<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="14626" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/14626?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-24T18:49:03-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="12680">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/354/14626/REVISTA_DEL_HOSPITAL_UNIVERSITARIO_DR._JOSE_ELEUTERIO_GONZALEZ._1961._Vol._7._No._1._Enero-Junio._0002016582.ocr.pdf</src>
      <authentication>50d5eee200e77159487bda1c62743614</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="408692">
                  <text>REVISTA DEL
HOSPITAL UNIVERSITARIO
"Dr. José Eleuterio González"

:\lONTERREY, N. L.
J,~ne ro - J unio de 1961

Volumen VII
:SIDI. 1

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

�tXF'ORlI.ACíOX PAR.A LOR ArTORER:
Se publicarán, de preferencia, aquellos trabajos originales que sean enviados exclusivamente a esta revista. Diríjanse los manuscritos a: Dr. Sergio de la Garza, Revista del Hospital Universitario "Dr. José Eleuterio González", Calzada Madero y Av. Gonzalitos; Monterrey, Nuevo León, México.
Preparación de los manuscritos:-Los trabajos deberán ser escritos a
máquina, a doble espacio y con amplios márgenes. Se deberá enviar el original y no una copia. La primera página del trabajo deberá mencionar el
nombre del autor o autores, sus títulos y la institución en la cual se llevó a
cabo el trabajo. Si el mismo ha sido presentado ante alguna sociedad científica es n:iuy conveniente citar la fecha. Las páginas deberán ser numeradas
y el apelJid·o del autor, aparecer en la esquina superior derecha de cada hoja.
Las citas deberán transcribirse con exactitud, mencionando tanto al
autor como a la publicación.
Las tablas deberán ser escritas en hojas por separado y numeradas,
llevando cada una de ellas un breve título descriptivo.
Las referencias bibliográficas deberán ser escritas por separado, ordenadas alfabéticamente, y luego numeradas en orden consecutivo. Las citas
en el texto requerirán el número bibliográfico cuando el nombre del autor
se omita, o cuando haya varios artículos del mismo autor.
Las referencias de revista deberán incluir en el siguiente orden: autor,
titulo del trabajo, abreviatura del nombre de la revista, número del volumen,
número di! las páginas en que principia y termina, y el año. Si el artículo
ha sido consultado en un extracto, se indicará esto al fin de la referencia
original, añadiendo la abreviatura "extr.", seguida del nombre, volumen,
páginas, y año de la revista que hace el extracto. Las referencias de libros
deberán citar el autor, el titulo del libro, el número de edición, las páginas
consultadas, la casa editora, la ciudad y el año.
Ilustraciones.-Las ilustraciones en blanco y negro se publicarán sin
costo, siempre y cuando no sea su número exagerado. Se harán arreglos
especiales cuando haya un número excepcional de las mismas. En caso de
fotografías, éstas deberán ser claras e impresas en papel brillante, evitando
dentro de lo posible, letras y lineas indicadoras.
El material ilustrativo deberá ser numerado en una sola serie, escribiéndose el número en la parte superior del reverso de cada ilustración.
Los pies de los grabados deberán ser escritos por separado y siguiendo
el mismo orden.
Separatas:-Cada autor tendrá derecho a 10 separatas. Se harán
arreglos especiales cuando un número mayor sea solicitado. Los originales
no seráu devueltos, quedando bajo la responsabilidad del autor lo que en
cualquier articulo aparezca.

L\'FORl\IACTOX PARA LOS SFRCRTPTORES:

Comunicaciones:- Toda correspondencia respecto a suscripciones, anuncios Y asuntos comerciales deberá dirigirse a: Sr. Sigifredo Anzaldúa.
Revista del Hospital Universitario "Dr. José Eleuterio González", Calzada
Madero y Av. Gonzalitos, Monterrey, Nuevo León, México.
Prt-cio:-La revista aparece trimestralmente. El precio de la suscripción pagado por adelantado, es de $20.00 (VEINTE PESOS M. N.) por
volumen anual en la República Mexicana y 2 Dólares en el extranjero.
Números sueltos: $5.00.

fOl'IDO tlNfV&amp;R.• P'AIUO

�REVISTA

DEL

HOSPITAL UNIVERSITARIO
"Dr. José Eleuterio González"
PUBLICACION TRIMESTRAL

CONSEJO

EDITORIAL

Cuerpo de Catedráticos de la Facultad de Medicina
de la Universidad de Xuevo León
DIRECTOR:
Dr. Sergio de la Garza
.AD.:\IINISTRADOR:
Sigifredo .A.uzaldúa

RED.A.CCION:
Dr. ·Angel Martíuez Maldonado
Dr. José Morales Casas
MONTERREY, N. L., MEXICO.
15 DE JUNIO DE 1961

�Enero - Junio de 1961

Volumen VII

Número 1

-

SUMARIO
........- CAR L.........,_ INSTRUMENTOS

l z E I ss I

OPTICOS

PARA ME0ICION Y PRECISION

ING. OIAZ NORIEGA
EDIF, BENAVIDES DESP. 212
TEL. 2-99-29 MONTERREY, N, L

1

La Vonne Hibner Hibbs, B. y González Benavides, J. Epidemiología de la lepra en el Estado de Xuevo León y C'studio de los

casos ~- &lt;'ontactos en Monterrey --------------------------

1

Cantisani, H. M. Obsenacionrs sobre cinco casos de arritmia___

18

Benavides González, J. M. y Cavazos Treviño, E . Zonnlólisis Enzi-

'I

mática Experimental ----------------------------------1

Garza Toba, M.

rn

easo de Ilidroa , Tacnniforme de Bazin__ ___

27
42

�EPIIJEMIOLOGIA IJE LA LEPRA EN EL
ESTADO IJE NUEVO LEON
Dra. Bárbara La Vonne Hibner Hibbs•
Dr. Juventino González Benavides**

SEG l'XJlA

P AR TE

EXl).K'\11 .\ DE LA Ll&lt;;PR.-\ E '.\' EL ESTADO.

Xo hay datos claros sobre el origen de los focos de endemia de la enfermedad de Hansen. ac1ualmente existentes en el Estado de Nuevo León, pero
se ha considerado que desde hace muchos años forman parte del foco nororiental, de este mal, en la República. El censo de la Lepra en México, que
incluyó los casos registrados d&lt;'sde 1930 a 1946, repor tó 59 hansenianos en
Nuevo León (sin precisar su origen) constituyendo una incidencia de 0.097
por mil ( 28). A. Peyri. citado por el Dr. Juventino González Benavides
(en su articulo publicado en 1955: "La Lepra en Nuevo León"). reportó
en 1946 treinta casos de Lepra en Monterrey, y el mismo Dr. González (en
su mencionado articulo) reportó en 1955 treinta y cuatro casos adicionales,
con una incidencia estimada de 0.733 por mil en el Estado.
En realidad, desgraciadamente. nunca se ha hecho un esfuerzo coordi•
nadn para conocer el alcance de la endemia de este mal en Nuevo León. Los
únicos datos existentes sobre la incidencia de la enfermedad en los diferentes municipios. actualmente, son el resultado del empeño que el citado
médico ha dedicado al problema de la Leora durante los diez últimos años,
lo cual implica que los enfermos cenocidos son los que han venido a Monterrey precisamente a buscar asistencia médica o a radicarse en la ciudad.
Otra fuente ,,ue está empezando a aportar algunos datos e¡&gt;idemiológicos. es la que resulla del Servicio Social que desempelian los pasantes de
l\Iediciua en los clistintos municipios del Estado, bajo la jurisdicción de los
Servicios Coordinados de Salubridad. Sin embargo. los frutos obtenidos de
esta fuente todaYia son insignificantes. por dos poderosos motivos. En primer lugar, el desconocimiento general ele este problema, lo que, unido a una
preparación inadecuada de la mayor parte cle los que podían aprovechar las
oportunidades de encontrar nuevos c·asos e iniciar su contra], limita extraordinariamente las posibilidades de un trabajo en este campo. En segundo
lugar, pero de no menor importancia. está el hecho de que la mayoría de
los enfermos con rasgos característicos del padecimiento, conocen o al menos
sospechan el diagnóstico.
Y así, aunque desde hace varios alios no se emplean las medidas coercitivas que aún establecen las Leyes Mexicanas, para controlar a los pacientes lepróticos ( hecho ignorado por muchos de ellos), como están imbuidos
de las fobias ancestrales, psíquicamente traumatizados por el desprecio y
la repugnancia con que otros seres los tratan, y aterrorizados por lo que
han oído acerca de la reclusión forzosa de enfermos semejantes ( durante
toda la vida) en miserables asilos y con la pérdida obligatoria de sus hijos,
etc.. como es de esperarse, se empeñan en disimular su mal el mayor tiempo
posible, y después, ayudados por sus familiares y amigos, eluden desesperadamente todo contacto con la profesión médica, y muy en particular con
las personas relacion adas con Sal ubridad.
•
••

Ttsis recepc:ional de la Dra. Hibner Hobbs.
Del S,rvicio de Dermato:ogía del Hospital Univer..,tario "Dr. J~ Eleirterio CORZález".

�Hos1,ital l"niversitnrio "Hr. J. •~- González"
Estos hechos plantean obstáculos enormes. pero no insuperables, para
llevar a cabo un estudio epidemiológico completo, y establecer el manejo
adecuado de los enfermos. Sin embargo, la meritoria e incesante labor del
médico a que· se ha hecho referencia, ha abierto la puerta para la iniciación
de una lucha integral contra este mal.
A continuación se presenta un mapa del Estado, señalando la localización de la mayoría de los casos conocidos, con datos que fueron recogidos
del archivo del citado Dr. González.

De 68 expedientes que fueron revisados, 5 correspondían a pacientes
que han fallecido. Los r estantes 63 están distribuidos en la siguiente forma:
Cerralvo
C&lt;ilereyta
China
Villa de García
Garza García
San Nicolás de los Garza
Monterrey

8
3

1
1
1
1
48

Veinteséis de ellos son mujeres y treinta y siete hombres, y como el
conocimiento del tipo o grupo al cual pertenece cada caso en particular
es de sumo interés epidemiológico, la clasificación está claramente designada en el mapa, c:&gt;n los signos expuestos a continuación, en los que el
sexo masculino del paciente se indica con una pequeña vertical añadida en
la parte superior del signo.
Hombres
Lepromatosos

Á

Tuberculoides

+

Indeterminados

4'&gt;

Mujeres

•
T

♦

•t -

No clasificados

.,,

Muertoi:t

Lugar de nacimiento de pacientes
que radican en Monterrey:
Lepromatosos
Tuberculoides

6

L::::::..

"'v

v7

Treinta y seis de los enfermos controlados son del Tipo
Jos del Grupo Indeterminado, catorce del Tipo Tuberculoide y
clasificados. Se han añadido dos casos no clasificados que
mente bajo estudio por un pasante de Medicina, en un foco
descubierto en el municipio de Mier y Noriega.

Lepromatoso,
once no están
están actualr ecientemente

NOTA: Cuando no se pude, determinar, por algunas circunstancias
(falta de datos) el sexo, se indicó con el signo sin la pequeña
vertical.

2

�Hospital "Cniversitario "Dr. J. E. González"

Capítulo II.

CASOS Y CO~TACTOS EX )10:\'TERREY
Para esta parte del presente trabajo, se tomaron los nombres y direcciones de los hansenianos en Monterrey, registrados en los archivos de
la consulta privada del Dr. Juventino González Benavides. Luego se buscó
a cada uno de los enfermos. Estas visitas al domicilio del paciente tenían
múltiples fines: investigar la duración y la constancia del tratamiento sulfónico y sus resultados ( estados reaccionales, regresión de las Lesiones,
recaídas, etc.), ver las condiciones de higiene y el modo de vida de los
enfermos, conocer el número de contactos verdaderos (convivientes), especialmente niños, y evaluar siquiera superficialmente su estado de salud,
animar a los pacientes y sus familiares, estimularlos a volver a la consulta
dermatológica para la evaluación de su progreso, y proporcionar sulfonas,
vitaminas, antibióticos, antihistamínicos, tratamiento antiparasitario, etc.,
según las necesidades de los pacientes y sus contactos.
A continuación se expone, en forma muy abreviada y esquemática, los
resultados obtenidos. Se tomaron los datos de 51 pacientes (cuatro enfermos privados, bien controlados, no fueron incluidos en esta encuesta, por
motivos especiales). De los buscados se encontraron veintidós, tres han
fallecido, y el domicilio actual de los 26 restantes se desconoce. (Véase
Lámina 6).
Algunos de los enfermos de este último grupo han abandonado la ciudad, según informes, ótros asisten irregularmente a la consulta, pero la gran
mayoría simplemente han dejado de atenderse por períodos variables de
meses hasta seis años. Quince de estos enfermos son de tipo lepromatoso,
seis no son clasificados, uno es del grupo indeterminado y cuatro son de
tipo tuberculoide. (Ver Lámina 7). Es evidentísimo que una gran parte de
este grupo de enfermos representa un peligro constante para sus convivientes, por el hecho de que no se les lleva control terapéutico y sanitario
peligro que aumenta a medida que progresa su enfP.rmedad y se deterior¡
su estado g~neral. Varios factores contrib-uyen a tal "pérdida" de pacientes,
pero los prmcipales son sin duda su bajo nivel de cultura médica, unido a
su apatía frente a su padecimiento, a su desidia y a su fatalismo.
Cuando se considera que a estos defectos de carácter personal, se suman las dificultades con que se enfrentan los enfermos para encontrar un
médico capacitado para manejar su caso integralmente, así como la ausencia de un centro adaptado para este manejo, pues no se cuenta en el Estado
de Nuevo León con una Institución adecuada al respecto, resulta prolijo
tratar de buscar explicaciones a la pérdida de los hansenianos.
La entrevista con los veintidós pacientes encontrados, reveló, no obstante, varios datos de interés. Todas las personas, enfermos o familiares,
al encontrarse con un individuo desconocido en la puerta de su casa, mostraron varios grados de desconfianza, desde una reserva cautelosa, hasta
recelo y temor. En un caso fue menester volver hasta tres veces a buscar
a una paciente, y enfatizar, en cada ocasión, que la visita se hacía de parte
del dermatólogo que la está atendiendo, y que no tenía relación alguna con
los Servicios Coordinados de Salubridad; nunca fue posible averiguar las
bases para esta reacción por parte de los familiares de la enferma. Sin
embargo, con la explicación de que el motivo de la visita era que constituía
una parte del trabajo del especialista que los atiende, se logró vencer este
primer obstáculo, y en el transcurso de dos o tres visitas, los pacientes y
sus familiares mostraban confianza y ya no regateaban su cooperación.

La \Tonne y Gonzále'L Benavides

Epidemiología de la Lepra

de tipo lepromatoso, uno es del grupo indeterminado, y ocho son del tipo
tuberculoide.
En el cuadro de la Lámina 9, se exponen los datos pertinentes a cada
caso: su clasificación (lepromatoso nodular o difuso indeterminado, y
tuberculoide fijo o reacciona!), el aparente tiempo de evolución del padecimiento, la duración del tratamiento y su regularidad, la higiene del medio
que rodea al paciente, su nivel social y su clasificación sanitaria, o sea si
está infectaute o no. Para evaiuar el estado de higiene, se tomó en cuenta
el ta.m.añ.Q....Y _la_cQnstrucción de la casa d~l e_nfermo, su lo.Ga-~a~ié-a, •1 servicios sanitarios, el aporte de agua, si el lavado de la ropa del paciente
es común con el del resto de su familia o no, si los utensilios son de uso
común o no, si el enfermo duerme en cama aparte o con otros miembros
de su familia, etc. Se designó a la higiene como buena cuando la casa
era de material con piso de cemento, adecuadamente ventilada, con servicios
sanitarios propios, agua adentro, el lavado de ropa aparte, utensilios aparte
y cama individual para el enfermo; se tomó como mala cuando la casa era
de madera, con piso de tierra, pequeña, mal ventilada, con retrete común
de una vecindad, agua a variables distancias de la casa, etc. El nivel social
refleja las condiciones económicos del paciente, con referencia particular
a la calidad de su alimentación, atuendo personal, capacitación, etc. El
número de contactos verdacleros (convivientes) de los once casos infectantes, es de cincuenta, y algunos pacientes, que viven en vecindades, están
en relación estrecha con numerosas personas, niños y adultos.
En la gráfica de la Lámina 10, los contactos están tabulados según
sus edades. En el grupo de O a 4 años, hay trece niños; en el de 5 a 9,
diez (dos criaturas del primer grupo y dos del segundo, están en contacto
íntimo y continuo con dos hansenianas infectantes); en el grupo de 10 a
14 años hay cuatro contactos y en el de adultos llegan a 23. Todos ellos
tienen parentesco directo o indirecto con el enfermo o su cónyuge. Diez
niñ:&gt;s y siete adultos dependen económicamente del paciente con quien viven.
Todos los convivientes mayores de catorce años, son aparentemente sanos,
con la excepción de los de una familia, en la cual la madre y una hija adulta
son hanseniauas. Los niños sufren grados variables de desnutrición; tres
tenían ascaridiasis. comprobada por el ballazs;o de los parásitos expulsados;
tres presentaban lesiones pequeñas, circunscritas, únicas, en miembros superiores, correspondientes probablemente a "ti nea corporis"; uno tiene "tinea
capitis", y seis sufren rinitis crónica y habrá que ordenar se les practiquen
análisis para saber el origen de la misma. Ninguno presenta lesiones dermatológicas características de la enfermedad de Hansen.
Se adjunta, al final de las mencionadas Láminas 6 a 10, que se anexan
al terminar este capitulo, un plano de la ciudad de Monterrey, en donde se
puede observar la distribución de los casos indicados, clasificados convenientemente (se repiten los signos empleados para el mapa de Nuevo León
expuesto al final del rapítulo anterior), e indicando así mismo el sexo de
los enfermos, por medio de la pequeña vertical en la parte superior del
signo, para señalar los enfermos del sexo masculino.

Como se puede ver en los esquemas de la Lámina 8, este lote de
enfermos está constituido por once hombres y once mujeres; trece son

4

5

�La Vonne y Gonzál~ Benavides

Epidemiología de la Lepra

Hos11ital l"uiversitario "Ur. J. E. Gonzálea"

ó
os

'0

óa,
..,o
HJSTORtAS CLINICAS REVJSAJ)AS.

Pacientes con domicilio desconocido.

51.0 %

Pacientes ya fallecidos.

7.5 %

Pacientes encontrados.

41.5 %

s::

s...

nS

so
...
""
..;¡

~

..,
Q)
Q)

'O

....s::

Q)

.....o

ó
os

'0

Q)

~

'0

:§

os

"'...

-;;

6
o

z

lllll] ~

~

:::s

Q)

.o
:::s
E-1

□

ó

eo
o

~

8
(/)

r;¡¡
A

...o
...o
.....,,..

,;
os
s::

~

·s

o
A
z
oo

-al

..;¡

(/)

raa:

E-1

z
élc.,¡
~

¡l.,

Lámina 6.

6

7

�lf

PACIEN'rl~S FJN'CONTR ADOS.

1,:1

i...
~

2.
&lt;

~
s=

:!.
Q

11-

7

,a

1

1~

1

~
e,:,

:1 ■

1

:11
21
o•

□

1

n

■

1

■

1

Q

n

1■

1

■

-e

1

1

1
1

Lámina 8.

D

gi

=
N

~

;;'

N:

Lepromatoso.

Indeterminado.

Tuberculolde.

TABl'LACIO~ DIJ: DA'l'OS f,;OBRti; LOS ENFEUMOS .b:N'l'REVIS'rADOS.

CASO
No.
1

2
3
4
5

6
7
8

9
10
e.e

11

12
]3
14
15
16
17
18

19
20
21
22

CLASIFICACION
L
L
L
L
L
L
L
J,
L
L
L
L

Nod.
Nod.
Nod.
Nod.
Nod.
Nod.
Nod.
Nod.
No,!.
Nod.
Nod.

T,

(?)

Dif.

lnd.
T Fijo
T F ij o
T Fijo
T Fijo
T Rene.
T Fijo
T Fijo
T Fijo

TIEMPO DE
EVOLUCION
6
11
8
14
4
2
5
12
7
20
9
5
2
¡¡

5
7
3
2
2
3
2
2

años
afíos
afíos
años
afíos
ai'los
aftos
aílos
al\os ( ? )
aftas (?)
afíos (?)
años
afios
ai\os
afíos
afíos
ni'los
años
meses
afios
afíos (?)
afíos (?)

SlJLFONOTERAPIA
DURACION
REGULARIDAD
5 y 1/ 2 aftos
1 año
2 años
2 afios
2 ai'los
1 afio
2 aftas
G afíos
2 afíos
2 afios
6 años
G meses
5 meses
8 meses (?)
3 meses
3 meses
3 meses
l afio
1 semana
6 meses
3 meses
3 meses

Buena
Buena
Buena
Buena
Mala
Buena
Bu ena
Buena
Mala
Buena
Buena
Buena
Duona
Mala
(Curado)
(C urado)
(Cur ado)
Bu ena
Buena
(Curado)
(Curado)
(Curado)

HIGIENE
Buena
Mala
Buen a
Mala
Mala
Buena
Ma la
Malá
Mala
(Asilado)
Buena
Mala
Mala
Buena
B uena
Buena
Mala
Mala
Buena
Maln,
Maln,
Mala

1

NIVEL
SOCIAL

INFECTANTES

Medio
Bajo
Bajo
Rajo
Bajo
Medio
Bajo
Bajo
Bajo

No
Sí
Poco
Sf
Sí
Poco
Poco
No
Sí
Si
No
Sf
Sí
No
No
No
No
No

Medio
B:iJo
Bajo
Medio
Medio
Medio
Bajo
Bajo
Medio
Bajo
Bajo
Bajo

'i
~
~

o·a
...,
$&gt;

~

...

;,

i:"
~

1,:1

~

i:"
;,
~

ª
~

'&lt;

( ?)

~

No
No
No

=
~

Q

gí

ti,

Lámina 9.

~

1 ;

&lt;
¡s;
~

fil

�La \ 'onne y González Renavides

Epidemiología de la Lepra

Hospital Cniversita.rio

":D:_:r~-~;s:_·_F=:U: _._G
~ o_n_:r..a
_·_i_ei_
z•_•_______________
CapítuJo III.

HISTORIAS CLl.NICAS.
Con objeto de puntualizar algunos de los problemas con que los enfermos se enfrentan, y las dificultades que tiene el médico para manejarlos,
se presentan a continuación los resúmenes de varios casos que al respecto
parecieron los más característicos .

....
....

Caso No. 1.-Mujer de 37 años, casada, de regular ilustración ya que
cursó hasta secundaria inclusive. de clase social media, sus contactos
son el marido y tres hijos y no se le conoce el caso antecedente. Hace
seis años notó manchas eritematosas y anestésicas en las extremidades. Un estudio serológico prenatal resultó positivo. Al final del
embarazo, la paciente sufrió una reacción lepromatosa severa. Recibió tratamiento adecuado para la misma y luego sulfonoterapia. El
cuadro cedió lentamente, dejando algunas zonas anestésicas en las
extremidades superiores e inferiores, sin ningún otro r esiduo físico.
Su serología es negativa. Todos sus contactos fueron examinados en
forma completa hace 3 ó 4 años, con resultados negativos. La paciente está baciloscópicamente negativa desde hace unos años, observa
medidas higHnicas adecuadas y toma dosis profilácticas de Avlosuffon con regularidad. Sin em!J.argo, vive con e! temor de la posibilidad
de una reca!da, y la angustia de estar ocultando siempre este antecedente patológico.

1

o
....

el,
[al

E-&lt;

z
&lt;
E-&lt;
o
[al
r..

z....
00

o00
&lt;
o
a, ri,

,o

[al

LOi::i
o!

A
00

o

E-&lt;

o

&lt;
E-&lt;

zo
o

.... ri,

•º
oll'l

o!

.

•

.

• '

. .. .

.

Lámina 10.

10

• .

.

.

Casos Nos. 4 y 5.-Mujer de 49 años, viuda, de regular ilustración
pues cursó hasta segundo de secundaria inclusive, de clase social
humilde, con 2 bijas y 4 nietos que viven con ella; su caso antecedente fue probablemente su madre. Se inició su padecimiento hace
14 años en forma insidiosa, porque las lesiones fue ron enmascaradas
por quemaduras de primero y segundo grados, que la paciente sufrió
en la cara, las extremi&lt;iades y el tórax en este tiempo. Dos años
después presentó reacciones serológicas positivas. Hace 4 aiios, una
de sus bijas desarrolló la enfermedad: con motivo de un embarazo
presentó una reacción Jepromatosa que !levó al diagnóstico de su
caso y a la iniciación de s u tratamiento con sulfonas. Después de
algunos meses, la bija logró convencer a su madre de que debía
atenderse. Así fue como, después de 12 años de evolución que han
prociucido amiotrofias y mutilaciones acentuadas. esta paciente inició
y ha seguido con regularidad la sulfonoterapia, con marcada mejoría
general y una disminución de su infectividad. Después de un año
y medio de tratamiento sulfónico regular, la hija estaba asintomática
y sus lesiones habían regresado casi completamente. Pero vol.ió a
em barazarse, y cuando su marido lo supo, la abandonó haciéndole
perder su Segur.:&gt; Social. Por ello no volvió a consultar al especialista que la estaba atenciiendo, y por iniciativa propia suspendió su
Avlosulfon. Permaneció bien el curso del embarazo, pero unos 15
días después del parto sufrió una recaída clínica de s u padecimiento.
En la actualidad, su estado general es malo y está muy deprimida,
pero se logró convencerla de que iniciara otra vez la sulfonoterapia,
y de que volviera a consultar a l dermatólogo para el manejo de su
caso. Las condiciones higiénicas de esta familia son sumamente defectuosas. su condición económica es precaria y llega a desastrosa;
hay 4 niños menores de 10 años en íntimo contacto con estas dos
enfermas.
Caso No. 9.- Mujer de 54 años, clase social humilde, vive con el esposo
y tiene contacto estrecho además con su hija y seis nietos a través
de visitas frecuentes y prolongadas. Su padecimiento tiene unos 7
de ev;:ilución. Cuando empezó a tomar sulfonas, hace 4 años. tenía

11

�Hospital Universi tario "Dr. J. E. González"

múltiples úlceras en miembros inferiores y tronco. Con sulfonoterapia continua durante dos años, estas úlceras cicatrizaron y la paciente se sintió bien. Pero se convenció de que las vitaminas y la
sulfona estaban haciéndola engordar, y las suspendió de "motu propio". Pesa actualmente unos 100 kilogramos, sus piernas tienen un
aspecto elefantiásico, con múltiples cicatrices y a lgunas úlceras tórpidas, una de las cuales, que se encuentra en la cara anteroexterna
de la pierna derecha, mide de 12 a 18 centímetros; la enferma sufrió
una fractura de esta pierna hace un año, y considera que esta ú lcera
es una complicación de la misma. Con este enfoque de su problema,
está siendo tratada. por el Seguro Social. Reh-umr·HFmenrenfe reiniciar·
la sulfonoterapia, porque "no quiere engordar".
Caso No. 12.-Hombre de 36 años, casado, clase social humilde, con
5 niños y 5 adultos convivientes y caso antecedente desconocido.
Notó los primeros slntomas de su enfermedad hace cinco años. Inició
la sulfonoterapia hace 6 meses. La dosis fue aumentada a intervalos
de 15 días hasta 300 miligramos por día. El enfermo, en su desesperado anhelo de curarse más pronto, a menudo tomaba hasta 500
mgm. por día. Pero en vez de mejorarse empeoró, haciéndose adinámico. anoréxico, extremadamente pálido, etc. Después de suspender
la su lfona y r ecibir dos transfusiones de 500 e.e. d e sangre y preparados antianémicos y fortal ecedores, el paciente se ha restablecido
y probablemente va a poder seguir tomando la sulfona, e n dosis más
apropiadas.
Aparte de los casos arriba citados. de hansenianos y sus contactos en
Monterrey, que presentan los problemas más característicos, cabe hacer notar
que los pacientes de esta enfermedad, atendidos por el Instituto Mexicano
del Seguro Social, han tenido ciertas dificultades ( de tipo burocrático, podría decirse) en el manejo de sus casos. Dos enfermos fueron enviados en
dos o tres ocasiones a clínicas diferentes a la que les correspondía, y luego,
sólo por su propio criterio, consideraron que estaban curados..... y afortunadamente no se equivocaron. Otros dos. al encontrar cerrada en dos
ocasiones la clínica dermatológica donde se habían acostumbrado a atenderse, quedaron desconcertados y no Yolvieron a buscar consulta; corresponden también, providencialmente, a casos tuberculoides actualmente curados. Pero estos incidentes no siempre son tan benignos, porque a veces
suceden con casos lepromatosos. Debe tomarse en cuenta también que un
diagnóstico errado puede crear serios problemas, como señala e l siguiente
caso, &lt;1e una señora diabética, que al iniciar la sintomatología de la enfermedad de Hansen , hace unos meses. fue examinada por varios médicos de
diversas especialidades, y recibió tratamientos diferentes hasta que se produjo un estado reacciona[ que se confundió con erisipela y la llevó al dermatólogo, quien hizo e l diagnóstico correcto y estableció e l tratamiento
con sulfonas: la paciente, lógicamente, no tiene en su terapéutica la confianza que es de desearse, porque no ha podido decidir todavía a quién creer.
Por último, es conveniente señalar otro caso, en Cadereyta Jiménez,
Nuevo León. Es un hombre de 30 años, de clase social humilde, sin convivientes y sin caso antecedente conocido. Su padecimiento empezó hace 10
años. con lesiones en piel y ser ología positiva. Ha recibido tratamiento
antiluético (arsenicales, bismuto, penicilina) repetidas veces, desde que sus
reacciones serológicas resultaron positivas. Hace tres años vino a Monterrey
para curarse. En e l Hospital, el médico que lo vió le dijo que "tenia lepra
e n la sangre" y gue "ahí no se podía atender esta enfermedad" . Con tal
información s iguió buscando dónde atenderse. En un dispensario recibió
inyecciones de Promin cada tercer día durante seis meses. Mejoró temporalmente, pero luego el mal siguió su curso, y el paciente volvió a ir de
consultorio en consultorio. Hace dos meses inició tratamiento con Avlosulfon, ahora con muchas esperanzas de poder aliviarse.

Lo anteriormente indicado enfatiza, sin duda, la urgencia de tratar de

12

La \'onne )' González Benavides

Epidemiología de la Lepra

controlar mejor, con sentimientos más humanitarios y con un ánimo más
libre de prejuicios y bie n apegado a los principios de la nobilísima profesión
del médico, este mal, que bien controlado y vigilado ve desminuir sus
problemas y llega hasta a casi no tenerlos ni constituirlo para la sociedad,
pero que descuidado pu ede tener horribles consecuencias sociales, psicológicas, etc., tanto para los pacientes como para la sociedad humana en general.

Capítulo IV.
RESUMEN Y CONCLUSIONES.
En este trabajo se han presentado, lo más brevemente posible, los
datos generales del cuadro nosológico de la Lepra o Enfermedad de
Hausen, o sea: su definición, terminología, datos históricos, distribución geográfica mundial en sus aspectos más importantes ( con incidencias de 60.01 por mil o más, de 20.01 a 60 por mil, y de 6.01 a
20 por mil, así como en México y particularmente en l\'uevo León,
donde las incidencias varían de O. a 2.5 por mil), y además, la etiología, la patogenia, la clasificación moderna, los cuadros clínicos, los
estudios paraclínicos, el diagnóstico diferencial, el pronóstico y el tratamiento integral de este padecimiento. Y aparte, de una revisión de
sesenta y ocho exp edientes de hansenianos, archivados en un consultorio particular, se presentaron los datos de su clasificación, sexo y
distribución en el E stado de l\'uevo León. Por último, se reportaron
los resultados de nna encuesta hecha sobre los cuarenta y ocho pacientes del grupo u1dicado, que radican en Monterrey.
La Lepra, preferentemente llamada enfermedad de Ilansen, constituye un problema de salud pública serio en todos los pafaes que
tienen zonas endémicas. ~léxico es uno de ellos, con una endemia
calculada en 50,000 enfermos, distribuídos en tres focos. Desde el
advenimiento de la sulfonoterapia, en 1946, la lucha contra esta enfermedad ha avanzado notablemente en el foco principal, que es el ceutroccidental. l\'uevo León forma parte del foco nororiental de la endemia, en l a República, pero su participación en la lucha sanitaria contra
esta enfermedad es muy débil. Es menester que se haga un esfuerzo
coordinado en este Estado, para reconocer el problema, difundir los
conceptos actuales, estudiar la endemia, y establecer un centro eon
personal médico y social debidamente entrenado para manejar a los
enfermos atacados por el mal de Ha11sen. Para ello se sugiere lo
siguiente.
I.- Para descubrir nuevos casos y establecer firmes bases epidemiológicas :
A.-Preparar a todos los pasantes de medicina, con objeto
de aprovechar la oportunidad de r ealizar importante papel en la formac.ión de las bases para establecer una lucha
integral contra la Lepra, estatuyendo

13

�--------------------

La \ 'onne y González Brmwides

E¡,idemiología de la Lepra

Hospit~tl Cniversitario "Dr. J. E. González"

----

l . - Que los conceptos modernos de su patología sean
ii1corporados en el Curso de Patología de las Enfermedades Infecciones, en la Facultad de Medicina;

BIBLIOGRAFIA

2.- Que al considerar este cuadro nosológico dentro de
la espe~ialidad de Dermatología, se dé mayor énfasis
a la aplicación de los conocimientos de la Patología
en la Clínica.
3.- Que los aspectos sociales y el lugar que ocupa este
padecimiento entre los problemas de salud pública,
se expongan en el Curso de Higiene y Medicina Preventiva.

!.- "Acción Contra la Lepra. Un esfuerzo de la iniciativa privada'" .-Asociación Mexicana de Acción Contra la Lepra, A. C.; México; 1954.

B.-Qne todos los médicos tengan en mente la posibilidad de
drscubrir un nuevo caso entre sus pacientes.

5.-Brown, J. A. K.; Short, G. M.; Blenska, \"\'".- "The Leprosy Tuberculosis Relationship".-East African l\1edical Journal: Vol. 34, No.
7, pp. 339-348; 1957.

11 .-Para evitar que los enfermos se pierdan, ayudarles a resolver
sus problemas y enseñarles la higiene elemental del caso:
A.- Entrenar algunas trabajadoras sociales en los conceptos
fundamentales de la Leprología, con particular enfoque
desde el punto de Yista de salud pública, y sus repercusiones psíquicas y sociales.
B.-Inieiar gestionrs teudirntrs a la modificación. conforme
a los modernos conceptos de la Enfermedad de Hansen,
de los reglamentos sanitarios y leyes que se refieren al
caso, así como una adecuada publicidad de dichos modernos conceptos.
IlT.-Para coordinar los esfuerzos y efectuar el manejo integral
de cada caso :
A.-Que la iniciativa priYada sea atraída y estimulada a
cooperar en el establecimiento de un centro, cuya finalidad será proporcionar las facilidades para el drsarrollo
de la gran variead de labores de este tan amplio y fértil
campo, que ofrece múltiples oportunidades para despertar la iniciativa.
B.- Estimular la originalidad en la investigación y aplicación, respecto a la enfermedad que nos ocupa, de la l\'.Iierobiología, la Inmunología, la Fisiología, la Terapéutica
Médica, la Cirugía Preventiva y Reparadora, la Fisioterapia, la Medicina Preventiva, la Rehabilitación, la Sociología, la Asistencia Infantil, etc., etc.

2.-"Avlosulfon (Diamino-difenil sulfona) en e l Tratamiento del Mal de
Hansen".- Imperial Chemical Industries (Export) Ltd., México;
Xochicalco No. 195, México, D. F.; pp. 1-8.
3.- Bergel, M.- "Mecanismo de la Actividad Antileprótica de las Sulfonas".- La Semana Médica; Vol. 3, No. 4, pp. 164-171; 1957,
4.-Bouzas, A.-"Leprous Iritis with Hypoyon".-American Jaurnal of
Ophthalmology; Vol. 44 , No. 3, pp. 401-406; 1957.

6.-Brown. J. A. K.; Stone, M. M.-"Tuberculoide Leprosy in Identical
Twins".-Leprosy Review; Vol. 29, No. 1, pp. 53-55; 1958.
7 .-Cochrane, R. G.-"Leprosy Its Challenge and Hope" .-Revised Edition;
pp. 1-40; L. T. A. Robinson Limited, London, S. \Y. 9; 1953.
8.-Cochrane, R. G.- "\\,~e Can Conquer Leprosy".- Reprinted from The
Rotarían Magazine for January; 1959.
9.-Cochrane, R. G.- "Leprosy in Korea".- An Address before a Conference called by the Korean Civil Assistance Command, at Seoul,
April 21; 1955.
10.-Convil, J.; Reyes, O.; Kerdel, F.-"Disseminated Anergic American
Leishmaniasis. Report of three cases of a type clinically resembling Jepromatous leprosy".-A. M. A. Arch. Dermat.; Vol. 76,
pp. 213-217; 1957. (Abstract, International J. Leprosy; Vol. 26,
No. 1; 1958).
11.- Davey, T. F.- "The Treatment of Leprosy with diphenyl thiourea compound, SU-1906 (DPT). A report on expanden trials in Nigeria.
I. A second report on the progress of the pilot tria!, with a review
of the findings in expanded trials'".- Leprosy Rev.; Vol. 29 ,
PP. 25-3 6; 1958. ( Abstract. Iuternational J. L eprosy; Vol. 26.
No. 3; 1958).
12.-De Souza Araujo, H . C.-"Eficacia da vitamina E nas amiotrofias
leprosas".-Arq. mine iros Leprol.; Vol. 17, pp. 110-113; 1957.
(Abstract, International J. Leprosy; Vol. 26 , No. 2; 1926).
13.- Doull, J. A.-"Leprosy".-Deparement of Medicine and Surgery VETERANS ADMINISTRATION TECHNICAL BULLETIN TB 1098. Washington 25, D. C., pp. 1-18; 1954.
'
14.-Escalona Pérez E.; García Pérez, M.; López Núñez, G.- "Dermatología: Lo Esencial para el Estudiante·'.-México, D. F.; 1954.

La persistencia de focos de esta enfermedad, o más bien, la respuesta rlel pueblo frente a este problema, se considera como el termómetro más fiel para medir el nivel de su civilización. Por ello
resulta anacrónico que una ciudad tan adelantada, industrializada y
con centros médicos tan modernos, cunas de la enseñanza y del progreso, se ignore y desprecie tan sei-io problema, que está a su alcance
enfrentar y resolver definitivamente en unos cuantos años.

16.-Galea, J.; Bonnici, E ..,--"Leprosy in Malta".-Leprosy Review; Vol.
28, No. 4, pp. 139-147; 1957.
17 .-Garrett, A. S.- "Hyalase ( Hyaluronides) Injection for lepromatous
nerve reactions".-Leprosy Rev.; Vol. 27, pp. 61-63; 1956.
(Abstract, International J. Leprosy; Vol. 25, No. 3; 1957).

14

15

15.- Fite, G. L.- "Brie f Chronicle of Leprosy".-pp. 1-4. U. S. P. H. S.
Hospital Carville, Louisiana, U. S. A.; April 22; 1969.

�La. Voune y Go117,áJe,i; Bem1vides

Epidemiología de In Lepra

Hospital Universitario ••Dr. J. E. González"
18.-Gay Prieto, J.-"Nuevas Orientaciones en la Lucha Antileprosa".Anales de la Real Academia Nacional de Medicina; Vol. 74, No. 1,
pp. 63-89; 1957.
19.-González J.-"La Lepra en Nuevo León".-El Médico; Año 5, No. 5,
pp. 28-32 y 74; 1955.
20.-Himsworth, H.-"Sumarising Speech".-East A.frican Medica! Journal;
Vol. 34, No. 7, pp. 403-408; 1957.
21.-"La Lepra: un Mal Bíblico que ha sido vencido por la Ciencia".--Mañana; No. 713, pp. 46-50; Abril 27 de 1957.
22.-Leiker, D. L.-"The Mononucleosis Syndrome in Leprosy Patients
Treated with Sulfones".-lnternational Journal of Leprosy; Vol.
24, No. 4 (2 Parts, Part. 1) pp. 402-403; 1956.
23.-Meyer, W. H.--"History of Leprosy in Louisiana".-pp. 1-7 (Presented
at the Seventyfifth Annual Meeting of the Louisiana State Medica! Society; New Orleans, May 3, 1955); U. S. Public Health
Service Communicable Disease Center, U. S. Departement of
Health, Education and Welfare; Atlanta, Georgia, U. S. A.
24.-Meyer, W. H.-"The Control of Leprosy".-U. S. P. H. S., Communicable Disease Center, U. S. Departement of Health, Education,
and Welfare; Atlanta, Georgia, U. S. A.

34.-"Tbe Sulfone Treatment of Leprosy".~Louisiana Departement of Public Health, Dívision of Preventive Medicine; pp. 1-4; Jan. 1952.
35.-"They Banished a Ghost".-American Leprosy Missions, Inc.; 156, 5th.
Ave., New York 10, N. Y., U. S. A.; pp. 3-27.
36.-Ugalde Valenzuela, R.-"Un Año en el Centro Dermatológico de Salvatierra y Algunas Consideraciones sobre la Lepra en el Estad-O
de Guanajuato".-Tesis, U. N.A. M.; 1955.
37.-Wilkinson, F. F.; Colombo, C. V.-"Nueva Experiencia con Hialuronidasa Intraneural en Lepra".-Leprología · Vol. 1 pp. 68-71 ·
1956.
,
,
'
38.-Wilkinson, F. F.; Brusco, C. M.-"Acción de un inhibidor de la anhidrasa carbónica en las neuritis hansenianas".-Leprologia; Vol.
1, pp. 75-76; 1956. (Abstract, International J. Leprosy; Vol. 25,
No. 4; 1957).
39.-Wolcott, .~· R.; R?ss, H.-"Laboratory Aids in the Diagnosis of Le11rosy .-fmer1can Journal of Medica! Technology; Vol. 21, No. 5 •
(Reprmt) 1955.
'
40.-"World Dis~ribution of L~prosy".- (World chart) Prepared by che
American_ Geograph1cal Society; Lithographed b,y National Process Co. m U. S. A.; Broadway st. 15Gth. Street, New York 32
N. Y., U. S. A.; 1953.
'

25.-Muir, E., Chairman; Dreisbach, J. A., Secretary.-"Report of the Medica! Committee of the International Christian Leprosy Conference" .-Lucknow, India; pp. 1-8; Nov. 1953.
26.-Phillips, G.-"New Hands".-Reprinted from World Outlook, 150 Fifth
Avenue, New York, N. Y.
27 .-"Recent Advances in the Chen10terapy of LEPROSY with Diaminediphenil sulfone" .-Bi&lt;1dle, Sawyer and Co.. Ltd.; 4, Grafton
Street. London, W. l; 1951.
28.-Rodríguez, R. O.-"La Lepra y los Niños".-Tesis, U. N. A. l\L; 1949.
29.-Ross, H.- "The Blood in Leprosy: Morphology Chemistry, Immunology.
A Review".- Reprinted from Leprosy Briefs, publisbed by the
Leonard Wood Memorial (American Leprosy Foundation); 1955;
6: 21-23, 26-47.
30.-Rojo Echevarría, E.-·'Tratamiento de la amiotrofia leprosa con vitamina E (Reporte Preliminar)".-Bol. Soc. Cubana Dermat. y
Sifilogr.; Vol. 13, pp. 25-30; 1956. (Abstract, International J.
Leprosy; Vol. 26, No. 2; 1958).
31.-Schaller, K. F.; Serie Ch.-"Neurofibromatosis Recklinghausen. Lepra
Lepromatosus".-Ztschr. Hautu. Geschl.- Karnkb; Vol. 22, pp.
10-12; 1957. (Abstract, International J. Leprosy; Vol. 25, No.
3; 1957).
32.-Smith, D. T.; Martin, D. S.; Conant, N. F.; Beard, J. W.; Taylor, G.;
Kobn, H. l.; Poston, M. A. (Revised by: ).- "Zinsser's Textbook
of Bacteriology" .-Ninth Edition; pp. 4 O4-411; Appleton-Century-Crofts, Inc.; New York, U. S. A.; 1948.
33.-Staffieri, J. J.; Fernández, J. M. M.; Carboni, E. A.; Tomasino, P. O.;
Berli, Rñ R.-"Consideraciones sobre el Estado Endocrino en la
Enfermedad de Hansen".-Anales de Cirugía; Vol. 22, No. 3,
pp. 181-186; 1957.

16

17

�OBSERVACIONES SOBRE CINCO CASOS DE
ARRITMIA
Dr. Humberto M. Cantisani. *

Los trastornos del ritmo constituyen un lote importante de los
problemas que el cardiólogo enfrenta a diario. El cuidado en la interpretación de los trazos con arritmia compensa al observador con uu
conocimiento más amplio de los mecanismos involucrados en ella y lo
gratifica con un manejo adecuado del problema en cuestión. Las
bases de esta interpretación radican en el conocimiento del electrocardiograma en las arritmias, el dominio de los hechos más importantes de electrofisiología del corazón y Ja habilidad en el examen
sistemático del trazo (Katz).
En el presente artículo se hace la presentación de cinco casos interesantes de arritmia, observados por el autor. Uno corresponde a
una disociación aurículo ventricular por interferencia. Otro es de un
bloqueo sino-auricular. Los demás pertenecen a los bloqueos aurículoventriculares complicados.
Caso 1.-F.l\I.II. Masculino. 70 años. Cardiopatías luética y coronaria. Digitalizado. El trazo muestra (Figura 1) inicialmente dos

Francisco )lénclez. 70 años. Digitalizado (Acylanid 0.2 mg. diarios) . Cardiopatías luética y coJ·onaria. YIII-5-60. Consulta de
Ca1•diología. Hospital Guiversitado. Derivación I (las tres fütimas
son registro contínno). Uisociación A-Y incompleta (por interfeferencia A-Y), con arritmia y bradicardin sinnsales y una extrasístole Cll)'a morfología semeja BRDHH (ventricular izquierda).
Figura 1

*

Asistente al Servicio de Cardiología del Hospital Universitario.• Profesor de Patología Cardiorrenal en la
Facultad de Medicina de la U. N. l.· Trabajo realizado en el Servicio de Cardiología del Hospital Universitario.

�Hospital l;uiversitario "J)r.•J. E. González"

Observaciones sobre cinco l!l1sos de Arritmia

latidos conducidos por ritmo sinusal con bradicardia. La tercera P
no es conducida (P-R de 0.09") por interferir con un latido ventricular
con ciclo de 1.08' (más corto que el anterior que es de 1.12") y morfología semejante a los dos anteriores. El siguiente latido ventricular
tiene un ciclo de 1.04" y se empalma con la cuarta P. Irrumpe un
latido con QRS de 0.13", prematuro y parecido a un complejo con
bloqueo de rama derecha del haz de llis -ex:trasístole ventricular izquierda- y reaparece un latido sinusal y al cabo de 1.13'" un complejo
de morfología igual a los dominantes, siguiendo inmediatamente al cual
se nota el fin de la onda P en turno.

~inismo, a la auscultación revela (Figura 2) agrupac1011 de latidos
smusales de tres en tres. El ciclo sinusal correspondiente a la pausa
que separa los grupos, mide 1.24'' (algunos se acortan en 0.02 a 0.04"
1~ que se considera despreciable si se toma en cuenta que puede habe;
cierto grado de arritmia sinusal}. El ciclo sinusal que precede a la
pausa e~,más corto que el c~ue la s~gu~; en otras palabras, hay una
acel~rac10n del roarcapaso smusal s1gmendo a la pausa. Finalmente
e~ ciclo de la pausa dura menos que la suma de dos cualesquiera
c1cl?s cort_os. Tal disposición descubre un mecanismo de bloqueo sinoaul'lcular mcompleto, con fenómeno de ·wenckebach, y respuesta auricular al 4 por 3.

De ahí en adelante y hasta la primera mitad de la tira inferior,
se establece una disociación aurículo-veutricular, con ciclos ventriculares de 0.84 a 1.23" y latidos de morfología similar a los sinusales,
y ciclos sinusales que varían de 0.88" a 1.00". La segunda mitad de
la tira inferior revela la vuelta al ritmo sinusal con aceleración de
este marcapaso a ciclos de 0.72". En resumen, tenemos: (1) bradicardia sinusal en el principio, seguida de (2) arritmia sinusal ~- (3)
disociación aurículo-ventricular por interferencia del marcapaso sinusal con el nodal a nivel del tejido de unión aurículo-ventricular (sin
capturas ventriculares). Se destaca el hecho de que la frecueneia
sinusal y la del nodo tienden a igualarse, y eso es lo que lleYa a producir la interferencia de ambos estímulos en el tejido A-Y: el siuusal
no pasa a los ventrículos por hallar refractario dicho tejido merced
a la activación iniciada en el nodo, y a su vez el im¡mlso nacido e~1
éste no puede activar retrógradamente a las aurículas por haberse
activado ellas con el estímulo sinusal. En estas condiciones se mantiene la disociación mientras exista un equilibrio de frecuencias de
ambos marcapasos. Pero si un estímulo sinusal llega a la unión A-Y
a su salida de la fase r efractaria, logra pasar a los ven trie u los ( captura ventricular).

Cantisnni H. 1\1.

En efecto, la pausa contiene al estímulo sinusal bloqueado a su
salida del seno. El siguiente estímulo es conducido a aurículas con
un tiempo óptimo. El terc~ro es conducido con tiempo aumentado
respecto _al segundo. El cuarto sufre un retardo mayor que el tercero,
pero el mcremento de aumento en el tiempo de conducción S-A es
menor respe~to al terce~·o que el de é:;te r esp ecto al segundo: por eso
ha?' acor~am1ento del c1~lo sinusal. El quinto estímulo se bloquea y
.as1 sucesrvamente se repite la secuencia descrita.
Xotemos el valor del electrocardiograma para aclarar la naturalez~ de la arritmia en este :sp_e~imen, ~i~erenci~ndo un bloqueo
A-V de _seg~.md? grado (cuyo s1gmflcado chmco reviste seriedad), de
una arntm1a smusa~ ( en la que las transiciones de los ciclos largos
a los cortos son mas graduales), y de las extrasístoles auriculares
bloqueadas.
El bloqueo sino-auricular se debe generalmente a un aumento del
tono vagal. A menudo se trata ele bloqueo incompleto y transitorio.
Se le r eporta como efecto digitálico en la mayor parte· de los casos
pero también como causado por quinidina o problema infeccioso. S~

Por otra parte, si el nodo aumenta su frecuencia notablemente
por eucima de la sinusal, podrá activar a las aurículas por YÍa r etrógrada y se constituirá un ritmo nodal: aurí{'ulas v Yentrículos se
activan por el estímulo nacido en el nodo ( a difer~ncia de la disociación en la que los ventrículos se activan por el nodo y las aurículas
por el seno). Fi1lalmente, si el seno acelera su frecuencia de descarO'a
acaba con el marcapaso uodal destruyendo su estímulo en formació1~
al pasar por el tejido A-V y se vuelYe al ritmo sinusal.
La causa fundamental de esta arritmia es la depresión de la actividad sinusal. debida a una hiperactiYidad vagal de la que es responsable en buena parte la digital. rna caufla contribuyente es cierta
aceleración del automatismo del nodo. El significado clínico de la
arritmia es esencialmente benigno, pues en sí no es manifestación de
intoxicación digitálica, no obstante que en su género intervenga el
efecto yagotónico de la droga.
Caso 2.-B.~I. de G. 30 años. Femenino. :Xo Digitalizada. Yal,ulopatía ]llitral compensada.-"Cn trazo solicitado por encontrar trige-

Sra. Bertha B. de González. Xo Digitali7x'lda. Nov.-17-59. D~rivación I contímm.
Figura 2

20

21

�Hospital Universitario "Dr. J. E. Gouzález"

estima que más que un bloqueo entre el tejido sinusal y el resto auricular, se trate de una detención del estímulo dentro de aquél (comparable a un bloqueo A-V), pues resulta difícil aceptar la existencia
de una zona de bloqueo suficientemente extensa para rodeal.'e a toda
la estructura sinusal.
El bloqueo sino-auricular incompleto no reconoce significado clínico serio. Se le puede corregir con atropina o efedrina, y aún con
el simple ejercicio. Los casos de bloqueo completo dan lugar a síncope
y a síndrome de Stokes-Adams.

Caso 3.-F.L.L. :Masculino. 29 años. No Digitalizado. Infarto de
cara diafragmática en evolución. Se dió quinidina O.SO g. la víspera
del día en que se tomó el trazo (Figura 3) -pues se pensó en arritmia
por extrasistolia en la auscultación-. Hay agrupación de los latidos
ventriculares de dos en dos y de tres en tres. La frecuencia sinusal
es regular, 100 por minuto (ciclo de 0.60"). La morfología de los
QRS que cierran a los ciclos largos -con duración uniforme de 1.03"-es algo distinta de la que los QRS que cierarn a los ciclos cortos- que
duran uniformemente 0.70"-. Los P-R correspondientes a los latidos
dominantes se hallan entre 0.20" y 0.34" y los inmediatos a los latidos
aberrantes varían de 0.05" a 0.16". Es pertinente que aquéllos pertenecen a estímulos sinusales conducidos a los ventrículos con cierto
retardo, adoptando la estructura del W enckebach, y que los de menores de 0.12" no corresponden a tiempos de conducción A-V, sino
que representan mera coincidencia en los tiempos de activación de
aurículas y ventrículos, coincidencia debida a una interferencia de
impulsos -sinusal y nodal- a nivel de la unión aurícu1o-ventricular. En
apoyo de este punto de vista podemos aducir: (1) el hecho de que el
latido ventricular con P-R corto cierra a un ciclo uniforme de 1.03"
y (2) que la morfología de su QRS es algo diferente a la de los QRS

Felipe López Lópe'L. 29 años. No Digitalizado. Quiniclina: ayer
0.80 g. y bay 0.60 g. ill-17-60. D2 contínna: bloqueo A-V de
2o. grado tipo \\7enckebach-Luciani y escapes nodales.
Figura 3

22

Observaciones sobre cinco casos de AITitmia

Cantisani H. ;\[.

dominantes -conducidos- lo cual encuentra explicación inmediata en
el uso de vías preferentes de activación ventricular por los estímulos
que se inician en el nodo.
Esta interpretación se resume en dos mecanismos fundamentales
asociados: un bloqueo aurículo-ventricular de segundo grado con fenómeno de Vvenckebach y respuestas ventriculares al 3 po; 2 y al
2 por 1, al que se agregan escapes nodales con disociación A-V por
interferencia en cada uno de ellos.
Queda por aclarar la presencia de los P-R mayores de 0.11" correspondiente a los latidos abenantes. Es improbable que se trate
de latidos sinusales a causa de (1) y (2) ya discutidos. Pueden explicarse suponiendo que el estímulo sinusal que precede a la P en cuestión
(mismo que cae durante la repolarización del latido ventricular conducido inmediato anterior) no resulte efectivamente bloqueado sino
que penetra incompletamente en el tejido A-V, prolongando así su
fase refractaria de tal modo que el estímulo siguiente no sea conducido o lo haga con retardo (como es el caso actual), permitiendo
que antes descargue el nodo. Es decir, que nuestra hipótesis se basa
en,el fen~meno de la conducción oculta (concealed conduction) del
estunulo srnusal precedente, y responsable de que el sio-uiente uo sea
conducido con un P-R óptimo.
º
La posible objección de que la aberrancia de los latidos con ciclo
de 1.03" se deba a superposición de la onda P queda deshecha observando a aquéllos con P-R de 0.16''.
'
~aturalmente que en la interpretación ofrecida, queda implícita
cierta alteración del automatismo nodal -frecuencia de 58 por minuto
para este caso- la cual no es improbable dado el estado inflamatorio
en ~os t~j~d?s. A-V P?r. el infarto fresco, y si se comprende que la
dosis qmmdm1ca admm1strada no basta para deprimir el automatismo
del nodo. De paso se consigna la importancia del electrocardioo-rama
para definir el tipo de arritmia y evitar el error de continuar dando
quinidina en este ejemplar de bloqueo aurículo-ventricular.

Caso 4.-M.L.P. Femenino. 19 años. Digitalizada. Cardiopatía de
Lupus Sistémico. La figura 4 ofrece un trazo contínuo de D II. Encontramos una frecuencia auricular de 124 por minuto reo-ular. Los
dos primeros latidos ventriculares tienen un P-R de O.ÍS'' ~l primero
y de 0.23" el segundo; pueden considerarse como latidos sinusales con
bloqueo A-V de segundo grado tipo I (fenómeno de Wenckebach).
Luego aparece un latido prematuro con morfología de bloqueo de rama
que sigue inmediatamente a la inscripción de la P en turno; su ínter:
pretación depende de la posible relación o falta de relación entre la
activación auricular y la ventricular en dicho latido: en el primer
caso se trata de una extrasístole ventricular con fenómeno de suma
y en el segundo, de una extrasístole nodal con interferencia A-V
transitoria y conducción ventricular aberrante; el primer caso es
difícil de aceptar por el hecho del bloqueo A-V antes reconocido pues
se espera un tiempo P-R mayor de 0. 2 3" para un complejo conducido
23

�Hoi,""})itnl L'niversitario "Dr·. J. 1&lt;;. González"

Observaciones sobre cinco casos de Arritmia

C:mtisani H. l\-1.

------------ --------------------

(en el caso apenas lega a 0.08'') y un latido de suma con un P-R de
apenas O.os·· en presencia de trastorno de conducción A-Y exige mayor
aberrancia y duración del QRS prPmaturo; en favor de la segunda
interpretación está la semejanza del QRS prematura a un bloqueo de
rama derecha en un latido que cierra un ciclo notablemente más corto
que el inmediato anterior lo que explica la aberrancia de conducción
intraventricular. La cuarta onda P no es conducida a ventrículos a
pesar de ocurrir en un tiempo normalmente excitable del tejido de
unión ~\-Y: hay bloqueo y no simple intnferencia, en esa región. La
quinta P se interrumpe en su inscripción por un QRS algo diferente
a los conducidos: empasta la rama asce11dente de la R, el punto J se
hunde ~, el RS-T dibuja una concavidad superior. La sexta P cae al
final de la repolarización del QRS aberrante y aparentemente no es
conducida ya que la siguiente P interfiere con un QRS semejante al
inmediato anterior. En adelante se repiten estos acontecimientos durante seis ciclos ventriculares, uotándose que los intervalos P-R fluctúan entre 0.10" y 0.13". La P nfimero 18 es conducida a ventrículos
con un P-R de 0.26" y su QRS se asemeja a los dos primeros. La 19
cae en plena repolarización del latido conducido y se bloquea. La
20 es conducida con P-R de 0.17" y luego aparece un bloqueo A-Y de
segundo grado, tipo JI, al 2 por 1 hasta el final, observándose parecido del último QRS con las latidos ventriculares dominantes.

o yuxtaposición de actividad auricular y ventricular independiente
una de la otra -interfer&lt;:'llcia- no obstante que los haya hasta de 0.18''
( como es el caso del último complejo del trazo), porque si hay bloqueo
A-Y de segundo grado el P-R subsecuente a una P bloqueada puede
llegar hasta 0.2 0" -:,.T el nodo puede descargar antes de que le llegue
la activación de la P en cuestión.

Si se examina atentamente el trazo, se ve que el ciclo de los latidos
dominantes es de 1.00" ( cou variante de 0.02" en dos de ellos) y que
su aberrancia ( empastamiento de R, ensanchamiento del QRS, hundimiento de RS-T) no muestra reciprocidad con el intervalo P-R (efecto
de acordeón: a menos P-R más aberrancia).

Caso 5.-P.A.A. iiasculino. 43 años. Xo Digitalizado. Infarto de
cara diafragmática en evolución. Probable infarto autiguo septal.La Figura 5 corresponde a trazo contínuo de D III. Frecuencia sinusal
de 108 por minuto, regular. Ciclos ventriculares largos de 0.96" (excepto el quinto, con 0.98") y cortos de 0.82" a 0.93". Morfología uniforme de los QRS, descontando las variaciones por superposición de
onda P y posicionales por rPspiración. Se observan latidos ventriculares con P -R de: 0.10'' (2, 7, H, 21), de 0.2~" a 0.28'' (4, 9, 11, 16,

El resultado de este examen torna improbable que los latidos en
cuestión correspondan a un mecanismo de preexcitacióu ventricular
(\\T.P.,Y,), y sugi&lt;:&gt;re su origen nodal, explicándose la aberrancia por
el uso de Yías preferentes ventriculares en la activación que nace en
rl nodo. Entonces, los P-R correspondientes a los latidos en cuestióu,
no npres&lt;:&gt;ntan tiempos de conducción A-Y, sino mera superposic-ión

Así es que nos hallamos ante un bloqueo A-Y de segundo grado
roruplitado por eseapes nodales "!,' disociación por interferencia A-Y,
ésta incompleta puesto qne rxiste una captura veutricular -la onda P
número 20 es conducida con P-R de 0.17"- siguiendo a la que se reinstala ritmo sinusal con bloqueo A-Y al 2 por l.
Finalmente, como el ciclo del último latido ventricular es de 1.00''
es mu? probable que sea un ei-cape, a pesar de su P-R de 0.18'' ( de
acuerdo con las razones antes expurstas).
La asociación bloqueo A-Y más aceleración nodal, es frecuente
en las miocarditis con tratamiento digitálico, pudiendo colegirse un
efecto tóxico del fármaco. Tal fué la conclusión a que se llegó en
el caso que nos ocupa, J en consecuencia se ordenó retirar la digital,
desapareciendo la arritmia en el transcurso del siguiente día con persistencia de bloqueo A-Y de primer grado.

liaría Luisa ,Palomo. 19 años. Digitalizada. , TIIl-19-59.
Cardiopatía de Lupus Sistemático. Servicio de Cardiología
Hospital l.'niversitario.

Pedro Aguirre Alemán. 43 años. Xo Digitalizado. VIIl-17-60.
Infarto Miocárdico en evolución. Servicio ele Cardiología.
Hospitnl t'niversitario.

Figura ·4

Figara 5

24

25

�Hospital Cniversitario "Dr. J. E. González"

18 y 23), de 0.:1:4'' (6, 13 y 20). Los demás no manifiestan relación
A-V pues la P se produce inmediatamente antes del comienzo del
QRS (3, 5, 10, 12 , 17, 19 y 24). Estas medidas revelan desde luego
un bloqueo A-V de segundo grado, con variaciones de los tiempos de
conducción que paree.en seguir cierto orden. Sin embargo, hay que
dar cuenta de la naturaleza de los latidos sin relación A-V manifiesta
-mismos con ciclo de 0.96"- y de las variaciones en P-R.
La posibilidad más inmediata es que los latidos problema sean
ectópicos por un nodo acelerado a frecuencia de 62 por minuto. Esta
hipótesis invalida el carácter supuestamente conducido de los latidos
con P-R de 0.44" cuyos ciclos son de 0.96", y satisface las variaciones
de los P-R-entre 0.19" y 0.28" considerando a sus QRS como capturas
ventriculares cuyos tiempos de conducción A-V son recíprocos al intervalo R-P precedente (o sea que a mayor R-P menor P-R). Conforme
a esta hipótesis el trazo se interpretará como una disociación A-V
por interferencia, con capturas frecuentes. Sin embargo, el hecho de
existir con frecuencia auricular francamente superior a la ventricular,
aunado al de encontrar ondas P que no son conducidas aunque ocurren
bien después de concluída la repolarización del complejo ventricular
precedente, obligan al diagnóstico de bloqueo A-V de segundo grado,
ya que una simple interferencia no explica estos dos hechos capitales.
En consecuencia, hay que tomar en cuenta ambos mecanismos para
explicar la arritmia: disociación A-V, que complica a un bloqueo A-V
ele segundo grado como alteración fundamental.
En favor de la aceleración del nodo, se halla el estado inflamatorio del tejido por la evolución del infarto fresco; la regularidad
de los ciclos supuestamente nodales; y el fenómeno de interferencia
con la actividad sinusal durante la descarga nodal. En contra se
tierw la falta ele aberrancia definida de tales complejos ( como el"
frecuente en los latidos nodales por el empleo de vías preferentes de
conducción ventricular) ; la falta de acción digitálica (la asociación
de bloqueo A-V con aceleración de un marcapaso subsidiario involucra
corrirntrmente un efecto digitáli&lt;:o) y la discrepancia del ciclo de
0.98" (aunque esto último no invalida la hipótesis nodal por haber
a veces discretos cambios en la frecuencia de descarga de dicha estructura) .
La figura 6 muestra un corto trazo de VF del mismo paciente,
tomado minutos antes de precedente. Se constata la misma frecuencia
auricular y ventricular que en el trazo arriba analizado, pero sin
relación P-R fija ( aunque la tira es demasiado corta para aseverarlo) .
Probablemente existen aquí los mismos mecanismos, aunque con
mayor grado de bloqueo A-V pues se advierte una disociación A-V
completa, al menos durante el tiempo que dura el registro.

26

ObS('rvaciones sobre cinco casos de Arritmia

Cantisaui H. )1-.

VF

Pedro Agu_in·~ A_lemán. 43 años. Xo Digitalizado. VIll-17-60.
Infarto )Iioca1·d1co en evolución. Servicio de Cardiología.
Hospital t:niversitario.
Figura 6

BIBLIOGR ..\FIA
Katz L .N. Y Uick A. Clinical Electrocardiouraphy.
0
Lea anc: Fcbiger. 1956.

THE ARRYTHMIAS.

Langendorf R. Y Pick A. APPROACH TO THE INTERPRETATION OF
COMPLEX ARRYTHMIAS. Progress in Cardiovascular Diseases. Vol. II
No. 6. Grune and Stratton. 1960.
'
Hoffman B._F. Y Cranefield P.F. ELECTROPHYSIOLOGY OF THE HEART
Me Graw-H1ll. 1960.
·
P!ck A. _ABERRANT VENTRICULAR CONDUCTION OF ESCAPED BEAT8
C1rculation 13:702, 1956.
~-

�ZDNULOLISIS ENZIMATICA EXPERIMENTAL *
Dr. Jesús M. Benavides González"

Dr. Ezequiel Cavazos Treviño.

En Abril de 19:58, Barraquer presentó en la Real .Academia de
Medicina de Bareelona, con el carácter de comunicación preliminar,
un trabajo que tituló: "La Zonulólisis Enzimática". procedimiento
de tipo bioquímico, qur produee la lisis ele la zónula. facilitando con
esto, la extracción de la catarata, útil. sobre todo, en zónulas resistentes.
Esta comtulicación despertó un gran interés y han aparecido desde esa fecha, numerosos trabajos publieados en diferentes revistas
de la especialidad. l'nos de ellos son trabajos sobre experiencia de
extracción de catarata de humanos, otros; emplt&gt;ando la A. Q. T.,
"in vivo" e ''in vitro", en animales, (monos, conejos, bovinos, cordero, chivo, etc .)
Todos los trabajos experimentales han llevado como finalidad,
eontestar una serie de preguntas que se han venido suscitando con
motiYo del empleo de este nuevo procedimiento y que han ido paulatinamente aclarando una serie de dudas. En seguida enumeraremos
algunas de dichas preguntas:
a).- ¿Es realmente la A. Q. T., una substancia lítica de la zónula?

b) . - ¿ Cuál es el sitio de la lisis o de la rotura de la zónula cuando
esto se logra ?
e).- ¿Produce o no alteraciones, a corto o a largo plazo la A. Q. T.,
en otras estructuras endo-oculares?
el).- ¡,Disminuye la resistencia de la cápsula cristaliniana la acción

de la A. Q. T.?
e).-¿, Altera el proeeso de eicatrización de las heridas córneo-esclerales o eórneo-corneales?

*

Trabajo Presentado en el Y Congreso Xacional )le:xkano ele Oftalmologfa celebrado en )lé1·icla, Ync., clel 6 al 10 d e marzo de 1960.

*'~

Profesor de Oftalmología de la Facultad de ) ledicina de fa Universidad
de X nevo León.

�Zonulolisis Enzimática Experim ental

Hosp ital l."niversitario "Dr. J. E . González"

f).- ¿Disminuye en su resistencia la solución de A.

Q. 'l'., los mate-

riales comm1mente usados para suturar, catgut, seda, etc.)?
Aún cuando parece perfectamente demostrada la acción de la
A. Q. T., '"in vitro" e "in viYo", sobre ojos de animales, en relación
&lt;·on su acción lítica sobre la zónula lo que permite la extracción :fácil
de la lente, hemos querido realizar algunas experiencias, cuyos resultados constituyen esta modesta cooperación al V Congreso Mexicano
de Oftalmología.
La A. Q. T., es un enzima proteolítica de acción semejante a la
tripsina; se obtiene del páncreas de ternera por activación del quimotripsinógeno mediante tripsina. Al igual que la tripsina cri,;;talizacla, es una enclopeptidasa y está dotada de acción :fibrinolítica y
proteolítica. La A. Q. T. tiene una más amplia capacidad proteolítica
que la tripsina, debido a que actúa también como exopeptidasa, hidrolizando aminoácidos externos que tienen un grupo amínico libre
(aminopeptidasa). Tiene también acción esterásica sobre distintos
ésteres como los del ácido fenil acético. Al parecer, posee también
acción desmolásica en algunos tipos de estructuras moleculares.
PRIMERA EXPERIENCIA:
Se practicó en nueve ojos de conejo, extracción del cristalino,
empleando en todos ellos Sol. de A. Q. T., al 1 por 5,000. (En algunos,
Sophitrase y en otros Quimotrase.- (Gráfica No. 1).

Benavides G. y Cavazos T.

TECNICA :
Anestesia general con Sol. acuosa de Kembutal, por vía endoveno,;;a. Separación de los párpados con suturas y por medio de un
anillo metálico. Localmente se había instilado previamente gotitas
de Atropina al 1 % y de Fenilefrina al 10% . Se abre cámara anterior
con queratomo y tijnas, se colocan tres puntos previos, córneo-esclerales con seda virgen.
Se practicó w1a iridectomía periférica, en seguida se hizo una
irrigación: con A. Q. T., con una cantidad Yariable desde 2 cms. cúbicos, hasta 5 cms. cúbicos como máximo; en 6 de ellos, en una sola
irrigación; en tres, se practicaron dos irrigaciones. De inmediato se
hizo la toma de la lente en unos casos con el erisifaco de Bell y
en ótros con la pinza capsular cruzada, tardando como tiempo total
para completar la extracción, un promedio de 5 minutos. De estas
nueve extracciones, una fue extra-capsular, accidental, y las ocho
restantes fueron de tipo intra-capsular. En tres no se perdió vítreo,
m 5 hL1bo pérdida de vítreo y en una hubo hernia de vítreo y hemorragia abundante en cámara anterior.
En estas experiencias no se empleó ningún anticoagulante, ( con
excepción del Xo. 9, en el cual se empleó citrato de sodio), la toma
se practicó de inmediato ~' en seguida se intentó la extracción.
SEGUNDA EXPERIENCIA:
Re emplearon para esta prueba treinta ojos recién enucleados
de macho cabrío jo"en, (cabrito), a cada uno de ellos se le quitó la
cómea y al iris se le practicaron cuatro incisiones radiales. (l&lt;"ig. :Xo.
1 y Fig. X o. 2). Inmediatamente se pasó un punto de s utura por el
polo posterior y se eoloearou invertidos, colgando cada uno de ellos,
dentro de un tubo probeta adecuado. (Fig. l'\o. 3). Quince de ellos
8erni-sumergidos en A. Q. T. al 1 por :'5,000, y los 15 restantes como
testigos, srrni-snmergidos en solución salina fisiológica. Se les col ocó
dentro dr la estufa a 37 Gcls. C. Se hicieron observaciones sucesivas,
frec·uentes, siendo transcritos sus resultados en la gráfica que exponemos. (Gráfica Xo. 2). En ella hemos expresado en figuras, el grado

31

�Hospital rniversitario "D1·. J. E. Gon7..ález"
- - - -- - - - - -- - - - - - - -- -

*

Bena,'Í&lt;lE's G. y Ca\•azos T.

.¼

.$&gt;

u

Zonulolisis Enzimática ExperimE'ntal

"

Fig. No. 1).-Se aprecia el quE'ratomo entra1ulo en cámara anterior
de un ojo &lt;le cabrito, uúcinndo la eliminación de córnea e iris.

Fig. No. 3).---0jo de cabrito sin cón1E'a y sin 1r1s, colgado por sn
polo posterior, con la mitad inferior s umergida en solución de
A. Q. T.

G

13.~.%
n

f&amp;/1%

Fig. Xo. 2) .-Se observa nu ojo de cabl'itO E'n el cual se ha practicado la elimina cióTI d el iris y dE" fa córnea.

:32

,33

•·

�Benavicles G. y Cavazos T.

Hospital 1.."niversitario "Dr. J. E. González"

Zonulolisis .E nzimálica FlxJ)erime-ntal

de caída de la lente;

a través ele la incisión del limbo )' de la iridectomía periférica, se
introdujo la cánula lagrimal. in)'&lt;'eíándosr rn cámara posterior, un

&lt;'11

la segunda, la lente sr insinúa !igt'rarnente

hacia abajo y la c·onsideramos el primer grado de luxaeión; la tercera
es u11 grado mc'is ¡¡yanzado, en que el cristalino se ha desprendido
t:a-,i l'II su totalidad. p&lt;'ro i-;e mantiene i-;njeto por algún punto; y la

c·uarto de c-c. de un lado y otro cuarto dr ec. en el otro lado. Esta

l'Harta. c•uando el cristalino se ha desprendido totalmente ~· hc1 eal'lo

misma maniobra se realizó en trrs ocasiones con intervalos de rinco
minutos; durante los intermedios, los ojos permanecieron en la estufa

al fondo de la probeta.

a ;37 Gds. C.

Dl bl•mo~ sPiialc11· que dt•spu(,s de, tres horas dr obserYac·iíin. c;n

En tn•s de estos ojos. la irriirncióu fu&lt;' con solución salina fisio-

tubos l'onte11ie11do sohH'ión de A. Q. T., los líqnidos presentaban un
color 11egruz&lt;·o ob:-curo. mientras tos tnbos testigos permaneeían trans-

lógica, C'n tres c-on solución ele 8ophitrasp al 1 por 1,000 en suero
fisiológieo. y en los últimos tres se• usó solución al 1 por 1,000 de

parl'11tc•s. (Figo. Xu. -1).

(iuirnotrase en supro fisiológico.

A los ,·rüite minutos de practicada la primera irrigación, se les
extrajo el&lt;' la estufa, se quitó la córnea. r al iris se le practiearon
c-uatro incisiones radiales, ( iridotornías), (li'ig. Ko. 5) . Durante estos
tiempos pudo obs&lt;'rvarse (flle el cristalino se abombaba notablemente,
s&lt;:&gt; tomaba esferoidal, la pupila aún antes de haeer las iridotornías se

J,'ig. Xo. 4).-0cho tubos 1&gt;robeta ronteniendo igual número de
ojos de cabrito ¡neparados en la forma antes descrita. Los :, de
la izquierda, en solución de A. Q. T. ,ll 1 por 5,000, los 3 d&lt;' la
derecha, en suero fisioló~ko. Se ve la difer·encia de coloración
d&lt;' los prime1·os 5 de la i7.quiercla, comparándolos con los 3 de la
derecha.

TERCERA EXPERIENCIA:
Se emplearon para esta prueba nueve ojos de conejo rec·ién enucleados; a cada uno de estos ojos se le prac-ticó lo siguiente: se abrió
cámara anterior con quera tomo, se practicó iridectomía p&lt;'riférica;

Fig. No. ;,,).-Ojo de conejo, tratado con solución de A. Q. T. al
1 por 1,000, de-spoés de ser extnúdo de la estufa. Se le están
practicando incisiones radiales del iris y se aJ)recia notable abombamiento del cristalino y cierto grado de dilatación puJ)ilar.

34

35

�Hospital Universitario "Dr. ,J. E. González"

apreciaba bastante dilatada. Se hizo la toma con el erisifaco de Bell,
apreciándose, en el momento de hacerlo, que la rotura o lis-is de la
zónula ya estaba realizada en un buen sector. Se iniciaron maniobras
de extracción, y en menos de 15 o 20 segundos se logra una extracción intra-capsular con hia!oides íntegra. Este mi,;mo hecho se repitió
poi· igual en los 6 ojos tratados con A. Q. T., al 1 por 1,000. (Fig.
No. 6 - 7 y 8). En cambio, en los ojos tratados con solución salina
fisiológica, se observaron los siguientes hechos: la pupila permanecía
dr menor tamaño, no sr apreció asprcto g loto-,u del cri-,talino, se
practicó la toma con el erisifaco de Be!l, se intentó separar la lente
con maniobras de mediana intensidad, no lográndo-;e. Esto se repitió
una o dos veces, por fin, a los cuarrnta minuto,, con maniobras
intensas, fuertes, incluso haciendo maniobras de tracción en sentido
contrario en el resto del globo, se arrancó, podríamos decir, el cristalino, que salió adherido de todo el vítreo, como puede verse en la
fotograña, (Fig. ~o. 9), y en los tres sistemáticameute, los cristalinos
presentaban así mismo, un collarete obscuro, (Fig. Ko. 10) que aunque
no fue examinado al microscopio, debe corresponder seguramente a
la inserción ciliar de la zónula.

Ftg. No. 6).---'0jo de conejo tratado con A . Q. T. al 1 por 1,000
e incubado en la estafa.- se-~ el desprendimiento fáci l de la lente.

36

Zonulolisis Enzimática Experimental

Bern1vides G. y CaYazos T.

l

Fig. Xo. 7).-C'ristalino toma&lt;lo con el erisifaco 1t punto de desprender·se totalmente de l1faloides y de cne1·po ciilar.

Fig. Xo 8) .-Se ha compl etado el desprendimiento total de la lente.

3í

�Hospital l.'.uiver.•sit~u-io

" ]}r,

Zonulolisis Enzimática E:1.-per·imental

.J• .K Gouzález"

Benavides G. y Cavazos T.

Los resultados de esta expniencia pueden observarse en la
siguiente gráfica.

"
¡,

Fig. Xo. 9) .-Cr1stalino sostenido por el e rislfaco, con nn colla•
l'ete obscuro que corres1&gt;onde 1&gt;robablemente al cuerpo cili"r junto
con la zónula, en w1 ojo tratado con suero fi siológi.c o e i ncubado.

•

-~·

..,.

,tj'

CUARTA EXPERIENCIA
Para esta prueba se emplearon 11 OJOS recién enucleados de co8e empleó la siguiente té(mica: se quitó la córnea empleando
queratomo y tijeras, se eliminó casi en su totalidad el iris, con ma-

llf'.JO.

niobras suaves, para evitar lesion ar la zónula; se tomó el cristalino
por medio del erisifaco de l3ell y se mantuvo suspendido el ojo en
esta forma (Fig. Xo. 11 ), y se procedió a practicar goteos, j ó 6
gotitas en cada vez, con intervalos de ?í minutos. (Figs. Xo. 12 y 13 ).
Los ojos pf':-;ai·on un promedio de 2 1'2 gramos, después lle haber
eliminado la córnea, el cristalino y el iris. En todas estas exp eriencias hubo unifor midad de peso, de tracción hacia abajo y hubo unj.
Fig. Xo. 10).-Xne,·e cristalinos. Los
e xtraídos fácilme nte con el emple:&gt; de
de en m edio, en los cu a les se empleó
bajo tracción enérgica y presentan el
de extracción.

38

ti·es de arr iba y los ele abajo
A . Q. T. E n cambio los tres
solución fisiológi ca, salieron
típico collarete de este tipo

form idad de vibración de la ruano, porque fnp la misma persona la
que mantuvo durante el tiempo necN,arjo, la suspensión con el erisifaco. Los resu'.tados pueden observarse en la gráfica siguiente.
39

�Hospital l"uiversHario "Dr. J. E. Gouzález"

Fig. No. 11).---0jo de cone.io, sin córnea y sb1 iris, que se mantiene suspendido poi• el erisifaco de BeU.

Benavides G. y Cavazos T.

Zouulolisis Enzimática Experimental

Fig. No. 13) .---0.io de c011ejo sus11e11dido por el erisifaco, al cual
le ha practicado goteo, cae 1&gt;or la acción de su propio 11eso,
debilitada la zónub, por la acción de la .'\. Q. 'f.

se

·

/1,n,t. , ' ~ ,

•1t#"K&lt;Ilf

r'
l:fHO

"'""

J ll'lt.

l.

Jo
Fig. Xo. 12).---0.io de cone j o s us pendido. Se inicia un goteo con
solución de A. Q. T.

4..0

.. Qu!U"

'Í)K~

t&lt;14#;,t:léA

.

J. l

'
.

.

.

.•

. ne_

t SI

41

U: r~~l\&gt;.lt.t♦ ,#1&lt; ettti'-'

�Benavides G. y Cavazos T.

Hospital Universitat·io "Dr. J. E. González"

Zonulolisis Enzimática Experi.meJ1tal

CONCLUSIONES:

Uégui H. y \Vaksman.-Action de L' Alpha-Chymotripsin sur L'insertian Cristallimenne de la Zonule Chez L ' animal. Bull. Soc. OphtaL
3-235- 1959.

Se hicieron experiencias con soluciones de A. Q. T. en sesenta
ojos de animales.

Uenedict Rizzuti, A.- Alpha-Chymotrypsin (Quimotrase) in Cataract Surgery. A. M. A. Arch. Ophth. 61: 135-140, 1959.

a).- De la primera experiencia se puede concluir que facilita la solu-

ción de A. Q. T., al 1 por 5,000, la extracción de la lente; p&lt;'ro
como en ésta no se tuvieron ojos testigos para establecer com-

Clement Francisco.- Estudio experimental sobre la Zonulólisis Enzimática.
Comunicación prese ntada en el IV Reunión de la Sociedad Española de Ciencias Fisiológicas celebrada en Granada, en Mayo
de 1958.

paraciones, no se pueden sentar conclusiones.
b) . - De la segunda experiencia en ojos de cabrito, se aprecia que
hubo una aceleración en la liberación de los cristalinos e11 los
ojos sometidos a solución de A. Q. T., en comparación con los
ojos testigos, tampoco esta prueba es, en nuestra opinión, muy
concluyente, en virtud de las pequeñas diferencias entre A. Q.

Drance, S. )J..)lur1•ay, R. G. Smith, T. R.-Alpha-Chymotrypsin And Sutures.
Am. J. Qphth. 49: 67, 1960.
Ley, Albert P.- Holmberg Ake S., ,md Yamashi Tsuyoshi.- Histology of
Zonulolysis - Am. J. Ophth. 49: 67, 1960.
Quil'óz Salgado, C.- Empleo de la Alfa-Quimotripsina en la cirugía. An.
Soc. Mex. Oftal. Núm. 3- 154 , Jul.-Sept. 1959.

T. y testigos.
e).- l.JOs resultados obteuidos en la tercera experiencia fueron tan

claros, tan demostrativos, que señalan una acción bien definida
de la solución de A. Q. T. al l por 1,000, en este caso sobre la
zónula de Zinn y probablemente sobre la adherencia hialoidocristaliniana.
d ) . - Esta experiencia también es demostrativa porque coloca la tracción sobre la zónula en condiciones similares. En cada uno de
ellos, se ve francame11te que a la concentración de 1 a 1,000 se
produce la lisis a los 5 minutos y que este tiempo va aumentando en forma más o menos proporcionada a medida que se
disminu~ e la concentraeión de la so! nción; en el último ojo en
el cual sólo se empleó suero fisiológico, a la hora, aún no se
1

producía la rotura de la zónula.

BIBLIOGRAFL-\..
Barraque1· Joaquín.-Zonulósis Enzimática.- Contribución a la ci rugía del
cristalino (nota previa).-Comunicación a la R eal Academia de
Medicina, de Barcelona, e l 8 de Abril de 1958.
Be&lt;lrossian Robert H.-Ali,ha Chymotrypsin . A. )l. A. Arch. Ophth. 62:
216, 19 59.

43

�UN CASO DE HIDROA VACUNIFORME DE BAZIN
(Porfiria Crónica Infantil Tardía) '~

Dr. Manuel Garza Toba

PORlf l R I AS-IX1'RODVCC I OX

Las observaciones actuales referentes a la Hidroa Yacuuiforme.
euseñau, entre otros hechos, que la sintomatologfa cutánea, en su
aspecto clínico ge11eral, es sensiblemente amlloga a la descrita por
Bazin en 1860. Esta descripción original fué &lt;&gt;sencialmente morfológica.
lloy, casi un siglo más tarde, los descubrimientos de la Bioquímica
han acrecentado el conocimiento dP esta entidad; y conducido al establecimiento de formas clínicas múltip! es, dif crenciables por su curso.
por el momento de su iniciación, por sus alteraciones metabólicas especiales. Pu elemento químico, la Porfirina, parece hallarse anormalmente presente en casi todos los cfü-;os de Ilidroa , .,..acuniforme, como
expresión de un trastorno en el metabolismo pirrólico. E!lo ha originado el nuevo concepto: Porfiria Cutánea.
Hans Fischer, en 1915, describió, dió nombre y aisló en fo rm,., cristalina las
Uroporfirinas y Coorooorfirlnas estudiadas en el caso de Petry. de Porfiria Congén ita. Mac Munn, Salllet y Garrod reconocieron primeramente las Porfirinas en la
orina normal.

Química.- Son Pi'!nH'nto&lt;i con est rnctnra básica i!e anill0s pirrólicos. m1idos por füradnra-; de metano. E xi&lt;;ten en el mundo ani•11al
-y wget al. En los wg-et a]P&lt;; la Actinonorfirina Ps el pÍ!i;mento bá&lt;iiro
c] p la c 1 orofil a. La P orfirina rlPl pi!:mwnto san qnÍn"'1 p&lt;; la Protonf)rfirina. La&lt;i P orfirinas son comp o1wnt&lt;&gt;'l dP &lt;&gt;n zima&lt;i ''vitalps" r-omo l os
Citoeromos.
llaY llo'l Porfirinas de si,rnifir-aeión Plíniea • Cmn·oporfirina "
r ro11orfiriua. la-; cualps puNlen existir . incli'ltintanwnt&lt;&gt;, a d,.,sppe])O
clp ~ns n()lnbrP'l. &lt;&gt;n las hP&lt;'Ps feeal&lt;&gt;s :l &lt;&gt;ll la orina. Se snno1w q1w
dt riYan de tejidos animal&lt;&gt;s y vegetales ini.rnidos. E l hígado parer-p
s&lt;&gt;r el órgano más important e de exerPeión. D os isómP1·0&lt;; rl&lt;&gt; cada
nna dP estas P orfir inas sp hallan Pn Pst ado "natural ": Tipo&lt;i 1 )' ] 11.
X or ma!nwniP son &lt;&gt;Xcr rtadas por la orina, t&gt;n 2-! horas: él.e 10 a
100 rnicrogramos dt&gt; Coproporfirina ; '&gt;' por 1as h Pces: d&lt;' 150 a :100
rnit•r oQ'ramos de Coproporfir ina . El tipo 1 predomina ¡;;obr t&gt; Pl tipo
111 r n la proporción de 4 :l. E n cit&gt;r tos e¡;;tados patológicos la ea11tidad pxcr etada puede aumentar, y la proporción de los tipos 1 y 1] 1

•.•

? r;mer caso publicado en México.

.-45

�Hos¡&gt;ital l'niversitario "Dr. ,J. F,. González"

preiwntarse i1wertida. Las cantidades normaks ele rroporfiriua y
Coproporfirina en la orina no cambian su c·olor. Cuando rstán ru
mayor canticlacl, rl color dP la orina varía del "rojo vinoso., al '•negro ...
En ocasiones la Coproporfirina puede ser exeretada en la orina eomo
Porfobili11ógeno, componente ÜJC'oloro que al exponersP al sol se transfrrua en Coproporfirina.
Hechos C1ú1ic·os: El hallazgo de Porfirinas aumentadas en la
orina v &lt;'n las hpc·es, además de otras alteraciones eneontradas en los
Pnfpr1;1os. condujo a di,·ersos i1westig-adores a interpretar los síndromes c-línitos por Pilos obs1•1-Yados, c·omo expn°siones de trastornos metabólicos, particularmPntP del metabolismo de los PirrolPs.
Las Porfiri11as excretadas pueden C'star aumentadas, ~• la razón
1: 111 invertida, &lt;'ll alg-unas enfermedades, no siempre aeompañadas
de tra-;tornos cutánros: 1ntoxieaciones por mrtal{'s pesados. Anemia.
Pelagra, infeccio1ws diversas, eomo X{'11mo11ía, ,\bscrsos. FiPbre RPnmátiea, Cirrosis Alcohólic-a. ele.
Gunther (19Jl) clt&gt;seribió dos forma-; dP Porfiria C011gr11ita:
""TPmprana .. y '·Tardía··, c-ara&lt;.'terizadas ('wncia 'mrnte por:
a) Continua {'Xc·rPeión di' grande!-. eantidacl{'s dr Prop01·firiua y
Coproporfiri11a TiDo 1 en la orina.
b) llipotrom ia Pn clienh•s y piel.
e· ) Eru¡wión C11tánra -;olar.

~r ha clestrito otro tipo de Porfiria Agncla. más c·omún rn la
nrn.irr, a vetes familiar. clr pronó-;tieo ~ra,·e, ;;011.,titnida por las altrrac-imws signien\ps:

Un caso de Hidroa , ·acuniforme ele Bazi11

Gar.r.a 'J'oba

b ) Porfiria c·róuic-a del adulto:
A ) Porfiria c:utánra pma.
B ) Porfiria c-ntánro-,isc:eral (mixta ele Watson ).

e- ) Porfiria latente asintomáti&lt;'a c·ou porfirinuria.

:3.- Porfiria i11caract1·ristir·a (X. Yilanova) &lt;·omo agrnpación trantoria.
(En esta clasifieatión los autores intl11ye11 la Porfiria cutáHl'ª
pura de Bolg-ert Pll la denominada por dios Porfiria l'róuic-a drl adulto, de aeuerclo eon el primer nombrr dado por Un11tlwr).
Existe11 otras c-lasifieacionps y r,·portes de numerosos autores
r{'fer{'ntn; a la Porfiria Cutánea; pero se rebasaría el propósito de
Psta public:a&lt;·ióu si 110s ernpeüásemos r11 citar Pll detalle eada uno de
rstos trabajos. }.;p ha creído nec-esario hac-rr las c:onsidr raciones precedr11tes. en atención al taso de Ilidroa Yacnniforme drl cnal aqní
se da 110ticia, observando durante&gt; poC'o más dr dos años en el Ht'rvi&lt;'io d1· Dermatología drl Profesor Latapí, 1•11 PI Ilo-;pital Ueneral de
::\l(,xico. Xo conocemos &lt;'11 mwstro país. sobn· rl tema, pnblicac·ión
an1 rrior a ésta; y dada m1estrn inc-ipirnte rxpt&gt;ri{'nc·ia PU Pstos casos,
se ha optado por tlar a este report1• una dirpc-c-ión fnndamPntalmente
desc-riptiYa. Desramos qur dPrmatólogos de ma?or experiencia puPdau
obt1•ner de €&gt;1 m1 conoei111iP11to más amplio.

HIDROA V ACUNIFORME -

HISTORIA CLINICA

a) Exc-re&lt;:ión inlPrmitrntP de graneles C'anticlades de, rroporfirina
y ( 'oproporfirina Tipo 111 Pn la orina.
jl.U.R.A .. niña de 8 años de Nlad. {'Xhibe
ción (.Jnlio 195í), la siguie11t1• ch•nnatosis:

b) Cólic-o Agudo abdominal.
e) ~Ianifestacio1ws nrurológic:as.
También se e-ita una forma de Porfiria Crónic:a, lll{'IIOS grffV(' qur
la an1 erior, cuyos earac-trrrs más saliPnt{'s son una dermatosis dPl
tipo dP la llidroa Yacnniforme. y el aumrnto rventual de Porfiriuas
en la orina.
X. Yilanorn y PiñoJ AgnadP. en tlll magnífico estudio sobre la
Porfiria Crónica del adulto, hacen la siguiente clasificación:
1.- Porfiria Eritropoyétic·a
a ) Porfiria congénita o enfermedad de Gunther.
b ) Porfiria C'ongénita asintomática con porfirinuria.

2.- Porfiria bepátiC'a
a) Porfiria vise-eral (aguda)
46

PII

la primera observa-

Sobre un fondo eritrmatoso: vesículas. costras hemáticas, uleeracio11es y ticatrices Yarioloidrs; situadas Pn la e-ara. {'ll toda su superficie. igualmente present{'s en pabellones auricnlarps )' Pll miembros
snpPriores. Entre {'sta rnultiplic-idad de elementos {'ran evidentes,
sobr{' todo en regionrs palpebrales y ambos brazos. zonas edematosas
loc-aliza&lt;las, blandas, depresibl{'s. La topografía de las lesiones ofrecía un notable prt&gt;dominio en ár!'as expuestas a la luz. El rostro abotagado; los brazos gruc•sos, tapizados de elementos polimorfos; el
Pritema, todo el conjunto lesional c·onfería a la rnferruita un aspN•to
fobril, {'risipt•latoid{'. Firbre moderada (38º C.) acompañaba rstas alteraciones.
Los datos de interrogatorio, suministrados por la madre. revelaron qur, tres meses atrás, la pequrña l'nferma sufrió un brote de vesíc-nlas, {'11 brazos y piernas, algunas de las cuales persistirron en fot·ma
de cicatrices. Este brote eruptivo duró 1~ días.

47

�Un caso de Hidroa \'acunit'orme de Bazin

Garza Toba

Hospital l'niversitario "Dr. J. E. González"

Antecedentes familiares: Sus padres vivPn, en estado de aparente
salud; tiene seis hemanos igualmente saludables.

~6-

El exanwn histopatológico, realizado por la doctora Jds~fa
vales, de este mismo Servicio de Dermatología, mostró lo sigu,i9íli:e:

Evolución.-Desde la fecha de la primera observación (Julio
1957), hasta el momt&gt;nto prest&gt;11te, st&gt; ha tenido la oportunidacl de
seguir el curso de t&gt;Stt&gt; caso. l\lúltiples exámt&gt;nes han sido realizados.
Entre los datos obtt&gt;nidos en varias biometrías hemáticas, sólo ·'destaca una anemia moderada, normocitiea, transitoria. Los mielográ1nas
han sido normales.
·
Con ocasión de un t&gt;pisodio agudo intercurrente, de origen p1·0bableme11tt&gt; hepático, cólico abdominal, fiebre, astenia), fue practicada
una punción biopsia del hígado, cuyo estudio reveló una Esteatosis
Focal. Ello ocurrió en .Julio de 19.'58. La Estt&gt;atosis, transitoria, no
ha vuelto ha repetirse.
Respecto a las Porfirinas, en varios exámenes de orina y sangre.
no se obtuYo resultado positiYo. En ótros se encontraron cifras pequeñas: Coproporfirina 11.9 gamas % ; Porfobilinógeno: 16.9 gamas
% ; Proporfirina 2.5 gamas % ; Porfirina total 30.3 gamas %.
La terap(&gt;utica empleada, múltiple, no ha dado resultados verdaderamente satisfactorios: Antibiqtieos, antipalúdicos de síntesis,
transfusiones sanguíneas, Avtosulfón, diocloquina, Esteroides sintéticos.
Fig. 2

Fig. 1

Durante todo el tiempo de su obseryación se han sucedido. irregularmente ( entre dos y cuatro meses), brotes t&gt;ruptivos, acompañados de fiebre (desde 38º C. hasta 40º C.), anoTexia, astenia, adinamia,
cdalea. Las lesiones cutáneas de cada brote han reproducido, con
mayor o menor intt&gt;nsidacl y analogía, los elementos del primer episodio eruptivo observado. Algunas de estas lesiones, por la circrnnstancia de hallarse situadas en el lóbulo de la oreja, han sido francamente destructivas.
El peso actual de la enfermita es normal, i-elativamente a su
talla y a su edad. El crecimiento ha sido igualmente normal. Xo se
han observado trastornos neurológicos o psíquicos. La enfermita continúa aún en el Servicio, a veces postrada, febril; otros días paseando,
por los pabt&gt;llonNi del hospital, habituada ya, a sus cicatrices y sus
costras.

COMENTARIO

Fig. 3

Las lesiones rutáneas de este caso reproduct&gt;ll fielmente aquéllas
señaladas por Baziu, en su descripción original de la Hidroa Yacuniforme, en 1860. El exameu bistopatológico no ha revelado alteraciones especia~es.
Las cifras de Porfirinas en orina han siclo sólo moderadas.
Los síntomas cutáneos no se han acompañado de ataque grave
al estado general, salvo los brotes eruptivos, irr('gulares, .febriles, fo49

�Hospital Universitario "Dr. J. E. Gon:,,ález"
'l'n cnso de Hidroa , ·acuniforme de Bazin

Gar.i:a. Toba

fecciosos, intercurrentes; es decir, que el proceso patológico parece
ser exclusivamente cntáueo.
La terapéutica empleada; múltiple, no ha dado resultados satisfactorios. Fases de remisión y de exaltación se han desarrollado periódicamente, irregularmente, a despecho de la medicación aplicaua.
Desde el punto de vista genético (padres y hermanos sanos), se
considera que el carácter hereditario de este caso es recesivo.

i
,, j

~&gt;1 l

1

..~

Respecto a su clasificación dentro del grupo de las Porfirias, ello
dependería, en rigor, de aquélla que se adoptase. Las factores o mecanismos patogenéticos invocados ( eritropoy&lt;&gt;tico, hepático) en la interpretaci6n -de las Porfirias no pai·ecen s-ufi~i0nteSr p.ru: ellos mismos,
para separar las Porfirias infantiles, o congénitas, de las Porfirias
crónicas del adulto. Hasta hoy no ha podido establecerse, con seguridad, si uno de estos factores es caracteTístico de determinada variedad de Porfiria. El carácter hereditario, los signos urinarios, el
ataque Yisceral, la evolución latente, los factores etiológicos, los signos cutáneos mismos; todos estos elementos, ya aisladame11te, o de
modo general, son tomados en cuenta en la mayoría de las clasificaciones propuestas (~-,ischer, Gnnther, \Valdenstrom, W atson, Bolgert,
Vilano-va y Piñol Aguade, etc.) . Como qu.iera que sea, el caso clínico
aquí descrito podría ser catalogado cou el nombre de Porfiria Infantil,
de evoluc!'ión crónica. En cuanto a su malignidad o benignidad, sólo
la obsenación de su curso ulterior podrá determinarlo.
RESI'MEX
Se describe nn caso de llidroa Vacuniforme de Bazin, incidente
en una niña de 8 años de edad. la cual ha sido obsenada durante más
de dos años en el Rervicio ele Dermatología clPl Profesor Latapí, en el
Hospital General de México. Las cifras de Porfirinas en orina sólo
se hallaron moderadamente aumentadas. El curso, crónico, interrumpido irregularme11te por brotes eruptivos. febriles. Xo se acompañó
de ataque graw al estado general. Se ha estimado el carácter hereditario como recesiYo. La terapéutica empleada no ha dado resultados
ddinitiYamente satisfactorios (Antibióticos, Antipalúdicos de síntesis,
transfusiones sanguíneas, AYlosulfón, Diodoquina, Rsteroides). Con:sideraeiones ¡;rr111:rales, aeei-ca dP la química de las Porfirinas, ? sobre
las clasificaeiones de Gnnther ~, Yilanova y Piñol Aguade, precf.'den
la clf.'scripeión de este caso, el primero pub!icado en México, clasificado
como Porfiria Infantil Crónica Tardía.
BIBLIOGRAI◄'IA

Bolgert, i\I., Canivet. J .. Le Sourd, M.: La Porphyrie cutanée de l'adulte.
Sernaine Hop. de Paris.-29: 1587.--Paris. 1953.
L

.
Fig. ,'5
•~áepide~mis muestra, en una área localizada , ulceración la cual
es d cubiei·ta por costra córni&gt;o-hemática. En dennis e~ corres
po;~ enci11 con la 7,ona destruida, se observa el reempla~o d&lt;'l tejid~
co agen:&gt; por células grasas.

Borda. J. 1\1., Campins. H.: Porfiria ampollar y erosh·a del adulto. A propósito de seis nue,as observaciones. Prensa Méd. Argentina.-3 7:
697. Argentina. 1950.

51

�Hospital Universitario "Dr. ,J. K Gonzál&lt;'z"

Bronsting, L. A., Mason. H. L.: Porphiria with cutaneous manifestations.
Arch. Dermat. and Syph.-60: 66. E. U. A. 1959.
Darier, J., Civatte, J., Flanden, A. Tzank.: L'héredité en Dermatologie. Chap.
V.- Tome 1.- N'ouvelle Pratique Dermatologique. Masson et
Cíe. Edit. Paris. 1936.
Degos. R.: Hydroa Vacciniforme.- Dermatologie. Ed. Med. Flammarion.
París 1963.

CENTRAL MEDICO QUIRURGICA
CIRUGIA GENERAL
y
MATERNIDAD

Gajclos, et Gmedosjdos Torok.: Exposés Annueli; de Biochemie Médicale.VII Serie: 164. Masson et C'ie. Edit. París. 1954.

El centro hospitalario más completo y mejor
equipado en el Norte de la República para la
atención de enfermos de Ojos, Oídos, Nariz,
Garganta y Cirugía Plástica y Estética.

Garza Toba, M.: Genodermatosis. Revista Mexicana de Pediatría. To m o
XXVIII. Núm. 1: 266. :\léxico. 1959.
Gay Prieto, J., Azua Dochao. L., Ló1&gt;ez i\1artínez, B.: Contribución al estudio
de la Porfiria mutilante c:&gt;ngénita. Actas Dermo-Sif. 39: 661.
España 1948.
Kendall Emerson, Jr.: Disorders of Pígment Metabolism. Principies of Iuternal Medecine, T. R. Harrison Edil. E. U. A. 1951.
Latapi, F.: Morfología de la Hidroa Vacuniforme de Bazin. Comunicación
personal. México. 1959.
Lepine, J.: La Porpbirie cutanée de l'adu lte. A propos de 24 observations.
Thése París. Fou lon Edit. París. 1955.

SE

RECIBEN
TODOS

PACIENTES

LOS

DE

MEDICOS
Montf'rrry, N. L.

Pino Smíl'f'Z Rnr 4-!Ci

'l'PlHonos: 2-82-82 y 3-16-46

Sampaio. A. P. Sebastiao.: Genodermatoses: frequencia no Hospital das Clinicas. (Sao Paolo).- Reniao Annual Dos Dermato-sifilógrafos
Brasileiros. Porto Alegre. 1954.
Schmid, R., Schwartz, S., Watson. C. J.: Porphyrin content of b-One marrow
ancí liver in various forms or porphyria. Arch. Iut. Med. 93:
167. E. U. A. 1954.
Waldenstrom, J.: Studien uber Porph yrie. Act. Med. Scand. Suplemento
LXXXII. 1937. (Cita de Vilanova y Piñol Aguade).
Vilan:&gt;va. X., Piño l Aguade, J.: Porfiria Crónica del adu lto. Edic. Ariel.
Barcelona 1957.
Watson, C. J.: Sorne recent studies of porphyrin metabolisrn and porphiria.
The Lancet.-260: 539. Londres 1951.

A RT IC UL O S
FARMACIAS

Y

PARA

H OSP ITAL ES

INSTRUMENTAL MEDICO
ARTICULOS PARA LABORATORIO
ZUAZUA SUR 756

TELEFONO : 3-19-05

CESAR GAEHD. Gerente.

�LA SOCIEDAD M.EXICAXA DE DER¡1IATOLOGIA informa
que: EL CENTRO DERMATOLOGICO PASCl'A, celebrará el
XXV A.l~IVERSARlO de su fundación en el mes de septiembre
del presente año y con tal motivo se está organizando el PRIMER
COXGRESO :M.EXICA,.'W DE DER¡1fATOLOGIA, durante los
días 30 de agoc;to al 2 de septiembre.
Se tratarán los si~uientes temas:
LA DER¡1IATOLOGI.A EX MEXICO
TERAPEl'TICA DERM.ATOLOGICA
CJRUGTA DE LA PIEL
DERMATOLOGIA TROPICAL (Con presentación de
casos clínicos)

DR. ROBERTO MOREIRA F.

LABORATORIO DE ANALISIS CLINICOS
MEDICOS.
Antes del Dr. Rodolfo González Ancira

TEMAS LIBRES
QUIMICA

BACTERIOLOGIA

HEMATOLOGIA

También se dedicará una Sesión a prrsentar los padecinüeutos
más comunes de la piel en México y su rélació11 con la Medi-

TRANSFUSIONES

cina General.
La Uesa Directiva del Congreso quedó constituída como sigue:
Presidente:

¡ -.

Dr. Fernando Latapí.

Vicepresidente: Dr. Pedro La:v..alle.
-Secretario :

Dr. Amado Saúl.

Tesorero:

Dr. Jorge Peniche.

Toda correspondencia deberá dirigirse a:
CEXTRO DERiY1.ATOLOGlCO PASCUA
México 7, D. F.
Calle Dr. Garciadiego ~o. 21,

Edif. San Rafael, Pino Suárez Sur 550 (Fte. Hospital de Zona)
Teléfonos: 3-35-85 y 2-21-50

Domicilio: 2-23-89

�Diez veces m6s soluble que el clorhidrato de tetraciclina
Proporciona niveles sanguineos muy elevados
Acción bactericida durante las primeras horas
Efecto bacteriost6tico prolongado hasta por 24 horas
Muy baja cuota de resistencia microbiana

tambi6n

REVERIN

Eliminación renal en forma antibióticamente activa

®

intramuscular
ENVASES ORIGINALES:
Reverín intravenoso
Caja con 1 frasco-ampolla de 275 mg. y 1 ampolleta de 1O
ce. de agua bidestilada como solvente.
Reverín intramuscular
Para adultos.
Caja con 1 frasco-ampolla de 350 mg. y 1 ampolleta de 2
ce. de aguo bidestilodo como solvente.
Para niños.
Coja con 1 frasco-ampollo de 150 mg. y 1 ampolleta de 2
ce. de aguo bidestilada como solvente.
Reg. Nos. 53215 y 55-498 S.S.A.

P. Mee!. sn9/ 60

FRANKFURT (M) HOECHST ALEMANIA

fARBWERKE
Representantes:

FARMACEUTICA HOECHST MEXICANA, S. A.

Arenal No. 2-4

México 20, D. F.

�CLINICA

DR.

DEL

Ascensio Marroquín
Toba
B"R4LCi 1"'
-.

Analgésico y espasmolíti

* Potente: puede substituir incluso a los opiáceos.
* Rápido: con

la administración intravenosa el dol
desaparece muchas veces durante la inyecció
ó a los pocos minutos.

* Efectivo: actúa frente a espasmos de cualquier etiolog·

ESPINOSA OTE. 620 ESQUINA CON ZUAZUA

* Bien tolerado.
* Ubre de alcaloides.

TELEFONO

3-18-50

; NUEVA PRESENTACION !
ENVASES ORIGINALES:

®

B"R-'LG I I\IA. supositorios
Para adultos y niftos.

lnyectable:Cajas con 5 y 25 ampolletas de 5 mL
Oral:
Tubo con 20 comprimidos de 0.5 g.
Rectal:Caja pon 5 supositorios para adultos
Caja con 5 supositorios para niños
Reg. No. 49704-, 49703, 49706 S.S.A. P. Me&lt;!. No.8750/f/J

FARBWERKE

- J ~ ~ &lt;1- ~

FRANKFURT (M) HOECHST ALEMAMlA

Reiw-mantes
FARMACIUTICA HOICHST MEXICANA, S. A. Arenol No. 24

MONTERREY.

N.

L.

��</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="354">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3283">
                <text>Revista del Hospital Universitario Dr. José Eleuterio González</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479049">
                <text>Revista Bimestral, dirigida por Serapio Muraira y Gustavo Alvarado Ortiz, editada por Sergio de la Garza. Publicada durante la década de los cincuenta. Presenta información de divulgación e investigación sobre medicina y ciencias de la salud, así como noticias del Hospital Universitario.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="404788">
            <text>Revista del Hospital Universitario Dr. José Eleuterio González</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="404790">
            <text>1961</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="52">
        <name>Volumen</name>
        <description>Volumen de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="404791">
            <text>7</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="404792">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="404793">
            <text> Enero-Junio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="404794">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="404795">
            <text>Trimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="404812">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753614&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404789">
              <text>Revista del Hospital Universitario Dr.  José Eleuterio González, 1961, Vol 7, No 1, Enero-Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404796">
              <text>Muraira, Serapio, Director Fundador</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404797">
              <text>Medicina</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="404798">
              <text>Salud</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="404799">
              <text>Ciencias de la salud</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="404800">
              <text>Investigación</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="404801">
              <text>Hospital Universitario "Dr. José Eleuterio González" </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404802">
              <text>Revista Bimestral, dirigida por Serapio Muraira y Gustavo Alvarado Ortiz, editada por Sergio de la Garza. Publicada durante la década de los cincuenta. Presenta información de divulgación e investigación sobre medicina y ciencias de la salud, así como noticias del Hospital Universitario. </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404803">
              <text>Universidad de Nuevo León Hospital Universitario "Dr. José Eleuterio González" </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404804">
              <text>Garza, Sergio, De la, Director</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="404805">
              <text>Martínez Maldonado, Ángel, Jefe de Redacción</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404806">
              <text>01/01/1961</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404807">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404808">
              <text>tex/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404809">
              <text>2016582</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404810">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404811">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404813">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404814">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="404815">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="31914">
      <name>Arritmia</name>
    </tag>
    <tag tagId="31915">
      <name>Hidroa vacciniforme</name>
    </tag>
    <tag tagId="12940">
      <name>Lepra</name>
    </tag>
    <tag tagId="31916">
      <name>Zonulólisis enzimática</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
