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ORGANO INFORMATIVO y CULTURAL DE 1A

AAom

MONTERREY, N. L., MEXICO, El\TERO -

FEBRERO DE 1985

NUMERO 14

IMPORTANTE CONTRIBUCION A LA CULTURA REGIONAL

DICCIONARIO BIOGRAFICO DE NUEV-0 LEON
EDITADO POR LA .CAPILLA ALFONSINA
Entrevista con Israel Cavazos Garza
Por CELSO GARZA GUAJARDO
C.G.G.-Profesor, ¿tiene usted 40 años
trabajando en la búsqueda de la historia de
Nuevo León, de la historia de nuestros per-sonajes y hechos históricos?
I.C.G.-Boeno, un poquito más, por•
que la primera vez que yo vine aquí, al Archi,·o de la Catedral, en el 41, yo •i ba a cumplir 18 años. Pero ya propiamente aquí, en
el 44.
C.G.G.-Profesor, considerando, al igual que un grupo de historiadores de la generación última, que so obra el Diccionario Biogdfico de Nuevo León es un trabajo monumental muy val'ioso, de gran contenido, un re•
sumen histórico que debe ser analizado, valorado, estimado en todo lo que vale, deseo platicar con usted en torno a so relación con ta
historia. Conocí a Israel Cavazos Garza hace
21 años, en febrero de 1963, en Higueras, N.
L., en un acto del Centenario de la Villa.
Estaba a,;ted hablando frente a la plaza, en
• una tarwa; era una tarde y estaba usted hablando de todos los personajes rústicos que
fundaron nuestras viEas. Hablaba con emoción de nombres, de hechos y de lugares. Atrás estaba la ~erra y yo me empecé a imaginar a esos hombres, en esos hechos y esos
logares. Tengo muy presente ese trabajo suyo
en Higueras. y desde allí empecé a seguir muy
directamente sos pasos en la historia. Era un
poco a mitad de su camino profesional como
historiador; pues ya para entonces Israel Cavazos tenía mucha obra hecha, mucho trabajo en la Universidad, en la Biblioteca Universjtaria, en el Archivo General del Estado, en
el Archivo Municipal de Monterrey. Pero
también tenía empezado algo que pocos sabían: El Diccionario Biográfico de Nuevo
León. ¿Cuál es la historia de ese diccionario?
I.C.G.-Por principio de cuenta, gracias
por seguir mis pasos. Veo que es usted un poeta empedernido, be visto sus cosas en Semana, sobre los coches de Sabinas, sobre los bo•
leros, sobre i,.sonajes como el Maestro Solís, recientemente desaparecido, y otras cosas
máis que usted maneja con una habilidad y
un sentimiento notables.
La historia de este libro, creo que los
libros tienen historia, como lo hacen los poetas con sos composiciones o los autores de
canciones, que explican los motivos siempre
de su producción. En realidad, creo que des,,
de el primer día que me asomé a los archivos
me interesé por los nombres, por los, tipos humanos qae son los que hacen la historia, que
se sitúan en determinada parte geográfica.
l\fi afidón por la historia empezó por la
genealogía y a ello obedeció que cuando apenas tenía 18 años, vine al Archivo de la Catedral, en el 41, a buscar personajes ligados
a este tipo de enfoque; pero lnego en marzo
del 44, cuando vine por primera vez . al Archivo Municipal con ánimos de emprender una investigación sobre Guadalupe (mi ciudad
natal), observé que se movían centenares de
personajes, particularmente de la época colonial, que ha tenido para mf una atracción ~
pecia1, como lo tiene otra época para qaíen

la busque.
luego el Archivo General de'I Estado, también
Empecé entonces a anotar (un amigo me prodigiosamente rico a p:1rtir de 1825, en pardice que es una fichitis aguda) en hojitas da· ticular en el aspecto militar, (¡qué maravilla
tos sobre estos personajes, con una finalidad de documentación hay en ese sent,do!). Loede pronto no determinada, y al correr de los go los archivos de los ayuntamientos, que creo
años fui enriqueciendo este fichero. Viene haberlos revisado todos. • • sería vanidad deluego otra etapa que usted acaba de mencio- cir que en forma exhausfü·a, pero sí en térnar, muy importante en mi vida: la de biblio- minos generales me propuse localizar, por lo
tecario. Tuve la fortur.a inso~pechada de ha• menos en el caso de los pueblos, un minimo
ber sido designado Director de la Biblioteca de diez personajes de cada lugar. Algunos, no
Universitaria y de mover la maravillosa biblic- los tienen porque han sido semillero no muy
teca del Obispo Valverde y Téllez, y la An- fecundo de gente val,osa, en el sentido de protigua Bibnoteca Púb[ca del Estado, y ahí to- yedarse; otros en cambio, como Lampazos,
ve Ja oportunidad de enr:quecer este fichero, Cadereyta, Linares, Sabinas, etc., tienen tan•
sobre todo al darme cuenta ya como bibliote- tos que es dlficil recogerlos a todos. En estos
cario, de la ingente necesidad del estudiante archivos municipales hallé muchísimas refede encontrar tas referencias a personajes lo- rendas para gente también desconocida en su
cales y nacionales y, pues, observaba las se- m:iyor parte. Siguiendo en e-1 orden de los arrias dif:icoJtades que había para el muchacho chivos civiles, habría que mencionar también
de secundaria, de preparatoria (porque en• no sólo los de Monterrey y los municipios que
tonces, usted recordará, la bibliotaca era pú- ya mencioné, sino también los de los estados
blica); por pcner un ejemplo, a Manuel Ma~ vecinos: Coabuila, Tamaulipas y Texas están
ría del Llano se le dedicaban: cuatro líneas en muy ligados a nuestro pasado, y en sus archi0\)nzalitos, cuatro en Roel, dos en Timoteo vos hallé muchísin1os datos. No se diga del ArL. Hemández, y no las sabía juntar el mucha- cl1ivo General de la Nación, que en su ramo
cho. Entonces reuní yo ese material, lo des- Clvil, Reales Cédulas, Inquisición, Tierras,
glosé y enriquecí con información docomen- contiene maravillas. Y de otros archivos muy
tal de los archivos. A oo paso por el Archivo ligados a nosotros, uno de eUos sería el de
General del Estado, que estuvo en mis manos Guadalajara, que ahí también consulté.
tres décadas, esto también prosperó mucho y
Ent1e los archivos eclesiásticos, puesto
Deg6 un momento en que eran millares y mi- que Uevan el registro de identidad de }a genllares las hojitas con anotaciones (le calcoJa- te antes de la creación del registro civil, es
ba 20 ó 30 mil papeletas), que logré reunir obv~o que allí encontré las referencias preciy que luego, pues basta tuve awcultades pa- sas. Ya tenía el perfil del personaje, faltaba
ra la redacción. Recurrí a las más variadas situarlo- en el tiempo con más o menos prefuentes; no sólo la del Archivo, sino tamb¡én cisión, y en los archivos parroqwales los perlibros, periódicos, revistas, información oral sonajes anteriores a 1859 me dieron la pauta;
y basta las placas funerarias en los panteones, así que en la re,isión del Archivo de la Cate(unos "documentos" muy valiosos).
dral y de los archivos eclesiásticos de todos
C.G.G.-Sobre el proceso de ir arman• los pueblos, y en su mismo caso los de los esdo un diccionario biográfico ¿nos podría ex- tados vecinos en sus respectivas parroquias,
plicar algo más sobre las fuentes en que se me dieron increíbles luces. El Archivo de la
basa?
Catedral de México me sirvió para personajes
I.C.G.-Abundando en lo que dijo ha- centrales como Barbadillo, León de Alza, los
ce un momento, veía que -por citar a. nues- García de Pruneda, etc.; alJá tuve que acudir
tros clásicos en la Historia de Nuevo León, también para ello. De Alonso de León, su acRoel, Gonzalitos, Cossío-- se decía, por ejem- ta de bautizo fue localizada, es de 1608.
plo: "Entró a gobernar don Juan Pérez MeriEsto en cuanto a los archivos. Mochíslno". Y si acaso, dos referencias•••• ¡;y quién mos archivos particulru-es consulté también, en
era este señor? Me dí cuenta de que en el especial los que conservan las familias desArchivo Municipal estaba una sección de Rea- cendientes de algunos personajes importantes.
les Cédulas, en donde aparecen los nombraVendría luego, aunque ésta de hecho venmientos de los gobernadores que a veces es• dría en primer término, la historiografía, la
tán en los libros de Actas de Cabildos, y en bibliografía, lo que ya estaba hecho. Así, en
estos nombramientos, el Rey o el Virrey dan ese orden.
los antecedentes del personaje casi completos,
C.G.G.~En síntesIS: una ficha biográfiqoe luego se integran con so actuación mis- ca, según los datos de que se disponga, viene
ma ya como gobernantes y a veces -no siem• siendo en su diccionario el perfil del personapre- es posible seguirles su huella hasta el je; el perfil social, cultural, político, económifinal, en otros gobiernos donde son designa- co, y su ubicación en tiempo y espacio.
dos. Así, estas pistas son un tanto complicaI.C.G.-Así es. DesprovlSto, en su macias, pero Dega uno a familiarizarse con ellas. yor parte, de adjetirns. Si Uego a usarlos, es aLas fuentes han sido múltiples. Ya se- plicando lo que otros han dicho acerca de él:
ñalé en primerísimo orden: El Archivo del A- "fl!c un brillante orador'', o ''fue un profundo
yuntamiento, que es de ana rlqoe:za excepdo- filósofo", ''fue un excelente literato". Estos
~ donde está toda la gente cQlonial, meo- adjetivos han sido tomados de otros.
· donada solamente de paso y a veces al de-.
C.G.G.-Profesor, un detalle que enconpaso, en nuestros textos de Historm. Vendrá · tráiuus cuando investigantos la historia de

nuestra Universidad fue que en 1951 o 52, no
recuerdo exactamente ahora; el prwer trabajo que le encol!lienda el Rector Raúl Rangel
Fría.&lt;; es precisamente hacer el Diccionario
Biográfico de Nuevo León.
I.C.G.-Así es. A raíz de mi regreso del
Colegio de México, el Lic. Rangel Frías, como Rector me hizo el favor de llamarme y creó
el Departamento de Historia y señaló lineamientos a seguir: la formación o redacción
de una bibliografía general de Nuevo León,
la redacción de un diccionario b;ográfico, la
formación de la Biblioteca Universitaria. En
fin, la investigación en los archivos. Y mire
usted a qué alturas está apareciendo • • • después de 30 años.
C.G.G.-Y es que sucede que estas obras son arduas, requieren vocación, volm1•
tad ~, tiempo, poes son una síntesis de múlti•
ples afanes que hay que saber elaborar sin
desmayo. Y los que han hecho estos trabajos
en otros estados de la República, ¿han seguido un proceso más o menos similar?
I.C.G.-Más o menos similar, y es un es•
fut:rzo generalmente individual. Con excepci1&gt;n de la Enciclopedia Yucatanense, que fue
hecha por un equipo y en la que hay consagrados apartados especiales para las biografías, el resto de la bibliografía biográfica, muy
pobre por cierto, es esfuerzo individual. El de
Sonora-Chlbuabua, es de Francisco R. Almada. El Estado de Guerrero tiene un buen diccionario. Está también el de Dorango. El de
Tamaulipas, de Juan Torrea. El de Puebla,
de Enrique Cordero y Torres. Jalisco, que yo
sepa, no tiene diccionario biográfico. San Luis
Potosí tiene un diccionario de escritores, del
Padre Rafael Montejano y Aguiñaga, que de
hecho es un diccionario biográfico porque est.á antecedido de la nota biográfica del autor.
Lo mjsmo Jalisco, que va apenas en la B o
en la C, y del que está haciendo un trabajo
maravilloso Graciela García de Alba.
C.G.G.-¿En cada estado debería de existir un Dicconario Biográfico?
I.C.G.-S:, debería haber, pues facilitaría el acceso al conocimiento de la historia local.
C.G.G.-Particularmente, siempre qae
pienso en Israel Cavazos Garza, lo ligo a los
archivos. Es decir, Israel Cavazos Garza es
sinónimo, en nuestra cultora regional, de ar•
chivo histórico. Considero que es el hombre
en nuestra cultora historiográfica que más ha
irabajado en los archivos. Alonso de León
nos dejó una crónica, que es un pie fuerte de
nuestra hístoria. Gonzalitos nos legó sus obras
y es un padre nuestro en el aspecto b-lstórico.
David Alberto Cossío, poeta escritor, hizo lo
suyo. Roel nos dejó sus trabajos ejemplares
de Historia de Nuevo León. Y en toda esa secuencia de "nuestros clásicos", como usted los
llama -yo también los he Uamado así-, usted continú3 como el personaje que más ha
trabajado directamente con los archivos, y de
tanto que ha trabajado con ellos se ha fami(Pasa a la Página 4)

�PAGINA 2

ENERO - FEBRERO DE 1985

RENACIMIENTO

iSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS,SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

EL ARPA DE HIERBA
CSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS\SSSSSSSSS SSSSSSSSiaSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS $

%%%%SS

Hemos bautizado esta página con el
nombre de "El Arpa de hierba", tomándolo de una de las más bellas
novelas del famoso escritor norteamericano Truman Capote ( +). Desde aquí, por si ·acaso, le damos las
gracias al estimado novelista.

*

COMO UN RETORNO ALA TIERRA

AMADA
POR DIFERENCIA DE EDAD

PIENSO EN TI

Cada vez que veo una estrella,
pienso en ti.
Cada vez que oigo una dulce canción,
pienso en ti.
Cada vez que veo un atardecer,
pienso en ti.
Cada vez que el viento toca mi rostro,
pienso en ti.
Cada vez que veo y percibo cosas bellas,
pienso en ti.
Al transcurrir cada instante de 1ni vida,
pienso en ti.
Al S?ber que me amas sinceramente,
pienso en ti.
Cuando pienso en ti, soy feliz .

Discúlpame por favor
pero debo decirte algo
mi razón confidencial
no n1e permite callarlo.
Debemos de ser sinceros
eso habíamos planeado
porque decir _la verdad
no es pecado.
Dije que te quería
no te he engañado
pero de ayer para hoy
mis ideas han can1biado.
El principio fue n1uy bello
con10 lo es para un enamorado
hoy por diferencia de edad
deben1os separarnos.
Voy a cumplir 19
tú tienes 32 años
es por eso que te digo
que lo nuestro ha terminado.
No quiero que pienses
que me han 1nalaconsejado
o que siento vergüenza
seg-ll.ir a tu lado.

¿Por qué?
Porque te quiero
y eres todo para mí.

Nunca hemos discutido
no hay quien se haya n1olestado
que bromas o maldiciones
no llegamos a ese grado.

•
TE QUIERO

Te quiero porque eres diferente,
porque amas íntegrament~.
.
Te quiero porque hay en h lo que en. nadie
pude apreciar .
te quiero por tu forn1a de amar.
Te quiero por tu sinceridad
y por tu infinito amor,
que _me hace ver
las cosas de otro color.

Estoy n1uy agradecido
por lo que me has brindado
también por trasmitirme experiencia
a través de tus labios.
Continuaremos como an1igos
es correcto seguirnos hablando
sería vulgaridad
si viviéramos peleando.
Tienes una forma
de recordar el pasado
todo está escrito
en las pági'nas de tu diario.

..

Te quiero porque llenas mi vida,
de las cosas más bellas
que hay dentro de ti,
y esto para mi es de verdadero valor.
Porque pones en ellas t~ gran amor,
que es un tesoro para mi.
En fjn, te quiero .
por ser as1.'
Rosa Ethel Guerra Cruz
ler. Semestre, tumo matutino.
Gpo. 1-22 A.

Puedo acompañarte a misa
al lugar acostumbrado
le pediremos a Dios
que nos perdone el pasado.

Eres para n1í un diamante
de una corona nupcial,
con10 un estrella brillante,
n1ás hermosa que el coral.
Tan tier_na con10 prudente,
tan ·bella como una estrella,
a quien amo eternamente,
no 1nás her1nosa que bella.
Con10 una estrella resplandeciente
i'l umina el cielo con resplandor,
así el recuerdo tan prominente
ilumina curando n1i gran dolor.
Cmno nube bajo el cielo
contempla mi corazón
un suave y dorado pelo
de mi pequeña ilusión.
Como trino de las aves
entre la fresca arboleda,
son tus palabras tan suaves,
y tu faz como la seda.
!Oh! 1ni resplandor eterno
de la perla bajo el agua,
es tu n1irada en invierno
como el calor de la fragua.
Con10 la flor de pradera,
más hermosa que un coral,
es tu pelo, cual quimera,
de la aureola celestial.
Simón Martín Rodríguez
Briones
Grupo 12. Tercer semestre
Tumo matutino.

•
D E S R E ,DI DA
1

Cuando te vayas para siempre
de nü vida y de mi lado,
no olvidés que yo seguiré
de ti aún enamorada.
El tiempo ... y tal vez un nuevo an1or
lograrán que tú te olvides de n1i,
y de esos momentos
que juntos pasamos tan felices.

Le diremos la verdad
lo que entre tú y yo ha pasado
que de principio a final
nos hemos amado.

Pensarás que todo fue como un rosal
(amor)
que nunca pudo florecer.

Saliendo de la iglesia
ya l)abiéndonos confesado
me despediré de tí
igual que cuando principiamos.

Cuando te vayas para sie1npre
de. mi vida y de nü lado
recuerda que por siempre
estaré triste y desconsolada.

Víctor Luis Hemández Cruz
Grupo 11-2. B.

Gabriela Rico Ortega
Grupo ill-9B.

*

.

UN RELATO DE HORACIO SALAZAR ORTIZ

•

Renacimiento.

Te quiero por tu serenidad
y por tu forma de pensar,
y esto me hace en vérdad
amarte cada día más.

•

En noviembre de 1984 se llevó a efecto el certamen anual de
poesía, con la participación exclusiva de los estudiantes, asignándose seis logares a los mejores poemas. El !Certamen foé organizado
por el Departameoto de Difusióo Cidtural, el DeJ&gt;arlameoto Editorial y el Grupo Estudiantil ARS-ET-VITA de la Preparatoria No.
l. En esta página publicamos algunos de los poemas premiados.

PAGINA 3

RENACIMIENTO

ENERO - FEBRERO DE 1985

Para Rosaura Barahona
En el verano del año negro de 1968 viajé otra vez a la ciudad de México. Ahora
.. , . ~ ~
bien, para mí, nativo de la Tierra Caliente
~~"1 ~~
del Estado de Guerrero, viajar desde MonteV '%'°'}i¡~
rey a la capital del país, es como un retorno /r,?:;:t,.::;;___
a la tierra. Para mis conciudadanos de Nue-r;'.Í//
vo León, en cambio, un viaje de esos es sólq \ ~
un desplazamiento hacia el sur, el que, se~ )
.:;::

,. f/iír- , · 1

es fama por aquí, se lleva gran parte del pr ·
dueto del trabajo de los nuevoleoneses, a
cambio de reintegrar con cuentagotas algunos
recursos, insufientes para las obras públicas.
Es claro que yo no comparto con mis conterráneos este razonamiento simplista. A pesar de que tengo treinta años de vivir en el
Norte, no se me ha olvidado que México es
una patria extensa y única, que tiene muchos
rostros, cada uno de los cuales merece ser
amado por nosotros, los mexicanos.

I º°"·

Como decía, fuí en el mes de agosto de
ese año una vez más a la capital. Llevaba el
plan de pasar una semana con mi madre y
mis hermanos radicados ahí, escuchar las nuevas historias relativas a nuestra tierra, saber
algo de mis amigos de la niñez, en fin, encontrarme con lo inesperado rodeado de los míos,
que es una forma de enfrentar la fortuna,
más benigna que la soledad que entonces me
asediaba.
La entrada a nuestra ciudad capital desde el norte, desde Querétaro, me produjo, como siempre, una bienaventurada ola de orgullo al sentir en la piel y la nariz aquel aire
perfumado del todavía agreste valle de México, y al recordar a ese vigoroso pueblo de mis
antepasados, que fue capaz de construir una
ciudad tan espléndida sobre las aguas de aquella legendaria laguna. Hasta donde yo he
podido saber, ningún pueblo, ni primitivo ni
moderno en toda la faz de la tierra, tuvo el
genio y el vigor necesarios para perpetrar, en
análogas circunstancias, una hazaña tan grandiosa. También me ponía en el pellejo de Hernán Cortés y los suyos, cuando por primera
vez contemplaron, con sus ojos oscuros de
soldados, aquella ciudad asentada sobre un
mar de vidrio,_ como la Nueva Jerusalén entrevista por San Juan en la desolación de Palmos.
Puede sonar extraño, pero esa era mi
reacción siempre que me acercaba a la capital, durante la media hora que precedía a
nuestra entrada (contando a los otros pasajeros), a la gtan ciudad. Orgullo de mexicano a
secas, al margen de realidades de todo tipo;
o de provinciano anacrónicamente pegado a
la tierra de sus mayores.

--....;_ _

~~.,,_-_:_:_....,
~

~dt~:-;:::-:,/,

La entrada a los suburbios de la capital, tal como era entonces, me causaba, por
el contrario, una impresión dolorosa. Casas
eternamente a medio construir, de bloques
grises sin revocar, cargadas de incuria y melancolía; montones de basura en los terrenos
baldíos; pulquerías abominables, deprimentes escuelas con los vidrios de las ventanas
rotos; consultorios sórdidos de médicos de pobres, en fin, los suburbios increíbles de la bella capital de un país de los más atrasados de
la tierra. Semejante visión, violentísima, me
hacía volver a tocar el suelo, e incluso recordar detalles tales como el motivo de mi viaje,
los problemas con los taxistas en la ternlinal
de los autobuses del norte, los ríos de gente
que te cercan por todas partes en una metrópoli que de pronto se te vuelve ajena y hostil. Cuando descendía del autobús, en la avenida Insurgentes al sur, estaba aturdido y envidiaba al resto de los pasajeros, que sin duda
nunca vislumbraron esa mañana la magnífica visión que yo admiré de mi México, de la
tierra mágica de los míos, y que tenían cara
de no amilanarse al ser tragados por la inmensa ciudad, de tomar esas cosas como se
debe, con discreción e indiferencia.
En uno de los suburbios a que me he referido, vivían entonces mi madre y mis hermanos. Aquel barrio de pobres se llamaba
pomposamente Colonia Defensores de la República. Vivían los míos en una casita de dos
piezas, en la planta alta de un edificio sin
revocar, que tenía varillas de fierro sobresaliendo en las esquinas del techo, como si en
algún futuro incierto fueran a seguir creciendo aquellas construcciones.
Antes de llegar a la ciudad, en San Juan
del Río, se detuvo el autobús. Como la mayoría de los pasajeros, aproveché el rato para
almorzar y desperezarme del cansado viaje. Avidamente comí unos chilaquiles vistosos, revestidos de queso rayado que, memorablemen
te, me produjeron una aguda infección intestinal. De modo que esa calamidad, más la alergia pertinaz que me perturbaba la nariz
por el smog de la gran ciudad de México, me
hicieron llegar a la casa de mi madre hecho
una ruina.
Las bardas viejas y hasta las limpias vidrieras de los bancos lucían entonces, con entera indiferencia, violentas consignas de los
estudiantes universitarios y el pueblo de la
capital, que en esos días comenzaban a levantarse contra el autoritarismo y la cerrazón paa
rapetados en el Palacio Nacional. Aquello un
poco me levantó el ánimo. La clase media de
Monterrey, entre la que yo he vivido; nunca
podría tener aquella capacidad de lucha y de
indignación.
, __ •.

También recuerdo una pandilla de guajolotes que vivían en un tejabán de la planta
baja y que, ostentosamente, me saludaron al
llegar. La alergia a la ciudad de México siempre se me ha manifestado en forma de estornudos; tanto así que en una ocasión interrumpí, con uno de mis famosos estornudos, el reverente silencio que planeaba sobre el museo
de Don Benito Juárez, en la plan'.a baja del
Palacio Nacional, ante el azoro de los demás
mirones y de los cuidadores del museo. De
modo que, aquella mañana de mi llegada, como si se tratara de producción en serie, emití algunos cientos de violentas detonaciones
con mi enorme nariz de indio viejo. A I)ledia
mañana me levanté, entre un estornudo y otro, a ver qué pasaba con mis conocidos los
guajolotes, que tan afarmados se mostraban.
Digo pues que me asomé al barandal y lo que
ví fué que todos los guajolotes, grandes y chiquitos, tenían las cabezas levantadas hacia la
casa de mi madre, hacia el lugar de donde
provenía lo que a ellos pudo parecerles un
bombardeo en toda forma. Y lo que hacían,
era lanzar al unísono una carcajada atroz, de
las que ellos emiten a manera de graznidos,
cada vez que yo soltaba un estornudo. Tam.bién los vecinos de la planta alta y del primer piso se asomaron a sus puertas, tratando
de explicarse el origen y razón de aquel destemplado duelo de ruidos desagradables.

clamaciones), un murmullo de voces, de las
voces dulces y queridas de nues'.ra tierra. Tal
como lo presentí, ahí estabas tú, de visita, acompañada de otra muchacha. Eras una linda morena, una morena que yo conocí a los
doce años de su edad. Cuando todavía no sabías sonreir y llevabas tobilleras del color de
tu vestido y zapatitos limpios, allá en nuestro
pueblo natal. Yo trabajaba entonces como
profesor rural y tú eras una de las alumnas
de primeras letras. A pesar de los años transcurridos, pude reconocerte. Ahora eras una
mujercita de cuerpo entero, con una cautivante mirada oscura. La vida, siempre misteriosa, babía dispuesto aquel encuentro. André
Breton sostenía, en los albores del surrealismo, que dicbos encuentros nunca son fortuitos. Que los que se enéuentran es que se andan buscando. En aquel tiempo no recordé
eso y más bien pensé que eras como el maná
que en el desierto del Sinaí sirvió para sostener la vida de los extraviados israelitas. Digo
pues que sentí que eras como un don del cielo, como una dádiva de la inescrutable misericordia.

El segundo o tercer día de estar ahí, una tarde, me sentí mejor y comencé a oir desde mi rincón, (entre el susurro que siempre ha
sido la voz de mi madre, ajena a gritos y ex-

Poco después, hicimos un viaje juntos a
nuestro pueblo natal. Escuchamos, con tristeza, los antiguos sones de nuestra tierra, la música perdida de nuestra niñez lejana.

La inmensa ciudad indiferente nos dispensó el anonimato y el olvido. Sólo nosotros
sentimos entonces las perplejidades y antiguos
anhelos que irrumpieron en nuestras vidas durante los días inesperados de aquel encuentro.

Pasado el tiempo, supe que te volvías a
casar con el que había sido tu marido y que
ya no preguntabas por mí a nadie de mi familia. También me dijeron que te iba bien y
que, al parecer, eras feliz entre los tuyos. Y
como el pasado es el pasado y ya no vuelve,
yo también me sobrepuse a mi tristeza y me
senti feliz de saber que al fin habías encontrado tu camino.
··

••

De todos modos, en las circunstancias
de aquellos turbados días del 68, que acaso
ya presagiaban el holocausto del 2 de octubre, tu presencia serena y tus palabras fueron
el contrapunto luminoso que mi espíritu necesitaba para no perder el rumbo y la esperanza.

DIRECTORIO
ADMINISTRACION DE LA ESCUELA
PREPARATORIA NUM.1

Director,
LIC. ERNESTO CARRILLO CAMARENA
.
Tesorero,
ING. F. HUMBERTO TEHUITZITI, HERNANDEZ
Secretarios Adn1inistrati~os: ,
PROFR. ALFONSO RANGEL RODRIGUEZ
LIC. HERMILO SALAZAR SUAREZ.
Secretarios Académicos:
LIC. MAX O. ·GARZA VALLE ·
"
fNG."JUAN
JOSE MARTINEZ MARTINEZ.
.
.1 ,. Jefe del Departamento Escolar y de Archivo,
-~ ', LIC. PATRICIA ROClO VARGAS A-,
Jefe del Departamento Editorial,
LIC. HORACIO SALAZAR ORTIZ

.

�RENACIMIENTO

PAGINA 4

General de lm'estigaciones Humanísticas, me
hizo el favor de llamarme y promovimos has•
ta donde era posible hacerlo, actividades de
principios de 1948. Recuerdo cómo don Silvio
investigación.
me presentó a los escasos estudiantes que pueC.G.G.-En estos treinta años de su
do enumerar: Pablo Gutiérrez; Xavier Tavera,
trabajo en la Universidad, en que su diccio•
de Michoacán; Luis González; Luz María
narlo se siguió gestando, el maestro Rangel
Frutos; Germán Posada de Colombia; Luis
estuvo siempre pendiente; recuerdo, en 1979,
Muro del Perú -que todavía está en el Coel gran interés que manücstaba porque se e•
legio de México-; y Ernesto Chinchilla. Toditase. Y después, en esta última fase, el Dr.
dos procedían de universidades famosas y yo
Alfredo Piñcyro López, Rector de nues1!a Ude una oscura escuela de provincia.
niversidad, manifestó también un interés perDe los maestros, recuerdo a Chavallier,
sonal en el mismo sentido.
Zavala, Don Agustín Millares Cario, José Mi•
I.C.G.-Hay qué subrayarlo de manera
randa, Concha Muedra -estupenda maestra
muy especlal. El Licenciado Rangel Frías pu•
de Paleografía-, Manuel Carrera Estampa
so especial interés porque se publicara y a
-recientemente desaparecido--, etc. Y luego
su intervención se debe, y por qué no decirlo,
estaban a la luz de don AHonso Reyes, que
también a usted, porque en primer término él
era el Secretario del Colegio y David A. Cospromovió una reunión para ver materializado
sío, que nos veía en plan, podríamos decir,
el esfuerzo y sin analizarlo, sin encomendarle
familiar, porque don Alfonso me preguntaba
una revisión especial a un grupo o a terceras
siempre por todas las familias antiguas de
personas, el Rector Piñeyro opinó que era una
Monterrey.
obra fundamental. Del Doctor Piñeyro he reC.G.G.-En esa época, después que recibido un impulso muy especial; no obstante
gresó del Colegro de México, ¿es cuando el
mis limitaciones, me señaló como contrapartimaestro Rangel Frías lo llama a trabajar a la
da --como se dice en contratos internacionaUniversidad?
les-- para que viajara yo a Viena, a revisar
I.C.G.-Me llama, primero como jefe de
los archivos del Segundo Imperio, investiga•
un departamento que en realidad no existió,
ción que está en suspenso por las ~ ra•
el Departamento de Historia. Pero eran otros
zones económicas.
tiempos, éste carecía de personal, de presuC.G.G.-Profesor, sé que tiene otros tra•
puesto, de todo, la verdad es que no había dibajos pendientes de editarse. ¿Cuáles son?
nero. Por citar un caso: en 1957 escribí el único libro que me ha producido un beneficio
I.C.G.-Puedo subrayar dos: Uno que
económico: En las fiestas del Centenario del ya está entregado y que realicé por encargo
Colegio Civil y recibo por ello como premio del Instituto Bibliográfico Nacional a iniciala Medalla de Oro y 20 mil pesos, y en la ce- tiva de Ernesto de la Torre Villar; está en la
remonia me dieron un vale por la cantidad, Biblioteca Nacional, esperando su turno. Es
porque no había dinero.
un Diccionario Bibliográfico de autores de
C.G.G.-En estos cuarenta años usted Nuevo León. Hasta donde es posible, un tra•
ha pasado su vida de investigador de nues- bajo exhaustivo, con mi entrega, desde luetra historia entre los archivos y la Biblioteca go. Y o no me considero historlador, sino inUniversitaria, y como dice, estuvo siempre ba- vestigador. Ahora tengo una obra en prepa•
jo la sombra, o más bien bajo la luz de per- ración, un libro que creo que vaya a ser imsonajes como Slvio Zavala, Alfonso Reyes, portante: a insinuación de Francois Cbavallier
etc. Pero hubo tamlñén personajes locales muy preparo desde hace mucho tiempo una histoligados a usted. Hábleme de algunos de ellos... ria de los ganados y las haciendas (título pro•
I.C.G.-Lo haré con gusto. Santiago visional) en el Nuevo Reyno de León, en los
Roel: A él me debo en el encauzamiento de siglos XVll y XVIII, obra que explica no so•
mi pobre vocación. Recibí estímulo en el 48 lamente la historia de un auge económico fon.
que me fui, del Gobernador Al'QffO B. de la damental, sino también nuestras raíces o la
Garza, porque él tuvo el gesto de entregar el explicación del por qué muchas de nuestras
sueldo que yo percibía en el Archivo del Es- cosas actuales: el habla, el vestido, la indutado ($210.00) a mis padres; se les siguió dan- mental'la, y muchas otras facetas de nuestra
do durante el tiempo que yo estuve allá y es- vida (y que tengo en proceso de redacción).
tuvo siempre pendiente de lo que yo hacía en
C.G.G.-¿Tiene usted una historia soMéxico, y auspició la investigación y la pu- bre Guadalupe, su ciudad natal?
blicación de mi libro Mariano Escobedo y lueI.C.G.-Al iniciar nuestra conversación
go hizo comentarios muy amplios después de ya le decía que había venido aquí al Archivo
haberse publicado, demostrando con ello que a investigar precisamente sobre Guadalupe,
lo había leído.
que hasta ahora está esperando una monoCon Roel, toda proporción guardada, tu- grafía mía. Ya la tengo adelantada, redactave una amistad filial. Me vio siempre en ese da en 346 páginas, pero no resiste todavía mi
aspecto. Le acompañé a muchísimas jornadas autocrítica • • •
en los archivos de los pueblos y siempre me
C.G.G.-En la década presente, en los
estimuló y presentó con personajes claves, co- últimos diez años, los colegios de historia han
mo Don Joel Rocha.
recibido un impulso, Nuestros estu~os profeEl Licenciado Rangel fue, indudable- sionales de historia son muchas veces un lar·
mente, el que me recibió ya formado, si vale go y problemático rodeo teórico para volver
el participfo, para servir a la Universidad, y luego -supuestamente para nada-- a la con•
de quien constantemente be tenido muestras clusión de que la historia se investiga en los
del más decidido apoyo. Me designó, sin ser archivos y en las fuentes primarias, y que es
un técnico, Director fundador de la Bibliote- ahi donde se descubren las cosas~ Entonces,
ca Universitaria, en 1952. Puedo asegurar que el trabajo que usted ha hecho para hacer haha sido el rector que más acudió a la Biblio- blar a los archivos, de traducir y de presentar
teca, no en calidad de funcionario, sino de lec- los orígenes de nuestra historia, es la materia
tor. Permanecía largas horas buscan.do, vien- prima, la fuente general a la que se vuelve,
do, acariciando libros raros. Mochos le cen• después de muchos viajes parabólicos que en
suraron que me designara Director · de la Bi- la teoría hacemos y seguimos haciendo.
Historiador o investigador, usted nos ha
blioteca. Y o recuerdo expresiones de actuales
bibliotecarios, en ese sentido. Luego impulsó enseñado a muchos de nosotros a buscar la
a un grupo que recorrió Europa -yo no so- historia. Hace poco le escuché a un investiñaba con ir a Europa-- y ya siendo goberna• gador que, después de que se trabaja por años
dor, auspició económicamente a algunos ma• en la historia, se concluye que solamente se
estros para que hiciéramos ese viaje, y estuvi• han rascado unas cuantas cosas. ¿Qué tanto es
mos 56 días visitando países. Costó entonces conocida nuestra bistorm? ¿qué tanto se ha
el viaje 14 mil pesos y fuimos conejillos de rascado?
1.C.G.-Los estudios históricos están en
indias, porque por lo menos una gran parte
del grupo viajamos en el primer vuelo de jet. este momento en auge, pero esto es absolutaAllá nos explicaron eso, ya cuando habíamos mente nuevo. Deprime ver los archivos
llegado. Luego, como gobernador, ct,ió un sitio huéñanos de investigadores, las mesas y los
decoroso al Archivo daindole un lugar espe- asientos vacíos. Entonces, como usted ha dicial en Washington y Dr. Cóss, y visitó el ar• cho, apenas si se rasca en determinada época
chivo constantemente para estar peadiente de de la historia • • • y los temas que están espetodo. Auspició congresos durante 511 rectora• rando investigadores son verdadenmente múldo y su gobiemo. Luego, ya más tarde, casi tiples, así es que faltan los operarios en la Vien nuestros días, al ser creada la. l&gt;irec:dón ña del Señor, ea los archivos de esa 'fiia.

EL DICCIONARIO BIOGRAFICO DE NUEVO LEON
(Viene de la la. Página)
liarizado con sos papeles, con sos letras, con
sos volúmenes, no solamente del Archivo Estatal, del Municipal, de los demás archivos
municipales, de los parroquiales • • . Usted
una vez me decía que casi habla con los pa•
peles, que casi siente que los papeles le dicen
algo. Yo creo que este es UD síndrome normai en cualquier profesión que se lleva a fon•
do ••• ¿Cómo está eso de "hablar" con los
papeles amarillentos de los archivos?
I.C.G.-No creo que sea muy normal esto de oír hablar a los papeles. Pudiera la gen•
te pensar, y con justa razón, que tenemos mu•
cho de "tocaditos" en este aspecto. Pero "oír"
hablar a los papeles, creo que sí llega a suceder. No sé si le conté que, revisando los libros
de la Catedral, buscando a determinado per•
sonaje, "oí" que el personaje que buscaba me
decfa "acá estoy", y volví diez o veinte hojas
que había pa~do inadvertidamente y ahí es•
taba, aunque esto no podría explicarse de otra manera, "sentir" a personajes que en detemtinada época uno estudia con mayor profundidad, como Martín de Zavala o Alonso
de León, pero particularmente Martín de Zavala de quien, aún en papeles oficiales, adver•
tí sus problemas y sus inquietudes interiores.
Es muy raro. Es algo que se siente Dotar o
moverse, cobrar vida y movimiento. Por citar
otro caso, una habitación o una casa del siglo
XVI, cuando la visitamos nos transporta a su
época, con todo el color y la objetividad de
su tiempo, los collares, las chupas, las casacas, las armas, los objetos de uso diario: por
nuestra mente pasan sus viejos dueños.
C.G.G.-Es que sucede que se está, efectinmente, buscando la historia y que la
historia se va a buscar en los papeles viejos,
en los archivos, en los documentos antiguos,
en los objetos antiguos. Cuando uno está en
UD pueblo viejo y ve una barda de sillar, por
ejemplo, hasta la ve uno canosa • • • porque
la cal que tiene se ha puesto negra, y la pas•
ta se ha puesto vieja, blanca, y se queda uno
viendo esa barda y se compenetra de ese instante, de ese momento y desea uno sentir to•
da la vida que esa barda tuvo. Yo creo que
eso es sensibilidad madura, profesional, posi•
tiva.
I.C.G.-Me consuela pensar en que no
be sido ejemplar úruco en este aspecto. Ya
desde mi adolescencia, en primaria, cuando
en mi libro de texto leía a José Asunción Silva, con un poema bellísimo que se Uama Vejeces y que indudablemente inDuyó en mí,
desde entonces:

. . . batista tenue que a vainilla hueles.
Cincelado puñal, cártamo rosa,
seda que te deshaces en la trama
confusa
de los ricos bocateles.
Arpa olvidada que al sonar te quejas,
barrotes que formáis un monograma
incomprensible
en las antiguas rejas . . .
Esas son las influencias. Aparte que en

casa había muchos papeles de mis antepasa•

dos, que yo veía desde niño (yo tenía 9 ó 10
años) y que veía con curiosidad; parecían de
siglos para mi.
C.G.G.-Profesor, hábleme de su época,
del 44 al 51, de cuando ingresa al Archivo
Municipal y cuando se va al Colegio de México. ¿Qué hace el joven Israel Cavazos en
esos años?
I.C.G.-Quiero decirle que en el 44 conocí en el Archivo a Timoteo L. Hemández
(recientemente desaparecido), y a Santiago
Roel. Este último me impulsó económicamen•
te y me llevó a trabajar al Centro Patronal.
Ahí había otro personaje al que yo he admirado mucho: José P. Saldaña, de quien recibí
siempre impulso muy notable. Ellos me llevaron también a la Sociedad de Historia, en el
44. Yo tenía 21 años y me sentía ante seño•
res que veía yo solamente en los libros, más
que incómodo, pero siempre me sentí esti•
molado.
Ahí encontré también el apoyo y el re•
fuerzo espiritual de Luis Tijerina Almaguer;
de Mateo A. Sáenz, que me quiso s,empre
mucho y que leía mis cosas, aunque fueran de
tipo religioso; de Buenaventura Tijerina; de
Fidel C. Mireles; de Ricardo Covarrubias
-¡qué prodigiosa memorial-; de Pfuúo D.
Ordóñez, con quien tuve una amistad muy
estrecha. Las omisiones son imperdonables.
Alguna vez, durante mis inicios de labores en el Archivo, llegaron a estudiar aquí
personajes de refleve nacional. Podría citar a
muchos, pero los más allegados a mi vida:
Francois Chavallier, que a la sazón redactaba
so tesis sobre los latifundios en México. Y
también Wigberto Jiménez Moreno, que solía
venir a los cursos de verano organizados por
la Uníversidad. A Don Daniel Cossío Ville•
gas, y muy especialmente a Don Silvio Zava•
la. Aquí hay un dato que jw.go interesante:
los archivos ahora han sido objeto de la atención más esmerada por parte del sector
oficial; pero el viejo Archivo era el patito feo
de la admhiistración pública. Entonces, en el
viejo Palacio Municipal, tenía piso de tierra
Las cosas viejas, tristes, desteñidas
una parte, otra de piso; por el balcón entraba
sin voz y sin color, saben secretos
la lluvia y había hasta zacate. Era colección
de las épocas muertas
de muebles viejos, escritorios, percheros; alde las vidas que ya nadie conserva
gunos hasta de la época de Miguel Nieto, del
en la memoria
s,glo pasado. Y era colección tambicn, o boy a veces, cuando inciertas las miran,
dega, de mantas políticas, de banderas viejas,
las palpan
útiles de aseo, etc., y basta de empleados incon extrañas voces de agonizantes
cipientes. Ahí era el bautizo burocrático. Yo
dicen . . . paso . . .
recuerdo que alguna vez, por falta de asiencasi al oído,
tos decorosos, senté a Chavallier en un cajón
a la historia, que tiene suavidad de
de coca-cola, puesto de punta • • . esto denota
telarañas .•.
la pobreza del mobiliario. Don Silvio Zavala
C.G.G.--Continúe, Profesor, acuérdese. y el propio Chavallier conversaron con los amigos de la Sociedad de Historia y esto hizo
¿que más decía Vejeces?
I.C.G.-Empieza a describir cosas, ob- que yo fuera, sin explicarme cómo, al Colegio
de México a estudiar historia. Esto sucedió a
jetos:

RENACIMIENTO
Organo Informativo y Cultural de la Escuela Preparatoria No. 1 de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Director responsable: Lk. Horado Saluar Ortiz.
Colaboradores:

Bernán Cortez Sepúheda, Bogo Miguel Gana Vúqaez, María Esther Gonúlez
Raaael, Frudsco Javier Ramos Salino, Antonio Sim6n llfos Mendoza, Hermllo
Salazar Súrez, Mlaerva Sotelo Suúez, AHonso Verde Cuenca, Ignacio Zapata
Nana Colaborador artístico: Erlck Estrada BeDman. Favor de dirigir correa-pondencia a Oficinas: Departamento Editorial de la Preparatoria N6mero 1,
Washington y Colegio Civil, 29 Piso, Monterrey, Nuevo León, México.

Se reciben colabord4.-iones de egresados de esta Preparatoria.

ENERO - FEBRERO DE 1985

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Poesía</name>
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      <name>Relato de Horacio Salazar Ortiz</name>
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