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                  <text>Revista
de Historia

EMPRESARIOS, CAPITALES
E INDUSTRIA EN EL XIX
(Colombia, Argentina, Brasil,
México, Uruguay y España)
Año \, número 9

enero-junio de 1990

Facullad de
•·ilosofía y Letras
Universidad Aulóooma
de Nuevo León
Monlerrey-México

��•

·SIGLO XIX

fOlllo IIHIVfa.slT.WO

Revista de Historia

Publicada por la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Autónoma de Nuevo León
AparLado postal 3024, 64000 - Monterrey, México

Este número fue editado con la contribución académica
del Vakgroep Culturele Antropologie, Faculteit der Sociale
Wetenschappen, Rijksuniversiteit te Utrecht (Utrecht, Holanda)

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
INGENIERO GREGORIO FARIAS LoNCORIA
Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO BERNARDO FLORES FLORES

Editor Responsable
MARIO CERUTTI

Editor Adjunto
MIGUEL ÜONZALEZ QUIROGA

'ü

Cuidado de la edición: Mario Cer;iitti, Sylvia Eloísa M.
Arte y di~
. ·r~~Il: Sylvia Eloísa: Morán
TipografN_~;~Ji~García Rivera
lmpr~s!~ -~_:Monterrey, S.A.
Apanc1on•~
-:::
Para eJ~':af!_!XL -r: U.S.A. $7
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�FACULTAD DE 5ALUO PUBLldAB IBL 10 TE CA

1
AÑO

ENERO-JUNIO DE

V NUMERO 9

1990

REVISTA DE WSTORIA

SUMARIO

Nota del Editor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El empresariado antioqueño (1760-1920).
De las interpretaciones psicológicas a los
estudios históricos . .... CARLOS DAVILA L. DE GUEvARA
Historia de empresas y crecimiento industrial.
La Fábrica Argentina de Alpargatas . . . LF.ANl&gt;Ro ~
JUAN CARLOS KOROL

:.

Comercio y crédito en Buenos Aires
(1822-1826) .. .. ······· ·· ..... ..... . SAMUEL AMARAL
Burguesía y Estado en Brasil
durante la Antigua República
(1889-1930) . . . . . . . .. . . . . . . . .. . .. . . . . . STEVEN TOPIK
Producción capitalista y articulación
del empresariado en Monterrey
(1890-1910) ..... .. . ... . . . ...... .. .. . MARIO CERUTII
Revolución mexicana y diplomacia española.
La burguesfa de Monterrey y los "gachupines"
en el Nuevo León de 1914 . . ... . ÜSCAR FLoRES TORRES
Capitales e industria en Uruguay
(1900-1930). Un encuentro difícil ..... .... RAm JACOB
Grupos empresaria/es e inversión de capital
en Vizcaya (1886-1913) . . . . JESUS MARIA VAIDALISO GAOO

1

11

75
105

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149

193
223
259

�Nota del Editor

Este dossier sobre "Empresarios, capitales e industria" ha resultado un excelente pretexto para reunir un muy interesante cúmulo de aportaciones suscriptas por investigadores de América
Latina, Estados Unldos y España.
No pocos de los materiales que integran este volumen son
útiles para avanzar un poco más en el esclarecimiento de un debate que alguna vez -a fines de los 60- tuvo mucho de ideológico y no tanto de investigación en fuentes responsables. Entre
los máximos excesos de aquella controversia seguramente hay que
contabilizar el término Jumpenburguesía, acuñado por Andre
Gunder Frank y destinado a puntualizar la inexistencia -en América Latina- de grupos burgueses aptos para emular las habilidades, perspicacias y capacidades de sus colegas europeos y
estadounidenses.
Un segundo matiz de aquellos años -muy discutible a la luz
de investigaciones recientes- fue la insistencia en que esa falta
de habilidades y perspicacias había que supeditarla a causas psicoculturales, o a fervores religiosos.

�2

Siglo XIX

Quien se detenga a revisar este número de Siglo XIX encontrará dat,os y :onclu!iones d!ferentes y diferenciadores de lo que
se sugena vemte anos atras, tanto desde trincheras revoluc~o~ar~as como desde otras más ligadas al statu quo. Una de las
d~stmc1ones cen~rales r,e~ide, sobre todo, en el tipo de fuentes y
mveles de trabaJo empmco que sustentan la mayoría de los artículos aquí presentados.
. , A la lista ?e especialistas que han contribuido a la compilac1on de matenales para Siglo XIX se sumó en este caso el holandés Menno Vellinga, responsable de un panel sobre empresarios
~n _el 46o. Congreso Internacional de Americanistas (Amsterdam,
Julio?; 1989), d~l qu~ ,se sele~ionaron algunos trabajos. Vellinga
amplio su contnbuc1on al diseñar con el editor de Siglo XIX
(Utr~cht, octubre de 1989) las características principales del

Nota del Editor

3

Lo que hace el autor es recorrer a los principales protagonistas de esta posición y, luego, cotejar con lo producido por investigadores que apoyan sus conclusiones -discrepantes de los
anteriores- en el uso intensivo de la documentación histórica.
Dávila cita, pues, a Everett Hagen, Paul Me Greevey, Frank
Safford, Roger Brew y Ann Twinam entre los no colombianos
Que dedicaron sus esfuerzos al empresariado antioqueño. Y a Luis
H. Fajardo, Alvaro López Toro, Luis Ospina Vázquez, Marco
Palacios y Jesús Antonio Bejarano entre los locales.
. Su repaso se completa con conclusiones que incluyen una alusión al papel del empresariado en el desarrollo económico, a cuestiones metodológicas y a su impacto en una sociología del
conocimiento.

dossier*.

Los ap~rtes se ~nauguran con un extenso y detallado estado de
la cuestión realizado por Carlos Dávila L. de Guevara, que se
concentra en el empresariado antioqueño.

Leandro Gutiérrez y Juan Carlos Korol, por su lado, fincan su
estudio en un caso particular: la Fábrica Argentina de Alpargatas, una de las empresas manufactureras más relevantes en Argentina desde fines del XIX.

. Dávila agr~ga un subtítulo que sugiere lo que su trabajo cont~ene;, "De las mterpretaciones psicológicas a los estudios históncos_ . Y buen~ parte de su argumentación apunta a impugnar
una mterpretac1on que saturó más de un análisis sobre las burgue,sías Y el emp~esariado latinoamericano un par de décadas
atras: la que sostiene.ª priori (es decir, mediante un pre-juicio)
que so°: elementos ps1coculturales los que han definido el comportaffilento empresarial en el continente.

Con una producción destinada particularmente al consumo
masivo de la población -la alpargata era ya un calzado ligero
de amplia difusión popular tanto en el ámbito urbano como en
el rural- esta fábrica entró la actual centuria sustentada en
el muy significativo mercado nacional que la economía argentina había configurado.

• Mi?ucioso conocedor de América Latina -continente que ha recorrido casi en su totalidad'. ya como académico ya como asesor en problemas socioeconómicos-, Menno VeUmga cuenta c~n ~na_amplia obra escrita. Entre sus libros traducidos al castellano figur~ ln~ustnalizaaón, burguesía y clase obrera en México. El caso de Monterrey, M~co, S1_glo XXI Edi_tores, 1979; Desigualdad, poder y cambio social en Monterrey, Me,oco! Siglo XXI Editores, 1988; con Dirk Kruijt, Estado, clase obrera y empresa trans~aaonal. EJ_caso de/~ minería peruana, 1900-1980, México, Siglo XXI Editores, 1983, Y~o_n Mano Ce~tll (comps.), Burguesías e industria en América Latina
Y Europa Mend!on8!, Madnd, ~anza América, 1989. VeUinga, que recibió su doctor~do en la_ümvers_1dad de Flonda (USA), es miembro del Center for Comparative
Soc1econorrucs Studies de la Universidad de Utrecht, Holanda.

a

Gutiérrez-Korol tuvieron acceso a los archivos de la empresa. Los datos allí localizados facilitaron tanto una visión de largo plazo como el análisis de las distintas coyunturas -propicias
o desfavorables- que la fábrica enfrentó hasta 1940.
Las vinculaciones con el capital y la tecnología extranjeras,
el tipo y fuentes de las materias primas empleadas, la diversificación instrumentada, los mecanismos de reinversión y financiamiento y la rentabilidad del capital se cuentan entre los puntos
abordados por los autores.

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Siglo XIX

Nota del Editor

5

damericana a fines del XIX.
Samuel Amaral también considera el caso argentino. Lo examina, en cambio, en una época más temprana: la de los tiempos
iniciales de la organización nacional, cuando el mercado intenrior ni estaba articulado ni sumaba las potencialidades de principios del XX.
Por ello es que el autor se concentra en otros ejes temáticos:
el crédito y el comercio. Y adopta como punto de referencia el
funcionamiento del Banco de Buenos Aires, una de las primeras
instituciones de su tipo gestadas en América Latina.
Vinculado estrechamente al gobierno de la provincia de Buenos Aires -la más poderosa en términos económicos, y la más
ligada al ya significativo aparato exportador- el Banco propició una política de créditos que Amara! siguió por medio de su
documentación íntima, en la que sobresale el asiento de las letras canceladas.
Su examen señala una alta concentración de los créditos que
se otorgaban, en buena medida destinados a comerciantes inmigrantes o locales. Entre los beneficiarios emergían "fuertes accionistas del Banco, miembros de su Directorio, cuatro de los
seis miembros del consorcio contratista del empréstito Baring,
y buena parte de los principales importadores y exportadores",
resume el autor. Que concluye: ''El Banco, después de todo, había
sido creado para animar la prosperidad del comercio. No debe
extrañar que así fuera puesto que ni la producción agropecuaria
ni la industrial requerían mayormente de créditos".

Steven Topik nos habla en esta ocasión de las estrechas vinculaciones que durante la vieja república brasileña (1889-1930) se manifestaron entre grupos burgueses y gobierno, entre segmentos
empresariales y Estado.
Tan firµles fueron estas relaciones que Topik llega a afirmar
que el Estado oligárquico "acostumbraba a servir los intereses"
del pequeño grupo que dominó la economía de esta sociedad su-

El autor no deja de mencionar la heterogeneidad de los núcleos propietarios, que dependía de la variedad geográfica del
país, de los patrones de colonización y de la limitada integración de su economía. Por ello agrega que la "diversidad de escenarios económicos a nivel regional y local significaba que no se
podía hablar de una élite económica nacional. Es más exacto dividir la clase dominante en tres niveles: la alta burguesía, los barones provinciales y los notables locales".
Poniendo énfasis en la alta burguesía, Topik destaca su notoria diversificación en el plano de la actividad económica, un
dato que encontramos asimismo en Antioquia y en Monterrey
(y que parece estar en pugna con la apreciación que discute la
racionalidad de estos núcleos burgueses de la América Latina decimonónica). "Con frecuencia -acota el investigador de la Universidad de Irvine- un mismo hombre era dueño de plantaciones, bancos, establecimientos comerciales y fábricas".
Su trabajo detalla asimismo la capacidad de los inversionistas extranjeros, el papel del Estado y los mecanismos que se empleaban para influir en sus políticas.

Los dos artículos sobre México se refieren al hoy poderoso empresariado industrial de Monterrey, en el noreste del país.
El primero, a mi cargo, se dedica parcialmente a señalar los
orígenes de esta burguesía con bases regionales. Pero su insistencia fundamental es mostrar cómo antiguos comerciantes, prestamistas y terratenientes se convirtieron, a fines del XIX, en un
significativo empresariado fabril.
La articulación que ello supuso estuvo alimentada de las nuevas condiciones que mostraban la economía internacional, un
mercado nacional en constitución y las derivadas de la estabilidad sociopolítica fijada por "el régimen de Porfirio Díaz.

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Siglo XIX

A esos aspectos estructurales se añadieron dos matices relevantes: la funcionalidad de la sociedad anónima -mecanismo
muy apto para la centralización de capitales individuales- y la
puesta en marcha de un proceso de industrialización sustentado
en la metalurgia pesada.
El traslado de capitales formados en actividades no pro~uctivas al sector productivo se aceleró en los años 90, protagomzado por los mismos personajes o por sus directos descendientes.
Como también se percibe en los casos de Antioquia, de Sao Paulo
y del País Vasco, este grupo de propietarios del norte de Méxi~o
diversificó claramente sus actividades: industria ligera, industna
dedicada a bienes para la producción, comercio, minería, banca, servicios y tareas conexas se contabilizaron en un quehacer
regido -no podía ser de otra manera- por la lógica del capital.
La historia concreta de esta burguesía regional -seguida año
tras año desde 1850 en fuentes primarias locales- parece muy
distinta a lo que insistían en sostener aquellos analistas de fines
de los 60, tan cerca del combate ideológico y tan lejos de los
archivos.

El segundo artículo sobre México -firmado por Osear Flores
Torres- también alude, aunque no de manera exclusiva, al empresariado de Monterrey. Flores ad~lanta aquí un capítulo de la
tesis doctoral que prepara en Madnd, donde ha terudo oportunidad de revisar materiales muy fértiles para auscultar los serios
problemas que la Revolución planteó a los propietarios de origen español.
No fueron fáciles esas horas para los peninsulares. La vieja
espina heredada de la Independencia revivió y se reavivó cuando, en 1910, estalló la primera gran respuesta sociopolítica y militar al llamado orden oligárquico latinoamericano.
Por los muy importantes intereses que sumaban en México,
y por su consiguiente insistencia en inmiscuirse en la política_ interior, los propietarios españoles tuvieron que enfrentar las iras

Nota del Editor

7

de dirigentes como el propio Venustiano Carranza, jefe del ala
constitucionalista.
El trabajo de Flores Torres no sólo describe los problemas
que se plantearon en el norte de México a buena parte del empresariado. Reitera, paralelamente, un dato que otras investigaciones también señalan: lo capitales bajo control de españoles
parecen haber sido mucho más relevantes de lo que suele estimar una historiografía excesivamente atenta a los apellidos ingleses, alemanes o franceses. Y este perfil no sería exclusivo de
México: quizás salpique a no pocos espacios regionales del
continente.
Las labores confiscadoras de los jefes revolucionarios, los
lazos entre la diplomacia española y Estados Unidos, las por momentos tirantes relaciones entre Carranza y la burguesía asentada en Monterrey y los fracasos iniciales del nuevo orden son puntos que se evalúan en este artículo.

Al abordar el tema "Capitales e industria en Uruguay", Raúl
Jacob detecta que se trató de un encuentro difícil. Los recursos
volcados al sector exportador -fundamentalmente
agropecuario-'- y las obvias limitaciones de un mercado interno
apenas incentivado por el flujo inmigratorio, hicieron que en Uruguay el capital y los bienes disponibles no arriesgaran en la producción fabril.
Pero Jacob incorpora en este ensayo el estudio de actividades que también se contaron entre las preferidas del capital: los
bienes raíces y el sector turístico, estrechamente relacionadas en
el modelo montevideano de ciudad balneario.
Poco a poco, las playas uruguayas serían surcadas por caminos y tranvías, salpicadas de hoteles y provistas de lo necesario para recibir a un turismo que, sobre todo, provenía de la vecina y entonces próspera Argentina.
Todo esto se fincó en una propuesta abiertamente implemen-

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Siglo XIX

tada desde el Estado, que tuvo entre sus principales impulsores
a José Batlle y Ordóñez, gestor del Uruguay moderno. Batlle aspiraba a convertir a Uruguay -al menos a su área atlánticaen una costa azul sudamericana. Uno de los más entusiastas adeptos al programa diría que con la construcción de una rambla que
subiera hacia Punta del Este -el más famoso nudo turístico del
Uruguay actual- "haríamos de nuestra República el primer país
balneario del mundo".
Con los precios en alza y con el apoyo del Estado, los recursos autóctonos y no pocos provenientes del exterior se dedicaron a esta actividad. La industria fabril, así, quedaría postergada. "Si el país industrial no pudo ser, fue en parte, porque el
Estado absorbió recursos y los orientó en función de la modernización urbana, porque existió otro modelo paralelo, que captó
los excedentes de capitales y permitió el surgimiento del cascarón turístico", concluye Jacob.
Y aunque el investigador uruguayo insiste en que ese resultado tuvo mucho que ver con una mentalidad tradicional, el enfoque podría matizarse si se recordase -como el propio Jacob
lo hace en su aportación- la lógica del capital: su itinerario sigue los caminos de la ganancia. Por lo tanto, y desde su perspectiva -que es la perspectiva del hombre burgués- sólo se dedica a actividades rentables. El Uruguay de principios de siglo
resulta un excelente ejemplo.

Este número 9 de Siglo XIX se cierra con los materiales preparados por José María Valdaliso Gago, un joven historiador
español.
Más allá de la polémica que se atisba en el artículo -si los
capitales que hicieron detonar la industria pesada en Bilbao provenían o no de la minería- Valdaliso presenta con claridad la
dimensión de ese proceso y los múltiples entrelazamientos del empresariado vasco, quizás el más poderoso de España en vísperas
de la Primera Guerra Mundial.

Nota del Editor

9

Como sucedía simultáneamente en Monterrey, la asociaciónarticulación de esta burguesía fabril era factible por el uso de
la sociedad anónima, y era exigida por el monto y riesgo de las
inversiones que se concretaban.
El autor auscultó esta historia en los libros de sociedades asentadas en el Registro Mercantil, en el período que se abre en 1886
y termina en 1913. Describe lo que llama "política de integraciones verticales", la diversificación de las inv·ersiones y del grupo empr~arial, el origen de las capitales que fluyen hacia el sector fabril y el período de concentración empresarial, que ubica
a partir de 190l.
El proceso acaecido en el País Vasco llama la atención por
su envergadura: aparición de la gran siderurgia, notable desarrollo minero, surgimiento de empresas de navegación y de constructoras de buques, emergencia de la más vigorosa banca del
país, inserción hegemónica en el sector de la electricidad. Todo
ello en medio de una sociedad caracterizada por signos de atraso muy similares a los latinoamericanos, estigmatizada por su
condición de periferia de la revolución industrial.
¿Cómo fue posible que en espacios regionales como el que
acoge a Bilbao, o como los perfilados en derredor de Monterrey,
Sao Paulo o Medellín, surgieran a fines del XIX y al comenzar
el XX brotes de industrialización llamativos? ¿Por qué fluyó el
capital hacia estas actividades en dichos casos, y se refugió en
el sector agroexportador o en los ámbitos del comercio y del
préstamo en otros escenarios latinoamericanos y españoles?
Estos interrogantes justifican parcialmente el presente dossier de Siglo XIX. Pero, en particular, se presentan como un desafío para interpretaciones que salpicaron años atrás los análisis
sobre América Latina. Y a los que, en parte, revisa Carlos Dávila en su artículo de apertura.
Mario Cerutti
Monterrey, México, junio de 1990

�El Empresariado Antioqueño (1760-1920)
DE LAS INTERPRETACIONES PSICOLOGICAS
A LOS ESTUDIOS HISTORICOS

Carlos Dávila L. de Guevara*

INTRODUCCION
Este capítulo tiene que ver con la inadecuación y transferencia mecánica de algunas teorías y esquemas analíticos utilizados para tratar la realidad de un país del Tercer Mundo. El objeto de estudio es el empresariado y su papel en el desarrollo económico. La sociedad a la que se
hace referencia es la colombiana, pero más precisamente la antioquefia. El periodo cubierto va desde fines de la época colonial (17(,{) aproximadamente) hasta 1920. En otras palabras el estudio trata sobre el
"empresariado en el desarrollo económico de Antioquia", circunscribiéndose al periodo indicado. Y por ello, sobra destacarlo, no hace un
diagnóstico ni presenta conclusiones sobre la coyuntura que enfrenta
el empresariado antioquefio hoy en día.
Un propósito de este capítulo es mostrar en detalle los problemas
de la superposición mecánica de esquemas_teóricos sobre una realidad
espacial y temporalmente delimitada, substancialmente diferente de
aquella de los países industrializados. Un segundo objetivo es mostrar

• Facultad de Administración, Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia). Incluido
previamente en Carlos Dávila L. de Guevara, El empresariado colombiano: una perspectiva histórica, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 1986.

�12

Siglo XIX

cómo otros marcos conceptual-analíticos con un mayor poder explicativo y cuidadosamente aplicados, producen una más juiciosa interpretación de la realidad. En otras palabras el artículo puede leerse en la
perspectiva de la evolución del conocimiento sobre un tema, mediante
el examen de los más conocidos aportes al mismo.
El lector encontrará que una parte sustancial de las investigaciones sobre el empresariado en Antioquia la han adelantado investigadores extranjeros. Como el estudio lo demuestra, no es el lugar de origen de los investigadores el principal determinante de la calidad de su
trabajo científico. Si así lo fuera el resto de este documento sobraría,
pues al comprobar rápidamente que entre quienes han llegado a estudiar más a fondo a Antioquia en el período aludido, los investigadores
extranjeros tienen un papel muy destacado, podría con afán chauvinista emitirse un juicio ligero. El camino escogido, en cambio, ha sido
adelantar un examen cuidadoso que permita evaluar contribuciones teóricas y de método, y examinar la sustentación empírica de una muestra
seleccionada de estudios. Este camino permite concluir que la capacidad de adoptar creativamente esquemas conceptual-analiticos a las condiciones específicas de realidad bajo estudio, el rigor en la utilización
de las diversas fuentes de información, el entendimiento de que no todos los esquemas conceptual-analíticos tienen igual validez, y la necesidad de no aferrarse rígida y dogmáticamente a un marco teórico tomado como fin en si mismo en vez de un medio para comprender la
realidad, todos estos son elementos fundamentales para no caer en la
transferencia mecánica de teorías y métodos, problema al cual se ha
hecho repetida referencia en la introducción.
LA PROLIFERACION DE ESTUDIOS
SOBRE EL DESARROLLO DE ANTIOQUIA
Para los estudiosos del desarrollo económico, en particular para los
extranjeros, el "caso" del desarrollo de Antioquia ha sido tema de desusado interés.
La temprana actividad empresarial de los antioqueños, la industrialización que allí se dio y el carácter de "polo de desarrollo" de esta región colombiana han sorprendido a más de un investigador atraído por
el fenómeno antioqueño como objeto de estudio e ilustración de diversas interpretaciones del desarrollo económico.

Parte del atractivo de Antioquia como centro de atención de economistas, historiadores, sociólogos, geógrafos y psicólogos radica en
que es una región situada en un país subdesarrollado, atrasado, colo-

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

13

nizado por españoles -no anglo-sajones, germanos o galos- y tropical. Visto a través del prisma de la comunidad científica internacional,
en particular la que se preocupa por los problemas del desarrollo económico, es excepcional o al menos extraño que en un continente que
la lejanía hace ver homogéneo en su atraso secular, se haya dado una
región con peculiaridades en su proceso de desarrollo que desafían -o
al menos plantean interrogantes- sobre las causas del subdesarrollo
y las alternativas para superarlo. Tal vez hay en América Latina, otro
"caso" de perfiles similarmente atractivos para la comunidad científica: el de Monterrey, en México.
De comienzos de este siglo hay una serie de trabajos de estudiosos
colombianos que se suman a los informes de algunos extranjeros en
el siglo XIX y que fueron señalados hace seis años por Jaime Jararnillo Uribe (1979) al presentar el estado de los estudios sobre el desarrollo de Antioquia. Más reciente es la oleada de trabajos de investigadores extranjeros que comenzó en los últimos años de la década del cuarenta con el trabajo pionero de un geógrafo, el norteamericano James
Parsons (1950). Unos 10 años más tarde estuvo en Colombia otro investigador de la misma nacionalidad, el economista Everett Hagen
(1963), cuyo trabajo desató una polémica llena de lecciones para los
estudiosos del desarrollo. Dos años después de aparecer su libro en
español, el historiador norteamericano Frank Safford (1965), publicó
una refutación de las principales tesis de Hagen. Casi simultáneamente entró en la palestra el sociólogo colombiano Luis H . Fajardo (s.f.),
a quien siguió en 1970 el trabajo del economista antioqueño Alvaro
López Toro (1970) y la controvertida tesis del economista norteamericano Paul McGreevey (1971), sobre las razones del destacado papel de
los antioqueños en la historia económica colombiana. A estos últimos
había antecedido el libro pionero de Ospina Vásquez (1955).
A las estimulantes contribuciones de los dos investigadores colombianos prematuramente desaparecidos (Fajardo y López Toro) siguió
en 1974 el voluminoso y documentado estudio sobre el desarrollo económico de Antioquia en el período 1850-1920, escrito por el historiador inglés Roger Brew (1974), quien también murió. En ese año apareció además un estudio sobre la oligarquía del Viejo Caldas y sus orígenes que se remontan a la colonización antioqueña, realizada por otro
historiador de la misma escuela oxfordiana, Keith Christie (1974). Uno
y otro son casi simultáneos con el del mismo Roger Brew (1971) sobre
la política en Antioquia entre 1850 y 1865.
A la que era ya una avalancha muy fuerte de estudios, en un país
en el cual la actividad científica es -cuando menos- quijotesca y exó-

�14

Siglo XIX

tica, se deben añadir aquellos de los investigadores franceses Daniel
Herrero (s.f.; 1978), Jean Revel-Mouroz (1973), Claude CollinDelavaud (s.f.), Milton Santos (s.f.), Ghislaine Ibiza de Restrepo (1974),
Frederic Mauro (s.f.) y Daniel Pecaut (s.f.). Y los estudios sociológicos sobre las élites de Medellín al comienzo de la década de 1970 adelantadas por los norteamericanos John Walton (1977) y David Dent
(1973).
Igualmente ha de destacarse la labor de recopilación bibliográfica
sóbre Antioquia adelantada tanto desde el Instituto de Integración Cultural por parte de Ghislaine Ibiza de Restrepo (1976: 1977; 1978), como desde el Centro de Investigación Económica (CIE) de la Universidad de Antioquia.
Aquí no termina, sin embargo, el caudal de trabajos sobre el "fenómeno antioqueño" . Porque después de 1976, la historiadora norteamericana Ann Twinam (1976) aportó nuevos elementos sobre un período histórico (1763-1810) que no había sido cubierto por anteriores
trabajos y aparecieron también dos libros de investigadores colombianos -Marco Palacios (1979) y Mariano Arango (1977)- sobre el café, un estudio de Loma Michelson (1978) sobre el desarrollo regional
de Antioquia y un trabajo general de Gabriel Poveda (1979) sobre historia económica. Y vinieron trabajos que varios de estos especialistas
presentaron en el seminario que en 1979 organizó la Fundación Antioquefia de Estudios Sociales (FAES). Las memorias de dicho evento fueron publicadas tres años después (FAES, 1982). Allí Hugo López (1982)
y Jesús Antonio Bejarano (1982) trataron los orígenes de la industrialización en Antioquia, Marco Palacios (1982) discutió el papel del café
en la vida antioqueña, Frederic Mauro (1982) abordó el tema del desarrollo de Medellín y Ann Twinam (1982) se refirió al papel del comercio y los comerciantes en el desarrollo de esta tan estudiada región colombiana.
De tan variados y numerosos estudios, se ha escogido la temática
del empresariado en el desarrollo económico de Antioquia. Esta es sólo parte del tema más amplio del desarrollo económico. Y se han seleccionado los aportes más conocidos sobre el empresariado antioqueño.
El estudio adelantado por el presente autor está -entonces- basado íntegramente en fuentes secundarias, algunas de las cuales se han
difundido sólo en forma muy escasa ya que no han sido aún traducidas al español. La investigación en archivos es una característica de
los estudios históricos, cuya imprescindible necesidad no puede negarse. Empero, el carácter del presente trabajo espera hacer una contribu-

Dávila: El empresariado antioqueño (1 760-1920)

15

ción en el sentido de precisar un foco analitico no evidente a primera
vista en los numerosos trabajos examinados y de dilucidar hechos e
interpretaciones encontradas que existen en los mismos 1•
Este capítulo consta de tres secciones. En la primera se presentan
y discuten dos estudios basados en la teoría psicológica de la deprivación del estatus (Hagen) y en la teoría psicológica de la voluntad o deseo de hacer el desarrollo económico (Me Greevey), respectivamente.
Una y otra se analizan y evalúan a la luz de la polémica que despertaron. En la segunda sección se estudian la formación y evolución del
empresariado antioqueño que condujo a la industrialización a comienzos del presente siglo, a la luz de la minería del oro, el comercio, la colonización, la agricultura y el café. Para ello se eJarninan principalmente los aportes de López Toro (1970), Christie (1974), Twinam (1976)
y Brew (1977) quienes superando las explicaciones psicológicas y culturales, han hecho avanzar el conocimiento sobre el empresariado paisa.
En la sección final se presentan conclusiones tanto de teoría y método, como de carácter sustantivo y otras relacionadas con la sociología del conocimiento.
LAS TEORIAS PSICO-CULTURALES
SOBRE EL DESARROLLO DE ANTIOQUIA

La teoría de la deprivación de estatus de los antioqueños
La teoría de la deprivación o despojo del estatus (status withdrawal)
es de carácter psicológico-cultural y tuvo en los años sesenta una amplia resonancia nacional e internacional. La controversia que se desató
alrededor de ella lleva ya cerca de veinte años; y es inevitable que
-aún hoy en día- quien estudia el desarrollo de Antioquia haya de
tomar una posición frente a esta teoría elaborada por Everett Hagen.
Paradójicamente, muchos especialistas en desarrollo económico en
la década de los sesenta, vinieron a saber de la existencia de Antioquia
-y los antioqueños-, y por ende de Colombia, por la difusión de este trabajo del economista norteamericano y profesor del M .I.T. El "caso de Antioquia" Oa temprana y exitosa actividad empresarial de los
antioquefios) parecía extraño a los especialistas extranjeros de la nombrada " década del desarrollo". Como un "caso" para ilustrar su teoría psicológica del despojo del estatus (status withdrawal), le interesó
Antioquia a Hagen. Bastante tiempo le debió tomar al autor preparar
su conocido libro sobre la teoría del cambio social; pero sólo tres meses estuvo en Colombia (en 1957) reconociendo el terreno que sería objeto de uno de los capítulos del mismo. Las consecuencias inevitables
de tan fugaz contacto se hacen evidentes a lo largo de su trabajo, co-

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SigloXJX

mo se muestra en las páginas siguientes.
El libro del profesor Hagen, titulado 0n the Theory of Social Change (Homewood, lllinois: Dorsey Press, 1962) es su obra más representativa. Uno de los capítulos del libro (capítulo XV, "The Transition
in Colombia") trata sobre el crecimiento económico y el cambio social
en Colombia: en Antioquia más en particular. Fue publicado en español por la editorial colombiana Tercer Mundo en 1963 (Everett E. Hagen. El Cambio Social en Colombia: El Factor Humano en el Desarrollo Económico. Bogotá: Tercer Mundo, 1963, 198 páginas; traducción
y prólogo de Jorge Vélez García) 2 • Ocho años más tarde, en 1971, el
mismo capítulo fue reproducido en una conocida antología sobre el
papel empresarial en el desarrollo económico (Peter Kilby (ed). Entrepreneurship and Economic Development. New York: Free Press, pp.
191-224).
¿Cuáles son las tesis del profesor Hagen? ¿Cómo es que súbitamente los antioqueños superan nuestras fronteras y pasa a hablarse de
ellos en el ámbito de los teóricos del desarrollo? ¿Qué representa el estudio del profesor del núcleo Harvard-MIT? ¿Cuál ha sido su repercusión en Colombia?

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

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y el resto de grupos regionales de Colombia (payaneses, bogotanos,
etcétera), Hagen discute cuatro explicaciones. Una es la étnica, seiíalando el autor "que la ascendencia vasca puede asociarse hasta cierto
punto con el éxito económico de los antioqueños" (p. 81). La segunda
explicación trata de la experiencia minera en cuanto ésta llevaba a asociarse para compartir el riesgo entre varias familias. La tercera es la
canalización del capital comercial hacia otras actividades: hacia la industria en el caso de Medellín. Estas hipótesis secundarias son parcialmente aceptadas por Hagen pero no constituyen el factor explicativo
más importante, sino que quedan subordinadas a la cuarta explicación: la
deprivación de estatus o "tensión social" (status withdrawal) que, según el economista norteamericano, sufrieron los antioqueños por parte de otros grupos regionales. Estos últimos los miraban -según
Hagen- con desdén, despectivamente, como si los paisas fueran un grupo inferior. Y, además, arguye que "política y socialmente" Antioquia "era agua estancada" (p. 90). Esa tensión social, con efectos en
el medio familiar, produjo cambios a través de varios siglos en la personalidad antioqueña: de un inicial retraimiento y apatía, pasaron a
buscar "sin sosiego, reafirmar su valía en el mundo de los siglos dieciocho y diecinueve, para encontrar lo que buscaban en la proeza económica" (p. 92).

Una hipótesis de Hagen es que el crecimiento económico de Colombia no se debió a "causas convencionales" como el capital extranjero, los contactos con la tecnología extranjera, la existencia de infraestructura o excedentes de capital. Estando ausentes estos factores económicos, Hagen argumenta que en la existencia de los empresarios antioqueños y su éxito como tales radica el comienzo del crecimiento económico y añade: "con relación a la población, tres veces más antioqueños llegaron a ser empresarios que los 'viejos colombianos' de diferente cepa" (Hagen, 1963:66).

Estos planteamientos sorprenden por dos razones. Por una parte, no están sustentados en hechos históricos que el autor compruebe
mediante la investigación (histórica) rigurosa. Esta es una falla central
del libro a la que se hará mención nuevamente en páginas posteriores.
Por otro lado, son un planteamiento novedoso en cuanto trata sobre
factores que no habían recibido atención dentro de la teoría del crecimiento económico. Esta novedad, claro está, sólo representa un aporte si la teoría propuesta tiene validez y si confrontada con la realidad
de una sociedad es empíricamente comprobable.

La segunda hipótesis, central en Hagen, se refiere a la otra pregunta formulada: "¿Por qué los antioqueños?''. Que no tenían ventajas económicas sobre otras regiones del país, es parte de su hipótesis.
Partiendo de allí, Hagen apunta a la "personalidad creadora" de los
antioqueños; su actitud favorable ante el trabajo manual y actitud religiosa diferente a otras regiones del país, las cuales llevan al autor a
afirmar: " .. .creemos haber encontrado entre los antioqueños la 'ética
puritana' "(p.76). A estas características tan simplistamente tomadas
de los planteamientos de Max Weber sobre la ética puritana de los calvinistas, Hagen añade la orientación al logro, y la actitud innovadora
("relacionada de alguna manera con la necesidad de agresión", p. 77).
Para explicar estas diferencias de personalidad entre los antioqueiíos

Pero antes de examinar tales aspectos, vale la pena presentar en
mayor detalle la teoría en cuestión.
Para ello hay que acudir, a otros escritos de Hagen ya que lo traducido en español es solamente el capítulo sobre el caso antioqueño.
Es de utilidad un artículo publicado en la revista Journal of Social Issues y reproducido en: Everett Hagen, "How Economic Growth Begins: A Theory of Social Change". En: Jason Finkle y Richard Gable
(eds.) Policital Development and Social Change, New York: John Wiley &amp; Sons, 1968, pp. 129-139 (2a. edición).
El propósito de Hagen es elaborar una teoría del cambio social para

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Siglo XIX

lo cual el autor desarrolla "un modelo general de la sociedad", basado en el "análisis general de sistemas". El modelo de Hagen se propone explicar cómo una sociedad tradicional se convierte en aquella en
la cual el progreso técnico ocurre y por lo tanto la producción y el ingreso per cápita aumentan continuamente. El modelo, pasa a decir Hagen, trata de las interrelaciones entre elementos del medio físico, estructura social, personalidad y cultura. Esto, anuncia con propiedad
el autor, "no implica que casi cualquier cosa pueda ser la causa de algo, pues eso lo volvería a uno confuso y ecléctico" (Hagen, 1968: 129);
por el contrario, existen ciertos factores de mayor importancia ¿Cuáles son estos? Las teorías "puramente económicas" que enfatizan barreras tales como tamaño reducido del mercado, contactos con naciones avanzadas de Occidente, ingresos muy bajos, etcétera, son "internamente consistentes pero aparecen sin mayor relevancia para la realidad" (Hagen, 1968: 129). De un brochazo, y sin mayor análisis, las
juzga inadecuadas.
Hay que entender que el crecimiento económico está íntimamente
interrelacionado con el cambio político y social: el cambio económico
no va primero sino que es mutuamente dependiente con el cambio sociopolítico. La imitación de los métodos técnicos de Occidente es otro
factor que -continúa el economista norteamericano- no puede aceptarse por etnocéntrico e incorrecto. Existen dos factores particularmente
importantes a los cuales considera "requisitos" para la transición al
crecimiento económico: 1) creatividad -definida como habilidad para resolver problemas y tendencia a utilizar dicha habilidad- y 2) una
actitud ante el trabajo técnico-manual y el mundo físico conducente
a que las energías creativas se encaucen hacia la innovación en la tecnología productiva en vez del arte, la guerra, la filosofía o la politica.
Según el economista norteamericano, estos dos requisitos para el
crecimiento económico -creatividad y actitud favorable ante el trabajo manual- no se presentan en las sociedades tradicionales. En éstas
predominan individuos con una personalidad autoritaria, autoperpetuante y fomentada desde la educación familiar, así como una baja creatividad y poco aprecio al trabajo manual. Sin demostrarlo, Hagen afirma tajantemente:
Existen aún más convincentes evidencias de que varias de las características descollantes de la personalidad autoritaria están presentes en
muchas sociedades tradicionales en América Latina y Asia. Aunque
nuestro conocimiento sobre los países africanos es más limitado, dichas características probablemente están también presentes en dichos
países. Por lo tanto, parece probable que una característica de esas
sociedades sea un bajo nivel de creatividad (Hagen, 1968: 136).

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

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Esas sociedades tradicionales -caracterizadas por individuos con personalidad autoritaria y baja creatividad- ¿cómo inician el proceso de
progreso tecnológico y desarrollo económico? Hagen responde con la
hipótesis del withdrawal of status respect, tan importante dentro de sus
planteamientos.
En relación con ésta deben añadirse algunos otros elementos que
complementan lo expuesto por Hagen sobre los antioqueños. En primer lugar, otros grupos que jugaron un papel análogo al de los antioqueños en Colombia fueron los "antiguos creyentes" en la Rusia del
siglo XIX 3, habiendo sido este grupo despojado del estatus en un
proceso que comenzó en 1650 cuando el Zar ordenó cambios en el ritual de la iglesia ortodoxa; en Japón, los campesinos ricos y los samurais de bajo nivel, relegados del poder en 1600 por el grupo feudal de
los Takugawa.
En segundo término, Hagen da más detalles sobre el proceso mismo de la deprivación del estatus ¿ Qué sucede en el grupo de la élite
(antioqueños, "antiguos creyentes", o samurais) que tuvo un gran estatus y luego lo perdió? Entre los adultos de la primera generación "la
reacción es de ira y ansiedad" (Hagen, 1968: 137), mientras que sus
hijos responden "tratando de reprimir dentro de ellos, en alguna forma,
los valores de sus padres" (Hagen, 1968: 137). Este proceso
-acumulativo a través de varias generaciones- llega a que después
de dos a cuatro generaciones aparezca una pronunciada anomia y retraimiento, que afecta más a los hombres que a las mujeres. Estas reaccionando a las inefectividades de sus cónyugues,
Tendrán un intenso deseo de que sus hijos sean más efectivos y responderán encantadas a cada logro de éstos en su infancia y juventud.
Durante el período de la sexualidad infantil, el niño vencerá en la rivalidad con su padre, tanto porque su iniciativa complace a su madre
como por la debilidad de su padre (Hagen, 1968: 138).

En estas condiciones -prosigue el economista norteamericano- se presenta un "ambiente casi ideal" para la formación de un tipo de creatividad. Surge en esas condiciones un grupo de individuos creativos,
Alienados de los valores tradicionales, movidos por un impulso carcomedor y abrasador de probarse a eUos mismos así como a otros,
mediante la búsqueda de un área en la cual puedan ganar poder y
preferiblemente en la cual también puedan en alguna forma simbólica
dar salida a su ira contra las élites que les causaron sus problemas.
Hacia qué dirigían este impulso está determinado en parte por los
modelos que encontraron durante su niñez en la historia, el folclore

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Siglo XIX

o los cuentos que sus mayores les narraban; y en parte por las oportunidades objetivas del mundo a su alrededor. En el mundo moderno, para los pocos grupos rebeldes de sociedades tradicionales, no
existe otro camino al poder, al reconocimiento y la prueba a sí mismos de sus propias habilidades más incitante que la proeza económica. Los individuos creativos en la mayoría de tales grupos se convertirán en innovadores económicos (Hagen, 1968: 138).

Volviendo al caso de Antioqui;l, uno de los apéndices que incluye Hagen trata sobre "la necesidad de agresión" en Colombia, acerca de la
cual afirma lo siguiente: "Aún cuando su relación con el crecimiento
económico no es muy clara, la necesidad de agresión en Colombia es
tan notoria que debe ser comentada" (Hagen, 1963: 97).
¿Sobre qué bases hace el profesor del M.I.T. esta afirmación? Por
una parte, en su aproximación a la historia colombiana que fue superficial en extremo, logró identificar la realidad tan conocida de las guerras civiles del siglo pasado. Que éstas así como la violencia de las décadas del cuarenta y cincuenta en el presente siglo no tienen como principal factor explicativo las diferencias políticas, es una afirmación que
-sin examinarla- presenta Hagen, inclinándose más bien por la interpretación de que se debe a un pueblo "cuya necesidad de agresión
es prácticamente incontrolable" (Hagen, 1963: 98). El tráfico urbano
es otra realidad que impacta a Hagen como una muestra más de nuestra violencia sin par. Un tercer indicador de la violencia colombiana
está patente -para Everett Hagen- en los reinados de belleza. Tocó
en suerte al profesor del M.I.T. presenciar en Medellin (bien hubiera
podido ser en cualquier ciudad o pueblo colombiano) el efusivo y caótico recibimiento a la candidata regional triunfante, en 1957, en un evento nacional de este género. Ese desorden multitudinario con sus matices tropicales, absorbió el intefes del investigador norteamericano, posiblemente más acostumbrado a las frías avenidas de Cambridge. Debemos señalar lo inadecuado de atribuir a estos acontecimientos el estatus conceptual de supuestas características (culturales o psicológicas)
definitorias de los miembros de una sociedad determinada. Un cuarto
y último indicador de la necesidad de agresión en Colombia tiene que
ver -para Hagen- con la prostitución abierta. Impresiona a Hagen
el alto número de prostitutas registradas en la ciudad de Medellín; pero en lugar de indagar si este fenómeno tiene alguna relación con la
altísima migración de la áreas rurales y el desempleo, Hagen lo ve como: " ... un escape más regular para la misma necesidad de agresión,
tolerada por los hábitos morales de la comunidad presumiblemente en
un intento por evitar que la agresión sexual rebase su cauce" (Hagen,
1963: 100).

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

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Resumiendo, para el autor norteamericano, Colombia -el pueblo "cuya necesidad de agresión era prácticamente incontrolale" - sorprende por sus innumerables guerras civiles, el desorden del tráfico urbano, la euforia alrededor de los reinados de belleza y la prostitución.
Al final del apéndice y en forma que es característica de todo su libro,
Hagen parece retrotraerse de sus afirmaciones tan definitivas sobre Colombia y hace una saludable aclaración -con la cual como en el caso de
otras aclaraciones, no es consistente cuando se trata de plantear y/ o
resumir sus tesis- en el sentido siguiente:
No trato de sugerir que la necesidad de agresión sea más elevada que
en otros países latinos... (o) que la necesidad de agresión sea más alta
que en los no latinos de Occidente; lo único que puede afirmarse es
que sus manifestaciones son diferentes (Hagen, 1963: 101).

A renglón seguido sin embargo el autor parece vacilar nuevamente:
Sin embargo, la probable presencia en Colombia de un mayor grado
de autoritarismo en la educación de los hijos me hace sospechar que
el nivel de necesidad de agresión, en cuanto éste puede ser identificado en la personalidad, sea superior al de Estados Unidos de América
(o Canadá) (Hagen, 1963: 101; nota de pie de página 52).

¿Qué tiene que ver todo esto con el tema del desarrollo económico y
con las preguntas centrales planteadas desde el comienzo del trabajo
de Hagen? ("¿Porqué el crecimiento?" "¿por qué los antioqueños?").
La respuesta es la siguiente:
Esta necesidad de agresión en Colombia es probablemente el resultado de tensiones sociales que afectan al medio local. No se positivamente si esto contribuye al crecimiento económico o lo retarda; pero
ya que algún lector puede ser más perceptivo que yo para apreciar
su significado, quiero por lo menos dejar sentado este hecho (Hagen,
1963: 101).

LOS TEMAS CRITICOS DEL DEBATE SOBRE LA DEPRIVACION
DEL ESTATUS DE LOS ANTIOQUEÑOS
La teoría psicológico-cultural expuesta por Hagen ha sido sometida a
un escrutinio cuidadoso de numerosos investigadores. En las páginas
anteriores se hicieron ya algunas anotaciones críticas que se complementan ahora con una síntesis de las principales conclusiones del debate sobre su teoría del crecimiento económico.
La gran mayoría de las críticas apuntan a la carencia de información histórica para sustentar los diversos componentes de la teoría en

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Siglo XIX

cuestión y a la falta de rigor en el uso de la información que utiliza.
En esas condiciones para el caso de Antioquia las tesis de Hagen no
están fundamentadas en la evidencia histórica sino en suposiciones e
"impresiones" que resultan ser falsas.
Esta crítica es particularmente notoria en los siguientes aspectos:

I. Realidad y ubicación temporal de la negación o deprivación del eulstatus (status withdrawal), también llamada aislamiento social Y e tural de los antioqueños
Las diversas evidencias traídas por los críticos indican que no hay base alguna para sostener que los antioqueños hayan sufrido una ne~ación de su estatus es decir que fueran mirados por otros grupos regionales como inferi~res socialmente, políticamente poco importantes Y
-en general- como un grupo atrasado. Al no estar basado e~ hechos
reales, este planteamiento central tiene un carácter_ es~eculat1vo. Resulta ser una aseveración que no se acoge a los cntenos elementales
de rigor científico.
La principal refutación de esta tesis tan central _en la interpretación hageniana, la adelantó el historiador norteamencano Frank Safford (1965). Este mostró que, contrariamente a lo sostenido por Hagen, las evidencias indican que en el siglo XIX el ~oncept~ de_ los bogotanos sobre los antioqueños era favorable. Escntos capitalinos de la
·
·
·
" , "ho orados"
época se refieren
a 1os patsas
como "la b?~iosos
. ", "seríos, sanos y sencillos"; por otra parte la elite bog~tana les,~º . respeto y amistad". Los miembros de la clase alta antioquefia ... siempre
encontraron la misma acogida en Bogotá... " (Safford, 1965: 93), dado que los atributos de clase (riqueza, educación, modalidades ?e ~ida) eran más importantes que las identidades regionales. Los capitalistas antioqueños -según Safford- "tenían mucho oro"; gen~ralmente su riqueza era superior a la de sus congéneres de ~tras regi~nes. Y
en virtud de eso antes que ser rechazados, eran admirados -mcluso
temidos-. En manos de los "rescatantes" de Medellín y Rionegro se
acumularon grandes capitales. Dado a que aún d~pués ?e 1_850 el ?r?
era el medio de pago principal (durante la Colorua hab1a sido el umco), los antioqueños disponían de una podero~ palan~ económi~ que
les permitió influir en las actividades econónucas de ~ve~sas regiones
del país. "Los únicos que tenían recursos grandes _Y hqmdos er3:11 los
antioquefios" (Safford, 1965: 107-108). Así por eJemplo a mediados
del siglo los grandes rescatantes comerciales de Medellin hicieron préstamos a agricultores de Cundinamarca, Tolima y Valle; controlaban
dos terceras partes de la exportación de tabaco en Ambalema y finan-

Dávila: Bl empresariado antioqueño (1760-1920)

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ciaban un volumen importante del comercio de importación en el Occidente colombiano. Además, afios atrás -en la década de 1820- habían hecho empréstitos a los ejércitos patriotas. "Después de varias
generaciones de brega con el fiado a los mazamorreros, se convirtieron los antioqueños en los financistas del Estado colombiano y de los
empresarios capitalinos ... hacia 1830 consideraban ya algunos que los
antioqueños eran los principales comerciantes de importación del país"
(López Toro, 1970: 67).
Dentro de estos empresarios p;i.isas del comercio, la minería, las
finanzas y la agricultura de exportación sobresalían por sus riquezas los
Uribe, los Restrepo y muchos otros magnates de Medellin. De las familias ricas creadas en el comercio salieron no sólo los Uribe y Restrepo, sino también los Montoya y los Santamaría y al fin los Vicente
V. Villa, para dominar las actividades económicas de las otras regiones del país (Stafford, op. cit.: 105-106).

Pero podría argÜirse que todos estos ejemplos corresponden a la reacción de los antioquefios al mal miramiento que habían recibido generaciones anteriores. Esto lleva a destacar otra debilidad importante en
la interpretación de Hagen: la no precisión de los períodos históricos
en que se dio el supuesto proceso de negación del estatus de los antioquefios. Hagen páginas atrás hablaba de un proceso que va a lo largo
de varias generaciones, desde que sufren la negación del estatus, hasta
la reacción de los paisas para afirmar su posición encauzando sus
energías hacia el éxito económico. Pero no precisa los períodos históricos. en que se presentan las diversas etapas del supuesto proceso.
Los ejemplos que trae Safford cubren desde 1820 hasta fines del
siglo XIX, refiriéndose en su mayor parte a la mitad del siglo. O sea
que el rechazo de las élites valluna y bogotana a los antioqueños debería haberse producido hacia 1650. Pero no existen evidencias que prueben que en esos afios del siglo XVII se presentó el rechazo en cuestión.
Como lo indica la historiadora norteamericana Ann Twinam (1976:
313), reiterando lo anterior, es claro que el argumento del despojo del
estatus es "hipotético"; está basado solamente en las "propias inferencias" de Hagen y en su "propia y fértil imaginación". Añade Twinam que a mediados del siglo XVII no se podía hablar de la "aristocracia de la tierra", como lo hace Hagen. Lo que existía era una aristocracia rural "empobrecida y analfabeta". En estas condiciones, hacia 1650:
Lejos de rechazar a los antioqueños parecería más probable que las
élites de la Sabana y del Valle estuvieran solicitas a conmiserarse con

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Siglo XIX

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

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ellas por el deterioro mutuo de su posición económica (fwinam, 1976:
312).

ción social o política de las otras regiones: en esta época Antioquia fue
aislada por ser conservadora; no por otros motivos" (Safford, 1965: 84).

Por otra parte, Alvaro López Toro (1970) señ~a que sil~ ~eacción de
los antioquefios basada en nuevos valores sociales prop1c1os al desarrollo económico tuvo lugar hacia 1850, quedan interrogantes sin responder acerca de manifestaciones del espíritu empresarial paisa en las
décadas de 1820 y 1830, de la colonización de fines del siglo XVII_I Y
las habilidades comerciales de los rescatantes de oro en la Coloma.

En segundo lugar, si el interés por la política en el Cauca y Santander era mayor que en Antioquia se debía fundamentalmente a la

Resulta prácticamente imposible considerar estas preguntas dentro del
marco teórico de Hagen, puesto que él ignoró completamente el movimiento colonizador, sostuvo que la minería mantuvo su estructura
colonial hasta 1900 y no prestó atención suficiente a las condiciones
de la clase comerciante (López Toro, 1969: 97).

JI. ¿Conflictos de estatus entre regiones o conflictos sociales internos

dentro de Antioquia?
Ademas del problema de ubicación temporal, López Toro (1970: 94)
hace mención del aislamiento entre las regiones colombianas y del analfabetismo, para poner en duda lo intensa que hubiere podido ser la
negación del estatus social de los antioqueños. En lugar de estos conflictos de estatus entre regiones, hay evidencias de tensiones internas
dentro de Antioquia misma. En el memorial de los Comuneros de Antioquia, dice López Toro (1970: 95), los agricultore~ de tierra f~a se
quejaban de su posición desventajosa frente a los agncultores de tierra
templada en Medellin y de las maniobras a que los s~metí~ los ab~tecedores de provisiones. Pero además se presentaron mvas1ones de tierras por parte de los colonos, estado de abandono de las concesiones
latifundistas de gran tamaño y liberación espontánea de esclavos negros.

III. El papel de Antioquia en la política del siglo XIX
La afirmación del papel opaco de Antioquia en la política colombiana
y las guerras civiles es complementaria de la_ tesis hageniana del ais~amiento y desprecio social sufrido por los antioqueños. Los hechps históricos tampoco confirman esta aseveración. Safford (1965: 82-84) sostiene que "los antioqueños hicieron un pape~ i_mp~rtantísimo en l~ política colombiana" como lo muestra su part1c1pac1ón en las rebeliones
políticas de 1829 y 1840; las posiciones des~cadas q~e ocupai:on en
el gobierno desde comienzos de la era Republicana; ~u m~ervenc1ón en
las guerras civiles de 1876-1877 y 1885. Acepta el histonado~ noi:ieamericano que, especialmente entre 1863-1880, hubo un rela!1v~ a1:slamiento de los antioquefios el cual " ... no se explica por una dIScnnuna-

economia dinámica que tenía Antioquia y que no tenían Santander (eso
es, la región de Socorro) y el Cauca... Las otras provincias -que no
tenían minas de oro y que no podian hacer ganancias mayores con
otros productos por falta de comunicaciones- quedaron estancadas
económicamente (Safford, 1965: 84).

Esa economía dinámica y sus ganancias "enseñaron la virtud del trabajo en los negocios", "permitieron el rápido enriquecimiento", hicieron posible a los antioqueños construir sus vías sin necesidad de esperar que interviniendo en las guerras civiles pudiesen derivar influencia sobre el presupuesto nacional. Dentro de dicha economía antioqueña en Medellin dominaba "un grupo burgués bastante poderoso, un
~po de capitalistas grandes que no tenía ninguna otra capital de provincia" (Safford, 1965: 86), hombres prácticos que teniendo en mente
la defensa de sus riquezas propugnaron por una "política moderada
e inofensiva", "una política racional típica de una burguesía que tenía
algo que defender" (Safford, 1965: 88). Estos tres elementos relacionados: inexactitud en la afirmación de un papel opaco y aislamiento
político de los antioqueños; no dependencia del presupuesto nacional
para la construcción de los caminos de herradura; conveniencias para
los capitalistas de Medellin de adoptar una postura de moderación en
política, aportan sin duda alguna mucho más que la alegre y no documentada afirmación hecha por Hagen acerca del aislamiento político
de los antioqueños, cuya inexactitud histórica resalta frente a los comentarios de Safford.
Debe recordarse que como parte del supuesto desprecio hacia Antioquia, Hagen menciona la desatención del gobierno central ilustrada
según él por el hecho que cuando los técnicos mineros extranjeros visitaban la Nueva Granada no eran enviados a Antioquia. Esta afirmación como lo sefiala Twinam es "falsa y desorientadora". Por el contrario, "Antioquia servía como un imán para los técnicos y el capital
extranjero" (Twinam, 1976: 318).

N . El origen étnico como causal de la actividad empresarial de los
antioqueños
El espíritu y la exitosa actividad empresarial de los antioquefios ha sido atribuída en parte a razones étnicas. La leyenda judía que se re-

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monta a 1803 (Twinam, 1976: 289), fue descartada por Hagen basándose -con acierto- en el trabajo de Emilio Robledo (1922). Aunque
en definitiva el autor norteamericano no le concede al origen étnico
tanta importancia como a la deprivación del estatus, reemplazó la leyenda judía por la leyenda vasca: " .. .las personas de ancestro vasco
en Antioquia tienden a asumir posiciones directivas en los negocios en
un grado mayor que personas de ascendencia no vasca" (Hagen, 1963:
80-81).

en buena medida se explica por la necesidad de proteger las fortunas
familiares. Así por ejemplo buena parte de los 12 bancos regionales
creados entre 1872 y 1883 eran de carácter familiar: Banco de Restrepo y Compañía, Banco de Vicente Villa e hijos y Botero Arango e Hijos (Brew, 1977: 112-115). Las familias de acaudalados empresarios antioquefios aparecen entonces con una función económica de vital importancia, al punto que un historiador ha reparado en que eran una
"institución financiera" (Brew, 1977: 112).

Esta aseveración también ha sido muy seriamente di~utada por
argumentos históricos que son más convicentes que la técnica poco confiable de tomar los apellidos del directorio telefónico de Medellin. Es
así como a la refutación inicial basada en el hecho que "la presencia
de los vascos no es cosa particular de Antioquia" y "la inmigración
vasca fue muy notable'' durante el siglo XVIII dentro y fuera de la
Nueva Granada (Safford, 1965: 78), se sumó luego la investigación minuciosa que hizo Ann Twinam sobre los grandes mineros y comerciantes del período 1780-1800 en Medellín y que puso punto final a las elucubraciones étnicas como determinantes del crecimiento económico en
Antioquia.

Hay otras precisiones adicionales sobre este punto del espíritu de
asociación. Una se refiere a que mientras hay testimonios encomiando
el espíritu de asociación de los antioquefios, y provienen algunos de
ellos no de autores antioquefios sino bogotanos y del oriente (escritos
de Manuel Pombo y Felipe Pérez a mediados del siglo pasado) (Safford, 1965: 80-81, notas de pie de la página No. 6 y No. 7), existen
sin embargo testimonios opuestos de antioquefios de la época, como
Juan de Dios Restrepo, quejándose de Antioquia como el "país del individualismo" (Safford, 1965: 81, nota de pie de página No. 8). Otra
-más importante- precisión hace alusión a que la sociedad anónima
solamente se difundió después de 1870, pues como se había anotado
las más grandes empresas paisas eran "netamente de familias".

Su conclusión es la siguiente:
...el origen vasco no aparece como un criterio significante para la actividad empresarial. Como estos datos lo indican no parece haber correlación alguna entre la provincia de origen y la habilidad empresarial. Porque emigrantes de Asturias, Extremadura, Andalucía y Castilla están representados similarmente en la élite empresarial y la población migrante como un todo (Twinam, 1976: 328).

V. La economía minera, el espíritu de asociación y el riesgo
Dentro del cuadro teórico de Hagen, la minería es mencionada solamente en cuanto los riesgos que conllevaba hicieron "distribuir el riesgo de la actividad minera entre un conjunto de familias" (Hagen, 1963:
83) y por la familiaridad que les dio con procesos mecánicos. Según
Hagen la minería requirió formas especiales de asociación similares a
las sociedades modernas de accionistas, que hicieron que en Antioquia
la identificación de la estructura familiar con la estructura de los negocios no fuera tan marcada como en otras regiones del país. En esto
Hagen carece nuevamente de evidencias sólidas: no demuestra que en
Bogotá, el Valle, Cartagena o el Cauca hubiera un predominio de actividades económicas familiares. Por otra parte, en Antioquia las familias dedicadas a una multifacética actividad empresarial fueron muy
importantes social y económicamente. Su alto grado de diversificación

La tercera precisión es quizá la más pertinente. El espíritu de asociación no parece ser exclusivo de los antioquefios, y así es como antes
de 1870 hay evidencias de empresas por acciones fundadas por bogotanos y costefios, y luego de dicho afio la sociedad anónima no sólo
se difunde en Medellín sino también en Bogotá, Barranquillla y
Bucaramanga.
Como refutación de lo planteado por Hagen sobre la escasez de
mano de obra indígena que llevaría a que los espafioles trabajaran directamente, "con sus manos", en las minas (contra su fantasía de ser
"sefiores de la creación" en la tierra conquistada), siendo ello conducente a una valoración especial del trabajo manual, Safford -acudiendo
a James Parson, el geógrafo norteamericano, y a Francisco Silvestredemuestra definitivamente que este supuesto aspecto igualitario de la
sociedad antioqueña donde todos serían peones de las minas, no se dio.
¿Quiénes trabajaban en las minas, entonces? Safford indica que quienes lo hacían eran "mineros indígenas, después esclavos negros, al fin
de la Colonia una mezcla de esclavos y gente de color libre; y en la
República los descendientes de estos" (Safford, 1965: 79).
Muchos de los antioqueños que lograron una destacada posición
social: "trabajaron con las manos en muchos casos, pero rara vez co-

�28

SigloXIX
Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

mo trabajadores en las minas" (Safford, 1965: 79-80).
Más preocupante que la falta de sustentación de Hagen en lo referente al riesgo, el espíritu de asociación y el trabajo manual, es la forma muy superficial en que se trata la actividad minera en el marco de
la teoría psicológica de la negación del estatus. Se llega así a afirmar
que: " ...si se atribuye a la experiencia minera la mayor influencia, aq?ella habría producido un número relativamente mayor de empresanos
en otras áreas mineras ..." (Hagen, 1963: 85).
Se ignoran así las grandes diferencias entre la minería antioqueña
y la del Chocó y Barbacoas (Cauca). Y se pierde ~e vista que en ~ontraste con los mineros de Colorado en Estados Umdos o los de Minas
Gerais en el Brasil, los de Antioquia aunque enfrentados a riesgos eran
más prudentes y conservadores que aquellos, no eran aventureros. Por
todo ello Twinam (1976: 382) señala que las conclusiones de Hagen
sobre la minería son "insostenibles".
La minería no es tenida en cuenta por Hagen como centro de una
intensa actividad económica, medio de acumulación de excedentes,
oportunidad económica propicia para el surgimiento y 1~ obt~nción de
experiencia empresarial o base para una estructura social diferente a
la de otras regiones colombianas.
Todos estos aspectos de la minería antioqueña menospreciados y
no estudiados por el afán de forzar la realidad dentro de una explicación traída de los cabellos, han sido justamente uno de los ejes de atención de investigadores como Alvaro López Toro, Roger Brew y Ann
Twinam, cuyos aportes sobre el tema se presentan posteriormente.

VI. La pobreza de Antioquia en las postrimerías del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX
La imagen de Antioquia como una región pobre y atrasada, más aún
que otras regiones, hasta la década de 1820, tiene un papel importante
dentro de la teoría psicológica de la negación del estatus, según la cual
Antioquia en términos económicos, conocimiento téc~co externo, recursos naturales capital y mercado estaba en desventaJa frente a la Sabana y el Valle. '"El ingreso per cápita en ambas debió haber sido superior al de Antioquia" (Hagen, 1963: 69).
Dentro del marco de la pobreza y el atraso general de Colombia
en el siglo XIX, las evidencias históricas contradicen el plant~e?to
hageniano. Es cierto que a finales del siglo XVIII había una s1tuaetón

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social y económica difícil en la agricultura, con una "crisis de altos
precios y baja ocupación" que movió a "estimular y diversificar la producción y amparar nuevas colonizaciones" (López Toro, 1969: 34) mediante las reformas del oidor Mon y Velarde. Pero la producción minera, de acuerdo a los datos de la casa de fundición localizada en Santa Fe de Antioquia, se dobló entre 1760 y 1779 y se cuadruplicó de 1780
a 1800, gracias tanto a las reformas borbónicas como al aumento de
la población y el descubrimiento de nuevos distritos mineros (Twinam,
1976: 83).
En la época colonial el oro antioqueño representaba más del 85%
de las exportaciones de la Nueva Granada, y Antioquia aportaba más
del 40% de las divisas por comercio exterior; hacia 1830 dicho porcentaje era del 35% y hacia fines del siglo XIX el oro exportado que provenía de Antioquia aún representaba 25% de las exportaciones totale.s
del país (Safford, 1965: 96-97). Sobre esta base Safford ha examinado
diversas interpretaciones que afirman la pobreza de Antioquia y en las
cuales se basó Hagen. Por un lado, dice Safford,
seguramente hacían falta en Antioquia fuentes de agua, buenas calles y buenos caminos. Pero la coexistencia de una pobreza pública
con una riqueza particular es perfectamente factible, sobre todo en
los pueblos de fundación reciente y muy lejos de los centros administrativos eso es, con las condiciones del frontier (Stafford, 1965: 98).

Además, las descripciones de pobreza se referían a las antiguas poblaciones mineras (Remedios, Zaragoza, Cáceres y Santiago de Arma)
que a fines del siglo XVIII habían ya decaído, más no eran aplicables
a centros comerciales como Medellín y Rionegro. Pero a esa decadencia siguió un "desarrollo dinámico" de la economía minera entre
1820-1850, en el cual la introducción de mejoras técnicas para la minería de veta fue decisiva para que los "antioqueños (buscaran) nuevas
minas por todas partes" (Safford, 1965: 100). Además los mismos que
señalaban -indiscriminadamente- la pobreza antioqueña (por ejemplo Silvestre en 1776, Finestrand en 1780), no dejaban de notar que
los ingresos monetarios per cápita en Antioquia eran muy superiores
aJ resto del país ... (Aunque) los precios en Antioquia también tenían
un nivel realmente alto... Si los antioqueños eran pobres, eran pobres
a un nivel monetario muy superior a la pobreza de los campesinos
del oriente (Safford, 1%5: 102, 103, 104, 105) 4.

VII. La canalización de los excedentes comerciales hacia la industria
La industrialización antioqueña la explica Hagen en base al decaimiento

�30

Siglo XIX

del comercio a comienzos del siglo XX. El dinero amasado en aquel
no encontró otras oportunidades o alternativas para ser invertido, a
diferencia de lo que sucedió en Bogotá en donde se canalizó hacia la
obtención de tierras para ingresar a la élite terrateniente. O en el Valle,
donde se invirtió en ganadería en unos casos, en finanzas e industria
en otros (Hagen, 1963: 85-88).
La evidencia detrás de esta afirmación es muy frágil. Para el caso
de Medellín y Cali se reduce a nombrar algunos de los grandes comerciantes, sin que luego se haga el debido seguimiento de sus actividades
posteriores además del comercio. Y para el contra-ejemplo de Bogotá
dice llanamente: "No pude obtener la lista correspondiente de Bogotá" (Hagen, 1963: 86, nota de pie de página No. 45).
Además se pierde de vista la importancia de la minería, el comercio y el café como experiencia empresarial para los antioqueños, que
luego -junto con los excedentes de capital, claro está-, sería uno de
los factores determinantes de la industrialización en Antioquia. Hay
una subvaloración de los comerciantes paisas del siglo XIX, otorgando atención como aceleradores del crecimiento industrial sólo a los del
siglo XX:
Su silencio (de Hagen), en relación con el papel de los comerciantes
antioqueños en el siglo XIX sugiere su ignorancia de uno de los signos más conspicuos de la actividad empresarial de los antioqueños
previa a la industrialización de Medellin (Twinam, 1976: 334).

LA TEORIA DE LA VOLUNTAD O EL DESEO
DE HACER EL DESARROLLO
Una segunda interpretación del desarrollo acelerado de Antioquia, es
también de carácter psicológico-cultural y fue elaborada igualmente por
un economista, no un psicólogo o sociólogo, el norteamericano Paul
Me Greevey. Corresponde a una teoría psicológica en cuanto destaca
la motivación o deseo de los individuos; y cultural porque dicha voluntad está atada en un grupo regional, que aunque el autor no lo trate
en detalle, implícitamente acepta que tiene un modo de ser diferente
al de otras regiones.
Me Greevey presenta su teoría en el marco de una interpretación
de la historia económica de Colombia en el período 1845-1930, publicada en inglés en 1971 y traducida al español cuatro años más tarde
(Me Greevey: 1975).
Este autor tiene -como Hagen- un objetivo muy ambicioso: exa-

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

31

minar si la historia económica de Colombia comprueba alguna teoría
del desarrollo. Para ello busca explicar el "período de transición" hacia el desarrollo económico sostenido, período que sitúa entre 1895 y
1915. Dicha transición significó un "trastocamiento de la decadencia
que lo precedió". La decadencia cubrió todo el país, Antioquia incluida -según Hagen-. A la minería antioqueña no le concede un papel
significativo y -en general- disiente de quienes han enfatizado la exitosa actividad económica de los antioqueños, aún si entendida en los
términos relativos de la pobreza colombiana durante el siglo XIX. Me
Greevey reconoce esa actividad pero únicamente a partir de 1895 y como un factor decisivo en la industrialización colombiana.
. . .la transición clave hacia el desarrollo data de los primeros decenios de este siglo, y se basa en una gama de cambios interdependientes en la población, la capacidad exportadora, el sistema de transporte y el potencial industrial (Me Greevey, 1975; 189).

Si en este conjunto de cambios consiste la "transición", ¿a qué causas
puede atribuírse, cómo puede explicarse que se haya dado luego de un
tan prolongado receso? El argumento de Me Greevey puede resumirse
así: el desplazamiento hacia arriba de la función de crecimiento demográfico, "en algún momento después de 1850" (Me. Greevey, 1975:
287), aparentemente ocurrió en Antioquia antes que en otras regiones
del país. Dicho desplazamiento incrementó la interdependencia entre
personas y regiones, generando nuevos problemas así como oportunidades; frente a unos y otros, la respuesta de las diversas regiones fue
diferente, presentándose un "desequilibrado avance regional", en el
marco de una "interdependencia de las innovaciones" (mejoras en el
cultivo del café, transporte, actividad manufacturera). En este marco
el economista norteamericano, reiteradamente, presenta su explicación
psicológica. Dice así:
Una explicación 'mecánica' satisfactoria de la transición en Colombia sería que el crecimiento fue generado por las exportaciones. Sin
embargo, el necesario incremento en la iniciativa empresarial, que permitió la rápida expansión de las exportaciones, requiere su propia razón de ser. Mi conclusión es que la transición hacia el desarrollo ocurrió porque algunos grupos (en particular, los antioqueños) quisieron que ocurriera. El análisis adicional de sus motivaciones está fuera del alcance de este libro (Me Greevey, 1975: 18).

La sorpresa ante esta explicación que se adelanta, pero en la cual no
se profundiza, vuelve a presentarse en el capítulo conclusivo del libro,
aquel sobre la "teoría de la transición". Dice allí Me Greevey: "En
última instancia, la explicación forzosamente radica en la motivación

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Siglo XIX

humana, algunas regiones se desarrollaron porque sus gentes así lo desearon" (Me Greevey, 1975: 287). Y termina así su libro:
.. .el ingrediente básico de la transición fue la voluntad de realizarla.
Habiendo reconocido dichos elementos de motivación y voluntad, el
economista llega a las fronteras de su propio campo de acción profesional (Me Greevey, 1975: 308).

La interpretación del economista del M.I.T., a la cual le dedica unas
pocas páginas de un voluminoso libro de más de trescientas, no está
basada en datos empíricos. Por ello más que una explicación de la transición económica sólo alcanza el carácter de hipótesis. Pero está tan
cruda y poco elaborada conceptualmente, que para un investigador que
buscara comprobar esta hipótesis voluntarista sería una tarea casi inabordable. A este nivel de elaboración teórica, es inferior en calidad a
la criticada teoría de la deprivación de estatus.
La afirmación final de Me Greevey en el sentido que como economista él llega hasta reconocer que en los factores económicos que analizó no está el principal causal de la transición, y que el "ingrediente
básico" (principal factor causal) de la explicación es no económico,
sino psicológico, mueve a reflexión. Por un lado implica una aceptación de las limitaciones del economicismo a ultranza: es el reconocimiento de lo que en la literatura del desarrollo económico se han llamado "factores no-económicos del desarrollo económico". Pero no
presta atención al hecho de que dentro de tan amplia gama de factores, existían ya una serie de teorías psicológicas y sociológicas más elaboradas que la alegre hipótesis voluntarista que deja esbozada solamente. Sobre el tema del empresariado en el desarrollo económico han
sido identificados siete enfoques teóricos 5 • Y dentro de esta diversidad de teorías hay elementos conceptuales y metodológicos valiosos,
que no pueden-igno;arse. Hacemos esta anotación, concediendo algo
que tampoco se aclara por parte de Me Greevey: por "voluntad" de
hacer el desarrollo, se entiende voluntad del empresariado paisa; que
es un grupo de la sociedad más concreto que las "gentes" de Antioquia.
Es paradójico que todas estas ligerezas se presenten dentro de un
trabajo planteado como el primero de la historia económica cuantitativa hecho en Colombia. Esta corriente "busca examinar los problemas históricos por medio de una interacción entre la teoría económica
y la econometría, entendiéndose por ésta última la reconstrucción de
series estadísticas incompletas, la elaboración de nuevas medidas de variables, o la medición indirecta de algún proceso". (Calvo, 1975: VII,
en el prólogo del traductor a la obra en cuestión). No sería correcto

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

33

extender todas estas críticas de la interpretación de Me Greevey sobre
"la voluntad de hacer el desarrollo" que tuvieron los antioqueños entre 1895 y 1915 a la mayoría de su libro, en el cual hay abundante
material empírico.
La controversia surgida alrededor del trabajo del economista del
M.I.T. fue grande. Hasta el punto que en 1975 se realizó un seminario
de tres días en el que investigadores de diferentes disciplinas y de muy
diversas corrientes se consagraron exclusivamente a analizar la historia económica colombiana escrita por Me. Greevey. Los resultados de
esta discusión fueron publicados cuatro años después (véase Instituto
de Estudios Colombianos, 1979). Sin entrar en mayor detalle sobre este conjunto de valiosos trabajos, vale la pena destacar dos puntos. Por
un lado las críticas adelantadas desde posiciones muy diversas son, en
conjunto, demoledoras. En señalar la debilidad ~el~ tesis de la voluntad de los antioqueños de hacer el desarrollo, comc1den desde Kalmanovitz (1979) hasta Buenaventura (1979), Ospina Vásquez (1979), etcétera. Pero -además- la tendencia de Me Greevey a caer en las "generalizaciones fáciles e indocumentadas" que él mismo le enrostraba
a los historiadores no cuantitativos, no se reduce a la tesis voluntarista
que nos ha ocupado en estas páginas, sino a aspectos muy diversos de su
labor 6 • Por otra parte, entre los ponentes se generó un debate que
aportó elementos de teoría y método valiosos para, criti~ado Me Gre~vey y su peregrina tesis voluntarista, avanzar en el estudio de la transición económica.
Como ilustración de las críticas, la de Safford es notable por lo
sistemática y minuciosa. Afirma que hay interpretaciones ahistóricas;
a veces la calidad de la estadística utilizada es "pésim_a"_; ~l autor ~cusa "falta de sentido crítico" en el uso de los datos histoncos; el libro
resulta pretensioso e irresponsable"; "trata tantos temas de manera
tan amplia"; tiene "suposiciones falsas", "juicios ligeros" y "errores
estadísticos"; es poco modesto y tiene una actitud "alegre frente a la
historia"· en cuanto al análisis económico "hay una sorprendente falta de co;sideración del papel de los factores económicos clásicos en
el desarrollo de la economía colombiana". Estas son las bases de Safford (1979: 39-40) para señalar que es una "exposición histórica ...
deficiente''.
· Sobre la tesis voluntarista precisa:
No puedo terminar sin sefialar lo absurdo de la co~clusión d~l libro
donde dice que la transición al desarrollo al fin llego a Colo~b1a po~que los colorobianos (después de 1880) lo deseaban. Esto qwere decrr

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Siglo XIX

que no lo deseaban antes, una aseveración sin fundamento. Esta conclusión deja completameqte sin considerar los muchos obstáculos al
desarrollo que enfrentaron los colombianos en el siglo XIX. Por lo·
tanto este resultado no es más que una ligereza (Safford, 1979: 39).

En el trabajo ya analizado de Safford (1965) refutando la teoría de la
deprivación del estatus, el historiador norteamericano había hecho hincapié en el grupo de grandes comerciantes que se formó en Medellín
y el papel destacado de Antioquia en la economía colombiana durante
la primera mitad del siglo XIX. Esto es rechazado por Me Greevey basado aparentemente,
... en el equivocado concepto que yo había ubicado el desarrollo notable de la región en la primera mitad del siglo. En realidad el artículo mío no tuvo que ver con el desarrollo económico sino con la formación y concentración de capitales de alguna consideración en manos de los comerciantes de Medellin. El desarrollo y el proceso de
capitalización son cosas bien distintas ... (Safford, 1979: 39).

Queda la impresión que uno (desarrollo) es un proceso más amplio que
el otro (acumulación). Safford no elabora más sobre las relaciones y
diferencias entre desarrollo y capitalización y queda una confusión sobre su argumento teórico. Empero, es claro lo que dice luego:
Es muy notable que en su explicación del desarrollo de Antioquia (Me
Greevey) hace mucho hincapié en el papel de los pequeños caficultores pero no dice nada de figuras no menos notables, los grandes capitalistas de Medellin. Cabe anotar que las fábricas de Medellin no fueron fundadas por los pequeíios caficultores. Ni es para mi muy claro
que como mercado eran un factor determinante en sostenerlas. Antes que se pueda aceptar esta tesis será necesario saber si los mercados de las fábricas antioqueñas estaban limitados a la región de Antioquia (Safford, 1979: 39).

EL BALANCE DEL DEBATE SOBRE LAS TEORIAS
PSICOLOGICO-CULTURALES
¿Qué conclusiones generales pueden derivarse del debate alrededor de
la teoría psicológico-cultural de la negación del estatus y de la interpretación voluntarista de Me Greevey? Una primera -a nivel teóricoapunta a los peligros del determinismo psicológico para explicar el proceso de crecimiento económico. La sobre-determinación de los factores psicológicos -la personalidad creativa de los antioqueños explicada mediante el proceso psicológico autoritarismo-deposición del estatus, retraimiento-creatividad- conlleva la subvaloración de los factores económicos y sociales. Dentro de los primeros, la acumulación de

Dávila: El empresariado antioqueño (J 760-1920)

35

capital, el tamaño del mercado, la disponibilidad de mano de obra y
la tecnología, son tratados por la literatura económica y no pueden alegremente descartarse. En cuanto a los factores sociales, la no consideración de la estructura social; o lo que es lo mismo la simplificación
patente al hablar del pueblo antioqueño como si se tratase de un conglomerado homogéneo en su posición social y económica, sus valores
y su comportamiento, es otra falla protuberante del psicologismo ejemplificado por la teoría en cuestión. A nivel teórico se requeriría la demostración de que unos y otros factores son inexistentes o marginales,
labor que no emprenden Hagen ni Me Greevey. O que están subordinados al factor psicológico en cuestión, empeño que intenta demostrar
Hagen. Pero este es un intento fallido, por los numerosos errores y ligereza en materia de investigación histórica que aqueja su trabajo, como lo muestran exhaustivamente las refutaciones y demoledoras críticas de la serie de investigadores del desarrollo antioqueño, a que se hizo referencia en las páginas preyias.
En segundo término, a nivel metodológico la impresión general que
queda es la de forzar un esquema conceptual-analítico, transferido mecánicamente a los casos de Japón, Rusia y Antioquia. La naturaleza
y complejidad misma del objetivo propuesto -explicar el acelerado
crecimiento económico- hace previsible que el modelo propuesto no
pueda confrontarse con el detalle y rigor necesarios para los tres casos
que se pretende estudiar. En vista de ello se elucubra sobre las realidades históricas.
El método utilizado por Hagen tiene varios rasgos distintivos. Uno
es la falta de consistencia en cuanto al carácter mismo del tabajo: se
debate a lo largo de todo el libro entre un tono exploratorio y de generación de hipótesis y uno conclusivo: lo que a veces son supuestos, toman de repente el carácter de hipótesis comprobada. Predomina el carácter conclusivo, afirmación que se corrobora al percatarse de que el
trabajo sobre los antioquefios le sirve como una ilustración de una teoría general del cambio social por lo que es bien conocido el economista
norteamericano.
Otro rasgo es la ausencia de una base empírica adecuada para hipótesis tan amplias y complejas. Utiliza sólo algunas de las fuentes secundarias existentes en la época (fines de los años cincuenta), y no acude
a fuentes primarias (archivos, periódicos, etcétera), indispensables dado el contenido de sus hipótesis. Frente a esta insuficiencia y fragilidad de información histórica, económica y social no sólo a nivel nacional, sino regional, antioquefio, Hagen acude a sus "impresiones" y conversaciones que van desde aquellas con conductores de taxi hasta otras

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Siglo XIX
Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

con empresarios.
Un tercer rasgo es la imprecisión acerca del período histórico de
que se está tratando, tan notoria al hablar de la deprivación del status,
paro también presente al no localizar temporalmente los logros de la
"personalidad creadora" antioqueña.
En cuarto lugar, utiliza dos técnicas adicionales de recolección de
información: el instrumento psicológico del TAT de Me Clelland aplicado a una muestra reducida en extremo de empresarios antioqueños
y politicos payaneses (recuérdese de nuevo: información sobre dirigentes de 1957 para sustentar diferencias que sitúa cien años atrás). Y el
análisis del directorio telefónico para mirar el ancestro vasco, técnica
de dudosa validez.
En quinto término, se mueve en un marco comparativo, interregional. La dificultad radica en tres puntos: oor un lado, ante la ausencia
de datos, Hagen fuerza y extrema la diferencia en algunos de los aspectos
que está comprando. Tampoco se acoge plenamente a la necesidad
-dentro del método comparativo- de identificar no sólo diferencias
sino también semejanzas. Igualmente es muy desigual la información
entre regiones: si bien es insuficiente para Antioquia, lo es aún mucho
más para Cundinamarca, Valle y Popayán (de paso; ¿son homogéneas
entre sí estas tres regiones?) las otras tres regiones que contrasta con
Antioquia.
Finalmente, no hay consistencia en cuanto a la unidad de análisis
empleada. Está clara la pertinencia del análisis interregional. Más la
dificultad radica en que en partes del libro toma como foco del análisis
a los empresarios antioqueños y en otras al "pueblo antioqueño", cual
si no existiese una estructura social y grupos sociales diferentes.

37

lleva al economicismo; los psicológicos que conducen al psicologismo;
los sociológicos que terminan en el sociologismo, parece más prudente
mirar la interrelación entre ellos dentro de una localización temporal,
espacial y temática dada. La última está determinada por la especialidad e intereses del investigador. La relativa autonomía de lo económico, o de lo sociológico o de lo psicológico no radica en despreciar el
otro conjunto de factores, sino en examinar lo económico, lo psicológico, lo sociológico en su dinámica y manifestaciones; en cuanto no
se expliquen por el conjunto de factores de su mismo tipo ha de acudirse a buscar sus interrelaciones con los otros factores. Así, deben buscarse las bases materiales en que se sustentan los valores y se desarrolla
la psicología de un grupo social y regional dado; esos valores y psicología han de mirarse además en su misma dinámica y esta estructura interna -valorativa y psicológica- no puede eludirse bajo la simple presunción de que "está determinada por factores económicos". Las instituciones sociales y los grupos sociales habrán de mirarse por su comportamiento, su estructura y relaciones y su poder relativo; uno y otros
deben relacionarse con la base económica en que se asientan. En el caso concreto de este estudio, el empresariado habrá de concebirse como
un grupo social, cuya evolución y dinámica está íntimamente atada a
su función económica dentro de una sociedad determinada: la antioqueña en este caso. Los factores económicos: acumulación, mercado,
comercio exterior y mano de obra, etcétera, no pueden concebirse simplemente como variables susceptibles de medición y manejo dentro de
un modelo, sino que deben mirarse en el marco de las relaciones sociales que envuelven.

1) Necesidad de investigación empírica, en fuentes primarias y secundarias, reducida a períodos históricos menos extensos y centrada
en aspectos temáticos menos amplios.

3) La refutación de la explicación psicologista sobre el empresariado, no niega la existencia de éste, ni su papel en el crecimiento económico. Simplemente apunta a que estudiado en un período o espacio
determinados, el empresariado -sus orígenes, caracterización, sus valores, dinámica interna, etcétera- ha de encuadrarse y relacionarse con
los factores económicos: dotación de recursos, mano de obra, tecnología, mercado; y con los factores sociales: estructura social y poder. El
empresariado aparece entonces no como determinado por factores psicológicos (lo cual no implica desdeñar que los empresarios tengan rasgos psicológicos y una determinada estructura de valores). sino como
un agente social en el proceso de crecimiento económico.

2) Consideración del fenómeno a explicar -el crecimiento
económico- como la resultante de una urdimbre de factores interrelacionados, en vez de optar por la causa única. Antes que postular una
sobre-determinación de un conjunto de ellos: de los económicos que

4) Necesidad de un enfoque integrado u holista, en el cual la fijación de un objeto de estudio más afín disciplinariamente a un conjunto de factores (ya sean económicos, sociales, psicológicos o politicos),
no lleve aparejado el olvido de su interrelación con los demás factores.

De estas anotaciones de teoría y método surgen algunas implicaciones para el estudio del empresariado en general, y de los empresarios antioqueños en particular. Pueden sintetizarse así:

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Siglo XIX

La superación de varios de los problemas encontrados en el psicologismo de la teoría de la deprivación del estatus y contribuciones muy
significativas para un estudio más plausible del empresariado en Antioquia, se encuentran en los trabajos numerosos de varios historiadores que han avanzado significativamente el conocimiento sobre el tema. Varios de estos se tratan en el resto de este capítulo.
EL EMPRESARIADO ANTIOQUEÑO: DE LA TRANSFERENCIA
MECANICA DE TEORIAS AL ESTUDIO HISTORICO
DEL FENOMENO
Las dos teorías hasta ahora analizadas en este capítulo: la deprivación
del estatus (Hagen) y la voluntad de emprender el desarrollo (Me Greevey) acusan problemas teóricos, de método y de sustentación empírica
muy graves que llevan a descartarlas como explicaciones del crecimiento
económico de Antioquia. Una y otra están permeadas de determinismo psicológico que configura una excesiva simplificación de la realidad que buscan estudiar. Los argumentos para sustentar esta conclusión no van a repetirse. Son muy variados y contundentes, como se
colige del análisis adelantado en la primera sección de este capítulo basados en el copioso debate que originaron y en las apreciaciones del
presente autor.
Ante este balance surgen varios interrogantes: si estos dos enfoques que dan relieve al papel del empresariado han sido refutados contundentemente, ¿implica ello que el empresariado no sea un factor importante para comprender el crecimiento económico? En otras palabras, si se descartan las explicaciones voluntarista y de la deprivación
de estatus, ¿debe descartarse al empresariado como uno de los factores que inciden en el proceso de desarrollo? ¿Existen otros enfoques
que pueden dar buena cuenta del empresariado y su papel en el crecimiento económico? Estos interrogantes tienen relación directa con el
problema del trasplante mecánico de teorías y esquemas conceptualanalíticos a las realidades que la investigación pretende estudiar.

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

39

dos. Y muestra que un acercamiento metodológico basado en la ínvestigación empírica rigurosa, como forma de estudiar la realidad y de
aplicar en ella los modelos teóricos, es una condición sine qua non para la labor del sociólogo, del economista y del historiador, del psicólogo o del antropólogo. Los métodos específicos de uno y otro tienen
diferencias: y aún más el armazón teórico-analítico que manejan miembros de una misma disciplina no es el mismo ni produce los mismos
resultados. Estas son verdades muy elementales en las ciencias sociales, pero a menudo se olvidan, como lo ilustra el presente capítulo.
El empresariado no queda descartado como factor que incide en el
crecimiento económico. Historiadores y economistas que pertenecen
a bien diferentes corrientes teóricas, y a variadas nacionalidades, han
hecho valiosos aportes al estudio del empresariado antioqueño. Varios
de ellos, bien vale la pena destacarlo, fueron acicateados por las fallas
que encontraron en los modelos de Hagen y Me Greevey. Además de
los elementos empíricos del método y teorías que dejaron sus críticas
a esos dos trabajos, expuestas en detalle en el presente capítulo, estudiaron importantes aspectos del empresariado paisa. A algunos de ellos
se refiere el resto de este trabajo.

Los orígenes del empresariado antioqueño
Todos los estudiosos de Antioquia coinciden en señalar su notable
actividad económica dentro del cuadro de pobreza y estancamiento de
Colombia hasta comienzos del presente siglo. Así mismo están de acuerdo en destacar unos patrones de acción y de pensamiento peculiares,
indistintamente llamados "espíritu empresarial", "actitud empresarial", "sobresaliente actividad empresarial", "personalidad creadora",
"innovación económica", "ética protestante de los antioqueños",
"agudeza para los negocios", "los antioqueños: los yanquies de América del Sur", "recursos· empresariales", etcétera.

El problema no radica en que ellas hayan sido elaboradas en el exterior y que quienes las hayan intentado aplicar -Hagen y Me
Greevey- sean de nacionalidad norteamericana, si bien ello es un índice de la debilidad estructural de la actividad científica en un país latinoamericano. Las críticas se mantendrían si los autores de estos trabajos tuviesen apellidos criollos, antioqueños de pura cepa si se quiere.

Hay desacuerdo, por el contrario, acerca de las causas de esos patrones de acción y pensamiento del empresariado antioqueño 7 • Y en
la identificación del momento histórico en que aparecen las manifestaciones de ese empresariado. Mientras algunos lo sitúan en el siglo XVIII
(López Toro, Parsons, Ospina Vásquez y Twínam), otros lo colocan
en la primera mitad del siglo XIX (Safford y Brew). Hacia 1850 es la
epoca señalada por otro autor (Hagen), mientras que el período
1890-1915 ha sido también propuesto (Me Greevey).

La evolución creciente -y muy reciente- del conocimiento sobre
Antioquia ofrece respuestas muy positivas a los interrogantes plantea-

En balance, parece plausible situar la formación del empresariado
paisa en la segunda mitad del siglo XVIII y primeras décadas del siglo

XIX.

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Siglo XIX
Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

Como lo muestra Twinam (1976) 8, el siglo XVIII fue escenario
de importantes cambios en los diferentes sectores (minería, agricultura
y comercio) de la economía antioqueña y se constituyó en
... el período formativo para el desarrollo de una distintiva actitud
antioqueña hacia el uso del capital que condujo a la notable actividad empresarial de los siglos XIX y XX ... (Twinam, 1976: 338. Traducción del autor).

Los cambios en la economía antioqueña del siglo XVIII tuvieron lugar
al final del período Borbón, entre los años 1760 y 1810, el período al
que se circunscribe el estudio aludido. En ese período formativo del
empresariado paisa jugó un papel decisivo la economía minera del oro.

La minería antioqueña y el empresariado
La actividad minera aurífera en Antioquia se remonta a los comienzos
de la Colonia, habiéndose desarrollado alrededor de ésta una serie de
poblaciones como Santa Fe de Antioquia, Santiago de Arma, Cácerez, Zaragoza y Remedios.
Hasta mediados del siglo XVII la búsqueda de oro se localizó en un
número reducido de minas de alta productividad, con tierras vecinas
a las labores agrícolas y con un claro atractivo para el establecimiento de las actividades comerciales (López Toro, 1969: 11).

Fuera de estos centros, asentados unos en torno a yacimientos (minería de veta) y otros a la minería de aluvión en ríos como el Cauca y
el Nechí, la población era muy escasa, "exigua" en las pocas reservas
indígenas (López Toro, 1970: 11). La población total de Antioquia no
sobrepasaba los 25 000 habitantes, hacia 1650, época a partir de la cual
se presentan dos grupos diferentes para la explotación minera. Uno de
ellos es el de los mineros autónomos ("barequeros", "mazamorreros",
"zambullidores", "guaqueros"); son núcleos de nómadas
... cuyas actividades sustituyen gradualmente el trabajo de las primeras grandes minas, abandonadas a causa de las dificultades de una
tecnología inapropiada para la explotación a largo plazo, de los pésimos climas y del consiguiente costo excesivo de reposición de las grandes cuadrillas de esclavos, en comparación con su rendimiento... (López Toro, 1970: 13-14).

Estos mineros libres vienen a consolidarse a lo largo de la Colonia como un estrato social, movido en su actividad económica por las condiciones geográficas de un terreno quebrado pero atravesado por innumerables filones y aluviones auríferos; los mineros independientes ven-

4/

drían a constituirse en un elemento decisivq para que Antioquia fuera
una "sociedad relativamente abierta en marcado contraste con otras
regiones mineras de la Nueva Granada en donde sigue predominando
la mediana o gran explotación, o en las zonas donde se arraiga el sistema agrario latifundista" (López Toro, 1970: 15).
El segundo tipo de minería, es la minería organizada o empresarial. Esta enfrentó una serie de frenos a su desarrollo (salarios altos,
tecnología muy rudimentaria, oferta inelástica de mano de obra) que
afectaban su rendimiento económico, mientras que la "tasa secular de
crecimiento del estrato autónomo era sustancialmente más elevada que la
del estrato empresarial" (López Toro, 1970: 25). Hacia 1750 sólo un
tercio de la producción aurífera provenía de la minería organizada; del
total ocupado en población, 5/6 eran mazarnorreros libres (López Toro, 1970: 24). Para esos mismos años, la región estaba sumida en una
profunda crisis económica, que originó las reformas del visitador Mon
y Velarde.
Socialmente, en la Antioquia colonial hubo mayor movilidad que
en otras regiones colombianas. Aunque no debe olvidarse que los grandes mineros-comerciantes vendrían a conformar un grupo poderoso con
grandes capitales a lo largo del siglo XIX, la estratificación social era
menos rígida que en el Cauca o la Sabana.
Bastaba tener suerte o dedicación en la búsqueda del oro o el comercio para ascender. La posición dentro de la pirámide social no estuvo
ligada en Antioquia a los apellidos ni al mayorazgo territorial sino
al éxito en la actividad económica... (Fajardo, s.f.: 50).

La producción de oro en la Nueva Granada tuvo un papel muy importante, siendo casi el único producto de exportación, al punto que "a
fines de la Colonia se calculaba el oro en más de 850Jo de las exportaciones del Nuevo Reino de Granada" (Safford, 1977: 96).
La carencia de estimativos confiables sobre la producción de oro
durante el siglo XVIII había sido hasta años muy recientes un obstáculo para aclarar puntos de vista opuestos sobre la economía antioqueña
en ese período. La paciente investigación de Ann Twinam en los libros
de registro de la fundición (sitio al que debía llevarse el oro para ser
fundido tanto por los mineros como por los comerciantes, base sobre
la cual se liquidaba el impuesto al quinto real), le permitió un cálculo
para la producción año por año en el período 1670-1810 (fwinam, 1976:
cuadro 1). Por el contrabando de artículos y de oro, así como otros
métodos de evasión estas cifras subestiman la producción real, como
Twinam tiene el cuidado de precisarlo: " .. .las sumas que los mineros

�42

Siglo XIX

llevaban a la fundición eran entonces unaaproximación cercana a sus
utilidades más que a la producción real... Las sumas que los comerciantes llevaban a la fundición no representan su utilidad, sino el valor
de su comercio de importación ... un aumento o una caída en la contribución de los comerciantes a la fundición suministra un indicador
amplio de la cantidad de capital disponible para la población; y como
este capital se originó en la minería, significa una medida aproximada
del estado de la minería" (Twinam, 1976: 44-45). Las cifras muestran
un resurgir notable de la minería después de 1750: entre 1750 y 1779
el promedio anual fue de 59 000 pesos de oro (frente a 22 000 pesos
entre 1670 y 1749); de 1780 a 1810 ascendió a 236 000 pesos de oro.
Es decir, la minería produjo 10 veces más capital en 1800 que en 1700
(Twinam, 1976: 45-46).
Estos datos sirven para poner en duda la alegada pobreza y atraso
de toda la sociedad antioqueña en el siglo XVIII y permiten calificar
más ciudadosamente el impacto de las reformas del visitador Mon y
Velarde (posteriores a 1786). Si bien pudieron contribuir a la segunda
fase de aumento de la producción minera (1780-1810), el hecho es que
la producción se había más que duplicado en el período de 30 años previa a su visita y reformas. El aumento de la población y el descubrimiento de nuevos distritos mineros contribuyeron a esta expansión.

La contribución de la minería organizada (los "mineros" eran quienes tenían bajo su control una fuerza de trabajo -libre o esclavade 5 o más personas) y de los mazamorreros a la producción del período Borbón fue muy desigual: los mazamorreros contribuyeron 2/3 de
la producción anual.
La tecnología misma del 'oro corrido' implica que los mineros tuvieran continuamente que invertir y reinvertir su tiempo y su capital para obtener utilidades. Aunque los mineros podían acumular sumas
para inversión posterior, ellos no hicieron suficientes utilidades como para cesar sus actividades mineras y gozar de ingresos acumulados (Twinam, 1976: 83-84).

La referencia a estos aspectos de la minería en el período en cuestión
se justifica, pues la expansión que se presentó en la producción minera
tuvo efectos en otros sectores de la economía regional (comercio y agricultura) constituyó unas condiciones tales que en esos años se puede
situar la formación del empresariado antioqueño. Esa es una de las conclusiones que se derivan de la tesis doctoral de Twinam (1976) acuciosamente respaldada en fuentes primarias que no habían sido utilizadas
en estudios previos.

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

43

Tanto las oportunidades como las limitaciones de la economía colonial antioqueña influyeron decisivamente en la capacidad de acumulación de la élite regional, así como en la altísima diversificación del
capital, las múltiples ocupaciones de la élite y la re-inversión continua
de su capital. La capacidad de acumulación de la élite antioqueña fue
superior a la de otras élites regionales; pero era "suficiente pero no demasiado" y no comparable con la de los mineros de Guanajuato o los comerciantes de Buenos Aires.
Los riesgos y los retornos esporádicos de la minería, el comercio y
la agricultura forzaron, entonces a los antioqueños, a usar el capital
limitado que ellos poseían diversificándolo como colchón de seguridad contra la incertidumbre. Paradójicamente, el conservatismo y la
prudencia llevó a los antioqueños a invertir en forma innovadora ganando así una temprana reputación como empresarios (Twinam, 1976:
341).

Las realidades económicas movieron a los antioqueños a
mantener capital fluido, disminuír los riesgos y reinvertir continuamente...... Hacia el fin del período Borbón, lo que había sido un
'modo de estar', es decir la adaptación a una realidad económica específica, se había transformado en un 'modo se ser', una forma de
vida que trascendía las condiciones históricas que la habían creado...
La continuación de su propia tradición 'conservadora' llevó a losantioqueños a brillar como mineros, comerciantes, colonizadores, banqueros, cultivadores de tabaco, constructores de ferrocarriles, productores de café y, finalmente, los industriales de Colombia. (Twinam, 1976: 344).

Esta conclusión ¿cómo se confronta con lo que Twinam llama la "tendencia natural" de las sociedades mineras a "crear élites con algún potencial empresarial"? Comparando los casos de centros mineros como
Popayán, Guanajuato (México) y Minas Gerais (Brasil), concluye que
en dichos casos había otras alternativas para que los mineros y comerciantes ricos adquirieran estatus social: encomiendas y haciendas en Popayán y Guanajuato; en el caso de Minas Gerais los recursos mineros
no fueron suficientes para sostener una "naciente élite empresarial".
Pero en nuestro caso "los medellineses del siglo XVIII no tenían estas
alternativas" (p. 286). Es por estas circunstancias objetivas que losantioqueños tuvieron que desarrollar habilidades empresariales.
Otra conclusión importante apunta a la composición de la élite de
Medellin. Basada en una minuciosa reconstrucción de datos para averiguar la conformación del Cabildo, las actividades económicas de sus
miembros y una invaluable lista de estratificación de la élite basada

�44

Siglo XIX

en los ingresos mineros y comerciales, se muestra (Twinam, 1976: 225)
que los miembros de la élite eran a la vez mineros de oro y comerciantes que dominaban el Cabildo de MedeUín y ocupaban las más altas
posiciones dentro de éste. La minería de oro y el comercio estaban íntimamente interconectados pues la minería dependía del aprovisionamiento por parte de los comerciantes, y éstos a su vez requerían conocer el volumen de la producción de oro. Y constituían las actividades
más prestigiosas y un pre-requisito para el poder político: " .. .la correlación entre riqueza y cargos políticos fue casi exacta. Con muy pocas
excepciones, la élite política reflejaba la élite económica" (Twinam,
1976: 238).
Debe señalarse la variedad de tópicos muy bien entretejidos que
analiza en la élite medellinense: la élite económica y su interrelación
con la élite política; la composición de la élite en cuanto raza, ilegitimidad de nacimiento, los peninsulares y las familias criollas. "La sociedad medellinense puso un alto valor al nacimiento legitimo, la pureza racial y la riqueza acumulada a través de la minería y el comercio"
(Twinam, 1976: 279). En cuanto a las ocupaciones de varias generaciones de los miembros de la élite, vale destacar que
... La élite de Medellín, difirió substanciaJmente de las élites de Popayán o Guanajuato. En Medellín los hijos siguieron a sus padres en
la minería y el comercio, continuando una tradición empresariaJ ...
(Twinam, 1976: 278).

El comercio en el período Borbón:
vínculos inter-sectoriales y formación de/ empresariado
En cuanto al comercio, en el trabajo de Twinam se examinan el volumen de las importaciones, su distribución entre los diferentes tipos de
comerciantes y la habilidad de estos para "adquirir y manipular"
capital.
Las "guías" que se otorgaban a los comerciantes en las aduanas,
los registros que los comerciantes llevaban al entregar a la Fundición
una cantidad de oro igual al valor de los bienes importados, los registros mismos de la Fundición, así como los libros de cuentas de un importante comerciante de Medellín, sirven como fuente para determinar no sólo el monto de las importaciones sino para identificar la élite
comercial. Twinam hace un rastreo sistemático y construye 46 series
anuales de importaciones, utilizando fuentes inexplotadas hasta que la
historiadora norteamericana realizó su estudio.
Según estos datos el comercio de importación se quintuplicó en el

Dávila: El empresariado antioqueño (176()./920)

45

período 1760-1810 y refleja las mismas fluctuaciones de la producción
de oro. Así mismo aparecieron nuevos centros urbanos a medjda que
la minería se desplazó de las tierras bajas de Santa Fe de Antioquia
hacia las tierras altas de Rionegro y Medellin. Por ello fueron apareciendo aduanas en diferentes poblaciones. Hasta 1763 sólo existía la
de Santa Fe de Antioquia, año en el cual se establecieron aduanas en
Medellin y Rionegro, seguidas por las de Marinilla·(l791) y Santa Rosa (1795).
Una de las reformas de Mon y Velarde se encaminó a crear un nuevo
grupo -los rescatadores de plata- encargado de ir a los distritos mineros y dar a los mineros monedas de plata a cambio del oro en polvo.
Con esto buscaba crear competencia a los comerciantes que actuaban
como rescatadores de oro, quienes tenían un gran poder sobre los mineros y mazamorreros. "El valor del oro de los míneros y los mazamorreros variaba en proporción inversa a su necesidad por artículos"
(Twinam, 1976: 103). Mon buscó crear un nuevo tipo de comerciantes
domésticos, quienes no importarían los artículos directamente fuera de
provincia, sino los comprarían al por mayor de los importadores de
Medellin y Rionegro. Estos últimos apoyaron dicha reforma: podían
todavía seguir teniendo comercio con míneros y mazamorreros; tendrían competidores en los nuevos mercados domésticos, pero a su vez
estarían relevados de la obligación de llevar el valor de sus registros
de mercadería en oro a la fundición (Twinam, 1976: 106-108). A los
comerciantes les favorecía también porque al convertirse en mayoristas se expanderían sus volúmenes de importación.
Una consecuencia inesperada de la reforma comercial fue la nueva dependencia que se creó: los comerciantes importadores vinieron
a controlar a los mercaderes domésticos, pues dado que no había suficiente plata, los importadores -quienes sí viajaban fuera de la
provincia- comenzaron a intercambiar oro en barra por monedas de
plata, con una pingüe ganancia resultante de su sagacidad empresarial:
los comerciantes hacían utilidades por dos lados: cuando intercambiaban oro en barras por monedas de plata y de nuevo cuando intercambiaban las monedas por oro en polvo. El efecto último de la reforma monetaria de Mon fue permitir a los comerciantes se'r banqueros y mayoristas y acumular utilidades adicionales (Twinam, 1976:
113: Nuestro subrayado).

Twinam indentificó l 028 comerciantes importadores en toda la provincia para el período bajo consideración (1763-1810): 157 en Santa
Fe de Antioquia, 411 en Rionegro y 385 en Medellín (Twinam, 1976:
tabla 12: 129). Los clasifica en cinco grupos de acuerdo con el volu-

�4ó

Dávila: El empresariado antioqueño (176().J920)

SigloXJX

meo de sus importaciones: los del primer grupo, obtenían sus mercaderías en Honda o Nare; se dedicaban sólo de tiempo parcial a sus negocios de importación de muy baja escala, y se "especializaban" en
la importación de cacao y textiles para uso personal (Twinam, 1976:
130-132). En contraste la élite comercial se refiere a los tres grupos mayores (registros superiores a 10 000 pesos de oro), que comerciaban con
Bogotá, Cartagena, Popayán, y Quito. "Las élites comerciales de Santa
Fe de Antioquia, Rionegro y Medellin jugaron diferentes roles dentro
de sus respectivas áreas" {Tinam, 1976: 146), evidenciando gran
diversidad.
En el cuadro 1 que se ha preparado re-ordenando la valiosísima
tabla que aporta Twinam (1976, ~abla 12: _129) se pu~de ver la difer~~cia
entre el tamaño y el monto de 1mportac1ones reabzadas por las elites
comerciales de las tres ciudades.
Para entender más la actividad muy diversificada y multifacética
de la élite de los comerciantes, el caso de un comerciante de Medellín
(Mateo Molina) es muy expresivo:
Molina no fue solamente transportador y vendedor de artículos y evaluador de polvo de oro. Además fue banquero, padre en ausencia,
promotor, portador de correo y droguista ... estos deberes pueden considerarse como los equivalentes coloniales de la publicidad. Los clientes
deben haber evaluado la disposición de diferentes comerciantes para
identificarse con sus intereses, como un factor para decidir a quien
darle sus negocios (Twinam, 1976: 158. El subrayado es nuestro).

Pero ¿cuál era el volumen de las utilidades que obtenían los grandes
comerciantes? Estas se veían afectadas por un sinnúmero de dificultades y limitaciones: grandes distancias y tribulaciones del transporte (canoa, mula), clima maligno, condiciones comerciales desventajosas frente
a los mayoristas de Cartagena, dificultades para cobrar a los mineros,
provisión a los rníneros no sólo de mercancía sino de préstamos y protección a sus farníliares mientras el minero estuviera ausente. A lo anterior se sumaba la restricción de ejercer su comercio dentro de los lírnítes provinciales.
Estas dificultades fueron determinantes en la formación de una actitud y hábitos empresariales. Para ponerlo en términos comparativos,
un comerciante porteño en una sola transacción en Buenos Aires ¡manejaba el equivalente a las importaciones de todo un año de un miembro de la élite comercial paisa! (un Francisco Campuzano, José María
Montoya, José María Aranzazu o cualquiera de los 20 más grandes
importadores identificados por la rnínuciosa investigadora norteamericana; Twinam, 1976, tabla 17: 162).

47

CUADRO 1
DISTRIBUCION DE GRUPOS COMERCIANTES,
PROVINCIA DE ANTIOQUIA Y CIUDADES
DE SANTA FE DE ANTIOQUIA, RIONEGRO Y MEDELLIN (1763-1810) (*)

Santa Fe Rionegro Medellín
Comerciantes
Importadores
- Elite comercial (**)
• Número de sus
miembros
• % del total de
comerciantes
importadores
• Número de sus
miembros con
importaciones
superiores a
100 000 pesos
de oro
- Valor de las

Otros

Total
provincia

157

411

385

75

l 028

10

44

65.

7 (***)

126 (***)

6.3

10.7

16.8

9.3

12.3

l

4

o

2

7

¡

Importaciones
• Importaciones
totales
742 791 2 434 233 2 431 429 363 460 5 971 913
• Importaciones de la
élite comercial
427 299 l 748 115 l 746 008 223 446 4 144 868
• % importación élite
comercial
57.5
71.8
71.8
61.5
69.4
(*) Basado en: Twinam, 1976, tabla 12: 129. Se ha reordenado la tabla

(**) La élite corresponde a quienes importaron más de 10 000 pesos de oro
(***) "El n~ero
'
de comerciantes
.
en las categorías superiores a 50.00 pesos
sumados por cmdades no concuerda con el total provincial. La disparidad ocurre
porque,~gun?s comerciantes registraban sus artículos en más de una aduana
local... (Twmarn, 1976, tabla 12: 129, nota -b-).

�48

Siglo XIX

Bajo tales circunstancias:
...el período Borbón condujo a una expansión significativa del volumen de la producción de oro y de las importaciones. Empero, ni una
élite minera ni una comercial dominaron la producción de oro o el
comercio dentro de la provincia. Los mineros organizados enfrentaron el riesgo de las restricciones de la minería de aluvión y no producían la mayoría de polvo de oro. El comercio fue igualmente riesgoso, ya que los comerciantes tenían que compartir mercados con los
pequeños mercaderes y tenían que luchar para poder pagar sus deudas a los mayoristas del virreinato. La naturaleza misma y organiza.
ción de los sectores comercial y minero llevó a una situación de "suficiente pero no demasiado". Los mineros organizados y los comerciantes importadores fueron capaces de acumular ciertas cantidades
de capital, pero loS-riesgos y restricciones de prospectar y de importar los forzó a diversificar sus inversiones y a actuar en una forma
empresarial (Twinam, 1976: 165).

La agricultura en el periodo Borbón:
el desequilibrio entre el sector minero y el agrícola
La preferencia por el uso excesivo de la tierra (ganadería y técnicas de
agricultura de quema); los límites naturales a su uso intensivo, a causa
del sistema institucional de tenencia, originalmente de concesiones realengas fragmentadas luego por ventas, usurpaciones y herencias; las
tendencias latifundistas y orientación hacia el intercambio comercial
de la economía agrícola de Antioquia (López Toro, 1970: 30-33); la
escasez de tierras fértiles y bajo rendimiento de la tierra, la escasez de
mano de obra y el predominio de pequeñas explotaciones, son algunas
de las características de la economía agrícola antioqueña. Esta entró
en crisis a fines del período colonial y fue otro de los sectores que buscó mejorar el oidor Mon y Velarde con una "reforma agraria" para
"restaurar el orden social, superar la crisis de altos precios y baja ocupación, estimular y diversificar la producción y amparar nuevas colonizaciones. La más extraordinaria de estas reformas consistió en
conceder acceso libre y gratuito a extensiones limitadas de tierras para
la fundación de pueblos y de colonias agrícolas en la vecindad de los
centros mineros, sin respetar los derechos previos de los terratenientes" (López Toro, 1970: 34-35).

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

49

...Después de todo, no se adminsitra una hacienda en la misma forma que se acomete una explotación minera, y la clase especial y el
talento y actitudes que marcan el éxito en la última conlleva cierta
incompatibilidad con los hábitos más sedentarios del granjero eficiente.
En este tipo de inflexibilidad del factor empresarial podría encontrarse
buena parte de las causas de la incapacidad de asignación eficiente
de los recursos laborales y naturales entre minería y agricultura... (López Toro, 1970: 35. Nuestro subrayado).

Twinam ha destacado la no existencia de un producto agrícola para
exportación como un limitante adicional, destacando
... el poco incentivo existente para desarrollar un producto agrícola
de exportación, cuando existía uno metálico tan eminentemente adecuado ... El valor de la tierra estaba deprimido al punto que la producción agrícola estaba reducida a unos límites locales en vez de interprovinciales... (Twinam, 1976: 171).

Igualmente la no abundancia de mano de obra barata y las condiciones topográficas no permitieron el desarrollo del sistema de hacienda.
La riqueza agrícola de Antioquia estaba en el Valle de Medellín; la historiadora norteamericana examina la distribución de tierra, concluyendo
que la élite agrícola no dominaba la propiedad ni el uso de la tierra
en dicho valle: " ... aquellos individuos que poseían un área sustancial
en tierra, tendían a diversificarla en varios sitios en vez de concentrarla en uno" (Twinam, 1976: 186). Esa élite no podría monopolizar la
producción agrícola a la cual contribuía una importante población de
pequeños agricultores y en la cual estaba presente la dependencia del
Concejo de Medellín (dominado por mineros y comerciantes) en la fijación de precios de los granos. Twinam ilustra algunos enfrentamientos entre los agricultores y la élite minero-comerciante. En este contexto examina las reformas de Mon y Velarde y el apoyo a sus políticas
de distribución de tierras: " ... Aunque la mayoría de la élite antioqueña era propietaria de tierra, no veía la adquisición de más tierras como
algo necesario para el mantenimiento de su prestigio o de su bienestar
económico" (Twinam, 1976: 204). Esto se sustenta en un censo de tierras realizado en 1787 al que acude Twinam. Para examinar la capacidad de acumulación de la élite agrícola tiene que acudir a "descripciones generales en vez de datos estadísticos".

La colonización como campo de acción empresarial
El desequilibrio entre el sector minero y el agrícola tiene un componente relacionado con la actividad empresarial. El desaparecido
investigador antioqueño Alvaro López Toro lo manifiesta muy
gfaficamente:

Hay otra actividad de importancia en el desarrollo de Antioquia y en
la conformación de su empresariado, en particular en la segunda mitad del siglo XIX: la colonización antioqueña en el occidente colom-

�50

Siglo XIX

biano. El primero en estudiarla detenidamente fue el geógrafo norteamericano James Parsons (1950) cuyo trabajo va mucho más allá de los
aspectos geográficos para cubrir aspectos económicos y sociales y ha
significado un trabajo clásico de obligada referencia. A medida que
ha aumentado el estudio sobre Antioquia, en buena parte estimulado
por el trabajo pionero de Parsons, algunos de sus planteamientos han
sido cuestionados. Es importante precisar una afirmación de Parsons,
porque hace también referencia a algunos rasgos de lo que se ha llamado el "espíritu empresarial" de los antioqueños. Dice Parsons:
En Antioquia los derechos mineros tuvieron siempre precedencia sobre los derechos agrícolas ......El concepto de riqueza, entonces, no
estaba vinculado a determinados pueblos y al suelo, sino más bien
al trabajo duro y a la iniciativa... este caso rarísimo de una sociedad democrática de pequeños propietarios en un continente dominado por un latifundismo latino tradicional ... (Parsons, 1950: 105-106.
Citado por López Toro, 1970: 87-88).
López Toro fue uno de los primeros en contraponer a esta imagen algo
ideal la más compleja de los tres tipos diferentes de colonización antioqueña durante el siglo XIX: concesiones realengas, colonizaciones
capitalistas y baldíos.

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

51

dad empresarial de particular interés, que significó un área más de diversificación: la compra y parcelación de tierras. Los especuladores paisas de bonos tuvieron una "conducta peculiar" y en contraste con sus
colegas de otras partes de Colombia "movilizaron sus recursos con una
mentalidad ávida de lucros fmancieros tangibles y de pronta recuperación del propio capital. Esta motivación capitalista, en armonía con
el espíritu comerciante vernáculo de Antioquia, predominó sobre otras
consideraciones de prestigio social, influencia política y simple acumulación de propiedad raíz" (López Toro, 1970: 41. El subrayado es
nuestro).
Este tipo de colonización está ilustrada en el trabajo del inglés Keith
Christie (1974) sobre la oligarquía del Viejo Caldas.
Christie contradice la idea comunmente aceptada de Caldas como
una sociedad igualitaria de minifundistas, cuyos orígenes ha sido convencional atribuír a una tradición de colonizadores-fundadores y campesinos de origen humilde.

Los aspectos negativos de la colonización son también evaluados por
López Toro (1969: 61): desigualdad social en los beneficios a los emigrantes; las convulsiones políticas dentro de las cuales operaba el movimiento colonizador; predominio de agricultura de subsistencia y destrucción de recursos forestales.

La colonización capitalista fue adelantada por un grupo de "buenas familias" de Antioquia Central ("un grupo económicamente modesto pero socialmente orgulloso, un patriarcado rural ... ", Christie,
1974: 25), que tuvo los medios para organizar caravanas de colonizadores, peones, mulas y ganado. Más tarde, en la colonización del sur
de Caldas, jugó un papel importante una empresa capitalista que vendía tierr~ para c~lonización (la Empresa Burila). A este respecto la
reclamación que hizo la Empresa de una enorme extensión de 200 000
fanegadas (desde la mitad sur del Quindío hasta el norte del Valle del
Cauca) tuvo un "efecto equívoco". Por un lado, sus ingresos fueron
a fort3:1ecer a ~os mayores accionistas de la Empresa Burila, oligarcas
de Cali_ Y Ma~es. Pero a su vez en medio de serios conflictos y reclamaciones de tierras entre los colonos y vecinos frente a la Empresa
"1:fl~_cha de esta tierra se filtró del control de estas pocas familias y per~
rmt10 a m~chas otras establ~erse en fincas de tamaño medio ... A pesar de Burila y de muchos rmembros de la oligarquía que se movieron
hacia la región, ... ésta ofreció gran oportunidad a muchos de los pobres" (Brew, I 974: 56-57). Este tipo de colonización tenía antecedentes en otra poderosa compañía que también se basaba en la venta de
tierras cuyo origen estaba en concesiones reales: la empresa González
Sal~ YC'_1ª:• un_a " ... empresa exitosa de venta de tierras ... (en la cual)'
familias oligarqmcas de Medellin como los Mejías, los Gutiérrez y los
Aranzazu se lucraron grandemente". (Christie, 1974: 23).

La colonización que López Toro llama capitalista fue una activi-

En la fundación de numerosos pueblos se muestran los diferentes

Los logros de la colonización hasta 1880 fueron: superar el estrangulamiento de la producción agropecuaria; aumentar el nivel de vida
y las oportunidades de trabajo para una capa social necesitada; desarrollar una "población más numerosa, menos estratificada socialmente y con mejores condiciones de movilidad ocupacional y terriorial"
(López Toro, 1970: 61). Además contribuyó a la diversificación de la
actividad empresarial del grupo de los comerciantes:
las empresas especulativas en concesiones de tierras, la ampliación
de los mercados de artículos de importación, la experiencia política
en cuanto al fomento de una nueva orientación agraria, etc., fueron
todos factores que contribuyeron a ampliar el horizonte de acción de
este influyente grupo y arraigar en él una tradición empresarial cuyos
frutos se multiplicarian al iniciarse posteriormente la gran corriente
· de industrialización (López Toro, 1970: 61. Nuestro subrayado).

�52

SigloXIX

tipos de colonización, ilustrándose un mayor control oligárquico en el
norte de Caldas que en el sur. Si biten este es un distintivo en Manizales
(ciudad que a su vez dominó la vida regional por largo tiempo), Christie muestra cómo en el caso de Pereira, usualmente descrita como el
fruto de colonos paupérrimos, una familia (los hermanos Marulanda)
jugó un rol dominante. Como empresarios multifacéticos estuvieron
envueltos en negocios de tierras, ganadería, construcción, fincas de raíz urbana, préstamos a individuos y acuerdos de cosechas. Más tarde se asociaron con un pariente, rico propietario de tierras en el Qundío, diversificándose aún más hacia la explotación extensiva de pastos, minas
de sal y oro y propiedades urbanas en pueblos quindianos. Ese poder
ha continuado: " ...a causa de que muchos descendientes de los Marulanda se casaron con miembros de otras acaudaladas familias, subsiste
hasta hoy en día una fuerte linea de continuidad entre el poder socioeconómico y la familia Marulanda" (Christie, 1974: 50).
En síntesis, la colonización fue en parte un nuevo y fructífero campo
de acción para el empresariado paisa después de 1850. A través de ella
se afirmaron las características de diversificación, especulación, innovación, toma de riesgos, sagacidad y trabajo duro del empresariado
antioqueño.

Del empresariado minero y comercial al industrial
Queda demostrado hasta ahora que el empresariado antioqueño surgió en el período entre 1760 y 1810 de la expansión a la vez que de las
limitaciones de la minería de oro y el comercio. En ese período inicial,
la exitosa actividad empresarial de la diversificada élite minera y comercial, estuvo confinada al escenario regional de la provincia de Antioquia. Las evidencias que sustentan esta afirmación son las ya comentadas de Ann Twinam, cuyo rigor y creatividad en el manejo de
fuentes primarias secularmente olvidadas otorgan validez a sus
conclusiones.
Otro riguroso historiador, el británico Roger Brew, terminó dos
años antes que Twinarn, en 1974, su tesis doctoral, también un documentado y valioso estudio del desarrollo económico antioqueño, que
cubre desde la independencia hasta 1920.
Hay una divergencia que nos parece resuelta a favor de Twinam.
A diferencia de ésta, Brew -cuyo estudio justamente comienza donde
termina el período cubierto por Twinam -sostiene que "la élite empresarial que dirigió la industrialización en el siglo XX surgió en el período entre 1820 y 1880 de una clase de hombre humilde y desconocido",

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

53

j

(Brew, 1977: 35). En una nota de pie de página, Brew precisa que 1790
podría ser una fecha factible para "fijar el comienzo del surgimiento
de los mercaderes antioqueños... Pero apenas en la década de 1820 se
pueden empezar a establecer vínculos familiares ininterrumpidos entre
los comerciantes de Medellín, de imoortancia muy reciente, y los empresarios de principios del siglo XX" (Brew, 1977: 35, nota de pie de
página No. 1).
La minería, agricultura, café, ganadería, el crédito y la colonización, son los sectores económicos que estudia Brew para el período
1820-1920. Su propósito es explicar el surgimiento de la industrialización en Antioquia. Este es un propósito diferente, estrictamente hablando, de explicar el surgimiento del empresariado. Pero uno y otro
están relacionados y a lo largo de su libro se encuentran copiosos elementos para comprender la evolución de la actividad empresarial durante el siglo XIX.
Brew parte del supuesto que hay que reconocer " ...el peligro de
buscar explicaciones simples para los procesos históricos ... " (Brew,
1977: 23). Así examina cuatro condiciones fundamentales para el surgimiento de la industrialización en Antioquia: espíritu empresarial, financiamiento, adaptación a la nueva teconología y mercado de trabajo. Para cada una de estas condiciones, estudia un conjunto de variables mediante la "observación cuidadosa" de los hechos históricos. Las
numerosas variables estudiadas'' ...reflejan quizá el deseo del autor de
no dejarse guiar demasiado por juicios y teorías preconcebidas en la
selección del material" (Brew, 1977: 415).
Una conclusión central es que en la industrialización de Antioquia
jugó un papel crucial la economía minera de la región. Le dio un impulso inicial y creó patrones conducentes a que la industrialización no
fuera un "paso brusco e inesperado dado por extranjeros o por antioqueños impulsados súbitamente por el auge de las exportaciones"
(Brew, 1977: 408). La economía cafetera, en creciente expansión después de 1890 '' ...aceleró muchísimo los procesos iniciados por aquella
(la minera)" (Brew, 1977: 133), dando un impulso definitivo pero no
inicial a esa industrialización "local y autóctona". Impulso que se concretó en la expansión del mercado de bienes de consumo no sólo "entre los propios cultivadores, sino en toda la infraestructura que se creó
en Medellin y otros centros más pequeños en la última décadá del siglo
XIX par~ la exp?rt~ción y elaboración del grano" (Brew, 1977: 295);
los cambios cualitativos en los patrones de consumo (por ejemplo, gaseosas, cerveza y cigarrillos desplazando artículos autóctonos); el trabajo de la mujer y los niños en las épocas de cosecha o su desplaza-

�54

Siglo XIX

miento a casas de elaboración y empaque del grano en Mede~; el estímulo a los inversionistas; impulso a la industria de la fu~di~tón Y de
equipo para procesamiento del grano _(des~ulpadoras, prmc1palmente) Por otra parte, a pesar de que Ant1oqwa no fue un centro art~~nai de la importancia de Santander, existieron durante el predo~o
de la economía minera manufacturas artesanales y domésticas ?º solo
en Medellín sino en la provincia. Y " ... debe recono~rse_un~}m~ de
continuidad entre la manufactura artesanal, la orgaruzac1ón seoufabril" y finalmente el establecimiento de la fábrica moderna" (Brew,
1977: 328).
1

1

El empresariado recibe un tratamiento central Y_ muy cuidado~o
en este trabajo, logrando conclusiones de !111portanc1a. La economta
minera'' ... creó las condiciones para el surguruento de una clase de empresarios con las tradicionales virtudes capitalistas tan marcadél;S q~e
aún hoy parecen sacadas de un texto sobre e! desarrollo ~el capitalismo" (Brew, 1977: 407). El espíritu empresanal de los ant1oqueñ?s no
surgió únicamente en esa clase empresar!al sino en ~f~rentes ruveles
sociales. y fue el resultado de las oporturudades ~onom1cas que se derivaban de los recursos naturales, el oro en particular. Este, Yen menor volumen la plata, constituyó la ú~ca exportación per~anente de
Colombia y de Antioquia durante el siglo XIX hasta que los cafeteros pudieran aprovechar la constru~ión del_ferro~ril" (Brew, 197~:
129). La minería implicaba grandes nesgos (1~ce_rt1dumbre de la cont_1nuidad de la riqueza de las minas; desconoc1m1~nto de la, tecnologia
avanzada· dificultades de abastecimiento de los mmeros, etcetera). Pero
era grand~ el interés de los comerc_ian!es en el oro ~m~ b~se para negociar con otras regiones por la liqmdez que daba, as1m1~mo, desde
la época colonial a los comerciantes les interesaban los v~c~los con
la explotación del oro en el comercio alrededor del _abast~~1ouento d_e
los mineros. Dentro de un panorama de muy escasa mvers10n en_ la~nería, después de la Independencia los comerciantes mostraron m~eres
como inversionistas en minas de veta. Brew toma algu1:1os casos ilustrativos de comerciantes que inviertieron en grandes mmas; defme_ la
élite de Medellín para mediados de siglo como las 200 personas de mgresos más altos (basado en el catastro de la junta calificadora d~ Medellín en 1853), indicando que estaba compuesta por." .. -~omerc1a~tes
que vendían mercancía extranjera, ~~os p~cos prop1eta~os de mm_as
y los miembros jóvenes de esas familias.:. (Brew_, 1977. 89). _Prec1_sa
que "muy pocos de los mineros po~res e !~dep~ndientes_se ennq,~ec1eron sin haber sido también comerciantes . Indica también q~e ..~en
la segunda mitad del siglo XIX, los hombres de empresa ant1oquenos
fueron los comerciantes de Medellin ... " (Brew, 1977: 39).

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

55

Algunos rasgos de esta élite empresarial son:
1) Ejemplifican una muy alta movilidad social, canalizada a través del comercio.

2) El comercio local antioqueño caracterizado por la fragmentación del mercado y las grandes fluctuaciones de los precios sirvió de
escuela y entrenamiento a las habilidades comerciales de los
antioqueños.
3) Siendo diferentes los minoristas provinciales de los mayoristas
de Medellín, sin embargo la facilidad de crédito para el comercio permitía el tránsito de minorista hacia mayorista, aunque esta situación
cambió a mediados del siglo.
4) Sus valores culturales son los de un "puritanismo" (no protestante sino católico): dedicación al trabajo, frugalidad, y la "mezcla paradójica de respeto a las costumbres patriarcales y al individualismo"
(Brew, 1977: 59).
5) Hay numerosos casos de familias (en vez de individuos) de la
élite de notable y diversificada actividad empresarial anterior al café:
mayoristas de importación y exportación Ouego exportación de café)
que antes se habían dedicado al comercio local al detal; minería; terratenientes; los "nuevos" terratenientes que después de la Independencia obtuvieron grandes extensiones de tierra, a bajo precio, en pago
por préstamos hechos al gobierno y que estaban interesados en explotarla; finanzas: buena parte de los bancos creados en el siglo XIX fueron familiares; las compañías por acciones estaban dominadas por socios emparentados; financiación y control de la colonización; manufactura; transporte. Como indica Brew: " .. .la familia podría recurrir
a las reservas de capital y de conocimientos técnicos de todos sus miembros, quienes consideraban que la confianza mutua y la multiplicidad
de actividades significaban la seguridad a largo plazo para todos"
(Brew, 1977: 112).
6) En las actividades de mayor riesgo (comercio, minería, banca
y manufacturas) imperaron las compañías familiares; mientras que en
la especulación de tierras se asociaban "unas pocas familias relacionadas" (Brew, 1977: 113, nota de pie de página, No. 56).

7) Esta élite empresarial tenía una "mentalidad progresista", abierta, reflejada en la colonización hacia el sur en la cual fue " .. .la aliada
natural de los colonizadores contra los obstáculos que a estos pusieron
los herederos de los donatarios coloniales . .. " (Brew, 1977: 168).

�56

Siglo XIX

8) La innovación que exhibió la élite (pero asimismo otros sectores) se reflejó no sólo en la adopción y adaptación de nuevas tecnologías (especialmente en la minería), sino que tuvo múltiples manifestaciones, por ejemplo: el apoyo a la educación técnica (escuela de Arte y
Oficios de Medellín, desde 1864), una marcada habilidad de los ingenieros paisas de " ...aprender experimentando y de improvisar soluciones rápidas para problemas específicos" (Brew, 1977: 377), introducción
de nuevas variedades de pastos y razas en la ganadería, difusión de innovaciones haciendo giras por la provincia (por ejemplo, para difundir nuevos métodos de cultivo y explotación del tabaco, Brew, 1977:
261 y para demostrar maquinaria textil).
9) Mantenía contactos no sólo con otras regiones de Colombia sino también del exterior.
10) La existencia de alicientes económicos determinó que los empresarios paisas se interesaran diferencialmente por el cultivo de la tierra: interés en el caso del café, antes en el tabaco; pero no en productos alimenticios; sí en la ganadería (Brew, 1977: 226).
11) Las ferias ganaderas constituyeron otra escuela empresarial.
12) La acumulación de capital está intimamente ligada a la "aparición del grupo de familias de empresarios". Acerca de su relación
con la industrialización, el autor no es claro al sostener que la importancia de la acumulación real disminuye a lo largo del siglo XIX: la
industria no requirió mucho de capital; fue selectiva, hubo una gran
inflación y especulación entre 1899-1904, el café se desarrolló sin mucho capital previamente acumulado. Sugiere que el capital necesario
para la industria fue acumulado en forma " ... más súbita y mucho menos gradual" (Brew, 1977: 86).
13) Los comerciantes antioqueños, como los de Cundinamarca, iniciaron el cultivo del café para exportación. Hacia 1880 éste era reducido en Antioquia si se comparaba con el de Cundinamarca y Santander. Pero ésto no fue
.. .por falta de iniciativa de los comerciantes, sino debido al costo del
transporte del producto hasta el río Magdalena ... En la década de
1870 José María Jaramillo Zapata -quien había sembrado dos mil
cafetos en tierras inapropiadas cerca de Río negro-... y las familias
Ospina y Vásquez fueron los convencidos más entusiastas de las posibilidades económicas del café en Antioquia, y los partidarios más
vehementes de la construcción del ferrocarril... (Brew, 1977: 271-272).

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

57

El papel de las familias en la actividad empresarial y la diversificación
de intereses económicos de las más poderosas familias, vino a reforzarse con el café. Un ejemplo es el de las ya nombradas familias Ospina
y Vásquez: dos de sus miembros, Mariano Ospina Rodríguez y su cuñado Eduardo Vásquez, que habían conocido la técnica de la industria
cafetera en Guatemala, establecieron las haciendas cafeteras más grandes de la región. En 1883 inmportaron despulpadoras modernas y
trilladoras.
El poder de estos empresarios era muy grande:
La sociedad anónima establecida alrededor de 1890 por los hijos de
Mariano Ospina, con el nombre de "Ospina Hermanos" además de
los intereses en minería y la metalurgia, tenía seis grandes haciendas
a lo largo del Alto Cauca Medio. En 1926, las familias Ospina y Vásquez todavía tenían seis fincas en Fredonia y otras en diferentes sitios, con un total de 838 000 cafetos, siendo muy posiblemente los
mayores productores de café en Antioquia (Brew, 1977: 279, nota de
pie de página No. 139).

La historia social, económica y política del café no la hizo Brew, pero
sí el historiador colombiano Marco Palacios (1979) uno de cuyos mayores aportes lo constituye el estudio minucioso de grandes haciendas
cafeteras no sólo en Antioquia sino también en Cundinamarca. Y, justamente, basa parte de su trabajo en el archivo Ospina de la mencionada familia.
A la diversificación de sus actividades previa al cultivo del café,
debe añadirse que la integración de las diferentes fases del complejo
negocio cafetero hizo que ellos como otros
. .. empresarios antioqueños, concluyeron que su debilidad residia en
su carácter de intermediarios. En el segundo decenio del siglo, las empresas más pudientes decidieron abrir negocios, directamente en New
York como importadores y comisionistas. En 1913, Vásquez &amp; Correa, anuncia a los comisionistas de New York este proyecto, para
recibir a vuelta de correo la respuesta de que les serían retirados todos los créditos... En vista de esta situación ... los capitales tuvieron
que conseguirse en Colombia ... (Palacios, 1979: 231-232) .

14) Tanto familias liberales como conservadoras se destacaron empresarialmente, generándose poco conflicto político a diferencia de otras
regiones del país. Y esa élite empresarial que " ... no cerró las puertas
a gente nueva, ni siquiera después de que se vio bien establecida en el
mundo social y económico... indudablemente constituyó un núcleo de
inmenso prestigio y poder" (Brew, 1977: 407).

�58

Siglo XIX

15) La figura del empresario industrial no existía en el sistema artesanal; aparece con el sistema semi-fabril, en el cual se dan estratos:
"Este capitalista dirigía él mismo el negocio, o conseguía un administrador más capacitado técnicamente y a las órdenes del administrador
estaban los obreros, que se dividían en calificados y no calificados"
(Brew, 1977: 336).
Fuera de las mencionadas conclusiones sobre el papel de la minería y el café en la industrialización antioqueña y de aquellas relacionadas con la élite nos parece importante señalar que abundan otras sólidamente respaldadas en los hechos históricos muy bien ensamblados
en los diversos capítulos. Y que constituyen un aporte pionero en varios sentidos: uno en cuanto su amplia cobertura (una historia económica y social de Antioquia en el siglo XIX). En segundo término, están muy bien integradas, permitiendo ver la interrelación entre las diversas actividades económicas. El hilo conductor entre ellas nos parece que en muy buena parte es la élite empresarial. En tercer lugar, si
se miran aisladamente algunos capítulos (por ejemplo los dos centrados en la industria manufacturera) se encuentran datos históricos que
no eran conocidos o permanecían dispersos y fragmentados en numerosas, y a menudo desconocidas, fuentes históricas.
Entre las conclusiones sobre otros temas están aquellas sobre la
mano de obra: sus orígenes y transición del trabajo agrícola al manufacturero; el crédito en las diferentes actividades; el cambio técnico·
la colonización; la enseñanza técnica; la relación (para varias ramas)
entre artesania e industria, precisando las diferencias entre varios tipos de artesanías; formación de la industria textil (en mayor profundidad que otras); el desarrollo de la agricultura con énfasis en los éxitos
y fracasos de la agricultura comercial (en una serie de productos que
se estudian uno por uno), incluyendo los orientados hacia la exportación (tabaco, quina); el desarrollo de la ganadería.
Algunos puntos quedan sin dilucidar por Brew: 1) parece exagerada (y no se estudia) la apreciación de Brew sobre una "verdadera oposición a la industrialización capitalista" en "algunas partes" del centro y norte de Colombia; 2) es más sistemática y exhaustiva la identificación de la élite a través de la metodología utilizada por Twinam para
la élite de un período previo (1780-1810) (uso de registros comerciales
Y de la Fundición), que la hecha por Brew; 3) es indiferenciado en Brew
el uso de los términos "élite empresarial", "clase empresarial", "burguesía", "capitalistas"; estrictamente hablando, éstos no son términos intercambiables; 4) La afirmación de la existencia de unos valores
culturales ("puritanismo católico") también entre los trabajadores pa-

Dávila: El emprcsariado antioqueño (1760-1920)

59

rece algo forzada como factor explicativo de que la mano de obra no
fuera "recalcitrante" (Brew, 1977: 61) y constituyera un "factor positivo para la productividad y las buenas relaciones industriales" (Brew,
1977: 60). Este tema del trabajador industrial de fines del siglo XIX,
requiere mayor estudio.
Un punto de vista que difiere del expresado por Brew sobre el "impulso definitivo pero no inicial" que el café le dio a la industrialización
ha sido expresado por Marco Palacios. Señala el historiador colombiano que sin el café tal vez hubiese sido posible la industrialización
antioqueña, dado que a lo largo del siglo XIX se habían dado los prerequisitos para la industria: capital, tecnología y experiencia empresarial (Palacios, 1979: 1).
CONCLUSIONES

El empresariado en el desarrollo económico de Antioquia
En el marco del estancamiento de la economía colombiana en el siglo
XIX las diversas regiones que conformaban el país no solamente presentaban diferencias en sus recursos naturales, en su geografía y las
oportunidades económicas, sino también en su estructura económica
y social. El proceso de crecimiento económico relativamente sostenido
solo vino a presentarse en la década de 1890; las primeras industrias
manufactureras son de esa época y en las tres primeras décadas del presente siglo se establece una base industrial en el país, que constituye
una primera etapa de su industrialización. Antioquia surge como una
región líder en la industrialización, si bien esto no implica que para
esos años fuese la única región con industrias modernas (Cundinamarca, hacia 1916, estaba tan industrializada como Antioquia). El caso antioqueño ha llamado la atención de un número grande de estudiosos,
extranjeros y nacionales que han señalado una diversidad de causas explicativas del crecimiento económico antioqueño, de su industrialización y -en general- del destacado papel de esta región en el desarrollo económico colombiano.
En este trabajo se han examinado en detalle varias de estas interpretaciones a la luz del objeto de estudio que propusimos: el empresariado antioqueño ("factor empresarial" o "actividad empresarial").
Las principales conclusiones sustantivas que se derivan de este análisis son las siguientes:
1. El empresariado antioqueño tuvo un destacado papel en la tran-

�60

Siglo XIX

sición al crecimiento económico y la industrialización. Este empresariado surgió frente a oportunidades económicas a la vez que a limitaciones muy peculiares de la economía antioqueña. Unas Y otras Y la
respuesta de este empresariado fueron determinantes de los rasgos distintivos de su conspicua actividad económica. Fueron entonces la base
material de la economía minera, las oportunidades para el comercio
que alrededor de ella surgieron, las limitaciones para explotar un producto agrícola de exportación -hasta que en 1880 se cultivó el caféY el impulso múltiple del café, las condiciones objetivas que hicieron
posible el papel destacado de la élite empresarial antioqueña.
Los rasgos de la personalidad y del modo de pensar y actuar del
empresariado antioqueño: trabajo duro, frugalidad, innovación, toma de riesgo, altísima diversificación, apertura social y valoración del
trabajo manual, son reales y comprobados por caminos bien diversos
desde las perspectivas, igualmente muy variadas, de los numerosos estudios examinados. Algunos de ellos son de naturaleza psicológico-social
o psicológico-cultural (la personalidad de un grupo regional Y social);
otros de carácter valorativo-ideológico (el pensamiento, las actitudes
y valores empresariales); otros se refieren a la conducta económica del
empresariado.
Las raíces de estos rasgos no son de carácter psicológico o estrictamente cultural. Las interpretaciones que hablan de una reacción regional a un supuesto desprecio de los bogotanos y vallunos a lo largo de
varias generaciones, así como la que enfatiza la voluntad o deseo de
hacer el desarrollo quedan totalmente descartadas. El moldeo de esta
personalidad, valores y conducta económica, por parte de las condiciones económicas ya anotadas parece más plausible como explicación.
Esto no niega las mutuas determinaciones y dinámica propia de esa
personalidad y valores; ni la influencia que una y otras -plasmadas
en la conducta empresarial- tienen en la transformación de las condiciones y de la base material en que se asientan. En otros términos, el
empresariado no es como un agente pasivo, sobredeterminado por la
realidad económica.
2. El interés por el empresariado no debe implicar que se le considere como el factor causal del crecimiento económico y de la industrialización. Este último es resultado de un conjunto complejo de factores que -a su vez- están mutuamente interrelacionados: acumulación de capital, mano de obra, tecnología, mercado y empresariado.
La atención con la cual se ha mirado el empresariado en este trabajo, no nos ha conducido a perder de vista este carácter multi&lt;rausal

Dávi/a: El empresariado antioqueño

(J 760-/920)

6/

del crecimiento económico. Y así, se entienden las limitaciones que presenta este capítulo por no tratar el tema de la mano de obra y la clase
obrera en Antioquia.
3. El empresariado antioqueño surgió a finales del período colonial entre los años l 760-181 O más precisamente, como resultado de
la expansión de la producción minera y del comercio de importación
y del circuito comercial de aprovisionamiento de mineros y mazamorreros. Los altos riesgos que enfrentaban los comerciantes-mineros,
los vínculos estrechos entre la minería de oro y comercio y los pagos
en polvo de oro movieron a una alta diversificación (comercio, minería, crédito) de su capital como un colchón de seguridad. En este período inicial de formación del empresariado paisa su radio de acción
estuvo confinado a la provincia de Antioquia.
Después de la Independencia y durante 30 años, la llegada de técnicos extranjeros significó importantes avances tecnológicos en la minería de veta; las innovaciones y el capital extranjero para la minería
de aluvión sólo llegó hasta la década de 1880. El consiguiente aumento
de la producción y exportación de oro antioqueño a lo largo del siglo
XIX consolidó la minería como la "escuela empresarial" de los antioqueños, no sólo en cuanto los aspectos económicos del negocio, sino
también por la exposición y la experiencia tecnológica que dejó. Este
último elemento jugaría también un papel importante en la
industrialización.
Luego de 1820 los empresarios antioqueños ampliaron su actividad a otras regiones del país llegando a ser influyentes a lo largo del
siglo en muy variadas actividades económicas: comercio de exportación de productos agrícolas como el tabaco, comercio de importación,
navegación fluvial, múltiples actividades financieras -dando crédito
aún al Estado-, intentos manufactureros, colonización del Viejo Caldas, ganadería, minería, cultivo y comercialización de café, etcétera.
Hicieron incursiones también en el extranjero, como en el caso de un
banco creado en Centroamérica con capital de familias paisas.
El empresariado en Antioquia, en resumen aparece antes de 1800.
Su emergencia en el panorama colombiano no se reduce a la industrialización del siglo XX.
4. El empresariado en el siglo XIX no fue exclusivo de Antioquia.
Dentro de las limitaciones de capital de otras regiones, en ellas hubo
también empresarios y espíritu empresarial si bien en escala mucho menor. La carencia de las oportunidades económicas que tuvieron los an-

�62

Siglo XIX

tioqueños y el capital líquido (el "mucho oro" que éstos tenían, como
dice Safford) de que gozó la élite empresarial paisa significaron ventajas comparativas muy grandes. Y que constituyen una mejor explicación de esta más abundante "oferta empresarial" de Antioquia, que
las explicaciones psicológicas y culturales.
5. El papel de los empresarios extranjeros en Antioquia fue particularmente importante en la industria, el comercio, la agricultura o la
banca. En la minería fue significativo su aporte técnico y más tarde
la inversión extranjera. Más importante papel jugaron en la Costa
Atlantica durante el siglo XIX como lo indican los estudios adelantados recientemente por Manuel Rodríguez y Jorge Restrepo (1982).

6. Las familias aparecen como eje de una importante actividad empresarial. Dentro de la élite empresarial fue común encontrar familias
de actividad muy diversificada que incluso crearon instituciones de crédito con el propósito definido de financiar los negocios surgidos en el
seno de las mismas, Algunas de estas familias tuvieron también el acceso al poder político local y nacional, especialmente en el caso de los
más grandes cafeteros, como la familia Ospina. En la época borbónica
la élite minero-comercial ocupó importantes posiciones en el Cabildo
de Medellín. Pero en este trabajo no se examinó la evidencia de esta
relación poder económico-poder político, que permita llegar a conclusiones sólidamente respaldadas al respecto.
7. El empresariado antioqueño -como el empresariado en
general- es un agente económico con una posición definida dentro
de la estructura social antioqueña. La relativamente alta movilidad social que se dio en Antioquia, atada a las características peculiares de
la minería de oro, no niega la existencia de una élite empresarial con
riqueza y acceso a crecientes oportunidades económicas que no son las
mismas de los pequeños empresarios. Afirmar una mayor apertura económica y social no implica aceptar una supuesta homogeneidad económica y social; y dicha afirmación ha de hacerse en relación a lamayor estratificación social y económica de otras regiones colombianas.

Teoría y método en el estudio del empresariado
l. La transferencia mecánica de esquemas teóricos y analíticos para
el estudio del empresariado en particular la teoría de la deprivación
de estatus, ha conllevado muy serias deficiencias en términos teóricos
y metodológicos, que se reflejaron en la incapacidad de explicar el fenómeno en cuestión. La invalidez teórica, excesivo abstraccionismo y
notables deficiencias en la sustentación empírica de este modelo así co-

Dávila: El empresariado antioqueño (1 760-1920)

63

mo del centrado en la voluntad o deseo de emprender el desarrollo
o m?delo voluntari~ta, ilu~tran los peligros de la superposición de 1~
teonas sobre la realidad, sm que medie el estudio científico de la misma. El cas~ ?e transferencia mecánica de conocimientos aquí ilustrado no es umco Y se ha presentado en América Latina y en Colombia
en otros campos y a otros niveles.
2. La necesidad_de investigación empírica rigurosa es imperiosa en
el áre~ del empresariado. Las grandes generalizaciones que simplifican
1~ ~ealidad, resultant~ de un vacío abstraccionismo y del aferramiento
ngido a esquemas teoricos, deben ceder el paso a los hallazgos sólidamente respal~ado~ en información factual obtenida. de investigación
en fuentes pnmanas y secundarias.
. 3._ Una línea de investigación es la histórica, más precisamente la
his~ona económica y social regional. La importancia de las diferencias
r~?ionales h~ce aconsejable que se realicen investigaciones en la direcc10n de las ~ustrad?S. en la ~egun?a parte de este capítulo (fwinam,
Brew, Palaci?s, Christie, Ospma Vasquez), en diversas regiones del país.
El empresariado valluno, el costeño, el de Santander y el bogotano
son t:mas de estudio a la espera de ser tratados 9 • La abundancia de
trabaJos sobre el caso del empresariado antioqueño contrasta con la
e~casez de estudios sobre las otras regiones. Sin embargo, existen vaho~as fuentes secundarias, prácticamente inéditas en el medio investigat1vo _que aportan un ~aterí~ de partida muy útil para estudiar el emp~esan~do d: ~tas r:gion_es ~ferentes de Antioquia (biografías, autob1ograf1as, dicc1onanos b1ograficos, historias de empresas, etcétera)1º.
. 4. Existen otr~ líneas de investigación promisoria sobre el empresanado en &lt;:olombia en la época contemporánea. Si bien requieren entenderse articuladas al proceso de desarrollo histórico son distintivamente_ tra??jos de la disciplina sociológica sobre aspe~tos como la caractenzacion ~e los peq~eños y medianos empresarios en regiones y/ o
ramas productivas especificas; la formación y evolución de los gremios
empr:sariales en la_ industria (globalmente y por ramas), el comercio,
la agncultura, las fmanzas y la ganadería; los grandes grupos financier?~; el per~ormance ~ d~sempefto empresarial -también con localizac~on espacial_~ econom1ca-; _los valores y actitudes de los empresarios; las familias de empresanos, etcétera.

5. Pero así mismo hay otr~ fuentes de investigación también para
ser _abordadas con ~as herraIDientas de la investigación social: las mod_abdades de los estilos de administración en Colombia o en regiones
cmdades específicas o sectores económicos específicos; 1~ introducción'.

�64

Siglo XIX

difusión y evolución de tecnologías administrativas específicas como
por ejemplo la racionalización del trabajo, la selección del personal,
la mercadotecnia, el control de calidad y la seguridad industrial, que
constituyen instancias de innovación empresarial.
6. Este estudio ha ilustrado los problemas del psicologismo, una
modalidad de la búsqueda de causa única a fenómenos complejos. Para el estudio del empresariado la alternativa no es el economicismo,
ni el sociologismo. Una visión y aproximación del tema en forma que
integre las variables económicas, psicológicas y sociales, en vez de preferenciar solamente una de ellas parece una alternativa plausible a los
sobre-determinismos. Dentro de esa visión integradora caben diversas
preferencias teóricas y analíticas. Unas y otras no pueden mirar el objeto de estudio -el empresariado- en una perspectiva ahistórica. Los
riesgos de hacerlo han quedado patentes a lo largo de la evolución de
los dos modelos criticados. Las ventajas de tener dicha perspectiva también han resaltado al analizar no sólo las críticas a los modelos sino
el aporte valioso de diversos autores estudiado en la segunda parte del
capitulo.
7. El estudio del empresariado está -en términos teóricos- en un
estado de relativo atraso. En particular dentro de la teoría económica
convencional ha recibido muy poca atención. No existen por ello modelos elaborados como sí los hay para varios campos de estudio de esta disciplina. Dentro de la economía política, hay elementos importantes, y la noción misma de empresariado se confunde con la categoría
de burguesía; y el "espíritu empresarial" o pensamiento y valores de
los empresarios queda cubierto por la categoría conciencia de clase de
la burguesía. En esta perspectiva más amplia, sin embargo, la actividad, realizaciones y caracterización del empresario queda desdibujada
pues lo que más se subraya es su relación social frente al proletariado.
En los estudios históricos sobre el empresariado, el único intento
de historia económica cuantitativa hecho en Colombia es el de Me Greevey, extensamente comentado en este capítulo. Su fracaso no apunta
necesariamente a la imposibilidad de ese enfoque, sino a la falta de elaboración teórica de dicho autor y a su descuido en el manejo de los
datos. Pero, por otra parte, no deben perderse de vista las deficiencias
en la información estadística extensamente comentada por especialistas (por ejemplo Roger Brew, Marco Palacios), particularmente serias
para el siglo XIX. Y que representan un obstáculo mayúsculo para la
elaboración de las series históricas, fundamento indispensable de la historia económica cuantivativa.

Dávila: El empresariado antioqueno (1760-1920)

65

La significación de la sociología del conocimiento

1. La trayectoria del conocimiento sobre el empresariado antioqueiío
ilustra que ésta evoluciona mediante le refutación y crítica a los aportes que van surgiendo mas que por la superposición de ellos. El conocimiento no avanza lineal ni acumulativamente: se presentan quiebres,
rupturas, retrocesos, contradicciones como las ilustradas en este trabajo. El simple paso del tiempo no asegura un incremento en la valid~z de los estucl~os que van apareciendo (las tesis de Me Greevey, por
eJemplo, aparecieron cuando había ya pasado la primera oleada de refutación a la teoría de Hagen).
2. La calidad de los trabajos no es el criterio único para su difusión y aceptación. En el mundo de los estudiosos del desarrollo económico, las tesis de la deprivación de estatus hicieron carrera son más
C?noci?as que varios de los estudios serios que las refutaro~ y se han
difundido en escala que no se compadece con su endeble calidad. Dicha teoría junto con otras relacionadas y originadas en la "primera
década del desarrollo" (los aiíos sesenta), jugaron un papel histórico
al ser parte del sustento teórico de políticas y planes de acción para
"modernizar" América Latina, adelantadas por los Estados Unidos
y organismos internacionales.
El s~pu~to -:-que demostró ser falso- que la psicología, la cultura Yla histona misma de los países latinoamericanos eran opuestas a
la actividad empresarial, llevaba implícito el ideal de la cultura y sociedad no~eamen~as co"!-o arquetipo que debían buscar estos países.
La debilidad teónca refleJada en tratar de alterar la psicología y la cultura de las sociedades subdesarrolladas para fomentar el empresariado
Y-consecuentemente- iniciar el despegue hacia el crecimiento económico, estuvo acompaiíada de abundantes recursos financieros y de
apoyo político.
En breve, ciencia y política no están aisladas. Y el poder del conocimiento es frágil frente a otros poderes.
3. La existencia de la dependencia cultural y científica está atada
a procesos de dependencia económica y de la división internacional del
trabajo, cuyas manifestaciones son muy reales. Pero si algo ha quedado de todo el debate y de la corriente dependentista tan el boga entre
1965 Y1975, es la claridad de que no pueden tomarse como causas únicas Ysobredeterminantes las de esta dependencia. En la estructura interna &lt;Je nuestra economía y sociedad radica la endémica debilidad de
nuestra infraestructura científica.

�66

Siglo XIX

La respuesta adecuada a ese estado de cosas no puede ser la del
chauvinismo intelectual y académico Que se niegue a considerar los estudios que hayan sido el producto de investigadores extranjeros. El caso del conocimiento existente sobre el empresariado paisa muestra dramáticamente que son extranjeros quienes más profundamente han tratado el tema. Como se ha reiterado, no es la nacionalidad del investigador lo que determina la calidad de su trabajo, sino su competencia
y rigor científico. Tan cuestionados resultan los trabajos del norteamericano Everett Hagen como los de investigadores criollos que después de él han adelantado estudios sobre los valores de nuestros
empresarios.
4. El énfasis en un enfoque holista, totalizante; para estudiar el empresariado, no puede confundirse con la creencia de que todo enfoque
"tiene algo de verdad", o que de la combinación indiscriminada de
enfoques surja algo mejor. Así mismo, la perspectiva simplista (a veces tomada de una vulgarización de la teoría de sistemas) que supone
que "todos los factores influyen y son influídos por todos los demás
factores" imaginables, no tiene asidero científico.
Una actitud crítica y creativa requerida en un campo del conocimiento relativamente atrasado como el del empresariado, implica una
cierta dosis de flexibilidad (al menos de no dogmatismo). Pero ésta no
debe confundirse con los simplismos comentados.
5. La imposibilidad de la neutralidad valorativa en las ciencias sociales no implica que el estudio del empresariado tenga que conducir
a hacer su defensa y apología. Este temor tal vez ha influido para que
dentro de algunos sectores académicos e investigativos el tema en cuestión sea un "tema tabú".
El desconocimiento de la formación y evolución del empresariado
usualmente se reemplaza por una actitud ideológica que se refuerza en
una u otra dirección. Esta actitud ideológica oscila pendularmente entre dos extremos: el empresario como el "héroe" del desarrollo o el
"enemigo principal". El estudio de aspectos como los tratados en este
capítulo aporta más elementos de juicio que el sumarse irreflexivamente
a los dos polos mencionados. Le permitirá al lector contrastar sus herramientas teóricas y analíticas con una realidad llena de riqueza. Y
contribuirá,a conocer -en vez de intuir- un aspecto relevante de la
historia del desarrollo de su país.
El lector puede aproximarse en mejor forma a la realidad del empresariado a través de estudios históricos como los tratados en este ca-

Dávíla: El empresariado antioqueño (1760-1920)

67

pítulo, que de textos teóricamente poco sólidos y empíricamente referidos a otras realidades, como varios de los que se trajinan en el medio
académico. Así por ejemplo, ofrece mayores oportunidades de aprendizaje sobre el éxito real de los empresarios estudiar biografías como
las del paisa Pepe Sierra (Jaramillo, 1947), el caldense Jaramillo Montoya (1975) o el manizalita Femando Mazuera Villegas (1971), que recitar de memoria las cualidades que debe tener un empresario eficaz
(Drucker, 1966). O enseña más sobre las oportunidades y limitaciones
para la innovación tecnológica, leer a Roger Brew (1977) sobre los cambios técnicos en la minería antioqueña en el siglo XIX, que imaginar
un proceso completamente racional, secuencial y abstracto de cualquier
texto sobre toma de decisiones. Le deja más al lector leer la "biografía
de las empresas de Antioquia" (Gómez Martínez y Puerta, 1946) y buscar en Eder (1959) la forma como estructuró y administró internamente la Manuelita, que aferrarse a la idea de un supuesto proceso administrativo de cinco o cualquier número de etapas, como lo ha presentado una de las más conocidas corrientes del pensamiento organizacional (Fayol, 1961; Koontz y O'Do~ll, 1974).

NOTAS
1. El comentario del historiador Jorge Orlando Melo es pertinente: " ... es posible obtener nuevos conocimientos sin nueva información factual, por el simple proceso
de reorganización explicativa de datos que habían sido insuficientemente elaboradas por los historiadores anteriores" (Melo, 1979: 52).
2. En un artículo del autor, publicado hace nueve años, se hace una lectura minuciosa
del libro de Hagen, una evaluación del mismo y se presentan una selección de críticas de historiadores. Véase: Carlos Dávila, "Ciencia y Ficción sobre el Desarrollo
de Antioquia. Notas Extemporáneas sobre el Libro de Everett E. Hagen". Revista
Universidad Eafit - Temas Administrativos. 41, Enero-Febrero-Marzo 1981, pp. 47-68.
3. Preocupa a este respecto que sobre el desarrollo económico de Rusia en el presente
siglo y los cambios políticos y sociales allí ocurridos y la relación -si hay algunacon su tesis, el autor llanamente dice "En cuanto al siglo XX no tengo información" (Hagen, 1968: 137).
4. Años más tarde, Safford (1979), añadíó una extensa aclaración a críticas que sobre
esta afirmación la hace Paul Me. Greevey (1975). Por una parte, Safford reitera la díferencia entre ingresos monetarios per cápita e ingresos reales. En segundo término
si los ingresos pe, cápita fueron más altos en Antioquia, no implica que no hubiera
desigualdades en la sociedad. Finalmente ratifica los datos mismos, tomados de Ospina y Vásquez y Mollien (Safford, 1979, nota de pie de página 41, pp. 102-104).

5. Cuatro de estos enfoques son psicológicos y tres sociológicos. Entre los últimos están los de Weber (1971), Me Clelland (1969), y Kunkel (1971). Una síntesis del estado de la cuestión se encuentra en Kilby (1971).

�68

Dávila: El empresariado antioqueño (1 760-1920)

Siglo XIX

6. Véase el comentario del historiador J. León Helguera (1979), quien concluye señalando esta contradicción en Me Greevey (Helguera: 1979: 222).
7. "Empresariado", "factor empresarial" y "actividad empresarial" los utilizamos

como sinónimos. Aunque puede haber alguna imprecisión conceptual al proceder
así, es menor que la ambigüedad que revelan los términos traídos a cuento _en el
párrafo anterior, que se utilizan en forma poco cuidadosa en S!an p~ de la literatura consultada en este capítulo. El término empleado por los mvestigadores de habla inglesa, entrepreneursbip, presenta menores problemas.
8. Véase la reciente traducción (1985) del libro de Twinam (1982) titulada Mineros,

Comerciantes, .Labradores: Las Raíces del Espíritu Empresarial AntioqueiJo,
1763-1810 (FAES, 1985). El libro en inglés en buena parte está basado en la tesis
doctoral a que aquí aludimos (Twinam, 1976). Un análisis de esta se encuentra en
Dávila (1985).
9. Para recientes esfuerzos en esta dirección, véase el trabajo que constituye el capítulo primero de este libro así como la "introducción" al mismo.
10. El inventario sobre el tema realizado en la investigación que el autor dirige en el
Programa de Post-grado en Economía de la Universidad Javeriana, suma cerca de
90 fuentes secundarias sobre el empresariado en Colombia. Cada una de ellas ha
sido evaluada en detalle, preparándose una reseña crítica para 60 de estas fuentes.
Esta bibliografía comentada junto con una síntesis global de la misma se publicará
próximamente. De las 90 fuentes identificadas, un muy alto número (entre 35 Y40)
corresponden a Antioquia.

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Siglo XIX

LA FABRICA ARGENTINA DE ALPARGATAS

Historia de empresas y crecimiento industrial
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l. INTRODUCCION
En este trabajo se analiza la historia de una empresa industrial de antigua instalación en el país dedicada fundamentalmente a la producción
de bienes de consumo masivo para el mercado interno: la Fábrica Argentina de Alpargatas. El propósito es estudiar el desenvolvimiento de
la empresa mediante el seguimiento a lo largo del tiempo de sus principales indicadores económicos. Sobre la base de estos indicadores y el
análisis de fuentes cualitativas se ha tratado de explicar las características y estrategias que le permitieron, a una industria que integraba un
tipo específico dentro de las que se establecieron en las últimas décadas del siglo XIX en la Argentina, convertirse en una de las grandes
empresas del país.

l

,.

• Programa de Estudios de Historia Económica y Social Americana (PEHESA) y Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET, Buenos Aires, Argentina). Publicado previamente en Desarrollo Económico, V. 28, no. 111, octubrediciembre de 1988. Los autores agradecen los comentarios de Arubal Arcondo y de
sus colegas del PEHESA. Expresan asimismo su reconocimiento a los directivos de
Fábrica Argentina de Alpargatas, que facilitaron el acceso a los archivos de la empresa. Fernando Rocchi colaboró eficazmente en las tareas de investigación.

�76

SigloXIX

Es posible considerar que el momento de origen de la industria argentina moderna se ubica a fines del siglo pasado y principios del presente, en el período en el que la economía creció muy rápidamente siguiendo el estímulo que provenía de la expansiva demanda del mercado mundial. Este mercado constituyó el destino de la producción de
algunas de las principales industrias que se desarrollaron en ese momento, particularmente las de aquellas dirigidas a la·transformación
de insumos agropecuarios, como los frigoríficos. Estas empresas requerían inversiones de cierta envergadura, en las que predominaba el
capital extranjero y en las que usualmente el control era ejercido por
directorios instalados en el país de origen del capital. Junto a este tipo
de empresas se desarrollaron una serie de lo que más ajustadamente
podrían denominarse "talleres", cuya producción se dirigía al mercado interno; en general eran empresas de capital comparativamente reducido, con escaso personal, tecnologia poco avanzada, y cuyos empresarios eran predominantemente inmigrantes recientes relativamente modestos.
También puede registrarse en ese período el nacimiento de algunas grandes empresas, volcadas al mercado interno, y cuyo impacto
en la economía del país, aunque aún no ha sido suficientemente evaluado, posiblemente fue mayor que el de la multitud de pequeños
talleres 1•

dutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

77

las industrias cuyos productos estaban destinados a la exportación recibieran una mayor atención en la bibliografía.
Otro problema presente en casi todas las historias de la industria
argentina radica en suponer que el sector de producción local para consumo interno recién tuvo impulso efectivo a partir de 1930. Si bien es
cierto que esta afirmación ha sido matizada por quienes sostienen que
ya en la década de 1920 se había instalado un parque industrial importante que constituyó la base del desarrollo posterior, siguen sin conocerse las respuestas que empresas específicas desarrollaron frente a las
distintas coyunturas, conocimiento al que podría arribarse con el análisis de casos particulares de industrias muy activas desde fines del siglo pasado hasta por lo menos 1940 3 •
Estos son los principales argumentos en favor de iniciar estudios
sobre "historia de empresas". Es posible que con los conocimientos
que surjan de la investigación se esclarezcan algunos temas centrales
en la historia de la industria argentina. Sólo para señalar algunos de
ellos se pueden mencionar: el problema de la formación de capital; el
origen del mismo en términos de reinversiones, aportes locales o inversiones externas; la tenencia accionaria y su relación con el control de
la actividad empresaria; la vinculación con el sector financiero; la composición de la rama a que pertenece la empresa en términos de mayor
o menor concentración; el papel del mercado y la tecnología. Naturalmente también el análisis de empresas ofrece elementos claves para
el estudio de la formación de la fuerza de trabajo 4.

Las investigaciones y trabajos realizados en torno de la historia de
la industria argentina, especialmente sobre el período que se cierra en
1930, se han caracterizado por elaborar sus conclusiones utilizando información con un alto nivel de agregación, por lo que los mecanismos
particulares que constituyeron la trama de tal agregación permanecen
aún en buena medida desconocidos. De esta manera, las conclusiones
enunciadas en esos trabajos carecen en general de bases concretas en
las historias particulares. La información agregada muchas veces oculta
importantes diferencias entre casos, diferencias capaces de matizar aquellas conclusiones generales 2•

En el estudio que se presenta, el objeto de la investigación es la
empresa industrial misma. Es decir que se ha buscado analizarla como
unídad _de producción y comercialización 5 • Esto ha signíficado estudiar las modificaciones que a lo largo del tiempo se han verificado en
sus dimensiones, el tamaño y origen del capital, la capacidad de innovación tecnológica y de adaptación a diferentes coyunturas y políticas,
y su rentabilidad.

Por otra parte, esos estudios tendieron a destacar el carácter subsidiario de la industria local en relación a la producción agropecuaria,
sin duda el sector de la economía más dinámico hasta por lo menos·
1930, ya fuera para señalar los limites de un modelo que anudaba una
relación desigual con los países importadores de alimentos y materias
primas, el resultado de erróneas políticas obstaculizadoras de un posible crecimiento autónomo o, por el contrario, para enfatizar cómo el
mismo crecimiento agroexportador había facilitado las primeras etapas de la industrialización. Razones tan diversas confluyeron para que

Para este trabajo la selección ha recaído en la Fábrica Argentina
de Alpargatas, una empresa industrial instalada en 1884, dedicada a
la producción de bienes para el mercado interno, cuyo control permaneció en manos del directorio local, si bien contó con una importante
participación de capital extranjero. Se ha partido de los propios archivos de la empresa para reconstruir una síntesis de su historia y analizar
algunos temas específicos que permiten explicar el comportamiento económico que hizo posible su crecimiento, en el período comprendido
entre fines del siglo pasado y 1940. Ello ha permitido, además, seguir

�78

Siglo XIX

la ~volución de la empresa desde su origen hasta las décadas de 1920
Y 1930 momentos que han sido vistos como los de mayor impulso en
'
.
6
el crecimiento
de la producción local para el mercad o mtemo
•
Los objetivos centrales de este trabajo han consistido~~ analizar
el proceso de formación de capital en la empresa y su rentabilidad. P~ra ello se ha recurrido al estudio de la evolución de la cuenta "Máqwnas y herramientas" y del patrimonio neto a través de un período de
cincuenta años. El supuesto que ha guiado el trabajo es que 1~ cu~nta
"Máquinas y herramientas" refleja la inversió1;1 net~ en ma9wnaria Y
equip~s, en tanto_que el patrimonio neto ,refleJa mas am~h~en!e l_a
evolución del capital social y las reservas . A su vez este ultimo_i_ndicador ha permitido realizar las estimaciones sobre rentabilidad
patrimonial.
· Cuáles han sido los resultados de estas operaciones? El primero
1.,
• d
fue la
constatación del crecimiento de la empresa a partrr
e una política de inversiones continuas, al mismo tiempo lo suficientemente flexible como para adaptarse a distintas situaciones 8• Los momentos en
los que las inversiones aumentaban correspondían~ las di_ferentes coyunturas que atravesaban tanto los mercados de eqwpos e msumos como los de los productos de la empresa y los precios de los factores ~e
producción. La empresa tendía a invertir, y posiblemente a sobreeqwparse en los momentos de mayor acceso a los mercados externos de
maqdinaria, y tendía a disminuir la inversión y utilizar _el ex~eso de capacidad así generada en los períodos en los que sur~an d!ficultades
para el acceso a esos mercados. Por otra parte, esas mversiones eran
posibles por tres causas: la reinversió~ de_utilidades, ~a ampliación del
capital social a partir de nuevas suscnpciones de acciones y la obte~ción de crédito externo. La utilización de una u otra vía, o su combinación, dependía de condiciones externas a la firma,_pero t~bién de
las decisiones que tendían a mantener a la empresa mdependiente de
las fuentes externas de ímanciamiento.

1

Las decisiones de la empresa procuraban asegurar que las inversiones se realizaran en equipos de tecnología avanzada, que implicaban la posibilidad de reducir los costos de producción y que, además,
se hubieran obtenido en exclusividad para su área de influencia 9 •
Aunque esto la obligara al pago de "royalties", le aseguraba una posición dominante en el mercado, caracterizado en las primeras etapas
de su historia por la existencia de una serie de pequeñas empresas competidoras que, presumiblemente, tenían co~tos de producción ~ás '.31tos que les dificultaban una política de precios flexibles ante oscilaciones de la demanda. En tanto, Alpargatas reforzaba su posición domi-

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

79

nante adaptando su política de precios y comercialización a las condiciones del mercado.
La sociedad se había iniciado como una empresa argentina con fuerte -en realidad mayoritaria- presencia de accionistas británicos ligados a la provisión de maquinaria e insumos. Sin embargo, las decisiones de la empresa eran tomadas por su directorio en Buenos Aires, aunque esto provocaría más tarde un cierto conflicto con sus accionistas
y proveedores británícos.
A continuación, y luego de una breve historia de la empresa en
la que se incluyen someras referencias a las decisiones sobre la política
de ventas y la tecnología adoptadas, se presenta un análisis general de
la evolución patrimonial y las fluctuaciones de la rentabilidad, para
posteriormente analizar más detenidamente la política de inversiones
y las fuentes de éstas, es decir las utilidades, el capital social y el financiamiento externo.
2. ORIGENES Y EXPANSION DE LA FABRICA ARGENTINA
DE ALPARGATAS
Alpargatas Argentina fue establecida hacia 1884, y desde muy temprano se convirtió en una empresa destacada en el mercado argentino de
calzado de yute10 • Desde sus orígenes aparecía muy ligada a dos firmas británicas: la Ashworth &amp; Co. de Manchester y la Douglas Fraser
&amp; Sons, de Arbroath, Escocia. La primera de ellas fue la encargada
hasta mediados de la década del 20 de la comercialización, a través de
su filial argentina, de la producción de Alpargatas en el país. Ambas
empresas se contaban entre los principales accionistas de la fábrica
11
argentina • La relación se extendía a la conexión con el mercado británico de insumos -como el yute de Bengala- y a la provisión de
maquinaria.
La Ashworth había establecido una sucursal en la Argentina en
1854, cuando Eduardo Ashworth llegó al país con el objetivo de dedicarse a importar tejidos de algodón. Esa actividad se amplió posteriormente a la fabricación e importación de tejidos y, desde 1915, a la representación de la empresa británica de seguros London Assurance Corporation. Al frente de la sucursal argentina se encontraba en.1916 J.
K. Cassels, quien también formaría parte del directorio de
Alpargatas12 •
La Douglas Fraser &amp; Sons era, por su parte, poseedora de las patentes de las "complicadas e ingeniosísimas máquinas movidas por va-

�80

Siglo XIX

por (que) producen anualmente centenares de pares de alpargatas
-barato y cómodo calzado- cuyo uso se ha generalizado en todos
los centros agrícolas de la República" 13• Uno de los Fraser fue gerente de Alpargatas en 1891, pero es muy probable que ya desde antes ocuparan puestos importantes en la empresa. A diferencia de lo que ocurrió con los Ashworth, la vinculación de los Fraser con Alpargatas continuó hasta hace pocos años14•

1

11

'"

La desvinculación de Ashworth &amp; Co. se produjo a mediados de
la década del 20. Como consecuencia de ello dejó de distribuir los productos de Alpargatas en el mercado local, e incluso dejó de actuar como representante de compras en Europa, siendo reemplazada en esas
funciones por Douglas Fraser &amp; Sons. A fines de la misma década los
Roberts se incorporaron al directorio de Alpargatas15 •
Paralelamente a la desvinculación de Ashworth, Alpargatas Argentina comenzó a controlar su propia red de distribución mayorista,
continuó con la expansión de sus plantas, imprimió una diversificación más marcada a sus líneas de productos y buscó mantener frente
a sus posibles competidores algunas ventajas mediante la utilización
de tecnología avanzada obtenida en exclusividad.
La diversificación productiva significó la incorporación de textiles
de algodón, calzado de goma y telas para la industria del caucho. La
producción de algunas de estas líneas se había intentado con anterioridad, en tanto que otras se establecerían definitivamente en la década
siguiente.
En cuanto a los textiles de algodón, ya en ·1893 habían comenzado
los que la empresa denominaba "ensayos" con telares que utilizaban
hilado de algodón para producir lonas. Este hecho, junto con la producción de hilo de atar iniciada en 1891 , mostraba los tempranos intentos de diversificación de las actividades de la empresa. No obstante, fue a partir de 1920 que la producción textil adquirió importancia,
juntamente con la expansión del cultivo de algodón en el país 16• En
una reunión del directorio en ese año "se trató la conveniencia de instalar una pequeña hilandería de algodón en la fábrica como para hacer
experimentos en reducida escala, resolviéndose dar instrucciones al Sr.
Gerente para averiguar lo que seria su costo máximum... " 17 • La instalación de la hilandería tomó forma definitiva el año siguiente a partir de la aprobación de una propuesta concreta del gerente. En ella se
detallaba la compra de la maquinaria necesaria para producir 2 500
libras de hilado por día, aproximadamente un cuarto del consumo total de la empresa en ese momento. El gerente estimaba que se requería

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

81

una inversión de (,() 000 libras (aproximadamente 722 400 pesos m/n), lo
18
que permitiría obtener una utilidad anual de 230 000 pesos adicionales •
Con la aprobación de los principales accionistas, se inició la nueva
actividad 19•
En 1922 se completó la construcción del quinto piso de un nuevo
edificio destinado a la hiladería de algodón, donde sería elaborada fibra nacional. El año siguiente, 1923, se inauguró la hilandería cuya producción la empresa planeaba aumentar paulatinamente hasta cubrir sus
necesidades totales20• Con ese fin estableció contratos para la provisión de algodón, enviando un técnico a la provincia de Corrientes con
instrucciones precisas del precio máximo a pagar por la materia
prima21 • Al mismo tiempo se realizaron gestiones para obtener la entrada libre de derechos de la nueva maquinaria para el procesamiento
del algodón argentino22 • Finalmente, y dado el interés en la hilandería, se convino en aumelftar el capital social a fin de financiar las inversiones requeridas por la nueva actividad. Estas inversiones prosiguieron en 1924, cuando se ampliaron los edificios destinados a la hilandería e incluso se compraron máquinas de segunda mano, aunque
por un valor poco significativo, a la empresa Ezra Teubal y Cía.
La producción de distintos tipos de calzado se había iniciado también muy tempranamente. Ya en 1900 se había adquirido maquinaria
para procesar cuero para suelas, y en 1907 se obtuvieron "las maquinarias más perfeccionadas que se conocen" de origen inglés y norteamericano para la fabricación de calzado de cuero. Pero fue en la década del 20 cuando comenzó la preocupación de los directivos de la empresa por la eventual competencia que podrían sufrir por parte de los
fabricantes de calzado con suela de goma.
Este calzado cuya venta estaba monopolizada por la United States
Rubber Co. , comenzaba a tener gran aceptación no sólo en Buenos
Aires, sino también en el interior, a pesar de que su precio de venta
era superior al de las alpargatas23 • Aunque se realizaron algunos ensayos para enfrentar esta nueva competencia, esa línea de producción
fue momentáneamente abandonada en 1927 ante la alta tarifa que debían abonar los artículos de caucho, lo que impedía la fabricación del
calzado de goma a precios competitivos24 • No obstante, la fabricación
de este calzado fue retomada en 1929, a partir de un convenio con la
· firma Pirelli, fabricante de artículos de goma, para obtener de ella en
exclusividad plantillas, cintas y contrafuertes25 • Un proceso inverso,
pero también tendiente a la diversificación, se produjo a partir de 1931
con la fabricación de telas para neumáticos para la firma Goodyear,
primero, y Pirelli y Firestone después. En la década del 40 estos rubros

�82

Siglo XIX

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

83

Pero a fines de la década del 20, al mismo tiempo que se pensaba
que el calzado de yute seguiría siendo la línea de producción más importante, se prestaba cada vez más atención a los nuevos productos:

mas se aplicaron al fortalecimiento de la capacidad de producción de
las nuevas líneas que la empresa había desarrollado, pero también a
la renovación de la maquinaria utilizada para la fabricación del tradicional calzado de yute y, además, a la puesta en marcha de métodos
y técnicas que permitieran una reducción de los costos.

...una preocupación constante del Directorio ha sido la de establecer
sobre una base aún más firme el desenvolvimiento de las actividades
de la sociedad. Con ese fin y a pesar de que la explotación de alpargatas es y se confía seguirá siendo el renglón de más importancia, el
Directorio ha considerado prudente ampliar la elaboración de los demás renglones cuya fabricación se ha iniciado últimamente, como también crear otros ... la Sociedad se ocupa actualmente de la manufact~ra de l?nas y lonetas de todas clases, calzado de cuero y lona, zapatillas, bnnes, toallas, repasadores, telas para filtros, piolines, tintorería y ap~estos, hilos y cuerda de yute y cáñamo, estopa de
algodón....

En 1934 existía capacidad ociosa en las secciones de alpargatería
y calzado de cuero, en tanto la producción de la hilandería de algodón
no cubría las necesidades de la empresa30• Esto impulsó al directorio
a duplicar la capacidad productiva de la hilandería y la tejeduría, lo
que requirió, a su vez la construcción de un nuevo edificio en la zona
de Barracas aledaiía a la fábrica31• Las ampliaciones de la sección tejeduría se terminaron ese mismo año y al siguiente comenzó ha habilitarse el nuevo edificio de la hiladería. A ello se agregó la aceptación
de la propuesta de James Mackie &amp; Sons para instalar maquinaria para la elaboración de sisal32•

tuvieron una creciente importancia en la producción de Alpargatas.

Los récords de ventas logrados en 1927 y 1928 permitieron a la empresa continuar con su política expansiva. No obstante ésta se volvió más
cautelosa, primero por el cambio de autoridades na:ionales y luego por
21
la crisis • Ese último año marcó, justamente, una interrupción en el
crecimiento de las inversiones. Las compras de maquinaria continuaron pero se redujeron a un poco más de un tercio de las realizadas en
1927.
Hasta 1934, entonces, la política de la empresa se caracterizó por
búsquedas cuidadosas de ampliación de sus líneas de producción y compras de maquinarias destinadas especialmente a las secciones de hilandería y tejeduría. Esto incluyó la compra de treinta telares Northrop
en 1930 Y la decisión tomada en 1929 de continuar con la ampliación
de los edificios que formaban la planta de la empresa28 •
La búsqueda de diversificación de la línea productiva se refleja en
los porcentajes correspondientes a lo invertido en "agregados y refacciones" sobre la maquinaria existente en 1933 y 1934. Aunque estas
cifras se refieren a la maquinaria ya instalada y son por lo tanto de
un valor relativo, muestran que juntamente con la persistencia de la
!mPo~ancia de la sección alpargatería -que pasa del 23.80% de las
mvers1ones en 1933 al 19.50% en 1934- se produce el crecimiento de
las secciones de hilandería y tejeduría de algodón y de calzado de
goma29•
. ~ partir de 1934 las inversiones en maquinarias, al igual que la ampliación de los edificios, adquirieron un ritmo más intenso. Las mis-

La renovada demanda de alpargatas llevó también al reemplazo
de la maquinaria de la sección más tradicional de la empresa: la dedicada al tratamiento del yute. Parte de esa maquinaria había sido instalada hacía cuarenta y ocho aiíos. En 1935 representaba sólo un 2.6%
del valor de la cuenta "máquinas y herramientas". James Mackie &amp;
Sons, especialistas en el ramo e inventores de máquinas para el tratamiento del yute, fueron los proveedores de la nuevas máquinas, con
el compromiso de no venderlas a ninguna otra firma en la Argentina
o Uruguay. La nueva maquinaria permitía utilizar materia prima de
calidad inferior, abaratando consecuentemente los costos33 •
Estas inversiones continuaron en 1937. Pero el hecho de que la nueva maquinaria ya no fuera provista por Douglas Fraser &amp; Sons no dejó de tener consecuencias. Ya en 1934 Alpargatas Argentina había intentado reducir a la mitad el porcentaje del 30Jo sobre las utilidades,
que abonaba a la firma británica por los privilegios de exclusividad sobre la maquinaria en el país34• El contar con nuevos proveedores del
equipo para el procesamiento del yute, juntamente con la diversificación de la producción, llevaron finalmente a Alpargatas a lograr en
1939 un acuerdo con la Douglas Fraser por el cual ese porcentaje se
pagarla solamente sobre las utilidades de la sección alpargatería35 •
No fue solamente en el tratamiento del yute y en la tejeduría e hilandería donde se realizaron inversiones. Otros dos rubros interesaban
a la empresa: el calzado de goma y los textiles para neumáticos .
En cuanto al primero, a partir de mediados de la década del 30

�84

Siglo XIX

comenzó a considerarse redituable la producción de ese tipo de calzado. En 1934 se incorporó maquinaria para la utilización de suela de
goma vulcanizada y en los aíios siguientes lograron superarse las dificultades que se habían encontrado anteriormente para la fabricación
del calzado. Los nuevos sistemas de producción permitieron disminuir
la cantidad de artículos dafiados, e incluso algunas de las innovaciones
se aplicaron en los sectores de producción de las lineas del tradicional
calzado de vute36 •
Por otra parte, a las telas para neumáticos se agregaron, a partir
de 1938, nuevas telas para correas que se producían para Goodyear.
Las fábricas de neumáticos aparecían ya como un mercado promisorio, pero para cubrir sus necesidades se requería un hilado más fino.
Esto también decidió a Alpargatas a encarar nuevas inversiones37•
Por otra parte, y para ser utilizado en sus textiles, en este período
se adquirieron los derechos exclusivos para la Argentina del proceso
de "sanforizado", obtenidos de Cluett, Peabody &amp; Co. de Nueva York
a cambio del pago de "royalties" por metro de tela producido con ese
procedimiento, y garantizando un pago anual mínimo38 •
La expansión y diversificación de la producción y la incorporación
de nueva tecnología llevó, como se ha visto, a una continua ampliación de la misma planta de la empresa. Esta ampliación fue paralela
a los intentos de instalación de nuevas unidades de producción en el
interior y el exterior del país. Ya en 1905 se había comenzado la instalación de una nueva planta en Rosario, proyecto abandonado en 1907,
el comprobarse las ventajas de centralizar la producción en Buenos
Aires. Pero en ese mismo aíio se fundó la Fábrica Brazileira de Alpargatas e Calcado, en San Pablo, de la que Alpargatas Argentinas recibió algo menos del 9% del capital accionario en concepto de usufructo
de privilegios y patentes. La planta de Brasil se sumaba a la establecida anteriormente en Uruguay. En algunos momentos se planeó incluso la instalación de fábricas en Espaíia y aún en Italia, pero el principal mercado siguió siendo el interno, y la ampliación de las instalaciones se realizaría a partir del núcleo inicial.

t

En la década del 30 se compraron terrenos en la zona de Barracas
aledaíia a la fábrica de Buenos Aires, se inició la construcción de nuevos edificios y se instaló nueva maquinaria. En 1940, con la compra
de la hilandería de cáñamo perteneciente a Luis Elverdin ubicada en
el partido de Avellaneda, que contaba con una superficie de más de
5 000 metros cuadrados, la empresa inició una nueva etapa de
modernización39 •

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

85

Un hito importante en esa etapa, ya fuera de los limites cronológicos de este trabajo, lo constituyó la instalación de la planta industrial
de Florencio Vareta en 1951, que en su momento fue uno de los establecimientos más importantes para la producción de calzado de goma
en América Latina. Posteriormente se desarrollaron nuevos productos
como el calzado de plástico, las telas estampadas y la confección de
prendas de vestir. Algunas de las marcas de los productos de la empresa, como Rueda, Luna, Boyero, Far-West, se popularizaron en el país.
La empresa, además, realizaría a partir de la década del 60 importantes inversiones en empresas asociadas, que la proveían de materia prima para sus productos.
¿Cuál era en esos distintos momentos la dimensión de la empresa
en relación a otras firmas industriales que operaban en el país? Algunos datos provenientes de censos y estadísticas industriales alcanzarán
para intentar una breve respuesta a esta pregunta.

En 1887 existían en Buenos Aires 62 fábricas de calzado de yute,
61 de ellas eran talleres que empleaban técnicas tradicionales y contaban, entre todos, con 459 trabajadores; la restante era la Fábrica Argentina de Alpargatas, que dotada de maquinaria moderna empleaba
a 530 personas. Además, se encontraba entre las 91 industrias -en un
total de 4 723- que utilizaban más de 100 000 pesos anuales de materia prima40•
En 1914 se registraron 72 empresas del ramo en la ciudad de Buenos Aires y 241 en todo el país41 • Puede estimarse que el activo total
de Alpargatas representaba más del 70% del de todas las empresas del
ramo de la Capital y más del 500/o del total nacional42• En cuanto a
la mano de obra ocurría algo equivalente, más del 53% del total del
personal de las empresas del ramo en Buenos Aires -porcentaje similar al de 1887- y más del 33% del total nacional era empleado por
Alpargatas43 • Estas cifras indican claramente que la dimensión de esta empresa estaba muy por encima de la media de los talleres que constituían su competencia.
Por otra parte, en 1929 Alpargatas ocupaba el lugar numero 21
entre las sociedades anónimas industriales por su patrimonio neto y
el número 29 por su activo total44 • En 1939 ocupaba por su capital el
puesto número 25 del ránking general de sociedades anónimas, aunque si se toma en cuenta sólo las empresas industriales, le correspondería el número 18 ó 20. En ese afio su capital había superado el de
Campomar, pero ya era superado por el de Ducilo.

�86

Siglo XIX

Gutiérrez Y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

3. EVOLUCIÓN PATRIMONIAL Y FLUCTUACIONES
DE LA RENTABILIDAD

,¡

87

GRAFICA 1

Como se ha visto Alpargatas Argentina fue fundada en 1884, y se ha
contado con las memorias y balances a partir de 1890, lo que ha permitido en principio el estudio de un período de cincuenta años de actividad de la empresa. El análisis se ha focalizado en la evolución de la
cúenta "Máquinas y her,rarnientas", el patrimonio neto y la tasa de
ganancia45 •
La primera constatación que fue posible realizar sobre la cuenta
"Máquinas y herramientas", en este extenso período, tuvo que ver con
el continuo crecimiento a largo plazo de las inversiones en maquinarias y equipos (véase gráfica 1). La tasa de crecimiento en los valores
de la cuenta a lo largo de toda la etapa estudiada, es decir entre 1890
y 1940, fue de 5.8% anual 46 • El análisis de la serie permitió distinguir
dos grandes períodos: el primero desde 1890 a 1917 y el segundo desde
este último año basta 1940. El crecimiento en el primer período fue
notoriamente menos intenso (3.5% anual). En el segundo se observó
un ritmo de inversiones más acentuado (la tasa de crecimiento fue del
8.3% anual). Entre 1890 y 1917 el crecimiento se vinculaba con el desarrollo de las actividades tradicionales de la empresa, es decir, con
la producción de calzado. En tanto que entre 1917 y 1940, a la producción tradicional que seguía siendo la actividad principal, se le sumaron
nuevas líneas de productos, basados en el textil de algodón.

ALPARGATAS. MAQUINAS Y HERRAMIENTAS

Millones de
pesos de 1950

45,-----------·--------40
35
30
25
20
15
10

5
CUADRO 1
O T'TT"l'"TTTTrrrrrrr,rrn...,."TTTTTrTTT"1-rn-rrrTT"r'rT"r"~~

ALPARGATAS. PATRIMONIO, ACTIVO FIJO Y MAQUINARIAS.
CRECIMIENTO ANUAL (EN %)

1890

1900

1910

1920

1930

1940

Fuente: Elaboración propia en base a S.A. Fábrica Argentina de Alpargatas

Años

Patñmonio

Capital

Reservas

1890-40
1890-17
1917-40

8.12
6.59
9.58

s/ d
s/ d
11.08

s/ d
s/d
6.98

Activo fijo Maquinañas
5.60
1.97
8.55

5.78
3.48
8.27

Fuente: Elaboración propia en base a Fábrica Argentina de Alpargatas, Memoria y Balance, 1890-1940.

Balance General, 1890-1940.

'

�88

SigloXIX

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

El patrimonio neto, por su parte, creció al 8.21 O/o anual entre 1890
y 194047• En cambio, en el período 1908-1940, para el que se encontró información más completa en los archivos de la empresa, la tasa
anual de crecimiento fue del 6.21 O/o. En este período el capital creció
al 6.130/o y las reservas al 6.440/o anual. No obstante -y tal como se
observa en el cuadro 1- entre 1890 y 1917 la tasa de crecimiento del
patrimonio neto fue del 6.590/o anual y entre 1917 y 1940 del 9.580/o.
Por otra parte, si se toman capital y reservas separadamente, lo que
puede hacerse para el segundo período, se observa que el capital creció
a un 11.080/o anual, en tanto que las reservas lo hicieron al 6.980/o. Estas diferencias, como se verá más adelante, se relacionaban con la política de la empresa de recurrir a la emisión de acciones como una de
las formas de financiar su expansión.
En cuanto a la tasa de ganancia, de acuerdo con el indicador seleccionado -véase nota 45- la rentabilidad patrimonial fue de 13.490/o
anual para el período 1890-194048. Sin embargo, como ocurre con los
casos anteriores, la tasa de ganancia difiere según el subperíodo considerado, tal como se observa en el cuadro 2.

CUADR02

ALPARGATAS. RENTABILIDAD PATRIMONIAL (EN OTo)

Período
1891-95
1896-00
1901-05
1906-10
1911-15
1916-20
1921-25
1926-30
1931-35
1936-40

Rentabilidad
4.97

22.76
10.80
8.55
13.67
26.61
13.57
10.73
11.68
12.61

Fuente: Elaboración propia en base a Fábrica Argentina de Alpargatas, Me-

j_

moria y Balance, 1890-1940.

89

Como se desprende del cuadro mencionado, en el primer período
para el que se cuenta con información la rentabilidad fue relativamente baja; en tanto que se encontraba sustancialmente por encima de la
media entre 1896 y 1900 y nuevamente entre 1916 y 1920. En los últimos tres períodos, en cambio, la rentabilidad fue relativamente estable con tendencia al alza.
4. LAS BASES DE LA EXPANSION

4.1. Capital y distribución de beneficios
A partir de la información contenida en la Memoria del año de 1892
puede inferirse que el capital correspondiente a ese! fecha ascendía a
300 000 pesos m/n, equivalente a 106 700 pesos oro de ese momento.
En 1895 el capital alcanzaba a 300 000 pesos oro y las reservas a 30 000
pesos oro. Aparentemente parte del aumento del capital provenía de
la reinversión de utilidades brutas, dado que la Memoria de ese año
señalaba que las utilidades netas se obtenían luego de "haberse hecho
los castigos necesarios y de haber provisto la suma necesaria para mantener el capital y fondo de reserva" en las cifras mencionadas49• Pero
la magnitud de la diferencia en las cifras indica que también se había
recurrido a nuevas suscripciones de capital.
Los fondos de reserva se constituían con montos que se destinaban a ese fin al repartirse las utilidades, pero también con montos que
se deducían antes de establecer las utilidades netas. En los primeros
aíios fue sin duda el segundo mecanismo el que prevaleció. Por ejemplo, en 1890 el 100/o de las utilidades fueron enviadas al fondo de reserva; cifras que se redujeron abruptamente en 1892 y 93 a menos del
20/o de las utilidades, en tanto que en 1890, 1893, 1894 y 1896, una suma de 277 148 pesos m/n, que aparecía como gastos antes de calcularse las utilidades, fue destinada a fondos de reserva para edificios, renovación de maquinaria y previsión contra depreciación de la moneda. Este mecanismo se reiteró en 1897 y 1898 por un total de 95 000
pesos oro, por lo que buena parte de las inversiones en los primeros
años se financiaba en primer lugar con recursos que la propia empresa
destinaba a ese fm antes de repartir utilidades y_e!! segundo lugar con
montos que se restaban a las utilidades mismas.
Con respecto a los dividendos pagados, no se cueµta con información detallada hasta 1908; sin embargo, puede inferirse que oscilaban
entre el 8 y el 120/o en los primeros años, alcanzando el 200/o en momentos de alta rentabilidad. Esta información es más completa a partir de 1908, tal.como puede observarse en el cuadro 3. Entre 1908 y

�90

Siglo XIX

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

1917 el porcentaje de dividendos pagados aumentó del 9% en la primera de esas fechas al 15% en la última. Es evidente, además, la tendencia a mantener sumas preestablecidas destinadas a dividendos, lo
que significa que cuando las utilidades a distribuir eran menores, disminuían más que proporcionalmente los fondos destinados a reserva.
Por otra parte, estos últimos superaban las sumas destinadas al pago
de dividendos en varios de los años analizados.

CUADR03

ALPARGATAS. DISTRIBUCION DE UTILIDADES, 1908-1917
(EN PESOS ORO)

Año

Dividendos

1908
1909
1910
1911
1912
1913
1914
1915
1916
1917

59 940
79 920
66 600
66 600
83 250
83 250
83 250
99 900
99 900
124 875

Fondo
de reserva
10 000
80 000
68 000
2 000
12 175
63 347
37 464
103 653
170 000
160 935

Cuenta nueva
8 693
8 854
12 590

s/ d
s/ d
s/d
s/ d
117 766
149 649
143 399

Honorarios
directores
s/ d
s/ d
s/ d
s/ d
s/ d
7 762
9 898
27 866
25 981
24 570

Cuenta nueva: Utilidades no distribuidas que pasan al siguiente ejercicio

91

acciones de 100 pesos oro cada una, que pagarían dividendos sólo a
partir de 191250 •
Durante la postguerra el capital creció espectacularmente (a un
25. 16% anual entre 1917 y 1925) y las reservas a un ritmo notoriamente menor (9.08%). De todas formas, el aumento en las reservas se explica especialmente por el crecimiento del Fondo de Reserva Legal, el
que de acuerdo con lo establecido por el Código de Comercio debía
incrementarse anualmente con un 2 % de las utilidades líquidas y realizadas hasta llegar a un mínimo del 10% del capital social. También
aumentó la reserva para demérito de maquinaria, aunque a un ritmo
menor, mientras los fondos especiales y el de previsión se mantuvieron
en sus valores nominales.
Entre 1925 y 1934 se desaceleró el crecimiento del capital en términos reales, en tanto que las reservas que habían crecido un 200% en
los nueve años anteriores, en este subperíodo de diez años aumentaron
un 50%51• En cambio, entre 1934 y 1940 el capital tendió a decrecer
en términos reales, aunque aumentaron las reservas a un ritmo muy
alto (12.92% ). Este crecimiento se debió al aumento de las reservas facultativas que duplicaron su valor nominal entre 1934 y 1940. Las reservas legales crecieron a un ritmo menor. En conjunto el crecimiento
del patrimonio se acerca bastante al crecimiento de los valores de la
cuenta "Máquinas y herramientas"52•
El aumento de las inversiones durante todo el período 1918-1940
se relacionaba con el crecimiento del capital social. Como puede verse
en el cuadro 4, la empresa aumentó el capital autorizado en 1924 y en
1933 y tendió a suscribir rápidamente buena parte de ese capital
autorizado.

Fuente: Elaboración propia en base a Alpargatas, Memoria y Balance,
1908-1917

En este período de la historia de la empresa también aumentó el
capital, tanto el autorizado como el suscripto. En 1908 el capital autorizado era de 1 500 000 pesos oro, aunque sólo se habían emitido 6 600
acciones de un valor de 100 pesos oro cada una. Estos 660 000 pesos
oro señalaban, sin_embargo, un aumento significativo respecto de los
300 000 pesos oro de capital suscripto de 1895. En 1911 se emitió una
tercera serie de acciones, que si bien no alcanzaba a cubrir el capital
autorizado, aumentaba el suscripto a 832 500 pesos oro mediante 1 725

Ya en 1918 se resolvió autorizar un aumento del capital autorizado, llevándolo a 2 500 000 pesos oro en acciones ordinarias y a
1 000 000 pesos oro en acciones del 70/o acumulativas53• En este mismo afio el directorio dispuso capitalizar 277 500 pesos oro del Fondo
de Reserva entregando acciones ordinarias en la proporción de una acción por cada tres en circulación, debiendo esta nueva emisión participar en las utilidades de la sociedad desde 1919. Posteriormente, en 1919,
1920, 1921 y 1922 se utilizó el mismo mecanismo para capitalizar una
parte de las utilidades. Esto significó que del capital suscripto total en
1923, casi el 62% correspondía a capitalización de utilidades. En 1923
se resolvió aumentar el capital autorizado a 7 500 000 pesos oro. Para
comenzar a suscribirlo, en marzo de 1924 se emitieron 5 000 acciones
preferidas de 100 pesos oro cada una -valor nominal- a la par. En

�92

Siglo XIX

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

CUADR04

ALPARGATAS. CAMBIOS EN EL CAPITAL AUTORIZADO
Y SUSCRIPTO 1918-1940 (EN PESOS ORO)

Año

Capital autorizado
Acciones
Ordinarias
Preferidas

Ordinarias

Preferidas

1918
1919
1920
1921
1922
1923
1924
1925
1926
1927
1928
1929
1930
1931
1932
1933
1934
1935
1936
1937
1938
1939
1940

2 500 000
2 500 000
2 500 000
2 500 000
2 500 000
2 500 000
4 500 000
4 500 000
4 500 000
4 500 000
4 500 000
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Capital suscripto

Acciones

-

Nota: De acuerdo con la información disponible, las cifras de capital suscripto y realizado son coincidentes
Fuente: Elaboración propia en base a Alpargatas Argentina, Memoria y Ba-

lance, 1918-1940

93

noviembre se emitieron 5 000 acciones ordinarias del mismo valor nominal cada una a 40 pesos oro sobre la par.
El capital autorizado nos se volvió a aumentar hasta 1933, y a partir de 1925, aunque se siguieron emitiendo acciones, no se volvió a utilizar el mecanismo de capitalización de las utilidades. Esto se relacionaba con la disminución de la rentabilidad y aún cuando ésta tendió
a aumentar luego de 1933, no llegó a alcanzar los altos valores anteriores a 1924. Resulta conveniente, entonces, analizar la evolución de la
rentabilidad patrimonial.

4.2. Rentabilidad patrimonial y reinversión de utilidades
La rentabilidad patrimonial, tal como se mencionó anteriormente y puede observarse en la gráfica 2, tuvo oscilaciones muy bruscas, parte de
la explicación de esas oscilaciones, especialmente las caidas bruscas,
radica en los aumentos dispuestos en la suscripción de acciones, es decir, en el aumento mismo del capital social, aunque no es éste el único
factor que explica esas oscilaciones.
En la primera mitad de la década del 90 la rentabilidad patrimonial se encontraba muy ligada a las fluctuaciones del precio del oro,
dado que buena parte de la materia prima (yute, pita, algodón) era importada y aún manteniéndose sus precios en el mercado internacional,
la desvalorización del peso papel implicaba su aumento en términos
de costos para la empresa.
Precisamente en 1890, a pesar de haber aumentado las ventas un
IS% en valor y un 13% en cantidad de alpargatas vendidas con respecto al año anterior, las utilidades del ejercicio cayeron debido a la continua depreciación de la moneda argentina y la dificultad para aumentar en una proporción adecuada los precios de venta dado el temor a
la retracción de la demanda. El problema se agudizó al año siguiente,
único momento en el período estudiado en el que se registraron pérdidas. El aumento de las ventas en 1892, tanto en valor como en cantidad unido a la disminución del precio unitario, parece confirmar la
elasticidad de la demanda54 •
Durante los años 1895 y 1896 se produjo una recuperación de la
rentabilidad patrimonial55• La actividad de los agentes de compras de
la empresa en Europa, la firma Ashworth -que a su vez se ocupaba
de la distribución de la producción de Alpargatas en la Argentinapermitió reducir los costos de los créditos utilizados para la adquisición de materia prima, al mismo tiempo que las comisiones por compras y ventas.

�94

Siglo XIX

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y érecimiento industrial

La _rentabilidad se estabilizó en los últimos años del siglo pasado
y los pnmeros del actual, y si disminuyó entre 1902 y 1907 ello se debió
a un aumento de los gastos -especialmente los fondos de reservadado que la rentabilidad bruta aumentó.
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GRAFICA 2
ALPARGATAS. RENTABILIDAD PATRIMONIAL

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1890

1900

1910

1920

1930

Fuente: Elaboración propia en base a S.A. Fábrica Argentina de Alpargatas,

Balance General, 1890-1940.

La rentabilidad patrimonial tuvo tendencia a bajar luego del alto
porcentaje (29.6) alcanzado en 1897, disminución que coincidía con el
continuo aumento de la inversión en maquinarias. Esta coincidencia
se acentuó entre 1904 y 1907, años en que la rentabilidad disminuyó.
En efecto, en el periodo 1897-1901, la rentabilidad alcanzó un promedio de 21.9%; en tanto que el periodo siguiente, 1902-1907, caracterizado por un aumento de las inversiones, la tasa promedio fue de 6.3%.
Dentro de las ganancias de la empresa se encontraban los ingresos
provenientes de los dividendos de las acciones de la Fábrica Uruguaya
de Alpargatas, equivalentes a 80 000 pesos oro. La empresa uruguaya
comenzó a pagar dividendos en 1893, pero éstos representaban un porcentaje muy poco significativo -entre un 2 y un 3%- de los ingresos
de Alpargatas Argentina.

A partir de 1908 la rentabilidad patrimonial tendió a subir alcanzando un promedio de 11.8% anual. Finalmente, a partir de' 1915 y
hasta 1922/ 2? la ~entabilidad patrimonial alcanzó los porcentajes más
altos de la histona de la firma. La disminución de la rentabilidad a
pa~ir de 1923, pero sobre todo la caída de 1924 generó serias preocupaciones en la empresa. Una investigación solicitada por el presidente
del directorio explicaba la disminución de la rentabilidad por el aumento
de los precios de los insumos, la caída de las ventas en los departamentos de alpargatería y calzado y la disminución de los precios de los prod_uc!os de la tejeduría, dispuesta para enfrentar la competencia, y que
s1 bien aumentaba las ventas disminuía los beneficios56•

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95

1940

La caída en la rentabilidad entre 1929 y 1933 se relacionaba con
la retrac~ión de la_demanda y la consiguiente política de la empresa
de reducrr los precios de sus productos para mantener el nivel de ventas. _A ~esar_ ?e ello, y de la baja de los precios del yute y del algodón,
1~ dismmucion de las ventas de alpargatas llegó a reducir su producción. Durante 1929 se dedicaron a la fabricación de alpargatas sólo cuatro días y medio a la semana57•
También la caída en la rentabilidad en 1938, la más importante
desde 1924, se relacionaba con la decisión de la empresa de continuar
produciendo en condiciones de retracción de la demanda. Nuevamente se optó _por disminuir_ los precios de venta a la espera de una pronta
recuperación, que efectivamente se produjo al año siguiente.
Evidentemente entre los factores que incidían en las fluctuaciones
d~ la rentab~dad patrimonial deben contarse, entonces, desde los camb1?s del precio del oro hasta las fluctuaciones del precio de la materia
P~~- Pero uno de los factores que no puede obviarse es la propia
política de la empresa. En este sentido, influían tanto los montos destinados a reservas, como las decisiones de la empresa respecto a los
precios de sus productos.
4.3 Financiamiento externo

La reinversión de utilidades y la suscripción de capital fueron métodos
que permitieron la expansión de la empresa. Pero éstas no eran las únicas formas, ni necesariamente las más importantes, de obtener finan-

�Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial
96

ciamiento para las inversiones. Ya en los primeros años, la empresa
obtuvo un préstamo externo hipotecario -aparentemente en Londrespor 50 000 libras (252 000 pesos oro). Este préstamo aparecía en los
Balances a partir de 1913 bajo la forma de debentures a1 6%, que comenzaron a ser rescatados a partir de 1916 a razón de 5 500 libras anuales por intermedio de la casa matriz del Banco Británico58 • Así se había llegado a tener debentures por sólo 28 000 libras en 1920, año en
el que se decidió su rescate total. En 1921 la empresa recibió los títulos
que estaban depositados en el Banco Británico de la América del Sud
como garantía59•
Simultáneamente Alpargatas renovaba un crédito de 50 000 libras
conael National City Bank of New York a un interés del 7% anual,
que se redujo en 1921 al 6.75% 60• Pero la empresa consideró en ese
año que los créditos que tenía con la casa Baring Brothers &amp; Co., tramitado por intermedio de la Ashworth, y los del Banco Británico resultaban más económicos, por lo que prefirió ampliar su crédito con
61
Baring • No obstante, el crédito del City Bank se volvió a renovar en
1924 a un interés aún menor, el 5.75% anual62•
A partir de 1924, la empresa recurrió normalmente a los créditos
de las filiales locales del Banco Británico y del Banco de Londres63 •
5. CONCLUSlON

La Fábrica Argentina de Alpargatas fue una de las primeras grandes
empresas dedicadas a la fabricación de productos masivos de bajo costo para el mercado interno. Su crecimiento estuvo íntimamente vinculado, en una primera etapa, al desarrollo de la agricultura de exportación. Una cuidadosa política de diversificación de su producción le permitió posteriormente crecer a partir de la satisfacción de las nuevas necesidades del mercado local. En primer lugar, el hilado y textil de algodón y más tarde los insumos requeridos por algunas industrias instaladas durante la década del 20, como las fábricas de neumáticos.

L

97

Siglo XIX

Su preocupación por sostener su posición en el mercado local no
impidió que eventualmente se interesara por las inversiones fuera del
país, como en los intentos fallidos en España e Italia y los medianamente exitosos en Brasil y Uruguay. Sin embargo, esta preocupación
por los mercados externos no se correspondió con una política tendiente
a la exportación de productos terminados. Aunque el tema merece exploración adicional, la documentación examinada permite inferir diferencias de costos en los insumos y la mano de obra, unidas a problemas arancelarios como las principales explicaciones de esa política.

Entre las distintas etapas del crecimiento de la firma, se destacan
los primeros años, caracterizados por una fuerte inversión inicial, la
primera posguerra y la segunda mitad de la década del 30. Estos últimos períodos coinciden por otra parte con los momentos de mayor crecimiento de las inversiones en el sector industrial en el país64 • No obstante parece claro que las fuertes inversiones de la década del 20 respond~n no sólo a la diversificación de la producción, sino también a
la necesidad de obtener maquinaria cuyo reemplazo había sido demorado por la guerra y que a su vez fue facilitado por la rentabili~ad_ obtenida durante el período anterior. Las inversiones de la década s1gwente
se establecen ya en un nivel más alto y parecen responder tanto a la
expansión del mercado interno recuperado de la crisis, como al proceso de sustitución de importaciones particularmente notorio en la industria textil65 •
La empresa persiguió una política de crecimiento que implicaba
la maximización de beneficios a largo plazo. Las fuentes de su expansión provinieron de la disposición a reinvertir las utilidades obtenidas
en períodos de altos beneficios, su capacidad para suscribir continuos
aumentos del capital y la posibilidad de recurrir al crédito yxterno.
Para llevar a cabo esa política contaba con el monopolio local de
la tecnología utilizada, desde la maquinaria para fabricar alpargatas
primero, hasta el proceso de sanforizado más tarde. Esta preocupación por el monopolio de la tecnología se relacionaba con su política
de ventas y captación del mercado y con sus vinculaciones con las empresas británicas, que eran a la vez proveedores, distribuidores y principales accionistas.
La empresa estuvo ligada desde sus inicios con la Douglas Fraser,
proveedora en exclusividad de sus máquinas para la fabricación de alpargatas, y con la Ashworth, proveedora de insumos, gestora de créditos y distribuidora de la producción de Alpargatas en el país hasta la
década del 20.
Estas relaciones fueron, sin embargo, muchas veces conflictivas,
al punto que la empresa argentina no sólo renegoció los "royalties"
debidos a la Fraser, sino que también terminó por desvincularse de la
Ashworth y modificó su política de distribución y ventas. Incluso recurrió a otros proveedores de maquinaria cuando la Fraser no se encontró en condiciones de ofrecer la tecnología más avanzada. Paralelamente, algunos de sus accionistas británicos se habían radicado en
el país, convirtiéndose en empresarios locales cuyo comportamiento no
puede explicarse recurriendo a su origen extranjero. Este proceso hace

�98

Siglo XIX

más fácil entender la capacidad de negociación que la empresa argentina conservaba.
Se ha visto que la preocupación por el monopolio local de la tecnología se unía en la empresa con una clara búsqueda de predominio
en el mercado. Para ello decidió con cierta frecuencia en momentos
de retracción de la demanda, como durante la crisis de 1929-30, la reducción de los precios de sus productos, llegando en algunos casos á
la disminución de sus beneficios o la venta por debajo de los costos
de producción. A ello añadió, luego de su desvinculación de la Ashworth, la búsqueda de sistemas más eficientes en la venta y distribución. Estos abarcaban desde el aumento de las bonificaciones en las
ventas al mayoreo, hasta el establecimiento de sus propios locales de
venta al público para aquellos productos que, como el calzado de cuero, se dirigían a consumidores de ingresos más altos, o anuncios en periódicos que, como La Vanguardia, suponían la inducción al consumo
de sus productos más económicos por parte de los sectores populares.
La empresa buscaba la diversificación, pero hay pocos signos de
que tuviera el mismo interés por la búsqueda de formas de integración
vertical en el período estudiado66• Las referencias a las compras de algodón nacional no implicaban que la empresa se interesara en su producción directa. El interés por el yute argentino era notoriamente reducido y aún el algodón se continuó importando luego de iniciada la
producción de hilado con algodón del país.
En resumen, se trataba de una empresa con fuertes vinculaciones
con capitales británicos, pero cuyo directorio se encontraba y tomaba
sus decisiones en Buenos Aires. Su política de crecimiento y maximización de beneficios a largo plazo implicaba el dominio del mercado de
sus productos básicos y el monopolio de la tecnología, la diversificación de su producción y la capacidad de desarrollar un sistema autónomo de toma de decisiones.
Una observación final. Las decisiones de la empresa no parecen
en este caso coincidentes con la tendencia a la diversificación de actividades que caracterizó el comportamiento de algunos empresarios argentinos a principios de siglo. Si bien se buscaba la diversificación de
su producción, ésta tuvo lugar dentro de una rama muy ~specífica de
actividades industriales. No se realizaron intentos de desarrollar actividades agrarias, lo que hubiera parecido posible dado el tipo de insumos utilizados, y sus vinculaciones con el sector financiero, hasta donde es posible saberlo a partir de la documentación consultada, se limitaron a la obtención de crédito y las compras de algodón a futuro en

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

99

Londres. No obstante, esa tendencia a la diversificación de actividades
se verificaría más tarde - a partir de la década del 60- en la empresa
misma. Por otra parte, aún dentro del período estudiado, existen indicios de esa tendencia a la diversificación por parte de los miembros del
directorio, en sus actividades globales como empresarios, aunque mantuvieron a esta empresa dentro de un sector específico de la producción industrial67 •
NOTAS
1. Sobre la importancia de las grandes empresas véase Jorge Schvarzer: " La implantación industrial", en José Luis y Luis Alberto Romero: Buenos Aires, Historia de
cuatro siglos, Buenos Aires, 1983, pp . 223-240. El proceso de concentración en algunas ramas de la industria es señalado por Dorfma n, q~ien ~ncluye ~ Alpar~atas
entre las grandes empresas en 1913. Adolfo Dorfman: HIStona de la mdustna argentina, Buenos Aires, 1970, p. 301.
2. Para una revisión de la bibliogra fía sobre la industria argentina hasta 1930, véase
Juan C. KoroJ.e Hilda Sábato: " La indust rialización trunca: una obsesión argentina", ponencia presentada al Vlll Simposio Internacional de Historia Económica,
Buenos Aires, CLACSO , octubre de 1987 . Para el período posterior a 1930 existe
una importante cantidad de trabajos sobre la industria en general y sobre empresas
y ramas específicas. Véase, entre otros, Adolfo Dorfman: Cincuenta años de industrialización en la Argentina, 1930-1980, Buenos Aires, 1983; Carlos F. Díaz Alejandro: Ensayos sobre la historia económica argentina, Buenos Aires 1975; y los estudios correspondientes al Programa BID/ CEPAL/CIID/ PNUD. Cf. Jorge M. Katz
(ed.): Technology Generation in Latín A merican Manufacturing Indusuies, Londres, 1987.
3. Véase Javier Villanueva : "El origen de la industrialización argentina", Desarrollo
Económico, Vol. 12, No. 47, pp. 451-476, Buenos Aires, 1972.
4. Desde la perspectiva de los economistas, recientemente se ha señalado la importancía del estudio de empresas específicas para la construcción de un aparato analítico
que permita superar la imagen formada por el supuesto de que las firmas constituirían unidades homogéneas de comportamientos previsibles. Cf. Jorge M. Katz et
al.: Desarrol/o y crisis de la capacidad tecnológica latinoamericana. El caso de la
industria meta/mecánica, Buenos Aires, 1987, pp. 239-241.

5. Es decir que se van a estudiar los mecanismos y comportamientos de la empresa,
sus maneras peculiares de funcíonamiento y no los destinos de las inversiones que
los propietarios realicen fuera de ella, aunque es presumible que al estudiar otros
casos surja información que permita constatar el cruzamiento de lo~ empr~ar!os
en diferentes sectores de la actividad económica. Sobre la trascendencia y el s1gn1ficado de la d iversificación de actividades económicas por parte de los empresarios
argentinos a principios de siglo véase Jorge F. Sábato: La clase dominante argentina, formación y características, Buenos Aires, 1988.
6. Conviene, sin embargo, señalar las dificultades y los límites que implica la utilización de los archivos de empresas para el análisis histórico. Por ejemplo, uno de los
temas iniciales de este trabajo consistía en analizar los cambios en la productividad

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Siglo XIX

de la mano de obra para la etapa estudiada. Si bien ello es posible, requiere en este
caso el análisis adicional de los libros "Mayor" y de "Jornales" para intentar la
reconstrucción de los datos que no aparecen en la documentación examinada. Esta
es una tarea de muy largo plazo. No obstante la información ya obtenida aporta
un sustancial conocimiento sobre formación de capital y rentabilidad en la empresa.

101

14. La estrecha vinculación de los Fraser con Alpargatas se refleja en los cargos desempeilados por miembros de la familia. Desde por lo menos 1891 y hasta 1907 Robert
Fraser fue gerente de la firma, pasando a ser vocal de directorio entre 1908 y 1920.
Robert Fraser (hijo) fue vocal suplente entre 1909 y 1919, aparentemente el mismo
Fraser fue vicepresidente en 1921 y presidente desde 1922 a por lo menos 1940. Finalmente, Robert M. Fraser fue vocal suplente desde 1929 a 1935 y vicepresidente
desde 1936 hasta 1940 por lo menos. La presencia de los Fraser en el directorio se
mantiene en las décadas siguientes. Por otra parte la creciente importancia de los
Roberts a partir de fines de la década del 20 se manifiesta en la presencia en el directorio de algunos miembros de la familia, y algunas décadas más tarde en la de otros
miembros del grupo como Oxenford y Lockwood.

7. En general los historiadores de la economía que estudian los problemas de formación de capital denominan de esa manera al capital fijo {especialmente plantas y
maquinarias). Otros autores prefieren una definición más cercana a la que se encuentra en los "balances" de las empresas. En este caso se incluye, además de las
plantas y maquinarias, las sumas de dinero en caja y bancos, las adeudadas a la
empresa y el stock de materia prima y productos terminados. Véase, entre otros,
Fran~is Crouzet, "Editor's lntroduction", en Francois Crouzet (ed.): Capital Formation in tbe Industrial Revolution, London, 1972, pp. 1-69, y C. H. Feinstein:
"Capital Accumulation and the Industrial Revolution", en R. Floud-D. McCJoskey (eds.): Tbe Economic History of Britain since 1700, Cambridge, 1981, Vol. 1,
pp. 128-142. Para un análisis de los "balances" como fuentes históricas véase Sheila Marriner: "Company Financia! Statements as Source Material for Business Historians", Business History, Vol. XXII, 2, julio 1980, pp. 203-235.

15. S.A. Fábrica Argentina de Alpargatas: Libro de Actas del Directorio, 25-8-25 (en
adelante Actas). Ashworth había dejado de ser desde 1924 agente de ventas de Alpargatas en la Argentina y en 1925 deja de actuar como agente de compras en Europa. Aunque los motivos de la desvinculación no son claros, es de notar que en algunas fuentes Ashworth y Cía. aparece en la década del 20 como fabricante de alpargatas. Véase, por ejemplo, The Argentine Standard Directory: Anuario argentino
de fabricantes y comerciantes nacionales y extranjeros, Buenos Aires, 1922, p. 402.

8. Todo intento de estimación cuantitativa del crecimiento de una firma está abierto
a objeciones conceptuales. La perspectiva aquí adoptada responde a los olrjetivos
centrales del trabajo. Véase sobre este punto Edith T. Penrose: The Theory of the
Growth of the Firm, Oxford, 1966.

16. El cultivo del algodón creció desde mediados de la década del 20. En 1925-26 el algodón ocupaba más de 100 000 hectáreas, en tanto que hasta 1918 apenas había
alcanzado las 13 000. Véase Ricardo M. Ortiz: Historia económica de la Argentina,
Buenos Aires, 1974, pp. 442-443.

9. Un análisis completo de la capacidad de la innovación tecnológica de la empresa
debería tomar en cuenta además de la tecnología incorporada en la maquinaria y
los procesos que la empresa adquiere, otros factores como los desarrollos propios
en los métodos y procedimientos, las adaptaciones y los diseños de las plantas. Estos desarrollos no siempre se han podido seguir en la medida deseada en la documentación existente.

17. Actas, 19-4-20.

10. La maquinaria a vapor necesaria para la producción de calzado de yute fue diseñada por la firma británica Doug]as Fraser &amp; Sonsa instancias de Juan Etchegaray,
un comerciante porteño, quien fue el primer presidente de la empresa. Véase Manuel Chueco: Los pioneers de la industria argentina, Buenos Aires, 1886, pp. 324-339.
Algo más de treinta años después se recurrirá a la electricidad como fuente de energía.
11. Se cuenta con los nombres de los accionistas y la cantidad de acciones depositadas
en las Asambleas Generales Ordinarias y las Asambleas Generales Extraordinarias
realizadas entre 1918 y 1927. En 1918 Ashworth &amp; Co. y Doug]as Fraser &amp; Sons
aparecen como los principales accionistas; en 1923 los primeros no aparecen registrados, los segundos mantienen su lugar y aparecen nuevos accionistas importantes
como E. Gibson y G. Bellhouse; en 1927 se agregan otros como Lengs Roberts y
Cia., T. Atkins y J. Lazzari. Los Fraser siguen apareciendo como los poseedores
individuales del mayor número de acciones (más del 17% de las acciones depositadas para la Asamblea). S. A. Fábrica Argentina de Alpargatas, Libro de Asambleas

Generales.

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Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

12. La Nación, número especial, 1916. J. K. Cassels se desempeñó en el directorio de
Alpargatas como vocal (1904/1907 y 1923/27) y secretario (1908/19) y fue presidente (1920/21) y vicepresidente (1922) de la empresa.
13. Censo Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, 1887, tomo 11, p. 316.

18. Las ganancias correspondientes a 1921 fueron de 2 143 065 pesos m/ n, en tanto
que el activo fijo ascendía a 5 828 214 pesos en el mismo año.
19. Actas, 10-8-21.
20. S.A. Fábrica Argentina de Alpargatas: Memoria del año 1928(en adelante Memoria).
21. El interés de la empresa en la obtención de materia prima se refleja en la autorización otorgada a Fraser para invertir 5 000 pesos m/ n en un sindicato organizado con el
fin de cultivar plantas de fibras en el país y de obtener máquinas que permitieran
la extracción de las fibras. Actas, 13-4-23.
22. Actas, 23-3-23.
23. Actas, 8-1-26, 6-8-26.
24. Actas, 4-2-27 y 3-3-27. Sobre los aranceles aduaneros véase C. F. Díaz Alejandro:
Ensayos sobre la historia económica argentina, Buenos Aires, 1975, pp. 272-301.
Para una reconsideración reciente de estos problemas en la década del 20, A. O'Connell: "Free Trade in One (primary Producing) Country: The Case of Argentina in
the l920's", en Guido di Tella y D. C. M. Platt: The Political Economy of Argentina, 1880-1946, Oxford, 1986, pp. 74-94.
25. Actas, 24-5-29 y 13-9-29. El costo de la maquinaria que Alpargatas debía instalar
gracias a este convenio ascendía a sólo 20 000 pesos. En la década del 30, al mismo
tiempo que aumenta la importación de caucho natural, disminuye notoriamente la
de artículos de caucho, véase Adolfo Dorfman: Historia de la industria ..., pp. 369-370.

�102

Siglo XIX

26. Memoria, 1928.
27. En 1928, por ejemplo, decide postergar cualquier decisión sobre futuras ampliaciones hasta que se conozcan las ideas del gobierno nacional "en lo que se refiere a
las relaciones entre Capital y Trabajo y la protección a la industria nacional", Actas, 1-6-28.
28. Actas, 10-1-30, 15-3-29, 12-4-29, 6-12-29.
29. Memoria, 1934. S.A. Fábrica Argentina de Alpargatas, Balance General, 1932, 1933,
1934 (en adelante Balance General).

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

103

45. Por patrimonio neto se entiende la suma de capital .más las reservas. Para el estudio
de la tasa de ganancias se ha utilizado el siguiente indicador: rentabilidad patrimonial = (ganancias netas del ejercicio/patrimonio neto) 100. La información que se
consignaba en las memorias y balances fue cambiando, por lo que los datos no son
completos para algunos momentos del período estudiado.
46. Se utilizó como índice de deflación para el período 1883-1912 la relación entre el
valor del oro y el peso moneda nacional, en el mes correspondiente al Balance General indicado en Juan Alvarez: Temas de historia económica argentina, Buenos
Aires, 1929, pp. 122-123. Para el período 1913-1940 se utilizó el índice de precios
mayoristas no agropecuarios. Fundación Meditarránea: Estudios, año 9, No. 39,
julio-septiembre 1986, pp. 122.

30. Actas, 31-1-34.
31. Actas, 27-4-34, 26-6-34, 8-6-34, 26-10-34.

47. Sólo a partir de 1908 los balances muestran separadamente los montos de capital
Yreserva Y discriminan entre capital autorizado y emitido. A partir de la misma fecha comienzan a informar de manera continuada sobre distribución de utilidades.

32. Actas, 21-6-35, 13-9-35.
33. Actas, 8-11-35.

48. Si se consideran las amortizaciones como ganancias, la rentabilidad es más alta. La
diferencia es especialmente importante hasta 1905. Calculados de esta manera los
datos del cuadro 2 serían los siguientes:

34. Actas, 27-4-34, 26-6-34, 21-12-34.

Periodo

Rentabilidad ('%)

1891-95
1896-00
1901-05
1906-10
1911-15
1916-20
1921-25
1926-30
1931-35
1936-40

21.35
29.53
14.60
10.81
15.67
28.10
14.78
13.51
16.03
18.26

35. Actas, 8-2-39, 31-3-39.
36. Actas, 13-4-38, 15-7-38, 26-8-38.
37. Actas, 5-5-39.
38. Actas, 18-3-37.
39. La compra se realiza al contado por 500 000 pesos. Actas, 27-9-40, 25-10-40, 15-11-40,
10-1-41.
40. Alpargatas utilizaba 169 500 pesos anuales de materia prima extranjera. Censo Municipal, 1887, tomo II p. 345 y 316-317.

49. Memoria, 1892 y 1895.

41. Censo Nacional de 1914, tomo VII, Censo de Industria, p. 115.

50. Balance General, 1908-191 J.

42. Estos porcentajes resultan de considerar las cifras del censo de 1914 como estimaciones del activo total de las empresas censadas, dado que el censo estima los "capitales globales invertidos, comprendiendo terrenos, edificios, maquinarias, materias
primas, productos y numerario", y compararlas con el activo total de Alpargatas.
Cf. Censo Nacional de 1914, tomo VII, Censo de Industria, p. 25, y Balance General, 1914.

51. Balance General, 1924-1935.

53. Memoria, 1918.

43. En 1916 Alpargatas empleaba 1 600 trabajadores. En 1914 el total nacional de las
industrias del ramo era de 4 764 trabajadores. La Nación, número especial, 1916,
p. 473.

54. Los precios aumentan y la demanda efectivamente se retrae. La docena de alpargatas se vende a 6.53 pesos en 1889; 6.62 en 1890 y 8.38 en 1891. En 1892 desciende
a 7.93 pesos.

44. Los primeros puestos están ocupados por frigoríficos, fábricas de cigarrillos, arucareras, petroleras y empresas de electricidad. Las únicas textiles que superan a Alpargatas son la Fabril Financiera y Campomar. Municipalidad de Buenos Aires: Revista de Estadistica, 1929, Apartado Industrias Fabriles, pp. 106-117.

55. En 1895 la rentabilidad patrimonial supera el l 0% por primera vez desde 1890.

52. El patrimonio crece en este subperíodo al 4.50!o anual; los valores de la cuenta "Máquinas y herramientas" al 4.88% . Cf. Memoria y Balance, 1934-1940.

56. Actas, 27-6-24.
57. Actas, 15-3-29.

�104

Siglo XIX

Comercio y Crédito en Buenos Aires, 1822-1826
58. La empresa había solicitado en 1911 autorización de los accionistas para la emisión
de obligaciones o debentures. El monto de estas obligaciones ascendía en 1917 a
39 000 libras. El crédito hipotecario original de 50 000 libras fue convertido en debentures, aunque no se cuenta con información sobre esta operación. Cf. Memoria
y Balance. 1911-17.

59. Actas, 2-2-20, 22-3-20, 19-4-20, 10-8-21.

Samuel Amaral *

60. Actas, 18-12-19, 10-1-20, 23-12-21, 19-1-22.
61. En el mismo año Alpargatas rechaza una oferta de crédito de J. C. M. Thum &amp;
Sons de Londres por "no tener necesidad de él". Actas, 7-11-22, 3-11-22.
62. Actas, 31-7-24.
63. En 1924 obtiene un crédito de 1 500 000 pesos m/n. del Banco Británico y un crédito de 500 000 pesos m/n. del Banco de Londres, sucursal Barracas. Actas, 24-9-24
y 19-6-25.
64. Cf. Naciones Unidas, CEPAL: Análisis y proyecciones del desarrollo económico.
V. El desarrollo económico de la Argentina. (Parte 1: Los problemas y perspectivas
del crecimiento económico argentino. Parte 2: Los sectores de la producción), México, 1958-1959.
65. Véase Alberto Petrecolla: Sustitución de importaciones y formación de capital (La
industria textil: 1920-1940), Buenos Aires, 1968.
66. La búsqueda de integración vertical se producirá más tarde. A partir de la década
del 60 Alpargatas Argentina se vinculará con empresas proveedoras de insumos, como Fibramalva, SAIC y Fibrapalma S.A. Más adelante se intentará también una
diversificación de sus actividades fuera de la producción textil y del calzado.
67. Un ejemplo de las diferencias está dado por el rechazo de Alpargatas a comprar
el activo de la quebrada Casa Ashworth en 1930, señalando "la inconveniencia de
dedicarse a otro tipo de negocios''. El activo es finalmente comprado por Roberts,
uno de los accionistas importantes de Alpargatas en ese momento. Actas, 12-3-30
y 23-4-30.

INTRODUCCION

El tránsito de la economía colonial a la independiente fue en Buenos
Aires, como en otras partes de América, el de un régimen mercantilista, basado en protección y provilegios, a otro de libertad económica,
donde la competencia y la introducción de métodos mercantiles más
eficientes permitieron el surgimiento de nuevos capitales y nuevos
empresarios.
En las zonas más dinámicas, donde la apertura a las corrientes comerciales externas tuvo mayores efectos, ·el poder económico y político de los viejos comerciantes se vio debilitado por nuevas ideas, por
las necesidades fiscales de los gobiernos pos-revolucionarios y por nuevos grupos e instituciones económicas. El proceso de sustitución del
poder y de la influencia de unos por la de otros fue un proceso rápido,
pero rico en roces y conflictos.
En Buenos Aires el eclipse de los antiguos capitales acumulados
en la actividad comercial intensa de las últimas décadas coloniales se
produjo al compás de la crisis financiera que enfrentaron los gobiernos revolucionarios. Hombres nuevos, criollos y extranjeros, aparecen
a pocos años de la revolución usufructuando las ventajas de sus nacionalidades, pero más que nada las de una libertad que comprenden mejor que sus antecesores.

• Department of History, Stanford University. Esta es una versión modificada de "Comercio y crédito: el Banco de Buenos Aires, 1822-1826", América, Buenos Aires, 1977,
No. 4, pp. 9-49. Esa versión incluía un apéndice con una lista de los nombres de acreedores del banco y los montos de sus créditos, aquí omitida, cuya copia puede ser solicitada al autor. Agradezco aquí, como entonces, la información y las sugerencias de
Alberto S. J. de Paula.

�106

Siglo XIX

Los gobiernos revolucionarios encontraron en ellos su mejor apoyo, aun cuando sus intereses no siempre coincidieron: los nuevos comerciantes podían sacar ventaja de la depreciación de los títulos de los
involuntarios empréstitos, pero no siempre sobrevivían a las incesantes contribuciones para gozar de aquella ventaja.
La conjunción de esos intereses no se alcanzó en Buenos Aires basta
que, creada la provincia y separada de las otras integrantes de la unión
del Río de la Plata, comenzaron a sentarse las bases de la estabilidad
política que acentuó la prosperidad lentamente propagada en la región
desde 1810.

Prosperidad y estabilidad fueron los motivos de que el marco institucional heredado de la colonia, sólo ligeramente transformado durante una década en que las luchas, la ignorancia y el desorden habían
predominado, comenzase a manifestar una urgente necesidad de reforma. Las más importantes de ellas estuvieron destinadas a poner orden
en las finanzas públicas, pero al mismo tiempo en el crédito privado,
ya que un punto de coincidencia de ambos sectores era el restablecimiento de un medio circulante que, en ausencia de la plata altoperuana, liberase a ambos, gobierno y comerciantes, de las restricciones impuestas por el uso de títulos de deuda como medio de apoyo.
Este aspecto de la reforma emprendida se expresó en la creación
de un banco, el Banco de Buenos Aires, que emitiría billetes contra
el descuento de letras, es decir, contra el crédito de los comerciantes.

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Este trabajo, a través del análisis de las operaciones de crédito, tiene
por objeto echar alguna luz sobre uno de los aspectos conflictivos de
la reforma y de la apertura económica: la participación de capitales
Yempresarios extranjeros -comerciantes británicos, pero también norteamericanos, franceses, alemanes, italianos y brasileños- en el proceso de expansión generado por el crecimiento de las exportaciones de
productos pecuarios. Veremos en primer lugar en qué contexto se dio
la creación del Banco de Buenos Aires; a continuación nos detendremos en el instrumento de crédito a través del cual llevó a cabo sus operaciones; y, finalmente, analizaremos esas operaciones para ver qué nos
dicen de la concentración de los negocios y de la composición del sector mercantil de Buenos Aires en la primera mitad de la década de 1820.

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EL BANCO DE BUENOS AIRES

◄

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El Banco de Buenos Aires comenzó sus operaciones el 6 de septiembre
de 1822. Integrado por capitales privados, se originó en una convoca-

Amaral: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

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toria del ministro de hacienda, Manuel José García, en enero del mismo año.
Desde mediados del anterior, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, estabilizado bajo la gobernación de Martín Rodríguez tras
las vicisitudes de 1820, había encarado un programa de reforma fiscal
con el fin de simplificar la recaudación tributaria, consolidar la deuda
pública, ordenar las finanzas y proveer a la plaza de un medio de pago
que reemplazara al escaso metálico y a los abundantes títulos de deuda
que circulaban.
Todas estas medidas apuntaban tanto a resolver los problemas de
la década anterior como a sentar las bases de la prosperidad futura.
Exacciones y confiscaciones, contribuciones y empréstitos forzosos habían constituído la vía más fácil de financiar el gasto público, pero tras
una década de abusos la violencia y la inseguridad generadas pesaban
tanto al estado como a los contribuyentes.
Fue así como, alcanzada la estabilidad política, comenzó a buscarse la estabilidad financiera. A fines de 1821 se dispuso la consolidación de la deuda pública anterior y posterior al 25 de mayo de 1810
y la creación del Crédito Público. La nueva institución emitiría inmediatamente bonos para la consolidación de la deuda y más adelante,
eventualmente, para la financiación del gasto público de un modo que
fuese conveniente tanto para el estado como para sus acreedores.
Con la consolidación desaparecerían los muchos y variados títulos
de la deuda pública que desde su primera emisión (los pagarés sellados
de 1813) habían sido usados en lugar del metálico que, por haber dejado de fluir desde el Alto Perú por la interrupción del situado en 18l l,
se tornaba cada vez más raro. La desaparición de los títulos implicaba
la del medio de pago por lo que los bonos del Crédito Público pasarian
a sustituirlos en tal función. Con la consolidación se lograba eliminar
la incertidumbre de la recaudación fiscal (aquellos títulos eran amortizables por la aduana por su vaior nominal contra su presentación en
pago de derechos de importación), pero no lograba separar las funciones monetarias y financieras del medio de pago.
Con este fin era necesario apelar a otros recursos. Porque los negocios de Buenos Aires prosperaban era posible apelar, como en otros
lugares se había hecho y como lo recomendaban ciertos economistas,
a la monetización del crédito a través de la emisión de billetes de banco
contra el descuento de letras. Por este motivo, a poco de haber comenzado las reformas, el ministro de Hacienda promovió la creación de

�108

Siglo XIX

un banco de descuentos que pusiera en circulación un medio de pago
garantizado por el crédito de sus acreedores 1•
El Banco de Buenos Aires ha sido objeto de buenos estudios en
los que se encontrarán expuestas las circunstancias en que fue creado,
operó y desapareció la empresa. Con mayor o menor detalle señalan
sus antecedentes (la Caja Nacional de Fondos de Sud América, la Memoria de Santiago Wilde), su organización a partir de la convocatoria
ministerial, las vicisitudes de sus emisiones, algunos datos de sus operaciones y los pormenores de su extinci6n, cuando en febrero de 1826
se constituyó la sociedad mixta del Banco Nacional sobre la base del
Banco de Buenos Aires y de los fondos del empréstito colocado en Londres en 1824 2•
Las actividades del banco, sin embargo, son poco conocidas: no
existe un análisis de sus operaciones de descuento de letras ni de los
depósitos en cuentas corrientes. Esto se debe sin duda, más que a falta
de interés, a que tal estudio echaría menos luz sobre el banco que sobre los comerciantes, por un lado, y por otro a la naturaleza de la fuente,
que impone un trabajo mucho más engorroso con este fin. Las operaciones del banco, de reconstrucción más compleja que su historia institucional, permiten como escasas fuentes estudiar ciertos aspectos de
la actividad mercantil de los comerciantes de Buenos Aires. Aquí ofreceremos un análisis de las cancelaciones de letras descontadas por el
banco, pero para poder interpretar la información es necesario detenerse primeramente en el instrumento de crédito, la letra.
EL INSTRUMENTO DE CREDITO: LA LETRA
Las letras eran instrumentos por los cuales una persona, el librador,
ordenaba a otra, el librado, pagar a un tercero determinada cantidad
de dinero a determinado plazo. No eran éstas letras de cambio, es decir giradas entre plazas con distinta moneda, sino lo que se denominaba letras secas, giradas en la misma plaza y por lo tanto sin cambio
de moneda. Las letras de cambio implicaban dos operaciones: una de
cambio, por la distinta moneda circulante en cada plaza, y otra de crédito, por el plazo entre la fecha de giro y la de pago. La letra seca sólo
retenía esta última función 3.

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El beneficiario presenta el efecto al librado, quien al aceptarlo se
comprometía a hacer efectiva la letra a su vencimiento. La no aceptación y la falta de pago tras la aceptación daban lugar al protesto
notarial 4 • Aceptada la letra su tenedor podía presentarla para su descuento a un banco si tal institución existía o a cualquier comerciante

Amaral: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

109

que efectuara tales operaciones s. El descuento consistía en el adelanto del monto de las letras menos una cantidad equivalente a los intereses correspondientes a los días que aún debían correr hasta el vencimiento. Llegado éste, el aceptante debía pagar el monto nominal de la
letra al banco que había efectuado el descuento, que así recuperaba
la suma adelantada más la diferencia entre ella y el monto nominal,
que era su ganancia.
Por la condena de la iglesia a la usura, esta operación no fue practicada abiertamente sino desde fines del siglo XVII, con la fundación
del Banco de Inglaterra, y en el continente europeo recién desde fines
del siglo siguiente, tras la Revolución Francesa 6 •
La letra de cambio no se difundió en el Río de la Plata hasta después de la revolución de Mayo, debido a las características del comercio, tanto legal como ilegal, basado en la extracción de metálico. Tras
la revolución, tanto la quiebra de los antiguos circuitos de comercialización centrados en torno del eje Potosí-Buenos Aires como la libertad de comercio favorecieron el desarrollo de la letra no solamente en
su función original, el cambio de moneda (ya que podía girarse libremente sobre Río de Janeiro, Londres o París), sino también en su otra
función: como instrumento de crédito local, aquello que los escolásticos denominaban cambio seco, " que es cuando se trueca la moneda
que está presente, por la que está ausente, no en otro lugar, porque
se ha de dar en tiempo diferente", pese a las disposiciones aun vigentes de las Ordenanzas de Bilbao 7 •
En esa función, como instrumento de crédito, las letras no siempre eran libradas como mandatos de pago en favor de terceros. Con
frecuencia el librador era quien la enviaba al descuento para proveerse
de fondos y el librado se transformaba en mero aval, cuya participación sólo era requerida en caso de falta de pago por parte de quien
la había librado y enviado al descuento 8•
Estas letras libradas sin la contraparte de una operación comercial eran condenadas por la literatura económica de la época: tanto
Adam Srnith como Henry Thornton, a quien sigue John Stuart Mill,
no aceptaban las letras ficticias. Su rechazo del giro recíproco de letras
por operaciones inexistentes se basaba en tres motivos: 1) obligaba al
banco a una mayor emisión para responder por las sucesivas letras por
montos crecientes que iban siendo descontadas; 2) aumentaban el volumen de la circulación fiduciaria; y 3) hacían perder al banco el control de sus propios billetes, ya que los reiterados descuentos encadenados mantenían una gran masa de dinero en manos de los deudores, im-

�110

Siglo XIX

Amaral: Comercio y crédito en Bs. Afres (1822-1826)

pidiendo al banco aplicarlo a otras operaciones de crédito 9 •
Sin tomar en cuenta las consecuencias que para el Banco puede
haber tenido el descuento de letras ficticias debe señalarse las diferencias entre éstas y las letras verdaderas por la distinta participación de
las personas intervinientes en cada una de ellas. Las letras originadas
en operaciones comerciales (gráfica 1) mantenían casi todas las características de la letra de cambio, a excepción de la cláusula de la distantia loci (el giro sobre distinta plaza), Las letras ficticias (gráfica 2) se
aproximaban al pagaré. En el primer caso el girador (G) o el endosante (E) eran quienes recibían el adelanto del banco, y el aceptante (A)
era quien pagaba la letra a su vencimiento; en el segundo caso era el
girador quien recibía el adelanto y quien pagaba. Aunque las personas
intervinientes eran responsables in solidum de la letra el protesto se efectuaba contra el aceptante, por lo que en la letra ficticia el receptor del
adelanto y luego pagador quizá haya jugado también como
aceptante 10 •

GRAFICA 1
LETRA DESCONTADA POR EL BANCO DE BUENOS AIRES
(SEGUNDA FIRMA COMO ACEPTANTE)

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Esta disquisición apunta a desentrañar el carácter de la información proporcionada por el libro Diario del Banco de Buenos Aires. Las
personas registradas son, según todas las apariencias, los aceptantes
de las letras descontadas, es decir quienes efectuaron el pago de la letra al vencimiento.

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111

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Esta suposición se basa en algunos pocos casos que han podido
aclararse. El 2 de agosto de 1823 se efectuó el siguiente asiento: "El
Banco debe a Descuentos por 2 letras recebidas de Carlos Harton ...
7 726 pesos 3 reales"; pero tres días más tarde se enmienda un error
cometido en ese asiento: "Descuentos deben a Juan C. Zimmermann
por una letra vencida el 2 de agosto contra Carlos Harton ... 3 793 pesos 7 reales, depositada de Zimmermann" 11 • Vemos aquí que equivocadamente se registró la cancelación de dos letras por Carlos Harton
como si ambas hubiesen sido descontadas por el banco, cuando en verdad una de ellas había sido depositada al cobro por Juan C. Zimmermann. En este caso fue registrado el nombre del aceptante, que era una
persona distinta de quien había enviado la letra al descuento (suponiendo que fuera el mismo Zimmermann el tenedor de ambas letras
de Harton, que depositó al cobro una y envió al descuento Ja otra).
En el mismo sentido dos letras protestadas notarialmente en 1824
fueron registradas a su cancelación bajo el nombre de sus aceptantes.
Fue el caso de la letra librada por Juan Comonos, aceptada por Felipe
Xavier Nuñes, por 2 375 pesos, endosada en favor del banco el 15 de
noviembre de 1823 por Bertram, Armstrong y Cía., protestada el 14

GRAFICA2
LETRA DESCONTADA POR EL BANCO DE BUENOS AIRES
(SEGUNDA FIRMA COMO A VAL)

Descue ta

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DE BUENOS AIRES

111

�112

de enero de 1824 y pagada por Nuñes el 17 de enero. Igualmente sucedió con la letra librada por M. de la Calle Casamayor, por 200 pesos,
aceptada por Narciso Marull, endosada el 23 de diciembre de 1823 en
favor del banco por Miguel Riglos, protestada el lo. de marzo de 1824,
y pagada por Marull dos días después 12 •
Subsiste, sin embargo, el problema de determinar qué tipo de aceptante era, si el aceptante real (gráfica 1), el aval (gráfica 2) o una variante de éste, aceptante-receptor del crédito. Si se diera este último
caso (Lamas mueve a pensar en tal sentido al afirmar que el banco fue
el iniciador de los créditos personales), se tendría que las personas registradas en el libro Diario son los beneficiarios de los créditos otorgados por el banco 13 • Las letras libradas por Comonos y por Casamayor, sin embargo, no pertenecen a tal caso. Entonces, por la misma
imposibilidad de distinguir la función de las personas intervinientes en
la letra en ese momento de su desarrollo histórico, debe suponerse que
los aceptantes registrados en el libro Diario corresponden a todas las
variantes señaladas.
LAS CANCELACIONES DE CREDITOS
La información provista por el libro Diario no sirve, por lo tanto, para analizar la política crediticia del banco, ya que la ambigüedad del
instrumento de crédito impide definir criterio discriminatorio alguno.
Pero la sumatoria de las cantidades canceladas por las personas registradas en ese libro puede ser un indicador del volumen operativo de
los comerciantes de Buenos Aires. En última instancia siempre se estará frente a deudas de un comerciante (excepto en el caso del aceptanteaval), puesto que si era el aceptante de una letra verdadera, ésta documentaba una deuda con otra persona; y si era ficticia, una deuda con
el banco.
Lamas consideraba que, aunque hubiese procedido en contra de
las recomendaciones de los clásicos, el banco había seguido un buen
camino:
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Amara}: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

Siglo XIX

Las operaciones de crédito personal... han hecho del Banco de Buenos Aires el único que... le ha proporcionado a este país el inmenso
beneficio de la distribución del capital de acuerdo con las aptitudes
individuales.

Las causas del fracaso del banco no fueron para él solamente la defectuosa integración del capital y el descuento de letras ficticias, como sostuvieron los enemigos de la institución, sino más bien una coyuntura
desfavorable que no ofreció demasiadas alternativas al directorio.

113

Este, según Lamas, tras un primer ejercicio de acertada conducción, había procedido a aumentar las cantidades de los préstamos sin
reparar en las personas a que se hacían ni en la naturaleza de los negocios para que se concedían, de modo que había expandido su circulación cuando el creciente desequilibrio del comercio internacional estaba disminuyendo el encaje metálico de la institución14.

Al aumento de las importaciones, superiores a los cinco millones
de pesos en 1824, muy por encima del nivel de las exportaciones, cabe
buena parte de responsabilidad en el desencadenamiento de la crisis,
ya que ellas eran financiadas a través de descuentos llevados a cabo
por el banco. Pero otra parte cabe a las operaciones de crédito efectuadas entre abril de 1825 y febrero de 1826 con los fondos del empréstito colocado en Londres en 1824, que ejercieron una fuerte presión
adicional sobre el banco al incrementar la demanda de billetes, forzándolo a aumentar la emisión o a resignar su posición privilegiada.
Las consecuencias fueron el aumento de la emisión y, más tarde,
la resignación de los privilegios. La calidad de los préstamos aludida
por Lamas no puede ser analizada en detalle por carecerse de las precisiones necesarias (carácter de las personas intervinientes en las letras,
plazos de los descuentos y de las renovaciones sucesivas), pero es notorio el alto grado de concentración de los créditos. El 6.5% de las personas registradas en el libro Diario correspondió el 71.6% del monto
total de las operaciones.
CUADRO 1

BANCO DE BUENOS AIRES (1822-1826)
CANCELACIONES DE LETRAS DESCONTADAS

pesos (de 8 reales)
1822 (6 sept -31 die)
1823
1824
1825
1826 (1 ene -11 feb)
Subtotal

30 395 459

Letras en cartera al
cierre de las operaciones
Total

3 280 536
33 675 994

Fuente: ABP, 101-1-1, Mayor 1822-1826

176 786
3 610 635
11 563 079
13 502 290
1 542 669

�114

Siglo XIX

Amara/: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

1 1

Aunque no es fácil efectuar una distribución de las personas registradas en el Diario por nacionalidad debido a la imposibilidad de conocer
el origen de cada una de ellas (y aun siendo posible ello no implicaría
el mantenimiento de relaciones estrechas con su lugar de procedencia),
puede intentarse una clasificación basada en sus apellidos.

,, 1

Agrupándolos en cuatro categorías tenemos que los "británicos"
(ingleses, escoceses, irlandeses y norteamericanos) representaron el
12.6% del total de las personas y registran cancelaciones por el 38.9%;
los "europeos" (alemanes, franceses, italianos y otros europeos no españoles, ni portugueses, ni británicos), 6.7% de las personas y 2. 7%
de las operaciones; los "luso-brasileños" (apellidos de ascendencia portuguesa no españolizados), 2.5% de las personas y 0.9% de las operaciones; al resto, los apellidos españoles que llamaremos "criollos", correspondió el 78.2% de los individuos y el 57.5% de las operaciones.
De tal modo tomando el l OJo de cada grupo correspondió en promedio 3.09% de las operaciones a los "británicos"; 0.40 a los "europeos"; 0.36 a los "luso-brasileños"; y 0.74 al resto. Otra manera de
poner estos mismos resultados es decir que a un "británico" correspondió en promedio 98 800 pesos; a un "europeo", 12 800 pesos; a
un "luso-brasileño", 11 500 pesos; y a un "criollo", 23 600 pesos.

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El total de personas o firmas comerciales registradas fue 949 y el
total de las cancelaciones 29 614 161 pesos, por lo que el promedio por
individuo fue 31 205 pesos. El total de las cancelaciones difiere de las
del cuadro 1 debido a la sustracción de 781 298 pesos correspondientes
a la Tesorería General, cuyas cancelaciones representaron el 2.6% del
total.

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111.

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La proporción correspondiente a los "británicos" se toma más significativa si se discrimina entre quienes dentro de esa categoría canee!aron por más o menos de 50 000 pesos. Los primeros representaron
el 3. 70/o de las personas y el 36.4% de las operaciones; los segundos,
8.9% de las personas y 2.5% de las operaciones. De esta manera a 36
"británicos" ( el 3.7% por encima de 50 000 pesos) correspondieron
cancelaciones por 11 115 645 pesos (el 36.4% del total), con un promedio de casi 309 000 pesos. Aparece así una subcategoría que no se
distingue de los "europeos" y de los "luso-brasileños", que está levemente por debajo de ellos y mucho más abajo que los "criollos".

La concentración de las operaciones y la composición de las mismas
puede establecerse mediante la diferenciación de quienes cancelaron por
más o menos de 100 000 pesos (cuadro 2).

CUADR02

BANCO DE BUENOS AIRES. CANCELACIONES DE LETRAS
(1822-1826)

(En miles de pesos de 8 reales)
B
Joaquín Achaval
Domingo Adalid Rodríguez
Ruperto Albarellos
José Julián Arriola
Miguel José Azcuenaga
Bertram, Armstrong y Ca.
Brown, Buchanan y Ca.
Carnpbell, McDougall y Ca.
José Antonio Capdevilla
Manuel Carranza
Marcelino Carranza
Vicente Casares
Félix Castro
José María Coronell
Braulio Costa
Pasqual Costa
Hugo Dallas
Duguid, McKerrell
Tomas Eastman
Pedro J. Echegaray
José María Esteves
Esteves y Niblett
Tornas Fair
Lucas Femández
Juan Femández Molina
Guillermo P . Ford
Mariano Fragueiro
Ignacio Freire
Félix Ignacio Frías
Juan García Parga
Juan Gibson, hijos y Ca.
lnocencio González
Miguel Ambrosio Gutiérrez
Manuel José Haedo
Carlos Harton
Heyworths, Carlisle y Ca.
Gregorio Lecocq

e
217 3
102 6
250 7
306 1
136 5

*

969 5
255 O
195 9
254 5
177 9
305 6
124 9
223 1
108 1
1 194 8
245 5

*
122 2

190 1
138 1
109 8
244 O

*
*

*
*

271 7
622 5
133 3
424 9
765 O
812 9
236 6
679 4
122 3

•

•

630 9
159 O
283 3

•

317 5
488 2
152 3
228 4

115

�116

Siglo XIX

Amara/: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

sigue cuadro 1

•q
11,

Sebastián Lezica y hermanos
Salvador Maldonado
Alexandro Martínez
McCrackam, Jamieson y Ca.
Miller, Eyes y Ca.
Miller, Robinson y Ca.
Custodio J. Moreira
Sebastián Ocampo y hermanos
Ricardo y GuiJiermo Orr
Julián Panelo
Manuel Porto y Ximeno
Estevan Puddicomb
Miguel Riglos
Guillermo P. Robertson
Juan P. Robertson
Marcos Rodríguez Allende
Roquin, Meyer, Morell y Ca.
Juan Pablo Sáenz Valiente
Antonio Francisco Sánchez
Roque del Sar
Stewart, McCall y Ca.
Tayleur, Cartwrigth y Ca.
José y Josué Thwaites
Winter, Brittain y Ca.
Zimmermann, Frazier y Ca.
Total

!11'1
11

·¡¡ i

Ycancelaron por un total de 11 038 300 pesos, con tin promedio de
290 500 pesos.

164 4
165 1
115 8

*

De las 16 personas que están por encima del promedio (marcadas
con un asterisco en cuadro 2), que en conjunto representan el 45.6%
de las cancelaciones, nueve son "británicos" y siete "criollos" 15 • Las
c~celaciones de los primeros suman 6 671 300 pesos, con un promed~o de 741 300 pesos; y las de los segundos 4 839 900, con un promedio de 691 400 pesos.

162 7
180 1
425 2
133 8
116 5
152 6
147 9
279 3

CONCLUSION

690 9

Si se admite que_ las cancelaciones de las letras descontadas por el Banco de Buenos Aires revelan algo si no de su política crediticia sí al menos acerca de los comerciantes de Buenos Aires, debería concluirse que
los negocios par:ecen por demás concentrados, que había una amplia
masa de comerciantes menores cuyo volumen conjunto de operaciones
es muy significativo, y que las más poderosas casas comerciales eran
en casi igual proporción criollas y extranjeras. Entre éstas las primeras
eran más pequeñas, pero un mayor número compensaba el volumen
de las segundas.

127 4

*
*
*
*
*
*
*

157 1
1 956 O
463 8
247 2
307 3
234 1
573 2
664 O
257 9
186 3
1 075 6
274 7
10 421 O

11 038 3

21 459 3

= "británicos"
= "criollos"
* = personas que cancelaron sumas mayores que el promedio de este cuadro

B
C

111

.

111

'

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,,,, 1

117

Sesenta y dos personas, 6.5% del total, sumaron cancelaciones por
encima de esa cifra y lo hicieron por un total de 21 459 300 pesos, equivalente al 72.5% del total de las cancelaciones. Las 887 personas que
cancelaron por menos de esa cantidad, 93.5% del total, sumaron en
total 8 154 900 pesos, equivalente al 27 .5% del total. El promedio de
cancelaciones de los primeros fue 346 100 pesos y el de los segundos
9 200 pesos.
De aquellas 62 personas 24 eran "británicos" y cancelaron por un
total de 10 421 000 pesos, con un promedio de 434 200 pesos; y de los
38 restantes 36 eran "criollos", uno "europeo" y uno "luso-brasileño"

En la lista de los principales operadores se encuentran importantes accionistas y miembros del directorio del banco, los integrantes de
la sociedad que había contratado con el gobierno el empréstito colocado en Londres, y los principales importadores y exportadores.
. El Banco había _sido creado, después de todo, para "animar la prospendad del comercio" y no debe extrañ;u- que así fuera puesto que ni
la producción agropecuaria ni la industrial (denominación quizá exagerada para abarcar a saladeros y artesanías) requerían mayormente
·
d e ~~edito 16. L a pnmera
porque se autofinanciaba a través de la liquidacion de vacunos; la segunda porque la primitiva técnica empleada
no demandaba una inversión demasiado significativa. El plazo de noventa días de las letras no puede ser considerado un obstáculo para el
acceso ~ crédit? de quienes por sus ciclos productivos, como los ganaderos o mdustnales, requenan plazos más largos de amortización ya
que por las renovaciones constantes aquel plazo era más el mínimo ~ue
el máximo 17•
. El banco s~rvía a quienes necesitasen del crédito y estos eran principalmente los tmportadores. Ellos podían descontar letras para hacerse
de fondos con qué financiar sus importaciones y de tal modo su crédito monetizado se convertía en el circulante de la plaza.

�118

Siglo XIX

Amara/: Comercio y crédito en 8s. Aires (1822-1826)

No todos los habitantes de Buenos Aires veían las actividades del
banco desde tal perspectiva. Los comerciantes apegados a morosos hábitos mercantiles, afectados por la compete~cia de ~ujantes ~riollos Y
extranjeros recién llegados denunciaban la mfluenc1a extranjera en el
banco para someterlo a su control. Esos enemigos del banco ~omenzaron a proponer a fines de 1824 la creación de un Banco Nacional que
absorbiera al de Buenos Aires y que diluyera el poder de los grandes
comerciantes.

El Nacional fue durante algún tiempo el vocero de tales intereses
y en sus páginas pueden leerse amargas quejas con~ra el a~ance den~~-

vos métodos mercantiles que asignan a los extranjeros solo para d1s1mular sus objetivos: la influencia extranjera, que
ha facilitado la anticipación de los retornos a las espediciones mercantiles introducidas en la plaza, privándonos del uso de capitales,
que antes de la formación del banco existían en c~éditos pendien~es
contra nuestros comerciantes: de suerte que el prus paga hoy las mtroducciones que se le hacen, antes de haberlas puesto al cons~o ...
Resulta de aquí que nuestros comerciantes se hallan hoy reduc1~os
al giro solo de sus capitales, porque los cr~itos que antes contrahi~
sobre el carácter pasivo de una cuenta cornente, hoy se ha transfen.
. d e ella ,s .
do al de una letra, y tomado la fuerza e1ecut1va

de Buenos Aires y los fondos del empréstito externo.
El premio del 40% para las acciones del viejo banco no alcanzó
a disimular el cambio que una escala de votos en favor de los pequeños
accionistas producía en el control de la nueva institución. La victoria
se tornaría pírrica cuando acosado por las necesidades del gobierno el
Banco Nacional perdiera a fines de 1826 apenas toda apariencia de una
institución de crédito al servicio de la actividad mercantil. Tampoco
el medio circulante se apoyaría en adelante en el crédito privado sino
en el mucho más dudoso del gobierno. Se produjo entonces, por primera vez, la aparición de la inflación fiduciaria en Buenos Aires 19 •
Una nueva coalición política apoyada por productores agropecuarios y los importadores daría por tierra con los intentos unitarios a mediados de 1827 y de modo irreversible dos años más tarde. Aunque la
inflación cedió hasta 1830 el papel moneda inconvertible quedó como el legado permanente del fracaso de las primeras experiencias
bancarias.

El argumento xenófobo no queda justificado por el v~lumen ?e.cancelaciones de las dieciseis personas y sociedades comerciales mas lffiportantes, entre las que como vimos, extranjeros y criollos no difieren demasiado. Son entonces las fuerzas retrógradas que, asustadas por la
velocidad impresa a los negocios por la monetización del _crédit? _desplazadas por extranjeros y crjollos más activos, ante la_ 1mpos1bilidad
de recurrir en un Buenos Aires fuertemente comprometido desde 1821
con la libertad económica a la práctica mercantilista de pujar por pr&lt;?tección y privilegios, se apoyan en la agitación xenófoba para reducrr
a sus competidores y retornar a métodos menos eficientes pero que conocían mejor.

El Banco debe a Descuentos
por X letras recibidas de

El proyecto de someter al Banco de Bue~os Aires ~racasó ~orque
sus enemigos carecieron de la fuerza necesana para obligar al direc~orio a aceptar sus términos. Pero los intereses expresa~?s por Ifl _Nacional tuvieron mayor éxito cuando, desbordado por enns1ones debilmen~e
respaldadas y soportando una corrida provocada por el bloqueo br~1leño el directorio tuvo que solicitar autorización del gobierno para mtem:mpir la conversión de sus billetes que hasta entonces se había ef~tuado libremente y a la par. Entonces, en enero de 1826, reapareció
el proyecto del Banco Nacional a cuya integración concurrirían el Banco

En muchos casos la expresión "recibidas de" aparece sustituida por "contra".
Esto parece ser un cambio de escribiente más que de criterio. Al banco debía
interesarle la mención del aceptante, quien había asumido la responsabilidad
de pagar la letra a su vencimiento. Aimque la primera expresión parece hacer
referencia a la persona que envió la letra al descuento y la segunda al aceptante, diversos asientos (entre ellos los mencionados en la nota 11) nos inclinaron
a considerar que no se trataba de criterios diferentes.

r

.

~

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119

APENDICE
Los asientos en el libro Diario (ABP, 101-3-1) de las cancelaciones de letras
descontadas por el Banco de Buenos Aires tienen la siguiente forma:

Juan Cano
l 000
Tomás Eastman 355
etcétera

�120

Siglo XIX

Amara/: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

NOTAS
l. Sobre las finanzas públicas antes y después de la consolidación de 1821, v. Juan
Carlos Nicolau, La reforma económico-financiera en la provincia de Buenos Aires
(1821-1825). Liberalismo y economía, Buenos Aires, Fundación del Banco de la Provincia de Buenos Aires, 1988; Tulio Halperín Donghi, Guerra y finanzas en los orígenes del estado argentino (1791-1850), Buenos Aires, Belgrano, 1982; y Samuel Amara!, "Las formas sustitutivas de la moneda metálica en Buenos Aires (1813-1822)",
Cuadernos de Numismática, 1981, v. 8, No. 27, pp. 37-61; "La reforma financiera
de 1821 y el establecimiento del Crédito Público en Buenos Aires", Cuadernos de
Numismática, 1982, v. 9, No. 33, pp. 29-48; "El descubrimiento de la financiación
inflacionaria. Buenos Aires, 1790-1830" , Investigaciones y Ensayos, 1988, No. 37,
pp. 379-418; y "Alta inflación y precios relativos. El pago de las obligaciones en
Buenos Aires, 1826-1834", El Trimestre Económico, 1989, No. 221, pp. 163-191.

2. Sobre el Banco de Buenos Aires v. Octavio Garrigos, El Banco de la Provincia, Buenos
Aires, Pablo E. Coni, 1873; Andrés Lamas, Estudio histórico y científico del Banco
de la Provincia de Buenos Aires, Buenos Aires, El Nacional, 1886; Agustín de Vedia, El Banco Nacional, Buenos Aires, Félix Lajouane, 1890; Norberto Piñero, La
moneda, e/ crédito y los bancos en /a Argentina, Buenos Aires, Jesús Menéndez,
1921; Nicolás Casarino, El Banco de la Provincia de Buenos Aires en su primer centenario, Buenos Aires, Peuser, 1922; y Horado J. Cuccorese, Historia del Banco
de la Provincia de Buenos Aires, Buenos Aires, Banco de la Provincia de Buenos
Aires, 1971. Sobre el empréstito externo de 1824, v. Samuel Amara!, "El empréstito de Londres de 1824", Desarrollo Económico, 1984, v. 23, No. 92, pp. 559-588.

121

Depalma, 1961, pp. 11-34; y Héctor J. Cámara, La letra de cambio y vale o pagaré,
Buenos Aires, Ediar, 1970, v. 1, pp. 141-142.
8. Escriche, pp. 385-386, v. Letra de cambio.
9. Adam Smith, Investigaciones sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, ed. Edwin Cannan, trad. Gabriel Franco, México, Fondo de Cultura Económica, 1958, pp. 284 y ss.; Jobo Stuart Mili, Principios de economía política con algunas de sus aplicaciones a la füosofía social, ed. W. J. Ashley, trad. T. Ortiz, 2a.
ed., México, Fondo de Cultura Económica, 1951, pp. 450-452.
10. Sobre la responsabilidad de las personas intervinientes en la letra, v. Ordenanzas
de Bilbao, p. 105.
11. Archivo del Banco de la Provincia de Buenos Aires (en adelante ABP), 101-3-1, ff.
131 y 133.
12. Archivo General de la Nación, Buenos Aires, Registro notarial No. 2, 1824-1825,
ff. IOv y 102.

13. Lamas, op. cit., p. 17.
14. Lamas, pp. 17 y 12. Los enemigos del banco publicaban en El Nacional, enero de
1825, No. 3-6, pp. 54-60, 76-80, 92-96 y 103-108.
15. Dos de esos nueve "británicos", Harton y Ford, eran norteamericanos.

3. Sobre las funciones crediticias de la letra de cambio v. Raymond de Roover, L 'evolution de la lettre de change. París, Armand Colin, 1952. A través de la doble función de la letra define la "teoría del interés en el cambio" que permitía superar la
barrera de la usura (pp. 43 y 61-62). Sobre el desarrollo histórico del instrumento
en España v. Bruno Aguilera-Barchet, Historia de la letra de cambio en España (Seis
siglos de práctica trayectieia). Madrid, Tecnos, 1988.
4. Joaquín Escriche, Diccionario razonado de legislación. 2a. ed. Madrid, Calleja, 1842,
v. Protesto.

5. El descuento extrabancario parece haberse mantenido aún después de la creación
del banco: "Es cosa sabida de todos, que hay casas particulares en Buenos Aires,
que están descontando letras con metálico" (E/ Nacional, 17 de febrero de 1825,
p. 152).
6. Roover, pp. 119-121.
7. Sobre la letra de cambio en Buenos Aires cf. Julio César Guillamondegui, "La letra
de cambio en el derecho indiano" (tesis doctoral, Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales, Universidad de Buenos Aires, 1971), y Samuel Amara!, "Medios de pago
no metálicos en Buenos Aires a comienzos del siglo XIX. Letras de cambio y letras
secas", Cuadernos de Numismática, 1982, v. IX, No. 30, pp. 45-55. La cita es de
Juan de Hevia Bolaños, Curia Philipica, Madrid, Juan de San Martín, 1767, p. 268.
Hasta la codificación de Acevedo y Vélez Sarfield, convertida en ley provincial en
octubre de 1859, se mantuvo la vigencia de las Ordenanzas de Bilbao, que no autorizaban el giro sobre la misma plaza. V. Ordenanzas de la Ilustre Universidad y Casa de Contratación de Bilbao (1737), Paris, Rosa, 1829, cap. XIII; Carlos C. Malagarriga, Reseña de la legislación comercial argentina (1810-/960), Buenos Aires, Roque

16. ABP, 001-1-1, Libro de Actas, 1822-1826, f. l. V. también la exposición de Manuel
José García ante la junta general de comerciantes por él convocada para impulsar
la creación del banco, El Argos de Buenos Aires, 23 de enero de 1822.
17. La imposibilidad de acceder al crédito por los lentos ciclos de la producción ganadera ha sido señalada por Mi ron Burgin, Aspectos económicos del federalismo argentino. Trad. Mario Cales. Buenos Aires, Hachette, 1960, p. 93. Sobre el plazo de
las letras v. Lamas, op. cit., p. 9.
18. El Nacional, 6 de enero de 1825, No. 3, p. 58.
19. Sobre las relaciones entre el Banco Nacional y el gobierno en 1826, v. Samuel Amara!, "El Banco Nacional y las fmanzas de Buenos Aires: el curso forzoso y la incoovertibilidad del papel moneda en 1826", VI Congreso Internacional de Historia de
América, Buenos Aires, 1982, v. 5, pp. 415-429. Sobre el proceso inflacionario, v.
Samuel Amara!, "Alta inflación y precios relativos ... " (cf. n. 1).

�Burguesía y Estado en Brasil Durante
la Antigua República (1889-1930)

111

,1

Steven C. Topik *

1 ..,~

'ª'"'"'~,"' ~.
Un pequeño grupo de hombres dominó la economía de Brasil durante
la Antigua República (Old Republic), entre 1889 y 1930. El estado oligárquico servía, usualmente, a sus intereses, de modo que la clase acaudalada era también una clase gobernante.
Este ensayo examína la naturaleza de la clase económicamente dominante en Brasil, y los medios que empleó para moldear las políticas
del estado '. Por ello se describirá, en primer término, a los grupos
propietarios. Luego, sus expectativas en cuanto a las políticas del estado, su organización política y los instrumentos con que influyeron el
aparato estatal.
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LA ELITE ECONOMICA BRASILEÑA DURANTE
LA ANTIGUA REPUBLICA
La clase adinerada era bastante reducida. Aunque no existen datos exactos en cuanto a propiedades o ingresos, varios cálculos independientes
concuerdan en que aquellos que controlaban la mayor parte de la tierra, el capital y la maquinaria de Brasil constituía apenas el 1 ó 2%
de la fuerza laboral (y ésta la componía sólo un tercio de la población
nacional). Esto significaba unos 70 000 hombres en 1890, y 135 000
en 1930 (casi ninguna mujer ocupaba posiciones económicas
importantes) 2 •

La composición de la élite económica nacional reflejaba la vastedad, diversidad, y relativo atraso del subcontinente brasileño. Cierto
que, como colonia, Brasil no experimentó la clase de cismas de nacio* _Department of History, University of California, Irvine (USA). Traducción del inglés
de Isabel Cristina Mata Velázquez y Miguel A. González Quiroga

�124

,,

Siglo XIX

nalidad, tribales o religiosos que fragmentaron a los países de Asia,
Africa, e incluso Europa 3• Las familias europeas que inmigraron y alcanzaron prominencia pronto se fundieron en una sociedad nacional·.
Sin embargo, la clase adinerada era un grupo heterogéneo: se encontraba fragmentada en muchas facciones regionales y locales. Los miembros de las clases conservadoras constituían una clase unificada y consciente de sí misma sólo en el sentido de que presentaba una oposición
común a las exigencias de las otras clases, y compartían el deseo por
la hegemonía 4• En otros sentidos, sus miembros enfrentaban perspectivas económicas tremendamente distintas y operaban en escenarios
socio-políticos diversos.
El carácter heterogéneo de la clase acaudalada se desarrolló qebido a la variedad geográfica del país, patrones de colonización contrastantes, y falta de una economía nacional integrada. Ya en el período
colonial, cada región había modelado su economía alrededor de un diferente cultivo para exportación. Esto promovió diferentes ritmos y ciclos de crecimiento. La orientación europea y el establecimiento costero de estas economías impedía la integración interna, y el deficiente
sistema de transporte contribuyó aún más a la separación por regiones
que fragmentó a la clase gobernante.
La diversidad regional se acrecentó en el siglo XIX. La región del
noreste, en otro tiempo la de mayor exportación, fue cayendo en un
bache a medida que su azúcar perdía mercados extranjeros ante la competencia europea y caribeña, mientras que el Amazonas, área largo tiempo marginada y abandonada durante el período colonial, gozaba de
un efímero auge de dos décadas (1890-1912), gracias al caucho. El sur,
por su parte, gozaba de un firme aunque nada notable crecimiento basado en productos que se vendían principalmente en Brasil 5• Al mismo tiempo, la floreciente economía del centro, impulsada por las exportaciones de café, experimentaba un espectacular desarrollo que llegó a eclipsar al resto del país.
El resultado de todo esto fue que la mayor parte de las riquezas
generadas por la economía de exportación fuera producida por apenas
3 de los 20 estados brasileños, junto con el Distrito Federal. El estado
de Sao Paulo generaba por sí solo el 400Jo de todas las exportaciones.
Junto con Minas Gerais, Rio Grande do Sul y el Distrito Federal, producía el 600Jo de los cultivos agrícolas, representaba el 750Jo de la producción industrial y cárnica, y poseía el 800Jo de los activos bancarios
de la nación. El ingreso per cápita de estas provincias y de la capital
federal era más del doble que las ganancias obtenidas en las provincias
más pobres, lo que ahondaba el abismo entre las regiones 6 •

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

125

También dentro de las regiones había marcados contrastes, y en
parte era culpable la geografía. El magro y árido suelo del sertao que
se extendía desde el interior del noreste hasta Minas Gerais sustentaba
sólo agricultura rudimentaria y la cría de animales domésticos. Por otra
parte, la fértil y bien irrigada tierra de la zona costera de Matta en el
noreste, así como el plana/to del valle de Paraiba y la parte occidental
de Sao Paulo producían abundantes cosechas.
Los patrones de asentamientos humanos también contribuyeron
a la diversidad. Algunas tierras que habían sido ricas, como las de los
cafetales en el valle de Paraiba, comenzaron a declinar a causa del agotamiento y la erosión. Al mismo tiempo, áreas fronterizas recién abiertas
como las del occidente de Sao Paulo, ofrecían terrenos abundantes y
a bajo costo. Mientras tanto, el vasto interior, en gran parte desaprovechado, carecía d~ mano de obra suficiente y de transportación para
sustentar algo más que agricultura de subsistencia.
Las cambiantes demandas de la economía mundial y el desarrollo
de la economía nacional también causaron diversificación y flujo regionales. Nuevos ricos cafetaleros del occidente de Sao Paulo, algodoneros del interior de Paraiba, comerciantes caucheros del Amazonas,
cultivadores de cacao del sur de Bahia, de mate en Paraná se atrevieron a desafiar a la tradicional oligarquía terrateniente de sus áreas respectivas. Los industriales, financieros y otros hombres d_e negocios
orientados al mercado nacional cobraron importancia a medida que
las exportaciones se desplomaron, desde casi una cuarta parte del PIB
en 1890, hasta casi un 150Jo para 1930 7 •
Las diferencias locales y regionales en el ritmo e intensidad del crecimiento se reflejaban en el grado en que se implementaron prácticas
totalmente capitalistas. En el centro y sur, regiones más opulentas, el
fin de la esclavitud en 1889 produjo el surgimiento de un sistema laboral basado predominantemente en los salarios, y en donde prevalecían
la especialización y una economía de mercado basada en el dinero 8 •
La clase económicamente dominante, compuesta en su mayoría por hacendados, era en esencia burguesa.
Si bien, muchos hacendados actuaban más como especuladores de
tierras que como capitalistas industriales dedicados a aumentar la productividad (así lo sugiere Warren Dean), es evidente que consideraban
la riqueza como capital que hay que invertir para producir más riqueza, e invertían sobre todo en la producción de bienes y servicios 9•
En el sur, los sistemas agrícolas fluctuaban desde los pequeños agri-

�126

11

Siglo XIX

cultores dedicados al cultivo de arroz y la producción de vino, hasta
los comerciantes que encomendaban la cosecha de los arbustos de mate a leñadores y vaqueros en las grandes estancias ganaderas. En la economía norteña, basada en el caucho, reinaban los comerciantes, quienes invertían más en sus transacciones que en la producción. Los recolectores de caucho trabajaban como productores semi-independientes
que intercambiaban sus cosechas por los víveres necesarios. La economía estaba impulsada por crédito, pero en forma menos palpable por
dinero. Los mercados eran reducidos y se !!ncontraban monopolizados
por los comerciantes 1º.
Aparte de las zonas aedicadas al algodón y el cacao, el noreste y
otras áreas marginales de diversas regiones estaban dominadas por propietarios que a menudo eran más arrendadores que empresarios "modernizantes' '. Intentaban monopolizar factores loéales de producción:
agua, tierra y capital con el objeto de rentarlos a un alto precio a los
pequeños agricultores. No les interesaba tanto aumentar la productividad. El dinero no se utilizaba a gran escala porque los agricultores acos. tumbraban pagar la renta con una porción de su cosecha. Sin embargo, con el tiempo estos dueños de tierras fueron desplazados por los
ingenios azucareros centrales que llegaron a dominar la rica zona de
Matta 11 •

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La diversidad de escenarios económicos a nivel regional y local significaba que no se podía hablar de una élite económica nacional. Es
más exacto dividir la clase dominante en tres niveles: la alta burguesía,
los barones provinciales, y los notables locales, si bien los límites entre
los niveles no eran precisos ni intraspasables.

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A la cabeza se encontraba la alta burguesía, docenas de magnates
que imperaban en las cumbres máximas de la economía. Una abrumadora mayoría provenía del centro del país, y aunque a menudo sus fortunas tenían sus raíces en el campo, donde conservaban residencias de
verano, mostraban preferencia por vivir en las ciudades principales.
Rio de Janeiro, centro financiero de la nación, albergaba a la mayoría
de los aristócratas acaudalados del país. Sao Paulo llegó a rivalizar cada vez más con la capital federal, pero no logró darle alcance durante
la Antigua República. Este pequeño grupo de hombres tenía mano en
las empresas más grandes y lucrativas del país, e invertían a veces en
regiones fuera del centro.
Los barones provinciales constituían el segundo nivel. En su mayoría eran cultivadores y hacendados de áreas diferentes al centro. Estaban menos relacionados con la economía internacional y eran menos

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

127

capitalistas en sus negocios. Por lo general invertían su capital en su
misma región, que eran menos lucrativas, y cuando participaban en
las grandes empresas del centro, casi siempre servían de socios menores o accionistas minoritarios. La mayoría vivía en o cerca de las capitales provinciales.
El tercer nivel estaba compuesto por los notables locales, quienes
basaban su fortuna en la tierra, si bien algunos eran comerciantes. Sus
inversiones comunmente se restringían a ateas geográficas pequeñas,
marginales y no exportadoras; sus actividades implicaban menor capital, estaban menos diversificadas y tenían más probabilidades de apoyarse en prácticas precapitalistas que las de los otros dos niveles 12 •
En vista de que la alta burguesía era la más importante en lo económico y lo político, este ensayo le dedica la mayor atención. El escalón más alto de la clase dominante era notable por su diversificada cartera. Con frecuencia, un mismo hombre era el dueño de plantaciones,
bancos, establecimientos comerciales y fábricas. La familia Prado de
Sao Paulo constituye un buen ejemplo. Aunque la base de su riqueza
se originó en la producción de café, pronto se diversificaron. Antonio
Prado, el patriarca, era al mismo tiempo uno de los mayores productores de café brasileños, presidente del Ferrocarril de Sao Paulo y del
Banco de Comercio e Industria, socio de una de las mayores casas exportadoras (Prado Chaves), fundador de la primera empacadora de carne en Brasil, y socio de una fábrica vidriera. Los comerciantes
importadores-exportadores se diversificaron en forma similar.
Francisco Matarazzo comenzó importando y distribuyendo manteca de cerdo, pero pronto cambió a importaciones y exportaciones generales y con el tiempo llegó a construir el imperio industrial más grande
de Brasil. Asimismo, fundó un banco y se convirtió en terrateniente
a gran escala. Francisco de Paula Mayrink ejemplifica una trayectoria
distinta. Comenzó trabajando para el Banco Comercial do Rio dt
Janeiro y perseveró hasta fundar y presidir otros cinco bancos. También estableció en Sao Paulo una compañía de colonízación para inmigrantes, fue presidente del Ferrocarril Sorocabana, fundó cinco empresas ferroviarias mas pequeñas, encabezó la compañía naviera Lloyd,
y ayudó a organizar la que operaba los muelles de Santos. Por último,
fue presidente de la mayor compañía tranviaria en Rio, Sao Paulo y
Belo Horizonte, y era dueño de ingenios azucareros, harineras y cafetales aparte de enormes fincas urbanas 13 •
Tan diversificados cargos directivos y carteras fueron comunes hasta la depresión de los treinta. Sin embargo, esta diversidad no debía

�128

Siglo XIX

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889- /930)

129

ocultar la unidad que sustentába a la mayoría de los imperios
comerciales.

dos tras la Guerra Civil: apenas el 11 OJo de la misma estaba contenida
en fincas mayores de 500 acres 16•

Las familias que controlaban muchas áreas distintas funcionaban
como corporaciones y centraban cada vez más sus posesiones en un
banco. En este aspecto, Brasil siguió el mismo patrón que se ha encontrado en Argentina, Chile, Colombia y México: "las alianzas crediticias familiares estaban centralizadas e institucionalizadas en compañías financieras, particularmente bancos" 14 • Como señala Levi acerca de la influyente familia Prado:

En el comercio de exportación dominaban unas cuantas casas mercantiles. Ocho firmas cafetaleras embarcaban dos tercios de la cosecha
brasileña. Ocho comerciantes huleros exportaban más de la mitad de
la producción anual. Asimismo, las importaciones estaban reguladas
por unas pocas casas comerciales de gran tamaño 17 •

Si los Prados se hubieran considerado a sí mismos como productores
de café solamente, su impacto colectivo en Sao Paulo hubiera sido relativamente insignificante... (su) liderazgo en la sucursal paulista del
Banco do Brasil dio a la familia una ventaja definida en el dinámico
15
clima económico de la segunda mitad del siglo XIX •

La consolidación durante la Primera República se hizo evidente en toda la economía. Predominaron las empresas mayores, controladas por
unos cuantos miembros de las clases conservadoras. La percepción generalizada del Brasil republicano es que, en la mayoría de las áreas fuera
de la agricultura para exportación, prevalecían las firmas menores.
En otras palabras, el subdesarrollo de la economía exportadora brasileña se reflejaba en la pequeña escala de las empresas. Según este punto
de vista, sólo mediante la industrialización ingresaría Brasil al Gran
Negocio. De hecho, un análisis sectorial de la economía durante la Primera República revela concentración por todas partes.
En la agricultura, predominaban los latifundios. En 1920, el 4%
de los terratenientes nacionales bastaron para representar un 60% de
las tierras en propiedad privada. En las regiones exportadoras más prósperas, la concentración era aún más extrema.
En Sao Paulo, el 2.5% de las propiedades abarcaba el 45% de la
tierra. La situación seguía siendo bastante similar para 1935:
14% de los cafetales contenían el 57% de las plantas. Las tierras
privadas en la rica región azucarera de Pernambuco mostraban un patrón similar: allí, el 20/o de las propiedades agrícolas representaban el
43% de la tierra.
Vastos imperios agrarios surgieron en las áreas fronterizas de Goias
~ Mato Grosso. Se dice que el Ferrocarril de Brasil era el propietario
unico de 140 000 kilómetros cuadrados. En comparación, la tierra estaba muchos menos concentrada en la región sureña de Estados Uni-

La mayor parte de la transportación se hallaba en manos de unas
cuantas firmas. Justo antes de la Primera Guerra Mundial dos compañías controlaban dos tercios de las vías férreas de Brasil. Estos conglome_rados ferroviar~os se diso~vieron en la década ~e los veinte, pero
tod~v1a para 1930 mas de la nutad de los ferrocarriles era propiedad
de siete compañías. La misma concentración era evidente en el sector
del transporte marítimo, ya que seis firmas se hacían cargo de la mitad
de_las exportaciones de café. Una sola empresa (Lloyd Brasileiro) maneJaba el 61 OJo de todos los pasajeros y, junto con otras dos, representaba el 84% de todos los embarques costeros18 •
lg~alme~te concentradas estaban las finanzas: un banco guardaba casi la qwnta parte de todos los activos bancarios, y dos tercios de
toda la actividad bancaria se realizaba en una docena de bancos, los
que en su !llayor parte manejaban los negocios de los ricos, ya que las
grandes hipotecas dominaban sus carteras de préstamos 19•
En la Primera República, incluso la fabricación estaba dominada
por unas cuantas empresas. Según la sabiduría popular, en la subdesarrollada economía brasilefia predominaban los pequeños talleres artesanales, y en cierto sentido esto era verdad. El primer censo industrial
nacional de suficiente objetividad, realizado en Brasil en 1920 reveló
que casi las tres cuartas partes de todas las compañías manufa~tureras
empleaban a nueve empleados, o menos. Por otra parte los que empleaban a más de un centenar de personas representaba~ sólo el 40/o
de las empres~, pero significaban el 55% de la producción (en valor),
empleaban mas del 60% de los trabajadores y de los caballos de fuerza, y poseían dos tercios del capital invertido2(). De este modo la clase
adinerada elaboró monopolios en los sectores clave de la economía de
exportación.

INVERSIONISTAS EXTRANJEROS
Los extranjeros ocupaban un lugar importante en Brasil. Si bien la burguesía brasileña, que controlaba la producción de las exportaciones na-

�130

Siglo XIX

cionales, se hallaba entre las más poderosas de América Latina, los extranjeros dominaban muchos campos complementarios. Múltiples estudios no consideraban a los capitalistas extranjeros como parte de la
clase gobernante nacional: como ciudadanos de otros países, no tenían
voto en Brasil ni podían postularse para ningún cargo.
De hecho, los propietarios de las mayores empresas europeas y norteamericanas comúnmente ni siquiera residían en Brasil. Asimismo, carecían de lazos familiares y culturales que los ataran á este país. Sin
embargo, aunque los capitalistas extranjeros no inmigrantes diferían
bastante de los nacionales en estos aspectos, de cualquier modo ejercieron una enorme influencia en la política económica del Estado brasileño. Sus intereses, por otra parte, no eran monolíticos: los compromisos e intereses económicos de los extranjeros resultaban casi tan diversos come los de los brasileños.

Topik: Burguesía y estado en Brasil (/ 889-1930)

131

versionistas directos poseedores de acciones de capital social en compañías brasileñas.
Brasil recibió una participación inusitadamente grande de capital
de préstamo. Más del 40% de toda la inversión extranjera estaba en
forma de préstamos. De hecho, Brasil era el mayor deudor de América
Latina. Hasta 1906 todos los préstamos federales provenían de la casa
bancaria Rothschilds de Londres. Ue allí en adelante, empezaron a participar algunos otros bancos. Estos prestamistas estaban tan bien situados que podían influír en la política pública brasileña.
En ocasiones los intereses de los comerciantes extranjeros entraban en conflicto con los de los banqueros intrernacionales, ya que los
primeros estaban más preocupados por el flujo internacional de bienes
brasileños que por la habilidad del país para pagar los préstamos.

En primer lugar se dividían, naturalmente, por su nacionalidad.
Los británicos poseían más de la mitad de todas las inversiones extranjeras durante este período. Les seguían los franceses, quienes inundaron los mercados brasileños de capital en la década anterior a la Primera Guerra Mundial, pero se retiraron después de ésta. Fue entonces
cuando los norteamericanos comenzaron a invertir a gran escala. Las
otras dos naciones que realizaron inversiones de consideración fueron
Bélgica y Alemania.

Al dominar el comercio de importaciones y exportaciones de Brasil, lograban el control de los puntos claves de presión en la economía.
Los comerciantes ingleses, alemanes, franceses y norteamericanos manejaban el 900Jo de las exportaciones de café en 1900, y todavía en 1930
se hacían cargo de las dos terceras partes. Junto con los exportadores
portugueses, controlaban una proporción similar en los embarques de
caucho. Asimimo, desempeñaban un papel importante en las importaciones y la distribución nacional21 •

En conjunto, europeos y norteamericanos incrementaron su capital en Brasil durante la Primera República de unos 400 millones de dólares que tenían en 1889, a un aproximado de 2 mil 600 millones en
1930. En todo Latinoamérica, sólo Argentina recibió más inversión extranjera en este período que Brasil.

Los inversionistas directos en empresas brasileñas constituían la
tercera categoría de inversionistas extranjeros. Tenían un vínculo más
directo con la economía brasileña que los prestamistas internacionales, ya que los inversionistas en realidad poseían una parte de la economía y se hallaban a merced de su flujo y reflujo. Tenían más capital
invertido que los comerciantes.

La relación entre los capitalistas extranjeros, la economía y el Estado brasileños variaba de acuerdo con la naturaleza de sus inversiones. En general, los capitalistas extranjeros no inmigrantes se dedicaban a actividades menos diversas que las de las de la alta burguesía
brasileña. Los inversionistas extranjeros tenían experiencia en áreas tales
como ferrocarriles, servicios públicos o la banca. Cuando ampliaban
sus intereses en Brasil, generalmente se integraban en forma horizontal a actividades similares aunque a veces se integraban verticalmente
a campos afines. En ocasiones su mayor especialización por sectores
los conducía a bandos diferentes en cuestiones de política económica.
Los inversionistas de cartera, que prestaban dinero al Estado o a
empresas privadas, tenían intereses un tanto distintos a los de los in-

Las más importantes compañías propiedad de extranjeros habían
sido creadas en Londres, Nueva York o París para emprender actividades específicas en Brasil. Sus estrategias se basaban sobre todo en
las condiciones comerciales dentro del país. Algunas de las grandes firmas extranjeras fueron establecidas por inmigrantes que echaron hondas raíces familiares y de negocios en Brasil. Por lo común, al cabo
de una generación dichas compañías se volvían brasileñas.
No fue sino basta la década de los veinte que las corporaciones
internacionales comenzaron a aparecer y a someter a las compañías a
la lógica más global de los conglomerados de integración
internacional22 •

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1
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111
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Siglo XJX

Los inversionistas directos extranjeros poseían secciones vitales de
la economía exportadora. En la administración de ferrocarriles tuvieron un papel muy importante, pues si bien las líneas pioneras de la década de 1880 habían sido costeadas por brasileños, pronto fueron adquiridas por inversionistas británicos y franceses. Justo antes de que
iniciara la Primera Guerra Mundial, las empresas ferroviarias extranjeras poseían o arrendaban un 80% de las vías de Brasil. Esta proporción declinó hasta una cuarta parte para 193&lt;&gt;23.
Los europeos controlaban también la banca. En el siglo XIX dominaron el mercado de cambio y tuvieron una importante participación en las transacciones de descuento fiduciario y préstamos a corto
plazo. Hasta la Primera Guerra Mundial, continuaron proporcionando la mitad de todos los préstamos y descuentos; su posición declinó
hasta una cuarta parte del mercado de préstamos para 193&lt;&gt;24.
Durante el siglo XIX, los extranjeros se habían mostrado reacios
a invertir en la fabricación de bienes de consumo a causa de las limitadas dimensiones del mercado nacional. Prefirieron dedicarse a las actividades que abastecían al mercado exterior, como la extracción de
oro y la refinería de azúcar.
Sin embargo, para principios del siglo XX muchos extranjeros comenzaron a construir fábricas. El inconcluso censo industrial de 1907
reveló que la fábrica más grande del país pertenecía a británicos, y que
tres de las nuevas mayores eran de extranjeros. El ritmo de la inversión extranjera en la manufactura se aceleró a partir de la Primera Guerra Mundial, sobre todo por parte de los norteamericanos.
Para 1929, este nuevo grupo derramó unos 200 millones de dólares en fábricas brasileñas. Los extranjeros se destacaron sobre todo en:
1) lineas de tecnología avanzada, como aparatos eléctricos, automóviles y productos farmacéuticos; 2) industria pesada, como petróleo, energía eléctrica, cemento y acero; y 3) sectores de la exportación, como
empacadoras de carnes y minería. Los extranjeros también alcanzaron
predominio en industrias de bienes de consumo, aunque la mayoría de
los propietarios en este sector eran inmigrantes que se quedaron en Brasil
y cuyos hijos adquirieron la ciudadanía. Las compañías más importantes en la producción de cerveza, cigarros, cerillos, calzado y textiles
pertenecían a extranjeros. No hay claridad en los datos oficiales en cuanto a la proporción de la industria que pertenecía a extranjeros. Sin embargo, a partir de evidencias dispersas, se puede calcular que controlaban aproximadamente la mitad de toda la industria en 193025.

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

133

Así pues, la pequeña clase adinerada de Brasil, compuesta de nacionales y extranjeros, dominaba la oligopolizada economía de exportación. A pesar de los frecuentes traslapes de intereses, sobre todo en
el sector externo, los dueños de los medios de producción brasileños
estaban divididos por diferencias de consideración. Los distintos niveles y sectores de la clase dominante se dividían por su nacionalidad,
perspectivas económicas, grado de vinculación con la economía internacional, su integración a la economía nacional, y su adopción de métodos capitalistas. En consecuencia, las demandas que le planteaban
al estado eran tan diversas como los medios que empleaban para obtener resultados favorables.
EL PAPEL DEL ESTADO
El tipo de ayuda estatal que procuraba la clase dominante estaba determinada por la estructura de la economía de exportación. Sus exigencias eran bastante modestas porque, comparada con la planeación
y el papel empresarial que el estado impondría al impulso industrializador a partir de 1930, la economía de exportación de la Primera República requería relativamente poca ayuda del estado. El bajo nivel de
especialización y tecnología necesarias para hacerse cargo de plantaciones e industrias ligeras obviaba la necesidad de financiamiento estatal, de un sistema educacional sofisticado, o de institutos dedicados a
la investigación y la experimentación. El mercado nacional, sectorizado y relativamente reducido, requería poca coordinación o planeación
estatales. La ausencia de movimientos laborales rurales u organizaciones
obreras urbanas de consideración previos a la Primera Guerra Mundial permitió al estado ignorar la regulación laboral y la prestación de
servicios sociales.
Por otra parte, miembros influyentes de las clases republicanas conservadoras, en particular de Sao Paulo, aspiraban a descentralizar al
estado por razones políticas. Pensaban que el sistema imperial había
favorecido a la élite declinante del noreste y el Valle del Paraiba, en
detrimento de los nuevos ricos. Asimismo creían que el gobierno imperial había sido culpable de una regulación excesiva, una enorme deuda
pública, y exagerados costos administrativos. Ello obstaculizó la formación de capitales y puso trabas a la creación de empresas. Los líderes republicanos tenían la esperanza de que, poniendo fin a lo que consideraban una intromisión por parte del gobierno en la esfera privada,
podrían desencadenar las energías productivas del país y aprovechar
sus vastos recursos.
En realidad la República no pudo disminuir el papel económico

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Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

Siglo XIX

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del estado, pero el nuevo régimen sí descentralizó la autoridad • Las
provincias ganaron el derecho a gravar las exportaciones (e ilegalmente gravaron las importaciones), así como a contratar préstamos extranjeros, lo que en ciertos casos produjo enormes aumentos en sus ingresos. También recibieron terrenos nacionales que antes habían pertenecido al gobierno central. Además, la legislación sobre los derechos del
agua y minerales recayó en su jurisdicción. Los gobiernos provinciales
podían asimismo otorgar concesiones ferroviarias dentro de su te~it~rio y servicios públicos en las capitales provinciales. Aunque en pnnc1pio todos los gobiernos provinciales compartían los mismos poderes
económicos, en realidad sólo los más ricos obtuvieron cierta autonomía con la descentralización republicana. Las provincias más pobres
se encontraban necesitadas de fondos y eran incapaces de obtener suficientes préstamos en el extranjero.
En consecuencia, no podían recompensar a las compañías ferroviarias o de servicios públicos con incentivos que bastaran para hacer
atractivas sus concesiones. A menudo, también tenían el control de tierras estatales menos fértiles, ya que sus fronteras casi habían desaparecido, y entonces tenían que recurrir a la ayuda del gobierno federal.
Al igual que las provincias más pobres, los municipios tampoco ganaron muchos poderes nuevos con la República.
Las ciudades más grandes y opulentas eran capitales provinciales
y por tanto estaban sujetas a la autoridad provincial, o bien la capital
federal en Río de Janeiro, supervisada por el gobierno federal. El resto de los municipios tenía autoridad sobre la zonificación, los servicios
públicos, la justicia local, las obras públicas y algunos cargos gubernamentales, pero contaba con escasos fondos para emprender cualquier
iniciativa económica27 •
A pesar de la descentralización de la República, el gobierno federal siguió siendo muy importante. Aunque cedió muchos de sus poderes a las provincias, el gobierno central continuó supervisando las áreas
claves de las relaciones económicas internacionales y sirviendo de árbitro supremo en las relaciones interprovinciales. De este modo la política monetaria, los impuestos al comercio exterior, los tratados comerciales, las ferrovías que se extendían por más de una provincia y los
puertos y embarques internacionales, permanecieron dentro de su competencia. En vista de que el gobierno federal aún percibía 500'/o más
ingresos que todas las provincias y municipios juntos, tenia también
la mayor capacidad para financiar nuevos proyectos, prestar asistencia a empresarios y redistribuir la carga fiscal.

135

El nivel gubernamental al cual acudían los miembros de la clase
dominante dependía del favor que pretendían y de dónde tuvieran influencia política. A la alta burguesía y los capitalistas extranjeros les
preocupaban mucho más las tasas de interés, el tipo de cambio y la
inflación, así como los ·derechos de aduana y los tratados comerciales,
y en esto sólo podía ejercer influencia el Congreso federal . La prosperidad de la Hacienda federal atraía a los capitalistas en busca de concesiones y préstamos especiales. Por gozar de prominencia nacional y
provenir casi siempre de las provincias más influyentes, la capa superior de la clase dominante podía ganarse el apoyo federal. Estos magnates también recurrían a los gobiernos de las provincias del centro y
el sur, que tenían a su disposición considerables recursos.
Por lo común, los barones provinciales, no gozaban de suficiente
peso para influir en la política federal u obtener favores de Rio de Janeiro. Preocupados también por cuestiones tales como la tasa cambiaria y la inflación, se sabían impotentes para modificarlas. En cambio,
los ricos provinciales restringían la mayoría de sus peticiones a concesiones, exenciones y préstamos, y enfocaban casi toda su atención en
los gobiernos provinciales. Los notables locales tenían que contentarse
sobre todo con controlar el gobierno y la justicia locales. A diferencia
de los otros dos sectores de la clase dominante, que por estar mejor
integrados a la economía capitalista solían pretender favores puramente
económicos de parte del gobierno, los notables locales de escaso capital
empleaban el estado en forma más directa, como una herramienta extraeconómica para posesionarse de tierras, asegurar su acceso a las
aguas, constreñír la mano de obra y castigar a los competidores28•
De este modo, la clase económicamente dominante de Brasil deseaba una actividad económica estatal limitada, pero seguían aspirando a obtener favores especiales. La división del poder estatal entre los
gobiernos federal, provincial y municipal, así como lo heterogéneo de
la clase dominante, significaba que existían numerosos caminos para
hacer acopio de la ayuda estatal.
MEDIOS PARA INFLUIR EN LA POLITICA ESTATAL

La naturaleza de la clase dominante y del sistema político, así como las limitadas exigencias de los ricos ante el estado, determinaban
que utilizaran casi siempre la influencia personal aQtes que partidos
políticos u organízaciones comerciales para influir en la política pública. El predominio de políticas personalistas y patrimoniales, la naturaleza fragmentaria de los partidos políticos, y la falta de especialización sectorial contribuyeron a enfatizar más las instancias individuales

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1

Siglo XIX

que los esfuerzos conjuntos organizados. Por otra parte, la clase de
favores que comúnmente bbscaban las clases conservadoras, tales como exenciones de impuestos, concesiones o préstamos, beneficiaban
sólo a un individuo o a una compañía específica. Sólo cuando la cuestión afectaba a mucha gente, como en el caso de la política monetaria
o la valorización del café, era probable que las organizaciones fueran
los vehículos principales.
La influencia personal se ejercía de muchas maneras. El método
más directo consistía en que el mismo capitalista desempeñara un cargo (este camino quedaba cerrado para los extranjeros). En ocasiones
los ricos tenían altos puestos en el gobierno. Francisco de Paula Mayrink y Antonio Prado, arriba citados, desempeñaron cargos públicos.
El ministro de finanzas Joaquim Murtinho, famoso por sus reformas
financieras de 1899-1920, era también director de la compañía agrícola más grande, un importante banco, y el único ferrocarril de su nativo
Mato Grosso29• Joseph Love ha descubierto un grado de correspondencia extraordinariamente elevado entre funcionarios de gobierno y
gente rica, sobre todo en Sao Paulo30• Estos hombres utilizaban sus
puestos para acrecentar sus fortunas personales.
Sin embargo, este vínculo directo entre la alta burguesía y los puestos federales no era la regla, en parte debido a que muchos inmigrantes, como el acaudalado Matarazzo y el barón del café Francisco
Schmidt, no podían estar en el gobierno. A nivel provincial había menos
diferencia entre los que controlaban los medios de producción y los
que estaban en el gobierno. No obstante, incluso en Sao Paulo, donde
un porcentaje desusadamente alto de funcionarios públicos eran cultivadores de café, la mayoría de los hacendados más ricos no eran
políticos31 • A nivel local, sin embargo, los notables eran por lo general
"coroneles" que se hacían cargo del gobierno, si bien no siempre ocupaban un puesto oficial.
Lo más frecuente era que la clase adinerada influyera en el gobierno colocando a familiares en puestos elevados; esto constituyó la regla
durante el Imperio32• Por la naturaleza extendida de la familia brasileña y los fuertes lazos de lealtad que implicaba, las familias económicamente dominantes, continuaron teniendo miembros bien colocados
durante la República33 • Aparte de las relaciones consanguíneas, los ricos podían contar con familiares rituales, como el compadre. Una variante afín era la relación mentor-protegido, en la que una persona adinerada (a menudo algún terrateniente) costeaba la carrera de un joven.
En la ciudades, los ricos no se hallaban limitados a contactos fa-

Topik: Burguesía y esUldo en Brasil (1889-1930)

137

miliares y de clanes para obtener favores públicos. Con frecuencia, las
compañías contrataban políticos o burócratas de alto nivel como asesores legales para promover las aspiraciones de la empresa. En ocasiones los ingenieros de gobierno eran contratados como consultores por
los mismos contratistas que se suponía iban a supervisar". Otra de las
tácticas consistía en designar funcionarios gubernamentales como miembr~s _directivos de las grandes compañías. Por ejemplo, Alfredo Maia
(IIllmstro de Transporte), Jorge Tiberica (gobernador de Sao Paulo)
y José Paes de Carvalho (gobernador de Pará) fungían como directores de compañías.
Cuando no se podía emplear estos medios aceptables, los acaudalad~s hombres_ de negocios recurríaD: al_franco soborno. La corrupción
oficial no fue mventada por la Republica. El 14 de diciembre de 1889
el South American Journal señala en la página 757 que "durante más
años de los que pudieran contarse, el ramo administrativo estuvo corro1;11pido hasta la médula". Los años iniciales de la República, en especial durante el derrumbe del encilhamento, fueron notables por el
soborno y la corrupción. La compra de favores al gobierno continuó
°:'-á~ tarde. El empresario norteamericano Percival Farquhar se especializaba en esa clase de tratos. Su biógrafo escribió: "Tan pequeña
es la oligarquía en Brasil que Farquhar conocía, o alguna vez empleó,
o sus ayudantes llegaron a sobornar a un considerable porcentaje de
sus miembros"35 •
Sin embargo, las concesiones y favores por parte del gobierno no
podían otorgarse basándose tan sólo en la influencia y el soborno. Los
peticionarios tenían que formular sus deseos en términos definibles ante
el público en general. Dichas peticiones pueden clasificarse en cuatro
grupos. Primero, el que pretendía el favor podía hacer hincapié en que
su co_mp~a. h~a aumentar los ingresos del gobierno al agrandar la
base unpositiva, mcrementar la producción nacional o mejorar la balanza de pagos. Segundo, podía prometer europeizar o modernizar Brasil con lo último en tecnología. Tercero, podía proponer ayudar a otros
sectores de la economía con infraestructura o pedidos de materias primas. Por último, podía sugerir que su concesión contribuiría al bienestar general mediante la creación de empleos, la reducción del costo
de la vida, el mejoramiento en la higiene pública o la dotación de viviendas para los pobres. La combinación y énfasis proporcionados a
cada uno de estos enfoques dependía tanto del peticionario como del
favor pretendido.
Aunque los extranjeros no podían depender de lazos familiares ni
influencias electorales al solicitar favores del gobierno, sí podían em-

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Siglo XIX

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

plear varios métodos que no estaban~ disposi~ión de los ~~asileños.
Se permitían, por ejemplo, apelar a la idea co°!?n en la nacion d,e que
la inversión extranjera era en sí una confirmacion de salud economica
y optimismo internacional respecto al futuro de Bras_il. La_G~eta_1º
Comercio e Finan9as del 13 de febrero de 1897 refleJa tal mclinacion
al comentar acerca de la fundación de un banco francés en Rio de Janeiro: "Esta expansión de capitalistas franceses dice mucho a favor
nuestro, y demuestra que el crédito de Brasil, a pesar de l~s. maquinaciones de enemigos implacables, no se puede desalentar facilmente en
los mercados productivos de ese país". De este modo, los funcionarios
brasileños se veían con frecuencia honrados por solicitudes europeas
de concesiones, que alegremente otorgaban.
Cuando los brasileños se mostraban menos dispuestos a cooperar,
los inversionistas extranjeros empleaban otras armas. O bien prometían atraer capital extranjero a Brasil si se les asignaba una concesión,
lo que hizo Farquhar cuando arrendó el ferrocarril Sor~c~bana d~I :5tado de Sao Paulo, o amenazaban con empañar el credito brasileno
en el extranjero. Las grandes casas bancarias como la Rothschild gozaban de una posición envidiable para hacer uso de tales amenazas Y
lograr puntualidad en el pago de los préstamos. Las compañías extranjeras más pequeñas tenían que acudir a otros inversionistas o a sus g_obiernos. La Corporación Británica de Propi~tar_ios de Bonos,Extran_J 7
ros, compuesta de capitalistas privados, determinaba avaluo crediticio de los prestatarios en Londres. El gobierno frances empl aba co7
mo arma al mercado de capitales de París en política extranJera. En
1906, por ejemplo, se negó a permitir que el estado de Sao Paulo lanzara una emisión de bonos en París porque se oponía al esquema de
valorización del café que supuestamente respaldarían los bonos. El gobierno alemán actuó de manera parecida.

e!

Además de amenazar con la pérdida de crédito, las compañías extranjeras amagaban ocasionalmente con solicitar una invasión por parte
de las fuerzas armadas de su país natal. La mayoría de las veces, lo
que los inversionistas extranjeros consideraran acerca ?e la.capacidad
crediticia de Brasil era un medio más importante para mflmr en el gobierno que la intervención directa de potencias extranjeras. Los productores europeos y norteamericanos también presionaban a sus gobiernos para que negociaran favores comerciales mediante convenios
mercantiles. En estos casos, los europeos y norteamericanos se encontraban en una posición superior a la de sus contrapartes brasileños.

139

ORGANIZACIONES
La política pública estaba influida por actividades de lobbies, tanto
por parte de grupos como de individuos y compañías. Sin embargo,
los lazos entre los administradores del estado y los diversos grupos eran
sorprendentemente débiles. Si como se ha afirmado, Brasil er~ una sociedad coporativa, la identidad estaba basada en la pertenencia a una
familia o un clan, más que en la afiliación a instituciones más formales. Organizaciones que eran poderosas e influyentes en otras regiones
de América Latina, como los masones y la iglesia católica, o clubes
sociales como el Jockey Club, parecen haber tenido poca voz en cuestiones públicas durante la Primera República. Love y Barickman afirman que, si bien el 40% de su muestra tenían familiares en la misma
élite, sólo una quinta parte pertenecía a los principales clubes sociales,
y apenas el 5% llegó a desempeñ.ar cargos en asociaciones agrícolas,
comerciales o de abogados36 •
Las asociaciones comerciales tendían a desempeñar un papel secundarío en cuanto a influir en la política de gobierno, aunque su importancia creció con el tiempo. La República heredó muy pocas asociaciones mercantiles del Imperio. No existió ninguna agrupación agrícola nacional hasta que se formó la Sociedad Agrícola Nacional en 1897.
Las sociedades agrícolas regionales que existieron antes de 1889 casi
se habían limitado a divulgar información técnica. Del mismo modo,
los industriales tampoco habían tenido representación política: la Sociedad Auxiliadora de la Industria Nacional, fundada por Pedro I en 1828,
se interesaba sólo en técnicas agrícolas. Las asociaciones de comerciantes
de las ciudades principales ejercían una influencia considerable, pero
también carecían de coordinación nacional y quedaban parcialmente
neutralizadas por el hecho de que muchos de sus miembros eran
extranjeros37 •
La debilidad de las asociaciones mercantiles incluso después de comenzar el siglo puede atribuirse a diversas causas. En primer lugar,
la lealtad personal y familiar, y el depender de ella para presionar, socavó los esfuerzos por institucionalizar los distintos sectores económicos. Segundo, el sistema político oligárquico, sin partidos nacionales
ni elecciones honestas, disminuyó la probabilidad de que el intercambio de los votos de la élite por favores gubernamentales se hiciera efectivo. Tercero, la diversidad regional del país y la falta de un sistema
de mercado unificado retardaron la formación de grupos de producción. Los problemas enfrentados por los capitalistas en una región del
país eran distintos de los que había en otras áreas. Por otra parte, como se había dado poca integración económica antes de la Primera Gue-

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Siglo XIX

rra Mundial, parecía haber escasa necesidad de coordinar a los productores a nivel nacional.
Por último, la misma composición de la élite económica, formada
por personas cuyos intereses comerciales estaban altamente diversificados, impedía cualquier colaboración estructural verdadera. Las asociaciones marcantiles reflejaban esta situación. La Asociación Comercial de Sao Paulo, compuesta en gran medida por comerciantes, también repres~ntaba a los•industriales. Tanto en Rio de Janeiro como en
Sao Paulo existían centros comerciales e industriales integrados. Minas Gerais auspició una convención aún más extensiva, la Conferencia
de Agricultura, Industria y Comercio. Agrupaciones tan amorfas embotaban la habilidad de las organizaciones para referirse a asuntos específicos. A menudo se expresaban como representantes de las clases
conservadoras, es decir, de la clase capitalista, más bien que como agentes de sectores particulares.
Después del fin de siglo, aparecieron organizaciones funcionalmente
más diferenciadas, como reflejo de la creciente complejidad de la economía. En 1902 se formó el Centro Industrial Brasileño, y en 1912 se
creó la Federación de Asociaciones Comerciales. A nivel estatal y local, también aparecieron nuevas y más específicas asociaciones
comerciales.
La presencia extranjera dentro de la élite económica socavaba aún
más la eficacia de los esfuerzos por asociarse, tanto en la industria como en el comercio. Seis de las ocho organizaciones patronales que respondieron a un cuestionario en el censo de 1920, tenían más del 80%
de miembros extranjeros. Estos extranjeros, sin importar cuán ricos
fueran, no podían desempeñar cargos públicos. Peor aún, el público
en general no los consideraba (y por extensión, tampoco a sus asociaciones) interesados en el bienestar de la nación38 •
Por último, la falta de oposición organizada por parte de las otras
clases, en especial antes de la Primera Guerra Mundial, eliminó un incentivo para que la élite económica se organizara. En las décadas de
1910 y 1920, cuando los sindícatos y grupos reformadores de la clase
media se volvieron más exigentes, las asociaciones patronales respondieron mostrándose más activas.
A pesar de estas debilidades, las asociaciones comerciales sí influyeron en la política gubernamental. En ocasiones lo lograron gracias
a las conexiones y la experiencia oficial de sus líderes. Ejemplos de tales enlaces los tenemos en Innocencio Serzedelo Correa, líder político

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

141

y fundador del Centro Industrial; Gabriel Osorio e Almeida, alto administrador también asociado con el Centro Industrial; Miguel Calmon,
ministro de estado y presidente de la Sociedad Agrícola Nacional; y Leopoldo Bulhoes, ministro de finanzas y presidente de la Asociación Comercial de Rio. Sin embargo, la mayoría de los dirigentes de las asociaciones comerciales no tenían experiencia política39•

La vitalidad de las asociaciones mercantiles derivaba en parte del
hecho de haber surgido en forma espontánea de la élite económica para promover sus intereses, de ahí que no estuvieran obligados ante el
gobierno ni ninguna otra entidad40• De hecho, algunas realizaban funciones bajo la supervisión del gobierno, como recolección de datos, promoción del comercio exterior, supervisión de mercados de valores y
otras. No obstante, su impacto verdadero sobre política gubernamental estaba en los dominios de los aranceles, la política monetaria y los
impuestos.
La mayoría de las asociaciones comerciales presionaba intensamente
para conseguir aranceles que beneficiaran a sus miembros. Entraron
a formar parte de comisiones especiales de gobierno encargadas de estudiar aranceles, donde los hombres de negocios representaban mucho
peso por sus conocimientos especializados en comercio.

Las asociaciones comerciales en las provincias cafetaleras también
desempeñaron un papel importante en los programas de apoyo al precio de café conocidos como "valorizaciones". Durante la primera valorización (1906), dichas asociaciones promovieron la venta de excedentes en Europa. En la segunda (1917), aconsejaron al gobierno sobre la cantidad y momento adecuado para efectuar las compras. Su
participación se institucionalizó en el tercer programa de valorización
(1925), cuando se designó a miembros de las asociaciones comerciales
para formar parte de los consejos provinciales que supervisaron el programa en Sao Paulo y Minas Gerais. Asimismo, algunos grupos de comerciantes privados intentaron: establecer monopolios en el azúcar, el
caucho y el arroz con el objeto de elevar sus precios, pero sólo en el
caso del arroz en Rio Grande do Sul hubo participación gubernamental, y sólo allí lograron cierto éxito los monopolistas41 •
Las asociaciones agrícolas también ejecutaron papeles semioficiales. Grupos tales como la Sociedad Nacional de Agricultura reunían datos económicos, popularizaron nuevas técnicas de producción
Y promovieron la selección de semilla y ganado reproductor mejorados. Influyeron para la creación del ministerio de agri~ultura, mismo que más tarde ayudarían a dotar de personal. Las asociaciones agrí-

�142

Siglo XIX

colas también tenían voz en los programas de valorización del café.
Las asociaciones industriales realizaban funciones similares. En
1907 el Centro Industrial ejecutó el primer censo industrial de Brasil,
para proporcionar al gobierno información más precisa sobre este sector y demostrar su propia importancia. La influencia de los industriales se dejó sentir más en las comisiones arancelarias del gobierno, donde con frecuencia lograban derechos de importación proteccionistas por
medio de presiones.
A pesar de estas funciones semipúblicas que emprendieron las asociaciones comerciales después de comienzos de siglo, las organizaciones mercantiles siguieron guardando diferencias respecto al estado. Tan
era así, que los primeros esfuerzos estatales por organizar al sector privado en cooperativas y sindicatos fracasaron. No fue sino hasta 1923
que surgió el primer organismo verdaderamente corporatista; el gobierno creó el Consejo Nacional de Industria y Comercio para reunir a
los funcionarios y representantes ministeriales de las asociaciones comerciales, financieras e industriales. Sin embargo, este consejo recibió
poca autoridad y reservas, por lo que no tuvo impacto en la vida nacional. Al mismo tiempo, el gobierno federal creó el Consejo Laboral
Nacional para reconciliar los intereses del capital y la mano de obra.
Tampoco tuvo mucho éxito.
¿QUIEN GOBERNABA?
Se ha sugerido que una de las razones principales por las que Brasil
no pudo formar organizaciones sectoriales o de clase, políticamente poderosas y definídas, fue la hegemonía de la élite exportadora. Todo
mundo: industriales, comerciantes, banqueros y ministros de hacienda, reconocían la preponderancia de las exportaciones y lo necesarias
que eran las entradas por concepto de las mismas para impulsar la economía. Como nunca se cuestionó seriamente al modelo exportador, no
hubo necesidad de crear organizaciones defensivas.
Este punto de vista ha desatado una controversia en fecha reciente. Maurico Font y Jo hemos demostrado que, en efecto, a menudo
los cultivadores de café no obtenían lo solicitado al gobierno federal
e incluso perdieron su férreo control sobre la política paulista después
de la Primera Guerra Mundial. Si bien nadie sugirió que Brasil abandonara el café, la creciente complejidad y la orientación interna de la
economía, así como las divisiones dentro de los mismos sectores azucareros y cafetalero, condujeron al conflicto.

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

143

Los nuevos partidos políticos, como el Partido Democrático de Sao
Paulo, se levantaron para retar al tradicional dominio del Partido Republicano Paulista, dominado por los hacendados. Además, las exigencias de los propietarios extranjeros de bonos a menudo chocaban
con las de los hacendados. Cierto que el mercado del café continuaba
fuerte, particularmente en Sao Paulo, como sostiene Love; y que la
ideología del libre comercio conservó su hegemonía hasta la década de
los treinta. Sin embargo, la realidad detrás de los discursos reveló fisuras y conflictos mucho mayores de lo que generalmente se ha aceptado. La'sociedad civil de la Primera República, regionalmente organizada,
estaba mal equipada para organizar un medio para resolver dichas
contradicciones42•

CONCLUSION
Los miembros de la reducida clase económicamente dominante de Brasil
eran en extremo poderosos. Controlaban la mayor parte de las tierras,
capital y maquinaria de ese país; en consecuencia, tenían en sus manos
el destino de casi todos los demás brasileños. No obstante, a pesar de
su reducido número, las clases conservadoras se encontraban profundamente divididas por el alcance de sus vínculos con la economía internacional, la integración a la economía nacional, y la adopción de
métodos capitalistas. El reducido y sectorizado mercado nacional también las mantuvo separadas. La fragmentación de la clase dominante
se exacerbó aún más con la naturaleza personalista y basada en la familia del sistema político, así como la ausencia de cualquier amenaza
seria y bien organizada por parte de las clases contendientes. Debido
al carácter rural y subdesarrollado de la economía de exportación, los
ricos ejercieron su poder sobre todo en la esfera privada, al tiempo que
limitaban el poder del estado. Y por su heterogeneidad, cuando los ricos solicitaban favores políticos tendían a ejercer influencia mediante
la acción individual y no de grupo. Por lo mismo, las asociaciones mercantiles tardaron en desarrollarse. Aún así, a medida que la economía
se fue haciendo más compleja en las décadas iniciales de este siglo, y
que las clases media y obrera se fueron afirmando, el gobierno empezó
a intervenir más en las relaciones sociales y económícas. En respuesta,
las asociaciones mercantiles se volvieron más vigorosas.
No obstante, dado que la mayoría de los miembros de la clase económicamente dominante pensaba que un estado débil era lo que más
convenía a sus propios intereses, permanecieron mostrándose reacios
a infundir mucha autoridad a las organizaciones comerciales, y continuaron buscando soluciones individuales, mejor que de grupo, a sus

�144

,¡1

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

Siglo XIX

145

mas Holloway, Immigrants on the Land, (Chapel Hill: University of Soutb Carolina Press, 1980).

problemas. Cuando sobrevino la depresión de los treinta, la industrialización, la urbanización, una creciente militancia entre los trabajadores industriales, y un presidente activista se conjuntaron para expandir
la esfera de la influencia del estado durante los años de Vargas; los
hacendados, banqueros, comerciantes e industriales, se hallaron insuficientemente organizados para resistir.

9. Warren Dean, "The Green Wave of Coffee: Beginnings of Tropical Agricultura!
Research in Brazil (1885-1900)" Hispanic American Historical Review 69: 1 (febrero de 1989): 91-116. Zelia Cardoso de Mello en A metamorfose da riqueza (SP: Huicitec, 1985) demuestra que los hacendados obtuvieron cada vez mayor solvencia e
invirtieron aún más en acciones y compai\fas urbanas a partir de la década de 1870.

NOTAS

10. Barbara Weinstein, The Amazon Rubber Room, 1850-1920 (Stanford: Stanford University Press, 1983), pp. 13-25 y Roberto Santos, Historia economica da Amazonas
(SP: Thomas Queiroz, 1980), pp. 155-174.

(1

l. Utilizo el término "estado" para referirme al complejo de agencias gubernamentales federales, provinciales y locales, así como a las instituciones que controlan. Aunque
Brasil estaba dividido en 20 "estados" durante la Primera República, me refiero
a estas sub-unidades como "provincias" para evitar confusión.

2. Este reducido grupo probablemente era propietario de más de la mitad de toda la
riqueza nacional, y es probable que el escalón más alto de este grupo baya aumentado su participación en los recursos nacionales en el curso de la Primera República
debido al surgimiento de empresas capitalistas a gran escala. Mircea Buescu, Evolus:ao economica do Brasil (Río: APEC, 1979), p. 61; Edgar Carone, A República
Velba vol. 1 (SP.: DIFEL, 1970), p. 145; Ricardo Silveira, "The Distribution of
Wealth in Brasil; The Case of Río de Janeiro, 1870-1980", presentado en la Conferencia del Grupo de Historia Económica de las Universidades de California, Los
Angeles, 4 de mayo de 1985; Philippe C. Schmitter, lnterest Conflict and Political
Cbange In Brasil (Stanford: Stanford University Press, 1971), p. 31.
3. La población indígena de Brasil fue exterminada o empujada hacia la frontera en
Jugar de integrarla a la élite nacional. Véase John Hemming, Red Gold, Tbe Conquest oí Brazilian lndians, 1500-1760, (Cambridge: Harvard University Press, 1978).
4. El término "clases conservadoras" se utilizaba en esa época para descn'bir a la élite
económica.
5. La economía de Paraná estaba sólidamente basada en las exportaciones de mate,
pero su participación en la economía regional era opacada por las actividades agrícolas y ganaderas, de orientación nacional, de Río Grande do Sul.

6. Departamento General de Estatística (DGE), Anuário estatístico 1908/1912 vol. 2
(Río: Typ. da Estatística, 1916), p. 10; DGEAnuário estatístico, 1939/1940 (Río:
Typ. da Estatística, 1940), pp. 1312, 1315, 1318, 1320, 1336, 1379, 1380, 1418-1420,
1425; DGE, Recenseamento 1920, vol. 2, pt. 2, p. VIII; Robert Levine, Pernambuco in tbe Brazilian Federation, 1889-1937 (Stanford: Stanford University Press, 1978),
p. 129.
7. Véase Steven Topik, "The State's Contribution to the Development of Brazil's Interna! Economy, 1850-1930", Hispanic American Historical Review 65 (2), 1985:
203-228.
8. Es cierto que una considerable porción del ingreso de los trabajadores cafetaleros
("colonos") se presentaba en forma del uso ae una casa y el usufructo de la tierra.
Sin embargo, parece que más de una tercera parte se pagaba en moneda; véase Tho-

11. Peter Eisenberg, The Sugar lndustry of Pernambuco (Berkeley; University of California Press, 1974), pp. 201-225 y Gadiel Perruci, A república das usinas (Río: Paz
e Terra, 1978), pp. 123-127.
12. Es claro que un individuo podía ser miembro de los tres niveles. Si formaba parte
de la burguesía también era miembro de los notables locales en el municipio donde
tuviera hechas sus inversiones, asf como de los barones provinciales en esos estados.
Sin embargo, para propósitos de este análisis, se le considerará sólo como miembro
del nivel más alto al que pertenezca. Como parte de la alta burguesía, tendría acceso a muchos recursos y sus intereses serían muy diferentes a los del segmento de
la clase dominante con sólo inversiones e influencia locales.
13. Warren Dean, Tbe lndustrialization of Sao Paulo, 1880-1945 (Austin: University
of Texas Press, 1969), pp. 62-64; Francisco de Paula Mayrink Lessa, Vida e obra
so Conselbeiro Mayrink (Río: Pongetti, 1975), pp. 70, 73, 113, 117, 118, 123.

14. Diana Balmori, Stuart F. Voss y Miles Wortman, Notable Family Networks in Latín America (Chicago:Universityof Chicago Press, 1984), p. 220.

*

15. Darrell Levi, The Prados of Sao Paulo Brazil: An Elite Family and Social Cbange,
1840-1930 (Atbens Ga.: University of Georgia Press, 1987), p. 83.
16. Carone, ibid, p. 15; Thomas Holloway, Immigrants on the Land, Coffee and Society in Sao Paulo, 1886-1934 (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1980),
p. 160: Robert M. Levine, Pernambuco in tbe Brazilian Federation, 1889-1937 (Stanford: Stanford University Press, 1978), p. 26; Monitor mercantil (Rio), 23 de diciembre de 1915.
17. Brazilian Review, 30dejulio de 1901, p. 548, y4deagostode 1903, p. 380;Monitor
mercantil, 23 de febrero de 1918, p. 280.
18. Ministe,rio da Viacao e Obras Públicas_, Inspectoria Federal das Estradas do Brasil,
Estatística das estradas de ferro do Brasil, 1907, pp. VII-XII y 1930, pp. 17, 18;
Wileman's Brazilian Review, 3 de diciembre de 1924, p, 1633; DGE, Anuário Bstatístico, 1908-1912, vol. 1, p. 28.
19. En 1909 el 2o/o de las transacciones del país recibieron la mitad de los préstamos
nacionales. El préstamo promedio durante esa época era de 30 000 dólares, cuando
el PIB per cápita era de unos 60 dólares. DGE, Anuário estatfstico 1908-12, vol.
2, pp. 174, 175; Industria e Comérico 31 de enero de 1919, pp. 41, 42, y 20 de abril
de 1921, pp. 30, 31; Steven Topik, "State Enterprise in a Liberal Regime: The Ban-

�,, ._
146

Siglo XIX

codo Brazil, 1905-1930" ,Journa/ of Interamerican Studies and World Affairs 22:
4 (noviembre de 1980): 409.

20. DGE, Recenseamento de 1920, vol. VIII, pt. 1, p. LXXXIV.

Q

21. Brazilian Review 30 de julio de 1901, p. 548. Secretaria da Fazenda de Sao Paulo,
Relatorio, 1927, pp. 419-421; Joseph Love, Sao Paulo in the Brazilian Federation,
1889-1937 (Staoford; Staoford Uoiversity Press, 1980), p. 43; Monitor mercantil,
23 de febrero de 1915, p. 297: Eugene Ridings, "Business, Nationally, and Dependency in Late Nineteenth Century Brazil", Journa/ of Latín American Studies, 14:
1 (1982): 96; Weinstein, Amazon Rubber,p. 145.
22. Para mayor información sobre inversión extranjera, véanse: Ana Celia Castro, As
empresas estrangeiras no Brasil, 1860-1913 (Rio de Janeiro: Zahar, 1979); Richard
Graham, Britain and tbe Onset of Moderniz.ation in Brazil, 1850-1914 (Cambridge:
At the University Press, 1968); Dudley Mayoard Phelps, Migration of Industry to
Soutb America, (NY: McGraw-Hill, 1936); J. Fred Rippy, British Investment In Latín
America (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1959); Mira Wilkios The Maturing of Multinational Business from 1914 to 1970 (Cambridge: Harvard University Press, 1974).

23. Calculado con datos del Ministerio da Viacao e Obras Públicas, lnspectoria Federal
das Estradas,Estatística das estradas de ferro, 1910, pp. VIII-XIX y 1930-31, p. 16.
24. Departamento Nacional da Estatística, Movimento bancário, 1929030 (Rio: DNE,
1931), p. 27; Wileman's Brazilian Review, JO de abril de 1930, pp. 479, 480.

25. Brazilian Review, 16 de julio de 1907, p. 822; Centro industrial do Brasil, Boletim,
1904/05, p. 368; Industria e Comérico, 30 de septiembre de 1913, s.p. Cámara de
Comercio Británica para Sao Paulo y el sur de Brasil, Report on Brazil's Trade and
lndustry in 1918, (SP; BCCSPSB, 1919), pp. 23, 56, 57; DGE, Recenseamento 1920,
vol. 2, pt. 2, p. LIVy vol. 5, pt. 3, p. XIV; Warren Dean, "A industrializar,:ao durante a República Velha" en Boris Fausto, ed. Historia Geral. da civilizafao brasileira, vol. 8 (SP: DIFEL, 1975), pp. 260-62; Centro Industrial do Brasil, O Brasil:
suas riquezas naturais; suas indústrias; vol. 3 (Rio: lmpressores M. Orosco e Co.
1907), pp. 260, 261; Annibal Villela y Wilson Suzigao, Politica do governo e crescimento da economía brasileira, 1889-1945 (Rio: WEA/INPES, 1973), p. 370.

26. Véase Steven Topilc, The Political Economy of the Brazilian State, 1889-1930 (Austin: University of Texas Press, 1987).
27. Véase Víctor Nunes Leal, Coronelismo, voto e enxada (SP: Editora Alpha Omega,
1975).
28. Véase Linda Lewin, Politics and Parentela in Paraiba (Princeton: Princeton University Press, 1987), pp. 74-80, y Barbara Weinstein, "Brazilian Regionalism", Latín American Researcb Review, vol. 17, n. 2 (1982): 262-276.
29. Virgilio Correa Filho, Joaquim Murtinho (Rio: Departamento de lmprensa Nacional, 1951).
30. Joseph L. Love y Bert J. Barickmao, "Regional Elites" en Michael L. Conoiff y
Frank D. McCann, eds., Modern Brazil: Elites and Masses in Historical Perspective (Liocoln: University of Nebraska Press, 1989), pp. 7, 18.

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-/930)

147

31. J. W. F. Rowe, Studies in the Artificial Control of Raw Materials: Brazilian Coffee. (London: 1932), p. 28.

32. Frank Roger Colson, "Economy and Society in a Revolution Polity, Brazil
1750-1894", tesis doctoral, Princeton University, 1979.
33. Jorge Amado ilustró el patrón típico con su personaje ficticio Mundinho en la novela Gabriela, Cinnamon and C/oves. Mundinho apela a su hermano, senador por
Sao Paulo, para asegurar dineros federales con el fin de mejorar las obras portuarias de llheus. Para estudios de caso, véanse Lewin, Politics and Parentela, y Eul
Soo Paog, Babia in the First Brazilian Republic. (Gainsville: University Presses of
Florida, 1979).

34. Véase, por ejemplo, Charles Gauld, The Last Titan: Percival Farquhar, American

Entrepreneur in Latín America (Stanford: lnstitute of Hispanic-American and LusoBraziliao Studies, 1964), p. 167.

35. lbid, p. 297.
36. Love y Barickman, "Regional Elites", p. 7.
37. Eugene Ridings, "Class Sector Unity in an Export Economy: The Case of Nioeteenth Century Brazil". Hispanic American Historical Review 58, no. 3 (agosto de
1978): 435-44, passim; y "Business, Nationality, Dependency", p. 96.
38. Micbael L. Conniff, Urban Politics in Brazil: The Rise of Populism, 1925-1945 (Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 1981). pp. 37-41.
39. Joseph Love, "Um segmento da elite política em perspectiva comparada", en A revolufaO do 30 (Brasilia: Universidade Federal da Brasilia, 1982), pp. 84-85; Edgard
Carone. O Centro Industrial do Brasil (Rio: Editora Catedra, 1978), pp. 171-2; E.
Barros, Associafao Comercial no Jmpério e na República (Rio: Gráfica Olimpica,
1975), pp. 177-8.

40. Sin embargo, algunas asociaciones se iniciaron con ayuda del gobierno y recibían
pequeños subsidios ya bien entrado este siglo.

41. Véase Joan Lamayso Bak, ''Sorne Antecedents of Corporatism: State Economic lntervention and Rural Organization in Brazil", tesis doctoral, Universidad de Yale,
1977, pp. 101-117. En general, el estado apoyaba los esfuerzos por elevar el precio
de las exportaciones agrícolas, pero ignoraba los cárteles industriales de tales productos como cerillos y cigarros destinados al mercado interno.

42. Topik, "State's Contribution to the lnternal Economy" y The Political Economy
of the Brazilian State; Mauricio Font, "Coffee Planters, Politics and Development
in Brazil", Latín American Research Review (LARR) 22: 3 (1987): 69-90, y "Perspectives on Social Change and Development in ~ao Paulo: A Reply" en LARR 24:
3 (1989) y Joseph Love, "Of Planters, Politics and Development in Brazil: A Comment on Mauricio Font's Analysis" LARR 24: 3 (1989): 127-135 y Love, "Um segmento da elite".

�Producción Capitalista y Articulación del
Empresariado en Monterrey (1890-191 O)
t

Mario Cerutti *

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l1

o:
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Para 1910 estaba estructurado en Monterrey, ya, uno de los sectores
más modernizantes de la burguesía mexicana en consolidación.
El término modernizante guarda aquí un doble significado: por un
lado, implica que esta fracción regional de clase aparecía entonces como fuertemente interesada en el desarrollo de la producción capitalista; por otro, ese interés operaba centralmente en el ámbito industrial,
e involucraba en buena medida la producción fabril de bienes destinados a la producción. Actividad, esta última, difícil de detectar en otras
áreas de América Latina a comienzos del siglo, cuando las burguesías
del subcontinente impulsaban un capitalismo dedicado a abastecer de
materias primas el mercado mundial.
El caso Monterrey no fue fruto de las nuevas políticas económicas
implementadas después de la crisis de 1929. Aunque el apoyo al desenvolvimiento industrial de los años 30 y 40 (que se manifestó también
en Argentina, Brasil, Chile y otros países) benefició generosamente a
este empresariado, su conformación y capacidad económica eran ya
visibles antes de la primera guerra mundial. Su historia, que intentamos reconstruír en parte, hunde sus raíces en un prolongado tramo del
siglo XIX.

I

• Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey,
México). Versión modificada de la ponencia presentada en el IX Congreso General
de la Latin American Studies Association (Bloomington, Indiana, 1980). Incluido en
Julio Labastida {comp.), Grupos económicos y organizaciones empresariales en México, México, Alianza Editorial Mexicana / Universidad Nacional Autónoma de México, 1986.

�150

Siglo XIX

l. PRODUCCION CAPITALISTA, INDUSTRIA Y BURGUESIA

C'I,

....

En trabajos anteriores hemos sugerido que el nacimiento y consolidación del capitalismo y de la burguesía en Monterrey se efectuaron en
un proceso que, por lo menos, hay que estudiarlo desde 1850, y que
se prolongó hasta los momentos de la Revolución.
Se apuntó asimismo que entre 1850 y 1890 se protagonizó un subperíodo en el que, estrictamente, se registra una sensible acumulación
previa de capitales. Los hombres de negocios que destacan en Monterrey desde los días posteriores a la guerra con Estados Unidos concentraron fortunas cuantiosas. Lo hicieron por medio de mecanismos que
no requirieron vertebral.mente de la producción capitalista, y frecuentemente sin entrar en contacto directo con producción alguna.
Estos burgueses actuaban y se enriquecían a través del comercio
en sus más variadas formas, eran prestamistas, se apropiaban de tierras como medio de preservar sus dineros. Sólo de manera tenue, esporádica, realizaban inversiones en el sector productivo.
Nadie debe extrañarse de esto si se recuerda la inestabilidad que
ofrecían las condiciones económicas y sociopoliticas mexicanas, en un
marco en que las guerras interiores e internacionales no faltaban. Epoca en la que, en tanto, Estados Unidos pugnaba por afirmar su unidad
nacional, de la que emergería como una potencia industrial ansiosa de
entrar en vinculaciones con otras zonas de América para alimentar su
formidable desarrollo.
En este artículo sólo brindaremos limitadas referencias respecto de
la fase 1850-1890 1• Su finalidad, en cambio, es detallar el giro decisivo que entre 1890 y 1910 se manifiesta en Monterrey. Aquellos capitales previamente acumulados -sin una necesidad imperiosa de insertarse en el proceso productivo- ,aprovecharán una coyuntura signada
por factores internos y exteriores, y se volcarán masivamente, ahora
sí, a la producción. Pero a la producción capitalista.
Y lo más relevante: en la médula de este movimiento estará la inversión en el rubro industrial-fabril. Que no será exclusiva ni excluyente Oa minería asume, simultáneamente, una importancia destacable), pero que se dará con el peso suficiente para tornarse el eje de una
serie de transformaciones que ofrecerán otro resultado: la articulación
de una burguesía con base productiva regional.

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

151

En esa coyuntura de dos décadas, puente entre dos siglos, quedará
constituído el tronco histórico de lo que hoy es el influyente empresariado regiomontano. La fusión de capitales antes dispersos -que deben centralizarse ante las exigencias de las cuantiosas inversiones que
se practican- y la paralela unión de familias por medio de matrimonios, llevará a la consolidación de una red socioeconómica en la que
se introducen los antiguos burgueses. A los precursores de los lustros
críticos posteriores al conflicto con Estados Unidos se sumarán, desde
1885-90, nuevos hombres de negocios. Se constituirá entonces un espectro ampliado de grupos familiares que orientarán el desarrollo del
capitalismo en el noreste de México, y que lo usufructuarán cabalgando sobre el orden social y político del porfiriato.
De grupo social en gestación, estos antiguos burgueses se transformarían en parte de la clase burguesa mexicana. La metamorfosis
correspondería a su conversión en burgueses productivos, que les permitió dominar directamente las relaciones que se plasmaban en el nuevo proceso productivo.
Ya no serán simples intermediarios entre clases de un sistema social no capitalista, en el que el excedente debía obtenerse por las vías
del comercio o la especulación. Ahora el excedente será captado con
el control abierto del organismo productivo, al que modernizarán y
reorganizarán.

Si es factible encontrar, en el marco latinoamericano finisecular,
un ejemplo nítido del pasaje histórico que supone la transformación
de un grupo burgués en clase burguesa, es el de Monterrey. Pero lo
llamativo fue que ese salto cualitativo incluyó la industrialización, mucho antes de que algo similar ocurriese en otros países del subcontinente como tendencia básica del desarrollo capitalista.
El fenómeno emerge más signíficativo si se advierte que el núcleo
de dicha industrialización no fue la fabricación de bienes de consumo
personal, sino que el dinamismo surgió de la elaboración de bienes destinados al consumo productivo, especialmente los generados en la metalurgia pesada (que incluyó la siderurgia).
Tal vez en esta antigüedad relativa, en el hecho de haber encontrado en la industria su impulso fundamental, y dentro de la industria en
sectores de base, resida el origen histórico de la diferencia que aún parece existir entre este empresariado y otros colegas del ámbito latinoamericano. Diferencia que podría definirse en términos de una mayor
autonomía (o de una menor dependencia) frente al Estado, situación

�152

$iglo XIX

que se observó con cierta claridad durante el sexenio de Lázaro Cárdenas; también, por una más amplia capacidad de negoci~ción frent~ ~
capital extranjero, que después de 1950 pasó a predoounar en múltiples ramas de la gran industria privada de América Latina.
11,
11

11. LOS PROSPEROS AÑOS DIFICILES
La mencionada etapa de acumulación previa de capitales hizo factible
que los poderosos negociantes y terratenientes de Mont~rrey estu~eran en condiciones de destinar, en los aiios 90, una fracción sustancial
de sus fortunas a la producción industrial capitalista.
Los cuarenta aiios que transcurrieron entre 1850 y 1890 evidenciaron en general una marcada inestabilidad política y social. En ella floreció, paradójicamente, la estabilidad del embrión de la burguesía regiomontana de fines de siglo. En resumen:
1. Se registró el acercamiento de la frontera a Monterrey, consecuencia de la guerra con Estados Unidos. Este hecho implicará para
la capital de Nuevo León un readecuamiento de sus funciones con respecto a la nueva línea fronteriza. Se estrecharían y ampliarían los lazos comerciales con Estados Unidos (particularmente importante fue
el crecimiento demográfico y económico de Texas), y se produciría el
auge de una actividad inevitable de señalar y analizar: el contrabando.
2. Se protagonizaron constantemente luchas políticas nacionales
y regionales, que incluyeron los sucesos de la Reforma, la invasión francesa, la disputa entre Benito Juárez y el gobernador Santiago Vidaurri
(1855-1864) con sus secuelas, los intentos de Porfirio Díaz por alcanzar el poder y las contiendas intestinas de Nuevo León, que se extendieron hasta fines de la década de los aiios 80.
3. Acaece la guerra de Secesión norteamericana (1861-1865), de singular relevancia para la expansión elel comercio en los momentos más
antiguos de la etapa en análisis. La prosperidad de estos aiios, aunque
fugaz, debe ligarse al citado acercamiento de Monterrey a la línea de
la frontera y a la sistematización y ordenamiento que en materia política, administrativa, militar y aduanal logró imponer entonces en el escenario regional Santiago Vidaurri 2•
4. La lucha contra el rebelde indígena del norte mexicano se intensificó, especialmente desde la administración Vidaurri. El ya secular
combate se cerraría de manera más o ménos efectiva poco antes de 1880.
El proceso de acumulación de capitales y bienes en Monterrey, previo

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

153

a la industrialización, estuvo condicionado y alimentado, en buena medida, por la expulsión del aborigen semi-nómada hacia zonas occidentales del país, desalojo que se consumó en forma simultánea con el avance -desde el otro lado de la frontera- de la población de Texas. En
la medida que el indio abandonaba sus antiguos paisajes, las tierras
eran apropiadas en extensiones enormes y comenzaban a producir. Se
acentuaba, además, la protección de las zonas que ya desde antes contenían población dedicada a la agricultura y la ganadería. Las invasiones indígenas dejaron de sentirse sobre los fértiles terrenos laguneros,
desaparecieron de lo que después se convertiría en la rica área del carbón, se abrieron vastos predios de agostadero para los ganados mayor
y menor. La circulación de mercancías se agilizó y se tornó más segura, se tendieron progresivamente nuevas vías de comunicación, la fuena
de trabajo pudo transitar con menos riesgos y lo que luego serían centros mineros quedaron despejados definítivamente 3•

En este marco, la absorción centralizada de recursos monetarios,
de excedente convertido en dinero, ofreció como eje el comercio Oocal, regional e internacional), tanto en sus formas legales como en los
ámbitos más clandestinos pero visibles del contrabando.
Pero junto con ello, en un mismo movimiento, el gran comerciante se sintió capacitado para operar como prestamista a diferentes niveles, como usufructuario de la deuda estatal y de las necesidades de los
ejércitos, como concentrador de tierras en escalas considerables, como
financista de productores rurales (hecho repetido desde 1870, por ejemplo, con los agricultores algodoneros de La Laguna, en Durango y Coahuila) y de mercaderes de menor envergadura, como personaje ubicuo
y aprovechado de las modificaciones que se registraban en las políticas
aduaneras.
Su fortaleza, creciente, le permitió soportar las repetidas situaciones críticas de estas décadas difíciles. La habilidad empresaríal de estos burgueses pre industriales les señalaba lo poco fructífero que -en
este marco general- resultaría la inversión en los rubros manufacturero o minero. De allí la timidez en lo que atañe a producción fabril
que manifiestan para estos años. Sólo algunos establecimientos dedicados a la elaboración de textiles, azúcar o licores se levantan en Monterrey y sus alrededores. Un panorama radicalmente diferente
-empero- se dibujará desde 1890.

�154

Siglo XIX

III. EL CONTEXTO
Por razones de brevedad no podemos detallar en este artículo las circunstancias que -junto con lo comentado- permitieron el crecimiento del capitalismo y de la industria regiomontana entre 1890 y 1910.
Para una información más exhaustiva nos vemos obligados a remitir
a otros trabajos 4 •

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Sólo con el objetivo de ofrecer un marco mínimo, puntualizaremos algunos factores que inevitablemente deben vincularse a lo acaecido a partir de 1890:
1. La fértil coyuntura de los años 90 estuvo estrechamente vinculada con las nuevas necesidades de la economía mundial, derivadas a
su vez del alto grado del desarrollo capitalista en los países avanzados.
En el caso de Monterrey, por ejemplo, los requerimientos del noreste
fabril estadounidense jugaron un papel preponderante para el establecimiento de la metalurgia pesada, uno de los pilares de su industrialización y del auge de la minería regional.
2. Capitales previamente acumulados y relaciones económicas internacionales estimulantes confluyeron con un factor que seguramente
era imprescindible para que los antiguos burgueses arriesgaran gruesas
inversiones en el sector manufacturero: la estabilidad social y política
que impuso el porfiriato. Régimen que en Nuevo León contó con un
eficaz y lúcido delegado: el general Bernardo Reyes.
3. Una especial trascendencia asumió d tendido de los ferrocarriles. Por tres motivos primordiales: a) porque comunicaron de manera
óptima a Monterrey y su área de influencia con el noreste de Estados
Unidos, el gran mercado para su producción minero-metalúrgica; b)
porque unificaron un mercado tendencialmente nacional (o, cuando
menos, ampliamente regional, que pudo ser atendido con eficiencia por
las fábricas regiomontanas; c) porque las vías de comunicación facilitaron la llegada de la fuerza de trabajo, ya que Nuevo León carecía
de los brazos libres que solicitaban sus centros manufactureros.
Además, los ferrocarriles convirtieron a Monterrey en un sobresaliente nudo de comunicaciones y dinamizaron sus intercambios con Estados Unidos, de donde arribaron crecientemente -desde 1890- maquinaria, insumos y materia prima para sus industrias.
4. La ubicación geográfica de Monterrey, estratégica: en el seno
de una extensa región minera que fue vigorosamente vitalizada por las

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

155

plantas de fundición. Las necesidades de minerales industriales que
aumentaban en Estados Unidos (a las que se sumaron, lenta pero firmemente, las del propio mercado interior), asumieron una repercusión
visible en este proceso. Por otro lado, los establecimientos de fundición y los ferrocarriles solicitaron masivamente un mineral localizable
en la zona, especialmente en Coahuila: el carbón. Los capitales con
base en Monterrey -junto con el de origen extranjero- se lanzaron
hacia la minería en forma ostensible desde 1890.
5. Finalmente, un aspecto que es preciso remarcar. El brote fabril
de Monterrey -núcleo de su desarrollo capitalista- fue estimulado
claramente por una política gubernamental que pareció tener conciencia de la situación global. El caso regiomontano es mostrativo de cómo la acción del Estado fue históricamente importante para el surgimiento de este tipo de actividad en países que sufrían la agresiva competencia de las naciones más avanzadas. La política de Nuevo León
en este sentido, básicamente la de Bernardo Reyes, se caracterizó por
ofrecer una legislación que favorecía la instalación y/o expansión de
establecimientos manufactureros de toda índole. Favores que, por supuesto, no excluían al capital extranjero: gozó de las mismas prerrogativas que el local, y su arribo en gran escala a Monterrey es otro elemento que debe tenerse en cuenta en el análisis de la coyuntura.
Algunas cifras

El panorama económico de Monterrey, a comienzos del siglo XX, podría resumirse con los siguientes datos:
1. Se había convertido en el eje de la capacidad productiva de Nuevo
León. Su industrialización había desalojado largamente al sector agrícola del puesto de vanguardia, ocupado hasta 1885 aproximadamente.
En 1908, los valores industriales generados en el estado eran casi diez
veces mayores que los de la agricultura (41 429 116 pesos frente a
4 339 024).
2. De la producción industrial, las fábricas y talleres de Monterrey
eran el cimiento principal. De casi cuarenta millones de pesos que registró Nuevo León en 1906, treinta y seis millones se generaron en su
ciudad capital.
3. A su vez, dentro de este sector, la metalurgia pesada constituía
el elemento fundamental. De los citados treinta y seis millones mencionados (para 1906), más de veinticinco millones eran gestados por
dos grandes establecimientos fundidores de minerales. Si se sumaba lo

�156

Siglo XIX

que para esos años producía ya la Compañía Fundidora de Fierro y
Acero (siderurgia), la importancia de estas plantas sobresalía aún más
en el contexto fabril de la ciudad s.

4. La importancia de Monterrey trascendía el noreste. Estadísticas
de principios de siglo apuntan que Nuevo León era entonces el estado
que mayores valores industriales producía en el país: llegaba al 13.90/o
del total, mientras que el Distrito Federal y el estado de México computaban el 11.7 y el 11.2%, respectivamente; Veracruz producía el 10.6
y Puebla el 7.70/o 6 •

5. Monterrey era entonces, asimismo, el mayor centro metalúrgico de la nación. La explotación de fundiciones de los años 1897, 1898
y 1899 arrojó un monto de 216 007 952 pesos. De éstos Nuevo León
había brindado 50 847 178 pesos, lo que representaba el 23.5%. Sonora, en segundo término, sumó menos de veinte millones de pesos 7 •

6. El desarrollo del capitalismo en Monterrey y su zona de influencia, y el proceso de industrialización, alteraron el panorama humano
de la capital de Nuevo León. Entre 1883 y 1910 su población se incrementó en un 112%, y con cerca de 90 000 habitantes nucleaba el 24.30/o
de los habitantes del estado en vísperas de la caída de Díaz 8• En el
momento de la Revolución era la cuarta ciudad del país, y ocupaba
idéntico puesto en lo que atañe a la tasa de crecimiento anual de población (3.7) en urbes con más de 25 000 habitantes en el período
1895-1910 9 •
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7. El crecimiento humano de Monterrey no se protagonizó exclusivamente por vía vegetativa. Muy ostensibles fueron las migraciones
desde estados vecinos y cercanos. La mayoría de los llegados provenía
de San Luis Potosí, Coahuila, Durango, Tamaulipas, Zacatecas, Guanajuato y Aguascalientes. En 1900, el 33% de los habitantes de la ciudad eran migrantes de otros estados 10 •

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Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

157

No hay duda que este desplazamiento estaba al alcance de aquellos hombres. Sería dificultoso demostrar que Patricio Milmo, Valentín Rivero, José Calderón, los Zambrano, Evaristo Madero (abuelo del
jefe revolucionario) o los Hemández-Mendirichaga no eran dueños de
caudales suficientes para insertarse en actividades que, por los factores apuntados, aparecían sumamente lucrativas.
Pero lo cuantioso de las inversiones que exigía no sólo el ala más
sofisticada de la industria, sino también la minería, los transportes y
la puesta en marcha de casas bancarias, los obligó a anexar sus capitales, a asociarse. En este proceso se añadieron otros empresarios: algunos, asentados en Monterrey desde poco tiempo atrás; otros, que confluyeron hacia esta ciudad -o que retornaban, como los Maderoporque detectaron su creciente relevancia económica. Hubo asimismo
ligazones con burgueses de otras zonas de México; se hizo lugar, en
fin, al capital externo, particularmente al norteamericano.
Todo ello implicó, claro está, a hombres concretos, integrantes de
familias residentes en Monterrey. En ciertos casos, con sus jefes venidos del exterior muchas deéadas atrás: Patricio Milmo, oriundo de Irlanda y yerno del ex caudillo Santiago Vidaurri, o Valentín Rivero, español, se encontraban en ese plano. En otros, los jefes del grupo parental y sus generaciones siguientes fueron autóctonos: Evaristo Madero y Francisco Sada y Gómez son ubicables entre ellos. También se
tenían familias cuyos componentes principales mantenían su nacionalidad no mexicana, como los Hernández-Mendirichaga, españoles, y
los Ferrara, italianos.
Sin embargo, en la mayoría de los diez grupos parentales seleccionados en nuestra investigación, la base de las fortunas fue fruto de actividades y proyectos que se implementaron y crecieron económicamente
en el norte oriental de México. Sus capitales, por su historia, pueden
considerarse regionales.

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IV. LAS DIEZ FAMILIAS

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En este contexto, superficialmente presentado, los burgueses que protagonizaron la acumulación previa de las décadas anteriores a 1890 modificaron sus formas de operar. Jugando al papel de núcleo modernizante (rol que, lógicamente, correspondía a sus intereses inmediatos)
en el seno de la clase que se estructuraba en México por el mismo desarrollo del capitalismo, volcaron decididamente sus recursos en sectores productivos.

Como se resume en el cuadro 1, las familias de empresarios prominentes que se han adoptado como muestra central en la investigación respondían a los apellidos Armendaiz, Belden, Calderón, Ferrara, Garza, Hernández-Mendirichaga, Madero, Milmo, Muguerza, Rivero, Sada Muguerza y Zambrano. Parentescos y actividades muy estrechas nos sugirieron unificar los apellidos Calderón y Muguerza, por
un lado, y Sada Muguerza con Garza, por otro.
De estos diez grupos se estudiaron especialmente los miembros que
más sobresalían en los documentos de los años que corrieron entre 1880

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158

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

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159

CUADRO 1
sigue cuadro 1
LOS MAS PROMINENTES EMPRESARIOS DE LAS FAMILIAS
SELECCIONADAS (18~1905)
(muere en 1900)

Armendaiz
1

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Belden

Calderón (a)

4. Carlos
5. Francisco
6. Santiago

:::&gt;

hermanos

Ferrara

8. Antonio (muere en 1901)
9. Miguel -------IO. Vicente_-_____ hijos del anterior

Garza (b)

11. Isaac (marido de
Consuelo Sada
Muguerza)

HemándezMendirichaga 12. Félix Mcndirichaga
Hemández
13. Tomás Mendirichaga
Hemández
14. Mariano Hemández
Mendirichaga
15. Ricardo Hernández y
Mendirichaga
Madero
16. Evaristo
17. E r n e s t o ~
18. Evaristo
19. Francisco
20. Gustavo A. (nieto del
primero, hijo de
Francisco y hermano de
Francisco Ignacio)

Rivero

hermanos

21.
22.
23.
24.

ermanos y sobrinos
de los primeros

hijos del anterior

Daniel
.............._hermanos
Patricio (muere eg.J899)
Patricio v. ~
Sara (esposa de
"jos de Patricio
Eugenio Kelly)

27.
28.
29.
30.
31.

Valentín (muere en 1897)
Manuel G . &gt;
Ramón
hijos del anterior
Valentín
Víctor

Sada
Muguerza (b) 32. Alberto
::
33. Francisco G.
hermanos
34. Francisco Sada y Gómez
(casado con Carmen Muguerza, padre de los anteriores, fallecido en 1893)
Zambrano

y&gt;.

Milmo

Muguerza (a) 25. Francisca de Calderó~
(madre de José E.) /
hermanos
26. José A.

7. José Eulalio (hijo de José
Calderón, muerto en
1889)

y&gt;

lt!lt111, , . . . . . . . . ~

hijos del anterior

35.Adolfo&gt;
36. Eduardo
37. Emilio
hermanos
38. Ildefonso
39. Onofre
40. Eduardo A ~
41. Gregorio f'
':rijos de Eduardo
42. Onofre R. (hijo de
Onofre)

(a) Han sido seleccionados como un solo grupo familiar
(b) Figuran como grupo familiar unificado

Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León (AGENL)

•

�160

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

Siglo XIX

CUADRO 2

y 1910, con énfasis en los testimonios asentados de 1890 a 1905.
Ello obligó a poner atención sobre la labor empresarial de 42 personas, todas figuras relevantes en la industria, la minería, el comercio,
las finanzas, la producción agropecuaria y/ o los servicios. Una muestra de 42 empresarios, estimamos, resulta suficiente para observar el
comportamiento de una burguesía con base regional a fines de siglo
y en un país latinoamericano.
Estos diez grupos parentales ofrecen una excelente evidencia sobre el proceso en análisis, porque es factible evaluarlos como los más
prominentes del subperíodo 1890-1910. En más del cincuenta por ciento de los casos, además, habían destacado en la fase de acumulación
primaria de capitales (1850-1890).
Estas familias habrían sido el tronco sobre el cual se desarrolló la
burguesía regiomontana en el siglo XX, la que hoy concentra tantas
miradas por su poder económico, por su notable capacidad de expansión y por su muy comentada influencia en otros aspectos de la realidad mexicana.
En algunas familias los cuadros empresarios eran visiblemente numerosos. Resaltan los Zambrano, herederos y multiplicadores de la fortuna que en 1873 dejó Gregorio Zambrano, uno de los grandes comerciantes de las dos décadas que siguieron el cambio de frontera. Entre
padres e hijos, sumaban ocho destacados empresarios en el subperíodo investigado.

•

Grueso fue también el caudal de los Madero, aunque en este caso
no todos residían de manera permanente en Monterrey. Se ha descripto en un trabajo anterior11 las causas que habrían llevado a varios miembros de esta familia a regresar a Monterrey a principios de los años 90, cuando fundaron -junto con Adolfo Zambrano y Francisco Armendaiz- el primer banco nacido en el estado: el
Banco de Nuevo León .
V. INVERSIONES, MATRIMONIOS Y ARTICULACION
EMPRESARIAL
La modernización que se implementaba demandó la instrumentación
de métodos nuevos, tanto en la esfera de la producción como en el de
la unión de capitales. La sociedad anónima, que distribuía los riesgos
y canalizaba la centralización de capitales individuales, emergió como
un arma excelente12•

161

EMPRESAS CON CAPITAL DE 100 000 PESOS O MAS,
BAJO CONTROL O CON PARTICIPACION DE MIEMBROS DE
LAS DIEZ FAMILIAS SELECCIONADAS (1890-1905)

Empresa

Rubro

Capital (a)

Año (b)

1- Compañía de Fierro y
Acero de Monterrey, S.A.
2- Compañía Minera,
Fundidora y Afinadora
de Monterrey, S.A.
3- Banco Mercantil
de Monterrey, S.A.
4- Banco de Nuevo León,
S.A.
5- Cervecería Cuauhtémoc,
S.A.
6- Compañía Carbonífera
de Monterrey, S.A.
7- Compañía de Terrenos y
Ganados de Coahuila,
S.A.
8- Patricio Milmo
Sucesores

Industria
Minería

1O 000 000

1900

9- Patricio Milmo
e Hijos (t)
10- Fábrica de Vidrios y
Cristales de Monterrey,
S.A.
11- Francisco Armendaiz
Sucesores (fábrica
de azúcar)
12- Nuevo León Smelting and
Manufacturing Company
13- Fábrica de Hilados y
Tejidos El Porvenir
S.A. (g)

Minería
Industria

8 000 000 (e) 1903

Finanz.as

2 500 000

Finanzas

2 000 000 (d) 1902

Industria

2 000 000 (e) 1905

Minería

1000000

1902

700 000

1904

1899

Agropecuario
Venta Tierras
Comercio
Finanzas
Agropecuario
Comercio
Finanz.as
Agropecuario

628 420

1899

603 839

1895

Industria

600 000

1899

Industria

600 000

1899

Industria

500 000
más de
450 000

1890

Industria

14- Compañía Industrial de
Monterrey, S.A.
Industria
15- La Esperanza, S.A. (i)
Industria
16- Negociación Agrícola y
Ganadera de San Enrique
S.A.
Agropecuario

1898

400 000 (h) 1895
400 000
1895
360 000

1905

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Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

sigue cuadro 2

sigue cuadro 2

Empresa

Empresa

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Rubro

17- Compañía Industrial de
artefactos de metal
laminado El Barco, S.A. Industria
18- Compañía Ganadera de
Sierra Mojada, S.A.
Agropecuario
19- Fábrica de Hilados y
Tejidos La Fama de
Nuevo León, S.A. (j)
Industria
20- Compañía de Fundición
de Fierro y Manufacturen
de Monterrey, S.A
Industria
21- Compañía Minera Azteca,
S.A.
Minería
22- Compañía Ferrocarrilera
de Matehuala, S.A. (k)
Transportes
23- Compañía Ladrillera
Unión, S.A.
Industria
24- Compañía Ferrocarriles
Urbanos de Monterrey,
S.A.
Transportes
25- Compañía de Tierras
Venta Tierras
de Sonora, S.A.
Agropecuario
26- Valentín Rivero Sucesores Comercio
27- Compañía Carbonífera de
La Merced, S.A.
28- Compañía Minera de San
Pablo, S.A.
29- Reinaldo Berardi y Cía.
3~ Compañía Minera
de San Martin, S.A.
31- Fábrica de almidón
El Hércules, S.A.
32- Molinos de cilindros
de Parras, S.A. (m)
33- Compañía Minera de San
Nicolás, S.A.
34- Compañía Minera
Ocampo,S.A.
35- Compañía Minera
La Paz, S.A.
36- Compañía Minera
de Almoloya, S.A.

Capital

Año

350 000

1898

300 000

1898

270 000

1900

250 000

1898

250 000

1897

250 000

1903

180 000 (1) 1901
180 000

19()0

162 000
147 129

1904
1898

Minería

120 000

1905

Minería
Comercio

120 000
105 566

1897
1894

Minería

1901

Industria

104 000
más de
100 000

1898

Industria

100 000

1905

Minería

100 000

1891

Minería

100 000

1903

Minería

100 000

1902

Minería

100 000

1903

Rubro

37- Compañía Industrial
Jabonera de La Laguna,
S.A.
Industria
38- Compañía Metalúrgica
Minería
de Torreón, S.A.
Industria

Capital

Año

(n)

-

{ñ)

-

(a) En pesos de la época
(b) Indica el año en que fue verificada la suma seiialada
(c) El capital de esta empresa era de 600 000 pesos en 1890
(d) Esta firma inició sus operaciones en 1892 con 600 000 pesos
(e) El capital de arranque de Cervecería Cuauhtémoc fue de 150 000 pesos en
1890
(f) Antecesores de la citada más arriba. Patricio Milmo e Hijos Sucesores fue
constituida al fallecer Patricio Milmo, en 1899
(g) Fábrica instalada en Villa de Santiago
(h) Su capital era de 200 000 pesos en 1892, al comenzar a operar
(i) Ubicada en Gómez Palacio (Durango), en la zona lagunera
(j) Establecida en Santa Catarina
(k) Con asiento en Matehuala, San Luis Potosí
(1) En 1900 su capital era de 120 000 pesos
(m) Con funcionamiento en Parras, Coahuila
(n) Esta firma surge de una fusión de La Esperanza, S.A. con empresarios de
Chihuahua, entre los que sobresalían miembros de la familia Terrazas. Debido a que La Esperanza tenía en 1895 un capital de 400 000 pesos, puede
inferirse que la nueva compañía inició sus operaciones con un respaldo que
permite incluirla en esta lista, aún cuando no se verificó el monto exacto.
Según José Luis Ceceña ("La penetración extranjera y los grupos de poder
económico en el México Porfirista" , reproducido en Lecturas Universitarias,
22, UNAM, México, 1975), para fines del porfiriato la Jabonera contaba con
un capital de 6 000 000 de pesos
(ñ) Lo anterior es menester reintegrarlo con respecto a la Compañía Metalúrgica
de Torreón, S.A. de la que era presidente Ernesto Madero a principios de
siglo. Ceceiia menciona que en la década inicial de la presente centuria su
capital ascendia a 5 000 000 de pesos
Fuente principal: hbros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo León

�164

Siglo XIX

Cerutli: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

Los cuadros 2 y 3 brindan una síntesis del doble movimiento operado desde 1890, y que derivó en la fusión de capitales, en la asociación
de distintos hombres de negocios. Es perceptible que integrantes de las
diez familias investigadas estuvieron en los más importantes proyectos de
la época.

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Desde el punto de vista del capital empleado, los datos obtenidos indican que entre 1890 y 1905 funcionaban y/o se instalaron 38 compaiiías
(en su mayoría con asiento en Monterrey) cuyas inversiones oscilaban entre los 100 000 y los 10 000 000 de pesos. Hay que aclarar que no están
comprendidas todas las firmas con respaldo de más de 100 000 pesos existentes entonces en Monterrey, sino exclusivamente aquellas en las que participaban representantes de las familias elegidas 13 •
'

165

• 16 firmas se desenvolvían en el ámbito industrial (tres de ellas eran, a
la vez, mineras).
• 12 en minería (incluyendo las tres mencionadas arriba).
• Dirigian también compaiiías fiaancieras, comerciales, agropecuarias y
dedicadas al transporte urbano y suburbano.

CUADR03

ASOCIACIONES EMPRESARIAS SELECCIONADAS. 1890-1905

Del cuadro 2 puede practicarse la siguiente subdivisión:
• Seis de las empresas allí enumeradas contaban con un capital de
I 000 000 de pesos o más.
• Una cantidad igual de firmas estaban respaldadas por capitales que oscilaban entre 500 000 y 1 000 000 de pesos.
• De las veinticuatro restantes, diez tenian más de 200 000 pesos y menos

de 500 000.
Puede ser oportuno aludir a los cambios registrados en el capital de
algunas de estas firmas, en quince años:
• La Compañía Minera Fundidora y Afinadora Monterrey, S.A. fue constituida en 1890 con un respaldo de 600 000 pesos. En 1903 fue aumentado a 8 000 00014• Es decir: esta planta dedicada a la metalurgia básica elevó su capital más de diez veces en menos de quince años.

• El Banco de Nuevo León, S.A. comenzó sus labores con un soporte
formal de 600 000 pesos, en octubre de 1892. En 1902, luego de sucesivas ampliaciones, subió su capital a 2 000 000 de pesos15 •
• La Cervecería Cuaubtémoc, S.A., orientada a la fabricación de bienes

de consumo personal y masivo, pasó de 150 000 pesos (en 1890) a
2 000 000 en 190516•
En cuanto al tipo de actividades que desempeñaban, nótese la diversificación por la que transitaban estos empresarios:

Empresa
Familias represenr.acm (a)
1- Negociación minera de San
Francisco
3 (Ar-Fer-Zb)
2- Compañía del Ferrocarril
Urbano y Local de Monterrey a
Santa Catarina
3 (Bd-HM-Rv)
3- Banco de Nuevo León, S.A.
3 (Ar-Md-Zb)
4- Compañía Minera de la Fe y
Anexas, S.A.
4 (Ar-Bd-HM-Rv)
4 (Bd-CM-Fer-Rv)
5- Compañía Minera de San Pablo
S.A.
6 (Bd-Fer-HM-Md-Rv-Zb)
6- Fábrica de Hilados y Tejidos La
Fama de Nuevo León, S.A.
3 (CM-HM-Rv)
7- Club Atlético Monterrey, S.A. 3 (Ar-Bd-Mm)
8- Negociación minera La Fortuna,
S.A.
4 (Fer-HM-Mm-Zb)
9- La Esperanza, S.A.
4 (Bd-CM-HM-Mm)
10- Compañía Minera El Refugio,
S.A.
3 (Fer-Mm-Zb)
11- Compañía Minera Azteca, S.A. 7 (Ar-Bd-Fer-HM-Md-Rv-Zb)
12- Compañía Minera Carbonato,
S.A.
7 (Ar-Bd-Fer-HM-Md-Rv-Zb)
13- Compañía de Baños de
Monterrey, S.A.
7 (Ar-Bd-CM-Fer-HM-Md-Rv)
14- Compañía Minera La Equitativa
y Anexas, S.A.
4 (Ar-Bd-Fer-Zb)
15- Compañía Minera Maravillas y
Anexas, S.A.
5 (Ar-Bd-Fer-Rv-Zb)
16- Compañía Minera de Dolores,
S.A.
3 (Md-SMG-Zb)

Año (b)
1890
1891
1892
1893
1897
1894
1895
1895
1895
1895
1896
1897
1897
1897
1897
1897
1897

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166

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

167

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sigue cuadro 3

Empresas
17- Compañía Industrial de
Monterrey, S.A.
18- Compañía Minera Norias de
Baján, S.A.
19- Compañía Minera El Carmen,
S.A.
20- Compañía Industrial de
artefactos de metal laminado El
Barco, S.A.
21- Compañía Industrial Jabonera
de La Laguna, S.A.
22-Compañía del Panteón del
Carmen, S.A.
23- Compañía Minera Mala Noche
24- Compañía de tranvías al
Oriente y Sur de Monterrey,
S.A.
25- Compañía Minera La Luz,
S.A.
26- Compañía Minera, Fundidora
y Afinadora Monterrey, S.A.
27-

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sigue cuadro 3

Familias representadas

Año

4 (Bd-CM-Fer-Mm)

1897

3 (Fer-Md-Zb)
3 (Fer-SMG-Zb)

1897
1900

5 (Ar-CM-Fer-Md-SMG)

1898

7 (Ar-Bd-CM-Fer-HM-RV-SMG)

5 (Bd-CM-HM-Md-Mm)

1898
1898/ 9

5 (Bd-CM-Fer-HM-Rv)
3 (Bd-Fer-Rv)

1899
1899

4 (Ar-HM-Rv-Zb)

1899

3 (Fer-HM-Rv)

1899

6 (Ar-Bd-Fer-HM-Mm-Zb)
6 (Ar-Bd-Fer-Md-Mm-Zb)
Banco Mercantil de Monterrey, 7 (Fer-HM-Md-Mm-Rv-SMG-Zb)
S.A.
7 (Bd-CM-Fer-HM-Mm-Rv-SMG)
Teatro Circo de Monterrey,
S.A.
4 (CM-Md-Rv-Zb)
Compañía Minera del Norte
3 (Md-SMG-Zb)
Compañía Fundidora de Fierro
y Acero de Monterrey, S.A.
Todas las Familias
Fábrica de Cartón de
4 (CM-HM-Md-Zb)
Monterrey, S.A.
Compañía Ladrillera Unión,
8 (Bcl-CM&amp;'-HMMd-Rv~-2.b)
S.A.
Compañía de Ferrocarriles
Urbanos de Monterrey, S.A. 4 (Bd-CM-HM-Rv)
Compañía Industrial
Tipográfica de Monterrey, S.A 4 (Bd-HM-Rv-SMG)
Negociación minera de Santo
3 (Ar-Fer-Zb)
Tomás de Villanueva, S.A .
Asociación Industrial Reinera,
4 (Fer-HM-Md-Rv)
S.A.
Empresa Editorial de
8 (Bcl-CM&amp;'-HMMl-Rv-SMG-Zb)
Monterrey, S.A.

1899
1900
1899
1905
1900
1900
1900
1900
1900
1900

Empresa
38- Compañía Minera El Porvenir,
S.A.
39- Compañía Minera La
Salvadora, S.A.
40- Compañía Minera Providencia
y Juárez
41- Compañía Carbonífera de
Monterrey, S.A.
42- Compañía Minera La Paz,
S.A.
43- Compañía Minera San Rafael
de Baján, S.A.
44- Compañía Ferrocarriles de
Matehuala, S.A.
45- Compañía Minera Gran Cuadra
Prodigio y Anexas de
Zacatecas, S.A.
46- Compañía Minera de San
Francisco de la Soledad, S.A.
47- Compañía Minera La Palmilla,
S.A.
48- Compañía Minera Tuxtepec,
S.A.
49- Fábrica de Vidrios y Cristales
de Monterrey, S.A.

Familias representadas

Año

4 (CM-Fer-Rv-SMG)

1901

3 (Bd-Fer-SMG)

1901

5 (CM-Fer-HM-Rv-SMG)

1901

Todas las familias

1902

4 (Ar-Fer-Rv-Zb)

1902

4 (CM-Fer-Rv-SMG)

1903

3 (Bd-HM-Mm)

1903

5 (Bd-CM-Fer-Rv-SMG)

1903

3 (Fer-Rv-SMG)

1903

5 (Ar-Bd-Fer-Md-Rv)

1903

3 (Fer-Md-Zb)

1903

Todas las familias

1904

(a) En orden alfabético, las familias Armendaiz (Ar), Belden (Bd), CalderónMuguerza (CM), Ferrara (Fer), Hernández-Mendirichaga (HM), Madero
(Md), Milmo (Mm), Rivero (Rv), Sada Muguerza-Oarza (SMG) y Zambrano
(Zb)
(b) Indica el año en que fue verificada la asociación entre miembros de las

familias mencionadas
Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León.

1900
1900
1901
1901

En el cuadro 3 la lista se ha confeccionado desde el punto de vista de
la cantidad de familias que participaban en diferentes empresas:
evidencia de la asociación-articulación de esos grupos en el plano

�168

&lt;
,J

Siglo XIX

netamente econonuco. Se enumeran allí 49 sociedades con la
característica de que en todas había representantes de por lo menos
tres de las familias investigadas.

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

169

No debe exagerarse esta arista, pero sí resulta indispensable
registrarla como mecanismo complementario de articulación
socioeconómica que acompañó la centralización del capital, y la misma
estructuración de la burguesía con asiento en Monterrey.

Aquí tendríamos el siguiente resumen:
1

a:1

• Se anotaron 16 casos, entre 1890 y 1905, en los que estaban asociados
integrantes de sólo tres grupos parentales (además de otros
accionistas, por supuesto).
• Otros 14 en los que se detectó la fusión de cuatro familias.
• Siete ejemplos de articulación entre cinco de los núcleos revisados.
• Un par de compañías en las que había componentes de seis familias.
• Con miembros de siete de estos cuerpos parentales, se encontraron
5 empresas.
• En 2 firmas estaban asociados delegados de ocho familias.
• Finalmente se relevaron 3 casos de articulación total: las diez familias
estaban representadas (Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, S.A., en 1900; Compañía Carbonífera de Monterrey,
S.A., en 1902; y Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey, S.A.,
en 1904).

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1

En ocasiones, frecuentes, cada grupo incorporaba a más de uno
de sus integrantes. Ello multiplicaba la cantidad de representantes por
familia en las distintas sociedades anónimas: los Zambrano, o los
Madero, eran arquetípicos en este sentido. Un ejemplo: el Banco
Mercantil de Monterrey, S.A. al iniciar sus operaciones, en 1899,
mostraba entre los accionistas a la firma Sucesores de Hernández
Hermanos, pero también incluía como tenedores de acciones,
individualmente, a Tomás Mendirichaga y Mariano Hernández, del
mismo núcleo 17 •
En el cuadro 3 se mencionan, tan sólo, las asociaciones directas
entre empresarios prominentes. Sin embargo, no había varones
únicamente en estos conjuntos parentales conformados en torno a un
apellido. Deben contarse, paralelamente, las mujeres. Que aún cuando
no integraban los elencos empresarios, hay que situarlas en una segunda
faceta que coadyuvó al entrelazamiento de la burguesía regiomontana
en los años analizados: la de los matrimonios.

En ocasiones, la articulación vía casamiento se materializaba a
través de una tercera familia, también destacada, que no se encuentra
entre las seleccionadas en nuestra investigación: los González Treviño
encajan en ese esquema por su elevado nivel social, por el grueso número
de hermanos que constituían el grupo y por una amplia participación
en la industria, la minería, las finanzas y la propiedad de la tierra.
En el anexo se detallan referencias no excesivamente exhaustivas
sobre estas relacionés, que llevaban a que la influencia de una familia
se extendiera en las distintas empresas. En el ya citado caso del Banco
Mercantil se encontró como accionista a Francisco Madero (padre), pero
a su lado se inscribieron un cuñado suyo, Lorenzo González Treviño,
y su tío Antonio V. Hernández. La lista aumenta al anotarse que
figuraban asimismo otros dos González Treviño, hermanos de Lorenzo:
uno de ellos era, a su vez, marido de una Sada Muguerza. La espiral
continuaría si se prosiguen indagando interrelaciones en este nivel.
El empresariado regiomontano en constitución se asociaba
repetidamente y de múltiples maneras: protagonizaba así un proceso
inevitable ante el monto y características de las inversiones que debían
implementarse para dinamizar formas capitalistas de producción en
torno a la industria, la minería, la modernización financiera.
En un momento histórico en que los países avanzados transitaban
ya la fase monopólica del capital, y estructuraban compañías de ingente
capacidad económica y sofisticado nivel técnico, resultaba
imprescindible operar en términos similares en ciertos ramos de la
producción.
Estos entrelazamientos empresariales se vieron estimulados por la
favorable coyuntura que arrancó en 1890, alimentada por la economía
mundial, por la dimensión lograda ya por el desarrollo del capitalismo
y del mercado interior en México, y por el amparo que brindaban en
materia sociopolítica Porfirio Díaz y -a nivel regional- Bernardo
Reyes.
En la mayoría de los casos revisados, los grupos familiares
seleccionados junto a otros también locales (sensible participación
mantenían en la esfera económica personajes como Antonio V.

�170

Siglo XIX

Hernández, el general Gerónimo Treviño, Juan Weber, los hermanos
Maiz, y las familias Dresel, Cantú Treviño, Tárnava, Berardi, Villarreal
y González Treviño) trabajaban con notoria hegemonía en estas
asociaciones.
Empero no era raro detectar firmas en las que se permitía el ingreso
de empresarios poderosos de otras regiones de México. En el ya
mencionado ejemplo del Banco Mercantil un importante accionista era
Enrique C. Cree!, miembro del sólido grupo de los Terrazas de
Chihuahua y ministro de Porfirio Díaz en los años iniciales del siglo
XX. Cree!, a quien solía representar Antonio V. Hernández, integró
compañías como la Carbonifera de Monterrey, S.A., fundada en
190218• Joaquín Casasús, figura relevante de los negocios en México,
y José Negrete, con residencia en Saltillo, eran otros destacados socios
de los regiomontanos.
En oportunidades, las nuevas y grandes inversiones demandaban
la vinculación con hombres de negocios abiertamente representantes
del capital externo. Una muestra sobresaliente en este aspecto fue la
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A., cuya
escritura de fundacrón fue rubricada el 5 de mayo de 1900. La firma
se puso en marcha con un capital de 10 000 000 de pesos (alrededor
de 5 000 000 de dólares), suma que requirió la anexión de recursos existentes más allá del ámbito regional e inclusive del nacional.
No puede extrañarnos que en este proyecto ingresaran como accionistas los apellidos Armendaiz, Belden, Calderón-Muguerza, Ferrara, Hernández-Mendirichaga, Madero, Milmo-Kelly, Rivero, Sada
Muguerza-Garza y Zambrano (nuestros diez grupos), sino también
Maiz, Tárnava, Bortoni, González Treviño, Dresel, Villarreal, Cantú
Treviño. Al lado de ellos, Tomás Braniff, norteamericano; los franceses Leon Signoret y Leon Honnorat; y el español Antonio Basagoití.
Tanto el estadounidense Braniff como los franceses sostenían una enorme actividad en México, y eran paralelamente muy buenos amigos de
personajes eminentes ligados al gobierno de Porfirio Díaz19•

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

171

En las firmas allí agrupadas se detectan inversiones en la industria
de bienes de consumo personal, en la industria de bienes de consumo
productivo, en minería, en transportes de pasajeros y carga para distancias cortas, en bancos, en comercio, en el ramo agropecuario y en
servicios complementarios.
Sociedades como la Compañía del Panteón del Carmen, S.A., el
Club Atlético Monterrey, S.A., el Teatro Circo de Monterrey, S.A.
y la Empresa Editorial de Monterrey, S.A. (entre cuyas tareas se incluía la edición de un periódico) indican hasta qué punto llegaba la multiplicidad de iniciativas que recorrían estos miembros de la burguesía
regiomontana.
CUADR04

EMPRESAS POR AREA DE ACTIVIDAD EN LAS QUE SE VERIFICO
LA PARTICIPACION DE MIEMBROS DE LAS FAMILIAS
SELECCIONADAS (1890-1905)

Rubro
Minería
Industria
Agropecuario
Varios (finanzas, comercio, transportes,
servicios)
Total por actividades
Total de empresas

Cantidad de empresas
170
40

19
43

272 (a)
262 (a)

(a) La diferencias entre ambas cifras deriva de que en algunos casos ciertas
compañías actuaban en actividades diferentes (minería e industria, por
ejemplo)
Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León

VI. DIVERSIFICACION EMPRESARIAL
Los cuadros 2 y 3 ofrecen un matiz común: la muy sensible diversificación de la inversión que los empresarios de Monterrey se anímaron a
concretar noventa años atrás. Un dinamismo y una capacidad de
ramificación-expansión que no parece ser exclusiva, pues, de las actuales generaciones.

La dimensión del desenvolvimiento alcanzado desde 1890 es perceptible en el cuadro 4. Se enumeran por áreas fundamentales de actividad todas las firmas en las que fue verificada la participación de uno
o más miembros de los diez grupos parentales seleccionados. El total
de empresas fichadas llega a 262, entre 1890 y 1905, teniendo presente
que varias de aquellas laboraban en actividades dobles (mineras e in-

..

�172

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

dustriales, o comerciales y agropecuarias, a la vez).
CUADROS

..

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Desde el punto de vista cuantitativo había un predominio del rubro minero: los componentes de la burguesía regiomontana en consolidación que hemos estudiado tenían vinculación con 170 compañías
del ramo, lo que no deja de ser impresionante. Frecuentemente, la inversión no resultaba demasiado elevada en este sector: firmas que operaban con capitales iniciales que iban de 10 000 a 50 000 pesos se repetían. Claro que, ya se vio, un buen número de empresas mineras estaban por encima de los 100 000 pesos, situación que se reiteraba con
las fabriles.
Pero eran las grandes fundiciones las que fusionaban ambas actividades, y que estaban a la cabeza de las inversiones practicadas en Monterrey. La importancia de estas empresas en el crecimiento industrial
de la ciudad y en el desarrollo del capitalismo en el norte mexicano
no puede dejar de destacarse; requirieron la tecnologia más avanzada,
produjeron para los mercados externo e interno Oa Fundidora de Fierro y Acero), incentivaron la explotación minera no sólo en el norte
sino también en otros puntos del país, demandaron el perfeccionamiento
de los sistemas regionales de transporte, solicitaron grandes contingentes
de fuerza de trabajo, contribuyeron a aumentar la explotación de la
zona carbonífera, abastecieron a múltiples industrias medianas y menores. Esta industria pesada, además, perfiló netamente a Monterrey
en el marco latinoamericano de la época, y junto con otras plantas de
importancia algo menor (producción de vidrio, de cemento, de maquinaria en escala limitada) destacaron asimismo a la burguesía que se configuró en este ciclo de modernización productiva de principios de
siglo20 •
La diversificación de actividades se verifica también si se analiza
una familia o un empresario en particular. La nómina de empresas en
las que se desempeñaban los Madero (cuadro 5) o Francisco Armendaiz (cuadro 6), entre 1890 y 1905, sirven de muestra.
Por razones de espacio no comentaremos aquí estos casos aislados.
Pero efectuaremos un agregado: los Madero o Armendaiz eran
perfectamente representativos del funcionamiento de las restantes
familias y/o empresarios.
No deja de asombrar hoy la enorme capacidad que contaban a fines
de siglo: los parientes del jefe revolucionario antiporfirista eran dueños
o estaban asociados en 58 compañías; con Armendaiz se detectó una
cifra similar.

EMPRESAS EN LAS QUE TENIAN PARTICIPACION
MIEMBROS DE LA FAMILIA MADERO (1890-1905)

Empresa

Rubro

Otra.s familias (a)

1- Compañía Minera de San
Nicolás, S.A.
Minería
Zb
2- Sociedad Minera
Consolidada de
Buenaventura de Vallecillo Minería
IAr
3- Madero y Hemández (b)
A&amp;rOil.ecuairid
4- Madero y Cía. (b)
Comercio
Industria
5- Compañía Minera de San
Pablo, S.A.
Minería
Bd-Fer-HM-Rv-Zb
6- Negociación Minera Jesús
María
Minería
Zb
7- Banco de Nuevo León, S.A Finanzas
Ar-Zb
8- Compañía Minero Franco
Mexicana
Minería
Zb
9- García Galán, soc. en
comandita
Comercio
10- Compañía Minera de
Dolores, S.A.
Minería
SMG-Zb
11- Compañía Minera Azteca,
S.A.
Minería
Ar-Bd-Fer-HM-Rv-Zb
12- Compañía de Baños de
Monterrey, S.A.
Servicios Ar-Bd-CM-Fer-HM-Rv
13- Compañía Minera
Carbonato, S.A.
Minería
Ar-Bd-Fer-HM-Rv-Zb
14- Compañía Minera del
Carmen, S.A.
Minería
~-CM-Fer-SMG
15- Compañía Industrial
Jabonera de La Laguna,
S.A. (c)
Industria Bd-CM-HM-Mm
16- Banco Mercantil de
Monterrey, S.A.
Finanzas Fer-HM-Mm-Rv-SMG-Zb
17- Ernesto Madero y Hermanos
(b)
Comercio
18- Fábrica de Vidrios y
Cristales de Monterrey, S.A Industria Todas las familias

173

�174

Siglo XIX

Ceruttí: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

sigue cuadro 5

Empresa
1

lh

1

a:1

19- Compañía Minera Anillo de
Hierro, S.A.
20- Compañía Minera Montaña
·de Hierro, S.A.
21- Compañía Minera de
Dolores de Guadalcazar,
S.A.
22- Compañía Minera del Norte,
S.A.
23- Fábrica de Cartón de
Monterrey, S.A.
24- Compañía Ladrillera Unión
S.A.
25- Teatro Circo de Monterrey,
S.A.
26- Compañía Minera,
Fundidora y Afinadora
Monterrey, S.A.
27- Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de
Monterrey, S.A.
28- Compañía Minera Norias de
Baján, S.A.
29- Madero y García Galán
30- Compañía Minera La
Candela, S.A.
31- Empresa Editorial de
Monterrey, S.A.
32- Compañía Minera
Zacatecas, S.A.
33- Lavandería de Vapor de
Monterrey, S.A.
34- Compañía Minera Bolívar,
S.A.
35- Asociación Industrial
Reinera, S.A. Fábrica de
cortinas y persianas
36- Compañía Minera La
Fraternal, S.A.
37- Compañía Metalúrgica de
Torreón, S.A. (d)

sigue cuadro 5

Rubro

Otras familias

Minería
Minería
Minería
Minería

SMG-Zb

Industria

CM-HM-Zb

Industria

Bd-CM-Fer-HM-Rv-SMG-Zb

Espectáculos CM-Rv-Zb

Industria
Minería
Industria
Minería
Minería
Industria

Ar-Bd-Fer-Mm-Zb
Todas las familias
Fer-Zb

Minería
Industria
Periodismo Bd-CM-Fer-HM-Rv-SMG-Zb
Minería

IFer

Industria

CM

Minería

Zb

Industria

Fer-HM-Rv

Minería
Industria
Minería

Zb

Empresa

Rubro

38- Compañía Industrial del
Norte (c)
Industria
39- Compañía Carbonífera de
Monterrey, S.A.
Minería
40- Compañía Minera Las
Higueras, S.A.
Minería
41- Compañía Minera La
Pastora, S.A.
Minería
42- Negociación minera
anónima Santa Maria de la
Paz y Anexas
Minería
43- Compañía Carbonífera de
Nuevo León, S.A.
Minería
44- Compañía Minera La
Palmilla, S.A.
Minería
45- Imprenta y Litografía El
Modelo, S.A.
Industria
46- Compañía Minera Tuxtepec
S.A.
Minería
47- Compañía de Tierras de
Tierras
Sonora, S.A.
.- .
48- Compañía de Terrenos y
Ganados de Coahuila, S.A. Tierras
49- Compañía Carbonífera de
Nuevo León y Coahuila,
S.A.
Minería
50- Compañía Carbonífera de
La Merced, S.A.
Minería
51- Compañía Minera El Roble
y Anexas, S.A.
Minería
52- Molinos de Cilindros de
Parras, S.A. (b)
Industria
53- Aguirre Hermanos, soc. en
comandita (d)
Comercio
54- Negociación Agrícola y
Ganadera de San Enrique,
A
S.A.
·~
.
55- Compañía Minera Las
Américas, S.A.
Minería
56- Compañía Industriai" de
Parras, S.A. (b)
Industria

Otras familias
Rv
Todas las familias
Zb
Fer

Bd
Ar-Bd-Fer-Rv

Fer-Zb

-

-

175

�Ccruttí: Producción capitalista y cmprcsariado en Monterrey
176

177

Siglo XIX

&lt;

CUADR06
sigue cuadro 5
EMPRESAS EN LAS QUE TENIA PARTICIPACION
FRANCISCO ARMENDAIZ. (1890-1901)

JJ
t--

Empresa

Rubro

Otras familias

57- Molinos de Cilindros de
Monterrey, S.A.
Industria
58- Compañía Litográfica y
Tipográfica El Modelo, S.A. Industria

(a) En orden alfabético, las familias Armendaiz (Ar), Belden (Bd), CalderónMuguerza (CM), Ferrara (Fer), Hernández-Mendirichaga (HM), Milmo
(Mm), Rivero (Rv), Sada Muguerza-Garza (SMG) y Zambrano (Zb).
(b) Con asiento en Parras, Coahuila

(c) Establecida en Gómez Palacio, Durango
(d) Ubicada en Torreón, Coahuila
Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León.

Empresa
1- Negociación minera de San
Francisco
2- Compañía Minera de La
Paz
3- Agencia Investigadora de
propiedades mexicanas de
Texas
4- Compañía Minera de
Timulco
5- Sociedad minera Santa
Gertrudis
6- Negociación minera La
Purísima
7- Negociación minera El
Refugio
8- Sociedad minera consolidada
Buenaventura del Vallecillo
9- Compañía Minera de La Fe
y Anexas, S.A.
10- Compañía Minera La
Camarguense, S.A. (b)
11- Sociedad minera la Parreña
12- Compañía Minera del
Carmen, S.A.
13- Compañía Minera La
Reynera, S.A.
14- Compañía Anónima
Porvenir de Matehuala
15- Armendaiz y Cía.
16- Segunda Zona de Sierra
Mojada, S.A.
17- Club Atlético Monterrey,
S.A.
18- Banco de Nuevo León, S.A
19- Banco Nacional de México
(c)
20- Compañía Minera
Maravillas y Anexas, S.A.
21- Compañía Minera La
Equitativa y Anexas, S.A.

Rubro

Otras familias (a)

Minería

Fer-Zb

Minería

Fer-Zb

í

Servicios
Tierras
Minería

Zb

Minería
Minería
Minería
Minería

Md

Minería

Bd-HM-Rv

Minería
Minería

Fer

Minería

CM-Fer-MD-SMG

Minería

SMG

.

Transportes Bd
•

V

C

Minería
Actividades
Finanzas

Bd-Mm
Md-Zb

Finanzas

Rv

Minería

Bd-Fer-Rv-Zb

Minería

Bd-Fer-Zb

Deportivas

"'

�178

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

sigue cuadro 6

Empresa

111,; , . . . . . . . . . .

179

sigue cuadro 6

Rubro

Otras familias

22- Compañía Minera Azteca,
S.A.
Minería
Bd-Fer-HM-Md-Rv-Zb
23- Compañía de Baños de
Monterrey, S.A.
Servicios Bd-CM-Fer-HM-Md-Rv
24- Compañía Minera
Carbonato, S.A.
Minería
Bd-Fer-HM-Md-Rv-Zb
25- Compañía Minera Vulcano,
S.A.
Minería
26- Compañía Minera Nuevo
León, S.A.
Minería
27- Compañía de Tranvías de
Lerdo a Torreón
Transportes Bd
28- Compañía Minera Placeres
de Pánuco, S.A.
Minería
29- Compañía Industrial de
artefactos de metal laminado
El Barco, S.A.
Industria Bd-CM-Fer-Hm-Rv-SMG
30- Compañía de Tranvías de
Oriente y Sur de Monterrey
S.A.
Transportes HM-Rv-Zb
31- Compañía Ferrocarriles
Urbanos de Monterrey, S.A Transportes HM-Rv-Zb
32- Compañía Minera La
República, S.A.
Minería
33- Compañía Exploradora de
Minas del Parral, S.A.
Minería
34- Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de
Industria
Monterrey, S.A.
Minería
Todas las familias
35- Negociación Minera de
Santo Tomás de Villanueva.
S.A.
Minería
Fer-Zb
36- Francisco Armendaiz (d)
Comercio
37- Francisco Armendaiz (e)
Comercio
38- Compañía Minera Morelos
en Baján, S.A.
Minería
39- Compañía Minera La Luz
(Sierra Mojada)
Minería
40- Fábrica de Vidrios y
Cristales de Monterrey, S.A Industria Bd-CM-Fer-HM-Md-Rv-SMG-Zb
41- Compañía Minera,
Fundidora y Afinadora
Industria
Monterrey, S.A.
Minería
Bd-Fer-Md-Mm-Zb

Empresa

Rubro

42- Compañía Minera La Exploradora en Sierra Mojada
43- Compañía Minera La Gran
Vía
44- Compañía Minera Primera
Zona de Sierra Mojada
45- Compañía Minera la
Encantada
46- Compañía Minera La Luz
(Lampazos)
47- Compañía Minera La
Fronteriza
48- Compañía Minera Flor de
Peña
49- Compañía Minera Cerro
Colorado
50- Compañía Minera
Restauradora de Guanavecí
51- Compañía Nueva Paz y
Anexas de Matehuala
52- Compañía Minera Todos los
Santos
53- Compañía Minera Sierra de
Carmen
54- Compañía Industrial de Sa.t1
Antonio Abad (g)
55- Fábrica de Azúcar Francisco
Armendaiz
56- Fábrica de ladrillos

Otras familias

Minería
Minería
Minería
Minería
Minería
Minería
Minería
Minería

. Minería
(t)

Minería
Minería
Industria
Industria
Industria

(a) En orden alfabético, las familias Belden (Bd), Calderón-Muguerza (CM),
Ferrara (Fer), Hernández-Mendirichaga (HM), Madero (Md), Milmo (Mm),
Rivero (Rv), Sada Muguerza-Garza (SMG) y Zambrano (Zb).
(b) Esa compañía contaba entre sus accionistas al general Porfirio Díaz.
(c) Se trataba de la sucursal instalada en Monterrey.
(d) Con asiento en Monterrey.
(e) Funcionaba en Matamoros, Tamaulipas.
(t) Minera, probablemente.
(g) Con asiento en el Distrito Federal.
Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León.

�180

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

VII. RAMIFICACION REGIONAL
Hablar de Monterrey, en el subperíodo en análisis, impide constreñirse
a su estricta geografía local.
Desde la óptica del movimiento de capitales, Monterrey regionalizó
una vasta área del norte de México. El crecimiento de la producción
industrial (en la que incluimos, de manera vertebral, la metalurgia
pesada) obligó a incentivar la producción capitalista -sobre todo la
minera- en un ámbito que desbordó largamente los límites de Nuevo
León.
CUADRO 7
DATOS SOBRE LOCALIZACION REGIONAL
DE EXPLOTACIONES MINERAS (a)

De 152 empresas mineras (b), operaban en
Coahuila
Nuevo León
Zacatecas
Chihuahua
Durango
San Luis Potosí
Tamaulipas
Jalisco
Querétaro

60
52
12
9
8

5
4

39.47
34.21
7.90
5.92
5.26
3.28
menos del 3

1
1

(a) Alude a los lugares en que estaban ubicadas las minas en explotación, aún
cuando el asiento de la empresa y el origen de sus capitales fuese Monterrey
(b) La cifra indica sólo aquellas compañías a las que fue factible localizar documentalmente el lugar donde funcionaba la explotación

Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León

La minería, precisamente, fue la evidencia más relevante. En el
cuadro 7 se alude exclusivamente a iirmas cuya característica era contar
entre sus socios a alguno o algunos de los componentes de las diez
familias citadas.
De un total de 152 empresas en las que pudo comprobarse el lugar
de funcionamiento efectivo de la explotación (o sea, el punto donde

181

estaban situadas las minas, aún cuando el asiento legal y el origen de
los capitales que las impulsaban fuese Monterrey), 60 correspondían
al estado de Coahuila. Otras 52 funcionaban en Nuevo León. El resto
se dispersaba por Zacatecas, Durango, Chihuahua, San Luis Potosí,
Tamaulipas y hasta por Jalisco y Querétaro.
Este proceso de regionalización económica se dio también, aunque
con no tanta amplitud, en la industria, las finanzas, el comercio,
transportes y agro.
Patricio Milmo, en sus vastas extensiones ubicadas al norte de
Coahuila, en las que décadas atrás solía correr el indígena, explotaba
la ganadería en gran escala. Por sus latifundios los ferrocarriles no sólo
cruzaban, sino que instalaban estaciones y demandaban el carbón del
subsuelo21 •
La influencia de los capitales regiomontanos en el auge que la zona
lagunera mostró desde los afios 80 parece indudable. Ya desde la década
anterior los poderosos comerciantes de Monterrey se convirtieron en
habilitadores de los productores algodoneros, a los que proveían dinero
en efectivo y mercancías, y a los que solían obligar a entregarles las
cosechas. Patricio Milmo, los Hernández, Valentín Rivero, Armendaiz,
Evaristo Madero, los Zambrano, entre otros, participaron en esta
actividad, que en algunos casos se prolongaba a la producción misma,
a la explotación directa de tierras y de hombres.
Aquí, de paso, puede observarse el entronque directo entre la fase
de industrialización con la que hemos denominado de acumulación
previa de capitales. La regionalización que la burguesía regiomontana
y sus asociados imponen nítidamente desde 1890 se insinuaba desde
la administración de Santiago Vidaurri, cuando era el comercio -muy
especialmente- el lazo principal. Las casas mercantiles de Monterrey
extendían sus vinculaciones por una amplia geografía, conectándola
en esos afios de la acumulación previa con puertos marítimos y
fronterizos, en los que tenían sucursales. Principalmente Matamoros,
hasta 1880, y Laredo, desde la llegada del ferrocarril, fueron los puntos
de contacto con el comercio internacional, en el que intervenían estas
casas.
Lo que inició el comercio lo prosiguieron la explotación
agropecuaria, la minería, la industria y las casas bancarias. El Banco
Mercantil de Monterrey sumaba en 1908 nueve agencias en Coahuila,
tres en Tamaulipas y una en Durango, además de manejar seis en Nuevo
León, ochenta y seis coi:responsales en la república y veintiuno en

�182

Siglo XIX

Estados U nidos y Europa. El Banco de Nuevo León mantenía una
ramificación análoga22 •

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

183

dejar de recordar que los González Treviño y los Villarreal -y el
propio Gerónimo Treviño28- eran fuertes terratenientes y
mantenían vinculaciones con nuestros grupos.

VIII. BURGUESIA Y PROPIEDAD DE LA TIERRA
Al terminar esta muy somera descripción es útil hacer notar el rubro
agropecuario (cuadro 4) entre los que explotaban estos empresarios
asentados en Monterrey. Si otro dato de la realidad finisecular
regiomontana fue verificable en nuestra investigación, es el que indica
que un alto porcentaje de estas familias era, también, gran terrateniente.
Una breve muestra:
• Al fallecer en 1899, Patricio Milmo era propietario de ocho estancias,
cinco ranchos y cuatro haciendas, además de muchas decenas de miles
de hectáreas dispersas, en los estados de Nuevo León, Coahuila y
Tamaulipas23 •
• Los Madero, en 1904, integraron la Compañía de Tierras de Sonora
S.A. junto con la viuda del general Francisco Olivares. Esta sociedad
tenía bajo su control 646 000 hectáreas en distritos de Sonora. La
Compañía de terrenos y ganados de Coahuila, S.A., nacida en 1899
y constituída por varios Madero y por Lorenzo González Treviño,
contaba con 430 000 hectáreas24 •
• La familia Sada-Muguerza e Isaac Garza mantenían en
funcionamiento la Compañía Ganadera de Sierra Mojada, S.A., que
desde 1898 operaba con 160 000 hectáreas en el Bolsón de Mapimí,
en Durango25 •
• Los Hemández-Mendirichaga no solo aparecían muy vinculados por
el comercio y los préstamos a diversos productores de la zona
lagunera, sino que también adquirieron en 1886 la Hacienda de Santa
Teresa, con más de 100 000 hectáreas, para adaptarla al cultivo de
algodón26 •
• Francisco Armendaiz compró en 1897 más de 460 000 hectáreas en
el distrito de Monclova, Coahuila. Se trataba de tierras deslindadas
años antes por una compañía que tuvo como presidente al general
Gerónimo Treviño. Desde 1887, por otro lado, Armendaiz era dueñ.o
de casi 90 000 hectáreas en la municipalidad de Pueblo Nuevo,
Durango27 •
• Los ejemplos podrían continuar con los Zambrano y los Belden. Sin

El control y la creciente utilización productiva de la tierra deben
contarse entre las actividades salientes de esta burguesía con base
regional. Muchos de estos terrenos fueron adquiridos, por distintos
mecanismos, en la etapa previa a 1890, y este movimiento hay que
vincularlo a la ya mencionada acumulación primaria de capital.
La burguesía embrionaria de los añ.os inestables trasladó una
fracción de sus fortunas a la tierra. Con ello aseguraba sus caudales
en años difíciles, aún cuando no necesariamente con este paso pudiera
incrementarlos. En la medida que el mercado interior fue articulándose
de manera más sólida, que se ordenó el país en lo social, lo político
Y lo jurídico, que se instalaron vías de comunicación más eficaces y
que se mercantilizó más completamente la economía nacional, las
enormes superficies apropiadas fueron utilizadas con criterios
productivos, tanto en el rubro agropecuario como en la explotación
del subsuelo.
Pese a esta tendencia, los documentos revisados insinúan que parte
de estas posesiones rurales seguían manteniendo hacia 1900 formas
atrasadas en las relaciones de producción. Las alusiones a sirvientes
endeudados no son escasas, aún cuando también se conoce que en zonas
como la lagunera se aceleraba el empleo de fuerza de trabajo libre.
En el escenario de un sistema socioeconómico en plena
transformación, como lo era el mexicano de fines de siglo, no debe
extrañar esta aparente contradicción de empresarios que en el ámbito
urbano demandaban mano de obra libre y en el rural se negaban a
dejarla circular.
El problema básico del burgués en estas (y otras) fases es la
búsqueda de conductos que le resulten eficaces para la preservación
y ampliación de sus fortunas. En este sentido, su desempeñ.o global
es coherente, aún cuando para el historiador -más formal y por lo
tanto, en riesgo de caer en un análisis ahistórico- ello resulte poco
comprensible.

�184

Siglo XIX
Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

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IX. MONTERREY Y LAS BURGUESIAS LATINOAMERICANAS.
COMENTARIO FINAL
1. El itinerario transitado a fines de siglo por la burgesía regiomontana en consolidación parece refutar apreciaciones que analistas sociales
han volcado sobre una supuesta falta de visión o escasa aptitud empresarial de los grupos burgueses de la América Latina anterior a 1930.
Tal vez fuese menester revisar parte de esas afirmaciones: en el fondo reflejarían una especie de frustración porque en nuestro subcontinente no se habría dado el empresario dinámico, eficiente, audaz y progresista de países de Europa Occidental o de Estados Unidos.
2. Es factible comparar los mecanismos de acumulación primaria
usados en Monterrey con los que emplearon burgueses de otras regiones de México y de América Latina en el siglo XIX.
Patricio Milmo, Evaristo Madero y sus hijos, los Zambrano, los
Hernández, Valentín Rivero, entre otros, materializaron una próspera
tarea entre 1850 y 1890: su habilidad, dinamismo y eficiencia quedaron largamente demostrados por las enormes fortunas y los bienes que
habían logrado apropiarse. Desde el punto de vista burgués resulta discutible negarles capacidad.
Multiplicaron sus capitales en el comercio legal, se encontró a algunos entremezclados o acusados de practicar el contrabando, usaron
la actividad mercantil para convertirse en acreedores, controlaron desde posiciones prominentes la circulación de artículos de alta demanda,
prestaron dinero con fuertes intereses, especularon con bonos y créditos gubernamentales, se adecuaron con elasticidad a los cambios emergentes en el ámbito del poder estatal, usufructuaron sus conexiones políticas para manejar con mayor fluidez las aduanas y el tráfico internacional, adquirieron tierras en zonas de las que se iba expulsando al indígena que recorría el noreste y de las que -con las leyes de reformaentraban en el mercado, vendieron o explotaron estas tierras -y su
subsuelo- con mecanismos productivos propios de la época. Todas
estas fueron herramientas de acumulación, con sus variantes nacionales, bastante generalizadas en el subcontinente durante el siglo XIX.
3. Con excepciones no relevantes, en el período anterior al brote
industrial, los burgueses asentados en Monterrey no trasladaron sus
caudales a la producción en forma masiva, sobre todo a la producción
en gran escala que demanda e impone el capitalismo ¿Por qué? Simplemente, porque no les convenía.

185

Porque eran excelentes empresarios, en tanto individuos que controlaban con solvencia la racionalidad burguesa (que implica la racionalidad del capital, pero no necesariamente la racionalidad del modo
de producción capitalista) no se metían en negocios inconvenientes.
Con un mercado interior débil e inconexo, sin medios de transporte que ligaran eficazmente las diferentes zonas productoras y acercaran los mercados locales dispersos y los posibles nuevos mercados externos, con una inestabilidad política generalizada en el país y en las
regiones adyacentes, con una amplia superficie del territorio nacional
saliendo de o ingresando en guerras civiles e internacionales, con gruesos contingentes indígenas y con bandoleros obturando los caminos por
los que debían circular mercancías y fuerza de trabajo, con potenciales
asalariados retenidos en las haciendas o utilizados para las contiendas
militares o en las batallas contra el aborigen, y con una economía internacional que aún no alcanzaba a modelar las necesidades que surgirían con la fase monopólica del capital (especialmente en Estados Unidos), ¿cómo se iban a lanzar a invertir en la producción masiva, que
requiere mercados seguros y en expansión, comunicaciones relativamente eficientes, trabajadores que puegan migrar libre y rápidamente?.
4. Las condiciones históricas que transitaban la nación mexicana
y la economía mundial en las décadas previas a 1890 hizo operar a los
jefes de estos grupos parentales de manera parecida a la que recorrieron burgueses de otras latitudes en la fase de acumulación originaria
de capital, aquella en la que se construyen los elementos indispensables para la estructuración del sistema productivo capitalista.
En este proceso, el agente económico que llamamos burgués aprovecha parte del excedente social que llega a sus manos con un criterio
que es esencial al hombre burgués: lo dedica, centralmente, a reproducir y ampliar su fortuna, sus caudales, su capital. Es un excedente que
por el propio desarrollo económico y social aparece con las formas de
mercancía y de dinero, y con el cual se trata de obtener ganancias con
distintos mecanismos que llevan a multiplicar este capital.
Debe entenderse que aqui capital no equivale aún a relación social, en el sentido que Marx emplea cuando se refiere a la producción
capitalista. Y esto tiene coherencia: el burgués aparece antes que este
tipo de producción. Es justamente el personaje encargado de realizar
históricamente la acumulación originaria, que luego convergerá -en
coyunturas determinadas- a la producción capitalista.
5. Este burgués aún no productivo modificará sus métodos de acu-

..

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--

186

Siglo XIX

mutación cuando un nuevo marco histórico (que él mismo pudo contribuir a gestar) resulte propicio para lanzarse a la producción en escala
de mercancías. Nuevamente la razón es clara: en esta diferente actividad espera incrementar sus ganancias y reproducir de manera expansiva su capital. En Monterrey emerge esta coyuntura histórica hacia I 890.
Desde mediados de los años 80 se acentúa la estabilidad política
y se termina de imponer un orden social decididamente favorable a los
grupos dominantes; ya no quedan indios rebeldes y el bandolerismo
cesa de perturbar los caminos; a los vagos se les obliga a trabajar, y
aumenta la disposición de fuerza de trabajo libre; se instalan los ferrocarriles y transforman a Monterrey en una de las ciudades mejor comunicadas del país, especialmente con el mercado norteamericano; se
abre una ingente demanda para minerales industriales previamente
transformados en metales en el noreste de Estados Unidos; en el plano
interior circulan con mayor eficiencia las mercancías y la fuerza de trabajo; el mercado interno se diversifica y expande con la emergencia
de nuevas zonas productoras; comienza a arribar regularmente el capital extranjero; gobierna en Nuevo León un militar (el general Bernardo Reyes) que sanciona leyes favorables a la inversión fabril y que
-reproduciendo en el contexto regional las condiciones de orden del
porfirismo- asegura a la naciente clase burguesa el control de su antogonista incipiente, la naciente clase obrera.
Es decir, se articula un conjunto de circunstancias que hacen aparecer a la producción-industrial-capitalista como una actividad rentable y segura. Con la singularidad local de que este proceso se vertebra
en fuerte medida en torno a grandes establecimientos de fundición, y
ello dinamiza ostensiblemente la producción minera. Simultáneamente se requiere la puesta en marcha de bancos, una mayor eficiencia del
sistema comercial y hasta el perfeccionamiento de ciertos aspectos de
la producción rural.
6. Los Madero, los Zambrano, los Rivero, Patricio Milmo, los Hernández y otros burgueses que se fueron sumando en los años 80 (los
Armendaiz, Ferrara, Sada, Isaac Garza, Belden, Maíz, González Treviño, el general Gerónimo Treviño) se lanzaron a la inversión en ramos productivos, alterando las anteriores formas, modernizándolas.
El antiguo núcleo burgués precapitalista ya no sería exclusivamente intermediario. Para apropiarse del excedente social -excedente que se
incrementaría sensiblemente- organizó directamente el mecanismo productivo y controló abiertamente las nuevas relaciones sociales que se
gestaron en el proceso: todo ello en función de sus intereses más inmediatos y concretos que, simultáneamente, transformaba a estos bur-

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

/87

gueses de sector social en formación en clase burguesa.
7. Si adoptáramos el enfoque de aquellos analistas que insisten en
que el burgués latinoamericano fue diferente al europeonorteamericano, y que nunca pudo convertirse en empresario por "su
falta de perspectiva" (como si burgués y empresario fuesen agentes económicos que actuasen con ópticas fundamentales divergentes), seria problemático explicar y comprender lo acaecido en Monterrey desde 1890.
Sin embargo, en esta ciudad del noreste mexicano se configuró un
proceso realmente llamativo en la América Latina de fines de siglo.
Y lo protagonizaron centralmente aquellos burgueses que se enriquecieron después de 1850. Con el capital-dinero que disponían, no les fue
dificultoso integrarse y dinamizar un proceso con dos aristas
significativas:
a) el ingreso de Monterrey al capitalismo tuvo como eje la industria fabril, a diferencia de lo que entonces acaecía en la mayoría de
las regiones latinoamericanas, cuya entrada a este sistema productivo
se efectuó a partir de la producción de materias primas;
b) esa industria no sólo generaba bienes de consumo inmediato y
personal -como se manifestaba también en los pocos lugares del subcontinente que en esos años iniciaban un incipiente crecimiento
manufacturero- sino que estaba troncalmente asentada en proyectos
tales como la metalurgia pesada, la siderurgia, la producción de cierta
maquinaria y otros rubros destinados a abastecer el consumo productivo, a producir bienes para la producción.
Por supuesto que en ciertas ocasiones (aunque no tantas como puede sospecharse) trabajaban en asociación con el capital externo. Pero
esto no restó en absoluto importancia al peso que el capital de esta burguesía regional tuvo -y mantuvo- en el proceso.
8. ¿Qué había sucedido? ¿Se esfumó la falta de visión? ¿Era el regiomontano -como hoy sugiere la ideología asumida por su empresariado y por sus voceros intelectuales-, un hombre diferente, no contaminado por el mestizaje, pleno de inquietudes y de autonomia por
su calidad de individuo de frontera, dinamizado por el contacto con
el inteligente y pragmático anglosajón que reside de Texas para arriba?
Sospechamos que lo distinto fue una coyuntura histórica que se
presentó a un núcleo de hábiles empresarios situados en Monterrey y
sus alrededores. Componentes de familias que, entre sus virtudes, la

�188

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

principal era que habían logrado acumular una vasta fortuna en las
décadas anteriores.
Estos antiguos burgueses del norte mexicano no parecerían, a primera vista, radicalmente opuestos a los que se enriquecieron en el México central o en otras áreas de Latinoamérica. Diverso, en cambio,
sería el campo en el que pudieron desempeñarse.
Enmarcada en una estructura socioeconómica que estaba cambiando -la mexicana-, y articulándose con nuevos giros que se registraban en la economía mundial, la etapa 18~1910 vio asociarse a los viejos
precursores de la acumulación previa. Desde entonces, esta burguesía
con base regional asumió el dinamismo y el carácter modernizante que,
en el plano de la producción, mantiene hasta el presente.

189

• Pudenciana Madero, hermana de Francisco, era esposa de Lorenzo González Treviño, que además era socio de su suegro, Evaristo Madero (16),
desde 1865.
• Antonio V. Hernández, tío de Francisco Madero, era marido de otra González Treviño, Ana.
• Mientras, Guadalupe González Treviño se casó con Eduardo Zambrano (36).
Fueron padres de Gregorio D. Zambrano (40) y Eduardo A. Zambrano (41).
• Ildefonso Zambrano (38) fue esposo de Carlota Gutiérrez Iglesias, cuñada
de Francisco Belden (5).
• Carlos Belden (4) estuvo casado con Maria Fernández, cuñada de Valentín
Rivero y Gajá (30).
• Una hija de Valentín Rivero (27), hermana del anterior y con nombre María
Antonia, fue esposa de Tomás Mendirichaga y Hernández (13).

ANEXO

El entrelazamiento familiar del empresariado regiomontano es observable en
la descripción que sigue, aún cuando no es exhaustiva Oos números entre paréntesis aluden al cuadro 1):
• José Bulalio Calderón (7) era hijo de Francisca Muguerza (25), que fue hermana de José Muguerza (26).
• Una hermana de Francisca y José A. Muguerza, Carmen, casóse con Francisco Sada y Gómez (34). Fueron padres de Francisco G. Sada Muguerza
(33) y de Alberto Sada Muguerza (32).
• Del mismo matrimonio nacieron, entre otros, Consuelo, Concepción y Rosario Sada Muguerza.
• Consuelo Sada Muguerza fue esposa de Isaac Garza (11), y ambos progenitores de Eugenio Garza Sada.
• Concepción Sada Muguerza se unió con José González Treviño.
• Rosario Sada Muguerza tuvo como esposo a Francisco J. González, hijo de
Jesús González Treviño, hermano del arriba mencionado, y de Rosa Zambrano, hermana de los cinco empresarios que encabezan la lista de ese apellido en el cuadro l.
• Francisco Madero (19) se casó con otra González Treviño, Mercedes. De este enlace nacieron el jefe revolucionario Francisco Ignacio y Gustavo Adolfo Madero (20).

• Mariano Hernández y Mendirichaga (14) contrajo matrimonio con Mercedes Rivero y Fernández, hija de Valentín Rivero y Gajá (30) y Elisa Fernández.
Este espectro se ampliaría aún más si son insertados en el estudio otros apellidos relevantes del Monterrey finisecular, ya fuere por la importancia económicoempresarial o por el estrato social que ocupaban desde decenios atrás. Así, tendríamos matrimonios como los siguientes:
• Miguel Ferrara (9) con Refugio Bortoni.
• Carmen Ferrara, hermana de Miguel, con Vicente Bortoni.
• Sara Milmo (24), con Eugenio Kelly.
• Onofre Zambrano (39) con María de los Angeles Lafón, padres de Onofre
R. Zambrano (42).
• Elena Zambrano, de la misma familia, con Juan Clausen.
• Adolfo Zambrano (35) con Margarita Berardi.
• Carolina Madero con el licenciado ViVIano L. Villarreal, dos veces gobernador del estado de Nuevo León.
• Victoriana Madero con el doctor Melchor Villarreal, hermano de Viviano.

�190

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

NOTAS
l. Es un tema que se aborda más ampliamente en Cerutti, Burguesía y capitalismo en

Monterrey (1850-1910), México, Claves Latinoamericanas, 1983.
2. Sobre la época de Vidaurri, Cerutti, Bronomia de guerra y poder regional en el siglo
XIX. Gastos militares, aduanas y romerciantes en años de Vidaum {1855-1864),
Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León, 1983; también, "Economía de guerra, frontera norte y formación de capitales a mediados del siglo XIX",
en De los borbones a la revolución. Ocho estudios regionales, México, GV EditoresConsejo Mexicano de Ciencias Sociales-Universidad Autónoma de Nuevo León, 1986.
3. Sobre el problema indígena consúltese José Reséndiz, "La política de Vidaurri y
la expulsión de las tn"bus nómadas en el noreste de México", tesis de licenciatura
en Historia, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1983; también, Cerutti, Eronomia de guerra.
4. En especial, Cerutti, Burguesía y capitalismo, citado; y ''División capitalista de la
producción, industrias y mercado interior. Un estudio regional: Monterrey
(1890-1910)", en El siglo XIX en Méxiro. Cinco procesos regionales, México, Claves Latinoamericanas, 1985.

5. Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), Memorias de los gobernadores del Estado y Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaria de
Fomento.
6. La estadística es de 1902 y fue recogida por Fernando Rosenzweig en el Porfíriato.
Vida Económica, l, en el trabajo "La Industria", México, Hermes, 1974, pp. 391-2.
La obra íntegra la Historia Moderna de Méxiro, que dirigió Daniel Cosío Villegas.

1. Antonio Peñafiel, Cuadro sinóptico y estadístico de la República Mexicana, México, Oficina Tipográfica de la Secretaria de Fomento, 1901, pp. 56 y 57.
8. AGENL, Memorias de los gobernadores del Estado, censos nacionales y Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaria de Fomento.
9. La estimación la hace Femando Rosenzweig en "El desarrollo económico de México de 1877 a 1911", El Trimestre Bronómico, 121, vol. XXXII, México, julio-septiembre de 1965, p. 419.
10. Cerutti, Burguesía y capitalismo, cap. 4.
11. Sobre los Madero, Burguesía y capitalismo, cap. 2.
12. "Como el capital indispensable para nuestra empresa tenía que ser de consideración, hubimos de pensar en la organización de Compañía Anónima, forma única
de asociación de esfuerws y elementos que ha producido en la práctica resultados
fecundos": conceptos emitidos por Vicente Ferrara al solicitar exención de impuestos al gobierno del estado para la instalación de la Compañía Fundidora de Fierro
y Acero de Monterrey, S.A. el 5 de marzo de 1900. AGENL, Memoria del gobernador del estado de Nuevo León, periodo 1899-1903, II, pp. 486-9, y sección Concesiones, caja 4, expediente del 7 de abril de 1900.

191

13. A fines de siglo el dólar estadounidense equivalía aproximadamente a dos pesos mexicanos. José Luis Ceceña brinda en uno de sus trabajos la lista de 170 empresas
mayores de México en 1910-11. Cita las compañías con más de 100 000 pesos de
capital. Empero, son muy escasas las anotadas con asiento en Monterrey. Señal de
que todavía hay mucho ~ara i_nvestigar en México respecto al desarrollo del capitalismo, tema en el que la histona contemporánea de Monterrey inevitablemente debe
figurar como un punto vertebral. Ceceña, "La penetración extranjera y los grupos
de poder económico en el México Poñuista", en Lecturas Universitarias 22 México, Universidad Autónoma de México, 1975.
' '
14. AGENL, protocolos de Tomás C. Pacheco, junio de 1890, fs. 165v-168v, y junio
de 1904, fs. 456-64.
15. AGENL, protocolo de Tomás C. Pacheco, julio de 1902, fs. 657-59v. Figura en esta
escritura el incremento a dos millones de pesos.
16. AGENL, protocolos de Tomás C. Pacheco, noviembre de 1890. fs. 270v .-73, y marro
de 1905, fs. 88-91.
17. AGENL, protocolo de Francisco Pérez, noviembre de 1899, fs. 186-214.
18. AGENL, protocolo de Francisco Pérez, diciembre de 1902, fs. 191-214.
19. La escritura de constitución de esta firma está en AGENL, protocolo de Tomás C.
Pacheco, mayo de 1900, fs. 392-414.
20. Las plantas dedicadas a la metalurgia básica, la producción y/o reparación de maquinaria y la transformación de metales en bienes dedicados al consumo productivo, estuvieron entre las más estimuladas por las concesiones que el gobierno de Nuevo
León brindó a la industria desde 1889. Estas medidas eximían de impuestos comunales y estatales, de acuerdo con el monto de la inversión. Una ley de Bernardo Reyes, del 22 de noviembre de 1889, permitía declararlas de utilidad pública. Entre
1889 y 1910 el gobierno autorizó 18 concesiones a este tipo de plantas, en las que
se asociaron, en ciertos casos, los empresarios más importantes de Monterrey; en
otros como en la puesta en marcha de la Gran Fundición Nacional Mexicana (luego
American Smelting and Refining Co.) el capital era extranjero en su totalidad. Véase Cerutti, Burguesía y capitalismo y "División capitalista de la producción... ",
citados.
21. Hemos analizado la trayectoria de este acaudalado irlandés, una de cuyas hijas contrajo matrimonio con un príncipe ruso, en "Patricio Milmo, empresario regiomontano_del siglo XIX. En torno a la acumulación de capitales en Monterrey", incluido
en Ciro Cardoso (coord.), Formación y desarrollo de la burguesía en Méxie-0. Siglo
XIX. México, Siglo XXI editores, 1978.
22. Nuevo León, Reseña geográfica y estadística, París-México, Librería de la viuda de
Ch. Bouret, 1910, pp. 62 y 63.
23. El inventario de los bienes de Milmo se encuentra en AGENL protocolo de Anastasio Treviño, mayo de 1900, fs. 484-511.
'
24. AGENL, protocolos de Francisc&lt;i Pérez, septiembre de 1904, fs. 289-91, y diciembre de 1904, fs. 281-86.

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.....

192

Siglo XIX

REVOLUCION MEXICANA Y DIPLOMACIA ESPAÑOLA
"t
25. AGENL, protocolos de Tomás C. Pacheco, diciembre de 1898, fs. 998-1002, y de
Francisco Pérez, junio de 1902, fs. 316-19.
26. M. Hemández Mendirichaga, Notas sobre la actuación de la Sociedad Mercantil Suresores de Hernández Hermanos. Monterrey, 1885-1943, Monterrey, diciembre de
1945, pp. 5 y 6.

La Burguesía de Monterrey y los Gachupines
en el Nuevo León Radical de 1914

Osear Flores Torres *

27. AGENL, protocolos de Anastasio Treviño, marzo de 1897, fs. 119-26, y de Tomás
C. Pacheco, marzo de 1898, fs. 187-92.
28. El general Gerónimo Treviño fue un militar destacado, ocupó la gubernatura del
estado, luchó contra el indígena, fue ministro del presidente Manuel González, se
convirtió en un poderoso terrateniente y desde 1890 se asoció én numerosas empresas con la burguesía regiomontana en formación.

INTRODUCCION
La historiografía reciente ha esclarecido que el constitucionalismo en
México (1913-1920) fue radical en su política pero conservador en su
estructura. U na naciente burguesía nacional se incorporó rápidamente
a la revolución para eliminar una serie de obstáculos en su camino a
la obtención del poder. El acceso a esto último y a las fortunas personales fue resultado de este largo proceso.
La llegada de los carrancistas en abril de 1914 al centro tradicional
de irradiación de poder en el estado de Nuevo León -la ciudad de
Monterrey-, evidenció el vasto abismo entre aquella ideología radical
y la factibilidad de sostener la práctica constitucionalista. Si bien el radicalismo del primer gobernador preconstitucional -Antonio l.
Villarreal- lo llevó a insospechados extremos como lo fueron la expropiación de grandes empresas regiomontanas -Cervecería Cuauhtémoc y Cementos Hidalgo, entre otras-, el fracaso general a fines
de 1914 de las autoridades militares en Nuevo León, respondió esencialmente a la incapacidad de los programas constitucionalistas para
plasmar la regeneración social y económica.
A pesar de que las autoridades carrancistas controlaron relativamente el estado entre abril y diciembre de 1914 -ya que no enfrentaron en este lapso algún grupo militar de consideración-, la sociedad
local mostró una clara antipatía por su política radical y creó serias
dificultades para la consolidación de una autoridad política efectiva.

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• Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey,
México). Capítulo de la tesis doctoral que el autor prepara en la Universidad Complutense de Madrid, bajo la dirección del profesor Alberto Gil Novales.

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Sígk, XIX

La depresión de la economía local y la escasez de recursos para
el sostenimiento de los programas, desfondó dramáticamente al primer gobierno preconstitucional.
Los enemigos políticos aumentaron conforme se implantó la ideología radical revolucionaria. La política anticlerical 1, el desamparo del
movimiento obrero 2, y la incautación de los bienes inmuebles y de
producción de que fueron objeto los terratenientes y la burguesía regiomontanos, minaron la popularidad, en Nuevo León del carrancismo en su infancia. Aunque ese radicalismo se atenuó a partir de mayo
de 1915 (al evacuar Monterrey las tropas villistas -estacionadas desde
el mes de enero- y entrar de nuevo el ejército constitucionalista) no
dejó de marcar el tono y el tenor del gobierno carrancista.
El vacío de poder político con el que se enfrentó Antonio l. Villarreal lo obligó a nombrar y destituir autoridades municipales. El poder dictatorial del Ejecutivo excluyó, en la mayoría de los casos, laposibilidad de celebrar elecciones municipales.
Además, la autonomía municipal estuvo sometida a violación directa por las autoridades militares locales, regularmente interventores.
El abuso de poder de los jefes militares hostilizó en gran medida el derecho ciudadano. La detención y encarcelamiento sin previo juicio al
que se vio sometido todo civil sospechoso, y la confiscación de bienes
y mercancías privadas, especialmente las de los españoles, se volvió una
práctica común. La política radical se convirtió en una política rapaz.
Hay pues, pruebas suficientes en áreas específicas de la política carrancista en Nuevo León -y en particular en Monterrey-, paramostrar su poco acierto para atraer u obligar a los nuevoleoneses -en especial a la burguesía citadina- a aceptar el constitucionalismo radical.
LA OBRA SANA Y REGENERADORA DE LA

CONFISCACION REVOLUCIONARIA
La incautación de los templos católicos en el norte de México fue sólo
el inicio de una represión con caracteres más amplios, desatada antes
de la derrota definitiva del ejército federal y el derrocamiento de Victoriano Huerta, en julio de 1914, por las tropas constitucionalistas.
De hecho el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza, se encargó de dar unidad y coherencia a los diferentes
decretos, leyes y circulares que emanaron desde su levantamiento a principios de 1913. El futuro encargado del Poder Ejecutivo siempre cuidó

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

195

de guardar la forma y el contenido legal del movimiento.
En 1914 definió los mecanismos para ejecutar su decreto número

5, de mayo de 1913 -expedido en Piedras Negras, Coahuila- con el
fin de aplicar la ley Juárez del 25 de enero de 1862 (la cual descargaba
todo el peso contra los sostenedores del segundo imperio) y juzgar al
general "Victoriano Huerta y demás cómplices sostenedores de la usurpación", a quienes debían hacerse efectivas las penas corporales
correspondientes 3 •
El nuevo proyecto de ley sobre consfiscaciones de bienes contra
los representantes del gobierno espurio, dictaba "leyes de inmediata
ejecución para restablecer el equilibrio económico-social, roto por aquel
ususrpador" y dar así paso al " próximo funcionamiento de un régimen constitucionalista". Es que la revolución triunfante tenía como
"causa principal el hambre de justicia y tierra de las clases menesterosas oprimidas y sistemáticamente despojadas por las clases
privilegiadas" 4 •
Este proyecto jurídico aplicable en todos aquellos dominios arrancados por la revolución al ejército del antiguo régimen, definía claramente a los responsables de atentados contra la Nación, hacia quienes
blandió la espada de Damocles:
...el Grupo llamado de los científicos, los grandes capitalistas y terratenientes que aprovecharon subrepticiamente y ostensiblemente influencias políticas; los principales miembros del clero y el Partido
Católico 5; y los principales miembros del Ejército Federal ... 6•

Por lo tanto quedaban comprendidas las confiscaciones de sus bienes
muebles o inmuebles, especialmente aquellas
. ..grandes extensiones de tierra semi-cultivadas o casi incultas que se
habían formado en los últimos treinta años a la sombra de escandalosos fraudes fiscales, al amparo de leyes de baldíos, de denuncias
de bienes mostrencos, de venta de bienes nacionales o en cualquier
otra forma de fraude contra el Erario o contra los bienes de los particulares o pueblos sojuzgados y atemorizados, para poder despojarlos de sus ejidos, fundos legales, bienes de común repartimiento o
ya repartidos 7 •

El eje del complejo aparato creado para el sometimiento de los reaccionarios en Nuevo León fue la "Oficina de Intervención y Decomisación de Fincas", que empezó a funcionar desde el primero de mayo
de 1914: logró tener bajo su cargo, solamente en Monterrey y para el

�196

Siglo XIX

día último del año, la administración de más de setenta fincas urbanas, el Teatro Independencia y la Administración de Correos 8•
Los interventores constitucionalistas cubrieron rápidamente el mapa
político del estado al enquistarse, y vivir al estilo y con lujos porfirianos, en las haciendas incautadas a los enemigos de la causa. En el municipio de Linares, al sur de la capital, el aparato estatal capturó un
sinnúmero de haciendas y ranchos, la planta de luz eléctrica y fuerza
motriz de ta ciudad, y la única fábrica de hielo (perteneciente al doctor
Joaquín Beoítez) 9• Igualmente en Mier y Noriega, 23 haciendas, cuatro ranchos, un almacén y una compañía de líneas telefónicas entraron
al círculo gubernamental 10•
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A Pablo de los Santos, insurrecto maderista de 19ll, y posteriormente defensor de la causa huertista y de la ciudad de Monterrey en
octubre de 1913, le fue decomisada una finca en el poblado de
11
Linares • La misma suerte corrió José María Bonilla, hacendado de
ese municipio: fue intervenida su hacienda, llamada "Puente Honda"
cuya producción anual era de más de mil cargas de piloncillo12•
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Fue notorio el relevo que caracterizó a muchos interventores con
respecto a los viejos hacendados. Cuando el mayor Abraham Nuncio
retomó la sementera de caña a esta hacienda, pagó a la oficina sólo
la tercera parte de su producción 15 • En el caso de las haciendas de
Mier y Noriega, la explotación del ixtle de palma y lechuguilla habían
acumulado en las bodegas de la oficina gubernamental, para el mes
de septiembre, más de trece mil kilogramos de mercancía para su posterior comercialización14•

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Esta última cifra era relativamente baja comparada con el cálculo
hecho por el interventor en Dr. Arroyo, Miguel Rincón Ríos, en relación a lo que producirían mensualmente 16 fincas rurales explotadoras
de ixtle y que apuntaban a una cosecha de 27 600 kilogramos15 • En este mismo municipio se encontró el caso de dos haciendas productoras
de guayule que metían al mercado, mensualmente, 48 toneladas 16•

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La instrumentación de la práctica intervencionista pretendíó ser reforzada el 23 de junio, con un decreto en el sector rural para el "aprovechamiento inmediato de las tierras cultivadas en el estado" 17• Lapolítica carrancista aspiraba a que quedaran "provisionalmente a disposición del gobierno, todas las tierras cultivables" que no estuvieran sembradas y en producción, otorgándolas en arrendamiento a aquellos agricultores mexicanos que garantizaran "ponerlas inmediatamente en
cultivo" 18• En el municipio de Allende, las haciendas "Los Enanos",

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

197

"Caracol" y "La Santísima Virgen" fueron inmediatamente arrendadas a medieros locales 19• En Lampazos, 72 campesinos resultaron
agraciados con tierras de regadío y repartimiento de aguasw.
El plazo otorgado por la ley para su aplicación llegaba al 10 de
julio de 1914. Asimismo estipuló el pago al gobierno (de todo aquél
que arrendara este tipo de tierras) en 2 pesos por hectárea si era de regadío y 1 peso en caso de ser de temporal21• Un mes antes, el 17 de
mayo, Villarreal decretaba que quedaba "estrictamente prohibido exigir trabajos personales en compensación de deudas" 22• Sin embargo,
las características de la estructura rural y el rápido desmoranamiento
del gobierno radical carrancista, impidieron la aplicación extensiva de
tal medida.
La intervención de las fincas rústicas no revistió mayores problemas ya que la mayoría de sus dueños había decidido abandonarlas
en el transcurso del año anterior. La larga ausencia de los hacendados
provocó dificultades para los nuevos renteros. Las utilidades se retrasaron debido a la inversión de tiempo y trabajo en poner las tierras en
condiciones de producir nuevamente.
El estado que guardaban en septiembre las fmcas industriales agrícolas y urbanas intervenidas -según un documento presentado a
Villarreal-, hacía suponer que la mayoría de las tierras rendirían frutos a partir de marzo de 191523 • Lo producido hasta ese momento no
había ido a parar al fomento de la instrucción pública como se tenía
previsto, sino al sostenimiento de las jefaturas militares estacionadas
en los municipios24• La situación de las fmcas era desastrosa. El interventor y mayor Abraham Nuncio se quejaba en agosto de 1914 desde
el poblado de Galeana -uno de los municipios más extensos del
estado-, de no poder cobrar los impuestos correspondientes a las fincas de campo por encontrarse deshabitadas y olvidadas por sus
propietarios25 •
El ejército constitucionalista y la jefatura de armas establecidos
en los poblados del sur de Nuevo León absorbían, en el mes de septiembre de 1914, el 500/o de lo producido por las fincas incautadas26•
El desarticulado mecanismo hacendario continuó agotado durante 1914, debido a una importante huida de capitales y a la falta de garantías derivada de la política de incautación.
Un ejemplo lo encontramos en el municipio más acaudalado, donde
la recaudación municipal correspondiente a 1914 decayó en casi un 250/o

�198

Siglo XIX

con respecto al año inmediato anterior. La recaudación en Monterrey
atrajo en 1912, 582 118.84 pesos; en 1913, 583 628.46 y en 1914,
440 960.00. En los tres años mencionados, el impuesto a ventas y el
ramo de degüello representaron las partidas más codiciadas27 •
Y precisamente en Monterrey, la guillotina de la oficina cercenó
el acceso a las fincas pertenecientes a un reducido número de la clase
acomodada urbana, llegándose incluso a recluir en la prisión estatal
a 139 individuos, cuyos delitos se reducían a etiquetarlos como "colabores huertistas"28•
La prensa opositora también recibió un duro golpe. Las instalaciones de los periódicos El Noticiero y La Prensa fueron saqueadas y
clausuradas y encarcelados Federico Gómez y Oswaldo Sánchez, sus
directores29• El taller donde se editaba La Prensa era propiedad del exgobernador huertista, radicado entonces en San Antonio, Texas30• A
Salomé Botello, quien era la cabeza más visible del poder espurio, le
fue incautada también su residencia y ocho fundos mineros ubicados
tanto en su municipio natal de Villaldama como en el de Salinas
~ictoria31 • "La figura enemiga de más relieve en el estado"
-catalogación adjudicada al antiguo mandatario por el régimen
revolucionario-, sufrió la presión del nuevo gobierno para que regresara los fondos que extrajo del arca pública, a través de la confiscación de sus bienes personales y de hostilización hacia su familia. Su
tío Amulfo Botello fue encarcelado por varias semanas32 • Sin embargo, los fondos públicos exigidos a Botello por Villarreal nunca salieron de Monterrey: habían sido confiados, bajo pacto secreto, a los banqueros Milmo.

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La misma familia Milmo vio mermados sus intereses rústicos al
perder buena parte de la cosecha y varias docenas de cabezas de ganado vacuno de los ranchos San Patricio y El Alamo33 (propiedad de
Pudenciana Milmo, casada con un miembro de la realeza rusa y a la vez
cónsul del imperio en Monterrey: el príncipe Alberto Radziwill).
Los problemas ocasionados a las propiedades de los Milmo estuvieron estrechamente relacionados con levantamientos rurales; en especial durante el gobierno de Villarreal, por "atropellos" causados por
los jefes constitucionalistas instalados en esa zona.
Las quejas por daños causados durante 1914 a las haciendas y ranchos propiedad de extranjeros, por actividades derivadas del movimiento armado, no fueron pocas. El ciudadano norteamericano B. Hibler,
hacendado de Galeana, elevó su queja en octubre al consulado esta-

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

199

dounidense por daños hechos a su propiedad (denominada "Pablillos")
por fuerzas del general tamaulipeco Alberto Carrera Torres. De este
modo presionó al gobernador Antonio l. Villarreal, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, para que destinara fuerzas para cuidado exclusivo de su hacienda34 •
La zona de influencia de la familia Naranjo -de claras propensiones contrarrevolucionarias- arrojó una lista extensa de enemigos.
Entre las setenta y ocho personas que comprendía la lista, destacaban
-el empresario y terrateniente italiano Miguel Ferrara Volpe, por haber
ayudado de manera pecuniaria y facilitado su casa como fortín del extinto ejército federal, Fortunato Zuazua, alcalde de Lampazos entre
enero y mayo de 1914; Nemesio García Naranjo, quien llegó a colaborar al lado de Victoriano Huerta como ministro de Instrucción Pública; y su primo Francisco Naranjo, dirigente de las fuerzas irregulares
que defendieron el poblado ante la embestida carrancista y al que se
incautó la inmensa hacienda de Dolores35 •
La oficina dirigió su mira también hacia los miembros de la burguesía industrial. En especial a los Calderón Muguerza y GarzaMuguerza-Sada, debido a su aparente colaboración con el huertismo
a través del nombramiento de Enrique Gorostieta -consuegro de Francisco G. Sada y exsenador porfirista-, como ministro de Justicia y
posteriormente de Hacienda en el gabinete nacional. La oficina gubernamental de incautación no sólo se limitó a tomar la residencia urbana
de los Gorostieta: ocupó militarmente el 2 de mayo las instalaciones
de la cervecería más grande e importante de México, la Cuauhtémoc,
en la que se hizo cargo "de la existencia de cerveza y hielo que tenía
esta negociación (para) aplicar su producto al préstamo especial de
guerra" 36•
Temiendo el rumbo de la política revolucionaria, buena parte del
clan familiar decidió exiliarse a las ciudades de Austin y Houston, Texas. Colateralmente, no satisfecha con las incautaciones realizadas a
la familia empresarial, la Comisión Revolucionaria de Préstamos exigió a fines de abril de 1914 al empresario José Calderón, quien se encontraba en Houston, la suma de cien mil pesos37•
Ante el préstamo exigido por Villarreal, Calderón brindó una extensa explicación epistolar sobre la situación que enfrentaban los negocios, y en la que destacaba lo siguiente:
Debido a las circunstancias de hace tres años acá y en especial al último año, las pérdidas han sido importantes al grado de obligarnos a

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Siglo XIX

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abandonar los negocios y salir de nuestro país con nuestras familias.
Por otra parte, en Monterrey no hay dinero suficiente ni siquiera para las necesidades generales de la gente de trabajo, del comercio y
de las industrias, y como las comunicaciones están interrumpidas y
los Bancos han cerrado completamente las puertas a todo negocio de
crédito desde hace meses, no hallamos la manera de conseguir cantidades de dinero de ninguna consideración aún menores que la que
se me indica 38

como cuarto y último grupo enemigo de la causa -después de los
científicos-terratenientes, el clero y el ejército federal- a

En el mismo caso estuvieron los banqueros Rodolfo M. Garza y Lázaro N. Villarreal, accionistas del Banco de Nuevo León, a quienes se
les demandó un prestamo forzoso por orden directa de Carranza39•

El artículo quinto definía tres prototipos de adquisición fraudulenta
de tierras, representadas por dos familias oligárquicas mexicanas norteñas -los Corral, en el estado de Sonora, y los Creel y Terrazas, en
Chihuahua- y un gachupín* en el Valle de México: don lñigo Noriega, gran terrateniente residente en México por más de treinta años y
amigo íntimo del dictador Porfirio Díaz.

En fin, la política de intervención desarrollada por el carrancismo
radical de Antonio l. Villarreal, a partir de la caída de Monterrey en
abril de 1914, y el subsiguiente dominio de su vital enlace ferroviario,
proporcionaron nuevas ocasiones de peculado y corrupción tanto a jefes militares como a los administradores de ferrocarriles.
Los desmanes que ocasionaban los jefes militares interventores en
zonas alejadas de la capital, y la impunidad con que manejaban su autoridad personal, ofreció una total falta de seguridad: obligó a los comerciantes, mineros y hacendados que aún quedaban a huir fuera del
estado, principalmente a los Estados Unidos. El resto, propició la defensa de sus intereses -y de su propia vida-y generó con esto el cacicazgo militar y la corrupción.
La centralización de los recursos financieros por parte del aparato
estatal cambió los papeles de un gobierno que se perfilaba como gestor
directo de la economía, por sus más tradicionales funciones de sim¡1le
recaudador de "contribuciones extraordinarias".

El criterio fundamental de la intervención fue guiado por una justificación totalmente política: se afectó a los enemigos de la causa, no
a los representantes de una clase. Aunque los enemigos de la causa tendieron, por lo general, a coincidir con los grandes industriales, comerciantes y hacendados porfirianos de Nuevo León.
EL CONSTITUCIONAUSMO Y LOS ESPAl'lOLES
Hubo, contra lo que regularmente plantea la actual historio.grafía de
la revolución, una sola colonia extranjera que fue definida como contrarrevolucionaria y non grata a los principios de la sedición. En la ampliación del decreto de mayo de 1913, el constitucionalismo incluyó un
rencor histórico nunca saldado, en su totalidad en México, al definir

...los españoles que hayan cooperado directamente en el establecimiento y sostenimiento de las dictaduras porfüiana y huertista, y en consecuencia han incurrido en la pena de confiscación a que se refiere
esta ley40•

Así pues los españoles pasaron -de la noche a la mañana- a ser
la única colonia extranjera definida como enemiga de los principios
revolucionarios.
Durante el auge del levantamiento en el norte, el perfil contrarrevolucionario del gachupín definió rápidamente sus rasgos característicos en la ideología revolucionaria. Para esos momentos era ya del dominio público la total antipatía que despertaban los rebeldes en la clase
acomodada española afincada en México. El proyecto de ley anterior,
pues, sólo se orientó contra las imprudencias cometidas durante la dictadura y la restauración por miembros prominentes de la colonia
española.
Fieles a la preferencia que recibieron durante el dilatado período
dictatorial de Díaz, los españoles prominentes empezaron a erosionar
el tímido poder del grupo revolucionario que derrocó a Díaz en mayo
de 1911. En el norte, Federico Sisniega, vicecónsul de España en Chihuahua y yerno del todopoderoso cacique Luis Terrazas, financió económicamente la rebelión de mayor calibre que sufrió el fugaz período
de Francisco l. Madero -1911-1913-41 •
En Yucatán el vicecónsul español de Mérida Rogelio Suárez notardó en definir su postura antirrevolucionaria al aliarse a la oligarquía
henequenera como fiel yerno de don Olegario Molina, exgobernador
y de los últimos ministros de Fomento de la dictadura42•

• Adjetivo despectivo que se da en México al espaftol peninsular y que remonta su origen al grito del populacho "mueran los gachupines", en la etapa crítica de la guerra
de Independencia (1810-1821). OFr.

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�202

Siglo XIX

Las innumerables protestas de los revolucionarios contra la impunidad con la que se cubrían los diversos diplomáticos espafioles a lo
largo y ancho de la república, para así poder actuar contra los principios revolucionarios, quedó documentada en el archivo del Ministerio
de Asuntos Exteriores en Madrid.
Este tejido socioeconómico que había labrado a veces ostentosamente la colonia espafiola a lo largo de décadas en el seno de de la sociedad mexicana, estalló violentamente ante la represión dirigida y generalizada que realizó en algunas regiones ·el movimiento armado.
Pero la gota que derramó el vaso y desató la represión fueron dos
hechos claves e imprudentes acontecidos en febrero de 1913.
El primero de allos sucedió durante los días anteriores a la decena
trágica -9 a 18 de febrero- que culminó con el derrocamiento del
primer gobierno revolucionario. En esa ocasión, el ministro plenipotenciario de S.M. en México Bernardo de Cólogan y Cólogan, acudió
a Palacio Nacional -a petición del siniestro embajador norteamericano Henry Lane Wilson-, a pedir la renuncia del presidente arguyendo su incapacidad para ocupar tal cargo. Si bien Francisco l. Madero
enfadado le comunicó a Cólogan que su actitud era de intromisión en
la política interna del país, vaticinó su destino y afirmó que sólo saldría de la presidencia una vez muerto43 • El encuentro tuvo una gran
difusión en los periódicos al día siguiente.
El golpe de Huerta como jefe del Ejército no tardó en hacerse efectivo. La muerte de Madero y el establecimiento del estado castrense
condujeron al segundo de los hechos imprudentes. Las organizaciones
espaíiolas de mayor prestigio en la ciudad de México -destacando entre ellas el Casino Espafiol-, reconocieron en una ceremonia ostentosa la calidad de miembros honoríficos de sus respectivas agrupaciones
a los autores materiales del golpe44 •
La suerte quedó echada. Los primeros intereses espafioles que fueron af~ados estaban en el norte, en tanto las fuerzas constitucionalistas avanzaban ganando terreno en la guerra contra uno de los regimenes más imponentes en equipo, pertrechos y armamento militar que
haya tenido el país.
Si bien la represión más enérgica hacia la colonia hispana tuvo lugar en la zona ocupada por la División del Norte -comandada por
Francisco Villa- de donde fueron exulsados más de mil españoles hacia la ciudad texana de El Paso, en el noreste y en especial en Monte-

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

203

rrey la inseguridad para los intereses ibéricos no cesó de acrecentarse.
Ante el incontenible avance de las tropas constitucionalistas, la colonia espafiola en Monterrey tomó algunas medidas preventivas. En
abril de 1913, el vicecónsul en esa ciudad José Pío Lagüera, connotado empresario y miembro de la burguesía industrial, comunicaba a Cólogan la conveniencia de armarse ante un "remoto ataque a Monterrey", así como de recoger en ese consulado "a cuanto extranjero desee refugiarse"45 •
Dos meses después salió de Monterrey, ante la gravedad de la situación, el primer grupo de repatriados. Los pasajes de cuarenta adultos y veinte niños que partieron rumbo a La Habana (por ferrocarril
al puerto de Tampico, y posterior embarque a Veracruz), fueron financiados por el presidente del Consejo de Administración de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, el espafiol Adolfo Prieto, a
través del agente comercial de la siderúrgica (Mr. Quiyle) radicado en
Brownsville, Texas46•
Ya los gobiernos alemán e italiano habían tomado la precaución
de facilitar recursos a sus nacionales en caso de que consideraran prudente salir del país47 •
LAS INCAUTACIONES A ESPAÑOLES EN EL NORESTE
El 29 de abril de 1914, Pío Lagüera enviaba -ante la situación de incomunicación de la ciudad de México- un telegrama cifrado al embajador espafiol en Washington, Juan Riaño, en el que reconstruía la situación política en la capital de Nuevo León.
Anunciaba la entrada de la revolución a Monterrey-27 de abrilY las entrevistas que sostuvo, en defensa de los intereses de la colonia,

con el alto mando militar del ejército del noreste.
Hasta ahora somos respetados. Se han marchado algunos (espaiíoles,
OF1) por propio acuerdo: solo muy pocos lo han hecho ... hay señales evidentes de buena voluntad y real amistad hacia la población de
todas las naciones. Los generales Pablo González y Antonio l. Villarreal y sus oficiales, toman profundo interés en mantener el buen orden y el establecimiento de un gobierno libre y constitucional48•

En esencia, el reporte de Lagüera contrastaba bruscamente con lo acontecido a los españoles y sus representantes diplomáticos en las demás
regiones del norte.

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Siglo XIX

En Chihuahua, controlada por los villistas desde principios de 1914,
el vicecónsul Federico Sisniega había huido en época temprana ante
el incontenible avance de la sedición. Las tropas revolucionarias, tras
su entrada triunfal a la capital del estado, decidieron entre sus primeras medidas la expulsión de todos los espafioles, sin distinción alguna.
Sisniega fue buscado en el interior del viceconsulado, y violada la extraterritorialidad a pesar del cónsul inglés, bajo cuya custodia quedaron las vidas e intereses ibéricos49•
Para nadie era desconocido que buena parte de los españoles participó efectivamente en los asuntos políticos internos, proporcionó préstamos al régimen de Huerta y trabajó como espía del gobierno
castrense50•
En Torreón, Coahuila, Villa expulsó al vicecónsul Fabián Grandizo, que dejó el archivo de la legación en manos del cónsul inglés. Grandizo había aceptado el cargo ante la huida de Policarpo Suso, su antecesor y rico propietario agrícola de Matamoross 1•
En la villa del mismo nombre, perteneciente al estado de Tamaulipas,
el vicecónsul Germán Arámburu huyó a la ciudad de Brownsville en
abril de 1913, junto con otros españoles ahi residentess2 •
Igualmente el consulado de ciudad Victoria quedó vacante ante
la fuga de su encargado, quien escribió a Cólogan desde Brownsville
que estaba "huyendo de los horrores de la guerra". En este viceconsulado irrumpió una parte de la tropa del ejército revolucionario. Rompieron puertas, arriaron la bandera y la pisotearon, haciéndola pedazos. Su titular, el señor Quintana, fue capturado y acusado de traidor,
y amenazado de ser pasado por las armas. Sin embargo, para su fortuna, logró escapar y llegar con algunos magullones a la frontera
norteamericanas3•
En Tampico, el vicecónsul de mayor antigüedad -25 aiios- y octogenario Angel Trápaga, se vio precisado a renunciar a ese cargo honorario debido a que había llegado a ser objeto de continuas presiones
y préstamos forzosos por rebeldes que tomaron la plazaS4.
En Nuevo León, para fines de 1914, Pío Lagüera sostenía el único
viceconsulado espafiol en el norte que no se había quedado vacante ni
practicado cambios súbitos en el personal. Inclusive había llegado a
instrumentar una política hábil, de acercamiento al gobierno constitucionalista local.

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

205

En su informe a Riafio, durante la ocupación de la Convención,
Lagüera establecía un saldo favorable para el período carrancista que
acababa de terminar:
Los últimos meses del Gobierno Constitucionalista en este Estado,
se marcaron perfectamente con una política amplia y de verdadera
atracción hacia los españoles. El general Villarreal atendió satisfactoriamente todas mis quejas ... Entre estos actos de justicia están la
libertad que concedió a los señores Somohano y Rivero, después de
una larga prisión... En los primeros
de noviembre conseguí se
levantase la intervención de las haciendas del señor don Pedro Barna
Trueba, que radica en San Luis Potosí y cuyas haciendas están ubicadas en este Estadoss.

días

A pesar de la destreza diplomática que caracterizó a Lagüera, el constitucionalismo confiscó y en ocasiones saqueó innumerables negocios,
cuyas ganancias fueron de importancia vital para el sostenimiento de
la lucha.
Entre los afectados que conformaban parte de la burguesía regiomontana destacaron los Mendirichaga-Hernández, los Maiz y los
Rivero.
Ante la inseguridad que provocó la toma de Monterrey por los rebeldes, la familia Mendirichaga-Hernández elaboró y presentó un inventario de sus bienes en la ciudad a la embajada de Espafia en
Washingtons6 • Igual actitud asumieron los comerciantes Ruiz y García, el 8 de mayo de 191457 • La razón social Hernández Hermanos
también pidió protección a Riafio, el 2 de mayo, contra la exigencia
de los constitucionalistas de 200 000 pesos oros8 •
El 28 de agosto la familia Maiz se quejaba que, en sus haciendas
de Coahuila, la tropa de Carranza dispuso forzosamente de 15 mil cabezas de ganado cabríos9 • Tres meses antes, el hijo del ex-vicecónsul
Valentín Rivero, reclamaba a Madrid, vía Washington, el encarcelamiento arbitrario del que fue objeto hasta que entregó 200 000 pesos&amp;.
Si bien las causas que originaron la represión no están del todo
esclarecidas, debido a que es improbable que tuvieran en sus casos alguna relación directa con el sostenimiento del estado castrense, hubo
otra familia de prósperos empresarios y terratenientes que vieron mermar buena parte de su riqueza. Fueron Francisco y Joaquín Armendaiz, empresarios industriales de primer calibre en Monterrey, que sufrieron serias devastaciones en un imperio empresarial que abarcaba
todo el noreste del país.

�206

Siglo XIX

Las reclamaciones arrancan con el afianzamiento de los constitucionalistas en el noreste. Ya para el 23 de diciembre de 1913, Francisco
Armendaiz se mostraba previsor del saqueo y confiscaciones de que
fueron objeto las haciendas vecinas. En aquella ocasión solicitó la intervención de la embajada española en Washington para que le fuera
concedido permiso para pasar ganado allende el Bravo: ochocientas
cabezas de ganado vacuno, mil de ganado caballar y mular y trece mil
de ganado menor fueron rechazados al ingresar en territorio norteamericano por el gobierno de Wilson61 •
Ante el avance de las fuerzas constitucionalistas sus propiedades
y negocios ubicados en Tamaulipas fueron afectados. En Matamoros,
para principios de 1914, los rebeldes tomaron posesión de las lineas
de tranvías de su propiedad, pasando la administración y ganancias
al ejército de Carranza. La despepitadora de algodón fue incautada
con grandes destrozos. La propiedad Potrero de Santa Cruz y fincas
anexas pasaron a poder de los insurrectos, así como las bodegas de cueros de res, pieles de lana y cerda por un valor de nueve mil pesos. La
casa de comercio Francisco Armendaiz y Compañía fue tomada como
cuartel; todas sus fincas y propiedades urbanas pasaron a ser administradas por los revolucionarios, entendiéndose estos últimos directamente
con los inquilinos. Finalmente, se registraron graves daños en el rancho San Francisco.
En Nuevo León le fue expropiada la Hacienda Concepción con todas las mercancías existentes en su tienda, carros, carretas, coches con
sus mulas, guarniciones y demás aparejos; tomaron el maíz de dos cosechas, 160 mulas y todos los bueyes, 1 400 cajas de alcohol y amenazaron con quemar la finca si no contribuía con pesos oro. Del rancho
El Canelo los constitucionalistas sustrajeron más de dos mil reses -de
las cuales más tarde recuperaron 543 en el lado norteamericano- y
todos los caballos.
En Monterrey la sucursal de su casa comercial fue saqueada y salvada del fuego por la entrega de 25 000 pesos. Durante la toma de la
ciudad un carro de ferrocarril lleno de cueros fue incendiado.
En Coahuila sus propiedades rurales no escaparon a la represión
carrancista y villista. La finca Sierra del Pino fue cotizada para un impuesto forzoso en seis mil pesos; en ella fueron incautados todos los
caballos de trabajo -indispensables para la caballería
constitucionalista-, el ganado mayor fue tomado para alimentar a la
tropa y dispusieron de los carros y mulas de la propiedad. En los ranchos conocidos como Cerro Blanco fue a la administración villista a

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

207

la que le correspondió ejecutar las acciones confiscatorias. De allí fueron incautadas diez mil cabezas de carnero y el administrador Rodríguez huyó ante la amenaza de ser pasado por las armas.
LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA ANIE EL CONSITI1JCIONALISMO.
LOS AGENTES CONFIDENCIALES
Las innumerables quejas de los españoles residentes en México a su
embajada en Washington respondían a la idea generalizada sobre el
alto grado de poder de persuasión que ejercía la Casa Blanca sobre los
alzados. De este modo los norteamericanos canalizaban -a través de
sus diplomáticos en México- la mayoría de las reclamaciones de las
potencias europeas.
Para marzo de 1914 Carranza puso coto a esta situación. En una
carta dirigida al cónsul norteamericano en Nogales 1 Chihuahua, desautorizó a éstos a seguir ejerciendo de intermediarios de las demás naciones, por lo que les exigió a todos los gobiernos extranjeros se entendieran directamene con él en aquellos asuntos que afectaran a sus nacionales, aceptando de este modo tener a su lado -en calidad de Comandante en jefe del Ejército Constitucionalista- representantes
extraoficiales62 •
Así, las potencias interesadas en entrar en tratos con Carranza, se
vieron obligadas a crear un nuevo tipo de representantes diplomáticos,
el "agente confidencial", que sin ser propiamente un diplomático de
carrera, iba a México a llenar de hecho sus mismas funciones, sin que
para ello fuera necesario un reconocimiento de jure, sólo de facto63•
De inmediato, R.iaño recibió órdenes del ministro de Asuntos Exteriores en Madrid, conde de Lema, para buscar la anuencia de Washington en el envío de un agente confidencial español cerca de
Carranza64•
El nombramiento recayó en Manuel Walls, primer secretario de
la embajada de España en Washington, quien salió rumbo a México
a mediados de junio; el día 20 llegaba a El Paso, Texas, y para el 28
se presentó en Monterrey ante Carranza.
En esta primera entrevista, Carranza describió elocuentemente el
perfil contrarrevolucionario de los españoles en México. Le dijo a Walls
que muchos de sus connacionales ...
se habían puesto abiertamente en contra de la causa constitucionalis-

�208

Siglo XIX

y que tal injerencia era de necesidad castigarla, habiendo, sin embargo como en tantos casos ocurre, pagado muchos justos por
pecadores65 •

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La misión conciliadora de Walls fue bien acogida. Walls permaneció al igual que Silliman -agente confidencial norteamericano- al
lado de Carranza hasta su entrada triunfal en México meses después.
Desde su primer día en Monterrey, Walls atrajo la atención delgabinete carrancista. Su arribo tuvo gran significación política debido a
que España fue la primera nación europea que reconoció tácitamente
al constitucionalismo como la facción armada más representativa de
la contienda.
La cercanía de Walls al Primer Jefe y su habilidad díplomática no
tardaron en brindar sus primeros frutos. Para el 6 de agosto, Walls
ya había logrado recrear un ambiente de confraternidad entre el elemento revolucionario y la colonia, al organizar un almuerzo -en la
finca de uno de los empresarios españoles más connotados- con la
asistencia de sesenta compatriotas, además del gobernador Antonio l.
Villarreal y el ministro Luis Cabrera66•
El periódico La Revolución transcribió la oratoria de Cabrera y
Villarreal. Mientras Cabrera rechazaba la idea de que la revolución se
hubiera manífestado contra España, Villarreal, dejando a un lado "los
errores de la colonización'', ensalzó a la colonia hispana como modelo
de "laboriosidad y honradez". La reunión terminó con fuertes aplausos y vivas a España y a México67 •
Más tarde, el 15 de agosto, Walls volvió a entrevistarse con Carranza. En esa ocasión llevó la representación de los hermanos Armendaiz, intercedíendo en su nombre para la devolución de las propiedades confiscadas en Tamaulipas, Nuevo León, Durango y Coahuila. La
respuesta favorable a sus demandas llegó diez días después, cuando Carranza dio órdenes a las autoridades respectivas para la devolución de
gran parte de las propiedades incautadas68 •
De esta manera el gobierno español desarrolló a pasos forzados
-a diferencia de otros estados europeos- un complejo sistema de agentes confidenciales al lado de los principales jefes revolucionarios.
Madrid se mostró considerablemente tolerante ante las constantes
fricciones que se suscitaron con sus nacionales durante la etapa más
violenta de la revolución. La expulsión de los ministros Cólogan en
julio de 1914 y de José Caro en febrero de 1915, por órdenes directas

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

209

de Carranza, no hicieron cambiar la política de acercamiento hacia los
constitucionalistas. Esto se debió principalmente a que la colonia española era la más numerosa en México, ya que contaba con cerca de
40 mil individuos. Asimismo, la dispersión de sus miembros en todos
los rincones del país -el 40% se encontraba concentrado en la ciudad
de México y alrededores- y el alto grado de integración en la sociedad
mexicana, hacían de ella un entretejido por demás complejo que díficultaba una efectiva labor diplomática en defensa de sus intereses.
Por otra parte, la monarquía constitucional de Alfonso XIII tuvo
que enfrentar la propia presión interna, que pedía por un lado un mayor acercamiento a países hermanos bajo la vieja idea de la hispanídad
y, por otra, mano dura contra las vejaciones de las que eran objeto
los iberos radicados en México.
Sin embargo, la posibilidad de utilización de esta segunda opción
se estrellaba en un muro sólido. Lo conformaban: la limitada capacidad de sus fuerzas militares para poder llevar a cabo tan magna empresa después del desastre de 1898; la imposibilidad de establecer un
acuerdo conjunto con las demás potencias europeas -involucradas en
el asunto de México- debido a la contienda iniciada precisamente en
1914; y finalmente la tutela de Washington, que limitó sobremanera
todo posible intento de injerencia armada de cualquier potencia europea o asiática en México que, por este método, quisiera apoyar sus
reclamaciones.
En Madrid se pensó seriamente entre 1914 y 1915 en la posibilidad
de ocupar el puerto de Tampico o Veracruz bajo la anuencia de Washington. El mismo Walls había abierto la puerta prematuramente en
uno de sus informes referente al mal trato dado a los peninsulares. En
un comunicado a Riaño fechado en Monterrey declaraba:
Creo que estos momentos son de suma gravedad para España. Los
españoles han sido tratados con saña y desprecio... El nombre de España ha descendido en consideración y respeto (prescindamos en absoluto del supuesto amor a la Madre patria) pero la consideración
que las naciones se deben unas a otras ha cesado aquí con respecto
a España. Es pues imprescindible, si nuestra influencia en América
queremos que subsista, que nuestra reinvindicación sea completa. No
se nos podrá achacar impaciencia: nuestra paciencia ha rayado en humillación. Debemos procurar la demanda en tonos sinceramente amistosos, pero dada la gente que ha encabezado y dirige este movimiento revolucionario hay que confiar poco de palabras y promesas, y quizá
no estuviera de más la presencia en Tampico de una fuerza naval y
militar suficiente para ocupar el puerto si las circunstancias aconse-

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Siglo XIX

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

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jaran a echar mano de este recurso de derecho internacional, apoyara la reclamación diplomática en pro de los cuantiosos intereses de
nuestros nacionales tan gravemente atropellados. Este acto serviría
de provechosa lección tanto a esta República como a otras de este
Continente donde los intereses de nuestros nacionales pueden estar
a punto de pasar por iguales procedimientos si quedan impunes los
cometidos aquí69•

y aisladas. Para ellos fue imprescindible siempre su aceptación, por la
parte contraria, como una organización consciente de su papel de clase social. Su dominio decisivo en la economía y su habilidad política,
perfiló a la Cámara de Comercio como un organismo capaz de llenar
los vacíos de poder que se avecinaban. Su solidez y sobrevivencia a la
etapa revolucionaria radicó en estas premisas.

Por supuesto esto nunca se realizó. Y, de haberse hecho, la situación
de los españoles en México hubiera empeorado irremediablemente. Por
lo que la única salida fue manejarse a través de innumerables vicecónsules honorarios en todo el país -28 en total-; crear dos consulados
más de carrera -Torreón y Mazatlán aparte de los ya existentes en
México y Veracruz-; y enviar agentes confidenciales al lado de Carranza, Villa y la Convención70 •

Y así actuó, no como una institución en decadencia y caduca, sino
como un jugador que está consciente de tener el "as" bajo la manga.

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Conforme el constitucionalismo fue afianzándose -nunca del
todo- en el territorio nacional, las relaciones entre ambos países mejoraron. Ya para julio de 1916, en Madrid se aceptó a Juan Sánchez
Azcona como nuevo ministro de México en España, y las reclamaciones (aunque no fueron satisfechas del todo) tuvieron en él un interlocutor hábil y meticuloso.
EL CARRANCISMO RADICAL Y LA BURGUESIA
DE MONTERREY
Po~ doquier en Nuevo León, los últimos restos del antiguo orden y del
antiguo progreso se desvanecían, y los revolucionarios se precipitaban
a ocupar su lugar. En Monterrey, a la burguesía industrial no le quedó
otra que aceptar el notable cambio que se registraba a su alrededor.
El gobierno estatal carrancista se encontró bien plantado y aparentemente no tenía -a partir de abril de 1914- grupo militar opositor de
consideración.
. De .1~ noche a 1~ mafiana, las nuevas cabezas visibles del poder eran
Jefes militares estacionados en la región, que repentinamente adquirieron un peso decisivo en las transacciones económicas locales. El control de fletes y circulación de mercancías por parte del gobierno revolucionario, permitió influir en suministros y precios para favorecer a
ciertos grupos económicos y perjudicar a otros. Por lo tanto, la necesidad de establecer un vínculo por parte de los empresarios citadinos con
el gobierno carrancista se tornó más que indispensable. El vehículo fue
la Cámara Nacional de Comercio. (CANACOM). Con esto la burgues~a regiomontana se presentaba como un todo homogéneo y sin escisiones. Los empresarios casi nunca recibieron prebendas individuales

Después de los combates de abril -fecha en que los carrancistas
tomaron la ciudad- los socios de la Cámara compartieron reuniones
intensas, de las que surgió la actitud generalizada de colaborar con el
gobierno constituído, e iniciar las gestiones necesarias para recobrar
la fuerza adquirida durante el régimen anterior. La primera petición
a las autoridades se vinculó precisamente al intento de reforzarse como clase, condición que se había visto relativamente mermada con la
migración de algunos de sus miembros. En mayo el presidente de la
CANACOM, Jesús Ferrara, gestionó con relativo éxito el permiso de
regreso "con toda clase de garantías" a los que se encontraban en Estados Unidos71• La segunda prueba de fuego -por cierto no muy
halagadora- se les presentó días después.
A fines de ese mes, el varón de Cuatro Ciénegas arribó a Monterrey para hospedarse en la casa incautada a Eugenio F. Castillón, uno
de los máximos acaparadores del espacio urbano. La Cámara Nacional de Comercio no desaprovechó la ocasión de manifestar su más incondicional apoyo al futuro mandatario nacional. Para ello, Venustiano Carranza fue invitado a una comida ofrecida en su honor en la
quinta de José Calderón, el dos de junio. El jefe máximo se presentó
puntual a la cita compañado del gobernador militar.
La oratoria siempre fue un arte dominado por los miembros de
la Cámara, por lo que las frases de bienvenida y augurios del próximo
triunfo de las fuerzas constitucionalistas plagaron las atmósfera de la
selectiva reunión. Acto seguido, la palabra fue cedida por el presidente de la Cámara a Carranza, quien se había mantenido sereno e inconmovible en su asiento, sólo observando detenidamente uno a uno a los
expresivos oradores que aseguraban la legitimidad del movimiento
armado.
El jefe máximo de la revolución, cuyas características más visibles
eran la cabellera entrecana y la indumentaria militar caqui, contrastaba al levantarse de su asiento con la levita almidonada de los nego-

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Siglo XIX

dantes citadinos. Aunque a los empresarios les pareció una eternidad,
su discurso fue verdaderamente áspero y corto. Las facciones de los
asistentes cambiaron de una manera violenta. Aparentemente molesto
por la actitud manifestada, Carranza se pronunció contra todos aquellos anti-revolucionarios que "fueran quienes fueran, tendrían que caer
bajo la sanción de la ley y de la justicia" , ya que por participar "directa e indirectamente" en el régimen emanado del "cuartelazo de febrero", lo pagaáan -aseguró- "aún con su propia vida" 72•
En la culminación de su exposición y antes de retirarse abruptamente de aquel lugar, Carranza subrayó que los "banquetes en su
honor" no torcerían la política expresada73 •
La rudeza del trato recibido marcó un ligero distanciamiento que
regiría de ahí en adelante entre industriales y gobierno durante el mandato de Antonio l. Villarreal.
El 11 de junio el nuevo presidente de la Cámara, Constantino de
Tárnava, se presentó ante el general Pablo González Garza para recibir el mismo gesto. La fricción con las autoridades militares tenia fundamento en las innumerables quejas de la población: denunciaba el
aumento "en demasía y sin haber motivo para ello" -a juicio del mismo González Garza-, de los precios de los artículos de primera necesidad despachados en las casas comerciales de C. Holck, Juan Cram
y José Calderón y Cía. Las dos primeras eran propiedad respectivamente de los ciudadanos alemanes Paul Buchard -excónsul del
Imperio- y Adolfo Scheford75 •
Ya el 4 de junio la administración Carrancista había emitido un
decreto contra los acaparadores76• En esa ocasión se descubrió y se
multó a algunos comerciantes por esconder los artículos y permitir el
alza inmoderada de los precios. Antonio l. Villarreal fijó un precio máximo para cada producto "so pena de infraccionar" su
incumplimienton .
Villarreal hizo pública también una disposición para que se pusieran inmediatamente a la venta los productos disponibles en bodegas,
a un precio máximo estipulado por el gobierno. En un ámbito más amplio, González Garza había prohibido desde el 23 de mayo la exportación de ganado de todas las clases por las aduanas de Nuevo León,
Coahuila y Tamaulipas78•
La queja de los &lt;;omerciantes no se hizo esperar. Justificaron el
aumento de los precios por la inundación de billetes constitucionalis-

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

213

tas (que mantenían un valor más bajo que los de banco o la plata acuñada) los cuales tenían forzosamente que retribuir "un premio más
o menos alto" que llegaba hasta un 20%79• Por otra parte, el rumor
de la falsificación del circulante contribuia a "disminuir la buena aceptación de los billetes de que se trata -comentaba un prestigiado
empresario-, con resultados bien desfavorables para el comercio e industrias locales"8().
La escasez de moneda fraccionaria también repercutió en los negocios de menor envergadura pero dedicados al consumo masivo, como molinos para nixtamal. El 24 de septiembre, los comerciantes del
ramo se quejaron por la falta de circulación de monedas de uno y dos
centavos, las cuales eran utilizadas tanto por el vendedor como por el
consumidor en transacciones al menudeo. La falta de "feria chica"
-debido a que la úníca que circulaba con fluidez era la de cinco
centavos-, amenazaba con provocar un colapso en este tipo de negocios. La salida más viable aceptada por el gobernador fue la autorización para producir vales por esas mismas cantidades -uno y dos
centavos-, resellados previamente por la presidencia municipal, a fin
de controlar la emisión de un máximo de cien pesos81•
Sin embargo, la CANACOM continuaba con el control de toda
transacción comercial e informaba constantemente al aparato público
de las existencias de los productos de primera necesidad en la ciudad.
En caso de urgencia, siempre buscó la intervención del gobierno para
facilitar el acceso a las zonas productoras, que en ocasiones quedaban
incomunicadas por la anarquía existente en el país. El 25 de noviembre
la Cámara solicitó a Villarreal tomar las medidas necesarias para aliviar la escasez de algunos artículos indispensables. Argumentaba no
sólo la desarticulación de las zonas cerealeras, sino el caos monetario
surgido por la circulación de billetes emitidos por los diferentes grupos
en pugna82 •
La colaboración entre el empresariado y el gobierno revolucionario a través de la CANACOM no se limitó a facilitar el acceso a los
productos básicos, incluyendo a las "clases menesterosas"; también
existió un claro apoyo al ejército constitucionalista por parte de algunas empresas. Este fue el caso de la Compañía Fundidora de Fierro
y Acero de Monterrey, la cual asesoró y prestó sus instalaciones al mayor Daniel Mariñelarena -enviado personal de Carranza-, en la fabricación de "unos aparatos lanza bombas, para emplearlos en las Divisiones Constitucionalistas' ' 83•
Durante este período, las actividades económicas siguieron regís-

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41

Siglo XIX

215

trando serias dificultades para su buena marcha, coartando en algunas
ocasiones tendencias de expansión proyectadas durante el régimen
castrense.

~casez_~ inflación en el precio de los artículos de primera necesidad,
mes!ab1hdad de la moneda, interrupción del comercio nacional e interregional, entre otros.

Un ejemplo fue la caída brutal de la producción de la Fábrica de
Cementos Hidalgo, que se encontraba en plena expansión a principios
de 1913. En el momento en que Victoriano Huerta se colocó en la silla
presidencial, la compañía aumentó su capital social en medio millón
de pesos84• Al mismo tiempo desembolsó en la compra e instalación
de maquinaria alemana. Esta última tenía como fuente de energía el
"gas pobre" producido por carbón proveniente de los minerales de Sabinas, Coahuila85 •

LA POLITICA DE INCAUTACION, UN ROTUNDO FRACASO

Pero los dolores de cabeza empezaron para los accionistas que se
atrevieron a implementar el proyecto de expansión y modernización
de la fábrica en un momento tan crítico. A mediados de 1914 la instalación de los implementos comprados y entregados desde Europa quedó
trunca. Las causas fueron varias: la dispersión de los peritos alemanes
encargados de esta labor a causa de la guerra existente tanto en el viejo
continente como en el país; la interrupción del servicio de ferrocarriles provenientes de la región carbonífera y del puerto de Tampico de donde procedia el petróleo crudo utilizado en la quema de la materia prima para la obtención del cemento-; y la desarticulación de los
mercados ubicados al norte de Torreón86•

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Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

La pésima planeación de los administrativos redundó en una catastrófica paralización del proceso productivo del que se expulsó a casi
doscientos trabajadores. El gobierno revolucionario exigió la reanudación de las labores bajo amenazas de intervenir la compaíiía. Ante
la negativa de los accionistas, el gobierno procedió a cumplir su amenaza el 5 de cotubre de 191487•

De los problemas más urgentes para el gobierno carrancista, indudablemente destacaron los de orden económico. El efímero gobierno
de Villarreal se esforzó por mantener un precario equilibrio entre el
control gubernamental de la economía para fines políticos y de ingresos, y el incentivo a su regeneración, que daría bases para los beneficios socioeconómicos prometidos por la ideología del
constitucionalismo.
Pero la puesta en práctica de la reorganización de la economía en
Nuevo León se vió frustrada por los problemas generales del período:

Tanto la guerra como la política intervencionista y anticlerical de las
autoridades carrancistas dañaron seriamente no sólo la economía de
Nuevo León, sino la estabilidad social en sus fibras más sensibles. La
pretendida modificación de la estructura social por Antonio l. Villarreal pronto demostró lo inadecuado de su estrategia, diseñada en el
vapor de la efervescencia por el triunfo y el fanatismo liberal del grupo
en el poder.
La marcha atrás fue inevitable. La desarticulación entre las diferentes zonas del estado y la pérdida de irradiación de poder por parte
de la capital hacia ellas, terminó por consolidar un proceso nacido durante la jefatura del gobierno huertista.
Las autoridades militares encargadas de incautar las fincas rústicas se apropiaron de las antiguas haciendas, despreocupándose por la
planeación de las cosechas y por la liberación de los peones.
Los interventores oficiales se mezclaron y compartieron intereses
con los caciques y hacendados porfiristas, permaneciendo imperturbables y al margen del ligero reacomodo político que experimentó el agro
nuevoleonés . La ineficiencia de la mayoría de los personajes encargados de hacer producir las propiedades que se encontraban bajo la órbita del Estado, provocó un colapso en la economía y una falta de credibilidad hacia los carrancistas como nuevas cabezas visibles del poder.
Los efectos no se dejaron esperar. En primer lugar, se secaron los
canales de captación de impuestos debido a que los dueños de las tierras y fábricas decomisadas se negaron a proporcionarlos. En segundo
término, si bien la producción agrícola se trató de impulsar a través
del arrendamiento de la propiedad a campesinos desposeídos, estos se
toparon rápidamente con dificultades: falta de instrumentos de trabajo adecuados, de semovientes, accesibilidad a los centros de comercialización para sus productos.
En noviembre de 1914, la Cámara de Comercio se quejó por la
incapacidad gubernamental para hacer frente a la problemática agrícola. En un detallado informe sobre los artículos de primera necesidad, se ponía énfasis en la "existencia casi nula" de frijol (el cual po-

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Siglo XIX

día ser traído solamente, a juicio de los comerciantes, de áreas inc~municadas del sur de San Luis Potosí y Durango). En cuanto al maIZ,
era casi inexistente en Monterrey, pero se consideraba suficiente para
el consumo de dos meses -en algunos puntos del estado-. La harina
escaseaba por la inseguridad en las zonas productoras de trigo. Finalmente el informe aseguraba que el piloncillo como "sustituto del azúcar", ~taba en peligro de agotarse por la paralización de buena parte
de las moliendas88 •

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Ante el fracaso, la administración carrancista intentó vanamente, en
diciembre, readecuar su política intervencionista.
El retorno de algunas negociaciones a sus anteriores dueños, cambió la política inicial del gobierno de Antonio l. Villarreal con respecto a la propiedad privada. En algunas, como fue el caso de Cervecería
Cuauhtémoc, las presiones externas jugaron un papel no del todo aclarado todavía. El clan familiar tuvo que ir a radicar a Texas por miedo
a las represalias, pero de ningún modo tomó una actitud pasiva ante
los hechos consumados. El hijo de J.M. Schneider -accionista norteamericano de la cervecera-, se quejó ante las autoridades estadounidenses por el ataque sufrido a sus intereses. De esta manera, presionó al gobierno norteamericano para que enviara una reclamación sobre las posibles consecuencias que acarrearían el sostenimiento de este
tipo de prácticas contra propiedades ligadas al capital
norteamericano89•
Pero este factor -como determinante en la devolución de la compañía- pareció estar estrechamente ligado con el tipo de administración que se había implantado en Cervecería, que vislumbró la obtención de numerario a un plazo mediato para el sostenimiento del poder
público y militar. Por ambas razones, la decisión de regresar la fábrica
a sus dueños se tomó el 5 de diciembre de 1914, después de siete meses
de administración revolucionaria90•
Cuatro días después la política de "marcha atrás" se reafirmó al
ser entregada también la compañía Cementos Hidalgo, con el acuerdo
honroso de sus propietarios de reanudar sus actividades en "un plazo
no menor de seis meses " 91
El colapso de la política radical constitucionalista en Nuevo León
apareció abruptamente en enero de 1915, con la derrota militar de las
fuerzas de Antonio l. Villarreal frente a la División villista Angeles en
Ramos Arizpe, Coahuila.

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

217

RECAPITULACION
Durante 1914 el autoritarismo militar carrancista en Nuevo León sólo
exarcerbó los ánimos, en una época de convulsiones y de rápida desintegración del progreso y estabilidad social que caracterizó a regímenes
anteriores. Una prueba de ello fue la pesada naturaleza de la burocracia constitucionalista durante la confiscación de bienes y el intento de
reforma agraria en la entidad. La rapacidad de los militares destacados en el estado generó descontento, corrupción y un vacío político
y económico que hizo mella en el aparato estatal a fines de 1914.
En Monterrey, la represalia contra los empresarios originó fuga
de capitales -como en el sector rural- y una declinación económica
que solo repuntaría hasta 1916. L_a ~esarticulación del mecanismo ~acendario y la escasez de recursos, linutó notablemente la puesta en practica del programa radical de los apologistas del constitucionalismo. La
incautación de grandes empresas como la Cervecería Cuauhtémoc, mostró la falta de experiencia empresarial y la voracidad de los nuevos personajes públicos.
Aunque el principio del nacionalismo económico que caracterizó
el movimiento constitucionalista aparentó estar firmemente asentado,
al dar una redefinición de las reglas con el capital extranjero Ylos empresarios individuales que podían operar en México, la políti~ económica del gobierno de Antonio l. V1llarreal mostró en la práctica - a
la par que castigó duramente al empresario regiomontan~-, una continuidad en la defensa estratégica de los intereses estadourudenses y una
oscilante represión contra los españoles.
Los ataques contra los intereses de la burguesía citadina tendieron
a reforzar internamente su organización, creada a principios del maderismo. La Cámara Nacional de Comercio de Monterrey empezó a
mostrar, cada vez con mayor eficacia, la capacidad de sustituir en momentos de vacío político al aparato público revolucionario, que a final
de cuentas ayudaría a reorganizar.
Este órgano corporativo empresarial tuvo una fuerte voluntad política, y fue capaz de solucionar los problemas cotidi~os de es~ez
y darle alguna estructura y forma al poder local. La pnmera_ expenencia de este tipo en su corta vida, se le presentó entre la salida de los
tropas carrancistas y la llegada de la Divísión Angeles. Unos cuantos
días bastaron para demostrar a los ejércitos revolucionarios de ocupación, el pleno dominio de su espacio vital y asie?to de su_ poderí~ económico, posteriormente propuesto como paradigma a ruvel nacional.

�218

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

Siglo XIX

NOTAS
1. Las medidas anticlericales consistieron en el cierre indefinido de los templos católicos; en el uso de las campanas de los templos para anunciar los triunfos constitucionalistas; la quema de confesionarios; la persecución, expulsión y encarcelamiento
de sacerdotes; en el fusilamiento de "imágenes de santos" etcétera. La resistencia
popular a tales medidas fue inmediata. La muchedumbre ~ompió las emplomadas
Y forzó las puertas de los templos clausurados para poder ingresar a ellos. Fue solo
hasta la entrada de los villistas en enero de 1915 cuando las medidas incautatorias
de ~os recin_t~~ católicos f?ero~ _abolidos. Ver Osear Flores Torres, Comuna empresarial y sedic1on. Burgues1a, militares y movimiento obrero en Monterrey. 1909-1923
Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, en prensa.
'
2. !bid. Los líenamientos embrionarios que posteriormente asumiria el movimiento obrero organizado a partir de 1918, se definieron en la primer gran huelga de noviembre
de 1914. Esta se suscitó en la compañía Minera Fundidora y Afinadora de Monterrey Y fue secu_ndada por obreros de otras industrias metalúrgicas y por la Casa del
Obrero Mundial. Sus demandas entre otras consistían en aumento de salario reducción de la jornada diaria a ocho horas y destitución del capataz norteameri~no
N!ªc
por su actitu~ hacia !os subordinados. La huelga perdió fuerza en los
d1as s1gu1entes a su estallido debido a la intransigencia de la compañía y a la falta
de apoyo a las demandas del movimiento por parte del gobierno revolucionario.

~aJ!i,

13. /bid.
14. AGENL, Concluidos, c-1914-1.
15. AGENL, Concluidos, c-1914-4, e-262.
16. Ibid.
17. AGENL, Circulares, c-1910-1917, decreto del 23 de junio de 1914.
18. !bid.
19. AGENL, Secretaria de Fomento, c-1914.
20. AGENL, expediente relativo a la Comisión Agraria de Nuevo León fundada por
Antonio l. Villarreal en 1914, p.p. 13-16.
21. AGENL, Circulares, c-1910-1917, decreto del 23 de junio de 1914.
22. AGENL, Circulares, c-1910-1917, decreto del 17 de mayo de 1914.
23. AGENL, Concluidos, c-1914-4, e-263.

3. Proyecto de Ley sobre Confiscaciones de Bienes de los Sostenedores del Gobierno
u~urpador. Elaborado por los licenciados Eduardo Fuentes y Rodrigo Gómez, México, 1914, p. l.

24. !bid.

4. Ibídem p.p. 1.2.

26. AGENL, Concluidos, c-1914-4, e-262.

5. Partido politico que saltó a la arena electoral durante el tí.mido período democrático ~ntre la_caí~a del dictador Díaz (mayo de 1911) y el triunfo del primer gobierno
antirrelecc1orusta revolucionario (noviembre de 1911). El Partido Católico aglutinaba_~rededor _d~ prohombres de la dictadura a la mayoría de los grupos conservado~es et~~ y religiosos organizados. A raíz del golpe de Estado, este partido apoyó
mcond1c1onaJmente el régimen de Huerta.
6. Proyecto de Ley... capítulo I, Artículo 1, p.p. 3-5.

1. Ibídem, capítulo I, Artículo 4, p. 66.
8. La Oficina de Intervención y Decomisación de fmcas urbanas en Monterrey poseía
una existencia monetaria líquida para el 30 de noviembre de 1914 de 12 878.31 pesos. Los detalles de cada propiedad confiscada aparecen en el inventario eleborado
por la Oficina. Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), Concluidos,
carpeta (c) 1914-16, expediente (e) 255.
9. AGENL, Concluidos, c-1914-4, e-263.
10. AGENL, Concluidos, c-1914-1.

11. AGENL, Concluidos, c-914-4, e-263.
12. /bid.

219

25. AGENL, Concluidos, c-1914-1916.

27. AGENL, Correspondencia con Alcaldes, Monterrey, c-1912-1913.

28. AGENL, Ramo Militar, c-1914-1. Entre los encarcelados destacan el empresario Valentín Rivero Martínez y el ex-gobernador Leobardo Chapa.
29. Archivo General de la Nación (AGN), Dirección General de Gobernación (DGG),
1916, c-3, e-10.
30. Ibid.
31. En cuanto a la incautación de los bienes del mandatario estatal Salomé Botello, se
encontraban las minas de Puerto de Cacho en el municipio de Villaldama así como
las de Dolores, Saturno, Milpillas, Porvenir, Victoria, Purísima y La Perla en el
de Salinas Victoria, Nuevo León, AGN, DGG, 1916, c-3, e-10.
32. /bid.
33. AGENL, Ramo Militar, c-1914-1.
34. AGENL, Ramo Militar, c-1914-2.
35. "Lista de enemigos de la causa constitucionalista en el municipio de Lampazos",
AGENL, Correpondencia particular del general Antonio l. Villarreal, 1914, c-1.

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Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

Siglo XIX

36. AGENL, Concluidos, 1914-16. Los grupos familiares Calderón-Muguerza y SadaMuguerza-Garza, fundaron entre otras empresas Cervecería Cuauhtémoc en 1890,
la cual para 1909 tenía una capacidad de producción de 300 mil barriles de cerveza
al año. Podía embotellar diariamente 300 mil unidades y producía 750 toneladas
de hielo, empleando 1 500 obreros. Los vaivenes de esta empresa durante la etapa
armada de la revolución en Osear Flores Torres, "De la edad del acero a los tiempos revolucionarios. Dos empresas industriales regiomontanas (1909-1923)" en Mario
Cerutti (coordinador), Monterrey, Nuevo León, El Noreste, Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1987.

221

54. AMAE, Cólogan al MAE-Madrid, L-2559, d-143, México, 11 de junio de 1914; y
el cónsul de Veracruz Bayón (el viceconsulado de Tampico estaba adscrito al consulado de Veracruz) a Cólogan, L-2559, d-148, Veracruz, 16 de junio de 1914.

55. AMAE, Lagüera a Riaño, L-2560, Monterrey, 31 de marzo de 1915 .
56. AMAE, Riaño al MAE-Madrid. Reclamaciones de españoles presentadas a esta Embajada de S.M. con motivo de la revolución en México, L-2558, anexo al d-321,
Washington, D.C., 1 de agosto de 1914; y Riaño al MAE-Madrid, L-2558, anexo
al d-169 .

37. AGENL, Corresp&lt;mdencia particular de Antonio l. Villarreal, 1914, c-2.
57. Ibid.

1

38. Ibídem, Calderón a Villarreal, 1 de mayo de 1914.

58. lbid.
39. AGENL, Concluidos, c-1914.
59. /bid.

40. Proyecto de Ley... , capítulo l, Articulo 1, p.p. 3-5.
60. /bid.
41. Aseveración hecha por Emilio Zapico, enviado del ministerio de Asuntos Exteriores
de Madrid (MAE) a Chihuahua, para recabar informes sobre la posible participación de los españoles en la política interna de México. Archivo del Ministerio de
Asuntos Exteriores en Madrid, España, (AMAE), Sección Histórica. Entre junio
de 1915 y marzo de 1916, Zapico permaneció en la zona villista como Agente Confidencial, Legajo (L)-2560, despacho (d)-1 al 30, Emilio Zapico a Riaño.
42. AMAE. El vicecónsul de Mérida Rogelio Suárez al ministro en México Cólogan,
L-2561, d-26 al 30, de 1914.

__...,._

43. AMAE, Cólogan al MAE-Madrid, L-2558, d-26, del 15 de febrero de 1913 y telegrama cifrado (te) a Madrid con la misma fecha.
44. AMAE, Cólogan al MAE-Madrid, L-1659, d-35, México, 16 de marzo de 1913.
45. AMAE, Lagüera a Cólogan, L-1659, d-08, Monterrey, 27 de abril de 1913.

61. Estas y demás reclamaciones de Joaqu,ín y Francisco Armendaiz en AMAE, L-2558,
anexo al d-321, Washington, 1 de agosto de 1914; L-2558, anexo al d-169; y Manuel
Walls y Merino, consejero de Embajada y Agente Confidencial de España cerca de
Carranza, L-2559, d-28, El Paso, Texas, 23 de septiembre de 1914.
62. AMAE, El Departamento de Estado en Washington al Embajador de España Juan
Riaño, L-2558, d-96, Washington, 26 de marzo de 1914.
63. Isidro Fabela, La política interior y exterior de Carranza, México, Edit. Jus, 1979,
p.p. 23-24.
64. AMAE, El Ministro de Estado Conde de Lema a Riaño, L-2558, T.C. en Madrid,
16 de marzo de 1914.

65. La Revolución, diario constitucionalista de Monterrey, número 5, del 29 de julio
de 1914, p. l.; y AMAE, Walls a Riaño, L-2559, d-4, Monterrey, 1 de agosto de 1914.

46. AMAE, Lagüera a Cólogan, L-1659, d-159, Monterrey, 28 de junio de 1913.
47. lbid.
48. AMAE, Lagüera al embajador español en Washington Juan Riaño, L-2558, anexo
al d-177, de la embajada de Washington al MAE-Madrid, 6 de mayo de 1914; y
t.c. de Lagüera a Riaño, 29 de abril de 1914.
49. AMAE, Cólogan al MAE-Madrid, situación de los viceconsulados en el norte de
México ante la revolución, L-2558, d-102, México, 21 de abril de 1914.

66. AMAE, WaUs a Riaño, L-2559, d-6, Monterrey, 6 de agosto de 1914. En esta ocasión Walls felicitaba la labor de Lagüera por su "gran entereza y tacto... Gracias
a las cuales aconsejó mesura a los empresarios españoles y evitó así sufrimientos
como en otras partes, a excepción de algunos impuestos de guerra".
67. La Revolución, Monterrey, 5 al 7 de agosto de 1914. Luis Cabrera dijo además que
los ingleses venían a colocar su capital y a hacer alarde de su superioridad y altivez.
"El alemán y francés nos traen géneros o su maquinaria; el americano viene a imponérsenos políticamente; el español no trae capital, pero sí su laboriosidad y honradez. Como hace familia en México, sufre más las consecuencias de la guerra".

SO. Bertha UUoa, La revolución intervenida, México, COLMEX, 1971, p.p. 75-76 y 312.
68. AMAE, WaUs a Riaño, L-2559, d-28, El Paso, Texas, del 23 de septiembre de 1914.
51. AMAE, Cólogan al MAE-Madrid, L-2558, d-102, México, 21 de abril de 1914.
69. AMAE, WaUs a Riaño, L-2559, d-4, Monterrey, 1 de agosto de 1914.
52. lbid.
53. AMAE, Quintana a Cólogan, L-2558, d-16, BrownsviUe, Texas, del 7 y 19 de enero
de 1914.

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70. Para 1914 los viceconsulados honorarios españoles estaban diseminados en todas
las regiones importantes del país, por lo que sus informes nos proveen de una visión
por demás global y pormenorizada de la situación revolucionaria en la república.

�222

Siglo XIX

UN ENCUENTRO DIFICIL

Capitales e Industria en Uruguay (1900-1930)
Estos se encontraban en las siguientes poblaciones: Aguascalientes, Chihuahua, Chilpancingo, Celaya, Ciudad Victoria, Coatzacoalcos, Cuernavaca, Durango, Guadalajara, Guaymas, Jalapa, Matamoros, Mazatlán, Mérida, México, Monterrey, Morelia, Oaxaca, Querétaro, Salina Cruz, San Juan Bautista, San Luis Potosí, Tampico, Tapachula, Toluca, Torreón, Tuxtla Gutiérrez y Veracruz. AMAE, Ministro de
España en México a MAE-Madrid, L-1659, d-106, México, 16 de junio de 1919.
71. Gestión de Jesús Ferrara ante Pablo González Garza en Rodrigo Mendirichaga, 100
Años de Comercio en Monterrey, Monterrey, CANACO, 1980.

Raúl Jacob *

72. Juan Luis Cantú, Memorias de un modesto e ignorado revolucionario, 1908-1915,

vols. Monterrey, 1948.
73. /bid.
74. Rodrigo Mendirichaga, op. cit., p. 62.
75. /bid.
76. AGENL, Circulares, 1910-1917, decreto del 5 de julio de 1914.
11. /bid.

78. Archivo del general Pablo González Garza (APGG), CONDUMEX, microfilm,
volumen-31. Decreto de la División del Noreste del 23 de mayo de 1914.

INTRODUCCION

79. Queja del 15 de junio del encargado de la compañía de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz al Secretario de Gobierno, AGENL, Concluidos, 1914.

Al despuntar el siglo XX los uruguayos se despertaron con la grata noticia de que constituían una "potencia pecuaria". El censo realizado
en el año 1908 mostró la proporción más alta en el mundo de bovinos
y ovinos por habitante, seguida en segundo lugar por Nueva Zelandia
y Estados Unidos 1•

80. /bid.
81. AGENL, Concluidos, c-1913-2, e-309.
82. Solicitud del 25 de noviembre de 1914 en Rodrigo Mendirichaga, op, cit., p. 63.

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83. Archivo de Venustiano Carranza (AVC), CONDUMEX, México, carpeta-! 1,
documento-! 091.
84. AGENL, Concluidos, c-1913-2, e-244, 10 pags.

85. Ibídem, p. 2.

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86. Ibídem, p.p. 2-3.

81. Ibídem, p.p. 3-5.

Como todos los optimismos estadísticos, éste no proporcionaría
una felicidad total. Los contemporáneos fueron sorprendidos por la
constatación de que pese a que el flujo migratorio externo había logrado duplicar la población en treinta años, sobre los aproximadamente
187 000 km. 2 de territorio vivían sólo poco más de un millón de habitantes. En cambio la dotación de vacunos y ovinos estaba llegando
al limite de lo que la pradera natural podía alimentar. El "milagro ganadero" se basaba en la debilidad demográfica del país, en el resultado de dividir los millones de vacas y ovejas por el número de pobladores.

88. Informe de la CANACOM, en R. Mendirichaga, op. cit. p. 63.
89. AVC, CONDUMEX, carpeta-12, y Alejandro Saragoza, "The State and capitalism
in México; the formation of The Grupo Monterrey, 1880-1940", Tesis de doctorado, Universidad de Berkeley, 1981.
90. AGENL, Conclu.ídos, c-1914-1916.

La conciencia nacional era además alimentada por la creencia de
que en relación a su población la República Oriental figuraba "entre
los pueblos más comerciales del mundo". Su posición estratégica en
la entrada del estuario del Plata, la profundidad natural de la bahía

91. AGENL, Conclu.ídos, c-1913-2, e-244.
• Centro lnterdisciplinario de Estudios Sobre el Desarrollo (CfEDUR, Montevideo, Uruguay). Ponencia presentada en el 46 Congreso Internacional de Americanistas, Arnsterdam, jvlio de 1988. El autor agradece los comentarios de Luis Bértola.

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Siglo XIX

en la que estaba situada Montevideo, le habían permitido atender la
intermediación regional durante décadas, abasteciendo de productos
importados y exportando la producción de una vasta región que, en
el período de mayor auge llegó a comprender el sur de Brasil, la Mesopotamia argentina y Paraguay. El comercio de Montevideo gozaba de
prestigio en el mundo entero por su seriedad, cumplimiento de las obligaciones contraídas y por la adhesión al patrón oro•. Este, como lo
sostuvo el asesor letrado del Centro Comercial de Importadores y Mayoristas, fue mantenido incólume en épocas difíciles, "luchando cuerpo a cuerpo con algunos de los más atentatorios gobernantes que hemos tenido" 2•
En Montevideo y sus aledaiíos residía un tercio de la población del
país. Los restantes dos tercios estaban diseminados en centros urbanos
del interior y en la pradera que se extendía más allá de la ciudad-puerto.
En ella, la paz de los vacunos y ovinos se veía constantemente interrumpida por alzamientos armados, que espaciados, se habían sucedido persistentemente a lo largo del siglo XIX, transformando a la otrora Banda Oriental en "La Tierra Purpúrea", que con tanta agudeza
describió W. H. Hudson.
El ciclo de las guerras civiles concluiría en 1904. La paz sobrevendría dificultosamente, una vez que se restaiíaran heridas y que se sosegaran los últimos díscolos. Ella permitiría mirar hacia adentro y construir un nuevo país.
A esa tarea -la de esbozar un proyecto de país- se abocó un sector del elenco político, impulsado por la carismática personalidad de
quien había logrado derrotar militarmente la última insurrección armada: José Batlle y Ordóiíez.
Fue en el transcurso de las dos presidencias de Batlle, 1903-1907
y 1911-1915, en que se definió un modelo reformista en lo social y económico, arraígado en la tradición pasada del Partido Colorado, en la
experiencia del intento de aplicación de la enfiteusis rivadaviana, en
los proyectos de estanco del gobierno de la Defensa, en el proteccionismo aduanero de Andrés Lamas; pero también nutrido por la obra
e ideas de un conjunto de pensadores extranjeros, entre los que deseo• La existencia de oro por habitante era otro de los puntales que alimentaba la confiada
percepción que los uruguayos tenían de su país. En 1908 un periódico difundió que
Uruguay ocupaba el tercer puesto en una lista encabezada por Francia y secundada
por Estados Unidos. En ella Alemania, Austria, Inglaterra, Italia y Rusia estaban por
detrás. José P. Barrán y Benjamín Nahum, La prosperidad frágil 1905-1914 tomo
V de la Historia Rural del Uruguay Moderno , Montevideo, EBO, 1977, p. 33.

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

225

liaban Henry George, E. Ahrens, Paul Janet, León Burgeois.
Krausismo, solidarismo, georgismo, apuntalaron los afanes y desvelos de quienes, mirándose en un espejo europeo porque la pequeñez
territorial no permitía alcanzar el norteamericano, soñaron entre 1903
-en que Batlle y Ordóñez asumió la Presidencia de la República- y
1933 -en que un golpe de Estado conservador interrumpió la siestaen transformar al Uruguay en la Francia primero, Dinamarca después
de América del Sur.
El prospecto era en sí demasiado ambicioso y chocaría con serios
escollos -entre ellos políticos- que dificultarían su final concreción.
En ·grandes rasgos se proponía superar la injusticia social en base al
solidarismo, la concordia obrero-patronal, y el desarrollo de la legislación laboral y de previsión social Gornada de ocho horas, jubilaciones, prohibición del trabajo a menores, regulación del trabajo femenino, seguro de desocupación, etcétera); mejoramiento de las condiciones de vida de la población (obras de saneamiento, cursos nocturnos
para trabajadores, etcétera); nacionalización y/o estatización de actividades industriales y comerciales con la finalidad de limitar la incidencia del capital británico y abaratar y extender algunos servicios considerados prioritarios para el desarrollo del país (Banco República, de
Seguros e Hipotecario; energía eléctrica, ferrocarriles y tranvías; pesca; servicios portuarios; prospección geológica; insumos industriales;
etcétera); tecnificación y transformación estructural del sector agropecuario para aumentar, mejorar y diversificar la producción y redistribuír la riqueza, (fomento de la agricultura y la forestación, cursos técnicos, crédito rural; impuesto progresivo a la tierra, al ausentismo; fraccionamiento de la gran propiedad rural, estímulo a la colonización, rescate de las tierras estatales, etcétera); industrialización del país con el
objetivo de sustituír las importaciones, limitar la dependencia económica, generar empleos (impuestos aduaneros a las importaciones, libre importación de maquinarias, crédito industrial, transformación de
la materias primas exportables, etcétera) 3 •
De tener éxito en la obra, Uruguay lograría atraer la inmigración
y evitar la emigración de sus hijos, dinamizaría su mercado interno,
industrializaría y exportaría su producción, sustituiría el latifundio por
la pequeña propiedad, fiscalizaría sus recursos y controlaría los resortes estratégicos necesarios para su desarrollo económico.
Era una empresa nacional que un nuevo sector político en formación, el batllismo, surgido en el seno de uno de los dos grandes partidos políticos, decidió impulsar.

�226

Siglo XIX
Jarob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

Su conductor, Batlle y Ordóñez, al aceptar en 1910 su canclidatura
para un nuevo período gubernamental, manifestó: "La manufactura
y especialmente
la que tiene su materia prima en el país, debe ser
4
protegida" • Sus ideas eran claras al respecto: o se industrializaba el
país, o éste se transformaba en una despoblada estancia. Pero no eran
novedosas. En el último cuarto del siglo XIX se habían aprobado tres
leyes proteccionistas y una serie de clisposiciones casuísticas, basadas
fundamentalmente en el aumento de los impuestos aduaneros a los productos importados que ya se fabricaban en el país. Las mismas en general fueron fundamentadas con citas de algunos teóricos del proteccionismo europeo y su desarrollo coinciclió con el auge de las inversiones británicas y la contratación de empréstitos extranjeros para cuyo
cumplimiento se afectaron parte de los ingresos aduaneros.
En 1930, una autoridad respetada en los círculos económicos, como lo era el gerente de la máxima institución financiera nacional, el
estatal Banco de la República, constató: "La producción industrial manufacturera y de elaboración, están aún en sus principios. Ocupa un
lugar muy modesto en el caudal de nuestra riqueza (... )" 5•
¿Qué había pasado? Veinte años separaban las buenas intenciones
de Batlle de la pesimista visión de Octavio Morató. Era casi la mitad
del tiempo -medio siglo- que necesitaron para industrializarse algunos grandes países capitalistas.
La respuesta a esta pregunta no es, no puede serlo. simple.

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¿Era tan insignificante el crecimiento industrial uruguayo? ¿Qué
perspectivas brindó el mercado interno? ¿Qué grado de protección efectiva recibió la producción manufacturera? ¿Los agentes económicos se
orientaron a la financiación de la industria nacional?
Dado que en una economía de mercado el capital busca el el eje
seguridad-rentabilidad, y que algunas grandes industrias lograron en
la década del veinte ganancias considerables, o por lo menos aceptables, nos interesa intentar dilucidar la última de las interrogantes.
EL OTRO "MODELO": LA "CIUDAD BALNEARIO"
Al finalizar su primera presidencia, Batlle y Ordóñez juzgó oportuno
tomar un descanso y alejarse de la escena política nacional, dirigiéndose con su familia a Europa. Viajero perspicaz, Batlle aprovechó su
estadía en el continente para repensar su país en función de las experiencias que ahora tenía la oportunidad de observar in situ. En 1907,

227

desde París, le escribió a su amigo y correligionario Domingo Arena:
( ...) no puedo menos que pensar con frecuencia en las enormes ganancias que nos proporcionaría el atraer a nuestros baños, todos los
años, a una gran masa de argentinos. Los gastos que haga Montevideo para embellecerse y ofrecer comodidades en la estación balnearia, serán siempre un buen negocio, aunque parezcan de lujo 6 •.

Batlle no hacía otra cosa que reconocer las ventajas y beneficios que
podía ofrecer la venta de servicios, una de las funciones que históricamente había cumplido Montevideo, la ciudad-puerto: abastecedora de
la marina real española e introductora de esclavos en el sur del continente durante la época colonial; punto de convergencia después del comercio de tránsito de la cuenca platense.
Es a partir de la década del noventa que Montevideo había comenzado a ser la "ciudad de las playas", recibiendo a sus vecinos porteños, a pesar de que un viajero extranjer~ "con m~ndo" había en~~ntrado las aguas del Río de la Plata turbias, cuest10nando las debc1as
que creían ver los nativos en su costa, concluyendo que las playas "son
aceptables, eso es todo; por lo demás no hay nada mejor" 7•
Los montevideanos comenzaron a aprovechar su borde marítimo
con recato, a partir de 1871, en que se inauguraron las instalaciones
balnearias de la playa de Ramirez conjuntamente con la línea de tranvías del Este; punto inicial de la larga línea de balnearios que_ en dirección Este llegaría con el tiempo hasta la frontera con Brasil.
En 1875 le tocaría el turno a Pocitos; en 1879 a TrouviUe; en 1900
Capurro; en 1912 nacería la "Sociedad Anónima_BaJn&lt;:ario Carrasco" ...
Cada balneario se convertiría en un "barrio res1denc1al con costa para
baños" 8•
Este despertar costero, inicialmente estimulado por las empres~
tranviarias encontró un decidido y firme sostén en el Estado a partrr
de la prime~a presidencia de Batlle y Ordóñez, en que se pi:oyectó construir una rambla de cuatro kilómetros desde el puerto a la playa, que
su sucesor Williman (1907-1911) adoptó y consideró "El monumento
• En 1907 José Serrato -Ministro de Hacienda durante la primera presidencia de_BatUe y Ordóñez- sostuvo en la Cámara de Senadores ~u.e la riqueza ~e las_naciones
europeas se nutria de las exportaciones, las rentas recibidas por sus mve_rs1ones Y el
turismo (Citado por J.P . Barrán y B. Nahum en_el tomo VI de la Hi~f~na Rur~ del
Uruguay Moderno ["La civilización ganadera baJo Batlle (1905-1914) ), MonteVJdeo
EBO , 1977; p. 418).

�228

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (190()./930)

229

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a su administración" • La "Rambla Sur" fue el primer síntoma de la
"ramblomanía" que a partir de 1915 ~ por tres lustros aquejaría a todas las administraciones departamentales que se propusieron unir con
una amplia y pavimentada avenida el puerto con el cinturón costero
hasta el borde del arroyo Carrasco, límite natural del Departamento
de Montevideo. Durante el gobierno de Feliciano Viera (1915-19) la
Municipalidad fue autorizada a construir una rambla costanera desde
Pocitos hasta Carrasco de nueve kilómetros de extensión y 50 metros
de ancho; entre 1919-23 (presidencia de Baltasar Brum) el Concejo de
Administración Departamental de Montevideo planeó la construcción
de la "Rambla Sudamérica" -que más modesta en su concepciónse propuso acercarse en sentido opuesto desde las instalaciones portuarias en dirección al Balneario Capurro; en 1925 -durante la administración de José Serrato (1923-1927)- quedó aprobado el trazado
definitivo de la "Rambla Sur", desde la playa Ramirez a la escollera
Sarandí; en 1928 (presidencia Campisteguy 1927-31) el Concejo de Administración Departamental de Montevideo abordó el estudio de un
plan de obras que comprendía la construcción de la rambla portuaria,
uniendo la "Sur" con la "Sudamérica"io.
El Estado incidió además en la construcción de la infraestructura
hotelera destinada a albergar el turismo veraniego. En abril de 1907
se autorizó una concesión privada para la construcción del actual Parque Hotel, y la explotación de un Casino. El Parque Hotel fue inaugurado en 1909. En 1915 la Municipalidad de Montevideo adquirió el Parque hotel y las obras del Hotel Carrasco, que finalizarían en 1921, pasando a explotar la concesión de los juegos de azar de sus respectivos
Casinos 11 •
Los espacios verdes -zonas de esparcimiento y pulmones de la
ciudad- merecieron especial atención de las autoridades.
El tradicional paseo montevideano de "El Prado" (1873) fue extendido 18 hectáreas en 1912; el "Parque Urbano" (1901) -contiguo
a la playa de Ramírez- fue ampliado en 1911 hasta Punta Carretas;
el "Parque Central" (1907) fue ensanchado en 1911. Los trabajos de
forestación y ornamentación fueron confiados a un arquitecto paisajista francés -Carlos Thays- al que se Je propuso también el diseño
del futuro balneario Carrasco 12•
De tal suerte Montevideo, con sus playas y modernas ramblas, con
sus dos monumentales hoteles, con sus ruletas y parques arbolados,
no tendría nada que envidiar a las estaciones balnearias de la Riviera
francesa, que tanto fascinaban a las clases altas montevideana y porteña.

La "ciudad-balnearia", al fin y al cabo capital de un pequeiio país,
sería dotada de edificios públicos cuya concepción faraónica sorprendería a los visitantes extranjeros: el Palacio Legislativo -inaugurado
en 1925- "un edificio para algunos siglos", según sugirió Batlle a Are13
na en 1909 , y la sede en construcción para el Banco República, una
especie de nave central de una gigantesca catedral que en su sótano atesoraría el oro que simbolizaba la riqueza del país y la estabilidad de
su moneda.

El capital privado haría lo suyo, colaborando en la transformación de Montevideo que, después de la inauguración del Palacio Salvo
(1928) -que la creencia y el frenesí popular elevó a la categoría del
mayor rascacielos de América del Sur- perdería su fisonomía de gran
aldea, sin dejar de serlo en la realidad. La Federación Rural, una de
las más beneficiadas por las dos largas décadas de paz que vivió Uruguay, decidió eternizar con un monumento ecuestre al gaucho -carne
de cañón de las pasadas guerras fratricidas- que se instaló en la principal arteria montevideana (1927); y las instituciones bancarias donaron
a la ciudad el obelisco a los constituyentes de 1830 al conmemorarse
el primer centenario de la jura de la carta magna, a ciento dos afios
de la eficaz gestión diplomática británica ante los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil, que accedieron a reconocer la independencia de la Provincia Oriental.
Del sueño de la "ciudad-balneario" se pasó sin mayores dificultades al del "país-balneario", aunque en los hechos sólo abarcó la linea
costera desde Colonia al Chuy, si se contabiliza la fugaz experiencia
del "Real de San Carlos" en Colonia, cuya plaza de toros atrajo a la
afición bonaerense.
En 1911 se creó una empresa que adquirió las tierras en que se erigiría "Atlántida", a pocos kilómetros de Montevideo; y a escasa distancia ese mismo afio nacería "La Floresta". En 1913 -cuando los hoteles "Biarritz" y "Espafia" ya recibían turistas en Punta del Este- don
Francisco Piria comenzó la venta de Jotes de "Piriápolis" en Montevideo y Buenos Aires; se inauguró el "Atlántida Hotel" en el paraje homónimo y se vendieron los campos en los que se erigiría "La Paloma". Al afio siguiente se crearla la "S.A. Balneario Solis" 14 • Completar la trama sería cuestión de tiempo.
En 1925 un moderno puente metálico giratorio sobre el Río Santa
Lucía deste~aría todo intento de aislamiento de Montevideo con el
norte ~ el oeste del país. Tres afios después se proyectó la construcción
de una moderna carretera de hormigón que conectaría a la capital con

�230

Siglo XIX
facob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

el puerto de Colonia, coincidentemente con la inauguración de la línea
estatal ferroviaria a Rocha, que posibilitó la comunicación de Montevideo por ferrocarril con la franja costera hasta La Paloma.

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Este otro modelo, el de país turístico, no se hubiese podido delinear sin el apoyo, o por lo menos la complacencia, de una parte del
sistema político*. Dejemos constancia de que aunque abundan estudios sobre el batllismo aún no se ha abordado la investigación de la
administración municipal de Montevideo durante su vigencia, y que
constituyó en estos años, dado su peso político en el medio urbano,
quizás una de las posibilidades más tangibles de plasmar su ideario**.
Por otra parte, la experiencia europea fue fundamental en la vida de
Batlle, y éste así lo dejó traslucir en su correspondencia: ''Sólo me he
entretenido en divagar, en presencia de los monumentos, paseos y jardines de acá, sobre lo que ahí podríamos hacer". Políticos batllistas
fueron tres de los integrantes del directorio de "Territorial Uruguaya
S.A.", empresa fundadora de Atlántida: ingeniero Juan P. Fabini, doctor Francisco Ghigliani y Atilio Narancio. Empresario de obras fue uno
de ellos, el ingeniero Juan P. Fabini.
Y fue un batllista -Pedragosa Sierra- a quién se le atribuyeron
la apertura de plazas, iniciación de ramblas, comienzo de carretera y
difusión de la energía eléctrica en Punta del Este 15 •
A la consecuencia económica de la urbanizacióh costera y la transformación metropolitana ya Ricardo la había denominado "renta de
situación". Lo que sucedió -y que se puede extender generosamente
al ámbito de los terrenos capitalinos- lo describió en 1931 con agudeza el político Luis C. Caviglia:
Nadie podrá decir que el Estado no favorezca la industria del turismo, desde que el tesoro nacional ha invertido millones a favor de ella.
Cada propietario de arenal costanero se considera poseedor de una
nueva Piriápolis; sin embargo, la única acción realizadora se concre-

• Resulta interesante constatar que al secularizarse los feriados en 1919, el 8 de diciembre pasó a denominarse "Día de las Playas" y la sexta semana siguiente a la de Carnaval, "Semana de Turismo".
•• El 30 de julio de 1916 el batllismo fue derrotado en las elecciones para la Convención
Nacional Constituyente, la primera en la que se practicó el voto secreto. A partir de
ella, la necesidad de derrotar a su principal adversario, el Partido Nacional, lo llevaría a un juego de alianzas con las fracciones conservadoras de su propio partido, el
Colorado, lo que mediatizaría su propuesta reformista.

231

ta a pretender un wecio exorbitante por la tierra a la espera de que
alguien la mejore 6 •
'

Junto con la inversión en infraestructura por parte del Estado y de algunas empresas privadas IJegó la especulación inmobiliaria.
LOS AGENTES DE CAMBIO
En el siglo XIX y primeros años del siguiente las empresas tranviarias
fue~on las responsables de que Montevideo reconociese su costa y se
reclinase sobre ella. La extensión de los trayectos buscó aumentar el
número de pasajeros transportados. Para ello las empresas invirtieron
en la construcción de centros recreativos en las terminales, con la finalidad de ?traer a los usuarios. La línea tranviaria del Este fue inaugurada conJuntamente con las instalaciones balnearias de la playa de Ramírez en 1871.
En 1875, en que el tranvía llega hasta el Buceo previo pasaje por
Pocitos, se ~elinea el pueblo de los Pocitos a instancias de la empresa,
lo que permite comenzar con la venta de terrenos y la construcción de
un restaurante de su propiedad que se habilita en 1882.
La compañía "La Transatlántica" construyó sobre la bahía, en
tierras propias el "Parque Capurro", que elevó a la categoría de estación balneario (1910), siendo servida por su primera línea electrificada, la del "Paso Molino-Cerro", inaugurada en 1907. La sustitución
del tranvía de caballos por el eléctrico permitió extender el radio de
acción del transporte urbano, abaratando el boleto, e indirectamente,
fomentar el desarrollo de la urbanización 17 •
A la construcción de la instalaciones balnearias, hotel y restaurante, parques, le siguió el fraccionamiento y comercialización de las tierras contiguas, que se transformaron con el tiempo en compactos
barrios.
El Municipio capitalino fue otro de los eficaces agentes de esta cambio. La comuna emprendió la construcción de ramblas y parques, tomó a su cargo la explotación del "Parque Hotel" y la finalización del
"Hotel Carrasco", el usufructo de ambos Casinos; ensanchó calles que
tansformó en avenidas; compró la red cloacal de la ciudad (1911-18)
y extendió los servicios de alcantarillado y saneamiento mientras con
igual tesón procedió a pavimentar calles y caminos.
Para hacer frente a la inversión necesaria para estas obras el Municipio debió concertar empréstitos en el exterior y en el país. Los be-

�232

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

233

neficiarios la sufragaron y sus propiedades se valorizaron.
CUADRO 1

La extensión de la red de saneamiento, de la provisión de agua potable y de energía eléctrica eran necesarias para mejorar la calidad de
vida de la población a que aspiró explícitamente el batllismo. Para
ésta, tanto la que arribó desde el exterior como la que debió emigrar
del medio rural, la transformación y embellecimiento de Montevideo
se constituyeron en un imán. Se estima que entre 1908 y 1930 la población del país aumentó poco más de un sesenta por ciento, mientras que
la de la capital se duplicó 18 •
Los promotores privados fueron otros de los puntales que estimularon y se beneficiaron del cambio urbano. A la acción de uno de los
pioneros más notorios, el rematad~r Francisco ~iria, se le agre~aron
otros. Pero fue particularmente el sistema financiero el que asum1ó este rol, adquiriendo un destacado protagonismo.
Hacia 1930 la red bancaria privada nacional podía ser definida como "moderna": el 56% de las instituciones existentes ese año habían
sido fundadas en las dos primeras décadas del siglo (cuadro 1).
La banca privada nacional cumplía más una función comercial que
económico-financiera y algunas de las instituciones -como el Banco
Popular del Uruguay~ reconocían su origen en el negocio de tierras 19•
El aumento de la población iba parejo al crecimiento territorial urbano. Los principios que legaron las leyes de Indias, de que los ejidos
precisaban los limites de las ciudades, y que hacia afuera se extendían
los terrenos de propios y las chacras, ya habían sido sepultados y convenientemente olvidados. En 1915 un artículo periodístico publicado
en El Siglo reconocía que Montevideo no había crecido en altura,
extendiéndose en cambio "de un modo sorprendente y hasta anormal,
puesto que ocupa hoy una superficie que solamente suelen cubrir ciudades siete ocho veces más populosas"20 •

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Ya en el último cuarto del siglo anterior la banca privada nacional
se había orientado a satisfacer la demanda de tierras originada por el
aumento poblacional montevideano. Entre 1907 y 1911 se fundaron
una treintena de nuevos barrios y en este auge participaron activamente las instituciones bancarias (cuadro 2).
Algunas como "La Caja Obrera" se vanagloriaban de haber innovado el sistema de venta de propiedades y terrenos, incorporando
las hipotecas a diez años, pagaderas en mensualidades21• La acción

ANTIGUEDAD DEL SISTEMA BANCARIO PRIVADO NACIONAL
EXISTENTE EN 1930

lnsdtudón
1- Banco de Crédito
2- Banco de Cobranzas, Locaciones
y Anticipos
3- Banco Comercial
4- Banco Francés Supervielle
5- Banco Italiano del Uruguay
6- La Caja Obrera
7- Banco Mercantil del Río
de la Plata
8- Banco Popular del Uruguay
9- Banco Territorial del Uruguay

Año de fundación
1908
1889
1857
1887
1887
1905

1915
1902
1912

Fuentes: Banco de la República Oriental del Uruguay, Sinopsis Económica y
Financiera del Uruguay - Estadística Retrospectiva, Montevideo s.f..; El Libro del Centenario del Uruguay, Montevideo, Agencia Capurro, 1925, M. Blanca París de Oddone, Roque Faraone, Juan Antonio Oddone, Cronología comparada de la Historia del Uruguay 1830-1945, Montevideo, Universidad de la
República, 1966.

bancaria se extendió a los balnearios del este: el Banco de Cobranzas,
Locaciones y Anticipos comercializó los solares de "Las Toscas" y "Solis", el Francés Supervielle los de Punta del Este.
Los plazos fueron extendidos: de las ventas en cuotas a diez años
se pasó a treinta. En 1930 se denunció en el Parlamento que únicamente uno de los bancos, el Francés, se inclinaba a aceptar para sus operaciones un plazo máximo de diez años. Los restantes trabajaban a treinta
años, lo que si bien facilitaba la adquisición de la propiedad por los
sectores de menores ingresos, llevaba a una valorización desmedida:
"Se viene a cobrar en definitiva mil o dos mil pesos por lo que vale
en realidad diez" 22•
El Estado intervino y la ley de 17 de junio de 1931 fijó las condiciones para la enajenación de inmuebles a plazos.

La banca también intervino en la construcción de viviendas. Esto
benefició particularmente a los sectores de ingresos altos y medios. Po-

�234

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

CUADR02

BANCA PRIVADA NACIONAL. FlJNDACION DE ALGUNOS BARRIOS
RESIDENCIALES EN MONTEVIDEO. 1908-1911

Año Institución
1908 Banco Popular del Uruguay
1908 Banco Popular del Uruguay
1908 Banco de Cobranzas, Loe.
y Anticipos
1908 Banco Popular del Uruguay
1908 Banco Popular del Uruguay
1908 Banco Francés SupervielJe
1908 Banco Popular del Uruguay
1909 Banco de Cobranzas, Loe.
y Anticipos
1909 Banco Popular del Uruguay
1910 Banco Popular del Uruguay
1910 Banco Popular del Uruguay
1910 Banco de Cobranzas, Loe.
y Anticipos
1911 Banco Francés Supervielle
1911 Banco de Cobranzas, Loe.
y Anticipos

Nombre

Localizadón

Edison
próximo Buceo
Eduardo VII Propios y Av. Italia
La Palma
Larrañaga y
Montecaseros
Gral. Artigas Rivera y Comercio
25 de Agosto Millán
Dr. A. Cabral Industria y
Gral. Flores
Latino
Rivera y Comercio
Fondos Capilla
Jackson
Piedras
Gral. Flores
Blancas
Marconi
Cerca Hipódromo
Uruguay
Nuevo Malvín
Isabelino
Larrañaga
Bosch
Capurro
próximo a la Bahía
Dr. Gonzalo Malvín
Ramírez

-

Fuente: Alfredo R. Castellanos, Historia del desarrrollo edilicio y urbanístico
de Montevideo (1829-1914). Montevideo, Junta Departamental, 1971; pp.
248-250.

siblemente el sector popular no recurrió masivamente a este mecanismo financiero. Su limitada capacidad económica y su mentalidad que
consideraba a la hipoteca exigida como un recurso desdoroso y posiblemente ruinoso llevó al camino de solucionar la necesidad de un techo por el recurso de la auto-construcción23 •
La banca concedió préstamos para la construcción de viviendas y
construyó viviendas que luego comercializó en barrios residenciales.
El Banco Hipotecario estatal, nacionalizado en 1912, también intervino en el mercado concediendo créditos para la construcción de viviendas. A juzgar por la sucesión de proyectos parlamentarios para la
construcción de viviendas económicas y a una iniciativa para fundar

235

un "Banco Constructor del Estado" discutida en 1930, su acción fue
insuficiente para beneficiar a obreros y empleados, canalizándose además a auxiliar las necesidades de los sectores de medianos y altos ingresos. A mediados de la década del veinte la banca privada se queja·ba de la competencia del Hipotecario en los préstamos para la construcción de edificios de apartamentos, con la condición de que se le
concediese la anticresis de los alquileres24 •
Dado el aumento de la población de Montevideo y de la consiguiente necesidad de solucionar su demanda de viviendas se incrementó la
construcción de casas y edificios de renta.
La banca privada nacional también se encargó de la administración de este tipo de propiedades, reclamando el Banco de Cobranzas,
Locaciones y Anticipos el reconocimiento de haber sido la primera institución que implantó este tipo de negocios25 • Hacia finales de la década del veinte el Francés Supervielle publicitaba en Argentina, Brasil
y Paraguay el alquiler de viviendas durante el verano en Pocitos, Malvín, Carrasco, Atlántida, Piriápolis, Punta del Este, etcétera26•
Los negocios inmobiliarios urbanos y rurales permitieron en buena medida el desarrollo del sistema financiero nacional.
LA CAPTACION DE RECURSOS POR EL ESTADO
El modelo que el batllismo intentó impulsar, que le asignó al Estado
un nuevo papel económico sumado a las funciones tradicionalmente
cumplidas, requirió capitales.
El nuevo país -el pais de las empresas estatales, de la red vial y
férrea, competitiva de los ferrocarriles británicos, de las ramblas y hoteles municipales, de los liceos de enseñanza secundaria en el interior,
de las redes de saneamiento y agua potable, de los edificios públicos
faraónicos, de las amplias avenidas y calles pavimentadas, de la vivienda
decente y el mejoramiento de las condiciones de vida, de la colonización agraria- buscó financiarse con la venta de valores públicos, con
el endeudamiento interno y externo, participando activamente en la expansión del mercado.
Las cifras con que contamos corresponden a la segunda parte del
período aquí analizado (año 1913 -presidencia de Batlle y OrdóñezY 1930 -crisis mundial-). Entre ambas fechas la emisión circulante
de valores públicos creció en un 148%. Si en 1913 equivalió a dos veces y media de las exportaciones de ese año, en 1930 alcanzará a equivaler a cuatro (cuadro 3).

�236

Siglo XIX

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

237

CUADR03

VALORES PUBLICOS. MONTOS CIRCULANTES EN MILLONES
DE PESOS CORRIENTES

1913

%

1930

%

1. Deuda Externa e Internacional
(al 31 de diciembre)
2. Deuda Interna
(al 31 de diciembre)
3. Deuda Pública Municipal
(al 30 de junio de 1913 y
31 de diciembre de 1930)
4. Cédulas, Títulos y Obligaciones
Hipotecarias (al 31 de marzo)

120:7

72

153:5

37

15:6

9

85:9

21

3

48:3**

11

27:4

16

131:0

31

5. Total
6. Relación con el valor efectivo
de las exportaciones

168:6

100

418:7

100

4:9*

2.5

4.1

• Deuda Externa
•• 13:6 corresponden a Deuda Externa.
Fu~nte: ~aneo de la República Oriental del Uruguay, "Sinopsis Económica
Y Fmanc1era del Uruguay. Estadística Retrospectiva". Montevideo, Edición
sin fecha.

En base a los papeles circulantes se puede deducir que el menor
crecimiento entre 1913 y 1930 correspondió a la deuda externa. En 1913
computando las emisiones municipales, el 75% de la emisión circulante era en deuda externa; en 1930 había descendido al 40%. (Estas cifras deben ser relativizadas. No es descabellado suponer que los uruguayos participaron de la adquisición de títulos de su deuda externa
ni que los extranjeros pudieron invertir en valores internos).
'

la oferta de títulos -tanto externos como internos- para financiar
el modelo socio-económico. Este recurso, el de acudir al auxilio de la
deuda interna para captar los fondos necesarios para el desarrollo, se
incrementó a partir de la crisis en los primeros años de la década del
treinta. A fines de 1932 la emisión circulante comprendía títulos de deuda de empresas estatales o con intervención estatal (Banco de Seguros,
Usinas Eléctricas de Montevideo, Ferrocarriles, Teléfonos del Estado,
Frigorífico Nacional, Administración de Combustibles, Alcohol y Portland, graneros del Banco de la República, etcétera), obras públicas
(Palacio Legislativo, edificios educativos, puertos, saneamiento, etcétera), política agraria (colonización y rescate de tierras), política social
(salud, previsión social), etcétera27 •
La transformación de Montevideo y la pavimentación de algunas
ciudades del interior también requirió de fondos y la emisión de la Deuda Pública Municipal pasó a constituir del 30Jo del total circulante en
1913 al 11 % en 1930, creciendo un 886%.
El desarrollo urbano recibió otros recursos, los de parte de las cédulas, títulos y obligaciones hipotecarias, cuya emisión circulante pasó del 16% del total en 1913; al 31% en 1930; creciendo el 3780Jo.
Con respecto a la búsqueda de capitales externos se actuó pragmáticamente: existía un mercado mundial, que a partir de la primera guerra mundial se caracterizó por la irrupción de los Estados Unidos, y
a él se acudió como lo hicieron por otra parte muchos otros países latinoamericanos. El endeudamiento externo fue fundamentado en la necesidad de dejar libre al ahorro nacional para promover el desarrollo
interno28• En los hechos permitió además al Estado mantener sobrevalorada la moneda y cumplir con los pagos de los servicios a los prestamistas y benefició al capital extranjero en el nivel en que se mantuvo
la capacidad importadora del país y por los requerimientos de insumos
para las grandes obras de infraestructura.
En la captación de recursos el Estado encontró competidores. Diversos títulos de otros países podían adquirirse sin dificultad en
Montevideo29•

La nota más destacada fue la inserción en un nuevo mercado financiero a partir de 1915: el norteamericano. La emisión de deuda interna circulante creció entre 1913 y 1930 en un 451 %.

Por otra parte el sistema bancario recibió en depósitos casi cien
millones de pesos entre 1913 y 1930, estimando el Banco de la República que el ahorro nacional había crecido un 450% 30•

Si bien el estado uruguayo siempre había recurrido a la emisión
de deuda para solucionar el déficit fiscal, ahora se constata además

Pero el Estado contó también con ventajas: la de obligar a sus propias empresas económicas a adquirir parte de las emisiones o la de de-

�238

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

jarlas en caución en garantía de préstamos.
. ~ capital privad_o. I_es ofreció su garantía, pero también ventajas
ad1c1onales; La opos1c1on del batllismo al impuesto a la renta -que
fund~ento en ~~e gr~varía al trabajo- facilitó el libre ingreso y egreso
de cap1tal~s y _d1f1c~lto la evaluación y fiscalización de la riqueza privad~: Su mex1_stenc1a resultó funcional a la inversión en títulos, que
se v10 favorecida por la exención impositiva.
El auge de los valores hipotecarios -cuya emisión fue la de mayor crecimiento en cifras absolutas entre 1913 y 1930- fue auxiliado
por el fraccionamiento de los Títulos, cuyo valor mínimo de veinticinc? pesos nominales los situó al alcance del pequeño ahorrista favoreciendo s_~ colocación y en la tasa de interés del 6%, considerada alta
en relac1on a los bancos europeos31 •
A comienzos _de los añ~s treinta_l~s distintos títulos ofrecidos por
el E~tado co~pet1an entre s1 por rec1b1r la preferencia pública, y la red~c1da capacidad de absorción del mercado de capitales y la crisis ambientaron un pro~ecto para obligar a la banca privada a orientar parte
del ahorro depositado en sus instituciones a la adquisición de valores
públicos.
EL PESO DE LA MENTALIDAD
El pod_eroso sector mercantil que Montevideo había parido -la "aristocracia del bacalao", como la denominó con sorna Angel Floro
&lt;::o~t~- no desdeñó la apropiación de tierras y ganados -estableciendo
v1VJf1cantes vasos comunicantes entre el mundo comercial y financiero
Y el rural- Y fue extremadamente conservadora en sus inversiones.
En general había optado por huir del riesgo productivo de la inseguridad en el éxito, de los esfuerzos prolongados.
'
Y e~ esto tenía una tradición histórica. Los préstamos usurarios a
lo~ part1c?la~es ~ el Estado fueron el entorno propicio para gestar las
pnmeras mst1tuc1ones bancarias nacionales. El sitio de Montevideo dur~nte la denominada Guerra Grande había valorizado la tierra de la
cmda~, Y la ~casez ~~ vivienda para albergar al constante flujo inmigra!ono babia perm1t1do obtener alquileres que se traducían en un int~res no menor al doce por ciento anual, y hasta un veinticuatro por
ciento anual32•

Henry Patdck -que no era otro que el seudónimo del rematador

239

de terrenos Francisco Piria- constató que parte de las riquezas obtenidas por el abstecimiento de los beligerantes durante la guerra del Paraguay habían sido invertidas en las tierras de los contornos de la ciudad que, transformadas en quintas, albergaron los palacetes en los que
la clase alta buscó refugiarse los fines de semana y durante el verano,
antes de que el descubrimiento de la costa les permitiera gratificaciones más reconfortantes y saludables33 •
La especulación y la usura sirvieron de escalón social a muchos
advenedizos en busca de fortuna.
Hombres que apenas sabían sumar han encontrado en la hipoteca la
ciencia sublime del amontonamiento, el organismo hembra poderoso y prolífero de la multiplicación pecuniaria. Así han alineado fincas, y sobre los despojos de Jos caídos en la batana, han podido pasar revista al botín de guerra, echando en la balanza del enaltecimiento social de sus hijos, no la espada de Breno, sino las esculturas
de sus propiedades, que pesan mucho más,

escribió Máximo Torres (Carlos M . Maeso) en Divagando. .. en 189534•
Con tales blasones, la aristocracia hipotecaria, la aristocracia del
bacalao, la fmanciera, la tasajocracia y los grandes propietarios rurales -cuyos miembros en ocasiones llegaron a concentrar todos estos
patronímicos- permitieron tempranamente, en 1867, el surgimiento
de la Bolsa de Valores de Montevideo, casi por generación espontánea, sin apoyo gubernamental y que en un país con estancias, saladeros, comercios y algunos talleres -en ancas de la experiencia europea
y poder adquisitivo de su población extranjera- se orientó a la comercialización de una mercadería que podía ofrecer en ese momento:
la deuda pública35 •
Los·propietarios rurales, tanto los que residían en los centros urbanos como aquellos renuentes a abandonar la cotidiana compañía de
sus ganados, no fueron menos conservadores en sus inversiones. Cuando
no aseguraban el techo a sus familias en alguna ciudad en la que sus
hijos podían adquirir los rudimentos educativos necesarios para pulir
sus personas, y aún en esos casos, encontraron en la compra de tierras
y ganados y el atesoramiento del oro, el mejor soporte para una estructura mental cuyo contacto con la naturaleza sirvió para reforzar
los valores que también compartía con el horno urbanus: status, seguridad y bienestar económico36 •

Estos indicadores externos de la riqueza, que también lo eran en
aquella sociedad abierta del prestigio, fueron igualmente abrazados por

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los _industriales que lograron trascender su condición de modestos tallenstas, y elevados a la condición de aspiración vital por estos últimos.
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Siglo XIX

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-/930)

241

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Si todo pudiese ser reducido a un torneo de alpinismo se puede
afirmar que en la cúspide del pico a escalar, justo en el sitio en que
los q_ue, llegaban debían clavar su bandera, la recompensa a la hazaña
c?nsistia_ en comprar terrenos y estancias, en tener una buena provisión de libras de_oro, g~ado, títulos de deuda, casas de renta y alguno,s acreedor:s _hipotecanos ¿Se podía legar algo mejor a los hijos, ademas de la actmdad -con su activo y pasivo- en que se había amasado la fortuna original?
Con (o contra) esta mentalidad debería luchar el batllismo. Lamen~blemente los estudios sobre mentalidades -salvo algunos esfuerzos
pioneros- no se han desarrollado en Uruguay37 • Sería interesante seguir los textos_ d~ enseñanza ~on los que se formaron los elencos polític?s para percibrr la concepción de país que se trasmitió a las generaciones de educandos. En tal sentido es revelador repasar las páginas
de _la &lt;?eo~rafía de la República Orient.al del Uruguay redactada por
Lms Cmcmato Bollo, obra que en 1914 iba por su undécima edición.
El aut?r, al hablar de industria, se refirió a la ganadería, los saladeros,
la agncult~a, y la, pr?ducción de quesos, vinos y de frutas. El papel
del comercio de transito fue convenientemente resaltado. Al finalizar
la construcción de varias de las líneas férreas proyectadas aquí y en
los países vecinos, Montevideo "será el centro de todas las 'comunicaciones rápidas del centro del continente con el litoral del Atlántico"
sirviendo a Perú, Bolivia, Paraguay, Río Grande del Sur y Matto
Grosso.
. L~ más curioso es que don Luis Cincinato Bollo participó de
la ilusión de Batlle:
Nos~tros podemos hace~ lo mismo (que en Ostende y Seveninge, en
Bélgica y Holanda), y urur Ramírez con Pocitos, Buceo, Malvín y Carrasco por una rambla para tener un paseo que sólo podría superarlo
el que une MONTECARLO a NIZA en la costa del Mediterráneo.
Después la rambla debería seguir costeando las playas de Santa Rosa, Atlántida de Canelones hasta Piriápolis y Punta del Este y haríamos de nuestra República el primer país balneario del mundo38 •

Para los adol:5centes de la década del diez, Uruguay era un país ganadero _que d~bia mantener y desarrollar la prestación de servicios (comercio, tunsmo) y las agroindustrias.
El modelo que el batllismo buscó impulsar, con su extremada am-

bición, requeriría ingentes capitales ¿Si la población con poder adquisitivo debía -junto con el capital extranjero- oficiar de banquero del
Estado, quién lo sería de la industria?
La oferta de valores públicos por el Estado se reencontraría con
la mentalidad conservadora del país de inmigrantes del siglo XIX. Y
aunque un difusor del industrialismo tan consecuente como Juan Carlos Quinteros Delgados en 1918 reconoció como mal étnico el conservatismo de la economía privada, su optimismo de que podía no sér imposible "la rectificación de estas costumbres atávicas" resultó en los
hechos bastante desmesurado39•
Poco antes del golpe de Estado de 1933, uno de sus impulsores,
el herrerismo, entendió que el batllismo perseguía la propiedad "porque ellos ocultan sus grandes fortunas en títulos de deuda, que permiten a los tenedores pasar por pobres y eludir el pago de impuestos" 40•
Esta acusación hecha a un sector político podía extenderse a una
parte de la sociedad uruguaya.
¿QUIEN FINANCIA LA INDUSTRIA?
Si la inversión se rige, entre otras cosas, por la relación rentabilidadriesgo, de acuerdo a un índice de valorización que hemos elaborado
para algunos rubros (para aquellos en que encontramos cifras) podemos concluir que la adquisición de tierras fue una de las mejores opciones en el período 1900-1930, ya que el aumento de su valor -a pesar de que su renta descendió en las coyunturas críticas- se ensambló
con la mentalidad dominante, que vió en su posesión una fuente de
poder, prestigio y seguridad (cuadro 4 y anexo).
El Banco de la República contabilizó el total de hectáreas enajenadas entre los años 1915 y 1930, sin descriminar su origen (urbano, suburbano, rural). Pero teniendo en cuenta la superficie total del país, las
cifras aportadas por la institución oficial permiten afirmar que en tres
lustros se comercializaron nueve millones de hectáreas, el equivalente
a la mitad de la superficie del Uruguay41• Las particiones y transmisiones -los otros dos items considerados por las estadísticas del
República- elevan la " movilidad" en tierras a más del noventa por
ciento de la superficie total del país.
Este proceso coincidió con el auge de la urbanización y el aumento de la superficie destinada a la agricultura; y también con la " nacionalización" del suelo uruguayo -en buena medida en poder de extran-

�242

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

CUADR04
INDICE DE PRECIOS EN URUGUAY. 1900-1930

t
V

w
l-

o,

Años
1900
1901
1902
1903
1904
1905
1906
1907
1908
1909
1910
1911
1912
1913
1914
1915
1916
1917
1918
1919
1920
1921
1922
1923
1924
1925
1926
1927
1928
1929
1930

Precio
Hectárea
Tierra

100
125
151

155
173
213

238
282
336
359
326
299
294
322
306
305
289
306
293

Promedio
Cabeza

Bovino

100
103
92
79
77
88
87
105
186
212
218
191
191
245
275
291
182
122
123

155
160
139
124
140
136
163

Costo
Edificación
100
106
110
111
112
117
120
124
133
141
145
144
148
150
152
150
168
178
214
220
239
234
235
227
238
233
230
219
214
213
215

Valor del Peso
en relación a
la libra esterlina
85
91
94

95
96
100
103
106
114
121
124
123
126
128
130
128
144
152
183
188
204
200
201
194
203
199
197
187
183
182
184

100
100
100
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100
100
102
102
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118
124
86
84

84
90
94
98
98
98
74
78

Fu~nte: Henry Fmch, H1sttma Económica del Uruguay Contemporáneo, MonteVIdeo, E.B.O., 1980, p. 274; Agustín Ruano Fournier Estudio económico
de la producción ~e las carnes, del Río de la Plata, Mont~video, Peña y Cía.,
1936, p. 3~5, R~VJsta Eco~om1a, _No.~• Montevideo, Febrero de 1934, p. 186;
~ROU, Smo1!s1s Económica y F1nanc1era del Uruguay-Estadística Retrospectlva. Montevideo, s.f., p. 102; Eduardo Acevedo, Anales Históricos del Uruguay, Montevideo, Barreiro y Ramos, 1934, tomo V, p. 626.

243

jeros en el siglo XIX42- y el triunfo del frigorífico entre 1905 y 1912.
Este último, al requerir un tipo de ganado mejorado, estimularía la
invernada y la adquisición o arrendamiento de las mejores pasturas.
El hecho de que los ganaderos uruguayos -revelando el peso de la mentalidad comercial- buscaran la mayor ganancia posible en el mínimo
de tiempo, sin plegarse masivamente ni al cruzamiento ni a la pradera
artificial, los llevó a requerir mayores extensiones de tierras, y a competir por ella con los agricultores. Por otra parte el engorde y comercialización de ganados fue un excelente negocio por lo menos hasta la crisis en los primeros años del veinte, en que los precios se deprimieron
(en tal sentido la comparación del cuadro 4 no resulta muy significativa, si se tiene en cuenta el aumento de los costos de explotación y se
repara en el hecho de que hacia 1930 gran parte del ganado estaba mestizado y había mejorado en calidad, sin llegar al "óptimo" frigorífico
que, una vez alcanzada la "frontera agropecuaria", sólo se podía lograr mediante el cruzamiento y la alimentación en praderas artificiales).
En el rubro tierras también debemos incluir la comercialización de
terrenos, en pueblos, villas, ciudades y balnearios: es decir el fraccionamiento destinado a albergar viviendas y casas de veraneo.
No tenemos idea del aumento del precio de la tierra en Montevideo. Se ha dicho que los valores de los terrenos en la mejores zonas
de la ciudad aumentaron cien veces al abrir los tranvías las áreas suburbanas para la construcción de viviendas43•
Pero no eran sólo los sectores de menores ingresos los que demandaron nuevos espacios. Carrasco fue pensado como un balneario aristocrático para evitar el hacinamiento y la "confusión de clases" que
provocaban Ramirez y Pocitos44 • En 1931 figuraban como propietarios de terrenos en el Balneario Solís apellidos vinculados a las actividades mercantiles, industriales, financieras, propietarios rurales y connotados políticos: Quincke, Mailhos, Supervielle, Lanza, Seré, Pardo
Santayana, Illaraz, Eduardo Acevedo, José Serrato, etcétera45 • Si bien
es posible que se hayan beneficiado de la necesidad de que sus personas prestigiaran el lugar, no se puede obviar que entre los promotores
(y principales usufructuarios de la comercialización del loteo) de los
balnearios se encontraban representantes del poder económico. Así integraron la "S.A. Balneario Carrasco", A. Arocena, vinculado a la
banca y Esteban Elena, gerente de una compañía tranviaria extranjera
y miembro del directorio del Banco Popular. Presidió la "S.A. La Floresta" el doctor Miguel Perea, abogado y banquero. Las tierras en las
que se erigiría La Paloma fueron adquiridas por los propietarios de
la poderosa firma comercial del norte uruguayo "Nicolás B. Solari".

�244

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (/900-1930)

Algunos industriales uruguayos se habrían orientado a la compra
de terrenos como antes lo habían hecho a las de propiedades rurales
(Mailhos, Caviglia, Salvo, constituyen ejemplos de lo Último).
Hacia 1930 el gerente del Banco de la República estimaba que la
venta de terrenos a plazo sólo en Montevideo había dado lugar a la
formación de obligaciones por más de doscientos millones de pesos,
lo que
equivalía a dos veces el total de las exportaciones del citado
año46•
A juzgar por el aumento del costo de la edificación, la construcción de viviendas fue otro de los "buenos negocios" del período (cuadro 4).
Contar con un techo fue una de las máximas aspiraciones del inmigrante junto a la de poder dejar a sus hijos el mayor número posible
de "puertas", es decir casas y edificios de rentas. Esta costumbre estaba ya bien arraigada en la sociedad uruguaya al efectuarse en 1908 el
censo de población y vivienda. Sus resultados fueron reveladores: la
población inquilina era el 67.97% del total de la de Montevideo; y el
63.79% de las casas ocupadas en la capital eran alquiladas47•

245

ciones hipotecarias en circulación entre los años 1913 y 1930 equivalió
a la exportación realizada por el país en este último (cuadro 3). Estas
cifras merecen una precisión. El Banco Hipotecario no orientó todos
sus recursos al medio urbano, ni todos sus préstamos se aplicaron a
la construcción. Según sus propias fuentes entre 1920 y 1932 el crédito
hipotecario fue de casi 183 millones de pesos, de los q~e más de 78
fueron al medio rural. Por otra parte no controló la totalidad del mercado hipotecario: en el ejercicio 1929-30 llegó a abarcar el 42.53_%. La
otra mitad quedó en manos de particulares (escribanias, comerciantes,
instituciones bancarias, etcétera).
Un buen conocedor del mercado inmobiliario, como lo fue el director de La Revista Territorial entendió que en
el Uruguay lo mismo que en la República Argentina, se opera en b_ie-

nes inmuebles con intensidad extraordinaria, sin precedentes en nmgún otro país de América y Europa. Estos negocios a_traen pod~rosamente la atención pública, y en épocas ~oririales estunulan la mversión de capitales con fines de especulación .

La duplicación de la población de la Capital que reveló el censo
municipal de 1930 es también un dato elocuente para aquilatar la multiplicación de la oferta de viviendas que se debió producir consecuentemente, a pesar de la temprana aparición de cinturones de construcciones precarias, con ranchos de madera y de lata48 •

El Concejo de Administración Departamental de ~ontev_ideo ~timó Jo invertido en edificación entre 1913 y 1931 en mas de ciento cmcuenta y cinco millones y medio de pesos (una vez y media las exp_ortaciones de 1930). Como estas cifras son tomadas de las declarac!ones
de los permisos de construcción -es decir de las constr_ucc1ones
"formales"- en un periodo en que su costo aumentó cons1der~blemente, habría que pasarlas a precios constantes para tener una idea
más acabada de su magnitud mínima52•

En plena crisis, en 1931, la fundamentación de un proyecto de ley
entendió que el alquiler de viviendas era el renglón "más alto en la carestía de la vida" y un Consejero integrante de la rama colegiada del
Poder Ejecutivo lo estimó en la tercera parte del ingreso nominal de
un funcionario público. "Se edifica enormemente en Montevideo y los
alquileres
no bajan" fue el cáustico balance de otro legislador, meses
después49•

Los industriales tampoco se sustrajeron a estas inversiones. El gerente del Banco Popular, Pedro Cosio, ex-ministro y p~idari~ del ~esarrollo de la industria nacional, se quejaba de que los mdustnales 10vertían sus utilidades en campos para arrendar o en edificios para renta, clamando por aumentos de protección en épocas de crisis53 •

El propio Banco Hipotecario hizo partir el desarrollo progresivo
de la edificación en Montevideo del año 1918, reconociendo en los préstamos urbanos el renglón más importante de sus operaciones: "El desarrollo edilicio de la ciudad de Montevideo, los grandes capitales invertidos en inmuebles de renta, negocios y residencia, han contado con
un abundante aporte en el crédito hipotecario" 50•
Como ya se mencionó, la sola emisión de títulos, cédulas y obliga-

AJ constituirse a mediados de la década del veinte la "Sociedad
de Propietarios de Bienes Raíces del Uruguay", fue su vice-president_e
el industrial Carlos Anselmi, uno de los fundadores de una de_ las pnmeras entidades gremiales del sector fabril, la "Liga Industnal", en

187~.
Las actividades de la Bolsa de Montevideo atrajeron la atención
y sirvieron para captar parte del excedente de capital. En t~ sentido
las quejas de los contemporáneos fueron constantes. Los capitales, en

�246

Siglo XIX

El fomento del ahorro fue encarado oficialmente y su repercusión
sobre el sistema financiero ya ha sido mencionada.

El modelo de país que había enunciado el batllismo había producido la alarma de los sectores más conservadores de la sociedad uruguaya, contrarios al estatismo, la extensión de la legislación social y
a algunos presupuestos de su política agraria.

Agreguemos que en relación a la paridad legal el peso uruguayo
mostró una relativa estabilidad (cuadro 4), valorizándose en algunas
oportunidades y cayendo en otras (en 1921 su desvalorización frente
al dólar fue de 35%, y en 1922 del 16% con respecto a la libra esterlina, según fuentes del Banco de la República).

A pesar de que el discurso batllista reflejó hostilidad en ocasiones
hacia el capital extranjero, el gran latifundio y algunos monopolios privados, y quizás por ello, el Estado pudo absorber capitales, a los que
dió su garantía y un interés constantes hasta que en 1932 y 1933 la crisis obligó a cambiar las reglas del juego.

Id

,-

O ·

247

especial el gran capital, absorbió parte del emisionismo de títulos que
se volcó en el país.

Sin embargo, éstos, como inversionistas, parecen haberse movido
por razones de rentabilidad y conveniencia, prescindiendo de consideraciones ideológicas. En 1918, la Federación Rural resolvió vender Títulos Hipotecarios de su propiedad para adquirir Deuda Interna de Conversión al 6.5%, porque "de esta manera se obtiene la ganancia demostrada y se mejora el tipo de interés". En 1929, el diez por ciento
del activo de la Unión Industrial Uruguaya lo constituían títulos de Deuda Pública. El balance del año 1931 del Banco La Caja Obrera mostró
la existencia de títulos de Deuda Pública por una suma equivalente aJ
42% de su capital en 1930. Y el gerente del Banco de la República entendió que el capitalista extranjero estaba "mucho más dispuesto a suscribir un empréstito nacional o municipal o de una empresa industrial
del Estado, que suscribir acciones de una exportación industrial privada ( ... )"ss_

&lt;
o

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (/900-/930)

En la Bolsa se corría riesgos, pero se contaba con bienes fácilmente liquidables. Por otra parte, eJ otro modelo, el de la "ciudadbalneario" , el que valorizaba tierras y propiedades, el que procuraba
mejorar las condiciones de vida de la población y atraer el turismo,
¿perjudicaba los intereses económicos de los que más tenían?
El libre ingreso y egreso del flujo financiero permitió que se afincaran capitales de otros países pero también que emigraran capitales
uruguayos•.
El balance de ambos movimientos es imposible de cuantificar. Conformémonos con reconocer su existencia.
• Al desatarse la primera gran conflagración mundial, en 1914, se estableció la incooversión del peso uruguayo y se adoptaron restricciones a las exporta ciones de oro.

Resta citar la inversión en un bien de consumo que revolucionó
al mundo, y también al Uruguay: el automóvil.
Hacia 1930 la deuda pública interna y externa había permitido la
construcción de la red vial, cuya extensión y alcances eran aún limitados al sur y este del país, y la pavimentación de buena parte de Montevideo y de algunas ciudades del interior. El automóvil pudo así ganar
la calle y también la carretera.
Su difusión fue facilitada por la instalación en la década del veinte de plantas de armado de dos de las empresas norteamericanas más
importantes, "Ford" y "General Motors", y por la concesión de préstamos bancarios para su adquisición. En 1930 se informaba que Uruguay era, después de Estados Unidos y Cuba, el país americano que
tenía mayor número de automóviles en relación a su superficie y población; ocupando el tercer lugar en América del Sur, en números absolutos, superándolo únicamente Argentina y Brasil56• En 1930 había
en Montevideo registrados 37 00()57. Uno por cada dieciseis habitantes.
¿Qué pasó con la industria? La industria mientras tanto siguió creciendo a una tasa que ignoramos, multiplicando el número de establecimientos y aumentando la absorción de mano de obra. El Censo I~dustrial realizado entre los años 1929 y 1930 mostró una estructura piramidal, con una amplia base ocupada por pequeños establecimientos
y cuya punta estaba constituída por una minoría de grandes fábricas,
con capital y en algunos casos moderna tecnología58• En su~ ~ectorios figuraban apellidos vinculados tradicionalmente a la act_lVld~d fabril a la mercantil financiera e incluso en algunas ramas -fngonficos,
ins~mos para el a~ro- a la rural. La diversificación de las i~~ersiones el apostar simultáneamente a varias fuentes de acumulac1on, fue
un; de las caractarísticas del "poder económico uruguayo", a la que
no escaparon los mismos industriales. Fu_e e~ este período que el ~pita! extranjero, beneficiado por el protecc1orusmo esta~, desarro!lo la
industria frigorífica y en que la actividad toda conoció el desafio de
la renovación tecnológica, de la posibilidad de utilizar la energía eléctrica y el fuel-oil.

�248

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

A pesar de estos logros, Uruguay estaba aún lejos de completar
su proceso de industrialización, de abastecer a su propio y crecido mercado interno en muchas ramas.
Los grandes industriales no daban el ejemplo: ellos también sustraían capitales a su desarrollo productivo para emplearlo en operaciones especulativas rurales y urbanas.
Sin embargo algunas industrias a fines de la década del diez declararon ganancias del 20 y 30% sobre su capital59• Y aún así, queda la
incógnita si no le sumaron al capital la existencia de materias primas
y combustibles, por lo que podrían haber sido mayores.
La comercialización de acciones en la Bolsa de Montevideo, tenia
escasa importancia en el total de sus operaciones (cuadro 5). AJ 31
de diciembre de 1931 cotizaban sus valores una veintena de empresas,
entre bancos, fábricas y sector mercantil. De ellas, doce podían ser vinculadas a actividades industriales, de acuerdo a las categorías censales
utilizadas en ese entonces: cervecerías, agua mineral, papel, vidrio, productos lácteos, calzados, imprenta, arenera, construcción60•

Esta docena de sociedades anónimas fabriles representaban a un
sector que según los criterios de la estadística oficial contaba con más
de siete mil establecimientos.
Pensar en desarrollar un capitalismo en base al apoyo de los inversionistas y a la emisión de valores bursátiles podía ser una aspiración
de futuro, o una fantasía. Las sociedades anónimas industriales eran
pocas y la competencia del Estado en la captación de fondos muy
grande.
Por otra parte, permítasenos insistir, la mentalidad tradicional pesó,
y mucho. La actividad manual o industrial no era bien vista por todos
los sectores sociales. Muchos productos nacionales debieron ser comercializados como extranjeros para ganar el favor público Oa ley de etiqueta obligatoria que compelió a especificar el origen de la mercadería
es de 1932). El prestigio de la actividad y el de su producción por lo
tanto no podían convocar a todos los ahorristas e inversionistas. Pero
de haberlo hecho, también jugaba la vulnerabilidad del mercado, de
un mercado que estaba en crecimiento pero que aún no era -y la vida
mostraría que tampoco lo iba a ser- un gran mercado.

249

CUADRO 5
MONTOS OPERADOS EN LA BOLSA DE VALORES DE MONTEVIDEO
(% SOBRE EL TOTAL)

1900
1901
1902
1903

1904
1905

1906
1907
1908

1909
1910
1911
1912
1913
1914
1915
1916
1917
1918
1919
1920
1921
1922
1923
1924
1925
1926
1927
1928
1929
1930

Valores

Valores

Públicos

Privados

Total

94.5
92.4
81.7
83.3
90.4
70.3
66.3
79.8
63.6
52.9
38.1
16.0
41.1
67.7
90.0
98.7
98.7
95.2
97.1
94.6
98.4
99.1
99.3
98.0
99.2
98.8
98.2
95.1
97.5
94.6
96.6

5.5
7.6
18.3
16.7
9.6
29.7
33 .7
20.2
36.4
47 .1
61.9
84.0
58.9
32.3

100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100

!O.O
1.3
1.3
4 .8
2.9
5.4
1.6
0.9
0.7
1.1
0.8
1.2
1.8
4.9
2.5
5.4
3.4

Fuente: Academia Nacional de Economía, Contribución a la Historia Económica del Uruguay, Montevideo, 1984; p. 582.

�250

Siglo XIX

_¿Qué podía ~sperar el sector fabril del sistema financiero? Quizás
el d1a en que algun uruguayo acceda a los archivos de un banco privado pueda contestar con cierta amplitud esta interrogante.
Es de suponer que las grandes empresas extranjeras pudieron con~ar con el apoyo de las instituciones bancarias de sus países de origen
1~t~l~das en el Uruguay, especialmente las norteamericanas y
bntarucas.
, Siendo optimistas se podría pensar que algunas vinculadas a los
nucleos de inmigrantes italianos y españoles pudo apoyarlos.
_Pero a p~sar de estas posibilidades, que serían excepcionales, las
quejas de los mdustriales fueron constantes. No contaban con préstamos de fomento, a plazos largos y bajo interés.
Como tampoco las lamentaciones de los industriales en Uruguay
d~ben sorprender,_ y~ que eran y son una de sus tareas auxiliares y habtt~ales por lo c_ottdi~nas, se pu~de mantener la hipótesis que las institu_c10nes bancanas pnvadas nacionales, aún aquellas que tenían industnales en sus directorios, siguieron las pautas del mercado atendiendo
a 1~ rentabilidad_ y eficiencia de su especificidad como empresas. Es
~ecrr que :oncedieron préstamos a corto plazo, con garantía hipotecana Ya un mterés que tenía que competir con el que abonaba el Estado
a sus títulos.

. _La ~emial empresarial representativa de la industria no fundó una
1nst1tuc1on bancana específica para el sector. En buena medida la idea
de cr~ bancos de fo?1ento industrial, y hubo algunos proyectos en
tal sentido, fue sosteruda y defendida por algunos de los administradores del Est~do, por_ algunos políticos. Estos pensaban que era una
tarea que deb1a as~ el Estad?: Los particulares estaban muy ocupados, P?r mentalidad y rentabilidad, en sus propios negocios como
P3:fª ~edicarse .ª la filantropía sectorial. Es más, cuando se funda el
F1:1g~nfic~ Nacional en 1928, como cooperativa de ganaderos con apoyo
e mJerenc1a estatal, no se financia con la comercialización de acciones
e~, el mercado sino con un empréstito y con un impuesto a la transacc~on de ganado_s que posteriormente se transformaría en acciones, medt~te la coacción de un acto legislativo. Y el Nacional fue creado para liberar ~ los productos rurales de los manejos del trust de frigoríficos extranjeros.
En 1928, la aprobación de la ley de Prenda Industrial permitió al
Banco de la República, estatal, abrir una linea de crédito industrial,

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900.1930)

251

a bajo interés y en plazos relativamente largos, apreciando el empleo
económico del dinero. El mismo comprendía la instalación o ampliación de industrias, compra de maquinarias y herramientas, adquisición
de materias primas, ampliación de edificios, capital de giro, etcétera61 •
Las cantidades prestadas fueron en su comienzo pequeñas en relación
a las colocaciones totales del Banco, pero era un paso.
En 1929 un proyecto batllista de protección industrial, que no fue
aprobado, propuso concertar un empréstito para conseguir fondos y
apoyar así a la industria saladeril y a la manufactura privada
nacional62•
En rigor, el Estado utilizó minoritariamente su endeudamiento para
desarrollar o apoyar al sector fabril. La estatización de los servicios
eléctricos, del República, o la posterior creación del Nacional y de la
Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (1931)
insumieron sólo parte de los fondos captados, ínfima si a la Deuda se
le suman los papeles Hipotecarios.
Más bien se orientó a crear la infraestructura de puertos, ferrocarriles y carreteras tan necesarios para el sistema productivo interno como para el comercio y el turismo de sus vecinos.
El desarrollo del modelo de la "ciudad-balneario", paso previo
al más ambicioso del "país-balneario" que estaba implícito en el primero, estimuló sin embargo industrias destinadas a abastecer al consumo y a la especulación urbana.
La depuración de los resultados censales de 1929-30, efectuada en
1936, asignó al grupo de la construcción y sus derivados -que a nuestro juicio sólo comprendió algunas de las actividades que se encadenan con la construcción-, el 24% de los establecimientos, el 21 O/o de
los capitales líquidos, el 320/o del personal ocupado y el 230/o de los
valores producidos63 •
Era una rama que utilizaba abundante materia prima nacional, y
apta para absorber a la migración interna y externa.
Hacia 1930 el paisaje uruguayo había cambiado, especialmente el
urbano. Julio Martínez Lamas, uno de los ruralistas más lúcidos,
denunció:
El oro de la Campaña la ha transformado (a Montevideo), la ha hecho casi de nuevo, convirtiéndola en uno de los más preciados floro-

�252

Siglo XIX
Jarob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

nes de América Latina; a los rebaños trocados por mármoles y granitos, ha hecho el milagro de levantar esa urbe (. ..)64 •

253

agraria que descansaba en el binomio latifundio-minifundio.

Montevideo había convertido los capitales rurales productivos en urbanos improductivos.

Para los que no se resignaban a los espejos rotos -se dice que
traen mala suerte- aún les quedaría otro en el que mirarse: Suiza.

En parte tenía razón. El desarrollo de Montevideo se había tragado una porción del excedente rural. Pero sólo una. Otras se habían
transformado en tierras, habían emigrado del país, habían alimentado
otras actividades, entre ellas la especulación.

Uruguay podría llegar a ser la Suiza de América, aunque esto no
condecía con la tradicional impuntualidad de sus habitantes.

Uruguay no pudo ser ni la Francia ni la Dinamarca de América
del Sur.
Pero contaba, por lo menos en la conciencia de sus habitantes, con
una de las capitales más modernas del sur del continente.
El desarrollo urbano fue acompañ.ado por el crecimiento industrial, aunque queda por dilucidar si este último fue menor, mayor, o
simplemente acompañó al de la población.
Industriales, comerciantes, banqueros, productores rurales, profesionales universitarios, invirtieron en algunas empresas. Capitales extranjeros desarrollaron la industria frigorífica, la de armado de automóviles, y adquirieron la de cemento.
Sin embargo, los agentes económicos nativos siguieron mayoritariamente las señales emitidas por el Estado y las del mercado, mientras una bien orquestada campaña política conservadora paralelamente los alertaba sobre los peligros para la propiedad privada que entrafiaba el modelo reformista batllista.
Si el país industrial no pudo ser, fue en parte, porque el Estado
absorbió recursos y los orientó en función de la modernización
urbana6.S, porque existió otro modelo "paralelo" que captó los excedentes de capitales y permitió el surgimiento del cascarón turístico, que
se adaptó mejor a la mentalidad de un país de origen inmigratoria!,
de self made men en potencia, y que se reencontró con el viejo espíritu
mercantil y especulativo crecido a la sombra de las murallas de Montevideo durante la época colonial. Si el entorno y las condiciones externas en que Uruguay estaba inserto podía ser un gran freno para su desarrollo autónomo, también lo era la estructura mental de sus habitantes y su dimensión de pequefio país, sin hierro, carbón y petróleo; sin
flota; sin posibilidades de expandir su frontera, y con una estructura

NOTAS
1. Luis C. Benvenuto, La quiebra del modelo. Enciclopedia Uruguaya No. 48, Montevideo, Editores Reunidos - ARCA, 1969; p. 145.
2. Eduardo Acevedo, Anales Históricos del Uruguay, Montevideo, Barreiro y Ramos,
1934-36; Tomo V, pp. 173-174.
3. Carlos Zubillaga, Deuda externa y desarrollo en el Uruguay batllista (1903-1915),
Montevideo, CLAEH, 1979 (Serie Investigaciones No. 8); pp. 95 a 133.

4. Edmundo Narancio en Batlle, Su obra y su vida, Montevideo 1956; p. 123.
5. Octavio Morató, Al servicio del Banco de la República y de la eronomía uruguaya
(1896-1940), Montevideo, 1976; p. 250.
6. Milton Vanger, El país modelo-José Batlle yOrdóñez 1907-1915, Montevideo, ARCAEBO, 1983, p. 17.
7. Theodor Child, Les Républiques Hisp~o-améri~n_es (1890), ci~do por Alfredo
Castellanos, Historia del desarrollo edilicio y urbanístico de Montevideo (1829-1914),
Montevideo, Junta Deptal. de Montevideo, 1971, p. 201.
8. Carlos Real de Azúa, Montevideo, e/ peso de un destino, Montevideo, Revista Nacional, No. 236, diciembre de 1986, pp. 96-97.
9. Milton Vaoger, op. cit., p. 264.

10. Eduardo Acevedo, op. cit., Tomo VJ, pp. 107-108, 255, 322-323 Y~O. El arquit~to J Femando Chebataroff Reta seilala: "El estado no propugna nmguna doctrina
arqlritectónica o urbanística. No obstante ello, se intenta mejorar la imagen de los
centros urbanos, especialmente la ciudad capital, llevándo~ a cabo e? el ~ño 1911 ~
Concurso Internacional para el trazado General de Avemdas Y Ub1ca~ón de Edificios Públicos en Montevideo. Al ailo siguiente, dentro de ese propósito de otorgar
una mayor monumentalidad a la ciudad se elabora el_priin~r Plan Repilad~r para
Montevideo, buscándose por otra parte evitar la subs1Stenclll de fra~onanuentos,
con un criterio ajeno al bienestar de la comunidad.( ...) En la tercera decada se_lleva
a cabo el Plan Fabini, primera concreción urbanística iinportante ~n MonteVI~eo,
realizándose ta Rambla Sur, la Avenida Agraciada -irnpo~te VIa _de &lt;:Om~cación con el Oeste- jerarquizándose la iinplaotación del Palacio Legislauvo, 1na~gurado en 1925". (Uruguay: su patrimonio cultural y natural. ~I legado del Siglo XX" en Suplemento Dominical de El Día No. 2798, 7 de septiembre de 1987).

�254

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

Sin embargo no suede soslayarse que las ramblas que unieron los diversos "balnearios" a la ciudad incidieron en el posterior desarrollo urbano de la misma en la inversión inmobiliaria. En 1930 Celedonio Nin y Silva, refiriéndose a Ramírez, Pocitos
y Carrasco, escribió: "Se ha dicho que ninguna ciudad europea cuenta con barriadas
tan originales y bellas como las nuevas que se han construido en las inmediaciones
de esas tres playas, en las que se ha hecho derroche de buen gusto en el estilo de
las construcciones". La República del Uruguay en su primer centenario (1830-1930),
Montevideo, Sureda, 1930; segunda edición; p. 204.

255

bre de 1930; pp. 449-451.
23. Alvarez Lenzi, Arana, Bocchiardo, op. cit., pp. 56, 57.
24. Revista Banco Popular del Uruguay, Números JO al 12, octubre-diciembre de 1926,
p. 13.
25. Banco de Cobranzas, Locaciones y Anticipos - Cincuentenario 1889-1939, p. 52.

11. Acevedo op. cit., pp. !07-108.
12. Alfredo Castellanos, op. cit., pp. 239 y 263-265.
13. Vanger, op. cit., p. 61.
14. Aníbal Barrios Pintos, Canelones: Su proyección en la Historia Nacional, Montevideo, Intendencia Municipal de Canelones, 1981; tomo 2 pp. 546-557; Suplemento
Cincuentenario El Siglo 1863-/913; Montevideo, 1913, p. 386; "Francisco Piria: La
agitada vida de un fomentista" en Jaque, 14 de diciembre de 1984, p. 7; José
F. Franca Caravia, La Paloma - Una historia desde 1803, Montevideo, 1986, p. 41;
Suplemento El Día. 7 de abril de 1935.
15. Milton Vanger, op. cit., p. 61; Barrios Pintos, op. cit., pp. 546-547; La Revista Económica Sudamericana, No. 7, mayo de 1929; "La industria del Turismo - El caso
de Punta del Este", artículos publicados en El Día (edición de la tarde); Montevideo, 1927. Afirman Barrán y Nahum: "A veces se ha criticado la versión batllista
del georgismo (expuesta en 1914 por Carlos Vaz Ferreira en sus conferencias sobre
el problema de la tierra), por sus obsesivas reflexiones sobre el derecho individual
a la "tierra-habitación" y el olvido del derecho a la "tierra-estancia". Sin negar
validez a este enfoque crítico, lo cierto es que Vaz Ferreira -verdadero filósofo oficial del batllismo- en ese momento al centrar el problema de la propiedad de la
tierra en el derecho de todo hombre al suelo para habitación, y dejar en las tinieblas
el problema de la propiedad en el medio rural, estaba poniendo el dedo en una de
las llagas de la sociedad montevideana del novecientos, llaga tan real y sangrante
como podía serlo el latifundio en el otro extremo del país". Batlle, los estancieros
y el imperio británico (tomo 1 El Uruguay del Novecientos); Montevideo, E.B.O.,
1979; pp. 148-149.
16. Luis C. Caviglia, Estudio sobre la realidad nacional, Montevideo, Urta y Curbelo,
1952; Tomo 3, p. 170.
17. Castellanos, op. cit., pp. 125, 157,250; Alvarez Lenzi, Arana, Bocchiardo, El Montevideo de la expansión (1868-1915) Montevideo, EBO, 1986, p. 28.
18. Juan Ria!, Población y desarrollo de un pequeño país- Uruguay 1830-1930. Montevideo, CIESU-ACALI, 1983, pp. 122 y 123.
19. Revista Banco Popular del Uruguay, No. 1 - Enero de 1925, (s.p.).
20. El Siglo, 21 de agosto de 1915, p. 3.
21. Banco La Caja Obrera 1905-1955, Montevideo, Mosca Hnos., 1955.
22. Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes (DSCR) - Tomo 366 14 de octu-

26. Revista de la Sección Rural del Banco Francés Supervielle y Cía. No. 30, 15 de septiembre de 1929, p. 2.
27. Diario de Sesiones de la Honorable Asamblea General (DSHAG), Tomo 19, 15 de
marzo de 1933, p. 288.
28. DSCR, Sesión del 6 de septiembre de 1934, pp. 47-48.
29. En 1915 el Banco Francés Supervielle ofrecía títulos del "Empréstito Nacional Francés
5070", (El Siglo, 1 de diciembre de 1915, p. 5); y en 1930 se publicitaban las bondades de las "Cédulas Hipotecarias Argentinas" (Diario del Plata -Suplemento
1930-, p. 39).
30. Banco de la República Oriental del Uruguay, Sinopsis Económica y Financiera del
Uruguay - Estadistica Retrospectiva ; Montevideo, edición sin fecha; p. 130.
31. 25 años del Banco Hipotecario del Uruguay 1912-1937; p. 137.
32. Eduardo Acevedo, op. cit., Tomo 2, p. 32. Sobre el particular véase también Carlos
Real de Azúa, El Patriciado Uruguayo; Montevideo, EBO, 1981; segunda edición.
33. Henry Patrick, Las impresiones de un viajero en un país de llorones, Montevideo,
Imprenta El Ferrocarril, 1880, pp. 119-121.
34. Alfredo Castellanos, La Bel/e Epoque Montevideana, Montevideo, ARCA, 1981,
p. 8.
35. En tal sentido son reveladoras las declaraciones del doctor Julio Grauert, presidente
de la Bolsa de Valores, en El Día, 20 de noviembre de 1983, p. 12.
36. Sobre la mentalidad rural véase José P. Barrán y Benjamín Nahum, Historia Rural
del Uruguay Moderno. La civilización ganadera bajo Batlle /905-1914. Tomo 6. Montevideo, EBO, 1977, p. 386 y sigs.
37. Entre los trabajos pioneros en este campo debe citarse el de Silvia Rodríguez Villamil, Las mentalidades dominantes en Montevideo (1850-/900); Montevideo, EBO,

1968.
38. Luis Cincinato Bollo, Geografía de la República Oriental del Uruguay, Montevideo, Barreiro y Ramos, 1914; (lla. Ed.), pp. 31 y 41-42.
39. Proteccionismo Industrial, Montevideo, Imprenta Domaleche, 1918; p. 74.
40. El Debate, 7 de febrero de 1933, p. 10.

�256

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

Siglo XIX

41. ~co de la República, op. cit., p. 158. El fenómeno de la movilidad de la propiea. rural no era novedoso. José P. Barrán y B. Nahum en La civilización ganadera
ba10 Bat!le (1905-1914) (Tomo VI de la Historia Rural del Uruguay Moderno) p
294, ?asandose en un estudio de casos concluyeron que en 1914 la clase alta '
ofrec1a una ~ueva imagen: "un cincuenta por ciento de sus miembros hacía a lo s:o
dos generaciones que poseía el suelo".

ai

42. Barrán y Nahum, Ibídem.
43. Henry Finch, Historia económica del Uruguay Contemporáneo Montevideo EBO
1980, p. 158.
'
'

257

59. Raúl Jacob, Uruguay 1929-1938: Depresión ganadera y desarrollo fabril. Montevideo, FCU, 1981, pp. 383-384.
60. Bolsa de Comercio de Montevideo - Revista quincenal de precios corrientes. Hasta
1913 se observa una importante participación privada en el total de operaciones de
la Bolsa de Valores de Montevideo (cuadro 5), que alcanza su valor máximo en el
año 1911, reduciéndose sensiblemente a partir de 1914. Según fuentes de la institución la caída acompañó "el rechazo hacia la moneda nacional que se vivió en esos
años" (Revista de la Cámara Nacional de Comercio, Vol. 9, No. 2, julio-agosto
de 1987, p. 21). Sin duda el hecho admite otras explicaciones, como la creación del
Banco Hipotecario, la crisis mundial y la radicalización de la propuesta batllista,
etcétera.

44. Suplemento Cincuentenario El Siglo, p. 33.
61. Banco de la República Oriental del Uruguay; Departamento de Crédito Rural e Industrial. Memoria correspondiente al ejercicio terminado el 31 de diciembre de 1931.
Montevideo, BROU, 1932; pp. 4 a 16.

45. Casares-Arocena - 1931 - Balneario Solís - Uruguay.

46. Morató, op. cit., p. 247.
62. Banco de la República Oriental del Uruguay -Labor del Directorio 1928-1931-.
Montevideo, Barreiro y Ramos, 1931; pp. 185-189.

47. Alvarez Lenzi, Arana, Bocchiardo, op. cit., pp. 58 y 59.
48. María Isabel Bove, Desnutrición: Un problema actual Montevideo CIEDUR
guay Hoy, no. 1 (segunda serie), 1986, p. 13.
'
'

u _

63. Censo Indnstrial de 1936, Montevideo, MIT, 1939; p. XIV.

ru

64. Julio Martinez Lamas, Riqueza y pobreza del Uruguay. Montevideo, segunda edi49. DSC:R, Tomo 371, 14 y 18-19 de agosto de 1931, pp. 109 y 138· y Tomo 379 9 d
septiembre de 1932, p. 128.
'
•
e
50. "25 años del Banco Hipotecario... ", op. cit., p. 161.

51. Declaraciones a El Pueblo, 18 de junio de 1934, p. 23.
52. "Boletí~ M~~sual de Es~ad(stica del Concejo de Administración Departamental de
: 0 ~tevideo · No. 346, Jumo de 1932, p. 9; YLa Mañana, 22 de septiembre de 1932,
4
53. Revistá Banco Popular del Uruguay, No. 7 al 9, julio-septiembre de 1926, pp. 6-7.
54. Ibídem, marzo de 1926, pp. 4-15.

55. Revist_a ~e /a Federactón Rural, No. 5, 31 de octubre de 1918, pp. 57-58; La Revista
Econom1ca ~udamer!cana, No. 7. mayo de 1929; La Mañana, 3 de febrero de 1932
p. 9. Morato, op. clt., pp. 244-245.
'
56. Celedonio Nin y Silva, La República Oriental del Uruguay en su primer Centenario
(1830-1930). Montevideo, Sureda, 1930; Segunda Edición p. 116.
57. ":lvaro Casal, El automóvil en e/ Uruguay- Los años heróicos /900 -1930 Montevideo, EBO, 1981, p. 7.
.

58. Según _el Censo Industrial de 1929-30, sobre el 94% de los establecimientos censados, solo el 2.~30Jo había_ declarado capitales mayores a 100 000 pesos (a Ja paridad
le~aJ, 21 277 hbras es!erh?as). ~a masa de capitales en explotación, incluyendo ed.ific1?s, terr~nos, maqumana, veh1culos, materias primas, combustibles, etcétera equivaha_a ~• tres veces las exportaciones de 1930 (2. 73). Banco de Ja República', "Sinopsis... , p. 164.

ción, 1946; p. 304.

65. Si bien no subestimamos las medidas adoptadas durante la segunda presidencia de
Batlle y Ordóñez (1911-15) en favor del "modelo industrial" (Ley de materias primas, estatización del Banco República y de la generación de energía eléctrica, creación del Instituto de Quimica Industrial, etcétera) -cuya eficiencia y aplicación entre 1915-1930 merecerían una investigación específica- los puntos en cuestion son
otros: 1) El papel del Estado como orientador de la economía, como caoalizador
de recursos hacia el desarrollo industrial, como gestor de políticas de estímulo para
la inversión de capitales privados en empresas fabriles; 2) En qué medida el modelo
de modernización urbana absorbió recursos necesarios para el desarrollo de las fuerzas
productivas.

�Grupos Empresariales e Inversión de
Capital en Vizcaya, 1886-1913

Jesús María Valdaliso Gago *

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Esta investigación se basa en una explotación sistemática de una fuente hasta ahora sólo utilizada para reconstruir indicadores económicos
de larga duración, los Libros de Sociedades de Registro Mercantil. Pero,
· además, es susceptible de una explotación mucho más intensiva que
consistiría, básicamente, en la reconstrucción de los grupos empresariales y de su dinámica inversora, mediante la recogida de los nombres
de los inversores que aparecen en las Escrituras de Constitución de cada Sociedad.

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Esto es lo que hemos hecho para Vizcaya en un período concreto,
1886-1913, período que supone para esta región una consolidación de
su proceso de industrialización. Así, hemos esbozado un análisis de los
principales grupos empresariales, cuyo ritmo de inversiones es un fiel
exponente de la estrategia desarrollada en cada sector (minería, navieras, etcétera). Junto a ello, la obtención de amplios listados de inversores y la posibilidad de comprobar las relaciones intersectoriales entre los mismos nos ha llevado a contrastar los resultados de la investi2ación con la teoría tradicional de la industrialización de Vizcaya, que
hace de la minería la fuente esencial de capitales que, en manos de un
reducido grupo de inversores mineros, fueron reinvertidos en la
industria.

* Departamento de Historia e Instituciones Económicas, Universidad del País Vasc)
(España). P ublicado previamente en Revista de Historia Económica, año IV, 1, 1988.

�260

Siglo XIX
Va/daliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

Las conclusiones finales a la luz de nuestros datos son claras: la
minería como tal y los inversores mineros desempeñaron un papel no
despreciable en la industrialización de Vizcaya. Pero sus inversiones
preferentes se centraron no en la industria y los servicios, sino en minería fuera de Vizcaya. El carácter supuestamente decisivo que se le
ha dado a la minería como motor inicial de la revolución industrial en
esta provincia debe ser, pues, matizado, y los aportes de la minería valorados en sus justos términos.

261

Debido a que no siempre aparece el capital suscrito por cada socio, la importancia de un inversor en un sector u otro habrá que medirla por su presencia en el mismo, en función del número de veces
que aparece en las nuevas Sociedades creadas. Aunque somos conscientes de que este supuesto entraña un cierto riesgo, creemos que los
listados de inversores resultantes pueden reflejar nítidamente la conducta empresarial y las decisiones de inversión en una época particulamente interesante de la historia económica de Vizcaya.

INTRODUCCION •
La etapa histórica de fines del siglo XIX y principios del XX supuso
para Vizcaya la consolidación de su proceso de industrialización. Tradicionalmente, y siguiendo la opinión de mineros de aquella época, se
ha atribuído a la exportación de mineral de hierro vizcaíno un protagonismo fundamental de cara al inicio y desarrollo de la industrializa1
ción de la provincia • Sólo en los últimos años nuevas investigaciones basadas en un estudio exhaustivo de las fuentes han empezado a
cuestionar dicha interpretación, matizando el carácter supuestamente
decisivo 2 que la minería tuvo para el crecimiento económico de
Vizcaya •
Esta investigación pretende contrastar la llamada teoría tradicional de la industrialización vizcaína con los resultados obtenidos de la
explotación de una fuente hasta ahora no utilizada, los Libros de Sociedades del Registro Mercantil de Vizcaya 3• Nuestro estudio se habasado en listados de inversores confeccionados tras la recolección, en
fichas particularizadas para cada Sociedad, de los nombres de sus socios fundadores. Debido a la magnitud de la tarea -entre 1886 y 1913
se crean, en Vizcaya, 1 830 Sociedades Mercantiles 4- , la recolección
no ha sido completa. Sólo hemos seleccionado las Sociedades más importantes, atendiendo al criterio del volumen de su capital social. Así,
el número de Sociedades recogidas supone el 30% del total de las constituidas en Vizcaya durante ese período, cifra que aumenta hasta un
46% si sólo
tenemos en cuenta a los sectores fundamentales de
5
inversión • Estos porcentajes, significativos, lo son aún más si tenemos en cuenta el capital que representan: más del 90% del capital total
de las Sociedades constituídas en Vizcaya entre 1886 y 1913.

• Debo agra decer a Emiliano Femández de Pinedo y a J . L . Hemández Marco
sus útiles comentarios sobre esta investigación. Asimismo, para la recopilación de
las fichas de inversores he contado con la inestimable ayuda de Ma. Eugenia González Ugarte. Naturalmente, los errores y omisiones son todos de mi responsabilidad.

l. 1886-1900: HAClA UNA POLITICA
DE INTEGRACIONES VERTICALES

1.1. Diversificación de inversiones y grupos empresariales
Si partimos del capital invertido en las nuevas Sociedades creadas en
estos años y su distribución por sectores podemos observar que destacan especialmente dos, el de negocios mineros y el de transporte marítimo, que son también los primeros por el número de Sociedades creadas. También es importante el peso de sectores como el químico o el
de las compañías ferroviarias, con bajos porcentajes en núme_ro, pero
relativamente altos en capital. Ambos alcanzan sus mayores cifras absolutas y relativas ahora. Parecidos porcentajes, aunque de muy diferente significación, muestran eléctricas y siderometalúrgicas, las primeras con un elevado capital medio por Sociedad 6• Por último, hay
que señalar la escasa importancia del sector,de banca y _seguros_ e? ~st_a
etapa: salvo el Banco de Comercio (1891) , no hay nmguna m1c1ativa de relieve hasta 1900. El sector de la construcción, a pesar de su
cuarto puesto por número, moviliza muy poco capital.
Las cifras de inversores e inversiones, referidas a las Sociedades
recogidas en nuestra investigación, vienen a corroborar lo ya comentado. Destaca, sobre todo, el predominio de las compañías navieras, debido fundamentalmente a la hegemonía casi absoluta de la sociedad
anónima 8 , con un elevado número de socios por compañía; socios
que invierten en más de una Sociedad.
En conclusión, hay una patente diversificación de inversiones con
dos sectores punta, las compañías mineras y las navieras. Se produce,
además, un auge de las compañías ferro~arias y de Ias_qu~mi~ 9, _que
reciben bastante capital. Por el contrano, sectores mas s1gruficativos
en número como el siderometalúrgico o el de la construcción, reciben
menores ~ntidades de capital, principalmente porque la etapa de intensa inversión en estos sectores se produjo antes, en el período
1879-188210•

�262

Siglo XIX

Valdaliso: Grupos empresaria/es e inversiones en Vizcaya

CUADRO 1
NUMERO Y CAPITAL DE LAS SOCIEDADES CREADAS EN VIZCAYA
SEGUN SECTORES DE INVERSION Y PORCENTAJE SOBRE EL TOTAL
(1886-1900)

Capital*
Minería
Navieras
Ferrocarril
Químicas
Siderometalúrgia
Eléctricas
Banca-Seguros
Construcción

115.7
96
56.6
47.2
34.1
30.8
26.9
12.2

%
23.1
19.1
11.3
9.4
6.8
6.04

5.4
2.4

Número

%

122
90
20
39

16.6
12. 2
2.7
5.3
11.6
4.3

85
32
9
57

l. 2
7.7

• Millones de pesetas.

Fuente: Registro Mercantil de Vizcaya, Libros de Sociedades. Elaboración
propia.

263

negocio de transporte, el grupo era propietario de la Compañía mine19
ra de Setares , cuyo mineral se transportaba casi en su totalidad por
su_ flota de vapores. Gracias a esta integración vertical "del negocio
mmero y el transporte de su mineral" se cimentó buena parte de su
fortuna. Una prueba significativa de lo que acabamos de afirmar será
la rápida adquisición por el grupo de nuevas minas cuando los yacimientos del Norte den muestras de agotamiento: en 1900 crean la Compañía minera de Sierra Menera21 , con un capital de 32 millones de pesetas, compañía que se dedicará a explotar el coto minero del mismo
nombre (sito en las provincias de Teruel y Guadalajara), arrendado a
Cosme Echevarrieta. El mineral, conducido por ferrocarril hasta Sagunto, era embarcado allí en los buques de la compañía22 • Posteriormente, en ese mismo lugar se levantará la Compañía Siderúrgica del
Mediterráneo, en 191723 , que supondrá la integración completa
(extracción-transporte-transformación). Además, este mismo grupo crea
en 1900, junto a otros navieros interesados la Compañía Euskalduna
de Construcción y Reparación de Buqu;¡J, ejemplo significativo del
interés de los navieros por construir sus propios buques. En esta primera
etapa, el 650Jo de los inversores en Astilleros son también navieros25•
Otro de los grandes grupos navieros es el de Martínez Rodas, muy
diversificado en cuanto a sus inversiones en 1886-1900. Su presencia

CUADR02

A continuación vamos a analizar los principales grupos empresariales de esta primera etapa. El grupo Martínez de las Rivas es el primero en realizar los mecanismos de integración vertical para expansionarse económicamente11 .Con un capital, en parte, basado en negocios vinculados al sector público12, adquiere en 1879
una fábrica siderúrgica a la compañía inglesa The Cantabrian !ron Company Limited, la futura San Francisco 13 • A partir de 1889 comienza
la "etapa naviera" del grupo; José Ma. Martínez de las Rivas funda,
junto a Ch. M. Palmer, la Compañía Martínez Palmer'4. Dos años
más tarde crean las Compañías de vapores Rivas, Mudela y Marqués de Mudela 15 • En ese mismo año -1891-, la antigua Sociedad
Martínez Rivas-Palmer se transforma en Astilleros del Nervión'6, cuyo objetivo inicial es construir tres buques para la Armada Española 17•
En 1894, con los mismos socios que se reinscribe la San Francisco, Alzaga y Procter, crean la Compañía Coto del Muse/, situada fuera de
Vizcaya 18• En líneas generales, el grupo diversifica sus inversiones dentro de un panorama de actividades estrechamente relacionadas entre
sí: minería-siderurgia-construcción naval-transporte marítimo.
El grupo Sota y Aznar se encuentra ahora en su fase de conformación. A partir de 1889 y hasta 1899 se fundan por el grupo un total
de veintinco compañías navieras, una por cada buque. Además de este

INVERSORES E INVERSIONES EN VIZCAYA (1886-1900)

Banca-Seguros
Construcción
Eléctricas
Ferrocarril
Siderometalurgia
Minería
Navieras
Químicas
Varios
Total

Inversores
No.
%

Inversiones
No.
%

22
70
82
170
132
266
282
118
102

1.8
5.6
6.6
13.7
10.6
21.4
22.7
9.5
8.2

23
74
97
208
185
340
693
138
105

1.2
4.0
5.2
11.2
9.9
18.2
37.2
7.4
5.6

l 244

100.0

l 863

100.0

Fuente: RMV, Libros de Sociedades. Elaboración propia.

�264

Siglo XIX

es fuerte en sectores como el eléctrico, minería y banca y seguros. En
1890, y junto a Víctor Chávarri y otros, crean Hulleras del Turón, iniciando un negocio de exportación mineral hacia Asturias y retomo con
carbón, todo ello en barco26• Dos años más tarde crea la Compañía
Naviera Unión27 y en 1895 la Compañía Marítima Cantabria 28 • Pero
el grueso de sus inversiones se centrará en los años finales del siglo:
en 1899 participa en la creación de la Sociedad General de Centrales
Eléctrica?; en 1900 crea la Sociedad Unión. Compañía Marítima, con
un capital de 16 millones de pesetas30 ; la también Compañía Marítima la Actividad31 ; la Compañía de Seguros Aurora32, con 20 millones
de pesetas, y Minas de Cala, con 15 millones de pesetas33 • El fuerte
ritmo de inversiones del grupo en los años de la coyuntura finisecular
y la cuantía de las mismas hace suponer que contó con una aportación
"extra" de capital que no provino de los beneficios de sus antiguas
compañías y que bien pudiera proceder del gran volumen de capital
repatriado al perder España sus últimas colonias ultramarinas34 • No
obstante, esto no deja de ser una hipótesis. Es, pues, un grupo muy
parecido al de Sota y Aznar por las actividades donde desarrolla sus
negocios, sobre todo sector servicios y alguna compañía minera, en la
que invierte para sacar más rentabilidad a su negocio de transporte.
Los años de fin de siglo, además de suponer una considerable capitalización de la economía vizcaína3s, fueron también años de gran
dinamismo empresarial, referido tanto a los grupos empresariales ya
existentes, y que amplían su esfera de influencia, como a los que surgen más claramente en este momento. Así, amparados en la fuerte subida de los fletes en los últimos años del siglo XIX 36, se configuran
varios grupos navieros como los Azoar Tutor-Arzuaga-Urrutia37 ,
Barandiarán-Gómez-Mendiald ua38 ,
U riarte-Eguiraun-CortinaAcillona39.
En resumen, y por lo que se refiere a los grupos empresariales centrados en el sector naviero, podemos concluir que hay dos grandes tipos. En primer lugar, los grupos creados antes de la coyuntura finisecular, que son también los más poderosos, están agrupados en estructuras de tipo vertical que integran extracción de mineral y transporte,
o transporte y construcción de buques. A finales de esta etapa inician
otra vinculación característica mediante la creación de compañías de
seguros, como es el caso del grupo Martínez Rodas en 1900 o de Sota
y Aznar en 1901. Ya hemos referido anteriormente el interés de este
último grupo por tener criaderos para transportar mineral, puesto que
su negocio residía en la exportación y transporte de su propio mineral.
Es significativo, por otra parte, que el grupo Martínez Rodas, vinculado más al tráfico de cabotaje o con América, cree, en 1900, Minas de
Cala ante un previsible descenso del comercio con América tras la pérdida de las colonias: la reorientación de parte de sus actividades hacia
el tráfico con Europa se hacía con un negocio de extracción de mineral
de por medio. Así, pues, los mecanismos de integración vertical tienen

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

265

ahora un carácter defensivo frente a la competencia de los buques ingleses. Bien es cierto que proporcionaron a estos grupos (fundam~ntalmente, Martínez de las Rivas y Sota y Azn~r)_parte de sus cuantiosos beneficios, pero de su buena march~ econo011ca noyodemos ded~cir un control de los fletes ni una ventaJosa compe~enc1a sobre la marina inglesa"°. "Sin duda, -señ~a Fem~?ez de Pm~do-, la ~xportación de mineral de hierro y la unportac1on de carbon, a traves de los
fletes, tuvo que suponer un negocio na~a desprecia~le! pero fueron los
extranjeros quienes se beneficiar~n, ~eJando la~ ~gaJas a la ~º{ª _nglacional, tanto vizcaína como no V1Zcama, en el ultuno cuarto e s1 o

XIX"41.
En segundo lugar, los grupos navieros cread?s ~ fmes del siglo XIX
aprovechan la fuerte subida de los fletes, que C01:Dc1~e co_n u_n ~umento
del mineral y carbón transportado por la flota bilbama, mvirt}end~ algunos de ellos -como Arzuaga y Aznar Tutor- en compañías 011neras después de haber invertido en la _compra_d~ bu~ues. Pero,. además,
parece que debió haber "una decisiva part1c1pac101;1 de! c~p,Atal repatriado de las colonias en el desarrollo de la flot~ VIZ~a · Ya ht
mos señalado el caso de Martínez Rodas. El testimo~o. de R~6n e
la Sota, citado por Fernández de Pinedo, es muy s1gruficat1vo:
vizcaínos establecidos en Liverpool, Manila, Habana, etcétera, sustituyeron los antiguos buques de vela por otros de vapor,.:reand~ en
poco tiempo una flota de importanciad,qu~ a1
tamb1en considerable desarrollo en los años del pasa o s1g1o •

c:f7'Ó

Cambiando ya de sector, el grupo Ibarra-Vilallonga-Zub~a, parte de
cuyo capital es de origen bancario44 , crea en 1882 la Soc1eda~ Altos
Hornos y Fábrica de Hierro y Acero de Bilbao. Durante estos anos pr&lt;:
seguirá la inversión en este sector, sobre todo en ~mpresas metalurgicas que demanden sus inputs a Altos Hornos de Bil?~º· J?e esta forma
completan la integración que se iniciaba en la p~1c1p~~1ón de lbarra
z b' 'a en la Orcona y Franco Belga con la mtenc1on de obtener
~n:r; barato para su fábrica siderúrgica4s. A partir ~e los años, n~venta y junto a otros señalados inversores del sector s1derom~talur~co co:Oo E. Gana y R. Rochelt, crean la Sociedad Tubos ForJados
Bilbao, en 1892, y la Basconia y Alambres del Cadagu~, en 1893 ·
También invierten en minería del carbón e~ la cuenca ast~an~-l~nes_::
1
para conseguir combustible a buen precio ; en compañías eléctncas ,
químicas49, y de construcciónso. La ex~ans~ón_ del grupo !barra es un
claro ejemplo de la estrategia de los s1derur:g1c~s en l?s años ~nales
del siglo XIX; "practicar una política de sust1tuc1ón_de 1mportac1on~:
sobre todo de la maquinaria del país y que se hacia ~emr de fuer~
(Fernández Pinedo). De esta forma la demanda de hierro Y acero e
las nuevas empresas metalúrgicas subsanarla el problema de los mer-

¡

�266

Siglo XIX

cados para una siderurgia que hasta entonces contaba con una fuerte
capacidad productiva sólo parcialmente desarrollada por la falta de
51
demanda • Otros grupos, como el de Chávarri o Echevarría, serán
también ejemplos significativos de esta política que se empieza a poner
en práctica a partir del Arancel de 1891.
En efecto, el grupo liderado por Víctor Chávarri, inicialmente centrado en la minería, crea en 1882 la Compañía Anónima de Metalurgia
y Construcciones la Vizcaya 52• En 1889 crea la Sociedad Delta Español; Talleres de Deusto en 1891; la Vasco Belga, en 1892; la Basconia
y la Ochandianesa, en 1893; Santa Agueda, en 1896, Chávarri, Petrement y Cía., en 190053• Pero, además de las inversiones en el sector
siderometalúrgico, el grupo diversifica extraordinariamente sus intereses económicos. Sólo su líder, Víctor Chávarri, aparece en cinco empresas metalúrgicas, seis mineras, cuatro químicas, dos de construcción, tres compañías ferroviarias y una eléctrica54 •
El grupo Echevarría-Zuricalday, liderado por Federico Echevarría
Rotaeche, es, b~icamente, el resultado de la unión familiar de un grupo fundamentalmente siderometalúrgico con otro más dedicado a negocios comerciales y de alimentación. Al igual que los dos grupos mencionados anteriormente, la dinámica inversora del grupo Echevarría
refleja nítidamente la evolución del sector siderometalúrgico: en 1886
crean una fábrica de transformados metálicos, importando bojadelata
inglesa55 • Dos años más tarde se unen con Goitia y Compañía, creando la primera gran empresa metalúrgica vizcaína, que luego pasará a
denominarse lberia 56 • En 1895 crean El Valle, otra empresa
metalúrgica57 • Sus vínculos con los Zuricalday se inician en la Sociedad Real Telefónica de Bilbao, creada en 1889, y en la Papelera Vizcaína, fundada un año después58 • En 1893 ya aparecen en la antigua
Sociedad Hijos de Zuricalday miembros de las dos famílias 59• Este
grupo también invirtió en algunos negocios mineros y en varias compañías navieras6().
Como hemos visto, gran parte de los grupos navieros o siderúrgicos invierten en minería por diferentes motivos. Grupos empresariales
entrados en este sector son, por ejemplo, el formado por Benigno Salazar, Luiz Salazar y J. Ma. Lezama Hormaza, que en estos años crean
1a Sociedad Carbonífera de Matallana y Salazar y Compañía61 • Los
Gandarias, vinculados al grupo Chávarri por su participación en /a
Vizcaya 62 , aparecen junto a él en varias Sociedades63 • Posteriormente
crearon la Sociedad Coto Minero de O/largan y Minas de
Alcaracejos64 • Hay, pues, por parte de estos grupos, una reinversión
casi exclusiva en el mismo sector.

Valdaliso: Grupos empresaria/es e inversiones en Vizcaya

267

Otro grupo de carácter monosectorial, esta vez centrado en el sector eléctrico, es el de Salvatierra-Crespo-Márquez de la Escosura-Zuasti,
que proviene, sobre todo, del interior del país. Aunque Bilbao es el
domicilio social del capital, todas sus iniciativas se centraron en el resto de España: en 1899, y junto a C. Reinke y W. Reinchard, crean la
Electra Martos Valdepeñas y la Electra Industrial de Navarra65 • Un
año más tarde crean la Compañía Eléctrica Peninsular, la Electra Industrial de Gijón y la Electra Industrial Coruñesa66 •
En el sector químico destacan los grupos Gurtubay-GreavesArbaiza, dedicado, sobre todo, a la importacion y refinado de petróleo y aceites minerales desde 188867, y los Errazquin, vinculados a la
Sociedad Española de la Dinamita, creada en 187168, y que ahora aparecen en Explosivos de Burceña, Unión Española de Explosivos y Fábrica de Vidrios de Lamiaco69•
LOS INVERSORES Y EL ORIGEN DE LOS CAPITALES
Debido a las limitaciones de las fuentes, ya expuestas anteriormente,
nuestras conclusiones en este apartado concreto se basan en la presencia de los inversores en las diferentes compañías y sectores y no en el
volumen de capital suscrito por cada uno. A pesar de ello, creemos que
los resultados son indicativos de las inversiones realizadas y de las relaciones intersectoriales en materia de inversión.
Por lo que se refiere a la presencia de capital extranjero, ésta es
importante en el sector químico, con un 15.20/o de los inversores. Los
restantes sectores con participación de capital extranjero, por orden
decreciente, son el eléctrico, con un 9. 70/o de los inversores; minería,
con un 9.020/o, y compañías ferroviarias, con un 8.20/o. En los restantes sectores la presencia es mínima. La mayor intervención de capital
extranjero en el sector químico es normal teniendo en cuenta la escasa
tradición de la industria química en España, que ha provocado que la
mayoría de las iniciativas hayan venido de la mano de empresarios
foráneos70• En Vizcaya son, sobre todo, franceses y alemanes, vinculados a la fabricación de explosivos71 • También es importante la actuación de aquellos últimos en el sector eléctrico.
Dentro del sector químico también hay que reseñar la presencia
de capital asturiano, especialmente inversores del "Grupo Ovetense"
como J. Tartiere y L. de Vereterra, agrupados en la Sociedad Industrial Asturiana Santa Bárbaran, que aparecen en la Vasco Asturiana
de Explosivos y en la Unión Española de Explosivos13 • Del mismo grupo está A. López, que invierte en compañías ferroviarias como la Cons-

�268

Siglo XIX

tructora de Zalla a Solares y la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao14• Recíprocamente, parece que la presencia de capital
vasco fue muy importante en Asturias en los años finales del siglo

XIX1s_

A pesar de las continuas referencias a la importancia del capital
repatriado invertido en Vizcaya al perder España a Cuba y Filipinas76,
no nos ha sido posible cuantificar su presencia. Tampoco conocemos a los inversores que habían hecho su fortuna en las colonias,
salvo los casos de E. Aresti Torren o Martínez de Pinillos78 • Por el
momento, sólo un seguimiento personal de los inversores proporcionará algún dato al respecto.
A continuación vamos a analizar las relaciones intersectoriales entre los inversores. La teoría tradicional de la industrialización de Vizcaya hace de la minería el sector de arrastre fundamental del posterior
desarrollo industrial de la provincia. La burguesía minera vasca, exportadora de mineral, fue, según esta interpretación, "el eje, a nivel
empresarial, del desarrollo industrial y del capitalismo en el País
Vasco"79• La intensa acumulación de capital realizada en el sector minero por un "reducido grupo de empresarios{ ...) fue decisiva( ... ) en
la financiación del desarrollo económico de Vizcaya y del País Vasco
en el último cuarto del siglo XIX"80 • La reinversión de este capital sirvió para crear una moderna industria siderúrgica y, más concretamente en esta primera etapa, para "la financiación total de la expansión
siderúrgica vizcaína"81 •
A fin de calibrar de alguna manera la importancia de la minería
y de la burguesía minera, hemos cuantificado la presencia, en cada uno
de los sectores, de los inversores en minería y el porcentaje que representan en cada sector. Asimismo, y para realizar una comparación, hemos hecho algo idéntico con los inversores en siderometalurgia. Antes
de analizar los resultados hay que hacer ciertas matizaciones. En primer lugar, cuando hablamos de capital minero, siderúrgico, bancario,
etcétera, estamos recurriendo a una generalización para sistematizar
los datos, pues es casi imposible averiguar la procedencia exacta de un
determinado capital. En segundo lugar, y dado que operamos con un
listado de inversores e inversiones de 1886 a 1900, hay que tener en
cuenta la cronología de estas últimas. A este respecto, Fernández de
Pinedo, para el caso concreto de la minería, ha señalado que el hecho de
"que ciertos inversores de 1882, cuando se iniciaba la gran exportación de mineral, figuren como mineros en 1890 no garantiza que el capital invertido a principios de los ochenta haya tenido sus raíces en la
minería"82• Por último, en los sectores están agrupados tanto las ac-

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

269

tividades directamente productivas como las comerciales; por ejemplo,
en nuestra lista de inversores en minería habrá tanto mineros productores, que laborean minas propias o arrendadas, como individuos que
se dediquen al comercio del mineral.
Si analizamos el número total de los inversores en negocios
mineros83 podemos inferir de su cantidad que los beneficios de este
sector "no se concentraron exclusivamente entre la gran burguesía minera, sino que más de un tercio de los mismos se desparramó entre las
clases medias"84 • En efecto, se constituyeron gran número de compañías por parte de burgueses que no eran los Martínez Rivas, Chávarri,
Gandarias, Durañona o Lezama; burgueses que formaron "una numerosa clase media que supo aprovechar lo fácil y barato de los
registros"85 • Hay que tener en cuenta que nuestro listado de inversores en minería (1886-1900) corresponde a un 52.4% de las compañías
mineras creadas en este período, porcentaje que se refiere a las compañías mineras más importantes o, a lo sumo, de tamaño medio. Las pequeñas compañías, generalmente colectivas, que laborean una o varias
minas, se encuentran en ese 47 .6% que no hemos recogido.
Por lo que se refiere a los porcentajes de participación de inversores mineros y siderometalúrgicos, vemos que la presencia de los primeros sobrepasa el 20% en el sector siderometalúrgico, químico y construcción. En los restantes sectores el porcentaje de mineros entre sus
inversores oscila entre el 12 y el 18%. La presencia de inversores en
siderometalurgia, aun siendo considerablemente menores en número
que los primeros86, es importante en construcción, químicas y ferrocarril, teniendo porcentajes parecidos en minería y eléctricas. A primera vista de estas cifras, se deduce una contribución importante en
la minería,' pero de ningún modo fundamental, ni decisiva, para el surgimiento de una industria moderna. Los relativamente altos porcentajes en químicas, ferrocarril y, sobre todo, construcción obedecen a la
fuerte atracción que ejercieron como receptores de capital y diversificadores de inversiones. Tanto inversores mineros como siderometalúrgicos aparecen en ellos con parecida importancia. La dif~renci~ favor de los primeros estriba en el mayor desarrollo y prohferac1on de
compañías mineras en esta etapa, mie~tras que el ritm? _d~ creació!1
de compañías siderometalúrgicas no se incrementa hasta m1c1ada la decada de los noventa ritmos diferentes que influyen en el mayor o menor número de inve;sores en cada sector. No obstante, eso no les impide ser a los inversores en siderometalurgia los que tengan un porcentaje más alto en el sector de la construcción e igualen a los mineros en
el sector eléctrico.

.ª

�270

Siglo XIX
Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

CUADRO 3
PRESENCIA DE INVERSORES EN MINERIA Y EN
SIDEROMETALURGIA EN LOS DEMAS SECTORES (1886-1900)

Inversores

Minería
(%)
Navieras
Siderometalu rgia
Ferrocarril

Químicas
Banca-Seguros
Eléctricas
Construcción
Minería

17.7
25.7
18.2
22.3
17.4
12.2
25.7

Inversores
Siderometalurgia
(%)
5.0

14. l
17.8
9.1
12.2
27.2
12.8

Fuente: RMV, Libros de Sociedades, listado de inversores 1886-1900. Elaboración propia

Los porcentajes de inversores mineros en los sectores siderometalúrgico y naviero se explican por otros motivos. Ya hemos visto que
algunos grupos navieros integraban verticalmente el negocio de extracción de mineral y su posterior transporte, pero las inversiones en minería no fueron siempre el punto de partida para una posterior adquisición de buques. Grupos como el de Martínez Rodas o el de ArzuagaUrrutia invirtieron en minería para poder transportar mineral en sus
buques, mineral que mayoritariamente era embarcado en buques
extranjeros 87 • El mismo Sota invirtió en el sector naviero siendo antes minero, pero en 1900 invirtió de nuevo en minería para asegurar
la prosperidad económica de su flota de vapores, sin que sepamos hasta qué punto el capital empleado provino de la minería o del transporte marítimo. En el caso de los grupos siderometalúrgicos, el único que
previamente tiene negocios de minas es de los Chávarri88 • Los dos restantes invierten en minería a posteriori de sus inversiones en el sector
siderometalúrgico. Con esto no pretendemos en mingún momento negar la existencia de una corriente reinversora de beneficios mineros en
la industria y los servicios, pero sí cuestionar que fuera la única o la
predominante. Las corrientes de reinversión fueron múltiples y recíprocas dentro de una fuerte tendencia a diversificar las inversiones. Además, salvo los Chávarri, los restantes grupos que muestran un acusado
dinamismo inversor no son precisamente mineros. La tendencia de es-

271

tos últimos se dirigirá hacia la reinversión en el mismo sector, como
es el caso de Lezama, Salazar o Gandarias.
En conclución, pues, hay que cuestionar la rotundidad de las afirmaciones de la teoría tradicional sobre la contribución de la minería
a la industrialización de Vizcaya. De lo expuesto hasta el momento se
deduce una cierta importancia de este sector; importancia que no es
explicativa por sí sola del acelerado ritmo de industrialización que vive
Vizcaya en estos años.
2. 1901-1913: UN PERIODO DE CONCENTRACION

EMPRESARIAL
2.1. Diversificación de inversiones y grupos empresaria/es
Partiendo de nuevo del capital invertido en los diferentes sectores y
comparándolo con el de la etapa anterior, podemos apreciar varias diferencias. En primer lugar, hay un importante aumento del capital invertido, que se hace más perceptible en los primeros sectores del cuadro 4, banca y seguros y minería, cuyas diferencias con los restantes sectores son significativas. Asímismo, las diferencias entre el tercer y cuarto
sector y los restantes también son importantes. Prueba de la concentración de las inversiones en este período es el hecho de que ahora los
cuatro primeros sectores reúnen el 70.1 % del capital total invertido en
Vizcaya, por tan sólo el 29.70/o en cuanto al número de sociedades
mientras que en la etapa anterior los porcentajes respectivos fueron 62.9
y 36.80/o. Ha habido, pues, un aumento de capital absorbido por los
principales sectores en este período 1901-1913, capital concentrado en
un menor número de sociedades. En estos años se crean grandes compañías como Altos Hornos de Vizcaya, Hidroeléctrica Ibérica, Banco
de Vizcaya, etcétera. En contraste con ese gigantismo empresarial, también ahora aumenta considerablemente el número de pequeñas compañías, la mayoría de ellas no encuadradas en los sectores básicos de
inversión y con tan sólo un 13.4% del capital total.
Por sectores, tanto banca y seguros como minería son los más importantes en cuanto a capital recibido, siendo, además, este último el
primero en número. El sector siderometalúrgico y el eléctrico experimentan una fuerte subida en capital, aun cuando sus porcentajes en
número disminuyan o permanezcan igual, lo que nos indica un aumento
del capital medio por empresa en ambos. Por el contrario, las compafiías navieras y los ferrocarriles descienden fuertemente en número y
capital como consecuencia de las crisis en sus respectivos sectores. La
industria de la construcción permanece igual en porcentajes, pero ha
visto aumentar el capital dirigido a ella. Las químicas, por último, des-

�Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya
272

273

Siglo XIX

CUADR04
SOCIEDADES CREADAS EN VIZCAYA SEGUN SECTORES
DE INVERSION Y PORCENTAJE SOBRE EL TOTAL (1901-1913)

Capital*
Banca-Seguros
Minería
Siderometalurgia
Eléctricas
Navieras
Químicas
Ferrocarril
Construcción

200.0
183.4
98.02
83.3
41.9
38.3
30.4
23.0

%

No.

%

24.8
22.8
12.2
10.3
5.2
4.7
3.8
2.8

27
162
89
47
64
47
7
81

2.5
14.8
8.1
4.3
5.8
4.3
0.6
7.4

• Millones de pesetas

Fuente: RMV, Libros de Sociedades. Elaboración propia

de los grandes bancos, que en Vizcaya ~viero~ un ~á~er mixto, l_o
que pudo suponer una diversificación de mvers1ones mdirecta a traves
de la banca91 •
El grupo de Martínez de las Rivas no ap~~ece ahor_a en ~~~a
·edad Hasta 1918 no volverá a part1c1par en mnguna llllCianueva SOCI
•
•
Hº
p rt tiva año en el que crea, junto a otros mversores, la 1spano .o u
gu~a de Transportes Eléctricos, perteneciendo a su ConseJO de
Administración92 •
El grupo Sota YAznar experimenta una profunda transformaci?n
en la primera década del nuevo siglo. En pnmer lugar, los tres socios
ma oritarios de las compañías de buques, Ramón de la S?ta, E. Azn~
de Sota YLuis Ma. Aznar YTutor, crean en 190 l _la sociedad colectlS t
Aznar93 como forma de gestionar sus mtereses Y agrup_ar
;:s a~~:Oes en la; compañías de lo_s dife~nte~u!~¿~e}cis:°L~~
dades mineras del grupo. En ese mismo o, J
., d
J L Vill baso este último vinculado a Sota desde la creac1on , e1
~~co.de c:mer~io en 1891, crean la Sociedad m~s grande del pen~
do la Polar de Seguros, con un ca~ital dedlOO milllon~
. '. d
•
1O del grupo Martmez Ro as, e grup
S1gu1en o e1eJemp
, d
n la doble finalidad de asecreó también una compañía e seguros co

fu

~i;:;

:o~:yesz:~

cienden en número y capital, aunque no considerablemente.
Acorde con ese fenómeno de concentración empresarial que se produce en el período 1901-1913, las cifras de inversores e inversiones referidas a las Sociedades más importantes creadas en estos años también descienden, al igual que el porcentaje de sociedades anónimas, sobre el total, que ahora es del 24.9% frente al 34.70/o de la etapa anterior. El predominio del sector minero en cuanto al número de inversores e inversiones es abrumador en esta etapa, lo que se debe fundamentalmente a la gran importancia de las compañías mineras creadas
en estos años, con grandes volúmenes de capital: compañías que en
su inmensa mayoría se dedicaron a laborear minas situadas fuera de
la provincia. Si en el período 1886-1913 el 77.711/o de las grandes Sociedades (el 4811/o del total) se dedicaron a explotar minas fuera de Vizcaya, en 1901-1913 el porcentaje asciende hasta el 82.4% 89• El número
de inversores también aumenta en banca y seguros, eléctricas y varios,
aumento relacionado con el especial auge que los dos primeros sectores experimentan en esta época.
Todos los datos apuntan, en suma, a que en estos años se produjo
una creciente concentración industrial y empresarial no sólo en Viscaya, sino en todo el país90• A la vez, no hay que olvidar el desarrollo

CUADR05
INVERSORES E INVERSIONES EN VIZCAYA (1901-1913)

Inversores
%
No.

Inversiones
%
No.
8.9
5.1

9.8
5.7

95

11.1

144

2.2
6.1
37.7
7.6
4.1
15.6

111
23
65
436
78
39
169

2.1
6.1
40.7
7.3
3.6
15.8

923

100.0

1 071

100.0

Banca-Seguros
Construcción
Eléctricas
Ferrocarril
Siderometalurgia
Minería
Navieras
Químicas
Varios

91
53
103
20
56
348
70
38

Total

Fuente: RMV' Libros de Sociedades. Elaboración propia.

55

10.4

�274

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

Siglo XIX

gu_rar su ~rop~ flota y ofertar s_us servicios a otras compañías navieras
o t~~ustnales . En 1901 también, Ramón de la Sota participa en la
fus1on del Banco de Comercio con el de Bilbao y en la creación de otras
compañías96 • En 1906, siguiendo la estrategia particular del sector, se
~roduce la fusión de las veintitrés compañías de buques existentes baJO el nombre de la Compañía Naviera Sota y Aznar S.A. con un capital de 9 5 millones de pesetas97• En resumen, hay ~na r~rganización
de! g~upo, tendente a un mayor control, por parte de sus tres figuras
prmc1pales, de todas las actividades en donde está presente.
En torno al Banco Vascongado, creado en 1902 y posteriormente
integrado en el Viz':aya~, se produce una clara articulación de los que
~asta entonces hab!an sido grupos empresariales dispersos, que a partir de ahora tendran más conexiones entre sí. Este banco nace de la
participación de la Compañía de Seguros Aurora, del grupo Martínez
Rod~, Y de la fusión del Banco Naviero-Minero'~\ en el que participan diversos grupos.
El grupo I barra-Vilallonga-Zu biría dirige su atención preferentemente hacia el dinámico sector de las eléctricas, participando fuertemente en compañías como la Hidroeléctrica Ibérica, Compañía Ibérica de Electricidad Thomson Houston y Unión Eléctrica Vizcaína 100 e
indire~tamente e~ ~lgun~s más a través del Banco de Vizcaya, en cu~o
C~nseJo d_e Adrrums~rac1ón están presentes 1º1• Maluquer ha puesto de
reheve la tmportanc1a de este banco, eje de "un trust perfectamente
articulado" de grandes empresas eléctricas 102• Junto a otros grupos
participará en la creación de Saltos del Ter, en l 90tº3, y es, además,
uno de los g_rupo_s creadores del gigante Altos Hornos de Vizcaya, junto a los Chavam y los Echevarría104 • También aparece en varias compañías mineras 105 •
El grupo Echevarría-Zuricalday mantiene sus inversiones en los sectores metalúrgico y alimentación (véase Apéndice), pero en las iniciativas más destacadas en las que participa está asociado a R. Picavea Leguía, creador, con l. García Lastra, de Hispanía. Compañía General
de_ Alumbrado106 • En 1901, junto a C. Reinke y J. Ahlemeyer, crean
p~mero Ah/emeyer,. S.A. y poco más tardeAhlemeyer, Compañía Anómma de Construcc10nes e instalaciones Electromecánicas fruto de Ja
fusión de la anterior con la Hispania 101• Un año más tar'de este mismo grupo crea la Hidroeléctrica de Cataluña, con un capital de 10 millones de pesetas 108• En 1907, tanto Echevaróa como Picavea participan en la creación de Saltos del Ter. No es extraño, pues, que R. Picavea sea uno de los socios fundadores del Banco de Vizcaya el banco
eléctrico por excelencia 109•
'

275

El grupo bancario Crédito de_Ja Un!ón Mi~~ra está formado por
un gran número de mineros cuyas 10vers1ones bas1~s y fundamen~al~s
siguen centrándose en el sector del que proceden . El gr~po pn~c.1pal en este banco, aparte de los Chávarri, es el de Gandanas, familia
minera muy importante en Vizcaya desde los años ochenta del pasado
siglo 111 •
Los Chávarri mantienen su política de diversificación, ahora no
sólo de inversiones, sino también de relaciones con otros g~pos empresariales o empresarios indiv~duales. P~r. una parte, ~anuene u~a
fuerte presencia en el sector romero, part1c1pando en sets compañías
mineras y en el Crédito de la Unión Minera. En los restantes sectores,
la mayoría de las veces aparece as&lt;?ciad? a P. Allende Y a E. Borda
Achúcarro, dúo inversor de gran dmarrusmo, presente s&lt;?bre todo _en
compañías ferroviarias 112 • Es, quizás, el ~rup_o empresanal cuyos mtereses económicos se encuentran más d1vers1 ficados.
Como conclusiones generales de este apartado podelll:os enumerar, en primer lugar, la desaparición de vari?s &amp;:~pos navieros como
inversores en nuevas compañías y la reorgamzac1on de los ~rupos qu_e
perduran a través de una política
fusiones o concent~a~1?nes honzontales. Esta se explica por la cns1s del sector, que se 1~c1~ en 1~-•
con una brusca caída de los fletes. Así, hasta 1909, las prmc1pa~es m1ciativas revisten el carácter de concentraciones ~orizontales, mientras
que las restantes compañías que se crean se ded1c_an fundamentalm~nte al cabotaje -navegación que sí estaba protegida-,_ co~1~n captt~l
social menor y una razón jurídica que ya no es la an?mma · Ademas
de esa política de fusiones, la estrategia de los_ nav1er?s se centró en
pedir protección al Estado, solicitando una sene de pnmas a la ~avegación que se concederán, en 1909, mediante la Ley de Prot~c1ón a
las Industrias Y Comunicaciones Marítimas. Parece, p~es, que os navieros estuvieron muy interesados en recibi: la prot~c1ó~1?el Estado,
lo que pone muy en duda su pretendido librecambismo .

?~

En segundo lugar, la tendencia de la mayoría de los grupos m~~eros a invertir de nuevo en el mismo sector, sobre todo en comparuas
mineras situadas fuera de Vizcaya.

(~!

Por último, el vi_raje d~ grupos ~~di~ion(It:!:;Jj~;:a
Tutor-Arzuaga-Urrulla), o s1deromet urg¡cos
. .
, s ue
'a)
hacia
una
inversión
preferente
en
el
sector
eléctnco,
grupocq
Vam ,
v·
rtenecen a su onartici an en la creación del Banco de izcaya Ype .
.
~e· o Administración. Tendencia a la que no son aJenas las d1fic~taJ
.d , ·co vasco en la primera década del nuevo siglo.
des del sector s1 erurgi

d:

�276

Siglo XIX

Y en todos ellos una profundización de las relaciones con el resto
de la burguesía vasca; burguesía que ahora no sólo diversifica sus inversiones como en el período anterior, sino también los grupos y empresarios con los que participa en la creación de numerosas compañías. La confluencia de varios de estos grupos y el fuerte papel de los
bancos como cabezas de los grandes grupos de intereses (grupo Sota
y Azoar, vinculado al Banco de Bilbao; grupos Ibarra-Vilallonga, Azoar, Tutor-Arzuaga-Urrutia y Echevarría-Picavea, en torno al Banco
de Vizcaya) confirma la primera impresión de esta etapa como un período de concentración empresarial y financiera.

2.2.Los inversores y el origen de los capitales
La presencia del capital extranjero se mantiene en el sector químico
con un 15.80/o, pero disminuye o permanece en unos niveles mínimos
en los restantes sectores. El número de inversores según nuestra muestra, disminuye. Frente a los 913 inversores de la primera etapa ahon¡
sólo hay 760, de los cuales un 32.90/o fueron inversores en la etapa anterior. Podemos hablar, pues, de una renovación importante en el conjunto de la clase empresarial vasca, aun cuando la mayoría de los grandes "capitales de empresa" permanezcan.

Como en el período anterior, hemos cuantificado la presencia de
los inversores de origen minero en los demás sectores. En primer lugar, y ya que tenemos el listado de inversores de la etapa 1886-1900,
podremos constatar la presencia de inversores mineros en los diferentes sectores en el período 1901-1913, lo que nos dará una idea aproximada de dónde invierten los beneficios del período precedente-y, por
tanto, una corroboración o una matización de la teoría tradicional ya
comentada-. El cuadro 6 trata de reflejar la importancia de los inversores "antiguos" (del período 1886-1900) en los sectores de la etapa
1901-1913. En la columna bajo el nombre de inversores en minería se
reflejan los porcentajes de inversores en cada sector que en la etapa
anterior fueron inversores en minería. En la siguiente columna se hace
lo mismo con los inversores en el sector siderometalúrgico y la última
columna recoge los procentajes de inversores en cada sector que en la
etapa 1886-1900 habían invertido en ese mismo sector. De alguna manera esta última columna reflejaría la reinversión de beneficios en el
propio sector, una especie de autofmanciación del mismo.
Analizando los resultados vemos que los porcentajes de la primera columna no son nada espectaculares: tan sólo el sector de banca y
seguros refleja un 23. l O/o, no llegando los restantes al 200/o. En números reales destaca la elevada presencia de mineros del período 1886-1900
que vuelven a invertir en minería, fenómeno que ya hemos visto al ha-

277

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

CUADRO 6

PRESENCIA DE INVERSORES EN MINERIA, SIDEROMETALURGIA
y EN EL PROPIO SECTOR DURANTE 1886-1900,
EN EL PERIODO 1901-1913

Inversores
Minerfa
%

Inversores
Siderometal.
%

23.1
15.5
18.1
13.1
11.3
17.8
15.7

7.7
11.6
6.6
2.6
9.4
25.0

Banca-Seguros
Eléctricas
Minería
Químicas
Construcción
Siderometalurgia
Navieras

Inversores
mismo sector

%
5.5
16.5
18.1
7.9
5.6
25.0
27.1

Fuente: RMV • Libros de ~ieda d es, listados de inversores 1886-1900 Y
l901-1913. Elaboración propia.

"al Del total de inversores en minería en
blar de los grupos empresan ,es.
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de España.
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La presencia de inversores en s1 ero~e en el que llega a significar
en todos los sectores, excepto en el p~~~~~~tor se produjeron elevados
un 250/o, que hace supo~er.¿ue ~go parecido ocurre en el sector naporcentaJes de autof~anc1~c1 º~ofnanciación bastante elevadas, cerviero, que presenta cifras au lesa política de concentraciones bocanas al 300/o, lo que se ei ica/r primera década del siglo. Estos porrizontales llevada a cabo uranl e a . de Femández de Pinedo sobre
centajes vienen a corroborar 37dtes.1sg¡·co Y sobre la escasa presencia
la autofinanciación del sector s1 er~1~
de capital minero en la flota vasca .

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nerales pone de manifiesto la imUn último dato qu:, en hneasl ~e d strictlización llevada a cabo en
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278

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

Siglo XIX

~l ~ríodo 1901-1913. De los 250 inversores del período 1886-1900
mVIerten de nuevo en esta etapa 61O 1 31 2 o¡¡0
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efectivamª co umna 2 el porcentaje de inversores en minería que son
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el obJeto de evitar una doble contabilidad d 1 .
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en ~I cuadro anterior y en el presente. Aun ~nºr~~;;::~rf! 1t~~!
;~~tff1~1~~~~te comp~rand~ los porcentajes de la columna 1 (que con3 v
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t~j/:~: ~~eti~ovsoleons edlecmas,o de banca-seguros Yeléctricas, el porcenas sectores.

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CUADRO 7
PRESENCIA DE INVERSORES EN MINERIA
EN LOS DEMAS SECTORES (1901-l 9 l3)

Banca-Seguros
Eléctricas
Navieras
Químicas
Siderometalurgia
Construcción

1

2

(%)

(%)

28.6
17.5
15.7
18.4
21.4
15.1

16.5
10.7
5.7
10.5
8.9
7.5

Fuente: RMV' Libros de Sociedades li
1901-1913. Elaboración propia.
' stados de inversores 1886-1900 Y

m ~e todo 10 expuesto parece cuando menos arriesgado sostener afir
a~iones ~mo que la burguesía vasca exportadora de mineral "fu;
e1 eJe, a ruvel empresarial, del desarrollo industrial Y del capitalismo

279

en el País Vasco" 117 • La presencia de esta burguesía explica tan sólo
una mínima parte del desarrollo industrial de Vizcaya. Además, sus
intereses se dirigieron primordialmente a la explotación de yacimientos mineros en el resto del Estado español.

3. CONCLUSIONES.
Aunque el auge de algunos sectores tales como banca-seguros o eléctricas se produce a partir de 1901, hay una profunda diversificación
de inversiones desde los años ochenta del siglo XIX. La mayoría de
los grupos empresariales se centra en más de un sector, realizando, además, "incursiones" en otros campos de actividad económica. Con ello
no sólo disminuyen el riesgo que toda inversión lleva consigo, sino que
también estrechan las relaciones con otros sectores de la burguesía vasca
y española.
En las condiciones descritas, la sociedad anónima aparecía como
la forma jurídica ideal que posibilitaba una rápida captación de capitales y una fácil participación de los inversores en cualquier sector de
la actividad económica, sin verse obligados a llevar la gestión de la empresa. Lo mismo sucede en Asturias, donde diversificación inversora
118
y generalización de la sociedad anónima son hechos paralelos • Estos factores, junto a la intensa capitalización de la época, originaron
la generalización de la sociedad anónima en Vizcaya. La importancia
de la misma, especialmente en la primera etapa 1886-1900, donde supone el 34.70/o del total de las Sociedades constituidas en Vizcaya, no
se superará hasta después de la guerra civil.
La dinámica inversora de los grupos empresariales es un fiel indicador de la estrategia que se desarrolla en cada sector. Durante el período 1886-1913 se produce:
- Un intenso ritmo de creación de compañías navieras en los años
finales del siglo XIX, aprovechándose de la espectacular subida de los
fletes. Los grupos navieros que operaban antes debían su prosperidad
económica a una política de integraciones verticales minería-transporte
de mineral (Martínez de las Rivas, Sota y Aznar) como mecanismo de
defensa frente a la marina mercante extranjera, que controlaba lama11
yoría del tráfico de mineral y combustible por el puerto de Bilbao 9,
o a su dedicación al cabotaje o al comercio con América (Martínez Rodas). A partir de 1901, y con el comienzo de la crisis de los fletes, hay
un doble proceso en lo que concierne a la creación de compañías navieras: por una parte, una estrategia de concentraciones horizontales
practicadas por los grupos creados en la etapa anterior, que se plasma

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280

Siglo XIX
Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

281

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en la creación nuevas compañías con elevado capital medio; por otra
part~, la creacion hasta 1909 de pequeñas compañías vinculadas al comercio de cabotaje, navegación que sí estaba protegida, de carácter colectivo o comanditario y con un escaso capital social.
- {!na polí,tica de creación de compañías de seguros por los grupos naVIeros mas poderosos (Sota y Aznar, Martínez Rodas) con las
c~ales, además de explotar el negocio de los seguros, aseguran su propia flota.
- Dentro de esa misma estrategia se sitúa la creación de astilleros
por navieros interesados en construir su propia flota, además de abastecer a otros posibles demandantes.
- (!na ~ol!tica de sustitución de importaciones por parte de los
grupos siderurg¡cos, que les lleva a intervenir en la creación de la mayoría de los empresas metalúrgicas a partir de la promulgación del Arancel proteccionista de 1891. Sólo así terminaron los problemas de superproducción de una siderurgia originados al perder los mercados exteriores para el lingote Bessemer.
-:-A partir de 1901, y por parte de grupos empresariales centrados
antenormente en otros sectores, fundamentalmente el sjderometalúrgico, hay una fuerte inversión en compañías eléctricas. Estos mismos
grupos s~rán los artífices del Banco de Vizcaya, el banco eléctrico por
excelencia.
- Una política, por parte de la gran mayoría de los inversores min~ros,_ de reinvertir Is beneficios en el propio sector, especialmente en
mmena fuera de Vizcaya.
Por lo que respecta a la contribución de la minería al desarrollo
industrial de Vizcaya, creemos que la teoría tradicional debe ser cuestionada por varias razones:
- De nuestro listado de inversores en minería se deduce que hubo
muchos más que ese "reducido grupo de empresarios y compañías"
que controlan "la mayor parte de la producción, de la exportación y
de los beneficios del sector" 120• Teniendo en cuenta que nuestro listado procede de compañías de gran tamaño o, cuando menos, mediano,
se confirma la tesis de Escudero para la minería que "más de un tercio
de los beneficios se desparramó entre las clases medias" 121 •
- La presencia de inversores de origen minero en los demás secto-

res fue importante en algunos y más ~odesta_ en otro~, pero de ningú~
modo fue decisiva para el desarrollo mdustnal de V12caya. En la pnmera etapa, 1886-1900, los porcentajes oscilan entre el 12 Y el ~50J~,
con una media general del 20%. Pero, además, esa presencia n~ sigmficó reinversión en su totalidad: en muchos casos fueron navieros o
siderometalúrgicos los que invirtieron en minería. Parece, pues, que
las corrientes de reinversión no tuvieron ese sentido unívoco -mineríarestantes sectores- que la teoría tradicional ha postula?º· En ~a segunda etapa, 1901-1913, los porcentajes d~ inversores mme~os siguen
oscilando en torno a ese 20%. La afirmación de que a partlf de 1901
los beneficios de la minería se reinvirtieron masivamente en nuevos sectores también tiene que ser matizada: de los 250 inversores de ~uestr_a
muestra que intervinieron en el primer peíodo y que vuelven a mvertrr
en la etapa 1901-1913, sólo el 31.2% fueron inversores mineros en la
primera etapa. Luego hubo casi un 70% de reinversores cuyos beneficios no procedieron de la exportación de mineral, Pero, ade~ás, la mayoría de las reinversiones no se dirigieron hacia la industna.
Donde fueron en mayor medida los beneficios mineros fue ?ªc!a ~l
mismo sector. De ese 31.2% de reinversores mineros, el 80.70Jo mv1rt1ó
de nuevo en minería, la cual se encontró mayoritariamente, como ya
hemos dicho, fuera de Vizcaya.

En resumen, hubo más inversores y más fuent~ de ~pita! qu_e las
procedentes del sector minero~• ~or ~nto, la_contnbuc1o_n del ~rus~o
no explica por sí sola la industnalizac1on d~ V1zcay~- Las 10vest1gac10nes más recientes que han revisado la teona tradic1on'." y los res?ltados que se desprenden de nuestro estu?ío apunt~ hacia ~na t7ona de
la industrialización vizcaína mucho mas compleJa que la simplista teoría tradicional.

NOTAS
Sobre todo de Lazúrtegui (1907). Autores como Lequerica (195~) o, más reciente1
. mente, González Portilla (1981) han sostenido esta interpretación.
2 _ Por citar algunas: Fernández de Pinedo (1983), (1985 a) y ( 1985 b); Escudero (1985)
y (1986).
3 Fundamentalmente, este articulo es uno de los capi!ulos de nuest~a tesis ~e liceo. · t
. Valdaliso (1986) en la que hemos proporcionado las senes de numero Y
~~i:de las Sociedades Mercantiles constinúdas en Vizcaya desde 1886 hasta 1975 •

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4. Valdaliso (1986), p. 170.

24. RMV, L. 15, H. 720 (1900).

5. Que son ~ho: metalúrgicas.y similares, negocios mineros y derivados, navieros,

25. Porcentaje extraído de nuestro listado de inversores 1886-1900, elaborado a partir
de los datos del Registro Mercantil.

construcc1on ~e.obras y s1m1lares, productos químicos, negocios eléctricos, compa~las ferroV1anas y banca y seguros. Sobre esta clasificación sectorial, véase Valdahso (1986), pp. 13-14. Los porcentajes de los datos recogidos por sectores pueden verse en Valdaliso ( 1986), p. 115.

27. RMV, L. 6, H. 237 (1892).

7. Registro Mercantil de Vizcaya (en adelante, RMV), Libro 5, Hoja 219.

29. RMV, L. 14, H. 647 (1899).

8. En nuestros datos sólo hay anónimas entre las navieras. No obstante, una mínima

30. RMV, L. 14, H. 677 (1900).

9. El auge de las compafiías ferroviarias se debe fundamentalmente a la extensión del
tendid? de líneas ~r el País Vasco y a la construcción de líneas que enlazan centros mmeros, pnncipalmente Santander y Asturias y la cuenca hullera del norte
de León, con Bilbao. El de las químicas está muy ligado a la rama de explosivos
muy necesarios para la minería.
10. Sobre esa etapa puede verse Femández de Pinedo (1983).
1l. Fernández de Pinedo (1985 a), p. 22.
12. Femández de Pinedo (1985 b), en prensa.
13. Fernández de Pinedo (1985 b). Una inscripción de la misma puede verse en el RMV
L. 8, H. 345 (1894). Los socios que aparecen son J. Ma. Martinez de las Rivas:
J. B. Alzaga y E. W. Procter.

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31. RMV, L. 15, H. 760 (1900).
32. RMV, L. 15, H. 690 (1900).
33. RMV, L. 15, H. 764 (1900).

34. Según Harrison (1983), p. 29, "hay una decis(ón colectiva de invertir en Bilbao
los ahorros mantenidos en cuentas de depósito durante la campaña de Cuba
(1895-1898), esperando un desenlace del conflicto".
35. El capital registrado de las nuevas Sociedades creadas en yizcaya en 1901 no se
sobrepasará hasta 1962 en pesetas corrientes, y nunca sera alcan~do en pesetas
constantes. Los casi 450 millones registrados en Bilbao en l'?(ll supusieron el 50.9'7,
de todo el capital constituído ese año en España. Valdaliso (1986), PP· 50-51.
36. Femández de Pinedo (1985 b).
37. Valdaliso (1986), p. 121.

15. Sus inscripciones respectivas se encuentran en RMV, L. 5, H. 216; L. 5, H. 214,
y L. 5, H. 215 (1891).

38. Ibídem.

17. Fernández de Pinedo (1983), p . 17.

1

28. RMV, L. 9, H. 385 (1895).

14. RMV, L. 3, H. 139 (1889).

16. RMV, L. 5, H. 201 (1891); Ybarra (1947). p. 217.

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26. Debo esta información a E. Fernández de Pinedo. La escritura de Hulleras del Turón está en RMV, L. 4, H. 160 (1890).

6. El capital medio de las Sociedades del sector eléctrico no llega al millón de pesetas
por muy poco (962 500), mientras que el de las siderometalúrgicas justo alcanza
las 400 000.

parte adoptó otras formas jurídicas.

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Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

Siglo XIX

18. RMV, L. 8, H. 337 (1894).
19. RMV, L. 1, H. 12 (1886).
20. Fernández de Pinedo (1985 a), p. 22.
21. RMV, L. 16, H. 770 (1900).

22. Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao (CCINB), Memorias de
Sociedades 1902, Doc. 336, pp. 5 y ss.
23. RMV, L. 51, H. 2243 (1917) .

39. Ibídem, p. 122.
40. Como lo hace González Portilla (1981), vol. l, p. 201.
41. Femández de Pinedo (1985 a), p. 22.
42. Fernández de Pinedo (1985 b), en prensa.
43. Ibídem.
44. Ibídem.

45. Escudero (1985), en prensa.
46. RMV, L. 6, H. 276 (1892); L. 7, H. 278 (1893), y L. 7, H. 298 (1893).
47. Compañía Hullera Vasco Leonesa, RMV, L. 9, H 357 (1894).

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285

Siglo XIX
70. Sobre la industria química espai!ola, véase Nadal (1986).

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48. Electra. Compaílía General de Electricidad, RMV, L. 3, H. 357 (1894).
71. Véase Tortella (1983), pp. 432-434 y 449.
49. La Papelera Vizcaína, RMV, L. 4, H. 153 (1890).
72. Vázquez García (1980), p. 177.
50. Sdad. de los terrenos de la Concordia, RMV, L. 3, H. 122 (1889).
73. La Vasco Asturiana también se integró en la UEE. Tortella (1983), pp. 448-449.
51. Femández de Pinedo (1983), p. 17.
52. Femández de Pinedo (1985 b), en prensa.

74. RMV, L. 7, H. 304 (1893); L. 9, H. 398 (1895). La primera acabará por fusionarse
junto con otras para crear esta última. Véase Valdaliso (1986), p. 104, nota 20.

53. RMV, L. 3, H. 129 (1889); L. 5, H. 221 (1891); L. 6, H. 251 (1892); L. 7, H. 278
(1893); L. 7, H. 296 (1893); L. 11, H. 477 (1896), y L. 15, H. 703 (1900).

75. Vázquez García (1980), pp. 178-179.

54. Véase Apéndice.

76. Véase la nota 34. En el articulo de Harrison se pueden encontrar referencias de
más autores.

55. Ecbevarrfa Hermanos, RMV, L. 1, H. 26 (1886); Femándezde Pinedo (1983), p. 16.

77. Escudero (1986), vol. 1, p. 249.

56. RMV, L. 2, H. 78 (1888). En 1890 se produce el cambio de nombre: RMV, L. 4,
H. 173 (1890).
57. RMV, L. 9, H. 399 (1895).

78. Que fue secretario general de la Cámara de Comercio de La Habana en 1889. CClNB,
Fondo Julio de Lazúrtegui, Carpeta 54, núm. 18: Informe sobre una exposición
de la Sociedad de Estudios Económicos acerca del comercio de cabotaje en la metrópoli, CCIN de La Habana, 1889.

58. RMV, L. 3, H. 121 (1889), L. 4, H. 153 (1890).

79. González Portilla (1981), vol. 1, p. 70.

59. RMV, L. 7, H. 291 (1893).

80. Ibídem, p. 71.

60. F Ecbevarria y Picavea, Cia. La Blanca, Cía Naviera Aurrerá y Cía. Marítima
La Actividad. Para sus inscripciones, véase Valdaliso (1896), p. 152.

81. Lequerica (1956), p. 47; González Portilla (1981), vol. 1, p. 96; Banco de Bilbao
(1957), p. 167.

61. RMV, L. 4, H. 162; L. 3, H. 148 (1890).

82. Femández de Pinedo (1985 b), en prensa.

62. Fernández de Pinedo (1985 b), en prensa.

83. Que son más de 500 en el período 1886-1913. Dato extraído de nuestros listados
de inversores del RMV, 1886-1900 y 1901-1913.

63. Hulleras del Turón, An&amp;Jo Vasco de las Minas de Córdoba, Talleres de Deusto y
Vasco Asturiana. Valdaliso (1986), p. 152.

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64. RMV, L. 11, H. 502 (1897); L. 12, H. 555 (1898).

85. Jbidem.

65. RMV, L. 13, H. 597; L. 13, H. 613 (1899).

86. Véase cuadro 2.

66. RMV, L. 15, H. 705; L. 15, H. 709, L. 15, H. 710 (1900).

87. Fernández de Pinedo (1985 a), pp. 21-22; Fernández de Pinedo (1985 b), cuadros
8 y 9, en prensa.

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67. Asociados primero a un francés, Fourcade, en la Sociedad Fourcade y Gurtubay,
RMV, L. 2, H. 80 (1880), y más tarde solos en Hijos de Gurtubay, RMV, L. 3,
H. 119 (1889). Este grupo también tenia varias Sociedades en el sector alimenticio;
véase Valdaliso (1986), pp. 126-127.

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68. Sobre ella, véase Tortella (1983) p. 434.

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84. Escudero (1985), en prensa.

69. RMV, L. 10, H. 415 (1895); L. IO, H. 442 (1896); L. 4, H. 181 (1890). Tanto la
Sociedad Española de la Dinamita como Explosivos de Burcella quedaron fusionadas en la Unión Española de Explosivos, que al ai!o siguiente controló el mercado español gracias al monopolio concedido por el Estado. Sobre esto, véase ToneUa (1983), pp. 448-449.

88. Y tampoco se le puede calificar exclusivamente de minero. Véase Fernández de Pinedo (1985 b), en prensa.

89. Para averiguar cuáles eran las compañías que laboraban minas fuera de Vizcaya
he contado con la inesúmable ayuda de A. Escudero.
90. Tui'lón de Lara (1983), pp. 410-411; Maluquer de Motes (1987), p. 63.
91. Sudriá (1985), p. 262.

�286

Siglo XIX

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

287

92. RMV, L. 56, H. 2479 (1918).

110. Véase Apéndice.

93. RMV, L. 16, H. 799 (1901).

111. Escudero (1985), en prensa.

94. RMV, L. 16, H. 830 (1901).

112. P. Allende es vicepresidente de la Cía. de los Ferrocarriles Vascongados, de la que
E. Borda es vocal del Consejo de Administración. RMV, L. 29, H. 1356 (1906).
También son socios de otras compañías: véase Apéndice.

95. Debo esta información a E. Femáodez de Pinedo.

96. Banco de Bilbao, RMV, L. 16, H. 850(1901). En esta fusión aparecen como socios
ejecutores, por el Banco de Bilbao, Tomás E . de Epalz.a, R. de Ibarra y Arregui,
E. Coste, C . Urieo, M . Mac Mahón, A. Galina, E. Velilla e l. de Arias; por el
Banco de Comercio, Ramón de la Sota, M. Lezama Leguizamóo, M. Meodiricbaga, R. Amézaga, F . Larrioaga, J. A. Uriarte, F . de Artecbe y L. Aosuátegui.

113. La relación completa de las compañías navieras creadas durante estos años está
CD

Valdaliso (1986), p. 157, nota 197.

114. Femández de Pioedo (1985 a), pp. 24-25.
115. Escudero (1985), en prensa.

97. RMV, L. 28, H. 1328 (1906). El capital estaba dividido en 19 000 acciones de 500
pesetas cada una, de las que la Sociedad Sota y Aznar poseía 7 857, el 4l.3'lt del
total. Datos extraídos del Informe de la Comisión nombrada para llevar a cabo
la fusión de las Compañías de los buques..., CCINB, Memorias de Sociedades 1906,
Doc. 486.

116. Femáodez de Pinedo (1985 b), en prensa. También Escudero (1986), vol. l, p. 250,
analizando los Consejos de Administración de varias compañías navieras, ha señalado lo mismo.
117. Véase nota 79.

98. Escudero (1986), vol. l, p. 267.
118. Váz.quez García (1980), p. 175.
99. Véase Apéndice. Las inscripciones de las diferentes Sociedades se encuentran en
Valdaliso (1986), p. 154.
100. RMV, L. 17, H. 901 (1901); L. 17, H. 920 (1901); L. 33, H. 1491 (1908). En ellas
también se encuentra el grupo Amar-Arzuaga.

119. Femández de Pinedo (1985 a), pp. 21-22.
120. Goll7.ález Portilla (1981), vol. l, p. 68.
121. Escudero (1985), en prensa.

101. RMV, L. 16, H. 825 (1901). Los socios fundadores fueron P . Mac Mahón Aguirre, T. Urquijo Aguirre, P . Maíz Arzuaga, R. Picavea Leguía YJ . Ma. Basterra,
todos ellos en el Consejo de Administración. La información sobre los Ibarra la
hemos tomado de Ybarra (1947), p. 213.
102. Maluquer (1985), pp. 247-248.
103. Véase Apéndice.
104. RMV, L. 19, H. 1023 (1902). La Sociedad Altos Hornos de Vizcaya es fruto de
la fusión de Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao, la Vizcaya Y
la Iberia.
105. Cía. Vascongada de Minería, RMV, L. 17, H. 867 (1901); Minas de Irún y Lesaca,
RMV, L. 17, H. 877 (1901), y Sdad. Minera Vasco Catalana, RMV, L. 30, H. 1382
(1907).
106. RMV, L. 16, H. 777 (1900).
107. RMV, L. 17, H. 854 (1901); L. 17, H. 907 (1901).
108. RMV, L. 20, H . 1039 (1902). También participa aquí el grupo Salvatierra-Crespo... ,
que tras crear la Electra ladustrial de Castilla la Nueva, en 1901, Y participar en
Saltos del Ta, desaperccc como grupo inversor.
109. La expresión es de Maluquer (1985), p . 252.

�GRUPO IBARRA-ZUBIRIA-VILALLONGA, 1886-1900
DIVERSIFICACION DE INVERSIONES

1

Grupo •-•·••..ria·VJ•- ,

Minería

Siderurgia

Metalurgia

Otros
1

1
Sdad. Tubos Forjados
de Bilbao (1892)

Orconera (1873)
Mineral-

Fco. Belga (1876)

4-- -

-

Electra. Cía. Gral.
de Electricidad
(1889)

IAltos Hornos y Fábricas de Hierro! 1
y Acero de Bilbao (1882)
Lingote - -

Basconia (1893)

La Papelera
Vizcaína (1890)

,Alambres de Cadagua (1983)
Sdad. Hullera Vasco
Leonesa (1894)

Combustible - - -

- _

Sdad. de los
Terrenos de la
Concordia (1889)

GRUPO CHAVARRI-SALAZAR (1886-1900)
DIVERSIFICACION DE INVERSIONES

c;rvp0 Chivarrt-5¡1,ur

Siderurgia

Minería

l

Metalur¡¡la

Delta Espaftol (1889)

Chávarri Hnos. (1889)
La Vizcaya (1882)

Hulleras del Turón (1890)

Talleres de Deusto (1891)

Vasco Asturiana
(1888)

Vasco Belga (1892)

Fábrica de Vidrios
de Lamlaco (1890)

Basconla (1893)

Papelera del Cadagua
(1890)

Minas de Garrucha (1894)
Anglo Vasco Minas de Córdoba
(1892)

Qulmicas

Sta. A¡ueda (1896)

Unión Resinera
Bspaftola (1898)

Chávarri, Petrement
y Cia. (1900)

Minas de Carracedo ( 1900)

---, - - - - - - - - - - - - - - . . - - - -- - - - - - - - - - ~ - - - - - - - -~Otros Sectores

1
Banca y Se¡uros

Banco de Comercio
(1891)

Electricidad
Cia. Vizca!na de Electricidad
(1897)

Cia. del Ferrocarril del Cada¡ua
(1888)
Cia. del Ferrocarril
de Bilbao a Lezarna
(1889)

Ferrocarriles

Construcción

Cia. del Ferrocarril de las
Arenas a Plencia (1890)

Constructora de Zalla

a Solares (1893)

Agulrre Hnos. y Cia.
(1888)
A. Rulz de Velasco
y Cia. (1894)

�GRUPO SOTA Y AZNAR, 1886-1903
CONFIGURACION DE UNA INTEGRACION VERTICAL
Sota y Aznar

1

r

Minería

Siderurgia

Navieras

Otros

l

1

Cía. Minera de Setares (1886)
Varias Cías. (1889-1899)

(Santander)

Seguros La Polar
S.A. (1901)

Cía. Siderúrgica del
Mediterráneo (1917) Sagunto

1

Mineral - ~ - [ -Transformación - - - -

Distribución
a) Exportación
b) Interior
J
Cía. Naviera Sota y
Azoar, S.A. (1906)

Cía. Minera de Sierra Menera (1901)
(Teruel)

(Ferrocarril hasta Sagunio)
1

L - -

~

-

-

1

-

-

-

- Sota y Azoar Sdad. Colectiva -

-

_J

-

GRUPOS EMPRESARIALES Y CREACION DE BANCOS
EL CASO DEL BANCO NA VIBRO MINERO Y EL BANCO VASCONGADO

Banco de Vizcaya
Grupo Zunzune¡ul
_ _ _-..1Banco Vascongado!-----.
í.1902)
Aurora, S.A.
1
Banco Naviero-Minero
Grupo Martlnez Rodas

Antimonios de Villabarcu (1902)
Bodegas Bilbaínas (1901)
Sdad. General de Minería (1901)
Cía. Minera Cala de las Conchas (1902)

-- ---~(1901)

Cia. Vascongada de Minería
(1901)

Sindicato Minero (1901)

Grupo Uodlo Gokoechea

1
Sdad. Minera de Albarracín

Grupo Zar.iuz-Seebold

(1901)

,-sdad. Minera Pminsüiar 1

Cía. Minera Bilbao-Santander (1901)

-

(1903)

1 Sdad.

Minera de Alonsotegui

L __{!90_!)

_

_

_

_

__

J

Cía. Minera de Cabarga (1901)

, .1 Arnezola y ~----··-···
Zarauz .(190.5)
l.--

-

-

-

r-

_J

-

Amezola Hermanos (1908)
Grupo Amezol.i - - - - - Amezola y Olabarrla (1908)
Minera Vasco Manchega (1909)
Sdad. Minera Collado de la Plata (1907)

�LA CREACION DE SALTOS DEL TER, S.A.: UN EJEMPLO DE LA PROFUNDIZACION DE
LAS RELACIONES ENTRE LAS DIFERENTES BURGUESIAS
Grupo Echevarrfa-Plave.i

Grupo lbarra-Vllallonaa

1
Unión Eléctrica Vizcaína
(1908)
Cia. Ibérica de Electricidad
Thompson Houston (1901)

Saltos del Ter
(1907)

Hidroeléctrica Ibérica
(1901)

Sociedad General de Minería
Bilbaína

Cía. Vascongada de Minería
(J 901)

Grupo ZunzuneJUI

Minas de lrún y Lesaca
(1901)
Sdad. Minera Vasco-Catalana
(1907)
Crédito de la Unión Minera

GRUPOS ECHEVARRIA Y PICAVEA, 1901-1913
SU CONEXIONEN EL SECTOR ELECTRICO

GRUPOS ECHEVARRIA Y PlCAVEA, 1901-1913
SU CONEXlON EN EL SECTOR ELECTRICO

Grupo

Echnuiv-Zurlolcby

1
F. Echevarrla e Hijos (1901 y 1903)

EclMY1m&gt;'1UVH
Ahlemeyer, S.A (1901)

1

Echevarrla, Zurlcalday y Cia.
(1903)

Ahlemeyer Cia. Anon1ma de
ConSlrucclones e lns,alaciones...

Zuncalday y Eche•arrla (1906)

(190l)l

Hijos de Zuricalday (1901 y 1906)

l

Hidroelktrica de Ca,alufta

Btlbalna de FriaoriOcación
(1911)

(1902)

Oíltas de Sondica (1912)

Sallo! del Ter (1907)

Cooperativa Elktrica (1903)

lí:.

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Grupo

Grupo

PluvH

Cf• Fo,..,al de Anienza (1903)
Cla Explo,adora de Aruenza (1906)
Sana,orio, del Gorbca (1901)
Sociedad Pro,cc&lt;ora del Aho"o
Popular (1907)

La Papelera Espaftola (1901)

' - - - - - - - - - - - - Altos Hornos de Vizcaya
(1902)

Banco de Vizcaya (1901)

�EL CREDITO DE LA UNION MINERA: UN BANCO DE Y PARA LA MINERIA

1-------------------

- - - - - - - - - ~ Crédito de la Unión Minera

Grupo Gandarias

lbái'lez de Aldecoa

Castai'lo-López Fernández

1

Los Almadenes (1901)

Lomo de Bas (1904)

Chávarri, Salazar y Cía.
(1909)

El Escarrancha! (1904)

Núftez Arteche

Sdad. Minera de Sopuerta
(1909)

Minas de la Veredilla
(1905)

Metalúrgica de Almagrera
(1907)

La Romana (1909)
Sdad. Minera de Santa Fe
(1913)

Coto Teuler (1911)

Lambarri

SanbO&lt;b,n

1

1

Minas de Irún y Lesaca
(1901)
Chávarris

GRAFICA

NUMERO Y CAPITAL DE LAS SOCIEDADES MERCANTILES
CONSTITUIDAS EN VIZCAYA, 1886-1913
1000000

100 000

r-- - - - - -- -- ------;/-~11;::-- - - -- - - Capital

lo 000

1

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1886
T : Total

A: Anónima

1891

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1896

C: Colectiva

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1901

1906

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A

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I

II

Com

1911

Com: Comanditarias

Fuente: Elaboración propia a partir de los Libros de Sociedades del Registro Mercantil de Vizcaya

�296

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              <text>Flores Flores, Bernardo, Director</text>
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              <text>México</text>
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              <text>Historia</text>
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              <text>Revista semestral de historia publicada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, editada por Mario Cerutti. Contiene investigación histórica y económica, tanto local, nacional e internacional.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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