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                  <text>�SIGLO XIX
Cuadernos de Historia
Edición ~L~rograma de Estudios Históricos de la Facultad de
Filosofíaj Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
Apartado J&gt;ostal 3024, 64000 - Monterrey, México
Fax: (8) 340-40-65

FONDO

t-ffilMmU1 E(ll '(,

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,

.

DOCTOR REYES. TAMJ-:Z G UERRA

•

Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO RICARDO

C. VILLARREAL ARRAMBIDE

Programa de Estudios Históricos
Coordinador,
DOCTOR MARIO CERUTTI

Consejo Editorial,
Carmen Blázquez (Universidad Veracruzana),
Alejandra García Quintanilla ( Universidad Autónoma
de Yucatán), Miguel González Quiroga (Universidad
Autónoma de Nuevo León), Juan José Gracida
(Centro Regional del INAH en Sonora), Jaime
Olveda ( El Colegio de Jalisco), Francisco Téllez
(Universidad Autónoma de Puebla)
Editor Responsable,
MARIO CERUTTI
Corrección y cuidado de la edición: Sylvia Eloísa Morán.
Tipografía: Alfonso García
Diseño e Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición cuatrimestral

l

�AÑO V NUMERO 14

ENERO-ABRIL DE 1996

Sigloxrx
CUADERNOS DE HISTORIA

SUMARIO

Nota del editor ..........................................................................5
Más baratas que las máquinas. Mujeres y
agricultura en Oaxaca (1880-1911)
FRANCIE R. CHASSEN-LOPEZ ..........................................7
Propietarios y café en el Soconusco:
el Ferrocarril Panamericano
MARIA DE LOS ANGELES ORTIZ H. ............................37
Empresarios y ferrocarriles en Morelos (1875-1900)
MARIA TERESA HUERTA .................................................69
Trabajos publicados en Cuademos .......................................88

�NOTA DEL EDITOR

,

Si el número 13 de Siglo XIX. Cuadernos de Historia reunió una
amplia información sobre procesos socioeconómicos acontecidos en
el noreste de México, este número 14 se enfoca sobre el centro/sur
del país. La información y la temática han quedado distribuidas entre
Oaxaca y sus mujeres, el Soconusco y los cultivadores de café y
Morelos con sus productores de azúcar.

Francie R. Chassen-López, de la Universidad de Kentucky, se ha
configurado como una de las más profundas conocedoras de la realidad oaxaqueña. Siglo XIX. Cuadernos de Historia se complace en
presentar la versión en castellano de "Mujeres y agricultura en
Oaxaca", publicado en Estados U nidos en 1994.
El énfasis del trabajo apunta a la participación de la mujer en la agricultura, en la propiedad y en el uso de la tierra durante el porfiriato.
Las fuentes consultadas permiten a Chassen-López llegar a la conclusión siguiente: el papel de la mujer en la agricultura oaxaqueña, y
en la de otras latitudes, ha sido subestimado. Su esfuerzo se dirige,
justamente, a recuperar su relevancia en el ámbito productivo.

�6

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

María de los Angeles Ortiz trabaja, también , el extremo sur. Su indagación se concentra en el Soconusco, región costera de Chiapas ubicada en áreas limítrofes con Guatemala.

Más baratas que las máquinas
MUJERES y AGRICUL1lJRA EN OAXACA
(1880-1911)

Territorio de frontera, el Soconusco atrajo migrantes a fines del

XIX y resultó un campo fértil para la colonización extranjera y la
explotación agrícola. El café fue uno de sus cultivos básicos, y la
necesidad de extraerlo obligó a montar una infraestructura adecuada.
La autora muestra, en especial, el tendido y característica de los ferrocarriles. El Ferrocarril Panamericano, comenzado a principios de siglo,
daría una efectiva respuesta a las necesidades del capital que operaba
en tan alejada frontera. Cuando su "último riel" fue instalado, en
julio de 1908, su impacto en la estructura regional resultó considerable: en particular porque quedó conectada a puertos fundamentales
y, con ello, al mercado mundial.
María Teresa Huerta también alude a los ferrocarriles. Pero su espacio es menos remoto: Morelos, en el corazón geográfico de México.
"Con la creación de la Compañía de Ferrocarriles de Morelos, en
1878 -anticipa la autora- se dio continuidad a un antiguo proyecto
de los hacendados". Los azucareros solicitaban este medio de transporte para acercarse a mercados potenciales, tanto en el interior del
país como en el exterior.
Huerta describe en su trabajo la participación de los propietarios
en los proyectos ferroviarios, alentados por las condiciones que,
como en el Soconusco, brindó el porfiriato. "La introducción del ferrocarril, la innovación tecnológica y la expansión de las haciendas
-es una de sus conclusiones-favorecieron la integración regional y
dinamizaron al sector azucarero".
La historia socioeconómica, la investigación regional y la vigorosa
presencia de colegas del sexo femenino coinciden con fuerza en este
número de Cuadernos. Vamos bien.

Mario Cerutti
Monterrey, abril de 1996

Francie R. Chassen-López*

Es costumbre entre los indios chatinos d J
.
de Oaxaca, que el padre dé a s h..
~- uqm~a. en el sureño estado
la niña reciba de su madre al nua IJO rec1en nacido un machete y que
cer un metate y un malac t (º
mentos de piedra para moler el maí )
,
a e mstrupapeles económicos. Sin embargo ~ ' ~o~o ~imbol?s de sus futuros
pasivos, sin poder absortas en
, e m1 o . ~ as muJeres como "seres
y totalmente subo~dinadas a lo~e::~r~:~:ha~~sdconfinad~s al hogar
&lt;lamente. En este ensa o im u no
, es
esaparec1endo rápiciente en todos los nivel~s socfat!s d;I pre~~pu~sto cultural, prevalehan estado confinadas a la esfera d~mé~~ia. istóncamente las mujeres
A fines del siglo XIX
· · · d
de todas las clases social~t;:n~:i~:b:~ ;~bias muje~es oaxaqueñas
eran parte de la elite como dueñas d h . ores a~ncolas. No s?lo
eran propietarias d
. e ac1endas, smo que también
oleada de especul;c~~~u~;at~!rr;sed1ana_s ext~nsiones de tierra. En la
presidencia de Porfirio Díaz (1876~1~el ;r~d1ó e! estado durante la
entre los compradores de las
.,
. . , as _muJeres se encontraban
terrenos comunitarios reci~~:n/;:~:~:~ªi u~~':s¡~º~e~r~~e~:1~:
* Department of History, University of Kentu k (
.
Heather Fowler-Salamini y Ma K V \ y USA). lnclurdo previamente en
countryside, 1850-1990· creati ry ey aug ~n (eds.), Women of the Mexican
Arizona Press, 1994. ·La aut~~as~a~~~e~~~mg transitions, The University of
Arellanes, Francisco José Rui C g
Héctor G. Martínez, Anselmo
Hayward Wilkirson Mar are z ervantes, Ronald Spores, Víctor de la Cruz
~aughan, P(edad Peniche, ~arm~:~:%:~ H~~her F~wler-Sa_lamini, Mary Kay
nos y maten ales para este artículo Traduc ró
ómmos _re~rsores, los comenta.
cr n e sabel Cnstma Mata Velázquez.

Jªf

�8

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

comunidades fueron privatizadas. Nombres de mujeres aparecen entre
las peticiones de terrazgueros (aparceros) que protestaban por los abusos de los terratenientes. Al igual que los hombres, mujeres y niños
fueron transportados como esclavos a las infames plantaciones de
tabaco del Valle NacionaP.
Históricamente, sin embargo, el papel de las mujeres en la agricultura
ha sido subestimado. Las estadísticas del porfiriato se toman aún
menos confiables al referirse a la mujer. De acuerdo con el censo de
1895, por ejemplo, tan sólo un 1.3 % de las mujeres económicamente
activas en México se dedicaban a la agricultura, en comparación con el
72% de hombres. En otras palabras, las mujeres representaban apenas
el 0.4% de la población total dedicada a la agricultura. Las cifras de
1910 indican que 62 000 mujeres trabajaban en la agricultura: 8% de
todas las mujeres económicamente activas (contra 73% de hombres),
y 2% de la población total dedicada a la agricultura.
Estas cifras son burdamente inexactas, y no reflejan la verdadera
magnitud de la contribución de las mujeres. El censo de 1900 es
todavía menos exacto, ya que no menciona a mujeres como devengadoras de sueldos agrícolas en las regiones de Oaxaca, aun cuando
sí existieron, como lo probaré más adelante3 • De hecho, las mujeres
fueron una importante fuerza en la agricultura del México porfirista.
Las investigaciones recientes aspiran a dar mayor relevancia a la
labor de las campesinas, en términos tanto cuantitativos como
cualitativos, reevaluando la participación de la mujer en un análisis
más amplio de las actividades agrícolas'. No es posible comprender
la situación de las mujeres latinoamericanas de hoy sin examinar el
papel cambiante de la mujer en la tenencia de la tierra, la producción
agrícola y la protesta agraria en perspectiva históricas. Del mismo
modo, el desarrollo histórico de la agricultura en general no se puede
comprender sin dar cabida a las contribuciones de la mujer.
La mujer ha participado en la agricultura desde la época precolombina;
cacicas (mujeres nobles) de la civilización mixteca eran dueñas de
considerables extensiones de tierra, y durante el dominio de los
españoles mujeres de la élite poseían haciendas. Después de la
independencia, no hay duda de que las mujeres continuaron presentes
en la agricultura (si bien casi no existen investigaciones relativas al
siglo XIX), ciertamente como hacendadas y minifundistas (propietarias

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

9

de pequeños terrenos dedicados a la agricultura de subsistencia). Este
ensayo, basado en un estudio exploratorio, se propone averiguar el
impacto de la agricultura capitalista en las mujeres durante el Porfiriato,
describiendo cambios y continuidades. Intenta realzar la figura de la mujer
centrándose en la tenencia de la tierra y las condiciones laborales
contempladas desde la perspectiva regional de la agricultura en Oaxaca.
El estudio de las mujeres rurales requiere un análisis de su posición
en la cambiante estructura social. La participación de esas mujeres en la
agricultura y en los mercados rurales de mano de obra asalariada
difiere según su clase social. Las de los niveles económicos medio y bajo
(finqueras, campesinas y jornaleras) tendían a ser las más activas6 •
Lourdes Arizpe y Carlota Botey afirman que las mujeres mexicanas se
convirtieron en parte del proletariado rural como resultado de las
políticas agrícolas posrevolucionarias y la solidificación de las relaciones
capitalistas de producción. Los ~allazgos aquí presentados rechazan
esta aseveración. La expansión del papel de la mujer en el proletariado
agrícola fue claramente prerrevolucionario. La temprana transición al
capitalismo requirió la inclusión de la mujer de clase trabajadora
como parte de la fuerza laboral rural. Esto no resulta sorprendente:
hasta cierto grado es una extensión de lo 9ue Towner y Ramos afirman
en cuanto a que las mujeres se integraron al proletariado industrial como
mano de obra barata durante la parte final del siglo XIX7 •
C~rmen Diana Deere y Magdalena León, pioneras en este campo,
han mtentado evaluar en qué sentido avanzaron las mujeres rurales
en el proceso de desarrollo del capitalismo agrario: si la subordinación
de la mujer aumentó o disminuyó con el avance de la agricultura
capitalista. En Oaxaca se pueden apreciar aspectos tanto negativos
como positivos. El surgimiento del capitalismo en el México porfirista,
si bien proporcionó nuevas oportunidades para que las mujeres de la
élite y la cJase media poseyeran tierras y tomaran parte activa en la
agricultura, exigió la explotación directa de las mujeres, la mano de
obra rural más barata disponible.
MUJER Y ASPECTOS LEGALES DE LA TENENCIA DE TIERRA
El sistema legal español permitía a la mujer del México colonial comprar,
vender, rentar, heredar, administrar y ceder propiedades. Asimismo, la
mujer tenía derecho a participar en sociedades comerciales. Las viudas

�JO

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

y solteras emancipadas podían manejar sus propios asuntos d~ manera
independiente, aunque las esposas e hijas de familia nec~s1ta?an el
consentimiento del marido o el padre para actuar. Esta s1tuac1ón se
prolongó después de la inde~ndencia. Los, ~ódigos legales de 1~~O
y 1884 reconocieron a las muJeres como le~1t1mas c~bezas de fam1ha
cuando a las viudas por fin se les concedió la patna potestad sobre
los hijos y los huérfanos bajo tutela. Estos código~ t~~bié_n l!beraron
a las solteras de la patria potestad al llegar a los vemtmn anos .
Aunque la mujer mantenía la pos~sión legal d_e su herencia, dote o
arras (propiedad concedida a la novia por el novio al de_s~osarla), por
lo común el esposo podía hacer lo que le que qu1S1era c?n la
propiedad, menos venderla. Las viudas pooían objet3: malos mane~o~ en
el tribunal, pero esto rara vez se hacia. Las propiedades adqumdas
durante el matrimonio se poseían en forma mancomunada, y sólo los
bienes parafernales (ropa, joyas o propiedad recibid~ mediante
herencia o donativos durante el matrimonio) quedaban baJo el control
de la esposa exclusivamente9 •
No cabe duda que las viudas, en especial las de la élite, gozab~n de
mejor posición para administrar propiedades y ~en~rar P?ses1o~es
económicas. Las viudas y esposas con la necesaria hcenc1~ m~r~t~l
eran quienes destacaban más en la agricultura. Es mucho mas d1f1c1l
documentar la participación de las solteras.

HACENDADAS Y MINIFUNDISTAS
Históricamente, las mujeres de la élite constituyeron una potencia
económica en Oaxaca. Lo poco que-se sabe acerca de su papel en la
agricultura tiende a centrarse.. en las muje~es d~ la é_lite como
terratenientes ya que hay más documentación d1spo01ble de su
situación. Durante finales del porfiriato, la hacienda más grande del
estado pertenecía a Matilde Castellanos, viuda de Esteban Maqueo,
adinerado empresario italiano. A la muerte de su esposo,_e~la heredó
las Haciendas Marquesanas, fincas azucareras que ongrnalmente
formaron parte del marquesado del Valle perteneciente a Co~tés.
Como propietaria de la hacienda y del ingenio de Santo Do~mgo
(77 500 hectáreas) y de la hacienda La Venta (41 000 hectareas),
ambas en Jxtaltepec, municipio de Juchitán, era la mayor terrateniente del estado a principios del siglo XX 1º.

Chassen-lópez: Mujeres y agricultura eu Oaxaca

11

Cuando murió en 1904, Elena Casalduero de Larrañaga dejó su
fortuna a su esposo, José Larrañaga. La finca comprendía la hacienda
de San Miguel (430 hectáreas en San Miguel de la Cal.en el Centro), una
casa en la calle Hidalgo y otra en la Benito Juárez, la cigarrera La
Cubana, y el almacén Ciudad de Londres, todo en la ciudad de Oaxaca.
Los hermanos Trápaga emigraron a Oaxaca desde España a mediados
del siglo XIX y acumularon una fortuna que incluía una de las tres
fábricas de textiles del estado. Ellos y sus hijos se casaron bien, entre
otras con las hijas del más acaudalado propietario de minas y
terrateniente de Oaxaca, Juan Braigts. Para 1912, María Trápaga
poseía la Hacienda Blanca de Etla, de 840 hectáreas, productora de
granos, mientras que Margarita Trápaga era dueña de la hacienda San
Pedrillo (75 hectáreas) en el municipio de Tlacolula y continuaba
expandiendo sus dominios. Guadalupe Braigts controlaba la hacienda
de 8 780 hectáreas de San Isidro Catana en Etla, que producía granos
y ganado·11 •
En ocasiones las mujeres donaban tierras para uso público. En 1892,
Tranquilina de Aparicio fue sumamente generosa al donar un terreno
para el fundo legal del nuevo poblado de Rancho de Rosario Nuevo,
en el distrito de Huajuapan 12 •
La viuda Juliana Ruiz de Pérez poseía la hacienda de Yogana (más
de 3 500 hectáreas) en el municipio de Ejutla y la hacienda de San
Nicolás (800 hectáreas), en Miahuatlán. Un examen del conflicto
entre la señora Pérez y sus terrazgueros en 1899-1900 revela que en
ocasiones las mujeres agricultoras se enfrentaban desde los extremos
opuestos del espectro social. Después de infructuosos intentos por
zanjar ellos mismos sus diferencias con la viuda, los terrazgueros de
la hacienda de San Nicolás protestaron ante el gobierno del estado
por considerar que ella no reconocía los usos y costumbres de tiempos
mmemoriales, e intentaba prohibir que su ganado pastara en terrenos
de la hacienda.
La señora Pérez ni se molestó en asistir a la junta dispuesta por los
funcionarios de gobierno. Aunque recibió una fuerte multa de trescientos pesos, se rescindió más tarde en forma extraoficial, y de ahí en
adelante se abstuvo de molestar a sus arrendatarios. En 1907, su hijo
Roberto -que había heredado la hacienda a la muerte de ella- intentó de nuevo desalojar el ganado de los terrazgueros con la ayuda del

�12

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Chassen-L6pez: Mujeres y agricultura en Oaxaca

13

jefe político del municipio y el presidente municipal. Una vez más los
terrazgueros se movilizaron para de~enderse y co~tratar~~ a
Constantino Chapital, quien sentó una queJa ~n c?n~a ~el Jefe poh~1co
por inmiscuirse en asuntos fuer_a de su JUnsd1cc1ó~. Chap1tal
defendió con éxito a los arrendatanos y logró que el gobierno reafirmara los derechos de pastoreo. La queja contiene una lista con los
13
nombres de 109 terrazgueros: quince de ellos eran mujeres •

Toda la evidencia disponible indica que la mayoría de las mujeres
que pos~ían. tierras er~n viudas: l_as habían heredado o recibido por
ley al pnv~t1zarse la tierra, obteniendo apenas la cantidad justa para
no convert!fse en una carga para el gobierno municipal.

Este documento legal es una de las raras pruebas de que existían
mujeres aparceras en Oaxaca. También muestra cómo actuaban las
mujeres de acuerdo con su clase social. La señora Pérez trataba de afianzar
sus intereses, mientras que las terrazgueras lucharon para def~nder
sus derechos y costumbres históricas. Aunque todas la_s ~uJe~es
sufrían el hecho de estar subordinadas a los hombres y la m~t1tu~1ón
del patriarcado, esta realidad no generó en~r~ ellas una, sohdandad
capaz de cruzar las líneas de clases en las act1v1dades agncolas .

Uno de los principios básicos de la reforma liberal (1854-67) encabezada por Benito Juárez -originario de Oaxaca- era la creencia en
el carácter sagrado de la propiedad privada. Sin embargo, en 1854 la
mayoría de las tierras mexicanas eran propiedades colectivas, divididas
entre los extensos bienes raíces de la Iglesia Católica (retenidos en
manos muertas) y las tierras comunales de los poblados indígenas.

Entre los pequeños terratenientes que producían_ p~ra los ~ercad~s
locales y los minifundistas que luchaban por susb1st1r tamb1en hab1a
mujeres. En 1888 en el poblado de S~n Sebastián Teitipac en
Tlacolula existían 393 parcelas pertenecientes a 152 hombres Y 50
mujeres (~robablemente viudas, pero esto no se e~pecific~)- La mayoría
de los propietarios tenía una parcela para cultivar maiz y otra para
trigo. Es evidente que la única hacienda del poblado_ (Santa R_osa
Los Negritos) contrataba a lugareños para tr~baJar c?mo Jornaleros según la temporada, pero no sabemos s1 las muJeres que
poseían tierras también eran jornaleras. Es probab~e que algunas lo
fueran porque, para 1907, había en el poblado una lista de 225 hom14
bres y 50 mujeres temporaleras asalariados •
Habia mujeres minifundistas en varios poblados de la re~i?n. mixteca. En 1888, en Santa Catarina Adéquez, en el mumc1p10 de
Nochixtlán, había ocho mujeres que poseían tierras de un total de 73,
pero sus propiedades parecían limitarse a peq~eñas p~rcelas. En
Santiago Patlanalá, distrito de Silacayoapan, hab1a 11 muJeres ~ 127
hombres propietarios de tierras en el pueblo, y una vez n:ias las
mujeres en general eran dueñas d~ pequeñas_ parcelas. ,En M1c~apa,
pueblito particularmente fértil ubicado a onllas ~el no del mismo
15
municipio, no existía ninguna mujer que poseyera t1erras .

DIVISION Y PRIVATIZACION DE LAS TIERRAS COMUNALES

Para poder alcanzar una economía capitalista bajo principios liberales se tenía que universalizar el régimen de propiedad privada, de
modo que la tierra pudiera circular como un bien. La ley Lerdo del
25 de junio de l 856, incorporada más tarde a la Constitución de
1857, se convirtió en la piedra angular de esta nueva política
ec?nó~ic~: decretó 1~ desamortización de los bienes de la iglesia y la
pnvat1zac1ón de las tierras comunales. Estas últimas deberían ser dist~ibuidas como parcelas privadas entre los comuneros, y cualquier
tierra restante habría de venderse en subasta pública a intereses privados16. El ~roceso era lento, y se demoró por la guerra de Reforma y la
Intervención Francesa (1857-67), pero esencialmente hacia el inicio
del porfiriato (1876) la iglesia dejó de ser una potencia en cuanto a
bienes raíces. La enajenación de las tierras comunales, sin embargo,
encontró ininterrumpida resistencia11 •
Las tierras de la Iglesia se desamortizaron en Oaxaca, y después de
18~6 se privatizaron algunos terrenos comunales, sobre todo en la
región de los Valles Centrales, proceso analizado por Charles Berry.
Empero, la distribución de tierras comunales en el resto del estado
fue más problemática. Oaxaca estaba poblada al menos por dieciséis
grupos étnicos indígenas estrechamente entrelazados: en 1878, el
76% de la población hablaba una lengua indígena, aunque para el
censo de 1910 esta cifra había disminuido a 40%. Sociedades como la
mixteca y la zapoteca poseían una herencia que era la antítesis del liberalismo económico, y defendieron con firmeza su derecho histórico a
la tenencia comunal de tierras 18 .

�14

Siglo XlX. Cuadernos de Historia

En 1878 el gobernador Francisco Meixueiro admitió que los pueblos
de Oaxaca no habían obedecido la ley Lerdo e inició una nueva batalla
en contra de la tenencia comunal de la tierra . A ello siguió una serie
de decretos, pero los resultados fueron desalentadores para las autoridades liberales'9 • Los decretos y circulares revelaron un gobierno
estatal preocupado por transformar a los comuneros indígenas en
propietarios privados. Al menos en el papel, las autoridades intentaron
asegurarse de que los indios no fueran despojados de su medio de
subsistencia por los especuladores.
Aunque la economía de Oaxaca estuvo estancada durante la
mayor parte del siglo XIX, el Porfiriato abrió la puerta a un período
de prosperidad económica. En 1910, Oaxaca ocupaba el sexto lugar
nacional en extensión (92 443 kilómetros cuadrados) y quinto en
población (1 040 398 habitantes). El nuevo crecimiento estaba basado
en la explotación de las riquezas minerales, principalmente las minas de
oro y plata de las regiones de Sierra Juárez y los Valles Centrales, y
en la expansión de la agricultura comercial (café, tabaco, caña de
azúcar, algodón, hule, añil y cítricos) en las áreas tropicales y subtropicales del estado20 • La ciudad de Oaxaca se convirtió en el centro
del auge minero a partir de 1892, lo que atrajo a una considerable
comunidad angloamericana.
La economía porfiriana tuvo un considerable impacto en la agricultura y los sistemas de tenencia de tierras de las regiones perifericas
de Oaxaca, que mostraban menor densidad de población y culturas
indígenas con entramados menos fuertes (con excepción de Juchitán y
Tehuantepec)21 • La construcción de ferrocarriles y puertos proporcionó
la tan requerida transportación barata, lo que a su vez permitió el
desarrollo de la minería y la agricultura comercial22 • Las áreas que se
beneficiaron más fueron las regiones del estado limítrofes con los
estados vecinos: la región Tuxtepec-Choapan (Veracruz), el Istmo
(Veracruz, Chiapas y el Pacífico), la Cañada (Puebla), y la Costa
(junto al Océano Pacífico). Las dos regiones interiores del estado, la
Sierra de Juárez y los Valles Centrales, con excepción de la ciudad
capital de Oaxaca, se quedaron en general con la economía tradicional
basada en el consumo local de maíz y trigo. El auge minero no condujo
a una transformación de la tenencia o de la producción agrícola,
porque la mayor parte de la tierra ya se había privatizado. La región
mixteca, de la que menos se conoce durante este período, también

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oa.xaca

15

mantuvo u~a econonúa tradicional, si bien ciertas regiones comenzaron
a mostrar signos de transformación.
Una de las principales tendencias que revelaron mis investigaciones
en Oaxaca !ue ~l surgimiento de lo que llamo la finca porfiriana,
emp1:5a agncol? integrada al mercado capitalista. Este tipo de posesión
cuya lDl~rtancia fue en aumento a partir de 1880, tenía una extensió;
entre medi:ma (30 a 300 hectáreas) y grande (más de 300 h tár )
estaba dedicad~ a la ag~cultura comercial, a menudo de
C~~ frecuencia, las fincas estaban situadas en tierras poseídas
ongmalmente por comunidades indígenas. Utilizo el término finca
(que ~n esa época_ se refería generalmente a un cafetal) para distinguir
eSte_ tipo de propiedad de las tradicionales haciendas del estado ue
habitualmente cultivaban los productos básicos de la di.et
.' q
( ' ti ·· 1 ·
a mexicana
ma1z, nJo , chile, calabacita, maguey), con poca inversión de capital2l.

e:o~~¿;

Willi~":1 B • Taylor Y Thomas Cassidy coinciden en ue las
c?ractenst1cas sobresalientes de la hacienda en Oaxaca eran l~s ca _
b1os co~stantes de propietario y su falta de rentabilidad empresaria~
El t~~mo finca, por lo tanto, se refiere a un fenómeno diferente· eÍ
surg1m1ento en la Oaxaca porfiriana de una agricultura comer~ial
que prosper?, ~obre todo, en las regiones periféricas del estado
donde el cap1tahsmo estaba logrando sus mejores logros.
'

1:,&lt;&gt;s capi~ e~ ciernes y una violenta embestida de los especuladores
obhg~ron a d1v1d1r las tierras comunales por medios tanto legales
co~o ilegales. De acuerd~ con mi ~vestigación, el número de propiedades
pnvadas de gran extens1on creció a más del doble entre 1880 y 1912
La "cuenta_superficial" de Manuel Esparza de más de mil expediente¡
' ; los ~chivos del estado indica que la mayor parte de la privatización
realizó en O~aca entre 1880 y 1910, y fue en la década de 1890
cuando se expenmentó el número más alto de transacciones.
Entre 1889 Y 1903, 3 533 propietarios recibieron 5 O()() 085 hectáreas·
4_ 208 218 hectáreas fueron privatizadas en las regiones periféricas2.S EÍ
; 1stema_de tenencia de la tierra en Oaxaca sufrió una importante tra.nsormac1ó~: los comuneros se convirtieron en propietarios privados
de peg~enos lotes (con un valor no mayor que de J00 ó 200
depen~iendo de la región), e intereses privados establecieron fin%:ss~~
extensiones más amplias.

�16

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Las mujeres tuvieron actividad en diversos niveles de esta transfonnación
agraria. En 1895, la población de Oaxaca era de 884 909, de l?s cuales
287 713 hombres y 68 472 mujeres aparecían como econórru~ame~te
activos. Las circulares y decretos referentes al proces~ de_ en~Jenac1ón
dejó en claro que las tierras comunal~s deberían ~~r d1str~bu1das entre
las viudas con hijos y todos los demás Jefes de fanuba. La uerra restante
podría ser concedida en parcelas a hombres solteros mayores de _21
años, 0 más jóvenes si no contaban con tutores legales. Las parcelas deb1an
ser iguales y tener un valor no mayor que 1~ pesos cada una. Lue~o, la
tierra restante podía venderse a jefes de familia del pueblo, y despues de
26
todo eso, ofrecida en subasta pública a cualquier persona •

Cada poblado tenía que llevar un ~?s~ de poblac~ón con el ?bjeto de
definir las personas idóneas para rec1b1r berras. El numero de viudas con
hijos que recibieron parcelas es sorprendente. El censo de 1895, lev~tado en la capital del municipio de Juquila, en el coraz?n de la reg1ó~
cafetalera de la costa, indicó que 182 hombres y 58 muJeres eran elegibles. Dado que el valor de la parcela no debía exceder los 200 -~s, Y
con base en el costo de la tierra en la región, cada persona rec1bma 96
hectáreas, una parcela considerable21 •
En el poblado de Chilchotla, en el distrito cafetalero de Teotitlán,
cerca de la frontera con Puebla, los lugareños solicitar?º en 18_9? ~a
distribución de tierras comunales. La población de elegibles se dividía
en 112 hombres casados, 31 solteros y 50 viudas. De acuerd~ ~n el mapa
incluído en el expediente del archivo, ca?a persona !ec1b1ó parcelas
iguales de diez hectáreas de tierra cultivable y seis de monte en
diciembre de 1893. Es interesante hacer notar que el mapa m~estra q~e
todas las parcelas de las mujeres se encontraban en una sección destinada sólo a ellas. No se proporciona ninguna razón al re~pe_cto, pe~o
como muchas trabajaban su propia tierra tal vez se supoma 1mprop10
que laboraran junto a los hombres casados2ª.
Muchos pueblos solicitaron con renuencia la distribución de sus tierras
comunales en propiedad privada porque temían perderlas a manos de
capitalistas y especuladores. Esta fue tal vez la _situación en Chilchotla
y Juquila, localizadas ambas en prósperas reg1o~es cafe~eras, Y fue
definitivamente el caso de los indios de Ozumacm en.la nea comar~a
tropical de Tuxtepec, quienes temían que se las arrebatara Eugemo
Chuetz en 1887. En esta región se distribuyeron 90 000 varas e~ lotes
iguales entre 153 beneficiarios: 78 hombres casados, 35 solteros, 5 viudos,

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

17

34 viudas y una soltera llamada Manuela Santiago. Si bien recibieron
las primeras parcelas de la lista, también fueron segregadas a un sector de puras mujeres29 •
El tema de las viudas como propietarias de tierras es una veta de
indagaciones que aún no ha sido explotada. No tuvieron un destino
fácil : sin hombres que las defendieran, se convirtieron en blanco de los
saqueadores. Tal fue el caso en 1903 de Soledad García de Usila, que se
quejó ante el gobernador de los abusos de las autoridades locales.
Federico Ocampo, maestro local y secretario municipal en funciones ,
había convencido a otra viuda, Dolores Miguel (cuyo esposo había
vendido tierras legalmente a la señora García), para que negara la
validez de dicha operacion. No se dispone de infonnación acerca de
la relación entre Ocampo y la viuda Miguel, pero es evidente que vio
la posibilidad de ganar si ella volvía a adueñarse de la tierra. La señora
García se vio obligada a viajar a la cabecera del distrito de Tuxtepec,
abandonar su hogar, sus animales y su milpa (maizal), "su único
patrimonio y sustento", para presentar su caso ante las autoridades
superiores, quienes reafirmaron su derecho sobre la propiedad y
ordenaron destituir a Ocampo como secretario municipal 30•
En los tres casos analizados arriba, por cada tres hombres que
recibían tierras había aproximadamente una viuda. El número de viudas
parece desusadamente alto: más o menos un 25% de los beneficiarios
en Juquila y casi un 23% en Ozumacín. Esto no guarda ninguna relación
con las estadísticas disponibles y la imagen en general de las mujeres
como propietarias de tierras durante el porfiriato. En 1882, 52.83% de
las defunciones en Oaxaca correspondieron a hombres y 47.17% a mujeres31•
Aunque la tasa de mortalidad de las mujeres fue considerablemente menor
que la de los hombres, no explica el número de viudas en estos poblados.
Ciertamente, los hombres casados con mujeres mucho más jóvenes
tenían más probabilidad de fallecer antes que sus esposas; o tal vez
las viudas tenían menos probabilidades de volverse a casar que los viudos.
No obstante, se podría especular que no todas ellas eran en realidad
viudas. ¿Podría ser que se reconociera a las madres solteras como viudas,
para que no constituyeran una carga para las autoridades municipales?
Es una pregunta que requiere más investigación.

�18

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

MUJERES Y ESPECULACION DE TIERRAS
El estudio del Fondo de Adjudicaciones y Conflictos de los Archivos
del Estado de Oaxaca indica que las mujeres con capital aprovecharon
la privatización de propiedades comunales para adquirir terrenos. La
investigación de archivos muestra además que las mujeres eran las
compradoras más activas de tierra en los municipios de Juchitán,
Cuicatlán, Teotitlán y Jamiltepec, aunque resultaban mucho menos prominentes en Tuxtepec, Choapan y Pochutla.
De hecho, las mujeres estuvieron listas para aprovechar las nuevas
leyes agrarias desde los mismos inicios. A pocos meses de la publicación
de la ley Lerdo, Brígida Mendoza de Juquila solicitó la privatización
de un solar de tierra municipal que había estado rentando (por cinco pesos
al año) y que era su única fuente de ingresos en su viudez. Por desgracia
tropezó con don Miguel Calleja, que ya había peticionado las mismas
tierras, así como otras pertenecientes a poblaciones cercanas. Este
conflicto de intereses obligó a las autoridades a investigar la
situación. Aunque la señora Mendoza no era capaz de estampar su
firma en la petición, fue lo bastante lista como para registrar a tiempo
su solicitud no sólo por las tierras que rentaba, sino por las de sus
vecinos, a cuyas expensas esperaba ensanchar sus propiedades. Sus
ambiciones chocaron con la aún más audaz petición de Calleja quien,
debido a su influencia con las autoridades locales, llegó a ganar,
aunque el terreno se redujo. Sin embargo, Calleja consiguió la
parcela de la viuda porque ella carecía de los documentos que pro·
32
baran que había rentado la tierra durante todo ese tiempo • Esta era
una desgracia común. Los contratos de renta eran a menudo verbales, y
la gente analfabeta no siempre estaba enterada de la documentacion
necesaria para propósitos administrativos.
El gobierno estatal estaba bien consciente de la especulación de
tierras en la década de 1890. Fn un comunicado fechado el 1 de noviembre
de 1893, el gobernador previno a los jefes políticos de Etla, Teotitlán,
Villa Alta y Pochutla en contra de "especuladores sin conciencia que
han denunciado como baldíos los terrenos comunales de los pueblos".
Se pidió a los jefes políticos que reportaran esta situación y, al mismo
tiempo, aseguraran a cualquier poblado amenazado que "el gobierno llegaría hasta donde fuera necesario para encargarse de que no los
despojaran"".

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

19

Sin embargo, la especulación ocasionada por la privatización continuó con rapidez. Después de que los excomuneros de Chilchotla
recibieron diez hectáreas de tierra cultivable y seis de monte cada
uno, las tierras restantes fueron subastadas a propietarios privados.
Tan sólo en 1893 se vendieron cincuenta terrenos (quince de ellos de
mil o más hectáreas) a cuarenta y un personas, de las cuales tres eran
mujeres. Tanto Rafaela Gómez como María de Jesús Gómez compraron
508 hectáreas cada una, a un costo de 550 pesos. Angela Olivares
adquirió 1001 hectáreas por 1100 pesos en Chilchotla y, al año siguiente,
otras mil en Teponaxtla, en el vecino distrito de Cuicatlán. Manuela
Muñoz y sus socios se hicieron de 3 000 hectáreas en Teponaxtla por
3 300 pesos Gunio de 1894}'4.

Las mujeres también compraron tierras en el próspero distrito costero
de Jamiltepec. El mayor de los trece terrenos enajenados en Pinotepa
Nacional en 1856 fue para Marcelina Meto: cinco leguas por 500
pesos. En 1873, de nueve terrenos privatizados en Tlacamama,
Bárbara Díaz compró una legua por 333 pesos y los otros ocho terrenos
(de iguales o menores dimensiones) fueron vendidos a hombres. María
Eulogia Guzmán adquirió tres leguas en 1856 en Y xcapa por 1 000 pesos 35 •
No .es de sorprender que la región en que las mujeres se mostraran
más activas en la adquisición de tierras fuera Juchitán, en el Istmo de
Tehuantepec. Las mujeres de los distritos ístmicos de Juchitán y
Tehuantepec eran famosas por su laboriosidad e independencia; controlaban el comercio local en los mercados y eran aficionadas a usar
pesada joyería de oro para anunciar su riqueza36 •
En su calidad de sitios productores de café, hule, añil, cítricos y
ganado, Juchitán y, en menor grado, Tehuantepec, se convirtieron en
los blancos principales de los capitalistas , mujeres incluídas. Ya
desde 1856 las mujeres aprovecharon la privatización en ese lugar;
por ejemplo, Genoveva de la Rosa compró siete leguas de tierra en
Zanatepec por 1 533 pesos. En Niltepec, de los 32 terrenos privatizados, nueve fueron para mujeres. En Tapanatepec tres de los siete terrenos
disponibles fueron adquiridos por mujeres. Resulta significativo que
la mayor parte de la tierra comprada por mujeres consistiera en
terrenos medianos con un costo de entre 50 pesos y 100 pesos. En la
región ganadera de Juchitán las mujeres se hicieron rancheras. Para
1912 Josefa Toledo y Saveida Nieto poseían cada una ranchos de más
de mil hectáreas en Ixhuatán37 •

�20

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Probablemente la mujer más famosa del Istmo en tiempos de
Porfirio Diaz fue Doña Catalina Romero (conocida cariñosamente en
Oaxaca como Juana Cata), cacica y benefactora del pueblo de
Tehuantepec. Nunca estuvo casada, y se dice que fue el único amor
duradero del presidente Díaz. Se conocieron por 1860 cuando Díaz
era el joven prefecto de Tehuantepec. Cuenta la historia que cuando
el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec se construyó en la década de
1890, los rieles se trazaron de modo que pasaran directamente frente
a la casa de Juana Cata para comodidad del mandatario.
Pero Juana Cata no se convirtió en cacica ni se ganó el respeto a
causa de sus amoríos. De hecho esa relación la perjudicó, ya que por
tradición Tehuantepec apoyaba al partido Conservador mientras que
Díaz era un liberal radical. Ella fue rica por derecho propio, por su
calidad de comerciante y propietaria de la finca azucarera Santa
Teresa; sus productos ganaron competencias internacionales, con premios en el Palacio de Cristal de Londres y la Feria Mundial de San
Luis. Fue responsable de la reconstrucción de la catedral, el convento y el
cementerio de la ciudad, y fundó dos escuelas católicas: una para
varones y otra para señoritas38 •
Para que una mujer casada pudiera aprovechar la venta de tierras
municipales necesitaba el permiso formal del marido. En 1903, la señora
de Jesús Sandoval de Ziga compró 1 342 hectáreas en el poblado de
Tonameca, en el rico distrito azucarero de Pochutla. Pero ella y su
esposo tuvieron que presentarse previamente ante el alcalde y el secretario del ayuntamiento para que ella pudiera obtener su licencia marital.
Cuando Sandoval declaró en forma verbal que otorgaba libremente a
su mujer la licencia marital que requería la ley para que pudiera
realizar la compra, el juez dio validez a la licencia y se finnó el contrato de venta.
Un acto legal similar se necesitaba para que una mujer delegara
poder en sus hijos. En el mismo pueblo de Tonameca, en 1902, la
viuda Luisa Merlín de Gómez compareció ante las autoridades del
pueblo con su hijo, Estanislao Gómez, para transferirle su poder
legal, de modo que pudiera administrar sus propiedades. Este acto
también requería que ambas partes comparecieran en persona39•

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oa.xaca

21

MUJERES Y PROTESTA AGRARIA
Las muje_res habían teni?o una importante participación en las protestas agranas desde los tiempos de la Colonia, y continuaron activas
40
dur~nte el P?1;6~ato • El avance de la agricultura capitalista en las
regiones penfencas, en tierras que originalmente pertenecieron a los
poblad?s, a m~nu,do encontró una sólida resistencia por parte de las
c?mumda~es md1genas. &lt;?t~as comunidades, como ya hemos visto,
v1~ron vemr las c?sas y sohc1taron la división de sus tierras en parcelas
pnvadas para evitar perderlas a manos de extraños. En ocasiones ni
esto fue suficiente.
La lucha que librab~ l?s lugareños de Usila, en el distrito de Tuxtepec,
es revela~a por sus suplicas de ayuda ante el gobierno del estado. En
1882 las tterras del pueblo habían sido debidamente distribuídas entre
los ;omuneros en forma de propiedad privada, y cada uno de ellos
babia p~gado cinco pesos por el título de propiedad. Los lugareños
establecieron s~s hog~~s en estas parcelas y plantaron cafetos, un poco
de tabaco, ma1z y fnJol. En l 897, en alianza con las autoridades
municipales, la firma Vives y Nouvelares obtuvo un extenso terreno en
Usila que incluía la~ parcelas de algunos campesinos y amenazaba
de otros. Los _habitantes protestaron ante el jefe político, quien les
mf~rmó que sus lltulos no eran legales . Catorce de ellos, incluídas dos
muJer~s, fueron obligados a aceptar un arreglo con los capitalistas
extranJeros que les concedía el control de la tierra (el documento implica que los lugareños terminaron como jornaleros en su propio
suelo) 41 •

!as

~~ 1903. ~os usi_leños protestaron de nuevo, esta vez ante el jefe
po!1tJco rec1en_ designado, pero de nada sirvió. En 1908, para añadir
el msulto a la mjuria, el alcalde de Usila los estuvo presionando para
que pagaran impuestos sobre la tierra a la que supuestamente tenían
derecho, pero ningún control. Las autoridades estatales pusieron oídos
~o~do~ a ~us reclamos, alegando que el caso quedaba fuera de su
Junsd1ccc1ón. En 1909, diecisiete usileños, de los cuales sólo tres habían
formado parte de la primer petición, protestaron por la expansión de
la compañía extranjera hacia sus tierras en contubernio con las
autoridades locales•2 • Aunque los lugareños fueron representados en
Oaxaca por el conocido abogado opositor Juan Sánchez, su caso no
parece haber sido resuelto.

�22

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Una de las batallas más prolongadas que se libraron fue la de los
comuneros de Benito Juárez -colonia de residentes de San Mateo
Piñas en el distrito costero de Pochutla- en contra de los intereses en
expansión del cafeticultor alemán Leo von Brandestein. Tal como
había sucedido en Usila, Brandestein protestaba que había comprado
legalmente el cafetal San Pablo (casi 3 000 hectáreas); los comu?eros
de Benito Juárez insistían, por su lado, en que parte de las poses10nes
de Brandestein eran tierras comunales. En ocasiones defendieron sus
tierras con las armas. Al final Brandestein vendió la propiedad a
Rosing Brothers, compañía inglesa que se hizo cargo de diversas fincas
en el área. Las comuneras viudas tambien se unieron a sus vecinos en
estas protestas tambiénº.
MUJERES COMO JORNALERAS
Uno de los más reveladores expedientes incluye una serie de estadísticas agrícolas para 1907 reunidas por los jefes políticos para el
informe anual del gobernador. Aparte de las cifras de producción, se
registra el número de jornaleros -hombres y mujeres- y sus
salarios diarios por distrito y municipio (cuadro). En 1907, el número
total de jornaleros en el estado (sólo faltan dos distritos) fue de 122 125,
de los cuales 18 238, casi el 15%, eran mujeres. Este es un aumento
extraordinario comparado con el censo de 1900, que no registra jornaleras en Oaxaca44 •
Los datos apoyan la hipótesis de que las mujeres eran más activas
en las regiones periféricas. Muchos de los distritos que retuvieron la
agricultura tradicional en forma de haciendas, minifundios o tierras
comunales no registran mujeres jornaleras, o muestran muy pocas:
Ejutla, Ocotlán y Zimatlán en los distritos de los Valles Centrales, y
Huajuapan, Nochixtlán, Silacayoapan y Teposcolula en los distritos de
la Mixteca.
Los distritos periféricos de Pochutla, Juquila, Jamiltepec, Putla,
Tuxtepec, Tehuantepec y Teotitlán, en cambio, sumaban numerosas
jornaleras. Casi un tercio de los que aparecieron en la list~ de
Cuicatlán eran mujeres. La única anomalía de este grupo era Juch1tán,
que tenía el mayor número de jornaleros del estado pero ninguna
mujer entre ellos. Algo difícil de creer, en especial si se considera la
reputación de las juchitecas por su independencia económica•5•

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

23

JORNALES EN OAXACA, 1907
distrito

jornaleros

hombres

Centro
Cuicatlán
Choapan
Ejulla
Ella
Huajuapan
lxtlán
Jamiltepec
Juchitán
Juquila
Miahuatlán
Nochixtlán
Ocotlán
Pochutla
Pulla
Silacayoapan
Tehuantepec
Teotitlán
Teposcolula
Tlacolula
Tuxtepec
Villa Alta
Yautepec
Zimatlán

5 372
3 000
3 489
5 791
1 134
1 600
2 995
8000
12 818
4 414
10 101

salarios diarios (centavos)

mujeres
496
I 500
44
45
359
811
500
581
3 977

455
859
814
1 927
45
2 151
3 173

223
108
4
700
581

955
4 755
9 810
6 387
3 388
10409

925
1 570
5 350
509

total
103 842
total de trabajadores

18 283
122 125

hombres
50
62
25-50
25-50
25-50
31
38
31
75
37-50
31
25
31-50
25-50
25-100
25-37
20-75

50
15-15
25-44
75
5-37
37
38

mujeres
25
30
12-25
25
6-19
18
18
25-30
18

12-25
37
9-25
31
15-25
44
12
25

Fuente: A&lt;;rno S~.. de G_obiemo . 1908 Varios Distritos Datos y Estadísticas para
la ~emona Adm101stra11va. Se mcluyen todos los distritos del estado excepto
Corxtlahuaca (no ~ay información disponible) y Tlaxiaco (los datos muestran un evidente error; por e1emplo, dan un total de 224 575 trabajadores para un distrito con
una población de 68 000).
•

�24

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

La cuestión parecería girar en tomo a cómo definían los diferentes
jefes políticos el término jornalero, lo cual ignoramos. El distrito de
Villa Alta, que en gran parte mantuvo sus tierras comunales, enlistaba
el mayor número de jornaleras, 5 350; Juchitán, ninguna. Si bien
algunos de los poblados de Villa Alta cultivaban café, este número de
jornaleras parece increíblemente alto dado que el distrito no registraba
ninguna finca o hacienda. El número de jornaleras en 11acolula, Miahuatlán
y Yautepec (las últimas dos contaban con algunas fincas cafetaleras) es
también inexplicablemente alto. Dado el sinnúmero de problemas
vinculados a la recopilación de estadísticas en el México porfiriano,
estos datos sirven tan sólo como guía de las tendencias históricas.
Por lo visto, cuando más baja era la clase social de la mujer más difícil era su situación. Las minifundistas de la Mixteca tenían parcelas
más pequeñas que los hombres, aunque no siempre era así. Los
salarios de las jornaleras eran mucho más bajos que los de los hombres:
por lo común la mitad o menos de la mitad por el mismo trabajo.
Algunas mujeres percibían sólo seis o más centavos, mientras que los
hombres del mismo distrito recibían 25 ó 50 centavos al día, como en
el caso de Etla y Tehuantepec. Los hombres cobraban hasta un peso
en el inflacionario puerto de Salina Cruz, pero las mujeres ganaban
sólo 25 centavos al día. Los salarios de los hombres tendían a ser más
altos en la agricultura comercial de los distritos periféricos; los de las
mujeres también, pero aún así ganaban apenas la mitad de lo que
obtenían los hombres.
El cuadro muestra que el salario de los jornaleros en el distrito de
Tuxtepec era de 75 centavos, mientras que las jornaleras percibían 44
centavos al día, el más alto de los salarios de la lista. Sin embargo,
existen razones para dudar de estas cifras. Tuxtepec se distinguió
durante el Porfiriato por sus deplorables condiciones laborales, y al
Valle Nacional se le conocía también como Valle de Lágrimas46 •
Aislado en los trópicos, donde la mano de obra era escasa, este distrito
se convirtió en el principal productor de tabaco de muy alta calidad a
fines del siglo XIX. La especulación de tierras y la adquisición ilegal de
terrenos indígenas eran comunes, como se vio en Usila. Los primeros
en llegar para explotar el comercio del tabaco procedían de España,
Cuba y las Islas Canarias. A éstos les siguió una plétora de compañías
norteamericanas, inglesas, francesas e italianas, que también producían
café, algodón y hule. Cuando la región ya no pudo proporcionar la mano

Chassen-L6pez: Mujeres y agricultura en Oaxaca

25

de obra necesaria, hicieron venir trabajadores de toda la nación. Una
lista de 1907 con 33 contratas (como se les llamaba a los jornaleros en
Tuxtepec) incluía a cuatro mujeres de cuatro diferentes estados:
Michoacán, San Luis Potosí, Querétaro y México. Atraídos por la promesa de altos salarios, hombres y mujeres llegaban para encontrarse con
horrendas condiciones de vida. Los trabajadores eran vigilados por
un ejército de capataces que empuñaban látigos, y se ofrecían recompensas a quienes hicieran regresar a los que escapaban. John Kenneth
Tumer, que visitó la zona en 1908, calculó que los trabajadores de
Tuxtepec vivían un máximo de siete u ocho mesesº.
Los disidentes políticos a menudo eran exiliados en el Valle
Nacional. Los borrachos que se quedaban dormidos en las calles de
cualquier ciudad mexicana podían encontrarse, al despertar, en un
tren camino a Tuxtepec. Los dueños de las fincas tenían que pagarles
a los agentes o políticos por cada trabajador en potencia: los hombres
costaban sesenta pesos antes de la crisis de 1907, y cuarenta y cinco
después; las mujeres y los niños, la mitad. Turner calculó que las
mujeres formaban un quinto de la fuerza laboral, cifra más alta que el
14% aproximado según las cifras del cuadro. Las mujeres no sólo trabajaban en los campos, sino que también cocinaban, cosían y limpiaban. Cuando Tumer le preguntó al alcalde del Valle Nacional por qué
los finqueros no instalaban molinos baratos para moler el maíz, le contestó: "Las mujeres son más baratas que las máquinas"48 •
Muchos contratas del Valle Nacional habían sido enganchados con
un adelanto que se suponía debían pagar con su trabajo (una forma de
peonaje endeudado) Pero se les pagaba con vales que podían usar
solamente en la tienda de la compañía, donde los precios estaban
inflados. En deuda permanente, nunca podían aspirar a trabajar hasta
pagarla y la mayoría moría antes. Si bien en muchos aspectos los trabajadores eran tratados como esclavos, no era el mismo tipo de
esclavitud que había existido en los Estados Unidos, ya que recibían
un salario en el papel. Las relaciones laborales en Tuxtepec
combinaban el sistema de peonaje de enganche/deuda con aspectos
de esclavitud49•

Las condiciones de vida en las plantaciones de tabaco de Tuxtepec eran
intolerables. Cada noche los trabajadores eran apiñados en dormitorios
con piso de tierra. Dependiendo del tamaño de la finca, podía haber
de 70 a 400 hombres, mujeres y niños en estas cárceles, parecidas a

�26

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

establos con rejas en las ventanas. El relato de Tumer, que aquí cito, es
aterrador:
Y en ninguno de los ranchos encontré un dormitorio separado
para las mujeres o los niños. Cada semana, mujeres de pudor y virtud
son enviadas al Valle Nacional y arrojadas a un dormitorio con veintenas e incluso centenares de personas, la mayoría hombres. Detrás
de ellas, la puerta se cierra con llave y así quedan a merced de los
hombres. Mexicanos honestos y trabajadores son llevados al Valle
Nacional junto con sus esposas e hijos. Si la esposa tiene apariencia
atractiva, es para el dueño de la finca o para uno o más de los jefes.
Los niños ven cómo se llevan a su madre y saben lo que le espera. El
esposo lo sabe, pero si pone objeciones se le contesta a garrotazos.
Una y otra vez me dijeron que así era esto, los amos, los esclavos y
los funcionarios. Y las mujeres que son empujadas a la lata de sardi50
nas tienen que cuidarse por sí mismas •

CONCLUSIONES
Ya fuera como terratenientes, hacendadas, finqueras que cultivaban
para vender, dueñas de ranchos ganaderos, minifundistas, comuneras,
terrazgueras, jornaleras, o contratas de Tuxtepec, las mujeres de
todas las clases sociales estuvieron comprometidas en labores y
empresas agrícolas. En ninguno de los niveles económicos de la agricultura oaxaqueña estuvo ausente la participación femenina durante
el Porfiriato; sin embargo, la cantidad, calidad y nivel de participación variaba de acuerdo con la posición de la mujer en la estructura
social. Las mujeres de la élite eran dueñas de haciendas y fincas, y
especulaban con las tierras comunales privatizadas. Eran pocas, pero
su poder económico fue significativo.

Es imposible asomarse al corazón de la familia rural oaxaqueña de hace
un siglo para determinar con exactitud la medida en que intervenía la
mujer en los asuntos cotidianos del manejo agrícola.La señora de
Jesús Sandoval de Ziga, ¿tenía un interés directo por las tierras que
adquirió en Pochutla, o utilizó su riqueza para incrementar los bienes
de la familia mientras que su esposo, que poseía otras fincas en el área,
administraba las tierras de ella? Las terratenientes de Teotitlán,
Cuicatlán y Jamiltepec, ¿en realidad establecieron fincas capitalistas
por sí mismas, o también utilizaron su riqueza personal basándose en
los consejos de sus esposos o hijos? Lo que sí sabemos es que Juliana
Ruiz de Pérez se vio directamente involucrada en una disputa con sus

Chassen-lópez.. Mul)·eres y agncultura
.
en Oaxaca

27

terr~gueros, como lo estuvo Mar arita T
más información de otras fuente g
. rápaga. ~ay que entresacar
privados) para entender ué tan sa~~~ch1vos notan~les, judiciales y
mujeres de la élite5'.
q
ivas en la agricultura eran las
A medida que descendía el nivel
ó .
la probabilidad de que se involucraraeco; mico ?e la mujer, aumentaba
como cualitativamente El
en_ orma d1recta, tanto cuantitativa
nivel campesino (minifunctfs~:~entaJe calculado de agricultoras a
asombroso si se le com ara / comuneras)_p~r pueblo resulta
nacionales. Esto es inclusp á on las estad1st1cas estatales o
,
.
o m s acertado en Jo
f'
numero de Jornaleras Las m .
d
que se re 1ere al
Teitipac componían ei % /J~res _e! poblado de San Sebastián
25
15% de las jornaleras en i°9o; as mm1fundistas en 1888 Y casi el
pudieron haber trabajado ta b ~;unque algunas de las campesinas
Catarina Adéquez y Santiago ;at;a::al~olmo te?1poraleras). En Santa
8% de los campesinos con tierras
as_ muJeres formaban el 11 % y
privatización en Juquila, Chilchotl~resgect1va~ente. En el proceso de
de quienes reci?ieron tierras eran ~iu~~ma~n, entre el 231 el 26%
mentos de archivo, las jornaleras com s_- e h_echo, segun docub~jadores agrícolas asaJariados del est~on1an casi el 15% de los trab1en estos datos no sustituyen las est d' o _de Oaxaca (ver cuadro). Si
constituyen un serio reto al p t da i~ticas estatales o nacionales
femenino en la agricultura del Mu~ ~ e vista_ prevaleciente del papeÍ
ex1co porfinsta52.
En los niveles económicos i ~ .
directamente comprometidas en lo~ enores la~ ?1ujeres estaban más
sobre todo las viudas cu
asl untos cot1d1anos de la agricultura
•
• yas parce as constituía
f
.
'
n su uente principal
de ingresos.Tanto Brígida M d
que sus tierras eran su úni~~
Sol_edad García insistían en
abandonar sus animales y su mil a
'. arc1_a lamentaba tener que
de Tuxtepec. Las parcelas que pop~ ir a 9ueJarse ante las autoridades
demasiado pequeñas como afa se1an c~s1 to~as las campesinas eran
contratar jornaleros.
p
producu el ingreso suficiente para

ii:t~~~~

. Cuanto más baja era la clase social d
.
vivía por el doble yugo de la d . Id e una muJer, más sojuzgada
L_as campesinas de la Mixteca etg~a Iad económica y el patriarcado.
vmdas a quienes se concedía tieenian as parcelas más pequeñas. Las
área determinada (se igno
. rras c?munales eran confinadas a un
ra s1 estas tierras tenían la misma calidad

�28

Siglo XIX. Cuadernos de Historia
Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

que )as concedidas a los hombres). Como_jornaleras: ganaban J~ mitad
0 menos de la mitad que los hombres haciendo el mismo trabaJo.
En las plantaciones tabacaleras las mujere_s vivier~n la peor
pesadilla del México porfirista. Obligadas a trabaJar como Jornaleras,
también eran responsables de moler el maíz, hacer tortillas, y coser Y
lavar la ropa de la población masculina, y eran sexualmente
explotadas por administradores y trabajadores.
Hemos visto que las mujeres tuvieron actividad en la agric~Jtura
desde antes que el capitalismo se conv!rti~ra en el
dommante
de producción, pero la agricultura cap1tahsta_ l~s ex1g1ó ~n~ mayor
integración a la fuerza laboral rura.53 • La trans~c1ón al cap1tahsmo en
América Latina trajo condiciones de explotación extremas, en especial para las mujeres. El alcalde del Valle Nacional decía la verdad:
las mujeres eran más baratas que las máquinas, y mucho más_ baratas
que los hombres. De hecho, la parte represen!8da por las muJ_e~es en
la fuerza laboral agrícola barata que se necesitó para la trans1c1ó~ al
capitalismo tuvo una importancia mucho mayor que la reconocida
por los historiadores.

~&lt;&gt;?º

Las mujeres tendían a ser más activas en la a_gricultura en las
regiones periféricas del estado, lo cual refuerza la tesis de que ~u papel
se incrementó con el desenvolvimiento de la agricultura comercial. Esto
parece ser válido para las mujeres de casi todas las categorías aquí
analizadas: hacendadas, fi nqueras, rancheras, especuladoras,
comuneras y jornaleras-54 (la excepción la constituyeron las_terrazgueras,
pero éstas han sido documentadas solamente en la región del Valle
Central).
La invisibilidad de las mujeres en la agricultura es triste pero certeramente simbolizada por la segregación de las campesinas _viudas, que
trabajaban su tierra en ghettos femenino. Pero con el h~mpo estos
ghettos desaparecieron a medida que la tierra pasaba de las vmdas a sus
hijos y nuevas viudas e hijas heredaban ~~celas ~n otras p~es de los
terrenos comunitarios. Las mujeres tamb1en contmuaron umendo sus
fuerzas a la de sus vecinos varones en la protesta agraria, ya fuera
para defender su derecho a las tierras comunales o para evi~ que sus
propias tierras privatizadas les fueran arrebatadas por los mtereses
capitalistas en expansión.

29

Diversos factores no han sido tratados aquí, incluyendo la composición
étnica de las mujeres en la tenencia de la tierra, aunque es una cuestión
importante. La documentación que utilicé no suele indicar los
antecedentes étnicos o raciales de los sujetos. Tampoco se dispone de
estadísticas de producción comparativas entre hombres y mujeres.

Existe una mgente necesidad de analizar el papel de las viudas en el sistema
económico. Dependiendo de la clase social de la mujer, la viudez podía
resultar emancipadora (en el caso de las mujeres de élite y de clase
55
media) o debilitante. Es indudable que a menudo conducía a las
mujeres de las clases inferiores hacia peores penurias . Una conjetura
posible, derivada de la documentación aquí presentada, es que las viudas
eran las mujeres más activas en la agricultura de la Oaxaca porfiriana.
Como Florencia Mallon recalca, debe establecerse la participación
económica de la mujer con el objeto de "evitar atribuir su subordinación
al simple hecho de estar excluidas de la esfera pública o del trabajo
productivo". Pero esta participación, medida en forma cuantitativa
(como aquí), no describe toda la historia de las relaciones de género en
estas sociedades. Mallon sugiere que los análisis cualitativos documentarán un "alto grado de control patriarcal sobre las mujeres, ejercido en el
ámbito doméstico y reforzado mediante instituciones legales y políticas" .56
Hemos ofrecido destellos de esta realidad. Pero es verdad que las mujeres
que recibían parcelas dentro de la comunidad no obtenían la igualdad
política: el poder económico no conducía hacia un concomitante
poder político. La estructura patriarcal de la sociedad se mantenía.

NOTAS

1. Jorge Hemández Díaz, "Mujeres chalinas, matrimonio y trabajo", en Las mujeres en
el campo, comp. Josefina Aranda, Instituto de Investigaciones Sociológicas de la
Universidad Autónoma Benito Juárez, Oaxaca, 1988, pp. 291-92; Silvia Marina
Arrom, The Women of Mexico City, 1790-1857, Stanford University Press, 1985,
1, 154ff.; Margaret Towner, "Monopoly Capitalism and Women's Work During
the Porfiriato", Latin American Perspectives 4.1-2, números 12-13, era probablemente aún más importante que su participación en la agricultura.

�30

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

2. El único estudio histórico sobre la mujer en la agricultura en Oaxaca es el análisis que hace Kate Young de las mujeres rurales en la Sierra Juárez, el cual contiene en su mayor parte especulación y teoría marxista; véase "Modes of
Appropriation and the Sexual Division of Labour: A Case Study from Oaxaca,
Mexico", en Feminism and Materialism: Women and Modes of Production, ed.
Annettte Kuhn y AnnMarie Wolpe, Routledge y Kegan Paul, Londres, 1978, pp.
123-54.
3. Véase, por ejemplo, John Coatsworth, "Anotaciones sobre la producción de alimentos en el porfiriato", Historia Mexicana 25.2, 1976. Margaret Towner utilizó
los datos deEsradísticas Económicas del Porfiriato recopiladas por el Colegio de
México en "Monopoly Capitalism", pp. 99-100. Véase Censo General de
Población, 1900, Estado de Oaxaca, 3 v, México, Dirección General de
Estadística.
4. Carmen Diana Deere y Magdalena León caracterizan la agricultura del
campesinado latinoamericano como family farming system, en el que las
mujeres, los niños y los hombres se comprometen en numerosas actividades
además del trabajo en el campo, tales como cría de animales, administración de
recursos naturales y mercadeo. Las mujeres también "llevaban la carga de las tareas
reproductivas"; véanse Deere y León, eds., Rural Women and State Policy:
Feminine Perspectives on Latin American Agricultura/ Developmen, Boulder:
Westview Press, 1987, pp. 1-6; Verena Stolcke, "The Exploitation of Family
Morality: Labor Systems and Farnily Structures on Sao Paulo Coffee Plantations,
1850-1979", en Kinship ldeology and Practice in Latin America, ed. Raymond
T. Smith, Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1984, 264ff.; y
Stolcke, Coffee Planters, Workers and Wives: Class Conflict and Gender
Relations on Sao Paulo Plantations, 1850-1980, New York: St. Martin's Press,
1988. El uso del término farms o Jarming systems es controversia( para el período
histórico tratado en este ensayo, porque América Latina no siguió el camino de
los granjeros hacia el capitalismo.

5. Asunción Lavín señala esto en "Sorne Final Considerations on Trends and lssues
in Latin American Women's History", en Latin American Women: Historical
Perspectives, Westport, Connecticut., Greenwood Press, 1978, p . 313. K. Lynn
Stoner enfatiza la necesidad de más estudios históricos en "Direction, 1987, pp.
101-3. La perspectiva histórica es examinada por Stolcke en "Exploitation" y
Coffee Planters, así como en Florence Mallon, "Gender and Class in the
Transition to Capitalism Household and Mode of Production in Central Peru",
Latin American Perspectives 13.1, 1986 pp. 147-74. Sobre las mujeres de la élite,
véase Fiona Wilson, "Marriage, Property, and the Position of Women in the
Peruvian Central Andes", en R. Smith, Kinship. Sobre Oaxaca y México, véanse
los artículos en Aranda, Las mujeres.
6. Deere y León subrayan la necesidad de investigar "qué trabajo hacían en realidad
las mujeres y cómo cambió esto con el tiempo, y ... en qué forma se relacionaba la
participación económica de la mujer con su posición de clase y estatus social".
Rural Women, pp. 2-6. Utilizo finca para referirme a las nuevas propiedades agrícolas cuya producción de cultivos comerciales estaba integrada al mercado
capitalista. Este era el término común utilizado en Oaxaca en esa época. Sin
embargo, el tamaño preciso de las fincas es indefinido; variaban desde 30 hectáreas
hasta más de 1 000. Al propietario de una finca se le llama finquero o finquera.

Chassen-lópez: Mujeres y agricultura en Oaxaca

31

7. Lourdes Arizpe y Carlota Bote "M ·
·
Its Impact on Rural Women,,Y~n ;:;~:n ~ul~ral Development Policy and
Towner," Monopoly Capitalis~"- y Carmy R n, ~rsal W?men, 67~f. Véanse
•
en amos, eñontas Porfinanas".

ef

8. Las solteras podían ser emancipadas or
d
mediante una orden de los tribunales si padsus pa ~es b1e manera voluntaria 0
cipadas automáticamente si estaba inca ac· re era cu pa e de abuso. "Eran emano era desterrado de ta región" A P itat% po~ enfermedad, cometía incesto
"Changes in Mexican Family Law'in ~~~¡ te tho;en, p. 58; véase Arrom,
1870 and 1884", Journa/ of Family History
?vil Codes of
1985

%~::_n ~~~?~o~f

9. Véase Arrom, The Women pp 68-75·
.
consúltese Wilson "M · ' p.
• para e 1 eStatus legal de la muJer en Perú
,
amage, roperty".
,

b

10. Charles Brasseur Viaje por el l t
d Ti h
Económica 1984' p 131 Sant mo • e e uan_tepec, México, Fondo de Cultura
maíz. En 1910 te~í~ una· pobl~ció~mJ~gl ~a~b~~n prod~ía- a]godón, a~il, frijol y
2
hombres y ~ujeres; véase División territoriatd:~~~Í:st~~~;di! I-rr M1gual_ entre
correspondiente al Censo de 1910 Et d 0 d O
os ex1canos
Jmpresora de 1a Secretaría de Hacienda· 1918
s L Ve axaca • México
Of ·
.
,
icrna
ducción de caña de azúcar y maíz A, rch· . Ga ental edstaba dedicada a la pro(AGEO) S
,
,
ivo enera el Estado de O
Estadísti~as~retana de Gobierno, Fomento, febrero de 1912, Varios

ª

Di:,~~~!:

l l. Véanse AGEO, Conflictos, Leg. 49 Ex 30 l904·
.
Agencies, Mines &amp; Haciendas Méxi~·o· Á
.' y p G. Holrnes, 7ñe Directory of

B

rCiu~~!iu~ ~~: ~:;: :;:;!\~:: ftºG:~~,~~-B~y;,:~~t~;~~f¡ ¿~~j~;

si·
originalmente propiedad de Trápaga ),
la -~ac1enda San Isidro había sido
F~mento, febrero de 1912, Varios D¡¿tritit~~~-• ~GEO, Sec._ de Gobierno,
D1az fue dueña de la Hacienda de A u
'
istJcas. Marganta Trápaga de
Arellanes "Del c
C
g. ayo en la década de 1920. Véase Anselmo
I
'
amarazo a ardemsmo" en Hist . d l

mexicana: Estado de Oax

c;;:t"to

Editores, Universidad Autó:i;~
del Agrarismo en México, 1988, 2:97.

•. .

'!na e a cuestión agraria

Le11cia Rema, México,_ Juan_ Pa~los
Juárez, Centro de Estudios Históncos

12 - En los documentos su nombre ap
D ~
..
estatus socioeconómico
AG:~
o~a Tranqu1lma; el doña denota un
·
• ~u 1cac10nes, Leg. 12, Exp. 16, l892 _

alto

f1·mJ

Jºl,

l3. AGEO, Sec de Gobiern
·
b d 1
M_iahuatlán; ~éanse Holms~bf~i!~~ re 30; .
iuestiones Laborales,
D1rectory of Mines and Estafes of Mex! p. Mé '. . 1· oulhworth, The Official
de Gobierno, Fomento febrero de t91i'cvo, . xD1~0,. 910, p. 2~0: y AGEO, Sec.
'
, anos 1str11os, Estad1s11cas.
14. AGEO, Sec. de Gobierno· 1888 Le 96 E
, .
Distritos,DatosyEstadísli.
• 1 gM. '_xp.17_,~sta~ishcas; 1908, Varios
cas para a emona Adnumstral!va.
15· La Mixteca incluye el noroeste de Oaxac
·
residencia de los indios mixtecos Se ~Y ~rc10n~_del sur de Puebla, área de
Teposcolula Coixtlahuaca Ti . iv1 e en _1xteca 'Alta (Nochixtlán,
Silacayoapan iuxtlahuaca y Putl/) J~¡aco), y la ~1xteca Baja (Huajuapan,
Sec d G Ob:
.
epec se considera la Mixteca Ca.ta AGEO
· e
ierno, 1888, Estadísticas, Leg. 96, Exps. 4 , 10 y l l.
·
•

�32

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

16. Véanse T. G. Powell, "Los liberales, el campesinado indígena y los problemas
agrarios durante la Reforma": y Donald J. Fraser, "La política de desamortización en las comunidades indígenas, 1856-1872", ambos en Historia Mexicana
21.4, 1972.
17. Por ejemplo, John Tutino, From lnsurrection to Revolution in Mexico: Social
Bases of Agrarian Violence, 1750-1940, Princeton University Press, 1986;
Friedrich Katz, ed., Riot, Rebellion, ami Revolution: Rural Social Conjlict in
Mexico, Princeton University Press, 1988; y Leticia Reina, Las rebeliones
campesinas en México, 1819-1906, México, Siglo XXI, Editores, 1980.
18. Charles F. Berry, The Reform in Oaxaca, /856-1876: A Microhistory of the
Liberal Revolution, Lincoln, University of Nebraska Press, 1981 : Moisés
González Navarro, "Indio y propiedad en Oaxaca", Historia Mexicana,1958,
pp. 176-78.
19. Peri6dico Oficial del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, junio 26 de 1890, y
febrero 24 de 1893; y Manuel Esparza, "Los proyectos de los liberales en Oaxaca
(1856-1910)", en Reina, Historia de la cuesti6n agraria, 1:288.
20. Estadísticas sociales del Porfiriato, 1877-1910, México, Secretaría de Economía,
1956, pp. 7-9. Véanse Francie R. Chassen y Héctor G. Martínez, "El desarrollo
económico de Oaxaca a finales del porfiriato", Revista Mexicana de Sociología
48.1, 1, tesis doctoral, Universidad Nacional Autónoma de México, 1986.

1/

21. Las regiones periféricas incluían Tuxtepec y Choapan, los distritos ístmicos de
Juchitán y Tehuantepec, y los distritos costeros de Pochutla, Juquila y Jamiltepec
(incluyo Putla, que se formó en 1906 con partes de Tlaxiaco y Juxtlahuaca, a
causa de su creciente producción azucarera y características compartidas con
Jamiltepec). La región de la Cañada se considera periférica (Teotitlán y
Cuicatlán), ya que la llegada del Ferrocarril Mexicano del Sur actuó como estímulo para la agricultura comercial de esta región. Las regiones que mantuvieron
la agricultura básicamente tradicional para consumo local fueron los Valles
Centrales (distritos Centro, Ocotlán, Zimatlán, Tlacolula, Yautepec, Miahuatlán,
Ejutla y Etla}, la Sierra Juárez (distritos de Ixtlán y Villa Alta) y la Mixteca.
22. Chassen, "Oaxaca": Chassen y Martínez, "Desarrollo económico" ; Carlos
Sánchez Silva, "Estructura de las propiedades agrarias de Oaxaca", en Lecturas
hist6ricas del estado de Oaxaca, vol. 4, 1877-1930, comp. María de los Angeles
Romero Frizzi, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia y
Gobierno del Estado de Oaxaca, 1990, 107ff. Sobre el crecimiento de la
infraestructura, véase Francie R. Chassen, Regiones y ferrocarriles en la Oaxaca
porfirista, Oaxaca, Carteles Editores, 1990.
23. Véase Chassen, "Oaxaca", 84ff. Aquí no se hace distinción en cuanto al tamaño
entre fincas y haciendas,
24. Véase William B. Taylor, Landlord and Peasant in Colonial Oaxaca, Stanford
Univesity Press, 1972; y John Thomas Cassidy, "Haciendas and Pueblos in
Nineteenth Century Oaxaca", tesis doctoral, Universidad de Cambridge, 1981.
Aunque en otras partes de México las haciendas eran empresas económicas
rentables, estos autores encontraron que tal no era el caso en Oaxaca. La información sobre las fincas se encuentra disponible en el Fondo de Adjudicaciones y
Conflictos de la AGEO.

Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

33

se

25. Ch~sen, "O.3'5a.ca", 85; Esparza, "Los proyectos", 288ff. Esparza refiere a las
regiones penfencas como La Cañada-Tuxtepec y las regiones costeras del Istmo.
26. Cen~o de 1895, ci!3&lt;;lo en Estadís!icas Hist6ricas de México, México, Instituto
Na~1onal ~e Esta~1st1cas, Geograf1a e Informática, 1985, 1:256. Si el pueblo no
terua suficientes ue1:35 para_dar a ~ada beneficiario una parcela con valor de cien
pesos, el valor pod1a reducirse, siempre y cuando todos recibieran una parcela
igual. "Reglamento", junio 26 de 1890; Peri6dico Oficial,junio 26 de 1890, 2.
La ley de }862 dec~etaba que 1~ parcelas iguales podían valer hasta 200 pesos,
pero parec1a haber cierta confusión en la década de 1890 acerca de si esto significaba 100 ó 200 pesos por persona; véase Esparza, "Los proyectos", pp. 294-95.
27. Esparza, "Los proyectos", pp. 294-95.
28. AGEO, ~djudicaciones, Leg. 27, Exp. 1, Teotitlán, Chilchotla, 1890. Véase las
observaciones de Arro~ S&lt;;&gt;bre la importancia de la propiedad y la tradición
como base para las restncc1ones legales pertenecientes a las mujeres, en The
Women,p. 59.
29. Las !ierras de Teotitlán adquirieron atractivo por estar cercanas al Ferrocarril
Mex!cano ~el Sur, el cual estaba en construcción para 1890 y se terminó en 1892.
Juqutla !ema su espuela e~ el cercano puerto cafetalero de Puerto Angel a orillas
del _Pacifico y el 1mprov1sado puerto de Minizo en la misma costa. Una vara
equivale ~ 83 centímetros. La lista de Ozumacín es una de las pocas que muestra
a una muJer no casada como receptora de tierras, AGEO, Adjudicaciones, Leg.
30, Exp. 15, Tuxtepec, Ozumacín.
30. El tema de las viudas es analizado por Arromen The Women 185-86· y por
Edith Couturi~r, ,'.'Women and the Family in the Eighteenth C~ntury Mexico:
Law and ~act1ce , Journal ofFamily History 10.3, 1985 pp. 298-99. Sobre las viudas ~e la éhte en Peru, consúltese Wilson, "Marriage, Property", AGEO, Conflictos
por IJerras, Leg. 85, Exp. 22, Tuxtepec, Usila.
31. Estadísticas sociales del Porfiriato, p. 159.
32. AGEO, Adjudicaciones, Leg. 17, Exp. 3, Santa Catarina Juquila.
33. AGEO, Adjudicaciones, Leg. 2, Exp. 3, Centro. Los baldíos eran tierras federales
no ocu~adas. ~~ían ser adq~iridos por intereses privados mediante el proceso de
denuncia'. sohcJtándolos abiertamente a las autoridades locales. Una enorme
especula~1ón con baldíos ocurrió durante el Porfiriato. Las tierras pertenecientes
a co'!lumdades podían estar sujetas a denuncias si los títulos comunales eran
~uest1onab_les o s~ habían perdido. De e~ta manera se podía también apoderarse
ilegalmente de tierras cuando las autondades locales actuaban coludidas con
intereses privados.
34. N&lt;;&gt; s~ h~ establecido ninguna relación entre los dos Gómez. AGEO,
AdJud1cac1ones, Leg. 9, Exp. 32, Etla, Cuicatlán, Teotitlá., 1895. Sobre Manuela
Muñoz y sus socios, véase AGEO, Adjudicaciones, Leg. 6, Exp. 26, Cuicatlán
Teponaxtla, 1894.
'
35. AGEO, Adjudicaciones, Leg. 9, Exp. 32, 1895.

�34

Siglo XIX. Cuadernos de Historia
Chassen-López: Mujeres y agricultura en Oaxaca

36. Véase, por ejemplo, Miguel Covarrubias, El Sur d'!_~éxico,. México, Institut~
Nacional Indigenista, 1980; Beverly Newbold de &lt;:;hmas, Mu1eres de San_ Juan.
úz mujer c.0poteca del Istmo en la economfa, México: S_epSetentas, 1975, ~nya
Peterson Royce, Prestigio y ~jiliaci6': en_ una comunidad urbana: Juch1tán,
Oaxaca, México, Instituto Nacional lnd1gemsta, 1975.
37. AGEO Adjudicaciones, Leg. 9, Exp. 32, 1895; AGEO, Sec. de Gobierno,
Foment~. febrero de 1912, Varios Distritos, Estadísticas.
38. /bid. Véase Enrique Kraure, Mfstico de la autorida_&lt;f P'!_rfirio Dfaz, México,
Fondo de Cultura Económica, 1987, pp. 109-110; Dona Juana C. Romero,
Benefactora de Tehuantepec. Discurso del Dr. Samuel Villalo?Os", ~~Alumn'!s,
abril 30 de 1954, p. 2. Véase la descripción de la bella yextraña.J0ven india,deqwen
se dice es la joven Juana Cata, en Brasseur, V,aje, 159-60.
39. AGEO, Adjudicaciones, Leg. 24, Exps. 23 y 24, 1902. Tonameca, Pochutla.
40. William B. Taylor, Drinking, Homicide and Rebellion i'! ~olon_ia/ Afexican
Villages, Stanford University Press, 197~!• 155f!; Let!c1a !lema, De !as
Refonnas Borbónicas a las Leyes de Refonna , en Rema, Historia de la cuestión
agraria, 1:205ff.
41. AGEO, Adjudicaciones, Leg. 43, Exp. 25, 1908; y Leg. 43, Exp. 27, 1909,
Tuxtepec, Usila.
42. /bid.
43. Véase Holmes, Directory, p. 309; AGEO, Sec. de Gobierno, Fomento, febrero_de
1912, Varios Distritos, Estadísticas; enero de 1912, Pochutla, Que1as
Particulares, AGEO, Adjudicaciones, Leg. 22, Exp. 26, P?Chutla, Huatulco,
1913. La tierra en cuestión también era disputada por lo_s hab1t~ntes dt: Huatulco
como de su propiedad. Los intereses extranjeros mantuv!eron viva ~u d1sput~ con
el objeto de dividir y vencer a los comuneros. Las mu1eres también estuvieron
presentes en la defensa de los intereses de Huatulco.

44. AGEO, Sec. de Gobierno, 1908, Varios Distritos, Datos y Estadísticas para la
Memoria Administrativa; véanse fuentes en la nota 3.
45. Véanse fuentes en la nota 36. Hay otras cuestiones aquí; por ejem_pl_o, el. alto
número de mujeres jornaleras en ciertos distritos de los más trad1c1onahstas
Valles Centrales.
46. Véase Chassen, "Oaxaca", 103ff; y John Kenneth Turner, Barbarous Mexico,
Austin, University ofTexas Press, 1969,54ff.
47. AGEO, Sec. de Gobierno, febrero de 1907, Cuestiones Laborales, Tuxtepec;
Tumer, Barbarous Mexico, p. 54.
48. Turner, Barbarous Mexico, p. 60; AGEO, Sec. de Gobierno, 1908, Varios
Distritos, Estadísticas.
49. Cuando los maderistas liberaron a los contratas de la hacienda de Málza!la en
Tuxtepec, en 1911, ejecutaron a Angel Sustaeta, el célebre caI?ataz espanol, Y
distribuyeron los alimentos de la tienda de raya de la hacienda entre las

35

hambrientas familias de yaquis que trabajaban allí. Véase Pedro Chávez.
"Episodio de la Revolución en la Hacienda de Málzaga", Novedades, abril 7 de
1968.
50. Turner, Barbarous Mexico, p. 65. Esta descripción contrasta abruptamente con la
de la situación de los jornaleros esclavos de las haciendas henequeneras de
Yucatán. De acuerdo con el ensayo de Piedad Peniche, las mujeres eran
consideradas parte de la reproducción del capital y los dueños de las fincas
incluso pagaban sus dotes para asegurarse de que los trabajadores tuvieran
esposas.
51. Véase el sugerente análisis e interpretación del papel de la mujer y las relaciones
de género dentro de la familia que hace Carmen Diana Deere en "What
Difference Does Gender Make? Rethinking Peasant Studies", en Wo111en and
Agriculture in the Third World, ed. Simi Afonja, Londres, MacMillan, 1994.
52. Hay que tomar en cuenta las características específicas de Oaxaca para apreciar
estos datos. La agricultura no sólo era dominante aquí, sino que en Oaxaca quedaban más tierras comunales en 1910 que en cualquier otro estado de México.Por
lo tanto, esta explicación sobre tenencia de tierras no podría utilizarse para
explicar los patrones nacionales.
53. Los hallazgos de Heather Fowler-Salamini coinciden estrechamente con estas
conclusiones: la expansión del capitalismo y la economía cafetalera exigían la
integración de mano de obra femenina barata a la fuerza laboral.
54. Esta es una conclusión preliminar. No he tenninado aún de leer todo el material
disponible que hay sobre este tema en los archivos del estado. Sin embargo, la
mayoría de los archivos en el Fondo de Adjudicaciones y Conflictos tienen que
ver con las regiones periféricas.
55. La magnífica novela de Angeles Mastretta, Arráncame la vida, México: Cal y
Arena, 1989, finaliza con una nota sobre cuán emancipadora podría ser la viudez
para las mujeres del siglo XX, que ahora lograrían hacer lo que les placiera.

56. Mallon, "Gender and Class", p. 153.

�PROPIETARIOS Y CAFE EN EL SOCONUSCO:
EL FERROCARRIL PANAMERICANO

María de los Angeles Ortiz Hernández*

1

1

INTRODUCCION
Hasta la década de los 80 del siglo XIX, el Soconusco (región costera
del estado de Chiapas) tenía una importancia marginal para la
economía del país: su alejamiento geográfico, con un camino real
sinuoso (que atravesaba numerosos ríos), y costosos fletes impedían
que los productos' de la región fueran competitivos en los centros de
consumo.

1f

¡

De ahí que sus relaciones comerciales más frecuentes y relevantes
fueran hacia Guatemala con sal, azúcar y ganado vacuno, e n un
promedio de dos mil reses al año y una utilidad del ciento por ciento,
convirtiéndose en el principal ramo de riqueza antes del café,2 y del
que la oligarquía soconusquense controlaba una gran porción3 •
Además, la apertura de San Benito como puerto de altura de tercer
orden en 1870 y los vapores de la Compañía del Ferrocarril de
Panamá desde 1872, abrieron la frontera comercial regional hacia
mercados de Panamá, Nueva York y San Francisco. Así, mensualmente los vapores• eran esperados no tanto por los productos que se

* CIESAS Golfo. Una versión

modificada de este artículo fue presentada como
ponencia en el III Encuentro Nacional de Investigadores del Ferrocarril, Puebla,
23 al 26 de noviembre de 1994.

�38

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

iban a exportar, sino por los artículos de importación que serían la
especialidad del comercio de Tapachulas.

MAPAJ

EL SOCONUSCO Y SUS MUNICIPIOS

Mediante este tráfico de vapores el Soconusco se daba a conocer
mundialmente como tierra inmejorable para cultivar café, con amplio
terreno disponible entre los 500 y 1 500 metros sobre el nivel del mar
a 60 ó 70 centavos la hectáre.'l, para aprovechar la coyuntura del alza
en el precio del café6 •
Las feraces tierras de la región tuvieron en el ministro Matías
Romero a su más importante promotor: compró terrenos para sembrarlos de cafetos desde finales de los años (:IY. Romero era tan entusiasta
que, a pesar de los problemas con sus antiguos amigos Sebastián
Escobar (cacique del Soconusco) y Justo Rufino Barrios,ª influyó de
manera definitiva en las negociaciones del límite fronterizo con
Guatemala. Así ayudó sustancialmente a eliminar uno de los obstáculos
mayores a la inversión de capitales en la región, haciendo a un lado
9
su interés personal al dejar sus propiedades del lado guatemalteco •

l. FRONTERA: MJGRACION Y COLONIZACION
El Soconusco -región fronteriza- al ser frente de la expansión y
colonización capitalista, que propiciaría un desarrollo económico hasta
entonces inédito, requería de la precisión de límites territoriales entre
los nacientes estados nacionales para asegurar el campo de inversión.

''" 1

Para la negociación de límites definitivos entre México y Guatemala,
ambos países cedieron secciones de sus territorios a partir del 27 de
septiembre de 1882 1º. Además, esto dio fin a un problema que
dificultaba las relaciones institucionales con Guatemala.
La coloniz.ación fue alentada con el deslinde de tierras nacionales, mediante
contratos públicos y privados,11 y la inmigración era indispensable para
explotar los recursos naturales ante la escasez de brazos que lo hicieran.

En el Soconusco el gobierno federal otorgó las primeras concesiones,
con exenciones fiscales y federales, en 1881, a Eduardo C. Wise de la
12
"Compañía Colonizadora Mexicana de Chiapas" , para atraer a
colonos estadounidenses() 10); y la segunda en 1886, a Louis Huller y su
"Mexican Land and Colonization Company" 13 para colonos europeos
(75%) y mexicanos (25%).

1. Acacoyahua
2. Acapetahua
3. Cacahuatán
4. Escuintla
5. Frontera Hidalgo
6. Huehuetán
7. Huixtla
8. Mepastepec
9. Mazatán
10. Matapa
11. Suchiate
12. Tepachula
13. Tuxtla Chico
14. Tuzantán
15. Unión Juárez
16. Villa Comatitlán
Fuente: Agenda Estadística Chiapas, SPP/Gob. &amp;lo. Chis., 1989.

�40

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Durante los años 90 continuó el deslinde y colonización en Soconusco,
de 50 a 100 pesos la hectárea!4 sin que las propiedades de habitantes
nativos -ladinos e indígenas (1/5 de la población)- fueran afectadas15 • Pero se confrontaba una distinta concepción de la tierra: para éstos
representaba un patrimonio heredable, al que se sentían aferrados y
obligados a cuidar; en cambio para el espíritu empresarial de los
inversionistas, la tierra como medio de producción había que hacerla
rendir para sacarle más de lo invertido y si no era eficientemente
productiva, había que venderla 17 •

MAPA2
DIVISION DE WNAS COLONIZADAS EN SOCONUSCO

(1881 - 1910)

En el arribo de empresarios y comerciantes extranjeros al
Soconusco, incluyendo mexicanos, pueden distinguirse tres tendencias
migratorias dominantes que muestran la dinámica de la afluencia de
capitales y de población a la región. Veamos algunos ejemplos precisos:

11

11

a) Antes de 1880. Poco se sabe de aquellos migrantes que utilizaban
los primeros vapores de la "Compañía del Ferrocarril de Panamá" con
escala en San Benito (mediados de los 70); pero puede documentarse
que Antonio Bado (inglés , naturalizado mexicano), Bernardo
Parlange (francés) y Luis R. Brewer (estadounidense) vinieron como
comerciantes y luego invirtieron en propiedades rurales cafetaleras y
ganaderas. Entraron a la vida social de la región mediante vínculos
matrimoniales con la oligarquía. En esa misma época estuvieron los
alemanes Maximiliano Stein, Roberto Haack (representantes de "A.
Hom y Leo Stein de México") y Carlos Tetens, cuyos negocios en el
Soconusco fueron de carácter comercial y en la administración de la
empresa "Lanchas de San Benito". Entre los empleados de la Aduana
Marítima y Fronteriza de Soconusco destacaron los mexicanos
Bernardo Mallén (contador) y Nicolás Bejarano (vista), quienes
fueron agricultores de la región y ocuparon cargos públicos.
b) 1880-1887. De esta segun-da olead~ de migrantes, en la primera
mitad de la década de los años 80, sobresalieron los colonos estadounidenses de la "Compañía Colonizadora Mexicana de Chiapas",
quienes sobrevivían alimentándose de maíz y panela elaborada con
caña de azúcar, mientras crecían los cafetos que sembraban 18 • En la
segunda mitad de los años 80 llegaron como compradores de tierras
Casimiro Gándara (español), Angel Nieves (oaxaqueño), Juan B.
Cerdio (veracruzano), José Valenzuela (farmacéutico guatemalteco,
socio comercial de los Palacios), Juan Biscarria (chileno), Rafael
Ortega Jaso (guanajuatense, que vino como administrador de la finca

I y II Colonización cafetalera
ID Colonia Enomoto
IV Colonización hulera

Fuente: Baumann, 1989; Ota, 1985 y GalCÍa, 1963.

�42

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

"San Juan " de John Me Gee), Roberto O . Stevenson (inglés),19 y
Camilo Canel (francés, emparentado con los Córdova), entre otros.
El ingeniero inglés Oliver H. Harrison fue representante de la
"Mexican Land and Colonization Company" y encargado de los
deslindes hasta 1900, apoderado de la "Oetling Gabrüder" (1895), y
después fue director de "Zacualpa Rubber Plantation Co ." y de
"Hidalgo Plantation Comercial Company 1120 •
e) 1888-1900. En una tercera corriente migratoria, empalmando
con los últimos años de los 80 y abarcando la década de los 90,
figuraron los comerciantes Luis Thomalen (hijo de alemanes y nacido
en Mazatlán), Bernardo Huthoff {alemán y comisionado de la "Woler
Bartning Sucs." de Mazatlán), Bem¡ibé Acosta (San José del Cabo),
Rieke Hermanos (alemanes emparentados con los Córdova), Con Tay
Chong {procedente de San Francisco), Suon Loon (chino). Bow
Chong W. (chino), Juan José (chino con poder de "Kowng Chong y
Cía." de San Francisco), Bruno García Mijares (español) y José
Revuelto (español).
Acosta y Revuelto invirtieron en la cafeticultura, comprando tierras
a la "Mexican Land and Colonization Company". así como a particulares
nativos y extranjeros, al igual que los recien llegados Antonio Capurro
(italiano), los hermanos Muguerza (españoles), Juan Monribot
(francés), Furbach y Dietze (alemanes), Wilhelm Georg Oetling y
otros alemanes procedentes de Guatemala como Adolfo
Giesemmann, Juan Luttman y Arturo Herman.
Los migrantes de las dos primeras corrientes todavía se encontraron
con la situación de inseguridad causada por Sebastián Escobar2 1 y la
indefinición de límites con Guatemala. Varios inversionistas cafetaleros
fueron víctimas de ello en sus propiedades: Matías Romero fue el
más famoso, el zacatecano Carlos Gris22 y Santiago Keller Rigaud
(suizo)". quien pagaría con su vida.

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

43

mapa 2). Con el avance seguro del ferrocarril, parte de dichos empresarios
se expandieron a Villa Comaltitlán y Escuintla, donde había terrenos
para hule, crianza de ganado y caña de azúcar (III, mapa 2)26 •
En la década de los 70 sólo eran cosechados en Soconusco unos mil
quintales de café, en su mayor parte procedentes de los 70 mil arbustos
de la finca "San Carlos" de la familia Manchinelly2' para 1895 ya se habían
sembrado 12 millones de cafetos, con producción de 40 mil quintales ( 1 840
toneladas) y en 1910 se cosechaban 200 mil quintales (9 200
toneladas). Es decir, un incremento del 19 900%: un verdadero boom
cafetalero28 •
Había sido creada una infraestructura mínima (caminos, puentes,
telégrafo y teléfono) para la instalación y crecimiento de la cafeticultura.
Por el puerto de San Benito venían tanto los nuevos habitantes atraídos
por el boom cafetalero, como los artículos de consumo de todo tipo
que demandaba la creciente población29 •
Sin embargo, el puerto de San Benito no era ideal para el comercio
marítimo. Entre otras razones por sus condiciones naturales -sin
bahía, rompiente del mar muy fuerte y de gran altura-, la ausencia
de un muelle, estar sobre una faja angosta de arena entre el mar y el
pantanoso estero, productor de enfermedades endémicas y sin agua
potable30• De esta forma las maniobras de descarga/carga y operación
de la Aduana eran inoperantes y costosas para productores agrícolas
de café, hule y ganado, sobre todo, y comerciantes.
La solución era crear una empresa ferrocarrilera que tendiera una
vía a lo largo del Soconusco y uniera dos puntos claves: en el noroeste
se conectaría con el denominado Fe rrocarril Nacional de
Tehuantepec, aún en construcción; y al sur con la frontera del país
vecino, Guatemala .
II. EL FERROCARRIL PANAMERICANO

Estas primeras corrientes migratorias se asentaron principalmente
en la zona de Chicharras (Tapachula) y fronteriza (Unión Juárez,
Cacahoatán , Tuxtla Chico) (1 en el mapa 2)2' . La tercer&lt;! -fin de los
años 80 y década de los 90- colonizó la zona de Cuilco Viejo y
Boquerón (Huehuetán, Tuzantán y una fracción de Huixtla)25 . Algunos
capitalistas de esta corriente adquirieron plantaciones , ya con
primeras cosechas, en las dos primeras zonas mencionadas (II en el

Una primera concesión fue otorgada por el gobierno porfirista al
vicecónsul inglés en San Benito, George Wilson, quien representaba
a la "Compañía Limitada del Ferrocarril Mexicano y Pacífico". el 15
de marzo de 1890. La concesión agregaba la construcción de un
muelle de madera de 335 metros en San Benito, en un plazo de
quince meses31 •

�44

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

Mientras hacían el muelle y los estudios de reconocimiento del
futuro trazo de la vía, Wilson traspasaba los derechos y obligaciones
de la concesión a la "Compañía Limitada del Ferrocarril Mexicano y
Centroamericano", por una escritura otorgada en Londres, en diciembre 23 de 1890 a los directores de la misma, Arthur Reginald Vibert y
George Excel132 •

ª!

Los trabajos de construcción comenzaron de acuerdo
contrato
(marzo/1892) en la estación San Gerónimo, punto de conexión con el
Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, según el trazo aprobado. Ya en
San Benito la Compañía tenía el material (rieles de acero importados
de Inglaterra) necesario para el ramal de Tapachula al puerto (29.75
kilómetros) y los primeros diez kilómetros desde Tapachula a la
frontera con Guatemala33 •
Sin embargo, a mediados de 1892, la Compañía no podía segu~r
con el compromiso contraído. A través de su representante, Luis
Méndez, explicó al Secretario de Comunicaciones y al Presidente de
la República que la pérdida de capitales en el mercado de Londres, la
baja del precio de la plata (los bonos eran pagados en ese metal), Y el
impedir la pérdida de dinero invertido en el levantamiento de planos
entre otras razones, eran motivos para solicitar una prórroga de tres
años.
Después de un estudio de lo realizado por la Compañía y sus
posibilidades, la Inspección de la Secretaría de Comunicaciones y
Obras Públicas (SCOP) informó que la empresa no tenía probabilidades
"ni de aquí á tres años, dar cumplimiento á sus compromisos"
(sep.7/1892). Así llegó el plazo para entregar los primeros 30
kilómetros (marzo/1893) y como la compañía no cumplió, la SCOP
acordó la caducidad de la concesión (abril 28). Luis Méndez reiteró
las razones expuestas, pero la Secretaría finalmente confirmó la
caducidad del contrato haciendo efectiva la pena de la pérdida del
depósito el 9 de junio de 189334 •

Las esperanzas de los cafeticultores por un ferrocarril que movilizara
con menos costos, riesgos y más fácilmente los grandes volúmenes
de café a los puertos de Salina Cruz y/o al Golfo de México para su
posterior exportación, se diluían3s.

45

En tanto, para 1899 los materiales traídos por la "Compañía
Limitada del Ferrocarril Mexicano y Centroamericano" a San Benito
estaban expuestos a la intemperie y al rápido deterioro del clima
húmedo tropical, bajo la vigilancia de un celador de la aduana carente
de albergue 36 •
La oportunidad de hacer realidad el tan anhelado ferrocarril se
presentó al iniciar el siglo XX. El 6 de julio de 1901 la familia de
banqueros encabezada por Franklin Everett, seguido por sus hijos
Edward, Fremont y Walter, constituyeron en Chicago, la "Compañía
del Ferrocarril Panamericano". El gobierno de Díaz les otorgó la concesión para construir un ferrocarril que ligara al Nacional de
Tehuantepec con la frontera de Guatemala, el 28 de agosto de 1901 37 •
Las condiciones generales del contrato eran que la explotación de
la vía duraba 99 años, el lugar de partida fuera San Gerónimo, Oaxaca,
pasara por Tonalá, Chiapas, con llegada a Guatemala "por el punto
más conveniente" y tenía la "facultad" de hacer un ramal a Chiapa de
Corzo pasando por Tuxtla Gutiérrez (art.1), pero nunca hizo valer esa
opción. La obra terminaba en seis años, entregando 50 kilómetros en
el primero y 80 cada año (art.3). El subsidio era de 12 mil pesos en
bonos de la Deuda Interior amortizables al 5% por cada sección
terminada y aprobada de 100 kilm., exceptuando la primera (de San
Gerónimo a Tonalá, art.15). El depósito de la empresa en la Tesorería
General de la Federación era de 85 mil pesos en bonos (art.17)3ª.
Durante los primeros años, la compañía utilizó los planos y material
de la anterior empresa, de la línea tendida años atras (50 kilómetros
de Puerto Arista a Tonalá con dirección a San Gerónimo), renovó durmientes y reconstruyó puentes. Entre el envío de planos de
reconocimiento, las modificaciones a los trazos, planos definitivos, el
examen y aprobación de los mismos, por el Inspector técnico como
por el Secretario de la SCOP, el lo. de noviembre de 1904 el camino
férreo comenzó a ser explotado; eran 192 kilómetros de San
Gerónimo a La Polka, pasando Tonalá (126.96 kilómetros), obra de
mil peones que ganaban de 70 centavos a un peso diario39•
La compañía recibió entonces el primer pago de la subvención40 y
en sus oficinas hubo un cambio de funcionarios ejecutivos: quedaba
relegada la familia Everett y la presidencia pasó al mando de David
P. Doak, un socio que vivía en San Franciscoy trasladó el Consejo de

�MAPA4

EL FERROCARRIL PANAMERICANO
(PRINCIPALES ESTACIONES EN EL SOCONUSCO)

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Nota.- La carretera Costera de Chiapas se inauguró en 1963.

�48

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Administración a Jersey City, Nueva Jersey (ver anexo 1). Con Doak
la Compañía del Ferrocarril Panamericano culminó la obra en 1908 y
se proponía cumplir con los requerimientos de la SCOP.

11¡

Al año de funcionamiento, la línea aumentó su capacidad de transportar personas (3 162 en 1904 y 30 659 en 1905) y flete (934 650
toneladas en 1904 y 8 215 .265 en 1905); sin embargo la compañía
no pudo cumplir con su cuota de 100 kilómetros el año de 1905, por
las amplias discusiones con la SCOP sobre la aprobación de trazos,
tanto por correcciones en el derecho de vía y la numeración kilométrica como por la intención de la empresa de que le fuera aprobada
y subvencionada la colocación de un ramal entre Tapachula y San
Benito, de utilidad "a la Nación" y a ella misma••. Sobre esto la
Secretaría accedió a la construcción (sep. 26), aprobando el tramo de
San Benito al km.100 (Zacualpa), pero no la subvención porque el
contrato no estipulaba que se hiciera•2 •
De 1906 a 1907 el ferrocarril avanzó hasta el km.394 en la población
de Huehuetán, a pesar de problemas de enlace en los planos porque
los ingenieros estaban basándose en los elaborados por la anterior
compañía, errores que fueron corrigiendo sobre la marcha. La vía
corría paralela al camino real. A partir del km.274 presentaba "algunas desviaciones necesa-rias para evitar el cruzamiento con terrenos
bajos" y la pendiente era de 1.5%. En suma una línea de "muy fácil
explotación", tanto que ya movía 47 987 personas y 18 967.720
toneladas a 63 kilómetros de la frontera• 3•

,~ 11 11111

El último riel fue puesto el lo. de julio de 1908 en el km.457, a 880
metros del eje del Río Suchiate. Pero tan lejos estaba el Soconusco y la
frontera con Guatemala, de ciudad de México (unos l 229 kilómetros) que no asistió ningún ministro porfirista ni el mismo Porfirio
Díaz a la inaug uración, sino el exdiplomático Ricardo García
Granados un día después44 •
Las operaciones del Panamericano se realizaban con 14 locomotoras
que quemaban leña, 6 coches de pasajeros, 3 carros de equipaje y
express, 25 furgones, 33 plataformas y 102 carros para fletes•s . Las
estaciones eran San Gerónimo, Juchitán, Unión Hidalgo, Reforma y
Chahuites en el estado de Oaxaca; en Chiapas: Aurora, Jalisco,
Tonalá,◄ 6 La Polka, San Pedro, Pijijiapan, Mapastepec (del
Departamento de Tonalá), Escuintla, Zacualpa, Huixtla, Huehuetán,

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

49

Tapachula (y Mariscal, del Departamento de Soconusco, mapas 3 y 4).
Con excepción de los domingos , había corridas diarias a San
Gerónimo, de ahí para Huixtla salían martes, jueves y sábado, y los
_domingos llegaba hasta Tapachula47 •
Sin embargo, el pago de la subvención no pudo liquidarse aún en
1912, al quedar por concluir la mampostería para puentes definitivos,
trabes de acero, estaciones en Tapachula y fin de vía (Mariscal), balastre,
nivelaciones (km.375 a 403 y 403 a fin de vía), dos tanques de agua,
entre otras obras provisionales por definitivas; del total de obras por
efectuar quedaban en su haber 190 486.90 pesos (anexo 2)48•
Por otro lado, la misma compañía tuvo algunos cambios. En 1909
David E. Thompson, embajador de los Estados Unidos, tomó "posesión
del Ferrocarril Panamericano" 49 ;con él su presidencia fueron reformados los estatutos de la empresa en el sentido de establecer su
domicilio en la ciudad de México y tener una planta de directores,
integrada por destacados personajes de la época: Rosendo Pineda,
Pablo Macedo, Porfirio Díaz hijo, John B . Body (gerente del
Ferrocarril de Tehuantepec), Guillermo de Landa y Escandón, Rafael
Dondé, Gustavo A. Madero, entre otros (anexo 1)50 •
Thompson estaba decidido a pasar el ferrocarril sobre el río
Suchiate y tocar tierra guatemalteca. Para ello solicitó al gobierno
mexicano la concesión para construir el puente internacional, no
mencionando su calidad de presidente del Panamericano. El contrato
se firmó el 12 de abril de 1910 por un periodo de 50 años, comenzando los trabajos sin haberse aprobado los planos y firmado un acuerdo
entre los gobiernos inmiscuidos51 •
Ya Thompson había conseguido la autorización del gobierno de
Guatemala desde el lo. de febrero de 1910, pero cuando el puente
provisional llevó los rieles a ese país el 9 de noviembre, las autoridades
municipales de Ayutla ordenaron la suspensión de las obras hasta que
la compañía de Thompson se arreglara con la "Empresa del
Ferrocarril Central de Guatemala", que alegó tener una concesión52 •
Las discusiones continuaron durante y después de la Revolución
Mexicana.
En 1917 el presidente Venustiano Carranza exhortó a la Secretaría
de Relaciones Exteriores(SRE) para que gestionara ante el gobierno

�50

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

guatemalteco la reanudación de la obra, pero la Revolución en el
Soconusco estaba en su apogeo y la orden no procedió. Al finalizar
1920, Thompson buscó prorrogar por seis meses el plazo de dos años
para concluir el puente; sin embargo desde el 11 de agosto el gobierno
de Guatemala estimó que el convenio con Thompson debería
considerarse caduco al no cumplir con el contrato y el acuerdo de
construcción debería realizarse entre los dos gobiernos. La SRE
determinó que la solicitud de aplazamiento no era compatible con la
decisión del gobierno vecino (enero 17/1921) y la SCOP informó a
su representante Eduardo N. Brown, en Nueva York, que no concedía
la prórroga pedida y caducaba la concesión, pasando el depósito de
garantía de 500 .00 pesos en bonos de la Deuda Publica a beneficio
del erario nacionaP3 •
III. AL CAFE SE LO LLEVA EL TREN ...
El Ferrocarril de Tehuantepec, que conectaba a Puerto México y
Salina Cruz, tenía año y medio funcionando cuando el Panamericano
fue inaugurado. Esto aumentó la capacidad de aquél de forma potencial,
situación reflejada en la carga transportada del Pacífico al Atlántico
al pasar de 192 614 toneladas en 1907 a 33 l 677 en 1909 (de éstas
6 000 eran de café y el Panamericano había movido 5 886 toneladas)54 •
Tal actividad fue la sentencia de muerte para el puerto de San
Benito, que hasta entonces había sido la única vía tanto de salida para
el café a los mercados estadounidense y europeo, como de entrada a
bienes de consumo alimenticios, medicamentos, artículos para el
hogar y el vestir, implementos agrícolas, las primeras maquinarias
para los beneficios de café, armas, etcétera, en proporción de 100 a 1
respecto a los provenientes del interior del país. Su suerte estaba
echada y en 191 O fue cerrado55 •
De momento, el impacto regional del Panamericano, comparado
con el que tuvo el puerto, sólo puede medirse por la frialdad de los
números que nos muestran un efecto trascendente en el mercado
regional. Los ejemplos más sobresalientes fueron:

1908
1910
1913

pasajeros

café (exp.)

ganado (exp.)

51 870

1336090 kg.
7 758 000 "
9413000"

343 850 kg.
4 304000 "
6459 000 "

95 579
195 896
harina y productos
de molino (imp.)

1908
1910
191 3

78 230 kg.
1076050 "
1827000 11

abarrotes
(imp.)
323 120 kg.
363 120 11
785 000 11

51

mercancía calzado ,
y ropa (imp.)
593 380 kg.
774110"
906 000 "

Falta por definir las repercusiones en la vida cotidiana de los
comerciantes y consumidores de la región ante la apertura que le daba
el Ferrocarril Panamericano a un incipiente mercado interno, porque
el mercado regional estaba regido por los sistemas metrológicos del
comercio mundial y la moneda circulante no era el peso mexicano,
que era escasa por el mínimo comercio con México, sino la de
Guatemala, principalmente, Chile Perú. La adaptación a otro patrón
tanto monetario, como de pesas y medidas era parte de un proceso de
aprendizaje en su vinculación al mercado de mercancías del país56 •
No obstante la baja latente y repentina de los precios internacionales
del café (1898-1910) que estaban volviendo incosteable su producción,
los verdaderamente beneficiados y agradecidos con los servicios del
Panamericano eran los cafetaleros del Soconusco y Guatemala,
cercanos a la frontera con todo y el inconcluso puente sobre el
Suchiate57: no sólo obtenían ahorro de tiempo y dinero al dejar la ruta
Ocós, Panamá, Colón, Nueva York y/o Hamburgo e inclusive el
Estrecho de Magallanes, sino que la compañía había conseguido
"importantes descuentos" sobre la tarifa del flete marítimo entre
Puerto México y Europa, además de asegurar que sus furgones circularían por la vía del Tehuantepec, evitando transbordar58•
En especial los del Soconusco, que de las 7 590 toneladas cosechadas
de 1908 a 1909 transportaron por el Panamericano 4 669 contra 2 459
por barco,59 pudieron mostrar su beneplácito a David E. Thompson
cuando pasó por Tapachula buscando el consentimiento del gobierno
de Guatemala. Los inversionistas extranjeros - incluso mexicanos-,

�Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco
52

.,

53

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

encargados de oficinas federales y estatales, -algunos nativos prominentes y oligarcas con el cónsul americano (Brickwood) organizaron
una gran recepción con la banda de música del 25 Batallón en el parque "Porfiro Díaz", engalanado con adornos y luces. Visitó los sitios
importantes de la ciudad (el puente sobre el río Coatán, la planta de
luz eléctrica, el beneficio de café "La Esperanza" del señor Stevenson,
la nevería del señor Huthoff, el lago artificial "La Reforma" del señor
Lesher, el teatro Cervantes) en sus dos días de estancia, siempre acom60
pañado por los anfitriones •
Por lo general, la Compañía del Ferrocarril Panamerican accedía a
las solicitudes de los pobladores, sobre todo de agricultores,
ganaderos y comerciantes, de establecer estaciones en determinados
kilómetros,61 pero cuando se trataba de la población en general la
empresa alegaba incosteabilidad. Tal fue el caso de Pueblo Nuevo,
señalado en el itinerario de los trenes pero que pasaban sin detenerse
hasta Zacualpa, a cuatro kilómetros del pueblo y sólo "beneficiaba a
los americanos", como decía la carta de solicitud de 1912 Uul.2), ya
que ahí estaba la plantación de hule "más grande del mundo". Fue
hasta 1921 (dic.16) que quedó autorizada la apertura de la estación
Pueblo Nuevo: entonces la plantación estaba en decadencia y al
62
Panamericano lo administraba el gobierno federal •
La Revolución Mexicana se impuso en sur del país en 1914, lo
cual aunado a la inauguración del Canal de Panamá afectó gravemente
la actividad de los Ferrocarriles de la zona: el Nacional de
Tehuantepec63 y el Panamericano. Previendo lo que se venía,
Thompson empezó a vender las acciones de su empresa a la 64compañía Ferrocarriles Nacionales de México a mediados de 1910 ~ sin
embargo siguió como presidente de la misma y en 1912 (dic.22) disminuyó el capital social de diez millones a cien mil pesos. Fue en
1914 cuando ambas compañías concertaron la adquisición de este
ferrocarril, asumiendo el dominio de la línea y bienes a partir del lo.
de marzo, aunque para efectos contables desde el lo. de enero. Esto
65
marcó la partida de Thompson del Panamericano •
Por acuerdo del presidente Carranza ( 1917) el Panamericano sería
administrado y dependiente de la gerencia interina del Ferrocarril
Nacional de Tehuantepec. Mientras los fletes de café para exportación
iban normalizándose -ya que las plantaciones cafetaleras y sus
dueños no fueron afectados por las huestes carrancistas y siguieron
produciendo66 - la situación legal del Panamericano no se arreglaba.

. Esta anomalía trascendió la década de los 20 y en 1930
.
sm que_ se realizara la escritura de traspaso. La Teso te?11~nabla
. .
dFederación
85 · preguntó al Secretario de Comumcac1ones
si. rena
el depóe 't a
fi r~uldpesos ~eguía garantizando la concesión, si lo aplicabas~o
ne ic!? el erano o lo devolvía. El problema era ue nin un
n
compamas, del Panamericano y Nacionales de M~ .
g a l~e las
con s bl"
·6
•
ex,co, cump 1eron
u o igac1 n d~ sustituir obras provisionales por definitivas
por _tanto ~I depósito de garantía seguía vigente6' Hab ,
y
avenguar si permanece en ese estado.
.
na que

~

CONCLUSION
~l objetivo central del Ferrocarril Panamericano fu ' ·1·
mvers· · ta d I t'
.
e 1ac1 1tar a los
10n~ s edca e_la salida de crecientes cantidades del producto
al
m_erca o esta ountdense y europeo, vía Salina Cruz o p
Méx1~? por el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec. Trans rt:erto
1

~::,~~:: i(~;:~

~
1

~:•~~~t:~~dor de café guat:alte~:~

carácter_ regional del Panamericano~ la in1e~~;u;::: re~asado el
del gobierno porfirista de promover la integración' d I Sgun o plano,
resto .del pa'is, a1 d.ismmuu
· • su localismo a través de ela oconusco
T
º6al
efectiva de mercancías y personas68.
mov1 1zac1 n
Si bien los mozos endeudados de las plantaciones finca
:gr;ga;~eras no mejoraron sus condiciones de vid~ por
ha~i~:::e: deÍu; traían los culti~os co~~rciales y el ferrocarril, los
. oconu_sco, que iban utilizando el Panamericano de
~:~~a creciente, tu~1eron la oportunidad de robustecer sus lazos
per 1.\ll;es mercantiles por la rapidez de los traslados lo que les
m1 ia o tener una mejor noción de su espacio regional.'

1!

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1 a s_e ue ando dicha mtegración real o
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I
mer~=d~ª!~~i~a1~
pesas y medidas y monetario) que normaban el

!ª

lib~~: ~rohl~do, ~abe _hacer o~servación de que es frecuente leer
e istona e mvest1gac1ones que presentan a David E
Th
·
· original y terminal del·
Panompson
. como el conces10nano
amencano. Thompson en realidad sólo cosechó lo sembrado

�54

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

como vimos aquí, la construcción de esta obra estuvo a cargo de distintos inversionistas capitalistas.
El tren vino a acelerar el proyecto expansivo y colonizador de los
cultivos comerciales que había creado una situación económica,
social y política hasta entonces iné~ita en la _histori~ régio~al d~l
Soconusco. Si el Ferrocarril Panamencano hubiera terudo algun ep1grafe diría: a los cafetaleros del Soconusco con amor.

ANEXO 1

FUNCIONARIOS EJECUTIVOS DEL FERROCARRIL
PANAMERICANO (1901-1914)

1901-1903
Presidente
Vice Presidente
Srio. tesorero
Gerente Gral.
Superintendente
General
Ingeniero en Jefe

Walter Everett
Franklin Everett
Edward B. Everett
John M. Neeland

Presidente
Vice Presidente y
Gerente gral.
Secretario
Tesorero
Superintendente
e Ing. en Jefe

David P. Doak

San Francisco, Cal.

John M. Neeland
Douglas W. Robert
G. E. Towle

Los Angeles, Cal.
St. Louis, Missouri
Jalisco, Chiapas

Chicago, Illinois

"

Berthold Baruch
J. H. Bowman

1904

S. C. Miller

1905
Consejo de Ad111inistraci611
Presidente
Vice Presidente
Vice gerente Gral.
Secretario
Tesorero
Superintendente
e Ing. en Jefe

*
John M. Neeland
Charles B. Cox
Me. Eleneious Smith
*

Consejo local Cd. de México
Presidente
Vice Presidente
Gerente gral.
Secretario

Jersey Cityt-lew Jersey
San Gerónimo,Oax.
St. Louis Missouri
San Gerónimo, Chis.

*

Geo. H. Ham
Joaquín Casasús/Femando Duret
Enrique C. Cree(
Alberto M. Carreño

1906-1908
Consejo de Administraci6n
Presidente
Vice Presidente
Vice gerente Gral.
Srio. y Tesorero
Tesorero
Subgerente Gral.

*
*

*

Douglas W . Robert
Willard Heite
H. A. Mac Culloch

*

*

*
St. Louis Missouri
San Gerónimo,Chis.

.

55

�56

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco
sigue anexo

sigue anexo
lng. en Jefe
Ayudante de Presidente

S. E. Klotz 1907-08
L. M. Fletcher

Cd. de México

Contador Gral.
Tesorero
Director

Consejo local Cd. de México
Presidente
*
Miguel Lanz Duret
Vice Presidente
Luis A. Vida! y Flor
Gerente Gral.
*
Secretario

1909
David E. Thompson
Paul Morton
E.M. Wise
Keneth Me. Ciaren
Pablo Macedo
Rosendo Pineda
John B. Body
Porfirio Díaz hijo
Guillermo de Landa y Escandón
Rafael Dondé
E.M. Brown
E. B. Lacaze
Secretario y Tesorero
Presidente
Vice Presidente
Vice Presidente
Director
Director

·,

Cd. de México
Jery City, N. Y.
Gamboa, Oax.
Jery City, N. Y.
Cd. de México
" hasta 1911

*

*

E. N. Brown
Luis Elguero
Leandro Femández
JaimeGurza
José López Moctezuma
Gustavo A. Madero
Manuel Urquidi
David E. Thompson
John R. Turner

*

*
Cd. de México

Jersey City

1913-1914
Presidente
Vice Presidente
Gerente Gral.
Superintendente Gral.
Contador Gral.
Tesorero
Director

*

Director

E. S. A. Lima
1910
Presidente
Vice Presidente
Gerente Gral.
Secretario
Superintendente Gral.
Contador Gral.
Tesorero

*

Edward N ..Brown
A. Clark
E. B. Lacaze
E.M. Wise
J. E. Dennison
J. A. Hendry

*
Pascual Luna y Parra
Francisco Diez Barroso

*

Cd. de México

*

*

1901-1909
Abogados de la Compaiíía

Bufete
J¡

,, 1

,h

*

Joaquín Casasús
Femando Duret
William H. Boyden

*
*

Luis D'Antin

1911
Presidente
Vice Presidente
Gerente Gral.
Secretario
Superintendente Gral.
Contador Gral.
Tesorero

*
*
*
*

México
E.U.A.

*

W. E. Brisbin

Tierra Blanca, Ver.

*
*

*
*

1909-1910
México

1910-1914
Bufete

Salvador Cancino
Luis Riba y Cervantes

México

1912
Presidente
Vice Presidente
Gerente Gral.
Superintendente Gral.

*
*

*
*

*
*
*

* Mismos personajes y lugares.
Fuente: AGN, SCOP 1902-1907 y 1908-1913, Ferrocarril Panamericano,
Informes anuales.

57

�58

Ortiz H.: Propietarios y café en el Soconusco

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

59

sigue anexo
debe

ANEX02

1911
Oct.14

FERROCARRIL PANAMERICANO

San Gerónimo a la frontera de Guatemala.
Noticia de la subvención correspondiente á dicho Ferrocarril
y órdenes de pago por cuenta de esa subvención.
debe
Subvención correspondiente a
473k 949m .07cm de la línea
troncal de San Gerónimo á la
frontera de Guatemala y ramal
de Puerto Arista a razón de
$12,000.00 por kilómetro conforme al artículo 15 del contrato de concesión de 28 de
Agosto de 1901

•1
"' t

1904
Sep.23

Orden de pago por cuenta de
la subvención de los 192k la
la. Sección de la línea ó
sea de San Gerónimo a Tonalá

haber

$5.687 ,396.40

$1.770,500.00

Orden de pago por cuenta de
la subvención (obras de arte
permanentes terminadas en
substitución de las
provisionales)

$ 290,510.00

Saldo a favor de la Empresa

$ 388,486.40

Igual

$5.687 ,396.40

Saldo a nueva cuenta

$ 388,486.40

haber

$5.687,396.40

Se deducen por la subvención
correspondiente á los 16k500
del ramal de Puerto Arista que
levantó y no ha compensado con
otro tramo igual

$ 198,000.40

Queda a favor de la Empresa
para cuando substituya las obras
provisionales por definitivas

$ 190,486.40

Departamento de Comunicaciones,julio 22 de 1912. José Peña.

,~.

•1

1906
Mar.24

Orden de pago por cuenta de
dicha subvención

Abr.30

Orden de pago por cuenta de
la subvención de una sección
de 100k construídos

$1.000 ,000 .00

Orden de pago por cuenta de
otra sección de 100 kilómetros construídos

$] .000,000.00

1908
Abr.24

Orden de pago por cuenta de
la primera sección

$ 200,000.00

Jul.31

Orden de pago por cuenta de
la subvención de los 819k
49.70 último tramo de la
línea
Orden de pago por cuenta de
esta última subvención

$1.700,000.00

Orden de pago por cuenta de
la subvención de la l'· Secc.

$ 137,900.00

1907
Jun.l •
,, 1

Ags.5

1909
Ags.28

$150,000.00
Fuente: AGN, SCOP 1908-1912, FP, Terminación de tramos y pago de subvención.

$ 50,000.00

�60

Siglo XIX. Cuadernos de Historia
Ortiz H: Propietarios y café en el Soconusco

NOTAS

1. Maíz, frijol, azúcar y panela, algodón, cacao, carne, pescado, sal y café (por lo
regular como yerba medicinal. Vivó, 1954:479).
2. Romero, 1893:13.
3. De Guatemala al Soconusco entraba: harina, verduras, telas, artículos de mercería, medicinas, machetes, petróleo y cal, entre otros. La oligarquía regional
estuvo integrada por las familias Córdova, Chacón, Escobar y Palacios.
4. Arribaban por lo general dos vapores al mes durante las décadas de los 70 y 80,
además de las líneas "Malá del Pacífico" o "Pacific Mail Steam Chip Co.",
Ferrocarril (sic) Occidental (nacional) y en la década del 90 se sumaron
las alemanas "Kosmos" y "Cía. Hamburgesa-americana" (Hamburgo-E.U.A.)
para cargar café de octubre a marzo.
5. Telas, abarrotes, comestibles, vidrio y loza, mercería y ferretería (Busto, 1880.
t. 1, documento 9).
6. Benjamín, 1990:56-57. Mientras en Guatemala los terrenos a esa altitud eran los
más solicitados y costosos debido a la saturación de cafetales.
7. Bernstein 1982:176, 185, 246.
8. !bid.: 209-211, 216-218, 221-230.
9. /bid.:275-277, 295,296,300.

6/

esfu_erz~s iban diri_gidos a lograr el mayor provecho económico, sin procurar la
e~c1enc1a pr?&lt;1uct1va en sus propiedades agroganaderas, comerciales y bienes
ra1ces en la crndad _de T~pa~hula. Como mantuvo el control de los recursos en los
que fu~daba su ennque~1m1ento nunca se opuso a los empresarios y comerciantes
ex!ranJeros (Cfr. Bo~mcaud, 19?~:30, 32, 157). Sin embargo, la estrategia adaptativa _de la ohgarqu_1a pa~ p~rt1c1par en las ganancias de la bonanza cafetalera
fue_ aharse co~ los 1_nver~1omstas po_r matrimonio y, en menor medida, como
socios comerciales, sm amesgar sus bienes heredables (Ortiz, 1993:Cap. IV).
18. Seargeant, 1980:30,32,45, 76,151.
19. Dueño de uno de los primeros beneficios secos para café, "La Esperanza".
20. Plantaciones huleras de unos 10 mil árboles en el municipio de Villa Comaltitlán.
21. Su problemático cacicazgo terminó al ser asesinado el 29 de septiembre de 1893
en el P?rtal de su ca~~ de Tapachula. Para entonces Díaz apoyaba al gobiern¿
cen_trahzador de Emilio Rabasa, desaprobaba a los caciques y a los poderes
reg1o_nal~s que se hubieran convertido en una traba para el desarrollo capitalista
(BenJamm, 1990:62-67).
22. Para el caso de_Romero, ver Berstein, 1982:209-211, 216-218, 221-230 275-277
2?5-296; Zorr!lla, op.ci~.:348. ~ara Gris, véase su libro de 1885 y El Puebl;
Libre, T. III, num. 14, abnl 5 y num.15, abril 12 de 1882.
23. Gris, o~.cit.:47-48, Ef Pueblo Libre, T. 111, núm. 28,julio 12 de 1882. Keller era
comerciante y venia de G_uatemala, estableciéndose en Cacahuatán. Que se
pueda documentar, fue el primero en traer maquinaria para café por 1879 (AGN
SHda. Secc. 1'. A M y F Soconusco, Libro Manifiestos, 1878-1879).

JO. El Soconusco recibió como límite al río Suchiate, perdiendo al pueblo de Ayutla
(hoy Tecun Umán), quedando con una extensión total de 5 827 km2 (Censo de
Población, 1910). Sobre las negociaciones fronterizas, Zorrilla hace un buen
resumen (1984:297-484. Cfr. Sepúlveda, 1958: 145-156).

24. E_I ~obiemo federal marcó más tarde a la compañía colonizadora una franja proh1b1da de 4 k~. de ancho, antes de la línea fronteriza (MMOB. Plano fracción 2a.
terrenos bald1os 1889, 1890. Compañía deslindadora del estado de Chiapas).

11. González, 1960:5, 11.

25. Baumann, op.cit.:26 y García, 1963:62-64.

12. Por 500 mil acres (un acre= 4,085.87 m2). Operó hasta el año de 1886. EL Pueblo
Libre, t. II, núm. 40, octubre 5 de 1881.

26. En, 1908 los capitales e~tranjeros en Soconusco, por su valor fiscal, eran: alemán
$1 373 414_,62 ; ª.!11encano $!'227_ 120.50; e~pa_ñol $930,130.75; inglés
$464,814.20, frances $33?,175; Japones $32,500; ,tahano $28,320; guatemalteco
$13,000; turco $2,250; chino $400 (Gob.edo.Chis., 1908. Cfr. /bid., 1911).

13. Por 26 366 595 ha. Periódico Oficial, t. IV, núm.19, mayo 26 de 1887 y t. IV,
núm.2, noviembre 12 de 1887.
14. Otro importante acuerdo de colonización fue el de 1897 (ene.29) con el gobierno
japonés por 65 mil ha. (Ota, 1985:39). El gobierno federal suspendió cualquier
nuevo deslinde en el país a partir de diciembre 18 de 1909 (De Vos, 1984:89). Y
a partir de 1908 (nov.4) por decreto estatal, la "Mexican Land and Colonization
Company" quedó obligada a pagar el impuesto sobre propiedades rústicas.
15. Benjamin,op.cit.:57; Baumann, 1983:35.
16. Cfr. Hernández, 1979:339.
17. La oligarquía conocía el café pero no como negocio, es decir, en plantaciones.
Para ella no representaba el recurso generador de riqueza y como norma, sus

27. Ponce de León, en Romero, op.cit.:139.
28. Gob!erno del estado de Chiapas, 1895:7, 31; Baumann, op.cit.:26; Benjamín,
op.cu.: 128. Buena _pai:e del éxit? de los cultivos comerciales (café, hule) destinada_al mercado ~apllahsta se deb1~ a la sujeción o subsunción de formas precapitahstas de trabaJo! como el peonaJe por deudas, apoyados por el gobierno federal
Y estatal ~on '!1ed_idas como la venta de ejidos a particulares en 1893 - lanzando
a ca,!'1pesmos m~1gen.as al ~naje-, la le~ de Serv_idumbre de 1_897 y la práctica
del enganchamiento a partu de 1900. La modernidad" que tra1an estos cultivos
no f~e acompañada de una mejor calidad de vida para los mozos endeudados.
!-,os Jornales fueron los mismos durante el porliriato (entre 40 y 50 centavos diarios) no así el costo al alza de los bienes indispensables.

�62

Ortiz H: Propietarios y café en el Soconusco

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

29. El incremento poblacional entre 1887 y 1910 fue de 230.89%. En 1910 había
56 691 habitantes y 17 133 en 1887.
30.Kaerger, 1986:120.

43. AGN, SCOP, 1905-1906 FP. Aprobación de trazos. 1906-1907, FP. Aprobación
de trazo~. Y 1902-1907, FP. Informes anuales. Aunque para los términos de la
subvención faltaban 81.949 km., contados desde Huixtla (km.374).

31. AGN, SCOP, 1889-1890, Ferrocarril de Tehuantepec a la Frontera de Guatemala
(FTFG). Contrato con George Wilson para su construcción.

44. La noche del día 4 de julio fue "obsequiado con un espléndido baile" al que
"concurrió toda la escojida (sic) sociedad de Tapachula". El &amp;o año 1 ~úm 16
julio 18 de 1908.
•
'
· •

32. AGN, SCOP, 1891-1892, FTFG. Traspaso de la concesión The Mexican and
Central American Railway Limited.
33. AGN, SCOP, 1892, FTFG. Iniciación de trabajos en San Gerónimo. Y 1892,
FTFG. Solicitud de reforma a la concesión de 15 de marzo de 1890.
34. AGN, SCOP. !bid. 1892, Solicitud de reforma ...Y 1892-1893, FTFG.
Caducidad de la concesión; pérdida del depósito de garantía.
35. En 1896 la "Compañía del Ferrocarril lntercontinental", a través de Henry G.
Davis exsenador del estado de Virginia Occidental, parecía interesarse en el
proy~to al solicitar a la SCOP una copia de los planos de reconocimiento hechos
para una vía férrea entre "la ciudad de Oaxaca [sic] á la frontera con Guatemal_a~;
pero sin concretar su interes. AGN, SCOP, 1896, FTFG. Planos y perfiles sohc1tados por H. G. Davis.
36. Por petición del Administrador de la Aduana, la Secretaría de Hacienda concedió
un gasto de 70 pesos para reconstruir los almacenes de otates, el jacal del ~lador
y la cerca que rodeaba el área. AGN, SHda. Secc.J• A M y F Soconusco, ano fiscal 1898 y 1899, núm.1977.
37. AGN, SCOP, 1910 Ferrocarril Panamericano (FP). Poder a favor de E. B.
Lacaze. Substituto de Salvador M. Cancino.
38. AGN, SCOP, 1904, FP. Contrato para la construcción de un Ferroc~l que una
al Nacional de Tehuantepec con la front~ra de Guatemala.
Compama co!1cert~
la emisión de bonos con la "The Amencan Trust and Savmg Bank of Ch1cago
en 1903 y un suplemento con "The St. Louis Union Trust Company" en 1904.
AGN, SCOP, 1904, FP. Hipoteca para emisión de bonos.

1:3

11,

63

39.AGN, SCOP, 1902-1905, FP. Aprobación de trazos . Y 1902-1905, FP.
Terminación de tramos. Los empleados extranjeros eran el gerente, el pagador. el
ingeniero y los maestros de talleres (herrería y carpintería), entre los peones seguramente hubo algunos guatemaltecos.
40. El pago de esta subvención se completó hasta que la Compañía ejec~tó obras fa~tantes (reforzar terraplenes, ampliar tajos, reponer durmientes ~dos, reposición de pilotes, instalar postes kilométricos, cambiar rieles de 28 kilogramos por
otros de 33 kilogramos en pendientes de no más de 2%, etcétera), en marzo 24
de 1906 (ver anexo 2). AGN, SCOP, 1902-1905, FP. Terrninación de trazos.
41. AGN, SCOP, 1905-1910, FP. Estatutos, aumento de consejeros. Y 1902-1907,
FP. Inforines anuales.
42.AGN, SCOP, 1902-1905, FP. Aprobación de trazos. Y 1905-1906, FP.
Aprobación de traz0s.

45. Las locomotoras eran de segunda mano, compradas a otros Ferrocarriles y
"raro" era el que duraba en servicio "algunas semanas". La mayoría de los
gones eran alquilados al Ferrocacarril Nacional Mexicano y todos estaban en
"muy ma.l estado". Las jaulas para ganado estaban alquiladas al Ferrocarril
Nacional de Tehuantepec. Las plataformas y los coches de pasajeros eran de
segunda mano, sólo uno de ~stos era nuevo. En 1910 la Compañía había comprado nuevos 4 coches de pasajeros y 4 de express, correo y equipaje. AGN, SCOP
1908-1913, FP. Informes anuales.
46. ,Aquí estuvieron los talleres hasta 1921, cuando fueron trasladados a Rincón
Antonio, Oaxaca. AGN, SCOP, 1921-1922, FP. Supresión de Talleres. Tonalá.

fur-

47. AGN, SCOP, 1908-1913, FP. Informes anuales. Y El Heraldo de Chiapas,
Tuxtla Gutiérrez, agosto 9 de 1908.
48. AGN, SCOP, 1908-1912, FP. Terminación de tramos y pagos de subvención. Y
1909-1910, FP. Levantamiento de la vía de Tonalá a Puerto Arista.
49. Como él lo expresó en una carta al Secretario de Comunicaciones (oct.22 de
1909). AGN, SCOP, J909-19JO, FP. Levantamiento del ramal de Tonalá a
Puerto Arista.Adquirió la Compañía a través de su "United States Banking
Company", que formó con Jorge l. Hamm (Diccionario, 1994:393).

50. AGN, SCOP, 1905-1910, FP. Estatutos, aumento de Consejeros. Y 1908-1913,
FP. Informes anuales.
51. El Heraldo de Chiapas señaló que fue el 21 de agosto. AGN, SCOP, 1917-1921,
FP. Puente Internacional sobre el río Suchiate. Convenio con el Gobierno de
Guatemala para su construcción; caducidad de la Concesión.
52. AGN, SCOP, 1909-1912, FP. Puente Internacional sobre el río Suchiate.
53. AGN, SCOP, 1917-192 J, FP. Puente Internacional sobre el río Suchiate.
Convenio con el Gobierno de Guatemala para su construcción; caducidad de la
Concesión.
·
54. Chassen, 1990:29. AGN, SCOP, 1908-1913, FP. Informes anuales.

55. Desafo·!'lunadamente, la destrucción de documentos sobre la Aduana Marítima y
Frontenza de Soconusco del año 1900 en adelante, impide recapitular las reacciones de esa oficina ante la construcción del ferrocarril.
56. AGN, SHda. Secc.la. A M Y F Soconusco, 1888, núm. 3J0. Antonio Bado.
Sobre que la Aduana recibe los pesos de Chile con 10% de recargo. /bid, 1891,
núm.195. Que los agentes del Banco reciben la moneda guatemalteca a noventa
c. por peso. Sobre las condiciones que formaron el mercado interno nacional
véase Aguirre, 1990:83-240.
•

�64

r¡

....,

Ortiz H: Propietarios y café en el Soconusco

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

57. El café de otras partes de Guatemala y El Salvador llegaba por mar hasta
Salina Cruz. En 1909 había en ese puerto 7 mil toneladas del primero y 14
mil del segundo. Boletfn de la Sociedad Agrícola Mexicana, t. XXX, núm.
47, dic.17 de 1909.

Archivo General de la Nación (AGN)
-Ramos Hacienda y Fomento

58. AGN, SCOP, 1908-1913, FP. Informes anuales. Y 1917-1919, FP. Informes anuales.
Boletín de la Sociedad Agrícola Mexicana, T XXXII, núm. 8, febrero 25 de 1908.

Fondo Microfilm (FM). Museo Nacional de Antropología e Historia (MNAH)
-Acervo Chiapas

59. Boletín de la Sociedad Agrícola Mexicana, T.XXX, núm. 29, agosto lo. de 1909.

Hemeroteca Nacional (UNAM)

(IJ . El

Mapoteca Manuel Orozco y Berra (MMOB)

Heraldo de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, dic. 23 de 1909. Tan entusiasmados
estaban los personajes prominentes de Tapa chula con el Panamericano que
tendieron una línea de tranvías de tracción animal en 1911, iba del beneficio de
café "La Esperanza" pasaba por el parque central y llegaba a la estación del
ferrocarril (Rébora, 1982:74).

61. Por ejemplo AGN, SCOP, 1908, FP. Estación de bandera "Margaritas"en el
km.284 . Y 1908, FP. "Estación Sesecapa" en km . 320.
62. AGN, SCOP, 1912-1913 FP Estación "Pueblo Nuevo". Solicitud. Y 1921, FP
Estación "Pueblo Nuevo". Autorización.

) º·

de 1910. Cfr. Diccionario,

65. El comunicado fue firmado por Edward N. Brown presidente ejecutivo de
Ferrocarriles Nacionales de México, quien todavía al empezar el año era
vicepresidente del Panamericano. AGN, SCOP, 1914, FP. Contrato de 3 de
marzo de 1914 para traspaso de la concesión a Ferrocarriles Nacionales de
México. Y 1930, FP. Traspaso de la concesión a Ferrocarriles Nacionales de
México.
66. Benjamin, op.cit.: 188.
67. AGN, SCOP, 1930- 1931, FP. Depósito de garantía. El estudio hecho ese año por
el Inspector técnico de base en Matías Romero, Oaxaca, indicaba que la línea
tenía una carencia total de balastro y sólo había 15 puentes permanentes de un
total de 26 puentes importantes, entre otros pendientes.Otras observaciones eran
que entre el km .195 y 215 la vía se acerca al Océano, lagunas y esteros y su
mayor separación del mar está al llegar al empalme con el Ferrocarril Nacional
de Tehuantepec en Picacho. La línea presenta 840 claros (un claro de 21.6 m por
km) el más numeroso de su tipo ya que los ferrocarriles de Veracruz al ltsmo y el
Nacional de Tehuantepec con iguales condiciones de lluvia sólo tienen un claro
medio de 10 m. por km.
69. Cfr. Tumer, 1987:201-202.

ARCHlVOS CONSULTADOS

BIBL/OGRAFIA
Alicia Hernández Chávez (1979) La defensa de los finqueros en Chiapas,
1914-1920. En Historia Mexicana 28(3):335-369, México.
Boletín de la Sociedad Agrícola Mexicana t. XXXII, núm. 8, febrero 25 de 1908 t. XXX,
núm.29,agosto 1-- de l909t. XXX, núm. 47, diciembre 17 de 1909
Carlos Gris (1885) Sebastián Escobar y el Departamento de Soconusco, estado de
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63. Reina, 1990:17-18.
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�EMPRESARIOS Y FERROCARRILES
EN MORELOS (1875-1900)

María Teresa Huerta*
., ...

1 lj

•

Con la creación de la Compañía de los Ferrocarriles de Morelos, en
1878, se dió continuidad a un antiguo proyecto de los hacendados de la
región morelense, quienes a lo largo de la primera mitad de la centuria
habían luchado por convertir al sector azucarero en el más dinámico de
la agricultura comercial de exportación, aunque una serie de factores
adversos frenaran la cristalización de esas miras. Sobre todo, los azocareros
sabían que la construcción y mantenimiento de una infraestructura vial
adecuada era fundamental para la organización del espacio regional y
la consolidación de los mercados -interno y externo- de ahí que en
el pasado siempre tuvieron una activa participación en la construcción de caminos y, especialmente en la ruta M é x i c o - Acapulco que los
conectaría con el exterior'.
Pero los proyectos iniciados en este sentido se truncaron con el
estallido de la guerra de reforma y la posterior intervención francesa,
que replegaron a la industria azucarera a su mínima capacidad, por el
pobre desempeño económico de las fincas que condujo a la ruina a
muchos de los propietarios. Luego del triunfo liberal y después de
medio siglo de inestabilidad política y de guerras extranjeras, los
hacendados de la zona vivieron el proceso de construcción de un nuevo
espacio regional que dió nacimiento al estado de Morelos, en 1869.
• Dirección de Estudios Históricos. Instituto Nacional de Antropología e Historia

�70

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

En la década de los setenta, cuando la nueva política liberal dió un
renovado impulso al federalismo -como condición básica para dar
comienzo a la etapa de desarrollo económico cimentado en gran medida en el funcionamiento de la hacienda- los propietarios de Morelos
mostraron una tenaz resistencia al ser desplazados de la estructura de
dominio regional y obligados a incorporarse al naciente bloque liberal
aunque sólo entonces la industria cañera de la región retomó nuevos
bríos.

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

Con base en el decreto expedido bajo la razón social de Compañía de
los Ferrocarriles de Morelos, se organizó la empresa encargada de la
construcción y explotación de la vía férrea que habría de atraer recursos y
capacidades de distintos agentes económicos y políticos. La lista de
accionistas la encabezaba Carlos Pacheco -gobernador del estado de
Morelos-, seguido de los más connotados hacendados azucareros de
la zona (cuadro).

l.
En ese contexto, y en medio del entusiasmo despertado por la idea de
modernizar el país y de construir obras materiales como meta
fundamental del incipiente gobierno porfirista (1876-1880), cobró gran
impulso la planeación del Ferrocarril de Morelos. En tal sentido, las
razones inmediatas que hicieron urgente la necesidad de contar con
una infraestructura ferroviaria y una tecnología avanzada para el
procesamiento del azúcar, fueron las nuevas condiciones de competencia surgidas a raíz de la guerra de independencia de Cuba y de la
puesta en marcha del ferrocarril Mexicano -vía México-Veracruzque favorecía en particular la exportación del azúcar producido en los
estados de Puebla y de Veracruz2 •
Para entonces aún no se definía la política que amparaba la inversión
extranjera, y el mayor obstáculo para echar a andar los proyectos
ferrocarrileros era la falta de capitales, aunque se contara con un
reducido grupo de capitalistas, de la talla de Faustino Goribar,
Bermejillo, Isidoro de la Torre, los Escandón y la firma Barrón-Forbes
y Cía.3 , todos ellos dispuestos a beneficiarse de la introducción del
ferrocarril en la zona morelense.
Como muchos otros proyectos ferroviarios, el de Morelos se supeditó
al sistema de concesiones y otorgamiento de subvenciones gubernamentales, que fueron una alternativa factible para el desarrollo de la
infraestructura ferroviaria del país. Conforme a lineamientos, las concesiones se daban a los gobiernos estatales para que a su vez las delegaran
a grupos o individuos con intereses regionales o locales. Así nació la
concesión dada el 13 de diciembre de 1877, referente a la construcción
de un ferrocarril que saliera de la ciudad de Mexico, cruzara
Cuernavaca y continuara hasta el río Amacuzac•.

71

ACCIONISTAS FUNDADORES DEL FERROCARRIL
DEMORELOS

hacendados
Carlos Pacheco
Manuel Mendoza Cortina
José Toriello Guerra
Pío Bermejillo
Agustín Rovalo
Manuela Cortazar de Cervantes
Manuela Gamboa de Lizarriturri
Miguel Lizaliturri
Martín Bengoa
Ramón Portillo y Gómez
Jorge Carmona
García Icazbalceta Hnos.
Isidoro de la Torre
Diego Aragón Pignatelli Cortés
Sres. Escandón Hnos.
en liquidación
José María Flores y Guerrero
Sres. Barrón Forbes y Cia.
Faustino Gonbar

apoderados
Gobernador del Edo.
de Morelos
Delfin Sánchez
Benito Arena
Lic. Pedro Escudero y
Echánove
Lic. Domingo Nájera
Lic. Domingo Nájera
Vicente Alonso
Joaquín José de Araoz
Pomposo Verdugo
Tomás Homcastle
Lic. Juan Bautista Alamán
Lics. José María Rodríguez
Villanueva y José María
Zaldívar
Juan Francisco F. Allsopp

Fuente: ANM, protocolo de Femún González de Cosio, 18 de octubre de 1878

�72

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Las estipulaciones contenidas en el contrato de formación de la
compañía ferrocarrilera señalaban que el capital social incluía,
además de las subvenciones, derechos y excensiones pactados con
los gobiernos federal y estatal, la aportación monetaria de los 30
accionistas que representaban 39 acciones fundadora, suscritas por una
cantidad mínima de 5 mil pesos, más las acciones comunes de a I mil
pesos divididos en cupones de a 100 pesos~.
La Junta Directiva encargada del gobierno y de la administración
de la empresa se integró con Manuel Mendoza Cortina como presidente,
y con los vocales José Toriello Guerra, Vicente Alonso, Delfín y José
María Sánchez Ramos. Como representantes del gobierno federal
figuraban Pedro Escudero y Echanove y Miguel Hidalgo y Terán,
mientras que Nicolás Medina representaba al estado de Morelos.

1 ••

La constitución de la Junta reflejó la presencia y rasgos característicos
del grupo empresarial representado. Si bien el presidente y los
vocales eran españoles de orígen así corno una buena parte de los
socios, la empresa fue considerada como nacional. En cuanto a la
procedencia social de Mendoza Cortina, Toriello Guerra y Alonso,
se les puede identificar como miembros de un sector mercantil que se
inició en los años cuarenta y que luego se incorporó al grupo azucarero
de Morelos. Manuel Mendoza Cortina, por ejemplo, fue un beneficiario de la reforma liberal que favoreció el acceso o la legalización de
la tierra, pues corno arrendatario de la hacienda Coahuixtla -cuyo dueño
era el convento de Santo Domingo de ciudad de México- se aprovechó de
la vigencia de las leyes de desamortización y nacionalización de los
bienes eclesiásticos, para pedir la adjudicación de la finca con la
que, junto con la de Mapastlán, formó una unidad hacendaria6 • Y
como además concedió un empréstito "para las atenciones del Erario"
en momentos apremiantes para el gobierno juarista, logró vincularse
en los sesentas al grupo en el poder, al igual que el comerciante
español Delfín Sánchez Ramos, quién bajo la razón social Delfín
Sánchez y Cía. estaba asociado por 1869 con José Vida) Maza en el
giro de una carrocería y, desde hacía un año, estaba casado con
Felícitas, hija del presidente de la república Benito Juárez. Podría
añadirse que cuando Juárez murió en 1872, Felícitas Juárez dió un
poder desde Nueva York a Manuel Mendoza Cortina para que representara sus intereses en el intestado de su padre, y que más adelante,
en 1880, José María Sánchez Ramos -hermano menor de Delfíncontrajo matrimonio con María de Jesús, otra de las hijas de Juárez.

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en Morelos

73

También desde entonces fueron cercanos los nexos entre Mendoza
Cortina, los Sánchez Ramos y Manuel Dublán, quien por estar casado
con Juana Maza era concuño de Benito Juárez. Estas relaciones hacen
obvia la emergencia de un nuevo grupo que se fue abriendo un espacio
económico y político en el poñrriato y, asirrusmo, explica que Mendoza
Cortina haya nombrado superitendente general de la Empresa del
Ferrocarril de Morelos a Delfín Sánchez, quien desde ese mando
demostró tal eficiencia y habilidad que se fue definiendo corno el
prototipo del empresario promotor de obras ferroviarias de la época.
La actividad empresarial de Sánchez sobresalió en más de un sentido, sobre todo si se considera que la construcción de un ferrocarril
era difícil y costosa, en parte debido a que la maquinaria necesaria
para el tendido de las vías y el material rodante no se producía en
México sino que tenía que importarse desde Inglaterra y los Estados
Unidos (principales países proveedores de materiales de construcción
corno rieles, locomotoras y vagones). Para tal efecto, la empresa
ferrocarrilera contrató los servicios de la casa importadora Landero
Pasquel y Cía. de Veracruz -con sucursal en la ciudad de México-,
encargada de recibir la maquinaria procedente del extranjero.

El primer objetivo de la empresa fue llevar a cabo los trabajos correspondientes al tramo de la ciudad de México a Cuautla (ciudad
Morelos) que tendría una longitud de 137 kilómetros más 542 metros
y cuyo recorrido se haría por San Lázaro-Los Reyes-Ayotla-La
Compañía-Tenango-Amecameca y Ozumba, lugares donde se
establecerían las estaciones respectivas . En Cuautla, la estación
quedaría ubicada a la entrada de la población, en el antiguo convento
de San Diego. El encargado de la construcción de la obra era el ingeniero
Amador Chimalpopoca y en ella intervendrían 4 228 operarios de
distintas clases7 •
Por otro lado se constata que la organización y funcionamiento de la
empresa se plegó a ciertas estrategias condicionadas por sus directivos,
quienes tuvieron que echar mano de relaciones políticas indispensables
en el curso de las distintas etapas del proyecto ferroviario. En ese
sentido, Sánchez estableció desde un principio un buen contacto con
Carlos Pacheco, quien además de ser el gobernador de Morelos8 era
un hombre muy allegado a Porfirio Díaz. Con Pacheco se hizo
indispensable negociar desde el traspaso de la concesión hasta "la
ocupación sin retribución alguna, de los terrenos y materiales,

�74

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

propiedad del estado y de sus municipios que fueran necesarios para
la construcción de las vías del ferrocarril", según se estipulaba en el
contrato de formación de la compañía. Asimismo se trató con él la entrega
de 10 mil pesos anuales durante ocho años, ya fuera en efectivo o en
rieles a precio de costo, y a cambio de esas prerrogativas, la empresa cedía
al gobierno estatal cuatro acciones fundadoras y le daba el derecho de
adquirir acciones comunes al precio de emisión. En esa forma Pacheco
se involucró en forma directa en la empresa del Ferrocarril de
Morelos, convirtiéndose en uno de sus principales accionistas.
Entre las prerrogativas de los concesionarios de este ferrocarril
estaban la subvención gubernamental de 8 mil pesos por kilómetro
construído y el descuento del 25% sobre el valor de los fletes, al
transportar sus materiales por el ferrocarril Mexicano, vía MéxicoVeracruz.
Esto provocó que la prensa hiciera una crítica abierta al gobierno
por favorecer a "una empresa española especuladora" que lucraba
con una concesión "demasiado ventajosa"9 • Delfín Sánchez
respondió a las acusaciones dando cuenta de los obstáculos que
enfrentaba la construcción del ferrocarril "en tajos como el del
Peñón, subidas como la de Tenango y puentes como el mismo de
Tenango y los de Amecameca que subían el valor del kilómetro a 10
ó 12 mil pesos". Añadía que "la construcción de un puente o la elevación de un terraplen por una depresión del terreno" aumentaba los
costos perdiéndose las economías hechas en el terreno fácil. Además,
explicaba las dificultades y gastos que traía consigo el descenso al
Plan de las Amilpas, porque entonces "los costos por kilómetro eran
de 18 mil pesos" 1º.
Por esta razón, a la larga la empresa tuvo que recurrir a la inversión
particular de Manuel Mendoza Cortina, quien a fines de 1879 se hizo
cargo de la construcción de la vía férrea. En la suscripción del nuevo
contrato -a cambio de comprometer su capital- Mendoza Cortina
"se abonaba el 12% anual sobre la cantidad invertida, además del 5%
sobre las sumas que importaran los gastos de construcción."11 •
Pero a principios del siguiente año apenas si se había avanzado en
los trabajos relativos al trecho entre el pueblo de Temamatla y el
Arroyo de Huejote, que medía una distancia de 51 kilómetros y que
según los expertos "era el más difícil y costoso del terreno", pues

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en Morelos

75

después de la población de Nepantla predominaban hasta Cuautla las
extensas llanuras12 •
El empleo de la mano de obra fue uno de los problemas que los
empresarios del Ferrocarril de Morelos tuvieron que encarar con
mayor dificultad, tanto por la falta de trabajadores en la "tierra
caliente" como por la poca cooperación brindada por los hacendados
azucareros de la zona. Aunque eran socios de la empresa ferroviaria,
no estaban dispuestos a descuidar las faenas de sus fincas para que
sus peones se dedicaran al tendido de la vía férrea, máxime que
sabíán por experiencia que la escasez de peones provocaba de
inmediato el alza de los jornales, que en tiempos normales eran de
tres reales por seis horas de trabajo y porque, además.por lo maligno
del clima era muy difícil formar cuadrillas de trabajadores venidos de
"tierra fría", lo que hacía que pidieran jornales más altos que los
habituales.
Debido a eso, los empresarios recurrieron de nuevo a la influencia
política de Carlos Pacheco, quien a fines de 1879 dejó la gubematura
de Morelos para pasar a la Secretaría de Guerra. Desde su nuevo
puesto ministerial, Pacheco subsanó el problema poniendo a disposición de la empresa dos mil soldados que habían de desempeñar los
trabajos más pesados en la construcción del ferrocarril. Con esa mira
envió tropas a Ozumba y a Amecameca al frente del coronel Jesús H.
Preciado, "precisamente cuando se tendían los rieles más allá de
Ozumba" y sin que hubiera motivos reales para movilizar tropas
hacia esos pueblos. La medida fue muy criticada, sobre todo porque
con el reclutamiento forzoso de soldados y su utilización en los trabajos más pesados se les explotaba ignominiosamente, dándoles
solo un real de gratificación. Delfín Sánchez se defendió arguyendo
que en esa forma contribuía a combatir el vicio y la ociosidad 13 •
Todo esto contribuye a explicar cuales eran las múltiples dificultades
que tenían las empresas de esta índole, cómo se llevaban a cabo las
obras ferroviarias, y además nos permite entrever el comportamiento
típico de los empresarios y políticos de la época.
A pesar de todos los escollos, el tramo México-Cuautla se inauguró
el 20 de junio de 1881. Los periódicos informaron del suceso que
ponía en actividad el tren compuesto de diez vagones. Además se
hizo alusión a la comitiva encabezada por el general Manuel
González, que era el presidente de la República y de asistentes como

�76

Siglo XIX. Cuadernos de Historia
Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

..

,

el secretario de Fomento, Carlos Pacheco y el gobernador de
Morelos, Carlos Quaglia. Se resaltó la presencia del general Porfirio
Díaz, como invitado especial. Delfín Sánchez pronunció el discurso
inaugural enfatizando la encomiable tarea realizada por el cons!ructor
Manuel Mendoza Cortina, "quien ha demostrado que son posibles y
realizables en este país, las grandes obras que se acometen sin auxilios
extraños y con elementos puramente nacionales" (aunque días después
de su inauguración el Ferrocarril de Morelos_ no pudo sustraerse ~ la
ola de frecuentes accidentes y falta de segundad de los ferrocamles
de la época, al hundirse el puente conocido como "Juan Antonio",
provocando muchas muertes)').
Luego de ponerse en marcha el ferrocarril hasta Cuautla, continu_ó
en proceso de construcción el tramo Cuautla-Cuema~aca q_ue pasana
por Yautepec. A partir de septiembre ~e 18_82 el func1~nam1ento de la
empresa constructora se ajustó a a s1tuac1ones camb1~tes, como_ la
separación de Manuel Mendoza Cortina de la compama y la enaJenación a Delfín Sánchez de todas sus acciones y derechos como constructor del Ferrocarril de Morelos. Conforme al reporte dado a la Junta
Directiva, la empresa quedaba debiendo a Mendoza Corti_n~ 717
107.14 pesos al rédito del l % mensual. Para solventar ese cred1to se
acordó emitir obligaciones con responsabilidad de la vía colocadas en
el país y en el extranjero.
II.
Con la salida de Manuel Mendoza Cortina se acrecentó la dimensión
empresarial de Delfín Sánchez, quien al frente de la presidencia de la
Junta Directiva decidió ampliar su radio de acción, vinculándola a
nuevos proyectos ferroviarios. En un principio, las metas trazadas
consistieron en continuar con la construcción de los ramales que
unirían el Ferrocarril de Morelos con el Mexicano, para dar salida al
azúcar de la zona por Veracruz y conectar, a su vez, la región morelense con el puerto de Acapulco.
Los planes se ajustaban cabalmente a la política ferrocarrilera
vigente, que proseguía la implantada por Porfirio_ Díaz (1876-~880)
y que se había orientado básicamente a la promoción de conce~10nes
ferrocarrileras, lo que había dado como resultado la construcción de
vías férreas que aún pennanecian aisladas. Pero al asumir el poder
Manuel González (1880-1884), se pasó a otra etapa que aceleraba el

77

proceso de construcción de ferrocarriles -casi todos concesionados
en la administración anterior- e incorporaba las vías férreas aún
desvinculadas a un sistema ferroviario más integral'6•
A lo largo de su trayectoría empresarial, Delfín Sánchez fue evidenciando cada vez más que para la realización de una obra ferroviaria
-además de los cuantiosos recursos financieros que habían de
reunirse- era condición básica entablar buenas relaciones con la
clase gobernante, porque en el transcurso de la construcción se
tenía que recurrir a distintas instancias gubernamentales. A ese
respecto, Sánchez supo hacer uso de diversas influencias políticas e
incluso fue una constante de su quehacer empresarial hacer partícipes
de sus negocios a los más encumbrados políticos de la época, desde
el propio Porfirio Díaz hasta Manuel González, Carlos Pacheco,
Manuel Romero Rubio, Manuel Dublán, Ramón Fernández y Carlos
Quaglia . Esta estrategia, sustentada en la concordancia de intereses
económicos, le allanó el camino para consumar sus más ambiciosos
proyectos.
El entrelazamiento de intereses entre empresarios y políticos ya es
perceptible cuando Delfín Sánchez asume la dirigencia de la empresa
del Ferrocarril de Morelos, siendo vocales de la Junta Directiva
Manuel Romero Rubio, el doctor Ramón Femández, José María Sánchez
Ramos y Pedro Escudero y Echanove.
Su relación con Ramón Femández -personaje político muy cercano a Manuel González- le fue muy útil por la ayuda que le prestó
en la realización de la vía férrea México-Cuernavaca y Amacuzac,
así como en la planeación de los tramos de Cuautla a Acapulco y de
Los Reyes a Irolo. En cuanto a Carlos Quaglia -gobernador del estado
de Morelos- y Manuel Romero Rubio , diputado por el distrito de
Morelos en el X Congreso11 , también formaron parte de la red de
intereses políticos que Sánchez mantuvo para lograr sus fines: porque
cuando proyectó la unión del Ferrocarril de Morelos con el Mexicano,
tuvo que recurrir a Quaglia para el traspaso de la concesión correspondiente ya Romero Rubio. quien lo ayudó en la consabida autorización
parlamentaria. Luego se asoció con los dos políticos para conseguir
el capital básico para el inicio de los trabajos de construcción de la
vía, que en marzo de 1882 contaba con 28 kilómetros entre los R~yes
y Texcoco que luego se continuaron hasta Irolo. Con ese obJeto,
Sánchez organizó con Romero Rubio y Quaglia , una sociedad limitada

�78

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

bajo la razón social de Compañía del Ferrocarril de Irolo, que según
se convino duraría 10 años. El gerente y socio mayoritario sería
Delfín Sánchez con 50 acciones, mientras que los otros dos socios fundadores participaban con 40 acciones, en el caso de Manuel Romero
Rubio, y 30 asignadas a Quaglia. Cuando posteriormente se formalizó
la Compañía del Ferrocarril de Acapulco -con base en la concesión
dada inicialmente al gobierno de Guerrero-, el concesionario
Sánchez también se asoció con Manuel Romero Rubio y Carlos
Quaglia18 •
En octubre de 1882 se ajustó un contrato de consolidación de las
tres compañías en una sola bajo la razón social Compañía de los
Ferrocarriles Unidos de Morelos, Irolo y Acapulco y, para redondear
el proyecto, Delfín Sánchez negoció con Francisco M. Prida la
incorporación de la Compañía Nacional Interoceánica. Entre las
condiciones que se pactaron con esta compañía estaba el traspaso de
las concesiones a que se refería el decreto de consolidación (anexol),
la obtención de una representación de 5 mil acciones, más el
reconocimiento de la Junta Directiva ya conformada con Delfín
Sánchez como presidente, y los vocales Manuel Romero Rubio,
Ramón Femández, José María Sánchez Ramos y Pedro Escudero y
Echanove. Bajo estas prescripciones se formó entonces la sociedad
anónima limitada Compañía del Ferrocarril Interoceánico de
Acapulco, Morelos, México, Irolo y Veracruz, que tendría como
principal objetivo construir los ramales necesarios para poner en contacto los ferrocarriles unidos con los centros agrícolas, mineros y
comerciales que se localizaran en las inmediaciones: de en esa forma se
pretendía abarcar una gran diversidad de mercados potenciales. El
capital social del nuevo consorcio estaría representado por 55 mil
acciones al portador de a 100 pesos cada una, las cuales quedarían
representadas por las cuatro empresas (anexo 2).
La cristalización de este ambicioso proyecto, en el que Delfín
Sánchez asumía nuevos riesgos, se pudo efectuar en gran medida,
porque se contó con el respaldo de Manuel González, quien otorgó un
préstamo de 75 mil pesos, con los que pudo adquirir las 17 acciones
propias de Manuel Mendoza Cortina en la Compañía del Ferrocarril
de Morelos. A causa de esa ayuda financiera, ~ánchez logró más
fácilmente la fusión de las empresas ferrocarrileras de las que era
concesionario, a cambio de compensar a Manuel González con 3 657
acciones del Ferrocarril de Morelos; además, 4 125 de las 16 500 en

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

79

que se fragmentó la empresa de Peralvillo, Irolo, Puebla y vía
Acapulco después de la conversión. Además, Sánchez se comprometió a ceder a González la mitad de las acciones que adquiriera por
la consolidación de los ferrocarriles de Puebla y Veracruzw.
Este ejemplo sugiere cuales eran los pasos habitualmente dados
por un empresario ferrocarrilero, en su afán de reunir los recursos
financieros necesarios para solventar sus fuertes inversiones. En su
evolución, las empresas consolidadas habían contraído diversos
adeudos como el reconocido a Antonio Mier y Celis, quien había
suministrado 60 mil pesos para la construcción de los primeros
kilómetros del ferrocarril de Irolo. Igualmente, Delfín Sánchez era
acreedor de 34 mil pesos, importe de los 10 kilómetros de rieles
empleados en la vía de Los Reyes a Texcoco.
Por otro lado, también Mendoza Cortina se consideraba con derechos
procedentes del material de construcción de su propiedad invertidos
en el ferrocarril de Irolo. Este crédito fue transferido a Carlos
Pacheco, quien como cesionario y acreedor de esa suma, se asoció con
Delfín Sánchez en los contratos de construcción de los ferrocarriles
de Irolo, Morelos y Acapulco y "en cualquiera otro que llegaran a formalizarse" (el trayecto de Irolo se planeaba prolongarlo a Calpulalpan,
Puebla y Veracruz, mientras que el de Morelos se pretendía extenderlo de Cuautla hacia Cuernavaca y Toluca y, el de Acapulco saldría de
Yautepec hacia el puerto del Pacífico). De hecho se convino que en
la compañía del Ferrocarril de Morelos, Pacheco obtendría el 40%
de las utilidades y Sánchez, retendría el 60%.
Con la unión de los ferrocarriles Interoceánico, Irolo, Morelos y
Acapulco, la empresa tuvo mayor capacidad para captar recursos
económicos. En tal sentido, se diseñó una estrategia consistente en la
colocación de obligaciones hipotecarias para lo que se imprimieron
bonos hipotecarios -garantizados con las vías férreas ya construídas
y en explotación- y las acciones que debían emitirse.
No obstante que el monto de los capitales reunidos nunca fue
suficiente, la empresa siguió ensanchándose. A mediados de 1886 se
incorporaron las líneas que iban de Puebla a San Marcos y San Juan
de los Llanos, con su prolongación hacia Perote, así como la de
Puebla a San Martín Texmelucan, tramos que habían sido propiedad
de la Compañía Carbonífera Mexicana21 • Y a fines de ese mismo

�80

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

año, la empresa arrendó a José María Sánchez Ramos los tramos de
México a Cuautla y Yautepcc y el de México a Calpulalpan y San
Nicolás. El arrendatario se comprometía a continuar la construcción
de la vía de Yautepec a Amacuzac y un tramo desde Calpulalpan a
Puebla por San Martín Texmelucan.

...

A la larga, el endeudamiento de la compañía ferrocarrilera obligó a
sus directivos a buscar una salida en el exterior. Esta decisión se
propició con la reanudación de las relaciones diplomáticas con
Inglaterra en 1886, lo que trajo como consecuencia la afluencia del
capital inglés hacia las inversiones ferrocarrileras. A esta circunstancia
se aunó el hecho que el Ferrocarril Interoceánico estaba en condiciones
de comunicarse -vía Veracruz- con Europa.
Así que en mayo de 1888 Delfín Sánchez viajó a Londres y celebró un contrato de venta del Ferrocarril Interoceánico a favor de la
Compañía Inglesa Interoceanic Railway of Mexico (Acapulco and
Veracruz) Limited. Por esa transacción se obligó a entregar libres de
gravámenes las líneas férreas a la nueva compañía, de manera que
Sánchez tuvo que cancelar los créditos hipotecarios que reportaba la
sociedad disuelta. En ese sentido se propuso a los acreedores hipotecarios pagarles con 2/3 partes en dinero en efectivo y 1/3 en acciones
de preferencia de la compañía inglesa. Por ese mecanismo Manuel
Romero Rubio, José María Sánchez Ramos, Porfirio Díaz, Manuel
González, Carlos Pacheco, Pedro Escudero y Echanove, José María
Bermejillo, Delfín Sánchez y otros figuraron entre los principales
accionistas mexicanos. Por su parte el Lic. Manuel Dublán - que
desde siempre fue un hombre muy cercano a Sánchez- quedó como
representante de la Compañía Inglesa, mientras que Delfín Sánchez,
en su calidad de gerente de los Sres. Delfín Sánchez y Cia, se encargaría de la construcción y explotación de las líneas del Ferrocarrril
Interoceánico de Acapulco a Veracruz22• En esa forma se solucionó el
problema financiero para concluir el tramo México-Veracruz de 547
kilómetros en abril de 1891 y el de Los Reyes-Jojutla-Puente de Ixtla,
que quedó totalmente terminado para 189423 •

111.
Es innegable que el ferrocarril fue una inn9vación tecnológica que
revolucionó la infraestructura vial en el proceso de modernización
del país en la segunda mitad del siglo XIX. Su introducción conformó

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en Morelos

81

un marco adecuado para el desarrollo de la industria azucarera
morelense.
En un primer momento, por los años ochenta, las fincas
Coahuixtla, Santa Inés, Calderón y El Hospital fueron las más
beneficiadas por el tendido de la vía férrea México-Cuautla.
Coahuixtla por ejemplo -cuyo dueño era Manuel Mendoza Cortina,
constructor de ese tramo- se aprovechó de un ramal de ferrocarril
que iba de la estación de Cuautla a la propia hacienda y su propietario
también poseía una bodega en la estación San Lázaro. Por otro lado,
los productos de la hacienda Santa Inés, se embarcaban en el ferrocarril desde sus mismos ~lmacenes. En cambio, los del Hospital
tenían que ser transportados en carros y por un mal camino a la
estación de Cuautla2•.
Asimismo cuando el tramo ferrocarrilero se extendió a Yautepec,
la vía se construyó en terrenos de las haciendas Cocoyoc, Pantitlán
San Carlos y Apizaco, propiedad de Luisa Mier y Celis, viuda de
Isidoro de la Torre. La edificación de 22 alcantarillas de mampostería, ocasionaron grandes destrozos en las siembras de caña, de
arroz y de maíz en las tierras de esas fincas, por lo que la propietaria
convino con la compañía ferrocarrilera, la cesión de la indemnización
a que era acreedora por el derecho de vía, a cambio que la empresa
construyera un ramal de ferrocarril que llegara a los almacenes de la
hacienda San Carlos. A la vez se obligaba a "que el tren de pasajeros
y mixto pasara en el punto llamado vagacera del grillo, cuando entre
o salga de San Carlos el dueño de esa finca o alguna persona de su

familia "25•
En cambio, el avance ferrocarrilero fue tardío para las haciendas
enclavadas por los rumbos de Cuemavaca, cuyo tramo se inauguró
hasta 1892. Fue por eso que haciendas como Temixco tenía aún dificultades un año antes, para transportar sus productos a la ciudad de
México, por lo que preferentemente "vendía en sus almacenes
muchos de sus productos por el lado de Toluca" 26 •
Aunque la red ferroviaria se articuló a las hac,iendas en diferentes
tiempos, el acceso a nuevas tecnologías incrementó su productividad
Y competividad. En ese sentido, desde la aparición del ferrocarril, se
advirtió que Mendoza Cortina empezó a importar maquinaria para
cristalizar y refinar el azúcar, de forma que Coahuixtla llegó a ser la

�82

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

finca mejor equipada por la década de los ochenta. Otras como la de
Calderón había invertido, desde antes, 40 mil pesos en la instalación
de un aparato de vapor para la elaboración del azúcar' y la del Hospital
también contaba con aparatos para fabricar azúcar y aguardiente con
un costo .semejante. La hacienda Santa Inés renovó su maquinaria en
1891, cuando compró un trapiche con la rueda hidráulica de fierro y
aparatos que empleaban generadores de vapor28.
Gracias a esta nueva tecnología la capacidad productiva de las
haciendas aumentó en un 33%, lo que hizo indispensable la
ampliación de las áreas de cultivo de la caña de azúcar. Y como las
tierras cultivables necesitaban una preparación esmerada y un descanso de cerca de tres años, cuando un campo no contaba con buenos
"enlames" sólo se volvía a utilizar a los cuatro años. Todo esto trajo
consigo la expansión de las haciendas a expensas de las tierras y
aguas de las comunidades indígenas. Así en el lapso 1885-1894 la
hacienda Temixco denunció huecos y demasías. La de Calderón,
legalizó la incorporación de 39 368 hectáreas y sostenía un pleito
sobre linderos con la colindante hacienda Coahuixtla. Las fincas
Santa Inés y su anexa Guadalupe se beneficiaron por 1888, con 595
hectáreas más -cercanas a la Caja del río Cuautla- y, en 1895, la
hacienda El Hospital se incorporó tierras del pueblo de
Anenecuilco29 •
Si bien la introducción del ferrocarril, la innovación tecnológica y
la expansión de las haciendas favorecieron la integración regional y
dinamizaron al sector azucarero que ambicionaba la ampliación de
sus mercados, a la larga su principal centro de consumo siguió siendo
la ciudad de México. A medida que se integró y expandió el mercado
interno, los azucareros de Morelos se enfrentaron a la competencia
de otras regiones productoras de azúcar en el país y, para fines de
siglo; tampoco habían logrado plenamente el objetivo de incrementar
sus exportaciones.
Desde otro ángulo, el desarrollo favorable de la industria azucarera
de Morelos en el último tercio del siglo XIX modificó la composición del grupo de hacendados. Si bien redundó en la estabilidad y
fortalecimiento de algunos de ellos -como Manuel Mendoza
Cortina, los García lcazbalceta, los hermanos de la Torre, los
Escandón, Emmanuel Amor, los Goribar, José Toriello Guerra,
Vicente Alonso y otros, que mediante nexos familiares retuvieron sus

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

83

posesiones-, también dió cabida a nuevos propietarios como
Joaquín J; ~oz, Francisca C. de Pasquel, Juan Pagaza y la testamentaría
de Delfm Sanchez. Respecto a este último, fue hasta después de su
m_uerte (aca~cida el 27 de agosto de 1898)30, cuando las haciendas San
~1cente, ~~1concuac, San Gaspar y Dolores quedaron en poder de la
vmda Fehc1tas Juárez -nombrada su albacea y universal herederaª consecuencia de créditos hipotecarios que ascendían a 720 mil
pe~os , -con~raí~os por Manuel Béistegui y Jorge Carmona,
antiguos prop1etanos de las fincas- con Delfín Sánchez31 • En esa
forma, la viuda y posteriormente las hijas de Sánchez32 se incorporaron
al grupo de poderosos hacendados azucareros porfiristas.

�84

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

ANEXO 1

ANEX02

CONCESIONES DE LA COMPAÑIA DEL FERROCARRIL
INTEROCEANICO DE ACAPULCO, MEXICO, IROLO Y VERACRUZ

FERROCARRIL INTEROCEANICO DE
ACAPULCO-MORELOS-MEXICO-IROLO Y VERACRUZ

• Concesión de 16 de abril de 1878 otorgada por el gobierno general al
estado de Morelos y cedida por éste 25 de octubre de 1878 a la
Compañía del Ferrocarril de Morelos para la construcción de dos
secciones de ferrocanil y telégrafo de México a ciudad Morelos (Cuautla) y de
Cuautla a Cuernavaca.
• Concesión otorgada el 27 de noviembre de 1880 otorgada por el gobierno federal al de Morelos para la construcción del ferrocarril de los Reyes a
Irolo, la cual fue cedida a Delfín Sánchez el 11 de diciembre de 1880 para
la construcción del ferrocarril entre la garita de Peralvillo de esta capital
y la estación de los Reyes.
• Concesión otorgada por el gobierno general el 21 de enero de 1882 a
Francisco Arteaga para la construcción de un ferrocarril que ligue el
ferrocarril de Irolo con el de Morelos o Acapulco, pasándo por Puebla
y cuya concesión traspasó Arteaga a Delfín Sánchez el 24 de junio de
1882.
• Concesión otorgada por el gobierno general al estado de Guerrero el 8
de julio de 1880 traspasada a Delfín Sánchez el 9 de febrero de 1881,
prorrogada por el gobierno federal el 19 de abril de 1882 y modificada
el 6 de octubre del presente año de 1882.

* Concesión otorgada el 6 de septiembre de 1880 a los gobiernos de los

• 121 kilómetros y 542 metros en explotación del ferrocarril de México a
Cuautla (ciudad Morelos) y sus estaciones, obras construídas y la
que continúa construyéndose en la sección del mismo ferrocarril de
Cuautla a Cuemavaca.
• 121 kilómetros concluídos en el ferrocarril de México a Los Reyes y de
Los Reyes a !rolo y Calpulalpan y sus estaciones y obras construídas.
La parte construída y la que se siga construyendo en virtud de la concesión para unir los ferrocarriles de Irolo y Morelos pasando por Puebla y
Chietla o Izúcar de Matamoros.
• La parte construída del ferrocarril de Acapulco.

* 29 kilómetros construídos en los ferrocarriles de Veracruz a Jalapa y en
los otros comprendidos en el decreto de consolidación de las concesiones de Prida.
* Las subvenciones, exenciones y concesiones y otros derechos que se
deriven de las concedidas a los ferrocarriles a que se ha hecho referencia.

* El producto de las obligaciones hipotecarias.

* Todos los recursos que se procure la compañía con arreglo a sus estatutos.

estados de Veracruz y Puebla.
• Concesión otorgada el 10 de enero de 1881 a Ramón Zangronis.
• Concesión otorgada a Francisco M. Prida el 27 de junio de 1881.
• Contrato celebrado con el ministerio de Fomento para refundir en una
sola estas tres últimas concesiones.
Fuente: Diario Oficial, fechas señaladas.

85

Fuente: ANM, protocolo de José María Velásquez, 1882, ff. 72 v y ss.

�86

Siglo XIX. Cuadernos de Historia

NOTAS

Huerta: Empresarios y ferrocarriles en More/os

23. Vida económica, p . 563.
24.ANM, protocolo de Eduardo Galán, 1892, ff. 300-329.

J. Maria Teresa Huerta, Empresarios del Azúcar en el siglo XIX, México, lnsituto
Nacional de Antropología e Historia. Colección Divulgación, 1993, pp. 149-170.
2. Dewitt K. Pittman Jr., Hacendados, Campesinos y Políticos. Las clases agrarias
y /a instalación del Estado oligárquico en México, México, Fondo de Cultura
Económica, 1989, pp. 38.
3.José Valadés, El Porfirismo. El Nacimiento (/876-/884), México, Antigua
Libreria Robledo, de Ponúa e Hijo, 1941, pp. 71-72.
4. Véase Diario Oficial de esa fecha.

25.ANM, protocolo José María Velásquez, 1883, ff. 303 v-306 v.
26.ANM, protocolo Eduardo Galán, 1892, ff. 300-329.
27.ANM, José del Villar Marticorena, 1879, ff. 230 y 22.
28.ANM, protocolo Eduardo Galán, 1892, ff. 300-329.
29.Jesús Sotelo lnclán, Raíz y razón de 'Zapata, p. 437.

30. ANM, protocolo Agustín Pérez de Lara, 190 I, ff. 577 y ss.

5 . Archivo de Notarias de la ciudad de México (en adelante ANM), protocolo de
Fermín González de Cosío, 1878, f. 333 v y ss.

31.ANM, protocolo Francisco Aguirre del Pino, 1898, ff. 319-351.

6. ANM, protocolo de Mariano Vega, 1862, ff. 267 y ss.

32. Las hijas de Delfín Sánchez y Felícitas Juárez eran Carmen, casada con Javier
Algara, e Isabel, esposa de Ramón Corona.

7. El Siglo XIX, 19 de enero de 1881.
8. Carlos Pacheco asumió la gubematura y comandancia militar del estado de Morelos
en 1876.
9. El Republicano, 15 de octubre de 1880.
IO. El Siglo XIX, 25 de octubre 1880
11. ANM, protocolo de Fermín González de Cosío, 2 de diciembre de 1879.
12. El Siglo XIX, 19 de enero de 1881.
13. El Republicano, 15 de octubre de 1880.
14. El Siglo XIX, 20 de Junio de 1881.
15. El Siglo XIX, 25 de junio de 1881.
16. Daniel Cosío Villegas, Historia Moderna de México. El porfiriato. La vida
económica. p. 518.
17. Op. cit., La Vida polftica Interior, p. 499.
18. ANM, protocolo de José Maria Velásquez, 1882, ff. 72 v y ss.
19.lbídem,ff.185-187.
20. ANM, protocolo de José del Villar y Marticorena, 1882, dd. 519-521.
21. La vida económica, p. 552.
22. ANM, protocolo de José Maria Velásquez, 1888 ff. 113-116.

87

�Trabajos publicados en Cuadernos
Autor y trabajo

Referencia

Aguirre Anaya, Industria y tecnología. Motricidad en
los textiles de algodón en el XIX

6, jun/93

Barragán, Empresarios del norte e importación de
tecnología a principios del siglo XX

6, jun/93

B/ázquez, La expulsión de los españoles en Xalapa y
Veracruz (1827-1828)

4, oct/92

Brown, Trabajadores nativos y extranjeros en el
México porfiriano

Cariño O/vera, La pesca y el cultivo de perlas en la región
de La Paz (1870-1940). Su impacto socioeconómico

9, mayo-ago/94

13, sep-dic/95

Cerutti, Españoles, gran comercio y brote fabril en el
norte de México (1850-19IO)

2, feb/92

César Dachary y Amaiz. La frontera Caribe de
México en el XIX. Una historia olvidada

7, oct/93

Contreras Cruz, Ciudad y salud en el porfiriato.
La política urbana y el saneamiento de Puebla (l 880-1906)

3, jun/92

Chassen lópez, Más baratas que las máquinas. Mujeres y
agricultura en Oaxaca (1880-1911)
Flores Clair, Trabajo, salud y muerte: Real del monte, 1874
Flores Torres, Empresarios, revolución y conflictos laborales
en Monterrey. La industria metalúrgica ( 1920- J923)
Franco Cáceres, Familias, oligarquía y empresarios
en Yucatán (1879-1906)

14, ene-abr/96
3, jun/92

9, mayo-ago/94

7, oct/93

Gamboa Ojeda, Mercado de fuerza de trabajo e industria textil.

El centro-oriente de México durante el Porfiriato

1, oct/91

García Quintani/la, Salud y progreso en Yucatán en
el XIX. Mérida: el sarampión de 1882

3, jun/92

sigue

�Autor y trabajo

Gómez Serrano, El desarrollo industrial de Aguascalientes
durante el Porfiriato

Referencia

Autor y trabajo

Referencia

Romero Gil, Minería y sociedad en el noroeste porfiriano

J, oct/91

11, ene-abr/95
Sariego Rodríguez. Historia minera de Chihuahua.

Interpretaciones

Gonzá/ez Herrera, La agricultura en el proyecto económico

de Chihuahua durante el Porfiriato

13, sep-dic/95

5, feb/93
Silva Riquer y Garrido Asperó, Formas de abasto al mercado de

Valladolid (1793-1800). La ciudad y su entorno agropecuario

Gonzá/ez Quiroga, Trabajadores mexicanos en Texas

(1850-1865). Los carreteros y el transporte de carga

Skerrit, Colonización y modernización del campo en el
centro de Veracruz (siglo XIX)

Gracida, La década de los 70 y la transición al

capialismo en Sonora

5, feb/93

11, ene-abr/95
Trejo Barajas, Propiedades y propietarios en Baja California
a mediados del XIX

Grosso, Producción e intercambio en el centro de México.

San Juan de los Llanos ( 1780-1840)

8, ene-abr/94

9, mayo-ago/94

12, mayo-ago/95

8, ene-abr/94

Gutiérrez. Comerciantes marítimos del noroeste de

México ( 1810-1835)

13, sep-dic/95

Herrera Pérez. El ixtJe en el Cuarto Distrito de
Tamaulipas (1850-1913)

10, sep-dic/94

Huerta, Empresarios y ferrocarriles en Morelos (1875-1900)

14, ene-abr/96

Juárez Flores y Téllez., Las finanzas municipales de la

ciudad de Tlaxcala durante el Segundo Imperio
León, La banca chihuahuense durante el Porfiriato

Areces, Comercio y relaciones de producción en Paraguay
en la época del doctor Francia
Bandieri, Historia regional y relaciones fronterizas
en los Andes meridionales.
El caso de Neuquén (Argentina)

11, ene-abr/95

12, mayo-ago/95

8, ene-abr/94
2, feb/92

Bonaudo y otros, Ferrocarriles y mercado de tierras en
el centro-sur de Santa Fe ( 1870-1900)

6,jun/93

Medina Cárdenas, El modelo región de refugio

Menegus, La desamortización de bienes comunales y

municipales en el valle de Toluca (1800-1854)

Sección Internacional

12, mayo-ago/95

de Aguirre Beltrán. Teoría, aplicaciones y perspectivas

4, oct/92

7,oct/93

O/veda, Las viejas oligarquías y la Reforma liberal: el caso
de Guadalajara

4, oct/92

Miller, Transferencia de técnicas. La construcción y administración
de ferrocarriles en la costa occidental de Sudamérica

O/vera Sandoval, Agricultura, riego y conflicto social
en la región citrícola de Nuevo León (1860-1910)

5, feb/93

Pinto Vallejos, El peonaje chileno en la fase inicial del
ciclo salitrero (1850-1879). Cortar rafees, criar fama

Ortiz Hemández, Propietarios y café en el Soconusco:
el Ferrocarril Panamericano

14, ene-abr/96

Ramfrez Rancaño, La aristocracia pulquera

10, sep-did94

sigue

Richard, Estado y empresarios regionales en los cambios
económicos y espaciales. La modernización de
Mendoza ( 1870-191O)

9, mayo-ago/94

10, sep-dic/94

sigue

�Autor y trabajo

Referencia

Suplee, Vitivinicultura, recursos públicos y ganancias

privadas en Mendoza ( 1880-1914)

5, feb/93

De próxima aparición
Uriarte, La industria resinera española y el mercado

internacional. Segunda mitad del XIX

13, sep-dic/95
Félix E. Godoy Dárdano, La electrificación del alumbrado público en las
principales ciudades a fines del XIX.
Martín Pérez Acevedo, Juan Basagoití: un empresario vasco en Michoacán
(1870-1905).
Antonio /barra, La fonnación del mercado en la Nueva España: Guadalajara
a fines de la colonia.
Sergio Ortega Noriega, El impacto de la revolución liberal en el noroeste.
Lawrence Douglas Taylor, El papel de la ganadería en la economía de guerra
sonorense (191O-1920).
Juan Carlos Grosso, Grupos económicos y poder político en Puebla. De los
Borbones al porfiriato.
César Morado Macías, Monterrey y la economía minera (1890-1908). El
nacimiento de la industria metalúrgica.
Gladys Lizama Silva, Fortunas familiares en Zamora durante el porfiriato.
Orietta Favaro, La explotación del petróleo en Argentina (1880-1916). Un
caso de intervencionismo estatal.

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                <text>Revista de historia publicada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y el Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, editada por Mario Cerutti. Contiene investigación histórica y económica de México.</text>
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              <text>Revista de historia publicada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y el Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, editada por Mario Cerutti. Contiene investigación histórica y económica de México.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Programas de Estudios Históricos de la Facultad de Filosofía y Letras</text>
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              <text>Morán, Sylvia Eloisa, Cuidado de la Edición</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Ferrocarril Panamericano</name>
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      <name>Ferrocarriles en Morelos</name>
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      <name>Mujeres y agricultura</name>
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      <name>Oaxaca</name>
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      <name>Soconusco</name>
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