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                  <text>��Perspectivas Sociales - Social Perspectives
Vol. 7, no. 2, otoño/autumn 2005
Publicación semestral de/ Biannual publication of tbe:
l 1niversidad Autónoma de Nuevo León, México (Ing. José Antonio Goozález Treviño,
Rector; MTS. Luz Amparo Silva, Directora de la Facultad de Trabajo Social); University ofTexas
atAustin, E.E.U.U. (Dr. Lany R. Faulkner, Presiden!; Dr. Barbara W. White, Dean Scbool of
Social Work) University ofTexas at Arlington, E.E.U.U. (Dr. Robert Witt, President; Dr. Santos
H. Hemández, Dean School ofSocial Work), Our Lady ofthe Lake University (Tessa PoUack,
President; Deneece Ferrales, Dean Worden School ofSocial Service)
Editores /Editors

México: Veronika Sieglin (coord.) y Maria Elena Ramos Tovar¡
Estados Unidos/USA - Austin: Lori Holleran y Dennis Poole
Estados IJrudos/USA - Arlington: Héctor Luis Díaz
Estados Unidos/USA- San Antonio - Cora Le-Doux
Comité Editorial / Editorial Board

Claudia Campillo Toledano (UANL, México), Héctor Luis Díaz (UT Arlington, E.E.U.U.),
Guillermina GarzaTreviño (UANL, México), DennisT. Haynes (UT Austin, E.E.U.U.), Lori HoUeran
(UT Austin, E.E.U.U.), Cora Le-Doux (Our Lady oftbe Lake University), Raúl Eduardo López Estrada
(UANL, México), Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México), Manuel Ribeiro Ferreira (UANL,
México), Veronika Sieglin (UANL, México), José Guillermo Zúñiga (UANL, México)
Comité Científico / Scientific Committee

Socorro Arzaluz (El Colegio de la Frontera Norte, México), April Brayfield (Tulane University),
Krista Brumley (ITESM), Ni Isa Burgos (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Miguel Ferguson
(UT Austin), Víctor García Toro (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico), Nirmal Goswami,
(Texas A&amp;M University-Kingsville), Dagmar Guardiola (Universidad de Puerto Rico, Puerto
Rico), Emilio Hernández Gómez (Universidad Autónoma de Baja California, México), María de la
Luz Javiedes Romero (UNAM, México), Christina Krause (Universidad de Gottingen, Alemania),
Gisela Landázurri Benítez (UAM, México), Maria Cristina Maldonado (Universidad del Valle,
Cali, Colombia), Freddy Marínez Navarro (ITESM, México), Amparo Micolta León (Universidad
del Valle, Cali, Colombia), Benito Narváez Tijerina (UANL, México), Gabriela de L. Pedroza
Villarreal (ITESM, México), Cecilia Quaas Femández (Universidad de Valparaíso, Chile), Maria
Imelda Ramírez (Universidad Nacional de Colombia), Alba Nubia Rodríguez Pizaro (Universidad
del Valle, Cali, Colombia) Flavio Sacco dos Aojos, (Universidad Federal de Pelotas, Brasil), Verónica
Vázquez García (Colegio de Posgraduados, México), Maria Zebadúa (UANL, México)
Comité de redacción

Gustavo García Rojas (UANL, México)
Coordinadora de difusión y distribución
Maria Elena Ramos Tovar (UANL, México): distribución comercial y académica
Claudia Campillo Toledano (UANL, México): distribución académica
Publicación semestral/semestral publication: correo electrónico/email:facts.uanl.mx
vsieglin@hotmail.com, lorikay@mail.utexas.edu, ramor@ccr.dsi.uanl.mx
www.fts.uanl.mx\revista.html
ISSN: 1405-1133
Impreso en /Printed in Monterrey, Nuevo León, México
otoño/autumn 2005
Tiraje /issue: 1500
Los artículos publicados son responsabilidad exclusiva de los autores / The articles published in
this journal are solely the responsability of tbe autbors

FONDO
UNIVERSITARIO

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol.7, Num. 2 /

3

INDICE DE CONTENIDO - TABLE OF CONTENTS

Presentación - Presentation

5

ENSAYOS - ESSAYS
La inseminación artificial en humanos. Una encrucijada
para la filiación
Héctor Mendoza

13

INNOVACIONES DE LA PRÁCTICA- PRAXIS
INNOVATIONS
La resiliencia de las familias afectadas por el desplazamiento
forzado en Colombia
Oiga Lucía López Jarami/lo

31

ARTICULOS DE INVESTIGACIÓN - RESEARCH
ARTICLES
Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir
la pobreza en México en el período de 1992 a 2002
Jorge Noe/ Va/ero Gil

63

Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en
escuelas primarias y su impacto en la economía de familias
pobres en el Área Metropolitana de Monterrey
Lesbia Araceli Martínez Pérez y Veronika Sieglin

91

Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas
María Zuñiga Coronado

EVENTOSFUTUROS-UPCOMINGEVENTS
POLÍTICAS DE EDICIÓN - MANUSCRIPT STYLE GUIDE

125

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 /

5

Presentación/Presentation

El presente número de 'Perspectivas Sociales/Social Perspectives' gira
en tomo a la pobreza, tema que ocupa tres de los cinco trabajos aquí
incluidos. Dentro de este tópico general los/las autores/as se ocupan
de áreas muy diversas: las formas de la medición y, por lo tanto, de la
determinación de los niveles de pobreza; el impacto económico de las
políticas educativas neoliberales en hogares pobres; y las estrategias
tejidas por mujeres en proceso de divorcio para enfrentar la pobreza
después de separarse de su pareja.
El artículo de Jorge Valero Gil gira en tomo a diferentes formas de cómo medir la pobreza. Mientras en países como la India la
determinación del nivel de pobreza se construye a partir del gasto de
los hogares, en los Estados Unidos y en América Latina los cálculos se
basan en los ingresos. Argumentando que México dispone desde 1992
de un instrumento valioso que recopila información confiable sobre los
gastos de los hogares - la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos del
Hogar (ENIGH) - el autor demuestra como estos datos pueden ser aprovechados en las mediciones de la pobreza. Valero Gil deja en claro que
no pretende demostrar una eventual superioridad metodológica de las
mediciones basadas en el gasto frente a las que se fundamentan en el ingreso, pero sí, ilustrar que el parámetro de medición elegido (el ingreso
o el gasto) produce imágenes de la pobreza muy diferentes. Aplicando
su metodología a datos censales de 1992-2002, el autor demuestra que
las mediciones enfocadas en el ingreso producen indicadores de pobreza sustancialmente más elevados que los cálculos que se sustentan en
el gasto. Mediante este ejercicio de medición Valero Gil no sólo aporta
una valiosa e interesante lección de cómo establecer mediciones reflexivas y teórico y metodológicamente transparentes de los niveles de pobreza sino, sin pretenderlo, revela con gran claridad una tesis básica del
construccionismo social: a decir, que la realidad es una construcción
discursiva. Comprender la realidad significa reconstruir los parámetros
teórico-metodológicos que hacen aparecer algo como algo. De forma ·
más clara: cuando se habla de la cantidad de pobres y los niveles de
pobres no describimos una realidad externa y objetivo sino presenta-

�6

/ Presentación / Presenta/ion

mos una construcción estadística que se hace aparecer como realidad
externa. Empero, esta construcción, que muchos confunden con la realidad "real" - tal es el caso de las corrientes positivistas y empiricistas
en el campo de las ciencias sociales -, se materializa en las relaciones
y estructuras sociales ya que guía las acciones de los actores, como por
ejemplo, las decisiones acerca del tipo y las características de las políticas sociales adoptadas por las instituciones para combatir la pobreza.
Es así como los imaginarios producen ' realidad'.
Al demostrar las diferencias de mediciones basadas en el gasto
y en el ingreso, Valero Gil ejemplifica otra característica de los discursos sobre pobreza: su componente política. A través de los criterios de
medición, que son argumentados intachablemente, es posible inflar o encoger los niveles de pobreza y los números de pobres. Los criterios científicos de medición tienen por consiguiente siempre una connotación
política que es independiente de la conciencia del/a investigador/a.
Valero Gil aporta, además, otra reflexión de suma importancia
que merecería ser desarrollado y profundizado en un estudio posterior:
al introducir las variables de economía de escala y cambios en la composición del hogar en la medición, concluye que es posible pensar que
la reducción de la pobreza entre 1992 y 2002 se deba a la reducción del
tamaño del hogar y no tanto, como sostienen constantemente las autoridades políticas, a la efectividad de los programas de combate contra la
pobreza.
Los debates acerca de las causas de la pobreza hacen casi siempre referencia a la educación. Arguyendo una estrecha relación entre
pobreza y bajos niveles de escolaridad, la discusión académica y política ha enfatizada el imperativo de mejorar el acceso de los pobres a la
educación. Las políticas educativas se han convertido, de este modo,
en piezas estrategias del combate contra la pobreza. Sin embargo, el
trabajo de Lesbia Martínez y Veronika Sieglin indica que entre la pretensión política y la concretización de estas políticas en beneficios efectivos para los pobres hay en ocasiones una enorme brecha. Más aún, las
políticas educativas pueden incluso agravar la pobreza. En el artículo
intitulado "Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en
escuelas primarias y su impacto en la economía de familias pobres en
el Área Metropolitana de Monterrey" las autoras se ocupan de una me-

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

7

jora educativa introducida en el 2001 en algunos planteles escolares. En
estas escuelas primarias se extendió el horario diario de clases de 5 a 8
horas. Sin embargo, al no dotar a las escuelas con la suficiente infraestructura didáctica para llevar adelante sobre todo las clases de artes,
manualidades, música, etcétera, los padres y madres de familia tenían
que hacerse cargo de estos gastos adicionales. En el caso de las escuelas
analizadas, casi la mitad de las madres de familia reportó un incremento
del gasto educativo mensual y más de un tercio afrontó constantes dificultades para cubrir dichos gastos. Dado que el estudio compara escuelas en áreas residenciales de clase media baja, en una zona urbanomarginal y en una región rural pobre, las autoras logran demostrar que
el mayor impacto económico es resentido por los grupos poblacionales
más pobres de la muestra y que más de la mitad de las madres de familia en las colonias pobres prefiere terminar o acortar sustancialmente
el programa educativo. Podría resultar paradójico que los más pobres
prefieren acortar un programa educativo que podría mejorar el futuro de
sus hijos. Sin embargo, su reacción es lógica ya que expresa la presión
económica que resienten frente a un programa educativo insertado en
una modalidad neoliberal que se muestra totalmente insensible frente a
la escasez crónica de recursos en los sectores pobres.
María Zuñiga se ocupa de un fenómeno social no menos preocupante:
el divorcio. Desde los años noventa, en México el número de divorcios
se está incrementando rápidamente al grado que en la actualidad diez de
cada cien matrimonios contraídos se disuelven después de una década.
La desintegración de una relación matrimonial no sólo tiene un costo
emocional para las familias sino produce nuevos hogares monopar~ntales encabezados generalmente por una mujer. Al hacerse cargo de esta
unidad doméstica, las mujeres encaran fuertes problemas económicos.
Ello es así porque pocas veces cuentan con una pensión alimentaria
para si mismas y sus hijos y, en caso que se les hubiese asignado una,
se trata de montos muy bajos. Con frecuencia la separación de la pareja
constituye así un camino a la pobreza.
A pesar de las constantes llamadas a la equidad de género y la solidaridad con la mujer, la sociedad mexicana cuenta con pocas instituciones ·
que apoyan a las mujeres durante esta dificil etapa postmatrimonial. Si
bien las mujeres pueden contar con apoyos jurídicos, su problemática

�8

/ Presentación I Presentation

económica no encuentra atención. Para poder salir adelante, las mujeres
tienden a crear redes de apoyo. Algunas son de carácter formal (por
ejemplo, las instituciones públicas y privadas que ofrecen algún servicio necesario como asesoría legal), empero, la mayor parte tiene un
carácter informal: se integra por familiares, amigos, vecinos y colegas
de trabajo. Dichas redes ofrecen una amplia gama de apoyos económicos, sociales y emocionales que son de gran valor e importancia para las
mujeres en esta dificil etapa de su vida.
En Innovaciones de la Intervención Social presentamos un artículo de
Oiga Lucía López Jaramillo que relata una extraordinaria experiencia
de intervención psicosocial con un grupo de campesinos desplazados
por la guerra en Colombia. La problemática de estas familias resultó
particularmente grave ya que no sólo habían sufrido la muerte de familiares a raíz de los enfrentamientos entre grupos guerrilleros y paramilitares sino también perdieron su hogar y su sustento económico. Un
nuevo comienzo en la ciudad parecía difícil dado que las familias no
contaron con muchos recursos económicos, culturales y políticos que
les podrían facilitar la integración en el nuevo entorno social. La situación se complicaba aún más ya que estas familias se encontraron emocionalmente inmersas en el dolor, el miedo, la angustia y la depresión.
Ante la precariedad de su existencia, la sociedad civil, el gobierno y las
instituciones académicas se unieron con algunos grupos de desplazados
para construir puentes que les allanarían el nuevo comienzo. El artículo
de López Jaramillo documenta el trabajo desarrollado en el ámbito psicosocial.
A diferencia de los enfoques de intervención que asignan a las familias
e individuos en situaciones traumatizantes el papel de víctimas, la autora optó por identificarlas como actores sociales que participan activamente en el acontecer cotidiana y que, por lo mismo, cuentan con
una serie de recursos y fortalezas que podrían mejorar su capacidad de
acción y ayudarles a recuperar un cierto grado de autodeterminación.
La autora daba, además, por sentada una capacidad resiliente de los
grupos, es decir, su habilidad para salir adelante a pesar de las condiciones tan adversas en las que sus vidas estaban envueltas. El trabajo
aquí presentado describe las bases teóricas del modelo de intervención
social que se respalda en el concepto de la resiliencia y documenta las

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 1

9

diversas etapas del trabajo desarrollado con los grupos. Si bien se trata
de problemáticas sociales que no son comunes en México y Estados
Unidos, no hay que olvidar que en la parte occidental y sur de México
se reporta tanto actividad guerillera como paramilitar. Algunos grupos
paramilitares son responsables de masacres en la población civil que
han estremecido a la sociedad mexicana: tal es el caso de Actea} en
Chiapas o Aguas Blancas en el estado de Guerrero, para sólo mencionar
dos ejemplos. Además, en Chiapas los enfrentamientos entre diversas
comunidades indígenas han dado lugar a desplazamientos forzados de
poblados y rancherías. Ante esta tensión y violencia presente en México, el trabajo desarrollado por López Jaramillo puede ser de gran utilidad Y valor para trabajadores sociales y psicólogos tanto aquí como en
otros países latinoamericanos.
El la sección de ensayos publicamos un trabajo de Héctor Mendoza sobre los problemas jurídicos de la inseminación artificial. A pesar de que
s~ ,trata de una téc°!ca de procreación asistida que no sólo está expand1endose en las sociedades modernas, sino que además ofrece cada vez
mayores posibilidades para seleccionar las características genéticas del
bebé,_el tema ocupa aún muy poco a las ciencias sociales. El presente
trabaJo entra en esta laguna y busca sensibilizar a los/las trabajadores/
as sociales y juristas acerca de los problemas que nos aguardan como
sociedad.

Veroni.ka Sieglin
Universidad Autónoma de Nuevo León

�ENSAYOS - ESSAYS

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 1005, Vol. 7, Num. l I

13

La inseminación artificial en humanos. Una encrucijada para
la filiación
Héctor Mendoza*

Abstract
The social, cultural, political and legal implications and consequences
related to artificial insemination in humans have been widely ignored
by social scientists, in general, and lawyers, in particular, although
the enormous scientific progress made in assisted reproduction and
its increasing importance in social life. This article discusses the legal
consequences of homologous and heterologous insemination among
women with and without a permanent partner. Additionally it will also
consider postmortem insem.ination and insemination of women against
their will. This article questions the absence of legal regulation of these
techniques in Mexico.

Resumen
Los problemas y consecuencias sociales, culturales, políticos y legales
asociados a la inseminación artificial han sido ignorados por las ciencias sociales, en general, y la ciencia jurídica, en particular, a pesar de
los grandes avances científicos en materia de reproducción asistida y su
creciente difusión en la práctica social. En este artículo se discuten las
implicaciones legales de la inseminación homologa, la heteróloga y la
inseminación en mujeres con y sin pareja permanente. Adicionalmente
se consideran también las posibles consecuencias de la inseminación post
mortem así como de la inseminación sin consentimiento de la mujer. El
artículo cuestiona la ausencia de una regulación jurídica en la materia
en México.

Palabras claves/ Key words

Inseminación artificial, legislación, México artificial insemination, le-

* El autor es abogado y maestro de la facultad de Trabajo Social de la Universidad ·
Autónoma de Nuevo León, con estudios de posgrado en la Universidad Lava/, de
Québec. Su correo electrónico es: hmendoz a@bioderecho.org.mx

�14

/

la inseminación artificial en humanos. Una encrucijada para la filiación

gislation, Mexico.

Introducción
La intención de este trabajo es la de abordar un tema contemporáneo
que ha sido ignorado en su dimensión jurídica y social: la inseminación
humana artificial. Este tópico tiene un sin fin de aristas que deben ser
estudiadas igual por abogados y sociólogos que por psicólogos y trabajadores sociales.
Nuestro abordaje partirá de un hecho evidente: las técnicas de
procreación asistida son hoy una realidad concreta y tangible que se
han salido de la esfera de la ciencia ficción originalmente planteada por
Aldous Huxley (2001 ). Pero si bien la parte tecnológica ha evolucionado
rápidamente - sobre todo en los últimos treinta años-, sus aspectos sociales no han sido analizados con suficiencia (Mateo Martin, 2000:31 ) .
La reproducción artificial o semi artificial ha llegado incluso al extremo
de convertirse en objeto de comercialización (Testart, 2001). A pesar
de ello no se encuentra regulada por la ley hasta el momento. En países
como México se rige, si acaso, a partir de códigos éticos particulares
divergentes (Messina de Estrella Gutiérrez, 1998:22).1
Otro problema fundamental radica en que en el caso de la
inseminación artificial el acto sexual como vía de procreación ha sido
sustituido por un acto terapéutico, es decir, por un procedimiento médico
asistido. Gracias al avance de la biología emergieron nuevas y diversas
alternativas respecto de la filiación que, aunque existen en la realidad
biológica y social, siguen aún ausentes de la realidad jurídica (Bergel,
2003 :262). El reto consiste, por lo tanto, en promover una trasformación
de aquellos conceptos jurídicos que atañen a las posibilidades ofrecidas
por las nuevas bio-tecnologías.
Esta ausencia total o parcial de una normativa que regule lo biotecnológico es, a todas luces, grave. Es precisamente ahí donde radica la
importancia de abordar este tema. Si bien aceptamos que la ciencia en
1 Entre los países con regulaciones jurídicas al respecto están: Alemania, Francia,
Inglaterra, España, Australia, Portugal, Suecia, Noruega y Dinamarca. Véase al
respecto, Messina de Estrella Gutiérrez, Graciela N., op. cit. p. 157 y siguientes.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2¡

15

general no_ puede y quizás no debe frenarse, también considerarnos que
es ne~sano marca~ ~autas de ~cción, límites y fronteras. No podemos,
por eJemplo'. pem:utrr la creación de quimeras o h.íbridos (Messina de
Estrell~ Gut1errez, ~998: l 09) que biotecnológicamente sean posibles 0
pot~ncialmente_ posibles, pero que en el plano ético, moral, jurídico y
soc~al res~l~n ~aceptables (Testart, 200 l :49). Para una sociedad, que
a_spire a v1~1r baJo un estado de derecho, encontrar una respuesta a este
t~po de fenomenos es una obligación indefectible. Resulta pues necesaempatar el avance tecnológico con el normativo (Bergel, 2003). Son
aun escasos l?s países que se han dado a esta tarea de estudiar e integrar
en s~ normativa las nuevas fronteras de la ciencia (Messina de Estrella
Gutierrez, 1998:157ss).

n?

Problemas jurídicos de la inseminación artificial
Tipos de inseminación artificial
Las dive~s~s técni~as de procreación asistida pueden dividirse en dos
grupos _bas1cos: la inseminación artificial y la fecundación in vitro. En
este articulo abordaremos únicamente la primera.

¿Q~~ ~eb_emos entender por inseminación artificial? En principio
Y_por de.finic~on'. mseminar significa hacer llegar el semen al óvulo med_1an~e un artJ?c10 cualquiera (Diccionario, 2001: 1283). Se trata de una
tecruc~ especifica b~sada en la manipulación de los gametos masculinos y
femenmos ~~e pers1gue_una doble finalidad: lograr en el plano inmediato
la fecun~ac1on ~ en mediato un embarazo y el consecuente alumbramiento
de un h1Jo. A diferencia de otras técnicas como la fecundación in vitro
en el ~aso de la inse~ación artificial no se extraen óvulos de la muje;
pero s1, esp~rmatoz01des del hombre. Este tipo de inseminación se llama
no-c~nvenc10nal dado que no requiere la relación sexual entre hombres
y muJeres.
.
Se conocen tres canales básicos de inseminación: (a) por vía intra
vagmal colocando el semen previamente extraído mediante una J. erin
en 1a part. e su~ei:io~
·
·
ga
de la vagma; (b) por vía intra cervical depositando
el matenal b1olog1co masculino en el cuello del útero; y (e) por vía

�16

/

La inseminación artificial en humanos. Uno encrucijada para lafiliación

intrauterina inyectando el semen directamente en el útero (Messina de
Estrella Gutiérrez, 1998:67). Si bien se utiliza comúnmente el semen del
esposo o de la pareja estable de la paciente, existe asimismo la posibilidad
de emplear el esperma de cualquier otro hombre. En el ámbito técnico no
hay limitante alguno para inseminar incluso a mujeres solteras (Mateo
Martín, 2000:113).
Por lo general la inseminación por vía vaginal no genera mayores
discusiones en ámbitos jurídicos cuando es de carácter homóloga, es
decir, cuando se utiliza semen del marido o de la pareja estable (Warnock,
2004: 12). En cambio, el empleo de esperma de otros donadores genera
controversias de carácter moral, ético, jurídico, sociológico e, incluso,
religioso. La inseminación homóloga se acepta entre los juristas dado
que la maternidad y la paternidad correspondientes pueden ser resueltas
de conformidad con la legislación vigente. El nacido es biológicamente
hijo de la pareja, por lo que su filiación no representa problema alguno.
Dicho de otra forma, existe en este caso una identidad entre la filiación
biológica y la legal. A consecuencia se reconoce a este nuevo ser humano
en el plano jurídico, familiar y social como hijo de la pareja.

Revista Perspectivas Sociales/ Social Perspectives otoño/ autumn 2005. ~o.17,,.,um.
., 2 /

17

con _e~pe~a-de un ter~ero _implica introducir en esta familia material
gen~tico_d~stinto: una s1tuac1ón que tiene implicaciones sociales, legales
y ps1colo~cas. Otras aris~ surgen a consecuencia de la inseminación
de una muJer soltera y la mseminación artificial post-mortero.
Esquema 1: Tipos de inseminación artificial
Inseminación Artificial de mujer casada.

Homóloga

Heteróloga

Estado vivo d varón

Estado vivo el esposo

Con anuencia del esposo
Con aoucoc,a del esposo
Con anumcia del esposo
Con anuencia del esposo
Pos&lt;-mortem

Post-monem

Sin anuencia de b mujer.

Sin anuencia de la mujer.

Esquema 2: La inseminación artificial en el caso de una mujer soltera
Los problemas surgen sólo en los siguientes casos: (a) cuando
una pareja, que no se encuentra unida en matrimonio o en unión libre,
decide recurrir a esta técnica; (b) cuando una mujer soltera solicita la
inseminación artificial; y (c) cuando se trata de una inseminación postmortem. En todos estos casos se habla de una inseminación heteróloga.
Si bien desde una perspectiva médica no hay diferencia entre la inseminación homóloga y la heteróloga, desde la óptica jurídica sí existe
una diferencia importante: en el caso de la inseminación heteróloga la
fecundación es producto de un gameto masculino biológicamente ajeno
a la pareja (Wamock, 2004: 13).
Este tipo de inseminación se hace con esperma donado por una
tercera persona ya que con frecuencia el cónyuge (o la pareja) es estéril.
El problema jurídico surge porque el producto (el ser humano resultante)
encontrará una clara vinculación biológica - e incluso jurídica - con la
mujer; sin embargo, bajo la legislación mexicana vigente el padre ocupa
su función paterna sólo en el ámbito jurídico puesto que no participa en
el nuevo ser con su propia carga genética. Inseminar a una mujer casada

Inseminación Artificial de mujer soltera

Con pareja estable

Con anueocia de la pareja
Sin anuencia de la pareja

PosHnortem

Sin pareja estable

Sin anuencia de la mujer

La inseminación homóloga
E ...
n pnnc1p10 podem~s suponer que en el caso de la inseminación homóloga (esquema 1) y siempre y cuando exista la voluntad o la anu .
de ambas rt
hi •
enc1a
pa es, e1 uo será de la pareja que recurrió a esta técnica; es

�18

/

La inseminación artificial en humanos. Una encrucijada para /afiliación

decir, si la mujer - esposa o concubina - fue inseminada con el semen
de su pareja y ambos consintieron con dicho procedimiento, entonces
no habrá problema para reconocer la maternidad y la paternidad. Las
reglas establecidas por las leyes mexicanas en cuanto a la paternidad
serían perfectamente aplicables.
Para mayor claridad, en este escenario la filiación no sería objeto
de cuestionamiento. Si bien este tipo de hijos no son producto de una
relación sexual, su carga genética es indudablemente idéntica a aquella
que resultaría de una relación sexual entre la pareja. Fáctica y jurídicamente el hijo es de la pareja puesto que hay una igualdad biológica Y,
consecuentemente, legal entre ambos padres y el hijo. También en el
ámbito social el hijo será aceptado sin problema alguno. En esta tesitura,
la legislación mexicana vigente no tendría problemas en reconocer la
filiación resultante. La condición de hijo produciría por lo tanto todas
las consecuencias previstas por el derecho como la patria potestad, los
alimentos, la herencia, etcétera.
Un segundo escenario surge cuando la mujer se hace inseminar
con material genético de su esposo vivo pero sin contar con su anuencia.
Este caso, que en sí no es nada extraordinario, se podría dar, por ejemplo,
cuando el varón mandó congelar su material genético y la esposa recurre
a dicho semen para inseminarse sin contar, empero, con el acuerdo de su
cónyuge. Ciertamente, el hijo sería biológica y jurídicamente de dicha
pareja; sin embargo, no existiría por parte del varón la ''voluntad procreacional" (Bergel, 2003:263). Si bien este concepto ha sido principalmente
concebido en función de los donadores de gametos, podría ser aplicado
también en el presente caso.
Una situación similar se presenta cuando una mujer viuda se
somete a una inseminación con esperma previamente criogenizado
del marido (o de la pareja estable) fallecido. Tampoco aquí existe una
voluntad procreacional. Para este caso la legislación mexicana ofrece
solamente alternativas pobres y limitadas ya que considerará como padre
al difunto siempre y cuando el hijo nazca dentro de los trescientos días
posteriores a la fecha de fallecimiento. Es evidente que dicha concepción
jurídica es insuficiente dado que técnicamente sería posible que la mujer
se haga inseminar con semen diverso en una fecha cercana a la muerte de
su esposo o inmediatamente después. En este caso preciso, por ejemplo,

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

19

la filiación del ser humano resultante podría ser biológicamente una y
jurídicamente otra. Esto con todas las consecuencias inherentes.2
Ahora bien, la crioconservación tanto de esperma como de óvulos
e, incluso, de embriones permite que una mujer se haga inseminar de
manera artificial con semen de su marido difunto o pareja estable fuera
de los plazos establecidos por la ley. La viuda podría incluso esperarse
va~os años antes de optar por la inseminación artificial. Según la ley
mexicana, el hijo que surge de este proceder no tendrá padre legal aún y
cuando la identidad del mismo sería conocida. Teóricamente la filiación
podría comprobarse mediante una prueba del ADN, sin embargo, en
Nuevo León la legislación local permite este procedimiento para determinar la paternidad sólo en el caso de hijos nacidos fuera del matrimonio.
Tomando en cuenta que en el caso que discutimos el bebé es, en principio,
considerado como un hijo nacido dentro del matrimonio, la posibilidad
de recurrir a dicha prueba queda vedada. 3
Otros países resolvieron este dilema prohibiendo la inseminación
post-mortem, o bien, la permiten bajo la condición de que existe de
manera fehaciente el consentimiento del varón para que se pueda utilizar
su material genético después de su propio fallecimiento (Messina de
Estrella Gutiérrez, 1998: 136). También en este caso se aprecia un vacío
legal, ya que las leyes no consideran los avances biotecnológicos. Nos
encontramos ante una verdadera encrucijada de la filiación.
En la última alternativa de inseminación artificial homóloga, el
marido logra a través de la coacción o cualquier otro medio la inseminación de su esposa haciendo uso de su propio material genético pero
sin contar con la voluntad de la mujer. Al respecto abundaremos más
adelante.

La inseminación heteróloga
2 Véase la fracción Il del artículo 324 del Código Civil, vigente para el Estado de
Nuevo León, la que presume que si el bebé nace dentro de los 300 días posteriores a la
f echa de fallecimiento, se presume hijo del difunto.
3 Véase el capítulo I V del Código Civil para Nuevo León, capítulo relativo al "RECONOCIMIENTO DE LOS HIJOS NACIDOS FUERA DEL MATRIMONIO". Véase en
esp ecífico el atículo 381 bis.

�20

/ La inseminación artificial en humanas. Una encrucijada para la filiación

La situación se complica aún más tratándose de la inseminación heteróloga. En este supuesto la técnica de la inseminación artificial ofrece
varias alternativas. Una primera posibilidad es cuando la mujer casada
sea inseminada heterólogamente, es decir, con semen de un tercero, y
cuenta para tal efecto con la anuencia de su pareja.
.
En principio es evidente que aquí la filiación biológica de la
mu3er no es objeto de discusión; en cambio, la situación es diferente
en e~ c~~ del va~ó?. Se podría establecer una paternidad legal aunque
no b10logica. Ins1sttmos en el tiempo condicional del verbo poder, dado
que actualmente esto es imposible en términos jurídicos.
En este caso la aceptación por parte del varón de que el cuerpo
de su esposa o pareja fuese inseminado artificialmente constituiría el
elemento vinculante respecto de la filiación. La filiación sería en este
caso independiente de la "verdad" biológica. Sin embargo, la situación
se complica dado que en el caso del donador del esperma - una tercera
persona - no existiría la voluntad procreacional por lo cual quedaría
e~ento de las derivaciones filiatorias. La filiación se traslada aquí más
bien al varón (el esposo) quién, ante su propia imposibilidad fisiológica,
acepta la inseminación de su pareja con esperma de un tercero. Lamentablemente esta situación no está regulada en México.
. M~s preocupante aún se torna la situación cuando la mujer opta
p_or msemmarse con el material genético de una tercera persona pero
sm contar con la anuencia del marido. Bajo este supuesto la sola voluntad de la mujer es insuficiente para obligar a su esposo en términos
de paternidad; e~pero, ante la regulación mexicana vigente surge aquí
u~ problema seno dado que el Código Civil neoleonés presume que el
hiJo de una mujer casada sea de facto el hijo de su esposo. En este caso
el marido tendría que demostrar lo contrario. 4 El Código Civil - que no
regula la inseminación artificial - reputa hijos del matrimonio solamente
bajo dos condiciones: (a) cuando el bebé nace después de ciento ochenta
días contados desde la celebración del matrimonio; y (b) cuando los hijos
nacen dentro de los 300 días siguientes a la disolución del matrimonio
ya sea por nulidad del contrato, por muerte del marido o por divorcio.
4

Véase el artículo 324 del Código Civil vigente en el Estado de Nuevo León.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives atoña / autumn 2005, Vol.7, Num. 2 /

21

Tratándose de un divorcio o la nulidad, el plazo se contabiliza a partir del
momento en que quedaron separados los cónyuges por orden judicial.
El problema estribe aquí en vista de que la ley no admite otra
prueba contra la presunción de paternidad antes aludida que la imposibilidad fisica del marido para tener acceso camal a su mujer durante
los primeros ciento veinte días de los trescientos que han precedido al
nacimiento, o que, en caso de haberlo tenido, existan razones biológicas
o fisiológicas plenamente comprobadas que imposibiliten la concepción. 5 Si el marido tuvo relaciones sexuales con la mujer y no cuenta
con un impedimento biológico o fisiológico (por ejemplo, esterilidad o
una vasectomía), el varón no podría argüir fundamentos jurídicos para
desconocer la filiación del hijo que nació a raíz de la inseminación
artificial.
La Ley General de Salud prohíbe a la mujer casada inseminarse
artificialmente sin contar con la anuencia de su cónyuge.6 Sin embargo,
esta disposición federal carece de fuerza y eficacia jurídica dado que no
establece sanción alguna para aquellas mujeres que se hacen inseminar sin consentimiento del cónyuge. Ante la ausencia de un castigo la
prohibición se toma irrelevante. Más aún, la ley se refiere solamente a
la mujer casada y deja fuera de su consideración la situación de la unión
libre.
La situación del varón se complica aún más dado que no podría
demandar el divorcio al enterarse de la inseminación artificial, pues
aunque no resulte ser el padre del bebé, no se le podría acusar a la madre
de haber cometido adulterio en el sentido convencional del término.7 Ei
"adulterio biológico" no existe .en la legislación mexicana como causa
de divorcio (Testart, 2001:111).
Por otra parte, ¿qué pasaría si una mujer viuda se hace inseminar
con semen donado por una tercera persona dentro de los plazos establecí-

!

Véase el artículo 325 del Código Civil vigente en el Estado de Nuevo León.
Véase artículo 466 de la Ley General de Salud.
7 Véase Boletín Mexicano de Derecho Comparado N°. 82, Biblioteca Jurídica Virtual,
UNAM, (09 de Noviembre del 2004.)
http:/lwwwjuridicas.unam.mx/pub/ica/revlboletinlcont/82/artlart2.htm.

�22

/ lA inseminación artificial en humanos. Una encrucijada para lafiliación

dos por la ley? En principio el niño se presumiría como hijo del difunto
y por la muerte del esposo nadie podría impugnar la paternidad. La ley
adjudicaría así una relación filial biológicamente inexistente que tendrá
una serie de consecuencias, por ejemplo, a nivel de la herencia.
Ante estas circunstancias, algunas entidades federativas (como
Baja California Sur, el Estado de México, Morelos, San Luis Potosí y
Coahuila) han emprendido tibios esfuerzos para reconocer a la inseminación artificial heteróloga efectuada en una mujer casada sin la anuencia
o aprobación de su cónyuge como causa de divorcio.8 La legislación
civil de Tabasco reconoce, por su parte, al hijo concebido por medio de
la inseminación artificial y admite su adopción plena.

La inseminación en una mujer soltera
Existe un vacío legislativo para el caso de una mujer soltera que se somete
a la inseminación artificial (esquema 2). Aquí habremos de distinguir
entre dos posibilidades: (a) dicha mujer cohabita con una pareja estable;
(b) no cuenta con pareja estable.
Tratándose de una mujer soltera con pareja estable, la procreación
por medio de inseminación artificial y sin el consentimiento de la pareja
(es decir, cuando no existe voluntad procreacional) no deberá conllevar
consecuencias para el varón. En este caso la mujer soltera sería tratada en
analogía a la casada. En cambio, cuando la mujer inseminada no cuenta
con pareja estable, la filiación podría establecerse en principio sólo entre
madre e hijo. El bebé no tendrá una filiación paterna.
La legislación neoleonesa - concretamente, el capítulo relativo
al reconocimiento de los hijos nacidos fuera del matrimonio - plantea
la posibilidad de recurrir a una prueba del ADN. Al lograr identificar
al donante del semen, éste resultaría ser considerado como el padre. A
diferencia de algunos otros países9, en Nuevo León y en otras entidades
federativas las consecuencias respecto a la filiación de los donantes de
esperma no están reguladas. Sólo el estado de Coahuila ha establecido
8 Véase el apartado del "Divorcio " en cada uno de los Códigos Civiles de las entidadesfederativas antes aludidas.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol.7, Num. 2 /

23

explícitamente que en caso de fecundación heteróloga no se reconoce
un lazo :filiatorio entre el donante de los gametos y el bebé_ 10
Si bien es cierto que el grueso de las instituciones médicas mantiene al donador en el anonimato (Bergel, 2003:267), en caso de que se
descubriría accidentalmente su identidad surgirían serios problemas de
carácter :filiatorio. Se aprecia, pues, la serie de implicaciones familiares,
sucesorios y sociales que se derivan de la no regulación de la inseminación artificial.
Empero, la problemática de la inseminación artificial no se
agota en la :filiación sino abarca también la selección de gametos. Hoy
en día resulta médicamente posible seleccionar el material genético
(espermazoides y óvulos) para efectos de calidad y garantizar el mejor
"producto" posible.
Se trata de un procedimiento en principio benéfico, sin embargo
hay quienes vislumbran ya una forma de racismo dirigido en contra del
gen (Testart, 2001 : 111 ). La selección de los "mejores gametos" significa,
en realidad, discriminar, con base en ciertos supuestos médicos, algunos
gametos y favorecer a otros. Teóricamente es posible influir, de esta
forma, las propiedades físicas y cognitivas (su inteligencia, fortaleza
física y belleza, por ejemplo) de este nuevo ser humano que saldrá como
resultado.
Existen en la actualidad casos documentados de bancos de gametos 'pedigrí', donde hombres y mujeres notables o muy agraciados en el
aspecto físico o intelectual (como científicos que han obtenido el premio
Nóbel o modelos de renombre internacional) ponen a disposición sus
óvulos y espermas (Testart, Jacques, 2001 :59ss). La pregunta obligada es
si no estamos participando aquí en una nueva forma de eugenesia, similar
aunque tecnológicamente superior a aquella utilizada por la Alemania
fascista (Ramos, 1992:5 ls).
9 Véase Boletín Mexicano de derecho comparado N~ 82, Biblioteca Jurídica Virtual,
UNAM, (09 de Noviembre del 2004.)
hllp:/lwwwj uridicas.unam.mxlpublicalrevlboletin/cont/82/artlart2.htm.
IO Véase el apartado relativo a la.filiación y paternidad del Código Civil del Estado
de Coahuila.

�24

/ la inseminación artificial en humanos. Uno encrucijada para la filiación

A pesar de que esta selección genética tiene numerosas implicaciones éticas, sociales y políticas, no hay una ley que regule esta práctica.
Dado que la legislación liberal en México establece que en el caso de
los particulares todo aquello que no está prohibido, está permitido, no
hay manera de cómo controlar la inseminación artificial (Garza García,
1997:38).

La inseminación sin consentimiento - ¿una violación?
Existe la posibilidad de que una mujer sea inseminada artificialmente de
forma homóloga o heteróloga sin su consentimiento. ¿Es equiparable este
acto a la violación? El artículo 466 de la Ley General de Salud contesta
esta pregunta de forma afirmativa:
Artículo 466.-Al que sin consentimiento de una mujer o aun
con su consentimiento, si ésta fuere menor o incapaz, realice en ella
inseminación artificial, se le aplicará prisión de uno a tres años, si no
se produce el embarazo como resultado de la inseminación; si resulta
embarazo, se impondrá prisión de dos a ocho años.
Por último, existe también la posibilidad de una inseminación
que no emplea únicamente el esperma de un donante sino de varios:
se habla en este caso de un 'cóctel espermático' (Ramos, 1992). Este
procedimiento se ' recomienda' cuando el varón no presenta esterilidad
completa pero su producción espermática es baja. La inseminación con
esperma combinada eleva las probabilidades de un embarazo al tiempo
que establece una duda acerca la paternidad generando la ilusión o la
esperanza de que el producto cuente con el material genético del marido
y no del otro donador.

Conclusiones
La procreación humana asistida implica la creación de un ser humano
mediante la participación de terceras personas y el empleo de diversas
técnicas. Sus procedimientos no han sido lo suficientemente analizados.
En materia legal existe al respecto una fragmentación regulativa entre
las diversas entidades federativas. Cada estado aborda la inseminación

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

25

de manera diferente, situación que obstaculiza la construcción de una
certeza jurídica en la materia.
Ciertamente, la reglamentación sobre la procreación humana asistida no escapa de valoraciones y consideraciones de carácter moral, ético,
político y religioso; sin embargo, el peligro mayor radica en los vacíos
e incongruencias legales. Uno de los principales problemas para regular
la fecundación humana asistida se deriva de que en la jurisprudencia no
queda claro si el material genético humano debe ser considerado como
un bien o una persona. Las indefiniciones influyen la discusión acerca
de las relaciones filiatorias. Bajo estas circunstancias los conceptos de
paternidad e, incluso, de maternidad quedan en entredicho.
En fin, las ciencias sociales, en general, y el derecho, en particular, se enfrentan a nuevos supuestos que obligan una revisión a fondo
de las nuevas posibilidades derivadas de la manipulación de gametos.
Más que nunca se requiere la activa intervención de las ciencias sociales.
Aunado a lo anterior es de esperarse que la ciencia adquiera un dominio
cada vez más perfecto del patrimonio genético tanto en lo que respecta a
los seres humanos como en relación con los demás seres vivos. El peligro
radica en que esto se sucede en un ambiente gobernado por la anarquía
y el descontrol.

�26

/

la inseminación artificial en humanos. Una encrucijada para /afiliación

Revista Perspectivos Sociales / Social Perspectives otoño I aull/mn 1005, Vol. 7, Num. 2 I

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�INNOVACIONES DE
LA PRÁCTICA- PRACTICE
INNOVATIONS

�Revista Perspectivas Sociales / Sacia/ Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

31

La resiliencia de las familias afectadas por el desplazamiento
forzado en Colombia*
Oiga Lucía López Jaramillo**

Abstract
This article presents a psychosocial intervention project wbich was developed in order to support Colombian peasant families who had been
violently displaced from their farms and villages by civil war in Colombia. Additionally, a considerable number of families had suffered the
loss of one or various members who died because of the war. Dropped
into an unknown social environment, separated from their traditional
economic base and overwhelmed by the trauma suffered from war, their
present and future lives are uncertain. Witb tbe alliance between displaced families, governmental institutions, non governmental organizations and academics a social intervention project was created in order to
attend different aspects (economic, social, cultural and psychological)
of displacement. This article describes the psychosocial intervention
strategies in order to rehabilitate individuals and families and to restore
their capacity of action. The intervention project was based on the resilience approach: it focused on the ability of individuals and groups
to cope with extremely critica) conditions and to secure their survivorship.

Resumen
El artículo describe un trabajo de intervención psicosocial desarrollado

* Una versión de este trabajo fue presentado como ponencia en el Seminario Internacional Familias, Cambios y Estrategias organizado por la Universidad Nacional de
Colombia y la Alcaldía Mayor de Bogotá los días 12, 13 y 14 de octubre en Bogotá,
Colombia.
** La autora es trabajadora social de la Universidad del Valle, terapeuta familiar del
Instituto de Terapia Familiar de Santiago de Chile, profesora titular de la Universidad
de Antioquia e investigadora del Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de
Antioquia en Medellín, Colombia. Es asimism o miembro de la Junta Directiva de la
Fundación para el Bienestar Humano. Su dirección electrónica es: olopez@iner.udea.
edu.co

�32

/ la resiliencia de las familias afectadas por el desplazamiento forwdo en Colombia

con familias campesinas colombianas que han sido desplazadas violentamente por la guerra civil en Colombia. Un número considerable de
familias sufrió, además, la muerte de uno o varios familiares a consecuencia de las actividades bélicas. Arrojados a un entorno social nuevo,
sin medios materiales para sustentar su vida en los términos conocidos y
agobiadas por el trauma sufrido, el presente y futuro se tomaron inciertos.
A través de una alianza entre las familias desplazadas, autoridades de
gobierno, organizaciones no gubernamentales e instituciones académicas se implementó un proyecto de intervención que pretendía atender
los diversos aspectos (económico, social, cultural y psicológico) del
desplazamiento. En este artículo presentaremos el trabajo desarrollado
en el ámbito psicosocial para rehabilitar la capacidad de acción de las
familias y ayudarles a tomar nuevamente las riendas de su propia vida. El
proyecto de intervención psicosocial partió del enfoque de la resiliencia,
es decir, de la capacidad de los individuos y grupos para hacer frente a
condiciones extremadamente adversas y asegurar la sobrevivencia.

Palabras claves/ Key words
Desplazamiento, estrés, resiliencia, fortalezas, sobrevivencia, intervención psicosocial.
Displacement, stress, resilience, strength, survivorship, psychosocial
intervention

Introducción
El concepto de desplazamiento interno refiere al éxodo obligado de
pobladores dentro de las fronteras de un mismo país como efecto de
la violencia generada por un conflicto armado. Las características del
desplazamiento -su carácter involuntario, su circunscripción dentro de
un país y su relación directa con conflictos armados- lo diferencian de
otro tipo de migraciones como el exilio, las migraciones por razones
económicas o las causadas por desastres naturales al igual que los
reasentamientos poblacionales ligados a la realización de megaproyectos de desarrollo.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

33

A nivel mundial los desplazamientos forzados se han incrementado desde las dos últimas décadas del siglo XX por la proliferación
de guerras civiles ligadas a conflictos políticos y étnicos. A diferencia
de las guerras entre Estados, en las guerras civiles la población civil
es el objetivo primario y deliberado de los grupos armados (Kalyvas,
2001:4). El desplazamiento forzado que se está observando en Colombia es una expresión de esta situación.
El desplazamiento forzado en Colombia se remonta a mediados
del siglo XX y se asocia a la violencia bipartidista que gobernaba en
aquel entonces en el país. Durante las décadas subsiguientes dicho conflicto adoptó nuevas proporciones y generó complejas manifestaciones:
surgieron actores armados que agenciaron sus propios proyectos contra
el Estado y la sociedad civil. Las manifestaciones más frecuentes de
este fenómeno son las desapariciones, los secuestros y el desplazamiento que fue reconocido oficialmente apenas en la década de los
años noventa.
En Colombia, el desplazamiento forzado se convirtió en tema
central de investigación desde los años noventa (Henao, 1998; López
Jaramillo, 2001). Los estudios se centraron en la perspectiva de las
familias rurales desplazadas. Además de constatar el drama humano,
lograron captar la fuerza vital de las personas y las familias desplazadas para hacerle frente a una situación potencialmente devastadora. Si
bien la guerra las había convertido en víctimas, estas personas y grupos
lograron posicionarse como sobrevivientes gracias a sus recursos y sus
propias estrategias. Su capacidad de sobrevivencia constituye un recurso fundamental para el desarrollo de nuevos enfoques de intervención
en apoyo a los grupos e individuos desplazados.

Familias desplazadas: de víctimas a sobrevivientes
Muchos estudios (Uribe de Hincapié 2001; Bello, Martín y Arias 2000;
Castillejo 2000; Henao 1998; Segura y Meertens 1997) han documentado los impactos sufridos por la población desplazada lo que permitió
también ahondar acerca de los efectos psicosociales del desplazamiento
forzado y propiciar una amplia mirada a la población como víctima. ·

�34

/

La resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

La victimología 1, una disciplina que se desarrolló en los últimos años,
plantea tres niveles de víctimización: el primario, el secundario y el
terciario. Estos niveles hacen referencia a los múltiples daños de tipo
psicológico, económico, jurídico, social y cultural que padecen estas
familias. Los victimólogos describen una escalada cada vez más compleja de consecuencias ante las pérdidas por el desalojo forzado. De
ahí que esta triple condición podría aplicarse a las familias en situación
de desplazamiento en tanto los daños sufridos por ellas no se limitan a
la lesión o a la puesta en peligro de sus bienes jurídicos, sino que les
generan padecimientos que no encuentran siempre una respuesta social
solidaria. En este sentido serían víctimas primarias. Adicionalmente,
el Estado demuestra en el plano jurídico una actitud de abandono o
indiferencia hacia las familias desplazadas, situación que incrementa su
vulnerabilidad y afecta sus dimensiones psicológicas y patrimoniales
(nivel secundario) (Landrove cit. en Velásquez, 1999). Cuando las
víctimas afrontan en la sociedad, además, un proceso de etiquetamiento
o estigmatización, estamos ante un proceso de victimización terciaria2
(Dunkel cit. en Velásquez, 1999:31). Siguiendo esta lógica, las familias
colombianas desplazadas de manera forzada son triplemente víctimas.
Sin embargo, la conceptua~ización de las familias desplazadas como víctimas conlleva efectos indeseables. Por una parte, al ser
identificadas y al visualizarse a si mismos como víctimas, las personas
y grupos aparecen como sujetos indefensos e incapaces, es decir, se
convierten en objetos pasivos de atención e intervención. Pierden ante
los ojos de la sociedad y frente a ellos mismos su estatus de actores, es
decir, dejan de ser percibidos como agentes de su propia recuperación.
Este enfoque fija, además, la atención en un solo aspecto: el impacto
de un fenómeno traumatizante en los individuos y las familias. Si bien
1 Para Tony Peters (1990, cit. en Velásquez, 1999:J0ss) la victimología se ocupa en
general de los problemas de las víctimas fijando su perspectiva en "el conjunto de
las implicaciones comparables de acontecimientos tan diversos como, catástrofes de
tráfico (accidentes aéreos, terrestres, etc.) y de las diferentes formas de delincuencia
como la violencia estructural (terrorismo y guerra) y la violencia entre ciudadanos
individuales ".
2 Dunkel, Freider. Fundamentos victimológicos generales de la relación entre víctima
y autor en el derecho penal. Vrctimología. San Sebastián, Servicio Editorial Universidad del País Vasco, 1990. p. 170. Citado por Velásquez A., Fernando. Op. Cit., p. 31.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 21

35

las consecuencias del desplazamiento en los planos psicológico, social,
cultural y político son innegables, para desarrollar una estrategia de intervención resulta imprescindible tomar en cuenta la reacción de los
sujetos al evento estresor (el desplazamiento forzado).
Desafortunadamente, el afrontamiento activo que desarrollan
las familias frente al desplazamiento no ha llamado aún la suficiente
atención de los estudiosos. Sólo recientemente y limitado al grupo de
mujeres maltratadas se ha propuesto cambiar la consideración de víctima porla de sobreviviente (Bustos y Larrauri, 1991 ; Velásquez, 1999)
dado que, como señala Cobb (1997:19): "La identidad de víctima como
construcción social posee una considerable fuerza centrífuga precisamente porque es una construcción social". La (auto)construcción como
"víctima" no permite necesariamente una recuperación de los efectos de
la violencia. Para recuperar la capacidad de acción de las mujeres golpeadas resulta imprescindible identificar en ellas una acción intencional
y construirlas de este modo como "sobrevivientes" (Cobb, 1997:21s).
Poner el lente analítico en el aspecto de la sobrevivencia ofrece
nuevas posibilidades para abordar el desplazamiento forzado, tema que
" ... está lejos de ser plenamente clarificado y explicado, pese a la extensa producción académica y a sus innegables aportes; es vasto, complejo, con muchas aristas y en pleno desenvolvimiento" (Uribe et al,
2003:31).

El sistema familiar frente a los eventos estresantes
Mejía (1990:52) afirmó que: "La familia es el sistema donde vibran más
las emociones, los sistemas de creencias, las tradiciones, las fortalezas
y vulnerabilidades, los elementos de apoyo y, con frecuencia, la fuente
de estrés y de presiones que nos empujan al éxito o al fracaso". Como
sistema vivo e intensamente dinámico, la familia se encuentra sometida
permanentemente a innumerables sucesos y eventos. El desplazamiento
forzado es uno de ellos.
El desplazamiento representa un estresor de primer nivel por
su carácter inesperado (no-normativo), externo, ambiguo, involuntario
y crónico. Lo anterior apunta a la dificultad de afrontarlo y a la impor-

�36

/

La resiliencia de lasfamilias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

tancia de los recursos internos a disposición del individuo, la familia y
la comunidad circunvecina para lograrlo.
Las teorías del estrés familiar giran alrededor de dos ejes básicos: la
vulnerabilidad3 a la crisis y el poder de recuperación de la crisis; y se
concretan en modelos como el de la resiliencia que intentan responder
a la pregunta del por qué algunas familias logran afrontar transiciones
traumáticas, catástrofes u otros eventos inesperados mientras que otras
en similares condiciones se rinden ante las dificultades. Para responder
a esta interrogante los modelos parten de cuatro supuestos: (a) La familia es un sistema vivo y en tal calidad enfrenta dificultades y cambios
de manera natural y predecible. (b) La familia desarrolla fortalezas y
capacidades básicas para promover su crecimiento y para protegerse de
los momentos de transición y cambio. (c) La familia desarrolla fortalezas y capacidades específicas para protegerse de estresores inesperados
y para promover la adaptación después de una crisis. (d) La familia se
beneficia al contribuir a la red de relaciones y recursos de la comunidad a la que pertenece, sobre todo en los momentos de estrés y crisis
(Hernández, s/f: 6).
En la presente investigación sobre el desplazamiento forzado
en Colombia partimos del enfoque de la resiliencia ya que otorga gran
importancia a las competencias y fortalezas de la familia en vez de a sus
estructuras y acciones patológicas. Por consiguiente el enfoque de la
resiliencia no visualiza a la familia como una entidad perjudicada sino
como una colectividad desafiada.
El concepto de resiliencia se originó en la metalurgia donde
designa la capacidad de los metales para resistir a golpes y para recuperar su estructura externa. En el campo médico dicho concepto fue
utilizado para expresar la capacidad de los huesos para crecer adecuadamente después de una fractura; y en la psicología refiere a la capacidad del ser humano para recuperarse de la adversidad. Según Gardiner
(cit. en Badilla, 1997: 1), la resiliencia surge de la interacción creativa
entre los recursos personales y los recursos sociales.
3

La vulnerabilidad se entiende como uno de los 'factores internos de riesgo, de un
sujeto o sistema expuesto a una amenaza, que corresponde a su disposición intrínseca
de ser dañado " (Lave//, cit. en Moreno Jaramillo (1999: J00).

Revista Perspecdvas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

37

El concepto de resiliencia familiar ofrece una postura flexible
cuando se abarcan múltiples variables que tematizan tanto las similitudes como las diferencias, las continuidades y los cambios al igual que
la vulnerabilidad y la capacidad regeneradora (Walsh, 1998ª: 20s). En
otras palabras, la resiliencia alude a la actitud adoptada por un colectivo para minimizar el impacto disociativo de una situación estresante
modificando las exigencias y desarrollando recursos para hacerle frente.
Ello requiere el uso tanto de recursos intrafamiliares como ambientales
(Walsh, 1998a:20s).
La capacidad de la familia para reorganizarse después de una
adversidad con mayor fuerza y mayores recursos constituye un proceso activo de fortalecimiento y crecimiento que no logra ser captado a
través de términos como sobrevivir, sobrepasar o escapar. La resiliencia apunta más bien a la habilidad para sanarse de heridas dolorosas,
hacerse cargo de la vida, seguir el camino emprendido con coraje e
infundirlo en los demás.
Para Walsh (1998a:6 y 24), la resiliencia se nutre de tres fuentes básicas: (a) del sistema de creencias compartido por los integrantes
de la familia con el cual un evento adverso o la vida en general pueden adquirir un significado positivo; este sistema de creencias otorga,
además, un sentido de trascendencia y espiritualidad; (b) los patrones
de organización familiar en cuanto a los niveles de flexibilidad y cohesión internas y externas que permiten la movilización de recursos
propios y externos (pertenecientes a otras familias e instituciones); (c)
los procesos de comunicación en cuanto a su claridad, su apertura a la
expresión emocional y la disponibilidad de colaborar en la solución de
problemas.
La resiliencia se forja a través de la adversidad y no a pesar de
ella, es decir, cuando los actores la afrontan. La capacidad inherente a la
resiliencia de recobrarse de los peores golpes no reside en "pasar la crisis" como si ésta no afectara, o de librarse de una experiencia penosa y
de los sentimientos dolorosos asociados. Por el contrario, la resiliencia
implica la integración de la experiencia entera en la trama de vida individual y familiar en relación con la identidad propia y colectiva (Walsh,
1998ª:22).

�38

/

La resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

El enfoque de resiliencia describe la existencia de verdaderos
escudos que impiden que las fuerzas adversas actúen de manera lineal, que atenúan de esta forma sus efectos negativos y los transforman
en ocasiones en elementos de superación de la situación estresante. En
otras palabras, la resiliencia alude a factores protectores (Munist, 1998:
lOss).
La visión proporcionada por los modelos que giran en torno a
los conceptos de vulnerabilidad a la crisis, el poder de recuperación de
la familia y la resiliencia posibilitan nuevas miradas a la encrucijada en
que se encuentran las familias desplazadas por la guerra en Colombia.
Las colectividades familiares aparecen como entidades que reconstruyen su realidad dentro de un entorno social determinado que reviste un
papel fundamental y relevante. La reconstrucción expresa una resiliencia social basada en los derechos ciudadanos de las familias desplazadas.

El enfoque de la resiliencia en el estudio del desplazamiento
forzado en el oriente antioqueño
En el año 2001 se emprendió un estudio cualitativo sobre las estrategias
familiares de sobrevivencia en la parte oriental de Antioquia. Insertado
en una perspectiva sistémica, se trataba de analizar el desplazamiento
desde las reacciones que las familias mostraron frente a dicho evento.
A diferencia de una amplia gama de estudios que centran su interés
analítico en las consecuencias del desplazamiento, se pretendía hacer
visible las diversas formas de afrontamiento que adoptaron las familias.
Estas estrategias de acción no reciben aún la suficiente atención por lo
que tampoco son valoradas como potencial social.
Convertido en base de intervención social, el enfoque de la resiliencia permite trascender la visión tradicional de las familias afectadas como víctimas - una posición que tanto la sociedad como las mismas familias desplazadas se (auto)atribuyen - e identificarlas como
protagonistas activas que cuentan con una fuerza transformadora de
alto valor social.

Revista Perspectivas Sociales/ Social Penpectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

39

La investigación se basó en una muestra integrada por 63 familias desplazadas que se encontraban en distintas etapas del proceso
de desplazamiento (pre-desplazamiento físico llamado también preludio; desplazamiento físico y ubicación provisional en los sitios de
asentamiento; reubicación y retomo). De cada una de las tres zonas en
que se divide el oriente de Antioquia (Marinilla en la zona del altiplano;
El Peñol en la zona de embalses y San Luis en la zona del Páramo) se
seleccionó un municipio expulsor y otro receptor.
El estudio se interesó en particular por las potencialidades de
las familias. Sus capacidades se componen de recursos y conductas
proactivas. Ambos confluyen en el diseño de las estrategias de afrontamiento frente al desplazamiento forzado. Un recurso se refiere a una
característica, un rasgo, una competencia o un valor con el que cuenta
un individuo, un grupo (la familia) o una comunidad dentro de su contexto inmediato.
Patterson (cit. por Hemández, 1997:95) distingue tres tipos de
recursos: personales, familiares y comunitarios. Los recursos personales hacen alusión a las competencias individuales (por ejemplo, los
conocimientos y habilidades adquiridos) que facilitan la consecución
de ingresos y la realización de las tareas; así como a los rasgos de
personalidad al igual que a la salud fisica y emocional. En cambio, los
recursos familiares se detectan únicamente en el funcionamiento de la
familia y refieren a la cohesión (entendida como el vínculo de unión,
la confianza, el apoyo, la integración y el respeto a la individualidad),
la adaptabilidad (la capacidad de la familia para afrontar y superar los
obstáculos en su camino) y la habilidad comunicativa tanto en el plano
instrumental como afectivo ya que la calidad de la comunicación incide
en el manejo del estrés, permite coordinar los esfuerzos individuales
para afrontar las demandas y reduce la ambigüedad de los retos. Curran,
Prats y McCubbin (cit. en Hemández, 1997:55) han sugerido, además,
las tradiciones familiares, las creencias religiosas y el compromiso para
mantener relaciones regulares.
Finalmente, por recursos de la comunidad se entienden las
personas, grupos e instituciones externas a la familia con quienes
el colectivo familiar se encuentra entrelazado y de quienes puede

�40

/

la resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento fon:ado en Colombia

obtener ayuda. Entre estos recursos destaca sobre todo el apoyo social
que puede adoptar la forma de apoyo emocional (denota preocupación
y cuidado a través de una adecuada comunicación), apoyo informativo
(por ejemplo, sugerencias, orientación oportuna acerca de un problema
y sus soluciones) y/o apoyo instrumental (ayuda efectiva a través de la
donación de dinero, especies, alojamiento, tiempo y trabajo) (Hemández, 1997:56). Nuestra investigación identificó estos tres tipos de recursos que constituyen elementos fundamentales que influyeron en las
estrategias de afrontamiento hacia el desplazamiento forzado.
Los recursos individuales de las familias en situación de
desplazamiento

En nuestro estudio tomamos en cuenta solamente los conocimientos y
habilidades adquiridas por medio de la educación formal , no formal e
informal y las experiencias de los miembros de las familias desplazadas que habían acumulado dentro de su cotidianeidad campesina. Destacó, por un lado, el bajo nivel educativo de la mayoría de las familias
campesinas y, por el otro, el nivel educativo medio de una minoría.
Estos conocimientos adquiridos por vía formal se complementaron con
las habilidades ocupacionales desarrolladas en el medio rural. Se trató
en términos generales de un nivel de conocimiento bajo para hacer
frente a un futuro incierto marcado por una huida abrupta y violenta
que les permitió llevar tan sólo poca ropa y pocos enseres. El conjunto
de recursos individuales resultó tan limitado que más que un factor de
protección representaba un riesgo frente a la crisis.
Los recursos familiares en el desplazamiento forzado

Como recursos familiares consideramos la cohesión, la economía y la
adaptabilidad familiar frente al desplazamiento forzado. Para evaluar la
cohesión familiar aplicamos el APGAR. El nombre de este instrumento
diagnóstico se compone de los iniciales en inglés de las funciones que
pretende evaluar: Adaptation (adaptación), Partnership (asociación),
Growth (crecimiento), Affection (afecto) y Resolution (solución). En
otras palabras, esta herramienta metodológica mide el apoyo, la integración, el afecto, la capacidad de compartir tiempo espacio y dinero,
la valoración de las decisiones entre los miembros de la familia y la

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / aurumn 2005, Vo/.7, Num. 2 I

41

comunicac1on intrafamiliar a través de la verbalización de las experiencias ligadas al desplazamiento. Este último componente resultó,
además, de gran importancia para desarrollar una estrategia de manejo
del estrés y para la articulación de los sentimientos como una forma
inicial y elemental que ayudó después a elaborar el duelo sobre todo en
aquellas familias que sufrieron de la muerte de algunos de sus integrantes a raíz de la guerra.
La adaptabilidad de las familias, es decir, su capacidad para
llevar a cabo ajustes y/o cambios fue evaluada a través de las estrategias
desarrolladas para hacer frente al desplazamiento (número y variedad
de estrategias a lo largo de las diversas etapas del desplazamiento Y
número de familiares involucrados en cada una). No medimos solamente la flexibilidad y la capacidad del colectivo familiar para afrontar
estresores severos como el desplazamiento, sino también su potencial
para actuar a través del tiempo y garantizar su sobrevivencia.
Las familias analizadas identificaron a la lucha armada - acontecimiento responsable del desplazamiento forzado - como un conflicto externo a ellas que, sin embargo, las unió internamente, las integró Y
las cohesionó. Más del 85% de las familias presentaron niveles medios
y altos de integración y cohesión familiar, o bien, mostraron fuertes
tendencia hacia la integración. Además, se caracterizaron por dar y recibir apoyo. Dado que todos se encontraban en la misma situación, se
observó un manejo conjunto del estrés a través de diferentes medios:
por medio del apoyo otorgado; mediante la posibilidad de hablar sobre
el tema en la familia, así como por el hecho de compartir el espacio, el
tiempo, el dinero e incluso, emociones como el miedo de poder mantenerse con vida. Sin embargo, la muerte de un integrante de la familia,
a raíz de la guerra resultó un tema dificil de tocar.
Las reacciones de una familia ante un evento estresor no son
improvisadas; por el contrario, dan cuenta de una serie de recursos
- por ejemplo, afecto, apoyo, comunicación y solidaridad entre sus
miembros- que tiene a su disposición. Sin embargo, a pesar de identificarse como grupo y compartir experiencias solidarias los evento~
severos cargados de mucha tensión pueden generar al interior efectos
contrarios sobre todo cuando estos colectivos familiares ya presentaron

�42

/ La resiliencia de las familias afectadas por el desplazamientoforzado en Colombia

conflictos internos propios. Esto fue el caso de 12% de las familias
que observaron bajos niveles de cohesión. La mitad de ellas encaró
dificultades de pareja que se relacionaron únicamente en un caso con
el desplazamiento. La otra mitad de estas colectividades familiares se
encontró en un ciclo doméstico avanzado: los hijos estaban en proceso
de independizarse del núcleo familiar. Se trata de una fase cuando el
nivel de aglutinación familiar baja normalmente para permitir la salida
de los vástagos4.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

43

desplazadas5 - constituyen una realidad vacía. En Colombia n? exis!e
actualmente la voluntad política necesaria para transformar la asistencia
social de emergencia en una política de intervención social que busque
reparar el daño psicológico, moral y económico6 y que ayudaría a las
familias campesinas no sólo a reconstruir sus proyectos de vida sino de
mejorar al mismo tiempo sus condiciones materiales de vida.

Estrategias de afrontamiento: en búsqueda de la reconstruc-

ción
La mayoría de las familias enfrentó el desplazamiento en condiciones de pobreza material. El conflicto armado y el desplazamiento
despotenciaron su capacidad económica y les provocaron grandes pérdidas materiales. No obstante, gracias a la fortaleza de los recursos familiares - una especie de capital intangible -, lograron la supervivencia.
Estos recursos familiares representaron un escudo protector más fuerte
que sus recursos individuales que resultaron ser, más bien, un factor de
nesgo,

Los recursos comunitarios en el proceso de desplazamiento forzado
El desplazamiento forzado significó el traslado de las familias de una
comunidad expulsora (la comunidad de origen) a una receptora: la
cabecera municipal. Este traslado afectó los recursos comunitarios a los
cuales las familias desplazadas podían acceder. Desafortunadamente,
los recursos institucionales tanto públicos como privados que constituyen un punto de partida de gran importancia para lograr el retomo
a la comunidad de origen, o bien, la reubicación voluntaria en otro
lugar - situación que terminaría con la condición de las familias como
4 Dado que la salida de los hijos del hogar es una etapa del desarrollofamiliar normal,
los cambios que se presentan son predecibles y tienen, por lo tanto, un carácter normativo. Empero, lo anterior no exime a la familia de algún nivel de tensión.
5 El artículo 18 de la Ley 387 señala que la condición de desplazado forzado por la
violencia cesa cuando se logra la consolidación y estabilización económica de los desp_lazados, bien sea en su lugar de origen o en las zonas de reasentamiento.
6 La investigación realizada por el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad
de Antioquia plantea como parte de sus conclusiones, ante las pérdidas de los desplazados, la exigencia de una reposición material, la estabilización socioeconómica
de la que habla la Ley 387, el reconocimiento social y la reparación moral para esta
población. Véase Uribe et al (2001: 68s).

Como mencionamos más arriba, las estrategias de sobrevivencia que
fueron desarrolladas por las familias durante el proceso de desplazamiento, constituyeron el eje central de nuestro estudio. Se trata de estrategias de afrontamiento que se integran por aquellas conductas que
constituyen respuestas generalizadas de las personas o familias ante
las demandas de un acontecimiento crítico. Articulan, por lo tanto, un
esfuerzo específico a veces abierto, a veces encubierto, para reducir
el impacto de una demanda o exigencia en la vida de los afectados
(Hemández, 1997: 57).
El afrontamiento familiar es el resultado de la(s) respuesta(s)
coordinada(s) y de los esfuerzos integrados de los miembros de una familia para solucionar un problema conjunto. Los retos colectivos ligados al desplazamiento se refieren, por ejemplo, a la protección ante el
peligro en que vivían, los albergues en los sitios de llegada, el empleo
y las fuentes de ingreso en la comunidad receptora. Las estrategias de
afrontamiento tienen que ver con la forma de como las familias encaran
las dificultades mediante los recursos personales, familiares y comunitarios y con el significado que asignan a los eventos estresores. En
su mayor parte se trata de construcciones de significado compartidas y
contrastadas por el/los grupo(s) de convivencia (Hemández, 1997:59).
McCubbin, Larsen y Olson (cit. por Hemández, 1997) distinguen entre dos tipos de afrontamiento: (a) el interno relacionado con
el reconocimiento y la aplicación de los recursos existentes en la propia
familia; (b) el externo orientado a obtener medios a través de fuentes
externas a la familia.

�44

/ la resiliencia de las familias afecladas por el desplazamienlo forzado en Colombia

Las estrategias internas se conforman por dos tipos de conducta:
la "reestructuración" y la "pasividad". -El concepto de reestructuración
alude a la habilidad para redefinir con base en la autoconfianza como
grupo y la propia resiliencia- las experiencias estresantes de manera que
sean más aceptables y manejables. En estos casos las familias definen
el evento estresor como un reto que creen poder superar. Por su parte,
también la pasividad es una respuesta aunque no activa ni eficiente en
cuanto a la solución de los problemas. Aquí el colectivo familiar minimiza la responsabilidad propia en la producción del evento estresor y
también su propia iniciativa para afrontar las dificultades. Las familias
definen el acontecimiento estresor como una situación que se resolverá
por sí sola con el paso del tiempo. A través de la pasividad pretenden
evitar los problemas. La actitud pasiva puede reflejar, asimismo, una
actitud pesimista frente a los retos a vencer. Sin embargo, al igual que
la reestructuración, la pasividad constituye una respuesta orientada a
proteger a la familia sobre todo cuando los actores consideran que no
cuentan con suficientes recursos para afrontar exitosamente la situación
problemática (Hernández, 1997:79s).

j

Las estrategias externas son de tres tipos: (a) la búsqueda de
apoyo social, es decir, la construcción de lazos sociales compensatorios con la familia extensa, amigos y/o vecinos (Musito, s/f:16); (b) la
búsqueda de apoyo espiritual a través de actividades y rituales fundamentalmente religiosos; y (c) la búsqueda de apoyo institucional y/o
profesional para obtener ayuda (Hernández, 1997:80).
Cuando una persona o una familia se encuentran expuestas a un
estresor o una tensión que no logran comprender sea por desconocer su
origen, sea por no saber cómo afrontarla, tienden a buscar ayuda para la
interpretación y significación del acontecimiento (Hemández, 1997:60).
En efecto, algunas familias desplazadas expresaron su desconcierto por
desconocer las causas del desplazamiento; ni siquiera lograron construir explicaciones subjetivas acerca del acontecimiento sufrido, mientras
que otras tenían sus propias explicaciones más cercanas a las condiciones objetivas del conflicto en su zona de origen.
Las familias que sobrevivieron un desplazamiento forzado
hicieron uso de todos los recursos a su alcance - propios y externos-

RevísJa Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 1, Num. 2 I

45

para afrontar el desafio planteado por las estrategias de guerra de los
actores armados. El 73% efectuó ajustes y/o cambios en la composición
familiar, aprovechó su cohesión interna y se apoyó en sus propias
creencias para desarrollar conductas proactivas con el fin de restablecer
su base económica. Se trata de estrategias que aprovecharon el
potencial de afrontamiento dado al interior del núcleo doméstico.
Además, el 94% intentó conseguir apoyo social mediante la formación
de agrupaciones de las familias afectadas por el desplazamiento y
estableciendo lazos con instituciones.
Estas estrategias surgieron sobre el repertorio de los recursos y
debilidades existentes en las familias. El balance global permitió la sobrevivencia de las familias, aunque en condiciones muy dificiles, desventajosas y precarias, ya que el Estado ofrece oportunidades económicas y educativas muy limitadas y carece de programas a corto y mediano
plazo para facilitar a las personas y grupos afectados la reconstrucción
de sus proyectos de vida
A través de las interacciones en las familias y con los actores
en su alrededor se produjeron sinergias que facilitaron la supervivencia
en medio de la adversidad. Es así como se perfiló la resiliencia de las
familias desplazadas, es decir, su capacidad para desafiar los efectos del
conflicto armado y sobrevivir en una situación sociopolítica que pone
en riesgo su vida física, emocional y social. Las familias sobrevivientes
mostraron tener los tres factores que las hacen resilientes: los patrones
organizativos alrededor de la cohesión y la flexibilidad, sus creencias
religiosas y los procesos comunicativos. Destacó asimismo el papel activo de las mujeres quienes buscaron nuevos caminos y los infundjeron
en los demás miembros de su familia.
Finalmente, el número de estrategias empleadas por familia,
su grado de permanencia a lo largo del proceso de desplazamiento
y el nivel de participación de los miembros familiares permitieron
identificar la capacidad de adaptación de las familias. La evaluación de
estas categorías por los investigadores sugirió la urgente necesidad de
establecer programas de recuperación que incluyan tanto los aspectos
psicológicos como los sociales y económicos, ya que la atención
humanitaria a los grupos desplazados resulta limitada, pasiva e insu-

�46

/ la resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento fonado en Colombia

:ficiente. El trabajo de intervención partió, asimismo, de la concepción
de las familias desplazadas como protagonistas de su propio restablecimiento y como sujetos de su reconstrucción

Una experiencia de intervención psicosocial para abordar el
desplazamiento forzado
El Instituto de Estudios Regionales (INER) de la Universidad de Antioquia elaboró una propuesta de intervención psicosocial que partió
de la idea de que las fami lias desplazadas sufrieron pérdidas humanas
y materiales cuyas consecuencias rebasaron los recursos propios para
recuperarse por sí mismas. Por ende, el restablecimiento fue conceptualizado como "un trabajo en alianza entre ellas y las instituciones del
sector público y privado" (INER et al. 2002:5; Rodríguez, 2003). El
programa piloto se llevó a cabo en el municipio de El Peño!.
El Peño! se ubica en la parte oriental del departamento de
Antioquia a una altura de 2,000 metros sobre el nivel del mar y a 67
kilómetros de MedelJín. Dicho municipio se extiende sobre un área
de 143 kilómetros cuadrados y tiene una temperatura promedio de 18
grados centígrados. Las actividades económicas más importantes son
la agricultura - es el principal productor de tomate - y el turismo que es
atraído por un monolito gigante ("Piedra del Peño!") que se alza al pie
de una represa.
Desde los años ochenta el oriente antioqueño ha sido una zona
de influencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia7
(FARC) (Palacios, 1995), pero durante los últimos tres años esta región
y sus riquezas hidroeléctricas se han convertido en un objeto de disputa

7 El actual conflicto armado colombiano se origina en la década de los años sesenta a
partir de la conformación de grupos revolucionarios insurgentes, entre ellos las FARC.
Esta agrupación guerrillera se expandió en todo el territorio colombiano y disputa el
poder al Estado y a las élites de la sociedad (Romero Silva, /999: 173s).

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspecrives otoño / autumn 2005, Vol.7, Num. 2 I

47

por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)8, situación que ha
intensificado el conflicto bélico en la zona.
Los desplazamientos en el municipio de El Peñol comenzaron
a presentarse en agosto del 2000 ante la amenaza de una masacre que,
de hecho, se llevó a cabo el 5 de enero de 2001. Inicialmente los desplazamientos forzados se dieron de forma esporádica, sin embargo, en
el transcurso del tiempo se intensificó el éxodo de las familias sobre
todo en las veredas La Meseta, Chiquinquirá y el Chilco.
Por iniciativa del Instituto de Estudios Regionales (INER) de
la Universidad de Antioquia y la Fundación para el Bienestar Humano
(FBH), se formalizó, en el año 2003, una alianza entre diversas
entidades y organizaciones del sector público, la sociedad civil tanto
del municipio de El Peño! como de la ciudad de Medellin y las familias
desplazadas bajo un objetivo común9: " ...reconstruir los proyectos
de vida individual, familiar y social de las familias desplazadas en el
Oriente antioqueño, que se asentaron en la cabecera del municipio del
Peñol" (Rodríguez, 2003: 15). Para lograr esto las instituciones y grupos
participantes debían capacitarse en el proceso de gestión. 1O

8 Para 1990 habían surgido grupos paramilitares en Colombia con el fin de contrarrestar la guerrilla. Entre estas agrupaciones paramilitares se encuentra 'Muerte A
Secuestradores' (MAS) que fue fundado en /981 en el Magdalena Medio antioqueño
y que llegó luego a Urabá. Otros grupos son 'Muerte A Revolucionarios de Urabá'
(MR.U) y 'Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio 'y 'Autodefensas de Córdoba y Urabá '(A CCU). Posteriormente varios de estos grupos se unieron y conformaron
las 'Autodefensas Unidas de Colombia ' (A UC) (Henao Delgado et al, 1998: 44 y 49).
9 Las siguientes entidades del sector público y las organizaciones y agrupaciones de
la sociedad civil se vincularon al proyecto: Personería Municipal de El Peño!; Granja
Modelo León Xl1I adscrita a la Dirección de Desarrollo Comunitario del municipio
de El Peño/; el Instituto de Estudios Regionales ([NER); la Fundación para el Bienestar Humano (FBH); el Comitato Jnternazionale perlo Sviluppo dei Popo/i (Comité
Internacional para el Desarrollo de los Pueblos CJSP) y las familias desplazadas de
El Peño/.
IO Un representante de cada institución social asistió a un curso sobre "Metodología
para el trabajo en alianzas" a cargo del INER de la Universidad de Antioquia y
apoyado por el Programa Nacional de Alianzas. El curso se llevó a cabo en Medellín
de julio a septiembre de 2003.

�48

/

La resiliencia de las familias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

El modelo de intervención psicosocial
La atención tradicional que se brinda a las víctimas de desastres consiste
en ofrecerles techo, comida y atención a la salud física. Últimamente se
otorga, además, una cierta importancia a los aspectos emocionales ya
que la situación emocional puede afectar la capacidad de las personas
para desenvolverse adecuadamente en otros campos de su vida. Las
familias desplazadas tienen necesidades psicosociales específicas que
se derivan del trauma sufrido por el desplazamiento.
El modelo de intervención psicosocial sintetiza dos componentes: el primero se refiere a las implicaciones psicosociales del desplazamiento forzado para los individuos y las familias; el segundo consistió
en la adaptación del modelo del Kensington Consulation Centre for
Marie Stopes International (MSI) al caso colombiano. Dicho modelo
se deriva del trabajo con los refugiados de guerra en Bosnia Herzego. 1l
b
. .
. 1
vlil
a y usca crear un espacio Vivencia en donde las familias logren
identificar y reconocer las pérdidas humanas, materiales y los efectos
emocionales de las mismas. Sobre esta base podrán elaborar el duelo
correspondiente y construir un nuevo proyecto de vida social.

Revista Perspectivos Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005. Vol. 7. Num. 2 /

49

Los talleres de recuperación psicosocial formaban parte de un
programa de capacitación más amplio que incluía proyectos productivos y de seguridad alimentaria y que estaba a cargo de la Personería Municipal y la Alcaldía. La idea era de que una vez lograda la
rehabilitación psicológica, los participantes adultos emprenderían
también su recuperación económica vinculándose a uno de tres
proyectos ofertados: capacitación por alimentos (se trataba de un
curso sobre los derechos de los/las desplazadas; al asistir, las familias
lograron un subsidio alimentario), proyecto de granja y un proyecto de reforestación. Los adolescentes y los niños de estas familias
participaban paralelamente en talleres que persiguieron los mismos
objetivos pero tomando en cuenta su edad.
Cada familia desplazada enviaba un representante a los talleres
de adultos. Se buscaba la continuidad de la misma persona ya que debía
multiplicar lo aprendido en su familia. Para garantizar una participación
activa, se dividió a la población en dos grupos: el grupo A se integró
por veintiséis mujeres; el grupo B se conformó por veinte personas
(cuatro hombres y dieciséis mujeres). Todos los participantes asistieron
sin falta alguna.

1

1

i

El MSI parte de la idea de que la flexibilidad es una condición
para que las familias puedan expresarse y encontrar una salida que surja
de ellas mismas haciendo uso de su capacidad resiliente que existe aún
en condiciones de marginalidad. La adaptación de este modelo al caso
colombiano se hizo con base en cinco ejes: (1) identificación y validación de los sentimientos generados por las pérdidas; (2) elaboración
del duelo; (3) reconocimiento de fortalezas para afrontar las crisis
(resiliencia); (4) empoderamiento de las familias con sus propias
fortalezas; y (5) elaboración de nuevos proyectos de vida. Cada eje
representó una meta con objetivos que fueron traducidos en
actividades grupales dentro de un taller intensivo de 7 horas de
duración. En la práctica concreta se llevaron a cabo cuatro talleres
incluida la evaluación y el cierre mediante una ceremonia especial. En
estos cursos participaron 46 familias.
11 L
.
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en López y Agude/o (2000).

A través de los ejes mencionados se construyó el espacio vivencia! que facilitó a las familias la identificación y el reconocimiento de
las pérdidas humanas y materiales sufridas y de sus efectos emocionales y creó así una base psicológica y social que les permitió elaborar el
duelo, reconocer sus fortalezas y construir un nuevo proyecto de vida
social.

Eje uno: identificación y validación de los sentimientos generados por
las pérdidas
El desplazamiento forzado generó para las familias pérdidas abruptas y
significativas que se tradujeron en sentimientos de dolor, enojo, tristeza,
desesperanza, vacío y desamparo. Para que los afectados lograran identificar las pérdidas y validar los sentimientos que experimentaron, se
hizo necesario reconstruir en el plano simbólico el hábitat de origen, Se
trataba de una precondición para la posterior elaboración del duelo

�50

I La resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

Este objetivo se buscó alcanzar mediante un trabajo individual y grupal denominado "Reconstruyendo nuestra comunidad". Su
propósito era ayudar a las familias a definir el contexto social en el que
se habían hallado antes del desplazamiento, reconocer lo que habían
tenido y adónde habían pertenecido e identificar su forma de vida y sus
relaciones con la comunidad. De esta forma ambos grupos lograron la
reconstrucción simbólica de sus respectivas comunidades lo que dio
inicio a los relatos de la historia particular del desplazamiento forzado. En la mayoría de los casos las familias consideraron haber podido
satisfacer sus necesidades básicas en su comunidad de origen.
Al finalizar el primer taller los participantes consideraron haber
encontrado una oportunidad para hablar abiertamente y sin temores de
su desplazamiento. Para algunos se había abierto por primera vez un
espacio donde podían llorar y desahogarse de lo sucedido. Los participantes crearon así un espacio de confianza que les ayudó a externalizar
historias dificiles y duras de contar. A través de otras actividades se
pretendía reforzar la reconstrucción del tejido social perdido por el
desplazamiento (Rodríguez, 2003:38ss).

Eje dos: elaboración del duelo

J

La elaboración del duelo se indujo mediante preguntas reflexivas. Se
trata de " ...preguntas hechas con la intención de facilitar la autocuración en un individuo o familia, mediante la activación de la reflexividad entre significados dentro de sistemas pre-existentes de creencias
que permite a los miembros de la familia generar o generalizar por sí
mismos patrones constructivos de cognición y conducta" (Bevenbach y
Rodríguez cit. en López y Agudelo, 2000: 121 ). Las preguntas reflexivas
generan un cambio inesperado de contexto, 12 ya que buscan lograr que
se manifieste lo que ha sido enmascarado o perdido. Con frecuencia los
miembros de una familia ven los eventos desde una sola perspectiva;
situación que limita sus opciones de conducta. Sin embargo, es posible
que obtengan un punto de vista recíproco que les permite abrirse a nuevas posibilidades. En el caso de las familias desplazadas, las preguntas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

51

se centraron en la pérdida de seres queridos y de bienes materiales.
A través este segundo taller se pretendía: (a) consolidar la
reconstrucción del sentido de comunidad entre los miembros del grupo; (b) posibilitar la identificación y la validación de los sentimientos
experimentados por las pérdidas humanas y materiales; y (c) crear las
condiciones para la elaboración del duelo.
Para tal efecto se impartió un taller denominado "Reencuentro
con el pasado". Debía ser un espacio que ayudara a los participantes a
identificar y manifestar el dolor sufrido y despejar así las perspectivas
para un futuro diferente. Se trataba de impulsar a los participantes a
que elaboren nuevas historias, es decir, re-relatos, que les facilitarían
el desarrollo de nuevos sentimientos validando los que habían experimentado y vivenciado al sufrir las pérdidas. Al leer estas historias en el
grupo, el trabajo de cada uno se socializa. Es en este momento cuando
las personas manifiestan sus sentimientos de dolor más profundos. Se
generan así las condiciones para elaborar el duelo.
La persona es acompañada en este proceso por los participantes.
Hay que recordar que cada individuo manifiesta sus sentimientos en
diferente grado de intensidad de forma que observamos diferencias
entre los grupos en cuanto a la emotividad de las manifestaciones de
dolor y tristeza.
La elaboración del duelo finaliza con un ritual: un acto simbólico que facilita la introducción de un cierto orden en el caos en que se
halJaron las familias. Es una forma para limitar el peligro de desaj~stes.
A través del ritual aflora intensamente la emotividad lo que evita la
persistencia del vacío. Es al mismo tiempo una forma para darle salida
y sentido al duelo de cada familia y para otorgarle un reconocimiento
social aunque sea minimo. El ritual permite dar el salto del pasado al
presente y liberar el futuro de las trabas del duelo.

Eje tres: reconocimiento de fortalezas para afrontar las crisis (resiliencia)

12

Otro tipo de preguntas reflexivas son las que tienen que ver con el futuro y las que
colocan al sujeto en la perspectiva del observador (López y Agudelo, 2000:121).

La identificación de las condiciones en que se hallaban las

�52

L

/ la resiliencia de las familias afectadas por el desplazamienta forzado en Colombia

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

53

familias antes del desplazamiento permite conocer sus fortalezas.
Constituye una labor de actualización del pasado que resulta importante para detectar las capacidades que les permitieron afrontar otras
crisis (tanto semejantes como diferentes).

guridad que adquieren después del duelo, " les aportan progresivamente
las condiciones necesarias para fundamentar la autogestión del proyecto de vida social, bien sea en la ciudad de llegada o en la posibilidad del
retorno" (López y Agudelo, 2000: 121).

Después de haber elaborado el duelo, se espera que las familias
desplazadas estén en condiciones para romper con los temores que las
mantienen atadas al pasado y para reconocerse en un presente; y que
sean capaces de situarse en un espacio nuevo para mirar hacia un futuro
con más oportunidades. Para alcanzar este objetivo es imprescindible
construir redes internas y externas que les permiten ser escuchadas y
legitimadas. Al mismo tiempo los individuos y familias se convierten
en artífices de sus propias historias.

Para propiciar el empoderamiento de sus fortalezas propias
como el amor a la vida, la unión de la familia, la entereza, las ganas
de seguir adelante, la fe, la esperanza, la solidaridad, la responsabilidad y la creatividad, los talleres debían contar con ciertos elementos
que facilitan la puesta en marcha de la capacidad auto-organizadora;
la construcción de relaciones internas y externas; la reflexión acerca
de los recursos propios y del entorno y el desarrollo de habilidades de
gestión.

Las investigaciones realizadas por el INER han mostrado que
-a pesar de las condiciones extremas a las que se encuentran sometidas las familias desplazadas poseen una elevada capacidad para afrontar la
adversidad y la gran mayoría ha logrado mantener su organización familiar mediante cambios que les permitieron construir nuevas tipologías
familiares.

Eje cinco: elaboración de nuevos proyectos de vida

Para adaptarse, las familias requieren de flexibilidad. Se trata
de una característica de los sistemas familiares que es necesaria para
construir nuevos proyectos de vida. Otra condición para lograr la adaptación es la activación de su capacidad resiliente que se hace visible a
través de las innumerables estrategias desplegadas para lograr su sobrevivencia. El taller que perseguía estos objetivos se denominaba "Sobrevivientes".
Eje cuatro: el empoderamiento de las familias de sus propias
fortalezas

Para construir un nuevo proyecto de vida es necesario que las familias
desplazadas logren empoderarse de sus propias fortalezas. Adquieren
poder cuando descubren que poseen conocimientos. Asimismo, al colocar el futuro como meta para salir de la marginalidad, generan motivos
para establecer una nueva organización individual, familiar y social. La
identificación y apropiación de sus propias fortalezas junto con la se-

Para propiciar la construcción de un nuevo proyecto de vida, se hizo uso
de preguntas reflexivas orientadas al futuro. Cuando una familia tiene
problemas, suele estar muy preocupada por las injusticias del pasado
o las dificultades del presente. Vive como si no existiera un mañana.
Esta situación empobrece su capacidad para pensar alternativas y elecciones en el futuro. Mediante una serie de preguntas intencionadas, el
terapeuta pretende motivar a los miembros de las familias a crear nuevas expectativas frente al futuro. Quienes siguen atados al pasado o al
presente, no siempre pueden contestar las preguntas en la sesión, pero
las siguen pensando en sus casas.
Las perspectivas futuras inciden sobre la conducta y los compromisos que se asumen en el presente; es así como las preguntas ejercen un efecto reflexivo. Las preguntas orientadas al futuro introducen
posibilidades hipotéticas, permiten compartir las propias ideas con
otros miembros de la familia en un proceso de co-creación y estimulan
a los participantes a tomar en cuenta alternativas antes no consideradas.
Por ejemplo, al preguntarles que harían si tuviesen un accidente en una
isla donde existen pocos recursos, las familias empezaron a ocuparse
de estrategias de sobrevivencia. El grupo se organizó de tal manera que
conformaron distintos tipos de familia. Las subsiguientes preguntas las
motivaron a buscar recursos internos y externos para construir proyec-

�54

/

la resi/iencia de las familias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

tos de sobrevivencia. Se sobreentiende que se trataba de metáforas de
lo que en la vida cotidiana serían las bases para la reconstrucción de sus
proyectos individuales y familiares.

A manera de conclusión: el estado actual de las familias

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005. Vol. 7. Num. 2 I

55

años de edad)
" .. .con lo que nos pasó, yo me sentía muy deprimida, compartir las penas
y las historias nos sacó adelante ...antes estaba sin saber qué hacer. Con el
desplazamiento, mis hijos estaban muy retraídos; con la experiencia que tuvimos eso cambió." (Mujer de 42 años de edad)

Para conocer el estado actual de las 46 familias que participaron en la
experiencia piloto se estableció un contacto personal con funcionarios
de la Alcaldía de El Peñol 13 y con representantes de algunas de las
familias14_ A dos años después de la impartición de los talleres psicosociales los participantes seguían reconociendo su impacto positivo,
que se reflejó, según las personas entrevistadas, en ciertos cambios que
habían introducido en sus vidas. Una mujer de 48 años expresó que:
" El giro que dio nuestras vidas a raíz del desplazamiento forzado nos dejó en
una grave desorganización; llegó el vacío, no sabíamos qué hacer. Fue
entonces cuando iniciamos el proceso de recuperación en los talleres, sacamos
nuestras penas, nuestros miedos, comenzamos una nueva vida/.. ./ Regresamos a la finca, mi esposo la trabaja, los hijos y yo nos quedamos en el pueblo,
acá trabajan y estudian. Yo realizo trabajo comunitario. Aprendimos a botar
el miedo."

,
...

" La situación para nosotros cambió y aprendimos a deshacemos de esas an-

gustias. La experiencia en los talleres fue un alivio, disminuyeron los temores
y pudimos llorar también por los otros/.. ./ tuvimos conciencia de lo que sucedió y que hay que echar pa' lante. Yo quisiera regresar a la finca de mi suegro, pero mi esposo tiene un negocio (taller de mecánica) y está muy adaptado acá en el pueblo." (Mujer de 31 años de edad)
"Pudimos reconocer que otros habían sufrido igual o más que nosotros. Ahora mi esposo trabaja en la finca y continuamos en el proyecto ' Sembrando
Futuro' . Dos de los hijos trabajan y los dos menores estudian." (Mujer de 53
13 Entrevista con Luis Alfonso Montes, Secretario de Desarrollo de la Comunidad, 31
de agosto de 2005.
14 Entrevista colectiva de seguimiento a cinco representantes de algunas de las familias que participaron en la experiencia piloto 'Alianza por una vida nueva para las
familias desplazadas por la violencia en el municipio de El Peño/' 6 de septiembre de
2005, municipio de El Peño/

"Entendimos realmente el problema del desplazamiento .. .la verdad de lo que
había pasado. La experiencia nos sirvió mucho porque estábamos en un estado lamentable; mis hijos estaban muy retraídos, al menor todavía le falta
hablar más de lo que nos sucedió. Volvimos a la finca pero mi esposo no está
en condiciones de trabajarla, tiene una tienda en el pueblo y yo estoy al frente
de este negocio (academia de conducción) ... " (Mujer de 37años)

Según las representantes contactadas, el 20% de las familias
retornó parcialmente a sus fincas y el 30 % lo hizo en forma definitiva.
El otro 50% se estableció en la cabecera municipal de El Peñol.
Las familias que regresaron parcialmente a sus granjas, recuperaron sus propiedades y reiniciaron el cultivo. Un familiar (por lo
general, el hombre) permanece en la finca mientras que el resto vive en
el pueblo. Estas familias "van y vienen" de acuerdo a sus necesidades e
intereses.
Aquellas otras familias que volvieron de forma definitiva a
sus propiedades, reactivaron las labores agrícolas con el apoyo de los
proyectos de la granja 15 (con duración de un año) y de reforestación
('Sembrando Futuro') que sigue siendo vigente en la actualidad. A pesar
de haber recibido ayuda del gobierno para restablecer su vivienda, los
auxilios no han sido suficientes.
La otra mitad de las familias se quedó de manera definitiva
en la cabecera municipal. Ellas lograron una cierta recuperación
15 Las familias que se vincularon a este proyecto, en su mayoría han sido las que retomaron parcial o totalmente a susfincas replicando lo aprendido en el proyecto: co_nstrucción de gallineros, cocheras (cerdos) y conejeras ecológicas; así como siembra de
bancos proteicos. Entrevista con Luis Alfonso Montes, Secretario de Desarrollo Comunitario, quien está a cargo de la Granja Modelo León Xlll; 31 de agosto de 2005.

�56

/

La resiliencia de las f amilias afectadas por el desplazamiento forzado en Colombia

socioeconómica abriendo pequeños negocios como graneros, tiendas,
cafeterías, talleres de confección, artesanías. Otras cuentan con un
empleo que, a pesar de localizarse en el sector informal de la economía,
les ha posibilitado mejorar sus condiciones de subsistencia en comparación con el momento inmediatamente después del desplazamiento.
Por lo general, estas familias carecían de propiedades en sus comunidades de origen donde habían trabajado como mayordomos de fincas
que aún no se recuperan.
En síntesis: la experiencia piloto con las familias desplazadas
por la violencia en el municipio de El Peñol resultó exitosa. Dada la
recuperación psicosocial y las mejores condiciones económicas que
lograron las familias participantes, se trata de una experiencia terapéutica replicable. Las familias que se establecieron de forma definitiva en
la cabecera municipal lograron vincularse en el plano escolar y laboral
con el pueblo. Lo mismo se observa en aquellos casos que decidieron
retomar a su sitio de origen. Ambos grupos lograron su reinserción
social y construyeron nuevos proyectos de vida.

L

El retorno fue posible tanto por el mejor estado emocional
de las familias y su mejor preparación para retomar el manejo de sus
fincas, como por una mayor seguridad en esta zona del oriente
antioqueño debido a la instalación de una base militar en el municipio
de Guatapé que colinda con El Peñol.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives otoño I autumn 2005. Vol. 7, Num. 2 /

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�ARTÍCULOS
DE INVESTIGACIÓN RESEARCH ARTICLES

�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

63

Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la
pobreza en México en el período de 1992 a 2002

Jorge Noel Valero Gil 1

Abstract
This study compares estirnates of Mexican poor population which
have been elaborated by the use of two different methodologies: (a) the
offi-cial approach proposed in 2002 by the Technical Committee for
the Measurement of Poverty based on the income of the households;
(b) an alternative approach which takes into account the expenses
made by households using the data of the National Survey of Income
and Expenditure. Toe study examines the differences between both
methodologies to estímate poor population and households. When
expenditure is divided into its monetary and non-monetary parts, it
is detected that non-monetary expenditure can affect the results of
measurement. Factors such as the composition of households and
the inclusion of age and scale factors are also considered in order to
establish the effect of decisions made by households on the range of
poverty. The disregard of these factors introduces variances into the
proportion of poor population which can be caused by errors in the
measurement process.

Resumen
En este trabajo se comparan estimaciones acerca de la población mexicana en pobreza que han sido elaboradas a través de dos metodologías
diferentes: (a) la oficial establecida por el Comité Técnico para la
Medición de la Pobreza en 2002 que se basa en el análisis del ingreso
1 El autor es profesor titular de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma
de Nuevo León en Monterrey, México. Su dirección electrónica es: jvalero@faeco.
uanl.mx Agradezco a Fernando Cortés, a Magali Valero Tonone y a dos árbitros
anónimos sus valiosos comentarios a una versión preliminar de este trabajo. Lo que ha
quedado es de mi entera responsabilidad. Una versión preliminar fue presentada en el
Congreso "Marginación y Pobreza. Nuevos horizontes en las políticas de desarrollo
social en zonas rurales y urbanas ". Facultad de Trabajo Social de la UANL y Consejo
de Desarrollo Social, Monterrey, N.L. 18 y 19 de noviembre de 2004.
·

�64

/ Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el período de
1992 a 2002

de los hogares y (b) una metodología alternativa que toma como punto
de partido el gasto de los hogares tal como es documentado por las
Encuestas Nacionales de Ingresos y Gastos. En el estudio se examinan
las diferencias arrojadas por ambas metodologías con respecto a la estimación de la población y los hogares pobres. Al descomponer los gastos
en sus partes monetarias y no monetarias, se detectó que los componentes
no monetarios pueden modificar los resultados de las mediciones. El
trabajo examina, asimismo, el papel de los cambios en el tamaño de
hogar y la inclusión de factores de edad y de escala para identificar el
efecto de las decisiones de los hogares sobre los niveles de pobreza. Se
encuentra que la no consideración de estos factores introduce variaciones
en la proporción de población en pobreza, las cuales podrían deberse a
errores de medición.

Palabras clave/ Key words
Pobreza, México, métodos estadísticos, ingreso, gasto, hogares
Poverty, Mexico, statistical methods, income, expenditures, households

Introducción
En México se consideran oficialmente tres líneas o niveles de pobreza
denominados ''umbral de pobreza alimentaria", "umbral de desarrollo
de capacidades" y "umbral de desarrollo de patrimonio" (Comité Técnico de Medición de la Pobreza 2002, Sedesol 2003a). En pesos de
agosto de 2000, estas tres lineas de pobreza correspondieron a un ingreso
mensual per cápita de $652.57 pesos, $1,254.50 pesos y $1,565.00
pesos respectivamente para el sector urbano; y $485. 71 pesos, $843 .20
pesos y $1,047.33 pesos respectivamente para el sector rural.
En el presente trabajo vamos a examinar los resultados que se
obtendrían con respecto a la metodología oficial del cálculo del nivel
I de pobreza (llamada también "pobreza alimentaria") si partimos del
gasto total de los hogares, en vez de sus ingresos, y comparando las
variaciones en el tiempo de dichas lineas. Los cambios que se estudian

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

65

aquí respecto a la metodología oficial se refieren a: (a) la utilización
del gasto de los hogares para calcular la línea de pobreza en vez de los
ingresos; (b) la distinción de los efectos del gasto monetario; y (c) los
efectos que surgen de los cambios en el tamaño y la composición de
los hogares. Dado que dicha línea se utiliza para hacer estimaciones
sobre las dimensiones, la profundidad y la evolución de la pobreza, es
importante conocer su robustez frente a los cambios en las formas de
medición.
Las mediciones gubernamentales sobre la pobreza fueron revisadas en México por el Comité Técnico para la Medición de la Pobreza (2002). Dicho organismo calcula la satisfacción de las necesidades
mínimas de consumo ( expresadas en calorías y proteínas2) y mide la
pobreza a través de los ingresos de los hogares que se componen de los
ingresos monetarios y los no monetarios incluyendo las imputaciones
de los alquileres de las viviendas y excluyendo todas las formas de
regalos (Comité Técnico 2002 nota 45; Sedesol 2003b parte 2) y transferencias no monetarias entre los hogares. Esta metodología se basa en
el ingreso promedio de los miembros del hogar sin hacer consideraciones de escala para el tamaño de hogar y las edades de sus miembros. En
un trabajo posterior (Cortés et al, 2003) se presentaron los resultados
obtenidos a través de dicha metodología para los años de 1992, 1994,
1996, 1998 y 2000. Es precisamente en estos mismos años cuando se
realizó la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos (ENIGH).
La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) utilizó la metodología del Comité Técnico asimismo para el análisis de la pobreza en el
2002 (Sedesol, 2003a) y publicó adicionalmente los códigos del programa (Sedesol, 2003b) a fin de que cualquier estudioso interesado en
el tema pueda repetir los resultados. De esta manera contamos en la
actualidad tanto con la metodología para estudiar la linea de pobreza
2 El Comité Técnico (2002, sección 5.2) considera 2,220 kilocalorías y 40 g de proteínas para las áreas urbanas y 2. 180 kiloca/orías y 3 7 gramos de proteínas para las áreas
rurales. Se trata de la misma cantidad que la definida para el estudio de CEPAL-INEGI
(1993) ya que lo importante es la continuidad para estudiar los avances y retrocesos a
través del tiempo. Las medidas son similares para otros países pero con variantes. Por
ejemplo, las necesidades calóricas ascienden en la India a 2,100 kilocalorías en zonas
urbanas y 2,400 kiloca/orías en el campo, invirtiendo la relación campo - ciudad,
como lo señalan Deaton y Dreze (2002, p. 1O) o Saxena y Farrington (2003). ·

�66

/ Estudio comparaJivo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de

Rei,ista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 I

67

1992a 2002

como con los resultados correspondientes para los años pares entre
1992 y 2002.
En el presente trabajo proponemos cambios metodológicos
para estimar la línea de pobreza alimentaria. Los resultados obtenidos
serán comparados con los oficiales. Partimos del gasto de los hogares
proveniente de las ENIGH sin excluir nada. Para deflactar los precios
utilizamos el Índice de Precios al Consumidor (INPC) para el lapso
de 1992 a 2002 ya que el análisis se centrará en el gasto del hogar, es
decir, en el consumo de las familias. A diferencia, el Comité Técnico
utiliza tanto el INPC para comparar los ingresos como varios índices
específicos más para modificar la línea de pobreza3. Desde nuestra
perspectiva el gasto es más adecuado que el ingreso dado que nos
informa acerca de la disponibilidad o la ausencia de recursos necesarios
para cubrir las necesidades más urgentes. Además, según Condouel et
al (2002), el gasto es, en lo general, mejor medido que el ingreso; claro
está, siempre y cuando sea detallado suficientemente. Además, el gasto
toma en cuenta las posibilidades de acceso a recursos como el ahorro
personal. Esto se observa en la ENIGH que basa su información sobre
el consumo de los alimentos en los recuerdos que tienen las personas
acerca de su gasto efectuado el día anterior a la encuesta. A diferencia,
la información sobre los ingresos se refiere a los seis meses anteriores a
la encuesta. Aunque estos datos son de mucho valor, dan también lugar
a sesgos hacia abajo (Deaton 1997, 2001).
Para Latinoamérica Székely et al (2000) y Londoño y Székely
(2000) señalan que en la mayoría de los países se utiliza el ingreso para
3 Hemández y Pérez (2003) discuten la canasta del consumo para los hogares pobres
en el caso de México. El índice de precios ideal nos permitiría retomar al consumidor
a su nivel de utilidad antes del cambio de precios. En este trabajo se aproxima este
retorno al nivel de utilidad a través del JNPC sin modificar fa línea de pobreza,
mientras que fa metodología del Comité modifica dicha línea sin pretender tener, al
parecer, relación con el consumidor. Entre los efectos de esta modificación se
encuentra el que los autores, que dividieron los cambios en la pobreza en cambios
en crecimiento y en distribución, ahora añadan el efecto del cambio en los precios
relativos que mueven la línea de pobreza. Esto es el caso de Székely y Rascón (2005).
Deaton y Dreze (2002) consideran apropiado el uso de índices de precios regionales
para aproximar los cambios en la línea relacionándola con los consumidores de las
diferentes regiones de la India.

estimar la pobreza a pesar de que el gasto podría constituir un mejor
indicador. Otros países de mayor tradición estadística y que cuentan
con buenas encuestas por el lado del gasto (por ejemplo, la India) se
inclinan por medir la pobreza a través del gasto .
No pretendemos demostrar aquí que la medición a través del
gasto sea preferible frente a la del ingreso. Queremos más bien discutir
las diferencias en los resultados en el mismo sentido que el Comité
Técnico (2002, p. 35) señala la conveniencia de considerar tanto el lado
del ingreso como el del gasto.4
Introducimos adicionalmente un segundo cambio metodológico al excluir el gasto no monetario de nuestra estimación. La inclusión
del gasto no monetario resulta problemática dado que no existe una
metodología común y aceptada para imputar valor a los componentes
no monetarios como, por ejemplo, los alquileres de las viviendas habitadas por sus dueños o las donaciones de servicios hospitalarios. Su
inclusión puede ocasionar variaciones significativas y arbitrarias en la
medición de la pobreza. En Estados Unidos, el Panel sobre Pobreza
(Citro y Michael 1995: 246) opta por no incluir las medidas no monetarias dadas las dificultades prácticas de elaborar mediciones correctas;
sin embargo, otros trabajos como el de Condouel et al (2002), que fue
realizado para el Banco Mundial, recomiendan hacer dichas imputaciones. Ciertamente, el Comité Técnico (2002: 56) está conciente de
este tipo de problemas ya que al argumentar la utilización de la medida
monetaria - en contraposición a otro tipo de medidas que incluyen rezagos en medidas de bienestar o medidas multidimensionales -, señala la
necesidad de transparencia y la dificultad de obtener mediciones estadísticas correctas.
La tercera novedad metodológica que plantea el presente tra4 El Panel sobre Pobreza y Asistencia a las Familias de Estados Unidos (Panel on
Poverty and Family Assistance), cuyos resultados aparecen en Citro y Michael (/ 995),
se inclina también por la medición a través de los ingresos pero argumentando (Citro
y Michael, /995:212) que en los Estados Unidos hay mejores mediciones del ingreso
que del gasto ya que las muestras para verificar el ingreso son más grandes. Según
estos autores, si se mejorarían las encuestas acerca de los gastos, se debería medir fa
pobreza a partir d e este dato.

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/ Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de

Revista Perspectivas Sóciales I Sócial Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

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1992 a 2002

bajo consiste en la exploración de los cambios en el tamaño del hogar.
En la medida en que las familias reducen el número de hijos, los índices de pobreza basados en el ingreso o el gasto promedios tenderán
a decrecer con el tiempo por lo que los cambios en la proporción de
la población en pobreza pueden provenir de los propios hogares. En
segundo lugar, dado que el Comité Técnico optó por el ingreso per
cápita, introducimos aquí las variables de las economías de escala y las
medidas de adulto equivalente con la finalidad de observar los cambios
que ocurrirían en la medición de la pobreza. El concepto de economía
de escala articula el hecho de que el consumo de una persona que vive
en un hogar con cuatro integrantes no es igual, en términos de bienestar,
al consumo de una persona que vive sola. Por su parte, la medida de
adulto equivalente expresa que no es lo mismo el consumo de un niño
que el de un aduito5.
Este tipo de estudios de sensibilidad pueden damos una idea de
la robustez de la línea de pobreza utilizada. Székely et al (2000) hacen
un estudio de sensibilidad para las líneas de pobreza en los países latinoamericanos, donde establecen comparaciones entre ingresos y gastos
así como entre ingresos totales e ingresos monetarios y donde incluyen
también las equivalencias de escala respecto al consumo de los adultos
y economías de escala en el consumo.

Los resultados obtenidos aquí señalan que las estimaciones
de pobreza son más estables a través del tiempo cuando se utiliza el
gasto en vez del ingreso. Se observó, además, que las diferencias entre
ingreso y gasto parecen cesar entre 2000 y 2002. Esta suavización del
consumo está muy relacionada con la hipótesis del ingreso permanente
que ha sido discutida por Friedman (1957) y por Modigliani y Brumberg (1954) y señala que el individuo ahorra más cuando sabe que sus
ingresos van a bajar y ahorra menos cuando sabe que van a subir. Al
bajar los ingresos de las familias en una crisis económica los gastos no
se reducirán tanto como los ingresos debido a que utilizan sus ahorros.
En el presente estudio detectamos, además, que el gasto no monetario
introduce mucha variabilidad en los resultados sobre todo para los años
de 2000 y 2002. Asimismo, identificamos, a través de las mediciones
por ingresos y por gastos, una anomalía en la medición de la pobreza
rural para los años 1992 y 1994: cuando la medición se basa en los ingresos, la pobreza rural aumenta; cuando se emplea el gasto, disminuye.
En este sentido Cortés et al (2003, cuadro 4) reportaron un incremento
en la pobreza rural; Székely (2003, cuadro 1) detectó un incremento en
la pobreza en capacidades para toda la población y Székely y Rascón
(2005, Gráfica 1) identificaron el mismo movimiento para la pobreza de
patrimonio.

.
Para que la comparación tenga validez a través del tiempo, se
ttene que modificar la línea de pobreza de tal manera que las dos formas
de medición arrojen aproximadamente la misma proporción de pobres
para 1992. A partir de ahí se desarrollan las observaciones de las varia.
b.1anua1es6. Como ya se mencionó, las comparaciones se refieren
c10nes
a la medida oficial conocida como "línea de pobreza alimentaria", la
que denominamos aquí línea de pobreza.

En el siguiente capítulo se examinan las cifras de ingresos y
gastos monetarios y no monetarios de la ENIGH para presentar los
problemas de medición que pueden surgir por el lado de los ingresos totales y los gastos no monetarios y que dan lugar a mediciones diferentes
cuando se utilizan los gastos monetarios. Posteriormente se analizan
los cambios que ocurren en la medición de la línea de pobreza cuando
se pasa del examen del gasto total al gasto monetario. El último capítulo
revisa el problema del tamaño de hogar y las consecuencias derivadas
de la introducción de economías de escala en el consumo.

5

Ingresos y gastos totales y monetarios

El Comité Técnico (2002:60) ejemplifica este punto señalando que es dificil que
ocurran economías de escala en el consumo de alimentos. Sin embargo en este estudio
se parte del gasto familiar.
6
Si establecemos, para el 2002, la línea de pobreza urbana en $2,183. J3 pesos trimestrales para la suma de los egresos monetarios y no monetarios, se requerirán $1,530.00
pesos para obtener la misma proporción de pobres utilizando únicamente el gasto monetario.

En esta sección se discuten brevemente dos aspectos de los ingresos:
las tasas de crecimiento de los ingresos por rubro y la comparación de
los ingresos y los gastos corrientes totales y monetarios. El tema de
los gastos de las familias en pobreza ya fue discutido para el caso de la

�70

/

Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de
1992 a 2002

ENIGH 2000 por Hemández y Pérez (2003).

Los ingresos
Los ingresos de la ENIGH 1992 se componían de cinco rubros: ingresos netos por remuneraciones al trabajo, ingresos netos de negocios
propios, ingresos netos por renta de la propiedad, transferencias y otros
ingresos de la propiedad. Para los fines de este estudio y para las agrupaciones de ingresos de ENIGH hasta el año 2002 se dividió el primer
rubro de remuneraciones al trabajo en dos apartados: el de sueldos y
salarios, por un lado, y el de otros ingresos laborales, por el otro. De
acuerdo a la información de la ENIGH 2002 y sin considerar los llamados otros ingresos de la propiedad, de acuerdo a los señalamientos del
Comité Técnico (2002), los ingresos por concepto de sueldos constituían el 61.3 por ciento de los ingresos totales; las prestaciones el 5.3
por ciento; los ingresos de negocios propios el 23.1; las rentas el 1.9 por
ciento y las transferencias el 8.4 por ciento. Dado que una gran parte
de la población se encuentra en el sector informal? se esperarian dificultades mayores en la medición de sus ingresos ya que estos tendrán
que encontrarse en los rubros de negocios propios y sueldos y salarios.
Para revisar la estabilidad de los ingresos ( cuadro 1), presentamos las tasas de crecimiento por rubros de ingresos esperando encontrar algún tipo de proporcionalidad. El rubro de "otros ingresos" no se
incluye en el "Total".
Aunque era de esperarse una relación muy estrecha entre los
rubros de sueldos y salarios y el de otros ingresos laborales, ya que
estos corresponden a prestaciones como el crédito al salario, incentivos,
aguinaldos, reparto de utilidades, pago de horas extras y comisiones,
no se observa la proporcionalidad esperada. Por ejemplo, entre 1998 y
2000 los sueldos y salarios crecen un 26.2 por ciento y los otros ingresos
laborales un 58.5 por ciento. Asimismo, entre 2000 y 2002 los sueldos
7 Chapa et al (2004, Cuadro V.J) rep ortan que en el año 2000 se encontraban en el
sector informal (sin incluir el sector agrícola y el personal doméstico) cerca de 14
millones de personas y en el formal cerca de 15 millones. Las personas en el sector
informal tienen muchos incentivos a no revelar sus verdaderos ingresos debido a los
esquemas de impuestos y subsidios.

71

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

y salarios crecen un 11.1 por ciento y los otros ingresos laborales se
reducen en un 35.5 por ciento. Esta falta de proporcionalidad parece
apuntar a problemas de aleatoriedad en la captura de estos ingresos.

Asimismo se observa que la columna de negocios propios sigue
su propia dinámica independiente de los demás rubros. Las mediciones
de este rubro, como se presentará en el cuadro 7 cuando se discutan los
cambios en los índices de pobreza, parecen dar origen a cambios importantes en la medición de la pobreza rural. En cuanto a las rentas, hay
un crecimiento del 20.1 por ciento entre 2000 y 2002. Estas se miden a
través de los ingresos no monetarios y, como se discute enseguida y en
el análisis de los índices de pobreza para gasto total y gasto monetario,
parecen distorsionar los resultados.
Cuadro 1: Crecimiento en porcentaje de los ingresos con respecto al
bienio anterior (por rubro de ingreso)
Año

Total Sueldos y Otros Negocios Rentas Trans- Otros
feren- ingresos
salarios ingresos Propios
cias
laborales

1992
10.4

23.1

7.7 6

-12.9

14.6

-5.0

-31. 1

1996 -24.1
1998 18.0

-29.4

-14.5

-20.2

-6.6

11.6

-17.3

11.4

24.8

26.5

23.7

36.3

11.5

2000

23 .2

26.2

58.5

7.5

-3 .6

36.1

-13.8

2002

3.6

11.1

-35.5

-1.9

20.1

4.9

-9.0

1994

Fuente: Enigh 1992 a 2002. Crecimiento de los ingresos respecto al período
anterior de la Encuesta. En 2002 se toman Los ingresos por ganancias o utilidades de sociedades en el renglón de ingresos por negocios propios. La suma
no incluye los "Otros ingresos".

Los ingresos y gastos totales y los monetarios
Para estudiar las semejanzas y diferencias entre ingresos y gastos dentro de la distribución del ingreso, utilizamos los ingresos y gastos totales trimestralizados en los percentiles 25, 50 y 90 para las encuestas
ENIGH referentes a los años de 1992 a 2002 (cuadro 2). En primer

�72

/

&amp;tudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de
1992 a 2002

lugar se observa el efecto de la crisis económica que se inició en diciembre de 1994, y que se hace presente en el cuadro 2 entre 1994 y 1996.
Esta crisis afectó a todos los niveles de ingresos y se aprecia tanto a
través del ingreso como del gasto. En segundo lugar se puede constatar
un crecimiento en los ingresos y gastos entre 2000 y 2002 para todos
los niveles de ingreso: crecimiento que no se observó en la realidad ya
que el crecimiento del PIB entre los terceros trimestres de 2000 y 2002
fue menor al 1% y el crecimiento del ingreso disponible fue de aproximadamente 1.4%.
Cuadro 2: Ingresos y gastos totales para los percentiles de 25, 50 y 90%,
1992 a2002
Percentiles de ingreso y gasto
Año

25%

50%

90%

Ingreso

Gasto

Ingreso

Gasto

Ingreso

Gasto

1992

2,423

2,395

4,418

4,260

15,914

14,915

1994

2,353

2,443

4,513

4,433

17,053

16,013

1996

1,892

2,055

3,437

3,594

12,264

11,739

1998

1,966

2,098

3,695

3,769

13,118

12,037

2000

2,309

2,380

4,360

4,249

15,363

14,495

2002

2,750

2,718

5,001

4,746

17,750

16,521

Fuente: Elaborado con información del las ENIGH 1992 a 2002. Tanto los ingresos como los gastos se refieren a las cifras trimestralizadas sin hacer ningún
ajuste. Los precios son los de 2002 = 100.

73

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / auwmn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

evaluados por el mercado, es posible introducir cualquier cifra para
valuar un bien consumido, por ejemplo, la renta imputada de la propia
casa. Este fenómeno da lugar a distorsiones en la medición de los
ingresos y gastos totales.
Cuadro 3: Ingresos y gastos monetarios para los percentiles de 25, 50 y
90%, 1992 a 2002
Percentiles de ingreso y gasto
Año

90%

50%

25%
Ingreso

Gasto

Ingreso

Gasto

Ingreso

Gasto

1992

1,597

1,632

2,996

2,942

11,441

10,377

1994

1,480

1,630

3,033

2,924

12,455

11,086

1996

1,245

1,437

2,343

2,527

9,03 1

8,654

1998

1,305

1,514

2,637

2,692

10,119

9,149

2000

1,628

1,755

3, 179

3,065

12, 157

10,886

2002

1,750

1,759

3,300

3,054

12,250

10,629

Fuente: Elaborado con información de las ENIGH 1992 a 2002. Tanto los ingresos como los gastos se refieren a las cifras trimestralizadas. Los precios son
los de 2002 = 100.

Con estos antecedentes podemos discutir ahora los resultados para los
índices de pobreza.

Resultados utilizando el gasto total y el gasto monetario
Por definición los ingresos no monetarios son idénticos a los
gastos no monetarios. En el cuadro 3 se retiran los ingresos y gastos
no monetarios y se dejan únicamente los monetarios. Se observa que el
crecimiento entre 2000 y 2002 se vuelve más pequeño por el lado de los
ingresos y prácticamente desaparece por el lado de los egresos volviéndose la información monetaria consistente con el crecimiento del
PIB y del Ingreso Disponible. Como los gastos no monetarios no son

Los cuadros 4 y 5 reportan los resultados de la comparación entre los reportes oficiales de pobreza y los resultados obtenidos al utilizar el gasto
total y el gasto monetarios. El cuadro 4 documenta los resultados para
8 En el gasto no monetario, las erogaciones atribuidas más altas son por los valores
estimados por el pago de la renta, por honorarios por servicios profesionales Y por
gastos atribuidos de hospitalización.

�74

/

Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de
1992 a2002

la población y el cuadro 5 para los hogares. Se toma la línea de pobreza
señalada por el Comité Técnico (2002) dividiendo por tamaño de hogar
y se emplea únicamente el Índice General de Precios al Consumidor
para hacer los ajustes por inflación. Partimos de una línea de pobreza,
para el año 2002, de $2,183. 13 pesos trimestrales por persona para las
zonas urbanas y de $1,625.07 pesos para las zonas rurales. Estos montos son considerados equivalentes a los $652.57 pesos y $485.71 pesos
mensuales respectivamente señalados por el Comité Técnico (2002:65)
para agosto del 2000. Los deflactores de precios utilizados aparecen en
el último renglón del cuadro 4.
Cuadro 4:Porcentaje de población por abajo de la línea de pobreza,
1992 a 2002
Porcentaje del total
1992

1994

1996

1998

2000

2002

Resultados oficialesl

35.6

36.8

52.4

52.1

42.4

34.8

Gastos totales

38.4

35.7

43.3

45.5

39.5

30.5

Gastos monetarios2

38.4

36.7

40.5

41.7

34.8

30.8

Zonas rurales

Zonas urbanas
Resultados oficiales l

13.5

9.7

26.5

21.3

12.6

11.4

Gastos totales

12.7

10.4

20.4

17.8

12.8

9.2

Gastos monetarios2

12.7

10.7

19.5

15.5

11.5

10.8

Deflactor de precios3 23.672 27.699 51.212 70.496 89.658 100.000
Para calcular la línea de pobreza por el lado del gasto
monetario, se buscó igualar la cantidad de población por abajo de
la línea de pobreza en 1992 la que existiría si se tomara en cuenta el
gasto total. De esta manera se obtuvo una línea de pobreza urbana de
$1,570 pesos y una rural de $1,103 pesos. Como se puede observar en
el cuadro 4, para el año 1992 el porcentaje de población rural por debajo
de la línea de pobreza era de 38.4% y la de población urbana de 12.7 %.
El punto de partida de la comparación es el año 1992.

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

75

Al comparar los resultados oficiales, medidos por el lado de
los ingresos, con el lado de los gastos, se observa que el rango en las
variaciones en pobreza cambia de 17 .6% de la población rural (entre
1996 y 2002 es de 52.4% - 34.8% en el cuadro 4) a 15% utilizando el
lado del gasto; para el sector urbano el rango pasa de 15.1 % a 11.2%.
Las diferencias son enormes si se toma en cuenta que cada punto porcentual representa aproximadamente un millón de personas, siendo la
evaluación por el lado del gasto más estable. Si tomáramos únicamente
el lado del gasto monetario, el rango se reduciría aún más ya que seria
de 9. 7% (tomando la diferencia entre 1996 y 2002) para el sector rural
y de 8.8 % para el sector urbano (tomando la diferencia entre 1994 y
1996), por lo que es posible que por el lado del gasto no monetario se
induzca una mayor variación a la ocurrida realmente.
El cuadro 5 nos ofrece el mismo tipo de resultados para los
hogares por debajo de la línea de pobreza. Al comparar las mediciones utilizando las cifras oficiales con la obtenidas utilizando los gastos
totales, se observa que los altos porcentajes de hogares en pobreza en
los años de 1996 y 1998 se reducen sustancialmente al considerar los
gastos totales.9 Mientras que por el lado de los ingresos se observa que
la pobreza rural alcanza porcentajes superiores al 43% de los hogares,
por el lado del gasto sólo se llega a porcentajes inferiores al 36%.
Notas: l Para los años 1992 a 2000 son datos del Cuadro 4 de Cortés et
al (2003). El año 2002 es de Sedesol (2003).2 Para el gasto monetario
se considera una línea de pobreza de $ 1,103 y de $ 1,570 para el sector
rural y urbano respectivamente, calculada de tal manera que el porcentaje de pobreza sea aproximadamente igual en 1992 al arrojado.por el
gasto monetario.3 El deflactor de precios se refiere al Índice Nacional
de Precios al Consumidor, base junio de 2002, y se aplica a los meses
de agosto de los años respectivos.

9 Székely et al (2000, cuadro J) encuentran una mayor proporción de pobreza utilizando el gasto que por el lado del ingreso debido a que utilizan los ingresos totales
de las muestras. La metodología del Comité Técnico (2002) no considera los ingresos
totales, como ya se ha mencionado.

�76

/ Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de

77

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoiw / autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 /

1992 a 2002

Cuadro 5: Porcentaje de hogares por abajo de la línea de pobreza, 1992
a2002

cuadro 4) para las zonas rurales; como en estudios más generales como
el de Székely (2003, gráfica 1) así como para las líneas superiores de
pobreza (Székely y Rascón, 2005, gráfica 1).

Porcentaje del total
1994

1996

1998

2000

2002

Resultados oficiales I

29.5

30

43.3

43.8

34.l

28.5

Gastos totales

29.6

26.8

32.9

35.4

30.3

23.2

Gastos monetarios2

32.7

30.6

33.2

34.7

28.6

27.0

Resultados oficiales1

10.2

7.2

20.1

16.4

9.8

8.5

Cuadro 6: Ingresos promedio en 1992 y 1994 en la población rural por

Gastos totales

8.7

7.1

14.2

12.3

9.3

6.1

rubro

Gastos monetarios2

9.7

8.4

14.8

11.8

8.8

8.3

Zonas rurales

Zonas urbanas

r

.1::
t

Para explicar la diferencia en las mediciones de pobreza entre
1992 y 1994 en las zonas rurales, se clasifica, en el cuadro 6, a la población rural en pobre y no pobre y se presentan los cambios ocurridos
entre 1992 y 1994 por el tipo de ingreso. Se observa en dicho cuadro
una disminución en la suma de ingresos de la población rural que afecta
tanto a la población pobre como la no pobre. Esta disminución proviene del rubro de "negocios propios" que, como ya se discutió, refiere a
ingresos que son posiblemente sujetos a mayores errores de medición.

1992

Notas: 1Para los años 1992 a 2000 son datos del cuadro 4 de Cortés et al (2003).
El año 2002 es de Sedesol (2003a). 2Para el gasto monetario se considera una
línea de pobreza de$ 1, 103 pesos y de $1,570 pesos para el sector rural y
urbano respectivamente, calculada de tal manera que el porcentaje de pobreza
sea aproximadamente igual en 1992 al arrojado por el gasto monetario.

Rural no pobre
1992

1994

1992

1994

1,252

1,332

252

356

75

94

2

5

1,726

974

328

188

Rentas

64

51

1

1

Transferencias

202

176

10

7

Suma ingresos

3,319

2,627

593

· 556

Sueldos y salarios
Otros ingresos
laborales
Negocios propios

' .....1

Hay tres puntos adicionales que conviene observar. Utilizando
el lado de los gastos monetarios se denota que la reducción en pobreza
entre 2000 y 2002 es menor que cuando se utiliza el lado del gasto
total o los ingresos totales. El segundo punto es que las tres medidas de
pobreza rural nos señalan un incremento entre 1996 y 1998 mientras
que la pobreza urbana se reduce. Este resultado pudiera deberse a
medidas de política económica donde las zonas urbanas son protegidas
y las rurales desprotegidas, o bien, puede deberse simplemente al
hecho de que la pobreza rural no reaccione igual que la urbana ante los
cambios en el PIB real (Valero et al, 2005). El tercer punto es que las
cifras oficiales dan un incremento en pobreza rural entre 1992 y 1994,
pero cuando se toma el lado del gasto este incremento en pobreza es
inexistente. Dicho aumento se reporta tanto por Cortés et al (2003,

Rural pobre

Fuente: Elaborado con información de las ENIGH de 1992 y 1994.

En el cuadro 7 se presenta el tamaño de la población en
pobreza cuando se utiliza el lado del gasto. Se observa que si utilizamos
el gasto total para el año 2002 se reducen los niveles de pobreza tanto
rurales como urbanos en comparación con 1992. Sin embargo, si
empleamos únicamente el gasto monetario, se mantiene la reducción en
la pobreza rural pero no en la urbana. En los tres cuadros mencionados

�78

/ Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el período de
1992 a 2002

se observa que los niveles de pobreza se elevan con la crisis económica
Y que disminuyen después sólo muy lentamente. Los datos tematizan
así la nefasta influencia de la inestabilidad económica sobre la pobreza
en México.
Cuadro 7: Población en pobreza utilizando el gasto total y el monetario
Población en pobreza (en miles)
Utilizando el gasto total

Utilizando el gasto monetario

Año

Rural

Urbana

Total

Rural

Urbana

Total

1992

13,217

6,298

19,5 15

13,218

6,264

19,481

1994

13,454

5,401

18,856

13,830

5,527

19,357

1996

16,390

11,162

27,552

15,319

10,700

26,020

1998

17,697

10,007

27,704

16,223

8,705

24,928

2000

15,077

7,610

22,686

13,290

6,841

20,130

2002

11,728

5,788

17,515

11,838

6,843

18,681

Fuente: Elaborado con información de las ENIGH de 1992 a 2002.
Las estimaciones utilizan el gasto monetario en líneas de pobreza de
$ 1,103 pesos y de $1,570 pesos para el sector rural y urbano respectivamente. Obsérvese que de esta manera casi se igualan las poblaciones en
pobreza en ambos sectores en 1992, por lo que dicho año nos sirve de base de
comparación.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005. Vol.7, Num. 2 /

79

En la sección anterior se discutió el numerador de la ecuación
anterior tomando el lado del gasto. En esta sección se discute la parte
del denominador considerando dos puntos: (a) El tamaño de hogar es
una variable que depende de las familias y ha ido disminuyendo a través
del tiempo en México y en los países con mayores índices de pobreza.
(b) Al establecer el tamaño de hogar como la suma de miembros, no se
distingue entre niños y adultos a pesar de que sus requerimientos y, por
lo tanto, el consumo indispensable son diferentes; tampoco se consideran los efectos de escala, es decir, se da por sentado que el consumo
necesario para un adulto que vive solo corresponde a la séptima parte
del consumo de un hogar de siete miembros 1O.
El análisis de estos cambios, que se basan en consideraciones
sobre la reducción o el incremento en el tamaño de hogar, es importante para poder evaluar las políticas gubernamentales enfocadas a la
reducción de la pobreza.
El tamaño de hogar
Los cambios en el tamaño de hogar se presentan en el cuadro 8 tanto
para la población total como para los hogares en pobreza, de acuerdo a
la medición por el lado del gasto total. Para calcular e l tamaño se toma
el promedio simple de la suma de población entre el total de hogares. El
tamaño de hogar disminuye con el tiempo; una excepción constituyen
los hogares urbanos en pobreza en el año 2002. El incremento en el
tamaño del hogar observado en los hogares en pobreza en las zonas
urbanas entre el año 2000 y el 2002 parece deberse al hecho de que los
hogares pequeños tienden a escapar de la línea de pobreza por-lo cual
los promedios de tamaño de hogar son más altos 11 .

El cambio en tamaño de hogar, las edades y el factor de escala
Los cálculos recomendados por el Comité Técnico (2002) para separar a la población por debajo y por encima de la línea de pobreza se
hacen de acuerdo al ingreso por persona que se obtiene de la siguiente
división:
Ingreso por persona=

Suma de ingresos familiares
Tamaño de hogar

lO En otros países se hacen ajustes por tamaño de familia. Por ejemplo, el Panel sobre
Pobreza (Citro y Michael 1995) en Estados Unidos recomienda asignar a los menores
de 18 años un ponderador de O. 7 de un adulto. El estudio de Eurostat (2000) le da
un ponderador de 1 al primer adulto en una familia, 0.5 a los otros adultos y 0.3 a
los niños. En México se le da un ponderador de 1 a todos los miembros del hogar. El
Comité Técnico (2002, p. 60) argumenta que es dificil que se den economías a escala
en el consumo de alimentos. Sin embargo, en este estudio se parte del gasto total de los
pobres y en éste se incluyen los instrumentos de cocción, la energía, la ropa, el pago de
la renta, etcétera, además de que el tipo de alimentos seleccionados puede variar con
el tamaño de la familia.

�80

/ Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de
1992 a2002

81

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 1005, Vol. 7, Num. 2 /

Para ver el efecto del cambio en el tamaño de hogar sobre la
cantidad de población en pobreza, supondremos que el tamaño de hogar
es igual al de 1992: 5.1 miembros en el sector rural y 4.5 miembros en
el urbano para cada uno de los años. Por ejemplo, en 1996 cada hogar
rural se multiplicará por el factor (5.1/4.9) y cada hogar urbano por
(4.5/4.3), de tal manera que el nuevo promedio por hogar en 1996 será
de 5.1 y de 4.5 para los hogares rurales y urbanos respectivamente. Una
metodología similar se sigue para todos los años del estudio.
Cuadro 8: Tamaño de hogar para el total de hogares y para los hogares
en pobreza, 1992 - 2002
Tamaño de hogar
Total

Hogares en pobreza

Año

Rural

Urbana

Rural

Urbana

1992

5.1

4.5

6.7

6.5

1994

5.0

4.4

6.6

6.4

1996

4.9

4.3

6.5

6.1

1998

4.6

4.1

5.9

5.9

2000

4.5

4.0

5.9

5.5

2002

4.3

4.0

5.9

6.1

Fuente: Elaborado con información de las ENIGH de 1992 a 2002.
Los resultados de este proceder metodológico se presentan en
el cuadro 9, tanto para los porcentajes de población por debajo de la
linea de pobreza (primera parte del cuadro) como para la proporción
de hogares por debajo de la línea de pobreza (segunda parte). Los renglones de gastos totales son iguales a los presentados en los cuadros 4
11

Al comparar el cambio entre el 2000 y el 2002, se observa que en la muestra del
2000 las familias en pobreza con más de cinco miembros representan el 44%; para el
2002 representan el 51%. Estas modificaciones pueden deberse a cambios aleatorios o
a que en 2002 la muestra era más grande y se capturaron hogares relativamente más
pequeños con mayores ingresos por persona. Sin embargo, conviene tener en cuenta
que la ENJGH no está diseñada para medir los tamaños de los hogares en pobreza
(véase Flores et al, 2005).

y 5 y nos sirven de control para hacer la comparación con los renglones

donde se controla el tamaño de hogar y se lo mantiene en el nivel de
1992. Los resultados muestran que, de no haberse reducido el tamaño
de los hogares, los niveles de pobreza rural serían, en 2002, de 39.9%
en lugar de 30.5%; y los de pobreza urbana serían de 12.6% en vez
de 9.2%. Cuando se examinan los porcentajes de hogares en pobreza,
también se observa que los niveles de pobreza serían mucho más altos
si los hogares no hubieran reducido su tamaño. En ese caso los niveles
de pobreza serían semejantes a los de 1992 en términos porcentuales.
Lo anterior remite a la importancia que tienen las decisiones tomadas
por los hogares para reducir la pobreza en un país. Estos resultados
no invalidan la reducción de la pobreza total observada entre 2000 y
2002.12
Cuadro 9: Porcentaje de población y de hogares por abajo de la línea de
pobreza, 1992 a 2002

Porcentaje de población
Zonas rurales
Gastos totales**
Controlando tamaño hogar
Zonas urbanas
Gastos totales**
Controlando tamaño hogar
Porcentaje de hogares
Zonas rurales
Gastos totales**
Controlando tamaño hogar
Zonas urbanas
Gastos totales**
Controlando tamaño hogar

Porcentaje del total
1992 1994 1996 1998

2000

2002

38.4
38.4

35.7
37.6

43.3
45.9

45.5
50.6

39.5
46.8

30.5
39.9

12.7
12.7

10.4
10.8

20.4
22.2

17.8
20.9

12.8
17.2

9.2
12.6

29.6
29.6

26.8
28.5

32.9
35.2

35.4
39.9

30.3
37.l

23.2
31.7

8.7
8.7

7. 1
7.4

14.2
15.6

12.3
14.8

9.3
12.8

6.1
8.6

Fuente: Elaborado con información de las ENIGH de 1992 a 2002. ** Se utiliza la linea de pobreza por el lado del gasto.

�82

/ Estudio ccmparativo utilizando el gasto del hogarpara medir la pobreza en México en el período de
/992 a 2002

Controlando por edad y por escala

El factor edad se integra en el análisis dado que las necesidades mínimas de consumo de un niño distan de las necesidades mínimas de una
persona mayor. El factor de escala se da, cuando se compara el tamaño
de los hogares grandes con el de los pequeños. Por ejemplo, donde
viven dos adultos y dos niños el gasto mínimo no necesariamente es
igual al de los gastos de cuatro personas que viven de forma independiente y afrontan de manera individual todos sus gastos de alimentación,
vestido, vivienda y servicios. Al vivir juntos, se realizan economías de
escala. Estos dos aspectos, se expresan en la siguiente ecuación:
Valor a escala = (A+ PN)f
donde A es el número de adultos en el bogar, N es el número de niños, P
es la proporción que vale el consumo del niño respecto al de un adulto
y F es el factor de economías a escala. Los valores recomendados en
Citro y Michael (1995:162) para los EE.UU. son de 0.65 a 0.75 para F
y un valor para P de 0.7. La población infantil abarca a niños y jóvenes
de basta 17 años de edad; el grupo de los adultos aglomera los mayores
de 17 años. Para los efectos de escala, Osberg (2000) utiliza simplemente la raíz cuadrada del número de habitantes de la casa. También
Eurostat (2002: 24s y 148) emplea diferentes ponderadores que afectan
el tamaño de hogar.
Al incluir estas variaciones se reduce el impacto del tamaño de
hogar en las mediciones de pobreza. Dado que intentamos únicamente
conocer los efectos de añadir estas variables pero no determinar si el
parámetro es correcto ni tampoco evaluar en este punto las decisiones
del Comité Técnico (2002), daremos arbitrariamente aquí valores de
O. 7 a los niños, de 1.0 a los adultos y un efecto de escala de O. 7. Los resultados se documentan en el cuadro 1O. Se aprecia que el mayor efecto
sobre el tamaño del hogar se debe al factor de escala. El efecto total,
12

Algunas posibles causas de la reducción de la pobreza entre 2000 y 2002 se dan
en SEDESOL (2003). Sin embargo no se presta suficiente atención a lo que la gente
hace por si misma para reducir su pobreza, como la reducción del número de hijos, el
proceso de migración a las zonas urbanas, el número de miembros trabajando en la
familia, etc.

83

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005. Vol.7, Num. 21

observado en las dos últimas columnas, tiende a reducir la variabilidad
del tamaño de hogar, como se observa al comparar los cuadros 8_y 10.
Cuadro l O: Tamaño de hogar y correcciones por edad, escala y por edad
y escala
Corrección por:
Edad

Escala

Edad y escala

Rural

Urbana

Rural

Urbana

Rural

Urbana

1992

4.4

3.9

3.1

2.8

2.7

2.5

1994

4.2

3.8

3.0

2.7

2.7

2.5

1996

4.2

3.8

3.0

2.7

2.7

2.5

1998

4.0

3.6

2.8

2.6

2.6

2.4

2000

3.9

3.5

2.8

2.6

2.5

2.4

2002

3.8

3.6

2.7

2.6

2.5

2.4

Fuente: Elaborado con información de las ENlGH de 1992 a 2002.

Los efectos sobre los índices de pobreza aparecen en el cuadro
11. A fin de observar los efectos que se tendrían en la reducción en
pobreza a través del tiempo, se generaron nuevas líneas de pobreza
situadas en $3,253 pesos para las zonas rurales y de $4,251 pesos para
las urbanas, de tal manera que el porcentaje de la población en pobreza
sea la misma en 1992 que si modificáramos el tamaño del hogar. Se observa que la población en pobreza se reduciría de 38.4 a 34 por ciento
en las zonas rurales y de 12.7 a 10.8 por ciento en las zonas urbanas.
También disminuye el porcentaje de hogares en pobreza como aparece
en la parte baja del cuadro. Sin embargo, todas estas disminuciones son
menores que cuando no se consideran los efectos de edad y escala.

�84

/ Esrudio comparalivo urifizando el gasro del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de

Revista Perspecrívas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

85

1992 a 2002

Cuadro 11: Porcentaje de población y de hogares por abajo de la línea
de pobreza. considerando los factores de edad y escala, 1992 a 2002
Porcentaje del total
1992 1994 1996 1998
Porcentaje de población
Zonas rurales
Gastos totales**
Edad y escala: línea de
$3,253
Zonas urbanas
Gastos totales**
Edad y escala: línea de
$4,251
Porcentaje de hogares
Zonas rurales
Gastos totales**
Edad y escala: línea de
$3,253
Zonas urbanas
Gastos totales**
Edad y escala: línea de
$4,251

2000

lo señalan David y Maligalig (200 l : 1O), al no tomar en cuenta los factores de edad y escala, las diferencias entre porcentajes de hogares pobres
y de población pobre parecen exageradas.

2002

Conclusiones
38.4

35.7

43.3

45.5

39.5

30.5

38.4

36.3

46.6

49.9

43.3

34.0

12.7

10.4

20.4

17.8

12.8

9.2

12.7

10.2

22.1

19.5

16.1

10.8

29.6

26.8

32.9

35.4

30.3

23.2

33.7

32.2

40.4

44.0

38.0

30.4

8.7

7.1

14.2

12.3

9.3

6.1

8.7

7.4

15.6

14.8

12.8

8.6

Fuente: Elaborado con infonnación de las ENlGH de 1992 a 2002.
liza la línea de pobreza por el lado del gasto.

** Se uti-

Al considerar los factores de edad y de escala, la diferencia
entre la proporción de hogares pobres y de población en pobreza se reduce. Así, por ejemplo, utilizando los gastos totales la diferencia entre
población en pobreza y hogares en pobreza en las zonas rurales es de
7.3 % (30.5 - 23.2) en 2002, mientras que, utilizando la línea de $3,253
pesos, la diferencia es de solo 3.6 %, o sea, la diferencia se reduce a la
mitad. Una reducción similar ocurre en las zonas urbanas. Tal y como

En este artículo se analizó, en primer lugar, el efecto sobre la medición
histórica de los niveles de pobreza alimentaria de 1992 a 2002 tomando
como referencia el gasto de los hogares en vez de los ingresos. Se planteó, asimismo, el problema de la inclusión del gasto no monetario en la
medición. Adicionalmente se examinaron el papel del tamaño de hogar
en la reducción de la pobreza y los efectos de introducir los factores de
edad y de escala.
Se observaron que ambas metodologías (la que se ancla en el
ingreso y aquella que se basa en el gasto) arrojan indices de pobreza
diferentes para el lapso histórico en consideración. Las mediciones enfocadas en el gasto son más estables a través del tiempo. Las diferencias
entre ambos tipos de medición se reducen drásticamente entre 2000 y
2002.
Al comparar los resultados para el gasto total y el gasto monetario, excluyendo los gastos no monetarios, detectamos una mayor variabilidad si utilizamos los gastos totales. Esto se debe posiblemente a la
presencia de mayores componentes de error en la parte de los gastos no
monetarios. Se trata de una diferencia realmente importante en todo el
período estudiado, en especial en los cambios ocurridos en los indices
de pobreza entre 2000 y 2002.
Al examinar los efectos del tamaño de hogar, detectamos que
éstos explican, en gran parte, la reducción de la pobreza entre 1992 y
2002 pero no entre 2000 y 2002. Esto explica parcialmente la reducción
a largo plazo de la pobreza en México. De lo anterior inferimos que en
los países con poblaciones muy grandes y donde se está reduciendo
la pobreza, se pudiera también observar una reducción en el tamaño de
hogar.

�86

/

Estudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el periodo de
1992 a2002

Los efectos de edad y escala tienden a compensar los cambios
en el tamaño de hogar. Esta observación confirma conclusiones de otros
autores que se preguntaron si las enormes diferencias que arrojan los
índices de pobreza calculados o a través de la pobreza de los hogares o
a través de la población se reducirían significativamente.
Según nuestros resultados parece ser correcto aproximarse
a las mediciones de la pobreza por medio del gasto del hogar ya que
los resultados obtenidos son más estables en el tiempo y reflejan la
adaptación de los hogares a los cambios económicos bruscos por medio
de un mayor ahorro o pagando las deudas cuando hay más ingresos.
Además, resulta más prudente excluir los gastos no monetarios y
considerar únicamente los monetarios, ya que la arbitrariedad de los
gastos no monetarios puede ocasionar resultados igualmente arbitrarios
en la medición de los índices de pobreza. Por lo menos hay que tener
siempre en cuenta qué ocurriría si no se tomaran en cuenta. Lo mismo
se puede señalar en cuanto al tamaño del hogar; hay que observar
cuidadosamente sus cambios, discutirlos y cuidar las inferencias acerca
de la población.

Re&gt;ísta Penpectn-as Sociales I Social Pmpeclives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

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�88

/ &amp;tudio comparativo utilizando el gasto del hogar para medir la pobreza en México en el período de
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�Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 20()5, Vol. 7, Num. 2 /

91

Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas
primarias y su impacto en la economía de familias pobres en el
Área Metropolitana de Monterrey
Lesbia Araceli Martínez Pérez 1
Veronika Sieglin

Abstract
In 2001, as an experimental strategy, the Mexican govemment, expanded
in sorne selected elementary schools their daily school-time from the

nonnal five hours to eight hours. lt was argued that this measure should
contribute to increase the academic level of Mexican basic education
system. However, the education authorities neither asked parents' consent,
nor accounted with a previous study about the possible economic impact
in students' households. This research analyzes the financial consequences of the project among urban and rural lower middle class and lower
class families in Nuevo León, Mexico, whose children were studying in
one of those schools. It was found that given the insu:fficient educational
infrastructure parents had to cover part ofthe additional educational costs
of the project which were perceived by them as a very high expense.
In comparison with lower middle class mothers, a significantly higher
percentage of poor women felt unsatisfied with the program and wished
it to be finished. In case of its continuation rnost of the poor mothers
proposed to reduce daily schooling hours. Finally, there was also a higher
resistance among poor housewives than among female workers.

Resumen
En el año 2001, el gobierno mexicano alargó experimentalmente en
algunas escuelas primarias públicas el horario escolar normal de 5
horas a 8 horas diarias. A través de esta medida se buscó contribuir a la
mejora de los niveles académicos de la educación básica. Sin embargo, el
1 Lesbia Martínez Pérez es egresada de la Maestría en Trabajo Social en la Facultad

de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Veronika Sieg/in es profesora titular de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Su dirección electrónica es: vsieglin@facts.uanl.mx

�92

/ Educación y pobreza: La extensión ~el horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

93

economía defamilias pobres en el Area Metropolitana de Monterrey

proyecto piloto no fue consensuado previamente con los padres de familia
ni tampoco contó con un estudio previo del impacto socioeconómico
en los hogares de los alumnos. La presente investigación analiza la
repercusión económica de dicho proyecto educativo en las unidades
domésticas de los alumnos que residen en zonas de clase media baja y
baja en el Área Metropolitana de Monterrey y en una zona rural pobre
del Estado de Nuevo León. Se detectó que ante la insuficiencia de la infraestructura escolar, las familias de los estudiantes tenían que absorber
parte del costo educativo. Entre las madres de familia que carecían de
recursos materiales se encontró un número significativo de personas
que se sintieron insatisfechas con el proyecto piloto y que deseaban su
terminación. En caso de continuar, propusieron una reducción sustancial
del horario escolar. La inconformidad se localizó en mayor grado en
las zonas residenciales pobres y muy pobres. Finalmente, se observó
asimismo una mayor resistencia entre las amas de casa pobres que entre
mujeres trabajadoras.

Palabras claves/Key words
Reforma educativo, gasto educativo, economía familiar, familia, pobreza,
satisfacción
Educational reform, education expenses, family earnings, family, poverty, satisfaction

Introducción
Las políticas orientadas a la mejora educativa atienden, por lo general,
a muchos aspectos. Refieren a la continua actualización del currículo
escolar y de los libros de texto (Bacchus, 1990); a innovaciones pedagógicas y didácticas (Heuser, 2002; Slavin et al, 1990); a la creación
de una infraestructura que facilita el proceso de enseñanza-aprendizaje
(Organization ofEastem Carribean States, i991); a la actualización del
p~rson~l docente (Eik:en, 1994) y - no en el último lugar - al tiempo
d1sporuble para las actividades educativas, entre muchos otros factores
más.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo

Económico (OCDE, 2005), el promedio de horas lectivas que reciben
los estudiantes entre los 7 y 14 años de edad en los países miembros se
cifra en 6,852 horas. Sin embargo, este dato varia grandemente entre
los países miembros: Finlandia, que sostiene el primer lugar en el ranking académico internacional del Programa Internacional de Evaluación
de Estudiantes (PISA)2, pide a los estudiantes solamente 5,520 horas
aproximadamente; mientras que los alumnos de Australia, Italia, Holanda
y Escocia pasan en el mismo lapso aproximadamente 8000 horas en el
aula (www.ocdemexico.org.mx/ PISAdocsdeinteres.pdf) .
A diferencia de otros países integrantes de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los infantes mexicanos
están sólo entre 4.5 a 5 horas diarios en las aulas de escuelas primarias y
secundarias (OCDE, 2005). Ante la sospecha de que se podría tratar de
un factor importante que contribuye a los bajos niveles de rendimiento
académico demostrado por los estudiantes en pruebas académicas
internacionales (como por ejemplo, el Programa Internacional de
Evaluación de Estudiantes [PISA]), el gobierno implementó, en el 2001 ,
en diversas entidades federativas - entre ellas el estado de Nuevo León
- un proyecto piloto que casi dobla las horas de clase en algunas escuelas
primarias (Flores 2001 ; Solís 2001).
En las escuelas participantes la jornada normal del turno matutino (de 7:30 a 12:30h) se complementó por clases en la tarde (de 1:30
a 5:30h). Durante este nuevo horario escolar los estudiantes tienen el
privilegio - comparado con los alumnos de los ' turnos normales' - de
cursar, además de las materias del currículo normal, nuevas asignaturas
como música, deportes, educación para la salud, educación ambiental,
valores, talleres de escritura, expresión literaria y solución de problemas
al igual que computación e inglés (Flores 2001 ).

2
Este examen internacional del rendimiento académico en el sistema educativo básico
ha sido realizado por primera vez entre los países miembros de la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en el año 2000 (www.sep.gob.
mxlwb2/sep/sep_4943_programa _internacion, consultado el 15 de noviembre del
2005). En aquel entonces los alumnos mexicanos alcanzaron el penúltimo lugar entre
31 países participantes (www.mpib-berlin.mpg.de/pisa/PISA-2000_0verview; www.
ocdemexico.org.mx/PlSAdocsdeinteres.pdfconsultado el 15 de noviembre del 2005).

�94

I Educación y pobreza: la extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
ecanomía de familias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

Si bien la introducción de este proyecto piloto obedeció estrictamente a criterios de logro educativo, su alcance va más allá del espacio
escolar. Al introducir un nuevo horario escolar, el Estado interviene en
la organización familiar de los estudiantes involucrados (Becker y Nakagawa, 1997) dado que los niños de primaria requieren de una serie de
servicios paternos para asistir a clases: necesitan ser llevados en la mañana
al plantel escolar y recogidos a mediodía; ingieren su comida una vez que
terminan las clases y requieren a menudo también ayuda y supervisión
a la hora de realizar sus tareas escolares. Pero no solamente el tiempo
se puede convertir en una variable crítica, también los requerimientos
financieros que emanan de los programas educativos y que tienen que
ser asumidos por los padres y madres de familia, ocasionan, bajo ciertas
circunstancias socioeconómicas y según el tipo de familia, problemas.
Las dificultades emanan sobre todo cuando los ingresos familiares son
limitados y/o extremadamente inestables. 3 A pesar de que existe una
vasta literatura sobre la relación entre deserción escolar y pobreza familiar (Pennell y West, 2005; Hooton, Hulsey y Tomberlin, 2005; Lynch,
1975), pocas veces las autoridades gubernamentales parecen tomar en
serio la relación entre ambas variables al momento de introducir en aras
de las pretendidas mejoras educativas, nuevos programas escol~res que
acarrean gastos adicionales a los padres de familia.

•1t,,,

La poca sensibilidad social hacia la problemática económica de
las familias parece ser una característica de las políticas neoliberales.
Para Sacristán (1999:270) se trata de un elemento típico de las reformas
educativas neoliberales que - siguiendo a Torres (2001: 106) - resitúan
políticamente a la familia.
En el caso que estudiamos, el Estado no había consensuado el
alargamiento del horario escolar ni con la planta docente de las escuelas
participantes4 ni con los padres de familia o los propios estudiantes. En
3

Un estudio sobre la relación entre los requerimientos financieros en la escuela primaria Y los niveles de ingreso de los padres de familia para atenderlos presenta Francis (J 998) para el caso de Nigeria.
4
Un director expresó al respecto: "Se nos avisó a los directores que se implantaría un
nuevo programa educativo y que nuestra escuela cumplía con las condiciones que era
po~ al~mnado. No se contó con nuestra opinión previa. Algunos maestros, los que ya
teman hempo laborando, pidieron su cambio a otra escuela de un solo turno" (fuente:
entrevista profunda).

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

95

respuesta a dicho trato impositivo algunos profesores optaron por solicitar
su cambio laboral a otra escuela. Los padres de familia corrían menos
suerte ya que muchos no podían encontrar una escuela alternativa en su
vecindario.
El presente estudio explora el impacto del programa en la
economía familiar, la satisfacción o insatisfacción percibidas de las
madres de familia y su disposición de apoyar el programa en el futuro.

Metodología
El presente trabajo forma parte de un proyecto de investigación más amplio sobre el impacto del mencionado programa educativo en la dinámica
doméstica de los hogares participantes. Sin embargo en el estudio que se
presenta aquí y que parte de un enfoque cuantitativo, nos concentraremos
solamente en la relación entre las características sociodemográficas de las
unidades domésticas, el gasto educativo mensual, la dificultad percibida
para hacer frente al gasto educativo mensual, la satisfacción o insatisfacción percibida de las madres de familia con respecto al proyecto
educativo y su disposición de apoyar el programa en el futuro. El estudio
es de tipo descriptivo y transversal.

El instrumento de recolección de datos
Los datos fueron recopilados mediante un cuestionario que contiene 56
reactivos formulados a través de 39 preguntas cerradas, 9 abiertas y 8
semiabiertas. La aplicación de la encuesta duró, en promedio, menos de
45 minutos.
A través de las preguntas abiertas se recopiló información sobre
los siguientes aspectos: ubicación geográfica de la unidad doméstica (colonia, municipio), edad de la entrevistada, edad del cónyuge, número de
hijos, número de hijos mayores a 11 años de edad, número de hijos menores a 11 años de edad, edad del hijo mayor y edad del hijo menor. Estos
últimos datos permitían identificar el ciclo doméstico en que se encontró
cada núcleo familiar. Otra pregunta abierta se refirió a los elementos o
partes del programa que más le habían gustado a la entrevistada. Por
medio de preguntas cerradas se exploró si la entrevistada vivía con otros

�96

I Educación y pobreza: La extensión ~el horario escclar en escuelas primarias y su impacto en /a
eccnomía de f amilias pobres en el Area Metropolitana de Monterrey

familiares (como indicador de un núcleo doméstico extenso), el tipo de
parentesco, la ocupación laboral, la compatibilidad del horario laboral
con el horario escolar; y la satisfacción o insatisfacción con el programa.
Quisimos asimismo saber si el hijo acudió con gusto a la escuela, la frecuencia con que asistió al turno vespertino, los problemas del programa,
la suficiencia de la infraestructura escolar, el tipo de infraestructura faltante así como la entrega de los materiales didácticos prometidos por el
Estado. Se pidió adicionalmente información acerca del monto que las
madres gastaban mensualmente para la educación escolar; el incremento
o la estabilidad del gasto educativo en comparación con el año escolar
anterior (situado dentro del horario escolar normal corto) y el grado de
dificultad percibida para reunir el gasto escolar. También nos interesaba
saber si el programa cumplió, desde la perspectiva de las entrevistadas,
los objetivos planteados por las autoridades educativos (como prevención
de delitos y drogadicción, ampliación de los conocimientos académicos
e introducción de nuevas áreas de conocimiento); si el hijo regresaba a
mediodía a su casa; qué y donde comió; si la escuela ofertaba comida;
si el programa afectaba la realización de las tareas domésticas de la
madre de familia; si el hijo había participado en el pasado en programas
recreativos privados y públicos; si la madre de familia se sentía satisfecha
con el programa y si deseaba que continuara en el futuro; si quisiera
introducir cambios y qué tipo de modificaciones. Sin embargo, dentro
del presente estudio muchas de estas variables no serán abordadas.
Como variables independientes designamos para el presente
e~tudio: la clase social inferida a través del lugar de residencia (coloma) tal como lo había establecido el Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática (INEGI, 1990); el monto del gasto educativ¿
mensual, la dificultad percibida para reunir el gasto educativo mensual,
la ocupación de la entrevistada y su estado civil como indicador del tipo
de unidad doméstica (biparental o monoparental).
Como variables dependientes identificamos para el presente
~~tudio la satisf~cción de la madre de familia con el programa, la opin1on de la entrevistada sobre las ventajas del programa, los problemas
del programa, la evaluación de la infraestructura escolar, el deseo de la
madre ~e fan~ilia de que continúe o termine el programa así como el tipo
de modificaciones que sugería introducir al mismo.

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

97

Antes de realizar la encuesta en gran escala, se efectuó una prueba
piloto entre 20 madres de familia que tuvieron hijos en las escuelas
seleccionadas pero no en los grupos de tercer y sexto grado donde se
aplicaría el instrumento definitivo. Con base en los resultados del pretest
se reformularon algunas preguntas y opciones de respuestas.
La selección de la muestra

El proyecto piloto se realizó en diez escuelas públicas del Área Metropolitana de Monterrey que atendieron a un total de 10,500 alumnos. Efectuamos una muestra estratificada no probabilística. Con la finalidad de
verificar si existen diferencias entre los diversos estratos sociales, seleccionamos dos escuelas en Monterrey que se ubican en zonas residenciales
clasificadas por el INEGI (1990:21) como de clase media baja (identificadas como "clase media baja l "; y "clase media baja 2"). Cada una
de estas escuelas representaba el 26.4% de la muestra. El tercer plantel
escolar se situó en una zona urbana marginal de Monterrey (identificada
como "clase urbana marginal") y aglomeró el 20. l % de la muestra. La
última escuela se ubicó en el perímetro urbano de un municipio rural del
centro-sur de Nuevo León (identificada como "clase rural pobre"). En
esta escuela se concentró el 27% de las madres de familia entrevistadas.
Dicha colonia aglomeró familias de estrato social bajo (INEGI, 1990).
La integración de esta última escuela a la muestra se hizo para verificar
si existen diferencias en cuanto a las experiencias y las perspectivas entre
las madres de familia de zonas urbanas y rurales.
Dado que las cuatro escuelas congregaron a un total de cuatro
tnil quinientos alumnos, determinamos reducir aún más el tamaño de la
población a estudiar mediante un muestreo por estratos. Decidimos de
llevar a cabo la investigación entre las madres de familia del tercer grado
y del sexto grado de primaria. Dado que las escuelas tenían entre uno a
tres grupos de tercer y sexto grado, seleccionamos al azar un grupo por
cada grado y escuela.
Optamos por el tercer y el sexto grado ya que los alumnos de
tercero requieren por su edad (en promedio 8 años) mayores cuidados
que los de sexto grado (11 años en promedio). Además, los estudiantes
del tercer grado contaban con un menor nivel de socialización en el
sistema educativo tradicional con horario corto y podrían presentar, en

�98

/ Educación y pobreza: la extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
economía de familtas pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

lo subjetivo, menores problemas de adaptación que los de sexto grado
quienes habían cursado 5 años en el horario corto. Esta situación puede
influir la perspectiva de las madres de familia hacia el programa educativo. En cambio, las madres de los estudiantes de sexto grado contaban
con más experiencia para establecer comparaciones entre ambos modelos
de organización escolar ya que sus hijos estudiaron durante 5 años en el
horario corto.
Aplicamos la encuesta a las 174 personas - todas mujeres - que
tenían a un/a hijo/a en uno de los dos grados seleccionados. De ellas,
167 eran las madres de los/las estudiantes y 7 personas eran parientes
(tías, primas) de los/las alwnnos/as quienes los/las llevaron a y los/las
recogieron comúnmente de la escuela. Dado que estas personas se
encontraron muy involucradas en la educación y el cuidado cotidiano
del/a estudiante no las excluimos de la muestra El 72.9% de las mujeres
encuestadas radicaba en el Área Metropolitana de Monterrey; y el 27. l %
en el municipio rural.

Características sociodemográficas de la población entrevistada

...,

Un tercio de las madres de familia tenia entre 21 y 30 años de edad y
el 47.1 % entre 31 y 40 años. Por lo tanto, el 80.2% de las encuestadas
era menor de cuarenta años de edad. Estas mujeres estaban insertadas
en ciclos domésticos que se encontraron en consolidación o estaban ya
consolidados. El 19.8% de las entrevistadas contaba con más de 40 años
de edad. Por lo común, este grupo tenía hijos mayores quienes cursaron
una instrucción secundaria o trabajaron.
De las 167 madres de familia5, el 74.3% vivía en pareja (64. l %
en matrimonio y 10.2% en unión libre). Comparado con el promedio
neoleonés (84%) (INEGI, 2001:1754), la población de la muestra que
vivía en pareja era considerablemente menor. Además, la cuarta parte de
las madres de familia de la muestra (25. 7%) no tenía pareja: eran solteras
(7.8%), viudas (3.6%), divorciadas (4.8%) o separadas (8.4%). El 1.2%
no brindó información.
5

Se eliminaron a las 7 mujeres que no eran las madres de los alumnos.

99

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005. Vol. 7, Num. 2 I

Cuadro 1: El estado civil de las madres entrevistadas, según la clase
social de la zona de residencia (en%)

Estado civil

Zona de
Zona de
Zona de
Zona de
clase media clase media clase urbana clase rural
pobre
baja 2
marginal
baja l

Casada

56.8%

70.7%

66.7%

65.9%

Unión libre

18.2%

4.9%

11.1 %

6.8%

Viuda

2.3%

7.3%

5.6%

-

Divorciada

4.5%

2.4%

8.3%

4.5%

Fuente: Datos de campo.
Las diferencias entre los estratos sociales en cuanto al estado civil
no eran de consideración. En las colonias de clase media baja entre
el 75 y el 76% de las madres de familia vivían con una pareja (hogar
biparental); en la zona de clase urbana marginal esta cifra era levemente
mayor (77.8%) y en la zona de clase rural pobre un poco menor (72.7%).
En la zona urbana la proporción de mujeres divorciadas y separadas giró
en las tres zonas residenciales (clase media baja 1, clase media baja 2
y clase urbana marginal) entre ll .l y 12.2%. A diferencia, en la zona
rural este porcentaje fue significativamente mayor ( 18.1 %). En cuanto
a las madres solteras no se observa un patrón ligado a la clase social ya
que en la zona de clase media baja l y la zona rural pobre el 11.4% y el
9.1% de las madres se encontraron en esta condición social. En cambio,
en la clase media baja 2 y clase urbano-marginal sólo entre el 4.9 y 5.6%
eran madres solteras.
El estado civil de las madres de familia in.fluye su ocupación
laboral. En el caso de las entrevistadas que contaban con pareja entre el
64.7% (unión libre) y el 66.4% (casadas) se dedicaba exclusivamente al
hogar (fuente: datos de campo). En otras palabras, dentro de estos grupos
sociodemográficos predominaban las amas de casa. En el caso de las
madres de familia sin pareja la situación fue distinta. El 76.9% de las
madres solteras, el 75% de las divorciadas y el 71.4% de las separadas
trabajaban al momento de la encuesta. En el caso de las viudas el 50%
tenía un trabajo extradoméstico y la otra mitad se dedicó exclusivamente

�100 I Educaci~n Y pob~: La extensión fiel horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 I

101

econom1a defamd,as pobres en el Area Metropolitana de Monterrey

al hogar. Sólo en el grupo de las mujeres solteras que no eran las madres
d~-los alumnos preponderaban aquellas que no contaron con una ocupac10n laboral (el 57.1%), ya sea por dedicarse a tareas del hogar ya sea
por ser estudiantes (fuente: datos de campo).
'
Entre las mujeres económicamente activas, la mitad laboraba
como empleada (por ejemplo, como secretarias, enfermeras o técnicas).
Ellas desempeñaron ocupaciones que requieren un cierto nivel educativo
Y generan, por lo tanto, una remuneración media. La otra mitad de las
madres trabajadoras se dedicó a empleos con bajos niveles salariales
como, ~or ejemplo, operaria de fábrica, comerciante, empleada doméstica
~ tra?aJadora por cuenta propia. Con base en los datos arriba, podemos
infenr que por lo menos la mitad de las madres de familia obtuvo a través
de_sus ocupaciones extradomésticas percepciones salariales bajas y muy
baJas.

La evaluación del programa piloto por parte de las madres de fa-

milia
La evaluación de programas escolares de parte de las madres y padres
de familia depende comúnmente de una serie de factores: la relevancia
otorgada a un programa y su vinculación con intereses y problemas
sustanciales de los/las involucrados/as; las expectativas que han desarrollado acerca de los alcances y la percepción de las limitaciones del
programa; así como los beneficios y costos percibidos en la vida cotidiana.
En las siguientes líneas presentaremos datos acerca de: (a) los beneficios y
puntos críticos del programa, según la perspectiva de las madres de
familia; (b) el impacto económico del programa en el hogar; (c) la
satisfacción de las madres de familia con el programa y (d) sus actitudes
hacia la continuación del proyecto escolar.

Los beneficios y los puntos críticos del programa educativo
De las mujeres con una actividad extradoméstica el 13.4%
laboró media jornada laboral y el 58.2% una jornada completa· otro
26.9% atendió un horario laboral extra-largo (entre 9 y 16 horas po;día).
El 1.5% no dio información al respecto. Para el 41.8% de las madres
trabajad?ras la actividad laboral se extendió a lo largo del día. El 23.9%
~e ~cupo solamente en la tarde, el 20.9% en tumos rotativos y el 11.9%
umcamente en la mañana. El 1.5% no brindó información.

.....,

En resumen: el proyecto educativo se introdujo a comunidades
escolares que diferían entre sí en cuanto al estado civil y la ocupación
d~ las madres ?e familia, el tipo de familia nuclear (monoparental o
biparental), el hp~ de organización doméstica (familia nuclear y familia
compue_sta) Y el mgreso. Estas diferencias demográficas apuntan a la
~resenc1a de una ~~n diversidad de situaciones socioeconómicas que
influyen la percepc1on del nuevo programa educativo y la disposición
para apoyarlo en el futuro.

Sin duda, la extensión del horario escolar trae a los niños una serie de
beneficios educativos a los que muchos - en particular los infantes de
las colonias pobres - no habían tenido acceso en el pasado. Un ejemplo
constituyen las actividades de deporte, música, artes y manualidades,
inglés y computación que en Monterrey siguen siendo privilegio de
familias de mayor nivel económico. Estas diferencias entre las diversas
clases sociales se observaron también en la muestra: en las dos colonias
urbanas de clase media baja (clase media baja 1 y clase media baja 2)
entre el 28.3% y el 30.4%% de los estudiantes de primaria habían participado antes de la extensión del horario escolar en alguna actividad
recreativa ofertada por instituciones públicas y privadas en su entorno
(cuadro 2). En contraste, en la zona urbana marginal sólo el 11.4% de
los alumnos había tenido acceso a este tipo de actividades recreativas. En
el municipio rural (Montemorelos) el 19.1 % de los alumnos contó con
una experiencia previa en un programa recreativo. El programa piloto
ofreció así a la mayor parte de los alumnos de primaria una oportunidad
única para enriquecer sus conocimientos y facultades expresivas.

�102 /

Educac~ón )' pob~: la ex1ensión fe/ horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
econom,a defam1/1as pobres en el Area Metropolitana de Monterrey

~uadro 2: Participación de los alumnos en un programa recreativo/educativo extraescolar
antes de iniciarse el programa de extensión del horano
·
,
escolar, segun 1a colonia (en%)
Participación Clase media Clase media Clase urbam Clase rural
en un programa
baja 1
baja2
marginal
pobre
educativo
Participó
14
13
4
9
30.4%
28.3%
11.4%
19.1%
No participó
31
31
28
36
67.4%
67.4%
80.0%
76.6%
No contestó
1
2
3
2
2.2%
4.3%
8.6%
4.3%
Total
46
46
35
47
100.0%
100.0%
100.0%
100.0%
Fuente: Datos de campo.

Re&gt;ista Perspectil'Os Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

Cuadro 3: Lo que más les gustó a las madres de familia del programa
piloto, según la ubicación de la escuela

Deportes

-

Su hijo se entretiene

5
10.9%

Clase
Clase
media urbana
baja 2 marginal
23
20
50.0% 57.1 %
2
4.3%
2
6
4.3%
17.1%
10
21.7%

4
8.7%
9
19.6%
3
6.5%
46
100.1%

2
4.3%
6
13.0%
1
2.2%
46
99.8%

Participación
en un programa
educativo
Ingles y computación
Canto y música

y aprende más/ tienen

Clase
media
baja 1
24
52.2%
l
2.2%

Clase
rural
pobre

Total

19
40.4%
1
2.1 %
4
8.5%
8
17.0%

86
49.4%
4
2.3%
12
6.9%
23
13.2%

4
8.5%
4
8.5%
7
14.9%
47
99.9%

14
8.0%
22
12.6%
13
7.4%
174
99.8%

variedad de clases
Nada

. . Esta opo~nidad no quedó desapercibida para las madres de
famll,rn.. Independiente del área residencial y de las diferencias socioecononucas, la mayor parte ~-e ellas apreciaba en el programa piloto sobre
todo el hecho de que sus hiJos podían aprender inglés y computación
(cua~o3). El 4~.4% de las encuestadas consideró la implementación
de dichas mat~nas como el elemento más positivo y sobresaliente del
programa. ,A_ diferencia, únicamente el 2.3% identificó a las clases de
cant~ Y mus~ca como l?s momentos más notables y significativos y el
13.21/o valor? que sus hiJos estén ahora más entretenidos en la escuela y
aprenden mas.

103

Todo
No contestó
Total

4
11.4%
3
8.6%
2
5.7%
35
99.9%

Fuente: Datos de campo

Resulta particularmente llamativo la distribución de las opiniones extremas (les gustó "todo"; no les gustó "nada") entre las madres
de familia. En las dos colonias de clase media baja al 19.6% y al 13.0%
respectivamente de las madres de familia les gustó todo el programa;
en los barrios pobres, en cambio, sólo el 8.6% y el 8.5% de la población
entrevistada compartieron esta opinión muy positiva (cuadro 3). En
cambio, las brechas no son tan patentes en cuanto al disgusto total con
el programa: en la colonia de clase media baja l, en la colonia de clase
urbana marginal y en la clase rural pobre entre el 8.5% y el 11.4% de
las madres no encontraron nada positivo en el programa. Una excepción
constituye aquí el segundo barrio de clase media baja (clase media baja

�104 / Educación y pobreza: Lo extensión del lwrario escolar en escuelas primarias y su impac10 en la

n
"--• Soc·ales
¡ Social Pers=•ives
otoño/ auhlmn 2005, Vol. 7, Num. 21
1/e&gt;islorerspecu=
I
r-

economía de familias pobres en el Área Melropolitana de Monterrey

3) donde apenas el 4% compartió esta visión negativa (cuadro 3).
¿Qué tipo de problemas detectaron las madres de familia en el
programa piloto? En el total de la muestra, el más mencionado (por el
29.3% de las entrevistadas) fue el mayor gasto escolar seguido por la
falta de coordinación entre los maestros (24.7%) y la indisciplina de los
alumnos en la escuela (15.5%) (cuadro 4). El 4% se quejó de que la escuela no respetaba el horario de clases y el 24.1 % no encontró problema
alguno en el proyecto piloto.
Entre las diversas comunidades escolares, los primeros dos
problemas (mayor gasto y coordinación entre los profesores) variaban
en cuanto su ubicación en el primero y el segundo rango de gravedad.
El gasto fue mencionado con mayor frecuencia en la colonia de clase
media baja 1 (32.6%) y en la colonia de clase urbana marginal (34.3%);
mientras que en la zona de clase media baja 2 (26. l %) y en la clase baja
rural (25.5%) ocupó el segundo lugar de menciones. No se observan, por
lo tanto, diferencias que se asociarían por de pronto con la clase social.
Tanto para las madres de familia de clase media baja como para las de
clase marginal urbana y baja rural el problema de cómo liquidar el mayor
gasto escolar preocupó entre la cuarta y la tercera parte de las madres de
familia.

Cuadro 4: Elementos problemáticos de la implementación del programa
piloto, según la ubicación de las escuelas
Clase
media
baja 1

Falta coordinación
entre los maestros
No se respeta el
horario

7
15.2%
2
4.3%

Los maestros no
logran imponer
disciolina
Mayores gastos

4
8.7%

2
4.3%

15
32.6%
18
39.1%

12
26.1 %
12
26.1 %
1
2.2%
46
100.0%

Ninguna
No contestó

-

Total

46
99.9%

Clase
rural
pobre

Total

9
19.1%
1
2.1%

43
24.7%
7
4.0%

5
14.3%

16
34.0%

27
15.5%

12
34.3%
5
14.3%

12
25.5%
7
14.9%
2
4.3%
47
99.9%

51
29.3%
42
24.1 %
4
2.3%
174
99.9%

Clase
Clase
media urbana
baja 2 marginal
11
16
34.8% 31.4%
1
3
2.8%
6.5%

Problemática

l

2.8%
35
99.9%

Fuente: Datos de campo
La extensión del horario escolar exige del Estado un mejor equipamiento

de las escuelas con infraestructura y material didáctica: ~omputadoras,
utensilios deportivos y material para las clases de ma~~ahdades Y artes.
. emb argo, entre el 20 y 30% de las madres de fam1ha de escuelas
Sm
.
. en
el Área Metropolitana de Monterrey argumentaron que e! equ1pam1ento
·
·
escolar era 10sufic1ente
y que la 1ºnfraestructura prometida por las autoridades no había llegado (cuadro 5). A diferencia, en 1~ cl~e, ~ l
pobre, sólo el 11 % de las madres anotó la carencia de matenal d1dacttco
prometido.

�106 / Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

107

economía de familias pobres en el Área Meiropolitana de Monterrey

Cuadro 5: Carencia de material didáctico prometido por el Estado, según
la ubicación de la escuela (%)
Clase
media
baja 1
14
Material para
rnanualidades(resistol, 30.4%
plastilina , colores)
8
Computadoras
17.4%
8
Material deportivo
17.4%
(pelotas, redes)
Tipo de carencia

Otros
Ninguno
No contestó
Total

5
10.9%
6
13.0%
5
10.9%
46
100.0%

Clase
Clase
media urbana
baja 2 marginal
11
6
17.1%
23.9%
3
6.5%
28
60.9%
4
8.7%

2
5.7%
18
51.4%

7
20.0%
1
2.9%
1
2.9%
46
46
100.0% 100.0%

Clase
rural
pobre

Total

21
44.7%

52
29.9%

5
10.6%
7
14.9%

18
10.3%
61
35.1%

4
8.5%
6
12.7%
4
8.5%
47
99.9%

20
11.5%
13
7.5%
10
5.7%
174
100.0%

Fuente: Datos de campo

''

Las principales carencias en cuanto a material didáctico refieren
a enseres deportivos (pelotas, redes, etcétera - mencionados por el 35%
de las madres de familia) y material para las clases de manualidades y
artes (29.9%). La falta de otros materiales (por ejemplo, pizarrones en
buen estado) fue observada por el 11.5% y de computadoras por el l 0.3%.
Únicamente el 7.5% de las encuestadas consideró que la escuela contaba
con todo lo necesario para garantizar el proceso educativo en las aulas.

En vista de que la inversión del Estado parece priorizar el desarrollo de
la infraestructura material y el equipamiento de las escuelas con computadoras, las materiales didácticas para materias como manualidades,
arte (resisto!, plastilina, colores, papel, etcétera), música y danza tenían
que ser adquiridos por las madres de familia. Ello significaba un gasto
para la familia. Asimismo, aquellos niños que se quedaban a mediodía
en la escuela, requerían de recursos para la comida en caso de que no
se la llevaron desde la casa. A la pregunta si las madres gastaron desde
la introducción del horario escolar extendida una mayor o la misma
cantidad de recursos al mes para la educación de su hijo/a, el 54% de
las encuestadas opinó gastar más, frente al 43% que no percibió un
incremento (cuadro 6).
Cuadro 6. Percepción del incremento o de la estabilidad del gasto escolar
desde la introducción del programa piloto
Percepción del gasto

Nos. de personas %

Mayor gasto

94
54.0%

Mismo gasto

75
43.1%

No contestó/no sabía

5
2.9%

TOTAL

174
100.0%

El impacto financiero del programa escolar en las unidades domésticas
de los alumnos

Fuente: Datos de campo.

La extensión del horario escolar permite la introducción de materias escolares que en el turno 'normal' no son consideradas como, por ejemplo,
arte, manualidades y otras actividades artísticas, inglés y computación.

A la pregunta cuanto gastaban al mes para las necesidades
escolares de su hijo/a, el 6.3% de las madres de familia argumentó no
desembolsar nada por contar con una beca escolar; el 23.6% gastó basta

�108 / Educación y pobreza: La extensión ,je/ horario escolar en escuelas primarias y su impacto en Ja

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 /

109

economía defamilias pobres en el Area Metropolitana de Monterrey

100 pesos al mes; el 35.1 % entre 101 y 200 pesos y el 26.4% más de200
pesos mensuales. El 8.6% no contestó (cuadro 7).
Cuadro 7: Monto del gasto educativo mensual por hijo
Gasto educativo mensual($ M.N.)

Nos. de personas %

Ningún gasto

11
6.3%
41
23.6%
61
35.1%
46
26.4%
15
8.6%
174
100.0%

Hasta $ 100 M.N.
$ 101-200 M.N.
Más de $ 200 M.N.
No contestó/no sabía
Total

Fuente: Datos de campo.
,, 1

Sin embargo, el monto del gasto educativo por estudiante no
expresa el significado que adquiere este compromiso financiero para
cada familia en particular. Para un hogar con un ingreso mensual de 1O
mil pesos, un gasto educativo de 100 pesos al mes representa apenas el
1% del ingreso, por lo que a la madre de familia probablemente no se
le dificulta conseguirlo. En cambio, para una familia que vive de 3 mil
pesos al mes, 100 pesos mensuales representan el 3% de sus ingresos.
Además del ingreso existen otros factores que influyen la percepción
de la carga financiera, como por ejemplo, los hábitos de consumo, el
tamaño del hogar, la regularidad del ingreso o la cantidad de hijos mayores o menores. En síntesis: el concepto de dificultad percibida no hace
referencia al monto absoluto desembolsado sino a los problemas de los
individuos para disponer de estos recursos. El significado que adquiere
el gasto educativo articula así un conjunto de factores socioeconómicos

y culturales (cuadro 8).

Al preguntarles qué tan dificil se les hace reunir el gasto educativo
mensual, el 32.8% de las madres de familia dijo que les resultaba dificil;
el 45.4% tenía a veces dificultades y al 17 .8% se le parecía fácil. El 4%
de las encuestadas no contestaba la pregunta (cuadro 8).
Cuadro 8: Grado de dificultad percibido para reunir el gasto educativo
mensual
Grado de dificultad percibido

Nos. de personas %

Dificil

57
32.8%
79
45.4%
31
17.8%
7
4.0%
174
100.0%

A veces dificil
Fácil
No sabe/ no contestó
Total

Fuente: Datos de campo.

Podríamos suponer que el grado de dificultad percibido tenga
que ver tanto con la clase social como con el estado civil de las mujeres.
En el caso de la clase social la dificultad se relacionaría con el grado
de pobreza de las unidades domésticas (cuadro 9). Si bien las áreas
residenciales no son tan homogéneas en cuanto al nivel de ingresos por
hogar como lo hace suponer la taxonomía del INEGI (área residencial
urbano-marginal, clase media baja, etcétera), en caso que la pobreza
influiría tendría que esperarse que en las áreas de clase media baja habrá
una menor proporción de personas a quienes se les hace dificil afrontar
el gasto educativo mensual (cuadro 9).

�11 O / Educación y pobre:u,: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en lo

Revista Perspeaivas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 1005, Vol. 7, Num. 2 /

111

economía de familias pobres en el Área Melropolitana de Monterrey

Cuadro 9: Dificultad percibida para afrontar el gasto educativo mensual,
según la clase social de las entrevistadas
Grado de dificul- Clase media Clase media Clase urbam Clase rural
pobre
marginal
baja 1
baja2
tad percibida
Dificil
A veces dificil

Fácil
No aplica/no
contestó
Total

15
32.6%
15
32.6%
16
34.8%

46
100.0%

12
26.1%
22
47.8%
9
19.6%
3
6.5%
46
100.0%

12
34.3%
16
45.7%
6
17.1%
1
2.9%
35
100.0%

20
42.6%
26
55.3%
-

1
2.1%
47
100.0%

Fuente: Datos de campo
A primera vista se observa una diferencia marcada entre las

madres de familia que viven en el Área Metropolitana de Monterrey
y aquellas que residen en la zona rural. Para el 42.6% de las mujeres
rurales pobres, el gasto mensual constituyó una carga dificil de afrontar.
El resto experimentó ocasionalmente dificultades. A ninguna madre de
familia se le hizo fácil costearse la educación de su hijo/a.
En cambio, las diferencias entre las dos clases sociales en Monterrey (clase media baja y urbano-marginal) no son tan marcadas como
lo habíamos esperado. En la colonia más pobre (área urbano-marginal)
se observa sólo una proporción ligeramente mayor de madres de familia
a quienes se les dificultó el gasto educativo (34.3%) en comparación con
las zonas de clase media baja (32.6% y 26.11 %).
Otra variable constituye el estado civil de las mujeres y por lo
tanto el tipo de parentalidad (monoparental y biparental). Como demuestra el cuadro 1Otampoco la parentalidad parece ser un factor muy
explicativo en cuanto al grado de dificultad percibida. Sin embargo, llama

la atención que los dos grupos con mayores dificultades para afrontar el
gasto se integraron por viudas (al 83.3% se les hizo dificil conseguir el
gasto educativo) y mujeres casadas (36.9% decía que les resultó dificil). A
considerable distancia les seguían las madres solteras y separadas (28.6%
respectivamente), las que vivían en unión libre (17.6%) y las divorciadas (12.5%). El estado civil se relaciona también con otra variable: el
trabajo extradoméstico. En páginas anteriores se vio que las mujeres que
no vivían en pareja presentaron mayores niveles de integración laboral
(arriba del 70%). Entre las jefas de unidades domésticas solamente las
viudas tenían un nivel de incorporación laboral comparativamente bajo
(50% trabajaba; la otra mitad se dedicó al hogar). Las mujeres casadas
y las que vivían en unión libre se dedicaban mayormente al hogar. El
cuadro 11 explora la relación entre el grado de dificultad percibida y la
ocupación de las madres de familia.
Cuadro 1O: Dificultad percibida para pagar el gasto educativo mensual,
según el estado civil de las madres de familia
Grado de dificul
tad percibida

viuda

separada divorciada soltera

Dificil

5
83.3

4
28.6%
6
42.9%
4
28.6%

unión
libre

1
2
3
12.5% 28.6% 17.6%
4
4
12
50.0% 57.1% 70.6%
3
1
2
37.5% 14.3% 11.8%
-

casada

38
36.9%
Aveces dificil
l
46
17.7%
44.7%
Fácil
18
17.5%
No aplica/
1
no contestó
1.0%
6
14
8
47
17
103
Total
100.0% 100.0% 100.0% 100.0% 100.0% 100.0%
Fuente: Datos de campo

�112

/ Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la

ll3

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

economía de familias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

Cuadro 11: Dificultad percibida para pagar el gasto educativo mensual,
según la ocupación de las madres de familia
Grado de dificul
tad percibida

Tipo de ocupación de las madres de familia

Amade Empelada (secretaria,
casa !Vendedora, Enfermera
y técnica)
Dificil
9
39
28.1%
39.0%
18
A veces dificil
45
56.3%
45.0%
5
Fácil
16
15.6%
16.0%
32
Total
100
100.0%
100.0%

Operaria Comerciante

Empleada
doméstica

3
1
33.3%
20%
5
3
55.6%
60%
1
1
11.1%
20%
9
5
11
100.0% 100.0% 100.0%
3
27.3%
2
18.2%
6
54.5%

insatisfacción experimentada por las madres de familia puede afectar
el desarrollo educativo de los hijos retirándoles del programa escolar y
privándoles de esta forma de una oportunidad de desarrollo académico
que no obtendrán en otro plantel escolar. En seguida analizaremos el
perfil de esta minoría disgustada.
Por lo anterior suponemos que el disgusto con el programa se
observe en mayor grado en las zonas residenciales pobres (a diferencia
de las clases medias baja 1 y 2) y entre las amas de casa (a diferencia
de las madres trabajadoras).
Efectivamente, la colonia urbano-marginal reportó un mayor
porcentaje de madres de familia insatisfechas con relación al programa:
el 37.1% (cuadro 12). Esta cifra contrasta con el mucho menor número
de personas descontentas en los demás sectores residenciales: clase media
baja 1 (15.2%); clase media baja 2 (6.5%) y clase rural pobre (22.2%).
En fin, la satisfacción o insatisfacción percibida parece relacionarse en la
ciudad con la clase social y, de esta manera, con los niveles de pobreza
de la población.

Fuente: Datos de campo.

De nueva cuenta se observa que una mayor proporción de amas de
casa encaró dificultades constantes para liquidar el gasto educativo (39%)
seguido a cierta distancia por las mujeres que trabajaban de empleadas
domésticas (33.3%), las empleadas (28%) y las operarías (27%).
En síntesis, las dificultades económicas eran mayores entre las
mujeres que se dedicaron a los quehaceres domésticos que entre aquellas
que trabajaban; entre mujeres casadas y viudas y entre madres de familia
de la zona rural y hasta cierto grado de la zona urbano-marginal.
La satisfacción de las madres de familia con respecto a la extensión del
horario escolar

Un elevado porcentaje de madres de familia (80%) se sintió satisfecho con
el programa piloto. No obstante, no hay que descuidar que una de cada
cinco madres de familia tenía una percepción negativa del mismo. Aunque
el descontento hacia el programa en general no resultó muy elevado, la

Cuadro 12: Satisfacción experimentada por las madres de familia con
relación al horario escolar extendido, según el área residencial
¿Está usted Clase me- Clase media
sattsfecha con el
baja 2
programa educa- dia baja l
tivo?
Satisfecha
43
39
93.5%
84.8%
No satisfecha
3
7
15.2%
6.5%
No contestó/
noaplicó
Total
46
46
100.0% 100.0%
Fuente: Datos de campo

Clase urbano- Clase rural
pobre
marginal
22
62.9%
13
37.1%

35
100.0%

35
74.5%
10
21.3%
2
4.2%
47
100.0%

Total

139
79.9%
33
189%
2
l.1%
174
100.0%

�114

/ Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impocto en lo
economía de familias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

.Al correlacionar la satisfacción/insatisfacción con la percepción
de afrontar un mayor o el mismo gasto educativo que en el pasado,
encontramos diferencias significativas. En el grupo de las mujeres que
reportaron un incremento en el gasto educativo, el 72.3% se sintió satisfecha con el programa frente a un 27.7% de insatisfechas. En cambio,
en el grupo de mujeres que no gastaron más que en el pasado para la
educación el 90.7% se dijo satisfecho en comparación con el 9.3% de
descontentas (cuadro 13).

Cuadro 14: Satisfacción/insatisfacción experimentada por las madres
de familia, según el grado de dificultad percibida para reunir el gasto
escolar
Satisfacción/insatisfacción percibida

Satisfecho
Cuadro 13: Satisfacción experimentada, según el incremento/ la estabilidad percibida del gasto educativo
Satisfacción/insatisfacción percibida

Mayor gasto
educativo

Mismo gasto
educativo

Satisfecho

68

68

72.3%

90.7%

26

7

27.7%

9.3%

94

75

100.0%

100.0%

Insatisfecho

Total

Fuente: Datos de campo.

Para explorar más a fondo los factores económicos, correlacionamos el grado de dificultad percibida con la satisfacción/insatisfacción
experimentada (cuadro 14). El grupo de madres de familia que reportaron
constantes dificultades para reunir el gasto educativo presentó el mayor
porcentaje de mujeres descontentas: el 33.3% se sintieron insatisfechas.
Conforme se aminora la dificultad percibida para afrontar el gasto escolar,
decrece la proporción de personas disgustadas con el programa. En el
grupo de madres con dificultades ocasionales, el 12. 7% se decía descontenta y en el grupo de aquellas que no enfrentaron dificultad financiera
alguna, sólo el 3.2% se sintió insatisfecho.

115

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

Insatisfecho

Grado de dificultad percibida
Dificil

Aveces dificil

Fácil

Total

38

69

30

137

66.7%

87.3%

96.8%

78.7%

19

10

1

30

33.3%

12.7%

3.2%

17.2

No contestó/no aplicó

7
4.0%

Total

57

79

31

174

100.0%

100.0%

100.0%

99.9%

Fuente: Datos de campo.
Si bien existe una correlación entre la insatisfacción con el
programa educativo y la escasez de recursos experimentada, la relación
entre ambos factores no es absoluta: incluso en el grupo de mujeres con
muchas dificultades económicas había una mayoría (66. 7%) que se sintió
satisfecha con el programa. Ello indica que la dificultad económica constituyó un elemento importante en la valoración del programa educativo
aunque no el único.
Se denota asimismo una cierta relación entre la satisfacción/
insatisfacción percibida y el estado civil de la población (cuadro 15).
Entre las mujeres casadas y las viudas se encontraron más personas insatisfechas (22.4% y 33.3% respectivamente) que en los demás estados
civiles: el 8.3% de las madres solteras se sintió insatisfecho; el 11.8%
de las mujeres en unión libre; el 12.5% de las divorciadas y el 14.3% de
las separadas.

�116 /

Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
economía de f amilias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

Cuadro i5: Satisfacción experimentada, según el estado civil de la
población entrevistada
ESTADO CIV1L

Satisfecho

Insatisfecho

TOTAL

Soltera*

5

1

6

83.3%

16.7%

100.0%

83

24

107

77.6%

22.4%

100.0%

15

2

17

88.2%

11.8%

100.0%

4

2

6

66.7%

33.3%

100.0%

7

1

8

87.5%

12.5%

100.0%

12

2

14

85.7%

14.3%

100.0%

11

l

12

91.7%

8.3%

100.0%

casada

Unión libre

viuda

divorciada

separada

Madre soltera

* Se trata de mujeres entrevistadas que no eran las madres de los niños

a quienes llevaron y recogieron de la escuela.
Fuente: Datos de campo.
Tampoco el estado civil por si mismo es significativo para
explicar la satisfacción/insatisfacción experimentada con el programa,
pero no hay que olvidar que constituye un elemento esencial en la estructuración del campo de reproducción diaria de las mujeres: aquellas
que no cuentan con una pareja, tienen que trabajar y se abren así acceso
a recursos propios que pueden movilizar y manejar según sus propios
criterios. En cambio, las que viven en una relación de pareja formal, se

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 1005, Vol. 7, Num. Z/

117

encuentran en ocasiones ante la posibilidad de poder elegir entre una
vida de ama de casa que depende económicamente de su pareja o la de
una mujer que coparticipa a través de un trabajo extradoméstico en la
reproducción material de la unidad doméstica. La dependencia económica
impide con frecuencia el libre manejo de los recursos familiares por el
ama de casa.
En suma, nuestros datos indican que la insatisfacción con el
programa de horario extendido se liga a una serie de variables que en su
conjunto se refuerzan mutuamente: el tipo de ocupación, el estado civil, la
clase social, el incremento del gasto escolar y la dificultad percibida para
reunir dicho gasto. Es preciso enfatizar que ninguna variable por si sólo
es lo suficientemente fuerte para explicar las actitudes de descontento.

La disposición de apoyo hacia el programa educativo
El éxito de un programa educativo depende tanto del apoyo que recibe
un proyecto en el plano administrativo, académico e infraestructura! de
parte del Estado como de los padres y madres de familia. Ante el elevado
número de madres que se sintieron satisfechas con el programa (79.9%)
y que, por lo tanto, apreciaron los beneficios del mismo, tendría que
esperarse que este mismo número de personas desearía la continuación
del programa. Sin embargo, a la pregunta de si desean que el horario
escolar extendido continúe o termine en la escuela de su hijo, el 71.8%
optó por su continuación y el 23.6% por su desaparición. El 4.6% de las
mujeres no contestó. Estos datos demuestran que incluso en el grupo
de las madres que se decían satisfechas con el programa había quienes
prefirieron regresarse a la modalidad corta (cuadro 16).
Diferenciando la actitud de las madres de familia por clase social
y comparándola con el número de personas satisfechas/insatisfechas
(cuadro 12), se detectó que en la colonia de clase media baja 1 había una
correspondencia entre la proporción de personas satisfechas (84 .8%) y el
número de madres quienes deseaban que el programa continúe (84.8%)
(cuadro 16). En el caso de las demás escuelas, el número de personas
insatisfechas era siempre menor que el de aquellas que deseaban terminar con el programa: en la zona de clase media baja 2 el 13% deseaba
su fin frente a 6.5% de insatisfechas; en la clase urbana-marginal el

�118

/ Educación y pobreza: IA extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
economía de f amilias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

40% deseaba que termine frente al 37% de insatisfechas; y en la zona
rural pobre el 31.6% deseaba que acabe el programa frente al 22.2% de
insatisfechas.
De nueva cuenta se observa que en las dos colonias más pobres
(zona urbano-marginal y zona rural pobre) un porcentaje muy elevado
de madres de familia (entre el 30 y el 40%) no deseaban la continuación
del programa, mientras que en las zonas de clase media baja este grupo
se integró sólo por el 13 % de las madres de familia (cuadro 16). En otras
palabras, la mayor oposición hacia el programa provino de los sectores
poblacionales económicamente más vulnerables.
Cuadro 16: Deseo de los padres de familia a que continúe el programa,
Deseo de que con- Clase
tinúe el programa media
baja 1
Si
39

Clase
media
baja 2

Clase
urbanomarginal

Clase
rural
pobre

Total

38

21

27

125

84.8%

82.6%

60%

57.4%

71.8%

6

6

14

15

41

13.0%

13.0%

40%

31.9%

23.6%

1

2

-

5

8

2.2%

4.4%

10.6%

4.6%

46

46

35

47

174

100.0%

100.0%

100.0%

99.9%

100.0%

No
No contestó/no aplica
.... 1

Total

Fuente: Datos de campo
Al medir las actitudes de las madres de familia en términos menos
dicotómicos, se logró detectar que el apoyo al programa educativo es aún
menor de lo que parece arriba. A la pregunta si desearían ampliar, acortar
o dejar igual el horario escolar en caso de que continúe el programa educativo, en promedio el 57% optó por su permanencia y el 2.3% propuso
incluso expandirlo. En cambio, el 36.2% eligió acortarlo (cuadro 17). Este
grupo abarcó tanto a las personas que se opusieron a la continuación del

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

119

programa (23.6%) como a una parte de aquellas otras que optaro~ ~?r
su continuación. Ello indica que incluso entre las madres con una v1s1on
positiva hacia el programa había quienes prefui~r~~ reducir la ex~ensión
del horario lo que significaría acortarle sus pos1b1hdades educativas.
Cuadro 17: La propuesta de las madres de familia acerca del horario
escolar en caso de que continúe el programa piloto, según el área de
residencia
Propuesta acerca
del liorario escola1

Clase
media
baja 1

Clase
Clase
media urbanobaja2 marginal

Clase
rural
pobre

Total

Acortarlo

9
19.6%
4
8.7%
33
71.7%

12
26.1%
1
2.2%
33
71.7%

No respondió

-

-

23
65.7%
1
2.9%
11
31.4
-

Total

46
100%

46
100%

35
100%

19
40.4%
4
8.5%
20
42.6%
4
8.5%
47
100%

63
36.2
10
5.7%
97
55.7%
4
2.3%
174
99.9%

Extenderlo
Dejarlo igual

Fuente: Datos de campo
Las actitudes con respecto a la continuación o el cambio del
horario de clase demuestran igualmente diferencias significativas entre
las madres de colonias de clase media baja y las que habitan en barrios
pobres. El 71.7% de las madres de las zonas de clase media baja 1 y
2 pidieron dejarlo igual y el 8.7% y 2.2% propuso incluso extenderlo.
El 19.6% y el 26.1% respectivamente plantearon reducir el horario de
clase.
Un panorama más severo se observó en las colonias urbanomarginal y rural pobre donde el 65.7% y 40.4% respectivamente de las
madres de familia deseaban acortar el horario escolar. Estas cifras son
alarmantes ya que indican que el programa no cuenta con el apoyo de un

�120 /

Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacto en la
economía defamilias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

gran número de padres y madres de familia. Sin la disposición de ellos,
empero, las posibilidades de éxito del programa se mermarán.

Resumen y conclusión
En respuesta a los bajos niveles académicos de los estudiantes mexicanos
evidenciados por pruebas de conocimiento internacionales, el gobierno
federal alargó, a partir del 2001, de forma experimental, en algunas
escuelas primarias el horario escolar de 4.5 horas diarios a un total de
8 horas. El proyecto piloto no fue consensuado previamente con los
padres y madres de familia y provocó, al principio, en algunos planteles
participantes manifestaciones de inconformidad abiertas. Las protestas
públicas desaparecieron tiempo después.
Al final del primer año escolar el 92% de las mujeres entrevistadas identificó puntos positivos en el programa, como las clases
de ingles, computación o música, o bien, reconocieron que sus hijos
aprendían más. No obstante, también tenían una clara consciencia acerca
de las carencias infraestructurales y didácticas que este proyecto tenía
en cada comunidad escolar y sobre todo acerca de los mayores gastos
que implicaba para no pocas familias.
El programa obligó al 54% de las unidades domésticas a canalizar
un mayor monto de recursos financieros hacia la educación. Un tercio de
las madres de familia afrontaron dificultades permanentes para conseguir
estos recursos y un 45% enfrentó ocasionalmente problemas. Únicamente
el 17% de las encuestadas cubrió el gasto escolar con facilidad. El grupo
ocupacional con mayores problemas económicos se integró por las amas
de casa.
El impacto económico experimentado influyó la satisfacción
de las madres de familia con el programa piloto. En las colonias pobres
(urbano-marginal y rural pobre) el número de mujeres insatisfechas con
el programa era mayor que en las zonas de clase media baja. Se observó
que el número de personas contentas bajó conforme aumentó el grado de
dificultad percibida por las mujeres para reunir el gasto escolar mensual
y que el porcentaje de insatisfechas era mayor entre mujeres casadas y
viudas. Es preciso entender que la insatisfacción surgió dentro de un

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeciives otoño I autumn 2005. Vol. 7, Num. 2 I

121

conglomerado de variables sociodemográficos (estado civil, tipo de
ocupación, clase social, dificultad para hacer frente al gasto escolar) que
se refuerzan mutuamente.
Finalmente detectamos que el número de madres de familia que
desearían que se finalice el programa piloto (23.6%) rebasa al porce?taje
de mujeres insatisfechas y que, en caso que el proyecto ptlo~o
continuaría, el 36% de las madres preferiría que se acortara el horano
escolar. Nuevamente son las madres de familia de las zonas pobres
(urbano-marginal y rural pobre) quienes menos interé_s par~cen ten:r con
relación a la continuación del programa en la modalidad mtroduc1da.
Este aparente desinterés no se debe - como vimos_e~ los capítu~os
anteriores - a eventuales prejuicios de las madres de famtlta que podr1an
ser superados mediante una campaña de información. U~a propor~ión
muy elevada de las madres de familia reconoció los bene~c10s educativos
del proyecto piloto y apreció las oportunidades educativas que o~ece
a sus hijos. Sin embargo, sobre todo en las colonias pobre~ las muJeres
económicamente dependientes se encuentran ante grandes dificultades al
tener que afrontar el gasto educativo mensual. Ello indica que la población
pobre participante requiere de más apoyo a través de becas esc~lares Yun
mejor equipamiento de las escuelas para reducir la carga financiera de las
familias. Dicho de otra manera, un trato igualitario de las escuelas Ylos
alumnos de parte del Estado es insufi-ciente para logr_ar el apoy~ ?e las
madres de familia: pilar fundamental del éxito educativo. La acc10n del
Estado hacia las escuelas debe basarse, al contrario, en el concepto de la
equidad canalizando más apoyos hacia las poblaciones más pobres_- En
términos generales lo consideramos ne-cesario que el Estado prescmda
de mejoras educativas que cargan parte del cost~ a los pa~es Ym~dres
de familia ya que este tipo de reformas educativas contnbuyen solo a
intensificar la pobreza.

�122

/ Educación y pobreza: La extensión del horario escolar en escuelas primarias y su impacro en la
economía de f amilias pobres en el Área Metropolitana de Monterrey

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Varela, Julia y Fernando Alvarez-Uría (1991 ). Arqueología de la escuela,
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www.sep.gob.mx/wb2/sep/sep_ 4943_programa_intemacion
www.sinoe.sep.gob.mx

125

Abstract
Numerous studies have determined the importance of social networks
and social support for maintaining or improving the economic conditions
of poor families, female householders or women who are divorcing.
These networks are also of great value when women face a whole range
of difficulties to cope with in daily life. The present study approaches
the characteristics of the informal and formal networks of support
used by Mexican mothers in the State ofNuevo Leon after divorce. It
focuses on the different types of support these women obtain after the
separation and the degree of satisfaction they experience. F actors such as
the geographic distance between homes and support centres or persons,
the frequency of contacts and the affective relation women do establish
are also explored.

Resumen
Numerosos estudios han confirmado la importancia de las redes y soportes sociales para mantener o mejorar las condiciones económicas tanto
para familias pobres, jefas de familia o mujeres que se han separado de
su pareja. Las redes constituyen un valioso recurso para afrontar mejor
las dificultades que se les presentan en la vida cotidiana. El presente
trabajo aborda las características de las redes formales e informales que
han apoyado a madres de familia separadas en Nuevo León, México.
El análisis toma en cuenta los tipos de apoyo recibidos después de la
separación y los niveles de satisfacción experimentados por las mujeres
al respecto. Se explorarán, asimismo, diversos otros factores como la
distancia geográfica entre el domicilio de las entrevistadas y las insti-

*la autora es doctora en Trabajo Social de la Universidad Lava/ de Québec, Canadá
y profesora de tiempo completo de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Su dirección electrónica es: maryzuco@yahoo.com

�126 /

Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

tuciones y personas de las redes, la frecuencia de contacto y la relación
afectiva que logran establecer las mujeres.

Palabras claves/Key Words
Redes sociales, mujeres, divorcio, composición redes, satisfacción,
México
Social networks, women, divorce, composition of network, satisfaction,
Mexico

Introducción
Comparadas con los países industrializados de Norteamérica y Europa,
las cifras de ruptura matrimonial en México son relativamente bajas.
No obstante, desde mediados del siglo XX observamos un incremento
importante y persistente en las tasas de divorcio de 4.4% en 1950 a 7.4%
en el año 2000 (INEGI, 1999; 2002). En este lapso la tasa de crecimiento
de los divorcios rebasó la de los matrimonios y de la población total:
entre 1950 y 2002 el número de divorcios subió en 120%.
1Evolución de la proporción de divorcios en relación a los matrimonios en Nuevo León
entre 1930 y 2000
Año

Nos. de matrimonios

Nos. de divorcios

1930
1940
1950
1960
1970
1980
1989
2000
% de aumento

3 223
6 060
6 601
9 243
15 249
21 975
28884
36 239

52
73
173
452
574
825
1 618
2 280

Divorcios/ cien
matriomonios
1,6
1,2
2,6
4,9
3,8
3,8
5,6
6,3
394

Fuentes: De 1950 a 1978: Cifras de Nuevo León, 1981 (Secretaría de Programación y
Presupuesto, Dirección General de Estadística). De 1979 a 1984: Anuario Estadístico
de Nuevo León, 1984 (Secretaría de Programación y Desarrollo, Estadísticas de matrimonios y divorcios). De 1985 a 1989: Anuario Estadístico de Nuevo León, 1999; 2000
(Secretaria de Programación y Desarrollo, estadísticas de matrimonios y divorcios).

127

Para el caso de Nuevo León, una de las tres entidades federativas
económicamente más importantes en México, existen registros de
divorcios desde 1930. Desde esta fecha hasta el 2000, el número de
divorcios por cada cien matrimonios se elevó de 1.6 a 6.3 _1 Sin embargo,
la evolución de los divorcios no es lineal. Se observa un incremento
sustancial a principios de los años sesenta, una reducción leve durante
los setenta y ochenta y un nuevo auge sostenido desde los noventa. En
otras palabras, se aprecia una creciente fragilidad de los matrimonios
tanto en Nuevo León como en México en general.
Los problemas sociales asociados a la disolución de los hogares
biparentales ( como por ejemplo, la precariedad económica de las
familias monoparentales o el impacto de la separación de los padres
en el desarrollo psicológico y educativo de los niños) forman parte
de un debilitamiento de los lazos sociales en general y de las familias
extensas en las sociedades modernas. En el plano teórico, Parsons
(1954, 1960) explicaba el debilitamiento de los vínculos sociales por
el avance de la industrialización y la urbanización, en particular, por
el crecimiento demográfico y la expansión del individualismo, entre
otros factores más. Sin embargo, su tesis fue criticada por numerosos
sociólogos y antropólogos británicos (Bott, 1957; Hughes, 1945;
Young y Willmott, 1957) y norteamericanos (Adams, 1968; Litwak,
1970; Stack, 1974) quienes afirmaron que incluso en las sociedades
urbanas altamente industrializadas los lazos entre la parentela seguían
persistiendo. Más recientemente, los estudios de Putnam (1996; 2000)
sobre el debilitamiento general de los vínculos sociales motivaron nuevos
estudios que enfatizan la imposibilidad de generalizar la disminución de
todas las formas de vínculos sociales y que sostienen la continuación de
relaciones intensas al interior de la familia.
Desde una perspectiva microsocial, varios estudiosos se han
centrado en las estrategias que desarrollan las mujeres para salir adelante
y resolver la infinidad de problemas que surgen después del divorcio.
Dandurand y Ouellette (1992), Martín (1993), Cardia-Voneche y Bastard
(1991 ), Adler de Lomnitz (I 975), Chalita ( 1992), López (1998) así como
Acosta y Solís (1999) confirmaron en este contexto la importancia de
las redes de apoyo que brindan un soporte social a las mujeres separadas
y a sus hijos ya que les permiten mantener o mejorar sus condiciones

�129

128 / Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

materiales y reorganizar su vida (Wallerstein, Lewis y Blakeslee,
2001; Stroup y Pollock, 1994). Dichas redes resultan, asimismo, un
medio valioso para reducir los niveles de estrés asociados a la ruptura
matrimonial ya que constituyen un soporte emocional para las mujeres
divorciadas o separadas. Wilcox (1981), Fisher (1976) y Spanier y
Casto (1979) detectaron una relación positiva entre el soporte social y
la capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias sociales.

las diferencias de rol y de privilegios y obligaciones que los géneros
asumen en las sociedades modernas (Ribeiro, 2000). Por ejemplo, las
mujeres divorciadas no se enfrentan sólo a las restricciones del mercado
laboral y a tratos discriminatorios en cuanto a las condiciones laborales y
salariales sino también al fenómeno de la doble o triple jornada de trabajo
que tienen que asumir al momento de convertirse en jefas de familia.
Estas dificultades se acentúan en los estratos populares por la pobreza
y los bajos índices educativos. Por estas razones resulta imprescindible
enfocar los estudios sobre el divorcio desde una perspectiva de género.
La investigación se realizó con una muestra de 150 mujeres separadas
y en vías de divorcio, quienes aceptaron participar voluntariamente en
el estudio. Su reclutamiento se llevó a cabo a través de la Defensoría de
Oficio del Estado de Nuevo León. La selección de las participantes se
efectuó en base a los siguientes criterios: 1) haber estado separadas por
un tiempo de al menos seis meses y no mayor de cinco años; 2) tener la
custodia de hijos menores de 18 años; 3) no cohabitar con otra pareja; y
4) residir en Nuevo León.

Shumaker y Brownell (1984) identificaron varios factores
contextuales que influyen en la naturaleza y la frecuencia del apoyo recibido
al igual que la satisfacción que experimentan las mujeres divorciadas
a raíz de dicho apoyo. El primer factor alude a las características de la
persona que recibe el apoyo: se refiere a su personalidad (su capacidad
empática, por ejemplo) y sus características sociodemográficas (edad,
escolaridad, sexo, nivel socioeconómico, etcétera). El segundo hace
mención de los rasgos de la red social (tamaño, densidad, frecuencia
de contactos, relación entre la persona que recibe el apoyo y la que lo
otorga, sólo por mencionar algunos). Finalmente, el tercer factor aborda el
contexto en que se produce la separación de la pareja y las situaciones de
tensión emocional que exigen formas de apoyo diversas (Cardia-Voneche
y Bastard, 1991; Vaux, 1985).
A diferencia de otros países, en México existen pocos estudios
sobre la manera en que las mujeres solucionan los problemas derivados
de la ruptura conyugal y satisfacen sus necesidades básicas y las de sus
hijos menores de edad (Acosta y Solís, 1999; Ribeiro y Cepeda, 1991).
¿Qué tipo de dificultades enfrentan en este proceso?¿Qué tipo de apoyos
reciben de parte de una red de apoyo formal y/o informal en los planos
material, físico y emocional? ¿Qué características tiene dicha red? ¿Con
qué tipo de apoyos las mujeres se sienten más satisfechas? Estas son las
preguntas que plantea el presente estudio.

Aspectos metodológicos
Características y tamaño de la muestra

Aunque el divorcio provoca con frecuencia un gran sufrimiento emocional
en ambos cónyuges, hombres y mujeres afrontan esta problemática y la
reconstrucción de la cotidianidad de forma distinta. Ello se explica por

La información se recopiló mediante una entrevista dirigida.
La primera parte del instrumento recopiló datos sociodemográficos de
las participantes ( origen, edad, escolaridad, ocupación, salario y horario
laboral). La segunda se enfocó en las dificultades experimentadas
después de la separación haciendo uso del Inventario de Dificultades de
Adaptación a la Separación (Inventaire des Difficultés d'Adaptation ala
Séparation, IDAS) desarrollado por Boisvert, Freeston, Pépin, Beaudry
y Prévost (1994). La última parte incluía preguntas acerca de la red de
apoyo social y se tomó la Cédula de Entrevista sobre Soporte Social de
Arizona como apoyo (Arizona Social Support Interview Schedule, ASSIS)
(Barrera, 1981).
El presente artículo forma parte de una investigación más
amplia donde analizamos las asociaciones entre las características
sociodemográficas de las mujeres, las de la red social y la naturaleza
y frecuencia del apoyo recibido mediante un análisis bivariado.
Sin embargo, en el trabajo presentado aquí solo describiremos las
características de la red de apoyo infonnal y formal, los tipos de apoyo
recibidos, así como la satisfacción experimentada por las entrevistadas
con relación a dichos apoyos.

�130 /

las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Las características de las mujeres entrevistadas
El 76% de las 150 entrevistadas nacieron en Nuevo León y el 24 %
en otros estados de la República Mexicana. La edad promedio de las
entrevistadas se cifró en 29.9 años. El 51.3% tenía entre 17 y 29 años
de edad y el 48.7 % era mayor de 30 años. Al comparar nuestros datos
con los de Ribeiro y Cepeda (1989), se observa una ligera disminución
en la edad de las mujeres al momento de divorciarse: de 30.9 años a
29.9 años. Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGD reporta que la edad promedio de las mexicanas
que se divorciaron en el año 2000 era de 29.6 años.
A pesar de que las entrevistadas no cohabitaban con un hombre,
doce de ellas (8%) señalaron tener nuevamente una relación amorosa.
En contraste, el 26. 7% de sus ex maridos vivían en unión libre con otra
mujer. La alternativa de un nuevo matrimonio o de la cohabitación con
una nueva pareja una vez consumada la ruptura conyugal parece ser una
opción más probable para los hombres que para las mujeres. De hecho,
en Nuevo León vivían en el año 2000 dos veces más mujeres separadas
y divorciadas que hombres en la misma circunstancia, y 3.5 veces más
viudas que viudos (INEGI, 2002). Estos datos demuestran la dificultad de
las mujeres para volver a casarse. Pero, además, un importante número
de mujeres divorciadas descarta unirse nuevamente en matrimonio con
un varón (Ribeiro y Cepeda, 1991). Un hallazgo similar reportó - para
el caso de México y Costa Rica- Mercedes González de la Rocha (1999)
con jefas de familia quienes prefirieron permanecer solas que unirse de
nueva cuenta con una pareja. Esta actitud se acentúa cuando las mujeres
tienen hijos pequeños y cuando otros adultos compensan el ingreso que
el ex cónyuge había aportado en el pasado (Bradshaw, 1996; Fonseca,
1991, citados por González de la Rocha, 1999).
Las participantes en nuestra encuesta tenían en promedio 1.9
hijos, la mayoría de ellos (99.3%) solteros. Únicamente el 0.7% estaba
ya casados. El 76% de los niños eran menores de 13 años; el 21.5%
tenía entre 13 y 15 años de edad; el 7% entre 16 a 18 años y el 4 .5%
tenía más de 19 años. La edad promedio de la prole se cifró en 8.6 años
(cuadro 1).

131

Revista PerspecJivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

Cuadro 1: Estructura de edad de los hijos de las mujeres entrevistadas
Edad
0-5 años
6-12 años
13-15 años
16-18 años
19 y más
Total

Nos.
99
119
36
20
13
287

%
34.5
41.5
12.5
7.0
4.5
100

Fuente: Datos de campo.

El 54.7% de las mujeres divorciadas o separadas contaba con
estudios de primaria y secundaria; un tercio (32.7%) había cursado
una carrera técnica o la escuela preparatoria y el 12.6% tenía estudios
universitarios. Estas cifras coinciden con los datos a nivel nacional. Según
el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI,
2001), en el año 2000 el 53.4% de las mujeres divorciadas en México
presentó estudios básicos; el 27.9% había estudiado la preparatoria o
equivalente; y el 15.5% se conformó por universitarias. Solamente el
2% no contó con estudio alguno.
En el año 2003, el 35% de la población económicamente activa
e? Nu~vo León eran mujeres. Sin embargo, en el caso de las mujeres
d1vorc1adas o separadas se observó una mucha mayor integración al
mercado laboral. El 78. 7% de las entrevistadas desempeñó una actividad
remunerada frente al 21.3% que estaba económicamente inactiva (cuadro
2)2. De las mujeres que se encontraban económicamente inactivas
al momento de la entrevista, el 59.3% se dedicaba al hogar, el 6.3%
estudiaba y el 34.4% estaba desempleada.

2 En comparación, Ribeiro y Cepeda (1991) habían encon/rado que el 58% de las
mujeres en vías de divorciarse tenían un empleo y el 6% realizaba una actividad remunerada den/ro de su hogar. La encuesta sobre malrimonios y divorcios realizada por el
INEGI en 2000, moslró que 57.8% de las mujeres divorciadas trabajaban ocupando la
mayoría de ellas puestos de empleadas (76.5%) (INEGI, 2002).

�132 / Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspeclives otoña I autumn 20()5, Vol. 7, Num. 2 I

Cµadro 2: Ocupación de las mujeres entrevistadas
Ocupación
Trabajo remunerado
Hogar
Estudiante
En busca de empleo
Total

Nos.
118
19
2
11
150

%
78.7
12.7
1.3
7.3
100.0

Fuente: Datos de campo.

Entre aquellas que desarrollaron una actividad económica
propia, el 81.4% contó con un empleo asalariado frente al 18.6% que se
sostenía mediante un negocio instalado en su casa o fuera de ella. Estas
cifras demuestran que si bien el matrimonio conlleva la salida de las
mujeres del mercado laboral (Elu, 1975; Ribeiro, 1989), al romperse el
vínculo matrimonial la mayoría tiene que reincorporarse a una fuente
de trabajo. De hecho, el 50.8% de las entrevistadas lo hizo porno contar
con suficientes recursos económicos para poder sustentar a su familia
una vez roto el vínculo matrimonial.
Si bien es cierto que la participación de las mujeres mexicanas en
las actividades económicas es aún minoritaria y se encuentra por debajo
de las tasas de inserción laboral de otros países latinoamericanos---como
Colombia, Costa Rica y Guatemala- , la disolución de las relaciones de
pareja representa un acontecimiento que obliga a la mayoría a buscar
una actividad remunerada para satisfacer sus necesidades básicas y las
de sus hijos.

133

equivalentes a 42.4 horas de trabajo.
.
.
También en nuestra muestra, dos tercios de las d1vorc1adas
laboraron en el sector formal y el 33% en el informal como empleadas
domésticas, comerciantes y profesionistas independientes,
Cuadro 3 Ingreso mensual por concepto de actividad económica
Salario mensual
(pesos mexicanos)
Menos de $5, 000
$5,000 - $9,999
$10,000 - $14,999
Total

Nos.

%

98
17
3
118

83.1
14.4
2.5
100.0

Fuente: Datos de campo.

A pesar de que la gran mayoría desempeñó un trabajo en el sector
formal las percepciones salariales son, en general, bajas (cuadro 3): el
83.1 % de las encuestadas ganaba menos de $5,000 pesos mexicanos al mes
(aproximadamente 470 US-dólares). Sólo las técnicas y las profesionistas
tenían niveles remunerativos un poco mayores: las primeras contaron
con un salario mensual de entre $5,000 y $9,999 mensuales (470 - 950
US-dólares), mientras que las profesionistas lograron un salario mensual
de entre $10,000 y $14,999 (950 US-dólares - 1,400 US-dólares). Este
grupo abarcó apenas el 2.5% de la muestra. Se obsen:ó as~smo q~e la
distancia entre los salarios se comporta de manera d1ferenc1al segun el
nivel de escolaridad.
Cuadro 4: Monto de la pensión alimenticia por mes

Sin embargo, la reincorporación laboral no resulta fácil ya que
el empleo femenino se concentra en ciertos sectores económicos y se
caracteriza comúnmente por los bajos niveles de calificación. En el caso
de nuestro estudio, el 41 % se desempeñaba en el sector de los servicios,
el 13.5% laboró como obrera y las demás desarrollaron una actividad por
cuenta propia (por ejemplo, como comerciantes en condiciones laborales
inestables (18.6 %) o como dueñas de pequeños negocios). Ocho de
cada diez atendían una jornada completa. En promedio, las divorciadas
que estaban económicamente activas trabajaron 5.4 días por la semana

Monto mensual de la
pensión alimenticia
(pesos mexicanos)
Menos de $1,000
Menos de $2,000
$2,000 - $5,000
$5,001 - $8,600
Total
Fuente: Datos de campo

Nos.

%

36
34
25
4
99

36.3
34.4
25.3
4.0
100.0

�134 / Las redes de apoyo social de las mujeres dworciadas
1/Msta Perspectivas Sociales/ Social Perspectives otoño/outumn 2005, Vol. 7, Num. 2 I

El 66% (n = 99) de las entrevistadas contaba, además de su
salario, con una pensión alimenticia para los hijos (cuadro 4). El otro
tercio (34%) no recibió este beneficio material. No obstante, el hecho
de tener asignada una pensión no garantiza que por ello las mujeres
contaran con un ingreso mensual fijo y estable. El 32.7% la recibió sólo
de forma ocasional o casi nunca. Además, se trataba de un monto de
recursos muy bajo: el 36.3% de las mujeres obtuvo menos de $1 000
pesos (95 US-dólares) por mes y otro 34.4% menos de $2,000 pesos (190
US-dólares). Un tercer grupo fonnado por el 25.3% de las encuestadas
se vio beneficiado con entre $2,000 y $5,000 pesos ($190 a $450 USdolares) y solamente al 4% le tocó mensualmente una pensión situada
entre $5,000 y $8,000 pesos (450 a 750 US-dólares). En otras palabras,
además del pago incierto de las pensiones alimenticias, a la mayor parte
de las mujeres separadas les correspondieron pensiones alimenticias que
eran demasiado bajas para cubrir las necesidades de los hijos.

Las características de la unión conyugal y las dificultades
después de la separación
En lo que concierne a la duración de la unión, el promedio fue de 9.9
años, con una desviación estándar de 6.3. Por lo tanto, más de la mitad de
las separaciones (55.3%) se produjo durante los diez primeros años de la
unión y el 44.7% después. A pesar de que los conflictos al interior de la
pareja aparecen con cierta prontitud, un número importante de mujeres
tiende a aguardar un largo tiempo antes tomar la decisión de separarse
o de iniciar los trámites del divorcio.
La iniciativa hacia el divorcio/separación provino mayormente
de las mujeres: en el 62% de los casos analizados los trámites del
divorcio fueron emprendidos por ellas. Al momento de la entrevista las
mujeres reportaron un periodo medio de 1.87 años de estar separadas de
su cónyuge.
La desintegración de la unión matrimonial se debió a tres grandes
motivos: por infidelidad en el 34.7% de los casos. Otro 34% llegó a esta
decisión por no soportar por más tiempo los episodios de la violencia
física o psicológica de parte del esposo. La insuficiente contribución del
cónyuge a la subsistencia del hogar incitó al 16% de las entrevistadas a

135

solicitar la disolución del matrimonio. Finalmente, el 8% consideraba
que la incompatibilidad de caracteres haría imposible la continuación
de la vida en común. Entre los demás motivos para el divorcio destacó,
en el 4.7% de los casos, el abandono de parte del cónyuge.
Algunos estudiosos (Cardia-Voneche y Bastard, 1991; Drolet,
1998; Kitson, 1992; Ribeiro y López, 1994) aseguran que los problemas
financieros constituyen una de las más grandes dificultades después de
la ruptura conyugal. En efecto, al preguntarles a las entrevistadas por las
tres principales dificultades que habían tenido después de Ja separación,
las de orden económico aparecieron en el primer lugar: el 42.7% refirió a
la escasez de recursos financieros como el mayor obstáculo en su nueva
vida como jefa de familia. Para el 22.6% de Jas entrevistadas la falta de
dinero fungió en el segundo lugar y eJ 7.3% la ubicó en el tercer sitio
de importancia. Las consecuencias emocionales para las mujeres y la
constante percepción de tener que legitimar frente a los demás actores
en el entorno social (el anterior marido, los padres y los parientes, la
familia política) la decisión de divorciarse fueron identificadas por las
mujeres como otros retos importantes (cuadro 5).

�136 /

Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol.7, Num. 21

Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Cuadro 5. Las tres principales dificultades experimentadas después de
la separación
Tipo de dificultad

Rangol
Nos. %
64 42.7
24 16.0

Financiera
Emocional (ella y/o hijos)
Relaciones con el ex-cónyuge, los
padres, los parientes y la familia
15
política
Disciplina/educación de los hijos 7
6
Encontrar trabajo
11
Justificar la separación: hijos,
padres, amigos, etcétera
8
Conciliar trabajo y familia
10
Otras: soledad, rechazo, lugar
donde vivir, regresar a vivir con
los padres, culpabilidad.
5
Ninguna dificultad
150
Total

JO.O
4.7
4.0
7.3

Rango2
Nos.
%
34 22.7
33 22.0

9
8
11
13

6.0
5.3
7.3
8.7

Rango3
%
Nos.
11
7.3
22.0
33

9
10
3
4

6.0
6.6
2.0
2.7

5.3
6.6

9
15

6.0
10.0

6
20

4.0
13.3

3.3
99.9

18
150

12.0
100.0

54
150

36.0
99.9

137

potenciales de apoyo y a las relaciones que el individuo establece con
otras personas significativas de su entorno. Las redes sociales pueden ser
medidas a través de sus diferentes componentes: la talla, la estructura,
la proximidad tanto física como emocional y la estabilidad a través del
tiempo (Pett, 1982; Wilcox, 1981; Berman y Turk, 1981, Gottlieb, 1983).
Las 150 mujeres entrevistadas citaron en total a 972 personas diferentes
que les brindaron apoyo después de haberse separado. Cada una contó,
en promedio, con 6.5 personas que la apoyaron de una forma u otra. Sin
embargo, la red disponible3 fue de 7.8 personas en promedio, con una
desviación estándar de 3.62.4 Dentro de nuestra muestra se presentaron,
por supuesto, grandes variaciones en el tamaño de la red: por ejemplo,
dos mujeres contaban con el apoyo de sólo dos personas, mientras que
otra tenía el respaldo de 15 individuos.
La mayor parte de los miembros de la red (67.5%) eran mujeres.
Las personas que les prestaron soporte tenían con frecuencia (43.7%)
la misma edad que las entrevistadas (entre 21 y 40 años); el 26.4% se
conformó por niños y adolescentes (menores de 20 años); otro 24.6%
tenía entre 41 y 60 años, y el resto (5.3%) pertenecía al grupo de los
adultos mayores (arriba de 61 años de edad). La edad de los miembros
de la red variaba entre 1 y 87 años, siendo la media de 31.8 años. Casi
la mitad de las personas que brindaron soporte (48.4%) estaban casadas
y el 37.5% era soltero.

Fuente: Datos de campo.

Asimismo, al pedirles identificar en orden de importancia las
tres fuentes de conflicto más importantes (el ex cónyuge, los hijos Ylos
conflictos personales), los problemas con la anterior pareja alcanzaron el
puntaje más alto (M = 3.12) en una escala de 5. Entre las contrariedades
más desgastantes se mencionaron los problemas de comunicación, la
violencia fisica y/o verbal así como el pago de la pensión alimenticia. Para
afrontar estas dificultades las mujeres buscaron el apoyo de instituciones
y personas en su contexto inmediato que en su conjunto integran la red
social.

La red de apoyo informal
El concepto de red social hace referencia a las fuentes actuales Y

Los familiares y los amigos fueron los principales proveedores
de ayuda. En nuestra muestra las redes sociales se compusieron
mayoritariamente de familiares de las entrevistadas (68.6%), sobre todo
los hermanos/as (24.2%), hijos/as (19.6%), padres/madres (18.5%) y
otros parientes como primos/as, tíos/as, sobrinos/as y abuelos/as (6.3%).
De lo anterior se concluye que en el caso de las mujeres neoleonesas la
familia constituye la fuente más importante de apoyo.
El segundo lugar de importancia lo ocuparon los círculos de
amigos. Para el 26% de las entrevistadas las amistades conformaron
el grupo de personas más importante de su red. Se trata, en concreto,
de colegas de trabajo, vecinos, padrinos y/o madrinas de los hijos y la
actual pareja sentimental.

�138 / Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

En el tercer lugar de importancia se encontró la familia política,
es decir, las cuñadas, los cuñados y los suegros/as. Este grupo de personas
fue mencionado por el 4.3% de las entrevistadas. Ante la conflictividad
de la relación con el ex cónyuge no sorprende que solamente tres de las
150 mujeres (el 2%) refiriesen a su anterior pareja como una fuente de
apoyo después de la separación.
Diferenciando los miembros de la red según el género, se
observa que las amigas representan la fuente más importante de apoyo
(20.5%) seguidas por las hermanas (16.6%), las madres (12.0%) y las
hijas (10.6%). Por el lado de los hombres, los hijos (9.0%), los hermanos
(7.6%) y los padres (6.5%) constituyeron figuras centrales en quienes
encontraron ayuda.
El 47 .6% de las personas de soporte vivían con las entrevistadas
en la misma casa o trabajaban en el mismo lugar. Otro 34.9% residía en
la misma colonia o en colonias aledañas (auna distancia de menos de 19
kilómetros). De entre los miembros de la red que estaban más alejados, el
10.5 % de ellos vivía a una distancia de entre 1Oy 29 kilómetros y el resto
(7%) a más de 30 kilómetros. La proximidad geográfica predominante
entre las mujeres separadas y estas personas de confianza era de gran
importancia ya que facilitó los encuentros espontáneos que resultaron
de gran trascendencia en momentos de crisis.
La proximidad geográfica y la cercanía emocional tuvieron por
consecuencia que el 60% de las mujeres mantenía un contacto diario con
estas personas, ya sea por teléfono o de cara a cara. El 22% las frecuentaba
de 2 a 6 veces por semana y el resto les hablaba una vez por semana,
cada 15 días o cada mes. No sorprende por lo mismo que nueve de cada
diez entrevistadas calificaron su relación afectiva con estos individuos
como muy buena o buena.
En la literatura (Barrera, 1981, Vaux, 1985) se han distinguido seis
3

La red disp onible refiere al núm ero de personas a las cuales se p uede acudir en
teoría p ara solicitar un apoyo (Barrera, 1981). En cambio, la red efectiva está inteÍ,ada por las personas que efectivamente brindaron un apoyo.
Otros estudios reportaron que la mayoría de las personas tienen en su red entre 3Y 7
personas (McCarty, Shelley y Robinson, 1990; Wellman, Carrington y Hall, 1989).

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vo/.7, Num. 2 /

139

tipos de apoyo: material, físico, informativo y consultivo, de interacción
íntima, de retroalimentación y de participación social. Los resultados de
nuestro estudio muestran que la mayoría de las entrevistadas (92%) había
recibido de los individuos de su red un apoyo que se puede clasificar
dentro de la categoría de interacciones íntimas. Se trata de conversaciones
sobre temas íntimos y personales con los amigos (41.5%), los padres
(26.3%) y los hermanos (21.2%) (cuadro 6).
Cuadro 6. Fuente social de apoyo informal según el tipo de apoyo
brindado a las mujeres separadas

Fuente de apoyo Interacciones
íntimas
Nos. %
Padres
62 26.3
Hermano(a)s 50 21.2
Hijo(a)s
8 3.4
Otros parientes 9 3.8
Amigo(a)s
98 41.5
Familia política 6 2.5
Otros
3 1.3
Total
236 100.0

Ayuda
material
Nos %
70 39.7
38 21.5
l 0.6
12 7.0
42 23.8
12 6.8
I 0.6
176 100.(

Consejos e
información
Nos. %
51 28.5
42 23.4
-

-

10
64
4
8
179

5.7
35.7
2.2
4.5
100.(

Información Asistencia 1ParticiP.acióo
oositiva
fisica
social
Nos. % Nos. % Nos. %
88 37.0 94 38.8 76 12.7
74 31.l 69 28.5 139 23.2
15 6.3 32 13.2 170 28.4
8 3.3 13 5.4 33 5.5
49 20.6 26 10.7 158 26.3
3 1.3 6 2.5 22 3.7
1 0.4 2 0.9 I 0.2
238 100.( 242 100.0 599 100.0

Fuente: Datos de campo.

Para un tercio de las entrevistadas (32.6%) las amigas - categoría
que abarca a vecinas, colegas del trabajo y madrinas de sus hijos - eran las
confidentes más importantes seguidas por las madres (24.6%) y hermanas
(16.9%). Muy pocas mencionaron a un hombre entre las personas con
quienes conversaban sobre los aspectos más personales de sus vidas. No
obstante, cuando tenían una relación de suma confianza con un hombre
se trataba, generalmente, de un amigo o un hermano.
Para hacer frente a las dificultades de orden material, las mujeres
habían recibido apoyo material de parte de sus padres (39.7%), los amigos
(23.8%) y hermanos (21.5%). Ellos les donaron o prestaron dinero,
alimentos, vestido o la vivienda. Nuevamente se observa que entre los
donantes destacan las mujeres: las madres (22.7%), las amigas (15.3%)

�140

/ Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

y las hermanas (14.2%). En lo que concierne a los hombres, los padres
(17 %), los hermanos (7.4%) y los amigos (7.4%) fueron los principales
proveedores del apoyo material (cuadro 6).
El apoyo de los padres resultó trascendental en materia de
vivienda. El 50.7% de las entrevistadas habitaba bajo el mismo techo que
sus padres y 6 % vivía en la casa de otros parientes (abuelos, hermanas,
hijos, tíos). Se observa, pues, que una vez rota la unión matrimonial
muchas mujeres se regresaron al hogar de sus padres. El hecho de
contar con este apoyo les facilitó la reorganización de su vida cotidiana,
sobre todo durante los primeros meses marcados por las carencias
económicas.
Sobra decir que los/las integrantes de la red de apoyo cumplen
muchas funciones: algunos/as brindan un mayor soporte material, otros/as
les regalan su tiempo y atención escuchando sus problemas y otros/as
más se convierten, con el paso del tiempo, en consejeros/as. Como en las
demás categorías de apoyo, fueron los amigos (35. 7%), los padres (28.5%)
y los hermanos (23.4%) quienes les ofrecieron consejo y les brindaron
información ( cuadro 6). De nueva cuenta este papel de consejero fue
asignado, en mayor grado, a mujeres que a varones. Lo mismo se observa
en cuanto a las fuentes de información y retroalimentación positiva que
provinieron, por lo común, de las madres (25 .6%), las hermanas (21.4%),
las amigas (13.4%) y las hijas (6.3%).
A fin de hacer frente a las dificultades relacionadas con el cuidado
de los hijos y con la organización familiar (preparación de comidas,
compras, aseo de la casa, etc.), las mujeres contaron con el apoyo de los
padres (38.8%), hermanos/as (28.5%) e hijos/as (13.2%) destacándose
de nuevo las familiares femeninas: la madre (34.3%), las hermanas
(25.2%), las amigas (13.2%) y las hijas (9.5%). Ellas les ayudaron a
cuidar de los hijos y a organizar la vida familiar cotidiana (cuadro 6).
Los hombres participaron en esta tarea a menor escala; no obstante,
cuando así lo requerían las mujeres podían contar con su padre (4.5%),
sus hijos (3.7%) y sus hermanos (3.3%).
La falta de dinero, la pérdida de contactos sociales, el cansancio
por atender un trabajo extradoméstico y las responsabilidades familiares

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño I autumn 2005, Vol.7, Num. 2 /

141

cotidianas que ya no podían compartir con su pareja obstaculizaron las
actividades recreativas, las salidas sociales o la posibilidad de reunirse
con algunas personas para divertirse. En el pasado las actividades
recreativas habían formado parte de la relación de pareja: las mujeres
habían salido con sus esposos al cine, a un baile o un restaurante. Al
separarse, se encontraron de repente ante una situación donde ya no
contaron con pareja para estas actividades. La ausencia del esposo fue
compensado parcialmente por algunas personas cercanas: los hijos/as
(28,4 %), los amigos/as (26,3 %) así como las hermanas y los hermanos
(23,2 %) (cuadro 6).

La red de apoyo formal
Durante el siglo XX, el Estado creó una serie de instituciones que pueden
orientar e informar a las mujeres en procesos de divorcio acerca de sus
derechos legales y asistirles, en caso que fuese necesario, ante autoridades
o el ex-cónyuge. En Nuevo León estas funciones se concentran en
manos del Departamento para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF,
una especie de Ministerio de Familia), el actualmente disuelto Centro
de Atención a Víctimas de Delitos (CAVIDE), la Defensoría de Oficio
del Estado y los despachos jurídicos de los Centros de Readaptación
Social (CERESO). Mientras que el DIF atiende a todas las mujeres que
requieren de asesoría y orientación, el CAVIDE fue creado para asistir
exclusivamente a aquellas que habían sufrido alguna agresión de parte de
su pareja. La asistencia de esta institución se extendía a diversos planos:
el psicológico, el social, el médico y el jurídico. En cambio, los despachos
jurídicos del Estado se restringen a la orientación legal. En cuestiones
educativas y de vivienda, las mujeres pueden resolver ciertas necesidades
informativas y de apoyo material por medio de otros organismos
públicos como los Centros de Desarrollo Comunitario (CEDECO), el
Programa Nacional de Becas (PRONABE) o el Fomento Metropolitano
de Monterrey (FOMERREY). Asimismo existen instituciones públicas
de salud que ofrecen algunos servicios de apoyo.
La mayoría de las mujeres entrevistadas había recibido apoyo
de parte de uno (76.7%) o dos organismos públicos (18.7%). Solamente
una de las entrevistadas obtuvo el respaldo de cuatro instituciones
públicas. En promedio, las entrevistadas contaron con la asistencia de

�142

/ Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas
Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño / autumn 2005, Vol. 7, Num. 2 /

1.29 organismos. Si bien las participantes identificaron y utilizaron trece
fuentes de apoyo formal, después de la separación, las más importantes
eran las instituciones jurídicas y de asistencia social (Defensoría de
Oficio del Estado, DIF y CAVIDE; cuadro 7).
Para contar con estos servicios el 50.7% de las divorciadas/
separadas tuvo que recorrer entre 1 y 10 kilómetros; 46.6% entre 11 y
20 kilómetros, y 2.7 % viajó más de 20 kilómetros.
Cuadro 7. Fuentes de apoyo formal
%
Nos. (N.
= 150)
14,0
• Desarrollo Integral de la Familia (DJF)
21
10
6,6
• Centro de Atención a Víctimas de Delito (CAVIDE)
100.0
• Defensoría de Oficio del Estado
150
5
3,3
• Despacho jurídico del CERESO Nuevo León, de Derechos
Humanos, de Defensoría de Oficio del D.I.F., N.L.
2,0
• Organismos comunitarios de apoyo a la vivienda y a la
3
educación (CEDECO, PRONABE, FOMERREY)
2,6
• Organismos de salud y de Salud mental
4

Fuentes de apoyo formal

Fuente : Datos de campo.
Todas las entrevistadas obtuvieron asistencia legal durante el
trámite del divorcio. El 14% recibió, además, apoyo psicológico para
hacer frente a los problemas emocionales propios y de sus hijos después
de la separación. Por lo común las mujeres acudieron a otras instituciones
sólo por referencia de la primera que las atendió. Ante el poco peso de
las políticas sociales en México, las instituciones públicas les brindan
información y asesoría pero muy pocas veces apoyan a las mujeres en
el plano material a sobrellevar la separación y el divorcio. No sorprende
que tan solo el 5.3% de las divorciadas (8 personas) consiguió algún
tipo de ayuda material por medio de programas de asistencia: cuatro de
ellas lograron una beca de estudios para sus hijos y/o una despensa; una
consiguió apoyo económico para construir su vivienda y otra asistencia
médica; a una más se le facilitó un servicio de guardería infantil y la última

143

fue albergada en la residencia del CAVIDE para mujeres maltratadas.
A pesar de los raquíticos apoyos públicos, siete de cada diez
mujeres se decían sentir satisfechas o, incluso, muy satisfechas con la
asistencia recibida. Dos de diez experimentaron una satisfacción mediana
y una de diez resultó insatisfecha. Sobre una escala de 5, el promedio
de satisfacción total es de 3.4. La mayor crítica la recibió la asistencia
jurídica junto a la asistencia psicológica. Las mujeres se quejaron de
haber obtenido información insuficiente sobre los trámites del divorcio y
sobre sus derechos, situación que prolongó en algunos casos el proceso
del divorcio.

Resumen y conclusión
El perfil de las mujeres en nuestro estudio concuerda con los datos del
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) para
Nuevo León y los datos de Ribeiro y Cepeda (1991). Las similitudes se
presentaron en cuanto a la edad, la escolaridad, el ingreso y la ocupación
de las mujeres separadas. Una ligera diferencia se detectó únicamente
en tomo a la escolaridad y la inserción laboral: nuestro estudio reporta
un porcentaje más elevado de mujeres con estudios de preparatoria o
equivalente. Además, que dos de cada diez mujeres de nuestro estudio
no desempeñaron actividad económica alguna mientras que el INEGI
(2002) reportó inactividad económica para cuatro mujeres sobre diez. En
el caso de nuestra muestra, la lucha por encontrar un empleo constituyó
la estrategia más importante de las mujeres entrevistadas para satisfacer
sus necesidades básicas y las de sus hijos.
En términos generales, la situación económica de las entrevistadas
resultó precaria debido a los bajos niveles salariales que afectaron al 80%
de las trabajadoras. Esta situación se relaciona con los bajos niveles
de escolaridad que dificultan una inserción exitosa al mercado laboral
Ycon el tipo de ocupación. La situación material de las divorciadas se
agravó, además, por los ínfimos montos de la pensión alimenticia y la
irregularidad de su entrega.
A diferencia de los ex cónyuges, en su gran mayoría las mujeres
divorciadas no establecieron una nueva relación de pareja. Solamente el

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Revista Perspectivas Sociales I Social Perspectives otoño / aulumn 2005, Vol. 7, Num. l /

6% había encontrado a otra pareja pero sin entrar en cohabitación. En
cambio, 30% de sus ex cónyuges habían fonnado una nueva familia.

Después de la separación, el 62.7% de las mujeres- en particular
las que tienen hijos pequeños - encontró albergue en la casa paterna, con
los hermanos u otro familiar (abuelos, tíos). El 54.4% de los hijos eran
menores de 5 años. El promedio de edad de los hijos de las mujeres que
vivieron en casa de un familiar era de 6.58. En cambio, la mayor parte de
las entrevistadas con hijos más grandes prefirió vivir sola. El promedio
de edad de los hijos de estas mujeres era 10.8 años.

Esta situación se explica, en parte, por las características de la
relación matrimonial anterior que fue disuelta en muchos de los casos a
causa de la violencia conyugal asociada al consumo de alcohol y otras
drogas y que dejó una huella imborrable en las mujeres. Las experiencias
traumáticas pasadas explican, asimismo, del porqué muchas mujeres
prefirieron cortar todos los lazos con su anterior marido. Sin embargo,
al quedarse solas, se incrementó su vulnerabilidad relacional.
Los problemas que afrontan en la vida cotidiana son complejos
ya que el 76.5% tenía hijos pequeños (menores de 13 años) que requerían
no sólo los cuidados comunes sino también una mayor atención en el
plano escolar y de la disciplina. Ante las dificultades experimentadas,
la familia (los padres y hermanos), así como los amigos adquieren un
rol importante en la vida de las mujeres separadas. Cada una contó, en
promedio, con el apoyo de 6.5 personas con quienes mantenía un contacto
asiduo. Dentro de esta red son las mujeres - en particular las hermanas,
la madre y las amigas - quienes se convirtieron en figuras claves para
apoyar a las divorciadas/separadas. Se trata de una solidaridad entre
mujeres.
La red de apoyo informal, que se formó poco a poco una vez
consumada la separación, brindó a las mujeres una serie de apoyos que
abarcan tanto la reorganización de la vida familiar, el acompañamiento
en actividades sociales y recreativas como las pláticas sobre temas
personales y el apoyo emocional. Resulta interesante que en cuanto a
la retro~limentación, los consejos y el apoyo material, las entrevistadas
parecen estar menos apoyadas.
Los padres - y en particular la madre - juegan un papel central
con respecto a apoyos financieros y materiales, la vivienda y una
retroalimentación positiva. En cambio, los amigos ocupan un lugar
significativo como confidentes, consejeros y fuentes de información. Por
su parte, los hijos y los amigos ayudan a las mujeres en la reconstrucción
de sus actividades recreativas y en su vida social.

145

La segunda fuente de apoyo provino de instituciones públicas.
Las mujeres reconocieron y valoraron la asistencia obtenida y muchas
se sintieron satisfechas con las atenciones logradas. Sin embargo,
en México la red formal de apoyo es aún muy limitada. Las mujeres
identificaron apenas trece organismos de ayuda que, sin embargo, cobran
una importancia especial al ofrecer información en materia jurídica y
asistencia psicológica. En algunos casos brindan también apoyo material.
Estos organismos que otorgan un apoyo regular ( cada semana o cada 15
días) están situados, en la mayoría de los casos, cerca del domicilio de
las mujeres.
En síntesis: para hacer frente a los problemas relacionados con
la ruptura conyugal, las mujeres cuentan sobre todo con el apoyo de
una red informal de familiares, vecinos y amigos. En su mayor parte se
trata de mujeres (la madre, hermanas, amigas). El papel fundamental en
cuanto a los apoyos prestados corresponde a la familia. La frecuencia de
contactos, la cercanía residencial y la calidad de las relaciones afectivas
favorecen la integración de esta red de solidaridad práctica.
Así, frente a la insuficiencia o ausencia de programas de apoyo
públicos para mujeres separadas o divorciadas, la familia es llamada por·
default a asumir una responsabilidad que en las sociedades modernas
corresponde al Estado. La poca atención que las políticas sociales brindan
a estas mujeres, cuyo número se está incrementando año con año, se
explica por una idea muy difundida en México acerca de la red familiar:
ésta es identificada como una fuente inagotable de apoyos disponibles y
considerada capaz de sustituir o completar indefinidamente los servicios
públicos (Pitrou, 1994). Se trata de un supuesto a todas luces erróneo.
Por otra parte, si tomamos en cuenta que las mujeres adultas en nuestra
sociedad sufren de intensos episodios de agotamiento a consecuencia de

�146 /

las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

su triple jornada de trabajo y sumando que se espera sobre todo de ellas un
apoyo a las personas que se encuentran en situaciones críticas, entonces
vislumbramos un panorama incierto sobre el futuro de la solidaridad
familiar (Pitrou, 1994).
Ante el incremento de los divorcios y separaciones, cada vez
más mujeres - sobre toda las de los estratos sociales más desfavorecidos
- resienten los efectos físicos, psicológicos y económicos de la
monoparentalidad. Frente a las dificultades que se enfrentan tras la
separación, la existencia de una red de apoyo informal y formal asume
una importancia vital para hacer frente a la situación.
Para mejorar la atención a las mujeres los/las trabajadores/as
sociales deben desarrollar estrategias que favorecen la integración y
consolidación de una red de apoyo. Dado que las características de las
relaciones sociales (frecuencia de contactos, relación afectiva) juegan un
rol importante, es preciso enfocar la intervención social en este campo.
Esto ayudará a fortalecer las relaciones entre las mujeres y los integrantes
de su red; promoverá su funcionalidad y estimulará los lazos más débiles
como, por ejemplo, con los ex cónyuges. Asimismo, dado que la red de
abarca tanto a la familia, los amigos, los vecinos y los colegas de trabajo
como a los profesionales de los organismos públicos, los/las trabajadores
sociales deben partir de una perspectiva holística o sistémica que les
permita intervenir con todas las personas e instituciones implicadas y
no implicados.
La intervención podrá ejercerse en tres planos: el individual, el
grupal y el comunitario. En el plano individual, la acción se dirige hacia
el desarrollo de recursos personales ayudando a construir, mantener o
reforzar las interacciones. La intervención grupal o comunitaria contribuye
a construir o mantener los contactos con colectivos significativos que le
brindan a las mujeres un sentido de pertenencia. Por último, no hay que
olvidarse de la participación de las mujeres en el desarrollo de recursos
y servicios de apoyo.
En vista de que las mujeres ocupan un lugar destacado en las
redes de apoyo social, es importante desarrollar medidas que estimulen
una mayor integración de los hombres en las redes. De esta manera los

Revista Perspectivas Sociales / Social PerspecJives otoñe/ autumn 2()()5, Vol. 7, Num. 2 /

147

apoyos se diversificarían al tiempo que se reduciría la dependencia de las
mujeres de unas cuantas proveedoras. La intervención social debe incitar,
asimismo, una mayor cooperación de los ex cónyuges en el cuidado, la
educación y la manutención de los hijos. Se trata de un trabajo orientado
a la concientización de los padres con respecto a las necesidades de
los hijos. Esta labor de mediación creará un clima de cordialidad que
permitirá a los/las trabajadores/as sociales convencer a los ex cónyuges
aque tomen en serio sus deberes paternos y que contribuyan a garantizar
las necesidades de sus hijos.
En el México de hoy, los trabajadores sociales participan aún
poco en la construcción de redes de apoyo formales e informales a favor
de las madres separadas y divorciadas (solamente el 15% de las mujeres
entrevistadas tenían contacto con un/a trabajador/a social). Tomando en
cuenta la vulnerabilidad social de este creciente grupo de mujeres, se
abre un campo de trabajo donde los/las trabajadores/as sociales no sólo
ofrecerán consejería y orientación, sino donde se hacen también cargo
de la sensibilización, la capacitación y la prevención.
La preocupante vulnerabilidad socioeconómica de las mujeres
separadas y divorciadas obliga al gobierno a tomar en serio los derechos
de género impulsando la creación de empleos de calidad para mujeres,
vigilando la igualdad salarial y obligando a las empresas a mejorar las
condiciones de trabajo de las madres de familia. Paralelamente hay que
crear una estructura de apoyo institucional que provee a las madres
de familia divorciadas o separadas de servicios de guardería a precios
módicos. Se requieren, asimismo, nuevos mecanismos que aseguren que
los ex cónyuges cumplen con regularidad con las pensiones alimenticias_
de sus hijos.
En cuanto a la atención psicológica de este sector poblacional
el Estado debe de extender los servicios de apoyo psicológico y crear
centros de escucha. Los servicios deben hacerse extensivo a aquellos
niños que presentan problemas emocionales, escolares o de otro índole.
Sin duda las instituciones públicas se encuentran ante grandes retos que
deben ser tomados en serio.

�149

148 / Las redes de apoyo social de las mujeres divorciadas

Revista Perspectivas Sociales / Social Perspectives otoño/ autumn 2005, Vol.7, Num. 2 /

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/ Las redes de apoyo social de fas mujeres divorciadas

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�EVENTOS FUTUROS/
UPCOMING EVENTS

�,&amp;,,Trayectorias
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Directora: Esthela Gutiérrez Garza

Codirector: José María Infante

Consejo Editorial: Luis Aguilar Villanueva, Robert Boyer, Dídimo Castillo, Mario Cerutti,
Enrique Florescano, Joan Garcés, Gustavo Garza, Pablo Gonz.ález
Casanova, Gilberto Guevara Niebla, Sergio Elías Gutiérrez, Michel Lówy, Elia Marúm Espinosa,
Juan Carlos Portantiero, Arubal Quijano, Manuel Ribeiro, Pierre Salama, Enrique Semo, Gregorio Vidal, René Villarreal.

A,io i '/1

.\'úmero /9

septiembre-diciembre de 2005

DOSSIER: DESAFÍOS DE LA TEORÍA SOCIAL

Apuntes para el debate
Freddy Mariñez Navarro
Critica a la teoría social clásica
Se examinan aquí !tes de los más significativos cuestionamientos a la teoría clásica, surgidos en años recientes: la
teoría de la postmodemidad, la teoría reflexiva y el globa/ismo. / Nicilolas Gane
Durkheim, modernidad y espíritu de fraternidad
Una evaluación critica del pensamiento Durl&lt;heimiano, cuya fuerza y función emancipadora, según el autor, yacen
en su capacidad de arlicular concepciones normativas que hoy gobiernan las relaciones entre los Estados.
lsher-Paul Sahni
Funcionalismo y reconfiguración social.
Una revisión crítica dela sociología de Talcott Parsons
El autordesarrolla aquí un acercamiento al esquema teórico de Talcott Parsons y algunas criticas a su paradigma, a
la luz de las nuevas configuraciones de las instituciones y las dinámicas de la sociedad. / Freddy Mariñez Navarro
Georg Simmel y la cuestión de la espacialidad
B autor indaga en el pensamiento del filósofo y sociólogo alemán para encontrar una respuesta radical a una
pregunta: ¿cuál es la espacialidad de la sociedad humana? / Philip J. Ethington
TEORÍA/ Transición al descalabro. De la aristocracia tradicional a las modemas élites del poder
El autor fundamenta la posibilidad de que la transición de aristocracia tradicional a élite funcional moderna ha significad-O no sólo un descenso, sino un genuino descalabro histórico para algunas naciones. I H. C. F. Mansilla
ÁMBITO / la privatización desbordada. Privatizaciones, capital extranjero y concentración económica en
América Latina
Las privatizaciones desbordan el ámbito de la reducción de lo estatal como parle de un proceso que se expresa en
el avance de la concentración económica. / Gregario Vidal Bonifaz
MEMORIA VIVA/ Encuentro en el camino
Una charla con Víctor Tokman
Enttevistado por Lyfia Palacios y Esthela Guliérrez Garza
ELTRAYECTO DE LOS DÍAS / Paris: Texto y sentido / Mario Nieves
Suscripciones: en México $ 210.00 (individual),$ 250.00 (institucional). Números sueltos: $ 60.00.
América del Norte y El Can'be: USO $ 51.00.
Europa y Sudamérica: USO $ 70.00. Resto del mundo: USO S 89.00.
Avenida Alfonso Reyes 4000, Monterrey, N. L. México, C. P. 64440. Teléfono y fax: (52 81) 8329 4237.
Correo electrónico: trayectorias@r.uanl.mx. Internet: www.uaal.mx/publicaciones/trayectoriasl'mdex.btml

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Revista PerspecJivas Sociales I Social Perspectives otoño / autumn 2005, 101.7, Num. 2 I

CALL FOR PAPERS

CONVOCATORIA A SOMETER ARTÍCULOS A

Social Perspectives/Perspectivas Sociales

'Social Perspectives/Perspectivas Sociales

Social Perspectives/Perspectivas Sociales, a bilingual, bi-national jour-

Social Perspectives/Perspectivas Sociales es una revista bilingüe y binacional que invita a trabajadores sociales y científicos sociales a someter
manuscritos para ser editados durante el 2006. La revista constituye un
proyecto conjunto de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, México, Toe School of Social Work at the
University of Texas at Austin y The University of Texas at Arlington.
Buscamos artículos que se enfocan en temas relacionadas con la frontera
México-Estados Unidos y las personas que se desplazan en ambas direcciones; tópicos de importancia para la práctica del trabajo social que
refieren a aspectos comunes entre ambas naciones en tomo a individuo,
familia y comunidad; aspectos comunes entre ambas naciones acerca de
las políticas sociales, la formación del trabajo social; e investigaciones
científico-sociales acerca de las condiciones sociales. Se da una especial
bienvenida a trabajos que analizan prácticas innovadoras, presentan
resultados de estudios empíricos y que revisan críticamente políticas y
programas de desarrollo social. Se alienta asimismo a trabajos interdisciplinarios e internacionales.

nal, is seek.ing manuscripts to be published in 2006. Toe journal is a joint
project of the Facultad de Trabajo Social of the Universidad Autónoma
de Nuevo Leon, Mexico, The Worden School of Social Service of Our
Lady of the Lake University, the School of Social Work at the University
of Texas at Austin and The University of Texas at Arlington. We are
seekingpapers that focus on issues connected to the U.S.-Mexico border
and the persons moving in both directions across that border, social work
practice issues that are common to individuals, families and communities
in both nations, social policy issues that are common to both nations,
social work education relevant to both nations, and research on social
conditions with implications to both nations.
Papers describing innovative practices, empirical research, policy and
program developments are welcomed. Interdisciplinary and intemational
papers are encouraged.
Articles can be printed in Spanish or English with abstracts in both
languages. Submissions will be reviewed by members of the editorial
review panel with at least one review by a reviewer in Mexico and one
in the United States. Manuscripts may range from 5- 30 pages, typed,
double-spaced pages depending on the content. The typical manuscript
is about 20 pages including references and abstract.

Los artículos se publican en ingles o español con un resumen en ambos
idiomas. Los trabajos sometidos serán dictaminados por miembros del
Comité Editorial y del Comité Científico de la revista. Los manuscritos
deben tener como extensión mínima 10 páginas y máximo 30 a espacio
1112. El manuscrito típico tiene alrededor de 20 páginas incluidos el
resumen (300-350 palabras) y la bibliografia.

Articles for consideration should be sent to:
Los autores pueden enviar sus artículos a:

Lori K. Holleran, Co-Editor
Assistant Professor
The University ofTexas atAustin
School of Social Work
1925 San Jacinto Blvd.
Austin, TX 78712
(512) 232-9330
lorikay@mail.utexas.edu

Cora Le-Doux, Co-editor
Professor
Our Lady of the Lake University
Worden School of Social Service
411 S.W. 24th Street
San Antonio, TX 78207-46-89
(210) 434-6711 ext 2228
ledoc@lake.oUusa.edu

Veronika Sieglin, co-editora
María Elena Ramos Tovar, co-editora
Profesora Titular
Profesora Titular
Depto. de Posgrado
Depto. de Posgrado
Facultad de Trabajo Social
Facultad de Trabajo Social
Universidad Autónoma de Nuevo León Universidad Autónoma de Nuevo León
Ciudad Universitaria
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N.L.
San Nicolás de los Garza, N.L.
México
México
Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext 229 Tel. 00-52-(81)-83-52-13-09 ext. 227
vsieglin@facts.uanl.mx
mramor@facts.uanl.mx
veronikasieglin@yahoo.de
maelenaramos@hotmail.com

�SSW801:

lreatment Planning: A How-To Gulde
Instructor Bill Peten, Ph o. LCSW. LPC

Leam to develop and wote treatment plans that 1mpro,,e cleo1
outcomes dOd meet req1J1Jements of reviewt(9'audtting agenoe,..,¡
managed care prov,der&lt;
SSW002:

Substance Use, Abuse, and Addlclion:
lmpact on Human Services
Instructor sm Peters. Ph o LCSW. LPC

Slf 009:

llalldling Hostllity In Cffents
""-"'°' Bill Peters, Ph O
IITI to ,denofy,

LCSW, ll'C

a=. and successfully mtervene in hosuie d,ent

IIOllOnS

1Sl1010:

Bllles of AdYocacy
~

Ro&lt;hard Hoefer. l'h O

01Wletheethocsof ~rather !han thetechn,quesof ~
mgaml:dfs to worl: tlvough et/1ICal ddemmas that anse dunng thts
,,. o! !Ocia! work pract,ce

Obta,i u,µ,r1an1 ,nformatton dbout psychoactve substaoce ,..ar,1
abuse and llS tmj)ilCI oo the person, the farr,IJI and the COTIVIUlly 11W 011:
SSW003:

Mlld lraumatlc Brain lnjury (MJBI):
A Guide for Human Semce Wortiers
loslructor Bill Pete,s. Ph O.. lCSW. lPC

Ache,e sMIS needed to !l!C&lt;&gt;gnrze Mllll. refer for asies.sment ar.i
evaluatt00, adaptSEW.ces. andsecu,eiesoun:es for persoosw:lhll!S
and l/lelr famohes.
SSW004:

A Human Servlce Worter's Guide
to Psydlotherapeuttc Medlcations

-.,,. Bill Peten. Ph O LCSW, U'C

the hostory of the d,agoostc system, the 5 axes, maio,
ilqlosttc categones, relauonslup to ICD, and uses and m1SUSeS of
,e &lt;iagnostK ciassiftcatJon system

isn about

SSW012:

!lldcs of Budgeting
tauctor: Richard Hoefe,, Ph O.
.tide,s\andlllg the ethtcal ,mpltcaliOOS of deosior1s about budge~ng
,,i resource acqut&lt;lt!On

tnstn,c10r Bíll Peters. Ph.O. LCSW. LPC

SSW013:

Acqu11e wooc,ng knowtecfge of psychotherapeutK ~ t o.

S1ress Management

1ndud&gt;ng !hose for aruoety. dej)resSlOO, b,polar, and sdl'2ll!)Mlll
,ssues in medlcation compltarxe, ,mportance of patten~ and iif'
educa00n

SSW005:

Etlllcs
lnstructo&lt; 8,11 Pete&lt;S. PI&gt; O. LCSW, LPC

Review TSBSWE rules oo ethics and practt&lt;e and NASW e118
staoda&lt;ds, w,th pract1Col appl,cat,oo of the rules ano suateg,es b
resolubon of confkts betweEn professional ellllca' standanls ..i
personal and WOO( standaals.
SSW006:

Wbat Am I Supposed to Do Next? Supervlslon
Skllls for the Recently Promotec1 Social W0111er
Instructor Bill Petoo Ph O LCSW, LPC

learn managemeol/supro,is,on slc,lis to rnal&lt;e a smooth trarlSIWl I&gt;
5'Jper.,,,()r

sswooa:
Emptoyee Performance Evaluation
In Human Services
lns(roctor Bill Petffl. Ph.O, LCSW, lPC

team vanous me1hods aoo models of performance""""' S)'Steffl&gt;

1

llllroduction to DSM-IV

WWW2.UTA.EDU/SSW/PD

'151ructOfS Richard Hoe1er. Ph O and Cathelffn Jordan, Ph D

!or lhe busy professional who enhef feels """®aded or worl&lt;s '"th
'll'l\15 wf1o feel "stressed 001
ISW914:

lelplng Clients Change:

l Transtlleoretical Approach
~ o r Ro&lt;hard Hoefer, Ph O.

.lvlerstand tx,w cloents change and leam the best approac:hes for

llmtat"'9 and suppo,t,ng dtent change
ISW015:

llltoductlon to Fundralsing
limuaor Richard Hoe-fer. fh D

bivnines the fundtng trend and dewlcp case statemenl5, wh1dt rs
'1,e bas,s fer a!I fundra,smg
ISW016'

Fundraising 11: Creating the Functralslng Plan
ltslruaor. Richard Hoefer. Ph O
11,wn tx,w to dtoo5e the correct veh,des and explote the ma¡or typeS
,; fundra,sing efforts.

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                <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753308&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Perspectivas Sociales : Social Perspectives, 2005, Vol 7, No 2, Otoño</text>
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              <text>Revista de Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social, publicada en la década de los noventa. Editada por Emma Adame W., Luis Leñero O, Ma. Del Carmen Elú, Víctor Zúñiga y Rodolfo Garza. Contiene artículos de investigación científica sobre educación, trabajo social, ciencias sociales, psicología, etcétera. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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