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                  <text>�SIGLO XIX
Cuadernos de Historia
Edición conjunta de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y del Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Apartado Postal 3024, 64000 - Monterrey, México

Fax: (8) 340-40-65

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
LICENCIADO MANuEL SILOS MARTÍNEZ

Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO RICARDO

c. VILLARREALARRAMBIDE

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Director,
DOCTOR

HlRA DE GORTARI

Consejo Editorial,
Carmen Blázquez (Universidad Veracruzana),
Alejandra García Quintanilla (Universidad Autónoma
de Yucatán), Miguel González Quiroga (Universidad
Autónoma de Nuevo León), Juan José Gracida
(Centro Regional del INAH en Sonora), Jaime
Olveda (El Colegio de Jalisco), Francisco TéUez
(Universida.d Autónoma de Puebla)

Editor Responsable,
MAR.Io CERUTI1
Cuidado de la edición: Sylvia Eloísa M. y Mario Cerutti
Tipografía: Alfonso García
Arte-diseño y corrección: Sylvia Eloísa Morán
Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición cuatrimestral
Ejemplar: N$20.00
Suscripción anual: N$60.00 (incluye franqueo)
Para envíos al exterior: USA $5

..

�AÑO IV NUMERO 11

ENERO-ABRIL DE 1995

Sigloxix
CUADERNOS DE HISTORIA

SUMARIO

•

FONoo
UNlVERSITARto

Nota del Editor ................................................................................... 5
El desarrollo industrial de Aguascalientes durante
el poñrriato
JESUS GOMEZ SERRANO ............................................................ 9
La década de los 70 y la transición al capitalismo en Sonora
JUAN JOSE GRACIDA ................................................................. 45
Sección Internacional ...................................................................... 61
Comercio y relaciones de producción en Paraguay en
la época del doctor Francia. Los beneficios yerbateros
de Concepción
NIDIA R. ARECES ......................................................................... 63
Trabajos publicados en Cuadernos ................................................ 81

t

�NOTA DEL EDITOR

Este número 11 incluye materiales en cierta forma novedosos dentro
de la aún breve trayectoria de Siglo XIX. Cuadernos de Historia. Por
primera vez en sus páginas se habla de Aguascalientes, y también por
primera ocasión se aborda -en la Sección Internacional- un tramo de
la escasamente conocida historia decimonónica del Paraguay. Una
revisión a los problemas que enfrentó Sonora, en vísperas del porfiriato,
completa el espectro.

Jesús Gómez Serrano tiene a su cargo la colaboración sobre
Aguascalientes. Con un agregado importante: se dedica a describir y
analizar la actividad manufacturera en los momentos posteriores a las
reformas liberales.
Tras mencionar algunos antecedentes, Gómez Serrano dedica amplio
espacio a la industria textil, los ferrocarriles, la minería y la gran
metalurgia, a los que considera como motor relevante del movimiento
económico de este estratégico estado.
Un especial énfasis coloca en el trípode constituido por ferrocarriles,
minería y metalurgia pesada, conjunto articulado en líneas generales
sobre la base del capital estadounidense y merced a generosas
concesiones federales y estatales. La Gran Fundición Central Mexicana,

�6

Sigw XIX. Cuadernos

de los poderosos hermanos Guggenheim, fue algo así como el extremo
superior de este triángulo: se trataba del "más importante de todos los
establecimientos industriales que hubo en Aguascalientes durante el
Porfiriato", convertido -por ello- "en la representación misma de los
éxitos logrados por el régimen en materia de desarrollo económico".

Dos décadas y media antes que la Gran Fundición comenzara a operar
en Aguascalientes, Sonora intentaba salir de un prolongado Y difícil
periodo.
Hacia los años 70, este enorme espacio del noroeste albergaba lo
que Juan José Gracida ha definido como " una sociedad inmersa en la
transición al capitalismo", etapa durante la cual las "estructuras
coloniales iban cediendo a las nuevas formas de organización social".

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1

11

Fue una década antecedida y -a la vez- entrecruzada por crisis
financieras, la intervención francesa, el descenso demográfico, la
guerra contra los apaches, amenazas de invasiones estadounidenses,
el recrudecimiento del conflicto con yaquis y mayos, la desarticulación
de los antiguos circuitos mercantiles, la caída de la actividad minera,
la falta de circulante y el aislamiento geográfico y sociopolítico.
Como lo ha mostrado largamente la más reciente investigación
regional, el papel del capital comercial se tomó fundamental en esta
transición hacia la configuración de los mecanismos capitalistas. Y
dentro de ese escenario, Gracida destaca a Guaymas, desde cuyo
puerto "se fueron construyendo nuevos corredores comerciales" hacia
el norte y hacia el sur.

Tras muchos años de indagación, Nidia Areces se ha convertido en
una de las más reconocidas estudiosas del Paraguay de la primera
mitad del siglo XIX, en particular del lapso en que gobernó José
Gaspar Rodríguez de Francia, el doctor Francia.

Nota del Editor 7

Ya en 1987, en colaboración con Nora Bouvet, Areces publicaba en
México algunos resultados parciales de investigación ("ltapúa:
comercio y frontera en el Paraguay del doctor Francia", incluido en
Siglo XIX. Revista de Historia, 4, julio-diciembre).
En el trabajo que ahora ocupa la Sección Internacional, la autora
aborda" las características y la naturaleza de la explotación de la yerba
mate" en Concepción, en la frontera norte de este territorio
sudamericano.
Concepción era un área "de reciente ocupación blanca", con una
realidad económica condicionada por la producción y distribución de
la yerba mate. Herencia colonial, esta próspera actividad fue afectada
por la independencia paraguaya, consumada en 1911 tanto frente a
España como contra el puerto de Buenos Aires.
"Los nexos que la economía colonial mantenía -apunta Arecesexperimentaron rupturas de significación con la aplicación de la
política económica del doctor Francia. Con la limitación de los
mercados exteriores, Concepción tuvo dificultades para reorientar su
economía". En esa reorientación debieron, simultáneamente,
redefinirse las relaciones laborales, los lazos que creaba la producción,
que serían condicionados por dos elementos centrales: el descenso del
número de peones y la defensa militar de la propia frontera.
A este tema dedica Areces la segunda fracción de su artículo, en la
que también menciona matices llamativos de la política económicosocial que Francia instrumentó desde 1820: Paraguay se transformó
en una inmensa granja "que proveía holgadamente a su población de
una gama de productos vegetales y animales", mientras el Estado
limitaba decisivamente la acción de los comerciantes y se constituía
en el comprador/distribuidor de la yerba mate.

Mario Ceru.tti
Monterrey, marzo de 1995

�EL DESARROLLO INDUSTRIAL DE
AGUASCALIENTES DURANTE
EL PORFIRIATO
Jesús Gómez Serrano*

l. ALGUNOS ANTECEDENTES
Las actividades artesanales, que le proporcionaron a la poütica de
industrialización alentada durante el Poñrriato una sólida plataforma de
despegue, fueron a lo largo de todo el siglo XIX una de las principales fuentes
de empleo y de generación de riqueza de la ciudad de Aguascalientes.

11
1

Entre los artesanos que hubo en Aguascalientes sobresale el polifacético
José María Chávez, que en 1847 anunciaba al público que en su carroceóa
se construían "coches y carretelas iguales a las mexicanas", bombas hidráulicas
de plomo, obras de cañeóa y herreóa, fuentes, tinas para baño y otras muchas
obras útiles'. Poco después Chávez agregó a su taller una imprenta y un taller
de fotografía2•
Durante la Guerra de los Tres Años el establecimiento de José María
Chávez quedó reducido casi a cenizas. Las herramientas se perdieron,
muchas máquinas fueron destruidas y las existencias de papel, plomo, fierro
y demás materiales engrosaron el botín de los numerosos jefes que se
alternaron en el control de la ciudad. Aunque todo parecía definitivamente
perdido, José María fue capaz de sobreponerse y de levantar de nuevo "lo que
en tres días desapareció como el humo". Animado, según decía, menos por

*

Universidad Autónoma de Aguascalientes, ponencia presentada en el XII Encuentro sobre
la Formación del Capitalismo en México. La perspectiva regional (Za.popan, 1993).

�JO

el apetito de ganancias que por "la obligación de dar a mis hijos el ejemplo
y una prueba palpable de lo que puede alcanzarse con la constancia en el
trabajo", reconstruyó su taller y lo puso de nueva cuenta al servicio del
3
público en octubre de 1860, ahora bautizado con el nombre de El Esfuerzo •

Tenerías, jabonerías y velerías
Teneóas, jaboneóas y alfareóas forman la columna vertebral de lo que
podemos llamar industrias tradicionales. Y no sólo por el carácter artesanal
de sus procedimientos, sino también por sus profundas raíces, por lo
identificado que estaba Aguascalientes con ellas y por la gran cantidad de
empleos que proporcionaban.
El caso de Manuel Jacinto Guerra, que construyó una gran fábrica de jabón
en su hacienda del Mesón de Los Sauces, cerca de la villa de La Encarnación,
nos puede ayudar a entender los mecanismos de funcionamiento de las
industrias tradicionales y, además, la forma en la que padecieron los embates
de la modernización.porfírica.
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G6mez Serrano: lA industria en Aguascalientes 11

Siglo XIX. Cuadernos

Guerra fue el jabonero más importante que hubo en la región durante el
siglo XIX. De hecho, este hombre llegó a acumular una fortuna de dimensiones
nada despreciables, que incluía las haciendas de Las Rosas y Los Campos,
sobre la base que proporcionó el manejo adecuado de su fábrica. En abril de
1854, durante la primera semana de actividades, se procesaron 60 arrobas de
manteca; pocos años después, trabajando cuatro calderas a su máxima
capacidad, se alcanzó una producción semanal de más de 1 200 arrobas de
jab6n4 •
Los clientes más importantes de Guerra eran los comerciantes de la ciudad
de Aguascalientes y delos pueblos dela región. Su caso, como lo demostraóan
los hechos, era el de un empresario que supo sacarle a la estrechez de los
mercados y a las políticas fiscales imperantes en su época el máximo
provecho. En mayo de 1884, meses antes de que fuera puesta en servicio la
línea troncal del Ferrocarril Central Mexicano, podía anotar en su diario lo
siguiente: "siguen bien las ventas y jabón me falta, y si así sigue el negocio
habrá una regular utilidad". En febrero de 1885, menos de un año después,
la situación había cambiado por completo y Guerra, que sabía muy bien lo
queestabapasando, anotaba que "el ferrocarril ha transformado el comercio"5•

Pocos años después, cuando se concluyeron los trabajos de la vía MéxicoGuadalajara, Guerra externaba el temor de que su fábrica no pudiera
"sostener la competencia del jabón de Sayula, que es tan barato", Y para
1889, con las ventas "reducidas a cero" y sin remedios a la vista, sus peores
temores se habían vuelto realidad. Guerra se dice a sí mismo que muy pronto
será necesario cerrar la fábrica, cosa que finalmente sucedió el último día de
abril de 18916• El ferrocarril, la competencia del jabón de Sayula y el
anacronismo tecnológico acabaron con un negocio que durante treinta años
fue uno de los más importantes de la región.

2. INDUSTRIA TE:xm..

La convivencia de lo arcaico y lo nuevo, advertible en muchas ramas de la
actividad económica, es particularmente notoria en el caso de la industria
textil, donde constatamos que las nuevas fábricas de hilados y tejidos de
algodón instaladas durante el Porfiriato no pudieron desplazar del mercado
al antiguo sector artesanal. En todo el país, en casi cualquiera de sus pueblos,
sobrevivieron esos pequeños talleres en los que se tejían mantas, huipiles y
rebozos. En muchas ciudades había también pequeñas fábricas un poco más
modernas, en las cuales se usaban tornos, devanadores y telares fijos de
madera, pero cuyos productos eran consumidos en las comunidades más
próximas7 •
En el caso de las manufacturas de lana la situación era muy similar, pues
los pequeños talleres familiares, en los que se hacían frazadas, jorongos y
sarapes de buena clase, dominaban los mercados locales. Las nuevas fábricas
tuvieron que emplear sus telares mecánicos en la confección de casimires,
cobertores, tapetes y artículos similares, que se introdujeron poco a poco en
el gusto del público y que no enfrentaban la competencia de los antiguos
talleres8•

El Obraje
La pimera fábrica de paños de lana que hubo en Aguascalientes fue levantada
por Jacinto López Pimentel, un peninsular que se instaló en Aguascalientes
en 1795, como administrador de alcabalas, y que pronto advirtió que con un
poco de dinero y otro poco de audacia podía poner en pie un gran negocio.
Una de las primeras cosas que logró fue que algunos pequeños labradores,

�12

Siglo XIX. Cuadernos

dueños de huertas y solares en el antiguo barrio de Triana le vendieran sus
predios, maniobra con la cual redondeó la propiedad en la que erigiría su
fábrica9•
Al mismo tiempo entró en tratos con la pequeña y altiva élite local, hasta
casarse, en noviembre de 1799, con Victoriana Rincón Gallardo, una viuda
joven y muy rica, perteneciente a una de las más encumbradas familias de la
región. En agosto de 1800, en el momento en que edificaba su fábrica de
paños, se convertía en el administrador de los "bienes dotales" de su mujer:
cinco mil pesos "en efectivo y moneda corriente del cuño mexicano" y otros
ocho mil garantizados por una escritura de censo otorgada por el Real
Tribunal de Minería10•

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11

Aunque el gobierno español se opuso al desarrollo en sus colonias de la
industria manufacturera, es un hecho que el alto costo de las telas importadas,
la abundancia de mano de obra, la falta de articulación de los mercados y la
existencia de las alcabalas fomentaron de manera indirecta el auge de las
fábricas de tejidos de lana instaladas en las ciudades del interior11 • Entre 1790
y 1810, además, las guerras en las que se vio envuelta España se tradujeron
en el relativo aislamiento económico de las colonias, en muchas de las cuales
se asistió durante esta época a la expansión de la industria textil. De esta
manera, al lado de Querétaro, Valladolid, San Miguel y Acámbaro, tradicionales asientos de la industria lanera, surgieron en diversos puntos de la
Intendencia de Guadalajara nuevas e importantes fábricas 12•
Una de esas fábricas fue la de Jacinto López Pimentel, que debió iniciar
sus actividades en 1802 y que fue de hecho el primer establecimiento
industrial con que contó la entonces subdelegación de Aguascalientes. En
ella llegaron a ocuparse unos 300 operarios, que se encargaban de procesar
anualmente unas cinco mil arrobas de lana. La baratura de este artículo, que
con frecuencia se podía comprar a menos de siete pesos la arroba, le permitió
a Jacinto López enfrentar con éxito la competencia de los fabricantes de
paños de Querétaro y Guadalajara.
La guerra de Independencia, que se tradujo en la apertura de los puertos,
la generalización del contrabando, la desarticulación del comercio, la
interrupción de las vías de comunicación, la escasez de mano de obra, el
pillaje y la fuga de los capitales peninsulares, implicó el cierre y hasta el
abandono de muchas de estas fábricas 13 • Para colmo de males, el

Gómez Serrano: La industria enAguascalientes 13

restablecimiento de la paz en 1821 fue sucedido por la rápida abolición de las
políticas proteccionistas, lo que entre muchas otras cosas supuso el arribo a
los mercados locales de los tejidos ingleses, más baratos y de mejor clase que
los nacionales 14 •
El Obraje corrió con mucha mejor suerte, en parte porque su dueño se
quedó en México, pero sobre todo porque mantuvo contratos muy ventajosos
de aprovisionamiento con el ejército15 • Esta fábrica vivió entonces su mejor
época, como lo demuestran el hecho de que fuera la más grande de todas las
que conoció el ministro inglés Henry George Ward y los elogios que le
dedicó el inteligente García Salinas en su memoria gubernamental de 1831.
El gobernador llegó a decir que Jacinto López Pimentel y su hijo Tomás eran
empresarios ejemplares y que si en todos los pueblos hubiera capitalistas que
compartieran sus sentimientos y su energía, "los progresos de la industria
fabril serían asombrosos y de grandes resultados dentro de muy pocos
años" 16•
Las bases sobre las que se fincó el éxito de esta fábrica eran muy frágiles
y cuando los contratos de aprovisionamiento con el ejército se perdieron, el
negocio vino a menos. En mayo de 1833 fue adquirido por Juan de Dios
Belauozarán, quien pagó 44 mil pesos por la fábrica y su maquinaria y otros
12 mil por las lanas y tintes17• La rápida decadencia de El Obraje que algunos
observadores atribuyeron a la desatención de que fue víctima por parte de su
nuevo dueño, se tradujo sin embargo en la apertura de una grao cantidad de
pequeños talleres o trapiches, en los que se conservó durante muchos años
la tradición de tejer la laoa18 •

La fábrica de San Ignacio
Clausurados los trabajos en El Obraje, tuvieron que transcurrir más de veinte
años para que funcionase en Aguascalientes una nueva fábrica de hilados y
tejidos de lana. La propuesta fue formalmente presentada en 1861 por Simón
Pedro Coroú y Luis Stiker, dos franceses radicados en Aguascalientes desde
principios de la década anterior. Cornú era de París y había llegado a México
en busca de fortuna, lo mismo que Stiker, que era de Besanzón, la capital del
departamento de Doubs. No sabemos si arribaron juntos a México, aunque
ya en 1850 los encontramos asociados con el propósito de trabajar el molino
de trigo de la hacienda de La Cantera. Ambos representan el caso del
extranjero que echa raíces en el país que lo acoge: aprende su lengua, asimila

�14

Siglo XIX. Cuadernos

sus costumbres y acaba casado con una lugareña. Comú se casó con
Guadalupe Covarrubias y Stiker con Mariana Camarena, perteneciente ésta
última a una de las más antiguas y acomodadas familias del lugar.
~ n~ti_cia de la instalación de la fábrica de San Ignacio fue dada al público
a. pnnc1p1os de 186 l. Para entonces Comú y Stiker eran ya dueños de
diversos terrenos pertenecientes a la Hacienda Nueva y de las aguas almacenadas por la antigua presa del Morcinique, con las cuales pretendían
poner en movimiento las máquinas de su fábrica19• Aunque según ellos eran
"capaces de practicar por sí solos el proyecto", lo cierto es que con el
propósito de capitalizarse anunciaron la formación de una sociedad mercantil
Yla venta de 200 acciones, con un valor cada una de 250 pesosw.

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La noticia de la constitución legal de la nueva sociedad, que tuvo lugar el
15 ~e marzo de 1861, fue recibida con mucho entusiasmo por el periódico
oficial, cuyos redactores afirmaron que gracias a este proyecto Aguascalientes
renacería industrialmente. Según ellos, la erección de la fábrica y la adquisición
de la ~aquinaria más indispensable supondría una inversión de por lo menos
30 mil pesos, cantidad a la que habría que agregar los sueldos de los 40 ó 50
operarios que serían contratados. Para la decaída economía regional todo ello
sería un poderoso estímulo21 •

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Todo in~c~ que la inestabilidad generada a raíz de la invasión francesa y
del establecimiento del Imperio de Maximiliano impidió la pronta concreción
de este proyecto. Hasta donde sabemos, la fábrica empezó a funcionar a
mediados de 1868. Poco después, en abril de 1870, se decía en la prensa local
que hab~a ~ido puesta en "estado de poder rivalizar con las mejores del país".
Sus _casim1res eran magníficos, "quizá superiores a los que salen de las
fábncas de Celaya y San Ildefonso''22, aparte de que el lugar era encantador
Y pro~iciaba, con_ motivo de los frecuentes paseos campestres que se
organiza?an, el feliz maridaje entre "el constante rumor de aquella colmena
del trabaJo" y el "bullicio de la fiesta"23•
La fábrica, en cuya erección y acondicionamiento fueron gastados al final
de cuentas más de 100 mil pesos, tenía su centro en un edificio de corte
moderno, de dos niveles, con un frente de más de 100 metros y un fondo
bastante corto, de apenas diez metros. Sus techos eran de teja y sus pisos de
madera en el primer nivel y de pavimento en el segundo. A ambos lados de
este edificio, formando una especie de herradura, se alineaban las casas de

G6mez Serrano: La industria en Aguascalientes 15

los trabajadores: 40 de 103 metros cuadrados cada una y otras 63 bastante
más pequeñas, con una superficie de apenas 31 metros cuadrados. Había
además cuatro casas para empleados y otras tres que eran ocupadas por el
administrador y los dueños. Por el frente, cerrando la herradura que formaban
las casas, había una barda y una gran verja metálica., desde la cual se
controlaban la entrada y la salida del establecimiento24•
La maquinaria con que se contaba era moderna. Había cinco equipos
importados para cardar, de tres máquinas cada uno; cinco telares de poder de
doble ancho y otros cuatro sencillos; 32 telares de madera de doble ancho, 30
medianos y 15 angostos; tres batanes, dos sacapelos, una exprimidora., una
máquina de vapor y un motor hidráulico. La maquinaria, incluidos los
diferentes implementos y un molino de piedras, tenía un valor de más de 80
mil pesos25•
En San Ignacio se hacían casimires, chalinas, sarapes, gabanes, jergas,
cobertores, barraganes, mantas y bayetas de distintas clases. En 1909 se
estimaba que el metro de casimir de buena clase tenía en el almacén un precio
de 1.75 pesos. Los cobertores de primera, dependiendo de su peso, se vendían
a dos o tres pesos la pieza. Los sarapes comunes valían 2.50 y los que estaban
adornados con alguna filigrana llegaban a valer hasta nueve pesos. Las
chalinas, dependiendo de su anchura, tenían un precio que iba desde los 80
centavos la más barata hasta los 2.25 la más cara. La pieza de bayeta de buena
clase, con un largo aproximado de 30 metros, valía 25 pesos; la de jerga de
las mismas características, 15 ó 16 pesos, y la de barragán que era la
manufactura más corriente, apenas valía 12 ó 13 pesos26•
Emiliano Busto calculó en 1877 que de la fábrica de San Ignacio salían
mensualmente unas mil piezas de los diferentes géneros, con un valor de
aproximadamente 37 500 pesos27 • Se trataba, pues, de una fábrica modesta,
cuyos productos estaban destinados casi en exclusiva al mercado regional.
De las listas de acreedores que conocemos se deduce que los principales
clientes de Cornú y Stiker eran mercaderes de San Juan de los Lagos, León,
Lagos de Moreno y desde luego de la propia ciudad de Aguascalientes, la cual
absorbía tal vez la mitad de la poducción. Comparada con la fábrica Hércules
de Querétaro o con las de Atemajac y La Experiencia en Jalisco, la fábrica
de San Ignacio, con sus 50 trabajadores, sus telares de madera y sus 12 mil
piezas anuales de producción, es realmente modesta, más parecida a los
antiguos obrajes que a los modernos establecimientos industriales.

�16

Siglo XIX. Cuadernos

Una colonia industrial
Las características físicas de la fábrica de San Ignacio -alejada de la ciudad,
aislada por sus altos muros y concentrados en elladía y noche sus trabajadoresresponden al modelo de las llamadas "colonias industriales", que fue
desarrollado en Inglaterra, a principios del siglo XIX, como una respuesta de
los empresarios a las críticas de que eran víctima los primeros experimentos
industriales. Se trataba de suavizar el rostro del capitalismo y de restarle
atractivo a las propuestas radicales de los socialistas y los anarquistas, que
pugnaban por su abolición. En lo económico, las colonias industriales
ofrecían eficacia y altos rendimientos; en lo social, se garantizaban al mismo
tiempo la protección y la coerción de los trabajadores, y en lo moral
contribuían a combatir algunos de los vicios más criticados en la época: el
alcoholismo, la prostitución y la ociosidad28•

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La implantación de este modelo en México, que tuvo lugar hacia 1830,
recibió de inmediato el aplauso de los empresarios y la bendición de los
políticos. Para los trabajadores, por su parte, siempre serían preferibles las
extenuantes jornadas, las multas y los castigos, que eran el pan de cada día
en las colonias industriales, a la mendicidad, la leva o el opresivo régimen de
trabajo imperante en las haciendas. Las más importantes colonias industriales
establecidas en México fueron la de La Magdalena, en Contreras, cerca de
la ciudad de México; la Hércules, en Querétaro; la Cocolpan, en Orizaba; y
las de Atemajac y La Experiencia, en Jalisco. En cada una de ellas eran
empleados entre 800 y 1 200 obreros, de tal suerte que la zona residencial,
en la que vivían por lo menos tres mil personas, era un verdadero pueblo29•

Protección oficial
La fábrica de San Ignacio contó desde un principio con la protección oficial.
Para empezar, Cornú y Sti.ker le compraron al Ayuntamiento terrenos a muy
bajos precios. Después se les vendió en condiciones francamente ventajosas
la presa de la Hacienda Nueva, mejora que era el equivalente de una pieza
maestra en el nuevo proyecto industrial. Y en junio de 1868, cuando los
telares de la fábrica se echaron a andar, el Congreso del Estado emitió un
decreto especial que permitía a Cornú y Sti.ker introducir todas las lanas que
necesitasen sin pagar la correspondiente alcabala. Un periódico liberal, al
aplaudir la medida, señaló que era indispensable proteger por cuantos
medios estuviesen a mano, a las nuevas empresas30•

Gómez Serrano: la industria en Aguascalientes 17

Sin embargo, pese al amplio apoyo del gobierno, la fábrica de San Ignacio
nunca fue lo que imaginaron sus fundadores. Por el contrario, hay indicios
de que desde el principo enfrentaron dificultades muy serias. En mayo de
1869, por ejemplo, Comú y Sti.ker le debían a la testamentaría de Felipe
Camarena (suegro del segundo) más de 33 mil pesos, "que les facilitó en
pesos fuertes y en trigo para la construcción y el fomento de su fábrica de
tejidos de lana"31 • A esta deuda se añadió poco después otra de 1Omil pesos
que contrajeron con Francisco de Paula López32, y una tercera, proveniente
de un préstamo refaccionario de 13 mil pesos que les hizo Agustín Fuertes,
el dueño de la hacienda de El Carro33•
De esta manera, por razones de la más variada índole, el hecho es que los
apremios financieros de la fábrica de San Ignacio nunca vieron llegar su fin.
En abril de 1909, cuando Pedro Comú, pese a todo, estaba ya disfrutando en
París de un cómodo retiro y sus hijos eran los encargados de sortear el
temporal, el pasivo de la empresa rebasaba los 150 mil pesos, equivalentes
a la mitad de los activos. La lista de los acreedores la encabezaban el Banco
de Londres y México, el Nacional de México y el de Zacatecas34 que no
aceptaron las propuestas de los Comú y qtte decidieron a la postre la venta
de bienes muebles y raíces y la intervención administrativa de la fábrica, con
el objeto de destinar todos los ingresos al pago de los adeudos35•
En noviembre de 1913, luego de que la ola de violencia revolucionaria que
azotaba al país había vuelto aún más errática la marcha de la negociación, los
acreedores desconocieron los antiguos acuerdos y plantearon nuevas
condiciones. Los Comú pidieron un plazo de tres o cuatro meses "para ver
si es posible formar una sociedad que ponga en movimiento la empresa San
Ignacio, con lo que esperan encontrarse en circunstancias favorables para
cubrir todos y cada uno de los créditos pasivos de la casa", pero los banqueros
rechazaron esta propuesta y resolvieron que la fábrica, con todo y sus
terrenos, fuera vendida. Había que aprovechar, decían, "la circunstancia
actual bastante favorable de que el señor don Gabriel Chávez ha ofrecido la
cantidad de 56 mil pesos como precio de tales propiedades". Los Cornú, que
estaban por completo a merced de sus acreedores, se vieron obligados a
otorgar, "libre y espontáneamente", la correspondiente escritura de compraventa36.

�18

Siglo XIX. Cuadernos

3. LOS FERROCARRILES
Los ferrocarriles fueron uno de los más importantes soportes del desarrollo
industrial que vivió el país durante el Porfiriato. De hecho, son inimaginables
las grandes plantas de fundición, la explotación en gran escala de las minas
y la operación de los nuevos complejos industriales sin las bondades del
transporte ferroviario. México, un país que carece de ríos navegables y con
un altiplano central cercado por dos enormes sistemas montañosos, no tenía
a la mano ninguna otra solución.
Durante la República Restaurada se alentó de muchas maneras el
establecimiento de una red ferroviaria, pero serían los grandes capitales
extranjeros los que se harían cargo de materializar ese ambicioso proyecto.
El gobierno, a la postre, tuvo una participación Limitada, que incluyó el
otorgamiento de franquicias y la asignación de subvenciones a las compañías
constructoras, pero no la formulación de un conjunto de directrices que
rigieran el establecimiento de ferrocarriles en el país37•
Tal y como se tendieron, los ferrocarriles supusieron la comunicación
entre sí de ciudades de tamaño medio y propiciaron la regionalización de los
mercados. En general cubrieron las zonas más pobladas, aquellas en las que
la vida económica era más intensa y cuyos recursos eran cuantiosos y más
fácilmente explotables38• Es claro que las grandes líneas del ferrocarril,
ayudadas por esas otras más pequeñas, que daban vida a regiones pequeñas
y que no desembocaban en ningún puerto o ciudad fronteriza, estimularon de
manera decisiva el desarrollo económico del país. No sólo facilitaron las
exportaciones y el ingreso al país de productos extranjeros, sino que también
le dieron un trabazón nacional a los mercados regionales y permitieron el
desarrollo de actividades que alterarían de manera importante el panorama
del país, como la extracción y el beneficio de metales industriales39•
Sin embargo, el impacto de los ferrocarriles fue desigual y ambivalente.
En materia agrícola, por ejemplo, nos encontramos con que muchas fincas
cerealeras asistieron al mismo tiempo a la ampliación de sus horizontes
comerciales y a la disminución del precio de sus productos. En Aguascalientes,
lo mismo que en otras muchas pequeñas regiones del centro-norte del país,
la lista de los efectos negativos de la introducción del ferrocarril la encabezan
la desaparición de la arriería, que era el sistema tradicional de transportación
de mercancías, y el cierre de muchas fábricas pequeñas, que tenían en el

Gómez Serrano: la industria en Aguascalientes 19

aislamiento de sus mercados la mejor garantía de su supervivencia. En
Hidalgo también desapareció la arriería, pero el efecto más. per~urable Y
profundo que dejó el arribo de los ferrocarrile~ fue la reorgaruzación de las
actividades económicas Ligadas con la producción y venta del pulque, que era
el principal producto de la región40•

El Ferrocarril Interestatal: un sueño imposible
Desde que en Aguascalientes se empezó a hablar de la po~ibilidad de
introducir ferrocarriles, se creyó que el progreso de la entidad estaba
íntimamente ligado con ellos. Animado por esa convicción el congreso del
estado facultó al gobernador, en febrero de 1878, para que prom~viera la
construcción de una vía que atravesara el estado de norte a sur, partiendo de
Ojocaliente, en Zacatecas, y llegando hasta Lagos, en_ Jalisco. La em~~esa
que con tal objeto se organizara gozaría de una subvención de 500 pe~os por
cada kilómetro que se construya de vía férrea", aunque no se precisaba de
dónde se obtendrían recursos tan cuantiosos41 •
El gobernador Francisco Gómez Homedo, que era ~l primero de_ los
interesados en el proyecto, reunió a los hombres de negocios de la localidad
y les dijo que Aguascalientes no tenía por qué quedarse rezagado "en la
marcha de progreso y adelanto que han comenzado hoy todos los estado_s de
la República, emprendiendo la construcción de vías férreas en sus respectivos
territorios42". Sin embargo, debido a las proporciones de la empres~ a la
enorme cantidad de recursos que demandaba y al hecho de que los gobiernos
estatales no lograron ponerse de acuerdo, los trabajos no pudieron dar inicio
de inmediato.
Al tiempo que el gobierno de Guanajuato obtenía una con~ión p~a unir
las ciudades de Celaya y León y el de Zacatecas otra para abnr una v1a entre
su capital y la de San Luis Potosí, el gobernador Gómez Homed_o se puso a
hacer cuentas y arribó a la escalofriante conclusión de que cada kilómetro de
vía tendría un costo de 11 225 pesos, mientras que el conjunto de la vía
suponía una inversión de más de dos millones de pesos43• Para el gobiem_o del
estado se trataba de una suma sencillamente descomunal, por lo que Gomez
Homedo declaró que la tarea era irrealizable si no se contaba con la "voluntad
firme y patriótica" de los capitalistas; pese a ello, aclaró que no s~ o:a_raba de
una tarea de romanos y criticó a los "que no tienen fe en la posibilidad de

�20

Siglo XIX. Cuadernos

llevar a cabo una mejora material tan importante y de la cual dependen la
prosperidad y engrandecimiento de los estados del centro"44•
Por otra parte, el gobernadorfacultó al senadorIgnacio T. Chávez para que
a nombre del gobierno firmara el correspondiente contrato con la Secretaría
45
de Fomento • El contrato se fumaria en los primeros días de abril de 1878,
entre la Secretaría y los gobiernos de Zacatecas, Jalisco, San Luis Potosí y
Aguascalientes. En él se contemplaba la construcción de dos vías férreas, una
que ligaria las ciudades de Zacatecas y San Luis Potosí y otra que uniría las
de Zacatecas y Lagos, pasando por Aguscalientes. Los trabajos se emprenderían por cuenta de los gobiernos o por la de las compañías organizadas
al efecto y se procurarla que las obras diesen inicio simultáneamente en las
cuatro entidades involucradas46•
Sin embargo, a pesar del entusiasmo de los partidarios del audaz proyecto,
poco pudo hacerse para materializarlo. Se trataba en realidad de un sueño y
no de un plan al alcance de los limitados recursos con que contaban en ese
mo~e~to los estados. De cualquier forma se siguió trabajando y a principios
de Jlllllo de 1878 se dio la noticia de que el primer kilómetro de vía ''ha
quedado enteramente concluido" y de que otros cuatro se terminarian en un
plazo muy breve. Se dijo también que la junta directiva de la empresa
constructora había ensanchado su esfera de acción, nombrando nuevos
vocales y escogiendo para ello "ciudadanos que a su amor al estado aúnen las
condiciones de aptitud e inteligencia para dar feliz cima a tan importante
mejora material"47•
Ala postre todo quedaría ahí: en avances modestísimos, casi insignificantes,
Y en pomposas declaraciones que los amplificaban y los exhibían como la
parcial materialización del ambicioso proyecto. A fines de 1880, aún cuando
el ferrocarril Zacatecas-Lagos distaba mucho de ser una obra concluida, el
gobierno estatal solicitó y obtuvo una nueva concesión, relativa ésta a la
construcc.ión de ~a vía férrea entre las ciudades de San Luis Potosí y
~guascalientes. Sm embargo, a estas alturas no había en el gobierno más que
cierto afán de especulación, pues a fines de marzo de 1881 la concesión fue
tr~pasada a la compañía del Ferrocarril Central Mexicano, que con la
sei:i~d y lo~ recursos necesarios proyectaba el trazo de una enorme vía que
umna la capital del país con Paso del Norte, en la frontera con los Estados
Unidos48•

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 21

El Ferrocarril Central
La historia de la Compañía Limitada del Ferrocarril Central Mexicano se

remonta al año de 1874, cuando el gobierno de Lerdo de Tejada le otorgó a
Sebastián Camacho y a José Antonio Mendizábal una concesión para
construir una vía que uniera las ciudades de México y León, pasando por
Querétaro, Celaya, Salamanca, Irapuato, Guanajuato y Silao. En 1880 esta
concesión fue traspasada a Robert R. Symon, quien organizó la empresa del
Central49 •
El tendido de vías férreas dio inicio en mayo de 1880 y un año y medio
después se inauguraba un tramo de casi cien kilómetros que iba de México
a Tula, a fines de julio de 1882 la vía llegaba hasta León, lugar en el que se
interrumpieron los trabajos para iniciarlos en sentido contrario, desde Paso
del Norte. Por fin, el 21 de septiembre de 1883 se concluyó el tramo LagosAguascalientes, y un poco después, el 22 de diciembre, el que corría en~e
Aguascalientes y Zacatecas. Por su parte, el inspector gubernamental anunc1?
el 8 de marzo de 1884 que las secciones norte y sur del gran Ferrocarril
Central estaban ya unidas, habiéndose colocado el último riel en un punto
cercano a Fresnillo, en el estado de Zacatecas50•
Eso significó que los 1 970 kilómetros de la vía fueron concluidos en un
plazo de tres años y nueve meses, lo cual supuso una hazaña que no ha podido
ser emulada en épocas posteriores. La inauguración de esta grandiosa obra
se tradujo para las extensas regiones beneficiadas en una verdadera revolución
de sus potencialidades productivas: se ampliaron sus horizontes comerciales,
se estimularon las actividades industriales y se asestó un duro golpe a las
alcabalas y demás obstáculos interpuestos en el camino de la libertad
mercantil51 •
Y a desde antes de que la línea troncal del Central estuviera terminada, los
dueños de esta empresa pensaban construir un ramal que uniera las ciudades
de Aguascalientes y Tampico, pasando por San Luis Potosí. Ello permitiría
establecer un enlace con el sistema ferrocarrilero del oeste norteamericano
y ofrecer una salida a todas las mercancías que se desplazaban en la región
del Golfo de México. Sin embargo, aunque muy pronto se obtuvo del
gobierno de Aguascalientes el traspaso de la concesión correspondiente, no
fue sino hasta 1890 cuando se inauguró la línea.

�- 22

Siglo XIX Cuadernos

Esperanzas y temores
El tendido de vías férreas en el estado suscitó las más di versas reacciones. A
fines de 1883 el gobernador Rafael Arellano se referiría a "la próxima
conclusión de los trabajos de la vía Central hasta nuestra capital" y a la
inminente realización de la que correría entre Aguascalientes y San Luis
Potosí, y decía que todo ello auguraba "un porvenir no lejano de mejoramiento
material, merced al cual podrían desarrollarse con menos esfuerzo los
elementos de riqueza pública del mismo estado"52•
Muy otro era el punto de vista de Manuel Jacinto Guerra, dueño de la
fábrica de jabón del Mesón de los Sauces, quien en junio de 188 I, cuando se
veían en la región los primeros contingentes de trabajadores del Central,
escribía en su diario lo siguiente: "No se a dónde vaya México a parar con
el elemento americano, pues con sus ferrocarriles y sus capitales harán en
nuestro país lo que quieran". Y agregaba que en cualquier caso lo cierto era
que "la pobre industria nuestra se irá a la porra"53•
En todo caso, contra el ciego entusiasmo de la clase poütica, que veía en
el ferrocarril una especie de mágica palanca que impulsaría el progreso y el
engrandecimiento materiales, y contra los temores del antiguo artesanado,
que tenía en los mercados cerrados y superprotegidos una de las razones más
claras de su éxito, el hecho es que los ferrocarriles fueron finalmente
inaugurados y tuvieron en la región un gran número de importantes y a veces
imprevistos efectos.
En cuanto a la agricultura puede decirse que la introducción de este nuevo
y revolucionario medio de transporte amplió sus horizontes mercantiles,
propició cierta especialización, alentó nuevas inversiones en infraestructura
Yfavoreció la modernización de algunas fincas, pero también que ensanchó
la brecha que dividía la agricultura moderna y orientada al mercado,
característica de algunas grandes haciendas favorecidas por su ubicación, de
la agricultura tradicional y productora de los granos que aseguraban la
subsistencia de los campesinos.
Se había dicho hasta el cansancio que uno de los grandes problemas de los
hacendados locales, más allá de la falta o la irregularidad de las lluvias o de
la mala calidad de los suelos, era la estrechez de los mercados. Los
ferrocarriles abrían la posibilidad de inundar, con buenos granos, ciudades

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 23

y pueblos alejados, hasta donde resultaba muy costoso y tardado llegar a
lomo de mula. Fue lo que pasó en las haciendas ubicadas en los llanos de
Aparo, en el estado de Hidalgo, luego de que en 1866 arribó el ferrocarril a
Otumba. Estas fincas, productoras de grandes cantidades de pulque,
experimentaron a partir de entonces un proceso de sólida articulación con el
grao mercado de la ciudad de México. Gracias a la reducción del :,-alor de los
fletes a la disminución del tiempo consumido por los recomdos y a la
ampli,ación sostenida de la demanda, las haciendas pulqueras pudieron
extender el cultivo del maguey y reorganizar su sistema laboral54 •

Los talleres del Central
El antiguo proyecto de abrir en la ciudad de Aguascalientes talleres para el
mantenimiento de los trenes del Central, que había sido cancelado en 1890,
recobró nueva vida en 1897. Sin embargo, en esta ocasión no se trataba de
un taller ordinario, sino de los Talleres Generales de Construcción Y
reparación de Máquinas y Material Rodante, un gran esta~lecimiento ~ue
hizo de la ciudad de Aguascalientes el centro nervioso del sistema atendido
por el Central. El gobierno del estado, "en atención a los beneficios que al
estado reportará con el establecimiento de los Talleres Generales", le dio a
la empresa un jugoso paquete de estímulos, que incluía el terreno en_ el ~ue
se erigieron los talleres, el que albergó una estación de bombeo, la tranutac1ón
ante el poder ejecutivo federal de una concesión especial para_ el uso de l~s
aguas del río San Pedro y la asignación de un subsidio e~ efecavo,d~ 18 IDJ1
pesos, que se pagarían en un plazo no mayor de tres anos. ~or úlamo, se
aseguró que "la empresa gozará por todo el tiempo de su concesión y en_ :avor
de los empleados y operarios que se ocupen en sus talleres, de la exenc1on de
todo impuesto personal y sobre sueldos que se decretare para el estado Yel
municipio"55•
Así alentada, con facilidades y estímulos que rebasaban el trato ya de por
sí generoso que se daba de ordinario a los inversionistas, la empresa del
Central puso de inmediato manos a la obra. A fines de 1899 el gobernador
anunciaba al terminación de las obras de terracería, el armado de las vías del
patio de maniobras y el arranque de las obras de construcción de los
edificios56• En su informe de actividades correspondientes a ese mismo año,
por su parte, la empresa decía que en Aguascalientes se construía a m~chas
forzadas "una Casa Redonda para máquinas nuevas", la cual contaría con

�24

Siglo XIX. Cuadernos

todos los adelantos técnicos imaginables en laépoca y superaríaen importancia
a la de la ciudad de México57 •
En agosto de 1900se inauguró el Departamento de Mecánica, considerado
como "el más grande e importante del Central Mexicano", y un mes después
se abrieron el patio general de maniobras y el hospital. En diciembre de 1903,
cuando los Talleres estaban concluidos y se trabajaba en ellos a todo vapor,
el número de operarios y empleados ocupados era de 1 073, lo cual hacía de
ellos el segundo establecimiento industrial del estado, atrás tan sólo de la
fundición de los Guggenheim, que ocupaba 1 500 trabajadores58•

4. MINERIA Y METALURGIA
El más importante de todos los establecimientos industriales que hubo en
Aguascalientes durante el Porfiriato, el que se convirtió en la representación
misma de los éxitos logrados por el régimen en materia de desarrollo
económico, fue la Gran Fundición Central Mexicana. Con una inversión de
tres millones de dólares, una producción cuyo valor alcanzó casi los 40
millones de pesos al año y una plantilla laboral de más de mil obreros, esta
Fundición fue desde su apertura una de las más importantes del país y una
de las más modernas de toda América. Sin embargo, revelaría también uno
de los defectos más importantes de la política de industrialización
implementada durante el Porfiriato, pues fue incapaz de imprimirle al
desarrollo regional un impulso duradero59•

Contrato y concesiones
Los Guggenheim, que se habían establecido en los Estados Unidos desde
1848 y cuya red de plantas de fundición era una de las más importantes de
ese país, celebraron en 1890 un contrato con el Ministerio de Fomento, que
los facultaba para operar en el país tres fundiciones. Para fines de 1893
habían inaugurado ya su planta de Monterrey y buscaban el lugar más
adecuado para abrir la segunda. Se decidieron por Aguascalientes gracias a
los ricos yacimientos de cobre y plomo que encontraron en el distrito minero
de Ocampo, a unos 50 kilómetros de la ciudad, y al trazo del flamante
Ferrocarril Central Mexicano, que le daba a esa ciudad una ubicación
privilegiadaro.

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 25

A principios de marzo de 1894, cuando de hecho ya había comprado varias
minas, en Asientos y Tepezalá, Salomón Guggenheim le mando una carta al
gobernador Alejandro Vázquez del Mercado confiándole su decisión de
abrir en el territorio del estado una nueva fundición pero advirtiéndole que
la materialización de este deseo dependía de las "facilidades y excepciones
que el poder público esté dispuesto a conceder al capital". Concretamente le
pedía una muy amplia y prolongada exención de toda clase de impuestos, que
se traduciría para el Estado en una ampliación del "bienestar social" y en un
"aumento de la riqueza pública"61 •
Respetuoso de las formas, el gobernador turnó la carta al Congreso, no sin
antes recomendar a sus miembros el "pronto despacho de un asunto de tan
vitalísimaimportancia". Pocas semanas después e investido de las facultades
que exigía el caso, el gobernador firmaba con Guggenheim un contrato
relativo a la apertura de la segunda de las fundiciones de la familia en México.
Se estipuló que la capacidad de la planta sería de por lo menos 180 toneladas
diarias de mineral y que en su edificación se invertirían un mínimo de 200 mil
pesos. La empresa podría abrir sus propias tiendas de raya, siempre y cuando
el capital de cada una no superara los 12 mil pesos y sus operaciones se
limitaran a los empleados de la negociación. Además, podría utilizar
gratuitamente todos los terrenos y aguas propiedad del Estado o de los
municipios que necesitara y, en caso de que se toparan con la oposición de
un particular, se tramitarían con la mayor celeridad juicios de expropiación
pagada "por causa de utilidad pública". Por último, en cuanto a la más
importante de las demandas, se establecía que los capitales invertidos
estarían exentos del pago de toda clase de impuestos durante un plazo de
veinte años62•
A cambio de todo ello, la empresa contrajo pequeñas obligaciones, como
la de atender en sus instalaciones a los niños de las escuelas públicas del
lugar, la de suministrar todos los datos estadísticos que le fueren demandados
y la de hacer un depósito de 4 mil pesos, "para garantizar el cumplimiento del
contrato".
A partir de entonces, todo caminó sobre ruedas. Se compraron a bajo
precio los terrenos en los cuales se instalaría la fundidora, se expropiaron
otros con el objeto de trazar la vía que comunicaría la planta con las líneas
del Ferrocarril Central, se adquirieron muchas de las más productivas minas
del partido de Ocampo y se iniciaron a muy buen ritmo las obras de

�26

Sig/,o XIX. Cuadernos

edillcación de la planta. Todo ello ante la mirada complaciente del gobierno
y el aplauso de la prensa, que creía que todo ello se traduciría para
Aguascalientes en la apertura de una época de progreso y bienestar.
La planta

El gobernador Vázquez del Mercado, en el informe que leyó ante la
legislatura el 16 de septiembre de 1894, aseguró que la nueva fundición sería
una de las más importantes de todo el país y que muy pronto haría sentir sus
benéficos efectos entre mineros y gambusinos. Un año después, en otra de
sus comparecencias ante el Congreso, anunció que la Gran Fundición
Central Mexicana estaba "próxima a terminar todos los edificios de su vasta
instalación" y que dos hornos estaban ya funcionando, beneficiándose en
ellos el mineral que se traía de Asientos y Tepezalá. En esos lugares, por lo
demás, se observaba el inusual arribo de una gran cantidad de mineros y un
"notable desarrollo" de todos los negocios63•
Las instalaciones de la Fundición fueron erigidas en el antiguo rancho de
El Sillero, a no más de cinco kilómetros al norte del centro de la ciudad. Del
río San Pedro, cuyo caudal era de cierta consideración aún en las épocas de
secas, se tomaba toda el agua que se necesitaba en la planta. En la construcción
de todas la naves y edificios se empleó exclusivamente hierro y mampostería.
La maquinaria, cuyo diseño corrió a cargo de firmas estadounidenses,
presentaba todos los adelantos técnicos imaginables en la época64•
En un principio los minerales tratados provenían tan sólo de fundos
localizados en Asientos y Tepezalá, pero muy pronto empezó a recibirse
mena de Sierra Mojada, Mapimí, Lerdo y otros minerales norteños, así como
de Guanajuato, Pachuca y Angangueo, en el centro del país. Después, a raíz
sobre todo de la ventajosa integración de los Guggenheim a la ASARCO, en
1901, la Fundición Central creció y extrendió su radio de influencia. Llegó
a recibir minerales de Chontalpan, un distrito minero guerrerense situado a
más de 600 kilómetros de distancia65•
Cuando la Fundición Central empezó a trabajar, a mediados de 1895,
contaba con cinco hornos para plomo y tres para cobre, cada uno con una
capacidad de fundición de 50 toneladas diarias, Diez años después eran sólo
seis los hornos activos, pero con una capacidad individual de 250 toneladas
diarias. En 1913, al tiempo que la Revolución volvía obligada la suspensión

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 27

de los trabajos, se reportaba que la Fundición contaba con ocho hornos para
cobre, con una capacidad conjunta de dos mil toneladas diarias de mineral,
y con dos para plomo, en los que podían fundirse basta 270 toneladas diarias
de mineral. Estos datos indican que la capacidad de la planta casi se
quintuplicó y que el beneficio del plomo fue paulatinamente abandonado en
favor del cobre66•

Minería y ferrocarriles
Tal vez convenga hablar un poco de la simbiosis que se dio entre la extracción
de metales, su beneficio en escala industrial y los ferrocarriles. La rapidez,
la gran capacidad y el bajo costo de este moderno medio de transportación
eran particularmente indicados para las grandes empresas mineras, las cuales
se convirtieron casi de inmediato en una de las principales razones de ser del
sistema ferroviario67•
En un pincipio, la configuración del tejido ferroviario y la existencia de
puntos privilegiados por los diversos sistemas y rutas determinaron los sitios
en los que habrían de erigirse las modernas fundiciones. Además, los
ferrocarriles fueron siempre uno de los principales apoyos de las negociaciones
mineras, pues hicieron posible la explotación de regiones remotas, redujeron
las distancias a los lugares en los que cada fundición encontraba minerales
apropiados, permitieron la importación de maquinaria pesada, volvieron
factible la explotación en gran escala del carbón y permitieron su importación
de los Estados Unidos. A la larga, la simbiosis existente entre minería y
ferrocarriles alcanzó niveles insospechados: de Jas 44 líneas listadas en 1908
por una publicación especializada, 24 estaban parcial o totalmente dedicadas
al arrastre de minerales68•
Por lo que toca a Aguascalientes, la erección misma de la fundición de los
Guggenheim estuvo determinada por el trazo del Ferrocarril Central Mexicano.
Su operación, además, exigió la inmediata construcción de dos ramales, uno
que unía la planta con la línea del Central y otro que partía de la estación de
Rincón de Romos y llegaba hasta Tepezalá, en el corazón de las grandes
minas de cobre que explotaban los Guggenheim en ese municipio. Algunos
años más tarde, en 1903, se inauguró un ferrocarril de vía angosta que iba de
la estación de San Gil a la mina Santa Francisca, la más importante
productora regional de plata. Con ello se perfeccionó el control ejercido por
los Guggenheim sobre la industria minera local y se estrecharon los lazos de
dependencia existentes entre el sistema ferroviario y la industria minera69•

�Siglo XIX. Cuadenws

Gómez Se"ano: La industria en Aguascalientes 29

La producción y su valor

contáramos con estimaciones para la época del producto estatal bruto,
advertiríamos con claridad que una sola empresa aportaba más del 90% y
que, comparadas con ella, todas las haciendas del estado no pasaban de ser
un negocio casero. En 1906 se calculó que el valor de todas alcanzaba los 6
millones de pesos, que por una sintomática coincidencia, son el equivalente
casi exacto, en la época, de los 3 millones de dólares en los que el Censo
Barlow estimó el valor de la Gran Fundición Central Mexicana.

28

Todo sugiere que las actividades en la Fundición Central, pese a los
frecuentes transtomos provocados porlos accidentes ferroviarios, el derrumbe
de algún tiro, la baja momentánea del precio de los metales en el mercado
norteamericano o la descompostura de un horno, mantuvieron un ritmo muy
intenso entre 1895 y 1913. El consumo de coque, por ejemplo, que era el
principal combustile utilizado, fue de 21mil toneladas en el año fiscal 18991900 y de 7 5 mil en 1906-1907; el de carbón de piedra, por su parte, pasó de
14 mil a 32 mil toneladas en ese mismo periodo7º.
En cuanto a la producción, lo primero que llama la atención es la curiosa
curva dibujada por el plomo, del cual se produjeron 6 mil toneladas en 1897
y 14 mil en 1902, cuando se alcanzó la máxima cifra, pero sólo 7 mil al año
siguiente y ni siquiera mil en 1906. De esta manera, la participación de la
Fundición Central en la producción nacional de plomo pasó del 18.7% en
1900 a menos del 1% en 1911. La curva que dibuja el cobre, en cambio, se
mantiene en ascenso casi sin interrupción: 2 mil toneladas en 1897; 8 mil en
1900; 12 mil en 1903 y 17 mil en 1907, cuando se alcanza la cuota más alta.
Estas cifras colocaron a la Fundición Central como la segunda planta
productora de cobre del país, por detrás tan sólo de la Consolidated Coopper
Co., de Cananea. Nuestra planta llegó a aportar, en 1900, el 35% de la
producción nacional de cobre.

'1

Por lo que toca al oro y la plata, que con propósitos fiscales eran
exportados como añadidos de las barras de cobre y plomo, contamos también
con algunos datos de interés. La producción de plata no dejó de incrementarse:
88 mil kilos en 1897; 210 mil en 1900; 263 mil en 1903 y 436 mil en 1907,
cuando se alcanzó la cuota más alta, equivalente al 22% de la producción
nacional. Por lo que toca al oro, del que sólo se produjeron 272 mil kilos en
1897, se llegaron a producir 1 860 kilos en 1903 y 4 814 en 1907.
Por lo que toca al valor de la producción, las cifras son impresionantes: 5
millones de pesos en 1897; 14 millones en 1900; 20 millones en 1902; 23
millones en 1906 y casi 39 millones en 1907, cuando se alcanzó la cifra más
alta. Estos números son el reflejo de la potencia incontrastable de una
empresa, que durante varias décadas mantuvo en el contexto de la industria
minera nacional una tremenda importancia, pero vistos desde la óptica
económica regional revelan distorsiones que resulta casi difícil imaginar. Si

Ese es el gran problema al que nos enfrenta nuestro análisis, el hecho de
que las actividades mineras y metalúrgicas, que fueron entre 1895 y 1925 el
eje de la economía aguascalentense, no se constituyeron nunca en un polo
dinamizador del conjunto del aparato productivo regional. Durante la época
colonial, la extracción y el beneficio de metales preciosos en Guanajuato,
Zacatecas, Santa Eulalia y otros muchos lugares implicó desde luego el
amasamiento de inmensas fortunas privadas, pero también la canalización de
cuantiosos recursos ala agricultura, la activación del comercio, la construcción
de iglesias y palacios, el reforzamiento de las estructuras económicas
regionales e incluso la consolidación del peso político y la importancia social
de las zonas en cuestión.
Liberada de obligaciones fiscales, dueña de tiendas de raya en las que se
recuperaba buena parte de los salarios que se pagaban, manejada por una
firma que tenía su casa matriz en los Estados Unidos y carente de un
programa que supusiera la articulación con la economía regional, la Gran
Fundición Central Mexicana y el conjunto que formaban los intereses
Guggenheim en Aguascalientes representan un caso distinto por completo.
Administradas de hecho como un apéndice de la gran industria minera
norteamericana, las minas y la Fundición de Aguascalientes no supusieron
nunca la ampliación del ''bienestar social" y el "aumento de la riqueza
pública" que prometió Salomón Guggenheim en su carta al gobernador
Alejandro Vázquez del Mercado.

5. OTRAS INDUSTRIAS
Fueron muchos los establecimientos industriales que se desarrollaron en
Aguascalientes durante los últimos años del siglo XIX, gracias al trazo de los
ferrocarriles, a la apertura de la Fundición Central, a la explotación en gran
escala de las minas del partido de Ocampo y al entusiasmo con el que el
gobierno del estado repartió exenciones.

�30

Siglo XIX. Cuadenws

Una de las industrias que alcanzaron mayor desarrollo fue la tabacalera,
que por lo demás era característica a nivel nacional por su ubicuidad.
"Difícilmente -dicen los autores de la Historia Moderna de Méxicoexistía una población de mediana importancia que no contara siquiera con
~na manufactura de puros". Después de 1890, superados los obstáculos que
mterponían el aislamiento geográfico y económico, la falta de brazos y la de
capitales, la industria tabacalera entró en un periodo de "franca expansión".
Surgieron en muchas ciudades del país fábricas modernas, la producción se
mecanizó y los cigarrillos engargolados hechos en masa "tendieron a
desplazar a los de hoja y aun mermaron el consumo de puros"71•
En Aguascalientes esta industria llegó a tener cierta importancia. A partir
del exitoso establecimiento de la primera fábrica de tabacos labrados a
mediados de 1872, fueron varios l&lt;;&gt;s capitalistas que hicieron inversiones ~n
este tipo de giros. Según los Anuarios Estadísticos publicados por Antonio
Peñafiel, en Aguascalientes llegaron a funcionar de manera simultánea once
fábricas de tabacos, en las que eran ocupadas unas 300 cigarreras72.

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Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 31

Aguascalientes aportó 7.5 millones, que significaba el 18.7% de la
producción regional74 •
En el caso de los cigarrillos, en cambio, la participación de la localidad fue
siempre mucho más modesta. Los 10 millones de cajetillas producidos
durante 1902-1903, por ejemplo, apenas eran el equivalente del 3.8% de la
producción regional. Pocos años después, los índices de participación serían
aún menores. En el ejercicio fiscal 1909-1910, pongamos por caso, se
produjeron en la región centro un total de 366.5 millones de cajetillas, de las
cuales, las fábricas aguascalentenses sólo aportaron el 1.04%. En resumen,
podemos decir que nuestro estado ocupaba en el contexto de esta industria
un lugar secundario, mucho menos importante que el ocupado por entidades
como Puebla, Sinaloa y Veracruz, pero similar al que detentaban estados
mucho más grandes e importantes, como los de Zacatecas y Jalisco75•

La producción de estos talleres se incrementó de manera sostenida entre
1890 Y 1904, año este último durante el cual la industria vive sus días de
mayor lustre. Son producidos 9.8 millones de puros y 11.9 millones de
cajetillas de cigarros, que en su mayor parte se venden en los estados del
norte. En los años posteriores la actividad de estas fábricas es cada vez menos
intensa: 5.4 millones de cajetillas de cigarros durante el año fiscal 1907-1908
Y 3.1 durante el periodo 1910-1911. La producción de puros también
disminuye, aunque de manera menos acusada: 6.9 millones de unidades
durante el ejercicio 1906-1907 y 6.3 en el periodo 1910-1911, habiéndose
registrado en los años anteriores cifras bastantes caprichosas73.

Entre los muchos fabricantes de tabacos labrados que hubo en
Aguascalientes el más importante fue Antonio Morfín Vargas, un michoacano
nacido en 1854 y establecido en Aguascalientes desde 1874. En febrero de
1879 lo éncontramos asociado con su tío y con Buenaventura Esparza, con
el objeto de "girar en labrados de tabacos de todas clases y en algunos otros
artículos decomercio que accidentalmente puedan ofrecerles ganancias". De
los 12 mil pesos que formaban el capital de la empresa, Morfín Vargas sólo
aportó 676, lo que lo colocaba como un socio muy menor76• A fines de ese
mismo año, sin embargo, se convirtió en el Administrador del establecimiento,
con la encomienda precisa de "conservar y fomentar el giro" e investido de
cuantas facultades juzgara necesarias. Seguía siendo un accionista menor,
pero ahora parecía que el negocio dependía en un alto grado de lo bien
orientado de sus afanesn.

Al parecer, Aguascalientes tenía más importada como productor de puros
~ue como productor de cigarrillos. En la región centro del país, que
1.IIlportaba más del 50% de la producción nacional de tabacos, fueron
elaborados durante el año fiscal 1898-1899 un poco más de 45 millones de
puros, de los cuales nuestro estado produjo 7, equivalentes al 15.65% de la
producción regional. Esta participación adquirió más importancia aún con el
correr de los años, pues todo indica que fueron muchas las fábricas de puros
que en otras entidades cerraron sus puertas. Durante 1909-191O, por ejemplo,
de un total de 40 millones de puros producidos en la región central,

Esta fábrica que fue bautizada con el nombre de La Regeneradora, se
convirtió pronto en el establecimiento más importante de su tipo que había
en Aguascalientes. En agosto de 1885 los Morfín se quedaron con todas las
acciones y algunos años después Morfín Vargas le compró a su tío su parte
y se transformó en el dueño único de la ya acreditada fábrica. En 1895,
cuando las alcabalas fueron abolidas en Aguascalientes y se abatieron las
barreras proteccionistas, se calculaba que en La Regeneradora eran producidas
anualmente 5.1 millones de cajetillas de cigarros, 285 mil cajas de puros
recortados, 100 mil puros de perilla y 8 mil libras de tabaco cernido. Todo

'11

tltt

�32

ello con un valor comercial de más de 100 mil pesos, incluidos los 15 mil
pesos que eran el valor de los timbres y otros derechos federales78•

acabaría en manos de Carlos García, a quien se la vendió el banco, en
diciembre de 1910, en poco más de 51 mil pesos81•

En la fábrica eran anualmente consumidas 228 mil libras de tabaco; 2 273
resmas de papel; 1 300 cajas de madera; 65 mil anillos para envase y otras
materias primas, todo con un valor de 42 mil pesos. Los 31 Ooperarios que
prestaban sus servicios en la fábrica -240 mujeres y 70 varones- trabajaban
unos 290 días al año y se calculaba que sus jornales hacían un gran total de
más de 25 mil pesos (en promedio, 30 centavos diarios por obrero). De esta
manera, Morfín ganaría con su fábrica de tabacos unos 18 mil pesos anuales,
"suficientes-decían sus enemigos-para satisfacer el sueldo de dos ministros
o para cubrir los gastos de instrucción del Estado''79_

Alimentos y bebidas

Esta fábrica, que aportaba más o menos el 70% de la producción estatal
de tabacos labrados, contaba con la maquinaria y los enseres más modernos
de la época. Había dos torcedoras marca Comas, dos secadoras francesas,
dos picadoras alemanas y una francesa, tres molinos para tabaco
acondicionados con caldera y motor, varias máquinas para cortar papel y
otros muchos artefactos. La cantidad de marcas de cigarrillos registradas era
realmente notable: Flores de Abril, Independencia, Toreo Rojo, Ciclón, La
Criolla, El Regenerador, La Paz y muchas más. Su calidad, y desde luego su
precio, dependían en mucho de la envoltura, que podía ser de vulgar hoja de
maíz, de papel de arroz de fabricación nacional o de fino papel catalán. En
el caso de los puros de perilla, que eran los más baratos, la variedad era
también enorme: Cafeteros, Banqueros, Caramelos, Superiores, Glorias de
Porfirio Díaz, etcétera. Con los puros recortados, que eran relativamente más
finos y que eran consumidos por un público en cierta forma selecto, el
número de marcas registradas era mucho menor.

En la región de Aguascalientes, en la que tradicionalmente se producían
grandes cantidades de trigo, funcionaron a lo largo de todo el siglo XIX
muchos molinos fabricantes de harina. Viejos molinos de piedra, dueños de
una tecnología que provenía de la época colonial, pero cuyas harinas eran las
únicas que conocían los consumidores de las ciudades. De hecho, casi todas
las haciendas más grandes e importantes contaban con el suyo.

La fábrica, con todas sus mejoras y existencias, le fue vendida en marzo
de 1904 a Elías R. Guerra, un versátil hombre de negocios que era dueño,
1 ti

G6mez Serrano: La industria en Aguascalientes 33

Siglo XIX. Cuadernos

entre otras cosas, de casi todos los molinos de nixtamal instalados en la
ciudad de Aguascalientes80• Guerra estaba decidido a hacer de su fábrica la
más importante productora de tabacos labrados de la región, pero, debido a
la severidad de la crisis económica por la que atravesaba en esos años el país
y a la falta de capital, se vio envuelto muy pronto en serias dificultades
financieras, hasta el punto de que el Banco de Londres y México, su principal
acreedor, logró que fueran embargados muchos de sus bienes. La fábrica

En esta rama de la actividad industrial se operaron algunos cambios de gran
importancia. En las ciudades, con el propósito de atender las necesidades de
la población asalariada, aparecieron modernas fábricas de derivados de
maíz, de aguas gaseosas, de cerveza y de hielo; molinos de nixtamal y
tortillerías que no desplazaron las tortillas hechas a mano, pero que ganaron
un mercado importante; panaderías cuyos hornos de vapor eran capaces de
satisfacer las demandas de un mercado que en pocos años creció muchísimo.

Con el tendido de vías férreas y la regionalización consiguiente de los
mercados, sin embargo, las harinas salidas de estos molinos se alejaron cada
vez más de las normas de calidad que rápidamente se impusieron. En casi
todas las ciudades más importantes de la república se instalaron modernos
molinos de trigo, de los cuales salían harinas mucho más blancas y finas que
las hasta entonces consumidas, y fábricas de productos derivados del maíz,
como el almidón y la dextrina, lo que se tradujo en una sensible modificación
de los hábitos de consumo de la población y en la práctica desaparición de
los centenarios molinos de piedra de las haciendas.
En Aguascalientes, el artífice y el beneficiario de este cambio fue John
Douglas. Nacido en Inglaterra en 1840 e instalado en México desde 1876,
Douglas se dedicó durante muchos años a diversas actividades industriales.
En Durango participó en la reedificación de una fábrica de hilados y tejidos,
en Gómez Palacio instaló un molino de trigo, cuya explotación le resultó muy
provechosa, y en Torreón fundó una fábrica de jabón llamada La Alianza82•
A mediados de 1895, al mismo tiempo que se encendían los hornos de la
Gran Fundición Central Mexicana, Douglas ponía en actividad su moderno

�34

Siglo XIX. Cuadernos

molino decilindros. Sus harinas, blancas y finísimas, desplazaron rápidamente
las provenientes de los antiguos molinos de piedra, y la nueva fábrica se
convirtió en pocos meses en el destino obligado de buena parte de la
producción regional de trigo. Douglas, que era un hombre audaz y dotado de
una gran agudeza en materia de negocios, advirtió pronto que era posible
ampliar y mejorar su fábrica, hasta convertirla en una de las más grandes e
importantes del centro del país. Necesitaba, sin embargo, que el gobierno del
estado lo protegiese, lo librase en lo posible de los siempre odiosos pagos de
contribuciones y lo hiciese objeto de un trato preferente, como correspondía
a su rango de gran inversionista.
El 12 de diciembre de 1896, en una carta que le mandó al gobernador
Rafael Arellano, Douglas declaró que tenía planes de agregar a su molino una
fábrica de almidón, dextrina, maizena, harina de maíz "y todos los demás
productos que de esta semilla se puedan obtener", así como algunas "prensas
para extraer aceites vegetales". Todo ello suponía una inversión de por lo
menos 40 mil pesos, así como la pronta contratación de 60 obreros. Pero antes
era necesario "obtener algunas prerrogativas, que sin perjudicar los intereses
del erario sean una garantía para emprender los trabajos de la magnitud de
la que pretendo". En concreto, Douglas pedía que la nueva empresa fuese
declarada libre del pago de toda clase de contribuciones durante diez años y
que el molino de harina que estaba ya activo pagase sus impuestos de acuerdo
con una cuota anual fija83•
Los miembros de la comisión de hacienda del Congreso, a los que fue
turnada para su estudio la solicitud, no encontraron "inconvenientes en
acceder a esta solicitud", puesto que los sacrificios a que se obligaba el erario
se verían compensados con creces por el aumento de la riqueza pública. De
esta manera, las bases sobre las cuales creyeron que el gobernador debía
pactar con Douglas se ajustaron punto por punto a lo solicitado por el inglés,
con la salvedad de un pequeño depósito de 1 500 pesos que garantizaría "el
cumplimiento del contrato". Finalmente el convenio se firmó el 24 de
diciembre de 1896, apenas doce días después de que Douglas enviara al
gobernador su solicitud. En sí misma, esta insólita celeridad revela el gran
interés que tenía el gobierno en todo lo relacionado con el desarrollo
industrial de la entidad84•
La nueva fábrica se erigió al oriente de la ciudad, en unos terrenos muy
amplios que para el efecto compró Douglas. De hecho, la adquisición de

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 35

huertas y solares urbanos, que luego convertía en fraccionamientos y
avenidas, fue otro de los giros en los que Douglas se interesó. Andando el
tiempo, abriría una avenida que comunicaba su fábrica con el centro de la
ciudad y que fue bautizada con el nombre de uno de sus más importantes
protectores y amigos, el gobernador Alejandro Váz.quez del Mercado.
En junio de 1897, cuando legalmente se estableció la sociedad encargada
del manejo de su fábrica, se declaró que su capital era de 100 mil pesos, la
mitad de los_cuales estabap invertidos en "el molino de cilindros para moler
harina" que estaba ya activo85• En noviembre de 1903, sin embargo, se
calculó que los activos de la negociación tenían un valor de 235 mil pesos.
A los 58 mil pesos del molino se agregaban 67 mil de la fábrica de almidón,
27 mil de la maquinaria de vapor, 37 mil de las existencias de maíz y trigo
y algunas otras partidas menores86•
La marcha de la negociación era bastante buena, tanto que Douglas logró

interesar a Antonio Loeffler, un inversionista alemán, y a José L. García, el
acaudalado dueño de la hacienda de Trancoso, en su proyecto. Entre los tres
constituyeron, a fines de 1903, una sociedad denominada Fábrica de Harinas
y Almidón La Perla, cuyo objeto era comprar las fábricas de Douglas, hacer
nuevas inversiones, elevar la producción y "fabricar los derivados industriales
secundarios que puedan extraerse del maíz y el trigo destinados a la
fabricación de harina y almidón". El capital de la nueva sociedad era de 400
mil pesos, dividido en cuatro mil acciones de cien pesos cada una. Dooglas
se quedó con dos mil títulos, representados por el valor de las fábricas,
mientras que Loeffler y García se quedaron con mil cada uno y se obligaron
a exhibir de inmediato y en efectivo el 20% de su valor87.
El propósito de reforzar el capital de la empresa y de practicar en ella
"grandes e importantes modificaciones" ya era del conocimiento del gobierno.
De hecho, Douglas y sus socios anunciaron que se invertirían más de 150 mil
pesos, que se contratarían nuevos trabajadores y que su negociación sería "un
factor para el progreso y engrandecimiento del estado". A cambio, desde
luego, se pedían las consabidas dispensas fiscales. El gobierno, que se creía
obligado a apoyar todas las negociaciones "que significaran progreso y
adelanto", concedió lo solicitado y firmó con los interesados, en marzo de
1904, el correspondiente contrato88•
De esta manera, La Perla se consolidó como una de las empresas más

�36

Siglo XIX. Cuadernos

fuertes del Estado y como una importante fuente de empleos. Técnicamente,
la empresa estaba a la altura de las mejores de la época. Su molino contaba,
entre otras cosas, con un motor a vapor de 80 caballos de fuerza, dos calderas
de igual capacidad, dos limpiadoras de trigo y un purificador de salvado. En
la fábrica de almidón había otras dos calderas con una capacidad cada una de
180 caballos de fuerza, una quebradora, una prensa de aceite y otra para
pasta, dos pequeños motores de vapor y otras muchas máquinas e
implementos89•
5. CONSIDERACIONES GENERALES
Hagamos ahora un ejercicio de recapitulación y preguntémonos por las
características más sobresalientes del poceso de industrialización vivido por
Aguascalientes durante el Porfiriato. Lo primero que salta a la vista es el
hecho de que ese proceso registra unos cuantos aciertos importantes y un
gran número de experimentos fallidos. En efecto, al lado de la Gran
Fundición Central Mexicana, los Talleres Generales del Ferrocarril Central
Mexicano y el molino La Perla, proyectos que coronó el más rotundo de los
éxitos, encontramos una gran cantidad de empresas cuyos ambiciosos planes
nunca rebasaron el papel. Fábricas de loza fina que competirían con las
mejores del país, ladrilleras dotadas de potentes y modernos hornos,
gigantescos pabellones en los que serían armadas calderas y otras máquinas
igualmente sofisticadas. En fin, proyectos que teniendo a la vista los activos
hornos de la Fundición Central o las potentes máquinas salidas de los
Talleres del Central se antojaban creíbles, pero que por falta de recursos y de
viabilidad no pudieron concretarse.
La fiebre industrializadora fue particularmente virulenta durante los
primeros años del siglo XX; los proyectos más ambiciosos fueron planteados
y el gobierno los estudiaba con interés, y aún ofrecía su apoyo, porque estaba
convencido de que en la edad de la paz y el progreso el éxito era el corolario
lógico, y casi inevitable, de cuanta iniciativa planteaban los particulares.

Por otra parte el esquema que rigió la industrialización supuso la erección
de fábricas modernas y organizadas con los criterios propios de la época y,
al mismo tiempo, la supervivencia de fonnas de producción precapitalistas,
ajenas por completo a la lógica del mercado. Los antiguos talleres de
artesanos, residuo de una mentalidad que afines del siglo XIX se consideraba
caduca, sobrevivieron al embate de la modernidad y siguieron siendo una

Gómez Serranc: La industria en Aguascalientes 37

importante fuente de empleos. En cierto momento, cuando P~o Comú Y
Luis Stiker instalaron su fábrica de hilados y tejidos de San Ignacio, muchos
fabricantes de jorongos, frazadas y rebozos creyeron que había llegado su
hora, pero pronto tuvieron oportunidad de convencerse de que no era así Y
de que seguía habiendo clientes para sus productos. Podríamos entonces
decir que el desarrollo industrial de Aguascalientes era desigual. Desigual en
cuanto al monto de los capitales invertidos, en cuanto a la tecnología
utilizada, en cuanto a las formas de organización del trabajo, etcétera. En
efecto, ¿qué había en común entre la mina Santa Francisca, la mayor
productora de minerales de la región, y las jaboneras en las que a fines del
siglo XIX se respetaban todavía las antiguas jerarquías y se seguía hablando
de maestros, oficiales y aprendices?. Nada, salvo que compartían un mismo
espacio geográfico. En realidad, pertenecían a dos épocas y a dos modos de
producción completamente distintos.
Esta dualidad se repite en el caso de la relación entre la industria y los
mercados. Tenemos por un lado que la gran industria metalúrgica exportaba
sus productos a los Estados Unidos y que estaba convertida en uno más de
los eslabones del gran circuito económico mundial, y por el otro que los
pequeños talleres no traspasaron nunca las fronteras regionales. En alguna
medida, fenómenos como el de la introducción de ferrocarriles y la abolición
de las alcabalas, que se juzgaban verdaderos termómetros del progreso Yque
eran conditio sine qua non del establecimiento de fábricas modernas, eran
para los artesanos un nuevo descalabro. Los talleres sobrevivían gracias a la
sobreprotección de que eran objeto los mercados regionales, y todo lo que
oliera a liberalización y a competencia se traducía para ellos en menoscabo.
Manuel Jacinto Guerra, el dueño de la fábrica de jabón levantada en el
Mesón de los Sauces, lo entendía perfectamente; cuando vio llegar el
ferrocarril supo que los días de su negociación estaban contados Yque otro
tanto les esperaba a los que como él eran hijos del antiguo sistema
proteccionista. Lo que no adivinó fue que la industria conocería un nuevo
periodo de auge, sólo que fincado sobre bases completamente distintas a las
hasta entonces vigentes.
En cuanto a la política instrumentada por el gobierno en materia de
fomento industrial, puede advertirse la existencia de dos etapas claramente
distintas: una primera que pudiera definirse como proteccionista, que tenía
en las alcabalas su mejor instrumento y cuyos principales beneficiarios

�38

Siglo XIX. Cuadernos

fueron los artesanos, y una segunda inscrita en la más pura tradición liberal,
que se limitó a dejar hacer y a allanar el camino que habrían de recorrer los
inversionistas. Hay que aclarar, empero, que esta política no era un invento
de los gobernantes locales sino la simple aclimatación de una idea que fue
adoptada con entusiasmo, aunque con resultados desiguales, por todos los
gobiernos locales y por las dependencias que a nivel federal estaban
encargadas de auspiciar el desarrollo industrial.
El relativo éxito del caso de Aguascalientes se fincó no tanto en el hecho
improbable de que sus políticos hayan dado muestras de un talento o una
sensibilidad excepcionales, cuanto en la existencia positiva de condiciones
geográficas y económicas que favorecían al estado. Esencialmente, su
ubicación en la frontera que compartían el Bajío -tradicional granero del
país-, el Occidente -asiento de muchas ciudades importantes- y la zona
minera del norte. Esta estratégica ubicación cobró todavía más importancia
después de que el Ferrocarril Central tendió sus líneas troncales y le asignó
a Aguascalietes el papel de regulador del tráfico, tanto del que iba a Ciudad
Juárez como del que tenía por destino final el puerto de Tampico.
Porúltimoconvieneinsistirenqueeléxitodelapolíticadeindustrialización
alentada por los gobernantes de Aguascalientes fue efímero y relativo.
Efímero porque empresas tan importantes como las fundadas porGuggenhei.m,
que en la época porfiriana se contaban entre las más modernas del país,
apenas lograron mantenerse activas durante treinta años. Y relativo porque
las grandes sumas invertidas por los capitanes de industria no lograron
imprimir al desarrollo regional un carácter nuevo y permanente, y también
porque las condiciones de vida y trabajo imperantes en el estado no se vieron
alteradas de manera sustancial.

..

Fue como si esas empresas hubieran tocado apenas la epidermis de nuestra
estructura económica y social: no echaron raíces profundas, no lograron
dinamizar de una manera permanente las actividades productivas y
distributivas del entorno, no se tradujeron en mejores niveles de vida para la
clase trabajadora. A la postre, lo que en cierto momento tuvo el aspecto de
verdadero parteaguas histórico, reveló su consistencia de espejismo: el
espejismo nacido de una mentalidad poseída por la fiebre del desarrollismo.

Gómez Serrano: La industria en Aguascalientes 39

NOTAS
l. Véase el texto del "aviso" publicado en El Patriota, 25-XI-1847.

2. Agustín Velázquez Chávez (selección y notas), Don José Maria Chávez Alonw,.
SembianyJs, iconografía y documentos, México, Editorial Cultura, 1983, p. VIII.
3. El Porvenir, 14-X-1860.
4. Manuel Jacinto Guerra, Diario PersoTllll, 1855-1903, mecanoescrito inédito, copia
facilitada por el lng. Enrique Guerra, pp. 23-35.
5. !bid.. pp. 58 y 69.

6. /bid., pp. 86 y 95-96.
7. Daniel Cosío Villegas, Historia Moderna de México, El Porftriato, Vida Económica,
México, Editorial Hermes, 1974, pp. 339-340.
8. !bid., pp. 344-345.
9. Joseph Quijano Velarde, por ejemplo, le vendió cinco solares, que se_comprometió a
entregarle a fines de agosto de 1798 "limpios de magueyes". Véase la escntura de compraventa en AHEA-FPN, Notario José Luis Ruiz de Espana. 1796, 8, 14f-v.
10. AHEA-FPN, Notario José Luis Ruiz de Esparza, 1800, 92, 153v-155f.
11. Robert A. Potash, El Banco de Avío de México. El fomento de la industria, 182/-1846,
México, Fondo de Cultura Económica, 1959, pp. 12-14.
12. !bid., pp. 17-18.
13. !bid., p. 25.
14. Charles A. Hale, El nacionalismo mexicano en la época de Mora, 1821-1853, México,
Siglo XXI Editores, 1972, pp. 261-262.
15. Henry George Ward, México en 1827, México, Fondo de Cultura Económica, 1981 , p.
675.
16. Francisco García, Memoria Administrativa, 1829-1834, p. 18 de la de 1831.
17. Elcontratodecompra-ventaenAHEA-FPN, Notario JoséMaríaCalvillo, 1833,s.n., 193198.

�40

Siglo XIX Cuadernos

18. Joaquín de Avila et. al., ''Noticias estadísticas del Departamento de Aguascalientes
correspondientes al año 1837. Primer Cuadro Estadístico del Departamento de
Aguascalientes", en Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, vol. 1,
núms. 8 y 9, enero-febrero 1850, pp. 182-183.
19. Cfr. Jesús Gómez Serrano, "El fraccionamiento de la Hacienda Nueva, Aguascalientes
(1856-1863)", en Relaciones, núm. 21, invierno de 1985, pp. 115-126.
20. El Porvenir, 7-ffi-1861.
21. El Porvenir, 21-ffi-1861.

G6mez Serrano: La industria en Aguascalientes 41

34. La relación de los acreedores en AHEA-FPN, Notario Alberto M. Dávalos, apéndice del
protocolo correspondiente a 1909, foja 211.
35. Copia de los acuerdos a los que arribaron los Comú y sus acreedores en/bid., fojas 211213.
36. AHEA-FPN, Notario Luis Carrillo, 1913, 56, 10-20.
37. Ciro Cardoso (coordinador), México en el siglo XIX, /821-1910, Historia económica yde
la estructura social, México, Nueva Imagen, 1980, pp. 439-441.

22. El Republicano, 24-IV-1879.

38. Femando Rosenzweig, "El desarrollo económico de México de 1877 a 1911", en El
Trimestre &amp;onómico, Vol. xxx:m, p. 415.

23. Eduardo J. Correa, Un viaje a Tennápolis, México, Ediciones Botas, 1937, pp. 148-150.

39. Cosío Villegas, p. 314.

24. Estos datos y observaciones provienen en parte de 11Da visita al lugar y en parte del
''Inventario de las existencias, bienes muebles e inmuebles de la fábrica de San Ignacio,
de los señores hijos de Pedro Comú", practicado en julio de 1909. Se localiza en AHEAFPN, Notario Alberto M. Dávalos, apéndice al protocolo de 1909, fojas 214-219. Según
este inventario el valor de la fábrica, incluidos la presa y los terrenos, era de casi 308 mil

40. Marco Bellingeri, Las haciendas en México, El casode San Amonio Tochatlaco, México,
INAH, 1980, pp. 33-34.

pesos.

41. El Republicano, 10-11-1878.
42. El Republicano, 17-11-1878.

25. !bid.

43. La estimación fue hecha por Martín R. Pilón y se publicó en El Republicano, 3-ffi-1878.

26. !bid.

44. El Republicano, 24-11-1878.

27. Véase el "Cuadro estadístico de la industria de tejidos de lana y algodón en la República
Mexicana",en:EstadísticadelaRepúblicaMexicana.Estadoquegoordanlaagricultura,
industria, minería y comercio. Anexo número 3 a la Memoria de Hacienda del año
económico de I 877-I 878, México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1880. Estos datos se
repiten en el Directorio Estadístico de la República Mexicana de 1899 y en El
&amp;onomista Mexicano, 12-X-1889.

45. El poder que se le otorgó en AHEA-FPN, Notario Candelario Medina, 1878, 23, 30-31.

46. El contrato se publicó en El Republicano, 21-IV-1878.
47. El Republicano, 9-Vl-1878.
48. El Republicano, 22-V-1881.

28. Cfr. Jorge Durand, los obreros de Río Grande, México, El Colegio de Michoacáo, 1986,
cap. l, pp. 23-44.
29. !bid.
30. La übenad en México, l 2-VIl-1868.

49. Laura Elena Dávila Díaz de León y María Estela Esquive! Reyna, losferrocarriles Y sus
trabajadores. Aguascalientes, 1883-1928, tesis de licenciatura, UAA, 1981 pp. 24-26.
50. Cosío Villegas, pp. 519-520.
51. !bid.

31. AHEA-FPN, Notario Candelario Medina, 1869, 80, 186-189.
52. R Arellano, Memoria administrativa, 1881-1883, p. 29.
32. AHEA-FPN, Notario Candelario Medina, 1870, 142, 298-300.
33. AHEA-FPN, Notario Candelario Medina, 1871, 8, 6-10.

53. Manuel Jacinto Guerra, p. 45.

�42

Siglo XIX. Cuadernos

Gómez Serrano:

Úl

industria en Aguascalientes 43

54. JuanFelipeLealyMarioHuacujaRountree,EconomfaysistemadehaciendasenMéxico,
La hacienda pu/quera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX, México, Ediciones Era, 1982,
pp. 67-69 y 74-75.

74. /bid.

55. El contrato firmado entre el gobierno del estado y la compañía del Ferrocarril Central se
fechó el 23 de septiembre de 1897; puede verse en R. A.rellano, Memoria administrativa,
1895-1899, anexo núm. 68.

76. AHEA-FPN, Notario Miguel Collado, 1879, s. n., 20-21.

56. !bid., p. XXXI.

75. lbid.

77. AHEA-FPN, Notario Heraclio Zepeda Garibay, 1879-1880, s. n., 55-57. (Nótese que el
hecho, inusual en la ápoca, de haber acudido ante el notario para conferir este poder de
administración es revelador de la importancia que tenía el negocio y del cuidado puesto
por los socios en su manejo).

57. Dávila y Esquive!, pp. 30-31.
78. Toda esta información en El Radical, 5-V-1895.
58. !bid.
59. Jesús Gómez Serrano, Aguascalientes: imperio de los Guggenheim, México, SEP-FCE,
1982, Col. SepOchentas, núm. 43.

79. /bid. (Las cifras relativas a la producción y el consumo se basan en la manifestación
presentada por Morfín a la Tesorería General del Estado el 19 de diciembre de 1894).

80. AHEA-FPN, Notario Mariano Ramos, 1904, 30, 39-41.
60. Isaac F. Marcosson, Metal Magic. 1ñe story of the American Smelting and Refining
Company, New York, Farrar, Strauss &amp; Co., 1949, pp. 24-52.
61. La carta de Guggenbeim al gobernador en AHEA-FSG, 9, 43, 1894.

81. AHEA-FPN, Notario Alberto M. Dávalos, 1910, 110, 231-237.
82. Luis Augusto Kegel, "D. Juan Douglas", en Provincial, tomo V, núm. 18,junio-juliode
1944, s. f.

62. El contrato se publicó en El Republicano, 22-IV-1894.

11

83. La carta de Douglas al gobernador en AHEA-FPL, 128, 477, 2.

11 J

63. El Republicano, 30-IX-1894.

84. Todo esto en /bid.

11

64. Gómez Serrano, pp. 231-245.

11

85. AHEA-FPN, Notario Alberto M. Dávalos, 1897-1898, 309, 26.
65. lbid.

1

86. AHEA-FPN, Notario Alberto M. Dávalos, Apéndice Il al Protocolo de 1903, foja 411.

..t,,.

66. !bid.

87. AHEA-FPN, Notario Alberto M. Dávalos, 1903, 146, 99-103.

11: 11

67. Marvin Bemstein, 1ñe Mexican Mining lndustry, 1890-1959, State University ofNew
York, 1964, pp. 32-33.

88. AHEA-FPN, 128, 477, 5 y El Republicano, 6-ill-1904.

1111

68. Datos de la edición correspondiente a 1908 del Mexican Year Book, recogidos en /bid.

89. Cfr. el informe que se conserva en AGN-Ramo Trabajo, 1923-1925, 682, 5.

t1

69. Gómez Serrano, pp. 200-205.
,., 1

70. Todos los datos relacionados con el consumo y la producción en /bid., pp. 245-268.
71. Cosfo Villegas, p. 362.
72. Datos recogidos en las Estadísticas económicas del Porjiriato, México, El Colegio de
México, 1965.
73. /bid.

�LA DECADA DE 1870 Y LA TRANSICION
AL CAPITALISMO EN SONORA

Juan José Gracida*

l. ELEMENTOS QUE TRABABAN EL PROCESO DE TRANSICION

El estado de Sonora, a lo largo del siglo XIX, albergaba una sociedad inmersa
en la transición al capitalismo. Sus estructuras coloniales iban cediendo su
lugar a las nuevas formas de organización social.
Durante este proceso Sonora se vio sujeta a la pérdida de parte de su
tenitorio--con los tratados de Guadalupe Hidalgo de 1848 y de la Mesilla de
1853-y a las amenazas a su integridad territorial y política que significaron
las invasiones filibusteras de 1852 a 1857, la invasión de los franceses con
el Imperio de Ma:ximiliano de 1865 a 1866, y los intentos norteamericanos
por obtener otras porciones del norte de México tras el Tratado de La Mesilla.

,.

Así pues, los embates del exterior y los problemas del interior -que
analizaremos más adelante- fueron superados gracias a las fuerzas internas
que impulsaron la transformación del país y del estado. Estas fuerzas no
fueron suficientes, empero, para enfrentar todos los conflictos surgidos a raíz
del rompimiento del orden colonial sino hasta finales del siglo XIX, cuando

* Centro Regional Hennosillo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Extraído del capítulo 1de "Historia del Ferrocarril de Sonora bajo la propiedad del Atchison,
Topekaand SantaFeR.R. (1880-1897)", tesis de maestría, Universidad Nacional Autónoma
de México, 1994.

�46

Sig/.o XIX. Cuadernos

se conjugaron para solucionar los problemas de la transición que se arrastraban
durante la centuria 1•
Al llegar a la década de los 70, Sonora todavía sufría los efectos
ocasionados por los dieciséis meses de guerra de la intervención francesa ( l
de marzo de 1865 a 1 de septiembre de 1866). Fue un lapso que, aunque de
poca duración, dividió a la sociedad y fue muy destructivo económica y
socialmente, lo que -entre otras cosas- se tradujo en una baja demográfica:
de 146 819 habitantes en 1862 a 112 636 en 1868.

MAPAJ

PROVINCIAS ASIOGRAFICAS DE SONORA

EUA

A

La lucha también provocó la profundización de los problemas que el
estado había tenido a lo largo del siglo XIX, producto de las diferentes luchas
internas y externas que se habían librado en su territorio 2•

.

Santa Ana

[fil

IJJ

Moctezuma

~

1
u

l. La crisis financiera del gobierno estatal, causada por la paralización
económica derivada de la guerra, la escasa asistencia federal, una atrasada
administración y una legislación que no permitían al gobierno obtener
recursos suficientes para la administración y, menos todavía, para el
fomento4•

3. La guerra contra los apaches, los cuales con sus incursiones desde la
década de los 30 habían provocado el abandono y paralización de las
actividades económicas del norte y noreste del estado6 (mapa l).

Nacozari

.

Los problemas que vivió Sonora supusieron la destrucción del antiguo
sistema y, dentro de este proceso, el de la formación del mercado interno 3•
Las principales dificultades a las que se enfrentó la sociedad sonorense al
llegar los 70, y que de una u otra manera reflejaban la transición, fueron:

2. La baja demográfica sufrida a lo largo del siglo y acelerada después de la
década de los 50 (ver cuadro), ligada a la pérdida de La Mesilla, la fiebre del
oro de California, la guerra de intervención francesa, las luchas civiles
internas y los combates contra los grupos indígenas, lo que aceleró la
emigración a California y Arizona5•

.

Prieta

I Sierra Madre Occidental
A Z.Ona de Barrancas
11 Sierras y Valles Paralelos
m Desierto de Sonora
IV Faja Costera del Golfo de
California

�48

Siglo XIX. Cuadernos

HABITANTES DEL ESTADO DE SONORA(l850-1870)

MAPA 2

Año

Habitantes

Fuente

1850
1853
1862
1868
1871
1878

147 133
139 374
146 819
112 636
108 211
110 837

Aguilar
S. M. G. Estadística
Sría. de Fomento
La Estrella de Occidente
García Cubas
Sría. de Fomento

SONORA EN 1880

... ...

Fuente: Francisco R. Almada, Diccionario de Historia y Geografía Sonorense,
Hermosillo, Gobierno del Estado de Sonora, 1985, p.155.

4. La guerra Yaqui y Mayo, forma de resistencia al violento avance
colonizador que sobre las tierras de estos grupos realizaban comerciantes,
hacendados y militares. Para incorporarlas a la producción mercantil, se
desencadenó una guerra generalizada que duró todo el siglo y que, en ciertos
años, se recrudecía. Lo anterior convertía a los territorios yaqui y mayo en
una frontera interna en la parte sur del estado, la que no permitía la
comunicación con la planicie costera de Sonora. Afectaba además las
actividades de las haciendas y minas de una región donde los yaquis eran la
principal mano de obra7 (mapa 2).
5. Debido a la desarticulación ocasionada por las guerras y luchas en que se
vio envuelta, Sonora cayó en el estancamiento económico. La paralización
de las principales actividades económicas comprendió:
a) la minería, reducida a la que se practicaba en los distritos de Altar,
Atamos, Ures y Hermosillo, que eran los que se encontraban más resguardados
de los ataques de apaches, yaquis y mayos, y cuya producción se exportaba
principalmente por el puerto de Guaymas. Sufría además, como el resto del
país, la aplicación de un código de mineóa obsoleto que la paralizaba e
impuestos gravosos que la desestimulaban. En lo interno, aparte de la guerra
apache y yaqui -que convirtieron en inseguras muchas de las regiones

[I]I] 1.0NA DE CONFLICTO
~ 1.0NA DE COMERCIO Y CORREDOR COMERCIAL

lI!] 1.0NA DE CONFLICTO Y CONTROL YAQUJ Y MAYO

�50

Siglo XIX. Cuadernos

mineras- se sufría la falta de una infraestructura financiera y material (como
en comunicaciones) que hubiera permitido tornar viables los proyectos
mineros8 •
b) La agricultura, atrasada, dedicada en su mayoría a la satisfacción del
pequeño mercado local y de autoconsumo. Lo único que se exportaba era la
harina de trigo al noroeste del país y Arizona9• La ganadería sufrió una
disminución muy importante por las guerras apaches, civiles y de Intervención
(el ganado era objeto de rapiña por los diferentes grupos, que lo usaban para
alimentarse o consumirlo de diferentes maneras), y debido a la epidemia de
epizootia 1°.
c) El comercio, que se vio afectado por la falta de circulante monetario, la
carencia de medios de comunicación aptos y la falta de seguridad en los
caminos, así como por diversos impuestos (entre ellos las alcabalas), que lo
desalentaban 11 •
6. Otro de los problemas a los que se enfrentó Sonora, paradójicamente por
ser un estado minero, fue la escasez de circulante.
7. La falta de medios de comunicación y de seguridad en los caminos no
permitían integrar un mercado interior, al no lograr articular las diferentes
regiones y no hacer posible la circulación de la producción: se imposibilitaba
así el desarrollo de la minería, la agricultura y el comercio.

.. '

Como es evidente, los problemas estaban interrelacionados y tenían que
ver con la transición y la formación de un mercado interno. En este mercado
las diferentes leyes y códigos, herencia de una legislación colonial que no
permitía salir de la bancarrota al presupuesto estatal, se traducían en fuertes
impuestos federales al comercio de Guaymas (lo que paralizaba las actividades
de defensa y fomento, pues no permitía hacer inversiones importantes en la
infraestructura). A su vez, las guerras indígenas contra los apaches, yaquis
y mayos y la falta de una infraestructura de comunicación no permitían
reactivar la economía, ni integrar un mercado regional 12•

Gracida: lA transición al capitalismo en Sonora 51

II. LA TRANSlCION EN EL XIX
El origen de las dificultades que obstaculizaban la transición en Sonora en
la década de los 70-hasta la llegada de los porfiristas al poder- lo podemos
ir rastreando a lo largo del siglo XIX.

La primera de esas dificultades fue la continua bancarrota financiera del
gobierno desde la independencia y la difícil formación del estado de Sonora
en 1830: se contaba con pocos recursos debido al escaso apoyo del gobierno
federal y a los raquíticos ingresos locales 13• Estos recursos fueron insuficientes
para mantener las finanzas públicas por los gastos que generaron las luchas
internas y las campañas durante las diferentes intervenciones y contra los
alzamientos e incursiones de apaches, yaquis y mayos 14•
Desde sus primeros años de vida independiente también se sufrió el
problema de las alcabalas, y la necesidad de su desaparición o disminución
para lograr el fomento del comercio en los puertos, en especial los recién
abiertos de Guaymas y Mazatlán 15•
El estancamiento económico fue provocado por: a) los desajustes en los
circuitos mercantiles; b) la inundación de los socavones de las minas, el
atraso técnico, los problemas para el beneficio, la falta de condiciones para
reactivar este sector y el atraso de la legislación, que ocasionaron el
abandono de muchas minas que solo podían restablecerse con una gran
inversión 16; c) las actividades agropecuarias sufrieron también por los
desajustes y cambios en el estado, aunque la propiedad privada siguió
avanzando sobre la comunal y los restos de la propiedad misional.
Uno de los aspectos que generó enfrentamientos, conflictos, odios,
rencores (y en pocas ocasiones acuerdos), fue la defensa de los grupos
indígenas por sus formas de vida y, por lo tanto, de su derecho de propiedad
sobre la tierra, mientras que los demás sonorenses se consideraban con
derecho a conquistarla, terminando la labor iniciada por los españoles.
Esta lucha también tiene su explicación por el rompimiento del orden
colonial 17, al irse deteriorando los restos de organizaciones como los
presidios militares y las misiones, que habían servido para imponer la
colonización en la tierra de indios y para el mantenimiento de la frontera 18:
los presidios, al dejar de recibir los situados (salario de la tropa), y las

�52

Siglo XIX. Cuadernos

misiones sus sínodos (subsidios anuales). Todo ello acentuó el progresivo
abandono de la frontera.
Esta situación fue aprovechada por los apaches, empujados por la
colonización anglosajona hacia el suroeste norteamericano. Durante la
colonia los apaches habían sido detenidos por los pi.mas de las misiones y por
los presidios. Ante el derrumbe de ambas instancias se vieron en la posibilidad
de atacar a los pueblos del norte y centro-occidente del estado, bajando la
frontera interior, a la par de los yumas y gileños, en el noroeste, que tampoco
habían podido ser conquistados por los españoles19•
La destrucción de las misiones tenía que ver también con el avance de la
propiedad privada sobre sus medios de producción y sobre las tierras de las
comunidades indígenas que vivían en el interior de ellas, por estar ubicadas
en los valles más fértiles y con recursos hidrológicosw.
Yaquis y mayos, al recuperar la posesión de sus tierras, una vez
desaparecidas las misiones y los presidios de los ríos, vivieron a lo largo del
siglo XIX una constante presión sobre sus tierras por parte de los yoris, que
pretendían incorporarlas al mercado y terminar un nuevo proceso de conquista.
Los indígenas lograron mantenerlas bajo su control enfrentando largas y
costosas campañas, manteniendo una frontera interna al sur del estado, en la
planicie costera.
La crisis y estancamiento de la minería, la agricultura y el comercio se
ali.mentaba, pues, de la inseguridad de ciertas zonas, donde los grupos
indígenas no permitían el establecimiento de poblados estables, y del
rompimiento de los circuitos comerciales, que no permitía el abastecimiento
y circulación de las mercancías. Hasta que se reconstruyeron estos circuitos
bajo otras directrices, se fue presentando la consolidación de los mercados
y oligarquías locales, que sustituyeron la estructura colonial: fue el caso de
los comerciantes de Guaymas, los comerciantes y agricultores deHermosillo
y los comerciantes y mineros de Alamos.

ID. LA IMPORTANCIA DEL CAPITAL COMERCIAL
El papel que cumplió el capital comercial fue muy importante para la
transición: constituyó uno de los elementos que aceleró la destrucción del

Gracida: La transición al capitalismo en Sonora 53

antiguo régimen de producción21 • En Sonora, como en el resto de México, el
capital comercial se vió fortalecido por la liberalización mercantil que
irrumpió con el rompimiento del monopolio colonial, iniciado por las
Reformas Borbónicas y consolidado por la lucha de independencia. Dejó
espacio a fuerzas centrífugas que llevaron el aislamiento de las regiones, una
vez rotos los canales de dominación y comunicación. En el caso del noroeste,
la Sierra Madre Occidental se transformó en una barrera que lo aislaba de la
planicie central, y afectó los lazos con Chihuahua y Durango22• La destrucción
de los circuitos comerciales coloniales -con sus rutas que, básicamente, eran
terrestres- propició el surgimiento y, en algunos casos, el fortalecimiento de
puertos y rutas marítimas que se convirtieron, en la primera mitad del siglo
XIX, en los medios de comunicación por excelencia de los estados costeros.
En el noroeste fueron abiertos a la navegación como puertos de altura
Mazatlán (1820), San Bias (1821), Guaymas (1824), Altata (1847) y La Paz.
En estos puertos se establecieron las poblaciones más importantes y dinámicas
de la región: su comercio de cabotaje fue muy intenso con Acapulco,
Manzanillo y San Bias, y el exterior fue transoceánico debido a las relaciones
con Asia, Centroamérica, Sudamérica, Estados Unidos y Europa. A su vez,
se convirtieron en las principales vías de comunicación y puerta de entrada
a las regiones23 •
Guaymas fue considerado desde el siglo XIX como uno de los mejores
puertos naturales del país, por quedar resguardado de todos los vientos
gracias a los altos cerros que lo rodean y por contar con un fondeadero muy
grande24. Desde su fundación se convirtió en la puerta de entrada del
comercio de toda la frontera del septentrión, después que desaparecieron las
comunicaciones con los "caminos de tierra adentro" y serranos. Sonora
quedó aislada al norte por el desierto y los apaches, y en las partes central y
sur por la Sierra Madre Occidental, que se volvía inaccesible por los
bandoleros, los grupos indígenas y la barrera que formaban los impuestos de
alcabalas25•
A partir de Guaymas sefueron construyendo nuevos corredores comerciales
(ver mapa 2), que serían la base de los mercados locales. Hacia el norte,
Hermosillo se convirtió en la llave del comercio con el puerto. La ruta hacia
el norte unía Guaymas, Hermosillo, San Lorenzo, Altar hasta llegar a Yuma;
de San Lorenzo salía otra hacia Santa Ana, Magdalena y Tucson. De
Guaymas había una segunda a la entonces capital del estado, Ures, por el río

�54

Siglo XIX. Cuadernos

Gracida: La transición al capitalismo en Sonora 55

~o~ora, hasta Arizpe y Fronteras, para de ahí pasar a Chihuahua por Janos,
umco punto que se mantenía abierto y que permitía comunicarse con la
planicie. Guaymas se comunicaba hacia el sur con un camino que cruzaba el
río Y aquí, para ir al mineral de Baroyeca y de ahí a Alamos y El Fuerte.
Baroyeca YAl~os tenían salida, también, por el puerto de Agiabampo, que
era de cabotaJe y mantenía fuertes relaciones con los comerciantes de
Mazatlán YCuliacán. Los medios de transporte usados en estos caminos eran
carretones, recuas de mulas, caballos y a pie26_
La importancia de Guaymas y de los capitales comerciales que ahí se
fueron generando tuvieron impacto en la transición, y la manera como se
fueron ~cul~?º a otros rubros. La actividad minera, agropecuaria y el
co~erc10 servrran de ~ase para la formación de los mercados locales que
daran pas? al ~ercado mte~o regional, en el cual el ferrocarril y la política
de comurucac10nes del gobierno porfüista tendrían de un1&gt;apel importante27.

NOTAS

.....

l. ~ tran_sición de un sistema socioeconómico a otro constituye un largo periodo de
disolución. Entre los factores que actúan para derrumbar el régimen anterior destacan las
formas de trabajo, el papel del mercado, del Estado y el desarrollo de las fuerzas
productivas. La transición se materializa gracias a la conjugación de elementos internos
Yexternos. En el caso de la transición hacia el capitalismo, una parte de la humanidad es
~trada en su conjunto aunque no siempre al mismo tiempo --&lt;liferentes regiones van
mcorporánd_ose ~r la exp~sión del capitalismo-, y no siempre de la misma manera, ya
que la co~bmac1ón de los diferentes elementos arrojan características propias. Por eso es
que los SJStemas socioeconómicos son históricamente determinados. El inicio de la
transición al capitalismo en Sonora, como en México, se puede localizar en las Refonnas
Borbóni~, que impul~n el d~ollo de la propiedad privada y la producción
mercantil. Ver los trabaJos de Sergio Ortega Noriega, Un Ensayo de Historia Regwnal.
El noreste de México. 1530-1880, México, UNAM, 1993, pp. 35-95; Juan José Gracida
Rom~," ~ Reformas Borbónicas en México y Sonora", en Memorias del VIII Simposw
de HLStona Y_ Antro~logfa de Sonora, Hermosillo, Universidad de Sonora, 1984, pp.
36-5 Cyn~a Raddmg Y_ Ju~ José Gracida Romo, Sonora, una Historia Comparrida,
Méxi~, lns~tuto de I~vest1gac1ones ~ -Mora y gobierno del Estado de Sonora, 1989, pp.
l 7-2~, I~ac10 Del Río y Edgardo López Mañon "La Reforma institucional Borbónica",
en HLStona General de Sonora, tomo V, Hermosillo, Gobierno del Estado de Sonora,
1985, pp. 223-246.

!;

2. Dentro de la limitada bibliografía que existe sobre el tema en Sonora, es escasa la
información sobre los efectos y divisiones que creó la guerra de intervención francesa La
participación de los sonorenses como colaboracionistas y en el ejército invasor fue
amplia, a pesar de contar con toda una tradición de lucha contra los filibusteros William
Wal.k.er (1852), Rausset de Boulbon (1852-1854) y Henry Alexander Crabb (1857). Se
puede consultar a Rodolfo Acuña, Caudillo sonorense: Ignacio Pesqueira y su tiempo,
Ed. Era, Méx.ico, 198 l ; Héctor Pesqueira, ''La conquista Minera del Noroeste de México
por William McKendree Gwin, el Duque de Sonora" , en Memoria del VI Simposw de
Historia y Antropología de Sonora, Hermosillo, Universidad de Sonora, 1981; Juan
Antonio Ruibal Corolla, "La Intervención y el Imperio", Historia General de Sonora,
tomo IlI, Hennosillo, Gobierno del Estado de Sonora, 1985, pp.172-185; ''LaIntervención
y el Imperio en Sonora", en Revista de Historia, 53, Archivo Histórico del Gobierno del
Estado de Sonora,junio de 1988, pp. 3-14.

3. Trabajos realizados principalmente por historiadores méxico-norteamericanos y
norteamericanos nos dan Ja perspectiva de los problemas de la transición al capitalismo
y los diferentes momentos y énfasis que tuvo en Sonora. El trabajo clásico que abrió la
perspectiva de interpretación del siglo XIX sonorense fue el de Stuart F. Voss, 0n the
Periphery ofnineteenth Century. México, Sonora and Sinaloa. 1810-1877, Toe University of Arizona Press, Tucson, Arizona, 1982. Una tesis doctoral reciente que brinda un
magnífico panorama del siglo XIX sonorense es la de Gregorio Torres Mora, Entrepre•
neurs in Nineteenth Century Sonora, México, University of California, lrvine, 1987. El
historiador Ramón Eduardo Ruiz, desde la perspectiva de la teoría de la dependencia, nos
presenta la fase final de la transición en The People ofSonora and Ya,u¡uee Capitalists,
Toe University of Arizona Press, 1988, Tucson.
4. El gobernador general Ignacio Pesqueira en su memoria de 1870 se quejaba porque la
quema de los archivos durante la guerra y la falta de personal capacitado le impedían
levantar el censo del catastro rural para cobrar, en todo el estado, el impuesto relativo, uno
de los más importantes. Además, por los pocos recursos con que contaba no se habían
podido pagar puntualmente los honorarios de los servidores públicos, y menos reparar los
caminos para mejorar la circulación de mercancías. Ignacio Pesqueira, Memoria del
estado de la administración pública de Sonora, 1870. Ures, Imprenta del Gobierno, pp.
7 y 20. El desquiciamiento administrativo y de crisis financiera pennanecía todavía en
1876, como lo informa el gobernador Vicente Mariscal en una carta dirigida al ministro
de Gobernación en abril de 1876, Archivo Histórico del Estado de Sonora, tomo 673.
También, Juan José Gracida "Sonora en la Nación", en Sonora, una historia, p. 66. Los
ideológos del regionalismo xenófobo lo justifican históricamente por el abandono del
gobierno federal al estatal.
5. La población había pasado de 146 819 habitantes en 1862, antes de la guerra de
intervención, a 112 636 en 1868 después de la guerra, de los cuales 8 500 habían emigrado
a California, 7 500 a Arizona, 4 000 habían muerto en la guerra civil y 296 muertos por
los apaches. Pesqueira, Memoria, 1870, cuadro 13; Ramón Corral, Obra Histórica.
Reseña histórica del Estado de Sonora, 1856-1877, Hennosillo, Gobierno del Estado de
Sonora, 1981, pp. 69-70.

�56

Siglo XIX. Cuadernos
Gracida: la transición al capitalismo en Sonora 57

6. Para 1868 los distritos de Magdalena y Arizpe eran los menos poblados del estado: 3 907
y 6 543 de los 108 211 que contaba Sonora. Pesqueira, cuadro 13; Ignacio Zúñiga, Rápida
Ojeada al Estado de Sonora (1835), Hennosillo, Gobierno del Estado de Sonora, 1985,
pp 61-62; Corral, pp. 69-70.
7. El tema de los yaquis y mayos, pero principalmente los primeros, se puede discutir hoy
con relativa tranquilidad en la historiografía sonorense. Hasta hace poco seguía siendo
para la población blanca de Sonora un asunto intratable en tanto los indígenas no fueran
los villanos de la historia El trabajo clásico sobre la guerra, con una visión de los yaquis
como un problema contra la civilización, es el de Francisco P. Troncoso, Las gue"as de
las tribus Yaqui y Mayo del estado de Sonora, 2 tomos, México, Tipografía del
Departamento del Estado Mayor, 1905. En tiempos recientes se han publicado trabajos
con una visión diferente, en los que se pueden ver estos años como una lucha de resistencia
a la colonización. Consúltese Alejandro Figueroa, ''Los que hablan fuerte", Revista del
Noroeste de México, 1, Hermosillo, INAH-SEP, 1985, p. 63; Voss, pp. 148-150; Gracida,
"Sonora en la nación", pp. 66-67 y"Acwnulación originaria de capital agrario en Sonora"
Revista Economía., l, Universidad de Sonora, septiembre de 1985, pp. 15-17.
8. Para los problemas de la minería se puede ver Acuña, pp. 121,123 y 135-138; Pesqueira,
p. 18; Corral, pp. 69-70.
9. Aunque la harina de trigo es un producto procesado, su producción estaba ligada
principalmente a las unidades agrícolas, puesto que las haciendas tenían sus propios
molinos harineros.

través de la historia, pero que básicamente son producto de las relaciones capitalistas de
producción, tanto a nivel interno como en el plano internacional", según Angel Bassols
Batalla, "Del México grande al México pequeño: las regiones medias", Cuadernos de
Estudws Jaliscienses, 1, ColegiodeJalisco-INAH, 1992, p. 8. Esta visión la desarrollé
en un trabajo para el Noroeste de México en el que realicé un balance de los aportes hasta
entonces producidos sobre la discusión. Ver Gracida Romo "Algunas consideraciones
sobre la formación de las regiones durante el proceso de consolidación del capita.lismo en
el Noroeste", Revista Economía., 5, octubre de 1989, pp. 89-108.
13. En una memoria que presentan los diputados de las Provincias Internas de Occidente en
1822, se señalaba la necesidad de reformas como las separaciones para la mejor
administración de las diferentes provincias, causa que llevó a la separación de Sonora y
Sinaloa en 1830, y el apoyo a los sistemas de presidios. Juan Miguel Riesgo, Salvador
Porras, Francisco Velasco y Juan Manuel Zuloaga, " Memorias sobre las proporciones
naturales de las Provincias Internas Occidentales" en Fernando Pesqueira, DocwnenJos
para la Historia de Sonora, primera serie, tomo I, Hermosillo, Mecanografiadas, s/f, pp.
54-57.
14. Desde que Sonora se hace independiente se notaron los problemas que ocasionab~ la_falta
de recursos financieros que permitieran hacer frente a la guerra contra los mdios y
apaches, quienes al ver abandonados los presidios militares, que marcaban las fronteras
reales de Sonora, atacaban las poblaciones del interior. Riesgo, Porras y otros, pp. 32-33.
En unescritodelgnacioZúfüga del 832se llama la atención sobre las mismas dificultades
respecto a la bancarrota de las fmanzas públicas y los presidios. Zúñiga, pp. 61-91.

IO. Pesqueira, pp. 19-20; Corral, pp. 69-70.
15. Riesgo, Porras y otros, pp. 56-57.
11. Pesqueira, pp. 21-22; Gracida, "Sonora en la nación", pp. 71-72.
12. La definición delespacio regional semanifiestademaneraaroitraria, pues está subordinada
a la disciplina que la uti.lice y a la orientación teórica que se asuma, razones que han
generado una amplia bibliografía en antropología, historia, economía, urbanismo,
planificación, etcétera En la actua.lidad existen algunas tendencias dominantes en
historia como la que trabaja desde el punto de vista de la te01ía económica neoclásica y
que utilizan algunos historiadores norteamericanos como Eric Van Young, quien la
presenta en La crisis del orden colonial. Estructura agraria y rebelwnes populares de la
Nueva España, 1750-1821, México, A.lianza Editorial, 1992, pp. 429-451. Van Younga
suvezsebasaenlateorfapresentadaporCarolA.Smithsobrelossistemasdelugarcentral
en "Sistemas económicos regionales: modelos geográficos y problemas socioeconómicos
combinados", incorporado en Región e Historia en México (1700-1850). Métodos de
análisis regional, México, Instituto de Investigaciones Dr. Mora-UAM, 1991, p.37-97.
Otra de las interpretaciones que campean hoy en día es la que representa la microhistoria
a través de Luis González, quien presenta un balance en su trabajo "Veinte años de
microhistoria mexicana", en Historia Regwnal, Programa de Estudios Ja.liscienses,
Guadalajara, 1991, pp. 9-21. La definición de lo microhistórico regional es la de ''un
territorio abarcable de una sola mirada y el de una sociedad en donde todos se conocen
entre sí ". Para objeto de este trabajo y por así convenir teóricamente, la región la
entendemos como aquellos espacios "creados por la acción económica de la sociedad a

16. El coronel Boume, que vino a Sonora en una expedición inglesa en 1826 para explorar
minas, narra esos problemas en "Notas sobre el Estado de Sonora y Sinaloa", en Mario
Cuevas Sonora, Textos de su Historia, México, Instituto de Investigaciones Dr. Mora y
Gobieri:o del Estado de Sonora, 1989, pp. 176-206. También en un trabajo de mediados
de siglo se reflejan estos problemas: José Francisco Velasco, Noticias Estadísticas del
Estado de Sonora (1850), Hennosillo, Gobiernodel Estado de Sonora, 1985, pp. 165-203.
Ver asimismo Armando Quijada Hernández, "Sonora al iniciar su vida como entidad
federativa", Historia General de Sonora, tomo m, pp. 47-48.
17. La diferencia la van marcando los propios sucesos históricos que se dan en México y
Sonora. Los apaches, con la destrucción del sistema de presidios y misiones, penetran
desde la frontera real, pues estaban dentro de la formal, a territorio sonorense. Con los
tratados de Guadalupe-Hidalgo en 1848 y con los de la Mesilla en 1853, los a~acbes
quedan del otro lado de la frontera y supuestamente a cargo de los no~encanos
quienes, según el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, se encargarían de cwdar que no
atacaran México.
18. "Los presidios fueron las instituciones militares que al lado de las misiones facilitaron la
expansión española en el nortedelaNuevaEspaña". MarthaOrtegaSoto, "La colonización
española en la primera mitad del siglo XVIII" , Historia General de Sonora, tomo_Il, pp.
160. Para ver la importancia de las Misiones y los presidios militares dentro del sistema

�58

Siglo XIX. Cuadernos

de defensa, colonización y frontera, Sergio Ortega Noriega, "El sistema de Misiones
Jesuísticas: 1591-1699", Historia General de Sorwra, tomo ll, pp. 63-74; y Ortega Soto,
pp. 160-166. La historiografía norteamericana dedicada a estos temas, como la que inicio
Frederick Jackson Tumer en 1893 con su ensayo "'Ibe Significance of the Frontier in
American History" y la Spanish Borderlands History que inauguró Hubert Howe
Bancroft con su trabajo History of the Nonh Mexican States and Texas, San Francisco
1884-1889 y Hebert Eugene Bolton con The Spanish Borderlans: A Chronicle of O/d
Florida and Southwest, Yale Univerity Press, 1921 , consideran que la línea de los
presidios marcaba la frontera real que tenía la Nueva España (y luego México) y que era
imposible que con1rolaran, justificando, al ser tierra de nadie, la toma norteamericana de
estos territorios.
19. En 1835, Ignacio Zúñiga, militar presidia!, senador, diputado, funcionario público, decía:
"...me confirmo en la opinión de que la guerra de los apaches no es ni ha sido la causa de
la ruina y abandono de las interesantes poblaciones de la frontera: al contrario la guerra
es resultado del abandono y decadencia de los presidios". Zúñiga, p. 62.
20. Para ver el problema de la acumulación originaria de capital en Sonora se pueden ver los
trabajos de Cynthia Radding, "Acumulación originaria de capital agrario en Sonora: La
comunidad indígena y la hacienda en la Pimeria Alta y Opatería, 1768-1868", Revista del
Noroeste de México, 5, Hermosillo, 1981, pp. 13-46; Gracida Romo, "Acumulación
originaria... "; Ortega Noriega, pp. 97-113.
21. En el complemento al prólogo del tomo ID de El Capital, Federico Engels nos habla del
papel revolucionario del comerciante, pero no como un revolucionario consciente de la
sociedad. Federico Engels, "Complemento al Prólogo", El Capital, tomo III, vigésima
segunda reimpresión, México, Fondo de Cultura Económica, 1990, pp. 33-40. También
se puede ver el papel transformador del capital comercial en la sociedad de transición en
"Algunas consideraciones históricas sobre el capital comercial", en Carlos Marx, El
Capital, cap. XX.
22. Durante la colonia, Santa Eulalia y Parral, en Chihuahua, fueron los cenlros de abasto y
avfo de los comerciantes y mineros de la región estableciendo, vía Durango, los nexos con
los comerciantes de la ciudad de México. El aislamiento que suhía la región se vio
reflejado también en la independencia política que se vive en esa época.
23. Gracida Romo, "El comercio del puerto de Guaymas al finalizar la década de los setenta
del siglo XIX", Boletín de la Sociedad Sorwrense de Historia, 44, Sociedad Sonorense
de Historia, mayo-junio dee 1989, p.4; A.Leduc y Luis Lara, Diccionario de geografía
historia y biografía mexicana, Llbrería de la Vda. de C. Bouret, México, 1910, pp. 400,
853.
24. Coronel Boumet "Notas sobre el Estado de Sonora y Sinaloa", en Cuevas, p.180.
25. Los impuestos de alcabalas se fueron convirtiendo en barreras que cerraban el comercio
con el interior del país. Resultaba muy caro pagar varios de ellos con plata o monedas
desde Chihuahua. Sonora modificó sus fronteras, primero en 1830 cuando se separó de
Sinaloa al desaparecer el Estado de Occidente, y después del Tratado Guadalupe-Hidalgo
de 1848, con lo que pierde su parte más septentrional, quedando su frontera en el río Gila.

Gracida: La transición al capitalismo en Sonora 59

26. Para los medios de comunicación en Sonora, Jesús Uribe, Sorwra, Siglo XIX. Pueblos y
Caminos, Hennosillo, La Diligencia, 1992.
27. Así vemos como, en el siglo XIX, la plata, la harina de trigo y los productos agropecuarios
fueron los principales productos de exportación del estado. Unade las últimas aportaciones
en este sentido está en Rubén Salmerón "La fonnación regional, el mercado local y el
poder de la oligarquía en Sonora: 1740-1840", El Tejabán, 1, Universidad de Sonora,
febrero de 1990. Plantea cómo a partir de la influencia que ejercen los capitales
comerciales de Guaymas se estructura un mercado que influye toda la región. Ver
asimismoGregorio Mora Torres, "Los comerciantes de Guaymas y el desarrollo económico
de Sonora, 1825-19!0", Memoria del Vil/ Simposio de Historia y Antropología de
Sonora, Hennosillo, Universidad de Sonora, 1984. pp. 210-239.

�- - - -··:::::::::::::::::::::::

SigloXIX

Sección Internacional

�Los beneficios yerbateros de Concepción

COMERCIO Y RELACIONES DE
PRODUCCION EN PARAGUAY EN LA
EPOCA DEL DOCTOR FRANCIA
Nidia R. Areces*

Este trabajo analiza las características y la naturaleza de la explotación de la
yerba mate en Concepción, frontera norte paraguaya, durante el gobierno del
doctor José Gaspar Rodríguez de Francia (1811-1841).
Concepción era un área de reciente ocupación blanca, cuya realidad
económica estaba regulada de manera predominante por la producción y
comercialización de la yerba mate. Los nexos que la economía colonial
mantenía y que llegaron hasta el fin de la primera década independiente,
experimentaron rupturas de significación con la aplicación de la política
económica del doctor Francia. Con la limitación de los mercados exteriores,
Concepción tuvo dificultades para reorientar su economía -lo que incidió en
la explotación de los yerbales naturales- no encontrando otras vías de
crecimiento económico posibles de potenciar.
Para interpretar esta situación es menester considerar la estrategia política
que instrumentó el gobierno de Francia en el norte paraguayo. La presión
indígena (mbayás, guanás y monteses) hizo, en gran medida, que no se
privilegiara esta región, al mismo tiempo que se reconocía que las vías
naturales de salida, bloquedas por la política de Buenos Aires, miraban hacia
el Río de la Plata.
* Facultad de Humanidades y Artes y Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional
de Rosario (Argentina). Una versión abreviada se publicó en Anuario, 16, Universidad
Nacional de Rosario, 1994.

�64

Siglo XIX. Cuadenws

¿Cómo repercutió en Concepción, en particular, la implementación del
programa político y económico de Francia?¿Cómo se mantuvo Concepción
después del cierre de la frontera norte y del cierre/bloqueo de los tradicionales
mercados de la yerba? ¿En qué medida las características socioeconómicas
de la región frenaron sus posibilidades de desarrollo? Para responder a estas
cuestiones abordaremos en especial las relaciones de producción en los
beneficios yerbateros de Concepción, teniendo en cuenta su condición de
frontera con el portugués (Brasil) y que los yerbales eran tierras en conflicto
por ser territorio de los guaraní-monteses 1•
Contamos con una información bastante rica para una descripción y
análisis de las características más importantes de la explotación de los
yerbales silvestres de Concepción, en el periodo comprendido entre la
Gobernación Intendencia y la década de 1820. Desde los 20 a los 40, en
cambio, la documentación es pobre y limita nuestro análisis pero, al mismo
tiempo, nos ofrece un indicador de lo que estaba sucediendo con los
beneficios yerbateros de la región 2•
Para comprender el proceso de ocupación efectiva en Concepción iniciado
con la reconquista del área a partir de 1773, que coincide con el reformismo
borbónico y que se mantiene durante el gobierno del doctor Francia, interesa
señalar las continuidades y rupturas producidas entre el periodo colonial y el
independiente: se hace factible así despegarse de las llamadas historias
nacionales y recuperar el proceso histórico en un espacio regional como
Concepción. El análisis de esta región de frontera puede aportar una mejor
comprensión de la cuestión del Paraguay de Francia como una formación
autónoma nacional.

LOS RICOS YERBALES SILVESTRES DE CONCEPCION
Concepción era tierra de ricos yerbales naturales, los que proveían la yerba
mate de mejor calidad. En los comienzos de la repoblación de norteña, los
yerbales estaban cercanos a la Villa Real, pero debido a su inadecuado e
irracional aprovechamiento -que agotaban los troncales más tiernos- la
explotación de los beneficios tuvo que hacerse en montes cada vez más
alejados, hacia el Oriente: hacia las nacientes de los ríos Ypané y Aquidabán,
en la Sierra de Amambay, tierras de los guaraní-monteses que, después de

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 65

la Guerra de la Triple Alianza, pasaron a poder de la empresa La Industrial
Paraguaya 3•
Es interesante observar el grupo que parte hacia el descubrimiento de los
minerales de yerba mate. Robertson hace una pintura realista de la partida a
los yerbales que, dejando de lado su pintoresquismo, muestra con crudeza el
ambiente inhóspito y los escasos recursos que contaban para protegerse:
Nuestra cabalgata, cuando partimos, era grotesca. Montados en cuarenta
mulas iban otros tantos peones, sin otra indumentaria quecamisa, calzoncillos,
faja y gorro colorado en la cabeza. Algunas de las mulas, iban ensilladas, otras
no; adelante marchaba una docena de mulas de carga, con caña en barriles,
tabaco y otras mercancías. Media docena de peones, un poco adelante,
arreaban cien bueyes bramando por el dolor de las picaduras de los insectos;
mientras el catalán (Miguel Carbonell), un capataz y yo formábamos la
retaguardia. Nuestras piernas estaban envueltas en cuero crudo para
defendemos a la vez de las espinas del matorral y de las picaduras de los
mosquitos. Nuestras caras, con el mismo objeto, estaban enmascaradas con
piel de camero curtida y las manos enguantadas con el mismo material4 •

Las descripciones de J. F. de Aguirre y J. P. Robertson5, de fines de siglo
XVIIl y la segunda década del siguiente, dan vivencia a las diferentes etapas
que demandaban la explotación de los yerbales silvestres. Sintéticamente:
localización, recolección, preparación, transporte al centro de explotación,
elaboración y embalaje.

La operación más laboriosa de todas era, precisamente, la de embalar la
yerba. La construcción de los ranchos, núcleo de la unidad de producción,
significaba que la explotación estaba en marcha, lo que valorizaba el
beneficio. Se trataba de simples galpones sin paredes y, según su rendimiento
en yerba elaborada, eran: a) regulares, o de una producción oscilante entre
mil y 2 mil arrobas; b) de bajo rendimiento, entre 500 a 200 arrobas; c)
menores, o changadas, en los que los changadores ponían su trabajo,
conchababan peones y costeaban el beneficio por su cuenta 6, elaborando
pequeñas partidas de yerba y empeñándose con los mercaderes para pagar
sus créditos (los cbangadores entraban en los yerbales sin licencia y recogían
peones furtivos, lo que acarreaba conflictos con otros beneficiadores).

�66

Siglo XIX. Cuadernos

Se tenía también en cuenta si eran pequeños beneficios individuales;
beneficios de entidad, explotados por tres o cuatro grupos de vecinos de la
Villa portiempo limitado, para satisfacer necesidades inmediatas; o beneficios
grandes, explotados por vecinos acaudalados, por un tiempo prolongado y
con fines lucrativos 7 •
Una vez elaborada la yerba, había que transportarla a la Villa para su
salida por el río Paraguay. Conducción que primero se realizó en Concepción
a lomo de mula. La escasez de animales y el costo excesivo de los fletes hizo
que progresivamente se utilizaran las carretas. Según Aguirre, se necesitaba
un mes para una distancia de diez leguas, perdiéndose muchas jornadas por
las inclemencias del tiempo u otros motivos (entre los que no estaban
ausentes los ataques indígenas). Como eran los mismos beneficiadores los
que realizaban el transporte basta la Villa, no se diferenciaba la función de
beneficiador con la de transportista. Los comerciantes-dueños de barco
transportaban el producto por río basta Asunción, la ciudad capital. En la
época de Francia, el flete corría por cuenta del Estado.
En general los contratos establecían la entrega, por parte del beneficiador,
de "yerba en buen estado", lo que atañía al almacenamiento y conservación
del producto. Tanto la traslación en el espacio como en el tiempo quedaban
incluidas entre las actividades productivas para hacer materialmente apto el
producto.
Para ser beneficiador de yerba se requería una licencia del gobierno
colonial, previo pago al Ramo de Guerra. Se aplicaban multas de una o dos
cargas a los contraventores. Los nuevos pobladores de la Villa Real de
Concepción querecibían mercedes de tierra reclamabanlos yerbalesincluidos
en los límites de su propiedad. En este sentido, el Comandante de San Pedro
se quejaba en 1788 porque los pobladores de su jurisdicción debían pagar las
licencias, mientras que los pobladores de Curuguaty y de Concepción se
hallaban eximidos a título de "libre laboreo de la yerba".
En Concepción, la explotación de la yerba fue concedida inicialmente a
tres comerciantes foráneos, lo que provocaba conflictos con los pobladores
que se endeudaban con aquellos. En 1791, al abolirse dicho monopolio, los
vecinos de la Villa adquirieron los derechos sobre la explotación 8.

Areces: Comercio y relaciones de producci6n en Paraguay 67

En la época de Francia el otorgamiento de licencias quedó a cargo y
criterio del Comandante de la Villa, quien al mismo tiempo era Delegado del
gobierno, y elegido por el mismo Dictador. Recaían en aquél funciones
políticas, civiles, económicas, policiales y militares, concentrando un poder
regional sólo atenuado por el control del gobierno central. Comandantes que
cubrieron con sus mandatos parte de la década de 1810, como Juan Manuel
Gamarra y José Miguel lbañez (también primeros pobladores) participaron
en la explotación y comercio de yerba y fueron, a la vez, poderosos
estancieros. Actores político-militares regionales en el Paraguay de 1810 a
1816, es decir, desde el año previo a la Independencia a la Dictadura
Suprema, se adueñaron, mantuvieron o acrecentaron los derechos sobre
explotación y comercio de la yerba mate. Pero esta primera camada de
comandantes de la frontera norte, cuya adhesión a la independencia y al
gobierno de Francia, es discutible termina confinada, destituida o encarcelada,
con algunas excepciones (algunos optan por escapar del Paraguay) 9•
A través del ramo de Guerra de 1799 y 1830, de la Visita del Comandante
de Concepción en 1800 y de las Solicitudes de Permiso para 1843 podemos
tener un panorama aproximativo -debido al carácter de las fuentes- de
número de beneficiadores y de peones contratados (cuadro). La cuestión
estriba en apreciar cuantos entraban sin licencia.

NUMERO DE BENEFICIOS Y DE PEONES
(1799 A 1843)
años

beneficiadores

peones

1799
1800
1830
1841-1843

47
24
9
31

361
349
43

402

Fuentes: ANA-SH 183, 1799; SH 183, 1800; NE258, Ramo de Guerra, 1830; NE 1906, fs. 2
a 8, 10 a 16, 30, 32 a 37, 40 a 56

�Areces: Comercio y relaciones de producci6n en Paraguay 69

B

o

L

De los 47 beneficios de 1799, 14 cuentan con doce peones cada uno, el
46.5%; uno solo con quince peones, el 4.15%; y con tres los más pequeños.
El tiempo de explotación de 19 beneficios era de seis meses, y doce de cuatro
meses: únicamente había uno de un año. En la Visita de 1800, de los 24
beneficios, cuatro contaban con 18 peones cada uno, representando el
20.63 %; con un beneficio de 25 peones, el 7.6%. Predominaban los plazos
de un año y de seis meses. A pesar de todos los recaudos que debe tenerse con
las fuentes utilizadas, es notoria la disminución para 1830: el mayor
beneficio apenas declara seis peones.
Sin embargo, los pobladores de Concepción y de San Pedro, desde el
estanciero-beneficiador a los chacareros (campesinos), continuarán
internándose en los yerbales para extraer la cantidad que permita realizar sus
transacciones. Interesa señalar que en la alcabala de 1830 la yerba aparece
como pago o parte de pago. El "trueque y cambio" no es sólo con yerba:
cuerdas de terreno por yerba o por vacas, un esclavo por vacas y efectivo, o
una mulata por vacas también se acostumbraba. Los permisos para 1841/43
han sido solicitados al Consulado, y 22 beneficios contaban ya con 12 peones
cada uno (el 65.67 %), siendo la mayoóa concedidos por un año.
Las alcabalas de Concepción permiten apreciar la preeminencia de la
yerba mate en su economía, hasta el momento de las medidas sobre
impuestos y comercio adoptadas por el gobierno de Francia. Las fuentes
existentes son demasiado imperfectas y limitadas para poder captar la
compleja relación entre producción, circulación y consumo. Recelamos de
estos datos y sólo los tomamos como un marco de referencia. Por ejemplo,
en un Contrato de 1810 figuran 1 800 arrobas de yerba de un solo beneficiador'º,
cantidad que supera ampliamente a las registradas, excepto una entrega en
1828 de 6 000 arrobas.
En 1809 ocho beneficiarios denuncian 1 655 tercios, el 62.88 % (auno de
ellos corresponde el 22.26%), mientras que los 28 restantes suman sólo 977.
El precio de la arroba es de 6 reales. En 1811, Juan Miltos-comerciante de
Concepción que figura en los distintos libros de alcabalas- como apoderado
de "varios sujetos", paga derechos por 355 tercios de yerba, el 14.39%, la
mayor cantidad registrada. Estos "sujetos" y cuatro beneficiadores más
denuncian 1 423 tercios, el 57.7%. El precio de la yerba osciló entre seis y
cuatro reales.

�70

Siglo XIX. Cuadernos
Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 71

Una excepción en el periodo de constante alza que llega a 1818 respondió
a los conflictos con los guanás layanás de Tacuatí y con los monteses, cuando
la frontera indígena avanzó y produjo el descalabro-de corta duración pero
significativo-de estancias y beneficios. 1818 fue un gran año, aparenteme~te
el último de su tipo. Cuatro beneficiadores sumaron el 38.25% de los tercJos
de yerba; el resto lo registraron otros 75, la mayoría con c'.111~~des muy
pequeñas de yerba, entre 8 y 30 tercios, entregadas po~ 55 rndiv1duos. En
1828 sobresalieron las 6 000 arrobas, o sea 800 tercJos, entregadas por
Mariano Ferreyra, capitán de milicias y estanciero; las otras cantidades
registradas para el pago de la alcabala sumaron apenas 214 tercios, en tan~o
el precio de la yerba había disminuido a 3 o 4 reales. En 1~30 hubo sólo ~e1s
registros: 2 940 arrobas a 3 reales cada una (figura en particular J.V. Urb1eta
emparentado con los Gamarra).
En 1837, finalmente, Francia suprimió el derecho de alcabala sobre la
yerba elaborada y extraída de los montes dado los inconvenientes_ y gastos
que ocasionaba su recaudación, debido al escaso número de traba.,adores y
a su dispersión, que entregaban la yerba en pequeños zurrones y aún "en
granel". El Estado tenía que envasarla con el consiguiente gasto de cueros y
peones conductores.
De un primer examen de los registros alcabalatorios resulta _que tienen
mayor in.fluencia factores distintos a la variación de la producción, puesto
que se daba una especialización de la explotación de yerba e~ ~ción de las
ventajas naturales o particularidades ecológicas. El crec1~ento q~eda
trabado por la gran limitación en los mercados de exportación a partu de
1820 basta 1840, cuando muere Francia. La situación se revierte con la
política económica que llevará a cabo el Consulado.
La yerba mate y el ganado constituían las produ~i?nes básic~ ~e
Concepción. Pero mientras el último tenía un mercado lurutado al ~emtono
paraguayo y al Mato Grosso, la yerba salía haci_a el vasto_ es~ac10 d~ los
antiguos virreinatos rioplatense y peruano, ampliando el circwto regional
hacia un extenso mercado intercolonial. Concepción, a través de la yerba,
quedaba integrada a los circuitos exteriores.
La región dependía económicamente de la producción y comercialización
de la yerba mate. ¿En qué medida, con cuáles posibilidades y b~jo cuáles
principios interesaba al gobierno de Francia mantener o modificar esta

dependencia? Si provocaba una ruptura, la economía de Concepción no se
reacomodaba. Iba a tener que depender de los recursos que el mismo Estado
proveía, retrotrayéndose a una subsistencia precaria. Sin embargo, los
yerbales silvestres siguieron siendo recorridos por los vecinos concepcioneros
para abastecer al mercado interno y, probablemente, para cubrir una cuota
importante de la yerba que llegaba a Itapúa -circulación que no ha sido
estudiada hasta el momento- para su distribución por comerciantes
portugueses con licencia del propio gobierno paraguayo.

LA NEGOCIACION DEL BENEFICIO DE YERBA: UN CASO EN 1817
Veamos el caso de un beneficiador de Concepción. La fuente que estamos
utilizando -hasta el momento la única localizada que se refiere al inventario
de existencias de una empresa agrícola de Concepción en los inicios del
gobierno de Francia- es el estado en que se hallaba "la negociación del
Beneficio de Yerba" de Juan Manuel Alvarez "para hacer ver a sus
acreedores" 11 •
Alvarez no era un sujeto irrelevante en términos sociales y políticos: se
trataba de un vecino principal de la Villa. Había sido sufragante en el
Congreso que designó a Francia como Dictador Perpetuo 12, ocupó los cargos
de Alcalde Ordinario y Juez Diputado Consular en la Villa de Concepción
y pasó a la Secretaría de la Tesorería de Asunción, al lado de Policarpo
Patiño, siendo Ministro Ciudadano en 1838. Es decir era hombre que se
afirmaba dentro de los cuadros de la admirustración apoyando a Francia en
forma consecuente.
Alvarez tenía casa propia en la Villa. Había pedido un crédito de 138 pesos
para construirla. Adeudaba todavía una suma equivalente a 225 arrobas de
yerba, pagaderas dentro de la Villa (interesa apreciar el papel que juega la
yerba en las transacciones de comercio y de crédito). Alvarez figura en
distintos registros alcabalatorios, lo que indica la continuidad de su actividad
como beneficiador y comerciante en el transcurso de las dos primeras
décadas del siglo.

Las existencias señaladas para abril de 1817 pertenecían a un beneficio de
mediano rendimiento, con un número apreciable de animales, herramientas,
una carreta de carga y pocas armas para la defensa. El documento señala con

�72

Siglo XIX. Cuadernos

precisión los deudores: el capataz saliente y el actual, varios particulares
residentes en Asunción y en la Villa y su campiña, y los peones que se
encontraban tanto en el beneficio como esparcidos por los valles o ausentes
en distintos destinos, entre otros Asunción. La deuda de los peones, de 2 257$
5 3/4 reales casi triplica la de los particulares, que asciende a 827$ 3 reales,
sin contar los 136$ 5 1/2 reales de la deuda de los capataces. Las sumas
adeudadas por los peones oscilan desde muy pequeñas cantidades hasta una
suma verdaderamente apreciable: 400$.
Este estado de cuenta nos lleva a preguntarnos ¿cuál era la forma de
comerciar en Concepción? Era la de habilitar.
Cuando un habilitado necesitaba ir a los beneficios o sitios donde la yerba
mate se encuentra y prepara, acudía a un comerciante de Asunción de quien
obtenía lo que se llamaba habilitación. Esta consistía en un préstamo de
mercadeóas y dinero, montante a dos, tres o cuatro mil pesos, según el caso.
La suma debía ser reembolsada por el habilitado al comerciante, en plazo
determinado, y en yerba al precio estipulado de antemano13•

Los comerciantes asunceños eran los que hacían el desembolso inicial, a
través de mercaderes avecindados en Concepción. Un claro ejemplo aparece
en el Protocolo de Contratos Públicos: Alvarez es el habilitado, siendo su
deudor Francisco Solano Villalba, vecino de La Horqueta. La deuda, en
concepto de plata efectiva y efectos de Castilla ascendía a 772$ 1/2 reales,
y se estaba obligado a pagarla en yerba de buena calidad, puesta en la Villa
a 7$ la arroba. A su vez, Alvarez estaba endeudado con Ramón Pío de la Peña
"del comercio de Paraguay", a quien traspasó la deuda de Villalba 14• El
habilitado podía también beneficiar con el préstamo concedido, pero la
cadena de préstamo no terminaba allí: el 6ltimo eslabón eran los peones que
entraban fuertemente endeudados en los montes.
El comerciante regional, muchas veces beneficiador él mismo, acreedor
de otros beneficiados menores, era deudor con seguridad de los grandes
negociantes asunceños. Observamos que una parte de los créditos era
resultado de operaciones de trueque entre comerciantes y representaba el
saldo de una serie de transacciones en cuyo transcurso la moneda ha
participado como medida de valor. Lograr el pago de las deudas asumía
varios años e implicaba generalmente bastante trabajo. Debido a los riesgos,
el comerciante se cubría aumentando el precio de las mercaderías.

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 73

A partir de 1811, la dependencia colonial ha desaparecido y Paraguay
manifiesta su decisión de ruptura con la submetrópoli, Buenos Aires. Sin
embargo, la presencia del capital comercial se mantuvo con fuerza en los
primeros años independientes. Con la política económica de Francia se
debilitan y cambian sus actores. La circulación mercantil de la yerba estaba
controlada por grupos de comerciantes radicados en Asunción con sus
representantes locales, funcionando como agentes reguladores del tráfico.
Destaquemos en esta red a los vecinos/comerciantes/beneficiadores de
Concepción y a los transportistas que hacen el recorrido desde la Villa hasta
Asunción. Los concepcioneros estaban colocados en la intersección de la
actividad rural y del comerciante asunceño. A su vez, los modestos
beneficiadores y troperos no tenían ninguna posibilidad de acceder al
mercado sino era por medio de su intermediario, experimentando una cruda
dependencia que recaía en los peones. El núcleo más fuerte de los comerciantes
asunceños iba a ser reemplazado por el estado francista, que concentró la
mayoría de sus funciones.
LOS PEONES "SE ETERNIZAN" EN LOS BENEFICIOS
Los peones se conchababan en la misma Villa de Concepción, en Asunción,
en los partidos de la Cordillera, en el pueblo de Belén o en otros lugares de
la Provincia 15 • Su procedencia étnica era prioritariamente guaraní, oriundos
de los antiguos pueblos reducidos. Integraban las cuadrillas, también,
correntinos deportados a Concepción a partir de la derrota artiguista o
capturados en Candelaria, área de guerra no declarada entre Paraguay Y
Corrientes.
Los transitorios contingentes de trabajadores no requerían de habilidades
ni de conocimientos tecnológicos previos, lo que se explica por el tipo de
explotación, simple y primitiva Las labores de la peonada eran particularmente
pesadas. Las tareas de apertura de picadas, la conducción de la yerba hasta
los ranchos, el aporreo y la molienda requerían de salud y fuerzas suficientes
para soportar el calor excesivo, la escasa alimentación, las enfermedades Y
las picaduras de todo tipo de insectos. Era una fuerza de trabajo dispuesta a
padecer los frecuentes ataques mbayás, guanás y monteses, pero con algunas
posibilidades de evadirse hacia otras regiones o volver a sus poblados de
origen.

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Siglo XIX. Cuadernos

No se estaba en presencia de una fuerte disponibilidad de mano de obra:
sólo en los años de auge se movilizaba un número importante de peones. Las
fluctuaciones en la cantidad de trabajadores estaba en directa relación con la
puesta en explotación de beneficios de gran producción.
Veamos los distintos tipos de trabajadores empleados en el quehacer de
la yerba: a) los peones sencillos, que se endeudaban con los mercaderesbeneficiadores o con los mismo troperos comprometiéndose a pagar con su
trabajo, quienes entregaban al acreedor el equivalente de la deuda en arrobas
de yerba elaborada; b) los boyeros y picadores, encargados de la conducción;
c) los escolteros, dedicados a la protección, utilizados con frecuencia en los
beneficios grandes.
A ellos hay que agregar, en la mayoría de los beneficios, a los capateces,
quienes estaban encargados de la vigilancia del trabajo y de la peonada, de
mantener las buenas condiciones del perchel y de los ranchos, de la
distrtibución de la carne y el cuidado de las herramientas, piedras de amolar,
armas y animales, de la anotación en un cuaderno de las entregas de yerba
en las cuentas de cada peón y de la prevención de los ataques indígenas. Los
capataces prácticamente llevaban la dirección del proceso de producción.
Había beneficiadores medianos que se encargaban en forma directa de las
operaciones pero de todas maneras era infrecuente la carencia de capataz,
sobre todo en los beneficios más alejados.
¿Cómo realizaban el trabajo los peones sencillos? "...los peones salieron
de la colonia en parejas ...No tenían otra arma que una hacha pequeña, ni otro
vestido que un chiripá ligado y gorro colorado, ni más provisión que cigarros
y chifle con agua". Ansiaban descubrir los árboles de yerba lo más pronto
posible y "también anhelaban descubrirla lo más cerca posible del campamento
para que el acarreo de las ramas al sitio del beneficio disminuyese todo los
posible", colocaban las ramas cortadas en sus "amplios ponchos" y acarreaban
la carga hasta la colonia en sucesivos viajes para proceder a su preparación.
Durante los ocho días que presencié estas operaciones -dice Robertsonme asombré, en gran manera, de la paciente y laboriosa perseverancia de los
trabajadores. Después era más sorprendente, si fuese posible, su sobriedad.
Charqui y unas pocas sandías constituían toda su comida, al caer el día, un
cigarro y un vaso de caña Ni los rayos perpendiculares del sol, ni los eternos
ataques de insectos y reptiles, tenían poder para interrumpir la tarea, o
amortiguar la alegría que seguía a la terminación de los trabajos del día 16•

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 75

Por lo general los peones trabajaban a medias dependiendo de sus
capacidades físicas, a menos que tomasen un tercero, pagándole para que los
ayudase en el trabajo del barbacuá 11 . Estos dos peones obtenían un recibo de
cada cantidad de yerba que entregaban al capataz. Un peón que podía cargar
un haz de diez a catorce arrobas de yerba generalmente trabajaba solo,
necesitando dos días para juntar dos haces sobre la barbacoa (envarillado
colocado sobre cuatro ramas arqueadas), y tres para concluir su tarea. Se
contrataban también menores de edad, los guainos, encargados de tareas
como preparar el fuego, abrir caminos o arrastrar la yerba desde el lugar del
corte a la barbacuá, quienes eran contratados también por los peones para
aliviar su trabajo.
Si se daba un aumento en la producción de yerba esto no se debía a la
aplicación de nuevas formas de elaboración o técnicas: estaba vinculado al
mayor número de beneficiadores, en particular de los grandes, que entraban
al monte incentivados por las posibilidades del mercado.
Parafraseando el título de Robertson trataremos de ver: ¿Cuánto ganaban
y cómo se divertían los peones? En 1793, el sueldo de un capataz de
beneficio era de 30$ mensuales; el de los escolteros y vaqueros, 16$, y el de
un peón de un peso por carga 18• Durante el gobierno de Francia, un peón de
beneficios particulares tenía como jornal dos pesos, a lo que se incorporaban
tres reales por día para el sustento 19•
Del Libro de Cuentas de Peones -incompleto, sólo hojas sueltas muy
deterioradas, sin ningún ordenamiento- donde consta el endeudamiento de
peones de estancias y beneficios entre 1806 a 1822 (sintomáticamente no
encontrarnos datos posteriores a esta última fecha), seleccionarnos un caso
que fue posible seguir: el de "Francisco Rodríguez, Indio Guaino que fue de
Olegario Sánchez conchabo de peón sujeto a toda faena para el beneficio".
Su deuda comienza en 1808: 225 pesos 3/4 reales. Continúa aún endeudado
en 1813 con 175 pesos I cuartillo, monto que se ha ido descontando en yerba.
La saca del peón consiste fundamentalmente en ropa, cuchillos, frenos,
estribos, así como dinero en efectivo. Por "un cuchillo en 6 reales" se le
anotan 3 pesos, cuadruplicando casi el valor asignado. Y si empezó siendo
un adolescente, pasa su juventud en los yerbales20•

�76

Siglo XIX. Cuadernos

Ya en la contratación los peones recibían "un fiado", gastado antes de
partir para el beneficio, lo que daba origen a la deuda. La práctica de la
provisión de "fomentos" (adelantos en dinero, provisión de efectos personales,
animales y herramientas concedidos por contratos y pagaderos en yerba
elaborada) era la mayor causa de endeudamiento. El salario era entonces
percibido en productos y en dinero.
Los acreedores otorgaban estos préstamos una y otra vez con la finalidad
de retener la mano de obra y de que saldasen sus cuentas. Las pulperías
(tiendas) de los beneficios contribuían a incrementar los endeudamientos.
Eran también motivo de pleitos y reyertas, en particular entre pulperos,
peones y beneficiadores, porque la yerba que los pulperos compraban a los
peones iba en prejuicio de los patrones. En caso de litigio, al no existir una
norma efectiva, patrones y peones debían atenerse a los contratos particulares21 •
La yerba que entregaban se les anotaba en su cuenta pesonal, aunque
siempre resultaban deudores. Una vez en los yerbales, la cuota y exigencia
del trabajo eran cumplidas, era muy difícil el dejar la explotación. La
cuestión estribaba en poder contratar la mano de obra frente a una demanda
escasa. Se daban casos en que se llegaba a proveer una suma mensual para
sustentar a la familia de los peones con el fin de retener aún más al
trabajador2.
El vínculo comerciante-beneficiador y la cadena de préstamos y
obligaciones condujo a la imposición de mayores exigencias respecto a los
peones, quienes se resistían a realizar otras tareas que no fueran el directo
laboreo y trajín. Este vínculo sedeterioró a partirde las medidas implementadas
por Francia. Con lo cual no estamos diciendo que la coacción haya
desaparecido: la cadena opresiva siguió existiendo. No se dictaron
disposiciones legales para proteger y difundir el régimen de trabajo libre.
Disminuyó el número de beneficios y el número de peones, predominado
seguramente los changadores.
Según Aguirre, el peón podía mantenerse a su costa comprando al patrón
un toro a 8 o 10 pesos, o abonar por su manutención 7 libras de yerba al día
o 9 .5 pesos al mes. Para pagar un empeño de 200 pesos, más el diezmo de 20
pesos, sumados 10 pesos por el estanco y 7 libras de yerba diarias por
concepto de alimentación, un peón debía trabajar ochenta días, periodo que

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 77

comunmente se alargaba al doble. A causa de los endeudamíentos, los
peones doblaban el tiempo de trabajo y a veces se veían obligados a
continuarlo por tiempo indefinido23 • Las fugas, el ausentismo, enfermedades
(simuladas o no) al momento de la partida, aumentaba el plazo estipulado
para pagar las deudas, y muchos morían sin haberlo logrado :''Todo el mundo
sabe que en los Minerales de yerba no hay un solo hombre que no esté
trabajando sin deber anteriormente a otro"24 •
El beneficiador adelantaba a los que enganchaba como peones una serie
de artículos, a precios más altos del que los ha conseguido, seguramente, al
fiado. Una vez reunidos los peones los conducía al beneficio, donde debían
entregar una cantidad de arrobas ya listas para enzurronar. Pero el precio de
cada arroba era muy bajo, de manera que llevaba a los peones a prolongar el
tiempo de permanencia en el beneficio. Las relaciones se personalizaban y
eran inseparables de los lazos de endeudamiento en un mercado de trabajo
no libre, en el que el salario no se presentaba como equivalente al valor de
la fuerza de trabajo.
Para que funcionara el sistema era menester una red de coacción basada
en el endeudamiento, que consagraba la sujeción personal de los peones a las
explotaciones yerbateras, forma sutil pero no menos efectiva. Los peones no
eran "sino unos deudores del dueño que con el fomento que les daba de carne,
machete y utensilios, benefician yerba y la entregan atada y libre de todos los
derechos". Los peones deudores podían ser "pagadores libres" o "pagadores
sujetos". En el caso de los primeros, debían mantenerse por su cuenta, pagar
los fomentos, hacer yerba y entregarla a su costo, sin obligación de hacer
trabajos adicionales. Los segundos estaban obligados por contrato, a cambio
de no pagar la manutención y el fomento, a abrir caminos, sacar la yerba del
monte y hacer toda clase de trabajos.
Los mecanismos de explotación de los peones se repiten en las fuentes Y
estas distinciones, que figuran en los contratos, no se respetaban,"...de modo
que lejos de adelantar vivían atrasados, eternizándose en los beneficios con
total abandono de sus familias" 25• Si la existencia de la deuda mostraba de
hecho la presión extorsiva ejercida para retener compulsivamente a los
trabajadores, más aún reflejaba una relación social compleja, una relación
asimétrica de fuerzas que anudaba las esferas de la producción y de la
circulación.

�78

Siglo XIX. Cuadernos

Hemos planteado la situación de los peones yerbateros en la época del
doctor Francia, aludiendo al tipo de trabajadores. Es decir refiriéndonos a las
categorías sociales reales, con el imperio del peonaje por deudas que
envuelve diversas relaciones laborales.
Con el objetivo de aprehender el funcionamiento histórico nos hemos
detenido en mostrar algunas de las situaciones específicas de los trabajadores
que variaban según los contratos de trabajo y sus posibilidades personales,
modelando formas de explotación y de dominación que delineaban la "lógica
de la desigualdad" de esta sociedad26•
La drástica disminución del mercado exterior de yerba mate a partir de
l 820 hizo que el número de peones yerbateros descendiera notablemente. Si
para el laboreo de 6 000 arrobas de yerba, como figuran en la alcabala de
1828, se tuvieron que concentrar gran cantidad de trabajadores, esta cantidad
parece una excepción en esos años, y no hay indicios de que esto ocurra en
la década de 1830. A partir de las medidas económicas implementadas por
el gobierno paraguayo, la región de los yerbales de Concepción, territorio de
los guaraní-monteses, fue poco transitada por los grandes yerbateros, y
" .. .los montes de yerba abandonados por los indios y por los mestizos no
asimilados a la clase alta, proclamándose éstos propietarios de los mismos
por derecho de herencia de sus remotos antepasados"27•

Una cuestión que interesa en este análisis es relacionar el trabajo de los
peones yerbateros con la defensa de la frontera. Concepción -límite con
territorio portugués- era una frontera abierta hasta 1819, cuando Francia
decreta su cierre. Durante la Gobernación Intendencia, trabajar en los
yerbales liberaba a los peones no sólo del servicio militar sino de su
radicación en los puestos fronterizos.
Con Francia, la defensa de la frontera norte recayó, por una parte, en los
vecinos de Concepción y, por otra, en las tropas regulares enviadas para
cubrir el servicio en los fuertes avanzados28, que incluía a reos destinados a
servir en los presidios29. Es notorio que los ciudadanos de Concepción, los
urbanos, pasaban demasiado tiempo sirviendo en la defensa. Esta situación
acarreaba discordias entre los mismos vecinos y la Comandancia. Francia
acusaba a los vecinos de "indolencia, inhabilidad y ociosidad"30• Pero
también era apreciable el grado de deserción de los soldados enviados desde
los diferentes partidos de Asunción, tropa que permanecía un tiempo

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 79

prolongado en los fuertes y puestos de guardia (a pesar que desde el gobierno
central se intentaba regularizar los periodos asignados para la prestación del
servicio).
Esto nos hace comprender la situación de enfrentamiento bélico en
Concepción, lo que se integraba como un dato cotidiano de la vida de sus
pobladores y que afectaba la continuidad delas explotaciones. Era una guerra
muy peculiar, en la que se alternaban periodos de paz con ataques sorpresivos,
modalidad muy desgastante tanto en los hombres como en los recursos. Esta
frontera militarmente estratégica se aquietó, se adormeció en la década de
1830 -tanto en los enfrentamientos con los portugueses como con los
indígenas- cuando la región dejó de ser recorrida con asiduidad por los
grandes beneficiadores.

YERBA MATE, SOBERANIA Y COMERCIO EXTERIOR
La realidad mercantil de Concepción estaba predominantemente regulada

por la yerba mate. Esta actividad de origen agrario, con ausencia de
relaciones capitalistas de producción y bajo el control del capital comercial,
identificaba la economía de Concepción hasta la década de 1820.
Al enfrentar la forma de producción yerbatera, el capital comercial se
planteaba como objetivo la extracción de la mayor cantidad posible de
trabajo excedente con relaciones de trabajo sustentadas en la coacción.
Durante la colonia, los recursos humanos, naturales y de capital fueron
concentrados en la producción que se pagaba en efectivo, la yerba y, en
menor medida, el tabaco. La yerba era el artículo por excelencia que tenía un
valor de cambio en el exterior de la provincia, a la que la conectaba con un
amplio espacio del antiguo virreinato peruano.
Durante el gobierno de Francia, la yerba y el tabaco seguían siendo las
monedas válidas para permutas en el comercio interno y fronterizo. Pero
hubo una disminución notoria del interés en la yerba con la clausura del libre
comercio exterior y las consiguientes disposiciones, que intentaron desmontar
la trama económica de beneficiadores y comerciantes nacionales y extranjeros.
El comercio yerbatero, ligado a otras actividades, había sido la base de una
próspera comunidad comercial con centro en Asunción. Estos comerciantes

�80

Siglo XIX. Cuadernos

paraguayos carecían por cierto de los recursos que poseían sus colegas de
Buenos Aires, con quienes mantenían lazos de amistad, de parentezco y
mercantiles. Su riqueza y su influencia política pesaban en la capital
provincial durante los últimos años del gobierno colonial.
Francia desmontó esa influencia político-económica. Contra ellos estuvo
dirigido el Decreto Supremo de 1814, que reguló el comercio exterior
imponiendo un sistema de licencias y que estableció para la explotación de
productos locales el requerimiento de una autorización gubernamental, a la
cual debían unirse todos los paraguayos, fijando el Estado sobre dichos
productos un precio mínimo31 • En 1819 quedó prohibido todo comercio con
los portugueses, mientras que un año atrás se había ordenado al Comandante
de Concepción que, sin orden expresa, no aceptara a enviados/comerciantes
portugueses. En 1822, Francia ordenó el cierre definitivo de los puertos
paraguayos. A partir del año siguiente, se permitióelcomercio por Itapúa con
un estricto contralor de la Comandancia y del gobierno central, obligando a
los comerciantes portugueses a no operar sin licencias, a pagar los derechos
y a respetarlos precios. En 1829, se abrió el puerto de Pilar, estableciéndose
una circulación de productos de menor cuantía que en Itapúa.
El cierre de la frontera no puede verse como un hecho concluyente, sino
como una medida más que encajaba perfectamente en el campo de valoraciones
político-económicas afumadas por Francia para sostener el estado nacional
paraguayo. ¿ Qué había pasado con el comercio de yerba mate, de tanta
significación en la época colonial y en la primera década dela Independencia?
Pastore sostiene que
...donde más duraderos efectos produjo la política de aislamiento comercial
de Rodríguez de Francia fue en las industrias de la yerba mate y de la madera.
El Paraguay abandonó entonces, en parte por propia voluntad y en parte por
las trabas impuestas a la navegación del Río Paraná, los mercados del exterior
de la yerba mate y de la madera, permitiendo al Brasil en muy fácil conquista,
ocuparlos y servirlos con productos similares de su territorio... Forzoso es,
pues, calificar como desfavorable para el Paraguy la política de aislamiento
seguida por Francia basta su muerte.. .32.

Hay que discernir, para calificar la política comercial del régimen francista,
que el interés sustentado por los comerciantes y beneficiadores de yerba no
coincidía con el del gobierno. El capital comercial, administrando, organizando

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 81

y financiando la actividad de los beneficios de yerba, estuvo muy pre_sente
hasta que las medidas aplicadas por Francia restringieron su gestión Y
ganancias.
Es importante también plantear, en respuesta a Pastore, que con Francia
en el gobierno no se fuerza la maquinaria fiscal, lo que suele traer aparejado
implicaciones sociales de significación. El régimen trata de sostenerse con
una política social que abarque a sectores más amplios de la población, Ypara
ello mina los antiguos privilegios de los grupos de poder tradicionales.
Se trata de considerar un problema que subyace en la interpretación del
programa político y económico de Francia y, así, aproximamos.ª la
comprensión de los mecanismos que procuraban el control y el ordenamiento
de la sociedad paraguaya. Una consecuencia económica fundamental del
ejercicio del poder por Francia fue la firme resolución de que toda vinculación
con los mercados exteriores involucraba una merma dela soberanía paraguaya
si no se acordaban tratados igualitarios y acordes con los intereses de la
nación. Las tensas relaciones con los porteños (bonaerenses), y su posterior
ruptura, impactaron en la salida del producto que básicamente conectaba al
Paraguay con el exterior (a pesar de Lo cual la yerba continuó siendo clave
para los intercambios externos, aunque ya no iban a ser manejados por los
grandes comerciantes que habían integrado el nivel más alto de la sociedad
asunceña, y que habían tenido un fuerte peso político, tejiendo sus redes a
través de lazos parentales y de clientelismo en las distintas regiones).
La cuestión estriba en delimitar el problema en el marco de una economía
regional y de frontera. La naturaleza y envergadura del program~ polít!co Y
económico de Francia aplicado a las áreas de frontera -Concepción, Pilar e
ltapúa- difiere en particular en Concepción.

¿Cómo se mantenía Concepción después del cierre de la frontera norte y
del cierre/bloqueo de los tradicionales mercados de yerba? El Estado
subsidiaba a la región. Francia enviaba a la Villa artículos básicos para cubrir
el consumo: telas, ponchos, jergas, loza de tierra del país, pelotas de miel,
sacos de maíz, barriles de aguardiante, hachas y otros elementos. Estos
socorros se repartían entre la población necesitada13 •

Francia prohibió el comercio libre en Concepción, permitiendo comerciar
solamente con la yerba, su más importante y básica producción " ...porque

�82

Siglo XIX. Cuadernos

~ora en Concepción ya no hay como en otro tiempo tienda alguna de
generos que pueda ~ercar y prohibido el sacar de la República moneda
sellada,_ ~etales preciosos y todo género de animales... »34_ Al mismo tiempo,
combatJ? el contrabando con el portugués (a pesar de lo cual el intercambio
clandestmo se mantuvo, transgrediéndose los controles impuestos).

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 83

NOTAS

l. Nidia Areces "Los guaraní-monteses y los yerbales silvestres de Concepción, frontera

norte paraguaya, durante el gobierno del Dr. Francia", presentado en el Simposio
Internacional "Procesos regionales, etnicidad y estructuras del poder en los Andes",
Universidad Nacional de Salta y CEPrHA, Salta, agosto de 1993.

¿~é pasó co~ la exp~otación de los yerbales silvestres de Concepción a
partir de las medidas aplicada por Francia? Garavaglia termina el cuadro de
las etapas de la ocupación del espacio destacando

2. El corpus documental proviene fundamentalmeme del Archivo Nacional de Asunción
(ANA), Secciones Historia (SH) y Nueva Encuadernación (NE).

•..el abandono casi total que sufrieron las zonas de yerbales del Norte y Este
durante las dos décadas que corren entre J820 y 1840, cuando el aislamiento
fo'."2°so del país Ysu reconversión en una inmensa "chacra" hacen innecesaria
la mtensa explotación que sufrían basta ese entonces los yerbales silvestresls_

3. "¿Quién no sabe las combinaciones de la Industrial para apoderarse de las tierras, los
yerbales convertidos en campos y los campos convertidos en yerbales, los montes y los
ríos desapareciendo del mapa y surgiendo a cien leguas en donde tenían que estar, los
remates y las ventas, no de terrenos sino de agrimensores y de jueces?". En Jorge A.
Warley (selección de textros), Rafael Barre//, =rquismo y denwicia, Centro Editor de
América Latina, Buenos Aires, 1987, p. 36.

~na inmensa chacra que proveía holgadamente a su población de una
var~ª?ª gama de productos vegetales y animales. El Estado limitó
decJS1vamente la acción de los comerciantes y se constituyó en el gran
~mprador de yerba mate, artículo que cubre holgadamente el consumo
interno Yque sirve para pagar importaciones indispensables al sostenimiento
del régimen, como implementos de labranza y material bélico. Disminuyó la
explotación: pero el ~bandono de los yerbales de Concepción no fue total,
por~uecontmuaron stendo recorridos, con intensidad, por los beneficiadores/
vecmos de Concepción.

4. J. P. y G.R. Robertson, La Argentina en la época de la Revolución, Carta XXXVIl,
Imprenta de la Nación, Buenos Aires, 1920. p. 75.
5. Juan F. de Aguirre, Anales de la Biblioteca Nacional, Imprenia y Casa Editora Coni
Hnos., Buenos Aires, 1905; Robertson, citado.
6. Aguirre, citado, tomo JI, p. 257.
7. ANA-SH 183, 1, f. 27. lnforme de la Villa Real sobre Beneficio de la yerba Mate.
8. ANA-NE 3367, 25-XII-1783 y NE 3373, 14-l-1791.
9. Nidia R. Areces, "El Dictador Francia y la organización del Estado nacional paraguayo:
espacio, sociedad y política en Concepción". En Anuario, 15, Universidad Nacional de
Rosario, Rosario, 1991-92, p. 83.
10. ANA-NE 1175, Protocolo de Contratos Públicos, 1810 a 1813. f. 21.
11. ANA-NE 2920, "Estado de la negociación del beneficio de yerba deJ uan Manuel Alvarez
que hace ver a sus acreedores", 24-IV-1817.
12. Juan Manuel Alvarez fue designado junto a José Miguel Ibáñez, Melchor Cabra!, José
Ignacio Yiedma, José Gabriel Benítez, Angelo Acosta, Bernardo Medina, José Ignacio
Zarate, José Acosta, ANA-RB, Acta del Superior Gobierno, remitido a la Comandancia
de Concepción sobre los sufragan/es que debían ir al Congreso celebrado en la Asump,
1816.
13. Robertson, citado, p. 73.

�84

Siglo XIX. Cuadernos

14. ANA-NE 1175, Protocolo de Contratos Públicos, 18IO a 1813, f. 9.
15. ANA-SH 183, 1, f. 27.
16. Robertson, citado, pp. 80-82.
17. En relación con la clase de beneficios eran las construcciones que se hacían. El tatacuá
consistía en un espacio pequeño de terreno donde primeramente se tostaban las bojas y
los renuevos del árbol de yerba. Al lado del tatacuá, una segunda construcción, el
barbacuá o arco, una superestructura de palos, especiede techo, debajodel cual se volvían
a tostar las hojas. Una vez tostadas, se retirnba el fuego de abajo del barbacuá, el terreno
era Juego barrido y convertido con pesados pisones en una superficie más dura y lisa. Las
hojas tostadas y los pequeñísimos palos se echaban abajo del techo y, por medio de una
tosca muela de madera, eran reducidos a polvo. Con estos procedimientos la yerb;estaba
lista para el consumo. Robertson, citado, pp. 77-81.
J 8. ANA-NE 3378, Cuenta General abonada al ramo de Guerra, enero de 1793 a diciembre
de 1794; Aguirre, citado, tomo ll. p. 272.
19. ANA-NE 2920, f. 104 y ss, 23-1-1817.
20. ANA-SH 445,2. Libro de Cuentas de Peones, 1806-1822.
21.

Ibídem y 8-Ill-1804; SH 366, f. 289v.

22. ANA-SH 151, 8, f. 4; NE 2920, f. 104, 23-í-1817.
23. Aguirre, citado, tomo Il. pp. 269-279.
24. ANA-SH 366, f. 289v.
25. ANA-NE 2514, 91, 5, Villa Real, 18-1-1804.
26. G. Balandier, Antropo-lógicas, Península, Barcelona, 1975, pp. 165 y ss.
27. Mariano Antonio Molas, Descripción histórica de la antigua provincia del Paraguay, La
Revista de Buenos Aires, imprenta de Mayo, Buenos Aires, 1868, p. 103.
28.

ANA-SH 229, 9.

29.

ANA-Sección Criminal 8, 15, Colección Doroteo Bareiro, Orden de Francia, Asunción,
23-XIl- 1814.

30. ANA-SH 244,5.
31. ANA-SH 223, Decreto Supremo, 4-XI-1814.

Areces: Comercio y relaciones de producción en Paraguay 85

32. Carlos Pastore, La lucha por la tierra en el Paraguay. Proceso histórico y legislativo.
Editorial Antequera, Montevideo, 1949, pp. 44-45.
33. ANA-NE 1199, l814-1815;NE3412,5-V1- 1821, 20-IX-1831, 21-III-1832, 23-Vl-1832
entre otros registros de remesas.
34. ANA-SH 232,2.
35. Juan Carlos Garavaglia, Mercado intemo y economía regional, Editorial Grijalbo,
México, 1983, p. 147.

�Trabajos publicados en Cuadernos
Autor y trabajo
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México porfuiano

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César Dachary y Amaiz, La frontera Caribe de
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11, ene-abr/95

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Beltrán. Teona, aplicaciones y perspectivas

11, ene-abr/95
6,jun/93
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Mill~r'. Tr~sferencia de té&lt;:nicas. La construcción y

adl1l.UI.Jstrac1ón de ferrocarriles en la costa occidentaJ
de Sudamérica
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iniciaJ del ciclo salitrero (1850-1879).
Cortar raíces, criar fama
Richard, Estado y empresarios regionaJes en
los cambios económicos y espaciaJes.
La modernización de Mendoza (1870-1910)
Supple~, Vi~vinicultura, recursos públicos y
ganancias pnvadas en Mendoza (1880-1914)

De próxima aparición

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9, mayo-ago/94

10, sep-dic/94
5, feb/93

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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