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                  <text>Revista
de Historia

ECONOMIA Y POLITICA
EN EL SIGLO XIX
(Chile, México, Uruguay,
Venezuela, y Colombia )
Ano I, número 1
enero-junio de l 986

Facultad de
Filosofía y Letras

Universidad Autónoma
de Nuevo León
Monterrey-México

��SIGLOXIX
Revista de Historia

Publicada por la Facultad de Filosofía y Letras
de la U n.iversidad Autónoma de Nuevo León

AÑO I NUMERO 1

ENERO - JUNIO DE 1986

sigloXIX_
REVISTA DE HISTORIA

Apartado postal 3024, 64000 • Monterrey, México

Este-número recibió la adhesión económica del
Departainentode Estudios Económicos y Sociales de la
Universida~ Autónpma de Yucatán

SUMARIO

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • • . . . . . • . . . . . • . . . .

3

lORqt U!ll'IEl:1°!',~

Enrique Florescano, Historia económica: econom(a y polftica . . . ..... - 11

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
INGENIERO GREGORIO F ARIAS LoNGORIA

Los bienes temporales de los jesuitas en el reino de Chile (1593-1820).
Cuantificación y administración
por la monarqu(a... . . . . . . . • .

GUILLERMO BRAVO ACEVEDO

19

F acuitad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO BERNARDO FLORES FLORES

Editor Responsable
MARIO CERUTII

Diseño: Eduardo Leyva S.
Tipografia: Andrea González Corona
Cuidado de la edición: Luis Vázquez Buenfil y Mario Cerutti
Colaboró en tareas de traducción: Miguel González Quiroga
Impresión: Proceso Gráfico, S. A.
Aparición semestral. Precio: 500 pesos mexicanos.
Para envíos al exterior, US $2.

Poder estatal, actividad económica y burgues(a regional en el noreste
de México (1855-1910) ......... • ....... MARIO CERUm
Uruguay: pol(tica industrializadora y grupos de presión
(1875-1898) . ... . ..•... .. . . •.•....... , .

67

RAUL JACOB

135

En busca de la prosperidad: Yucatán a la hora
de la independencia . . . . . . . ALEJANDRA GARCIA QUINTANILLA

165

Los intereses británicos y la polttica en Venezuela en las últimas décadas
del siglo XIX ..... . . . . . . . MARIA ELENA GoNZALEZ DELUCA 189
La formación de capital durante la época de la Regeneración
en Colombia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • DAVID C. JOHNSON

235

�PRESENTACION

El desarrollo de los estudios sobre el siglo XIX alcanzado en
México y en otros países latinoamericanos, en los últimos años,
es considerable. Fenómeno que se ha visto enriquecido por el
uso creciente y generalizado de fuentes primarias y por la implementación de técnicas y de recursos metodológicos renovados,
que han conducido a un conocimiento más profundo de esta
crucial etapa de la historia continental.
Período de transición entre la descomposición del orden colonial y el surgimiento regionalmente diversificado de la producción capitalista, el siglo XIX constituyó el momento en que se
establecieron no pocas de las bases que sustentan nuestro panorama más contemporáneo: la consolidación del Estado Nacional, la articulación y primer desenvolvimiento de mercados de características nacionales, la emergencia de grupos dominantes capaces de imponer y usufructuar el orden interior, las transformaciones suscitadas por los ciclos de la revolución liberal, la incorporación subordinada a un sistema económico internacional
hegemonizado por las sociedades que protagonizaron la revolución industrial, entre otras.

'

La abundancia de estudios sobre este siglo -cuya estricta
cronología puede abarcar los tramos finales del XVIII y las décadas iniciales del XX- no ha contado con una paralela organización de foros de intercambio y discusión o, mucho menos,
con la realización de ediciones conjuntas, ya fuere por medio
de memorias, volúmenes colectivos o revistas especializadas.
Como un intento para cubrir parte de estas ausencias nace
Siglo XIX. Revista de Historia, que tendrá carácter semestral y

�4

SigloXIX

aspirará a convertirse, justamente, en espacio abierto para dinamizar intercambios y discusiones. Sus páginas se pondrán a disposición de investigadores latinoamericanos, pero aguardan dar
cabida a la vez a colegas del sur de Europa, en cuyas sociedades
se habrían registrado -en el siglo XIX- fenómenos y procesos
cotejables con los de ciertas regiones de nuestro continente.

Siglo XIX espera contener en su período de arranque artículos y ensayos preparados a solicitud de sus editores, pero aceptará colaboraciones espontáneas que cubran los requisitos de práctica. En cada número se procurará incluir un elevado porcentaje
de materiales dedicados a un tema común y tratado por investigadores de países diversos a partir de los procesos de cada sociedad. Es factible que, según el caso, estos materiales sean
complementados con una introducción o comentario previo
destinado a resaltar elementos dignos o factibles de comparación: tarea, ésta, que deberá contarse entre los objetivos básicos de la publicación. En este marco, con frecuencia se rescatarán artículos ya impresos en revistas de circulación regional o
nacional, o en memorias de encuentros especializados, para
brindarles una nueva posibilidad de difusión -en una escala
quizás más amplia- y la oportunidad de que cobren una luz
diferente por ser reeditados junto con trabajos análogos efectuados en otros países.
Siglo XIX aparece gracias al apoyo resuelto de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de uevo
León: a poco más de diez años de haber fundado su Colegio
de Historia, esta institución de la ciudad de Monterrey, en el
noreste de México, reafirma así su política de estimular la investigación histórica y la pertinente difusión de sus resultados.
Desde ya se agradece la adhesión y colaboración de los colegas y amigos que reciban o tengan acceso al número 1 de
Siglo XIX. Su respaldo-ya provenga desde el lejano Sur, del
propio México o del otro lado del Atlántico- resultará decisivo para que este proyecto (alguna vez lejano) prosiga y se
consolide.

Presentación

5

Este número inaugural de Siglo XIX ofrece seis trabajos,
cuatro de ellos presentados como ponencias en el simposio
"Historia económica: economía y política" que, coordinado
por Enrique Florescano, se incluyó en el 45º Congreso Internacional de Americanistas.
Como en los otros dos artículos que integran el dossier, en
aquéllos se alude a procesos y fenómenos en los que quedan en
evidencia las imbricaciones ineludibles que economía y política
anudan en los procesos sociohistóricos. En algunos de los trabajos, inclusive, la conexión es mostrada de manera explícita y
notoria es, a la vez, la intención de recuperar o de revitalizar una
visión que -como indica Florescano en la minientrevista que
abre estos materiales y que, en parte, hace de introducción- el
vuelco hacia la historia económica había escindido hasta pocos
años atrás en la historiografía latinoamericana.
Tras los conceptos, precisos y firmes, de Florescano, se encontrará el detallado ensayo de Guillermo Bravo Acevedo. Se
centra en los bienes temporales que los jesuitas habían reunido
durante el período colonial en el alejado reino de Chile, y del
primer uso que se hizo de ellos a finales del régimen borbónico
y en los años inmediatamente posteriores a la independencia. Ya
en este caso impacta de inmediato cómo un hecho político-el
rompimiento con los jesuitas y la confiscación de sus bienesirrumpe sobre la propiedad y sobre medios productivos que
tienen un peso específico innegable sobre esta porción de la
economía colonial. Como se comentó en el simposio de Bogotá,
esta expropiación quizás resultó el escalón inicial del más prolongado fenómeno de la desamortización de los bienes eclesiásticos en España, que se extendería luego con Godoy, Mendizáhal y Madoz. De paso, el artículo de Bravo Acevedo ayuda
a percibir no solo la diversidad sino también la envergadura de
los bienes que la iglesia católica supo agrupar en sociedades que en
el siglo XIX se convertirían en los estados nacionales que hoy
reconocemos.

�6

SigloXIX

Presentación

7

El entrecruzamiento de lo político y lo económico está tratado con insistencia por Mario Cerutti al estudiar lo sucedido en
la segunda parte del siglo en el norte oriental de México. Se pone énfasis en dos momentos decisivos: cuando con la Reforma
se desata la guerra civil y se registra la invasión francesa -añ&lt;~s
en que la economía del noreste fronterizo se somete a la guerra-,
y cuando el porfiriato logra estabilizar y afirmar un orden interior que resultó fecundo para los grupos dominantes y para poner en marcha los brotes inaugurales y en gran escala del capitalismo. El poder político ( de dimensiones regionales hacia mediados de siglo, de capacidad nacional hacia 1900) actuó de manera
diferente, en cada caso, sobre la estructura económica. Mientras
en los difíciles años en que la guerra somete a la economía las
medidas apuntan a brindar oxigeno a la circulación mercantil y
hay una impresionante necesidad de acudir al préstamo de los
mismos comerciantes, durante el porfiriato la política económica incide abiertamente sobre la producción, el uso productivo ~l capital y el fortalecimiento de condiciones que puedan
llevar a abastecer las necesidades en ascenso del mercado nacional y, particularmente, del mercado mundial.

Alejandra García Quintanilla, por su lado, refleja los dilem~ y conflictos que en el otro extremo de México-la península de Yucatán- se plantearon al descomponerse el sistema
colonial español. ¿ Cómo enfrentar el sendero que debía llevar
a la prosperidad, la riqueza, el progreso? La capital regional,
Mérida, y el puerto fundamental, Campeche, ofrecerán a la
hora de la independencia alternativas distintas. Las distancias
entre ambas propuestas tomó constante la amenaza de una separación del resto de México: amenaza que desde Yucatán
planearía por lo !llenos hasta la mitad del siglo y que quedaría
clausurada cuando la prosperidad del henequén -desatada desde los años 70- contribuya a ligar los intereses dominantes locales con los de un poder central que pacientemente construía
Porfirio Díaz. Pero al abrirse el siglo XIX otras eran las posibilidades y expectativas. El comercio con la isla de Cuba, por
ejemplo, hace dudar a Mérida sobre la conveniencia de romper
con España. Ya en estos años y por estas latitudes emerge, por
otro lado, un personaje que gozará en el México de la primera
· mitad de la centuria de un peso considerable: Antonio López
de Santa Anna. Su ciclo quedó cerrado, precisamente, con la
Reforma.

Las políticas económicas y los lazos que se extienden entre
el Estado y los diferentes ~os de presión resultan el nudo del
artículo que ofrece Raúl Jac'"ob en torno al Uruguay del último
cuarto de siglo. El eje del estudio es, aquí, las limitaciones o posibilidades que para desarrollarse tuvo el sector manufacturero
en décadas en que el crecimiento global del aparato productivo
dependía de una inserción neta y abierta en la economía internacional. Al margen de los discursos liberales, queda evidenciado cómo el poder político resumido en el Estado juega un papel protagónico en estos años. Incluso, como lo muestra Jacob,
algunos de estos grupos de presión prácticamente nacen tras
las políticas asumidas desde la administración pública: hecho en
el que encontrarán un camino para su desenvolvimiento pero,
simultáneamente, un escollo concreto para un avance más autónomo o menos subordinado al de otros sectores sociales
dominantes.

Conflictiva resultó también la Colombia de finales del XIX.
David Johnson, en su trabajo, se encarga de rescatar la trayectoria de una familia convertida poco a poco en un emporio
empresarial en medio de tantas vicisitudes. Se trata de una descripción minuciosa, fincada en fuentes notariales, que comprueba los mecanismos de acumulación previa que en no pocas regiones latinoamericanas se protagonizaron en décadas en que
el capital tenía dificultades para volcarse a los procesos productivos. Johnson, por otro lado, no deja de señalar las vinculaciones de Reyes González -el empresario investigado- con
una de las grandes corrientes políticas colombianas. Al evidenciar sus relaciones con los conservadores, el autor se permite
dudar, simultáneamente, de generalizaciones que insisten en que
sólo los liberales se ocupaban de tareas modernizadoras y de
producciones tan prominentes como la de café. El café, ade-

�8

Siglo XIX

más alimenta la inserción de la economía colombiana en el mercado' mundial.
Los materiales de este número de apertura se cierran con un
muy sugerente ensayo que Maria Elena González Deluca publicó
previamente en Boletín Americanista, la revista que colegas y
amigos de la Sección de Historia de América de la Universidad de
Barcelona editan anualmente. Como se señala más arriba, el rescate y nueva difusión de trabajos de calidad que aborden la temática principal en cada número de Siglo XIX estará entre los objetivos de esta publicación. Más todavía si aluden a situaciones
nacionales diferentes a las analizadas por los otros autores. Con
el artículo de González Deluca, así, es factible incorporar a Venezuela al conjunto de sociedades revisadas y consideradas en
este dossier volcado sobre economta y política en el siglo XIX.
González Deluca presenta los problemas que la invertebrada
Venezuela mantuvo hasta comienzos del siglo XX para lograr
dinamizar el crecimiento capitalista que en otras regiones latinoamericanas se venía ya implementando. Las dificultades íntimas, señala, inclusive obstaculizan el arribo del capital inglés,
que por esas décadas se derramaba por el resto del continente
en forma generosa. Sus conclusiones ratifican lo que estudios
recientes aseveran cada vez con mayor insistencia: los cambios
que en el último tercio del siglo XIX se observaron en América
Latina tuvieron mucho que ver con reestructuraciones internas,
y con la aparición de grupos dominantes capaces de rearticularse
con provecho con la economia mundial. En ello insiste Marcello
Carmagnani, por ejemplo, en un volumen que en castellano vio
la luz en 1984*.
Del racimo de artículos sobre el que se afinca el número 1
de Siglo XIX quizás sea factible extraer -además de una información por momentos abundante- la siguiente percepción: es
una de las urgencias metodológicas más visibles la de reunificar
* Marcello Cannagnani, Estado y sociedad en América Latina. 1850-1930, Barcelona,
Critica-Grupo Editorial Grijalbo, 1984, pp. 28-30.

Presentación

9

economía y politica en los estudios sobre esta centuria (tan significativa como etapa 4istórica para la explicación de situaciones más contemporáneas). Lo polftico, en ocasiones -sobre todo en los picos de crisis- emergió como un condicionante estructural. Lo económico resultó reformulado tras esos picos,
para volver a asumir una cualidad indudablemente sustancial en
décadas en que la estructura productiva retomó a funcionar con
regularidad y orden.
Las páginas de Siglo XIX quedarán abiertas, desde ahora, para quienes quieran retomar este punto. Y para otros temas: las
líneas de cierre de este prólogo están destinadas a invitar a colaborar con este proyecto que nace en 1986 en una ciudad del interior de México. En estas generosas tierras mexicanas -que tan
desinteresadamente abrieron sus brazos a miles de latinoamericanos exiliados- esperamos producir una revista que reúna a un
núcleo creciente de especialistas dedicados a investigar el crucial
siglo de la independencia y de la construcción del Estado
Nacional.

�MINIENTREVISTA

Florescano: Economía y Política

La mayoría de los materiales recogidos en este número inaugural de Siglo XIX fue presentada en forma de ponencias en el
simposio "Historia económica: economía y política", dentro
del denso y amplio programa que comprendió el 45 Congreso
Internacional de Americanistas (Bogotá, 1 al 7 de julio de 1985).
El principal animador y coordinador del simposio fue Enrique
Florescano, uno de los historiadores más prominentes de México y con relevancia continental.
Actual director del Instituto Nacional de Antropología e
Historia (INAH), Florescano ha ganado reconocimiento por su
prolongada tarea de investigador, por sus numerosas publicaciones y por su labor de organizador y compilador de obras de inevitable consulta. Fue, también, un protagonista visible en la entrada de la historia económica en la historiografía latinoamericana.
Nadie mejor que Enrique Florescano, entonces, para propi·
ciar una fértil revisión sobre lo hecho por la historia económica
y sobre la necesidad de que los estudios históricos anuden en
una visión menos parcelada, más global, los estrechos vínculos
que los procesos sociales registran entre lo económico y lo politico. A esto suma el autor de Origen y desarrollo de los problemas agrarios en México, el compilador de Ensayos sobre el desarrollo económico de México y América Latina, el coordinador
del Atlas histórico de México, un interés casi apasionado por el
estudio histórico y por la historia de su propio país. Un énfasis
que no le hace perder de vista la necesidad imperiosa de acercarse al mflximo rigor científico cuando se pretende adquirir un
conocimiento histórico adecuado.

�12 Siglo XIX

En esta minientrevista F1orescano habla sobre los motivos
que gestaron el simposio de Bogotá, sobre el reacercamiento que
es menester plantear entre economía y política y sobre algunos
aspectos significativos del siglo XIX en México.
Siglo XIX.- Usted coordinó en el 45° Congreso Internacional de
Americanistas el simposio "Historia económica: economía y
política". ¿Por qué esta denominación, y por qué seleccionó un
tema con tales características?
Enrique Florescano.- Porque me parecía necesario contribuir
a que se volviera a unir el análisis político con todos los resultados -afortunadamente muy positivos- que se han logrado en la
historia económica y social reciente.

Cuando comenzó este boom, ese acento tan fuerte en el
análisis de las estructuras y de las coyunturas económicas, se
dio como una reacción contra una interpretación muy ideologizada de la historia política. Se llevó adelante con la convicción de que íbamos a encontrar un terreno más firme, más sólido que nos permitiría interpretar mejor tanto los procesos políticos como sus derivaciones o resultados ideológicos.
En verdad, eso no pasó, y no pasó por :¡]guna caUsa especial
que estuviera más allá de la propia forma con que funciona la
investigación- en nuestras áreas académicas: simplemente se parceló, se parcializó lo estudiado y se hizo de nuestra historia económica algo muy economicista. Y no se prestó suficiente atención a los grandes efectos y a las influencias del desarrollo político.
De todo esto creo que hay evidencias suficientes. Aunque la
historia económica avanzó mucho en América Latina, y aunque
ese cambio en el énfasis resultó positivo para el conjunto de la
historiografía americanista y mexicana, no alcanzamos a crear
un tipo de historiador que- al mismo tiempo que fuera descubriendo las características de la estructura económica de los
'
procesos económicos y el desarrollo de la formación económi-

Florescano: economía y pol(tica

13

ca- se acercara al fenómeno político. Este historiador, en lugar
de ver los hechos políticos como una parte sustancial del proceso histórico general, lo veía como una parte distante o refleja.
Además se tuvo la influencia muy marcada -quizás más ideológica que científica- de las corrientes marxistas y de izquierda
que, paralelamente a este nuevo interés por la historia económica,
insistieron sobre lo que podríamos llamar la dominancia o el
predominio de lo económico sobre lo político (sin que esta afirmación estuviera comprobada por los hechos). Se trataba, en
todo caso, de un punto de partida, de una hipótesis o un enfoque,
pero que fue aceptado como una conclusión, más que nada, por
el mismo desconocimiento que estas corrientes tenían de los
procesos históricos.
Siglo XIX.- ¿Sería factible puntualizar que esta mirada excesivamente volcada en el funcionamiento económico mostró límites
para brindar una explicación satisfactoria o más adecuada de los
procesos históricos?
Enrique Florescano.- Para responder a esto hay que considerar
dos problemas. Uno fue que, efectivamente, el análisis económico
exclusivo, rigurosamente centrado en los procesos económicos,
no alcanzó a ofrecer explicaciones satisfactorias de los propios
cambios económicos, para no hablar ya de los cambios sociopolíticos. Por otro lado se dio un problema ligado a la for~l!ción
misma del historiador en nuestros países, que obedece en ocasiones más a las modas que a una verdadera compenetración con·
los interrogantes que plantea una época. Aunque las modas pueden resultar benéficas (cuando sirven para ampliar la visión que
se tiene, recoger técnicas, métodos y enfoques que conducen a
profundizar lo que se anda tratando de explicar) si se las convierte en lo fundamental, entonces se distorsiona el objeto mismo
de estudio. Y creo que algo así nos pasó.

Pero me interesa aclarar lo siguiente: ni creo que la historia
económica haya abortado, ni mucho menos que haya alcanzado
a desbrozar y sistematizar la gran cantidad de información, de

�14

SigloXIX

conocimientos que necesitamos tener aclarados para poder explicar determinados procesos históricos. Pero si vemos lo que sucedió a fines de los años 60 y sobre todos durante los 70 (cuando se registró el vuelco hacia la historia económica), y si o~servamos lo que ocurre diez años después -pese a que no deJO de
crecer la investigación ni de perfeccionarse su infraestructura-,
nos encontramos con que tenemos menos estudios económicos
y socioeconómicos de los que contábamos en la década de los
70. Y además: no contamos con un buen análisis sobre qué llegamos a comprender mejor y qué nos falta por hacer.
Creo que aquí hay un problema de inconsistencia científi~a:
no se ha logrado dar continuidad a una verdadera preocupación
científica sobre los procesos económicos, a pesar de que ~esc~brimos fuentes prodigiosas aplicando los métodos de la histona
económica...

Siglo XIX.- Parecería que estamos situados en un punto en el
que hay que revisar cosas. Este simposio que coordinó en el
marco del 45º Congreso de Americanistas ¿fue un intento en
ese sentido? ¿Es un primer paso o se trata de una actitud que
comienza a generalizarse en Latinoamérica y México?
En-Ti-que Florescano.- Creo que esta revisión se está generalizando. No conozco con exactitud lo que sucede en el contexto latinoamericano, pero sí puede observarse que en el caso de México se ha generado recientemente un vuelco hacia los problemas de la historia política, especialmente para la época más
contemporánea. Resulta evidente que los estudios de caracter
político están dominando. Lo que es un buen signo, porque se
había olvidado en parte ese aspecto. También lo notamos en las
investigaciones sobre la época prehispánica, la colonial y el siglo
XIX. Es decir, vivimos un momento de revisión, de ajuste, en el
cual se observa una tendencia definida por los aspectos no esclarecidos de las estructuras políticas, por el análisis de los fenómenos políticos.
Pero, por otro lado, tampoco se ve aún, con claridad, una
interacción entre este enfoque y los anteriores: los que se sus-

Florescano: econ omfa y polftica

15

tentaron sobre la historia económica, la historia social e, incluso, lo que antes se denominaba historia de las ideas.

Siglo XIX.- ¿Le parece posible extraer alguna conclusión sobre
este punto del simposio de Bogotá?
Enrique Florescano.- Creo que es una muestra muy reducida para atraverse a extraer conclusiones respecto a la historiografía
en general, como respecto a cada país. Pero siento que hay~ cambio en las actuales generaciones: se han enriquecido con el aporte de la historia política europea (italiana, inglesa), que ha matizado visiblemente el enfoque de la historia cuantitativa francesa y el de la historiografía marxista, preocupadas más por el
análisis de las estructuras y los procesos económicos.
Esto ha enriquecido a todos, y ello se manifiesta no sólo
entre los historiadores, sino entre gente que se encuentra
en las fronteras de diversas disciplinas. Antropólogos, sociólogos, politólogos, se han acercado más a los métodos y enfoques
de la historia económica y de la historia social. Y puede percibirse ya como que están cuajando ciertas fundamentaciones
básicas para marchar hacia interpretaciones más globales del desarrollo histórico.

Siglo XIX.- Hay períodos en que lo polltico parece haber surgido con una fuerza singular, fenómeno a veces ligado a situaciones de crisis prolongadas, de alteraciones importantes. Para
esas etapas o momentos, esta recuperación de lo político -o
sea: su percepción y su valoración por parte del historiadorresultaría de enorme significación. ¿Cree usted que el siglo XIX,
en Latinoamérica y muy particularmente en México, estaría
entre esos períodos?
Enrique Florescano.- Claro que sí, pero pienso que ello puede
ser extendido a la época colonial, y a la anterior a la llegada de
los españoles... Si nos referimos al siglo XIX emerge un hecho
muY: claro: la estructura económica-en México- a partir de la

�/

Florescano: econom(a y pol(tica

17

16 SigloXlX

independencia, no cambia aunque cambie el horizonte histórico
y político del país. Su horizonte empieza a ser, ya, el de un proyecto de Estado y de ación independientes. Pero su estructura
es totalmente colonial, y las prácticas políticas, las costumbres y
la formación de su gente siguen siendo básicamente coloniales.
Gradas a la liberación política, la perspectiva que surge es la de
un proyecto nacional que, por otro lado- y esto es lo que me
parece extraordinario en el siglo XIX-, no existe en la realidad:
la realidad de México en ese momento no es todavía la de una
nación o de un estado.

Siglo XIX.- Por eso fue que la consumación del Estado Nacional
requirió su tiempo histórico ...
Enrique Florescano.- Si: nació más pronto el proyecto, que comenzó a definirse entre 1824 y la generación liberal. Pero sólo
era un proyecto: lo que hizo alcanzar la unidad de este proyecto
fue el triunfo de (Benito) Juárez frente a los peligros externos,
del imperialismo exterior, y frente a la reacción interna. Allí se
unificó la idea de trabajar por un proyecto nacional con la legitimidad necesaria para sus dirigentes.

'Pero tampoco era aún un verdadero Estado acional: se siguió trabajando so¡i-e el proyecto histórico generado en la primera mitad del siglÓ XIX, pero la estructura económica básicamente no había cambiado. Lo que si se había acentuado para
entonces era el predominio del capital mercantil, que hegemonizaba la estructura productiva, todas las relaciones, el tejido social y político. Este fenómeno ya lo contemplamos en el siglo
XVIII, pero en el XIX se consolida asumiendo una transformación no sé si estructural o cualitativa: cuando se da la aparición
de los llamados agiotistas y la especulación. La escala tiende a
ser la de un país de dimensión nacional y con vinculaciones cada
vez más claras con el desarrollo capitalista mundial. La variante
es, que ya no se trata de un espacio colonial, sino de un
país con autonomía política y que se enfrenta al fenómeno de
las relaciones capitalistas y comerciales internacionales con una

estructura que comienza recién a modificarse. Y allí estaba la
gente vinculada al agio, a la especulación, que llegó a adquirir
una importancia enorme e influyó en las alteraciones de la estructura económica.

Siglo XIX.- Pero ¿cómo modificar una estructura tan sólida como la heredada de la colonia? El peso específico de lo político
debió sentirse aquí, tuvo que emerger como una variable fundamental, decisiva. Un ejemplo, muy conocido: la expropiación de
los bienes de la Iglesia Católica y la inserción de estos bienes en
el mercado. Hecho que derivó en gran medida del grado de agudeza que llegó a tener el conflicto sociopolitico, pero que impactó en áreas claves de la estructura de la propiedad, de la economía en general, en el marco de un proyecto modernizante y
de construcción del propio Estado Nacional.
Enrique Florescano.- Buena parte de todo esto llegaba de las
ideas ilustradas, de la influencia que tuvieron en nuestra sociedad colonial. La Ilustración tuvo en México un efecto.ideológico extraordinario. Es adoptada por los grupos dirigentes que se
habían nutrido de una concepción religiosa del mundo y de la
sociedad. Y allí empieza un cambio que cuhnina - en términos
económicos y políticos, y como conflicto- con la expropiación
de los bienes de la iglesia. Los momentos más intensos de ese
conflicto se manifiestan entre 1824 y 1857.

Además, aquí se estaba definiendo el proyecto de intervención del Estado, como estado secular, en la orientación y conducción de la sociedad. Y se define también una educación laica, no religiosa, lo cual implica la secularización de la sociedad.
El Estado como conductor del conjunto social y nacional se
afirma cuando la iglesia pierde la dirección de la educación, de
todo su aparato administrativo (con influencia en la familia, la
moral, los casamientos, nacimientos). Se pasó de una sociedad y
un estado estamental y corporativo a un estado guiado administrativa, política y económicamente por los dirig~ntes del Estado Nacional. Este fue el gran cambio en un proceso que atra-

�18

SigloXIX

vesó todo el siglo XIX y concluyó en parte hacia los años 30 y
40 de este siglo: cuando las transformaciones políticas y admirústrativas de Cárdenas y del grupo de dirigentes que salen de
la revolución crean una administración pública con un proyecto económico, social y político conducido plenamente desde el
Estado.

Los Bienes Temporales Jesuitas
en el Reino de Chile (1593-1820).
Cuantificación y Administración
por la Monarquía
Guillermo Bravo Acevedo*

ace entonces otro problema: el de la supeditación de la sociedad civil a la dirigencia de un pequeño grupo, que es uno de
los elementos significativos, poderosos y duraderos que han conformado el desarrollo histórico y político de México.
Desde su llegada al Reino de Chile, los regulares de la Compañía de Jesús se destacaron en todas las actividades de la vida
colonial. No sólo condujeron las misiones entre los indígenas y
realizaron una amplia labor educacional, entregando un valioso
aporte cultural a la sociedad chilena durante los siglos coloniales, sino que también gozaron de gran prestigio social y acumularon una considerable cantidad de bienes económicos.
Al cabo de más de medio siglo, dichos bienes o "temporalidades", se convirtieron en su conjunto en una apreciable riqueza, que contrastaba con las fortunas privadas o de otras órdenes religiosas, dentro del contexto histórico-económico del
período colonial.
En esta perspectiva, este estudio expone los resultados de
una investigación sobre historia económica chilena, cuyo propósito fue conocer el conjunto de bienes que integraba el fondo de temporalidades jesuitas, con el objeto de cuantificar los
bienes económicos acumulados, desde su llegada al país (1593)
hasta su expulsión (1767).
Por otra parte, un segundo objetivo fue explicar el destino económico de los fondos de capital, reunidos por la enajenación de
*Facultad de Humanidades, Universidad de Santiago de Oiile. Ponencia presentada
en el simposio "Historia económica: economía y política" , 45º Congreso Internacional de Americanistas, Bogotá, 1 al 7 de julio de 1985.

�20 Siglo XIX

C. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

dichos bienes secuestrados a esa Orden religiosa, que fueron administrados por la corona española.
Partiendo del supuesto que el monto total que representaba
el valor de las temporalidades jesuitas, expresado en dinero, fue
subvalorado porque se incluyó en su cálculo sólo a· los bienes inmuebles, la investigación se orientó a conseguir datos documentales que permitieran determinar el valor de los bienes raíces y
de los bienes muebles - productos y mercancías, ganados y esclavos, entre otros-.
Adicionalmente, se estimó que el precio de venta de todos
los bienes estuvo ajustado a los precios corrientes del mercado,
aunque en el caso de los inmuebles se debían agregar los intereses devengados por las ventas a crédito, para obtener un valor
económico constante.
De este modo, en el cálculo de la riqueza temporal jesuita
se incluyeron los valores de los bienes muebles, de los inmuebles y de los intereses de crédito, obteniéndose con ello el valor
final del conjunto de temporalidades.
Cuanto a la administración del fondo de capitales, la corona
española aplicó un plan que puede dividirse en tres etapas: Administración Provisoria (1767-1771), Administración por la Junta Provincial de Temporalidades (1771-1789) y Administración
por vía de Ensayo (a partir de 1789).
I. EL TEMA E

LA HISTORIOGRAFIA

Los principales estudios históricos sobre el conjunto de bienes temporales de los jesuitas quedaron establecidos en la centuria decimonónica y aún cuando en el presente siglo se han hecho algunos trabajos sobre la materia, ninguno de ellos es de
carácter global (Aranguiz Donoso, H. 1967; Femández Larraín~
S. 1967; Fontana, Esteban, 1962; Hanisch E. Walter, 1963,
1974; Laval, Enrique, 1953).

21

El espíritu liberal del siglo XIX, presente en la sociedad chilena y representado en las corrientes historiográficas por don
Diego Barros Arana y don Benjamín Vicuña Mackenna, trató el
tema con vehemencia tanto al reconocer la valía de la influencia
cultural, como denunciando el poderío económico y la riqueza
temporal de la compañía. Al tiempo que el iesuita Francisco Enrich asume la defensa, tratando de justificar la tenencia de cuantiosas Temporalidades señalando que servían, precisamente,
para sostener la obra cultural de la Institución religiosa.
Diego Barros Arana (Barros Arana, 1872) señala que la influencia económica de la Orden podía ser estudiada viendo los
modos y formas que poseían los Jesuitas para crear e incrementar su riqueza, a la que califica como "considerable". Luego,
sugiere que detrás de cada actividad emprendida por los Jesuitas estaba presente "el espíritu mercantil", que dirigía todos los
negocios de la Orden.
Sin pretender, estimar "el monto total de la riqueza territorial de los Jesuitas en Chile", pues le faltan datos, concluye diciendo que el monto de la riqueza podía representar dos o tres
millones de pesos hacia 1767 y que si no se hubiera producido
la expulsión y la inversión constante de los fondos se hubiera
mantenido, esa fortuna jesuita· habría representado unos veinte
millones de pesos, en 1810.
Finalmente, a través del estudio se sugiere que es imposible
calcular con acierto el valor en dinero, que tenían dichas propiedades en el siglo XVIII, porque el precio de venta fue ínfimo a
causa de la mucha oferta que de ellas hubo.
Benjamín Vicuña Mackenna, en varios escritos (Vicuña
Mackenna, B. 1936 y 1938), no desconoce los méritos de los
Padres de la Compañía en el campo cultural y social, pero agrega que todo esto se empaña con "ese amor culpable, sórdido,
vil, por atesorar bienes", cuya posesión estimulada por el trabajo de la Orden, los convirtió en una "fabulosa riqueza".

�22

SigloXIX

Basándose en algunos documentos de archivo, señala los valores de algunas propiedades principales y aún cuando no llega
a cuantificar la totalidad de la riqueza jesuita, esboza una comparación de ella respecto del valor que tendrían en su propio
tiempo. Esta metodología determina un desfasamiento temporal
en su comparación, aunque sugiere que para apreciar el valor
real de los inmuebles se puede observar en un mapa colonial las
localidades en que estaban situadas, para verificar su extensión
territorial.
Francisco Enrich (Enrich, F. 1891), traza una historia de la
Compañía de Jesús en Chile y nos presenta la obra cultural de
los religiosos, llena de elogios, cuando comienza a rebatir precisamente todos los calificativos dados a la Orden. Exponiendo
planteamientos filosóficos y doctrinales, concluye que no es
ningún delito poseer riquezas si ellas se han adquirido por medios lícitos y siempre que no se "abuse de ellas para malos fines". Por otra parte señala que si los antiguos padres poseían
una riqueza, esta era proporcionada con sus necesidades. Para
probar su aserto cuantifica las propiedades inmuebles de la Orden, señalando que su precio no representa el valor real porque
se tasaron y vendieron en más de lo que realmente valían y, que
aún con todo, esas mismas propiedades sostenían toda la obra
educacional, misionera y cultural de la Compañía en Chile.
En síntesis, las conclusiones que sacamos de estos estudios
fueron:

l. Que, se observa en los trabajos historiográficos un enfrentamiento entre dos posiciones, que sin desconocer la influencia y obra cultural de la compañía, discrepan en cuanto se
refiere al monto de sus bienes económicos.
2. Que, tanto Barros Arana como Vicuña Mackenna, proponen
una comparación histórica anacrónica de la riqueza temporal jesuita puesto que la valoran fuera del contexto histórico
en que estaban situadas, aún cuando Vicuña Mackenna, intenta la elaboración de una estimación cualitativa de ella,

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

23

que a nuestro parecer es más acertado.
3. Que, el padre Francisco Enrich cuantifica las temporalidades, aunque sólo se refiere -al igual que los otros autores citados- a los bienes inmuebles de la Compañía, olvidando
que poseía también, otros bienes, menos valiosos individual- ·
mente, pero en su conjunto formaban un capital económico
nada despreciable.
II. BIENES TEMPORALES JESUITAS
Durante el período colonial, la labor de la Compañía de
Jesús en el terreno espiritual y educacional fue, sin lugar a dudas, permanente, valiosa y de una considerable influencia en el
desarrollo de la vida chilena de esa época. Además de contribuir
al desenvolvimiento de una forma cultural propia, los jesuitas
hicieron sentir su participación en los ramos de la administración colonial y muchas de las decisiones tomadas para enfrentar la marcha política del Reino se abrieron a sus sugerencias 1 .
Los esfuerzos desplegados por los hijos de San Ignacio, para
llevar adelante sus objetivos, debían contar lógicamente-con una
base sólida, estable y productiva, pues de otro modo, las dificultades de este género habría tenido influencia negativa en el trabajo general de la Orden. Así, pues, era imprescindible para los
regulares tener un apoyo material para afirmar su misión espiritual. Esto significó que, paralelamente al trabajo del espíritu y
la cultura, la Compañía no sólo debió procurarse los bienes que
en cantidad suficiente le permitieran fundar Colegios, Casas y
Misiones, sino que también, debió atender el desarrollo e incremento de ellos, ya que dentro del esquema administrativo de la
institución, éstos permitían la supervivencia de aquellos.
Como consecuencia de esta mentalidad, los negocios matel. Medina, 1965 T. l. p. 177 • 192 y T. ll.p. 53 y 123 y p. 140 -154. Transcribe
documentos sobre la Guerra Defensiva y los planes del padre Luis de Valdivia.
Solar, 1969. Trata la importancia cultural de los escritores jesuitas.

�24

SigloXIX

riales y las tareas propias de la Orden muchas veces se vieron
retardadas cuando, a consideración de los superiores, los bienes
con que contaba un colegio, no eran suficiente para mantenerlo
o para permitir una vida tranquila a los individuos designados
para ejercer una determinada función. En este principio podemos encontrar el amplio sentido práctico que aplicaban los jesuitas a sus n~ocios espirituales o materiales, que pueden explicar muchas de las acciones llevadas a cabo por la Compañía,
en bien de la sociedad o en provecho de su propia consolidación como institución.

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

25

nistrativo empleado6 para trabajar las temporalidades permitieron su ensanche y aún su incremento, a través del sistema de
compra, a particulares u órdenes religiosas7 •
.
Una tipología primaria dentro del conjunto de temporalidades nos permite distinguir entre estos bienes~ inmuebles y
muebles.

Los bienes temporales de la Compañía, a que hemos hecho
mención, llegaron a manos de la Orden por medio de donaciones o por compra.

Los bienes inmuebles o raíces, están subdivididos en: Propiedades urbanas y Propiedades rurales. Entendemos por aquéllas los solares urbanos y casas comprendidas en el casco urbano de la ciudad y chacras y molinos adyacentes a él, y por éstas,
las haciendas y estancias de la zona agrícola correspondiente a
una ciudad y sus términos.

De modo general, podemos establecer que las donaciones
correspondían a las denominadas de "intervivos',2; a las hechas
por testamento3 ; a las realizadas por cesión de herencia4 y a las
otorgadas por merced reaP .

Respecto de los bienes muebles, principalmente disti~uiremos tres clases: ganados, esclavos y mercancías y productos,
aunque en la cuantificación final incluiremos el dinero físico
encontrado en las cajas de colegios y haciendas.

Por otra parte, la ágil gestión financiera y el sistema admi2. Entre otras donaciones de este tipo es de importancia la del capitán Andrés de
Torquemada y del capitán Agustín Briceño, los cuales juntaron sus haciendas para fundar un colegio con el título y advocación de San Miguel. Torquemada donó la hacienda de Podaba! y Briceño 122 cuadras de pan llevar, que constituyen la chacra de la Olleria, y la hacienda de Rancagua.
Olivares, 1874. p. 25 ;Encina, 1945 T. V. p. 388 yEnrich, 1891 T. L p. 52-53.
3. Corresponde a este caso, la donación del alguacil Mayor de la ciudad de Santiago, don Antonio Martíne-i de Veigara, que instituyó por heredero de la hacienda de Chacabuco a la Compañía de Jesús.
Medina, 1952 p. 342.
4. Los hermanos Gonz.alo y Francisco Ferreira dedicaron su legítima herencia
(17 .000 pesos), para la fundación de un noviciado en la ciudad de Santiago,
que recibió el nombre de San Francisco de Borja.
Olivares, 1874 p. 258 ;Barros Arana, 1872, p. 32.
Benefactor del colegio máximo de San Miguel fue el padre Alonso de Ovalle,
quien por testamento legó todos sus bienes a la compañía.
Barros Alana, 1872 p. 29.
Además dotó 3 becas en el colegio seminario de San Francisco Javier.
Olivares, 1874 p. 32.
5. El Gobernador Alonso de Ribera extendió merced de tierras a la Compañía;
2.000 cuadras en el paraje de Quinchamalí y 1.600 en Qúllán.
Enrich 1891. T. l. p. 293.

IIl. CUANTIFICACIÓN DE LAS TEMPORALIDADES
Los distintos bienes económicos que hemos mencionado,
administrados convenientemente por los regulares de la Compañía en Chile, componían la riqueza temporal que le fue ocupada
a la Orden en 1767, año en que por disposición de Carlos III los
jesuitas fueron expulsados de España y de las colonias Indias y
Filipinas.
Pasados estos dineros a la administración Real8 , se convir6. Un buen ejemplo de administración de bienes, lo constituyen las "Instrucciones a los hermanos jesuitas administradores de haciendas". Este es un manual
administrativo que consta de más de 300 artículos.
Chevalier, 1950.
7. Numerosas fueron las compras de propiedades realizadas por la Compañía Estancia de Peñuelas (1667), Lagunillas (1668), Tunquén (1670), Calera de Tango
(1685).
Medina, 1952 p. 252 - 253; Enrich, 1891, T. I. p. 374;Olivares, 1874 p. 457.
8. Ver mi trabajo sobre el particular. Bravo, 1984, p. 87 - 108.

�26

SigloXIX

tieron en un fondo de capitales, cuyas finalidades eran: satisfacer las pensiones de los jesuitas expulsados y atender a las diversas aplicaciones autorizadas por voluntad del monarca.
Este fondo de capitales, formado por la incautación de dineros y la enajenación pública de los bienes, nos permitirá valorar cuantitativamente, en unidades monetarias, la riqueza económica poseída por los jesuitas chilenos al tiempo de su expulsión.

C. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

27

4.116 pesos 6 reales, en tanto que en el Colegio de Quillota,
142 pesos 2 reales; en el Colegio de Coquimbo 1.237 pesos 7
reales; en el Colegio de Talca 32 pesos 3 reales; en la Residencia
de V alparaíso 200 pesos; en el Colegio Estancia del Rey (Buena Esperanza), 93 pesos 4 reales.
En resumen, el total de dinero efectivo requisado a la Or-

den de Jesuitas en 1767 alcanzó la cantidad de 11.732 pesos
5 reales.

A) Dineros
En la Procuraduría del Colegio Máximo de San Miguel, el
Comisionado, Juan de Balmaceda, dejó constancia de haber
encontrado en caja 591 pesos, en plata sellada, y en la Procuraduría General de la Provincia, que funcionaba en el local del
mismo Colegio, la cantidad de 1.398 pesos 7 1/2 reales. De esta suma, 1.989 pesos 7 1/2 reales, se tuvo que deducir 633 pesos 6 reales, para costear los gastos de mantención de los jesuitas reunidos en el Colegio, más 215 pesos 6 reales que fue el
costo de la guardia que custodiaba el rec~to y otros gastos indispensables realizados para trasladar los jesuitas de otros colegios, quedó un saldo líquido de 1.143 pesos 1/2 real:9
Procediendo en la misma forma, que el Oidor Balmaceda,
los Comisionados que intervinieron en la ocupación de las temporalidades jesuitas registraron en el inventario, la cantidad de
dinero hallada en la Caja de la Procuraduría de cada Colegio,
cuyas cifras son:
·
En el Colegio del Noviciado de Santiago se encontraron
3.924 pesos 7 1/2 reales. Esta cantidad incluye el dinero efectivo encontrado el día del secuestro, más los pagos posteriores
que hicieron distintas personas que debían dinero al Noviciado.
En el Colegio de Bucalemu, la plata labrada encontrada fue
9. VI

TOTAL DE DINERO REQUISADO A LA ORDEN JESUITA
EN l 76Jiº
Colegio Máximo
Procuraduría de la Provincia
Noviciado de Santiago
Colegio de Bucalemu
Colegio de Quillota
Colegio de Coquimbo
Colegio de Talca
Residencia de Valparaíso
Colegio de la Estancia del Rey
TOTAL

591
1.398
3.924
4.116
142
1.237
32
200
93

4

11.732

5

71/2
71/2
6
2
7
3

B) Mercancías y Productos
Las mercancías, productos y efectos que se encontraron en
los colegios jesuitas, fueron clasificados tasados y glosados. Y,
luego, sacados a subasta pública, para que convertidos en dinero, satisficieran deudas y gastos contraídos por la administración provisoria de temporalidades11 .
10. VI ;Amunategui 1928 p.141, para los datos de Coquimbo.
11. Los gastos que 'demandaron los traslados, envíos y mantención de los jesuitas
chilenos fue de 91.038 pesos 1 1/4 reales. Bravo, 1984 p. 89.

�28

SigloXIX

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

Las cuentas del Colegio Máximo, que hemos revisado, señalan que en el momento de la ocupación de los libros de la
Procuraduría había un total de créditos activos, es decir, de
deudas contraídas por particulares, de 7 .059 pesos 3 reales12 .
Las ventas y Femates de mercaderías de propiedad del Colegio Máximo de San Miguel, fueron los más importantes que
se realizaron luego de la ocupación. Ello se debe a que esta casa jesuita era la más poderosa - económicamente hablando- de
toda la Provincia de Chile, pues contaba con recursos de capital y haciendas más que suficientes para atender a sus gastos.
Una parte de los productos allí encontrados fueron tasados
en 18.603 pesos 2 reales, y en la subasta pública del día 20 de
febrero de 1768, los remató don Domingo Bilbao sólo en
16.000 pesos, pagados la mitad a un año plazo y la otra mitad a
los diez ·meses siguientes. Luego el precio del remate quedó reducido a 15.091 pesos 2 reales, por las rebajas que debieron hacerse, al comprobar el subastador efectos f altantes de la lista del
inventario de tasación.13
También, se remataron géneros que hahía importado la Procuraduría del Colegio Máximo y que habían llegado a Valparaíso en el navío Begoña. La clase de géneros correspondían a:
Ropa de la Tierra, Paño de Quito, Tocuyo Blanco, Tocuyo para
abrigo, Gerga, avaluados en 3.232 pesos 6 reales. El remate, le
fue adjudicado a don Lorenzo Gutiérrez de Mier en 3.280 pesos,
el 9 de octubre de 1767 14 •
El total que produjeron estas mercaderías, pertenecientes al
Colegio Máximo y sus haciendas, sumó 31.560 pesos 5 3/4 reales, a los que deben agregarse los 7.059 pesos 3 reales por deudas impagas y 2.341 pesos 6 1/2 reales por el capital efectivo _de
la Botica del Colegio15 •
I

12. VI
13. vn
14. VII
15. VI

29

De la lista de remates de los otros colegios y haciendas de
jesuitas, merecen destacarse: 16
a. Mercaderías del Colegio de San Pablo, entre las cuales se
cuentan: Madera, vino, vinagre, grasa, cecinas, trigo, etc.,
por valor de 2.171 pesos 7 reales.

PRODUCTOS TOTALES DE LOS REMATES DE EFECTOS
Y PRODUCTOS DE COLEGIOS DE LA COMPAÑIA17
Colegio Máximo y sus haciendas
Colegio San Pablo y sus haciendas
Colegio del Noviciado y id.
Colegio Bucalemu
Colegio de Quillota y
id.
Colegio de Coquimbo y id.
Colegio de Chillán y
id.
Colegio de Mendoza y
id.
Res. de Valparaíso y
id.
Res. Aconcagua y
id.
Res. de San Femando y id.
Res. de Copiapó y
id.
Colegio-Estancia del Rey
Res. de Valdivia
TOTAL

40.961
3.493
2.163
2.739
181
3.716
1.383
3.688
406
1.226
1.706
1.266
947
1.215

5
11/2
4
2
1
21/2
1
11/2
4

65.094

7

71/4
61/2
21/2

b. Efectos traídos del Colegio de Bucalemu, rematados por
don Lorenzo Hemández en 2.238 pesos 1/4 real, el 19 de
octubre de 1767, a seis meses plazos.
c. Una factura de efectos de Castilla y de la tierra, comprados
en subasta pública de 19 de enero de 1768, por don Matheo
de la Fuente, en 661 pesos 7 1/2 reales, pertenecientes al
Colegio de la Villa de San Felipe.
16. VI - VII
17. VI-VII

�30

SigloX/X

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

d. El remate hecho por don Joseph Grez de productos de la
hacienda de Chacabuco, por un total de 1.643 pesos 6 1/2
reales. Entre los productos rematados figuran: 50 botijas de
grasa a dos pesos, botija; 23 quintales de sebo a 3 pesos 2
réales, quintal; 350 fanegas de trigo, a· 7 1/2 real, fanega;
25 quintales de charqui, a 2 pesos quintal; 450 arrobas de
vino, a 8 1/2 real, arroba; 45 velas de sebo ; aguardiente de
anís y sal por 72 pesos.
De manera que los valores reales del rendimiento económico de las temporalidades jesuitas, en estas primeras diligencias,
alcanzaron la suma de 76.827 pesos 4 reales, de acuerdo a la
siguiente cuenta de resultados.
Total dinero efectivo
Total de ventas y remates
de mercanderías y productos

65.094

7

TOTAL

76.827

4

11.732

31

Piezas de esclavos de 1 a 15 años: hasta 200 pesos.
Piezas de esclavos de 16 a 40 años: entre 225 y 250 pesos.
Piezas de esclavos viejísimos: 50 pesos.
Piezas de esclavos de 40 y más años: entre 200 y 250 pesos.
Agregamos a ello que el precio promedio de las piezas rematadas en 1768 fue de 191 pesos 3 1/2 reales, y el de todos los
esclavos rematados entre 1768 y 1776, de 185 pesos, poco más
o menos.
Respecto del primer precio, señalaba don Juan de La Comba, de la Dirección de Temporalidades de Lima, una opinión
que confirma que el precio real de venta de los esclavos no estaba de acuerdo con los normales:

5

C) Esclavos

La fuerza de trabaio esclava, que los jesuitas habían mantenido en sus haciendas, por las contingencias a que estaba expuesta, fue sacada a subasta pública.
Para estimar el precio de los esclavos de la Orden de los regulares expulsados, se tomó la decisión de nombrar Comisionados oficiales que tasarían las piezas, según sus características.
Por tanto se elaboró un padrón de evaluación según edad, sexo
y estado.
Del análisis de la documentación, pudimos establecer estimativamente el padrón utilizado por los tasadores de la Junta de
Temporalidades:18
18. IV. Los tasadores fueron don Jo.ige Lanz Y, en su falta, don Lorenzo de Arrechea. Luego, se nominaron otros dos: don Ignacio de los Olivos y don Domingo
Bilbao.

Un precio tan inferior que vaja del ínfimo a último extremo de
los efectos vendidos comprueba el acierto de la determinación de
Vuexelencia mandando suspender los remates (año 1770). . .
interin llegase la resolución de su Magestad para su enagenación
no habiendo duda que cuando esta se verifique se conseguirá en
este Reyno una venta mucho mas ventajosa que la que se ha logrado en Chile donde los campos se labran por hombres libres y
por consiguiente deben tener menor valor los esclavos que en las
inmediaciones de esta ciudad en que sólo por servidumbre se logra
el cultivo de las tierras.

Una última acotación: en Santiago de Chile hasta 1776 se
habían rematado 609 esclavos de la Orden y se habían enviado
224 y 127 a Lima y Buenos Aires, respectivamente, pues en
aquellas ciudades su precio era superior.
En resumen, para tener una visión global de los 1.190 escla·vos de la Orden, que hemos contabilizado, más 9 de los que sabemos su procedencia, pero no su destino, hemos realizado dos
cuadros estadísticos: 20

20. IV - VI - VII

�RESUMEN GENERAL DE ESCLAVOS DE JESUITAS EN EL REINO DE CHILE
w
Colegio o
Hacienda

Rematados
H
M Total

Hac. La Cale ra
Ot. Ollefla
Hac. Bucalemu
C. Máximo
C. Noviciado
C. San Pablo
Hac. Rancagua
C. Mendoza
Hac. Otacabuco
Hac. La Punta
Hic. Quilicura-Renca
Rés. Valparaíso
Res. Coquimbo
Res. Sn. Felipe-Aconcagua
Res. Copiap6
Res. Quillota
Res. Viña del Mar
Hac. San Pedro
Hac. Ocoa
C. Concepción
Res. San Juan
Res. San Luis
Res. San Femando

42 71
23 30
88 105
6 14 20
4 11
16 19
21 19
1
2
3
3
2
2
4
3
7 11
7
5
2
1
3 3 12 12
9
5
4
8

113
53
193
6
34
15
35
40
3
6
4
7
18
12
3
3
3
24
14
12

-

-

TOTALES

8

-

3

11

,283 327

609

Enviados a Lima Env. a B. Aires Quedaron
H M Total H M Total H M Total

1
4
20
3
1
4
1
36
6
1
2
2
14
1
5

1
4
23

1
2
61
4

12

1

-

-

7

6
1

-

-

-

108 116

l. No se especifica sexo, hemos repartido 50°/o para c/u.
FUENTE: IV-VI-VII
3. Id. se agregan 8.

:!l

3.

2

8
43
3
1
5
3
97
10
1
2
2
26
1
6

-

13

-

1

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

51

35

86

-

-

-

-

72

72

-

-

-

-

-

-·
-

-

-

-

-

102
25

-

-

-

-

51
7

51
18

-

-

224

58

69

-

-

-

-

-

127 123 107

-

230

572 618

-

1441

-

-

-

-

-

~

-43 72
27 34
159 163
9 15 20
8 12
17 21
129 152
7
6
4
3
4
2
6
3
21 23
8
5
2
7
3 3 19 18
9
6
8
4
51 51
7 18
8
3

-

t-.?

TOTALES
H M
Total

e

115
61
322
9
35
20
38
218

~

&gt;&lt;

13

.72

6
9
44 3
13
9
3
3
37
15
12
102
25
11
1.190

. 2. Al total, se debe agregar 1, que consta en inventario, sin destino.

::1 1cici0_;::e::ci??cic'fC.EUC .2C-2'~_;c_p:: .f!=s:u:u :'}0.o

u;:o

�C. Bravo Acevedo: los biene, jesuita, en el reino de Chüe

,

33

RESUMEN GENERAL DE ESCLAVOS DE JESUITAS REMATADOS EN SANTIAGO
Colegio o
Hacienda
C. Máximo
C. Noviciado
C. Sn.Pablo
C. Concepción
Ch. Olleria
H. LaOaera
H. La Punta
H. Quilicura
R. Viña del Mar
R. Valparaíso
R. Sn. Femando
H. Cllacabuco
H. San Pedro
H. Ocoa
R. Copiapó
R. San Felipe Ac.
R. Coquimbo
R. Quillota

H. Rancagua
H. Bucalernu

')

C. Mendoza
R. Sn. Juan
R. Sn. Luis

•;

:l.

~

1768
Valor
No. de E.

1769
No. de E. Valor

6
16
15

1.580
3.000
2.650

4

48
90

6.845
20.460

12
9

885

1771
No. de E. Valor

1772
No.de E. Valor

1773
No.de E. Valor

3

390

10

1.250

1

200

3

555

3

600

4

800

1
3

325
165

1774
No. de E. Valor

1776
No. de E. Valor

2.220(*)

5
1.405

4

5

5
10
3

1.100
1.810

1

2

350

2

100

1

760
300
750
180

1

150

450

16

11

1.980

3

650

3.130

19
169
16

3.300
33.400
3.700

7
1

1.200
130

1
2
10
24

397

78.295

49

8.970

62

300
240
1.490,4
4.306

10.551,4

13
14

2.125
1.625

10
1
1
6
3

l.345
150

2
1

500
130

50
1.089

550

10

1.490

9.234

18

3.120

1
1

250
100

17

2.340

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(1')

TOTALES
(*) 'Cifra es1imativa
FUENTE: IV•Vl•VII

175

65

1

175

TOTALES
V
E

34
15
12
53
113
6
4
3
7
11
3
24
14
3
12
18
3
35
193
40

1.580
5.725
2.650
2.220
7.605
24.120

925
855
165
1.200
1.960

450
4.105
1.625
650
1.845
3.410
600
5.929
37.060,4
8.006

609 112.685,4

�C. Bravo Acevedo: los bienes jesuita&amp; en el reino de Chile

35

1. El primero, presenta el número total de los esclavos poseídos por la Compañía en Chile y lo dividimos en cinco columnas, señalando sus respectivas procedencias y destinos.
2. El segundo, nos entrega la cantidad de esclavos rematados
en Santi~o de Chile, entre 1771 y 1776, con los alcances
en dinero obtenidos en las subastas, por año y por colegios
y haciendas.
De los cuadros estadísticos podemos deducir:
1. Que, los 609 esclavos vendidos en Santiago de Chile, en
112.685 pesos 4 reales, tienen un precio promedio de 185
pesos, aproximadamente.
2. Que, 581 esclavos fueron remitidos a Lima, Buenos Aires
o qued~ron en las haciendas.
3. Que, esas 581 piezas, pertenecían a las Temporalidades Jesuitas de la Provincia de Chile, y en consecuencia su valor
en dinero debe ser computado en el total que corresponde
a dichas temporalidades.
Entonces, no conociendo el producto de la venta de estos
581 esclavos, los tasaremos de acuerdo al precio promedio
que alcanzaron aquellos que fueron rematados en Santiago,
para suplir así, esa falta de información:
Valor de 609 esclavos
rematados en Santiago

112.685

4

107.485
Valor de 581 esclavos
a 185 pesos, precio promedio.
TOTAL:

220.170

4

De donde resulta, que los 1190 esclavos poseídos por la
Compañía de Jesús en Chile, al momento de la expulsión, rt-

�36

SigloXJX

presentan un bien económico cuyo valor total es de 220.170
pesos 4 reales.

CU.
Hacienda o

D) Ganados mayores y menores

Estancia

Al momento de valorar los bienes económicos de la Compañía de Jesús, una parte importante de ellos está representada por el ganado mayor y menor, que en gran número se encontró en las haciendas jesuitas requisadas y, por tanto, consta
en sus respectivos inventarios.

H. Quilicura
H. Chacabuco
H. L. Tablas
E. Pudahuel
Ch. Nuñoa
E. S. F. de Rexis
E. Peñuelas
E. Ocoa
H. S. Pedro Y L.
E. Perales
H. La Punta
H. La Calera
H. Las Palmas
H. Colchagua
H. Viña del Mar
H. Rancagua
H. S. Joseph
H. Bucalemu
H. Chequen
Ch. Ollería
E.C.J. de Guenon
E. S. M. D. Fuerte
E. La Arb. y de A.
E. Guaque
Las Misiones**
H. Longavi
H. Cucha-Cucha
H: éato
H. La Punta (Mend.

Para estimar su valor en dinero, hemos tenido a la vista, dos
documentos, uno es la tasación de la Hacienda de Guaque, en la
que señala que el precio total de los ganados es de 1.892 pesos
2 reales y se informa del precio unitario de ellos. El otro, es el
acta de venta, en subasta pública, de todos los ganados de las
Misiones de Arauco, por un valor total de 1.943 pesos 6 1/2
real, y como en el acta anterior también se especifica el precio
de cada animal.21
La estadística, respecto del ganado que poblaba las haciendas jesuitas, proviene de los inventarios practicados cuando se
ocuparon las temporalidades de la Orden en 1767. Ella registra,
como puede observarse en el cuadro resumen, el número de ganados en 30 haciendas y 2 misiones, que representan casi el
50% de las propiedades rurales de la Compañía.22
Al realizar el cálculo correspondiente, el valor del ganado,
en unidades monetarias, se obtienen las siguientes cifras:

Mis. Chiloé

TOTALES

* =Incluye bueye
** = Plaza de Aram

21. VD
22. VD

�37

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

CUADRO RESUMEN DE INVENTARIOS DE GANADOS EN LAS HACIENDAS Y ESTANCIAS DE JESUITAS. 1767
Hacienda o
Estancia

Ganado Vacuno
V. To. Te. Bueyes
Total

H. Quilicura
H. Oiacabuco
H. L. Tablas
E. Pudahuel
Ch. Nuñoa
E. S. F. de Rexis
E. Peñuelas
E. Ocoa
H. S. Pedro Y L.
E. Perales
H. La Punta
H. La Calera
H. Las Pahnas
H. Colchagua
H. Viña del Mar
H. Rancagua
H. S. Joseph
H. Bucalemu
H. Chequen
Ch. Ollería
E.C.J. de Guenon
E. S. M. D , Fuerte
E. La Arb. y de A.
E. Guaque
Las Misiones**
H. Longavi
H. Cucha-Cucha
H:Cato
H. La Punta (Mend.)
Mis. Chiloé
TOTALES

74.880

5
4.061
4.528
661
260

13
18
15

33
4.087
4.528
674
31
275

2.286
4.558

29
428

2.315
4.986

3.755
1.279
2.669
3.856*
8
7.609*
1.660
14.600
136
14
1.871
185
6.280
709
520
10.426
262
549
2.000
120

54
51
26

3.809
1.330
2.695
3.856
8
7.609
1.660
14.744
168
22
1.891
185
6.322
709
541
10.426
276
594
2.000
120

13

28
26

144
32
8
20
42
21
14
45

1.014

75.894

* = Incluye bueyes
** = Plaza de Arauco, Santa Fe, Santa Juana y San Cristóbal

Ganado Caballar
Cab. Yeg.
Total
13
317
298
74
23
27
56
95
264

108 ·
209
152
51
525
83
712
27
4
69
55
575
21
47
531
37
87
200
33

16
649
336
10
7
34
38
242
1.034

29
966
634
84
30
61
94
337
1.298

250
226
264
122

358
435
416
173

1.239
73
810
61
102
14
1.649
67
106
695
61
103
2.000
45

1.764
156
1.52-2
88
4
171
69
2.224
88
153
1.226
98
190
2.200
78

4.693 10.253

14.946

FUENTE: (22)

ov.

Ganado Ovino
Total
Cord.

350
7.700
203
1.397
100
750
1.869
3.524
1.310
4.050
2.327
1.300
2.575
375
4.913
2.237
14.200

39

376

204
1.044
71

309

717
1.515
985
274
4.580
740
1.700
950
962

299
246

61.603

2.726

138

Ganado Mular
G. Caprino
Burr. Total

Mul.

350
7.700
242
1.397
100
750

12
298
48
147
6
38

13
1

1.869
3.524
1.310
4.050
2.703
1.300
2.575
579
5.957
2.237
14.271
309

109
409

8
81

117
490

98
102
5
92
73
540
28
272

6

104
102
5
175
73
644
28
272

1.016
1.761
985
412
4.580
740
1.700
950

6
5
33
827
6
97
309
50
96
340

83
104

2
14
2
5
27
9
50

12
298
61
148
6
38

8
5
47
827
8
102
336
59
146
340

686
50

1.489

255
1.971
89
70
1.478
2.305
1.514

17
625
29
891
450
264

962
64.329

550

4.046

405

4.451

12.733

�G. Bravo Acevedo: los bienes jemitm en el reino de Chile

38 SigloXIX

Ganado Mayor y Menor. Valores Finales en Unidades
Monetarias. Año J 76J23
&amp;pecies
Vacuno en general a 20
reales c/u
Bueyes
4 pesos c/u
Caballos
3 pesos c/u
Yeguas
1 peso c/u
Ovinos en general
2 reales c/u
Mulas
4 pesos c/u
Burros
6 pesos c/u
Caprinos en general
2 reales c/ u
VALOR TOTAL

11.732

5

65.094
220.170
265.635

7
4
4

TOTAL

562.633

4

Número de piezas

Valor

74.880

187.200

4.056

16.224

4.693

14.079

Por tanto, una parte de la riqueza económica de la Compañía de Jesús afincada en Chile, era en ttrminos monetarios, casi
equivalente al presupuesto anual de la Real Hacienda del Reino
de Chile por esos mismos años.24

10.253

10.253

E) Bienes Inmuebles

64.329

16.082

4.046

16.184

405

2.430

12.733

3.183

2

265.635

4

2

En suma, si consideramos ahora el valor monetario de los
bienes muebles, créditos activos y efectos, pertenecientes a la
Provincia Chilena de la Compañía de Jes(ls, debemos señalar que
la cantidad global de dichos bienes asciende a 562.633 pesos 4
reales y que su distribución es la siguiente:

23. VII

Dinero físico secuestrado
Mercaderías, créditos activos y
efectos diversos
Valor de esclavos
Valor del ganado

39

Las numerosas haciendas y estancias que la Compañía poseía a lo largo de la geografía chilena colonial, además de las
propiedades urbanas, salieron a la venta pública, por medio del
sistema de remate, entre los años 1771 y 1794.25
El precio de venta de las propiedades se ajustó en la mayoría
de los casos, al de tasación. Por otra parte, los pagos fueron de
tres tipos: contado, a plazos, entre 2 y 9 años de crédito y con
interés del 5% anual sobre el principal, y a censo redimible.
Las actas de remates de propiedades, que hemos tenido a la
vista, y los documentos de tasación de las mismas, nos han permitido elaborar el siguiente cuadro resumen. En él se aprecian
el alto número de propiedades jesuitas y los precios de venta de
los mismos. Asimismo, se pone el nombre del comprador, la fecha del remate y las condiciones de la compra.
24. Encina, 1945 T. V, p. 361. Expresa que las entradas de la Real Hacienda entre
1773 y 1 777, inclusive, ascendieron a 2.535.275 pesos, cou un promedio anual
de 507.051 pesos. Vicuña Mackenna, 1936 T. III p. 146, dice que el importe
del presupuesto en 1776 era de 302.030 pesos 6 1/ 2 reales y que en él se incluían todos los ramos. Por su parte, Barros Arana, 1932 - 33 T. VII, p. 359 360, señala que en 1 788 las rentas llegaban a 592.178 pesos.
25. 11 - V. La Real Cédula de 14 de agosto de 1768 dispuso que las temporalidades
jesuitas ocupadas pasasen al patrimonio real y la del 27 de mano de 1769 autorizó la enajenación de los bienes raíces.

�40 S+,loXIX

De los datos, cifras expuestas en el cuadro precedente, se
obtiene que por las ventas y tasaciones de las propiedades inmuebles jesuitas chilenas se alcanzó la cantidad de 1.140 pesos
2 1/2 reales, de acuerdo al siguiente resumen por colegio:

Resumen del Valor A bsoluto de las Propiedades Urbanas
y Rurales Rematadas en Venta

Colegio
Colegio Máximo
Colegio Noviciado
Colegio San Pablo
Convictorio San Feo. Javier
Residencia de Copiapó
Colegio de La Serena
Residencia de San Felipe
Colegio de Quillota
Residencia de Valparaíso
Residencia de Melipilla
Colegio de Bucalemu
Residencia de San Fernando
Residencia de Talca
Colegio de Chillán
Colegio de Buena Esperanza
Colegio de La Concepción
Colegio de Mendoza
Residencia de San Juan
Residencia de San Luis
Residencia de Valdivia
Misiones de Chiloé
Cuarto Solar en Rancagua
TOTALES

Valor (pesos)
344.826
94.199
58.991
35.494
5.346
31.481
14.550
49.676
23.355
20.358
120.125
52.375
8.317
23.590
10.343
137.463
68.595
14.800
12.200
3.902
9.915
225
1.140.130

1
4
6

11/2
5
1/2
4

3
6
11/2
2

2 l/2

Sin embargo, este valor representa las unidades monetarias

�REMATES DE VENTAS DE PROPIEDADES JESUITAS URBANAS Y RURALES (1771-1794)
No.

Colegio o
Residencia

Propiedad

l. H. Rancagua

2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.

18.
19.
20.
21.
22.
23.
24.
25.
26.
27.
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.
35.
36.
37.
38.
39.
40.
41.
42.
43.
44.
45.

C. frente a Sacristía
M. de las Canteras
H. San Pedro y Limache
H. La Punta
Ch. La Ollería
H. La Calera
H Chequén
C. Ntra. Sra. de Loreto
H. Pudahuel
Ch. de ~uñoa
S. y So. Agustina
H. Las Tablas
V.M. y Almendral
M. de la Cañada
Ch. de Quillcura
H. de Chacabuco
2 S. Sn Feo. de la Selva
Cu. calle San Pablo
C. calle Teatinos
C. Colegio San Pablo
Cha. del Convictorio
S. de la Moneda
C. del Convictorio
H. El Totoral
2 S. Sn Feo. de la Selva
27 1/2 Cu. en ld.
H. Maitén P. La Xarllla
Ch. La Punta
H. Elque
H. de Quile
So. Plaza Mayor
2 S. on la Villa
H. Sn Feo. de Rexis
So. y cuartos en la Villa
CnSn. l. de Perales
Cha. Perales de Atencio
E. de Ocoa
Cha. Santa Ana
C. Huerta Almendral
Cha. Villa del Mar
H .Las Palmas
H. Sn. José de MelbiUa
Tienda Cuartos y So. en
la Villa
Cn. de Mellpilla

Comprador

Fecha

San Miguel
San Miguel
San Miguel
San Miguel
San Miguel
San Miguel
San Miguel
San Miguel

Mateo de Toro y Zambrano
Juan de Aldunate
Manuel de la Puente
Miguel Rian
Lorenzo Gu tiérrez de Mler
Juan José de Santa Cruz
Francisco Ruiz Tagle
Juan de Dios Mena

24-10-1771
26-10-1771
08-11-1771
14-12-1771
12-03-1776
16-12-1776
28-11-1783
02-03-1784

Sn. Feo. de Borja
Sn, Feo. de Borja
Sn. Feo. de B.
Sn. Feo. de B.
Sn. Feo de B.
Sn. Feo. de B.
San Pablo
San Pablo
San Pablo
San Pablo
San Pablo
San Pablo
Sn. Feo. Javier
Sn. Feo. Javier
Sn. Feo. Javier
R. Coplapó
R. Copiapó
R. Copiapó
R Coplapó
La Serena
La Serena
La Serena
San Felipe
San Felipe
San Felipe
Quillota
Quillota
Quillota
Quillota
Quillota
R. Valparafso
R ..Valparaíso
R Valpara{so
R. MeUpilla

Lorenzo Gutiérrez de Mier
Nicolás de Balbontín
Joseph Silva
Juan Feo. Ruiz de Balmaceda
Nicolás de BalbonHn
Cabildo de Santiago
Gabriel de Ovalle
Joseph Alberto Dfaz
Manuel de la Puente
Angel Díaz Tagle
Antonio Molina

28-11-1771
28-11-1771
27-11-1780
09-02-1784

--

----

Lucía L6pez

--

---

11-11-1771
25-11-1771
22-02-1772
03-07-1772
14-11-178S

-----

15-03-1776
16-09-1776

Precio

90.000
9 ap.
8.700
cont.
4.500
4 ap.
78.881 4
9 ap.
9 ap.
95.535
7.659 7
9 ap.
30.000
9 ap.
25.550 4
ne.
ne.
8.000
14.622 4
4 ap.
4 ap.
13.191 s
860
8 ap.
9 ap.
52.025
13.000
ne.
500
ne.
7.000
5 ap.
34.000
A ap.
450
4 ap.
8.410
C. R.
1.410
9 ap.
7,721
ne.
10.010
ne.
9.000
PE.
16.486 4
ne.
500
C.R.
Co.
246
600
C. R.
9 ap,
4 .000
8.402 3 1/ 2 C. R.
6.217
9 ap.
ne.
16.681 6
250
C.R.
400
C.R.
13.900
C. R.
476
Co.
4 ap.
2.600
2 ap.
2.600
41.000
8 ap.
3.000
C. R.
500
9 ap.
4.730
9 ap.
20.125 1/2
18.600
9 ap.

Juan Baptista Sierralta
Juan Baptista Sierralta
Pedro Manríquez
Antonio Campos
Pedro Balbontfn
Felipe Mercado
Andrés Vareta
Francisco de Landa
Miguel de Aguero
Juan Feo. Rodr{guez
Jacobo García
Vicente de Zarate
Feo. Rodr{guez Brito
Diego de Echeverrfa
Joseph de Orrego

12-07-1785
18-09-1776
28-10-1793
22-08-179'4
07-11-1774
11-03-1775
15-03-1775
25-11-1771
28-11-1771
28-11-1771
28-11-1771
03-08-1775

Feo. Cortés Cartavio
Diego Antonio Ovalle
Formerio Badarán

03-03-1776
20-05-1776
07-11-1771

R. Melipilla
R. MeUpllla

Joseph Hurtado
Nicolás Cubé

05-08-1785
09-06-1786

786
971

--

--

--

Cond.

--

5
7

C.R.
ne.

3

9 ap.
2 ap.
9ap.
C. R.
3 ap.

H Bucalemu
Cha, Sn. Femando
H. Colchagua
S. en la Villa
E. Corazón de Jesús
de Guenón.
H. Sta. María de.l Fuerte
H. Cato
H. Caimacaguin
M. de la Villa
H. Guaque
H. Ventura (1)

Bucalemu
R. Sn. Fernando
R. Sn. Femando
R. Sn. Femando
R. Talca

Bartolomé de Urete
J. Manuel Velnsco
Miguel Baquedano
Gregorlo Ugarte
Eusebio de Toro

13-11-1778
26-lC)-1771
05-11-1771
26-01-1778
28-11-1771

120.125
8.050
44,125
200
6.317

R. Talca
Chillán
Chillán
Chillán
Estancia del Rey
Estancia del Rey

Joseph Antonio Bravo
Lorenzo Anau
Joseph Puga Xeron

14-12-1771
16-09-1776
20-09-1776

Ventura Pascal

16-02-1782
29-10-1792

2.000
16.170
6.820
600
3.556
2.266

3 ap.
9 ap.
6
6 ap.
PE.
6 1/2 9 ap.
3
ne.

57. Tierra Salto del Laja (2)

Estancia del Rey

1.460

ne.

58. V. Las ~ipas
59. Bodega, S. y Canón
Talcahuano.
60. H. Cucha-CUcha
61. H. Conuco, Sn. Jos6
Millahue.
62. Longaví
63. Cha. Caniel e Isla
64. H. Guanquegua
65. H. Torre6n y Magdalena
66. Bodega y Patio de
Ntra. Seilora
67. V. terrenos ant.
68. Tierras y Huertas
69. C. y So.
70. E. Valle de Uco
71. E. de Arriba
72. E. de Mendoza
73. M. de la ciudad
74. H. Huanacachi
75. H. Pulluta
76. E. San Xavler
77. C. de la residencia
78. M. de la ciudad
79. E. San Luis de la P.
80. E. de Tomen
81 . E. de Huape y tierras
Mulpun
82. Varias Propiedades

Estancia del Rey

---

3.500
9.900
16.010

6 ap.
8 ap.
C.R.
9 ap.
9 ap.
9 ap.
9 ap.

46.
47.
48.
49.
SO.
51.
52.
53.
54.
55.
56.

83. Cuarto So. Rancagua
FUENTE: (26)

-

--

--

Paacual Rodríguez

---

Concepcibn
Concepcibn
Concepción

Andrés Pereira
Alejandro Urresola
Antonio Ro¡lr{guez

Concepción
Concepción
Concepción
Concepción

Ignacio Zapata
Joseph Unutia y Mencliburu
Francisco Marquez
Feo. Xavier Manzano

30-07-1777
27-03-1779
02-12-1782
02-12-1782

85.000
4.500
2.403
16.150

-------

-----

----

------

3.780
13.200
29.715
11.668
4.266
3.931
1.425
610
2.300
10.000
2.500
9.000
1.300
10.000
2.077

------

----

--

-----

R. Valdivla
M.Chiloé

--

----

Pedro González

H

c

M

-

--

Ch
Cha -

Hacienda
Casa
Molino
Chacra
Chacarilla

s
So
V
Cu
p

-

--

-

La mitad de 9 ap. y la otra a C. R.
15 .000 pesos de contado
6.000 de contado
2.000 de contado

2.000 pesos de contado
8.000 pesos de contado

En inventario de 1800, 7721 pesos PT.
Por la Real Hacienda
En inventarlo 1800, 16.484 pesos PT.

2. 000 de contado

300 pesos de contado

Aplicada Hospital de V alparaíso

En 16.01.1797 rematada por Pedro de
Alamos en 591 pesos.
2.000 pesos de contado.

No salló a remate
(1) Sn. Rosendo, Huenuraqul y

Curipechum.
(2) Salto del Laja, 120 :E. Sn. Luis,
180 y E. y M. Tequeguelén 1200 posos

PE.

3.000

26-01-1774
15-03-1776
13-03-1777

Mendoza
Mendoza
Mendoza
Mendoza
Mendoza
Mendoza
Mendoza
Mendoza
R. Sn. Juan
R. Sn. Juan
R. Sn. Juan
R. Sn. Juan
R, Sn. Luis
R. Sn. Luis
R. Valdivla

Observaciones

2

PT.
PT.
PT.
PT.
PT.

PT.
PT.
PT.
PT.
PT.
PT.
PT.
PT.

PT.
PT.

1.825
9.915

PT.
PT.

09-08-1772

225

ne.

Sitio
Solar
Vifla
Cuadra de tierra
Potrero

E
C.R. P.T. P.E. ap

-

1.504 pesos valor tierras donadas a
indígenas.

Estancia
Censo Redimible
Precio Tasacibn
Precio Estimado
Años Plazo

ne
Co

-

-

No consta
Contado

�G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chüe

43
26

absolutas de los bienes raíces jesuitas en el momento del remate ,
pero considerando que la mayor parte de las ventas fueron a
crédito y que los compradores27 no cumplieron con los plazos
establecidos, hemos agregado el interés del 5% anual, en los casos que correspondía, para obtener un valor constante y observar el rendimiento real de estos bienes económicos.
De acuerdo a estas consideraciones el valor final de las propiedades asciende a 1.398.515 pesos 3 reales28 •
Riqueza Temporal Jesuita, Valores Totales
(Valor de inmuebles incluyen los réditos)

11.732

5

65.094
220.170

7
4

265.635
1.398.515

4
3

Dinero físico secuestrado
Valor de mercaderías, créditos
activos y efectos diversos
Valor de 1.190 esclavos
Valor del ganado mayor, menor
y otros animales.
Valor final real de inmuebles

TOTAL

1.961.148

En consecuencia, la cuantificación global de la riqueza temporal de los jesuitas chilenos, que incluye muebles e inmuebles,
26. VII-XII-Xlll-XIV-XV-XVI; Enrich 1891, T. l. p. 378, para casa de Nuestra Señora de Loreto y viña, almendral y molino ;Fontana, 1962 p. 355 - 370, para los
datos del Colegio de Mendoza y las Residencias de Juan y San Luis ;Enrich T. l.
p. 380, para la Residencia de Valdivia ; Medina 1952, p. 370 - 371, para los datos Misiones de Chiloé.

27. La Hacienda de Rancagua fue comprada por don Mateo de Toro y Zambrano
en 90.000 pesos, con plazo de 9 años. Al cabo de 22 años pagó lo siguiente:
Xl
90.000
Amortización del principal (1771- 1793)
58.500
Intereses hasta 1 784
7.391 2 3/4
Intereses 1785- 1786
10.193 41/2
Intereses 1787 - 1792
164
Intereses 1 793
166.248 7 1/4
28. Ver mi artículo. Bravo, 1984 p. 99.

�44 SigloXIX

alcanzó la cifra de 1.961.148 pesos 7 reales.
. No cabe duda que la institución que tuviera este capital social poseía la mayor y más importante riqueza económica que
pudo existir en Chile Colonial.
IV.- LA MONARQUIA ESPAÑOLA ADMINISTRADORA DE
LAS TEMPORALIDADES

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuita&amp; en el reino de Chile

45

Es necesario conocer el importe total de los gastos que se
ocasionaron en el secuestro de los jesuitas para comprender las
medidas tomadas en Chile para reintegrar los fondos suplidos
por la Real Hacienda. En efecto, entre el día del secuestro y
fin de diciembre de 1769, el costo de la movilización general de
los jesuitas chilenos hacia el Perú y España, sus ropas, alimentación y otros rubros menores, era de 143.836 pesos 4 reales. Esta cantidad se integraba con 137.361 pesos 1 real que correspondían a 296 jesuitas de la Provincia de Chile y 6.475 pesos
3 reales, por 14 de la Provincia de Chiloé29 .

A) Admini.stración Provisoria (1767 - 1771)
La Pragmática Sanción de Carlos III, de 27 de febrero de
1767, extrañó a los jesuitas y dispuso que se ocupasen todos los
bienes temporales de la Compañía en sus Domirúos.
El Gobernador de Chile, Antonio Guill y Gonzaga, conoció
las órdenes reales a principios de agosto de 1767 y dictaminó
que la expulsión de los regulares se hiciera en el reino el 26 de
agosto de ese mismo año. Al mismo tiempo, nombró a los Comisionados y Oficiales Reales que cumplirían con las órdenes dictadas.
Estos funcionarios procedieron a levantar inventario de todos los bienes temporales Jesuitas, entregaron los dineros a los
Oficiales _Reales y procedieron al avalúo de las propiedades confiscadas, mcluyendo en el precio de la tasación las instalaciones
muebles, enseres y ganados.
'
Los inventarios practicados por los Comisionados tenían
una importll!1cia capital: servían para conocer el monto total
de los bienes temporales que cada residencia jesuita poseía al
momento de la _expulsión, por un lado, y por otro, la masa general de estos bienes debía procurar los medios económicos necesarios para cancelar los gastos de expatriación y pensiones que
el Rey había decidido otorgar a los jesuitas expulsos de sus dominios.

Aún haciendo uso de las atribuciones conferidas en el pliego reservado, el Gobernador de Chile no había podido sufragar
los gastos de la expulsión, ya que el monto de los dineros en
efectivo encontrados en las cajas de las residencias jesuitas alcanzó a la suma de 11.732 pesos 5 reales30 y la venta y liquidación de mercancías, productos y frutos, la cantidad de 65.094
pesos 7 reales'1 , lo que da un total de 76.827 pesos 4 reales,
hasta el año 1768. En consecuencia, como esta cantidad no bastaba al objeto de restituir a la Real Hacienda los 91.038 pesos
1 1/4 real32 que entregó para financiar la orden real, se pusieron en práctica otras medidas, provisorias, mientras se decidía
en la Península el destino de las temporalidades expropiadas.
Respecto a los bienes inmuebles, el Gobernador Guill y
Gonzaga dictó una disposición transitoria que mandaba sacar
a remate de arrendamiento todos los bienes raíces. Esta providencia tenía dos finalidades: la primera, sacar una renta de estos bienes que permitiese cubrir el déficit del ramo de Temporalidades contra la Real Hacienda, y la segunda, preservar dichos
bienes de
.. Jos frecuentes robos que se experimentan en la plebe de este
reino, y conservarlos por este meilio en el florido estado en que se

30. Ver nota 10
31. Ver nota 17
32. VI

�46

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de ChUe

SigloXIX

han encontrado, bien persuadido de la dificultad de conseguirlo
por administración de cuenta de la real hacienda... 33 .

Para llevar los negocios de Temporalidades se nombró una
Comisión General presidida por el Oidor Decano de la Real Audiencia y Alcalde de Corte, don Clemente de Traslaviña, e integrada por un Ministro de Real Audiencia, que haría de Fiscal, y
por Oficiales Reales, además del Escribano Público, que daría fe
de lo actuado por la Comisión.
La Comisión General de Temporalidades dio comienzo a sus
funciones el lo. de-octubre de 1767, fecha en que se hizo el primer remate de arrendamiento 34 • Fue subastado por don Miguel
Lozano, quien pagó 401 pesos anuales por arrendar la Chácara
de Quilicura35 .
El canón anual cancelado por el arrendatario equivalía al
cinco por ciento del valor de la tasación oficial de la propiedad
arrendada y en él se incluían los valores de las tierras, ganados,
esclavos y demás instalaciones y utillaje de la hacienda rematada en arriendo. Por otra parte, algunos cánones excedieron el valor de tasación del cinco por ciento y ello se debió al calor de
la puja de los postores del remate o a condiciones especiales que
se consignaron expresamente en el acta levantada ante el Escribano Público . .
Con este sistema de arrendamiento, implantado por el Gobernador de Chile, se remataron más de 50 propiedades rurales
y algunas urbanas, dando una entrada anual de 56.454 pesos 6
reales, rebajando de esta cifra algunas cantidades que excedieron el precio anual, en el primer año36

33. Barros Arana, 1932-33, l. VI. pp. 31 7-318.
34. El sistema seguido para arrendar los bienes inmuebles se puede leer en: Bravo,
1984 pp. 89-90.
35. vn, L.A. foj. 116-120
36. VI

47

Resumen de los valores anuales de Arrendam;entos de propiedades de Jesuitas expulsos, por colegios 31 •

Colegio Máximo
Colegio Noviciado
Colegio San Pablo
Residencia de Copiapó
Colegio de La Serena
Residencia de San Felipe
Colegio de Quillota
Residencia de Valparaíso
Residencia de Melipilla
Colegio de Bucalemu
Residencia de San Femando
Residencia de Talca
Colegio de Chillán
Colegio de Buena Esperanza
Colegio de la Concepción
Colegio de Mendoza
Residencia de San Juan
Residencia de San Luis

16.387,2
3.430
2.971
650
3.000
830
1.595
1.335
1.501
8.000
2.200
800
1.080
453,4
6.950
3.667
740
510

Total anual por arrendamiento

56.099,6

De los datos expuestos se deduce que el producto de los
arrendamientos alcanzaba anualmente a 56.099 pesos 6 reales,
con el antecedente que en el primer año se debían percibir
56.454 pesos 6 reales, por el aumento que tienen algunas propiedades. De otra parte, el producto total que se obtuvo por este rubro en la Caja de Temporalidades, en los tres años de su
vigencia, alcanzó a 168.653 pesos 4 reales, y con esta cantidad
el Gobernador de Chile debía hacer frente a los gastos de expatriación de los regulares.

37. Ill ;Vl ;Vll

�48 Siglo XIX

La segunda providencia que debió tomar el gobernador de
Chile, para saldar la deuda con la Real Hacienda, dice relación con los esclavos negros que en gran cantidad había poseído la Compañía de Jesús. Estos morenos, además de significar un gasto para el Real Erario, que debía atender a sus necesidades más inmediatas, necesitaban de cuidadores especiales
para evitar su fuga y su disminución por muerte.
Estas razones, principalmente, indujeron a las autoridades
del Reino a tomar la determinación de hacer saber a aquellos
que tenían las haciendas arrendadas, que ocupasen en las faenas
de cultivo sólo a los esclavos negros que fueren necesarios, y que
el resto los enviasen a Santiago para disponer su destino.
La gran concentración de esclavos en la capital ahondó el
problema, pues aunque éstos fueron repartidos entre los vecinos para que prestasen servicios a cambio de su mantención,
fueron devueltos a las temporalidades al poco tiempo.
Esta caótica situación se refleja en la respuesta que da el
Presidente de la Comisión General de Temporalidades al Gobernador de Chile:
Aunque en conformidad -dice Traslaviña- de la Instrucción del
Exmo. Sr. Conde de Aranda que previene se mantengan hasta segunda orden los vienes ocupados a los Religiosos Jesuitas, se ha
observado hasta oy esta deliveracíón con los esclavos ;'pero siendo
estos muchos, espuestos no solo a que hagan fuga sino a la muerte
como ya ha suhcedido con algunos, me parece conheniente a los
Reales intereses que se vendiesen, y reduxeren á dinero alguna
parte de ellos según se proporcionaren las oportunidades; Pues de
otra suerte hase como imposible su existencia, no obstante el medio que se tomó de rrepartirlos entre el Vesíndario asegurados,
porque varios los han devuelto . .. 38 .

La comunicación del Oidor, que se transcribe, tiene fecha
14 de enero de 1768. El día 16 se tomó el Real Acuerdo de que
se podrían sacar a subasta pública a todos los esclavos que se ha38. IV, foj. 4 vta.

C. Bravo Aceved~ los bienes jesuitas en el reino de Chile

49

bían transportado a Santiago, y el 21 se dictó el Auto que autorizaba el remate de las piezas de esclavos, conforme a derecho y
con todas las formalidades legales a que hubiese lugar. Los remates se iniciaron el 25 de enero de 1 768 y sólo en el transcurso de
este año se remataron 397 piezas de Indias, por un valor de
78.295 pesos 39 .
Con el dinero recaudado por estos dos conceptos a que nos
hemos referido, el Presidente de Chile tuvo que hacer frente a
las necesidades y gastos que demandaba la administración de las
temporalidades de jesuitas expulsos, mientras las autoridades de
la Península decidían los destinos finales de los bienes incautados.
Este régimen administrativo provisorio que las autoridades
locales habían ideado para conservar los bienes raíces, se prolongó por un tiempo cercano a los cuatro años. En este lapso,
se recibieron las Reales Cédulas que disponían, en forma más
precisa, el destino de las temporalidades y la forma de enajenarlas o aplicarlas según fuere el caso.
Un primer documento recibido en Chile fue la Real Cédula
de 14 de agosto de 1768, en la que se devolvía a Disposición
real las temporalidades jesuitas.
Aun cuando por esta Real Cédula quedaban devueltos al patrimonio real los bienes jesuitas secuestrados, era necesario dictar una norma jurídica especial que estableciese el sistema más
apropiado para proceder a la venta de dichos bienes. Esa ley no
tardó mucho en promulgarse, pues el 27 de marzo de 1769, Carlos III firmó la Real Cédula que creaba "las Juntas Pro'Vinciales
y municipales" y dictaba las normas que debran seguirse para
enajenar las temporalidades jesuitas.
El Rey y el Consejo Extraordinario resolvieron crear estas
Juntas en cada Provincia de Indias, pues era necesario establecer
39. VI; Para conocer las normas de venta y remate esclavos ver. Bravo, 1984 pp.
93 - 96.
-

�50 Siglo XIX

un sistema de control para vigilar el cometido de todos los que
habían actuado en la ocupación de temporalidades, especialmente en sus ventas (productos y esclavos), arrendamientos, tasaciones y otras diligencias. La competencia, entonces, de estas
Juntas fue la de formalizar y estudiar la mejor manera de realizar los remates y ventas de propiedades y su tasación. En una
palabra, las Juntas Provinciales tomaron bajo su control y responsabilidad todo lo referente a las Temporalidades40 •
B) Administración por la Junta Provincial, de Temporal,idades.
1771-1789

La demora en comenzar las actividades de la Junta Provincial de Temporalidades y de los remates de venta pública de
las haciendas y demás propiedades inmuebles en Chile, se debió, por un lado, a que la. mayoría de ellas se hallaban arrendadas a particulares por tiempo de tres años, y por otro, a la dificultad de tomar conocimiento de las Reales Cédulas, por la
distancia que separaba a la Península del Reino.
Con la experiencia acumulada en los remates de arrendamientos· de propiedades y las nuevas instrucciones recibidas,
la labor de la Junta de Temporalidades fue, en primer lugar,
retasar lo~ bienes raíces que salían a la almoneda pública, separando tierras y semoventes en dos grupos, para estimar mejor
el precio de venta.
·
Como hemos señalado, el precio de venta de las propiedades que salieron a subasta pública, generalmente, fue el de tasac~ón._ ,Los pagos de los inmuebles rematados, por expresa autonzac10n real, fueron de tres tipos: al contado, en el menor de
los casos; a plazo, con o sin una cantidad de dinero en el momento del remate, con interés anual del 5% calculado en forma lineal, por períodos de 2 a 9 años; y a censo redimible con
.
d el 5 Olo anual, admitiendo el abono que se hiciese ' para
mterés
40. V

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

51

descontar el principal que reditaba.
Excepcionalmente, hubo compras pagaderas con sistema
mixto, es decir, la mitad del principal a plazo de 9 años, y la
otra mitad a censo redimible. En este caso, los abonos descargaban el principal de la venta a plazo y una vez que éste estuviera cancelado, se admitían abonos al principal del censo41
Es interesante señalar que en la compra de propiedades pagadas a crédito, por norma general, los compradores no cumplieron con sus pagos_en los plazos indicados y muchas veces los
intereses devengados debieron pasar a una cuenta de Rezagos.
Esta misma situación obligó a la Oficina de Temporalidades a
extender nuevos plazos para los créditos contraídos y, en algunos casos, subastar nuevamente la propiedad, o en otros, iniciar un expediente que pedía la requisición del bien económico
enaienado42 •
A través de este sistema de remates y ventas, la mayor parte
de las propiedades de los ex-jesuitas pasaron a propiedad particular entre los años 1771 y 1785. Después de éste último año
se realizaron nuevos remates, aún cuando fueron esporádicos.
A principios del siglo XIX quedaban todavfa bienes inmuebles urbanos en la ciudad de Santiago sin poder venderse43 .
C) Administración por Vía de Ensayo.
A partir de 1789.

El 15 de Enero de 1789, Carlos IV puso en práctica dos
medidas legales complementarias: una Real Cédula que suprimía definitivamente las Juntas Municipales y el establecimiento

41. VII, LRH. En el caso de la Hacienda La Punta que fue rematada por don Lorenzo Gutiérrez de Ríen, el 12 de marzo de 1776, en 95.535 pesos. El compromiso
de pago fue el siguiente: la mitad del principal ( 47 .767 pesos 4 reales) a 9 años
plazo y, la otra mitad, a censo redimible.
42. XII; XXI
43. XXIII

�G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

52 SigloXIX

53

de un plan de administración de temporalidades, por vía de ensayo, en el reino de Chile.

tregar normas para la administración uniforme en todos los pueblos y administraciones subalternas, entregar los caudales a la
Real Hacienda, hacer un recuento mensual del ramo, etcétera.

La Real Instrucción que acompañaba a la Real Cédula citada instruía sobre el r~men administrativo que se debía seguir
en el Reino de Chile.

El artículo 39 de la Real Instrucción expresa a la letra:

En la ciudad de Santiago, dice la fustrucción, deberá existir
un Administrador-Tesorero, un Contador y dos empleados subalternos, todos nombrados por S.M.44 • Se señalan, además, sus
sueldos, fianzas que deben otorgar, preocuparse realizar los inventarios correspondientes a todos los bienes existentes en la
capital, en Concepción y otros 'lugares donde queden temporalidádes.
Deberá, también, el Administrador poner cuidado en las cobranzas de créditos y rentas debidas al Ramo, advirtiendo a los
morosos que se procederá con "rigor de derechos" para obtener
la cancelación de deudas. Asimismo, aquellos particulares que
han tomado censos, deberán reconocer sus compromisos y asegurar su cumplimiento, para no recurrir a procedimientos judiciales de cobranza.

.

Por otro lado, la venta de propiedades inmuebles será promovida con actividad, aunque vigilando que no se menoscabe
el justo valor de los bienes.
La larga lista de Instrucciones al Administrador le indica que
deberá: controlar la aplicación de Templos y Colegios que no
tengan destino, reclamar los capitales del ramo que se hayan
aplicado sin autorización real, recaudar los dinero de obras pías,
informar a la Dirección General de las marchas de los negocios,
informar sobre demandas y pleitos, nombramiento de administradores subalternos y remoción de los mismos a discreción, en-

Al fin de cada año se balancearán los libros y por ellos se formara
el Contador un puntual inventario de todos los bienes y créditos
que deban existir según sus clases, y verificándose que realmente
existen, se abrirán nuevos cargos al Administrador en la cuenta
del año siguiente, y lo mismo se executará con respecto a los
Administradores subalternos...

Para disponer el cumplimiento de este nuevo plan administrativo, se nombró Administrador, en propiedad, a don Pedro
Viguera, y como contador principal a don Pedro Lurquín, y se
estableció, además, una Junta Subalterna en Concepción y Coquimbo para la administración del Ramo en esas provincias.
El trabajo contable de la oficina se llevaba en tres libros
fundamentales: el Libro Manual, el Libro Mayor y el Libro de
Caxa. En cada uno de ellos los asientos contables debían realizarse por el sistema de partida doble; reemplazándose, en consecuencia, el an~uo sistema del "Cargo" y "Data", por los
conceptos de "Debe" y " Haber", respectivamente.
El libro Manual, que realmente debería llamarse Diario,
asentaba todas las partidas que tenía el ramo de temporalidades, es decir, registraba diariamente el movimiento contable de los fondos del ramo, certificándose cada asiento con
la firma del contador y del interesado45 •
En el libro Mayor se asentaban tres tipos diferentes de
cuentas y servía, también, de libro Resumen, muy a propósito para realizar el balance de comprobación y saldo que debía hacer la oficina cada fin de año.

44. IX, en adelante, todas las referencias a esta Real Instrucción proceden de esta

misma fuente.

45. X

�54

Siglo XIX

Las cuentas llevadas por este libro eran: 46

C. Bravo Acevedo: lo.f bienes jesuitas en el reino de Chile

55

y bienes raíces de los ex iesuitas en el Debe, y en el Haber se
registran los pagos sobre las partidas de la cuenta.

l. Ramo de Temporalidades: que correspondía a intereses de
Capitales de Haciendas, de capitales de Censos y de capitales dados a interés, Arrendamientos, Ventas de varios efectos, alcances de Cuentas, Productos de Haciendas existentes, Alquileres de Casas, Ramos Particulares y Aprovechamientos.
2. Ramos Particulares: comprendía capitales de Haciendas, de
Censos, y aquellos dados a Interés, Productos de Alhajas de
Oro y Plata, Depósitos, Reales Hospitales de Valparaíso y
San Borja, Haciendas existentes, Casas de Ejercicios de Valparaíso.
3. Gastos: sueldos de administración, sueldos de Capellanes,
Misiones, Colegios de Naturales, Gastos Generales, Gastos
Extraordinarios, Remesa de Caudales.
El libro de Caia resumía el movimiento de entrada y salida
de la Caja -valga la redundancia- de la Oficina, y se dividía en
dos clases de cuentas principales: Cuentas Generales y Cuentas
Suhalternas47 •
Las Cuentas Generales son 18 en total y de ellas se destacan:
a) Caja: ref!;istra el movimiento diario de entradas y gastos.
b) Doblones de a Ocho Escudos: en el Debe, asienta las compras y en el Haber, las remeses que se envían a España durante el año.
c) Deudores de Capitales de Haciendas: se anotan los deudores de capitales provenientes de la compra de las haciendas
46. XIX
47. XI;XIII;XV; xvm

d) Deudores de Capitales dados a interés: se asientan en el Debe los deudores d~ capitales dados a interés el 5% y en el
Haber los abonos.
e) Deudores de capitales de Censos: tanto en el Debe como en
el H~ber se registran las deudas y abonos a esta cuenta, respectivamente.
f) Rezagos: en el Debe se asientan los intereses no pagados durante el ejercicio anterior, de las cuentas Deudoras ( cuentas
subalternas correspondientes). En el Haber, los pagos efectuados por estos conceptos.
g) Real Hacienda de esta Capital (ciudad de Santiago): en esta
cuenta se registran en el Debe las distintas cantidades que la
Real Hacienda de Santiago ha tomado con calidad de reintegro, más los intereses que corresponden a estas cantidades.
En el Haber se registrarán los abonos. Decimos, se registrarán, porque los libros consultados no asientan ninguna partida de esta especie.
Las Cuentas Subalternas son seis, a saber: Deudores de Intereses de Capitales de Haciendas, de Censos y de Capitales dados a interés, la ciudad, Administración Subalterna de Coquimbo y de Concepción.
El mecanismo contable es similar al de las cuentas Generales
y lo único destacable es que todos los intereses de capitales corresponden al 5% anual, calculado sobre el monto de la deuda
respectiva.
Finalizado el ejercicio anual se realiza el Balance o Estado
General de los Valores de Temporalidades. Este Balance tenía
la importancia de reflejar los saldos del movimiento del año, los

�56 SigloXIX
avances o retrocesos de las diferentes cuentas y, junto al inventario practicado, servía para que la Oficina General de Madrid
conociera el exacto estado del Ramo. A su vez, los empleados
de esta última Oficina hacían la Auditoría correspondiente y,
evacuado su informe, se aprobaba o rechazaba el ejercicio contable de la Oficina de Temporalidades de Chile.48
A partir de este nuevo plan administrativo, el trabajo realizado en la Oficina de Chile dio los resultados esperados. Por esta razón la Secretaría del Despacho de Indias extendió este sistema administrativo a las demás provincias de Indias: Buenos
Aires, Quito y Santa Fe en 1797 y Lima en 1799, no pudiéndose hacer lo mismo en ueva España por la oposición de los virreyes49.
La Oficina de Chile siguió manejando los negocios de temporalidades en la forma indicada y, consecuentemente con la
reestructuración institucional de todo el Imperio, pasó a depender de la Superintendencia General de Temporalidades creada por Real Decreto de 10 de diciembre de 1797, y unida a la
Secretaría del Despacho Universal de Gracia y Justicia, con una
Dirección general del Ramo.50
Por Real Decreto de 19 de septiembre de 1 798 se mandó
agregar a la Real Hacienda las temporalidades de los regulares
de la extinguida Compañía, debido a que
. Jas extraordinarias y urgentes necesidades de la Monarquía
obligan a echar mano á recursos también extraordinarios con que
satisfacerlas, no es ya de ningún modo comparable la utilidad de
tales objetos con la muy superior de que unos bienes que propiamente pertenecen al Estado, siivan a la densa y conseivación del
Estado mismo ...51

C. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reíno de Chile

Consecuencia de esta norma legal fue la cesación de las
funciones de las Juntas Superiores y Subalternas de Aplicación
de Temporalidades52 •
Finalmente, se comunicó al Gobernador de Chile, por Real
Orden de 22 de diciembre de 1801, que el Rey disponía que se
diera por cancelado el crédito de 810.798 pesos 7 reales, que
mantenía la Real Hacienda con el Ramo de Temporalidades por
la imposibilidad de cancelarlo, y que se incorporasen los restos
de los fondos al Real Erario53 .
Con esta medida, prácticamente, la Oficina de Temporalidades de Chile continuó actuando, aunque sin fondos propios, y
con el solo objeto de llevar la contabilidad de las deudas pendientes de cobro y controlar las propiedades que todavía quedaban sin enajenar, pero ya no tenía la importancia capital que
mantuvo por más de treinta años.

El valor de las propiedades que a principios del siglo XIX
quedaban sin enajenar alcanzaba a 24.206 pesos 2 reales y se
trataba de la Casa de la Real Aduana (16.484 pesos 6 reales), la
Huerta del Colegio de San Pablo (440 pesos), las Piezas que ocupa el Presidio de Santiago (2.000 pesos), las Piezas de la Asamblea de Oficiales ( 4.000 pesos) y el Molino y tierras de San Pablo
(1.281 pesos 4 reales).54
Por esos mismos años, el informe que muestra el resumen
general de la Contaduría de Temporalidades de Indias es el siguiente:

48. XVI

49. xxm.
50. xvn
51. XX

57

52. XX

53. XXII
54. xxm

�58 SigloXJX

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

jas los once mil quatrocientos y ochenta y siete pesos quatro reales que segun los inventarios del Ramo de Temporalidades cargaron a censo en la Hacienda de las Palmas de que es referencia esta
escritura á más sus respectivos intereses de modo que yá queda libre de este gravamen y el p~ lo hizo en esta fecha. Santiago 10
de Diziembre de 1818 Correa .

RESUMEN GENERAL DE CONTADURIA
DE TEMPORALIDADES55
(PRINCIPIOS SIGLO XIX)

Oficina
Chile
Lima
México
Buenos Aires
Santa Fe
Caracas
Havana
Total

Valores de fincas
. rústicas y urbanas
24.206
34.825
378.627
83.547
111
11.207

2
3
21/2

532.524

1/2

1

Capitales de censos con
otros varios de réditos
379.549
3.162.990
930.816
101.773
239.791
81.147
320.000

4
51/2
5
3 3/4
1/2
6

59

En el caso de la Hacienda San Pedro y Limache, dicen los
documentos:
Quedan redimibles veinte mil pesos de los 35.438 que corresponden a esta Caja en el total de la escritura (se refiere al Acta de Remate de Venta de la propiedad) conforme a lo explicado en partidas de f. 8 del Manual de 1819, y pagados los reditos respectivos
de dicho capital hasta 24 de noviembre de 1818, cuyos 20.000 los
ha redimido Dª Manuela del Carmen viuda del señor Dn. Joaquín
Sánchez Dueñas57 .

5.234.069

Por último, en el margen de la escritura del remate de la hacienda La Punta, dice:
Como puede apreciarse, los capitales originales del fondo de
temporalidades confiscadas a la Compañía de Jesús de América,
representan casi el 100/o de la deuda total que todavía mantienen los particulares que compraran haciendas a plazo o a censo, o que solicitaron créditos de capital.
En el caso particular de Chile, se puede establecer que durante la segunda década del siglo XIX todavía los particulares
mantenían una importante deuda con el Ramo de Temporalidades y que tal situación, incluso, se mantuvo durante los primei:-os años de la vida de Chile republicano.
De _este modo, al margen de la escritura original de venta de
la Hacienda de Las Palmas, dice lo siguiente:

En 4 de octubre de 819 según f. 100 del Libro Manual entregó
Dn. Francisco Gutiérrez quatro mil pesos a cuenta de 7.767 pesos
(4) reales que según las (cuentas del Ramo de) Temporalidades (se
debían) todavía de los 47.767 4, los que reconocieron interes como (ilegible) de los 95.535 que expresa este remate, de modo que
queda reducido a 51.535 4 rs. y se anota para constancia. Correa
a f. 55 lis. de deudores de 82258.

Para mayor aclaración, diremos que el comprador de la Hacienda de La Punta, o sus descendientes, aún no redimían el censo de 47.767 pesos 4 reales, que sumados al saldo del crédito, o
sea los 3.768 pesos, alcanza la última cantidad anotada en el libro de deudores de 1822.

Chancelacion a f. 168 del Libro Manual de esta Tesorería General
consta que Don. José Antomo Oballe y Vivar entregó en estas ca55.

xxm

56. VII
57. VII
58. VII

�60

•

Siglo XIX

En conclusión, podemos señalar que la riqueza temporal de
la Compañía de Jesús alcanzó vastas proporciones durante el
período colonial. Cuando esta riqueza pasó a poder de la Monarquía española, la necesidad de la administración y del destino de esa riqueza determinó su transferencia a particulares. No
obstante las facilidades dadas para la adquisición de bienes inmuebles, aun a principios del siglo XIX, quedaban propiedades
sin venderse y, lo que era más grave, saldos por cuentas pendientes de pago, que incluso pasaron a ser administrados por las
autoridades de Gobierno de la naciente República de Chile.

G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chüe 61

VI. 1769, Dic. 14
Lima

VII. 1770-1 784
Santiago, Chile

VIII. 1779, Dic. 31

-

Lima

INDICE DOCUMENTAL

l. 1767, Sep. 8 - 1769 Dic. "Cuenta General de los gastos ocaLima

II. 1768, Ago. 14
San Ildefonso

III. 1768, Sep. 12
Concepción, Chile

IV. 1768-1776
Santiago, Chile

V. 1769, Man. 27
Madrid

sionados en el sequestro y expatriación de Jesuitas de esta Capital...
y Reyno de Chile...".
AHNM. AJ. LIB. 431.

''Real Cédula. . . en que... declara
S.M. devuelto a su disposición ... el
dominio de los bienes ocupados a los
Regulares de la Compañía... "
AHNM. CONS. LIB. 1484. Pza. 77.
"Carta Informativa" (Sobre Temporalidades de Concepción).
AHNM. AJ. LEG.126. Pza. 40.

IX. 1789, Ene. 15
Madrid

X. 1793
Santiago, Chile

"Actas Originales de la venta y arrendamiento en remate público de las
Temporalidades que pertenecieron a
la Compañía de Jesús... "
AHNS. RA. VOL. 408.
''Estado de la Dirección General de
Temporalidades del Reino del Perú .. "
AHNM. AJ. LIB. 427.
" Real Instrucción para el régimen y
gobierno de la administración y contaduría de las Temporalidades que
fueron de la extinguida Compañía
nombrada de Jesús en el Reyno de
Chile".
BNM. MSS. 17615. Pza. 18.
''Libro Manual de la Administración
y Contaduría Principal de Temporalidades del Reyno de Chile, para la
cuenta del año 1793".
AHNM. AJ, LIB. 436.

XI. 1793
Santiago, Chile

"Libro de Caxa de la Administración
y Contaduría Principales de las Temporalidades del Reyno de Chile, para
la cuenta del año 1793".
AHNM. AJ. LIB. 439.

XII. 1794,Ene.2
Santiago, Chile

"Imbentario de todos los bienes que
a fin de año 1793 havia existentes.. .
propios de las Temporalidades... en
este Reyno de Chile".
AHNM. AJ. Papeles anejos al LIB. 439.

"Libro de Rema tes de esclavos de
Ex- jesuitas, 1768-1776 ".
AHNS. AJ. LIB. 366 Tomo 3°.
''Real Cédula de S.M. en que se expresan las reglas, y métodos... en las
ventas de los bienes pertenecientes a
Temporalidades".
AHNM. CONS. LEG. 8025. Pza. 297.

"Testimonio.. :de la cuenta general
que dieron los Oficiales Reales de esa
Capital (Santiago, Chile) de los Remates de Hacienda Esclavos y otros
asuntos concernientes a las Temporalidades de Jesuitas . .." .
AHNM. AJ. LEG. 95. Pza. 16.

�G. Bravo Acevedo: los bienes jesuitas en el reino de Chile

62 SigloXIX

XIII. 1794
Santiago, Chile

XIV. 1795, Ene. 2
Santiago, Chile

San Ildefonso

Hacienda las Temporalidades de los
Regulares de la extinguida Compa-,, ,,
ma.
AHNM. CONS. LIB. 1499. Pza. 63.

XXI 1798, Oct. 25.

"Razón que manifiesta los compradores de Haciendas, nombres de éstas, cantidades derivad~ por razón
de principales, y réditos, en los días
del año 1796 que se expresarán".
AHNM. AJ. LEG. 250. Pza. 16.

"Libro de Caxa de la Administración
y Contaduría Principal de las Temporalidades del Reyno de Chile... año
de 1794".
AHNM. AJ. 440.
"Inventario de los fondos de Temporalidades correspondientes al año
1794".
AHNM. AJ. Papeles anexos al IJB.

Madrid

438.

XV 1796
Santiago, Chile

XVI. 1797, Oct. 26
Madrid

xvn.

1797, Dic. 17
Madrid.

XVIII 1797
Santiago, Chile

XIX 1797
Santigo, Chile

XX. 1798,Sep.19

"Libro de Caxa de la Administración
y Contaduría Principal de Temporalidades del Reyno de Chile... año de
1796".
AHNM. AJ.LIB. 441.

XXII. 1801, Dic. 22 a 1808
Madrid

XXIII. 1808-1809
"Informe de la Contaduría de Temporalidades de Yndias sobre las cuentas de la Administración de las del
Reyno de Chile compreensivas del
año entero de 1793".
AHNM. AJ .. Papeles anexos al LIB.
439.
"Real Cédula de S.M. . . . crea una
Superintendencia General de Temporalidades... "
AHNM. CONS. IJB. 1499. Pza.24.
"Libro de Caja de la Admirústración
y Contaduría principal de Temporalidades del Reyno de Chile. . . año
1797".
AHNM. AJ. LEG. 959.
"Libro Mayor de la Administración
y Contaduría Principal de Temporalidades del Reyno de Chile. . . año
1797".
AHNM. AJ. LIB. 435.
"Real Decreto. Se agregan a la Real

63

Madrid

"Registro de Reales Ordenes y recursos a su Majestad (Temporalidades de
Indias)".
AHNM. AJ. LEG. 962J. Pza. 8.
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Temporalidades, Madrid".
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AHNM
AHNS.

AJ. :
BNM:
CONS.

HAC.
LA.
LEG.
LIB.

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Archivo Histórico Nacional Santiago.
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Libro de Arrendamientos.
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Obras Completas.
"Historia de Santiago"

Vol. X- XI
Universidad de Chile.
Imp. General de Prisiones.
Santiago, Chile.

La ponencia procura comparar, en forma muy sintética, algunos aspectos de la acción del poder político sobre la actividad económica en el noreste de México, con una referencia especial a la aparición y fortalecimiento de una poderosa burguesía regional.
Adoptando como punto significativo del análisis las fuerzas que se asentaron en Monterrey -capital del estado de uevo León y escenario desde 1890 de un poco frecuente proceso
de crecimiento industrial-, los focos cronológicos para el estudio están situados en los extremos del período investigado, que comprende la segunda parte del siglo XIX y los inicios del XX: uno de esos focos coincidió con la fase de mayor
explosividad de la revolución liberal en México, durante los
años de la Reforma; el otro entroncó en línea generales con la
etapa de estabilidad del porfiriato, desde mediados de los 80.
El cotejo se practicará entre los años que mantuvo su hegemonía regional el gobernador y comandante militar Santiago
Vidaurri (1855-1864) y los que tuvieron al general Bernardo
Reyes -actuando desde uevo León - como centro de decisiones en el mismo espacio regional, de 1885 a 1909.
* Facultad de Ftlosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Ponencia presentada en el simposio "Historia Económica: economía y política",
45° Congreso Internacional de Americanistas, Bogotá, 1 al 7 de julio de 1985.

�68

St!loXIX

En el momento de la hegemonía vidaurrista era casi inexistente un efectivo poder central (y, por lo tanto, un Estado como aparato político y administrativo reconocido en una escala
nacional). La coyuntura estuvo entrecruzada por las luchas civiles y la intervención extranjera, además de que México terminaba de salir del catastrófico enfrentamiento con Estados Unidos. La guerra era, pues, el aspecto principal a resolver y condicionaba totalmente la actividad económica.
Provisto de una visión fuertemente autónoma -que respondía a su concepción de cómo debía organizarse el Estado
Nacional- Vidaurri dedicó sus esfuerzos a la construcción y
mantenimiento de ejércitos. En una época de alta inestabilidad sociopolftica y de enormes dificultades para regularizar
cierto dinamismo en la producción y en la circulación mercantil, el noreste (limítrofe con Estados Unidos y orientado hacia
el golfo de México) vio funcionar un sistema regional de poder
capaz de asumir decisiones y medidas que técnicamente debían
corresponder a un gobierno federal.
Este sistema resultó, a la vez, una respuesta a las nuevas e
imprevistas condiciones generadas en esas latitudes por un hecho fundamental: el cambio de la línea fronteriza tras la derrota
con Estados Unidos.
El poder político regional se mostró decididamente liberal,
pero con tendencias autárquicas que se expresaron -sobre todo,
y dadas las urgencias bélicas- en el establecimiento, control y
administración de aduanas, en el uso de sus recursos y en una
política arancelaria que entraba en antagonismo con lo que pretendía fijarse desde el centro del país. En nombre y en defensa
de la revolución liberal, Vidaurri abrió las fronteras a la introducción de mercancías extranjeras, y practicó una serie de políticas que benefició largamente a los grupos mercantiles del noreste, en especial a los afincados en Monterrey.
Muy distinta sería la etapa de Bernardo Reyes. A diferencia
de lo acaecido con Vidaurri -expresión local de la desarticula-

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

69

ción del Estado como poder soberano en una escala nacional-,
Reyes se convirtió en un eficaz delegado del orden porfiriano:
sus tareas tendieron a adecuar o perfeccionar regionalmente lo
que el gobierno central dictaminaba y disponía.
Pero para la historia económica del norte oriental de México
y en particular para la de Monterrey, la significación de Reyes
asumió otros matices. Así como Vidaurri accionó, por necesidad, en el plano de la circulación mercantil, Reyes patrocinó
medidas que impactaron decisivamente en el de la producción.
La industria fabril de la ciudad nacería al amparo de una legislación que estimuló la inversión en este sector productivo, complementando otras condiciones que se perfilaban en su favor:
entre otras, la articulación de un mercado tendencialmente nacional, la posibilidad de vincularse al mercado norteamericano,
la formación previa de grandes capitales.
Todo ello en el marco de la consolidación del Estado 1 ac10nal: producto, en buena parte, de los mecanismos que logró
montar y sostener el porfiriato.
La acción del poder político regional, como representante
obediente del central, no se usó ya para el mantenimiento de
ejércitos y para la defensa del orden liberal, sino para asegurar
la sólidez de aquel Estado Nacional y, en el plano económico,
para estimular la capacidad reproductiva del capital. Entre 1890
y la Revolución, así, se articularía en \1onterrey un empresariado de innegable influencia en el posterior desarrollo capitalista
del país.
GUERRA, SISTEl\lA REGIONAL Y COj1ERCIANTES

1.- El lapso que transcurrió desde la guerra con Estados Unidos (1846-47) hasta el fusilamiento de Maximiliano (1867) significó para México una coyuntura decisiva. En esta profunda
crisis, que llevó a grados extremos la contienda entre liberales y
conservadores, se jugó en fuerte medida su posibilidad de rlefi-

�70 S~lo XL\

nirse como Estado ;\acional.
En el alejado noreste, y en nombre del liberalismo, Santiago
Vidaurri ocupó el gobierno de Nuevo León tras levantarse contra el presidente Antonio de Santa Anna en mayo de 1855. Dos
meses después extendió su dominio a Coahuila, que sería integrado en un solo estado -formalmente- en febrero de 18561 .
Sus pretensiones de prolongar a Tamaulipas, hacia el oriente,
esta experiencia, fueron obstruídas por jefes locales ligados -en
ocasiones- a dirigentes nacionales2 • Pero la repercusión de sus
políticas sobre esta provincia litoral (ubicada en el ángulo septentrional del país sobre el golfo de México) con clara importancia portuaria, resultó marcada.
Puede afirmarse que Vidaurri, con altibajos, implementó en
el noreste entre 1855 y 1864 una visible hegemonía regional.
Nutrida por un doble matiz: por una parte era eficaz para la
causa liberal en su conjunto; por otra, apuntaba al fortalecimiento creciente de un poder de dimensiones regionales que se
negaba a someterse incluso a los gobiernos supremos liberales
que -con dificultades ingentes- intentaban consolidarse en la
zona central de México.

1.- La anexión de Coahuila a Nuevo León provocó la primera crisis entre Vidaurri y
el gobierno del general Ignacio Comonfort, quién se opuso terminantemente. El
conflicto llegó a generar choques annados. Pero Comonfort, a fines de 1856, debió tolerar la urúficación de ambos estados.
2.- Las disidencias con los jefes tamaulipecos eran consecuencia de las intenciones
subordinantes que mostraba Vidaurri. Desde Tamaulipas brotaba una animadversión notoria a este proyecto de hegemonía regional que, de concretarse totalmente, iba a suponer el control pleno de las aduanas fronterizas de este estado y
de sus dos puertos marítimos: Matamoros, al norte, y Tampico, en el extremo
sur. La inquietud era compartida por el poder central liberal que temía que Vidaurri adquiriese un peso indetenible si manejaba efectivamente el conjunto del
noreste. El gobernador de Tamaulipas, Juan José de la Garza, se alió a Comonfort para combatir a Vidaurri cuando se formalizó la anexi6n de Coahuila. En
realidad, sólo en momentos muy breves pudo Vidaurri instaurar su dominio militar y político sobre todo Tamaulipas. Su influencia, en cambio, resulta.ría más
ostensible en cuanto a las polÍticas arancelarias, que fueron asumidas en buena
medida por los jefes tamaulipecos, especialmente en las franjas fronterizas.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

71

Esta visión bifurcada -compleja- del vidaurrismo no era
más que una expresión del momento que transitaba ~léxico:
recorría una de sus instancias fundamentales en el fatigoso camino para conformar un Estado y un renovado orden social sobre cimientos liberales. Proyecto que no dependía solo de quienes pretendían articular un poder centralizante (en este caso,
en el seno del liberalismo) sino también -y mucho- del aporte
que ofrecían las poblaciones y iefes del interior. Esto último se
mostraba con agudeza mayor en el caso del noreste ante la reciente incorporación a Estados Unidos de territorios ahora limítrofes, y por las expectativas y amenazas de nuevas expansiones del ávido vecino.

Il.- Como sucedía con frecuencia en estas décadas, el peso
politico de Santiago Vidaurri se sustentó abiertamente en su
capacidad militar. Más de cinco mil hombres llegaron a ser
movilizados en un proceso que simultánea o sucesivamente
implicó la rebelión triunfante frente a Santa Anna, los aprestos para sofocar los primeros levantamientos conservadores
(como el que se suscitó en Puebla a principios de 1856), las
incursiones de grupos tejanos3 , el combate a muerte que se
libraba en contra de gruesos contingentes de indios seminómades, la guerra de Reforma (1858-1860). y el desembarco
francés (1862), sin dejar olvidados los mismos choques que
solían registrarse entre fuerzas liberales4 • En la conformación
de aquella densa tropa, el gobernador y comandante del Ejército del orte adquirió una vasta experiencia en la tarea de

3.- En octubre de 1855, por ejemplo, la localidad de Piedras Negras, en el extremo
norte de Coahuila, había sido invadida por grupos tejanos. Al respondeT militarmente a estas incursiones, Vidaurri consideraba que defendía la soberanía nacional. Por ello fue elogiado, tras lo de Piedras Negras, por el presiden te Juan Alvarez.
4.- La marcada autonomía que Santiago Vidaurri sostuvo respecto a los mismos gobiernos centrales liberales le obligaba a mantener tropas que, eventualmente, debían rechazar algún intento de sometimiento en el seno de esta corriente. Esto
explica, además, por qué se negaba sistemáticamente a que tropas federales fueran enviadas al norte, y a poner las suyas bajo órdenes de los comandantes generales que operaban en el centro de México.

�72 Si;!lo XL\

montar ' vestir , alimentar , armar y transportar enormes batallones, a lo que seguramente contribuyó su exhaustivo conocimiento de las posibilidades qe la frontera.
La actividad militar, con sus oscilaciones, provocó una implacable demanda de recursos. Su cuantificación, con alguna
aproximación, ha sido factible gracias a la muy minuciosa documentación que dejó la administración vidaurrista, especialmente
por medio de su tesorería general5 •
Esos papeles permiten señalar que los gastos militares llegaban a consumir alrededor del 85 por ciento de los ingresos que
contabilizaba aquella oficina: al menos ese fue el panorama en
circunstancias como las enfrentadas entre mayo y fines de
1855, o entre mediados de 1855 y septiembre de 1859, momento éste en el que Vidaurri pierde circunstancialmente el control
del gobierno de Nuevo León-Coahuila6 .
Ya fuera para pagar los abastecimientos que la misma economía regional producía pese a su carácter precapitalista (alimentos, animales para trasladar soldados y carga pesada, una
amplia gama de artículos artesanales como monturas, frenos,
costales, mochilas, bolsas, entre muchos otros), como para cubrir lo que representaba la importación de gran parte del vestuario y la totalidad de los pertrechos de guerra (armas, municiones, pólvora), Vidaurri acudió a dos fuentes vertebrales de
recursos: 1) las rentas que técnicamente debían corresponder
al gobierno federal, entre las que sobresalieron con nítidez los
ingresos aduanales y los impuestos a la circulación y/o exportación de metálico; 2) los créditos y préstamos en efectivo que
le facilitaban -amable o forzadamente- los mercaderes del
área (algunos situados en el sur de Estados Unidos y otros, los
5.- El tema lo hemos abordado en Economía de guerra y poder regional en el siglo
XIX, Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León, 1983, parte primera. Los cálculos se efectuaron a partir de la documentación encontrada en la
sección Hacendarios, del Archivo General de Nuevo León (AGENL).
6.- Todo indica que ese porcentaje de egresos por razones bélicas siguió manteniéndose, sobre todo desde que se produjo la invasión de tropas europeas.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

73

más, residentes en Monterrey). Ambas vías de acceso al financiamiento de guerra, por otro lado, se ligaban muy estrechamente.

III.- En tanto, el cambio de la línea fronteriza -sancionado
por convenio efectuado con Estados Unidos en 1848- había
alterado radicalmente las expectativas y el funcionamiento de
áreas y poblaciones que, inesperadamente, pasaron a ser el extremo norte de ,vféxico.

Se convirtieron, de pronto, en vecinas directas de un país
cuyo capitalismo crecía con ritmos escasamente comparables en
la historia mundial. El extenso desierto que separaban de Estados Unidos a ciudades como Monterrey quedo cercenado.
Una inicial y formidable influencia se manifestaría en el comercio. o sólo por lo que iba a significar el asentamiento humano que implicó la colonización de Texas - que cubría, por
encima del río Bravo, todo el nuevo noreste-. Manifestaciones
más inmediatas supondría la instalación de activos núcleos mercantiles sobre la margen izquierda del Bravo, que con rápidez
conectarían este espacio mexicano con el flujo de artículos provenientes del mercado mundial. Una evidencia espectacular de
ello sería el cuantioso contrabando que se desenvolvió desde
1848, y que resultaba imposible frenar para las autoridades de
México 7 • Sobre todo cuando se fijaban elevados aranceles,
como los que intentó aplicar Santa Anna desde 1853.
7.- En 1870, el secretario de Hacienda, Matías Romero, recordaba: "Terminada la
guerra con Estados Unidos por el tratado de Guadalupe Hidalgo de 2 de Febrero de 1848, los IÍmites de la República se avanzaron muy considerablemente á
sus centros poblados, y la parte que se cedió :! la naci6n vecina aumentó notablemente de población. No habfan transucrrido aún dos años de la celebración
del tratado de Guadalupe, cuando por los cambios indicados, comenzaba ya á
hacerse sentir el contrabando por la frontera del Norte. Este era impulsado por
los muy altos derechos establecidos por el arancel del 4 de Octubre de 1845 vigente entonces". Y luego indicaba que desde 1851 "el contrabando no tuvo tr~ba
alguna". Circular del 4 de junio de 1870, en Diario Oficial del gobierno supremo
de la República, 17 de junio de 1870. Por su lado Moisés González Navarro describe: "Con la derrota del 46 aumentó el contrabando (encabezado por 'respeta-

�74

Siglo XIX

Cuando Vidaurri comenzó a imponer su hegemonía, una
serie de antecedentes -surgidos entre 1848 y 1855- le indicó
el camino a transitar. Antiguo y experto funcionario gubemamental8, conocía en detalle las preocupaciones y necesidades
de los habitantes fronterizos. Y se abocó con presteza a satisfacer dos de ellas: a) la persecución sistemática de los agresivos
indios que entraban a México al ser expulsados desde Estados
Unidos; b) la habilitación y sostenimiento sobre el Bravo de una
línea de puestos aduanales que -gracias a una complementaria
política de bajos aranceles- habría de intensificar el tráfico
mercantil legal.
o se considerará aquí la problemática indígena, de notoria
influencia en múltiples aspectos de la vida fronteriza 9 . Se aludirá sólo a la cuestión aduanal y al diseño de medidas arancelarias
que no solo se vinculaban con una vieja disputa en México 10 , sino que resultarían un instrumento decisivo para la adhesión y el
enriquecimiento de núcleos mercantiles de la región.

IV.- Para el gobernador Vidaurri, así como para sus colaboradores e inspiradores ideológicos11 , el control y aprovechabilísimas' casas extranjeras) por haberse acercado importantes centros de población a la nueva frontera con Estados Unidos; las alcabalas y los estancos abolidos por los invasores se restablecieron con dificultad y creó problemas el bajo
arancel fijado por los norteamericanos". González Navarro, Anatom(a del poder
en México {]848-1853), México, El Colegio de México, 1977, p. 170.
8.- Vídaurri comenzó su carrera administrativa a principios de los treinta. Fue escalando posiciones hasta llegar a ser secretario de Gobierno, cargo que ocupó durante varios años. Estaba en esas funciones cuando se rebeló contra Santa Anna.
9.- Véase José Reséndiz, La pol(tica de Vidaurri y la expulsión de las tribus nómadas en el noreste de México, tesis de licenciatura, Monterrey, 1983. González
Navarro, citado, también hace referencias a esta problemática en el norte. En
Economfa de guerra . .. , citado, incluimos la lucha contra los contingentes indígenas entre las actividades militares de los años de Vidaurri: el mantenimiento
de tropas para la defensa de las poblaciones de una amplia franja fronteriza demandaba permanentes gastos al gobierno de Nuevo León-Coahuila.
10.- Disputas que llevaban adelante corriente librecambistas y proteccionistas. El
debate se encuentra en Luis Córdova (nota preliminar, selección documental
y comentarios de), Del centralismo proteccionista al régimen liberal (J 83 7-1872),
. México, Banco de Comercio Exterior, 1976.
11.- Una referencia a estas posturas ideológicas, por momentos muy radicales, la

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

75

miento de las aduanas fronterizas con F:stados Unidos aparecieron como algo indispensable para armar y trasladar las tropas
que habrían de bregar con texanos, indios, conservadores y franceses.
Si se recuerdan las exigencias que planteaban las guerras civiles y a la vez no se olvidan los anhelos que borbotaban en los
habi;antes y
los grupos mercantiles más prominentes del noreste, no puede extrañar que a menos de tres _meses d~ ocupar
\lonterrey y a los treinta dfas de extender su mfluencia a Coahuila Vidaurri tomara decisiones fundamentales.

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'

Su primera gran medida fue el decreto del 22 de ago~? de
1855: reformaba el ordenamiento para las aduanas mar11:Imas
y fronterizas que en junio de 1853 -y con base e~ el de 1845había promulgado el presidente Santa Arma. El Jefe nuevoleonés rebajó los derechos en el mismo sentido -y en ciertos casos
aplicando idénticas tarifas- que lo que pre_vió el_ fug~ ~rancel
Ceballos, del 24 de enero de 1853: este régimen 1mpos1tivo fue
suprimido por Santa Anna al recuperar el poder, pues presentaba un marcado matiz liberal. F:l plan de Ayutla (1854), enarbolado contra Santa Anna, lo mencionaba expresamente como
sustento del orden mercantil que los liberales aspiraban a edificar. Inclusive fue adoptado provisionalmente entre octubre de
1855 y el 31 de enero de 1856, mientras se confeccionaba
el reglamento que el presidente Ignacio Comonfort puso en vigencia 12.
Con el citado decreto del 22 de agosto comenzaría a germinar el más tarde famoso y temido arancel Vidaurri. Su desarroefectuamos en "Poder regional, gobierno central y periodismo liberal en México en años de la Reforma. Santiago Vidawri y los estados fronterizos del noreste (1855-1864)", en Alberto Gil Novales (ed.), La prensa en la revolución liberal. España, Portugal y América Latina, Madrid, Universidad Complutense,
1983.
12.- El decreto de Vidaurri en AGENL, Circulares, 1854-55, 22 de agosto de 1855.
El arancel del 24 de enero de 1853 fue dictado por el presidente interino Juan
Bautista Ceballos, de breve mandato. Su sesgo liberal fue ampli3"6ente recuperado por el plan de Ayutla reformado en Acapulco, en su artículo 7 .

�76

Siglo XIX

llo posterior, en síntesis, abriría al mercado mundial -vfa el
río Bravo y Texas- el ámbito geográfico que rodeaba a Monterrey. Pondría además a los mercaderes de esa urbe, y a los de
ambas márgenes del Bravo, en evidente ventaja para competir en
las zonas centrales del país con colegas de Veracruz y de la ciudad de México.
El complemento inmediato e inevitable de esta disposición
fue la habilitación efectiva de diversos puestos aduanales sobre
el mismo Bravo. El 24 de agosto se ordenó la apertura de puertos para importación en Mier, Camargo y Laredo (Tamaulipas),
y en Piedras egras (Coahuila). A comienzos de octubre se prolongaron esos privilegios a Reynosa y Guerrero, también en Tamaulipas13.
La reorganización vidaurrista -que se implementaba en un
espacio menor al del futuro Estado 1acional, pero mucho mayor al de uevo León- tendía a un nítido obietivo: transformar
a Monterrey en el pivote militar, político y comercial de un
sistema regional en expansión que, por esto, alcanzaría repercusión en el contexto mexicano.
Pieza clave en esta reestructuración fue el artículo 4º del
decreto del 24 de agosto, mediante el cual quedaba instalada en
Monterrey una Dirección General de Aduanas con amplios poderes: desde la ciudad nuevoleonesa se administrarían así las
' y' se
recaudaciones correspondientes a los puertos habilitados
regularían todos los trámites conexos a una actividad tan básica
como el comercio intemacional14 .
Un par de meses más tarde Yidaurri explicaba al ministro de
Relaciones del flamante gobierno supremo liberal las causas de
tan controvertibles disposiciones: podrían atenderse los urgentes requerimientos del Ejército del\ orte; se sostendrían lastro13.- AGENL, Circulares, 1855, 24 de agosto; 1854-55, 4 de octubre de 1855.
14.· ldem, circular del 24 de agosto de 1855.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

77

pas que protegían la línea limítrofe ''invadida por los filibusteros tejanos"; se cubriría la deuda contraída con los pueblos,
consecuencia del levantamiento contra el ya derrocado Santa
Anna; podría desechar las proposiciones que le efectuaron
"algunos comerciantes" y que evaluó como "ofensivas al honor nacional y al mío propio"15 ; frenaría el contrabando proveniente de las villas situadas del lado norteamericano; poblaría
la zona de frontera y ahuyentaría los contingentes indígenas rebeldes16.
V.- Lo que se· conocería como arancel Vidaurri, en estos
años tumultuosos, fructificó como una combinación en la que
se imbricaron antecedentes regionales y nacionales, modificaciones que sobre la marcha impulsaban Vidaurri y otros jefes locales y sugerencias de comerciantes destacados del noreste 17
15.- Vidaurri modificaría su forma de pensar al respecto, seguramente asediado por
las ingentes necesidades de su despliegue militar. Los contratos especiales con
grandes mercaderes de la región - con fr.ecuencia para procurarse armas y pertrechos de guerra- constituyeron una fuente constante de recursos durante
1855 y 1856. A las finanzas del estado le resultaban tan onerosos algunos de
estos convenios que el propio gobernador mostraba disgusto ante el desmedido
interés de los proveedores.
16.- El Restaurador de la Libertad, Monterrey, 27 de noviembre de 1855.
17.- Entre los antecedentes regionales deben recordarse al menos dos: el levanta·
miento cívico-militar que dio a conocer el plan de la Loba, en septiembre de
1851, y la respuesta a esta actitud de rebeldía que resultó el arancel Avalos,
días más tarde. El plan de la Loba fue precedido por la ocupación de Camargo,
población ubicada sobre la margen derecha del Bravo. En su punto cuarto abordaba la cuestión arancelaria con claro sesgo liberal y exigía que se quitasen las
prohibiciones y se rebajasen derechos en materia de importación. Solicitaba penas menores para quienes ejercían el contrabando, la introducción libre de vfveres durante cinco años y que se estableciera una aduana en Reynosa, al este de
Camargo. Su jefe visible era José María Carvajal, acusado muchas veces-de tener
ligas íntimas con grandes contrabandistas. Para disminuir la tensión creada por
la ocupación de Camargo, el general Francisco Avalos, a cargo de la línea fronteriza y con residencia en Matamoros, villa marítima y fronteriza, rebajó drásticamente los impuestos que pesaban sobre las mercanefas introducidas por el lugar.
Lo hizo sin consultar con el gobierno central, lo que provocaría más tarde intensos debates. Avalos comentaría al ministro de Guerra y Marina que decidió
adoptar ese arancel por "lo excepcional de las circunstancias referidas, y el deseo de evitar que la guerra civil tomara incremento". Además era lo único
factible porque, así, las importaciones se harían por Matamoros en lugar de
realizarse por Camargo u otros puntos más occidentales. El arancel Avalos
mantuvo su vigencia hasta abril de 185 2. La proclama de Carvajal y las disposiciones de Avalosen AGENL, Ramo m11itar, 1851-57. Ya con Vidaurri al man-

�78

Siglo XIX

Cuando este arancel llegó a su punto de cristalización, hacia
1857, significó en concreto que por esa frontera se introducían
mercancías con recargos mucho menores a los que se imponían
en otros puertos, en los que se tenía que cumplir la ordenanza
general que en enero de 1856 pormulgó el presidente liberal
Comonfort. De acuerdo con referencias de entonces, ratificadas por cálculos nuestros, esa disminución oscilaba entre un 50
y un 65 por ciento. Podría afirmarse que, en promedio, el arancel Vidaurri representaba un descuento del 60 por ciento frente
a lo que cobraba el arancel federal.
La sólidez del sistema regional constituído desde uevo
León se retroalimentaba en la propia capacidad militar, pero a
la vez se nutría -en términos políticos- de la seguridad que se
ofrecía a los segmentos mercantiles y a las poblaciones de la
frontera. La influencia del vidaurrismo quedó probada a principios de 1858, al estallar la revuelta conservadora.
Tras el plan de Tacubaya, ocupada la ciudad de México por
los ejércitos opuestos al liberalismo, uevo León-Coahuila y
Tamaulipas recuperaron sus respectivas soberanías y se aliaron
en favor de la Constitución de 1857. Firmaron entonces un pacto ofensivo-defensivo en el que quedó expresamente señalada la
repercusión alcanzada por el arancel Vidaurri. Ambos estados se
comprometieron a levantar "el mayor número de fuerzas que les
sea posible para el sostén de la causa nacional". Para lograr tal
do de Nuevo León, y ante la necesidad de que se "establesca un arancel que
arregle las importaciones del comercio y fije las reglas á que deba sujetarse el
pago de derechos de las mercancías que se introduscan", el gobernador dispuso que se formara en Monterrey "una junta de aranceles". Entre otros la
integraban dos prominentes comerciantes de la ciudad: Juan Oausen y Mariano
de la Garza. En la orden se señalaba que debían tener en cuenta antecedentes
como los aranceles Avalos y Ceballos. AGENL, Hacendarios, 1855/3, 9 de
agosto. A comienzos de 1856, Guadalupe García, oficial a caigo de las tropas
fronterizas de Tamaulipas, sugiri6 a Vidaurri nuevas rebajas, que eran pedidas
por comerciantes de Matamoros. García logró que el comandante nuevoleonés
quitase los llamados derechos adicionales Y, además practicara una rebaja del
15º/o global. Vidaurri acentuaría después esta rebaja general hasta un 40º/o, con
lo que su arancel llegó al más alto nivel de liberalidad. Los pedidos de Guadalupe
García en AGENL, Correspondencia particular de Santiago Vidaurri (CPSV),
desde Matamoros, 27 de febrero de 1856.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y bu'1{uesía en México

79

objetivo, negociarían un préstamo "de~tro ó fuera de la Republica hasta de quinientos mil pesos, hipotecando para su pago
los productos de la Aduana marítima de Tampico y de las fronterizas del río Bravo". Y en el artículo 6° se indicaba:
Mientras duren las actuales circW1stancias regirá el arancel conocido con el nombre de Vidaurri, que espedirá (el gobernador de
Tamaulipas, MC) con la baja de un cuarenta por ciento... 18

Se oficializaba de esta manera en los tres estados del noreste
un arancel que se insinuó primero en uevo León, y que ahora
abarcaba el conjunto regional: resultado del inicio de la guerra
de Reforma, fase decisiva en el estallido de la revolución liberal
en México.
Y si bien en Tamaulipas la medida sería derogada en agosto
de 1860, cuando se daba por seguro el triunfo liberal, en uevo
León-Coahuila el arancel continuó funcionando. La lucha contra el invasor francés obligó a Benito Juárez en 1862 a conferir
poderes amplios a Vidaurri sobre Tamaulipas, lo que reavivaría
la vigencia global de sus políticas mercantiles. Sólo cuando el
poder regional fue sometido, en marzo de 186419 , .se abrió la
posibilidad de que la ordenanza general de 1856 comenzara a
respetarse en esta parte de la frontera.

VII.: A cambio de las ventajas arancelarias que la administración de Nuevo León-Coahuila otorgaba, obtenía recursos .
diversos para solventar los permanentes déficits provocados por
la incesante acción bélica.
Hasta que se sistematizó el funcionamiento del arancel
Vidaurri ( es decir, durante 1855 y 1856), los abastecimientos
de pertrechos de guerra se conseguían en las horas más apre-

18.- AGENL, Minutas, 1858, 23 de enero.
19.- P.resionado por el invasor francés, Benito Juárez marchó en !863 hacia el norte
del país. y las aduanas de esta frontera, sobre todo la de Piedras Negras - que

�80

SigloXIX

miantes por medio de contratos especiales: el gobernador otorgaba entonces drásticas rebajas en los derechos de importació~ a
determinados comerciantes, como forma de compensar la Introducción de armamento.
Un segundo mecanismo, que paulatinamente reemplazaría
al anterior, fue el de solicitar créditos y préstamos en efectivo
para cubrir los gastos militares. En este caso la devolución se
efectuaba por medio de certificados que -presentados luego en
los puestos aduanales- permitían concretar masivas importaciones en el marco del cada vez más liberal arancel Vidaurri. Como
puede observarse en los anexos 1 y 2, que aluden a las urgencias
planteadas durante la guerra de Reforma y en los momentos del
desembarco francés, Vidaurri no sólo debía acudir con suma frecuencia a los mercaderes del área, sino que tenía que agradecer
sus aportes con otra compensación: los fuertes premios (especie
de interés cobrado en plazos extremadamente breves, por el alto
riesgo de cada operación) que le sumaban los intermediarios,
transformados en financistas inevitables del poder regional.
Aunque el gobernador llegó a suponer que esos premios no
irían más allá del 11º/o -como lo indicaba en su circular del
22 de enero de 1858, destinada al comercio, y que se reproduce por su significación documental en el anexo 3-, en los días
de mayor tensión esos premios llegaron a representar el 50°/o
del dinero adelantado 20
vivía entonces un momento de auge por la guerra de Secesión en Estados Unidos- les fueron requeridas a Vidaurri. A principios de 1864, con Juárez en
Nuevo León-Coahuila. el gobernador se negó a ceder esos recursos y enfrentó
abiertamente al presiden te. Finalmente, rodeado por los ejércitos federales, Vidaurri abandonó el país. Se cerraban así casi diez años de poder autárquico en la
región. La consolidación del Estado Nacional despuntaba simultáneamente por
una doble vertiente: el rechazo de la intervención europea y la subordinación de
las fuerzas regionales. Esta Última tarea sería completada por Porfirio Díaz,
hacia los años 80. Tras su crisis con Vidaurri, Jufu:ez restableció a Coahuila la
autonomía que había perdido desde 1855.
20.- En los meses más críticos florecían los llamados préstamos de pronto reintegro,
brindados con premios elevados. Los grandes comerciantes de Monterrey -Valentín Rivero, Mariano Hernández, Juan Claussen, Patricio Milmo (que era yerno de Vidaurri), Brach y Shonfeld- proveían con rápidez el efectivo. En ciertos
casos lo hacían bajo duras presiones, pero recuperaban sus dineros con derechos
de importación, que estaban asegurados por la influencia de Vidaurri en los

M. Ceruttí: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

81

VIll- En este contexto condicionado por las necesidades
creadas por la guerra y por la respuesta que brindaba el po~er
regional, los núcleos de comerciantes loc~es lograban ampliar
visiblemente sus posibilidades de penetración en mercados alejados de la geografía nacional. Resulta obvio indicar que los que
·trabajaban desde Monterrey se encontraron entre los más bene, con.diana a aque1 po der21 .
ficiados, por la cercama
Si el espacio habitual de su dinamismo mercantil comprendía el noreste y estados vecinos del norte centro-oriental (como
Chihuahua o Zacatecas), con las rebajas verticales que se les concedía en materia arancelaria prolongaban sus contactos hacia el
sur: la ciudad capital, Guanajuato, partes de Jalisco y hasta Colima, sobre el Pacífico, recibían mercancías introducidas por la
frontera septentrional, además de que llegaban en fuerte escala
a San Luis Potosí y zonas menos distante. Sobre la base del
arancel Vidaurri, o de los contratos sellados en tiempos anteriores a su expresión más liberal, los traficantes regiomontanos y
sus colegas del sur de Estados Unidos se enlazaban cómodamente con el mercado mundial. Y competían exitosamente con
los grupos intermediarios de Veracruz o de la ciudad de México,
quienes en sus airadas protestas solían tener como portavoces a
los propios ministros federales22 . Un panorama que se reforzaba
puertos fronterizos. También intervenían traficantes de la región pero no afincados en Monterrey, como Juan P. Molony y Evaristo Madero. ~te último,_que
vivía en RÍO Grande cerca de Piedras Negras, transformado mas tarde en director de un verdadero 'imperio familiar, sería abuelo de Francisco Madero,jefe de
la etapa inicial de la revolución que destituyó a Porfirio Díaz en l 9i 1.
21 - Patricio Milmo ya mencionado, resultó uno de los casos más expresívos. En
· estos años se e'fectúa en Monterrey -al amparo de los conflictos civiles Y de
la guerra de Secesión norteamericana - la primera gran fase de acumulación previa de capitales, que décadas después serían transferid?s. ~ la producción capitalista. Los apellidos que encontraremos en los 90, lmCiando el proceso de
crecimiento fabril, serán en no pocos casos los mismos de tiempos de Vi~a_urri;
Rivero Zambrano Calderón Milmo, Hemández (sucedidos por los Mendirichaga). Otras familia~, en cambio, no mantendrán tanta perdurabilidad. Evaristo
Madero, por su lado, se asentará en Monterrey entre 1864 y 1870, marchará a
Panas (Coahuila) a inicios de los 70, y regresará a Monterrey en 1892 para fundar el primer banco del estado, el Banco de Nuevo León.
22.- Estos reclamos se tornaron particularmente agudos en 1856 y 18_57, cuando el
general Comonfort trataba de restablecer el orden interior y esperaba que en el
norte se aceptara su ordenanza general, de 1856. El 2 de noviembre de 1857 un

�82 Siglo XIX

por los descuentos complementarios que en el noreste se disfrutaba en la circulación y exportación de metálico, renglón que
también se controlaba sistemáticamente en Monterrey23 •
El gobernador Vidaurri encontró, así, un claro apoyo en esta burguesía incipiente que por momentos hasta lo respaldó en
sus arrestos más autárquicos. Aunque en ocasiones las relaciones entre poder político y comerciantes-prestamistas se volvían
tensas (por la ávidez que mostraban estos últimos, lo que llegaba a indignar al jefe militar), en general cabe afirmar que Vidaurri supo interpretar y satisfacer las expectativas de este reducido
conjunto de traficantes que -desde la lejana frontera norestese atrevían a invadir con artículos europeos o estadounidenses
las zonas centrales del vasto territorio mexicano.

M. Cerutti: poder estatal, economia y burgue.s(a en México

LA ADHESIO

83

A LA PAZ PORFIRIA A

I .· Con la llegada del general Porfirio Díaz al poder (187?•_77)
se registrarían, lenta pero firmemente, ~odi~caciones d.ec1S1vas
en la economía la sociedad y el func10nam1ento político mexicanos. Puesta; en marcha, ya, las_principales reformas liberales -tendientes a propiciar un crecimiento capitalista con clara
inserción en el mercado mundial- el paso siguiente consistió en
asegurar un orden interior capaz de favorecer los intereses de ~os
grupos modernizantes aptos para responder a las ~emandas 1:11·
ternacionales, de asociarse sin prejuicios con el capital extran1ero y de usufructuar las ventajas que podía brindar un Estado
acional en consolidación.
Sobre el porfiriato se ha comentado:

Desde los gobiernos centrales liberales, que intentaban
consolidarse, las cosas solían observarse de otra manera. Cuando
Manuel Payno estuvo a cargo de la secretaría de Hacienda, en el
período del general Ignacio Comonfort, envió a Vidaurri un extensísimo documento (anexo 4) en el que intentaba convencerlo
de que tales rasgos de autonomía, particularmente en los planos
aduana! y comercial, eran inconvenientes para la sólidez del proyecto nacional. Pero hasta marzo de 1864, cuando Benito Juárez necesitó imperiosamente los recursos de estas aduanas del
norte, sobre todo los de Piedras :\egras, el orden vidaurrista se
mantuvo, vigoroso, con el escasamente reticente apoyo de la
burguesía local.
oficio de la secretaría de Hacienda amenazaba con adoptar medidas drásticas si
no se detenían las introducciones por la frontera: su impacto alcanzaba la propia
capital de la República. La conclusión era que habían sido introducidas de contrabando o que "no han pagado los derechos de importación que señala la orde•
nanza de aduanas marítimas". AGENL, Correspondencia con el ministerio de
Haciendo (CMH), 1857-58, 2 de noviembre de 1857.
23.· El sistema regional vidaurrista alcanzó también la circulación y exportación del
metálico, savia inevitable para una eficaz vinculación con los mercados europeo
y estadounidense y con las franjas más monetizadas de la economía mexicana.
El gobernador obligaba a pagar los impuestos respectivos en la administración de
Rentas de Nuevo León-Coahuila. Como contrapartida ofrecía rebajas sensibles,
la protección y seguridad para el traslado de la moneda hacia los puntos de salida y los beneficios del arancel Vidaurri. Se apropiaba de estas rentas, de carácter

Si tuviéramos que reseñar en pocas palabras el significado ~ro fundo del po.rfiriato desde el punto de vis~ económico y soc1_1, los
elementos que eligiríamos apuntar serian: a) .. .la expanSion de
las exportaciones y de las inversiones extranjeras; b) _los efect~s de
la red de ferrocarriles y de la abolición de aduanas m te~as:,mtegración del mercado nacional (aunqu~ ?º total), c?n~olidac1on de
la ciudad de México como polo pohtico y econom1co, mayores
posibilidades de industrialización moderna (y p~r lo t~~o, u~ golpe asestado a diversos sectores artesan~es), .~culac1on directa
con el mercado norteamericano; c) cambios tecmcos de gran trascendencia: introducción de maquinaria industrial perfeccionada... d) las profundas contradicciones sociales y económicas del
régimen porfirista: persistencia de "arcaí~mos" a la par de novedades de peso; disparidades regionales v1olen~s; tremenda ~oncentración del ingreso garantizada por altos ruveles ?e repreSI6n;
crisis coyunturales... e~ monetizació? d;Jª economia, desarrollo
de las estructuras financieras y hancanas.
federal, como lo hacía con las del papel sellado, las que se &lt;:&lt;&gt;br~ban p~ fom_en·
to O las que comenzaron a derivar«ie las leyes de ~esamo~~e1ón Y nacro~aliza·
ción de bienes eclesiásticos y municipales. Ademas permitió la exportación de
plata pasta, expresamente prohibida por disposiciones nacionales.
24.· Ciro Cardoso (coordinador), México en el siglo XIX (1821 -1910). Historia económica y de la estructura social, México, N~eva lmag~n, 19~0, p. 268~9_- Para los
autores de este trabajo, además, el poñmato constituyó un caso clas1co de capitalismo dependiente en expansión (. ..) la consolidación de los procesos desen·

�84 Siglo XJX

En el plano sociopolítico, el porfiriato (que se extendió hasta 1911) conjugó en su práctica consensos y coerciones. Como
es perceptible para otras situaciones latinoamericanas, esas prácticas no sólo se orientaron hacia las clases subalternas sino tam'
bién a sectores de las mismas clases dominantes, especialmente
a
los que se nutrían regionalmente. En este último caso la propuesta era compartir una dominación a escala nacional, justamente, pero con un requisito imprescindible e inevitable: respetar y apoyar un poder central que entre otras funciones debería unificar a los segmentos dominantes25 •

Al regresar Díaz en 1884 a la presidencia -tras el período
del general Manuel González- las dificultades para plasmar este
proyecto se mantenían. El orden interno no había sido impuesto definitivamente, aunque mucho se había avanzado al respecto. Tampoco se había eliminado otro factor de perturbación: el
bandolerismo, que perduraba en ciertos espacios de la geografía
mexicana. Es a mediados de los ochenta cuando Díaz teje y se
lanza a implementar su intención de permanecer en forma indefinida en el mando del Poder Ejecutivo. La etapa de tumultuosidades y conflictos, que había tenido uno de sus picos máximos
en los años de la Reforma, comenzaría a agotarse.
Il.- En el noreste la inestabilidad no se había atenuado. En
Nuevo León, cada vez que se elegía gobernador podían presentarse problemas. Fue justamente en una de estas situaciones, en
el último trimestre de 1885, cuando Díaz resolvió intervenir
directamente y envió a comandar la tercera zona militar (que
cadenados por la refonna liberal permitió que dichos procesos llegaron, final~ente, a ~s consec~encias y resultados lógicos. Para que ello fuera posible, se
Imponían Ciertos reaJustes y acomodos sociales" (pp. 267-68).
25.- En la º?ra mencion~a en la nota anterior se señala que fue "a partir de 1880
qu se dio una espeCie de unificación y consolidación de la clase dominante del
país". Y luego: "en 1?~ años 1880,Y_ 1890, pasadas ya las tempestades de las dé~das pre_cedentes! militares y politicos... propietarios tradicionales inversiom~as re~dentes, Jóvenes intelectuales positivistas (los 'científicos') ~ue consigweron m~rta:rse en el sector financiero, se fundaron, en gran medida, en una
clase dommante que poseía coherencia relativa y estaba relacionada internamente" (p. 268).

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y bwgues(a en México

85

comprendía los tres estados del área) a un decidido y eficaz general: Bernardo Reyes.
Reyes llegaría para imponer la paz porfiriana en un doble
aspecto: a) sometiendo a dirigentes regionales que pretendían
discutir la hegemonía de Díaz, como en el caso del general Jerónimo Treviño, quien aspiraba a la misma presidencia de la nación26, b) desarticulando definitivamente el bandolerismo, que
interfería una mayor regularización de la actividad económica.
Uno de los biógrafos de Reyes, Víctor iemeyer, describe
que fue colocado en Nuevo León "por razones de tipo político":
tenía que acabar con "el poderoso cacicazgo de los amigos del
antiguo presidente Manuel González". Al arribar no contempló mucho más "que rm cuadro deprimente de inestabilidad
económica y política". Una de sus misiones, sigue el autor citado, era "colocar esta alejada entidad (del estado de 1uevo León,
MC) dentro de un más directo alineamiento económico y político con el Centro", y eliminar "los principales obstáculos"
que impedían "su integración a la nueva nación que Díaz se
había propuesto forjar".
El problema era que los dirigentes locales prolongaban su influencia a todo el noreste, como había alcanzado a hacerlo Vidaurri con más vigor y autonomía treinta años antes. ~iemeyer
insiste en que al llegar Reyes en 1885
la región fronteriza de Coahuila, Nuevo L eón y Tamaulipas se había escapado del control de la Ciudad de !\léxico por causa de la
distancia de la capital, de su ex tensión y la falta de medios adecuados de comunicación. Aprovechándose de la incapacidad del Gobierno central para ejercer control local, dos viejos combatientes
de la Intervención Francesa, el General Jerónimo Treviño y (el general) Francisco Naranjo ... habían adquirido un gran poder (y)

26.- Esta

aspiración de Treviño queda totalmente verificada en la documentación
existente en el Archivo General de Nuevo León. Dado que para 1884 era difícil
oponerse al retomo de Díaz al Poder Ejecutivo, Treviño trabajaba para sucederlo en 1888. Reyes suprimiría tajantemente el proyecto.

�86 Siglo XIX
se habían convertido en los árbitros del destino de su Estado desde 1867.. .27

Con el pleno respaldo del Poder Ejecutivo y con el uso
abierto del ejército federal, Reyes cumplió con rápidez esta labor. Se hizo cargo del gobierno de ·uevo León en forma provisional entre 1885 y 1887, y retornó como mandatario constitucional en 1889. Siguiendo el ejemplo de Díaz, se hizo reelegir
ininterrumpidamente hasta que en 1909 dejó el gobierno y salió
del país28 . Su influencia política y militar cubrió también Coahuila y Tamaulipas, posibilidad que se ampliaba en la medida en
que Monterrey, con su desarrollo industrial iniciado hacia 1890,
recuperaba la hegemonía que había gozado con Vidaurri 29 •
Por medio del accionar de Bernardo Reyes, el extremo noreste de México -con su pertinente influencia hacia todo el norte central- quedaría incorporado definitivamente al Estado 1 a27.- E. V. Niemeyer Jr., El general Bernardo Reyes, Monterrey Centro de Estudios
Humanfsticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León: 1966, pp. 33-35. A
su vez Josefina G. de Arellano señala: "Existía el rumor de que el general Jerónimo Treviño se, ocupaba primordialmente de encender la rebelión, y aunque la
prensa desmentia tales noticias la intranquilidad se dejaba sentir en aquella región, dominada políticamente por los mencionados militares y que comprendía no s6lo el Estado de Nuevo León, sino también los de Tamaulipas y Coahuila". A.rellano, Bernardo Reyes y el movimiento reyista en México Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1982, p. 27.
'
28.- El prestigio de Bernardo Reyes, nutrido por su accionar desde Monterrey lograría dimensión nacional. Su experiencia en el ministerio de Guerra e~tre
principios de 1900 y fines de 1902, elevaría aún más su imagen pero simultáneamente le traería problemas serios con otros núcleos porfiristas. En 1909
ante la posibilidad de que encabezara un movimiento destinado a suceder ~
Porfirio Díaz, el presidente lo envió al exterior. Véase las obras citadas de
Niemeyer y Arellano.
29.- Niemeyer menciona que Reyes, como comandante de la Tercera Zona Militar
e~a el oficial ~e más al~~ graduación "no solo en los tres estados que compo'.
n 1an la zona, smo tamb1en, extraoficialmente, en los vecinos de Zacatecas y Durango. Como representante de Díaz en la frontera, Reyes vigilaba continuamente a los políticos locales en Nuevo Le6n y Coahuila...". Obra citada p.
45. Y Arellano: "Con su carácter de representante del presidente Díaz en t~da
la región '.ronteriza, manti:n ía constante vigilancia en aquella zona a la vez que
se comurucaba con el gobierno del centro para mantenerlo al corriente de cuanto_ ?curría a lo largo de _ella". Obra citada, p. 31. Aunque Reyes dejó el mando
militar _p_ara poder funcionar como gobernador constitucional, puso como jefe
a un oficial de confianza con la aprobación de Díaz.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burguesfa en Ml!xico

87

cional mexicano. ,tientras que en los años de Vidaurri -y aún
en momentos posteriores- las amenazas de invasión norteamericana solían verse acompañadas por rebeldías regionales que
podían detonar en nuevos desgarramientos territoriales, con la
instauración del aparato reyista -brazo septentrional del aparato gestado por Díaz- esa posibilidad se redujo a su mínima
expresión. El establecimiento de la paz minuciosamente regida
por Reyes fue casi simultánea a la vinculación que el noreste
entabló con el interior gracias a un medio fundamental para la
política centralizadora: el ferrocarril 30 .
En cuanto al bandolerismo, Reyes actuó sistemáticamente
para suprimirlo y fortalecer, con ello, la tranquilidad necesaria
para la aparición de los mecanismos capitalistas de producción.
Aplicó leyes nacionales y modificó las locales, y empleó sus tropas para someter a bandidos y vagos. Para septiembre de 1887
comunicaba a la legislatura que había, ya, "seguridad completa
en el Estado" y que se abrían "nuevos horizontes a los hombres
laboriosos" 31
III.- Desde los años noventa, la producción industrial de
Monterrey comenzó a predominar abiertamente en uevo León,
que hasta entonce_s había sido un estado de bases agrícolas. Y
tanto a nivel general, como en el muy particular caso de la metalurgia pesada, los valores industriales comenzaron a impactar
inclusive en el contexto nacional. Proyectado hacia mercados en
expansión, este sector económico emergió como una actividad
suficientemente rentable como para atraer masivamente las
enormes fortunas que se habían acumulado en la ciudad desde
décadas atrás32 .
30.- Monterrey quedó unida con el centro del país en 1888, aunque el ferrocarril
-desde Estados Unidos- había ll~ado a la ciudad en 1882. Esta urbe se convertiría en el principal nudo de comunicaciones ferroviarias en el norte, lo que
resultó un elemento clave para que un mercado de características nacionales
quedara al alcance de la industria que SUigi6 hacia los noventa.
31.- Este punto lo hemos desarrollado más ampliamente en Burguesia y capitalismo
en Monterrey (1850-1910), Mé;cico, Claves Latinoamericanas, 1983,pp. 165-68.
32.- Las décadas que corrieron entre 1855 y principios de los 90 convirtieron a

�88

Siglo XIX

M. Cerutti: poder estatal, economfa y burguesfa en México

89

Antiguos y expertos comerciantes (algunos de ellos actuaban ya en tiempos de Vidaurri, y entre 1870 y 1890 se habían
transformado también en importantes propietarios de tierras e
intensificado su actividad como prestamistas) traspasaron caudales y bienes a la producción industrial capitalista, y además realizaron inversiones cuantiosas en la minería, coadyuvaron a
montar el sistema bancario, participaron en la instalación de
transportes y otros servicios urbanos y modernizaron relativamente las ramas agropecuaria y mercantil.

radas en Estados Unidos, y la oportunidad de llegar a ese mercado gracias a disposiciones aduaneras norteamericanas y por
el uso del ferrocarri1 33 .

La instalación de un parque fabril significativo para la época
-dato saliente en el norte de México, y singularizado a nivel latinoamericano por la ya mencionada puesta en marcha de grandes plantas de metalurgia básica- fue propiciada por una coyuntura, que se abre hacia 1890, caracterizada por:

en general, y de las realizadas en la industria en particular: comienza a regir en uevo León por medio de leyes específicas
promulgadas en los años 1888 y 1889.

a) El rápido avance del tendido de los ferrocarriles, que convirtieron a Monterrey en una de las urbes mejor comunicadas
del país.
b) La paralela articulación de un mercado que tendía a ser
nacional, con demandas suficientes como para que la producción
industrial capitalista mostrara excelentes perspectivas.
c) Las necesidades de metales industriales no ferrosos gene~onterrey en ~n punto d~ concen~raciwi de capitales. El comercio legal y el
ilegal,. el maneJo especulativo del dinero, la apropiación y uso de tierras y una
lenta mcu~sion en la inversión productiva - directa o por medio del préstamo,
como se hizo en la comarca lagunera, con sus cultivos de algodón, desde 1870permitieron el surgimiento de un núcleo burgués apto para lanzarse a la producción capitalista cuando las condiciones del mercado nacional y del internacional
r~sultaron favorables. Los años ~e Vidaurri fueron, justamente, un momento iniCJal en este período de fonnacion de capitales, que no difer(a demasiado de lo
que sucedía en otras latitudes latinoamericanas. Lo distinto habría sido que se
rematara en un proceso de desarrollo fabril, cuya base fue la industria pesada.
Estos puntos han sido desarrollados en Burguesía y capitalismo citado. Una referencia más amplia a las transformaciones en la producción y e~ los valores que
generaban el sector agropecuario y la industria podrá encontrarse en nuestro
trabajo "División capitalista de la producción, industrias y mercado interior. Un
estudio regional: Monterrey (1890-1910)", incluido en El siglo XIX en México.
Cinco procesos regionales, México, Claves Latinoamericanas, 1985.

d) La comentada estabilidad sociopolítica impuesta por
Díaz y extendida al noreste por Reyes.
e) El arribo sistemático del capital extranjero.

f) Una política de promoción de las inversiones capitalistas

Conjunto de circunstancias que resultaba fortalecido por la
óptima ubicación geográfica de Monterrey: por una parte, en un
punto semifronterizo apto para acceder -ya fuere por ferrocarril, ya por vía marítima- al muy dinámico mercado norteamericano; por otra, en el seno de una amplia región minera (que incluía enormes yacimientos carboníferos) que sería vigorosamente vitalizada por los propios ferrocarriles y por los grandes
establecimientos de fundición.
33.- El poñuiato se inició con poco más de 600 kilómetros de vías férreas bajo concesión federal y se despidió con casi 20,000. En fuerte medida la red se extendió hacia el norte, porque las expectativas de comercio exterior ofrecían una variante única en el continente: sólo México tenía junto a alguna de sus fronteras
a una de las economías más grandes del mundo industrializado. Los estados del
norte oriental. - San Luis Potosí, Durango, Zacatecas, Chlhuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas- se verían entonces rápida y febrilmente atravesados.
Monterrey resultó uno de los nudos fundamentales de esta telaraña de rieles. Por
eso pudo conectarse tan eficazmente con el mercado norteamericano y con un
mercado interior en consolidación. Las do~ posibilidades fueron aprovechadas
por la industria que nació en Monterrey. La metalu¡gia básica producía plomo
y otros insumos para Estados Unidos. La industria liviana y la siderurgia -que
surgió en 1903 con el primer gran establecimiento de su tipo que por décadas
funcionó en Latinoamérica- , trabajaron para el consumo nacional. Esta doble
conexión dio a la burguesía regiomontana enonnes posibilidades de crecimiento, a la par de los capitales extranjeros que se asentaban en la región. En el caso de la metaluigia pesada, su desarrollo fue favorecido por la elevación de recargos a los minerales en bruto con baja ley de plata fijados en Estados Unidos
que obligó a transformarlos en metales en el propio norte de México.
'

�M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México 1

90 Siglo XIX

IV.- Desde finales de los 80 Bernardo Reyes propulsó e instauró una legislación que estimulaba la instal~ción Y(º e~pansión de establecimientos productivos de todo tipo (mmena, f~bricas, agro), así como en los ámbitos de las finanzas y lo~ serVIcios. Como correspondía al orden porfiriano, estas políticas no
excluían al capital extranjero, que gozaba de las mismas prerrogativas que el local.
Dicha legislación (ver anexo 5) amplió las condiciones creadas por la coyuntura arriba indicada. Los grupos burgueses regionales -tanto los asentados en Monterrey como los de otros
puntos del noreste, que comenzaron a trasladarse a la ciudad
nuevoleonesa- aceptaron con beneplácito estas propuestas. En
la práctica la legislación se tradujo sobre todo en fuertes exenciones impositivas a los inversionistas. Inclusive un decreto del
22 de noviembre de 1889 permitía declarar "de utilidad pública" a las más grandes inversiones, con lo que las exenciones podían prolongarse hasta treinta años34 . Así, la industrialización
34.- Este fue el caso de la Compañía Fundidora de Fierro y A_rero de Mo~terrey, S.
A cuya solicitud para la ,exención de impuestos fue realizada por Vicente Fe~a el 15 de marzo de 1900. Su puesta en marcha requirió una inversión de
diez millones de pesos (cinco millones de dólares al cambio de la época). Su
producción de lúerro y acero, como se la ~en~ionó, estuvo totalmente vo~ca~
al mercado interior sobre todo al abastecimiento de la demanda ferroviana.
A menos de cuatro ~os de comenzar a producir empleaba 1,700 personas. Su
planta incluía un alto horno con capacidad para quinientas toneladas diarias,
tres hornos de aceración tipo Siemens Martín (con trescientas toneladas de
manejo por unidad), groas eléctricas y locomotoras, un taller de laminación con
mil toneladas diarias de capacidad,un taller de fabricación comercial, un departamento para la construcción y reparación de maquinarias, dos l!aterias para la
elaboración de coke. Anualmente la planta podía generar 100,0t!O toneladas de
rieles de acero y vigas; 10,000 toneladas de hierro comercial; 12,000 de hierro
en lingotes; y 8,000 de hierro vaciado. El 20 de septiembre de 1903 el gobernador Reyes envió al presidente Díaz este expresivo mensaje: "Antier fueron fabricados en la 'Fundición de Fierro Y Acero de Monterrey' los primeros rieles
de acero que se han construido en la América española". Referencias pueden
encontrarse en AGENL, Memoria del gobernador del estado de Nuevo León,
período 1903--07, 1, pp. 67-9;lbidem, II, pp. 468-89;y en Concesiones, expediente del 7 de abril de 1900. La constitución de la compañía, y todos sus accionistas iniciales, se encuentra en AGENL, protocolo de Tomás C. Pacheco,
mayo de 1900, fs. 392-415. Entre los accionistas fundadores destacaban no sólo
integrantes de las familias locales más poderosas (Armendaiz, Milmo, Sada-Muguerza, Zambrano, Belden, Hemández- Menclirichaga, Ferrara, Garza, Madero,
González Treviño, Maiz), sino también personajes prominentes ligados al capital

91

que se suscitó en Monterrey -eje, a su vez de un vigoroso desarrollo capitalista en buena parte del norte oriental de Méxicoresultó notoriamente incentivada por la acción gubernamental.
La burguesía regional aprovecho este marco, fructífero para
sus intereses en ascenso. Su satisfacción se manifestaba no sólo
en sus crecientes inversiones, en su diversificación empresarial,
en su devenir estrictamente económico, sino también en apreciaciones públicamente favorables al mandatario de Nuevo León.
Bernardo Reyes sabía que podía contar para cada inevitable
reelección con sus amigos, los empresarios. Un caso muy notorio se dio en 1903, cuando Reyes se había reincorporado a sus
funciones tras haber sido ministro de Guerra de Díaz. El anuncio de su reelección movió a los principales miembros de la
burguesía local apoyar al candidato de siempre. El 25 de
marzo expresaron su ''voto de confianza y gratitud" en un documento que incluía estos conceptos:

a

Al calor del sabio, energico y prudente Gobierno de Ud. Señor
General, y á virtud de las garantías ofrecidas y hechas efectivas
por él, se obtuvo la paz y reinó la mayor armonía entre todas las
clases sociales: acudieron inmensos capitales que se derramaron
por todo el territorio del Estado; se crearon innumerables establecimientos de instrucción primaria... floreció el comercio, se
implantaron instituciones industriales y de crédito, que han aumentado considerablemente la riqueza pública, y se obtuvieron
multitud de otros positivos bienes, que son el orgullo de este
pueblo viril y trabajador.

Por eso
nosotros, todos los que somos agenos á la política, los qué nos dedicamos al trabajo, y que no pretendemos del Gobierno del Estado, sino aquellas garantías á que aspira todo pueblo que busca
en el trabajo honrado y pacífico su suprema aspiración, y la conservación de la paz, implantada en buena hora por el inmortal
Presidente de fyléxico, Don Porfirio Díaz; nosotros, Señor Genefrancés (León Honorat y León Signoret), al español (Antonio Basagoiti) y al
norteamericano (Tomás Braniff).

�92 SigloXIX
ral, volvemos á hacer públicos nuestros sentimientos de gratitud...
ratificándoles en todo, y dando a Ud. por medio del presente, un
voto de confianza por su benéfica y honrada Administración.35

Era el reconocimiento a una política capaz de abrir numerosas posibilidades, y que anudaba alianzas entre los grupos modernizantes y el delegado regional del poder central. Lo que inclusive se manifestaba con la colaboración de algunos empresarios o familiares directos de éstos en comisiones especiales, en
los parlamentos estatal o federal o en la alcaidía regiomontana
(ver anexo 6).
Para 1iemeyer,
lo que inspiró confianza al capital y a los negocios (fue) que vieron en don Bernardo la personificaci6n de la ''paz porfiriana ''.
He aquí un gobernador, se razonaba, que gozaba de la más completa confianza del Presidente Díaz y que tenía el prestigio y la
experiencia de un jefe militar para guardar la paz en esta región
que hasta hacía poco había estado sujeta a la guerra civil y a la
desobediencia de la ley 36 •

La visita que el propio Díaz realizó a Monterrey en diciembre de 1898 había mostrado esta completa adhesión de la burguesía que crecfaen Monterrey al proyecto porfiriano de desenvolvimiento socioeconómico. En la Comisión de Obsequio, pre35.- AGENL, Memoria del gobernador, período 1899-903, 1, pp. 166-68 (subrayado
nuestro). Entre quienes firmaban se encontraban los principales empresarios de
Monterrey: Vicente Ferrara, Isaac Garza, Francisco G. Sada, Tomás Mendirichaga, Valentín Rivero y Gajá, José A. Muguerza, Adolfo Zambrano, Miguel
Ferrara, Manuel Cantú Treviño, Francisco Belden, Ernesto Madero, Antonio V.
Hemández, José Armendaiz, Francisco Armendaiz, José Calderón, Mariano
Hernández y el norteamericano Joseph Robertson. La adhesión contaba también con el respaldo de numerosas compañías, cuyos nombres seguían a los de
los empresarios.
36.- Niemeyer, citado, pp. 57-8. Según este autor, Reyes "tomó un interés personal,
casi paternal, en aconsejar a los futuros inversionistas. En varias ocasiones a él
se debió que se situaran en el área de Monterrey diversas industrias que se proyectaban fundar en otra parte..." (p. 58). Para el cónsul _general de Estados
Unidos, John K. Pollard, al gobierno de Reyes se debía "mas que a cualquiera
otro los grandes pasos que se han dado en Monterrey. Es amigo de los americanos y yo mismo he sido objeto de muchas muestras de cortesía por su parte".
Citado en Niemeyer, p. 56.

M. Cerutti: poder estatal, economfa y burgues(a en México

93

sidida por el propio Reyes, fueron inclmdos empresarios de
primera línea como Francisco Armendaiz, Antonio V. Hernández (concuñado de Evaristo Madero, cabeza de una de las familias de mayor peso en el capitalismo del noreste), V alentín Rivero y Cajá, Francisco G. Sada y Vicente Ferrara.
Reyes emitió entonces un vibrante elogio a la obra realizada por Porfirio Díaz, compartido por sus amigos regiomontanos. En uno de los tramos más significativos de su discurso
principal, el góbemador mencionó que aludir a la gestión de
Díaz
...es ver armónicamente unificarse la acción, antes anárquica o
dispersa, de las entidades federales, para consolidar la Patria común; es ver extenderse en nuestro territorio, como al contacto
de una vara mágica, 38,000 kilómetros de alambre telegráfico,
12,000 de vías férreas, con sus apéndices que son puentes, caminos y calzadas: amplio sistema de transporte y comunicación, en
que activa empezó a circula.r la vida nacional, estimulándose la
producción, desbordándose el comercio, al que abristeis y mejorásteis puertos con obras gigantes, como las de Tampico y Veracruz(...) Es estimar el fomento que directamente habéis imprimido a las industrias madres, la agricultura y la minería... Es admirar vuestra brega coronada de éxitos en el Ramo de Hacienda;
veros en medio de las abrumadoras catástrofes financieras (trayendo) el arreglo de las deudas interior y exterior, el del pago de
los inmensos créditos ferrocarrileros, la abolición de las alcabalas,
y por último, el brillante resultado sin ejemplo en nuestra historia, el equilibrio de nuestros ingresos y egresos...37 •

Por medio del delegado regional del poder central se manifestaba asf que la idea de sociedad, el Estado acional porfiriano era aceptado. o había ya diferencias irreversibles o profundas entre estos núcleos propietarios del noreste y las políticas
que desde el centro del país se propugnaban.

37.- AGENL, Memoria del gobernador, período 1895-99, II, p. 4 en adelante.

�94 Siglo XIX

V.· El naciente empresariado respondía, además, con acciones muy específicas y pertinentes: inversiones. Es que el capital podía ser transferido sin graves riesgos, ahora, a la esfera
productiva. La protección guhernament~ -manifestada _no_ sólo en una legislación adecuada (tanto nacional como provmc1al),
sino en un orden social favorable a la reproducción ampliada del
capital- lo facilitaba.
Las viejas familias que habían acumulado cuantiosas fortunas en las inestables décadas anteriores, más otras que se acercaban a Monterrey, más los capitales provenientes de distintas zonas del país, más el capital extranjero, podían articularse por
medio de la sociedad anónima, un instrumento que el porfiriato
llevó a su punto de mayor desarrollo en estos años.
Las principales familias locales, por ejemplo, pusieron en
marcha desde 1890 una gran cantidad de empresas, y cubrieron
muy diversos ramos de la actividad económica (ver anexo 7). Y
sus voceros reconocidos ~aban la decisión de invertir no sólo a
la favorable coyuntura nacional y mundial que se transitaba, sino también a las políticas implementadas desde el despacho de
Reyes. En 1900, un destacadísimo miembro de este empresariado -Vicente Ferrara- decía en vísperas de fundar el más relevante proyecto industrial de la época, la Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey, S. A.:
...para la consecución del fin que nos proponemos no bastan ni
la aprobación de los fondos necesarios, ni el favor que los hombres de negocios dispensen al que proyectamos, sino que ante todo y sobre todo nos es necesaria la protección amplia y eficaz del
Poder Público(...) La administración pública, cuyo cabal concepto de nuestras condiciones económicas ha sido tantas veces demostrado, no necesita, repito, de argumentos y demostraciones
para impulsar el progreso del E'.,;tado. (...) Sí, pues, la nueva empresa no cuenta con una protección que la coloque en condiciones de resistir la competencia ( extranjera, MC), la lucha que intente será insensata y su resultado no hará sino alejar el día en
que los elementos de la riqueza nacional deben desarrollarse libres. Las condiciones apuntadas se resumen en la exención de im-

M. Cerutti: poder estatal, econom{a y burguesfa en México

95

puestos por un periodo de tiem¡o que baste a establecer la producción y a asegurarle mercado3 .

Varios años antes, otros colegas de Ferrara -Santiago y
Francisco Belden, Patricio Milmo y Juan Weber- reconocían
"la protección decidida que en el ramo· industrial, como en todos los demás, imparte la actual administración del Estado", y
por ello habían resuelto establecer la Compañía Industrial de
Monterrey. Se dedicaría a la producción de muebles y artefactos de madera, y a la fabricación de objetos de metal laminado, rubros en los cuales había una marcada competencia extranjera. Por ello se hacía "necesario recurrir a las franquicias que
sabiamente los Gobiernos progresistas conceden a las nacientes
industrias . .. ". Y Francisco L. Cantú, en septiembre de 1895,
decía en ~na solicitud análoga que " ...atendiendo al impulso
proteccionista dado por el Gobierno de su digno cargo á las artes, á la agricultura y á la industria (. ..) y teniendo en cuenta
los felices resultados que ha producido su sistema que cría la
riqueza pública... ", iba a invertir en una fábrica de artefactos
de metal39 •
Son expresiones que se reiteran, y que acompañan generalmente una solicitud para que queden exentas de impuestos
provinciales y municipales las compañías que están por inaugurarse o que proyectan una expansión.
Las medidas y políticas del reyismo se insertaron en un proceso que en Monterrey derivaría en la consolidación de las formas capitalistas de producción con base en el sector fabril. A
diferencia de lo que acaece en otras áreas de América Latina en
esos años, la ciudad nuevoleonesa se lanzó al capitalismo sustentándose en la producción industrial. Se abrió allí el auge inicial
de esta burguesía regional. Su segundo período de intenso crecimiento llegaría recién treinta años después: hacia 1940,
38.- AGENL, Concesiones, expediente del 7 de abril de 1900.
39.- AGENL, Memoria del gobernador, periodo 1891-95, pp. 1077-78; y Memoria,
período 1895-99, II, pp. 509-14.

�96

Siglo XIX

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y bu,gues(a en México

cuando comenzaron a sentirse los efectos de la política económica de Lázaro Cárdenas, momento que coincide con la prosperidad que para las manufacturas latinoamericanas en general
trajo la Segunda Guerra.

ralizan por la geografía mexicana. Se ha visto que las decisiones de política económica -como las leyes de promoción a la
inversión- brindan condiciones óptimas para que eso suceda.
No se niega, pues, dicha influencia. Lo que se pretende significar es que las fuerzas endógenas del sistema económico cobran
mayor especificidad en una realidad cuya estructura y mecanismos brindan márgenes más generosos, y sobre la que golpean demandan mercantiles intensas y, sobre todo, regulares.

ALGU ASCO CLUSIONES
Los dos momentos que a nivel descriptivo se han cotejado
permitirían extraer algunas conclusiones -parciales- respecto
a la intensa interacción entre aspectos políticos y actividad económica en el siglo XIX.
Para empezar, es muy nítida la diferencia entre los años sacudidos de guerras y conflictos de diversa raíz, que condicionan globalmente el funcionamiento productivo y mercantil, y el
período de estabilidad que fuerza el porfiriato, cuya característica fue un desenvolvimiento más regular de la estructura económica.
En tiempos de la revolución liberal se percibía una sujeción
muy amplia de la circulación mercantil y de las labores productivas a la esfera político-militar. La economía regional era constantemente urgida por las necesidades bélicas. La posibilidad de
que la producción mercantil trabajara -aún dentro de un esquema precapitalista- de manera sostenida para los mercados regionales o intrarregionales quedaba frenada por las demandas de
las tropas. La misma mano de obra, abrumadoramente rural, era
exigida para integrar los batallones que marchaban a la guerra.
En los años de Bernardo Reyes -o sea, desde el momento
en que se consolida el orden porfiriano- la estructura productiva se ve desligada de tan implacable asedio. Incluso toma distancia de la esfera política en el sentido de que puede apuntar
con mayor autonomía hacia el objetivo de abastecer los mercados regionales y el internacional, que incrementan rápidamente
sus consumos. Esto se acentúa en la medida en que los brotes
capitalistas, la generación de productos en gran escala, se gene-

97

,,

Desde el punto de vista del capital -y de su instrumentadora, la naciente burguesía- la fase de Vidaurri acciona permanentemente sobre el dedicado a la circulación y al financiamiento.
Esto resultaba inevitable por la situación de conflicto militar
que entrecruzó a la sociedad mexicana, por las dificultades que
existían para llegar a los mercados (abiertos, a veces; cerrados,
en otras ocasiones; siempre dificultados por las malas comunicaciones). Coherente con su visión liberal, Vidaurri resolvió estos problemas poniendo las aduanas al servicio de los comerciantes del noreste. Es claro que esta tesitura combinaba no sólo con el tipo de actividad económica predominante y factible,
sino con el hecho, decisivo, de un Estado Nacional aún invertebrado. El poder regional se hacía cargo, incluso para enfrentar
al poder central, de recursos que no le hubieran correspondido
en caso de que aquel Estado Nacional estuviera, ya, configurado. Para los grupos burgueses regionales, la opción posible era
introducir mercancías y especular con las premuras del poder
regional. Invertir en producciones en escala era imposible.
Lo opuesto parece acaecer treinta años después. El poder
central extiende su soberanía sobre toda la geografía y la sociedad que constituyen el Estado acional. Controla, por ello,
las aduanas. Reglamenta a escala global la circulación interior.
Somete los poderes locales. Vincula un mercado que apunta a
lo nacional, y conecta las comarcas más dinámicas con el mercado mundial. Logra unificar los segmentos diversos de la clase
que se tornará dominante. Su legislación, ahora, puede operar
sobre el capital productivo, sobre la inversión productiva. Lo

�98 Siglo XIX

jurídico facilita ese traslado (desde la circulación o la especulación de los prestamistas) a la puesta en marcha de mecanismos productivos que, con frecuencia -y Monterrey es un ejemplo en este sentido- asumen rasgos capitalistas. O, como en
Yucatán, se encuentran bajo dominio total del capital.
En Monterrey, la burguesía no productora -que entre

1870 y 1890 se había dedicado también a la apropiación de
tierras- se abre a la inversión fabril y minera, moderniza sus
formas de actuación, se torna una burguesía capitalista. Se suma gustosa al proyecto porfiriano, y el Estado Nacional que éste
involucra queda definitivamente aceptado. Ni habrá insinuaciones autárquicas, como en los años de Vidaurri, ni habrá conatos
alternativos, como los que la burguesía catalana promueve en
España en más de una oportunidad desde fines del siglo.

ANEXO I

Comercian te

VARIOS
VARIOS
MARIANO HER!

JUAN CLAUSEI\
JUAN J. DE LA t

Se modifican, entonces, las formas de operar en los núcleos
sociales que por diversos medios han concentrado bienes y caudales. Con frecuencia fueron los mismos hombres, o las mismas
familias, las que recorrieron ambas fases del proceso aquí descripto. Lo que se está cumpliendo en el norte oriental de México en la parte última de la centuria pasada es ese momento en
que la acumulación originaria tiende a desembocar en la producción capitalista. Punto en que los grupos burgueses comienzan a
dominar la producción de manera directa, y absorben el excedente social sin intermediarios, con plena libertad. Los nexos
entre poder polftico y actividad económica, en ese punto, son
sometidos a una reestructuración.

BRACHYSHON
VALENTIN RIVI
AMADOFERNA
FLORENTJNO A
PATRICIO MILM
COMERCIO DEI
PATRICIO MILM
PATRICIO MILM

PATRICIO MILM
JUAN P. MOLON
BRACHY SHONI

�M. Cerutti: poder e,tatal, econom(a y burgue,fa en México

ANEXO I

Comerciante

99

PRESTAMOS Y CARGOS A LA TESORERIA GENERAL DEL ESTADO (1858-1859)

Cantidad

Premio

Fecha

Explicaciones anexos

VARIOS

$ 7,800

26-I-58

Para urgentes atenciones. Anticipos a cuenta
de derechos de importación.

VARIOS

4,000

25-4-58

Para atención de fuenas en campaña en el
interior.

MARIANO HERNANDEZ

3,000

8-5-58

Para atención del Ejército del Norte que
marcha hacia el interior.

JUAN CLAUSEN

3,000

50%

ídem

ídem.

JUAN J. DE LA GARZA CHAPA

3,000

SO%

ídem

ídem.

BRACH Y SHONFELD

1,000

50%

ídem

ídem.

VALENTIN RIVERO

1,000

50%

ídem

ídem.

AMADO FERNANDEZ

1,000

50°/o

11-5-58

ídem.

FLORENTINO ALBO

1,744.18

50%

23-6-58

ídem (representa una deuda por gastos del
mismo Ejército del Norte).

PATRICIO MILMO

2,000

50%

14-6-58

ídem.

COMERCIO DE LA PLAZA

6 ,000

2°1o

28-7-58

Para urgentes atenciones del Ejército del
Norte. Reintegrable en cuatro meses.

$296.72

29-7-58

Para atenciones Ejército del Norte.

mensual

PATRICIO MILMO

4,276.72

PATRICIO MILMO

1,000

ll°lo

10458

Pagos de flete de 84 caI"gas de pertrechos y
otros efectos de guerra conducidos a San
Luis Potosí.

PATRICIO MILMO

1,000

25°/o

16-8-58

Para atención de familias de soldados.

JUAN P. MOLONY

$10,000

l.5°1o

25-8-58

Para atenciones del Ejército del Norte, prestados en San Luis Potosí.

30-8-58

Préstamo de pronto reintegro, que se compensara con derechos.

mensual

BRACH Y SHONFELD

500

12%

�Siglo XIX

101

Sigue Anexo I

Comerciante

Cantidad

Premio

Fecha

Explicaciones anexas
Para urgentes necesidades de la tesorería del
Estado. Préstamo de pronto reintegro a
compensar con derechos.

MARIANO HERNANDEZ

1,000

20%

13-9-58

BRACH Y SHONFELD

1,000

20°/o

ídem

ídem.

VALENTIN RIVERO

1,000

20°/o

ídem

ídem.

PATRICIO MILMO

666.66

20°/o

ídem

ídem.

A. GARZA Y CHAPA

666.66

20%

ídem

ídem.

CLAUSEN Y CIA.

666.66

20%

ídem

ídem.

JOSEMORELL

900

25°/o

5-10-58

Por cantidades prestadas al Estado sin premio alguno, nuevo préstamo con dicho premio.

JOSEMORELL

1,000

11%

3-11-58

Para atenciones del Ejército del Norte.

ANTONIO DELA GARZA

1,000

11°/o

4-12-58

Para pago de armas.

TEOFILO DE LA GARZA

1,000

11°/o

ídem

MARIANO HERNANDEZ

400

11%

12-1-59

Se devolverá con derechos.

24.J-59

Compensa intereses y otros, sobre la hase
del préstamo efectuado en San Luis Potosí de 10.000 pesos, el 25-8-58.

ídem.

JUAN P. MOLONY

2,265

JUAN CLAUSEN

1,000

11%

25-2-59

A Pagaduría del Ejército. Se retribuirá con
derechos.

VIUDA DE TARNAVA Y CIA.

1,000

11°/o

2-3-59

Para atenciones urgentes y como anticipo de
derechos.

IDEM

2,000

11°/o

14-3-59

Como anticipo de derechos de circulación y
exportación de metálico.

MARIANO HERNANDEZ

1,269

11°/o

21-3-59

Para atenciones de servicio público.

�M. Cerutti. poder estatal, econom(a y bu111ue1fa en M~ico

103

Sigue Anexo I

Comerciante

Cantidad

Premio

Explicaciones anexas

Fecha

A pagar en la Adm. de Rentas con derechos.

1,500

ll°lo

mzo-59

500

ll°lo

8459

MARIANO HERNANDEZ

1,500

ll°lo

abr-59

Para atenciones militares.

VALENTIN RIVERO

1,000

ll°lo

14-5-59

Para atenciones del Ejército del Norte. Préstamo de pronto reintegro.

VIlJDA DE TARNAVA Y CIAJUAN CLAUSEN-BRACH Y
SHONFELD-JOSE MORELL

3,375

ll°lo

15-5-59

Préstamo colectivo para atenciones del Ejército del Norte.

17-5-59

Para cubrir gastos del diputado Trinidad de
la Garza y Melo. A pagar con derechos aduanales.

BRACH Y SHONFELD
JUAN CLAUSEN

JUAN CLAUSEN

400

MARIANO HERNANDEZ

500

ll°lo

24-5-59

Para atenciones del Ejército del Norte.

MARIANO HERNANDEZ-VIlJDA DE
TARNAVA Y CIA-JUAN CLAUSEN

1,300

11°/o

8-6-59

Para atenciones del Ejército del Norte.

PATRICIO MILMO

2,000

11°/o

28-6-59

ídem.

JUAN P. MOLONY

7,000

20°/o

28-7-59

Se carga a gastos extraordinarios de guerra.

MARIANO HERNANDEZ

2,500

11°/o

9-8-59

El premio se carga a extraordinarios de guerra.

VIUDA DE TARNAVA Y CIA.

2,445.75

11°/o

7-9-59

Para atenciones del Ejército del Norte. Se
pagará con derechos de exportación de moneda.

VIUDA DE TARNAVA Y CIA.

1,500

ll°lo

22-9-59

A sastisfacer con derechos de exportación de
metálico.

300

U 0 /o

ídem

ídem.

1,500

llº/o

ídem

ídem.

600

llº/o

ídem

ídem.

VALENTIN RIVERO
MARIANO HERNANDEZ
BRACH Y SHONFELD

FUENTES : AGENL, Hacendarios, 1858 y 1859, tesorería general del estado de Nuevo León Y Coahuila.

�M. Cerutti: poder e1tatal, econom(a y burgue1{a en Múico

105

PRESTAMOS Y CARGOS A LA TFBORERIA GENERAL DEL ESTADO (1862)

ANEXOJI

Comercian te

Cantidad

PATRICIO MILMO

$

1,000

· Premio

Fecha

Explicaciones anexas

20%

9-1-62

Para urgentes atenciones del Estado. A pagarse con derechos.

PATRICIO MILMO

900

10-1-62

J.J]MENEZ

900

16-1-62

MARIANO GARClA
VIUDA DE TARNAVA Y CIA.

1,020
800

ídem.
Facilitado por medio de Tárnava y Cía. Se

pagará en Piedras Negras con derechos.

(a)

24-3-62

Suman 500 pesos en efectivo y 520 en "buenos créditos", para urgentes atenciones.

11°/o

29-3-62

La mitad se pagará con derechos de importación.

EVARISTO MADERO

1,000

VALENTIN RIVERO

2,000

RAMONLAFON
TOMAS O'FARRELL

TOMAS O'FARREU

BRACH Y SH ONFELD
VIUDA DE TARNAVA Y CIA.
BRACII Y SIIONFELD

1-4-62

Para atenciones urgentes. Se pagará por la
aduana de Piedras Negras.

9-4-62

El bono a extenderse se admitirá en Rentas
como pago a derechos de exportación de plata pasta, con 7.5% de impuesto. Gracia que
se concede por "las circunstancias en que se
encuentra por la falta de recursos para atender los gastos nwnerosos que tiene que erogar(se) para la manutención de las fuerzas
que tiene en actu·al servicio... "

$25

12-4-62

A pagarse por Piedras Negras. La suma incluye el premio.

11%

30-4-62

Nuevo documento por préstamos anteriores.

495

23-5-62

Para pago de vestuario para regimiento de
Caballería. La mitad se devolverá en derechos, d resto en efectivo.

1,000

26-5-62

Se prestó como anticipo de derechos por
efectos a introducir a Monterrey.

650

27-5-62

ídem.

2,000

3-6-62

525
1,646.80

50°/o

Para urgentes atenciones del gobierno. A devolverse con derechos de exportación de moneda, liquidándose con impuestos del 6

7/8°/o.

�M. Cerutti: poder estatal, economta y bu11fues{a en México

107

Sigue Anexo II

Comerciante

Cantidad

Premio

Fecha

Explicaciones anexas

50°/o

14-6-62

Se compensará totalmente con derechos.

PATRICI.O MILMO

2,000

VIUDA DE T ARNAVA Y CIA.
BRACHY SHONFELD

708
1,711

25-6-62

Se admitirán los bonos en Rentas, por pago
de derechos a la exgortación de moneda con
impuestos del 6 7/8 1/o.

GABINO SANMIGUEL

1,600

1-7-62

800 pesos se reciben; otros 800 se adeudan
por suministros de harina al ejército. Se devolverá en un 80 por ciento con derechos de
importación por Piedras Negras.

EVARISTO MADERO

2,000

50°/o •

20-7-62

Se expide libranza por 3,000 pesos· contra
aduana de Piedras Negras, por derechos.

JOSEMORELL

1,000

11°/o

28-8-62

Para urgentes atenciones. La mitad se devolverá en derechos.

BRACH Y SHONFELD

1,000

4-9-62

A pagar con cualquier derecho "que causen" en la administración de Rentas.

25-9-62

Se aceptan documentos por esa suma. Se
extiende otro, en calidad de préstamo de
pronto reintegro.

PATRICCO MILMO

TOMAS O'FARRELL

$ 3,992.72

795

200/o

2-10-62

300 pesos que presta más un bono por 495
que se adeudaba. La mitad se devolverá con
derechos, incluídos de circulación y exportación de moneda con 6 7/8°/o de impuesto.

BRACH Y SHONFELD

2,500

22-11-62

El premio será de 15°/o si se paga en dos meses, y del 15°/o si se devuelve en mayor plazo. Se pagará con derechos sobre Piedras Negras y Monterrey.

BRACH Y SHONFELD

400

22-12-62

ídem.

(a) Cuando no se menciona el premio significa, con frecuencia, que la compensación está incluí da en el tipo de derechos o de concesiones que se otorgan.
FUENTES: AGENL, Hacendarios, 1862-2, tesorería del Estado.

�108 SigloXIX
M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burgues(a en México

ANEXO III

CTRCULAR DEL 22 DE ENERO DE 1858,
DESTINADA AL COMERQO

Comprometido el Estado á cooperar con todo su poder al restablecimiento
neto de la Constitución de 1857 atacada de muerte por el motín militar de
Tacuhaya, que cadaEstado ha condenado por sí reasumiendo su soberanía,
formando grupos de coaliciones para conquistar con las armas los preciosos
bienes que se le quieren arrebatar por la fuerza, Nuevo-Leon y Coahuila,
que tanto se distinguió en el derrocamiento del tirano Santa Anna, debe
distinguirse tambien en esta obra de reparacion política y de consolidacion
del orden y de la paz. Al efecto, ha reasumido la plenitud de su soberanía
por medio de su legislatura y celebrado una alianza ofensiva y defensiva
con Tamaulipas, á que se ha adherido San Luis, para fonnar el grupo del
Norte y entrar desde luego en unión de los Estados que forman la confederacion en la guerra á que ha sido provocada la república por una facción
teocrático-militar tan pequeña, numéricamente considerada, como son
horribles sus tendencias de erigir sobre las ruinas de la libertad el imperio
del sable, hasta acabar con la vitalidad que ha quedado al país después de
agotar sus lágrimas y su sangre.
Pero como la empresa exige gastos proporcionados a su magnitud, el
Gobierno del Estado lejos de recurrirá préstamos que sin remediar la situación arruinarían á los pueblos, y lejos de celebrar contratos que favoreciendo á unos cuantos, perjudican a la mayoría del comercio y en cierta
manera lo obligan á hacer operaciones fraudulentas que tanto dañan la
hacienda pública; considerando todo esto y que los contratos no llenan las
necesidades del momento, ha debido buscar otras fuentes distintas para
sacar los recursos sin violencia usando de sus elementos en términos que
dén los resultados que demanda la urgencia del caso.
Es uno de ellos el producto de las aduanas del Bravo, incluso el de la
de Piedras-Negras, que debe partirse por la mitad entre Tamaulipas y Nuevo-Leon y Coahuila para sus operaciones militares, según la alianza que
acaban de celebrar ambos Estados en la ciudad de Montemorelos por medio de sus Gobernadores. Se ve por lo dicho que los dos gefes al concertar
sus medios ofensivos y defensivos han fundado sus esperanzas, entre otras
cosas, en el comercio si él sabe corresponder á la protección que se le dispensa en el arreglo que han hecho respecto del ramo mercantil, que consiste en que los derechos de importación se liquiden por el arancel Vidaurri
y de esta liquidacion se rebaje un cuarenta por ciento, que el derecho de
consumo se reduzca á la sesta parte del derecho que con la rebaja del cuarenta por ciento se causa en el puerto, que el municipal se reduzca también al doce y medio por ciento sobre el consumo, ó sea una octava parte

109

mas de lo que se deba pagar por dicho impuesto; que la esportación de
moneda pague un cuatro por ciento, la plata quintada un siete y la pasta
. esta misma cuota y mas el tres y un cuarto por cada pieza, cuyo arancel
debe expedir el Exmo. Sr. Gobernador de Tamaulipas y hacerse estensivo
á Nuevo-Leon y Coahuila, para que la uniformidad en este ramo favorezca
las miras de uno y otro Estado; de modo que en último análisis los derechos
· que pesaban sobre el comercio quedan reducidos á poco menos de la mitad de los que establece la ordenanza general de aduanas, y si con estas
franquicias el ramo mercantil no se vigoriza, las causas serán otras que las
que dependen del arbitrio de la autoridad, y si el fraude no se corrige, entrando los que lo hacen á la órbita legal que se le describe al comercio en
general, no tendrán que quejarse los culpables si pierden sus fortunas cuando sus efectos de contrabando caigan en la pena de comiso. No podía el
comercio esperar mas protección que la que se le dispensa por este arreglo:
exento de préstamos y fijada una regla y un impuesto moderado para todos, cada comerciante podrá hacer sus especulaciones sobre datos seguros
y sin el temor de que los contratos ó rebajas especiales, como otras veces se
han hecho a título de adelantos y de la necesidad., desnivelen el comercio
en general y perjudiquen las especulaciones en particular.
Pero como los productos ordinarios de las aduanas no pueden llenar la
urgencia en virtud de que los Estados de la frontera necesitan recursos de
pronto para mover sus tropas, no le queda otro medio al Gobierno que
ocurrir al comercio del Estado solicitando un anticipo á cuenta de derechos de importación y de consumo, para lo cual dispone el Exmo. S~. Gobernador que reuniendo V á los comerciantes de ese pueblo los ex1te en
pro de la causa que se defiende á que adelante cada uno lo que le sea posible, cuyo patriótico servicio será compensado con el premio de que se
hablará después; advirtiéndoles que si este medio á que apela el Gobierno
sin coercion alguna no surtiere el efecto que se espera, se verá en la necesidad de restablecer otra vez la fuerza y vigor de la ordenanza general de
aduanas, y negociar un préstamo con una sola casa empeñando los productos de las aduanas, y en este caso no tendrán que quejarse de los perjuicios
que reciban á proporción de las ventajas que se concedan á dicha casa ;asegurando á esos habitantes que si á virtud de las amplias facultades con que
ha sido investido S. E. le fuere dable abolir las alcabalas, lo hará así en bien
de todos ellos, pero que si las graves atenciones que lo rodean _le impidieren
verificarlo en los términos indicados, llevará adelante su proposito respecto
de aquellos efectos con que trafica la clase menesterosa. Para que lo espuesto tenga su debido cumplimiento me ha ordenado la superioridad lo
resuma en las prevenciones siguientes.
la. Las autoridades políticas reunirán en junta pública á todos los comerciantes de su jurisdiccion inmediatamente después de recibida esta cir-

�M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burguesía en México 111

110 Siglo XIX

EXPOSICION DEL MINISTRO MANUEL
PAYNO AL GOBERNADOR
SANTIAGO VIDAURRI (1856)

cular, y haciéndoles ver su contenido, les manifestaran que si proporcionan
al Gobierno las cantidades que les fuere posible como anticipo de lo que
causen por todos derechos, les aumentará un once por ciento: esto es, por
cada cien pesos les pagará ciento once.

ANEXO IV

2a. La Tesorería general del Estado estenderá á favor de los anticipantes un documento en que consten las cantidades anticipadas con el aumen•
to del once por ciento, y este documento servirá á los interesados para que
paguen con él los derechos que causen las importaciones de sus efectos por
cualquiera de las aduanas espresadas y también el de esportacion y consumo.

A mediados de abril de 1856, el ministro Manuel Payno, a cargo de la
secretaría de Hacienda en el momento en que era presidente el general
Ignacio Comonfort, mantuvo un intenso intercambio epistolar con el. gobernador Santiago Vidaurri. En síntesis, Payno pro.curaba co~v~ncer al Jefe
neoleonés de la necesidad de que aceptara y pUSlera en practica la ordenanza general de aduanas marítimas y fronte~~s, promulga_da. por el gobierno central en enero de aquel año. En func10n de ese obJetivo, Payno
dirigió el 15 de abril un extenso documento a Vidaurri (más de 26 cuartillas tamaño oficio), en el que abordaba muchos de los proble~as que
atravesaba México para configurarse como Estado Nacional, especialmente
en los planos de la administración, regulación mercantil, sistema de aranceles y aduanas, comercio internacional y control de los recursos que correspondían al poder federal.

3a. Las autoridades remitirán inmediatamente y con la debida seguridad á la indicada Tesorería las cantidades que reunan, así como una lista
nominal de los individuos que las hubieren proporcionado con espresión
de la que cada uno facilitare.
Dios y Libertad, Monterey, Enero 22 de 1858.

Jesus Garza Gonzalez
secretario
FUENTE: AGENL, Circulares, 1858.

En este anexo IV se sintetizan algunos tramos de ese documento, con
particular atención en los que se vinculan con los temas considerados e~ la
ponencia. Las aclaraciones entre paréntesis son ~uestras, y se han modificado levemente, modernizándolas, algunas expresiones.

1.- Motivo del oficio
No había contestado el oficio de V.E. de 4 del (mes) pasado con el
cual acompaña la representación del comercio de esa Ciudad ( de Monterrey), relativa á la nueva Ordenanza general de Aduanas, porque hallándose el E. S. Presidente en la campaña contra los sublevados de
Puebla, era necesario acordar con S.E. lo que debiera contestará ese
Gobierno sobre materia tan grave é importante.
De regreso á la Capital de la República y desembarazado un tanto S.
E. de las graves ocupaciones que en los primeros días ocurrieron, por
su órden tengo el honor de pasar á hacer las explicaciones convenientes.

2.- Aduanas en la frontera noreste
Las poblaciones que quedan mencionadas (en la frontera noreste), y
que personalmente conoce el que suscribe, son de pocos habitantes,
y las únicas de consideración que pueden surtir son Monterey y el
Saltillo (en Coahuila), pues de San Luis Potosí, Guadalajara y esta

�112 Siglo XIX

Capital quedan tan distantes que no puede presumirse que comerciante alguno se establezca en ellas con el objeto de hacer negocios
con el interior. Si el Gobierno accedió á hacer esta nueva reforma en
la Ordenanza ( aceptando la habilitación de algunos puestos aduanales sobre el río Bravo impuesta por Vidaurri), fué pura y exclusivamente en consideración á la frontera ( ...) y corriendo siempre el riesgo de que cuando la autoridad política ó militar no estuviera depositada en personas de la integridad y patriotismo de V. E., se abusase de
esta concesión, y entraran los efectos pagando muy insignificantes derechos ó no pagando nada, y viniesen a surtir las poblaciones del Sur
de la República con perjuicio del comercio de buena fé.

3.- Con el Plan de Ayutla
...basta lo expuesto sobre ésta materia para probar que el Gobierno,
al expedir la nueva Ordenanza, cumplió exactamente lo que había
ofrecido en el artículo respectivo del plan de Ayutla, y debió pensar
que si en general el comercio estaba satisfecho con el Arancel Cevallos, lo estaría mas conque á este arancel que destruyó el monopolio,
y estableció con sabiduría y utilidad los principios generales de la libertad del comercio, se añadieran otras concesiones nuevas y desconocidas hasta aquí en nuestra legislación fiscal.

4.- Derechos diferenciales en favor de la frontera
Nada costaría al Gobierno obsequiar las indicaciones de V. E. y los
deseos de ese comercio ( el de Monterrey, que solicitaba aranceles más.
bajos en el noreste, con el nombre de diferenciales, para compensar los
gastos de flete que debía afrontar en su competencia con colegas del
centro del país), y establecer con aplauso y beneficio de los habitantes
de esos países los derechos diferenciales en un cinco, en un diez, en un
veinte o treinta °lo si se quiere, pero una vez hecha ésta concesión para los puertos de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo Leon, Chihuahua las solicitaría como ya lo ha solicitado. Después vendrán Sonora,
Sinaloa, el Sur de Colima y el Estado de Guerrero, con iguales pretensiones, y en virtud que una vez concedida a un Estado era justo y necesario concederla á los demás. Sonora, Sinaloa y Chihuahua, lo mismo que los Estados donde reside V. E., son países lejanos, despoblados, combatidos igualmente por las tribus bárbaras, llenos de necesidades y solícitos y necesitados del apoyo de la Administración; y lo que
se concede á unos de ninguna manera podría negarse á los otros.
Pues bien, desde el momento en que esta concesion se hiciera general
en la frontera del Norte, y en la mayor parte de los puertos del Sur,

M. Cerutti: poder esta tal, econom fa y burgues(a en México

113

ella quedaría nula y de ningun valor para los mismos comerciantes que
por conducto de V. E. la desean y firman la ya citada representación
(remitida por Vidaurri junto con sus propias consideraciones a principios de marzo).

5.- Competencia con el comercio del centro del pa(s
Establecer los derechos diferenciales en todos los puertos que van
mencionados, cualesquiera que fuese el monto del tanto por ciento de
la diferencia, es claro que con ella y con el abuso indispensable en países en que por su estencion y despoblado es prácticamente imposible
que haya la vigilancia debida, los cargamentos vendrían á dar y á venderse á menos precio á las plazas del interior, y aun hasta los mismos
puertos del Golfo. Naturalmente, en este estado de cosas el abundante y poderoso comercio de Tampico y Veracruz reclamaría la misma
baja de derechos. Si se le concedía, entonces... quedaba enteramente
nulificada la gracia del derecho diferencial, y no resultaba mas que una
baja general y uniforme en todo el arancel(...) Si se les negaba era lo
mismo que condenará la muerte y á la miseria á los puertos de Tampico, Veracruz y Tabasco, á cerrará la circulación las vías que la naturaleza ó el arte han hecho más cercanas á las poblaciones más gruesas de
la República ( ...) (E)s preciso que las leyes que arreglan el comercio
sean ó liberales ó restrictivas; pero indispensablemente uniformes para
todos, de manera que el comerciante establecido en Veracruz esté tan
seguro de la mucha ó poca utilidad-de sus especulaciones como el que
se establezca en Tampico ó Matamoros...

6.- Naturaleza y comercio
La naturaleza del país y la situación de los puertos han marcado ya, de
años atrás, las plazas del consumo.
Tampico es el puerto que naturalmente está llamado á surtir a San Luis
y Zacatecas, co?1o Veracruz surte á Puebla, México y Guanajuato, y
como el Manzanillo y San Bias surten á Jalisco y Michoacán.
'; L

Las pretensiones del comercio de la frontera de surtirá estas plazas lejanas, que es á lo que equivale la solicitud sobre derechos diferenciales,
aunque justa en el fondo, pues todo comercio tiene derecho de procurar su actividad y adelantos, es imposible mientras la población no aumente y las vías de commúcación sean prontas y seguras, y ... la seguridad estén establecidas en todas partes de la República. Estas faltas
de que se resiente una Nación todavía muy estensa y nueva se quieren
remediar constantemente...

�114 Siglo XIX

M. Cerutti: poder estatal, economía y burguesfa en México

7.- Alcabalas
Cuanto pueda decir V. E. y el comercio de Nuevo Leon (sobre las alcabalas), el Gobierno lo tiene meditado ya de antemano. Ni la Administración en general ni los individuos que la componen pueden participar de las creencias y convicciones de un antiguo y envejecido sistema
fiscal, que dá lugar á los abusos de los empleados y limita el gíro del
comercio y de la agricultura; pero haré á V. E. una refleción, entre
otras, muy obvia y oportuna. La destruccion repentina de este impuesto (cuya eliminación urgían desde Monterrey), sin sustituírlo con
otro, habría sido la ruina total de los Estados; y si V. E., como indica,
cree que ha debido ya sustituirse, yo le preguntaré como, cuando y á
que hora (Payno alude aquí a los múltiples problemas políticos y militares que ha debido enfrentar el gobierno liberal desde su instalación
en octubre de 1855)...y le vuelvo á preguntar á que hora, como y en
que tiempo se sustituye con conciencia y con fruto un impuesto ya establecido con otro nuevo, para que al mismo tiempo que sea al gusto
de la mayoría de la Nación, produzca pecuniariamente los resultados
que debe procurarse el que administra inmediatamente los bienes de la
Nación, y el que tiene que satisfacer las grandes exijencias diarias de
toda la República, para que la frontera que se queja no sea enteramente esterminada por los aventureros y por los salvajes; para que esta libertad que se conquistó con una revolución no sea perdida y aniquilada; y para que estas partes disímbolas del país se conseiven unidas y
no sean presas de la anarquía, de la amhicion, y de los errores de los
que por un pretesto ó por otro turban la paz pública.

8.- Gobierno central y Estados
No omitiré decir á V. E., porque es preciso que se sepa en esa frontera
y en toda la Nación, cual ha sido la posicion del Gobierno (central)
respecto de los Estados en el corto pero muy crítico y terrible período
que ha atravezado.
~¡

A ninguno de ellos le ha exigido un solo peso··ae lo que, conforme a
la ley de clasificación de rentas del ( ex ministro) Prieto, debía contri1
buir para los gastos generales.
A ninguno ha enviado esas autoridades militares que prescindiendo del
caracter privado de las personas, han tenido en otras épocas la mision
de dominar y de oprimir.
(...) Los recursos de sus rentas generales, y muy particularmente los
de Aduanas marítimas, han sido invertidos por el Gobernador de Ta-

115

maulipas, por el Gobernador de Jalisco y por V. E. mismo, y que no
contento con esto, de su Tesorería de México han salido mas de cien
mil pesos como auxilio para diversos Estados.
( ...) El Estado de Chihuahua, el de Durango, el de Sonora y V. E.
mismo por el que dignamente manda, correo por correo piden recursos al Gobierno y con mucha justicia para defenderse de la guerra de
los salvajes. Los de Jalisco y Michoacan, por el trastorno que snfrieron
por la revolución, piden igualmente recursos. Los de México y Puebla,
lejos de ayudar al Gobierno, apenas pueden sostener las cargas de su
administración, y en caso idéntico se hallan tambien algunos otros.
Este estado de cosas, repito, no puede durar, y el Gobierno ... tiene
necesidad de percibir Íntegramente las rentas: de poner un orden estricto en la administración de sus /t. duanas y de procurar que los Estados organizen sus contribuciones...
( . . .) Esto es lo que real y positivamente constituirá el Gobierno, y
formará la unidad de la Nación; porque el otro sistema no sería sino
el de pequeños países separados unos de otros, débiles para hacer el
bien y defenderse, y fuertes siempre para hacer el mal y encender la
guerra civil.
FUENTE: AGENL, correspondencia con el ministerio de Hacienda, 1856,
15 de abril. ·

�116

M. Cerutti: poder estatal, economfa y burgues(a en México

Siglo XIX

ANEXO V

LEGISLACION ORIENTADA AL
FOMENTO DE LA lNVERSION EN
NUEVO LEON A PARTIR DE 1885.
ALGUNOS EJEMPLOS

1.- Giros industriales y nuevos cultivos
Núm. 76.- El XXIV Congreso Constitucional, representando al pueblo
de Nuevo-León, decreta:
Artículo lo.- Quedan exentos de todo impuesto por siete años:

l.- Todo giro industrial que se establezca en el término de dos años,
contados desde esta fecha cuyo capital exceda de mil pesos. No gozará de
esta franquicia el capital que se destine a la elaboración de bebidas espirituosas.

117

2.- Fincas urbanas (*)
Núm. 77.- El XXIV Congreso Constitucional del Estado, representando al pueblo de Nuevo-León, decreta_:
Artículo lo. Las fincas urbanas que se edifiquen dentro de dos años,
contados desde esta fecha, y cuyo valor no baje de dos mil pesos, quedan
exentas de todo impuesto al Estado por el término de cinco años, computados desde el día de su conclusión.
Artículo 2o. Las personas que lúcieren alguna nueva finca de las condiciones dichas darán aviso a la Recaudación de Rentas respectivas, del día
en que se comience la obra, así como en el que se concluya, a fin de que se
haga la anotación correspondiente.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda.

especial de plantas diferentes a las que actualmente se cultivan en el Estado.

Es dado en el Salón de sesiones del H. Congreso, en Monterrey, a catorce de diciembre de mil ochocientos ochenta y ocho.- P. Benítez y Leal,
Diputado presidente.- Joaquín Fox, Diputado secretario.- Aurelio Lartigue, Diputado secretario.

ID.- Toda hacienda que se forme dentro de igual período en terrenos
no cultivados.

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.

II.- El capital que se invierta dentro del mismo término en el cultivo

Artículo 2o.- El término de siete años a que se refiere el artículo anterior, se contará desde el día en que se ponga en explotación el giro industrial o agrícola de que se trata.

Monterrey, diciembre 21 de 1888.- Lázaro Garza Ayala.- S. Roel, secretario.

3.- Obras de utilidad pública
Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda.
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Es dado en el Salón de sesiones del H. Congreso, en Monterrey, a los
catorce días del mes de diciembre de mil ochocientos ochenta y ocho. P.
Benítez y Leal, Diputado presidente.- Joaquín Fox, Diputado secretario.Aurelio Lartigue, Diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.

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Monterrey, diciembre 21 de 1888.- Lázaro Garza Ayala.- S. Roe!, secretario.

Núm 8.- El XXV Congreso Constitucional del Estado, representando
al pueblo de Nuevo - León, decreta:
Artículo único.- Se autoriza al Ejecutivo del Estado, para que en los
contratos que celebre en el presente período constitucional sobre obras de
utilidad pública, conceda exención de contribuciones por un término que
no pase de veinte años, dando cuenta al H. Congreso del Estado del uso
que haga de esta autorización.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda .

�118 Swlo XIX
Es dado en el Salón de sesiones del H. Congreso del Estado, en Monterrey, a quince de noviembre de mil ochocientos ochenta y nueve.- Platón
Treviño, Diputado presidente.- T. Roe!, Diputado secretario.- Víctor de la
Gana, Diputado secretario.

M. Cerutti: poder estatal, econom(a y burguesta en México

119

al pueblo de Nuevo - León, decreta:

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.

Unica.- Se autoriza al Ejecutivo para que durante el presente periodo
constitucional, conceda exención de contribuciones del Estado y Municipios hasta por quince años al capital que se invierta en la construcción de
estanques o depósitos de agua en el Estado, para aprovechamientos industriales.

Monterrey, noviembre 22 de 1889.- B. Reyes.- Ramón G. Chávarri,
secretario.

Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda. ·

4.- Construccibn de casas en áreas de nueva urbanización.
Núm. 4.- El XXVIll Congreso Constitucional del Estado, representando al pueblo de Nuevo - León, decreta~
Artículo lo. Se exenciona por cinco años de contribuciones al Estado,
a los capitales que en el término de dos años se inviertan en construir casas,
cuyo valor no baje de ocho mil pesos, en una zona de tres manzanas a ambos lados de las calzadas Unión y Progreso y en las primeras que circundan
la Alameda Porfirio Díaz, de esta ciudad.

Dado en el Salón de Sesiones del H. Congreso, en Monterrey, a los
veintiséis días del mes de septiembre de mil novecientos.- Manuel G. R.ivero, Diputado presidente.- Rafael Garza Cantú, Diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.
Monterrey, octubre 2 de 1900.- P. Benítez Leal.- El Secretario de Gobierno, Ramón G. Chávarri.

6.- Exenciones por cesión de terrenos urbanos
Artículo 2o.- El tiempo de la exención a que se refiere el artículo anterior principiará a correr desde el día en que quede terminada la finca,
dando aviso de ello al Gobierno para los efectos de este decreto.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar, y circular a quienes corresponda.
Dado en el Salón de sesiones del H. Congreso del Estac!o, en Monterrey, a los dos días del mes de octubre de mil ochocientos noventa y cinco.

Núm. 6.- El XXXI Congreso Constitucional del Estado, representando al pueblo de Nuevo León, decreta:
Artículo lo. Se concede exención de los impuestos que se causen en
el Estado, a los propietarios de predios urbanos que cedan al Municipio el
terreno necesario para ampliar las calles, con arreglo a las siguientes bases:

I.- El terreno que se ceda será de dos metros de latitud, por regla general, y de la longitud que el cedente designe.

C. Berardi, Diputado presidente.- F. Garza Flores, Diputado secretario
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.
Monterrey, octubre 8 de 1895.- B. Reyes.- Ramón G. Chávarri, secretario.
5.- Construcción de depósitos de agua para aprovechamiento industrial.

Núm. 49.- El XXX Congreso Constitucional del Estado, representando

II.- La exención durará cinco años, desde la fecha en que se haga la
cesión.

lll.- La exención tendrá efecto sobre la parte del predio que se reseive
el propietario, con frente igual a la longitud del terreno cedido y con fondo hasta de cincuenta metros que en cada caso determinará el Ejecutivo.
Artículo 2o.- La cesión se hará por conducto del Alcalde lo. de la
Municipalidad de que se trate, quien dará cuenta de ella al Ejecutivo, para
los efectos de este decreto.

�120 Siglo XIX
Artículo 3o. Para el objeto del artículo lo., el Ejecutivo podrá aceptar cesiones de terrenos de mayor o menor latitud que la expresada en la
fracción I, del mismo artículo y variar proporcionalmente el término de la
exención de impuestos.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador, mandándolo imprimir, publicar y circular a quien corresponda.

M. Cerutti: poder estatal, economfa y burguesta en México

121

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
curoplimiento.
Monterrey, 27 de noviembre de 1903.- B. Reyes.- Ramón G. Chávarri,
secretario.

Dado en el Salón de sesiones del H. Congreso del Estado, en Monterrey, a los once días del mes de noviembre de mil novecientos uno.- Pedro C. Martínez, Diputado presidente.- Ramón E. Treviño, Diputado secretario.- Andrés Noriega, Diputado secretario.

(*) Los dos primeros decretos fueron sancionados durante el gobierno de

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento.

FUENTES: AGENL, Memorias del gobernador del estado de Nuevo León
(1889 a 1907); Periódico Oficial (del gobierno de Nuevo
León); Permisos y concesiones. 1890-1912, serie Indices y
Catálogos, s/f.

Monterrey, 19 de noviembre de 1901.- P. Benítez Leal.- Ramón G.
Chávarri, Secretario.

7.- Construcción de pozos de agua para la producción agropecuaria

Núm. 22.- El XXXII Congreso Constitucional del Estado, representando al pueblo de Nuevo León, decreta:
Artículo lo.- Se autoriza el Ejecutivo para que durante el período
constitucional que ha principiado ya y terminará el cuatro de octubre
de mil novecientos siete, conceda exención de impuestos del Estado y
Municipales, hasta por quince años a los capitales que se inviertan en la
construcción de pozos artesianos y de estanques o depósitos de aguas corrientes o pluviales, para la agricultura y ganadería y para cualquier otro
objeto que, por razón de su importancia, juzgue acreedor a la concesión.
Artículo 2o.- El Ejecutivo dará cuenta al Congreso, en cada caso, del
uso que haga de esta autorización.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador del Estado, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda.
Dado en el Salón de Sesiones del H. Congreso, en Monterrey, a los
veintitres días del mes de noviembre de mil novecientos tres.- C. Madrigal,
Diputado presidente.- E. Ballesteros, Diputado secretario.- Virgilio Garza,
Diputado secretario.

Lázaro Garza Ay ala, que suplantó entre 1887 y 1889 a Bernardo Reyes. Garza Ayala fue designado gobernador constitucional con el auspicio y bajo la mirada atenta del propio Reyes.

�122

Siglo "\l.\

ANEXO VI

M. Cerutti: poder estatal, eco11omía y burgues(a en ,11éxico

CARGOS POLITICOS Y ADMINISTRATIVOS
CUBIERTOS POR EMPRESARIOS O MIEMBROS DE
FAMILIAS EMPRESARIALES DURANTE EL
PERIODO DE BERNARDO REYES.

integra Comisión la. de Hacienda
integra Comisión de Fomento
gobernador interino
diputado estatal (suplente) 1° Distrito
diputado estatal (suplente) 1 ° Distrito
diputado estatal (suplente) 1° Distrito

123

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agos. 1902-nov .1902
set. 1903-set. 1905
set. 1905-set. 1907
set. 1907-set. 1909

Caso: 1: Adolfo Zambrano (*}
Caso 3: Carlos Berardi
año o período

cargo

°

diputado estatal (suplente) 1 Distrito
diputado estatal (suplente) 1° Distrito
diputado estatal (suplente) 1 ° Distrito
diputado estatal (suplente) 1 Distrito
presidente municipal (alcalde) de Monterrey
presidente municipal (alcalde) de Monterrey
presidente municipal (suplente) de Monterrey
diputado estatal 2° Distrito
integra Comisión 2a de Hacienda
integra Comisión de Guerra
alcalde 1 ° (suplente) de Monterrey
diputado federal (suplente) 4° Distrito
alcalde 1 ° (suplente) de Monterrey
diputado estatal 2° Distrito
integra Comisión 2a de Hacienda
integra Comisión de Guerra
diputado federal (suplente) 1 Distrito
diputado estatal (suplente) 1° Distrito
diputado estatal (suplente) 1 ° Distrito
diputado federal (suplente) 1° Distrito
diputado estatal (suplente) 1 ° Distrito

°

°

cargo

set. 1889-set. 1891
set. 1891-set. 1893
set. 1895-set. 1897
set. 1897-set. 1899
1897
1898
1899
set. 1899-set. 1901
ídem
ídem
1900
electo jul.1900
1901
set. 1901-set.1903
ídem
ídem
electo jul. 1902
set. 1903-set. 1905
set. 1905-set. 1907
electo jul. 1906
set. 1907-set. 1909

diputado estatal 3° Distrito
integra Comisión la. de Hacienda
integra Comisión de Fomento
diputado estatal 3° Distrito
integra Comisión la. de Hacienda
integra Comisión de Fomento
diputado estatal 3° Distrito

°

alcalde 1° de Monterrey
diputado estatal 1 ° Distrito
integra Comisión la. de Hacienda
integra Comisión de Fomento
presidente municipal (alcalde) de Monterrey
senador federal

set. 1889-set. 1891
ídem
ídem
set. 1891-set.1893
ídem
ídem
electo jul. 1892
1893
set. 1893-set. 1895
ídem
ídem
1894
diversos lapsos
1891-1895
1895
set. 1895-set. 1897
ídem
ídem
1896
electo julio de 1896

COMISIONES DE TRABAJO O CO EXAS CREADAS
PARA COLABORAR CON EL GOBERNADOR REYES

Caso 2: Manuel C. Rivero (*)
cargo

diputado estatal 1° Distrito
integra Comisión de Gobernación
integra Comisión 2a. de Hacienda
diputado estatal 1° Distrito
integra Comisión 2a. de Hacienda
integra Comisión de Guerra
senador federal
alcalde 1 ° de Monterrey
diputado estatal 1 Distrito
integra Comisión 2a. de Hacienda
integra Comisión de Guerra
alcalde 1 ° de Monterrey
gobernador interino

año o período

año o período

set. 1897-set. 1899
ídem
ídem
set. 1899-set. 1901
ídem
ídem
set. 1901-set. 1903

I.- Junta de Beneficencia para la adquisición de maíz en Estados
Unidos (1892)
presidente: Juan Weber.
Il.- Junta de Mejoras Jlateriales de Monterre_v (en 1896-1897)
presidente; general Bernardo Reyes
tesorero: Agustín Maiz
entre los vocales: Vicente Ferrara(*), Adolfo Zambrano, Mariano
Hernández (*), Gustavo Dresel.

�124 Siglo .\l.\

m.-

M. Cerutti: poder estatal, economfa y burgues(a en México

Delegación industrial-comercial al Congreso Mercantil de Filadelfia (sugerida por Reyes, en 1897).
Antonio V. Hernández (*), Adolfo Zambrano, J oseph A. Rohertson.

IV.- Comisión de Obsequio, por visita del presidente Porfirio Díaz
(1898)
presidente: general Bernardo Reyes
secretario: Adolfo Zambrano
tesorero: Tomás Mendirichaga
entre los vocales: Francisco Annendaiz (*), Antonio V. Hernández, Juan Weber, Valentín Rivero y Gajá, Francisco G. Sada (*),
Vicente Ferrara, H. M. Dieffenbach, Manuel Cantú Treviño.
V.- ]unta de Mejoras Materiales de Monterrey (en 1903)
presidente: general Bernardo Reyes
tesorero: Adolfo Zambra.no
entre los miembros: Agustín Maíz, Vicente Ferrara, Mariano
Hernández, Gustavo Dresel.

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entre los miembros: Manuel G. Rivero, Gustavo Dresel.
VII.- ]unta Arqueófila de Nuevo León (1907)
presidente honorario: general Bernardo Reyes
2º vocal: Manuel G. Rivero.

VIII.- ]unta Directiva del Centro Agrícola (1907)
presidente honorario: general Bernardo Reyes
presidente: Adolfo Zambra.no
vicepresidente: Constantino de Támava
tesorero: Miguel Ferrara(*)
vocales: Gustavo Dresel, Joaquín Armedaiz (*), Manuel G. Rivero
(suplente), Jesús González Treviño (supl~nte).

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FUENTE: AGENL, Memorias del gobernador del estado de Nuevo León,
1889-1907.

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(*) Miembro de alguna de las diez familias de empresarios estndiadas en
Monterrey.

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IX.- Comisión Central Neolonesa del Cent,enario de la Independencia
(1907)
presidente: general Bernardo Reyes
vice-presidente: Manuel G. Rivero.
entre los vocales: Adolfo Zambra.no, Francisco G. Sada, Manuel
Cantú Treviño.

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VI.- ]unta local de Bosques (en 1907)

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Empresa

Familias representadas

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9.- Compañía de ganado menor/1892

Mm/1892

Agropecuario

10.- Milmo National Bank ( d)

Mm/1892

Finanzas

11.- Teatro El Progreso

Zb/1892

Espectáculos

12.- Banco de Nuevo León/1892

Ar-Md-Zb/1892

Finanzas

13.- Fábrica de Azúcar La Constancia ( d)

Zb/1892

Industria

14.- Fábrica de hilados y tejidos El Porvenir
SA (d)

Rv-Zb/1892

Industria

15.- Compañía Industrial de Monterrey
SA/1892

Bd-Cm-Fer-Mm/1897

Industria

16.- Compañía Jabonera La Estrella del Norte
SA/1892

HM-Rv/1900

Industria

17.- Emilio Zambrano e Hijos ( d)

Zb/1893

Agropecuario

18.- Compañía criadora de ganado porcino/
1894

Zb/1894

Agropecuario

Familias representadas

Rubro

19 .- Madero y Hernández ( d)

Md/1894

Agropecuario

20.- Monterrey Brick Co/1894

Mm/1894

Industria

21.- Fábrica de mosaicos La Industrial
/1894

Rv/1902

22.- Fábrica de jabón El Brillante/1894

Zb/1895

Industria

23.- Sociedad Cooperativa de Ahorros e
Inversiones de Monterrey/1894

Bd-Zb/1894

Finanzas

24.- Annendaiz y Cía./1895

Ar/1895

Agropecuario

25.- Patricio Milmo e Hijos/1895

Mm/1895

Agropecuario
Finanzas

26.- La Esperanza SA ( d)

Bd-CM-Hm-Mm/1895

Industria

Sigue Anexo VII

Empresa

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27.- Compañía Industrial La Fama de Nuevo
León SA (d)

CM-HM-Rv/1895

Industria

28.- Club Atlético Monterrey SA/1895

Ar-Bd-Mm/1895

Deportes

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Familias representadas

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29.- Eduardo Zamhrano e Hijos/1896

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Agropecuario
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30.- Compañ(a de Fundición de Fierro y Manufacturera de Monterrey SA/1895

Mm/1898

Industria

31.- Castaño y Zambrano/1897

Zb/1897

Agropecuario

32.- Compañía anónima El Porvenir de
Matehuala

Bd-HM/1897

Transporte

33.- Banco de Coahuila SN1897

HM/1897

Finanzas

34.- Compañía de Baños de Monterrey
SA/1897

Ar-Bd-CM-Fer-HM-Md-Rv/1897

Servicios

35.- Compañía de ganados de Sahinas/1898

Mm/1898

Agropecuario

36.- Sociedad Ganadera (vacunos)/1898

Mm/1898

Agropecuario

37.- Sociedad Ganadera (ganado de pelo)/1898

Mm/1898

Agropecuario

38.- Compañía ganadera de Sierra Mojada/1898

SMG/1898

Agropecuario

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Sigue Anexo VII

Empresa

Familias representadas

Rubro

39.- Fábrica de almidón El Hércules (d)

Rv/1898

Industria

40.- Molinos de trigo Jesús María

Rv/1898

Industria

41.- Compañía Industrial de artefactos de metal
laminado El Barco SA/1898

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Ar-Bd-CM-Fer-HM-Rv-SMG/ 1898

Industria

42.- Compañía industrial jabonera de La Laguna
SA/1898

Bd-CM-HM-Md-Mm/1898-99

Industria

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43.- Hacienda de Fundición.San Javier

Rv/1898

Industria

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44.- Compañía de Tranvías &lt;le Lerdo a Torreón

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Transporte

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Agropecuario

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45.- Compañía Sarope y Milmo/1899

Mm/1899

46.- Patricio Milmo e Hijos Sucesores/1899

Mm/1899

Agropecuario
Finanzas

47.-Arriaga y Zamhrano/1899

Zb/1899

Agropecuario

48.- Compañía de Terreno y Ganados de
Coahuila SA/1899

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Tierras
Agropecuario

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Empresa

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49.- Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey
SA/1899

Todas las Familias/1904

Industria

50.- Compafiía del Panteón del Carmen SA/1899

Bd-CM-Fer-HM-Rv/1899

Seivicios

51.- Banco Mercantil de Monterrey SN1899

Fer-HM-Md-Mm-Rv-SMG-Zb/1899
Bd-CM-Fer-HM-Mm-Rv-SMG/1905 Finanzas

52.- La Defensa Compañía Periodística y Anunciadora SA/1899

Fer/1899

Periodismo
Servicios

53.- Fábrica de Cartón de Monterrey/1900

CM-HM-Md-Zb/1900.

Industria

54.- Compafiía Ladrillera Unión SA/1900

Bd-CM-Fer-HM-Md-Rv-SMG
Zb/1900

Industria

55.- Tenería

Bd/1900

Industria

56.- Compafiía Fundidora de Fierro y Acero
de Monterrey SN1900

Todas las Familias/1900

Siderurgia

57 .- Lavandería de vapor de Monterrey SNl 900

CM-Md/1900

Servicios

Sigue Anexo VII

-

Empresa

1

58.- Compafiía Industrial Tipográfica de Monterrey SA/1900
59.- Compañía metalúrgica de Torreón
SA/1900
60.- Fábrica de azúcar Francisco Annendaiz
/1900

Familias representadas

Bd-HM-Rv-SMG/1900

Md/1900

Rubro

Industria

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Periodismo

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Industria

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Industria

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61.- Compafiía Ferrocarriles Urbanos de Monterrey, SA

Bd-CM-HM-Rv/1900

Transporte

62.- Teatro Circo de Monterrey SN1900

CM-Md-Rv-Zb/1900

Espectáculos

63.- Banco de Espafia

HM/1900

64.- Madero y García Gálán/1901

Md/1901

65.- Empresa Editorial de Monterrey SN1901

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Bd-CM-Fer-Hm-Md-Rv-SMGZb/1901

Finanzas
Industria

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Industria

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�Sigue Anexo VII

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Empresa

Familias representadas

Rubro

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66.- Asociación industrial Reinera SA. Fábrica
de cortinas-persianas/1901

Fer-HM-Md-Rv /1901

Industria

67.- Banco Central Mexicano (e)

BNL-BMM/1901

Finanzas

68.- Compafiía deslindadora de Tamaulipas
/1901

Zb/1901

D~slinde y explotación
de tierras.

69.- Compafiía Industrial de San Antonio de Abad

Ar/1901

Industria

70.- Banco de Tamaulipas SA

Rv/1902

Finanzas

71.- Compafiía Industrial del Norte SA/1902

Md-Rv/1902

Industria

72.- Compañía Industrial de Parras

Md/1902

Industria

73.- Fábrica de hilados y tejidos La Confianza SA

BNL-BMM/1903

Industria

74.- Compañía de Ferrocarriles de
Mat.ehuala SA/1903

Bd-HM-Mm/1903

Transporte

75.- Sada y Serrano/1904

SMG/1904

Agropecuario

Sigue Anexo Vil

Empresa

Familias representadas

Rubro

76.- Compañía de tierras de Sonora/1904

Md/1904

Tierras

77.- Imprenta y Litografía El Modelo

Md/1904

Industria

78.- Negociación agrícola y ganadera de
San Enrique SA/1905

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Md/1905

Agropecuario

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79.- Molinos de cilindros de Parras SA/1905

Md/1905

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Industria

...

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Se agrega el afio en que se constituyó la firma, en caso de haberse verificado. La enumeración es cronológica, a partir de 1890.
b) Las familias o grupos parentales -una de las bases de nuestras investigaciones sobre la formación de la
burguesía en Monterrey- son mencionadas de acuerdo con el siguiente código: Annendaiz (Ar), Belden
(Bd), Calderón-Muguerza (CM), Ferrara (Fer), Hemández-Mendirichaga (HM), Madero (Md), Sada Muguerza-Garza (SMG) y Zambrano (Zb). El estudio comprendió más de cuarenta empresarios.
c) No se incluye minería ni comercio. El primer rubro, porque la cantidad de empresas en las que participaban miembros de estas familias llenaría varias páginas. El segundo por haber sido la actividad original de buena parte de estos núcleos parentales en el período anterior a 1890.

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d) Estas empresas fueron constituídas antes de 1890.

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Fuent.e principal: AGENL, libros de notarios.

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�Uruguay: Política lndustrializadora
y Grupos de Presión (1875-1898)
Raúl Jacob*

INTRODUCCION
"Ni vencidos ni vencedores". Con tan lacónica frase, henchida de espíritu conciliador, se cerraba en 1851 el capítulo
uruguayo de un conflicto interno que se había internacionalizado, que había afectado a la cuenca del Plata, y en el que habían participado argentinos, uruguayos, pero también los gobiernos de Brasil, Inglaterra y Francia.
Las consecuencias de la contienda, en la que se depredó la
pradera oriental y \Jontevideo fue sitiada por tierra y por mar,
no sirvieron para desestimular las guerras civiles ni los derramamientos de sangre, que proseguirían con desigual intensidad
hasta 1904. Tampoco terminaron por pacificar por mucho tiempo la región. Pocas décadas después la ciudad uruguaya de
Paysandú, situada sobre el río Uruguay, sería bombardeada por
la escuadra brasileña y Uruguay se integraría a la Triple Alianza
participando de la-invasión al Paraguay.
Sin embargo, en lo económico la finalización de la denominada "Guerra Grande" tendría otro significado. Marca el inicio de un nuevo país que acentuaría gradualmente su inserción
en el moderno mundo capitalista, al que trataría de abastecer
de alimentos y materias primas, para lo cual intentaría transformar sus formas productivas:
* Centro Interdisciplinario de Estudios sobre et Desarrollo, Uruguay (CIEDUR).
Ponencia presentada en el simposio "Historia Económica: economía y polÍtica",
45º Congreso Internacional de Americanistas, BogotÍl, 1 al 7 de julio de 1985.

�136 Siglo XIX

Estos cambios internos, que comenzarían a señalar el pasaje de un modo de producción a otro, fueron auxiliados, cuando
no inducidos, por el entorno externo. Y en ello influyó la inmigración extranjera, que al igual que antaño poblaría un territorio vacío con más cabezas de ganado que habitantes.
La guerra civil había arruinado al antiguo grupo de propietarios; los ca~pos habían descendido en su valor; y la situación
era proclive para que los extranjeros, europeos, y fundamentalmente brasileños, invirtieran en tierras.
Algo semejante sucedió en el medio urbano. En la capital principal centro poblado del país- muchas fortunas se habían
eclipsado ante · tos saqueos como consecuencia del sitio y del
bloqueo de las escuadras extranjeras. El comercio de importación y exportación mostraría una creciente extranjerización: en
1853 se estimaba que las cuatro quintas partes del comercio y
artesanías que pagaban patente eran de extranjeros.
La inmigración - que haría ascender el número de habitantes a 221.000 en 1860, y a 500.000 en 1875, contra los escasos
132.000 de 1852 - aportaría capitales, técnicas y nuevas
mentalidades.
Pero la influencia extranjera también se reflejaría en otro
campo. Los primeros años de la década del cincuenta mostrarán, en lo financiero y en lo político, la impronta brasileña, facilitada por los tratados de 1851 con los que concluyó la contienda.
Brasil llegó a plantear en 1854 la transformación de Uruguay en una nueva Provincia Cisplatina, tal cual había acontecido entre 1817 y 1828.
F'rancia e Inglaterra se tornaron, al decir de 13arrán 1 , "más
1.- BARRAN, José P., Apogeo y crisis del [ruguay pastoril y caudillesco (18381875). Montevideo, Banda Oriental, 1974, pp. 50 a 53.

R. Jacob: polftica industrializadora en Uruguay

137

cautelosas aunque no menos exigentes".: advertían al Brasil sobre los riesgos de una incorporación del Uruguay a su Imperio,
pero amenazaban al gobierno oriental (lo hicieron en 1855 y
1862) si no concedía un trato preferencial a sus súbditos.

En la década del sesenta la tutela brasileña comenzará a
eclipsarse, dejando su sitio a la británica. Como por arte de birlibirloque - aunque todo tiene su explicación en el mundo de
las finanzas - el último empréstito brasileño, de 1863, fue refinanciado al año siguiente en Londres, como empréstito británico, inaugurando el cordón umbilical que ataría a los sucesivos gobiernos a la City.
El capitalismo nacional, adjetivo que en la realidad de ese
entonces significaba de uruguayos e inmigrantes que habían hecho su fortuna en el país, !_lió a luz el primer banco en 1857,
año en que también instaló el suyo el brasileño \lauá. En 1863
debieron contemporizar con la primera sucursal de un banco de
capitales europeos, el de "Londres, Buenos Aires y Río de la
Plata".
También fue "nacional" la iniciativa de construir el primer
ferrocarril en 1869, que sería adquirido en la década del setenta por capitales británicos y cuya casa central estaría radicada
en Londres.
En cambio, aún no se sabe a ciencia cierta quién alambró el
primer pedazo de campo, a comienzos de los años cincuenta. De
lo que no existen dudas es de que Uruguay no producía el alambre, materia de la que se nutriría tan importante proceso socioeconómico.
La refinación de ganados mediante la importación de cabezas de pedigree europeas fue emprendida por pio11eros extranjeros.
El saladero, la industria cárnica tradicional, siguió siendo la
principal actividad en ese campo. Pero en 1864, por iniciativa

�138 Siglo XIX

de un ingeniero alemán, comenzó sus faenas una sociedad para
exportar extracto de carnes según el procedimiento descubierto
por von Liebig, formándose al año siguiente en Londres la compañía que adoptó el nombre del célebre sabio germano.
Al festejarse los cuatro primeros lustros de la paz de 1851,
estaban dadas las bases sobre las que se asentaría el Uruguay
moderno: dependencia del capital financiero británico, ferrocarriles, bancos, alambramiento de los campQs, refinación de
ganados, diversificación en la preparación (y exportación) de
carnes.

2. UN l\'UEVO '':\IODELO" PARA EL AGRO
En los años sesenta, cuando la difusión del alambre y de
las técnicas de mejoramiento zootécnico aún no se habían generalizado, se produjo la denominada "revolución del ovino".
En esa década la existencia de lanares se multiplicó por cinco, pasando de aproximadamente tres millones de cabezas a
diéciseis millones de cabezas. Ese salto reconoce como causa
fundamental la demanda extranjera, las necesidades de la industria textil francesa e inglesa y las consecuencias de la guerra civil estadounidense en la oferta mundial de algodón. A lo que debe agregarse la crisis de precios que determinó la superproducción de tasajo, que incidió negativamente en la cotización de
los vacunos.
La adopción del ovino tuvo múltiples consecuencias: a) capitalizó el medio rural, ya que el lanar complementó al vacuno;
b) demandó mayor mano de obra; c) fortaleció a las capas medias agrarias, dado que el lanar requería cinco veces menos
campo que el vacuno; d) diversificó las exportaciones y en consecuencia los mercados.
Los ganaderos más progresistas, minoritarios en la realidad
nacional, intentaron extender y consolidar un nuevo esquema

R. Jacob: polftica industrializadora en l.,-ruguay

139

productivo en el que la estancia alambrada y dividida en potreros permitiría, mediante la utilización de sementales de pedigree importados, obtener un tipo de ganado acorde con las
pautas de consumo europeas. En el centro de la problemática
agraria del período hay que situar las consecuencias de la dependencia, en rigor verdadera tiranía, al ganado criollo y al
charque y tasajo.
Pero habían circunstancias que conspiraban para pro.mover estos cambios: el continuo clima de alzamientos civiles en que se
debatía el país y la existencia de un tipo humano peculiar, el
gaucho, cuyos hábitos libertarios y hasta seminómadas provocaban frecuentes incidentes. Ambos - guerras y gauchos - significaban casi lo mismo para la nueva estancia: alambrados destruídos y ganados mestizados o puros sacrificados.
A estos dos factores hay que agregarles la inestabilidad producida por la imprecisión en los límites de las propiedades (que
eran en general referencias geográficas); y la ausencia, precariedad o defectos de su titulación.
F.n 1871, en medio de una guerra civil que amenazaba una
vez más vidas y posesiones, un núcleo de ganadero-empresarios
(en buena medida extranjeros o de ascendencia extranjera, entre los que se destacan apellidos británicos), fundaron una entidad encargada de defenderlos y promover sus ideas: la Asociación !foral del Lruguay.
La paz que sobrevino fue un período en que la Asociación
difundió su programa en pos de sustituir al pastoreo libre por
un nuevo estadio que concluiría con el predominio de lo que
uno de sus ideólogos denominó "pastoreo industrial y granja".
Domingo Ordoñana, español, fundador y dirigente de esta gremial, definió lúcidamente el programa:
Siguiendo la historia de los pueblos que fueron pastoriles, encontramos muy claro el camino que esas poblaciones deben recorrer,
hasta llegar al período agrícola liso y llano: ese camino trazado
del modo siguiente:
período de pastoreo libre

�140 Siglo XIX
período de pastoreo industrial y de la granja
período de rotaciones generales o sea agricultura general.
( ...) La ganadería industrial está llamada en nuesn:~ concep_to ~
representar grande y distinguido papd en la evoluc1on econom1ca a que se dirige el país, por exceso de necesidad( .. .)2

Juan Ramón Gómez, otro de los dirigentes-fundadores de la
Rural, habló de la necesidad de "suplantar el lazo por la coyunda, para domesticar nuestros ganados y mandarlos gordos y
mansos a Inglaterra, quintuplicando su valor",. 3
Para llegar a la etapa de la "ganadería industrial", a la estancia
capitalista, se imponía adoptar una serie de medidas que iban
desde la reorganización de la policía rural a la adopción de un
Código Rural, pasando por el alambramiento masivo de los
campos.
Los hombres de la Rural buscarían promoverlas en el Parlamento (el citado Juan Ramón Gómez lo integraba), aunque el
éxito lo alcanzarían a partir de 1875, en que sectores militares
dieron un golpe de Estado. Con el denominado "período militarista" (1875-1886) cambió la campaña y cambio el país.

Se afirmó el principio de autoridad: el ejército fue modernizado y la policía reorganizada. El ferrocarril se extentlió, el
telégrafo comenzó a unir Montevideo con las capitales provinciales, el remington se impuso. Las tropas pudieron ser movilizadas con celeridad y fueron dotadas de mayor poder de tiro. Se
aprobó el Código Rural, que entró en vigencia en 1876 con
normas precisas para definir la propiedad de tierras y ganados.
Se impulsó el alambramiento: URa ley de 1875 liberó de impuestos los elementos imprescindibles (alambre, postes, grampas), y
se rebajaron los impuestos de contribución inmobiliaria a los
campos alambrados. En 1879, al revisarse el Código Rural, se estableció el régimen de medianería forzosa para los predios linderos, lo que produjo una disminución sensible en los costos del
cercamiento.
2. ORDOÑANA, Domingo, Pen.samientos rurales sobre necesidades sociales y económicas de la República, Montevideo, 1892, Tomo 1, pp. 315 a 318.
3.· Revista de la Asociación Rural del Uruguay, 1874~0. 24, pp. 41 a 45.

R. ]acob: política industrializadora en Uruguay

141

El alambramiento se desarrolló en forma acelerada y produjo
una serie de consecuencias, tanto sociales como económicas:
I).· Delimitó la P.ropiedad. La constitución de 1830, primera
que tuvo el país, la había declarado sagrada e inviolable, aunque
su pleno goce fue , durante décadas, más una aspiración que uná
realidad. Al efectuarse el alambramiento antes que la mensura
del país, permitió la apropiación por particulares de tierras fiscales. La medianería forzosa determinó la ruina de innumerables
pequeños y medianos propietarios que no pudieron hacer frente a
los gastos que les imponían sus vecinos. Por lo tanto, esta innovación tecnológica destinada_a cambiar el sistema productivo de
la estancia patriarcal, sirvió en primer término para consolidar la
gran propiedad y el latifundio.
II).· Permitió mestizar el ganado y subdividir los establecimientos. Aunque el stock· vacuno mejorado recién permitiría el
funcionamiento regular del primer frigorífico al comenzar el
siglo XX, fue fundamental en el proceso de refinación ovina.

ITI).· Liberó mano de obra. La "nueva" estancia pudo prescindir de pastores, peones y agregados, a los que se les sumarían
los pequeños y medianos propietarios arruinados. La "desocupación tecnológica" -como se la ha denominado4 - habría afectado a unas cuarenta mil personas, entre el 5 y el 1O por ciento de
los habitantes del medio rural. Se esbozaron algunas soluciones
para contrarrestar la desocupación: darles tierra fomentando la
colonización agrícola, transformando a los carentes de trabajo
en propietarios-agricultores. Lo realizado en este plano fue irrelevante.
El Estado aplicó medidas para el control social de la campaña (leva, cárcel). Algunos se afincaron a la vera de ríos y arroyos, viviendo de la agricultura familiar y de prestar servicios zafrales a la moderna estancia (yerra, esquilas, transporte de gana4.· vide BARRAN, J. P., NAHUM, Benjamín, Historia rural del Uruguay moderno,
Montevideo, Banda Oriental, 1967.

�142 Siglo XIX

dos, etc.). Otros engrosaron los cinturones de los centros urbanos. Y, por último, un contingente inestimable huyó de las medidas draconianas, buscando refugio en los países limítrofes.
La expL:&gt;tación intensiva coexistiría con la extensiva, determinando esta última - junto a la sobrevivencia del latifundio la frustración en muchos aspectos del modelo agrario.
3. EL MODELO "INDUSTRIAL"
( ...) Aquí donde el Presidente de la Asociación Rural acaba de
decir que se necesitan quesos de Holanda, manteca de Inglaterra,
5
frijoles de Chile, maíz del Brasil, tocino de Estados Unidos...

Estas palabras, constatan la situación del país a comienzos
de los años setenta; dependencia de la producción extranjera
incluso en el rubro alimentación. Sin embargo, la idea de tentar
el autoabastecimiento mediante el desarrollo de la industria sustitutiva de importaciones (sustitución que dada la etapa por la
que transitaba Uruguay se debía orientar a renglones elementales, tales como vestimenta, alimentación, materiales de construcción, etc.), si bien no tenía un soporte doctrinario profundo,
tampoco era novedosa.
De hecho se había planteado ya durante la revolución artiguista, antes de la independencia nacional. En septiembre de
1815, Artigas dictó un bando sobre la "organización del comercio y fomento de las industrias", mientras, paralelamente, procedía reglamentar la distribución de las tierras reales y de los
"malos europeos y peores americanos".
El esquema artiguista preveía la inserción de Uruguay - en
ese entonces la Banda Oriental - en un hinterl.and regional más
amplio, que comprendía parte de los países que actualmente integran la cuenca del Plata.
5.- Revista de la Asociación Rural del Uruguay, 1874. No. 30, pp. 86 a 88.

R. ]acob: polftica industrializadora en Uruguay 143

El "Reglamento Provisional de Derechos Aduaneros que deberán establecerse en los puertos de las Provincias Confederadas" contemplaba el desarrollo artesanal forjado en el período
colonial, estableciendo la libre introducción de "máquinas" y
un arancel aduanero protector, que discriminaba la importación de algunos productos elaborados en la región.
Las leyes aduaneras dictadas en 1833 (presidencia de Rivera,
posteriormente reconocido como fundador del Partido Colorado) y 1837 (presidencia de Oribe, su antagonista y líder del
futuro partido opositor, el Nacional), aprobadas en los primeros
años de la independencia nacional, gravaban la importación mediante una tarifa diferencial. La de 1837 estableció la libre importación de máquinas y un derecho mínimo para materias primas (hierro en barras, maderas), herramientas y carbón mineral.
Aunque ambas, al igual que la dictada en la época de Artigas,
también afectaban productos de consumo masivo, como yerba y
tabaco, evidenciando que no estaban exentas de sentido fiscal,
es decir, de la necesidad de recaudar rentas para el funcionamiento del aparato estatal.
De todos modos, útil es señalarlo, sobre todo si se considera
que a partir de 1861 otro presidente de origen nacionalista o
blanco daría su consentimientos a una legislación inspirada en el
librecambismo, la idea de proteger y estimular la actividad
manufacturera encontraría defensores - y detractores - en ambas colectividades tradicionales, en los primeros grupos políticos que se desarrollaron en el país.
En 1875, por impulso de don Andrés Lamas, Ministro de
Hacienda vinculado al Barón de Mauá y a los círculos intelectuales porteños, se dictó la que tradicionalmente ha sido considerada como la primera ley proteccionista, quizás atendiendo a
que clausuró los casi tres lustros en que la doctrina oficial miró
con simpatía -mitigada en ocasiones- los principios librecambistas6 .
6.- Hasta la fecha la investigación histórico no ha encarado un estudio comparativo pormenorizado y detallado de la legislación aduanera, que separe los mitos de las realidades.

�144 Siglo XIX

Cuatro años después, en 1879, un grupo de artesanos, talleristas, periodistas y defensores de la necesidad de desenvolver la
actividad manufactureras, fundan una institución que los agrupa: la Liga Industrial.
Desde las páginas de su órgano de expresión, la entidad efectuó una activa campaña en apoyo al desarrollo fabril del país,
concientizando acerca de la necesidad de afianzar un amplio
espectro proteccionista que sirviera de base para la futura evolución industrial del Uruguay.
Las ideas difundidas muestran por lo pronto un planteo coherente. Relevaron la nómina de artículos importados que se_
podían fabricar en el país: desde galletitas y jamones a cerveza
y queso; pasando por almidón, manteca, dulces, chocolates y
aguardiente. 7
Enumeraron las dificultades del mercado: el consumidor
prefería el artículo importado al nacional; la mano de obra especializada era escasa y cara; existía dependencia del exterior en
materia prima; se advertía la falta de equidad en los derechos de
aduana e introducción al país de unos productos por otros, burlando la vigilancia aduanera.
Proclamaron la nobleza y dignidad del trabajo industrial, cuyos
resultados eran "una ocasión de gloria más grande, más segura
que la que pudieron procurarnos nuestros famosos caudillos con
todas sus hazañas militares". 8
Exaltaron el valor de la técnica y admitieron la necesidad de
adquirir y aprovechar "toda máquina nueva, todo invento que
7.- A partir del 4 de abril de 1880 la institución comenzó a editar un semanario
denominado Liga Industrial, que en septiembre de 1881 adquirió el carácter de
diario con el título de La Liga Industrial, diario independiente.
De ambas publicaciones hemos extraído los fragmentos transcriptos.
8.- Sobre la ideología industrialista véase: RODRIGUEZ VILLAMIL, Silvia, Unantecedente del esp(ritu de empr~a: el industrialismo, en MOURAT, O. et al,
5 Perspectivas Históricas del Uruguay Moderno, Montevideo, Fundación de
Cultura Umversitiria, 1969; y JACOB, Raúl, El empresario :r la pol(tica proteccionista en el Uruguay: el caso de la Liga Industrial (I 879-1885), suplemento
dominical de El ])(a , 6 y 13 de agosto de 1978.

R. Jacob: polftica industrializadora en Uruguay 145

pueda ser propuesto para nuestra industria".
Atacaron al comercio importador y al capital especulativo,
entendiendo que la concordia entre el comercio y la industria
era posible en los países industrializados en que la actividad
mercantil abastecía al mercado interno y externo de productos manufacturados por el sector fabril. La realidad uruguaya era otra: la naciente industria debía luchar por erradicar los
productos extranjeros comercializados por el comercio importador.
Llamaron la atención sobre la necesidad de atraer inversiones hacia el sector manufacturero, reconociendo su debilidad.
Comba.tieron la idea, tan cara a algunos librecambistas, que el
comercio era el único elemento de riqueza para una nación.
Entendieron que la única fuente de riqueza era el trabajo interno, atacando uno de los más insistentes argumentos librecambistas (¿para qué producir en el país lo que se puede importar más barato desde el extranjero?).
Admitieron las ventajas de la teoría del libre cambio para
los países industrializados, pletóricos de crédito, cuyos productos se esparcfan por los mercados extranjeros.
Se definían - aceptando desglosar el liberalismo en sus
vertientes política y económica - como liberales en la "pura y
grande acepción de la palabra"; " Libertad es para nosotros vida, labor, actividad, progreso".

Coherentes con sus postulados políticos eran partidiarios
de la concordia social y de la protección a Jos más necesitados:
El trabajo se funda con protección a las pequeñas industrias; el
trabajo se garante aplicándolo a la tierra, haciendo que ésta sea
pronto y fácilmente adquirida en propiedad por el trabajador.

Eran concientes del papel que debía jugar el sector agropecuario, piedra angular del comercio exterior del país, en la estra-

�146 Siglo XIX

tegia de industrialización:
El aumento del número de propietarios, y por consiguiente de trabajadores de la tierra, nos dará: primero el hábito del orden, luego el saldo de riquezas que nos hacen falta para cumplir nuestros
compromisos de Nación ...

4. LA LIGA INDUSTRIAL COMO GRUPO DE PRESION
La fundación de una entidad gremial con la finalidad de
asumir representación y el impulso del sector fabril se inscribe
en un marco más amplio. En efecto, la década del setenta vió
nacer importantes grupos de presión: la Asociación Rural en
1871, la Cámara de Comercio en 1875, la Liga Industrial en
1879.
Si se piensa en el "Gremio de Hacendados" de la época colonial se puede colegir que para algunas actividades existieron
antecedentes previos. Y si se extrema el razonamiento se podría inferir que poco es lo que nace y mucho lo que se recrea.
Sin embargo, estos grupos de presión - al igual que los que
surgen en la segunda década del siglo XX (Cámara de Industrias
y Federación Rural, en 1915)- se originan en períodos en que el
Estado intenta impulsar un modelo económico y en que los diversos grupos económicos se diversifican, y en consecuencia se
diferencian o comienzan a diferenciarse en sus intereses.
Esta separación puede ser externa a la actividad, o puede
darse en el interior. En ambos casos debemos subrayar que no
es homogénea y que existen múltiples puntos de contacto, además de las posturas antagónicas que se perciben superficialmente.
La Liga Industrial fue fundada en marzo de 1879. Al revés
de la Asociación Rural, que se originó en las postrimerías de
una guerra civil con la . finalidad de lograr la pacificación del
país e imponer su modelo - lo que requería del Estado una

R. Jacob: po/(tica industrializadora en Uruguay 147

serie de medidas coercitivas -, nació años después de aprobarse
leyes tendientes a aumentar el grado de protección a la industria, y meses antes de que se lo disminuyera.
Entre sus fundadores se encontraron representantes de las
colonias española, francesa e italiana; artesanos y talleristas; periodistas e incluso el director de una planta elaboradora de
carnes conservadas, que comercializaba su producción en el exterior.
Los estatutos del nuevo organismo precjsaban sus cometidos: propender al desarrollo de todos los ramos de la industria nacional a fin de utilizar las materias primas producidas por
el país y asegurar el bienestar de los artesanos.
Especial cuidado se tuvo en declarar prescindencia de toda
actividad política y en evitar el embanderamiento religioso.
De acuerdo a la nómina de socios que publicó el periódico
Liga Industrial (edición del día 18 de abril de 1880), de 96

adherentes, 300/o de los apellidos eran de origen italiano,
30% de origen español (con gran proporción de catalapes),
20% de franceses y 4% de alemanes.
Ello refleja, como no podía ser de otra forma, el papel de
la inmigración en el desarrollo económico del país9 •
~ o todas las actividades representadas eran tipificables como fabriles: se incluyeron tipografías, casas de fotografías,
sastrerías, etc. o figuraban los saladeros, principal industria
vernácula. Pero sí formaron parte de los registros sociales de la
entidad las principales manufacturas del período.
9 ..- La importancia de la inmigración también era relevante en el mercado de trabajo. En 1898, el 52º/o del personal de la Usina Eléctrica de Montevideo era de
origen extranjero. La sección "Administración" era la dnica a cargo exclusivamente de uruguayos.
(MEDINA VlDAL, Marcos, Reseña histórica de la UTE, Org. Medina, Segunda
Edición, 1952, pp. 205-210).

�148

SigloXIX

El grueso de estos talleres eran pequeños establecimientos
caracterizados por un bajo nivel tecnológico, abundante empleo de mano de obra y de materia prima nacional, los más
modernos dotados de maquinaria a vapor10 .
Sus propietarios tenían el capital invertido en sus manufacturas: de acuerdo a la nómina de contribuyentes al pago
de la contribución inmobiliaria de 1870-1880 en \Jontevideo,
únicamente el molinero Santiago Gianelli tenía propiedades por
un valor superior a los cien mil pesos (veintiún mil libras esterlinas)11.
Es que el origen de estos inmigrantes, o hijos de inmigrantes, fu~ en la mayoría de los casos muy modesto .. Así Julio
Mailhos que se transformaría en el zar de la industria de tabacos, trabajó en una armería f-undada por su padre, cerrajero de
profesión. Carlos Anselmi, que comenzó a trabajar a los doce
años, fue primero panadero hasta que por evolución de su establecimiento fundó una fábrica de galletitas.
La integración del consejo directivo de la Liga Industrial
reflejaba la diversidad de actividades que fueron englobadas
bajo el rótulo de "industrias". Entre sus directivos figuraron
un litógrafo, un hojalatero, y un pintor.
Apoyaron a la entidad profesionales liberales, periodistas,
hombres de letras. Paralelamente, desde la Cátedra de Economía Política de la Universidad, se difundía y propagandeaba la
doctrina proteccionista.
Este apoyo intelectual contrastó con el escaso éxito que la
institución habría tenido entre los propios interesados: en
10.- Una nómina de las principales industrias en 1887-1888 establece la potencia
de los motores entre 12 y 80 HP., y el número de obreros entre 18 y 100.
(En base a WONNER, Esteban, De las industrias y del desarrollo industrial en
la República Oriental del Uruguay y especialmente en Montevideo, Montevideo, 1888).

R. Jacob: polftica industrializadora en Uruguay

149

1885 la Liga Industrial estimó que representaba a la vigésima
parte de los que desarrollaban actividades manufactureras en
Montevideo.
Recién ese año se intentó constituir filiales en el interior
del país, con la finalidad de darle impulso nacional. 12

5. LA "LIGA INDUSTRIAL" Y LOS OTROS GRUPOS DE
PRESION.
. La Liga debió convivir con otros grupos de presión empresanales, coetáneos a ella y - dado el escaso peso en la estructura productiva de· talleristas y artesanos -, mucho más poderosos en los intereses que representaban.
. Ya al nacer sufrió la hostilidad de la prensa librecambista,
VIJ1culada al alto comercio importador.
Como escribió La Reforma:
( ...) esa cla~ de corporaciones industriales no merece el apoyo
de la pre~sa liberal porque sus tendencias no son otra cosa que el
mon_opoho de uno o más gremios contra la mayoría de los consumidores y contra la concurrencia que es bello ideal en materia de
interés público ... 13

El sector mercantil era poderoso y su importancia no sólo
se asentaba en el abastecimiento de alimentos combustibles
'
vestimenta, maquinaria y materias primas al mercado
nacional.'
El puerto de Montevideo, y los de las ciudades litoraleñas de
Paysandú y Salto, mediante la modalidad del "comercio de
~ánsito,", servían al hinterland platense: la mesopotamia argentina, Rio Grande del Sur en Brasil y Paraguay. El comercio regional - tanto el de importación como exportación - eran en
parte canalizados - y en ocasiones financiado - desde Uruguay.
11, 12, Y 13.- JACOB, Raúl, Breve historia de la industria en Uruguay Montevideo
Fundación de Cultura Universitaria, 1981, pp. 44 y 45.
'
'

�150

Siglo XIX

Y si bien la industria sustitutiva de importaciones era más un
peligro potencial que real, el librecambismo combatió la doctrina proteccionista - que era la que podía, desde el Estado, favorecer el desarrollo de una actividad que se sentía como enemiga.
Con la Asociación Rural, que encamaba a otro grupo relevante, el de los productores rurales modemizantes, las relaciones
fueron más matizadas. Por lo pronto, siguiendo un esquema tradicional, se podría inferir que por constituir el sector agroexportador eran librecambistas a ultranza. Sin embargo, la realidad también muestra, además de blancos y negros, grises.
La legislación aduanera de inspiración liberal adoptada en
1861 liberó de impuestos a la importación de alambres y de toda máquina que fomentase la vialidad, la agricultura y la industria. Pero en 1870 se introdujeron algunas modificaciones en
la Ley de Aduana vigente desde 1861, por las cuales pasaron a
pagar el cinco por ciento de impuesto las maderas, los flejes,
el alambre para cercos, etc. 14
Retomar al sistema anterior, al que protegió la libre importación del alambre para modernizar la explotación rural, fue
una necesidad sentida por los dirigentes rurales. Y ella fue contemplada por la misma ley de aduanas, la de 1875, que introdujo una escala impositiva diferencial' en beneficio de algunos
productos que se fabricaban en el país, o que había interés en
estimular.
F,s decir que en el apoyo al renaciente proteccionismo,
productores rurales y talleristas y artesanos se encontraron en
1875.
Pero había otra área de contacto. En principio el esquema
productivo que habían elaborado los ideólogos de la Rural in14.- LAMAS, Mario y PlOTTI de LAMAS, Diosma, Historio de la industria en el
Uruguay (1730-1980), Montevideo, Cámara de Industrias del Uruguay, 1981,
p. 62.

R. Jocob: polftico industriolizodoro en Uruguay

151

cluía a la industria sustitutiva de importaciones que empleaba
materias primas agrarias. Y dada la evolución industrial del
país, en que pequeñas plantas trataban de competir con galletitas, harinas, jamones, zapatos, muebles, velas, fósforos y
otros artículos importados, es fácil advertir que también compartían con el agro la posibilidad de acceder al mercado interno, en constante crecimiento desde hacía años por la permanente afluencia de los inmigrantes.
Además, la elevación de los derechos de aduana - como lo
han señalado Barrán y Nahum - proporcionaba de inmediato
más recursos al Erario, liberando como fuente impositiva a la
actividad ganadera. 15
.Sin embargo esta coincidencia sería coyuntural: la clase alta rural era consumidora, y como tal, ella y sus asalariados sufrían por el aumento del-costo de vida que producía la legislación proteccionista; y por otra parte, discriminar la importación de productos podía llevar a que los mercados consumidores de la producción exportable uruguaya, en represalia, adoptaran idénticas medidas.
Lo cierto es que en 1880, en un artículo titulado "No existe tal antagonismo", desde la revista de la Asociación Rural se
desmentía la oposición a la Liga Industrial, "pues todas las industrias, sin excepción, que existen en el país, son elementos
de su prosperidad"16 .
La Liga Industrial recibió la solidaridad de industrialistas
de Buenos Aires. El planteo no deja de llamar la atención. En
El Industrial de Buenos Aires se habría publicado un artículo,
transcripto por un diario montevideano, en el que para salir
"de la abyección y servidumbre a que los sujetan las corruptoras doctrinas de \lanchester" se hablaba de la creación de una
liga aduanera o ZoUverein entre Argentina, Brasil y Uruguayl7.
15.- BARRAN, J.P. y NAHUM, B. Historio roro/ del Uruguay moderno, Montevideo, Banda Oriental, 1971, Tomo 2, pp. 390-391.
16.- Revisto de la Asociación Rural del Uruguay, 1880, No. 23, pp. 65ü-651.

�152

Siglo XIX

R. ]acob: política industrializadora en Uruguay 153

le sumaban otros adicionales) la importación de mercaderías19 .

6. LA LEGISLACION PROTECCIONISTA
En 1875, cuando el país sufría las consecuencias de una
grave crisis mundial, se reformula la política de protección a las
manufacturas nacionales, parcialmente abandonada durante la
gestión del librecambista Villalha, (1861 ) 18 .
Será obra de otro ministro de Hacienda don Andrés Lamas
.
'
'
qw~n ya en 1836 ~ahía elevado su voz en apoyo a la industria
nac10nal. _Lamas vmo ~esde Buenos Aires llamado por Pedro
Varela, dictador que inauguró el ciclo autoritario conocido
como_"m~litarismo" (1875-1886), en momento que la capital
portena :'1v:fa el choque de ideas e intereses, las discusiones y
debates, impulsados por un selecto grupo de teóricos del industrialismo. Fue Lamas además amigo, consejero y colaborador del
empresario brasileño Irineo Evangelista de Souza, Barón de
Mauá.
.

La legislació_n d~, 1875 tuvo dos objetivos: favorecer el proceso de modem1zac10n rural, y proteger e impulsar el desarrollo
fabril. ~ro e industria no eran antagónicos, sino partes complementanas de un modelo armónico.
. Se_decre!ó la libre importación de alambre para cercar, maqumana agncola, máquinas a vapor de más de un caballo materias primas y envases para la industria.
'
Se creó un arancel aduanero ·discriminatorio y diferencial
que gravaba con impuestos del 10 al 90% (en algunos casos s~
17.- Tran~~pto por La Tribuna Popular de Montevideo, 2 y 3 de enero de 1881.
18.- El Ministro de Hacienda don Tomás Villalba al defender en el Parlamento su
proyecto de ley de Aduanas en 1861 expresó que "la Aduana no es un medio
apr~piado para pr~teger industrias, y sólo debe considerarse como un medio
fácil para pr~por_monar re_cmsos al Erario Póblico". En la ocasión triunfo un
proyecto sustitutivo, que mstauró un sistema mixto, hl&gt;eral y pro1eccionista a la

vez.

(9UINTEROS DELGADO, J., La industria y el Estado en el U"'8U&lt;Jy Montevideo, García, 1926; pp. 83 a 85).
'

En 1877, segundo año del gobierno del coronel Lorenzo
Latorre (1876-1880), se liberó del pago de derechos de aduana
a la importación de carbón mineral. 20 .
En 1879 Latorre redujo a la mitad lo que pagaban los derechos de importación a que se referían las leyes aduaneras, con
excepción de los artículos exonerados que pagarían el 5% 21 .
Lo fundamentó en "el malestar económico que afecta ·a todas las clases". Con posterioridad, especialmente entre los años
1880 y 1883, se restablecieron parcialmente algunos de los recargos aduaneros de la ley de 1875, aunque con un sentido fis.
cal, buscando incrementar los ingresos del Estado.
En 1886, casi al finalizar el gobierno del general Máximo
Santos (1882-1886), se va a aprobar una nueva ley proteccionista.
La Comisión de Hacienda de la Cámara de Representantes,
que había canalizado una inquietud del Poder Ejecutivo de
aumentar los impuestos aduaneros, dio forma al proyecto de
ley, acompañándolo de una fundamentación proteccionista y un
soporte doctrinario que incluyó citas de las más variadas, desde
Thiers a Stuart Mill.
Decía el informe:
No nos basta dar facilidades para la exportación de nuestros productos rurales, sino que también es menester a la vez desenvolver las industrias urbanas, condición indispensable para el aumento de la población y el mejor aprovechamiento de la agricultura
19.- ALONSO CRIADO, Matías. Colección legislativa de la Repdblica Oriental del
Uruguay, 1875, Tomo IV, pp. 303-308.
20.- LAMAS-PIOTil de LAMAS, op. cit., p. 73.
21.- ALONSO CRIADO, op. cit., 1879, Tomo Vl (Apéndice II), p.1 61.

�R. Jacob: polftica industrializadora en Uruguay

154 Siglo XIX
y la ganadería.22

Entre los integrantes de la citada comISion legislativa se
encontraba el hijo del promotor de la ley de 1875, Domingo
Lamas, asesor económico y financiero de varios ministros de
Hacienda de ambas márgenes del Plata.
La ley aprobada en julio de 1886 establecía un derecho general del 30,50/o sobre su avaluación a todas las mercaderías de
procedencia extranjera a introducirse en el país.
Pero además fijaba excepciones mediante una escala diferencial que iba del 60/o (carbón mineral y sal de roca) al 51 O/o
(aguardientes, tabacos, etc.). Postes y alambres para cercos, maquinaria agrícola, máquinas a vapor para la industria, algunas
materias primas , pagaban el 8% de impuestos.
Se establecía que la comisión avaluadora de la mercadería a
introducirse estaría integrada por funcionarios aduaneros y un
número igual de comerciantes elegidos por el Ministro de Hacienda.
Esta ley, si bien adoptaba un derecho general, además de los
diferenciales, no conformó al sector mercantil (por su· fundamentación proteccionista), a los ganaderos (porque agravó algunos de los rubros imprescindibles para la modernización rural), a los saladeristas (que debían pagar impuestos por la introducción de sal, materia prima fundamental para la elaboración de tasajo) y a los talleristas y artesanos (a los que no se les
reconocía en la composición de la comisión avaluadora, ni se los
contemplaba en sus necesidades de tecnología y de materias primas).

155

de Representantes, en la que nuevamente estaba presente don
Domingo Lamas, propuso su revisión, presentando un proyecto
de ley - luego aprobado - que ampliaba los alcances proteccionistas de la norma de 1886.
El mismo fue acompañado, al igual que el que lo precedió,
de un soporte doctrinario proteccionista, en el que sobresalía
una mención a las ideas del alemán Friedrich List.
Seguía el informe:
La constitución de una nacionalidad y de una independencia
económica está en el poder industrial propio, es decir, en los medios que tenga un país de desarrollar de un modo armónico sus
fuerzas productivas y de ensanchar y multiplicar los empleos del
trabajo nacional, así como las inversiones fijas del capital ... 23

El proyecto fue aprobado a comienzos de 1888 con estas
innovaciones:

1) El derecho general se aumentó en un medio por cien to,
de 30.5 a 31 O/o.
2) La escala diferencial se mantuvo entre el 6 (carbón mineral y _sal) y el 51 %.
Aguardientes, tabacos y otros artículos pagarían derechos específicos (por litro, quilo, metro, etc.) en lugar
de los ad valorem vigentes.
3) Se estipulaba la libre introducción de maquinaria para
la industria y el agro, posUs y alambres para cercos, envases de vidrio y algunas materias primas.
4) Se ampliaba con dos industriales, elegidos por el \linistro de Hacienda, la comisión avaluadora, encargada de
fijar el costo de la mercadería extranjera sobre el que se
aplicarían los impuestos.

En octubre de 1887, la Comisión de Hacienda de la Cámara
Recién en 1912 se adoptó una ley general que concedió
22.- Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes, 1886, Sesión del 12 de
julio; p. 494 y sigs.

23. Ibídem, 1887, 21 de noviembre, p. 322 y sigs.

�R. Jacob: polttica indU$trializadora en Uruguay 157

156 Siglo XIX

franquicias a la importación de materias primas y maquinaria,
que amplió el espectro proteccionista de ~s~a ley de ~888. En
el interín la legislación aduanera fue casmsbca, atendiendo casos especiales de ramas industriales que había interés en promover.
Toda esta legislación adoleció de múltiples deficiencias. Salvo excepciones no contempló la libre introducción de los combustibles, ni del insumo básico de la principal industria de exportación.
En las ocasiones en que lo hizo con algunas materias primas,
fue en las que se destinaba a industrias que utilizaban p~oductos
del agro (lúpulo para cervecerías, cortezas para curtiembres,
etc.). En cambio maderas y metales en general fueron gravad~s,
al igual que los envases que no fueran de vidrio (maderas, caps
vacías para fósforos, arpilleras, etc.).
\Iuchas veces fue mayor el impuesto pagado por las materias primas que por los productos terminados, caso de la tinta
y el papel frente a los impresos.
Los establecimientos fabriles debían pagar la patente de giro, cuyas tasas fueron aumentadas en 1881. En 1883 fueron
exoneradas de la misma algunas industrias del interior como
lácteos, alpargatas, escobas, farináceos, etc. Pero siguieron vigen tes para las establecidas en Montevideo "donde se concentraba la mayor parte de los establecimientos, capitales y operarios". 24
Además el Estado prefería en sus adquisiciones los productos importados a los nacionales. Algo similar sucedía con el
consumo privado, lo que obligó a los fabricantes a etiquetar
su producción como si fuera elaborada en el exterior, como
vía de acceder al mercado nacional.
24.· LAMAS·PIOTTI de LAMAS, op. cit., pp. 94 a 98.

Capítulo aparte merecería el problema de los aforos. Los
iñdustriales se quejaban de que los comerciantes -hasta 1888
los únicos integrantes del sector privado en la Comisión de
Avalúos aduaneros - fijaban aforos mucho más bajos que los
reales, con lo que desvirtuaban, y en parte eludían, los alcances
de la legislación proteccionista. Es decir que los porcentajes de
los impuestos no se calculaban sobre el precio del mercado de
los productos, sino sobre el ficto oficial. En consecuencia el
grado de efectividad de la protección arancelaria estaba determinado por los precios mundiales.25
7. POLITICA Y ESTADO
El protagonismo político de un sector importante de talleristas y artesanos estaba en buena medida limitado por su condición de extranjeros: por disposiciones constitucionales no podían ser ni electos ni electores. Resulta sugestivo que El Telégrafo Marítimo, periódico que en general reflejaba los intereses
mercantiles, publicara en 1882 un artículo titulado " aturalidad forzosa".
En él advertía:
La mitad de su propiedad raíz (la de Uruguay) pertenece a extranjeros. Las tres cuartas partes, o quizás más, de las patentes
en giro las pagan extranjeros. Ellos tienen la industria y el comercio y figuran entre los primeros en la producción. Son el
combustible de la máquina política y el agua con que se forma
el vapor que mueve sus ruedas. Y esa masa de población que indudablemente es la más interesada en la cosa pública, está impedida por la ley de tener voto y voz en ella. ¿Puede estar bien
gobernado un pueblo en esas condiciones? De ninguna manera.26

Dada la inestabilidad política del país, los inmigrantes - en
especial los que tenían algún capital - eran reacios a prescindir
25.- FINCH, Henry, Historia económica del Urugua_y contempordneo, Montevideo,
Banda Oriental, 1980, pp. 89 y 90.
26.· El Telégrafo Marttimo, 5 de mayo de 1882.

�158 Siglo XIX

R . Jacob: po/(tica industrializadora en Uruguay

de su ciudadanía de origen y naturalizarse, ya que comunmente
eran las embajadas y legaciones extranjeras las que reclamaban
los daños y perjuicios ocasionados a las propiedades y pertenencias de sus súbditos.
Pero también había otros factores que conspiraban: en general, el personal político, dominado en buena medida por l~s restos del antiguo patriciado, era proclive a contemplar ~os mter~ses de los sectores económicos más poderosos, es decu, en pnmer lugar los de comerciantes, banqueros y saladeristas, y luego
los de los ganaderos.
Expresaba en 1880 la Revista de la Liga Industrial:
Bastaría echar una ojeada sobre la condición social de tod:18 las
personas que han desempeñado empleo públicos en la capit:11 Y
en los departamentos, lo mismo que en las bancas de leg1~ación en todas las épocas, para reconocer que la clase mdustnal
ha ~do siempre postergada o eliminada de toda ingerencia en la
administración de la cosa pública y relegada a·un verdadero y hu· 27
.
miliante vasalla1e.

!ª

Existieron excepciones que sirven, _como es habitual, para
confirmar la regla.28
.Marginados de la administración del Estado, estos talleristas
y artesanos buscarían insertarse en el sistema político con su

grupo de presión.
Para ello contarían con un aliado inestimable: los gobiernos
de fuerza que se sucedieron entre 1875 y 1886. Los militares en
general acceden al poder con un progr~ma muy escueto, que se
resume en dos palabras: orden y moralidad. Pero como con orden y moralidad no se resuelven las crisis socioeconómicas y políticas que interrumpen la paz de los cuarteles, deben aplicar
27.- Citado por LAMAS-PI OTTI DE LAMAS, op. cit., p. 86.
28.- Tal el caso del diputado Pablo Varzi'. fmnllflte en 1886 y 18~7 _de los proyectos
de ley proteccionistas. En 1887 Vam fundo una bodega, presidiendo en 1899 el
segundo Consejo Directivo de la Unión Industrial Uruguaya.

159

recetas elaboradas por otros. Es así que Varela y Latorre impulsan el modelo de la Asociación Rural, colmando en parte también las aspiraciones de talleristas y artesanos.
La Liga Industrial nace meses antes de producirse la desaceleración del impulso proteccionista (1879) y en intentar revertir la situación empleará gran parte de sus energías.
Su acción se verá beneficiada por la aceptación del proteccionismo por parte de sectores ilustrados, dependientes de las
ideas elaboradas en los centros hegemónicos mundiales. Es así
que don Carlos María de Pena, de cepa patricia, hace del proteccionismo la doctrina de la cátedra de Economía Política de la
Universidad de Montevideo, centro formador de buena parte del
personal político.
Por otra parte algunos profesionales liberales que adhirieron
a la institución sirvieron de nexo con el Estado, o asesoraron a
sus integrantes sobre asuntos que por su natural especificidad
o complefidad convenía que no fuesen asumidos pÓr sus integrantes.
La Liga Industrial también buscó adherentes en el personal
político, estrategia que podía ser eficaz para contrarrestar su
falta de representación: en 1884 fueron incorporados como socios activos el diputado Urbano Chucarro y el senador Agustín
de Castro.29
Junto con ellos ingresaron una brillante pléyade de abogados y periodistas, algunos de ellos ex-legisladores: Juan Carlos
Blanco, Juan Zorrilla de San Martín, Carlos María de Pena, Carlos María y José Pedro Ramírez.
Desde sus inicios la Liga se empeñó en obtener mejoras y
beneficios para la industrial nacional. En 1881 difundió un

�160 Siglo XIX

proyecto de ley protecciorústa, elevando el arancel aduanero para algunos productos. Lo acompañó de una profusa propaganda y un detenido análisis comparativos con la realidad argentina.
La iniciativa, que despertó una viva polémica, no prosperó pero
sirvió de aliciente para otras similares, como la del entonces
Mirústro de Hacienda Juan Llndolfo Cuestas.
Sugestiva resulta la campaña que debió desplegar para asegurar la presencia de la industria uruguaya en la Exposición
Continental de Buenos Aires, en 1882.
A principios de 1880 el gobierno uruguayo aceptó la invitación para concurrir, nombrando una comisión integrada en
parte por miembros de la Asociación Rural, la que aconsejó
desistir del certamen.
La Liga Industrial solicitó al gobierno apoyo económico
para hacerse presente, entendiendo que éste, "por consejo de
una asociación de ganaderos", privaba a los productores mostrar los logros de las manufacturas uruguayas. La respuesta
oficial fue que la Confederación Argentina nunca sería mercado
consumidor para los productos uruguayos, similares a los que
ella producía.
Se entabló una polémica con la Asociación Rural, y la Liga
Industrial se quejó públicamente que a sus miembros se les había tildado despectivamente de "extranjeros". 30
La Liga decidió concurrir por sus propios medios, llegando
incluso a organizar espectáculos públicos para recaudar fondos.
A comienzos de 1882, cuando ya era segura su asistencia, el
Gobierno decidió apoyar sus esfuerzos.
Este episodio es elocuente: la Liga Industrial no accedió en
este período a los resortes imprescindibles para la aplicación de
29.- El Telégrafo Marítimo, 11 de marzo de 1884.
30.- JACOB, R. op. cit., pp. 48 y 49.

R. ]acob: política industriali:i:adora en Uruguay

161

una política proteccionista. Ella quedó librada a las decisiones
de los admirústradores del Estado.
Así, pese a la intensa campaña periodística, la Comisión de
Avalúos no fue integrada con representantes de la entidad. Y
esta era clave, ya que fijaba el precio de la mercadería extranjera sobre el que aplicaban los impuestos aduaneros.
A fines de 1884, la Liga pidió la reforma de la Ley de Aduanas, solicitando su representación en la Comisión de Avalúos. 31
La misma no prosperó, pero con mucha sagacidad los directivos de la institución difundieron su intención de reformarla,
transformándola en " Liga Industrial y Comercial"32
La ley aduanera de 1886 repitió la tradicional integración
de la Comisión de Avalúos. La de 1888 introdujo la representación de los industriales, pero, al igual que lo que acontecía
con los comerciantes, la elección no la hacían las gremiales empresariales sino el Poder Ejecutivo. Eran pues representantes de
la actividad y no de los grupos de presión.
Hacia esa fecha la actividad de la Liga Industrial decae, hasta desaparecer como institución. Muchos de sus hombres fundarán en 1898 la Unión Industrial Uruguaya, que ha sobrevivido hasta nuestros días. Para entonces, la realidad había cambiado.
En 1903 el gobierno reconoció a la Unión Industrial como
interlocutora en toda cuestión referente a la industria fabril y
a las tarifas de aduana con ellas relacionadas.
Hab(a triunfado el grupo de presión. Porque, como se los
habfa hecho notar en 1885 El Telégrafo 1"1arítimo,
31.- El Telégrafo Mar(timo, 4 de diciembre de 1884.
32.- ldem, 15 de diciembre de 1885.

�162 Siglo XIX
las fuerzas aisladas de los hombres trabajadores, no son de peso
ni ejercen influencia alguna en el sentido de mejorar ias situaciones violentas a que con frecuencia se ven reducidos por los avances de los Gobiernos, mientras que asociados en una sola fuerza
común, llámese "La Liga Industrial" o como quiera que se llame, contrarrestan esos mismos avances, y hacen prevalecer con
el ejercicio colectivo de las acciones que a su vez consagran las
leyes, los derechos de que necesariamente tienen que vivir asistidos en las relaciones del Estado y el individuo.33

R. Jacob: pol(tica industrializadora en Uruguay

163

V) La institución no representa los intereses de la principal
industria de exportación (cárnica) y tiene escaso peso: no logra
alcance nacional y en la capital consigue la adhesión de un quinto de los establecimientos existentes.
VI) La calidad de extranjeros de parte de sus miembros, y la
no naturalización, le impiden tener representación política. La
Liga busca la adhesión de políticos y profesionales universitarios como vía de suplir esa carencia.

8. A MA ERA DE FI AL
I) Coincidiendo con el desarrollo capitalista del país, y el aumento de su grado de inserción en el mercado mundial, en los
años setenta del siglo pasado se crean grupos de presión representativos de diversos intereses económicos: comercio importador, productores rurales modernizadores, sector fabril.
II) Los gobiernos autoritarios que se suceden (1875-1886),
en especial los del período 1875-1880, impulsan el modelo económico patrocinado por la Asociación Rural que busca introducir técnicas de explotación capitalistas en el campo, y que no
excluye el desarrollo de industrias de hase agraria, abastecidas
con materia prima nacional.
III) La decisión de proteger a la industria nacional, y poner
fin al anterior ciclo de inspiración librecambista, se origina en
el Estado y es previa al nacimiento del grupo de presión representativo del sector.
IV) La Liga Industrial es creada pocos meses antes de producirse el desaceleramiento del impulso proteccionista, por talleristas y artesanos en buena medida extranjeros, identificados
socialmente con las capas medias, orientados a la sustitución de
importaciones elementales (alimentos, vestimenta, mobiliario,
envases, etc.).
33.- ldem, 27 de junio de 1885.

VII) No logra acceder a los resortes administrativos claves para vigilar, controlar o impulsar una política proteccionista. En
cambio es eficaz en la prédica ideológica, favorecida por el
auge de la difusión de la doctrina proteccionista en Europa, y su
aceptación por sectores letrados nacionales.
VIII)·En 1888 el Estado reconoce a la actividad pero no al grupo de presión al aceptar modificar la composición de la Comisión de Avalúos de la Aduana, integrándola con "industriales".
IX) Parte de las limitaciones que encontraron estos talleristas
y artesanos se explica por el origen de la industria sustitutiva de
importaciones uruguaya: en general obra de artesanos e inmigrantes modestos, o de pequeños capitalistas.
X) Las sucesivas leyes proteccionistas, a pesar de sus limitaciones, de sus carencias y falencias, permitieron el desarrollo
industrial, favorecido además por el permanente crecimiento del
mercado de consumo y las coyunturas críticas mundiales.
XI) En 1898 surge una nueva entidad representativa de los
sectores industriales, que sustituye a la nacida en 1879. En
1903 logra ser reconocida por el Estado como interlocutora.
Para ese entonces la situación ha cambiado. Muchos de los
pequeños establecimientos logran expandirse, y surgen otros
nuevos.
Por otra parte este sector social emergente comienza a im-

�164

Siglo XIX

En Busca de la Prosperidad y la Riqueza:
Yucatán a la Hora de la Independencia

bricarse con el viejo patriciado, que fue durante décadas el tradicional proveedor del personal político.

XII) El nacimiento de la Liga Industrial se inscribe en la ~arga
lucha de los grupos de presión por intensificar su protagomsmo
e integración al sistema político, por forjar nue~os mecani~~os
de representación, por participar en la formulación de pohticas
y limitar el creciente poder del Estado.

Alejandra García Quintanilla*

1\ TRODLCCIO\!

Esa hora llegó en 1821 y sin guerra. Por entonces ya se hablaba del progreso, pero se trataba de un progr&lt;&gt;so más parecido
a la prosperidad y a la riqueza, es decir, más dieciochesco que
el estruendoso pro¡T.reso que propiamente caracterizó al siglo
XIX. Por aquel tiempo, los políticos, los ilustrados y por supuesto los comerciantes, tenían más fe en el comercio y en su
libertad que en la tecnología. Sin duda el régimen colonial había propiciado el poco respeto que por la cronología manifesló ) ucatán durante la primera mitad del diecinueve -tan dieciochesca según veremos. Curiosamente la lndependcncia llega
a \ ucatán también para avivar la disputa por la libertad comer_cial, por un liberalismo entendido tan solo como Laissez-fairP y,
aún eso, con muchos aseguncs.
Se trata ahora de un intento por aproximarnos a la sociedad
yucatcca a partir del proyecto económico vigente al momento
de la Independencia. l,n proyecto que matizará la peculiar forma en que el estado se integra a la nación ) , también, en el posterior desmembramiento de la provincia yucateca. \1 despuntar
el sie;lo, la provincia se hundía más allá de los actuales límites
nacionales con Guatemala y Belice. Para 1858 se separa el distrito de Campeche, erigiéndose en estado de la federación. En
1901, el general Ignacio A. Bravo y los coroneles Victoriano
* Departamento

de Estudios Económicos y Sociales del Centro de Investigaciones
Regionales de la Universidad Autónoma de Yucatán.

�A. Garc(a Quintanilla: Yucatdn a la hora de la Independencia

166 Siglo XIX

Huerta y Aureliano Blanquet toman la ciudad de Chan Santa
Cruz, proclamando la derrota de los mayas sublevados desde
1847, y posibilitando la creación del territorio de Quintana
Roo en 1902. Hoy día el estado de Yucatán ocupa menos de la
tercera parte del territorio que por aquellos tiempos le correspondía: la península entera.

l.
En julio de 1824, el brigadier general Antonio López de
Santa Arma informaba sobre su gestión en Yucatán al primer
secretario de Estado:
Hace dos meses que estoy en posesión de la comandancia general de este Estado, y no he podido pisar hasta ahora sino sobre
terreno movedizo: creo que el suelo firme en que debo sentar el
pié se halla muy distante. . . o hay duda, el conflicto es grande.
Yucatán en mi imaginación se presenta como la bomba arrojada
del mortero próxima a reventar. 1

Santa Anna entendía muy bien los distintos niveles de un
grave conflicto. La amenaza era guerra civil, desmembramiento
del territorio que ya se consideraba nacional, y si Yucatán se
iba, se dejaba a descubierto un flanco que resultaría muy atractivo para otras potencias: desde Cuba acechaba España; desde
Walix (ahora Belice), Inglaterra ;y desde la Florida, Estados Unidos, que recién estrenaba doctrina Monroe. Todo empezaba en
un conflicto añejo entre :\&gt;lérida, ~apital del estado, y Campeche
su puerto principal. La decisión del Congreso Xacional de declarar la guerra a España (1823) había agudizado la p~na que tenía por base dos tradiciones comerciales y dos proyectos econól. Oficio del General Santa-Anna de 9 de julio de 1824. En~ Memoria sobre la conveniencia, utilidad y necesidad de erigir constitucionalmente en Estado de la
Confederación Mexicana el Antiguo Distrito de Campeche, presentada al soberano congreso de la Unión y dirigida a las honorables legisjaturas de los estados
en agosto de 1861 por los ciudadanos Tomás Aznar Barbachano y Juan Carbó,
diputados al congreso de la Unión por el nuevo estado de Campeche, México,
Imprenta de Ignacio Cumplido, 1861, p. 9.

167

micos. Dejemos a Santa \nna desarrollar su análisis:
La declaratoria de la guerra a España ha sido aquí el problema o
la caja de Pandora, que lanza males abriéndose. Ella se ha lomado por pretesto para dividir y poner en movimientos tumultosos a este pacífico país, cómo se ha logrado ¡Qué desgracia! ningún otro de los confederados los han sufrido con este respecto ó
convencidos de la última justicia con que se decretó, o porque
su industria o comercio nada sufrían, o porque quisieron anteponer el decoro nacional a sus perjuicios públicos y privados.
Lo cierto es que Campeche en contra posición con las autoridades supremas ~e la capital (se refiere a Mérida, capital del estado,
A.G.Q.) adopto la guerra, y para publicarla, depuso primero tumultuariamente de sus empleos a los españoles... por sospechados en connivencia con aquellas, creyendo con esta conducta dar
un testimonio auténtico de su adhesión } total obediencia al gobierno federal. -Resentida la capital de Mérida de un accidente
tan estraordinario, quiso forzar aquella plaza, destacando sobre
ella una _numerosa división al mando de su comandante general,
para obligarla a su obediencia ) castigar a los culpables, por haberse sustraído de las principales autoridades del Estado, operansin su acuerdo; pero nada pudo lograr, y las tropas hicieron su
contramarcha después de un sitio regular, que solo produjo gastos, consternación y desaires .2

ªº

· En el fondo del conflicto estaba la reticencia de ~rida a
cortar con su único vínculo comercial externo: la Isla de Cuba.
Ln víncu]o de reciente creación, logrado apenas en 1814 con la
habilitación de Sisal como puerto menor, pero en el cual los
emeritenses habían puesto sus mejores esperanzas. Campeche
gozaba de una lar¡;?;a tradición como puerto principal que con el
avance del liberalismo español se refornó. Tenía para 1824, un
comercio diversificado entre \"cracruz y Cuba, lo cual al momento de la Independencia le daba un mayor margen &lt;le nacionalismo. Las relaciones entre Mérida, ciudad capital y asiento
del poder político, y Campeche, capital del comercio peninsular, no estaban exentas de roces y fricciones. En medio de una
región casi desprovista de un mercado interno, la primera requería de impuestos y defendía los incipientes vínculos comerciales
2. Op. cit., p. 1O

�168 SigloXIX

A. Careta Quintanilla: Yucatdn a la hora de la fudependencia

externos que apenas empezaba a disfrutar; la segunda, provista
de una importante flota marina y asiento de grandes astilleros'
veía nuevas perspectivas mercantiles. Santa Anna comprendía la
situación con cierta dosis de benevolencia":

169

nutría de los impuestos al comercio. Trató a Yucatán con toda
la "generosidad" que la situación le exigía:

04

Campeche y Mérida, aunque émulas antiguas sin olvidar de una
vez las rutinas, vicios y errores del anterior gobierno, no puedo
negar que cada una tiene sus razones y sus virtudes, aunque bajo
diverso aspecto. Que la primera haya obrado por sus resentimientos con la segunda o por el convencimiento que tenga de que la
guerra no perjudica tanto a su comercio como a Mérida, lo cierto es que debe atenderse a su entusiasmo por la independencia y a
su adhesión al Supremo Gobierno federal de México, pues estos
han sido los púLlicos sentimientos con que se ha manifestado en
el caso.- Que Mérida funde o no su conducta en su indiferencia
por su liJ&gt;ertad, o en sus ideas de negarse a la confederación por
razones que eHa tenga lo cierto es 1¡ue la legislatura )' el gobierno
del Estado demuestran con ex presiones fon&lt;la&lt;las los graves inconvenientes que median para publicarse la guerra, porque p-rivado &lt;le su antiguo comercio con la inmediata isla &lt;le Cuba, se le
escasean enteramente sus fondos para mantener sus necesarias
obligaciones, sin arbitrio de subrogarlos por ser un país pobre como es notorio. Y al mismo tiempo sus naturales caerían en la estrema miseria, por no tener precisamente otra salida, sus producciones y manufacturas, sino para aquellos puertos. 4

Santa Anna intentó mediar buscando la conciliación entre
Mérida y Campeche; abogó porque el gobierno nacional enviara
" un socorro de doscientos mil pesos"; y "permitió" que la suspensión del comercio con Cuba se aplazara hasta 1825. Todo
ello en un intento por suavizar la oposición de \ilérida al otorgarle recursos a la hacienda pública (asentada en 'Vlérida) que se
3. Según Pedro de Regil, la marina campechana era la más importante de América;
"Campeche ha visto prosperar su marina, hasta el término de ser quizá el puerto

que en América la tiene más numerosa..." "pasa de 79 buques de cruz, de 56
bongos, 5 buques costeros, y de 263 canoas, en cuyo manejo se entretienen más
de 2,000 hombres de mar, sin incluir los indios y milicia provincial que se entretienen en esta industria". Esto sin contar a los trabajadores de los astilleros que
en 1833 contaba con 65 carpinteros 67 calafates, 30 herreros, 8 aserradores, 170
en total. En: Regil, Pedro Manuel, MEMORIA INSTRUCTIVA SOBRf; EL COMERCIO DE YUCATAN Y PARTICULAR DEL PUERTO DECAMPECHF,, el

31 de diciembre de 1811, pp. 36 y 244.
4. Oficio del general Santa-Anna, Op. cit., p. 11

Se sabe que Yucatán por su situación geográfica y por su topografía, es la vanguardia de nuestra nación mexicana siendo una
,
'
pemnsula que cierra su Golfo, que tiene contacto inmediato, con
las islas extranjeras, y tan próximo con la de Cuba, que casi la tiene a la vista, y por consecuencia abandonadas sus costas, queda el
Seno á discreción de los enemigos, principalmente careciendo nosotros de la posesión de la isla de Cuba que está enmedio de la
embocadura del Seno, considerándose por lo mismo como su llave, y cuando dentro de ese mismo Estado existe el establecimiento de Walix que corresponde a una nación poderosa que insensiblemente se está est.endiendo y usurpando nuestras tierras; además de una porción considerable del Golfo que poseen los Estados-Unidos anglo-americanos, quienes no ahora, pero en la serie
del tiempo, causarán mucho daño.5

Mas que un análisis, las palabras de Santa Anna resultaron a
la larga una profecía geopolítica; pero en 1824, logró su cometi-

do: Yucatán permaneció ligado a México abandonando sus pretensiones de comercio con Cuba al cortar, en 1825, su juego de
neutralidad con España e independencia con '\&lt;léxico.

11.

Hay que decir que la Independencia era, en 1824, un evento
muy reciente para la península. Apenas en 1821, el 15 de septiembre, y sin que mediara la guerra, se había proclamado independiente de España. Un año antes, en 1820, los liberales yucatecos defendían la constitución de Cádiz, frente a los absolutistas que buscaban retrasar su aceptación. En la discusión política, la Independencia no estaba presente. En mayo del mismo
año, 1820, y después de gran agitación política, se proclamaba
la constitución española con el solemne Tedeum protocolario.
La Independencia no era el problema ni la consigna de conservadores o liberales. En la primera edición de su Historia de Yu5. Op. cit., p. 13

�170

SigloXIX

A. García Quintanilla: Yucatdn a la hora de la Independencia

catán (1878), Eligio Ancona señala que en 1821 el plan de
Iguala empieza a hacer presente la Independencia en algunos
periódicos de Mérida.6 Y desde entonces fue notoria la "impaciencia patriótica" del ayuntamiento de Campeche que "contrastaba notablemente con el aplomo, el acierto y la cordura de
la Diputación provincial" que sesionaba en '.\1.érida.7

La gran distancia que en la discusión política se evidenciaba era el reflejo de una auténtica lejanía promovida desde España. De una parte, la provincia había disfrutado de la categoría de capitanía general, y su gobernador -y capitán generalera nombrado directamente por el rey, aunque dependía de la
Audiencia de la :\ueva España para asuntos judiciales. Por otro
lado, el comercio con la Nueva España se había obstaculizado
en mayor grado que con Cuba. Finalmente estaban los piratas
" infestando " las costas de Campeche y haciendo altamente insegura la navegación hacia Veracruz. Pero vayamos por partes
y veamos cuales eran las expectativas de prosperidad hacia principios del diecinueve.
De manera unánime, Mérida y Campeche veían en la derogación de las prohibiciones comerciales la clave del desarrollo,
o para decirlo con propiedad histórica: " de la prosperidad, la
riqueza y el adelanto de los pueblos". En ello coincidían no tan
sólo campechanos y emeritenses, sino también absolutistas y
constitucionalistas (por la de Cádiz) en 1814.
Al respecto se manifestaba Policarpo Antonio de Echánove, Ministro de Real Hacienda en Yucatán:
Digan lo que quieran los trazadores de proyectos en fomentos,
compras y ventas, nada será más justo que cuanto conserve la
libertad del hombre... y por tanto, si se quiere que las provincias progresen según sus posibiliclades, ábrase el recíproco comercio por unos reglamentos de principios liberales, para que re6. Ancona, E!igio. HISTORIA DE YUCATAN, Ediciones de la Universidad de
Yucatán, Mérida, 1978 (primera edición, 1878), Torno III, p. 193.
7. Ancona, Eligio. op. cit., p. 201

171

cihiendo el ciudadano, sin obstllculos, ni distinciones metafísicas,
el fruto de sus combinaciones, se haga feliz y bendiga al gobierno
a que pertenece.8

El señor Echánove, de tendencia absolutista, era en materia
comercial, un liberal, las reformas de Cádiz eran insuficientes:
nuestro mayor enemigo pudiera dictamos leyes menos conformes a la razón, llegando al caso inconcebible de que unos y
otros pierdan al mismo juego, pues pierde el mexicano, porque
no compra y perdemos nosotros porque no vendemos.9

I

En este caso, la queja va contra la prohibición de reexportar vía Sisal (puerto de salida para '\1érida) los productos españoles que llegaban de Cuba.
Campeche tenía en 1814, miras comerciales más ambiciosas.
Habilitado desde 1778 como puerto menor, le llevaba a ~isal
treinta y seis años de ventaja ya que éste apenas en 1814 rPcibió
tal categoría. '\.dicionalmente, desde 1806 Campeche podía introducir a Veracruz "el sobrante de sus importaciones directas
de España".1º .\lientras Sisal apenas obtenía la posibilidad de
enviar sus " producciones naturales" a las costas de \ eracruz11 .
Campeche hacía tiempo tenía acceso a \ eracruz y sus "costas
laterales". Entendiéndose con esto, desde la Colonia del \ uPvo
Santander, por el norte, hasta "Goazacoalcos" al sur. Se comerciaba con "los pequeños puertos del Soto de la \larina, Tampico, Tuxpan , \}varado y Goazacoalcos, por dondP tanto los pueblos playeros como los centrales dan salida al sobrante dP las
producciones de su lánguida agricultura y rústica industria".12
Pedro \lanuel Rcgil, liberal campechano, fue electo diputado
a las cortes en el episodio 1810-1814 y en la \lemoria Instructi8. Echánove, Policarpo Antonio de. CUADRO ESTADISTICO DE YúCATAN
EN 1814, p. 59, No. 44
9. Ibídem.
10. Regil 1811, p. 20: 1806 real orden; p. 4: Real orden del 3 de marzo de 1814
reglamento del 12 de octubre de 1778.
11. Echánove, 1814
12. Regil, 1811, p. 19

�172 Siglo XIX

va sobre el comercio de la provincia (destinado a Cádiz) dá
cuenta del intercambio que ocurría entre Campeche y las "costas laterales de Veracruz"~
De ellos se importan a éste puerto el algodón, la pita, el almagre,
el piloncillo, queso, cueros al pelo, etc. y reportan en cambio sal,
costales de henequén, sobreros de huano, manufacturas de carey
y de algodón, cera y otros productos y artefactos de esta provincia. Esta recíproca útil y saludable permutación adquiriría actividad, fuerza y extensión con resultas de mutuo fomento, beneficio e ilustración, que acaso se extendería con la frecuencia y el
tiempo, por medio del caudaloso río de Goazacoalcos hasta las
costas del mar Pacífico, si además se la animase permitiendo desde este puerto la libre contratación de los efectos lícitos de Europa que son necesarios en aquellos para el consumo, comodidad o
negociación, mas este privilegio, resto malaventurado del antiguo
. .
V
13
fu nesto monopoJio, es pnvativo a eracruz.

Ya se habían hecho gestiones para que la flota campechana
tuviera acceso a los mercados interiores de la ;'\lueva España, pero al decir de Regil, Veracruz alegó que esa medida facilitaría el
contrabando vía Campeche-14 :
Ya se representaron los diputados de este comercio al anterior
consejo de regencia en 26 de octubre de 1809 (...) la odiosidad,
injusticia y perniciosas consecuencias de este privilegio: pero el
poder e influencia de aquel opulento emporio de ueva España,
que no quiere que la libertad mercantil respire sin las ca~enas con
que quiere trabar su progreso y afianzar el exclusivo beneficio de
sus moradores, hubo de contener la mano bienhechora que iba a
destruirle, concediendo una gracia que, como las demás, concedi15
das, reclama la justicia.

Pese a prohibiciones e impuestos Yucatán disfrutaba de algunos privilegios en materia de comercio. Así en 1796, una real
orden le concedió los privilegios correspondientes a las islas de
América: "redujo a una cuarta parte los derechos que pagaba
13. lbidem
14. Regil, 1811, p. 20
15. Regil., 1811, p. 19

A. Garc(a Quintani/la: Yucatdn a /IJ hora de la Independencia

173

fueran los que fueran y cobraranse con la denominación que se
,
cobraran " .16 Algo hab'1a que hacer con la pemnsula,
desprovista
c_omo ~staba de metales preciosos y de suelos gruesos para cultivar tngo y demás cultivos tradicionales de los españoles. Su deficitario comercio se cubría con un "subsidio" llamado entonces "situado" de la corona y con los "tributos;' que todavía en
1814 pesaban sobre la población maya:
la provincia no alcanza, con mucho a igualar con sus frutos la
adquisición de sus necesidades, y que por tanto ha hecho, y :stá
haciendo, un comercio pasivo que debe irle reduciendo a la miseria ; porque o ha de carecer de lo que parece que necesita ;o debe
producir y fomentar lo que equivalga a la diferencia: hasta aquí ha
igualado dicho descubierto, con moneda de los 150 y 200,000
ps. que anualmente remitían a sus cajas del tesoro público en calidad de situado, y los 120,000 de tributos de indios; per~ orden~ndose hoy, que cada territorio se mantenga de sus propios arbitnos, es preciso llenar con la industria, cuanto hasta ahora ha hecho con los metales. 17

Para fomentar la industria, las propuestas de Regil y Echánove consideraban necesaria la apertura del comercio, su liberalización. Pero mientras Echánove insiste en la necesidad de "máquinas e instrumentos" para fomentar el henequén y los textiles; y en "ensayos de laboratorio" para que las tenerías, talabarterías y zapaterías perdieran su "rustiquez"; Regil pone el acento en la eliminación de estancos y otros "monopolios" que sobre la sal, el tabaco, la comercialización del maíz, de la harina
Y.,del pal? de__ tinte, existían. Todo ello con fines de exportac10n, a excepción del maíz cuya salida estaba prohibida. Es cierto q_ue el documento preparado por Pedro Ylanuel Regil estaba
destinado expresamente a constituir un análisis y una propuesta
co~ercial, pero es claro al definir los principios básicos que
guiaban su análisis: "es en vano esperar esta abundancia sino de
la libre contratación de los frutos. " 18
16. Regí!, 1811, p. 28-30, realorden de 10 de abril de 1796.
17. Echánove, 1814, pp. 56-57
18. Regil., 1811, p. 14

�174 Siglo XIX

Campeche era más radical en su liberalismo comercial que
Mérida, pues esta, como ciudad capital, debía recaudar los fondos necesarios para mantener al gobierno de la provincia. Ello se
expresaba desde los impuestos municipales, que en Campeche
habían sido moderados desde antes de 1810.19 El liberalismo tenía, pues, connotaciones distintas para comerciantes y para burócratas.
III.
En medio de esta efervescencia liberal, Yucatán decide en
ese mismo año de 1814, emitir su propio Reglamento de Comercio, decretando
como único remedio para ocurrir a las necesidades del momento,
que se abran los puertos de Yucatán al comercio libre de los amigos y neutrales, admitiendo sus embarcaciones haxo de moderados derechos, haciendo la distinción conveniente y rebaja, a los
que lo hagan en buques españoles como único medio de animar
"lº
dustr1a,
· 1as artes, y e1comerc10.
-20
am
la navegac1on,

La invasión francesa a España, casi había paralizado el comercio de la provincia, y a ello había que agregar "los progresos de la malhadada insurrección ,,2J , alias Guerra de Independencia, que obstaculizaba el comercio con Veracruz. Yucatán
pretendía servirse con la cuchara grande, pero en un mundo
dominado por el proteccionismo esta medida no podía llevar al
"adelanto" anhelado. El reglamento de 1814 siguió vigente hasta la Independencia en 1823, pues con algunas modificaciones
fue aprobado por Fernando VJl después de su liberación.22
Cabe resaltar que de manera especial el nuevo reglamento
19. Rcgil se limita a consignar este evento de manera general (1811, p. 12).
20. " Reglamento formado por el Sr. Intendente electo D. Juan José de la _Hoz, ~n
las adiciones, variaciones y modificaciones acordadas por la excma. d1putacion
provincial en sesión de 28 de Marzo último, para la planificación del Comercio
libre, con las potencias amigas y neutrales". Reproducido por Eligio Ancona, op.
cil, como apendice al tomo Ill, 1978 (pp. 499-508).
21. Regil, 1811, p. 14
22. Ancona, Eligio, op. cit., p. 231.

A. Careta Quinlanilla: Yucalán a la hora de la Indepe ndencia

175

liberaba de impuestos y de trabas a las exportaciones. El palo de
tinte, exportación principal de Yucatán desde las reformas borbónicas, constituye una interesante muestra de las negociaciones entre burócratas y comerciantes. '.\Iediante el citado reglamento, podría exportarse directamente a Inglaterra, su mercado
principal. Ya no tendría que pasar por Cádiz a pagar impuestos y elevar fletes,2 3 podría llegar directo a teñir los textiles de
la revolución industrial; pero además del tres por ciento que todas las exportaciones debían pagar, el palo debía abonar seis por
ciento si salía en buque español u ocho por ciento si era transportado en barco extranjero. La razón: " ....como artículo que
no pueden ribalizamos los extranjeros(.. .) el palo de tinte será
el de única excepción ... ,,24 Pese a la sobretasa impositiva, el
palo de tinte fue el producto más favorecido. '\hora los yucatecos podrían competir con los ingleses que talaban los tintales del
sur, en Bélice.25 :'-io se trataba tan sólo de una reducción de im23. Regil, 1811, p. 25
24. Reglamento 1814 (citado en la nota 20), Cap. JI ;artículo 9o, Op. Cit., 1978.
p. 502.
25. En 1812 los ingleses extendieron su ocullación a la zona comprendida entre los
ríos Nuevo y Hondo, "ya no se trataba de un establecimiento para corte de maderas en aquel territorio; era una colonia inglesa como Yucatán lo era de España, &lt;;0n sus autoridades civiles y núlitares, sus leyes, su organización administrativa. Y aunque al volver a ocupar el tomo de sus mayores, Femando Vil celebró en el mismo año de 1814, un tratado con Inglaterra, para nada se mencionó
el asunto de Bélice, omisión que entraba en el juego de los ingleses ;y así lascosas, y sin que se suscitara nada con respecto a esa cuestión hasta la época de la
independencia de Yucatán, a quien correspondía dicho territorio, es inconcurso
que el estado de jure existente con relación al alcance de los tratados de 1783 y
1786 celebrados entres España e Inglaterra, con respecto al establecimiento de
Bélice, no sufrió modificación alguna, de donde arrancaron los derechos de México sobre Belice, aunque nunca se tuvieron en cuenta por parte de los gobiernos de nuestro país, sino hasta cuando lisa y llanamente se renunció a la soberanía, como una concesiÓn graciosa hecha a Ingl aterra", Acercto, Albino,
" HISTORIA POLITlCA DFSDE EL DESCUBRIMIENTO EUROPEO HASTA
1920" cap. Xll, pp. 159-164. En: Enciclo¡,edia Yuw1ane11$c, Edición Oficial del
Gobierno de Yucatán, México, 1977, 29 edición.
Ello ocurrió con el tratado Mariscal - St. John el 8 de julio de 1893. Lapointe,
Marie, LOS 11AYAS REBELDES DE YLCATAV, El Colegio de Michoacán,
México, 1983, p. 151.
Respecto al palo de linte confrontar: Millet, Luis, EL PALO DE TINTE Y LAS
OBRAS fl/DRAULICAS EN CAMPECHE. y "Logwood and Archaeology in
Campeche" En: JOl,RNAL OF AN1HROPOLOCICAL RESEARCH, Vol 40,
Ntím. 2, Swnmer, 1984. Toe University ofNew México.

�176 Siglo XIX

puestos, sino de acceso directo a nuevos mercados. El palo de
tinte provenía de las costas campechanas y de la Isla del Carmen llamada entonces Isla de Términos. Y aun cuando se trata' una actividad puramente extractiva, ya que se exportaban
ha de
los troncos para que en Europa se produjera el extracto que teñiría los textiles, Yucatán inauguraba una tradición que el henequén consolidaría sesenta años después: la de constituirse en
productor de materias primas para el mercado internacional
moderno. Para el mercado del capital, sólo el henequén le quitaría, después, el primer lugar en las exportaciones peninsulares
al palo de tinte o palo de campeche.
La sal y el arroz constituían por entonces las dos exportaciones de segunda importancia según las palabras del diputado
Regil y del tesorero Echánove. Según el diputado, la libertad
favoreció la salida de la sal, cuyo destino tradicional era Veracruz, de donde se dirigía a las minas para "beneficiar" la plata.26
Aunque al decir de Echánove, este producto también había sufrido tropiezos en su comercio "desde que la fatal revolución
mexicana, ha privado su interior comunicación con Veracruz ". 27 Regil, mas optimista, apunta que la exportación para
Veracruz había subido de 12 mil fanegas ("cuando estuvo estancada en Veracruz ") a 25 o 30 mil fanegas anuales "sólo para
aquel puerto, que dan ocupación a más de 4 mil toneladas de
buque, y al erario un producto de 7 a 8 mil pesos anuales... "28
Ocasionalmente se había enviado a La Habana pero hacia los
años que nos ocupan ahora (1814) había sido desplazada por la
sal procedente de Cádiz y Lisboa.29 La sal extraída de charcos
costeros padecía de una complicada legislación respecto de la
propiedad de los charcos, de la distribución del producto y de
que su extracción se hacía por medio de trabajadores
indios a quienes el gobierno voluntaria o coactivamente obliga a
este trabajo, nunca o raras veces bien recompensados distrihu26. Suárez Molina, Víctor. LA EVOLUCION ECONOMICA DE YUCATAN A TRAVES DEL SIGLO XIX¡ Ediciones de la Universidad de Yucatán, México, 1977,
Tomo II, p. 377.
27. Echánove, 1814,p. 79
28. Regil, 1811, p. 3. Una fanega de sal equivale aproximadamente a 120 litros.
29. Echánove, 1814,p. 79

A. Garcio Quintoníllo: Y ucatdn a lo hora de lo Independencia

177

yéndolos entre los salineros según el favor que han comprado...30

El arroz, producción novedosa de la península (su introducción ocurrió hacia la década de 1770) vió subir su precio debido
al incremento en su exportación para Cuba. Se calificaba de
"abundantísima" su cosecha pese a que "el indio no se aplica a
su uso ni cultivo".31 Su consumo interno se reducía "únicamente a los acomodados" pero constituía una "utilísima exportación" estimada por Regil en 250 mil arrobas anuales
(aproximadamente, 2750 toneladas). 32
La peletería de venado y en menor escala las manufacturas
de henequén como costales y sogas, así como el tasajo eran
otras exportaciones dirigidas a Cuba principalmente, y en menor escala a Veracruz. Pero éstas, si bien constituían una expectativa de buen comercio eran de mucho menor rango.
Como se ve el Reglamento de Comercio de 1814 destinado
a abrir el comercio yucateco a todas las naciones amigas y neutrales, significó poco en términos de nuevos mercados. Solo el
palo de tinte pudo ampliar el ámbito mercantil al eliminar la
triangulación de Cádiz. En general se mantuvieron las líneas
tradicionales de exportación, y en realidad las cosas no podían modificarse de manera radical mientras Yucatán no transformase su estructura productiva o se eliminaran las restricciones coloniales vigentes en la región.
Por otra parte, las perspectivas de importación que el reglamento abría resultaban también atractivas para Yucatán en varios sentidos. La harina, que la península no podía producir y
que se traía de Veracruz, podría ahora importarse de otros lugares. Ello resultaba particularmente importante en 1814 ya
que con la Guerra de Independencia se había prohibido su ex30. Regil, 1811, pp. 17-18
31. Echánove, 1814, pp. 78-79
32. Regil, 1811, p. 3.Echánove, 1814, pp. 78-79

�A. Garc(a Quintanilla: Yucatán a la hora de la Independencia

178 SigloXIX

tracción por aquel puerto.33 Otro tanto ocurría con el maíz,
que aún siendo la producción más importante de Yucatán, se
escaseaba con frecuencia como resultado de sequías o de la langosta. _\mbos productos fueron totalmente liberados de impuestos, con la excepción de las harinas extranjeras que debían pagar un impuesto diferencial según que llegaran en buques españoles o extranjeros.34
Pero había otro elemento interesante en esta cuestión de
las imporlaciones y era el hecho de que ampliaba las posibilidades de reventa, de reexportación, lo cual, para un puerto dotado de una extensa flota resultaba muy atractivo. El comercio
de reexportación era además un comercio de consideración para Campeche. ~cgún Regil (nuestro ya citado diputado campechano), en 1804, el año más reciente del cual existían datos respecto del comercio campechano (y además, año en el que era el
único puerto habilitado de la península) la importación de productos extranjeros sumó 120,145 pesos y 3 1/2 reales.35 Es decir que casi todos los productos extranjeros que llegaban a
Campeche estaban deslinados a la reventa externa. Sin duda, al
permitir la entrada (aún cuando hubiese impuestos de por medio) a los textiles extranjeros (¿ingleses·~) y a los licores cubanos, la mira estaba puesta en su reventa al exterior, más que .en
un mercado interno reducido y escasamente monetizado. Las
quejas contra el contrabando de estos dos productos abundan
en los siglos X V111 y XIX, as í que no resulta descabellada la hipótesis de una búsqueda de libertad a la reventa que permitiese
además la captura de fondos por la vía arancelaria para las deficitarias arcas yucatecas. Deficitarias por la debilidad de su propia economía e indirectamente por un comercio exterior tradi-

33. Regil, 1811, pp. 13-14
34. Reglamento 1814, p. 506 (citado nota 20).
35. Regil, 1811, pp. 7-8. Cabe señalar la contradicción que aparece entre los datos
citados y la afinnación posterior de Regil (p. 20) en el sentido de que fu e en
1806 cuando se autorizó a introducir en Veracruz el sobrante de las importaciones directas de España.

179

cionalmente en números rojos.36

IV.
\nte este panorama de déficits y de expectativas de prosrridad vía libertad comercial, la Independencia se asumió de
manera negociada. Para Campeche se abría la perspectiva de penetrar a un mercado al cual no había tenido arceso directo pues
\ eracruz se había interpuesto; para \lérida las cosas no eran tan
claras pues el ámbito de su acción poi ítica ) comercial sufría alteraciones cuyos resultados se presentaban difíciles de evaluar.
\o podía negarse pues Campeche estaba decididamente a favor.
igual que Tabasco, provincia subordinada a su intendencia. Por
otra parte, los ingleses, amenaza constante desde el siglo X\'II,
habían estado en poder de la lsla del Carmen durante casi un
siglo. explotando el palo de tinte. Su expulsión de la Isla, en
1716, no había limpiado el área de piratas, pues ahora estaban
en tierra firmr , en la parte sur de la provincia. Ello había significado precauciones y gastos de guerra } todos los buques que
se acercaban a sus puertos pagaban un impursto "voluntario"
del uno por ciento para mantener una cañonera que defendiese
la Isla del Carmen. 37 Por ahora los yucatecos -según lo sugieren las fuentes consultadas- ~ particularmrnte los mác, conservadores se sentían "españoles-americanos-yucatecos" y no

36. Regil, 1811, p. 28. consigna algunos datos sobre esta materia:
Año

lmportaci6n

pesos
1790
653,670
1791
572,059
897,112
1792
428,8 16
1793
1794
430,202
619,301
1795
1796
1.021,677
270,656
1797
1.325,215
1804
*Superávit.
37. Regil, 1811 , p. 29 Real cédula de 1807 y

Exportación
405,552
589,163
556,299
257,409
463,467
379,948
585,534
189,514
959,577

pesos

Déficit
248,118
17,104
340,813
171,407
*33,265
239,353
436,143
· 81,142
365,638

Reglamento 1814, art. 25.

�180 Siglo XIX

•,4. Careta Quintanílla: Yucatdn a la hora de la Independencia

So Que para precaver los irresarcibles perjuicios que resultarían de la
interrupción del comercio entre aquellos y estos puertos (Villahermosa y Campeche, A.G.Q.), se acuerde del mismo modo su
continuación, bajo las reglas, aranceles y seguridades, actualmente
estahlecidas.39

se percibe ni siquiera un coqueteo anexionista respecto de los
ingleses.
\itérida intentaba mantener la libertad que el Reglamento de
1814 le permitía. Por ello, al ser inevitable definirse a favor de
la Independencia (1821) se intentó una posición de neutralidad con España, que pese a incomodidades y conflictos, logró
prorrogarse hasta 1825. El "Acta De La Junta General", donde
Yucatán proclama su Independencia (15 de septiembre de
1821), es clara respecto de-las intenciones de conservar tanto en
lo interno como en lo externo la situación prevaleciente: se
continuaría respetando el orden impuesto por la constitución
de Cádiz38 y se reconocía "como hermanos y amigos... a los
españoles europeos" a fin de continuar "pacíficamente... todos
los negocios y transacciones de la vida civil". Dada la importancia de estas declaraciones, cito de manera textual los artículos
que contienen estas afirmaciones:
2o Que para afianzar más eficazmente los derechos sagrados de la libertad, propiedad y seguridad legítima, elementos que constituyen el orden público y la felicidad social, acordaron que sin la menor alteración se observen las leyes existen les, según el orden constirucional, y se respeten las autoridades en todos los ramos de gobierno, actualmente establecido.
3o Que reconoce por hermanos y amigos a todos los americanos y
españoles europeos que abundan en sus mismos sentimientos y
que sin turbar el reposo civil de que goza toda la provincia que como objeto preferente se desea const&gt;rvar, quieran comunicar pacíficamente con sus habitan les en razón de todos los negocios y
transacciones de la vida civil.

38.

Ya la constitución de cádiz se había ocupado de atacar los privilegios ancestrales que pesaban sobre el maya. Especialmente los de los curas al eliminar las
observaciones parroquiales. Lo cual desde 1812 había alentado el surgimiento y
el debate entre liberales y conservadores en Yucatán, y específicamente en Mérida. El revuelo fue mayúsculo y algunos h"berales fueron enviados a San Juan de
Ulúa, entre ellos Lorenzo de Zavala que a partir de la Independencia destacaría
en la escena nacional por su posición hl&gt;eraL Extrañamente moriría como texano en su rancho Zavala's Pont en 1836, a los_ 48 años. Este grupo fue conocido
como los Sanjuanistas.

181

Pese a exhabruptos y conflictos, se logró mantener el comercio con Cuba hasta 1825. La neutralidad con España no se negó por escrito sino hasta 1824. Veamos ahora, desde la perspectiva interna, la situación que Santa Anna calificó de explosiva y
peligrosa en julio de 1824, y que llevó a Yucatán a una redefinición de mercados y de la producción. En suma, a un nuevo proyecto económico que, paradójicamente, Santa Anna desde la
Presidencia contribuiría a clausurar en 1842, al emitir un decreto que declaraba a Yucatán enemigo de la nación y piratas las
embarcaciones yucatecas que tocaran puertos nacionales. El fantasma de la neutralidad volvería a aparecer; entonces sería con
Texas, y con ese fantasma, Santa Anna sería mucho menos comprensivo.

v.
\ la llegada de Santa Anna, en 1824, el Augusto Congreso
del Estado ya estaba en plena discusión respecto de la ruptura
comercial con Cuba, de los alcances y límites del Congreso Nacional, y ya desde antes de la instalación del Congreso del estado (20 de agosto de 1823), la Diputación provincial (emanada
de la Constitución de Cádiz en 1820 y vigente aún, según ya
veíamos) se había ocupado de la proclamación de la república
federal el 29 de mayo de 1823.40 El régimen federal significaba
la posibilidad de dar continuidad a la autonomía que ya Yucatán se había dado desde 1814, así como de salvar su espacio comercial.
39.

"Acta de la Junta General, en que Yucatán Proclamó su independencia de España". Reproducido por E. Ancona, 1978, corno apéndice al tomo IIL p.p.
496-499.

40.

Ancona, Eligio, 1978, p. 274

�182' Siglo XIX

El licenciado Eligio Ancona, escrupuloso historiador liberal
que entre otros cargos públicos se desempeñó como gobernador de Yucatán, primero en J 868, por disposición del presidente Benito Juárez y después en 1874-1876, primero por dísposición del Congreso del estado y posteriormente, por elección
popular,41 analiza en su Historia de Yucatán (1878) las razones
que llevaron a los yucatecos a la decisión de unirse a México y
adoptar el régimen federal:
Ciertos hábitos de independencia y libertad contraídos en la península durante los últimos tiempos del período colonial, habían hecho nacer en sus habitantes la aspiración de gobernarse a
sí mismos. Pero como no se les ocultaba que la provincia carecía
de algunos de los elementos necesarios para constituir una nación
independiente, y como además, su situación geográfica, su comercio y otros vínculos no menos poderosos, creados también desde
la época de la dominación española, la impulsaban a marchar unida a la antigua ueva España, se creyó con mucho acierto que estos dos intereses opuestos quedarían conciliados con la proclamación del regimen federal. 42

A partir del análisis del licenciado Ancona puede hacerse
una lectura entre líneas de la condición primera del acta en que
Yucatán proclamó el regimen federal:
Que la unión de Yucatán será la de una república federada, y no
en otra forma, y por consiguiente tendrá derecho para formar su
Constitución particular y establecer las leyes que juzgue convenientes a su felicidad. 43

Entre las primeras acciones del "Augusto Congreso Constituyente" (estatal) estuvieron las de ratificar el federalismo y
sentar sus bases. Su primer presidente fue nuestro viejo conocido, el diputado campechano Pedro Manuel de Regil.44
41. Suárez Molina, Víctor, 1977, Tomo I, pp. 36 y 39.
42. Ancona, Eligio, 1978. Tomo UI, pp. 275-276.
43. "Acta de proclamación de la República Federal" reproducido por Ancona.,
Eligio 1978, Tomo III, p. 276-277.
44. Colección de Leyes, Decretos y Ordenes que expidió el Augusto Congreso
Constituyente del Estado Libre de Yucatán. Comprende del 20 de Agosto de
1823 al 31 de Mayo de 1825. Tipografía de G. Canto, 1896. Decretos, 1, 3 y 8.

A. García Quintanilla: Yucatdn a la hora de la Independencia

183

Pese a los intentos por preservar sus relaciones mercantiles,
fuente importante del erario, la sentencia estaba firmada. El Acta Constitutiva acional (31 de enero de 1824) contenía la &lt;lis.posición de que ningún estado podría imponer derechos de tonelaje ni de importación o exportación sin el consentimiento del
Congreso General.45 El erario, recién nacionalizado, enfrentaba
el mismo dilema. del erario estatal, debía favorecer la libertad
comercial y a la vez recaudar los fondos que la joven república
en guerra requería para sobrevivir. Un dilema grave, cuando uno
de los eventos principales para aglutinar a los insurgentes fue el
anhelo de libertad (comercial). En el caso yucateco, este "anhelo de libertad comercial" salió a relucir con toda evidencia como el punto central en las negociaciones de la conformación nacional. En el nivel regional se disputaban la supremacía política
dos grupos: el de Campeche y el de ~érida, apoyándose uno en
sus mejores perspectivas y en la posibilidad real de integrarse al
mercado que ahor.a sería nacional46; el otro defendiendo su supremacía política en la región, las fuentes de ingresos para mantenerla, su único canal comercial, y su anhelo de libertad comercial, pues, entre 1814 y 1824, las medidas para liberar su comercio no le habían permitido pasar de la esperanza a la concreción.
En el plano nacional era el territorio, la misma integridad nacional la que estaba jugándose. Pero también se negociaba el proyecto de país, la autonomía comercial que conducía directamente a la autonomía política de los estados frente al poder
central estaba jugándose su definición y sus límites. A través de
las resoluciones emanadas del "Augusto Congreso Constituyente
del estado Libre de Yucatán" entre el 20 de agosto de 1823 (fecha de su instalación) y fines de 1824, puede observarse esta
primera etapa de la disputa por la nación. Etapa que sentaría las
45. Ancona, El.igio, 1978, Tomo 3,p. 285.
46. En 1823 se plantea en Campeche el cambio de ciudad capital. Los diputados
campecru:.nos en 1861 relatan como Campeche,estaba e~, mejores posibilidades
de responder al gobierno federal. Según se vera, su vers1on respecto de los hechos concuerda con el planteamiento de Santa- Anna quien en 1824, "en sesión secreta del Congreso de la Unión (30, septiembre) es acusado de haber
malversado los fondos que se le enviaron para reclutar marineros en Campeche,
de tener sobre las armas mayor número de fuerzas del que era necesario", y

�184 Siglo XIX

bases para el desarrollo regional hasta mediados de siglo. Veamos.
Lo primero que destaca son las diversas órdenes y decretos
mediante los cuales se establece una política arancelaria propia,
y en la cual, desde la perspectiva económica tan sólo se trata de
nuevas leyes para viejos reglamentos. 47
En el mismo sentido, pero otro plano, hay que reseñar la
Orden del 10 de septiembre de 1823, en donde después de
reafirmar su decisión de confederarse se hace una profesión de
adhesión nacionalista, muy interesante en el contexto que venimos reseñando y base de las disposiciones que en seguida veremos;
de exceso de benevolencia con Yucatán (Mérida). Esta es la versión de Bigio
Ancona ;la versión de los diputados campechanos es la siguiente:
"No pudo ponerse de acuerdo la diputación provincial con el ayuntamiento esto
es, Mérida con Campeche, y la disidencia siempre existente fue acrecentándose.
Los que dirigían la política en Mérida, consideraban a Yucatán, después de su
adhesión el plan de Casa-Mata, en cierta independencia, y creían que debía
establecerse una especie de gobierno supremo que debia dirigr la provincia hasta
que llegara el día de reconocer al gobierno nacional. Los intereses mercantiles
de Mérida estaban de tal manera ligados con Cuba, que los habitantes de esa
ciudad huían de toda situación que los forzase a una declaración de guerra y a
un rompimiento de hostilidades con España y sus colorúas fieles. Comprendían muy bien que el día que tal sucediese, acababa el comercio de Sisal con la
Habana. Por esta razón no querían declarar urúda la provincia a México, sino
que querían guardar cierta neutralidad que no entorpeciese aquel tráfico, y
cuando llegase la ocasión oportuna de unirse, no hacerlo lisa y llanamente, sino
bajo ciertas condiciones que pusieran a salvo la situación especial de Yucatán.
La diputación provincial, eco de estas ideas, celebró un acuerdo en 25 de abril y
dio un manifiesto el 27 en este sentido.
En Campeche no sucedía, lo que en Mérida. Su principal comercio, el de la sal,
lo hacia con los puertos del Seno mexicano. Esto unido a su ardiente patriotismo, que miraba como peligroso a la independencia hasta las relaciones mercantiles con España y sus colonias, al deseo de formar desde luego parte de la
nacion mexicana, y más que todo, al espíritu funesto de contradicción que dominaba a los dos pueblos, le hizo proceder de diferente manera".
Aznar y Carbó, op. cit., 1861, p. 31.
47. Decreto destilación e importación de aguardiente de 13/oct./ 1823 .
Decreto importación de aguardiente de 28/sept./1824.
Decreto cultivo, importación y exportación azúcar de 13/oct./1823.
Sobre palo de tinte, plata y cacao, decreto de 24/oct./1823.
Sobre impuestos arancelarios, decreto de 17/nov./1824.

A. Carc(a Quintanilla: Yucatán a la hora de la Independencia

185

Yucatán se considera obligado y está resuelto a defender con tocias sus fuerzas la Independencia y Libertad de él, no como una
potencia aliada, sino como parte integrante de la ación y bajo
las ordenes del Supremo Poder Ejecutivo Centrat.48

Casi un año después, en junio de 1824, ante las presiones para romper con Cuba y declarar la guerra a España, se prorroga
esta declaración y se pide al gobernador que de nuevo argumente a S. \.S.
que para romper ): ucatán su comercio con Cuba, la Federación
cuyos demás Estados no se hallan en situación tan precaria, debe
sostener a éste, y asegurando en él su socorro, sin el cual quedaría
expuesto a perecer sin recurso, podrá, sin comprometer visiblemente su exislencia, concurrir más abiertamente que ahora a la
guerra en los mismos términos que desea y que le ordena el CoLiemo de la Federación ...49

Dos días después, el 28 de junio de 1824, se declara y
previene que los artículos de pro&lt;lucción española o procedentes
ele puerlo español, importados hasta al10ra en Campeche bajo la
gara11tía de la Autoridad Suprema ele/ fstado, ,w caigan. .. en
la pena de comiso (el subrayado es mío).5

º

Campeche presionaba para cortar lazos con España, y el
Congreso, de mayoría emeritense pese a su presidcnle campechano, defendfa las posiciones de \lérida.
En septiembre se le pusieron claros los asegunes al Congreso
General, al autoconcederse el A. Congreso del Estado "la facultad de suspender el cumplimiento de una ley dictada por el Con48. Orden del 10 de septiembre de 1823. En: Colección de Leyes, Decretos y Or•
denes del Congreso Constituyente, 1896, op. cit.
49. Orden del 26 de Junio En: Colección de Leyes, Decretos y Ordenes del Con.
greso Constituyente, 1896, op. cit
50. Orden del 28 de Junio de 1824. En: Colección de Leyes, Decretos y Ordenes
del Congreso Constituyente, 1896, op. cit.

�186 Siglo XIX

greso General siempre que infiriese perjuicios graves e irreparables a los derechos e intereses esenciales del Estado". Se argumentaba que si el Congreso dictaba
alguna vez una ley que por accidentes imprevistos o por circunstancias peculiares infiriese perjuicios graves e irreparables a los
derechos eminentes o intereses esenciales de alguno de los Estados federados, su Legislatura tiene la facultad de suspender su
cumplimiento, mientras que exponiendo justificadamente los
motivos, el Con~eso Soberano, previa su discusión, ractifica o
rectifica la ley ... 1

Según se vé, esta discusión se hacía extensiva a todos
los estados ...
Un par de semanas después de la anterior declaración fue
imposible seguir retrasando la ruptura con Cuba. Sin embargo,
se logró. Se prohibió la importación desde la Isla, pero con tres
importantes excepciones: azúcar, café y aguardientes. Estos últimos seguirían llegando "mientras no se obtenga de los supremos poderes centrales, a quienes se ha dado y dá cuenta motivada de esta resolución, la que fuese justa y que será puntualmente ejecutada". Lo cual ocurrió al siguiente año, de 1825.

A. Garc(a Quintanilla: Yucatán a la hora de la Independencia

187

dos Males, uno mercantil y otro político. Mercantil porque entonces se desenvolvió un ruinoso contrabando con el establecimiento limttrofe de Belice, a donde fueron sin embozo para
proveerse los comerciantes de por menor y por mil vías surtieron ya cómodamente a los pueblos interiores dejando en la inercia
y en el olvido los mercados de Mérida y Campeche cuyos altos
precios corrientes los arredraba. Político, porque produciendo tal
estado de cosas un descontento general tomó entre otros este
pretexto el movimiento que, en 1840, produjo la escisión de esta
provincia.52

Entonces Yucatán volvería a defender el federalismo, pero
ahora contra el centralismo. Volvería Santa-Arma y otros fantasmas. Y al regresar el estado a incorporarse a la nación en
1848, lo haría para otra vez replantearse las bases de su prosperidad y de su progreso. Más que el cierre del mercado nacional
ocurrido entre 1842 y 48, los mayas que también tenían un
proyecto propio, se sublevaron en 1847 para destruir los cañaverales, para cancelar las perspectivas de expansión.
Después de la cancelación de este segundo proyecto, se regresaría al mercado externo. La gran producción henequenera
por fin posibilitaría a los dominantes alcanzar su orden, su
progreso y su gran prosperidad.

Con esta medida se cancelaba un mercado y un proyecto
económico. Ahora se intentaría la integración al "mercado nacional" y se empezaría a formar el mercado local. La caña de azúcar, el dulce y el aguardiente serían el eje dinámico, la esperanza
de Yucatán hasta la década de 1840. Durante esa década, la
cuestión arancelaria volvería a aparecer como problema pues
desde 1827, Yucatán lograría la rebaja de dos quintas partes respecto de los derechos de arancel vigentes para el resto de los
puertos nacionales. Esta gracia se cancelaría en 1837 y con ello
se provocarían

Hoy, el estado empieza a dar síntomas de reorientación de
su estructura productiva. Apenas ahora, desde la pasada década
(1970) ha empezado a enviar su producción hacia el mercado
nacional. Pero la integración que se intentó entre 1825-40 no
tiene nada que ver con la que hoy ocurre. Es más bien la tendencia contraria, la integración con el exterior, la que tuvo la
fuerza para hasta hoy expresarse como continuidad.

51. Orden del 16 de septiembre de 1824. En: Colección de Leyes, Decretos y Ordenes del Congreso Constituyente, 1896, op. cit.

52. Peón, Alonso Manuel y Regil, José Ma. Estadística de Yucatón, publÍcase por
acuerdo de la R Sociedad de Geografía y Estadística de 27 de enero de 1853,
pp. 269-270.

�Los Intereses Británicos y la Política en Venezuela
en las últimas Décadas del Siglo XIX
María Elena González Deluca*

INTRODUCCION
La idea de que fos países latinoamericanos recién independizados caen dentro del nuevo cerco económico formado por
el imperialismo británico es una de las generalizaciones menos
discutidas de la historia latinoamericana, y también una de las
menos estudiadas a nivel de áreas particulares. La mayor parte
de los estudios publicados tiende a centrarse en áreas latinoamericanas donde los intereses económicos británicos alcanzaron su
más acabada expresión, es decir en los países del cono sur del
continente, Brasil y en alguna medida Perú. La experiencia histórica particular de estos países ha sido probablemente la que
generó la idea señalada al comienzo. En tanto que las áreas donde los intereses económicos de Inglaterra fueron menos significativos aparecen como la zona difusa del cuadro, tácitamente
comprendidas, sin embargo, dentro de aquella generalización.
Este trabajo que es en realidad un esquema ampliado de una
investigación en curso, pretende considerar el problema en la
forma que adquiere en esa zona difusa mencionada. El propósito central es estudiar las relaciones entre los intereses económicos británicos en Venezuela y las condiciones socio-políticas
venezolanas hacia las décadas finales del siglo XIX. La hipótesis que se maneja es que el proceso histórico interno venezolano
* Facultad

de Humanidades y Educaci6n, Universidad Central de Venezuela. Este
artículo fue publicado previamente en Boletfn Americanista, 30, Universidad de
Barcelona, 1980. La autora lo presentó como ponencia en el XLlll Congreso Internacional de Americanistas, Vancouver, 1979.

�190 Siglo XIX

que supuestamente debía generar condiciones sociales y políticas favorables a la expansión de los intereses del capital europeo, evoluciona de forma tal que frustra las esperanzas en ese
sentido mantenidas tanto por sectores dominantes en Venezuela como por los capitalistas europeos, y en particular británicos
que son los que interesan en este trabajo. El proceso interno es,
entonces, la variable determinante del análisis, lo cual permitiría
afirmar como corolario que el capital británico no dominaba
donde quería sino donde podía.
El esquema está concebido en tres partes cuyo contenido es
el siguiente. En la primera parte se analiza brevemente el proceso económico de la Revolución Industrial que dio lugar en su
desarrollo a un cambio en la estrategia de la expansión económica externa de Gran Bretaña. Ese cambio estuvo dado por el
paso de una modalidad que durante la primera Revolución Industrial privilegia el comercio de bienes de consumo, particularmente textiles, eomo mecanismo de expansión, a una nueva estrategia durante la segunda Revolución Industrial, más perfecta
y diversificada. Esta nueva estrategia tendía a propiciar, mediante
la exportación de capitales y bienes de capital, el desarrollo de
condiciones que permitieran la expansión de los intereses del
capital. De esta manera el capital cumplía un doble papel reproductor: por una parte al invertir en transportes, comunicaciones y servicios creaba condiciones favorables a las inversiones, y a la vez se beneficiaba directamente con la operación de las empresas establecidas. El lugar que corresponde a
América Latina dentro de esta nueva estrategia resulta claramente significativo del manejo de datos cuantitativos y del
análisis comparativo de la situación en otras áreas.
En la segunda parte se intenta registrar el cambio de estrategia señalado en Venezuela. Por ello el punto de partida cronológico del análisis es anterior al período en consideración.
En la etapa exploratoria que comprende hasta la década de
1850, los intereses británicos más importantes y más estables
estuvieron vinculados al comercio exterior. En las últimas dé-

M. E. Gonzdlez Deluca: intereae, britdnico1 y polftica en Venezuela

191

cadas del siglo XIX, particularmente a partir de la década de
1880, se apreciaron los resultados de la nueva política asociada
a la exportación de capitales y bienes de capital. La situación a
fines del siglo indicaba que el doble papel reproductor asignado
a las inversiones británicas tendía al fracaso por los obstáculos
encontrados en Venezuela.
La tercera parte del trabajo analiza la política venezolana
que se correspondía en sus lineamientos teóricos más generales
con la llamada nueva estrategia del capital británico. Esta confluencia, cuyo resultado esperado debía ser la conformación de
condiciones para promover el progreso, ese equivalente decimonónico del desarrollo actual, no logró conformar una corriente efectiva. Las razones que explicarían esta fracasada tentativa
de expansión de los intereses británicos, radican a nuestro juicio en las contradicciones y dificultades de la misma política.

l. LA UEVA ETAPA EXPANSIVA DE LOS I TERESES
BRITANICOS
La capacidad de expansión de Gran Bretaña en la segunda
mitad del siglo XIX fue expresión de un proceso acumulativo
de poderío económico que tenía entonces una larga historia. Al
igual que España, Inglaterra(*) había tenido y había perdido,
aunque no completamente, un imperio mercantilista. Pero al
contrario de aquella, su fuerza expansiva no sólo no había quedado interrumpida con la caída del imperio, sino que el proceso
económico que comenzó paralelamente con la pérdida de las
colonias norteamericanas, le dio fuerzas renovadoras para iniciar
un proceso de expansión sin precedentes, ·y sin rivales durante
casi todo el siglo XIX. Hasta la segunda mitad del siglo, Inglaterra fue construyendo los mecanismos de su expansión, aunque
los dos procesos se dieron simultáneamente. Es decir no hubo
primero un período de construcción y luego un período de expansión, sino que ambos conformaron un proceso estrechamen-

•

Gran Bretaña e Inglaterra se emplean como nombres intercambiables, en tanto
que ambas comprenden el área geográfica que nos interesa.

�192 Siglo XIX

te asociado en el que los mecanismos económicos nutrían la expansión y vicevtrsa. De esta forma comenzó el proceso de creación de un mercado de dimensión mundiales del cual el capital
británico fue pionero y cabeza hasta fines del siglo pasado.
Dentro de ese proceso cabe distinguir dos momentos dados por
la preeminencia de mecanismos de expansión de características
diferentes: en el primero la exportación de textiles, en el segundo la exportación de tecnología y capitales. Es en el segundo momento cuando Inglaterra alcanzó el punto máximo de su
poderío económico y político que envolvió a América Latina
como área particularmente significativa dentro del proceso mencionado.

De la Estrategia Comercial a la Estrategia Invers;onista
Desde muy temprano la economía industrial británica se
expandió asociada al comercio internacional, relación que se intensificó a lo largo del siglo XIX por el largo monopolio de la
industrialización. La significación de las exportaciones en el crecimiento económico de Gran Bretaña, se aprecia claramente a
través del análisis de su relación con el ingreso nacional, que
demuestra su importancia creciente: de un 130/o del ingreso nacional a fines del siglo XVIII las exportaciones pasaron a representar un 22 1/20/o a comienzos de los años 1870. El papel del
mercado externo fue particularmente decisivo en el desarrollo
de las grandes industrias. Asf, la industria de textiles de algodón
exportaba más de la mitad del valor total de su producción en el
período 1819-21, proporción que siguió aumentando hasta superar el 780/o a fines del siglo. Parecida importancia tuvieron las
exportaciones de la industria del hierro y del acero que desde
los años 1860 en adelante colocaba alrededor del 400/o de su
producción en el mercado externo. 1
Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XIX las dimensiones del comercio exterior permanecieron dentro de límil. Deane y Cole, Britúh Economic Crowth, 1688-1959. Cambridge, Cambridge
University Press, 1969, pp. 187,225 y 309-10.

M. E. Com:ález Deluca: intereses británicos y poUtica en Venezuela

193

tes relativamente estrechos, en comparación con el desarrollo alcanzado posteriormente. Ni la producción de mercancías, ni la
acumulación de capitales habían crecido al punto que haría
compulsiva la expansión de las últimas décadas del siglo. Por
otra parte prevalecían todavía las barreras tecnológicas que impedían o dificultaban la movilización rápida y eficiente de recursos humanos y materiales. Incluso las características mismas
del desarrollo industrial más avanzado de Europa -el británicoen la primera mitad del siglo XIX restringían las posibilidades de
expansión. En efecto, la exportación de bienes de consumo inmediato, particularmente textiles, no propiciaba una modificación substancial del mercado internacional. En primer término
porque la demanda de esos productos era relativamente inelástica, particularmente en áreas donde la población crecía muy
lentamente y su poder adquisitivo no era muy elevado; y en segundo término porque se trataba de un tipo de producción no
reproductiva, sin capacidad para modificar las condiciones del
mercado, y por lo tanto para generar nueva demanda.
La segunda fase de la Revolución Industrial cambió esta situación dando lugar a una nueva dinámica económica que multiplicó el crecimiento del comercio internacional y, particularmente, la capacidad de expansión británica. Entre 1800 y 1830
el valor total del comercio internacional se había incrementado
en un 30%, de 300 millones de libras a 400 millones de libras
aproximadamente. En las décadas siguientes entre 1840 y 1870,
se multiplicó más de cinco veces, y hacia la última fecha había
pasado de 2.000 millones de libras. 2 Esta ruptura del hasta entonces relativamente estrecho marco de la economía industrial,
era resultado fundamentalmente del continuado proceso de expansión de la industria británica apoyada ahora en la exportación de bienes de capital y capitales y en el control de los servicios asociados al comercio internacional.
En esta nueva etapa que se inicia mediados del siglo XIX, la
importancia de la exportación de textiles de algodón y lana en
2. Hobsbawm, Industry and Empire. Londres, penguin Books, 1972. p. 139.

�194 Siglo XIX

el comercio de exportación británico fue decreciendo de una
proporción superior al 550/o en 1830 a un 440/o aproximadamente en 18803 , en tanto que fue aumentando el valor de las
exportaciones de bienes de capital de alrededor del 11O/o en
1840-42 al 27% del total en 1882-84.4 Paralelamente se incrementaron las inversiones externas de un valor aproximado de
250 millones de libras a principios de los años 1850 a casi
1.000 millones de libras. hacia 18735 , calculándose que entre
1870 y 1914 el monto del capital exportado por Gran Bretaña
fue de 3.500 millones de libras6 aproximadamente. Las inversiones externas conformaron en este período un mecanismo ·de
expansión incomparablemente más refinado y efectivo que los
textiles, en tanto que no solamente incrementaron los ingresos
por concepto de las llamadas ganancias invisibles, sino que estimularon directa e indirectamente las exportaciones de la industria británica. En este sentido los ferrocarriles jugaron un papel
clave.

Según estimaciones, entre 1865 y 1894, el 60% de los capitales procedentes de emisiones de valores del mercado de Londres para inversiones en ultramar, se destinaron al financiamiento de los ferrocarriles.7 La tecnología del transporte ferroviario
constituyó una forma de inversión particularmente provechosa
para el capital excedente británico debido a tres razones fundamentales: l. La gran capacidad de absorción de capitales de los
ferrocarriles. 2. La construcción y operación de ferrocarriles
estimulaba directamente la producción de hierro, carbón, acero
y la industria metalúrgica en general, que. constituyeron las exportaciones británicas más significativas de la segunda mitad del
siglo XIX. 3. El ferrocarril tendía a modificar favorablemente
las condiciones del mercado, al permitir el transporte más rápi3. lmlah A., Economícs Elements in the Pax Brítannica. Cambridge, Massachussetts,
HaIVard Urúversity Press, 1958, pp.104 y 107.
4. Hobsbawm, op, cit., pp. 109-10 y 139.
5. Hall, A. R., 1ñe Export of Capital from Britain, 1870-1914. Londres, Methuen
&amp;, Co. Ltd., 1968, p. l.
6. Crouzet, F., "Commerce et Empire". Annales. París No. 2, Mars-Avril, 1964, p.
286.
7. Deane y Cole, op. cit., p. 234.

M. E. Gonzd/ez Deluca: intereses brítdnicos y pol(tica en Venezuela

195

do, eficaz y menos costoso de la producción y la población a
los puertos y centros de consumo. A la vez que facilitaba la
apertura de nuevas zonas de producción y poblamiento.
Por otra parte los servicios navieros, de seguros, y financieros , vinculados al comercio internacional también funcionaban
en este período bajo el control británico. Durante este período
Gran Bretaña afirmó su condición de primera potencia marítima. El valor del tonelaje construido y registrado en el país pasó
de 4.7 millones de libras en 1850-59 a 14,9 millones de libras en
1875-84 y 16,7 millones en 1900-1908.8 Además, Gran Bretaña controlaba más del 40% del total del tonelaje mundial.
Como consecuencia, las ganancias producidas por los servicios
navieron británicos se incrementaron así: de 16,5 millones de
libras en los años 1845-54, a 56.6 millones de libras en 1875-84
y 75,7 millones de libras en 1900-08.9 Hasta comienzos de la
década de 1870 estas ganancias excedieron el valor de los intere~es y dividendos de las inversiones británicas en el extranjero.
En estos años los inwesos invisibles británicos cubrieron el déficit de su balanza comercial, cuando el ascenso del nivel de
vida de su población determinó un aumento considerable de
sus importaciones de alimentos, en tanto que sus exportaciones de productos manufacturados enfrentaban una creciente
competencia.
Las Condiciones de la Estrategia Inversionista.

La expansión económica de Gran Bretaña fue acompañada
de una política que perseguía abrir mercados en nuevas regiones que se incorporarían de ese modo a la órbita de los intereses económicos británicos. Aunque hasta mediados del siglo
XIX sn área naturalmente prioritaria de expansión estuvo representada por los restos de su imperio mercantilista, particularmente la India y los dominios, de ningón modo fue el área
exclusiva. Inglaterra entendía muy bien que la exigencia funda-

s.

/bid.
9. /bid.

�M. E. Gonzdlez Deluca: intereses bri.tdnicos y política en Venezuela

196

197

Siglo XIX

mental de una economía en expansión era un mercado en expansión, por lo cual en ningún moment? descuid~ ~a búsqueda
de nuevos mercados fuera de sus colomas y domlillOS. La proporción de las exportaciones británicas colocadas dentro del
Imperio en ningún momento en el siglo XIX fue mucho más d~
la tercera parte del total. Por otra parte del total de 1.187 millones de libras en créditos externos entre 1815 y 1880, no
más de la sexta parte se invirtió en los territorios imperiale~.
Incluso en 1913, después de la incorporación de más de 6 ~1llones de Km. 2 al dominio británico entre 1880 y 1900, las ID·
versiones en el Imperio representaban alrededor del 47°/o de las
inversiones exteriores totales de Gran Bretaña. Es decir, que durante más de un siglo los territorios que no pertenecían fo_rm~mente a la nación británica constituyeron un área por demas Sig·
nificativa de su expansión económica. En el llamado períod~ de
la Pax Británica, que va desde el fin de las Guerras N~poleómc~
a los años 1880, la sólida preeminencia de su industna le_ permitió a Gran Bretaña imponer las reglas del iue~o sin necesidad de
emplear los tradicionales mecanismos de la conquista territorial
para controlar los mercados. De allí que_ para ~u~os a~tores ésta sea la era anti-imperialista de la políbca bntámca. Sm embar10
go, como lo han observado John Gallagher Y_ Ronald Robinson ,
lo que ocurrió fue un cambio en la estrategia glo\)al de la expansión que permitió no el abandono de los viejos métodos de dominación, pero sí la adopción de otros que la supremacía económica hacía viables.
La penetración e incorporación de áreas f~rm~ente independientes no fue, como lo demostró la expenenc1a de los préstamos a gobiernos latinoamericanos en la década de 1820, un
simple problema de oferta de mercancías. Si ?i~n ~a con~ción
pionera de la industria británica suponía el P?vilegio de dis~tar de mercados en forma más o menos excluSiva, ese era un pnvilegio que en gran medida había que crear dadas las limitacio10. Gallagher y Robinson, "Toe Imperialism of Free Trade". A. G. L. Shaw, Great
Britain and the Colonies, 1815-1865. Londres, Methuen &amp; Co. Ltd., 1970,pp.
142-163.

nes de los nuevos mercados potenciales. El proceso continuo y
en constante crecimiento de la producción industrial requería
mercados que absorbieran también en forma contínua y creciente esa producción. Y ese tipo de mercado sólo existía en
unos pocos países europeos, y en alguna medida en los Estados Unidos. En el resto del mundo predominaba todavía el intercambio comercial más o menos periódico, sobre la base de
un volumen relativamente reducido de bienes que correspondía
a las condiciones políticas, sociales y fiscales del mercado anterior a la Revolución Industrial. Para constituír un mercado que
respondiera a las necesidades de un flujo contínuo y creciente
de compra y venta de la industria moderna era preciso, entonces, operar sobre las condiciones que obstaculizaban la expansión. Esto suponía una diligente tarea en la que Gran Bretaña
tuvo una actuación destacada.
La primera fase de la política británica de apertura de nuevos mercados comenzó con la aplicación de los postulados del
libre comercio, tendientes a eliminar las restricciones establecidas por la política mercantilista. Lo que se perseguía no era
precisamente anular todas las restricciones, sino aquellas que
perjudicaran los intereses del comercio internacional británico.
A partir de la década de 1820 Gran Bretaña presionó la aplicación de esa política a través de los tratados de comercio que establecían igualdad de trato para las partes firmantes, e incluían
también la significativa cláusula de la nación más favorecida,
según la cual cualquier concesión arancelaria o de otro tipo, hecha por uno de los países al comercio de otro país, sería extendida automáticamente al otro país firmante. De hecho la ventaja de los intereses británicos estaba asegurada por su dominio
del comercio mundial. La igualdad de trato era parte de la misma mitología del libre cambio que el gobierno británico promovía no por una cuestión de principios, sino porque ésa era una
de las formas de apoyo a la industria y al capital inglés. La estrecha asociación entre economía y política ayudó a destruir las
barreras fiscales que se oponían al libre intercambio .económico.
A mediados del siglo ya Inglaterra había eliminado los últimos
vestigios de su política proteccionista: las leyes de granos, las

�198

Siglo XIX

leyes de navegación, y el tratamiento preferencial de la producción colonial. Recíprocamente, había logrado en casi toda Europa el establecimiento de un régimen fiscal moderado, caracterizado por impuestos bajos y ausencia de prohibiciones.
El proceso de adecuación del mercado a las exigencias de la
producción industrial pasaba no solamente por la eliminación de
las barreras fiscales, sino por la transformación de las condiciones que impedían el cabal funcionamiento del mercado, particularmente en áreas como América Latina. En consecuencia, se
buscó crear en esas áreas condiciones políticas y sociales favorables a los intereses británicos, mediante la formación de gobiernos estables dispuestos a reconocer la supremacía de estos intereses y a imponer condiciones de cooperación y seguridad para las
inversiones británicas. Para ello debían adoptarse políticas tendientes a modificar las características del mercado interno, lo
cual significaba operar en tres direcciones. Aumentar la población y modificar sus patrones de consumo a través de la inmigración; eliminar las barreras internas fiscales y físicas que impedían la libre circulación de las mercancías; y penetrar las regiones interiores para conectar las zonas productoras y de consumo con los puertos -el circuito básico del comercio exteriorª la vez que transformaba el mercado al destruir los obstáculos
físicos, abría una de las formas más significativas de la nueva estrategia inversionista: la construcción de ferrocarriles.
De esta forma, la nueva etapa de la expansión británica fue
mucho más efectiva en la tarea de adecuar el mercado a las necesidades creadas por la Revolución Industrial. Los préstamos
gubernamentales y la inversión de capitales en empresas de servicios públicos, transporte, comunicaciones, servicios portuarios, entre otros, promovían la creación de sus propias condiciones de operación a la vez que contribuían a cimentar y ampliar el mercado para la producción industrial británica.

M. E. Con%dlez Deluca: interuu britdnicos y pol(tica en Vene%uela

199

dose en Gran Bretaña en forma casi paralela con el crecimiento
de su economía industrial. Ese interés fue determinante en la
política de ayuda a las colonias en su lucha por lograr la independencia de la metrópoli española. Y en los años 1820, terminadas en Europa las Guerras Napoleónicas y en América las
Guerras de Independencia, las nuevas naciones latinoamericanas emergieron desprovistas de ataduras políticas, como un
área particularmente atractiva para hacer buenos negocios.
George Canning lo expresó con claridad en 1824: "Hispano
América es libre y si nosotros no administramos mal nuestros
asuntos, es inglesa". 11 Estos países, que comenzaban el proceso
de rehacer su producción económica y replantear sus estructuras, carecían justamente de lo que la economía británica estaba
dispuesta a ofrecer: productos manufacturados y dinero. A comienzos de la década, el público británico compraba presurosamente los bonos de los recién establecidos gobiernos y los
valores de un número considerable de empresas económicas, organizadas con el propósito de explotar las riquezas que durante
tanto tiempo habían sido infructuosamente codiciadas. Entre
1822 y 1825, todos los países latinoamericanos, con excepción
de Bolivia, Paraguay y Haití, contrataron empréstitos en Inglaterra por un valor nominal superior a 21 millones de libras. Solamente en 1824-25 se fundaron o proyectaron 624 compañías
con un capital autorizado superior a los 100 millones de libras.
Sin embargo, el entusiasmo frenético de los inversionistas decayó en 1827 cuando el precio de los bonos y valores bajó abruptamente. La especulación de esos años dejó como resultado una
ganancia de varios millones de libras en manos de los agentes financieros que negociaron los préstamos y lanzaron los valores al
mercado; un apreciable número de pequeños inversionistas británicos que perdieron considerables sumas de dinero invertido
en la compra de bonos y valores; y una deuda de más de 21 millones de libras en los países latinoamericanos, que sólo habían
recibido efectivamente alrededor de un 60% de esa suma.12

América Latina, Area Privilegiada de la Nueva Estrategia.

El interés por el mercado latinoamericano fue desarrollán-

11. lbid.. pp. 152-153.
12. .En aJgllilOS casos el porcentaje fue incluso menor. Una informaci6n detallada sobre las inversiones de los años 1820 se encuentran en Rippy, J. F., Brituh lnve8t
ments in Latín America, 1822-1949. Mineapolis, University of Minnesota Press,
1959, pp. 17-26.

�200 Siglo XIX

Deuda que, por otra parte, no pudo ser cancelada en los plazos
y condiciones estipuladas.
El intenso aunque breve período de flujo de capitales y mercancías decreció a fines de los años 1820, adecuándose a una
realidad que muy poco correspondía al espejismo creado por la
ambición de los capitalistas británicos. Lo que determinaba la
estrechez del mercado, y, por lo tanto, el derrumbe de la fiebre
especulativa, era justamente lo que la nueva dirección política
de los países latinoamericanos proponía transformar. Es decir:
una población reducida y con una capacidad de consumo baja
y estable, particularmente en áreas donde las necesidades de la
población eran satisfechas por la artesanía local o doméstica; las
dificultades de comunicación y de penetración de la mayor parte del territorio; la inestabilidad política que incrementaba el
riesgo de las inversiones_; y la ausencia de líneas de producción
adecuadas a la demanda exterior que permitieran un intercambio comercial regular.
El renacimiento de las expectativas britárúcas comenzó en
la segunda mitad del siglo. En el período 1860-80 se produjo
una nueva oleada de empréstitos gubernamentales. Pese al estado de mora del pago de la deuda en muchos países, los préstamos a los estados sudamericanos como explicaba The South
American Joumal en 187213 tenían apreciables ventajas. En
primer término- porque las condiciones impuestas eran mucho
más favorables al capital inglés que las aceptadas por países europeos como España, Italia y Austria; en segundo término porque los préstamos eran una forma reproductiva de inversión, en
tanto que eran destinados a la construcción de ferrocarriles con
materiales y personal inglés, y a desarrollar condiciones más
propicias de funcionamiento del mercado.
13. The South American ]ournal and Brazil &amp; River Plate Mail. Londres, 7/2/1872,
p. 16. En realidad en esta fecha y hasta 1879 el nombre del periódico fue The
Brazil and River Plate Mail and South American Mercantile Journal, pero aparece en la catalogación hemerogtáfica con el primer nombre que es además el
más difundido. Este semanario, de gran riqueza informativa, sexvfa de órgano de
infonnación de los intereses británicos en América Latina.

M. E. Gonzdlez Deluca: intereses británicos y pol(tica en Venezuela 201

A fines de 1880, del total de casi 180 millones de libras invertidas en América Latina, casi el 690/o estaba colocado en bonos gubernamentales. Lo cual paradójicamente plantea el caso
del capitalismo británico cuyo principio básico era el rechazo de
la intervención del Estado en materia económica, propiciando
en América Latina la participación activa del Estado en la creación de las condiciones necesarias para una eficiente operación
económica. Al finalizar este período, la mayoría de los estados
latinoamericanos estaban fuertemente endeudados, de modo
que sus ingresos eran absorbidos hasta en una cuarta parte por el
pago de intereses y amortización de la deuda. Entre 1875 y
1880 los efectos de la llamada "Gran Depresión" de 1873 se
manifestaron en una disminución de la entrada de capital británico a América Latina que, sin embargo, no afectó fundamentalmente las tendencias señaladas.
Una segunda etapa de las inversiones británicas fue la comprendida entre 1880 y 1890, durante la cual se produjo un incremento considerable del capital que fluyó hacia América Latina. El carácter de las inversiones demostró en estos años el
éxito de la nueva estrategia inversionista. En efecto, se operó
entonces una disminución relativa de la inversión en bonos gubernamentales, aunque en términos absolutos aumentó más de
71 millones de libras. Lo significativo es que más de la mitad
de las inversiones se concentraron en empresas económicas, cuyo número aumentó de 96 en 1880 a 289 en 1890, en tanto que
el capital invertido subió de 56 millones de libras en 1880 a
230 millones aproximadamente en 1890. Pero igualmente significativo fue que tanto los países morosos como la proporción de
la deuda en estado de mora se redujeron considerablemente en
este período: de 10 a 4, y del 60 al 40/o respectivamente. Situación que indicaba la solvencia de los gobiernos latinoamericanos
en ese período, y el surgimiento de condiciones que propiciaban
el mejor desenvolvimiento de las actividades económicas. En esta década, de 1880 a 1890, se definieron los rubros fundamentales de la inversión. El primero en importancia fue el de lo~ fe.
rrocarriles que absorbieron en estos años de auge entre el 65 y el
700/o del capital invertido en empresas económicas, inversión

�202 Siglo XIX

concentrada particularmente en Argentina, Brasil, Chile, México, Perú, Venezuela y Uruguay. Las empresas de servicios públicos, mineros, financieros, portuarios, y manufactureros absorbieron el resto del capital. Dentro del cuadro del total de las
inversiones británicas de portafolio los países latinoamericanos
ocupaban entre 1865 y 1914, el segundo lugar después de
·
·
14
América del Norte, con un 170/o del total de esas mverS1ones.
Durante los años 1890 y como expresión de la confianza en
el proceso de crecimiento económico latinoamericano, come~zó
una tendencia a la especulación particularmente en Argentina
que entonces absorbía casi el 37% del total de las inversiones
británicas en América Latina. El crecimiento artificial de la economía determinó en poco tiempo la crisis de la casa Baring que
dio lugar a la recesión de los años finales del siglo.15 Fue iustamente en esos años que la posición del comercio británico en
América Latina comenzó un proceso de deterioro relativo, debido a la competencia de la producción alemana y estadounidense.
Sin embargo, las exportaciones británicas a América Latina
continuaron aumentando, y su proporción en relación con el
total de las exportaciones británicas aumentó en un 10.50/o en
los años 1860, al 20º/o en los años 1880 y al 220/o entre 1900 y
1914.16 Hasta la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña mantuvo su superioridad económica, pese a la creciente competencia
de las naciones industrializadas, y América Latina continuó
siendo un campo particularmente significativo de su economía
externa.
2. LOS INTERESES BRITANICOS EN VENEZUELA EN EL
SIGLO XIX

M. E. González Deluca: interese, britdnicos y pol(tica en Venezuela

203

Porter el capítulo de su diario que registraba su llegada a Venezuela en noviembre de 1825 como cónsul británico.17 Probablemente Venezuela, entonces un departamento de la República de Colombia, no merecía el calificativo más que otros países de América Latina cuya turbulencia era igual o aún más
pronunciada en esa época. Pero también es verdad que para los
ingleses, aún para los políticamente informados, los países hispanoamericanos constituían un todo no muy bien diferenciado
cuya independencia política se iniciaba en medio de una agitada
inestabilidad. Y aún otra verdad es que los ingleses no preveían
entonces, como quizá tampoco los propios hispanoamericanos,
que esa turbulencia, indicación probable de una crisis que se
prolongaba más allá de la terminación de la guerra, evidenciaría
una naturaleza indómita capaz de vencer las fórmulas de progreso más eficientes de las próximas décadas.
El gran obstáculo para la expansión británica en América
Latina, y consiguientemente en Venezuela, había sido vencido:
superada su condición colonial, estos países ya no estaban s~metidos al celoso cerco - bien que menos rígido a fines del Sl·
glo XVIII- que la metrópoli había tendido a su alrededor. De
esta manera el codiciado mercado estaba libre, y en adelante
todo seria cuestión de buena administración, según la expresión de Canning. En realidad los años siguientes demostrarían
las dificultades, en ocasiones insuperables, para llevar delante
ese propósito, porque lo único real en esa etapa inicial era que
la codicia había creado un mito: el mito del gran mercado de
las ex-colonias hispanoamericanas. Hacer de ese mito una realidad requeriría algo más que una buena administración británica,
y esto era particularmente cierto en el caso de Venezuela.

La Etapa Exploratoria

"Venezuela, land of turbulence": así titulaba Sir Robert Ker
14. M. Simon, "The Pattem of New British Portfolio Foreign Investment, 18651914". A. R. Hall, op. cit., pp. 23-24.
15. Para las consideraciones relativas a las distintas fases de la inversión en América
Latina, nos hemos basado en Rippy, op. cit., pp. 1 Hi5.
16. Hobsbawm, op. cit., p. 148.

En 1830 la población de Venezuela era de 700.000 habitante aproximadamente. Ciertamente la cifra podía parecer sig17. Sir Robert Ker Porter's Caracas Diary, 1825-1842, Caracas, Editorial Arte,
1966, cap. 2.

�204 Siglo XIX

nificativa tomándola como base para apreciar las posibilidades
del mercado venezolano, pero la realidad socio-económica y
aún física de Venezuela reducía considerablemente aquella cifra. Por la misma fecha, Caracas, la ciudad capital y la más importante desde el punto de vista geográfico, tenía alrededor de
30.000 habitantes, y dado que la capacidad de consumo de productos importados se concentraba fundamentalmente en las ciudades más importantes, las ciudades-puerto y sus hinterlands,
cabe suponer que en términos numéricos el mercado debía ser
poco sustancioso. Por otra parte, la topografía y otras dificultades físicas del área donde se asentaba la mayor parte de la población venezolana, formaban una auténtica barrera en un país
que hasta las últimas décadas del siglo tuvo como únicos medios
de transporte el caballo y la recua de mulas, y muy escasos caminos de carretas. Por lo tanto, los productos importados que
llegaban a los pueblos y ciudades alejados de la costa después de
días de viaje por caminos casi intransitahles18 , alcanzaban precios fuera del alcance del consumidor corriente.
La idea o el mito de las riquezas de los países latinoamericanos que sólo aguardaban la oportunidad adecuada para transformarse en ávidos consumidores de la producción inglesa, había sido alimentada durante la colonia por la capacidad de la
economía para absorber el contrabando, y, después de la guerra
de independencia, por la expansión de una demanda acumulada
durante años. Esta última coyuntura fue aprovechada por Gran
Bretaña que abrió cargos consulares en los principales puertos
de Venezuela desde 1823, y ya en 1824 el cónsul británico en
Puerto Cabello estimaba que una proporción de dos tercios de
las importaciones estaba constituída por productos británicos.19
Hacia los años 1824-25 las importaciones británicas alcanzaron
el valor máximo de la década, decayendo considerablemente a

f:-

18. R.
Humi:ihreys (ed.) , British Consular Reports on the Trade and Politics of
Latín Amenca, 1824-1826. Londres, Royal Historical Society Camden Third
Series, LXUI, 1940, p. 281.
'
19. En la década de 1820 había en Brasil alrededor de 120 firmas comerciales británicas, en tanto que Buenos Aires contaba con 40, y con una comunidad británica de alrededor de 3.000 miembros que por supuesto eran los principales consumidores de productos importados. Cf. D. C. M. Platt, Latín America and British
Trade, 1806-1914. Londres, Adam &amp; &lt;liarles Black, 1972, pp. 39 y 42.

M. E. Conzdlez Deluca: in te reses britlfnicos y poi(tica en Venezuela

205

fines de la misma. El intercambio comercial con Gran Bretaña
mostraba ya una tendencia desfavorable a Venezuela que se
mantendría a lo largo del siglo. Fue durante estos años que comenzaron a llegar al país comerciantes, agentes viajeros y comisionistas que formaron una reducida e inestable comunidad británica.20 Sin embargo, durante esta década Venezuela ejerció
una atracción poco considerable sobre los intereses británicos.
A partir de 1830, separada Venezuela de la República de
Colombia, las relaciones económicas con Gran Bretaña se regularizaron sobre la hase de estos tres hechos: la aceptación venezolana de cubrir el 28 1/20/o del pago del préstamo británico a Colombia de 1824; la ratificación del Tratado de Amistad
y Comercio de 1825 que regulaba el intercambio comercial entre ambas naciones según la cláusula de la nación más favorecida, y por último el reconocimiento de Venezuela como nación independiente por parte de Gran Bretaña en 1835 deci.
'
s1ón que dependía de los razonables acuerdos logrados en relación con la deuda y el Tratado. En los diez o quince años siguientes, la relativa estabilidad política y económica de Venezuela determinó un aumento del número de comerciantes establecidos en el país, que, sin embargo, nunca pasó de cua~enta. Hacia fines de la década de 1840 operaban en Venezuela
alrededor de 24 firmas comerciales inglesas21 , además del
Colonial Bank of London fundado en 1839, y la firma británica que explotaba las minas de Aroa.
Durante los años 1830 a 1860 aproximadamente, los hombres de negocio británicos exploraron y apreciaron las dimensiones reales del mercado venezolano, mostrando una actitud
cautelosa. Si el fracaso de muchas operaciones económicas obstaculizó la formación de grandes fortunas, las pérdidas tampoco fueron cuantiosas - pese a las frecuentes reclamaciones por
daños y pérdidas de ciudadanos británicos- por cuanto las
20. G.E. Carl, British Commercial lnterests in Venezuela During the Nineteenth
Century (tesis doctoral no publicada) , pp. 24-25.
21. The South American Journal, 22/ 9/1874, p. 11.

�206 Siglo XIX

inversiones tampoco solían ser significativas. Los comerciantes,
por ejemplo, se establecían con un capital muy reducido, simplemente aceptando en consignación productos de manufactura
británica que vendían a cambio de comisiones. En Venezuela,
el comercio de importación británico tenía dos ventajas en comparación con otros mercados más importantes de América Latina: 1. La escasa competencia interna de comerciantes y productos no británicos pese a las ocasionales incursiones de comerciantes norteamericanos que compraban productos británicos en remates para revenderlos a bajo precio; y 2. la cercanía de las colonias británicas donde operaban ~andes depósitios de mercancías, que permitían a los comerciantes asentados en Venezuela renovar regularmente sus stocks sin tener
que invertir en grandes volúmenes de compra de una vez. Esta
última situación abría otro canal comercial de gran importancia desde la época colonial y que seguiría siéndolo en el futuro:
el contrabando, la tradicional forma de evitar el pago de los altos aranceles de aduana, fuente principal de ingresos del Estado
Venezolano. La ausencia de regulaciones sobre el comercio de
cabotaje, y de control adecuado de las costas, al menos hasta
1873, sumada a la connivencia de ciertos funcionarios de aduana, hicieron del contrabando una actividad regularmente próspera que podía añadir entre la mitad y un cuarto de las importaciones legales al volumen total de mercancías británicas que
entraban en el país.
El comercio de importaciones británicas comenzó a incrementarse a partir de mediados de los años 1830, y en las décadas
siguientes hasta 1860 mantuvo una tendencia ascendente, aunque por debajo de las expectativas de expansión británica. El
crecimiento de las importaciones, compuestas hasta en un 80%
de textiles, dependía de la regularidad de los modestos ingresos
de las exportaciones venezolanas, generados por una economía
agraria esclavista que no había experimentado grandes transformaciones desde la época colonial.
A finales de los años 1840, las dificultades acumuladas por
una economía que operaba dentro de marcos muy estrechos,

M. E. Gonzdlez Deluca: interese&amp; britdnicos y po/itica en Venezuela 207

sumados a la aparición de nuevos signos de inestabilidad política, perturbaron seriamente las perspectivas de los intereses británicos. Las expansiones más serias de esta perturbación evidenciaron que las perspectivas de una expansión eran todavía inciertas. En 1847, Venezuela no cumplía su compromiso con los
tenedores de bonos británicos, según los términos del acuerdo
de 1841 para el pago de la deuda externa. Comenzó así un proceso de constantes discusiones sobre las formas de pago, y negociaciones para contratar nuevos empréstitos y diferir el pago de
los atrasados, que se prolongó hasta nuestro siglo. En 1849 el
Colonial Bank of London se declaró en quiebra golpeado definiti·vamente, después de diez afios de actividad conflictiva, por
la moratoria sobre las deudas decretada por el gobierno en ese
afio, que le impidió recobrar los préstamos realizados. Por otra
parte, en esos años había comenzado la renegociación del Tratado de Amistad y Comercio ratificado en 1835, que proseguiría durante el resto del siglo, añadiendo creciente tensión a las
relaciones de Venezuela con Gran Bretaña, clara y única beneficiaria del Tratado, a cuya discusión se oponía. Las reclamaciones y amenazas británicas por daños económicos generalmente
inflados crearon resentimiento en Venezuela que unido a la creciente inestabilidad política de finales de la década de 1850
hizo abandonar el país a algunas firmas inglesas. La casa Boulton,
fundada en 1826 por John Boulton, fue una de las más importantes firmas que permaneció en el país.
Desde la primera casa de importación-exportación de La
Guayra, Boulton había ·ampliado y diversificado sus intereses
hacia la navegación, y paulatinamente orientado sus actividades hacia el mercado de Estados Unidos, principal consumidor
de café venezolano y proveedor de víveres y otros productos.
Además, la temprana y provechosa habilidad de la Casa Boulton para cultivar buenas relaciones con sectores oficiales y particularmente su disposición a ofrecer apoyo financiero a los
gobiernos siempre escasos de fondos, y en un país donde las
contadas firmas comerciales de importancia eran las únicas con
capacidad de hacer préstamos, le aseguraron condiciones de

�208 Siglo XIX

operación privilegiadamente estables. Durante los años 1850 y
1860, cuando muchos comerciantes abandonaban el país, aunque sus ganancias no habían sido siempre magras considerando
las modestas dimensiones de la economía venezola, la fortuna
de la casa Boulton aumentaba.
En estos años parte del comercio de importación pasó a ser
controlado por comerciantes alemanes cuyos negocios adquirieron solidez en los años siguientes. El hecho de que las importaciones británicas sostuvieran su tendencia moderadamente ascendente, hace suponer que, pese a los temores expresados por
los cónsules británicos, los comerciantes alemanes no sólo no
entorpecieron la posición dominante del comercio británico,
sino que ellos mismos actuaron como agentes, reemplazando en
esa función a algunos comerciantes británicos que habían abandonado la plaza.

M. E. González Deluca: intereses británicos y poUtica en Venezuela

209

allí nuevas naciones, nuevas leyes y una nueva vida. Ya que según los argumentos de la proposición, estos países no sólo eran
incapaces de resolver sus disputas de límites territoriales, sino
también de levantar ingresos suficientes para pagar su deuda
pública. En realidad las quejas y comentarios desfavorables, incluso injuriosos hacia Venezuela constituyeron una constante
a lo largo del siglo, siempre que, por acciones deliberadas o no,
los intereses británicos relacionados con préstamos gubernamentales, inversiones o intercambio comercial, eran perjudicados en alguna forma. Esto no impidió que desde mediados de
la década de 1860, Venezuela fuera presentada como una perspectiva atrayente de inversión dado que era un campo virgen
donde todo estaba por hacerse y donde todo lo que se necesitaba era capital. El mismo gobierno venezolano a través de su cónsul en Londres F. Hemmings, comenzó en 1864 una activa campaña destinada a elevar el créditos y promover la prosperidad de
Venezuela.

Comercio e Inversiones en la Etapa de la Nueva Estrategia

Transcurrido medio siglo de expansión del mercado venezolano, la actitud tradicionalmente cautelosa del capital británico
no había sido abandonada, y si por una parte se intentaba convertir en acción punitiva el repudio hacia Venezuela, considerada la "oveia negra" por sus repetidos incumplimientos de los
compromisos de la deuda externa; por otra, existían crecientes,
aunque intermitentes, expectativas de cambio que tenían dos
puntos de apoyo. De un lado, la nueva estrategia de expansión
económica externa britárúca, y de otro, el interés del gobierno
venezolano en orientar esa expansión hacia su territorio. El recelo y la prepotencia de sus reclamaciones no anularon la ambición de los inversionistas británicos, lo cual explica que The
Brazil and River Plate Mail comentara en abril de 1864 las noticias de una Venezuela que estaba... "progresando pacífica y
prósperamente. . . " 22 , aunque pocos días después refiriera la
proposición de un miembro del London Stock Exchange para
comprar Ecuador, Nueva Granada y Venezuela para establecer
22. The South American Ioumal, 7/4/1864, p. 164.

El valor de las importaciones británicas empezó a recuperarse en los años 1860 de la caída de años anteriores.23 De 65.084
libras en 1863, el valor de la producción británica colocada en
el mercado venezolano alcanzó un máximo de 410.423 libras
en 1866, y 260.074 libras en 1867, cifra que representaba valores más estables. 24 Aunque el mercado venezolano era competitivamente muy reducido -en 1867 representaba apenas el
1,55% del total de 16.759.428 libras exportado a diversas partes de América Latina25 - , estaba dando signos de una alentadora expansión. La contratación de un empréstito por valor nominal de 1.500.000 libras en Londres, la formación del London
and Venezuela Bank, la iniciación de los trabajos del ferrocarril
Central de Venezuela, y el interés en desarrollar en Venezuela
una fuente alternativa de aprovisionamiento de algodón, ante
23. Cabe señalar, sin embaJgo, que en 1867 era 30º/o más bajo que en 1857.
24. The South American Joumal, 7/8/1865, p. 444; 22/3/1867, p. 17 y 22/4/1868,
p.13.
.
.
25. lbid., 22/4/1868, p. 13. La cifra representa el total de las exportac1~nes·a Brasil,
Argentina, C31.ile, Nueva Granada, Uruguay, Perú, Venezuela, Aménca Central y
Bolivia.

�210 SigloXIX

las dificultades del mercado productor de Estados Unidos, demostraban que el capital británico estaba dispuesto a ensayar en
Venezuela el plan de... "ofrecer su mando dondequiera que
existiera gente voluntariosa y lista para ayudarse a sí misma y
sacar provecho de esa ayuda"... , según la visión samaritana del
director de la compañía del Ferrocarril Central de Venezuela. 26
La inauguración de los trabajos del Ferrocarril constituyó la esperanza de una nueva era de grandes ganancias. El mencionado
Ferrocarril recorrería una distancia de entre 50 y 54 millas desde San Felipe a Puerto Cabello, distancia que las recuas de mula
recorrían empleando de 3 a 6 días, transportando a un costo de
7,00 u 8,00 libras la tonelada de café y algodón, distancia y costo que el nuevo medio de transporte prometía reducir considerablemente.27 Las perspectivas de expansión de la economía venezolana, una vez vencido el gran obstáculo del transporte que
impedía la efectiva comunicación de las zonas productoras con
sus mercados, entusiasmaba tanto a los productores venezolanos
como a los comerciantes e inversionistas británicos; aunque estos últimos recién comenzaron a abandonar su cautela en la década de 1880.
Durante todo el período hasta fines del siglo, el comercio
exterior de Venezuela operó a través de canales que reproducían
la estructura atomizada del país dividido en núcleos que comprendían una ciudad-puerto y un hinterland, que operaba como
mercado y zona productora, cuyas dimensiones dependían de la
capacidad de penetración de los medios de transporte existentes. Los tres núcleos más importantes eran: 1. La zona Centro
Norte, que comprendía Caracas, Valencia y toda la zona agrícola inmediata, que canalizaba su comercio exterior a través de La
Guaira y Puerto Cabello 28 ; 2. Ylaracaibo que controlaba el comercio exterior de toda la zona andina; y 3. Ciudad Bolívar que,
26. !bid., 7/ 12/ 1864, p. 63.
27. !bid., 7/6/1865, p. 354. Datos del infonne de Mr. Fairlie, ingeniero civil enviado
por la Compañía del Ferrocarril Central para investigar las perspectivas de la línea en construcci6n.
28. La regi6n oriental se comunicaba con las islas antillanas, particularmente con
Trinidad, y con puertos de otras regiones venezolanas mediante navegación de
cabotaje.

M, E. Gonzdlez Deluc.a: intereses británicps y polftica en Venezuela 211

a través del río Orinoco, comunicaba con el exterior de la zona
de Guayana y parte de la región Sud-Occidental hasta Colombia.
Cada una de estas tres áreas controlaba en forma independiente
su comercio de exportación e importación, e incluso, hasta la
década de 1870, sus propios ingresos de aduana. Dado que prácticamente no existía comunicación por tierra que conectara estos núcleos unos con otros, el país presentaba una estructura
que se ha llamado de archipiélago, formidable barrera para la
construcción de un mercado interno. Es a través de estos canales que ingresaban a Venezuela, en forma legal o ilegal, las importaciones británicas cuyo valor fue incrementándose de un
promedio anual de casi 360.000 libras en los últimos cinco años
de la década de 1860 a más de 500.000 libras en toda la década siguiente.
Entre 1870 y finales del siglo, el valor del comercio exterior
creció en una forma lenta y muy modesta presentando en su
curso contracciones y expansiones asociadas a algunos de estos
factores: la situación política del país; los resultados de la producción agrícola en general; el volumen, calidad y prec10s de su
producto básico, el café; y la explotación inestable de otros recursos como el oro, el cobre, las plumas de garza y el balatá, cuya expansión solía compensar la contracción de otros. En la
década de 1880 se acrecienta el peso de otro factor, que en los
años 1860 había comenzado a operar como estímulo de las importaciones. Se trata de las inversiones en obras públicas, transportes y empresas de explotación minera que abrieron un corto
período de expansión de los intereses económicos británicos en
Venezuela.
Las inversiones británicas en Venezuela hasta la década de
1860, al igual que en el resto de Amércia Latina, estuvieron
prácticamente limitadas a los préstamos gubernamentales que la
tradicional falta de capacidad de pago del gobierno había convertido en una inversión poco segura, al menos para los tenedores de bonos. Estas inversiones indirectas eran en principio concebidas como una forma de crear condiciones infraestructurales
favorables a las inversiones directas, a través de las políticas de

�212

Siglo XIX

fomento del progreso material formuladas en cada país. Venezuela contrató dos empréstitos, en 1862 por 1 millón de libras,
y en 1864 por 1 millón y medio de libras, ninguno de los cuales
pudo cancelar en los plazos estipulados, por lo cual ninguna inversión indirecta se hizo en la década de 1870. Esta situación no
era peculiar de Venezuela: más de 71 millones de libras de los
123 millones de libras -valor nominal- invertidos en bonos
gubernamentales latinoamericanos estaban en mora en esos
años. 29
El relativo entusiasmo de mediados de la década de 1860 tuvo corta existencia ya que las condiciones económicas y políticas del país no daban señales de cambio. Entre las nuevas
empresas el London and Venezuela Bank organizado por inversionistas de Londres y comerciantes británicos establecidos en
Venezuela, comenzó a operar en 1865, cerrando sus puertas en
1867, pese a que el banco no había otorgado préstamos a los hacendados ni al gobierno, según la conducta preestablecida, para
evitar dificultades en el cobro de estos préstamos. Lo cierto es
que las limitaciones de la economía frenaron la mayoría de las
inversiones durante los años 1860 y 1870. Una excepción fue la
minería de oro en l~ región de Guayana, que había hecho revivir entre los inversionistas la antigua leyenda de El Dorado. La
compañía minera más importante, El Callao, creada en 1870,
extrajo oro por valor de más de 3 millones y medio de libras entre 1871 y 1885. Los beneficios de esta compañía excepcionalmente altos se aprecian en el monto de dividendos pagados a los
accionistas, que fueron ascendiendo desde 644.000 bolívares en
1875 a 6.055.800 en 1883 y 9.660.000 en 1884.30 La minería
representó además un considerable estímulo para el comercio de
importación: en 1885 y 1884 el 19,15% y 27.48% respectivamente de las importaciones británicas del puerto de Ciudad Bolívar correspondía a maquinarias y otros productos destinados a

29. La compañía tenían en 1870 12 acciorustas, y en 1866, 600, entre los cuales
198 franceses, 134 ingleses y 34 venezolanos.
30. Rippy, op. cit., p. 31. The South American ]ournal, 15/5/ 1886, p. 221.

M. E. Gonzdlez Deluca: intereses británicos y pol(tica en Venezuela

213

las minas. 31 Cierto es que casi el 50% de esas importaciones correspondían a la compafiía de El Callao. Otras compañías como
la New Chili, la Venezuelan-Austin, Potosí, New Callao, Victory,
~acubay tenían niveles de producción muy inferiores. 32 El legendario poder de enriquecimiento de la minería de oro la hacía de por sí atractiva a los especuladores, pero cabe suponer
que, salvo para unas pocas compañías, los beneficios debieron
ser limitados dadas las dificultades existentes para la explotación. El transporte de personas, maquinarias, víveres, madera,
explosivos y demás productos para la minería debía hacerse en
carretas y recuas de mulas, único medio de transporte para recorrer una distancia aproximada de 165 millas desde el Puerto Las
Tablas en el río Orinoco hasta el distrito minero. El largo y dificultoso viaje significaba un enorme encarecimiento de los productos que sólo las compañías que tenían altos niveles de producción podían soportar. El proyecto de ferrocarril no se puso
en práctica, en tanto que la producción de oro comenzó a decaer rápidamente en la década de 1890, alejando las perspectivas de una prosperidad estable.
En los años 1880 el capital británico fue introduciéndose
más decididamente en Venezuela, a través de las inversiones clásicas de esos años en América Latina en ferrocarriles, servicios
portuarios, teléfonos, etc. En casi toda América _Latina el capital así invertido produjo altos niveles de ganancia, en tanto que
las condiciones de contratación limitaban los riesgos mediante el
establecimiento de subsidios, exención de impuestos, concesiones de tierras y, generalmente, la garantía de una utilidad del
7º/o sobre el capital invertido. En Venezuela las inversiones más
importantes se concentraron en los ferrocarriles, en el servicio
portuario de La Guaira, el puerto más importante del país, y, en
31. "Report by Vice-Consul Reddan on the Trade and Commerce of the Port and
Qty of Qudad Bolívar, for the year 1883-84". Parliamentary Papers, 1884-85,
LXXIX, p. 1575.
32. The South American Joumal del 19/ 1/ 1889, p. 6, indica el valor del oro producido en los últimos años (no precisa cuáles), asi: El Callao, entre 2 y 3.000.000
de libras; New Ch.ili, 250.000 hora~ Venezuelan Austin, 20.000 horas; Potosí,
10.000 horas; New Callao, 5.000 libras; Victory, 2.000 libras.

�214 Siglo XIX

M. E. Gonzdlez Deluca: intereses británicos y polftica en Venezuela

215

una proporción mucho menor, en servicios telefónicos. Es decir,
se trataba de crear el soporte infraestructura} de una economía
cuya futura prosperidad estaría dada en ~ran parte por una más
eficiente comunicación de las zonas productoras con el mercado
internacional.

Guaira, alcanzaba un total de 7 millones de libras que sumado a
otras inversiones daba un total de alrededor de 11 millones de
libras hacia 189536 , lo cual representaba a fines de los años
1890 alrededor del 2,5% del valor nominal total de las inversiones británicas en América Latina.

Sin embargo el establecimiento de las líneas de ferrocarril
no p~rsiguió abrir nuevas zonas productoras, ni propició el poblamiento en nuevas áreas. El trazado fue absolutamente conservador en este aspecto. Concentrado en la zona norte, siguiendo rutas pre-establecidas, se limitaba a conectar los puertos en
los mercados cercanos más importantes, f:enetrando distancias
de poco más de 40 Km. hacia el interior. 3 De esta manera, el
~~bio en las condiciones de transporte de la producción se
lim1tab,a a la última parte del trayecto, -o a la primera en el caso de las importaciones- que atravesaba el área montañosa de la
Cordillera de la Costa en dirección a los puertos. En Venezuela
la idea no fue construir una economía nueva, sino aumentar la
eficiencia de la existente, pero incluso ese propósito tuvo alcances muy limitados. De las catorce líneas de ferrocarril, que recorrían. poco más de 80~ Km 34 , cinco eran de capital inglés a fines
del Siglo. Entre esas cmco líneas estaban dos de las tres más important~ ~esde el punto de vista de los mercados que unían y
del ~endim1ento del capital invertido: Caracas-La Guaira y Valencia-Puerto Cabello, de capital inglés; la tercera: Caracas-Valencia pertenecía a una empresa alemana. 35 El capital invertido
en las empresas ferrocarrileras, y en las obras del puerto de La

La Situación a Fines de Siglo

33. Las excepciones eran los ferrocarriles La Ceiba·Motatán (85 Km) y Encontradoi;La Frf~ (100 km), de capital nacional, _Y la lfnea.Santa Bárbara-El Vigía ( 60 km),
de capital francés, que penetraban hacia la zona productora de café de los Andes
34. En compa~ción, a fines del siglo la red ferrocarrilera aigentina recorría 16.500
~- C[- Ricardo M. Ortíz, Historia Económica de la Argentina. Buenos Aires,
Editonal Plus Ultra, 1971, T. !,P. 261. Por la mimJaépoca la red brasileña cubría
15.316 km., Cf. R. Graham, Britain and the Onset of Modemization in Brazil
1850-1914. Cambridge, Cambridge University Press, 1972, p. 30.
'
35. Las restantes líneas eran: Caracas-Petare (inglés, tramo de la lfnea Caraca&amp;-Santa
~ucía); Cara~-El Valle (nacional); Tucacas-Aroa (inglés); El Hacha-Barquísirneto
(mglés); La Cetba_-Valera (nacional); Santa, Bru:bara-El Vigía (francés); Encontrados-~ Fría (nacional); ~renero-San Jose (holandés); Guanta-Naricual (nacional), La Vela-Coro (amencano). The South American Journal. 22/1/1898, p. 88.

Ti:as años de predominio del comercio inglés, y después de
una década de fuertes inversiones, la tendencia en los años que
siguieron a 1890 fue mucho más moderada en toda América
Latina. En Gran Bretaña, la creciente preocupación por la posición del comercio británico determinó el nombramiento de
un Comisionado Especial, Mr. Thomas Worth~ton, enviado
por el Board of Trade a investigar en Centro y Sud-América la
posible caída relativa o absoluta de la demanda de productos
británicos, y la forma cómo corregir esa situación. El mismo
temor hizo que las voces en favor de la imposición de restricciones a la política de libre comercio se hicieran más insistentes en Inglaterra. Por años, la inquietud británica por la competencia del comercio europeo, particularmente alemán y en
menor medida francés, y la creciente amenaza del comercio
norteamericano, se vio reflejada en documentos oficiales, como
los informes consulares y del Board of Trade, y también en la
prensa especializada. 37
En Venezuela la presencia de lila mayoría de comerciantes alemanes asentados en las principales ciudades, así como la
evidente disminución de comerciantes británicos, nutrió desde
muy temprano el temor de un desplazamiento correspondiente
de los productos británicos por los alemanes. Los informes, sin
36. La cifra de 7.000.000 de. libras aparece en The South American ]oumal
25/2/1983, p. 216; la de 11.000.000 de libras en el mimJo periódico del
18/1/1896, p. 68.
37. En 1878, La Cámara de Comercio de Bristol rechazó, por 14 votos en contra y
11 en favor, una proposición a la Reunión Anual de Cámaras de Comercio de Inglaterra del año siguiente, consistente en restringir el libre comercio, imponiendo
aranceles a los productos de países donde los productos británicos no entraban
libremente. The Sout/1 American Joumal, 23/ 2/1878, p. 11.

�.....

216 Siglo XIX

embargo, no eran definitivos en ese sentido. Contra la idea de la
disminución del consumo de mercancías británicas se alegaba
que la mayor parte del contrabando estaba constituido por
artículos británicos; y que, dado que se identificaba la procedencia de las importaciones con el puerto de embarque, muchos
productos británicos embarcados en puertos de Alemania o Estados Unidos eran registrados como elaborados en esos países,
con lo cual se creaba una falsa impresión en cuanto al origen de
las importaciones que entraban al país.
En 1895 el cónsul inglés en Caracas H.L. Boulton informaba que durante 1894 las importaciones inglesas de Puerto Cabello habían disminuido en 20.000 libras y según sus cálculos, el
descenso, tomando en cuenta todos los puertos, sería de 100.000
libras. A esto agrega que... "el comercio de maquinarias y herramientas que antes se hacía fundamentalmente con Gran Bretaña, se hace ahora con Alemania y los Estados Unidos debido
a los precios más baratos, y el primer país (Alemania) encabeza
la lista en el valor de sus exportaciones a Venezuela. " 38 De la
lectura de diversos informes consulares se desprende que los
textiles d_e procedencia británica fueron el único renglón que
con segundad mantenía su predominio en el mercado venezolano. En otros renglones la certeza era menor.
En realidad la decadencia, o al menos el estancamiento de
los intereseS económicos británicos en Venezuela, parecía ser
el re~ltado lógico de un conjunto de factores de diverso tipo,
que dieron lugar a una situación poco favorable o directamente
contraria a esos intereses en los últimos años del siglo XIX. En
este sentido el capital británico enfrentó en Venezuela condiciones excepcionalmente desfavorables en comparación con otros
países de América Latina. Aparte de los ya mencionados factores limitativos, resultantes de la rivalidad europea y norteamerican~ _e_n el mercado latinoamericano, en Venezuela operaron
condic10nes adversas asociadas por una parte a una economía
38. "Report by Mr. Boulton on the Trade and Commerce of the Consular District
of Caracas, for tbe year 1894". Parliamentory Papers, CI, 1895, pp. 568-569.

M. E. Gonzdlez Deluca: intereses británicos y poUtica en Venezuela 217

cuyas limitaciones no había podido vencer el capital invertido,
y por otra a tensiones políticas que se había acumulado durante años hasta desencadenar una situación de conflicto entre las
dos naciones.
Concluidas, en 1894, las obras del ferrocarril Caracas-Valencia, el capital europeo no inició ningún otro proyecto de
obras públicas de importancia semejante a las iniciadas en la
década anterior. Sintomáticamente, comenzó entonces una
recesión económica, acompañada por las quejas de los desempleados de las obras públicas.39 En efecto, terminado el período de construcción, disminuyó el volumen de dinero puesto
en circulación por las compañías, por concepto de salarios y
otras expensas. Efecto que fue reforzado al iniciar las empresas la repatriación de sus ganancias. Se evidenciaba así que las
obras públicas, contrariamente a lo esperado, no ejercían la
estimulante influencia que los interesados le había asignado.
El puerto, los teléfonos y los ferrocarriles introdujeron una
mayor eficiencia en la etapa de distribución de la producción,
pero básicamente no alteraron ni la forma, ni el tipo, ni la magnitud de la producción venezolana. Los ferrocarriles no penetraron el territorio venezolano, por lo cual la mayor parte del
transporte de la producción siguió haciéndose fundamentalmente a lomo de mulas, en carretas, y en transporte fluvial o de cabotaje. Incluso en las rutas recorridas por los ferrocarriles se siguieron empleando las recuas de mulas como medio de transporte más lento pero menos costos. El ferrocarril había logrado
reducir el tiempo del transporte, pero los recorridos cortos y lo
accidentado de las rutas montañosas impidieron reducir los costos, como en otros países de Amércia Latina. Y, para. una economía modesta como la venezolana de esos años, el tiempo
contaba menos que el escasísimo dinero circulante.
Entonces, en la medida en que el ferrocarril no logró, como
se esperaba, afectar positivamente el rendimiento de la producción venezolana, tampoco pudo sentar las bases de su propia
prosperidad como negocio. Con excepción de las rutas más im39. The South American Joumal, 18/1/1896. p. 68.

�218 Siglo XIX

portantes: Caracas-La Guaira; Caracas-Valencia (de capital alemán), Valencia-Puerto Cabello, el resto de las líneas no resultaron una inversión altamente rentable. De allí la virtual paralización de las inversiones en este sector, el más importante dentro del no muy amplio panorama de los intereses del capital británico en Venezuela.
Por otra parte, las condiciones políticas no operaron más
desfavorablemente. Década tras década, desde 1830 las rela.
'
c10nes
entre Venezuela y Gran Bretaña habían acumulado
creciente tensión alrededor de tres cuestiones fundamentales: la
discusión del Tratado de Amistad y Comercio ratificado en
1835; la discusión de los límites con la colonia inglesa de Guayana; y el atraso en el pago de la deuda y de otros compromisos contraídos con las compañías de ferrocarril y la compañía
del Puerto de La Guaira. Estas tres cuestiones habían creado un
antagonismo in crescendo que se manifestó en diversas ocasiones a través de campañas de la prensa venezolana contra el capital y el expansionismo británico en general. El ostensible sentimiento antibritánico dio lugar en 1891 a un boicot contra
los intereses británicos que no dejó de tener algún resultado.
Pero antes, en 1887, Venezuela había sentado un precedente en
la diplomacia latinoamericana al romper sus relaciones con
Gran Bretaña, por un lapso de diez años, por el conflicto de límites con Guayana. Diez años durante los cuales los intentos de
impulsar el dominio económico inglés en Venezuela tropezarían con una latente o manifiesta hostilidad política. Los daños al comercio inglés provocados por la ruptura de relaciones,
se sumaban así a los producidos desde 1882 con la aplicación
de un impuesto adicional del 30º/o a todas las importaciones
pro~dentes de las islas antillanas. El comercio inglés, que usaba
esas rslas como entrepots, presionó sobre el gobierno venezolano
para que levantara esta medida, contribuyendo aún más al deterioro de las relaciones con Gran Bretaña. En 1893, el tercer
intento de establecimiento de un banco británico, el Anglo~~nezuelan Comme r~ial Bank, tropezó con una firme oposicron. Según los térmmos del contrato firmado con el gobierno
venezolano, el banco abriría una cuenta al gobierno y éste a su

M. E. González Deluco: intereses británicos y pol(tica en Venezuela 219

vez depositaría en él parte de sus ingresos. La prensa condenó el
acuerdo como antipatriótico, dada la disputa existente con la
nación británica. Alfred Blohm, presidente de la Cámara de
Comercio de Caracas, envió una carta al presidente de la República expresando la contrariedad de la comunidad mercantil
frente al contrato, y señalando el perjuicio económico que causaría una institución controlada por la banca londinense. El
banco nunca comenzó sus operaciones y el contrato fue declarado nulo por el Congreso· de Venezuela el 21 de diciembre de
189540 •
Los años finales del siglo fueron testigos del estancamiento
de los intereses británicos y en algunos sectores, como la minería, de un claro retroceso, cuando, incluso la empresa más prós•
pera de Guayana, la famosa El Callao, cesó sus operaciones.
Según la versión del Finandal Ti mes de Londres el cierre se debía no tanto al agotamiento de la riqueza como a. ; . "las crecientes exacciones del gobierno venezolano, sus monopolios y
concesiones y su inconciliable actitud hacia la población minera
de origen extranjero".41
3. UN A NUEVA POLITICA PARA U A ~UEV A
ESTRATEGIA.
Hacia la década de 1860 parecía estar llegando a su fin en
América Latina una larga etapa de intensa agitación política que
había impedido la transformación de sus estructuras, proyecto
siempre debatido y constantemente postergado. Los años de
conflicto más o menos permanente habían hecho cambiar el
proyecto, no en su finalidad de crear una nueva sociedad, pero
sí en cuanto a cómo c~mseguirla. Para la generación de líderes
políticos que había emergido de las luchas por la independencia, o que se había formado en ese período, la organización de
las instituciones políticas nacionales constituía la clave de la
40. Carl, op. cit., pp. 81-82. Significativamente la carta fue firmada entre otros por
H. L. Boulton, entonces, todavía, cónsul britárúco.
41. The South American Journal, 12/6/1897, p. 667.

�220 Siglo XIX

transformación deseada. La adopción de una apropiada forma
de organización política aseguraría la estabilidad necesaria. Sin
embargo los desacuerdos en cuanto a cuál sería esa forma política apropiada pasaron a sumar un elemento más a la inestabilidad política. O, quizá sería más exacto decir que la discusión
acerca de las formas constitucionales pasó a enmascarar conflictos enraizados en la contradictoria y desarticulada realidad de las nuevas naciones, que sólo nominalmente podían ser
consideradas como tales. Este período, sin embargo, no fue estéril. De alguna manera el pensamiento político y económico y
la praxi.s política latinoamericana se nutrieron en la experiencia
de esos años conflictivos, para introducir correctivos en el proyecto de creación de una sociedad que reprodujera las condiciones de los países capitalistas avanzados.
En la segunda fase de este proceso, las corrientes liberal-positivistas de mediados de~ siglo XIX básicamente sostuvieron que
era imposible darle una cabeza nueva a un cuerpo vieio. El organismo simplemente rechazaba el injerto. La solución, por
consiguiente, consistía en abandonar o relegar a un plano secundario la discusión sobre las formas de organización política, y
emprender una política de transformación que abarcase el conjunto, y no un sector o sectores en particular. El proyecto de creación de entidades nacionales viables, se tradujo en la política del
·progreso, o más pragmáticamente en lo que se ha dado en llamar
la fórmula del progreso, que casi todos los países latinoamericanos trataron de aplicar con variado éxito. De acuerdo con una
idea de perfectibilidad del proceso histórico, encontrar la ruta
del progreso constituía ~l ideal político de los gobiernos latinoamericanos, ideal que en la práctica tomó la forma de un conjunto de proposiciones diseñadas para lograr la expansión de las
oportunidades de una burguesía en formación.
Venezuela no fue excepción dentro de este cuadro, el proyecto nacional que en definitiva no perseguía sino la creación de
una sociedad capitalista siguiendo el idealizado modelo europeo
y estadounidense, seguía planteado como tal al finalizar la Guerra Federal (1859-1863), el último gran acto de la primera fa.

M. E. González Deluca: intereses británicos y poUtica en Venezuela 221

se de discusión del proyecto. La redefinición de esa discusión
en tomo a los postulados del progreso, orientó de alguna manera la política de los gobiernos en los años siguientes. Pero las
contradicciones que entorpecían la aplicación de esos postulados demostraron ser más fuertes.
La Fórmula delProgeso Latinoamericano

La pertinaz violencia de la historia latinoamericana que siguió a la Guerra de Independencia destruyó lo que podía verse
como la edad de la inocencia de la política latinoamericana. Es
decir, la época en que predominaba la idea de que el progreso
económico seguiría naturalmente como resultado de un simple
cambio de los marcos legales y políticos que regulaban la organización de la nación. Por ello, la convicción de que la sociedad
era una realidad compleja, cuya transformación requería decisiones políticas que actuaran sobre ella directamente, fue extendiéndose entre los líderes políticos de mediados del siglo XIX.
Esa convicción tenía como punto de partida una percepción
de la sociedad latinoamericana como una entidad básicamente
inadecu.ada para alcanzar el progreso material, entendiendo por
tal las condiciones de funcionamiento del sistema capitalista.
La adecuación de la sociedad al nuevo modelo de crecimiento, abrió una nueva fase en el largo proceso de transformación
de la sociedad americana original que se había iniciado en los
siglos XV y XVI. Ese proceso de transformación cultural, económica y socio-étnica, según patrones europeos, o más concretamente hispanos, había agotado el curso de su primera etapa
durante el período colonial. En el siglo XIX comenzaron a operar nuevas exigencias de transformación, de acuerdo con el prototipo de las sociedades burguesas de Inglaterra, Francia y los
Estados Unidos. El modelo de estabilidad, justicia, bienestar y
progreso económico que irradiaba de esas sociedades conformaba el ideal de las nuevas naciones hispanoamericanas. El pensamiento político latinoamericano del siglo XIX en buen parte
fue conformándose en tomo al problema de cómo alcanzar ese
ideal, y las proposiciones en tal sentido fueron surgiendo aso-

�222 Siglo XIX

ciadas a la identificación de los factores que impedían el progreso. De modo que la cuestión de cómo lograr el progreso se
planteó en forma análoga a la de cómo superar el atraso.
Significativamente, el diagnóstico señaló como factores de
atraso un conjunto de situaciones propias de una estructura socio-económica que la ruptura de la condición colonial no había
alterado sustancialmente. La persistencia de esa estructura, que
hasta mediados del siglo XIX determinó la existencia de líneas
de desarrollo histórico común en casi toda América Latina, fue
vista como la causa del permanente desafío a la búsqueda de la
estabilidad y el progreso por la vía del cambio político-institucional. A partir de entonces, el pensamiento socio-político de la
época se dedicó a identificar en forma insistente los problemas
que debían atacarse.
La relación territorio-comurúcaciones-población, fue repetidamente señalada como componente fundamental del estado
de atraso. El poblamiento de América Latina no había avanzado más allá de los límites alcanzados entre los siglos XVI y
XVIII. Esto significaba la existencia de enormes territorios con
una densidad de población muy baja y ár~ sin poblar que cubrían vastas zonas del territorio, en tanto que en partes, proporcionalmente muy pequeñas, se concentraba la mayor parte de
la población. Pero a esto se agregaba la desarticulación existente entre las zonas pobladas, mal comurúcadas por sendas y caminos de tránsito para mulas o carretas, y con cierta frecuencia sin
comunicaciones terrestres. En esas condiciones, mal podía pensarse en una auténtica unidad nacional, y mucho menos en la
existencia de los fabulosos mercados latinoamericanos que la
mitología del capitalismo inglés había creado. Tanto el eiercicio efectivo del poder político nacional como el transporte de
mercancías y de personas era extremadamente difícil y azaroso. Condiciones que eran reforzadas por un coniunto de restricciones legales a la circulación de mercancías, y al tránsito en
general, como el pago de peajes o aranceles de aduana seca, y la
ausencia de sistemas nacionales monetarios, y de pesas y medidas.

M. E. Gon~d/ez Deluca: intereses británicos y pol{tica en Ve~uela

223

En este escenario poco propicio, tampoco lo eran los actores, rú en número ni en calidad. Una población pequeña y estancada, resultado de estructuras que la habían marcado con características consideradas poco deseables para desarrollar los
valores de una sociedad capitalista, debía ser objeto de urgente transformación. La ausencia de una burguesía plenamente
conformada y dinámica, según el modelo social de los países
capitalistas, privaba a los países latinoamericanos del agente básico de transformación socio-económica de aquellos países. De
aquí que se buscara acelerar el cambio social, creando las condiciones que prepararan el cambio, e impulsaran el desarrollo
de la burguesía.
Sin embargo, y contrariamente al proceso europeo, los grupos dirigentes del proyecto de cambio en América Latina, no
buscaron alterar radicahnente las bases económicas existentes.
La idea era modernizar la producción, hacerla más eficiente,
facilitar los medios de transporte, ampliar su área territorial,
y estimular nuevos rubros productivos, pero siempre sobre la
base de la explotación agropecuaria o extractiva, dominada por
los grandes propietarios y por grupos ligados a la vieja oligarquía. En realidad, el proyecto no respondía únicamente a imperativos internos, sino a la coyuntura económica creada por
las exigencias de un mercado internacional en expansión, que
requería el surgimiento de áreas económicas complementarias
· para satisfacer su demanda creciente de materias primas y alimentos.
Como en un rompecabezas las piezas del sistema capitalista
mundial en formación comenzaron a encajar, desarrollándose
un rápido proceso de articulación entre el centro y la periferia,
dado y estimulado por el encuentro de las demandas y ofertas
de parte y parte, o más concretamente de los excedentes de los
países industrializados y las carencias de los países latinoamericanos. De este modo, la nueva estrategia de expansión del capitalismo encontraba una respuesta política adecuada en la que
se conoce como la fórmula del progreso latinoamericano: inmigración, ferrocarriles y capitales. Estos recursos que Gran Bretaña como nación más avanzada del sistema estaba en condicio-

�224 Siglo XIX

nes de exportar42 , dieron el imprescindible apoyo material al
proyecto.
La política de inmigración perseguía dos fines: extender el
radio de ocupación efectiva del territorio, y ampliar y afirmar
el proceso de cambio socio-étnico de la población ... "El ministro de Estado que no duplica el censo de estos pueblos cada
diez años, ha perdido el tiempo en bagatelas y nimiedades ,,43 ,
escribía Juan B. Alberdi a mediados del siglo en una de las pocas
formulaciones sistemáticas y en ocasiones brutalmente clara de
la política del progreso. Siguiendo la idea de que "en América
todo lo que no es europeo es bárbaro"44 • • . , Alberdi proponía... "volver a llamar en socorro de nuestra cultura incompleta a esa Europa, que hemos combatido y vencido por las armas
en los campos de batalla, pero que estamos lejos de vencer en
los campos del pensamiento y de la industria'~5 "¿Queremos
que los hábitos de orden, de disciplina y de industria prevalezcan en nuestra América?"... preguntaba, respondiendo a continuación: ... "Llenémosla de gente que posea hondamente esos
hábitos"... "La planta de la civilización no se prop~a de semilla. Es como la viña, prende de gajo"... "Este es el medio, único de que la América, hoy desierta, llegue a ser un mlilldo opulento en poco tiempo. La reproducción por sí sola es medio
lentísimo. Si queremos ver agrandados nuestros Estados en
corto tiempo, traigamos de fuera sus elementos ya formados y
preparados". 46 El estímulo a la inmigración era considerado como el método más efectivo para implantar una población que
produjera y consumiera según las exigencias del mercado externo.

M. E. Gonz6lez Deluca: intereses británicos y pol{tica en Venezuela 225

taciones británicas, constituía otro pilar fundamental de la
instrumentación del proyecto. Las vías férreas penetrarían el territorio movilizando la población que colonizaría nuevas zonas,
transportando maquinarias, insumos y productos manufacturados a los centros de consumo, y trasladando la producción a los
puertos para ser exportada. El abaratamiento de los costos, y la
reducción del tiempo invertido en el transporte, aumentarían la
eficiencia del sistema productivo. Población y vías férreas terminarían, así, definitivamente con la rémora del aislamiento regional.
Por último las inversiones de capital en diversas áreas de la
población y los servicios públicos completarían el proceso de
acondicionamiento, aunque igualmente importante fue, en las
dos últimas décadas del siglo XIX, el capital colocado en la compra de bonos gubernamentales, que absorbió entre dos tercios
y la mitad aproximadamente del total de las inversiones del capital británico en América Latina. Pese al aparente elemento de
contradicción consistente en el fortalecimiento del Estado por
parte de los representantes del liberalismo económico, esto sólo
traducía una correcta apreciación de las estructuras socio-política latinoamericanas. De acuerdo con ella, el Estado era la única entidad capaz de organizar y respaldar políticas tendientes a
lograr una definitiva aceleración del cambio social. El Estado
asumía de ese modo el papel de agente del oambio, pero su efectividad como tal dependía de una sólida alianza a la vez con los
intereses de los grupos de dominación locales y con los intereses del capital extranjero. Del funcionamiento .de esa alianza
dependía en gran medida la viabilidad del proyecto nacional.

El segundo término de la fórmula, la construcción de fe.
rrocarriles, a la vez que abría un enorme campo para las expor-

La Aplicadón de la ,Vueva Política en Venezuela

42. Aunque una proporción muy baja de inmigrantes británicos se estableció en los
países de América Latina; la mayor parte provenía del sur y centro europeo y
de las islas Canarias.
'
43. Juan Bautista Alberdi, Bases. Buenos Aires, Ediciones Estrada, 1952, p. 77.
44. lbid. p. 68.
45. lbid., p. 70.
46. /bid., pp. 76-77.

Como en casi todos los países latinoamericanos, la política
venezolana se desarrolló en el siglo XIX alrededor del conflicto
entre continuidad y discontinuidad, cambio y permanencia.
Aunque no siempre resultaba fácil trazar la línea de diferenciación entre los grupos que respaldaban una u otra alternativa. En
efecto, ninguno de los grupos que se identificaba como liberal o

�226 Siglo XIX

conservador, por ejemplo, tenía una ortodoxa definición, a nivel teórico y/o práctico, que confirmara su carácter de tal. Lo
cual puede haber sido resultado de una inevitable adaptación a
la realidad de las posturas teóricas, en una sociedad que se debatía en un prolongado, y a veces confuso, proceso de búsqueda
de nuevas y específicas definiciones políticas económicas y sociales. Por otra parte, el hecho mismo de que los intentos de formulación de políticas de cambio dependieran más del apoyo de
una fracción política determinada, o de algún líder político, que
de presiones sociales consistentemente organizadas, contribuía a
restarle solidez a esos intentos.
Terminada la Guerra Federal, que durante cinco años había
mermado aún más los recursos del país, emergían nuevos líderes políticos en cuya capacidad se confiaba para aplicar la politica del progreso. Los conflictos armados entre caudillos retrasaron, sin embargo, esa posibilidad hasta 1870 cuando Antonio
Guzmán Blanco, político liberal, hijo él mismo del más viejo y
popular líder del antiguo movimiento liberal, conquistó el poder mediante las armas. Entre 1870 y 1888 Guzmán Blanco
ejerció un predominio discutido y amenazado constantemente,
pero sin desafíos prolongados. Ello le permitió asumir la ejecución de un programa que resumía en sus aspectos fundamentales
los postulados de la política del progreso. En tanto que esa política suponía el apoyo de recursos humanos y materiales externos, el régimen guzmancista concentró sus primeros esfuerzos en asegurar los prerrequisitos internos de ese apoyo. Es decir, el fortalecimiento de las bases de la autoridad centralizada
del Estado, y la racionalización de sus funciones administrativas; y el desmantelamiento de las restricciones a la libre circulación de mercancías, como la supresión del pago del impuesto
de peaje, la eliminación de los privilegios económicos de la Iglesia, y la unificación de la moneda y del sistema de pesas y medidas.
Sin embargo, la política de centralización no era sólo teóricamente incompatible con el federalismo que Guzmán Blanco
declaraba profesar, sino que era en la práctica contraria a la exis-

M. E. Gonzólez Deluca: intereses británicos y poUtica en Venea:uela 227

tencia de centros regionales de poder controlados por los caudillos. No parece que la primera incompatibilidad haya preocupado seriamente al gobierno, pero es evidente que la segunda fue
una de las preocupaciones fundamentales de la política interna
del guzmanato. Por lo tanto, y como alternativa de la derrota
militar, que nunca fue descartada, Guzmán Blanco puso en práctica una política tendiente a anular el poder de los caudillos regionales mediante dos recursos. Uno fue la eliminación de las
fuentes locales de financiam~ento autónomo haciendo depender
a los estados de los recursos del gobierno central.47 El otro fue
la compra de la lealtad de enemigos potenciales, mediante la
concesión de prebendas de diverso tipo. Este último aspecto
exhibió una faceta interesante, pero de ningún modo inusual, de
la política guzmanista en tanto que las concesiones para crear·
lealtades, generaban contradicciones con otras medidas. Ade- ·
más, en la misma dirección de afirmar el poder central, Guzmán Blanco, consciente de la necesidad de fortalecer la capacidad del Estado como factor de estabilización, y del papel
fundamental que debía cumplir el mismo dentro de la política
del progreso, llevó a cabo un plan de racionalización administrativa y de modernización de las estructuras con la creación
de organismos tales como la Dirección General de Estadística.
Esa conciencia del papel del Estado que la política del guzmanato expresaba con claridad parecía responder a una conciencia de la especificidad de la sociedad venezolana que desde Bolivar había sido señalada en más de una ocasión. En la época de
Guzmán Blanco la prénsa se ocupó de expresar que la realidad
venezolana - que era además una realidad latinoamericanarequería un Estado fuerte y activo . En 1874 un artículo del
Diario de Avisos rechazaba la idea del "dejar hacer" como inadecuado para Venezuela porque ella presupone el ... ''poder
hacer"... "la civilización viril y adelantada"... "una larga paz
y el progreso reinante no de un día sino de largos años". En
cambio "Pueblos niños piden gobiernos protectores"... "Somos (los venezolanos) niños, y necesitamos andaderas: Somos
47. Véase M. B. Floyd, " Política y Economía en tiempos de Guzmán Blanco"... Política y Econom(a e n Venezuela, 1810-1976. Caracas, Fundación John Boulton,
1976, pp. 168-178.

�228 Siglo XIX
M. E. Gon:r:dlez Deluca: interese, británicos y polttica en Venezuela 229

débiles, y relativamente a nuestros pueblos el gobierno siempre
es fuerte, es siempre poderoso."48
El autor del artículo citado se expresaba así en ocasión del
reciente decreto que promovía la inmigración. La "cuestión
brazos" como a menudo se denominaba el problema de la inmigración, fue así el primero de los términos de la fórmula del progreso que recibía atención. A través de la Dirección de Inmigración, fundada en 1874, el gobierno de Guzmán Blanco reactivó
los planes de asentamiento de población extranjera en el país.
La fundación de las colonias Bolívar y Guzmán Blanco fueron
expresión de esos planes, aunque sus resultados defraudaron las
expectativas. En la década de 1870, otra de las manifestaciones
del Estado activo fue la creacióu de las Juntas de Fomento que
cumplían una doble función. Por una parte darle una cuota de
poder local a amigos que debían recompensarse y a enemigos a
quienes se quería acallar con halagos. Por otra adelantar proyectos como la apertura de caminos, carreteras y diversas obras de
carácter urbano representativas del progreso material del país en
momentos en que todavía los recursos externos fluían parsimoniosamente.
El capital británico, y en menor proporción también de
otras nacionalidades, comenzó a aumentar el volumen de sus
inversiones en la década de 1880. Fue entonces cuando avanzaron los planes ferrocarrileros, que reanimaron en cierta medida
la vida de los principales centros urbanos que operaban como
terminales. Ciertamente, el transporte fue enormemente facilitado en las rutas atravesadas por los ferrocarriles, pero su función
de abrir nuevas zonas de producción, y de promover la ocupación efectiva del territorio, quedó sin efecto. Tanto la construcción de ferrocarriles, como la de servicios portuarios y telefónicos entre otros, incrementó a su nivel máximo las inversiones
británicas en el país, sin que pudieran apreciarse signos de cambio notables en la estructura socio-económica. En realidad, las
inversiones británicas en Venezuela no alcanzaron un volumen
tal que permitiera operar cambios significativos. A fines de la
48. Diario de Avisos, Caracas, 15/1/1874.

década de 1880 esas inversiones representaban alrededor del
2 1/2% del total invertido en América Latina.49 Y, comparando con Chile, país de población cuantitativamente similar en
esos años, el capital británico había invertido en Venezuela un
volumen inferior en más de la mitad al de aquel país. Pero también otros indicadores económicos guardaban parecida relación:
el valor total del comercio venezolano representaba aproximadamente la mitad del chileno; y sus ingresos totales, menos de
la cuarta parte del de Chile.50 Es decir que no eran sólo las inversiones británicas, sino la economía en su conjunto que operaba a niveles muy bajos.
El respaldo social a la política del progreso del régimen guzmancista fue relativamente precario, si tenemos en cuenta que
el gobierno sólo logró articular una alianza efectiva con un segmento de la clase dominante: el de los grandes comerciantes,
particularmente los establecidos en Caracas, en quienes el gobierno se apoyaba para salir de sus frecuentes atolladeros fiscales. El otro segmento, ligado a la única rama estable de la producción económica, el de los hacendados, condicionó su apoyo
al desarrollo de una efectiva política agraria que, entre otras cosas, abriera nuevas fuentes de crédito a la producción. Las relaciones entre gobierno y propietarios agrícolas no lograron conformar una alianza en la medida en que aquella política no se
dio, y en la medida en que el régimen guzmancista estrechó sus
relaciones con el sector mercantil, acreedor a su vez tanto del
gobierno como de los hacendados. En ausencia de un efectivo
soporte social, y concluido, a fines de la década de 1880, el
predominio de Guzmán Blanco, principal artífice de la política del progreso, ésta decayó aceleradamente en medio del resurgimiento del conflicto político entre facciones. En la última
década del siglo, era evidente que la fórmula del progreso había
fracasado en Venezuela. Las razones de ese fracaso en gran medida tenían que ver con una serie de contradicciones que la
política guzmancista no pudo superar.
49. Rippy, op. cit., p. 37.
50. The South American ]ournal. 14/5/1886, p. 275.

�230 Siglo XIX

Las Contradicciones y Dificultades de la Nueva Política
La política del período guzmancista representó el intento
más sostenido . en todo el siglo XIX de incorporación de Venezuela a la dinámica del sistema capitalista mundial. Sin embargo, su desarrollo se vio constantemente entorpecido por un
conjunto de contradicciones y dificultades que finalmente impidieron su implementación. Estas contradicciones surgieron
de situaciones antagón:icas que la misma política contribuyó a
resaltar.
La política de afianzamiento del poder central, y de racionalización administrativa, tropezó con la larga tradición de autonomía, aunque quizá cabría mejor decir de anarquía, de los
intereses regionales. Al amparo de un relativo aislamiento regional, habían ido afirmándose situaciones que impedían la aplicación de políticas de alcance efectivamente nacional. La tradición del "se acata pero no se cumple" seguía imperturbable,
y las posibilidades de sorprender a Caracas con una rebelión en
marcha se basaban precisamente en las difíciles comunicaciones
entre una región y otra. Por parte, es indudable que el contrabando "legal" -v.g. con la complicidad de los funcionarios de
aduana- e ilegal, prosperaba en la medida en que las distancias
impedían un efectivo control. Los beneficios en términos económicos, y en términos de poder político, que derivaban de esta
situación algunos sectores locales eran significativos, no en sí
mismos, sino teniendo en cuenta que en una economía débil
como la venezolana, el peculado, el contrabando y los privilegios del poder constituían prebendas que no desaparecían a
menos que surgiera una alternativa mejor. El mismo Guzmán
Blanco no conoció otra alternativa, tanto para su beneficio personal, como para el de otros a quienes le interesaba recompensar o acallar. Era notorio que ciertos cargos, como el de Inspector de Aduanas, cumplían con esa doble función de retribución,
de igual modo que el contrabando se amparaba en la complicidad de los funcionarios, y que otras prácticas -como el saqueo- satisfacían ambiciones más limitadas a las que el gobierno no quería o no podía poner coto. Puede decirse en resumen,

M. E. Gonzdlez Deluca: intere1e1 británicos y pol(tica en Venezuela

231

que el propósito de consolidar la autoridad del gobierno central, factor esencial de la política de integración, fue entorpecido por la existencia de otros intereses contradictorios.
Otro nivel de contradicciones que dio lugar a situaciones
particularmente notorias fue el que se generó del choque entre
dos líneas políticas: una, la asociada a la defensa del interés nacional y la otra consistente en propiciar las inversiones de capital extraniero, como parte de la fórmula del progreso. La contradicción se hizo evidente a raíz de los múltiples puntos de
tensión existentes entre Venezuela y Gran Bretaña, la nación inversionista más importante en el siglo XIX. A las dos cuestiones
más antiguas: la disputa de límites con la colonia británica de
Guadalupe, y la renegociación del Tratado de Amistad y Comercio , mediante la cual Venezuela buscaba limitar la vigencia del
mismo, se agregaron otros en las últimas décadas. Por una parte
las presiones para que el gobierno venezolano cumpliera sus
compromisos con los acreedores británicos con los que siempre
estaba en mora, y por otra la medida dispuesta por Guzmán
Blanco en 1882 de cobrar un impuesto del 30% adicional sobre las importaciones procedentes de las Antillas. Este impuesto era particularmente perjudicial para Inglaterra por cuando su
comercio con Venezuela se hacía usando sus colonias antillanas,
particularmente Trinidad, como entrepóts. Las presiones para
lograr la derogación de esta medida no dieron resultado. Diez
años después de establecido el impuesto adicional, el comercio
de Trinidad había decaído en un 70%51 • Pero fue la disputa
de límites lo que llevó a la ruptura de relaciones dispuesta por
Venezuela en 1887. Venezuela, escribía desde Caracas, el Coronel B. Vicent, es excepcional entre las repúblicas hispanoamericanas, desde varios puntos de vista ... "Pero la más gran~e excepción de todas es que Venezuela no está en buenas relaciones
de amistad con Gran Bretaña"52 . . . Ciertamente lo era, y además esta situación era contradictoria con los planes para atraer
el capital británico, contradicción que no parecía preocupar
51. /bid., 27/1/1894, p. 96.
52. /bid.

�232 Siglo XIX

mucho a Venezuela, pero sí a los británicos quienes constantemente daban cuenta de una reorientación de las relaciones comerciales de Venezuela hacia Estados Unidos y Alemania, en
detrimento del comercio inglés. El perjuicio ocasionado por
el sentimiento antibritánico parece evidente de la lectura de
las renuncias de H. L. Boulton y Moses Taurel a los consulados
británicos de Caracas y Barcelona respectivamente. Boulton, en
1895, extiende su renuncia en vista de que su familia y sus negocios pueden resultar ... "seria y largamente afectados por las
dificultades existentes entre Gran Bretaña y Venezuela, si continúo sosteniendo mi actual cargo"53 •.• Taurel, en 1896, alega
serios daños a la firma Taurel hermanos por la pérdida de clientes y crédito debidos a la hostilidad contra los representantes de
Gran Bretaña.54 La posibilidad de que la tendencia de los intereses británicos en Venezuela hubiera sido distinta de no haber
mediado el conflicto tendría que ser objeto de estudio detenido,
pero, ciertamente, los intereses británicos recibieron en esos
años un impacto negativo.
Finalmente, la contradicción más importante consistió en la
ausencia de una política definida con respecto a la producción
económica. Ni el régimen guzmancista, ni los gobiernos posteriores desarrollaron una política agraria tendiente a incrementar
la producción, lo cual significaba aumento de las exportaciones,
y, en consecuencia, fortalecimiento de la economía. Si bien
Gran Bretaña no era importante consumidora de café, el principal renglón de la producción venezolana, no se hicieron intentos
consistentes por desarrollar el comercio triangular: VenezuelaEstados Unidos-Gran Bretaña, en la forma en que lo logró Brasil; tampoco se logró estimular sostenidamente el desarrollo de
otros renglones productivos. De este modo el propósito de
orientar el país hacia el progreso material debía tener por lógica
escasas perspectivas, por cuanto, como efectivamente ocurrió,
el círculo de la debilidad estructural del país tendía a perpetuarse.

53. "General Correspondence", Foreign O/fice, 80/359, pp. 170-71.
54. lbid., 80/365, p. 146.

M. E. Gonzdlez Deluca: intereses británicos y pol(fica en Venezuela

233

CONCLUSIONES
Vista desde el ángulo donde alcanzó su máximo nivel de hegemonía, la expansión británica en América Latina conformó
un sistema muy bien aiustado. El desarrollo de su nueva estrategia, basada en la exportación de capitales y tecnología, hizo que
la onda expansiva de la Revolución Industrial, finalmente tocara estas naciones. La significación de esta nueva etapa en las
relaciones económicas entre América Latina y Gran Bretaña radicaba en la posibilidad de que las inversiones del capital excedente inglés finalmente rompieran el estrecho marco de las economías latinoamericanas. De acuerdo con esa expectativa, se
elaboraron formulaciones políticas que partían de una nueva
concepción de la realidad latinoamericana. Esta se basaba en
una percepción de su inadecuación estructural a los patrones de
funcionamiento propios del modelo capitalista que se quería
seguir. Para superar esa inadecuación se implementó la que algunos han llamado fórmula del progreso: inmigración - capitales
- ferrocarriles. Fórmula que encajaba perfectamente en la nueva estrategia de expansión británica.
La aplicación de esa fórmula en Venezuela bajo el ré.gimen
de Guzmán Blanco, demostró que su efectividad como tal, estaba suieta a un conjunto de condicionamientos internos que
eran, en última instancia, decisivos. La ausencia de una cooperación irrestricta a nivel local, truncó las posibilidades de expansión del capital británico, y con ello el factor más importante de la fórmula. Pero además, un conjunto de contradicciones que se manifestaron en la falta de un auténtico respaldo
social y político a la fórmula fueron determinante en el fracaso
de la misma. A nuestro juicio, esas contradicciones explican por
que Venezuela no logró entonces articular plenamente su economía al sistema capitalista mundial. Es indudable que el café,
principal producto de exportación de Venezuela, tenía una demanda relativamente baja en el mercado británico, de donde provenía la mayor parte de los capitales y productos manufacturados. Pero esto no explica, sin embargo, los casi nulos resultados

�234 Siglo XIX

del proyecto. En este sentido el caso del Brasil resulta comparativamente significativo en el mismo período. Con una producción muy similar a la venezolana, y con un comercio altamente
deficitario con Gran Bretaña, la economía brasileña comenzó a
operar siguiendo el modelo capitalista, sobre la base del excedente del comercio triangular Brasil-Estados Unidos-Gran Bretaña. Esto revela que las posibilidades de integración en el sistema capitalista dependían más de un conjunto complejo de
factores internos, socio-económicos y políticos, que de la posibilidad de ofrecer determinado producto en el mercado internacional. En Venezuela, la aceleración del cambio de condiciones internas asociada a la explotación petrolera permitió, recién
en el siglo XX, desarrollar el proyecto de creación de una economía capitalista.

Reyes González Hermanos:
La Formación de Capital durante la Epoca
de la Regeneración en Colombia
David C. J ohnson*

A finales del siglo XIX muchos gobiernos latinoamericanos
comenzaron a experimentar con nuevas políticás encaminadas a
modernizar el Estado, consolidar el poder federal y estimular el
crecimiento económico nacional. En Colombia esta tendencia se
ilustra con las políticas de la Regeneración, establecidas por Rafael Núñez en 1886 y modificadas por las administraciones posteriores hasta el comienzo de la Guerra de los Mil Días, que se
inició en 1899.
Los historiógrafos colombianos han debatido intensamente
sobre las consecuencias de la centralización, la protección económica, la aplicación de impuestos sobre las exportaciones y la
emisión del papel moneda. En tanto algunos afirman que el crecimiento económico comenzó durante este períodd , otros han
hecho hincapié en que estas mismas políticas desembocaron en
el conflicto regional-nacional que culminó con una desastrosa
guerra que habría de durar tres añoi.
Hay quienes proponen un argumento adicional, según el
cual las diferencias políticas se agudizaron durante este período
* Universidad

de Alberta, Canadá Ponencia presentada en el simposio "Historia
Económica: economía y poUtica", 45° Congreso Internacional de Americanistas,
Bogotá, 1 al 7 de julio de 1985. Traducción: Margarita Valencia.

l. William Paul McGreevey, An Economic Hi&amp;tory of Co/om bia (Cambridge, 1971).
2. Charles W. Bergquist, Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910 (Durham,
1978).
Marco Palacios, Coffee in Colombia, 1850-1970 (Cambridge, 1980).

�236 Siglo XIX

debido a que los liberales - identificados como los cultivadores de café y los exportadores comerciales - se alinearon en
contra de los artesanos conservadores, los agricultores tradicionales, la iglesia y el poder centralizado en Bogotá. El debate se
ha centrado en los diferentes aspectos que presenta el problema
a nivel nacional, pero es muy poco lo que se ha investigado acerca del impacto regional de las reformas, y aún menos sobre la
gente que se vio directamente afectada.
Tanto Marco Palacios como Charles Berguist han puesto de
presente el hecho de que el Departamento de Santander fue el
área en donde la confrontación con la Regeneración se vivió de
manera más aguda. El antiguo Estado Soberano de Santander
había sido el núcleo de la actividad liberal radical desde la década de 1850. \1ás aún, la región nororiental de Colombia fue la
primera fe desarrolló el cultivo del café para su exportación
comercial . En 1874 Santander producía 100.000 sacos de café,
el cual representaba el 90 por ciento de las exportaciones colombianas del producto4 ; y en 1900 todavía producía el 60 por
ciento-5.
La caída de los precios del café en 1884 y el conflicto local
en Santander ejercieron una influencia pre_dominante en el estallido de la Guerra Civil de 1885; y sin duda alguna esta región
productora de café desempeñó un papel fundamental en el inicio de la Guerra de los ~lil Días. No es mera coincidencia el hecho de que gran parte de la lucha se haya llevado a cabo allí o
que Palonegro (en Santander) haya sido el escenario de la batalla más sangrienta de la guerra. El inicio de la Regeneración
coincidió con un incremento dramático en el precio mundial del
café, en 1887, en tanto que sus problemas se multiplicaron con
la caída vertical experimentada entre 1896 y 1899.

D. lohnson: formación de capital durante la Regeneracioo

237

económica de Colombia; pero también es posible observar variaciones al interior de las regiones. Es así como el progreso inicial
en el sur de Santander se desvaneció con el fracaso del tabaco, el
algodón, el cacao, los sombreros de jipijapa y los textiles. Durante las décadas de 1880 y 1890 miles de personas se trasladaron a las regiones cafeteras del centro y el norte de Santander,
en donde se estaba experimentando una nueva prosperidad. No
es difícil imaginar la frustración de estos ambiciosos agricultores: huyeron del fracaso en el sur, se trasladaron con sus familias
y recuperaron temporalmente su bienestar, sólo para enfrentar
de nuevo el desastre después de 1896.
Por tanto, el examen cuidadoso de la hlstoria económica de
Santander durante el período de la Regeneración puede ser de
gran utilidad para someter a prueba algunas generalizaciones. Este trabajo - que forma parte de un proyecto más ambicioso se centrará en las actividades de la compañía comercial bumanguesa Reyes González Hermanos. Esta compañía, formada en
18826 por tres hermanos - Reyes, Eleuterio Aereopajitas y
Florentino González - se disolvió y se reformó en varias oportunidades hasta la muerte de Reyes González en 1905 7 • Durante
su existencia, la compañía estuvo involucrada en una amplia serie de actividades, tales como la posesión y manejo de grandes
haciendas, compraventa de finca raíz tanto urbana como rural,
comercio, hipotecas, préstamos, manejo del estanco de aguardiente, derechos sobre los peajes, recolección del derecho del
degüello, y administración de la plaza de mercado bumanguesa.
Como se demostrará, los tres hermanos, originarios del pueblito de Matanza, acumularon tierra y capital con gran éxito;
crearon la compañía más poderosa en el área de Bucaramanga
en las décadas de 1880 y 1890, y establecieron sucursales a todo lo largo del territorio santandereano.

Sin duda alguna, existen variaciones regionales en la historia
3. Para un análisis de la situación anterior a 1886 ver David Church Johnson,
Santander siglo XIX, cambios socioeconómicos (Bogotá, 1984).
4. Bergquist, pág. 23.
5. Palacios, pág. 23.

6. Archivo de la Notaría Primera de Bucaramanga, XI-21, 1882, Tomo IV, escritura 555, folios 1459-1463.
De aquí en adelante las citas de la Notaría Primera serán dados como una fecha,
número de escritura y folios.
7. Juicio de !,UOOsiÓn de Reyes González, V-8-1907, T. Ill, No. 488,f. 1209-1375.

�238

D. Johnson: formación de capital durante la Regeneración

Siglo XIX

El análisis de la expansión de sus actividades puede ser de
gran utilidad en la medida en que amplía los escasos conocimientos sobre la historia ~mpresarial durante la Regeneración8.
Por otra parte, es interesante evaluar el éxito de Reyes González, quien se convirtió en un general conservador durante la
Guerra de los :Mil Días a pesar de carecer de experiencia militar. El hecho de que este conservador de vieja data haya sido
también comerciante y hacendado - y que además haya hecho
su fortuna con la quina - debe mover a reflexión en relación
con las luchas políticas del período. Si bien es cierto que los
hermanos González fueron excepcionales, el éxito financiero de
su compañía contradice las afirmaciones de que todos los exportadores eran liberales y de que las políticas conservadoras
fueron lesivas para la regiones cafeteras.
No existen registros de la compañía y, a excepción de unas
pocas cartas, no se han recopilado los documentos de los González, lo cual supone un serio obstáculo para la historia empresarial. A esto se debe añadir que los estudios locales y regionales
han prestado muy poca atención a la compañía y a sus directores. En las Crónicas de Bucaramanga de Arturo (José Joaquín
García) - imprescindibles en el estudio de la historia de la región - se menciona a Reyes González como el dueño de dos
de las primeras casas antisísmicas en la ciudad; el autor añade
que se trataba de un ciudadano con una gran vocación de servicio a la comunidad, como lo demostraron la concesión del uso
de un parque a la ciudad y la donación de dos casas para los
indigentes9. En La Culebra Pico de Oro, de Mario Acevedo Díaz,
se reproduce un documento que menciona a Reyes González
como uno de los miembros del grupo que salió en persecución
de los rebeldes después del alzamiento contra los establecimientos comerciales en 1879. pero su figuración probablemente fue
insignificante, pues su nombre no aparece en ninguno de los
8. El nuevo estudio sobre la familia Puyana constituye una excepción. Emilio /uenas, La Casa del Diablo, Los Puyana: Tenencia de tierras y acumulación de capi·
tal en Santander (Bucaramanga, 1982).
9. (Bogotá, 1896), págs. 256,262,278.

239

otros documentos reproducidos en el libro 10 •
Afortunadamente sobrevive el archivo de la Notaría Primera
de Bucaramanga, conservado en excelentes condiciones en la
Corporación Cultural Luis Perú de la Croix. Tanto en este archivo como entre los documentos que sobreviven de la Notaría
Segunda - que comenzó a funcionar en 1882 - se consultaron
aproximadamente 15.000 transacciones que se llevaron a cabo
entre 1866 y 1911. Existe gran cantidad de material sobre compr~venta de tier~as, hipotecas, testamentos y contratos que permiten reconstrmr la naturaleza de la economía y la sociedad loc~es. Desafortunadamente, su revisión y organización son difíciles y consumen gran cantidad de tiempo. El material es espec~al~ente in~resante porque en esta época Bucaramanga y los
distntos de füonegro, Lebrija y '.\Iatanza - incluídos en los archiv~~ -· experimentaron un rápido crecimiento gracias a la expans10n de la economía cafetera. Rionegro, Girón, Lebrija, \1atanza y Bucaramanga seguían siendo en 1927 los principales
c~ntros de producción de café en el sur de Santander. Aunque
Gir~n contaba co~ su propia oficina notarial, las grandes transacc10n~s eran registradas en Bucaramanga11 • Por otra parte, en
192: ~-onegro ocupaba el segundo lugar entre los principales
m~c1p10s productores de café en Colombia ( después de Fredorua, en Antioquía), con 6.321.900 cafetos; Lebrija ocupaba
el noveno lugar, y Girón y \llatanza los lugares 76 y 77, respectivamente12.
. ~i bien éste f~e un período que se caracterizó poi su gran
actiVIdad y por el mcremento en los precios, hubo muchas vent'.18 pequeñas. Hasta 1899 aparecen registradas compras de pastizales o chozas por menos de 100 pesos1 3 . Con el fin de determinar las tendencias generales y la participación de Reyes González Hermanos en el mercado de finca raíz fue necesario selec(Bogotá, 1978), pág. 239.
En parte debido a la ~tidad de comerciantes, y en parte por el hecho de que
Bucararnanga era la capital.
12. Diego Monsalve, Colombia cafetera (Bogotá, 1927), pág. 61 7.
13. 1-5-1899, T. l. No.13, f. 25-26;1-7-1899, T. l. No.16, f. 29-30 ;II-21-1899 T I
No. 148,f. 317-318; V-13-1899, T. II, No. 403, f. 1043-1044.
' ..
10.
11.

�D. ]ohnson: formación de capital durante la Regeneración

240 Siglo XIX

SANTANDER

Rfo C11ahira
del Esp(ritu Santo
1

MATANZA
1

•
-RIONEGRO

241

cionar algunos años, en los cuales se hizo un análisis exhaustivo
de todas las transacciones: 1885, 1886, 1887, 1890, 1894,
1895, 1899 y 1900 fueron considerados representativos de los
años de conflicto y de los de paz y prosperidad. De las 2533
transacciones de tierra, el 65 por ciento fueron por menos de
1.000 pesos. Pero obviamente constituyen un porcentaje mucho
menor del valor total de las compraventas en estos años, que fue
de 3.651.281 pesos. En este estudio se examinan las transacciones por más de 1.000 pesos con el propósito de detectar a los
principales vendedores y compradores de finca raíz rural y urbana. Una vez que se precisó la importancia de los hermanos González se procedió a estudiar los demás años en busca de documentos relevantes. También se analizaron algunos documentos
radicados en la '.\otaría Segunda y correspondientes a los años
representativos. Dado que esta notaría fue fundada apenas en
1882, allí se registraron muchas menos transacciones que en la
Primera y, a excepción de dos años, la actividad de los hermanos González fue menor. El análisis exhaustivo que se aplicó a
los documentos de la ~otaría Primera para los años seleccionados debería efectuarse para los años restantes y para los documentos de la ~otaría Segunda con el fin de configurar un cuadro completo.
El segundo de los doce hijos de Pedro González e Isabel Arciniegas14, Reyes González, nació en 1840 en \fatanza, un pe-

UCARAMANGA

•
1

FLORIDABLANCA
PIEDECUESTA-•
BETULIA-•

14. V-8-1907, T. lll. No. 488,f.1209-1375.
Después de terminar este ensayo yo encontré nuevos datos sobre el padre de los
hermanos González. Pedro González fué un señor acomodado económicamente
con tierras en Matanza y Piedecuesta. Antes de casar con Isabel Arciniegas, él tuvo once niños con su primera esposa, Sérjida Vera, por un total de veintitres hijos.
A su muerte, a pesar de una fortuna sustancial, su propiedad fué dividida entre
diez y ocho personas incluyendo hijos sobrevivientes y nietos de su primer ma•
trimonio. La porción de la herencia de los tres hermanos fue pequeña. Específicamente Reyes recibió las dos terceras partes de una casa en Piedecuesta con
valor de 298.65 pesos; Eleuterio recibió la mitad de un terreno, sitio Boquerón en
Piedecuesta a valor de 298.65 pesos~y florentino recfüó la octava parte de otro
terreno, sitio Boquerón, Piedecuesta, valor de 306.65 pesos. Más importante
que la propiedad que Pedro les dejó fué su modelo de actividad comercial y en
especulación en finca raíz seguido por tres de sus hijos. Archivo de Notaría,
Piedecuesta, Testamento de Pedro Gonzál.ez, XIl-17-1868, T. 11. No. 273, f.
411-418; Partici6n de bienes de Pedro Gonzál.ez, IV-4-1870, T. l. No. 82, f.
272-321.

�242 Siglo XIX

queño pueblo cuya población en 1870 era apenas de 3714 habitantes15 . Su hermano, Eleuterio Aereopajitas, catorce años
más joven, fue su socio hasta la muerte de Reyes en 1905, fecha en la cual Eleuterio se hizo cargo de la compañía hasta su
propia muerte en Panamá, en 192216 . Otro de sus hermanos,
Florentino, también fue miembro activo de la compañía desde
su fundación en 1882 hasta 1895, cuando se separó para formar
su propia compañía en Cúcuta. Durante esos años manejó negocios de .la compañía en Cúcuta, Pamplona, Ocaña y Venezuela17. Es posible que hayan surgido dicrepancias entre los hermanos, pues a partir del momento en que Florentino se retiró su
nombre no volvió a aparecer en los contratos o en las herencias. En 1895 le confirió un poder a Carlos Delgado y Vicente
Parra R., de Bucaramanga, para que cobraran una deuda a su
nombre que debía ser cancelada en Venezuela18 . Es curioso que
no le haya dado el poder a Reyes o a Eleuterio, quienes prestaban esta clase de servicios a sus clientes.
Florentino también sería un tema interesante de estudio,
pues tuvo mucho éxito en el negocio de importación y exportación en el norte de Santander. En 1896 la firma de Florentino
González era la quinta casa comercial más grande de Cúcuta, y
en ese año sus negocios en comercio exterior sumaron un total
de 2.169.610 pesos. Las primeras cuatro compañías eran todas
extranieras: Breuer ~Toller y Cor., Van Dissal y Cía, Andreson
Moller y Cía. y Luciana Avila y Cía.19 • Por otra parte, Florentino era un miembro respetado de la élite y se elogió con elocuencia su habilidad al frente de la administración del nuevo
hospital, labor por la cual no aceptó remuneración alguna2().
Florentino se casó con ~icolasa Arbelo, venezolana y mujer cé15. Censo de Colombia (Bogotá, 1870).
16. Diligencia de inventarios... a la sucesión del Sr. Eleuterio González, Notaría
Segunda de Bucaramanga, VI-4-1923, T. V. {falta nfunero de escritura), f.
5-66.
17. VIII-17-1895, T. II,No. 306,f. 861-869.
18. Notaría Segunda, Vlll-26-1895, T. I, No. 129, f. 250-251.
19. Vi¡gilio Barco, Informe anual del prefecto de Crlcuta (San José, 1896), pág. 9.
20. /bid., pág. 11.

D. fohnson.: formación de capital durante la Regeneración

243

lebre en su época, pero no tuvo descendencia legítima. Hacia el
final del período se asoció con Gregorio González, quien heredó parte de la riqueza de Reyes; pero la participación de Gregorio en los negocios de la compañía fue muy limitada.
)luy poco se sabe de los otros dos hermanos, Antonio y Eusebio;. éste último, el menor, no desempeñó papel alguno en la
compañía. Las cinco hermanas - Tránsito, Carmen, Zenobia
Fidelia y Francisca - aparecen ocasionalmente en las transacciones de la familia y heredaron parte de la fortuna de Reyes.
Francisca fue la única de las cinco que contraio matrimonio,
con Luis Felipe Tarazona. Las otras se establecieron en una gran
casa en la tercera cuadra de la Calle de Comercio, donde llevaron una existencia bastante aislada, a juzgar por las historias que
narran los descendientes de la familia.
Reyes González se casó con Zoila Blanco en Matanza, en
1868, cuando ella tenía catorce años de edad. La pareja tuvo
dos hijos: Pedro Julio, que nació en Matanza en 1869 y murió
a los 33 años de edad, y Juan Crisóstomo, quien también nació
en Matanza en 1875. Pedro nunca se involucró con la compañía,
a diferencia de su hermano menor, quien se convirtió en un
miembro activo a finales de la década de 1890.
Zoila Blanco murió en 1899, a los 45. Seis años después
murió Reyes, el 10 de mayo de 1905, cuando tenía 65 años de
edad. Un mes antes hizo su última gran venta de tierra, un terreno en sitio Cutigatá, en Lebrija, que vendió a su cuñado Luis Felipe Tarazona22 . A juzgar por su firma, durante los últimos años
de su vida estuvo muy enfermo.
La primera transacción conocida de Reyes González fue la
compra, en compañía de Femando Bueno, de unas tierras en
sitio La Fragua, en Suratá, por 360 pesos23 . Cuatro meses después él y Bueno vendieron las mismas tierras a Esteban Bueno
22. IV-3-1905, T. 11, No. 388, f. 842-843.
23. VI-25-1866, T. I, No. 56, f. 378-380.

�D. Johnson, formación de capital durante la Regeneración 245

244 Siglo XIX

por 500 pesos, obteniendo su primera ganancia de 70 pesos24 .
En 1868 Marcos Olago hipotecó a favor de Reyes González unas
tierras en Matanza llamadas "El Tanque", a cambio de un préstamo de 40 pesos. J\Bí se inició su carrera en el negocio de las hipotecas y los préstamos, que habría de extender en las décadas
de 1880 y 1890, logrando no sólo acumular capital adicional
sino también, en algunas ocasiones, las propiedades hipotecadas.
El ritmo de sus actividades se incrementó en 1869, cuando
25
compró· los derechos de la familia Cote en sitio La Matanza y
los solares de Pedro Alcántara Parra en el centro de .\latanza por
un total de 872 pesosl6 • En 1870 vendió parte de sitio La '\fatanza y cambió otra parte de una casa ubicada en la plaza de
Matanza27 . Con frecuencia sus negocios se caracterizaron por
las permutas, si bien posteriormente comenzó a cambiar propiedades urbanas en Bucaramanga por buenas tierras cafeteras.
Todo parece indicar que Reyes tenía una sólida reputación
entre sus conciudadanos; así lo demuestra el haber sido escogido como fiador de Jacobo Bueno cuando éste firmó un contrato
8
con el gobierno para operar las minas de oro y plata en Vetasl .
También lo evidencia la posición de alcalde de Matanza que ocupó en 1872, a pesar de ser un conservador en momentos en que
el gobierno estatal era liberal29 . Aparentemente no ocupó ning!'1n
30
otro cargo político hasta 1888, cuando fue prefecto de Soto •
Entre 1870 y 1873 continuó haciendo ventas y compras por
sumas pequeñas, entre los 10 y los 240 pesos. La adquisición de
varios derechos de tierras de diversas personas en un lugar llamado La Comunidad de los Arciniegas indica que la familia de su
madre había vivido en el área durante mucho tiempo y posiblemente Reyes González trataba de recuperar propiedades com24.
25.
26.
27.
28.
29.
30.

X-18-1866, T. I, No. 30, f. 214-216.
XI-I-1869, T. 1, No. 59, f. 120-122. Ver también No. 55-58, misma fecha.
IV-15-1869, T. I, No. 14 y 15,f. 25-28.
IV-24-1870, T. I, No. 143, f. 63-65;V-27-1870, T. 1, No. 174, f. 240-212.
V-27-1870, T. I, No. 174, f. 204-212.
XII-31-1872, T. I, f. 364. El firmó como alcalde al fin del tomo,
"Informe del prefecto de Soto", Mensaje del Gobernador de Santander (Bucaramanga, 1888), págs. 37-39.

pradas o usurpadas por pequeños terratenientes31 .
Su carrera como comerciante se inició después de la compra
de dos almacenes en la plaza de Matanza, por un valor de 240
pesos32 • ~n 1871 llevó a cabo la primera transacción fuera de
Mat~nza; en esta ocasión fue el derecho a una casa en el pueblo
de P1ede~uesta, por un valor de 32 pesos. Tres años más tarde,
en 1_874, ya se había convertido en un terratenientes de importancia en Matanza, gracias a varias compras pequeñas y dos grandes.
En marz~}e compró a Trinidad Mantilla, por 800 pesos, el
te~r~no Si~gá , y en abril pagó 3.600 pesos - más de lo que hab1a mvertido en todas las compras anteriores - por la hacienda
de Báchiga, con su casa y sus plantaciones de café34 • Con el fin
de llevar a cabo esta transaeción.tuvo que vender algunas de sus
pequeñas propiedades y recibió un préstamo de 2.800 pesos de
Víctor Ortega, suma que pagó catorce meses más tarde35 . Como
se demostrará más adelante, Báchiga se convertiría en el punto
de partida de compras mucho más cuantiosas.
Durante este período, Reyes intentó por vez primera formar
una compañía. En marzo de 1873 se asoció con Ignacio y Manuel Blanco, sus cuñados, y or¡anizó la firma Blanco y González, que debía durar seis años3 . Desafortunadamente su primer
esfuerzo fracasó y la firma se disolvió poco más de un año después37.
Entre 1875 y 1876 Reyes continuó comprando y vendiendo
propiedades de mediano valor en el área de Matanza. Represen31.
32.
33.
34.
35.
36.
37.

III-8-1871, T. I, No. 24, f.124-128;IV-3-1871, T. I, No. 29, f. 140-142.
1-9-1872, T. I, No. 19, f. 65-f,7.
III-8-1874, T. I, No. 130, f. 259-264.
IV-14-1874, T. I, No. 192, f. 382-384.
IV-14-1874, T. I, No.193-196,f. 384-391 ~l-6-1875, T. II, No. 279, f. 782-783.
lll-6-1873, T. II, No.100, f. 2-7.
IV-14-1871, T. I, No.192, f. 382-384.

�D. ]ohnson:

246 Siglo XIX

tativa de su capacidad es la venta de dos tiendas en el costado
sur de la plaza de '.\latanza por 656 pesos38 , las cuales había
comprado cuatro años antes en 240 pesos. El incremento en el
valor es un reflejo del incremento en el comercio de café y en
las importaciones en la región.
Quizás la transacción crucial en la formación de la riqueza
de Reyes se llevó a cabo en 1877. En octubre de ese año vendió
la hacienda de Báchiga a Antonio Serrano por 14.112 pesos, con
una ganancia de 10.512 pesos en sólo tres años39 . Si bien este
margen es mucho más elevado que cualquiera de los logrados, refleja el patrón de la mayor parte de sus compraventas. De hecho,
un poco después le prestó dinero a Serrano, y cuando éste se
vio imposibilitado de pagar, compró Báchiga de nuevo por
8.000 pesos, en 188~, sólo para venderla unos años más tarde,
en 1890, por 10.000 pesos41 . Dado que en Báchiga había una
plantación de café bien establecida, no es descabellado suponer que también se benefició con el incremento en el precio de
• café entre 1874 y 1877. La compró de nuevo cuando los precios
bajaron, pero obtuvo ganancias durante la racha de precios altos
a fines de la década de 1880.
La cuestión fundamental aquí es que la venta de Báchiga en
1877 le dio a Reyes los recursos suficientes para comprar la hacienda La Luisiana, en el fértil distrito cafetero de Rionegro, que
habría de convertirse en una fuente constante de ingresos. El 4
de octubre de 1877 Reyes y Manuel Blanco pagaron 32.000 pesos por la propiedad de un conocido comerciante bumangués,
José María Valenzuela42 ; ésta incluía chozas de paja, pastizales
tanto naturales como artificiales, montaña, cultivos de café y
cacao y 400 cabezas de ganado.
Las condiciones de pago impuestas por Valenzuela facili38.
39.
40.
41.
42.

VI-6-1875, en 1876, T. II, No. 344, f. 441-444.
X-4-1877, T. II, No. 358, f. 59-62.
V-14-1883 , T. II, No. 261, f. 669-702.
VIIl-23-1890, T. V, No. 632,f.1172-1174.
X-4-1877, T. ll, No. 355, f. 45-51.

formación de capital durante la Regeneración

247

taron la transacción: a seis años, a un interés del 1 por ciento
mensual durante los primeros dos años y del 9 por ciento anual
en los últimos cuatro. En 1881 se transfirió la hipoteca a Bendix Koppel, y fue pagada y cancelada en su totalidad en 188743 .
La hacienda La Luisiana, conocida posteriormente como El
Playón, pasó a ser el cimiento de la riqueza de la familia y de la
cor::.¡añía. Si bien se vendieron y compraron pequeñas porciones , la mayor parte de la propiedad permaneció en la familia y
fue vendi'dá o transferida a Florentino45 y a Eleuterio46 , y pasó
a ser propiedad del hijo de Eleuterio, Ignacio González Cadena,
en l 94s47 . En ese momento los ingenieros calcularon que el
área de la propiedad excedía las 50.000 hectáreas48 , y los límites eran básicamente los mismos descritos en la compra y en la
partición de bienes de Eleuterio49 . El valor de la propiedad en
ese año era de doce mil pesos oro o 1.200.000 pesos en papel
moneda5º. Pero para ese momento la hacienda no se encontraba tan extensamente cultivada como lo había estado en el pasado51.
De gran importancia fue la concesión de todos los derechos y participaciones en las tierras del valle del río Pescado,
de cordillera a cordillera, al norte del río Cáchira del Espíritu
Santo52 . Tal como lo indica el informe de los ingenieros en 1943,
el área estaba llena de "monte rico" y de una gran diversidad
de árboles, entre los cuales sobresalía la quina rosada en toda la
zona entre los 800 y los 1.700 metros de altura. Se calculó una
densidad de 1.000 árboles por hectárea, siendo ésta mayor cer43.
44.
45.
46.
47.
48.
49.
50.
51.
52.

lV-1-1887, T. I, No. 315, f. 330-335.
En 1884, 1888, 1890, 1896, 1897, 1898~ 1899, Y 1900.
XII-14-1881, T. IV, No. 790, f.1195-1198.
X-25-1888, T. IV, No. 826,f. 1657-1658.
Archivo de Gobernación, Departamento de Santander, Asuntos "El Playón",
págs. 7-19.
lbid., pág. 24.
Notaría Segunda, Bucaramanga VI-4-1923, T. V., f. 43-66. Falta número de
escritura.
]bid.
Asuntos "El Playón", pág. 24.
X-4-1877, T. II, No. 355, f. 45-51.

�D. Johnson: formaci6n de capital durante la Regeneración 249

248 Siglo XIX

ca de la cordillera La Lora, a lo largo del río Cáchira del Espíritu Santo. En total, había más de un millón de árboles de quina53.
El momento de la adquisición resultó afortunado por azar;
los precios de la quina aumentaron durante la década de 1870,
pero sufrieron un incremento dramático en 1877-78 y 1878-79,
cuando se exportó quina por un valor aproximado de 2.5 millones de pesos; esta cifra aumentó hasta 3.3 millones en 1879-80
54
y fue superior a los cinco millones de pesos en 1880-81 •
Reyes y su socio tenían quma, la ventaja geográfica que suponía la proximidad del río ~lagdalena, y el suministro de mulas
para el transporte. ~lientras otros luchaban (literalmente) por la
quina en las tierras baldías, Reyes contaba con títulos de propiedad claros y derechos para la explotación de los bosques.
La venta de 300 cargas de quina de La Luisiana en 1881,
por valor de 24.000 pesos - el 75 por ciento del valor invertido
en la compra de la hacienda - nos da una idea de la fortuna acumulada durante el auge de este producto55 •
No hay forma de saber cuántas cargas se produjeron entre
1877, cuando se compró la hacienda, y 1881-82, fecha en la
cual el mercado se vino ahajo y las exportaciones cayeron a
140.000 pesos. Sin embargo, una de las ventajas evidentes de este tipo de comercio era que la tala de los árboles de quina no
ex~ía una inversión de capital mayor que el destinado a la
compra de machetes y mulas, y a los salarios.
Todo parece indicar que Reyes y Florentino, junto con José
María Valenzuela, se movían activamente en otras regiones productoras de quina, pues en 1882 hicieron un arreglo "amigable"
con los representantes de la Compañía Industrial de Ocaña en
53. Asuntos "El Play6n", págs. 24-26.
54. L~is Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia, 1810-1930. (Medelhn, 1955), págs. 243-244.
55. X-6-1881, T. IV, No. 640, f. 130-136.

relación con una disputa sobre el contrato de venta de 1000 cargas de quina de La Luisiana5 6 .
~espués de enero de 1880 las ganancias producidas por la
propiedad comenzaron a pasar exclusivamente a manos de Reyes, pues éste compró a \fanuel Blanco su participación por
16.000 pesos57 • Si bien no es posible medirla con exactitud, la
tremenda riqueza producida por la quina se refleia en el aumento del valor de las transacciones de Reyes, a 28.500 y 46.875
pesos en 1881 y 1882 respectivamente. En julio de 1881 compró ?,tra hacienda en la rica región cafetera de Rionegro; en esta
ocas10n fu~ La Fe o Los Cocos, de propiedad de Alejandro Koppel, que mcluía tres casas, plantaciones de café, mulas y caballos por valor de 12.009 pesos58 • La Fe permanecería en la familia hasta la muerte de Eleuterio en l 92ZS9 .
Las dos ventas mayores en 1881 representan la transferencia
~e _La Luisiana_a Florentino60 , y de Los Cocos a Gregorio61 . En
Julio de ese mismo año adquirió sus primeras propiedades importantes en la Calle del Comercio de Bucaramanga: un almac~n y dos tiendas ubicados a tres cuadras de la plaza, de propiedad del comerciante alemán Guillermo Schrader.
L_a venta, en 1886, de sus acciones en la compañía de comercio González y Forero suministra otra clara indicación de la
riqu~za. reunida por Reyes a partir de la quina. La compañía
habia sido formada el 24 de junio de 1881 para "especular en
toda clase de negocios relacionados con la introducción y com~rci~ación de drogas al mayor y detal". En un período de
seis anos Forero Barreto habría de p~ar a Reyes 24.642 pesos
por el valor de los medicamentoi2 .
56.
57.
58.
59.
60.
61.
62.

Xl-ó-1882, T. IV, No. 634, f. 1647-1650.
1·28-1880, T. I, No. 48, f.113-116.
Vll-22-1881, T. 111, No. 424, f. 591-592.
Notaría Segunda, V-4-1923, T. V,f. 5-ó6.
Xll-14-1881, T. IV, No. 790, f. 1195-1198.
VIJ-30-1881, T. III, No. 460, f. 644-646.
Il-7-1886, T. I, No. 64 y 65, f. 128-130.

�250 Siglo XIX

Además del aumento de tierras, la más clara muestra de la
magnitud de la fortuna de González es la formación, el 21 de
noviembre de 1882, de la compañía Reyes González Hermanos, en la cual participaron Reyes, Florentino y Eleuterio. La
compañía contó con un capital de 254.000 pesos, una cantidad
extraordinariamente elevada para la época, en especial si se tiene en cuenta que sólo una década antes el total de las compras
de Reyes había sumado apenas 71 O pesos. Aún más sorprendente es el hecho de que la participación de Reyes consistía en
115.000 pesos en efectivo, y una casa y un almacén en la Calle
del Comercio, a cuatro cuadras de la plaza, cuyo valor ascendía
a 10.000 pesos63 •
Florentino y Eleuterio participaron con 11.000 pesos en
efectivo, 12.000 pesos en acciones de la compafiía Forero y
González, y las haciendas La Luisiana, Los Cocos (o La Fe), en
Rionegro, y Río de Oro y Vega de Suratá, en Bucaramanga,
además de una casa en la tercera cuadra de la Calle del Comercio, cuyo valor total ascendía a 106.000 pesos.
La sociedad se disolvió y se reformó en diversas ocasiones;
una de las más importantes fue cuando Florentino se separó
con el propósito de atender sus propios negocios en Cúcuta
en 1894. Florentino retiró 294.850 pesos para pagar las cantidades adeudadas en las sucursales de Cúcuta y Pamplona. Esta
cantidad se cubrió con el valor de las propiedades en estos lugares, que ascendía a 444.850 pesos. Florentino recibiría todas
las deudas y la mercancía de la compañía en el norte de Santander, así como una serie de propiedades urbanas y rurales64 •
A pesar de esta separación, en 1899, cuando se liquidó la
compañía a la muerte de Zoila, sus activos ascendieron a
2.118.630 pesos65 . El capital fue de 8.210.313 pesos cuando
63. IX-21-1882, T. IV, No. 555,f.1459-1463,
64. VDI-17-1895, T. II, No. 306, f. 861-869.
65. VD-27-1899, T. III, No. 685, f.1856-1869.
Para dar una idea del valor real de esta suma cabe anotar que el salario anual de
un militaJ con el rango de general era de 4 .800 pesos, en tanto que el juez su pe-

D. Johnson: formación de capital durante la Regeneración

251

la compañía se disolvió nuevamente en l 90s66 , y se constituyó
una vez más con un capital de cinco millones de pesos en billetes o 50.000 pesos oro67 .
A causa de la inflación antes y durante la Guerra de los \lil
Días es difícil comparar valores entre 1882 y 1903. Sin embargo, los activos en bienes inmuebles experimentaron un incremento considerable. La compañía poseía seis haciendas en Rionegro, Bucaramanga y Girón: La Fe o Los Cocos y La Loma o
El Vijagual estaban al mismo nivel de La Luisiana68 .
Por otra parte, era propietaria de nueve almacenes, de los
cuales cinco estaban localizados en las primeras cuatro cuadras
de la Calle del Comercio de Bucaramanga; tres se encontraban
cerca del mercado en el barrio San _\fateo y uno en Rione~ro·
asimismo, a su nombre había 17 casas en Bucaramanga y va~
ríos pastos y solares69 • E.sta lista no incluye la propiedad personal de Reyes, Eleuterio, Juan Crisóstomo o Gregorio. Si bien
las haciendas estaban dedicadas principalntente al cultivo del
café, también había cacao, caña de azúcar, árboles frutales, pastos y ganado. En La Loma o El Vijagual los cultivos de plátano y yuca ocupaban áreas extensas70 .
Si bien propiedades tales como La Luisiana, La Loma, Los
Cocos y Santa Lucía, y las casas y los almacenes en la Calle
del Comercio permanecieron en la familia hasta la partición de
bienes con Eleuterio en 1923, la mayor parte de las transacciones 'de la compañía eran de corta duración y su propósito era
la especulación o la venta cuando se requería dinero en efectivo. De hecho, las propiedades permanecían cerca de 2.6 años
rior de Bucaramanga recibía 3.000 pesos y un sargento 360 pesos. Carlos MarHnez Silva, Capítulos de historia po/(tica de Colombia (Bogotá, 1973), 11, págs.

354-358.
66. VllI-24-1903, T. IV, No. 1222, f. 2328-2346.
67. !bid.
68. VII-27-1889, T. Ul, No. 685 y 686, f. 1856-1880.
69. !bid.
70. Notaría Segunda, V-29-1891 , T. II, No. 325,f. 1018-1022.

�252 Siglo XIX

en posesión de la familia, en comparación con un período promedio de 3.9 años durante el cual se conservaba una propiedad
en Bucaramanga, de acuerdo con un año de muestra analizado
(1894). En esta época Bucaramanga era un centro comercial
dinámico y en proceso de crecimiento y el número de sus habitantes aumentaba constantemente debido a la inmigración (entre 1870 y 1912 la población de la ciudad se duplicó, y en las
décadas de 188.0 y 1890 experimentó su crecimiento más veloz71 ). Las cifras anteriores sobre promedio de años en posesión de tierras no son exactas porque sólo el 63 por ciento de las
ventas registradas incluye la fecha de venta. Pero incluso si se
presume que las transacciones que no aparecen listadas corresponden a propiedades que se conservaron durante más tiempo
es posible imaginar un comercio vital en finca raíz.

D. Johnson: formación de capital durante la &amp;generación

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Con el fin de dar una noción exacta de la participación de
los hermanos González en el mercado de finca raíz cabría añadir que se totalizaron todas las ventas durante los años de 1885,
1886, 1887, 1890, 1894, 1895, 1899 y 1900. El porcentaje del
valor total que corresponde a las compraventas de los González
aparece en el cuadro siguiente:

~

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~

8g
~

---==:::::::==--

&lt;.

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/" ----------~-=---=-~71. Johnson,pág.266.

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&lt;::,

CJ)

~

Entre 1866 y 1905 aparecen en la Notaría Primera 171 adquisiciones a cargo de la compañía y de los hermanos González,
las cuales sumaron un total de 780.804 pesos; y 152 ventas por
un total de 650.713 pesos. Cuando se añaden las transacciones
registradas en la Notaría Segunda (31 adquisiciones por valor
de 107.814 pesos y 25 ventas por valor de 51.383 pesos) se llega a un total de 888.618 pesos por concepto de compras y
702.096 por concepto de ventas, lo cual resulta en un promedio de un poct&gt; más de 4.000 pesos por transacción.

....

253

�D. Johnson: formación de capital durante la Regeneración 255

254 Siglo XIX

VALOR TOTAL

AÑO

CO~IPRAS

VE'\T,\S

1885

21.7%

21.2%

124.341 pesos

1886

7.7%

0.6%

386.105 pesos

1887

5.0%

4.0%

240.757 pesos

1890

0.6%

4.8%

621.044 pesos

1894

7.7%

0.9%

866.132 pesos

1895

3.9%

9.7°/o

579.020 pesos

1899

8.0%

5.5%

620.766 pesos

1900

0.0°/o

5.6%

213.106 pesos

PRINCIPALES ADQLISICIOi\i.':S INDIVIDUALES
NOTARIA PRIMARIA, BUCARAMANGA
(en 1885, 1886, 1887, 1890, 1895, 1899, 1900)

'
Durante estos años el total de las compras ascendió a
195.328 pesos y el total de las ventas sumó 193.020 pesos, lo
cual resulta en un porcentaje del 5.3 por ciento del valor de todas las transacciones de tierra.
·
Durante esos mismos años las transacciones individuales fueron cuantiosas, pero aparte de Reyes González Hermanos en la
lista de los compradores principales de finca raíz con transacciones múltiples sólo aparece la firma extranjera de Minios
Breuer. Esta fue la única que se aproximó al valor de Reyes
González Hermanos, en tanto que ninguno se acercó a sus 154
transacciones.

l. \Jecke y \ía., :\ueva York, y ~Iinlos Breuer y Cía.
1894: hacienda La Argentina en Arboledas, Cúcuta
92.306.55
2. Minios Breuer y Cía.
1886: dos haciendas, El Tablazo y La Fe, en
Bctulia ) Cirón

72.000.00

3. Cayetano García F.
1899: unas tierras en Piedecuesta

60.000.00

4. Jorge Jesús Prada y Manuel Cortissoz
1890: hacienda La Paz en Bctulia y Girón

60.000.00

5. Bemabé Rey
1894: haciendas Agua manca y Lisboa en
Lebrija

50.000.00

6. !\linlos Breuer y Cía.
1886: dos casas en Bucaramanga; terreno
San Joaquín en Lebrija

49.695.00

7. Lorent Keller y Cía.
1887: hacienda \lonte Bello en Betulia

40.000.00

8. Reyes y Juan C. Gonzálcz
1894: media hacienda La Fe o Los Cocos

40.000.00

9. Juan de la Cruz Pinilla
1895: terreno Palonegro en Lebrija

40.000.00

10. Joaquín \Iontilla
1899: dos lotes en Matanza; terreno en
Rionegro; tres casas en Bucaramanga

33.100.00

�D. Johnson: formación de capital durante la Regeneración

256 Siglo XIX

PRI\CIPALES CO\lPRADORES DE FIKCA RAIZ
~OTARIA PRI\IER \. BUCARA \IA'.'1GA
(en 1885, 1886, 1887, 1890, 1894, 1895, 1899, 1900)
transacciones

cantidad

l. Reyes González Hermanos

54

195.238

2. :\tintos Breuer y Cía.
(nota: seis ventas por un total de
84.095 pesos).

10

176.635

6

66.600

18

64.500

5. Simón Reyes

8

49.400

6. Trino \Jantilla

8

39.050

7. José 'iorwood

3

38.500

8. Julio Cadena

6

34.500

9. Julio Ogliastri Hermanos

6

29.600

10. Pedro David \}antilla

8

28.857

11. Laureano Cadena

3

28.000

12. Braulio _\. \Iantilla

6

26.700

13. Jorge \lutis

5

26.280

14. Cayetano González \lalo

5

23.640

15. Toribio González \Jantilla

2

22.000

16. Dr. Cayetano S. Pradilla

4

17.900

17. Sinforoso García Hermanos

5

17.380

18. Pablo Garcfa Florez

6

17.000

19. Silva Otero Hermanos

5

16.500

20. Rinaldo A. Goelkel

3

16.000

3. Bemabé Rey
4. Francisco Ordóñez Rodríguez
(nota: 21 ventas por un total de
62.500 pesos)

257

Dicho en una forma sencilla, los hermanos González fueron
los comerciantes en finca raíz por excelencia durante los años
analizados en Bucaramanga. Es posible que otras compañías conocidas - que aparecen en una lista de miembros de la Junta
del Comercio - hayan tenido una participación significativa
en los negocios, pero el papel que desempeñaban en el área de
la finca raíz era mínimo72 . De los 19 comerciantes y compañías
registrados - entre las cuales se encuentran nombres como
Lorent Keller, Christian P. Clausen, David Puyana e Hijo, Trinidad Parra de Orozco y Compañía, Ogliastri Hermanos, Koppel y Schloss, y Sinforoso García Hermanos - ninguno, salvo \linlos Breuer, aparece en la lista de compradores múltiples
con adquisiciones superiores a los 18.000 pesos. Es posible que
las transacciones más importantes se hayan llevado a cabo durante los años que no fueron sometidos al análisis por computador pero aún así sería difícil imaginar que alguien haya acumulado el valor total que alcanzó Reyes González Hermanos
durante el período en cuestión.
En los ne?;ocios urbanos se puede observar con mayor claridad la visión hacia el futuro y la perspicacia de Reyes. Con su
recién adquirida riqueza, acumulada gracias a la quina y al café,
procedió inmediatamente a adquirir casas y almacenes en el
corazón del distrito comercial de Bucaramanga. De hecho, entre 1881 y 1883 sus adquisiciones - que sumaron un total de
43.700 pesos - se limitaron exclusivamente a propiedades en
las primeras tres cuadras de la Calle del Comercio, al oriente de
la plaza principal. Entre 1884 y 1886 se expandió hacia e] oriente, y se dedicó a comprar propiedades entre la cuarta y la octava
\ cuadra. Si bien obtuvo algunas ganancias, el valor de sus compras al oriente de la plaza -- por un total de 98.888 pesos -excedió el valor de sus ventas (72.500 pesos), que se llevaron a
cabo en su mayoría después de 1889. Pero las propiedades en la
Calle del Comercio1 especialmente los numerosos almacenes,
eran esenciales para el interés de la compañía.
72. VII-10-1889, T. lll, No. 597, f.1431 -1438.

�D. ]ohnson: formación de capital durante la Regeneración

258 Siglo XIX

BARRIOS DE BUCARA:\lA~GA
1885 -1905

259

barrios conocidos como Laguna de San \Jateo y Santa Rosa,
que se convirtieron en Quebrada Seca.
El barrio de San \Jateo estaba localizado en la entrada de
la ciudad por el camino que venía de Rionegro, y Reyes consideraba, con razón, que ésta sería una zona de crecimiento. Dos
cuadras al norte estaba la Plazuela de Santa Rosa y ninguna de
las zonas había sido urbanizada, a excepción de ~unos solares
y unas cuantas chozas de paja. En 1885 Reyes González Hermanos compró al doctor Ruperto _\renas, por 1.230 pesos, una
cuadra en el lugar conocido como la Laguna de San \lateo73 , la
cual había pertenecido a Trinidad Parra de Orozco74 . Después
compró gran parte del área circundante. En 1889 el Concejo
Municipal le otorgó a \epomuceno Serrano e] privilegio de
construir una Casa de Mercado en la ciudad. Los pequeños comerciantes y tenderos ubicados en la plaza principal, donde se
llevaba a cabo el mercado semanal, se opusieron tenazmente
a esta decisión, y en vista de tal acogida Serrano cedió su privilegio a una compañía anónima75 • Los funcionarios de esta
compañía eran Reyes González, Eleuterio González, Juan \lanuel Dávila, Nepomuceno Serrano, Roso Cala y Carlos J. Delgado76.
El propósito de la Compañía de la Casa de \Jercado de Bucaramanga era la construcción y administración de un edificio
que sería utilizado como mercado público. Su capital llegaba a
los 20.000 pesos y estaba dividido en 200 acciones de 100 pesos cada una. El artículo 5 estipulaba que Reyes y Eleuterio tenían 55 acciones cada uno. Reyes sería el gerente. El lugar seleccionado para la construcción fue la Laguna de San .\Jateo.
de propiedad de Reyes González I fermanos77 . García asegura
que este lugar ofrecía la ventaja de que nada había sido cons-

A partir de 1884 comenzó a adquirir propiedades en otros
barrios tales como La Filadelfia, Charco Largo, El Volante, Payacua y Cabecera del Llano (ver plano). Es posible_ discernir un
patrón específico en sus compras en la zona noronental, en los

73. X-15-1885, T. II , No. 228, f. 485487.
74. 11-27-1872, T. I, N9. 104, f. 396402.
75. Arturo (José Joaquín García), Crónicas de Bucaramanga (Bogotá, 1896), página 243.
76. XIl-4-1889, T. IV, No. 927, f. 2121-2133.
77. !bid.

�260 Siglo XIX

truído allí78 . El mercado se abrió en 1895 y Reyes González
Hermanos efectuó una serie de ventas por un valor de 22.000
pesos, más del doble del valor de compra de ciertas propiedades específicas. La compañía también se hizo responsable de la
construcción de varias casas.
Sin embargo, García destaca el hecho de que mucha gente
estaba acostumbrada al mercado de carne que se encontraba
tres cuadras al occidente de la plaza, y consideraban que la nueva localización ofrecía inconvenientes79 . Pero la compañía tenía
una solución para este problema. F:n 1886 había comprado, por
40 pesos, una cuadra con una choza de paja en la Plazuela de
Santa Rosa y después había adquirido varias propiedades circundante~. Al convertir esta cuadra en un atractivo parque
Reyes sabía que crearía un nuevo centro de actividad al oriente del mercado de San \1ateo; así, el mercado sobre la calle principal pasaría a ser el núcleo de Bucaramanga y se aseguraría su
éxito al tiempo que se valorizaba la propiedad circundante. En
1886 se habían. vendido cuadras enteras en esa zona por 40 pesos, y en 1895 la compañía vendió mediaguas por un valor que
oscilaba entre los mil y los tres mil pesos.
Entre 1884 y 1904 la compañía adquirió propiedades por
valor de 60.587 pesos en el barrio Quebrada Seca, que incluía
las zonas de Santa Rosa y San \lateo. Sus ventas durante el
mismo período sumaron un total de 146.863 pesos, de forma
que el área se convirtió en su más exitosa aventura especulativa
desde la compra y la venta de la hacienda Báchiga. En sus negocios hacia el sureste, en los barrios El Y olante, Filadelfia y Charco Largo, se puede observar ún patrón similar, si bien no tan impactante. ~ o sería exagerado sugerir que el desarrollo del centro de Bucaramanga, hasta llegar a ser lo que es hoy, fue el resultado de las actividades de Reyes González Hermanos.

78. Garcfa, pág. 244.
79. /bid., pág. 280.
80. Notaría Segunda, Vll-26-1886, T. U, No. 374, f. 71-72.

D. Johnson: formación de capital durante la Regeneración

261

Desafortunadamente en este trabajo sólo es posible mencionar muy brevemente el asunto de las hipotecas y de los
préstamos, que co11slituyPro11 actividades básicas de la compafi fa. Los préstamos dispo11i hks para aquellos que podían
hipotecar finca raíz oscilaban &lt;'ntre los 40 r los 30.000 pesos;
las cantidades ce1lidas en pr(•stamo pasaron de 40 pesos en
1868 a 14.000 &lt;'ll 1883, 62.887 t&gt;11 1891, y 42.215 en 1895.
Las lasas de inkr&lt;'S (·obradas por Hcyrs Conzález I lermanos en
los años ochenta eran del 1 por ci1·11to mensual y del 8 por
cil'nto anual a sus principales clientes con un recargo por interes&lt;'s de mora del l por ciento mensual81 . Los períodos ele la
hipoteca iban de seis meses a dos años.
En 1894 las tasas aumentaron al 2 por ciento mensual, con
un recargo del 2,5 mensual por intereses de mora, lo cual se puede considerar como una cifra razonable a la luz de las tasas de
interés que prevalecen en la actualidad82 . En la década de 1890
~e especificaba que los pagos debían hacerse en moneda dura o
en café83 .
El caso de Pedro Parra rcprcscnla un ejemplo típico &lt;le una
propiedad hipotecada que eventualmente pasó a manos de la
compaííía. Parra pidió un préstamo de 5.147 pesos a dos años,
con una tasa de interés del 8 por ciento anual y un recargo del
1 por cimto mensual por intereses de mora; para este efecto hipotecó la hacienda La Loma, localizada en Bucaramanga, en la
carretera a Hionegro, sobre la cual ya pesaba otra hipoteca84 . En
1889 la compañía compró la mitad de la hacienda por 4.000
pesos, y en 1890 compró la otra mitad por 3.000 pesos85 . Obviamente fue una ganga, pues La Loma aparece con un avalúo
81. VII-21-1885, T. 11, No. 277; 111-13-1886, T. I, No.139, f. 301-303; VI-6-1886,
T.I, No. 229, f. 240; Vll-19-1887, T. III, No. 633,f. 736-738;Notaría Segunda
IV-11-1888 (falta número de escritura y folio).
82. Xl-16-1894, T. VIII, No. 935, f. 3472-3475; XI-23-1894, T. VIII, No. 957, f.
3560-3562 ;XI-17-1894, T. Vlll, No. 940, f. 3486-3492.
83. Xl-16-1894, T. Vlll, No. 935, f. 3472-3475; V-10-1887, T. 111, No. 447, f.
486-489.
84. Ill-13-1886. T. l. No.139. f. 301-303.
85. Xl-7-1889, T. IV, No. 874, f. 1984-1988; Notaría Segunda, Vl-6-1890, T. l,
No. 374, f. 670-672.

�262 Siglo XIX

mayor que el de La Luisiana en la partición de bienes de Eleuterio, en 1923.

"No es posible enumerar aquí la gran cantidad de actividades
a las qu~ se dedicaba Reyes González Hermanos, pero se puede
dar una idea a través del examen de un año, 1886. En ese año,
tenía contratos para el estanco (monopolio) de aguardiente en
Girón, Lebrija, Piedecuesta, Los Santos y Wilches86 , lo cual indudablemente constituía una ocupación bastante lucrativa. La
compañí~ ~taba involucrada en el remate de aguardiente, que
era la pnnc1pal fuente de ingresos departamentales, y en 1898
ten fa un contrato para recolectar los impuestos sobre la producción e introducción de licor en todo el departamento de Santander87.
Por otra parte, en 1886 la compañía firmó el contrato para
el derecho de degüello en las provincias de García Hovira Pamplona, Cúcuta y Soto88 , lo cual explica su interés en el m~rcado
público y en levante del ganado.
La co~pañía_ se involucró, asimismo, en una nueva empresa
para trabapr minas de oro y plata cuyo capital ascendía a
85.000 pesos89 . La construcción de carreteras y los peajes eran
de especial interés para los hermanos dadas sus actividades en
importación y exportación. Firmaron contratos para construir
car~eteras desde Hucaramanga hasta la Sabana de Torres. Botijas
y Colorado, y desde Hionegro hasta Cáchira, las cuales atran•saban sus propiedades90. También estaban encargados de la recolección de todos los peajes drsde la provincia de ~oto hasta el

86. Vlll-18-1886, T. 11, No. 419, f. 439-463 ;XIl-28-1886, T. lll, No. 777, f. 925933~11-19-1887. T. l. No. 145. f.135-137.
87. Ill-3-1898, T. 1, No. 156, f. 333-336.
88. ll-26-1887, T. I, No. 171, f. 177-181· falta fecha 1886 T. I No 87 f 168170.
'
'
'
'
. ' .
89. Vl-21-1886, T. 11, No. 277, f. 294-299.
90. 1-28-1886, García, pág. 229: Vlll-21-1886, T. 11, No. 421, f. 464-471; IX-61886, T. III, No. 467, f. 512-517.

D. /ohn1on: formación de capital durante la Regeneración

263

río Magdalena91 y administraban la recolección de los aranceles
sobre la mercancía que llegaba a Cúcuta92. Cuando Reyes fue
prefecto de Soto, en 1888, su principal preocupación radicaba,
según lo expresó en su informe, en la mejora de las carreteras
para facilitar el comercio93 .
La compañía pudo desarrollar todas estas actividades gracias a la riqueza en tierras que había reunido a través del comercio, pues para obtener estos contratos se exigían hipotecas
sustanciales. Así, su capital les ayudaba a crear mayor riqueza.
Durante la espiral inflacionaria de fines de la década de
1890 Reyes González Hermanos pudo sostener sus actividades
en el comercio exterior a través de los negocios con el oro y la
plata, los cuales podía llevar a cabo gracias a su riqueza acumulada94.
El nombramiento de Reyes González como Secretario de
Hacienda de Santander en 189895 fue el reconocimiento tanto
de su genio financiero como de su lealtad hacia el partido conservador. Su participación en la Guerra de los Mil Días se remonta a sus comienzos, en octubre de 1899, aunque él carecía
de experiencia militar alguna, o de rango96 . Aunque no se conoce con exactitud la naturaleza de su participación, se puede suponer que era de tipo organizativo o financiero. En cualquier caso, fue nombrado general y colocado al mando de las operaciones en Rionegro en 190197 . En realidad había muy pocos que
conocieran la región mejor que el hombre que era dueño de una
gran parte de ella.

91. ll-25-1885, en 1886, T. 11, No. 309, f. 327-335; VID-21-1886, T.11, No. 421, f.
464-471.
92. lX-6-1886, T. lll, No. 465, f. 508-512.
93. Mensaje del Gobernador de Santander, 1888, págs. 37-39.
94. Vlll-28-1903, T. IV, No.1232, f. 2365-2369.
95. Gaceta de Santander, Bucaramanga, 1-6-1898.
96. La Situación, Bucaramanga, IIl-16-1901.
97. /bid., VIII-24-190h

�264 Siglo XIX

El hecho de que los hermanos González, con sus modestos
antecedentes económicos y su clara filiación conservadora,
hayan creado una de las empresas capitalistas más poderosas de
Colombia con hase en la &lt;\urna, el café y la finca raíz no significa que la Regeneración haya estimulado el progreso económico.
Pero quizás sí indique que la política económica de Rafael Núñez no fue tan desastrosa para el comercio como lo sugiere la
retórica liberal del siglo XIX. Lo que sin duda se puede afirmar
es que la historia de Reyes González Hermanos pone de presente la habilidad, la visión hacia el futuro y la buena fortuna excepcionales de tres hermanos, y su comprensión de la importancia de la diversificación.
Agradezco a la directora de la Corporación Cultural Luis Pení de la Croix, doña
Marina de Cala, y el director de su archivo, Emilio Arenas. Creo que su trabajo puede
ser un modelo para otros archivos regionales tanto en su organización científica como
su colaboración con los investigadores.
Varias personas fueron instrumentales en el proceso de investigación para este
ensayo. Especialmente quiero dar mis gracias a mi asistente en Bucaramanga, Marcelo
Cote lsaza, cuyo trabajo fué indispensable. Además de su investigación cuidadosa, su
letra tan clara, aprecio sus observaciones astutas.
Dianna Wiedeman de la Universidad de Alberta me ayudó con el procesamiento
por computador de los datos. Angela Tarazona Figueroa del Archivo de la Corporación Cultural Luis Perú de la Croix encontró muchos datos útiles y ofreció sus percepciones claras en las etapas formativas. Yo me beneficié con los comentarios de
Renée Soulodre La France en nuestras discusiones durante el proceso de escribir.
El Consejo de Investigaciones en las Ciencias Sociales y Humanidades del Canadá hizo posible mi viaje a Colombia y costeó mi asistente.

�ENRIQUEFLORESCANO (minientrevista), Historia
económica: economía y política• GUILLERMO BRAVO
AcEVEDO,Los bienes temporales de los jesuitas en el
reino de Chile {1593-1820)• MARIO CERUTTI,Poder
es tata~ actividad económi~a y burguesía'l'egional
en el noreste de México (1855-1910) • RAULJACOB,
Uruguay: polítiea industrializadora y grupos de
presión (1875-1898) • ALEJANDRA GARCIA QUINTANILLA,
En busca de l,a prospéridad: Yucatán a 1,a hora de
mindependenéia • MARIAE.. GoNZALEZDELUCA,Los
intereses británicos y l,a política en Venezuela en las
últimas décadas del siglo XIX• DAvrnC.JoHNsON,
Laformación de capital durante Za época de la
Regeneración en Colombia.

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                <text>Revista semestral de historia publicada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, editada por Mario Cerutti. Contiene investigación histórica y económica, tanto local, nacional e internacional.</text>
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              <text>Siglo XIX : Revista de Historia, 1986, Año 1, No 1, Enero-Junio</text>
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              <text>Revista semestral de historia publicada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, editada por Mario Cerutti. Contiene investigación histórica y económica, tanto local, nacional e internacional.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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