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                  <text>�SIGLO XIX
Cuadernos de Historia
Edición conjunta de la Facultad de Filosofia y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y del Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Apartado Postal 3024, 64000 - Monterrey, México
Fax: (83) 40-40-6.5

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
LICENCIA.DO MANUEL Saos MARTiNEz
Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO RicAROO C. VILLARREAL ARRAMBmE

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Director,
DOCTOR

HmA DE GoRTARI

Editor Responsable
MARio CERUT11
Cuidado de la edición: Sylvia Eloísa M. y Mario Cerutti
Tipografía: Alfonso García
Arte-diseño y corrección: Sylvia Eloísa Morán
Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición cuatrimestral
Ejemplar: N$15.00
Suscripción anual: N$50.00 (incluye franqueo)
Para envíos al exterior: USA $5

�AÑO II NUMERO 6

JUNIO DE 1993

SigloXIX_
CUADERNOS DE HISTORIA

SUMARIO

Nota del Editor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Empresarios del norte e importación
de tecnología a principios del siglo XX
JUAN IGNACIO BARRAGAN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

9

Industria y tecnología. Motricidad
en los textiles de algodón en el XIX
CARMEN AGUIRRE ANA YA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Sección Internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
Ferrocarriles y mercado de tierras
en el centro-sur de Santa Fe (1870-1900)
MARTA BONAUDO, ELIDA SONZOGNI,
SILVIA CRAGNOLINO Y MARIA E. ALBAIZETA . . . . . . 37
Trabajos publicados en Cuadernos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65

�NOTA DEL EDITOR

Los cambios tecnológicos exigidos por los brotes de industrialización registrados en México -entre 1830 y la Revoluciónconstituyen el punto de contacto de los materiales que componen la parte central de este número 6 de Siglo XIX. Cuadernos
de Historia.
El hecho de que los autores estudien ámbitos regionales diferenciados -el norte fronterizo, la central Puebla- y, a la
vez, actividades fabriles distintas, brinda a sus aportes un interés particular. No menor, por cierto, al que concita el trabajo
incluido en la Sección Internacional, dedicado al impacto de
los ferrocarriles sobre la formación del mercado de tierras en
un dinámico espacio regional argentino.
Juan Ignacio Barragán destaca en su artículo los mecanismos
de incorporación de tecnología que empresarios del norte de
México implementaron al comenzar el siglo XX.
Lo hace tras definir los lazos que en esos tiempos unían a
capitalistas de Chihuahua, la comarca lagunera y Monterrey,
tres ejes vertebrales de la enorme actividad productiva que lo
que se ha denominado el gran norte centro-oriental mostraba
antes de la Revolución.

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Siglo XIX. Cuadernos

Barragán muestra lo sucedido en tres industrias estratégicas:
cemento, vidrio y explosivos. Utiliza para ello la documentación dejada por uno de los más lúcidos empresarios de la época: Juan F. Brittingham, un estadounidense que en plena juventud llegó a Chihuahua de la mano de su condiscípulo Juan
Terrazas, y que desde 1884 (cuando fundaron la fábrica de velas y jabones La Nacional) trazaría un recorrido con perfiles
llamativos.
Brittingham, Terrazas y sus asociados laguneros y de Monterrey tendrían particular participación en la instalación de plantas fabriles que, entre otras cosas, demandaron una tecnología
que sólo podía localizarse fuera de las fronteras nacionales, en
economías que transitaban -entonces- la segunda revolución
industrial.
El autor analiza el acceso a la información sobre nuevas tecnologías, los modos de adquisición y los problemas prácticos
de su adaptación a la realidad productiva del país.
Recuerda los casos de Cementos Hidalgo, Vidriera Monterrey y Compañía Nacional Mexicana de Dinamita y Explosivos. Uno de sus capítulos más sugestivos es el que resume los
problemas que debían superarse para aplicar tecnología de punta. Es entonces cuando menciona los obstáculos mayores que
enfrentaban los industriales de los tiempos porfirianos: la estrechez del mercado y el inevitable costo tecnológico, la carencia de ingenieros y técnicos y la necesidad de adaptar los procesos de innovación a las condiciones autóctonas.
Carmen Aguirre Anaya, por su lado, revisa la larga y por momentos penosa tarea que, en Puebla, desenvolvieron los pioneros de la industria textil.
El tránsito del tejido de la lana al algodón demandó que los
empresarios poblanos se supeditaran al cambio tecnológico. Pero
a diferencia del norte de Terrazas, Brittingham, Francisco Belden y Patricio Milino -que operó sus más decisivas t~ansformaciones desde 1890- los burgueses poblanos emprendieron el camino de la modernidad un cuarto de siglo después de 1810.

Nota del Editor

7

Si los primeros debieron estar pendientes de lo que ofrecía
la segunda fase de la revolución industrial, los hombres del centro -en cambio- tuvieron como referente la fase más temprana de ese ingente fenómeno histórico: la protagonizada por
el textil, inevitablemente vinculado al consumo de la población.
Carmen Aguirre describe los procesos registrados en Puebla
desde que Esteban de Antuñano puso en funcionamiento La
Constancia Mexicana, hasta los tiempos en que Manuel Rivero
Collada se empeñó en introducir la energía eléctrica como fuerza
motriz.
Aguirre no deja de coincidir en cierto sentido con Barragán
cuando concluye que el ciclo de innovación en los textiles "ilustra
sobre la forma en que esa tecnología se fue aplicando y aclimatando en México". Su análisis -termina- puede "dar luz sobre las dificultades y facilidades culturales, políticas y económicas que dicha tecnología encontró para poder aplicarse".
Marta Bonaudo, Elida Sonzogni, Silvia Cragnolino y María Elena Albaizeta -investigadoras de la Universidad Nacional de
Rosario, en Argentina- ocupan en este cuaderno la Sección
Internacional, dedicada a autores extranjeros.
Su objeto de estudio queda perfilado en un espacio regional
ubicado en la provincia de Santa Fe que, en la parte final del
siglo XIX, se vio sacudido por tres impactantes datos: el tendido de las líneas ferroviarias, el arribo de miles de inmigrantes
europeos y la emergencia acelerada de cultivos del cereal orientados -de manera troncal- al mercado mundial.
Fue entonces cuando en buena parte de Santa Fe se estructuró un ágil mercado de tierras: su dinamismo multiplicó las
oportunidades de ganancias para el capital -local y extranjero-, movilizó múltiples recursos crediticios y facilitó el desarrollo de una política de colonización de rasgos poco frecuentes
a escala latinoamericana. Un proceso estimulado por acciones
del Estado ampliamente favorables al progreso, al desenvolvimiento capitalista y a una idea de crecimiento económico estructuralmente ligado a la economía internacional.

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Siglo XIX. Cuadernos

Cemento, vidrio y explosivos
La conjunción de estos materiales en el número 6 de Siglo
XIX. Cuadernos de Historia resultó para sus editores la mejor
fónnula para conmemorar el segundo año de vida de la publicación. La celebración se torna más gratificante si se mira hacia adelante: una extensa lista de investigadores -desde Quintana Roo hasta Sonora, y desde Veracruz a Jalisco- se ha comprometido a ofrecer a Cuadernos sus más recientes estudios sobre
el siglo XIX. Bienvenidos.

EMPRESARIOS DEL NORTE
E IMPORTACION DE TECNOLOGIA
A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

Juan Ignacio Barragán*

l. INTRODUCCION

Mario Cerutti
Monterrey, mayo de 1993

Durante el período 1890-19IO México conoció un importante desarrollo en el ámbito industrial. Es justo señalar que el crecimiento empresarial de esa época no tenía precedentes, y que se logró colocar
a nuestro país a buen nivel internacional en varias ramas industriales.
Muchas de las empresas que se desarrollaron en ese período utilizaban tecnologías novedosas, pertenecientes a lo que podríamos llamar la Segunda Revolución Industrial, que se destacó por la aparición de procesos de manufactura complejos, con mayor grado de automatización y de serialización, con uso de nuevos combustibles -gas
o petróleo- y con intervención simultánea de elementos de tipo físico, mecánico y químico.
En el norte de México, el grupo empresarial centralizado alrededor de las figuras de Juan F. Brittingham y Juan Terrazas destacó
por sus esfuerzos en materia de actualización tecnológica. Se trataba
de un núcleo de empresarios regionales originado en Chihuahua
-donde establecieron la fábrica de velas y de jabón La Nacional y
participaron en Cervecería Chihuahua y en Harinera de Chihuahua-,
que tuvo una rápida expansión hacia la comarca lagunera (consolidaron allí la Compañía Industrial Jabonera de La Laguna, la Fábri-

• Investigador independiente. Fundador y director de Urbis Internacional, S.A. de C.V.,
en Monterrey.

�JO

Siglo XIX. Cuadernos

ca de Glicerina y la Compañía Nacional de Dinamita), y a la ciudad
de Monterrey -en cuyas cercanías establecieron Cementos Hidalgo
y donde contribuyeron a la creación de Vidriera Monterrey-.
El grupo tuvo también algunas incursiones en la ciudad de México
-con la empacadora de carnes La Internacional y el rastro de_ la
ciudad-. También participaron con fuerza en la banca, ~n es~c1al
a través del Banco Minero de Chihuahua, el Banco Refacc1onano de
la Laguna y el Banco Central Mexicano.
Juan Terrazas, hijo del general Luis Terraz.as, fue uno de los e?1presarios más destacados de la familia, junto con su cuñado y asociado Enrique C. Cree!. Además de su habilidad como industrial y de
su aportación como capitalista, Terr~ ~obresalió en aq~ellos años
como político: fue senador de la Repubhca en dos ocasiones.
Juan F. Brittingham, industrial de origen estadounidense, aportó
por su parte a la sociedad su talento infatigable, su ~p~a red de ~istades y su gran habilidad para negociar contratos d1f1ctles. ~ue quien
se encargó, en términos prácticos, de todo lo referente a la importación tecnológica para las empresas del grupo.
Conviene situar, al lado de Brittingham, la figura de Francisco Belden. Empresario regiomontano de ascendencia irlandesa, muy ligado
a Patricio Milmo y al grupo que se desenvolvía en Monterrey, Belden
contribuyó intensamente en la importación tecnológica y a su aplicación en varias empresas comunes.
A lo largo de este trabajo• estudiaremos las ~odalidades ~tilizadas por este grupo empresarial para la importación tecnológica, en
particular en la década 1900-1910. Hemos dividido la presentación

• Nuestras fuentes de información proceden de un solo fondo documental -el archi_vo Brittingham- actualmente bajo nuestra custodia. Se trata ~e un fo~do que reune alrededor de 65 mil documentos relacionados con los negocio~ y la VIda de ~uan
F. Brittingham. Las empresas citadas en este artículo están ampliamente descntas,
en ocasiones con lujo de detalles.
El fondo se fracciona en una serie de copiadores que agrupan aproximadamente 35
mil cartas enviadas por el seiior Brittingham a socios, clientes, proveedores Y familiares; y otros 30 mil documentos compuestos por cartas recibí~ ~r el empr~o
de fuentes similares, algunos repones estadísticos, actas de los disantos C?DSCJOS de
administración en que participaba, material fotográfico, etcétera. El archivo abarca
el peóodo 1893-1940, aunque presenta algunas lagunas de 1911 a 1918 y entre 1928
y 1931.

Barragán: Empresarios del norte y tecnología

11

en tres partes: a) el acceso a la información sobre las nuevas tecnologías; b) los modos de adquisición de las tecnologías; y c) los problemas prácticos de adaptación de las nuevas industrias a la realidad de
la economía nacional.
II. EL ACCESO A LA INFORMACION SOBRE NUEVAS
INDUSTRIAS Y NUEVAS TECNOLOGIAS
Un primer aspecto que desearnos desarrollar consiste en los modos
de acceso a la información sobre tecnología. En otras palabras: cómo hacían los empresarios para estar al día en cuanto al avance tecnológico internacional. Se trata de una cuestión importante: anticiparse a otros colegas en la adquisición de un proceso podía facilitar
el camino del éxito al emprender su implementación en el país.
De una manera general, los directivos fabriles de principios de siglo se enteraban de las mutaciones industriales en México a través de
la prensa dedicada a los negocios, como eran los casos de Monterrey
News o del Chihuahua Enterprise. Sin embargo, la información sobre los cambios a escala internacional -la que involucraba más directamente las grandes variaciones tecnológicas- resultaba de más
difícil acceso. Juan F. Brittingham, por ejemplo, recibía varias revistas norteamericanas, muchas de ellas dedicadas a cuestiones mundanas. Sólo el Scientific America incluía cuestiones de índole industrial,
aunque es pertinente señalar que rara vez Brittingham hizo mención
de esta publicación en relación a algún proyecto industrial.
En realidad, su acceso a la información de primera mano y confiable era posible por tres vías esenciales: 1) la asistencia a exposiciones industriales; 2) los viajes de negocios y visitas a plantas en el extranjero; 3) las sugerencias o comentarios de sus contactos en el
exterior.

l. Exposiciones industriales
El primer camino es bien conocido y sigue vigente hasta nuestros días.
Los más prominentes empresarios de ayer y de hoy siempre han considerado importante asistir a las grandes exposiciones internacionales, donde logran captar una idea general del estado de la industria
y de las últimas innovaciones (antiguamente estos eventos abarcaban
todas las ramas de la industria, de manera distinta al alto grado de
especialización que presentan en la actualidad).

�12

Siglo XIX. Cuadernos
Barragán: Empresarios del norte y tecnología

Aunque no podemos generalizar, debemos señalar que el grupo
Terrazas-Brittingham obtuvo escasos beneficios de sus repetidas asistencias a exposiciones en los Estados Unidos. De una de esas visitas,
tan sólo, derivó la aplicación del sistema de encapsulado de botellas
que sería utilizado en Cervecería Chihuahua; mas el contacto se logró en un recorrido a una planta cervecera, independiente de la exposición en cuestión. Quizás un beneficio práctico de estos eventos era
ampliar la red de contactos industriales en el extranjero, mas no contamos con pruebas concretas de ello.
Aún así, podemos sei'ialar que nuestros empresarios gozaban mucho con la asistencia a las exposiciones, a lastque describen con efusividad en su correspondencia. Entre otras, la exposición de Saint Louis
Missouri de 1904 se llevó las palmas: todo parece indicar que este evento significó un salto importante en materia tecnológica, lo que llenó
de expectativas a muchos industriales, en particular a Juan F.
Brittingham.

2. Viajes de negocios
Más fructífero para el descubrimiento de áreas de oportunidad tecnológicas eran los viajes de negocios al extranjero. A este respecto
sei'ialemos que nuestros empresarios poseían ya una base industrial
y que sus nuevas aventuras fabriles con frecuencia se desglosaban de
ellas. La visita a un proveedor y sus instalaciones permitía conocer
las innovaciones que se practicaban. Sin embargo este circuito se aplicaba más que nada a la actualización tecnológica cuando ya se había
penetrado en algún campo productivo específico: el ejemplo ya citado del encapsulado de cervezas sirve otra vez como ilustración.

3. Redes de contactos internacionales
Lo anterior nos conduce a la tercera forma de acceso a la información sobre las nuevas tecnologías: las redes de contactos. Podemos
afirmar que, en el caso de las empresas del grupo estudiado, la mayoría de sus aventuras industriales -al menos las más vanguardistastuvieron su origen en algún comentario de sus numerosos amigos y
contactos en el extranjero.
La Compai'iía Nacional de Dinamita -fundada en 1903, en Dinamita, Durango, a partir de una idea aparecida en 1899-, por ejemplo, surgió de una conversación que mantuvo Francisco Belden socio de Jabonera de La Laguna- con amigos de Nueva York. Posteriormente, Brittingham expuso la idea al ministro Ives Limantour,

J3

quien lo vinculó a un grupo de empresarios franceses interesados en
realizar una unión industrial ljoint venture) en el país, con los que
finalmente se concretó el negocio.
La incorporación de la tecnología Owens -gracias a la cual pudo
consolidarse Vidriera Monterrey-, se encauzó a través de un empleado de Brittingham, Arthur Fowle. Primo del propietario de la patente Owens para fabricación semi-automática de botellas en los Estados Unidos, Fowle, al conocer el interés de Brittingham por la fabricación de envases, le propuso asociarse para la explotación de la patente en México.
Citemos también a Cementos Hidalgo, aunque en este negocio el
papel de los contactos industriales -por medio de Luis Gurza y Alberto G. Cárdenas- se limitó a constatar la existencia de importantes fuentes de materias primas en Nuevo León. A Brittingham le correspondió sondear a los mejores proveedores de la maquinaria para
fabricar cemento.
En los dos primeros casos se trataba de una cierta forma de integración vertical. Con Dinamita, en razón de la fábrica de glicerina
que existía asociada a Jabonera de La Laguna y que facilitaba la producción de nitroglicerina. Con las máquinas para producir botellas,
por los nexos de Brittingham con la fábrica de cerveza de Chihuahua. Cementos Hidalgo, en cambio, se diferenciaba porque los empresarios nada tenían que ver con el área de la construcción (aunque debemos señalar que Brittingham era pequeño accionista de la Compañía Mexicana de Cementos Portland, fundada en 1903 por Fernando
Pimentel y Fagoaga en Dublán, Hidalgo; esto le permitió tener cierto
conocimiento del producto, de su mercado y de los proveedores de
bienes de capital más adecuados).
111. MODOS DE ADQUISICION DE LA TECNOLOGIA

EXTRANJERA
Una vez conocida la tecnología que se deseaba adquirir, había que
negociar las condiciones de compra. De los tres casos que estarnos
analizando derivaron otros tantos modos de adquisición de tecnología: 1) el señorío; 2) la compra de bienes de capital; 3) la asociación.

l. El señorío
El señorío era un sistema de venta de tecnología relativamente poco
utilizado en nuestro país. El mecanismo pudo haberse aplicado a la

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Siglo XIX. Cuadernos

tecnología Owens para fabricación semi-automática de botellas, que
fue utilizada en Vidriera Monterrey, S.A.
El funcionamiento del señorío era el siguiente: Owens and Libbey
(sociedad que había adquirido del estadounidense Owens la patente
para la fabricación semi-automática de botellas -registrada en I903que vino a revolucionar mundialmente la industria del envase de vidrio) vendía a distintos fabricantes de envases el derecho a utilizar
la maquinaria contra una regalía establecida sobre el volumen de
producción.
A las vidrieras norteamericanas, Owens cobraba 50 centavos de
dólar por cada gruesa (144 unidades) de botellas producidas. Considerando una producción de un millón de gruesas al año, la propietaria de los derechos recibía 750 mil dólares de señorío. A cambio,
Owens libraba la maquinaria, brindaba especificaciones para la construcción de la fábrica y enviaba técnicos para la asesoría inicial. El
contrato de cesión de derechos de explotación era normalmente por
25 años, y estaba restringido a un área geográfica específica.
El sistema fue aplicado por la Owens en diversas ocasiones, como
con la American Bottle Co. y varias vidrieras europeas. Sin embargo
en el caso de México, los propietarios de la compañía decidieron actuar de otra forma: vendieron por una suma fija los derechos de explotación de la maquinaria dentro del territorio nacional por un lapso de 25 años. Nació así la Owens en México, en 1905, aunque la aplicación del plazo de 25 años no empezó hasta 1909.
Para explicar lo anterior debemos indicar que uno de los socios
de la Owens en México era el mismo Fowle quien, como ya se mencionó, era primo del presidente de Owens and Libbey. Para beneficiar a Fowle y, sobre todo, por lo muy reducido del mercado mexicano del envase, la opción de venta parecía más conveniente. La operación se consumó en 200 mil pesos, mientras se calculaba que la producción de envases no llegaría a las 100 mil gruesas anuales.
La Owens en México -presidida por Juan F. Brittingham, con
Juan Terrazas, Arthur Fowle y Francisco Belden como asociadosprocuró durante cuatro años establecer un contrato de señorío con
alguna de las grandes cerveceras del país, en particular con una cervecería que funcionaba en el estado de México y con Cervecería
Cuauhtémoc, de Monterrey.

Barragán: Empresarios del norte y tecnología

15

Sin embargo, y después de numerosas dificultades, se optó por una
nueva fórmula: la asociación de la empresa con capitalistas de Monterrey vinculados precisamente, a Cervecería Cuauhtémoc, con quienes se fundaría Vidriera Monterrey. La participación de La Owens se
evaluó en 400 mil pesos, lo que representaba el 330/o del capital de
Vidriera. Por lo tanto, la empresa que aportó la tecnología obtuvo
una utilidad virtual del 1000/o en un plazo de cuatro años (al finalizar
los 25 años de contrato, Vidriera Monterrey prefirió cambiar de tecnología: pasó a utilizar las máquinas Lynch).
2. La adquisición de bienes de capital y de asesoría

El segundo modo de captación de tecnología por las empresas del grupo Terrazas-Brittingham fue la adquisición directa de bienes de capital. Dentro de los casos mencionados está el de Cementos Hidalgo,
S.A.
La compra de tecnología para la fabricación de cemento se dio a
través de un despacho de asesoría: Spackman Engineering Co. Su papel fue múltiple: a) brindaba apoyo técnico para asegurar que las materias primas fuesen de la calidad adecuada; b) diseñaba los planos
para la construcción de la fábrica y resolvía los problemas técnicos
que se presentaban; c) fiscalizaba inicialmente la producción de cemento; d) cumplía la tarea de intermediaria en la adquisición de la
maquinaria pesada necesaria para la producción de cemento.
Independientemente de los asesores que fueron enviados a Hidalgo -población cercana en la que se levantó la fábrica-, que eran
pagados directamente por la cementera, todas las otras funciones de
Spackman estaban incluidas en el precio de venta del equipo. Fijado
en 430 mil pesos, representó aproximadamente el 700/o del capital total de la compañía. Conviene aclarar que el presupuesto de Spackman incluía, además de maquinaria y equipos, el costo de las construcciones necesarias con excepción de las casas para los obreros y
el ferrocarril que unía la planta con las canteras.
No conocemos cómo se estableció el contacto entre Brittingham
- presidente de Cementos Hidalgo- y Spackman. Una posibilidad
era Alberto G. Cárdenas, propietario de los yacimientos a explotar,
quien introdujo a Brittingham al negocio; otra, los amigos que Brittingham tenía en la Compañía Mexicana de Cemento Portland.

�16

Siglo XIX. Cuadernos

3. La asociación con compañías extranjeras
El tercer modo de adquisición de tecnología ejemplificado por los negocios de Terrazas-Brittingham fue la asociación con empresas extranjeras especializadas.
El mecanismo puede ser ilustrado con la Compañía Nacional Mexicana de Dinamita y Explosivos, S.A., fundada en 1903 a partir de
una asociación entre la Compañía Industrial Jabonera de La Laguna
(proveedora de glicerina), la Société Financiere pour !'Industrie au
Mexique, que aportaba capital, y la Société Centrale de Dynamite,
que sumó la tecnología (ambas de capital francés).
Originalmente se iba a contar con socios norteamericanos ligados
a una empresa fabricante de ácido nítrico, más la intervención de Limantour, quien poseía acciones de la Société Financiere, condujo el
proyecto hacia la filial francesa.
Brittingham presidió la compañía hasta 1905, fecha en que dejó
el control en razón de que surgieron numerosas dificultades. Se trataba de una asociación a tres partes iguales, dato que complicaba enormemente la torna de decisiones, sobre todo si se considera que los socios externos tenían en común la cultura francesa.
Como detallaremos más adelante, se trataba de una industria tecnológicamente muy compleja y delicada, que llegó a provocar varios
accidentes mortales. Por ello, la fórmula de asociación con una empresa conocedora de los procesos resultaba indispensable, aunque no
dejaba de presentar algunos inconvenientes importantes.

IV. LOS PROBLEMAS PARA LA APLICACION DE
TECNOLOOIAS DE PUNTA
La experiencia de las empresas del grupo Terrazas-Brittingham, en
particular los casos citados, ilustran también sobre el tipo de problemas que generaba la aplicación de las tecnologías de punta en el México de principios de siglo.
Se pueden sintetizar en lo siguiente: 1) dificultad para rentabilizar
el costo tecnológico en razón de la estrechez del mercado; 2) carencia
de ingenieros y técnicos para la producción y el mantenimiento de los
equipos; 3) necesidad de adaptar los procesos de innovación a las condiciones locales.

Barragán: Empresarios del norte y tecnología

17

1. La estrechez del mercado y el costo tecnológico
La estrechez del mercado de nuestro país es una cuestión bien conocida, y se prolonga hasta la actualidad. En los tres casos analizados
podríamos decir que el problema fue superado, puesto que las tecnologías se pudieron establecer con éxito. Al revisar las condiciones de
su establecimiento, sin embargo, aparecen elementos significativos que
será oportuno exponer.
En lo que atañe a la maquinaria Owens para fabricación de botellas, el resultado fue positivo, al grado de poder afirmarse que
-gracias al sistema de patentes y a la misma estrechez del mercadoVidriera Monterrey logró consolidarse casi como un monopolio a escala nacional: durante sus primeros treinta años de vida la empresa
siempre estuvo protegida del riesgo de ver aparecer un competidor
local y de la penetración de envases del extranjero.
Recordemos que la patente Owens, que revolucionó la fabricación
de envases de vidrio, mantenía restricciones regionales en cuanto a
su utilización, por lo que el mercado nacional era exclusivo para los
dueños de los der:echos. Esto mismo amparaba a la empresa de la posible invasión de envases de origen estadounidense, limitándose la competencia a botellas europeas sopladas artesanalmente y más costosas.
Después de la Revolución surgieron otras máquinas y se inició un capítulo de competencia por la industria norteamericana; mas como para
esa época se empezó a reforzar el sistema arancelario, la compañía
pudo salvar con éxito las dificultades.
Pero la propia debilidad del mercado dificultó claramente la diversificación de la empresa, tanto en el desarrollo de envases con características particulares como en la elaboración de otros productos
de vidrio. La filial Vidrio Plano, así, tardaría muchos años en consolidarse como empresa de envergadura nacional.
Respecto a la fabricación de dinamita puede decirse que su subsistencia se debió básicamente al apoyo de las autoridades federales, quienes la consideraban una industria básica (lo que se manifestó a través
de derechos de aduana y cuotas de importación). De otra manera hubiese sido muy difícil competir con los explosivos de origen norteamericano. Aún así, la empresa no pudo seguir operando después de
la Revolución: fue adquirida en 1918 por la firma Dupont, que continúa con la concesión hasta hoy.

�18

Siglo XIX. Cuadernos

En el caso de la industria cementera, su subsistencia se vio facilitada por el carácter eminentemente regional que tenían sus mercados
en aquellas épocas. El peso y volúmenes del producto, el alto costo
de transporte, significó un poderoso obstáculo para los importadores.

2. La falta de ingenieros y técnicos
Un problema crucial para la industria mexicana de aquellos años era
la carencia de ingenieros y técnicos. Como ya dijimos, las empresas
de la segunda revolución industrial administraban procesos de p~oducción más complejos, por lo que la preparación tradicional de nuestros ingenieros y técnicos era insuficiente.
En todos los casos estudiados, la instalación y el funcionamiento
de las plantas fue posible gracias a la presencia de técnicos extranjeros. El propio Brittingham -quien dirigía Jabonera de La Laguna
a pesar de no ser ingeniero- se había convertido en un gran conocedor de los procesos industriales más modernos mediante la consulta
de libros y la visita de fábricas en el exterior.
La necesidad de especialistas extranjeros no se reducía a la instalación de la planta y al inicio del proceso: su presencia era obligatoria
para su funcionamiento normal. Esto ocasionaba muchas dificultades: altos sueldos para compensar la deslocalización y el cambio de
clima y de cultura; problemas de comunicación con el personal obrero tanto en términos lingüísticos como culturales; segregación del perso~al mexicano, originada por la marcada diferencia de estatus entre
nacionales y extranjeros, etcétera.
El caso de Cementos Hidalgo fue uno de los menos dramáticos,
pues la tecnología utilizada era relativamente más sencilla: sólo el superintendente de la planta y el personal del laboratorio eran de origen estadounidense (aunque su gerente general, F. F. Niggli,_ t~bién
era extranjero, su posición se debía sobre todo a su expenenc1a en
varias empresas ferrocarrileras en México y a la gran confianza personal que le prodigaba Brittingham).
Lo de Vidriera era más complicado. El número de especialistas de
origen norteamericano era mayor en razón de la complejidad tecnológica: el superintendente, los encargados de cada máquina, los jefes
de mantenimiento y el personal de laboratorio eran, en su mayoría,
extranjeros. Su gerente general, Roberto G. Sada, era mexicano, pero había realizado sus estudios de ingeniero en el Instituto Tecnológi-

Barragán: Empresarios del norte y tecnología

19

co de Massachusetts. Fue Sada quien tuvo la iniciativa de desarrollar
programas de capacitación del personal que, a la postre, solucionarían el problema de la dependencia técnica.
El más difícil de los tres casos resultó la Fábrica de Dinamita. En
ella, la mayor parte del personal requería de un elevado grado de especialización ante el manejo de insumos altamente peligrosos, el uso
de equipos de laboratorio y el empleo de substancias frágiles y delicadas. En cierta forma, cada empleado era un asistente de laboratorio.
Por ello, el grueso del personal era extranjero, muchos de origen italiano; los técnicos y superintendentes, por su lado, eran franceses.
La situación de esta empresa era difícil dado los altos salarios de
los trabajadores europeos, obviamente superiores a los que percibían
en sus países de origen. Además, las condiciones climáticas que imperaban en el lugar donde se estableció la fábrica, en pleno desierto
de Durango, les afectaba agudamente y propiciaba problemas laborales. El panorama alcanzó niveles críticos cuando un grave accidente que tuvo lugar en 1906 provocó varias muertes. Las dificultades
para el repatriamiento de los cuerpos y las investigaciones para deslindar responsabilidades afectaron, incluso, las relaciones diplomáticas entre México e Italia.

3. La adaptación de los procesos a las condiciones locales
Para concluir hablaremos de los problemas surgidos de la incompatibilidad entre las condiciones de producción en las economías donde
se originó la tecnología y lo que se podía encontrar en nuestro país.
Esto forzó a las empresas a adaptar los procesos y generó un aumento significativo en el costo tecnológico.
Cementos Hidalgo, también en este rubro, fue el menos complicado de los casos gracias a la alta calidad de las materias primas con
que se contaba, y que determinaron la localización de la planta. De
hecho, el sitio fue considerado en su momento como un verdadero
paraíso para la fabricación de cemento, muy superior a los que disponían los competidores nacionales y extranjeros.
Las únicas dificultades que soportó derivaron de la inexistencia en
Hidalgo de un mercado de materiales de construcción para edificar
la planta misma y, posteriormente, de las deficiencias del sistema de
transporte ferroviario.

�20 Siglo XIX. Cuadernos

Vidriera Monterrey, por el contrario, tropezó con un racimo de
dificultades para el lanzamiento de la producción. Cabe recordar que
esta empresa surgió de las cenizas de la Fábrica de Vidrios y Cristales
de Monterrey, S.A., la cual en parte había fracasado, en 1901, por
la calidad de las materias primas.
Si bien los inconvenientes originales habían sido salvados, al intentar adaptar el proceso semi-automático Owens a las materias primas existentes, emergieron graves problemas, en particular en lo referente a las condiciones de fusión y de cristalización de las arenas.
Los problemas fueron tales que se tomó necesaria la presencia en Monterrey del propio inventor de la maquinaria, el señor Owens, quien
al cabo de un afio de costosas pruebas y modificaciones logró hacer
funcionar el proceso. Como la máquina Owens representaba una
auténtica tecnología de punta, los mismos creadores del equipo desconocían los detalles de su funcionamiento en situaciones particulares.
Análoga fue la situación de la fábrica de dinamita. Debido a las
condiciones climáticas de la zona -muy distintas a las de los países
europeos de donde se importó la tecnología-, y a las particularidades de la glicerina utilizada (proveniente de grasas vegetales extraídas
de la semilla del algodón), lograr el funcionamiento del proceso resultó muy difícil. Se suscitaron varios accidentes, como la ya mencionada explosión de 1906. La regularización del proceso de producción
exigió no menos de seis años e implicó repetidas visitas de técnicos
europeos. Durante ese tiempo la empresa tuvo que funcionar con números rojos.

V. CONCLUSIONES
El estudio histórico de las modalidades de adquisición de tecnología
para la industria mexicana se encuentra apenas en sus inicios. Las características y problemas expuestos en este trabajo no pueden considerarse más que un primer esfuerzo por entender dicha problemática, la que es imposible desprender de la personalidad específica de
los industriales que sustentaron a cada empresa. Aún así, el análisis
desarrollado permite avanzar algunas conclusiones a título de
hipótesis.
1. El principal modo de acceso a la información sobre las nuevas
industrias y las tecnologías de punta parece haber estado ligado a la
red de contactos empresariales con que contaba cada hombre de ne-

Barragán: Empresarios del norte y tecnología

21

g?ci_os. De ahí se desprende la importancia que asumía su capital social m~emacional: adquirid~ -en casos como el de Francisco Beldena tr~ves de antenor_es relaciones comerciales; de la realización de estu&lt;:tios en _el e~anJ~ro. co~o sucedió con Juan Terrazas, quien en
Samt Lows Miss~~n conoció a Juan F. Brittingham; o simplemente
por la frecuentacion en el exterior de círculos empresariales como
l~ hacía el m~s~o ~!1ttingham. Esto podría explicar la relativ; capacidad de anttcipacion de los empresarios del norte, quienes no sólo
operaban m~ cerca de_la frontera de los Estados Unidos sino que,
con frecuencia, cumplían sus estudios superiores en este país.
2. Todo parece indicar que los modos de adquisición dominantes
de t_ecnología e~ época estudiada eran: a) la compra de bienes de
capital co~ servtcio de asesoría especializada; b) la asociación de emp~esas na_cionales con compañías extranjeras. El costo de la tecnologia se ubicaba alrededor del 33% del capital social de las empresas
aunque para Cementos Hidalgo resulta difícil evaluar con precisió~
~l costo tec~ológico._Debe recordarse que otra forma de penetración
~ tecnolo~a extranJera en nuestro país, que no aparece en este estudio, se debió a la transnacionalización de empresas extranjeras.

!ª

. ~- La ap_licación de tecnología de vanguardia en el México de principios de Sigl_o tuvo que enfrentar obstáculos como la estrechez del
mercado n?ci_onal, la carencia de ingenieros y técnicos -la mano de
odbra especializada no era aún tan indispensable- y la necesidad de
a aptar los procesos de innovación .a las condiciones locales.

�Industria y tecnología

MOTRICIDAD EN LOS TEXTILES
DE ALGODON EN EL XIX

Carmen Aguirre Anaya*

l. INTRODUCCION
A partir del movimiento de Independencia, en México se da un gran
impulso a la búsqueda de novedades técnicas para la producción. Estas significaban un importante y necesario cambio económico, según
algunos puntos de vista, para el desarrollo mismo del país. Como señala el doctor O'Gorman: " .. .la gran novedad que desde nuestro punto de vista trajo consigo la independencia, fue exponer al hombre colonial a la intemperie, por así decirlo, de la modernidad"'. Las discusiones en torno al problema arancelario, que a partir de 1821 se
intensifican, son el síntoma más evidente de aquella preocupación.
La discusion sobre el tema giraba en torno a dos posturas fundamentales: una abogaba por la prohibición a la introducción de mantas; la otra, esgrimiendo un discurso totalmente librecambista, propugnaba por una liroitgda política de aranceles a dichos productos.
Estos últimos basaban su argumento en la riqueza del país que, según ellos, lo hacía un candidato ideal para integrarse al mercado mundial como exportador de materias primas. También se hablaba del
atraso en que se encontraban las manufacturas y lo poco conveniente
que sería, en ese momento, dedicar esfuerzos a desarrollarla. Esta postura se encontraba en contra de que el Estado creara un mercado cautivo para los productos nacionales, puesto que perjudicaría a los consumidores y limitaría el desarrollo de "las artes" al no permitir la
competencia.

• Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Puebla

�24

Siglo XIX. Cuadernos

Los que abogaban por la prohibición hablaban de la existencia de
una producción manufacturera de la cual dependía una parte importante de la población. Pensaban que con el apoyo del gobierno podrían adquirir maquinaria, y con la protección del mercado adelantar "en las artes", hasta poder competir con las mercaderías extranjeras. De esta manera toda la población que dependía de la producción artesanal encontraría trabajo y se convertiría, al mismo tiempo,
en consumidores. El diputado Francisco García decía al respecto:

"'

¿Pero es tan seguro que los hombres industriosos que quedan desocupados por la importación de manufacturas extranjeras encuentren siempre
un nuevo ramo a qué aplicarse.. .?
Casi todos los productos de nuestra industria fabril pueden traérsenos
de fuera a precios más cómodos que los hechos en el país ... ¿a qué ramo, pues, se aplicarán nuestros productores?2•

A pesar de las opiniones en contra, el cambio se inició hacia la tercera década del siglo XIX. Estados como el de México, Querétaro y
Puebla, en los que existía una importante producción artesanal de textiles de algodón, fueron los primeros en introducir de manera significativa la nueva tecnología. En este trabajo iniciamos un acercamiento al caso poblano.
11. LOS TEXTILES EN PUEBLA.
La ciudad de Puebla durante la Colonia destacó como centro productor de textiles de lana, y fue capital de una de las regiones cerealeras más ricas del Virreinato. Su mayor esplendor lo vivió en el siglo
XVII: en esa época se habían establecido grandes obrajes de lana que
llegaron a albergar hasta 200 trabajadores3 • La producción de harina y pan era también un rubro importante para la economía de la
ciudad: estos productos llegaron a tener mercados distantes como Perú
y La Habana. Tanto para la producción de textiles de lana como para la molienda de trigo, se empleó desde los primeros tiempos la energía
del agua. En la producción de telas de lana, la rueda hidráulica era
empleada para el batanado; en la de harina, para mover las pesadas
ruedas de piedra que molían el trigo.
Hacia las últimas décadas del siglo XVIII, la producción de textiles de lana había decaído cediendo su lugar a los textiles de algodón.
A diferencia de los pafios, la producción de hilados y tejidos de algodón no se concentró en obrajes: la hilatura la realizaban principalmente mujeres pobres, "doncellas o viudas", que en dicha actividad
encontraban su único sustento4. La distribución de estos textiles co-

Aguirre A .: Motricidad en los textiles en el XIX

25

rría a cargo de comerciantes o "almaceneros" que abastecían de algodón a los artesanos, para después comprarles sus productos o ven?.erlos "tierra dentro". _Sobre este tema Rob~rt Potash apunta que
El papel de los comerciantes espailoles en la mdustria textil de Puebla no se limitaba a la distribución de tejidos o a la consecución de
materias primas; se extendía, si bien no se sabe hasta qué punto al
campo de la producción5" .
'
. El enfr,ent~~nto a la modernidad, provocado por la independen~1a del pa1s, onllo a comerciantes o "almaceneros" a encarar una realidad que ya se vivía en otros países. Una gran cantidad de textiles
ingleses invadía un mercado que, hasta ese momento, ellos controlaban. Para los comerciantes poblanos la única salida era la introducción de ~aquinaria y técnicas de producción semejante a las empleadas por mgleses y norteamericanos.
Aunque los primeros intentos por modernúar la producción textil
datan de 18236, el primer esfuerzo organizado para llevar a cabo ese
proyecto se da entre 1830 y 1831 con la formación de la "Sociedad
Patriótica para el Fomento de las Artes". En esos ailos se llevaron
a ~a~o una serie de re~ones a las que se convocó a los propietarios
mas importantes de la cmdad. La finalidad era formar una sociedad
que r~uni~ra capital suficiente -a partir de acciones- para comprar
maqumana moderna para la producción de textiles. Se pensó en adquirir dos " máquinas de escarmenar" con un costo de 300 pesos cada una; tres "baterías de hilar" de 640 malacates cada una, con un
costo total de 6 500 pesos; y dos telares "de nueva invención que tejan por sí solos" con un costo por unidad de 100 pesos. Como se puede
ver, la cantidad que se requería para adquirir la maquinaria no era
realmente grande. Sin embargo no se dieron las condiciones necesarias para que este proyecto lograra el éxito que sus promotores
esperaban.
En algunas ocasiones se ha mencionado que la falta de capital fue
la causa de que el proyecto de la Sociedad Patriótica fracasara. Sin
embargo, el surgimiento de establecimientos industriales apenas unos
años después dejan de lado esa alternativa de explicación. Mas probablemente fueron raz.ones de tipo cultural y políticas las que influyeron: los propietarios convocados no estaban listos para aceptar una
empresa de este tipo. Fue necesario que Esteban de Antuñano demostrara con hechos la posibilidad de que la utopía tecnológica se llevase
a la realidad.

�26 Siglo XIX. Cuadernos

III. DESDE ANTUÑANO
La primera fábrica en _ponerse en funcionamiento fue La Constancia
Mexicana de Esteban de Antuñano. Este empresario, quien había sido
uno de los principales promotores de la Sociedad Patriótica, vio funcionar su moderna fábrica textil por primera vez en 1835. Durante
los siguientes diez años se instalaron en la ribera de los ríos Atoyac
y San Francisco nueve fábricas más. Las "autómatas", como se llamaba a las máquinas de hilar, también se levantaron en algunas casas del centro de la ciudad; sin embargo, la falta de energía hidráulica limitó su capacidad productiva.
Al igual que en otros países, los molinos fueron los llamados a albergar los primeros establecimientos fabriles en Puebla. Lewis Munford dice, refiriéndose a Inglaterra, que "hasta el siglo XIX las fábricas siempre fueron llamadas 'molinos' , porque lo que llamamos
fábrica nació de la aplicación de la energía hidráulica a los procedimientos industriales ..." 7 •
Las primeras fábricas en Puebla llevaron, incluso, el mismo nombre del molino en el que se edificaron. Así, tenemos entre otros el
"Molino de Enmedio", fábrica de hilados fundada entre 1839 y 1840
por Cósme Furlong; el "Molino del Mayorazgo", fundado por Gumersindo Saviñón en 1839; el "Molino La Teja", propiedad de Luis
de Haro y fundado en 1838; el "Molino de Amatlán", fundado en
1839 por una sociedad que entre sus miembros contaba con la esposa
de Antuñ.ano, Bárbara Avalos, y el que fuera ministro de Hacienda,
Antonio de Haro y Tamaríz. Las únicas fábricas que no recibieron
el nombre del "molino" que las albergaba fueron La Constancia Mexicana y La Economía de Antuñ.ano, y El Patriotismo Mexicano de
Dionisio de Velasco. Precisamente, las primeras fábricas de Antuñ.ano y Velasco fueron las más grandes -cada una tenía más de 7 000
husos en movimiento- y ambas se constituyeron en el mismo "molino", el de Santo Domingo.
Algunas de estas fábricas inicieron sus trabajos empleando la misma rueda hidráulica que daba movimiento al molino; otras, en cambio, mandaron traer ruedas nuevas del extranjero, e incluso construyeron presas y acueductos para uso exclusivo. En los inventarios de
estos establecimientos fundadores se menciona el uso de ruedas hidráulicas verticales y horizontales. En el caso de la primera la medida
era de 30 pies de diámetro (aproximadamente 9.5 metros); y en la segunda se menciona un diámetro de 25 pies.

Aguirre A .: Motricidad en los textiles en el XIX

27

. Las ruedas podian ser todas de fierro, o sólo parcialmente. Por
ejemplo, la rueda que movería la maquinaria textil en la fábrica establecida en la hacienda de La Noria era una
Rueda motriz vertical, con falanjes, eje, camones y engrane de fierro,
cubos y forro de madera, en buen estado de uso: treinta pies de diámet~o y seis pies de ancho, con su piñón de engrane de ocho pulgadas de
diámetro sobre una flecha de fierro fundido de diez pies de largo y siete
Ymedia pulgadas de diámetro: otros cuatro piñones de transmisión con
sus pedestales y chumaceras ... 8•

&lt;:o~o puede verse, tan sólo el forro y los cubos o cangilones (los recipientes que al recibir el agua daban movimiento a la rueda) eran
de l_lladera. Lo demás, las falanges de la rueda, su eje, camones (es
decir los tramos que van formando la circunferencia de la rueda) y
el engrane o rueda dentada que comunicaba el movimiento a la siguiente parte del mecanismo, eran de fierro. También eran de fierro
el pifión_de engrane (se llama piñón a la pequeña rueda dentada cuyo
engranaje se une al de la rueda para comunicar el movimiento), y la
flecha. Algunas de sus partes de fierro y, sobre todo, sus partes de
madera eran reparadas, cuando se requería, con piezas construidas
por artesanos del lugar.
Cuando las construcciones hechas para llevar el agua a la rueda
n~ asegu~aban el ~ujo continuo, haciendo que los trabajos de la fábn~ tuvieran que i~terrumpirse, se contrataba a "mozos" para que,
sustituyendo la comente del agua, movieran manualmente la rueda.
Según los inventarios de ocho de las catorce fábricas que se encontraban trabajando entre 1860 y 1870 en Puebla, la maquinaria que
e~as rue?~ movían era fundamentalmente de hilados. Esa maquinana consistia en throstles de 132 husos y "mulas" de 240 a 300 malacates._Solamente en la fábrica El Valor, establecida en Tlaxcala, se
menc1ona~a la existencia de "telares de poder", como se llamaban
a los movidos por energía hidráulica o de vapor.
El co~to de las ruedas hidráulicas fluctuaba entre los 5 000 y 6 000
pesos. S1 tomamos en cuenta que el capital promedio invertido en las
fábricas, en lo que correspondía a maquinaria, edificio, terreno y agua,
era de 145 000 pesos9 , el valor de la rueda representaba el 40'/o del
total invertido.
Hacia l~s añ.os_de 1870 las ruedas hidráulicas fueron sustituyéndose por turbmas. Sm duda, el uso de las turbinas se generalizó primero

�28 Siglo XIX. Cuadernos

como resultado de la necesidad de resolver los problemas de irregularidad que las imperfectas ruedas imprinúan a la produ&lt;x:ión, pero también por el crecimiento mismo de las plan_tas pr~duct1vas. ~n 1867,
por ejemplo, la fábrica El Mayorazgo babia duplicado ~u. n_umero de
husos (4 896 husos en lugar de los 2 400 con los ~ue se 1'?.c1ó) ~ también había adquirido 60 telares. En 1876 la fábriea del Moli~o de
Amatlán", propiedad en ese momento de Andrés Torres, babia adquirido dos mulas inglesas de 600 hus?s cad~ una, que agreg~ a la
maquinaria de su fábrica. La Constancia Mexicana, aho,~a pro~1~~~
de Pedro Berges, tanto en su "sala nueva" como en su sala v1_eJa ,
había introducido una cantidad importante de, telares: en la primera
existían 108 telares antiguos y 46 telares nuevos de Panzacola (Tlaxcala); en la segunda, había 65 telares ingleses de doble lanzadera.
Por su parte la fábrica La Independencia, del mismo Pedro Berges, adquirió por la misma década dos mulas autómat~ de 500 hu~os
cada una. Cosme Furlong hizo lo mismo con su fábrica E! Molino
de Enmedio, instalando en ella 148 telares y seis mul~ Jerus de 300
husos cada una, además de otra de 406 busos. L~ fábrica L_a Concepción, que Manuel García Teruel había establecido e~ Athxco, también amplió su capacidad adquiriendo 80 telares y seis mulas de 300
husos cada una 10•
Como podemos ver por los ejemplos antes citados? 1~ introducción
de maquinaria a las fábricas poblanas fue ba~tante li~tada: se trató
fundamentalmente de telares y algunas máqumas de hilar que no sustituían totalmente a las existentes. Más bien las complementaban.
El caso de El Mayorazgo fue excepcional: en 1878 la fábrica se
incendíó dejando inservible gran parte de la maquinaria de hilados
y tejidos, así como su rueda matriz. Sus propieta~ios re~ovaron la
maquinaria y adquirieron dos turbinas para su func1onarruento. Esta
planta fue comprada en 1864 por Alejandro Quijano y González, Y
la historia de su posterior desarrollo ilustra las dificultades que enfrentaban los industriales de la época y la manera en que algunos d_e
ellos las resolvieron11 • Todo lo que llamaban "el Molino" fue adqwrido por Alejandro Quijano y su suegro J~sé Quijano y Portill_a. Cuando la fábrica se incendió, el segundo babia muerto y la pro~1edad ~taba en manos de Alejandro Quijano, quien antes de ser mdust~al
se había dedícado al comercio de textiles y grana en Oaxaca. Su meto Jesús Rivero Quijano, refiere que para la época en que la fábrica
se'quemó producía más beneficios que el molino de h~na, por lo
que su abuelo y su padre decidieron reinvertir en la pnmera.

Aguirre A.: Motricidad en los textiles en el XIX

29

Casi diez ai\os después del incendío, una nueva desgracia obligó
a los propietarios a efectuar nuevos cambios: una riada del río Atoyac destruyó varias presas construidas en la ribera, entre ellas la propiedad de los Quijano. Si tomarnos en cuenta que muchas de las
fábricas de Puebla se establecieron a lo largo de ese río, podemos suponer que la riada afectó a la mayoría. Muy probablemente las más
afectadas fueron las ubicadas río abajo, como fue el caso de El Mayorazgo. Un detalle que agravó los desastres causados por el fenómeno natural fue el hecho de que los dueños de fábricas "río arriba",
como era el caso de las fábrica de Enmedio, acostumbraban colocar
grandes troncos a lo largo del cauce para aumentar la presión del agua
en épocas de sequía.

IV. LA HIDROELECTRICIDAD
Los Quijano-Rivero decidieron entonces construir una nueva presa
en un lugar más alto para tener ocasión de controlar la corriente del
río cuando llevara grandes avenidas. Para 1888 la presa, así como un
nuevo canal que conducía el agua a las turbinas ya reparadas, se había construido.
La buena administración de Manuel Rivero Collada dio a la empresa un gran impulso. Sin embargo, los problemas técnicos, así como sus soluciones, seguían presentándose. El agua arrastraba gran
cantidad de piedra volcánica, pómez y sílice, que continuamente azolvaban las turbinas; por otra parte la fábrica había crecido y era necesario aumentar también su fuerza motriz. Manuel Rivero emprendió,
entonces, la construcción de una planta eléctrica. Para ello se construyó la presa Carmelita, cinco kilómetros río abajo de la presa El
Mayorazgo. Pero la construcción de ese nuevo dique fue un elemento más que contribuyó a azolvar el río, de tal manera que el nivel del
agua fue creciendo hasta hacer desaparecer la antigua presa del
Mayorazgo.

Es claro que se iniciaban cambios pero no se medían las consecuencias de su aplicación, aunque esto también creaba una experiencia valiosa para nuevos intentos. La planta Carmelita logró ponerse a funcionar, y "durante el período de aguas en que se podía disponer de
los 10 000 litros por segundo" producía 860 KVA. Aunque esto no
era mucho, era más fuerza que la que se obtenía con las turbirlas (que
no fueron desplazadas del todo, pues se conservaban complementariamente). La importancia de esta planta hidroeléctrica radícó en que
fue la primera que se estableció en una fábrica textil.

�30

Siglo XIX. Cuadernos

Sus ganancias y demás negocios en los que intervino Manuel Rivero permitieron adquirir una fábrica de estamp~do~ Yotr~ de acaba~?
de telas. Para que fueran redituables, la maqumar1a de hilados YteJ1dos debía producir a mayor velocidad, dado q_ue las estampadoras
y máquinas de acabado marchaban a una veloc1d_ad mayor (los t~lares producían de cuatro a cinco metros por hora. 011entras las m~wnas
de estampado y acabado producían entre 50 a ~ melr&lt;?5 P_Or nunuto).
Fue entonces que se inició la segunda planta hidroelectnca: tendna
la función de reforzar el flujo eléctrico que llegaba al Mayorazgo de
la primera planta y, tendiendo cables, suministrar energía a las otras
dos fábricas. Además, Manuel Rivero tenía en mente comp~ar otra
fábrica de hilados y tejidos para mantener a toda su capacidad las
de estampados y acabados.
Con toda esa maquinaria por mover, se iniciaron en 1906 los trabaJ·os de la hidroeléctrica Carmelita, que terminaron en marzo de 1909.
.
,
El ingeniero encargado de los trabaJos,
Carl~~ M astrettat2, te~a
c~mo aprendiz y ayudante nada menos que al hiJo del dueño, Jesus R1vero Quijano. La participación directa de Jesús, as~ escaso~ l ~ años
de edad, hace posible que contemos con una atract_1va descnpc~ón de
lo que a principios de si&amp;!o significab~ la c~nstrucc1ón d~ una hidroeléctrica con fines industnales. A contmuac1ón reproducimos algunos
párrafos de los relatos que se encuentran en su obra:
...en tiempos de secas ... se iniciaron las exc_avaciones e~ e! lecho ~el río
que previamente habla sido virado co~ u~ tu~el de desvi~ctón... Cientos
de indios de los próximos pueblos ... d1stnbu1dos converuentemente, llevaban a cabo ta obra. Cien de ellos en fila india circulante, tomando
dos de ellos la parihuela, se la hacían llevar por los que trabajaban con
las palas en el lecho del río ...
Dos humildes locomóviles que quemaban leña de los alrededores movían las bombas centrifugas que reducían las filtraciones ...
El problema más difícil consisúa en cerrar el túnel de desviación para
que volviendo el río a su cauce se llevase la presa y el a~a entr~a por
las bocatomas de las turbinas. Una enorme plataforma se 1mproV1só con
vigas de madera y rieles de hierro encima de la boca de entrada del citado túnel... se cortaron los amarres de la plataforma y esta cayó en el
canal, las cuadrillas y todos nosotros emp:zamos a arrojar ramas Ypiedras y más sacos de arena y cemento... .

Después de llenarse la presa el agua llegó ~ los duetos, y ?e ellos a
las turbinas que generaban la energía eléctnca. La conducción de estas últimas, adquiridas en el extranjero, también represen~ó toda una
odisea. En 1929, año en que Manuel Rivero Collada munó, la Com-

Aguirre A.: Motricidad en los textiles en el XIX

31

pañía de Luz y Fuerza de Puebla compró las dos plantas eléctricas
al nuevo gerente Jesús Rivero Quijano, y desde esa fecha suministró
electricidad a las fábricas poblanas.

V. COMENTARIOS FINALES

~ partir de la década de 1870, no solamente el Mayorazgo fue actualizando su planta. Este fenómeno se presenta en casi todas las fábricas textiles poblanas. Según algunas opiniones de la época, se debía
a que a partir de 1876 el gobierno logró dar paz al país, consiguiendo
con ellos la confiariza de los inversionistas. A decir verdad, era un
reclamo que se manifestaba entre los propietarios desde la época de
An~uñano. Veí_an co?1o un requisito indispensable para arriesgar sus
capitales la existencia de un gobierno fuerte y confiable, que asegurara la paz en el país (esto explica asimismo que algunos de ellos hubieran apoyado un monarca extranjero en la época del II Imperio).
Lo que encontrarnos en los inventarios de las fábricas en las últimas
tres décadas del siglo XIX incluye, sobre todo, maquinaria para hilar
con un reducido número de husos pero de mayor velocidad: se pasó
del "throstle de cabestrillo" al de Danforth y posteriormente al "trocil" de anillos. Otra novedad que se puede apreciar en esos inventarios es la introducción de "departamentos de estampados y acabados" en varias fábricas.
Este período de renovación continua de maquinaria precedió a otro
de mayor desarrollo, que se inicia a fines del siglo XIX y termina en
1920. En este último período se levanta una serie de fábricas y compañías en todo el país que aglutinaron hasta 40 000 husos y casi 2 000
telares, y que obligaron a las fábricas existentes en Puebla a acelerar
su ~odernización. Fue precisamente el período en que se inició la aplicación de la energía eléctrica en la fabricación de textiles, etapa a la
que nos acercamos al describir el caso de la casa Quijano-Rivero.
Este proceso de introducción de nueva tecnología en la producción
de textiles que comienza con Antuftano, con altas y bajas a lo largo del siglo XIX, ilustra sobre la forma en que esa tecnología se fue
aplicando y aclimatando en México. Su estudio puede dar luz sobre
1~ dificultad~ y facilidades culturales, políticas y económicas que
dicha tecnolog1a encontró para poder aplicarse. Recordemos el caso
de la Sociedad Patriótica, cuando se intentó introducir esta tecnología de la manera menos riesgosa para los inversionistas. Sin embar-

�Aguirre A.: Motricidad en los textiles en el XIX

32

Siglo XIX. Cuadernos

go, aún no se encontraba en la mente de éstos el cambio en la manera
de producir textiles como una posibilidad real, y el proyecto fracasó.
Fue necesaria la labor de propaganda, escrita y en la práctica, de Antuñano, Alamán y otros para que esa tecnología pudiera, aún existiendo ya en otros países, aplicarse en México. En tal proceso de aceptación intervinieron también elementos políticos y económicos, que
es necesario estudiar para entender la forma en que se dio y sus períodos de desarrollo y estancamiento.

10. Varios documentos del Archivo General de Notarías de p·uebla.
11. Todo lo que corresponde a las em r
d 1
..
.
lo he extraído de Jesús Rivero &lt;f/sas e os Qu1Jan~Rivero a partir de esta parte
textil en México, México Joaquín'Jpano, _LaedRevoluc16n Industrial Y la industria
'
orrua •• 1990, 2 vols.
l 2. Se trataba de un ingeniero militar de ·
· •
dos, donde fue recomendado ara i on~n italiano establecido en Estados Unicional de México. Conociend~ de s:t:rv:~~ e; la con~truc~ión del Ferrocarril Namandó llamar para encargarse de la c:
~óomo mgemero, Manuel Rivero lo
n
ce, n de la hidroeléctrica Carmela.

'SU:

13. Jesús Rivero Q., Op. cit. p. 198_

NOTAS

1. Edmundo O'Gorman, México, e/ trauma de su historia, México, U .N .A.M., 1977,
p. 20.
2. Francisco García (1823) en Proteccionismo y Libre Cambio: El Debate entre
1821-1836, México, Banco Nacional de Comercio Exterior, Col. Documentos para la historia del Comercio Exterior en México, 1971, p. 33.
3. Alberto Carabaón G., FJ trabajo y los trabajadores del obraje en la ciudad de Puebla.
1700-1710, Puebla, Universidad Autónoma de Puebla, "Cuadernos de la Casa Presno", No. 1, 1984, p. 77.

4. Fray Juan Villa Sánchez, (1835), Puebla Sagrada y Profana, Puebla, Ed. Gobierno
del Estado, 1967, p. 3.
5. Robert Potash, El Banco de Avío de México, México, F.C.E., 2a. Ed. 1986, p.
24. Pilar Paleta, "Los pudientes poblanos: sus fortunas y familias. 1780-1830",
tesis de Licenciatura, Universidad Autónoma de Puebla, 1991.
6. Lucas AJamán, Memoria que el Secretario de Estado y del D~pacbo de Relaciones Exteriores e Interiores presenta al Soberano Congreso Constituyente, México,
imprenta del Supremo Gobierno, 1823, p. 8.
7. LewisMunford, Técnica y civilización, Madrid, Alianza Universitaria, 4a. reimp.

1987, p. 155.

8. Archivo General de Notarías de Puebla, Patricio Carrasco, 1862, foja 125.
9. Alberto Carabaón G., "Los comienzos de la industria fabril textil", inédito, 1989,
p. 11.

33

�_siglo

Sección Internacional

�FERROCARRILES Y MERCADO
DE TIERRAS EN EL CENTRO-SUR
DE SANTA FE (1870-1900)

Marta Bonaudo, Elida Sonzogni,
Silvia Cragnolino y María Elena Albaizeta*

•

l. INTRODUCCION

Sobre la expansión capitalista de la segunda mitad del siglo XIX en
Argentina parecen existir coincidencias en afirmar que la garantía del
progreso deviene de una correcta aplicación de ciertos principios básicos: apertura al capital extranjero, libre comercio, estabilidad en
materia monetaria, fomento de la inmigración y expansión de las fronteras agrícola y ganadera1•
Sin embargo, restan espacios de controversias en torno a las condiciones sobre las que se asentó el desarrollo agrario, o en relación
al papel que le cabe al Estado en tal proceso.
Estas cuestiones no presentan un recorrido lineal, porque más allá
de las formulaciones globales de la matriz laissez-faire y de la perspectiva de quienes consideran necesario dejar librado al desarrollo al
juego de los factores económicos, emerge un discurso y una práctica
que en el espacio nacional, o en los provinciales, postula tanto la posibilidad de la implantación de vías alternativas de desarrollo como
la recurrente injerencia del aparato gubernamental en su promoción.

• Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET, Argentina)
y Universidad Nacional de Rosario

�38 Siglo XIX. Cuadernos

La provincia de Santa Fe no quedó ajena a estas postulaciones.
El estado provincial y su clase dominante -fuertemente imbuidos de
la ideología del progreso- impulsan, a lo largo de cuatro décadas,
un conjunto de medidas que estimulan las condiciones del desarrollo
económico: ensanchamiento territorial y consecuente corrimiento de
las fronteras indígenas en el norte y en el sur a través de sucesivas
campañas; creciente control de las instancias jurisdiccionales; instrumentación de dos modelos de desarrollo (uno basado en la gran propiedad de la tierra y otro alimentado por las políticas de inmigración
y colonización que plantean como ~orizonte la propiedad); l_a . ad~cuación de pautas monetarias a un ststema que tiende a adqumr dimensiones nacionales; la planificación de procesos modernizadores
en el sistema de comunicación y transporte; finalmente, la gestación
2
de mecanismos institucionales de financiamiento del programa •
La ambiciosa concreción -de estas políticas obligó a la paralela complejización de las instancias técnico-administrativas del Estado, a fin
de garantizar la eficiencia y racionalidad en su operatoria. Hacia estos organismos derivaron las tareas de planificación, instrumentación
y supervisión de los proyectos, funciones que en no pocas oportunidades se desarrollaron coordinadamente con la burocracia nacional.
Ejemplos claros de estas articulaciones se dieron en variadas áreas:
el concurso de las Guardias Nacionales asiste a los procesos de recuperación del territorio; los programas inmigratorios quedan bajo la
supervisión de una dependencia específica del ministerio del Interior
-Inspección Nacional de Colonias- cuyos funcionarios recorren periódicamente las áreas colonizadas y elaboran diagnósticos, estadísticas y propuestas a fin de orientar la toma de decisiones políticas. Independientemente de esta acción coordinada, el aparato estatal santafesino estructuró también una apoyatura administrativa ampliada,
a fin de responder adecuadamente a las diferentes situaciones.
Los procesos de apropiación de la tierra pública dieron lugar a la
conformación de un corpus legislativo ad hoc y a la creación de un
organismo particular que atiende el tema: el Departamento Topográfico (1862). Del mismo modo, las inversiones ferroviarias a cargo del
gobierno provincial obligan a crear la Inspección Provincial de Ferrocarriles, como órgano de planeamiento y contralor.
El fenómeno de la modernización, que implica la motorización del

progreso y el necesario aggiomamiento del Estado en reciprocidad
con aquel objetivo, conduce también a un redimensionamiento del

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe 39

e~pacio nacional en el cual las antiguas regiones se rearticulan con
ciertos perfil~ difere~ciales. En este sentido, las zonas centro y sur
d~ Santa Fe irán particularmente definiendo su nivel de especialización como productoras de cereal y ganado.
En el caso de~ cere_al, Santa Fe se constituyó en el espacio pionero
~e _desarrollo _baJo el impulso del proceso de colonización, que se anticipó Ycontnbuyó al similar cordobés, distanciándose del que adoptará Buenos Aires.
Pero 1~- regionalización no sólo significó especialización productiva: tambien, un paralelo entramado de intercambios y articulaciones
económicos, sociales y políticos, que van delimitando un perfil particular. Dur~te todo el período se asiste a una clara orientación de
vol~ntades mvers~ras que, desde Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe,
r~dican sus capitales en las tres provincias -alternativa 0
s1IDultáneamente;- en las esferas comercial, financiera y productiva3•
El mercado de tierras rural y urbano, la actividad bancaria, las ramas de transformación de la materia prima, el comercio exportador
o las empresas de colonización dieron cabida -en ese amplio espectro geográfico- a una riqueza significativamente acumulada. En este entramado de intereses burgueses, que en el origen y el destino muest~an un ~laro juego de "implantación multisectorial" con localizació~ regional, ~ encuentra la base a partir de la cual se proyectan
hacia un espacio nacional que requiere unificar mercado y estado.
La antigua región Litoral, cabeza visible de la alianza antirrosista
se redefine _aho~a bajo nuevos parámetros: por una parte, la luch~
p~r la dommación culmina con la definitiva hegemonía de Buenos
Aires; por otra, la dinámica regional bajo las nuevas condiciones imp_lica la pérdi_da de espacios potencialmente activos en la etapa antenor Y postenor ~el norte santafesino, Corrientes, etcétera); y fmalmente, se consolida -en la estructura productiva- la articulación
fluída de las zonas fértiles de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y
Córdoba, con lo cual se irá perfilando la nueva región pampeana.
E~ funció~ de los objetivos globales convenidos, la región en construc~ión _reqwere resolver uno de los problemas esenciales de la modernización: el que corresponde al campo de la comunicación y los
transportes.
. Lo que ~ten~os examin3: e~ un espacio micro es hasta qué punto
el ferrocarril estimuló el crecmuento y dinamismo de ciertas zonas,

�40 Siglo XIX. Cuadernos

favoreciendo simultáneamente una especialización y una integración;
en qué medida coadyuvó a la mercantilización ~e 1?5 fact~res ~e. la
producción, tales como tierra y fuerza de trabaJo e mcenttvó distmtos niveles de la demanda4 •
Desde esta perspectiva, el presente artículo recorta la problemática referida a la vinculación entre el desarrollo ferroviario y la conformación del mercado de tierras. El contexto seleccionado para tal análisis se sitúa en el área que recorre el Ferrocarril Central Argentino
a partir de 1870, la que se estructura _en función .de la coloniza~ión
de Colonia Candelaria (Oeste Santafesmo), y la faJa centro-oeste santafesina atravesada por ramales del Ferrocarril Provincia de Santa Fe.
II. EL DESARROLLO FERROVIARIO EN SANTA FE
El diseño ferroviario que se plasma en la provincia de Santa Fe entre
1870 y 1900 recorre el territorio en diferentes direcciones. Su trayecto
genera una verdadera rearticulación de los espacios provinciales, proveyendo redes de comunicación y acelerando, en consecuencia, los
procesos de integración económica y política a nivel nacional.
Al finalizar el período se han configurado tres subsistemas
ferroviarios:

Bonaudo Y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

41

tera Y la pa~latina transferencia de tierras desde el dominio público

~ manos pnvadas, van acelerando la conformación del mercado de

tierras en la provincia de Santa Fe.
III. FORMAS DE APROPIACION DE LA TIERRA PUBLICA
El_ p~oceso de co~forma~~ón y ocupación del espacio santafesino implic? u?a sostemda política de recuperación de territorios en poder
del mdigena, para lo cual sucesivas campañas militares se llevaron
a cabo desde el período colonial hasta la década de los 80 del siglo
XIX. De esta _m~era se f~e constituyendo un fondo territorial que
el estado _provmcial paulatmamente fue transfiriendo a manos privadas, presionado por las constantes dificultades financieras que debía
afrontar.
Tres so~ los canales fu_ndamentales por los cuales la tierra pública
es transfenda al sector pnvado: la donación, la compra y la hipoteca.
La donación está dirigida a dar respuesta a un conjunto de demandas: promo~er la colonización espontánea, retribuír acciones militares, subv~ncionar a personas o a instituciones bajo determinadas circunstancias, etcétera.

·1) el integrado -a través de diversas fusiones- por el Central Argentino, el Oeste Santafesino, el Rosario-Buenos Aires, Gran Sud Santa Fe y Córdoba, que vinculan la zona sur de la provincia con Buenos
Aires, Córdoba y, a través de ellas, con Cuyo y el noroeste respec_tivamente. Del conjunto de lineas, la que emerge con mayor potencialidad dentro del área es la del Central Argentino, que terminará absorbiendo al resto en la primera década del siglo XX.

. ~esde la década de 1850 se trató de favorecer el asentamiento de
"!1'11grante~,. ya fueran extranjeros o argentinos5, a los que se ofrecia la provisión de títulos definitivos6, o la ampliación de ejidos y
7
pastos comunes • En general, las únicas condiciones impuestas para
acceder a la propiedad eran, en estos casos, el asentamiento y el cultivo. _Este estimulo de la ocupación de las nuevas tierras incorporadas
d_eviene de un verdadero compromiso por parte del gobierno provincial en llevar adelante la política de la colonización agrícola.

2) en el área centro oeste y noroeste se da la conjunción de la red
del Ferrocarril Provincia de Santa Fe con el Buenos Aires-Rosario (ramal Sunchales), en dirección a Santiago del Estero y Tucumán y con
conexiones directas con la provincia de Córdoba por medio del Central Córdoba y Central Norte.

~n 1864 se legisló sobre la práctica tradicional referida a las concesiones ~e mer~ed, dirigidas a quienes certificaban carecer de recurs?s. propios, baJo cláusulas de poblamiento como la construcción de
VlVlendas y su efectiva utilización.

3) paralelo a la vía fluvial, sobre el este, transita el Provincia de
Santa Fe, ramal Resistencia, que se articula a su vez tanto con el ramal hacia el oeste como con el Buenos Aires-Rosario (linea Sunchales).
El tramado ferroviario, conjuntamente con la expamión de la fron-

Pero 1~ donaci~nes no sólo s~_atuvie~o_n a la concesión de pequeñas 1;&gt;ropiedades, smo que tambien se hicieron extensivas a grandes
~rciones de terreno. Beneficiarios de las mismas fueron algunos partic~ares Y, f~n~amentalmente, grupos militares y las grandes compafiias ferrovianas.

�MAPA/

MAPA2

RED FERROVIARIA EN 1870

RED FERROVIARIA EN 1900

•Jujuy
• Salta

Tucumán

•

•Santg. del Estero
eCatamarca

•Rioja
S.

1/

ristóbal
f / Caseros Ce"bo
1
Solrd
(

•San Juan

Córdoba

•
Oncativo

S Fe
Paraná

Concordia
/

VJ~y

Meodoza •

• San Luis

Gualeguay

Cbivilcoy

Neuquen

Océano
Pacífico

Océano
Atlántico

�Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe 45
44

Siglo XJX. Cuadernos

La ley de premios a los militares de la campafia Par~guay de 1~6_5
tenía el propósito de convertir en propietario~ a los cnollos_participantes de la campaña, a los que se asignaba tierras en relación a su
grado militarª.
Ese conflicto bélico benefició a la provincia de Santa Fe por su
carácter de abastecedora de las tropas nacionales Y por la cercanía
de los centros de producción, beneficio que se hizo extensivo a q~ienes participaron como expedicionarios (existen numerosos expedientes solicitando la donación de tierras fiscales con estos argumentos).
Las propiedades ubicadas entre el cantón de Melincu~ Yla Guardia de la Esquina se convirtieron, rápidamente, en un mstrumento
de especulación, y los acaparadores de tierras sustituye~on a los guerreros del Paraguay, quienes vendieron, jugaron o despilfarraron sus
lotes, sin asentarse en ellos.

En 1866 la mayoría de estas tierras figuraba en manos de grandes
propietariC:s como los Alvear, Hutchinson, la Compañía Belga, Carlos Casado y Orr.
A la ley del 65 sucedieron otras disJ&gt;&lt;!siciont:5 q1;1e, si bien ~ran l!mitadas, permitieron a los militares elegir la ubi~e1ón _de las berras .
Sin embargo, ninguna de ellas cumplió el propósito asignado. La !ey
del 16 de octubre de 1889 derogó definitivamente las leyes d~ premios
1
y recompensas por servicios militares y las simples donac1ones º.
Tanto a nivel nacional como provincial, las empresas ferroviarias
fueron las grandes beneficiarias de la política gubernamental de
donaciones.
La primera en recibir estas concesiones fue el Ferrocarril C~ntral
Argentino. De acuerdo con el contra~o celebrado entre el pres!dente
Bartolomé Mitre y Guillermo Wheelrigbt, en 1863, se establecia, entre otras condiciones,
.. .la cesión de una legua de terreno a cada lado del camino en _toda su
extensión comenzando a distancia de cuatro leguas de las estaciones de
Rosario y' Córdoba, y a una legua de cada una de las Villas ~ Jeró!Ümo y La Nueva, constituyendo una lonja al costado de s~s vias, d~ diez
kms. trescientos noventa y dos metros de ancho y tresCie~tos tremta Y
tres kms. de longitud, que en total integraban uns superficie de 346 727
hectáreas... 11 •

Estrechamente vinculada a la empresa ferroviaria surgirá rápidamente
la Compañía de Tierras del Central Argentino, a la cual la primera
hará entrega de los terrenos concedidos12 , transferidos luego a la sociedad Argentine Land and Investment, Co. Ltd. (1888).
Un proceso similar se vivió con motivo de la construcción del Ferrocarril Oeste Santafesino. La sociedad a cuyo cargo quedaban las
obras del ferrocarril recibió por ley de creación de 1881 todos los terrenos necesarios para caminos, estaciones, muelles y depósitos13 • Y
además:
. ..el gobierno de la provincia concede al empresario 150 leguas de tierras fiscales, que serían escrituradas como sigue: 50 una vez concluída
la Colonia Candelaria, 50 al llegar a la Colonia Iriondo y 50 cuando se
termine la tercera sección hasta Melincué: la ubicación de dichas tierras
será señalada de acuerdo entre el gobierno y el empresario. Esta concesión tiene por condición el fundarse en ella o en otro punto del territorio
de la provincia, una o más colonias de 150 familias extranjeras, compuestas cada una por lo menos de tres personas, entendiéndose que el
número de 150 no será menos aunque no se haga más de la primera
sección.. .14 •

Otro mecanismo de enajenación de la tierra pública se daba a través
de la venta. Este proceso comprendía desde grandes extensiones de
tierra hasta pequeñas fracciones destinadas a su colonización. Sin embargo, la venta de tierras fiscales en el período comprendido entre
1869 y 1881, registradas oficialmente, es de escaso monto (cuadro 1).
El hecho de que esta vía no sea la más potenciada por el Estado
derivaba de la circunstancia de que gran parte de la tierra pública ya
estaba comprometida por medio de la hipoteca o la donación16• Asimismo, en momentos en que los precios podían resultar fuertemente
desfavorables, el Estado se retraía del mercado intentando preservar
su valor 17 •
Por último, una forma específica de apropiación de ra tierra pública era la hipoteca: el bien aparece como contrapartida de los empréstitos que la provincia toma de la banca privada nacional y extranjera y de los empresarios individuales. En este rubro se anotan
las deudas contraídas con Mariano Cabal y un conjunto de comerciantes y financistas, tales como Juan y Salvador Rusiñol, Carlos
Grognet, Mardoqueo Navarro, Esteban Balestrino, entre otros18, que
financiaron la campaña militar del Chaco a fines de la década de los
60.

�46 Siglo XIX. Cuadernos

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe 47

CUADROJ

VENTA DE TIERRAS FISCALF.S (EN PESOS FUERTES)

año
1869
1870
1871
1872
1873
1874
1875
1876
1877
1878
1879
1880
1881

presupuesto

50 000
50 000

recaudación
17 772
75 494.51
2 055.23
5 530
31 835
47 033.08
3 231
109.68
6 225.30
9 895.90

20000

Fuente: Libro explicativo del diario de balance, Archivo de Contaduría, tomo 47 a 175; Presupuestos 1869-1881; Balance y Estados Generales de los
Libros de la Contabilidad General sobre los ejercicios de los años 1869 a
1881 IS_

Similar procedimiento y consecuencias tienen los empréstitos suscriptos en Londres con la casa Murrieta y Cía. y con el Banco de Londres. Al respecto, el origen de la Santa Fe Land Company es resultado de la deuda contraída por el gobierno de la provincia en 1872 con
la casa Murrieta. El empréstito concertado está destinado en parte
a la creación de un banco oficial y su incumplimiento conduce a la
entrega de 505 leguas de tierra por una suma de casi 800 000 pesos
fuertes para saldar la deuda 19 • Este episodio no carece de ribetes litigantes, que obligan a Santa Fe a acudir a los estrados ju~ciales para defenderse por causas privadas, pero también por conflictos creados con otras provincias -en este caso Santiago del Estero- dado
el carácter limitado de las tierras en cuestión20 •
Los tres procedimientos utilizados potencian los fenómenos de
apropiación privada de la tierra ampliando las posibilidades de la oferta en el mercado. Jonás Larguía calcula que en 1872, de un total de
17 762 000 hectáreas, restan en manos del Estado 8 095 000, lo cual

representa casi un 46% 21 • Este panorama, quince ai\os más tarde se
ha modificado totalmente: el mapa catastral de 1887 sólo registra
3~ 000 ~~táreas, aproximadamente, ~estinadas como reservas a premios militares, a las que se suman poSlblemente algunas islas. El resto de la superficie ha sido transferida a propietarios privados22•

IV. COMPOSICION DE LA DEMANDA
La operación de transferencia en toda la etapa no es homogénea. Por
el contrario, es a partir de la década de los 80 cuando el dinamismo del
mercado de tierras se incrementa con un paralelo crecimiento de otros
indicadores del desarrollo: población, colonización, producción y tendido ferroviario.
Los actores que se detectan en el negocio inmobiliario, ligados o
no a proyectos de colonización, provienen de distintos estratos sociales, de diferentes orígenes nacionales, con disímil gravitación en la
esfera pública y también con desiguales estrategias elegidas para asegurar ateptables niveles de rentabilidad.
Junto a apellidos que se remontan al período colonial (lturraspe,
Iriondo, Echagüe, Aldao, Monasterio), aparecen otros más int.eresados en avanzar en sus niveles de acumulación a partir de una vinculación estrecha con el Estado, operando como proveedores, abastecedores, intermediarios, y financiando sus proyectos (Cabal, Rusiñol,
Lejarza, Prats, Chávarri, Correa).
En las décadas de los 50, 60 y 70 se incorporan nuevos inversionistas. Por un lado, los colonos atraídos por las condiciones favorables
que presenta la provincia como lugar de asentamiento. Estos colonos, generalmente extranjeros, se aproximan a la adquisición de tierras directamente o a través de la intermediación de empresarios individuales (Casado, Romang, Foster) o bien de compaftías de colonización (Beck y Herzog, Thomson, Bonar y Cía., Eduardo Calvari y
Cía.).
En distintos momentos de las décadas del 60 y del 70 se asiste a
la aparición de bonaerenses interesados en la actividad inmobiliaria
con dos objetivos: participar en empresas colonizadoras (Roca, de Irigoyen, Saguier, Quintana, Egusquiza) o, estimulados por los relativamente bajos valores de la tierra en relación con Buenos Aires, instalar estancias destinadas al ganado lanar. Pero además de estos usos
productivos no debe descartarse -en ese momento- un tercer obje-

�48 Siglo XIX. Cuadernos

tivo: el acaparamiento de grandes bloques con fines especulativos (Diego de Alvear)23•
A todos ellos se suman, ya en la dinámica década de 1880, las empresas y compaftías inmobiliarias que acrecientan su papel en el mercado. No pocas de ellas, como se verá en seguida, tienen sede en el
exterior y disponen de administraciones locales, principalmente en Rosario. Allí figuran la Compafiía Anónima Argentina de Colonización
y Tierras; la Colonización Stroeder, que opera en Santa Fe y Córdoba; y las vinculadas a los negocios ferroviarios -por vía directa o
indirecta- como la Compañía de Tierras del Gran Sud de Santa Fe
y Córdoba (con casa central en Londres, cuyo negocio se extiende a
ambas provincias) y la ya conocida Argentine Land and Investment
Company, cuya casa matriz es londinense y con representantes en Buenos Aires y Rosario24 •
En esos mismos años. la definitiva incorporación de las tierras de
la frontera sur y la expansión ferroviaria -vinculando áreas que previamente se habían caracterizado por su aislamiento- estimulan nuevos tipos de inversiones de terratenientes bonaerenses y de origen
sajón.
Papel protagónico en este proceso t~vo Eduardo Casey. Est_e t~rrateniente se insertó en el mercado de tierras del sur de la provmcta
con el claro propósito de adquirir grandes extensiones que, por una
parte, destinaba para su propia explotación (incorporando algunas
de las mejoras de moda en la época) y, por otra, vendía a un sector
que había alcanzado un grado de acumulación importante (unos ya
eran estancieros y otros sólo sheep-farmers), en su mayoría ingleses
e irlandeses: Murpby, Gaban, Garrabam, Hutchinson, Daly, Newbery, Mooney, Kavanagh, Hearse. Estas transacciones co':Ilprendían
también a un sector con mínima capacidad de compra de tierras para
la cría del lanar, carencia que quedaba compensada por su número25•
Un agente que indirectamente se involucró en el negocio inmobiliario, y cuya influencia se tornó significativa en las coyunturas ~ás
críticas, estaba constituído por el sistema bancario. Tanto las entl~ades extranjeras (Banco de Londres), las locales (Banco del Rosano,
Banco Comercial de Santa Fe) con capitales privados, como las mixtas (Banco de Crédito Territorial y Agrícola de Santa Fe) participaban de un sistema de créditos sobre la base de garantías hipotecarias
de fincas, terrenos y estancias ubicadas en la provincia. Esto creó una
nueva vía de transferencia de propiedades en las situaciones de deu-

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

49

das impagas. En su mayoría, la operatoria de los créditos hipotecarios no se orientaba hacia la compra de nuevas parcelas, sino a dar
respuesta a las demandas cíclicas del proceso productivo.
V. VALORIZACION, SUBDIVISION Y CAMBIOS
PRODUCTIVOS
A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, el precio de la tierra
estuvo vinculado a un conjunto de factores: el volumen de la oferta,
las características y dinámica de la puesta en producción, el ritmo de
la demanda, y la cercanía o proximidad a las vías de comunicación
y accesibilidad a los puertos de exportación. A ello se agregaban, en
circunstancias críticas, maniobras especulativas que generaban oscilaciones coyunturales en los precios.
Contrariamente a lo sucedido en otras zonas de la región pampeana, Santa Fe manifestó una dinámica particular con respecto a la disponibilidad de la oferta. Tanto los gobiernos provinciales como los
propios terratenientes, durante el prolongado lapso que transcurre entre la década del 50 hasta entrados los 80, eran proclives a volcar la
tierra al mercado. En el caso específico de los últimos, vieron en las
políticas de subdivisión del suelo y de colonización formas alternativas de ganancia. de valorización de las tierras no cedidas y un potencial acrecentamiento de su renta26•
En los finales de la década del 80 y en los diez años siguientes se
producen cambios en las perspectivas y en las políticas de apropiación de la tierra. Los sectores terratenientes, deseosos de garantizar
un nivel de recuperación de la renta agraria afectada por los desajustes de la crisis, comienzan a evidenciar una creciente reticencia en subdividir para vender. En esa instancia, el modelo colonizador va a ser
paulatinamente desplazado por una nueva propuesta de desarrollo capitalista en la que el sistema de arrendamiento se convierte en la forma dominante de relación con la tierra.
Al analizar la evolución de los precios de la tierra en toda esta etapa se observan dos fenómenos: por una parte, un proceso de valorización que, primero en forma paulatina (entre 1850 y 1880), se acelera en los últimos veinte años del siglo. Por otra, su evolución difiere
de la observada en las provincias limítrofes, lo que produce la emergencia de una gradiente: las tierras más caras se ubican en Buenos
Aires, los precios intermedios corresponden a Santa Fe y los que aún
perduran con mayor baratura se dan en Córdoba27 •

�50

Siglo XIX. Cuadernos

Dentro de la provincia de Santa Fe se observan igualmente precios
diferenciales que van acompañando el proceso de valorización. Este
fenómeno es analizado con claridad por algunos funcionarios, como
es el caso del Inspector de Colonias Jonás Larguía, quien en 1872 describe la situación en los siguientes términos:
.. .La propiedad territorial en esta provincia presenta un ejemplo desconocido en los demás pueblos de Sudamérica, qus sólo puede explicarse
por el rápido aumento de su población agrícola, la fertilidad de su tierra, su riqueza pecuaria y de su comercio con otras naciones. .
Muchas tierras situadas al oeste que en el año 1858 no valían más de
500 pesos fuertes por legua cuadrada, se han vendido ya colonizadas en
los últimos cuatro años al precio de 12, 16, 20 y 24 000 pesos fuertes
la legua ·cuadrada.
La cantidad de 250 leguas de tierras fiscales que fueron vendidas en 1867
por el gobierno en la región del norte, entonces desierta y fuera de fronteras al precio de 300 pesos la legua cuadrada, en el año corriente se han
vendido a 4 000 pesos la legua cuadrada al Banco de Londres y Río de
la Plata las que están situadas a 104 Kms. de la capital. El mismo banco
compró en noviembre de 1871, 5 leguas de tierra en el oeste de esta ciudad al precio de 16 000 pesos la legua cuadrada y cinco meses más tarde, ha vendido la misma tierra en la cantidad de 36 000 la legua cuadrada. Las tierras remotas no se cotizan en esta plaza a menos de 1 000 pesos la legua cuadrada.
En el departamento del Rosario (sud de la provincia) se han vendido para el mismo objeto de colonizar, muchas tierras que costaron hace cinco
años 2 000 pesos la legua, al precio de 40, 45 y 48 000 pesos fuertes la
legua .. . 28
Las opiniones de Larguía atribuían el origen del incremento de los
valores al impacto del poblamiento y de la puesta en marcha del proceso productivo en aquellas regiones que integraban el territorio agrícola, situación que las diferencia de las zonas donde estos factores
muestran aún escaso desarrollo (como las de los departamentos del
norte). Además, la distancia observada entre el valor de las tierras
de las colonias del oeste y las del departamento Rosario indica el peso que la mayor proximidad a la zona fluvial -y consecuentemente,
al puerto- tenia sobre tales valores.
Este proceso de valorización diferenciado se convierte en un argumento más para estimular el tendido de una red ferroviaria la que,
a su vez, favorece el corrimiento de la frontera agrícola. EL riel provocaba una rearticulación diferencial de las áreas claves, incentivando el alza de los precios no sólo en los centros paralelos sino también
en aquellas poblaciones del interior de la provincia que, como núcleos

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

51

de carga y redistribución, respondían a las demandas de las estancias
y colonias que las rodeaban,
En el interior de este fenómeno generalizado de encarecimiento,
el trazado ferroviario no anuló las diferencias regionales. Por el contrario, en algunos casos se acentuaron. Un indicador referencial de
este proceso puede ser la contribución directa, que fijaba máximos
determinados en distintas áreas de la provincia a partir del 4%o anual
sobre el valor calculado de los terrenos. Gabriel Carrasco, en 1882,
aportó información cuantitativa sobre el conjunto provincial29•
Para esa fecha, en el departamento Rosario, la contribución alcanzaba a mil pesos fuertes la legua en los terrenos comprendidos entre el río Paraná, el arroyo del Medio, río Carcarañá y estancia La
Cautiva, donde existían propiedades de Nicasio Oroño, Marcos Paz
y Dionisio Aldao. En cambio, las tasas se incrementaron respecto a
las propiedades limitadas por esos puntos, el limite provincial con Buenos Aires, el río Carcarañá y desde su confluencia con el arroyo de
las Mojarras, en una línea al sud, hasta la propiedad de Tqmás Armstrong "lindero con los terrenos repartidos a los militares que hicieron la Campaña al Paraguay" y hacia el oeste por el fortín Melincué
hasta el límite provincial. En esta área el cobro oscilaba de 7 000 a
8 000 pesos fuertes la legua. El resto de las propiedades situadas en
el departamento se cotizaba al fisco de 3 000 a 7 000 pesos fuertes
la legua.
En el departamento de San Jerónimo, la valorización pasaba por
la cercanía a las vías férreas y los accesos fluviales: los terrenos al
sud del ferrocarril que limitaban con los ríos Coronda y Carcarañá
pagaban una contribución de 18 000 pesos fuertes; al norte del ferrocarril, con frente a ambos ríos, de 12 a 18 000 pesos fuertes, en tanto
los que lindaban con los bloques territoriales de Armstrong, Ramírez y Vemet contribuían con 9 000 a 14 000 pesos fuertes. El resto de
las extensiones se valuaban en tasas que iban de 4 000 a 10 000 pesos
fuertes.
Las contribuciones territoriales en el departamento La Capital eran
más altas en los campos situados entre los arroyos Cululú y Cululucito, los ríos Salado y Santa Fe, cuatro leguas al oeste del campo de
Domingo Saa Pereyra hasta el limite del campo de Máximo Elias (de
9 000 a 15 000 pesos fuertes la legua), Entre el río Salado al oeste,
Santa Fe, Saladillo, Saladillo Amargo y Laguna Setúbal, pasando por
fortín Almagros, se pagaban valores entre 7 000 y 12 000 pesos fuertes.

�52

Siglo XIX. Cuadernos

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

Los terrenos de pastoreo, en el departamento San José, entre el
río Santa Fe, Laguna Setúbal, Saladillo Dulce, Colastiné, San Javier
y el norte de Colonia California, tenían tasas de 6 000 a 10 000 pesos
fuertes.
A estos valores diferenciales según la locali1.ación de las tierras debe añadirse los similares incrementos en las concesiones para chacras,
consistentes en veinte cuadras cuadradas, cuyos precios aumentaban
a medida que se acercaban a los naturales centros de consumo, como
era el caso de los próximos a Rosario, donde se ubicaban las parcelas
más caras (de 100 a 150 pesos fuertes, en 1882).

Las observaciones de Carrasco en 1882 se replantean en años posteriores ante el proceso de valorización que experimenta la tierra destinada tanto a pastoreo como a cultivos agrícolas. En 1887, el Censo
Provincial registra valores extremos para cada una de las finalidades
productivas en las tres áreas de influencia de los sistemas ferroviarios
seleccionados. Otro tanto queda expresado en las anotaciones que A.
R. Femández realizó en 189630•

CUADR02

PRECIOS MlNIMOS Y MAXIMOS POR HECTAREA
PARA AGRICULTURA Y GANADERIA (EN SM/N)
área ferroviaria

1887
1896
agricultura ganadería agricultura ganadería

Central Argentino

14-80

12-40

40-89

28-80

Oeste Santafesino

20-100

12-35

11-74

20-120

Prov. de Sta. Fe

15-80

14-30

16-119

8-60

Fuente: Elaboración propia a partir del Censo Provincial de Santa Fe, 1887,
y A. R. Fernández, op. cit.

En general, las tres zonas consideradas presentan un incremento
significativo en los precios para los dos usos o para alguno de ellos.
Por otra parte -y esto parecería ser más notable en el relevamiento

53

censal de 1887-, se estaría en presencia de un fenómeno de conformación de valores medios que -en alguna medida- tienden a homogeneizar la tres áreas. A su vez, los datos de 1887 señalan un relativo predominio de los precios para agricultura sobre los de pastoreo, situación que tiende a neutralizarse en el otro corte considerado,
excepto en el Provincia de Santa Fe, cuyo valor mínimo es un 43%
menor que en 1887.
La amplitud registrada en el interior de cada zona y para cada actividad derivaba evidentemente de factores que hacían a la calidad
y localización de los terrenos y al tipo y cantidad de mejoras incorporadas. En este sentido, podría conjeturarse que la persistencia (en 1896)
de precios mínimos muy bajos en las tierras para la agricultura del
Oeste Santafesino y del Provincia de Santa Fe estarían originados en
un movimiento expansivo que tiende a incluir tierras nuevas, carentes de mejoras. Por el contrario, el alza de los precios mínimos para
las tierras de panllevar del Central Argentino en ese mismo año estarían expresando un proceso de valorización derivado de otros factores que actúan sobre una superficie ya existente. Entre estos factores
no debe desestimarse el hecho de que la fijación del precio de los terrenos es atribución directa de la Compañía de Tierras, la que en 1870
determinó una libra esterlina por acre (2.5 libras por hectárea).
Este innegable proceso de valorización conduce a reflexionar acerca
del papel que jugó -como estímulo, como condicionante o como
bloqueo- en el paralelo fenómeno de subdivisión, tanto en las tierras de las empresas como en aquéllas de dominio de otros particulares, ubicadas en las zonas aledañas al trazado de las vías férreas.
La Compañía de Tierras del Central Argentino manifiesta, nuevamente, un accionar diferencial, especialmente en los primeros años.
Desde el comienzo, la finalidad explícita del Directorio está dada por
asegurar una rápida rentabilidad y preservar el riesgo empresarial. En
los momentos iniciales, la política de ventas se dirige emtonces a captar clientes en condiciones de garantizar la adquisición de grandes extensiones y con pago inmediato, lo cual limitaba el compromiso contraído con el gobierno nacional de colonizar el área circundante a las
vías férreas.
El esfuerzo de William Perkins para llevar adelante un proyecto
colonil.ador de envergadura enfrentaba los condicionamientos que le
imponía el Directorio y, paralelamente, las dificultades inherentes a
la puesta en marcha del proceso productivo, que reduce la capacidad

�54

Siglo XIX. Cuadernos

de los colonos para saldar deudas contraídas con la empresa. Ello trajo
aparejado una retracción de los colonos en la compra, una orientación hacia el arrendamiento como fórmula alternativa y, concomitantemente, la aparición de grandes estancias como las de Thomas
Brassey, Paul Krell, C. Derbyshire, F. Parish y otros. En 1878, del
fondo territorial perteneciente a la CALCO en Santa Fe, el 72% había sido entregado a la explotación de los particulares. Sólo el 22%
de ese total era controlado por propietarios31 • Esta situación fue negativamente percibida tanto por el gobierno nacional como por la opinión pública. Tal como lo expresaba El Independiente en agosto de
1878,
La prensa nacional y extrangera se manifestó asombrada de la monstruosidad de las concesiones; pero ante este asombro el Gobierno declaraba la necesidad de construir el primer camino de fierro al Interior a
trueque de cualesquiera sacrificios, agregando que la donación de territorios vastisimos al costado de la linea representaba la promesa de una
población laboriosa que la Empresa tenía el deber de derramar a uno
y otro lado de la vía, interesando el progreso moral y material de dos
provincias importantes y estimulando el desarrollo industrial del Interior.
Muchos años hemos vivido alimentando esta esperanza, hasta que el Gobierno escuchando las reclamaciones frecuentes de la opiníón, manifiesta a la Empresa concesionaria que es llegado el momento de realizarla32•

En realidad, desde 1876, la empresa había replanteado sus estrategias en procura de dinamirar las ventas, a partir del mantenimiento
del precio inicial y la duplicación del canon de arriendo. Esta situación, sumada a la presión proveniente de la propia sociedad santafesina y a la paulatina recuperación de la capacidad financiera de los
colonos en función de una serie de buenas cosechas, dio como resultado un aumento de las transacciones entre fines de la década del 70
y los primeros años del 80. Estos cambios se reflejaron claramente
entre 1878 y 1887, ciclo en el cual el 75% del fondo territorial fue
transferido a manos privadas y sólo el 9% permaneció bajo
arriendo33 •
La crisis del año 90 reformuló el nivel de precios, que entre 1892
y 1900 se elevó a 5.9 libras por hectárea, restando en esta última fecha 6 000 hectáreas en poder de la compañía.
En la visión de algunos observadores, este ferrocarril no sólo ha
operado como un verdadero estímulo para el proceso de colonización
en las estaciones de su propio trayecto, sino que a su paso ha producido un efecto multiplicador. En 1882, al referise Zeballos a este panorama, afirmaba:

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

55

Su ejemplo edificante ha producido numerosas colonias adyacentes, de
suerte que ellas son el centro de colonización ~el depart~mento de Ro~ario donde se encuentra la famosa Candelana y las prosperas colomas
Avila, Jesús María, San Jerónimo, lriondo, San Urbano y Teodelina,
con un área de 120 000 cuadras delineadas, 65 000 cuadras cuadradas
bajo plantación y 15 000 habitantes34 •
En 1886 el Prontuario de Fernández atribuyó, con la información
que logró reunir, un total de 291 505_hectáreas correspondientes a ~?s
datos proporcionados por 27 coloruas, sobre las 39 enumeradas .
La expansión de la agricultura y el fo~ento. de la radicación de
colonos, objetivo no prioritario para el Duec~on~ _del FCCA que ~o
alentaba demasiadas expectativas en la coloruzacion, son en cambio
evidentes en el caso del Ferrocarril Oeste Santafesino. En primer lugar, su propio creador -Carlos Casado-. había ingresado previamente al negocio colonizador con la fundación, en 1870, de la Colonia Candelaria, que desplazó la presencia ganade~a ?e anti~as estancias en manos de propietarios ingleses. Esta practica previa, más
la respetable concesión de casi 400 000 hectáreas ot~rgadas por el !ºbierno provincial, facilitó la proliferación de estaciones y pequen~s
colonias que fueron cubriendo el área de influencia del ferrocarnl.
Siguiendo su ritmo, inversores del propio ferrocarril, así com? terratenientes o comerciantes (Chabas, de Larrechea, Arteaga, Perez,
Godeken, Bigand y el propio Julián de Bustinza -~enuente a veces
a ceder terrenos de su propiedad para el paso del nel-) generaron
la dinámica colonizadora que se imprime en la región. Cuando, terminado el siglo, Fernández hace el inventario de la ~rovincia de_ Santa Fe para certificar sus adelantos, el Oeste Santafesmo parece.ciertamente el responsable de la formación de casi cincuenta ~olomas que
usufructúan su servicio, y que abarcaban una zona de mas de 300 000
hectáreas colonizadas36 •
Una situación que se aleja en buena medida de las anteriores está
representada por el área que recorren lo~ ramales oeste y nor_oeste del
Ferrocarril Provincia de Santa Fe. Particularmente en el pnmero,_ el
área ya se ha ido consolidando como asiento de m.1~erosas colomas
fruto de la política tendiente a un desarroll? agrai:io fund_a_do en la
pequeña y mediana propiedaq. En ~e sentido, la mstalac_ion ferroviaria profundiza tal proceso, expandiendo las áreas coloru2!idas hacia más allá de los límites provinciales con Córdoba Y ~acia el noroeste, incorporando las tierras que en 1895 estaban ubicadas en el
departamento San Cristóbal.

�56

'
J

Siglo XIX. Cuadernos

Mientras el Ferrocarril Oeste Santafesino parte de una superficie
explotable de alrededor del 29% de la que incorporará en 1896, el
área del Ferrocarril Provincia de Santa Fe ya tenía en explotación,
antes de 1885, momento en que se libra al servicio sus primeros 100
kilómetros hacia el oeste, el 56% (339 893 hectáreas) de la superficie
aproximada que cubrirá en la última fecha (598 668 hectáreas).

CUADROJ

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe 57

Si bien el proceso de subdivisión permite a una cantidad de productores acceder a la propiedad de su unidad de explotación, el fenómeno no implicó necesariamente el predominio de propietarios sino,
por el contrario, una acentuada presencia en algunas áreas de o'tras
formas de tenencia, como el arrendamiento y la mediería. En 1895,
y como puede observarse en el cuadro 4, los departamentos vinculados al Provincia de Santa Fe convalidaron la vigencia del modelo de
desarrollo capitalista basado en la pequeña y mediana propiedad. En
cambio, los ubicados en el área de influencia del FCCA o el Oeste
Santafesino denotan una proporción significativa de tenentes.

EXPANSION DE LAS AREAS COLONIZADAS

ferrocarriles

previo al
ferrocarril

posterior a la
apertura

colonias Sup. cultiv.

colonias Sup. cultiv.

en Has.
total
FCCA
(1870)

43

1

439 592
10 800

CUADR04

S/D

RELACION PROPIETARIOS/fENENCIA EN ALGUNOS
DEPARTAMENTOS DE SANTA FE (1895)

en Has.
85

35

747 581
280 705

11
3

FCOS
(1883)

13

88 899

30

208 101

4

FCPSF
(1885)

29

339 893

20

258 775

4

Fuentes: Elaboración propia a partir de A. R. Fernández, op. cit.

departamentos
Las Colonias 1
Castellanos 1
San Cristóbal1
Belgrano2
Iriondo2
San Martín2
Caseros3

propietarios

arrendatarios

medianeros

70
61
80

16

20

14
19
13
19
13
12
12

22
42
52
41

57

59
45
36
47

1. Area de influencia Ferrocarril Provincia de Santa Fe
2. Area de influencia Ferrocarril Central Argentino
3. Area de Influencia Ferrocarril Oeste Santafesino
Fuente: Anuario de la Dirección General de Estadística de la Provincia de
Santa Fe. Año 1912, Santa Fe, 1913.

La información del cuadro 3 expresa la desigual influencia que la
aparición del ferrocarril tuvo en cada una de las zonas examinadas.
Indudablemente, su impacto en ocasiones precedió al desarrollo productivo y el poblamiento. En este sentido, el FCCA parece ser el promotor del conjunto de colonias que acompañan su trayecto. En otras,
no hace más que acelerar un proceso que tiene ya en cierta tradición,
como lo ejemplifica el FCPSF. Finalmente, la experiencia del Ferrocarril Oeste Santafesino, significa una variante con respecto a los precedentes: si bien es cierto que entre 1872 y 1883 hubo un incipiente
proceso de colonización, sufriría un impacto multiplicador a partir
de la apertura de los primeros tramos y sus posteriores prolongaciones.

Al compás de estos cambios, se producen también alteraciones en
la orientación productiva. Observadores contemporáneos registraron
un sistemático reemplazo de campos dedicados a la ganadería por terrenos destinados a colonias agrícolas. Entre ellos, los funcionarios
del Ferrocarril Oeste Santafesino testimonian esta paulatina transformación, particularmente desde fines de la década de 1880. En la Memoria de 1891, el presidente de su directorio, Eugenio Pérez, afirmaba:

�58

Siglo XIX. Cuadernos

Terrenos antes dedicados a estancias, hoy se han convertido en todo o
en parte, en centros agrícolas.
La 3a. Sección (Ramal a Melincué) que antes era un gravamen para la
Compañía por los escasos productos que daban los 50 Kms. entre Chavás y Melincué, hoy es un elemento de riqueza. Además del establecimiento por los herederos de Armstrong, de la Colonia de San Justo en
la cual está ubicada la Estación Firmat y que al terminar el año ha producido grandes cantidades de trigo, se ha cosechado también en bastante cantidad, en las propiedades de los señores Van Zuylen, Bombal, Barrere, Torres, Defois y otros que han dedicado grandes estenciones al
cultivo de cereales con un brillante éxito.
En la 2a. Sección (Juárez Celman) además de las mayores estenciones
(sic) cultivadas en los terrenos de Arequito y Colonia General Roca (Estación Palacios) se ha sembrado por primera vez los terrenos antes estancias de Cabral, Castellanos y otros. Es decir, que bajo la influencia
protectora del ferrocarril la Estanda desaparece para dar lugar a la colonia y a la chacra [ toda la comarca de ganadería se convierte rápidamente en agricola3 •
Los empresarios ferroviarios eran altamente sensibles a estas modificaciones, en la medida en que influían directamente sobre la carga
potencial transportable y, por ende, sobre los beneficios.

La información procedente de fuentes estrictamente cuantitativas
tiende a corroborar los juicios personales de estos funcionarios.
El reordenamiento jurisdiccional efectuado entre 1887 (fecha del
Censo Provincial) y 1895 (Segundo Censo Nacional), que aumentó
el número de departamentos, dificulta una comparación de las variables analizadas dado la existencia de parámetros territoriales diferentes. No obstante puede mostrarse no sólo el incremento de la superficie cultivada en el total provincial, que pasa de un 60Jo a un 130/o en
los ocho años transcurridos, sino también el significativo aumento
que experimentan las áreas de influencia de los subsistemas ferroviarios elegidos. En 1887, el departamento Las Colonias-del subsistema Provincia de Santa Fe- tenía una extensión territorial de 2 970 100
hectáreas, alcanzando su superficie cultivada a sólo 223 713 hectáreas, o sea, el 7.50Jo del total. En 1985, el mismo departamento ha
perdido las tres cuartas partes de su anterior extensión, pero la cantidad de hectáreas cultivadas continúa en magnitudes similares (228 119
hectáreas), lo que en ese momento representa un 340Jo. Parte de la
extensión perdida por Las Colonias configura en este último corte censal el territorio de un nuevo departamento, Castellanos, cuya superficie cultivada alcanza a 248 799 hectáreas, sobre una extensión de
711 700 (350/o).

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

59

Mucho más notable es el proceso de crecimiento de la superficie
cultivada en el área del subsistema del FCCA. lriondo absorbía, en
1887, una extensión de 558 700 hectáreas, de las cuales estaban bajo
cultivo 123 863 hectáreas (220/o), en tanto que en 1895, desdoblada
la antigua superficie prácticamente en dos departamentos (Iriondo,
271 100 hectáreas; y Belgrano, 273 400) la superficie cultivada en ambos se elevaba a 358 693 hectáreas, que representaba el 660Jo del
total38•
Al comparar agricultura y ganadería se ratifica la tendencia, fundamentalmente en el departamento Las Colonias. Mientras en 1887
el departamento tenía 408 142 unidades ganaderas, en 1895 habían
descendido a 202 871. Incluso si se swnan las correspondientes en este último afio al departamento Castellanos, (159 006 hectáreas) se advierte una reducción del 11 O/o de sus unidades. Esta disminución obedecía, en parte, al hecho de que las l 586 700 hectáreas que caen fuera de los departamentos antedichos eran las que más absorbían la actividad ganadera (departamento San Cristóbal).
Esta circunstancia, sumada al crecimiento del área sembrada en
un 1130/o (sin tener en cuenta las hectáreas de cultivo que hubieran
pasado a San Cristóbal), incidía a su vez en la modificación de la relación unidades ganaderas/ hectáreas39•
Aunque la realidad que presentaba el departamento Iriondo difiere de la anterior, por cuanto el número de unidades ganaderas se acrecentó en el período intercensal al sumarlas con las de Belgrano (pasa
de 160 190 a 253 205), este incremento se neutralizó por el aumento
registrado en la superficie cultivada, que alcanzaba el l 890Jo entre ambos cortes.
Por otra parte, la expansión agrícola (expresada en los tres cereales exportables, cuya explotación cubría la mayor cantidad de hectáreas en la provincia) en 1887 concentró en los departamentos Iriondo
y Las Colonias una representación de envergadura: la superficie triguera alcanzó al 640Jo del total provincial; el lino participó con un
63 OJo, siendo bastante menor los valores relativos asumidos por el maíz
(140/o). Esta proporción se mantiene en 1895 con respecto al trigo
(650/o). Asimismo, se observan algunas modificaciones en relación a
los otros dos cereales: aunque las hectáreas destinadas al lino conservan una representación significativa (530/o) denotan un proceso de reducción, en tanto la superficie del maíz se duplica (28%). Era el área
de influencia del Oeste Santafesino, de la que se ha tomado la referencia del departamento Caseros, la que concentraba la mayor su-

�60

Siglo XIX. Cuadernos

perficie destinada a este último cereal.
El crecimiento observado de los indicadores explica el hecho de que
Santa Fe se constituyera antes de los primeros años del siglo XX en
la provincia de primer rango como productora de cereales -fundamentalmente el trigo- en el país40•

VI. COMENTARIO FINAL
Lo examinado en las páginas anteriores nos permite destacar algunos
aspectos centrales de la vinculación entre desarrollo ferroviario y la
conformación y dinámica del mercado de tierras en la provincia argentina de Santa Fe en el período abordado.
Las decisiones políticas del estado provincial y de la clase dominante de ocupar progresivamente la frontera, estimular programas de
colonización agraria e impulsar el desarrollo ferroviario fueron tres
ejes fundamentales en el proceso de transferencia de la tierra pública
a manos privadas, así como en el de su paulatina mercantilización.
La constitución de una oferta territorial creciente, los incentivos
planteados a la demanda y el tendido ferroviario influyeron sobre los
fenómenos de valorización, subdivisión y especialización productiva.
La experiencia de la colonización agrícola llevada adelante en la provincia, si bien innovadora, quedó durante tres décadas fuertemente
condicionada en su potencialidad de crecimiento en virtud de las dificultades de colocación de los excedentes en el mercado. La presencia
del ferrocarril ratificó la significación de la agricultura cerealera como bien primario exportable, pero fue sólo uno de los factores de
los cambios generados en las décadas del 80 y del 90.
Concomitantemente al avance del riel, los empresarios no sólo parcelaron su tierra, sino que también introdujeron la agricultura en sus
antiguas estancias, que comienzan a trabajar en combinación con la
ganadería, con el claro objetivo de aumentar la rentabilidad. El incremento del valor agregado por hectárea no sólo operó en los procesos de valorización de la propiedad rural: al mismo tiempo fue modificando las políticas de subdivisión -bloqueando las experiencias
colonizadoras- y abriendo el camino al surgimiento y consolidación
de un nuevo modelo de desarrollo agrario. Este proceso fue alejando
del mercado de tierras a uno de los demandantes más dinámicos, el
colono propietario. El actor emergente, bajo las nuevas condiciones,
ocupa y trabaja la tierra como un simple tenente: el arrendatario rural.

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

61

NOTAS
1. Estos proyectos han tenido un tratamiento preferencial en la historiografía sobre
el período. Confrontar entre otros: Alvarez, Juan, Historia de Rosario,· Buenos
Aires, 1943; Cucoorese, Horacio, Historia de los ferrocarriles en Argentina, Buenos Aires, Edit. Macchi, 1969; Cortés Conde, Roberto, El Progreso Argentino
1880-1914, Buenos Aires, Edit. Sudamericana, 1979; Di Tella, Torcuato S., Germani, Gino, Graciarena, Jorge y colaboradores, Argentina, Sociedad de Masas,
Buenos Aires, Eudeba, 1966; Di Tella, Torcuaro S. y Halperín Donghi, Tulio,
(comp.): Los fragmentos del poder, Buenos Aires, Edit. Jorge Alvarez, 1969; Ferrer, Aldo, Economía Argentina, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1964;
Gallo, Ezequiel, La Pampa Gringa, Buenos Aires, Edit. Sudamericana, 1984; Gimenez Zapiola, Marcos (comp.): El régimen oligárquico. Materiales para el estudio de la realidad argentina (hasta 1930), Buenos Aires, Amorrortu Edit., 1975;
Marichal, Carlos, Historia de la Deuda Exrerna de América Latina, México, Edit.
Alianza, 1988; Oszlalc, Osear, La fonnaci6n del Estado Argentino, Buenos Aires,
Edit. Belgrano, 1982; Sábato, Hilda, Capitalismo y Ganadería en Buenos Aires:
la fiebre lanar, Buenos Aires, Edit. Sudamericana, 1989; Sábato, Jorge F., La clase dominante en la Argentina Moderna, formación y características, Buenos Aires,
C.I.S.E.A., Grupo Editor Latinoamericano, 1988; Zalduendo, Eduardo, Libras
y rieles, Buenos Aires, El Coloquio, 1975.
2. Referidos al conjunto de medidas que impulsa el gobierno sobre la cuestión de la
frontera se pueden consultar entre otros: Gallo, E., op. cit.; Cragnolino, Silvia,
"Cuestión municipal y participación política de los colonos santafesinos. Esperanza
y San Carlos", en Serie Papeles de Trabajo, No. 5, lnst. de Investigaciones, Universidad Nacional de Rosario, p. 4. Es en la década del 80 cuando se resuelven
los problemas de limites con las provincias vecinas, Mensaje de Gobernadores, en
Historia de las instituciones de la Provincia de Santa Fe, Publicación oficial, tomo
4, 1972. Para corroborar el proceso de expansión colonizadoracf. Bonaudo, Marta y Sonzogni, Elida, "Viejos y nuevos colonos. Su convergencia en un mundo
en transición", en RURAL/A, Revista Argentina de Estudios Agrarios, Buenos
Aires, octubre 1990. En relación a la temática sobre cuestiones monetarias, cf. Albaizeta, Maria Elena, "Estado y finanzas: El Banco Provincial de Santa Fe en la
coyuntura 1874-83", ponencia presentada en las Segundas Jornadas Interescuelas
Departamentos de Historia de las Universidades Nacionales, Rosario, septiembre
de 1989.
3. Entre los inversores adquieren relevancia los nombres de Thomas Armstrong, Mamiel Quintana, Bernardo de Irigoyen, Ataliva Roca, Eduardo Tornsquist, José Iturraspe y Mariano Cabal.
4. Además de los citados en la nota 1 se ocupan del tema Alvarez, Juan, Las guerras
civiles argentinas, Buenos Aires, Eudeba, 1966; Cerutti, Mario, "El gran Norte
Oriental y la Formación del Mercado Nacional en México a finales del Siglo XIX",
en Siglo XIX, Revista de Historia, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, julio-diciembre de 1987; Cuccorese, Horacio, Historia ... , op. cit.; Marichal, Carlos, Historia de la deuda... , op. cit.; Marichal, Carlos, "Políticas de desarrollo económico y deuda externa en Argentina (1868-18ro)", en Siglo XIX, Revista de Historia, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, enero-junio
de 1988; Marichal, Carlos, "Los ferrocarriles franceses en Argentina", en Todo
es Historia IX, No. IOS, Buenos Aires, 1976, pp. 38 y 54; Míguez, Eduardo José,
Las tierras de los ingleses en la Argentina 1870-1914, Buenos Aires, Edit. Belgra-

�62

Siglo XIX. Cuadernos

no, 1985; Ortiz, Ricardo M., Historia Ecooómica de la Argentina, Buenos Aires,
Edit. Plus Ultra, 1964; Ortiz, Ricardo M., El ferrocarril en la economía argentina,
Buenos Aires, Edit. Problemas, 1958; Regalsky, Andrés, Las inversiones extranjeras en Argentina, (18(¡()../914), Buenos Aires, Centro Editor de América Latina,
1986; Regalsky Andrés, ''Las inversiones francesas en los ferrocarriles argentinos
(1887-1900)", en Siglo XIX, Revista de Historia, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, enero-junio de 1988; Rodríguez Ostria, Gustavo, "Mercado
Interior. Liberalismo y Conflictos Regionales: Bolivia 1880-1932", ponencia presentada al Congreso Internacional de Historia Económica de América Latina, Luján, Argentina, junio de 1990; Scalabrini Ortiz, Raúl, Historia de los ferrocarriles
argentinos, Buenos Aires, Plus Ultra, 1974; Scobie, James, Revolución en las pampas. Historia Socia/ del trigo argentino J8(¡()..J910, Buenos Aires, Solar-Hachette,
1968; Winthrop, Wright, Los ferrocarriles ingleses en la Algentina, Buenos Aires,
Emece, 1980.

5. Compilación de Leyes, Decretos y demás disposiciones que sobre tierras públicas
se han dictado en la Provincia de Santa Fe desde 1853 hasta 1866, Imprenta de
J. A. Berheim, Buenos Aires, 1867, pp. 61 y 62.

6. Decretos del I o. de diciembre de 1862 y 22 de diciembre de 1895, en Cárcano, Miguel Angel, Evolución histórica del régimen de la tierra pública, Buenos Aires, Eudeba, 1970, p. 277.
7. Leyes del 3 de septiembre de 1866, 4 de septiembre de 1866, 24 de diciembre de
1866 y 21 de julio de 1866, lbidem, p . 267.
8. Archivo de Gobierno, tomo 37, 2 de julio de 1872.
9. Cárcano, Miguel Angel, op. cit., p. 285

10. Ibidem.
11. Scalabrini Ortiz, Raúl, op. cit.
12. Daró, Delmo, Apuntes históricos de la colonia y pueblos de Armstrong, Edil. Comelgna, Santa Fe, 197~.
13. Registro Oficial, 1880-1883, tomo 11, pp. 138 a 143.
14. Solicitudes de mercedes al Superior Gobierno o denuncias de terrenos en donación. Archivo de Gobierno, tomo 65, 1866-85, folios 250, 252 y 253.
15. El pico que demuestra el afto 1870 estaría relacionado con la expansión de la frontera norte de la provincia, debido a lo cual el gobierno se desprende de grandes
extensiones de tierra como premios militares o en pago de empréstitos adelantados
a tal fin.

16. Mensaje de los gobernadores de la Provincia de Santa Fe, Dr. Simón de lriondo
1872, y de Manuel Zavalla, en Historia de las instituciones... , tomo 4, p. 297 y
tomo 6, p. 167 respectivamente.
17. lbidem, Mensaje del gobernador Servando Bayo de 1877, tomo 5, pp. 51-52.

Bonaudo y otros: Ferrocarriles y tierras en Santa Fe

63

18. Cuentas de la Comisión del Chaco, 1867-68, Archivo Provincial de Santa Fe,
Intermedio.

19. Mensaje del vicegobernador en ejercicio del Ejecutivo Cándido Pujato, 1882, Historia de las instituciones... , tomo 6, p. 127.
20. Presentación a la Suprema Corte por reapertura del juicio que siguió don José Bazán, antecesor de la Compañía Ganadera y Colonizadora del Salado contra la provincia de Santa Fe, 1886, Biblioteca del Banco Central, Archivo Tornquist.

21. Informe del Inspector de la Colonia Jonás Larguía, Archivo de Gobierno, tomo
37, Leg. 16, 1872.
22. Ezequiel Gallo, al confrontar la fuente precedente con el Informe del Departamento
Topográfico de 1879, indicó que éste no incorpora, como el de 1872, las tierras
fronterizas que correspondían a unas 3 000 000 de hectáreas en el norte y cerca
de 1 000 000 en el sur, que pasaron a manos de la provincia entre 1879 y 1882,
derivados con posterioridad al sector privado. En La Pampa y ... , pp. 64-65.
23. Solicitudes de mercedes al Superior Gobierno o denuncia de terrenos de donación,
1866-1885, Archivo de Gobierno, tomo 115, fojas 219, 235, 236 y 249.
24. Fernández, A. R., Prontuario Informativo de la Provincia de Santa Fe, Rosario,
1896, p. 425.
25. Marta Bonaudo, Silvia Cragnolino y Elida Sonzogni, "Poblamiento y desarrollo
económico: tres experiencias de los ochenta", ponencia presentada a la Conferencia sobre el Poblamiento de las Américas, Veracruz, 1992.
26. Bonaudo, Marta y Sonzogni, Elida, "Viejos y Nuevos Colonos ... ".
27. Zeballos, Estanislao S., Descripción Amena de la República Argentina. Tomo IIJ.
A Través de las Cabaflas, Buenos Aires, 1888; Míguez, Eduardo José, Las tierras... ;
Zalduendo, Eduardo, Libros... ; El Ferrocarril, 29 de julio de 1864.
28. Archivo General de Gobierno, 1872, tomo 37, folios 2045, 2046. Ver además Wilcken, Guillermo, Informe sobre el estado actual de las colonias agrícolas de la República Argentina, Buenos Aires, 1873, p. 7.
29. •' ... La mejor manera de apreciar esos valores es copiar aquí los artículos de la Ley
de Contribución Directa, con arreglo a ella, los propietarios deben pagar un 4 por
1 000 anual, sobre al valor calculado de sus terrenos y para calcularlo, la ley ha
dividido la Provincia en varias áreas, cada una de las cuales tienen su máximum
determinado... " Carrasco, Gabriel, Descripción geográfica y estadística de la provincia de Santa Fe, Rosario, 1882, p. 152.

30. Censo Provincial de Santa Fe 1887 y Femández, A. R., op. cit.
31. Esta información figura en los materiales trabajados por Eduardo Zalduendo, op.
cit., p. 299 y Eduardo Míguez, las tierras ck los ingleses... , pp. 123 y 131. Zalduendo, quien elabora los valores correspondientes sólo a la provincia de Santa Fe, determina un 75'1o, en tanto Eduardo Míguez lo eleva, teniendo en cuenta la totalidad de ambas provincias, al 85'1,.

�64

Siglo XIX. Cuadernos

32. El Independiente lo. de agosto de 1878.

Trabajos publicados en Cuadernos

Autor y trabajo

Referencia

33. Cf. Míguez, Eduardo, Las tierras de los ing_leses... , pp. 122 y ss.
34. Zeballos, Estanislao S., La región ... , pp. 117 y 118.

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Barragán, Empresarios del norte e importación de
tecnología a principios del siglo XX

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Blázquez, La expulsión de los españoles en Xalapa y
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Cerutti, Españoles, gran comercio y brote fabril en el
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Contreras Cruz, Ciudad y salud en el porfiriato. La
política urbana y el saneamiento de Puebla (1880-1906)

3, jun/92

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35. Femández, A. R. , op. cit.
36. Ibidem.

37. Memorias del Ferrocarril Oeste Santafesino, 1891. Rosario, 1892, p . 15 (el subrayado es nuestro).

38. Datos extraídos de Bonaudo, Marta y Sonzogni, Elida, " Viejos y Nuevos Colonos ...", p. 13. En relación al área de influencia del subsistema Oeste Santafesino,
la parcialización de su recorrido por los departamentos involucrados dificulta la
ponderación cuantitativa.

39. El cuadro ha sido confeccionado de acuerdo con los criterios utilizados por Roberto Cortés Conde en su estudio particularizado de algunos partidos de la provincia de Buenos Aires. En función de ello se ha adoptado como unidad ganadera
mayor de ganado vacuno estableciéndose la equivalencia de un vacuno = ocho
ovinos, y diez vacunos = ocho caballos. Confrontar Cortés Conde, Roberto, El
progreso... , pp. 108-109.
40. lbidem, p. 64.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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