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ORGANO INFORMATIVO Y CULTURAL DE LA ESCUELA PREPARATORIA NUM. l. - U.A.N.L.
AÑO J

. MONTERREY, N. L., MAYO DE 1982

NUMERO 1

NUESTRO ALFONSO REYES
( 1889 -1959 l
Por Hermilo Salazar Suárez

,

Jorge Luis Borges, el célebre escritor argentino, afirma con sabia ironía que una forma de la felicidad es la lectura. Esta aseveración se cumple cabalmente cuando nos
asomamos a la vasta obra literaria de Don
Alfonso Reyes. Nos cautiva su estilo, mezcla
sin par de sabiduría, gracia e indulgencia; es
el genuino fruto de un humanista. Y esto en
toda su obra, no obstante su variedad y extensión. Sabio en grado eminente, cultivó
todos los géneros literarios con igual maestría: poesía lírica, ensayo, crítica, dramaturgia. Se le califica como el mejor prosista en
lengua española en nuestro siglo. Mexicano
universal, como lo llamó Federico de Onís,
es el más ilustre regiomontano.
Críticos avezados, tanto nacionales como
extranjeros, resaltan el valor y la actualidad
de la obra alfonsina. El extinto novelista
cubano Alejo Carpentier alguna vez expresó
que se había cometido un error y una injusticia al no otorgársele el Premio Nobel a
Alfonso Reyes. Su obra es, en suma, un prodigio de inteligencia y sensibilidad.
Queremos ahora espigar en la obra del
humanista con una doble intención: compartir
alguna página memorable de su obra preclara
y denotar su amor acendrado a su nativo
solar regiomontano. En efecto, Alfonso Reyes
tuvo especial devoción por su tierra natal.
Llevó la añoranza del sol de Monterrey a
todos los lugares adonde lo condujo su destino superior. Muchas veces está presente
Monterrey en su quehacer literario.
Albores es el título de un libro de recuerdos de Don Alfonso Reyes. Evocativo y nostálgico, Albores habla del Monterrey de sus
mocedades; en él se encuentra esta página
autobiográfica sobre su nacimiento:
"El 17 de mayo de 1889, cerca de las
nueve de la noche, la plazuela de Bolívar
respiraba música a plenos pulmones. Es la
mejor época del año. Toda la tarde se han
arrullado las tórtolas.
"En las afueras de Monterrey pulula la
caza menor y se oyen a lo largo del día los
tiros de los cazadores. Plegadas las mesas
de tijera, han callado ya sus pregones los
"dulceros" ambulantes, aquellos pintorescos pregones a que me he referido ya en
los Cartones de Madrid ("Voces de la calle"). Uno tras otro, andan de cuartel en

cuartel los toques de retreta y de rancho.
Y el de silencio echará a volar hacia las
diez; tan temprano todavía que da a la vida
del soldado una castidad conventual o casi
una prematura quietud de gallinero.
"Algo metida en sombra, bajo el magnetismo de las estrellas, acariciada de aire
denso, abrigada de casas bajas, la plazuela
es una diminuta delta, y los vecinos la llaman "la cuartilla de queso". Como las regiomontanas suelen usar un largo "adioooós",
semejante al preludio de las urracas, en
do-re-mi-fa-sol-la-si y apoyándose sobre la
"6" del acento, cuentan que basta un solo
adiós para dar la vuelta a todo el jardinillo
y saludar de una vez a todas las amistades.
"Los novios aún no habían tenido tiempo de acabar con sus recriminaciones y disculpas; aún no se dormían los viejos en
los bancos; los vecinos apenas arrastraban
la ·silla desde la acera de su casa hasta la
plazuela; todavía los chicos, sueltos a media
calle, se divertían con la borrachera de los
moscones que caían bajo los faroles de petróleo, aturdidos y removiendo las patas; y
los muchachos mayores -como aún no
era hora de recogerse- emprendían la pelea de trompos frente a la puerta familiar . ..
Cuando la música se suspende de pronto,
dejando subir, in fraganti, el ruido animado
de la charla y el sordo deslizar de los pies.
Los maestros enfundan a toda prisa sus cobres y corre una voz supersticiosa: en casa
del jefe de las armas -al frente de la plazuela- acaban de cerrar las ventanas como cuando viene tempestad. Nada: es Lucina, huésped inapreciable. Y el director
de orquesta interrumpe, deferente, la serenata.
"Son las nueve dadas. Yo entreabro los
ojos y lanzo un chillido inolvidable.
"La vida me ha sido desigual. Pero cierta irreductible felicidad interior y cierto coraje para continuar la jornada, que me han
acompañado siempre, me hacen sospechar
que mis paisanos -reunidos en la plaza,
como en plebiscito, para darme la bienvenida- supieron juntar un instante su
voluntad y hacerme el presente de un buen
deseo.
"Poco después, la plazuela estaba desierta.
Parpadeaban los faroles poliédricos. Abiertas otra vez las ventanas, la luz salía a la
calle -comadre que se asoma a contar no-

ticias.
"Adentro, ordenando pañales, la vida andaba de puntillas".
Libro hermoso este de Albores. Habla
del Monterrey finisecular. Por sus páginas
emocionadas transitan nombres, cosas y escenarios que ha barrido el tiempo. Sólo queda la palabra del poeta.
También son para Monterrey las ofren•
das líricas Infancia, Los Caballos, Sol de Monterrey, El Niño en el Voladero, Ceno de la
Silla, Romance de Monterrey y otras.
Del poema Sol de Monterrey queremos
anotar estos versos:

( Dibujo de H oracio Salazar Herrera) .

"Todo el cielo era de añil;
toda la casa de oro.
¡Cuánto sol se me metía
por los ojos!

Mar adentro de la frente,
a donde quiera que voy,
aunque haya nubes cerradas,
¡oh cuánto me pesa el sol!
¡Oh cuánto me duele, adentro,
esa cisterna de sol
que víaja conmigo!"
El recuerdo de Monterrey siempre lo llevó prendido a su alma; la añoranza de su sol,
de sus montaña&lt; épicas, y de su infancia que
tanto influyó en el luminoso rumbo de su
vida: "¿Quién dijo que yo he vivido lejos?
Un invisible cordón ataba mis plantas en todos mis pasos errabundos. Dondequiera y
siempre que he cerrado los ojos, he vuelto a
ver a Monterrey. He seguido sus vicisitudes,
me he asociado a sus victorias. La promesa
de la Universidad del Norte no me encontró
mudo, y desde las faldas del Corcovado, en
el Brasil, envié mi mensaje de esperanza hasta las faldas del Cerro de la Silla. A cada
rato el nombre de mi Monterrey saltó a mi
pluma. Lo he asociado a mis campañas de
escritor: lo he difundido en mi Correo Literario por los centros literarios de todo el
mundo. Me he esforzado porque mi Monte-

rrey no sea un punto muerto en la mente de
algunos distantes trabajadores del espíritu. En
mis horas de soledad y de duda, pedí consejo
a las direcciones de infancia que en Monterrey se criaron y se nutrieron. Puedo decir,
en suma, que nuestras "montañas épicas",
son el fondo físico y el plano de arranque de
toda mi geografía del mundo".
La silue•a del Cerro de la Silla, viñeta de
su Correo Literario, recorrió el mundo. El
nombre de Alfonso Reyes, predilecto de las
musas, recorre el mundo. Devoción a su terruño y amor a México fueron las constantes
de su fecunda existencia. El entrañable México de la "x": "X mía minúscula en ti misma
pero inmensa en las direcciones cardinales a
que apuntas", alienta en su obra.
El ilustre humanista regiomontano murió
en la ciudad de México el 27 de diciembre
de 1959.
Nuestra ciudad y nuestra Universidad
han honrado su memoria erigiéndole estatuas
y bautizando con su nombre instituciones de
cultura. Acaso nuestra Universidad pueda editar una antología de su obra.
Monterrey, N. L., mayo de 1982.

UN POEMA IlE JORGE LUIS BDRGES
IN MEMORIAM A. R.
El vago azar o las precisas leyes
Que rigen este sueño, el universo,
Me permitieron compartir un terso
Trecho del curso con Alfonso Reyes.

Lo dichoso buscabas o lo triste
Que ocultan frontispicios y renombres;
Como el Dios del Erígena, quisiste
Ser nadie para ser todos los hombres.

Supo bien aquel arte que ninguno
Supo del todo, ni Simbad ni Ulises,
Que es pasar de un país a otros países
Y estar íntegramente en cada uno.

Vastos y delicados esplendores
Logró tu estilo, esa precisa rosa,
Y a las guerras de Dios tomó gozosa
La sangre militar de tus mayores.

Si la memoria le clavó su flecha
Alguna vez, labró con el violento
Metal del arma el numeroso y lento
Alejandrino o la afligida endecha.

¿Dónde estará (pregunto) el mexicano?
¿Contemplará con el horror de Edipo
Ante la extraña Esfinge, el Arquetipo
Inmóvil de la Cara o de la Mano?

En los trabajos lo asistió la humana
Esperanza y fue lumbre de su vida
Dar con el verso que ya no se olvida
Y renovar la prosa castellana.

¿O errará, como Swendenborg quería,
Por un orbe más vívido y complejo
Que el terrenal, que apenas es reflejo
De aquella alta y celeste algarabía?

Más allá del Myo Cid de paso tardo
Y de la grey que aspira a ser oscura,
Rastreaba la fugaz literatura
Hasta los arrabales del lunfardo.

Si (como los imperios de la laca
Y del ébano enseñan) la memoria
Labra su íntimo Edén, ya hay en la gloria
Otro México y otro Cuernavaca.

En los cinco jardines del Marino
Se demoró, pero algo en él había
Inmortal y esencial que prefería
El arduo estudio y el deber divino.

Sabe Dios los colores que la suerte
Propone al hombre más allá del día;
Yo ando por estas calles. Todavía
Muy poco se me alcanza de la muerte.

Prefirió, mejor dicho, los jardines
De la meditación, donde Porfirio
Erigió ante las sombras y el delirio
El Arbol del Principio y de los Fines.

Sólo una cosa sé. Que Alfonso Reyes
(Dondequiera que el mar lo haya arrojado)
Se aplicará dichoso y desvelado
Al otro enigma y a las otras leyes.

Reyes, la indescifrable providencia
Que administra lo pródigo y lo parco
Nos dio a los unos el sector o el arco,
Pero a ti la total circunferencia.

Al impar tributemos, al diverso
Las palmas y el clamor de la victoria;
No profane mi lágrima este verso
Que nuestro amor inscribe a su memoria.

�MAYO DE 1982

MAYO DE 1982

RENACIMIENTO

RENACIMIENTO

NC&gt;-- l&gt;IGC&gt; GIJE NC&gt;

VERGüENZA

•

EL ARPA DE HIERBA
TU MIRAR DE NIÑA

MENUDA CAPACIDAD
Menuda capacidad inventada
de buscarles lados de colores
a las macetas y las ventanas.
Las lunas y los soles
resulta que cantan y gimen,
y el camión urbano grita
y las paredes y las banquetas
bail~ con placeres o dolores
cuando los lees entre dos días
diferentes, ayer y hoy.

Tu mirar de niña se quedó dormido.
Tus juguetes, tus muñecas,
también duermen.
El rosal del
y dará a tu
que serán a
como dulce

P~ro todo es mudo
y también parece hermético
cuando te metes dentro
de tus brazos y tus piernas
y solo caminas hacia allá,
hacia ninguna parte,
sin que nada te llore ni te ría
ni por compasión.

Me gusta más lo primero,
cuando a costa de tanta soledad
puedo hablar con las sillas y las mesas
y hacer confidente al escritorio,
llorar en el pecho de la almohada,
bailar con las julietas
y bromear con los geranios ...
aunque nadie diga nada,
aunque todos estén
igual de inermes que yo.

Leticia Salazar Herrera
abril de 1982.

amor floreció en tu pecho
vida sus perfumes
tu espíritu
melodía.

Como cantar de ruiseñor
será en tus días,
y como arrullo celeste
en la placidez de tus noches.

Yo acuso a la corrupc1on planetaria. . .
/
yo acuso al egoísmo, ancestral y funesto :
yo acuso a los sembradores del odio y la vjolencia;
yo acuso a los mercaderes capitalistas del hambre;.
yo acuso a los vendedores de ilusiones y ~lucmac1ones;
yo acuso al padre y a los hijos de la mentira;
.
yo acuso al engaño, enseñoreado mundial de la mente adulta,
yo acuso a ]os adultos, de hacerse el juego en el confort del placer;
yo acuso a los valores devaluados;.
.
yo acuso al dinero, criminal polarizado, racista y miserable;
único valor enseñoreado;
yo acuso a los magnates millonarios, insensibles y soberbios;
yo acuso a los pueblos de cobardes y a casi todos los gobiernos
de abusivos;
yo acuso a padres y madres irresponsables, de pusilánimes Y t~rpes;
yo acuso a la actual sociedad, de consumo insensato y apocahp!.lco
de los recursos naturales;
yo acuso a Dios, de virtuoso y paciente;
yo me acuso de vivir y disfrutar esta época y este mundo
de corrupción y vergüenza ...
Compadezco a los jóvenes enfermos de humildad,
y ·lloro. . . por los inocentes niños del mundo actual y futuro .. .

Y qué es el amor,
muchacha temprana,
sino rosal florecido.
Porque así como acaricia
tu alma de mujer
con sus perfumes,
así sus espinas punzarán
hasta lo más profundo
de tus raíces.
Como generoso vino
refrescará tu espíritu;
y será también como oasis seco
a tus labios sedientos.
Porque el amor es luz y oscuridad,
compañía y soledad,
risa y llanto,
.
felicidad y tristeza.

ESCUCHA
Si los soles te brillan lo mismo
y las lunas te cantan en el mism? idioma
entonces sé que estamos en el mismo sitio.
Busca mis palabras
en el viento de tus noches
para que sepas lo que me digo
acá, tan distante.

Leticia Salazar Herrera

EDITAMOS CUADERNO DE
JOSE EMILIO PACHECO
éomo parte del trabajo del Departamento
Editorial de la Preparatoria No. 1, acaba de
aparecer el Cuaderno de Poemas ti1:11ado
"Los Trabajos del Mar"' del poeta mextcano
José Emilio Pacheco, publicación que lleva el
No. 1 de nuestra colección literaria "Las
Uvas y el Viento".
Este Cuaderno contiene 12 poemas de
este notable escritor mexicano, entre los que
' 1O en verso" '
destacan "Flaubert, un art,cu

"Informe de Jonás", "Perra en la Tierra",
"Inmortalidad del Cangrejo" Y "La Y". En
el siguiente número de Renacimiento publicaremos algunos de estos poemas.
José Emilio Pacheco nació en México, D.
F., el 30 de junio de 1939. Publicó s~s primeros textos en 1955. En su libro Tarde
o Temprano" (1980), publicado por el Fondo
de Cultura Económica, se contiene su o~ra
poética desde 1963 hasta 1980. Ha publicado dos libros de cuentos: "El viento distante"
y "El principio del placer", Y dos n~vel8:::
"Morirás lejos" y "Las batallas del desierto .
José Emilio Pacheco es considerado como el
mejor poeta de su generación Y es uno ,de los
escritores más activos de nuestro pa1s. Al
editarlo entre nosotros pensamos hacer algo
positivo en favor de nuestra Universidad Y
de la cultura de México.

Es alado como las aves.
Ha de posarse en tus manos,
buscará de ti el alimento
y otras veces
pasará de largo
como el viento del invierno,
melancólico y triste,
entre los árboles deshojados
y las ramas sin nidos.

Para que comprendan el carácter de Adele
quiero contarles sólo lo que ocurrió la primera
noche después de la boda; porque como suele
decirse, por la mañana se conoce el día. Así,
pues, después de la cena en una trattoria del
Trastevere, tras los brindis, las poesías, los
parabienes, los abrazos y las lágrimas de la
suegra, nos fuimos a mi casa, sobre mi comercio de herramientas, én la vía dell'Anima :
Ya éramos marido y mujer y ambos nos avergonzábamos nn poco; cuando estuvimos en el
dormitorio empecé quitándome la chaqueta y,
colgándola en una silla, elije, para romper el
hielo:

POBRE DE MI POESlA
Para Gaby

A ti que siempre estuviste a mi lado,
a ti que desde niña eres mi amiga,
a ti que siempre has sabido de mis penas
te quiero agradecer tu compañía.
En horas solitarias te he contado
lo que siempre han sido mis anhelos;
lo que· fueron también mis frustraciones ...
Y tú siempre callaste mis secretos.
Fuiste fiel porque .nunca me dejaste,
ni cuando yo traté de abandonarte
porque ciega me aferraba a un sueño
que más tarde habría de acabarse.
Tú siempre te quedaste a consolarme.
Sin cesar me brindaste compañía.
Has sido una tristeza leal y buena,
por eso, no te vayas de mi vida.

María Esther González Rangel

Así como el amor
te trajo al mundo,
así has de vivir para el amor
hasta el final de tus días.
Aún con sus risas y lágrimas,
con sus dichas y su dolor,
con su felicidad y sus tristezas.
Mucho da y mucho quita,
es cierto.

UN CUENTO DE ALBERTO MORAVIA

Francisco Javier Ramos Salinas

:MI TRISTEZA

Pobre de mi poesía
que nunca elijo nada
por todos _los vencidos
de la familia humana,
que van por la existencia
sin amor y sin habla.
Pobre de mi poesla,
que siendo solidaria
de todos los que sufren,
de todos los que callan,
cuando quiso decirlo
le sobraron palabras.
Pobre de mi poesía,
paciente y obstinada,
tratando de contar
las cosas que me pasan,
cosas intrascendentes,
sin ninguna importancia.

l

Pobre de mi poesía
si no llegó a tu alma.
Pobre de mi poesía
si no te dijo nada.

Horacio Salazar Ortiz

POETA MODERNO
Moderno poeta del estro perdido,
¿acaso al ludibrio no sueles temer
si en pura protesta de sórdido ruido
profanas la esencia del bello quehacer?

Página 3

RENACIMIENTO

La dirección de la Escuela
Preparatoria N úrn. 1 propicia
la edición de Renacimiento con
Pero recuerda, Graciela Margarita,
el p_ropósito de f~n1ent~ _el
Moderno poeta de formas extrañas:
que hasta el mismo Dios
trabajo cultural y hterario enS'caso lo tuyo será indiferencia,
se inclina ante. el peso del amor.
tre los maestros y estudiantes
que en aras de libres y oscuras marañas
Porque por amor creó a su hijo.
desdeñas el metro y la rima y cadencia.
del plantel que para ello .tiey también en sublime acto de amor
nen vocación. En sus· páginas
lo entregó a los hombres.
Moderno poeta de ideas confusas, .
publicaremos poemas, textos
muy túrgidos de éstas se leen tus renglones
en prosa, ensayos, escritos por
Hernán Cortez Sepúlveda que ingratas te dictan sin duda tus musas
inienlbros actuales o egresasintiéndote ufano de dichas creaciones.
dos de nuestra comunidad esModerno poeta de mente fecunda
colar, así como textos clásicos
que sólo el delirio de tu ego lo afirma,
de los grandes escritores del
y en mutuos elogios tu grupo secunda
inundo, con propósitos de dipor libros y libros que adorna tu firma.
vulgación, principalmente para compañeros maestros y
Rodando tus versos sobre un terciopelo
alumnos
poco relacionados con
un ritmo siquiera debieras lograr,
ALFONSO REYES
la actividad humanística y ::irmas eres poeta negado del cielo
Brotábate del genio la chispa en tus albores y nunca tu vuelo podrás elevar ...
tística. Tan1bién daremos cacon lírica fragancia de arrullo provincial,
bida a información escolar de
Ya basta, poeta, de vanos intentos,
y en épicos impulsos de helénicos fulgores
interés general en nuestra Prey escucha, si puedes, la gran melodía
triunfaste con tu numen templado en los
paratoria. Esperarnos que Rede célicas notas que flota en los vientos
rigores,
nacimiento cumpla una funde notas que hurta la humana poesía.
gozando en las alturas de gloria universal.
ción positiva entre nosotros y
Hugo Miguel Garza Vázquez que tenga larga vida. H. S. O.
Hugo Miguel Garza Vázquez

-Dicen que trae suerte... ¿Has visto? ...
Eramos trece a la mesa.
Adele se había quitado los zapatos nuevos, que Je hacían daño, y estaba erguida
frente al espejo del armario, mirándose. Respondió en seguida, contenta, como si mi frase
hubiera eliminado su turbación:
-Realmente, Gino, éramos doce ... , diez
invitados y· nosotros dos, doce.
Ahora bien, yo, en el restaurante, había
contado a los presentes, para calcular lo que
tenía que encargar, y al con_tarlos había visto
que éramos trece, hasta efpurito de decit · a
Lodovico, uno de los testigos:
-Somos trece. . . No quisiera que nos
trajera mala suerte.
-No, todo lo contrario, da buena suerté
-había respondido él.
Me senté en el borde de la cama y c&lt;iniencé a quitarme el pantalón, respondiendo con
calma:
-Te equivocas. . . Eramos trece. . . Me
chocó y lo comenté con Lodovico.
Adele, de momento, no me contestó, porque tenía la cabeza y medio cuerpo arrebujados en el vestido, que estaba sacándose por
arriba. Pero t_an prt;&gt;l)tO '&lt;Omo logró salir,
aún antes de respirar, di jo con vivacidad:
-No has contado bien. . . Eramos trece
en la calle, pero luego Meo se fue y quedamos doce.
Me había quedado ya en calzoncillos y,
no sé por qué, de pronto me irrité:
-¡Qué doce ni qué niño muerto! ... Y,
además, ¿qué tiene que ver Meo?. . . Ya te
dije que eché la cuenta dentro del restaura11te.
-Bueno, entonces -dijo, yendo a colgar
el vestido en el armario--, quiere decir que
cúando los has contado ya habías bebido demasiado. . . Eso es todo.
-¿Quién ha bebido? ... Entre unas cosas
y otras, habré bebido un par de vasos, contando el espumoso ...
-En resumidas cuentas -dijo ella-, éramos doce. . . Y tú no te acuerdas porque
ahora estás borracho y la memoria te engaña.
-¿Borracho yo?. . . Eramos trece.
-Y yo te digo que éramos doce.
-¡Trece!
-¡Doce!. _.
Ahora nos hablábamos nariz contra nariz,
en el medio de la habitación, yo en calzoncillos y ella en combinación. La agarré por
el.brazo y le grité en la cara:
-¡Trece!
Pero luego cambié de idea e intenté abrazarla, murmurando:
-Trece o doce, ¿qué más da?. . . Un
beso venga ...
Pero ella, mientras caía en la cama y no
me negaba el beso, susurró, casi bajo mis labios, -podría decirse, en el momento en que
se encontraban con los suyos:
-Sí, pero éramos doce.
-¡Empiezas mal!. . . Eres mi mujer y
debes obedecerme. . . Si te digo que éramos

trece, trece han de ser, y no debes contradecirme.
Ella, entonces, se levantó de la cama y
gritó con fuerza:
-Yo soy tu mujer, o, · mejor dicho, lo
seré . . . pero éramos doce.
Así voló la primera bofetada, seca y sonora. Adele se quedó atontada durante un
instante, luego corrió a la puerta de la sala,
la abrió y gritó desde el umbral:
-¡Eramos doce! . .. ¡Y déjame en paz! ...
¡Me das asco!
Y desapareció. Tfas un momento de estupor me recobré, fui a la puerta, golpeé,
rogué. Nada. En resumen, pasé la noche de
bodas completamente solo, .dormitando, a
meelio vestir, sobre la cama; y creo que ella
hizo lo mismo en el sofá de la sala. Al dia
siguiente, de común acuerdo, fuimos junto a
su madre y le 'preguntamos cuántos éramos.
Vino a resultar que, en realidad, éramos catorce. a causa de dos niños, tan pequeños
que se habían deslizado de sus sillas y se
habían puesto a jugar bajo la mesa. Cuando
yo había echado la cuenta, uno de ellos estaba aún sentado; cuando había contado AdeJe,. habían desaparecido los dos. De forma
que ambos teníamos razón; pero Adele, como mujer, estaba equivocada.
Después de aquella primera vez no pueden contarse las ocasiones en las que Adel.é
mostró este carácter suyo, tan terco. Tenía
la manía de discutir sobre cualquier tontería;
si yo decía blanco, ella decía negro; jamás
cedía, jamás admitía que se equivocaba. No
acabaría nunca si quisiera contarlas todas;
como aquella vez, por ejemplo, que sostuvo
durante todo un día que no había recibido
el dinero de la compra, y después, tras haber
discutido durante veinticuatro horas seguidas,
apareció el dinero en el antepecbo. de la ventanita del baño, tomando el fresco, como una
rosa en un jarrón. Naturalmente la discusión
continuó, porque ella sostenía que yo había
puesto el dinero en la ventana, mientras que
yo, en cambio, le demostraba con hechos que
no podía ser y que ella había .ido al cuartito
oscuro después de haber recioido el dinero,
y no antes. O aquella otra vez en la cual,
siempre terca, sostuvo que Alessandro, el
barman del café de enfrente, tenía cuatro
hijos, mientras que yo sabía perfectamente
que tenía tres, y así continuamos discutiendo
toda una semana, porque el barman. estaba
ausente; luego volvió y descubrimos que tenía tres hijos cuando había comenzado la discusión y que ahora tenía cuatro, porque le
había nacido nno. Tonterías; y como suele
ocurrir, unas veces tenía yo razón y otras la
tenía ella; pero lo que intentaba hacerle comprender en vano era que no importaba la
razón, y que su vicio de discutir por naderías
acabaría por estropearlo todo. Ella respondía:
-Tú no quieres una mujer, quieres una
esclava.
Así, a fuerza de discutir, la situación iba
de mal en peor, como suele decirse, y apenas yo decía algo, por cierto que fuera, como, por ejemplo: "Hoy_hace sol", me sentía
ya irritado ante la idea de que podía llevarme la contraria. Y la miraba, y, en efecto, en
seguida decía:
-Pero Gino, hoy no hace sol. . . Está
nublado.
Entonces cogía el sombrero y escapaba de
casa, porque si me hubiera quedado habría
reventado de rabia.
Uno de esos días, pasando por Ripetta,
me ,encontré con Giulia, una muchacha a la

&lt;jue · había cortejado poco antes de conocer a
Adele: Entonces me había cansado pronto de
ella, porque no me parecía· bastante independiente y aprobaba todo lo que yo decía y
nunca me negaba la razón, ni siquiera cuando
hasta un ciego hubiera visto que no tenía razón. Pero ahora que me había casado con
la mujer independiente y disfrutaba de ella,
ecbaba de menos a Giulia, tan dulce ·y sumisa, y me mordía los puños por haber pre•
ferido a Adele. Aquella mañana me dio mucho gusto encontrarla, aunque no fuera más
que' por la diferencia entre su carácter y el de
Adele; y así, mientras ella se excusaba diciendo que tenía que ir al mercado a hacer la
coinpra, la retuve, sólo por el placer de verla
darme la razón, siempre tan dulce, sin con-

haciéndola ruborizarse de placer, y me marché: Pero antes de doblar la esquina me volví: aún t!staba allí, en la acera, con la cesta
de· la compra colgada del-brazo, y me miraba
aturdida.
Estábamos a finales de mayo, y al día si;
guiente fuimos Adele y yo a Fregene, en
scooter, a darnos el primer baño de la. temporada. Encontramos la playa desierta, con
un cielo azul y un sol enceguecedor, con un
viento que soplaba con fuerza, a ras del suelo, punzante, lleno de arena. El mar, junto
a la orilla, era todo olas verdes y blancas que
se encabalgaban y se arrojaban unas contra
otras; a Jo lejos presentaba tiras de un azul
casi negro, con algún borde blanco aquí y allá.
Adele dijo que quería ir en barca, y yo, aunque el mar no estaba bien, para no contradecirla y no oírle decir, a Jo mejor que el
mar estaba como una balsa de aceite, alquilé
una barquilla .y me la hice sacar al agua. Estaba en traje de baño, pero Adele estaba
completamente vestida, y yo, siempre por miedo a las discusiones, no había insistido en
que se desvistiese. El bañero me dio un empujón, yo agarré los remos y comencé a remar con fuerza hacia las olas. · No eran muy
altas, y cuando salí de los bajíos remé más
despacio, pero prestaba atención para coger
las olas de proa, porque .st me ponía de costado podría ocurrir qué la barca, un cascarón de nuez, volcase. Adele estaba sentada
a proa, y subía y bajaba con el movimiento
de las olas; de pronto, al mirarla y verla
vestida, acordándome· de que no me habfa
atrevido a aconsejarle que se desnudase, me
irrité y me dieron ganas de decirle que me
había encon'.rado a Giulia. Y así, mientras
remaba, le cónté cómo había querido poner
a prueba el carácter .de Giulia y cómo ella no
me había llevado la contraria. Adele me escuchó, mientras la barca subía y bajaba con
las olas, y finalmente dijo con calma:
-Te equivocas. . . Precisamente fue de
ella la culpa ... , ella fue la que te dejó.
tradecirme ·ni una vez. Le di je, para ponerla
Dí otro golpe fuerte con los remos, para
a prueba:
evitar
una ola más alta que las demás y res-Entonces, ¿te has lU'repentido del daño
pondí con rabia:
que me has hecho? ¿te has dado cuenta que
-¿Quién te lo ha dicho? ... Fui yo, una
yo era mejor que otros muchos? Dime, ¿por
noche, el que le dio a entender que no la
qué no me q~isiste?
quería. . . Hasta me acuerdo del sitio ... , en
Ahora bien, yo sabía perfec'.amente que
el Lungotevere.
esto no era verdad; había sido yo quien la
Adele, con algo maligno en la voz, los
había dejado, aduciendo precisamente que
cabellos revoloteantes en el viento, contestó:
no me gustaban las mu jeres como ella, de-Como siempre, te acuerdas mal ... Fue
masiado dóciles. Pero quería ver qué responella quien te dejó ... , dijo, y con toda razón,
día a mi acusación, tan falsa e injusta. Ella,
que eras de carácter pendenciero. . . y que no
pobrecita, al oírme hablar de aquel modo,
se sentía con fuerzas para vivir contigo.
abrió mucho los ojos, sorprendida. Durante
-¿Quién te lo ha dicho?
un momento tuvo, ciertamente, 1a tentación
-Me lo dijo ella, unos días después.
de contestarme que el daño se lo había hechÓ
-Pero no es cierto ... Lo dijo para oculyo, como era verdad, y que había sido yo el
tar su contrariedad: la zorra y las uvas ...
que la abandonara. Pero luego, en cambio,
-Fue ella, Gino, no insistas .. . , me lo
se reveló su carácter. Dijo, con su v~z dulce:
confirmó también su madre.
-Gino. . . Debió de haber un malenten-Y yo te digo que no es cierto. . . Fui
dido. . . Yo no te habría· dejado jamás de
yo.
los jamases. . . Te quería mucho.
-Fue ella.
Observarán ustedes que no me acusaba de ·
No sé que diablos me ocurrió en aquel
decir una mentira, como habría hecho Adele
momento. Hubiera soportado que me concon toda seguridad; trataba de disculparse,
tradijera en cualquier cosa, pero no en esa.
en cambio, y, por darme gusto, admitía incluSupongo que también contaba mi amor proso que quizás ella había tenido algo dé culpa.
pio de hombre. Dejé los remos y, poniéndoEstallé entonces en una risotada agria ante el me en pie, grité:
pensamiento de la tontería que había come-Fui yo ... Y ya basta ... No quiero
tido al preferir a Adele. Y exclamé, haciéndiscutir más. . . Si dices otra palabra, te doy
dole una caricia en la mejilla:
con un remo en la cabeza.
-Ya sé que toda la culpa fue mía ... Y,
-Jntént~lo -dijo ella-, cnando te enpor desgracia, no hubo ningún malentenelifureces, es que estás equivocado. . . Ya sado ... Toda l¡¡ _culpa fue mía ... Lo dije por bes que fue ella.
'
decir. . . Para ver qué me contestabas.
Luego le hice otra caricia en la mejilla,
(Pasa a la Pág. 4)

-.,

ESTA EDICION DE "RENACIMIENTO" ESTA DEDICADA A DON ALFONSO REYES
¡

.

•··

.

�Página 4

RENACIMIENTO

RECOMENDACIONES DE
FIN DE SEMESTRE
(Febrero• lunio 1982)
A TODOS LOS MAESTROS:

MAYO DE 1982

UNIVERSIDAD AUTONOMA
DE NUEVO LEON
Colegio Civil Escuela Preparatoria Núm. 1
Colegio Civil y Washington.
Teléfonos: 43-85-90 - 98 - 99
Monterrey, N. L., México ,

m i s m o s, responsabilizándose de su distribución y FECHAS DE EXAMENES E INSCRIPCIONES
En virtud de aproximarse
vigilancia. Siendo para esel fin de actividades del prete efecto, auxiliado por los Exámenes 3a., 5a., y "N" . . . . . . . . Abril 17 al 21 de Junio
sente semestre, nos permitiMaestros de Planta.
'
2a. Oport. 4a ., 6a., y "N" Juni"
xarnenes
., 21 al 3 de Julio
mos dar a conocer a ustedes 7) Las calificaciones finales EExámenes
la. Oport. (Ordinario) . . Del
9 al 15 de Junio
los siguientes acuerdos de ca(primera oportunidad) derácter administrativo y acadéPRE-INSCRIPCIONES EN RECTORIA
berán ser reportadas a más
mico.
tardar 3 días después de la Primer Ingreso . . . . . . . . . . . . . . . .. Del 19 de Abril al 14 de Mayo
1) El período de clases del
aplicación del examen, de Cambios de Dependencias ....... . Del 7 al 11 de Junio
presente semestre termina
tal f orn1a que para el día Abandonos y Regularizaciones .... . Del 14 al 18 de junio
el día 8 de Junio.
viernes 18 de Junio se inteINSCRIPCION DEFINITIVA EN RECTORIA
2) Los exámenes correspongren los cuadros de califidientes al tercer examen
caciones de los diferentes Primer Ingreso ................ . Del 5 al 28 de Julio
parcial se programarán del
grupos y los alumnos se en- Cambios de Dependencias ....... . 12, 13 y 16 de Agosto
Miércoles 9 de Junio al Marteren con tiempo si deben Abandonos y Regularizaciones .... . Del 17 al 20 de Agosto
tes 15 de Junio.
presentar la segunda oporINSCRIPCIONES EN LA ESCUELA PREPARATORIA No. l
3) Dado que es la última
tunidad.
Re-Ingreso de Alumnos Regulares .. 28 y 29 de Junio
(Ambos Turnos)
oportunidad que tiene el
alumno para mejorar su "Alere Flammam Veritatis" Primer Ingreso ................ . 19, 20 y 21 de Julio (Sólo de 10:00 a 14:00 Hs.J
Re-Ingreso de Faltantes ......... . 22 y 23 de Julio
(Sólo de 10:00 a 14:00 Hs.)
calificación de p r i m era
Monterrey, N. L., a 12 de
oportunidad, se les sugiere
CAMBIOS DE DEPENDENCIA, ABANDONO Y REGULARIZACIONES
programen sus actividades ~1ayo de 1982.
Requisitos: Copia de Kardex
de la mejor manera para
SECRETARIA ADMINISTRATIVA.
,,
de Boleta de Pre-Inscripción
garantizar una óptima evaSECRETARIA ACADEMICA.
Boleta de Pago en la Escuela
luación.
4) A los Profesores que im- ¡¡._
=-· - - - - - - - - - - - ,
Incripción Provisional . . . . ...... . 26, 27 y 28 de Julio
parten las clases de O.V.,
Rezago de 1er. Ingreso ......... . 26, 27 y 28 de Julio
RENACIMIENTO
Rezagos de Re-Ingreso ......... . 26, 27 y 28 de Julio
O.P., I.P., P.A., Deportes y
Repetidores .................. ..
2, _ 3 y 4 de Agosto
Prácticas de laboratorio, se
Organo Informativo y Cultural de la
Inicio
de
Clases
.
.
.
.
.
.
.
.
.......
.
23
de Agosto
Escuela Preparatoria No. 1 de la
les recomienda t en e r la
Universidad Autónoma de Nuevo León.
evalución correspondiente
de dichas actividades antes
Atentamente.
Director responsable:
del 8 de Junio.
Lic. Hondo Saluar Ortiz.
"ALERE FLAMMAM VERITATIS"
5) Los exámenes extraordinarios de Segunda OportuniColaboradores:
Monterrey, N. L., a 21 de abril de 1982.
dad, así como los de 4a., 6a.
Hemán Cortez Sepúlveda, llago Miguel
Garza Vázquez, María Esther Gonález
y N. Oportunidades, están
Secretaria Administrativa.
Secretaria Académica
Rangel, Fnncisco Javier Ramos Salinas,
programados para aplicarLeticia Salazar Berren, Hermilo Sala·
se del 21 de Junio al 2 de
zar Suárez. :-: Oficinas: Departamento
Julio.
Editorial de la Preparatoria Núm. 1,
6) Se les recomienda atentaWashington y Colegio Civil, 2o. Piso,
mente presentarse 15 miMonterrey, N. L., México.
de ahogarme y comencé a nadar hacia la planutos antes de la verificaNO DIGO QUE NO
Se reciben colaboraciones de egresados
ya. Después toqué con los pies el fondo, y
ción del examen, tener de
de esta Preparatoria.
aunque aún estaba lejos de la orilla, me de(Viene de la Pág. 3)
antemano en su poder los
tuve y comencé a gritar, y un patín se separó

DIRECTORIO
ADMINISTRACION DE LA ESCUELA
PREPARATORIA NUM. 1
Director,
LIC. ERNESTO CARRILLO CAMARENA
Sub-Director,
DR. RAMIRO DIAZ ALANIS
Tesorero,
ING. F. HUMBERTO TEHUITZITL HERNANDEZ
Secretarios Administrativos:
PROFR. ALFONSO RANGEL RODRIGUEZ
LIC. HERMILO SALAZAR SUAREZ.
Secretarios Académicos:
LIC. MAX O. GARZA VALLE
ING. JUAN JOSE MARTINEZ MARTINEZ.
Coordinador de Servicio Social:
ING. MARIO H. QUINTANILLLA GONZALEZ

-Fui yo.
Ahora estaba en el centro de la barca, de
pie, y aullaba para hacerme oír en medio
del estrépito de las olas. La barca subía y
bajaba con los remos abandonados y, sin que
yo lo advirtiera, se había puesto de costado.
Recuerdo que Adele, de pronto, se levantó
también y me gritó en la cara: "Fue ella",
juntando las manos alrededor de la boca para
que le sirvieran de altavoz. En aquel mismo
momento se levantó una ola muy grande,
verde, como de vidrio con la cresta blanca,
y chocó contra nosotros, derrumbándose dentro de la barca. Caí al agua, pensando que,
por suerte, la barca no había volcado, y en
seguida me hundí, arrastrado por los pies por
un remolino. Bajé, tragué un poco de agua
y luego volví a flote, luchando contra la corriente y llamando a Adele. Pero cuando
miré a mi alrededor vi que la barca estaba ya
muy lejos, y que estaba vacía: Adele había
desaparecido. Llamé una vez más a Adele y
empecé a nadar hacia la barca, sin saber lo
que hacía. Pero, a cada ola, la barca se alejaba más, y yo me llenaba la boca de agua
cada vez que llamaba a Adele, y entre tanto
pensaba que era inútil que persiguiese a la
barca, puesto que Adele ya no estaba en ella.
Finalmente renuncié y comencé a nadar en
círculo, buscando a Adele por el mar. Pero
no se veía ya a Adele, sólo se veían las olas,
que se perseguían hasta la orilla; mientras tanto, las fueI7.8S me faltaban. Me dio miedo

de la orilla y vino hacia mí. Mientras llegaba,
yo miraba a mi alrededor, buscando a Adele
en el mar, que estaba desierto hasta donde
alcanzaba la vista, salvo la barquichuela vacía, que se alejaba a la deriva, con los remos
abandonados; comencé a llorar, repitiendo
"Adele, Adele", en voz baja, como para mí.
Me parecía que el mar, con su estruendo, me
contestaba: "Fue ella", como si la voz de la
desaparecida Adele se hubiera quedado en el
aire y me contradijese todavía. Luego llegaron los bañeros con el patín y buscamos durante más de tres horas, pero el cuerpo de
Adele no fue encontrado ni aquella mañana
ni en los días siguientes.
Así me quedé viudo. Pasó un año, y por
fin me armé de valor y me fui a ver a Giulia.
Su madre me hizo pasar al comedor, y cuando ella entró, le dije:
-Giulia, he venido a pedirte que seas mi
mujer.
Ella enrojeció de placer y respondió con
su dulce voz:
-No digo que no ... , pero tengo que
hablar con mamj.
Esta primera frase me impresionó, y luego la recordé como un augurio: "No digo
que no" ...
En resumen, nos casamos, y si quieren
ustedes conocer a una pareja bien avenida,
vengan a vemos. Giulia sigue igual que aquella mañana en que me contestó: ..No digo
que no" ...

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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1785202&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Órgano Informativo y Cultural de la Escuela Preparatoria No. 1 de la UANL. Publicada durante la década de los ochenta. Es un periódico de contenido literario, cultural, político y estudiantil. Dirigido a los alumnos de la Preparatoria No. 1.</text>
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              <text>Cortez Sepúlveda, Hernán, Colaborador</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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