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                  <text>CENTRO DE INVESTIGACIONES
•
. BIOLOGICAS
Vallarta 805 Sur

Col. Mirador, Monterrey, N. L
Tel. 44-69-79
BOLETIN INF'ORMATIVO DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES BIOLOGICAS DE LA U A N L
AAO II
MARZO - ABRIL 1980
NUMERO 4

EDI7'0RIAL
RECURSOS NATURALES DEL ESTADO DE NUEVO LE0H
Recientemente el Instituto Mexicano de Recursos Naturales Renovables, A.C. publicó el libro Los Recursos Naturales
de México, IV.- RECURSOS NATURALES DEL ESTADO DE NUE·
VO LEON, volumen que forma parte de la serie que el citado lns•
tituto ha realizado con el objeto de facilitar la investigación en
todos sus aspectos sobre los Recursos Naturales de nuestro
país, con la intención de recopilar, analizar e interpretar la información obtenida, esto, en virtud de la carencia total de fuentes de información bibliográfica en cuanto al tópico se refiere.
La edición, cuyo autor es el Dr. Ambrosio González C., no
se concreta a una simple lista alfabética de fichas bibliográfi•
cas, sino que hace referencia a los diferentes trabajos que se
incluyen, agrupados por temas, y con una breve mención para
orientar al lector acerca del contexto resumido de cada uno de
los citados.

SUMARIO
INSTITIJTO NACIONAL DE IN·
VESTIGACIO~ SOBRE RE·
CURSOS IUOTICOS, FLOR A
YUCATANENSE, Pág. 2.

ESTADO ACTUAL DE LA OR·
GANIZACION Y APLICACION
DE LA INVESTIGACION CIENTIFICA EN MEXCO, Págs. 3,

7 y 8.

Para la publicación de este libro se contó con la ayuda económica que, por gestiones del Dr. Eduardo Aguirre Pequeño
Maestro Emérito de la U. A. N. L., brindó el Patronato de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, la Facultad de Ciencias
Biológicas de la U. A. N. L. y el Centro de Investigaciones Bio•
lógicas de la misma institución.

EL PAPEL DEL BIOLOGO EN
LAS INVESTIGACIONES SO·
BRE PESCA Y EN LA EDUCA-

Enrique Beltrán director del l. M. E. R. N.A. R., A.C. en
la presentación del libro señala "Esperamos que esta contribución no solo sea de utilidad para el Estado de Nuevo León, sino
que también sirva a entidades vecinas, con características tco•
lógicas similares".
1-1 A.G.A.

CION PESQUERA, Págs. 4, 5

y 6.

�INSTITUTO NACIONAL DE INVESTIGACIONES SOBRE
RECURSOS BIOTICOS, FLORA YUCATANENSE
Aunque la Península de Yucatán es considerada como una entidad distinta desde los puntos
de vista geológico y biótico y a pesar de que, en
general, sus formaciones vegetales están bien comprendidas desde el punto de vista fisonómico, aún
no ha sido estudiada florísticamente de un modo
integral y suficiente.
En la actualidad, se cuenta con dispersos estudios pardales y fragmentarios, tanto por lo que
a la región como tal se refiere, como por lo que
hace a las entidades taxonómicas que han recibido atención de diferentes especialistas. Lejos de
lo que suele creerse, la flora de la península de
Yucatán y sus relaciones con_ las de otras áreas
de México, Centroamérica y las Antillas, todavía
requieren mucha investigación.
Por lo anterior, entre otras razones de las
cuales muchas son de carácter etnobotánico, el
Programa Flora de México del INIREB ha establecido un nuevo proyecto, Flora Yucatanense, el cual,

aprovechando la experiencia obtenida durante el
desarrollo del de Flora de Veracruz, pretende producir una obra comprensiva, de carácter regional,
cuya importancia es obvia.
Si usted o su institución están interesados en
el desarrollo de este proyecto, ya sea para colaborar en los planes de intercambio de ejemplares;
en la identificación de los correspondientes a un
determinado taxón; en el estudio sistemático de
un grupo; en los planes de intercambio o de ad•
quisición de publicaciones o de alguna otra manera, dirija su correspondencia a las direcciones
postales abajo indicadas.
Una de las primeras publicaciones del pro•
yecto, el Catálogo comentado de géneros y especies yucatanenses, aparecerá como un resultado de
la aplicación de los procedimientos electrónicos
de almacenamiento y recuperación de datos del
Instituto. La edición de este instrumento preliminar de trabajo será limitada.

Atentamente,

ESTADO ACTUAL DE LA ORGANIZACION Y APLICACION DE LA INVESTIGACION
LA INVESTIGACION CIENTIFI CA EN MEXICO,

DR. MANUEL GOLLAS
Asesor de la Dirección General de Conacyt

V. EL PROGRAMA NACIONAL DE CIENCIA Y TECNOLOGIA
1978-1982.

La bue teórica y emplrica sobre el papel de la ciencia y la tecnología en el crecimiento económico tstJ atln en paftales . Se carece de estu-

dios cuantitativos que indiquen cómo calcular la uignación de recur101
en ciencia y tecnologla en un presupuesto naclonaJ. Mucho meno, alln
se sabe del efecto del cambio tecnológico sobre el sistema de precios, el
empleo, o Ju demandu tducativu.
Los mftodos de planeación muestran por su parte poco apoyo teórico . Conciben la planeac\ón de ciencia y te&lt;:nologfa como un sistema totalizador donde todo ae relaciona con todo. Casi nunca se discute ni se
hace explicito -tal V9Z porque no ex'.ste- el esquema teórico económl•
co ni temporal en el que se basa el anilisis y se hacen las recomendacio-

nes . La planeación, sin duda, requiere un horizonte de tiempo ya que es
ineludib~ aclarar cuAndo un plan dará resultados . Es ingenuo responder
11: esta con referencias al "corto", "mediano" y "largo" plazo.
Algunas preguntas a las que se enfrenta el "planificador" de la ciencia
y la tecnologla son: ¿cómo fijar objetivos concretos de acción en ciencia y
tecnologla? ¿cómo seleccionar las distintas alternativas para lograrlos? ¿qué
mecanismos administrativos e institucionales se lequieren para llevar a cabo estos propósitos? ¿cómo se mide el éxito o el fracaso de estas acciones?
¿cómo se evalúan los ejercicios de planeación en ciencia y tecnologla?
La parte diflcil, sin embargo, ocurre cuando se intenta dar respuesta
a estas iocó&amp;nitas c:oo la ayuda de una teoría económica de alcances limi·
lados y contradictorios y una teoría de la planificación de ta ciencia y la tec•
nologla ambigOa, confusa, dudosa y difusa.
Ante esta situación para elaborar este programa se optó por una solu•
ción pragm,uca de pocas pretensiones teóricas: preguntar a los que h8C9rt
la ciencia y la tecno1ogla y a quienes la usan, lo que ellos consideran dtbcl
hacerse en sus respectivos campos; asl como intentar crear un mecanismo
de retroalimentación de la comunidad cientlfica y tecnológica por una parte
y el Estado por la otra . El camino seguido consistió entonces en detectar
mediante consultas directas la oferta cientifica y tecnológica por parte et.
la comunidad cientifica y la demanda de ciencia y tecnologla por parte del
sector productivo pjblico y privado.

Posteriormente se procedió a una agrupación de estas recomendaciones por áreas de la ciencia y de acuerdo a los objetivos de politica econó-mica más urgentes del presente gobierno.

DR. ARTURO GOMEZ-POMPA
Programa Flora de México,

El Programa Nacional de Ciencia y Tecnologla 1978-1982 ha sido ela•
borado pues, a partir de proyectos especlficos, precisamente porque a ese
nivel si se tiene una idea menos ambigüa de los resultados . Las consecuen•
cias macroeconómkas del programa no son evaluables ya que no se cotn•
la con m6todos para hacet1o.

1N I R E B
H. Colegio Militar No. 7
Xalapa, Ver., México.
DR. ALFREDO BARRERA
Proyecto Flora Yucatanense
Calle 60 No. 319 "D",
Mérida, Yucatán, México.

En el pro¡;¡rama se pretende atender prioritariamente a los problemas
más elementales de la ciencia y la tecnologla en México, antes de caer en
proposiciones de potltica económica con el alcance de un plan global. Es-,
pecificamente se da atención a: 1) detectar demandas latentes y al apoyo
de investigaciones urgentes detenidas; 2) elevar la eficiencia de las instituciones de investigación; 3) incorporar criterios básicos de ciencia y tecno.logla en la política económica; 4) estimular o inducir el gasto privado en
ciencia y tecnologia; 5) establecer mecanismos permanentes de conexión
entre usuarios y oferentes de ciencia y tecnologia ; 6) formar los recursos humanos necesarios para et desarrollo cientlfico y tecnológico del pals.
El programa no comprende los instrumentos de política que afectan
el desarrollo de la ciencia y la tecnologla que no controla dirtclamente el
CONACYT como son los impuestos, los subsidios, patentes, permisos de im·
portación, etc. Aunque en su papel de asesor de otras Secretarlas de Esta•
do el CONACYT en base al programa puede influir en estas decisiones . El
programa es una descripción detallada de acciones concretas en ciencia y·
tecnologla que, definitivamente, no pretende la transformación radical de
la vida económica, polltica, social y cultural del país.
Resumen del Proc;rama Nacional de Cttncia y Tecnolo¡ia 1978 • 1982

El Programa Nacional de Ciencia y Tecnología 1978 • 1982 se ori~•
n6 por petición directa del Presidente de la República en junio de 1977, a
la comunidad científica y funcionarios del CONACYT . El programa solici•
tado debería dar respuesta a tres cuestiones básicas:
¿Qué investigación científica deberá realizarse en México y cuál incorporarse del exterior?
¿Qué desarrollo tecnológico deberá realizarse en México y cuál impor•
tarse?
¿Cuáles serán el volumen, los niveles y las especialidades de los recursos humanos que se prepararán en el quinquenio?
Al responder estas preguntas el programa deberá especificar el por
qué, el quién, el cuándo, y el costo aproximado.
En la elaboración del Programa Nacional de Ciencia y Tecnologia 1978 •
1982, el CONACYT tomó como punto de partida las prioridades de politica
económica de la administración actual y las proyecciones del crecimiento
de la economia en lo que resta del sexenio.
El Programa Nacional de Ciencia y Tecnologia 1978 • 1982 se ,elaboró
con la participación del sector productivo público y privado, miembros de
diferentes especialidades de la comunidad cientlfica. técnicos de diversos
institutos de investigación, directores de las principales instituciones de alta
ensel\anza, representantes de todos los sectores de la administración pública federal y de asociaciones privadas.

(Pasa a 1.a página 7)

PAGINA 2

PAGINA 3

�EL PAPEL DEL BIOLOGO EN LAS INVESTIGACIONES SOBRE PESCA Y EN LA EDUCACION PESQUERA

Dr. Héetor Chapa Salda/la
Jefe del Departamento de Investigación y Desarrollo
de la Dirección General de Ciencia y Tecnología
del Mar, de la Secretaría de Educación Pública.

En general, todas las pesquerias del mundo
se desarrollaron antes de que sobre las mismas
se hiciera cualquier tipo de investigación. En todos los casos, los estudios comienzan cuando los
rendimientos de la pesca bajan por causas diversas, generalmente porque se aplica sobre el recurso un esfuerzo mayor del que puede soportar.
A pesar de ello, es el mismo pescador quien conoce el recurso del que vive y quien transmite su
conocimiento de generación en generación. De
este modo, se habla de los países que son pesqueros por tradición, como los que se encuentran cercanos al Mar del Norte, los de la Península Ibérica
Y otros más que por su carácter insular, ponen en
contacto directo con el mar y sus recursos a quienes en ellos habitan.
México no es excepción, pues no es sino has-

PAGINA 4

ta casi mediados del presente siglo cuando los estudios dedicados al conocimiento de nuestras pesquerías, han merecido la atención de los estudio•
sos y del mismo gobierno.
En los estudios pesqueros participan una serie de disciplinas que se complementan, como son
la Limnología, la Oceanografía, la Climatología, la
Biología y diversas ramas de la ingeniería. Sin
embargo, de todas las profesiones, en nuestro país
han sido los biólogos quienes han aportado los
conocimientos básicos de esta importante actividad, ya que la formación de recursos humanos en
las otras disciplinas es más reciente por lo cual
su participación es todavía muy relativa. Caso concreto, la formación de oceanólogos ha estado enfocada a la biología pesquera, debido posiblemente a la carencia de la infraestructura que la enseñanza y aplicación que la oceanologia requiere.
Por lo tanto, sin equivocación, puede afirmarse que el campo de la investigación pesquera fue
abierto en el país por los biólogos, en contraposición con otros campos de la biologia aplicada, que
fueron abiertos por ingenieros agrónomos, forestales, químicos e inclusive por médicos.
Es interesante señalar aquí que los biólogos,
que en un principio se dedicaron al estudio de los
recursos pesqueros, carecieron de lo más indispensable, sacando sus deducciones de la observación
directa de las especies y sus relaciones con el
ambiente, asi como de la interacción de recurso
pescador o del pescador-recurso. A pesar de ello,
quienes ahora cuentan con instalaciones moder,
nas, aparatos, equipamiento y facilidades de manejo de la información por computadora, han venido a confirmar, las hipótesis de trabajo de aquéllos a pesar del empirismo de su desarrollo.
Los primeros intentos de establecimiento de
estaciones y laboratorio para la investigación marina, datan desde los años de existencia del Departamento Autónomo Forestal y de Caza y Pesca, durante la gestión gubernamental del Gral. Lá·
zaro Cárdenas. Sin embargo, la falta de una orientación hacia la aplicación de lo que habria por estudiar, fue tal vez la razón de su efimera existen•

cia.
La costumbre de las civilizaciones del altiplano mexicano para incluir en su dieta productos
acuáticos, se perdieron con la llegada de los españoles y con la implantación de otro tipo de
costumbres; los invasores centraron su interés en
los recursos minerales y en el comercio, pasando

la pesca a ser una actividad prácticamente inexistente. Situación semejante se mantuvo hasta ya
muy entrada la época del México independiente.
Los programas de salud pública y la consecuente
colonización de las zonas costeras, hicieron renacer la actividad pesquera. Sin embargo, aún ahora, es común que las familias de pescadores prefieran el consumo de las carnes rojas al pescado.
Las actividades piscícolas, muy practicadas
en la época pre-colonial, renacieron en el Siglo
XIX con Esteban Cházari, aunque justo es recono•
cer que en su mayor parte las ideas fueron tomadas de experiencias europeas, muy poco aplica•
das en el país.
El Departamento Autónomo Forestal y de Caza y Pesca, centró su interés en la zona lacustre
tradicional de México, específicamente en la pesquería de agua dulce de los lagos de Pátzcuaro
y Chapala. En Pátzcuaro se estableció la Estación
Limnológica en la que se llevaron a cabo interesantes estudios limnológicos, pesqueros y taxonó•
micos. Desafortunadam$1te, esta estación que!
por tradición deberia conservarse y superarse, ha
desaparecido como tal, dando paso al elegante
centro de capacitación y entrenamiento haciendo
de lado estudios serios sobre los recursos pesqueros del lago pese a que virtualmente se encuentras sobrexplotados. Las preguntas surgen: ¿Para
qué capacitar en pesca si el pescado se acabó?
¿Para qué capacitar si los pescadores no cuentan
con los medios de producción?
La carpa, posiblemente la especie más adap•
table de agua dulce, se introdujo en el país desde
finales del siglo pasado, pero su importancia se
redescubrió por biólogos al servicio del Banco de
Crédito Ejidal, en la variedad que ahora se conoce como Carpa de Israel. Por otra parte a pesar
de su importancia, las pesquerias marinas reci•
bieron poca atención . Es justo reconocer que fueron los japoneses quienes descubrieron las exis•
tencias de camarón en mar abierto que, hasta la
actualidad, continúan siendo pescadas por la flota camaronera nacional y que, en cuanto a valor,
representan la primera pesque ria nacional. Los
japoneses obtuvieron del gobierno del Gral. Lázaro Cárdenas permisos especial_!!s para pesca exploratoria y comercial, y hubieron de retirarse cuando México .entró en guerra contra los países del

Eje.
Aunque se dice que su finalidad era otra, de-

jaron no obstante útiles enseñanzas entre los pes•

cadores mexicanos que se hicieron cargo de las
primeras flotas camaroneras.
El camarón y su pesca era conocida en
México desde la pre-conquista, especialmente en
el sur de Sinaloa y norte de Nayarit, zona en la
que se le pesca desde entonces con el sistema de
artes fijas conocido como "lapos". La cuna de
la ahora floreciente industria camaronera de mar
abierto se sitúa en Guaymas, Sonora, puerto en
el cual se establecieron las primeras flotas importantes para la pesca al arrastre, así como las pri,
meras plantas procesadoras mediante congelación
del producto.
La demanda, durante la guerra, de más producto, dio origen a la fundación y establecimiento
de pesquerías de camarón en otros puertos del
Pacifico y del Golfo de México. La importancia y
valor de esta pesquería, fue campo propicio para
el establecimiento de la primera institución dedi·
cada al estudio de una pesqueria de alta mar, el
Instituto de Pesca del Pacifico, A. C., sostenido y
administrado conjuntamente por la iniciativa privada (Cámara Nacional de la Industria Pesquera
como la Unión de Armadores de Guaymas), y el
gobierno federal a través de la Secretaría de Marina; las sociedades cooperativas intervinieron en
ésto posteriormente.
Como antecedente de este Instituto se señalan los estudios del camarón llevados a cabo por
biólogos pioneros en barcos de la armada nacio•
nal: Mauro Cárdenas Figueroa y el autodidacta
señor Antonio Garza García, asistidos y asesorados
por el biólogo norteamericano Milton J. Lindner,
agregado de pesca de la embajada de los Estados
Unidos de América. El Instituto contó posteriormente con la colaboración del biólogo M. A. René Núñez Sánchez, quien fungió como primero y
único director, el que esto escribe y el Biólogo Pedro Avila Salazar, así como un cuerpo de auxilia,
res y estadigrafos.
Para las investigaciones se utilizó un balandro adaptado a la pesca de arrastre bautizado originalmente como "Sharonah" y rebautizado como
Antonio G. Garcia, en honor del ya mencionado
que, para entonces, había fallecido.
Precisamente la primera de las crisis importantes sufrida por la industria camarone~a. que
ahora se repiten con cierta periodicidad, obligó a
la iniciativa privada y a las sociedades cooperativas a retirar la ayuda económica al Instituto, quEI
hubo de cerrar en 1952, dejando el campo de in-

PAGINA 5

�vestigación abierto y al pescador sensibilizado para posteriores estudios.
Nuevamente, en 1953, los intereses creados
en la pesquería de camarón de mar abierto, hu,
bieron de chocar con los de los pescadores de camarón en lagunas litorales, al presentarse otra
crisis. Esto fue motivo para que el gobierno fede·
ral, de una buena vez, se echara a cuestas el estudio del recurso, su pesquería y la búsqueda de
una administración que equilibrara los intereses.
Fueron biólogos los que, tras varios años de estudio, dieron cima a los conocimientos básicos de
la biología de las especies de camarón, su distri•
bución latitudinal y batimétrica que, todavía aho•
ra, se emplean en la reglamentación de la pesquería.
Fue un funcionario de gran visión y comprens,on de la importancia que para la administración
de los recursos pesqueros tiene la actuación de
los biólogos, quien dio el empuje definitivo: el Al•
mirante Antonio Vázquez del Mercado, a cargo
de la Dirección General de Pesca e Industrias Conexas como dependiente de la Secretaría de Industria y Comercio, durante parte del sexenio del
Lic. Adolfo López Mateos. Hombre de amplia preparación marina, escogió como su subdirector al
biólogo Rodolfo Ramírez Granados, quien había
estado a cargo de la correspondiente oficina de
estudios biológicos pesqueros, encabezando un numeroso grupo de jóvenes, muchos de los cuales
en la actualidad detentan importantes puestos en
la administración pesquera y educativa del país.
Rodolfo Ramírez Granados, fue el primer biólogo
mexicano que se elevó a tales alturas en la ad•
ministración pública.
Con gran visión, el gobierno federal asesora•
do por biólogos cristalizó la Comisión Nacional
Consultiva de Pesca y dio cima a las aspiraciones
del grupo de investigadores mexicanos, ya que al
mismo tiempo se fundó el Instituto Nacional de
Investigaciones Biológico-Pesqueras, colocando en
la dirección del mismo al biólogo Mauro Cárdenas
Figueroa. Los biólogos diseñaron la red de esta•
cienes de investigación que ahora se extienden en
casi todos los litorales, así como gran número de
las estaciones piscícolas. El Instituto dio a la luz
el fruto de las investigaciones en numerosos trabajos de divulgación que aún hoy son buscados
por los estudiosos, y formó la colección cataloga•
da más importante de recursos acuáticos con que
ha contado ef país, la cual desgraciadamente fue
desmembrada y repartida con el cambio de administración. El cambio se tradujo también en otro
nombre para la institución: Instituto Nacional de

PAGINA 6

Pesca, así como p¡¡ra las estaciones de investigación pesquera y los centros de piscicultura, pasan:
do estos últimos a depender de un fideicomiso pa·
ra finalmente quedar bajo la tutela de la actual
Dirección General de Acuacultura del Departamen·
to de Pesca.
Fueron biólogos del Instituto Nacional de Investigaciones Biológico-Pesqueras, quienes idearon
y llevaron a la práctica las primeras obras de mejoramiento ecológico en las lagunas costeras del
Pacífico, criaderos de camarón, obras que en muchos casos fueron llevadas a cabo por las sociedades cooperativas de pescadores. Fueron estos
biólogos quienes estudiaron la pesquería de ablJl
Ión, sardina y langosta, hasta entonces desconocidas; hicieron los primeros estudios de contaminación y sus consecuencias; descubrieron las existencias de merluza; iniciaron los estudios de las
algas marinas; introdujeron al país la tilapia africana, la carpa herbívora y el paiché y pusieron 'en
marcha los primeros trabajos serios de ostricultura en las lagunas del Golfo de México; estudiaron
y señalaron el peligro de los azolves en las lagunas litorales del Pacífico; estudiaron la i'nvasión
por malezas acuáticas en gran número de nuestros embalses. Además, fueron biólogos quienes
p¡¡rticiparon en la consolidación de la Dirección
General de Lagunas Litorales, dentro de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, cuyos estudios fueron la base para la existencia de la actual Dirección General de Acuacultura.
Fueron biólogos quienes diseñaron los planes
de estudio para la formación de grupos interdisciplinarios en los centros educativos de provincia,
los que, mediante contrato, hicieron posible que
universidades hasta entonces marginadas, se echaran a cuesta estudios serios de pesquería y con•
laminación: la Universidad Autónoma de Baja California, la Universidad Autónoma de Sonora; la
Universidad Autónoma de Sinaloa; la Universidad
Autónoma de Guadalajara; la Universidad Autónoma de Nuevo León; la Escuela Nacional de Cien,
cias Biológicas del 1. P. N., y el Instituto de Biología de la U. N.A. M., así como el Instituto Tec,
nológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
Muchos de los investigadores que con ello tuvieron su primer contacto con los recursos, confrontan ahora importantes responsabilidades en la administración pesquera.
Es justo señalar que, a pesar de los ya largos
años transcurridos, existe todavía un divorcio ent'.e la política y los lineamientos de la investigac,én, en detrimento de la buena administración de

los recursos pesqueros.
En muchos casos, las pesquerías en su inicio han sido favorecidos no sólo por el interés de
los propios pescadores, sino por personas ajenas
al medio que, acuciadas por los dividendos, hacen
inversiones para retirarse cuando se presenta la
primera crisis. Creemos que una vez pasada la
efervesc!lncia de grandiosos planes para el desarrollo de la pesquería de México, se imponga el
buen juicio de los biólogos en bien de los recursos y del pueblo que tiene justo derecho a participar de los mismos. En cuanto a la educación
pesquera, los biólogos participaron en las desaparecidas escuelas prácticas de pesca, fundadas durante el gobierno del Gral. Manuel Avila Camacho.

Fueron biólogos quienes establecieron el actual
sistema de educación pesquera que depende de la
Secretaría de Educación Pública en el cual se preparan técnicos de nivel medio superior para el desarrollo de la industria, y de nivel de licenciatura.
En particular, la carrera de Ingeniero en Acuicul•
tura, consta de un currículum en el cual se equi• libran las asignaturas que enmarcan los conocimientos básicos de la biotecnia dentro de la si. tuación socio-económica por la que el país atraviesa, y en la que se concibe el profesional como un
conservador de los recursos quien aplica sus conocimientos como una respuesta, en parte, al perjuicio que el avance industrial del pais está experimentando.

(Viene de la página 3)
El programa se elaboró en dos etapas: a) consulta a la comunidad

clentifica organizada en 39 Grupos de Trabajo, resumen y ordenamiento de
la información; y, b) consulta a los sectores ptJbllco y privado, clasificación

de proyectos y fonnulación de programas.
En la primera etapa se solicitó a cada Grupo de Trabajo, la elaboración
de un documento que comprendiera los siguientes aspectos: diagnóstico económico de la rama: diagnóstico de ta investigación cientlfica y tecnológica
en la rama; planteamiento de los objetivos y metas 1978 • 1982; programas, subprogramas, y proyectos considerados por el grupo como prioritarios
para dar solución a los problemas derivados de los diagnósticos realizados;
los medios flsicos (infraestructura), rec.ursos humanos, y financieros para
realizar los proyectos, y estimación de costos.
Como resultado se elaboró un extenso documento con 837 proyecto.,,
que, constituyeron lo que podríamos llamar la "oferta" de investigacíón.
Cabe aclarar que este trabajo de recopilación realizado por los Grupos de
Traba¡o cubrió aproximadamente el 90% de las instituciones de investiga•
ción existentes en el pals.
la segunda etapa de trabajo consistió en la recopilación de las necesidades de investigación de los sectores ptJblico, y del sector privado. Pa•
ra ello se solicitó a las dependencias publicas denominadas "Cabeza de Sec•
tor" y a tas asociaciones privadas nombraran representantes.

Paralelamente al Programa de Investigación, se formuló al Programa
de Formación de Recursos Humanos 1979 • 1982, que propone como me•
ta otorgar 17,000 becas en e1 periodo seftalado, con un costo aproximado
de 3,098 millones de pesos.

De estas becas, 7,000, o sea el 40% , están ya comprometidas a tra-1
vés de convenios con instituciones de educación superior e investigación, o
con dependencias del sector público lo que garantiza en mayor grado la in•
corporación de los exbecarios al trabajo.

Oe acuerdo con las áreas prioritarias del Programa Nacional de Cien•
cia y Tecnologla, y en previsión de futuros programas de expansión, las be·
c.:as serán distribuidas de la siguiente manera: al área de industria el 21 %;
Energétic0'5 recibirá el 17%; al área Agropecuaria y Forestal se otorgará el
13% para Nutrición y Salud el 11%: Desarrollo Social tendrá el 9%: a Pes•
ca se le asignara el 7%: Construcción, Transporte y Comunicaciones recibi•
rá el 7% y Administración PtJbtica, que es un renglón nuevo, tendrá el 2%.

Nombrados los representantes, se celebraron reunl0n8S con cada uno
de ellos para sugerir procedimientos de trabajo y proporcionarles la "oferta" de investigación recibida de la comunidad científica, con la idea de qud
de este conjunto de proyectos seleccionaran los que consideraban necesa•
rios para satisfacer las necesidades de investigación en su área. Además
se les pidtó que sugirieran nuevos proyectos para atender sus necesidades
futuras. Se recomendó como procedimiento de trabajo: la consulta pirami·
da\ en cada dependencia y en los organismos pertenecientes al sector, la
aprobación por el titular de la dependencia de las demandas planteadas; 'I
la elaboración de un documento con la informción solidtada. Como rasul•
tado de esta tarea se recibieron 28 documentos oficiales que comprendie•
ron 2,171 demandas o propuestas de investigación originadas en el sector
público, y la selección, como prioritarios, de 318 proyectos de los plantea•
dos en la primera etapa por la comunidad científica.

La elaboración del programa se apoyó también en un diagnóstico ge•
nt-ral del sistema cientlfico y tecnológico que permitió identificar los prin•
cipales obstáculos a su desarrollo. Para ello, se consultó la opinión de la
comunidad cientlfica, especialmente directores de centros e institutos de
investigación. En base a estas consulta-s se lograron detectar los problemas
a continuación, cuyas soluciones han quedado incorporadas al programa.

Con el material proporcionado por los 39 Grupos de Trabajo, por los
representantes del sector ptJbllco y el sector privado, y el diagnósti~o general del sistema cientifico y tecnológico, se formuló el Programa Nacional de
Ciencia y Tecnologla 1978 • 1982.

Con frecuencia se improvisan grupos sin capacidad para organizar la
investigación, que además sustraen investigadores de proyectos mejor configurados y en marcha y distraen fondos para la investigación.

El programa agrupa la investigación en nueve áreas prioritarias: lnves•
tl¡ación Básica; Agropecuaria y Forestal; Pese.a; Nutrición Y Salud; EnerP,
ticos; Industria; Construcción: Transporte y Comunicaciones.; Desarrollo ~
cial; y Administración Püblica.
El Programa Nacional de Ciencia y Tecnologla se estructura con 142
programas especificas y 2,439 proyectos, con un costo de más de 6,000
millones de pesos. Tanto \os programas como los proyectos están sujetos
a un proceso de actualización (dina.mico), en el cual se agregarán nuevos
proyectos y conformaran otros programas en cada una de las revi-siones .11
las que se sujete el programa.

1. Coordinación de la actiYidad cientiOca.
En ausencia de una pol\tica cienliflca y tecnológica bien coordmada,
hasta ahora las instituciones de Investigación han operado en forma independiente y con orientaciones individuales . En estas circunstancia-s se dificulta definir campo,. de especialización, que al dividirse excesivamente ha·
cen que disminuya la calidad de la producción cientifica.

los '58Clores productivos, ptJblico y privado, sólo excepcionalmente acu·
den a las instituciones cientlficas nacionales. Este abandono explica en par•
te la correspondiente falta de interés de las instituciones de investipciórt
por 10'5 problemas nacionales inmediatos y concretos. Existe escaso apoye,
institucional para inventar, mejorar y desarrollar equipos y otros recursos
productiYOS . Cuando alguien ha inventado o descubierto algo, carece de
medios para anunciar, comercializar y buscar clientes para sus inventos.
Para resolver algunos de estos problemas el programa da atención es•
pedal a los procedimientos de vinculación entre el sistema nacional de Ciencia y tecnología y les sectores productivos p(lbhco y privado.

PAGINA 7

�2. Stmc:ios de bibliCIIUI e intClnnts.

La inve5tigación cientifica requiere de biblloteca5 y centro$ de Información en número wfü;iente y bien organizados. En 1977 elli5ti.,n aprollimad1rnente 90 persona$ con prepa~ación a nivel de licenciatura o maestria en
biblioteconomla: en promedio, un bibliotecario profesional para cada 17 biblioteus.
Para corregir esta del1c1encia se ampliará la asesoria y se lor1alecerán
tos servici0$, equipos y coleccione$ de· bibliotecas especializadas y se formularán pro¡flmas para capacilar pusonal. Tarnbien se dise"arán y pro•
moverán sistemas de apoyo y sistemas autcmatiz.;dcs de inform.:iciQn y am•
pl•arán los vinculas con centros ·en el elllraniero.

El dlclr, ""' ' - l o ol pn,blomo no 11 11 bojo do lat p,olUpUlltOI enulla sino la inoportunidad con 111N 6stot II oto,pn. Por otra
pertt, ldrnlniatrwtlvtmlnte no II especHica por IIPlrado ti apoyo econ6mico que .. di • lol centro. dt iffllfflipción utficadoJ 1ft instituciones dt tn-

3. AdmlnistracWtn de las lnslitucionu dt lnvestlpci6n.

ltftanu auperior como ta-.

LIS instituciones de investigación tienen problemas de administración
externos e internos. Además de los problemas de coordinación y los Am·
bios soenales, otro obstáculo externo al que se enfrentan tas instituciones
de investi¡ación es la incertidumbre sobre sus recursos económicos. la incertidumbre respecto al apoyo financiero a corto y mediano plazo afecta sin
duda la marcha de los centros de mvesligación. Con frecuencia se reduce
11 irea de estudio y no se contrata al personal que se tenia previsto. A pe.
s,r de que algunas instituciones cuentan con recursos para crecer en forma sostenida::, de que los programas de becas han hecho que aumente 19
disponibilidad de personal preparado, subsisten dificultades enormes para
contratar e incorporar a un nuevo investigador.

Por lo indirecto del procedimiento, a la invntipción suelen Htpr pocos recursos. El financ.amiento debe obtdectr a la capacidad dt los e.Iros para producir clenc.a y tecnología, y no a las propott:ionls dt la ffllSI
estudiantil dA los centros dt enseflanza I k&gt;s que estjn adscritos.

los procedimientos presupuestales del Gobierno Federal son, con pocas exupciones, Inadecuados e inoportun0$. El presupuesto se conoce ya
avanzado e1
cuando much0$ de los nuevos programas de trabaio se
han suspendido por no saberse si realmente habra recursos y, lo que es
_peor aún, se interrumpen estudios en marcha.

ª"º•

En cuanto a los problemas Internos, s.alvo contadas excepciones, los
centros de in'l'l$tipdón no tienen una organiz.ac:ión administrativa .tew..
da y f1tllible. lo anterior se manlflesta en el uso ineficaz que hacen de sus
fWCUl'$0S Y, lo que ts mucho mis grave, en la necesidad que tienen los di~
rtctoru de centros o de proyectos de dedicar aran par1e de su tiempo a
asuntos administrativos. Una de las consecuencias mis datlinas de este pro•
blema se manifiesta cuando 10$ mejores especialistas en c.ada e.ampo son
designados para los puestos directivos de los centros de investipc:ión.
En relación con estos problemas, la política de formación de recursos
humanos del programa pone éntasis en la preparación del personal administrativo y de nivel t6cnico para apoyar la act1v1dad c1entlf1e1. Se estudian
tambi6n procedimientos encaminados a asesorar y apoyar a los centroa de
lnV9Stipción en sus trámites presupuesta1es con et Gobierno Ftderal.

4. El empMO de dentffko&amp;.

INDICADOR

Dr. Alfredo Plñeyro López
Rector
Ing. Agrónomo Ore) Dario Garda R.
Sec. General

Dr. José Luis de la Garza
Director de la
Dirección General de la
Investigación Cientffica

',

BlóL Adolfo González Castllle
Director Fac. Ciencias Biológicas
Biól. Glaflro J. Alanis Flores
Director Centro de Investigaciones
Biológicas

Blql. Héctor González Agulrre
Director Editorial
Consejo Editorial
Biól. Hwnberto Sánchez Vega
Biól. Carlos H. Briseño de la Fuente
Jefe de Infonnación

Alberto González González

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Los programas de becas de posgrado no han tenido el é&gt;llto que se
esperaba de ellos por falta de una polltica de colocac16n de los egresados.
No se han elaborado planes para integrar a los ellbecarios a proyectos especificos de inestigación, ni pan, situarlos en instituciones de educación
superior ni tampoc:o para darles medios como laboratorios, talleres y estaclones 1,cperimentales para que se aproveche plenamente la invtrsión qu•
M hizo en prepararlos.
El trabajo cientltico y tecnológico de alta calidad exi¡e dedicación de-

tiempo compteto, y p,ira hacer esto el invtstipdor debe percibir un, remu•
ner•ci6n adecuada. Si el investigador tiene más de una ocupación, como es
muy frecuente en Mé,cico, disminuye su productividad. Esta dispersión constituye uno de tos impedimento5 más frecuentes para el funcionamiento de
grupos de trabajo de buen nivel Los me¡ores elligen sueldos competlti'los
con la Industria y otras instituciones del Gobierno.
Las ¡randes universidades, los institutos de enseftanza superior y el
sector público. pagan a sus especialistas sumas elevadas que los Clntr0$
de investi¡ación más pequenos no pueden pagar, lo que genera una fuga
de cerebros de instituciones del sector clentifico al sector público.
Junto con la polltica de descentralización de la investigación cientlfica
que el CONACYT empieza a aplicar en su politlca de recursos humanos, se
promovertn las mechdas para elevar las percepciones y beneficios de los
investigadOf'es, para atenuar los desniveles de que ya se ha hablado.
5. lmportaci6n de Equipo, Matwiales y 5-YictoS de Mantenimiento.
Numerosos proyectos de investigación se atrasan o interrumpen poi'
no contar oportunamente con el equipo y los materiales indispensables. La
mayor parte de 6stos, lo mismo que los costosos animales de experimentación, son importados, puesto que su producción nacional es muy limitada.
El tra~jo cientlfico con frecuencia se retrasa porque no hay en el pals
equipo y personal preparado para dar servicio de mantenimiento y reparación al equipo cientifico. Muchos aparatos sólo pueden ser reparados poi'
especialistas de los que no se dispone, además de que en muchas ocasiones se carece de las instalaciones para proporc:ionar servicios. La falta de
servicios de mantenimiento y reparación ha provocado también un aumen♦
to de las importaciones y del equipo ocioso. El CONACYT ya cuenta con la
Oficina de Despachos Aduana les de la Comunidad Cientlfica. A sus funciones de obtener franquicias, dispensas, y tramitar despachos eduanales, se
ª"adirá la de difundir en la comunidad cienUfica las disposiciones y facilidades para la importación de materiales y equipo. También se fortalecerán
los centros que prestan servicios de instrumentación en el pals.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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