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                  <text>��Perspectivas Soc:iales- Social Perspectives
Vol 7, no. 1, primavera/spring 2005
Publicación semestral de/ Biannual publicatioo of the:
Universidad Autónoma de Nuevo León, México (lng. José Antonio Gom.álcz Treviño,
Rector; MTS. Luz Amparo Silva, Directora de la Facultad de Trabajo Social); University ofTexas
al Austin, E.E.U.U. (Dr. Lany R. Faulkner, Presideot; Dr. Barl&gt;ara W. White, Dean Scbool of
Social Work) University ofTexas at Arlington, E.E.U.U. (Dr. Robert Witt, President; Dr. Santos
H. Hemández, Dean Scbool ofSocial Wock), Our Lady ofthe Lake University (fessa Po!lack,
President; Deoeece Ferrales, Dean Wordeo School ofSocial Service)
Editores /Editors
México: Veronika Sieglin (coonl) y Maria Elena Ramos Tovar;
Estados Unidos/USA- Austin: Lori Dolieran y Denois Poole
Estados Unidos/USA - Arlingtoo: Hécior Luis Díaz
Estados Unidos/USA- Sao Antonio - Cora Le-Doux

INDICE DE CONTENIDO - TABLE OF CONTENTS
Presentación - Presentation

3

ENSAYOS-ESSAYS
La promoción de la salud en la empresa moderna en Alemania

13

JosephKuhn

Cultural Factors Associated with Healthful Behaviors in India
Héctor Luis Díaz

25

Comité Editorial/ Editorial Board

Claudia Campillo Toledano (UANL, México), Héctor Luis Díaz (UT Arliogton, E.E.U.U.),
GuiU=ina Garza Treviilo{UANL, México), DeooisT. Hayoes{UT Austin. E.E.U.U.), Lori Hollerao
(lIT Allstin, E.E.U.U.), Cora Le--Doux (Our LadyoftheLake University),Raúl Eduaroolópe-¿ Estrada
(UANL, México), María Elena Ramos Tovar (UANL, México), Manuel Ribeiro Ferreira (UANL,
México), Verooika Sieglin {UANL, México), José Guillermo Zúñiga (UANL, México)
Comité Científico/ Scienfilic Committee
Soc.orro Ar.raluz (El Colegio de la Frontera Norte, México), April Brayfield (fulaoe University),
Krísta Brumley {ITESM), NilsaBwgos (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Migool Ferguson
(lff Austin), Victor Garcia Toro (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Nirmal Goswami,
(Tex.as A&amp;M Uoiversity-Kiogsville), Dagmar Guardiola (Universidad de Puerto Rico, Puerto
Rico), Emilio Hernánde-z Gómez (Universidad Autónoma de Baja California, México), Maria de la
Luz Javiedes Romero (UNAM, México), Otristina Krause (Universidad de Gottingen, Alemania),
Gisela Laodázwri Benítez (UAM, México), María Cristina Maldonado (Universidad del Valle,
Cali, Colombia), Freddy Marinez Navarro (ITESM, México), Amparo Micolta León (Universidad
del Valle, Cali, Colombia), Benito Narváez líjerina (UANL, México), Gabriela de L. Pedro7.3
Villarreal (ITESM, México), Cecilia Quaas Femández (Universidad de Valparaíso, Chile), Maria
lmelda Ramírez (Universidad Nacional de Colombia), Alba Nubia Rodrigue-z Pii.aro (Universidad
del Valle, Cali, Colombia) Flavio Sacco dos Aojos, (Universidad Federal de Pelotas, Brasil), Verónica
Wzquez García (Colegio de Posgraduados, México), María 1.ebadúa (UANL, México)
Comité de redacción
José Luis Bertaoga (UANL, México)

Coordinador.a de difusión y distribución
Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México): distribución comercial y académica
Claudia Campillo Toledano (UANL, Méx.ico): distnl&gt;ución académica
Publicación semestral/semestral publication: correo electrónicolemail.-fucts.oanlmx
vsieglin@hOIJnail.com, lorikay@mailotex.as.edu, r3IDOl@ccT.dsi.uanl.mx
www.fts.uanl.mx.\revista.btml
ISSN: 1405-1133
Impreso en /Printed in Monterrey, Nuevo León, México
primavera 2005/spriog 2005
Tuaje f1SSUC: 1500
Los artículos publicados son responsabilidad ex.elusiva de los autores / lñe articles published n
this joumal are solely the responsability of tbe autbors

INNOVACIONES DE LA PRÁCTICA-PRAXIS INNOVATIONS
Desanollo micro- regional y capital humano: el caso de Las
Cruces, Guanajuato, México
Everardo Rodríguez Gutiérrez, Jorge Alberto Rodríguez
Herrera y Luis Enrique Aguilar Salinas

43

AIITICULOS DE INVESTIGACIÓN -RESEARCH ARTICLES
Social Life Experiences of People with Mobility Problems:
A Qualitative Study in Lesvos and Chios, Greece
Dimitrios Papageorgiou ami Theodoros losifides

73

Ser Trabajadora Social en México: el surgimiento de las escuelas
de Trabajo Social y las ideologías de género
Ana E/isa Castro Sánchez

99

Ser padre: la segregación entre discurso y praxis de la paternidad
en dos ciudades del norte de México
Maria Elena Ramos Tovar

125

•

FONDO
UNIVERSITARIO

�Revista PerspectÍl'OS Sociales I Social Perspectives primavera / spring 2005. Vol.7. Num. I /

APUNTES ONTOLÓGICOS, EPISTEMOLÓGICOS Y
METOOOLOGICOS-ONTOLOGICAL, EPISTEMOLOGICAL
AND.METHOOOLOGICAL NOTES
De etnógrafos y:etoografias: el acercamiento al conocimiento

151

3

Presentación / Presentation

FONDO
lJNIVERSJTARIO

cotidiano y de sentido común como instrumento de
interpretación metodológica en las Ciencias Sociales

Gustavo García Rojos

EVENTOS FUTUROS- UPCOMING EVENTS

FORMATO DE SUSCRIPCIÓN - SUBSCRIPTION FORM

Los artículos de este número de 'Perspectivas Sociales/Social
Perspectives ' remiten, a pesar de su variación temática, a un tópico en
común: la relación entre discurso y acción. Según Foucault (1997),
el discurso no sólo expresa una realidad colectiva o subjetiva sino
constituye a dicha realidad. El discurso es el medio a través del cual
nombramos objetos y sus propiedades, creamos relaciones, construimos
temporalidades y espacios, asignamos motivos y razones; en otras
palabras, edificamos a nuestro mundo y a nosotros mismos. Sólo lo
que se puede nombrar, sólo lo que entra al universo del discurso existe
para los actores sociales. El discurso construye, por tanto, el mundo que
inhabitan los sujetos.
Las construcciones discursivas no son elaboraciones de sujetos
aislados, inventos individuales hechos en total independencia del entorno
social. Son construcciones creadas con ayuda de un lenguaje compartido
con los demás actores el cual aporta a los hablantes conceptos, reglas de
clasificación y de combinación, estructuras temporales, figuras retóricas
y estructuras narrativas enteras. No sorprende, por tanto, que los grandes
temarios al interior de una comunidad sociocultural determinada
aparezcan, por lo general, también en las variaciones de los diversos
individuos al referirse al mundo y a si mismos.
Pero además, también los sujetos son construcciones discursivas.
Toda consciencia de si mismo, toda identidad recurre al discurso como
medio conceptual y vehículo expresivo: los tópicos y conceptos que
emplean los sujetos para referirse a si mismos son prestados de las figuras
y formas discursivas hegemónicas de su entorno. La capacidad de narrar
quien se es, es un invento del siglo XIX (Yngvesson y Mahoney, 2000).
Hablar de si mismo significa de de entonces hacer a lusión a la diferencia
propia con respecto a los demás actores del entorno. Constituye una forma
de posicionamiento necesariamente frágil y movible desde donde los

�4

I Prese111ación / Presenta/ion

Re1,isto Perspectivos Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vo/.7, Num. I I

actores sociales crean y reconfiguran sus lazos de pertenencia y desde
donde interactúan con los demás (Yngvesson y Mahoney, 2000).

.
. ~i la diferencia es un tema central de cualquier narrativa
tdentitaoa, adquiere una importancia particular para aquellos individuos
que por su condición física y/o psíquica se distinguen visiblemente de los
demás: los llamados ' discapacitados'. El término ensí alude a la desviación
del patr~n 'no"'.1al' de funcionamiento humano. A menudo la descripción
d~ la d1scapa~1dad hecha tanto en los discursos especializados (por
eJemplo, médicos, psicológicos, etcétera) como en los comunes de los
acto~es cotidi~nos se asemeja a un registro de facultades y habilidades
per~1dos a ra1z de una enfermedad o un accidente, o que nunca han
podid~ d~sarrollarse a consecuencia de una mutación genética 0
co~phcac1on~s durante el nacimiento. Lo que estas personas son, se
califica a traves de lo que no pueden hacer o lo que no tienen: no pueden
ver, no p~eden hablar, no se pueden mover como otros; no tienen piernas,
brazos, OJOS, etcétera. Su identidad está marcada, por la sociedad como

~~~~

'

'Normalidad' e integración social se encuentran íntimamente
ligadas. De las facultades 'normales' dependen en buena medida las
oportunidades de vida y desarrollo que encuentran los individuos en la
soci~dad. ~quellos que no tienen piernas para subir escalones o que
no ttenen OJOS _para leer - para mencionar algunos ejemplos- quedan, a
menudo, exclmdos de los espacios públicos e incluso de posibilidades de
~ducación; batallan para conseguir un empleo, un ingreso y una
mdependencia económica. Por otra parte, las miradas curiosas 0
lastimosas, comentarios despectivos o muestras de extrañamiento
c~riosid~d o morbo son medios potentes para lograr que persona¡
discapacitadas prefieran quedarse en sus hogares o entre iguales con tal de
no repetir los sentimientos de incomodidad o vergüenza que experimentan
al :verse expues~~ a tales situaciones. La experiencia de la discapacidad
~ªJ~ es~ co~d1c10nes y agravada por un desarrollo económico débil y
lurutac1ones mfraestructurales serias constituye el tema del artículo de
Dimitrios Papageorgiou y Theodoros Iosifides. A través de entrevistas
profundas con personas paralíticas quienes habitan en dos islas griegas,
los autores detectan que la constante confrontación con la 'normalidad'
supuesta Y articulada en todos los rincones de la vida cotidiana es

5

interpretada por los discapacitados como un permanente rechazo. Dados
los elevados niveles de estrés que arrojan los desencuentros con la gente
'normal', muchos discapacitados prefieren limitar sus contactos sociales
a personas que comparten su misma condición. La vida social en
asociaciones de discapacitados adquiere así una gran importancia para
su bienestar ya que ahí es donde se sienten aceptados, donde encuentran
comprensión, donde pueden discutir sus problemas y donde hay un
espacio amigable que les permite aprender y desarrollarse.
Resulta interesante, empero, que el rechazo de enlazarse con
el 'mundo normal' es mucho mayor entre personas que sufren de una
discapacidad desde nacimiento que en aquellos que la adquirieron en
una fase posterior a través de una enfermedad o un accidente. Lo que
distingue a ambos tipos de discapacitados es el tiempo de exposición al
discurso de la 'anormalidad' que como espejo en que se ven a si mismosles recuerda de forma constante su negatividad socialmente asignada. La
(auto)definición en términos negativos mermacon el tiempo la autoestima
y la confianza en si mismos y con ello también su capital psicocultural
para lograr encuentros satisfactorios con el entorno. Si bien el artículo
de Papageorgiou e Iosifides no pretende ahondar en esta materia, resulta
un hallazgo importante que merecería estudios más específicos en el
futuro.
El impacto de los discursos sociales en los sujetos y grupos
sociales atraviesa asimismo el estudio presentado por Ana Elisa Castro
Hemández. Dicha autora toca un capítulo importante aunque poco
abordado en la formación de los trabajadores sociales en México: la
relación entre los discursos estigmatizantes en tomo a las mujeres Y la
creación de las primeras escuelas de Trabajo Social en México que se
constituyeron prácticamente como escuelas profesionales para mujeres.
A pesar de limitarse a la primera mitad del siglo XX, el estudio de
Castro Hernández es de gran actualidad ya que plantea preguntas
incómodas en torno a la práctica formadora de las escuelas de Trabajo
Social que esperan aún una respuesta.
En la primera parte de su investigación, la autora explora el
imaginario en tomo a la mujer y la feminidad que circulaba entre los
sectores políticamente dominantes de los siglos XIX y XX: contrastada

�6

/ Presentación / Presenta/ion

con.el hombre y la masculinidad como modelo normal de humanidad la
mujer fue conceptualizada en términos de negatividad. Pero mien;as
la 'anormalidad' de los discapacitados desemboca, a menudo en
políticas compensatorias, la 'desviación' femenina del está~dar
masculino re~ultó funcional y, por tanto, aceptable. En vez de políticas
compensatonas, el Estado y la sociedad antrocéntrica favorecieron un
d!s~urso que c~nvirtió a la negatividad femenina en virtud y regalo
d1vmo que, leJos de deber ser superada, requería más bien una
afirmación ~o~stante de part~ de la política. Surgieron así las primeras
~scuelas publicas para muJeres que, ante la supuesta limitación
mtelectual de las mujeres, intentaban apoyar el despliegue de la feminidad
a través de cursos prácticos, conocimientos generales y una moralización
constante. Las escuelas de Trabajo Social, que se fundaron entre 1930
~ 1950, ~o lograron extraerse de este imaginario estigmatizante que se
impregno profundamente en el plan curricular.
A pesar de que la autora no extiende su estudio a la actualidad
plantea las bases conceptuales para indagar en el futuro los grande~
problemas del Trabajo Social en México: el bajo nivel académico
comparado _con ?tras carreras universitarias, la persistente denegación
d_e la profes~onahdad al trabajo social (en México el trabajo social sigue
s1e~do _clasificado como una carrera técnica a pesar de que algunas
umv:r~tdades ofrec~n maestrías y hasta doctorados), el predominio
numenco de las muJeres tanto en el plano estudiantil como entre los
docentes Y la presencia de un conservadurismo institucional que
fomenta prácticas profundamente misóginas.
Como demostró Foucault ( 1997), la producción discursiva
en la soc_iedad es infinita. Dado que el discurso orienta la acción y es
reprod~c1do por ella, pueden surgir discursos y prácticas que ponen
en peligro el orden social establecido. Por ello, argumenta Foucault
( 1997), se han creado mecanismos que controlan seleccionan
organizan y canalizan la producción discursiva de man:ra tal que sól~
unos cuantos logran circular en amplios espacios de la sociedad. Se trata
~e los discursos hegemónicos que, por su parte, están íntimamente
ligados a las relaciones de poder y los intereses de ciertos grupos sociales
en un m~ment~ histórico detenninado. Sin embargo, ninguna forma de
control d1scurs1vo logra abatir por completo la producción de discursos

Re1•ista Perspectivru Sociales I Social Perspectives primavera / spring 2005, Vol. 7, Num. 1 I

7

cualitativamente nuevos sino únicamente limitar su capacidad y radio
de circulación. Ello no garantiza, empero, una reproducción automática
del carácter hegemónico de ciertas formas de enunciar frente a otras que
de pronto están subordinadas o marginadas. Esto se desprende con gran
claridad del estudio de María Elena Ramos Tovar que analiza la relación
entre el discurso dominante en tomo a la masculinidad y la paternidad y
la manera como los hombres mexicanos la viven y perciben en su vida
cotidiana. Mientras que el modelo dominante describe al hombre como
proveedor de la familia, como garante de la reproducción material de la
unidad doméstica y como centro de la toma de decisiones acerca de los
destinos del grupo doméstico; los procesos de empobrecimiento, pauperización y marginación, que caracterizan el desarrollo socioeconómico
de este país sobre todo desde la década de los ochenta, han subminado
de modo persistente la vigencia de este rol masculino. La integración de
mujeres casadas a la economía no sólo pone en entredicho el rol masculino de proveedor principal y la tradicional organización del trabajo
doméstico sino también la capacidad del varón de determinar autocráticamente los caminos de la familia.
Los cambios estructurales modificaron paulatinamente las
relaciones de poder y la división del trabajo doméstico en la familia.
En la actualidad muchos hombres tienen que involucrarse en trabajos
que anteriormente eran asignados exclusivamente a mujeres (limpiar,
cocinar, cuidar a los niños, etcétera) y que ellos rechazaron en el pasado
por identificarlos como labores humillantes y degradantes a su condición
masculina. Los cambios estructurales han creado así condiciones que
favorecen la emergencia de nuevos discursos en tomo a la masculinidad
y la paternidad al interior de las unidades domésticas. No obstante, estos
discursos alternos aún no cuentan con la validación social y, por tanto,
con la fuerza política suficiente para desplazar el modelo hegemónico
de masculinidad.
El trabajo de Ramos Tovar ayuda a comprender por qué no se
ha cerrado la grieta entre los ámbitos micro y macro: todo discurso de
masculinidad se liga en el plano psicológico con emociones, certezas
acerca de si mismo y del radio de acción que le es propio así como con
formas de interacción que los individuos reconocen como pertinentes
y válidas. Estas formas de pensarse a si mismo y de actuar requieren

�8

I Presentación / Presenta/ion

de una validación constante de parte del entorno. Sin embargo, en una
fase de transición de la masculinidad se abre precisamente una brecha
entre la validación microsocial (el entorno familiar en sentido estricto) y
macrosocial (círculos sociales extrafamiliares): mientras al interior de la
unidad doméstica las nuevas fonnas de paternidad y masculinidad son
recibidas positivamente y, por ende, generan una retribución emocional
que favorece su continuación, el entorno extrafamiliar sigue invalidándolas y estigmatizándolas. El reconocimiento de esta disyuntiva por
parte de los varones se articula a través de un persistente temor de que
el macroentorno (vecinos, colegas de trabajo, amigos) podría enterarse
de sus actividades domésticas. Por Jo mismo, muchos hombres aceptan
participar en las tareas domésticas siempre y cuando las puedan realizar
en la intimidad del hogar. En otras palabras, el discurso de masculinidad
que sostienen y viven estos maridos y padres al interior de su familia,
pone en duda paradigmas centrales del modelo dominante. Empero, la
invalidación del discurso dominante que ellos practican en el ámbito
familiar, carece aún del poder político suficiente para poder afrontarlo
de manera abierta en el plano macroestructural. Se trata, sin duda, sólo
de una cuestión de tiempo.
La sección de ensayos publica dos temas relacionados con la
salud: la promoción de la salud en las empresas modernas altamente
tecnologizadas en Alemania y los problemas de la interculturalidad
en los sistemas de salud pública en los Estados Unidos. Los cambios
tecnológicos en las empresas globalizadas y la creciente necesidad de
contar con una participación activa de los trabajadores en la organización
productiva y el desarrollo tecnológico han transfonnado la imagen del
trabajador como un mero operario que únicamente ejecuta lo que los
directivos le indican. Con ello también se ha modificado el tradicional
desinterés de las gerencias empresariales en la salud del trabajador.
En el transcurso de los últimos veinte años empezó a articularse una
activa política de salud al interior de las empresas alemanas. Sin embargo,
como argumenta Joseph Kuhn, este discurso de salud -en si positivo-silencia nuevos aspectos de las relaciones laborales que en las empresas
modernas acarrean nuevos riesgos y que ponen en entredicho no sólo la
salud fisica sino también mental de los trabajadores.

Revisto Perspectivos Sociales f Social Perspeclives primavera f spring 2005, Vol.7, Num. I I

9

corriente migratoria entre la India y los Estados Unidos. Se trata de
desplazamientos entre dos espacios socioculturales profundamente
distintos (a diferencia de las migraciones latinoamericanas, por ejemplo)
con concepciones en tomo al ser y la salud casi opuestas que desembocan
en cuidados de salud disímiles. Esto pone al personal que ofrece servicios
de salud y a los diseñadores de políticas sanitarias ante nuevos retos y los
compromete a abrir su propio visión en tomo a la salud y la enfermedad
con tal de poder encontrar un punto de enlace que les permitirá ofrecer
a estos grupos migrantes servicios de calidad.
En la sección sobre nuevas fonnas de intervención social
ofrecemos un trabajo de Everardo Rodríguez, Jorge Alberto Rodríguez
y Luís Enrique Aguilar quienes desarrollaron e instrumentaron un
proyecto de desarrollo social en una comunidad rural muy pobre en
México. Rechazando las tradicionales actitudes patemalistas y el ientelares
hacia los grupos campesinos y convencidos de que incluso los entornos
naturales comúnmente identificados como adversos a un desarrollo
pleno (aridez del terreno, carencia de agua para consumo y riego)
pueden ofrecer posibilidades colectivas de crecimiento económico,
social y político, los autores describen las diversas fases de su proyecto
de desarrollo comunitario cuyo principal finalidad consistía en
ofrecerles a los participantes campesinos elementos conceptuales útiles
para el diagnóstico de sus problemas, fortalezas y capacidades. Se trata
de elementos claves para que la población rural deje de depender de la
buena (o mala) disposición de los administradores del Estado y logre
convertirse en un actor social capaz de determinar sus necesidades
propias, aprovechar sus recursos sociales, culturales y naturales,
plantear proyectos de desarrollo propios y conseguir recursos de las
más diversas fuentes. En vista de que la política social sigue empleando
formas de intervención social que bloquean la habilitación social
y política de los grupos campesinos, la experiencia relatada por
Rodríguez, Rodríguez y Aguilar constituye un buen ejemplo para
intervenciones sociales no-conformistas y novedosas.

Veronika Sieglin
Las reflexiones de Héctor Díaz giran en tomo a la intensa

�1O

/ Presentación / Prese111atio11

Bibliografía
Foucault, Michel ( 1997). Die Ordnung des Diskurses, Frankfurt,
Fischer.
Yngvesson, Barbara and Maureen A. Mahoney (2000). "As One
Shou/d, Ought and Wants to Be. Belonging and Authenticity in Jdentity
Narratives ", Theory, Culture &amp; Societe, Sage, London, vol. 17, no. 6,
pp. 77-110.

ENSAYOS - ESSAYS

�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera / spring 2005. Vol.7. Num. / /

13

La promoción de la salud en la empresa
moderna en Alemania*
Joseph Kuhn**

Abstract
Twenty years ago health promotion developed in Germany within a social
movement which showed a critical impetus to the ocuppational safety and
health systems, the working conditions in institutions and enterprises and
the health behavior of worker population. Although at that time health
promotion at the workplace was seen as an exotic issue, today it is
recognized by society and promoted by social insurance systems. But this
history of success has a drawback too: it leaves to a loss of emancipatory
power.

Resumen
La promoción de la salud en la empresa surgió, en Alemania, hace
aproximadamente veinte años en el contexto de un movimiento social
critico hacia las formas tradicionales del cuidado de la salud con el cual
compartió el enfoque crítico acerca de la política de seguridad
ocupacional y la salud ocupacional, las condiciones laborales en las
empresas y el comportamiento de los trabajadores en tomo a su salud.
A diferencia de aquel entonces cuando la promoción de la salud en la
empresa era un tema exótico y marginal, en la actualidad este tópico ha
logrado un amplio reconocimiento sociopolítico y es soportado por los
sistemas de la seguridad social. Sin embargo, esta historia de éxito tiene
su revés dialéctico que consiste en una pérdida no dimensionable del
potencial emancipatorio.
·

* Este artículo se publicó por primera vez en la revista Forum Kritische Psychologie,
no. 45, 2002, Hamburg, Alemania, Argument Verlag, pp. 124-130. La traducción para
'Perpectivas Sociales ' estuvo a cargo de Veroniko Sieglin. Agradecemos a dicha revista
el permiso de traducirlo y publicarlo.
** El autor es psicólogo y trabajó en la Secretaría de Saludy Seguridad Alimenticia de ·
la Bavaria, Alemania. Su dirección electrónica es: joseph.kuhn@lgl.bayern.de

�14

/

la promoó ón de la salud en la empresa moderna

Un nuevo discurso con nuevas preguntas
Desde finales de los ochenta, el tema de la "promoción de la salud en
la empresa" ocupa un lugar predominante en el discurso acerca de la
relación entre el trabajo y la salud, mientras que la protección del trabajo
ha sido relegada a un plano secundario: no provoca mayor dolor de
cabeza remitirla a instancias fuera de la empresa (outsourcing). Más aún,
muchos empresarios preferirían incluso eliminarla por completo. Ni los
empleadores ni los empleados confian en que el sistema de protección
ocupacional 1 pueda resolver aquellos problemas que les urge superar.
Este sistema se conforma de un sinnúmero de reglamentos y formularios
cuyo sentido no se comprende a menudo. Se sitúa al lado del trabajo -es
decir, de aquellas actividades que son esenciales para los actores en la
empresa- como un deber incómodo.
En cambio, la promoción de la salud en la empresa constituye un
tema más prometedor, además de que se inserta en otro tipo de lenguaje.
Gira en tomo a la motivación, el sentido del trabajo, la responsabilidad, la
relación de confianza entre directivos y colaboradores, los costos arrojados
por concepto de enfermedad, la calidad de los alimentos ofrecidos en el
comedor, los dolores de espalda debido al trabajo frente a la computadora
y muchos otros asuntos más que les son familiares a empresarios y
obreros. Se dice que todos estos problemas pueden ser resueltos a través
de proyectos ligados a la promoción de la salud en la empresa. Al final
de este proceso, los empleados estarán más sanos y la empresa será más
productiva.
El paradigma de la promoción de la salud en la empresa es tan
sencillo como inteligible: empresas productivas requieren de
colaboradores productivos y, por tanto, sanos. Sobre esta base resulta
lógico asumir que la empresa tiene un interés en la salud de sus
empleados. Salud y eficiencia empresarial representan así dos lados de
la misma moneda. Esto nos hace entender por qué dicho mensaje ha sido
tan bien recibido tanto por las empresas como por los sindicatos.

1Este término se refiere a la actual ley de protección del trabajo que existe en Alemania

(nota de la traductora).

Revisla Perspeclivas Sociales / Social Perspeclives primavera / sprittg 2005. Vol.7. Num. J /

15

En las siguientes líneas voy a analizar por qué las cosas no son
tan sencillas; qué preguntas surgen en tomo al tópico de la promoción
de la salud en la empresa a raíz de los cambios recientes en el mundo
laboral; qué tipo de diferenciaciones conceptuales se requieren, y cuáles
son las perspectivas. Una aclaración: pese a las críticas que formularé,
roe parece indudable que en los años recientes la promoción de la
salud en la empresa ha dado un nuevo impulso al tema "trabajo
y salud", que por su inserción en una perspectiva científico-social
contribuye a combatir las diversas insuficiencias propias del modelo
clásico de protección ocupacional, y que representa un enfoque
prometedor e importante para el futuro.

Una mirada al pasado: el trabajo industrial clásico y el
papel de la protección ocupacional
En nuestro sistema económico, la fuerza de trabajo humano se encuentra
al servicio de las necesidades reproductivas del capital. La cuestión
de si en este proceso se cuida y se conserva la salud del ser humano, o
bien, se deteriora, depende, en primera instancia, de las consecuencias
económicas de una forma de proceder u otra. Todo lo que invierte una
empresa a favor de la salud de sus empleados se contabiliza en dinero.
Se gasta dinero cuando resulta ser redituable. Este cálculo lo tienen que
efectuar todas las empresas capitalistas si no quieren desaparecer.
En el capitalismo temprano, la tensión entre capital y salud
de los trabajadores era evidente. El capital se reproducía por medio
de la explotación. Las condiciones laborales eran simple y llanamente
inhumanas; en aquel entonces nadie en su sano juicio hubiese
promovido la "organización de la confianza" como ideal del desarrollo
de una empresa, algo que sucede ocasionalmente hoy en día en el
campo de la promoción de la salud en la empresa (véase, por ejemplo,
Westermayer, 1996). El modelo clásico de protección del trabajo
representa, en sustancia, una reacción a esta situación histórica. El
creciente uso de maquinaria convirtió, durante la segunda mitad del
siglo XIX, a los accidentes en parte de la cotidianeidad laboral, y no
sólo en las minas sino también en otras áreas industriales; las jornadas
excesivamente largas, el trabajo físico extenuante y la ausencia de .
cualquier tipo de protección del trabajo acabaron con la salud de los

�16

/

la promoción de la salud en la empresa moderna

obreros en dimensiones hasta entonces desconocidas. El conflicto de
intereses entre capital y trabajo no se logró resolver en el marco de la
empresa, de modo tal que el consenso acerca de la necesidad de una
regulación social de las relaciones laborales penetró incluso los círculos
burgueses.
Por medio de un reglamento estatal referente a la protección
del trabajo, se establecieron estándares mínimos en relación a las
condiciones laborales que contribuyeron, por ejemplo, a una reducción de
los accidentes en el manejo de las ollas de presión y del trabajo infantil,
que restringieron la jornada y que, en una fase ulterior, influyeron en toda
la gama de elementos vinculados a las condiciones laborales en cuanto
a su impacto en la salud humana. Todos los acuerdos posteriores entre
capital y trabajo -entre ellos se encuentra precisamente la promoción de
la salud en la empresa tal como la conocemos ahora- tienen como base
la regulación estatal de este conflicto de intereses fundamental en nuestra
sociedad, el cual gira en tomo al aprovechamiento de la fuerza de trabajo
humana. Gracias a la ley de protección ocupacional (además de muchas
otras normas jurídicas, piénsese en la ley de normatividad de la empresa
o la protección legal contra el despido), dicho conflicto no se presenta en
la actualidad con la misma virulencia que antes. Tal vez sea ésta la razón
por la cual hoy en día la protección ocupacional nos parece tan anticuada:
los momentos que provocaron su puesta en marcha se han desvanecido
ante nuestros ojos. No obstante, el mismo paradigma de la promoción de
la salud en la empresa sugiere que en realidad no han desaparecido. Basta
una mirada a las prácticas de firmas alemanas en el Tercer Mundo o a los
escasos escrúpulos que mostraron hace poco algunas empresas, con una
larga tradición reformista respecto a la relación obrero-patronal, cuando
decidieron adoptar la filosofia neoliberal que concibe a la empresa como
una institución al servicio exclusivo de sus accionistas.
Si .concluimos retrospectivamente que el sistema de protección
del trabajo surgió gracias a la percepción de los conflictos societales
propios del capitalismo, y que su historia de éxito se debe a la regulación
y moderación de dichos conflictos, entonces es preciso preguntarse qué
podemos deducir de todo ello para la promoción de la salud en la empresa,
hoy.

Revista Perspec/ii,as Sociales / Social Perspectil-es primavera I spring 2005, Vol. 7. Num. I I

17

Nuevas formas de trabajo y el papel de la promoción de
la salud en la empresa
El trabajo asalariado ha sido tradicionalmente trabajo por encargo. Este
tipo de trabajo puede organizarse de diversas formas como lo prueban
las estrategias tayloristas que se impusieron también en las empresas
alemanas después de la Segunda Guerra Mundial. El credo del taylorismo
consiste en la separación radical del trabajo gerencial y del operativo.
Taylor identificó su modelo de organización laboral como una
"administración científica de la empresa", ya que quería prescribir a los
trabajadores, hasta en los detalles más minuciosos, la forma de cómo
ejecutar su trabajo; les pretendía imponer las formas operativas que
científicamente resultaran mejores. Este sistema no deseaba que los
obreros reflexionaran sobre la cuestión laboral. El taylorismo representó
así un instrumento para racionalizar e intensificar el proceso de trabajo,')'
constituyó, por otro lado, un medio para asegurar el dominio de la gerencia
sobre los trabajadores. A éstos se les asignó un único papel: ser órganos
eiecutantes
es decir' ser una herramienta de los administradores de la
'J
,
empresa. Tratándose de la producción masiva de productos relativamente
simples, las gerencias empresariales consideran como funcional, aún en
el presente, a este modelo de organización laboral. No es así en el caso
de las empresas que están sometidas a una elevada presión para innovar
o que emplean tecnologías productivas complejas. Para ellas resulta
ventajoso no degradar a los empleados a meros receptores de órdenes,
sino aprovechar de la manera más amplia su capacidad creativa y su
conocimiento práctico. Ello tiene por consecuencia que los empleados
no sólo se han convertido en "colaboradores'', sino que son estimulados
para participar en las reflexiones sobre la empresa, para tomar decisiones
propias y para aceptar más responsabilidad.
Desde hace veinte años, la sociología industrial está describiendo
extensamente los cambios en los conceptos de producción (véase, por
ejemplo, el estudio clásico de Kern y Schumann, 1984), por lo que
nos basta aquí con los apuntes anteriores. Si analizamos los diversos
modelos productivos desde un enfoque centrado en la salud, queda claro
que la organización laboral inspirada en el taylorismo no contribuye a la
buena salud. Al negar a los empleados cualquier autonomía de acción, se
reprimen características elementales de los seres humanos al igual

�18

/

La promoóón de la salud en la empresa moderna

que sus necesidades de desarrollo. Tanto los nuevos conceptos de
producción como la promoción de la salud en la empresa se oponen a dichas
prácticas productivas. Las nuevas concepciones de organización
productiva versan sobre "el aprovechamiento holístico de la fuerza del
trabajo": no pretenden reprimir las facultades mentales e intelectuales de
los empleados, sino aprovecharlas para la producción. Los expertos en
temas de salud laboral aluden a los conocimientos desarrollados por las
ciencias de la salud acerca de los ámbitos de acción, y principalmente a
Aaron Antonovsky y su concepto de salutogénesis (Antonovsky, 1997;
~obre
traducción de la salutogénesis en una tecnología social que
intensifica el rendimiento véase, por ejemplo, Klingebiel, 2000).
Argumentan que los seres humanos se mantienen más saludables cuando
comprenden sus condiciones de vida, cuando pueden influir en ellas y
cuando logran ubicar su propio actuar como parte de un contexto general
que tiene sentido. Las exigencias que de ahí se derivan para el mundo
laboral, en cuanto a condiciones de trabajo, concuerdan a grandes rasgos
con los nuevos paradigmas de producción: integración de los trabajadores
en la planeación de los procesos de trabajo, creación de espacios para
la toma de decisiones, importancia de las tareas desempeñadas por cada
quien en el conjunto del proceso productivo, etcétera.

!ª

La sociología industrial ha enfatizado desde hace mucho que
estas nuevas formas de trabajo no significan, empero, una reducción
de tensiones y un incremento continuo de autonomía, sino más bien
un cambio en el espectro de tensiones que se acompaña por nuevos
mecanismos de control sobre los empleados (véase, por ejemplo, Malsch
Y Seltz, 1987). La problemática del trabajo "destaylorizado" no consiste,
por ende, en la represión brutal y el desprecio de las facultades humanas
-al estilo antiguo-, sino en la completa absorción de estas facultades,
su instrumentalización y restricción -operada de fonna muy sutil- a
niveles funcionales para la empresa. En lugar de la disciplina externa,
se apuesta ahora al control interno de los individuos; el nuevo estilo de
liderazgo no emplea la imposición sino la "administración por objetivos"
(management by objectives); no se controlan procesos de trabajo
individuales sino sólo sus resultados; las exigencias de rendimiento son
resigni:ficadas como retos profesionales y personales; el hecho de que
la empresa no logre sus metas se transforma en un fracaso personal.
La petición de que los trabajadores asuman parte de la responsabilidad

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/ spring 2005, Vol. 7, Nunt / /

19

empresarial resulta siempre bastante ambigua. En el plano de la salud,
las consecuencias son burnout, estrés, miedo de fracasar, desgarramiento
interno, estados de agotamiento, etcétera.2 Las nuevas formas de trabajo
se caracterizan por una ambivalencia: por una parte se cuenta con mayores
ámbitos de acción (en el marco de prescripciones sistémicas) y, por la
otra, surgen mayores tensiones psíquicas. El discurso poco diferenciado
acerca de "más autonomía" y "más responsabilidad" como aspectos
con una connotación exclusivamente positiva encubre estos problemas.
Dichos conceptos son utilizados para negar abstractamente el taylorismo,
pero no permiten captar el carácter contradictorio real de las nuevas
formas laborales. Desde la perspectiva de las ciencias de la salud, la autonomía de los seres humanos no se da cuando se les permite tomar sus
propias decisiones acerca del camino a recorrer para alcanzar los fines
empresariales que son impuestos por terceros. "Autonomía", "libertad de
acción" o "responsabilidad" sólo adquieren sentido si se refieren a las
necesidades e intereses vitales de los humanos, y no únicamente a metas
empresariales.
Si además del puesto de trabajo consideramos las condiciones
contextuales que enmarcan el trabajo hoy en día, entonces podemos
identificar otros problemas que no se han tomado en cuenta lo suficiente
en la promoción de la salud en la empresa. ¿Qué significa, por ejemplo,
la creciente necesidad de movilidad para la salud de los empleados? ¿Qué
tensiones acarrea esta movilidad para la convivencia familiar? ¿Qué
consecuencias tiene la inestabilidad de las trayectorias profesionales para
la salud de los seres humanos? ¿Cómo los afecta el temor de quedarse sin
empleo? ¿Qué efectos tiene el miedo experimentado por personas de edad
avanzada de no poder mantener el ritmo productivo? ¿Qué consecuencias
genera la progresiva disolución de los límites entre el tiempo de trabajo y
el tiempo libre, así como la creciente presión de subordinar la vida entera
al trabajo? La promoción de la salud en la empresa debería de retomar
con más vigor estas cuestiones y convertir la ambivalencia del mundo
moderno de trabajo en su tema central. Se reconectaría de este modo con
2

Véase al respecto Pickshaus, Schmitthenner &amp; Urban (eds.), 2001. Estos autores describen muy gráficamente los mecanismos de control indirectos que se observan en el
trabajo en proyectos "autorresponsables" en fa JBMy el desgarramiento interno de los
empleados por sentimientos ligados a la experimentación de desafios y satisfacciones,
por un lado, y estados de miedo y agotamiento, por el otro.

�20

/

la promoción de la salud en la empresa madema

el logro histórico de la protección del trabajo: ofrecería una respuesta
acerca de las consecuencias que producen las transformaciones del mundo
laboral - a las que los seres humanos y las políticas de apoyo brindadas
por la sociedad aún no se han logrado adaptar de forma adecuada - en
el campo de la salud.
Por el contrario, algunos textos sobre la promoción de la salud
en la empresa que sólo se refieren en términos favorables a los nuevos
conceptos de producción y que, al final de cuentas, tan sólo pretenden
disminuir el nivel de trabajadores incapacitados, recuerdan a una variante
de "crímenes de pacificación" (Basaglia) que resulta inaceptable para las
ciencias de la salud.

La recuperación del potencial crítico de la promoción de
la salud en la empresa
En sus orígenes, la promoción de la salud en la empresa había sido,
sin lugar a dudas, un proyecto que estaba inscrito en una perspectiva
crítica de la sociedad. En el caso de Alemania, sus raíces se remontan al
programa gubernamental para la humanización del mundo laboral (un
concepto que habla por sí mismo) instrumentado durante la década de los
setenta, al movimiento de salud alternativo de los ochenta y a la crítica
científico-social de la ciencia médica. A través de la promoción de
la salud en la empresa, se tomó en serio por primera vez la perspectiva subjetiva de los obreros acerca de los problemas de salud en su
espacio laboral. En ciertos momentos, la promoción de la salud en la
empresa parecía competir, como una especie de programa alternativo,
con la tradicional protección del trabajo que se caracterizaba por la
ignorancia "expertocrática" de las experiencias de los trabajadores y
por su fijación en las ciencias naturales para medir problemas de salud
ocupacional. Esta oposición se superará probablemente en el futuro.
La versión moderna de la protección del trabajo no sólo ha ampliado
su temario sino también le ha asignado un papel más importante a los
trabajadores en cuanto al diagnóstico y la solución de problemas que
conciernen a este tipo de protección. La ley de protección del trabajo
puesta en vigor en 1996 refleja por lo menos este cambio programático.
Visto así, es posible afirmar que la promoción de la salud en la empresa
contribuyó exitosamente a una "destaylorización" de la protección del

Revista Perspecti,•as Sociales I Social Perspectives prima,•era I spri11g 2005, Vol. 7, Num. I /

21

trabajo. Sin embargo, tal parece que con ello se agotó su ímpetus crítico.
Actualmente, la promoción de la salud en la empresa se
identifica, en mayor o menor grado, con los programas de los seguros
médicos que son obligatorios por ley. Dado que en Alemania estos
seguros son integrados tanto por los empresarios como por los trabajadores,
sería poco realista pensar que sus programas articularían una crítica
fundamental de las nuevas formas laborales, es decir, que permitirían una
fonna de co-gerencia de los trabajadores en el rubro de las políticas de
salud en la empresa. Más aún, las actividades de los seguros médicos en
la promoción de la salud en la empresa dependen eminentemente de la
buena disposición de los empresarios. A diferencia de las instituciones
estatales que se ocupan de la protección del trabajo y de los organismos
del seguro contra accidentes, en Alemania las instituciones del seguro
médico no cuentan con facultades legales para intervenir en la empresa.
De esta forma, no les queda más que una labor de convencimiento como
medio para promover la salud en la empresa lo cual, no obstante, logra
producir, en ocasiones, efectos más duraderos que las sanciones de los
organismos encargados de la supervisión. Por otra parte, todavía no
existen entre los sindicatos modelos independientes de cómo promover
la salud en la empresa. Su participación se reduce a la implementación
o imitación de los programas de los seguros médicos. Y el movimiento
alternativo en pro de la salud se ha asentado -una vez que logró atravesar
las instituciones- en los puestos directivos: sus integrantes más destacados
están involucrados en la construcción de políticas de educación superior,
de seguridad médica, o en la política sindical, y sufren de toda la gama
de presiones institucionales.
¿Qué perspectivas surgen a partir de este trasfondo para una
"política alternativa a las tendencias imperantes" (Rosenbrock)? En
Alemania, las instituciones del _seguro médico seguirán siendo durante
un considerable tiempo la fuerza motriz de la promoción de la salud en la
empresa. Serán apoyadas, en creciente medida, por las organizaciones del
seguro contra accidentes que implementarán, con base en la legislación
vigente, su ampliado mandato en tomo a la prevención. Por lo tanto, se
puede prever que la coparticipación de trabajadores y empresarios en
la práctica de la promoción de la salud en la empresa será conservada
también en el futuro. De todos modos, las cuestiones analíticas deben

�22

/

la promoción de la salud e11 la empresa moderna

rebasar este nivel y preguntar por aquellos factores que hunden a los
seres humanos en la sensación de estar inmersos en una vida que no
les brinda ni soporte ni raíces y que carece de sentido, como lo expresó
Richard Senté ( 1998). ¿En qué consiste, tomando en serio la perspectiva
de Antonovsky, el "sentido de coherencia" (sense ofcoherence), es decir,
la sensación de vivir en un mundo al que se puede cambiar y que tiene
sentido? ¿Qué les facilita a las personas, que se encuentran inmersas
en estructuras de exigencias ambivalentes, la adaptación a los nuevos
patrones productivos? ¿Qué les ayuda a sobrellevar la incertidumbre que
nubla sus perspectivas profesionales?¿Qué les pennite manejar en mejor
grado las tensiones en su vida familiar ocasionadas por la esfera laboral? Si
la promoción de la salud en la empresa retoma estas cuestiones ligadas a la
biografia profesional, tendrá la oportunidad de redescubrir las "antiguas"
metas de la Charla de Ottawa como, por ejemplo, la "habilitación" de
las personas. Un elemento esencial constituiría, en este contexto, - al
igual que hace veinte años cuando se inició la promoción de la salud en
la empresa- que los trabajadores comprendan y se comuniquen entre
sí sus propias condiciones de trabajo, su propio bienestar y su propio
comportamiento en la empresa. Esta comprensión se forjaría mediante
un trabajo educativo que retomara los problemas del espacio laboral y
que impulsara la reflexión en tomo a las experiencias laborales. Sobre
esta base podría entonces surgir un nuevo modelo de conducta preventiva
que resultará menos individualista y que estará menos orientado a la
conservación de estructuras que en la actualidad. Todos los demás
enfoques no son más que una forma de veneración de la economía
empresarial.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectfres primm•era / spring 2005, H,I. 7, Num. J /

23

Bibliografía
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�Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectfres primavera / spring 2005, Vol.7. Num. 11

25

Cultural Factors Associated with Healthful Behaviors
in India
Héctor Luis Díaz*

Resumen
Los diseñadores de políticas públicas, los profesionales de la salud y
otros prestadores de servicios sociales tienen la responsabilidad ética
de proveer de manera eficaz servicios a diversos subgrupos de la
población. Dicha responsabilidad ética se extiende también al creciente
número de inmigrantes de la India que residen en los Estados Unidos
o en otros países del continente americano. Empero, el conocimiento
de la identidad étnica de parte de médicos, psicólogos y trabajadores
sociales no es suficiente para garantizar servicios culturalmente
sensibles. El presente artículo identifica factores contextuales y
culturales que pueden impactar las conductas en torno a la salud en
comunidades provenientes de la India como por ejemplo la discriminación
de genero y su impacto en la toma de decisiones referente a la
salud; la tensión entre la medicina tradicional hindú y la medicina
occidental; la discriminación racial y la inequidad; estrategias
comunicativas; orientaciones espirituales y religiosas así como el
concepto del tiempo, etcétera. En el presente artículo se discuten las
implicaciones de estos factores en función de las estrategias de políticas
de salud pública y la provisión de servicios de salud a comunidades de
la India en los Estados Unidos.

Abstract
Policy makers, healthcare professionals and other human service
providers have an ethical responsibility to provide effective services
to different population subgroups. This ethical responsibility is
also extended to tbe increasing number of ludian immigrants in the
United States and other countries. The author proposes that knowledge
* Héctor Luis Díaz is Assistanl Professor ofSocial Work at The University o/Texas al
Ar/ington. His email address is: hdiaz@ula.edu

�26

/

Cultural Factars Associated with Healthful Behaviors in India

of the clients' ethnic identification is not enough to help human service
providers provide culturally sensitive health and human services. This
article identifies contextual as well as group based cultural factors that
are likely to influence healthful behaviors. Such factors include: gender
discrimination and the resulting inability of women to make decisions
impacting their own health, tensions between Indian folk medicine and
western medicine, social discrimination and the resulting inequitable
access to health services by minority groups, culturally dictated forms
of communication, the role of spirituality and religion, their culturally
prescribed notion of time and attitudes towards time, group orientation
and reliance on the family and friends during health crises. The article
concludes with a discussion of the implications of specific Indian beliefs
and behaviors for healthcare policy and service delivery.

lntroduction

11

This article attempts to identify cultural and social elements that
influence behaviors conducive to health among adult Indian citizens.
Currently, cultural beliefs and the adherence to traditional health care
systems motívate many Indians to not utilize available modero health
care services and facilities (Bandyopadhyay and MacPhearson, 1998;
Lambert, 1996; Manocha, Manocha and Vin, 1992; and Taylor, 1976).
For this reason, knowledge of cultural beliefs that contribute to poor
utilization of health care services and to other unhealthful behaviors is
essential for designing outreach programs to improve well being of ali
members of the society.
The recent massive migration of Indians to America makes this
article pertinent and relevant to policy makers in the new host countries
given that a better understanding of elements of lndian cultures could
facilitate the processes of policy making and service delivery. There
have been three waves of Indian immigration to America (Weinstein
and Pillai, 2001). Toe first wave began in the early part ofthe twentieth
century, it involved a group of Punjabs that migrated to Canada, and
!asted over two decades (Chandrasekhar, 1982). The second wave began after 1965 and involved highly educated and skilled personnel
coming from various Indian states to the United States. This massive Indian

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. I /

27

migration was made possible by the passing of the lmmigration
Reform Act of 1965 (Ramisetty-Mikler, 1993). The third wave of Indian
immigration consisted of the parents and relatives of the previously
mentioned highly skilled immigrants and was made possible by the
Family Reunification Act (Ramisetty-Mikler, 1993). The states that
received the largest numbers of new Indian immigrants in 1996 were
California, New York, Florida, Texas, New Jersey and Illinois (Gupta
and Pillai, 2002).
This article propases that cultural or ethnic identification alone
can not provide policy makers and human service providers with the
infonnation and cultural competence necessary to effectively respond to
the issue of underutilization of health care. F or this reason, it contends
that particular attention should be paid to specific cultural elements
such as beliefs, behaviors, symbols and traditions. This article does not
attempt to analyze each cultural subgroup in India given that the vast
diversity of cultural groups in the country would make it impossible
for anyone to discuss the peculiarities of each group in a single article.
lnstead, it seeks to identify specific cultural beliefs and behaviors that
are common to a majority of Indians and tries to identify the way in
which these are related to healthful behaviors. The article is conceptual
in nature and relies on available literature.

Contextual Factors
The 2000 census of India counted more than I billion people (Bose, 2001;
http://www.censusindia.net). About 25 percent of the population is urban
and the rest rural. The Indian Union is composed of 29 states and six
centraUy administered union territories. Each geographic and political
subdivision possesses a distinct culture and often a unique language.
1n spite of the immense diversity that exists in languages and customs,
the country shares a common culture brought about by Hinduism. The
main religions found in India are: Hinduism, Islam, Christianity, Sikh,
Buddhism, and Jains (Pachuau, 2003; http://www.censusindia.net).
It is of vital importance to understand the modero concepts_
of health and bealth care services, gender inequality, and social
discrimination as we explore the societal context of culture and

�28

/ Cultural Factors Associated with Healthjiil Behaviors in India

healthful behaviors in India. There is considerable neglect of sexual
health education in India. Information about puberty, sex, and sexual
diseases is not publicly available and there is a shred of secrecy about
sexual concems. Jejeebhoy (1998) reports that awareness among
females about menstruation and other puberty related physical changes
appears to be poor. Gender biases are associated with the considerable
sexual health knowledge disparity between young men and women. In
a study of sexual knowledge in slums, nearly 67 percent of the girls and
about 50 percent of the boys possessed adequate k:nowledge about sex
within marriage (Bhende, 1994).
The unwillingness of most Indian families to discuss individual
sexuality at the family leve! has aggravated the AIDS epidemic in the
country. Within the next ten years, it is believed that India will become
t~e epicenter of the world's AIDS epidemic resulting in extremely
h1gh rates of adult mortality. It has been estimated that one third of the
population is infected with sexually transmitted diseases (STDs)
and the incidence of STDs is on tbe rise (Evans and Lambert 1997·
Bhattacharya, G; Cleland, C &amp; Holland, S., 2000; Jejeebhoy, 1998). '
In India female mortality rates surpass male mortality rates at ali
ages below 35-39 (Dyson, 1987). Toe disadvantages that females face
in India leading to higher mortality rates stem from socially accepted
gender inequality (Basu, 1992). Indian families are patrilineal. Women
are expected to be submissive and acquiescent. They are expected to
depend upon males throughout their lives and they are forced to stay
dependent by societal constraints. A number of decisions with regard
to women's healthcare are made by males in the family and this lack of
freedom to control one's own body is a serious threat to wornen's health
and reproductive health in India.
Societal prejudices and discrimination contribute to the poor
health of Indian tribes as compared to the population at large. The
scheduled tribes are groups recognized by the Indian government for the
purpose of affinnative action. These oppressed groups score lower than
the population at large in relation to health indicators and other human
development indicators such as life expectancy. The life expectancy
is about 38 years for males and about 40 years for females among the

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives prima&gt;-era I spring 2005. Vol. 7, Num. 11

29

Bastar tribal groups in Madhya Pradesh (Basu and Kshatriya, 1989).
Toey usually live in areas poorly served by transportation and other
modero facilities, little access to potable water, and in dilapidated
housing mider unsanitary conditions. Almost ninety percent of the
Bhils, a tribal group in Madhya Pradesh, are malnourished. Their infant
mortality rate is high as a result ofthe malnutrition, lack of prenatal care,
and the hard labor during tbe course of pregnancy. Alcohol consumption
and the incidence of tetanus infection are very bigh among the tribal
populations (Basu and Kshatriya, 1989).
The process of diagnosis practiced by Western medicine is
rendered at times ineffective and inapplicable due to socio-cultural
characteristics, including communication pattems. Women seldom make
eye contact with other men. Even though men make direct eye contact
with each other, they may not do so with men who are either older or
possess more authority. Non-verbal communication is used exten_siv~ly.
Hand gesture and head movements are part of the commumca~1on
process. Most men and women also avoid hugging and embracmg.
Physicians will have to become adept at reading non-verbal language
extensively used by their clients (Bandyopadhyay and MacPhearson,

1998).

Cultural Healtb-Related Beliefs
Any physical or mental condition that constrains day to day activities
may be defined as illness. Feeling ill is often associated with a l~c_k of
ability to perform fully in any aspect of physical, mental and spm~al
functioning (Edmundson, Sukhatme, &amp; Edrnundson, 1992). In In~1a,
most adults believe that diseases are caused by lack of appropnate
attention to a number of social, physical and spiritual activities. For
example, too much sexual activity may be associate~ wit~ having
tuberculosis (Taylor, I 976). Diseases are often classified mto two
categories, those stemming from the fact that the body is ove~ ~e~ted
and the other from the body being too cold. The loss of eqmlibnum
between hot and cold states in the body is believed to be a major reason
for illnesses. Cooling diets are prescribed for illness resulting from the
body being too hot. Most self medications, including diets, attempt to
achieve a balance between hot and cold.

�30

/ Cu/111ral Factars Associated with Healtlifúl Behaviors in India

Popular cultural misconceptions related toAIDS infection include
beJieving that one can get AIDS by sharing clothes, school wash rooms,
kitchen utensils, kissing, hugging, and sbaking hands (Raju, February
2002; Bhattacharya, Cleland and Holland, 2000). The Rapid Household
Survey of Reproductive and Child bealth conducted in India suggests
that even in a highJy literate state sucb as Kerala, as many as 60% of
respondents share these misconceptions about AIDS (Indian Institute of
Population Science, 1998).
In India there are many diseases labeled "Gupt Rog". The term
means 'secret disease' . These diseases are often associated with tbe
perceived state ofsexualhealtb and sexual perfonnance and considered as
either extremely personal or secret. A survey of 'Gupt Rog' among slum
dwellers in Mumbai, India found that respondents were more concemed
about illnesses related to sexual functioning tban those resulting from
sexual contact with others. A wide variety of symptoms were tenned
'Kaojori' (weakness). Consequently, a large number ofterms and words
are present in the local language to refer to various states of Kanjori. In
the Indian tradition, the term ' Virya' stands for vigor and semen (Nag,
1996). The loss of semen through nocturnal emission or masturbation
is _believed to be barrnful for emotional, physical and spiritual well
bemg. A large number of traditional healers cater to meo who believe
that they suffer from 'Gupt Rog' (Yerma, Rangaiyan, Narkhede,
Aggarwal, Singh, &amp; Pelto, 1998).
Yet, another source of illness emanates from the displeasure
of Gods. Family deities are ceremoniously worshiped and appeased in
order to receive physical, mental and financia! security. Wrongful actions
and failure to be mindful of the presence of Gods may incur their wrath
resulting in disease, mental illness and poverty. Indians often combine
ceremonial worship of deities along with receiving treatment.
Cultural factors associated with major diseases and health disparities
occurrence of diseases is influenced by culturally dictated dietary habits
( Bandyopadhyay and McPhearson, 1998).
There are fundamental differences between modero and
traditional ideas of causation. Modero medicine places considerable
emphasis oo relevant events immediately prior to one fallingill. Detailed

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectiw,s primavera / spring 2005, Vo/.7, Num. I /

31

account of events in the immediate past is relevant for diagnosis.
The Indian measure oftime is seldom precise. The past involves a number
of events that can be recalled. Events in the present are not of any more
importance than the ones that were experienced a long time ago. This
view of time emerges from Indian perspectives on life.
Adherence and compliance to medicinal prescriptions is
fundamental to the healing process. lndians often tend to disregard
suggested tirnings for medicine intake and at times skip the prescribed
daily dosages. This is in part due to a lack of appreciation for strict
mechanical timeregulated activities in day to day life. In additioo, Indians
may not fully realize the importance of keeping an appointment at the
precise time scheduled. All these may hinder diagnostic procedures
followed in modero medicine. There is widespread ignorance about
the fundamental positivistic assumptions of Western medicine. Lack of
understanding of the Western medical system combined witb lack of
compliance is likely to de lay the bealing process unless lndian clients are
adequately counseled about the need to comply and stick to prescribed
dosages and regimens (Bandyopadhyay and MacPhearson, 1998).
Indians believe that each individual is made up of severa!
metaphysical components such as Atma and Jeevatma. Atma is
indestructible. lt is the presence of God in a person. The Jeevatma, on
the other hand, is the sum total of all past experiences that propels one
into the future. Rigbteous actions (Karma) lead to positive experiences.
Actions that do not contribute to physical, social and spiritual well being
of others result in undesirable consequences to the self. Sorne of these
consequences may be experitmced during this life while the rest may be
experienced during the course of the next life. Thus, current sufferings
and illness have their roots in an inconceivable past composed of severa!
births during which a person accumulated ill effects of bad deeds· and
actions. The focus is on taking the right actions in the present. The force
of the Jeevatma can not be changed. Events in the immediate past may
not be recollected specifically unless probed and asked about in detail
through skilled interviews.

�32

/ Cultural Factors Assaciated with Healthji,I Behaviors in India

Health Seeking Behaviors
Indian cultural practices and beliefs influence tbe decision to seek health
careas well as effective utilization of available health care services. The
role of cultural factors on health care practices is evident in ways people
utilize health care during ali too common occurrences such as pregnancy
and childbirtb. Pregnancy brings about changes in dietary habits.
Manocha, Manocha and Dharam ( 1992) in a study of tbree víllages in
Haryana found that tbe consumption of citrus fruits, mango, guava, red
chilies and ali kinds of pickles increased during pregnancy. They report
that a bigh proportion of these women craved, and many ate ash from
the bearth, mud and clay. Consumption of milk during pregnancy
&lt;lid not increase in spite of the fact tbat survey villages had abundant
supply of nrilk produced by local dairy fanns owned by most of the
villagers. A high proportion of the women do not believe that it is
necessary to i ncrease caloric intake during pregnancy. Purobit, Matbur and
Shanna ( 1973) observe that a reduction in dietary intake o.ften occurs
due to fear of having a large fetos, causing obstruction and pain during
delivery. Adherence to the previously-mentioned practices motivates
many women not to seek prenatal care.
Manocha, Manocha and Dharam (1995) report that only fifty
percent of women in tbe study village receive a prenatal check up. Most
pregnant women visit the primary health care center Jocated in the
village only if complications arise. Deliveries often take place at home.
In most instances, a closed room with poor ventilation is chosen for tbe
delivery which is attended by either a midwife or a selected elderly
woman. During cold season, the room is heated by using either wood
charcoal or dry cow dung cakes. The burning of these materials
produces high levels ofcarbon-dioxide and carbonmono-oxide. Prolonged
exposure to these gases is an important cause of infant mortality and
maternal death in India (Chandrasekhar, 1982).
Indians have an eclectic approach toward treatment. In tbe main
there are tbree systems of medicine; Ayurvedic, Siddha and Unani. In
addition, the Allopathic (Western medicine) and homeopathic system
are also widely used. Ayurvedic medicine is deep rooted in Indian
traditions. It views illness as an outcome of imbalances in the tbree

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera / spring 2005, Vol. 7, Num. / /

33

fundamental body elements; Vatha, (wind); Pitha (Bile) and Kabha
(phlegm). The imbalances occur owing to either inadequate or incorrect
intake of foods. Owing to this view, the healing process involves rigid
compliance to dietary regulations. Ayurvedic medicine believes that
good health results from adequate functioning of mind, body, soul and
senses. In spite of widespread knowledge of traditional systems of
medicine, the lndian public is not averse to western medicine. Most
lndian consumers of western medicine do not understand tbe scientific
approach toward diagnosis, treatment and prognosis. However, Western
medicine is seen as an effective system of medicine capable of curing
disease symptoms. Toe two systems of medicine, the traditional and the
western, provide two strong choices to seek medical assistance. In many
instances, they combine the two in desirable amounts. In general, there
is widespread trust in the effectiveness of Western medicine. The cure
stems from not only the effectiveness of the medicine but also in the
special power of the physician. Demand for instant cure is high and as
a result physicians prescribe powerful drugs and large dosages (Evans
and Lambert, 1997).
Many lndians will have engaged in self diagnosis and self
medication before they seek professional medica! help. Over the
counter medications are easily available in India. A study of prenatal
1
care in Rural Kamataka found that a very high proportion of women
engaged in self medication. Most women took a "green medicine"
obtained from tree bark to avoid labor complications and to ensure a
healthy baby (Matthews, Mahendra, Kilaru and Ganapathy, 2001).
Indians in general have a fatalist attitude toward chronic illness.

It is seen as an outcome of bad deeds perfonned during this life or in
past lives. There is also hopefulness in that the next life will be less
burdensome and painful as one has already grieved and paid for. his/
her undesirable activities in the past. Toe stage in life during which the
chronic illness occurs is likely to infl.uence the seriousness with which
remedies are sought. If the person is elderly, he or she is more likely
to spend time focusing on spiritual well being and is likely to be less
concerned about aggressively curing the disease. Death is therefore not
seen as an end in itself. It is more a transition point from one life to ·
another. For this reason, Indians are less likely to seek aggressive life

�34

/ Cultural Fac1or&lt; Assodulecl wilh /Jeulthjul Behm•iors in India

prolonging treatments involving life support systems. The eldest son has
a prominent role in enabling the course of the journey from this world
to the other, especially in relation to the death of male fami ly members.
The eldest son is to light the funeral pyre. His presence is required ali
through the cremation ceremonies. Daughters play an important role in
the process of handling the bodies of deceased female family members
(Laungani, 1996; Abrabam, 1999; Basu, and Kshatriya, 1989).

Revisto Perspec/lWJS Sociales / Social Perspec1;,.,es prima,,ero I spring 20(/5, Vol. 7. Num. I I

35

needing to seek healthcare. They may lack the initiative or they may
simply feel unable to do it given the cultural restrictions imposed on
them by males in positions of authority. This situation strongly suggests
the need of providing healtb and socio-cultural education to ali members
of Indian farnilies in the United States. Husbands and fathers will need
as much education as the women tbemselves. ludian parents inAmerica
should also be made aware of laws requiring the provision of timely
healthcare to minors in their host country.

Social networks and social support
Indians rely on a wide network offriends and relatives for support during
health crises. Marriage alliances widen the social network of relatives.
Marriages are arranged by the parents of the bridegroom and bride. Potential spouses are selected from tbe same caste groups. Once marriage
is consummated, it is considered to be a contract between the spouses,
and their families and kin groups. Events such as the arrival of the first
childare attended by alarge number offamily members. Eldermembers
from the neighborhood and village offer help and counsel the young.
Women are entrusted with ali aspects of care giving. The responsibility
for eldercare giving is on the son. However, daughter in laws take an active role in elder care giving (Gupta and Pillai, 2001). Women's health
tends to be overlooked and ignored as they focus on their care giving
roles. However, due to clase bonds that exist with.in the joint family
system, the sick role is accepted without any feeling of guilt. The responsibility for caring for the sick is shared among all family members.

Conclusion and Implications
This section will provide a reflection andan analysis of key widespread
Indian cultural beliefs and behaviors that may have major significance
to policy makers in the United States and other countries with significant
numbers oflndian immigrants.
As previously stated, gender biases represent a majar source of
oppression for women in India. This has lead to the neglect of sexual
education and to the inability of many lndian women to actively participate in the decision making directly irnpacting their healtb. This pattem
ofbehavior may become a rnajor obstacle for lndian women in America

The fact that lndian ethnic minorities and other socially
oppressed groups in India score very low in relation to most health
indicators should also concem health policy makers in America. First
of ali, (odian immigrants from the lower socio-economic levels may
come to tbis country with poor bealth. Furthermore, once in America
they may Jack the financia! resources or the knowledge of the American
healthcare system necessary for the effective utilization of services. For
this reason healthcare professionals are advised to inquire about the
etbnic and socio-economic backgrounds of lndian farnilies coming
to tbem for services and to educate them in terms of how to access
available healthcare resources.
Healtbcare professionals in the United States and other
countries should also be cognizant of the existing tensions between folk
medicine and Western medicine among Indians given that overutilization
of the first may lead to under utilization of the latter. lndian folk
medicine often calls for self diagnosis and self medication. It concerns
itself with maintaining a balance in the body between hot and cold states
aod with not displeasing their gods. Professionals are encouraged to
start working with patients or clients wherever they are at in an effort
to make them feel comfortable with the therapeutic relationship and in
this way eam tbeir trust and respect. Whenever possible, efforts must be
made to practice Western medicine within the context of their cultural
belief system while at the same time providing pertinent health
education.
Other cultural factors of relevance to healthcare include the
beliefs that women should not maintain eye contact with men and that
men should not maintain eye contact with people in positions of power.

�Re,,ula Penpec/1\'0S Sociales / Social Penpectfres primavera / spring 1005, lb/. 7. Num l /

37

them from adhering to a prescribed treatment plan.
Given the strong influences ofculture on health care practices, it is
essential to train social workers, healthcare professionals and others to
become culturally competent. Cultural competency refers to the ability
of bealth care givers to take into account the cultural beliefs and
practices of health care recipients. In addition to being knowledgeable
about lndian culture, interventions must be designed to maximize the
likelihood of service utilization.

�38

/ C11lt11ra/ Factors Associated with Healthful Behaviors in India

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005. Vo/.7, Num. 11

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INNOVACIONES DE
LA PRÁCTICA - PRACTICE
INNOVATIONS

�Re,irta Penpectn·as Sociales / Sedal Perspectfres primavera / spring 2005. Vol.7. N11m I /

43

Desarrollo micro-regional y capital humano:
el caso de Las Cruces, Guanajuato, México
Everardo Rodriguez Gutiérrez*
Jorge Alberto Rodríguez Herrera*
Luis Enrique Aguilar Salinas*

Abstract
In Mexico, social work developed within urban and rural communities
can be portrayed by its vertical communication styles and asymmetric
social relations between agents of social institutions and community
members. These styles of social intervention are based on the assumption
that poor people lack ofknowledge and culture and are therefore incapable
for designing their own community development strategies. This common
view is deeply questioned by this article which presents an experience
of social intervention within a Mexican peasant community that was
based on the active participation of peasant women in ali stages of the
project: self-diagnosis, design, planning and execution. The results
achieved invalidate common stereotypes which legitimate patemalistic
and authoritarian ways of social intervention. The article describes the
strategies and the different methodologies which were adopted in order
to enhance comrnunitarian participation.

Resumen
El trabajo social con comunidades populares y campesinos se caracteriza,
por lo general, por su estilo vertical y por relaciones sociales asimétric::as
entre representantes de instituciones modernizadoras y los grupos
* Everardo Rodríguez Gutiérrez y Jorge Alberto Rodríguez Herrera, sociosfimdadores
de el Grupo lnterdisciplinario de Reflexión y Apoyo al Desarrollo Asociación Civil,
(GIRAD, AC), actualmente asesoran al gnipo de mujeres de las Cruces y dan seguimiento
alproyecto. Sus direcciones electrónicas respectivamente son: eversal200 l @yahoo.com.
mx, yan/ 5@prodigy.net.mx. Luis EnriqueAguilarSalinases egresado de la licenciatura
en Desarrollo Regional de la Universidad de Guanajuato en la Unidad de Estudios
Superiores de Salvatierra donde labora actualmente.
En lo sucesivo, las menciones a años o décadas, corresponden al recién terminado siglo
XX. en caso contrario se hará la precisión en el texto.

�44

I Desarrollo micro-regwnaly capital l111ma110: el caso de las Croces, G11tma111a10, México

comunitarios. Este tipo de intervención social se liga a la idea de que los
pobres fuesen personas ignorantes e incultas y, por lo tanto, incapaces
para diseñar estrategias de autodesarrollo comunitario. En oposición
a este imaginario común, el artículo presenta una experiencia de
intervención social en una comunidad rural mexicana que involucró, desde
un principio, a mujeres campesinas en todas las fases de diagnóstico,
diseño, plancación y ejecución de un proyecto comunitario y que invalida
los estereotipos tradicionales que justifican las formas de acercamiento
paternal istas e impositivas de muchas instituciones mexicanas a cargo del
desarrollo social. El trabajo describe las estrategias de intervención social
Y las metodologías adoptadas en cada fase del proyecto para estimular la
participación del grupo comunitario y la apropiación del proyecto.

Introducción
Con la finalidad de mitigar o combatir la pobreza y marginación, el
Estado mexicano ha adoptado, desde finales de los setenta, un conjunto de
enfoques que se cristalizan en programas de desarrollo social implementados
durante las últimas tres décadas del siglo XX. Entre ellas figuran (en
orden cronológico) el Programa Integral para el Desarrollo Rural (PIDER),
la Comisión para la Planeación y Atención de Áreas Marginadas
(COPLAMAR), el Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL),
el Programa de Educación, Salud y Alimentación (PROGRESA) y,
actualmente, OPORTUNIDADES, PROCAMPO y Crédito a la Palabra.
A pesar de los cuantiosos recursos invertidos, su impacto real ha sido
mínimo. Más aún, los diversos programas no han siquiera logrado detener
el proceso de empobrecimiento y marginación.
.
No obstante las experiencias históricas adversas, partimos de la
idea de que es posible revertir, a través de programas de desarrollo social,
la pobreza y la marginación. Como ejemplo presentaremos un proyecto de
intervención social en el ámbito micro-regional que beneficia a un grupo
de mujeres de la comunidad de Las Cruces en el estado de Guanajuato.
Este programa surgió a partir del enfoque de investigación-acción y
el análisis estratégico e involucró de forma activa a las mujeres en el
diagnóstico, el diseño y la evaluación del proyecto.

R,u,10 Penpecln'll, Soc:10/e, Soc,a/ Per,pec1m,s primm-era hpnng 2005. Vol 7. N,nn 11

45

La pobreza desde los diversos modelos de desarrollo
Según Tuñon Hidalgo (2000:64), es posible comparar la concepción,
los alcances y las limitantes de programas de desarrollo a partir de tres
variables: (a) una variable ontológica que refiere a la concepción del
mundo y de los recursos y que subyace a cualquier programa; (b) una
variable epistemológica que considera los roles de la tecnología en
el proceso de producción; (c) una variable categorial que señala las
dimensiones sociales y políticas en tomo a la apropiación y la distribución
de los bienes generados. Determinadas correlaciones entre estas variables
tienden a inducir o amainar el desarrollo socioeconómico e influyen, por
ende, las posibilidades de éxito de un proyecto.
Las variables mencionadas adoptan formas específicas al
combinarse con un paradigma del desarrollo (cuadro l ).
Durante gran parte del siglo XX, la política de desarrollo
mexicana se inscribió en e l modelo de sustitución de importaciones
que partió de la necesidad de un Estado rector que regula las relaciones
entre oferta y demanda y ofrece los servicios públicos estratégicamente
importantes. Este enfoque fue abandonado a partir de los años ochenta y
remplazado por dos modelos que se sitúan dentro del canon neoliberal:
la Nueva Gerencia Publica (NGP) y el Capital Social (CS) (Musetta,
2000). Por lo anterior cuentan con algunos rasgos comunes al igual que
elementos disímiles.
El modelo del Capital Social (CS) defiende la existencia de un
Estado que orienta y guía en estrecha coordinación con la sociedad civil
el desarrollo socioeconómico de la sociedad y que devuelve a los niveles
locales una serie de funciones y capacidades de decisión que se han
aglutinado en el Estado. Este nuevo Estado ofrece, junto con la
sociedad civil, servicios sociales y orienta su política social en un enfoque
productivista ( cuadro 2).
En cambio, el modelo de la Nueva Gerencia Pública (NGP)
descarta un Estado activo y apuesta en mayor grado a la participación
de los diversos sectores sociales en la dirección de las políticas de
desarrollo. Sólo bajo detenninadas condiciones el Estado puede recurrir

�46

I Desarrollo micro-regional y capilal humano: el caw de las Cmce.,. Gua11ojuoro. México

C~adro 1:, ~aradigmas de desarrollo y sus suposiciones ontológicas,
ep1stemolog1cas y categoriales
,. f

~

'

Reri&lt;lo Pers¡x,.,;..,., .'w,·i11/e., / SMial Perspecriws primavem / spri11g ZOll5. Vt&gt;I. 7. Num I /

Cuadro 2: Los modelos de Sustitución de Importaciones (SI), Nueva
Gerencia Pública (NGP) y Capital Social (CS)2

T

~

Paradigma

Variable
ontológica

Variable
epistemológica

Variable categorial

Crecimiento
irrestricto

No existen limitaciones en cuanto a
recursos naturales
y posibilidades de
desarrollo

La tecnología es fuente
de una infinidad de satisfactores.

Los satisfactores son
propiedad exclusiva de
los dueños del capital.

Antidesarollista

Los recursos y el Se opone a la aplicación
mundo son finitos
indiscriminada de tecnica
y a los efectos colaterales
en perjuicio del medio y de
los recursos.

Los satisfactores son
un producto social,
por lo que su reparto
debe ser norrnado y
aplicado por el Estado.

El centro del desarrollo son las
personas y no el
crecimiento.

Plantea estrategias
como el reparto de las
ganancias y la transferencia de recursos
para el desarrollo.

Sustentable

Humano
1,

La tecnología conjuga el

desarrollo, la conservación y el cuidado de los
recursos.

47

Pensamiento Regional
BajoNGP

Pensamiento Regional
Bajo SI

Pensamiento Regional
Bajo CS

Emergente
(NGP)

Dominante
(SI)

Emergente
(CS)

Pluralidad de sectores

Estado monopólico

Estado activo, eficaz, corresponsable con la sociedad
civil

Unidades -proyecto

Unidades burocráticas

Devolución del poder a los
niveles locales

Subsidio a la demanda

Financiamiento estatal con Prestación estatal no monopoliza los servicios sociales
subsidio a la oferta

Universalidad de la
satisfacción

Universalismo de la
oferta

Enfocado a los fines

Enfoque a los medios

Orientación productivista de
la política social.

Adaptado de Musetta et al (2000).
Endógeno
local

Se basa en la
generación de
capital humano
y territorial.

..
•

,.

•" 1

La tecnología aplicada
depende de las
características de las
comunidades concretas y
los recursos disponibles
en el lugar.
·,,

.

,-

Fortalece la
posibilidad de que la
comunidad se apropie
y haga uso de los
recursos en función de
sus intereses
colectivos.
-

,.

Fuente: Adaptado de Hidalgo (2000), op. cit.
a políticas para subsidiar la demanda aunque nunca la oferta de bienes
y servicios.

Por otra parte, tanto el modelo de la Nueva Gerencia Pública
como el del capital social enfatizan la necesidad de la participación
ciudadana y la aplicación focalizada de los recursos-3 Sobre esta base
surgió el concepto de la micro-región: se trata de un constructo teórico
creado en el plano administrativo. La micro-región se integra por comunidades que comparten una problemática común (por ejemplo, altos
niveles de pobreza y marginación) dentro de un territorio municipal.
Los recursos de combate contra la pobreza se enfoquen hacia dichas
micro-regiones.
2/daptado de Musetta, Paula. el al; 2000.
Por más que las admi11is/racio11es neo/ibera/es se atribuyan la exclusividad de
promover la participación social, en México los anteceden/es se remon1a11 a los
años setenta - la última fase del modelo de desarrollo basado en la sustitución de
imporlaciones - cuando surgieron los programas como el PIDER (Programa Integral

�48

f

Desarrollo mifro-rcgional y capüal lwma110: el ca.,o de las Cruces, G111111aj11ata, México

Sin embargo, a casi quince años de orientación gerencial, la
pobreza está lejos por desaparecer. Al mismo tiempo resalla la presencia
de un discurso programático impecablemente estructurado que contrasta
con las viejas prácticas promotoras del desarrollo que se siguen
empleando. Ello llama la atención acerca de un persistente divorcio entre
lo que políticamente se declara y lo que operativamente se ejecuta. No
sorprende por ello que la participación ciudadana y la sustentabilidad del
desarrollo descienden a poco menos que alegorías discursivas repetidas
sin ton ni son. La mayoría de los técnicos y promotores ocupados en
estos programas siguen aún sin comprender que, para dejar de ser un
mito, el nuevo discurso requiere compromisos y actitudes consecuentes
con las propuestas vigentes del desarrollo. Ello impli~a necesariamente
un replanteamiento de las prácticas promotoras.

El programa de micro-regiones en Guanajuato
En Guanajuato el desarrollo micro-regional se remonta a principios de
los años noventa cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRl)
tuvo que entregar eJ poder político al Partido de Acción Nacional (PAN).
En este proceso un grupo de empresarios asumió el control del gobierno
estatal y empezó a instrumentar programas de desarrollo local con
enfoque territorial que constituyen los antecedentes directos del
programa de micro-regiones (Desarrollo Rural de Guanajuato, s/a: 1427). Hacia el año 2000, se puso en operación el programa de Desarrollo
Productivo Sostenible en Zonas Rurales Marginadas (PRODEZOMA)en
micro-cuencas del sur, norte y noreste del estado.
En el programa de micro-regiones intervienen los tres órdenes
de gobierno (federal, estatal y municipal) y la sociedad civil. A través de
para el Desarrollo Rura!J )' COPLA MAR. El PlDER buscó "'promo,,er el desarrollo de
las comunidades rurales atrasadas del país y hacer llegar a sus habitantes los niveles
mínimos de bienestar a los que tienen derecho" (SPP. /982: /8-19). COPLAMAR}ílf
un programa contemporáneo al PIDER que puso especial énfasis en las zonas de mal'0r
marginación. Sus principales ejes eran la salud y el empleo rural promovidos a tr:n,'CS
de proyectos product fros. Se construyeron en aquel entonces muchas clínicas rurales
con !ª/ de hacer llegar servicios médicos. Al mismo tiempo se dotó a las comunidadei
de mfraes!'1!ctura pro~uctiva (por lo regular. viveros y áreas de plantación). Muchlil
de estas e/micas f ueron mco,poradas después al sistema de salud rural y constituyen la
base para el otorgamiento y el control de los apoyos de OPORTUNIDADES.

Remto Perspecti,m Sociales I Social Perspectfres primaveri, / spri11g 1005, Vol. 7, N11111 I I

49

Centros Estratégicos Comunitarios se impulsa el desarrollo productivo de
las localidades con la finalidad de convertirlas en proveedores de servicios
para los habitantes en la región. Se espera que las micro-regiones sean
detonadoras del desarrollo ya que fungen como ejes articuladores para
atender a grupos indígenas en condiciones de pobreza y marginación
(SEDESOL, 2003: s/p).
Pero al igual que otros programas de combate contra la pobreza,
el de las micro-regiones no ha alcanzado las metas establecidas. Ello
se debe, por una parte, a que las micro-regiones constituyen espacios
delimitados bajo criterios administrativos4 que carecen de sentido para la
población local. Por otra parte, muchos promotores sociales no cuentan
con las actitudes y aptitudes necesarias para promover programas que
dependen de y que, además, pretenden incentivar la participación de la
población. A menudo se limitan a impulsar a los pobladores a expresar
una lista intenninable de necesidades insatisfechas que son registradas
fielmente por los técnicos. Sin embargo, estas prácticas de intervención
social contribuyen sólo a la reproducción de un modelo de desarrollo
que depende por completo de la disponibilidad de apoyos externos;
asimismo, impiden que la población se convierta en el centro del proyecto
y logre acrecentar su propio capital humano. Nuestro proyecto de
intervención social buscó entrar en esta laguna mediante el enfoque de la
investigación-acción.

Desarrollo micro-regional e investigación-acción
En febrero del 2003, un grupo de estudiantes de la Licenciatura en
Desarrollo Regional (LDR) de la Unidad de Estudios Superiores de
Salvatierra (UNESS) dependiente de la Universidad de Guanajuato5
(UG) y el profesor responsable iniciamos un ejercicio de diagnóstico
Yplaneación micro-regional. Se partió de un análisis de los municipios
del sur de Guanajuato , donde ex isten más de 300 comunidades rurales
4

las variables que determinan fa integración de una micro-región son, entre otros
más, una geografia compartida; características inf raestructura/es parecidas así como

niveles de pobre=a y marginación.
5levadas
En este caso tomamos solamente los municipios más
Guanajuato.

significativos del sur de

�SI
50

/ De.,arrol/o m1cro-n:g1ono/ y cap,10/ humano· el coso de las Crou.,. G11u1101uoto. Mérirn

con grados de marginalidad alto y muy alto (grados 4 y 5; base de datos
de CONAPO, 2000).

.
.
de Salvatierra (Guanajuato)
Esquema 1: M1cro-reg10nes

Con base en sus propias posibilidades de trabajo, el grupo
seleccionó el munkipio de Salvatierra cuyas 25 localidades con niveles
de marginación 4 y 5 se distribuyen en nueve micro-regiones (esquema
1). De ellas se escogió una de las tres regiones con mayor concentración
de comunidades (esquema 2). Ahí se encuentra eJ poblado Las Cruces.
donde convocamos a una reunión con los habitantes. Asistieron
aproximadamente veinte jefas de familia.
La comunidad Las Cruces tiene una función articuladora de la
dinámica micro-regional que se liga, en primera instancia, a su posición
céntrica y a su infraestructura pública (una clínica rural ,jardín de niños,
primaria, telesecundaria, transporte camionero a la cabecera municipal,
Salvatierra; energía eléctrica; antaño el panteón) y sólo en mucho menor
grado a una atracción real ejercida sobre las demás comunidades. 6 Dado
eJ alto grado de marginalidad?, algunas familias reciben apoyos de programas como Oportunidades y/o AJianza para el Campo así como de otros
fondos que han sido creados por diversas dependencias a nivel federal, estatal y municipal. Los mayores problemas de Las Cruces son el camino de
acceso (terracería) y el agua (el sistema de agua potable recién establecido
presenta aún muchas fallas).

3

La LUZ

Rancho Gpe.
La Magdalena
San Pedro de los

3
3
Betanla
3
Gervaslo M
Pta. Del Monte 3

Cupareo

El COyol

San Nicolás
B(apulín
Potrero
ElSabm
ProvllCia

"3

Negros

3

"
"3

Ojuelos
La Palma de la Luz 3

"

La Quemada
San J. Del cannen

3
3

2
3

San Isidro

3

La Galera
La Esquina

Estancia

3
4
"

4

¿_--+----7 El Salvador 4

Urlreo
3
El Femx
3
o¡o de Agua 3
El Caracol
4

San P. De los
Naranjos
Sto. Tomas

Jamcho
Haravatio del
Encral

3

San Miguel Eménguaro. 3

6

Por estas razones la comunidad /.,as Cnices fue designada en 1992 como cabecera de
la micro-región.

7

Los criterios de prioridad establecidos por los programas gubemamentales se basan
en los índices de marginalidad creados por el Consejo Nacional de Pob!ación (CONAPO). Dentro de una escala donde 5 representa margmalidad muy alta y 4 alta. ÚIS
Cruces se ubica en el nivel cuatro.

Las Cruces "
las cañas
s
La Huerta
4
L del &lt;:armen 4
Sta RosaT. 4

San Pedro PejO
El Pirul
Las PreSitaS

San Rafael
El ToronjO

3

s
s
s

"

Las canoas
La Palma de E.
San Antonk&gt; E.
Palo Blanco
La Virgen

3

""
s
"4

Los Manriquez
Estancia del carmen 4

�52

/

Desarrollo micro-regional y capital 11111110110: el caso de las Croces. Guanaj uato, México

Esquema 2: Micro-región y comunidad de Las Cruces

En Las Cruces viven 757 personas (33 l hombres y 426 mujeres)
en su mayor parte (60%) menores de 25 años. Cada vivienda es habitada en
promedio por 4. 7 personas. El 31 % de las casas consta de un solo cuarto,
el 26% de dos y el 31.5% tiene entre 3 y 5 habitaciones. El 49% de las
viviendas tiene piso de tierra; el 90% cuenta con energía eléctrica. Los
problemas infraestructurales más serios consisten en la escasez de letrinas
(sólo el 13.5% de las casas cuenta con ellas) y el drenaje sanitario.
A pesar de la infraestructura educativa, el 15.2% de la población
es analfabeta (todos mayores de 15 años). 133 habitantes no han cursado
nunca una educación escolar. El promedio de escolaridad es de 4.32
años.
Las tareas del campo constituyen una fuente de empleo importante
para la población Local. Sin embargo, ante los bajos ingresos que generan
y la ausencia de alternativas laborales la migración a los Estados Unidos
representa una salida económica frecuentemente elegida.

Reiwo Perspectfras Sociales / Social Perspectives primal'era I spring 2005. Vol.7. Num. 11

53

Todas las integrantes se conocían y estaban vinculadas, en su mayo~a,
por relaciones de parentesco. Algunas participantes contaban, ademas,
con experiencia organizativa adquirida en otro~ ~rogramas Y por su
colaboración en comités escolares, fiestas y conv1v1os.
A través de un trabajo diagnóstico se identificó un conjunto de
factores ambientales que agravaron el bienestar en la comunid~d: la
escasez del agua, lo escarpado del terreno, la existencia de p~nd.'entes
pronunciadas así como suelos arenosos y poco profundos q_ue limitan la
captación del agua por escurrimiento; así como la gran pro~ndtdad dond~ ~e
encuentran los depósitos de agua en el subsuelo. Ello obliga a la poblacion
a consumir, durante la temporada de secas, el agua que se acum~la _en
los pocos bordos adonde acuden también los animales. Esta _practica
de abastecimiento fue identificada como insalubre Y como un nesgo de
contraer enfermedades intestinales.
En cuanto al diagnóstico de sus habilidades y recursos para
resolver sus propios problemas, el grupo comunitario ide~tificó a la escasez de
recursos económicos, la mala alimentación, la presencia de enfermed~des
y la escasa posibilidad de producir lo necesario c~mo amenazas senas a
su bienestar. Sin embargo, al mismo tiempo consideraron tener la fuerza
suficiente para remontar o amortiguar sus condiciones a~tuales._ ~orno
parte de sus fortalezas las mujeres detectaron ciertas practicas cotl~ianas
(por ejemplo, el cuidado de los animales criados en e_l traspaho), la
costumbre de aprovechar al máximo los pocos recursos existentes, el gran
deseo de producir sus propios alimentos y su inte~és P?r conocer otras
estrategias para alcanzar la autosuficiencia productiva sm descartar, por
supuesto, la eventual generación y venta de excedentes.

Estrategias de intervención social: la formación del grupo

La identificación de las limitantes de su bienestar cotidiano, de sus
fortalezas y debilidades constituyó el primer paso dentro del proyecto de
desarrollo. En seguida vamos a describir cada una de las fases del proyecto
con la finalidad de ofrecer un guión de trabajo comunitario que pueda
orientar la construcción e implementación de otros proyectos similares.

El grupo comunitario se integró por 30 madres de familia - que
representan el 20% de los hogares en la comunidad - quienes articularon
su interés por aprovechar sus traspatios dentro de un proyecto productivo.

Para identificar de forma más precisa los intereses en la
explotación del traspatio, realizamos un taller. El objetivo era que cad~
participante expresara mediante un dibujo su propuesta acerca de que

�54

/

Desarrollo micro-regional y capital l111mano: el &lt;·o.w de los Cn ,ce.,. G11anaj11010. México

55

Rr,-rsta Per&lt;¡Kt mm S.1t·1ule.&lt; / S&lt;1t·iol Ptr&lt;pet.'li&gt;e&lt; pr,m,nv!ro f 1pr1ng 1005, lól. 7, \ 11m I I

hacer en su traspatio. Dichas gráficas constituyeron la base para la
formación de un consenso acerca de las características del proyecto
de desarrollo que incluían la construcción de cisternas para el abasto
de agua; la edificación de estufas lorena para hacer más eficiente el
aprovechamiento de la energía; el montaje de letrinas para cuidar mejor
la salud; la organización de un huerto familiar y la cría de animales de
corral para enriquecer la alimentación familiar.

Cuadro 3: Matriz diagnóstica de proble mas y prácticas en e l campo de la
alimentación, la higiene y el aprovechamiento del agua y de la energía.
Eje
Estado
temático
Alimen- * Pésimamente mal
!ación

* No hay ingresos para
una dieta balanceada

En el siguiente pasó se integraron equipos formados por madres de
familia y estudiantes que recorrieron la mayor parte de los traspatios para
conocer la distribución actual de los espacios. Para finalizar el ejercicio,
cada madre de familia definió a través de otro dibujo las dimensiones
de su traspatio y la posible distribución del espacio entre los cinco
componentes que el grupo había considerado integrar a cada solar.
Dicho trabajo de análisis espacial dio oportunidad para que las mujeres
exploraran los principales problemas que afrontan sus familias al igual
que la comunidad en su conjunto. Para orientar este proceso de reflexión,
el equipo universitario les proporcionó una serie de preguntas claves que
las participantes debían contestar: ¿Cómo son la salud e higiene en mi
casa? ¿Cuál es el problema más grave en mi casa? ¿Por qué se da y cómo
podríamos solucionarlo? ¿Cómo es la situación alimenticia en mi casa?
¿Por qué es importante tener animales en mi traspatio? ¿Cómo preparo
los alimentos en mi casa? Sus respuestas fueron escritas en rotafolios lo
que facilitó después la elaboración de una matriz (cuadro 3) que sirvió
como punto de partida para el análisis estratégico.
Una vez identificadas las áreas críticas, las prácticas asociadas así
como las causas y las posibles alternativas, continuamos con el análisis
de las capacidades, habilidades y saberes del grupo comunitario que
constituirían las fortalezas a aprovechar a la hora de crear las estrategias
de solución. Las debilidades identificadas en este proceso se convertirían
en retos a superar. A través de una lluvia de ideas surgió el cuadro 4.

* Comen carne una vez
por semana
*No hay frutas y verduras
ni leche
* El huevo lo compran
fuera. a alto precio y en
mal estado

Consecuencias/
soluciones
* Hay gente que vende pollo. lo * Economía débil
compran en Salvatierra a alto
precio y la utilidad es poca
*Autoconsumosin
excedentes. ¡ Que
generen ingresos!
* Compran poco a las camionetas por lo caro
* Tener más que
producir
* Algunas personas cosechan
para au tocon umo pero no * Saber hacer las
para vender
cosas, cómo vender
costuras y manualidades para meJorar
la economía
Prácticas

* El abastoes por las tieodas locales y camionetas
que van a vender

*Generar fuentes
de empleo

Higiene y * Frutas y verduras se * El agua de lluvia la almacc- * Contaminación
salud
lavan con agua de lluvias namos en tambos
de agua y alimentos
* No hay condiciones * Se practica el fecalismo al
para mantener limpia el aire libre
* Enfermedades
agua. No se cuenta con
intestinales
lo necesario para tener
medidas de higiene
* Los mosquitos y moscas
ensucian el agua

Agua

.

1

1..1

* Problemas de fecalismo
*Mala situación económi- * Las pipas de la presidencia a * Enfermedades
ca
veces les llevan
"t.

* Escasez de agua y la *Cuando no llevan las pipas, la
poca que hay, se les con- consumende la joya, del cielo,
lamina
de bordos; es agua represada

·&lt;

�56

/ Desarmllo micro-regional y capital humano: el cosa de las Cmce.,. Guanajuato, México

Energía

* Hay dinero para pagar * Fogón, pues la estufa la usan * Consumen ali* La mayoría tiene TV,

sólo para calentar la comida o menlos en mal estado
tortillas

radio y refrigerador

* Enfermedades

*Algunas

Traspatio

personas no
tienen refrigerador y
consumen sus alimentos
al día

intestinales

* L-Osanimalesquetieneo, * Hacen pequeños y rústicos

* Aprovechar sus
productos y venderlos para generar
ingresos

se les mueren a causa del corrales
coyote
*Se compran alimentos a alto
* La ganadería no es re- precio
dituable

,..

*Mejorar la alimentación
*Autoconsumo y
venta de producción de animales

Para desarrollar estrategias y posibles líneas de trabajo, construimos en el grupo una matriz (matriz DAFO) (cuadro 5) donde agrupamos
a la izquierda las debilidades y fortalezas auto-diagnosticadas que se
refieren a las condiciones internas del grupo comunitario. Las debilidades identifican las limitantes subjetivas que frenan el auto-desarrollo;
en cambio, las fortalezas representan un potencial interno que puede ser
aprovechado para superar o mejorar la situación actual.
El impacto del entorno externo se manifiesta a través de las amenazas
y las oportunidades: se trata de condiciones que no dependen de los actores
locales. Las amenazas aluden a fenómenos críticos que a menudo no
pueden ser controlados por la comunidad. En cambio, las oportunidades
surgen a partir de factores externos favorables que se ligan con frecuencia
con instituciones públicas. Las cruces en la matriz delimitan aquellos
cuadrantes donde se interceptan condiciones internas y factores externos.
Según las características de la intercepción surgen así situaciones

ReviJto Perspectil'm Sacio/e., / Sacio/ Perspecti&gt;'eS primm·era / spríng 2005. Yal.7, N11m. 11

57

Cuadro 4: Autodiagnóstico de las fortalezas, oportunidades, debilidades
y amenazas para superar los problemas comunitarios y familiares
FORTALEZAS

OPORTUNIDADES DEBILIDADES

AMENAZAS

FI) Hacen pequeños 01) Las pipas de la DI) La mala situa- A1) Escasez de agua

corrales a los ani- presidencia a veces ción económica, la
males de traspatio
llevan agua
escasez y los altos
precios de los alimenF2) Aprovechamiento 02)Asesoría técnica tos ocasionan que los
de los pocos recursos
animales se mueran
dísponibles
y que sea dificil de
03) Programas ins- mantenerlos
FJ) Queremos mejorar titucionales que pueouestra alimentación den apoyar nuestro D2) Padecen enferproyecto
medades intestinales
F4) La preparación de
por agua insuficiente
alimentos es a base
y en malas condiciode leña y el gas sólo lo
nes así como por fe.
man para calentar
calismo al aire libre
F5) El agua de lluvia
sealmacenaen tambos
y para consumo se
cuela y se hierve
6) Producir más para

autoconsumo y venta
7) Generar fuentes de

empleo.
8) Ganas de superar la
situación actual.

A2) Contaminación
de agua y alimentos
A3) Enfermedades
intestinales
A4) Cuando no la
llevan las pipas, consumen agua de la
joya y bordos

D3)Deficiente alimentación, escasez
de dinero, abasto
insuficiente, agua en
malas condiciones
y falta de equipo de
refrigeración
D4)No hay excedentes de producción
dentro de la comunidad

que pueden agravar o mitigar la situación actual, o bien, ayudarle a la
comunidad a superar y potenciar su capacidad de desarrollo. La
elaboración de dicha matriz le facilitó al grupo comunitario la identificación
de sus problemas y de las posibles rutas para superarlos.

�58

/

Rt1it1a Per&lt;/N'&lt;li1YJ.&lt; S,,ciale.&lt; / &amp;&gt;Ciol Perspeclive.t primm-era I &lt;¡&gt;rmg ](1(15. lh/. 7. N11m I

Desarrollo micro-rt,gional y capital humano: el caso de las Cn,ces. Guanajuato. México

Cuadro 5: Matriz DAFO

Cuadro 6: Asignación de Estrategias (E 1, E2, E3) para afrontar amenazas
y aprovechar oportunidades

r

Amenazas

Oportunidades
Debilidades

Al
Debilidades

Fortalezas

A2

A3

A4

DI

X

D2

X

X

X

X

D3

X

X

X

X

D4

X

01

X

03

X

X

F4

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

F6

X

X

F7

X

X

X

X

F5

F8

X

X

X

X

X

X

X

X

A2

A3

E2
El

A4

E2
E2

Al

X

X
X

Amenazas

X

Una vez visualizado el campo de acción del grupo, proseguimos
a diferenciar las estrategias posibles que consistían en: la capacitación Y
la organización (E 1); el saneamiento y la higiene (E2) y el uso racional
de los recursos en el solar (E3) (cuadro 6). En el caso de las diversas
debilidades, las estrategias de solución deberían ayudar al grupo a superar
sus debilidades, o bien, a aminorar su peso en la organización social Y
familiar. En el caso de las oportunidades, las estrategias constituirían
caminos para aprovecharlas de forma más eficiente en beneficio del
bienestar colectivo e individual. En otras palabras, las distintas estrategias
deberán incidir en cada uno de los factores internos y externos.

"

Oportu ni-

Fortalezas

DI D2 D3 D4 FI F2 F3 F4
El E l El El El El El El
E2 E2 E2 E2 E3 E2 E2 E3
E3
E3 E3
E3 E3
El

X

1,

F2
X

02

X

Fl

F3

59

i

01

dades
02

03

E3
E2
E3
El
E2
E3
El
E2
E3

-

F5 F6 F7 F8
El El E LEl
E2 E3 E3 E2
E3
E3

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1

1,

1

E2

E2

E2

El El El El EL El El El
E2

'

··-

,~

El El El El El El El El
E2

El Capacitación y organización; E2 Saneamiento e higiene; E3 Uso
racional de recursos en el solar.

�60

/

Desarrollo micro-regional y capital humano: el ,·aso de la.&lt; Cnices. Guanajuato. Mé.rim

Dado que la matriz anterior resultó muy larga y compleja, la
resumimos y simplificamos (cuadro 7) para que las mujeres visualizaran
de manera más clara las estrategias y sus implicaciones. Sobre esta base
se construyó un consenso en tomo a las condiciones momentáneas de la
comunidad y las metas a alcanzar en el futuro.
Cuadro 7: Estrategias para superar las debilidades y aprovechar las
fortalezas de] grupo

AMENAZAS

OPORTUNJDADES

DEBILIDADES

FORTALEZAS

SOBRE VIVENCIA

FORTALECIMIENTO

E I Capacitación y
organización
E2 Saneamiento e
higiene
E3 Uso racional de
recursos

E 1 Capacitación y
organización
E2 Saneamiento e higiene
E3 Uso racional de
recursos

ADAPTACION

CRECIMIENTO

E I Capacitación y
organización
E3 Uso racional de
recursos

E l Capacitación y
organización
E3 Uso racional de
recursos

PRESENTE

FUTURO

El diseño del proyecto
Nuestro trabajo con el grupo había asentado ya las bases para emprender
el diseño del proyecto. El primer paso dentro de esta fase consistió en
la definición de la misión, la visión, los objetivos y las metas dado que
articulan los motivos y las aspiraciones del colectivo y orientan sus futuras
actividades. Las participantes establecieron como sus objetivos: la mejora
de las condiciones económicas de sus familias, el fortalecimiento de los
lazos solidarios en el trabajo, la construcción de una red de intercambio
entre las integrantes del grupo y con otras mujeres de su comunidad, el

Rernta Perspectims Sociales / Social Perspect11-es primm·era I sprmg 2005. Vol. 7, Num. 1I

61

awnento de su capacidad de autoabasto, el uso responsable de los recursos
tanto de parte de las familias como de la comunidad y el compromiso
constante de desarrollar proyectos en beneficio de su entorno social. Las
metas propuestas no sólo abarcaron la realización del proyecto de tras~atio
sino incluyeron también el apoyo a los demás miembros de la comumdad
para que empiecen a desarrollar nuevos proyectos de desarrollo. Además,
el grupo se propuso elaborar un plan de desarrollo de mediano y largo
plazo para la comunidad.
Una vez aclarada la visión del grupo, se emprendió el diseño
técnico del proyecto de desarrollo. Para tal efecto era necesario lbcalizar
los treinta solares participantes, determinar su extensión respectiva y
calcular e l monto de inversión requerido (cuadro 8).
Cuadro 8: Número de familias beneficiadas e inversión requerida para el
desarrollo del proyecto de desarrollo
Componentes***

Familias

Huertos
Animales de traspatio
cisternas
Estufas Lorena
Letrinas

30
30
29*
30
20**

TOTAL

Inversión total
(miles de pesos)
150.00
60.00
435.00
150.00
120.00
915.00

• Una familia ya cuenta con cisterna.
** En este caso, diez familias ya tienen letrina.
*** Estos componentes serán gestionados ante instancias y programas de otras instituciones compatibles con cada caso.

El grupo necesitaba también tomar decisiones acerca de los
aspectos técnicos del proyecto (las características de las cisternas, las
estufas y las letrinas, por ejemplo). Sólo así será factible garantizar un
manejo racional y ecológicamente sustentable de los recursos y superar
las debilidades y desventajas del manejo actual del agua, de la leña, del
drenaje y del traspatio. Para ello fue imprescindible analizar el estado
técnico actual y contrarrestarlo con un manejo alternativo ideal. Sobre

�62

I Desarrollo micro--regiono/ y capital h11mano: el cmo de los Cruces, Guanojuoto, México

esta base el grupo definiría el modelo tecnológico a adoptar. Para facilitar
este trabajo de reconocimiento utilizamos cuadros comparativos donde
se resumen las formas de aprovechamiento actuales de los recursos y se
describen los sistemas alternativos. El cuadro 9 ilustra este análisis con
relación a la captación de agua.

Rmsla Perspectn as Socia/e., I Social Per,;pecti,l!.&lt; prima,'f!ra I sprmg 2005, Val 7. N11nr. I ,

63

los huertos (cuadro 10) ya que de ahí se desprendió un plan de trabajo
que estructuró la puesta en marcha del proyecto en cuanto al tipo y la
secuencia de las actividades a emprender (cuadro 11).

Cuadro 10: Análisis del manejo actual y alternativo del huerto
Cuadro 9: Análisis del manejo actual y alternativo en cuanto a la
captación de agua
Aspecto

Sistema actual de
captación de agua
Captación y aprove- Aprovechamiento limitado
chamiento del agua a la época de lluvias; limde lluvia
itada capacidad de captación de los depósitos
Destino del agua
Beneficios a la
familia
Nivel de impacto
social

Sistema alternativo de
captación de a1rua
El aprovechamiento se
extiende a los ochos meses
de secas, y la capacidad de
captación se incrementa de
manera significativa
Labores domesticas limita- Producción de hortalizas,
das y plantas de ornato
frutales y aves
Esparcimiento, remedios y Alimentos, remedios,
alimentos
recursos económicos, salud,
ambiente y esparcimiento
Familias individuales
Familias organizadas
colectivamente

El modelo tecnológico alternativo que emanó de esta labor
diagnóstica prevé - a diferencia del actual - el reuso de las aguas
domésticas con la finalidad de aprovecharlas de modo eficiente en la
producción agropecuaria dentro del solar y para aligerar la presión sobre
el pozo colectivo que debe abastecer a la comunidad de agua potable
sobre todo durante la temporada de secas. Ello indicaba la conveniencia
de extender el proyecto, en una segunda etapa, a la mayor parte de la
comunidad, así como a las demás comunidades de la micro-región.
El mismo trabajo analítico se realizó con las demás partes del
proyecto (huerto, animales de traspatio, letrina y estufa): se identificaron
las prácticas actuales, se discutieron sus inconveniencias y desventajas
y se desarrolló un modelo tecnológico alternativo. Nos restringimos en
el presente artículo tan sólo a presentar el trabajo desplegado en tomo a

Aspecto

Manejo actual del huerto

Motivación en el
1iso del espacio y
aprovechamiento
de los recursos
Manejo de los
recursos

Ornamental

Beneficios a la
familia
Nivel de impacto
social

Manejo alternativo del
huerto
Producción de alimentos

Dirigido a un fin detenninado, que requiere tiempos,
herramientas, equipos y
actividades específicas.
Esparcimiento, remedios y Alimenticio, remedios,
alimenticio
económico, salud, ambiental y esparcimiento
Familias organizadas
Familias individuales
colectivamente

Azaroso y limitado al uso
residual de recursos y espacios

En la actualidad las familias aprovechan el traspatio para cultivar
plantas de ornato y medicinales. Ello les ayuda a crear un ambiente fresco
Yverde para el descanso alrededor de la casa. Las plantas alimenticias
se reducen, sin embargo, a unas pocas especies que aportan sabor a la
comida (chiles, cilantro, hierbabuena). Este aprovechamiento del traspatio
se sustenta en la idea de que los alimentos se producen en la parcela y el
monte y aquellos que no se den en dichos lugares, deben adquirirse en el
comercio. Por otra parte, la escasez de agua limita una mayor producción
de frutas y verduras en el traspatio. En contraste se propuso convertir a
los patios en un campo de producción de hortalizas y frutos sin desplazar
Por ello las plantas de ornato y medicinales. Cada familia destinará para
tales fines veinticinco metros cuadrados que debían ser cercados. El suelo
recibirá una preparación previa y se instalará un sistema de riego. Se
aprovecharán solamente insumos disponibles en la comunidad. Una vez
aprobado el modelo tecnológico alternativo, el grupo inició la elaboración

�64

Desarrollo micro-reg1011al y capital lt111no110: el coso de las Cnices, G11t111aj11010. Méxict&gt;

del plan de trabajo para poner en marcha la integración de los huertos
(cuadro 11)

Cuadro 11: Plan de trabajo para construir un huerto

Aspecto
Camas o
lotes de
excavación

Herramientas
básicas:

Actividades a realizar
1.) Limpiar el terreno de piedras y malezas
2.) Mojar el terreno unos días antes
3.) Echar una capa de 8 centímetros de estiércol seco y mullido de
preferencia cernido o harneado
4.) Dividir el lote a lo largo de los 5 metros en tramos de 70 a 80
centímetros de largo por 1.5 metros de ancho
5.) Usar estacas e hilo para que luzca la labor
6.) Pasar la tierra del primer lote o zanja, hacia la parte inmediata de
afuera de su lote grande. La profundidad de su zanja deberá de ser de
unos 30 centímetros
7.) Aflojar el piso o suelo de esta zanja ya sea con una barreta o con
un pico para que quede floja y aireada también con una profundidad
de 30 centímetros
8.) Pasar la tierra de encima de la zanja número dos al hoyo de la
zanja número uno, en tal forma que descubra el piso de la zanja
número dos
9.) Repetir la acción de aflojar el piso de la zanja dos con la barra o
pico y dejar la tierra sin revolver, pero floja y suelta, unos 30 ceotimetros.
1O.) Esta secuencia se repite hasta terminar todos los tramos en que
vamos a dividir nuestro lote para las futuras siembras. Para rellenar
nuestro último tramo usaremos la tierra que quedó fuera del lote.
11.) Materiales adicionales:
1 kilo de hueso molido
5 kilos de hojas
1 kilo de cascarón de huevo
Pala, un pico, azadón, machete, rastrillo, bieldo y una carretilla.

65

Rnuta Perspectfras Sociales / Social Perspectives primavera I spri11g 2005, Vol. 7. Num. I /

.

Actividades a realizar
Sembrar directo en el suelo depositando la semilla a una profundidad
máxima de 5 cm y a las distancias recomendadas según la especie a
sembrar
Dependerá del tipo de terreno y su pendiente; en este caso se utilizará
Riego
un riego por goteo rústico, utilizando una cisterna plástica con capacidad de 5000 litros que se colocará bajo tierra. El a!!Ua será extraída
con una bomba eléctrica; llegará a las plantas por medio de mangueras
de plástico o hule que tienen pequeños orificios para el riego.
Fertiliza- La fertilización se realizará con compostas elaboradas por la misma
ción
familia a base de desechos orgánicos de las actividades domésticas
Control de Se combina control manual con control químico a base de parathión
plagas y
metílico.
enfermedades
Cosecha
Dependiendo del tipo de verdura u hortaliza que se haya sembrado,
pero básicamente se realizará de forma manual.

Aspecto
Siembra

Los logros alcanzados por el proyecto
El grupo logró terminar el diseño técnico del proyecto y gestiona
actualmente una primera asignación de parte del Estado. Paralelamente
ha iniciado la búsqueda de fondos de financiamiento alternativos para no
depender tan sólo del gobierno de Guanajuato. Estableció un contacto
con el ayuntamiento de Ávila en España para ver la posibilidad de un
financiamiento complementario.
Sin embargo, independiente de los apoyos que se podrán
conseguir en el futuro cercano, la integración del proyecto tiene sus
méritos propios incuestionables: permitió la integración de un grupo de
mujeres en tomo a la superación de problemas comunitarios que afectan de
forma muy severa la vida de cada una de las familias. Además, incentivó
en las personas involucradas la formación de una conciencia acerca de sus
debilidades y fortalezas y fomentó la confianza en su propia capacidad
para encontrar soluciones viables a través de un proceso de reflexión y
la acción colectiva.

�66

/ Desarrollo micro-regional y capital humano: el caso de las Cruces. Guanajuato. México

Además, hay que destacar que las integrantes no se dejaron
vencer en este proceso por las prisas institucionales y que defendieron
su propio concepto de tiempo. Ello les permitió meditar suficientemente
sus decisiones y hacerse cargo de la construcción de un proyecto de vida
que ha fortalecido los valores del grupo y que ha contribuido a desarrollar
el capital humano en la comunidad. Se trata, desde nuestra perspectiva,
de elementos que son detonadores de un tipo de desarrollo que parte de
las personas y no de las cosas.

Conclusión
Para el grupo de investigadores la sistematización de la experiencia
en una micro-región concreta y precisa que funciona a partir de la
cotidianeidad (y no de la voluntad administrativa de las instituciones del
desarrollo) y que, además, tiene su dimensión histórico-social particular,
nos ayudó a comprender las dinámicas y los valores (religiosos, culturales,
sociales) que subyacen a las practicas cotidianas y que poco o nada son
considerados por las direcciones gerenciales del desarrollo. Más aún,
muchos de los aspectos considerados importantes de parte de las
burocracias del desarrollo - como por ejemplo, las formas de participación
social y la expresión de la opinión - tienen poca o ninguna relevancia
para las comunidades involucradas. Tal es el caso, por ejemplo, de la
representación comunitaria ante el poder local (representado por la
presidencia municipal) que para muchas comunidades constituye un
mero requisito para obtener apoyos del programa OPORTUNIDADES.
Empero, nuestra experiencia en el mencionado proyecto micro-regional
nos permite afirmar que es posible impulsar un proceso de desarrollo
local endógeno, que fortalece el sentido de pertenencia e impulsa la
apropiación del territorio. Ello requiere que las instituciones involucradas
y los agentes externos participantes respeten los tiempos y los ritmos de
la comunidad .
Por otra parte, los bienes materiales nunca deben convertirse
en el eje central de un proyecto de desarrollo. Esta función
corresponde más bien a las personas. Con ello queremos decir que la
parte medular de un proyecto de desarrollo constituye la habilitación
de las personas y los grupos para analizar sus condiciones de vida y
transformarlas haciendo uso de su capacidad reflexiva y creativa. Esto

. .,.,._
~--wles I Socwl Penpecti,"e:r pri1110l-era I spri,rg 1005. Vol 7. Num. I /
Rensta Pmp«lll'OS

67

. .
cto de desarrollo debe facilitar entre los indiv~duos
tmphca que un ~roye_
.. d
d bilidades y fortalezas colectivas e
involucrados la identific~cion fe sus I e en este proceso dispositivos
individuales. Es prec~s~ o rtce~t~ de su entorno y la construcción
pedagógicos que les fac1htan e ana ,sis
f . Nos parece
de sus propios in~trumentos de dtt~:~ºr" : :e ~:: '~:~acidades y
particularmente importante en a.
o son producto del trabajo
..
en en este cammo n
.
bab1hdades que emerg
las capacidades reflexivas
II
de los profesionales del desarro o y~ t~ue humana que se encuentra
.
·tu
una caractens 1ca
y creativas const1 ye~ . .
colectivos aunque esté a menudo
presente en todos los md1v1duos y d. . es sociales y políticas. La
d . · · d por las con 1c1on
amarrada Y 1smmui ª
por lo tanto la creación
.•
1 , . s del desarro 11 o const·tuye
,
,
'
.
func1on de os tecmco
· 1 s " re-descubrirse
·t a los grupos socia e
de condiciones que permi e
. cognitivo y creativo. En
. .
"
aprovechar su potencia1
, .
a s1 mismos Y
. . tas a la usanza mecamca
sturas
extens1on1s
.,
I
b
otras pala ras, as po
.
.d
progreso y Ja superac1on
I
y mediatizadora que, ademas, cons1 ~ran a e oco rovecho cuando
como elementos provenientes del edxtedn or, soonllod copmu[¡tario sostenible.
royecto e esarr
. .
se pretende afi anzar un P . .
adores tienden a inhibir
, .
fi
s trad1c1ona 1es y conserv
Mas aun, estos en o~ue
. habilitan a los individuos participantes.
un desarrollo sostemdo Y~ qu_e_ m
.
d
s técnicos y promotores
Es por esto que la capac1tac1on contmua e Io
·
t·1vo de primer orden.
representa un impera

�68

/

Desarrollo micro-regio11ol _.- capital huma110: el caso de las Croces, Guanajuato, México

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,
Rf'ula Pmpe..-111·as Soc,a

69

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Musetta, Paula,
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�ARTÍCULOS
DE INVESTIGACIÓN - RESEARCH
ARTICLES

�Revista Perspectims Sociales I Social Perspectives primavera I spri11g 20()5, Vol. 7. Num. 11

73

Social Life Experiences of People with Mobility Problems: A
Qualitative Study in Lesvos and Chios, Greece
Dimitrios Papageorgiou and
Theodoros Iosifides*

Resumen
Este artículo presenta algunos hallazgos de una investigación más
amplia sobre personas con una discapacidad motriz en las islas Lesvos
yChios, Grecia. El estudio se realizó a través de una serie de entrevistas
cualitativas acerca de la vida social de personas discapacitadas. En
particular nos interesaron experiencias de discriminación social y
estigmatización así como el papel de la familia y de asociaciones de
discapacitados en cuanto a una integración más amplia.

Abstract
This article presents sorne major research findings derived fonn a series
of in-depth qualitative interviews with people with mobility problems
in Lesvos and Chios, Greece. Findings concem mainly the social life
experiences of disabled people in the two study areas, giving special
emphasis to social discrimination and stigmatization experiences
and to tbe role of family and disability associations to broader social
integration.

* Dimitrios Papageorgiou is Assistant Professor at the Departmenl of Cultural
Technology and Communication, University ofthe Aegean, Sapfous and Arionos, 81 I 00
Myti/ini, lesvos, Greece. Te/ 00 30 225 JO36617, E-mail: d.papageorgiou@ct.aegean.gr
The.odoros Josifides is Lecturer al the Department of Geography , University of the
Aegean, University Hi/1, 81100, Myti/ini, Lesvos, Greece. Te/ 00 30 225/0 36405,
E-mail iwsifidis@aegean.gr
Acknow/edgements: We would like to thank the two re viewers of this paper for their
constructive criticism and valuable comments.

�74

/ Social life Experiences ofPeople with Mobí/iiy Problems:
A Qualitative Study in lesvos ond Cl,ios. Greece

Introduction
The basic scope of this paper is to briefly discuss sorne crucial findings
of a qualitative study with people witb mobility problemsl in Cbios and
Lesvos, Greece. Toe study was part ofa broader research project (EQUAL
Initiative) funded by the European Union.
Lesvos and Chios islands are located in the nortbeast of Greece
and are cbaracterized by socio-economic peripberality and geographic
remoteness. The pennanent population of Lesvos is, according to the
latest national survey, about l 08.000 people (tbe capital of Lesvos Mytilini
accounts for about 38.000 people) wbereas the permanent popuJation
of Chios is about 53.000 people (the capital of the island accounts for
about 25 .000 people) (NSSG, 2001 ). The particular social, economic
and cultural cbaracteristics of the two islands were historically formed
under the strong influences from the multicultural and multinational urban
centres of Asia Minor (Sipbneou, 1994). This historical continuity was
ruptured after the Greek-Turkish war of 1919-1922 whicb ended with
Greek defeat. Toe following extensive excbange of Muslim and Christian
populations between Greece and Turkey marked the end of Greek
presence in Asia Minor. The impact ofthis historie change on Lesvos and
Chios, which were encapsulated in the Greek national territory in 1912,
was manifold: disruption of commercial, social and cultural bonds with
Asia Minor, which contributed to the decline of financia! investments
and corresponding employment opportunities; lack of infrastructural
development; the cultural degradation and the gradual formation of a
mentality of"isolationism" in the two prefectures (Htouris, 2000). Thus,
1
These mobility problems have been resulted mainly dueto three causes. Thefirst one is
related to genetic characteris tics, the second one is related to various il/nesses and the
third very common one concerns accidents such as car or labour accidents. A proportion
of about one third of the interviewees use a wheelchair while the rest of research
p articipants is m ore autonomous. As regards the population of disabled people in
Greece it is estimated in about 10% of the total p opulation, inc/uding al/ categories
ofdisability (NSSG, 2002). 11 is estimated that in Lesvos and Chias, almos/ 70% of the
disabled populations sujfer from mobility problems. Currently, in Greece, there is
relative unavailability ofreliable disability data according to spatia l unit (municipality,
prefecture, region), mainly because of lack of coordination between the resp onsible
agencies (ministries, local authorities, social security and health services) and the use
ofdifferent definitions ofdisability which lead to different c/assifications.

Rtusta Persperti,n• Sociales / Social Perspecti1v,s primfil-era I spring 1005. Vol.7. N11m. I

75

today the 4th Comrnunity Support ~rame~~rk recogni?s North-~st
Aegean islands as one ofthe Greek regtons ehg1ble for add1ttonal financ1al
support, in order to converge with the rest of the country.
This socio-economic env ironment is characterized by two
important features, related to our research with people with mobility
problems. The first feature is the limited socio-econornic and emp~oyment
opportunities for people with disabilities compared to those avallable to
other areas of Greece (mainly to the major urban centres ofthe country),
associated with exacerbated infrastructura l problems. The second feature
is the strong sense of 'community' in Chios and Lesvos and the central
role of family relations and networks to the social reproduction of peo~le
with disabilities. This feature results in a series of positive and negattve
outcornes regarding social integration of people with mobility problems
in the area. These are discussed later on in the paper.
Only after 1974 a nd the overthrown military dictators hip,
there were observable moves by the Greek state to promote tbe human,
educational and labour rights of people with disabilities. Thus the public
interest for this group pf people in Greece is still very recent and the sta~e
of social provisions is relatively modest (Darais, 2001 ). Furthermore,_ m
depth social, empirical research across various groups of people w1th
disabilities in Greece is, for the time being, extremely underdeveloped
(Ksirorneriti-Tsaklaganou, 1984; Stasinos, 1991 ; Psilla et al, 2003).
According to a recent survey2 57.5% of people with mobility problems
in Greece are men and 42.5% are women, whereas one tbird of them
are over 65 years old. About 52% are rnarried while the rest are single.
46.6% have low education skills, 38.4% medium ones and only 13.7%
completed a higher education institution. Geographically, 54.8% are
living in urban centres, 16.4% in semi-urban areas, and 28.8% in rural
and periphera l regions of the country. According to the same survey
research3, the most important problerns that people with mobility problems face are unemployment (46.6%), inadequate state financia! provisions (34.2%) , social stigmatization (27.4%) and infrastructural and
access problems (24.7%).
ihttp://www.v-prc.gr/ 2/1033/ 13_gr.html
http://www.v-prc.gr/2/1033/1_gr.html

�76

/ Social life Experiences o/People with Mobility P,v/,/ems:

RtNista Perspectivas Sacia/es I Social Perspectives prrmavera / spring 2005. Vol. 7, Num. 11

77

A Quolitative Study i11 lesl'QS a11d Chids, Greece

Research Design and Methods

Table. l General characteristics of the research participants

This study was based on twenty-two in depth, semi-structured interviews
with people with mobility problems in Chios and Lesvos, Greece. Twelve
(] Omen and 2 women) interviews were taken in Lesvos and ten (8 meo
and 2 women) were taken in Cilios. The majority ofresearch participants
were male mainly dueto great reluctance and in most cases unwillingness
of women with mobility problems to participate in the research process.
This unwillingness may result from the subordinate position of women
within family and society, which is still evident, especially in rural and
peripheral areas. Nevertheless, significant efforts were made to include
sorne women in the sample in order to have a more accurate picture of
the phenomenon.

AJA

Age

1
2
3
4
5
6

22
29
22
27
20
23
32
23
23
31
35
31

The basic characteristics of the respondents are shown in table
1. The age of participants ranged from 18 years to 72 years. The average
age was 31.9 years. Twelve (54.5%) individuals suffered of the mobility
problems from birtb on; ten (45.5%) acquired their incapacity during
their lives, for example by an accident ora disease. However, on Lesvos
interviewees with mobility problems from birth on constituted a
majority (66.7% of the population interviewed on this island). On Chios,
only 40% were disabled from birth and 60% acquired their problem by
other circumstance (accident, disease).
Tbe general rationale of the study was to provide in-deptb
experiences and interpretations ofbeing a person witb mobility problems
in the specific context of north Aegean islands. We were interested in
viewing this issue througb the eyes of people with mobility problems,
taking into account broader structural features of Greek and local societies
sucb as institutional arrangements, societal, public and local policies and
attitudes related to people with disabilities. Thus we cbose a qualitative
research approacb (in depth qualitative semi-structured interviews) in
order to investigate the interactions between structural aspects and
personal stances, interpretations and responses (Flick et al., 2004). We
focused on four major areas of interest, whicb correspond with four
"crucial" "fields"4 considered to be important for life trajectory ofpeople
with disabilities; Social Life, Family and Family Relationships, Education
and Employment, and Medica! Care and Health Policies.

7
8
9
10
11

12
13
14
15
16
17

18
19

72

27
36
53
42
40
25

20

18

21

46
25

22

Gender
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Female
Female
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Male
Female
Female

Cause ofMobilitv Problem
From birtb
From birth
From birth
Acouired
From birth
Acouired
Acauired
Acquired
From birth
From birth ,.
From birth
From birth
1
Acquired
Acquired
Acquired Acquired
Acquired
From birth
,_
From birth
From birth ,, 1
Acquired
From birth
J

1

1

Area of residenct
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Lesvos
Chios
Chios
Chios
Chios
Chios
Cbios
Cbios
Chios
Chios
Chios

.

Instead of adopting a specific theoretical framework for the
investigation and analysis of the above areas, and then forrning specific
research hypotheses, we opted a grounded theory approach (GJaser &amp; ·
Strauss, 1967; Glaser, 1992). Tbis choice was made because we wanted
theoretical statements and conclusions that emerged from data and the
whole research experience. Thus research was guided by some broad
4

The concept of«field » according to Bourdieu refers to procedures constituted around

ª central core of a systematic official or unofficial activity. The enlire activity of the

members ofa society in different «fields»forms lheir social identity, as the result oftheir
practices, in o/her words ofthe various actions they adopt, in relation to the ideological
motives thal impose them (see Bourdiez, 1977).

�78

/

Social life Experiences ofPeople with Mobility Problems:
A Qualita/Í&gt;'e Study in us,·os and Chios. Gfl!ece

interrelated research questions. We wanted to explore specifically the
basic features and characteristics of social life of this population group
the way they construct and interpret their social relations. We were
also interested in the role of family and family relations with regard to
the social reproduction of people with mobility problems and to their
overall life trajectories. We wondered how these persons are integrated
(or not) into society through educational and labour market arrangements
and participation. Finally, we also wanted to gather information about
their relation to health and social policy institutions at national and local
leve!.
In order to address these questions we constructed a detailed
interview guide. Toe guide was divided into four major thematic parts;
the fust part was concemed with social life and social relations in general,
the second part with family and family relations, the third with education
and labour market participation and the last one with medical care and
social policy. The major sub-themes, initially included in the interview
guide, are summarized in table 2.
These themes and sub-themes were translated into a series of
open-ended questions. We put special emphasis to tbe wording and
the sequence and tried to avoid leading, biased or insulting questions
(Denzin &amp; Lincoln, 1994). Although the interview framework proved
to be quite detailed and analytic, it changed considerably during the
researcb process due to tbe constant interaction between researchers
and interviewees and the open character of tbe whole research process.
Thus tbe participants brought up severa! themes and issues during the
interviews, whicb subsequently were extensively discussed with other
interviewees. ln ali instances we made an effort to keep a balance between
pre selected interview themes and suggestions and responses made by
the interviewees.
Toe research team consisted of four researchers who reached an
agreement on basic cornmon interviewing approaches. Research !asted
for about five months (July - September 2002, February - March 2003)
and tbe average duration ofeach interview was over two anda halfhours.
Ali interviews were recorded with the consent of the participants in
combination with parallel note taking. Interviewees talked extensively

Re&gt;úta Perspectivas Sociales / Social Perspectil'es primo,•era I spring 1005, Vol.7, Nunr. l l

79

Table 2. Initial themes5 and sub-themes of the interview guide

Social life

Family and family Education and
work
relations

Social capital, so- Family situation, Detailed
cial relations with conditions, educational
disabled and non arrangements and trajectory,
disabled people, detailed trajectory, specializations and
companionships, family relations skills, formal and
time manage- w i th special informal education,
ment, social emphasis on detailed labour
and political parental relations market participaparticipation and on relations tion trajectory, per(associations, with close relatives, sonal experiences,
clubs, political routine family aspirations ,
parties, trade Iife, extend of problems and future
unions etc), participation prospects
participation in on crucial family
associations of matters, problems,
people wi th interpretations,
di sabilities, experiences and
recreational future prospects,
experiences of
activities
making a family of
their own

Medica! care and
social policy
Relations and
contact experiences
with health care
and social policy
institutions at
local and national
level, relations and
contact experences with national
and local public
policy institutions
(state and local
official agencies),
interpretations,
personal evaluation
and proposals
r

.

5 The role that social capital (either in itsformal type that is social capital with instilutions
or in its informal type that is social networks. group membership etc.) plays ~n the socia_/
integratio11 of vu/11erable or special groups such as far example labour 11nm1gra1'.ls,
prople with disabi/ities etc. was a majar issue ofinvestiga/ion in this research (Bourd1eu
1980; Katrivesis, 2004). Although we used broad categories derived from the social
capital rationale (see note 7), at the same time, we optedfor grounded theory, because
ll'e did no/ crea/e specific theoretica/ hypotheses in advance of empírica/ research.
This is exactly one o/the majar adl'antages o/grounded theory, which differentiates it
s11bsta11tiallyjrom othertraditio11alapproaches to social research. Thus specifictheoretical
statements in the Jorm o/ concrete hypotheses were not fonnulated befare empírica/
research but instead they gradually emerged during the research and data analysis
process.

�80

/ Social l!fe Experiences ofPeople with Mobilt!y Problems:
A Qualitatil'e Study in lesvos and Chios, Greece

about their personal and collective Jife experiences and interpretations
giving rich and retailed information about most or aU of the research
issues. Total anonymity was guaranteed and the purposes and scopes
of research were explained to the prospective research participants in
detail. Additionally, the possibility of ending the interview process at any
time was made clear in ali of the prospective participants (Hopf, 2004).
Furthermore, access of research participants to the interim and final
research reports for review, evaluation and response was guaranteed. For
this purpose ali research reports were made publicly accessed via the
Intemet6, while hard copies were available to alf research participants
oo request.
The selection of prospective interviewees was based oo the
snowballing technique and the initial contacts were made through
various associations of people with disabilities in Lesvos aod Chios7
(Robson, 2002). We made an effort, through the selection process of
prospective interviewees to capture the whole spectrum of their basic
characteristics such as age, gender, place of residence, educational leve!
and working experience. Furthermore we included people who were boro
with mobility problems and people with acquired mobility problems at
sorne time in their life course (table l ). This difference proved to be crucial
for social life trajectories, social relations and social integration. Almost all
interviews were conducted at associations' facilities and sorne of them at
the houses of people with mobility problems. Tbe research process ended
when a certain degree of saturation8 was reacbed and when we felt that
the research questions were satisfactorily addressed (Robson, 2002).

It is not the purpose of this paper to preseot tbe complex process
of interview data analysis in detail. Nevertheless sorne basic features of
data analysis procedure are explained. After interview data took a textual
form, analysis comprised three major interlinked 'phases' in accordance to
grounded theory approach; open, axial and selective codiog (Tesch, 1990;
Strauss &amp; Corbin, 1990; Bohm, 2004). During the phase of open coding
6 http://wwiiwktína-zois.gr/ftrst2.htm
7
8 1/iahtida 'and 'Kipseli" in Lesvos and 'Panhiakos 'and 'Iones ' in Chios.
The degree ofsatura/ion was main/y dependen! on the repeatability ofresponses ofthe
interviewees. lt was a/so dependen/ on the formation ofa set ofqualitative data, through
which the research questions were answered in a comprehensive way.

Re,irta Perspectivas Sociales/ Social Perspectives prima,•era / spring 2005, Vol. 7. Num. I I

81

interview data were segmented and subsequently were grouped under
common thematic areas. The initial stage of data segmentatioo took place
througb the using ofkey words of the research participants su~h as 'fear',
'inability', 'oppression' etc. The ultimate goal of the open codmg proce~s
was the development of a series of concepts, which are related to certam
themes and sub-themes. It must be noted here that open coding was an
extremely time consuming process because the analysis w~s detailed ~nd
line-by-line. During the pbase of axial coding the formation of specific
categories took place. These categories emerged from concepts and they
were the result of the multidimensional links between di fferent concepts,
tbemes and sub-themes. The basic theoretical categories, which emerged
from the data analysis process, were 'social discrimination ', 'dependence
on family ', 'associational social life ' and 'limited opportunities for
social development' . Fioally, the main purpose of the pbase of selective
coding was the formation of the core category. Toe core category is derived
from the categories mentioned above but it is something more than the
'summation of its parts'. It is a category that links ali the othertogether and
contributes significantly to the better understanding of the pheoomenon
under investigation. The core category, which emerged during the selective
coding process, was that of 'internalization of social stigma '. The
meaning and implications of each category mentioned above and of
tbe core category are showed in the next part of the paper, through the
discourse of people with mobility problems.

Life experiences of people with mobility problems in Chios
and Lesvos, Greece
Prejudice, Discrimination, and Social Relations
The fear of social rejection, the frequent weakness of independent mobility
and the problem of access to public and prívate places, due to the absence
(in most cases) of suitable infrastructure, pose obstacles to the everyday
life of persons with mobility problems. As it is obvious by the narrative
of an interviewee, the fear of social rejection is very strong:
When they brought me the wheelcbair, it was a sensational moment in my
life. For the first time, I was going out of my house, out of my bed. And when
I went to the square, as it was summer, people gathered on the balconies,

�82

Rtvisro Perspectwas Sociales / S,x:,al Perspec11ves primm-era sprmg 1005, 11,I. 7, Num l l

Soóa/ life_ E.tpenenceJ ofPecple witl, Mohility Prohlems
A Quahtatn·e Study in les,m ami Clnas, Greece

83

outside lhe houses, in lhe square [...), tbey thought tbey were seeing a monke1

course whcn you want something very mucb nothing can stop you, as people

A gypsy who came with his monkey to givc a performance... So I summoD&lt;C
up my slrength, my courage and I faced everyone with self-control and stoici~
1 had to give the performance... ls he crazy, is he stupid, is he this or that [. ¡
everyonc [... ], as I told you, 1 was a stranger... lt was thc first time that J weff

say! However, therc is always somcthing to stop you, such as going to a pizza
restaurant and not finding a ramp and instead, facing a wall, a door...Then you
are forced to Jeave! (age 22, mate, disabled since birth, date of interview:

outdoors, to the community. And especially to that [eommunity) of a village.
bccause people ofthc village have strong curiosityl O (age 72, mate, disab/ed
because ifillness, date ofinlerview: 09/02/2003)

24/07/2002)

... as you would know, thcre are too many problems. There is an education
problem, an employmcnt problem, a social inclusion problem, and an access

~al~ing about social rejection, another interviewee presents
charactenst1cally her experiences:

problem; generally it's aboul a problem of access to education, to work, to the
structured environment. [We). ..face ali these. Imagine that...on Cbios and
Mytilini ...all doctors are of prívate law, [their offices] are inaccessible in
blocks offlats ... And public services... and the bospitals are not fully [accessible)

.. .1 can't keep my temper, you know...One day, l'm getting offthe car and I am

(age 46.female, disabled because ofaccident, date of interview: 10/02/2003)

rcady to get on the wheelchair, and behind me there was a taxi driver and he
was jusi the first car ... So he could see what was happcning, he wa~n't the
last one wher~ there was no visibility, so he looks al me and starts honking.
Then, 1was p1ssed off and I said, "Why are you honking, are you blind?"
Another day, 1 was getting off the car and there was a Mercedes. There wa:,
space._ 1f he got slightly on the pavement, he could pass through. The other
cars did that, but he was afraid for the tires, 1 don't know what he was afra1d
of, and he didn 't get on the pavement. So I go to him, pissed off, and Jsay, "Eh
huddy, what do you think you are doing? Do you think your Mercedes 1s
more expensive than this thing l'm silting on?" [the whcelchair) A d he
1 .

n

apo_ogized for honking. You sce? ... (age 27, mate, disabled because of
acc1denl, date of interview: 14/02/200])

.
The _difficulties of access to public and prívate places, which
is also percetved as a form of social rejection, are also apparent in the
accounts of most of the interviewees:

There is a widespread feeling of social discrimination among the
interviewees. This discrimination is perceived mainly as social prejudice related to their particular situation and place in society. 1t must be
noted that the majority of interviewees connected the feeling of being
discriminated, with specific incidents and associated behavio_rs takin_g
place outside their home, at recreational places and dun~~ the1r
contacts with state or local institutions. For many research pa.rttc1pants,
these incidents marked significantly the way of viewing society and
their place and role within it. Another crucial issue of perceived social
discrimination is related to the serious access problems that interviewees
face in their daily routines, wbicb keep them excluded from basic
activitiesofsocial life.Althoughtheaccessproblemofpeoplewithdisabilities
is general in Greece, it is worse in Lesvos and Chios as these islands
are less favored areas and are characterized by major infrastructural
deficiencies.

When
·
.
we ~o ou t, smce
my friends are people who understand, they are familia1
th
wi my situation and informed, they always plan to go to a place which is
nearby so that I can go, too. This is the good thing, but often we invite people
for whom transport is not easy. Forme, transport is relatively easy, but that's
001 lhe case for my bcst friend, so someone must be thcre to carry him. Of
1OThe real ~ames º( inlerviewees are no/ slaled in lhis arlic/e for reasons ofp ersonal
data protect1on. Ali mterview exlracts are transtated.from , eek by lhe aut¡1ors.

e~

Wider uneasy social relations lead to bigh appreciation of social
life within special associations of people with disabilities. For the vast
majority of interviewees, associations form the most important field for
their social interaction, socialisation and respective activities. The value
ascribed by the research participants to these special associations is
indicated below:

�84

/ Social lije Experiences of People with Mobility Problems:

Rev,sra Perspectwas Sociales / Social Perspectives primm-era I spring 2005, Vol 7. Num 11

85

A Qualitative Study in lesvos and Chios, Greece

J like it very much in the association because it is a place where

to grow al this age? This has been shortened. lt can't even be unfolded, it's

I can get help when I want to be infonncd on something concerning people

bound... ' ' Yes, you are right' . he said. 'You are right Christos'. 'So there is no

with disabilities, solve a problem of mine and bave the possibility of leaming

use in pinching me, and torture me'. I had realised that there was nothing for

things. It is a friendJy environment where I have a good time, get to know

me. So I carried on with my life, 1 kept myself busy, 1discovered reading, 1

people a nd so I don ' t stay isolated within the walls of my house.

read every kind ofbooks, 1 kepl on writing by myself using the alphabet I had
leamt at school...I became teacher and student for myself, and I managed to

.. .In lhe past, 1 was staying most of the time at home, tben tbings got better.

leam tbe Greek language and to write, of course... (age 72. male. disabled

Tbrough the association I acquired ali the knowledge on my work. In the be

because ofillness, date o/interview: 09/02/2003)

ginning, I didn 't want lhe job, at first, we are afraid to begin something. In
the first times, 1 made sorne mistakes, but gradually I was improved... (age 22,

The same person says at another part of his interview:

male, disabled since birth, date o/interview: 06/08/2002)
Al start, [able-bodied persons] they stared at me strangely, but wben they gol
I come to the association; I talk with the people and &lt;leal with the various

to know me, 1 realised that they respected me and we were discussing many

activitics of the association as well as the different discussion groups.

serious things together. I started going to the cafes and I went out everyday.

Furthennore, here I work out, I play basketball and take part in every

I developed a large circle of acquaintances and friends witb whom I meel very

activity. My life has changed a lot in the association; now I bave a very good

often ... (age 72, male, disabled because of illness. date o/ interview:

time and enjoy myself mucb more than in the past (age 29, male, disabled

09/02/2003)

since birth, date o/interview: 24/07/2002)

Another interviewee of this category stated :
I didn 't manage to make friends and keep contact witb people wbo don't belong
to tbe association. Tbis is not easy and I know it from experience, because

...Wben l went to the village, relatives, neighbours and others [gathered]. 1

friendships 1 made with many able-bodied persons didn 't last; the next day the

tried like this...and after sorne time, duelo the powered wheelchair, I was going

most, everything was over. I say that, because I made this mistake many

out and down to t11e beach, in other words I wasn't staying at home at ali...

times... (age 22, male, disabled since birth, date o/interview: 06/08/2002)

Yes, from the start, 1couldn 'l., I went down , but al first they stared at me a little
bit strangely. Then my friends from Athens and from [capital ofthe province)
arrived, anyway, and this and that, we were going out [as a ' no1111al' company]

Toe degree of dependence on associational social life between
people with acquired mobility problems and people with mobility
problems from birth differs considerably. The fonner develop wider social
relations and are more autonomous even when their mobility problems
are more serious than those ofthe latter. Toe following accounts ofpeople
with acquired mobility problems are characteristic:

to drink ouzo [a Grcek spirit) ...». The same person points out at a sccond
interview: «. .. Ali right, 1 went regularly to T.E.I. (Technological Educational
Institution), the first day, my goodness...l had to go up 15 stairs to get inside ...
Then, ali right I tried to make a conversation with fellow students, you knów.
they kept me at a distance and it's logical...They don't know, they see a
man on a wheelcbair, OK they see him a littlc bit [....), and it is reasonable,
this isn't [ ...], even now it's rather reasonable, you are not familiar w ith it, it is

You know, a rural doctor ca.me; my mother called bim and be carne to see

not a thing that you see every day.. .it's a normal reaction, 1 thoughl it was

me. 'Cbristos' be told me, 'we are going to make an effort and see wbat will

normal...Gradually. I gol closer to them, this professor helped me very much,

bappen... ' 'Let's do it' , I said, 'we have nothing to lose'. So I had sorne injections,

we talked during thc break and this and that, we were going for ouzo ...Then it

they took me sometbing from here, something from there... ' Doctor' , I said.

was OK, I made sorne friends at the T.E.I. ...Then, the following years, 1 fully

'What is it?' he said. 'Tell me something, this nerve that isso short, is itpossible

participated in the sit-ins and the student e lections, 1 voted twice, 1 usually

�86

/ Social lije Experiences o/People 11·i1h Mobil1h Pn&gt;blems.·

Rt&gt;'ÍSID Penpectn'OS Sociales / s«1a/ Perspectives primarera I spring 1005, Vol. 7, Num. 11

87

A Q11a/itati1•e Study in lesros and Chios, Greece

didn't vote, 1 didn ' t want to vote, 1 was going there, 1 was there, but J didn't
vote... (age 36, male, disabled because o/ accide11t, date o/ interview:
I 2/05/2003)

On the contrary. people with mobility problems from birth - even
in cases that their problem &lt;loes not in.hibil their independent mobility
- show greater hesitation and express greater insecurity regarding their
social contacts and relations, especially with non disabled people. Those
p~ople finnly prefer the development ofrelationships with persons living
w1th the same (or similar) disability or (even generally) with other
disabled people, whereas they are particularly hesitant in sharing emotions
and experiences with others. The following account is typical:
1 do nothing outside the association: 1 prefer sitting here instead of going out,
because people are weird. 1 do nothing at home cither. Until comi ng here, 1
stayed at home.. .I was used to be indoor. 1 don't have any company.. .l like it
herc because 1 paint...I like it very much when we go altogether to the sea .. .l
think that in herc, everybody understands each othcr, hc/she can discuss with
each other his/her problem... We understand each other, because cach of us has
a problem... (age 35, fema/e. disab/ed since birth, date of interview:
23/07/2002)

Friendly or intimate relationsbips w ith others are considered to
be «difficult» or even «problematic», by the vast majority of research
participants. In general, tbey believe that the contact with another disabled
person is easier, whereas they consider extreme ly difficult the development of a stable social relationsbip or an intimate affair with non-disabled
people. As an interviewee puts it:

...Tbe relations of disabled people are a bit more difficult. The relationships
ofable-bodied persons, able-bodied man with able-bodied woman, aredifferent
from a relationship of a guy on a wbeelchair witb a non able-bodied girl. It's
like puzzle pieces that must be compatible, in other words disabled man witb
disabled woman and so on, let's say, a man on a wheelchair must gel married
witb a woman wbo has a problem. Basically, an able-bodied woman will not
accept to live her life witb a man on a wheelchair. l believe that a girl would
consider the relationship with me as a hang-up, because l have a mobility
problem. She would meet many difficulties in taking this decision. l would try
it, but if she were an able-bodied woman, a bundred percent I would fail.
Whereas if sbe was a non able-bodied woman she would fully understand
me since she would also bave a problem... (age 22, male, disabled since birth,
date ofinterview: 24/07/2002)

Participants involvement with associations are considered to be a
largely positive characteristic of social life by the interviewees. Withio the
associatioos lasting frieodships, relations and cooperation are developed.
On the other hand for the vast majority of tbe research participaots their
social life is Limited within the associations. While they have developed
strong social bonds within these associations their ties with the ' outside'
world are relatively weak and in many cases emotionally painful. Thus,
the contradictions of associational social life lead to raising important
questions on the process of broader social integration.

Family and Family Re/ationships
Family relationships and family life experiences of people with mobility
problems indicate a relatively high degree of dependence. Characteristically:
My mother tries to be by my side as mucb as possible. Even when I want to

...Now ifyou have an affair [...); it is widely believed that a bandicapped man
should havc an affair with a handicappcd woman, if a normal woman goes
with me, she is not normal or she is ·weird' or crazy or something else, in other
words, this is the 'status· in Greek society. Tbe handicapped will marry [... ], he
has the right to get married or have atfairs only with a handicapped woman...
You must be normal, honestly l don't know bow tbey define 'normal' ... (age
36, male, disabled because o/accidem, date o/ inlerview: /2/02/2003)

bave a coffee, we go together. l can' t say I seek Ibis thing, because I don't want
sorne friend to see me and get me wrong and say ' Look, he is going out with
bis mother'. I tbink that in a way they'll gel it wrong. Of course I am here for
her as muchas I can, in my way... (age 29, male, disab/ed since birth, date of
interview: 06/08/2002)

The most striking finding as regards family relations is that
family overprotection leads to dependen.ce and social closure, even in

�88

/

Social Lije Experie11ces ofPeople with Mobility Problems:
A Qualitative Study i11 lesvos and Chios. Greece

cases where there is high potential for autonomous living and full social
participation. A characteristic example of family over protected behaviour,
which causes social isolation and exclusion, is given below:
Many times, I fear to get contact with people, despite the fact that my problem
is not so serious. I fear that I'll be embarrassed, you know! This feeling was
in part provoked by my family, because sometimes they told me not to go out
so as not to be seen and embarrassed. They were saying such things; it was
difficult for them, too! (age 27, male, disabled because of accident, date of
interview: 28/08/2002)

From the research process, it became evident tbat although family
support is crucial for people with mobility problems, its content needs
major redirection towards the enhancing of their autonomy and social
participation and away from the promotion of passiveness and social
closure. Thus, family dependence emerged asan ex.tremely crucial issue.
This dependence is related to the seriousness of the mobility problem
but what is more important is the associated over-protection behavior of
the vast majority of their families. Family over-protection reinforces the
dependence feeling, as it limits the prospects for greater autonomy and
personal development of people with mobility problems.
Education and Employment
People with mobility problems adjust their reactions to their educational
and labour problems according to the type and degree of their difficulties, as well as the time and the circumstances under which they were
manifested. In cases where disability existed from birth and the people
with disabilities were never self-defined as «healthy», a predisposition of
low ~xpectations reg~ding education and employment is obvious, both
by him/herself and hts/her family. The majority of people with disabilities from birtb have only completed the compulsory public elementary
educati~n.' while they enrich their (general and professional) knowledge
and trammg through their participation in associations, professional
workshops and professional training centres. As one of these interviewees
reported:
Thanks to the association I started fulfilling my dream which was the basic
education. 1t also helped me deal with computers. Financia! problems kept me

R,.is,a Perspectn•os Sociales / Social PerspectÍl'es primm'l!ra / spring 2005, Vol. 7. Num. 11

89

from carrying on this occupation at home. 1 occupy myself as much as I can
and I have sorne equipment but I didn't have the chance to carry on further ·
(age 29, ma/e, disabled since birth, date ofinterview: 06/08/2002)

Under these circumstances, the role of the «educational» and
«supportive» personnel of the associations for people with_ disabilities is
very crucial: if they are patient and persistent (and they are m _most ca~~s)
they can boost certain changes of the mentality of people wtth mob1hty
problems. Although initially, people with disabilities_are usually self
defined as incompetent and inadequate, they can regam a great part of
thejr self-confidence, through their participation in the educational and
working procedures organised by the above-mentioned agents:
I just finished elementary and middle school because l believed I didn 't have
the streogth to go 00 with high school. But here at the association, I have leamt
many things about computers and there was a girl who was a volunteer and
thanks to her I leamt some things about Internet, Word and PowerPoint and I
liked it very much (age 22, male, disabled since birth, date of interview:
24/07/2002)

I work at the association [as supportive personnel) and I'm very happy with
my job. I believe that what matters is not just the availability of employment
posts, but to love your job. The more )ove you show, the more you will
accomplish and succeed in anythiog you want, even if you are a persoo with
disabilities ...1 like my job so much and I am very satisfied with my life
regarding my profession. Of course, I don' t know what l'LI do after the
completioo ofthe programme, but for now it doesn ' t bother me. l enjoy the
co-operation with the other people very much ... (age 22, male, disabled since
birth, date of interview: 24/07/2002)

According to the aforementioned statements, it seems tbat people
with mobility problems suffer more from the lack of awareness and
guidance for improving their skills, than from their disabilities themselves.
This conclusion is enhanced by the(well-founded) tendency for systematic
self-devaluation of their abilities, especially in relation and coherence to .
various educational procedures. Toe negative self image concerning their
educational abilities and skills, and consequently their social inclusion and

�90

91

Rt,uJa Perspectivas Sociales I Social Perspectfres primavera I spring 2005, Vol.7, Num. I I

/ Social lije Experiences o/ Peop/e with Mobility Problems:
A Qualitative Study in lesvos and Chias, Greece

acceptance, it seems to be a major problem for the people with mobility
problems in their effort for social inclusion:

make sorne tbings and they are no longer hesitant towards me. In tbe past, tbey
thought that because of my disability I couldn't do things, since they didn' t
know ... (age 36, male, disabted because

1 finished high school. lnitially they stared at me in a strange way but later
on they gol used to me. At high scbool things wcre harder. 1remember a feUow
student wbo threw me the hall after the accident and told me: 'Now, you must
forget ali these! '. 1 didn 't say aoything to him because I had realised tbat all
these, indeed, was not forme aoy more, 1 couldn't imaging playing basketball
tben, altbougb I had seen it in America [USA], 1 always thought of Greece,
about the Greek standards ... At school I couldn't sit behind the school desk
properly aod one of my teachers said to me: ' Masters desk doesn' t lower!',
while anotber teacber lowered the masters desk in order for me to write an
essay... (age 36, mate, disabted because

o/ accident,

date

o/ interview:

o/ accident,

date

o/ interview:

/2/05/2003)

At my job l was usiog the computer, but I was doing outdoor errands, too. I
was sending faxes, making photocopies, going up anddown to di fferent sections
and other offices, when it was necessary. l participated in two programmes for
six months each. I was happy to work because I was going out of home and
getting to know new people. This job was found from a programme of OAED
[Greek Manpower Employment Organiz,ation], in other words OAED was
offering the money to my employer and then he was paying me... (age 25,
fema/e, disabted since birth, date o/interview: 06/02/2003)

13/02/2003)

It is indicative that people who suffered mobility problems ata relatively late stage in their life course adopta more «open» and «courageous»
attitude about the issues of education and professional rehabilitation:

l went to the T.E.I. regularly, but things were difficult. The building was totally
inconvenient and I had to go up fifteen stairs to get inside. When I gol there
for the first time I had a pang of anguish to see what to find, you know. I was
a fresher and as such ali the student political parties rushed to lift me up tbe
stairs, tbey bumped into each other, anyway I went on, I 'used' tbem... (age 36,
male, disabted because o/accident, date

I attended up to middle school aod I was awarded the school certificate altbougb
1 bad bardsbips with my health every now and then, and I had to be absent;
after middle school I went to a school ... ofthree years of duration and I received
a certificate. Tbere were scminars about leaming different crafts and I chose;
aod at this school we also were paid. Theo I attended sorne computer seminars
that !asted 6 months. The association for people with disabilities informed
me about tbese seminars and I enrolled and atteoded them. We leamt many
things there about computers such as Windows, Corel Draw and Excel. .. Most
of ali I liked Windows, it was a very good experience for me, I enjoyed it,
because ifyou ask for a job you must have sorne ski lis. I followed sorne English
lessons too, but then I quitted so I didn't get any certificate ... (age 25, female,
disabled since birth, date of interview: 06/02/2003)
After finishing the school l worked there at the service of economics for six
months doiog my practice. lt was very good there because my colleagues
considered me as equal. I would like to find a job relative to what I have
studied, because now I'm doing something ditferent. The job I have now at
tbe office of ...did me good oo social issues, because people saw that I can

o/interview: 12/05/2003)

After the completion of their studies, people with mobility
problems still have to cope with social stereotypes, since, most employers,
eveo the unprejudiced, prefer to employ able-bodied, «healthy'}&gt; persons.
This attitude drives very often people with mobility problems to social
and labour market exclusioo:
In fact, l have not tried to fi.nd working positions outside the association to

see to what degree people consider people with disabilities able to cover tbe
needs ofajob. Perhaps these problems that l imagine don 't exist at ali, however
I don't think. so, because not aU bosses are 'saints', and in sorne cases not so
tolerant. I believe that the relations in tbe working environment are ratber
defi.ned mostly by the employer, because even if your colleagues are OK with
you, if your boss doesn 't like you or doesn 't coosider you importan!, tben
things become bad. lf I had an employer who wouldn 't treat me well I would
try to show bim that l am willing to succeed ...OK, I can' t say thatl am perfect,
since sometimes dueto problems of transport, I may be late for example, but I
would try to show my boss thatalthough I'm a little bit late, l'm quick-witted. ..
(age 22, mate, disabled since birth, date ofinterview: 24/07/2002)

�92

/ Social life Experiences o/People wilh Mobility Problems:
A Qualitative Study in lesvos and Chios, Greece

However, despite the difficulties faced by people with mobility
problems, sorne expressed experiences in labour market. An experience
of tbat kind is described as following:
In the beginning, people showed great hesitation. They thought I couldn't do

various things...you know, people thought of rne...can he use a compuler1
When they asked me to write, you know at first aH ofthem showed hesitation...
could be make pbotocopies? One day, an elder woman, around 70, said 'son
could you write formethe address to send the letterto my cbild'. '1'11 writeit',
I said and so I wrote the address and there was a [ladyJ behind me...[who
said) 'Oh! He can write!' in other words she confirmed something which isa
common ground: mobility handicap subconsciously is connected by the wide
public to a general disability ofworking... (age 36, male, disabled becauseof
accident, date ofinterview: l 2/0512003)

An additional series of important problems of people with
mobility difficulties working «outside protected structures» concems their
financia! earnings, their working rights, as well as their relationship with
employers. As one ofthem stated:
...Legislation must give motives to employers and support the socialisatioo of
people with disabilities and include them in the labour market. Employment
is a fundamental condition for socialisation and it is both a financia) and
psychologícal support ...Usually, the employer, receives by OAED sorne
money [he/sheJ pays I.K.A. [Social Insurance FoundationJ and gives the rest
to the employee, you see? And sornetimes he doesn't give him/ber the eotire
sum that rests so in a way we can't say that financia( support is guaranteed. He
doesn 't pay overtimes, neither Sunday working, he keeps him/her working al
irregular hours...there are sorne things tbat basically cannot be dealt so easily...
(age 46, fema/e, disabled because ofaccident, date ofinterview: I 0/02/2003)

Interview data revea! that there are lirnited opportunities for social
development, whicb are mainly observable in tbe fields of education,
training and active labour market participation. Apart from the
development and structural problems that characterize the local economies
of Lesvos and Chios, what is more noteworthy is the low self esteem of
people with mobility problems and the associated perceived 'inability'

0
· .,.,._
º--,·ales / ""'--ial Pers,,,,ctives
primavera/ spring 2005, Val. 7. Num. I I
1t,istaPmpect1vas
r-

93

to participate fully to educational and la?our m_a~k~t proc~dures ~w~y
from the educational, training and working achv1hes avatlable w1thm
associations.

Medica) Care aod Health Policies
People with mobility difficulties were (in general) very critica! about the
Greek National Health System, as well as the health policies addre~sed to
them. The majority expressed great dissatisfactio_n_ ab?ut the ~u~hty and
elfectiveness of Public Health in the sector rehab1htahon, wh~le m -~any
cases, they have also pointed out (crucial, accordin~ to thelf opm1on)
mistakes of the medica} and nursing personnel, wh1ch had unpleasant
physical and psychological consequences for people with disabilities :
...In 1997, ¡ was admitted to a publíc hospital in Athens and I hada bed which
sbouid be a special one in order to protect us, since if you stay still you get
bedsores. That happened to me, which is extremely painful! It is the worst
thing r have ever experienced in my life and Tstill suffer, because that got ~e
upsidedown, rcouldn 'tpracticeanything rhad learnt!Theavailabilityofspe~1al
beds, special mattresses are essential...There should be a suitably op_eratmg
Public Rebabilitation Centre, nota 'Dahaou' ... Buildings should be d1fferent
and there should be available modem medica! equipment, not only for us
but for others, too ... (age 36, mate, disab/ed because of accident, date o.f
interview: 13/02/2003)

Summed up, tbeir critiques are focused on issues_ concerning
mainly public hospitals. People with mobility problems believe that the
Greek State should &lt;leal with the issue of rehabilitation with greater responsibility and Public Health Services must be staffed ~ith specialised
llledical and nursing personnel who, apart from the med1cal knowled~e,
should show greater sensibility about the way of treating people w1th
rnobility problems:
lo other words, there should be specialised personnel, medica( personnel

knowing well their work and knowing how to !real patients who suffer from
these problems and are in this position ... (age 36. male, disabled because of
accident, date ofinterview: 13/02/2003)

�94

/

Social life Experiences ofPeople with Mobility Problems:
A Qualitative Study in lesvos and Chias, Greece

Another issue, which was stressed many times during interviews,
is the need of public awareness regarding the provision of first aid in
cases of accident 11 . The first moments atan accident and the first actions
that have to be taken for the injured might be vital for his/her further life
course. People with mobility problems insisted that stretcher-bearers
should be well trained and the ambulances fully equipped:
In my case many medica( mistakes were done, these mistakes were tragic
and shouldn 't have been done. Wben I asked my doctor how would I be ifl
had been transferred properly and if spinal fusion had been done within the
forty-eight bours foreseen by medicine, he told me not to discuss this...Special
ambulances should be provided for these cases ... (age 36, mate, disabled
because ofaccident, date ofinterview: 13/02/2003)

Finally, an important issue for people with mobility problems
is their access to public and private places. Citizens with disabilities are
often excluded from social life because they are denounced of the rigbt
of free movement at places of their choice, since streets, public services,
commercial centres, shops and places of entertainment are not suitably
constructed to facilitate access:
Sorne day I would like conditions in Greece to become similar to those abroad:
people witb special needs having good accessibility, being helped in priority
by public and prívate services, tbe proper infrastructure being available for
access to places. The transport is for sorne people the most difficult thing,
that's why I focus on Ibis... (age 22, mate, disabled since birth, date o/
interview: 24/07/2002)
lt is a world where you meet traps everywhere, and constantly you see trap.s
especially for us. We see inconvenient pavements tbat we cannot pass over,
stairs we cannot get on, bad people who say somethingjust to burt us (age 22,
male, disabled since birth, date ofinterview: 24/0712002)

11

lt is obvious that many peop/e wilh mobility problems have experienced car crnshes
oro/her somewhat similar types ofaccidents, by which their handicap was caused As a
consequence, their sensitivity on this malter is ve,y high.

Rt,;sta Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. I I

95

Conclusions
People with mobility problems in Lesvos and Chios, Greece face a series
of intense difficulties related with different aspects of their social life and
a series of challenges. Due to family dependence, over-protection and a
series ofnegative social experiences, people with mobility problems have,
in a great extent, 'intemalized' the 'social stigma' (Lemay &amp; Ashmore,
2004) of being a disabled person. Thus, they created a highly negative
self-image, which is indicated in their discourses and interpretations of
personal 'inability', 'inefficiency', 'incapability' and ' powerlessness'.
Despite that this image is in direct contrast with their actual capabilities
and personal qualities (as showed by their activities within their associations), it leads to curbing their great autonomy potentials and results
to minimal social integration. These research findings contribute to the
limited Greek Iiterature on the matter, mainly by changing the view of
the role of families of disabled people and by showing the ambiguity of
associational participation.
The constantnegotiation between the autonomy potential and the
negative self image among people with mobility problems, and among
disabled people in general, raises broader public policy questions, such
as the need of redirection of public intervention towards tbe creation of
permanent structures of family training, personal empowerment and social
sensitizing. Specific policy recommendations, derived from the whole
experience and findings of this research, are the creation ofspecialized and
permanent structures of family counseling, the development of programs
for the empowennent of people with disabilities, the generous increase
ofpublic spending for the disabled persons, the significant improvement
of infrastructure, especially in peripheral areas and the creation of stable
structures of additional training and education of people with disabilities
without separating people with disabilities from mainstream educational
institutions.

�96

I Social life Experiences ofPeople with Mobility Problems:
A Qualitative Study in lesvos and Chios, Greece

References
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m U. Fhck, E. von Kardoff, and l. Steinke (Eds.), A Companion to
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Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera / spring 2005. Vol. 7. Num. I I

97

Katrivesis, N.A. (2004). Sociological Theory, Athens, Gutenberg (in
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Ksiromeriti-Tsaklaganou, A. ( 1984). "Thoughts about special education
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Bourdieu, P. (1977). Outline of a Theory of Practice, Cambridge,
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�t,,illO Pmpectims Sociales / Social Perspectives

primm·era / spring 2005. Vol.7. Num. I /

99

Ser trabajadora social en México: el impacto de las
ideologías de género en el surgimiento de las escuelas de
Trabajo Social
Ana Elisa Castro Sánchez*

Abstract
This article uses the gender theory in order to analyze the emergence
of social work and the construction of professional identity of social
workers in Mexico. lt will be demonstrated that hegemonic gender
discourse influenced greatly the emergence and development of this
profession. These stigmatizing gender discourses that emerged during the
19thCentury in Mexico influenced the characteristics ofthe first scbools
ofsocial work which where found during the 20th Century and continue
tobe reproduced without substantial changes until today.

Resumen
En el presente artículo se utiliza la teoría de género para analizar el surgimiento del trabajo social y la construcción de la identidad profesional
de la trabajadora social mexicana. A diferencia de otras investigaciones
sobre la historia del trabajo social, el estudio muestra la importancia que
tienen los discursos hegemónicos en tomo a los géneros en la emergencia
Yel posterior desarrollo de la profesión. Estos discursos estigmatizantes
acerca de las mujeres que surgieron durante el Siglo XIX en México y .
que influyeron en las características de las primeras escuelas de trabajo
SOcial del país, se siguen reproduciendo sin cambios sustanciales basta
la actualidad.

'La autora es doctora en trabajo social y profesora-investigadora del Departamento de
Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Su dirección electrónica es: aelisacs@yahoo.com.mx

�100 / Ser trabajadora social en México: el impacta de las ideologías de género

Re,islo Pmpectivas Sociales I Social Perspec1ives primt11-era I spring 2005, Vol. 7, Num. 11

101

en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Sacia/

De historia, de mujeres y de trabajadoras sociales
El enfoque histórico denominado historia de las mujeres ha permitido
abordar la cuestión de la invisibilidad de las mujeres y el discurso sobre ellas en la historia (Duby y Perrot, 1992; Daigle, 1995; Lau, 1994;
Perrot, 1998; Farge, 1997; Battagliola, 2000; Schweitzer, 2002). Los
trabajos realizados bajo este enfoque han demostrado la existencia de
una especie de historiografía del silencio (Perrot, 1998), caracterizada
principalmente por la ausencia de la voz y de los intereses femeninos y
la descontextualización de hechos o sucesos históricos (Eichler, 1986).
Para lo anterior, ha sido necesario construir un abordaje metodológico
que permita estudiar la historia teniendo como unidad de análisis no a
un sujeto universal asexuado y supuestamente neutral, sino a sujetos
históricos generizados y diversos: es una historia generizada o una historia
centrada en las relaciones de género (Daigle, 1995). Se trata de ver a los
actores a través del género, pero también se les visualiza considerando
otras variables sociales como la edad, la pertenencia étnica y cultural y
el contexto socioeconómico.
El género se refiere a la identidad socialmente construida de los
hombres y de las mujeres, como lo señala Lagarde (I 997a: 27):
El género es una construcción simbólica que contiene atributos asignados a las
personas a partir de su sexo. Se trata de características biológicas, físicas,
económicas, sociales, psicológicas, eróticas, jurídicas, políticas y culturales.

De las características atribuidas a mujeres y hombres se infieren
las relaciones sociales entre ambos: las relaciones de género. La dinámica
entre los géneros no se puede desvincular, en las sociedades occidentales
modernas, del Estado, el cual aparece como un actor decisivo (Connell,
1990): organiza las relaciones de génerol (por medio de leyes e
instituciones) y establece las políticas de género . En consecuencia, sería
erróneo pensar que el Estado fuese neutro; más bien se entiende como
una instancia de centralización del poder que afecta a las relaciones de
género, las cuales, por su parte, son también relaciones de poder (ConneU,
1 La política de género se refiere a los contenidos de género que el Estado inscribe en

la sociedady la cultura a través de las políticas públicas.

1990; Walby, 1996; Lagarde, 1997a y 1997b; Bourdieu, 1998). Género y
poder se encuentran íntimamente relacionados en el desarrollo histórico
de las sociedades.
En suma, en el presente trabajo retenemos esta posición teórica
de un Estado comprometido con el género masculino (Connell, 1990) y
de la existencia de relaciones de género contingentes en tiempo y espacio
para analizar La creación de la carrera de trabajadora social en México.
Para nuestro análisis hacemos uso del enfoque desarrollado por Joan
Scott (2000) quien propone una metodología para el examen histórico de
las relaciones de género. Scott sugiere guiar el estudio por las siguientes
preguntas orientadoras/metodológicas:
Cuadro 1: Preguntas metodológicas propuestas por Scott (2000)
Enfoque: Historia de las mujeres

¿Cuál es el significado de lo femenino y de lo masculino en la
sociedad estudiada?
(ideología dominante acerca de cómo deben ser mujeres
y hombres).
¿Qué hacen las mujeres y los hombres en el contexto
estudiado y por qué?
¿Dónde están las mujeres? (en particular, ¿qué parte de los espacios
públicos Les son asignados?)
¿Cuál es su condición social?
¿Qué relación existe entre las leyes sobre las mujeres y el poder del
Estado?
¿El género ha legitimado la emergencia de carreras profesionales? ¿De
qué fonna las instituciones sociales han incorporado el género en_sus
presupuestos y en su organización?

De forma adicional, nos hemos apoyado metodológicamente en
el estudio de Johanne Daigle ( 1995) quien pretende mostrar cómo las
mujeres llegan a ser profesionales en ciertas áreas. Más específicamente,
esta autora aborda el proceso educativo mediante el cual ciertas mujeres
se convierten en enfermeras en una escuela-hospital de Canadá. Su

�102 / Ser rrabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género
en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social

punto de partida es la tesis clásica de Simone de Beauvoir: las mujeres
no nacen sino que se hacen. De este modo, Daigle muestra el proceso de
socialización a través del cual mujeres francófonas de Canadá "se hacen"
enfermeras luego de haber pasado un cierto tiempo de formación en las
denominadas escuelas-hospitales.
Así pues, el marco de análisis que aplicamos en este artículo para estudiar
el caso de las trabajadoras sociales en México quedó conformado de la
siguiente manera:
• Contexto ideológico dominante: el significado de la feminidad y
masculinidad en la sociedad mexicana durante el periodo
comprendido entre finales del siglo XIX y la primera mitad del
siglo XX
• Actividades asignadas a las mujeres/las trabajadoras sociales
en tres momentos: (a) en la etapa previa a la creación de las
escuelas de trabajo social (Porfiriato y Revolución); (b) durante
la emergencia de la primera2 y segunda escueia3 de trabajo
social (1933-1940), y (c) en la etapa inmediata posterior (19401950)
• Los espacios públicos ocupados/legitimados para las mujeres/las
trabajadoras sociales
• Condición económico-social de las mujeres durante la época
estudiada
• Relación mujer-Estado y división sexual del trabajo: derechos
y obligaciones de las mujeres y de los hombres; mecanismos de
comunicación entre el gobierno, las instituciones públicas y las
mujeres/las trabajadoras sociales, así como las instituciones
públicas asignadas para ellas
• División sexual del saber: análisis diferenciado por género de
la ~olítica educativ a; creación y desarrollo de escuelas para
muJeres
Las fuentes utilizadas en este estudio histórico son escritas. Se
2

Nos referimos a la Escuela de Trabajadoras Sociales y Enseñanza Doméstica creada
1 ºr la Secr~taría de Educación P ú~lica (SEP}.
Nos referimos a la Escuela Nacional de Trabajo Social de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM).

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera / spring 2005, Vo/.7, Num. I /

103

trata principalmente de documentos del archivo de la antigua Escuela
de Jurisprudencia de la UNAM, depositados en el Centro de Estudios
sobre la Universidad (CESU-UNAM), que aún no han sido clasificados;
así como documentos provenientes del archivo histórico de la Escuela
Nacional de Trabajo Social (ENTS-UNAM). De estos últimos, vale
la pena señalar la importancia de artículos periodísticos y capítulos de
libros sobre el trabajo social y la trabajadora social entre 1930 y 1940, en
especial la Monografia de la Escuela de Trabajadoras Sociales y
Enseñanza Doméstica (SEP, 1937) y el primer ejemplar de la revista
Servicio Social (1944). Estos materiales permitieron aclarar el estado de
cosas que prevaleció en la primera escuela de trabajo social mexicana,
precursora de la ENTS-UNAM (segunda escuela de trabajo social en
México y modelo del resto de las escuelas de trabajo social que surgieron
posteriormente). Además, los textos sobre el positivismo mexicano
merecen una mención especial: Alvarado (1991) compiló el Estudio
sobre el feminismo , una serie de artículos publicados en 1909 por
Horacio Barreda (hijo de Gabino Barreda, discípulo de Augusto Comte) en
la Revista Positiva'\ en el cual nos basamos para comprender la ideología
dominante durante la época que hemos abordado en este trabajo.

·Ideologías de género y 4esarrollo de la educación pública
en México
Los elementos contextuales que permiten comprender por qué, cómo y
cuándo surgen en México las escuelas de trabajo social y la identidad de
la trabajadora social son principalmente cuatro: Primero, el ideal o modelo
de educación femenina de la época que subyace a la política educativa
nacional (de profunda influencia positivista). Segundo, la trayectoria
o evolución que siguen las escuelas y profesiones para mujeres en el
país. Tercero, la necesidad de legitimación política que tenía el Estado
posrevolucionario, concretamente la necesidad de poner en marcha el
Estado social emanado de la Revolución y de la Constitución de 1917. Y
cuarto, la relación mujer-Estado, que se refiere al reconocimiento de los
4 La Revista Positiva fue fundada por Agustín de Aragón. A/varado (1991) señala que
esta publicación representó durante catorce años (/ 901-19 14) el principal medio informativo y de d ifusión de las ideas p ositivistas en todos los aspectos: cie ntífico, filosó.fico,
político, social y religioso.

�104

/ Ser trabajadora sacia/ en México: el impaclo de las ideologías de género

Revisla Perspeclivas Sociales/ Sacia/ Perspeclives primavera/ spring 2005, Vol. 7, Num. I /

105

en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Sacia/

derechos políticos y jurídicos de las mexicanas por parte del Estado.
En México, el positivismo fue la ideología oficial rectora de la
educación nacional durante las cuatro décadas comprendidas entre 1867 y
191 O(Zea, 2002). Así, una de las primeras medidas del Presidente Juárez
fue la puesta en marcha de un proyecto educativo basado en un modelo
de desarrollo nacionalista, en el cual se debía reemplazar la doctrina
católica por el lenguaje de la ciencia positivista (Zea, 2002). A partir de
este momento, también los pobres, los indígenas y las mujeres tendrían
acceso a la instrucción pública: una educación -por decreto- gratuita,
obligatoria y laica. Luego, en su momento, Porfirio Díaz (1876-1911)
estableció una pedagogía nacionalista positivista en México (Díaz, 1999;
Zea, 2002). Pero más allá de la cronología oficial y de proyectos políticos,
el positivismo tuvo una gran influencia en las mentalidades de la época.
En efecto, es posible constatar que las consignas positivistas sobre la
educación nacional, y en particular sobre la educación femenina ideal,
atraviesan el proyecto educativo desde la Independencia, pasando por la
Reforma y el Porfiriato, hasta la Revolución, en la que visten camuflaje.
Han logrado adaptarse a los cambiantes discursos de la modernidad y
hacerse cada vez más sutiles. Pero, ¿cuál era esa educación femenina
ideal que el Estado debía procurar a las mexjcanas? Veamos la manera
en que lo expresaba Barreda (Alvarado, 1991: 67-72):
La mujer debe tener nociones o conoc1m1entos elementales
de todo, procurando el amor y el servicio a la familia, a la patria y a la
humanidad. La educación de las mujeres debe ser científica,jerárquica, general,
moral, enciclopédica, sin carácter abstracto ni elevado salvo en los casos en
los cuales esta educación sirva de base a la educación masculina ... En las
escuelas universitarias, los hombres y las mujeres deben ocupar aulas separadas
porque los estudiantes y las estudiantes juntos corren el riesgo de confundir la
masculinidad de los unos y la feminidad de las otras. En cuanto a los docentes,
ellos y ellas pueden tener los mismos profesores.

Se trataba de brindarles a las mujeres una educación de tipo moral,
no intelectual. Los políticos de aquellos tiempos estaban convencidos de
que la educación femenina debía ser diferente (inferior) ~ la educación
masculina y que sería apreciada por sus cualidades morales y altruistas.
Los positivistas trataban de justificar dicha diferencia con el argumento

"biologista" de la existencia de una supuesta debilidad física innata y
propia de la mujer:
Su debilidad muscular es muy apropiada para la concepción, el embarazo,
el parto y el cuidado del recién nacido. Sus movimientos son lentos y dificiles,
ella no puede vencer la fatiga. Su vida es sedentaria porque la naturaleza ha
establecido su rol fisico (Alvarado, 1991: 56).

Este argumento que parte de una debilidad biológica femenina es
esencial, porque está en la raíz de todas las cualidades que se atribuyeron
en aquella época a las mujeres. En este razonamiento de la clase política
positivista, los rasgos físicos inciden en la textura moral de las mujeres,
es decir, su naturaleza física determina su naturaleza moral:
Estas características físicas tienen una in.fluencia sobre su naturaleza moral:
ella tiene un sistema nervioso más sensible y se deja impresionar más fácilmente.
Es por esto que sus observaciones son poco profundas, fútiles y fugaces. Dado
queel la se deja impresionarmuyfácilmente, tiene necesidad de un ideal y prefiere
las emociones del corazón a las demostraciones de la razón fría y severa
(Alvarado, 1991: 56).

Otro elemento fundamental en la argumentación es el tipo
de inteligencia que se deriva de la supuesta naturaleza femenina. La
ideología dominante identificaba a la mujer como inepta para desarrollar el
pensamiento abstracto, y la consideraba profundamente atada y dominada
por las emociones. Estas características la descalificaban para la ciencia
y la preparaban, en cambio, para su rol maternal y conyugal.
Las facultades cerebrales afectivas son predominantes en la mujer, he aquí la

razón de la inferioridad y de la superioridad de un sexo en relación al otro
( ... ). La mujer posee un instinto constructor que la lleva a consei:var y volver
más bello todo lo que la rodea, es por eso que la maternidad es una de sus
mayorescualidades. La inteligenciafemeninasecaracteriz.a porla contemplación
y es concreta: observación de objetos ydeseres. Ella aprecia mejor las diferencias
que las similitudes entre los objetos y tiene tendencia a particularizar, a aislar,
apreciación minuciosa en detalle, sin embargo ella no sistematiza sus ideas.
Sus ideas son limitadas y poco profundas. El aspecto afectivo domina el aspecto
intelectual y en consecuencia ella es inferior en cuanto a sus facultades de

�106 / Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género
en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social

concepción, creación, meditacjón y contemplación. La mujer no posee las
cualidades mentales indispensables para la inducción científica y el geruo
filosófico (Alvarado, 1991: 57, 59 y 60).

En suma, según el imaginario dominante, la debilidad biológica
seria el principal impedimento para la educación intelectual de la
mujer. Todas las actividades femeninas, de hecho, debían adecuarse a esta
debilidad física y cognitiva de la que deriva la supuesta sensibilidad
extrema e inferioridad intelectual de las mujeres.
Esta ideología tuvo una gran influencia en las mentalidades de
la época. Fue ampliamente compartida por diversas generaciones de
políticos y gobernantes mexicanos, más allá deJ grupo político o partido
al que pertenecieran (liberales, conservadores, anarquistas, militantes del
partido comunista, jefes revolucionarios, etc.), y se plasmó en la política
educativa nacional.
Es posible constatar los trazos de este pensamiento biologista y
discriminatorio de género a lo largo del desarrollo del Estado. Incluso los
políticos más progresistas y radicales, a finales del siglo XIX y durante la
primera mitad del siglo XX, sostenían el imaginario tradicional en tomo a
lo femenino (Alvarado, 1991; Rocha, 1991; Tuñón, 1997, 1998), a pesar
de que parecían muy convencidos de estar impulsando una revolución
educativa en favor de las mujeres (Sefchovich, 1988; Tuñón, 1997, 1998).
En realidad sus proyectos no hacían más que cambiarle el maquillaje a la
educación femenina de corte conservador. Éste es el caso entre otros de
' Cárdenas.
'
Justo Sierra, José Vasconcelos, Salvador Alvarado y Lázaro
En lo que concierne a las mujeres y a la modernización de su
educación, Justo Sierra (1848-1912), por ejemplo, estaba convencido que
la enseñanza era la profesión ideal para una mujer (sobre todo para las
jovencitas de clase media), ya que ella se inclinaba de manera "instintiva
o natural" hacia los trabajos educativos (Barceló, 1997). Para Sierra,
además, la mujer educada era perfecta para el hogar y para acompañar al
hombre y colaborar con él en la formación de la familia. Por estas razones,
promovió el mejoramiento y la modernización de la educación femenina
teniendo en mente que las mujeres podrían así cumplir mejor su misión
esencial: la maternidad (Barceló, 1997). Los conocimientos básicos de esta

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. I I

107

educación eran la higiene, la moral, la medicina, la economía doméstica,
tas bellas artes y la pedagogía, complementados con cursos de geografía,
historia, ciencias naturales, español y literatura (Galván, 1984; Barceló,
1997). Adicionalmente, Sierra creía-al igual que Ignacio ~~mírez ( l 81_81879) e Ignacio M. Altamirano (1834-1893}-que la educac10? de la 1:°~Jer
era necesaria para que los niños lograran aprender las ciencias positivas
y para que las niñas pobres tuvieran una alternativa frente a la miseria y
la prostitución (Rocha, 1991; Tuñón, 1998).
El proyecto político-educativo de José Vasconcelos ( 1882-1959),
reconocido por sus aportes a la educación, tuvo gran necesidad de las
mujeres (Sefchovich, 1988). Vasconcelos concibió, con la colab~ración
de Gabriela Mistral, una serie de materiales de lectura destmados
principalmente a las mujeres del pueblo, a las pobres (Sefchovich, 1~88).
Se trataba de brindarles una cultura artística elemental para que pudieran
cumplir con sus funciones femeninas. Según él, las mexica?as ~e?ían
recibir lecciones de virtud, discreción, humildad, ternura y s1mphc1dad
(Sefchovich, 1988). Gracias a su trabajo de educación redentora en la
SEP, Vasconcelos logró que la mujer se convirtiera en el símbolo de la
enseñanza: nació la figura de la maestra (Sefchovich, 1988; Rocha, 1991;
Tuñón, 1998).
En el sureste mexicano, en Yucatán, Salvador Alvarado (18801924) promovió la creación de escuelas vocacionales para mujeres
como una estrategia para combatir el analfabetismo femenino. Este
político pensaba que era necesario hacerles justicia a las mujeres en dos
áreas principales del desarrollo personal: la familia y el trabajo (Tuñón,
1998). Al igual que otros políticos, Alvarado defendía la idea de que las
funciones femeninas más importantes eran la maternidad y la educación
de los hijos (Rocha, 1991 ; Tuñón, 1998). Por esto, todas las adolescentes
-ricas o pobres- debían tomar, por ejemplo, cursos de economía doméstica,
ya que estos conocimientos les eran imprescindibles para convertirse en
mujeres (Rocha, 1991; Tuñón, 1998).
El caso más peculiar es, sin duda, Lázaro Cárdenas (1895-1970)
quien gobernó al país entre 1934 y 1940, y es considerado uno de los
políticos más polémicos de la Revolución a causa de la expropiación
de la industria petrolera en 1938. Cárdenas defendía la igualdad entre

�108

I Ser trabaja~ora social en México: el impaclo de las ideologías de géneto
en el s11,g,m1en10 de las escuelas de Trabajo Social

hombres Y mujeres y apoyaba la formación de escuelas mixtas {Lemer
1979). Reformó, ade~ás, el artículo 34 para otorgarles a las mujer~
el ~erecho al voto; sm embargo, esta reforma nunca fue publicada
oficialmente (Tuñón, 1998), por lo que las mexicanas tuvieron que esperar
hasta 1953 para alcanzar sus derechos políticos.

. ~I ima?ina~i~, hegemónico en torno a la feminidad y la
masc~l~dad ~e mscnb10 en las políticas educativas que se implementaron
en M~x1co (vease cuadro 2). El ejemplo histórico más claro de educación
estratificada por género es la creación, en 1867, de la Escuela Nacional
Pr~p~ratoria_ (ENP) por parte de Gabino Barreda (discípulo de Comte),
baJo mstrucc1ones del presidente Juárez. Se trataba del " ... santuario de
la educación positi:ista, una especie de escuela grandota que formaba,
desd~ la edad ~olegial, a la élite intelectual del régimen y conducía a los
estudios supenores ... " (Lempériere, 1992: 87-88).
La ENP fue _concebi~a como el requisito indispensable para
tener acceso a estudios supenores o universitarios que aglomeraban,
en a~uel entonce~, ~ las disciplinas de derecho, agronomía, ingeniería,
arq~ttec~ra Ymed1cma. Los estudiantes obtenían una fonnación científica y
~ac1onahsta para convertirse en los futuros científicos, políticos e
rntelectu~!es que algún día dirigirían al país. Este proyecto educativo
n? c~mb10 en nada la exclusión histórica de las mujeres de la educación
pubh~a: ellas no ten~~n derecho.ª entrar en la ENP (lbarra, 1999). Como
prermo de consolacton, el gobierno creó la Escuela Secundaria para
Perso~as del Sexo Femenino 5 (escuelas secundarias para señoritas) donde
las muJeres _cursaban carrer~s comerciales cortas que las preparaban para
ser,secretanas_Y para trabaJar en los comercios y pequeñas empresas de
~a e?oc~. Hacia 187~,_una vez incluidos los cursos de pedagogía, estas
mstitucion~s se convrrtieron, por la vía de los hechos, en escuelas normales
do_nde _las Jovencitas obtenían su diploma de profesoras de educación
pr:m~na Y secundaria. Entre 1888 y 1889, la escuela secundaria de
senonta~ ~e tra~sfo1:11ó oficialmente en Escuela Normal de Profesoras de
lnstrucc!o~ Pnmar~a (~ua~? 2), sin que el Estado le otorgara, empero, el
reconoctm1ento de mstituc10n de educación superior. Al mismo tiempo,
5

Co".1º ~barr~ (~;99) lo ha mostrado, estas escuelas se basaban en programas de
~ tud'.os propios para mujeres Y antes de 1920 no tenían más de cincuenta alumnas
mscntas por año.

Rmsta Perspec1ivas Sociales/ Social Perspeclives primavera I sp.ring 2005, Vol. 7, Num. l I

109

existían ya escuelas de artes y oficios (J 880), escuelas municipales para
obreras (1887) y escuelas de obreras (1889), donde un cierto número de
mujeres provenientes de familias "decentes" estudiaban carreras cortas6
mientras esperaban el matrimonio. Por otro lado, en 1875 se creó la
Escuela de Instrucción Superior para futuras obstetras y docentes (Galván,
1984) que se convirtió, en 1896, en la Escuela Teórico-Práctica de
Obstetricia para Mujeres. Se localizaba en la Casa de la Maternidad y
Hospital de la Infancia (Rocha, 1991).
A pesar de que en aquella época un número considerable de
mujeres entró a las escuelas, se trataba aún de un grupo minoritario entre
la población femenina. No sorprende, por tanto, que en 1895 el analfabetismo afectaba al 85% de las mujeres (Rocha, 1991; INEGI, 1999).
Sólo una mujer por cada millón estudió en las escuelas preparatorias para
hombres (Rocha, 1991). En 1900, el país contó apenas con dos abogadas,
tres dentistas, veinticuatro médicas y trece farmacéuticas (Galván, 1984;
rbarra, 1999). Y es que sólo algunas mujeres provenientes de familias
ricas lograron ser aceptadas en las escuelas superiores creadas para los
hombres. Sin embargo,para 1907, el 78% de las inscripciones en la escuela nonnal correspondia ya a mujeres (Galván, 1984; García, 2000),
dado que las jóvenes reconocían que la instrucción les abriría la puerta a
mejores empleos. Las analfabetas sólo encontraban trabajo en el sector
doméstico o en las fábricas. En 1911 se abrió la carrera de enfermería en
la Escuela de Medicina. Y entre 1916 y 1917, en las escuelas vocacionales
creadas por Salvador Alvarado en Yucatán, las jovencitas se empezaron
a entrenar en costura, bordado y repostería.
6 Es importante señalar que la noción de "carrera corta " aparece desde muy temprano y
se encuentra siempre presente cuando se trata de la educación femenina. Estas carreras
representaban una elección "decente" para aquellas que vivían en situaciones dificiles
(sin hombre p roveedor que las sostuviera). Las llamadas "profesiones de mujer "
ofrecían a ciertas mujeres una alternativa a la prostitución y la pobreza. Estas
actividades profesionales no representaban un obstáculo al rol de madre, no ponían en
"peligro " la feminidad y preservaban la moralidad de las jovencitas (Rocha, 1991).
Las mujeres "elegían " estas carreras porque les p ermitía inleK;arse rápidamente al
mercado de trabajo y enfrentar situaciones económicas dificiles. Esta era la única razón
aceptable para que una mujer buscara un ingreso propio (Rocha, 1991). Desp ués de
la Revolución, también las viudas empezaron a entrar a dichas carreras. Así p ues, la
noción de "carrera corta " coincide con la noción de métier de femme (profesión de
mujer) desarrollada por Perro! (1 998).

�11 O /

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives primavera/ spring 2()()5, Vol.7, Num. I /

Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género
en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social

111

Cuadro 2: Política de educación superior en México a partir de 1867
Formación científica y racionalista

Educación para hombres

Educación para mujeres

profesionales que conducen
a la universidad

Nivel técnico, carreras denominadas "cortas". Capacitación
para incorporarse al mercado de trabajo en poco tiempo por
razones de desamparo económico o mientras se llegaba el
momento del matrimonio

Modelo rector: Escuela
Nacional Preparatoria

Modelo rector: Escuela Secundaria para Personas de Sexo
Femenino (ESPSF) o escuela secundaria para señoritas

Nivel superior, carreras

Formación técnica, acceso a conocimientos generales,
fragmentos de conocimiento adaptados a programas de
estudio diseñados especialmente para las mujeres adultas
y las jovencitas

Se beneficiaba especialmente a
los hombres jóvenes provenientes de
familias acomodadas
-

-

.

-

Las principales beneficiarias fueron en un principio las

mujeres de clase social alta y media; posteriormente (años
1950-1960), poco a poco, estas carreras fueron beneficiando
a las mujeres y jovencitas de clase popular

--

(ENP), 1867

Escuelas Superiores de
Derecho, de Ingeniería,
de Agronomía, de
Arquitectura, de Medicina

1875: las ESPSF se convierten, por la vía de los hechos,
en escuelas normales que formaban profesoras de primaria
y secundaria;
1875: Escuela de Instrucción Superior: formaban obstetras
y profesoras;
1880: Escuelas de Artes y Oficios;
1887: Escuelas municipales deobreras;
1888-1889: se instituye formalmente la Escuela Normal de
Profesoras de Instrucción Primaria;
1889: Escuelas de obreras;
1896: Escuela Teórico-Práctica de Obstetricia para Mujeres, localii.ada en la Casa de la Maternidad y Hospital
de la Infancia;

-.

1911: Se crea la carrera de enfermera en la Escuela de
Medicina;
1916-1917: Escuelas vocacionales para mujeres, en
Yucatán.
1933: Escuela de Trabajadoras Sociales y Enseñani.a
Doméstica (SEP);
Formaban políticos, abogados,
ingenieros, arquitectos, médicos

1940: Escuela Nacional de Trabajo Social (UNAM)
Formaban a las mujeres como secretarias, profesoras de
escuela, obstetras, enfermeras-parteras, obreras, empleadas
de mostrador, cajeras, comerciantes, trabajadoras sociales

En este contexto socio-educativo, la SEP creó, en 1933, la
primera escuela de trabajo social: la Escuela de Trabajadoras Sociales
y de Enseñanza Doméstica ( cuadro 2). Las alumnas inscritas tenían
las siguientes materias: administración doméstica, costura a mano,
cocina y repostería, corte y confección, diseño decorativo y de modas,
cultura fisica y deportes, bordado a máquina, conservación de alimentos,
enfermería, dietética, puericultura, prácticas de investigación y servicio
social. En 1940 surgió la segunda escuela de trabajo social: la Escuela
Nacional de Trabajo Social de la UNAM que serviría de modelo7 para
las que se fundarían después. Aun cuando se encontró enmarcado en un
recinto universitario, la carrera de trabajo social seguía la tradición de la
educación generizada.

Estado posrevolucionario, trabajo social y trabajadoras
sociales
Mientras que durante el Siglo XIX el Estado concentró sus esfuerzos
en la edificación de una educación pública laica, durante el Siglo XX se
vio ante el compromiso político de poner en marcha el programa social
emanado de la Revolución. Este emergente Estado social necesitaba contar
7

Entre los cursos fundamentales del plan de estudios se encontraban las materias de
puericultura, ludoterapia, enfermería, dietética e higiene. También se consideraban
conocimientos generales los cursos que comenzaban su nombre con frases como:
"nociones/nociones generales de... ", "curso general X de", "curso descriptivo X
de " o "principios generales de". Entre ellos estaban cursos diversos de dere_cho; de
sociología: sociología general; biología, antropología y fisiología; estadística.

�112

/ Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género
en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social

con una red institucional y mano de obra calificada. Es por esto que entre
1930 y 1960 se crearon innumerables instituciones públicas en el campo
de los servicios de salud, educación, empleo y seguridad social que, entre
otras funciones sociopoliticas, debían legitimar a los diversos gobiernos
posrevolucionarios. El despliegue de instituciones sociales abrió la puerta
de ciertos espacios públicos a la mano de obra femenina.
En efecto, desde mediados del siglo pasado las mujeres ampliaron su
presencia en el ámbito público. Mientras que durante el Porfiriato (cuadro
3) la profesora de enseñanza básica era la profesión femenina más prestigiada entre las mujeres de clase media y alta, en el transcurso del Siglo
XX, con el surgimiento de nuevas profesiones y actividades económicas
femeninas (como los trabajos de secretarias, obreras calificadas, empleadas de mostrador, cajeras, enfermeras-parteras, comerciantes y obstetras),
las mujeres de clase media y progresivamente las de clase popular optaron
por estudiar una nueva carrera universitaria: trabajo social (cuadro 3).
Como trabajadoras sociales, ellas se consagrarían a las labores femeninas
en el interior de las instituciones sociales.
A través de un decreto (véase recuadro), el presidente Lázaro
Cárdenas (1934-1940) obligó a las diversas dependencias del Estado a
contratar trabajadoras sociales. Con ello no sólo generó fuentes de empleo
para las nuevas profesionistas, sino inscribió a la figura de la trabajadora
social como un elemento clave de la implementación de políticas sociales.

1

PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA
ACUERDO A LA BENEFICENCIA PÚBLICA DEL
DISTRITO FEDERAL
Esta presidencia ha tenido a bien acordar que en las diversas
dependencias de esa institución, se procure con todo
empeño aprovechar los servicios de las trabajadoras
sociales que se titulan en la escuela respectiva de la
Secretaría de Educación Pública.
Atentamente.
México, D.F. a 12 de agosto de 1936.
EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
LÁZARO CÁRDENAS
Rúbrica (circular oficial emitida el 12 de agosto de 1936).

f.tmlD Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera/ spring 2005, Vol. 7, Num. I I

113

El surgimiento de la trabajadora social ampliaba la tradicional
gama de actividades económicas fem~ninas (instruir a _los niños,
principalmente) a nuevos campos sociales como, ~or eJempl~, la
atención a las familias pobres, los obreros y los campesmos. En cahdad
de profesionistas, las trabajadoras sociales pusieron en marcha programas
públicos de salud; asistieron a los médicos en los hospitales, y colaboraron con abogados en la defensa de los derechos sociales de la población
desfavorecida.
Cuadro 3: Actividades profesionales femeninas legitimadas según el
periodo histórico
Periodo

Actividad profesional femenina

Espacio público legitimado

predominante

Colonia

Independencia

Pomriato
Revolución

Posrevolucionario

Años 1920

1933

Las mujeres no tenían derecho a la

educación. Sólo a algunas mujeres
de clase alta se les enseñaba a leer
para que estudiaran el catecismo
Se les otorga el derecho a la
educación junto a los pobres y a los
indígenas
Ser profesora de primaria, mujeres
de clase acomodada
Profesora de primaria,
enfermera-partera y obstetra
Enfermeras-parteras y entrada masiva de las mujeres como profesoras
de primaria (proyecto educativo de
Vasconcelos en la SEP)
La SEP crea la carrera de trabajadora social8

1940

Se crea la carrera de trabajadora
social en la ÚNAM9

1940, 1950
y 1960

Se multiplican las escuelas de
trabajo social en el país siguiendo
los modelos de la SEP yde la
UNAM

La casa, lo doméstico, la iglesia

El salón de clase, la escuela primaria
Además de los anteriores, los
consultorios médicos y dispensarios
Escuelas primarias, consultorios,
dispensarios y hospitales

La asistencia pública, los hospitales,

las escuelas

�114

/ Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género

Rt!l-/sta Perspecm·as Saeta/e., S,,c,a/ Penpect1ves pm11m·era I sprmg 2/)(/5, Vol. 7, \11m JI

115

en el surgimiento de las escue/ar de Trabajo Social

Sin embargo, convertirse en trabajadora social y ejercer la profesión no era tarea fácil. Sólo alrededor de un veinte por ciento de las
estudiantes de trabajo social terminó sus estudios; y de las graduadas,
menos de la mitad ejerció su profesión. Para comprender esta situación,
resulta imprescindible analizar la relación profundamente contradictoria
entre el Estado mexicano y las mujeres de aquella época, que influyó en
el desarrollo de las escuelas de trabajo social.

8 Dando continuidad a la política de Estado abordada en las páginas precedentes, se
crean programas de estudio prácticamente exclusivos para mujeres como enfermería,
educación y, por supuesto, trabajo social. A estas tres carreras los hombres se acercaron muy poco y muy lentamente. En trabajo social, por ejemplo, este proceso toma
alrededor de tres décadas: entre 1940 y 1967 (durante 27 años) no hubieron más que
22 estudiantes varones, y en su mayoría llegaron a finales de los cincuenta pero más
claramente en el transcurso de los sesenta. En contraste, durante esos mismos años
las estudiantes inscritas fueron aproximadamente 2,500, es decir, los varones en esta
carrera durante casi treinta años no representaron más que el 0,92% de la población
estudiantil.
9 En la UNAM, el porcentaje de estudiantes mujeres entre los años /920 y /969 se
mantuvo constante en 17% (Bustos, 2001). Esto significa que hubo 1,7 estudiantes muj eres por cada 8,3 estudiantes varones durante casi cincuenta años. Como utilizando un
cuenta gotas, las mujeres comenzaron a llegar a la Universidad luego de su reapertura
en 19/0. En 1925 comienza la carrera de veterinaria y en 19391/ega la primera mujer.
En 1925 se inscribe la primera mujer en ingeniería y en 19391/egaron otras 25 de un
total de 679 esh1diantes inscritos. En 1934 cuatro mujeres se inscriben en arquitectura.
En la carrera de metalurgia, en 1948, no había sino una sola estudiante. En el lado
opuesto, en 1929 la UNAM comienza a ofrecer la carrera de enfermería, y no es sino
hasta 1957 que se inscribieron los primeros 5 varones (1,5%) de un total de 3/9. Así
como también, en 1948, en la carrera de químico fármaco biólogo las mujeres constituían el 85% de los estudiantes (Bustos, 2001). Es necesario subrayar que desde su
inicio la UNAM desarrolla dos procesos de incorporación de las mujeres. /) Siendo
una institución muy elitista, concebida en su origen para los hombres de ciertos grupos
sociales, muy pocas mujeres logran entrar a las escuelas y facultades .fuertemente masculinas como ingeniería y metalurgia (cabe mencionar que según la ANUlES todavía
hoy en día las estudiantes en el área de ingeniería son bastante minoritarias y para
2001 ellas representaban un porcentaje que variaba entre 6,5 y 25% dependiendo del
área específica). 2) Ciertas profesiones liberales de marcada tradición masculina como
la medicina logran progresivamente hacia los ochenta dividirse en partes iguales entre
hombres y mujeres, e incluso para 1997 las estudiantes representaban el 60% de las
inscripciones (Bustos, 2001).

Mujeres, trabajadoras sociales y Estado
posrevolucionario
Efectivamente, como lo ha señalado Sefchovich ( 1988), la Revolución
permitió a las mexicanas soñar "sólo un poco" con una mejor condición
de vida. Si bien la Ley de Relaciones Familiares, decretada en abri l de
19 17, otorgó a las mujeres ciertos derechos y obligaciones (Tuñón, 1998)
como, por ejemplo, la personalidad jurídica para administrar sus bienes,
las mexicanas seguían siendo obligadas por la misma ley a presentar el
permiso del marido o de la autoridad fami liar a fin de poder desempeñar
una actividad remunerada. 10 El hecho de ocupar un puesto laboral no
eximía a las mujeres, por supuesto, de su responsabi lidad absoluta respecto
al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos (Tuñón, 1998). Asimismo,
los derechos conyugales de las mujeres eran más restringidos: según la
ley, el adulterio de la mujer sería siempre una causal de divorcio; en el
caso del hombre, lo sería sólo bajo ciertas circunstancias muy particulares
y dificiles de probar (Tuñón, 1998; García, 2000; Rivera, 2000).
Por otra parte, en cuanto a los derechos políticos, durante la
primera mitad del Siglo XX, los legisladores ni siquiera discutieron la
posibilidad de otorgarles a las mujeres el derecho al voto (Tuñón, 1998),
ni reconocieron los derechos laborales de las profesoras de escuela, las
universitarias1 las obreras y las empleadas de oficina (Rivera, 2000).
Como García (2000) lo ha mostrado, todavía en 1933 las maestras
estaban privadas del derecho a pedir una incapacidad por concepto de
maternidad y del derecho a exigir la igualdad salarial frente a sus colegas
masculinos. Más aún, el embarazo de una profesora de primaria era
considerado un problema moral, por lo que la sociedad vig ilaba
estrictamente a las profesores en cuanto al ejercicio de su sexualidad
(Rivera, 2000).
Esta misma sociedad ultraconservadora creía que el derecho al
voto de las mujeres podía perturbar a la sociedad: si se les otorgaban los
derechos políticos de los varones, ellas correrían el riesgo de perder su
'·feminidad" (Sefchovich, 1988; Rocha, 199 l; Tuñón, 1998). De este
JO Cabe señalar que esta situación se modificó apenas en 1974 cuando se decretó
legalmente la igualdad entre hombres y mujeres.

�116

/ Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género

Revista Perspectii•as Sociales / Social Perspectives primavera/ spring 2005. Vol. 7, Num. ¡ ¡

en el swgimiento de las escuelas de Trabajo Social

modo, las mexicanas debieron esperar hasta 1947 para obtener el derecho
al voto a nivel municipal, y hasta 1953 a nivel federal.
No fue sino hasta hace poco, en 1974, que la reforma del
Código Civil estableció la igualdad entre los sexos y otorgó a las mujeres
el derecho a la propiedad de la tierra. Estas reformas legales constituyeron, más que todo, una estrategia para modernizar la sociedad (Tuñón,
1998) y consolidar la economía capitalista en expansión. No significó,
por lo mismo, un cambio radical en la fonna de conceptuar a hombres
y mujeres.
Como se puede observar, la relación entre el Estado y las mujeres
era profundamente contradictoria. Por un lado, el Estado contribuyó a
diversificar el campo profesional femenino; pero, por otro lado, privó
a las mujeres durante muchas décadas de sus derechos jurídicos y
políticos plenos. Con ello restringió las posibilidades femeninas reales de
ocupación laboral y de salario equitativo. Walby (1990) denominó este
tipo de política como una estrategia segregacionista que ayudó a integrar
a las mujeres en los trabajos marginales y considerados no apropiados
para los hombres.
En México, esta política segregacionista, amp liamente
consolidada, tenía además una fuerte connotación de clase, ya que
en los sectores de salud, educación y politica social el llamado de
integración se dirigió casi sólo a las mujeres de clase acomodada. Éstas
serían las que ocuparían los puestos medios y bajos en las respectivas
instituciones sociales (la Secretaría de Asistencia, la SEP y el Hospital
Infantil). Entre estos puestos se ubicaba el de la trabajadora social. El
perfil socioeconómico de las profesionistas empezó a cambiar apenas
durante la década de los setenta con la apertura de la educación superior
a las llamadas "clases bajas".

Conclusión
La confluencia de los elementos contextuales analizados permite una lectura crítica de la significación del trabajo social como profesión femenina
tal como se dio en los principios de la carrera. Es obvio que el contexto

11 7

ideol?gico Y le~al marcó la construcción de la identidad profesional: ser
trabajadora soctal era una manera de ser mujer que no entró en conflicto
con el co~servadurism~ tradicional, inspirado por una visión biologista
?e l~s generos que asignaba a las mujeres capacidades intelectuales
mfenores y que justificaba, sobre esta base, una educación de tipo general
práctica, doméstica y moral.
'
Lo anterior queda claramente plasmado en los contenidos de
los pi:uneros planes de_estudio de la carrera de trabajadora social que
ofrec1~r~n a las estudtantes un acceso parcial y muy restringido al
c_o n?cmuento. Eran programas de estudio adaptados a las supuestamente
hm1ta~as_ necesidades y capacidades cognitivas de las mujeres :
cono~1~1entos prá_cticos/ técnicos, conocimientos generales y
conoc1m1entos relac10nados con la salud y la alimentación. En este
sentido es posible afirmar que las escuelas de trabajo social en México
repr~ducían
siguen reproduciendo) a través de su organización
~urn~ular el discurso de la inferioridad femenina frente al varón. Ello
~phca_, desde un principio, un menosprecio hacia las mujeres que queda
m~uestionado por haberse incrustado en la organización institucional
nusma. Este desprecio afecta también al prestigio y estatus sociales de la
carrera ~e?tro de la educación superior. Sus consecuencias son múltiples:
predomm10 absoluto del estudiantado femenino, bajo nivel académico en
~om~araci~n con otras carreras universitarias y niveles de sueldo muy
mfenores s1 se comparan con otras profesiones.

(r

, _D ado q~e las escuelas de trabajo social nacieron como parte de
las pohticas socJales que debían resaltar el compromiso "revolucionario"
del ~stado con,I~s clases " bajas", el campo de empleo de las trabajadoras
soc1al~s e~ M~x1co se encuentra íntimamente vinculado a los vaivenes
de las mstttuc1ones públicas. La crisis económica que empezó a sacudir
al país durante la década de los setenta y que se profundizó durante los
ochen~, po~ un lado, así como las políticas neoliberales q~e apuestan a
un ach1~am1ento del aparato gubernamental, por el otro, han afectado
sus~crnlmente _las posibilidades y las condiciones de empleo de las
traba.Jadoras sociales.
En la historia del trabajo social existen aún muy grandes lagunas
Nos parece imprescindible que se otorgue una mayor atención al'análisi~

�118

/

Ser trabajadora social en México: el impacto de las ideologías de género
en el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social

de la identidad de género de las y los trabajadores sociales. Es necesario
indagar hasta qué punto la identidad profesional sigue inspirándose, aun
en la actualidad, en el discurso ultraconservador sobre la feminidad, y
de qué manera la organización curricular contribuye a la reproducción
de este imaginario estigmatizante.
Finalmente, no hay que perder de vista la emergencia de
identidades profesionales alternativas en el campo del trabajo social
que merecen atención de los estudiosos. Si bien la población estudiantil
sigue confonnándose mayoritariamente por mujeres, en el transcurso
de las últimas décadas se observa una cierta afluencia de varones. ¿Ha
modificado la presencia masculina el imaginario tradicional de las
trabajadoras sociales acerca de sí mismas? ¿Ha provocado algún cambio
en la organización curricular? ¿Cómo se relacionan hombres y mujeres
durante su carrera? ¿Qué papel guardan los estudiantes masculinos en el
salón de clase? ¿Existen diferencias en las posibilidades de empleo de
mujeres y varones? ¿La afluencia de hombres a la carrera transformó el
cuerpo docente en las escuelas de trabajo social en México? ¿Qué relación
establecen ambos géneros en cuanto al control político y académico de
las facultades de trabajo social? Estas preguntas no son solamente de
un gran interés académico sino también político, ya que son claves para
lograr la emancipación del trabajo social y de las trabajadoras sociales
en nuestro país.

Revisto Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera / spring 1005, Vo/.7, Num. I /

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�Revi.sro Perspectn,as Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol.7, Num. I /

125

Ser padre en México: la segregación entre el discurso y la
praxis de la paternidad
María Elena Ramos Tovar*

Abstract
This article analyzes the way fatherhood and motherhood identities are
constructed. It examines the discourses and practices tbat refer to tbese
concepts. The basic assumption is that gender identity is a multidimensional process that is constructed through the permanent interaction
with others. There are three main aspects developed: first, discursively,
maternity is portrayed as the central part of women's lives; second, for
most of the interviewees fathers fulfill the role of breadwinners, while
mothers provide the emotional aspects for the family. However, everyday
practices contradict this traditional perspective offathering and mothering.
This research is based on in-depth interviews conducted amoog women
and meo from the Metropolitan Area of Monterrey and Ciudad Juarez,
Chihuahua.

Resumen
Este artículo analiza como se construyen las identidades de padres y
madres, los discursos para referirse a estos conceptos y las formas en que
se practica la paternidad y la maternidad. Se parte del supuesto de que la
identidad genérica es un proceso multidimensional que se construye en
la interacción permanente con otros/otras. Tres aspectos fundamentales
se presentan aquí: primero, en el plano discursivo, la maternidad constituye un eje en la vida de las mujeres; segundo, para la mayor parte de los
entrevistados ser padre es cumplir con el rol de proveedor, mientras que
la madre es aquella que provee los aspectos emocionales a los hijos; sin
embargo, las prácticas de ser madre y ser padre contradicen el discurso
tradicional sobre paternidad y maternidad. El estudio se basó en entrevistas
a profundidad realizadas entre mujeres y hombres del Área Metropolitana
de Nuevo León y de Ciudad Juárez, Chihuahua.
* María Elena Ramos Tovar es doctora en sociología y profesora de la División de
Estudios de Posgrado de la Facultad de Trabajo Social de la UANL. Su dirección
electrónica es jibarra@att.net.mx

�126 / &amp;r padre en México: la segregación entre el discurso y la praxis de la paternidad

1ttirUJ Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vo/.7, Num. / /

Introducción

Unbreve paseo por las teorías de género

Los conceptos dan vida a una praxis social que continuamente es
reconstruida por los actores sociales. Esto es también el caso de los
términos hombre y mujer, masculinidad y feminidad, paternidad y
maternidad. Su significado depende del momento histórico y del contexto
sociocultural concreto. AJ mismo tiempo, el contenido preciso asignado
por las diversas culturas a dichos conceptos estructura pautas de acción,
abre Y cierra espacios sociales a los actores y guía la construcción de
las identidades que ayudan a cimentar la normatividad sociocultural de
género en la personalidad de los sujetos sociales.

El tema de las identidades genéricas obliga a una revisión de la teoría de
género y de los estudios sobre masculinidades que se han desarrollado
apenas recientemente en México. Ambos permiten entender las
identidades genéricas a partir de dos elementos fundamentales: los
discursos hegemónicos en torno al contenido de los conceptos de
feminidad-masculinidad, maternidad-paternidad y mujer-hombre que
se intemalizan a través de la experiencia cotidiana y que orientan las
acciones de los sujetos. Estas identidades se consolidan por medio de las
interacciones tanto inter-genéricas como íntra-genéricas. Ello demuestra
el aspecto relacional de las identidades de género.

La historiadora Joan Scott (1986) y otras teóricas feministas
han definido el concepto de género a partir de una doble acepción.
Argumentan, por un lado, que el género se refiere a las relaciones sociales
que moldean las identidades de hombres y mujeres, y que, por el otro, una
perspectiva de género nos permite revisar las relaciones de poder. En el
presente trabajo sólo se abordará el primer aspecto: nos centraremos en
los disc°:sos que utilizan hombres y mujeres para describir cómo ejercen
la patermdad y la maternidad.

No obstante que ya en la década de los cincuenta Simone de
Beauvoir (1957) había argumentado que "alguien no nace mujer, sino
aprende a serlo", no fue sino hasta las décadas de los sesenta y setenta
que se usaría el concepto de género para entender la desigualdad sexual.
Uno de los principales estudiosos de dicho campo fue Robert Stroller
(1968). En su trabajo Sexo y Género analizó a niños con problemas
mentales quienes, tras haber experimentado la mutilación de sus genitales al
momento de nacer, crecieron y se socializaron como seres pertenecientes a
un sexo diferente al de su constitución hormonal interna (sexo biológico).
Stroller concluyó que la identidad de género no depende del sexo
biológico, sino que se construye a partir de las experiencias sociales.

Según Morgan (1990), los significados de padre/madre y
paternidad/maternidad ayudan a desentrañar la construcción de la(s)
masculinidad(es)/feminidad(es) en un contexto social determinado.
Las acepciones específicas de estos conceptos se ligan a los sistemas
normativos, valorativos y a las tradiciones que circulan en un espacio
social determinado (Chodorow, 1978).
Las entrevistas realizadas en el transcurso de la investigación
revelaron que mujeres y hombres construyen discursos tradicionales
ac~r~a de la feminidad y masculinidad que contradicen sus propias
practicas de madre y padre. En el caso de las mujeres observamos la
fuerte referencia a los "otros" para definir lo que ellas mismas entienden
por ser "un buen padre" o "un buen hombre". En las siguientes líneas
fundamentaremos estos hallazgos.

127

La construcción social del género y de las relaciones de género
fue analizada más de cerca por Rubin (1975). Dicha autora argumentó
que el sistema sexo/género se refiere a "una serie de arreglos a través de
los cuales la materia prima biológica del sexo hu.mano y la procreación
toman forma por la intervención social y humana, y son satisfechos
de manera convencional, sin importar que tan bizarra puedan ser estas
convenciones sociales" (Rubin, 1975: 165) 1. El género -entendido como
el modo en que se vive culturalmente la pertenencia a un sexo biológico- es, por lo tanto, un producto social. Mediante una analogía Rubio
(1975: 165) explicaba esta conclusión: "el hambre es el hambre, pero lo
1

"... sex/gender system [is] a set o/arrangements by which the biologica/ raw material
o/human sex and procreation is shaped by human, social interven/ion and satiefied in a
convencional manner, no matler how bizarre sorne o/the conventions may be. "

�R,i,rsta Perspectivas Sociales / Social PerspectnY!S primavera/ spring 2005. Vo/.7, Num. 1I

que se define como comida es aquello que es culturalmente determinado
y obtenido [... ] El sexo es el sexo, pero igualmente lo que se define como
sexo es culturalmente determinado y obtenido"2_

Relaciones de género y la construcción de masculinidades

En el transcurso de los ochenta tanto el feminismo como los
estudios de género se reforzaron al tiempo que se profundizaron las
diferencias conceptuales ya preexistentes en tomo al género. Mientras
algunas teóricas como Kristeva ( 1981) enfatizaron la existencia de una
cultura femenina propia caracterizada por la sensibilidad, la ternura, el amor,
la paz y el respeto a los ciclos de la vida humana, la cual contrastaría con
la cultura dominante controlada por hombres y marcada por la violencia;
las posestructuralistas pusieron en duda la idea de una feminidad natural
e inmutable. Además rechazaron la posibilidad de definir a la mujer
mediante un concepto unitario.
Dentro de la línea de argumentación posestructuralista, Scott

( 1996:289) argumentó que el género "es un elemento constitutivo de las
relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y el
género es una forma primaria de relaciones significantes de poder". El
análisis de las jerarquías de género permite comprender las diversas
articulaciones de la desigualdad entre hombres y mujeres, pero también
entre los integrantes de un mismo género. Estas desigualdades se
remontan y refuerzan por los discursos hegemónicos androcéntricos que
definen a las mujeres, en el plano simbólico, por su "naturaleza" y por
la maternidad. La ruptura con la maternidad (por ejemplo, a través del
rechazo de tener hijos, o por la homosexualidad) es interpretada como
una violación al orden establecido.
En el presente estudio partimos de 1a tesis de que las identidades
masculinas y femeninas son construcciones socioculturales, históricamente
situadas Y, por ende, cambiantes. Nos interesa saber cómo las identidades
genéricas se mezclan, se contradicen y se constituyen mutuamente. Para
tal efecto es importante subrayar que las identidades no son únicas ni
monolíticas, y que se (re)construyen de forma permanente por medio de
la interacción (Martínez y Montesinos, 1996).
2

129

128 / Ser padre en México: la segregación entre el discurso y la praxis de la paternidad

"Hunger is hunger, but what counts as food is cultura/fy determined and obtained [. ..)
Sex is sex, bu/ what counts as sex is equal/y cultura/fy determined and obtained."

Las afirmaciones de Simone de Beauvoir sobre las mujeres pueden
aplicarse asimismo a los hombres: no se nace hombre sino que se aprende
a serlo. Este aprendizaje implica la intemalización y el ejercicio del
poder que las sociedades androcéntricas resguardan para todos aquellos
individuos que nacen con un falo. Toda asignación social depende,
empero, de la disposición de los individuos para aceptar el rol, lo cual
se organiza, comúnmente, a través de un sistema de prebendas: "Los
hombres aprenden a aceptar y a ejercer el poder de esta manera porque
nos da privilegios y ventajas que las mujeres y los niños nonnalmente
no disfrutan." (Kaufman, 1994: 146)3.
El proceso de aprendizaje para hacerse hombre " es
cualitativamente diferente del de las mujeres" (Kaufman, 1994: 146), dado
que los discursos dominantes otorgan más privilegios y prerrogativas
a los nombres. Para crecer y desarrollarse, los integrantes del sexo
masculino tienen que superar menos barreras sociales y encuentran una
mayor cantidad de recursos sociales que las mujeres (Escobar, 1998).
Dentro de la literatura científico-social, Morgan ( 1990) identificó
tres enfoques divergentes para estudiar la masculinidad: ( 1) El modelo
psicoanalítico freudiano parte de la relación triangular entre madre,
padre e hijo que es entendida como dinámica y procesual (Margan,
1990: 76-78). (2) Una corriente insertada en el interaccionismo simbólico. E l supuesto de esta corriente es que " los roles de genero y las
identidades no son solo un cúmulo de tales roles, sino en grados diversos, son algo central o básico para el sentido del "self' y de la identidad
personal.4" Aquí se va mas allá de la relación triangular (padre, madre
e hijo) y de la socialización básica durante los años de. infancia; la
socialización se extiende a otros espacios sociales aparte de la familia
y es además un proceso continuo. Morgan otorga a este enfoque el
mérito de ser sensible tanto a los aspectos sociales como culturales. (3)
3 "Men learn to accept and exercise power this way because it gives us privileges and
advantages that men and children do no/ usual/y enjoy. "
4 "... the assumpfion that gender roles and identities are 110 1 j usi an array of such
roles, bu/ to varying degrees, something central or basic to an overa// sense ofselfand
personal identity. "

�130

I Ser padre en México: la segregación en/re el discurso y la praxis de la po1emidad

Las teo?as de género sitúan la construcción de las identidades y prácticas
mas~uh~as en el campo del poder entre hombres y mujeres, y exploran
los significados contradictorios en torno a la virilidad y la forma como es
experimentada por los individuos (Coltrane, 1994). Ello implica también
la ~structur~c!ón de las percepciones, el desarrollo de las actitudes y los
estilos cogmttvos (ways ofknowing) que adoptan los varones en la vida
cotidian~. Las actividades cotidianas (como, por ejemplo, el cuidado
de los hiJos~ expresan e inciden en la constitución de la conciencia y el
comportairnento de los individuos en el marco de sus respectivos roles
sociales (Risman, 1987; Coltrane, 1994).
Según Coltrane (1994), el estudio de las masculinidades debe
tomar en ~uenta por lo menos tres aspectos: ( I) las emociones; (2) las
formas de mteracción al interior de grupos de hombres, y (3) el contexto
estructural dentro del cual se desplieguen las interacciones. El análisis
de las e~ocio?es no es un asunto fácil de abordar, ya que en una sociedad que identifica la cuestión afectiva con las mujeres y que socializa
a los varones en la represión de sus sentimientos, muchos hombres
parecen carecer de un vocabulario adecuado y sensible para relatar con
detall~ las emociones que experimentan. Los miedos que sufren ante sus
emociones y la inseguridad que padecen al tener que hablar sobre ellas,
?º se_ capturan bien mediante las estrategias convencionales de
mvestigación sociológica.
L~ recons!111~c~ón de las identidades masculinas es posible sólo en
el ~l~no _Irncrosoc10Iogico. Es abi donde se puede detectar que la posición
pnv1l~giada ~e los varones en las sociedades occidentales no guarda sólo
ventaJas Ys_atisfaccio?es, sino que se acompaña también por experiencias
dolorosas hgadas a situaciones de aislamiento frente a otros individuos
Y de. alienación personal, situaciones que son producto del imperativo
dom1?ante que los obliga a ignorar sus emociones, sentimientos y
necesidades frente a los demás. EUo dificulta la construcción de relaciones
~ti~as Y duraderas (Kaufman, 1995). El apoderamiento masculino
implica así un proceso de " desempoderamiento" que les obliga a
desprenderse~~ elementos psicosociales como la receptividad, la empatía
Y la compas1on que son recursos de interacción social de suma
imp~rtancia. Es~ pérdidas explican la supresión aunque no la desaparición
de ciertas emociones, necesidades y posibilidades (Kaufinan, 1995) que

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera / spring 1005, Vol. 7, Num. I /

131

son detenidas en el inconsciente o subconsciente, o que son sometidas a
un control conciente extremo.
Con mucha razón los estudios de las masculinidades han
enfatizado que el poder social de los hombres no debe comprenderse
como un poder colectivo. Los privilegios no se distribuyen de manera
uniforme entre los varones. Argumentan que el poder ligado a la condición
de género se individualiza y se modula por otras variables sociales: la
clase social, la raza y la etnicidad, el capital social y la cultura. A través
de estos elementos surgen varones con mucho o con poco poder que
cuentan con una elevada o una escasa posibilidad de imponer sus planes
y objetivos en el campo de acción de los demás; que gozan de mucho
estatus y prestigio o que carecen de ellos (Kaufman, 1995: 146).
Dentro de esta línea de pensamiento se asientan los estudios
sobre paternidad. Morgan ( 1990) sostiene que, al igual que en el caso de
la masculinidad, el significado de paternidad y la práctica de ser padre se
ligan a los discursos hegemónicos en tomo a los géneros. El imaginario
dominante asigna así - a través de la constante contrastación con la
maternidad- un nivel de estatus y prestigio a la paternidad, al tiempo
que influye en las formas de cómo ejercerla. En nuestras sociedades
occidentales, por ejemplo, el ser padre es un rol social respetable; no obstante,
el interés en el ejercicio de la paternidad puede ser catalogado como
algo poco masculino. Asimismo es preciso diferenciar entre la colección
de roles típicamente ocupados por los hombres dentro de la familia
(esposo, abuelo, hermano, hijo, tío, etcétera) y los rasgos adoptados por los
varones cuando ejercen estos roles. En el caso de los padres, la sociedad
les asigna un papel directivo en el plano familiar-ellos deben determinar
los destinos de la unidad doméstica- que está ligado al hecho de ser el
principal proveedor de los recursos monetarios. No obstante, en la realidad
social existen padres que, por ejemplo, se encuentran divorciados y no
determinan ya los destinos de su anterior hogar; otros que prefieren tomar
decisiones consensuadas con sus familiares; y otros más que rechazan
francamente el tradicional papel de padre ausente por estar trabajando y
se involucran en mayor grado en las tareas domésticas y la educación de
los hijos (Morgan, 1990). De estas diferencias se desprende que existe
una multiplicidad de paternidades. Sin embargo, ello no significa, según
Morgan ( 1990), reducir el análisis al simple caleidoscopio posmoderno

�132

/ Ser padre en México: la segregación elllre el discurso_\' la praris de la palemidad

de los "estilos de vida". La paternidad, al igual que la masculinidad,
surge siempre en relación con otras paternidades/masculinidades, con las
maternidades/feminidades y las relaciones entre los géneros.
Para estudiar las masculinidades y paternidades, Margan ( 1990)
propone, por lo tanto, iniciar con preguntas muy _c?ncretas ,acer~a de
la realidad vivida por los padres dentro de sus fam1has: ¿Que rol Juega
la familia en la construcción de los hombres y la masculinidad? ¿Qué
roles juegan los hombres en la construcción y el mantenimiento de las
familias?

Metodología y características de participantes
Dado que queríamos explorar los diversos modelos de paternidad al interior de familias biparentales pobres en dos grandes metrópolis mexicanas Y
su impacto en el ejercicio de la paternidad, desarrollamos la investigación
en colonias populares del Área Metropolitana de Monterrey (AMM) Y
Ciudad Juárez. Suponiendo que el ejercicio de las paternidades difiere
entre una generación y otra (padres e hijos, madres e hijas), que depende de
las relaciones de género al interior de la familia y que, además, es influido
por el estatus ocupacional de las mujeres (amas de casa o emplea~as),
establecimos varios criterios para la selección de las personas - muJeres
y hombres- a entrevistar: debían ser mujeres relativamente jóvenes
(entre 20 y 40 años de edad) cuya madre aún estaba viva y que ade~ás
formaban un hogar biparental con sus parejas donde criaban a los h1JOS.
La exclusión de otros tipos de hogares (por ejemplo, los monoparentales),
que sin duda existen en la realidad mexicana y que incluso han ganado
una creciente importancia, permite describir problemas específicos que
surgen en la vida diaria de hogares biparentales y que influyen de forma
directa en la dinámica de poder dentro de la familia.
Sobre esta base integramos una muestra conformada por un total
de 46 individuos: 17 mujeres jóvenes (8 amas de casa y 9 con un empleo),
15 madres de las mujeres jóvenes ( 11 amas de casa y 4 trabajadoras) Y 14
esposos (todos tenían un empleo). La mayoría de los entrevistados ganaba
entre uno y cinco salarios mínimos. Sólo cuatro hogares rebasaban esta
línea de ingreso.

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspedives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. I /

133

Puesto que coincidimos en el aspecto metodológico con
Giddens ( 1996), quien observó que las estrategias de medición positivistas
distorsionan el análisis de las complejas racionalidades y las estrategias
cognoscitivas fundamentales de la praxis social humana, optamos en este
estudio por un enfoque cualitativo. Recopilamos los datos por medio de
dos instrumentos distintos: un cuestionario estandarizado que exploraba
-además de características demográficas- información general acerca
de dos dimensiones de poder: la cantidad de recursos disponibles y los
mecanismos que afectan la toma de decisiones en la pareja. A través de
entrevistas a profundidad exploramos diversos aspectos de las relaciones
de género y de poder.

¿Maternalismo y paternalismo: mundos irreconciliables?
Algunas técnicas de recopilación de información como las encuestas
demuestran sus limitaciones cuando se pretenden analizar las identidades.
Un ejemplo claro son las divergencias entre las respuestas obtenidas por
medio de un cuestionario estandarizado y la información recopilada a
través de entrevistas profundas. Mientras que el 71 % de los hombres
encuestados manifestó que el cuidado de los hijos es una responsabilidad
compartida entre ambos cónyuges, sólo el 17% de las mujeres coincidió
con esta visión masculina (cuadro 2). El 29% de las mujeres afirmó que
son ellas las que tienen una mayor responsabilidad, y el 47% argumentó
que son ellas incluso las directamente responsables (cuadro l). Dado que
tanto los hombres como las mujeres provenían de los mismos hogares, se
supondría que las respuestas de hombres y mujeres coincidiesen. Estos
contrastes se matizaron, sin embargo, en las entrevistas a profundidad
donde tanto los hombres como las mujeres expresaron en grados similares
la idea de que las mujeres son las principales responsables del cuidado
de los niños.

�134

/ Ser padre en México: la segregación en/re el discurso y la praxis de la paternidad

Cuadro l: ¿Quién es la persona responsable del cuidado de los niños en
la casa?
Esposo
%

En mayor
grado el
esposo

Igual
%

%

En mayor Esposa Otro
grado la
%
%
esposa
%

Mujer

6.0

-

17.5

29.4

47.1

Hombre

-

7.1

71.5

14.3

7.1

Fuente: Datos de campo.
La forma en que se manifiestan las responsabilidades materna y
paterna presenta una oposición binaria interesante. Para la mayor parte de
los hombres y mujeres de esta muestra la madre es la persona involucrada
de forma más directa con la vida de los niños. Ser madre se relaciona para
los entrevistados con la cercania física, la interacción inmediata, así como
un lazo natural con las/los h.ijas(os). De estos factores deriva una mayor
responsabilidad de la mujer para con los hijos. En cambio, la paternidad
se vincula con la responsabilidad de traer el pan a la mesa y la función de
controlar los conflictos en la familia: el hombre es la autoridad de la casa.
Por consiguiente, las madres proporcionan los aspectos "intangibles" en
la vida de los niños (como, por ejemplo, la salud emocional y física o la
educación), en tanto que los padres proveen los aspectos materiales (el
dinero para los alimentos, los servicios de salud o la educación). Doña
Leonor - una mujer de 50 años de edad y 28 años de matrimonio-- ilustra
estas diferencias entre madres y padres:
Mi esposo cuida de los niños. Pero, por ejemplo, yo soy la que está despierta
cuando los niños se enferman. Yo siempre me levanto y les doy la medicina
puntual. Él duerme aunque se supone que está preocupado por ellos. Las
madres son mucho más preocuponas que los padres. Si los niños están enfermos,
los padres no se levantan y les dan la medicina; las madres sí lo hacen.

Según doña Leonor, las madres no sólo se preocupan (actitud)
más por los niños, sino que traducen esta preocupación en una acción:
se pasan las noches despiertas velando por la salud de los infantes y se

1/rmta Perspectivas Sociales / Social Penpeclives primavera/ spring 2005, Vol. 7, Num. I I

135

encuentran listas para intervenir en el momento necesario (administrando
un medicamento, por ejemplo). La preocupación no se queda, pues, en el
plano del discurso. Al respecto, Ehrensaft (1987) arguyó que los hombres
"hacen paternidad" mientras que las mujeres "son madres": los padres
ejercen el estatus de padre en el plano simbólico; en cambio, las madres
ejercen su maternidad por medio de sus actividades cotidianas.
El ser padre incluye no sólo aspectos materiales (tangibles)
sino también intangibles: el padre trae, en palabras de doña Leonor, el
"respeto" al hogar. Esto es, que el padre impone autoridad dentro de la
familia. Para la mayoría de los hombres y mujeres entrevistados el ser
padre se relaciona con la figura de autoridad en la casa. Los padres aplican
los castigos, "alzan la voz" para dar órdenes y poner a cada quien en su
lugar, y juzgan lo bueno y lo malo en la conducta de sus hijos. Esta imagen
de padre tiene consecuencias negativas en el plano emocional. Ana (ama
de casa y madre de dos hijos) siente que el comportamiento de su esposo
Juan hacia sus hijos no beneficia ni a él mismo ni a sus hijos. Debido a
que les inspira terror y los denigra, sus hijos no le tienen confianza y se
mantienen distantes.
Juan se queja de que sus hijos no se acercan a él, pero yo le dije: "tú nunca
has hecho algo para ganarte su confianza. Si ellos te muestran sus tareas en la
escuela, tú sólo miras los errores que tuvieron".

El estatus social y el poderío asignado a los hombres generan
consecuencias negativas. Juan desea una mayor cercanía con sus
vástagos, pero su poca capacidad receptiva, empática y compasiva produce
el efecto contrario: un alejamiento y una creciente pérdida de confianza
de parte de sus hijos. El hecho de que Juan se queja indica que lamenta
esta situación y que la quisiera transformar. En otras palabras, Juan no
se mantiene distante e indiferente sino que sufre.

Entre "mandilón","macho" y un "verdadero hombre"
Si ayudar a mi esposa signifi.ca ser un mandilón, entonces lo
acepto. (A lex)

En México, ser un "mandilón"5 significa estar bajo las órdenes de la

�136 / Ser podre en México: la segregación entre el discurso}' la praxis de la patem ulad

esposa: con tal de agradar a su mujer, el varón lava los platos, limpia
la casa, cuida a los hijos, cocina o hace cualquier otra cosa en el hogar.
Un mandilón realiza toda la gama de labores que corresponden, según
el imaginario tradicional, a la mujer. La palabra mandilón constituye un
discurso extraordjnario (Bourdieu, 1997; 170). Mandilón no es solamente
un concepto para un hombre controlado por una mujer, sino un término
para articular una serie de experiencias masculinas en el hogar. Se trata de
"experiencias extraordinarias que una época ha hecho posible" (Bourdieu,
1997: 170). El carácter extraordinario surge por el desafio abierto de la
normalidad (el orden imperante) marcada por el discurso ideológico.

R1Msta Per.;pec111ru Sociales / Soc,al Pmpectives primavera I sprmg 2005, Vol 7, Num 11

137

ya que él mismo caería dentro de la categoría del mandilón. Por lo tanto
propone excluir del término mandilón la referencia al trabajo doméstico
y reservarlo, en cambio, para una serie de actitudes que puede guardar
un esposo frente a su mujer: el permitir ser regañado y humillado por
la esposa delante de terceras personas. A través de esta reinterpretación,
Gerardo puede participar en el quehacer doméstico sin sentirse un
mandilón. Sobresale, de todos modos, que el entrevistado conserva en
su redefinición el significado peyorativo del concepto.
ME: ¿Ha oído la palabra mandilones?
Gerart.lo: ¿Te refieres al que lava los platos y trapea los pisos?

Sin embargo, por la creciente inserción de las mujeres en la
economía y el discurso sobre la equidad de género puesto en circulación
por el aparato gubernamental (aunque sólo de forma demagógica), la
concepción de los trabajos propios de hombres y mujeres en la familia
ha empezado a cambiar entre los sujetos sociales, sin que esto transforme
necesariamente en la actualidad el discurso dominante acerca de los
géneros. Básicamente se traduce en una ampliación de los significados que
circulan entre los actores sociales en tomo a una categoría determinada.
Por ejemplo, entre los entrevistados la palabra mandilón tenía acepciones
muy diferentes que se contradecían entre sí. Para algunos hombres, ser
mandilón significaba mostrar preocupación por la esposa ayudándole
en las labores domésticas. Este grupo dio una connotación positiva al
ser mandilón. Otro grupo reconoció que ayudaban a sus esposas, sin
ofrecer, empero, una reinterpretación positiva del mandilón. Al contrario,
identificaron dicho término como un calificativo peyorativo, por lo cual
ni los hombres ni las mujeres querían emplearlo para no avergonzar
socialmente al cónyuge. El tercer grupo, integrado sobre todo por personas
mayores, asignó al mandilón un contenido extremadamente negativo.
La reinterpretación del concepto de mandilón se observa con
claridad en una conversación con Gerardo, quien establece en la primera
parte de su discurso la definición corriente del término: un mandilón es un
hombre que realiza trabajos domésticos tradicionalmente asignados a las
mujeres. En la segunda parte, sin embargo, se distancia de esta definición,
5

Mandilón viene de la palabra mandil, que es el delantal que se utiliza para hacer las
tareas del hogar.

ME: ¿Qué es lo que crees es un mandilón?
Gerar&lt;lo: Bueno, uno puede ser mandilón de diferentes maneras, no es

solamente un hombre que trapea o hace los quehaceres de la casa.
ME: ¿De qué más depende?
Gerardo: Las personas tienden a pensar que ser un mandilón es sólo cuando la
esposa manda al esposo en la casa. Pero no lo es, porque en ese sentido yo
soy un mandilón. Pero hay veces en que el marido llega tarde a casa y al
día siguiente llegan los amigos para invitarlo a salir y la esposa se
comienza a quejar de eso. Entonces tus amigos dirán: "ves, tu esposa te
regaña". Eso es un mandilón.

Un caso similar es el de Alex quien está casado con una
profesora de primaria cuyo trabajo profesional es muy demandante, por lo
que su esposa tiene que dedicar parte de su tiempo en casa a la preparación
de las actividades docentes del siguiente día. Originario de otro estado
(Veracruz), Alex no sólo se distanció de los regiomontanos ("ellos"),
sino también de la definición de mandilón que circula en la urbe
regiomontana. Según Alex, para la gente de Monterrey un mandilón es
un hombre dirigido por su esposa y apegado a la familia. Sin embargo,
Alex invalida esta definición por considerarla anacrónica: no corresponde
a los cambios en las relaciones de pareja que, según Alex, destruyen
las tradicionales actitudes despóticas de los maridos hacia las esposas.
Una vez criticado e invalidado el concepto de mandilón, Alex se puede
asumir como tal ya que anuló en esta maniobra discursiva el elemento
estigmatizante.

�138

/ Ser padre en México: fa segregación entre ef discurso y fa praxis de fa paternidad

Ellos te molestan si no te vas con ellos a tomar unas cervezas. Yo prefiero
quedarme con mis hijos. Algunas personas sentirán que yo soy un mandilón
porque yo dejo que mi esposa me diga qué hacer. Yo no lo veo así. Ya no estamos
en esos tiempos en los que podías fácilmente ordenarles. "¡Hey! ¡Hazme de
cenar!" Es muy duro. Si ayudar a mi esposa es ser mandilón, pues entonces yo
soy mandilón. No me importa lo que la gente piense de mí. Mis vecinos
critican cuando los maridos ayudan a las mujeres. Yo no creo que estemos más
en esa situación de decir: "¡Cocina mi cena!"

Al igual que Alex, algunas mujeres hicieron alusión a la presión
social que limita a sus maridos encargarse de las labores domésticos.
Durante los primeros dos años de matrimonio, Gloria y Pedro tuvieron
que vivir en casa de los padres de Pedro por falta de recursos para rentar
una casa propia. En aquel tiempo, Pedro rehusó ayudarle a Gloria con los
niños y la limpieza. La presión ejercida sobre Pedro no sólo provino de
hombres, sino también de mujeres (por ejemplo, la madre, las hermanas,
etcétera), es decir, el discurso estigmatizante del mandilón -a pesar de
que el mandilón es un hombre que beneficia a las mujeres como tales- es
reproducido por integrantes de ambos géneros. Para ser efectivo tiene
que instalarse en la economía emocional de un sujeto y vincularse a los
miedos.
Yo creo que la idea general es que si los hombres ayudan a sus esposas,
entonces ellos son mandilones. Yo creo que su mamá y sus hermanos
intimidan a Pedro. Él puede tener miedo de lo que le van a decir: "Si tienes
esposa, ¿por qué haces esto? ¡Para eso te casaste!"

A pesar de que las esposas tienen un beneficio directo por estar
casadas con un mandilón, también en su discurso sigue reflejándose la
tradicional connotación peyorativa. Sólo al neutralizar estos elementos
del significado, las mujeres se atreven a referirse a sus maridos como
mandilones. Al preguntarle a Gloria si su esposo es "macho" o mandilón,
contestó: "Yo diría que es un macho bonito y algunas veces mandilón."
En este caso la neutralización se produce a través de la conciliación de
los contrarios: el esposo es tanto macho (mayormente) como mandilón
(a veces). De esta manera, la conducta de su marido -quien realiza
ocasionalmente actividades identificadas, según el imaginario tradicional,
como expresiones de subordinación masculina a la mujer- no pone en

Rei·ista Perspectfras Sociales / Social Perspectives prima1•era / spring 2005, Vol. 7, Num. I /

139

peligro la virilidad.
La conservación de un discurso de masculinidad que entra en
conflicto con la reorganización de los trabajos domésticos en aquellos
hogares donde las mujeres desempeñan actividades extradomésticas,
produce - por lo menos en una primera fase de transición- una fuerte
separación entre lo que dicen los actores y lo que hacen. Esta situación se
ilustra en el caso de Magda quien trabaja como capturista y es, además,
madre de un bebé de un año de edad:
Bueno él no es mandilón, pero macho quién sabe... porque a veces se muestra
[como macho] enfrente de otra gente. Si él está limpiando los pisos me pide
que cierre las cortinas y yo le pregunto: "¿por qué?, ¿no quieres que los
vecinos te vean?"

El esposo de Magda expresa posturas de macho delante de terceras
personas que no pertenecen al círculo íntimo de su núcleo familiar; no
obstante, acepta participar en las labores domésticas siempre y cuando
pueda realizarlas de forma oculta. Esta actitud demuestra que los mismos
actores reconocen que los trabajos domésticos como tales no denigran al
hombre, sino que es el entorno el que asigna el componente peyorativo y
estigmatizante. Dentro de un ámbito de aceptación mutua, la participación
masculina en la limpieza no pone en duda la hombría. Sin embargo, los
varones están conscientes del riesgo de ser ridiculizados en caso de que
terceras personas, cuyos imaginarios no conocen a ciencia cierta, se enteraran de sus actividades. Esta separación entre discurso y acción coadyuva
a la permanencia del imaginario estigmatizante tradicional, el cual, visto
desde una microperspectiva, ha entrado ya en crisis en algunas áreas de
las relaciones genéricas reconfiguradas al interior del hogar. Pero a pesar
del reconocimiento de los propios actores de que la tradjcional división
genérica del trabajo constituye un anacronismo, aún no sienten tener la
confianza y el poder suficientes para afrontarlo en el plano público y
político.
La otra cara del mandilón es el "macho": un calificativo
abiertamente criticado por hombres y mujeres en México (Mirandé, 1997).
En películas, óperas y canciones se ha hecho uso del humor, el sarcasmo o
la sátira para condenar lo que este concepto representa: un mujeriego, un

�140 / Ser padre en México: la segregación entre el discurso y la praxis de la paternidad

bebedor o un hombre que no cuida sus responsabilidades económicas en
cuanto a esposa e hijos. Mientras la cultura popular mexicana de los años
cincuenta del siglo pasado mantuvo muy en alto al macho, a principios
del siglo XXI el macho se ha convertido en una caricatura del hombre.
Según Alex, "un macho es quien ordena. Alguien que tiene
muchos romances, pero quien sabe, a lo mejor alguien lo ayuda. Yo no
nomas con una". Esta definición lo hizo después de una amplia sonrisa y
agregó el macho es alguien quien es "posesivo y que nomas él y que hay
hombres que toman en exageración se gastan su dinero y dejan a la pobre
mujer y ese es un típico macho para mí. Que no se preocupan si el hijo
como o no o como anda, ellos quieren y exigen y se acabó." Para nuestro
entrevistado un macho representa una figura autoritaria, sexualmente muy
activo y con múltiples parejas. Por otra parte lo descalifica porque asume
que en estos tiempos nadie puede sostener relaciones extramaritales por
ser económicamente costosas y por la energía que consume.
Al igual que en el caso del mandilón, existe una fuerte separación
entre el discurso acerca del machismo y la praxis. A pesar de ser ampliamente condenado por los discursos políticos y los actores cotidianos, el
machismo sigue marcando la realidad de muchas parejas mexicanas. Una
entrevistada, Lucía - 21 años de edad, ama de casa y madre de dos niños-,
expresó tener miedo de su esposo, sobre todo cuando está ebrio. "Cierto,
mi esposo es un macho. Él no cocina o hace ningún tipo de limpieza. Él
es quien tiene el poder aquí." Otra entrevistada, Ana, está casada con un
varón que considera que las mujeres no deben trabajar. Ellas deben quedarse en sus casas y cubrirse con faldas largas. "A veces he usado faldas
cortas y cuando me llega a ver se convierte en una pesadilla. Comienz.a
diciendo: 'Por supuesto que quieres usar faldas cortas porque quieres
que todos los hombres te miren.' Y cosas muy similares." El único lugar
al que Ana tiene permitido ir es la escuela a la hora de recoger sus hijos.
Ana se culpa a sí misma por "dejarse", pues desde que se casaron "ha
vivido solamente para complacerlo... ése fue mi error. Ahora, ¿quién me
ayudará?"
Al describir su concepto de macho, una entrevistada, Oiga, se
dio cuenta que su esposo cabía a la perfección dentro de su definición.
Su discurso, que comenzó con una sonrisa, terminó con un tono triste:

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. I I

141

Esas pobres mujeres que tienen un esposo machista... no les permiten trabajar,
salir. Ellas son oprimidas. Sólo quieren a las mujeres como sirvientas. Mi
esposo es muy machista. Él sigue creyendo que el lugar de una mujer es la
cocina. Él dice que las mujeres sólo sirven como cuidadoras de los hijos. No
me deja crecer. Mi esposo es quien me dice qué hacer.

Según Lancaster (1992), el machismo es un sistema ~ no
una mera forma de "conciencia" o ideología, ni tampoco el refleJo de
prácticas económicas. Describe un campo de ~elaciones produ~tivas ya
que asigna activamente valores a hombre~ y muJeres. ~ mismo tte~p~, el
machismo se cristaliza, en el plano del suJeto, en UJ?- tipo de mascuhmdad
que algunos autores (por ejemplo, Connell, 1995) han descrito como una
forma de alienación que emana del hecho de que muchos hombres, al
ejercer un constante control sobre su vida social, p'.erde? poco a ~oco la
capacidad de vivir sus emociones, sentimientos y de 1de~tificar Y~attsfacer
las necesidades psicosociales y físicas asociadas a la vida emoc10nal. _La
supresión de una vida emocional intensa tiene, además, un costo social:
dichos varones pierden el potencial humano de entrelazarse con otros,
en particular con las mujeres (Kaufman, 1995).
La construcción de las identidades genéricas, y por ello también
del machismo como una identidad masculina, inicia desde temprana edad.
Ya entre los niños se puede observar la fantasía de un ideal masculino
caracterizado por la distancia y el control de las emociones. No obstante,
ello no significa que las experiencias emocionales se borrarían ~aufinan,
1995), ni que el machismo fuese el único mod_~lo de mascuhmdad que
circulara dentro de la sociedad. La preservac1on de un modelo como
hegemónico depende de la dinámica del conjunto de relaciones so~i~les,
incluidas las de género. En otras palabras, ningún ~odelo de mascul_1rudad
0 feminidad se conserva por sí, sino sólo en función de las_ ne~estdades
estructurales de la formación social como tal, ya que mc1de en la
distribución de los recursos y del poder a nivel societal.
Las luchas por la hegemonía de un tipo de mascu,~ida~ ~e~te
a otros se cristalizan en la significación de los conceptos mandtlon Y
"macho" en la sociedad mexicana. Mientras el macho gozaba de alto
prestigio social a mediados del siglo XX, cinco décadas después son pocos
los hombres que se enorgullecen de llamarse así. Durante este lapso las

�142

¡ Ser padre en México: la segregación entre el discurso y la praxis de la paternidad

relaciones de género han transitado por un lento proceso de transformación
que se acompaña por una reconfiguración d_e la organi_z~~ión doméstica.
El tradicional concepto de hombre, que hgaba la vrrihdad al control
económico social sexual y político de las mujeres, tuvo que aceptar poco
a poco una' mayo/ participación de las mujeres en la toma_de decis~ones
sobre los destinos de la familia y los recursos. Estos camb10s no deJaron
intacta la distribución de las tareas domésticas. Un número creciente de
varones participa hoy en día activamente en funciones familiares que
fueron asignadas en el pasado sólo a las mujeres. Pero no por ello estos
varones se convirtieron en "mandilones", ya que este concepto sólo
tiene sentido y vigencia -como un tipo de masculinidad "perversa"- en
oposición al machismo como modelo de virilidad dominant_e; La
decadencia del machismo tenía que afectar por lo tanto tamb1en al
"mandilonismo". Sin embargo, a menudo los actores aún no encuentran
conceptos más precisos y adecuados para describir en el lenguaje
cotidiano los cambios que ellos mismos están experimentando. Recurren
así a las metáforas del pasado aunque, al hacerlo, dejan entrever en sus
construcciones retóricas la incomodidad sentida al tener que hacer uso
de dichos términos.

Conclusión
En México, la maternidad sigue siendo la parte central de la vida femenina
que impregna los discursos identitarios de las mexicanas. ~o se_tra~ ,de
una observación limitada al ámbito geográfico de nuestra mvesttgac1on.
García y Oliveira (1994) detectaron este mismo fenómeno en las clases
sociales más bajas de la ciudad de México a principios de los años
noventa. La identificación de la maternidad como eje de la feminidad es
compartida por el imaginario masculino acerca de las mujeres.
Siendo conceptos dicotómicos, la definición de la maternidad
determina el contenido, el radio de acción y el espacio de la paternidad.
Al relacionar la maternidad con el cuidado, el amor, el afecto Y la
protección, la paternidad se reduce en el discurso tradicional al rol ~e
proveedor económico. Todavía durante la década de los ochenta Benena
y Roldán (1987) observaron este discurso en México.
Los cambios en la configuración de los roles genéricos a nivel
familiar como resultado de la masiva integración de las mujeres al

Re,•isra Pe,~pec1i1•a• Sociales I Social Per.&lt;¡,ecfi•'es primm'l!m / spri11g 2005, Vol.7. Num. 1 /

143

trabajo extradoméstico, no provocan automáticamente la erradicación del
discurso tradicional sino su creciente grado de ambivalencia. Mientras
que durante la década de los cincuenta los hombres eran solamente
proveedores de ingreso, en los noventa lo siguen siendo además de asumir
cada vez en mayor medida otras funciones domésticas que en el pasado
correspondían exclusivamente a las mujeres. Algunos actores identifican
a estos hombres como machos y mandilones al mismo tiempo; en tanto
que otros consideran que no son ni lo uno ni lo otro. Una transformación
similar se observa en el rol femenino: las madres siguen siendo las que se
ocupan más de la crianza y educación, aunque ya no en el mismo grado
absoluto que antes.
En el pasado, la figura del mandilón retaba al orden tradicional
basado en el macho. Siendo el macho el prototipo de hombre mexicano,
el mandilón representaba su contrario: un varón con una virilidad
disminuida, un sujeto fisico y psicológicamente débil que carece de
fuerza y voluntad y que por lo tanto se somete al mandato de su esposa.
El mandilón representaba una masculinidad pervertida. Como ya se
mencionó, en la segunda mitad del siglo XX hubo grandes cambios
en la estructura socioeconómica mexicana y se desplazó en creciente
medida al varón en su papel de proveedor material único. Muchos hogares
mexicanos dependen hoy en día del ingreso de ambos cónyuges, lo
que ha producido una crisis en la tradicional distribución genérica del
trabajo. En este proceso, la misma presión cotidiana al interior del hogar ha
acercado a los varones a trabajos que anteriormente estaban vetados para
el género masculino: trapear, cocinar, lavar trastes, alimentar al bebé...
Éstas son sólo algunas actividades que muchos hombres aceptan en la
actualidad. Sin embargo, estos cambios en la praxis no se han traducido
al plano conceptual que sigue siendo dominado por el discurso binario en
tomo al macho y al mandilón. Las entrevistas, empero, dejaron entrever
los múltiples intentos de los actores sociales por resignificar estos
conceptos, que por falta de términos alternativos siguen siendo utilizados,
pero con cuyos contenidos tradicionales no se identifican en la misma
medida que antes.

�144 / Ser padre en México: la segregación entre el discurso y la praxis de la paternidad

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�APUNTES ONTOLÓGICOS,
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METODOLÓGICOS ONTOLOGICAL,
EPISTEMOLOGICAL AND
METHODOLOGICAL NOTES
~

�Revista Perspecri,m Sociales / Social Perspectives primavera I spring 2005. Vol. 7. Num. I /

151

De etnógrafos y etnografias: el acercamiento al conocimiento
cotidiano y de sentido común como instrumento de
interpretación metodológica en Ciencias Sociales
Gustavo García Rojas*
Decímos de algunas personas que son transparentes para nosotros. Sin
embargo...es importante tomar en cuenta que un ser humano puede ser un
enigma completo para otro. Nos damos cuenta de esto cuando vamos a un
país extranjero de tradiciones completamente extrañas para nosotros. Y aún
dominando la lengua del país. No comprendemos a la gentt}. ... no podemos
sentirnos cómodos con eHas.
{Wittgenstein citado en Geertz 1987)
(La expresión popular) "tomarse las cosas con filosofía" .... contiene una

invitación a la reflexión, a darse cuenta y razón de que lo que ocurre es, en
el fondo, racional y que como tal hay que enfrentarse con ello, concentrando
las fuerzas racionales de uno en vez de dejarse arrastrar por impulsos
violentos... Este es el núcleo sano del sentido común, lo que se podría llamar
buen sentido. El cual merece que se le desarrolle para darle unidad y
coherencia.
(Antonio Gramsci, Antología, 1970)

Abstract
This article refers to a study on poverty in rural communities situated
in the southem part of Nuevo León (Mexico). lt aims to establish the
characteristics, the advantages, and the problems of ethnography in social
studies. After a short introduction about the history and the function of
ethnography in anthropological research, I will describe my own research
strategy, the difficulties I bad to resolve and the results I obtained. The
article pretends to contribute to a rational defense of ethnography as a
method which is useful for gaining profound knowledge and comprehension of human being.

* Gustavo García Rojas es sociólogo con maestría en antropología social del Centro
de Investigación y Enseñanza en Antropología Social (CIESAS-D.F.). Fue investigador
del Consejo d e Desarrollo Social del Gobierno del Estado de Nuevo león. Su dirección
electrónica es: ggarciarojas@hotmail.com

�152

/ De etnógrafos y etnografías: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como
instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

Resumen
Este artículo narra una experiencia de investigación sobre la pobreza en
comunidades rurales del sur de Nuevo León (México) y busca esclarecer
las características, las bondades y algunos límites del método etnográfico
en los estudios sociales. Después de presentar una pequeña introducción
a la historia y la razón de ser de la etnografía en las investigaciones
antropológicas, se describen, en términos generales, el proceso de
investigación así como algunos de los hallazgos obtenidos en la
investigación de la que fui partícipe. Valga este escrito como una defensa
de la etnografía como método profundo para conocer y comprender la
existencia de seres humanos.

El recurso etnográfico
La etnografía se define como una "rama de las ciencias humanas, cuyo
objetivo es el estudio descriptivo de las etnias" (Larousse, ;wot :427-428).
La etnografía y su pariente cercano, la etnología, son los dos elementos
fundamentales de la antropología; disciplina científico-social que se aboca
a la observación de grupos humanos y formas de vida tribales indígenas
no-occidentales o cualesquiera que se escapan a las relaciones sociales
predominantes en el mundo capitalista. Las etnias, como principal
objeto de observación de la etnografía son comprendidas a menudo como
"grupo de familias, en el sentido amplio, en un área geográfica variable
(que mantienen) una unidad basada en una estructura de parentesco,
económica y social comunes; y una lengua y cultura asimismo comunes"
(Larouse, 2001 :427). Se trata de una rancia descripción que fue utilizada
durante mucho tiempo para caracterizar a las poblaciones de las colonias
en poder de las metrópolis europeas. Posteriormente fue aplicada a grupos
humanos de los países del tercer mundo.
Los antropólogos utilizaron esta definición para referirse a grupos
humanos "ajenos" al analista: no sólo en el sentido físico (al estudiar
poblaciones de países alejados y recónditos) sino también cultural (las
etnias sostenían formas de vida y cosmovisiones totalmente diferentes
a las del analista), al tiempo que daban por sentada la superioridad de
su propia cultura. Con los avances en la antropología, las nuevas líneas

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primavera I spring 2005, Vol. 7, Num. 11

153

de investigación y las cambiantes realidades del mundo (para citar sólo
un ejemplo: la migración de poblaciones étnico, racial y religiosamente
diferenciadas de la periferia a los países centrales), esta concepción se
ha ampliado y hecho más elástica para incluir ya no solamente a las
poblaciones "extrañas" sino también a grupos del propio país, de las
grandes urbes y de las culturas dominantes.
La etnografía ha roto con su carácter exclusivo de estudio y
análisis de poblaciones no-occidentales al servicio del imperialismo y el
control político de poblaciones indígenas (Said, 2002:57-80; Tuhiway,
1999:42-47) para tomarse en un método de investigación que forma parte
del herramental general de las ciencias sociales. Dejó de ser un método
de intromisión en las vidas de personas y grupos sociales ajenos para
convertirse en una forma sistemática de producción de conocimientos
acerca de estilos de vida y de organización social, cosmogonías y culturas
diversas que se resisten o que difieren, en mayor o menor medida, de las
impuestas por el modo de producción capitalista (Wolf, 1987: 165-322;
Wallerstein, 2002:250-251 ). Se prefigura así en una forma de aventurarse
en el conoéimiento profundo de las diversas realidades humanas.
En un popular compendio del método etnográfico se delinean las
características generales del recurso investigativo de marras:
La etnografía ( o su ténnioo cognado, la "observac ión participante")es un método
de investigación social, aunque de un tipo poco común, puesto que trabaja con
una amplia gam a de fuentes de información. E l etnógrafo o la etnógrafa participa
de la v ida cotid iana de un grupo de personas durante un tiempo relativamente
extenso; viendo lo que pasa, escuchando lo que se dice, preguntando cosas; es
decir, recogiendo todo tipo de datos accesibles para poder arrojar luz sobre los
temas que él o ella hao elegido estudiar (Hammersley y Atkinson, 1994:1516).

La materia dura de la investigación etnográfica es constituida por
la información proporcionada por los sujetos (testimonios, narraciones y
entrevistas) y la observación analítica propiamente dicha. Estas fuentes
distinguen a la etnografia de manera clara de los métodos que buscan
encontrar fen ómenos recurrentes o repetidos o que quü;ren descubrir
exactitudes estadísticas y que recurren para tal efecto a la encuesta, los

�154

/ De etnógrafos y e1nografias: el acercamiento al conocimienlo colidiano y de sen/ido común como

Rensta Penpeclivas Socio/es / Social Perspectives primavera/ spring 2005, Vol. 7. Num. I I

155

inslrumento de interpreiación melodológica en Ciencias Sociales

censos, o bien, a técnicas experimentales en condiciones controlables.
Se trata de metodologías que durante largo rato hao sido hegemónicas
en las ciencias sociales. Por el contrario, la etnografia y las metodologías
subjetivistas en general plantean la plausibilidad de obtener conocimiento
a través del estudio del lenguaje y del comportamiento cotidiano de los
sujetos (Wilson, 2005:54 -55). Por lo anterior la etnografia forma parte,
según algunos autores, de los métodos cualitativos (Silverman, 2001 : 2748); otros la identifican, en cambio, como una metodología autónoma:
estatus que comparte con la etnometodología, la historia de vida y el
estudio de caso. Dicha autonomía metodológica se justifica ya que la
etnografia no constituye sólo un método de recopilación de datos sino
propone un estilo determinado de hacer investigación que, en muchos
casos y dependiendo de la investigación, combina elementos subjetivos
y objetivos y que, incluso, hace uso de procesos de cuantificación
(Handwerker, 2001:6-11 ; Creswell, 1998:56-62) 1. La etnografia se
funda pues en una forma específica de "mirar" los procesos sociales y las
culturas (Wolcott, 1999:65-69).
En un texto clásico, Marce! Mauss (1961), uno de los padres
de la etnología, plantea como principio metodológico de la etnografia la
encuesta inquisitiva que puede ser, según el momento de la investigación,
extensiva o intensiva. En el caso de la encuesta extensiva se trata de ver
y hablar con la mayor cantidad de gente posible en un área y tiempo
determinados. La encuesta intensiva consiste de observaciones profundas,
completas y avanzadas (Mauss, 197 J: 16-18)
Para recopilar la inforrnación,Mauss (1971) recomienda diversos
métodos, herramientas e instrumentos como: a) contactar in.formantes
clave, es decir, la gente mejor informada en la zona visitada, lo cual implica
trasladarse a su lugar de residencia y realizar ahí estancias de investigación
más o menos largas ( esto representa el trabajo de campo en sentido
estricto); b) llevar un diario de viaje o diario de campo: algunos
l En cualquier caso, la dicotomía cualitativo-cuantitativo no sería sino un in1e11to
artificial de establecer estancos profesionales diferenciados en la investigación social.
Hoy en día, los científicos sociales serios reconocen que la metodología depende, en
ultima instancia, del paradigma científico al que se adscribe el investigador particular;
y de la tradición epistemológica. la etnografía es sólo una más de estas tradiciones
(Szaszy lerner, 1996:49-53).

antropólogos como Mauss (1971: 16-17) recomiendan separar ambos
arguyendo que el diario de viaje recoge las impresiones muy personales
del etnógrafo mientras que el diario de campo contiene una disección
sistemática y coherente de las características generales de la sociedad/
comunidad observada, teniendo en cuenta variables tales como la
organización social, los sistemas de parentesco, los instrumentos de
trabajo y las tecnologías, los s istemas de producción, la historia y
los rituales, entre otros. Sin embargo, la decisión de llevar cuadernos
separados y especializados, o bien, de integrar toda la información en uno
solo documento depende del investigador y del tiempo con que cuenta;
c) utilizar mapas y cartografias de la zona estudiada; y d) crear registros
fotográficos, cinematográficos y/o.fonográficos mediante cualquier medio
audiovisual o sonoro para apoyar la documentación de la información
(Mauss, l 971: 16-30).
La investigación etnográfica consiste de tres partes cruciales y
básicos: (1) el marco teórico-metodológico dentro del cuál se plantea
el trabajo; (2) la recopilación d e in.formación; (3) la escritura
etnográfica. Dado que las técnicas de recopilación de datos y la
construcción teórico-metodológica han sido ampliamente discutidas en la
literatura, me referiré aquí solamente a un análisis de los diversos estilos,
formas de acercamiento y métodos de la escritura etnográfica.

Interpretar a los intérpretes: la escritura etnográfica como estrategia
discursiva de acercamiento al 'otro'
El cúmulo de información etnográfica proviene de la interpretación y el
sentido que los sujetos construyen en su vida cotidiana. La etnografia
permite por tanto inferir el sentido común que subyace al orden explicativo
que los actores construyen entorno a su mundo (Hammersley y Atkinson,
1994: t 5-17). Puesto que los sujetos de la investigacíón son actores que
escenifican su propia vida cotidiana, familiar, social y política, les resulta
más dificil sustraerse de su propio pensar y actuar para someterse a
una especie de auto-análisis. El etnógrafo, en cambio, se s itúa "afuera"
del mundo de los sujetos o culturas que investiga, lo que le faci lita
discernir y conferir nuevos significados a la acción de los sujetos. Es este
alejamiento que le profiere una importante reflexividad- también llamado
"extrañamiento antropológico" - una de las cualidades más relevantes de

�156 / De etnógrafos y etnograji,ts: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como

Revista Perspeclivas Sociales I Social Perspectives primavera / spring 2005, Vol. 7, Num. / /

157

instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

la etnografía antropológica (Hammersley y Atkinson, 1994:232- 233).
Como he mencionado arriba, la etnografia pretende escudriñar
en la vida cotidiana y en el sentido común las coordenadas profundas
que organizan la estructura social; que se cristalizan en el ethos; que
fundamentan las formas de producción y que explican la naturaleza de
los cambios y permanencias socioculturales, entre otros. Para lograr esto,
los antropólogos tienden a generar interpretaciones hoJísticas acerca de
grupos sociales y sistemas culturales (Creswell, 1998:60-61). Acerca de
la forma de cómo lograr estas interpretaciones existe, empero, un disenso.
Las diversas tradiciones y corrientes de investigación antropológica2
denotan estilos expresivos diversos acerca de la escritura de textos
etnográficos los que dan cuenta de las múltiples formas de concebir a la
escritura corno un recurso heurístico más de la etnografia. Esta pluralidad
denota otra cualidad notable de la antropología: su carácter reflexivo y
auto-reflexivo.
Para ejemplificar los diversos estilos etnográficos que se ligan a
diferentes formas de entender y comprender la acción humana, esbozaré
brevemente algunas corrientes antropológicas. Una de las primeras y muy
importantes fue la escuela estructural-funcionalista que centró su análisis
en las estructuras sociales y los mecanismos con cuya ayuda se sostenía
el orden sociopolítico de las sociedades colonizadas. La etnografia
presentada por Max Gluckman (1968) constituye un ejemplo típico del
estilo etnográfico de esta corriente británica conocida como la Escuela
de Manchester:
En 1938 yo vivía en la casa del delegado Matolana Ndwandwe, a 13 millas de
la villa y magistratura europea de Nongoma y a dos millas de la tienda de
Matomoma. El 7 de enero desperté al amanecer, y con Matolana y mi sirviente
Richard Ntombela, el cual vive en un pueblo a media milla, nos preparamos
para salir a Nongoma, con el fin de asistir a la inauguración de un puente en el
distrito vecino de Mahlabatini, por la mañana, y por la tarde, a una reunión de

pueblo, un policía del gobierno Zulú se apareció con un prisionero al cual traía
esposado; estaba acusado de robar ovejas....el policía le reportó a Matolana,
como él, ayudado por dos policías privados de Matolana, había logrado detener
al prisionero....Matolana le replicó al policía con una crítica al gobierno que
esperaba que él y sus policías ayudaran a arrestar a personas peligrosas, pero
no les pagaban nada por ello, además de negarse a compensar a sus dependientes
si eran asesinados. Después apuntó que él, quien trabajaba muchas horas
administrando la ley para el gobierno, no recibía ningún salario; él era lo
suficientemente bueno para dejar de hacer ese trabajo y volver a las minas
donde ganaba diez libras al mes como capataz.....
..... Existen tres tribus aquí: ( 1)los Ushutu, la tribu de la casa real, que son
los seguidores del rey Zulú (hoy regente) y sobre quiénes éste tiene
jurisdicción únicamente, aunque casi todas las tribus en Zululand y Natal
reconocen su autoridad; (2) los Amateni, que son gobernados por uno de los
padres clasificatorios del rey; se trata de una de las tribus reales; y (3) los
Mandlakazi que son gobernados por un príncipe de una casa colateral Zulú, y
que se separaron de la nación Zulú durante guerras intestinas que siguieron a
la guerra Anglo-Zulú en 1879-80.... (Gluckman, 1968: 1-1 O, traducción GGR)

La anterior etnografia ejemplifica un "análisis situacional"
(Gluckman, 1968) ya que describe de manera pormenorizada los
acontecimientos de una jornada (que puede abarcar uno o dos días). El
objetivo de dicho ejercicio consiste en hacer transparente el carácter de
una determinada zona de estudio y las interrelaciones existentes en su
interior. Al respecto Gluckman expresó:
"be presentado una muestra de mis datos de campo. Consiste en varios
eventos que se encuentran ligados por mi presencia como observador, pero
que ocurrieron en distintas partes del Norte de Zululand y que envuelven a
grupos diversos de personas. Mediante estas situaciones..... trataré de trazar la
estructura social del Zululand moderno. Las llamo situaciones sociales, puesto
que las analizo en conexión con otras situaciones en el sistema social de
Zululand" (Gluckman, 1968: 1-IO).

magistrados de distrito en Nongorna..... Cuando estábamos a punto de salir del
2 Ortner (1993) identifica como corrientes antropológicas dominantes en la actualidad
a: la antropología simbólica, la ecología cultural, el neoevolucionismo, el estructuralismo (francés) y, después de los años setenta, las diversas versiones antropológicas del
marx,ismo estructural y Cllltural y la escuela de economía política.

La intención-de la anterior etnografía es entresacar de la
vida cotidiana las relaciones entre la población africana nativa y los
colonizadores blancos; las características de los conflictos y fricciones

�158

/ De etnógrafos y etnografias: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primavera / spring 2005, Vol. 7, Num. I /

instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

entre ambos grupos y la forma en que se sostiene el orden sociopolítico
en un espacio social y geográfico donde se entrecruzan intereses
contrapuestos.

159

A principios de abril de 1958, mi mujer y yo, con algo de fiebre palúdica y
desconfiados, llegamos a una aldea de Bali que nos proponíamos estudiar
como antropólogos. Era una población pequeña de alrededor de quinientos
habitantes y alejada de todo centro, era un mundo en sí misma. Nosotros

La reflexividad etnográfica que se manrn.esta a través de una
recurrente descripción de hechos, cosas y viajes más o menos largos
y exóticos, da pie a la construcción de los cimientos de una teoría
compleja:

éramos intrusos, intrusos profesionales, y los aldeanos nos trataron como,
según parece, los balineses siempre tratan a la gente que no pertenece a su
vida, pero que se les impone: como si no estuviéramos allí. Para ellos, y hasta
cierto punto para nosotros mismos, éramos seres humanos invisibles, no
personas, espectros.

El conjunto de las costumbres de un pueblo está marcado siempre por un

.... Salvo nuestro aposentador y el jefe de la aldea, todo mundo nos ignoraba

estilo; dichas costumbres forman sistema. Estoy persuadido de que tales

como sólo los balineses pueden hacerlo. Cuando andábamos por el pueblo

sistemasnoexistenennúmeroilimitadoydequelassociedadeshumanas,aligual

inseguros y deseosos de agradar, la gente parecía mirar a través de nosotros

que los individuos -en sus sueños, sus juegos, y sus delirios- jamás crean de

unos varios metros más allá, con los ojos clavados en alguna piedra o algún

manera absoluta, sino que se limitan a elegir ciertas combinaciones, en un

árbol. Casi nadie nos saludaba; pero tampoco nadie nos ponía mala cara, lo

repertorio ideal que sería posible reconstruir. Si se hiciera el inventario de

cual habría sido casi más satisfactorio para nosotros.... Esa indiferencia era

todas las costumbres observadas, de todas aquellas imaginadas en los mitos,

desde luego deliberada; los habitantes de la aldea observaban todos nuestros

así como de las evocadas en los juegos de los niños y de los adultos, de los

movimientos y tenían abundante y exacta información de quiénes éramos y

sueños de los individuos sanos o enfennos y de las conductas psicopatológicas,

sobre lo que nos proponíamos hacer. Pero se comportaban como si

se llegaría a una especie de tabla periódica, como la de los elementos químicos,

sencillamente no existiéramos, que era lo que nos informaba su estudiada

donde todas las costumbres reales, o simplemente posibles aparecerían

conducta, o, por lo menos, que todavía no existíamos para ellos (Geertz,

agrupadas en familias y donde bastaría reconocer aquellas que las sociedades

1987:339-340).

han adoptado efectivamente (Levi-Strauss citado en Geertz, 1997:47-48)

Esta afirmación teórica adelantaba el planteamiento central
de otra corriente teórica que marcó profundamente a la antropología
y las ciencias sociales: el estructuralismo. La cita pertenece a un texto
intitulado Tristes Tropiques que fue escrito por el antropólogo francés Claude
Levi-Strauss. Pretendía ser sólo un libro etnográfico del viaje a la
Amazonía brasilera; sin embargo, según Geertz ( 1997), manifiesta la
urdimbre compleja de intereses de su autor ya que en el pasaje citado
Levi-Strauss pone de manifiesto los elementos esenciales de su teoría de
la cultura: la universalidad de las manifestaciones culturales, el análisis
de parejas de opuestos, la interpretación de pares binarios; en fin, presenta
un análisis de la cultura como un texto.

Geertz elabora aquí una introspección profunda con respecto
al papel del etnógrafo en las sociedades que estudia. Empero,
simultáneamente plantea interpretaciones que trascienden las vivencias
personales, y aventura explicaciones culturales de la sociedad estudiada a
partir de acontecimientos cotidianos. Un ejemplo constituye la descripción
de una pelea de gallos en Bali.
....(la riña de gallos) constituye una obsesión popular y una revelación de lo
que son (realmente) los balineses....Así como buena parte del espíritu
norteamericano aflora a la superficie en canchas de pelota, o en las carreras o
en una mesa de póker, buena parte del espíritu de Bali se manifiesta en un
reñidero de gallos. Pues sólo aparentemente son gallos los que combaten; en
realidad son hombres .... En la riña de gallos, el hombre y la bestia, el bien y el

Por otra parte, la etnografia es también un continuo ejercicio de
autoanálisis basado en la reflexión sistemática y exhaustiva sobre el lugar
y la situación del yo entendido como una abstracción de la cultura:

mal, el yo y el ello, la fuerza creadora de la masculinidad excitada y la fuerza
destructora de la animalidad desencadenada se funden en un sangriento drama
de odio, crueldad, violencia y muerte. No sorprende que cuando -de

�160

/ De etnógrafos y emografios: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como
instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

conformidad con la invariabJe regla- el dueño del gallo vencedor se lleva a
su casa el cuerpo del perdedor - a menudo desgarrado por su propio dueño-,
lo haga con mezclados sentimientos de embarazo social, satisfacción moral,
disgusto estético y júbiJo de caníbal; ni que un hombre que ha perdido una
importante riña se sienta a veces impulsado a destruir los santuarios de su
familia y a maldecir a los dioses, un acto de suicidio metafisico (y social) ni al
buscar imágenes terrenales para representar al cielo y al infierno los balineses
comparen el primero con el estado de ánimo de un hombre cuyo gallo acaba
de ganar en la riña y el infierno con el estado anímico de un hombre cuyo gallo
acaba de perder (Geertz, 1987:345-346).

Para hablar de un fenómeno cultural como la pelea de gallos en
Bali, Geertz recurre a su divisa metodológica: la descripción densa. Se
trata de una descripción pormenorizada de los más escondidos ribetes
simbólicos que forman parte de un hecho cultural que se construye a
partir de una interpretación libre de dichos fenómenos y la forma de su
articulación con otros aspectos de la cultura estudiada. Según Geertz, la
'descripción densa' se plantea en oposición a la descripción superficial
que siempre es mecánica y positivista.
Como se desprende de lo anterior, la etnografía puede adoptar
distintas formas retóricas que dan cuenta no sólo de las formaciones e
influencias literarias y lingüísticas de sus autores - lo que es ya en sí
mismo un gran tema - sino también de sus preocupaciones y orientaciones
teóricas primordiales.
A través de las "estrategias de construcción textual" (Geertz,
1997:37) quiero poner en claro en qué consiste la empresa etnográfica.
Para tal efecto recurriré a mi experiencia personal en torno a una investigación sobre pobreza rural en México. Analizaré las estrategias utilizadas
para diseñar y poner en marcha el proyecto de investigación. Para tal
efecto haré uso de algunas ponencias de mi autoría, el informe final de
investigación e instantáneas etnográficas de mi diario de campo así como
de apuntes etnográficos diversos.

Rel'ista Perspecti,•os Sociales / Social Perspectives primavera / spring 2005, Vo/.7, Num. l

161

El marco teórico-metodológico
Nuevo León es un estado conocido por e l importante proceso de
acumulación de capital que se concentra en su capital, Monterrey. La
industrialización de Monterrey inició durante el siglo XIX y marcó
una hasta la actualidad jamás interrumpida pauta de modernización
y urbanización. Su avance se acompañó por la desvalorización y
subordinación de cualquier otro proyecto histórico que diferiría de este
modelo de modernidad capitalista. Cualesquier otra forma de vida o
modo de producción - sobre todo las formas de producción y estilos de
vida campesinos - quedaba marcado como un anacronismo. La ruralidad
se convirtió, dentro de este contexto sociocultural, en signo de pobreza
y atraso. Esta afirmación se construyó y fundamentó en el estudio de la
siguiente manera:
La zona geográfica a la que me referiré comprende los municipios rurales del
extremo sur del estado, básicamente Galeana, Aramberri, Zaragoza y Mier
y Noriega. ( ... ) Los habitantes de esta zona, en general fonnan parte de un
entramado cultural alterno al modelo cultural nuevoleonés por excelencia:
aquél de la ciudad de Monterrey. Son en buena parte pueblos ligados a la
tierra, herederos de un legado cultural campesino-mestizo, el cual es considerado
anacrónico y antimodemo a la vista del desarrollo industrial~zador alcanzado
por la urbe regiomontana. Por tanto, se la ba considerado más como un lastre
que actúa como ancla impidiendo el desarrollo completo de Monterrey, antes
que una zona habitada por eiudadanos de este estado (García Rojas, 2004: 9)

Para construir esta posición teórico-metodológica recurrí a una
metodología y un análisis crítico de la realidad que se basó en la revisión
minuciosa de la literatura secundaria, la consulta de fuentes estadísticas y
la integración de los datos en w1 texto etnográfico. Este proceso fue guiado
por categorías teóricas extraídas de la teoría social y antropológica. Sólo
así es posible trascender la visión pedestre de las monografias y estudios
descriptivos que, en el mejor de los casos, trivializan la investigación
social y1 en el peorl justifican condiciones sociales oprobiosas.
El sur de Nuevo León representa la zona con los más elevados
grados de pauperización en el estado y concentra los mayores niveles de
marginación y déficit de desarrollo humano (García y Lóp~z, 2005). Estas

�162

¡ De ;mógrafos y etnografías: el acercamiento al conocimielllo cotidiano y de sentido connín como
instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

condiciones no surgieron como obra inexorable del azar. Sin embargo, no
se comprenden si dejaríamos afuera la relación dialéctica entre las zonas
rurales y el Área Metropolitana de Monterrey a la cu~l se encuentran
subordinadas en todos los aspectos (económicos, políticos, culturales).
Para el Área Metropolitana de Monterrey, las zonas rurales son una
zona de desecho y un reservorio de recursos disponibles. Offe (1990)
denominó este fenómeno - característico de muchas regiones rurales d~l
tercer mundo-como "sobre-centralización": la urbe en desarrollo ex.pol~a
inmisericordiamente los recursos humanos y ecológicos de su penfena
produciendo ahí miserización y destrucción del tejido social.
González Casanova (1969:223-250) y Stavenhagen (1968:6065) enriquecieron el presente análisis a través de otra categoría de gran
importancia analítica: el "colonialismo interno". Mediante. ~se concepto
describen ta relación asimétrica entre dos sectores de poblac1on don~e uno
explota y saquea al otro en beneficio propi~. Dicha relación se sostJ.en.~ a
través de una posición de poder que garantiza la constante reproducc10n
de las asimetrías socioeconórnicas, culturales y políticas ..En el c~.º del
de Nuevo León, dicha explotación tiene manifestaciones visibles.
sur
, · d
Se articula en el aspecto ecológico a través de la fal~ e~derruca e,ª~ª
dulce, la inexistencia de obras de riego Y, las cons1gment~s raquiticas
cosechas en las tierras de temporal; a traves del acceso desigual al agua
de riego que es exclusiva de potentados y ad.~e~ados; así co~o a trav~s de
la falta de agua corriente y potable en mumc1p1os. como M1er Y. Nonega.
Mientras en las zonas rurales la tierra se desertdica y los ammales se
mueren de sed, Monterrey se aprovisiona de grandes reservas de a~a
a través de una presa gigante ("El Cuchillo") que sostiene y garantiza
la producción industrial.3 El establecimiento de basureros d~ desechos
tóxicos provenientes de la industria regiomontana y norteamencana constituye otro ejemplo de la expoliación de recursos de áreas rurales con
efectos deprimentes en cuanto a la capacidad de desarrollo del campo. Y
3 Las empresas Cervecería Cuauhtémoc y Coca-Cola FEMSA constituyen dos casos
paradigmáticos para ilustrar el costo a pagar por la sociedad neoleonesa e,l aras del
desarrollo de /os capitalistas. Ambas consumen una buena cantidad del .agua d'.sponib!e
en el estado. Para asegurar el agua a la presa El Cuchillo era necesario desvtar un no
entero (la parte baja del río San Juan) que Nuevo León comparte con Tamaul1pas: Esta
maniobra privó a cientos de agricultores del distrito de riego 025 del agua para nego Y
los despojó de su forma de vida.

Revista Perspectivru Sociales / Social Perspectives primavera/ spring 1005, Vol.7. Num. J /

163

finalmente, el vaciamiento poblacional de las áreas rurales representa un
tercer mecanismo de expoliación deliberado de recursos humanos.
...... (en esta zona ha ocurrido un) proceso de vaciamiento demográfico extenso
entre las décadas de 1970 a 2000, proceso análogo al ocurrido en otras zonas
campesinas e indígenas en México (Bartra, 2002; Barreda 2004) y que tiene
implicaciones importantes en los niveles de desigualdad y exclusión endémica
en el campo (analizándolo municipio por municipio). En Galeana la población
pasó de 40,069 habitantes en 1970 a 39,519 hab. en el 2000; pero más
dramáticamente Dr. Arroyo se redujo de 42,870 a 33,721 habitantes en la
misma época; finalmente Aramberri pasó de 16,300 habitantes a 14,840 ... ;
una reducción de 1.38, 21.4 y 8.9 por ciento respectivamente. En los demás
municipios, si bien no hubo una baja tan significativa, tampoco se mostró
ningún crecimiento; se quedaron estancados, lo que pone de manifiesto que
hay un nulo crecimiento social, hecho que se expresa primordialmente a
través de la migración de la población rural hacia la ciudad o a Estados Unidos
(López, 2004: 19-28). Esto es un síntoma de la continua devastación a la que
se ha sometido al campo sureño por medio de una política económica que
agrede continuamente a los campesinos vaciando de manera artificial sus
pueblos y comunidades y despojando a un sector importante de población de
su identidad y su proyecto histórico (López: 9ss).

Una vez delineadas las condiciones estructurales de la zona, es
posible emprender la investigación etnográfica. Antes de iniciar el trabajo
de campo era necesario, empero, clarificar las ideas que se indagarán en el
terreno. En el caso del estudio sobre pobreza rural me interesaba registrar
las características concretas de la pobreza y sus consecuencias en la vida
de las personas. Quería dibujar el rostro actual de la pobreza según las
experiencias y perspectivas de la población campesina afectada. Para tal
efecto revisé el concepto de pobreza de Boltvinik (2003ª, 2003b y 2004)
quien delinea las componentes económicas al igual que las peculiaridades
de la condición y las necesidades humanas. Boltvinik propone así una
concepción amplia de la pobreza que abreva de la economía, el marxismo,
la antropología filosófica y la psicología social y que gira en tomo a dos
ejes centrales: el eje del florecimiento humano (EFH), que refiere a las
principales necesidades humanas; y el eje del nivel de vida (ENV) que
analiza cómo se satisfacen dichas necesidades. Nuestra investigación
exploró el eje del nivel de vida a través de una serie d.e cuestionarios

�164 / De etnógrafos y etnografias: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primal'era / spring 2005, Vol.7. Num. / /

165

instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

etnográficos no-estructurados con cuya ayuda intenté recabar
información acerca de las fuentes de bienestar de los hogares, a saber, el
ingreso corriente, los activos básicos, los activos no-basicos, el acceso a
bienes y servicios públicos, los conocimientos y habilidades, el tiempo
disponible para el trabajo doméstico, la educación y el recreo (García y
López, 2004:5).

Según un viejo ejidatario, el comisario maneja los recursos de manera
discrecional, sin rendir cuentas a la asamblea ejidal sobre el monto de
la entrada de recursos por concepto de rentas al ejido. Él intentó - junto a
otros ejidataros antiguos - crear un comité ejidal independiente que buscara
rescatar a la ex hacienda del deterioro en que se encuentra, arguyendo que con
los ingresos obtenidos por la renta del casco de la misma se podria muy bien
invertir una parte en su restauración, pues se encuentra en estado ruinoso.

Es preciso recalcar que la fase de recopilación de información
genera, por lo general, mucho más datos de lo previsto en los cuestionarios que pueden estar relacionados, en menor o mayor grado, con el
tema central del trabajo y que enriquecen las fuentes de la investigación
etnográfica siempre y cuando el investigador cuente con un hilo conductor
que le permite integrar o discriminar la información adicional obtenida.

Intentaron recabar firmas con ese fin, pero no encontraron ningún eco entre los
ejidatarios jóvenes, a los que no les interesa lo que pase con ese edificio
histórico- dice (Diario de campo, Junio-Julio, 2004)
Aparte de cultivar la tierra y trabajar en la papa, existe un importante sector
emergente que se dedica a los servicios, muchos de estos son quienes han ido a
colocarse en la fábrica maquiladora. Son en su mayoría mujeres y hombres
que no tienen acceso a la tierra y ya no cuentan con una tradición o experiencia

La recopilación de la información

de trabajo en el campo. El sector de servicios es relativamente importante en
el pueblo (restaurantes, cantinas, abarrotes, carnicerías, venta en general al

Con los elementos teóricos en mente inicié, durante junio y julio del 2004,
una muy breve estancia de campo en la zona. Mi centro de operaciones
se encontró en las localidades de San José de Raíces, en el municipio de
Galeana; y La Ascensión en Aramberri. En mi diario de campo hice una
caracterización de la historia, la política y la organización social mínima
de Raíces, lugar donde tuve un contacto cercano con la población.

pie de la carretera). Con todo, hay una parte de la población, también importante,
que no puede colocarse ni en los servicios ni en la papa. A ellos les queda
como opción de sobrevivencia, la migración o la maquila. Pero ésta (la maquila)
no absorbe a este sector en su totalidad; y debido a los bajos salarios que
paga, mucha gente la deja pronto o decide no entrar a trabajar ahí. La maquila
no es una alternativa para salir de la pobreza, si acaso es una opción en el caso
de que no se puede migrar y que no se encuentre más trabajo (Diario de

.. .No parecen haber bandos muy diferenciados o un faccionalismo político

campo) .

muy evidente (aquí) - aunque esto es una visión superficial. Sin embargo,
es clara la presencia de dos partidos políticos, PRJ y PT, dentro del pueblo.
Incluso he sabido que el comisariado ejidal apoyó al candidato petista en el
municipio de Galeana. El comisario tiene su propia historia; intenté

Acerca de la dinámica interna de maquiladora rural que se había
instalado en el pueblo de Raíces, apunté lo siguiente en el diario de
campo:

entrevistarlo varias veces y nunca estuvo disponible, siempre alegaba tener
"mucho jale". Él, Cipriano, es el más joven de tres hermanos en línea

.....(esto revela) la existencia de dos bandos o facciones bien diferenciados en

descendente, los Reyes Alejandro. Antes, sus dos hermanos (el de en medio y

el seno de la fábrica maquiladora; una dominante, que tiene el control en este

el más grande, respectivamente) habían ejercido el mismo puesto de comisario,

momento de la maquila, representada por Porfirio y Esther que son hijo y

así que su familia lo ha detentado por más de siete años ya ( el puesto dura tres

esposa de un ejidatario, respectivamente, ambos con acceso a la tierra; y

años).

además gerente de la planta y presidenta de la cooperativa, tamb ién

Ser comisario en Raíces es un puesto disputado, pues hay en juego recursos

respectivamente; el otro grupo subordinado, está representado por personas

importantes; por lo pronto la renta de la tierra ejidal ( del común) para el cultivo

sin acceso a la tierra y que nunca han trabajado en el campo (una especie de

de la papa a agricultores capitalistas y compañías de SaltiUo y Monterrey;

proletariado rural incipiente). A dicho grupo pertenecen Lizbeth y sus tías

y la renta igualmente de la ex - hacienda para almacenar herramientas y

Juanita y Ramona, obreras generales en la maquila (Diario de campo, Junio

maquinaria a compañías constructoras, así como para separar y tratar la papa.

- Julio, 2004).

�166

/

De etnógrafos y etnograjias: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como
instrumento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

Caracterización etnográfica
Siguiendo la orientación de Mauss ( 1971) acerca de la encuesta extensiva,
presentaré a continuación una caracterización etnográfica de uno de los
lugares visitados durante la estancia de campo: San José del Jilguero.
La caracterización etnográfica reúne información recopilada a través de
entrevistas con los actores sociales y observaciones hechas en el lugar
mismo. Dichos datos son procesados e interpretados en estrecha relación
con la teoría de referencia del trabajo en particular. La información
necesaria para realizar una caracterización proviene, como se ha dicho,
tanto de la observación - participante o no- del investigador, como de lo
que los actores mientan. Siempre es preferible encontrar a un informante
clave (un miembro de la comunidad estudiada con cierta experiencia, de
preferencia adulto) con el que se pueda corroborar información obtenida
con anterioridad o por medio de otras fuentes. Siempre que se cuente
con tiempo y medios para realizar un estudio amplio, es recomendable
alternar fuentes de información diversas como escritos no publicados,
archivos agrarios y censos, con la información obtenida por observación
y entrevista (Hammersley y Atkinson, 1994).
San José es un ejido que queda a diez Km. hacia adentro del pie de la carretera
a Monterrey, muy cerca de La Ascensión (camino de La Rodada), en el
municipio de Aramberri. Es la entrada a una serie de comunidades ejidales
que llegan hasta la sierra. Aquí habitan 48 familias, según reza un letrero
de la secretaría de salud que se encuentra a la mitad del pueblo. Sus habitantes
se dedican a la agricultura de autosubsistencia, mayormente de maíz y frijol.
A la entrada del pueblo encotré a un grupo de trabajadores al pie de la carretera
que me saludaron al pasar. Después, en una entrevista, un campesino me
dijo que estaban haciendo trabajos en la carretera como parte del programa de
empleo temporal del gobierno federal, que se avoca a emplear a los habitantes
de comunidades rurales en trabajos de remozamiento de caminos, como parte
de las políticas de combate a la pobreza. Esta es una de las pocas fuentes de
ingreso líquido en el ejido, junto a otros programas de transferencias directas
que se mencionarán después.
Algunas personas tienen ganado, sean reses o chivas. Pero estos son la minoría.
Casi todos tienen el habitual tiro de animales (burros o caballos para jalar
la yunta en la siembra y preparado de la tierra). Los habitantes de San José
no tienen prácticamente fuente de ingresos, salvo la venta de productos
estacionales o precarios. Tal es el caso del paixte y del piñón. El primero es

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives primowra I spring 2005. Vol. 7. Num. I I

167

vendido a especuladores a $1 peso el kilo (los que a su vez lo venden para
su comercialización en Monterrey o para exportar a EE.UU). El piñón, tiene
un mejor precio ($30 pesos p/kg), pero su disponibilidad es estacional (de
octubre a diciembre) y hay que trasladarse hasta la sierra o lugares lejanos
para recolectarlo. En general, esta es una comunidad que carece de la mayoría
de los servicios de infraestructura básica como luz y drenaje. Recientemente
han tenido acceso a agua corriente en sus casas por medio de una bomba que
funciona con energía solar y que extrae el agua de un pozo situado a la mitad
de la comunidad. En medio del pueblo hay una pequeña escuela formada por
dos cuartos que sirven •como salones, un pequeño patio con una canasta de
básquetbol y un asta bandera de madera rudamente tallada y antigua. La
construcción se encuentra muy deteriorada y, por lo que pude saber, el profesor
que la visita, se queda sólo tres de los cinco días de la semana.
Mientras conversaba con un campesino pasó una camioneta que traía chivos
en la caja detrás. Mi entrevistado me dijo que ése era el comisariado ejidal del
pueblo, que tenia su residencia en La Chona y venia regularmente a visitar el
pueblo. Se dedica a la compra-venta de chivos y recorre todas las comunidades
desde San José hasta Guadalupe en la Sierra buscando comprarle chivos a los
campesinos para llevarlos a La Chona y a otros lugares. Él mismo -en la
época de paíxte (hilos de hojas que crecen en las ramas de los árboles) ... - se
convierte en comprador del paíxte que es utilizado como adorno e, incluso, se
exporta a EE.UU por lo que es cotizado en la ciudad. Sin embargo, a los
campesinos se les da el menor precio de toda la cadena. Se trata de un caso
gráfico de transferencia de riqueza de los campesinos a los acaparadores Ylos
habitantes de las ciudades en ultima instancia, una forma de subsidio de los
pobres a los ricos.

La entrevista etnográfica profunda
La entrevista etnográfica se funda en la presencia in situ en el lugar donde
habita el grupo social de interés; y se caracteriza por su reflexividad. Por
lo tanto el diseño de temas de interés es mucho más flexible e informal
(al iguai que en el caso de otras entrevistas profundas) que en diseño~ de
investigación que se basan en cuestionarios estru~turados o estand~nzados. Al hacer etnografía, el investigador encontrara que mucha de la •~formación obtenida en campo proviene de dos tipos de fuentes: entrevistas
infonnales (realizadas por medio de pláticas y encuentros más o menos
fortuitos) y entrevistas más formales (concertadas mediante citas y con un

�168 /

De etnógrafos y etnografias: el acercamiento al conocimiento cotidiano y de sentido común como
instn1mento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

acuerdo previamente establecido entre el investigador y el informante).
Para la etnografia cualquier información es digna de ser considerada,
descrita y analizada (Harnmersley y Atkinson, 1994:128).
Para ilustrar la función de la entrevista etnográfica profunda
presentaré, en seguido, la transcripción de una entrevista con un
informante campesino. La entrevista pretendió recopilar información
acerca de las formas en que la pobreza se articula en el campo. Como
he señalado más arriba, la guía de preguntas se orientó en la conceptualización de la pobreza propuesta por Boltvinik. Dado que este autor parte
de la presencia o ausencia de determinados satisfactores básicos, las
preguntas dirigidas a los informantes giraron en torno a dichos ejes. En
otras palabras, la entrevista es guiada siempre por una teoría en tomo al
objeto de estudio por lo que las preguntas operacionalizan las categorías
de investigación.
El siguiente ejemplo recopila datos acerca del acceso a los
sistemas de salud.
E-¿Usted tiene acceso al seguro social, al IMSS, tiene algún seguro médico?
R-No, no tenemos
E-¿La gente en La Cardona tiene seguridad social o algún tipo de seguro
campesino?
C-No, nada
E-¿Y dónde se atienden cuando necesitan un medico?
R-A puro pago va a uno a Arroyo, a veces lo atienden a uno voluntariamente
y luego le aplican la ley de ellos, dicen "te voy a dar esta receta para que
compres esta medicina en una farmacia" y ya sale aquél hombre con el
papelito a buscar feria para las medicinas. Cualquier paciente que sea, niño,
señora, lo que sea.
E-¿Y aquí en el centro de salud de la cabecera no los atienden?
R-Pues ahí está, pero no tienen medicina competente para decir que....pos una
señora que vaya a dar a luz, luego luego la mandan a Dr. Arroyo, y si por el
camino se murió, se murió.
E-¿Aquí en el centro de salud no atienden ni partos, ni eso?
R-Yo nunca he oído que bagan eso, además no hay medicos competentes,
puros pasantes.
C-Cualquier problema que hay nos mandan a Dr. Arroyo, y allá hay que pagar

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives primfNera / spring 2005, Vol.7, Num. I /

169

todo, sale más caro.
E-¿Cómo le hacen cuando se enferman?
C- Hay que pagar, trasladarse a otro lugar, a Arroyo, a Monterrey
(Entrevista a Don Regino et al. 5/julio/04).

Resumen
Existen hoy en día muchas investigaciones antropológicas y relatos acerca
de viajes a la inmensidad del conocimiento en tomo al 'otro' profundo
(Bartolomé y Barabas, 1982; Galinier, 1984). En ellos la etnografia ha
sido un valioso instrumento de recopilación e interpretación de datos.
La versatilidad de la etnografia no depende del tema a abordar como
demuestran los estudios sobre la pobreza desde la historia de vida de los
sujetos (Lewis, 1985) o desde la psicología de las emociones y las teorías
de género (Enríquez, 2003).
Ciertamente existe bastante discusión acerca de lo que
algunos consideran como puntos flacos de la etnografía y de las
tradiciones subjetivistas en general (tales como la posibilidad de establecer
generalizaciones a partir de la información obtenida; la plausibilidad
de su comprobación y la veracidad o verosimilitud de la información
obtenida en campo dado lo restringido del acceso a sus fuentes primarias de
información). En términos generales, es posible afirmar que estas
objeciones provienen en gran parte de un prurito objetivista de las ciencias,
heredero del rancio positivismo. No obstante, también existen críticas
fructíferas al proceder etnográfico: las más de ellas planteadas por los
5 Un ejemplo de dicha confrontación provie~e de la crítica hecha a uno de los horizontes dominantes en la etnografía y la antropología que se encuentra nítidamente representada en las corrientes simbólica y p osmoderna: el de la "veracidad" del relato
etnográfico. Una corriente teórico-metodológica critica a los antropólogos que hacen
de la estilización lingüística sofisticada de sus relatos la base de sus trabajos de investigación privilegiando laforma sobre elfondo. La crítica plantea que estas corrientes objetivan el lenguaje como si este fuera autocontenido y existiera por afuera de la realidad
de los sujetos hablantes. En la raíz de esta critica se encuentra la confrontación entre
dos paradigmas epistemológicos: el "idealismo lingiiístico "y el el "realismo crítico"
(véase Richard A. Wilson "El problema de la verdad. la hipocondría epistemológica de
la antropología", en Memoria, No. /96, Junio, México, ed. CEMOS, 2005, pp.51- 56).
Estos críticos no cuestionan la pertinencia del método etnográfico sino la forma de
conocer y mirar de los etnógrafos.

�170 /

De etnógrafos y etnografías: el acen:amiento al conocimiento co(uiiano y de sentido común como

Re1•ista Perspectivas Sociales I Social Perspective.s primQl-era I spring 20(/5, Vo/.7. Num 11

171

instn1111ento de interpretación metodológica en Ciencias Sociales

mismos practicantes de estos métodos5 . Ellas son parte de la confrontación normal de ideas en disciplinas científicas cifradas por la pluralidad
de paradigmas y tradiciones. En todo caso, el investigador social debe
tener una mínima certeza acerca de su identidad teórica, sabiendo quién
es y qué es lo que busca. De esta manera le será más sencillo encontrar
una adscripción metodológica y (trans)disciplinaria.

Bibliografia

El corazón de la etnografía se encuentra en el momento de
hacerla: cuando se viaja al lugar de estudio, se traba contacto con quiénes
ahí viven, se participa de fiestas, rituales o eventos diversos, en fin, cuando
se mira y se pregunta. No es un lugar común decir que se hace camino
al andar. A pesar de la importancia de los manuales de investigación, la
asimilación del aprendizaje se da sólo al ponerlo en práctica. Es dificil
estandarizar las experiencias de investigación, cuando el principal material de éstas son seres humanos y su vida social. En este contexto, cada
experiencia se toma en algo sui generis.

pp.1-6.

De cualquier forma, para los que nos encuadramos dentro del
espectro de la antropología y para los que desean entablar contacto con el
'otro', independiente de su adscripción profesional, el trabajo etnográfico
sobre el terreno es un instrumento primordial para emprender la ardua
pero satisfactoria tarea de explorar la pluralidad humana.

Bartolomé, Miguel y Alicia Barabas (1982). Tierra de la palabra. Historia
y etnografia de los chatinos de Oaxaca, México, INAH, Col. Científica.
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Monterrey.

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�EVENTOS FUTUROS/
UPCOMING EVENTS

�~Trayectorias
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Directora: Esthela Gutiérrez Garza
Consejc Editorial: Luis Aguilar Villanueva, Robert Boyer, Didimo
Castillo, Mario Cerutti, Enrique Florescano, Joan Garcés, Gustavo Garza, Pablo
González Casanova, Gilberto Guevara Niebla, Sergio Elias Gutiérrez, Michel Lowy,
Elia Marúm Espinosa, Juan Carlos Portantiero, Aníbal Quijano, Manuel Ribeiro, Pierre
Salama, Enrique Semo, Gregorio Vidal, René Villarreal.

Aiio l'I

.\'úmero 16

septiemhre-diciemhre de 2004

DOSSIER: ARGENTINA, LAS TRES CARAS DE LA MONEDA
Crisis, peronismo, desocupados I Pierre Salama
El péndulo argentino. Del desastte social a la recuperación económica
B reconocido autor e investigador francés dilucida las circunstancias en que se produjo la extraordinaria crisis
económica de la Argentina de los años recientes y su posterior proceso de recuperación. / Pierre Salama
Las vías truncas. Dimensiones y tensiones del conflicto de desocupados en Argentina
Una aproximación a las dimensionesde la experiencia de los llamados piqueteros ylas tensiones y marcos comunes
en la organización y movilización de desocupados. / Mañstella Svampa y Sebastián Pereyra
Peronismo: evolución e identidad. Continuidades y rupturas en el imaginario político de tres
generaciones
Análisis de la evolución del imaginario político de tres generaciones de peronistas, definidas en función de sus
experiencias po/ilicas. l Ania TIZZiani

TEORIA
El problema de gobernar. Hacia un nuevo diseño de gobemabilidad glocal postnacional
B autor analiza las exigencias del estado de derecho, el forlalecimíento de la sociedad civil y el desarrollo de la
capacidad de gobemabílidad como apremios de todo buen gobierno. / José G. Vargas
ÁMBITO
Movilidad laboral y género. Apuntes sobre el fenómeno en la zona metropolitana de Monterrey
El autor comparte sus condusiones en tomo a algunos efectos de la reestructuración económica en el devenir laboral
de los profesionistas en activo en el gran perímetro conurbado de Monterrey. I Mario Alberto Jurado
MEMORIA VIVA
Los desafíos del marxismo
.
Contra todo pronóstico, el marxismo no ha muerto. Más podrá mantenerse vivo a condición de que se renueve.
Michel Lowy I Entrevistado por Eslhela Gutiérrez Garza
EL TRAYECTO DE LOS DÍAS
De la agenda UNESCO
Leopoldo Zea: el filósofo del entendimiento
Víctor Urquidi: conjurar la mala herencia / Mario Nieves
Suscn pc1ooes en México$ 210.00 (individual), S 250.00 (ins1ttuc1onal). Números sueltos: $ 60.00
América del Norte y El Caribe: USO S S1.00.
Europa y Sudamérica: USO S 70.00. Resto del mundo USO S 89 00
A,enida Alfonso Reyes 4000, Montcm:y. N L. Mé&lt;ico. C. P 64440. Teléfono y fax (52 81) 8329 ~237.
Cortt0 electrónico: trayectonas@'ccr.d,1.uanl.m."&lt; Internet: www.uanl.m.v publicac10nes,trayc,.~onas/inde, html

- - ~__,..,

�179

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Revis1a Perspectn·as Sociales / Social Perspec1i1•es primtn·era I spring 2005. ~ol.7, Num. 11

CALLFORPAPERS

CALL FOR PAPERS

Social Perspectives/Perspectivas Sociales

Social Perspectives/Perspectivas Sociales

Social Perspectives/Perspectivas Sociales, a bilingual, bi-national joumal,
is seeking manuscripts to be published in 2006 and 2007. The joumal
is a joint project of the Facultad de Trabajo Social of the Universidad
Autónoma de Nuevo Leon, Mexico, The Worden School of Social Service
of Our Lady of the Lake University, the School of Social Work at the
University ofTexas at Austin and The University ofTexas at Arlington.
We are seeking papers that focus on issues connected to the U.S.- Mexico
border and the persons moving in both directions across that border, social
work practice issues that are common to individuals, families and communities in both nations, social policy issues that are common to both
nations, social work education relevant to both nations, and research on
social conditions with implications to both nations.

Social Perspectives/Perspectivas Sociales es una revista bilingüe y
binacional que invita a trabajadores sociales y científicos sociales a
someter manuscritos que podrían ser editados durante el 2006 y 2007. La
revista constituye un proyecto conjunto de la Facultad de Trabajo Social
de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, The Worden School
of Social Service of Our Lady of the Lake University, The School of
Social Work at the University ofTexas atAustin y The University ofTexas
at Arlington. Buscamos artículos que se enfocan en temas relacionadas
con la frontera México-Estados Unidos y las personas que se desplazan
en ambas direcciones; tópicos de importancia para la práctica del
trabajo social que refieren en tomo a individuo, familia y comunidad; las
políticas sociales, la fonnación, los problemas y retos del trabajo social; e
investigaciones científico-sociales acerca de las condiciones sociales. Son
especialmente bienvenidos los trabajos que analizan prácticas innovadoras
de la intervención social, que presentan resultados de estudios empíricos
y que revisan críticamente políticas y programas de desarrollo social. Se
alienta asimismo a trabajos interdisciplinarios e internacionales.

Papers describing innovative practices, empirical research, policy and
program developments are welcomed. Interdisciplinary and intemational
papers are encouraged.
Articles can be printed in Spanish or English with abstracts in both
languages. Submissions will be reviewed by members of the editorial
review panel with at least one review by a reviewer in Mexico and one
in the United States. Manuscripts may range from IO - 30 pages, typed,
1.5 spaced pages depending on the content. The typical manuscript is
about 20 pages including references and abstract.

Articles for consideration should be sent to:
Lori K HolJeran, Co-Editor
Assistant Professor
The Uoiversity ofTexas at Austin
School of Social Work
1925 San Jacinto Blvd.
Austin, TX 78712
(512) 232-9330
lorikay@mail.utexas.edu

Cora Le-Doux, Co-editor
Professor
Our Lady of the Lake University
Worden School of Social Service
411 S.W. 24th Street
San Antonio, TX 78207-46-89
(210) 434-6711 ext. 2228
ledoc@lake.ollusa.edu

Los artículos se publican en ingles o español con un resumen en ambos
idiomas. Los trabajos sometidos serán dictaminados por miembros del
Comité Editorial y del Comité Científico de la revista. Los manuscritos
deben tener como extensión mínima 10 páginas y máximo 30 a espacio
1 ½. El manuscrito típico tiene alrededor de 20 páginas e incluye el
resumen (300-350 palabras) en inglés y español y la bibliografía.
Los autores pueden enviar sus artículos a:

Verooika Sieglin, co-editora
Profesora TituJar
Depto. de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León

María Elena Ramos Tovar, co-editora
Profesora Titular
Depto. de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León

Ciudad Universitaria
Sao Nicolás de los Garza, .L.

Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N.L.

México

México

Tel. 00-52-(81 )-83-52-13-09 ext. 229

Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext. 227

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jibarra@att.net.mx

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A Guide for Human Senlce Workers
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A Human Servlce Worfcer's Gulde
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,ssue,s ., mt'dlrat&lt;on complr.¡nce. rmpo&lt;1&lt;,r1,ce o! pat,ent and I.Jm')'

educauon

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resoluuon ot confl~h hetwe&lt;&gt;n profess,orut ethtca st.inddlds ;y,d
Jl&lt;'!'Ofla' and ,VOfÍ ,tandaids

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                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
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    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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        <description>El año cuando se publico</description>
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            <text>7</text>
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        <description>Número de la revista</description>
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            <text>1</text>
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            <text>Primavera</text>
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        <name>Periodicidad</name>
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      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>Perspectivas Sociales : Social Perspectives, 2005, Vol 7, No1, Primavera</text>
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              <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera. </text>
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              <text>Universidad de Nuevo León, Facultad de Trabajo Social ; Austin Texas, School of social wook, University of Texas at Austin </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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