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                  <text>�PAPEL DE LA UNIVERSIDAD EN
EL CAMBIO LATINOAMERICANO

,ot.00 UNrm.511'AllO

Dirección General de Preparatorias
Sub-Pirección de EKtensión
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�NOTA SOBRE EL AUTOR

Presidente constitucional de Chile hasta el 11 de
septiembre en que es derrocado su gobierno por un golpe militar, Salvador Allende se destaca en la escena
política chilena a lo largo de cuatro décadas luchando
en las filas de la izquierda. Ministro del presidente Pedro Aguirre Cerda sostenido por el Frente Popular
(1938) y candidato anteriormente a la presidencia de
su país (1958) logra al fin, en septiembre de 1970, asumir el primer mando al frente de la Unidad Popular.
Muere tres años más tarde, durante el ataque de los
militares golpistas a "La Moneda", la casa de gobierno
de Chile. Fue autor, entre otros libros, de La vía chilena hacia el socialismo y Chile: historia de una ilusión.

''Universidad Critica." se publica mensualmente en la
Dirección General de Preparatorias. Sus objetivos son
estimular la investigación y cultura universal y ser
vehículo de extensión y comunicación universitaria.

�"Yo no le he aceptado jamás a un compañero joven que justifique su fracaso porque tiene que hacer trabajos políticos; tiene
que darse el tiempo necesario para hacer los
trabajos políticos, pero primero están los trabajos obligatorios que debe cumplir como estudiante de la Universidad. Ser agitador
universitario y mal estudiante, es lácü; ser
dirigente revolucionario y buen estudiante,
es más dilícil. Pero el maestro universitario
respetq al buen alumno, y tendrá que respetar sus ideas, cualesquiera que sean".

PRESENT ACION
Radio Magallanes t ransmitía por última vez el
ac~nto apasionado, lleno de coraje que el presidente
Salvador Allende ponía en su voz al dirigirse al pueblo chileno para advertirle de la derrota a manos del
ejército golpista. Horas después concluía, a sangre
y fuego, la etapa política más desarrollada que ha
vivido ese país en su historia.
Allende, muerto en aras de las causas más sentidas no sólo de Chile sino de todos los pueblos de
América Latina, dejó testimonios valiosos de su praxis. Teoría y práctica fueron en el infatigable luchador chileno una fusión cotidiana. Quizá ninguno como él, a excepción de Fidel Castro, haya podido hacer llegar a las masas la interpretación del marxismo
con más fuerza y -también- con más sentimiento. Sabía hablar historia en lenguaje para todos comprensible. Hoy sus puntos de vista, errados acaso unos,
los más lúcidos y objetivos, forman parte de nuestro
patrimonio teórico.
En momentos en que la universidad era considerada aún como una estribación de la sierra guerrillera, decir que "la revolución no pasa por la universidad" constituía ciertamente una hereiía. A principios de esta década, cuando Allende vino a México,
las sobrevivencias vanguardistas del movimiento estudiantil pesaban en el ánimo de propios y extraños.
Pudieron ser vistas con recelo sus tesis. Hoy no sólo
cabría e)(culparlas, si se las hubiera condenado, sino
concordar totalmente con ellas. Sobre todo porque
han sido asimiladas por los propios estudiantes revo-

5

�lucionarios, que hoy se esfuerzan por vincularse al
movimiento obrero: ya no para intentar dirigirlo o
acelerar sus procesos de lucha sino para brindarle incondicionalmente su solidaridad y sus instrumentos
teóricos.
Pero si Allende afirmaba que la revolución no
pasa por la universidad, que ésta la hacen fundamentalmente los trabajadores, su propósito no era desalentar la lucha y el empeño de los universitarios por
comprometer su actividad con la lucha de los demás
jóvenes, de los jóvenes obreros y los jóvenes campesinos, con la lucha del pueblo en general. Simplemente le aportaba fundamentos a esa lucha, que en
principio debe ser librada en el plano del estudio, del
teórico; y, desde luego, en el plano del debate ideológico al que debe acudirse si~ dogmatismos, sin sectarismos, "para esclarecer, no para imponer determinadas posiciones".
·
Se dirigió Allende a los jóvenes desde e! Auditorio de Ciencias y Humanid~des de la Universidad
de Guadalajara. Allí, casi como esculpida en una
placa de bronce, les dejó su fra se des;fiante: "Ser
joven y no ser revolucionario es una contradicción".
Habría sido, sin embargo, una frase explicada, madura a fuerza de arduas abstracciones y ~xperiencias.
Allende era un artífice del verbo, pero no un retórico
fácil. Por ello el discurso que h~y reproduce la Dirección General de Preparatorias de la UANL tiene
un valor sin lugar a dudas histórico.

Abraham Nuncio

6

DISCURSO
Qué difícil es para mí poder expresar lo que he
vivido y sentido en estas breves y largas horas de
convivencia con el pueblo mexicano, con su gobierno. Cómo poder traducir lo que nosotros, integrantes de la delegación de nuestra patria, hemos recibido en generosa entrega y como aporte solidario a
nuestro pueblo en la dura !u.cha en que está empeñado.
Yo. más que otros, sé perfectamente bien que
esta actitud del pueblo de México nace de su propia historia. Y aquí se ha recordado ya cómo Chile
estuvo presente junto a Juárez, el hombre de la independencia mexicana proyectada en ámbito continental; y cómo entendemos perfectamente bien que
además de esta raíz común, que antes fuera frente
a los conquistadores, México es el prim~r país de
Latinoamérica que en 1938, a través de la acción de
un hombre preclaro de esta tierra y de América Latina, nacionalizara el petróleo. A través de la acción
del general presidente Lázaro Cárdenas.

La solidaridad de México
nace de su experiencia
Por eso ustedes, que supieron del ataque alevoso,
tuvieron que sentir el llamado profundo de la patria
en un superior sentido nacional, por eso ustedes, que
sufrieron largamente el embate de los intereses heridos por la nacionalización; por eso ustedes, más que
otros pueblos d~ este continente, comprenden la
hora de Chile, que es la misma que ustedes tuvieron

7

�en 1938 y los años siguientes. Por eso es que la solidaridad de México nace de su propia experiencia
y se proyecta. con calidad fraternal frente a Chile,
que está hoy realizando el mismo camino liberador
que ustedes.

nuestro continente- una Universidad que haya hecho la reforma: yo creo que esta es una Universidad
comprometida con el pueblo, con los cambios, con
la lucha por la independencia económica y por la
plena soberanía en nuestros pueblos.

Quiero agradecer las palabras del ingeniero Ignacio Mora Luna en nombre del profesorado de la Universidad de Guadalajara; las del licenciado Enrique
Romero González, a nombre de las autoridades universitarias, y las del compañero Guillermo Gómez
Reyes, presidente de. la Federación de Estudiantes
de esta Universidad.

Y porque una vez fuí universitario, hace largos
años, por cierto, no me pregunten cuántos; porque
pasé por la Universidad no en búsqu~da de un título
solamente; porque fuí dirigente estudiantil y porque
fui expulsado de la Universidad, puedo hablarles a
los universitarios a distancia de años; pero yo sé que
ustedes saben que no hay querella de generaciones:
hay fóvenes viejos y viejos jóvenes, y en éstos me
ubico yo.

Ser universitario
es un privilegio
Bien decía el presidente Echeverría, cuando señalara que en este viaje era conveniente que llegara
a conocer la provincia y eligiera a Jalisco, y me hablaba de Guadalajara y de su Universidad. Yo se
lo agradecí, y ahora -_ por cierto- se lo agradezco
más. Porque si hemos recibido el afecto cálido del
pueblo mexicano, de sus mujeres y de sus hombres,
qué puede significar más que estar junto a la juventud, y sentir cómo ella late, y presurosamente, con
una clara conciencia revolucionaria y antiimperialista.
Desde que llegara cerca de esta universidad, yo
comprendí perfectamente bien el espíritu que hay en
ella, en los letreros de saludo a mi presencia aquí
tan sólo como mensajero de mi pueblo, yo ya veía
esta definición.
Esta no es una Universidad tradicional; esta no
es -y es bastante para muchas universidades de

Hay jóvenes v1e¡os que no comprenden que ser
universitario, por ejemplo, es un privilegio extraordinario en la inmensa mayoría de los países de nuestro
continente. Esos jóvenes viejos creen que la Universidad se ha levantado como una necesidad para preparar técnicos y que ellos deben estar satisfechos con
adquirir un título profesional. Les da rango social y
el arribismo social. caramba, qué dramáticamente
peligroso, les da un instrumento que les permite ganarse la vida en condiciones de ingresos superiores
a la mayoría del resto de los ciudadanos.
Y estos jóvenes viejos, si son arquitectos, por
ejemplo, no se preguntan cuántas viviendas faltan en
nuestros países y, a veces, ni en su propio país. Hay
estudiantes que con un criterio estrictamente liberal,
hacen de su profesión el medio honesto para ganarse
le vida, pero básicamente en función de sus propios
intereses.

�Allá hay muchos médicos -y yo soy médicoque no comprenden o no quieren comprender que
le salud se compra, y que hay miles y miles de hombres y mujeres en América Latina que no pued~:m
comprar la salud; que no quieren entender, por ejemplo, que a mayor pobreza mayor enfermedad, y a
mayor enfermedad mayor pobreza y que, por lo tanto, si bien cumplen atendiendo al enfermo que demanda sus conocimientos sobre la base de los honorarios, no piensan en que hay miles de gentes que
no pueden ir a sus consultorios, y son pocos los que
luchan porque se estructuren los organismos estatales para llevar la salud ampliamente al pueblo.
De igual manera que hay maestros que no se inquietan en que haya también cientos y miles de niños y de jóvenes que no pueden ingresar a las escuelas. Y el panorama de América Latina es un panorama dramático en las cifras de su realidad dolorosa.
Somos pobres, siendo
potencialmente ricos
Llevamos, casi todos los pueblos nuestros, más de
un siglo y medio de independencia política, ¿y cuáles son los datos que marcan nuestra dependencia y
nuestra explotación? siendo países potencialmente ricos, la inmensa mayoría somos pueblos pobres.

En América Latina, continente d~ más de 220
millones de habitantes, hay cien millones de analfabetos y semianalfabetos.
En este continente hay más de 30 millones de
cesantes absolutos, y 1-a cifra se eleva por sobre 60
millones, tomando en consideración aquellos que tienen trabajos ocasionales.

10

En nuestro continente, el 53 por ciento de la población según algunos, y según otros el 57 por ciento se alimenta en condiciones por debajo de lo normal. En América Latina faltan más de 28 millones de
viviendas.
En estas circunstancias, cabe preguntar: ¿ cuál es
el destino de la juventud?, porque este continente
es un continente joven. El 51 por ciento de la población de América Latina está por debajo de los
27 años y por eso puedo decir -y ojalá me equivoque- que ningún gobierno --e incluyo, por cierto
el mío y todos los anteriores de mi patria- ha podido solucionar los grandes déficit, las grandes masas de nuestro continente en relación con la falta de
trabajo, la alimentación, la vivienda, la salud. Para
aué hablar de la recreación y del descanso.
En este marco que encierra y aprisiona a nuestros
pueblos hace un siglo y medio, -es lógico que tengan
que surgir el dolor y el sufrimiento de las masas, en
enhelos de alcanzar niveles de vida y existencia y de
cultura; que sea antihumano y antisocial, genéricamente hablando.
Si hoy tenemos las cifras que aquí he recordado,
¿qué va a ocurrir si las cosas no cambian cuando
seamos 360 o 600 millones de habitantes? En un
continente en donde la explosión demográfica está
destinada a compensar la alta mortalidad infontil,
los pueblos así se defienden; pero a pesar de ello aumenta vigorosamente la población de nuestros países,
y el avance tecnológico en el campo de la medicina
ha elevado -y también al mejorarse condiciones de
vida- ha mejorado el promedio de nuestra existen-

11

�cia que, por cierto, es muy inferior al de los países
del capitalismo industrial y a los países socialistas.
Pero si ningún gobierno de este continente -democráticos lo son pocos; seudodemocráticos hay más;
dictatoriales también los hay- ningún gobierno ha
sido capaz de superar los grandes déficit, reconociendo, por cierto, que han hecho esfuerzos indiscutiblemente laudatorios por gobierno, y especialmente
por los gobiernos democráticos, porque escuchan la
voz, la protesta, el anhelo de los pueblos para avanzar en la tentativa frustrada, y hacer posible que
estos déficit no sigan pesando sobre nuestra exis-

muchas veces de gentes que no quieren entender su
deber patriótico, la posibilidad de obtenerlo.
Porque ¿qué es el imperialismo, compañeros jóvenes?: Es la concentración del capital en los países
industrializados que, alcanzando la fuerza del capital
financiero, abandonan las inversiones en las metrópolis económicas, para hacerlo en nuestros países y,
por lo tanto, este capital que en su propia metrópoli
tiene utilidades muy bajas, adquiere grandes utilidades en nuestras tierras. Porque, además, muchas ve~es hils negociaciones son entre las compañías que
aquí trabajan'· y las compañías que son dueñas de
ésta y que están más allá de nuestras fronteras.

tencia.
¿Y por qué sucede esto?, porque somos países
monoproductores en la inmensa mayoría: somos los
países del cacao, del banano, del café, del estaño,
del petróleo o del cobre. Somos países productores
de materias primas e importadores de artículos manufacturados; vendemos barato y compramos caro.

Dependencia a través
de la deuda externa
Nosotros, al comprar caro, estamos pagando el
alto ingreso que tiene el técnico, el empleado y el
obrero de los países industrializados. Además, en la
ir.mensa mayoría de los casos, como las riquezas fundamentales están en manos del capital foráneo, se
ignoran los mercados, no se interviene en los precios
ni en los niveles de próducción. La experiencia la
hemos vivido nosotros en el cobre, y ustedes en el
petróleo.
Somos países en donde el gran capital financiero
busca, y encuentra, por la complacencia culpable

12

Entonces, somos países que no aprovechamos los
excedentes de nuestra producción, y este continente
ya conoce, no a través de los agitadores sociales con
apellido político, como el que yo tengo de socialista, sino a través de las cifras de la CEPAL, organismo de las Naciones Unidas, que en la última década,
no puedo exactamente decir si del 50 al 60 o del
56 al 66, América Latina exportó mucho más capitales que los que ingresaron a ella.
De esta manera se ha ido produciendo una realidad que es común en la inmensa mayoría de todos
nuestros pueblos: somos países ricos potencialmente,
y vivimos como pobres. Para poder seguir viviendo,
pedimos prestado. Pero al mismo tiempo somos países exportadores de capitales. Paradójica típica del
régimen en el sistema capitalista.
Por ello, entonces, es indispensable comprender
que dentro de esta estructura, cuando internacionalmente los países poderosos viven y fortalecen su eco-

13

�nomía de nuestra pobreza, cuando los países financieramente fuertes necesitan de nuestras materias
primas para ser fuertes; cuando la realidad de los
mercados y los precios lleva a los pueblos de éste y
otros continentes a endeudarse; cuando la deuda de
los países del Tercer Mundo alcanza la fantástica cifra de 95 mil millones de dólares; cuando a mi país,
país democrático, con muy sólidas instituciones, país
que tiene un Congreso en funciones hace 160 años,
país en donde las fuerzas armadas -igual que en
México-- son fuerzas armadas profesionales, respetuosas de la ley y la voluntad popular; cuando mi
país, que es el segundo productor de cobre en el
mundo y tiene las más grandes reservas de cobre del
mundo y tiene la más grande mina de tajo abierto
del mundo y la más grande mina subterránea del
mundo Yukiltalmatan y El Teniente: cuando mi país
se ha visto obligado a endeudarse con una deuda externa per cápita que sólo puede ser superada por la
deuda q;e tiene Israel; que podemos estimar que
está en guerra; cuando yo debía haber cancelado
este año para amortizar y pagar los intereses de esa
deuda 420 millones de dólares, que significan más
del 30 por ciento del presupuesto de ingresos, uno
puede colegir que es imposible que pueda esto seguir y que esta realidad se mantenga.

El comercio internacional depende
de los países industrializados
Si a ello se agrega que los países poderosos fijan
las normas de la comercialización, controlan los fletes, imponen los seguros, dan los créditos ligados que
implican la obfigación de invertir un alto porcentaje
en esos países; si además sufrimos las consecuencias
que emanan y que cuando los países poderosos o el

14

�país más poderoso del capitalismo estima necesario
devalúar su moneda, las consecuencias las pagamos
nosotros; y si tiembla el mercado del dinero en los
países industrializados las consecuencias son mucho
más fuertes, mucho más duras y pesan más sobre
nuestros pueblos. Si el precio de las materias primas
baja, el precio de los artículos manufacturados, y
aun los alimentos, suben; cuando el precio de los alimentos sube, nos encontramos que hay barreras aduaneras que impiden que algunos países que pueden exportar productos agropecuarios lleguen a los mercados de consumo, los países industriales.
El caso de mi patria es elocuente: nosotros producimos, entre la gran minería que estaba antes en
manos del capital foráneo y la pequeña y mediana
minería, cerca de 750 mil toneladas de cobre. Entre
Zambia, Perú, Saire y Chile, signatarios de lo que
-se llama CIPEC. entre estos cuatro países se produce
-el 70 por ciento del cobre que se comercia en el
mundo: más de 3 millones de toneladas. Pero el precio del cobre se fija en la bolsa de Londres y se
transan tan sólo 200 mil toneladas. Y Chile hace
tres años, por ejemplo, tuvo un promedio de precio
de la libra de cobre-año superior a los 62 centavos,
y cada centavo que se suba o baje del precio de
lo libra de cobre, significa 13 millones de dólares
más o menos de ingreso para nuestro país.
El año 1971 el precio del cobre, del último año
de gobierno del presidente Frei, fue de 59. En el
primer año del gobierno popular fue tan sólo de 49,
menos de 49. Este año, seguramente no va a alcanzar más allá de 47.4; pero en valores reales, después
de la devaluación del dólar, este promedio será, a

16

lo sumo, 45 . Y el costo de producción nuestro, a
pesar de que son minas con un alto porcentaje de
riqueza minera y están cerca del mar, bordea los 45
centavos en algunas de ellas; y es, por cierto, ¡nás
alto por una técnica inferior en la producción de la
pequeña y mediana minería.
He puesta este ejemplo porque es muy claro.
Nosotros, que tenemos un presupuesto de divisas superior a muchos países latinoamericanos, que tenemos una extensión de tierra que podía alimentar, y
ciebería alimentar, a 20 o a 25 millones de habitantes, hemos tenido que importar, desde siempre -por
así deórlo-, carne, trigo, grasa, mantequilla y aceite: 200 millones de dólares al año.
Y desde que estamos en el gobierno popular, tenemos que importar más alimentos; porque tenemos
conciencia que aún importando como lo hicieron los
gobiernos anteriores, 200 millones de dólares al año,
en Chile, el 43 por ciento de la población se alimentaba por debajo de lo normal.
Subdesarrollo

y desnuhici6n
Y aqu( en esta Cs'lsa de hermanos, yo, que soy
médico, que he sido profesor de· medicina social y
presidente durante 5 años del Colegio Médico de
Chile, puedo dar una cifra que no me avergüenza,
pero que sí me duele, en mi patria, porque hay estadísticas y no las ocultamos, hay 600 mil niños que
tienen un desarrol1o mental por debajo de lo normal.
Si acaso, un niño en los primeros ocho meses de su
vida no recibe la proteína necesaria para su desarrollo corporal y cerebral: si ese niño no recibe esa

17

�recibió la proteína suficiente, después de los ocho
meses se le da, puede recuperar y normalizar su desarrollo corporal. pero no puede alcanzar el desarrollo normal de su cerebro.
Por eso muchas veces los maestros o las maestras
en su gran labor -yo siempre vinculo a los maestros y a los médicos como profesionales de una gran
responsabilidad-, muchas veces los maestros o las
maestras ven que el niño no asimila, no entiende, no
aprende, no retiene; y no es porque ese niño no
quiera aprender a estudiar: es porque cae en condiciones dEl! menor valía, y por eso es consecuencia
de un régimen y de un sistema social; porque por
desgracia, hasta el desarrollo de la inteligencia está
marcado por la ingestión de los alimentos, fundamentalmente los primeros ocho meses de la vida. Y cuántas son las madres proletarias que no pueden amamantar a sus hijos cuando nosotros los médicos sabemos que el mejor alimento es la leche de la madre, y no lo pueden hacer porque viven en las poblaciones marginales, porque sus compañeros están cesantes y porque ella recibe el subalimento, como madres, ellas están castigadas en sus propias vidas, y
lo que es más injusto, en la vida de sus propios hijos,
por eso, claro.

proteína, se va a desarrollar en forma diferente al
niño que puede tenerla, y que lógicamente es casi
siempre el hijo de un sector monetario, de un sector poderoso económicamente. Si ese niño que no

18

Los gobiernos progresistas, como los nuestros,
cvanzamos en iniciativas que tienen un contenido,
pero que indiscutiblemente es un paliativo. Por ejemplo, en mi país está la asignación familiar prenatal;
se paga a la mujer que está esperando familia desde el tercer mes del embarazo; se hace real desde
el quinto, donde puede comprobarse que efectivamente está esperando familia. Esto tiene un doble

19

�obtetivo: que tenga un ingreso _q ue se entrega a. la
madre para que pueda ella alimentarse me¡or. Y en
la etapa final. comprar algo para lo que podríamos
llamar la mantilla, los pañales del niño.
Y, por otra parte, para recibir este estipendio,
que es un sobresalario, requiere un control médico y,
por lo tanto, obliga a la madre a ir a controlarse. Y
en ese caso, si la madre está enferma y es tratada
oportunamente, el hijo nace sano. Y, además se le
dan las más elementales nociones sobre el cuidado
del niño. Y tenem9s la asignación familiar que se
paga también desde que el niño nace, hasta que termina de. estudiar, si estudia.
Pero no hemos podido, por ejemplo, nosotros,
nivelar la asignación familiar. Porque un Congreso
que representa, no a los trabajadores, en su mayoría, establece, como siempre, leyes discriminatorias.
Y en mi patria había asignación diferente para bancarios, para empleados públicos, particulares, fuerzas armadas, obreros y campesinos. Nosotros levantamos la idea ¡usta: una asignación familiar igual
para todos. Y eso, con generosidad. Pero pensar
que la .asignación familiar sea más alta para los sectores que tienen más altos ingresos es una inconsecuencia y una brutal injusticia.
Hemos logrado nivelar la asignación familiar de
obreros, campesinos, fuerzas armadas y empleados
públicos; pero queda distante todavía la asignación
familiar de empleados particulares, y un sector de
ellos. Es un avance, pero no basta, porque si bien
es cierto, entregamos mejores condiciones para defender el equilibrio biológico cuando se alimenta
mejor el niño; y gracias a esta asignación familiar,

20

�también es cierto que el proceso del desarrollo universitario, en el caso de la medicina -y lo pongo como ejemplo-, conlleva a establecer que nosotros
carecemos de los profesionales suficientes para darle
atención a todo el pueblo, desde el punto de vista
médico.

Una universidad comprometida
con el cambio social
En Chile hay 4 mil 600 médicos; deberíamos ser
ocho mil médicos. En Chile faltan, entonces, tres mil
médicos. En Chile faltan más de 6 mil dentistas. ~n
ningún país de América Latina -y lo digo con absoluta certeza- hay ningún servicio público estatal que
haga una atención médica dental con sentido social.
Se limitan en la mayoría de los países, si es que tienen esos servicios, a la etapa inicial, previa, básica,
simple, sencilla, de la extracción. Y si hay algo que
yo he podido ver con dolor de hombre y conciencia
de médico, cuando he oído a las poblaciones, a las
compañeras trabajadoras, a las madres proletarias
gritar con esperanza nuestros gritos de combate, darme cuenta, por desgracia, cómo sus bocas carecen
de la inmensa mayoría de los dientes.
Y los niños también sufren esto. Por ello, entonces, y sobre la base tan sólo de estos ejemplos simples, nosotros tenemos que entender que cuando
hablamos de una Universidad comprometida, no sólo
estamos hablando de una Universidad que . entiende
que para que termine esta realidad brutal que hace
más de un siglo y medio pesa sobre nosotros, en los
cambios estructurales económicos se requiere un profesional comprometido con el c_a mbio social; se requiere un profesional que no se sienta un ser supe-

22

rior porque sus padres tuvieron el dinero suficiente
para que él ingresara a una Universidad; se necesita
un profesional con conciencia social que entienda que
su lucha, si es arquitecto, es para que se construyan
las casas necesarias que el pueblo necesita. Se necesita un profesional, si es médico, levante su voz para reclamar que la medicina llegue a las barriadas
populares y, fundamentalmente, a los sectores campesinos.
Se necesitan profesionales que no busquen engordar en los puestos públicos, en las capitales de nuestras patrias. Profesionales que vayan a la provincia;
que se hundan en ella.
Por eso yo hablo así aquí en esta Universidad de
Guadalajara, que es una Universidad de vanguardia,
y tengo la certeza que la obligación patriótica de
ustedes es trabajar en la provincia, fundamentalmente, vinculada a las actívidades económicas, mineras, o actividades industriales o empresariales, o a
las actividades agrícolas, la obligación del que estudió aquí es no olvidar que esta es una Universidad
del Estado que la pagan los contribuyentes, que en
la inmensa mayoría de ellos son los trabajadores.
Y que por desgracia, en esta Universidad, como en
las universidades de mi patria, la presencia de hijos
de campesinos y obreros alcanza un bajo nivel todavía.
Por eso, ser joven eo esta época implica una gran
responsabilidad, ser joven de México o de Chile; ser
joven de América Latina, sobre todo en este continente que, como he dicho, está marcado por un
promedio que señala que somos un continente joven.
Y la juventud tiene que asumir su responsabilidad

23

�histórica; tiene que entender que no hay lucha de
generaciones, como lo dijera hace un instante; que
hay un enfrentamiento social, que es, muy distinto,
y que pueden estar en la misma barricada de ese
enfrentamiento los que hemos pasado -y yo pasé
muy poquito- de los 60 años -guardénme el secreto de los sesenta años-, y los jóvenes que puedan tener 13 o 20.

juventud, no un lenguaje sólo de estudiante universitario, para universitarios.
La Revoluci6n no pasa por la universidad,
la hacen los trabajadores

Pero el que es estudiante tiene una obligación
porque tiene más posibilidades de comprender los
fenómenos económicos y sociales y las realidades
del mundo; tiene la obligación de ser un factor dinámico del proceso de cambio, pero sin perder los
perfiles, también, de la realidad.

No hay querella de generactiones, y eso es importante que yo lo diga. La juventud debe entender su

"La juventud debe· entender su obligación de
ser joven; y si es estudiante, darse cuenta que
hay otros jóvenes que,
como él, tienen los mismos años, pero que no
son estudiantes. Y si es
universitario, con mayor
razón mirar al joven
campesino o al joven
obrero, y tener un lenguaje de juventud, no un
lenguaje sólo de estudiante universitario, para universitarios".

obligación de ser joven; y si es estudiante, darse
cuenta que hay otros jóvenes que, como él, tienen
los mismos años, pero que no son estudiantes. Y si
es universitario, con mayor razón mirar al joven campesino o al joven obrero, y tener un lenguaje de

24

La :revolución no pasa por la Universidad, y esto
hay q~e entenderlo; la revolución pasa por las grandes masas; la revolución la hacen los pueblos; la revolución la hacen, esencialmente-, los trabajadores.

(

Y yo comparto el pensamiento que aquí se ha
expresado -y el presidente Echeverría lo ha señalado muchas veces- , que yo también lo he dicho
en mi patria. Allá luchamos por los cambios dentro
de los marcos de la democracia burguesa, con dificultades mucho mayores, en un país donde los poderes del Estado son independientes, y en el caso
nuestro, la justicia, el Parlamento y el Ejecutivo. Los
trabajadores que me eligieron están en el gobierno;
nosotros controlamos una parte del Poder Ejecutivo,
somos una minoría en el Congreso. El poder judicial'
es autónomo, y el código civil de mi patria tiene
100 años. Y si yo no critico en mi patria el poder
judícial, menos lo voy a hacer aquí. Pero indiseutiblemente, hay que pensar que esas leyes representaban otra época y otra realidad, no fueron leyes hechas por los trabajadores que estamos en el gobierno: fueron hechas por los sectores de la burguesía

25

�'

que tenían el Ejecutivo, el poder económico, y que
eran mayoría en el Congreso Na.cional.
Cada pueblo tiene
su propia realidad
Sin embargo, la realidad de Chile, su historia y
su idiosincrasia; sus características, la fortaleza de
su institucionalidad, nos llevó a los dirigentes políticos a entender que en Chile no teníamos otro camino que el camino de la lucha electoral -y ganamos por ese camino-, que muchos no compartían,
fundamentalmente como consecuencia del pensamiento generado en este continente, después de la revolución cubana, y con la asimilación, un poco equivocada, de la divulgación de tácticas, en función de
la interpretación que hacen los que escriben sobre

26

ellas. Nos hemos encontrado en muchas partes, y
ahora se iha dejado un poco, la idea del foquismo, de
la lucha guerrillera o del ejército popular.
Yo tengo una experiencia que vale mucho. Yo
soy amigo de Cuba: soy amigo, hace I O años, de
Fidel Castro; fui amigo del comandante Ernesto
"Che" Guevara. · Me regaló el segundo tomo de su
libro Guerra de Guerrillás; el primero se lo dio a
Fide). Yo estaba en Cuba cuando salió, y en la dedicatoria que me puso dice lo siguiente: A Salvador
Allende, que por otros medios trata de obtener lo
mismo. Si el comandante Guevara firmaba una dedicatoria de esta manera, es porque era un hombre
de espíritu amplio que comprendía que cada pueblo
t iene su propia realidad; que no hay receta para
hacer revoluciones. Y por lo demás, los teóricos del
marxismo -y yo declaro que soy un aprendiz tan
sólo, pero no niego que soy marxista- también trazan con claridad los caminos que pueden recorrer
frente a lo que es cada sociedad, cada país.
De allí, entonces, que es útil que la juventud, y
sobre todo la juventud universitaria, que no puede
pasar por la Universidad al margen de los problemas
de su pueblo, entienda que no puede hacerse del
balbuceo doctrinario la enseñanza doctrinaria; de entender que el denso pensamiento de los teóricos de
las corrientes sociológicas, o económicas requiere un
serio estudio; que si es cierto que no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria, no puede haber
la aplicación voluntaria o la interpretación de la teoría adecuándola a lo que la juventud o el joven
quiere. Que tiene que mirar lo que pasa dentro de
su país y más allá de la frontera, y comprender que
hay realidades que deben ser meditadas y analizadas.

Z1

�Cuando algunos grupos en mi patria, un -poco
más allá de la Unidad Popular, en donde hay compañeros j6venes en cuya lealtad revolucionaria yo creo,
pero en cuya concepci6n de la realidad no creo, hablan, por ejemplo, de que en mi país debería hacerse
lo mismo que se ha hecho en otros países que han
alcanzado el socialismo, yo les he hecho esta pregunta en voz alta: ¿Por qué, por ejemplo, un país
como es la República Popular China, poderoso país,
extraordinariamente poderoso país, ha tenido que tolerar la realidad de que Taiwan o de que Formosa
esté en manos de Chiang Kai-shek? ¿Es que acaso la
República Popular China no tiene los elementos bélicos, por así decirlo, lo suficientemente poderosos
para haber, en dos minutos, recuperado Taiwan, llamado Formosa? ¿Por qué no lo ha hecho? Porque,
indiscutiblemente, hay problemas superiores de la responsabilidad política; porque el proceder así colocaba a la República Popular China en el camino de
una agresi6n que podría haber significado un daño
para el proceso revolucionario, y quizá una conflagraci6n mundial.
¿Quién puede dudar de la voluntad de acción,
de la decisión , de la conciencia revolucionaria de
Fidel Castro? ¿Y por qué la Bahta de Guantánamo
no la ha tomado? Porque no puede ni debe hacerlo,
porque expondría a su 'Revoluci6n y a su patria a una
represalia brutal.
Ser foven y no ser revolucionario
es una corriradicci6n

Entonces, uno se encuentra a veces con j6venes,
y los que han leído el Manifiesto Comunista, o lo
han llevado largo rato debajo del brazo, creen que

29

�lo han asimilado y dictan cátedra y exigen actitudes
y critican a hombres que, por lo menos, tienen consecuencia en su vida. Y ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica; pero ir
avanzando en los caminos de la vida y mantenerse
como revolucionario, en una sociedad burguesa, es
difícil.
Un ejemplo personal: Yo era un orador universitario de un grupo que se llamaba Avance; era el grupo más vigoroso de la izquierda. Un día se propuso
que se firmara, por el grupo Avance, un manifiesto
-estoy hablando del año 1931- par~ cre~r en Chile
los soviets obreros, campesinos, soldados y estudiantes. Y yo dije que era una locura, que no había
ninguna posibilidad, que era una torpeza infinita y
que no quería, como estudiante, firmar algo que mañana, como un profesional, no iba a aceptar.

el estudiante universitario que tiene una postura doctrinaria y política, tiene, fundamentalmente, que no
olvidarse que precisamente la Revolución necesita
los técnicos y los profesionales.
Ya Len in lo dijo -yo he aumentado la cifra para
impactar más en mi patria-, Lenin dijo que un profesional, un técnico, valía por I O comunistas; yo digo
que por 50, y por 80 socialistas. Yo soy socialista.
Les duele mucho a los compañeros míos que yo diga
eso; pero lo digo, ¿por qué?, porque he vivido una
politización en la Universidad, llevada a extremos tales que el estudiante olvida su responsabilidad fundamental; pero una sociedad donde la técnica y la
ciencia adquieren los niveles que ha adquirido la sociedad contemporánea, ¿cómo requerir precisamen-

Eramos 400 los muchachos de la Universidad que
estábamos en el grupo Avance. 395 votaron mi expulsión; de los 400 que éramos, sólo dos quedamos
en la lucha social. Los demás tienen depósitos bancarios, algunos en el extranjero; tuvieron latifundios,
-se los expropiamos-; y tenían acciones en los
bancos -también se los nacionalizamos-; y a los
de los monopolios les pasó lo mismo. Pero en el
hecho, dos hemos quedado; y a mí me echaron por
reaccionario; pero los trabajadores de mi patria me
llaman el compañero presidente.
Por eso, el dogmatismo, el sectarismo, debe ser
combatido; la lucha ideológica debe llevarse a niveles superiores, y eso sí que es importante. El diálogo,
la discusión, pero la discusión para esclarecer, no
para imponer determinadas posiciones. Y, además,

30

I

31

�te capacidad y capacitación a los revolucionarios?
Por lo tanto, el dirigente político universitario tendrá más autoridad moral, si acaso es también un buen
estudiante universitario.

los laicos y lo hemos hecho en nuestra patria -y nos
está yendo bien-, y conjugamos una misma actitud
y un mismo lenguaje frente a los problemas esenciales del pueblo.

Yo no le he aceptado jamás a un compañero joven que justifique su fracaso porque tiene que hacer
trabajos políticos; tiene que darse el tiempo necesario para hacer los trabajos políticos, pero primero
están los trabajos obligatorios que debe cumplir como estudiante de la Universidad. Ser agitador universitario y mal estudiante, es fácil; ser dirigente revolucionario y buen estudiante, es más difícil. Pero
el maestro universitario respeta al buen alumno, y
tendrá que respetar sus ideas, cualesquiera que sean.

Lograr trabajo para todos

Por eso es que la juventud contemporánea, y sobre todo la juventud de Latinoamérica, tiene una
obligación contraída con la historia, con su pueblo,
con el pasado de su patria. La juventud no puede
ser sectaria; la juventud tiene que entender, y nosotros en Chile hemos dado un paso trascendente:
la base política de mi gobierno está formado por
marxistas, por laicos y cristianos, y respetamos el pensamiento cristiano; interpreta el verbo de Cristo, que
echó a los mercaderes del templo.
Claro que tenemos la experiencia de la Iglesia
vinculada al proceso de los países poderosos del capitalismo e, incluyendo, en los siglos pasados y en
la primera etapa de éste, no a favor de los humildes
como lo planteaba el maestro de Galilea; pero si los
tiempos han cambiado y la conciencia cristiana está
marcando la consecuencia por el pensamiento honesto, en la acción honesta, los marxistas podemos coincidir en etapas programáticas como pueden hacerla

32

Porque un obrero sin trabajo, no importa q~e sea
o no sea marxista, no importa que sea o que no sea ,
cristiano, que no tenga ideología política; es un hombre que tiene derecho al trabajo -y debemos dárselo nosotros-. Por eso el sectarismo, el dogmatismo, el burocratismo que congela las revoluciones, y
ese es un proceso de concientización, que es. muy
profunda y que debe comenzar con la juventud; pero
la juventud está frente a problemas que no son sólo
económicos, sino son problemas que lamentablemente se manifiestan con mayor violencia destructiva en
el mundo contemporáneo.
El escapismo, el drogadismo, el alcoholismo
-cuántos son los jóvenes, de nuestros jóvenes países,
que han caído en la mariguana que es más barata
que la cocaína y de más fácil acceso- ¿pero cuántos son los jóvenes de los países industrializados? El
porcentaje, no sólo por la densidad de población,
sino por los medios económicos, es mucho mayor.
¿Qué es esto, qué significa, por qué la juventud
llega a eso? ¿Hay frustración? ¿ Cómo es posible
que el joven no vea que su existencia tiene que tener un destino muy distinto al que escabulle su responsabilidad?
¿Cómo un joven no va a mirar, en el caso de México, a Hidalgo o a Juárez, a Zapata o a Villa, o a

33

�Lázaro Cárdenas?¿ Cómo no entender que esos
hombres fueron jóvenes también, pero que hicieron
de sus vidas un combate constante y una lucha permanente?

Evitar la cesantía ilustrada
¿ Cómo la juventud no sabe que su propio porvenir está cercado por la realidad económica q~e marca los países dependientes? Porque si hay algo que
debe preocuparnos, también, a los gobernantes, es
no seguir entregando cesantes ilustrados a nuestra
sociedad.
¿Cuántos son los miles de jóvenes que egresan '
de los politécnicos o de las universidades que no encuentran traba jo? Yo leí hace poco un estudio de
un organismo internacional importante, que señalaba
que para América L,atina, en el final de esta década,
se necesitaban -me parece- cerca de seis millones de nuevas ocupaciones, en un continente en donde la cesantía marca los niveles que yo les he dicho.
Los jóvenes tienen que entender, entonces, que están
enfrentados a estos hechos y o~ie deben contribuir
a que se modifiquen las condiciones materiales, para
que no haya cesantes ilustrados, profesionales con
títulos de arquitectos sin construir casas, médicos sin
atender enfermos, porque no tienen los enfermos con
qué pagarles, cuando que lo único que faltan son médicos para defender el capital humano, que es lo que
más vale en nuestros países.
Por eso, repito -y para terminar mis palabras,
pidiendo excusas a ustedes por lo excesivo de ellasque yo que soy un hombre que pasó por la Universidad; he aprendido mucho más de la Universidad

34

de la vida: he aprendido de la madre proletaria en
las barriadas marg·inales; he aprendido del campesino, que sin hablarme, me dijo la explotación más que
centenaria de su padre, de su abuelo o de su tatarabuelo; he aprendido del obrero, que en la industria es un número o era un número y que nada significa como ser humano, y he aprendido de las densas multitudes que han tenido paciencia para esperar.

La lucha de los pueblos explotados,
a escala mundial
Pero la injusticia no puede seguir marcando, cerrando las posibilidades del futuro a los pueblos pequeños de éste y de otros continentes. Para nosotros,
las fronteras deben estar abolidas y la solidaridad
debe expresarse con respeto a la autodeterminación
y la no intervención, entendiendo que puede haber
concepciones filosóficas y formas de gobierno distintas, pero que hay un mandato que nace de nuestra propia realidad que nos obliga -en el caso de
este continente- a unirnos; pero mirar más allá, inclusive, de América Latina y comprender que en
Africa hay todavía millones y millones de seres humanos que tienen una vida inferior a la que tienen
los más postergados y preferidos seres de nuestro
continente.
Hay que entender que la lucha es solidaria en escala mundial; que frente a la insolencia imperialista
sólo cabe la respuesta agresiva de los países explotados.
Ha llegado el instante de darse cuenta cabalmente que los que caen luchando en otras partes por
hacer de sus patrias países independientes, como
ocurre en Vietnam, caen por nosotros con su gesto
heroico.

35

�Por eso, sin decir que la juventud será la causa
revolucionaria y el factor esencial de las revoluciones, yo pienso· que la juventud por ser joven, por
tener una concepción más diáfana; por no haberse
incorporado a los vicios que traen los años de convivencia en nuestros días, burguesa, porque la juventud debe entender que debe ser estudiante y trabajadora; porque el joven debe ir a la ·empresa, a la
industria o a la tierra. Porque ustedes deben hacer
trabajos voluntarios; porque es bueno que sepa el
estudiante de mediciná cuánto pesa un fardo que se
echa a la espalda el campesino que tiene que llevarlo,
a veces, a la_rgas distancias; porque es bueno que el
que va a ser ingeniero se meta en el calor de la máquina, donde el obrero a veces, en una atmósfera
inhóspita, pasa largos y largos años de su oscura existencia; porque la juventud debe estudiar y debe trabajar, porque el trabajo voluntario vincula, amarra,
acerca, hace que se compenetre el que va a ser profesional con aquel que tuvo por herencia las manos
callosas de los que, por generaciones, trabajaron la
tierra.

México ha sido y será
amigo de mi patria
Gracias, presidente y amigo por haberme dado
le oportunidad de fortalecer mis propias convicciones y la fe en la juventud frente a, la actitud de
ustedes.
Gracias por comprender el drama de mi patria
que es, como dijera Pablo Neruda, un Vietnam silencioso: no hay tropas de ocupación ni poderosos aviones nublan los cielos limpios de mi tierra; pero estamos bloqueados económicamente, pero no tenemos

36

créditos, pero no tenemos cómo comprar alimentos
y nos faltan medicamentos, y para derrotar a los que
así proceden, sólo cabe que los pueblos entiendan
quiénes son sus amigos y quiénes son sus enemigos.
Yo sé, por lo que he vivido, que México ha sido
y que será -gracias por ello- amigo de mi patria.

�SE IMPRIMIO -EN COMPAÑIA EDITORA NACIONAL MONUMEL, S. A.
EMIUO CARRANZA No. 420 NORTE, MONTERREY, N.
SE IMPRIMIERON 1,500 EJEMPLARES

L,

MEXICO

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