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                  <text>�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
ESCUELA PREPARATORIA No. 9 ~
CAPIU~Sl.NA

~

8t01..tO1"C.CA UNI\IC 151T,UUA C

UA.NL

FONDO

El privilegio de la lectura:

UNIVERSITARIO

un modelo para leer textos narrativos

Mtra. Elvia Esthela Salinas Hinojosa

Publicación cultural No. 1

Portada:

Amencan Her,tage
Escultura de Gabo Pevsner
(1890-1977)

Monterrey, Nuevo León. Octubre de 2000

�"La lectura disipada e irreflexiva es como un paseo
por un paisaje hermoso con los ojos vendados.
(.. .) Hay que leer (... ) para volver a asir, tanto más
conscientes y maduros, con mano firme, las riendas de la vida".
Hermano Hesse

�PRESENTACIÓN
En el desempeño cotidiano de nuestra labor
educativa, los maestros de la Universidad Autónoma de Nuevo León nos esforzamos continuamente para brindar un mejor servicio a nuestros
estudiantes y a la sociedad en general; es por ello
que las tareas de investigación y creación ocupan
un lugar de gran importancia para quienes labora-

Expreso mi más sincera felicitación a la
maestra Elvia Esthela Salinas Hinojosa por
su publicación El privilegio de la lectura: un

modelo para leer textos narrativos, la cual
ayudará, indudablemente, a enriquecer nuestra
visión del mundo y a reflexionar sobre un tema de
especial importancia para todos los que estamos
comprometidos con el avance de nuestra Máxima
Casa de Estudios y con el progreso del país.

mos en nuestra Alma Máter.
Este esfuerzo editorial adquirirá su verdadero
Con motivo de la celebración del XXX aniversario de la fundación de nuestra Escuela Preparatoria No. 9, iniciamos el proyecto editorial de publi-

significado en la medida en que sus lectores encuentren en sus páginas elementos aprovechables
para el enrriquecimiento de su cultura.

caciones culturales SENDEROS, trabajos realizados por maestros de este Plantel, pues estamos
convencidos de que esto contribuye a la mejora

Lic. Raúl H. Torres Vélez

continua que, sin duda alguna, se basa en el de-

Director

seo de conocimiento Yen la creatividad de nuestro
cuerpo docente.

6

7

�s

aber leer es un privilegio. Pero ¿qué, cuándo y cómo leemos?

Nuestra experiencia de la vida incluye la
experiencia de la lectura, mas este ejercicio sólo
adquiere significado cuando después de vivirlo hay
un reconocimiento, una asimilación; o como lo expresa Alfonso Reyes: "La lectura es un darse y un
recobrarse, una aceptación siquiera instantánea y
automática de lo que leemos y un claro registro de
nuestras reacciones".
La lectura, en su sentido más amplio, consiste en interpretar el mensaje comunicado por
el escritor y en ella se conjugan tres factores o

elementos: autor, texto y lector.
La lectura ejerce una influencia poderosa
en el lector. Hay textos que repercuten de manera
general en la sociedad (la Biblia); otros que lo hacen con un grupo más o menos numeroso de lectores (los de Carlos Cuauhtémoc Sánchez); Yotros
más que actúan de manera particular (las biografías).
El texto adquiere su razón de ser en la operación- misma de la lectura. Dice Octavio Paz que
la literatura y los libros no existirían sin el trabajo
del lector. Quien lee no es un sujeto pasivo, sino
un ser activo que a su vez influye de manera determinante en el desarrollo de la cultura.
Aunque no nos demos cuenta, todo lo que
leemos contribuye a nuestro desarrollo como seres
humanos. El acto de la lectura debe ser consciente y el lector debe saber que en ese acto no
sólo disfruta y adquiere conocimientos, sino que al

9

�mismo tiempo forma sus ideas, sus valores, su
concepto de la realidad.
En principio, hay tres tipos de lecturas:
Las rutinarias, las obligatorias y las placenteras. Las primeras las hacemos sin prestar ninguna
atención particular, casi de manera mecánica carteles, etiquetas y hasta el periódico-; las segundas se apoyan en una relación productiva -los
libros de texto-. Las lecturas placenteras se sitúan en lo extraordinario y fuera del aspecto económico -los textos literarios-.
Otros teóricos sólo diferencian entre lectura
utilitaria y lectura literaria. La primera se refiere a
libros, manuales, revistas ... , cuyo propósito es informar, tratar un asunto que conlleva una utilidad
inmediata. La lectura literaria culmina en la lectura
misma y nos lleva a comprender la realidad, al
mejoramiento de cada uno como persona. Esto
sería una consecuencia indirecta y es diferente en
cada lector.

Debemos considerar como lecturas placenteras las que hacemos con el afán de disfrutar.
Hay personas a quienes les gusta leer textos de

historia, de sociología, de lenguaje... , sin l)n afán
utilitario.

10

11

�Para Wolfang lser toda lectura implica un
determinado gozo, pero la condición para hacer
de ella un placer es que el lector sea activo y creativo. El que lee debe participar a través de su imaginación y transformar, revivir, poner el texto en
acción durante el proceso de lectura. En un texto
literario sólo podemos suponer cosas que no están
ahí; la parte escrita del texto nos da el conocimiento, pero lo que no está escrito es lo que nos
da oportunidad de utilizar nuestra imaginación.
A través del proceso de lectura placentera
el lector contrasta su mundo familiar con el mundo
ajeno del texto literario y establece con él un intercambio. El lector sufre, en mayor o menor medida,
una transformación; absorbe dialécticamente ese
mundo ajeno y plagado de valores, de ideología,
para dar un resultado diferente.
La lectura de obras literarias (poesía,
cuento, novela, teatro), podemos realizarla a un
niver ingenuo, sin interpretación, sólo disfrutando
los hechos del texto; o bien leerlas de manera dife-

12

rente, tratando de entender el mensaje que se nos
quiere comunicar.
Cuando leemos textos literarios es importante saber pronunciar las palabras de una frase y
saber detenerse o continuar, de acuerdo con los
signos de puntuación. Los maestros coincidimos
en que la mala lectura y la comprensión errónea
de lo leído nace con la pronunciación incorrecta y
la falta de respeto a los signos de puntuación y
entonación. Esto aparentemente no tiene importancia, pero los signos de puntuación, como dice
Theodor Adorno, son básicos en la relación del
lenguaje con el pensamiento.

¿Qué podemos entender en la lectura de un
texto narrativo? la comprensión de la lectura
puede darse en diferentes niveles:
* El nivel informativo. Responde a la pregunta
¿qué? y nos lleva a conocer la relación de los hechos. Es un primer nivel de lectura y podría llamarse también literal. Considera que todo lo que la
lectura puede dar está ahí, en la superficie.
13

�La comprensión básica en un texto narrativo
se refiere siempre a las acciones que narra. En el
cuento o en la novela siempre existirán hechos,
por pequeños que sean, y siempre estarán ubicados en un contexto de lugar y de tiempo. La actitud
primaria del lector es conocer esas acciones y los
personajes que intervienen.
El nivel estilístico. Responde a la pregunta
¿cómo? y se refiere al modo en que se exponen
los hechos. Estaríamos hablando de una lectura
indicia!, porque aquí se registran señales, marcas
o huellas diversas: los indicios qué anuncian la
presencia de niveles más complejos.

Una vez cumplida la primera etapa, el lector
no debe quedarse en la mera información, sino
proseguir la búsqueda de significados de los
acontecimientos. Para hacer más rica y profunda
la comprensión de la lectura, hay que advertir cómo se presentan estos hechos: es necesario ir
conociendo poco a poco las diversas técnicas literarias: si se utiliza la primera, segunda o tercera
persona para narrar; si predominan la descripción,
el diálogo o la narración; cómo emplea las palabras el-escritor, esto es, qué estilo usa; si se recurre a comparaciones, símiles, metáforas ... ; cómo
aplica los signos de puntuación. Todo escritor tiene
una manera propia de referir hechos, de narrar, es
decir, tiene un estilo que lo caracteriza y lo hace
único y diferente a los demás.

*

14

*El nivel ideológico. Responde a las preguntas
¿por qué? y ¿para qué? y muestra la expresión de
conceptos e ideas sobre la realidad. Todo texto,
por sencillo que parezca, es el pretexto del escritor
para hablarnos de algo más profundo. Puede despertar la sensibilidad del lector al interpretar su

15

�significad~ y confrontar su mensaje con el sistema
axiológico. Se llama también lectura crítica y es el
tipo de lectura deseable, a la que todos pretendemos llegar.
Éste es el nivel de la significación, la cual
se basa en un universo de valores, de ideas y conceptos sobre el mundo y la realidad. Dice María
Carbonell que lo escrito en un texto hace la función
de un velo que tenemos que apartar para llegar al
significado. En este nivel es recomendable mantener una actitud de cuestionamiento sobre el sentido que el escritor ha querido imprimir en su obra,
sobre la actitud del autor ante la vida, ante los fenómenos sociales, ante la conducta humana, ante
los movimientos políticos ...
En consecuencia, en su concepción más
amplia leer es saber explicar lo que el autor dijo, pero también lo que quiso decir. En la narrativa de nuestro país podemos encontrar innumerables textos que hacen de la lectura una grata experiencia. Entre ellos ubicamos las obras de Juan

16

Rulfo, escritor que marcó, junto con Juan José
Arrecia y Agustín Yáñez, los nuevos rumbos de la
narrativa mexicana del siglo XX.
Existe una relación muy estrecha entre
lectura y escritura: un dato interesante de la vida
de Rulfo es el que se refiere a su gran afición por
la lectura. Él leyó incansablemente desde los diez
años. Leyó a los grandes autores de la literatura
universal: Kafka, Faulkner, Miró, Dumas, Víctor
Hugo,- lbsen, entre otros, quienes luego influyeron
en su manera de narrar.

�Rulfo publicó sólo dos libros: uno de cuentos, "El llano en llamas" (1953) y una novela, "Pedro Páramo" (1955). Su universo narrativo es el
medio rural que vive en la pesadumbre tras la Revolución y la Guerra Cristera. En su obra crea un
mundo imaginario donde la realidad particular y
nacional se convierten en símbolos de proyección
universal.

"Luvina" es uno de sus cuentos (anexo 1).
En él se habla de un profesor que ha vivido muchos años en ese pueblo triste. Ahora regresa y le
cuenta cómo es el pueblo a otro hombre que va a
ir allá; le habla del abandono y la desolación de
ese lugar. Ambos platican en una cantina mientras
toman cervezas. El profesor narra su experiencia
de cuando él viajó con su mujer y sus hijos y se
encontró con un pueblo abandonado, donde sólo
viven niños y viejos. El hombre que relata se queda dormido al final. Esta relación de los hechos
constituye el nivel informativo, forma -aunque
rudimentaria- de comprensión de la lectura.

18

Si queremos pasar a una asimilación más
amplia del texto, tendremos que preguntarnos cómo se presentan los hechos, cómo emplea las
palabras el autor: estaríamos en el nivel estilístico. Aquí hay que buscar las marcas o indicios. El
autor utiliza la primera persona de singular en el
relato que hace el profesor: "Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza. Donde no se conoce la
sonrisa, como si a toda la gente le hubieran entablado la cara"; y la tercera en la descripción del
ambiente: "Hasta ellos llegaban el sonido del río
pasando sus crecidas aguas por las ramas de los
camichines; el rumor del aire moviendo suavemente las hojas de los almendros, y los gritos de
los niños jugando en el pequeño espacio iluminado
por la luz que salía de la tienda".
Las marcas más destacadas del cuento son
las descripciones patéticas del pueblo: "Allí todo el
horizonte está desteñido; nublado siempre por una
mancha caliginosa que no se borra nunca. Todo el
lomerío pelón, sin una cosa verde para descansar

19

�Gobierno (... ) me dijeron que no, que el Gobierno
no tenía madre". También es muy notorio el uso de
los puntos suspensivos en el relato del hombre:
"( ...) pero yo siempre lo que llegué a ver, cuando
había luna llena en Luvina, fue la imagen del
desconsuelo... siempre". Las palabras que más se
repiten, además de las partículas negativas, son:
silencio, soledad, viento, muerte, tristeza, recuerdos, murmullos.

los ojos; todo envuelto en un calín ceniciento"; y
las comparaciones llenas de amargura:"( ... ) la tie
rra, además de estar reseca y achicada como cuero viejo, se ha llenado de rajaduras (... ) como si a
la tierra le hubieran crecido espinas".
Los términos de negación abundan en este
11
cuento: Me salí de Luvina Yno he vuelto ni pienso
regresar (... ). No hay ni quien le ladre al silencio
(···) de lo que no sabemos nada es de la madre del

20

En este segundo nivel podemos oír la voz,
el acento personal del autor, su forma de recrear la
realidad. Aunque un análisis completo del estilo
llevaría muchas páginas, sí es necesario destacar
por lo menos lo más relevante en este sentido.
Toda lectura implica una comunicación
entre el lector y el autor por medio del texto. Esta
comunciación nos lleva al tercer nivel: el ideológico o de interpretación. Además de la historia
narrada, nos ubicamos en un contexto y nos cuestionamos el porqué de las acciones de los hombres.

21

�En el caso de "Luvina", el cuento nos remite
a un sistema de valores y a la reflexión sobre ellos:
las experiencias dolorosas nos llevan a ver la vida
con pesimismo si no sabemos sobreponernos a
estas situaciones. El relato nos lleva a comprender
que esto puede suceder en cualquier lugar del
mundo. Hay en el texto, además, una denuncia
social ante los ideales malogrados por la explotación del sistema.
Mezclando el lenguaje cotidiano con las
imágenes poéticas y por medio de un relato en
apariencia intranscendente, Rulfo nos muestra la
desesperanza de muchos de los pueblos del medio rural mexicano, quienes viven en la desolación
Y en el abandono, pero nos permite la posibilidad
de universalizar sus concepciones.

la ficha evita el olvido de detalles que pudieran
parecer secundarios, pero que probablemente sean importantes a la hora de la interpretación.
Entre la obra y el lector se establece una
relación muy estrecha. Hay teorías que afirman
que esta relación es llevada a su término por el
intérprete en el mismo momento en que goza estéticamente con la lectura de un texto. Cualquier
obra exige una respuesta profunda. Humberto Eco
dice que la libertad del lector tiene una limitación:
la guía proporcionada por la propia obra. Los textos -entre ellos los de narrativa- nos dan libertad
de lectura y de interpretación, pero no pueden admitir cualquier interpretación exagerada o inadmisible.

Una sugerencia para el lector es el uso de
fichas de lectura (anexo 2), pues éstas son auxiliares muy importantes en la comprensión de los
textos leídos. Escribir obliga a reunir y a organizar
las ideas, haciéndolas más coherentes. Además,

22

23

�La verdadera lectura placentera aproxima al
lector a un estado de enamoramiento. El amor a la
lectura permite al hombre cambiar las horas de
tedio en horas de gozo; pero para enamorarnos
de la literatura es necesario comprenderla y
esto se logra sólo con la práctica constante.

1

'

Si nos decidimos a reservar un tiempo de
quince a veinte minutos diarios para la lectura placentera, al cabo de un año veremos lo que hemos
logrado; pero recordemos que leer es como comer,
sólo se aprovecha lo que se asimila.
Dice Francois Mauriac refiriéndose a la frase "Dime lo que lees y te diré quién eres" que
esto es muy cierto, pero que al hombre se le retonoce mejor por lo que relee. Los textos de Rulfo
son textos para leerlos y volverlos a leer, para vivirlos y sufrirlos, para gozarlos y disfrutarlos.

1
I
24

ANEXO 1

�LUVINA
De los cerros altos del sur, el de Luvina es el más
alto y el más pedregoso. Está plagado de esa piedra gris con la que hacen la cal, pero en Luvina no
hacen cal con ella ni le sacan ningún provecho. Allí
la llaman piedra cruda, y la loma que sube hacia
Luvina la nombran cuesta de la Piedra Cruda. El
aire y el sol se han encargado de desmenuzarla,
de modo que la tierra de por allí es blanca y brillante como si estuviera rociada siempre por el rocío del amanecer; aunque esto es un puro decir,
porque en Luvina los días son tan fríos como las
noches y el rocío se cuaja en el cielo antes que
llegue a caer sobre la tierra.
...Y la tierra es empinada. Se desgaja por
todos lados en barrancas hondas, de un fondo que
se pierde de tan lejano. Dicen los de Luvina que de
aquellas barrancas suben los sueños; pero yo lo
único que vi subir fue el viento, en tremolina, como
si allá abajo lo tuvieran encañonado en tubos de
carrizo. Un viento que no deja crecer ni a las dul26

camaras: esas plantitas tristes que apenas si pueden vivir un poco untadas a la tierra, agarradas
con todas sus manos al despeñadero de los montes. Sólo a veces, allí donde hay un poco de sombra, escondido entre las piedras, florece el chicalote con sus amapolas blancas. Pero el chicalote
pronto se marchita. Entonces uno lo oye rasguñando el aire con sus ramas espinosas, haciendo
un ruido como el de un cuchillo sobre una piedra
de afilar.
-Ya mirará usted ese viento que sopla sobre Luvina. Es pardo. Dicen que porque arrastra
arena de volcán; pero lo cierto es que es un aire
negro. Ya lo verá usted. Se planta en Luvina prendiéndose de las cosas como si las mordiera. Y sobran días en que se lleva el techo de las casas
como si se llevara un sombrero de petate, dejando
los paredones lisos, descobijados. Luego rasca
como si tuviera uñas: uno lo oye a mañana y tarde,
hora tras hora, sin descanso, raspando las paredes, arrancando tecatas de tierra, escarbando con
su pala picuda por debajo de las puertas, hasta
sentirlo bullir dentro de uno como si se pusiera a

27

�remover los goznes de nuestros mismos huesos.
Ya lo verá usted.
El hombre aquel que hablaba se quedó callado un rato, mirando hacia fuera.
Hasta ellos llegaba el sonido del río pasando sus crecidas aguas por las ramas de los camichines; el rumor del aire moviendo suavemente las
hojas de los almendros, y los gritos de los niños
jugando en el pequeño espacio iluminado por la
luz que salía de la tienda.
Los comejenes entraban y rebotaban contra
la lámpara de petróleo, cayendo al suelo con_las
alas chamuscadas. Y afuera seguía avanzando la
noche.
-¡Oye, Camilo, mándanos otras dos cervezas más! -volvió a decir el hombre. Después añadió:
-Otra cosa, señor. Nunca verá usted un
cielo azul en Luvina. Allí ·todo el horizonte está
desteñido; nublado siempre por una mancha caliginosa que no se borra nunca. Todo el lomerío
pelón, sin un árbol, sin una cosa verde para descansar los ojos; todo envuelto en el calín ceni-

28

ciento. Usted verá eso: aquellos cerros apagados
como si estuvieran muertos y a Luvina en el más
alto, coronándolo con su blanco caserío como si
fuera una corona de muerto ...
Los gritos de los niños se acercaron hasta
meterse dentro de la tienda. Eso hizo que el hombre se levantara, fuera hacia la puerta y les dijera:
"¡Váyanse más lejos! ¡No interrumpan! Sigan jugando, pero sin armar alboroto."
Luego, dirigiéndose otra vez a la mesa, se
sentó y dijo:
-Pues sí, como le estaba diciendo. Allá
llueve poco. A mediados de año llegan unas
cuantas tormentas que azotan la tierra y la desgarran, dejando nada más el pedregal flotando encima del tepetate. Es bueno ver entonces cómo se
arrastran las nubes, cómo andan de un cerro a
otro dando tumbos como si fueran vejigas infladas;
rebotando y pegando de truenos igual que si se
quebraran en el filo de las barrancas. Pero después de diez o doce días se van y no regresan
sino al año siguiente, y a veces se da el caso de
que no regresen en varios años.
29

�"...Sí, llueve poco. Tan poco o casi nada,
tanto que la tierra, ademá~ de estar reseca y achicada como cuero viejo, se ha llenado de rajaduras
y de esa cosa que allí llaman "pasojos de agua",
que no son sino terrones endurecidos como piedras filosas, que se clavan en los pies de uno al
caminar, como si allí hasta a la tierra le hubieran
crecido espinas. Como si así fuera."
Bebió la cerveza hasta dejar sólo burbujas
de espuma en la botella y siguió diciendo:
-Por cualquier lado que se le mire, Luvina
es un lugar muy triste. Usted que va para all~ se
dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde anida
la tristeza. Donde no se conoce la sonrisa, como si
a toda la gente le hubieran entablado la cara. Y
usted, si quiere, puede ver esa tristeza a la hora
que quiera. El aire que allí sopla la revuelve, pero
no se la lleva nunca. Está allí como si allí hubiera
nacido. Y hasta se puede probar y sentir, porque
está siempre encima de uno, apretada contra de
uno, y porque es oprimente como una gran cataplasma sobre la viva carne del corazón.

30

"... Dicen los de allí que cuando llena la luna
ven de bulto la figura del viento recorriendo la~
calles de Luvina, llevando a rastras una cobija negra; pero yo siempre lo llegué a ver, cuando había
luna en Luvina, fue la imagen del desconsuelo...
siempre.
"Pero.tómese su cerveza. Veo que no le ha
dado ni siquiera una probadita. Tómesela. O tal
v~z _no le guste así tibia como está. y es que aquí
ni hay de otra. Yo sé que así sabe mal; que agarra
un sabor como a meados de burro. Aquí uno se
acoS tumbra. A fe que allá ni siquiera esto se consigue. Cuando vaya a Luvina la extrañará. Allí no
podrá probar sino un mezcal que ellos hacen con
una yerba llamada hojasé, y que a los primeros
tragos estará usted dando de volteretas como si se
lo chacamotearan. Mejor tómese su cerveza. Yo
sé lo que le digo."
Allá afuera seguía oyéndose el batallar del
río. El rumor del aire. Los niños jugando. Parecía
ser aún temprano, en la noche.

31

�El hombre se había ido a asomar una vez
más a la puerta y había vuelto. Ahora venía diciendo:
-Resulta fácil ver las cosas desde aquí,
meramente traídas por el recuerdo, donde no tienen parecido ninguno. Pero a mí no me cuesta
ningún trabajo seguir hablándole de lo que sé,
tratándose de Luvina. Allá viví. Allá dejé la vida ...
Fui a ese lugar con mis ilusiones cabales y volví
viejo y acabado. Y ahora usted va para allá .. Está
bien. Me parece recordar el principio. Me pongo en
su lugar y pienso... Mire usted, cuando yo llegué
por primera vez a Luvina... ¿Pero me permite antes que me tome su cerveza? Veo que usted no le
hace caso. Y a mí me sirve de mucho. Me alivia.
Siento como si me enjuagaran la cabeza con
aceite alcanforado... Bueno, le contaba que cuando llegué por primera vez a Luvina, el arriero que
nos llevó no quiso dejar ni siquiera que descansaran las bestias. En cuanto nos puso en el suelo, •
dio media welta:

·-Yo me vuelvo -nos dijo.
32

"-Espera, ¿no vas a dejar sestear tus animales? Están muy aporreados.
"-Aquí se fregarían más -nos dijo-. Mejor
me vuelvo.
"Y se fue, dejándose caer por la cuesta de
la Piedra Cruda, espoleando sus caballos como si
se alejara de un lugar endemoniado.
"Nosotros, mi mujer y mis tres hijos, nos
quedamos allí, parados en mitad de la plaza, con
todos nuestros ajuares en los brazos. En medio de
aqu~l lugar donde sólo se oía el viento...
"Una plaza sola, sin una sola yerba para
detener el aire. Allí nos quedamqs.
"Entonces yo le pregunté a mi mujer:
"-¿En qué país estamos, Agripina?
"Y ella se alzó de hombros.
"- Bueno, si no te importa, ve a buscar
dónde comer y dónde pasar la noche. Aquí te
aguardamos -le dije.
"Ella agarró al más pequeño de sus hijos y
se fue. Pero no regresó.
"Al atardecer, cuando el sol alumbraba sólo
las puntas de los cerros, fuimos a buscarla. Andu-

33

�vimos por los callejones de Luvina, hasta que la
encontramos metida en la iglesia: sentada mero en
medio de aquella iglesia solitaria, con el niño dormido entre sus piernas.
•-¿Qué haces aquí, Agripina?
·- Entré a rezar -nos dijo.
"-¿Para qué?-le pregunté yo.
"Y ella se alzó de hombros.
"Allí no había a quién rezarle. Era un jacalón vacío, sin puertas, nada más con unos socavones abiertos y un techo resquebrajado por donde
se colaba el aire como por un cedazo.
"-¿Dónde está la fonda?
"- No hay ninguna fonda.
"-¿Y el mesón?
"- No hay ningún mesón.
"- ¿Viste a alguien? ¿Vive alguien aquí? le pregunté.
·-sí, allí enfrente ... una mujeres .. . Las sigo viendo. Mira, allí tras las rendijas de esa puerta
veo brillar los ojos que nos miran ... Han estado
asomándose para acá. .. Míralas. Veo las bolas
brillantes de sus ojos ... Pero no tienen qué darnos

34

de comer. Me dijeron sin sacar la cabeza que en
este pueblo no había de comer... Entonces entré
aquí a rezar, a pedirle a Dios por nosotros.
"- ¿Por qué no regresaste allí? Te estuvimos esperando.
"- Entré aquí a rezar. No he terminado
todavía.
"- ¿Qué país es éste, Agripina?
"Y ella volvió a alzarse de hombros.
"Aquella noche nos acomodamos paradormir en un rincón de la iglesia, detrás del altar desmantelado. Hasta allí llegaba el viento, aunque un
poco menos fuerte. Lo estuvimos oyendo pasar
por encima de nosotros, con sus largos aullidos; lo
estuvimos oyendo entrar y salir por los huecos socavones de las puertas; golpeando con sus manos
de aire las cruces del viacrucis: unas cruces grandes Yduras hechas con palo de mezquite que colgaban de las paredes a todo lo largo de la iglesia,
amarradas con alambres que rechinaban a cada
sacudida del viento como si fuera un rechinar de
dientes.

35

�"Los niños lloraban porque no los dejaba
dormir el miedo. Y mi mujer, tratando de retenerlos
a todos entre sus brazos. Abrazando su manojo de
hijos. Y yo allí, sin saber qué hacer.
"Poco antes del amanecer se calmó el
viento. Después regresó. Pero hubo un momento
en esa madrugada en que todo se quedó tranquilo,
como si el cielo se hubiera juntado con la tierra,
aplastando los ruidos con su peso ... Se oía la respiración de los niños ya descansada. Oía el resuello de mi mujer ahí a mi lado:
"- ¿Qué es? -me dijo.
"-¿Qué es qué?-le pregunté.
"- Eso, el ruido ese.
"- Es el silencio. Duérmete. Descansa,
aunque sea un poquito, que ya va a amanecer.
"Pero al rato oí yo también. Era como un
aletear de murciélagos en la oscuridad, muy cerca
de nosotros. De murciélagos de grandes alas que
rozaban el suelo. Me levanté y se oyó el aletear
más fuerte, como si la parvada de murciélagos se
hubiera espantado y volara hacia los agujeros de
las puertas. Entonces caminé de puntitas hacia

36

allá, sintiendo delante de mí aquel murmullo sordo.
Me detuve en la puerta y las vi. Vi a todas las mujeres de Luvina con su cántaro al hombro, con el
rebozo colgado de su cabeza y sus figuras negras
sobre el negro fondo de la noche.
"- ¿Qué quieren? -les pregunté-. ¿Qué
buscan a estas horas?
"Una de ellas respondió:
"- Vamos por agua.
"Las vi paradas frente a mí, mirándome.
Luego, como si fueran sombras, echaron a caminar calle abajo con sus negros cántaros.
"No, no se me olvidará jamás esa primera
noche que pasé en Luvina.
"...¿No cree usted que esto se merece otro
trago? Aunque sea nomás para que se me quite el
mal sabor del recuerdo."
-Me parece que usted me preguntó cuántos años estuve en Luvina, ¿verdad ...? La verdad
es que no lo sé. Perdí la noción del tiempo desde
que las fiebres me lo enrevesaron; pero debió haber sido una eternidad ... Y es que allá el tiempo es
37

�muy largo. Nadie lleva la cuenta de las horas ni a
nadie le preocupa cómo van amontonándose los
años. Los días comienzan y se acaban. Luego viene la noche. Solamente el día y la noche hasta el
día de la muerte, que para ellos es una esperanza.
"Usted ha de pensar que le estoy dando
vueltas a una misma idea. Y así es, sí señor. .. Estar sentado en el umbral de la puerta, mirando la
salida y la puesta del sol, subiendo y bajando la
cabeza, hasta que acaban aflojándose los resortes
y entonces todo se queda quieto, sin tiempo, como
si se viviera siempre en . la eternidad. Eso hacen
allí los viejos.
"porque en Luvina sólo viven los puros viejos y los que todavía no han nacido, como quien
dice... Y mujeres sin fuerzas, casi trabadas de tan
flacas. Los niños que han nacido allí se han ido...
Apenas les clarea el alba y ya son hombres. Como
quien dice, pegan el brinco del pecho de la madre
al azadón y desaparecen de Luvina. Así es allí la
cosa.
"Sólo quedan los puros viejos y las mujeres
solas, o con un marido que anda donde sólo Dios

38

sabe dónde... Vienen de vez en cuando como las
tormentas de que le hablaba; se oye un murmullo
en todo el pueblo cuando regresan y uno como
gruñido cuando se van ... Dejan el costal del bastimento para los viejos y plantan otro hijo en el
vientre de sus mujeres, y ya nadie vuelve a saber
de ellos sino al año siguiente, y a veces nunca ...
Es la costumbre. Allí le dicen la ley, pero es lo
mismo. Los hijos se pasan la vida trabajando para
los padres como ellos trabajaron para los suyos y
como quién sabe cuántos atrás de ellos cumplieron con su ley...
"Mientras tanto, los viejos aguardan por
ellos y por el día de la muerte, sentados en sus
puertas, con los brazos caídos, movidos sólo por
esa gracia que es la gratitud del hijo... Solos, en
aquella soledad de Luvina.
"Un día traté de convencerlos de que se
fueran a otro lugar, donde la tierra fuera buena.
"¡Vámonos de aquí! -les dije-. No faltará modo de
acomodarnos en alguna parte. El Gobierno nos
ayudará"

39

�"Ellos me oyeron, sin parpadear, mirándome desde el fondo de sus ojos de los que sólo se
asomaba una lucecita allá muy adentro.
"- ¿Dices que el Gobierno nos ayudará,
profesor?¿Tú conoces al Gobierno?
"Les dije que sí.
"- También nosotros lo conocemos. Da
esa casualidad. De lo que no sabemos nada es de
la madre del Gobierno.
"Yo les dije que era la Patria. Ellos movieron
· 1a cabeza diciendo que no. Y se rieron. Fue la única vez que he visto reír a la gente de Luvina. Pelaron sus dientes molenques y me dijeron que no,
que el Gobierno no tenía madre.
"Y tienen razón, ¿sabe usted? El señor ese
sólo se acuerda de ellos cuando alguno de sus
muchachos ha hecho alguna fechoría acá abajo.
Entonces manda por él hasta Luvina y se lo matan.
De hay en más no saben si existen.
"-Tú nos quieres decir que dejemos Luvina porque, según tú, ya estuvo bueno de aguantar
hambres sin necesidad -me dijeron-. Pero si nosotros nos vamos, ¿quién se llevará a nuestros

40

muertos? Ellos viven aquí y no podemos dejarlos
solos.
"Y allá siguen. Usted los verá ahora que
vaya. Mascando bagazos de mezquite seco Ytragándose su propia saliva para engañar el hambre.
Los mirará pasar como sombras, repegados al
muro de las casas, casi arrastrados por el viento.
"-. ¿No oyen ese viento? -les acabé por
decir-. El acabará con ustedes.
- "- Dura lo que debe durar. Es el mandato
de Dios -me contestaron-. Malo cuando deja de
hacer aire. Cuando eso sucede, el sol se arrima
mucho a Luvina y nos chupa la sangre y la poca
agua que tenemos en el pellejo. El aire hace que el
sol se esté allá arriba. Así es mejor.
"Ya no les volví a decir nada. Me salí de
Luvina y no he vuelto ni pienso regresar.
".. .Pero mire las maromas que da el mundo.
Usted va para allá ahora, dentro de pocas horas.
Tal vez ya se cumplieron quince años que me dijeron a mí lo mismo: "Usted va a ir a San Juan Luvina."

41

�"En esa época tenía yo mis fuerzas. Estaba
cargado de ideas ... Usted sabe que a todos nosotros nos infunden ideas. Y uno va con esa plasta
encima para plasmarla en todas partes. Pero en
Luvina no cuajó eso. Hice el experimento y se
deshizo...
"San Juan Luvina. Me sonaba a nombre de
cielo aquel nombre. Pero aquello es el purgatorio.
Un lugar moribundo donde se han muerto hasta
los perros y ya no hay ni quien ladre al silencio;
pues en cuanto uno se acostumbra al vendaval
que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay
en todas las soledades. Y eso acaba con uno. Míreme a mí. Conmigo acabó. Usted que va para allá
comprenderá pronto lo que le digo...
"¿Qué opina usted si le pedimos a ese señor que nos matice unos mezcalitos? Con la cerveza se levanta uno a cada rato y eso interrumpe
mucho la plática. ¡Oye, Camilo, mándanos ahora

Pero no dijo nada. Se quedó mirando un
punto fijo sobre la mesa donde los comejenes ya
sin sus alas rondaban como gusanitos desnudos.
Afuera seguía oyéndose cómo avanzaba la
noche. El chapoteo del río contra los troncos de los
camichines. El griterío ya muy lejano de los niños.
Por el pequeño cielo de la puerta se asomaban las
estrellas.
El hombre que miraba a los comejenes se
recostó sobre la mesa y se quedó dormido.

unos mezcales!
"Pues sí, como le estaba yo diciendo ..."

42

43

�FICHA DE LECTURA

ANEX02

Nombre del texto:---------------------------

-----------------------------Autor:----------------------------------------------------------

-----------------------·---------------------·-Síntesis del argumento (¿Qué se narra? ) : - - - -

------------------- - - - - -- - - --------------

Técnicas narrativas {¿Cómo se presentan los hechos?):----

· - -----------

�Rasgos de estilo (¿Cómo se utíliza el lenguaje?):-------------------------------------------------------------- - - - - -·---------------------------------------------------- - - - - ----------------------.-------------- - -------------------------------------- - - ____________________________

.,.

____ _

---------------------------

Interpretación (Conceptos sobre el mundo y la realidad):------------------- ---------------------------------------

---

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

---

Fecha de lectura:-----------------------------------

CAPTURA, DISEÑO Y EDICIÓN:

----------------------------------------------------

DEPARTAMENTO EDITORIAL
MTRA. EL VIA E. SALINAS HINOJOSA

IMPRESIÓN:
PREPARATORIA No. 9

ESTE EDICIÓN SE TERMINÓ

46

EN OCTUBRE DEL AÑO 2000

�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Rector

Dr. Luis J. Galán Wong
Secretario General

lng. José Antonio Gonzáfez Treviño
Secretario Académico

Prof. e lng. Ricardo Oziel Flores S.
Coordinador de Escuelas Preparatorias

ESCUELA PREPARATORIA No. 9
Lic. Raúl H. Torres Vélez
Director

Mtra. Elvia Esthela Salinas Hinojosa
Jefa del Departamento Editorial

Monterrey, N. L., octubre de 2000

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