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                  <text>Am\(O YillllI

TANGER, ANTESALA DE ~ARRUECOS
bre los mamelonescompactos de las casas
los alegres minaretes de las mezquitas
y los penachos, fieramente levantados al
aire, de esbeltas palmeras que se destacan
sobre el fondo blanquísimo de la población. Pocas son las millas que separan á
Tánger de Europa; mas parece, al pisar
tierra tangerina, que se ha abandonado
un mundo para entrar en otro, donde
todo es diferente: la religión, la mentalidad, la raza, las costumbMs, la alimentación, ¡hasta el modo de escribir!: los
europeos trazan sus escritos de izquierda á derecha; los moros lo hacen al revés, de derecha á izquierda. ¿Por qué
escriben así1 «Por no escribir como los
cristianos», me dijo en cierta ocasión
un moro,encerrando
en esa frase todo un
abismo de odios que,
ASPECTO SINGULAR
secularmente, sepaDE TÁNGER
paran las dos importantes ramas del anAsí quien juzgara
tiguo pueblo ario.
del resto de MarruePero Tánger ofrecos por Tánger se
ce una característica
equivocaría lamenmuy saliente: para
tablemente, pues divivir allí no es precicha población es una
so someterse á las
cosa única, que sólo
condiciones de la vien ella se encierra.
da musulmana, pues
La ciudad se
en la población se
asienta en una seSaltimbanqui árab~, en Tánger
encuentran todas las
rie de suaves colinas
que bordean la bahía tangerina, y está comodidades y se pueden satisfacer todas
situada en el extremo occidental de la las necesidades que los pueblos modercosta marroquí del Estrecho, que se nos apetecen. Vivir en un ambiente
extiende en linea casi recta frente por oriental disfrutando al mismo tiempo de
frente de las últimas tierras españolas las comodidades de la vida civilizada, es
que aparecen claramente esbozadas so- inapreciable condición que sólo Tánger
bre la orilla opuesta del mar. Tan luego puede ofrecer cumplidamente.
Desde que el buque toma fondo en la
como la bruma del Estrecho deja divisar
¾a ciudad, se esfuman graciosamente so- abierta rada tangerina, una nube de bar-

he aquí el nombre de la población que tiene el privilegio de atraer
las miradas del mundo entero en las
actuales circunstancias. Desde hace ya
muchos años, á través del crisol que
en laescena marroquí representa, Tánger
es el lugarqueponeáEuropa y Marruecos
en mútua comunicación. La influencia
que los europeos han ejercido continuamente sobre Tánger hli bastardeado notablemente su fisonomía marroquí; en
cambio, ha adquirido dicha población un
aspecto que, si no es oriental, tampoco
es precisamente europeo: es algo así como una estación fronteriza donde dos
civilizaciones contrarias se ponen en contacto, intentando fundirse · en amalgama
indefinible.
TÁNGER:

TORRE DE UNA MEZQUITA, EN TÁNGER

�T ÁNGER , ANTESALA DE MARRUECOS

100

101

POR ESOS MUNDOS

cazas de todas dimensiones sale de la sufrir menoscabo en el fisico, porque el
costa, maniobrando sus remeros, de mul- bullicio natural de una ciudad populosa
ticolores prendas vestidos, en demar.da se halla agravado allí por la carencia de
de los costados del vapor recien llegado. arterias principales, que en esta poblaCon gritos desción ma rroqní
aforados ofrese reducen á
cen estos
una sola cahombres sus
lle, nada anservicios á los
cha, ypordonpasajeros, los
de discurre
cuales abantodo el comerdonan el bucio, que es de
que llenando
bastanlecuan•
sucesivamentía é im porte las barca tancia. Por
zas, que los
esa calle van
dejan sin más
las acémil11s
incidente en
cargadas de
el warf de mavol um i nasos
dera que ofrefardos que á
ce Tánger coveces llegan á
mo desembarocupar todo el
Tánger, visto desde el mar
cadero. Yaquí
ancho de la
es donde se presenta el primer conflicto: vía. Y este constante desfile no cesa
los barqueros tangerinos nunca encuen- nunca.
tran suficiente el precio de trasporte que
Además, el problema de la circulael pasajero les abona, y siempre quedan ción en Tánger es tanto mayor por las
con la mano abierta pidiendo más, y distracciones que el tourista tiene forzosiempre hay que accederá sus exigen- samente que sufrir, ora al detenerse an te
ci~s, q~e acomeañan con juramentos, el pórtico de una mezquita , ya al admirar
gritos, 1mproper1os, ante los que es pre- los azulejos de un minarete, ó bien al esciso rendirse por temor al incremento cudriñar por el escaparate de un bazar
del escándalo. Los moros, que lo saben, moruno. Un rudo topetazo, seguido del
gritan á más no poder hasta ver reali- grito Balalt (¡ Apártate!) cuando el choque es ya un
zadas sus exihecho, les hagencias.
fll I
ce recordar
CIRCULACIÓN
que no convieEN LAS CALLES
ne dislraer~e
en Tánger,
donde la seTánger, enguridad perclavado en
sona\ eslá á
una serie de
merced , no de
colinas , no
la g1mte matiene hoy serleante, sino de
vicio de co un mal golpe
ches, y la forque pueda dar
ma más cóuna bestia de
moda de ir en
carga .
busca de alo •
jamiento, tan
EL ZOCO CHICO
luego se llega
á tierra, es al quilar un boTánger tierrico ó mula
Puertas qae dan entrada á Tánger
ne dos centros
sobre cuyas albardas nada confortables comerciales. denominados Zoco Chico y
tiene el viajero que recorrer las calles Zoco Grande. El primero es una modestangerinas. Aun así, es una resolución ta plazoleta que separa el llamado Barrio
de problemas continuados de estabilidad de la Marina del centro de la población,
y equilibrio andar por Tánger, para no y donde radican las oficinas de osco -

Vista pa norAmica de la ciudad de Tánger

rreos extranjeros establecidos en Marruecos y algunas dependencias y establecimientos europeos.
El Zoco Chico es la demostración de lo
dificil que es encontrar una ciudad más
cosmopolita, más variada que Tánger,
pues allí ve el viajero hombres de todas
las razas, de todos los colores, de todas
las religiones, de todos los países: si se
detiene el tourtsia en cualquiera de los
modernos cafés, que allí abundan , verá
desfilar rabinos hebreos, que evocan las
figuras de los fariseos bíblicos, no sólo
por sus luengas barbas, sino también por
sus vestimentas tradicionales; moros de
las muchas variedades que ofrece el suelo de Marruecos, desde el pulcro habitante de Fez, hasta el árabe del Desierto
y el mugriento riffeño; esclavos del Sudán, lustrosos como el ébano; europeos
de todas las nacionalidades; argelinos,
turcos, indios; allí, si el viajero es poliglota, puede entenderse en hebreo, árabe,
bereber, español, francés, inglés, alemán, sueco, ruso, italiano ...
En ese rincón, único del mundo en su
clase, emboca la calle más principal de
Tánger, que no tiene, como ninguna de
las demás de Marruecos, nombre alguno
especial. El público la llama Calle de los
Siaguin. Es la que pone en comunica-

ción el Zoco Chico con sl Grande, ó de
afuera, y salva la puerta de Fez, que da
entrada en Tánger al camino que procede
de la capital oficial del imperio. Est.a.
calls de los Siaguin no es otra cosa que
continuación del Zoco Chico, pues por
toda ella se ven tiendas de hebreos, moros y cristianos, cuyos anuncios están
redactados en cuantas lenguas extranjeras son más conocidas. También es inmensa la variedad de objetos puestos á la
venta en dichos bazares: lo mismo puede
comprarse alli una toilette á la última
moda que un jaique, un par de babuchas
que un puñado da dátiles.
A la mitad de la calle están instalados
el despacho oficial y oficinas del repre~
sentante del sultán en Tánger, cargo que
desempeña desde hace ya muchos años
el anciano Mohamed Torres, cuyo nombre tanto figurará en la historia de las
postrimerlas del imperio marroquí, que
un tiempo deslumbró por su poder y
cullura y hoy yace decaído con todos
los slntomas propios de la descomposición. A la puerta de este edificio hay
siempre estacionada una porción de moros que sentados indistintamente con los
soldados que dan guardia á aquellas oficinas, esperan sin impaciencia la salida
de tal cuaLempleado para importunarle

�102

POR BSos MUNDOS

con sus peticiones. Por este concepto, los
moros son bien españoles: la burocracia
es en ellos una institución.
EL ZOCO GRAN DE

Al final de la calle, y después de atravesar una especie de vestíbulo, cerrado
por dos puertas árabes abiertas en las
antiguas murallas de defensa, se llega
al Zoco Grande. Con ser muy pintore~co
y abigarrado el Zoco Chico, le sobrepuja
el Grande en animación y colorido: es el
verdadero zoco árabe, el mt1rcado donde
los indígenas hacen el intercambio comercial, como pretexto para que la vida
marroquí se manifieste de algún modo.
Este Zoco ocupa una empinada extensión
de terreno, que bordean de un lado los
muros de la ciudad de Tánger, mientras
que por los demás está salpicada de construcciones y edificios variadísimos diseminados profusamente en todas las direcciones. Adosados á los muros de Tánger se abren numerosos bazares morunos, que merecen siempre una curiosa
visita. La nota de color que ofrece el

•

conjunto abigarrado de la multitud, que
bulle como hormiguero, no puede ser
más sorprendente; y el sol africano, con
su luz radiante y deslumbradora, ilumina
el cuadro dándole un fondo azul de tono
purísimo sobre el que se destaca el aspecto del Zoco, digno de que Fortuny lo
hubiese reproducido en una de sus magistrales obras de arte.
Este Zoco, que se celebra dos veces por
semana, es el paréntesis animado de la
vida marroquí, indolente hasta el fastidio. No sólo es el mercado donde los productos del suelo tienen su lonja, sino que,
es el punto de cita de todas lasmanif estaciones de la vida moruna. Podemos pasar 1m día entero en el Zoco seguros deque descubriremos á cada momento un
detalle que nos sugestione y cautive. Los
bazares árabes, repletos de curiosidades,
de espingardas labradas, de bandejas
cinceladas, de gumías de plata, de objetos de tafilete, son verdaderos museos
reducidos del agonizante arte y de la
industria árabes.
A un lado, un narrador de cuentos entretiene á la multitud, extasiada ante las

Zoco Grande y Aleezaba de Tánger

�104

TÁNGER, ANTESALA DE MARRUECOS

POR ESOS MUNDOS

sultanes cuando, algunas veces, van á
Tánger; y la Mezquita, en la cual, bajo
un elegante pórtico que sostienen antiguas columnas corintias en graciosd laberinto, se administra justicia por el cadí, frente por frente de la nauseabunda
cárcel donde los presos se consumen en
la más asquerosa de las miserias.
LOS CASTIGOS DE LOS MOROS

Hoy la justicia en Tánger, la aplicación de sus castigos se ha dulcificado no
poco. Antes, y no hace aún muchos años,
los delincuentes eran sometidos á los
bárbaros castigos que consagran los códigos musulmanes, inspirados, en espiritu y letra, en la pena del Talión. El robo
era castigado con la amputación de una
ó de las dos manos; á los criminales se
les cortaban los brazos; lasorejaseran sacrificadas por un quitame allá esas pajas;
á los blasfemos se les despojaba;de la lengua; á los criminales de mala ralea se
les quemaban los ojos con hierros candentes, y la pena capital no necesitaba de
muchos juicios y sentencias para ser ad-

105

ministrada. Esas barbaries, que se verificaban públicau1ente, lian desaparecido,
por fortuna, de Tánger, aunque siguen subsistiendo en el resto de Marruecos. Lo que no ha podido desterrarse aún
es el castigo de los azotes, que no desmerece en crueldad de los anteriores: un
centenar de garrotazos se dan en Tánger
á cualquier infeliz por la más mínima
falta. También se acostumbraba á pasear
á los delincuentes por las calles, montados sobre burros sarnosos y acompañados por varios verdugos que lanzaban al
viento el delito del paciente, el cual no cesaba de recibir azotes sobre su amoratado cuerpo, no dándose por terminada la
faena repugnante hasta que, toda ensangrentada, la víctima acababa por desfallecer.
Pero esta bárbara costumbre también
ha sido desterrada de Tánger, ganando
con ello la cultura.
LA HIGIENE EN TÁNGER

En cambio, no se ha logrado aún higienizar la población, que ,por sus calles

Cuerpo de guardia de tropas adictas al sultán, que guarnecen el Palacio del Gobernador, en TiloGer

Tropas del sultán, que dan ¡uarnición á Tánger

estrechas, empinadas, tortuosas, súcias, ridos jardines salpicando graciosamente
revela ser una ciudad eminentemente mo• los alrededores de Tánger.
runa.
LAS REPRESENTACIONES EXTRANJERAS
Por esta razón, la mayoría de los europeos tiene que vivir. e_n los hoteles y
Mucho ha debido influir en el mejor
oillas de las afueras. Quizás de ello se
regocijen los moros, que así se encuen- estado material de Tánger sobre las detran, especialmente en la Alcazaba, li- más poblaciones marroquíes la permabres de las miradas y de la presencia de nencia constante del cuerpo diplomático
los infieles cristianos. Afortunadamente acreditado en Marruecos, que eligió por
para los europeos, no les es dificil res- sede á dicha población convirtiéndola
petar los escrúpulos musulmanes, pues en la verdadera capital del imperio. Efeclas candiciones materiales de la Alcaza- tivamente, de antiguo, residen allí las
ba no son muy recomendables para vi- embajadas acreditadas cerca de la corte
marroquí; es decir, cerca, precisamente,
sitar este lugar.
El resto de Tánger no es mucho me- no, pues siempre las separan de ella aljor tampoco, pues sus calles son neta- gunos centenares de kilómetros.
Las causas de este alojamiento entre la
mente morunas, aunque en medio de las
construcciones marroquíes sobresalgan corte marroquí y los representantes de
en raro contraste edificios de construc- las naciones amigas obedece al carácter
ción moderna, algunos de ellos, como los nómada de aquélla, pues continuamente
de ciertas legaciones y consulados, de ar- varía de residencia. Marruecos cuenta
quit-,ctura acabada y elegante. Pero es en tres capitales oficiales: Fez, Marrakesh y
las afueras donde radica la parte más Mequinez, y con frecuencia los sultanes
importante de las colonias europeas, ins- marroquies han residido en otras poblatalada en lindos hoteles de recreo que ciones. Muley Hassán, padre del acsobresalen por entre los vergeles de flo- tual sultán Muley Abd-el-Azis, pasó la

�1-06

POR ESOS MUNDOS

mayor parte de su vida mudando de residencia, á lo que le obligaban las numerosas expediciones guerreras que
constantemente organizaba contra las
tribus rehac1as en prestarle sumisión.
Y como el hecho de que las embajadas
europeas acompañaran continuamente al
sultán en estas expediciones representaba grandes é inútiles molestias y hasta
envolvía serios peligros, hubo de elegirse un lugar determinado para residencia de los diplomáticos extranjeros,
decidiéndose que fuera Tánger por sug
mejores condiciones sobre todas las demás~ oblaciones del imperio.
También ha debido influir para ese alejamiento el visible enojo que entre los
moros produce el establecimiento de los
cristianos en sus ciudades, enojo que se
traduce en las advertencias veladamente amistosas que contínuamente hace el
Gobierno marroquí de no responder de la
seguridad personal, cuando quiere alejarse molestas proximidades. Y para evi~ar en lo posible el contacto con los europeos, la corte marroquí instaló en Tánger un ministro suyo, que es el encargado de entendérselas con los honorables
representantes de las potencias. Este ministro es, ya lo hemos dicho, el venerable Mohamed Torres.
ALREDEDORES DE TÁNGER
' En épocas normales, Tánger es el
centro de vida en que se organizan
multitud de excursiones interesantes á
regio'nes próximas, verda·deros paseos
que permitian , gracias á la paz que se
disfrutaba, internarse algún tanto en el territorio marroqui y contemplar algo más
fntimamentelascostumbresmusulmanas.
Pero, hoy, las circunstancias especiales

por que atraviesa Marruecos, la región
de Tánger en particular, imposibilitan á
los viajeros y vecinos hasta asomarse
fuera de los muros de la ciudad.
Una de las más frecuentadas excursiones es la que se hacia al Cabo Espartal,
distante dieciseis kilómetros, donde pue•
den visitarse unas inmediatas grandiosas
grutas que la leyenda asegura que son
las que ocupó e I mitológico Hércules
cuando implantó sus famosas columnas
en las dos riberas del Estrecho de Gibraltar. Algunas de las cuevas han sido
ocupadas ahora por los naturales del
país, que se dedican á fabricar objetos
curiosos que venden á los touristas como
recuerdo.
Poco más al Sur del camino que con duce á Tánger, se desarrolla un pais,
que se denomina Cheflaka, abundante
en demásía en caza de todo género y que
por su proximidad es el preferido para
las excursiones cinegéticas. Las grandes
batidas que los tangerinos han dado en
Cheflaka no han logrado disminuir la
prodigiosa abundancia de la caza que allí
anida entre la maleza.
Estas y otras excursiones más ofrecen
los alrededores de Tánger. Pero hoy está
vedada toda expansión: á pocos kilómetros lo impide el Raisuli , dispuesto á no
permitir la menar libertad á los europeos.
Tánger puede ser objeto de un detenido estudio y una acabada descripción,
que no encaja, ciertamente, por su latitud en los limites de una revista como la
que amablemente me dispensa hospitalidad. Por eso me- contento solamente
con sintetizar la monografía del teatro de
los 'importantes acontecimieñtos que se
desarrollan en Marruecos.
GUILLERMO RITTWAGEN

Fotografías, por el autor del artículo

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J

?:

.MAOLIYO
EPISODIO

I

UNA noche de otoño, en 1880, llegaron

• o

á la puerta de una posada de Santa
Amalia-pueblecillo extrenieño situado
en el camino de Don Benito, conforme
vamos hácia Lobon para tomar la carretera de Mérida á Madrid-dos mozalbetes
de los de pantalón claro y estrecho , botinas de charol negro y cañas pajizas pespunteadas de colores ya desgastados por
el uso, chaquetas de pana á dos tintas, la
primitiva y la del sudor mezclado con el
polvo, cortas y ajustadas al de!!garbado
busto, y sombreros de alas rectas y duras,
en el último tercio de su vida, bajo las
que se prolongaban hasta las cejas las
mechuletas características de la chula pe·
rfa andante.
El viento fresco del Norte arrancaba
de vez en cuando un chaparrón helado á
las nubes que veloces atravesaban el espacio, y de ahí que la puerta de la posada estuviese cerrada ya aunque acababa de sonar el toque de ánimas.
No titubearon nuestros viandantes, remojados por la lluvia, en llamar con dos
atronadores golpes de piedra en el portalón del edificio. El que los dió llevaba
por todo equipaje, de bajo del brazo, un
bulto de bayeta encarnada,largo y estrecho, que á la legua dejaba comprender
qua contenía estoques de toreo. El compañero ... ni eso, y es de presumirque careciese de pañuelo en el bolsillo, ya que
le concedamos el uso de calcetines.
U na vez la puerta abierta por la propia
mano de la posadera, previas las preguntas y contestaciones de rigor para el
franqueo de la fortaleza, penetraron ambos caminantes en el portalón de la hospedería , donde un fuego de leña verde

HISTO K I C O

mantenía viva llama, al r ededor de la
cual tres ó cuatro arrieros fumaban á su
amor charlando de sus asuntos.
El de los estoques, plantado con firmeza delante de la Tia Juana, por más despreocupado ó más hambriento que suco·
frade expuso en breves palabras su demanda: cena caliente, aun cuando fueran unas sopas, algo con que satisfacer
la necasidad de comer, sentida desde la
noche anterior ; en cuanto á dormir, bastábales el pajar, y en lo relativo al pago,
ahí estaba el quid de la dificultad, · porque entre ambos no allegaban el valor
de una perra chica. ¡Suerte más negra!
Los públicos pagaban con botellas vacías y alguna que otra peladilla de á
cuarterón , y en cuanto á los alcaldes...
¡buenos estaban los alcaldes! Gracias á
que '-alieron de las manos del último en
libertad de marcharse del pueblo, en vez
de quedar presos en la cárcel.
La posadera , buena mujer, de tez lustrosa, cuerpo rechoncho como criado
con substanciosa chacina, y rostro simpático cual suelen tenerlo todas las de su
profesión, y má5 las extremeñas, ni demostró sorpresa por la petición, ni hizo
ascos á la caridad que 88 le demandaba .
Redújose á invitar al peticionario á pasar
adelante é indicar á su compañero que
buscase refugio en la otra posada del
pueblo, situada al final de la propia calle,
porque «no parecían bien dos pobres por
una misma acera». «Si ali! no lo recogie ran, que sí lo recogerán, vuélvase aqui
de nuevo y Dios sea con todos», añadió
sonriendo .
Fuése el despedido y quedóse el de los
estoques, quien colocó cuidadosamente
sobra un vasar de la cocina el bulto que
los contenía , poniendo, sin sospecharlo,

�'

108

POR BSOS MUNDOI

una nota alegre, de vivo rojo, entre las agradable ~orpresa cuando ésta con no
panzudas cazuelas y los negros hierros menores visos de satisfacción, r~plicó:
de ~artenes y peroles.
-En ~sta e.asa no duermen los viajeros
No tard~ la Tia Juana en aderezar las en elpaJa~, sino los mozos de las caballesopas de &amp;JO reclamadas por el héroe en rías. Encienda ese cigarro, porque su tatant~ qu~ éste, sentado junto al fu~ 0
baco vendrá mojado,-y le largó un chique iluminaba su morenlsimo semblfn~ cote del estanco-suba la escalera y én~e, feo. por más señas, secaba el fementi- tre en su cuarto, primera puerta del coo tr&amp;Je, contestando muy someramente rredor. A~uéstese en la cama ali! prepaá las P.reguntas zumbonas de los arrie- rada y recién ~echa ... Mañana será de dla
rfs quienes comenzaron el coloquio por y pod.rá seguir su viaje, si quisiere, por'largarle la petaca para que liase un ci- que si g~sta permanecerá aquí hasta desgarro.
cansar bi~nde las tareas del oficio ... ¡Ah!
-¡Ea, á cenar, y coma cuanto guste, No se olvide de dar un soplo á la luz anque yo lo tentes de dorgo y mucho
mirse:¡ le tenen que se
go
un miedo
quede satisá los fuefecho en mi
gos!...
casal -dijo
Dijo, y pula
TíaJuina'
. .
so en sumainvitándole
á
no un enoraproximarse
me
candil de
á una mesita
m o e o hucolocada demeante. Co trás, sobre la
giólo
emociocual un mannado el toret~l muy limril lo , y supio sustentabiendo despaba un a cacio la escalezuela granra topó la
de, rebosante
puerta del
de sopas, con
aposento,coltropezones de
gó el candil
de chorizo
en la falleba
amén de u~
dejándola en'.
par de huetreabierta ,
vos estrellamató la luz
dos, recien
y,
sin desnucogidos del
darse echóse
gallinero. Un
sobre el lepan de á dos
cho, donde
libras, unja.
no tardó más
rro de vino
El mozalbete no daba paz al aopeo del ha mbre que se tenla
de
Credos
tinto_, un melón rajado, un cubierto de en quedar ~ormido como un dos
tronco.
estano, y hasta tres pimientos coloradotes
Po~ l~ manana, muy temprano, desperY.~ºrd º~ á los que la Rioja hubiera pro- tó, smt1éndose ágil y contento. Habla reh1Jado sin .escrúpulos, componían el res- parado su.s fuerzas, y ya se le hacia t1trde
to de las viandas y utensilios colocados para conh~u.a r su ruta cosechando lausobre el mantel.
reles y rec1b1endo topetazo~ de cuantas
¡pios, Y qué cena! Sentarse el mozalbe- vacas extremeñas le echasen por los co te a la mesa, ~e.ter mano á la cuchara rrales de aquellos pueblos. ¡Lástima que
Y tra~egar el -vinillo del jarro al bandu- á tales bríos correspondiesen tan mal los
llo, s1!1 dar paz al sopeo, obra fué de po- alcaldes y los ¡;úblicosl ¡Oh, el arle!...
cos minutos.
Pero le esperaba aún la última sorpre. Hecha la razón á todo el mata lota• e s_a. No consintió la Tia Juana que su va incluso los pimientos, levantóse y pie~ liente huésped-p~rque valiente debla de
guntó con muestras de gratitud á la ser para aquella vida y aquel ajetreo-se
huéspeda dónde estaba el pajar «para marchara en ayunas.
hacer la rosca»; pero cuál no serla su
-¡No faltaba más, día de fiesta! A al-

MAOLIYO

morzar, que tiempo habla para irse y
llegar á donde fuere ...
Y una sartén de migas con más chorizos,
otro jarro de vino y un papelón atado
con un bramante, dentro del cual resultaron luego cuatro magras de lomo, un
cacho de queso, un puñado de aceitunas
y un pan de los consabidos, fueron la
despedida cariñosa del héroe mendigo,
convertido en ahito burgués por obra y
gracia de la rumbosa mesonera, la Tia
Juana, la más noble hembra de cuantas
puso Dios en las anchas y feroces campiñas de Extremadura.
Ya al tiempo de salir y después de dar
las gracias el mozalbet" con las palabras
más finas que rebuscó en su escaso repertorio, se dejó decir con cierto énfasis:
-¡Ea, con Dios! Y ya lo sabusté: me
llamo, pa servirla, Maoliyo ...
II

El cascabeleo de los caballos que pararon delante del mesón sacó á puertas y
ventanas á los vecinos de la Calle Real ,
en el pueblecillo de Santa Amalia , movidos por la curiosidad de un espectáculo
que pocas veces se les ofrecía: un carruaje de camino por lugares donde sólo
transitaban las caballerías de labranza y
las mulas de los arrieros.
Hablan transcurrido seis años desde
aquel otoño del 1880 en que ocurrieron
los anteriores sucesos. La Tia Juana ,
como si no hubieran pasado por ella, seguía al frente de su establecimiento bregando con los maldicientes trajinantes,
tan fresca , tan rechoncha y tan sonriente
cual si en el mundo no hubiera otra cosa
que hacer sino echar sarmientos en la
lumbre, guisar arroz con bacalao, criar
pollos, medir celemines de cebada y cobrar costas á los parroquianos.
Aquella tarde acababa de de;ar encal'amadas las gallinas en los travesaños
del gallinero cuando oyó el campanilleo
de las colleras y el parar del coche. Corrió á la puerta de su casa , á tiempo
de ver apearse un apuesto caballero,
mejor dicho, un cejijunlo y morenlsimo
gitano, que ambas cosas podía ser el
recienllegado, pues si el subido color del
rostro acusaba lo segundo, atesti~uaba
lo primero el lujo de su traje consLltufdo
por ajustado pantalón de finísima lana,
chaleco descotado dejando ver las chorreras de bordada ~amisa, chaqueta corta ceñida al talle, botas de cuero de Ru11ia , y sombrero blanco de anchas y rec-

109

tas alas, dentro del que se perdis el extremo de la coleta, señal indudable de la
profesión que ejerciera. Una cadena de
oro, gruesa y panda, de la que colgaba
gran medallón empedrado de brillantes,
amén de olros dos en la pechera y aun
otro, como un garbanzo, sobre el dedo
pequeño de la mano izquierda, todos despidiendo lancetazos de fuego , completaban el adorno de su persona.
Tras de este personaje se apeó delcoche otro, no menos jóven y peripuesto, si
bien por la mayor modestia de sus prendas y por el respeto y consideración hácia aquél dejaba traslucir su inferioridad
gerárquica, aun siendo amigos y compañeros en el oficio.
-¡Adelante, señores , adelante !-se
apresuró á decir la posadera, con la sonrisa peculiar á las de su raza, y en ella
precursora de la bondad con que trataba
á sus clientes.-Están ustedes en su casa.
-Mete los cabayos en la cuadra,-dijo
al cochero el de los brillantes gordos-y
apaña por ahí el coche ... Señora,-aña dió dirigiéndose á la Tia Juana,-rr.'ale gro de verla güena, y supongo que podrá
darnos de cenar.
Y entrando en el ancho portalón , donde ya a penas se vela :
-Ante tóo, y pano perder tiempo, si
lié uslé poyos, jamón, cho risos .. .
- De todo ha y, á Dios gracias, y en
abundancia .. .
-Entonce!' ... no hay más qu'hablar yal
avio. Maluslé una ocena é poyos, revuelva la milá con arrós y la otra con tomate,
fria güevos con jamón, as! como pa catorce ú quince presonas, jaga un gaspacho tu pfo al estilo é la tierra, que sobre
más bien que fa.rte, pimientos coloraos y
gnrdos, y ... na más, porque er queso, er
vir.o y los durses vienen ahf en er coche ...
Atónita la Tia Juana miraba á su alrededor para ver de dónde salian ó dónde
estaban las personas á que aludiera el de
la coleta. Pero éste la sacó de su aturdimiento, diciendo:
-No repare uslé, Tia Juana, en la farta
del presonal. .. En cuan tilo prepare usté lo
más preciso, va uslé á jacerme er favor
de dir á casa de sus dos hijas, y que vengan ensiguía pacá con sus merlos y sus
hijos, manque arguno esté mamando, y
las presonas de su gusto, toos juntos en
amor y compaña, porque yo no pueo cenar solo, y sá menester quitar tóo eso de
enmedio ... Pa eso ,sabustéT he venío aqul
esta noche. Y no me ponga reparos, Señá

�110

POR ESOS MUNDOS

MAOLIYO

dejó decir mirando fijamente á la dueña
del mesón:
-¡De mó y manera que no me conoce
usté, señti Juanaf ¡Con que es disl que
tan cambiao me jase usté que no se
acuerda de un pobrete que jase sei saños
se esayunó á las nueve é la noche en esta
casa con las sopas de ajo más rica que
han salio de esas benditas manos7 ¡Várgame er señó der Baratiyol ¡Pos acaso er
veslio y la coleta me han güerto del revés pa que usté no se acuerde de MaoliyoL.
, -¡ Maoliyo! ¡ Pero es usted Maoliyo, el
de ... entonces1 ¡Ay, Virgen Santlsimal

111

yo soy su seguro servior por siempre, jamás, amén; que de aonde quiera que
usté me nesesile me pone un parte, y
manque me coja bardao aparto á corré
pa allá y allego más pronto que pó el correo ... porque ... la quiero á usté de veras ... vamos ... ¡como si juera usté mi
madre! ¡Sabusté1 Y no digo más... Chanito, avla á escape los cabayos y engancha, que sameneslé cojé la carretera antes que se ponga la luna.
Las palabras del torero fueron oldas
con profundo silencio. Todos se percataron entonces de que aquella opípara cena
y aquellos extremos para con la Tía Jua-

La cartera contenla cnalro billetes de mil pesetas y una tarjeta. de cartulina con el nombre del torero

¡Cuánto me alegro de verlo y de que hayan para usted cambiado tanto los tiempos!. .. Ya lo decía yo: «¡Señor, esta cara,
esta cara quiero yo conocerla!» Pero, no
cala, no caía ...
-Pos soy el mesmo, es disi, el mesmo
no soy, porque aquel chaval esgalichao
y corrío por estos pueblos, llevao de su
afisión á las reses bravas ha podio dominarlas, y jacerse hombre y recebir
parmas y billetes de públicos y empresarios ... Y ahora me voy con la satisfasión
más grande é mi vla, dispués de haber
orsequiao á usté y á tóos los presentes.
Pero, antes de dirme va uslé á sabé que

na eran un acto de agradecimiento caracterlstico de la nobleza de un alma correspondiendo á la hermosa acción de otra
alma.
Enganchados los caballos, al tiempo
de partir los viajeros Maoliyo sacó una
cartera, y poniéndola en manos de la Tía
Juana , la dijo:
-Señora, déme usté un abrazo .. . y lo
dicho por mi es misa. Si hago á usté tarta, me llama. Si oye disl en los papeles
qu' un toro m' ha jecho porvo, que bien
pué ser, réseme un Pare Nuestro... Y jaga
uslé er favó de tomar ega finesa y géstesela en durses pá los niños... ¡Cabayeros,

�CUERPO Y ALMA
112
dispensá la molestia si la hub~, que no tas y una tarjeta muy cuca de cartulina
imitando nácar, donde se lela:
tué intensión mia ofender á mude!
Partió el coche. La Tia Juana, con los
ojos arrasados en lágrimas, entró en el
/1'\AHUEL GARCIA
portal, seguida de su parentela, todos
deseosos de ver lo que la cartera conte(EL ESPARTERO)
nía .
·
.
Contenía cuatro billetes de á m11 pese-

JosÉ GARCÍA DE CASTRO

Ilustraciones de F. de la Mota .

LA INSTITUCION LIBRE DE ENSENANZA
porlunar á la institutriz cuando les viene
en gana, y poner escasa atención, la que
comienza á apuntar en la versatilidad de
los pocos años, en las ~umarisimas explicaeiones.
.
-Pues asi procede la lnstitución,-os
responderá afablemente cualquiera de
sus competentfsimos profesures.-El rigor es, no ya incompatible, sino hasta
contraproducente para los e11pfritus infantiles, á quienes, ante lodo, importa
hacer amable la escuela. ¡Ha visto usted
modelar cera á martillazosf El maestro
debe sustituir la amorosa solicitud del
padre; enseñar deleitando, no como
dómine antiguo á fuerza de amenazas y
gestos aterrradores que predisponen el
e11plritu á la servidumbre ó la rebeldía;
corregir suavemente entre caricias y dádivas, con la paciente perseverancia de
la madre, no por obra de castigos corpo,
rales que á menudo producen deformaciones craneanas, y menos por la sugestión de leyendas terribles, que forman
cuacléres\imoraloséhipócrilas, smoque
la educación resulte de la propia inclinaIMPRESIÓ!'f DE UN PROFANO
ción al bien y no de la coacción externa
de la disciplina; mantener en todo moEsa nave inundada de sol, cuyo por- mento la alegria inrantil, que luego hará
tón abierto en todo tiempo asf estimula del estudio y el trabajo un recreo y no un
la incesante renovación del aire como deber penoso; no fatigar la atención del
invita al inquieto concurso á correr, al alumno con la severidad de un r~gimen
jardin, desentendiéndose de la instructi- . escolar imcompatible con la inconscienva y educadora charla de la señorita que cia de los pocos años; libertad, libar.
regenta aquella bandada de gorriones, tad absoluta de movimientos é incli•
es la clase de párvulos.
naciones puras; aire libre, ejercicio,
-¡Cómo!-te acometerán deseos de recreo y expontaneidad ., toda bon,
increpará la profesora, entre irónico é ' esperando que la contemplación de la
indignado, al ver á los chicos hablar Na.turaleza, la curiosidad nativa por
cuando les place, disponer pajaritas r . los nombres y utilidad de los objetos que
barco, de papel, correral jardln sin te• nos rodean, disponga la inteligencia del
mor al puntero ó á llS disciplinas, ,que niño á recibir una noción cualquiera,
•• nno inquieres por ~das partes,·fo1- que por ser oporwn• y adecuada nu\rf.
es empeño harto fécil. La
Institución Libre de Enseñanza, atendiendo á lo externo, á la instalación de
sus clases, al material, á lo que entra por
los ojos y hiere los sentidos, es ni más ni
menos que un colegio grande y bui!no:
cinco aulas, desde la de párvulos á la de
enseñanza superior; un pequeño salón
habilitado de biblioteca, un comedor lim•
pio y sencillo, un local destinado á !abo-·
ratorio; varios mapas, aparatos de Geo•
grafía, de Física y de Meteorologia, emplazados convenientemente; colecciones
de Historia Natural, muestras geológicas
y minerales, etc., etc., distribuidas en
estantes, mesas y paredes, y un vasto
jardín cuyo centro anima una fuente, á ·
la derecha un parral, vecino de enorme
enredadera que cubre toda la fachada del
postrer grupo escolar, y á la iz1uierda
un frontón. Ni más ni menos.
Pero el curioso profano que, ajeno á
lodo criterio de moderna pedagogia. visite el Upico establecimiento de enseñan•
za, caminará de sorpresa en sorpresa.
DESCRIBIRLA

CUERPO Y ALf'\A
No la conozco; mas el retrato que me e!lseñaste
con el estudio de buen artista pude ~preciar...
Sé que es hermosa; sé q~e s~s gra~1as no exageraste,
y en el carrillo del lado izquierdo llene un lunar.
Carmin sus labios, y perlas to~a su ~entadura ;
es diminuto, muy dimin:i_to, su lindo pié;
en sus mejillas puso la nieve tersa blancura,
y el oro esmalta la cabellera que contemplé.
Hay en sus ojos las claridades de luz de a~rora;
hay en sus curvas de las estatuas la c~rrecc1ón ;
en !iU altiveza los ademanes de una sen~ra,
y en su conj uRto los arrebatos de la pasión ...
Mas te prevengo que toda sierpe lleva ~pariencias,
muy refinadas y muy pulidas, de metal vil;
. .
yo sé que tienen muchas negruras en sus conc1enc15:s
esas que hermanas llaman las flores del mes de Abril.
Huye y de lejos verás que álguien arrebatado
contra ¿l escollo de los perjuicios quiebra un laúd:
¡verás que el alma de la hermo~~ra que m~ has mostrado
es más horrible que la inmund1c1a del ataudl ...
PIÑAN DE VILLEGAS ,
poeta cubano

el

t

�114

POR 8808 IIOKDOB

LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

rá de seguro su memoria sin forzarla á
la mecánica repetición de pala~ras ó frases cuyo sentido ignora. En síntesis: enseñanza objetiva, persona 1, paralelamente fí:1ica, moral é intelectual; intuiliva, humana y general, ciclica, desde el
primero al último grado. Estos son los
principios característicos de nuestro mé·
todo... Esos niños que disponen sobre el
delantal pajaritas y barcos de papel, como
los que corren por el jardín tras la pelota, h11cen por su preparación tanto como
los otros ct~e e~~~c.h~n atentamente á la
profesora, yfI}ás, ~ucho más que los forzados de la escuela pública que violentan
sus nervios para simular durante cuatro
horas mortales una atención prematura,
reclinado el pecho sobre ~I pupitre~ •inmóviles como JX)Qi\ecos de bisc«-iti transmitiéndose recíprocamente el aliento en
un espacio r~uci.do y cerrado. qu~ la
prolongada permanencia de. muchos
Cl,\erpos, aun sanos, forzosamente enrarece y vicia. , ,
-¡Dd mod.o..... repararéis, por último,
algo re~acios al oonvencimiento, recordando la ruüna d, vqestra educaciónque &amp;qui na cani~n los niños las tablas
de sumar, .coQJo ,hicimos 11osotros en las
escuelas mun.icipalesT...
-¡Cdle q!Jted, por los clavos de Cristo! ¡Eso ya no se lleva en el mundo, amigo mio( Eso es Henal' d~ conocimientos
irreftdxivos la imaginación infantil,eomo
se almacenan. llldrillos en un depósito.
Cuando el niño aprenda que dos y dos
son cuatro debe ser por propia, personal
deducción de que la última cifra es el
producto ,de la agregación de aquellos
dos sumando$, que á su vi,z son cada uno
la suma de dos unidades.

u.uestras rancias preocupaciones docen~
tes y sociales. Imposible disimular el
asombro.
-¡CómoT-interrogaréis escandalizados.-¿Muchachos y c..uchachas en promiscuidad peligrosa1
-¡ Muy al contrariol-atajará vuestros
vulgares y maliciQsos pensamientos el
ilustre cicerone.-¡Muy al contrario, señor mio! Lejos de entrañar la educación
mixta ó coeducación de los dos sexos los
peligros que usted apunta,bacen de la escuela imágen viva dd la sociedad y de la
familia, donde no existe la absoluta sep11ración que usted echa de menos: habitúanse así los alumnos á mantener entre uno y otro sexo multitud de relaciones morales y útiles, ajenas y superiores
á los estímulos carnales, elevando el concepto social y la apt.ilud de la mujer, har•
to menospreciada é inerme para la lucha
por la existencia en la sociedad contemporánea tan pagada de exterioridades
rutinarias y á menudo inciert11s, hijas de
un falso concepto del honor. No ignora•
mos los obstáculos que las costumbres
oponen á este sistema en nuestro país;
pero no hay otro medio de vencerlos que
la experiencia, acometiendo con cautela
la empresa donde quiera que existan condiciones racionales de éxito. Es, sin duda,
la coeducación el más eficaz arbitrio para
la pureza de las costumbres y para la
formación del carácter moral, y el más
poderoso para corregir la actual inferioridad de la mujer, que no empezará á
desaparecer hasta que se la eduque en lodos los grados, no sólo como el hombre,
sino con él.

COEDUCACIÓN

Si no convencido, suspenso al menos,
aunque receloso, pasa el visitante profano de la sorpresa de la coeducación á la
ausencia, para él inexplicable, de todo
texto. ,cómo estudiar sin un indice de la
asignatura, cartilla, epitome ó tratado,
según el grado de la enseñanza, cuya repetida lectura grabe, á ser posible, en la
memoria, y permita repetir luego verbalistamente, el sistemático tejido de una
ciencia cualquier8'
A mió á ti, antiguo forzado de la Univarsidad, compañero de bullangas esco•
lares más que de exploraciones por el
Digesto, por los Cánones ó por el embarazoso mazorral de los modernos Códigos; educados en el fonético aprendizaje
del honeste oloere y otras mil d~finiciones

Volviendo .á las impresiones que la visita á la lni,stitución produciria á un profano apegado, na,turalmente, á la rutina,
pasemos á las secciones que pudiéramos
llamar de enseñanza primaria, análogas
á ella, pero que aquí no res.ultarian adecuadamente designadas por el carácter
cíclico de su método, que di vide los alumnos en grupos constitutivos de un solo
periudo de educación general durante el
cual se van desarrollando y ampliando
las nociones. elementales primeramente
aprendidas.
Y en estas aulas lo que sorprende es la
coeducación. Es un sistema de novedad
absoluta y &lt;le irreductible oposición á

SIN TEXTOS

latinas cuya traducción las más de las veces ignorábamos; á ti y á mi, que asistimos, un tanto asombrados y un poco más
burlon,s, ti secular é insustanciable
pleito entre un infinitivo y un gerundio,
¡cuál no será la estupefacción que nos
produzca, al visitar las aul11s de tercero
y cuarto grados, de mayores, en la Institución de que hablamos, hallarnos con
la ausencia absoluta y deliberada, preceptiva, de todo textoY
Una vez más la vocación apostólica de
tu ilustre cicerone ha de sacudir con ama•
ble solicitud tu perplejo silencio:
-No, señor,-se dirá.-Ni un sólo tex•
to, ni un sólo libro, cuya lectura (no ha•
blemos de su estudio, y menos de su adquisición) proscribimos... Sin que esto
signifique que no estimulemos en nues•
tros alumnos la afición á la lectura libremente elegida ó consultada.
-Nuestros métodos de enseñanza-os
añadirá-son: práctica en grande escala,
en todos los estudios, de los procedimien•
tos objetivos, intuitivos, realistas y de la•
boratorio, omitidos ahora por incongruencia con el tema del momento; los
medios de atender simultáneamente á la
educación y desarrollo físico son juegos
corporales, excursiones al campo, viajes
instructivos, expediciones á balnearios y
lugares de salud, etc., ele. La ausencia
del libro de texto fomenta la actividad
mental del alumno para que trabaje y
forme él mismo su pensamiento, en vez
de aprender y repetir el ajeno. El alumno
está obligado á revelar su aprovechamiento, el fruto de su atención y de sus
propias observaciones, en monografias
y toda clase de escritos sobre temas unas
veces libremente escogidos y otras señalados por el profesor. Así se forta Ieee y
habitúa el juicio, se estimula la reflexión
y se evita al educando la fatiga de la memoria con la subsiguiente anulación ó
decaimiento de las demás sup~riores facultades mentales.
CONTINUIDAD DE RELACIONES

De lo que pudiéramos llamar enseñanza superior, preparatoria ó complementaria de facultad ó propiamente especialista y técnica, basta consignar que la
Institución aconseja, suple, rectifica y
asiste en todas formas á sus discípulos
mientras, furzados por la necesidad de
obtener un titulo oficial de aptitud, cursan libremente estos estudios, recomencl6ndoles la asistencia á algunas cáte-

115

dras, dándoles clases particulares, acompañándoles en frecuentes visitas á talleres, industrias, museos y poblaciones de
dí verso valor cultural, encargándoles
monografías y, sobre todo, procurando
siempre que no pierdan la universalidad
del saber, singularmente en ciencias físi•
cas y naturales, y manteniendo con ellos
y entre sí una relación estrecha y constante, de por vida, que fomenta el compañerismo y el e&lt;1piritu cooperativo, man•
tenidos desde 1892 por la Corporación de
antiguos alumnos que, sin subvención
oficial alguna, por virtud de cuotas voluntarias entre un centenar de verdaderos y abnegados patriotas, lleva aplicadas más de diez mil pesetas ll pensiones
para estudiar en el extranjero, cursos á
obreros, visitas á Museos y Exposiciones, asistencia á Congresos internacionales y algún déficit del Boletin, del cual
van publicados :l8 anales encuadernados
en 25 volúmenes.
SU FUNDACIÓN

Comienza á funcionar la Institución
Libre de Enseñanza en el otoño de 1876,
instalada en un ámplio piso de la calle de
Esparteros, donde después se alojó durante mucho tiempo la célebre «Tertulia Progresista».
La iniciativa de su fundación corresponde á Don Francisco Giner de los Ríos,
alma de la Institución, cuyo prestigio
universal supera al valor de todos los adjetivos. Y dejando á parte todo lo que
divide y apasiona (polltica, religión, partidos). dicho señor Giner de los Ríos,
asistido de Figuerola, Montero Rlos,
Moret, Salmerón . Azcárate, Giner (Don
Hermenegildo), Gonzá lez de Linares,
Soler, Calderón (Don Laureano y Don
Salvador), Costa , Garcla Labiano y Messia, organiza una sociedad de enseñanza, que pronto congrega, con los ya consignados, la más ilustre, competente y
acreditada representación de la cultura
española. Su empeño, por de pronto, es
muy modesto: preparar y dirigir á la
juventud durante sus estudios universatarios, con la esperanza de que, obtenida
la colación de grados, el instituto llegue
á ser algo semejante á la Universidad
libre de Bruselas. El carácter de la fun- &gt;
dación lo definen los prospectos anuales,
cuya lectura me permito recomendar á
cuantos se interesen de veras por la educación y el porvenir de sus hijos: «Corporación privada, sin subvención ofl-:ial

�LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

POR ESOS MUNDO3

116
alguna y completamente ajena á todo
espíritu é interés de comunión religiosa,
escuela filosófica 6 partido político.»
El progreso de la naciente Institución
determina seguidamente la creación de
estudios de segunda enseñanza, base indispensable de toda labor sistemática,
acudiendo á estas aulas mayor contingente que á las superiores. Y poco después, en 1878, establece con éxito alentador una escuela primaria, convencida
por la experieneia de que una reforma
profunda y eficaz de la enseñanza ha de
partir de la niñez.
EDAD DE ORO

Aquellos primeros años de prop_aganda y laboriosidad admirables constituyen
la edad de oro de la Institución. Para adquirir este convencimiento basta hojear
la colección del Boletin. ¡Qué labor! ¡Qué
benemérita, y hasta ahora por nadie superada, campaña! A más de las tres clases diarias que constituyen los tres grupos de enseñanza apuntados, la actividad
del profesorado inicia en España una
verdadera obra de extensión cultural,
precursora de los modernos e~peños
universitarios y populares, organizando
conferencias y cursos breves sobre toda
clase de materias científicas, literarias,
11.rllsticas y de aplicación. No hay disciplina humana que no divulgue y aun especialice la Institución.
Sus profesores numerarios, asiduarnente actuantes, además de los fundadores, ya citados, se llaman Echegaray,
Torres Campos, Fran.cisco Q~irop;a, F\orez, Simarro, Federico Rubio, Gab~iel
Rodríguez 1 Pelayo Cuesta, Labra, Sámz
de Rueda, Stor, José de Caso, Ruiz de
Quevedo, Rodríguez Mouler~, Fernando
de Castro, Mallada, Fatigat1, Pedregal,
Sorni, Gamazo, Uña, Bias Lázaro, Francos Rodríguez, Morote, Macpherso~, Reparaz, Mélida, Machado, Sama, Atienza,
Alonso MarLinez ... Los profesores honorarios, que en frecuentes corresponden cias ó en rápidas visitas contribuyen á la
obra común, Tyndal, Darwin y Speneer,
de Lóndres; Tiberghien y Sluys, de Bru!lelas· Roeder, de Heildelberp;; Andrade
Corv~. de Lisboa; Terenzio Mamiani, de
Roma; Rusell Lovell, de Boston; Dozy,
de Leyden: Berthelot, de Paris; Hübner,
Je Bsrlin; Brossa, Max Müller ...

medio, las co!!tumbres refractarias á sus
nuevos métodos de enseñanza y, sobre
todo, l!l egoismo de los grados cuya
obtención es el ideal de las familias, más
preocupadas de la aptitud para la nómina que de la verdadera educación de los
hijos, ahuyentan á los escolares de estas
cátedras, a penas rehabilitadas toda vía
después de una acción perseverante y
casi apostólica de treinta años de abnegación y de laboriosidad sin ejemplo gracias á la saludable influencia ejercida en
la sociedad por los alumnos que entraron
con apta y eficaz preparación en la vida
y singularmente por el convencimiento
ya vulgarizado del sentido de veras neutral, no anti-religioso, de la obra pedagó•
gica de estos profetas de la cultura espa•
ñola.
Por lo que se refiere á los últimos años,
de visible y creciente progreso de la Institución, quizás haya aportado numeroso
concurso á sus ahora superabundantemente solicitadas aulas la experiencia,
dolorosa, pero fecunda , de los desastres
coloniales, que, como en la Francia de
1870 y, antes, en la Alemania de Fitche y
de Listz, aleccionada por la derrota
aconseja buscar en la escuela el primero
y más positivo elemento de regeneración
verdadera. Pero es tan lento y, sobre
todo, tan único el síntoma, que estamos
por diputarlo ajeno en absoluto á la acción moralizadora de la Historia.
L i\ MATRÍCULA

«Los derechos mensuales de matricula
son para todas las secciones de 15 é 25
pesetas, entre cuyos limites cada familia ,
consultando sus circunstancias, elige el
tipo que cree deber satisfacer.»
Ya es simpática esta libertad que se
concede á las famiJiaq de los educandos
para optar por el tipo d~ pensión , dejándolo generosamente al arbitrio de sus posibles ó de·su conciencia.
Pero hay en esto de la matricula otra
innovación de eminente sentido altruista.
La Institución no rechaza ningún edu•
cando por pobre, P?r misera ~~e sea_ la
situación de la familia que sohc1te su mgreso. ¡Nada tiene el mucha~hoT Pues
nada paga. Pero como no es Justo que
los demás alumnos soporten, en escasez
de material pedagógico,en excesiva ag_lomeración en las a u las ó en cualquier
otro aspecto los efectos de esta solicitud
CRIS IS
amorosa, y ~s bueno que todos ellos disNo obstante, la Institución atraviesa á fruten, no sólo de condición análoga, sino
poco gravisima crisis. L1 hostilidad del

de aquella conciencia, no por rudimentaria menos sensible al niño, de la igual•
dad del derecho que á todos asiste, sin
q~e el pobre se juzgue humillado ú ofendido por su falta de correspondencia, los
alumnos que cursan en tales circunstancias reconocen, como en las Universidades alemanas, al terminar sus estudios
la deuda contraida con la Institución,
que prometen pagar cuando, satisfechas
sus grandes.6_modestas aspiraciones, logren 1~ pos1c1ón por que todos suspiramos, sin que en tan larga experiencia se
haya dado un sólo caso de ingratitud ó
des vio
Ot~a manifestación desinteresada y
prácticamente educativa de la Institución
es su proscripción del internado. La Institución desdeña el mercantilismo del
pupilaje: no admite _pensiones completas,
que á menudo convierten los colegios en
casas de huéspedes. Para casos de inevitable necesidad ó irresistibles instancias
de familias ausentes, practica el régimen
inglés del tutoriado, y á este fin algunos
d~ los profesores casados y con hijos reciben en su casa, y en las mismas condiciones de éstos, uno ó dos alumnos cuya
educación no pierde un solo mom~nto el
ambiente de intimidad y de amor en que
debe desarrollarse el carácter humano.
COLONIAS ES COLARES

~erece ser conocida, como ejemplo
estimulador, de positivo pietismo, cuando no para mayor admiración á estos
grandes .varones, el esfuerzo realizado
por la Institución en contra de la depauperación de la raza:
&lt;&lt;Ayudada por una suscripción particular, y sin auxilio alguno del Estado
lleva organizadas desde 1894 diez colo~
nía~ de vacaciones para niños pobres y
déb!les, en las cuales la Corporación de
anttguos alumnos ha concentrado sus esfuerzos para contribuir de algún modo á
la ob~a social. Los gastos de todas estas
colonias suman ya más de cuatro mil duros. Además, gracias á un donativo de
~oc~ mil pesetas, hecho por uno de sus
m~1v~duos, la Corporación cuenta con un
edificio para estas colonias construido
ad hoc en San Vicente de 1~ Barquera
ª!1 terrenos generosamente cedidos tam~
b1én ~or un propietario de la localidad.»
. A riesgo de malquistarme para mucho
tiempo con una ilustre familia del talento, d~l honor y del trabajo, yo quiero
consignar que el donativo de doce mil pe-

117

setas se debe á uno de los Rodríguez que
enaltecen el comercio y la industria madrileños. Y siento ignorar el nombre del
generoso donante de los terrenos, porque lo lanzarla también á los cuatro
vientos, á ver si prende alguna vez tan
rara semilla en este árido suelo de vanidosa é interesada caridad.
GOBIERNO DE LA INSTITUCIÓN

Para el gobierno de la Institución existen en. la actualidad los tres siguientes
orgamsmos:
.
Junta directioa: Presidente, Don Segismundo Moret; vicepresidente, vacante: consiliarios, Don Gumersindo de Azcárate, Don Juan de Morales y Serrano,
Don Agustín Sardá, Don José M. Piernas y Hurtado, Don Juan Uña, Don Román Loredo y Don José Manuel Pedregal; secretario, Don Germán Flórez Llamas.
Junta facultatioa: Rector, Don Rafael
Maria de Labra; vice-rector, Don Francisco Giner de los Ríos; director de excursiones, Don Manuel B. Cossfo; director del Bolelin, Don Ricardo Rubio·
secretario, Don Pedro Blanco Suérez. '
Profesores: Don Pedro Blanco Suárez
Don Manuel B. Cossio, Don Luis Fer~
nández Marchante, Don Germán Flórez
Llamas, Don Francisco Giner de los
Ríos, Don José Guliérrez del Arroyo
Don Go_nzalo Jiméne_z de la Espada, Do~
Pedro J1ménez Land1 , Doña Carmen López Cortón, Doña Petra Naharro Don
José Ontañón, Don Leopoldo Pal~cios
Doña i\licia Pesta!la, Don Angel do Rego'.
Don ll1cardo Rubio, Doña Isabel Sama
Doña Leonor'Sama, Don Nicolás Sam~
y Don Domingo Vaca.
SISTEMA PEDAGÓGICO

Sus principales innovaciones referidas
quedan al comienzo de este trabajo: método, progran:_ia, plan de estudios, régimen pedagógico mterno, cuanto la Institución representa de progreso en nuest~as rutinarias prácticas escolares, cons1~nad_o está ya. No es posible detallar
mmuc1osam~nte, y repetir menos, ni aún
en estas revistas donde el lector tolera
una extensión desusada en la prensa
diaria.
. D~ todo lo_ di~ho se infiere que la Institución no hm1ta su obra á enseñaré ins•
truir, sino á la vez, y muy principalmente, á educar. Más que á disponer á sus

�LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

POR ESOS l\lUNDOS

ó menos sistemáticamente las tendencias
y principios de la pedagogla contemporánea.
»De a1ul su influjo.
~Influjo ejercido en primer término en
aqueltos de sus alumnos que lo fueron el
tiempo necesario para experimentarlo,
los cuales, ya en la educación física y la
higiene, ya en los gustos é inclinaciones,
ya en lo que puede llamarse el ideal de
la vida, conservan ciertos caractéres comunes en su esplritu, que les llevaron á
crear-primera vez que esto ocurria en
nuestra patria en la época moderna-una
INFLUENCIA QUE tU. EJERCIDO
Corporación de antiguos alumnos, con el
objeto, no sólo de ayudarse mútuamente,
Aqul honra mi modesta labor de perio- sino de cumplir algún fin social y de audista la colaboración del más asiduo y xiliar en su obra á la Casa en que fueefic~• compañero del señor Giner de los ron formados.
Rlos, el doctor Cossio, autor de las si»Más claro y ostensible aparece el inguientes cuartillas inéditas con que me flujo ejercido para la renovación pedafavoreció su inagotable bondad:
gógica mediante la grande agitación, la
«La Institución, tanto en su obra como más: grande, sin duda, que en nuestro
en el influjo que ha podido ejercer, no ha pais se ha producido desde hace medio
hecho, en principio, más que estudiar, siglo, originada por la controversia de
aplicar y propagar ideas y procedimien- los problemas, principios y métodos que
tos adoptados en otros pueblos que diri- la Institución ha plonteado,-discu~iones
gen la cultura universal, y de ahl la acu- ene1Congresodel882y en el del892,don·
sación de extranjerismo.
de fueron aceptadas, hasta por los más
»Ha enviado al extranjero á muchos hostiles, soluciones tenidas en el primede sus profesor•s, y apenas hay, desde ro por utópicas quimeras, y más ostensu fundación, c~ngreso Pedagógico In- siblemente aún en el de 1901.-De toda
ternacional en que no haya estado repre- esta acción general ha nacido el influjo
sentada.
que la Institución ha podido ejercer en la
»Del alcance de su labor se ocupan, enseñanza pública y privada.
entre otros, para no citar más que los
»Generallzanse cada dla más en toda
principales, el informe de la L•gación clase de Cenlros las excursiones, paseos
Británica en Madrid, en 1880; The Ti- y juegos escolares; prescrlbenlosMunicimes, en 1884 el Bureau de Educa11on, de pios y Gobiernos en su primera y segunWashington, en 1885; la Reaue Pedago- da enseñanza, Ampliase el programa
gique, de Paris, en 1886 y 1890, y la Re- oficial de esta, queriendo seguir el tipo
oue Pédariogique Belrie, ?n '1_894.
que la Institución creara.
,El Boletln de la Jnsutución Libre de
»Frutos fueron de la misma acción é
Enseñan1a, que viene publicándose des- ideas reformas pedagógicas de tanto alde su origen, hace treinta años, y que cance como la reorganización de la Esprocura cambiar con las principales pu- cuela Normal Central de Maestras, la
blicaciones pedagógicas de Europa y creación del luego suprimido curso norAmérica, es hoy en cierto modo la enci- mal para maestras de párvulos, y la del
clopedia más completa en nuestro pais Museo Pedagógico Nacional, ele., ele.
de los problemas pedagógicos contempo»El hecho es tan notorio que, no obsráneos y es la historia del movimiento tante el apartamiento sistemático que la
de las ideas que en la vida de la Institu- InstiLución guarda de la politica activa,
ción se han producido.
y la penuria y poco valer de sus recursos
»Ahora bien: mediante este carácter de personales, basta el mero anuncio de
internacionalismo y diaria comunicación cualquiera reforma, aun de aquellas que
con la fuente viva de las iniciativas, lle- más ostensiblemente repugnan á sus
gó á ser la Institución, con su escuela, principios pedag~gicos y que ella está
como laboratorio para ensayar, mante- lejos, por tanto, de haber inspirado, para
ner viva y renovaré impedir la petrifi- que, stn embargo, la voz pública profe•
cación de las ideas, el centro y organis- sional, á veces con error, á veces con inmo social donde se han condensado más

alumnos para ingenieros, abogados, industriales, etc., etc., desea, ante todo,
formar hombres capaces de regirse en la
vida y ser útiles á la sociedad. Su peda¡¡ogla pudiera sintetizarse en la siguiente
máxima: cultura, pero también fortaleza
y virtud; el insuperable mens sana in cor•
pore sano del preceptismo clásico. De
ahi la extrema importancia que concede
al desarrollo corporal, á la higiene, hábi•
tos, maneras, sentimientos é inclinacio•
nas.

juslici_a Y ~ala fe, las atribuya á su 0 _
der é mflu¡o. Prueb!' irresistible del ~oder de las idea~, úmco y exclusivo con
que cuenta la Institución para su obra;,,
FRUTOS DE LA INSTITUCIÓN

Comprend~rá el lector, quizás fatigado
por ~a extensión y minuciosidad de esta
resana, que no hay_ espacio ya, ni fuera,
de ?tra parle, posible, para formar un
Indice completo de los frutos generosos y
axplénd1do~ que 1a Institución ha dado
de si •n tre,nta anos largos de vida. Muchos hombres ilustres y muchos más úti•
les como aquéllos en mayor ó meno~ escala á la sociedad y al progreso humano, h!n sahdo d? la Institución Libre de
Ense~anza, Varias, aunque por desgracia ~,empre pocas, fundaciones filiales
surgieron: unas, del amor perdurable de
los alumnos á los principios en que se
educaron; otras, de la fecundidad del
e¡em~lo, Y ali¡una de la emulación desinlere~ada ó quizás vanidosa, qua al cabo la
vanidad.ª~ una de las más ricas fuentes
de la actmdad humana, y cuando el org~llo ó la vanidad se orientan hácia el
bien ~º. ha Y sino alabarlos.
bl Omitido por inco~rcible, por inapreciae en concreto, el rnflu¡o social que en
la cultura, en la moralidad de las costumbres, en la familia, en las ideas
hasta en la polftica, de seguro ha ejercí:
do la Institución que nos ocupa, ace teros la. anle:tor clasificación simplici~ta:
rulos md1V1duales y corporativos, hombres y fun_daciones, y veremos que sólo
Pº!'. ellos llene la Institución Libre de Ensenanza más que ganada la gratitud el
re~pet? y la ronfianza, no digamos 1a'adm11·ac1ó11, tratándose de hombres exageradamente modestos preocupados tan
s ódlo de la eficacia social de su aposto1ª o.
, En sus aulas perfeccionaron su educa•
ctón y completaron y orientaron sus
grand?s estudios legión de catedráticos
rnvel\igad_ores Y publicistas ilustres, co'.
mo tamira, Posada, Sela, Buylla, Besteiro, Morote, Navarro, Vida y Rodriguez (D,m C?ns~ntino).
. En I!' Ins!ilución se formaron· desde su
tnfancia-e¡emplo vivo de la eficacia de
~na bue!'a preparación completa-mullttu~de ¡óvenes que hoy enaltecen ofici~ds ei1 Estado, empresas particulares y
a case de profesiones liberales y reg1amanta~as: Laopoldo Saldo, alto empleado en los ferrocarriles del Mediodla ·

'

119

Jua!' Uña, publicista, sociólogo y funcionar10 del Senado; el marqués de Pal 0 mares de Duero, presidente de la Corpo•
ración de antiguos alumnos, político reputado y educador de obreros; José Ma•
nuel Ped~egal, abogado y polllico; Lora~º• arquitecto; Loma, funcionario del
d erado Y del Consejo de Estado· Ga reía
e !leal, caledrátioo de Medi~ina de
Santiago; y Ontañón, del Consejo de Es•
tado, Y Espada, funcionario de Marina
hoy profesores en la Institución y cota'.
boradores estos dos últimos de PoK Esos
MuN~os, que se ha honrado publicando
~raba¡os d? ambos, los cuales en su ~rane modesha no h_an q~erido firmarlos.
. Fundaciones filiales, rnspiradas unas é
mst~lad_as otras por el profesorado de la
In~t1tució~, no son muchas; pero si su•
ficientes a acreditar la bienhechora fecundidad del ejemplo.
E_n las provincias de León y Zamora
debidas al patriotismo y explendidez
venerable filántropo Don Francisco Fernánd~z Blanco de Sierra Pambley, existen . cinco escuelas prácticas de va ríos
ofic10_s, á cuya instalación concurrieron
el senor Cossfo y otros ilustres maestros
regentadas en la actualidad por un pairo'.
nato formado por los señores Giner y Azcárale. En Palma de Mallorca hubo,
cre?mos que h! desaparecido, una insl
lución de ensenanza dirigida por el señor
Roselló; en P-0llensa (Mallorca) hay otra,
f~ndada por acciones suscritas enlre vecmoCs pobres, que promovió Don Guiller•
mo tfr~; e_n Madrid, en un hotel de la
calle Pri!'cipede Vergara, la novisima escuel~-as1lo Sotés, consagrada á la asistencia y educación de sesenta niños de
bbreros pobres, mientras sus padres lra8J&amp;n, regentada por un patronato del
tue forman parte Cossfo, Rodrfguez (Don
), un pariente del fundador y un médico, y como suplentes, los señores Azc~rate Y_ Palom_ares de Duero: educa,
viste, bana y cuida á los niños de•de las
-0cho d~ la msi,ana á las och~ de· la no•
che; Y a los selectos, á los más aplicados
y aptos, pr~cura colocarles al terminar
su preparación.
~nlerior á la Institución Libre de Ensenanza, verdadero precursor suyo, tanto por _la Indo le de los procedimientos pedagógicos como . por las personas que
desde su fundación los ejecutan es un
crntro que ya ocupó bastantes páginas en
e núme_ro anterior, de Enero pasado, de
esta revista: refiérome á la Asociación
para la Enuñan1a de la Mu¡er, debida

di!

�POI\ ESOS MÚNDOS

120

á la filanLropla de\ sabio y virtuoso sa-'.

cerdoLe Don Fernando de Castro, á quien
susfüuyó en el rectorado el ino\~idable
paLriarca de la bondad Don Manuel Ruiz
de Quevedo, ,y al fallecimiento de éste
el actual rector Don Gumi,rsindo de Ar.·
cárate.
'
IDEALES Y NECESIDADES

Yo he concluido. Gracias á la cariiio•
sa hospiLalidad de Pon Esos MuNDOS he
podido poner al alcance de t~dos, d\v~lgándolas enLre el gran público, noticias
é informaciones de una Institución ge•
neralmenle ignorada. Encomiará bombo
y platillo, según nuestras prácticas pe·
riodi"ticas, más solicitas de las personas
que de sus obras, á esos silenciosos trabajadores que desdeñan la notoriedad
tanLo como sus intereses, me pareció des·
de el primer insLante empeño pohr13 y
nada útil. A más de que no tengo la pre•
tensión de ser yo el llamado á juzgar, ni
siquiera en su elogio, á hombres como
Giner y Cossio.
¡LásLima que no acabe de aclimatarse
en el ingraLo ambienLe de nuestra cultura
nacional esta planta generosa, derramando normales y crecientes frutos de
regeneración positiva y perdurable{ ¡Lás•
tima que por falla de medios no logre la
Institución realizar todos sus ideales, en•
tre los cuales figura la continuidad de
relaciones con sus alumnos, para acompañarles y asistirles en todos los trances
de la vida, y sobre todo durante los pri•

• l

meros y difíciles aii?s d~ la. juv~ntu~,
dispdniendo de medios propios, m1luJO
social ó auxilio del Estado, bastantes ti
procurará sus.~ducandos ocupaci?!1es y
trabajos lucrativos que les. perm1tteran
~imultanear con la perfección acabada
de sus esLudios!
Yo tengo un triste presentimiento dé la
Institución-y conste que nada más contrario al propósito de este articulo que
un horóscopo lacrimoso y agorero.-Fal•
ta un gran edificio, propiedad ó usufruc•
to perpétuo del Instituto, donde insta\ar
adecuadamente y en grandes proporciones sus enseiianias; fallan dotaciones, ya
que no expléndidas, remuneradoras, bastantes á retener y estimular al profesorado de nueva formación que no abrigue
vocación al martirologio; falla en pro
suya el concurso amoroso de la acción
social no hablemos del concurso del c11pital privado, refractario en Espai1a á
todo empeño cientlfico... Y asi no. se puede vivir: no florecen las plantas sm riego.
En otro pais cualquiera podría esperarse algo de la iniciativa ciudadana.
Aquí, no: aqui ha de hacerlo lodo el E~tado . Y el E3tado, esa gran casa de misericordia de nuestras clases medias, no
ha dispuesto er. treinta años de un ~uñado de miles de pesetas pa~a ~otar. mcondicionadamenle á la Institución Libre
de E11seiianza de un modesto edificio
donde mejorar y extender su acción edu•
cadora, que al cabo constituye un l~bo- •
ratorio de pedago11:ia al qutS acude á inspirarse el mismo E~tado.

1

A. AGUILERA:. Y ARJONA

YERSALLES Y SUS EXPLEHDORES

LAS FIESTAS DE CARNAVAL
T ODOS los lujos y todos los refinamientos
del Ídustoyla alegríaque puedanimaginarse en los tiempos modernos no llegarán nunca á igualarseálasincomparables fiestas en que pasaba sus días entre
explendores y diversiones la corte versallesca del gran monarca Luis XIV, el
Reu Sol. Mejor nombre no pudo darse á
este soberano, astro que iluminando á los
suyos y á su imperio creó en la historia de Francia y en la historia del mundo una época que no ha tenido jamás rival, ni es de suponer que lo tenga en los
tiempos que han de venir.
. Co!1 frecuencia, más que con frecuen•
c1a s_1emp~e, e~ todos los casos que es
p_reci~o citar r1quez_as .Y prodigalidades
sm eJemplo, grandiosidades y magnifice!1cias qu~ sólo en sueños pueden concebirse, móJase la pluma del escritor en
la tinta del lujo asiático, en el lujo oriental, para que el lector se forme idea del
pensamiento. No es necesario ir tan lejos á buscar riquezas y fastuosidades
que más parecen fantásticos cuentos
de hadas que verdades di la realidad:
Versa\les fué testigo envidiable de las
~á~ deliciosas escen~s que el placer del
v1V1r puede proporcionar. Alll corría á
mil&amp;s el oro de las p{stolas, que se perdían y se ganaban en el reoersi en el·
6relan, e!1 el papillon, en el portique y
en otros Juegos como el cadrari de l'arineau-tournant que el mismo Luis XIV in•
ventara; allí el brocado y las piedras preciosas lucían en los trajes y adornos de
d~mas y caballeros haciendo competencia á finísimos encajes; y vestidos así,

luciendo ellas seductoros descotes y ellos
allivas gallardlas, ajustaban sus pasos
á las danzas más encantadoras y señoriles que pudo crear la imaginación, y aco•
modaban sus maneras á los refinamientos más exquisitos de la distinción y la
elegancia creados al susurrar de los más
d~lces decires de galanteos y enamoramientos, en los que pasaban su vida bulliciosa, rápida como la alegría y encantadora como el divino amor. aquellos frívolos cortesanos del Reu Sol ...
PoR Esos MuNoos va á recordará sus
lectores cómo gozaba de la vida la corle
francesa de Luis XIV; y para empezar el
relato de lo que entonces eran Versalles
y sus explendores, copiaremos aquí, en
primer término lo que el periódico Mer•
cure decía del Carnaval de 1683 con sus
fanláslicos bailes de máscaras y sus orgiásticas mascaradas.
. «Nad~ menos que cinco bailes en otros
tantos diferentes salone.:1 ha habido este
año en Versalle!.1, todos tan magnlficos y
tan bellos como ninguna otra casa real
puede ofrecerlos en el mundo. Unicamente á las máscaras se permitía entrar
en los salones, á menos que el concurrente no enmascarado fuera personaje
palatino de elevado rango. Para 'dar sa•
tisfacción á tanto disfraz como el pensamie!1to de damas y galanes alimentaba,
se inventaron trajes grotescos, se resucitaron modas antiguas y se eligieron
los tonos más ridículos, procurando hacer las cosas lodo lo divertidas que fué
posible.
»El Delfin, que cambiaba de disfraz

�LAS FIESTAS DE CARNAVAL

122

POR ESOS MUNDOS

ocho ó diez veces cada noche, obligó al tuoso reinado, ol 24 de Febrero de 1699,
sastre que le veslia á poner todo su in- hubo tres mil máscaras en un baile dado
genio para inventar trajes y para en Saint-Cloud por Felipe, duque de
hacerlos confeccionar, porque es pre- Orléans. El invierno siguiente y la priciso tener presente el poco tiempo que ha mavera del año 1700 fueron muy animamediado de un baile á otro. El principe dos.
«Desde la vispera de la Condelaria has•
no queria que le conocieran los concuta
Pascua de Resurrección de este año de
rrentes á las fiestas, y por eso babia que
1700,-dice
Sainl-Simon-no se oyó hainventar para él toda suerte de disfraces.
blar
de
otra
cosa que de bailes y fiestas
Con frecuencia, estos trajes bacian dudar si la persona que los llevaba era alta cortesanas. El rey dió en Versalles y en
ó baja, gruesa ó delgada. Algunas veces, Marly varias mascaradas, en las que se
divirtió mucho, con pretexto de divertir
llevaba doble máscara, y debajo de la
primara vestía otra de cera, tan perfecta- á la duquesa de Borgoña. En uno de
mente hecha que, cuando se quitaba la estos bailes de Marly tuvo lugar una esprimera, la gente creia ver un rostro na· cena ridícula: fallaban damas que baila•
y por esta causa obluvo Mme. de
Lural, consiguiendo asi el Delfin engañar ran,
Luxemburgo una invitación. E,ta señoá todo el mundo. Nada podía igualarse al
placer que el principesenliaen todas estas ra vivia de tal manera que ninguna otra
dama de la corle acostumbraba á visitardiversiones, ni tampoco es imaginable la
rapidez con que verificaba el cambio de la; su esposo, el duque de Luxemburgo, era quizás la única persona en Fran•
disfraces. Y á pesar del trabajo que suque ignoraba la conducta de aquella
ponla este continuo vestirse y desnudar- cia
mujer, con la que vivía aparentemense, así como el constante danzar, de que
tampoco se privaba el Del fin, no por eso te en buenas relaciones y como si no tu senlía cansancio el príncipe, digno hijo viese la másminima desconfianza de ella;
en esta ocasión, lodos los asistentes al
de un soberano como Luis el Grande.
»El primero de los cinco bailes se dió baile, aunque fueran personas de edad,
estaban obligados á llevar antifaz, y el
por el gran caballerizo en sus habitacio- Delfin, determinó divertirá loda la cornes del palacio de Versalles. Comenzó la
fiesta con una mascarada y se bailaron te y divertirse él á expensas del duque:
un minuel y un jig. En este último sólo al electo, invitó á éste á cenar, y después de la cAna lo vistió de máscara setomó parte Mlle. de Nantes. El minuel
le pareció.
lo bailaron MIies. de Armagnac, de Uzés gún
»Poco después de mi llegada á la fi~sia
y Je Grignac. Mlle. Nantes (que era la
-continúa Saint-Simon-vi una figura
bija de Luis XIV, después madame de extrañamente vestida de larga muselina
Monlespan y más tarde duquesa de Bor- y con un peinado en el que se oslenlabóµ), despertaba especial admiración
ban los cuernos de un ciervo, pero tan
cuando bailaba; y era tan grande la im- exagerados por lo altos que se enredapresión que.producía que los concurren- ban en las arañas. Tan rara figura llamates preferían permanecer en sus asientos ba la atención de todo el mundo, que espara verla mejor. .
.
_
»El Delfín lué á este baile acampanado taba ansioso por saber quién era el que
asi se disfrazaba. De repente, el enmasdel príncipe de la Roche -sur-Yon y de carado se vuelve y vemos el rostro de
otros muchos nobles. Iba en una silla de M. de Luxemburgo. La explosión de
manos, y le daban escolta unos cuantos risa que hubo enlónces fué escandalosa.
bufones y enanos. Cuatro ó cinco veces El buen señor, que jamás se distinguió
cambió de traje durante este baile, que por su ingenio, creyó que aquella risa
se prolongó basta las cuatro de la ma- era debida á la singularidad desu disfraz.
ñana siguiente.
A las preguntas que se le dirigían, con»El segundo baile lo dió el propio Dal· testaba sencillamente que su traje era.inftn, en el salón de sus guardias que dá vención del principe; y volviéndose luego
entradaásus habitaciones privadas. Luis, á derecha é izquierda, admirábase de si
duque de Borbón, dió el tercero, que fué mismo y rebosaba de placer por haber
magnifico. Algunos cuantos días después merecido el alto honor de ser disfrazado
le tocó en turno recibirá la corle al carpor el Delfio.
denal de Bouillon.»
»Pasado un momento, llegaron las daY asi pasaron los dias del Carnaval
mas, y tras ellas el rey. Se reprodujo la
de 1683 aquellos corlesanos.
Años despué3, pero en el mismo fas- risa estrepitosa, y el de Luxemburgo en-

controse en el cenlro de la concurrencia,
demostrando una confianza y una satisfacción extraordinarias. La esposa del
duque ignoraba lo que ocurria, y cuando
vió á su marido rn aquella guisa se puso
fuera de si, á pesar de ser muy despreocupada, dando lugar á que lodos fijáramos nuestras miradas en la mujer y en
el marido. El principe contemplaba la
escena desde su sitio, detrás del rey, y
reía interiormente su ocurrencia. Esta
diversión duró lo que duró el baile, y
hasta el rey se mordia los labios para reprimir la risa. Todos admiraron el in ven•
to cruelmente ridiculo, y durante varios
días no se habló de otra cosa en la corle.
»Todas las noches babia baile. La es•
posa del canciller dió uno que resultó
brillante y magnifico. Dedicó diferentes
habitaciones para la fiesta: para el baile de trajes, para los simplemente enmascarados, para la cena, que fué sobar•
cia, y para una teria de todos los oaises, donde se expusieron muy bellas
cosas que luego se regalaron á la duquesa de Borgoña y á las señoras. Todos
los concurrentes se deleitaron especialmente en esle enlrele01mienlo, que no
lerminó hasta las ocho de la mañana siguiente.
»A ciertas persones no se les permilia
dejar el baile hasta que lo hacia la duquesa de Borgoña. Por la mañana quise
yo escapar muy temprano, y la duquesa
hizo que se me prohibiera pasar por la
puerta del salón. La llegada del M1érco•
les de Ceniza era recibida por mi con
alegria, pues me·proporcionaba algunos
dias de descanso.•
La fiesta á que alude Saint-Simon
fué dada por madama de Ponlcharlrain,
esposa del canciller de Francia, en el Hótel de la Cancil!eria, en Versalles, el 8 de
Febrero de 1700. Resultó de las más brillanlas que se dieron fuera de! palacio
real. El Mercure la describe asi:
«La duquesa de Borgoña, sabiendo que
la esposa del canciller querfa dar un baile, acogió la proposición con gran alegria. Aunque sólo babia ocho dfas para
los preparativos, la esposa del canciller
resolvió ofrecer á la princesa en una
soirée todas las diversiones de que gene·
ralmenle disfruta el pueblo en tiempo de
Carnaval, á saber: comedias, ferias y bai•
les. Al llegar la noche, se colocaron destacamenlos de suizos en la calle y en el
palio, que por cierlo estaba brillante•
mente iluminado con antorchas, y mu•
cbos criados de la Cancilleria, para evi-

123

lar confusiones. Los concurrenles'vieron
en el salón de baile un gran retrato de la
duquesa de Borgoña, sobre la repisa de
la chimenea. El salón estaba iluminado
por diez arañas y por magníficos candelabros dorados. En una extremidad, en
asienlos elevados estaban los músicos,
oboes y violines, vistiendo trajes fanlásticos y cubiertos con gorras adornadas de
plumas. En frente de unos bancos revestidos de lerciopelo para los corte,anos,
habla Iras sillones de brazos: uno para la
duquesa de Borgoña, y los otro• dos para
los duques de Orléans. Por causa de una
ligera indisposición no pudo asistir el
duque; pero la duquesa si, aunque no
ilevaba máscara. Fuera del salón de baile, al otro lado del descanso de la esca•
lera y en otro salón brillantemente iluminado, donde luego se colocaron los
violines y oboes, estaban las máscaras
que concurrian á la fiesta, en tan gran
número que no era posible dar ni una
vuelta por la sala.
»Al bajar la duquesa de Borgoña del
carruaje, fué recibida por el canciller,
al que acompañaban su esposa, su hijo
el conde de Ponlcharlrain y muchos de
sus amigos y parientes. Inmediatamente,
fué conducida la princesa al salón de
baile, donde permaneció cerca de una
hora. Después, la cancillera y su hijo la
llevaron á otro salón, expléndidamente
iluminado y adornado con multitud de
espejos, donde se babia improvisado un
lealro. Solamente se permitió entrar en
esta sala á noventa ó cien personas, y
como los princípes y princesas de la sangre iban enmascarados no tuvieron alli
sitio correspondiente á su rango. Las duquesas de Borgoña y de Orléans ocuparon
sillones de brazos en el centro del salón.
La de Borgoña quedó sorprendida al ver
la explendidez del teatro, adornado con
sus armas y monograma. Tan pronto
como la princesa lomó asiento, Bari, el
célebre jugador de manos en Paris, se
adelantó y pidió á Su Alfeza protección
contra los magos, y después de ensalzar la excelencia de sus remedios y las
maravillas de sus secretos, ofreció á la
de Borgoña como pequeña diversión una
comedia que la esposa del canciller babia hecho escribir expresamente para
aquella fiesta á M. Dancourt. Todos los
actores, que eran de la compañia de cumedianles del rey, desempeñaron su cometido á satisfacción y recibieron muchos aplausos.
»Al lerminar la represenlación, fué

�12-1'

MOTITAS

'
conducida la duquesa de Borgoña á otro y ostentaban la cifra de la duquesa de
salón donde había preparada una mag• Borgoña. En el fondo de cada puesto, un
nlfica cena, con toda la riqueza y el ex- gran espejo rellejaba el todo.
»La de Borgoña abandonó la fiesta desplendor de la época. En una extremidad
pués
de la cena, entusiasmada con cuan-del salón, en semicirculo, velanse cinco mesitas de feria, en las que unos to habla visto y oido. Como el salón de
personajes vestidos con los trajes de di- baile estaba intransitable por las muchas
ferentes paises vendtan sus mercancías: máscaras que ali! habla, la princesa volhabía un pastelero, un confitero, un ven• vió al teatro, donde se organizó un pedador de naranjas, airo de refrescos, y queño baile de corle que duró hasta las
otro de café, té y chocolate. Estos indus• dos de la madrugada, hora en que se ditriales tueron elegidos entre los q11e rigió la princesa al salón general para
formaban la capilla real, y cantaban su ver las máscaras. Tanto se divertía Su
mercancla acompañados de una música Alteza que permaneció allt hasta las
que se hallaba al lado de los puestos, cuatro. Entonces, la cancillera y su hijo
teniendo á su disposición pajes para el el conde de Ponlcharlrain la acompañaservicio. E•tas mesillas ó puestos de fe- ron hasta el pié de la escalera , agraderia hallábanse expléndidamenle pintadas ciéndoles mucho la princesa las diversioy doradas, adornadas con araiias y nares, nes que le hablan proporcionado.•

LOS REGl/'\IENTOS DE NUESTRO EJÉRCITO
EL DE INFANTERÍA DEL INFANTE,
NÚMERO 5

DATA su creación del 22 de Mayo de
1808, con el nombre de Regimiento

/'\O TITAS
( CANTARES DE /'\U J ER

En un ataud muy chico
y blanco cual la azucena ,
va mi mejor ilusión ,
recién nacida y ya muerta ...
Llorar muy triste, le vi,
y, aunque llorabas por otra .. .
¡me compadeci de UI
No es preciso que lo cante :
que lo ma I que le has portado
conmigo, lodos lo saben .. .
Quiéreme, mientras tú quieras ;
déjame cuando le plazca ;
tú procura ser dichoso .. .
1No le importe mi desgra cia!
EL BACHILLER CORCH UELO

del infante Don Carlos, habiendo cambiado diferentes veces de denominación,
hasta que, sustituidos de nuevo los núme•
ros por nombres, volvió á ,user el que
hoy tiene.
Si notable es la historia de los institutos armados que basta el presente hemos
hecho, la del Infante puede calificarse de
notabiltsima; tales son los hechos de armas por él gloriosamente realizados.
Lleva por sobrenombre El A uguato,
•caso por la alta personalidad á quien se
dedicó; pero en realidad deberla llamarse
El Condecorado, por la serie de recompensas especiales á que se hizo ar,reedor.
Usó sus primeras armas en la Guerra
de la Independencia, combatiendoconsingular arrojo en los Campos de la Salud y
toma de Santiago, en la que se hizo no•
lar por su extromada bizarrla.
En la defensa del puente de San Payo
casi llevó el peso del combate, y con tal
herolsmo se batió que hizo retirarse al
enemigo duramente escarmentado . El
Gobierno de la nación, enterado de su
heróico comportamiento y no hallando
recompensa digna á su bravura y decisión, condecoró á todos sus individuos
con una medalla batida exproleso para
tal objeto, la cual llavaba la inscripr.ión
siguiente: PUENTE DE SAN PAVO , 7 v 8 DE
JUNIO DE

1809.

S1gu1ó tomando parle en cuantas funciones de guerra se realizaron en la región, hasta la batalla de Tamames, en la
que se apoderó de las posiciones enemi(t) Véane nuntroa número, 1¡0 1 141 J lU.

11)

gas, obteniendo otra medalla con el
lema: VENCIÓ EN TAMAMES, OCTUBRE 1809,
singularfsima recompensa que estimuló
el espiritu de valor y disciplina de los
restantes cuerpos del Ejército.
Trasladado á la re(!ión del Norte, no
hizo esperar mucho tiempo nuevas proezas, pues al mes escaso de la batalla de
Tamames conseguía la tercera medalla
de honor, con la siguiente ley~nda : AL
VALOR: MEDI NA DEL CAMPO,
BRE DE

}809.

23

DE NOVIEM·

Sn poco tiempo babia conseguido \res
especiales distinciones y sembrado el
espanto entre las aguerridas falanjes de
los hasta entonces victoriosos granaderos franceses .
Destinado al Levante , asistió á las acciones de Montes de la Roca y Castillo de
Feria, tomando parte en la defensa de
Valencia, durante la cual, y en una vigorosfsima salida, tomó á la bayoneta
todas les posiciones del enemigo . Siguió
combatiendo todo el año 1810, sin tener
un momento de descanso, tomando al
onemi~o sus posiciones en la acción de
Burgu1llos, y distinguiéndose en Jerez
de los Caballeros, sorpresa de FuenteOvejuna y Torres-Vedras (Portugal ),
basta que fué destinado á combJtir la insurrección en América.
Ya en el Nuevo Continente , se distinguió en el ataque al Cerro de Mogunypec, tomando al asalto los formibables
reductos que hablan levantado los insurgentes, á los cuales dispersó después de
encarnizada lucha . En fa defensa de Jalapa realizó tan brillantes hechos que
puede gloriarse de haber tenido á su cargo la conservación de esta plaza casi exclusivamente. Asistió después á los combates de Las Barrancas, lxlapán y airas
muchas, conquistando nuevos laureles en

�127

CANTARES

126

POR ESOS MUNDOS

des. En esta marcha por las montañas sufrió terribles penalidades,que soporló eon
resignación increlble; en la cumbre de
la sierra, la glacial temperatura le obligaba á estar en continuo movimiento
para evitar que los soldados perecieran
helados; en las barrancas ó pasos, caia
sobre ellos un sol de fuego que tostaba
sus carnes. Rara vez encontraba esta ha•
róico regimiento agua con que humedecer sus resecos labios, y más rara aún,
alimento con que miligar su hambre:
llegó el caso de pasarse muchos dias comiendo cortezas de los árboles, y algunos
soldados, atormentados por la sed, recogian y bebian sus propios orines ... Ni
por un momento se resintió la disciplina
da aquellos hombres ante semejantes angustias, y con una abnegación sin limites
llevaron á cabo la misión que se les babia confiado.
.
En la batalla de Ayacucho prodigó
generosamente su sangre, asistiendo á
los puntos de mayor peligro, y en la segunda defensa del Callao supo emular
las inmortales glorias de la invicta Zara•
go,a.
Terminada la guerra en aquella parte
de América, y habiendo est•llado en
E•paña la primera de nuestras coilliendas civiles, tomó parte en 1834 en las
acciones de Zúñiga y puente de Arqui ·
jas, resistiendo en esta última el empuje
del grueso da las fuerz•s culistas, á l•s
que conluvo con su singular denuedo.
En la del puente de Larraga hizo él solo
frente á las cargas do la caballaria enemiga, logrando rechazarla con grandes
pérdidas. Después estuvo en las de Arra•
ni• y levantamiento del sitio de Bilbao,
E•t•lla, Montejurra y Puebla de Segur,
(1835) y loma y defensa de las sierras de
Arlaban, en la que conquistó para su
bandera la corbata de San Fernando y
mereció ser citado con elogio en la «Orden del día.» Hasta 1810 siguió baliénPor la integridad de las E•pañas: acción dose con su habitual bizaria en el Norle
y el Maestrazgo.
de Huertas, año de 1821.
Los acontecimientosda Malilla en 1856,
En la hacienda de Carcega, donde eshicieron
asistirá este regimiento á la detuvo destinado á reforzar la vanguardia,
fensa
de
dicha
plaza, en la cual repitió
en un momento de apuro y consultando
más á sus antecedentes guerreros que al sus proezas desconcertando á los moros
número de enemigos que tenia enfrente, en una vigorosisima salida.
Declarada la guerra á Marruecos en 1859
se lanzó sobre ellos á la bayoneta y los
arrolló y deshizo, y coronó la acción dis• tomó parte en los combates del camino
daTeluán, distinguiéndose muy singularpersándolos en todas direcciones.
Pero aún le estaban reservadas mayo- mente en la reñida acción del 25 de Dires glorias. Las necesidades de aquella ciembre, en la cual desalojó á los moros
cruenllsima guerra hicieron que fuese de las posiciones que ocupaban á la dere•
destinado á pasar la Cordillera de los An• cba del campo de batalla. Estuvo des-

la hacienda de Buenavisla, donde deshizo al grueso de las fuerzas insurrectas
poniéndolas en precipilada fup;a.
En la batalla de M,ypú. (1818), se vió
en grave aprieto. Las trop•s insurrectas,
ya aguerridas por multiplicados combates, cayeron de improviso sobre una columna de granaderos, cercándola casi
por completo. Al ver el inminente desastre, el capitán Don Pedro Aznar se ofrece á sostener la retirada con su compañia, y, rodilla en tierra, contiene el empu¡e del enemigo, mientras los granaderos se rehacen y emprenden la marcha .
Llueve sobre aquel puñado de héroes un
diluvio de balas que le acribilla por los
cuatro costados, y Aznar resiste bravamente, ya acometiendo con heróico empuje al enemigo, ya retirándose en buen
orden á sus primitivas posiciones, ya intentando todos los medios de la antigua
estrategia, para luchar con la posible
ventaja. Al fin, logra su propósito: la columna de granaderos está en salvo, y á
ella se une con los pocos soldados que le
restan, llevándose consigo heridos,
muertos y armamento, hecho memorable que fué consignado en la qQrden del
d!a. »
De~pués de asistir á la defensa del Callao (1819), en la que hi•o prodigios de
valor y serenidad, tomó parle en la acción de la hacienda de Huertas, realizando nuevas hazañas que merecieron
consignarse en el parte oficial, con las
siguientes lineas:
«El bitarroRegimiento del Infante Don
Carlos es acreedor al aprecio de V. E.,
pues metiéndose más de una vez á bayonelazos entre las filas enemigas y ala•
cándolas con el mayor valor y decisión,
siempre se hita digno de su AUGUSTO
nombre.»
En conmemoración de este hecho de
armas se le concedió un escudo de honor
en campo celeste, con esta inscripción:

pués en las de las alturas de la Condesa,
~ante Negrón, paso de Cabo Negro y
Sierra Bermeja, en la cual batió briosamente al grueso de las fuerzas marroqufes. Así, de ataque en ataque y de victoria en victoria, llegó el memorable dia
4 de Fobrero y con él la batalla de la
vega de Tetuán.
Encargado de repeler la agresión de los
moros y entretene,le en sus parapetos, no
se contentó con cumplir esta orden sino
que, marchando en correcta formación
hasta cuatrocientos metros de las trincheras enemigas, dió al laque de ataque,
se lanzó sobre ellas á la carrera, y saltando por las troneras de la artillería ó
.iscalando el glasis, se hito dueño de
aquellas poniendo en fuga al enemigo.
Durante la segunda p;uerra civil estu".0 en los combatas de Brelloch, Alegría
y Puente la Rama, en la que sosluvo con
.admirable firmeza la retirada del ejército;
después da batirse en Montejurra y Vela•
biela con su acostumbrada bizarrfa, se
distinguió en la loma de La Guardia,

donde hizo prodigios de nlur su capitán
Don Vicente Carbo. En los combates de
San Pedro de Absnlo, Murriela y OLañez, renovó sus gloriosos timbras, singu•
larmente en este último, en que fué el
primero que pisó las alturas tan tenazmente defendidas por los carlislas.
Tomó parte después en los combotes
de Zurucaio, Estalla, Lo Guardia (1874),
Valmaseda y Ce ladilla, donde se apoderó
bravamente de las estribaciones áe la
sierra, defendida por aquellas ingeniosas
trincheras que tanto dieron que hacer al
ejército liberal.
Desde alli pasó á la reñida acción de
Treviño, dirigida por el general Contrera9, hallándose también en la de Mendaro y otras i¡¡ualmente sangrienlas, basta
la lerminac1ón de la guerra.
Usaba por escudo tres lisas de oro sobre campo atur, representativas de la
Cesa de Barbón.
El re3if0iento ndmero 5 de Infantería
es, por tanto, uno de los que tienen historia más notable en el Ejército español.
ANTO~I0 PAREJA SERRADA

CANTARES
Ni yo mismo me conozco
desde qua tú me conoces:
que de pensar en el tuyo
se me ha olvidado mi nombre.

La historia de mi pasado
vas revolviendo con furia,
por ver si una falta mia
puede disculpar las tuyas.

Si hasta el fondo de tu alma
llegara mi pensamiento,
quisiera ganar I• gloria
para buscarte en el cielo.

Si es muy hondo tu dolor
ocúltalo á los demás,
que á los abismos del alma
no quiere nadie bajar.
FRANCISCO FLORES GARCIA

�LA CO:i fESIÓN DE BÁR BARA

LA CONFESION DE BÁRBARA
(CUEHTO)

-Hermosa eres,-le replicó la marquesa de Albendor-y bien veo que si
marquesa viuda de Albendor, dama te lanzas por el golío de Madrid sin ammuy principal y linajuda, apenas vi- paro, peligras en la honestidad, que tievla para oLro cuidado que no íuese el de ne ali( feroces y ocultos enemigos. Quésu hijo Don Félix, mozo de conLinenLe date en buena hora; y més que á sierva
caballeresco, muy amigo de las modas mla extiéndete al cuidado de mi Félix,
fhmencas, que le hablan hecho trocar la niño de un año de edad á quien amo con
gorguera por el cuello de encajes y :el el alma.
-¡Que me place!-exclamó Bérbera,
mostacho de gulas aLusadas por el de rallena
de júbílo.-Dtdme vuestras manos
males rizados y abiertos.
á
besar,
mi señora, y que Dios os lome
Con harla razón adoraba la marquesa
en su hijo, pues era éste de fina inteli- en buena cuenta esta gracia que me olor•
·
gencia, bizarro con las armas y galén gáis.
Y
desde
que
Félix
cumpliera
el
año,
con las mujeres: componla versos muy
parecidos á los de su amigo Góngora; hasla el momenLo en que comienza nues•
landbase á monterlas peligrosas, de que lra verldica historia, en que van pasados
volvla vencedor, con sus reses ganadas cinco lustros, Bárbara vivió alenta al
á fuerza de intrepidez; galanteaba á fur- cuidado del niiío, que luego íué mozalbelo de todos, para no caer en el ridlculo bete, y mb tarde hombre bigotudo,
de aparecer pregonero de sus victorias apuesto y galán.
de amor; y, por fin, esgrimla el acero y
11
la pica como un soldado de Flandes.
Mucho amaba la excelente marquesa á
A los veinticinco años de servicio cayó
Don Félix; pero no menos adorábale la
enferma
la buena Bárbara, mas con lal
buena doncella Bárbara, mujer que durante cinco lustros cumplidos habla de- malatia que puso al médico en el aprieto
rrochado sus aptitudes fü1icas en el ser- de decille á la marquesa:
-Sabedes, señora, cómo la enferma
vicio doméstico de la viuda del marqués.
que
me habedes hecho visitar en las ha·
Al año de volar éste á mejor vida, apahitaciones
del jardln, que son la11 de la
recióse una larde Bsrbara l!lte la viuda
servidumbre
vuestra, padece de un mal
marquesa y la d,jo:
que
hace
mof
4 de sangrlas y tisanas;
-Yo soy, señora, nacida en Avila de
por
lo
que
tengo
para mi que más está
los Caballeros. Núñez soy por m1 padre
y Alela por mi madre. Mi sangre es hi- faltando en aquesta ocasión el médico
dalga, mas véome agora en la sazón de espiriLual que el temporal. Dsmás sé lo
servir como doncella, por el mal camino que á vuestra merced duele aqueste dicque ha llevado la hacienda de mis ma- támen, por el mucho amor que tenedes á
yores. Admltame vuestra merced en su la doliente; pero mejor es poner el conservicio, que de Dios os vendrá la re- fdsar á Liempo que el quilo á deshora.
A este tiempo bajó de su cámara el jócompensa p,r la buena obra.

I

LA

ven Don Félix; y oído que hubo las palabraR del licenciado, dijo de esta suerte:
-Mala nueva nos dáis,seor licenciado:
porque no se os oculta el interés y ceriiio
que msrecen las buenas prendas de Bár•
bara ; mas si vuestras melesinas no son
las que hade menester la cuitada habremos de traer in continentt á su pal~rnidad
Fray Alonso de Santo Domingo, y que él
se encargue de salvar lo que es primero
qu~ el cneroo.
DJ n Félix y su madre tenían, mientras esto pasaba, la color pálida, el acento apenado y los párpados llorosos; pruebas todas ellas del verdadero amor que
profesaban á la doncella bondadosa cuya
vida escapaba al Cielo.
'
De seguida llamó D m Félix con un
~Hola» á sus pej es, y comisionando á uno
de ellos para que partiese en busca del
médico de. al!llas, se asentó apenado, en
lo cual le 1m1taron la marquesa y el curandero.

sericordia de Aquél que murió diciendo:
Pater, dimite illis; nom enim sciunt quid
faciunt.
Luchando Bárbara con la evidente flaqueza de sus tuerzas vitales, co,nenzó el
inleresanl~ _relato ~e sus culpas, y el
buen domm1co, al 01r la historia de aquellos hechos desarrollados en misteriosa
cautela, mu~hos_años guardada, pensó
que las apariencias suaves, que las superficies tranquilas, ocultan á veces con
velo impenetrable, los más revueltos y
dramáticos fondos.
Con fatigosa palabra, llena de contrición humilde, dió fin á su relato la moribunda; y entonces alzó el dominico los
azules ojos al cielo y extendió las manos
sobre la cabeza de la infortunada sirviente , absolviéndola de sus
cul pas y r og a ndo á

llI

Llegó muy presto á la casa
-solariega el buen fraile dominico·
y, acompañado por la
'
marquesa y Don Félix
dirigióse á la cámara:
donde 1a infortunada
Bírbara luchaba con la
vida y con la muerte.
L_uego que la paciente
v1do á sus señores, ro-0.aron por sus mejillas
-copiosas lá g rimas, y
pasado un breve espacio salieron de alli la
madre y el hijo, quedando á solas la
enferma yel ministro del Señor.
- ¡Sea todo por
Nuestro Señ or
Jesucristo, que
pasó más que
nosotros en Ia
cruz sacrosanta!
.¡,Cómo os sentís,
hermana L.
-Mal~elcuerpo, peo~
del espl-r1tu... ¡Pedille á Dios
que me ".alga , para que yo
pueda_ deciros cuanto aqueja ha la1gos anos á mi conciencia.
- Haced la señal de la cruz .. . Rezod
-con devoción el Confiteor .. . Contad, agora, hermana, y confiad en la Infinita Mi -

-Qut\Jato en buena b ora ,-dijo la marquesa á fa donceOa
-¡- exLiéndete 11 cuidado de mi hijo

�POR ESOS MUNDOS

130
Dios que Él ratificara aquel
p6rdón que parecía derrai:nar
consueio infinilo en el ánima
d6 la doliente.
Bárbara murió una hora después' con grande
edificación; y cu é n tase
que antes de ex~alar
el suspiro postrimero balbuceó el nombre de Don Félix.

IV
Luego que recibió
sepultura, ~n _el c_onvento de trinitarias,
el cuerpo de Bárbara, acudió Fray
Alonso de Santo Domingo al palacio de
Albendor y pidió ser
r 6cibido por la marquesa, con _quien tenia que platicar, se cretamente, de cosas
que eran: p~ra ~l cargo
de su ministerio.
Recibió la viuda al
doctisimo fraile en una
,
· ¡ alcoba de la aervidora enlerma se¡uido
- donLle¡ó muy pronto 1'raydAelº1aºsmºa~q!esa T Don F61ix
estancia pequena,
de habla un estrado de
.
.
-Ha más de veintiséis años hallábavaqueta compuesto de dos ámphos s1ll0 · se en A vila de los C~balleros vuestro manes de brazos y seis sillas de cuadra~os rido, que goce de Dios ...
espaldar y asiento. Sobre la pared prir
Así es en efecto.
l
cipal destacábase un triplico de Joan_ e
- Alli 'ues conoció y galanteó e
Joanes representando á Nuestro Senor marqué; Se m~nera deshonesta (que el
Jesucristo y á Dimas y á Gestas, enclava- Señor le 'haya perdonado), á la srn v~ndos en sus respectivas cruces. Del arteso- tura Bárbara, que era, e~ aquel 1asa~ n,
nado pendia una araña de bronce, que
doncella de cortos é inocentes anos.
remataba en una gran borla de seda car- un~.i,Qué decisL. ,Hay mayor desvendada.
En los sillones se asentaron el dom!nicoy la marquesa, y aquél dijo á aquésta
luego que hubo tomado reposo:
-Tráeme hasta aqui, señora, ~l ruego
de una moribunda, á quien hice v?to
de cumplirle esta comisió~··· ¡Y bien
sabe Nuestro Señor J esucristo cuánto
deploro el venablo que voy á clavaros en
el alma!
. •
-,Qué es ellof ¡Habl~d!-repuso, visiblemente alterada, la viuda.
.
-La cuitada Bárbara, cuya á_nu~a
haya Dios acogido en su regazo m!sercr
cordioso amén, pidióme la gracia e
traslada; á vos su confesión postre~a; rogándoos por mi mediación Y m~nsaJe que
la perdonéis y la encomendéis el alma.
-Seguid.

tura7
.. · déis motivo al furor: que s on idos
-No
á
de la tierra el marqués y Bárbara, y
entrambos debé1sles, más que denuestos,
rdó
sufr~,~~:tfn~!d, ;plegue á Dios darme
esfuerzo.
-Si dará ... y escuchad . agora..D~
aquellds amores se~~etos nació una cr1atura inocente: un h1JO,
-·Yo muero!
. . d
-RAponéos, señora ... EJerc1ta. 1a paciencia que es el bálsamo celestial con
ue se ~uran las heridas de la humana
fudignación, y oíd, o!d ¡porque aún quedan las heces del cá hz!
_ Oh, Jenaro, Jenarol. .. ¡Y yo que
túvele y lloré por marido fiel y amante!-

LA CONFESIÓN Ot: BÁRB ARA

exclamó la marquesa anegada en lá grimas amargas.
Y el religioso, después de una pausa,
continuó de esta suerte:
-Dolfase Bárbara, en aquella ocasión ,
del porvenir escuro que aguardaba al
hijo de sus entrañas, y dijole vuestro esposo: «Existe aún,-¡poore Bárbara!medio ingenioso de que el fruto de nuestro deshonesto trato viva teliz; mas para
ello es de m1mester que renuncies á tenelle en tu compaña y aun á velle para
siempre jamás. La marquesa, mi mujer,
que es de condición tierna y amorosa,
suspira por descendencia, que al Cielo no
le plugo concedelle. Hagamos de manera como este niño sea colocado en
una bandeja dentro del zaguán de mi palacio, y yo cometeré á mi viejo escudero
Gonzalo el extremo de traelle al regazo
de la marquesa, diciendo que allí abandonaron al niño: con lo que espero que
ella le apretará contra su seno y le dará

calor de madre, amoroso, dulce y tierno.»
-¡Cierto es, Dios mio!. .. ¡Así fué, en
ef6cto!
-¡ Luego Don Félix!. ..
-Sí, padre: mi Félix fuéme traido por
el escudero en una noche de ha muchos
años; y yo le tomé y le crié afanosa, inocente del engaño. ¡Ay, desventurada!...
-Al año de este acaecimiento diz qu6
murió el marqués Don Jenaro ...
-Sí, murió ... Y entonces allegó delante
de mi la sin pudor Bárbara, fin~iéndose
doncella pobre é hidalga y pidiéndome
con plañidos lugar en mi servidumbre.
-Arbitrio fué aqueste de una madre,
para vivir constantemente y con sigilo de
su condición junto al objeto de su tierno
amor ... Ved, marquesa, agora, por qué
rogaba la penitente que yo os narrase
aquesta historia de oculto deshonor, porque temía la sin ventura-y era aqueste
temor razonable-que ni el marqués ni
ella pudiesen salvarse de las penas del
infierno sin vuestro perdón y sufragio. Comenzad, pues, por diririgir al
Altísimo vuestro corazón, diciendo:
«Yo les perdono» ...
- Yo les perdono ...
- «Para que Dios me perdone
á mí mesma».
Repitió la marquesa estas palabras, y de seguida prorrumpió el fraile en un Pater Noster, á que dió fin la viuda con el
oportuno Sed liberanos a malo;
y todo ello concluido con un remate de Requiescat, cayó la marquesa en una
profunda medi ·
lación, quemás
pa recia letargo.
Levantóse á
este punto el religioso, y santiguóse de Iante
del tríptico de
Joan de Joanes.
Salió, á poco,
de la estancia y
bajó despacio
las esca leras,
seguido de dos
pajes que le
franq'1earon la
salida, después
de besarle entrambos revel'enteme n te .la
diestra .
Al baJar las escaleras, dos pajes de la casa solarie¡a be, aron las manos
del religioRo dominico
Todo quedaba

...

�CUADRO ANDALUZ
el recuerdo de las tranquilas superficies
en calma aparente: la_ cas~ solariega vol- que suelen oculta_r emocionantes dramas
vía' á su quietud h1stór1ca; y al buen del teatro de la vida.
fraile se le vino á las mientes, de nuevo,

132

RAMÓN

A. URBANO

ll~straciones de F. de la Mota.

E.__ Alf"\ANAQUE DE GHOTA
7

CUADRO ANDALUZ
Hierve en las cañas el licor de oro:
la ardiente manzanilla. En torno de ellas
dá al aire la andaluza sus querellas
entre las palmas del alegre coro.
Vibrante suena el instrumento moff'..
ue tiembla y gime entre las manos be a.'
q l titilar sus cuerdas, cual estrellas,
!i:rte un raudal magnífico y sonoro.
Termina el cante, y la andaluza airosa
co e en sus dedos, de marfil y rosa,
la ~aña, con que brinda á la alegria,

y vierte el contenido d~ la caña _
en su boca, diciendo: ,&lt;¡Viva Espanal
i y mi patria ideal, Anda lucia!»
EDUARDO

DE

ORY

0

LECTOR: ¡Conoces el Almanaque de Gú· Friederich, de Gotha, pequeña capital
tha~ ¡Quién no lo ha oído nombrarf turingia donde se ha publicado la ediEsta pubhcacion es algo más que un al- ción 144, que es la correspondiente al
manaque: es una institución.
corriente año de 1907.
Lujosamente encuadernado en rojo y
oro, yace sobre la mesa del diplomático,
HbTORIA DEL «GOTHA ))
y se busca constantemente en las redacciones de todos los periódicos de todos
Es posible que entre los miles de perlos países. Este Almanaque obra ruayor sonas que utilizan el Gotha solo sean
efecto para estrechar las relaciones inter- contadas, muy contadas (dpenas llegarán
nacionales que ninguna otra publicación á diez) las que tengan conocimiento de
anual del mundo: ¡como que podría es- la interesante historia de este A lmanacribirse la historia poque. Vamos á darla en
lítica y social de los ,.
tistas lineas de PoR
últimosciento cincuenEsos MUNDOS.
ta años estudiando los
Tuvo, desde luego,
~othl1ifd)~r
mimaros de años atra,
!-US predecesores. Las
sados del Gotha!
bibliografías de almaPero de tales Alnaques son numerosos
manaques no pueden
tomos, y la mitad del
unb
disponer los aficionasiglo xvm fué la edad
dos á esta clase de trade oro de esta clase de
bajos porque apenas
publicaciones. Solaexisten: el Almanaque
mente en París vieron
de Gotha apareció por ~
la luz setenta y tres en
primera vez en 1763, y
el año 1760, inclu ven,111f
terminado dicho año
do unA lmanaque Real,
sus compradores hibas 3&lt;lbr 176 3.
otro Almanaque para
cieron, indudablemencomerciantes, otro pate, lo que se hace con
ra los masones, otro
todas las cosas pasade los cuadrúpedos,
das: desecharlas, aban~q1 ~of¡ann '))ni:! ~/\•m:s-fd. ~11!1b
otro de oratoria ligera ,
un~ ;)c~ann ~~ntitnn :i)1crmd,l
donarlas. Así resulta
y algunos más por es111 \;;0111111 t,1t11.
que hoy los ejemplares
te estilo.
más antiguos del citaPero la ciudad de
do Almanaque son los
Gotha tenía su propio
dA los años 1774 y
almanaque desde fe1783, que se conservan Cómo era la portada del Alma11aque de Ghota cha anterior á la puen el British Museum,
en su primera edición, el año 1763
blicación del que motide Lóndres. Actualva este articulo: llamámente, no hay manera de consultar una hase Calendario Gotha de Genealogía
serie completa del Almanaque de Gotha !J de Literatura, y su origen se pierde en
como no sea en la oficina editorial de esta la obscuridad de los tiempos. Sólo podepublicación, instalada en la A venida mos decir que ya se publicaba en 1740,

©rncafogíf
ESdjrfi

�134

POR ESOS MUNDOS

pues existe un ejemplar fechado en dicho
año.
De 1763 es de cuando puede decirse
que data el actual Almanaque de Gptha.
Entonces se decidió que el idioma propio
del almanaque fuera el francés, ó por lo
menos que se publicara una edición en
francés y otra en alemán; no sólo porque
era aquel el lenguaje_ diploi:n~tico, sino
también porque la reciente visita de Voltaire á la ciudad de Gotha había hecho
á Francia y á los franceses populares en
dicha población.
Así fué como en 1763 apareció el Calendario Genealógico y de Escritores de
Gotha, que se vendía al precio de cuatro
pesetas, publicación anual que de'.!de entonces no ha dejado de
aparecer, y que ha ido
convirtiéndose en el Almanaque de Gotha según lo conocemos hoy.
Para realizarlo de este
modo unieron sus esfuezos y trabajos los señores Guillermo von
Rotberg, gran chambelan de la corte de Gotha
y presidente dfl aquel
Gabinete, y Emmanuel
Cristótoro Klupfel, que
había sido tutor del príncipe heredero de Sajonia - Gotha - Altenburg
durante su estancia en
Parfs desde 1747 á 1750.
El título Almanach de

neda), una Guia Postal para Gotha señalando los dfas de llegada y salida de
los correos, tablas de multiplicar y de
regulación de intereses para el capital, y
hojas en blanco en las que se invitaba á
los jugadores á registrar sus ganancias y
pérdidas en las mesas de naipes. Tales
fueron los principiosdelgran libro actual.
MEJORAS EN LA PUBLICACIÓN

Por lentas etapas fué desarrollándose
el Almanaque. Los escasos detalles que
contenía acerca de las familias reales se
convirtieron en completas genealogías,
en su mayor parte suministradas por los
mismos prír.cipes. La publicación miscelánea del Almanaque
recibió múltiples adiciones: se admitieron artículos cortos populares
sobre todo asunto imaginable, á saber: La au-

rora boreal, Influencia
de la música sobre los
animales, Peleas de gallos, Mónstruos antediluvianos, Bebidas favoritas de los distintos
países, Carreras de caballos en Holanda, Juegos de cartas , La policía del harem entre los
turcos, etcétera. Hubo
también en 1799 una
Receta para evitar el
mareo, y listas de pre-

cios del más diverso caGotha contenant dio_errácter, como carnes
se:s connoissances curieu •
ses et utiles se empleo Relrat~ de Jorge Canning, que •pareció •n asadas, pájaros exólip_or et Almanaque de
cos piedras preciosas
porprimera vez en 1764. la edición publócada
Ghota el ano de 1824
'
h '
camas y otras mue as
Hoy, el Almanaque de
Gotha tiene mil doscientas páginas; en- cosas así. El Almanaque'no llevaba gratonces sólo contenía ciento y aparecía
impreso en rudos tipos góticos.
Su característica distintiva es la lista
genealógica de los personajes de elevada
alcurnia existentes en Europa, que da á
conocer los nombres y fechas de nacimientos de dichas personalidades, desde
los reyes hasta los nobles, todos con sus
herederos ó más próximos parientes.
Ofrecía entonces otros detalles el Almanaque de Gotha, tales como los días de
santo de los soberanos reinantes, los
cambios de luna, las predicciones del
tiempo, una r~spetable relación de monedas extranJeras (pues los gobernan tes
de menor significación tenían gran apego á sus derechos de acuñación de mo-

bados en sus primeros números. Esta reforma se implantó en 1768, y desde entonces no han faltado en cada edición.
Los asuntos que al principio fueron ~olivo de las ilustraciones eran exclusivamente mitológicos y alegóricos; después,
empezaron á publicarse grabados de modas, en los que las figu_ras ostentaban
enormes peinados y ropa¡es flota~tes, estilo Directorio, y más tarde. se dieron á
conocer dibujos de comed ias y novelas
populares. En 1786 se publicaron grabados referentes á la obra de Beaumarchais
Las bodas de Fígaro, sátira que a)'udó á
preparar el camino de!ª revolu_ción q_ue
ya se anunciaba. En anos sucesivos d1éronse ilustraciones de esc"nas teatrales;

EL ALMANAQUE DE GOT~A

135

después vistas de palacios y retratos de hizo sentir la fuerza de su póder en el
celebridades que se mencionaban en el hufete del director de dicha publicación.
texto. Y desde el año 1832, todas las ilus- En primer término, considerándose Natraciones han sido retratos: el primero poleón como antepasado de sí mismo,
publicadofué el de Frannegóse á consentir que
cisco II, emperador de
se enumerara en el GoAlemania, que apareció
tha su genealogfa; y en
en 1793, en el período
segundo lugar, insistió
álgido de la revolución.
en que la lista de las
En 1,824 apreció por
casas reales empezara
primei:a vez la dirección
con él, y no con la de
ultra-conservadora del
Anhalt, como exigía el
Gotha la existencia de
orden alfabético y se
los Estados Unidos 'de
venia haciendo. Para
Norte América, como
esto, ordenó en el refenación independiente, y
rido año de 1808 que se
hoy se ocupa en cuanto
preparase otra edición
concierne á todos los
en París, que sustituyeGobiernos del orbe, desra á la legitima hecha en
de el gran imperio briGotha. Y así fué como
tánico hasta la pequeña
desde aquel año hubo,
república de Haití.
durante algún tiempo,
El reducido volúmen
dos ediciones de esta inde 1763 llegó á tener en
h.P111I,\ .. , ti, 1
teresa nlísima publica1884, 1.079 páginas en
ción. Y decimos duranGrabado que apareció en 1824 en el
duodécimo, alcanzando
te algún tiempo porque
Almaiiag_ue de Ghota
1.200 en octavo pequeño
l11s órdenes de Napoleón
desde el año 190.&gt; hasta la fecha presente. se cumplieron mientras que su estrella
Hoy se hacen dos ediciones, una en lució y estuvo en alza.
alemán y la otra en un idioma que el seEn efecto, el capitán del siglo x1x, que
vero critico Larousse dice «que no es ejerció rigurosísima censura sobre el
exactamente el francés, aunque sea una Almanaque de Gotha hasta el año 1814,
imitación de esla lengua.»
determinó que la sección que trataba de
las familias reinantes en
NAPOLEÓN BONAPARTE
., Europa cambiara su títuY EL DIRECTOR DEL
lo por el de Nacimientos
«ALMANAQUEDEGOTHA»
y matrimonios de príncipes y de princesas. ¡No
La actitud del director
consentía Napoleón que
del Almanaque hácia la
ni aún en los almanaques
la revolución francesa
figurase más soberano,
fué la misma que la de
más rey, ni más empelas potencias e u ro peas
rador que él!
hácia el actual rey Pedro
Pero, llegado dicho
de Servia: no la reconoaño 1814, como Bonació. Para aquel director
parte no lograra ejercer
continuó siendo rey de
la censura durante los
Francia LuisXVl,á pesar
célebres cien días, la secdesu destronamiento; y á
ción genealógica recobró
"U infortunado hijo Luis
su antiguo titulo después
XVII lo representa el
del acuerdo europeo soGhota sentado en el trobre las bases del Congreno, cuando en realidad l
so de Viena. Mucho an'"
se hallaba preso en el
tes de esto, habían apaOtro grabado publicado por el Ghota
Temple.
en 182i
recido datos estadísticos
Pero el gran Napoleón,
acerca del área, poblaque modificó el mapa de Europa y re- ción, etcétera, de las potencias de Europa
formó el imperio alemán deponiendo á intercalados entre una Historia de SnufAustria de la jefatura, no podía pasar fers y una ligera relación sobre las mocomo gobernante ignorado, y en 1808 das de Francia.

r

�EL ALMANAQUE DE GOTHA

POR ESOS MUNDOS

136

RAREZAS y ESPECIALIDADES QUE CONTIENE
EL «GOTAA»

La ligera revisión de los contenidos del_
Almanaque revela muchas anomalías '/
extrañas persistencias. Abraz~ esta p~bhcación dos distintas Y, en re?hdad, d~vergentes secciones, que deberian pubh_carse como volúmenes separados. La ~rimera sección es puramente geneal?gica, y
aparece dividida en tres s~bsecciones, de
las cuales la primi,ra contiene los nombres de todos los miembros de las casas
soberanas de Europa, juntamente con las
que han perdido tronos desde 1815 h~sta
el presente. Algu~9:s de estas son tribus
más bien que filmihas, pues cada vástago transmite su rango, Y su sangre, r~al
6 no real, se presume que corre en dis.tintos canales. De esta manera, las ramificaciones de la Casa de ~apsburgo, por
ejemplo ocupan ocho páginas del Almana ue, las de la familia Borbón s?n
totavia más complicadas: hay .tres distintas ramas de la Casa, que ~xigen once
á inas para la enumeraci~n de. sus
~i~mbros. Los Bonapartes imperiales
están representados por dos v~rones,.solteros de los cuales el más Joven tiene
casi l~s cuarenta año&amp;; los represent.a~tes de la rama más antigua de la familia ,

y

--- -

(los descendientes de LucianoB?naparte,
que no quisieron aceptar un ren~o de su
padre), están relegados á las páginas ~anos importantes d~ la ?bra. En la sección
real hallamos casi unidos al rey Eduardo de Inglaterra, que impera sobre una
quinta parte del globo y ~ás de una
cuarta parte de su población, co.n el
principe de Mónaco, que solo gobiernaquince mil doscientos súbditos en me~os.
de dos kilómetros cuadrado_s de te~ritorio, y también con el _P~incipe de ~iechtenstein, cuyos domimos se ~xhenden
menos de ciento cincuenta kilómetros
cuadrados y sus súbdito~ apenas llegan
á nueve mil quinientos.
La sección 6 parte segunda del Alm~naque está dedi~ada á cincuenta y seis.
familias mediatizadas. A estas casas_, que
por el Tratado de Pressburgo, perdieron
su inmediatajurisdicctón, aunque _retuvieron sus posesiones, se les con~e~ió p9:ridad de nacimiento con las ~amibas reinantes por medio de resoluciones de la
Dieta Germánica en 1825 Y 1829. A los
que eran principes del Sacro Ro~ano
Imperio se les da ahora el tratamiento
de Serena Alteza ( Durchlaught},. Y á l~s
representantes de los condes del ~mperio
alemán se les concede el tratamiento de
Muy Ilustrisimo (Erlaucht). Por esto,

:

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1

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la edición de l 906 del Almanaque de Gotha
Retratos del prlncipe imperial de Alemania y su esposa, po ,ca os en

en teoría, el heredero de un trono euro• interesados acudan á él; cosa que mupeo puede, sin descender de su alcurnia, chas familias de indubitada nobleza jacasarse con el descendiente de un Roths- más St, han mo lastado ni siquiera en inchild ó de un favorito de la corte de Vie- tentar. A pesar de ello, si las personas
na; en tanto que el vástago más humilde aludidas quieren figurar en el Almanade la familia más mediatizada no puede que, deben empezar por escribir á Herr
casarse con descendientes de la antigua Hofrat Wendelmath Perthes, director acnobleza europea sin que en la metrópoli tual de la publicación, remitiéndole sus
se considere el caso como una mesallian- reales cartas de titulación, una relación
ce, pues estas uniones, en rigor, sólo de- histórica de su genealogía, la descripción
de sus arben conmas.su estra e r se
e u do hemorganátiráldico en
cament e,
colores y
sin que los
una listada
frutos de
los indivíellas heduos de la
r e den ni
familia que
los tltulos
en la actuani las poselidad exissiones de
tan. Hecho
susantepae~to, Herr
s ad os.
Hofrat
Viendo lo
We n de i nsignifimath juzga
cantes que
son estos
imparcia 1princi pes
men te I o
que s) le
secundapide.Algurios alemanas veces
nes, es adse han hemir a ble
que las hicho esfuerjas de la
zos par a
aristocracomprar su
cia euroveredicto
favorable
pea con sientan en
valiéndose
ser sus esde consideposas. Sin
raciones
embargo,
financiecon s 6 lo
ras; pero
recorrer
basta con
las páginas
leer el Aldel Almamanaque
Armario que existe en las oficinas del Almanaque de Gotha conteniendo la
naque de
para conde dicho almanaque publicados desde 1763
Gotha se serie completa de todos los volúmenes
vencerse
hasta la lecha
observa la
deque tales
extraordinaria frecuencia con que ocu- intentos no han prosperado. Aun el misrren tales casamientos.
mo Pedro Karageorgevitch y su casa
La tercera sección de la publicación fueron eliminados del Almanaque de Goque nos ocupa está dedicada á la aristo- tha hasta que se extinguió por completo
cracia no real, ni de principes ó rango la dinastía de su predecesor en el trono
ducal, y se enumeran en ella los condes de Servia.
y barones, en manuales separados pero
También han figurado en el Almanasemejantes, hechos (en idioma alemán que de Gntha desde hace mucho tiempo,
solamente) en la misma imprenta. Para desde el año 180i por primera vez, los rela confección de esta sección el director presentantes diplomáticos, los embajadodel Almanaque no invita á los noblesque res de las naciones independientes. En
le remitan datos, sino que espera que los los volúmenes últimamente editados, el

�138

POR ESOS MUNDOS

cuerpo de embajadores figura con el tí- les ó de las nobles, y á los individuos de
tulo Annuaire diplomrtiique et statistique, aquellas familia~ que person~lmente ~on
y ocupa casi las dos terceras partes del conocidas al director. La información
Almanaque. Enuméranse todos los altos para el anuario diplomático se recog_e
funcionarios de los principales Estados de las publicaciones oficiales que se recidel mundo, comprendiendo los represen- ben por el cambio con ejemplares del Al•
tantes diplomáticos y los cónsules y un in- manaque; pero como est! información
se mandice de los recursos militares, navales y puede resultar con inexactitudes,
dan las
comerciapruebas á
les de cada
los jefes de
nación. Nalos depardie que se
tamentos·de
ocupe en
ca·da pais y
hacer hislo•
á los embaria, ó aspire
jadores aleá hacerla,
manesaccepuede perditados en
mitirse o\las distintas
vida r esta
cortes, consección imsiguiéndose
portan tí siasí, mema,que con
diante confrecuencia
cienzudos
ha querido
trabajos,
imitarse en
que los inotras publiformes del
caciones,
Almanaque
aunque jatengan · ·f11.másha conma por su
seguido ser
exactitud.
Herr Hofrat Wendelmalh Perthes, actual director del Almmiaqu~ de ~ otha
E l sistema
aventajada.
Su confección implica inmensa cantidad de trabl\- de conservación de dátos es igualmente
escrupuloso: cada pais, cada colbni8: y
jo y responsabilidad.
cada familia tiene su volúmen en foho,
CÓMO S E HACE EL « GOTHA»
al que se unen aquellos una vez recibiDesde 1817 el Almanaque de Gotha ha dos en la oficina editorial, de m:anera
sido dirigido por la casa de J ustus Per- que el director de la publicación pueda
thes, que estaba encargada solament~ de comprobar cualquiera noticia en m'!-Y polos detalles comerciales de la publica- cos minutos. El Almanaque se publica en
ción desde 1786. El jefe actual de la ca- la primera semana de Diciembre de cada
sa llámase Herr H ofrat Bernhard año, y después del 15 de Noviembre no se
Perthes, y también dirige el ma_yor insti- admite alteración alguna.
Tal es el Almanaque de Gotha , mezcla
tuto geográfico del mundo. El director del
extraña
de lo antiguo y lo moderno, esAlmanaque, Herr Ilofrat Wendelmath,
pejo
de
anacrónico
feudalismo y una m_eal que nuestra fotografía presenta en su
moria
auténtica
del
progreso I?ateri~l
bufete, es maestro en heráldica, genearealizado en la lucha por la existencia
logía y estadística, y su método de compilación se caracteriza por una correc- entre las sociedades modernas. No_ es el
más antiguo de los almanaques existención y exaGtitud teutónicas.
He aquí el procedimiento que emplea. tes: el Almanaque Nacional, de Francia ,
(llamado primeramente Almanaque l m ·
Ante todo las pruebas de cada página se
perial
y después Almanaque ]!e~l), es
'
1
.
empastan en u1;1 vo úmen. inmenso c_on
márgenes ámphas. En Julio de cada ano, más antiguo; pero ~l Gotha ~s umco en
se envían las pruebas á todas las perso- interés histórico é importancia cosmoponas ó á todos los departamentos con e~las lita, y por eso, á despecho de rivales que
no han prosperado, ha ocupado por si
relacionados; en la sección genealógica ,
solo
su campo de acción.
se dirigen á los jefes de las familias reaCOSMÓPOLIS

HORÓSCOPO DE LOS MESES

FEBRERO: SOL EN ACUARIO
mes, que es el segundo del año en
el Calendario Gregoriano, sólo tiene
veintiocho días, excepto ca da cuatro
años, en los llamados años bisiestos, en
que cuenta veintinueve. El nombre de
Febrero con que se le conoce derivase
del verbo februare, que significa purificar, y de Februa, festival romano de general expiación que se celebraba durante la última parte del mes. En los antiguos tiempos, la Lupercalia, que tenía
lugar en Febrero, se instiluyó para que
las mujeres fueran purificadas por los
sacerdotes.
En este mes pasa el Sol (desde el 20 de
Enero h~sta el 19 _de Febrer_o), por la
constelación Acuario, undécimo signo
del Zodiac~, al que se atribuyen caractére~ m_ascuhnos_y sanguíneos, siendo sus
prmc1pales atributos la memoria y los
vastos conocimientos.
Las personas nacidas cuando el Sol se
e!1cuentra en el limite, en la cúspide del
s~gno, ó sea del 20 al 26 de Enero, partic1 pan de las características de Acuario y
de Capricornio , que le precedió. Estas
personas resultan habilísimas para conocer la naturaleza del prójimo, especialmente en cuanto que se relaciona con
el mundo de los negocios: á primera vist~ for~~ n juicio seguro y cierto de las
d1spos1c10nes de aquellos con quienes se
ponen en contacto y conocimiento. Há1111.nse, además, eminentemente dispuestas, por inclinación y habilidad, para tratar y dominar al público, lo mismo en
política que en comercio: poseen para
ello poderosos medios, entre los que más
desc~ella u na elocuencia persuasiva y
convrncenle en alto grado. U no de los

ESTE

secretos que poseen es saber seguir la
opinión pública cuando les conviene:
tienen extraordinarias condiciones para
ello, para lo cual aprovechan las facultades que les distinguen para apreciar
exactamente lo que los demás piensan de
ellos y de sus ideas y proyectos.
Esto por lo que respecta á los que pudiéramos llama cuspideos. Que por lo que
hace á los nacidos bajo el completo y exclusivo imperio de A cuario, esto es,
desde el 26 de Enero al 19 de Febrero ,
dice el horóscopo que son, generalmente,
nobles, honrados y de excelente y bondadoso corazón. Leales en el cumplimiento de sus deberes, tienen un perfec to sentido del honor y de la educación.
Poseyendo exacto conocimiento de la
ocasión que deben aprovechar y de aquella que deban desdeñar, siempre se hallan en su puesto.
De los nacidos en A cuario se dice que,
naturalmente, son las personas de mayor
fortaleza y vigor físico que existen. Pero
como conocen esto y lo saben, frecu~ntetemente se convierten en todo lo contrario, porque, una vez por otra, van dejando pasar todas las ocasiones que se les
presentan de conservar esa fuerza con
que la Naturaleza les fué pródiga.
Las personas nacidas en tiempo de
Acuario logran éxito cuando se lo proponen en cualquiera empresa que intentan. Son aptos para todos los estudios y
aprendizajes, especialmente para los ofi cios mecánicos; pero su inclinación á la
vida pública les aleja de estos, llevándo los á más activos propósitos y energías.
Generalmente, son altos de estatura.
Las mujeres también alcanzan buena

�140

EL MENDIGO

talla; y participando de las condiciones
que distinguen 8 los hombres, son además muy industriosas, por todo lo cual
suelen ser excelentes esposas cuando
contraen matrimonio.
De carácter apasionado los dos sexos y
de suaves y dulces modales, se resienten
mucho, por esto mismo, cuando se les infiare alguna ofensa.
Los defectos de que adolecen son el
miedo y el hábito d_e la procastinact_ón, ó
sea dejar para manan~ lo que ~eb~~ran
hacer en el día. También la vacilacion y
el capricho echan á _Perder el genio de
los nacidos en este signo.
L')s mejores amigos que !os hijo~ de
Acuario tienen son los nacidos baJO el
imperio de dicho signo y los que provienen de Aries y Sagitario.

Los hijos de matrimonio~ habid~s entre los nacidos bajo Acuario y Artes son
fisicamente fuertes y robustos, Y la~ relaciones domésticas de estos matrimonios resultan verdaderamente harmoniosas. Los hijos son de organización muy
sensible y deben ser tratados con lamayor bondad.
Los planetas que rigen este signo son
Saturno y Urano. Las joyas, el céfiro, el
ópalo y la turquesa. Los colores astrales,
el azul, el rosa y el verde Nilo. La flor,
el tulipán. Abril y Agosto son los mes~s
que resultan más favorables para los hijos de Acuario, y el sábado el dia afortunado de la semana. La antigua tribu hebrea que recibía influencia de este signo
era la de Daniel, siendo Gabriel el ángel
que gobierna á Acuario.

Historia novelesca de los tiempos de la Convención
y el Terror, por OWEN JOHNSON
«¡Oh, Libertad, Libertad!¡ Cudntos crímenes se
han cometido en tu nombreh-Madame Roland.
RESUMEN DE LOS CAPlTULOS ANTERIORf!S (1)

EL MENDIGO
Es una débil hoja segregada
del árbol fuerte del linaje humano,
caida en la inmundicia del pantano
al soplo cruel de la inclemencia airada.
Es la barquilla sin piedad lanzada
de la vida en el férvido océano
al maelstron del infortunio insano,
por terribles corrientes impulsada .
·Oa noble Caridad! Cuando al mendigo
l
' durmiendo sobre a 1guna pena
mires
ó junto al atrio de algún templo umbroso,
no vayas á ofrecerle pan y abrigo,_
no le despiertes... ¡porque acaso suena
que es rico, y es feliz, y es poderoso!
MIGUEi,

MACAO

l!.n el mes de Agosto de 1792 lle¡ó á Paris cen busca de empresas grandes,, como el Don Juan de nuestra leyenda, UD
jóven que, exaltado por las doctrinas revolucionarias, aspiraba nada menos que á compartir mano á mano y boca á
b1&gt;ca con Marat, con Danton con Roland, con Desmoulins, las tareas que Astos patriotas se hablan impuesto en pro
de las ideas que delendion. Sin más recursos que tres sueldos en los bolsillos y el traje que vestía, decomisado á UD
aristócrata y que daba á nuestro jóven, Eugeni~ Barabaut llamado, aspecto mu,. singular, encontró el tal pobrísimo
alojamiento en misera bohardillo. Recorriendo después las calles de la ~apital "francesa, Uegó a un centro de reumón aristocrática\ cierto curiosísimo caté, en el cual colóse de rondón nuestro aventurero, empezando á declamar
inventivas contra a tiran fa y el gobi•mo, y dando vivas á la República que exaltaron á los aristócratas y les comunicaron deseos de acabar con la existencia del jóven, cosa que evitó Dossonville, UD ciudadano zancudo y extravaeante á quien Barabant, avivada su curiosidad ante su excentrico tipo, iba siiuiendo toda la mañana. Barabant
conoció en la casa donde se hospedaba á N,cole, florista de profesión, que le sirvió dt cicerone por varias calles de
París llevándole lueito á comerá la taberna de Santerre, célebre hospedero del lauboarg de Saint-Antoine. Después
de la comida y ya en la calle los dos jóvenes, tropezaron con Louison, otra florista que conoció á Barabant la noche
anterior, y N1cole, despechada por los celos, alejóse airada del muchacho dejándole solo en medio de las turbulentas calles parisienses. E.n aquella misma jornada asaltó el populacho las Tullerias y se apoderó del palacio, no sin
haber sulrido terribles pérdidas en muertos y heridos. Entre estos últimos contábase Barabant, al cual Nicole llevó
a su habitación y osistió y cuidó con gran celo y cariño. Repuesto Barabant, daclaró su pasión amorosa á Nicole
la ~ual, á pesar de hallarse animada de los mismos sentimientos con respecto al jóven, rehusó contestarle y decidió
ale¡ar•e de su lado, temerosa de la felicidad que la esperaba. Barabaot, p•ra dar celos á Nicole, rlecidió buscará
Loulson, la flori..a riv"l de aquélla, c01: la que recorrió el mercado de ftoree y las calles principales de Parle. Al
fln,hicieron las paces Barabant y Nicole dando gusto á sus deseos con amorosos coloquios. A todo esto, la Revolución precipitaba los sucesos sangrientos, y fueron atrozmente asesinados muchos prisioneros y mujeres,
nilloa y ancianos. Dossr.nville estovo á punto de morir ahorcado, pero loiró escapar y s alvarse. Un año después,
en 1793, sintiéronee en París los electos de todog estos sucesos: el pueblo estaba hambriento y desesperado porque
la Revolución no habla solucionado los problemas que creyó iba á resolver la nueva forma de gobierno. Javogues,
~ exaltado marsellés, á quien el pueblo temla, quiso prender á Dossonville acusándolo de traidor; pero éste deshizo los planes de su enemiKo presentándole un nombramiento de agente de policía, y para vengarse de aquél puso
á su servicio 11. dos hombres de la peor r&amp;l•a, apodados Sin-Penas y El Cuervo . Estos salvaron á UD anciano,
Goursac llamado, buen patriota, á quien Javogues quería asesinar porque temía que la honradez de éste deshiciera.sus manejos; pero, al cabo1 Goursac cayó en manos de Javogues y lué condenado por el populacho como
f!ron.!ino Esta acusación tambien alcanzó á Barabant; pero á éste lo salvó Nicole obligándole por su a.mor ,
v1tor~ar ante tuda la mul11tud á los jacobinos. Barabant lué preso al fin, en virtud rle taiga denuncia de la mére
Com1che, que lo~ró convencerá Javo~u•s de la traición de este jóven. Nicole decidió acompañu á Barabant en
la cárcel, pero se vengó de este hecho y libró al pueblo de un tirano m,tando á Javogoes. Un saltimbanqui, que
mtentaba, sin conse,tuirlo, aprovecharse de las bellezas de Nicole. denunció á ésta y á Barabant, los cuales tueron presos y encarcelados y condenados después a muerte. Nicole. haciendo un supremo esfuerzo, se denunció á ella sola, l,brando i Barabant de toda culpa, con la esperanza de demorar por unos dlas _la muerte de Sil
amante en el cadalso.

XXIII
NICOLE EN LA GUILLOTINA

Ya contenta Nicole y satisfecha con la
sustitución del nombre de Barabant por
el suyo en la lista de los que debían ser
guillotinados al día siguiente, dejó dormirásu amante y esperó que amaneciese.
Cuando fürabant despertó, encontró á su
lado áNicole que lemirabaansiosamente.
(1) Véanse los nómeros 1a2 á 1#.

-¡Qué tienes?-le preguntó él.-¿Te
sucede algo?
-Poca cosa,-respondió ella.-¡Que
necesito ser tu esposa hoy mismo!
Los momentos que él tardó en contestar fueron de agonía para Nicole. Barabant contempló asombrado aquel rostro,
desfigurado por las lágrimas.
-¡Cuán idiota soyl-exclamó repentinamente.-¡Por tan poca cosa atormentarte!
-iPero es que consientesT-exclamó
Nicole.

�EN

112

NOMBR E DE LA LI BE RTAD

143

POI\ BSOS MUNDOS

- ¡Naturalmente!
La jóven se arrojó en los brazos de
BJrabant, poseida por el éxLasis de la
dicha.
- ¿Pero tanta importancia le das al
asunto7-preguntóla él.-¡Porque yo le
he considerado siempre como mi mujer!
La sencillez de Barabant hizo sonreír
á Nicole, aun en medio de su emoción.
- ¡Y cómo vamos á casarnos7-observó Barabant.
- ¡Recuerdas al abale que se sienta
cerca de nosotros á la hora de comer7
Pues á ese voy á rogarle que nos case.
- ¡Consenliráf
-Creo que podré convencerle,-respondió Xicole.-¡Puedo ir ahora mismo
á buscarle1
Barabant la besó y la consintió que se
retirara, diciéndola:
-Véte corriendo.
Asilo hizo :'\icole, tardando bastante en
volver al lado de Barabant; pero cuando
lo hizo fué acompañada del sacerdote.
Timidamente, dijo la jóven á su novio.
-He lardado mucho porque necesitaba confesarme. Ahora me alegro de haberlo hecho pues me siento más tranquila que nunra. ¡Te molesta que me
haya confesado!
-No,-conlesló él sonriendo.
Y dándose las manos ambos amantes,
se arrodillaron ante el sacerdote, que
celebró la ceremonia nupcial en medio
de la habitación de la cárcel alegrada en
aquellos momentos por los rayos del sol
que las barras de las ventanas no podian
detener. El sacerdote los bendijo después de unirlos, y ofreció las manos á
Nicole para que se levantara; pero casi
inmediatamente , con una sonrisa que
era más bien de compasión, se retiró y
salió de la celda.
Al quedarse solos, preguntó Barabant
á N1cole:
- ¡ Por qué no me dijiste nada antes de
ahor8'
-Porque antes no podía... Hoy han
variado las circunstancias.
- ¡ Pero por quéY
Calló ella, é insistió él una y otra vez,
hasta que, percibiendo en su novia un
extremecimiento involuntario, dijo:
-¡Es que tienes miedo por lo que pueda ocurrir mañanaT
-No ... ¡Les ha ocurrido ya lo mismo
á tantos! Pero ...
-¡Pero qué7-se apresuró Barabant
á interrumpirla.
Atrevióse, por fin , Nicole, á dirigir á

su novio la pregunta que tantas veces
había estado á punto de salir de su!\ labios.
- ¿Es cierto-lo dijo-que, de todas
mant,ras. te huLieras casado conmigo
Eugenio7
'
- ¿Te atreves á dndarlo acaso7
-¡Eres muy bueno, muy bueno!-exclamo la jóvan, satisfecha por llevarse a l
sepulcro esta promesa, aunque interiormente no estuviera por completo convencida de que hubiera sido cumplida dn
distintas circunstancias de las en que
ambos se encontraban.
-Tú sabes-dijo lentamente,-que no
siento temor alguno por ti y que mi única satisfacción t,S tu compañia.
-Sí, lo sé,-respondió Nicole.
De repente, se levantó la jóver., y temblandn de piés á cabeza exclamó:
- ¿Oyesf
-Si, la campana.
- ¡Son las seis!
- ¡,Y por qué tiemblasf-la preguntó
Barabant.
-Bésame,-dijo ella por toda contestación, arrojándose en los brazos de su
amante.
-¡Sosténme, Eugenio, soslénmel-ex clamaba.-¡No me dejes ir!
Barabant la estrechaba entre sus brazos, y creyendo que su valor desfallecla,
murmuró al oldo de Nicole:
- ¡No temas, pequeña mía! Estoy contigo. ¡Yo tendré valor por los dos!
Los presos, reunidos en la gran sala,
mirábanse unos á otros queriendo adivinar quiénes eran los elegidos. Muy pronto
pudo percibirse en el patio el ruido de las
ruedas de las carretas que debían conducir las 'Jictimas al sacrificio. Débil al
principio, más determinado después,
oyóse en el distante corredor el pesado
paso del carcelero, que se aproximaba
lentamente como si quisiera prolongar
la cruel angustia de los sentenciados.
Con acompañamiento de chirridos de herraje abriéronse las puertas, y al cabo
apareció, seguido por dos terribles mas~
tines, el guardián llevando en su mano
el fatal rollo. Sin hacer pausa, su monó tona y canturrona voz leyó el pr11ámbulo, y cuando lo hubo concluido, levantando la voz, gritó :
-¡Ciudadana Nicole BarabanU
Un suspiro de satisfacción escapóse
del pecho de la jóven, que dejó caer la
cabeza sobre el pecho de Barabant. Pero
los oldos de Nicole, sordos á los clamores del pesar, á los lamentos de las ma-

El carcelero pronunr ió
el n ombre de la ciuda dana Nicole Barabant

dres y de las esposas, á los gritos de
asombro y de desesperación que llenaban. el espacio de la gran sala, seguían
ans1os,mente los nombres que pregonaba el carcelero. Fué contando las victimas, y al decir el guardián el nombre de
la que hacia ~I número diez, creyendo
que era el último de la lista, rodeó el cuello de Barabant abrazándole efusiva mente y co_n la violencia del que se despide
para s1empr~. Pero repentinamente, lanzando un grito de desesperación, oyó que
un undécimo nombre salía de los labios
del cancerbero.
-El ciudadano Eugenio ...
Algo extraordinario había ocurrido: el
carcelero se detuvo indeciso.
-;-l_EI ciudadano Eugenio Franz Cram01sml-voceó al cabo el carcelero.
~I rostro de Nicole se puso lívido,
mientras de todos la:!os partían excla-

maciones de asombro, que declan:
- ¿Cramoisin1
¡Imposible!
- ¡ Cramoisin
detemdo!
No comprendiendo Nicole otra cosa sino
que Barabant estaba salvado, y oyendo que pedía como un loco que se le llevara á la carreta, se arrojó
en sus brazos gritando:
-:-¡No, no! ¡Eso no es error! ¡Soy yo
quien te ha salvado! ¡Eso es lo que yo
quería \ ¡Acuérdate de mi, Eugenio! ¡No
me olv1&lt;1.e~! ¡El abate lo dirá todo! ¡Adios,
Barabant!
Los carceleros la arrancaron de los
brazos de su esposo, arrastrándola casi
hasta el corredor, mientras ella gritaba,
l?c&amp; de alegría y de dolor al mismo
tiempo:
-¡Adi?s, Barabant! ¡Adiosl
Los gritos y el llanto se extinguieron
tra~ las cerradas puertas. Una mujer recogió en sus brazos á Nicole, ayudándola
á sostenerse por el interminable corredor.
-:¡Descan~ad en mil Yo no tengo á
nadie de quien despedirmel-la dijo la
mujer.
Entraron en el palio y subieron á la

�144

POR ESOS MUNDOS

carreta, donde ya unos cuantos prisioneros, tristes é indiferentes, aguardaban la
llegada de Nicole y de su compañera.
En aquel instante.dos carceleros, rien&lt;lo estrepitosamente, echaron en la carreta el cuerpo desmayado y sin sentido
&lt;le Cramoisin, el feroz saltimbanqui.

XXIV
EL FRACASO DEL TERROR

Dossonville, que había previsto el inevitable conflicto entre Robespierre y la
Convención, resolvió un rápido cambio
en su conducta, y dejándose ver en la calle
Maugout denunció á Robespierre y á los
jacobinos en términos tan desmesurados
que no solamente cuantos le escucliaban
corrieron á denunciará su vez al policía
ante el Comité de Seguridad, sino que,
para asombro del mismo Dossonville, al
mirar tras de si se encontró con que
también le habían abandonado sus dos
corifeos Sin Penas y El Cueroo.
Según costumbre suya, visitó la Conserger'ia' para inspeccionará los pre!'os.
En la primera división de encarcelados
no encontró rostros familiares entre los
veinte antiguos presos, hasta que, á pun•
to de retirarse, déscubrió la forma abyecta de Cramoisin.
Pasó á la segunda división, donde la
multitud era más nutrida y más turbulenta . Sobre el campo desigual de las cabezas de esta multitud, vió á los jueces en
-sus altos asientos y al jurado indiferente,
y también divisó la figura, poco grata, de
Fouquier, mientras que á la derecha,
.aglomerados en :los bancos, estaban los
prisior;ieros, que aguardabari sin esperanzas la farsa del juicio.
·
Dóssonville, que se colocó en medio
de' las personas que en constante vaivén
-se oprimían para ganar la primera fila
-ea busca del rostro de un pariente ó de
,un amigo, cedía gustoso el der~cho de
-su sitio á cu1mtos veía que se acercaban ansiosos y afligidos. Después de varias dilaciones quedó, al fin, en la primera fila durante '.algún tiempo. De re_p&amp;nte, dejó escapar esta exclamación:
-¡Oh, Dios mío!
Habla visto á Nicole, que al mismo
tiempo estaba fijándose en él:
-¡Qué f&amp;talidadl-dijo para si.-¡Esto
-es obra de ella misma!
Repentina cólera y resentimiento se
apoderaron de él contra el obstinado sa-crificio de esta débil jóven que había

conseguido derrotarlo en cuantas cosas
quiso llevar á cabo.
La mirada de reproche que Dossonville le dirigía, fué recibida por Nicole con
una de satisfacción que parecía decirle:
«Ya lo véis: ha sucedido lo que yo había
anunciado.» Sonreía la jóvencon alguna
tristeza, como quien, sin sentir la decisión que había tomado, no llegó á prever
lo que le costaría.
Una mano obligó á Dossonville á retroceder. Era de una atribulada m&amp;.dre,
que decía, toda llorosa:
-¡Se han llevado á mi hijo, hijo de mi
alma!
Y siguiendo con la vista la mano de
esta mujer, vió que al lado de Nicole había un muchacho que registraba ansiosamente y con cara asustada á la multitud. El murmullo de las voces se elevó,
sobresaliendo entre todas la de la infeliz
madre, que no dejaba de repetir:
-¡ Eso es un error! ¡Mi hijo no tiene
aún dieciseis años!
-E?tonces,-dijo Dossonville-no os
apuréis: no pueden hacerle nada.
-¡No lo dudéis, ciudadanal-dijo un
tercero.-El muchacho está seguro.
-Lo han detenido-contestó la madre
-confundiéndolo con su hermano, que
tiene ya veintiseis años.
-¡Tranquilizáos;, buena madre! A la
vista está que el denunciado es un chiquill&amp;.
-¿Entonces... lo dajarán en libertad1
-¡Por supuesto!
Dossonville apenas oía ya lo que decían cuantos rodeaban á la atribulada
madre, porque le atormentaba la cruel
decisión del destino que se ensañaba con
Nicole, precisamente en una ocasión en
que en un plazo de veinticuatro horas podía significar la libertad y la vida. Sus ojos
no se apartaban de Nicole, como si dudaran toda vía de verla allí. La joven
aparecia pálida, pero su palidez era de
serenidad y daba á su persona cierta distinción que la elevaba sobr~ las de au
clase; de vez en cuando se observaba en
sus ojos cierta melancolía reflexiva que
pudiera ser de tristeza: miraba con disgusto por bajo de ella, donde, en una
especie de tarima, expuesta á la vista
de todos, yacía la forma inconsciente de
una mujer. La gente se rebelaba contra
tal crueldad y empezó á murmurar:
-¡ Retiradla de aq1iil
-¡Lleváoslal
-¡Enviadla al hospital!
Estas e-xclamacionesJ de las primeras

EN NOMBRE DE LA LIBP.RTAD

filas, fueron tomando tonos de protesta
ruidosa en las de atrás; y tan insistentes
llegaron á ser, que varios del jurado empezaron á dirigir intranquilas miradas
al público, y uno de los jueces llamó la
atención · de Fouquier, el cual exclamó
con aire burlón:
-Ya resucitará. ¡Leed la lista!
La tormenta estalló con gran furia.
-¡No, nol
-¡ Retiradla!
-¡Justicia!
-¡ Eso es un ultraje!
·
Cerca de Dossonv1lle, un herrador con
delantal de cuero, gritaba:
·
-¡Al hospital!
Un individuo
·
de pelo rojo
con gorro blancodepanadero
amena•
za b a
con los
puños
cerrad os, y

-¡Es que hay aquí .traidores?-exclamó Fouquier, que para dominar ·mejor á
la multitud se había pueEto en pié.
Ante su amenazadora mirada el movimiento de clemencia cedió. Otr~ vez se
oyeron la monótona voz del carcelero ento•
nando la lectura de la lista y las acusaciones y las indiferentes respuestas de los
acusados. Uno de los jurados, impa.:
ciente, n1iraba el reloj;
otro, bostezs ba.
De repente, una voz,
la voz del
muchacho pre•
so, dominó á
la inullilud:
-Ci udad a nos.decíala acugritaba:
sación
-¡Tirano!
se diriLa g~nle que lle•
ge congaba y traía notitra mi
cias de asonadas
hermae~ toda la ca pi tal ,
no. Yo
d1ó nuevo ánimo á
no he
las protestas, que
hecho
al cabo consiguieron hacer
na da
impresión en Fo1:1quier, el
contra
cual se levantó airado y mo1a Relesto, exclamando:
pública.
-¡Lleváos esa mujer á la
Yo sólo tengo
sala de testigos! Pero traedla
dieciséis años:
en cuanto vuelva en sí.
sq uí están los
Empezó la lectura de la lisdocumentos
ta y de las. acusaciones, que
que lo prueban, eran una simple declaración
añadió, mostrs ndo
de individualidad que habla
un rollo de papeles.
- ¡LleváoR á esa mujer á IR •ala de
reemplazado á la defonsa de
Un dependiente del
testigosl-dijo Fouquier
los abogados y á la declaratribunal movió Is c~ción de testigos.
beza en rnntido afirmativo, y á la vez
~l auditorio, animado por su primer que recogía el rollo de . papeles, exclaéxito, empezó á murmurar:
maba:
-Dicen que el barrio de San Anlonio
- ¡Este· ciudadar¡o dice la verdad!
se ha revolucion_ado contra Robespierre.
Un murmullo de áprobación reco-La Convención le declarará reo in- rrió la multitud:
dudablemente.
-Debéis padecer un error: ¡el acusa. -Si.cae Robespierre se acabarán las do es un niño!
eJecuc1ones.
-¡ Dejadle en libertad 1
-Este juicio debería suspenderse hasDel banco de los jueces se levantó una
ta ver el resultado de los motines de hoy. figura terrible.
-¡Si, @Uspended el juicio1
-Si sólo tenéis dieciséis años,-dijo

4

�146

POR

gsos

MUNDOS

Un murmullo sordo de comentarios se
brutalmente al muchacho-para comeprodujo
en la sala cuando entró el verter un crimen es lo mismo que si contádugo
para
conversar con Fouquier. Los
rais ochenta cumplidos.
que
se
encontraban
en primera fila, que
Después, con un gesto Curioso, añadió:
podían
oir
lo
que
ésto~
hablaban, retro•
-¡Pasad, pasad, y dáos prisa!
El murmullo de oposición que del au- cedieron.
-Sansón hace algunas reclamaciones
ditorio procedía fué ahogado por una
-decían.
exclamación repentina de asombro. El
. -Sansón quiere suspender las ejecujuez que así había hablado era preso en
ciones.
aquel momento. ¡La contrarrevolución
-Diie que el pueblo todo se subleva.
se imponial Los que no hablan presenFouquier no quiso suspender lo que él
ciado la detención gritaban:
llamaba
el curso de la justicia. Cruzando
-,Pero qué ocurre7
los brazos, reiteró su propósito en voz
-¡Hablad, hablad pronto!
alta para que todos lo oyeran:
Otros contestaban:
-¡No, no y no! ¡Aqul continuaré ha-¡Que ha sido detenido el juez!
-1 Es la contrarrevolución, que triunfal ciendo justicia á todos!
Los cond~nados, que por algunos moU nas voces declan:
mentos
tuvieron esperanzas, empezaron
-¡Los barrios están todos sublevados!
á salir del lugar donde se celebraban los
-¡En todas partes tocan á rebato!
juicios, mientras la mulLitud se apresu•
-¡ Derribarán á Robespierrel
raba á disfrutar en las calles el espectá-¡Que se suspenda el juicio!
culo de las carretas.
-¡Piedad! ¡Clemencia para todos!
Dossonville, haciendo uso de los privi•
Todas las miradas afluyeron á Foulegios
de agente de seguridad, entró en
quier, que despreciativa y obsLinadamen•
la
prisión
buscando á Nicole entre la
te gritaba:
multitud
de
presos que se aglomeraban
-¡No puede ser! ¡La Justicia seguirá
en
la
sala
exterior
curioseando cuanto
su curso!
Un herrador, que estaba al lado de se murmuraba.
-,Prospera la revuelta contra RobesDossonville, exclamaba en el colmo del
pierrefpreguntaban los encarcelados1
delirio profético:
-Parece
que el pueblo simpatiza con
-¡Fouquier, tén cuidado! La guillotinoi1otros,-añadlan.
na Le espera.
Otros presos que habían perdido ya
Entretanto, Dossonville miraba por la
todas
las esperanzas aguardaban estóicentésima vez á Nicole. Esta no había
ca
ó
respetuosamente
la llegada de las
perdido la calma, y solo podía deducirse
algo de lo que en su interior pasaba por carretas.
En un grupo, cuyos individuos de•
un ligero fruncimiento de cejas que hamostraban
conservar hasta el fin su enecia de cuando en ccuando.
Fouquier, que ordenó que se precipita· mistad contra la Revolución, dos herma•
ra la lectura de las acusaciones, encar- nos cantaban por lo bajo la marsellesa,
gó dos veces á un médico que le informa• mientras dos mujeres que habla cerca de
ra del estado de la enferma que habla Dossonville charlaban alegremente, y
sido enviada á la sala de testi~os. Lapo- una de ellas dacia:
-¡Estás tan pálida que esos malditos
bre mujer segula sin conocimiento y hurevolucionarios
van á creer que tienes
bo que enviarla al hospital.
miedo,
y
no
debes
darles esa satisfacción!
Terminada la lectura de las acusacio-,Pero estoy pálida de verdadT Pues,
nes, el jurado, después de declarar que
ya se hablan oldo bastantes pruebas, re- entonces ... ¡me pintaré!
Dossonville, que examinaba la flgu ra
Liróse á deliberar acerca de la culpabilidad de los veintiseis acusados. Pronto de la graciosa mujer que asl hablaba,
terminó su misión, y únicamente absol- fijóse en aquel momento en el vestido
vió á un acusado, un obrero llamado azul y en el pelo rubio de Nicole.
-¡Oh! ¡Sóis vos1-exclamó ella aleA viot Turot.
gremente.-¡Esperaba
que por fin me
Un extremecimiento recorrió el cuerpo de Dossonville, y de sus labios se es- viéraisl
-Nicole,-dijo él amargamente-todo
capó un gemido. La fatal, la terrible paesto
es obra vuestra.
labra Condenada le sobrecogió. Nicole
Varió el aspecto de Nicole, que se pula oyó sonriendo tristemente, pero satisso muy seria.
fecha.

BN NOMBRE DE LA LIBERTA!&gt;

-Amigo mio,-contestó á Dossonville
-no h~ hecho más; que lo que deseaba:
¡soy feliz, soy ya la esposa de Barabant y
le he salvado de la guillotina!
Habla empezado el movimiento de las
carretas hácia el exterior de la cárcel y
los guardias desde
'
ta puerta decían:
- ¡Oáos prisa,
dáos prisa I
D0ssonville besó
á Nicole con más
sentimiento de lo
que había creído
posible; y con los
ojos arrasados en
lágrimas la dijo:
-¡Yo os hubiera salvado.
-¡No os a pesa d umbréil-l! le contestó N ico •
le, enternecida
por e 1
pesar de
su amigo.
Y despojándose de la
corbata
y entregándola
á Do S·
sonville,
le encargó:
- Entregád s e Ia ,
amigo
m fo, y
decid lo
que soy
feliz .
iAdiosl
~icole ae despidió de Dossonville
DeS .dándole un tuerte apretón de manos
pués, com? temiendo perder el dominio de si
misma, le estrechó la mano y se separó
de él.
Dosson vi lle salió de la cárcel por una ·
puerta lateral, apresurándose á marchar
hácia el puente, al encuentro de la lenta
procesión de carretas.
L'l población e3la ba amotinada, las
campanas tocaban á rebato, y en casi lo
das las calles se ola el estruendo de los
tambores. Masas de voluntarios sin for-

}47

mación ni jefe, recorrían los bouleoards
mientras por todas partes se oían esto~
gritos, que denotaban ideas radicalmenle
opuestas:
-¡Viva la Communel
-¡ A.bajo los jacobinos y toda su gente!
-¡Viva Robespierrel
-¡Ro•
bes ápierre
la
guillotina!
Las carretas
cruz a ron por
las puertas de la
Conserg e r la,
aclamadas por
las chacotas y
gritos de
enloquec id a s
mujeres,
quij se
reuntan
para chi1 la r y

lanzar
palabrotas contra los
sentenciados.
Los ins u l tos
hablan
cesado cuando llega ron al puente,
pero fueron reemplazados pormur.
inullo~ de simpalla. En la tercera carreta vió Dossonv1lle
á Nicole yal muchacho de dieciseis años.
Desde el local de la Convención llega.
han rumore~ de la derrota de Robespierre. La multitud habla aumentado y gritaba:
-¡Basta de sangre!
-¡ Piedad para los condenados!
Dossonville observó que Sansón examinaba con cuidado al pueblo. Las demostraciones continuaban cada vez máe

�148
tumultuosas insistiendo en estos grilos:
-¡Basta, basta de sangre!
-¡~o queremos más victimas!
-¡Que cesen los asesinatos!
Entre los presos, algunos que no podian resistir la emoción que sentian ante
la actiLud del puijblo, elevaban los brazos exclamando:
-¡Somos inocentes!
En la primera carreta, Cramoisin, gritaba frenético:
-¡Ciudadanos, no confundirme con
otros! Yo soy republicano. ¡Viva la República! ¡Salvadme á mí, por lo menos!
Entre aquel oleaje humano permanecia Nicole tranquila, .rodeada de cierta
dulzura y cierto aire de repuso y de paz.
Entre tanto, los gritos aumentaban haciéndose amenazadores.
-¡Salvad los!
-¡Xo más espectáculos de sangre!
-¡Adel,rnte, camaradas! ¡Salvadlos!
-¡Si, salvadlos!
-¡ Detened las carretas!
-¡Desenganchad los caballos!
Este último grito, que procedía de Dossonville, fué acogido por la multitud con
exclamaciones de triunfo. Cien manos
detuvieron á los caballos buscando las
hebillas de los arneses, mientras que
muchas voces gritaban:
-¡Animo! ¡Los salvaremos!
Los presos lanzaban exclamaciones de
alegría y Dossonville extendía los brazos hacia Nicole, cuando salió de entre
los salvadores un grHo de terror, de desespereción:
-¡ Henrioti ¡Aquí viene Henrioll
Calle arriba, á la cabeza de sus dragones, veíase la temible figura del jacobino.
La oleada de la multitud fugitiva retuvo á Dossonville un ro.omento contra la
carreta, donde dió un grilo desesperado
el muchacho de dieciseis años, que reclinó su cabeza sobre los hombros de
Nicole.
En seguida, unos puños vigorosos cayeron sobre la espalda de D.&gt;ssonville, y
un caballo le arrojó al suelo.Aturdido por
los golpes.cubierto de barro y ensangren·
lado el rostro, el policia consiguió ponerse en pié. Las carretas, rodeadas por
la caballeria, iban desapareciendo á distancia. Corrió como pudo detrás de ellas,
levantando en alto y en forma amenazadora el puño cerrado; y al volver una
esquina, lanz:ó un gemido de desesperación: sobre la muchedumbre acobardada
sobresallan amenazadores los dos palos
de la guillotina.

Entumedecido y casi sin conocimiento
adelantóse como pudo hasta entrar en la
plaza. A duras penas consiguió lle~ar á
la primera fila al lado del cordón de sables desnudos que rodeaban el cadalso,
repitiendo para si un centenar de veces
esttts palabras:
-¡Yo no debo permanecer más aquil
Pero no se marchó, retenido alli por la
esperanza de que el pueblo librara á los
condenados del suplicio.
Uno tras otro, fueron subiendo las gradas los condenados y pasando como fantesmas á quienes obligaba á apresurar
el paso el feroz jacobino, mientras que
la mayor parte de los que F,resenciaban
el triste espectáculo decian:
-¡Oh! ¡Por unos momentos!
-¡ Maldito Henriot! ¡A no ser por él
salvariamos á esto!\ desgraciados!
-¡Ah, el mónstruol ¡Teme perder una
sola victima!
Tocó el fatal turno á Nicole. Una mancha de azul, un rostro blanco, se dejó ver
entre la fila de cabezas. Nicole no vió á
Dossonville ni á nadie: habla perdido ya
todo recuerdo del mundo, y solamente
se dió cuenta de cuanto la rodeaba en el
momento en que el verdugo con su paciente mano le desnudaba la ropa por el
cuello. Entonces, su rostro adquirió aspecto grave y respetuoso. Avanzaron los
ayudantes del verdugo para llevarla á la
guillotina, y haciendo entonces Nicole
rápidamente la señal de la cruz, levantó
los ojos al cielo, como si quisiera averiguar algo del más allá de la tumba.
Dosson vi lle, sollozando, volvió la vista á otro lado para no presenciar la obra
del mutilador cuchillo, y esperó.
Un segundo después el choque del acero llegó á sus oido~, y una mujer que habla visto sus lágrimas le dijo caritativamente:
-¡Todo ha concluídol
Dossonville huyó de aquel sitio llorando como un niño, y recorrió sin objeto
fijo las calles de la frenética ciudad, que,
aun cuando ya demasiado tarde, se alzaba a le~re con estes salvadores gritos:
-¡Robespierre ha caído!
-1Muera el Terror!
EPÍLOGO
Una hora después, Dossonville, que
habla sido denunciado veinte veces ante
el Comité de Segurida~ por ?aber ha~lado siempre mal de los Jacobmos y difamado el carácter de Robespierre, era de-

�MUNDOS
¿lo conoDossonville, que estaba á ptlnto. de le-Y su nombre de familia,
vantarse, volvió á caer en su asiento y
céis1-le preguntó.
la cabeza.
-También lo sé. Llámese Barabant, bajó
El flamante grupo se acercó á la puer;de la conocidísima rama de los Bara- ta, donde acabeha de parar un m~gmbant del Mediodía ... Asegurase que es fico carruaje. U na soñora exle~d1ó la
de familia antigua y muy honorable.
mano al acercarse el barón de Rtcordo,
-¡Bllsta, baste! ¡Ah, si!. .. Una preel cual, salud ando
gunta más
con un grahe de hacioso moceros: ies
vimie nlo
casado1
.-:.m sede cabeza á
sus camañor . barón
rada!:, salsecase este
ló al intemes... ¡Harior delcoce un gran
che ,cuyos
ces11mi encaballos
to!
empren-¡Bien,
dieron al
muchas
instante
gracias!
veloz caEn aquel
rrera.
momento,
Recha\a reunión
de exp\énzando el vaso de café
que no llegó á probar,
didos geoe·
rales pasaDossonville pidió 1a
ba cerca de
cuenta.
-¡No le gusta el café
Dossonvial señorT-preguntóle el
lle.
-Cuando
mozo.
Dosson ville se fijó en uno es jóven todas
tonces en que el camarelas locuras
ro tenia razón.
-¿Hay algo en.el vaso,
son posiseñor1 Porque s1 es así,
bles,- _decía la voz
le traeré otro.
-No, no tiene nada el
de Barabant preci- Dossonville preguntnbo. al cnwarero que le servia 1!0 ~ici~s vaso, amigo mio ... Es que
samente relerentes 11.los persona¡es que había en el establec1m1en o he mirado al fondo del
al llegar al
vaso -contestó Dossonville dirigiendo
lado de la mesa que el antiguo agente la vi~ta á la calle y señalando con el dedo
del Terror ocupaba.
á los que se alejaban-¡y cuando se bebe
-¡Es un milagro-dec~a otro-que con ·amás debe mirarse al fondo!
.
tanta locura y exageración cons1g~mos l y dejando al camarero que ref\e~1ona ·
llegará esta edad en que se reflexiona! ra sobre las palabras que pronunc~ó, es~¡De acuerdo! - replicó el, barón _de currióse hasta fuera del café, y uniéndoRicordo.-1,Querréis creer que a los vem: se á la lenta procesión.de pasea!ltes d?sticinco años lloré porque no consegu1 apareció entre la anónima multitud.
morir por una idea?

150

POR ESOS

Ilustraciones de Reina Infante

FIN DE LA NOVELA

"Af\OR DE DAf\A
Y Af\OR DE ESCLAVA"
Terminada en el presente número la publicación de la narración histórica En
nombre de la Libertad, que ha visto la luz en las páginas de PoR Esos MuNnos, desde el próximo Marzo daremos á conocer á nuestros lectores una preciosisima é
interesante novela titulada AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAVA, de que es
autor el afamado escritor norteamericano C. BRYSON TAYLOR.
Escrita la novela en verdadero estilo literario, ello constituye un motivo más para
que llame poderosamente la atención del público, que encontrará en los capítulos de
AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAVA materia sobrada de delectación y rego·
cijo, al mismo tiempo que razones para pensar y sentir hasta lo más hondo de la
inteligencia y del corazón.
En la novela que comenzaremos en nuestro número próximo, son tres los héroes
que juegan papel principal: Nicanor, un misero esclavo; Varia, hermosisima dama
de elevada alcurnia y rancia prosapia; Eldris, esclava como Nicanor, pero como Varia mujer de explendente y singular belleza. Mr. BRYSON TAYLOR, autor de esta su•
gestiva leyenda (que no otra co~a e.s AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAVA, y,
para más encanto aun, leyenda bretona de los antiguos y ya muy remotos tiempos
en.que la Bretaña estaba sometida á la dominación romana), cuenta en muy pocas
líneas, que vamos á reproducirá continuación, cómo ha desarrollado su fantasía la
obra en que nos ocupamos.
«Nicanor era hijo de Rathumus el leñador. Heredó de uno de sus antepasados,
Melchor de nombre, como él esclavo también, una condición que en Nicanor parecía don singular con que el Cielo se había servido regalarle. Era Nicanor narrador
de cuentos; pero hacíalo en tan primoroso estilo, dotaba á sus narraciones de un
interés;tan grande y excepcional, era de tan especial encanto su donaire en el decir,
y tan atrayente y tan dulce su voz, que cuando el esclavo, orfebre del gesto y de la
palabra, hablaba, callaban todos los que á su lado estaban y olvidaban las alegrías
y los pesares que sintieran para poner más el alma en las narraciones del hijo del
leñador.
»Sobre todos los que se deleitaban oyendo á Nicanor, distinguíanse, por el arrobamiento que ponían en escucharle y el interés en comprenderle, dos jóvenes doncellas, ambas de belleza encantadora, pero las dos de bien distinta condición: hija
de un gran señor poseedor de extensas tierras era Varia; sujeta á las duras y pesadas cadenas de la esclavitud .estaba Eldris.
»Y de los amores que bien pronto sintieron por el narrador de cuentos y consejas
la dama y la esclava, y de los hechos de la vida misma de Nicanor, nace esta novela, que es del género de aquellas dulces y melancólicas leyendas y baladas que cantaron en los días de oro de la Bretaña los bardos del país.»
AMOR DE DAMA y AMOR DE ESCLAVA se publicará en las páginas de PoR
Esos MuNoos con profusión de hermosas ilustraciones, que aumentarán en mucho
el valer de tan interesante joya de la producción literaria.

�153

«GO», UN JUEGO JAPONÉS

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·111lsdo L os 47 Ronan que descrite la influencia
Entre tas lerendn$ ªRonesas !x,sta un poem~ épico
pros~. \' Go Un:i prueba de Ja importancia de la viCtoria
que sobre el a nimo fle los ault~o•_mpones e¡ercln e ¡uegotroª grab~do que representa dos jugadores trabanó la derrota en est~~ufi;~a~~~t~ª:;~:o~~~
~~:sjugadR a dv~rsa para uno de ellos

a

"GO", U N JU E G O J A FO N É S
cuyas reglas y cuyo material son fáciles
y sencillos de aprender, ~unque su~ ,r~los escritores que del Jap(Jn han trata.do, sultados sean tan co~pleJOS y tan d1f1c~ ·
figura el juego tit~lado Goi que h~ eJer- les como los que se obtienen por la_ dicido y ejerce considerable_ mfluen~ia so- plomacia europea. El_ interés de las situa•
bre la vida de aquel leJano pais. En ciones del go es más mtenso que. el _que
efecto puede afirmarse, sin temor á pe- pueden ofrecer las de otro cualquier Juecar d~ exagerados, que el go ha sido_ !ª go, pues, regularment_e, se p~erde mucho
base donde han fundado su rara y decisi- en un momento de distracción ó de ceva estrategia en el ar~e d_e la gu~rra los guedad del jugad_o~, y se gana ba'Stante
generales y jefes del eJército del M1kado y persiguiendo decididamente un fin Yd~sdonde han aprendido á moverse ord~na- truyendo el per~eguido p~r el co_ntrar10.
damente los oficiales-y soldadps de dicho En resúmen, el Jugador pierde s1 no ll~ ·
ga á percibir el objetivo real del contrario
pueblo. Del go puede decirse que ha
desarrollado la táctica militar de toda tan claramente como comprenda el suyo
una nación. En 'realidad, es el carácter en su propia imaginación. En ~n aspecde la raza el que ha creado este ju13go, to, es el go un juego de ~entahd_ad, pues
este pasatiempo en el que recrean su~ todo seria inútil en él si no pud~era calcularse un movimiento contrar10 al que
ocios los japoneses, y 11º el _go el que ha
intenta el enemigo.
formado aquel carácter nacional..
Es el go un jue~o p~ram~nte mtelecEL TABLERO Y LOS PEONES DEL «GO»
tual: nada,sino la mtehge~c1a, su~ada á
El go se juega en un tablero cuadrado
la facullad de la memoria pers1~tente,
que
suele medir cincuenta centímetros
consigue el éxito en este pasatiempo,
las muchas costumbres japoneE sas que
han descrito en sus libros
NTRE

de lado. Este tablero va montado sobre dos caras convexas, para que puedan
cuatro piés de madera, que lo levantan colocarse ó levantarse del tablero limpiadel sudo dieciocho ó veinte centímetros mente entre la uña del dedo pulgar y la
para que se halle á la altura conveniente yema del indice de los jugadores. Ciento
cuando los jugadores, siguiendo la cos- ochenta peones son blancos y ciento
tumbre del país japonés, se sientan sobre ochenta y uno negros. Los negros juegan siempre los primeros El hecho de
el piso .
Generalmente, este tablero es de made- dar los negros á un jugador sin haber
ra de haya, de tres centímetros de es- empezado los movimientos de peones, inpesor, construido en dos partes ingenio- dica que este jugador es la parte más
samente unidas. Va montado sobre cua- débil y es equivalente á una concesión.
tro piés de madera más ó menos adorna- Los dos jugadores alternan en las judos, que puede desmontarse; y como el gadas, como ocurre en los tableros de
hblero tambión se desune, resulta así las damas y del ajedrez.
muy grande la facilidad que ofrece para
Al empezar el ju ego debe estar limpio
empaquetarlo y trasportarlo cómoda- de peones el te hiero; pero, gradualmente,
mente.
se va cubriendo de ishis, á medida que el
En el tablero se practican diecinueve juego avanza.
líneas gruesas, paralelas entre sf, que ciiCada jugada tiene por objeto colocar
viden la superficie en 18 por 18= 324 cua- un peón en un sitio definido, del cual no
dritor-, eiendo cada sección algo menor debe moverse á menos que sea hecho
del tamaño de una pulgada cuadrada. prisionero y entonces haya que retirarlo
Los peones se colocan, no en estas sec- del tablero. No hay movimiento de peociones, sino en los puntos formados por nes sino cuando se ganan. Se consigue
el cruce de las lineas. Hay asi 19 x 19 capturar ó ganar un grupo de ellos cuan= 361 peones para jugar. No hay dis- do se le rodea completamente por un cor•
tinción entre el valor de estos peones, dón cerrado de peones del color contrasi se exceptúan algunos que se encuen- rio, con tal que cada punto del interior
tran al borde del tablero, los cuales des- del cordón esté ocupado por un peón de
empeñan en el juego un importante pa- uno ú otro color: es decir, si el grupo
pel, como después se verá. Nueve de es- copado tiene huecos en su interior que
tos peones, simétricamente distribuidos, no están ocupados por peones de su proestán marcados por manchas gruesas ne- pio color, esos huecos deben llenarse por
gras, que son como señales que guian la peones del color que triunfa, antes que la
vista por aquel campo, que, de otro captura y, por tanto, el triunfo completo
modo, resultaría completamente unifor- del contrario tenga lugar. El cordón de
me y sin caraccerco ó bloqueo
terística alguna;
forma un polípero los peones
gono irregular
asi marcados
cuyos lados puecarecen de vaden ser ó paralor y de función
lelos á los borespecial. Sin
des del tablero,
embargo, cuanó diagonales á
do uno de los
estos; s i e n do
dos jugadores
suficiente cual•
recibe algunos
quiera combinatantos de salida,
ción de líneas
se dan en la forparalelas y diama de conceder
gonales á los
uno, cuatro, cin•
mismos si el reco ó nueve de
ferido cordón no
estos peones setiene solución
ñalados.
alguna de con tiTablero y peones para juiar el go
Estos 361 peo. nuidad. El borde
nes que tiene el juego (cuyo nombre sin señal alguna que el tablero tiene se
japonés es ishi, que significa piedra), son destina para completar cualquier cordón
unas veces de marfil y otras de hueso ó que descienda hacia el borde ó bordes en
pizarra. Todos son iguales en forma y sus dos extremidades. Como se ve, no
tamaño: redondos en su contorno, con puede ser más sencillo el tablero del go.

·-------

J

�154

«GO&gt;, UN JUEGO JAPONÉS

POR ESOS MUNDOS

Rara vez se emplean en el juego todos
los 361 peones; pero suele suceder que
Son dos los objetos á que deben dirigir cuando hay mucha captura de peones y
mucha toma de espacios ocupad.os, uno
sus esfuerzos los j ugado~e~ del go: uno,
ó
los dos jugadores se queda~ sm tene_r
ganar peones ó «coger pr!Sloneros)); otro,
con
qué jugar; ent?nces, _el Juego c_onh·
rodear y proteger áreas del tablero que
tinúa
por los cambios de 1gu~le!! numese encuentren desocupadas por peones.
ras de prisioneros. Este camb10 no afecta
Al fin del juego, los puntos no ocupados
al resultado, pues la gaen estas áreas vacias se
nancia consiste en el excuentan y se aplican á
ceso de la cuenta de un
la cuenta del color de los
color sobre la del otro.
cordonesque las rodean;
Cada regla del juego
también se cuentan los
queda ya sxplicada, expeones cogidos y se sucepto una especial que se
mar.. al resultado. Una
pone en práctica sólo e!1
vez ganados los peones, Tamaño del ishi ó peón con que se juega ocasiones y á fin de ev1 ·
se retiran del tablero deal 11°
tar una e8pecie de tablas.
jando así espacios. va..
Es la situación que se litu la seki y se re·
cios. Así, la recogida de e~tos pr1s1one- presenta en el grupo A , en uno de nuesros se cuenla dos veces, mien~ras que )a tros grabados. En dicho grupo, un peón
captura y defensa de un espacio vacío sm blanco se enc11entra en peligro de ser
que en él se cojan peones se cuenta. sólo cogido prisionero; si el n~gro ~oge al
una vez. Puede rodearse un espa~io Y, blanco, no hace más que mverhrse la
sin embargo, puede perderse una Juga- situación siendo el negro el que entónda porque el enemigo forzando el cordón ces se e~cuentra en peligro; y sin la
que lo rodeaba logra capturar alguno de regla citada este c'lmbio de situaciones
los peones contrarios. Del mismo modo, se prolongaría hasta el infinito. La regla
un espacio capturado puede perderse seki consiste en que cuand? un color ha
nuevamente.
.
ganado, el jugador contrario no se en·
. El juego continúa hasta que ninguno cuentra en libertad para volv_er á to~arlo
de los dos jugadores puede colocar un
en su inmediata y
subsiguiente j ugapeón sin que sea in• -_-...---...-...---...-.,.-_-r_"T___r_"T__-,-,-_-r-,-_-r--_-T-- ~
7 77
mediatamente capda; puede, si, haturado por el concerlo en la segunda,
trario. Esto signifi ·
pero esto permite al
ca prácticamen10
primercolor la oporque, al fin, todas las
tunidad de protegerpartes del tablero
se llenandosu espa•
están seguramente
cío vacío con un
en la posesión in peón de su propio
disputada de uno ú
color.
otro contrincante:
algunos sitios, ocuALGUNOS EJEMPLOS
pados por los neINTERESANTES
gros, y el resto por
los blancos.
No existen en el
Ocurre algunas
go otras reglas q,ue
veces hácia el fin
lasexplicada8. Dendel juego que unju·
tro de ellas, puede
gador no puede mojugar cada pa_rte co ·
verse sin perder su
mo le plazca; pero
Diagrama del tablero del go, tal y como se explica
su peón, mientras
hay unos cuantos
en el texto
que el otro puede
resultados elemen ·
seguir jugando con
.
tales que, aun cua~do no con~tituyen resegura ventaja. En este caso, el pr1_mero glas, son tan esencia l~s y obvios qu~, g~·
debe continuar jugando: po~ cada J_uego neral mente, se explican á los princique así se ve obligado á verificar_ pierde piantes sin esperará que la práctica los
un peón, mientras que su con~rar10 gana descubra. Estos se representan en los
algo por su juego correspondiente alter- grupos señalados por las letras a, e, n,
nado.
OBJETO DE LOS JUGADORES

155

de nuestro grabado de esta página. gro. Conserva á los blancos en jaque en
En el grupo B el color negro está en algún otro sitio y hasta puede encontrar
peligro de perder dos peones: puede evi- ocasión para salvar lo que creía perdido
tarlo por el momento jugando á lo largo rompiendo la linea que le cerca.
En el grupo n, el negro requiere todadel tablero, es decir, extendiendo su línea negra desde dos á tres peones; pero vía dos juegos para rodear los siete peoel blanco sigue ahora á lo largo de la se- nes blancos: uno de los juegos fuera, y
gunda línea del borde, y el negro encuen- otro dentro del grupo blanco. El jueg_o
tra el peligro reproducido, y agra vado de fuera debe, por supuesto, hacerse priporque tiene tres peones que perder en mero; pero si el negro juega fuera y cervez de dos. Si persiste en procurar su ca del blanco, el peón jugado será inmesalvación de este mQdo, las líneas blan- diatamente capturado por el blanco. Por
cas y negras se extenderán al ángulo del esto, el negro no puede ganar aquí en
tablero, donde, al cabo, los blancos to- menos de tres movimientos. Pero siguien•
marán toda la linea negra. Esto, sin em- do la línea gruesa marcada, puede el
bargo, puede hacerse fracasar si el ne- blanco en tres jugadas romper el cordón
negro y apoderarse
gro ha colocado ande los tres peones de
teriormente un peón
este color. Así, el
en algún punto inresultado depende
termedio antes de
de quién sea el prialcanzar el ángulo,
mero en jugar, ya
lo cual equivaldría
sea
el blanco, ya el
á ganar el negro un
negro. Si jugando
juego delante del
en otro punto cualblanco en la carrequiera para forzar
ra hacia el ángulo;
la mano del negro
y como es una caconsigue el blanco
rrera casi igual, es•
ganar la delantera,
ta ventaja puede salpodrá salvar este
varle.
grupo
D. En la exEn el grupo e se
tremidad izquierda
verifica igñal carre•
de este grupo se
ra al borde del tarepresenta un negro
blero. Juega el neguardián en la tergro y sigue un ca cera linea á contar
mino en zig -zag en
desde el borde, cersu esfuerzo para esDia¡rama que presenta seis interesantes aspectos
ca del «sitio» negro.
ca par del contrario.
del juego, explicados en el texto
Si no hubiera sido
Sólo encuentra un
camino abierto, (el zíg-zag señalado por colocado este guardián, el blanco hubieuna linea gruesa en el diagrama), que le ra podido forzar fácilmente el cordón
conduce al borde del tablero; pero cuan- negro.
En el grupo E, los blancos están com do alcanza ese borde, toda la linea en
zig-zag de peones negros es capturada pletamente rodeados por el exterior; pero
en el interior hay todavia tres puntos vapor los blancos.
En cualquiera de estos dos casos a, e, cíos. Sea cualquiera el color que juegue
evidentemente el juego preferible para el antes que los.demás, debe hacerlo en el
negro es dejar solos esos grupos y hacer punto medio de estos tres: si lo hace así,
jugadas en otros puntos. Un hábil juga- esto es, si juega el color blanco, rompe ó
dor, para escapar de esta especie de im- dioide el espacio oacío interior en dos es•
pase, tiene, cuando es posible, alguna pacios oacíos separados, cosa que aseguotra parle del tablero preparada para ha- ra á sus peones contra ulterior peligro;
cer un terrible destrozo, jugada que debe el negro tratará de evitarlo antes de que
tener en reserva hasta que se le presente puedan ser tomados los dos espacios, muna ocasión como esta en que ejercitarla. tentando llenarlos por peones suyos, pero
Dejando el grupo negro ya cercado y sin no le será posible llenar ambos simultáesperanzas de salvación, juega en alguna neamente: cuando ha llenado uno, todaotra parte procurando poner al blanco, si vía el otro se encontrará por lo menos
es posible, en peligro más importante del parcialmente vacío; y tocando ahora el
i¡ue supone el abandono de su grupo ne- turno del juego al color blanco, coge
E, F,

�157

«oG», UN JUEGO JAPONÉS

156

POR 8!1OS MUNDO&amp;

este prisioneros
todos los peones
negros que hay
en el espacio inte·
rior lleno. Siem-

pre que un grupo
contenga dentro
de si dos espacios
vacios separados ,
ya sean espacios
de uno ó de muchos puntos, ese
grupo está segu
ro, á menos que
su pared exterior
sea rota ganán- . . ,
dole el contrario
peones en sus ángulos; pero, de
cualquier modo ,
no podrá ser lomad o mediante
un cerco absol:.tto. Si un grupo
contiene solo un
espacio, y ese es
de tres puntos, esle puede, y debe,
ser dividido en
dos espacios, jugando s 01b re el
punto central. E~
este grupo E, st
el negro es el que
juega primero,j U'ga rá inmediatamente sobre dicho
punto central á
fin de evitar que
lo haga el blanco. Un grupo que
contenga un espacio de dos pun.
.
.
tos SO lamen le, no
Un prulesional ~n el go retando á los jugadores y aficionados a aceptar un partid0
está seguro, pero
por completo, porque este grupo se exlo podrá asegurar extendiendo y añadientiende ahora de modo que forma dentro
do otro espacio separado.
de él un segundo espacio separado y vaEn el grupo F, el negro ~a tr~casado al
.
querer di vid ir su espacio interior en dos, cío.
Cuando los dos jugadores. ~o son si';lly el blanco ha jugado para evitar que lo
plemente novatos, cada posición se disconsiga. Si ahora juega _el b~anco, lo puta generalmente de esta manera; y se
hará sobre el tercer punto interior y cap- gana y se pierde por una de las part~s
turará todos los peones negros, excepto con sólo conseguir adelal'ltar un moviel que se encuentra tuera del cordón
miento á la parte contr_aria. Cuando en
blanco. Pero si el negro es el que se ha
tal batalla juegan de trem!a á setenta p~ode mover, puede, colocando un peón á nes por cada lado, empanándose el JUla derecha del cerco, capturar un blanco gador en perder todos sus peones ó en gay romper así el cordón de estos. En este
nar todos los contrarios, el interés. se
caso, la probabilidad de que el bla~co hace, naturalmente intenso. Al cons1de•
1
capture ai grupo negro ha desaparecido

rar cada plan posible de procedimiento,
el jugador calcula con frecuencia dóce
movunientos anticipadamente, tanto suyos como del contrario.
En el grupo F, el negro tiene un método alternativo de defensa sijueg11 el primero. El lado del cordón blanco en la
parte izquierda superior del grupo consta de cuatro peones blancos en línea diagonal, dentro de la cual hay tr'3s negros
en linea paralela diagonal.
Ahora bien: si el negro juega en el
punto exterior diagonalmente cerca del
sitio y en el centro de la línea blanca, este juego pone dos peones blancos en peligro mmedialo. Puede el blanco salvar
uno de estos dos amenazados, pero no
puede salvar ambos simultáneamente.
Un cordón completo no puede romperse por una de sus líneas que sea paralela
al borde del tablero, por ejemplo, los lados superior é inferior del cordón negro
en el grupo E.
REGLAS

FUNDAMENTALES

Lo que acabamos de exponer no es
otra cosa que la explicación de lecciones sencillísimas explicadas ligeramente
para los principi11ntes á fin de evitar que
sus primeras jugadas carezcan en absoluto de interés; pero no deben aceptarse
como reglas, pues son únicamente las
lógicas y directas deducciones de las
cuatro bases fundamentales, de absoluta
sencillez, del juego, á saber:
1.4 El objeto del juego, ó medios de
contar la ganancia de cada jugador.
2.ª La manera más fácil
capturar
peones al contrario por medio de un fuerte cordón que cerca al enemigo, tanto interior como exteriormente.
3.ª El borde del tablero constituye el
complemento de cualquier cordón que
corra en sentido descendente de él.
4.ª El seki.
Cu~ndo los jugadores no igualan en
práctica, _puede_ concluirse un juego en
diez ó veinte mmutos; pero con jugadores de disposiciones iguales, el ju ego
dura generalmente de dos á tres horas.
A medida que el juego avanza, las lineas
de batalla llegan á ser confusas é irregulares de modo inextricable: no es raro
que un sólo cordón inexpugnable pase de
un extremo á otro del tablero. El inexperto no logra seguir las ramificaciones
de_ la~ l~neas, tanto.que, a lgunasveces, los
prmc1piantes se megan á reconocer que

as

se encuentran completamente rodeados.
Lo intrincado de las posiciones se a umenta por lo general por medio de dos
prácticas comunes: cuando una parte
del campo ha sido defendida hasta la
conclusión di,finitiva, dejando al color
blanco, por ejemplo, con un solo peón
para apoderar~e de todo un batallón negro, aquel peón blanco rara vez juega
ni se mueve. En la posición supuesta, si
la tracción de los peones negros y los espacios á ganar son de consideración, el
blanco no debe llevar la contienda hasLa
el último extremo, sino á un punto que
le coloque en posición airosa, esto es, á
la parte del campo en donde el negro
tiene mucho que perder, para que se vea
obligado á toda clase de esfuerzos para
salvar sus peones. Así quedan por largo
tiempo los contendientes en condición
cr!Lica, pero no definitiva porque estas condiciones criticas pueden ser pro bablemente útiles á cualquiera de los jugadores, mientras que, por otra parte,
dejar de seguirlas equivaldría á perder
la delantera en obsequio del triunfador
de momento. Aun á la conclusión del
juego, la última jugada en cada grupo ó
sección no se verifica, porque si se hace
no produciría diferencia en la cuenta de
una ni de otra parte. En esta conclusión,
los prisioneros encerrados se retiran sin
que se haya colocado el último ishi.
LOS MIRONES Y LAS MUJERES EN F.L « GO&gt;)

Cuando se trata de dos buenos jugadores, la multitud de mirones llega á ser
asombrosa, aunque parece que nadie rodea á aquéllos por el escrupuloso silencio
que todos guardan: el interés de los espectadores es tanto que hasta los rostros
permanecen fijos y sin expresión. Pero
tan pronto como se pone el último peón
y queda derrotado uno de los jugadores,
prorrumpen todos los mirones en aplausos y risas, y entablan acalor11das discusiones acerca de las jugadas hechas.
Las mujeres juegan rara vez al go, y
jamás resultan verdaderas maestras en
este juego. Quizás se juzga que sin ejercicios de esta clase y por genio puramente natural son ya bastante expertas en
las artes de la astucia y de la insinuación, y no es conver..iente que con este
juego que, indudablemente, influye en
aguzar esas facultades que el jugador ya
posea, resulte la mujer más maestra de
lo que ya es en tales artes.
ROBERTO

H. SMITH

�LAS GRANO.ES El&gt;OPEYAS b.E LA HISTORIA

LAS GRA~DES Ef'Of'EY AS DE LA HISTORIA

BELGRADO; MALTA; VIENA
que Belgrado sufrió. Allí había entonces
treinta mil hombres para la defensa, y el
sultán turco mandó inmediatamente un
N la confluencia del Sa ve y del Danuejército de doscientos mil soldados para
bio levánlase la ciudad de _Relgrado,
auxiliará la ciudad y levantar el c~rco.
ho capital de Servia. No satisfecha la Encontraron los turcos á los austria~os
an{bición del turco con po~eer á Constan- protegidos por dos fuertes líneas de trrn·
tinopla deseaba la conquista de toda ~u- cheras que cubrían las márgenes del
ropa p~ra colocar á su califa e~ ~a silla Save y del Danubio, extendi_éndose una
del Supremo Pontifica de la rehg1ón que de dichas lineas hacia la ciudad y otra
odiaba. Encon~róse á Belgrado en su ca- hacia el campo libre. Eligieron los mumino y la sentenció, como antes sentensulmanes un campo Y forciara á San Juan de Acre,
tificáronlo, y empezaron
á sufrir un sitio tenaz. .
después un avance lenlo
Mohamed II fué q~ien
hacia las trincheras_a us._
primeramente puso s1L10 á
triacas.
.
Belgrado, pero tropezó con
Las baterías del prínc1•
el valor de Juan Hunya~y,
pe Eugenio bombardearon
el gran húngaro que imterriblemente á Belgrado,
pidió á aquél realiza~ sus
que tuvo que s~frir el cadeseos; después Sohm~n
ñoneo de las trincheras Y
elMagnífico, en 1521, ?m·
el que le hacían los. Bu•
co años ante~de la terribl~
ques de Ja flota aust~iaca.
batalla de Mohacs, _logro
La ciudad fuécon vertida en
apoderarse de la crndad;
ruinas pero la guarnición
más tarde, en 16~8, pasó la
se sostenía heróicamenle
hoy capital s~rv1a á po~er
esperando que el numer~de los austriacos; volvieso ejército del sultán ob~iron á tomarla los turcos
garía al cabo á los austria•
en 1690, y en 1717 el príncos á levantar el sitio.
cipe Eugenio de Sabaya,
El príncipe Eugenio,
uno de los más grandes
que veía mermadas sus fi.
capitanes de un siglo en el
las por las enfermedades,
PrincipeEugenindeS,,boya,quemonpensó qu'"'., si· prolongaba
que florecieron Turena, doba
á los austriacos c¡ue derrotaron á
17
Marlborougb, Ven~6!11e Y
los turcos en Belgrado el año t7
el cerco mucho tiempo los
Villars, la puso. sitio
turcos le batirían fácilmente, pues a~efrente de un ejército austriaco compuesto nas le quedaría ejército; y como su úmca
de setenta mil hombres, que se exten- salvación estaba en de~r~lar á !os turdieron de rlo á rio"siguiendo la bas~de un cos lo antes posible, ehp:ió el d1a 16 de
t .á ulo con Bel grado en el vértice.
Agosto de aquel año de 1717 para marriE:~ sitio es el más importante de los
BELGRADO

E

a\

char sobre ellos. Salió, en efecto, á la
media noche de sus atrincheramientos y
desfiló por los fosos paralelamente á las
lineas turcas, con intención de atacarlas
al amanecer. Pero el movimiento austriaco no se hizo con la precisión que el
príncipe deseaba, y el nuevo día encontró
á sus tropas fuera de las posiciones acordadas, con peligro de que el conocimiento prematuro del ataque por parte de los
turcos produjera la derrota segura del
ejército que mandaba Eugenio de Sabaya.
Atortunadamente, momentos antes de
salir el sol apareció una niebla espesa sobre los ríos, y al amparo de ella pudo el
príncipe completar sus disposiciones, de
manera que' el ataque se llevó á cabo
como proyectara el de Saboya en un
principio.
Menos de cuarenta mil hombres tenía
Eugenio á sus órdenes en su línea debatalla; pero fué tal el valor impulsivo que
desarrollaron en el ataque, dirigido por
el mismo príncipe en persona, y estaban
á la vez tan perfectamente combinados
sus planes, que los turcos sufrieron espantosa derrota y fueron victimas de tremenda carnicería. En consecuencia, Belgrado cayó aquel día en manos del príncipe Eugenio.
Pero la ciudad
fué devuelta á los ~
turcos por la pez
firmada en 1739.
Este Tratado no
impidió á los austriacos sitiar n uevament.e á Belgrado y apoderar•
se de ella en 1789;
y recuperada nue
vamente por los
turcos dos años
después, fué al fin
con quistada en
1804 por K,ra
George al frenle
de un ejército del
pueblo servio quo
desde entonces

ca muerte del jóven rey Milano y de
su esposa la reina Draga, ásesinados
hace pocos años, en 1903, por los pretorianos de aquel ejércilo.
MALTA

Después de la calda de Acre, los caballeros de San Juan, comunmente llamados los hospitalartos, se establecieron en
la isla de Rodas, donde sostuvieron un
célebre sitio de seis meses que terminó
con la toma de dicha isla en 1522. Tanto
se admiró el sultán Solimán del valor de
aquellos caballeros, así como de su cons•
tancia y tenacidad en la defensa, que les
concedió h:onrosa capitulación. La Orden
se estableció .e ntonces en la isla de Malta, que por aquellos tiempos sólo era una
roca estéril y abandonada en el Medite .
rráneo.
En Malta soslu vieron estos valerosos
caballeros uno de los sitios más célebrea
que registra la Historia. El puerto de Valetla está dividido en dos porciones por
uu promontorio largo, estrecho y rocoso.
Las costas de los dos puertos que forma
la citada di visión, tienen el aspecto de
gigantescas hojas de sierra por sus dentadas cortaduras en la roca En la extre-

retiene á Belgrado y la consérva
como capital de

su nación.
Belgrado será
célebre siempre
en los fastos de la
Historia porque

registra la trági-

159

Fuerzu del prfnclpe Eneenio de Saboya atacando Í1 Bel¡rado en 1717

�160

POt\ ESOS MUNDOS

T oma de Malta por ~ apoleón

ros de San Juan fué heróica. Juan Parisot de la Valette,gran maest~e de los c~balleros, animó con su espíritu á los sitiados. Parisot era por entonces. un anciano de
sesenta y
ocho años
de edad,
pero el
valor y
atrevimiento
que desplegó ·entusiasmó
y despertó
el deseo
de emulaciónen los
3 d J io de 1798
1dad OS
Bonapnrle el 1 e un
jSO
Ó'V en e S .
En una de las ocasiones criticas del ataque viéronse tan apurados los def_ensores
de San Telmo que pidieron p_ermiso para
abandonarlo y retirarse. Par1sot contestó
diciendo que les permitiría marcharse
para que se recluyera1_1 en un c~nven:o
donde no tuvieran peligro de sufrir dano
al uno¡ pero que él no abandonar_ia_ el
ca~tillo, y que reforzar~a la gu~rmc1ón
on hombres que no tu vieran miedo á la
c
muerte.
Esto enar·
deció los
ánimos de
los vacilantes,que
ya no quisieron dejare! fuerte. Los
turcos,
por su
parte, no
habían
cubierto la
linea del

LAS GRANDES EPOPEYAS DE LA HISTORIA

H,l

berberisco, Dragul llamado, cambi5 el entonces habían peleado como héroes,
aspecto de las cosas. Por indicación de fueron casi á la fuerza á esta última haeste Dragut, los turcos completaron el talla y los aguerridos y disciplinados solcerco emplazando una gruesa batería en dados españoles vencieron fácilmente á
la parte de tierra, mientras que por el los musulmanes, pasando á cuchillo á la
mar los buques de la Media Luna ocu- mayor parte de éstos. Los que consiguieparon también aquel lado d_e la_ penínsu- ron escapar embarcaron en sus buques y
la, cortando así las comumcac1ones en- huyeron precipitadamente de Malta.
tre los dos fuertes crisOtro hecho de la histianos. Después de un
toria de Malla merece
mes de combates territambién mención espeblemente encarnizados,
cial. Los caballeros de
los genfzaros entraron
San Juan habían sido
-en la torre, ya reducida
organizados para la deá un montón de insosfensa de la Europa cristenibles ruinas, y pasatiana contra los musulron á cuchillo á toda
manes de Oriente; pero
la guarnición, excepla derrota de la armación hecha solamente
da de Solimán y la gran
de diez caballeros que
batalla naval de Lepanel berberisco conservó
tb, así como el victorioen rehenes, y de un par
so resultado de la acde soldados que pudieción combinada de poron escapar y ganará
lacos y austriacos . en
nado el castillo de Santierra, alejaron todo pe·to Angelo.
ligro por esta parte,
Con una persist.encia
r¡uitando así razón de
·que sólo puede expliserá aquellos caballecarse por el fanatismo, Juan Sobieski, rey de Polonia, organizaior de ros. Por esto, la Orden
continuó el asedio de la última cruzada para arrojar de Europa decayó, rápidamente, y
los demás fuertes en
álos turcos
cuando Napoleón Boque se defendían los caballeros de San na parte, en su camino á Egipto, apareció
Juan, y durante dos meses los turcos in- ante Malta el 9 de Junio de 1798, con su
tentaron repelidos asaltos contra los cas- poderosa armada, la isla cayó inmediatillos de San Miguel y de Santo Angelo. ta mente en manos de este emperador,que
Destruyeron, al efecto, las murallas del sólo encontró frente á él una defensa puhastión de Castilla que protegía á Santo ramente nominal, pues ya la traición, soAngelo; fué batido el castillo d0 San Mi- hornada por el oro francés, había aseguguel hasta que quedó convertido en ruí- rado al ambicioso Napoleón la posesión
nas, y llevaron á cabo los turcos un atrin- de Malta. Así fué como este emperador
cheramiento en la ciudad de Borgo, pudo decir después: «Tomé á Malta cuanfrente al fuerte de Santo Angelo. A pesar do me encontraba en Mántua.» El gran
,de tantos esfuerzos, los turcos no pudie- capitán, que sintió desde entonces el más
ron tomar por asalto ningún punto im- supremo desprecio hácia los caballeros
.portante, y tuvieron, además, que aban- de San Juan, decía cuando se hallaba pri&lt;ionar el asedio porque el virrey que el sionero en Santa Elena: «La Orden de
monarca españal Felipe II tenia en Sici- Malta era absurda. Cuando yo llegué á
1ia auxilió á 'los cristianos llegando á la isla, los caballeros aquellos no hacían
Malta con una poderosa flota y desem- otra cosl). que gozar de sus rentas: no pebarcando en la isla doce mil hombres el leaban. Las fortificaciones de Malta eran
día 6 de Septiembre de aquel año.
formidables, y hubieran podido sostenerLos turcos, como ya queda dicho, le- se y obligarme á permanecer en la bahía
ventaron precipitadamente el sitio y re- durante varias semanas.»
embarcaron en sus buques. Pero al coSi así hubiera sido, el capitán del sinocer el número exacto de españoles que glo XIX no habría llegado á E!~ipto, y la
habían acudido en socorro de los caba- batalla decisiva de Abukir se hubiese rélleros de San Juan, Mustafá, el caudillo suelto ante las murallas de Valetta. Cuanmusulmán, se aproximó nuevamente á do los franceses tomaron posesión de los
Malta y atacó á las fuel'Zas del virrey de fuertes y fortificaciones de Malta y Fe enSícilia. Los soldados tarcos, 1ue hasta tararon de su fuerza, el general Cattare5

�POR BSOS W.UNDOS

.

ALTA NOCHE

lnáevl1talblemente hubieran sido venc·1
s a arga los vi
·
do
rro no hubiese acudl!;ses, s1 en su socohierro el rey d p : o. un soldado de
J uan Sobieski. C~n : on_: q_ue se llamó
ta mil hombres . ¡° e¡ rc1lo de salencaballerla polac~ l~~y~y;n:?
terirble
campo turco el d S ? ies i sobre el
aiio de 1683
e 11pt1embre de aquel
que lodo lo dce~:~l~or~en_te avasallador
sitiadores asaltaban 1~ tiempo que los
rrible carnicería fué d s ~ura~as. Con lecbo el ejército turco es roza o .Y deshey perseguidos con

162

k~

12

163
sana los fugif
K
Belgrado, do~d~s~u~ióa a~oursladfá huyó á
danes de su sultán
ca_ o por órdillo vencido.
' que así castigó al cauEste fué el último r
.
t~rcos para invadir /Ean rntento de l~s
c1os que Sobieski
uropa. Los serv1cos hicieron á la dv~r-s c~óballeros polajornada deben ser i 1zac1 n en aquella
por la Cristiandad recordad?s siempre
tria para cuya n~ Y. zn especial por Auscho esta gran viclo~1. n repres~nta musitio de Viena por aq1a
en el
ue tºnbseguida
so erano polaco.
CYRus TOWNSEND

Fuer, u de Sobiulü atacando á loa turco1 en Viena el 1ño 1683

lli dijo á Napoleón: «Ha sido una gran

sión de Malta, y aunque por la paz de
Amiens de 1802 prometieron entregar la
isla á los caballeros de San Juan, cuya
Orden trató de restablecer el czar Pablo
de Rusia, no cumplieron la promesa.
La paz de París de 1814 aceptó el i;tatu.
qua y confirmó á los hljos de Albión en
la posesión de Malta. Hoy es esta isla
una de las mejores fortalezas y esLaciones navales del mundo. y, con Gibrallar,
proporciona á la Gran Bretaña verdadera influencia sobre el Mediterráneo.

suerte para nosotros que hubiera álguien
dentro de la plaza para abrirnús las puertas; pues si no llega á haber nadie, nos
hubiese costado gran trabajo entrar en
la ciudad.»
El botín tomado por Napoleón fué de
verdadera importancia: consistía en barras Je oro y plata en su mayor parte.
Fué llevado al barco-almirante L'Orient,
y hoy reposa en las poco profundas aguas
de la babia de Abukir, donde dicho buque trances fué echado á pique durante
VIENA
la batalla del Nilo. Bonaparle dejó en
la isla una guarnición de varios miles
La última gran irrupción en Europa de
de hombres al mando del general Vau- los mahometanos fué rechazada y combois. Después del fracaso de la campaña batida ferozmente en Viena. El visir Kara
de Egipto, los ingleses bloquearon por ~lustafá sitió la capital de Austria el 1-!
mar á Malta en Septiembre de 1798 y los de Julio de 1683. El emperador Leopoldv
habitantes de la isla se insurreccionaron había buido como un cobarde y con él
contra los franceses, que hablan acep- sesenta mil habitantes de laciudad,abantado. para hacerse más simpáticos, la donando dentro de las murallas á veinte
bandera napolitana. Los ingleses, que la mil soldados y á sesenta mil pobladores
mayor parte del tiempo que duró este de los más pobres.
asedio fueron mandados por Sir AlejanLos turcos establecieror, contra éstos
dro Ball, uno de los mejores capitanes un sitio regular, haciendo padecer á la
de Nelson, mantuvieron en la bahía un capital los horrores de un furioso bomriguroso bloqueo de dos años, al propio bardeo; pero jamás pueblo alguno defentiempo que proporcionaban á las tropas dió con más ahinco sus lares. Los soldamaltesas armas y dinero. El bravo Vau- dos, al mando de Rüdiger, conde de Stabois. esperando en vano socorros, se de- rhemberg, hicieron varias salidas y refendió hasta el 4 de Septiembre de \800, chazaron los ataques con denodado vaen que se entregó obligado por el ham- lor. Los habitantes, incluso las mujeres
bre: de su gente morían diariamente cien y los niños. á las órdenes del burgomaes·
hombres, y cuando los franceses arria- tre Von Liebenberg, reedificaban \as
ron la bandera napolitana no quedaban murallas, reparaban las brechas y ofreabsolutamente provisiones de ningún gé· cían la valiosa ayuda de sus voluntades
y energías para la defensa.
nero en Valetta.
Los ingleses tomaron entónces pose-

ALTA NOCHE
~ra el último instante s·¡
.
mirábamos morir la lun¡·pá;itc1osos
como un embl ema m1sler1oso
•
.
de
ya,triste
nuestra dicha pasajera y cándida.
Sus manos en las mi
á 1 .
!ristemenle asomadas ;~~slra~sa~~=s
,cuántas
cosas dolientes se d..
l
1¡eron ,
en e_ mudo lenguaje de las lagrimas!
1 Vibraron á lo lejos, sollozantes
notas de una triste serenata. ,
v: ró ta~bién el ósculo postrer~
a mE!lód1co son de las guitarras..
En mi oído resuena todavía
el eco de s~s últimas palabras·
«No mede¡es, mi bien vuelv
«Me matará tu ausenc'ia»
~N otevayas'
mis brazos!.. »
Hoy, mientras ella en el
1
-···-»
evoc? su_ memoria idolatrads:pu ero duerme,
y fi~Jº o1r, del viento en los rumor
queJas de amor y músicas lejanas. es,

~b

... «,

é .

Eze:QUIEL

GAMBOA

�« LOIIENGRIN», DE WAGNER

LAS Of'ERAS MAS CéLEBRES DEL MUNDO

.. L O H E N G R 1N " , D E W A G N E R
Los aficionados á la música que viven alejados de las grandes capitales y que, por tanto, no disponen de ocasiones para ver y oír las óperas en la escena teatral, tienen
que contentarse con los ecos que hasta ellos lleva la prensa diaria, cuyos criticas
solo se ocupan en la producción específica oloidándose de lo que la obra es en sí
con relación á la historia de la música ó dP. las concepciones de los compositores.
Nuestro propósito en estos artículos es poner de relieve el espíritu de los g,.andes
hombres que han desarrollado el arte del drama musical y , al efecto, en esta serie
ya hemos detallado de las óperas Rienzi, de Wagner, Rigoletto, de Verdi, y Romeo y Juliete, de Gounod . . J
W 11gner--fera 'el maestro director de
esta serie de óperas [célebres que Teatro de Dresde cuando coropusoLohenvienen ocupando nuestra atención, grin, y, sin embargo, no consiguió que
tócale hoy el turno á la inspiradísirna se representara esta ópera en dicha poobra de Wagner, Lohengrin, una de las blación, en la cual otras obras del mispredilectas del público español, y en cuya mo autor, Rienzi y Tannhauser, hablan
interpretación del personaje principal sido ya muy mal recibidas por el público.
tan extraordinarios triunfos obtiene en Tres años después, en 1851, fué cuando
los principales teatros del mundo el tenor se verificó la primera representación de
Lohengrin, en la ciudad de Weimar,
catalán Viñas.
La partitura de Lohengrin fué comLiszt era el protector de Wagner en
puesta por Wagner en el año 18i7, mien· esta nueva empresa, y no puede hacerse
tras el gran maestro gozaba de las deli- más expléndida exhibición de amistad
cias que ofreclan entonces las estaciones de la que aquél llevó á cabo para que
balnearias de Bohemia. ,vagner escri- Lohengrin alcanzara éxito en Weirnar.
bió el tercero y último acto (aunque aqui No sólo interpuso su influencia para que
se representa en cuatro actos, la ópera la obra fuera represen1ada, sino que ansólo tiene tres) antes que el primero y el ticipó mil quinientos duros para los gassegundo , los cuales ct&gt;rnpuso por est6 or· tos escénicos. Pero los cantantes no estuden. Y durante el invierno de aquel año '\'ieron á la altura de las exigencias de la
y la primavera de 1848 se dedicó á instru- música, y las cinco horas que se emplean
mentar la partitura de Lohengrin, que en la representación de la ópera cansapuede asegurarse de manera terminante ron é irritaron al auditorio.
que es una de las mayores maravillas en
Sin embargo, Liszt consiguió desarrola historia del arte musical por su porten- llar en W eirnar el entusiasmo por Wegtosa riqueza, su melodía sin igual y la ner, tanto que en sucesivas temporadas
novedad extraordinaria que ofrece en to- de 6'pera tuvieron que establecerse tre·
cios sus detalles. El motivo del libreto fué nes especiales para facilitar la concutornado de uu antiguo poema bávaro.

EN

rrencia ~e las poblaciones de las ciudades próximas á esta que podemos llamar
meca precursora de Bayreuth, donde a
lograban_etruendoso éxito TannhüuseJ y
Lohengrm. vyagner llegó á ser muy popular ~n Weimar, población que fué el
pequeno centro de donde radiaban las
ll_amas de e!}t_usiasrno que habían de pu r1~c~r el v1eJo convencionalismo de la
musica de ópera.
Es un hecho digno de atención en estos apuntes _que damos á conocer ahora
que ~asta cmco años después de habers~
escrito Lohen$rin no tomó forma el drama ante los OJOS del compositor.
El argumento de esta ópera es mu interesante. Al levantarse el telón del yprime~ da~to, después de un hermosísimo
pr~ u 10, EnrLque I de Alemania ue
remaba al comenzar el siglo x o~d~na
que an_te_ ~l comparezca Elsa para for~arle Juic10 de residencia por la acusación contra ella lanzada de haber &lt;lado
ruerte á su hermano el duque de Braoª~te.dEl acusador, Federico, casado con
r/u a, ~na hechicera, reclama el duca O Y pid~ la condenación de Elsa
fsta, al ser mterrogada, no responde
das tregu~t~s, y canta sus sueños acerca
b:1t aparición de un noble y valiente cab :ro c_uya lle~ada espera y el cual proar.. su mocenc1a
re Enrique I preg~nta á Federico si quie~ue su causa se decida por medio de
u_n. uelo c&lt;:n el caballero en cuya aparición .s~ena Elsa. Acepta Federico la
~~~py~ic1ó¡°, el rey ordena que resues e ~rmes Y el Heraldo ha a la
con:vdocttor1a. L~ multitud aguarda s~bre~f~ a a soluc1?n del asunto, mientras
cae de rodillas y Federico se en ríe
fr:r~ue los clarines retadores no enc!en.1 p_or respuesta más que un grande
~I encir En ~sto,descúbrese serpenteanº en a corriente del río un hermoso cish\anco,que arrastra un ligero harqui
e lule o á cuyo bordo va un arrogante ca~
ha ero.
ta:rlt~ éste ~ la orilla, y después de can•
co da ~sp3d1da á su cisne, que se retira
l n ucien o el bote, avanza saludando
ªo Rey y declarando la inocencia de E',sa
.
i
•
Fiesea
d .que ' s1· consigue
la victoria sobre
e erLco, _Elsa sea su prometida; ero
á ésta la pide que se abstenga siempfe de

á

r

n:

165

reriguar su nombre ó su origen. Eisa le
e~lara que.su fé en. él es tan grande ue
la ignorancia de quién sea y de dó~de
venga no será obstáculo para que esa fé
le falte.
El caballero desconoci&lt;lo y Federico
trab~n el duelo, y Federico cae herido
El citad? caballero le perdona la vida:
Y toma a Eisa en sus brezos.
En el segundo acto, Ortruda, llena de
cólera, proyecta un plan de venganza.
resuelve persuadir. á Eisa que pregun~
~ lo que su prometido no quiere revelar
ste plan de Ortruda prevalece y en 1~
1a noche de h_?da~, Elsa, á quie~ la duda
e!lvenena, ex1Je h1stérícamente la revelación del nombre y orígen de su salvador.
De r~pen~e, entra Federico en la cámara
nupcial dispuesto á asesinar al caballero
el cual, abandonando un momento á s~
amada, _desenvaina la espada y da muerte al traidor.
Así termina el acto segundo. En el tercero, amanece cuando se levanta el telón. La corte se reune en las orillas del
río, y el caballero desconocido, en vista
q~e Eisa ha faltado á sus votos, reve~!uién es:. y dice que se llama Lohen.
g
Y es h1Jo del Parsifal, que guarda en
su podar el Sagrado Graal, la copa en la
que se recogí~ la sangre del Salvado.r.
Otra vez el cisne serpentea por el río·
es que el_ Graal le manda en busca d~
L?hengrm. Ortruda se vanagloria de su
trmnfo! y declara que el dsne es la en~
c~rnac1ón del hermano de Elsa esesmado
por éstª• Y á quien
•
'
,
Ortruda
babia dado aquella forma y condenado á
permanecer así por siempre y para siempre.
d Lohengrin se arrodilla y ora . Desciene una paloma, y se levanta Lohengrin
tradnsfigurado por la alegria. Retira una
~a ena del cuello del cisne, del cual surJe entónces el Jóven Godo/redo duque de
Brabante, á _quien Ortruda asep:'uraba haber convertido en aquella ave. Lohengrin
sal_ta al bote, que ahora es conducido
~mado por la paloma. Al verá Godofr;.
o en forma humana, cae Ortruda al
suelo la_nzando un gemido. El rostro de
E_lsa brilla de gozo por un instante á la
;¡5ta bd1¡8u hermano, y después, mirando
ca a ero, que se aleja, le llama su
esposo y cae muerta.

te

�LCUÁL ES MI OBRA PREOILECTAT

Después, alarga el volante á su mudo
interlocutor, al que, lacónicamente dice:
-¿Es estof
Y ante la afirmativa respuesta del intruso, despide á éste afect11osamente, volviendo á enfrascarse en la confección de
esas cuartillas que dentro de algunos meses habrán de imprimirse con el titulo de

¿cuAL ES f'\I OBRA PREDILECTA'?

La de los tristes destinos.

Los hermanos Quintero
A semejanza de algunas revistas extranjeras de la índole ~e PoR Esos MuNoos! en
nuestro núm&lt;ro de Noviembre último com~nzam~s esta información, que no
otro ob ·eto ue averiguar por propia manifestación de los autores_cuát es su o ra
Predil1:~ta q!Iª por la perfección con que desarrollaron su pensam~ento, !Iª por lasl
.
' . que prest·d teron
·
..1
•
circunstancias
su gi;nesis,
!Ia , en fin , por. el éxito que logró e
trabajo al ser conocido por et público. Echeg~ray, Palacio Valdés, Querol, Bre•
tón, hablaron entónces. Oigamos hou lo que dicen otros maestros.

ttgne

Benito J&gt;érez Galdós
su mesa ae _trabajo, toI talmenlesobre
cubierta de cuartillas borra_NCLINADO

jeadas, notas y apuntes, el incansable ti·
tán de la litera tu•
ra española pre·
para su próxima
novela, con la
cual ha de cerrarse la serie
gloriosa de Epi•

sodios Nacionales. Al ruido de

,-Es difícil contestar á esa pregunta
¡muy dificil!. ..
y queda un rato pensativo, hundiendo
entre las manos la cabeza creadora. .
En tanto, el visitante ojea la estanc1!:
muebles sencillos, fuertes; pocos libros; ámplios balcones,
mucha luz ...
Al cabo, Don
Benito a l z a la
frente. Parco en
palabras, toma
de un compartimento de la mesa
un volante timbrado con su
nombre y señas,
y escribe en .él
con letra nerviosa, pero de claros trazos en los
que no se advierte el defectuoso
y á veces ininteligible carácter
propio de los que
escriben mucho
y de prisa:

la pue1 la, que ~ntreabre un criado, levanta la cabeza, que cu~re
caracterishca
boina azul, y diri~e inquisitiva
mirada con sus
ojos taladrantes
a I intruso q u e
llega á turbar la
tranquila gestación de la obra
artística, quién
sabe si á inte•
rrumpirla en uno
de sus momen«L Cuál es mi
tos culminanobra predilect8'
tes...
De los EpisoEI maestro coBenito Pérez Galdóa
dios Nacionales,
nocia el objeto de
La campaña del Maestrazgo.
.
esta visita: habfaselo yo exp~esto en una
De las novelas, Fortunata y Jacinta.
carta escritas días ha, é mcontestada
El t
M
por f~lta material de tiempo en _la baDe las obras de teatro, ec ra Y alumba inacabable de la producción que riucha.»
nunca cesa.

167

presidieron á su concepción y alurr.bramiento, etcétera, etc.
»Así, por ejemplo, para citar algunos
casos, preferimos Esgrima !I amor, nuestro primer juguete, por ser la alegria más
pura de nuestra vida de autores; El o¡ito
derecho, nuestro primer entremés, por
ver en él algo asi como el gérmen de
todo nuestro futuro teatro; Los Galeotes,
nuestra primera comedia, en cuatro actos, por el esfuerzo y el trabajo que nos
costó, á parte otras razones que nada tienen que ver con la literatura; La buena
sombra, porque fué el sainete que nos
hizo populares y nos valió una carta de
Clarín, que guardamos como un tesoro;
Las flores, porque fué escrita en plena
sazón de juventud y entusiasmo; El amor
que pasa, por su asunto... y por otras
cosas de corazón adentro; La zagala ...
Pero ... ¡á qué seguir, si al cabo vendríamos á parar en que la una por esto, la
otra por lo otro, todas nuestras obras,
aún las más pobres é insignificantes, tienen derecho á nuestra predilección por
algo'-..
»Y asf debe ser, y asf tiene que ser, después de todo; porque si bien se mira, los
hijos del ingenio se parecen á los de la
carne en que cada uno de ellos se lleva
un pedazo de nuestro corazón, algo de
nuestro espíe;-r.,-- -- .-..
ritu y de nuestra vida¡ y en
ellos vemos
reflejarse,
más ó menos
alterado,
nuestro propio ser con todas sus alegrías, dolores
y pasiones... »

Estos fecundos é insignes escritores,
hoy en el apogeo de su legítima gloria,
nos honran con las siguientes lineas,
~011testando á la pregunta objeto de nuestra información:
«Cuando la producción es grande y
muy frecuente, como la nuestra, y se
vive en plena actividad creadora, es muy
-0ifícil señalar preferencias ó predilecciones: lo producido se olvida, ó poco menos; sólo se está atento á lo que se imagina y se va á escribir, entre lo cual, naturalmente, figura la obra ideal, perfecta, impecable, que nunca se escribe. Esa
es, en rigor, nuestra obra predilecta; entre otras razones, porque ella es la que
nos obliga á perfeccionarnos en nuestro
arte, á estudiar, á aprender en la vida y
en los libros, y á poner cada día la mira
más alta.
»Pero, ateni én Jonos á
las y a escri tas, que pasan
de cincuenta,
y que son de
las que aquf
se trata, repetimos que es
punto menos
que imposible
determinar
cuál ó cudles
Amadeo
son las prediVives
lectas: p o r que, desde
El ensayo
luego, no es
ha
concluido.
una , 1:1ino vaPor
la angosta
rias ... si no
puerta del es nos arrojamos
cenario salen
á decir que toSerafín r Joaqntn Alvarez Quintero
en tropel ardas, ya que en
.
tistas, coros y
cada una podria encontrarse un motivo figurantes, llenando el pasillo con sus
particular de predilección, ajeno al méri- cuerpos y el aire con su vocinglerfa.
to ó al valor literario de la obra casi Entre la penumbra misteriosa en que
siempre. La explicación de esto no suele yace la escena, se ven sombras fugitivas
estribar sino en la historia íntima de cada que desaparecen taconeando sobre las
una de ellas, en las circunstancias que tablas. Apoyado en una de las cajas de

�¡CUÁL ES MI OBRA PREOILECTAf

bastidores, hay un hombre de rostro que sancionó la naciente fama del comgrueso, completamente rasurado, que posilor, la consolidadora de su justo reviste largo gabán de obscuro colorido y nombre, al estallar, en noche memorase cubre con flexible honble, la ovación entusiasgo negro. Es Amadeo
ta del público reunido en
Vives.
la sala de la Zarzuela,
Niégase en un princien esta misma sala donpio á contestará la prede, después del ensayo ,
gunta sempiterna, sin
charlan Ama deo Vives y
que logren hacerle vael recopih,dor de estas
riar de criterio las insis•
artísticas impresiones.
ten tes palabras del recopilador de estas artisliEugenio. Alvarez
cas impresiones.
Dumont
-No es por modestia,
sino todo lo contrario, El notable pintor cuyo
dice el maestro composinombre antecede nos fator.-Aún he producido
vorece con la siguiente
poco, y mi obra prediesquela:
lecta es la que está por
«¿Cuál de mis obras.
hacer: ninguna de las
prefiero? Si he de serque conoce el público
franco , ninguna: al soreune las condiciones neñarlas, tal vez llegué á
cesarias para merecer mi
entusiasmarmecon ellas;
predilección. Dígalo así
Amadeo Vives
después de rea li_zadas,
á loslectoresde PoREsos
fueron una decepción: no
MuNoos... Algun día, tal vez sea más eran nunca lo que había pensado.
explícito: hoy, no pued_o...
.
»Pero debo dar una contestación ca- "
Sin embargo, apremiado, capitula.
tegórica. Así, pues, citaré á Malasaña y
No siente predilección por Don L úcas su ñij r,, batiéndose contra lo s france
del Cigarral, oh r a
ses. Esta obra es exprimorosa, que ledió
presión viva de una
á conocer como una
época en que yo aún
legitima es paranza
tenía fé en mí pa•
del arte lírico; no
tria: hoy ... hoy,
por Bohemios, esa
p eor es meneallo: to•
delicadísima filigrado ha desaparecido;
na que el público
se horró la leyenda ,
y yo no pinto ya
español no se cansa
más que impresiode oir cien y cien
nes de la realidad,
veces; tampoco por
fugaces recuerdos
las vibrantes notas
de viajes, para mi
de La buenaventura,
propia satisfacción,
ni por la linda opesin preocuparme de
reta El húsar de la
los artistas ni del puguardia, modelo en
blico.
su género. En cam ·
»Esta clase de trahio, al hablar de La
bajos acaso parezbalada de la lu:. percíhese en sus frases
1 can de menor cuantia; pero yo los prela inequívoca pruefiero á cuantos otros
ba de una mal disipudieran merecermule da ternura.
mi a te nción, y de
-No lo puedo neellos estoy satisfegar... La partitura
chísimo,
porque me
de La balada es la
• Eugenio Alvarez Dumont
entretienen en todos
más aceptable de todas las mías: la encuentro más comple- los sentidos que esta palabra alcanza.»
ta , mejor acabada que ninguna ?t:ª·
AUGUSTO MARTlNEZ OLMEDILLA
Y es que ella fué la obra decisiva , la

111

dro por Eu~enio Alvarez Dumont
.. b t.. dose coil los f•·anceses.- Cua •
Malasa11a Y su h,¡a ª ,en
(Fol. de la Colección Laurenl)

169'

�EL EJ ÉRCITO A LEMÁN

EL EJÉRCITO ALE/V\ÁN
0

UN AÑO EN EL 7. DEL RHIN

han regresado á Espa- gar el de todos, no sólo á titulo de cuña, después de permanecer durante riosidad, sino para que sepan los que lo
el año último en Alemania estudiando la ignoren cómo hacen soldados los países
organización militar de aquel país, los que se cuidan de tener ejército.
oficiali,s de nuestro ejército que á tal fin,
-La vida militar en Alemania-habla
comisionados por el Gobierno español, el teniente Carrión-es, como se sabe,
fueron al impecompletamente
1
rio de Guillar- Í
distinta de 1 a
mo II.
nuestra, siendo
Cierta afortuportal razón imnada casualidad
·Al posible estable•
me puso en re•,
.
~ cer comparac10·
\ación con uno
,
.
_.
nes entre una y
de aquéllos, el
otra .. . Perocon·
primer teniente
R&lt;~•..lfl•=
viene hacer
de Infantería
constar, porque
Don Enrique
es cierto, que
Cerrión, quien
tenemos encasa
desempeñó su
mucho bueno,
mandato presseñal evidente
t indo constante
de que podemos
servicio, como
llegar á lo mesi fuese uno de
jor.
sus oficiales, en
Lo primero 1
el ri,gimien to
que se echa de
alemán d e Inver apenas se
fanterla número
pisa tierra a le69 . 7. 0 del Rhin,
mana, lo que
de guarnición
llama y cautive
en Trier, que
poderosamente
manda el corola atención desnel von Kreigs·
de el primer día
heinr; y como á
que allí se vive,
mi curiosidad
esel cariño, la
in sacia h le se
,.
vi,neración que
ofreció la ama,.
Alemania tieM
hilidad complaá su ejército, sociente del señor
Dos músicos del eiército alemá n: el hombre más alto y el más
lo comparableal
Carrión, es clabajo de ta banda del regimient o 16t de Hnea
amor,:á la devoro que aproveché la ocasión que «de sa- ción que el ejército profesa á la patria.
her noticias&gt;&gt; se me ofrecía. Hay entre
El cuartel no hace solo soldados: como
estas algunas que deben salir del cono- la escuela, ó tanto más, se afana por hacimiento de técnicos y aficionados, y lle• cer alemanes, desarrollando, exaltando

RECIENTEMENTE

Casino de oBr.iales del campamento de Elsenborn

po_r todos lo_s medios el elevado sent1·.
mlento pa t r1O d e Ios reclutas, fomentando un orgullo de~medido de ser alemá n.
-4Qué eres ~u1- preguntó el señor
Carri?n á su asistente, un muchachote
alsaciano.
:-Alemán,-contesló el soldado. -En
~i _país todos los jóvenes lo somos... Los
vi~JOS guardan vivísimo el amor á la patria frances a en
que nacieron. Pero
los j óvenes somos
alemanes.
Y cuando estos
j óvenes ,
como los
demás soldados, estudian el
historial
de su regimiento,

por aquellos alemanes sus compatri'otas.
*

**

El soldado alemán, mientras permanece en ~las, desconoce el ocio; los enerales, Jefes y oficiales solo descan:an
cuando pasan á la reserva ó se retiran
Así resulta que el trabajo en el ejércit¿
alemán es todo el día y todos los días.
A cual
más interesan t es
son las
tres fases
ó períodos
en que se
divide en
Prusia la
instruc ción del
recluta, á
saber: instrucción
de detalle;
preparación para
enseñanel campaza que con
mento , y
Desfile del regimiento alemán de infantería de tinea nun¡ero
•
69
particular
campaesmero se
.
mento· y
da en t~dos los cuerpos prusianos, mués - p~eparac1ón para las maQiot&gt;ras, y r:ia trense, igual que sus compañeros, orgu- n10bras. En total, once meses, hasta allosos de los hechos heróicos realizados sados los cuales no dejan los quinto/ de

�EL EJÉRCITO ALEMÁN

POR BSOS MUNDOS

7'

173

r

Onservando al enemigo

Guerrilla á la japonesa

Comienzan ahora á aprender el órden
serl? para ascenderá veteranos. La qut1 de combate los soldados. Pero no son
pudiéramos llamar enseñanza primaria ya caprichosos sus movimientos: viven
la dan por grupos los suboficiales (sar- en perpetuo simulacro de guerra; no tragentos) bajo la vigilancia de un oficial; bajan para las formaciones, sino que se
y se expresa lo cuidadoso y minucioso adiestran para el combate. ¡Y de qué
de ella, mejor que hablando de la automática uniformidad de movimientos 6 modo!
Procúrase , en primer lugar, formar in·
de la mara vi llosa perfección en el manemejorables
tiradores,
jo del aryes un verma,consig·
d a dero y
nando que
ordenado
t
se emplean
derroche
al rededor
de
cuatro
meses
en
de cartuestaprimecheria el
r a fas e
que se hac e para
de
la
instrucción de
conseguir-

quintos.

lo. Mas no
El segunse crea que
do periodo
el tiro al
de ella,que
·.'-~~,_,:.,.¡,;;:;..·'
blanco se
ya n o e s
hace, corno
solo de re._,.,"if::·:.\,JC;I~'~~
'llit!~~
en otras
clutas,sino
partes, á
muy esAd. t· d
l
.
pié
quieto
smo
que se,
ecialmen •
1es ran ose en e mane¡o del arma. Ejercicios hechos en el cuartel
•
P
te de oficiales, constituye un momento verifica combatiendo, á la par que se eni~teresantísim?, porque desde aqui em- sayan y practican cuantos sistemas de
pieza á manifestarse el admirable y pelear inventa la inhumana ciencia de
acertado espíritu práctico que informa la la destrucción.
enseñanza militar alemana.
El ingenioso sistema de blancos con el

~'-!!lt,~.,,,~-,.,

-cual se simulan masas y siluetas enemi- lla parte. y el soldado se hace cargo de
gas que aparecen y desaparecen de con• la tropa, y con ella se mueve, avanza ó
r_etrocede, se retlnuo á d1ferenlira
6 ataca 1 se,
t es distancias
gun su entenes notabilisimo'.
der, y cuando ha
Por todos los
lerminado el sumedios se propuesto táctico,
cura ofrecer al
en
el acto y sosoldado la imábre
el terreno
_gen más aproxisegún lacostum~
mada de la gueb r e a I e rn a na,
·r ra. Es, si no
~ace
el capitán
frecuente, posia su compañía
ib le que una
la critica del mo-compañia piervimiento.
da en una acY por si todo
-ción todos sus
ello
fuera poco,
o!tciales, y pre•
para aproximar
viendo este caso
en lo posible la
,se acostumbra á
ficción á la realos soldados á
lidad, mientras
moverse solos
la infantería, la
para que a pren•
caballería los
.dan á no desmoingenieros,' los
ralizarse ni huir
sanitarios,
to por falta de jedos los cuerpos,
fes.
~n fin, trabajan
- Fulano,mcansables la
suelen decir los
a ~tillerí11.se~jer-capitanesácualc1ta en el tiro
quier soldadoal b 1a n co ent o m e usted el
viando susbalas
mando de la
de estridente silEntretenimientos
de
un
soldado
alemán
-compañía y ded
bar por encima
fiéndase de las
e las cabezas de infantes y caballeros
fuerz~~ enemigas que en tal número y
-co nd1c 10nes se presentan por esta 6 aque- á los cuales el nuevo reglamento de in~

�EL EJERCITO ALEMÁN

174

POR ESOS MUNDOS

batallón de cazadores de l~ Habana.
fanteria, puesto en vi_gor en Julio del año
-1uA. las maniobras? No, senor, á prepróximo pasado, quiere ac,ostumbrar al pararse para el\as,-me contesta el ofidesagradable y temeroso ruido de la guecial señor Carrión.
rra.
-iMás preparación1
*
-¡ Ya lo creo! Ha aprendido el soldado
**
á maneJ·ar el arma, á moverse en forma
t
Militarizado así el rPcluta. se encuen ra
forma de
ya dispues·
combate, á
to á pasar
ti r a r a 1
al último
blanco, esperíodo de
g r ima ,
su minugimnasia,
ciosa y
.1 ·
á montar
acertada
en bicicleinstructa,á manción.
dar un pe- A las
lotón y una
maniocompabras,ñía ... Ahoafirmo 'JO
ra tiene
cándida·
~½¡~,,?··,.. ,
que ejercime~te, re.. , ...•..,.,,,,
tarse en el
cordando
servicio de
mis cua_ ....,_"'"""'.....,_
avanzadas,
renta días - - - - - - - de pa truj u S t OS de
Banda de música de un regimiento de caballeria alemana
Has, de requin to en
. .
,
conocimiento del terreno y de adioinael regimiento de Luzón, y mis tres_ ~1as cio'n del enemigo (punto al. que se concede tiro al blanco v• uno de paseo
d d mili~ar
O
de grandísima importancia.) Ha ap ren ·
(legua y media de carreter~ es e . vie- dido á leer planos 'i á orientarse por las
do á Las Segadas, con intermedio de cartas, y ahora aprenderá á usa~ de ellos
baile) en los cinco meses que, _cuando lo sobre e\ terreno. Los soldados hslos adde Melilla, pasé como reservista en el

i

175

quirirán un nuevo conocimiento: el le- las rodillas, sufrien&lt;lo una nevada inacavantamiento de croquis ... Y tan pronto bable, y á cuerpecito gentil! ...
desplegará en guerrilla española, como
(Ahora acuden á mi memoria la voz
se arrastrará sigilosamente y avanzará amable del bondadoso teniente Fernáná saltos, según la táctica japonesa.
dez Méndez-¡salud!-y la perezosa del
A los ejercicios de día se unen ahora sargento Trillo, mandándonos Derecha é
inespera Izquierda,
das y freen elreduc u en tes
c ido comarchas y
medor de
prácticas
la 3.ª del
noctur2.ºdelLunas; y cozón, y el
mo antes,
uniforme
y co mo
y monótolueg o, el
no pisar
soldado
de los
nodescan ·
quintos
sa, haga el
haciendo
ti e m p o
dúo algoque quieillltn'J:.•;.2it:r
te a r d e
ra, porque
una beQéen Alema~~is#
fica lluvia
nia la luz
;;...-.a.:;:;.:..:....__;.-..-...;,.r;i;&amp;;II ___......___
de primadelsol y IA.
vera que
Guardia lormada prestando honores
c a y en d 0
0 bs cu r i _
dad de la noche, el calor y el frío, el sobre la bella Pontevedra nos obligó á
chorrear continuo de la llu vía, como el huir del patio donde hacíamos la instruca pacible caer de la nieve copiosa, son ción).
elementos de enseñanza militar. ¡Allí no
*
se conoce el «si el tiempo no lo impide!»
**
Volvamos á Alemania.
¡Cuántas veces hemos permanecido
Del servicio de patrullas y del particutodo un día andando con la nieve casi á
,'

El teniente españul soilor Carrión con los ¡eles y oficiales del tercer batallón del 7.0 regimiento del Rhin

�177

ILUSIÓN

l'i6

POR ESOS

MUNDOS

, -

~agrada á ser militar: enamorados todos
e su carrera, son, por convicción
&lt;lade_r~s profesionales de la mílici¡ v;r,serv1c1os no son mecánicos s·
d. us
mas· s
· ·ó
, 1 no e arho~breus dme1s1 n, la de formar buenos
guerra.
El espíritu de cuerpo tiene
t
_Proporciones formidables.
~ª;;º~fr◊cu¡ase que estén siempre junto;
. d iga . os solteros á comeren el ca~mo e oficiales de cada regimiento L
Jerarquía se tiene en mucho· el tul. a
apenas conocido.
,
eo es
-Serán
largos
y
pe
.
en las acad ·
nosos 1os estud10s
emia~...
-Verá usted El que
· á
ci!l sienta plaz·a de soíd:s¡~ra ser . o~miento d d h
en un regt. ·' don e ace sin dispensa todo el
se~v1c10 e armas de los soldados durante
seis
meses, al cabo de 1
R probación en
áos cuales, previa
iE
un ex men ' pasa á 1
q~~uela
Guerra del distrÚo militar :
diez
enece, de donde sale á los
-Oficial afee mesesdpara volver como subcuerpo e su procedencia. y

1

1

lr1ª

Pa:: ~~~~~s

en tal situación permanece ocho
nas! y á su término se constitu eS:~~;
o~ciates en tribunal para decidii la admisión del cadete, levantando acta de su
acrrdo, que elevan a l emperador quien
or ena el nombramiento del nuevo oficial..·
es cuando empieza
·
1a
d d1Y entonces
·
ver a era mstrucción militar de éstos!

*

**
Ser'í9: el cuento de nunca acabar reb[odu_c1r ~qui la visión de aquel admira~ ~Jército, que haciendo desfilar .ante
mi vista la 12. a compañía del 69 de linea
(
1:ttºr
Barre; capitán; Fiemann; oficia.
osti y. Bernhard), me presenta el
ilustrado primer t()niente español .
- Pero e.l entusiasmo de este ofi:~ial senor. Car~ión, por lo ajen'o, no lleva á menoserec1ar lo bueno propio: antes al cont~ario, se complace en afirmarlo y proe ama~lo, por~ue ello le hace es erar
para. dia _no leJª!1º, la elevación de ~ues:
tro 8Jérc1to al nivel de los mejores.

Hulanos alemanes

sembrados. Sólo por indemnizacion'e s de
1ar cuidado con que se le atiende no daños causados en estos, abonó el año
acabaríamos de hablar nunca.
último el 8.0 cuerpo de ejército, un millón
En Noviembre último se ha implanta- y medio de marcos. ,
do, después de numerosos y favorables
-iY después de las maniobras1
ensayos, un sistema al que prestan sus
-Como antes, el soldado trabaja forbuenos oficios las palomas mensajeras. midablemente, ocho, diez, doce horas
-Pues con tal preparación. al cabo de diarias en el cuartel ó en el campamenonce meses, llegarán los quintos á las to, donde sea: la cuestión es que no esté
maniobras hechos unos catedráticos,ocioso.
-0bservé yo á mi amigo Carrión.
*
-¡No acaba nunca la admiración de en·
**
tusiasmarse con esos catorce días de maHay en Alemania, como en España,
niobras generales ó de cuerpo de ej érci- buenos y malos cuarteles. No son allí coto, para las cuales se completa la prepa- rrí dos, como aquí, los dormitorios de la
ración del soldado verificando maniobras tropa, sino pequeñas habitaciones (corpaprevias de brigada y división!
rachos) para diez ó doce hombres.
Por lo que dejo dicho que se hace en
El regimiento alimenta á los soldados
..el campamento, puede suponerse hasta con una taza de café puro por la maña -qué grado se llevará aquí la ficción de la na, rancho al mediodía, menos fuerte
que el nuestro, que no comen en comu.guerra.
Todavía aumenta en este período la fa- nidad, y otra tacita de café puro por la
itiga de la tropas, admirablemente prepa- noche. El que quiere cena la busca, y si
radas, como se comprenderá, para su- no la encuentra se acuesta sin cenar,
irirla. Las marchas de cincuenta y se- como chico castigado.
senta kilómetros son cosa frecuentisima
-Observo que los oficiales están exenen estas maniobras.
tos de muchos de los servicios que poDurante ellas, el soldado se aloja y vi- dríamos llamar mecánicos, que hacen los
vaquea como en España; pero el patrón nuestros.
tiene obligación de dar de comer á sus
-Asi es. Guardias, semanas, revistas
.alojados con arreglo á una tarifa de an- de policia, etcétera, son cosas que incum,temano fijada por la administración mi- ben á los suboficiales (,;argentos). Pero
no por ello es menor el trabajo de los
lile r.
Nada impide los movimientos de las oficiales: su vida está extrictamente con1lropas .en las maniobras: ni muros ni

ALEJANDRO

PÉREZ LUGÍN

lLUSION
(De Gtethe)

La caprichosa cortina
se _ha ~ovido en su balcón:
quie_re ~ndagar mi vecina,
l?Uriosidad femenina!,
si estoy en mi habitación.
Quizás se ha puesto en acecho
para saber si el despecho
que todo el día senM
lo ¡uardo aún ocult~ aquí
en el fondo de mi pecho ...
Mas tales de mi vecina
los pens~mientos no son...
l Es la brisa vespertina
la que f!1Ueve in su balcón
la caprichosa cortina!

TEODOR6 LL©RENT E
6

�ACTUALIDADES

179

ACTUALIDADES
castellano de Mos, no la cuestión d&amp;
confianza, sino otra bien distinta: la imposibilidad de continuar en el Poder el
Nuevnmente tiene que verse forzado el
partido liheral.
cronista de PoR Esos MuNDOS á regisDon Alfonso XIII aceptó las dimisiotrar en esta sección una crisis polilica: nes que Vega de Armijo y sus ocho miel Gobierno formado por el marqués de la nistros le presentaron, consultó con los
Vega de Armijo el 4 de Diciembre últi- presidentt1s y expresidentes del Consejo,
mo cayó del Poder bajo el peso de la Senado y Congreso, y encargó tln la mallamada ley de asociaciones el día 24 de
ñana del 25 la
formación de
Enero pasado.
un Mini~terio
e in e u en ta
al jefedel pardías de vida
tido conservamir.isteria l
dor Sr. M11uempleados en
ra, e I e u a 1
templar caaceptó la coracté res, en
misión y hozurcir volunras después, á
tades, en re la una de la
mendarideas,
tarde, juraba
en malaventu·
en l1t cámara
rados intentos
regia el cargo
de unión entre
de
presidente
los distintos
del Gobierno .
hombres que
seo m p11 ñ11do
aspiran y
de los !'eñores
q:.1ieren y perDon Manuel
siguen, aunAllendesa laque lo disizar, como mimulen 6 lo
nistro de Esnieguen, ser
tado; marqués
jefes del parde F1gueroa,
tido liberal:
de Gracia y
esto ha hecho
J11sliria; D/\n
el marqués de
Guillermo Osla V e g a de
m a, dti llaArmijo, sin
c
i en da; leque, ni siquienientP general
ra momentáDon Francisneamente, loco
Lv iio, de
grara éxito
Guerra; cspipara sus gestá n de n11vio
tiones. Y, desDon Antonio l\1¡rnra, presidente del Couejo de ministr11s
de primera
engañad o,
clase Don Jo5:é Ferréndiz, de MiHina;
malhumorado, dado á todas las amarguras de ver Duu Ju11n Lacierva dt Guuermri,111; Don
cónio desaparecía el gran bloque fusio- Augu~to Gonzále2 Besuda, dP Fome11to,
nista que se agrupara antes bajo las ór- y Don .F11ustino . Rodrlguez S11.mpedro,
denes de Sagasta, planteó ante el rey el
LOS CONSERVADORES EN EL PODER

1

Don Man_uel Allen~esnlaz1 r, min1,tro de Estado

.l

de Instrucción Pública
y Bellas Arles.
. El cro~ista,
1mparc1al á
fuer de honrad o, y sin
que esta afirmación sea
anuncio de
sus opiniones, hace
constar que
el pals en genera I ha recibido con
satisfacción y
con agrado la

~farqués rle ~igueroo, minist ro
de Gracia y Justicia

Don Guillermo rl• Oima minis- .
tro ue Ifaci~nda'

7

Teni•_nte e:_eneral Don l&lt;'rancisco
Lono, mm1s1ro de la Guerra

Don Juan de L•ciervn, ministro
de la Gobernación

r.;ipit_án ~e n~vío de J.• Dnn José
~ errnndtz, m1oistro do Marina

Don Au gusto González Besada
ministro de Fo.mento
'

entrada de
los conservadores en el
Gobierno·
que éstos no'
han solicitado• el Poder1
srno que han
len ido que
aceptar o, no
de muy buen
grado, porque el or~anismo liberal, completamente roto
destrozado'
minado en s~
propio lerre-

Don F!i'!ªtino Rodri~uez 8,mpedro, m1a1stro de Jnstruc. l'ubhca

�ACTUALIDADES

180

POR

181

ESOS MUNDOS

\ad ninguna después del presente _mes _de
no, hallábase y a i~posibilitado para Enero en cualquiera de las 1~les1as
ninguna obra de gobierno_; y que la rá- ahiertasordinariamenle en Fi:anc~a, esto
significará
pida constitución del Gabinete formado
l
,1ue han alpor el señor
canzado sus
Maura y la
a spiraciodisciplina
nes; si ocuque los conrre lo conservad o res
trario, si pa·
han demosra satisfacer
tt-ado en las
los fervores
aceptaciodel
cultoque
nes de los
pro tesan,
nombra~ienen que
mientos del
verse obliga·
personal y
dos esos cacargos po\í·
tólicos á forticos hechos
zar
las puerpor su jefe,
tas de los
han servido
templos, y
para, q~e en
los gendarlos an1mos
mesólas trode lasgentes
.....
,,_......
pas logran
_.,.,
....
.
_.
_
_..
naica la esimpedir
este
peran za de
propósito
ó
que, al fin
11.l
menos
se
desde hace
oponen te-ya algún
~t t'
Cll,lllpOs obra del escultor Mariano
t á
1
Monumento al i~nera " fr ~e~ de Guaiemala del Parque de Madrid,
nazmen e
tiempo, vaBenl,iure, descubierto en ef28
EBero último '
su
consecu,
mos á tener
los es- ción, los anticlericale~ y _el Gobierno
Gooierno ...
Que en estos tiempos que para
podrán considerarse v1ctor1osos.&gt;)
Estamos ya en el
pañoles corren, es una gran cosa.
mes de Febrero, y no
ha habido necesidad
FRANCIA Y LA
r.
de apelar á medios
IGLESIA ROMANA
extremos: un dipuDábamos cuenta el
tado, M. Flandin,
mes pasado en ~sta
presentó un proyecto
sección, del conflicto
de ley que era una
planteado entre el
fórmula de paz entre
Gobierno de la Reel Gobierno francés y
pública francesa y_el
i,\Vaticano,yM. CiéVaticano y los 0~1smenceau acordó, papos de dicha namón
ra facilitar más la
con motivo de Ias
concordia, sustituir
declaraciones culese proyecto por ~tro
tuales exigidas en la
en que se suprime
ley de asociaciones
la necesidad de las
formulada por Cié·
declaraciones para la
menceau y Briand.
celebración dei culy terminábamos los
to. En el preámbulo
aomentarios que hade este proyecto se
cíamos á la situaexplica e ó m o 1os
ción entonces exispárrocos, por un a
tente, con estas pa·
Don Allonso XIII en el instante de cortaJ e~:°:t1!~z
declaracién
que con8
labr.as:
que 5ujehba la cubierta del monumonto e
tenga su nombre Y
(&lt;La prueba de la
campos
que no requiera la
victoria por una u
.
. firma de ellos, podrán obtener el tHu~o
otra parte será muy (é.cil_ y s~nc1l)a: s1 J·uridico apra el goce gratuito de los ed1los católicos pueden o1r misa srn d1ficul-

---11JW-

:e

-

-

Muzalter-ed-Din, shah de Persia, tallecido en Teherán
el 10 de Enero último

Mohamed-Ali-Mirza, que ha heredado el trono persa
por muerte de su padre

ficios destinados al cullo. Como el motiESTATUI\ DI': MARTÍNEZ cAMPos
vo principal invocado en la Encíclica
del Papa para abstenerse de la declaraEl acto de ser descubierta la estatua.
ción era la ausencia de título jurídico en ecuestre de Martínez Campos levantada
las leyes anteriores, la situación cambió en la Plaza de ~uatemala, del Retiro, venotablemente y de modo ..-- - r1ficado el 28 del pasado
favorable para los obispo8
mes, revistió gran solemnicon este proyecto, que fue
dad: concurrió el rey, acomaceptado por el Vaticano,
pañado de su cuarto militar
aunque con ciertos repay de la familia real; asistieros.
ron el jefe del Gobierno y
La nueva ley, puesta á
el ministro de la Guerra, y
discusión en la Cámara
los marqueses de Cabriñafrancesa con carácter de
na -y de Estalla que iniciaurgencia en los cuatro últiron, organizaron y llevamos días de Enero pasado
ron á término la construccon objeto de que pudiera
e i ó n del monumento; y
empezará regir el l.º del
también estuvieron a 11 i
actual, fué aprobada por
presentes gran número de
550 votos contra cinco.
personalidades militares,
Lo cierto y positivo es
políticas y de todas las claque ha llegado el mes acses sociales.
tual sin que se haya susEl Sr. Maura pronunció
pendido el cullo ni turbado
elocuentísimo discurso del
el libre ejercicio de este en
que trasladamosá esta erólas iglesias católicas frannica los siguientes párra-·
cesas; y a un que 1a paz no Antonio Montes, célebre torero se- fos:
está hecha totalmente entre vill,,no,
tallecido en Méjico el 1 1 de
L
1
E_n_ero 6llimo, de 1esu\1as 'de gra(( os a tos hechos del cauel Vaticano y el Gobierno VISIIDS cornada.que recibió en aque- dillo, tallado en carne de
11
de la vecina república, ya
ª plaza cuaLro días antes
soldado, como han solido
se han puesto los jalones para lograrla serlo cuantos alcanzaron gloriosa postecon la polltica deconciliaciónfrancamen- ridad; los aciertos del gobernante, á los
te adoptada por una y otra parte, que es cuales dió realce la amarga experiencia
de esperar no se turbe nuevamente.
del suceso, viven todavía en la memoria

�182

183

POR ESOS MUNDOS

~sos ~ráleres por donde exhala el f
mler10r que funde viv"fi
uego
las nacionalidades'·~ i ca, y preserva
i •
, uego en el cual las
orJa y las adapta al curso de siglos.Y
generaciones la diestra omnipoten le de la
Providencia
divina.»
EL TRONO
DE PERSIA

Electos de l:i. explo.;lón de una bomb11 aouquistn en I• caja del Banco Nacional de FJ111dellia, E&amp;tados Unidos
de Norte-América

nuestra y no han menester de encareci- pronto, cuando todos nosotros hayamo~
miento. Pero muy deprisa la gener11ción dejado de existir, contemplarán los venique los presenció va exdaros esta hermosa efi tinguiéndose, y ellos v11 n
gie, evocarán el recuerinternándose por los do·
do de sus campañas, de
minios de la Historia
sus abnegaciones, de sus
donde queda inerme la
arranques, de sus clarihosti\idad, donde no pevidencias, de toda su nonetra el olvido, mas donble vida; se sentirán orde la injusticia no siem·
gullososde participar en
pre aca la el edicto de
ella, incorporada, como
pro~cripción que debieestá, á la comunidad de
ra detenerla en los umlo pasado y lo futuro en
brales. La Historia desque consiste la esencil\
deña, por opulentas, por
de la Patria, y muchos
regocijadas, por ruidosas
proseguirán con paso inque sean, l11s vidas que
cierto discurriendo por
se emplearon en la proestas alamedas, sintiendo
ia satisfacción, y sólo re- l\\uia_de
s~xe-Alteobnrc, reino de llanover, el cora1.ón
emulado
1•
fallecida en Gmunden el 9 de Enero pasado
l•
d ¡ · con
¡
gistra los nombres de
e mcen,1vo e eJemp o,
P
aquellos muertos que supieron enlazar despertador de nuevos mereciruientos.
sus fugaces horas con algo grande y Mas a hora tenemos otra obligación nosperdurable , como es
otros, los que hemos
·1aPalria. Porque Mar
convivido con Martitíne1. Campos consa ne:,. Campos.. los que
gró á España su exishemos mezclado con
tencia entera, porque
la suya nuestra acción
!-\U -vida toda se conpropia en la vida posumió como ofrend11
lítica de España, los
en el ara de la Patria,
que ante este monuahora que ya se exmento vemusevocada,
tinguió, perdura la fra
no tan sólo la memogancia de las virtudes
ria de sus hechos, similitares yclvicas que
no la persona misma
atesorósunoblecor11rediviva: nosotros,
zón. Estos bronces,
que hemos sentido laestos mármoles, aun
lir aquel cora1.6n vaantes que el cincel
ronil al vibrar delcolesinfundiese el alíenra1.ón nuestro, que
to vivificador del artishemoscom pa rlido sus
ta inspirado, por ser Don Ramón Piiia,qoehasMonombra~o ministro Asperan7.8S Y sus trisimperecederos ya simplenipotenciario de J!.spañaen Washington
tazas, estamos obligabolizaban el triunfo
dos á dar ante el rey,
del espíritu de aquel hombre contra el ante la real familia, ante la nación enteinsolente poderlo de la muerte. Muy ra, testimonio de lo que hemos visto y no

-- . -

�ACTUALIDAD E$

186- •

POR ESOS MUNDOlS

184

so, senda del Cielo,.Juente de la Cien~ia

LA REINA DE JlANOVER

y otros por el ' estilo. Muzalf~r-ed-Dm,
Otra baja en la lista de _soberano~ tieque habia nacido en 1853, subió al t~ono ne que registrar esta. cróni_ca: 1~ prmc~por muerte de su padre Nasr-ed-Dm el
sa M11.ria-AleJandrma-Gu11 \lermina de Saxe-Altenf 0 de Mayo de 1896 Y era r
burg, reina de Hanover,
el quinto soberan_o de la
dinastia delosKadJars, que
fallecida en Gmunden el ~
es la casa reinante en Perde Enero pasado.
Esta princesa habla nasia. Modernizó á paí~ en
todo lo que e~ amb1en~e l ·
cido el año 1818, Y en 1843.
contrajo matrimonio con el
oriental lo ha ido permitiendo, introdujo nueva!príncipe Jorge, que descostumbres en la manera
pués fué Jorge V, rey ~e
Hanover, el cual perdió
dé ser de aquella política.
entabló relaciones con las
su reino en 1866, cu~ndo
naciones europeas, yexlen·
la guerra entre Prusia Y
Austria. Desde en~onces,
dió é hizo extender por el
mundo el conocimiento dt,
esta familia real h~ vivi~o,
de lo que es el pueblo per en plácido y tranquilo_ retlsa al cual, últimamente,
rJ alejada de los luJOS Y
dotó de una Constitución, Don José M. Beranger, almiran~e s~lemnidades de las cortes.
hecho del cual ya dimos de la Armada, tallecijo ~n Madnd y de los palacios.
el 23 de Enero último
cuenta d11talla da en nuestro número de Octubre del
LOS TERREMOTOS DE JAMAICA
¡
año próximo pasado.
.
.. 0
Al shah muerto ha _su~ed1do su h 1J
En la serie, quepa rece ina?abable, de
mayor Mohammed-Ah-Mirza, que cuen- desgracias que han asolado ricas pobl~ta trei~ta y cinco años de edad Y _pos~e ciones en estos pasados meses, e~ precivasta y extensa cultura y e:tt.r~ord_mar10 so incluir á la bella ciudad de Kmgston,
amor al progreso y á la c1V1hzac1ón de capital de Jamaica, destruida por un eslos tiempos modernos.

r

--·- -

ibles terremotos ·el U de Enero último
Vista de Kingston, capital de Já Jamilica inglesa, destruida por terr

Aspecto de una de las calles principales dJ Kingslon después de los terremotos ali! ocurridos

pantoso terremoto el 14 de Enero último. rasantes fotografías de la ciudad de
Fueron grandes las desgracias, perso- Kinp:ston antes y después del terremoto
nales ocurridas: pasaron de quinientos citado.
los muertos y de mil los heridos; y la
EL ABATE PEROSI
ciudad sufrió tan considerables daños
que de ella apenas
El célebre é ilusquedó edificio sano
tre director de la
después de las conCapilla Sixtina del
Vaticano, abate Lovulsiones que la tie•
renzo Perosi, ha darra sufrió: iglesias
do en Madrid, en el
y hoteles, palacios
Teatro Real, dos aucomo los de Justicia
diciones de Moisés,
y Correos, edificios
uno de sus famosos
bancarios y casas
Oratorios. Aunqu&amp;
particulares, en fin,
ca ye ron a 1 suelo
no es esta música
derrumbados,aplasmuy del agrado de1
tando entre sus espúblico que asiste á
combros á las deslas funciones d&amp;
graciadas victimas.
aquel teatro, el abate Perosi fué respeLa población, que
tuosa mente aplaucontaba cuarenta
mil almas antes de
dido y sus trabajos
han obtenido éxito.
la catástrofe, fué
auxiliada por las
Perosi es mu y
autoridades inglejóven, pues sólo tiene treinta y cinco
sas, que-son las que
alli mandan, las
años de edad; pero
desde que contaba
c u a 1 es supieron
conservar la sangre
diez puede decirs&amp;
fria necesaria y el Al)ate Lorenzu Perosi, director de la Capilla Sixtina. del que ya era músico.
VO:ticaDd, que ha dadc en el Teatro Real de Madrid
En su misma famiespíritu y presencia
dos audiciones de su célebre oratorio Moisés
de ánimo indispen- ,
lia halló ambientesables -en casos como el que registramos propicio para el desarrollo de la afición
para no aumentar la desolacióny el pe- que desde entonces, (desde antes aún,
ligro de los supervivientes.
cuando no tenia más que siete años),
Publicamos en estas páginas dos inte- Perosi mostraba por el divino arle: su

�POR B!IOS MUNDOS

186

Don José Sincb&gt;z Gae,ra, nnevo
,~bern~dor dal B1nJo ,h E,p:ih

J uie· IJ~vt,, Mmbrado
D,cal del Tribun1l Supremo

1) ,n

Mvqnh de Pidal, nnevo presidente del Consajo de t~tado

padre era músico excelente y de cu\- tan grandisimo nivel con los Oratorios,
tura grande, y desempeñaba el doble base de su fdma universal, que le han
cargo de organista y maestro do capilla conquistado el puesto preeminente que
de la Catedral de Tortona, y el ejemplo hoy ocupa cerca :le Su Santidad, que en
de éste influyó en el hijo y sus conocí- tan a \la estima tiene sus méritos y valimientos le inculcaron en el dominio del miento. A los catorce años de su edad
órgano y de la composición, inspirándo- puso música á Je/té, de Carissimi, inile en las severidades de la escuela se- ciando, á través de sus páginas inspira~ui~a por Clementi, Lemmeno, Bach y das, el concepto que le merecia un géne·
Cherubini.
ro al que estaba llamado á dar gran im«Un año bastó á Lorenzo Perosi-dice oulso. Recibió en el Conservatorio de
uno de sus biógrafos-para desentrañar Mtlán las sabias lecciones de Michele
las obras clásicas, /uguisticas, del gran- Sa ladino, sólidamente instruido en el
dioso Bach, realizando incansable sus dificil arle del contrapunto y fuga, base
estudios, hasta llegar á dominarlos por inconmovible de su labor futura . Allt dió
completo, en un piano ordinario de su de mano á su instrucción musical. Y no
propia casa, al que se había adaptado un queriendo apartarse de la patria ni de los
modernísimo
.,....,.......,,,.
suyos, rechapedalier. El ~
zó halagüeórgano consñas propotiLuyó, desde
&lt;1iciones de
\uego,su insRatisbona,
trumento fadonde le ofre•
vorito, aquel
cieron la cáque mejor
tedra de órr ea l za los
gano, prefiefectos del
riendoseguir
género en
modestamenque habla de
le en el puesbrillar Pdrolo de maestro
si; y viéndole
&lt;le capilla de
¡ m provisar
la Catedral
sobre el te~ ""--'""'
de Imola. En
ciado de divi1891
pasó
á
Marques de las Torrecillas. nueDon Lui• Menéndez Pidal. nuevo
V
•
no origen,
vomayorJomomayordelrey
académicoJ.eBeU,sArtes
enecia, enhacesentir al
cargándose
oyente una impresión !!uave, indescripti- de la capilla de San Marcos. Desde esa
ble,de edático misticismo. Nutrido en el fecha, considera Perosi á Venecia como
concepto propio de la música litúrgica, su gralisima residencia, y la basilica fabien pronto supo asimilarse los elemen- mosa como el asilo más adecuado á su
tos que habían de elevarla en su poder á inspiración arlf s l i ca, aumentando de

�188

POR ESOS MUNDOS

ordinario afecto á la lámpara d_e arco
por medi¿ de un hilo flexib~e. Silbó en
en el micrófono un
aire de ópera , y los
tonos que reproducía la lámpara se distribuyeron por toda
la sala, donde se había congregado nu meroso público para
oirá Mr. Duddell.
Cristo en Gerusalem Las fotografías que
ne (1900)., en Milá~ ;
damos á conocer en
Moises (1901), en M1_esta sección reprol á n; Giudizio Umducen e\ método
o e r sa le (1904), en
el cual M. Poulsen
Roma; Stabat Mater
ha conseguido vencer
(1904), en Móna?o Y
una grandísima diBaviera; D te s irce.
ficultad de la lelegragran can~ata (1905)
fia sin hilos: la irre en el Vaticano; dos
guh,ridad de las prosuites para grande
yecciones de las honorquesta (1906). Y to das hertzianas en el
davia no ejecutad~s:
espacio. Era esto d~un tema con variabido á la irregulariciones, para orq1;1esdad en las chispas, Y
ta. más de dosc1en ·
el citado Poulsen ha
t; s coro posiciones
logrado comprobal'
religiosas; veinte salque el remedio conm O s y veinticuatro
siste en aumentar en
misas, entre estas la
grado extraordinario
más importante una
el número de chis ·
á seis ú ocho voce~,
pas generadas si~ul -'
compuesta con motitáneamente cada msvo de la muerte de
1\1. Paul Révoil, nuevo embajado_r de la República
tan te. En una de las
1rancesaenMadr1d
fotografías que puLeón XIII.»
blicamos, la máquina de ~oulsen proNU EVO TRIUNFO DE LA CIENCIA
duce diez mil distintas c~1~pas p~r serrnndo . Rl apera to fué exh1b1do re~1e~t.eHace ya algún tiempo que se sabe que l"&gt;
mente en la Instituc10n
el arco eléctrico puede
Central Telegráfica da
convertirse á la vez 0 11 '
de Roma por el profoarco vocal si se le un ti
sor Quirino Mejorana .
á un micrófono. El desEMBAJADOR FRANCÉS
cubrimiento fué hecho
por M. Simon y desa Damos á conocer en
1
rrollado por Aühmer.
esta página el re~rato de
M. p O u \sen verifico
M. Paul Révo1l , que
mejoras posteriormen viene á Madrid como
embajador de la Repúte.
Pero ahora, Mr. Dud ·
blica francesa .
dell, de la Royal InstiM. Révoil ha logrado
tution, de Lóndres, ha
gran fama .Y rep~tación como d1plomát1co,
demostrado que se puey sus últimos triunfos
de utilizar el arco eléctrico como teléfono. A l
los obtuvo al representar á su nación en _la
efecto, dispuso que uu
ayudante suyo se tr_as .·
Conferen~ia internacioladara á otra habita- Don Manuel Durán YBas, ilustre jurisconsul- nal de Algeciras sobre
to y pol!lico conse,vador, tallecido en Bar, easuntos marroquíes.
ción llevándose un ~i lona el 10 del actual
crófono , un transmisor

con éxito si cabe, ~ún más creciente.
La Resu;re:iione di L r,¡za,·o come nzó dt'. s ·
pués su giro triunfal
por el mundo, Y á r
esta obra siguen Na ·
t a l e del Redentore
(1899), estrenada en_
Como; Sirage de glL
Jnnocenti (1900), en
Mi¡ á n; Entrata di

Pº"

,;:·. ~-

~~ -

t__..

Novela homeopáticamente hidroterápica
y alopáticamente inverosímil

. ..,/4&lt;-l~ ~/
.'ff4.~~.',#'
11
.··;t,,

~\ .

~

1!f

V.-COJV\IDA TRÁGICO-CAJV\PESTRE (1 )

puesto para el estómago; otro para el hígado, y
en sus verda- otro, .el general, para los órganos respi} ) ~/¡,,/ ·
deros oficios, sa- ratorios y el reuma, aunque éste último,
bía más que Ca- qeundaba en la creencia de que aquellas
rran_za y Ponce juntos en los suyos res- aguas debían de ser buenas para todo.
pecltvos.
Ya iba la enorme tortilla muy avanzaMientras Don Pedro Ponce analizaba da en su completa extinción cuando los
el agua del modo prodigioso que hemos lebreles Ton y Tin, que se hallaban tumpresenciado, el secretario había tendido bados á la larga á los piés de su amo esel albo mantel sobre una peña recubier- perando pacientemente los despojos que
ta de blando tapiz de líquen, que forma- habían de ser su festín , se levantaron inba un leve promontorio en el nivel de la quietos y agitando la cola, mientras dapradera y en los confines de esta, donde ban muestra de caza en la espesura.
ya comenzaba el monte á espesarse de
-¡La escopeta, Lebrel, la ascopetalaltos é im pt1nelrables matorrales.
gritó el general.
Sobre el santo suelo lomaron asiento,
Lebrel se dirigió rápidamente hácia la
cada cual como sus facultades se lo per- peña donde habla dejado el general la esmitían , el general, Don Pedro y Don copeta, para cumplir la orden. Pero fue.Juan. En cuanto á Lebrel, quedóse en ron más rápidos los acontecimientos: un
pié para atender á las necesidades del ruido enorme avanzaba amenazador; paservicio, que simultaneaba corriendo recía como que un ejército numeroso lle.atrozmente.
gaba á todo correr y talando el monte.
Las provisiones eran abundan les y exEl general Pánico esgrimió el cuchillo
•quisitas, dentro del carácter campestre á de trinchar disponiéndose á una lucha
-que estaban destinadas.
titánica cuerpo á cuerpo con lo que fuese
Tortilla de jamón ... con mucho jamón, aquello que tan de improviso llegaba, y
huevos cocidos, pollos asados, sa lchi- momenles después cayó sobre las vian,chón, aceitunas, lomo adobado, pimien- das un enorme gamo que de un salto
tos dulces morrones y escabeche de atún, ganó la pradera, y al emprender nueva-queso manchego y algunas frutas varia- mente su veloz marcha atropelló al padas: todo esto se hallaba á la vista de los cífico Don Juan , que ya estaba más muer•comensales, para que cada cual fuese co- to que vivo.
gi8'1ldo las cosas por el orden que más le
-¡Quietos, quielos!-gritaba desafora.agradase, que es como se debía de comer . damente el general.-No hay que alarun todas las partes donde hay más de dos marse ... Los perros le siguen 'Y puede
manjares que comer.
que consigan darle alcance.
Haclanse cábalas sobre la virtud teraNo había concluido el general superopéutica que pudieran tener las aguas: rata cuando otro gamo, y otro, y otro, á
uno opinaba que debían de ser buenas la desbandada, y como si fueran todos los
gamos del mundo, saltaban por el mismo
(1J Véanse nuestros números 189 y 142 á 1«.
sitio, yendo á caer uno sobre el geneLEBREL,

�190

LAS AGUAS DE SAN CANUTO

POR ESOS MUNOO3

ral, el otro sobre Don Pedro ... y el otro
hubiese caído sobre Don Juan si este
buen señor no se hubie1·a pueslo á salvo
en lo alto de una corpulenta encina, por
la cual había trepado como un chimpancé.
El pánico fué general, y el general Pánico, que quería dar muestra de serenidad y de valor, se subió a la peiia donde
estuvo sentado, y 1uego se su bio á otra
más alta, y luegoá otra más aun ... y gracia!'! á que se acabaron l11s ptiñas: quti, si
no , ¡sube más alto que el duque de los
Ahruiios en la sierra de R iwdnzoril
Don Pedro Ponce fué el un1co que nesafio gillardamente los peligros en medio de la pr11dera, porque Lebrel también
sorteaba detrás de otra encina para que
las reses no le vieran ni le atropellaran.
-¡Se asustan ustedes de cualquier cos11 l
-dt1c1a ei general des:le una altura, en
cualq,1iera olra ocasión inacce➔ 1ble pina
él.-Setrata de doce ócalorcegamosque
se conoce que vienen perseguidos.
-Yu no me he asustado, ~➔ neral,-le
repuso Don Pddro Punce.-Usted es el
que ha corrido como una ral11, y aun
eslá usted á treinLll metros sobre el nivel
en que estoy yo ... Ahí no llegan las águilas. y. sin embargo.está usli,d bl-r ndiendo el cuchillo con una m1tno y con la
otra la asco pelil !
-¡Lo que sé decirle á usted es que si
tuviera yo aquí mi brigada de infantería,

habían de saber esos gamos quién es el
general!
Al terminar de decir eslo, un ruido
mucho más alarmante que el primero
volvió á turbar el ánimo de los expedicionarios, que ya se habían creído fuera
de peligro.
-¡ Pongase usted á salvo, Don Pedro!
-voc1ftlr1tba Don Juan desde lo ello de
la encina.-¡ Póng11se usted, por Dios, a
salvo! ¡Mire que ahora el peligro es gran de! ¡No sea lerner11rio, véngase aquíconm1go!
- ¡Lgbrel, Lebrel, Lebrel!-gritaba
de&lt;iafuradamente el general.
En eslo invade la pradera una manada
de ¡1tbalies, en número de treinta ó cuarenta que llegaban á la desband11da también y tirando á diestro y siniestro terrihles dentelladas.
Por pronlo que Don Pedro quiso huir
viendo que el peligro ara in,ninente, ya
le había alcani1tdo el colmillo de una de
lac; reses, derribándole al suelo, sin sentido , y manando sangre por una ancha
heridtt en el muslo izquierdo.
U no , dos, lre&amp;, cuatro, cinco, seis, hasti veinticuatro detonaciones se oyeron,
como disparos hechos por un cañón de
tiro rápido: era el general, que desde lo
alto de 111 peiia no se d1tba punto de re poso á hacer salvas, porque todos aquellos disparos no eran otra cosa más que
salvas, que los jabalíes celebraron mu-

~ho,. aunque afortunadamente h
la misma forma y velocidad
huy~ron en
gado.
que ab1an lle-

191

-¡Le han matado 1 h
ola decir dolorosam~n~e a~n matado.1-:-se
Don Juan desde lo alto d 1 pr~denlls1mo
·Q
e a enema
:-1 ué le han de matar hoir.b 1·
phcalJa el general.-Está 'h 'd re -le rete, y no debe de ser de
er1 o s~lamená ver si le puede conten~~~=e:ad: be¡e ~sted
-,Yúf •Yo no ba·o d
emorr11g1a.
que no ha'y caza m! e aquí hasta que sepa
á la redonda!
yor en cuarenta leguas
-Pues bajaré yo por
.
que ese homb
d.
que es inhumanú
re se esangre
- . Pero ' senor,
·
,no le decía
pusiera en salvof ¿Por é
yo que se
pagar extrañas b1zarri;~ q:aemos e_hora v
cuenta1
no vienen á
-Si yo pudiera bBjar d
,
en el suelo ... Pero es el e e Bqu1, ya estaba
bajar, ¡ni aún me expl' asoóque ni sé cóm0
ico e mo he s b'd
u I ú
eº n 1as dos. manos ocu adesl
-¡El pá01co,quep p 1
•
Yo también estoy aqºu~e ~ asd, m1 general!
cuenta.
Sin arme peifdclJ
-¡Lebrel, Lebrel, Lebrel!- 1 .ó
.
lar el general.-A Lebr Id vo v1 á gr1ocurrido también una
ehe. de haberle
á mi I lamamiento.
esgrac1a: de otro modo no se comprende que no acudiera
l
-¡ E soyequí
sanoy 1
trás de las peña~.
sa vo, senorl-exclamó Lebrel con voz ah d d
-¡Dóndtf ¡Cobarde á
oga a, esde decuchillo , que es o u01co
•• ' m s que cobarde •S ¡ d
h f. s1. no quieres que Le t·
que
ya
me
q
d.
1
a
.
e
e
1
ue a por tirar! ¡Pu
ira e1
traigo á las monltiría:f vaya una ayuda que yo
~
-¡ Pero, señor si estoy . t d
que querl11 irse c~n losjab sl~Je an o á la burra,
y con los perros!
a ies y con los gamos
-¡ Pues h11 her de¡· ad á I b .
:_/
ro es Don Ped
o a orr1ca, que primelibre en mitad rdo, qlue sed está muriendo á caño
_.
,
e a pre ere!
d
1Alla voy señor 11 ·
pue e hacer por Don 'p' d 1' a a voy, á ver lo que se
-Lo qu d
. t' ro
e ,goyo ' m1 ganeral
·t b
per der posiciones
~ . ,-gr1 a a Don Juan sin
de~arrolla un senlid~s t1e l1e~en razón al decir que se
Pon~e tendrá un alad costa e los_ ~emás: este señor
de vista anda basfante ~or muyEexqu1s1t?, pero de oído y
rpe. n cambio n t
n? sa bemos decir si el . b ' oso ros, que
visto y olido que babi Jara e es du Ice, hemos
tura.
ª qu:, ponerse en una al-

d

-Déjese de chanzas
que estamos en el "Bsori seno; naturalista, por,
A p11r er un buen amigo.

�HOJAS SUl::l.'fAS

192
-No, si no me chanceo. ¡Pues ganas
tengo yo de chanzas, cuando me ha alcanzado una coz dal primer gamo y tengo en la cabeza un chichón del lamaño
de una naranjal
-Pues yo creo que me he dislocado un
pié, además de que me he cogido tres ó
,euatro veces los dedos en los gatillos,
por hacer fuego deprisa.
-¡Señor, señor! Bajen ustedes, porque
Don Pedro se muere: la sangre no se le
puede contener y dentro de poco ya no
hará falla contenerla porque se le habrá
salido toda.
-¡Oye usted, Don Juan, lo que dice
Lebrel? Es preciso que usted trate de
restañar esa hemorragia.
-4Habrá más jabaHes ó más gamos7
-Yo no lo sé... Lo que ad vierto es que
debi traer también al veterinario en esta
expedición cientifica, porque aqui lo
más notable es la fauna.

-No hubiera estado de más: yo sé que
todos los animales tienen mucho instinto, y huyen de los veterinarios más que·
· de los buenos cazadores... ¡Quizás si el
veterinario acierta á venir nos libramos
de estas invasiones! En fin, voy á ver si
se puede hacer algo por el intrépido Don
Pedro. ¡Sea lo que Dios quieral
Lebrel, interin, lavaba incesantemente con vino de la bota la pro!unda brecha de la pierna de Don Pedro.
Mucho trabajo le costó al señor Carranza bajar de la encina en que se había encaramado; pero, por fin, bajó y se
dirigió rápidamente y con gran solicitud
en auxilio del desventurado señor Ponce.
El general también intentó ganar el
suelo, después de quedarse con las manos libres para asirse de los picos de las
peñas; pero ni aun e.si conseguia su propósito, y tuvo que llamará Lebrel para
que fuera en su ayuda.
FELIX

..

MÉNDEZ

Dibujos de J(arikato

HOJAS SUELTAS

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Las almas de las mujeres
comparo yo á los paisajes:
unas, para el bien fecundas,
son como fértiles valles;
otras, desiertos incultos
6 selvas impenetrables.
Y las hay privilegiadas
que, cual deliciosos cármenes,
flores de raro perfume
ocultan entre el follaje.
Te juro que no es bromita: .
aunque el por qué no me exphco,
cuando tu mano lo agita,
me suele dar tu abanico
el calor que á ti te quita.
-Todo es mentira en el mundo,dicen los que filosofan.
Yo pienso, al ver ciertas caras,
que hay mentiras muy hermosas.

V1cENTE Nicouu R01G

•
1

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                <text>1900-1916. Enciclopedia mensual ilustrada publicada en Madrid España a principios del siglo XX. Se especializa en temas sobre aventuras, viajes, entretenimiento, tauromaquia. Fue fundado por José del Perojo.</text>
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              <text>Por esos mundos, 1907, Año 8, Vol 14, No 145, Febrero </text>
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              <text>1900-1916. Enciclopedia mensual ilustrada publicada en Madrid España a principios del siglo XX. Se especializa en temas sobre aventuras, viajes, entretenimiento, tauromaquia. Fue fundado por José del Perojo. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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