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enac1

ORGANO INFORMATIVO Y CULTURAL DE LA ESCUELA PREPARATORIA NUM. 1:

U.A.N.L.

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•

MONTERREY, N. L., MEXICO, SEPTIEMBRE - OCTUBRE DE 1984

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NUMERO 12

OBRAS DE ARTE EN .EL COLEGIO CIVIL
POR ALFREDO GRACIA VICENTE
Tengo a la vista una ilustración que muestra el edificio del Colegio Civil según era
antes de que tuviera la función docente que
se le asignó en 1857 y de la que no ha renunciado hasta la fecha. Era una construcción
de un solo piso destinado a hospital. Su portada horizontal abarcó, del mismo modo que
hoy sucede, todo el terreno; en su parte central, tres arcos de medio punto servían de entrada. Sobre este cuerpo el espacio se cerraba
con una. cubierta de dos aguas. Recorriendo
el edificio de un extremo a otro, se apreciaban vanos equidistantes y una entrada en cada extremo, creando un ritmo de vanos y macizos. Toda la parte frontal, salvo el cuerpo
central, era, como hemos dicho, de un solo

piso.
En la actualidad, tras las remodelaciones
efectuadas, los tres accesos anteriores se han
reducido a uno, por el que se pasa al vestíbulo de lo que es el auditorio del Aula Magna. Un arco de medio punto comunica el
vesu'bulo con el auditorio. Al interior se le
ha agregado un piso más para dar cabida
a un grupo de salones de clase, servicios de
biblioteca, administrativos, editoriales y departamentos varios. En el edificio funcionan dos
escuelas preparatorias de la Universidad Autónoma de Nuevo León, una diurna y otra

nocturna.
En el exterior se ha respetado el ritmo
vano/macizo. Sobre los tres accesos: el central y los dos laterales están balcones con barandales de hier~o forjado. En el centro, un
sólo arco, pilastras adosadas, un óculo en cada extremo y sobria ornamentación.
Fue en la década de los treinta de nuestro
siglo cuando se proyectó y ejecutó la remodelación.
Como resultado de la separación de la
iglesia y el Estado, el gobernador de Nuevo
León creó el Colegio Civil en 1857.
Esta institución abrió sus puertas a la enseñanza dos años después. Se cumplen, pues
en este año, ciento veintisiete de su fundación
y ciento veinticinco de su apertura como centro de enseñanza. La importancia del Colegi·o
Civil en el desenvolvimiento de la cuLura
regiomontana es imposible de ponderar. La
emoción que alienta en quienes pasaron por
sus aulas adquiere tonos de leyenda. No hay
duda: el Colegio Civil es el alma máter del
alma máter, el núcleo cultural más vigoroso
en la historia de Nuevo León. La espléndida
Universidad Autónoma de Nuevo León, soberbia de edificios, pletórica de alumnos y
maestros, rica en equipos para enseñar y
aprender, no es más que el Colegio Civil en
~pansión; el Colegio Civil a los ciento veintiSicte años de vida en continuo crecimiento
físico y afectivo. El Colegio Civil viene a ser
una sombra tutelar con la que el pasado salvaguarda las más preciadas virtudes ciudada.:.
nas. Nacido con el laicismo, el espíritu del

Colegio Civil se nos aparece como impregnado de cierta religiosidad. La filosofia del
liberalismo dota a los hombres más distinguidos en la historia del Colegio Civil de una
gallardía cívica combativa y creadora.
Los más encomiásticos calificativos, los
más fervorosos juicios se han adherido a la
historia del Colegio Civil. En cuanto fija la
esencia de una situación, el Colegio Civil es
un mito que reclama su alegoría.
La alegoría forzosamente tendrá que incluir el soplo que avive la llama de la verdad.
Monterrey, gracias al Colegio Civil inicia en
1857 el camino hacia la gran ciudad universitaria de nuestros días.
De 1810 a 1910 México aparece en la
Historia como un país, una nación con decidida vocación de Estado soberano. El pueblo mexicano lucha durante todo ese siglo por
su real y absoluta independencia; algunas minorías que intentaron circunstancialmente llevar al país hacia posiciones dependientes más
o menos encubiertas, fracasaron con estrépito.
El heroísmo del mexicano aseguró la independencia para siempre. Se eliminaron extrañas injerencias sin escatimar el costo; paralelamente, los propios mexicanos lucharon entre sí por diferentes modelos de sociedad; las
líneas generales del modelo triunfante, destinado a complacer la voluntad de la inmensa
mayoría de los mexicanos, quedaron claramente determinadas, al final del período mencionado, es decir, a la victoria de la Revolución.
A esta especie de exordio o preámbulo
sigue mi opinión de que existe una ajustada
relación entre el arte y las ideologías. Todo
arte responde a una ideología dada y toda
ideología genera formas de arte que la proyectan. También es cierto que el arte es una
necesidad social y que de algún modo se manifiesta entre los testimonios de la historia.
Quizás como el más elocuen~e de ellos.
No en todas las épocas brilla el ar~e con
igual fulgor; pero no se ha dado una época
o una sociedad totalmente indiferente a las
expresiones artísticas. Y es que, en todo
tiempo y lugar se da un sentimiento colectivo
que podríamos denominar voluntad de arte;
este sentimiento colectivo existe independientemente de la debilidad cultural de los individuos . y de la favorable o desfavorable &lt;lis.posición de -los dirigentes. La vo.Iuntad de
arte es resistente incluso a la inestabilidad
política y lo que es más todavía, a la negligencia u hostilidad de éste o aquél equipo
gobernante. Con todo, el arte necesita de todos para cumplir sus elevadas funciones.
La historia del arte mexicano registra tres
períodos de universal valía y extraordinaria
originalidad: son los que producen el arte
prehispánico, el novohispano y el de la Revolución de 1910. En cuanto a la universalidad
y originalidad del arte mexicano de hoy pre-

ferimos dejar el asunto pendiente de juicios,
precisamente porque su contemporaneidad
nos priva de la perspectiva necesaria para
opinar. Este es un tema sobre el que me
gustaría oír, más que decir. Observemos que
el siglo XIX, mejor dicho, el siglo que va de
1810 a 1910 se encaja entré el fin de la era
novohispana y el princip:o de la revoluc.onaria; por las particularidades que caracterizan
la época, se debe afirmar que es el primer
siglo de independencia pohtica, pero no puede
decirse que sea el primer siglo del arce independiente. Es un uempo en que pese a la
precariedad de la independencia politica, a las
invasiones extranjeras, a grotescos imperios,
que solamente con minúscula se pueden mencionar, a nefastas dictaduras, estér,les y crueles, México se yergue y avanza alternando en
el camino de la libertad con grandes catástrofes y grandes realizaciones; superando con
tesón y sacrificio inestabilidades y peligros
de todo orden. Mal tiempo, defin.tivamen.e,
para el cultivo del arte.
Ciñéndonos a Monterrey, vemos más claro todavía; además, para explicar el vacío estético que se crea, en Monterrey se acumula
otro ingrediente: el demográfico, de evidente
importancia. Monterrey tenía en 1857, cuando se crea el Colegio Civil un poco más de
veinticinco mil hab1.antes. Y recuerdo que al
llegar yo a esta c:udad en 1947, se anunciaba en las entradas: Monterrey: 330,000
habitantes. Hoy debemos andar próximos a
los dos millones. También habria mucho que
hablar acerca de la calidad de vida que aquellos azarosos tiempos ofrecían a los hab.tantes de nuestra ciudad. Nos asombrarían la fffmeza de las estructuras sociales, la unidad
moral creada por los siglos, el valor de sus
habitantes y la grandeza con que proyectaban
su futuro; no pidamos más a estas e~forzadas
gentes nuestras: su esp,r. u hero.co inclu.a la
voluntad de arte de que antes hablábamos;
las obras generadas por esta voluntad llegarían poco a poco; todavía hoy no han alcanzado la densidad ni la calidad que Monterrey
merece y necesita imperiosamente. La indep_endencia política de un país no es completa
si no va acompañada de la independencia
~tística. Un país sin arte propio es un país
sm rostro. La identidad artís.ica de México
la dan los tres períodos antes enunciados, que
son: el prehispánico, el novahispano y el revolucionario, caracterizados fundamental y
respectivamente por mág:cas deidades, atormentados delirios simbólicos y furias liberadoras. Hacia 1780 el arte de México d spone
de recursos humanos y académicos suficientes, experiencia y obra bastanle, originalidad
y fuerza las necesar:as, para defmirse como
un país de expresión propia, inconfundible,
apta para la independencia; la pobreza material y las vicisitudes polít:cas podrán re·ardarla pero no impedirla. En 1783 se crea la
Academia de San Carlos, cuyos años, productivos influyen sobre muchas generaciones. Fue
San Carlos centro de relaciones estilísticas y
oportuna avanzada de educación artística. Es
verdad que las autoridades del Méx:co independiente, a veces con criterio regresivo, otras
de buena fe, contrataron para dirig'r la Academia más o menos renombrados artistas extranjeros que casi siempre consideraron a México como provincia europea; pero también
es cier~o que México había tomado su propio
camino. José Ma. Velasco, discípulo del italiano Eugenio Landesio, quizás pueda ser considerado como el padre de la independencia
artística mexicana. Años más tarde, José
Guadalupe Posadas iniciará la necesaria revolución.
La historia del Colegio Civil documenta
numerosas actividades culturales, buena parte
de ellas pertenecientes al campo de las bellas
artes. _El Colegio Civil es la sede. Ahora
bien: las manifestaciones artísticas que se originan eri· el propio Colegio son de este siglo
y --concretatnente-- corresponden a la época
inmedi•atattten e _posterior a la fundación de
la Universi8ad de Nuevo León, en 1933. Muchas veces he venido a esta honorable casa y
guardo recuerdos que proceden de la década
de los cuarenta. En esta misma Aula Zertuche en que ahora estoy como conferenciante
4

-el más humilde que haya ocupado su cátedra- he vivido momentos felices para la cultura regiomontana, en la inolvidable escuela
de Verano del 46 al 56. En el Aula Magna
oí la docta voz de Alfonso Reyes y la encendida P?labra de Pedro Garfias. En los viejos
salones de este auténtico palacio de nuestra
cultura he disfrutado de importan~es exposiciones pictóricas, una de ellas destinada a presentar a magníficos artistas regiomontanos,
alumnos entonces de la pintora catalana Carmen Cortés; en un pasillo del primer piso
admiré el verbo de Diego Rivera, genial y
locuaz.
Sin embargo, insisto, parece que mi conferencia no debiera limitarse a estas evocaciones. Hay que ir, pues al grano y hablar
del arte en el Colegio Civil.
Aparte del edif,cio en sí, sobre el que hemos hecho algunas consideraciones al princ1p10, en este espacio se mues'.ran, en tanto
que manifestaciones artísticas dignas de tomarse en cuenta, el Aula Magna, el mural de
Gerardo Cantú, unos acrílicos de Pablo Flores, algunas piezas de hierro forjado y un
lote de muebles de madera tallada: cinco sillas y una solemne mesa qüe están en el vestíbulo del Aula. Un busto de Juárez en bronce. . . y creo que está completo el magro inventario.
.
Las cinco sillas dan la idea de ser las que
restan de un número mayor. Una amable persona -encargada de la entrada al Aula Magna
me informa que tanto las sillas como la mesa
sirvieron un día al Consejo Univetsitario y
que el tallado de los respaldos co1.11prendía
alegorías de las Facultades y Escuelas. En
ocasión ~e algún disturbio estudiantil, alguien
me ha dicho que han sido sacadas -&amp; la plaza
para comodidad de los huelguistas.
Pab'.o Florez, nuestro estimado artista local, hombre que desde hace muchos años está
en la , van~uardia _pictórica nacional, diseñó y
1
co,~c~ vanos ac~ílicos a colores, un nuevo proc?d1m1e?to o tecnica que sustituye al tradic:onal vitral: dos, en correspondientes rellanos
d? escaleras, buscando el juego_del color median~e la luz exterior, y otros más fequeños
prop10s para aberturas como ventanas· éstos
los pequeños permanecen íntegros ·y -cttldados
y engalanan los espacios que ocupa e1 Departamento Audiovisual. De los dos mayores los
que _están en la escalera, uno lo vi desde abajo
sumido y como abandonado y yo no me animé
a subir (cosas del corazón), pa1;a ápreciar el
segundo.
El busto de Juárez tiene cierta calidad
~ero ¡lo hemos visto en tantas partes! que
tiene el valor de una ilustración cíviea. Creo
que no hay duda de que está mal ·ubicado.
Queda como asfixiado en un patio donde también sufren cinco arbofülos en·re multitudes
de muchachos estudiantes. Los barandales de
hierro forjado son una buena muestra de la
ª!!esanía regomontana, pero dan la impres10n de un diseño seriado o industrial· esto
no es precisamente un defecto ni milch~ menos;_ lo que pasa es que el juicio- érítico se
de~hga un poco de lo que constituye la peculanedad del Colegio Civil. .
~n cuanto al Aula Magna: se terminó en
la de~ada de los treinta, en la época rectora
del bien recordado Dr. Enrique c. Livas.
Me permito adelantar que el Aula Magna
e_s un decoroso y amplio local apto para los
~es_ a que fue destinado; tiene un valor
mestimable en los ac·uales y futuros planes
culturales de la Universidad. Hablé con un
buen ~irector de t;ª!1°º recientemente y me
a~eguro que la acustica del salón de espectaculos es aceptable, y no merece los reproches que algunas veces se le han hecho. Su
aspecto arquitec~ónico me recuerda el gótico
catalán que se ve en Valencia, Palma de Mallorca o Barcelona. Y acude áquí una pregunta: ¡,es legítimo usar un estilo que·:se des~
arrolló hace sigl?s en obras de hoy, ,pata hoy?
~ersonalmente tiendo a rechaiai: la idea me
mclin_? por la nega~iva; · cada''época tien; sus
necesidades, su caractcir y su estilo. Pero el
caso es que uno se siente bien en el Aula
Magna; su estilo es digno, ~encillo y amable
Y no hay por qué alarmarse' demasiado si re(pasa a la pág. 4)

�PAGINA 2

SEPTIEMBRE - OCTUBRE DE 1984

REN ACIMIEN'1'0

POEMA 11

POEMA I
Hemos bautizado esta página con el
nombre de "El Arpa de hierba", tomándolo de una de las más bellas
novelas del famoso escritor norteamericano Truman Capote. Desde
aquí, por si acaso, le damos las gracias al estimado novelista.

Siempre a Héctor

Sentir el n1etal en mis dedos
n1.e acerca al paraíso ido.
Es pesado igual que la muerte,
pero el gatillo
parece comprender que te an10
y me secunda la idea.

Renacimiento.

Tengo los ojos llenos de
laberintos,
intern1inables juegos,
lágrilnas, an1ores.
En ninguno de ellos estás,
los he recorri'do todos,
te he buscado en
los angostos pasillos,
pero no sé si soy
vencedor o vencido.
Quiero
estar en can1po abierto '
.
quiero encontrarte,
enen1igo o amor
eso, ¿qué in1porta?
Lucía Maluy Mijares
~·

No fijes tu atención en doncella,
no vayas a incurrir en castigo
por su menoscabo.
ECLESIASTICO. Cap. 9, vers. 5

LIBRE la cuchillada por puro milagro. Dos
0 tres centímetros de diferencia, un leve
movimiento en falso, y hubiera sido hombre
muerto.
.
Como muchas veces ha ocurrido en mi
vida, acudieron en mi auxilio en el último
segundo dos insignes salvadores: el instinto
de conservación y el azar.

El Mezcal, tahur consuetudinario y cuchillero en sus ratos libres, . que caminaba columpiándose rítmicamente como un simio
educado y escupía por un colmillo, me tiró
ta cuchillada. (Y palabra que no valía la pena
haberse muerto en aquella ocasión). E l origen o causa de la siniestra tentativa de El
Mezcal llevaba el nombre de Bartola, nombre
que a algunos puede parecerles feo y vulgar,
pero que a mí me sonaba a música celestial
en aquellos días ya lejanos.
La única circunstancia atenuante para El

ISSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS%%%SS%%ss $$$%$$%%%%$$$$$$$$$$$$$$$$

Mezcal es que Bartola, la muchacha que les
digo, era su hija. Y también que la misma

EL ARPA .DE HIERBA

Bartola pegó un grito de terror en la oscuridad del patio, debajo del mezquite, cuando
por lo fuerte o apretado del abrazo que le di
se le reventaron los broches del brassier, circunstancia que me impulsó a meterle violentamente la mano por debajo de la camiseta.

CSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

COMPANERA

e,•

eSSSS SSSSSS\%%%}%%%%%%%\SSSSSSSSSSSSS SSSSSSS

MONOLOGO
DE FEBRERO
Leticia Herrera ·

Pero ahora que lo pienso, la cólera de El
Mezcal, aparte de fundada y legítima, resultó
totalmente ineficaz. Pues ya se sabe cómo
son las hijas, o las muchachas en general, que
mientras más traten de impedirles hacer su
santa voluntad, más se empeñan en sacarla
adelante, sobre lo que sea, aunque por ello

sufran "menoscabo", como lo sentenció gravemente El Eclesiástico.

La soledad es n1i fiel c01npañera,
de su presencia llena está n1i casa,
en los rincones tétricos 1ne espera,
y por las noches al dornür n1e abraza.
Me abraza n1urn1urándon1e al oído,
¿a dónde están los que tu an1or les diste?
al llegar la vejez todos se han ido,
dejándote cansada, enfern1a y triste;
todos se fueron, sí, mas su recuerdo
es lámpara votiva en nü santuario,
sus rostros tan queridos sien1pre llevo
en mi pecho cual tierno relicario.
Cuando sufro tenaz e intensan1ente,
ese recuerdo nü dolor n1itiga,
al evocar febril y ardienten1ente
todos los seres que adoré en n1i vida
y cuando estoy en mi letargo hundida,
con pisada silente y cautelosa,
soledad, llegas tú con10 una an1iga,
-en la callada noche silenciosa.
Eres buena y leal n1i dulce an1iga,
si acudo a ti para llorar n1is penas,
en tus brazos me das suave acogida,
brindando · a nü dolor horas serenas.
Tú me acompañarás en 1ni agonía,
y cuando al peso de mi cruz sucun1ba,
como abnegada y fiel hern1ana mía
te sentirás, al borde de mi tumba.
Ma. de los Angeles García de Gallegos

RENACIMIENTO
Organo Informativo y Cultural de la Escuela Preparatoria No. 1 de la
Univer~idad Autónoma de Nuevo León.

Con10 suele suceder, las cosas se deciden sien1pre luego
de que ya ha pasado la oportunidad. Con10 ahora que estov
sin ti, pensando en los por qués
-a pesar de que tanto los conozco- de que tanto tú con10
yo no floten1os ahora en alguna balsa perdida en el Pacífico,
olvidada de la n1ano del n1undo.
Cuando llegué otra vez a la
esquina donde nü casa se levanta, tuve la clara sensación
de que tu cuerpo avanzaba,
n1urinurante, tras el n1ío. Podía percibir tu aliento casi sobre 1ni nuca, ese aliento arras.trando la tristeza que tanto he
an1ado en tus ojos cerrados.
No he querido voltear. Ca1nino hacia el frente, la n1irada
fija en 1ní. Tú can1inas lento,
pero vas pegado a n1í. No es
desigualdad, disparidad en la
relación. No es nada.
Te persigo caninan1ente. 01fativan1ente. Mi saliva sé espesa; es el miedo de perderte de
vista en cada voltear la vida.
El proyecto de -vida.
Yo hubiera querido quedarme todavía, pero nunca hubo
tiempo para nada, y además,
¿con qué otras cosas hubiéran1os ocultado la angustia que
nos salía por la boca en eruc-

tos a los que por solidaridad
llainában1os besos? ¿cón10 hubiéran1os justifil:ado el destazanüento que nos ardía en las
n1anos?
El don1ingo pasado fue i'gual
que el dmningo pasado. Yo
dornüté sobre ti dornütando
sobre n1í. La televisión, el ventanal, tus pies cansados, -n1i
concienci'a cansada. El diálogo n1udo en .la estación. ·El diálogo autmnático en:la estación.
Y cada quren pensando en sus
cosas.
En realidad esto de que nosotros dos ... Es todo tan perfecto con10 este recuerdo, que sólo aflora con el consenti1niento de sus progenitores existenciales. Yo después y antes de
111í, a lo Artaud, pero tan pobren1ente concebido ...
El febrero de viento sacude
los vidrios en las ventanas.
Aunque parte del inhóspito
polvo region1ontano arde bajo
el sol, domingo se· porta bien
para ser donüngo. Buñuel se
hubiera lucido aún n1ás si tus
·rodillas, s1 tu charla agridulce, si tú.

A estas alturas mi limpia intención, mi
más firme deseo, es que nadie vaya a confundir la violencia que usé con Bartola, con
simple maldad o lascivia pura. Había algo de
esto, pero también había lo contrario: un
amor grande y puro que por mucho tiempo
tuvo carácter de imaginario. Todavía siento
que me hierve la sangre en las venas cuando
recuerdo su figura querida contoneándose rítmicaroente por la calle, propietaria de unas
te:as firmes y beligerantes y de unas opulentas nalgas que al caminar tes servían de con~
trapeso.
Comprendo que estas evocaciones pueden
parecer vulgares, pero no las quiero envolver
en eufemismós, ya que así es como la recuerdo. La distancia y los días no han perpetrado
la infamia de sublimar su recuerdo. Aparece
siempre en mi memoria con toda su violencia
y su fascinación sexual.
En aquella ocasión que les cuento, después del grito en la oscuridad del patio, el
instinto de conservación y el miedo se maní-

festaron en mí en la forma de una insospechada ligereza de piernas, acrecentada poderosamente por el pánico, pues ya se sabe que
es mejor que digan aquí corrió que aquí cayó.
Y el azar quv;,s tuvo la figura providencial
de mi prima Ignacia, que me abrió la puerta
de su casa en el preciso momento en que El
Mezcal trataha de alcanzarme con el tranchete. Y aunq1J&lt;&gt; como ya lo di a entender, en
el cuerpo m, me llevé ni un rasguño, nada
más de re&lt;"•~rdarlo se me pone cuero de gallina, ya que, como me decía en Montemore!os
mi amigo Abraham, "no se vaya a pensar que
soy un valiente". ·
De"{!e- aquellos días les tomé tirria a los
cuchillos. Con decirles que, cuando ya viviendo en Jl.fonterrey se dio en caso de encontrarme rn la obligación de usar el cuchillo y
el tene(')or para comer, pude, discret~mente,
pre,cinJir del cuchillo y despacharme todo
limpi..:nente con el tenedor. Pero cuando la
oca~i&lt;&gt;n no es tan formal, también me deshago
de: t·onedor, que después de todo es primo
hmuano del cuchillo. También me ocurrió
ql•C- cuando recién llegado a Monterrey me
hr--Jpedaba en unos cuartos de renta, por la
c.i!le de Galeana al norte, me puse a buscar
,ksesperadamente un nuevo alojamiento cuanrlo me enteré de que a mi alegre vecino le
·decían "El Cuchillo" y que además ejercía
el honorable oficio de tablajero. Por eso mismo me horroriza ver la destreza escalofriante
con que estos eficientes trabajadores blanden
el cuchillo y lo hunden sin misericordia en
los bisteces y en los trozos de lomo. Por mí,
bien podrían destazar las reses con piedras,
chatas o afiladas, como lo hacían los horno
sapiens en el paleolítico superior. Creo que
ac¡uello era menos atroz y más civilizado.
Cuando líneas atrás dije que no valía la
pena morirse en aquella ocasión, no lo dije
porque tenga en poco a Bartola. No lo dije
por ella. Bartola era la muchacha más digna
de amor que he conocido, por su fascinación
sensual y por todo lo que ello era. Más bien
traté de dar a entender que no vale la pena
morirse por ninguna muchacha, del rango o
pelaje que sea, incluyendo desde luego a Marilyn Monroe, Sofía Loren, Natalie Wood, La
Mujer Maravilla, Rossy Mendoza, Thelma
TÍlmu, María Bonita, Helena de Troya, Lyn
May, Pascuala Domínguez, la India María,
Rosario de la Peña, María Cristina de Suecia,
Estefanía de Mónaco, Oiga Breeskin, la mujer
de Don Leonor Vázquez, o la que sea. Los
pobres diablos que han sufrido esa desgracia
(morir por una mujer), aunque aparezcan como héroes, no dejan de ser unos necios. Más
sensato era el Aréipreste de Hita, quien citanº
do a Aristóteles puntualizaba que una de las
cosas esenciales de la vida del hombre es "tener juntamiento con fembra placentera". Sensatez que compartían el sabio Salomón y mi
difunto tío Hilario, que con otras palabras
recomendaban lo mismo como un atenuante
contra la omnipresente vanidad de la vida.
Vivir por las muchachas, o mejor aún, con
las muchachas, me parece un lema menos in-

sensato que morir por ellas, aunque pueda
parecer menos hero:co. Porque ya se sabe:
sólo hay una vida y el que no procura disfrutarla como Dios manda, es un botarate y
un pobre diablo.

. .
-:-

Querida muchacha lejana:
Espero que me perdones el tono, acaso
'irreverente, de las líneas anteriores, en el caso
de que, como· es 1111 recóndito· deseo, las tengas ante los ojos alguna vez. Con ellas pretendo revivir en tu rostro, transfigurado por
tos años, eh esplendor ya lejano de tu antigua
sonrisa. Lograr que puedas abrir tu corazón
a este retazo de tu propia historia, bajo el
cielo para mí desconocido donde ahora res~
piras. ·
Te agradezco que hayas aceptado que hiciéramos el amor, apostando por el futuro
incierto. Que me hayas permitido escanciar
aquel violento amor de juventud en el vaso
.sagrado de tu cuerpo. Desde mi nada de

desde que la primera pareja se sintió sacudida
por el impulso ciego y maravilloso de nuestra
especie, de todas las especies vivientes.
Los murciélagos, desmañados y titubeantes, deambulaban por el cielo gris perla, casi
entre las ramas, buscando su alimento de
cada noche. Se escuchaba el ritmo lúgubre
y monótono del tamborcillo que preside la
Danza de Moros y Cristianos en las mágicas
noches de diciembre, allá en nuestra tierra
del Sur. Me acordé de Virginio, · que desde·
su máscará de indio prehistórico dirigía im-.
pasible el viejo ritual, trepado en· un templete
en medio del llano.
\":·

:

.

..,

Nos detuvjmos entre, el bosquecillo de zirianes, en un claro del pas'.o seco, al amparo.
de las frondas negras. Nos miramos sin decirnos nada, como en un rito in!Ilemori~t y
nos tendimos sobre el pasto inerte, tempraña-·
mente humedecido por el rocío. Nuestras
manos temblaban al •tocarse y tu blusa marcaba, espasmódicamente, el ritmo de tu respiración. Los gallos de medianoche salmodiaban por todos los ruiµbos del pueblo, y su
canto se mezclaba con el de loS' grillos yc4as·
cigarras, con el ritmo doliente del tambor de

LA CUCHILLADA
YOTROS RECUERDOS

1,
l.

lJN ClJENTO DE
HORACIO SALAZAR ORTIZ
siempre, me elevaste a la condición de hombre
afortunado.
También te agradezco que hayas sido como eras, una belleza como las que soñó Rubens. Que no hayas tenido el aspecto escuálido y espigado de las bellezas de concurso ..
Te agradezco, asimismo, que no creyeras en
historias a medio hacer, en pecadillos de a
dos por cinco. Que hayas preferido siempre
llegar hasta el fondo.
Cantaban los grillos y las cigarras entre
las hojas de las cahuíricas y los zirianes del
llano. Las ranas tuvieron que callar, prisioneras en su siniestro ataúd de barro seco,
hasta que las lluvias del próximo verane, tas
despertaran, permitiéndoles proseguir los acordes de su gastada y antigua canción. La luna
en menguante, apenas asomaba tras las mont~ñas y el reino de las estrellas era pleno gr••
vitando sobre el olor a establo y la hiero~
seca mojada por el rocío.
Caminábamos por entre los arbustos, e, •.
tre las sombras amigas,. y yo escuchaba fase:
nado tus palabras lentas, ;osegadas, lejanas
el ritual que precede al ac'.o de amor, el dulce
amodorramiento que nos envuelve siempre,

la Danza de los Moros, con el vuelo furtivo
y presagioso de los murciélagos, con la canción lejana y anónima de las estrellas campesinas, con el silbo suave del Dios o los dio-.
ses de nuestros antepasados milenarios. Y
cerca, muy cerca de mí, sentí latir tu corazón,
sentí latir todo tu cuerpo.
A lo largo de la vida he oído decir a
mucha gente que la :t,¡avidad trae tristeza a
sus corazones, y he sentido que a mí me pasa.
lo mismo. Te recuerdo en diciembre y siento
el vivo calor de tu cuerpo que me eriza ta
piel, con un impulso lejano y perdido. Tam~·
bién siento sobre el corazón el aletaw presagioso de los murciélagos de aquella noche,
perdida entre tantos inviernos del. pasado.
Te pido que me perdones por la inevitable
ordinariez de estas avocaciones. Por estas palabras deslucidas y anacrónicas que, no obs-·
tante, son el testimonio de mi amor, la ofrenda
de mi nostalgia, de mi de~oción por ti. Por
el fuego primitivo de tu cuerpo y el don inestimable de tu entrega, cuya gloria y .luminosidad nunca más volverán a brillar en. mi
camino.
Monterrey, 2 de enero de 1984.

DIRECTORIO
ADMINISTRACION DE LA ESCUELA
PREPARATORIA NUM.1
Director,
LIC. ERNESTO CARRILLO CAMARENA
Tesorero,
ING. F. HUMBERTO TEHUITZlTL HERNANDEZ
Secretarios Adn1inistra ti vos:
PROFR. ALFONSO RANGEL RODRIGUEZ
LIC. HERMlLO SALAZAR SUAREZ.
Secretarios Académicos:
LIC. MAX O. GARZA VALLE
ING. JUAN JOSE MARTINEZ MARTI~EZ.
Jefe del Departamento Escolar y de Archivo,
LIC. PATRICIA ROCIO VARGAS A.
Jefe del Departamento Editorial,
LIC. HORACIO SALAZAR ORTIZ

Si al Cabaflo no se lo llevó
la 1nuerte y el antro sígue
abierto, seguro nos encontraren1os otra vez.

Director responsable: Lic. Horacio Saluar Ortiz.
Colaboradores:

Hem,n Cortez Sepúlveda, Bogo Miguel Garza Vázquez, María Esther Gonález
Rangel, Francisco Javier Ramos Salinas, Antonio Sim6n Ríos Mendoza, HermDo
Salazar Súrez, Minerva Sotelo Suárez, Alfonso Verde Cuenca. Ignacio Zapata

Narv,ez. Colaborador artístico: Erick Estrada Bellman. Favor de dirigir correspondencia a Oficinas: Depanamento Editorial de la Preparatoria Número 1,
Washington y Colegio Civil, 29 Piso, Monterrey, Nuevo Le6n, México.

Se reciben colaboraciones de egresados de esta Preparatoria.

PAG'INA ' l

RENACIMIENTO

SEPTIEMBRE- OCTUBRE DE 1984

Dibujo de Horacio Salazar ~nzález. (5 a!il!s)

\

�PAGINA 4

RENACIMIENTO

SEPTIEMBRE- OCTUBRE DE 1984

EXAMENES DE M-EDIO SEMESTRE
HORARIOS
PRIMER SEMESTRE
HORAS
8 a 9:30

Lunes 15

Martes 16

Miércoles 17

Jueves 18

Viernes 19

Matemiticas

T. Historia

Física

Biología

Irl,glés

Lunes 22

Martes 23

Miércoles 24

Jueves 25

Química

Lógica

T. de R'!&lt;lacción

M. del Apren-

GRUPOS
1- al 9 P.B.S.
10 al 18 P.A.S.
19 al 27 P.B.N.
28 al 30 P.A.N.

dizaje

SEGUNDO SEMESTRE
MiPrrnles 17

TPeves 18

Viemts 19

E. $oc. del
Mundo

Física

Biología

lnglés

Lunes 22

Martes 23

Miércoles 24

Química

Filosofía

T. de Redacción

Martes 16

Lunes 15
Matemáticas

10 a 11:30

1 al 4 P.B.N.
Jueves 25

8:00 a 9:30 P.B.S.
1-1 Ing. Gilberto Gómez Cepeda
2 lng. Roberto Escamilla de la P._
3 Lic. César González Torres
4 Dr. Horacio Rodríguez Gutiérrez
5 Lic. Ricardo García Ramírez
6 Arq: Nancy D. González de F.
7 Ing. Graciela Arreola d.e P.
8 Lic. Humberto Jasso Martínez
9 Arq. Ernesto Quintanilla Cortez
lng. Isaías Aguilar R.
Lic. Margarita Acosta de la R.
Biól. Ernesto J. Ballesteros· S.
Sr. José Díaz Gama

TERCER SEMESTRE
Martes 16

Lunes 15

Miércoles 17

Jueves 18

Matemáticas

Historia de
México

Física

Biología

Lunes 22

Martes 23

Miércoles '.l4

J ueves 25

Química

Filosofía

Etimologías

T. de Lec. Li
terarias

10 a 11:30

Viernes 19

1 al 3 P.B.N

Inglés

4 al 10 P.B.S

•;

11 al 16 P.A.S

CUARTO SEMESTRE
C. MEDICAS Y PSICOLOGICAS
HORAS
10:00 a 11 :30

Lunes 15

Martes 16

Miércoles 17

Jueves 18

Viernes 19

Anatomía

P.E.S. de México

Fisiolo,gía

Psicología

In,lés

Lunes 22

Ma rtes 2':\

Miércoles 24

Jueves 25

P. Eticos y
Morales

Met. de las
(;enr ias

Química

1-19
20
21
22
23
24
25
26
27

GRUPOS
P. A. N.

C. FIS. MAT. Y ( UIMICAS
.-

LunPS 15

Martes 16

Matemáticas

P.E.S. de

Miércoles 17

Jueves 18

Viernes 19

Física

Inglés

México

10 :00 a 11:30
lunes 22

Martes 23

P. A. N.
Miércoles 24
P. Eticos y
Morales

Química

Jueves 25

fil-l

-

. Met. de las
CiPncias

2
3

C. CONTABLES Y ECONOMICAS
Lunes 15

Martes 16

Miércoles 17

Jueves 18

Viernes 19

Sociología

P.E.S. de

Derecho

C. Contables

Ingl~s

México

10:00 a 11:30
lunes 22

Martes 23

Miércoles 24

Jueves 25 ·

Economía

P. de Admón.

P. Eticos y
Morales

Met. de las
Ciencias

-

P. A. N .

-

C. SOCIALES Y HUMANIDADES
Lunes 15

Martes 16

Miércoles 1-:

lueves 18

Viernes .19

Sociololgía

P.E.S. de

Derecho

Psicología

Inglés

Miércoles 24

Jueves 25

P. Eticos y
Morales

Met. de las
Ciencias

México

10:00 • 11:30
Lunes 22

Martes 23

Ecoriomía

P. A. S.

OBRAS DE ARTE EN EL . ..
{viene de la pág. 1)
cuerda al gótico catalán del siglo XVI o al
neogótico europeo del XVIII y X.lX. La licencia para usar estilos antiguos la dá el siglo
XVIII. En este tiempo se hace el inventario
del pasado; el dieciocho es un siglo recap.tulador, catalogador y documentador. El X VllI
decide, además, que la belleza, asp:ración
sublime del hombre, ya la alcanzaron los antiguos de Grecia y Roma y se renueva en el
Renacimiento y el gótico. Con estos e,ementos el XVIII ofrece un mues-.rano de -estilos
'
.
históricos a disposición del arqui.ecto del mismo XVIII, del XIX y aún del .XX. América
se puebla de columnas jónicas, y corintias, de
cúpulas a la manera de Brunelleschi, o Miguel
Angel, y de edificios civiles y religiosos, que
rememoran el gótico. Aquí está la iustificac,ón
de que en nuestra Aula Magna, cuya fachada
exterior sugiere una discreta y sobria mexicanidad, adorne su vestíbulo de acceso a la sala
de espectáculos o auditorio con un elegante
arco de medio punto y construya y decore el
interior con elementos del gót:co. ¿Y, naturalmente, para un salón gó:ico, qué mejor que
instalar unos vitrales? Los vitrales del Aula
Magna tienen la calidad que imprimió a toda
su obra el gran artista mexicano Roberto
Montemayor y la perfección artesanal del renombrado taller de Torreón Casa Montaña,
de mucha experiencia y capacidad. Los vitrales de Montenegro son alegorías de la revolución, de las ciencias y de las ar:es; del
trabajo y de la agricultura; un figurativismo
alegórico muy propio de la época y de la educación socialista que, en aquel entonces, era
constitucional. Roberto Montenegro nació en
1885 y murió en 1968. El año próximo se

D-1
2
3
4

cumplirán cien años de su nacimiento. Ojalá
que la Universidad -restaure estos hermosos
vitrales y se celebre el primer centenario de
Montenegro con una reínauguración de tan
bella obra. Por cierto, en la Alvaro Obregón,
como popularmente llamamos a la Escuela
Alvaro Obregón, hay otra obra de Montenegro, del mismo género, que aún necesita de
mayores cuidados y atención que los vitrales
del Aula. Montenegro residió mucho tiempo
en Europa; varios años en la isla de Mallorca,
imprimieron a su personal estilo cierto aire
mediternáneo; pero el maestro fue un gran
• mex:cano, cultivó- y exaltó- las artes populares
de este país y vivió intensamente ese gran momento en que el arte revolucionario de México alcanza la universalidad.
Otra impor:ante obra de arte en el Colegio
Civil es la titulada EL ORO NEGRO, acrílico mural sobre lona, valga la aparente contradicción, realizada por el extraordinario
artista Gerardo Cantú Guzmán, de origen
coahuilense, regiomontano .de adopción, de
hecho y derecho e hijo intelectual de esta casa
de estudios. De EL ORO NEGRO he escrito
una guía para estudiantes y a ella me permito
remitir a mis oyentes, en obvio de tiempo.
Fue publicada esta guía en el número 7, enero de 1984, en la revista Renacimiento, ór. gano informativo y cultural de la Escuela
Preparatoria N9 !, de la U.A.N.L. Tengo
la satisfacción de haber hablado bien de esta
espléndida obra, excelente muestra de la pintura regiomontana, realizada además por un
artista procedente de la enseñanza de las artes
visuales_ de nuestra querida Universidad. El
mural fue fijado en el muro de la entrada norte del edificio de la Preparatoria NQ l. Acepto que es un mural polémico en el que campea el humor expresivo y talento de su autor.

8:00 a
9:30 P.B.N.
Ing. Ramiro Luna Salinas
Dra. Magdalena Náñez de Morales
Lic. Adollo Bolaños Lozano
Lic. Olivia Rosa Mijares M.
Lic. Minerva Sotelo Suárez
Ing. Gabr,ela Elizondo R.
Ing. Ma. Cristina Cueva Hemández
Lic. Refugio Rodríguez S.
Ing. Servando Martínez R.
Profr. Agapito González A.
Ing. Armando Ruiz Soto
Biól. Javier Ruiz Steelc
Dr. Femando Lozano
Sr. Abraham Gómez Pantoja
10:00 a 11:30 P.B.N.
Dra. Silvia Mijares de C.
Arq. AHredo Leyva Mora
Lic. Horac;o Salazar Ortiz
Lic. Elvia González Cbavana
Lle. Femando Garza Treviño
Lic. Rigoberto Garza Ondarza
Lic. Homero F. ViUarreal A.
Ing. Roberto Garza Dávila
Ing. Silvia T. Garza Sáenz
Lic. Raúl S. Montoya Retta
Biól. Laura A. Fernández
Profr. Rodollo Ramírez Mata
Ing. Alejandro Ceniceros

1-10
11
U
13
14
15
16
17
18

8:00
a
9:30
P.A.$.
Dr. Nicanor Villaneal Sánchez
Iog. Salvador éueva de la C.
Arq. Diana Villarreal Gallegos
Lic. Maricela Covarrubias O.
Lic. Felipe Ortiz Morales
Ing. Humberto Aguilar R.
Lic. Hiráin Ortiz Galván
Lic. América Rendón Martínez
C.P. Jorge Lws Tamez V.
Lic. Pedro CuéUar Reyes
Dra. Emilia Quiroga B.
Lic. María Hnmberta Quiroz
Profr. Leopoldo Guardiola R.

8:00 a 9:30 P .A.N.
1-28 Ing. Sergio Salas Martínez
29 Ing. Juan Antonio Cuéllar
30 Lic. Carlos Jiménez Cárdenas
Lic. Gerardo Marroquín
Lic. Lidia Solís Ortegón
Lic. Lilia Palados Hemández
Arq. Roberto Segura
Profra. Manuela Carrlllo .de L.
Sr. Gamaliel González M.

10:00
a
11:30 P.A.S.
m-11 Iog. José Luis Sostaita de los R.
12 Lic. Magda Monroy Ortiz
13 Iog. Laura NeUy Torres G.
14 Ing. Beatriz Gutiérrez Ortega
15 Dr. Gerardo Amador Sotomayor
16 Lic. Osvaldo Benavides
IV-AB--1 Lic. José Prieto Rojas
AB--2 Líe. Santiago Colunga Molina
Lic. Lilia Palacios Hemández
Lic. José Luis García Kraoss
Lic. Miguel Vargas Rodríguez
Profra. Laura Garza Cavazos
Iog. José Rodríguez Ocañas

10:00
a 11:30
P.B.S.
fil- 4 Lic. Sanjuanita Torres R.
S Tng. José González Castro
6 Biól. Joaquín Femández Solís
7 Ing. Raúl A. Chapa Cabrera
8 Dra. Mercedes Mijares de L.
9 Ing. Jesús Arriaga Garza
10 Dr. Jesús Garza Garza
Profr. Raúl Cantó Cañamar
Dr. José G. Cornejo Garza
Ing. Ma. del Rosario Espinoza
Lic. Mauro López Longoria
Ing. Ernesto Vitlarreal Martínez
Sr. José Díaz Gama

10:00 a
11:30 P.A.N.
IV-Iog. 1--Profr. Luis v:tlarreal Pérez
Ing. 2--Iog. Jorge López Díaz
Cont.--1 C.P. Martha Elva Arizpe
Med. 1 Lic. Mario López Ramírez
Profra. Victoria Lozano L.
Profra. Adelaida Rodriguez
Ing. Femando Garza Cázares
Sr. Gamaliel Goozález M.
Lic. Blanca María Borghes

Es un honor para las autoridades universitarias el haberlo incorporado al patrimonio de
esta Casa de Estudios. Con ello dan una
prueba de respeto a la libertad de expresión.
El mural de Gerardo Cantú ha sido censurado por uno de los críticos locales y silenciado
por los demás. Algún día se hablará fuerte
de él, como una interesante aportación al
ascenso de la pintura mexicana contemporánea. El Oro Negro es un discurso con'.ra las
corrupciones de todo orden, pintado al final
de la euforia insensata provocada por los "veneros de petróleo" que el diablo nos dio.
Este mural está en perfecto estado de
conservación. Falta sujetar el lienzo por la
parte inferior. Se debiera efectuar una modificación en la puerta de entrada que forma
ángulo con EL ORO NEGRO. Media puerta se abate sobre el mural al abrirse. Sobre
que no se ve la pintura, se corre el riesgo de
perjudicarla.
Como al final de mi intervención de esta
mañana deseo referirme a un asunto que me
parece de interés en relación al uso de este
edificio del Colegio Civil. En mi opinión, no
sirve para el oso a que actualmente se le destina. Creo que no hay necesidad de aportar
pruebas ni modelos de locales para escuelas
preparatorias. Ya en el siglo XIII, el Rey
Sabio, ·en el Código de las Partidas dice que
el lugar donde se establezca el estudio debe

que los maestros que muestran los saberes e
los escolares que los aprenden vivan sanos" .. El elástico músculo de nuestros jóvenes
necesita otro ambiente que el que les ofrecen
estos ilustres pasillos y patios.
.
Nuestra ciudad, por otra parte, ha sido
lanzada irreversiblemente hacia cambios fisonómicos que van a influir en la vida de sus
habitantes. Creo que el edificio del Colegio
Civil, la plaza contigua y el gran patio de l_a
parte posterior debieran pasar a ser una Umdad Cultural de la UANL, en el centro de la
ciudad, una ciudad que se es\á ren;ivando
continua y decisivamente. Aqm p&lt;_&gt;clr1a_ esta-

ser "de buen aire y de fermosas salidas", ""''por-

blecerse un museo, el museo u?1vers1tano,

una biblioteca especializada, por eiemplo: una
biblioteca de artes incluído el arte dramauco,
una galería para :xponer la obra pictórica de
nuestros artistas; algún taller de estampas ~rabado, litografía, serigrafía) y además, sena el
Colegio Civil un lugar ideal para relanzar una
Escuela de Verano que extendiera hacia ~l
pueblo de Monterrey la grandeza de la. Umversidad y la multiplicación de sus act1v1da.
la rous1c
'"a!adanza
des en el teatro el eme,
,
'
'. • la tecruc
, · a, el pensael folklore, la ciencia,
miento, la poesía, etc.
.
El Colegio Civil mediante el entuSiasmo,
la alegría de crear un poco de ceme~to Y
cal, reverdecería sus viejas glorias en este
territorio sagrado de la cultura de Nuevo

y

León:

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              <text>Órgano Informativo y Cultural de la Escuela Preparatoria No. 1 de la UANL. Publicada durante la década de los ochenta. Es un periódico de contenido literario, cultural, político y estudiantil. Dirigido a los alumnos de la Preparatoria No. 1.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Preparatoria No 1</text>
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              <text>Cortez Sepúlveda, Hernán, Colaborador</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Exámenes de semestre</name>
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      <name>La cuchillada y otros recuerdos</name>
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      <name>Obras de arte en el Colegio Civil</name>
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