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                  <text>REVISTA DEL
HOSPITAL UNIVERSITARIO
"D r. J o s é E 1e u t e r i o G o n z á 1e z "

MON TERREY , N . L .

Volumen 6

Enero - )Larw de 1960

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

�S, ¡&gt;Uhli&lt;'arán. de prefPrPncia, aquellos trabajos or11-\'inales ,,ue sean c-nDiríjanse los manus, ritos a: Dr. Sergio de la Garza, Revista del Hospital Universitario "Dr. José Eleuterio Gonz,\lez', Calzada Madero y Av Gonzalitos; Monterrey, Nuevo LPón. México.
'\'i.tdos cx&lt;'lusivameute a Psta rP,ista.

1'1-.•pnraC'ión d&lt;• los manuscritos: Los trabajos deberán Sí'r escritos a
máquina, a &lt;loble es¡iacio y con amplios márgenes Se deb,·rá • nviar el original y no una copia. La primera página del trabajo dehPrá mencionar el
nombn• del autor o autort's, HUS títulos y la institución en la cual se llevó a
&lt;'abo l'1 trabajo. Si el mismo ha !!ido prE'si&gt;ntado ante alguna soriedad ciPnllfica Ps muy conveniente citar la fecha. Las páginas deberán ser numeradas
y el a1wllido drl au1or, a11ar&lt;·&lt;·er en la e&gt;squina supE&gt;rior tl&lt;'rt·cha d, cada hoja.
Las &lt;'itas deberán transt·ribirs&lt;&gt; con ,,xactit ud. menl'ionando tanto al
autor t·omo a la publicación.
Las tablas debPrán ser escritas en hojas por separado y nunwradas.
11&lt;',·audo cada una ,Je ellas un br.. ,·e titulo descriptivo.
Las rPferencias bibliográficas deberán S&lt;'r esnitas por separado, ordenadas alfabeticament .., y lue¡.:o nunwradas &lt;&gt;n orden consf'cuth-o. Las citas
en el texto requPrirán el nú mE&gt;ro bibliográfico cuando el nombre del autor
i;e omita, o cuando haya varios artículos d&lt;'I mismo autor.
Lai; referencias de re\·ista delwrán inri u ir en el siguien•e ord.,n: autor.
titulo del trabajo, abreviatura del nomhre ti•• la revista. número rlt&gt;I volumen.
número de las ¡iáginas en que principia y lnmina. y el año. Si el articulo
ha sido consultado •'n un exr racto. se indicará esto al fin de la reft•rencia
original, añadirndo la abreviatura "extr.". S&lt;'guida del nombr... volumen,
¡,áginas. y año de la rPvista 11ue ha!'e el extracto. Las retPrPncias de libros
deberán citar el autor, el titulo dPJ libro. el ntímno dc- edidón, las páginas
ronsultadai;, la casa C"ditora. la ciudad y c-1 año.
IlustracionPs. Las ilustraciones en blanco y negro se publicarán sin
costo. siempre y cuando no sra su número exa~crado. Sr harán arreglos
••spe&lt;·iales cuando haya un número excepcional de las mismas. En caso de
fotografías. éstas drberán ser !'Jaras e impr,•sas en pap&lt;'I brillante, evitando
dentro de lo 11osiblc, letras y líneas indicadoras.
El material ilustrativo drberá SPr numerado en una sola Hcrie, escrihiéndos,• el númrro en la parte su11erior d&lt;•I rc-verso de carla ilustración.
Los pies dr los graharlos deberán sc-r c-srritos por sr¡iarado y siguiendo
rl mismo ord,•n.
Sr1iaratas: Cada autor tendrá rlere!'l10 a 1 O separatas. Se harán
nrrrglos PS¡,ecialE&gt;s cwmdo un númPro mayor sea solicitado. Lo ... ori~inulcs
no ,,·rún d,•,·ui&gt;ltos, &lt;111ed11ndo bajo la re..,¡ionsabilidad del autor lo que &lt;'n
&lt;·11alt1uiPr urtfrulo arutr&lt;'zt·a.

JXFom,ucmx P.AR.\ LOX 8T''.-:C'RTPTORE8

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f'omunicacion&lt;•,:-Toda &lt;'Orrespondcncla resi,ccto a suscripciones. anunr1os_ Y a~mnto:&lt; comerciales dE&gt;berá dirigirse a: Sr. Horacio Salazar Orllz.
Revista del Hospital !Jniversilario "Dr. José Eleuterio C:onzález", Calzada
Madero Y Av. Gonzahtos, ~1ontern•y, :-.'uevo LPón, México.
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Precio:- La revista apar&lt;'&lt;'e trime~tralmenlP
m prPcio ele la suscripción 11agado por ad&lt;'lantado, Ps 1IP $20.00 (Vlt~INTE PESOS M.N.) por
v~_lunwn anual Pn In RPpúhlica ~IPxi,·ana y 2 Dólares en el extranjero.
Nnnwroi; suPltos· $/i.00.

f.Orl)O UllMasl'T. . .

�Revista del

HOSPITAL UNIVERSITARIO
"Dr. José Eleuterio González"
PUBLICACION TRIMEST RAL

CONSEJO

EDITORIAL

Cuerpo de Catedráticos de la Facultad de Medicina
de la Universidad de Nuevo León

DIRECTOR:
Dr. Sergio de la Garza

EDITOR
Dr. Sergio J. l\Iartínez
ADMINISTRADOR:
Horacio Salazar Ortiz
REDACCION:
Dr. Angel j\[artínez l\Ialdonado
Dr. José Morales Casas
MONTERREY, N. L., MEXICO.
15 DE MARZO DE 1960

�Volumen VI

Enero - Marzo de 1960

Número 1

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SUMARIO
•

MATERIALES PARA

RAYOS X
•
•
•
•
•

Pág.

PELICULAS ·
QUIMICOS
CHASSIS
PANTALLAS
COLGADERAS, Etc., Etc.

La Vonne Hibner Hibbs, B. y Gonzá.lez Benavides, J. Epidemiología de la lepra en el Estado de Nuevo León y estudio de los
casos y contactos en Monter,rey ----------------------------

1

Peña Garza, R. Algunos comentarios sobre la Diabetes Mellitus_ 25

SURTIMOS PEDIDOS FORANEOS

Ferná.ndez Lira, D., Rodríguez, H. M. y Gonzá.lez Cruz, E . Resulta-

Visite Nuestra Casa

dos tempranos del tratamiento de tuberculosis en niños con

MATRIZ

cicloserina más hidracida ----------------- ------------------

Teléfono del Dpto. de Rayos X: 3-30-99
en Esq. Zaragoza y Padre Mier
Monterrey, N. L.

31

Revisión de artículos --- ------------- -------------- - ------ ------ - 39
Clásicos Mexicanos : Sor Juana Inés de la Cruz _______ ___________

11

43

�Epidemiología de la lepra en el Estado de Nuevo
León y estudio clínico de los casos y contactos en
Monterrey *
Dra. Bárbara La Vonne Hilbner Hibbs
Dr. Juventino Gonzá.lez Benavides••

PRDIERA PARTE.
ACTlIALIZACION DJ&lt;~L ('OXCEPTO DE LA LEPRA.

Ca¡&gt;íto.lo l.
DATOS GE;\'Ji::RALES.

Ollas de cocimiento de la

DEFINICION.-Según Latapí (14, 28):

CERVECERIA CUAUHTEMOC, S. A.

"La lepra es una enfermedad infecciosa, crónica. causada por el Mycobacterium leprae. que ataca aparentemente de manera principal la piel
y los nervios periféricos, aunque en su forma maligna es de hecho una
infección general".

(Fábrica en Monterrey)

CON CAPACIDAD DE

TERMINOLOGIA.--Se han empleado numerosos términos para designar este padecimiento, siendo el más difundido el de "Lepra". Pero la
connotación repulsiva implícita en el uso de este vocablo, y de su derivado,
"leproso", debida a los siglos de abusos e imprecaciones con que se les ha
estigmatizado, hará preferible el empleo del nombre de "Enfermedad de
Hansen", introducido en 1931, en una conferencia internacional. bajo el
patrocinio del Leonardo Wood Memorial (9).

100,000 LITROS C / U

RESUMEN HISTORICO.~Los datos históricos son de sumo interés e
importancia para una perspectiva fidedigna del lugar que ocupa este cuadro
nosológico en la patología y en los problemas de salud pública actuales

•

La Cerveza es Bebida de Moderación
111

Te.sis reccpc1onal de lo Oro. Hibner Hibbs.

•• Del Servicio de Dermolologío del Hospital Universitario .. Dr. José Eleuterio Gonzólez' .

�Hospital l'niver·sitario "Dr. J. E. Gon:r,ález"

l&lt;}pidemiología dE&gt; la Lepra

Como sucede al investigar la historia de los primeros conocimientos acerca
de una entidad patológica cualquiera, por más que esté claramente definida
hoy en día, sólo se encuentran al respecto fragmentos de vagas descripciones, difíciles de evaluar por su carencia de bases científicas, pues son poco
más que leyendas, que han sido conservadas y perpetuadas por el paso
sucesivo de un autor a otro.

En 1847 se hicieron las primeras descripciones clínicas de la Lepra
con datos cientific,os (15). En el mismo año, las células leprosas fueron
descritas en una monografia publicada por Boeck y Danielssen, pero como
este último autor consideró a la enfermedad como metabólica y hereditaria, no se hizo más investigación al respecto. Virchow describió, en 1863,
las células leprosas vacuoladas o espumosas, considerándolas como características. Por fin, en 1868, el médico Gerhard Armauer Hansen descubrió
el bacilo que lleva su nombre, estableciendo así la Lepra entre la gama
de enfermedades infecciosas, y luego Neisser, en 1879, comprobó la relación
casual que existe entre el Mycobacterium lcprae y la enfermedad. Desde
aquel tiempo, los avances en el conocimiento de la historia natural de
este padecimiento han sido muy lentos, y quedan aún muchos misterios
por aclarar.

En el Levítico, del Antiguo Testamento, se emplea la palabra "Zaraath"
o "Tsaraath", que significa "castigado por Dios", para designar como crónica o permanentemente inmundo al atacado por enfermedades que produjeran lesiones deformativas.
Cuando las Sagradas Escrituras fueron traducidas del hebreo, en la
Versión Griega de los Setent.::t (100-200 A.C.), se eligió la palabra Lépra
(lepra. derivada del gr. lépos, escama) para traducir el vocablo "Zaraath",
porque en aquel tiempo "lepra" era un término inespecífico, usado para
designar erupciones descamatiYas de la piel.
Por la acepción que a la voz primitiva se le dió en las leyes rituales
de la religión hebrea, el nuevo término adquirió todo el significado de una
maldición de Dios o de un tipo de pecado, originando así el horror mítico
que durante siglos ha condenado a la "muerte en vida" a los que padecen
la enfermedad conocida con el nombre de "Lepra", llegando hasta a condenar al ostracismo a quienes se atrevieron a cuidar a los atacados por
dicho mal, y proyectándose hasta los tiempos actuales para constituir la
"Leprofobia", que llega a dominar aun las mentalidades más disciplinadas e instruidas.
Algunos autores han identificado como "Lepra" uno de los padecimientos descritos en dos papiros egipcios, de los cuales uno data del Siglo XVI
A.C. y el otro del año 4600 A.C. Un poco más explícitas son las descripciones. dadas en unos escritos indostánicos de 1400 A.C. ,de la llamada
"Kushta", que es identificable con la Lepra. Los primeros datos que
sugerían su existencia en Japón, datan de 1250 A.C. ( 28); en China, de
800 A.C.; en Italia, de 62 A.C.; en Malta, de 1090 D.C. (16); en Corea,
de 1300 D.C. ( 9), etc. Fue difundida en España, Portugal y Alemania
por los soldados romanos, en los Siglos V y VI D.C., y a partir de este tiempo se extendió cada vez más en Europa por los movimientos militares y
comerciales y por fin por las Cruzadas, llegando a su máxima incidencia
durante los Siglos XII, XIII y XIV. Entonces empezó a disminuir en
Europa Central y Occidental, y a aumentar en Escandinavia. Ahí alcanzó
su máximo en Noruega durante el Siglo XIX (23).
La mayoría de los autores concuerda en que la Lepra no existía entre
los aborígenes de América. Los portugueses fueron los primeros en introducirla al Nuevo Mundo con la iniciación, en 1542, del tráfico de esclavos negros a las Indias Occidentales. Se registraron los primeros casos
en América del Sur en 1543 (23). En el Siglo XVI llegó a México también. con los españoles y los portugueses, y más tarde la endemia fue reforzada por los emigrantes chinos y el comercio con las Filipinas y con otros
países del Oriente ( 2 4). Los movimientos de colonización y de inmigración, así como los contactos &lt;&gt;omerrialE&gt;s. dieron orii::E&gt;n a los focos endémicos actuales.

La Yonne y González Benavicles

DISTRIBUCIOl'&lt; GEOGRAFICA E INCIDENCIA.- La Enfermedad de Hansen se encuentra difundida prácticamente en todo el mundo.
Las áreas ele máxima incidencia están limitadas casi exclusivamente a las
zonas tropicales y subtropicales. Sin embargo, existen grandes focos endémicos en la zona templada. Son las condiciones de vida: miseria, desnutrición, suciedad, ignorancia, aglomeración, promiscuidad, etc., más bien
que las climatéricas o de zona geográfica, las que determinan la perpetuación de los focos de infección.
En México, como en el resto del mundo, la distribución es por focos.
El más importnte es el centroccidental: Sonora, Sinaloa, Nayarit, Jalisco,
Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Guanajuato, Querétaro y Distrito Federal; Nuevo León, con Coahuila y Tamaulipas, constituye el foco nororiental. El tercer foco, el peninsular, incluye a Yucatán y Campeche (14, 28, 1).
Al considerar las cifras de estimación del número de casos existentes
en el mundo, es notable ver cómo, durante los últimos diez años, merced al
auge en el interés e investigación de esta dolencia humana tan antigua,
se ha llegado a conocer un número de enfermos que hace triplicar las cifras mundiales supuestas al respecto. En 1948, la mayoría de los autores
estimaba que habla un total de tres a cinco millones de enfermos, pero
debido a los sorprendentes resultados obtenidos por las primeras tentativas
de hacer estudios epidemiológicos cabales, dentro de ciertos focos endémicos, se supone que existen actualmente entre diez y doce millones de personas con este padecimiento.
Según cifras para 1952, publicadas por la Sociedad Geográfica Americana de Nueva York ( 40), la incidencia de la Lepra, era la siguiente: de
G0.01 ó más por mil habitantes, en partes de Uganda (Africa Inglesa),
Birmania (Asia) y en las islas del Archipiélago de Tuamotu (Oceanía); de
20.01 a 60 por mil en la Guayana Francesa (América del Sur) , en partes
ele Uganda, Kenya, Tanganyka, Nigeria (Africa Inglesa), en partes de la
India (Asia) y en la isla Nauru (Oceanía); de 6.01 a 20 por mil en el
Congo Belga y en Rhodesia del Norte (Africa), en partes de la India (Asia),
en las islas Salomón, Marquesas, etc., y en partes del Africa Ecuatorial
Francesa.
En esta última, en escasos cinco años transcurridos desde la publicación de las cifras arriba anotadas, el número de enfermos censados subió

�I

La Yonne y González Benavides

EpidernioJogía de la Lepra

Hospital Universitario "D::_r~··:__:J__:_·--=E:....·__:Go
__u_zá_l_ez_•_•_______________

PATOGENIA.-El modo de trasmisión de la Enfermedad de Hansen,
no ha sido dilucidado todavía. Es casi seguro que el ser humano constituye
la única fuente de infección, y que la enfermedad se desarrolla cuando los
gérmenes procedentes de un caso "infectante" penetran al través de la mucosa nasal o de la piel lesionada de una persona cuya constitución esté
predispuesta a desarrollarla. La Lepra no es hereditaria, y no se ha encontrado ningún caso de trasmisión en útero de una madre enferma al feto
(24, 8).

de 30,000 a 131,000, y el número de pacientes bajo tratamiento con sulfonas pasó de 2,268 en 1952, a 120,000 en agosto de 1956 (18).
Estas cifras tan espectaculares dan una idea más real del alcance de
este problema, que generalmente se subestima, y de los pasos sobresalientes y alentadores hacia su control, que sólo pueden ser realizados me~ced
al esmero de todas las fuerzas integrantes del organismo social que tiene
a su cargo asegurar la salud pública.

EPIDEMIOLOGIA.-La mayoría de las estadísticas señala que la incidencia de este padecimiento es dos veces mayor en el hombre que en la
mujer, cobrando a menudo más gravedad en el primero. Se inicia con
mayor frecuencia en las primeras dos décadas de la vida, siendo el organismo del niño mucho más susceptible a la infección que el del adulto.
En los niños en contacto con casos infectantes, vigilados estrechamente,
se ha visto una alta incidencia de "lesiones tempranas" que representan la
"Lepra Infecoión"; sin embargo, la mayor parte de estas lesiones desaparecen espontáneamente, y sólo el tres a cinco por ciento de todos los niños
contactos desarrollan la "Lepra Enfermedad" ( 7, 15). Varios autores han
invocado factores constitucionales, hormonales y hereditarios, para explicar
la alta resistencia natural que hacia este bacilo posee la mayoría de los
seres humanos (6, 33).

En el resto del globo terrestre, las incidencias conocidas oscilan entre
o y 6 por mil. En México, en particular, se calculó una incidencia de O
a 2.5 por mil en 1952, cuando el número de casos censados era de 8,000
y el de supuestos enfermos se calculaba en 24,000. Actualmente se estim_a
que la endemia )lega a 50,000. De una manera conservadora, se multiplica el número de casos conocidos por 4 ó 5, para determinar la cantidad
estimada.

Capítulo U.
DATOS ESPECIFICOS.

Todas las razas han sido afectadas en forma importante durante alguna
etapa de la larga evolución de este padecimiento. Sin embargo, los grupos étnicos que Jo presentan con mayor frecuencia hoy en día, son los africanos, los polinesios y los orientales. Esta persistencia, prevalencia y difusión del mal, dependen más bien del nivel cultural, que permite la existencia de los factores fundamentales para su perpetuación, que de los caracteres raciales en sf. Desde el punto de vista sanitario, es importante
señalar que las razas menos pigmentadas ( europeas y mongólicas) desarrollan un 25 a 70 por ciento de casos malignos, infecciosos, mientras que los
africanos y los indios presentan un 15 a un 25 % solamente, de casos malignos. Además, los primeros tienden a sufrir mayores deformidades y
consecuentemente incapacidades más serias ( 9).

ETIOLOGIA.-El agente causal de la Lepra humana es, como ya se
indicó en la definición, el Mycobacterium leprae, de la familia de las Mycobacteriaceae, género Mycobacterium, que fue reportado a la Sociedad
Médica Noruega en 1874 por el Dr. Gerhard Armauer Hansen, quien inspirado por los descubrimientos de Pasteur, volvió a estudiar las células
leprosas descritas por su suegro, Danielssen, 34 años antes ( 3 2). El bacilo mide de 1 a 8 micras por 0.2 a 0.5 micras, es inmóvil, acidoalcoholresistente, grampositivo, no forma esporas y morfológicamente es indistinguil&gt;le del Mycobacterium tuberculosis.
La ubicación de la mayor parte de los bacilos de Lepra que invaden el
organismo, es intracelular. Tienen una tendencia a formar aglomeraciones en haces o manojos, que han sido comparados a paquetes de cigarros.
Marchoux llamó la atención sobre el hecho de que estas aglomeraciones
bacilares se encuentran rodeadas de una sustancia glutinosa transparente,
que no toma colorantes y que mantiene la forma de las mismas aún después que se destruye la célula que las contenía; estas agrupaciones microbianas se llaman Globies, y no deben confundirse con las masas de células
leprosas llenas de bacilos que fueron denominadas "Globus" por Neisser.

CLASIFICACION.-Este aspecto del estudio de la Enfermedad de Hansen, como tantos otros, ha sido motivo de innumerables discordancias y
confusiones. En la mayor parte de los libros de texto de Medicina, y aun
en ciertos trabajos recientes, todavía se encuentran varias modalidades de
las clasificaciones antiguas, que nunca fueron más que parciales. Sin embargo, desde 1948 ha habido una clasificación (aceptada por el Quinto
Congreso Internacional de la Lepra) que satisface las exigencias para la
claridad Y utilidad en la clínica y en los trabajos de investigación. Est.1.
clasificación resultó del impulso dado principalmente por parte de la escuela mexicana de leprología, con su perspectiva clara y global de las diversas facetas integrantes de los variados cuadros morbosos que desarrolla
esta enfermedad.

A pesar de miles de ensayos durante estos últimos noventa años, no
se ha logrado aún cultivar este enigmático bacilo. Los esfuerzos para inocularlo al hombre y a diversos animales directamente, o por medio de ciertos
insectos, presuntos vectores, tampoco habían tenido éxito, pero en el últimocongreso internacional de la lepra, efectuado en Tokio en 1958, un investigador inglés reportó la inoculación efectiva a ratas jóvenes, Y además se
han reportado algunos casos de inoculaciones accidentales (32, 13, 28).

Dicha clasificación, véase lámina 1, presenta dos Tipos de Lepra, et
Lepromatoso Y el Tuberculoide. y un Grupo de Casos, el Indeterminado~

5

4
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�CLASIFICACION INTERNACIONAL DE LA LEPRA

CLASIFICACION INTERNACIONAL DE LA LEPRA

(La Habana, 1948)

(Madrid, 1953)

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Grupo I

De la Asociación Mexicana de Acción contra la Lepra, A. C.
'Tomada de la Tesis de la Dra. O. Rodríguez; 1949 (28) .

Citada por Escalona, García

~

(LAMINA 1)
(LAMINA 2)

6

7

López; 1954 (14).

�TI POS
Lepl'omatoso (progresivo)

Tuberculoide (regresivo)

Nódulos generalizados
Infiltración difusa
Disestesia o no en las lesiones
Alopecia: cejas, pestañas, vello
Rinitis crónica
Neuritis lepromatosa
Le,;;iones oculares
Ataque visceral
Síntomas generales
Bacilos abundantes
Reacciones serológicas positivas
Sedimentación globular acelerada
Leprominorreacción negativa
Pronóstico malo
No hay tendenc. a la curac. espont.
"Problema sanitario

Dermatosis peculiar
Lesiones "tuberculoides"
Disestesia en las lesiones
No alopecía
No rinitis
Neuritis tuberculoide
No hay lesiones oculares
No ataque visceral
Sin síntomas generales
Ausencia de bacilos
Reacciones serológicas negativas
Sedimentación globular no'rmal
Leprominorreacción positiva
Pronóstico bueno
Curación clínica espontánea
No constituye problema sanitario

GRUPOS
~a.sos "indeterminados"

Casos "dimorfos" (border line)

Manchas eritematosas
Manchas hipocrómicas
Disestesia en las lesiones
No hay alopecía
No rinitis crónica
Neuritis inflamatoria simple
No hay lesiones oculares
No hay ataque visceral
Sin síntomas generales
Ausencia o escasez de bacilos
Reacciones serológicas negativas
Sedimentación globular normal
Leprominorreac. positiv. o neg.
Pronóstico incierto
Posible cambio a L o T
No hay problema sanitario
Mientras no pase a L (caso a vigil.)

Dermatosis con aspecto de L o T
Puede haber disestesia
Alopecia o no
Rinitis o no
Neuritis L o T
Sin lesiones oculares (hasta no L)
Sin ataque visceral ( hasta no L)
Sintomas generales leves
Bacilos abundantes
Reacciones serológicas positivas (?)
Sedimentación globular acelerada
Leprominorreacción negativa
Pronóstico según evolución
Posible cambio a L o T
Prol&gt;lema sanitario potencial
(Caso a vigilar)

Cuadros tomados del libro de texto de Escalona, García Y López; 1954 l14)
¡LAMINA 3)

8

Epidemiología de la Lepra

La Yonne y González Benavides

En el Sexto Congreso Internacional de la Lepra, se reconoció un segundo Grupo de Casos, los Dimorfos, quedando así completamente integrada la Clasificación Actual, como puede verse en la lámina 2.
En los Cuadros ~ue se presentan en la lámina 3, se encuentran resumidos todos los caracteres de los Tipos y Grupos determinados por la
susodicha Clasificación.
Por otra parte, después de lograr el diagnóstico acertado del Tipo o
del Grupo, en un caso determinado, es necesario afinar aún más la clasificación con las anotaciones del "grado de avance ( 1, 2, 3); el modo de
evolución (lento, rápido, estacionario o progresivo); localización (cutánea,
nerviosa ,ocular, sistemática. etc.); individualidad clínica (L nodular clásica,
lepromatosis difusa de Lucio, etc.)" ( 2 8).

Capítulo

m.

CARACTERISTICAS CLINICAS.
El período de latencia, o sea el tiempo que transcurre entre la adquisición de la enfermedad y el desarrollo de los síntomas, es variable de
unas semanas hasta cuarenta años, con un promedio de dos a cinco años.
En sus etapas avanzadas, esta enfermedad es fácilmente reconocible hasta
por el vulgo, pero el diagnóstico temprano, imprescindible para el feliz
éxito en el tratamiento del individuo caso, y para la erradicación de una
endemia, no es tan fácil; por ello se hará aquí hincapié en los síntomas
y signos iniciales.
La Lepra Lepromatosa es el tipo maligno de la enfermedad. Se desarrolla en los individuos que no poseen resistencia natural (QUE ESTA
PRESENTE EN 95 A 98 % DE LA POBLACION MUNDIAL) y que no desarrollan sensibilización especifica; tiende a la generalización progresiva y
se mantiene transmisible por el gran número de bacilos que permanecen en
la mucosa nasal y en las lesiones cutáneas. Histológicamente se caracteriza por la presencia de las células vacuoladas de Virchow. Este tipo se
divide en nodular y difuso.
En la forma nodular, las manifestaciones cutáneas aparecen en la cara:
regiones ciliares, nariz, frente, mejillas, en los pabellones auriculares, el
tronco, las regiones glúteas y las extremidades, sobre todo por sus caras
de extensión. Empieza en forma localizada y asimétrica, evolucionando
hacia la generalización y la simetría. Respeta el cuero cabelludo y los
grandes pliegues cutáneos.
Morfológicamente, la dermatosis consiste en nódulos y manchas. Los
nódulos son muy variables en su forma, tamaño y número (según la etapa
de evolución en que se encuentren) pero tienden a crecer, a confluir y a
veces a ulcerarse. Presentan una superficie lisa y brillante, de color cobrizo o igual al resto de la piel, y una consistencia firme. Al reabsor~

9

�La \ "onnt&gt; )' Gonzált&gt;z Ben11vidt&gt;s

E¡&gt;idemiolo~ía de 1a Lep,·a
Hospital l'nivt&gt;rsit11rio "Dr. ,J. K GouzáJ&lt;"¡;"

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berse dejan cicatrices deprimidas. Las manchas preceden o aparecen al
mismo tiempo que los nódulos. Son eritematosas, infiltradas, de forma.
tamaño y número variables.
Según Souza Lima y Souza Campos. citados por la Dra. O. Rodríguez
(28):

"En las lesiones eritematopigmentadas anulares, que son muchas veces
la objetivización clínica inicial de la forma lepromatosa, llama la atención
el hecho de ser el círculo interno del anillo neto, perfecto. como trazado con
compás, contrastando con el externo, que limita con la piel sana, que es
difuso perdiéndose insensiblemente en la piel circunvecina".
En las porciones de la piel que han sido invadidas, las glándulas su,
doríparas son destruidas, así como los follculos pilosos, resultando en anhidrosis, descamación y alopecia parcial en esas zonas. Se encuentran
frecuentt&gt;mente, infiltración y nódulos en las mucosas bucofaríngeas, laringeas. Y particularmente, de manera precoz, en la mucosa nasal, con rinitis
primeramente congestiva y Juego atrófica.
Las lesiones nasales invaden y destruyen la porción cartilaginosa del
tabique, respetando siempre la porción ósea. Lesiones oculares ( como la
episcleritis localizada, la queratitis infiltrativa difusa, etc.) son manifestaciones de etapas moderadamente avanzadas de la enfermedad; pueden producir la ceguera por la destrucción del segmento anterior del ojo con
cicatrización fibrosa progresiva. Hay una invasión insidiosa, simétrica, de
los nervios periféricos, siendo los más comúnmente afectados los cubitales,
cíático-poplfteo externos y los auriculares.
Como resultado de esta invasión, los troncos nerviosos quedan engrosados, se presentan disestesi-as y más tarde anestesias y trastornos tróficos en
los territorios correspondientes a su distribución; estos sin tomas pueden
ser las primeras anormalidades que nota el paciente. A medida que progresa el proceso patológico, son invadidos los ganglios, el bazo (con esplenomegalia), el aparato digestivo {provocándose ocasionalmente síndromes
disentéricos). los testículos, el hígado, las suprarrenales. y excepcionalmente el pulmón o los ovarios. Cuando se presenta la orquiepididimitis antes
de la pubertad, no se desarrollan los caracteres sexuales secundarios; cuando se presenta después, produce impotencia, esterilidad y ginecomastia.
Debido a la prolongada evolución de esta infección, se desarrolla frecuentemente amiloidosis renal o hepática, secundaria.
El curso tórpido de la lepromatosis nodular está puntualizado por episodios de agudización a los que se ha denominado "reacción leprosa".
Estos episodios son desencadenados por cualquier factor que disminuya la
resistencia o las defensas del enfermo, o que .,active los gérmenes. Pueden
instalarse súbitamente o ser precedidos de un periodo prodrómico. Se
caracterizan por síntomas generales moderadamente severos, activación de
las lesiones existentes {cutáneas, nerviosas, oculares, mucosas. viscerales,
etc.), y por la aparición de manifestaciones cutáneas nuevas; que presentan dos formas clínicas: el eritema polimorfo y el eritema nudoso leproso.
El eritema polimorfo constituye, a veces, la primera manifestación de
esta enfermedad; aparece simétricamente por brotes en la cara y las super-

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ficies de extensión de los miem_bros, en forma de manchas aplanadas o papulosas. de aspecto numular, de color rojo yivo en la periferia y rojo violáceo en el centro y con dolor o ardor local. Las lesiones duran de dos a
cuatro semanas y son resolutivas.
El eritema nudoso leproso tiene la misma topografia que el anterior
Y consiste en pequeñas nudosidades dolorosas, de color rojo violáceo que
también son resolutivas, pero los brotes sucesivos pueden persistir durante
semanas o meses. En general se considera que la reacción leprosa es " un
signo grave de que avanza la enfermedad" {Dra. O. Rodríguez). Sin embargo, el eritema nodoso, visto con frecuencia durante el tratamiento sulfónico, es considerado por Erickson y otros {citados por Doull), como signo
favorable, porque represPnta cierto grado de sensibilización.
En la forma difusa del tipo lepromatoso de la Enfermedad de Hansen,
descrito por Lucio y Alvarado en 1852 (14), hay una infiltración difusa,
de todas las capas de la piel, generalizada en todo el cuerpo, que da {como
dice Escalona) un "aspecto mixedematoide" al paciente. con caída de las
cejas, las pestañas, la barba y finalmente del vello corporal, y con anhidrosis generalizada asf como adormecimiento de las manos y de los pies. Aparecen telangiectasias en la cara y en los pabellones auriculares; la rinitis
y la ronquera son precoces. Evoluciona con síntomas generales, trastornos
digestivos, respiratorios, cardiovasculares y crecimiento del hígado y del
bazo. Los ojos quedan indemnes y han sido descritos como "ojos de niño"
(Dra. O. Rodríguez) (28). A los dos o tres años de evolución, esta forma
sufre una agudización peculiar con la aparición, por brotes, de manchas
irregulares de tamaño variable. Inicialmente, son de color rojo escarlata,
luego se obscurecen formando una escara de color café o ceniciento que al
desprenderse dt&gt;ja una cicatriz. Esta reacción, llamada "Fenómeno de
Lucio" por Latapf, citado por Escalona (14), resulta de una angeftis necrosante aguda, difusa. cuya patogenia está poco dilucidada. La lepromatosls difusa es común en ciertas partes de México; algunos autores han
sugerido que es de origen oriental (13).
Como hemos visto, las dos formas del tipo Jepromatoso tienen abundantes bacilos en la mucosa nasal y en las lesiones cutáneas, dan un alto
porcentaje de reacciones serológicas positivas "falsas" y reacción negativa
a la lepromina {cuatro o seis horas después de la inyección de la lepromina
en los enfermos con la forma difusa, se pueden observar lesiones semejantes a las del fenómeno de Lucio: esta respuesta se llama reacción de Medina): la velocidad de sedimentación globular es elevada. Estas anormalidades son generalmente más acentuadas en la lepromatosis difusa. Histopatológicamente el tipo lepromatoso está caracterizado por la presencia
de las células de Virchow, llenas de bacilos. En la forma nodular, el epitelio está adelgazado y har nódulos de infiltración, mientras que en la difusa la infiltración es generalizada. La angeítis necrosante que SI' presenta en esta ú ltima, es un proceso inflamatorio no especifico.
Estas dos formas son malignas y se agravan progresivamente. La
nodular tiene una evolución de aproximadamente quince años, y el paciente
generalmente muere por una infección intercurrente. La difusa es la
más grave, llevando a la muerte al enfermo en unos seis a ocho años.
El tipo benigno de la enfermedad es la Lepra Tuberculoide. Se desarrolla en personas resistentes con sensibilización específica, tiende a la

11

�Hospital Lniversita1·io "Dr. J. E. Gonzá]ez"

Epidemiología. de la Lepra

curación espontánea, y en la mayoría de los casos no es transmisible. Invade
sólo la piel y los nervios periféricos. Histopatológicamente, sus lesiones se
asemejan mucho a las de la Tuberculosis, y de ahí se deriva su nombre.
Este tipo se divide en las formas fija y reaccionar.

Los "Casos Indeterminados", por su parte, son inestables. Se presentan haya o no resistencia natural en la persona y pueda ésta o no
desarrollar sensibilización específica. Representan un estado transitorio
que puede evolucionar hacia cualquiera de los dos tipos polares o al grupo
dimorfo. Durante este estado, únicamente la piel y los nervios periféricos
son invadidos.

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En la forma fija, las manifestaciones cutáneas son asimétricas. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero tienen predilección por
la cara, las regiones glúteas (especialmente en los niños) y las extremidades. Su morfología es peculiar, estando constituida por "manchas" y "nódulos". Las manchas pueden ser simplemente eritematosas planas, de tamaño variable, pero más comúnmente presentan bordes infiltrados, activos,
elevados, descamativos o lisos, brillantes, rojizos, bien limitados por fuera
Y esfumándose hacia la zona central, que tiende a ser hipocrómica. Los
bordes pueden estar interrumpidos en una parte de su contorno. Estas
lesiones son de forma, tamaño y número muy varial&gt;les; evolucionan lentamente a partir de la actividad de sus bordes. luego involucionan espontánea
pero muy lentamente, dejando una zona atrófica e hipocrómica. Los nódulos, cuando se presentan (propios de la infancia), son de tamaño variable,
localizados, de escaso número, y desaparecen espontáneamente. En el sitio
de las lesiones hay alopecia, anhidrosis y trastornos de la sensibilidad (parestesias primero, después anestesia térmica y táctil).
Los nervios más frecuentemente invadidos, son los del plexo cervical
superficial, el ciático-poplíteo externo, radial, cubital y mediano. Se engruesan irregularmente fo1·mando múltiples nódulos, algunos de los cuales
pueden ulcerarse. A consecuencia de las lesiones nerviosas, se desarrollan
trastornos tróficos, disestesias, parálisis y atrofia muscular en las zonas
correspondientes al territorio inervado por el tronco lesionado. La neuritis
es rara en los niños.
En la forma reaccional, las manifestaciones cutáneas pueden aparecer
en cualquier parte del cuerpo, y tienden a ser asimétricas y más diseminadas que en la forma anterior. Están constituidas por "lesiones nodoedematosas múltiples", de forma y tamaño muy variables, de color rojo
obscuro, elevadas. acuosas, de superficie lisa y brillante, que pueden ulcerarse
si la r eacción es muy intensa, y tienden a involucionar lentamente, dejando
un área atrófica y anestésica, donde a veces aparecen telangiectasias. Esta
forma aparece súbitamente en tuberculoides fijos o en casos indeterminados, con lesiones previas o sin ellas, y a menudo con fiebre. La n euritis
es severa y mutilante.

La \Toll1.le y Gonzáler.i; Beuavides

Las manifestaciones cutáneas aparecen en cualquier parte del cuerpo,
tendiendo a la asimetría. y están constituidas por manchas eritematosas o
hipocrómicas, de forma, número y tamaño variables, de superficie lisa, y
de limites más o menos esfumados. Siempre son disestésicas. La anhi-drosis Y la alopecia de las lesiones es frecuente. Los nervios periféricos
que a menudo sufren invasión, son los del plexo braquial ( especialmente
el cubital), los del plexo superficial del cuello (auricular), el supraorbitario, Y las ramas del ciático. La neuritis empieza insidiosamente en las
porciones distales de los miembros, con parestesias, luego hiperestesias ( a
veces muy severas) y por último anestesia, y en los nervios afectados se
encuentran engrosamientos uniformes o fusiformes con dolor a la presión.
Como las neuritis arriba mencionadas, ésta trae como consecuencia trastornos tróficos, disestesias, parálisis, at rofia muscular, etc.
Bacterioscópicamente, en este grupo no hay bacilos en la mucosa nasal,
pero se pueden encontrar escasos bacilos en las lesiones. Histopatológicamente, las lesiones tienen una estructura inflamatoria simple. La reacción a la lepromina puede ser positiva o negativa; la velocidad de sedimentación globular es baja y las reacciones serológicas son negativas.
Este grupo debe ser vigilado estrechamente, porque puede progresar ,
hacia el tipo lepromatoso o al grupo dimorfo, pudiendo asimismo deteners&amp;
su evolución, o bien llevarlo a convertirse en tuberculoide.
Los "Casos Dimorfos" representan estados reaccionales, que pueden
-sobrevenir en la evolución de los casos indeterminados hacia alguno de
los dos tipos polares L o T. Por lo tanto, se desarrollan en personas infectadas donde el balance entre el germen invasor y la resistencia y sensibilización específica del organismo está casi igualado, pero es dinámico
e inestable. Si en el curso de la transición de un caso indeterminado hacia
uno de los tipos polares L o T, sobreviene un estado reacciona!, en plena
etapa "extrapolar", las manifestaciones c.linicas son exuberantes y tienen,
simultáneamente, caracteres de toda la gama de lesiones reaccionales posibles. Así que clínicamente, según Fernández, citado por Escalona (14),
estos ca3os presentan aspectos lepromatosos y tuberculoides.

En la forma fija, no se encuentran bacilos en la mucosa nasal ni en
las lesiones cutáneas, mientras que frecuentemente hay bacilos en las lesiones de la forma reaccionar. Histopatológicamente, este tipo se caracteriza por la presencia de nódulos formados por una célula gigante, células
epiteloides y linfocitos; además, en la forma reacciona!, hay focos de degeneración y necrosis fibrinoide. La leprominorreacción es positiva a las 4 8
horas (reacción de Fernández) y a las tres semanas (reacción de Mitsuda).
La primera puede ser negativa en la forma reaccional. Las reacciones serológicas, luéticas, son negativas en ambas formas; la sedimentación globular está ligeramente elevada en la forma reacciona! y normal en la fija.
Aunque el pronóstico de este tipo es benigno, la neuritis puede dejar como
secuela incapacidades severas.

Este grupo puede seguir su evolución hasta convertirse en el tipo
lepromatoso o el tul&gt;erculoide, o bien regresar al g rupo indeterminado o
Permanecer en el grupo dimorfo, dependiendo del balance en la lucha entre
el bacilo invasor y el organismo invadido.

]2

13

Hay abundantes bacilos en la mucosa nasal y en las lesiones, las reacciones serológicas pueden ser positivas, la velocidad de sedimentación
globular está acelerada, y la leprominorreacción es negativa.
Histopatológicamente, se encuentra una estructura compleja con infiltración Y folículos tuberculoides, alternando con zonas de carácter lepromatoso con las típicas células de Virchow.

�La Vonne y Gon.zález Benavides

Epidemiologfa de la Lepra
Hospital Universitario "Dr. J. E. Gon.zález"

Con esta dilucidación de los cuadros que corresponden a los tipos
polares (L o T) y a los dos grupos (I o D) que constituyen la clasificación
actual de la Enfermedad de Hansen, quedan bien asentadas las relaciones
de los mismos, y aclarados muchos de los conceptos antes confusos y equívocos. Los Tipos son estables y nunca sufren mutaciones, mientras quelos Grupos son inestables y propensos a evolucionar hacia uno u otro tipo,
o a cambiar de Grupo, según el terreno inmunológico que se les presente.

Capítulo IV.
PROCEDIMIENTOS PARA EL DIAGNOSTICO.

El inmediato consiste en la exploración de la sensibilidad a nivel delas lesiones cutáneas, que es de particular importancia. Para examinar
la sensibilidad táctil se emplea un algodón, para la dolorosa una aguja deinyectar, y para la térmica dos tubos de ensayo que contengan agua, a
150 c. la del uno, y de 450 c. a 50º c. la del otro. Tal estudio debe ser
comparativo con zonas de piel sana, y nunca agresivo. Hay que estar
seguro de que el paciente no vea, y exigirle que dé respuestas sencillas,
como: "me tocó, me picó, caliente, frío", etc.
En los niños, la exploración arriba descrita es de poca utilidad; en
ellos se puede emplear la prueba de la histamina. Para ésta se pone una
gota de fosfato o de clorhidrato de histamina al 1 : 1000, sobre la piel, y
al través de dicha gota se pica la piel con una aguja fina. La respuesta
normal consiste en la aparición de eritema circunscrito, de 20 a 40 segundos después, seguido en uno o dos minutos por eritema secundario circundante, más extenso; a los dos o tres minutos queda una roncha anémica
que desaparece a los cinco o seis minutos. Al nivel de las lesiones, como
está interrumpido el arco reflejo vasomotor, no se forma el eritema reflejo
secundHiO. Otra prueba que depende de la integridad de un arco reflejo,
es la de la policarpina. Para esta prueba, se inyecta intradérmicamente0.1 ó 0.2 c. c. de nitrato o clorhidrato de policarpina al 0.5 ó 1 por ciento.
Si el arco reflejo sudomotor es normal, se produce una secreción sudoral
a los dos minutos, la cual se pone de manifiesto haciendo pinceladas con
yodo y Juego espolvoreando con almidón, pero si dicho arco está interrumpido, es evidente que no habrá tal sudoración.
Por otra parte, aunque inútil para el diagnóstico, la leprominorreacción, o reacción de Mitsuda, es la más usual para establecer el pronóstico
Y el tipo o grupo al cual pertenece un caso dado. Para esta prueba hay
tres clases de lepromina: la lepromina integral hecha de lepromas hervidos
Y triturados, la lepromina bacilar pura consistente de bacilos muertos al
1 : 2000, y la lepromina protéica purificada que es un extracto de bacilos
Y no da la reacción tardía. La más empleada en la práctica es la primera.
Se inyecta 0.1 c. c. de lepromina, intradérmicamente, en la cara anterior
del antebrazo y se hace la lectura a las 4 8 horas y a las tres semanas. En
la primera lectura se considera que la reacción llamada temprana o de

14

Fernández es positiva, si se forma un área eritematosa infiltrada de más
de diez milímetros de diámetro; la segunda, denominada reacción tardía
o de Mitsuda, es positiva cuando se ha producido un nódulo de cinco milímetros o más de diámetro. Casi siempre concuerdan los resultados de
.ambas. Como ya se ha mencionado, en la Iepromatosis difusa puede presentarse una reacción a las cuatro o seis horas, que recuerda la angeítis
necrosante, llamada reacción de Medina.
La leprominorreacción positiva traduce un estado de resistencia in~unológica . o . sensibilización. Por lo tanto, se encuentra positiva en el
tipo tuberculo1de de la enfermedad (con excepción del periodo inicial de
su forma reacciona\) en los casos indeterminados que tienen resistencia y
en los sujetos que han tenido la lepra infección sin desarrollar la enfermedad. Es negativa en el tipo lepromatoso, en los grupos dimorfos, y
en los casos indeterminados sin resistencia. Las personas que nunca han
sido expuestas a la infección, al contrario de lo que se podía esperar, freeuentemente dan una reacción de Mitsuda positiva.
Los resultados de las investigaciones de la concordancia entre las
reacciones frente a la lepromina y a la tuberculina en las zonas exentas
de lepra, o con una incidencia muy l&gt;aja de la misma, han comprobado
&lt;iue hay una estrecha relación inmunológica, no bien aclarada entre las
~os infecciones: o sea, una leprominorreacción positiva puede 'ocurrir en
la ~usencia de una infección con el Mycobacterium Leprae, por primoinfección tuberculosa. De estas conclusiones han salido nuevas esperanzas
para un método profiláctico contra la lepra por medio de la vacunación
co~ B.C.G. Claro está que ello no evitará la enfermedad (como tampoco
evita la tuberculosis), pero puede influir en favor del desarrollo de su
tipo benigno, Y aminorar su incidencia, a la larga, por medio de una disminución en el número de casos infectantes.
. Fernández, en 1955, según cita Kinner Brown (5), reportó sus observac10nes sobre un periodo de diez y seis años en ochenta y tres niños contactos de casos lepromatosos. De estos niños, 28 fueron vacunados al nacer, con B.C.G., resultando todos tuberculinopositivos y 26 mitsudapositivos
24 de ellos inmediatamente y 2 a los siete años; de los 56 no vacunados:
32 eran tuberculinopositivos y 30 de éstos eran mitsudapositivos; de los
23 restantes, tuberculinonegativos, 9 eran mitsudapositivos. De los 65
niños mitsudapositivos ( con la reacción natural o artificialmente inducida)
25 se enfermaron, o sea el 38 % , pero todos con el tipo tuberculoide de la
enfermedad. De los otros 18, mitsudanegativos, 7, ó sea el 39%, desarrollaron el padecimiento: cinco presentaron el tipo lepromatoso y dos el
tipo tuberculoide. Estos resultados parecen justificar la aseveración de
Fernández, de que una positividad de reacción frente a la lepromina, sea
como fuere provocada, pone al organismo en capacidad de resistir mejor
la infección. Sin e mbargo, todavía faltan muchos trabajos de investigación
sobre esta importante posibilidad de profilaxis, para poder asentar conclusiones precisas al respecto.
Otra valiosa prueba para el diagnóstico, y para medir la eficacia de
los recursos terapéuticos, es la baciloscopia. La búsqueda de los bacilos
se l!.ace en diversos productos, como los obtenidos por raspado de la mucosa del tabique nasal (nunca de las secreciones nasales), o por punción

15

�La Yonne )' Gonz:Hl"z Bena,•ir\es

1'~pi&lt;lemiología de la Lepra
Hospital t·niversita••io

"1)1•.

,J. E. Gon:r..ález"

y aspiración de ganglios regionales, o bien por el raspado de los bordes

de una incisión (de 4 ó 5 mm. de longilud por 2 ó 3 mm. de profundidad)
hecha en uua de las lesiones cutáneas. El material obtenido se extiende
sobre un portaobjetos, se flamea y se tiñe con Ziebl-Nielsen. Cuando es
correctamente practicada. el valor de esta prueba es apreciable. pero debe
tenerse siempre en mente que hay numerosos bacilos saprófitos acidoal•
coholresistentes en las secreciones nasales. en el esmegma. alrededor de
las uñas en la superficie cutánea, etc., que pueden dar Jugar a confusiones.
En la química sanguínea de la mayoría de los casos de tipo lepromatoso, se encuentra una inversión de la relación Albúmina Globulina. debida
a una hiperglobulinemia. La anormalidad en la proteínas séricas, es probablemente la base para la positividad de las reacciones de la floculación
de cefalina-colesterol y de turbidez del timol. Además, explica las positivas "falsas biológicas" en las reacciones serólogicas para la sífilis, que se
ven con variable frecuencia según la reacción empleada. En un estudio
reciente, en 224 muestras de suero de pacientes lepromatosos, se encontró
que 65 % daban la reacción de Kolmer positiva. 55 % Kahn positiva, 45 %
Y.D.R.L. positiva, y únicamente el 10 % dieron resultados positivos a la
prueba T. P. I., de inmobilización del Treponema Pallidum ( 39). Estas
reacciones positivas "falsas", en los enfermos del tipo lepromatoso. dan
origen, no pocas veces, a errores de diagnóslico, y por consiguiente, a imperdonables atrasos en la iniciación del tratamiento apropiado, o inclusive
a la pérdida del enfermo. Más de la mitad de los enfermos ingresados a
Carville, EE. UU.. habían sido víctimas de tal error antes de dicha admisión ( 39). No hay pues reacción serológica especifica para la Lepra.
Otros hallazgos, en la sangre de los pacientes lepromatosos, son: una
anemia moderada, indice de sedimentación globular elevado, y ocasi:malmente eosinofilia, calcio sérico y colesterol disminuidos, etc. ( 29).
El método que es indispensable para afirmar categóricamente el diagnóstico de tipo o de grupo, es el estudio histopatológico. También es útil
para valorar el curso terapéutico. Se hace el estudio en piezas de biopsia,
tomadas al nivel de las lesiones cutáneas ("manchas", nódulos, infiltraciones, úlceras, etc.), recomendándose que las tomas de piel sean de suficiente profundidad para incluir algo de tejido celular subcutáneo. Según
los hallazgos, se hace la clasificación como ya se ha mencionado: presencia de células espumosas o vacuoladas de Virchow con abundantes bacilos,
indicará tipo lepromatoso; folículos tuberculoides con células gigantes semejantes a las células de Langhans, y ausencia de bacilos, indicarán el
tipo tuberculoide; una estructura inflamatoria simple con escasez o ausencia de bacilos, señalará el grupo indeterminado; y por último. una estructura compleja con células de Virchow, folículos tuberculoides y abundantes
bacilos, determinará el grupo dimorfo.
De primens1ma importancia en el establecimiento del diaguóstico de
un cuadro patológico, es que éntre en las posibilidades que considera el clínico en la elaboración de sns diagnósticos diferenciales. En toda zona endémica, cada médico debe tener siempre en mente la posibilidad de encontrarse con nn caso de Lepra en sus primeras etapas. Es de poco mérit&lt;&gt;
reconocer un caso ( clásico en los libros de texto) que tiene cinco, diez o

16

más años de evolución. ya con deformidades irreversibles.
del profesionista de la medicina es conservar la salud del
rarlo ~orno una entidad útil y productiva a la sociedad,
comunldad: fines ol:ttenibles del todo únicamente con el
1&gt;rano Y el manejo adecuado de cada caso.

cuando el deber
paciente. restauy proteger a la
diagnóstico tem-

Como Ya se ha mencionado. uno de los errores más comunes es la
confusión de las formas incipientc-s del tipo lepromatoso de la Enfermedad
de Hansen, con la sífilis.
No debe confundir la forma nodular de la tepromat{)sis con la dPrma1itis solar. ya que esta ·última es intensamente pruriginosa y relacionad; con
la exposición a los rayos solares. A primera vista. la lepromatosis difusa
puede ser confundida con la pelada universal. el mixedema, o con la fase
nefrótica de una nefropalía. y en su fase de agudización. con algún otro
cuadro de vascularitis. Todas estas confusiones. sin embargo. se desvanecerán rápidamente con el estudio es&lt;'rupuloso de cada &lt;'aso. Las epidcrmofitosis, la I uberculosis luposa de tipo plano. las eczemátides, las 1&gt;intides, las placas de sarcoidosis, el nevus acrómico. el vitíligo, el pinto tardío. et~., se distinguen de las lesiones de tipo tuberculoide, o del grupo indetermmado, por sus caracteres específicos, y principalmente porque nunca
presentan disestesias. En algunos casos se han visto confundirse las neuritis hansenianas con las neuritis tóxicas o traumátkas, y en literatura se
han reportado errores de diagnóstico debidos a confusión con siringomielia, neurofibromatosis ttifusa ( 31), leismaniasis americana &lt;10), etc.
En fin, en relación con la determinación del diagnóstico de este mal.
es menester recalcar que jamás deberá olvidarse que, si es forzoso poder
reconocer todo caso de la enfermedad de Hansen. es imprescindible tener
siempre presente que los que padecen este mal son enfermos hipersensibles, fácilmente estropeables desde los puntos de vista psíquico y moral.
Y que el éxito en su manejo depende de la utilización ingeniosa de todo
el arle presuasivo de la Medicina en armonía con su ciencia.

Capítulo V.
'l'RATA)URNTO.

En el tratamiento medicamentoso de la Lepra se ha empleado un
sinnúmero de drogas, entre otras los derivados del aceite de Chaulmoogra
que fueron considerados durante largo tiempo como específicos. pero qu;
constituían en triste realidad la perpetuación del "fraude mayor de )os
siglos", como dice Latapi. citado 11or la Dra. O. Rodríguez (28).
La era de los triunfos en la t erapéutica de este rebelde padecimiento
fue inaugurada en 1941, por Faget y colaboradores, con el ensayo de 1~
promina, derivada ele la diamino-difenil sulfona, en el tratamiento de Ja
Lepra Humana. La diamino-difenil sulfona fue sintetizada en 1908 por

17

�Hospital l'niversitario "Dr. J. E. Gon7.ále,,;"
Fromm y V.'hitman. pero permaneció en el claustro del laboratorio hasta
1937. cuando Buttle investigó su acción antiestreptocócica en ratones.
Para suprimir la infección en los animales, era altamente eficaz, y desde
entonces ha sido empleada contra la mastitis estreptocócica bovina, pero
administrada en dosis comparal&gt;les a las de las sulfonamidas, en los seres
humanos, resultó excesivamenle tóxica. Por e/lo fue descartada de la
terapéutica médica, y varios investigadores empezaron a sintetizar sus
derivados en la búsqueda de productos menos tóxicos. Los primeros que
fueron investigados. el Sulfetrone y el Promin, demostraron actividad antituberculosa "in vitro" y en los animales, y aunque su eficacia en la clinica
resultó desalentadora, su acción contra el .Mycobacterium Tuberculosis llevó
a la investigación de sus efectos sobre el germen que tanto se le parece,
el Mycobacterium Leprae, y a la prueba clínica arrib:&gt; mencionada. Desde
que Faget y colaboradores publicaron sus primeros resultados, tan dramáticos. en 1943, el uso de las sulfonas se ha difundido a todo el mundo.
Los investigadores en este terreno emplearon primero únicamente los
-derivados de la sulfona madre, por el temor a la alta toxicidad de ésta.
Pero la necesidad de hallar una sustancia tan efectiva como los derivados
-de la diamino-difenil sulfona en el tratamiento de la enfermedad de Hansen, y a su vez lo suficientemente barata para permitir su administración
a cientos de millares de enfermos desamparados, en la India y en Africa,
incitó a varios Investigadores en estos países, a ensayar nuevamente las
posibilidades de utilizar la sulfona madre, por vía parenteral en 1946, y
por vía oral en 1948. Los resultados comprobaron que por fin había un
medicamento efectivo en dosis pequeñas, de muy poca toxicidad, disponible
para el tratamiento de todos los enfermos, aun en las comunidades más
pobres y más atrasadas del mundo.
La sulfona madre y sus derivados, que actúan a través de la liberación de ésta en el organismo, poseen grupos amínicos libres que les confieren una "actividad antioxidante directa, primaria", como dice Bergel
( 3), por medio de la cual estabilizan el metabolismo de los tejidos grasos
del paciente. No son "bactericidas, bacterioHticas, ni bacteriostáticas, sino
antioxidantes, antipolimerizantes, anticopolimerizantes y anticeroideos", según el mismo Bergel ( 3), acciones que permiten que tras su prolongada y
constante administración se modifique el factor terreno.
En la actualidad, la D.D.S. diamino-difenil sulfona ( 2, 27 34), es
la más usada de las sulfonas. Puede ser administrada por vía oral o parenteral, pero la iniciación del tratamiento por cualquier vía debe ser
siempre paulatina, tardando dos o tres meses para llegar a la dosis deseada
en cada caso. La dosis de D.D.S. recomendada para un adulto, por los
diversos autores, varía entre 300 y 800 miligramos por semana. La mayoría está de acuerdo en que cada caso amerita un manejo individual, Y
en que no se debe administrar más de 800 miligramos por semana en los
tratamientos prolongados (todos deben serlo) porque las dosis mayores no
aceleran el proceso de mejoría en ningún aspecto, y en cambio pueden inclusive ser perjudiciales. por provocar fenómenos tóxicos, pues la D.D.S.
.se absorbe casi completamente en el tracto digestivo y se excreta sólo lentamente por el riñón. La tendencia actual de la sulfonoterapia se inclina

18

J&lt;;pidt•1niología dt&gt; l.1 Lepra

-- -

-- - -

-

14, Yonnt&gt; y Gonzált•z Benavidc-s
- -- - - -- - -~- - - - - - - - -- -

con progresiva persistencia al empleo de dosis cada vez menores, con la
observación de que los resultados terapéuticos siguen siendo iguales y las
complicaciones tóxicas prácticamente desaparecen.
m

En lo~ casos_ incipientes, la mejorla clínica y bacteriológica es relativae~te rápida Y simultánea. En los casos lepromatosos avanzados. el curso
climco sufre una mejorla notable mucho antes de que se pueda comprobar
un~. respuesta bacteriológica al tratamiento, debido al particular modo de
:~cwn _de las sulfonas. Esto presenta el peligroso inconveniente de que
~é~ic?, o el pacie~te m_ismo, basándose en los resultados clínicos, dejen
de msiShr en la contmuac1ón del medicamento, exponiendo a los contactos
:- un caso todavía infectante. Y al paciente a una recaída inmediab El
iempo que debe durar la administración de las sulfonas no ha sido' ~cl~r~do todavía,_ especialmente para la lepromatosis avanzada. En la actuah~ad se considera que en estos casos es imprescindible continuar el tratamiento duran~e 3 a 5 años por lo menos; se recomienda que después de
que haya habido una baciloscopía negativa, por un período de seis meses
c~nsecutivos, la dosis sea reducida al tercio y continuada durante un
tiempo indefinido para evitar una posible recaída ( 25).
~a manifestación tóxica más frecuente es la anemia, la cual obedece
vanas causas, siendo su grado muy variable pero estrechamente relacionado al estado nutricional del paciente y a su sensibilidad frente a la
droga. . Generalmente hay una disminución en el número de glól&gt;ulos rojos
Y de ci~ras de hemoglohina, al principio del tratamiento, disminución que
se corrige espontáneamente o cede con rapidez al administrar sulfato
ferroso Y ex~racto de _levadura. Esta anemia es debida al bloqueo parcial
d~ 1_a absorción del hierro en el tracto gastrointestinal por la sulfona admimstrada por vía oral. Ocasionalmente, las sulfonas producen anemia
po~ hemólisis, _inclusive pueden desencadenar crisis hemolíticas que requieren tratamiento con transfusiones. Los pacientes con daño renal están P~rticularmente predispuestos a desarrollar anemia. Algunos autores
recomiendan el uso de la vitamina Bl2 para tratar la anemia que se
presenta durante la reacción leprosa.

ª.

~as otras manifestaciones tóxicas que han sido reportadas. son: leucope~ia, _d~rmatitis alérgica, cefaleas. náuseas y vómitos, hepatitis tóxica
con ictericia, Y ocasionalmente psicosis violenta con intentos de suicidio.
No ~e han reportado estas dos últimas manifestaciones cuando la administración de la droga ha sido parenteral. Además se ha reportado un "síndrome mononucleósico" que en ocasiones ha sido mortal (22).
Cuando el enfermo sufre alguna de las complicaciones citadas en el
Párrafo anterior, es preciso suspender la sulfona para intentar la dt&gt;sensibilización, con objeto de continuar el tratamiento después de un período
de descanso.
La reacción leprosa del tipo del eritema nocloso, ocurre con frecuencia
durante la administración de las st1lfonas. Usualmente desaparece con
un~ ~educci~n en la dosis del medicamento, reposo, ácido acetilsalicílico
antihistamímcos, antibióticos y vitaminoterapia. pero ocasionalmente el es~
tado reacciona) obliga a suspender la sulfona y a tomar medidas adicio-

19

�Epidemiología de la Lepra

La

'Tonne y

González Bena,ides

Hospital l'niversitario "J)r. J. E. González"

----------------

nales para mejorar la condición general del paciente. Las lesiones inflamatorias oculares requieren atención inmediata, con la inyección subconjuntival de cortisona o hidrocortisona asociada a la aplicación de gotas
oftálmicas de hidrocortisona y atropina, porque abandonadas a su curso
llevan a la ceguera a pesar de la sulfonoterapia ( 4, 9).

que i~d~can que la SU 1906 (Difeniltiourea) está proporcionando respuestas chmcas a su administración comparables a las obtenidas con la sulfonoterapia. La SU 1906 es menos tóxica que la D.D.S. y produce un estado
de bienestar mental en el paciente, pero es relativamente más cara. Se
han obtenido buenos resultados con su empleo en los casos que presentan
fenómenos tóxicos o de hipersensibilidad a las sulfonas, o que no mejoran
con ellas ( 11). Además, algunos investigadores en Africa están experimentando con un nuevo grupo de compuestos muy prometedores (20).

Aunque muchos autores recomiendan la administración sistemática de
H. A. C. T. o Corticoesteroides, para el control de la reacción leprosa. su
empleo debe ser proscrito, excepto en muy raras ocasiones, porque su uso
prolongado tiene en sí serios inconvenientes, y frecuentemente su suspensión desencadena estados reaccionales sumamente refractarios y peligrosos.
Para tratar las amiotrofias, especialmente de las manos, algunos autores reportan b-uenos resultad::is después de la inyección intramuscular de
vitamina E (dosis de 30 a 300 miligramos por semana durante 5 a 18 semanas) con la restauración del volumen, tono, y capacidad funcional. del
músculo inyectado (12, 30).
Hay varios reportes favorables sobre el uso de inyecciones intraneurales de hialuronidasa, para tratar la neuritis lepromatosa, o sea, para detener la invasión a los nervios y controlar los dolores neuríticos ( 1 7. 3 7).
Cuando los dolores neuriticos están asociados a un estado reacciona!, se
ha recomendado la administración de Diamox, que en un breve ensayo ha
dado resultados muy alentadores ( 38).

~i~ embargo, la Quimioterapia, la Fisioterapia y la Cirugía, constituyen_ umcamente una parte del manejo adecuado de un hanseniano, porque
deb1do a los problemas particulares de tipo social y psicológico que acompañan a este padecimiento, la Psicoterapia resulta imprescindible. El trato
natural ayuda a convencer al paciente que la enfermedad no es terrible ni
extraordinaria, que es simplemente una enfermedád más, y que todas las
personas que la padecen, naturalmente deben acudir a un médicto para
su tratamiento y curación. Es importante lograr la confianza del enfermo,
para convencerle de que su mal es curable y asegurar que vuelva para
seguir el tratamiento; debe asimismo inspirársele fe, ánimo y perseverancia, porque su curación no va a ser cuestión de días ni semanas, sino de
meses Y años. Pero la terapéutica es sumamente sencilla, y su duración
no debe plantear ningún inconveniente. Además de animar al paciente el
médico tiene la obligación de ayudarle, dentro de sus posibilidades, a' resolver sus problemas "extramédicos", más urgentes (1, 21).

Por otra parte, de extraordinaria importancia para la restitución del
enfermo a la capacidad de Íundonar como una entidad útil, social y ec::inómicamente, dentro de su comunidad, son los campos de la fisioterapia
lY la cirugía reparadora. Aunque su aplicación al problema de la r ehabilitación de los hansenianos está apenas comenzado, hay un joven cirujano
ortopédico, en la India, que ha devuelto cientos de personas, que antes
estaban incapacitadas por sus deformidades. a su vida normal, con manos
"n uevas" y un oficio aprendido en "Neeva Jeeve Nilyam", el Lugar de
Nueva Vida (26, 35, 8).

Por cuanto toca a México, los esfu erzos en este terreno de la lucha
contra la enfermedad de Hansen son, en términos generales, todo lo intensos que la situación actual del problema permite. Latapí y sus colaboradores, en la ciudad de México, empezaron a usar las sulfonas desde
diciembre de 1946 (28), por más que sólo hasta 1950 su empleo comenzara a reemplazar a los derivados del aceite de Chaulmoogra, Margarita de
Jalisco, Plualvarina, etc., en el resto de la Repú l&gt;lica ( 3 6). En la actualidad, la D.D.S. (Avlosulfon) es reconocido como la droga de elección para
la casi totalidad de los casos.

Hoy en día todas las deformidades son evitables con el tratamiento
sulfónico y la educación de los pacientes con respecto a la necesidad inolvidable e imprescindible, de evitar conscientemente en todo momento los
traumatismos y las quemaduras, que actuando sobre s us extremidades anestésicas provocarán las terribles mutilaciones. Para aquellos miles de infortunados que están ya incapacitados por sus deformidades, los nuevos
horizontes de la cirugía reparadora y de la fisioterapia ofrecen ilimitadas
esperanzas de rehabilitación, que les abrirá las puertas r ealmente a una
nueva vida. Lo único que falta para llevar a cabo esta maravillosa ol&gt;ra,
son los centros adecuados y las personas entrenadas; pero esto ya es responsabilidad de cada comunidad en particular.

Se cuenta con tres centros modernos especializados, que desarrollan
un notable trabajo en el tratamiento integral de los hansenianos: el Centro
Dermatológico "Dr. Pascua", en México, D. F., el Instituto Dermatológico
de Jalisco, en Guadalajara, y el Centro Dermatológico, en Culiacán, Sin.
Hay además una moderna leprosería, el Asilo "Pedro López", varios dispensarios en algunos Estados de la República, y la Asociación Mexicana
de Acción contra la Lepra, A. C., una institución privada que, desde 1948
ha luchado constantemente y con fruto, contra el prejuicio y la apatía que
cercan Y obstaculizan la solución de este problema, y ha contribuido materialmente a la asistencia de numeros::is pacientes y sus familias ( 1).

Muchos investigadores, por lo demás, siguen ensayando nuevas drogas en la clínica, con el fin de encontrar algún medicamento más eficaz,
de efectos más rápidos, que actúe directamente sobre el germen. Los resultados obtenidos con la estreptomicina, la isoniazida, el P.A.S., la tiosemicarbasona, etc., han sido más pobres que los obtenidos con las sulfonas,
pero r eportes recientes sobre otras drogras son más alentadores, como los

20

\

( Se terminará en el siguiente nlÍillero)

21

�Algunos comentarios sobre la Diabetes 11ellitus
Dr. Ricardo Peña Garza*

INTRODUCCION.-En los últimos años la Endocrinología General ha avanzado con pasos agigantados, debido al mejor conocimiento de la Fisiología General, de la Fisiología Endocrina en especial, química de las hormonas y otras de no menos importancia..
Estamos viviendo una época en la que el ejercicio de la medicina
general casi es imposible y por lo tanto cada día es más difícil estaral tanto de la abrumadora bibliograña que nos llega de las diferentes especialidades, sobre todo de aquellas ramas grandes de la medicina moderna. Cada vez más se habla de la formación de sub-especialidades dentro de cada una de ellas; en Endocrinología por ejemplo: existen endocrinólogos dedicados única y exclusivamente a la·
diabeto/ogía, otros dedican su atención fundamentalmente a la ginecología endócrina y podríamos citar varios ejemplos más.
Durante los últimos 10 años y debido al mejor conocimiento dela fisiología endócrina, del metabolismo de los hidratos de carbono,
proteínas y grasas; la diabetología se ha perfeccionado en múltiplesaspectos.
El ejercicio de esta "sub-especialidad" requiere innumerables·
conceptos de medicina general, de fisiología endócrina y de bioquímica. En la actualidad el médico no debe conformarse con memorizar el nombre de 4 ó 5 o más insulinas, o el nombre de varias drogas hipoglucemiantes que estén de moda en el mercado y que son
útiles para ba;ar la glucemia.
Los diferentes capítulos que serán revisados en forma muy general en estas líneas son los siguientes: definición, etiopatogenia, sintomatología, diagnóstico, complicaciones y tratamiento.
DEFINICION.-La diabetes mellitus es un padecimiento crónicoque cursa con disminución absoluta o relativa de la insulina endógena y con alteraciones en el metabolismo hidrocarbonado, proteico,
Y de los lípidos ; las alteraciones quimicas más conocidas son las rela*

Del se.vicio de Endocrinología del Hospital Universitario .. O,. José Eleuterio Gonzólez".

23

�Peña Garza

Hospital Universitario "Dr. J. E. González"

Comentarios sobl'e Diabetes

cionadas con los hidratos de carbono manifestados por hiperglucemia,
glucosuria y acetonuria en aquellos casos que cursen con descontrol
importante.

perfectamente bien existir una diabetes de varios años de evolución.
De los tres síntomas anotados los más frecuentes son la poliuria y
la polidipsia.

Hace algunos años se pensaba que la única alteración que existía
en la diabetes era la disminución de la insulina; sin embargo, estudios recientes han demostrado que en cierto número de casos hay insulina en cantidades normales, por eso es sumamente difícil pensar
que se trate solamente de una alteración, y las investigaciones durante los últimos 8 a 10 años se han encaminado a buscar factores
más íntimos que puedan tener alguna relación, tales como factores
hipofisiarios, factores tiroideos, factores suprarrenales, hormonas sexuales, defectos de la utilización periférica de la glucosa, defectos
en la utilización de la insulina, etc.

En este momento se antoja recordar que hay varios padecimientos tales como diabetes insípida orgánica o psicógena, hiperparatiroidismo primario, aldosteronismo primario, glomerulonefritis crónica en
fase terminal, que cursan habitualmente con poliuria y polidipsia; por
lo tanto dicho conocimiento es importante para no tomar como una
diabetes mellitus otras entidades clínicas que rvolucionan con los
síntomas anotados.

Es bien conocido el hecho de que la herencia y la obesidad tienen
un papel muy importante en la etipatogenia de esta enfermedad; se
-sabe perfectamente bien que el 70 a 75 por ciento de los pacientes
diabéticos son o han sido obesos y que la b.erencia participa transmitiendo la enfermedad con carácter mendeliano recesivo en un buen
número de enfermos.
La glucemia en ayunas fluctúa entre 80 y 120 mgr. por ciento
(Folin-wu); dicha oscilación es mantenida en la cifra mencionada
merced a diversos mecanismos hormonales tales como : por un lado,
insulina que motiva depresión de la glucemia y por el otro factores
tales como dieta, hormona tiroidea, hormona somatotrófica, adrenalina, factor hiperglucemiante, insulinasas, glucocorticoides que motivan su ascenso. En la persona normal todos estos mecanismos están en perfecta armonía, pero cuando ésta se rompe aparecen gluce
m ias ya sea por arriba o por debajo de 10 normal; de esta manera
hay hiperglucemia en algunos pacientes acromegálicos; hiperglucemia en algunos pacientes con hipertiroidismo; hiperglucemia en enfermos con feocromocitoma; hiperglucemia en enfermos con Síndrome
de Cushing o con aldosteronismo primario; lo contrario se observa
en caso de hiperinsulinismo orgánico o funcional, Enfermedad de
Addison, panhipopituitarismo y otros.

De esta manera es conveniente anotar los síntomas que con más
frecuencia se observan en nuestra práctica diaria. En primer lugar
tendríamos la astenia y la baja de peso; estos dos síntomas, siempre
que sean observados en un paciente obeso, justifican practicar una
glucemia y una glucosuria; si la primera se encuentra por arriba de
120 mgr. por ciento y hay glucosuria positiva, debemos pensar que
nuestro enfermo es diabético hasta no demostrar lo contrario. Con
relativa frecuencia se observan artralgias y mialgias en pacientes de
ambos sexos, de más de 40 años de edad y por añadidura obesos,
conviene pensar que podemos estar frente a un paciente diabétieo.
A menudo consultamos a una mujer que ha visitado varios médicos
por manifestar prurito vulvar, en casos como éste estará también
justificado el practicar los análisis arriba anotados, ya que esa mujer
puede ser diabética. Creo que es de mucho interés el saber que
cuando un enfnmo come bien y baja de peso, hay que tener en mente
la posibilidad de que dicha persona puede padecer diabetes mellitus
Q tirotoxicosis.
DIA.GNOSTICO.-El diagnóstico de la diabetes mellitus se hará
en forma segura mediante la determinación de la glucosa en sangre
y en orina. El Dr. Joslin opina que toda glucemia en ayunas por
arriba de 120 mgr. por ciento es anormal y deberá pensarse en que
dicho paciente tenga diabetes mellitus hasta no demostrar lo contrario. En la práctica diaria se deberá tomar toda glucosuria como
proveniente de un paciente con el padecimiento que nos ocupa.

SINTOMATOLOGIA.-Siempre se ha hablado de la famosa triada sintomática y clásica de la diabetes mellitus, o sea poliuria, polidipsia y polifagia. Es lamentable escuchar en la actualidad de parte
de algunos médicos el no pensar en diabetes mellitus si el paciente
no manifiesta tal sintomatología; con mucha frecuencia el paciente
no presenta la unión de estos tres síntomas y sin embargo, puede·

Con cierta frecuencia el paciente deberá ser sometido a una curva
de toleranc'ia de la glucosa durante 2 a 3 horas o simplemente a una
glucemia en ayunas y post-prandial (2 horas), y si la glucemia postprandial está por arriba de 180 mgr. por ciento aunque la glucemia
en ayunas haya sido normal es saludable tener presente que el enfermo manifiesta una diabetes mellitus asintomática o sub-clínica; es
común que se trate de un obeso. En pocas ocasiones deberá uno
recurrir a procedimientos más especializados, como la administración

24

25

�Hospital Universitario "Dt·. J. E. González"

Comentarios sobre Diabetes

de glucocorticoides o la dosificación de fósforo inorgamco y potasio
al mismo tiempo que se cuantifica la glucemia en una curva de
tolerancia.

reúna conocimientos básicos sobre estos diferentes capítulos podrá
tratar en forma conveniente a sus enfermos.

COMPLICACIONES.-Las complicaciones de la diabetes mellitus
son múltiples y diversas; existen algunas que son específicas de este
padecimiento y otras que se observan en cualquier persona pero con
mayor frecuencia en los pacientes diabéticos. Las complicaciones
más importantes son las de tipo vascular y las neurológicas, que pueden involucrar el sistema arterial en múltiples territorios y el sistema
nervioso tanto de relación como autónomo; así tendríamos la nefropatía diabética, la arterioesclerosis obliterante, el infarto del miocardio, neuropatía diabética, etc.
Un capítulo muy importante es el de ]as infecciones ya que el
paciente diabético ofrece una menor resistencia a ellas. Así por ejemplo, se observan infecciones del aparato urinario como cistitis, pi"lonefritis, necrosis aguda de las papilas renales, y en otros sitios, tales
como gangrena en extremidades inferiores, etc.

Peña Garza

A continuación se antojan las siguientes preguntas: ;. qmen será
candidato a recibir única y exclusivamente como tratamiento régimen
alimenticio '? ¿ Quién será candidato a recibir insulina '? ¿ Quifoes son
candidatos a recibir carbutamidas, tolbutamidas, biguanidas, cloropropamidas, etc.! ¿ Quiénes son candidatos a recibir la asoriación de
insulina y medicación oral?
Lo que sí conviene asegurar de una buena vez, es que el régimen
alimenticio adecuado está indicado en todos los enfermos y que el
empleo de los otros recursos terapéuticos debe aplicarse a los pacientes que reúnan ciertas cualidades y de acuerdo con la experiencia prestada o propia del médico tratante.

Existe otro tipo de complicaciones: el coma insulínico y el coma
diabético. El coma diabético es de las complicaciones más temibles
que pueden presentársele a un paciente diabético. Dicha manifestación habitualmente es debida a diversos factores como abandono
del régimen y/o de la insulina e infecciones.
Se comprende que cada complicación sería motivo de una publicación y por lo tanto no haremos hincapié en forma más precisa de
cada una de ellas, por no tener este escrito tales fines.

\

TR..ATAi\HENTO.-El tratamiento de la diabetes mellitus llena
varios capítulos de la diabetología y será diferente en múltiples aspectos en la diabetes complicada o en la no complicada. Así se hablaría del tratamiento de la mujer embarazada diabética, del tratamiento de la diabetes y tirotoxicosis, del tratamiento de la diabetes que
existe en itl acromegálico del tratamiento del adulto obeso y sin
complicaciones, del diabético que ha tenido infartos, del tratamiento
de los diabéticos con gangrena diabética, del tratamiento para el diabético que ha de ser intervenido quirúrgicamente, del tratamiento del
coma diabético, etc., etc.
Lo que sí podemos asegurar, es que cuando menos varios aspectos
deberá uno f/enar frente al paciente con diabetes mellitus 1.-Régimen alimenticio, 2.-:Manejo de insulinas, 3.-Manejo de drogas hipoglucemiantes orales, 4.-Psicoterapia, 5.-Educación. El médico que

26

27

�,

Resultados tempranos del tratamiento de tuberculosis en niños con cicloserina más hidracida ·
Dr. Dámaso Fernández Lira
Dr. Héctor M. Rodríguez
Dra. Esther González Cruz

'

Objetivo:
Tuvimos la oportunidad de administrar cicloserina e hidracida
a :r5 niños con tuberculosis de diferentes formas clínicas, en partieular tratamos de estudiar el res;ultado de esta asoeiación h•rapéutica en mening-itis tuberculosa por varias razones: 1.-.A.ctualmente se acepta que la hidracida es la droga de elección en eJ. tratamiento
de la meningitis tuberculosa. 2.-La dihi&lt;l).·oestreptomicina no es el
medieame11to ideal para aso&lt;:iar la hidracida por su poca difusibilidad
al líquido cefalorraquídeo. 3.-La administración de P AS frecuentemente presenta inconvenientes que impiden su administración a
largo plazo, como son la facilidad de producir irritación gastrointestinal, las dificultades prácticas de su administraci{m por vía venosa, etc.
Dados los estudios experimentales realizados con la cicloserina
que nos muestran la alta difusibilidad al LCR, de 12.8 gammas por
ml. según Epstein y colaboradores y de 8 a 10 gammas por ml. según
los estudios de .A.nderson y colaboradores, que casi iguala a su concentración sangu;nea, así como también la facilidad de administra,
ción en dos tomas diarias por vía oral, nos indujeron a llevar a cabo
un estudio en casos de meningitis tuberculosa con este tratamiento.
Al mismo tiempo estudiamos este tratamiento en el resto de las
formas de tuberculosis que se presentaron en nuestro departamento
de neumotisiología infantil, con el objeto de formarnos un criterio

*

Trabajo reoltZodo en el Departamento poro Niños del Servicio de Neumología del Hospital Uni'lersitorio
Dr.

José Eleut-eno Gonzáfez".

!lo cicloserino utilizado en este estudio fue proporcionado por los loborotorios Lilly).

29

�Hospital l'niversit:trio "Dr. J. E. Gonzále--¡;"

--

--

--- - - - - - - - - -

más comp1eto del berwficio que podríamos esperar con el empleo
de este nuevo antibiótic-o.
Material y Método

Este estudio se inirió el mes de septiembre de 1958 y se concluyó
en septiembre de 1959. Fueron utilizados ;35 casos para este Psturlio.
21 &lt;le meningitis tuberculosa y 18 con lesiones mediastinopulmonares
a la radiología. La edad fluetuó entre 6 meses y 12 años, 17 fueron
del sexo masculino y 18 del femenino.
La cicloserina mas hidracida se administró en la forma de la
mezcla que aparece en el mercado en la proporción de 250 mg. de
ciclost&gt;rina por 150 mg. de hidracida. La dosis empleada varió entre
17 a 25 mg. de ciclosnina y de 10 a 15 mg. de hidracida por kilo
de peso dividida en dos tomas, una cada 12 horas.
Seis de nuestros enfermos habían recibido tratamiento previo
de dihidroestreptomicina e hidracida.

De las Meningitis
En nuestra serie estudiamos 21 casos de meningitis tuberculosa.
dos menores de un año, diez de uno a cuatro años, y nueve de (•uatro
a doce años.
El signo dt&gt; Combe de primer grado lo presentaron 17. dos tuvieron el signo de Combe negativo y en los restantf's dos no se
pudo precisar.
Para clasificar los enfermos a la iniciación del tratamiento y
poder valorar los resultados, se tomaron varios factores en cuenta:
a) Tiempo transcurrido desde la iniciación del cuadro clínico hasta
su ingreso al hospital. b) Severidad del cuadro clínico inicial. e)
Grado de reacción del LCR.

En lo que se refieTe al tiempo transcurrido desdf' el principio
del cuadro clínico hasta la iniciación de la t&lt;'rap~utica, nuestros
enfermos presentaron los siguientes datos:
Días

7

Casos

5

De 7 a 14 De 14 a 21 ¡¡fás de 21
2

7

7

En relación con el cuadro clínico de ingreso lo clasificamos en:
mínimos signos neurológicos, 5 casos; moderados signos neurológicos,
6 casos; severo cuadro neurológico, 10 casos.
30

Fernández, Rodríguez y Glez.

Tratamiento ele 'J'uberculosis

La reacción presentada en el examen de LCR la clasificamos de
mínima en 4 casos, moderada en 12 y muy intensa en 5.
Como se podrá observar de las tres condiciones en que basamos
el pronóstico de nuestros enfermos, un porcentaje alto estaba constituído por casos avanzados.
Tratando de hacer un pronóstico global al ingreso de los pacientes, los clasificamos en tres grupos:
1.-Con franca posibilidad de recuperación, 6 casos.
2.-Con posibilidad de recuperación dudosa, 7 casos.
3.-Sin posibilidad de recuperación, 8 casos.
Queremos hacer notar que cuatro de nuestros pacientes habían
estado sujetos a tratamiento previo de dihidroestreptomicina e hidracida, uno de ellos durante 8 meses en forma intermitente, sin resultado satisfactorio.

Resultado de las Meningitis
Los resultados los hemos catalogado en dos grandes grupos: satisfactorios y no satisfactorios; a su vez los casos satisfactorios los
hemos dividido en dos subgrupos; primero, negativos desde el punto
de vista clínico y de laboratorio, y segundo, ayu&lt;.'llos cuyos datos de
laboratorio son negativos pero que persisten datos clínicos de poca
importancia. Por otra parte los casos no satisfactorios fueron aquellos con grandes secuelas irrecupnables, o que muri&lt;.'ron.
Los resultados globales obtenidos en los 21 casos de meningitis
tuberculosa funon: 11 casos con resultado satisfactorio y 10 no satisfactorio.
Dividiendo los resultados según el pronóstico a su ingreso, que
es como creemos justo valorar la eficacia del tratamiento administrado, obtnviwos lM signientes datos:
En los seis casos con franca posibilidad de r&lt;.'cupera&lt;'ión al
ingreso, se obtuvieron resultados satisfactorios en todos ellos, persistiendo únicamente uno con mínimas secuelas.
De siete casos con posibilidad de recuperación dudosa se obtuvieron 5 resultados satisfactorios, dos de ellos con mínimas secuelas y
dos casos no satisfactorios con grandes secuelas.
Por último de 8 pacientes considerados desde sn ingreso sin
posibilidad de recupf'ración, los resultados fueron pésimos. C'inco de
ellos fu&lt;.'ron dados de alta por irr&lt;.'cuperables df'spués de tres meses
&lt;le tratamiento; los otros tre~ murieron en el st&gt;rvicio.

:n

�Hospital l:niversitario "Dr. J. E. González"

T ratamiento de Tuberculosis

Cuatro de los niños habían estado sometidos a tratamiento de
dihidroestreptomicina e hidracida, tres de ellos durante un mes y el
otro durante 8 meses en forma no continua sin mostrar mejoría a su
ingreso; en dos de ellos continuó el padecimiento su marcha hasta
ser irrecuperables, en cambio en los otros dos el tratamiento de cicloserina e hidracida produjo un cambio clínico muy favorable, especialmente en el niño relatado de ocho meses de tratamiento previo, que
a su ingreso mostraba cuadro clínico avanzado y del cual se obtuvo
un resultado final muy favorable con mínimas secuelas.

caso restante la lesión atelectásica progresó. Creemos conveniente
referir que en dos casos esta complicación se presentó después de 3
meses de iniciado el tratamiento; uno de ellos debida a lesión bronquial ulcerosa y el otro originalmente presentaba adenitis de mediastino.

De las Formas de Localización Mediastinopubnonar
Vamos a mencionar los resultados que observamos sobre los dos
aspectos fundamentales: el cuadro clínico y la evolución radiológica.
En relación con los resultados obtenidos sobre el cuadro clínicer
se pudo apreciar que siendo la mayor parte a su ingreso enfermos
con cuadro clínico francamente activo, su involución fue rápida, pues
en 16 de este grupo al mes se encontraban mejorados para ser asi11temáticos o con escasos síntomas para los tres meses, dos pacientes presentaron empeoramiento en el curso del tratamiento.
Resultados sobre la evolución radiológica:
Lesiones neumónicas; únicamente dos niños presentaron este tipo
de lesión, uno de ellos se solucionó muy rápidamer. te en el curso df'
los 2 primeros meses; el otro fue catalogado de involurión lenta, los
dos casos se consideraron satisfactorios.
Lesiones miliares; también en dos niños que presentaron tuberculosis miliar se obtuvo el mismo resultado que las lesiones neumóniras.
uno de ellos con involución lenta y el otro con iuvolución rápida,
siendo los resultados finales catalogados de safo,.factorios.
Cavernas: tres casos; en uno de ellos, en el cual había fracasado
tratamiento previo de estreptomicina e hidracida durante 5 meses, se
obtuvo el cierre de la caverna a los 3 meses de cicloserina e hidracida.
En los otros dos casos no se obtuvieron resultad0s satisfactorios; U!.10
de ellos con lesión bronquial muy importante y el otro con dos años
de evolución previa con tratamiento irregular.
Ocho casos presentaron atelectasia; se tomó como base para valorar los resultados Pl término de 6 meses de tratamiento. y en Pse
lapso de tiempo se pudieron hacer las siguientes observacio~es: únicamente en tres casos se logró la aereación completa pai;a esta fecha;
en cuatro casos no se logró ninguna aereación o fue mínima• en et

'

Fen1ández, Rodríguez y Glez.

N"ueve casos de nuestra serie presentaron adPnitis de mPdiastino. En esta localización se observaron los mismos resultados
que en la atelectasia; en el primer mes no se observó disminución,
a los tres meses se inicia disminución en 6 de ellos; a los 6 meses
se observó lo siguiente: en tres casos persistió sin rnodifiración la
adenitis y 6 se catalogaron con franca disminución. Prácticamente
en ninguno de ellos se pudo decir que se encontró resolurión radiológica en el término de 6 meses.
Intolerancia
Desde el punto de vista clínico no se apreciaron datos neurológicos o psíquicos achacables a la cicloserina, a pesar de tratarse en
muchos de ellos de meniJJgitis, pues no se observaron cambios en el
carácter, ni aumento de la irritación cortical.
Para estudiar la función renal se escogieron 12 de los 1üños cuyo
,tratamiento había sido prolongado por más de 6 meses y se les practicó química sanguínea y examen general de orina. En la qnímica
sanguínea se hicieron las siguientes observaciones; en 4 casos ligero
aumento de la urea que fluctuó entre 38 y 42 mg. % ; el ácido úrico
y la creatinina ~iempre se conser....-aron dentro de límites normale~.
El examen de orina practicado a estos niños no demostró presencia
de albúmina o glucosa.

Consideraciones
En este estudio de administración de cicloserina en niños tuberculosos, hemos podido recabar las siguientes observaciones:
En relación con la meningitis tuberculosa se obtuvieron resultados muy alentadores con la mezcla de cieloserina e hidraeida. En
los niños que originalmene presentaron pronóstico favorable por la
iniciación temprana de la terapéutica, sin cuadro clínico y de laboratorio severo, los resultados fueron francamente positivos. Asimismo en aquellos casos con pronóstico inicial desfavorable por aplicación tardía del tratamiento o grave ataque del padecimiento los resultados fueron completamente negativos, comparables a los que se pudieran haber obtenido con cualquier otra terapéutica con que contamos en la actualidad.
33

�HospitaJ rniversitario "Dr. J. E. Gouzález"

::\Ierecen especial menc10n los 4 niños con previo tratamiento de
estreptomicina e hidracida, que no habían mostrado resolución, de los
cuales dos llegaron a recuperarse, uno de ellos con 8 meses de tratamiento anterior.
En cuanto a las lesiones torácicas, podemos decir lo siguiente:
las lesiones pulmonares neumónicas, miliares y cavitarias, son muy
pocos los casos para poder valorar los resultados. En cambio en las
adenitis de mediastino y su complicación, la atelectasia pulmonar, la
involución fue lenta sin mostrar ninguna ventaja a los otros antifímicos usuales.

Conclusiones
1.- La cicloserina más hidracida demostró en este estudio ser una
terapéutica de resultados halagadores en su administración en
meningitis tuberculosa en niños.
2.- La administración de cicloserina más hidracida en niños con

meningitis tuberculosa es de muy fácil manejo.

3.- No se observaron datos importantes de intolerancia a la asoeiación de cicloserina e hidracida en los niños estudiados.

Fernáudez, Rodríguez y Glez.

Tratamiento de Tuberculosis

5. LESTER, W. Jr., SALOMON, A., REIMANN, A. F., SHULRUFF, E. y
BERG, G. S. Cycloserine therapy in tuberculosis in humans. Am.
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11. RUBIO PALACIOS, H., KATZ A. F. y RIVERA, M. La Cicloserina
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4.- En dos niños con meningitis tuberculosa que había fracasado el
tratamiento de estreptomicina e hidracida se obtuvieron resultados satisfactorios con el uso de cicloserina e hidracida.
5.- La utilización de cicloserina e hidracida en ninños de adenitis
tuberculosa en mediastino y su complicación la atelectasia pulmonar, no se observaron ventajas en relación con los tratamientos de dihidroestreptomicina, hidracida y P AS.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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3-1

35

�Revisión de Artículos

H.P.A. estaban alterados de 1/5 a
1/2 como may::,r ejemplo de alteración selectiva tubular.

NEFRITIS FATAL EN EL ENVENENAMIENTO ORONICO
CON FENAOETINA

En el estudio de Moshlin de Suecia en 57 casos en 2,420 admisiones ( 24 por mil) de envenenamiento crónico con fenacetina, en nueve
de los cuales se presentó nefritis
intersticial crónica con azotemia
( 4 por mil), cinco de estos pacientes se recuperaron al suspender la
droga con o sin dialisis peritoneal.
En ellos la fenacetina ingerida fué
de 2.7 a 10.9 kgs. entre 5 y 20
años (5 a 20 tabletas diarias) . La
urea en sangre fué de 43 a 260
mgs. %.

Dres. S. E. )fooltev e Ivan B. Smith
Am. J. Med. 28: 127. 19 60.
La fenacetina ingerida por largo
tiempo produce efectos tóxicos de
los cuales el mejor conocido es su
acción sob-re la Hb. a la que transforma en meta Hb. y sulfahemoglobina, proceso muy reversible; la
piel de estos pacientes tiene aspecto sucio gris como si se vieran a
través de una lámpara de mercurio.
Esto se debe a derivados color café de paraminofenol formados en
la degradación de la droga. Los
síntomas que identifican la habituación a la fenacetina son: cefaleas persistentes, debilidad, irritabilidad, psiconeurosis y temblores
constituyéndose un ciclo: el paciente ingiere la droga para curarse
la cefalea y la droga le produce
cefalea.

En los 4 que murieron el total
ingerido fué igual que el anterior
pero la dosis fué de 10 a 25 tabletas diarias y la urea era de 120 a
225 mlgms. %.
Resumió: R. Sillas.

RUPTURA DE UN ANEURISMA INTRAHEPATICO DEBIDO A POLIARTERITIS
NODOSA

En la publicación de Suipler y
Zolinger en 1953 los efectos tóxicos sobre los riñones se manifestaron por uremia fatal, originada por
inflamación crónica y cicatrices
asociadas a destrucción difusa de
tubos contorneados, los vas::&gt;s y
glomérulos no estaban afectados,
había necrosis de papilas; este cuadro se clasificó como nefritis intersticial crónica. Los exámenes de
orina mostraban al iniciarse la enfermedad escasa albuminuria y pocos leucocitos y eritrocitos, la tensión arterial era normal, elevándose
posteriormente.

Dres. E. Gl nsman y Col.
Am. J. Med. 28: 143. 1960.
Se discute el caso de un paciente
de 56 años de edad en el que la
manifestación más importante de
poliarteritis nodosa fué la ruptura
de un aneurisma intrahepático que
obligó a intervenir quirúrgicamente; los hallazgos en la laparatomía
son los siguientes: en cavidad peritoneal se encontraron 2,000 e.e. de
liquido sanguinolento con coágulos; se localizó una lesión en borde
anterior del hígado lóbulo izquierdo de 5 cms. de diámetro que correspondía al sitio del aneurisma.
El post-operatorio se complicó con
oliguria y crisis de "gran mal", falleciendo el paciente. Los hallazgos de autopsia: macroscópicos:

Las primeras manifestaciones del
daño renal fueron: poliuria progresiva, debida a pérdida de la capacidad para concentrar y pérdida de
la depuración de urea. Conforme
progresaba la enfermedad, el metabolismo mineral se alteraba originando un síndrome de pérdida
de sal, nefrocalcinosis y osteoporosis. La depuración de insulina y

37

�Hospital l:"niversitario "Dr. J. E. González"

abdomen con sangre coagulada, hematoma intrahepático que se continuaba con otro subcapsular. Arterias coronarias y aorta; arterioesclerosis. Infartos recientes en
hígado, riñones y páncreas. Arterias hepáticas con nódulos y aneurismas arciforme.

son localizados mientras los extraapendiculares son invasivos no sólo
a ganglios regionales sino a distintos órganos.
El síndrome se manifiesta por
crisis vasomotoras; color violáceo
o rojizo transitorio de la piel, hipermotilidad intestinal y trastornos respiratorios, algunos casos
con fibrosis endocárdica y deformidad valvular.

Hallazgos microscópicos: lesiones
vasculares correspondientes a poliarteritis nodosa "degeneración fil&gt;ronoide y mucoide, infiltr ación
leucocitaria, tejido fibroblástico con
formación de nódulos y aneurismas". Los autores revisan 230
casos de poliarteritis nodosa en los
cuales el 42 % se encontró en las
arterias hepáticas.

Los pacientes con excreción urinaria de ácido 5 hidroxidoindoloacético de alrededor de 200 mlgms.
diarios ( normal de 2 a 9 mlgms.)
son sugestivos de este síndrome,
descartando cáncer de laringe o
tráquea o la ingestión abundante
de plátanos que puede elevar dicha
excreción.

Se han reportado cinco casos
además de éste de hematomas intrahepáticos debidos a poliarteritis
nodosa.

Parece que algunos pacientes
con carcinoide liberan índoles en
forma diferente a la de la serotonina, así se han encontrado excreciones importantes de 5 hidroxitriptofano. El pronóstico no es necesariamente mortal; la causa más
frecuente de muerte es debida a
metastasis.

Resu mió: R. Sillas.

SINDROME DE CARCINOIDE
MALIGNO
Dr. Schnecklotb, R. E. y Col.
Circulation 19: 766. 1959.

Resumió: J. Salazar Dávila.

La serotonina, material vaso-constrictor que se forma durante
1a coagulación o desfibrinación fué
recientemente cr istalizado e identificado como 5 hidroxitriptamina.
-Se le ha aislado a su vez de extractos de mucosa gastrointestinal,
músculo liso, células cromofines,
plaquetas y en tálamo; la serotonina se encuentra ligada a las plaquetas y esto protege a la serotonina circulante de la monoam.inoxidasa. La serot-&gt;nina se forma
a partir del triptófano "Hidroxilación y descarboxilación"; es destruida por la amino-oxidosa y excretada en la orina como ácido 5
bidroxindolacético. Parece que el
carcinoide de las células cromofines del tracto intestinal produce
trastornos solo cuando hay metastasis extensas.
Los

carcinoides

Revisión &lt;lE&gt; A1·tículos

SINDROME DE FALLA
RESPIRATORIA EN NIÑOS
RECIEN NACIDOS
PREMATUROS
Dr. W. A. Bamnan
Pediatrics 24: 194. 1959.

El síndrome de falla respiratoria en niños recién nacidos prematuros se manifiesta usualmente por
fuertes movimientos inspiratorios
pectorales, estertores expiratorios,
dilatación de las alas de la nariz
al respirar, retracción de los espacios intercostales y polipnea. También puede ocurrir cianosis, edema
periférico, alteración en los ruidos
respiratorios, estertores, "oscilación" o movimientos paradójicos de
las paredes del tórax y abdomen.

apendiculares

38

La disnea comienza generalmente
dentro de las primeras 12 horas
después de nacer, y cuando sobreviene la muerte, ésta ocurre usualmente antes de las 40 horas de
edad. Los rontgenogramas del tórax de niños afectados muestran
generalmente un patrón retículogranuloso.

su ausencia estaba asociada a la
muerte en sólo un 10 % de los pacientes. La retracción intercostal
y el estertor respiratorio sirvieron
como las mediciones más útiles de
las fallas respiratorias.
La coincidencia de la falla respiratoria y de la membrana hialina pulmonar sugirió que estos fenómenos estaban interrelacionados.
Además, su incidencia fué mayor
entre los más inmaduros. El hecho que 40 % de esos niños con
disnea y sin tratamiento sobrevivieran es de importancia al evaluar
la terapia para el síndrome de falla
respiratoria.

En un esfuerzo para hacer observaciones cuantitativas de las retracciones, se ideó una forma de
"marcador" con graduaciones de
O a 10. El niño sin falla respiratoria registró O, en tanto que el
niño con disnea intensa registró
10. Los registros de 201 niños
prematuros fueron analizados con
relación a su resultado, es decir,
si vivieron o fallecieron y si se hallal,a presente o no, al hacer el
examen postmortem, formación de
la membrana hialina.

Resumió: G. Garza G.

ACIDOSIS DIABETIOA, V ALORAOION DE OAUSA, CURSO Y
TERAPEUTIOA EN 73 CASOS

Los resultado&lt;: de estos análisis
mostraron que los niños prematuros tenían tendencia a las retracciones con mayor frecuencia a las
6 horas de edad que a las 24 horas,
y que los niños más pequeños tenían una incidencia mayor de retracciones que los niños de mayor
peso. En el estudio de los autores la incidencia de disnea disminuyó de 37 % a las 6 horas de
edad a 19 % a las 24 horas de
edad. Sin emb-argo, de 43 niños
que fallecieron, 33 tuvieron falla
respiratoria la primera vez que fueron observados para ver si tenían
retracciones. La mayoría de estos niños con disnea tenían membranas J1ialinas en los pulmones.
En contraste, sólo uno de los 10
niños sin disnea tuvo membranas
hialinas pulmonares. Desde el
punto de vista de los hallazgos al
hacer la necropsia, 20 de los 21
niños con membrana hialina tuvieron retracciones significativas durante su vida. De aquí que la falla
respiratoria era frecuentemente un
presagio de la muerte por membranas hialinas pulmonares.

A. S. Cohen y Col.
Ann. Int. Med. 52: 55. 1960.

Los autores tratan de hacer un:
patrón para seguir, en el tratamiento del paciente diabético en acidosis severa en el Hospital Municipal
de Boston. Se hace mención especial sobre el peligro de la sobrehidratación por lo que se recomienda el uso de soluciones hipotónicas.
Se revisaron los factores que intervinieron como precipitantes de la
acidosis en 73 casos en los que encontraron: 29 % de diabéticos queno conocían su enfermedad, 27 %
la no aplicación de insulina, un.,
18 % de los casos la infección fué
la causa precipitante; sigue en frecuencia los trastornos gastro-intestinales, alcoholismo agudo, sobrealimentación y causas no determinadas.
Exponen una guía para el manejo
de estos pacientes cuyos puntos
más importantes son los siguientes:
lo. Examen de orina para buscar
acetona y glucosa inicialmente y
después cada hora; la sonda a permanencia en vejiga no debe ser

La disnea de los niños recién nacidos prematuros estaba asociada
a una morboletalidad de aproximadamente el 60 % , en tanto que

39

�Hospital C"niversita1'io "Dr. J. E. González"

utilizada de rutina. 2-o. Extraer
sangre para cultivo, dosificación de
glucosa, CO2, cloro, urea, sodio,
potasio. biometria hemática, tipo
-sanguíneo y pruebas cruzadas; repetir el examen de glucosa y CO2
-cada 2 a 4 horas. 3o. Tomar electrocardiograma inicial.

3. Tratamiento:
B.-Liquidos.
1 . - Una vez iniciada la admi-

nistración de insulina aplicar 1,500 e.e. intravenosos
de solución "A" (contiene
sodio 100 mEq/lto., cloro
60 mEq / Jto., lactato 40 m
Eq/lto.

4o. Tratamiento:
A.-Insulina.
1.-

Inmediatamente después de
completar los estudios iniciales de orina y sangre iniciar tratamiento con 100 a
200 unidades de insulina regular por vía subcutánea.
Ocasionalmente se utilizará
insulina por vía endovenosa
aunada a la insulina subcutánea (sólo si el paciente
está eu shock profundo).

2 .-

Continuar con 50 a 200 unidades, promedio 100 unidades cada hora hasta que el
paciente mejore, después
disminuir la dosis de ínsulina. En las primeras 24
horas se necesita generalmente de 500 a 2,000 unídades.

2.- Solución de glucosa: Cambiar a dextrosa al 5 % en
agua si la glucemia baja de
250 mlgms. (Folin - Wu), o
los exámenes de orina muestran una cruz, o O de glucosuria. Si la acidosis persiste continuar con dextrosa
en agua al 5 % y solución
"B", (contiene 60 mEq. de
sodio, 45 mEq. de cloro, 45
mEq. de potasio, 37.5 mEq.
de lactato y 22.5 mEq. de
fósforo).
Se menciona la aplicación
de potasio, antibióticos y
otras medidas de suma importancia para lograr la mejoría en esta emergencia médica.
Se sugiere la lectura completa de este artículo.
Resumió: S. J. Martínez.

40

ARTE • CIENCIA • FILDSDFIA

�Clásicos Mexicanos

Clásicos Mexica,ws

Sor Juana

Jné6

Je fa Cuz

(1651 - 1695)

Sor Juana Inés de lo Cruz
uno de los personalidades más
interesantes que ha producido
Américo, lleno con su forno el
último tercio del Siglo XVII.
Gran poetisa, presenta en su
vida y en su obro cosas muy
dignos de meditación y de estudio.
En lo falda del Popocotépetl y del lztoccíhuotl, en uno
alquería de cierto importancia
llamado Son Miguel de Nepontlo, cerco de Amecomeco, noció el día 12 de noviembre de
1651 Juana Inés, hijo de un marino don Pedro Manuel de Asboje. quien había llegado un
,.,, _;• - _ -,
oño antes de España y contraído matrimonio con doña Isabel
1
}
Romírez, c r i o 11 o mexicano.
Desde muy pequeño do muestro de grande oplicoción al estudkJ; o los
.'3 años empiezo o leer, o los 5 sobe escribir y o los 8 compone uno loo
en honor del Santísimo Sacramento. Más tarde, en 20 lecciones aprende
latín y al llegar su forno o oídos del Virrey de lo Nuevo Espoño, lo aceptan en palacio como domo de honor.
0

-J

Lo curiosidad científico avosollodoro distingue o esto muier extraordinario. Ingreso o/ convento pensando que de esta manero puede
consagrarse mejor o sus estudios. Sin embargo, cerco del fin de su vida
sus conocimientos en Teología y Filosofía no lo satisfacen, no llenan la
hondura de ese pozo profundísimo que fue su espíritu. Un bue,¡ día se
deshace de todo, vende sus libros, sus instrumentos, y con sólo unos cuantos volúmenes devotos y unos disciplinas se consagro por entero al servicio de Dios.
Una epidemia invade lo ciudad de México; muere en ella Sor Juana Inés de la Cruz el 17 de abril de 1695.
Su extenso 0bro poética
tipo, como sonetos, romances,
cuentan "Los empeños de uno
Narciso". Escribió también un

está contenido en composiciones de todo
/iros, etc.; entre sus obras dramáticos se
caso" y el auto so,_cromentol "El Divino
compendio de armonía musical: "El Co-

42

roco/", y algunas otros obras igualmente importantes que aquí no se mencbnan junio a algunos mós que no han llegado hasta nosotros.
Transcribimos en seguido un comentario de Don Morcelino Menéndez y Peloyo, insuperable maestro de lo crítico españolo: "En el palacio
de lo Virreina, donde fue "desgraciado por discreto y perseguido por hermosa", sufrió a los diecisiete años examen público de todos facultades
ante cuarenta profesores de la Universidad, teólofj0s, escriturarios, filósofos, matemáticos, humanistas, y a todtis llenó de asombro. Su celda en
el convento de San Jerónimo fue uno especie de academia, lleno de libros y de instrumentos músicos y matemáticos. Pero ton continua dedicación al estudio no a f!odos pareció compatible con el recogimiento de
lo vida claustral, y hubo uno prelada "muy santa y muy cándido (son
palabras de Sor Juana}, que creyó que el estudio ero cosa de Inquisición,
y me mondó que no estudiase, yo lo obedecía (unos tres meses que duró
el poder ello mondar} en cuanto o no tomar libro: que en cuanto o no
estudiar obsolufomenfe, corrlv no cae debajo de mi potestad, no lo pude
hacer: porque, aunque no estudiaba en los libros, estudiaba en todos los
cosas que Dios crió, sirviéndome ellos de letras, y de libros todo esta
máquina universo/".
Fue mujer hermosísimo, al decir de sus contemporáneos, y todavía
puede colegirse por los retro/os que acompañan algunos de los primeras
ediciones de sus obras aunque ton rudo y toscamente grabados. Fue
ndemás mujer vehemente y apasionadísimo en sus afectos, y, sin necesidad
de dar asenso o ridículos invenciones románticos, ni forjar novelo alguno
ofensivo o su decoro, difícil era que con tales condiciones de;ase de
amor y ser amada mientras vivió en el siglo. Es cierto que no hoy mós
indicio que sus propios versos, pero éstos hablan con tal elocuencia, y
con voces toles de pasión sincera y mol correspondida o torpemente burlado, tanto mós penetrante cuanto más se destocan del fondo de uno poesía amanerado y vicioso, que sók, quien no esté acostumbrado o distinQuir el legítimo acento de lo emoción lírica podró creer que se escribieron por pasatiempo de sociedad o poro expresar afectos ajenos." . ..
Siguen a continuación, como e;emplo de su obra, tres sonetos y
u,¡ fragmento de la "Respuesto a la muy ilustre 9or Filotea de la Cruz",
corta que Sor Juana escribió al Obispo de Pueblo, Manuel Fernández de
Santo Cruz, quien le escribió con ese pseudónimo:
-/-

Detente, sombro de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
e/u/ce ficción por quien penoso vivo.
Si ol imón de tus gracias olroclivo
sirve mi pecho de obediente ace/0
¿para qué me enamoras lison;ero,
si has de burlarme luego fugitivo?
Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfo de mí fu tiranía:
que aunque dejos burlado el lazo estrecho

45

�Hospital Universita1•io "Dr. J. E. González"

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

RESPUESTA DE LA POETISA A LA MUY ILUSTRE SOR FILOTEA DE LA CRUZ
(Fragmentos)

-11-

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
oomo en tu rostro y tus acciones vía
que con palabras no le persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.
Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía;
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.
Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos
ni el vil recelo tu quietud contras;e
con rombras necias, con indicios vanos,
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre sus manos.
-111-

Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata•
maltrato a quien mi amor busca constante'.
Al que trato de amor hallo diamante·
Y soy diamante al que de amor me Írota•
triunfante quiero ver al que me molo
'
Y mato o quien me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo,
si ruego o aquél, mi pundonor eno¡o,
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo por meior partido escojo
de quien no quiero. ser violento empleb,
que de quien no me quiere, vil despojo.

46

Muy ilustre señora, mi señora:
No mi voluntad, mi poca salud y mi justo temor han suspendido
tantos días mi respuesta. ¿Qué mucho, si al primer paso encontraba para
fil::&gt;pezor mi torpe pluma dos imposibles? E/ primero (y para mí el más rigoroso) es soher responder a vuestra doctísima, discretísimo, santísima y
amorosísima corta . ..

. ..... Prosiguiendo en fo narración de mi inclinación (de que os quiero
dar entera noticio) digo, que no había cumplido los tres años de mi
edad cuando, enviando mi madre a una hermana mía, mayor que yl::&gt;, a
que se enseñase a leer en una de las que /laman Amigas, me /levó a mi
tras el/a el cariño y la travesura; y viendo que fe daban lección me encendí yo de manera en el deseo de saber leer, que engañando, a mi parecer, a la maestra, fe diie: Que mi madre ordenaba me diese lección.
El/a no lo creyó, porque no ero creíble; pero por complacer al donaire,
me /a dió. Proseguí yo en ir y ella prosiguió en enseñarme, ya no de
burlas, ¡::k)rque fa desengañó fa experiencia, y supe leer en tan breve
tiempo, que ya sabía, cuando lo supo mi madre, a quien fa maestra fo
ocultó, por darle el gusto por entero y recibir el galardón por junto: y
yo lo callé, creyendo que me azotarían, por haberlo hecho sin orden.
Aún vive la que me enseñó, Dbs la guarde, y puede testificar/o. Acuérdome que en estos tiempos, siendo mi golosina fo que es ordinario de
oque/la edad, me abstenía de comer queso; porque oí decir que hacía
rudos, y podía conmigo más el deseo de saber que el de comer, siendo
éste tan poderosb en los niños. Teniendo yo después como seis o siete
años, y sabiendo ya leer y escribir, con todas los otros habilidades de
labores y costura que deprehenden los muieres, oí decir que había Universidades y Escuelas, en que se estudiaban las ciencias, en Méiico; y
apenas fo oí, cuando empecé a matar o mi madre con constantes e importunos ruegos, sobre que, mudánd::ime el traje, me enviase a Méjico, en
casa de unos deudos que tenía, para estudiar y cursor la Universidad;
ella no lo quiso hacer (e hizo muy bien), per10 yo despiqué e/ deseo de
leer muchos libros varios que tenía mi abuelo, sin que bastasen castigos
ni reprensiones a estorbarb; de manera que cuando vine a Méjico se
admiraban. no tanto del ingenio, cuanto de la memoria y noticias que
tenía en edad que parecía que apenas había tenido tiempo para aprender a hablar. Em{Jficé a deprehender Gramática, en que creo no llegaron a veinte las lecciones que tomé; y era tan intenso mi cuidado, que
siendo así que en las mujeres (y más en tan florida juventud) es tan
apreciable el adorro natural de/ cabe/fo, yo me cortaba de é/ cuatro
o seis dedos, midiendo hasta donde //egaba antes e imponiéndome ley
de que ~i cuando volviese a crecer hasta allí no sabía tal o cual coso,

47

�Hospital Universitario "Dr. J. E. González"

ARTICULO$ PARA
FARMACIAS Y HOSPITALES

oue me hobío propuesto deprehender en tonto que crecía, me lo hobío
ele volver o cortar, en peno de lo rudeza. Sucedía osí que él crecía,
y yo no sobío lo propuesto, porque el pelo crecía aprisa, y yo aprendía
despacio, con efecto lo cortaba, en peno de lo rudeza; que no me po·
redo rozón que estuviese vestido de cabellos cabezo que estaba ton
desnudo de noticias, que ero más apetecible adorno. Entréme religioso,
porque aunque conocía que tenía e/ estado cosos (de los accesorios hablo, no de las formales}, muchos repugnantes o mi genio, con todo, poro
lo foto/ negación que tenía o/ matrimonio, ero lo menos desproporcionado
y lo más decente que podía elegir, en moferia de seguridad que deseaba,
de mi salvación: o cuyo primer respecto (como o/ fin más importonfe}
cedieron y sujetaron Jo cerviz todas las imperfinenci/las de mi genio, que
eran de querer vivir sola, de no querer tener ocupación obligatoria que
embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros. Esto me hizo vacilar algo en
la determinación hasta que alumbrándome personas doctas de que era
tentación, la vencí con el favor divino, y tomé el estado que tan indignamente tengo. Pensé yo que huía de mí misma; pero ¡miserable de mí!
trájeme a mí conmigo y traje mi mayor enemigo en esta inclinación, que
no se determinar si por prenda o castigo me lo dio el Cielo, pues de
apegarse o embarcarse con tanto ejercicio que la Religión tiene, reventaba, como pólvora, y se verificaba en mí priuatio est appetittus ...

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*PEDIATRIA

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Se invita al H. Cuerpo Médico a concurrir a las
Conferencias que diariamente se efectúan en este
Hospital, de las 13 a las 14 horas.

V

�CLINICA

DE.L

DR .

Ascencio Marroquín
Tobo

ESPINOSA OTE. 620 ESQUINA CON ZUAZUA
TELEFONO

MONTERREY.

3-18-50

N.

L.

VI

1

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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