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                  <text>�SIGLO XIX
Cuadernos de Historia
Edición conjunta de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y del Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Apartado Postal 3024, 64000 - Monterrey, México
Fax: (83) 40-40-65

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
LICENCIADO MANUEL SILOS MARTINEZ

Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO RICARDO

c. VILLARREAL ARRAMBIDE

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Director,
DocroR HIRA DE GoRTARJ

Editor Responsable
MARJO CERUTTI

Cuidado de la Edición: Sylvia Eloísa M. y Mario Cerutti
Tipografía: Alfonso García
Arte y Diseño: Sylvia Eloísa Morán
Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición cuatrimestral
Ejemplar: $15,000

�FEBRERO DE 1992

AÑO I NUMERO 2

SigloXIX
CUADERNOS DE HISTORIA

SUMARIO

Nota del Editor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
La Banca cbihuabuense durante el Porfiriato
RICARDO LEON G. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Españoles, gran comercio y brote fabril
en el norte de México (1850-1910)
MARIO CERUTII . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49

�NOTA DEL EDITOR

l.
El segundo número de Siglo XIX. Cuadernos de Historia se ha
concentrado en atender aspectos significativos de las actividades económicas del norte de México.
Espacio tan abierto como enorme, dotado con escasa población, asediado por apaches y comanches hasta casi los años 80,
el norte se convertiría a finales del XIX, sin embargo, en uno
de los resortes decisivos para la configuración de la sociedad
capitalista en México.
Su dinamismo no dependió del limitado espectro de habitantes
que se asentó en sus centros mineros, sus a veces aisladas urbes
o en alguna comarca agrícola. La clave, en cambio, estuvo en
el vigor y multiplicidad de las actividades productivas que se
desataron en la medida que arreciaban las demandas y estímulos del mercado estadounidense y, en particular, de sus zonas
meridionales (Texas, California).
Para el actual norte de México, y en especial para su porción centr0-0riental (que desciende de la Sierra Madre Occidental
hacia el Golfo), el drama nacional del 47 se transformaría, en
no mucho tiempo, en fuente de oportunidades poco frecuentes
a escala mundial.
Cuando la línea fronteriza se confundió con el Bravo, cuando Texas comenzó a cubrirse de casas mercantiles, inmigrantes, ranchos y granjas, cuando el ferrocarril arribó desde el po-

�6

Nota de/ Editor

Siglo XIX. Cuadernos

deroso oriente estadounidense, este gran norte quedó adherido
de manera natural a la más vivaz economía de la segunda revo- ·
lución industrial. Un dato que marcaría, desde entonces, su historia económica.

u.
Revisado desde ángulos diferentes pero complementarios, ese
proceso no deja de ser sugerido en los dos trabajos que reúne
el número 2 de Cuadernos.
El material de Ricardo León cuenta con referencias suficientes
para detectar la agilidad que asumieron las actividades económicas en la sernidesértica Chihuahua. Lo refleja sobre todo su
muy precoz e impetuoso quehacer financiero, cuyo devenir gestaría uno de los más diligentes banqueros del México porfiriano: Enrique C. Creel.
Integrante selecto del clan Terrazas, Creel simboliza como
pocos la capacidad del propio grupo que conformaba. Pero también- el vigor del movimiento crediticio y bancario de Chihuahua, la multiplicidad de inversiones en que estos núcleos
fronterizos se encontraban metidos, la ductilidad para aprovech~ los estímulos del mercado norteamericano y del mercado
n~c10~al en constitución, y la agilidad asociativa con otros sigmficat1vos grupos burgueses del norte (en especial, con los asentados en La Laguna y en Monterrey).
~l artículo a mi cargo recuerda, por un lado, el muy temprano 1.Dlpacto que asumió el cambio de la línea fronteriza. Por
otr?, preten_d e poner énfasis en la significación que los empresanos de ongen español tuvieron en el nacimiento de la sociedad capitalista en el mismo norte.
Abandonados por la literatura especializada de los años 60
Y 70 -tan atenta, en cambio a los apellidos anglosajones o

f~anceses-, los españoles parecen haber jugado un papel decididamente relevante en esa transformación acelerada que el aparato _productivo sufrió, desde 1880, en el centro y el norte de
Méxtco.

7

Un ejemplo puede encontrarse en los peninsulares que arribaron para residir desde mediados del XIX en Monterrey, en
sus cercanías o en la línea del Bravo. Hábiles usufructuarios
del grueso flujo mercantil que este río limítrofe permitía, realizaron una carrera empresarial que -en el caso de Monterreyincluiría al menos tres matices: 1) los capitales que formaron
fueron fruto de sus labores en México; 2) sus cimientos se construyeron (entre 1850 y los 80) con el gran comercio: 3) estos
mismos burgueses o sus más inmediatos sucesores participaron
de manera estructural en el brote fabril que irrumpió en Monterrey a partir de 1890.
Si agregamos que no pocos de ellos estuvieron vinculados al
surgimiento algodonero de la comarca lagunera y que intervinieron sin prejuicios en la fundación de bancos regionales, descubriremos más de un nudo entre el Chihuahua de los TerrazasCreel y el Monterrey de los Hernández, los Rivero o los Armendaiz. Y entre todos ellos y las oportunidades de enriquecimiento que el Bravo y sus aledafios (hacia el norte y hacia el
sur, bueno es puntualizarlo) brindó desde 1850.

m.
La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León y el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora desean agradecer -por medio del Editor- la
generosa acogida que se ha brindado a Siglo XIX. Cuadernos

de Historia.
La muestra más satisfactoria, en ese sentido, ha sido el interés y compromiso que colegas de diversos centros del país manifestaron por contribuir en los sucesivos números de Cuadernos. Para el Editor, claro, resulta la más grata de las respuestas. Es que para ellos, para los por momentos olvidados investigadores dedicados a los estudios regionales -que pueblan, ya,
no pocos rincones académicos de México- fue lanzado este proyecto. Bienvenidos.

Mario Cerutti
Monterrey, febrero de 1992

�LA BANCA CHIHUAHUENSE
DURANTE EL PORFIRIATO

Ricardo León G. *

Después de muchos afios de problemas internos, de ataques de indios
bárbaros y un sueño, obligadamente aletargado, las iniciativas políticas del Estado y las de los inversionistas nacionales y extranjeros surgieron como una necesidad para imprimir un nuevo sello a la vida
de la gente que ocupaba los espacios norteños: el flujo de mercancías, la disposición de crédito y la existencia de un sólido mercado
de dinero y capitales, eran pivotes fundamentales para lograr un de&lt;;arrollo económico acorde a las expectativas de la época.
A principios de la década de los 80, los movimientos de mercancías, dinero y capitales productivos y especulativos comenzaron a acelerarse en todo el país. El estado de Chihuahua no era la excepción.
Como siempre, el crédito era necesario para todos los sectores sociales de la población: unos, para ampliar sus actividades económicas; otros, la mayoría, para comer, para irla pasando. En este sentido, los comerciantes chihuahuenses se erigieron como blanco de atención de todos aquellos que requerían un préstamo, amplio o corto:
eran los individuos que, a pesar de cualquier contingencia, tenían en
reserva recursos para insuflar vida a una región.
El comerciante era una fuente natural de crédito para menesterosos, agricultores, pequeños comerciantes y artesanos, para la gente
con ideas industriales y hasta para las diferentes instancias del gobierno. Al ampliar sus relaciones con colegas de otros estados y países,
esos oscuros personajes que compraban barato para vender caro, que
• Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Una primera versión de este trabajo fue
presentado en la Vlll Reunión de Historiadores Mexicanos y Norteamericanos, San
Diego, octubre de 1990.

�JO

Siglo XIX. Cuadernos

prestaban dinero con intereses altísimos y presionaban a los deudores por medio de tinterillos y amenazas, se encontraron con la oportunidad de crear establecimientos dedicados exclusivamente al manejo del dinero.
Este proceso, aquí simplificado, se vivió a lo largo y ancho del continente: era el antecedente de los bancos, que empezaban a formalizarse hasta lograr las formas que ahora conocemos. La génesis de cada banco como institución fiduciaria y de crédito es distinta. Como
ejemplos están los grandes bancos constituídos gracias principalmente al capital extranjero, como el Nacional Mexicano (posteriormente
llamado Nacional de México) y el de Londres, México y Sudamérica,
surgidos una vez que grandes inversionistas europeos decidieron asociarse con capitalistas mexicanos para establecer casas en la República, aportando para ello fuertes sumas de capital'.
Por otra parte, la vida económica del país se movía con rapidez
inusitada y con distancias mayores por la inminente integración de
un mercado interno, auxiliado por la construcción de vías y medios
de comunicación más veloces y el aumento en las oportunidades para
participar dentro del mercado mundial. Esta situación permitió que
los grandes comerciantes y líderes regionales se asociaran de maneras
distintas para la creación de la banca institucionalizada: como prestanombres, socios de firmas extranjeras o promotores directos. Además de ser, como ya se mencionó, cabezas del poder político y económico regional.
Bajo esta segunda forma de nacimiento se encuentran las instituciones de crédito del Chihuahua porfiriano que si bien se aliaron económicamente a grupos extranjeros, preferentemente norteamericanos,
lo hicieron una vez consolidada su posición dentro de la región, cuando
el capital foráneo comprobó la viabilidad para su permanencia en tierras chihuahuenses.
Es en este marco que los bancos del estado norteño surgen como
instrumentos financieros de poderosos grupos locales que pretenden
participar de la fiebre del progreso contagiada por los discursos de
políticos e inversionistas nacionales y del extranjero. Los comerciantes, _ganaderos y propietarios de grandes extensiones de tierra, con
fuertes lazos de parentesco entre sí (y con una férrea 1/oluntad por
alcanzar los beneficios del progreso en una región recién salida de su
arrinconamiento por el olvido del Estado central y la presión ejercida
por indios hostiles), dirigieron su agresiva actitud no ya contra los

León G.: La banca chihuabuense en el Porfiriato

11

apaches que asolaban sus haciendas y pueblos, sino contra el tiempo
perdido. De la noche a la mañana, la economía chihuahuense sugirió
su entrada a la política de paz, orden y progreso, logrando la consolidación de infinidad de negocios. Entre ellos, los de un fuerte grupo
de bancos convertidos en gestores financieros del desarrollo de la
entidad.
Antes que en cualquiera otra parte del país, los recién nacidos banqueros chihuahuenses aprovecharon las antiguas redes comerciales para establecer relaciones crediticias de nuevo tipo, apoyados en modernas instituciones -como en Europa o los Estados Unidos- concesionadas por el poder legislativo local.
Si bien los chihuahuenses no fueron los primeros bancos en México, puesto que ya habían existido el Banco de Avío y el Nacional de
Amortización y, durante el régimen de Maximiliano -aunque sin mucho éxito entonces- el de Londres, México y Sudamérica, el de
Santa Eulalia fue el primero en obtener una concesión para emitir papel moneda: fue en 1875, el mismo año en que la recibió el Banco
de Chihuahua. De allí en adelante, con la posibilidad de ampliar sus
márgenes de' acción económica al contar con mayores recursos por
la emisión fiduciaria, estas instituciones apoyaron el despegue de la
entidad, de las empresas que confiaron en ellos y de la población en
general.
La de Chihuahua fue -así- la única legislatura local del país que
autorizó el establecimiento de instituciones de crédito emisoras de papel moneda antes de la promulgación del Código de Comercio de los
Estados Unidos Mexicanos en 1884, primera disposición reguladora
de la actividad bancaria en México (ver cuadro 1).
EL BOOM BANCARIO CHIHUAHUENSE
Los bancos chihuahuenses surgen a finales de la década de 1870 y principios de la siguiente dentro de una realidad económica en la que eran
cada vez más comunes los pagarés, bonos, vales, letras y fichas de
pago y moneda extranjera (dólares norteamericanos, libras esterlinas
y francos franceses).
Entre 1874 y 1884, antes de la publicación del Código de Comercio, los poderes chihuahuenses otorgaron por lo menos doce concesiones bancarias que, por lo general, fueron aprovechadas por los usufructuarios asociados con miembros de los más diversos grupos de
poder dentro de la entidad.

�CUADRO 1

CONCESIONES BANCARIAS OTORGADAS POR LA LEGISLATURA HASTA 1884
Fundsc/6n
Banco

Fecha

de Santa Eulalia

Capital

1875

Minero

1878

Comercial de
Chihuahua

1889

Finiquito
Fecha

1889

Causa

Cambió nombre

1882 (?)

500 000

1900

Fusión Minero

1896

Liquidación

-

de Chihuahua

1875

Mexicano de
Chihuahua

1878

69 000

1883

Minero de Chihuahua 1882

100 000

Francisco, Ignacio y
Tomás Macmanus,
Luis Scott, Enrique
Müller, Guillermo
Markt

Actividades

Emisión, préstamos
prendarios

Celso González,
Manuel de Herrera,
Jesús J. Salazar, José
Valenzuela
Tomás Macmanus,
Emisión, hipotecas,
Enrique Creel, José
préstamos, depósitos
M. Falomir, Max
Krakauer, Alberto
Terrazas, Juan Cree!
Enrique Müller,
Lauro Carrillo,
Celso González

Emisión, préstamos,
depósitos

1895

Fusión Minero

José M. Sánchez,
J. Glez. Trevifto,
Félix F. Maceyra,
Luis Terrazas,
Antonio Asúnsolo,
Ramón Luján, Luis
Faudoa, Miguel Salas

Emisión, retroventas,
depósitos, giros,
compra mercancías

1885

Liquidación

Samuel Miller

1932

Liquidación

Inocente Ochoa,
Enrique Cree!,
Luis Terrazas,
Pedro Zuloaga, John
Brittingham, Krakauer
Zork y Moye, José M.
Sánchez

Emisión, préstamos
prendarios
Emisión, retroventas,
préstamos, giros,
depósitos, hipotecas

-·
de Hidalgo del Parral

Socios

Mercantil Mexicano

1882

no operó

José M. Sánchez

de Ciudad Guerrero

1883

n.o.

Francisco A. Sáenz

Industrial Protector
Mexicano
Mercantil de
Chihuahua

1883

n.o.

Anastacio Royval

1883

n.o.

José D. Solís

Comercial
Chihuahuense

1883

n.o.

Juan N. Zubirán

�14

Siglo XIX. Cuadernos

Es evidente la participación en negocios bancarios de gente tan disímbola, desde las familias ligadas al clan Terrazas-Creel (como Prieto,
Cortázar, Falomir, Cuilty, Sisniega, Ochoa, Samaniego, Zuloaga, Salas, Kettelsen y Krakauer, entre otras) hasta las partenecientes a proyectos políticos y económicos muchas veces contrarios, como los GonzáJez, Herrera, Salazar, Carrillo, Maceyra y Valenzuela, pasando por
inversionistas extranjeros con ideas en principio independientes: los
Müller, Macmanus, Russek, Stallforth, Miller y Scott.
Fueron precisamente extranjeros encargados de negocios comerciales y mineros en Santa Eulalia 2 quienes tuvieron en su poder la
primera concesión bancaria. El aparato financiero de los Macmanus
y Müller, representado por el Banco de Santa Eulalia, fue el primero
del país en recibir una una concesión oficial para imprimir billetes3,
además de continuar con su tradición iniciada desde la mitad del siglo de otorgar préstamos a mineros, comerciantes y algunos
agricultores.
Los bancos en activo dentro de la entidad norteña abarcaron múltiples negocios antes de la existencia de la legislación federal de 1884:
emisión de billetes, préstamos a corto y mediano plazo sin garantía
prendaria, hipotecas, retroventas4 y depósitos. Todas estas actividades pronto se vieron aumentadas por la estabilidad de los regímenes
local y nacional, la pacificación definitiva impuesta a los apaches (entre
1880 y 1883), la importación de capitales norteamericanos, alemanes,
ingleses y franceses, la creación de modernos sistemas de comunicación (los ferrocarriles, teléfonos y telégrafos, a partir de 1881) y el
inicio del fortalecimiento del mercado interno.
En 1884 la ciudad de Chihuahua ya contaba con tres oficinas bancarias regionales que representaban a los hombres de negocios más
importantes d~ principios de la década, además de ser un resorte que
impulsaría el despegue económico del estado diez años después. El
cuadro financiero estatal estaba compuesto por los bancos de Santa
Eulalia, Minero, Mexicano, de Chihuahua y de Hidalgo del Parral;
ese mismo año, se estableció en la capital el recién formado Nacional
de México, con oficinas en Parral, Chihuahua y la villa de Paso del
Norte, mientras que agentes del de Londres, México y Sudamérica
hacían lo posible por tratar de no quedar fuera del negocio al nombrar agentes y representantes para la ciudad de Chihuahua y otros
lugares del estado.
El desarrollo de los bancos locales corrió paralelo al del comercio
y la industria así como con el proceso modernizador de las urbes nor-

León G.: La banca chibuahuense en el Porflriato

15

teñas, ámbitos en los que las instituciones financieras jugaron un papel importante al proporcionar los recursos crediticios necesarios.
Es así como los bancos Minero y Mexicano refaccionaron a decenas de comerciantes por diversos rumbos del estado. Consolidaban
con ello un sistema de abasto lo suficientemente fuerte para poder
ofrecer oportunidades de consumo en los lugares más alejados de los
tradicionales centros mercantiles: Batopilas, Ocampo, Miñaca, Dolores, Uruachi, Casas Grandes, Madera, Pinos Altos y ChínipasS,
son algunos ejemplos de las localidades que prosperaron con la llegada de capitales y de una clase que se empezaba a definir, la de los
asalariados.
El de Santa Eulalia (posteriormente llamado Comercial de Chihuahua), al igual que el de Chihuahua y el de Hidalgo del Parral refaccionaron y aviaron a pequeños y medianos mineros, quienes muchas
veces se veían en aprietos al no extraer mineral precioso suficiente para
afrontar sus deudas o, sencillamente, para poder comprar herramienta
e implementos6 •
Muchos agricultores, sobre todo los de la zona de Santa Rosalía,
a orillas del río Conchos, y los de Guerrero, junto al Papigochi, precisaron del apoyo bancario para el desarrollo de sus actividades. En
esos dos lugares, el Minero y el Mexicano colocaron agentes y representantes logrando hacer un buen número de negocios entre los propietarios rurales. Los comerciantes y banqueros impulsaron con paso acelerado las labores agrícolas: los primeros, al ofrecer nueva tecnología importada, y los segundos, al patrocinar su adquisición.
Las actividades industriales también fueron beneficiadas por la disponibilidad de recursos concentrada en los bancos. Fue de esta manera que se lograron llevar a cabo ambiciosos pr_oyectos como los de
una compañía fundidora y manufacturera de maquinaria y una cervecera en Chihuahua, de generadoras de electricidad y la recapitalización de antiguas fábricas textiles y harineras en el centro y sur de
la entidad (sin olvidar el financiamiento a talleres artesanales de diverso tipo en todo el territorio).

El crédito bancario fue trascendental para efectuar las transformaciones urbanas emprendidas por las administraciones públicas locales y regionales. Gracias al endeudamiento de los gobiernos estatal
y municipal con las instituciones financieras, se logró la concreción
de programas modernizaiites en algunas ciudades: alumbrado pú_blico, drenaje, agua entubada, equipos para cuerpos de bomberos, ms-

�16

Siglo XIX. Cuadernos

León G.: La banca chihuahuense en el Porruiato

tituciones de beneficenpia, sistemas de regulación de precios de artículos (por ejemplo, almacenes municipales de depósito y venta pública de granos al costo) y obras de ornato y forestación7. Por citar algunos ejemplos, los grandes festejos organizados con el motivo del
centenario de Benito Juárez, en 1906, por la visita de Porfirio Díaz
a Chihuahua y Ciudad Juárez, en 1909, y el centenario de la Independencia, en 1910, fueron motivo de erogación de recursos con los
que no contaban los ayuntamientos y el gobierno estatal y fue la época de mayor endeudamiento con particulares y casas bancarias (cuadro 2).
CUADR02
BANCOS ACREEDORES DEL GOBIERNO DEL ESTADO
DE CHIHUAHUA

Baneo
Minero
Nacional de
México

Jun. 1904

26 828*

Jun. 1910

Sep. 1910

Jun. 1911

362 617

425 348

494 348

26 133

27 169

53 406

• Suma de los adeudos a ambos bancos.
Fuentes: Luis Terrazas, Informe leído el primero de junio de 1904 por el C.
Gobernador... primer año de su ejercicio, s.p.i., Chihuahua, 1904. José María ~chez,
Informe leido el lo. de junio de 1910 por el C. Gobernador... , Imprenta del Gobierno,
Chihuahua 19IO e Informe leido el 16 de septiembre de 1910 por el C. Gobernador..• ,
Imprenta d~I Gobierno, Chihuahua, 1910. Miguel Ahumada, Informe leido el lo. de
junio de 1911, por el C. Gobernador... , Imprenta del Gobierno, Chihuahua, 1911.

EL BANCO MINERO DE CHIHUAHUA
Se registraron concesiones estatales distintas para el establecimiento
de un "Banco Minero" en el estado de Chihuahua. La primera, otorgada por tres años a la casa comercial González, Herrera, Salazar Y
Compañía en 1878. Según Francisco R. Almada8 , operó hasta 1881,
dato que no se ha logrado confirmar.
La segunda concesión data de 1882 a favor de Inocente Ochoa9,
quien junto con sus socios Enrique C. Creel, Luis Terrazas, Carlos
Zuloaga y Luis Terrazas hijo la hizo efectiva algunos meses más tarde, iniciando sus actividades con un capital de 100 000 pesos Y un par

17

de oficinas: la matriz en la villa de Paso del Norte, a cuyo cargo quedó su presidente, el sefior Ochoa, y una agencia en Chihuahua encabezada por Creel.
Aparentemente son dos concesiones distintas, pero es posible su¡,,oner que, entre 1878 y 1882, González, Herrera, Salazar y Cía. traspasó sus derechos a Ochoa y socios, siendo autorizada por la Legislatura en este último afio.
El Congreso local determinó en julio de 1882 que el Banco Minero
podría emitir hasta 300 mil pesos eri billetes de 25 y 50 centavos y
un peso. Estaba exento de toda contribución estatal o municipal por
tres afias, a cambio de abrir una línea de crédito a favor del gobierno
por 15 mil pesos al 8% anual. Cuatro meses después se amplió la exención fiscal y la concesión a cinco años, exonerándosele de la obligación del préstamo pero reservándose el estado el derecho a nombrar
un interventor 10• En 1883 fue autorizado nuevamente por el Congreso chihuahuense para emitor otros 300 mil pesos, ahora en billetes
de 1, 5, 10 y 20 pesos con exención por tres años más 11 •
Un año después, ya en vigor el nuevo Código de Comercio Uulio
de 1884), el Banco Minero junto con los de Santa Eulalia, Hidalgo
del Parral y Mexicano, vieron afectados sus intereses al quedar establecido el monopolio de emisión a favor del Banco Nacional de México, por lo que debían retirar de inmediato de la circulación todos
sus billetes, no emitir más y someterse por completo a las nuevas
disposiciones.
Por medio de una serie de cabildeos en la ciudad de México (con
el argumento de que sus derechos habían sido adquiridos antes de las
reformas legales referidas), y en alianza con el Banco de Londres, México y Sudamérica, representado por José Yves Limantour, el Banco
Minero y sus congéneres chihuahuenses obtuvieron el reconocimiento de sus concesiones, limitadas a quince años y sometidas a los preceptos y órdenes de la federación vía Secretaría de Hacienda y Crédito Público 12 •
El gobierno del general Díaz autorizó la permanencia del Banco
Minero hasta que en mayo de 1888 el representante de la institución,
Enrique Cree!, firmó un contrato con Manuel Dublán, secretario de
Hacienda, que le restituía sus derechos de emisión hasta por el triple
de sus existencias en caja, pero sin exceder del monto del nuevo capital social (debería ser por lo menos de 500 000 pesos).

�FERROCARRILES Y PRINCIPALES CENTROS ECONOMICOS
EN CHIHUAHUA (1910)

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�20

Siglo, XIX. Cuadernos

León G.: La banca chihuahuense en el Porfiriato

21

Para tal efecto, la empresa se tuvo que organizar como sociedad
de responsabilidad limitada, formar un fondo de reserva y publicar
mensualmente sus balances en el Diario Oficial de la Federación
y en el Periódico Oficial del Estado. Los privilegios de exención de
contribuciones continuaron: se dio como término el del contrato, en
1903, plazo que fue ampliado 10 años más en 1895 con motivo de
su fusión con el Banco Mexicano de Chihuahua13 •

toriano Huerta al poder, quien decretó una serie de disposiciones que
obligaron a poner fin a los trabajos de la mayoría de los bancos mexicanos, el Minero incluído 16• El régimen de Venustiano Carranza
empeoró la situación y, entre 1915 y 1919, cerraron los bancos que
aún sobrevivían, con excepción del Nacional de México, el de Londres, México y Sudamérica (que estaba en un estado lamentable) y
algunos pocos más de provincia.

En marzo de 1897 el recién nombrado secretario de Hacienda, José Yves Limantour, promovió la expedición de la Ley de Instituciones de Crédito a la que se sometió el Minero seis meses después a través de un nuevo contrato, que le autorizó a operar por 30 años a partir de su firma.

Huerta obligó a emitir billetes al Minero hasta por el triple de los
recursos de garantía con lo que, lógicamente, puso a la empresa al
borde de la quiebra; el presidente de facto el(.igió, además de la emisión irracional, que el banco comprara bonos del tesoro federal.

El documento de 1897 contenía mayor precisión en cuanto a las
actividades del banco: su casa matriz quedaría fijada en la ciudad de
Chihuahua, el establecimiento de sucursales y agencias sólo podría
ser previo aumento de 100 mil pesos en su capital social por cada una
y sólo podría operar en los estados de Chihuahua, Sonora, Coahuila
y Nuevo León. Se le catalogó como primer banco de emisión en el
estado con lo que garantizaba el derecho de seguir lanzando emisiones fiduciarias, por 25 años más se le dio exención de contribuciones
y ya no podría sacar a la circulación billetes cuya denominación fuera menor a los cinco pesos. En el aspecto organizativo, se prohibió
que participaran en su consejo de adminístración, o como gerentes,
los funcionarios y empleados del gobierno estatal o del federal con
cargos en la entidad; tuvo como exigencia un representante legal ante
la Secretaria designado en junta general de accionistas del banco, cargo
que recayó en el licenciado Joaquín D. Casasús. Y, por último, se
le conminó a ajustar su circulación fiduciaria, ya que sobrepasaba
el doble de su existencia en metálico 14 •
Con estas bases jurídicas y contractuales, el Banco Minero se reafirmó y amplió sus operaciones a La Laguna, con una sucursal en
Gómez Palacio, y hacia el occidente, en Hermosillo, junto con otras
sucursales, agencias y representaciones en el territorio chihuahuense.
La institución no tuvo problemas graves hasta que en 1911 se temieron confiscaciones y represalias por el levantamiento maderista. De
la sucursal en Ciudad Juárez salieron cargamentos de monedas, billetes, bonos y documentos cobrables hacia El Paso, sin cerrarse la
oficina 15 •

A pesar de ello, las actividades continuaron hasta el ascenso de Vic-

Carranza puso su parte para ahondar la crisis provocada por Huerta
al incautar las existencias en metálico para garantizar su torrente de
billetes (54 000 000 de pesos), y puso al banco en liquídación en diciembre de 1916 después de exigir la presentación de sus estados financieros y verificar que la masa de circulante rebasaba por mucho
su capacidad de respuesta 17 •
La Secretaría de Hacienda reinstaló la personalidad jurídica del
Banco Minero en 1921 18, pei::o fue sólo para entrar en una fase de retirada digna del medio financiero al cambiar por metálico sus billetes
emitidos, deshaciéndose de sus propiedades y liquidando a los tenedores de acciones, proceso que finalizó a principios de los años treinta.
LA CONSOLIDACION DE UN BANCO REGIONAL
Los inicios del Banco Minero de Chihuahua se pueden calificar como
de experimentación: surge como el tercer banco de la República, cuando casi nadie había emprendido la tarea de consolidar una empresa
de este tipo, aunque es importante señalar que los socios (Terrazas,
Cree], Ochoa y Zuloaga) se caracterizaban por tener una larga trayectoria como prestamistas y agentes financieros en innumerables negocios especulativos y productivos 19•
Préstamos prendarios a corto y mediano plazo, créditos garantizados por el honor del contratante, ventas con pacto de retroventa
con o sin arrendamiento y el manejo de cuentas corrientes de depósito fueron las primeras operaciones del Minero en Ciudad Juárez y
Chihuahua (ver cuadro 3). La magnitud y calidad de los negocios en
la capital del estado obligaron a los directivos a trasladar su oficina
matriz, con lo que se abrieron las puertas a un panorama más amplio
de negocios: además de ser sede de los principales poderes políticos

�CUADR03

CREDITOS DEL BANCO MINERO DE CHIHUAHUA (EN PESOS)
Fecha
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Deudor

Oficio

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1/09/ 83
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5/ 03/83
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3/ 07/ 88
5/ 07/ 88
)/ 09/ 88
)/ 09/ 88
'10/ 88

Dolores A. Zuloaga
Ricardo Ramírez
Francisco Lagarda
Andrés Romero
Francisco García
Casildo Sepúlveda
Albino Padilla
Julio C. Schmidt
José Rivas
Andrés Márquez
Angel Tarín y Valverde
Vicente Terrazas
Eduardo Alexander
Pedro Lazo
Vida) P. de León
Manuel Caraveo
Cipriano González
Fermín Anchondo
Fermín Anchondo
Agustín Cordero Zuza

Propietario

-/ 03/ 89
-/ 03/ 89
09/ 06/ 89
26/ 06/ 89
17/ 07/ 89
06/ 08/ 89

Rafael Soto
Ramón Chávez
Ayto. Cusi
Domingo Gutiérrez
Pascual Carranza
Vda. de Botello e Hijos

º'

08/ 06/ 90 1Teófilo Macias
-/06/ 90
Lauro Bermúdez
30/ 08/ 90 Laureano Holguín
-/09/ 90

1

02/ 02/ 92

1 Rafael

29/ 03/ 93
-/ 09/ 95
-109/ 95
09/ 04/ 03
14/ 10/ 03
03/ 08/ 08

Médico

Interés
Anual

876
290
200
350

Plazo

6
6

Garant(a

Casa Ciudad Juárez

5

600

Comerciante
Comerciante
Propietario

Propietario

2 000
2 000
1 090
2 006
84
649
472

18
15
6

1 000
100
50
3 540
27 627
750
106 000

18

1 657
2 014
3 000

Comerciante
Com-Min.

Comerciante

Angela Montoya y García

12
12

12

Finca urbana Chihuahua
Casa y solar Chihuahua
Casa y terreno Chihuahua
Finca urbana Chihuahua
Terreno
Finca urbana Chihuahua
Finca urbana Chihuahua
15 lotes Ciudad Juárez
Finca urbana Chihuahua
Crédito Cusí
Crédito Cusi
3 200 Ha. San Lorenzo

24

Antigua Misión de Coyachi
4 Haciendas

15

Casa y Solar en Cusi
H. el Mortero y San Bernabé
Escuela y Garita

12
6
12
12
12

12

9

686
35 650

6
12

1 950

12

4 400
S 600
900

Loya Sucs.

José Borja
Pablo Rivas Gabaldón
Eduardo Alexander
Manuel de la O.
Jorge Miranda
Adolfo Broniman

Cantidad

13 000

Propietario
Médico
Propietario
Agricultor
Minero

4 000
7 937
24 836
S 000
2 398
22 134

36

6

Finca Cusi
H. Corral de Piedras y H.
benef. Parral
Casa en Cusi
Finca Ciudad Juárez
H. Fundición, 2 casas, hotel,
tierra
Molino Montoya y terrenos
adyacentes Ciudad Juárez
H . Cieneguita, rancho con
700 cabezas
H. San Cristóbal
H. Chorreras
15 lotes Ciudad Juárez
H. Enramada
Predio Santa Rita y un lote
5 fundos mineros Allende

�24 Siglo XIX. Cuadernos
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y económicos, Chihuahua era el centro geográfico de una entidad con
fuertes posibilidades de desarrollo originadas en la cada vez más intensa llegada de capitales extranjeros y regionales, a sus facilidades
de comunicación y a un avivamiento de intereses y actividades destinadas al lucro.

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rica de la región, por la que sentía gran aprecio y confianza por su
trayectoria en los negocios.

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Los primeros meses de vida le significaron una acumulación de poder que le posibilitó la absorción del Banco de Hidalgo del Parral,
en 188520, después de haber logrado la venia del presidente de la República para seguir operando sin concesión federal.
El ritmo de los negocios del Minero continuó en ascenso. La bonanza era compartida por el Mexicano, que para 1890 sumaba entre
sus dueños sólo a socios del primero. De cuatro bancos con los que
contaba Chihuahua, además de la sucursal del Nacional de México,
dos eran prácticamente del grupo Terrazas-Creel, que casi controlaba, también, al Comercial. El de Chihuahua sobrevivía en manos de
Celso González, Enrique Müller, también socio del Comercial y Lauro Carrillo, compadre de Creel.

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En 1895, después de operar durante 17 años, el Banco Mexicano
se fusionó con el Minero bajo el argumento de que ambas instituciones se perjudicaban al competir entre sí cuando los accionistas eran
prácticamente los mismos, y que se buscaría un ahorro en oficinas
y empleados. Por último y más importante, al convertirlas en una sola, se contaría con "el banco local de más fuerte capital en la República y con igual capital al que tuvo el Banco de Londres, México y
Sudamérica por más de veinte afios ... " 21 (un millón y medio de
pesos).
Con la monopolización de la actividad bancaria en Chihuahua, el

Minero emprendió una reestructuración de su capital, tratando de inyectar nuevos recursos a la empresa y, para lograrlo, solicitó el concurso de diversos sectores económicos. La recomposición abarcó alianzas con capitalistas de Nueva York, La Laguna, Monterrey, Saltillo,
Durango, San Luis Potosí, la ciudad de México y principalmente, del
estado de Chihuahua (véase cuadro 4).

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Accionista

Actividad

Residencia

George Brittingham
D. W. Grubbs
Federico Stallforth
Francisco Gómez
Francisco Erquicia
Agustín Erquicia
G.P. Mackey
Luis Phelan
Juan Almazán
Néstor Armijo
Lang Hermanos
Gerardo y Eduardo Meade
Carlos Bracho
C. Rodríguez y Cía.
Rafael Bracho
H. Balmsen Co.
George Himminghoffen
Prince, Torres y Prince
Jesús G. Porras
Adrián Vázquez
Vicente Visconti
F. Stallforth y Hno. Sucs. y Cía.

industrial
minero
comerciante

Gómez Palacio
Parral
Parral
Parral
Parral
Parral

Francisco Gómez
Manuel Prieto
Luis Del Paso
José Castellot
José Sariflana
José M. Ortiz
Carlos Dietmar
Eduardo C. Cuilty

comerciante
comerciante

ganadero
comerciante-minero
comerciantes
propietario
comerciantes
propietario
comerciantes
minero
industriales
industrial
comerciante
comerciantes

abogado

comerciante
propietario

O'/o Acciones

Las Cruces, Nuevo México
Parral
San Luis Potosí
Durango
México
Durango
San Luis Potosí
Chihuahua
Gómez Palacio
Parral
Chihuahua
Camargo
Parral

0.36
0.36
0.36
0.36
0.36
0.36
0.36
0.36
0.36
0.33
0.33
0.33
0.33
0.33
0.29
0.22
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0.19
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0.14
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Chihuahua
México
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Fuente: Archivo General de la Nación, 7-21.94, material sin clasificar en junio de 1899: legajo "correspondencia relativa a la exhibición del valor
de las acciones suscritas con motivo de la fusión de los Bancos Minero y Mexicano de Chihuahua", 1896.

�28

Siglo XIX. Cuadernos

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Con este movimiento se imprimió mayor dinamismo a la casa de
crédito. De inmediato su situación financiera se vio beneficiada al ser
mayores las cuentas deudoras que las acreedoras, cosa que era inversa antes de la fusión. Activos y pasivos de ambas instituciones se sumaron para crear una de mayor solidez y que fue creciendo con la
absorción de los bancos de Chihuahua y Comercial de Chihuahua,
en 18% y 1900 respectivamente.
El Banco de Chihuahua no pudo soportar un consejo directivo sin
empuje en los negocios y que se desmembraba conforme la situación
política y económica del estado se aclaraba en favor de los TerrazasCreel. Enrique Müller ya no se contaba como socio del Banco Comercial de Chihuahua del que fue fundador, Lauro Carrillo ya se encontraba en su exilio en la ciudad de México, después de haber sido
gobernador y polarizar a los grupos políticos chihuahuenses. El otro
socio, Celso González, se había deshecho de muchas de sus
propiedades22 y negocios luego que fue líder del grupo Papigochi,
que lo llevó también a la primera magistratura de Chihuahua, falleciendo al afio siguiente de la desaparición de su banco (1896).

Las nuevas fusiones hicieron posible incrementar el capital hasta
los 4'000 000 de pesos y elevar la suma de activos del orden de los
5 y medio hasta más de 10'000 000, nivel que ya no perdería el Banco
Minero.hasta que se dieran las disposiciones del régimen de Victoriano Huerta.
El ritmo de crecimiento del Banco Minero estuvo acorde al desarrollo económico de Chihuahua. Mientras mayor volumen de negocios operaba en el estado, la institución alcanzaba mayor solidez y
presencia en la entidad y fuera de ella (ver cuadro 5). Detrás del éxito
estaba un cerebro financiero que conceptuaba a su banco como laboratorio para la modernización del sistema bancario nacional: Enrique C. Creel.

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Santa Eulalia, había sido copado por la gente de Terrazas. De los socios fundadores sólo quedaba Tomás Macmanus, diputado local de
1887 a 1893, hijo de Francisco Macmanus fallecido en 1896 de quien
recibió como herencia una lista sin fin de deudas a medio mundo23 ;
los otros, Scott, Müller y Markt se habían ido poco a poco. El banco
ahora estaba en manos de los anteriores acreedores de don Francisco: Alberto Terrazas, Juan y Enrique Creel, José María Falomir y
Máximo Krakauer.

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�30

Siglo XIX. Cuadernos

León G.: La banca chihuahuense en el Porfiriato

CUADR06

CREEL Y LAS INSTITUCIONES FINANCIERAS
Como ya se mencionó, Creel fue socio fundador del Banco Minero,
del que fue agente en la ciudad de Chihuahua y después gerente general cuando la matriz se cambió de Paso del Norte a la capital, en 1884.
Hacia 1890 ya aparecía como presidente del Consejo de Administración además de continuar en el puesto gerencial. Su mandato continuó hasta 1904, cuando su suegro y gobernador Luis Terrazas necesitó de una persona de confianza para sustituirlo durante sus ausencias.
Ya que el Banco Minero era el aparato financiero del grupo económico encabezado por Terrazas y Creel, se le supo imprimir un sesgo de modernidad análogo a las otras empresas que desarrolló24• Teniendo la mejor productora de maquinaria pesada del país y la cervecera más grande del noroeste, Creel también pretendió ser parte del
mejor aparato financiero mexicano. Para lograrlo debería asociarse
a otros grupos económicos de México y del extranjero.
Siendo este tema materia de otro trabajo, únicamente diremos que
la visión de Creel en los negocios no sólo se reducía a su estado natal:
pretendía la integración de un sistema de empresas complementarias
que iban desde las tradicionales agroganaderas hasta las fundidoras
y de transporte terrestre e interocéanico, sin olvidar las financieras.
Con tal motivo, Creel buscó acomodo en los procesos organizativos de diversas compañías bancarias a las que aportó sus conocimientos y experiencias chihuahuenses (cuadro 6).
La principal de las empresas bancarias fuera de Chihuahua en la
que participó (por su significado organizativo en el nivel financiero
Y fiduciario)_ fue el Banco Central Mexicano. La idea, original de Creel,
era la creación de un aparato al que "estarían asociados todos los
bancos de los Estados; banco que cambiaría a la par, por pesos fuertes, los billetes de todos los bancos locales" en la ciudad de México2S.
Además esta gran empresa sería la receptora de los superávits de
los bancos provincianos para utilizarlos como préstamo a las instituciones q~e lo requiriesen y "por la gran concentración de giros sobre
el e~tranJero, procedentes de todos los Estados de la República, ayudana eficazmente a normalizar los cambios intemacionales"26•
Por el pequeño monto de los capitales de los bancos locales, las
crisis se daban a cada momento; "pero asociados indirectamente con

31

LA CARRERA BANCARIA DE ENRIQUE C. CREEL
Fundado

Banco

Posición

1882

Minero de Chihuahua

1891
1899
1899
1900
1900
1901

de Durango
Central Mexicano
Mercantil de Monterrey
de Guanajuato
Comercial Refaccionario
Hipotecario de Crédito
Territorial Mexicano
Caja de Ahorros de la
República Mexicana
Guarantee Trust and
Banking Co.
Refaccionario de La Laguna
de México

Agente / Gerente /
Presidente / Asesor
Asesor
Concesionario / Asesor
Presidente
Director
Asesor

1903
1907
1908
1926

Presidente
Asesor
Asesor
Asesor
Asesor

Fuentes: The Mexican Yearbook 1908 y 1912, McCorquondale, Nueva York, 1908 y
1912; AGNCH, diversos lloros de protocolos; Mario Cerutti, "El préstamo prebancario
en el noreste de México: la actividad de los grandes comerciantes de Monterrey
( 1855-1890)", en L. Ludlow y C. Marichal (eds.), Banca y poder en Méxioo (J 800-1925),
Grijalbo, México, 1986; Heliodoro Dueñes, Los bane-0s y la revolución, México, Ed.
Patria, 1945; E . C . Cree!, op. cit.

la combinación del Banco Central y siendo socios directos de éste,
podían contar, en casos extraordinarios, con apoyo moral y material
suficiente para conjurar las crisis" 27 •
Al mismo Creel le llamó la atención que en los Estados Unidos
se haya seguido el modelo del Banco Central Mexicano para establecer los bancos de reserva federal28 • El Central tuvo un relativo éxito
Y no pudo concluir su tarea reguladora debido a la Revolución, pero
las ideas principales ya se habían puesto en operación.
Para el estado de Chihuahua, empero, tuvo mayor significación
el Guarantee Trust and Banking Company, en El Paso. Esta institución, controlada en un 4017/o por Juan y Enrique C. Creel y algunos
de sus parientes más cercanos y otro 14% por amigos y socios en otros

�32

Siglo XIX. Cuadernos

negocios, funcionó como paso obligado de los capitales principalmente
norteamericanos que se internaban al estado, al mismo tiempo que
fue receptor de depósitos de comerciantes, industriales y mineros que
tenían negocios en el norte de la entidad y que, de alguna manera,
confiaban más en mantener su dinero en los Estados Unidos.
El caso más sonado, manejado por este banco "pasefio", fue el
inicio de un juicio de embargo en 1908 contra una de las empresas
de William C. Greene en Chihuahua, The Sierra Madre Land and
Lumber Company (organizada en Connecticut), por falta de pago de
intereses a los tenedores de una emisión de bonos Oanzada por Greene desde 1905 por 3 millones de dólares), de quienes este banco era
fideicornisario29• Era el principio de la debacle del imperio de Greene en Chihuahua, aprovechada por Creel y socios para aumentar el
volumen de sus inversiones y negocios especulativos.
No hay información suficiente para saber los alcances temporales
y financieros de este banco, pero es probable que haya sobrevivido
a la revolución y fuera refugio de muchos capitales chihuahuenses en
estampida durante el movimiento armado, como lo fue para la sucursal juarense del Nacional de México.

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LOS BANCOS FORANEOS EN CHIHUAHUA
Además de los bancos surgidos por iniciativa del capital local, en Chihuahua existieron oficinas o representaciones de otras instituciones
financieras desde la década de 1880 (cuadro 7).
De todos ellos, el que quizá nunca operó en Chihuahua fue el Mercantil Mexicano: no se han hallado evidencias de sus actividades. Los
concesionarios beneficiados por la legislatura estatal, Maceyra, Sánchez y los hermanos González Trevifio, se habían comprometido a
emprender los trabajos financieros del Banco Mexicano de Chihuahua desde 1878. Ello no les impedía participar en otro banco, sobre
todo cuando el Mercantil se perfilaba como una institución de carácter nacional por la participación de poderosos capitalistas de México
y otras ciudades del centro del país30•
La expansión de los bancos "nacionales" aprovechó las relaciones económicas ya establecidas por importantes comerciantes en el
país. Es por esa razón que no resulta raro que los primeros representantes de dichas instituciones hayan sido los duefios de casas mercantiles como Maceyra, González Trevifio, Stallforth y Kettelsen. Posteriormente, al consolidarse la actividad bancaria, las gerencias, agen-

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Siglo XIX. Cuadernos

cias, y representaciones, fueron encargadas a personal especializado,
que se dedicó a ellas de tiempo completo.
Hay referencias del United States Banking Co. en Parral entre 1906
y 1908, una empresa establecida en la capital de la República en 1899;
en 1906, el congreso estatal le adjudicó la adquisición de 300 000 pesos en bonos emitidos por el ayuntamiento de Parral para la realización de obras de agua potable en dicha ciudad. La sucursal parralense de este banco los adquirió al tipo de cambio de 90.5%, mejorando
la oferta del Central Mexicano que era del 89.1% 31 •

León G.: La banca chihuahuense en el Porfüiato

35

cano, quedó fortalecida gracias a las prerrogativas otorgadas por la
Secretaría de Hacienda en su contrato de ese año, producto de la fusión de los bancos Nacional Mexicano y Mercantil Mexicano.
Pero aún antes de esta alianza financiera, el Mercantil pretendió
iniciar ne~ocios en Chihuahua y, en 1882 (año de su fundación), un
grupo de lDlportantes hombres de negocios obtuvo autorización en
el congreso local para establecer sucursales o agencias en el estado,
con la gracia de la exención de toda clase de contribuciones sobre su
capital durante 15 años y a cambio de la apertura de un crédito a favor del gobierno del estado hasta por 50 000 pesos anuales con interés recíproco máximo del 8%. No hay noticias sobre si esta concesión del 31 de julio de 1882 la hicieron efectiva los beneficiarios, pero
fue el antecedente inmediato para el establecimiento del Nacional de
México dos años después.

Además de participar como organismo financiero para el gobierno municipal, este banco practicó otro tipo de operaciones como la
representación para cobros mercantiles de casas francesas 32 , los depósitos y cuentas corrientes, principalmente entre la población norteamericana de Parral, como lo permite saber el otorgamiento de un
poder notarial en favor del licenciado Francisco González de Cossío
y de José Macmanus por 15 personas que se vieron afectadas "con
motivo de la quiebra de la referida sociedad The United States Banking Co. S.A."33 •

Este banco contaba con respaldo financiero europeo y apoyo político dentro del gobierno federal. De manera inmediata pudo expandirse hasta Chihuahua a través de comerciantes establecidos en la capital, Chihuahua, Parral, Camargo y, después, Ciudad Juárez.

Otra experiencia fallida fue la sucursal de The El Paso National
Bank of Texas, llamada Banco de Juárez, que para principios de agosto de 1893 había sido cerrada por órdenes del gobierno estatal hasta
verificar la existencia del capital y activos declarados. Hecha la investigación, el gobernador Miguel Ahumada informó que la situación
del banco era satisfactoria: tenia 50 000 pesos en activos.

Al igual que en el nivel federal, el Nacional financió a los gobiernos estatal y municipales. Tan sólo en diciembre de 1910 prestó 200
mil pesos al Ejecutivo del estado y 80 mil al ayuntamiento de Parral,
ambos al 50'/o anual; en enero del mismo año había recibido el pago
por un crédito de casi 20 mil pesos al ayuntamiento de Jiménez para
la construcción de su mercado público "Luis Terrazas" 35•

Pero los problemas no finalizaron allí y, al año siguiente, el senador por Chihuahua Marcelo León fungía como síndico de la institución debido a la descapitalización de la sucursal. León, un veracruzano con muchos íntereses en ciudad Juárez, manejó la situación hábilmente y logró que el banco de Juárez pagara sus deudas y mantuviera su capital a través de un banco de la ciudad de México que otorgó
garantías para evitar la quiebra. La comunidad económica juarense
no estuvo conforme y, para 1894, los acreedores se reunieron con León
YAhumada ante la presunción de que El Paso National Bank of Texas era responsable de la deuda de su sucursal. Poco tiempo después
desapareció34•

Los negocios del Banco Nacional de México fueron acrecentándose con el paso del tiempo. Si bien no tuvieron grandes logros entre
1884 y 1900, al inicio del siglo alcanzó mayor ingerencia tanto en los
medios oficiales como en los privados aún cuando el monopolio financiero del grupo Terrazas-Cree! ya había logrado su consolidación
en Chihuahua. Es bueno aclarar que Federico Sisniega, gerente de
la sucursal del Nacional en la capital del estado entre 1888 y 1911,
emparentó familiar y económicamente con el clan al casarse con Amada Terrazas, hija de don Luis, y su hija Carolina con Salvador Creel
Terrazas, hijo de Enrique y Angela, además de asociarse en diversas
empresas industriales y comerciales.

El Banco Nacional de México. Esta casa bancaria fue la única no
chihuahuense que rindió frutos en la entidad. Creada en 1884 en la
ciudad de México con el concurso de capital francés, español y mexi-

Después de colectar los impuestos federales y canalizarlos hacia
la capital de la República, las operaciones del Nacional de México
consistían en otorgar crédito, vía préstamos hipotecarios, a persona-

�36

Siglo XIX. Cuadernos

Lidades del mundo económico que poco o nada querían con el imperio comandado por Luis Terrazas y Enrique Cree!. Así, por ejemplo,
en 1888 aceptó hipoteca sobre una finca urbana, en Parral y por cuatro meses, a Baltazar Sáenz (5 545 pesos)36; y a Celso González, Manuel de Herrera y José Valenzuela (60 000 pesos fuertes), contra las
casas de cada uno de ellos en la capital, un molino de harina en las
juntas del río Chuviscar y el 88% de las acciones de la Compañía de
Tranvías de la ciudad de Chihuahua por siete meses con un interés
del 10% anual37• A finales del período porfirista, en septiembre de
1910, la sucursal en Ciudad Juárez prestó 5 000 pesos al comerciante
Ernesto Vizcaíno contra un terreno en el partido Mejía de esa población, con un interés del 12%, operación concelada en 1921 38•
Los primeros meses de revolución fueron de gran movimiento para la sucursal juarense del banco: fue la vía por la que salieron del
país grandes cantidades de billetes, monedas y documentos de valor
en un afán por proteger los intereses de la empresa, los empresarios
y sus clientes, refugiándose en las oficinas del Guarantee Trust and
Banking Co. 39 • Después de sufrir un robo en marzo de 1912, los funcionarios del Nacional de México decidieron cerrar sus puertas en Ciudad Juárez, en tanto se restablecieran las condiciones para operar de
manera adecuada40•
EL CREDITO EXTRABANCARIO

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Ya se ha hecho referencia a la gran cantidad de negociaciones bancarias en un estado cuya densidad de población en 1900 era de 1.4 habitantes por kilómetro cuadrado41 , y que tenía una sucursal o agencia
bancaria para cada 2 300 personas en las ciudades de la entidad; para
1910 la densidad era de 1.7442 y una oficina bancaria para cada 2 100
citadinos.
Ante la magnitud del crecimiento de los operativos bancarios sería
lógico suponer que los tradicionales prestamistas disminuyeran su acción. Las evidencias no lo reflejan así.
Tomando sólo muestras de la actividad prebancaria de los archivos notariales y del Registro Público de la Propiedad, vemos que comerciantes, funcionarios públicos y hasta los propios banqueros mantenían una cuota bastante alta de créditos otorgados fuera de las
instituciones.
Tan sólo en 1888 contabilizarnos treinta prestamistas diferentes:
brindaban crédito con garantías raíces y hasta sin ningún tipo de ellas

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(ver cuadro 8). Por lo general eran préstamos a plazo corto -máximo
dos años- y por cantidades pequeñas -entre 100 y 2 000 pesos la
mayoría-, como sucedía con los bancos (aunque los intereses llegaban a ser menores en muchos casos). Se daba la misma situación en
cuanto a aplazamiento de la fecha para saldar la deuda: es común
encontrar actas notariales donde el prestamista prorrogaba el vencimiento a veces hasta por otro tanto del original.

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Es importante destacar las actividades crediticias particulares de
los socios de bancos: Enrique Creel, José María Falomir, Luis Terrazas, los Stallforth, los Russek, Emil Kettelsen, Jesús José Salazar y
Félix Francisco Maceyra, todos socios o agentes bancarios, llevaban
a cabo las mismas tareas financieras que antes de la existencia de las
instituciones a las que servían, y con la misma calidad que el resto
de prestamistas particulares en cuanto a montos, intereses y plazos.

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La única excepción solía ser la capacidad de crédito: los Stallforth,
siendo agentes del Banco Nacional de México en Parral, financiaron
con 100 mil pesos las obras de la Parral Power and Reduction Co.
(ver cuadro 9); Creel y Kettelsen prestaron 100 mil pesos al senador
norteamericano Tabor para su proyecto minero en Santa Eduwiges;
Creel facilitó 126 363 pesos a William Greene para sus empresas mineras en Ocampo y Jesús María (ver cuadro 10).
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El general Terrazas iba por otro rumbo. Mientras sus socios emprendían proyectos de grandes vuelos, continuó siendo el prestamista de los pobres: daba créditos desde 200 hasta 4 000 pesos, con la
salvedad del otorgado a Laureano Holguín en 1883 por casi 11 000
pesos y garantizado con la fábrica de Talamantes (ver cuadro 11). pero
siempre tuvo en la mira las propiedades urbanas de Chihuahua: en
el archivo del Registro Público de la Propiedad se podrá constatar
la gran cantidad de fincas adquiridas por Luis Terrazas, muchas veces como pago por los créditos otorgados.
Por su parte, Jesús José Salazar, socio del Banco de Chihuahua,
se dedicó a financiar a pequeños agricultores y comerciantes de la zona de influencia de Cusihuiríachi hasta 1883, con créditos menores
a los 200 pesos. Después de esa fecha ya no aparece registrado en los
libros notariales (ver cuadro 12).
Mucha gente del estado de Chihuahua no tenía acceso a los bancos, ya fuera por la lejanía física, por la garantías solicitadas o por
una simple razón cultural: eran establecimientos nuevos para la gran
mayoría. Por ello los prestamistas locales -que ejercían este tipo de
servicio desde décadas atrás- no la dejaron al descubierto: siempre
hubo a quien acudir en los momentos difíciles.

�CUADR09

ALGUNOS CREDITOS OTORGADOS POR STALLFORTH Y HERMANO EN PARRAL, 1888-1908

Año

Deudor

Monto

1 ~88

Luis Moset
Vda. de Botello e hijos
Manuel !turbe
Miguel Cruz
Nemesio Ayón
Nemesio Ayón
Quirino Baca
Brazón y Cunningham
Manuel Aguilera
Rodolfo Chávez
Parral Power &amp; Reduction
Brock y González
Pedro Alvarado
Antonio Ortiz
Manuel Aguilera
Manuel Aguilera
Federico Larsen

500
35 000
10 000
1 779
3 385
198
125
23 748
15 803
7 948
100 000
33 000
49 600
66 123
25 000
21 288
8 400

893
898
908

Plazo

Interés Anual

12

12
18

Garantía

Mercancía
Hacienda
Hacienda
Mercanc!a

12
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16
12
12
12
21
21

12
12

12

12
12
12

Minas/Hda. beneficio
Producción agrícola
Hacienda
66 mil Ha. de tierra
17 mil Ha. de tierra
8 sitios ganado mayor
Mina
10 sitios y hda. beneficio
23 minas
Minas

Fuente: Ver cuadro 8

CUADRO JO

ALGUNOS CREDITOS OTORGADOS POR ENRIQUE C. CREEL, 1883-1905

\ño

Deudor

1883

Bartola Güereque
Nepomuceno Fierro
Dionisio Outiérrez
Coralina Tarin
Norberto Guerra
Pedro Loya
Jesús Ma. Corral
Domingo Gutiérrez
Ciriaco Baray
Ramona Outiérrez
Senador Tabor
William C. Greene

1884

1885
1895
1905

Fuente: ver cuadro 8

Monto

290
240
4 196
974
149
1 000
1 170
4 196
2 200
983
100 000
126 363

Plazo
12

12
36
5
8
12

Garantfa

Casa Chihuahua
Casa Chihuahua
Casa Cusihuiríachi
Casa Chihuahua
Casa Chihuahua
Rancho Guazapares
Casa Cusihuiríachi
Casa Cusihuiríachi
Huerta Cusihuirlachi
Minas Sta. Eduwiges
36 prop. Ocampo/ Jesús María

�CUADRO 12
ALGUNOS PRESTAMOS OTORGADOS POR JESUS JOSE SALAZAR
EN CUSIHURIACHI, 1883
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Deudor

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Atenógenes Mendoza
Ramón Torres
Ramón González
Ambrocio Lozano
Ramón Miramontes
Rafael Elías
Albino Solís
Ramón Almazán

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Fuente: ver cuadro 8

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CONCLUSIONES

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Debe quedar asentado que el desarrollo bancario de Chihuahua durante el porfiriato fue fiel reflejo de la competencia desatada por lograr el control de una economía con proyecciones a largo plazo, en
cuanto a explotación de recursos naturales y creación de una planta
manufacturera de dimensiones significativas.

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El triunfo del grupo encabezado por Luis Terrazas y Enrique Cree),
en esta carrera, se manifestó en la consolidación y expansión del
Banco Minero, y en los negocios financieros del segundo y de algunos de sus familiares en Texas, Sonora, Coahuila, Durango, Nuevo
León, Guanajuato, Guerrero, Tamaulipas, la ciudad de México Y, por
supuesto, Chihuahua. Todo acompañado de fuertes inversiones en
rubros como los transportes, la industria, la especulación de propiedades urbanas y mineras y la ganadería.

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Las operaciones crediticias extrabancarias -en tanto- no fueron
substituidas por esa modernidad que tanto emergía en los discursos
de los detentadores del poder. Por el contrario, los negocios ''por fue-

�44

Siglo XIX. Cuadernos

León G.: La banca chihuahuense en el Porruiato

ra" se mantuvieron con un ritmo moderado pero sin tendencias claras a desaparecer.
En todo este conjunto de actividades destacó la presencia de Enrique C. Creel, quien tenia en mente el desarrollo de un proyecto integral de progreso para todo el estado de Chihuahua. La participación
de los diversos sectores económicos y políticos del estado en este tipo
de negocios fue permitida hasta el punto de poder responder a las necesidades de la sociedad.
El grupo dominante evitó, con todos los elementos a su alcance,
el desmoronamiento del proyecto económico que patrocinaba junto
con otros inversionistas. Al percibir evidencias de quiebra o incapacidad financiera para continuar una empresa (aunque muchas veces
Terrazas o Cree) habían orillado a ello), el Banco Minero acudió al
rescate: protegió de esta manera el buen curso de las ideas puestas
en práctica desde la década de 1880.
A la vuelta del siglo, el grupo financiero encabezado por Creel prácticamente monopolizaba la actividad bancaria en el estado, tras la desaparición o absorción de inversionistas dedicados a este tipo de negocios, además de patrocinar e intervenir en un mercado crediticio
más amplio, dentro de los niveles nacional e internacional.

45

NOTAS
1. Ver Leonor Ludlow, "El Banco Nacional Mexicano y el Banco Mercantil Mexicano: radiografía de sus primeros accionistas, 1881-1882", en Historia Mexicana
\. 39, n. 4, abril-junio de 1990, pp. 979-1027.
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2. Centro minero ubicado a 25 kilómetros de la ciudad de Chihuahua.
3. El Banco Nacional de México lo hizo hasta 1884.
4. Operación mercantil similar a la hipoteca: el comprador se compromete a vender
de nuevo al antiguo dueño una vez vencido el plazo determinado, al mismo precio
y, por lo general, el vendedor mantiene el usufructo del bien inmueble pagando
un arrendamiento establecido en el contrato, equivalente a los intereses de la hipoteca.
5. Cabe recordar que la modernización de las vías de comunicación chihuahuenses
se dio solamente en la dirección norte-sur. De oriente a poniente el traslado continúa siendo difícil en estos días. Hace un siglo, viajar de los centros mineros de
la sierra a la capital del estado implicaba una travesía de 8 a JO días (ver mapa).

6. Contrariamente a lo que podría suponerse, el Banco Minero sirvió de apoyo a las
actividades mineras sólo en cuanto institución de depósito y venta de giros, más
no hay referencias concretas sobre el financiamiento a este tipo de empresas.
7. Además del gobierno estatal, los municipios más endeudados por esta razón eran
los de Jiménez, Camargo, Chihuahua y Juárez.

8. Diccionario de historia, biografía y geografía chihuahuenses, Universidad Autónoma de Chihuahua, Chihuahua, 1%8, p. 59.

9. Periódico Oficial del Estado de Chihuahua (POCHJ, 5 de agosto de 1882.
10. POCH, 5 de agosto y 23 de diciembre de 1882.
11. POCH, 14 de julio de 1883.
12. Enrique C. Creel, Los bancos de México: su origen y su pasado. Su estado presente y su porvenir. Posible fundación del banco único. Imprenta de J. Chávez y hermano, México, 1920, p. 5. Secretaria de Hacienda y Crédito Público; Memoria
de las instituciones de crédito (M/C) correspondiente a /897, 1898 y 1899, Tip. de
la Of. Imp. del Timbre, México, 1900, t. 11, p. XXIII.
13. SHCP, MlC, op. cit., pp_ XXIV-XXVII y 166-176.

14. SHCP, M/C, op. cit., pp. 176-178.
15. El Paso Herald, (EPH), 15 de septiembre de 191 J.
16. E. C. Creel, op. cit., pp. 15-18.
17. Op. cit. , p. 18, SHCP, Memoria de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
del 23 de febrero de 1913 al 15 de abril de 1917, Secretaría de Hacienda, México,
1953, pp. 432-437.

�46

Siglo XIX. Cuadernos

18. F. R. Almada, op. cit., p. 60.
19. Véanse los diferentes protocolos notariales del Archivo General de Notarías de Chihuahua (AGNCH) entre 1870 y 1885.

León G.: La banca chihuahuense en el Porfiriato

47

da del banco hacia estas personas sumaba casi 90 mil pesos.
34. EPH, 2, 3, 5 y 7 de agosto de 1893, 4 de abril y 15 de agosto de 1894.
35. Revista Chihuahuense, 15 de enero de 1910, p. 17 y 31 de diciembre de 1910, p. 56.

20. Samuel Miller, concesionario y propietario del banco parralense, se vio en aprietos por sus negocios en el centro minero. Se dedicó a emitir papel moneda y a proporcionar créditos de difícil cobro, lo que llevó a cerrar el establec!miento. L~s
funcionarios del Minero decidieron tenderle la mano al absorber sus pasivos a cambio
de los derechos otorgados por la legislatura y posiblemente hacerle un préstamo
para enfrentar a otros acreedores. En 1888, Miller seguía intentando cobrar los
anúguos créditos otorgados por el Banco de Hidalgo (AGNCH, protocolos de Juan
N. del Avellano, 1888).

37. AGNCH, protocolos de Rómulo Jaurrieta, 5 de julio de 1888.

21. Luis Terrazas y Miguel Salas, "Escrito de los Bancos Minero Y Mexican? solicitando autorización para fusionar estos Establecimientos" (20 de septiembre de 1895),
en MIC, op. cit., pp. 172-173.
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40. EPH, 9 de marzo y 3 de febrero de 1912; mientras este periódico hablaba de un
robo por 20 mil dólares por parte de los hombres del coronel Rojas, El Paso Telegraph, en su edición del mismo día, mencionó 17 000 pesos.

22. Como la hacienda de Orientales, que pasó a manos de Enrique Cree!.

41. Secretaría de Fomento, Comercio e Industria, División territorial de la República

23. Ver POCH, 9 de mayo de 1896.
24. Ver Carlos González, Noé Palomares y Ricardo León, "Reflexiones en torno a
la modernidad porfiriana en Chihuahua", en Actas del Primer Congreso de Historia Regional Comparada, 1989, Ciudad Juárez, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 1990, pp. 259-270.
25. E. C. Cree!, op. cíe., p. 10.
26. ldem.
27. Op. cit., p. 11.
28. ldem.
29. AGNCH, protocolos de Felipe Seijas, 26 de octubre de 1908.
30. Ver Leonor Ludlow, op. cit.
31. POCH, 18 y 28 de enero de 1906.
32. El alemán Federico Griesse, como gerente de este banco en Parral, representó a
J. Simón et Cíe. y a Julio Brussel et Cie. de París para cobro de deudas a comerciantes parralenses. AGNCH, protocolos de Manuel Gómez Y Salas, 1 de enero
de 1908.
33. AGNCH, protocolos de Manuel Gómez y Salas, 28 de marzo de 1908. En este poder James Y. Long (minero) representa a sus 4 hijos y a la A/varado Consolidated
Mines Co., Robert J. Long (minero) por Long Hermanos, Jay C. Long, M. L.
y George F. Hutchins (mecánico) por Hutchins y Kennedy, F. G. Hamkins, F. H.
Gracy (ingeniero), Eduardo Ornelas (ferrocarrilero), W._J. Morril (mecánico inglés), Vicente Franco (minero norteamericano), W. P. M11ler, Thomas Flannagan
(médico), P. A. Homnel {ferrocarrilero) y George W. Mckee {agricultor). La deu-

36. AGNCH, protocolos de Antonio Sánchez AJdana, 12 de enero de 1888.

38. AGNCH, protocolos de Felipe Seijas, 5 de septiembre de 1910.
39. EPH, 3 de febrero de 1911.

Mexicana formada por la Dirección General de Estadistica, Estado de Chihuahua,
Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, México, 1902, p. 4.

42. Secretaría de Fomento, Comercio e Industria, División territorial de los Estados
Unidos mexicanos formada por la Dirección General de Estadistica, Estado de Chihuahua, Imprenta y Fototipia de la Secretaria de Fomento, México, 1913, p. 3.

�ESPAÑOLES, GRAN COMERCIO Y BROTE
FABRIL EN EL NORTE DE MEXICO
(1850-1910)

Mario Cerutti*

l. ESPAÑOLES EN EL XIX MEXICANO

Este trabajo pondrá énfasis en un aspecto que, de manera algo inesperada, ha logrado destacar en muy recientes estudios sobre la hjstoria económica y empresarial del México decimonónko: el capital y
las propiedades manejadas por españoles habrían tenido una relevancia
particularmente fuerte en el proceso formativo de la sociedad
capitalista.
Esto parece válido tanto para el norte como para el centro del país,
en especial para la segunda fracción del siglo XIX. Han sido investigaciones regionales, por lo general, las que se han encargado de mostrarlo, aunque también lo han hecho aportaciones de carácter más
global.
Lo que señala la producción de diversos investigadores regionales
es que la presencia de prominentes hombres de negocios de origen español es una constante que, si se verifica con cierta firmeza ya antes
de que termine la primera mitad del siglo -como para el centro veracruzano lo muestra Carmen Blázquez (1991)-, adquiere particular
fuerza en los últimos cincuenta años del XIX y se prolonga, con solidez, hasta los tiempos de la Revolución.

• Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León. Versión levemente modificada de la ponencia presentada en el III Encuentro de Americanistas
en Asturias (mesa " Empresarios asturianos en el México del siglo XIX"), Oviedo
(España), mayo de 1990.

�50

Siglo XIX. Cuadernos

Cerutti: Espaiíoles en el norte (1850-1910)

51

Leticia Gamboa Ojeda (1985; 1991) ha definido como fundamentales a los españoles -sobre todo asturianos- en ese momento de
auge que la industria textil vive en Puebla en la parte final del XIX.
Con ello ratificaba apreciaciones que Dawn Karemitsis (1973) había
efectuado una década atrás.

mente por esfuerzos de colegas españoles. Una muy rica y aún joven
historiografía ha intentado recuperar la importancia relativa de ciertos procesos del siglo XIX en la construcción del capitalismo hispano
ante la, al parecer, sobredimensionada importancia otorgada al XVIII
y al ciclo de reformas borbónicas.

También en el centro del país, Pilar Pacheco Zamudio (l 989) y Lucía Martínez (1991) han verificado las diversas e importantes inversiones que personajes como lñigo Noriega Lasso tenían en los alrededores de la ciudad de México, ciudad en la que sobresalía asimismo
Antonio Basagoití y desde la que marcharía hacia Monterrey Adolfo
Prieto. Para la propia capital mexicana y sus áreas de influencia cercanas, Leonor Ludlow (1990) y Carlos Marichal (1991) han mostrado la importancia de los comerciantes españoles y su aporte en la formación de los primeros grandes bancos del país.

Uno de los temas en discusión ha sido el comercio exterior español
en el XIX y, dentro de ello, la significación que alcanzaron conjuntamente las ex colonias del continente, la dupla Cuba-Puerto Rico y
el propio Estados Unidos. Un artículo que publicó en 1985 el catalán
Josep M. Fradera describe cómo se rearticularon los lazos mercantiles entre España y América a partir de los años 30 y cómo se acentuaron en las tres décadas siguientes. Fradera (1985: 153) menciona explícitamente que "el ~esarrollo de las investigaciones en España en
los últimos años" hace posible puntualizar que

Como se verá más abajo en detalle, Monterrey fue desde mediados de la centuria un fértil centro de atracción de comerciantes de
origen hispano que -a fines de siglo- encabezarían el brote fabril
y bancario de la ciudad. Desde los archivos de esta ciudad por otro
lado, se ha podido establecer la más que llamativa participación de
capitales bajo control español en el vivaz desarrollo de la agricultura
del algodón en la comarca de La Laguna.

si los efectos del comercio colonial del siglo XVIIl no nos parecen ya
tan importantes ni indiscutibles, quizás los del siglo pasado han sido minusvalorados en exceso. Por lo menos para algunas regiones españolas,
o para algunos sectores productivos. Desde este punto de vista, el papel
del comercio con América (en el XIX) debería ser replanteado por lo
menos en dos aspectos fundamentales: en primer lugar, en aquellos
casos en que se convirtió en una práctica prolongación del mercado interior; pero también en aquellos otros, como en el caso catalán, por los
que el comercio americano no parece ser algo tan marginal analizado
en el conjunto de sus relaciones exteriores.

Archivos texanos, en tanto, evidencian el protagonismo que asumieron en la linea del Bravo comerciantes como José San Román y
Francisco Yturria 1: desde 1860 en adelante competían con los más renombrados negociantes de extracción anglosajona.
Osear Flores Torres (1990, 1991) -utilizando archivos madrileños- ha enumerado los serios contratiempos que sufrieron muchos
de los grandes propietarios españoles asentados en el norte de México cuando Venustiano Carranza los declaró enemigos de la revolución, en mayo de 1913. Citando dos casos ilustres - uno en cada extremo del país- recuerda en su trabajo a Federico Sisniega, yerno
de Luis Terrazas y residente en Chihuahua, y a Rogelio Suárez, también yerno del no menos poderoso yucateco Olegario Molina, en Mérida. Tanto Sisniega corno Suárez coincidían en ser españoles, vicecónsules y sobresalientes hombres de negocios. Sobre el primero, Mark
Wasserman (1987) y Ricardo León (1990; 1991), han recopilado múltiples evidencias.
Las investigaciones sobre México se sienten respaldadas parcial-

La significación de señalamientos como el de Fradera2 reside en que,
con notoria frecuencia, las vinculaciones entre las regiones más ágiles de la península ibérica y países como México se daba por medio
de españoles asentados en América. Como estos inmigrantes extendían paralelamente sus vínculos a las naciones más industrializadas
de Europa -singularmente a Inglaterra y Francia- y al cada vez más
pujante Estados Unidos, no debe extrañar que los capitales bajo su
control sobresalieran, hacia mediados de siglo, en el ámbito comercial.
Esa propensión a actuar en el circuito mercantil no era, por cierto,
de su exclusividad. Derivaba más bien de la crónica situación de inestabilidad que transitó México en el segundo tercio del siglo, y que obligaba a los grupos burgueses -cualquiera fuese la nacionalidad de origen de los protagonistas- a desempeñarse en los ámbitos de la circulación y el uso crediticio del dinero.
Cuando a fines de siglo se estabilizó el orden interior mexicano,

�52

Siglo XIX. Cuadernos

se articuló en escala limitada pero visible un mercado de rasgos nacionales y arreciaron las demandas del mercado exterior -sobre todo del estadounidense- una gruesa porción de los caudales acumulados en los círcuitos comerciales desembocaron en la producción: la
explotación de la tierra, el dinamismo minero y los brotes de industria fabril recibirían una sustancial inyección de estos capitales manejados por españoles, en un impulso en muchos aspectos comparable
al que implementaron propietarios de otra extracción nacional.
11. ESPAÑOLES EN Y DESDE MONTERREY
En el gran norte oriental de México3 , un punto de referencia ineludible para la descripción de estos fenómenos puede ser Monterrey.
No sólo por los llamativos procesos de formación de capitales, configuración de un empresariado y surgimiento de un poco frecuente brote
fabril protagonizados en la ciudad en las décadas previas a la revolución. A la vez, por razones como las siguientes:
1.- Los negociantes allí asentados operaron desde sus etapas más
tempranas sobre un amplio espacio ubicado al sur de Texas. El seguimiento de sus movimientos facilita observar la actividad de numerosos colegas residentes debajo de la línea del Bravo y, bueno es puntualizarlo, en el propio Texas, estado que habría cumplido un papel
decisivo en el desarrollo capitalista del gran norte oriental de México. Las conexiones de comerciantes españoles que vivían en Monterrey permiten reconocer, por ejemplo, casos como el del vasco José
San Román, gestor de una impresionante fortuna en los años 60. O
detectar los quehaceres primeros de Francisco Armendaiz -inicialmente en Matamoros-, quien hacia los 80 se instalará en la misma
Monterrey para transformarse en uno de sus más destacados
empresarios.

2.- Cuando desde 1890 la ciudad nuevoleonesa se convirtió en eje
de un denso espectro de actividades productivas y en lugar de asiento
de centenares de sociedades anónimas, su empresariado dilató sus movimientos hacia la asociación con capitalistas de distintos lugares del
norte. Si en buena medida el caso Monterrey se explica por ese enorme escenario geográfico que lo circundaba desde San Luis Potosí hasta
San Antonio y el sureste texano, no fue un dato menor la propensión
de ese empresariado a integrar en sus negocios a colegas de otras latitudes. Monterrey, en este sentido, puede considerarse una síntesis del
movimiento más global del gran norte oriental.

Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

53

3.-A motivos como los ind!cados hay que agregar -y es un factor
vertebr~l desde el pun~o de vista de esta ponencia- que la historia
económJca ,Y empresarial del Monterrey de la segunda parte del XIX
no resultar1a ~otalmente comprensible sin tener en cuenta las actividades conducidas ~or espai'íoles (asturianos, vascos, santanderinos).
Y que su protagonismo -a la par e imbricado con el de otros inmigrant~s Y de poderosas familias mexicanas-, es fuertemente representativo del ~omport~e~to más general de los sectores burgueses
que se consolida? a ~rmc1p1os del XX. Las actividades de peninsulares como Valen~,~ Rivera, P~dro Calderón, los Hernández y sus primos, los Mendmchaga, el citado Francisco Armendaiz los Maíz
Adolfo Prieto y otr~s de parecida o menor envergadura e~ergen co~
mo un dato sustancial de aquella historia.
III. LAS BASES MERCANTILES
Para los fines de esta porción inicial del trabajo no será necesario hablar del conjunto de españoles aposentados en Monterrey en la segunda fracción del XIX. Mencionaremos, por motivos de brevedad
los casos más significativos.
'
. Dos de los fundadores de estos grupos familiares -los santandermos Hernández y el asturiano Valentín Rivera- llegaron a la ciudad muy temprano y, directamente o a través de sucesores o asociados, recorrieron todos los momentos del desenvolvimiento económico de Monterrey y su entorno hasta los tiempos de la revolución.
Otros dos núcleos -la familia dirigida por Francisco Armendaiz
Y los hermanos Maiz- se asentaron en Monterrey en la década de

los _8?. En am?os casos su llegada a la ciudad fue precedida por una
act1v1dad preVJa que -especialmente en el caso de Armendaiz- había alcanzado gran importancia y se había concentrado en la línea
del Bravo.
Es muy útil añadir una síntesis de las actividades que desde Matamor~s y B~ownsville4 cumplió el vasco José San Román. No sólo por
1~ d1mens1ones que alcanzó su desempeño mercantil, y por las relaciones que mantenía con sus compatriotas de Monterrey, sino porque -simultáneamente- servirá para delinear con claridad los circuitos mercantiles en que estaban insertos los espai'íoles en los tiempos previos al brote industrial de los 90.
Tanto Valentía Rivero como Mariano Hernández arribaron a Méxi-

�54

Siglo XIX. Cuadernos

co con recursos limitados, escasos. Biógrafos familiares recuerdan que
sus respectivas llegadas a América coincidieron con su incorporación
a casas mercantiles ya establecidas, que los admitieron como
empleados.
Rivero -oriundo de Gijón- abordó Monterrey cuando tenía 21
años, en 1837, y consiguió trabajo en la casa del santanderino Juan
Francisco de la Penilla, el primer vicecónsul de España en la capital
nuevoleonesa tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas
entre los dos países (Mendirichaga, 1989: 49).
Seis años más tarde, en 1843, instalaría su propio negocio, quepasaría a denominarse Valentín Rivero y Cía. 5 Su evolución queda resumida en el cuadro 3 y la habremos de considerar de manera particular en la segunda porción del artículo.
A mediados de la década de los 50 parece afirmarse en Monterrey,
asimismo, Mariano Hemández y Luengas, originario de Villaverde
de Trucios, Santander. Había arribado a la ciudad alrededor de 1850,
tras pasar por La Habana (donde se atareó, también, como empleado en una firma mercantil) y, fugazmente, por Nueva Orleáns (Hernández Mendirichaga, 1945: 1 y 2).
De 1852 datan las primeras referencias notariales sobre Mariano
Hernández, indicadoras de su inicial prominencia mercantil en la
ciudad6 • En 1854 integra un par de sociedades mineras7 que incluyen
distinguidos hombres de negocios -Rivero figura en una de ellasY militares de alta graduación. Ese mismo afio, junto con Rivero y
otros dos españ.oles relevantes -Pedro Calderón y José Morell- pone
en marcha la primera fábrica textil de envergadura que hubo en el
estado: La Fama de Nuevo León, en la que asumió una importante
participación, simultáneamente, uno de los más grandes comerciantes mexicanos del momento, Gregorio Zambrano8•
En enero de 1855 Mariano Hernández anunció la apertura de una
casa mercantil que sería sucesivamente reorganizada y que perduraría hasta fines de siglo9 • Uno de los cambios más duraderos fue la
conversión de la firma en la razón Hernández Hermanos y Cía. en
1861 10 • Supuso la incorporación de su hermano Estanislao, que quedaría realmente a cargo de la firma comercial cuando Mariano se marche hacia Bilbao, antes de 1865 11 •
Bajo la dirección de Estanislao~os hermanos Hernández -se incluía a José María y Angel, todos nacidos en España- administra-

Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

55

rían las firmas Hemández Hermanos y Cía. del puerto de Matamor~s, que _funcionó hasta j_ulio de 186612 ; Hernández Hermanos y
Cia., Sociedad en Comandita, que en la misma Matamoros reemplazó a la anterior y que tenía oficinas en Brownsville13; Hernández
. Hermanos Sucesores
Sociedad en Comandita, que operaba en Mon14
terre~ en 1871 ; Hernández Hermanos Sucesores, continuación de la
anterior desde 1877; Hernández Hermanos Sucesores sucursal Villa
Lerdo, en Durango, que se desenvuelve en los 70 en la zona
lagunera 15 •
Resulta muy notorio que -durante los años 50, 60 y 70- el gran
comercio presidió, en ambos casos, la actividad económica. Algo similar sucedía con José San Román y Francisco Armendaiz quienes
por esas décadas, prosperaban en la boca del Bravo.
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Contamos datos fragmentados sobre la llegada de Armendaiz a México. De origen posiblemente vasco, se lo encuentra trabajando en
Matamoros durante los prósperos años de la guerra de Secesión
6
e~tadounidense'. - E~ los papeles de la colección San Román -depositada en la Urnversidad de Texas, en Austin- aparece permanentemente y hace suponer que estaba muy vinculado a su compatriota.
Dado que Armendaiz era bastante joven entonces -hacia 1862 tenía
11
unos 29 años - podría inferirse que cumplía funciones auxiliares al
ya poderoso San Román.
Armendaiz permaneció en Matamoros hasta mediados de los 80
cuando decidió emigrar a Monterrey, ciudad con la que había mante:
nido previamente intensas relaciones comerciales. Desde los 70
-en un movimiento que también realizaron Rivero y los Hemándezse convirtió en financista de comerciantes menores y de agricultores.
Las referencias notariales en Monterrey apuntan:

1.- En 1880, Armendaiz era socio de dos casas mercantiles. Una
operaba en Matamoros, la otra en Monterrey, bajo la razón Francisco Armendaiz Sucesor. En ambas estaba asociado con Pedro y Angel
Maiz, hermanos de origen vasco. El 31 de diciembre se liquidan las
dos casas y su control pasa a manos de Armendaiz. La de Matamoros funcionaba bajo el nombre "La India" 18 •
2.- Esta circunstancia, de paso, permite deducir que los Maiz se
encontraban en Matamoros o en Monterrey -o en los dos lugares,
pues eran varios hermanos- ya en los 70. En 1882 funcionaba en
Monterrey la firma Pedro Maiz y Cía. 19• Los Maiz siguieron asocia-

�56 Siglo XIX. Cuadernos

dos a Armendaiz en la firma Armendaiz y Maiz Hnos., de Laredo,
que quedó disuelta en 188620• En 1887 constituyeron la "sociedad
mercantil de mayoreo y menudeo de artículos nacionales y extranjeros" Pedro Maiz y Compañía, en Monterrey, seguramente continuadora de la fundada en 1882. Sus socios eran seis hermanos: Justo,
Joaquín, Agustín, José, Pedro y Angel (estos dos comanditarios), todos españoles21 •
3.- Mientras tanto, en junio de 1883, una circular de Armendaiz
comunicaba que había establecido una nueva casa: su sede era la misma Laredo, villa situada a 220 kilómetros de Monterrey, al sur de
la no menos dinámica San Antonio y a la que, un año entes, había
llegado el ferrocarril procedente de Texas. La circular añadía que Armendaiz contaba, en ese mismo momento, con otra sucursal sobre
el Bravo: funcionaba en Mier, poblado ubicado entre Laredo y Matamoros y punto urbano del río más cercano a la capital de Nuevo
León22 • Como las de Matamoros y Monterrey, la casa de Laredo se
llamó "La India"23 •
4.- En 1886, poco antes de que las escrituras comiencen a informar que Armendaiz reside en Monterrey24, a su red de sucursales en
el Bravo se sumaba la establecida en Paso del Norte (Chihuahua). Como todas las demás, su administración estaba a cargo de un
español25 •
El vasco José San Román, que nació en las cercanías de Bilbao alrededor de 1822, se afincó por su lado en Matamoros en 1846, tras una
breve estancia en Nueva Orleáns. Su función inicial en Matamoros
estuvo conectada a la casa Thorn Grath Co., de ese puerto
estadounidense26•

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En los años siguientes, y según las cambiantes circunstancias que
se progonizaban en torno al Bravo, residió tanto en la villa mexicana
como en su gemela de la ribera opuesta, la texana Brownsville. Sobre
su devenir en los años 50, 60 y 70 ha quedado una abrumadora documentación, depositada hoy en el Eugene C . Barker Center de la Universidad de Texas.
Lo destacable de San Román -desde el punto de vista de este
artículo- sería que entre los 50 y los 70 operó como eslabón entre
sos compatriotas de Monterrey y el mercado mundial. Sus múltiples
y estrechos lazos con Nueva York, Liverpool, Londres, Barcelona,
Burdeos y la entonces estratégica La Habana conformaban una red

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�Cerutti: Espafloles en el norte (1850-1910)

59

cuyo estudio -simultáneamente- torna factible analizar los circuitos mercantiles de estos grandes comerciantes, futuros industriales de
Monterrey.
En primer término, San Román era un dúctil exportador de productos generados en el gran norte oriental. Sobresalían las lanas y pieles que -vía Monterrey- procedían sobre todo de Zacatecas y San
Luis Potosí. A eso hay que sumar las remesas de plomo y cobre que
recibía de Nuevo León y Chihuahua. Pero, en particular, destacaba
la exportación de metálico, esa formidable savia que, generada en las
entrañas mineras de México, hacían posible el intercambio
internacional.
Si Monterrey era un punto de enlace a veces inevitable entre las
diversas comarcas del gran norte oriental y Matamoros -puerto que
en esos años asumió una importancia desmesurada-, la participación de nuestros conocidos Rivero y Hernández se repite sistemáticamente en la documentación privada de San Román.
La telaraña de contactos que San Román extendía desde la boca
del Bravo hacia el ancho ámbito norteño comprendía Tampico, Zacatecas, San Luis Potosí, Ciudad Victoria, Saltillo, Durango, Camargo
(Tamaulipas), San Fernando (Tamaulipas), Nuevo Laredo, Mier, Piedras Negras (Coahuila), Montemorelos (Nuevo León), Mazapil (Zacatecas), Parral y Matehuala.
A partir de 1861 se definirá un segundo gran perfil en San Román:
su condición de engarce decisivo en la salida del algodón que descendía del sur de Estados Unidos. Cuando la guerra de Secesión
(1861-1865) llevó al bloqueo de los puertos de la Confederación por
los buques del norte industrial, los plantadores y el gobierno del Sur
debieron recurrir al noreste de México para extraer esa fibra
fundamental.
Pero en tanto los destinos de las pieles, lana y metálico se repartían por diversos destinos, el algodón que salía de México por medio
de San Román se orientaba con suma asiduidad hacia La Habana,
donde lo recogían comerciantes y buques hispanos. Como debe descartarse que el consumo fundamental de estos embarques pudiera hacerse en la atrasada España del XIX -aún recordando que Barcelona compartía las angustias del hambre de la fibra que singularizó esos
tiempos- resulta obvio que La Habana (como Matamoros misma)
era sólo una posta del camino que llevaba a Liverpool, Nueva York
o a algunos puertos franceses.

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Siglo XIX. Cuadernos
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Punto intermedio entre Matamoros, el ascendente Este norteamericano y los puertos europeos, la trascendencia de la capital isleña en
los eufóricos años del algodón emergió como uno de los datos más
llamativos del recorrido efectuado por los papeles del vasco San Román. Esta documentación brinda una excelente radiografía de las
vinculaciones entre puertos mexicanos del Golfo, estadounidenses y
europeos, para los cuales La Habana -al estar bloqueada Nueva
Orleáns- se definía como un pivote fundamental27•

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IV. FUNCIONES CREDITICIAS PREBANCARIAS

La aventura prestamista que arrancó en los 70 reforzó las funciones de intermediación comercial, abrió con frecuencia el camino hacia la apropiación de tierras y -lo más novedoso en términos
estructurales- empezó a estimular y a difundir la producción bajo
el dominio pleno, intenso, del capital. Desde Monterrey, por ello, el
gran comercio perfiló una amplia y densa geografía del crédito: nítido anticipo de la labor que desarrollarían los bancos a finales de la
centuria.

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Reconocido importador, San Román funcionaba a la vez como gran
consignatario de muchos de sus compatriotas residentes en el interior
de México. Las compras en Europa destinadas a los hermanos Hernández y Valentín Rivero, verbigracia, pueblan generosamente su
documentación.

En este artículo, empero, interesa más mencionar el tipo de créclito que apareció desde 1870, cuando la economía mexicana comenzó
a mostrarse más apta para la transferencia de recursos y capitales hacia los sectores productivos.

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Entre 1855 y la expulsión de los ejércitos franceses, ese quehacer
se concentró principalmente en los préstamos de guerra, destinados
-a veces de manera voluntaria, en otras forzosamente- a mantener
en pie los ejércitos en conflicto (Cerutti, 1983a). Los comerciantes
de origen hispano de Monterrey tuvieron una amplísima participación.

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Una actividad que complementó fértilmente la labor de los más grandes comerciantes de Monterrey, desde los tiempos de las guerras civiles y del gobernador y comandante militar Santiago Vidaurri
(1855-1864), fue la crediticia.

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Fecha

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Comarca lagunera
Comarca lagunera

R. Lafón/G. Sanmiguel

Monterrey

29/Xl/76

Acreedores varios por cultivos algodón. Ceden molino harinero en Mon
terrey a V. Rivero

Eduardo Avila
Domingo Jaca

Comarca lagunera
Comarca lagunera

5/VII/77
1/VIIl/77

Debe a P. Milmo más de 93 mil pesos por diversas habilitaciones
Debe a Hernández Hnos. más de 50 mil pesos por entregas en dinerc'O
y efectos. Prenda sobre cosechas

F'. Santurtun

Comarca lagunera

8/VI/78

Nuevo convenio c. Hernández Hnos. Adeuda más de 95 mil pesos. Se:e
le prestarán 65 mil más. Prenda: cosecha

D. Gutiérrez
J. M. Garza

Comarca lagunera
Apodaca/N. León

19/VI/82
11/Xl/82

De Zambrano Hno.: refacciones para hacienda La Concepción
Asociación c. F. Armendaiz en ganadería menor

30/IIl/75

Nuevo contrato c. Hernández Hnos. Habilitación en mercancías y dine
ro. Prenda sobre cosechas

17/V/75

Entregará cosecha de algodón a Zambrano Hno.

12/VIII/75 Deuda importante con P . Milmo. Pago en algodón
26/V/76 Sigue deuda con P. Milmo. Más crédito. Entregará cosechas de 1876 Jy
1877

Luis de la Garza

Monterrey

28/II/87

De P. Milmo. Hipoteca finca rústica en Guadalupe

lndalecio Vidaurri

Monterrey

4/V/87

Transfiere tierras a P . Milmo por deuda

J. González T. Hnos.

Lerdo/Durango

2/V/88

Transfiere hacienda a E. Zambrano, uno de sus acreedores

Productor

Domicilio

Fecha

Agregados

R. Lafón

Santiago/N. León

4/XI/87

Transfiere tierras a V. Rivero por préstamos no devueltos

Espronceda Hnos.
Francisco Gámez

Comarca lagunera

8/XIl/88

Tierras hipotecadas por R. Berardi y Cía.

Gómez y Medina
P. Fernández

Comarca lagunera
Comarca lagunera

10/IX/89
1/V/93

E. Zambrano e Hijo

Contrato de refacción c. F. Armendaiz. Pago en algodón y trigo
Entrega de algodón a O. Zambrano Hno. por deudas y nuevos préstamo,s

Comarca lagunera

4/V/93

Préstamo de O. Zambrano Hno. para cultivo de algodón. Se pagará coi,n
cosechas. Se hipotecan cosechas y bienes

C. Martínez

Sabinas/N. León

29/Vl/93

L. Argüelles
J. M. Flores

Sabinas/N. León
Sabinas/N. León

Idem
8/VII/93

P. V. Fernández

Comarca lagunera

4/XIl/93

Deudas c. O. Zambrano Hno. y Maiz Hnos. Hipoteca casas y medioi
de producción

J. M. Flores

Sabinas/N. León

6/II/94

Traspasa bienes a F. Armendaiz por deudas: tierras, animales, arado!
y otros

E. Zambrano

Comarca lagunera

6/X/94

Convenio c. F. Armendaiz por deuda. Pago en algodón y trigo

De F. Armendaiz en efectivo. Garantía con cosechas
Idem, aparcero del anterior
Deuda c. F. Armendaiz. Pagará con cosechas. Hipoteca tierras y agm

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En este último sentido, un biógrafo y heredero de los Hemández
resumiría décadas después:
La actuación de nuestra casa en La Laguna fue de mucha importancia,
como lo prueba el hecho de haber sido de las primeras firmas en implantar el negocio de refacción a los agricultores. Entre las firmas refaccionadas por ella, debemos citar-sin que fuera la totalidad-, las haciendas de San Alberto, San Esteban, La Gloria, El Porvenir, San Lorenzo,
San Fernando, Sacramento y La Concordia. Alguna de ellas fueron personalmente administradas por uno de nuestros socios (Hernández Mendirichaga, 1945: 5 y 6).

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El cuadro I brinda un panorama incompleto pero bastante pertinente de las conexiones que se establecieron a partir de fines de los
60 entre los grandes comerciantes de Monterrey y productores rurales, muy especialmente agricultores. Destacan dos matices: a) el crédito otorgado a los cultivadores de la comarca algodonera de la La
Laguna; b) la presencia de algunos de los españoles citados, en particular los Hernández y Francisco Arrnendaiz.

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y de las instituciones bancarias- sugiere que se afirmaban condiciones más estables en el crónicamente tumultuoso escenario vernáculo.
La aplicación de la normatividad liberal y una ascendente estabilidad
sociopolítica servían de garantía y estímulo a los dueños del capital.
En el norte, otro factor decisivo lo configuraba la reconstrucción de
la economía estadounidense tras la guerra de Secesión y, en particular, la reorganización texana.

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Un ejemplo de las vinculaciones de los Hernández con productores laguneros fue las que establecieron con su compatriota Francisco
Santurtun, con quien rubricaron convenios notariales en junio de 1874,
marzo de 1875 y junio de 1878. En este último año, el agricultor explotaba como arrendatario las haciendas El Relámpago y Macitas,
y el rancho Santander, en el distrito de Mapimí, Durango. De las cuentas practicadas a mediados de 1878 resultó que el productor adeudaba a la casa comercial más de 95 mil pesos. La firma de Monterrey
asumía en este último acuerdo el compromiso de prestar otros 65 mil
pesos: 35 mil en efectivo y 30 mil en efectos. La casa regiomontana,
además, le rentaba al agricultor una serie de enseres y semovientes:
despepitadoras, una caldera a vapor con su ingenio, prensas, desgranadoras, arados americanos y nacionales, mulas y carretones.
Como era frecuente, Santartun aseguró el pago con prendas sobre
las mismas cosechas de algodón, maíz, trigo o lo que se produjese.
Estaba obligado a admitir "a ,la hora que lo juzguen conveniente sus

�66 Siglo XIX. Cuadernos

Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

67

refaccionarios, un interventor que vigile, maneje, y administre todos
los negocios del refaccionado en las haciendas y ranchos
referidos" 28 •

nacional en configuración y la cercanía relativa de uno de los escenarios fundamentales de la segunda revolución industrial -la franja este
de los Estados Unidos- lo justificaban.

El cuadro 1 verifica que préstamos análogos no dejaron de registrarse en la década de los 90, aún cuando estos mismos grandes comerciantes participaran, casi sin excepciones, en la fundación de sociedades anónimas bancarias. Es probable que un estudio minucioso
del crédito en otras áreas norteñas dotadas de cierta intensidad productiva reafirme estas apreciaciones sobre los peninsulares.

La producción capitalista contó entre sus vertientes más relevantes el significativo brote fabril desatado en los veinte años anteriores
a la primera guerra mundial, que perfilaría el futuro de este empresariado a escala nacional.

Una muestra de continuación del crédito a productores rurales en
los mismos 90 y fuera de La Laguna fueron los préstamos que Francisco Armendaiz realizó a Carlos Martínez Ancira y Leonardo
Argüelles, de Sabinas Hidalgo, en Nuevo León. Martínez Ancira era
arrendatario de la hacienda de San Juan, cuyo propietario vivía en
Saltillo. A su vez, Argüelles tenía un contrato de aparcería con Martínez. Armendaiz facilitaba a ambos agricultores "ministraciones semanarias": consistían en dinero en efectivo, con intereses del uno por
ciento mensual. Como siempre, las garantías eran las propias cosechas de maíz y la producción de piloncillo29•
Cuando en marzo de 1895 se efectúa la partición de bienes de Estanislao Hernández y Luengas -que había fallecido en Monterrey
en marzo de 1887- el rubro "cuentas a cobrar" en el inventario indicaba la ramificación mercantil y crediticia de la firma que dirigía
este santanderino que residía en Nuevo León desde un cuarto de siglo
atrás. Como deudores de Hernández Hermanos Sucesores figuraban
personas o firmas de Villa Lerdo, Matehuala, México, Sierra Mojada, Mazapil, Gómez Palacio, San Pedro, Progreso, Torreón, Mo~clova y Cedros, además de numerosas poblaciones de Nuevo Leon
y otras de menor importancia en el espacioso mundo del norte30 •
V. EL BROTE INDUSTRIAL (1890-1910)
Desde los años 90 -implementado ya el ciclo de reformas liberales
y consolidado el orden que hegemonizaba Porfirio Díaz-, M_onterrey se convertiría en la más dinámica urbe del gran norte oriental
de México.
Centro ferroviario de primer orden, su burguesía volcarla en la producción capitalista una gran parte de los bienes y recursos apropiados en las décadas previas: las demandas en ascenso de un mercado

Aunque el inicial florecimiento fabril que mostró Monterrey desd~ 1890 incluyó la industria liviana -de manera similar a lo que acaec1a entonces en Sao Paulo, Buenos Aires y Santiago de Chile, y un
poco más tarde en Medellín- su matiz fundamental resultó la instalación de la gran metalurgia básica (Cerutti, 1983b y 1985; Cerutti
y Vellinga, 1989).
A comienzos de los 90 fueron montadas tres plantas de fundición.
la Nuevo ~eón Smelting and Refining, la Compañía Minera, Fundidora y Afmadora Monterrey S.A. y la estadounidense Gran Fundición Nacional Mexicana (que se llamaría luego American Smelting
and Refining Co.). Su objetivo era abastecer la creciente demanda
de metales industriales -en especial de plomo- del noreste
estadounidense.

. La experiencia empresarial adquirida, la asociación de capitales regionales, de otros lugares de México y del exterior, las solicitudes del
sistema ferroviario y la integración creciente del mercado interior llevó a la puesta en marcha -en 1903- de un cuarto establecimiento.
Se trataba de la primera gran siderurgia de América Latina: la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey S.A., que arrancó
con una inversión de casi cinco millones de dólares.
Una rápida revisión de las compañías fundadas entre 1890 y 1910
por el empresariado que se articulaba en Monterrey, por otro lado,
haría sobresalir dos matices más: a) la muy marcada diversificación
de las inversiones; b) la ramificación regional del capital y de las actividades que impulsaba.
Estos movimientos se veían favorecidos porque a fines de los 80
se terminó de ajustar, en México, el régimen de sociedades anónimas.
Entre 1890 y 1910 se fundaron centenares de empresas mineras, agrícolas, pecuarias, bancarias, de servicios y fabriles. Los apellidos Zambrano, Ferrara, Milmo, Madero, Sada, Armendaiz, Hemández (y sus
primos, los Mendirichaga) o Rivero aparecían vinculados a los más

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EMPRESAS CON PARTICIPACION DE FAMILIAS ESPAÑOLAS SELECCIONADAS. 1890-1905 (a)
Empresa (b)

Familias (e)

Actividad

Nuevo León Smelting and Manufacturing Co. S.A./1890

HM/ 1890 (c)

metalurgia pesada

Banco Nacional de México/ 1890

Ar-Rv/ 1890

finanzas (d)

Compaftía Minera, Fundidora
y Afinadora Monterrey, S.A./1890
Negociación minera de San Francisco/ 1890

Ar-HM/ 1899

metalurgia pesada

Ar/ 1900
Ar/ 1890

minería

Compaf!ía de Tranvías al Oriente y Sur de Monterrey, S.A.11890

Ar-HM/ 1899

transporte

Negociación de La Paz/ 1891

Ar/ 1891

minería

Agencia Investigadora de propiedades mexicanas en Texas/ 1891
Negociación de Timulco, S.A./1891

Ar/ 1891
Ar/ 1891

servicios
minería

Ferrocarril Urbano y Local de Monterrey a Sta. Catarina/ 1891

HM-Rv/ 1891

transporte

Santa Gertrudis/ 1891

Ar/ 1891

minería

Negociación minera de La Purísima

Ar/ 1891

minería

Fábrica de Ladrillos/ 1891
Negociación minera El Refugio

Ar/ 1895
Ar/ 1891

industria
minería

Negociación de San Nicolás S.A./1891

Ar/ 1891

minería

Banco de Nuevo León S.A./1892
Fábrica de Hilados y Tejidos El Porvenir S.A./1871

Ar/ 1892
Rv/ 1892

finanzas
industria

Consolidada Buenaventura de Vallecillo

Ar/ 1892

minería

Familias

Actividad

minería

La Camarguense S.A./1893
La Parref\a

Ar-HM-Rv/ 1893
Rv/ 1897
Ar/ 1893

minería

Del Carmen/ 1893

Ar/ 1893
Ar/ 1898

minería
minería

Empresa

Negociación de la Fe y Anexas S.A./1893

Fábrica de mosaicos La Industrial/ 1894
Compaf!ía de San Pablo S.A./1894
Armendaiz y Cía./ 1895
La Esperanza S.A ./1887
Negociación minera La Fortuna S.A./1895
Segunda Zona de Sierra Mojada S.A./1892
Compaftía Industrial La Fama de Nuevo León S.A./1854
La Reynera S.A./1893
Club Atlético Monterrey S.A./1895
E1 Pilar S.A./1892
Explotadora de La Escondida S.A./1895
p.orfirio Díaz S.A./ 1896

La Paz S.A./1896

e ompaftía Anónima El Porvenir de Matehuala

Rv/ 1902

industria

HM-Rv/ 1894

minería

Ar/ 1895
HM/ 1895

agropecuario
industria

HM/ 1895

minería

Ar/ 1895

minería

HM-Rv/ 1895

industria

Ar/ 1895
Ar/ 1895

minería
deportes

HM/ 1895

minería

Rv/ 1896

minería

Rv/ 1896
HM/ 1896

minería
minería

HM/ 1897

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Empresa

Familias

Actividad

México Libre/ 1895

Rv/ 1897

minería

Banco de Coahuila S.A./1897

HM/ 1897

finanzas

Maravilla y Anexas S.A./1896

Ar-Rv/ 1897

minería

Compaftía de Baftos de Monterrey S.A./1897
La Equitativa y Anexas S.A./1897

Ar-HM-Rv/ 1897
Ar / 1897

servicios
minería

La Azteca S.A./1897

Ar-HM-Rv/ 1897

minería

Mexicana Río Tinto S.A./1897

Rv/ 1897

minería

Carbonato S.A./1896
Vulcano S.A ./1897

Ar-HM-Rv/ 1897
Ar/ 1897

minería
minería

Nuevo León S.A./1897

Ar/ 1897

minería

Fabrica de Almidón El Hércules/ 1888

Rv/ 1898

industria

Molinos de trigo Jesús María

Rv/ 1898

industria

Explotadora de la mina San Pedro de Sierra Mojada S.A./1894
Compaftía Industrial de artefactos de metal El Barco S.A./1898
El Nilo S.A./1898

Rv/ 1898

Compaftía Jabonera de La Laguna S.A./1898
Placeres de Pánuco S.A.
Hacienda de Fundición San Javier
Compal\ia de Tranvías de Lerdo a Torreón

Empresa

La Luz S.A./1898
Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey S.A./1899
Mala Noche y Anexas S.A.
Compaftía del Panteón del Carmen S.A./1899
Banco Mercantil de Monterrey S.A./1899
La República S.A./1900
Fábrica de cartón de Monterrey / 1900
Compaftía Jabonera La Estrella del Norte S.A./1892
Compaftía Ladrillera Unión S.A ./1900
Compaftía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey S.A./1900
El País y Anexas S.A./1900
La Fuente S.A./1900
Compaftía Industrial Tipográfica de Monterrey S.A./1900
Regiomontana S.A./1900
Santa María de la Iguana S.A ./1900
Compaftía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey S.A.
Bl Triunfo S.A./1900
Exploradora de minas del Parral S.A./1900

Ar-HM-Rv/ 1898

minería
industria

HM/ 1898

minería

HM/ 1898-99

industria

Ar/ 1898
Rv/ 1898

minería

Ar/ 1898

industria
transporte

Familias

Actividad

HM-Rv/ 1899

minería

Ar-HM-Rv/ 1899
Ar-HM-Rv/ 1904

industria

Rv/ 1899
HM-Rv/ 1899

minería
servicios

HM-Rv/ 1899-1905
Ar/ 1900

minería

HM/ 1900
HM-Rv/ 1900

industria
industria

finanzas

HM-Rv/ 1900

industria

Ar-HM-Rv/ 1900
Rv/ 1900
Rv/ 1900

siderurgia
pesada/ minería
minería
minería

HM-Rv/ 1900
Rv/ 1900

industria/ periodismo
minería

Ar/ 1900

minería

HM-Rv/ 1900
Rv/ 1900

transporte
minería

Ar/ 1900

minería

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E1mpresa

Familias

Actividad

T,eatro Circo de Monterrey S.A./1900

Rv/ 1900

espectáculos

G1ral. Victoriano Cepeda S.A./1900

Rv/ 1900

minería

Banco de Espafta

HM/1900

finanzas

Negociación minera de Santo Tomás de Villanueva S.A./1900

Ar/1900

minería

San Francisco S.A./1900
Providencia y Juárez S.A./1895

Rv/1900
HM-Rv/1901

minería
minería

Fábrica de Azúcar Francisco Armendaiz/1900

Ar/1901

agroindustria

Empresa Editorial de Monterrey S.A./1901

HM-Rv/1901

periodismo

El Pito S.A./1~1

Rv/1901

minería

San Juan S.A./1901
Demasías de María S.A./1901

Rv/1901
Rv/1901

minería
minería

A.sociación Reinera S.A. Fábrica de cortinas-persianas/1901

HM-Rv/1901

industria

San Antonio S.A./1901

Rv/ 1901

minería

Compaftía Industrial de San Antonio Abad

Ar/1901

industria

El Porvenir S.A./1901
Sierra del Carmen

Rv/1901
Ar/1901

minería
minería

La Encantada

Ar/1901

minería

La Fronteriza

Ar/1901

minería

Empresa

oCerro Colorado
Restauradora de Guanaceví
Nueva Paz y Anexas de Matehuala
La Soledad S.A./1900
Banco de Tamaulipas S.A./
La Purísima S.A./1897
Compaftía Industrial del Norte S.A./1902
Morelos en Baján S.A.
Compaftía Carbonífera de Monterrey S.A./1902
Negociación minera La Colorada
Negociación minera El Carmen y El Barredón
La Paz S.A./1901
El Exito S.A./1902
San Rafael de Baján/ 1900
Compaftía de Ferrocarriles de Matehuala S.A./1903
La Exploradora S.A.
Gran Cuadra y Anexas de Zacatecas S.A./
Trinidad y Anexas S.A./1903

Familias

Actividad

Ar/ 1901

minería

Ar/ 1901

minería

Ar/ 1901

minería

Ar-Rv/ 1902
Rv/ 1902

minería
finanzas

Rv/1902

minería

Rv/ 1902

industria

Ar/ 1902
Ar-HM-Rv/ 1902

minería
minería

Ar/ 1902

minería

Ar/ 1902

minería

Ar-Rv/ 1902

minería

Ar/1902
Rv/ 1903

minería
minería

HM/ 1903

transporte

Ar/1903

minería

Rv/ 1903
Rv/ 1903

minería
minería

�Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

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diversos proyectos, estimulados por las condiciones sociopolíticas y
jurídicas cimentadas durante el porfiriato (Cerutti, 1986 y 1990b; Cerutti y Vellinga, 1989).

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muestra la diversidad de inversiones: característica global del empresariado que actuaba desde Monterrey, fue practicado vigorosamente
por los propietarios de origen hispano. Metalurgia pesada, industrias
liviana e intermedia, banca, minería, transportes, servicios y una leve
actividad agropecuaria se incluyen en el listado. Minería e industria
fabril se muestran a la cabeza. Los antiguos comerciantes y prestamistas de origen peninsular, finalmente, estuvieron en tres de las cuatro
grandes plantas de fundición forjadas en Monterrey.

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VI. EL ASTURIANO VALENTIN RIVERO

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El cuadro 3 está dedicado de manera particular a un núcieo familiar:
el del asturiano Valentín García Rivero y Alvarez Jove y sus sucesores inmediatos, en el lapso que corrió entre 1843 y 1905 .

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Valentín Rivero nació en Gijón el 14 de febrero de 1817. Según
sus biógrafos (Mendirichaga, 1989: 39) era el quinto hijo del matrimonio constituido por José García Rivero y María Antonia Alvarez
Jove, quienes se casaron en Gijón en 1804 e instalaron en esta villa
una fábrica de cristales.

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Valentín Rivero, siguiendo los pasos de su hermano Víctor, llegó
a México en 1837, meses después que se firmara el tratado de paz y
amistad con España (diciembre de 1836). Mientras Víctor residía en
Montemorelos -al sureste de Monterrey- Valentín se empleó en la
casa mercantil de su compatriota Juan Francisco de la Penilla.
Su entrada a América, pues, parece reiterar un patrón sólidamente fijado en esos tiempos y que, de paso, sefiala otro detalle importante: la carencia de capitales de estos inmigrantes en el momento de

�76

Siglo XIX. Cuadernos

asentarse en México. Con poco más de veinte años de edad, Rivero
tendría por delante la aventura de construir y reproducir los capitales
que habrían de destacarlo en las décadas siguientes.
El mismo Rivero recordaba esa austera característica inicial cuando suscribió su primer testamento, en abril de 1881. Allí aseguraba
que al casarse con la catalana Octavia Gajá - en el puerto de Tampico, en enero de 1845- "tenía el exponente un capital de nueve mil
pesos que introdujo a su sociedad conyugal". La consorte, pot su lado, no sumó bien alguno31•
Poco antes había establecido su propia casa comercial que, en los
años 50, sería identificada como Valentín Rivero y Cía. Como sucedía con los Hernández y con Pedro Calderón, Rivero era ya reconocido como comerciante de importancia a mediados de esta década.
El cambio de la línea fronteriza comenzaba a impactar sóbre Monterrey, ciudad que simultáneamente -con Santiago Vidaurri- asumiría una promimencia política, militar y administrativa que brindó enormes beneficios a sus mercaderes.
La relevancia del asturiano durante los años caracterizados por las
guerras civiles e internacionales-1855 a 1867- puede verificarse por
medio de tres datos: su participación en algunos proyectos empresariales en vísperas de esos conflictos, su capacidad de usufructuar los
grandes ciclos comerciales gestados por las contiendas bélicas desatadas en México y en Estados Unidos, y su condición de prestamista
y abastecedor del poder político y militar regional.
Al reseñar la actividad de Mariano Hernández se mancionó la fundación de la primera industria textil, en junio de 1854. La Fábrica
de Hilados y Tejidos de Algodón La Fama de Nuevo León contó entre sus principales inversionistas a Valentín Rivero: su participación
supuso 2.5 acciones sobre un total de quince, proporción sólo sobrepasada por el mexicano Manuel María de Llano e igualada por la Casa Clausen y Cía. Calderón y Hernández sumaron una acción cada
uno, mientras que el también mexicano Gregorio Zambrano suscribió dos32 •
Esta fábrica tendría larga vida pero -como otras textiles que surgieron antes de los 90- no definiría ni caracterizaría el brote fabril
acaecido en Monterrey a fines de siglo.
Otro proyecto echado a andar en 1854 fue la adquisición de minas
ubicadas en Villa Aldama, en Nuevo León. Lo que es pertinente des-

Cerutti: Españoles en el norte (1850-19JO)

77

ta_c ar de esta operación, registrada en noviembre, son los socios de
R1vero: el g~neral Pedr~ de Ampudia, gobernador del estado, figura
entre ellos, Junto al temente coronel Enrique de Ampudia. Entre los
asociados más promínentes estaban Mariano Hernández y otros mercaderes: el t~bién espafiol José Morell, José Coindreau y Juan de
la Garza Martmez33 •
La incipiente inversión productiva cesaría por años ante el estallido de las luchas civiles entre liberales y conservadores, el estallido de
ese momento de decisivo de la revolución liberal que fue la Reforma
y la entrada de los ejércitos franceses. El comercio y el préstamo d;
guerra, en cambio, pasarían a tornarse una de las claves del comportamiento de Rivero y de sus colegas de Monterrey, de otras áreas del
norte de México y del sur de Texas (Cerutti, 1983a; Cerutti y González, 1990c).
En cuanto al comercio, bueno es recordar que ya desde 1852 Rivero estaba vinculado a José San Román, su compatriota de la línea
34
d_el Bravo • Cuando comenzaron a arreciar las demandas del Ejército del Norte -que comandaba Santiago Vidaurri en favor de la causa
liberal- Rivero figuró con rapidez entre sus abastecedores de armas,
pertrechos de guerra y vituallas. Vidaurri mismo contabilizó entre sus
primeros grandes contratos el acordado en marzo de 1856 "con los
Sres. D . Manuel Ma. del Llano, Dn. Valentía Rivero, la casa Viuda
de Tarnaba y Compañía y D . Juan Clausen (por) el cual se obligaron
los ~ontratistas á entregarnos dos mil rifles de Misisipi, quinientas carabmas ... de cañón grueso, dos mil quinientos polvorines y quinientas mil cápsulas ... " 3s.
Todos los comerciantes de envergadura de Monterrey -Valentín
Rivero, Mariano Hernández, el irlandés Patricio Milmo, Viuda de
Tárnava y Cía., los alemanes Brach y Shonfeld, entre los más
sobresalientes- o que operaban en un contexto regional que incluía
el sur de Texas (Florentino Albo, Juan P . Molony, Evaristo Madero,
Antonio de la Garza y Chapa, Daniel Wolf, Tomás Dwyer, entre los
más citados) usufructuaron este tipo de vinculaciones con el poder
político militar y las posibilidades que otorgaba la línea fronteriza del
Bravo.
El gobernador Vidaurri pagaba estos aprovisionamientos con derechos para importar grandes cantidades de mercancía por las aduanas del Bravo, a las que había revitalizado y procuraba manejar. Así,
el abastecimiento de guerra coadyuvaba a la introducción masiva de

�78

Siglo XIX. Cuadernos

artículos extranjeros, mecanismo que se ampliaba por las drásticas
rebajas arancelarias que el mandatario aplicaba en el noreste.
Pero no sólo las contiendas mexicanas abrieron c~nductos para el
comercio de guerra. El sistema político y administrativo config~ado
pro Santiago Vidaurri, y que impactaba en el !1oreste ~n s~ conJunto
(involucrando el marítimo estado de Tamauhpas), bnndo todas las
garantías para el aprovechamiento de esa especta~ular coyuntura suscitada por la guerra de Secesión en Estados Umdos.
Es entonces cuando se estrechan y multiplican los l~os con José
San Román el ubicuo vasco que operaba ya en Brownsville ya en Matamoros.
correspondencia con el compatriota de la frontera ?1uestra a un Rivero sólidamente metido tanto en el tráfico de algodon como en la exportación de materias primas producidas al sur de Texas.

L;

Partidas de plomo y cobre destacan en los envíos, a la par del metálico destinado al pago de importaciones qu~ -en cantidades !11UY
fuertes- viajaban desde Europa. Para mencionar un P~ ,de eJemplos: a) el 26 de agosto de 1862 quedó registrada la renusion, desde
Monterrey, de unos 30 bultos con metálico, cuyo valor era mayor a
los setenta mil pesos fuertes; b) entre el 5 y el 12 de enero de 1863,
Rivero realizó siete remesas a San Román: incluían más de 330 planchas de plomo y 180 de cobre36•
Era una labor que Rivero cumplía paralelamente a la de los hermanos Hemández -muy especializados, por su lado, en la exportación de cueros y lana- y que con suma fre~uencia c?nectaba a los
hombres de Monterrey con la siempre acuciante capital de Cuba.
Vicecónsul desde 1851, Rivero -amable o forzad~ment~- participó también en el préstamo de guerra en tiempos de V1daum. Al mando de más de cinco mil hombres, el gobernador de los estados de Nuevo León y Coahuila (a los que había unificado de hecho ya en 1855,
diseñando un enorme territorio) debió apoyarse sobre los segm~ntos
mercantiles para los abastecimientos y gastos militares. Sus exigencias y solicitudes eran compensadas con premios sobre los préstamos,
con certificados para importaciones por las aduanas del Bravo,_ con
rebajas arancelarias y con disminuciones en los impuestos a la crrculación y exportación de metálico.
Ese conjunto de compensaciones convirt~ó a los t~~cantes de Monterrey en distribuidores de un amplio espacio del Mexico central Ysep-

Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

79

t~?trional, experiencia que marcaría por décadas la capacidad y ductilidad de sus labores mercantiles.
. De la ~sma_manera que compartió este tipo de uso crediticio del
dm~r~, ~vero mtervendría -en la fase que se abre en 1870- en la
habihtac1on o refacción d~ comerciantes de menor envergadura y de
productores rurales: En libros de notarios han quedado registradas
numerosas re~erencias, al respecto, aunque se tiene la impresión de
que, ~n matena de prestamos a agricultores, fueron más activos los
Hemandez y Francisco Armendaiz.
En 1871, mientras, el asturiano coadyuvó a la instalación de la segu~da fá?rica textil significativa del estado: El Porvenir. De las diez
acc10~es maugurales, _Rivero adquirió el cuarenta por ciento. El resto
q~edo a ca~go de 1~ siempre poderosa familia Zambrano. El Porvemr -que_aun funciona- pasaría paulatinamente a manos de los Rivero: hacia los 80 hegemonizaban el paquete accionario37•

yo

Es durante los_ cuando salta a la escena Valentín Rivero y Gajá,
el mayor de los h1Jos varones. Con 26 años de edad, recibiría en octubre de 1874 _de su padre el poder general para gobernar y administrar
todos los bienes, negocios e intereses de la familia38• Es necesario
ace,ntuar este dato, porque Valentín Rivero y Gajá (ver cuadro 3) pasana a ser poco m_as tarde. el verdadero jefe empresarial del grupo
(aunque su progenitor contmuaba en actividad hasta las vísperas de
su muerte, en 1897).
El cuadro 3 muestra que Manuel, Juan, Víctor y Ramón Rivero
-~~nores que Valentín- inaugurarían desde los 90 una interesante
ac~1v1dad. ~anuel, egresa?º en París, se había hecho cargo de la fábnca de teJ1dos El Porverur de manera casi simultánea al dominio de
su padre en el paquete accionario.
. ~~ro lo m~s destacable de los cuadros 2 y 3 es la diversidad y mult1phc1dad de mversiones de los Rivero. Es evidente cómo en los años
90 se p~a del _gran comercio a una muy ramificada actividad, en la
que _la mdustn~ fabril y la minería descue!Jan. Los Rivero, en este
sentido, cumplieron y pueden sintetizar el patrón de comportamiento del grupo burgués en consolidación en Monterrey.
Como en los casos del irlandés Patricio Milmo, de los italianos Ferrara, de sus compatriotas Francisco Armendaiz y Estanislao Hemández, o de los mexicanos Zambrano o Evaristo Madero, Valentín Ri-

�CUADR03

VALENTIN RIVERO Y SUS SUCESORES (1843-1905)
Actividad empresarial y datos complementarios
Referencia básica

Fecha (a)

Agregados

Instala firma comercial en Monterrey

1843

Antes trabajó en la casa de Juan de la Penilla, vicecónsul espaftol

Capital: 9 000 pesos

1845

Lo introduce a sociedad conyugal al casarse con Octavia Gajá

Nueva lfnea fronteriza con Estados
Unidos
Vicecónsul de Espal'la

1848

Tras la guerra de 1846/7. El río Bravo corre a 200 kms.
de Monterrey

Representa a José San Román,
de Brownsville

1852

En demanda a casa mercantil local. Rivero también es
acreedor

Fábrica de Hilados y Tejidos La Fama
de Nuevo León
Compai\ía minera en Nuevo León

1854

Accionista fundador, con G. Zambrano, P. Calderón
J. Moren y M. Hernández
Asociado a M. Hernández, general P. de Ampudia, J. Moren y otros

Clausura de casa comercial

1860

Comercio y préstamos de guerra
Guerra de Secesión
Acreedor de comerciantes medianos
y menores
Fábrica de Tejidos El Porvenir
Préstamos a agricultores de comarca
algodonera

R,eferencla básica

1851

1854

1855/64
1861/65
Desde
1867
1871
Desde
1874

Fecha

Orden del jefe de las fuerzas de Nuevo León por no prestar 2 000
pesos
Aftos de Santiago Vidaurri. Guerras civiles e internacionales
Tráfico de algodón. Aprovisionamiento de surei\os. Auge de La
Habana
En Monterrey y otros lugares del norte del país
Asociado a los Zambrano. En Villa de Santiago (35 kms. de
Monterrey)
Menor actividad que Hernández y Armendaiz

Agregados

V :tlentín Rivero y Gajá

1874

Poder general para que gobierne y administre bienes y negocios

M,olino

1876

Traspasado por deudas contraídas por agricultores del algodón

M anuel G. Rivero

1878

Ingeniero de Artes y manufacturas en París. Dirigirá El Porvenir

F:fürica de Tejidos El Porvernir
Hacienda El Cercado

1879
1880

Rivero adquiere la gran mayoría de las acciones
Propietario accionista. En El Cercado funciona El Porvenir

oónsul de Espal'la

1880

Bienes en Espai\a

1881

Figuran, sin aclaración, en primer testamento: viaja a Espai\a y París

Llega el ferrocarril

1882

Une Monterrey con Texas. En 1888 se conectará con la ciudad de
México

Cámara de Comercio de Monterrey

1883
1887

Valentín Rivero y Gajá, socio fundador y primer tesorero

El Hércules

Casino de Monterrey
María Antonia Rivero

1887
1888

Soc. Agrícola de Monterrey

Accionistas fundadores: Valentín y Víctor Rivero y Gajá
V. Rivero y Gajá, Armendaiz, Zambrano. Arrienda hacienda de Belde11
:n

Banco Nacional de México

1890

Hija de Valentín, casa con Tomás Mendirichaga, de Hernández Hnos.
Sucs.
Sucursal en Monterrey. Valentín Rivero la dirige

Compaftfa de Tranvías al Poniente y Sur
de Monterrey S.A.

1890

Valentín Rivero y Gajá: vocal suplente

CompafUa del Ferrocarril de
Monterrey a Santa Catarina S.A.

1891

Valentín Rivero y Gajá: vocal suplente

Molinos de trigo Jesús María

1891

En Garza García, municipio aledafto

Compal'lía minera de La Fe y Anexas S.A.

1893

Acciones de Valentfn (h), Juan y Víctor Rivero

�sigue cuadro 3
Referencia básica

Fecha

Agregados

Compaflía Minera de San Pablo S.A.

1894

Acciones de Rivero y sus hijos Valentfn, Juan y Víctor

Cía. Explotadora de La Escondida S.A.

1895

Minera. Valentfn (h), accionista

Compaflía Minera Providencia y Juárez S.A.

1896

Juan G. Rivero: presidente. En 1901: varios Rivero accionistas

Cía. Minera Porfirio Díaz S.A.
Cía. Minera El Palo Blanco, S.A.

1896
1896

Valéntfn (h), accionista
Ramón G. Rivero, accionista

Compai'Ha Minera Maravilla y Anexas S.A.

1896

Juan G. Rivero: secretario

Compaflía Minera Carbonato S.A.

1896

Valentfn padre, accionista

Cía. Minera Azteca S.A.
Cía. Minera México Libre S.A.

1897
1897

Fusiona a Carbonato. Acciones de Valentín y tres de sus hijos
Juan Rivero, accionista

Concurso de Acreedores de Emilio
Zambrano e Hijos

1897

Constituida para administrar propiedades agrícolas. Rivero padre

Cía. de Baflos de Monterrey S.A.

1897

Valentfn (h): vocal suplente

Compaflía Minera Mexicana Río Tinto S.A.
Fallece Valentfn Rivero

1897
1897

Ramón G. Rivero: vocal primero
29 de julio

Compaflía Explotadora de San Pedro de
Sierra Mojada S.A.

1898

Manuel G. Rivero: vocal segundo

Compaflía Minera La Luz S.A.

1899

Ramón adquiere 600'/o de acciones. En 1899: secretario suplente

Compaftía Industrial de Artefactos de
mi
metal El Barco S.A.

1898

Valentfn hijo: comisario suplente

Referencia básica

Fecha

Agregados

Hacienda de Fundición de San Javier

1898

Valentfn Rivero Sucesores

1898

En La Ventura, Coahuila
Soc. mercantil que administrará bienes familiares. Valentín (h): gerente

Cía. Ferrocarriles Urbanos de
Monterrey S.A.
Compaflía Minera El Nilo S.A.

1899

Adquiere la Cía. de Tranvías de Monterrey. Valentín (h): accionista

1899

Valentfn (h): secretario

Compaflía del Panteón del Carmen S.A.

1899

Valentfn (h): vocal segundo. Su madre y dos hermanos: accionistas

Fábrica de Vidrios y Cristales
de Monterrey S.A.

1899

V. Rivero Sucs.: accionista. Valentín (h): vocal suplente

Compaflía Minera Mala Noche
Compaflía Industrial Tipográfica
de Monterrey S.A.
Compaflía Ladrillera Unión S.A.

1899
1900

Valentfn (h), Víctor, Ramón y Manuel: accionistas

1900

Bienes en Gijón

1900

Idem
Valentín era dueflo de bienes rurales heredados de sus padres en 1874

Compaflía Fundidora de Fierro
y Acero de Monterrey S.A.

1900

Valentín (h): director propietario. Primera gran siderurgia de
América Latina

Cía. Minera La Soledad S.A.

1900

Víctor: vocal primero. Rivero Sucs.: accionistas

Cía. Minera Regiomontana S.A.

1900

Valentín (h): vicepresidente. Víctor: accionista

Compaftía Minera de San Rafael
de Baján S.A.
Compaflía Jabonera La Estrella del
Norte S.A.

1900

Valentín (h): presidente. Rivero Sucs. y cuatro familiares más: accionistas

1900

Valentín (h): tesorero; Manuel: vocal segundo. Instalada en Saltillo

V. Rivero Sucs.: accionistas

�sigue cuadro 3
~eferencia

~eatro

básica

Fecha

Agregados

Circo de Monterrey, S.A.

1900

Rivero Sucs.: accionistas; Valentín (h): propietario suplente primero

oompaftía Minera El País y Anexas S.A.
oompaftfa Minera La Fuente S.A.
a la. Minera El Triunfo S.A.
oompaftla Minera General Victoriano
oepeda S.A.
ela Minera San Francisco S.A.
ela. Minera El Pito S.A.

1900

Valentín (h): presidente. Tres familiares más: accionistas

1900

Valentfn (h): vocal primero

1900
1900

Valentfn (h): vocal primero
Vlctor: presidente

1900

Vlctor: vocal primero

1901

E mpresa Editorial de Monterrey S.A.

1901

Ramón y Vlctor: accionistas
Víctor y Valentln Rivero y Fernández: accionistas

A.sociación Industrial Reinera

1901

V. Rivero y Fernández: presidente. Valentfn (h): accionista

1901

Víctor: presidente

1901
1901

Valentln (h): presidente. Rivero Sucs. y tres familiares: accionistas
Valentln (h): accionista

1901

Ramón: vocal primero

1902

Valentln (h): presidente

1902

Víctor: presidente

s.A. Fábrica de Cortinas
a la. Minera San Antonio S.A.
ela. Minera El Porvenir S.A.
o'ompai\fa Minera San Juan S.A.
oompaftfa Minera Demasías de María S.A.
cla. Minera La Purísima S.A.
ala. Minera La Soledad 3.A.
13anco de Tamaulipas S.A.

1902

o:ompai'lfa Minera La Paz S.A.

1902

Rivero Sucs.: accionista
Valentln (h): vocal suplente

::::ompaflla Industrial del Norte S.A.

1902

Agrupa cuatro textiles del norte del pals. Incluye El Porvenir. En Durangc:o

R,eferencla básica

oompaflía Carbonífera de Monterrey S.A.
oompaflfa Minera Gran Cuadra

Fecha

Agregados

1902

Valentln (h): comisario. Rivero Sucs.: accionistas

1903

Cuatro Rivero: accionistas

e::::ompaftla Minera Trinidad y Anexas S.A.

1903

:fa. Minera La Tampiquefla S.A.

1903

Valentfn (h): presidente
Octavia Gajá: representa a Ramón, ya fallecido

e:::fa.

Minera La Reforma S.A.

1903

Víctor: suplente primero

:::la. Minera de San Francisco de la
5oledad S.A.

1903

Valentfn (h): tesorero. Tres Rivero más: accionistas

::ompaftía Minera El Rey S.A.
::::ompaflfa Minera Parral Monterrey S.A.

1903

Valentfn (h): presidente
Víctor: accionista

::la. Minera La Palmilla S.A.

1903

Valentfn (h): presidente

::ompai'lla Minera Galeana S.A.

1905

Manuel: vicepresidente

Banco Mercantil de Monterrey S.A.
:::la. Minera Buenavista S.A.

1905

Rivero Sucs. y siete miembros de la familia: accionistas
Un Rivero: accionista

rodigio y Anexas de Zacatecas S.A.

1903

1905

(a) Alude al afio en que fue verificada documentalmente la información
Fuente principal: Libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL)

�86

Siglo XIX. Cuadernos

vero transitó sin complejos -y sin preocuparse por debates futuros
entre historiadores- del gran comercio a la producción. Tampoco
ofreció reticencias desmedidas en cuanto a inversiones de riesgo, como la colocación de capitales en mineóa, la industria pesada o la banca
lo evidencian.
Ni la raíz española de los Rivero ni su alto grado de integración
a una sociedad latinoamericana decimonónica alteraron esos esquemas, aunque esta conclusión suponga contradecir a quienes han confundido en la historiografía continental -larga y algo
caprichosamente- apellidos anglosajones o franceses con modernidad capitalista.
La relevancia económica de los Rivero incluyó, además, la a veces
inevitable prominencia sociopolítica. A fines del siglo XIX, en México, ello suponía una clara adhesión al sistema porfiriano de dominación. Manuel G. Rivero fue el exponente familiar: diputado provincial desde principios de los 90, asiduo miembro de las comisiones de
Fomento y Hacienda de la legislatura, ocupó la gubernatura provisional de Nuevo León en 190239 •
VII. COMENTARIOS FINALES
Los españoles jugaron un papel relevante en los procesos de formación de capitales, gestación de un empresariado y aparición de la industria fabril protagonizados en Monterrey entre 1850 y principios
del siglo XX.
Un rasgo común a los hispanos más destacados resultó su trayectoria mercantil, caracterizada a su vez por tres elementos: su perdurabilidad en el período estudiado, la magnitud considerable que asumió desde los años 60 y su temprana relación con actividades crediticias. Todos ellos, además, provenían del norte de España y habrían
arribado a México con recursos económicos limitados.
El comportamiento de los españoles -tanto en Monterrey como
en la línea del Bravo- no parecía diferir excesivamente del que mostraban comerciantes y prestamistas de otro origen nacional. Irlandeses, mexicanos, italianos, estadounidenses, alemanes y españoles, en
cambio, presentaron una férrea lógica conjunta: la del hombre burgués, la exigida por el capital y sus mecanismos de reproducción.
Esa lógica fue la que, seguramente, llevó a muchos de estos agen-

Cerutti: Españoles en el noJ"!e (1850-1910)

87

tes sociales -:-,hacia ~os _90- a transferir capitales, bienes y recursos
a la produccion capitalista. Alentados por las demandas internas y
por el P??eroso estimulo del mercado estadounidense, protegidos por
la estabih~ad y el ~rden sociopolítico porfirianos, participaron en el
br_ote fabnl de la cmd~d y regaron con sus capitales el intenso auge
mmero del_ norte mextcano. La sociedad anónima, en este sentido,
resultó. un m~trumento fund~ental para atenuar riesgos, diversificar las mvers10nes y compartir la aventura productiva con colegas de
ot~o~ punt?s del gran norte oriental y, en ciertos casos, del centro de
Mextco. R1vero, nuevamente, es un excelente ejemplo.
Aunq_ue no necesariamente debe adoptarse como representativo,
lo s~cedid? en Monterrey y su escenario emerge compatible con lo
que mvestigadores de otras regiones de México dibujan para la segunda m_itad del XIX: la actividad de empresarios de origen peninsular habna alcanzado una significación particularmente fuerte en el
proceso formativo de la sociedad capitalista autóctona.
El solo planteamiento del problema transforma en atractiva la propuesta d~ profun~ las investigaciones sobre los empresarios de orig~n espanol en Mextco, y crea -de paso- interrogantes sobre lo acaecido en otras sociedades latinoamericanas. Pero quizás los interrogantes más inquietantes sean los siguientes.
Dada 1~ _historia de _estos ~apitales, su nacimiento, crecimiento y
reproduccion en espacios reg10nales definidos y -además- minuciosarnen!e. aus~!-11tados por i!1vestigaciones recientes, ¿es válido aplicar la calif~cacion de. extranJeros a tales capitales? ¿Su control por
agentes sociales de ongen español los torna sutomáticamente extranjeros aún cuando quede largamente verificado que son fruto de una
dilatada actividad regional, de una extensa permanencia en México?
Si llegásemos a convenir en que no puede considerárselos extranJeros -por s~ ~st~ria, por.sus mecanismos de reproducción, por su
mtensa m~~rci?n e mfluencia en el capitalismo vernáculo, por su esca~a relacion dITecta con la e_s!ruc_tu~a capitalista española-, ¿no podna extenderse una conclusion similar a otros casos no mexicanos?
En Monterrey, ¿era irlandés el capital construido por Patricio Milmo? ¿Italiano el que edificaron Antonio Ferrara y sus hijos? · Estadounidense el que forjó, desde fines de los 80, el sureño capitán Joseph Robertson?
~inalmente: ¿puede seguir confundiéndose apellidos extranjeros con
capitales extran1eros? Una gruesa parte de las investigaciones regio-

�88

Siglo XIX. Cuadernos

Cerutti: Españoles en el norte (1850-1910)

nales sobre el México decimonónico vuelven pertinentes todas estas
preguntas. Y el estudio de los empresarios de origen español -tan
descuidados hasta hace poco tiempo por sus apellidos no anglosajones
y, por ende, por su inevitable y muy nacional vinculación con el
atraso- las tornan más pertinentes todavía.

89

9. Mariano Hernández difundió el 10 de enero de 1855 una circular en la que anunciaba la instalación de una casa mercantil en Monterrey. En Barker Texas History
Center (BTHC}, San Román Papers, 1855.
10. AGENL, protocolo de Tomás C. Pacheco, noviembre de 1861, fs. 248-50.
11. Mariano es mencionado como residente en Espafta, ya, en protocolos de Tomás
C. Pacheco, febrero de 1865, fs. 54v-56v, y marzo de 1865, fs. 97-98v.
12. ldem, febrero de 1867, fs. 45v-46v.
13. Jdem, marzo de 1867, fs. 85-88.

NOTAS
1. Sobre el vasco José San Román existe una abundantisima documentación en el Eugene C. Barker Texas History Center de la Universidad de Texas en Austin. El archivo de Yturria, por otro lado, está siendo clasificado por investigadores de la Universidad de Texas en San Antonio, bajo la dirección de Gilberto Hinojosa.
2. Temas conexos han sido considerados por Angels Sola (1985 y, especialmente, 1990),
por Jordi Maluquer de Motes (1974 y 1987) y Miguel Izard (1974).
3. Desde el punto de vista del movimiento mercantil y de la historia de las actividades
económicas, el gran norte oriental de México estaba constituido por un extenso
ámbito regional que comprendía parte de los estados de San Luis Potosí, Zacatecas, Durango y Chihuahua, además de los tres que componen el noreste estricto
del país: Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. El análisis del gran norte oriental
como un sistema situado debajo de Texas, volcado desde la Sierra Madre Occidental hacia el golfo de México y finalmente integrado por el ferrocarril, en Cerutti
(1987).

14. AGENL, protocolo de Pablo Borrego, septiembre de 1877, fs. 194v-97v.
15. AGENL, protocolos de Tomás C. Pacheco, abril de 1889, fs. 55-56, y de Pablo
Borrego, noviembre de 1880, fs. 64-70. Asimismo, Hemández Mendirichaga (1945:
2).
16. Véase los años 1862 a 1865 en San Román Papers. También en AGENL, Correspondencia con Tamaulipas, 1850-1865, 13 de mayo de 1862, hay referencias a
Armendaiz.
17. En diciembre de 1880 Armendaiz tenía 47 años de edad. AGENL, protocolo de
Tomás C. Pacheco, diciembre de 1880, fs. l lOv-112.
18. AGENL, protocolo de Ismael Pérez Maldonado, noviembre de 1880, fs. 8v-13.
19. AGENL, protocolo de Francisco García del Corral, octubre de 1882, fs. 92v-93.
20. AGENL, protocolo de Pablo Borrego, marzo de 1887, fs. 28v-30.

4. Matamoros, en México, y Brownsville, en Texas, eran villas gemelas ubicadas sobre la salida del Bravo. En tiempos críticos -por ejemplo, durante las guerras civiles que a mediados del XIX sacudieron ambos países- servían de ubicuo refugio
a comerciantes como San Román, que operaban desde una u otra según las
circunstancias.

21. Ibídem.

5. Es una denominación que se mantendrá desde los 50 hasta al menos treinta años
después, y que aludía principalmente a las actividades mercantiles de la familia del
asturiano.

24. Jdem, septiembre de 1887, fs. 126v-28.

6. Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), protocolo de Bartolomé
García, marzo de 1854, fs. 92v-3v; y de Marcial Garza Villarreal, agosto de 1852,
fs . 3v-6.

26. Datos biográficos de José San Román en Handbook of Texas (1963: 851-52).

7. La sociedad en la que están Hernández, Rivero y el general Pedro de Ampudia
en AGENL, protocolo de Bartolomé García, noviembre de 1854, fs. 335-38. La
otra sociedad era la Compai\ía Minera de Las Mitras. Entre sus accionistas estaba
Agustín San Román. En ibídem, abril de 1854, fs. l 14v-18.
8. La escritura de constitución de La Fama en AGENL, protocolo de Bartolomé García,
junio de 1854, fs. l 98v-200v. El capital inicial fue de 75 mil pesos.

22. Periódico Oficial del gobierno de Nuevo León, 6 de junio de 1883, p. 3.
23. AGENL, protocolo de Tomás C. Pacheco, abril de 1883, fs. 46-48.

25. Jdem, octubre de 1886, fs. 196-98v.

27. BTHC, San Román Papers, 1861-1865. Hemos tratado parcialmente la significación de La Habana en "Guerra y comercio en torno al Bravo (1861-1865)". 1990.
28. AGENL, protocolos de Pablo Borrego, junio de 1874, fs. 73v-75; marzo de 1875,
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29. AGENL, protocolos de Tomás C. Pacheco, junio de 1893, fs . 155v-57; y julio de
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Porfiriato

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Romero Gil: Minería y sociedad en el noroeste
porfiriano

1, Oct./91

De próxima aparición

Alejandra García Quintanilla: Salud y progreso en Yucatán a fines
del XIX.
Eduardo Flores Clair: Trabajo, salud y muerte: Real del Monte,
1874.
Carmen Blázquez: La expulsión de los españoles: dos años críticos
en Jalapa y Veracruz (1827-1828).
Jaime Olveda: Las viejas oligarquías y la reforma liberal: el caso
de Guadalajara.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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