Venezolanas, ci las "precaristas" mexicanas.
Así, el concepto "marginalidad" fue evolucionado de su
noción original (falta de participación social) a uno de carácter
estrictamente socioeconómico, identificado con los pobladores
de los centros urbanos que ocupan viviendas infrahumanas,
pobladores que no se incorporan al empleo, reciben pocas compensaciones económicas por éste, y participan escasamente en
los procesos políticos derivados del encuadre institucional.
Otros teóricos de la marginación, como Aníbal Quijano
(1973), ubican la marginalidad como un fenómeno nuevo, en
cuanto a su magnitud y significado, que aparentemente es una
equivalencia del "ejército industrial de reserva", un conglomerado
humano presente en los períodos de consolidación del capitalismo industrial, como forma predominante del modo de producción
en los períodos de crisis y depresión del sistema capitalista.
Para Jaime Nun, el término ejército industrial de reserva,
puede ser utilizado para designar la población excedente del proceso de producción, constituyendo, de acuerdo con sus palabras,
la_masa marginal. &lt; Mientras que el concepto de Ejército Industrial de Reserva corresponde a la teoría particular del modo de
producción capitalista, los conceptos complementarios de población adecuada y superpoblación relativa pertenecen a la teoría
general del materialismo histórico&gt; (Nun, 1969; p. 180).
Carios Toranzo (19TT; p. 22), siguiendo textualmente los
e!1unciado~ de Marx, ve aún vigente el uso del concepto de Ejército lndustnal de Reserva en lugar del de Masa Marginal.

El "Ejército Industrial de Reserva" es un producto directo
del desarrollo capitalista en su fase monopolista de formación.En
nuestros días todavía hay quienes consideran innecesario el uso
del término "Masa Marginal", y lo sustituyen por el primero, dado
que no reune los atributos teóricos para designar a la población
excluida del proceso de producción.
Para Marx (1973; p. 553) el término era aplicado a la población obrera excedente de las necesidades medias de explotación capitalista, es decir, una población remanente o sobrante,
ajena a los procesos de producción clásica de Marx. Por otro lado,
tenemos el concepto de Marco Michel, quien observa al Ejército
Industrial de Reserva como un factor que influye de manera estructural, actuando directamente en el sistema capitalista, cumpliendo
dos funciones: &lt; la de mantener deprimidos los salarios de los
trabajadores involucrados en la producción (ejército en activo),
por la amenaza de su sustitución que en potencia representa para
éstos, y la de encontrarse disponible como reserva en caso de
ampliación del aparato productivo existente o en la apertura de la
nuevas ramas de la economía.&gt; (Michel, 1978; p.157).
la anterior afirmación confirma que los seguidores del
marxismo clásico ven al Ejército Industrial de Reserva como un
elemento primorial en el desarrollo capitalista; conforman prácticamente el último recurso, y por lógica el más eficaz para mantener un equilibrio automático entre la producción y la mano de
obra disponible, y a la vez de poca remuneración, no por la pobre
especialización de esta, sino por lo numeroso de este potencial
listo para la apertura de nuevas ramas en la economía, donde
puede desenvolverse como parte activa y no como reserva.
Marx (1973; p. 223) también estimaba que el Ejército Industrial de Reserva era la parte activa en los cambios sociales, e
insistía en que era precisamente el agente de las revolucioines
so~iales, partiendo de su insatisfacción al no obtener ningún beneficio del proceso de producción. Marx denominaba a estos indMduos la "clase amenazadora", y representaban una masa informe
Ydifusa a la que definió como lupumen-proletariado.
Por otra parte, según Mao-Tse-Tung, los elementos del
lupumen-proletariado pueden llegar a convertirse en una buena
fuerza revolucionaria si se les orienta convenientemente. En tanto,
~ra Frantz Fannon el lupumen-proletariado debe ser la vanguar~ia en la historia mundial. Este mismo autor lo define como una
Jauría de ratas que, a pesar de las patadas, sigue royendo las
rafees del árbol, tratándose de individuos cuya violencia podría
revertirse en contra del sector dominante, pasando de oprimido a
opresor. &lt; El lupumenproletariat constituido y pensado con todas
sus fuerzas sobre la seguridad de la ciudad significa la podredumbre reversible, la gangrena, instalada en el corazón del dominio

�n

76

colonial. Entonces los rufianes, los granujas, los desempleados,
los vagos, se lanzan a la lucha de liberación como robustos trabajadores; esos vagos, esos desclasados van a encontrar por el canal de la acción militante y desisiva el camino de la nación. &gt; (Fannon, 1973; pp.119-120).
Resumiendo lo que respecta a marginalidad, señalaremos
que marginación no significa estar fuera del sistema; por el contrario, es una población vinculada tanto al sistema económico como al político, pero en los estratos más bajos (la base), y sufre los
aspectos más agudos de dominación y explotación. Si bien es
cierto que estos sectores contribuyen poco al desarrollo de la productividad, también debe señalarse que la existencia de esta
población es necesaria para mantener los niveles de consumo de
la clase media y de la burguesía, proporcionando algunos servicios necesarios con una baja remuneración (esto es, actividades
no específicas, en las que los jóvenes encabezan la lista). Es entonces que el proceso de marginación se presenta en América
Latina y en otras regiones como una consecuencia lógica del
desarrollo económico desigual, influyendo política, económica y
socioculturalmente. lCuáles serían estas poblaciones?: aquellas
que por su inestabilidad en la estructura ocupacional presentan
niveles de ingresos y de vida muy bajos, encontrándose, por lógica, al margen de los beneficios del sistema económico.
El estado actual de las cosas orilla a emplear el término de
marginalidad estructural, que no se eliminará a corto ni mediano
plazo. Muy por el contrario, se acentuará más y más a causa de
las escasas posibilidades ocupacionales.
La marginalidad estructural no desaperecerá con la activación acelerada de los sectores agrícola e industrial. la marginalidad es un producto íntimamente relacionado con las condiciones
económicas; por tanto, en cuanto más amplia y grandes sean esas
economías, la marginalidad será igual o mayor a ellas.
Por último, y de acuerdo a los postulados vertidos anteriormente, señalaremos que la marginación, en cierta medida,
condiciona, más no determina, la aparición de diversos comportamientos que rompen la hegemonía social. Por ejemplo, las luchas
feministas apuntan como eje de acción participativa a su condición social, restringida generalmente por la marcada diferencia
sexual, en que lo femenino ocupa tradicionalmente los estratos
inferiores de participación social. En la misma situación las luchaS
juveniles, que apuntan como eje de acción a la edad, ya que al no
contar con una certificación social concreta, los espacios de acción juvenil se encuentran prácticamente obstruídos para sus
comportamientos o sus características formas de reproducción
social. Recordemos que las mayores tasas de desempleo se hallan en los sectores juveniles, que precisamente son los más ex-

puestos a los embates tanto de la crisis económica como de la
sociedad adulta.
La condición de marginal tifo ubica a los individuos al margen del sistema; al contrario, pues bajo esta denominación, los
grupos o individuos catalogados como marginales se refugian y
crean una serie de comportamientos alternativos que, en cierto
sentido, responden a esa condición. Es por esta razón que consk:lero que la condición de marginalidad no hace permanecer
estáticos a los individuos, sino que, catalogados como marginales, crean, reciclan, retroducen y, sobre todo, le dan sentido a su
condición. Tal es el caso de los jóvenes.
Dados estos antedentes, es necesario analizar la marginación juvenil partiendo de la definición misma de "juventud"
hasta abordar las condiciones marginalizantes que la afectan.
LA MARGINACION JUVENIL COMO UN CONCEPTO
ANAUTICO.
En este punto elaboraremos algunas consideraciones
teóricas sobre la juventud marginal, con el fín de proporcionar un
apoyo conceptual para saber cómo la condición marginal del joven y la significación social de la juventud influyen en la aparición
ydifusión de las pandillas juveniles.
Las visiones teórico-explicativas sobre los conportamientos juveniles, presentan a los jóvenes como simples objetos caracterizados por la no participación en la torna de decisiones, situaciones fácilmente observables en las políticas asistenciales, en las
que resalta el carácter dependiente atribuido a los jóvenes; se presupone que ese carácter los obliga a consolidarse como Objetos
SOCializantes, y su modelo de vida gira alrededor de la plena inteQración social. Al sustentar lo anterior, llegamos a la conclusión
de que los comportamientos juveniles (no esperados por la normatividad social) son sancionados por una legislación vigente,
que los institucionaliza con el rubro normativo de la antisociabiidad, por brincar el corto espacio social vigilado y asignado para
~ desenvolvimiento juvenil.
.

Si estudiásemos a la juventud desde la perspectiva de la

biología de la especie humana, sólo veríamos la línea continvadora

Y.el soporte biológico de los jóvenes. Para la disciplina psicolóQlea, la juventud representa un estadio en la etapa individual en la
cual se acentúan los procesos identificables propios de cada per~idad. Por otro lado, la disciplina antropológica considera a
la Juventud como un estadio intermedio entre la niñez y la edad
~ulta, donde el fin y comienzo de cada estadio es marcado por

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78

un mecanismo de ascensión social denominado Rito de paso. En
contraste, en la disciplina sociológica, la juventud deja de ser lll
concepto homogéneo para emerger como una categoría soca
que, a causa de su rol adscrito, no puede ser observada por su
potencialidad de reproducción en el trabajo, o como una fuerza
social de cambio. Por este motivo, considero que la juventul
ocupa un estatus incompleto respecto a los adultos debido ados
contrastes:

en verse en las sombras de una relativa asimilación &gt;. {Bruckner,
1975; p. 51)

la función destinada a los jóvenes radica entonces en la
preparación, y, precisamente por su misma asignación social, es
vista como quieren que sea y no como lo que realmente es. Por
esta razón denomino a los comportamientos juveniles "habitus"
de participación e inserción social. Los habitus juveniles son un
reordenamiento de los jóvenes ante las recientes situaciones, que
los orilla a la ocupación de sitios periféricos en casi todos los asa) La no posesión del poder, y
pectos de la partipación social, estas prácticas juveniles cumplen
la función de salvar a sus miembros del caos exterior {mundo de
b) la no posesión del saber.
lo.5 adultos) reflejado por la existencia de un marcado desfase enTomaremos la orientación sociológica de la juventud para tre los poseedores del poder y el conocimiento y aquellos que por
explicar la presencia social de las bandas juveniles, así como~ su status asignado no tiene acceso a éste {Encinas, 1989; p. 2)
marginación que conllevan estas agrupaciones dentro de los disDentro del planteamiento teórico de la escuelas estructucursos globalizadores que etiquetan aquellos comportamientos
ral-funcionalista tenemos el expuesto por Fred Mahler que, parpor el simple hecho de atentar contra la hegemonía social.
tiendo de la inmadurez del sector juvenil a causa de la comparaLa existencia de la juventud no puede ser minimizada a un ción entre tareas juveniles y las tareas adultas, confiere un estatus
período de vida fijado por rangos de edad o por la maduración de marginación a los jóvenes respecto a los adultos, fundamenfísica {y no mental) que acarrea la independencia del núcleo talmente en la edad. &lt; Un niño no es un adulto inmaduro, sino tofamiliar. la juventud, desde todos estos puntos de vista posibles, davía un niño, un ser que vive un mundo propio, con sus propias
es, por, mucho, más que eso, para comprender la presencia armas, con otras historias, con otros valores y dimensiones; un
social de la juventud, &lt; Es necesario vizualizarla dentro de la com- joven, al contrario, no es considerado por estos pensadores como
pleja red de relaciones sociales que se establecen en la sociedad. alguien. El joven vive en la proximidad del adulto, es una copia InLa juventud es un producto social, determinado por el lugar que conclusa, es un adulto subdesarrollado&gt; {Mahler, 1981; p. 39).
ocupa dentro de la estructura jerárquica de la sociedad ypor a
De acuerdo con los postulados de este autor, la función
tipo de relaciones que establecen con las demás instancias sociales&gt; {Guillen, 1985; p. 39).
primordial de lajuventud consiste en la preparación para incorporarse a las actividades de su inmediata vida adulta, y al referirse a
Para Marilú Guillén, la juventud es un producto de relacio- la marginación juvenil señala que ésta &lt; ...comprende ciertos elenes de poder, vista a su vez como un proyecto social, ligado mentos que separan o alejan a la sociedad, negándole una verdadesignio adulto, dado que ser joven implica tener la capacidad de dera participación en la vida cívica y las decisiones sociales en
reproducirse sexualmente, más no tiene la capacidad de repro- función de su edad e inmadurez, creando así el marco específico
ducirse socialmente y, por lógica, su modelo de vida es regido po' de una mente gobernada por un sentimiento de incomunicación
el mundo adulto, en tanto que lo juvenil, o más concretamente los Yfrustración.
jóvenes, es aquello que otros quieren que sea y no lo que los
jóvenes son. Los comportamientos juveniles encuentran su géne&lt; Estos sentimientos se manifiestan a través de la convicsis en la imperiosa necesidad de la juventud de ser ella misma Y ción de que la sociedad pertece únicamente a los adultos, sin
no lo que otros quieren que sea. Agunos de estos comportamien- comprender a la juventud... &gt; {ibid., p. 40)
tos encuentran en la satisfacción inmediata la drogadicción,
En cuanto a la definición de juventud, coincidimos con Alfaje, etc., es decir el paliatifactorio provocado por el hecho de pe&lt;·
do
Solari
{1971) quien la ve como un comportamiento eminentetenecer a un mundo ajeno, donde lo juvenil carece de una totá mente social,
donde a cada categoría le corresponde su propia
significación {Encinas, 1989; p.2)
cotidianidad juvenil. Respecto a la definición social de la juventud,
Dentro de esta misma línea encontraremos a Peter Bruck· tenemos los enunciados expuestos por Rosenmayr y Allerbeck,
ner, ya que para él &lt; la juventud es lo que los jovenes raramente quienes consideran que la &lt; juventud no puede definirse de matienen; la inmensa mayoría, después de terminar la escuela prima- nera satisfactoria, ni biológica, ni cronológicamente, sino en virtud
ria, se sumen en las contricciones de la vida del trabajo y no tardall de su comportamiento empírico acumulado (con respecto a algunas definidas como relevantes) dentro de unos límites aproxi-

a

e

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81

mados, por una parte, y del otorgamiento aún incompleto de derechos y del logro aún pendiente de posiciones económicas, por
la otra. &gt; (Allerbech y Rosenmayr, 1979; p. 27)
Es importante que el anterior planteamiento acerca de la
juventud no confunda el problema mismo con su medida. Para
comprender a la juventud tenemos que yuxtaponer términos y
ordenar1os de acuerdo a su importancia.
1) Una fase en el tran~curso de la vida indivudal.

2) Una proporción social caracterizada por comportamientos
acumulados empíricamente.

3) Un status incompleto.
4) Una cohorte o fuerzas históricas estructuradas en unidades
generacionales.
·
5) Un concepto axiológico (carácter juvenil) (ibid; p.28).
Rosenmayr y Allerbeck, en su intento sociológico sobre la
juventud, sostienen la importancia de considerar esencialmente a
la juventud como un elemento de reproducción social. Así, dicen
que &lt; La juventud es un producto de la reproducción social de la
fuerza de trabajo, así como una fuerza de cambio social&gt; (ibid;
p.8).
Es importante realizar una aproximación teórica acerca de
la definición anterior, para lograr una mejor precisión en su artl·
culación con el proceso de socialización. &lt; En primer lugar, la
primera frase: "la juventud es el producto de la reproducción
social de la fuerza de trabajo", debe entenderse, según nuestra
caracterización de la reproducción social, que no sólo implica la
renovación de la energía consumida en el trabajo, sino también el
complejo proceso de cualificación o capacitación de los sujetos&gt;
(ibid; pp. 8-9).
Este proceso de cualificación y capacitación se lleva a cabo
fuera del prcceso productivo, en el seno mismo de las instituciones, activándose mediante la conformación armónica del joven en
las instancias sociales, eliminando, por añadidura, las fricciones
entre los jóvenes y las instancias en el poder, si por algún motivo
se presentasen.
Partiendo de lo dicho anteriormente, podríamos establecer
algunas delimitaciones sobre la juventud como un producto de reproducción social:
a) La reproducción social es un fenómeno estructural e histórico cuyos efectos abarcan la totalidad de la poblaclón de una
sociedad determinada.

b) Según las necesidades del desarrollo de las fuerzas productivas, de la división en el trabajo y de la consolidación de las
categorías sociales, la reproducción social va estableciendo
roles y estatus articulados en fases vitales de carácter evolutivo-cronológico en el conjunto de la población.
c) La edad de los individuos adquiere significación socio-cultural en relación con las necesidades de reproducción social,
configurando al mismo tiempo las fases evolutivas de la población.
La juventud, entonces, no es un fenómeno uniforme, y por
esta razón es preciso estudlar1a por su diversidad, dado que los
comportamientos juveniles son tan variados como las sociedades
mismas. Si resumiéramos esto, llegaríamos a la conclusión de que
al estudiar a la juventud sería imporante tomar en cuenta los
siguientes factores:
a) Modo de producción económica en que se halla inserta.
b) Categoría social de pertenencia.
c) Región de pertenencia (rural y urbana).
d) Actividades realizadas por el joven.
e) Relación de inclusión o exclusión con el sistema de producción y las principales instituciones socializadoras (detección
de niveles de marginación).
Po~ otra part~. para Fred Mahler (1981; p. 39), una de las
caracterfst1cas de la Juventud se presenta cuando a los jovenes se
les considera como un grupo social cuya posición en la sociedad
provoca una inerme colectividad que, a causa de sus condiciones
de vida, los sitúa muy por debajo de los niveles característicos de
otros grupos. Mahler pensaba que el aspecto diferencial de los
Jóvenes respecto del resto de la sociedad es que representa al
sector con.menos ºRortunid_ades, responsabilidades, posibilidades de acción en la vida social y la toma de decisiones.
Cuando los jóvenes están lejos de una acción participante
Yde la toma de decisiones, se presentan dos alternativas para el
desenvolvimiento juvenil: a) reaccionar bajo formas de apatía o
rlaechazo par~ial o total hacia la sociedad, sin dirigir su acción hacia
s te_nden~ias general~s de transformación social (contracultu~es JUVenrles); y b) articularse y contituirse como una fuerza social vinculada estrechamente con los procesos sociales de transformación (fuerza de cambio).
-

La población juvenil presenta, además de un status de
marginación por su misma edad, otras características marginali2?ntes, como el desempleo, subempleo, drogadicción, etc. Por
8Jemplo: en la colonia Pablo A. González, una de las colonias con

�82

mayor índice de pandillerismo juvenil en México, realicé una inyestigación sobre la vida cotidiana de los jóvenes que la habitan;
encontré que aproximadamente el 60% de los jóvenes entrevistados han ingresado al Consejo Tutelar Para Menores, y buena
parte de ellos presentan elevadas tasas de farmacodependencla.
La ocupación de la mayoría de los jóvenes entrevistados abarcaba
desde cantantes de camión, hasta lanzallamas. Esta marginación
no tiene fecha de caducidad, y aminora sus efecto~ cuando el joven ingresa al sistema productivo formal, desempenando labores
menos agotadoras, percibiendo un salario fijo ( Encinas 1986). La
Col. Pablo A González, a pesar de tener una extensión no mayor
de 15 cuadras, cuenta con aproximadamente 1o pandillas juveniles. ¿Qué Muro les espera a estos jóvenes, si por el hecho de
brincar su corto espacio social asignado, sus conductas son calificadas bajo el rubro de la desviación social, institucionalizadas como simples conductas delincuentes, sin tomar en cuenta la causa
y el efecto que originan estas conductas juveniles?
Las pandillas juveniles aparecen por lo general, en los
conglomerados urbanos densamente poblados, los llamados
"cinturones de miseria", aunque también se presentan en el seno
de las clases media y alta. Estos conglomerados humanos pres~ntan un elevado índice de desempleo y de farmacodependencIa;
no son favorables para la vida urbana y en cambio son muy propensos a la criminalidad. Pablo Gaytán, considera a los chavos
banda dentro de la juventud urbana no garantizada (Gaytán, 1985,
p.74), es decir una fuerza de trabajo con pocas expectativas de
inserción social, pero que frecuentemente ha realizado actiVidades no específicas y poco rentables (boleros, lanzallamas, vendedores ambulantes, cantantes de camión, etc.), aunque hay algunas excepciones. Estos jóvenes han sido excluidos del mercado
de trabajo asalariado y, por lógica, empujados al subempleo u
otras conductas alternativas. Es Importante reconocer la existencia de una interrelación entre los sectores excluidos del proceso
de producción y 1as formas de conducta antisocial. Como ya lo
hemos dicho, algunos autores identifican a esta población juvenl
con el Ejército Industrial de Reserva, o sea, jóvenes cuyo atributo
principal es no poseer un empleo o estar en busca de éste, por lo
que han sido orillados a realizar actividades no específicas, que
no requieren calificación ni grado de escolaridad.
Insisto en que la utilización del término "Ejército Industrial
de Reserva" para conceptualizar a los miembros de las pandillas
es incorrecta, dado que Marx lo utilizó para expplicar la competividad del capitalismo en el siglo XIX. Es verdad que mencionar
al Ejército Industrial de Reserva implica una serie de consecuencias ligadas con su presencia misma, pero los conflictos de él
derivados son reducidos a la simple oposición burguesía- proletariado, teoría englobadora que minimiza hipotéticamente los~canees de la juventud a una simple lucha entre ricos ypobres. s,n

83

embargo, es importante reconocer que &lt; la esencia y el conjunto
de p~oblen:ias de una generación joven proceden del conjunto del
medio ~oc1al, de estructuras económicas, de la situación política
que exista en cada caso &gt; (Fischer, 1975; p. 16).
. Si~ embargo, aquellos jóvenes, aquellos chavos banda, ni
siguiera tienen la esperanza de encontrar un empleo (y, obviamente, no pu~en lle~ar ~ saber que su presencia social responde a
una neces1d~d histórica de ser sólo una enorme masa informe
donde los ub!camos conceptualmente). Lidia Menepace conside:
ra que estas 1~,:nen~s r_nayorías juveniles son una consecuencia
lógica de la crisis capitalista, y las identifica como el suproletariado
urbano..&lt; El fenór_neno nue~o al cual nos enfrentamos es el de la
producción orgánicamente ligada a la crisis capitalista de un nuevo e inmenso "subproletariado". El Término, con todas su brutalidad, me ~rece ~n todo caso menos falso que el de marginación
Ymenos 1deológ!~º que el de segunda sociedad; es un término
que_ ~xpresa la d~1culta~ de construir una relación y una recompos1,c1ón proletanas, al_t1~mpo que eli~ina los inmundos análisis
segun los cuales el feminismo y el movimiento de jóvenes estarían
totalmen~e dentro de la óptica de la burguesía; serían la última del
adversario de clase &gt; (Menapace, 1977).
lPor qué los chavos banda, así como los jóvenes desempleados, forn:ian partE: del subproletariado? &lt; Por la misma
razón que se definen socialmente como jóvenes parados, pero
8?emás porque el paro, al no ser coyuntural, fricciona! o marginal,
sino estructural, produce una cultura, una ideología, un modo de
ser permanen~e y no una simple moda (aunque tenga algunas de
característ1~s de lo q~e se entiende como moda). A diferencia
el subproletariado tradicional, que representa para la clase
obrer~ el "andrajo"fastidi~samente ligado a su condición, el último
PE;l~ano ~ que podrá arro¡ar1o, una desocupación coyuntural una
cns1s clínica, una _enfe~ed~d. un vicio como el alcoholism'o, el
n~evo subproletanado Juvenil no es de origen obrero no es un de~us o ~n andrajo de la condición obrera de~radada: es un proucto directo y estructural de la crisis&gt; (ibid.J.

:s

. la concepción de lidia Menepace no está muy alejada de
la real~dad social en la que están insertos los chavos banda en la
es!os_ jóvenes desclasados son la prueba irrefutable
iat~ctuahdad;
que el capitah~mo y la falta_de una significación juvenil coneta, generan Y. difunden ampliamente &lt; la crisis que profundiza
dectando a la misma reproducción del sistema. Arrojados al vacío
8
. la calle fuera del control de la familia y las instituciones muchos
:en~s se agrupan en _Bandas donde surge el fenóme~o social
. s 1mport~nte de la Juventud actual: la aparición de nuevas
f'"~rías actNas en el seno de las contradicciones que siguen exend1endo el descontento&gt; (Villafuerte, 1985; p. 119).

�84

Desde el momento que los jóvenes son arrojados al vaclo
de la calle sin la tutela de la institución familiar, se presentan un
sinnúmero de problemas, como criminalidad, desempleo, bandas
·uveniles, farmacodependencia, los cuales desembocan en una
arga serie de contingencias sociales que disminuyen las posibilidades de adultización, ya que no existen empleos para la cada
día mayor demanda de las masas juveniles que llegan para incorporarse al sistema productivo; este profundo desgaste desvanece
las posibilidades de incorporación productiva, y también las expectativas escolares.

l

La situación de los recién llegados al sistema productivo
(jóvenes) a corto y mediano plazo no es del todo halagadora, dado
que ante su no inserción trasitan por un camino con una dirección
dificil de describir. Estos recién llegados, en palabras de Mayda
Alvarez, se han consolidado como una enorme mayoría desclasada: &lt; jóvenes marginados, que ya han quedado, incluso, fuera de
esa etiqueta; ya no son marginales sino la parte más importante
del subproletariado &gt; (Alvarez, 1985; p. 43).
Las condiciones marginalizantes que viven a muchos jóvenes los encierra en un callejón sin salida, donde la puerta de
escape sería la pandilla misma. Las bandas juveniles representan
una consecuencia lógica de un desarrollo socioeconómico que
excluye a grandes masas juveniles de la opulencia material y~
exito económico; esta sociedad confiere al éxito total (incorporación económica) la meta principal, fijada al individuo desdesu
ingreso al sistema escolar (Encinas, 1989b; p.3)
Las pandillas juveniles son un producto estructural de la
crisis; el futuro de estos jóvenes es difícil e incierto, y se tomará
aún más angustiante. Dramáticamente exluidos del acceso a~
educación de las oportunidades de capacitación, de las posibl~
dades de un empleo estable, salario y prestaciones de ley, pe~
nentemente reprimidos por los cuerpos policiacos, acusados sin
tregua por los medios masivos de comunicación que a ~iario_les
recuerdan lo que nunca serán y lo que jámas tendrán, estIgmataa·
dos y juzgados por normas y valores que la sociedad utiliza pal8
aislar aquellos en cuyo comportamiento forzado encuentra lo que
no acepta de sí misma: estos adolescentes y jóvenes son parte
ineludible del México actual &gt; (Rueda., 1989; p. 8).
Las pandillas juveniles ya no pueden concebirse al margen
de lo social, debido a que su presencia, por si sola, descubre ure
realidad que encasilla y marginaliza a todas aquellas formas de
comportamiento disperso a lo socialmente esperado. Las_band_aS
son temidas porque a menudo se desconoce su verdadero 5!9'
nificado, y son estudiadas bajo el rubro de la desviación sodt
etiquetándolas sólo por sus imágenes y no por sus demandaS
inmediatas. El esterotipo delincuente de las pandillas juveniles es

85
una imagen impuesta por una sociedad cohersitiva que sólo combate los efectos, y se olvida de los factores sociales que originan
los comportamientos antisociales de las pandillas juveniles, si es
que se analizan, como frecuentemente sucede, bajo el rostro de
los menores infractores. Esta doble contradicción consiste en
que, atrás del alto Indice de delincuentes, existe una larga serie
de problemas originados en el seno mismo de la sociedad, y, por
otro lado, los jóvenes se han ido conformando como un gran segmento pasivo-receptor que, ante el agotamiento del discurso oficial (si es que para ellos existe), tienen que, a su peculiar manera,
dar sentido a su azaroza vida cotidiana, una corta existencia
donde los jóvenes a su temprana edad, dejan de depender de sus
padres para convertirse precozmente en jefes de familia, repitiendo así el papel machista practicado por sus padres. Estos jóvenes
tambíen dejan de ser adultos para engrosar las filas del subproletariado urbano, masa compuesta por jóvenes tan marginados
que ni siquiera el concepto reune los atributos esenciales para su
definición general (Encinas, 1989; p.2).
Las pandillas juveniles son entonces un reordenamiento
de espacios, realizados por algunos sectores juveniles ante una
significación social que los orilla a ocupar sitios periféricos en la
sociedad.

CONCLUSIONES.

1.- Consideramos a la marginación como un proceso estructural, en el que los sectores catalogados como marginales representan la consecuencia lógica de las inquietudes económicas, políticas y sociales de todo el conjunto social. El marginado no es aquel individuo excluido de la sociedad; es más, el
principio de exclusión no es sino una correlación normativa en
la cual la no participación social representa una violación a los
códigos absolutos de la dinámica social. Partir de este modelo
fácetico nos conduce a visualizar a los marginados como seres
sin el adjetivo, sin predicado, seres ajenos al engranage social
y al comportamiento colectivo.
Sin embargo, los marginados no aparecen como generación
espontánea; atrás de ellos hay todo un largo proceso históricocausal que los ubica como tales. También sería útil mencionar
que las condiciones del marginado, por el hecho mismo de
serlo (condiciones percibibles), están en la mente del investigador y en las mentes de quienes lo definen como tal.

�86

87

2. - Los marginados no pueden ser catalogados como parte d~
Ejercito Industrial de Reserva dado que este concepto era utilizado por Carlos Marx para designar al contingente mayoritario de desocupados, listos a la apertura de nuevas fuentes de
trabajo. Pero los marginados no pueden ser reducidos a este
ámbito, ya que el marginado no debe necesariamente ser un
obrero. Los marginados también co_
nforman ot~s capas pob!acionales, como los jóvenes, las mu¡eres, los nlnos o los ancianos, entre muchos otros.
3.- Los jóvenes, por el hecho de no poseer una significación
concreta, ocupan un sitio indeterminad? dentro de la es&lt;:a1a
social, ya que el jóven tiene la capacidad d~ reproducirse
sexualmente, pero no socialmente, con I&lt;;&gt; que intentos como
las pandillas juveniles, representan un refleJo fiel dE: reprodución
de pautas juveniles en un mundo vigilado y fiscalizado por los
adultos.

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*****

lExiste una manera peculiar de ser del mexicano? En el
folklore nacional se caracteriza ampliamente la forma de conducirse de los habitantes de nuestro país, las más de la veces se le considera desde el punto de vista jocoso y hasta burfón. Sin embargo,
ese comportamiento es el resultado de múltiples factores, los cuales pueden ser analizados desde un enfoque científico y a la luz
de diferentes teorías.
La conducta que asuma un grupo social es el reflejo de
diversos factores que conforman sus valores y patrones culturales. La definición que se haga de los términos aquí planteados depende en gran medida del enfoque o teoría que se siga. Para algunos estudiosos de las ciencias sociales la forma de ser y de conducirse de una sociedad obedece a razones puramente biológicas;
para otros, a los orígenes étnicos de dicha sociedad, y para algunos más tiene su fuente en elementos derivados de la estructura
económica prevaleciente.
Independientemente del enfoque que se asuma en el análisis de la conducta de una sociedad, lo cierto es que esta caracterización existe y se manifiesta en todos los órdenes. Para el interesado en la investigación es importante mantener esto en mente al
llevar a cabo cualquier tipo de estudio que involucre conducta social. La verdad es que al realizar cualquier forma de aproximación
alos grupos sociales, se tendrá como factor de influencia esta caracterización.
Esta es una verdad que permanece como una constante
para aquellos que desarrollamos estudios que conciernen a los
grupos sociales. La conducta social obedece a la serie de valores
yactitudes que predominan. Ahora bien, si como ya se mencionó,
es difícil llegar a un origen conceptual de la conducta social, no
por esto podemos dejar de realizar análisis y tratar de obtener conclusiones respecto a ello.
Cuando nos referimos a los valores que rigen una sociedad, estamos haciendo alusión al esquema de percepciones y

*

Investigadora del Centro de Estudios Estratégicos del I.T.E.S.M.

�90

actitudes que tienen los individuos en su relación con los demás
y con el medio ambiente que les rodea. Respecto a ellos, existen
diversas teorías acerca del comportamiento humano en sociedad,
algunas de las cuales consideran los aspectos meramente biológicos, otras los psicológicos y algunas más los filosóficos.
En México, existen diversos estudios que han tratado de
obtener un perfil del ser del mexicano a partir de los valores y
actitudes que predominan en nuestra sociedad. Huelga decir que
llegar a generalizaciones en campos como éste es sumamente difícil. La amplitud de nuestro territorio, en su diversidad de climas
y necesidades físicas, y su heterogeneidad en poblamiento, entre
otros factores, ha hecho que la conformación de valores y actitudes se de en diversos grados a lo largo de nuestro país. De
aquí que sea difícil homogenizar para todo México. Se han realizado estudios a nivel nacional en los .Clue se llega a conclusiones por
regiones (Hemández y Narro, 1988), agrupando aquellos estados
que presentan similitudes en el comportamiento de los individuos.
Uno de los primeros problemas que enfrenta quien se interesa por este tema, es el conceptual. lQué es lo que se entiende
por valor y cómo se definen las actitudes? Podemos decir que
estas definiciones están en función del enfoque que se adopte, ya
sea desde el punto de vista de la filosofía, de la psicología o de la
biología. Las diferencias pueden ir desde el concepto económico
del valor, hasta el plano metafísico del mismo. Sin embargo, creemos que una buena aproximación es la que fue desarrollada por
Milton Rokeach (1973), en donde este autor establece que valor
es &lt; la creencia perdurable de que una conducta especffica o
forma de vida es personal o socialmente preferible a otra&gt; . Esto
significa que un valor es una creencia sobre la cual el hombre
actúa por preferencias y que involucra cuando menos tres componentes básicos: el conocimiento, el sentimiento y fa conducta.
La combinación de estos tres elementos es lo que conforma hacia el interior de un individuo su manera de actuar frente al
mundo. Para ciertos autores es difícil discernir cuáles son los elementos básicos que determinan la forma de ser de los individuos.
Algunos creen que es meramente etnia, donde nuestros patrones
de conducta están predeterminados por los antecedentes históricos, y donde la explicación de nuestros vicios y virtudes como
ciudadanos está dada por nuestras raíces hispanas e indígenas.
Para Rokeach, estos antecedentes se mezclan con otro tipo de
percepciones adquiridas en nuestro desenvolvimiento como seres sociales. Primeramente debe existir el conocimiento del objeto
que vamos a considerar; este conocimiento se mezcla con el marco de aprendizaje que se posee y el cual depende a su vez del
entorno social en que se vive. En segundo lugar, interviene el aspecto afectivo hacia el objeto: cualquiera que éste sea, genera en
el individuo un gJmulo de reacciones afectivas, influenciadas por

91

nuestro entorno. Y por último, está la respuesta de los dos elementos anteriores manifestados en una reacción afectiva, que es nuestra conducta hacia ese objeto.
De acuerdo con esta teoría sociológica, los valores de los
individuos no tienen todos la misma importancia dentro del rango
de percepciones: algunos son trascendentes y otros no. De aquí
que exista una escala de valores en función de esta categorización. No es lo mismo la creencia que se tiene acerca de la existencia de -por ejemplo- un objeto inanimado, como una mesa,
comparativamente a la que se refiere a la existencia de un ser
superior, como Dios. Por lo tanto, una escala de valores va a estar
determinada tanto por aquello que consideramos fundamental,
como por lo que no recibe de nuestra parte tanta importancia. La
misma sociedad define esa escala de acuerdo con lo que en su
entorno se considera importante. De aquí precisamente se deriva
la conceptualización de un grupo social como tal, donde el término "sociedad" estaría definido como un grupo de personas cuya
conducta es regulada por un patrón cultural común, y donde la
respuesta de ese grupo a su ambiente está determinada por los
valores y actitudes que se tengan.
Para Gunnar Myrdal (1967), el esquema de valores operado a un nivel de generalidad es lo que se denomina estereotipos
o '1eorías populares", y son estos hechos sociales los que pueden
ser estudiados empíricamente, ya que dan lugar a conjuntos de
creencias que caracterizan a una sociedad particular.
Esas creencias son las que definen la existencia de un grupo social a través de las siguientes funciones: a) confieren identidad social de grupo, b) permite llegar a un consenso de las reacciones de los individuos ante el exterior, c) por ende dan cohesión
de grupo como tal y d) dan origen y apoyan el surgimiento de
otros valores fundamentales.
La posibilidad de realizar conclusiones y predicciones acerca del sentir de las personas y sus posibles reacciones frente a
diversos objetos, nos lleva a cuestionarnos seriamente sobre la
metodología usada por el estudioso para definir y analiiar los valores y actitudes de la población, pues si bien estos tienen un origen
subjetivo, dichos valores se objetivan, y posteriormente se consideran absolutos, valores en s[ Esta dimensión del concepto del
"valor'' enmarca y determina nuestro análisis.
TRATAMIENTO EMPÍRICO DE LOS VALORES.

Como ya se mencionó, aún dentro del mismo país, los valores pueden diferir de acuerdo a la división de los grupos sociales.

�92

Así en México se tienen diferentes sectores dentro de la població~. donde los valores, si bien no son diametralmente opuestos,
sí difieren en grado; por ejemplo en la conducta que se tE:;nga frente a la sexualidad, la cual puede ser ext!emadamente rf~1da en las
entidades del sur del país, y en cambio algo m_as flexible en los
estados del norte. lHasta dónde se p~ede decir que los v~lores
son comúnes? El límite es difícil de definir, pues a veces las diferencias son tan sutiles que no se sabe dónde, geográficamente, cambian.
Además de las dificultades conceptuales, al estudiar los
valores nos encontramos con aquellas relacionadas con 1~ recolección de información. Este tipo de conceptos se capta~ ~1!ectamente de la población, es decir a través de encuestas dm~1das a
la población en general. De aquí que para muchos, la vah~ez de
los hallazgos esté sujeta a la natu!'8'eza -de su recol~c1ón. La
aproximación que se hace a la reahdad de las cr~enc1as está en
función de la veracidad con que el encuestado quiera responder.
Las más de las veces, la naturaleza misma de las pregun!Ss que
tocan en forma directa la manera de pensar o de ~entir de la
persona, le inhiben a contestar de manera veraz. Sm embargo
como señala Luis Leñero {1979), finalmente lo que se desea captar
es la actitud social que se tiene frente a los valores, y es lo que el
individuo manifiesta como respuesta.
Así también al analizar los valores de un grupo social, se
deben definir aqueilos valores qu~ se consideren i~~rtantes o
relevantes para el estudio en cuestión. Se pueden defm1! considerando si son trascendentes o si no lo son. Pueden también tomarse en cuenta aquellos valores que ~e estimen fundamentales para
caracterizar el perfil de una población.
Ahora bien de acuerdo a las características culturales del
mexicano, consideramos que un análisis de sus valores de~
comprender una división entre los trascendentales y los que, sm
llegar a ser de tan determinantes, contribuyen a modelar su p~rsonalidad. Entre los primeros podríamos incluir aquellos relaciona•
dos con la familia, la religión y el trabajo, que conforman el entorno
inmediato en el cual se convive; entre los segundos estarían a9uellos relacionados con la patria, la política y todo lo que se relacione
con el extranjero.
Si quisiéramos llegar a una clasificación más detallada,
podríamos definir estos valores de acuerdo a su fuente, o sea al
origen en el cual se genera la reacción del sujeto u objeto. Enton·
ces podríamos clasificarlos como individua/e~. aquel_los en qu~.el
individuo "cree" por ser adquiridos en su medio ambiente familiar
(como serían los relacionados con la familia), y po! ~tra parte, los
valores de origen institucional, los cuales son adquiridos de acuer•

93

do al estrato social en el que se desnvuelve, que serían los referentes al trabajo, la política, la patria y el exterior.
Consideramos que un análisis acerca de los valores de
los mexicanos debe contener los aspectos mencionados. A continuación señalamos algunos elementos que fortalecen la anterior
aseveración.
En cuanto a la'familia, es importante conocer cuál es el
patrón cultural que subyace en las relaciones familiares en nuestro
país. El tipo de familia que predomina en nuestra sociedad es la
conyugal, constituida por los padres y los hijos. Hasta mediados
de este siglo, y a partir del proceso de urbanización, era usual obsetvar familias extensas compartiendo bajo una misma vivienda;
sin embargo este modelo ha sido poco a poco perdiendo predominancia para dar paso a familias nucleares.
El tipo de familia que caracteriza a un grupo social es
importante, pues es el primer contacto que tiene el individuo con
la sociedad, y es donde se generan las vivencias trascendentales
para su Mura soclalización. Asf, conocer cuál es el tipo de unión
que se da en la pareja es importante, pues el estado civil predominante nos da una buena aproximación de los valores morales
que la rigen. El matrimonio civil, el religioso o la unión libre, son
formas que expresan las reglas sociales a las que se apega la pareja y por ende la familia.
Otro elemento que sirve de indicador para definir los rasgos trascendentales de la personalidad del individuo lo constituye
la forma de convivencia que se tenga en la familia; la mayor o
menor participación de cada uno de los miembros de la familia en
las decisiones que afectan al núcleo familiar nos arroja luz sobre
si sus miembros ¡·uegan roles activos dentro de la sociedad; la actitud que reciban os hijos de sus padres conformará su actuación
futura como partícipes de un grupo social y a su vez como formadores de nuevas familias. Estos son patrones de conducta que
tienden a reproducirse.
Existen también aspectos tales como la actitud que se
mantiene frente a la responsabilidad de la educación y cuidado
de los hijos, la fidelidad en el matrimonio, la reproducción, el compartir las tareas domésticas; todos ellos son elementos que contribuyen a caracterizar los razgos del individuo, pues de ahí surgen
los valores trascendentales que definen la manera de conducirse,
primero de los individuos y depués del grupo social.
Estos son entre otros, algunos de los elementos en relación a la familia que consideramos deben ser incluidos en la captura de información para elaborar el perfil mexicano.
En cuanto a la religión, constituida por valores morales
que también se generan en el núcleo familiar, es importante cono-

�94

cer hasta qué punto la religión católica continúa siendo la piedra
angular de las familias mexicanas. La forma en que los individuos
sigan los preceptos de la religión católica nos permite conocer si
los valores tradicionales siguen siendo vigentes, o si han registrado tendencias que lleven a alterar los valores religiosos. Se
menciona reiteradamente que en los últimos años han proliferado
diversas sectas -que si bien no contravienen de una manera radical a la religión tradicional de nuestro país- sí de alguna manera
afectan la conducta social de los individuos. El paso de una rel~
gión considerada mas rígida en algunos de sus mandatos, a una
que ofrezca al individuo mayor flexibilidad en su comportamiento,
significaría a la larga cambios sustanciales en la conducta social.
A la par del hogar, el lugar de trabajo es donde el individuo
concretiza en su mayor parte sus relaciones sociales. Por esto
consideramos importante para la plena identificación de cómo se
comportan los individuos, conócer cuáles son las características
principales de su conducta en el desempeño de su actividad económica. La percepción que se tenga de su medio laboral a través
de su interés por el mismo, de su actitud frente a sus patrones y
empleados, de la satisfacción que obtenga de su trabajo, nos ubica frente a otra fuente importante en la generación y conformación
de valores.
En relación a la patria, tienen importancia aquellos aspee·
tos que revelan el grado de nacionalismo del individuo, la percepción que tenga en relación a los valores nacionales, como el respeto por tcx:fo aquello considerado trascendental para ser mexicano:
el respeto a los símbolos patrios, a la autoridad gubernamental y
a todo aquello que represente a la nación misma. La actitud frente
a los acontecimientos políticos, como el ejercicio del derecho al
voto, sus preferencias por algún partido político, son algunas características que permiten complemantar la personalidad del in·
dividuo.
Otro aspecto también importante es la actitud que se tenga frente a los elementos que provienen del exterior. El deseo de
mantener los valores tradicionales mexicanos, o la tendencia a
considerar modelos extranjeros, ayudan a identificar la permeabi:
lidad de los valores individuales ante influencias del exterior. S1
bién es verdad que la nueva etapa que se está viviendo de global~
zación económica implicará la adopción de modelos de produc·
ción y de consumo de otros países, no menos cierto es que la influencia de otros patrones de conducta dependerán de la actitud
hacia el cambio que tengan los mexicanos.
Lo hasta aquí planteado delínea algunos de los elementos
que consideramos relevantes y que deben ser incluidos al realizar
el estudio y análisis de los valores de los mexicanos. Si como ya
se mencionó la conceptualización de los mismos no es algo sen-

95
cülo, tampoco lo es su estudio empírico. Sin embargo el interés
de revisar y analizar desde un punto de vista más riguroso los rasgos de la personalidad de nuestros conciudadanos nos motiva a
continuar la búsqueda de métodos para llegar a conclusiones válkfas.

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*****

�97

ORIGENES Y EVOLUCION DE LA FAMILIA
MANUEL RIBEIRO FERREIRA*

Prácticamente todos los autores, sean estos biólogos, historiadores, sociólogos o antropólogos, coinciden en que la fa.
milia es la más antigua de las instituciones humanas, y también la
más universal de todas ellas. Es posible afirmar que su antigüedad
es, por lo menos, la misma que la del ser humano, e incluso resulta
posible suponer que ya existían algunas formas de agrupación
familiar entre los antropoides prehumanos.
El interés que siempre ha suscitado el estudio de la familia
•Y el del ser humano- ha llevado a numerosos investigadores de
todas las épocas a preguntarse dónde y cómo se inició la familia
ycuáles eran sus características originales. Sin embargo, si echamos una mirada a nuestro pasado histórico y a los diversos estudios antropológicos que existen sobre el tema, podemos observar
que &lt; ... siguen siendo obscuros tanto los orígenes de la familia
como las etapas que ha atravesado en el curso de su desarrollo
hasta llegar a su actual multiplicidad de formas. &gt; (Linton, R., 1985;
p.5).
Gran parte de las investigaciones que se han hecho a este
respecto se basan en estudios de pueblos primitivos actuales, en
antiguos escritos o en la observación de los primates superiores.
Sin embargo, debemos reconocer que los primeros documentos
existentes distan mucho del origen del hombre y de la familia, y
los estudios de los actuales pueblos primitivos, a pesar de que
demuestran una amplia gama de posibilidades de organización
familiar, no nos dan la clave para fijar con exactitud cual fue su
origen y su proceso de desarrollo. En cuanto a la comparación
con los primates, existen también serias limitaciones, pues no hay
pruebas científicas que permitan inferir las pautas de conducta
humana de las de los otros grupos antropoides que -sobra decirto- están muy lejos de nuestra propia historia evolutiva.
Con los datos que se pueden obtener es posible elaborar
ciertas inferencias más o menos válidas. Pero no debemos olvidar
que cualquier afirmación que se haga con respecto a los fundamentos históricos de la familia debe ser considera da como una

t

Profesor-Investigador de la Facultad de Trabajo Social de la UAN.L

�98
nueva hipótesis, y que si bien algunas hipótesis pueden par~cer
más probables que otras, ninguna de ellas puede -en la prácticaser comprobada científicamente .
En éste sentido el sociólogo norteamericamo William J.
Goode afirma que debe eliminarse la pregunta sobre los ~rfgenes
de la familia, ya que es imposible conte~tar: &lt; aunque pudiéramos
penetrar en las obscurida~es de la historia, s~lo &lt;?btendríamos
datos de los últimos pocos instantes de la experiencia human~ en
la familia. Algunas especies humanas ef!lpezarón h~ce un millón
de años: el horno sapiens con toda segundad a~rec1ó hace cerca
de 50 ooo años y posiblemente hace 100,000 anos. No tenemos
ningún dato acerca de los patrones familiares de tal época; Ydebido a que no existe ningún rastro, nunca sabremos C?mo fuer~n.
Los patrones familiares de los cuatro grandes antropoides, debido
a que no están basados en sistemas cultural_es, proporcionan solamente débiles indicios para una comprensión de los orígenes de
la familia del hombre, en parte debido a que hace mucho tiempo
se separaron de la principal línea evolutiva humana&gt; (Goode, W.J,
1966; pp. 226-227).
Otros comparten esta opinión. Para 1~ a~tr~pologfa moderna, la familia y la unión conyugal no fueron 1nstitu1?as e~tre los
humanos en algún lejano día por mandato de un sabio legislador,
sino estaban preformadas en la especie del hombre (~onc~~~mente como agrupaciones en el seno de la horda). Dice Komg
(1981; p.6) que por I? tanto han existido de~e siempre, de tal
suerte que resulta ocioso preguntar por su ongen.
Sin embargo, y a pesar de la dificultad que ello implica.
diversos investigadores se dieron la tarea de especular acer~ de
los orígenes de la institución familiar. Particularmente conocidos
son los trabajos de los antropólogos Margan y Bachofen, los cua·
les fueron popularizados en 1884 por Federico Engels en su obra
sobre el origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.
No es raro que haya sido en Europa de siglo XIX cuando
surgió y se desarrolló esta preocupación por d_escub~r n~estras
raíces familiares. No olvidemos que el pensamiento científico de
esta época estaba sumamente influenciado por las teorías evolucionistas que habían surgido de las ideas de Darwin, y que desde
este enfoque el concepto de ''.origen" cobraba una gr~~ irt:iportancia. Y si bien no es posible ubicar a Engels como part1d1ano de las
corrientes del darwinismo social, ya que como colega de Marx
criticaba el evolucionismo lineal de la historia, él mismo cayó en
cierta medida en un evolucionismo al dividir, como lo hizo, las
etapas por las cuales atravésó la familia, atribuyendo los pa~os ~e
un tipo de familia a otro de ac_~erdo a los e~tadi~s_9e I~ h1stof!1!
que él mismo propone (salva11smo, b_arbane y c1V1l)zac1ón). ~in
pretender hacer aquí una reconstrucción retrospectiva de la his-

99

toria de la familia -tarea que como hemos dicho parece casi imposible- creemos que es conveniente reseñar de manera concisa
algunas de las principales controversias que se han suscitado a
este respecto en el panorama de las ciencias sociales y que no
carecen de interés.
ETAPAS EVOLUTIVAS DE LA FAMILIA.

Entre las diversas hipótesis que se manejan hacerca de
las primeras formas de organización familiar existe un documento
que las polariza en dos posiciones antagónicas: Por una parte,
~ngels y Margan afirman que existió un estadio primitivo en el cual
imperaba en el seno de tribu un intercambio sexual promiscuo, de
modo que cada mujer pertenecía a todos los hombres y cada
hombre a todas las mujeres (Engels, 1974; p.33).
Debemos señalar que casi nadie compartió esta idea de
una etapa inicial de promiscuidad, y en la actualidad prácticamente está olvidada. Engels creía que el hecho de que esta teoría
fuera rechazada se debía a que se quería ahorrar esa "vergüenza"
ala humanidad. Según él, los europeos de su época estaban impregnados de una moralidad tal que les parecía inconcebible que
nuestros ancestros no regularan su actividad sexual.
Lo cierto es que el conocimiento que tenemos sobre las
caracter~sticas físicas y psicológicas del hombre en particular, y
d~ los pnmates en general, nos induce a creer que tales especulaciones fueron puras fantasías. Si bien Engels ataca a todos aquellos que no creían en este período sexual en la vida del hombre, sus
demost~aciones son puramente ideológicas y no es capaz de prese~tar ni~guna prue~ sólida para apoyar su tesis. Al parecer los
únicos primates que viven en hordas sexualmente promiscuas son
los monos araguatos de América del Sur, y se trata de una especie
muy alejada de nuestra línea de descendencia. En cuanto a los
demás primates, sabemos que son monógamos o polígamos pero nunca promíscuos (Untan, 1985; p. 6). Por otra parte, los d~tos
que ten~mos sobre las sociedades primitivas actuales, no permiten confirmar las tesis de Margan y de Engels.
.
Malinowski (1974; p.163) comparte esta opinión cuando
dice que no existe en ninguna sociedad, y que nunca ha existido
la promiscuidad sexual.
No obstante, algunos antropólogos siguen especulando
~rededor de la posibilidad de que sí haya existido un primer estad!º de promiscuidad en la especie humana. Kathleen Gough, por
e¡emplo, cree que Engels estaba en lo cierto al hacer esta afirmación, aunque reconoce que &lt;todos los pueblos cazadores y re-

�100

101

colectores conocidos viven en fam~ias, y no en ordenamientos
sexuales comunitarios&gt; (Gough, 1984; p.137).
La única conclusión a la que podemos llegar a este respecto es que no existen elementos científicos para confirmar o rechazar categóricamente esta teoría, aunque las pocas evidencias
apuntan más bien en el sentido de que nunca existió tal estadio.
Esta es en esencia la posición más generalizada de la antropología
moderna.
En la tesis evolucionista planteada por Engels, el autor
expone una serie de etapas de la familia, las que deben ser consideradas como grandes divisiones al interior de las cuales existe
una gran cantidad de variantes, pero que se caracterizan por ciertos rasgos similares. En este proceso se presentan características
peculiares que plantean de forma lógica cómo la familia pasó de
una forma "inferior" a otra "superior''. En la teoría de este autor,
después de la etapa original de promiscuidad, se plantea la existencia de una serie de formas cenogámicas, en las que grupos
enteros estaban unidos en matrimonio a otros grupos, y en donde
el proceso natural de evolución llevó a la familia -mediante la tendencia de la prohibición del incesto- a formas de organización
cada vez más sofisticadas, hasta llegar a la monogamia.

De igual modo, una serie de hermanos uterinos o más lejanos tenían en matrimonio común cierto número de mujeres, con exclusión de sus propias hermanas, y esas mujeres se llamaban entre
sí "punalúas" &gt; (ibid, p.42).
Engels consideraba que la familia punalúa era la forma más
elevadij de matrimonio por grupos, pero reconocía que no era la
única. El mismo describe el tipo de familia de los negros australianos del monte Gambier, entre los cuales la tribu está dividida en
dos clases: los Krokis y los Kumites. Afirma este autor que está
prohibido el intercambio sexual en el seno de cada una de las clases, pero que en cambio todo hombre Kroki es marido nato de toda mujer Kumite, y todo hombre Kumite lo es de toda mujer Kroki,
y no existen limitaciones por diferencias de edades ni de consanguinidad especial (ibid, p.47).

Siguiendo a Engels, vemos que lo que él considera la primera etapa de organización familiar es la que denomina "familia
consanguínea": &lt; aquí los grupos conyugales se clasifican por generaciones: todos los abuelos y abuelas, en los límites de la familia
son maridos entre sí; lo mismo sucede con sus hijos, es decir los
padres y las madres; los hijos de éstos forman, a su vez, el tercer
círculo de cónyuges comunes; y sus hijos, es decir, los biznietos
de los primeros, el cuarto&gt; (Engels, ,1974; p.39).

Existen actualmente otras explicaciones alternativas a la
descrita por Engels y Morgan, y en donde la monogamia aparece
como la primera forma de organización de la familia y no como la
última. Así por ejemplo, Ralph Linton,(198~; pp. 7-8) fundamentándose en el conocimiento que tenemos sobre la organización
de las sociedades humanas que viven todavía en niveles inferiores
de desarrollo económico y tecnológico, afirma que lo más prudente es suponer que los primeros representantes de nuestra
especie tenían ya relaciones sexuales bastantes permanentes y
que lo más probable es que la mayoría de las uniones fuesen monogámicas.
Este autor considera que es posible que existiera un elemento de casualidad de las relaciones sexuales, mitigado por un
profundo elemento de celos en ambos sexos. Dado que el número
de hombres y mujeres no necesariamente era equitativo, es posible suponer que la forma predominante de monogamia alternaba
con formas poligámicas. Así, cuando había más mujeres que hombres (situación más común debido a que muchos varones perdían
la vida en actividades guerreras y de caza), los mejores cazadores
absorbían el excedente de mujeres, dando lugar a agrupaciones
familiares poligámicas. Es el caso menos común de un exceso de
hombres (que podia ocurrir sobre todo en sociedades que practicaban el infanticidio femenino), podía aparecer la poliandria, y así
un grupo de hombres podían compartir los favores de una sola
mujer.

Puede deducirse que en este tipo de organización fam~
liar, los únicos que no mantienen relaciones sexuales incestuosa_s
son los parientes por línea ascendente o descendente, es decir
entre padres e hijos, tíos y sobrinos, etc. Pero en cambio, todos
los hermanos y hermanas, primos y primas son entre sí esposos
y esposas.
En esta teoría se aduce que la cenogamia (matrimonio
por grupos) fue muy difundida y que adquirió muchas configuraciones de acuerdo a los lugares en que se desarrolló.
El siguiente paso evolutivo fue la forma de familia a la que
Morgan da el nombre de Punalúa. &lt; Según la costumbre hawaia·
na, cierto número de hermanas carnales o más lejanas(...), eran
mujeres comunes de sus maridos comunes, de los cuales queda·
ban excluidos, sin embargo sus propios hermanos. Esos maridos,
por su parte, no se llamaban entre sí hermanos, pues ya no tenían
necesidad de serlo, sino "punalúa", es decir, compañero íntimo...

Sin embargo, la verdad es que hoy en día no existe evidencia alguna para apoyar la tesis de Engels. Aún entre los antropólogos que simpatizan con estas teorías, se reconoce que existe
una total carencia de pruebas para demostrar la existencia de familias consanguíneas y punalúas, pero algunos todavía creen que
algún tipo distinto de matrimonio de grupo existió antes de las familias monogámicas (Gough, 1984; p.138).

�102
En esta misma línea de interpretación, se han d~sarr?llado otros argumentos que se fundamentan en aspectos b1ológ1cos
para explicar el surgimiento de la familia.
George Homans (1963; p.255), por ejemplo, asegura que
aunque a veces sobreestimamos el im~ul~o sexual, no cabe duda
que sin estos impulsos el ser humano difícilmente habrla desarrollado una institución familiar. Así, dice: &lt; Es que el hombre, donde
quiera que vaya, sigue siendo u11 mamífero tropical y como sus
primos, los monos antropoides, experimenta el deseo sex~al en
todas tas épocas del año y no sólo en una, como el ~so del ciervo.
SI tuviera una constitución sexual distinta, no podna haber producido una institución en la cual un hombre y una m~jerv.iven perm~nente juntos&gt;. La verdad es que, sin men(?sprecIar la 1~portanc1a
de la sexualidad como un impulso determinante.en la.vida del s~r
humano creemos que existen otros factores de igual Importanc1a
para explicar la institucionalización de la familia: La explicación de
Homans sería suficiente para comprender la exIstenc1a de hordas
de seres humanos (como en el caso de los primates superiores);
pero lo más fundamental trasciende al puro aspecto animal del
hombre. Muchos sociólogos y filósofos han afirmado que el hombre es, por naturaleza, un animal social. Lo importante aquí es destacar como lo ha hecho Erick Fromm (1973), que el hombre, a
diferencia de los otros mamíferos, tiene conciencia de ~u e~istencia como ser único, separado de los demás; _esa concIenc1a produce en él un sentimiento de soledad que lo impulsa a acercarse
a los demás a refugiarse en un grupo que le proporcione no sólo
seguridad física, sino también emocional. Au~que puede arQU·
mentarse que la necesidad de afecto y companía no es eXf?lusiva
del ser humano ya que se presenta en otras muchas especies, en
el hombre esta ~ecesidad adquiere una dimensión muy particular
debido a su conciencia.
La argumentación bioloQicista añad~. que existe ~tra
característica decisiva en la formación de la famIha: la maduración
lenta de los jóvenes. Dice Homans que los niños hl:lman?s son durante muchos años débiles e ignorantes, y por lo mismo incapaces
de defenderse a sí mismos, por lo que la especie j_amás s~ habría
mantenido por tanto tiempo como lo ha hecho _sI sus miembros
no hubiesen tenido impulsos que los llevasen a ahmentar, proteger
y enseñar a sus hijos (Homans, 1963; p.255).
También Desmond Morris (1968; p.30 y ss.), con un enfoque evolucionista utiliza estos argumentos para expl~car la fon:nación de la familia, pero añade el p~ne:ipio de la necesidad a~ectiva.
Morris hace una detallada descnpcIon de la transformación del
mono en hombre y asegura que a medida que ev~lucionaban, lo~
jóvenes primates se hacían cada vez más dependientes de los cuidados maternos, ya que para que su cerebro creciera y se de~rrollara fue necesario que se diera un proceso Olamado neotema),

103

mediante el cual ciertos rasgos juveniles o infantiles se conservan
y se prolongan en la vida adulta. Así, en el caso de un mono típico,
cuando nace su cerebro ha alcanzado ya el 70% de su tamaño
adulto y el 30% restante lo alcanzará antes de completar su primer
año de vida. En contraste, el ser humano al nacer posee un cerebro que equivale a tan sólo el 23% de su tamaño adulto y que
crecera sin cesar durante los primeros 23 años de vida aproximadamente. Este proceso de dependencia de los humanos supera, sin lugar a dudas, a los de cualquier otra especie animal, y
ha sido ampliamente descrito por biólogos, sociólogos y antropólogos.
Esta dependencia de los jóvenes -dice Morris- generó
una confinación de las hembras en el hogar y produjo una tajante
división del trabajo, ya que, a diferencia de otros carnívoros, las
hembras no podían acompañar a los machos en las excursiones
de caza. Sin embargo, para el macho surgiá un problema fundamental: mientras salía en búsqueda de comida, tenía que dejar a
su hembra sin protección frente a cualquier otro macho que pudiera rondar por ahí, por lo tanto tuvo que crear un lazo que apareaba
a los individuos. Los monos cazadores macho y hembra tenían
que enamorarse y guardarse fidelidad, ya que esta situación garantizaba la fidelidad de las hembras mientras los machos estaban
de caza y significaba, además, una reducción de las rivalidades
individuales de los machos, lo que contribuía a desarrollar un espíritu de colaboración y además contribuyó a generar una unidad
familiar que redundaba en beneficio de las crias (ya que para criar
y adiestrar a los jóvenes se necesitaba una unidad familiar
coherente: las hembras estaban seguras del apoyo de los machos
y podían dedicar se a sus deberes materiales; los machos estaban
seguros de la fidelidad de sus hembras y por consiguiente podían
salir de caza sin preocupación; y los retoños gozaban de mayores
cuidados y atenciones) (ibidem).
Por otra parte, Morris asegura que en este proceso de
transformación en humanos, la infancia prolongada de nuestros
jóvenes antepasados les permitía establecer una relación más duradera y fuerte que la que podía experimentar un mono joven. La
pérdida de este lazo familiar, al llegar a la madurez y a la independencia, producía con seguridad un "vacío afectivo" que tenía
que llenar, por lo cual estaba bien dispuesto a generar un nuevo
~ínculo suficientemente intenso, que sustituyera al anterior (Mor- ·
ns, 1968; p. 56).
El punto débil de la tesis de Morris está en el argumento
de la necesidad de fidelidad del macho con respecto de la hembra.
En contraposición con este aspecto, y con la posisión de Homans
en cuanto a la impotancia del impulso sexual, Levi-Strauss dice
que para la mayor parte de los pueblos los lazos matrimoniales
tienen poco que ver con la sastifacción del impulso sexual, dado

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104

que el ordenamiento sexual proporciona numerosas oportunidades para ello. Cita el ejemRIO de los muria de Bastar que habitan en la zona central de la India: al llegar a la pubertad, los jóvenes
muria de ambos sexos son enviados a vivir en chozas comunales
en donde disfrutan de plena libertad sexual; después de unos
años, estos jóvenes se casan, con la condición de no unirse con
ninguno de sus amantes de la adolescencia. &lt; Sucede, pues, que
en un poblado más bien pequeño, cada hombre está casado con
una esposa que ha conocido en sus años mozos como la amante
de su vecino (o vecinos) actual &gt; (Levi-Strauss, 1984; p.30). Para
este autor, las consideraciones sexuales no son, en consecuencia, de Importancia fundamental para el matrimonio. En cambio,
las necesidades económicas se hallan presentes en un lugar primordial en tocias las sociedades y lo que convierte al matrimonio
(y por consiguiente a la familia) en una necesidad fundamental en
todas las sociedades tribales es la división sexual del trabajo (ibídem). Ypodemos añadir que la división sexual del trabajo se explica por el argumento de dependencia de los jóvenes humanos.
Resumiendo, podemos decir que si bien nunca estaremos
en posibilidades de responder sastifactoriamente a la cuestión del
origen de la familia, el estado actual de conocimiento nos lleva a
considerar verosímil la hipótesis de que las primigenias formas de
organización familiar eran o bien monogámicas, o bien pollgámicas, pero no cenogámicas. Además, entre las fuerzas que contrlbuyerón a su formación, todo parece indicar que los factores
fundamentales fueron la prolongada dependencia de las crias
humanas y la división sexual del trabajo, los cuales pueden ser
considerados factores de carácter tanto económico, como biológico. Pero no debemos olvidar el aspecto de la necesidad emocional de compañía a la que hemos hecho alusión, ya que de alguna
manera constituye una de las piedras angulares de la naturaleza
humana, porque deriva de su conciencia como entidad única y
separada. Si como dice Fromm (1973), la necesidad más profunda
del hombre es la de superar su separatidad, su soledad, entonces
podemos creer que el matrimonio y la familia constituyeron desde
siempre, las organizaciones primarias que mejor sastifacían a estos requerimientos. Por último, queremos añadir que sería erróneo
tratar de interpretar -al estilo de Engels- la evolución de la familia
como una serie de pasos sucesivos. La única conclusión posible
a la que podemos llegar, es que no ha habido un sólo tipo de evolución de la familia, sino una serie de evoluciones que han seguido
caminos diferentes y que han producido formas distintas de organización familiar.

REFERENCIAS BIBUOGRAFICAS
ENGELS, FEDERICO, (1974) ,Elorigendelatamilia, lapropledad
privada y el Estado, México, Ediciones de cultura popular, Quinta
edición.
FROMM, ERICK (1973), El arte de amar, Buenos Aires, Paidós.
HOMANS, GEORGE (1963), El grupo humano, Buenos Aires,
Eudeba.
GOODE, WILUAM J. (1966), La familia, México, Ed. UTEHA.
GOUGH, KATHLEEN (1984), "El origen de la familla", en: Levistrauss, Claude et al, Polémica sobre el origen y la universalidad
de la familia, México, Anagrama, 4a. edición, pp. 112•154.
KONIG, RENE (1981), La familia en nuestro· tiempo, Madrid, Ed.
Siglo XXI de España.
UNTON, RALPH (1985), El estudio del hombre, México, Fondo
de Cultura Económica, tercera edición.
LEVI-STRAUSS, CLAUDE (1984), "la familla", en Levi-strauss, C.
etal. (1984), pp. 7-49.
MAUNOWSKI, BRONISLAW (1974), Sexo y represión en la
sociedad primitiva, Buenos Aires, Ed. Nueva Visión.
MORRIS, DESMOND (1968), El mono desnudo, Barcelona,
Círculo de Lectores.

*****

�107

TERAPIA PSICOLOGICA V TRABAJO SOCIAL
JOSE G. ZUÑIGA ZARATE*

Uno de los temas que provoca mayor interés en el panorama actual de las ciencias sociales es, sin lugar a dudas, la
relación existente entre cada disciplina y las demás. Es frecuente
que en los medios académicos se hable de la urgente necesidad
de que se haga trabajo interdisciplinario (o cuando menos multidisciplinario), para incidir con mayor eficacia sobre la problemática de los individuos y de la sociedad. En el caso del Trabajo
Social, esta necesidad es de sobra evidente, ya que los trabajadores sociales emplean las herramientas y conocimientos desarrollados por otras disciplinas para aplicarlas en su tarea social.
Sin embargo, el Trabajador Social no sólo desarrolla su
actividad de intervención y planificación en los grandes grupos
sociales, sino que, con frecuencia, su esfuerzo profesional está
enfocado hacia unidades sociales pequeñas (como la familia) e
incluso hacia sujetos individuales. Y es precisamente en este
campo en el que la Psicología juega un papel muy importante.
Daremos por sentado aquí que es legítimo, en modo general, que la psicología aporte sus conocimientos y herramientas al
Trabajó Social. No obstante, a pesar de las buenas intenciones, se han planteado objeciones, sobre todo en lo que respecta a la intervención terapéutica. Dado que la versión de terapia
más difundida ha sido, en términos generales, la propuesta por
la escuela psicoanalítica Qlamada también intrapsíquica), se ha
considerado que un profesionista de cualquier otra disciplina no
versado ni entrendo en dicho tipo de terapia, difícilmente pueda
realizar un trabajo que pueda ser adecuado. Esto, debido a la naturaleza compleja de la psique, así denominada, que resulta ser
tan inextricable que requiere un bagaje muy amplio y una formación muy específica.
No obstante, todo el mundo sabe que la escuela psicoanalítica no es sino una entre muchas otras corrientes de la psieología. Otros enfoques, tales como el conductual (peyorativamente llamado "conductista"), o el modelo humanista, entre

Profesor de la Facultad de Trabajo Social de la UAN.L.

�109

108

otros, proporcionan alternativas terapéuti~s mucho más flexibles. Por ejemplo, visto desde una perspectiva conductual, ~ue
establece que aquello que causa el problema _del com~rtamrento del individuo es su microamblente, es decir, su fam1ha, su trabajo, el barrio así como también los agentes cul~ural~s qu~ le rodean permite, por tanto, en una forma aut~mát1ca .inmediata la
posibilidad de que el trabajador social efectu~ terapia Y, de hech~
ha de reconocer que la intervención del trabaJador social es en_S1
misma terapéutica puesto que, en general, el Trabajador Social
busca "ayudar" siempre en algún sentido a la persona o a la comunidad.
La no directividad, un concepto Roge~no de la escuela
Humanista considera al ser humano como digno de confianza
y respeto, al cual hemos de no modificar ni influenciar _en forma
grotesca para que realize ciertas acciones que le ben~cIan ?esde
la perspectiva del profesionista. Sin embargo, los pnnclpIos de
Car! Rogers van de la mano con los principios ~e respeto_ a la
persona y no directividad sostenidos por el TrabaJo Social mismo.
Por ello no sólo resulta evidente la coherencia teórica entre.el
humanismo Rogeriano y el Trabaj~ S~ial. Aquí lo_ que se necesita
es la comprensión cabal de los pnncIp1_os Roge~~os _dentro de
procedimientos prácticos, que permitan !ª ut1hzac1ón d~ los
principios humanistas en sesiones terapéuticas o de ma~eJo ~~
grupo empleando estos principios. El concepto de no dIrectMdad es un concepto a veces mal entendido, ya que en sí es ~lffcil de explicar debido a la noción humanista de Rogers, noción
que nosotros, por vivir inmersos en un mundo que sól~ ve lo
malo, no nos permite siquiera la posibilidad de que alguien vea
el lado bueno del ser humano.
Y no se diga de las corrientes sociales que por antonoma·
sía son baluarte del Trabajo Social. Existen en las corrientes
Socioculturales diversas tendencias a su. vez que res~nden
más bien a escuelas de pensamiento filosófico V• en a~nencla,
la resolución de las diferencias ha de estar más bien prec1samef1!e
en el conflicto principal: el conflicto filosófico. ~os vertientes aun
subsiten y realizan una explicación macroscópica ~e nuestra r~lidad social y psicológica, y ambas ofrecen caminos muy diferentes de acción: el positivismo y el marxismo. Aunque las ~
sas parecen estar definiéndose, aun resulta prematuro decir
toclavla cuál modelo de análisis de la sociedad ofrece más bondades a la sociedad misma.
Resulta ser por tanto importante definir o esclarecer la
perspectiva psicológica que se sostiene a fin de evaluar las posibilidades de que el trabajador social reallze o no inteivenciónes terapéuticas psicológicamente hablando. El artículo sob!9
la terapia en colaboración o coterapia_entr~ el Tra~jad~r ~ocial
y un supervisor versado en la terapia ps1coanallt1ca (Utwin S.,

Marjorie y Sandra Hricko,1981) es muy alentador ya que coloca
la actividad terapéutica dentro de un contexto de Interacción social en búsqueda de ayuda al grupo terapéutico y no lo presenta
como algo inaccesible a un profesionista no versado.

1

Decir que el proceso de intervención terapéutico psicológico es inaccesible para otros profeslonistas que efectúan Intervención social de cualquier tipo, es negar simplemente su tarea
profesional. La tarea del Trabajo Social incide en gran parte en
aquellos factores que están muy frecuentemente Inmiscuidos en la causalidad de un problema psicológico de un Individuo
o de tocia la familia. Es usual que existan datos en cuanto a que
la familia de un delincuente esté "desintegrada" o que atrás de
un problema de inseguridad o de ansiedad exista un padre exigente o una madre sobreprotectora. El profeslonista de trabajo
social no sólo puede, sino que está en muchas ocasiones dentro
de los factores que en gran medida contribuyen a la alteración
psicológica de las personas y es legltima tanto su aportación
terapéutica como de investigación a nivel individual o grupaJ.

SOCIAL

HERRAMIENTAS DE INTERVENCION DEL TRABAJO

En lo anteriormente expuesto hemos comentado que
las posibilidades de intervención terapéutica del Trabajo Social
dependen de la escuela o escuelas psicológicas a partir de la cual
se analice dicha posibilidad. No hemos abordado, sin embargo,
posibilidades aún más ambiciosas: la eventual elaboración de las
herramientas propias de la disciplina del Trabajo Social en cuanto
a la intervención con propósitos de ayuda psicológica.
Esta posibilidad es real y está fundamentada en el respeto
ala autonomía de las disciplinas y en la tendencia natural de todo campo independiente. La psicología misma se tuvo que separar de la filosofía Oa química y la medicina lo hicieron mucho
antes) para poder buscar legítimamente su propio camino, con
tocio y tropiezos. El Trabajo Social debe y puede realizar una tarea
independizadora que no tiene que ser1o propositivamente sino en
forma natural. Ha de buscar y elaborar en base a los conocimientos y a veces limitantes que otras disciplinas le brinden sus
propias herramientas de intervención.
Este separatismo de las disciplinas se ha hecho necesario para consolidar las tareas de cada área de conocimiento, aún
cuando con el paso del tiempo resulte inevitable una fusión: cuando el campo de estudio de cada disciplina se encuentre con el de
otras, dando lugar a un trabajo interdisciplinarlo para entender
cabalmente la realidad que les ocupa.

�111

110

El autor de estas líneas considera que el campo de intervención del trabajo social es un campo singular, es decir único,
propio, que no permite la invasión en el cual confluyen toda una
suerte de factores muy sui-generis que lo convierten precisamente en una actividad profesional muy propia: no en vano es
una disciplina independiente.
Hemos portanto de ir al campo aplicado y, utilizando todas las herramientas disponibles, prácticas y del método científico, aplicar aquellas mismas herramientas, analizando en base
a los resultados del proceso de intervención individual o comunitario así como institucional, cuáles estrategias resultan tener
las mejores bondades para los objetivos de beneficio que buscamos y cuales no. Por supuesto, han de crearse los primeros
caminos para elaborar las herramientas propias de intervención
que nos permitan ir conociendo el orden·de nuestra naturaleza
social-psicológica y también que nos permitan hacer acopio de
una cantidad cada vez mayor de datos que produzcan la
ansiada tecnología de cambio social.
UNA TERAPEUTICA SOCIAL
Es por tanto natural que el profesionista de Trabajo
Social realice intervención terapéutica psicológica. No tiene que
realizarla, en base a lo anterior, utilizando principios teóricos o
tecnológicos de otras disciplinas sino los propios. La terapéutica social es psicológica porque ayuda a restablecer la condición de bienestar existencial de las personas como parte de una
comunidad social. La terapéutica social es social porque considera para su actuación esa convergencia tan especial de factores psicológicos, sociales, económicos, existenciales y culturales que el profesionista de Trabajo Social tiene en sus manos
como una especie de don, pero también como toda una responsabilidad. ¿Cómo inciden todos estos factores para crear una
familia con características neurotizantes, por ejemplo? lCuál es
la participación de las prácticas culturales (religión, valores, etc.)
en la configuración de un estilo de familia o de un problema de
personalidad? lQué aspectos debe de contemplar un programa
de intervención para personal productivo de una industria a fin
de que su vida familiar o existencial sea más propicia para sí mismos y para el proceso productivo? Todas estas interrogantes y
muchas más requieren para ser solucionadas del conocimiento
originado en la investigación ordenadora que penetre en la comprensión de la participación diferencial de los factores que inter·
vienen en el comportamiento social del ser humano.

En resumen, el Trabajo Social realiza ya, en forma directa,
una tarea terapéutica, y es perfectamente factible que intervenga dentro de lo que se denomina "terapia psicológica". Aún cuando puede beneficiarse de las técnicas psicológicas existentes
para intervenir en su campo de acción puede elaborar las suyas
propias, como campo independiente.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

KHUN, THOMAS S., (1971), La Estructura de las Revoluciones
Cientfficas. Fondo de Cultura Económica; México.
LITWI_N S., MARJORIE V SANDRA HRICKO B. (1981), Student
and F1eld fnstructor as Group Cotherapists: Equalizing an Unequal Relati?nship, Journal of Education for Social Work, Vol. 17,
Num. 1; Winter. MILLON, THEODORE (1974), Psicopatologfa y Personalidad.
Ed. lteramericana; México.

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�113

EL INSTRUCTOR DE CAMPO Y EL ESTUDIANTE
COMO COTERAPEUTAS DE GRUPO
LA UNIFORMIZACION DE UNA RELACION DESIGUAL*
MARJORIE LITWIN SCHLENOFF Y SANDRA HRICKO BUSA

La relación de los coterapeutas ha mostrado ser el factor
más importante que influye el proceso terapéutico. El modelo de
aprendizaje estudiante aprendiz convierte a la coterapia en parte
integral del proceso educativo. Aun así, en la situación de entrenamiento existe un estatus de desigualdad inherente dentro de la
díada coterapéutica. En este escrito se tratan técnicas que ayudan
aestablecer una relación igualitaria entre el estudiante y el instructor de campo como coterapeutas.
La coterapia de grupo se está utilizando cada vez más como parte del proceso de entrenamiento del estudiante graduado
de Trabajo Social. A partir de los años veinte, la utilización de
grupos con propósito terapéutico comenzó a introducirse en todas las instituciones(1) de Trabajo Social, al mismo tiempo que
empezó la participaci6n de coterapeutas con un concepto aún
más nuevo del que Adler (1930) y sus colaboradores originaron
en Viena.
Al mismo tiempo que se reconocían los beneficios terapéuticos de la coterapia, también se reconocían las oportunidades
únicas de capacitación que esta modalidad permitía. Reeve (1939)
YHadden (1947), abordaron la utilización tan difundida de dos terapeutas en una situación de psicoterapia de grupo con propósitos de capacitación y de supervisión. Hadden se dió cuenta de
que &lt; los estudiantes se convertían en participantes dentro de una
relación psicoterapéutica dinámica. La terapia de grupo permite
obtener experiencia bajo supervisión y hace más corto y efectivo
el entrenamiento de los terapeutas &gt; (ibid p.48). Es difícil describir
adecuadamente al estudiante el proceso terapéutico y las intervenciones a través de medios didácticos. La participación directa
en el proceso de grupo con un terapeuta experimentado ya ha
mostrado que es más productiva.

Traducción de José Guillermo Zúl\iga Zárate del artículo: "Student and field
instructor as group cotherapists: equalizing an unequal relationship", en:
Journal of Education for Social Work, vol. 17, núm. 1, 1981.

�114

En muchos casos el equipo de coterapia podría consistir
de un sólo estudiante de trabajo social y su instructor o instructora
de campo. La desigualdad inherente en tal situación es obvia; aun
así la literatura de coterapia está llena de referencias en cuanto a
ta necesidad de una igualdad coterapéutica a fin de que se de el
éxito en el grupo. Weinstein (1971), Getty y Shannon (1969), a~I
como McGee y Schuman (1970), propusieron que el establec1•
miento de una relación no jerárquica de coterapia es esencial para
el proceso terapéutico en tanto que Yalom (1969), por su lado, ad•
vierte contra el liderazgo compartido de dos terapeutas de estatus
desigual.
Existen además beneficios muy grandes de capacitación
que pueden originarse del equipo estudiante-instructor. Utilizando
un modelo de aprendizaje que considera que exi~te una pe~sona
sin experiencia, el estudiante tiene una o~ortumdad de P!l~era
mano de observar y participar en el tra~JO de un profes1om~ta
práctico más experimentado. La coterap1a proporciona también
un medio de supervisión contin~a dentro del co~texto ~e una
situación directamente compartida. Para el estudiante ab1ert~ a
las ideas y no defensivo, esto constituye una oportunid~d ú~1ca
de crecimiento profesional. El instructor de campo también tiene
a ta mano una oportunidad de supervisión única en cuanto a las
habilidades y avances del estud(ante. El entrena~ien!o m~iante
el método del liderazgo compartido, ayuda también a 1mpechr que
el estudiante se haga dependiente del grupo en la búsqueda de
apoyo y aceptación, y le permite una comprensión más clara de
la dinámica del grupo.
El dilema que existe al buscar lograr aproximarse hacia
una relación coterapéutica igualitaria ~ntre el inst~ctor de ca~po
y el estudiante, se está conviertendo eh una situ~c1~n d~ capacita·
ción importante que están enfrentado tanto la mst1tuc1ón académica como las agencias de colocaciones.
Este escrito es un esfuerzo dirigido a proponer posibles
métodos de tratar con este dilema. En general, el enfoque utilizado
intenta conjuntar el sentido de 1~ igualdad coterapéuti_ca a t~vés
de: 1) una relación de aceptación mutua, y 2) la e?&lt;1stencia de
. técnicas participatorias que busquen aumentar la actividad de tos
estudiantes menos experimentados.

115

tro de todas las relaciones coterapéuticas y no sólo en la relación
que se da entre el instructor de campo y el estudiante. En cuanto
a la experiencia, el reconocimiento de la experiencia limitada del
estudiante respecto al liderazgo de grupo no implica una inferioridad global. El estudiante puede aportar una diversidad de cualidades y habilidades valiosas a la situación de grupo. Así como el
estudiante debe estar abierto a revelarse tal y como es al instructor
de campo y coterapeuta, asl también el instructor debe estar abierto a la posibilidad de preguntas importantes que el estudiante le
pueda hacer.
Beme (1969) cree que la función del estudiante es señalar
las cosas que el terapeuta se ha brincado. Aún así, algunos estudiantes puden tener dificultad para tratar con la autoridad, y su
miedo de ser "juzgados" (calificados) interfiere cQn sus capacidades de lograr esta función. A fin de facilitar tal proceso es útil hacer
que los estudiantes establezcan libremente su opinión antes que
la del terapeuta. Así, ellos no podrán ser nunca influenciados por
los pensamientos del supervisor, si estos fueran diferentes. Aún
así, la experiencia del autor indica que los estudiantes comienzan
las primeras discusiones posteriores a la sesión sin tener nada que
decir. Es de gran ayuda hacer1es preguntas en una forma amable,
de tal forma que expresen su punto de vista en cuanto a cómo fue
manejado cierto aspecto dentro del grupo. Se debe estimular la
expresión de opiniones individuales y la independencia de pensamiento. El reconocimiento y la aceptación de las diferencias de
cada uno converge en un sentido de respeto mutuo que se filtra
dentro del grupo y proporciona un modelo de interacción a los
miembros.

Por otro lado, la competencia puede ser una fuerza altamente destructiva, que mine la relación coterapéutica y genere
una atmósfera desfavorable dentro del grupo. Por ejemplo, cuando una estudiante líder se puso de acuerdo con otros miembros
del grupo, en cuanto a reunirse fuera del mismo grupo (cuando
ya se había establecido la regla de que no se podían reunir fuera
del grupo terapéutico). Los miembros del grupo que participaron
en la actuación en contra de la regla evidentemente estaban involucrados en un asunto de autoridad, y su relación con ella. El problema se complicó aún más cuando el estudiante de coterapia se
PtJso de parte de los dos miembros. El supervisor sintió que existía
u~a batalla competitiva por obtener la autoridad entre él y la estudiante líder. En el grupo, cuando la estudiante abiertamente maniLA CREACION DE UNA REI.ACION DE MUTUALIDAD, festaba una incapacidad para comprender las razones que sostenían la regla de no reunirse fuera de la terapia, otros miembros del
grupo le apoyaban en su razonamiento. Aún después de de una
larga plática en la sesión posterior a la reunión terapéutica la estuYa que hay dos terapeutas que dirigen al grupo, existirán . diante líder manifestaba no entender las razones. No fué sino hasdiferencias en cuanto a la personalidad, la edad, experiencia Yel ta que se utilizó una técnica de rol playing para demostrar los efecpunto de vista de cada uno. Estas diferencias pueden existir den·

�117

116

tos en el grupo, que la estudiante lfder est~o de ac~erdo -con
reticencia todavía- de que la regla tenía su Importanc1a.
En la siguiente sesión de supervisión, la estudiante se
enojó porque sentía que estaba siendo juzgada por el supervisor
coterapeuta. Realmente sí estaba siendo juzgada, ya que éste.era
un requisito establecido de antemano por la escuela. El supeMsor
intentó liberar su miedo estableciendo que los c~iterios sobre los
cuales se le juzgaba no eran parte de su actuación actual como
persona. De hecho, el funcionamiento ac!ual de la estudla~te era
muy adecuado; tenía experiencia amplta y poseía cual•d~des
excelentes. Entonces se platicó el asunto de cómo la e~tud1ante
se relacionaba con la autoridad y se encontró que de algun modo
esto siempre había sido un problema para ella. Realmente ella estaba bajo una presión muy grande e~ la escuela, ya que tenía que
terminar sus primeros trabajos escritos y grabaciones en base a
los cuales se le iba a calificar. Resentía mucho la estructura académica de trabajo y la presión intensa que sentía ~e la escuela de
graduados, y parte de esos sentimle~tos, en con1unto
su forma de tomar la relación con la autondad eran transferidos al supervisor.
El fomento de una relación cooperativa opera tanto den·
tro como fuera del grupo. Siempre resulta~ ser muy lmp?rtantes
las sesiones de discusión previas y postenores a la se~16n te_ra·
péutica. En éstas sesio~es, el estudiante_ es aceptado implícita·
mente como un companero y se le permite !11ostrar sus razona·
mientos independientes y valiosos. ~s re~~cIones de contra•t~sferencia del instructor de campo son 1dentiflcad~s por~ estudian·
te aunque al principio sólo actuarán de manera 1nconsc1~nte. Para
el' instructor tales datos objetivos pueden se~ terapéut1came_nte
productivos y servir también como una herramienta de aprendiza·
je poderosa y como un modelo para el est~diante. quando ~I c~t~
rapeuta admite su imperfección, el estud1ant~ se ~,ente mas hbre
de compartir las dificultades y las respuestas irrac1&lt;;&gt;nal~s de e,:noción y también se hace más capaz de res?lver l~s situaciones nes·
gosas. Y ya que el coterapeuta es también el instructor d_el estu·
dlante, el proceso puede tener una función global hurnamzante.

'?º"

tinua se convierte en una actitud condescendiente. Cada intervención efectiva del estudiante puede ser reforzada positivamente
en una forma verbal o no verbal y al estudiante se le puede estimular a un comportamiento recíproco (es decir sin ser sugerente o
autodegradante).
Esto no es siempre una tarea simple. Un estudiante
coterapeuta, por ejemplo, en forma muy burda y obsequiosa, estaba de acuerdo con los comentarios del supervisor en la sesión de
9!Upo. Casi d~spué~ de cada interpretación hecha por el supervisor, el estudiante diría qué tan "correcto", "conectado" e incluso
"brillante" era el comentario que había hecho. Esto rápidamente
se abordó en la. sesión posterior a la sesión con el grupo, en la
cual se descubrió que el estudiante, de ascendencia mexicana
tenía una creencia cultural de que para tener éxito necesitaba
agradar a la figura de autoridad norteamericana. Aunque en términos generales el estudiante pudo dejar de manifestar esa conducta, siguió "cayendo" de vez en vez dentro de un patrón excesivamente lisonjero.
Puede ser especialmente benéficiosa la forma en que se
manejen los desacuerdos. La libertad que los coterapeutas tienen
de no est~r de ~cuerdo en una forma clara con lo que el otro piensa, lleva implícita una relación de igualdad y si se realiza en una
· forma de mutuo apoyo, también funciona como una relación mo~elo importante ~ra los miembros del grupo. Por ejemplo, decir
~se es un punto interesante, voy a agregar algo a eso", o "no se
s1 estoy de acuerdo, yo lo veo más bien de este modo" da una
gran importancia a los aspectos positivos de puntos de vista diferentes, de tal manera que el apoyo mutuo aún existe incluso cuando se manifiesta desacuerdo.

La actuación mutua de la relación estudiante-instructor
ta!l:lbié~ puede ~er lograda mediante las referencias conjuntas. La
utd1zac1ón ocasional de la palabra "nosotros" en las sesiones de
g~po implica tanto un diálogo compartido como una relación comun. La ~~ción de funci_
ona'!liento conjunto está también implícita
en la dec1s1ón de entrevistar ¡untos a todos los miembros prospecto, esto con el fin de mantener en un mínimo los contactos indiviEste proceso puede ejecutarse en sesiones con un super· d~ales ~on los ,:niembros del grupo y también llegar al grupo al
visor clínico de grupo, donde tanto el estud,iante com~ el instruct~r mIsm? ~Iempo sI~mpre que sea Rosible. Aunque no se pueda locoterapeuta conjuntamente comparta~ l_as observacIo~~s YrecI· grar facllmente una relación genuina de trabajo común, ésta debe
uscar~e, ya que es aparentemente muy importante para el funban ayuda. Tales sesiones de superv1s1ón pueden onginar una b_
situación en la que se resuelvan rápidamente las dificultades de la ' cIonamIento positivo del grupo. Ya lo dijeron McGee y Schuman
relación, antes de que las cosas puedan empeorar. Dentro del 9ru· (1970; p. 30) &lt; Así como va la relación de coterapia, así va el
po la aceptación y respeto mutuo también deben lograr_con1u~- , grupo &gt; .
tarse. La tarea del instructor de campo es apoyar al estudiante sm
ser condescendiente o sobreprotector. Por ejemplo, asentir con
la cabeza, mostrando sin palabras que uno está de acuerdo, refuerza la contribución del estudiante. Pero hacerlo en forma con-

�118

119

LA CREACION DE OPORTUNIDADES PARA LA PARTICIPACION

Weinstein (1971; p. 302)) dijof. qnzaue e;) i:r:~¡~fe~~ ~
·6 de un coterapeuta &lt; 1 con'ª •
~~~ogimiento de las diferencias en,persontalid~dl enetsredlecos/fa
idad Igual -rea o po enc,a -,
,
3)
terapel;'laS
rt~J:~da terapeuta de que el compañero _
mutuo
;~e~~:J~o ~ la situación de entrenamien~o puede ser)
1

r

;1~0:
}~=J!d~~~~
~~~=t~~~s~~~~I ~~~~fa~'f:¿~~el~:~:i~~~
utas El supervisor podría funcionar como
,
~i:i;estudiante podrfa asistir a tar~s~~!n~:s;~~e!~º~~g~r :

la asistencia o efec~ua\~ ~~:~~:buscar un estatus de iguald~do~~s~~8:s
e~ r~fizar tareas rutinariasáayudaj.!~~~
diante a aumentar su confianza, en tanto que est apre ,
rol de coliderazgo terapéutico.
Una dificultad comúnmente presente en el_ est~iante
coterapeuta es la inhibición. En u~a situación de t~!'8.P'ªt~~~:1!i
el estudiante tiende a s~r más pasivo y m~nos Fn
al máximo
prof~d~~:s:~sp~~~1e;~~a~~s:~~u:;Íié~ función de
;~pervisor. Aquf, la tendencia natural d~ refrenars~. an~e:~:: : ;
riencia nueva, está compue: por ~;s~~~d~~ec~:~o se explo-

i~!i~.

,le'~

~~~~~~~~t~a~~~!~[~i:~:!n

rel~ción a su propia cé~::
ta dentro del grupo, ha sido una confusión en ~uanto a qu
lonalidad personal deba revela~e a los miembros del gruremoc
de nde en gran parte del estilo personal o de 05
tJ;icos, al estudiantedse lé~ pu~=~~~~=n~=
cuándo las emociones que emanan e pu
para el paciente.
.
A una estudiante se le pidió por parte de su instructora
de cam que dijera al grupo sus sentimientos.cuand~ se estat!:.
retirand~del grupo definitivamente. Pu~o decirles que tanto reblan sido de ayuda para ella durante el ano escalolar,d~~res~~la
· di' que los extrañaría. Aunque esto era go c, pa
'
1
e~ d~onces conocer el valor que tenía el hecho de. q~e t:

:~t~~:~:~s

un potencial de igualdad? Si no se le pone cuidado, esta disparidad entre los coterapeutas queda señalada en el grupo como algo
existente y luego se confirma y auto-perpetúa. Por ello, es importante esforzarse por lograr una participación de mayor igualdad
que aquella que pudiera surgir en forma natural.
Ya anteriormente se ha hecho evidente que existen algunas técnicas verbales tales como la utilización del "nosotros".
Debernos señalar que la participación igualitaria no se remite tan
sólo a medios verbales. De hecho, en la terapia del grupo en actividad, las verbalizaciones son limitadas. A fin de aumentar la participación de los terapeutas menos experimentados, uno puede interconstruir participación que incluya tanto técnicas verbales como
no verbales. Tareas corno los contactos telefónicos con los miembros del grupo pueden ser una responsabilidad compartida que
permita la igualdad y la interacción estructurada con cada miembro.
La experiencia de los autores es de que casi todas las
llamadas telefónicas hechas por los miembros del grupo terapéutico se le hacen al terapeuta experimentado. A fin de combatir
esta desigualdad, al estudiante se le asignan las llamadas a aquellos miembros que faltaron a la sesión, de tal modo que la igualdad
no sea tan acentuada. Otro rol asignado al estudiante es la presentación al grupo de los miembros nuevos. Una estudiante sintió que
éste era un rol especialmente útil para ella, ya que le permitía efectuar una manera anteriormente no disponible de "tomar el liderazgo", al introducir a cada nuevo miembro dentro del proceso de
grupo.

A fin de igualar el estatus, han de utilizarse también tipos
de comunicación no verbales. Es frecuente que en las situaciones
de coterapia quede de manifiesto la desigualdad cuando el terapeuta más experimentado habitualmente finaliza cada sesión y hace el movimiento inicial indicador de que la sesión terminó. No es
difícil cambiar este u otros patrones que igualmente transmitan
autoridad, simplemente cambiando los roles. Sin embargo el reto
para el instructor de campo no es sólo tener cuidado de aquellos
casos en los que la autoridad es transferida, sino también poder
renunciar a la gratificación que se origina de ser percibido como
más poderoso y superior por parte del grupo.

Un ejemplo en el que este aspecto se hizo problemático
~iembros del grupo expresaran en recipr~nalidad su~~~t~':rro- involucró a un grupo de terapia psicoanalítica con un supervisor
hacia ella. Se dió cuenta del vínculo emoc10 que
lem- terapeuta masculino y una estudiante coterapeuta. A pesar de que
llado y el placer que proporcionó ese víncul? a ella y a los mbajÓ existió un reconocimiento manifiesto en cuanto a la necesidad de
bros del grupo. Esto también fué de beneficio cuando se tra nto igualar los roles dentro del grupo, el supervisor "olvidó" contínuacon los sentimientos del grupo (paésa~os Ypreqsi~~~ ~eºi~~U&amp; mente poner en efecto los procedimientos sobre los cuales se hade ya no ser parte del grupo terap ut,co. ~ 0 e .
nza bía llegado a un acuerdo. Siguió manifestándoles que le llamaran
de ayudar al estudiante coterapeuta al mismo tiempo que alca
aél durante los períodos entre sesiones y rápidamente hacía inter-

�120

pretaciones antes de que la coterapeuta pudiera tener oportunidad de intervenir, tomando en términos generales el liderazgo en
cada oportunidad que se le presentaba. Mediante la exploración
hábil de la situación por parte del supervisor de grupo, quedó en
claro que el asunto de ceder la autoridad a una mujer era algo muy
difícil para el supervisor, ya que él percibía que en su casa el padre
había "renunciado" al poder otorgándoselo a la esposa, a partir de
lo cual fué disminuyendo el respeto del padre en el hogar. Este
problema se resolvió al existir una supervisión contínua del grupo
y mediante la terapia individual al supervisor, surgiendo de allí una
relación más igualitaria entre la estudiante y el supervisor.
El lugar en que se sientan los coterapeutas es otro factor
no verbal importante a considerar en cuanto afomentar la relación
coterapéutica. Al principio, sentarse a un lado del instructor de
campo puede ayudar al estudiante, ya que los pacientes tienden
a identificar a los dos como un equipo. Esto también puede ayudar
al estudiante a que él mismo se identifique como tal. Pero el sentarse uno al lado del otro no facilita la comunicación entre los dos
coterapeutas, ya que es menos fácil que se mantenga el contacto
ocular. Al sentarse en lados opuestos se facilita la comunicación
entre ellos: uno puede fácilmente percibir cuándo el otro desea intervenir. Al principio, el terapeuta más activo debe en forma consciente dar la oportunidad al menos activo, a fin de aumentar su
participación. Al sentarse en lugares opuestos se permite también
que el terapeuta menos activo observe bien al más activo en aspectos como su lenguaje corporal, el contacto ocular y las expresiones faciales. Hay que hacer pruebas en cuanto a las mejores
colocaciones de los terapeutas, pero siempre buscando que el
terapeuta menos activo logre beneficiarse en cuanto a su confianza y participación.
Un beneficio práctico de la coterapia es que siempre existe alguien disponible para el grupo, lo cual permite una mayor continuidad y apoyo. Sin embargo, existen otros beneficios para el
estudiante/terapeuta que tiene la oportunidad de conducir el grupo en ausencia de su coterapeuta/instructor. Pueden planearse
las ausencias a fin de que coincidan con la existencia en el estudiante de una mayor habilidad y confianza propia. Al hacerlo asl,
el estudiante puede saber lo que es dirigir al grupo él sólo sin preocupación del papel normalmente ejercido por el instructor. El estudiante puede sentirse más libre en cuanto a las vacilaciones y pensar antes de intervenir sin tener la expectativa {ni esperar) que el
coterapeuta comente primero. El estudiante también puede sentirse más cómodo y menos limitado de expresar su propio estilo,
facilitando el surgimiento de un estilo terapéutico personal.
Es posible que aún después de pasar por un período de
ajuste, algunos estudiantes todavía tengan resistencia a efectuar
un rol más activo. SI esto ocurre y el estudiante permanece eviden-

121

tem:nte_ pasivo, tal vez tengan que abordarse aspectos tales como miedo a.expresar sentimientos, la preocupación en cuanto
~ las exp~ctativas del instructor de campo y la ansiedad por el
esempeno personal en general. También se ha presentado el
problema de que u~ estudiante sea en exceso asertivo dentro de
u~ grupo. El supervisor puede desear introducir algo de refrenam1~nto en las respuestas del estudiante. Esto debe hacerse
cuidadosam~nte Y dentro de un espíritu positivo de ayuda
~ estudiante aprenda una mejor manera de funcionar ~~
er e gru~o. Lo 9ue parece ser mejor en este caso es ha
~u~ el esbtud1ante p1_ense en cuanto a los efectos de sus com~
nos so r~ 1os pac1e~tes. Esto es también otro asunto complejo
~~ sjup~~ls1ón, J?9ro aun así requiere solución, tanto para el apren~ e e es~ud1ante como para el funcionamiento del grupo Ya
.. er~n. P1~e y Mee-Lee (1972; p. 192) lo afirmaron- &lt;La.
lic1pa¡1óidn activa del {estudiante) terapeuta es la mejor garant~~
que i P amente se convertirá en una parte efectiva del grupo&gt; .

ir

CONCLUSION.

~~~~aped~~~~;
~~~8:ri~:c~ yi~j~~: ~~~~~s~~~~! ~o:~
as e instructores de campo con estudiantes Fu sf
:~ni~ ~~esidad de lograr una relación mutua y una pa~~ic iva se crearon Y confirmaron en nosotros media
:c~so efectivo_ de gruP?. Tal vez_ la mejor forma de refleja~t~
comentano que hizo un miembro que partici ba
:1Pº de_ases~rfa de apoyo en un cuestionario posterir¡;:al

~baj~
~1t~~;~~~7f!~~~:i~~~o~~~1f~~~~n~~~;r~~':;
.
eracc1ones verbales, hacía preguntas orientado

:f

~~empre SE: nos ocurrieron a nosotros, y hacía mención ~: que

campeoVI~!ª diferentes Y c~~ocimientos de datos dél instructt~':;
do
• 1empre es beneficioso tener más de un conductor cuanvan ª 1ª par, tal como ustedes dos lo hicieron&gt;.

vel de a~~~~JJe ,observó que había diferencias en cuanto al ni-

¡=

cientes ~~ las pe~ib~~i~e~~:i:::~n~~~sti~~ /~ pación positiva que se logró fué un elemento primordial
ela~ que 1~ desigualdad inherente del equipo de coterapia'
Cia etstupéd1an~e puede modificarse en la búsqueda de una expe..,__era utica y académica positivas.
'"" .-

tr

�122

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*****

PERSPECTIVAS SOCIALES EDICION DE LA
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON,
FUE IMPRESO EN LA
IMPRENTA UNIVERSITARIA, U.A.N.L.
SE TERMINO DE IMPRIMIR

El DIA 14 DE FEBRERO DE 1992, CON UN TIRA.JE
DE 500 EJEMPLARES.

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                <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera.</text>
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      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>Perspectivas Sociales : Revista de Ciencias Sociales, 1991, No 1, Noviembre</text>
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              <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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