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                  <text>�~Lfe_
~
lfONSINA
~

OJ&gt;ill

8 1eu0r'ECA UNJvitllsn,.,q1A o UANL

FONDO

UNIVERSITARIO

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
ESCUELA PREPARATORIA No. 9

El maestro ideal

- Lic. Pedro Hernández Martínez

Publicación cultural No. 3

Portada:
American Heritage
Escultura de Gallo Pevsner
(1890-19TT)

Monterrey, Nuevo León. Octubre de 2000

�PRESENTACIÓN

En el desempeño cotidiano de nuestra labor
educativa, los maestros de la Universidad Autónoma de Nuevo León nos esforzamos continuamente para brindar un mejor servicio a nuestros
estudiantes y a la sociedad en general; es por ello
que las tareas de investigación y creación ocupan
un lugar de gran importancia para quienes laboramos en nuestra Alma Máter.
Con motivo de la celebración del XXX ·aniver-

sario de la fundación de nuestra Escuela Prepara-

Expreso mi más sincera felicitación al Lic.

Pedro Hernández Martínez por su publicación
El maestro ideal, la cual ayudará, indudablemente, a enriquecer nuestra visión del mundo y a
reflexionar sobre un tema de especial importancia
para todos los que estamos comprometidos con el
avance de nuestra Máxima Casa de Estudios y
con el progreso del país.
- Este esfuerzo editorial adquirirá su verdadero
significado en la medida en que sus lectores encuentren en sus páginas elementos aprovechables
para el enrriquecimiento de su cultura.

toria No. 9, iniciamos el proyecto editorial de publicaciones culturales SENDEROS, trabajos reali-

zados por maestros de este Plantel, pues estamos
convencidos de que esto contribuye a la mejora

Lic. Raúl H. Torres Vélez
Director

continua que, sin duda alguna, se basa en el deseo de conocimiento y en la creatividad de nuestro

cuerpo docente.

4

5

�"No puedo llamarlos sabios, porque éste es un
gran adjetivo que sólo corresponde a Dios;
amantes de la filosofía o filósofos es un título
más modesto y adecuado para ellos".

Platón.
a Preparatoria No. 9 de la UANL está cumpliendo su XXX aniversario y realiza una serie
de eventos para celebrarlo; directivos, alumnos,
maestros, toda nuestra comunidad se encuentra
de plácemes. Durante tres décadas nuestra Institución ha recorrido varias etapas, todas ellas en
forma apasionada, hasta lograr la estabilidad y
madurez que hoy la caracteriza.

L

Este aniversario coincide también con la jubilación de varios admirados y queridos maestros
de nuestra Escuela; a todos ellos mi aprecio, reconocimiento y admiración por la titánica y extraordinaria tarea, al convertirse en crisol de la formación
de la personalidad de tantas generaciones de
alumnos que por sus manos han pasado. Sirva,
pues, la presente sinopsis como un pequeño reconocimiento a su labor.

6

Maestro: "El que enseña o tiene título para
enseñar una ciencia, arte u oficio". Con estas sencillas palabras el diccionario describe lo que significa la palabra maestro. Sin embargo, los que nos
dedicamos a esta noble y ardua profesión sabemos que ser maestro implica desempeñar muchas
funciones, todas ellas vitales en el desarrollo integral de nuestros alumnos.
Enseñanza significa instruir e indicar; desde
este punto de vista podemos afirmar que cada
persona es discípulo y maestro a la vez, ya que
vivir es aprender y enseñar y la vida de uno inevitablemente instruye a aquellos que se ven afectados por ella.
Enseñar es muchas cosas: a veces es instruir, explicar o relatar, pero también es saber esperar y actuar; el maestro es un enseñado -él debería saber más que sus alumnos; sin embargo,
tiene conciencia de la profunda ignorancia que
existe en todas partes y eso lo convierte esencialmente en un perenne estudiante.

7

�La enseñanza y el maestro son parte de un
todo indisoluble, por lo cual los docentes no debemos limitar nuestras actividades educativas Y el
desarrollo de nuestra personalidad en términos de
conceptos pobres sobre la naturaleza de la enseñanza y de los maestros.

La enseñanza es esencialmente un medio
para guiar a los estudiantes, asegurándoles la
cantidad y calidad de experiencias que promove. rán el óptimo desarrollo de su potencial como seres humanos.

La mayor eficacia de un maestro radica en
comprender y respetar el material con que trabaja,
es decir, la personalidad humana, incluso la suya
propia.

El proceso de enseñar y aprender incluye un
espíritu de aprendizaje que comprende una íntima
e intrincada relación entre el maestro (discípulo
algo más maduro). el estudiante (discípulo algo
8

menos maduro) y el conjunto de la vida, que es el
verdadero objeto de la enseñanza.
La enseñanza debe ser concebida como
una ciencia y un arte. Es una ciencia desde el
momento que el maestro tiene que saber el campo
de realidad que le corresponde enseñar (su materia), o sea el conocimiento estrecho de ella, la naturaleza de lo que enseña, el entenderse a sí mismo y a los demás, el orden social en que se desenvuelve el proceso educativo, entre otros factores; sin embargo, el maestro puede conocer esto y
mucho más y aún así no lograr la eficiencia necesaria, ya que la enseñanza, además, es un arte
que exige un delicado equilibrio de muchos factores que realmente funcionen , como son: conocimiento, habilidad, rasgos de personalidad y carácter. El arte implica un estilo personal que se
desarrolla ampliamente por medio de la práctica
bien orientada. Es importante afirmar que el mejor
arte descansa en el dominio de la ciencia correspondiente.

9

�Podemos concluir que la enseñanza es una
profesión grande y profundamente satisfactoria; sin
embargo, es difícil y exigente.
Para lograr la excelencia en la enseñanza,
los maestros debemos enfrentar y superar algunos de los siguientes obstáculos:
El escepticismo, que nos convierte en ciegos e insensibles sobre cualquier ideal y sobre la
mayoría de los propósitos; el escéptico está a
punto de perder la fe en sí mismo, en sus compañeros, en el bien, en la belleza y la verdad y, a
menudo, incluso en la mente. Hablar de amor, abnegación, de educación o de sacrificio en presencia de un escéptico es exponerse a la mofa o al
ridículo; posiblemente este escepticismo sea una
reacción al insustancial romanticismo y, con frecuencia, al falso idealismo prevaleciente en el siglo
XIX.

embargo, pareciera que las demás deben ser descuidadas: esta tendencia cumple su pequeño deber cada vez mejor a costa de un menor conocimiento o interés en otras partes de ese todo; esto
puede ser necesario para lograr una mayor eficiencia y economía en una compleja sociedad industrial como la nuestra; pero los seres humanos,
sin dejar de ser eficientes o especializados, debemos buscar un asidero de integridad, de individualidad y de conciencia de personalidad. Los maestros no somos la excepción y por eso debemos
indagar y encontrar el mejor modo de alcanzar la
conveniente amplitud, para ello existen los siguientes caminos:
Realizar lecturas fuera del campo de la propia especialidad.
Cultivar asociados y amigos fuera del campo
de la propia especialidad.
Participación recreativa y cultural variada.

La especializacion: lo moderno exige la especialización para conocer bien cualquier cosa; sin

Viajar.
Cultivar intereses amplios.
Una persistente relación con la naturaleza.

10

11

�Actividades que saquen al maestro del propio
y estrecho interés personal, como la asistencia social, la solidaridad, la religión, entre
otras.

Confusión sobre el papel y el propósito:
los maestros debemos recordar que la educación
es uno de los principales empeños del hombre; es
a través de la cultura y la educación formal (que
recibe en la escuela) como el ser humano se forma.

Esta educación formal es esencialmente una
serie de experiencias, planeadas en términos de
habilidad y nivel de madurez y proyectadas para
proporcionar a los estudiantes el pleno desarrollo.
EL maestro es el organizador y el mediador de
esta experiencia educativa y, como tal, es la influencia clave en el desarrollo de los hombres por
formación. Por esta razón los maestros somos.
potencialmente las fuerzas más influyentes en
una civilización, sobre todo en una civilización
avanzada.

12

�Es importante percibir claramente la naturaleza y significado de la profesión del maestro, así
como su importancia para la sociedad. "Se espera
de las escuelas de nuestro país que transmitan
los valores públicos de la comunidad, aun
cuando ésta los rechaza muchas veces en la
práctica... La labor del maestro viene a constituir un verdadero criticismo viviente de las partes de la sociedad a que sirve", lo que determina el aislamiento de los maestros de lo que el
autor Francis Keppel llama la "verdadera sociedad" y los condena a formar "un grupo solitario, que busca alientos y ánimo".
Concepto deformado de la naturaleza de
la gente: el material con que los maestros reali·zamos nuestra labor es el ser humano, horno sapiens, por lo tanto nuestros conocimientos y
creencias sobre este material son sumamente
importantes para nuestro trabajo, eficacia y su
desarrollo futuro.

14

Los maestros mismos somos un ejemplo de
este material humano como elemento formado por
la delicada y continua interacción de la herencia y
el medio.
Los maestros vemos o percibimos el material con el cual trabajamos únicamente a través de
nuestro propio prisma, es decir, de lo que hemos
llegado a creer o ser.
- Los maestros -como seres humanos típicos- hemos tenido, a través de los tiempos, prejuicios sobre la naturaleza y el potencial de la gente
(ejemplo de ello es la mentalidad que creó y sostuvo la esclavitud humana, los sentimientos de clase
y una variedad de ideas populares sobre la capacidad y el talento que aún prevalecen y se manifiestan en el lenguaje, la escritura, la ley y las
costumbres). A través de diversos estudios se
busca determinar objetivamente la naturaleza y el
potencial del ser humano; de lo anterior surgen
estas preguntas:

15

�¿Cuál es la naturaleza de esta "materia prima" con la que los maestros trabajamos? ¿Cuáles
son sus posibilidades negativas y positivas?
Los anteriores son cuestionamientos básicos,
a partir de los cuales casi todos los demás reciben
su dirección y significado en el campo de la educación. Por lo cual la ignorancia, el prejuicio y
la confusión en este rubro son obstáculos importantes para la plena realización por parte de
los maestros, ya que todos los aspectos de
nuestro trabajo y de nuestro propio desarrollo
como personas se verán trascendentalmente
influidos por nuestras ideas sobre la naturaleza
y el potencial de la gente.
Desorden y amontonamiento: los tiempos
modernos, con su gran dinámica, nos tienen literalmente hipnotizados por la necesidad de hacer
más, ver más, aprender más, tener más ... hasta el
punto de que "más" se convierte en una obsesión;
este impulso influye e invade todos los aspectos
de la vida, incluida la educación.

16

¿Cómo podemos incluir esta tendencia en el
campo educativo sin provocar desorden ni amontonamiento? ¿No podemos plantear las preguntas
esenciales de qué conocimientos vale la pena conocer y cuál es verdaderamente el empleo y significado de este amontonamiento y este desorden
personal y profesional?

Es importante saber reducir y simplificar;
es decir, crear y proteger un sector del espacio
vit~I -sicológico y físico- en torno a nosotros
mismos, el cual es muy importante para el desarrollo total como maestros y seres humanos.
Falsa comunicación: el conocimiento y la
comprensión se encuentran condensados en el
lenguaje que, en esencia, es una trama de símbolos.
Originalmente, dichos conocimientos y
comprensión tuvieron su origen y estaban cerca
de la verdadera experiencia; el símbolo -la abstracción que representa la experiencia- encon17

�tró vida y calor en la acción recíproca original entre
la mente y los sucesos inmediatos. Con el tiempo,
la distancia entre la experiencia y el símbolo o
abstracción fue creciendo hasta que, eventualmente, la abstracción llegó a tener poco o ningún significado para quien aprende.
Los maestros trabajamos mucho con abstracciones o símbolos: a través de ellos somos
capaces de proporcionar la experiencia delegada,
que es el principal significado de la educación. Sin
embargo, si dejamos que tales abstracciones nos
permitan perder la relación vital con la realidad
-como existe la tendencia a hacerlo-, ya no educaremos ni llegaremos al que aprende, como hace
la experiencia de la cual puede surgir la enseñanza.
Es importante que los maestros no nos volvamos tan dependientes de nuestra erudición (o
del brillante conjunto de abstracciones que manejamos) al grado que se pierda la conciencia de que
carecemos de una relación con la realidad. Este

18

es un peligro importante en la educación formal: el peligro del conocimiento inerte o muerto, es decir, el de la falsa comunicación.
El aburrimiento: al parecer, una buena parte
de la enseñanza lleva consigo cierta monotonía;
año tras año, semestre tras semestre, otra clase
de Matemáticas, de Sociales, de Artes ... otra vez
primer semestre o tercero... ¿ Qué podemos hacer
los maestros para evitar caer en lo monótono?
Utilicemos la imaginación y el entusiasmo.
Una simple variación en el paso.
El cambio de rutina.
Búsqueda de nuevas ideas.
Intentemos cosas nuevas aquí y allá.
Escuchemos con más atención a la gente joven.
Cuando hay imaginación y entusiasmo genuinos, éstos pueden constituir las más finas cualidades de la personalidad del maestro.

19

�La rutina: no obstante que el trabajo rutinario
de día tras día, semana tras semana, semestre
tras semestre y año tras año existe, no por eso
significa que sea algo malo o negativo, pues muchas veces la rutina o persistencia es necesaria y
se ve iluminada si nosotros los maestros le damos
un significado al relacionarla, por medio del pensamiento y la imaginación, con los objetivos m~s
grandes que con ello se logran. A través de una
excelente perspectiva, los maestros podemos emple9r aun las más rigurosas exigencias de la rutina
como un medio de desarrollo.
Ritmo inadecuado de trabajo: en términos
de nuestra naturaleza (innata o adquirida} y de los
requerimientos de nuestra profesión, desarrollamos un estilo de trabajo y de vida sumamente personal. Este estilo nos capacita para hacer lo que
nuestro trabajo requiere con un máximo de eficacia
y un mínimo de esfuerzo necesario.
Cuando no se desarrolla un estilo de trabajo
conveniente, éste se convierte en un serio obstá-

21

�culo para el avance descansado hacia la excelencia; lo anterior nos llevaría a una tensión constante, lo cual puede minar nuestra alegría, el agrado
de realizar la labor docente y, más tarde, destruiría
nuestra salud.
Fatiga y enfermedad: para avanzar hacia la
excelencia como personas y como maestros, debemos encontrarnos razonablemente bien en un
mundo que no está muy bien, y esto se aplica al
cuerpo, la mente y el espíritu. Para enfrentarnos
con más eficacia a este obstáculo, es importante
para los maestros que tomemos las siguientes
medidas:
Esforzarnos por aprender los límites de
nuestra personalidad. Una persona no es como
un puente -en el sentido de que hay un límite al
peso o la carga que pueda soportar-; cada personalidad tiene un punto de ruptura, ya que si la sometemos a mucha presión empezará a desarrollar
síntomas que con frecuencia son inapropiadas y

22

desesperadas defensas contra demandas intolerables.
El maestro debe aprender a reducir las demandas antes de que el punto de ruptura sea alcanzado y se afecte su salud, especialmente la
mental.
Practiquemos en forma regular y sistemática el descanso y la recuperación. Es importante encontrar un gran buen lugar en el cual los
maestros vamos a recrearnos y recuperarnos corporal y psicológicamente. Al decir lugar nos referimos al ambiente que renueva o que le lleva a uno
fuera de sí mismo, aunque sólo sea durante un
breve periodo o un momento libre de obligaciones:
un respiro entre lo que ya se ha cumplido y lo que
aún no se inicia.
Desarrollemos unas cuantas intimidades
mentales y espirituales. El avance de la ciencia y
la tecnología ha acercado físicamente más a los
seres humanos en grandes urbes; sin embargo,

23

�también es cierto que en la realidad se ha hecho
más dificil la proximidad o comunicación entre los

EL MAESTRO "es muchas cosas":
►

mismos.

►

Es paradójico que nos encontremos tan

►

solos rodeados de tanta gente.
►

Una característica de ta sociedad moderna
es la soledad con un fondo de ansiedad. Los
maestros debemos encontrar maneras constructivas de superar esta soledad, buscar relaciones de
calidad que nos pennitan compartir libremente los
triunfos y alegrías, las frustraciones y las penas,
las experiencias de la vida ... pues hacerlo resulta
vital para la curación de heridas y los satisfactorios
procesos de desarrollo. Todo ello contribuye al
desarrollo y salud de nuestra personalidad en el
aspecto corporal, mental y espiritual.
Al decir maestro debemos referirnos a todas esas facetas que los docentes desarrollamos en nuestra labor educativa y que pocas
veces son reconocidas o no valoradas.
24

►

►

►

►

Un maestro es un guía.
Un maestro es un maestro.
Un maestro es un innovador, un
puente entre generaciones.
Un maestro es un modelo: un ejemplo.
Un maestro es un investigador: uno
que no sabe pero que tiene conciencia de ello.
Un maestro es un consejero: un confidente y amigo.
Un maestro es una autorídad: uno
que sabe.
Un maestro es una persona.

Un maestro es un guía.
Los maestros -como guías en la jornada de
la enseñanza- nos basamos en nuestra experiencia y conocimientos, fijamos metas y establecemos

25

�los límites con la estrecha colaboración de los
alumnos, ya que nos corresponde a nosotros ser la
influencia principal en todos los aspectos de la jornada educativa formal. Sin parecer que so~os el
factor central (en el sentido mandón, autoritario y
dominante), somos y debemos ser los guías y, por
lo tanto, aceptar los privilegios y responsabilidades
que nos corresponden.
Al hablar de jornada, hago la analogía con el
camino que recorremos en la vida y, por ende, del
periodo que nos corresponde transitar junto al
alumno en una etapa de su existencia; en este
sentido, dicha jornada tiene un propósito o un destino: la formación del alumno.
De aquí la importancia de que los maestros
seamos guías eficaces Y, para ello, debemos estar
altamente calificados en los siguientes aspectos:
1. Planear los objetivos del esfuerzo educativo
(planes de estudio, programas, etc.), lo cual
significa que:

26

Los planes de estudio son manejados con
mucha frecuencia por consejeros, autoridades,
legisladores... algunos de ellos muy alejados del
estudiante (gente distinta que el maestro en el aula).
Sin embargo, somos los maestros los
guías inmediatos del proceso educativo: nosotros
decidimos cuál es el sector de la educación o instrucción que puede ser más provechoso o más
sabiamente incluido. Para ello debemos ver el
conjunto de la jornada de principio a fin, analizar
cómo estos programas o planes de estudio influirán en la JORNADA de nuestros alumnos y reflexionar sobre la importancia de que el alumno haga
suyos o propios dichos programas.
Desde este punto de vista a nosotros los
maestros, como guías, nos corresponde interpretar
los objetivos a los que consejeros, autoridades
educativas y legisladores han dado vida y significado para los estudiantes.

27

�La mente humana es limitada en comparación con lo que hay que ver, comprender y analizar; de aquí la importancia de ser GUÍAS eficaces,
o sea maestros informados y comprometidos que,
utilizando nuestra responsabilidad y experiencia,
no eludamos las principales decisiones y así podamos lograr como objetivo una máxima experiencia educativa donde el alumno aprenda, comprenda y disfrute lo que los maestros enseñamos.

2. El maestro, como guía, cuida que los estudiantes realicen la jornada de instrucción.
Los estudiantes deben realizar la jornada
educativa; nuestra labor es llevarlos y motivarlos
para que tengan experiencias de las cuales se logren los objetivos. En otras palabras: los estudiantes deben aprender y, para poder hacerlo,
deben tener la experiencia que los haga aprender.

Sin duda es importante nuestra labor, pero
desde este punto de vista los maestros nos con-

29

�vertimos en un medio y la real importancia es ser
valorados principalmente por el efecto que producimos sobre el estudiante; para ello debemos desarrollar una gran. habilidad para lograr que el
alumno observe, analice, reaccione y discuta con
suficiente amplitud y habilidad un tema.

Cuando las experiencias vividas por el estudiante carecen de importancia, pertinencia, vida o
imaginación, éste aprenderá poco o se convertirá
en un erudito que memoriza pero no comprende ni
le da significado a lo aprendido. Lo que el estudiante aprenda debe ser una parte significativa en
su vida.

Es anacrónico y contraproducente que para
enseñar y motivar a aprender a nuestros alumnos,
los hagamos depender de una amenaza, del fracaso o, en el mejor de los casos, del logro de un
símbolo de éxito (un grado). No es ésta la mejor
forma de motivarlos.

Probablemente, el fracaso que se observa en
la educación formal para influir en el carácter de
los alumnos surge del hecho de que mucha de la
enseñanza ética, moral y filosófica permanece de
este modo aislada del más profundo pensamiento
y de la vida práctica del estudiante.

Los maestros debemos tratar de hacer
que el proceso de aprender sea cada vez más
la propia recompensa, su propia fuerza motivadora.
3. Tal vez la más sutil, difícil e importante de
todas las tareas de los maestros como
guías es la de dar vida y significado a la jornada educativa.

30

Los maestros nos encontramos constantemente en busca de modos de dar a nuestros estudiantes la continuidad y la vida que proporciona la
experiencia directa y esto significa relacionarse
estrechamente -tanto maestros como estudiantescon la experiencia directa que le da significado al
aprendizaje.

31

�4. La cuarta gran tarea de los maestros como
guías es la evaluación.

¿ Están los estudiantes empezando a evaluar
su propio progreso, con objeto de que puedan dirigirse a sí mismos?

Los maestros debemos esforzarnos para hacer de la evaluación un proceso de aprender y un
intento de mutuo interés para el que enseña y para
el que aprende, evitando así que exista un juego
cruel y desigual o incluso una guerra entre el
maestro y el alumno; se debe buscar con el alumno un sincero esfuerzo de compañerismo.
Curiosamente en los primeros grados de enseñanza formal la evaluación es más fácil que en
los grados más avanzados; en muchos casos, al
llegar los estudiante a los grados más avanzados
cesan de ser compañeros del maestro y se convierten en seres más o menos antagónicos, cada
uno de ellos dominado por los símbolos de enseñanza más que por el propio proceso estimulante.

32

¿Qué es más importante: el conocimiento de
la materia o la habilidad para enseñar?
Esta pregunta crea una polémica ridícula, ya
que ambas cosas son fundamentales, pues los
maestros no siempre conocemos todo lo de ta
materia, pero sí la conocemos mucho más que
nuestros compañeros de jornada (los alumnos); y
por otra parte no es cierto que alguien tenga la
capacidad óptima en el sutil arte de la enseñanza,
sino que tiene un estilo y está firmemente mejor
rándolo sin cesar.
Los maestros como guías en una jornada de
estudio tenemos el respeto y lá confianza de los
que participan en el viaje (los alumnos); ellos creen
en nosotros los maestros debido a nuestro conocimiento, experiencia y habilidad, pero también
debido al intenso y sincero interés en el significado
y alcance de la jornada que demostremos a nosotros mismos y a nuestros alumnos.

33

�Un maestro es un maestro.
Ante los grandes adelantos tecnológicos
-principalmente en la comunicación- algunas personas se preguntan: ¿Hay todavía algún lugar para lo que aún se concibe usualmente como la enseñanza, o para el maestro individual que en el
salón de clases informa, explica y aclara las cosas?
Hay quienes opinan que nadie puede enseñar nada a nadie, que el estudiante debe hacer la
enseñanza. Si bien esto último es cierto, la verdad
es que esta afirmación presenta una postura radicalizada de la labor del maestro, ya que pretende
desacreditar a todo el personal docente.
Esta posición olvida que hay una tarea importante del maestro en el proceso de la enseñanza: explicar, aclarar y aun informar; la labor de los
maestros es hacer más claro y significativo este
proceso.

34

El estudiante no aprenderá siempre con base
en una tal enseñanza; el que aprenda o no dependerá de muchos factores, como pueden ser:
, Su motivación y su disposición a aprender.
► Su nivel de madurez en relación con la
tarea que ha de aprender.
, Su relación con el maestro.
, Su capacidad de aprender basado en
palabras.
► El grado en que esté libre de temores.
&gt;-- Las facultades del maestro en el arte de
la comunicación .
Si tales condiciones son suficientemente favorables, entonces -a través de la enseñanza- el
estudiante puede aprender muchas cosas que son
significativas.
Un maestro con habilidad conoce de un modo casi intuitivo cuando la situación es adecuada
para esta clase de enseñanza. La claridad de las

35

�explicaciones y de las enseñanzas abre caminos
que capacitan al estudiante para continuar su propia educación de manera lógica y sistemática.
En realidad es difícil saber lo que se puede o
lo que no se puede enseñar de manera directa, tal
vez mucho más de lo que nos imaginemos; si el
maestro, utilizando su inteligencia, adquiere destreza en la comunicación y es agudamente receptivo a la disposición de aprender de los alumnos,
podrá favorecer el proceso educativo.
El maestro como explicador (persona que
hace que las cosas confusas sean claras) se esfuerza en ser cada vez más diestro, para que
ciertas actividades o procesos -que parecen conbibuir a hacer que las cosas difíciles y complejastengan significado.
Al afirmar que el maestro es un maestro debemos remitimos a las cosas que él hace cuando
enseña:

a) Ilustra: esencialmente relaciona lo que ha de
aprenderse con algo que los estudiantes ya
conocen y al mismo tiempo les brinda una experiencia adicional.
b) Define: pone lo que hay que aprender en términos claros y sencillos (sobre la base de las
experiencias y habilidades de comprensión de
los alumnos).
c) Analiza: desmenuza el problema "divide la enseñanza en trocitos masticables".
- d) Sintetiza: pone juntas las distintas partes de
un problema para que el conjunto tenga sentido
de la relación de cada parte con el todo.
e) Pregunta: plantea interrogantes significativas y
penetrantes, a fin de aclarar lo que hay que

D

aprender.
Responde: reacciona ante las preguntas que
surgen .del interés y curiosidad de los estudiantes, haciendo así más significativa la ense-

ñanza.
g) Escucha: permite al estudiante hacer que sus
dificultades sean claras para el maestro y para
él mismo.

36

�h) Crea confianza: avanza junto con el alumno a
través del proceso de lo que debe ser aprendido para que el alumno capte el sentido del
mismo y adquiera la confianza que proporciona
el éxito.
i) Proporciona diversos puntos de vista: procura que el objeto de estudio sea examinado
desde distintos ángulos por el estudiante.
j) Proporciona material asimilativo: da una
diversidad de experiencias o de elementos
educativos relacionados con el objeto del estudio.
k) Ajusta métodos: adapta el procedimiento de
exposición (idioma, tecnicismos, complejidad ,
etc.) a la capacidad y nivel de madurez del estudiante y relaciona las nuevas enseñanzas
con las que ya conoce.
1) Proporciona tono emocional: hace que la
enseñanza sea significativa y vivaz mediante el
entusiasmo y el gusto: esto puede ser la diferencia para que una materia sea o no aburrida.

39

�Todas las cosas que hacemos los maestros en el campo de la enseñanza y que aquí se
describen, dependen en gran parte del lengua~

El lenguaje es un símbolo abstracto y como
tal /as palabras no son lo que representan, por
'
ello los estudiantes deben tener, en el mejor de
los casos, la experiencia directa necesaria para
dar al símbolo un razonable grado de significado.
Es una realidad que gran parte de la educación formal (probablemente a partfr, más o menos,
de la mitad de los grados elementales) se convierte en un juego cada vez más vacío, de manipulación de símbolos que han perdido su adecuad&lt;&gt; contacto con la realidad.
La abstracción excesiva es un obstáculo
importante para la explicación y la aclaración
signilicativas.

40

La habilidad en el empleo del idioma o lenguaje es una ·valiosa herramienta de la mente humana, por eso los maestros debemos buscar la
forma de mantener el lenguaje cerca de la realidad
correspondiente a los alumnos.
-

Cuando una materia se domina ampliamente
por muchos años, da al maestro muchas ventajas;
pero también lo aleja de esa sensación de lo difícil
que es para nuestros alumnos aprender una mate- ria nueva. Es importante percibir estas situaciones
para poder mantener la frescura y sinceridad originales en una experiencia que cada periodo o semestre repetimos.
No hay que olvidar que cuando el estudiante
realiza una pregunta, ésta puede ser complicada,
importante y urgente para él y, como tal, hay que
atenderla; se podría comparar con el sacerdote
que ha leído infinidad de veces el texto de una boda, mas para la joven pareja es la primera vez que
lo escucha.

41

�A fin de que la enseñanza tenga su máximo
vigor, los maestros con dinamismo debemos buscar constantemente los medios para retener y aun
aumentar el entusiasmo y el placer que tuvimos
cuando aprendimos lo que ahora enseñamos, por
eso los maestros debemos estar siempre aprendiendo y relacionando el nuevo conocimiento con
el antiguo que estamos enseñando en la actualidad, para ello debemos evitar la vaguedad o ambigüedad, teniendo objetivos muy claros y definidos
a alcanzar. Todo ello forma e identifica al maestro cómo maestro.

Un maestro es un innovador,
un puente entre generaciones.
"El maestro traduce la experiencia del ser
humano en términos que tienen significado para el
estuc/ianten.
Podemos afirmar que existe un gran abismo
entre una generación y la siguiente: esta brecha se

42

hace más amplia a medida que pasa el tiempo. La
experiencia y el lenguaje de nuestros padres (aunque sean cosas lejanas) son más significativos
para nosotros que los de nuestros abuelos y los de
éstos más que los de nuestros bisabuelos, y así
sucesivamente.
El estudiante que aprende en la actualidad se
encuentra psicológicamente a una gran distancia
de una vasta parte de la experiencia del ser humano, la cual, sin embargo, debe captar, asimilar y
aun encarnar en conducta, si ha de ser educado.
Los maestros nos convertimos en puente sobre
este abismo para lograr que nuestros alumnos
participen en la enseñanza que liberará su potencial a través del conocimiento global; para ello debemos comprender lo que es esta brecha.
Esta brecha inicia, principalmente, porque las
ideas y las formas en que se expresan son modificadas por la moda o la época en la cual las mismas se han establecido; es evidente que el lenguaje -con todas sus sutilezas- es el vehículo o

43

�portador de tales pensamientos; a menos que la
idea. la acción o la observación sea registrada,

Lo anterior significa que si les proporcionamos a nuestros alumnos la oportunidad adecuada,

existirá solamente en nuestra memoria.

ellos pueden participar de los millares de años de
experiencia, aprendizaje y logros del ser humano,

Sin embargo, cuando se traduce en palabras
-particulannente escritas- existe un registro o una
relación de tal idea u observación; todo ello se
consigna y se acumula y viene a constituir la experiencia que el ser humano nos lega, es decir, la
llamada herencia del hombre.

Muchos de estos registros sobre la experiencia humana se encuentran acumulados en los libros y constituyen -en parte importante- el mateñal o los medios de educación del hombre, pero
esta gran ñqueza de conocimiento no puede ser
usada o captada por los jóvenes estudiantes, debido a que se encuentra en una forma que resulta en gran proporción incomprensible para la
nueva generación; al maestro -como puente entre ambas generaciones- le corresponde hacer
comprensible esta extraña materia (la herencia

por eso es importante que los maestros compartamos el conocimiento y que logremos que el
alumno realmente incorpore a su propio cono-

cimiento la experiencia de todos los tiempos y
de todas las culturas. Al comprender este proceso los maestros podríamos enriquecer la enseñanza y aprovechar la potencialidad del alumno para
ser educado e instruido.
Desgraciadamente, todos los diversos registros de la experiencia y del aprendizaje del ser
humano no han estado ni están todavía disponibles para la mayor parte de los individuos, existiendo por lo tanto una terrible ignorancia.
El maestro, como innovador o puente entre
generaciones, debe saber que las experiencias del
hombre se encuentran registradas en el lenguaje y

del hombre).
44

45

�en las ideas de moda de la época en que se produjeron o en que se hizo el registro de las mismas.
'f

,

Existen muchos libros y literatura de grandes
pensadores y científicos de todos tiempos y épocas; sin embargo, a menos que uno tenga un interés muy especial o la preparación adecuad_a para
ello, necesitaremos de quien nos enseñe o traduzca esas ideas. La tarea de los maestros es traducir esta riqueza de sabiduría y experiencia a
los términos modernos, es decir, lo que comprenden los estudi_antes hoy en día.

46

.¡¡.¡

l . \ •
~

I

En realidad, todo el pensamiento del hombre
debe ser formulado de nuevo, en cada generación,
por las diversas clases de maestro e inclusive por
aquellos que aspiran a escribir.
Hay que reconocer la inteligencia de los actuales estudiantes, al igual que los del pasado;
simplemente son diferentes, son modernos y no
pueden aceptar y hacer suyas las formas de pensamiento de tiempos antiguos, como tampoco

¡,- ,

'

'

\

~

,f!i

�aceptarían asistir a clase llevando los trajes de sus
abuelos.
Podemos afirmar que los maestros debemos
ser universales o, al menos, proyectarnos en esa
dirección; estar en el ambiente, en la enseñanza Y
en el espíritu de las diversas épocas pasadas, a
través de las cuales el hombre se ha desarrollado,
y estar igualmente a tono con el presente e incluso
con el futuro inmediato; para ello tendremos que
estar instruidos para lograr que nuestros
alumnos no nada más aprendan experiencia,
sino que (lo más importante) aprendan de la
experiencia.

Un maestro es un modelo: un ejemplo.
Los maestros desempeñamos muchos papeles. Uno de los más esenciales es el de ser modelo para nuestros alumnos y para todos aquellos
que piensen en uno como maestro; tal vez nos
sintamos incómodos con este papel o nos resista-

48

mos e inclusive lo rechacemos por reflexión , modestia o temor. Sin embargo, dentro del proceso
de enseñar y aprender podemos encontrar que el
ser un modelo es una parte de la enseñanza que
ningún maestro puede eludir.
El ser ejemplo surge de la propia índole de la
tarea educativa; cuando un maestro rehusa aceptar y desempeñar constructivamente este papel,
reduce en forma considerable su eficacia y, lo que
es más grave, se niega a enfrentar la realidad de
su situación como maestro. Aceptar dicha responsabilidad no es necesario que sea una carga ni
tampoco que los maestros seamos o parezcamos
presuntuosos. Aceptado y desempeñado con destreza y humildad, este papel enriquece grandemente el significado de la enseñanza.
Es indudable que un maestro que quiere
avanzar hacia la excelencia comprende y acepta
con entusiasmo el hecho de que, por la propia naturaleza de su trabajo, él es un ejemplo.

49

�Tal vez debemos preguntarnos:
¿Por qué es así?
¿Por qué tiene que ser algo especial un maestro?
¿No puede ser, acaso, que la costumbre social
haya echado esta "carga" sobre el maestro sin que
haya para ello razones suficientes?
¿No puede él ser un trabajador más, que haga su
tarea con destreza, sin necesidad de tener que
asumir este papel?
Todas las anteriores son preguntas naturales
y sensatas, y deben ser encaradas abiertamente.
Sin duda estas interrogantes requieren una amplia
explicación, pues su solución exige tanto conocimiento como sentimiento; tal vez como respuesta
podríamos señalar que:
El maestro ha logrado ser un modelo o
ejemplo, por ser un mediador de las diversas
experiencias que constituyen los medios de enseñanza para el estudiante. Por ejemplo las palabras, el pensamiento, la música, la cultura, la ciencia, tal como fluyen a través del prisma del maes-

50

tro , están dotados de una vida y un sentido especiales. La actuación de un equipo atlético como el
de fútbol americano o de animación de la Preparatoria No. 9, la actuación en una obra, en algún
club ecológico, en resolver un problema de Matemáticas ... no son acontecimientos aislados, sino
que adquieren un significado y una calidad peculiares debido a su relación con el maestro.
En este mundo de alta tecnología podemos
señalar que hay cosas que las máquinas no pueden hacer: una de ellas es enseñar en el sentido
que el maestro lo hace.
La siguiente cita del profesor Hock1ng se refiere al proceso de enseñar y aprender en la escuela superior y en la universidad, pero el principio
fundamental se aplica igualmente a todos los niveles de la enseñanza:
"El Estado puede levantar escuelas, equiparlas, contratar el personal de enseñanza y
organizar y supervisar la instrucción. Y en tales

51

�sistemas se imparte la educación; se imparte a
través de las cualidades personales de maestros que poseen lo que el Estado no puede
nunca pagar ni encargar. Vachel Lindsay, el
poeta de 1/línois... me planteó el asunto de esta
forma: en todas las escuelas primarias de, digamos, una docena de maestros, habrá uno que
despierte a los muchachos. Y esto es suficiente, ya
que. una vez despertados, permanecen despier-

tos".
La calidad y la fuerza del ejemplo del
maestro vañan en términos de la naturaleza y eficiencia del maestro. En cierto sentido, cuanto más
eficiente sea el maestro, más vigoroso es como
ejemplo. Los rasgos y cualidades que lo hacen en
el proceso de enseñar y aprender (es decir las que
producen imaginación, vida, significado) son los
únicos que dan fuerza al ejemplo.

Sin embargo, así como el maestro es un
ejemplo a seguir por ser positivo, también el mal
maestro puede ser un ejemplo negativo y constituir

52

�-qu~ una influencia especialmente poderosa
cuando permite que sus propios defectos: sarcasmo, mezquindad, estrechez de miras, arbitrariedad, favoritismo, crueldad, reserva, falta de simpa-

ciones humanas, las minorías, la
religión, el trabajo, el juego, el yo.
❖ Habla y dicción: el uso del lenguaje como principal vehículo del

tía... afecten a sus alumnos.

pensamiento ..
❖ Hábitos de trabajo: el estilo con

Tal vez en este proceso se encuentre la tragedia de una gran parte de la educación formal,
pues se genera una lenta pérdida de la imaginación y del intenso interés de aprender.

que se hace el trabajo.
❖ Actitud ante la experiencia y los

Earl Pullias y James D. Young formulan una
lista ilustrativa de las zonas de comportamiento
que parecen tener una especial fuerza para determinar al maestro como un ejemplo a seguir:
❖

Actitudes básicas: se refieren a la
actitud psicológica adoptada,
como por ejemplo el éxito, el fracaso, la confianza, la enseñanza,
el aprender, la capacidad humana, el amor, la verdad, las rela-

54

errores: comprensión.
❖ Personalidad: la extensión material del yo, la forma de vestir.
❖ Relaciones humanas, especialmente bajo coacción: dada a toda
relación humana, social, intelectual, moral y estética ... especialmente saber cómo comportarse
con los estudiantes que se conducen mal.
❖ Procesos del pensamiento: la
forma en que la mente trabaja
cuando se enfrenta a los problemas.

55

�❖ Ante el comportamiento neuróti-

co: defensas usadas para proteger la personalidad propia y del
estudiante.
❖ Gusto: desarrollar un sistema de
preferencias (lo que gusta y disgusta) que, persistente y sutilmente, reflejan los valores de la
persona.
❖ Juicio: habilidades racionales o
intuitivas para evaluar todo tipo
de situaciones.
❖ Salud: la calidad y equilibrio del
cuerpo, la mente y el espíritu,
que reflejen del maestro un genuino gusto por la vida.
❖ Estilo general de vida: lo que los
maestros creemos sobre todos
los aspectos de la vida, y la forma en que dichas creencias encarnan en las grandes y peque-

Lo anterior sugiere que toda la vida del
maestro, tanto personal como profesional, debe
ser vivida en términos de su trabajo como maestro
y no solamente en las aulas. El ser maestro no es
como ponerse otra ropa o corbata: es algo inherente a nuestra personalidad, sin que eso implique
coartar nuestra libertad, pues ésta la ejercimos al
decidir ser maestros -con todo lo que ello implica.
Por esta razón, no siempre el alumno debe
considerar al maestro un modelo a seguir, pues
debe tener el criterio de seleccionar cuál comportamiento de qué maestro es digno de seguir e imitar, si así lo desea, pues no todos los maestros
están dispuestos a compartir la escala de valores
con sus alumnos y muchas veces no están dispuestos a vivir siguiendo dichos valores.
Un buen maestro tiene conciencia de esta
brecha que existe entre lo que le gustaría ser y
lo que es, o sea que reconoce sus defectos.

ñas acciones.

56

57

�En teoría, esto de ser siempre un ejemplo
forma parte inseparable de la personalidad de un
maestro; es decir, el ser maestro significa la responsabilidad de ser un ejemplo. En realidad todas
las profesiones tienen sus demandas especiales y
rehusarse a aceptarlas es negar la profesión.

Un maestro es un investigador:
uno que no sabe.

buscando la verdad y la comprensión convierte al
maestro en auténtico filósofo, en el más profundo
sentido del término.
El maestro como investigador procede con
sinceridad y convencimiento por el afán de aprender, de saber más, de comprender mejor. .. y no
debido a que la gente suponga que ésta es una
tarea que corresponde a los maestros.

El maestro es un buscador o investigador. No
sabe, pero tiene conciencia de su ignorancia -según un viejo proverbio- y, por tanto, constituye él
mismo un excelente sujeto para enseñar y apren-

Con frecuencia los maestros que investigan
se encuentran ante estos dos caminos, que pueden ser muy destructivos:

der.

1. Simulación: aparentar que está interesado en
saber, en aprender, en la investigación y, por ende, desarrolla una actitud y hábitos de expresarse
que son artificiales, en un intento por manifestar un
agudo interés en el conocimiento, convirtiéndose
así en el estereotipo del maestro frío y árido.

Aceptar lo anterior puede ser doloroso para
los maestros, sobre todo para los que por mucho
tiempo han ejercido la autoridad (uno que sabe).
Sin embargo, para los maestros que buscan siempre el desarrollo, este papel es el más satisfactorio
de todos; el ser un individuo que está siempre

58

2. Amargura: en este caso, el maestro sin curiosidad e interés en aprender ya no disimula, sino que

59

�considera todo el esfuerzo educativo como una
especie de juego; se refiere a la enseñanza como
"este empleo" o "nuestro empleo". Está amargado
hacia el joven o viejo maestro que vibra con entusiasmo natural por aprender, pues ellos son un
constante reproche para el maestro que ha perdido
el iQterés.
A menudo dice: "Pronto perderá usted
también el entusiasmo"; "para qué echarle tantas ganas si de todos modos es lo mismo"; "ya
estoy harto, siempre es lo mismo".
Es indudable que muchos maestros continuarán siendo activos y progresistas, es decir, auténticos investigadores a lo largo de toda su vida. Estos maestros llevan dentro de sí mismos una
fuente de vida inagotable. pues el que aprende
-sea viejo o joven- se siente impulsado a extenderse y a penetrar en lo desconocido y así destruir
las barreras entre él mismo y la realidad que existe
más allá de su ser.

60

�Para el maestro como persona que no sabe,
el estado de ignorancia es un motivo o razón para
la investigación.
Para el maestro investigador, su mundo es la
búsqueda urgente, interminable y palpitante de la
mente humana, sabe que las cosas desconocidas
son más numerosas a medida que aumenta el conocimiento; cuanto más ilustrado sea el maestro,
más conciencia tiene de lo que ignora: esta ;ealidad es una de las principales fuentes de la fortaleza y de la renovada vitalidad del maestro.
Si los maestros tenemos el valor de enfrentarnos a este hecho abiertamente y con interés,
continuaremos siendo siempre una? personas ignorantes y, por lo tanto, eternos estudiosos; sin
duda, esto nos hará estudiantes perennes, lo que
nos acercará psicológicamente a nuestros alumnos.

"El espíritu de ignorancia y el de investigación que acompaña a éste son contagiosos. La

62

constante búsqueda de conocimiento del maestro
asegura al alumno que la ignorancia, considerada
característica del estudiante, es natural en la vida
y constituye un medio de desarrollo, más que
de impedimento o dificultad".
El maestro como investigador, como uno que
no sabe, mantiene vivo y creciente el espíritu de la
indagación en todos los aspectos del esfuerzo
educativo; los alumnos, bajo su tutelaje, se llegan
a encarnar con el enfoque investigador de sus
maestros y lo aplican a todos sus problemas.
La delicada y difícil tarea de los maestros
como investigadores es proteger, respetar y, además, construir una base de conocimientos y valores; parq ello los maestros debemos encontrar el
adecuado equilibrio entre lo que uno conoce y
siente, y 'lo que uno ignora y trata de saber. Esto
nos capacitará como individuos, para lograr la estabilidad y el compromiso del conocimiento, la flexibilidad y la libertad necesarias para el desarrollo
nuestro-y de nuestros alumnos.

63

�La mejor forma de prepararnos es reconocer
la personalidad de nuestros alumnos, saber que
ellos como seres humanos han pasado por una
serie de experiencias que pueden causarles serias
confusiones o problemas, ser cuidadosos en no
afectar sus relaciones con sus padres ni destruir
los valores familiares inculcados.

Un maestro es un consejero:
un confidente y amigo.
Muchos de nuestros jóvenes estudiantes de
manera _constante necesitan de consejo y, con frecuencia, requerirán un confidente; por su ciclo de
desarrollo, buscan una persona de confianza fuera
de su familia; es aquí donde los maestros nos encontramos en una excelente posición de llenar esa
necesidad, ya que es la oportunidad más natural
para el establecimiento de una relación psicológiéa
que favorecerá el propio desarrollo del estudiante
'
sin que esto implique menospreciar o ignorar las
relaciones familiares del alumno, sino como complemento a los valores adquiridos en la familia.
Es la misma naturaleza de la enseñanza la
que nos coloca en esta posición y no debemos
evitarlo; por el contrario, tendremos que prepararnos para acompañar a nuestros alumnos en esta
parte de la jornada, cuando así lo necesiten.

64

-

Hay que recordar que las. decisiones de los
niños y jóvenes en desarrollo son determinadas
por su cultura, por sus padres, por nosotros los
maestros y después, profundamente, por ellos
mismos. Todo lo que los seres humanos lleguemos a ser estará influido por la experiencia, la cual
se podría llamar educación. En este proceso de
crecimiento el ser humano debe aprender miles de
cosas, debe convertirse en sí mismo.
En esta jornada (de la vida}, los alumnos
pueden arrastrar muchas heridas o cicatrices en su
yo, en su personalidad; situaciones que no han
podido superar. Y si bien es cierto que la mayoría
de los maestros no tenemos la preparación profe65

�sional para manejar muchas de estas situaciones
-las cuales se agregan a nuestros propios conflictos-, también es cierto que no podemos evitar ni
rehuir a la responsabilidad de ser confidentes y
amigos de nuestros alumnos, principalmente en
los problemas comunes en que se ven envueltos
en los cotidianos procesos de enseñar y aprender,
es decir, en nuestros salones de clases.
Suelen ser incontables los problemas que
afectan a nuestros alumnos, muchos de ellos relacionados con la baja estima o el sentimiento de
inferioridad; los maestros podemos ayudar fortaleciendo su autoestima, escuchándolos, poniéndoles
atención, platicando con ellos, creando un ambiente adecuado de respeto y participación; sin
embargo, hay que tener especial cuidado en detectar que la naturaleza del problema no proceda
de una situación patológica, que pueda afectar la
salud mental de los otros estudiantes, para ello
hay que solicitar ayuda profesional.

La relación de confianza, tan importante
en el trabajo del maestro, surge del mutuo respeto; esto significa que:
❖

El maestro respeta a los estudiantes

como individuos.
❖ Los alumnos poseen una gran integridad.
❖ Los estudiantes poseen una estimación
por ellos mismos.
❖ El estudiante respeta al maestro.
❖ El respeto no se exige, se gana.
❖ Se debe mantener un ambiente de confianza, lo cual es decisivo para establecer un clima de confidencia y respeto
mutuo.
❖ No menospreciemos la importancia del
alumno en determinado asunto.
❖ No hacer pública una confesión que
nos fue comunicada en confianza.

Qué debemos hacer los maestros cuando
nos piden un consejo:

66

67

�►
►

►
►
►

►
►

►

Utilicemos el sentido común y la experiencia.
No seamos demasiado técnicos respecto al consejo.
A veces basta una simple frase de amable advertencia sobre modales.
Una mirada o un gesto de aprobación o
desaprobación son consejos.
Una actitud flexible por parte del maestro a la hora de dar un consejo.
Hablar cuando debemos hablar, o sea,
saber escuchar y orientar.
Recordar que la esencia de un consejo
es simplemente dar a un amigo el beneficio de la experiencia de uno como
maestro y adulto.
Sinceridad y autenticidad totales.

forzar el consejo o la confidencia; será mucho
mejor si nuestro consejo es solicitado.

Un maestro es una autoridad:
uno que sabe.
El maestro es una autoridad; alguien que
sabe y tiene conciencia de ello. Debe saber no
todas las cosas, naturalmente, ni tampoco saber
por completo una cosa, ya que eso es imposible,
· pero debe saber mucho. Es cierto que el maestro
no puede saber mucho en comparación con lo que
debe conocerse, pero sabe más que aquellas personas que están con él en una particular jornada
de enseñanza.

¿Cuántas veces hemos pronunciado frases
como éstas?:

Hay que recordar que el alumno se beneficiará si los maestros contamos con su confianza y si
somos respetados; es importante que los maestros
seamos prudentes y resistimos a la tentación de

¿Maestro, cómo soluciono este problema
personal?, ¿maestro, por qué debo estudiar Historia?, ¿maestro, cuál es la naturaleza del mundo?,

68

69

�¿maestro, qué hice mal en. este problema de Física?, ¿maestro, hay vida en otros planetas?,
¿maestro, por qué hay guerras, pobreza e injusticia en el mundo? Maestro... maestro ... maestro ...
ese grito nunca cesará mientras el joven o el
adulto quieran aprender, anhelen conocer y haya
quienes deseen enseñar.
En nuestra profesión de maestros existe una
profunda paradoja, ya que por un lado se debe ser
_ alguien que conoce y estar seguros de ese conocimiento, pero al mismo tiempo debemos ser personas que tengamos conciencia de las limitaciones
del saber humano y estar siempre aprendiendo;
lograr un justo equilibrio, pues en caso de conseguirlo podremos desarrollar una cualidad especial
en nuestra personalidad, cualidad que es conocida
en los siguientes términos: carisma, fuerza espiritual, empatía, etc.
Los maestros debemos ser espontáneos y
capaces de decir "no sé", pues a menudo esto
será cierto y para nosotros la verdad es de gran
71

�es la mejor enseñanza; sin embargo, el
proceso de enseñar y aprender es mucho más complejo que eso.

valor. Sin embargo, es muy importante que nos
preparemos cada día más para evitar decir "no
sé" con excesiva frecuencia o en demasiados
campos, pues de lo contrario no podríamos ser
►

maestros.
El maestro prudente no niega o menosprecia lo que sabe, ni tampoco miente o simula
saber cuando no sabe; para lograr esto siempre actúa con sinceridad e integridad.
Es verdad que el maestro debe saber y
eso lo convierte en una autoridad; sin embargo, el desarrollar un conocimiento superior (en
relación con quienes regularmente se trabaja)
tiene algunos de los siguientes peligros:
►

Suficiencia: cuando conocemos o creemos conocer a la perfección una materia, podemos concluir erróneamente que
con sólo hablar de ella ya estamos enseñando, suponemos que presentar
nuestro conocimiento en forma concisa

72

Juicio infalible o casi infalible: parece
que el peligro crece al ir ascendiendo en
la escala educativa. Hay maestros que
pueden ser reconocidos como distinguidas autoridades en un campo del conocimiento (o ser considerados como tales
por sus alumnos y quizá por sus colegas); sin embargo, este conocimiento o
reconocimiento como autoridades los
lleva a ser algunas veces arbitrarios e
inclusive crueles con sus juicios. Este
sentido deformado de autoridad puede
ser usado para destruir a futuros profesionales y estudiantes de alto nivel,
pues la tentación de hacer mal uso de la
superioridad - real o imaginaria- no está
en ningún sentido limitada al profesor de

enseñanza superior.

73

�No obstante lo anterior, se puede señalar
que hay aspectos positivos en que el maestro
sea de los que saben; estas ventajas o valores
son:
►

►

Hay fuerza y comodidad al encontrarse
en compañía de un veterano (maestro)
cuando uno desempeña una ardua jornada. Es el maestro un ejemplo de la
intensa, tal vez incomparable, satisfacción de conocer alguna cosa bien.
El maestro sabe algo (más que el discípulo) de los obstáculos encontrados en
la jornada de la enseñanza, de las colinas, los valles y los lugares peligrosos,
lo que hay que hacer y lo que hay que
evitar.
El conocimiento experto del maestro no
sólo anima y fortalece al alumno, sino
que también lo atrae hacia el estudio y
la experiencia que son esenciales para
aprender. El maestro, al conocer las

74

formas de enseñar, de comprender y de
ser, tal vez ha alcanzado pequeñas proporciones de sabiduría, de visión, que lo
capacitan para saber algo de lo que
puede ocurrir y de lo que es improbable.
Así abre las puertas para la mente despierta e investigadora, señalando caminos y siendo un ejemplo para el alumno
de que la jornada no es un imposible,
dándole la fortaleza que necesita, sobre
todo en esta vida donde a menudo el
hombre se pierde o toma un camino
equivocado.
► El maestro, como uno que sabe, mues-

tra que un hombre puede saber y tener
conciencia de ello y, sin embargo, tener
conciencia de que no lo sabe todo y
respetar a aquellos que conocen relativamente menos e interesarse por ellos.
► El maestro sirve de puente que cruza la
gran brecha entre el conocimiento y la
ignorancia. Para el alumno poco diestro

75

�o principiante, el maestro hace que lo
difícil -o casi imposible- parezca posible
y hasta fácil.
Cuando el maestro se llega a escudar en "la
autoridad" como un pequeño tesoro de conocimientos, la cual tiene que guardar y exhibir a fin de
sostener un tambaleante ego, cada vez más tenderá a ser pomposo, a estar siempre listo para
hablar o desplegar sus conocimientos sobre aquello que conoce o domina, o bien a mostrarse modesto para hacerse rogar; pero es el alumno quien
diferenciará entre el que sabe y el que no sabe.
El experto auténtico, el que es una autoridad
por saber y trasmitir, tiende a llevar sus realizaciones de una manera ligera y natural y, puesto que
la satisfacción se obtiene de los propios logros, no
cabe en él lo mezquino -ya sea en desplegar o en
ocultar sus conocimientos.
Y lo que es más importante para un maestro
que sabe: esta actitud proporciona la autoridad

76

:,

'"

1

"

\

,

...

'

�para dirigirse al alumno de un modo natural, de ser
humano a ser humano, con mutuo respeto.

hacer frente al peligro del daño a la personalidad
a través de su trabajo.

Un maestro así crea respeto por su conocimiento, su poder, sus limitaciones y su relación
con el desarrollo humano, ya que ayuda al estudiante a apreciar los tres grandes caminos del saber: la ciencia, la filosofía y la inspiración.

Sin profundizar en las causas, se puede indicar que los maestros tendemos a desarrollar dos

Un maestro es una persona.
La enseñanza se relaciona estrechamente
con la personalidad del maestro_, pues sus variadas actividades tienen realidad y significado cuando están expresadas por una personalidad individual. Podríamos afirmar que la esencia del arte de
enseñar radica en el carácter de la persona.
Pero hay que señalar que existe un grave
riesgo profesional en la enseñanza, ya que toda
persona que adopta ésta como profesión debe

78

tipos de personalidad:
1. Cuando para los maestros la enseñanza
significa únicamente someternos a las
tensiones y exigencias especiales inherentes a ella y desarrollamos características inconvenientes con la práctica
profesional. En estos casos la enseñanza, en lugar de ser un medio para el positivo desarrollo de la personalidad,
se traduce en un daño progresivo a ésta, convirtiendo a algunos maestros
-sobre todo a medida que envejecenen un estereotipo de maestro, que se
siente fuera de lugar, irritable, inseguro,
defensivo, punitivo, porfiado, condescendiente, solitario, infantil ... desarrollar

79

�una personalidad así es un gran riesgo
para la salud.

Tal vez el origen de esto se encuentre
en la tensión emocional que resulta de
la continua interacción con numerosas y
vañadas personalidades en una relación
que se caracteriza por sentimientos
fuertemente ambivalentes y por una
responsabilidad ineludible; el estar en
contacto pennanente con cientos o miles de individuos con diversas personalidades. es indudable que termina afectando de alguna manera, y algunas ve-

ces en forma negativa.

seables. En estos maestros las tensiones y demandas de la vida no son
el problema, sino el medio del desarrollo; como consecuencia, a medida
que estos maestros avanzan en edad (e
incluso se hacen viejos), representan el
mejor tipo de maestro: aquel que es
amable, estimulante, investigador maduro, reflexivo, objetivo, resuelto, alegre,
sincero, creativo ... , desarrollando una
personalidad que brinda satisfacción
profesional y recompensas de primera
magnitud. Entre estos últimos se encuentran los grandes maestros de la
humanidad.

2 Sin embargo la enseñanza no siempre

daña o deforma la personalidad, pues
existen los maestros cuyos conocimientos se ven continuamente enriquecidos por la experiencia educativa; a
ellos cada año de enseñanza hace sus
personalidades más destacadas y de-

80

81

�Reflexiones personales
Al profundizar en el significado del título El
maestro ideal, no pude menos que remontarme a
las ideas de Platón, quien señalaba que todo lo
existente en este mundo tiene su imagen perfecta
en otro espacio y lugar.
Podemos estar o no de acuerdo con esta filosofía, en vista de las muchas corrientes filosóficas que hasta nuestros tiempos han surgido, pero
en lo que todos coincidimos es que la imagen del
maestro sigue vigente y con más importancia que
nunca.
Actualmente nos encontramos en un mundo
de contrastes: por un lado con extrema miseria e
ignorancia y por el otro con amplio desarrollo científico, tecnológico y opulencia, donde se privilegia
el tener y no el ser.

82

En este mundo donde pareciera que hay una
pérdida o deterioro de valores, es donde el maestro se constituye en un valuarte y una esperanza
para la humanidad.
La trascendencia del maestro radica en el
legado que deja en sus alumnos y en todos aquellos que en un momento han coincidido en su jornada de la vida. El maestro es un formador y forjador de espíritus libres y pensantes, forjador de
sueños e ilusiones, es transmisor de conocimientos y experiencias.
Si bien es cierto que los maestros -al igual
que todas las personas- somos un reflejo y un
producto de la -sociedad en que vivimos, también
es cierto que a través del estudio y la experiencia
docente profundizamos en la personalidad y calidad humana de nuestros alumnos, en nuestra sociedad en su conjunto, en nuestra forma de gobierno y en nuestro lugar en el cosmos como raza
humana; ello nos permite ten_er una visión más
completa de nuestra realidad y comparar los

83

�avances y retrocesos de las generaciones en el
transcurso de los siglos.
Los que hoy somos maestros, ciertamente
·tuvimos la experiencia de ser influidos como alumnos en algún momento de nuestra vida por alguno
o algunos maestros que fueron determinantes para
que nosotros eligiéramos esta profesión.

¿Quién no recuerda la imagen del maestro a
veces rígido y exigente al impartir su clase?, pero
comprensivo, paciente y humano a la hora de explicarnos o escucharnos. Cómo olvidar esas imágenes de la niñez o adolescencia en la cual, los
ahora maestros, éramos tan inquietos como nuestros actuales alumnos, siempre buscando un lugar,
un espacio; intentando comprender y descubrir el
mundo con nuestras torpezas y nuestros aciertos.
En medio de todo ello la figura de nuestros maestros, nuestros queridos y admirados maestros,
quienes nos orientaban y compartían nuestras inquietudes y a veces soportaban hasta regaños por
defendernos.

85

�¡Cuánto de lo que en la actualidad somos lo
absorbimos de ellos! Tal vez ahora que ejercemos
esta profesión podemos apreciarlo mejor. No se
trata del lugar en que se trabaja, o si la institución
es pública o privada, rica o pobre, si se gana mucho o poco.. . el objetivo del maestro en cualquier
lugar y nivel es el mismo: preparar al alumno para
la vida, no sólo a través de impartirle conocimientos, sino experiencias y valores, aquellos valores
comprometidos con la verdad, con la justicia y la
tolerancia.

los maestros de todas partes buscamos complementar la educación, acorde a cada cultura, procurando y buscando la excelencia; esto es factible
cuando los maestros estamos conscientes de
nuestra responsabilidad, de nuestra MISIÓN. Sin
embargo, los maestros debemos ser muy cautelosos y ésa es nuestra gran responsabilidad: que la
educación de nuestros alumnos no coarte su libertad de aprendizaje.
"La única cosa que interfiere con mi
aprendizaje es mi educación": Alberto Einstein.

"Intenta no volverte un hombre de éxito,
sino volverte un hombre de valor": Alberto

A través del intelecto nuestros alumnos desarrollan la labor de aprendizaje que les ha sido encomendada, pero es a través de la labor del
maestro que dicho aprendizaje tiene un significado
y trascendencia en su vida. Es a través del proceso de la enseñanza y el aprendizaje como los gobiernos, los sistemas educativos, las sociedades y

Actualmente se vive una etapa en la que, a
través de los increíblemente rápidos medios de
comunicación , el mundo se ha reducido y, por
consecuencia, se vive una etapa de culturización
diferente en la que nuestros jóvenes alumnos absorben otros conceptos y moldes culturales distintos. No cabe duda que el horizonte se amplía y
eso no es malo, pero entre tantas opciones es labor de los maestros -en conjunto con los padres,
la sociedad y los gobiernos- a9vertir y tener con-

86

87

Einstein.

�ciencia de que no todo lo que se difunde es lo
mejor para nuestros hijos y/o jóvenes alumnos, es
casi imposible controlar el acceso a los actuales
medios de difusión; pero lo que sí es posible es
proporcionar a los alumnos, a través de la familia y
maestros, los valores tan profundamente arraigados de nuestra cultura mexicana y los universales,
para que ellos tengan la capacidad de discernir
entre lo que les conviene y lo que no les conviene.
Es importante que los maestros nos actualicemos y preparemos cada vez más, que revaloricemos lo que significa ser maestros, que cumplamos con nuestra misión de formadores e instructores, que sepamos que ocupamos un lugar importante y trascendente en todas las culturas y sociedades. Es importante, además, que las autoridades educativas de todas partes no olviden que
ellos como individuos han llegado a esa posición
porque en su jornada educativa sin duda fueron
influidos, además de por sus padres, ciertamente
por maestros que contribuyeron a su formación y a

88

la visión que ahora tienen en su alta responsabilidad de seres humanos.
Es una realidad: todos somos alumnos y
maestros al mismo tiempo, ya que aprendemos y
enseñamos en una perenne actividad; esta actividad tiene gran trascendencia si los maestros tenemos una máxima misión y comprendemos que,
como dijo Roberto Badén Powell (B.P.), fundador
de los Scout en el mundo: "Al final de nuestra
jornada, debemos dejar el mundo en mejores
condiciones de como lo encontramos".
Ser el maestro ideal tal vez sólo sea una aspiración; pero así como la humanidad se proyecta
hacia la superación, los maestros debemos avanzar, buscar e intentar como máximo anhelo aleanzar esa imagen perfecta: la imagen de aquel
Maestro que, con su ejemplo y sabiduría, nos
legó sus valores y enseñanzas y que con su
sacrificio y abnegación nos hizo concebir la
esperanza de una vida nueva.

89

�Todo esto es el activo que existe en los
maestros de la Preparatoria No. 9 de la UANL. Es
por eso que es una institución viva, con carácter y
personalidad, esa misma que alumnos y maestros
han legado en los treinta años de existencia. Gracias, maestros, por su ejemplo y sus conocimientos.

EL MAESTRO IDEAL. Earl V. Pu/lias y James
Douglas Young. Publicado por Indiana University Press. Editorial Pax México, 1999.
CAPTURA, DISEÑO Y EDICIÓN:
DEPARTAMENTO EDITORIAL
MTRA. ELVIA E. SALINAS HINOJOSA

IMPRESIÓN:
PREPARATORIA No. 9

ESTE EDICIÓN SE TERMINÓ
EN OCTUBRE DEL AÑO 2000

90

�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Rector

Dr. Luis J. Galán Wong
Secretario General

lng. José Antonio González Treviño
Secretario Académico

Prof. e lng. Ricardo Oziel Flores S.
Coordinador de Escuelas Preparatorias '

ESCUELA PREPARATORIA No. 9
Lic. Raúl H. Torres Vélez
Director

Mtra. Elvia Esthela Salinas Hinojosa
Jefa del Departamento Editorial

Monterrey, N. l., octubre de 2000

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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