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                  <text>PoR Esos MuNoos
AÑO VIII

l\1AYO, r9o7

NUM. 148

------------EN EL LABORATORIO DEL QU(MICO

CÓMO SE HACEN LOS DIAMANTES

e

o-. ese esrrup11lo,o cuidado

que r, una por medio de ¡wi¡11c,io~ trozos de cristal co&lt;le las ros:1s l'Senciales ~n el ver&lt;lu&lt;lero loreado, y as1, i111uór1le.-;, esp&lt;'ramos la s••investi11ador f'Í&lt;'ntífico, el a, udante de M. ilen- g11nda opcrac:ión,en el procedimiento de la
"
. . de::;cu
n ~l111ssan,
el gran hombre de e·tenc1a
fabricación de diamantes ::;intéticos.
hri&lt;lor de lo!'; d ia111antt·s artificiales, llevó á
Durante cinco 111inutos perrnaneciruos en
e-abo todos lJ~ µreparativo, par.i pr.i1lucirlos forzado silcnrio, c:;cuc:hanclo el canto del
en mi presenria: la blanca cubierta &lt;le arcilla ar&lt;·o elé&gt;clriro, que ya 110 Pra rl cslruendo,.o
inGombustible para rl horno elée t ~iw estaba dti ,ulles: al cambiar de l'Olor la ll;,r11a ta.. &lt;·olorada en su po-.;icir'¡n, y
hiru cambió el tono de 1
los electrodos de carbón,
li11L111co en elevado v ha1tan gru&lt;•so,; romo la 111umo11ioso r11n-run.
iicc I rlP un homh ·,·. fue. .\. cada momento hacíawn apruximados por la.:;
se má:; fuerte el calor ,.
:ibert11ras •111e c-on&lt;l11cen al
aumentaba con PXl1 aorJ(sitio do1nll' el cris ,1 ,. ~u,;
nal'lo Plllp11je, hasta que
contenidos 1 ,bian s el o
tlegó a señalar e11tr,! los
&lt;·o loe a·los, s l10 cen I ral del
r :L50fl !!rado., ceumas potente de lo,, fuc&gt;gos.
11:;radÓs. ~le 1~rcgunlé ,;j
Llr,:,;ú, por fi11: el 111ou1cniu
, o hahria llc,.m&lt;lo ya a esl:l
t'll que il,a11 ú l'lupczar lo~
últ..1ua lcm1u•raturn, CJU •
eusarns: se &lt;lió ,uelta á
,erra la '(lle eleberia m:• 1111 &lt;·~•1111111tarlnr, ,. una cor.ar el punto ele evolución
rriente de t1·c. cir'.ntos f'inál'l cx¡u•rinwnto; ~- como
cuc11ta a111perio, rct·onrú
si quisiera contestar a mi
los conductores lScrpentisilell(:io:;a i11tl'rrupc·ió11, oi
n,i,-: e I hor110, lanza11J,,
t-nlónc1•s la vo1. del prori&gt;penti11a111e•11k vividas y
JP;,Or Moissan que daba
~zulaclas lla111a,. prorruiu·una ordeu: f,1cron rPlirapiú 1•11 un &lt;·anl,1 YaC'ilanlc
do, los rlectrodo" á la po ,. l,11u11ltuoso c¡11l' eon e.:;si&lt;·ión normal. eu i11ca11truendosu retiulin atronó
drs&lt;'encia al i'.ojo blanco;
nuestro:; oído:-.
la eubil'l'la e1ucdú húhilM. Ilemi :\fois.san, creador de lo, ,!iaman- ¡Ar·ercad los elecmente alejada 1lcl lwruo;
tes arLiflciales
tr,1dos! or&lt;lruñ M. ~loisy del hogar, de do~d1· ,,e
·an dominau&lt;lo el t111llulto de los aparatos. eh·vaba una c;olumua de llama, l'l a rndant1-,
L i1111wtliata111r11te -;1• Yerilícó uu c,amhio armado de un ¡.,ar de pinzas de largó J..1i¡11,:1;0,
l'll el tolor de la:, lla111as, 4111· ~e convirtió en
extrajo el e-riso! y eon 1111 movi111ie11lo del
•,ianco. iutcuso v &lt;l··~lumlirado1·. T111·i1110s brazo lo sumergió e11 un rlepósito circular de
pie prote¡wr nuc~tru,; ojos n,ntra este hrillo cristal cu ya~ tre, r,al'IP~ estaban llena~ rl,!
11

:woo

' .

ll nrno clóctrico inventado

lrabai·ando á la tcmperalu1a

:\,01•san,
J't:i~1 ,rofc,or
grados cenlí:rn,lo

�CÓMO SE HACES LO$ IJIMlA:\'TE::i

POR ESOS ::'IIUNOOS

388
cuatro años de edad. Empezó sus estudio~.
agua. Durante varios segundos lucieron fie- no en la Sorbona, sino en el Museo de Hi~ras llamaradas haciendo que el agua entrara toria Natural, laboratorio de M. Debérain; y
en violenta ebullición para después enfriarse el objeto á que dedicó su atención durante
rápidamente y recobrar, por último, su as- muchos años antes de consagrarse á la química mineralógica fué la fisiología vegetal.
pecto ordinario.
Mientras observábamos esto y veíamo" En todas sus investigaciones demostró ser un
cómo cambiaba el color del blanco al rojo y experimentador extremadamente emprendl'de este al negro, nos preguntamos si la dor y hábil. El primer problema que deterCiencia no babia triunfado una vez más en minó resolver fué el aislamiento del suecopiar los métodos de la Naturaleza.
lo; y la ma1 era como triunfó constituye. según se ha dicho con razón, «una verdadera
historia de las derrotas de la química,. Pasando á otros y no menos abstrusos concepEl horno eléctrico empleado por M. Nois- tos, emprendió un estudio analítico minusan para fabricar diamantes está en un la- cioso de varios ejemplares de boro proceboratorio al aire libre en el piso bajo del dentes de distintos puntos, con el resultado
Laboratorio de Química General de la Sor- de que, según probó, este producto, que er'\
bona, de París. Fué inventado por Moissan considerado como cuerpo simple, es, en reahace diez años, siendo el primer horno eléc- lidad, muy complejo. Mientra.e; hacía estas
trico en que se utilizó solamente la acción investigaciones, dedicábase con afán al incalorífica. Constituye uno de los derechos vento de su horno eléctrico y al problem;l
que tiene el inventor á la celebridad. á esa conexionado estrechamente con él: la sincelebridad que le ha conquistado el Premio tesis de los diamantes. Luego, relacionó su
de la Sección de Química de la Jnstitución trabajo con la preparación del calcio puro, y
así obtuvo carburo de calcio incoloro. hiNobel en el año 1906.
Digo intencionadamente cuno de sus &lt;lere- drato de calcio cristalizado y nitrato de calchos á la fama» porque son pocos los hom- cio también cristalizado. Siguieron á estos
bres de ciencia que han logrado tanto y en estudios otros acerca de los metales amotantos conceptos para el avance de la Cien- niacos y de las propiedades del gas amoniacia como M. Moissan. á pesar de que ha sido cal licuado, y, finalmente, los que se refieuno de los sabios franceses más jóvenes, ren á los nuevos gases de sulfuro. que empues al morir no contaba aún cincuenta y

rrrparando el bumu eteclñco para hacer diamantes en d 1•uoratono de le Sorbona, de Pans

prendió en colaboración coil el profe,or
P. Lebeau.

/f

389

Cabo, 1uyod~~elo es de natm·aleza eruptiva·
Y. conc ma 1c1endo que cestas piedras
,
~:ias/ebe~
existir
en
las
profundidiJ!;
"'
a ierra o~de hay excesiva temperatura
*'*
qon respecto á la época en que Moissan y ~~orme presión•. \Vcrth convino en e·ta
v~r1ficaba los ensayo,- sobre la síntesis de los opm1ó~, y publicaba el resultado de sus o"b
servac1one~
·
.
diamantes.
1 en e1 mismo
m:stante
en que•
o dó
dtodos saben ahora ' "'i él me re- \lo·
e r cuan o me explicaba el funcionamien- h ,ssan as confirmaba por experimentos
to•ed
de su horno. eléctrico, que e·tas
.
echos
de la Sorbona.
"'
preciosas
Co en su
t laboratorio
.
1emente, una variedad de
p1 ras son, s1mp_
mo _an er1ormente se habían racticad
earb?n y se relamonan con diversas sub"
~~~~1?s mtentos para fabricar dia~antes, s~
tancta&lt;;,
como fiel carbón veoetal
..
·
., , el car bón dc d ., 11ª pdrelender que se declarara el éxito
ª"~~ar, e1 gr~ to y el negro de humo. La- J eBe IIos e~de el. año 1828· Un escocés
v01s1er
. . anna y, casi alcanzó la deseada me~
· • contribuvó
· mucho á nuestros cono•
c1101entos sobre este particular; Smithson en _18~0 cuan~o, calentando lithio, descomTennant, en 1797, avanzó algo más· D _ put a esenc1~ ?e parafina ó aceite de Dipmas y Stas, en 1840, dieron otro pa;o \ac~a poe dceo1c1,una_ad1c1ón de diez ~rados ccnticrra0
adelante probando que el diamente es car- dr
El pro fesor m01s~an
u ·
d ,-encia
.
intentó
bón en su más pura forma.
8:rrq:eunc1r esdtos experimentos, pe, o fracasó
Pero si la verdadera naturaleza del mine- P
0 pu o cerrar los t b
. d u os, preparado!ral f~é al fin cono?ida, el método de su for- conforme á la ind·1cac1ón
e Hanna)' si
'(~e
mación p~r111~nec1ó en el misterio. Los ho - se eseaparn el contenido de ellos. 'Unnano
bres de ciencia de toe.lo el
m
mundo s e dedicaron al
trabajo de la resolución
deeste problema, emitiendo e n consecuencia las
t~orias más con tradictol'las, Yalgunas de ellas extremadamente e u r iosas.
Brew5ter yGtippert creían
que el diamante era una
~ecreción vegetal análoga
ª la goma; De Chaneourto1s sostenía que estaba
formado por emanaciones
sulfuratada.c:;, de la misma manera que el sulfuro
puede f~rmarse por dichas
~111anac1one s; y todavía
iba más allá sosteniendo
que •los diamantes negros podían existir en el
barro negro que se ª"lomera en las junturasº de
l~s tubos de gas.&gt; Otros
científicos se agrupaban
en rededor de la hipótesis
de que el carbón cristalizado resultaba de las tempentu~as elevadas ó de
la presión exce:;iva. Daubréc IIRmaba la atención
re~pecto á la analogía
e~1stente entre la pre:seneia de diamantes en los
~eteoritos q u e habían
sido ensayados por el profeso~ Moissan y su exisSumer¡iendo el crisol en un depósito de agua con objeto de crlsf ¡·
1
carbón-azúcar
· • 11ar •
len&lt;'ia &lt;'ll las minas dP!

�!'OH ESOS ;\J UNDOS

dc~puéf;. JlfarRdPn ro:1siguió ohtrnrr rlinmantPs nep:ros calrnta11do plata ú una alr~c·ón
dr plata y platino ron r·arhón-az11c:ir. lle;&gt;itirndo lt s exprrimento!-. rl proíe,or Moissan
t•iunfó Psta ve ~. pero ~olo fohrir'.ó diaurnnles
1,r ~ro'i, nun&lt;·a transp1rr11trs.
La solución riel grn11 problema f'e encontraba, i;in embarp:o. muy prúxima. ConYPnc·do .l\loi¡;¡;an rlr que una trrmenda prc,ión
era condirión si11e r¡11n non para f.,brir·ar
d1: manleR. decidió utilizar rn ronrxiún c-on
el gran calor rlel horno rlí•rl riro la propiedarl q1Je tiene el hierro fundido de aumentar
en YoH1men en el momento de ,;11 solidificarinn. La plata saturada ele rarhón posre el
mi~mo poder. y por eso delerminó el citado
profesor ensayar tambit'&gt;n esle metal.
El e,¡ierimento, que llevo it &lt;·abo inmeclinlamC'nle, fué idéntico al qur he tenido el
priYil&lt;'gio rle presenciar. por lo que puedo
describirlo en todoi; sus detalles. En un cri~ol de rarhón se roloca11 do,cirntos gramo,
clP hierro rle SuPc-ia ,. cantidad suficiente de
e: rhón-nzi1car q11e lo· cubra. El crisol !ie cokea enlónces en rl re11t10 del horno. se
aproximan los electrodos, y i;e 1ra~mite 11na
corrirnlP de una furr:r.a cledro-motriz ele
ci11ruc11ta vol bs pr6xi1un111c11lc. El horno !'\e
calienta á 11na trm · e•·at11ra de :1.:;00 l(rado5
c&lt;•ntígrado rlurante lre:; á seis minutos: en
u11 momrnto dado. ,;e inlPn11mpe la corriente, se I etira la ruhierta , el crisol ;-;e !ill merge en un depúsilo de agua donde sus contenidos sufran esa elrYada presión que el
hombre de ciencia ha descubierto que es ind1~pensahlc.
l',n-a quitar á los dinma11le~-pequeños,
naturalmentr - la materia inserrible que los
rodra. el re~iduo met:"diro se sujeta entónces
á una serie de operaciones qu1micas, cuya
cluración se extiende á un período de ~erca
de qui11ce días. Ante todo, se ataca hirvienrlo
ácido hidroclórico basta que C'ste ácido dc~a
,'e prorlucir una reacción de sales de hierro.
Los n•sírluJs serán entónces, si es que la
operación del enfriamiento se ha llevado con
rapi&lt;lez, pequeña,, cantidade;; de :rrafito. de
un carbón de color castaño ell tiras m11y
delgadas que parecen haber sufrido prPsió11
enorml' (carbón s~111ejante á una Yarirdad
e11contrada en el meteorito Cm1ón del Diablo, una parte del cual fué analizada por el
profesor .Mois-;an ), y, finalmente. de una pequeña cant1dad de rarbún denso. que se
aii::la tratándolo rnrias ncc,-. &lt;·011 ácido 11ilrohidro-clórico , lmrianclo l11ego Jo-.; rc,ultuntes en ácido tsiilf1'1ric-o que :-;e habrá p11P~to á
una tempernluni dr do,c-icnto, ¡¡rado, renti2rado r en el eu:.il á&lt;·i lo se hahrú me1.&lt;·lado.
c;1 pi•q,;e,"ia'i C'a11tidadPf&lt;, 11itraln di' potaRa

puh'eri,.aclo. Por e~l-' mrdio :-;e clc~lr ryc tod,&gt;
el carbón nmorfo: y al &lt;'xaminnr los resíduos
co·1 el microc;ropi"o. se verá p:rnrralmentr
que rontienr11 una I e rueña cantidad de ¡zrafito que fácilmente puede remoYer;;e por
medio de la lra:,sf, r.11:.ición 1•11 11n éJxidP.
Otra vez entran m uso el áciclo Li!lroíluórico y /\ciclo c;ulfitriro hin-irndo. cle~µu(•c; de l,i
nnl Re trata la resultante r-0n Yod11ro d,•
mPlileno á una &lt;lensirlad de H"í-. Lac; partes
ligeras se clPnnán á la i;uperficic drl liquido y puedr11 ,;er fácilmrr~r. eliminadas;
ciertos fragmentos nep:ros permanecen rn
&lt;;uspensión, mic11trns pcc¡ur110:; diamantes
transparentes carn al fondo del rl'ripientc.
f.05 fragmentos negro:; son tamb:én diamanles, exactamente similares á la yariedad naLural conocida p'lr carbouato.
El profeso1· ~loissan morlificó algo.rluranto
'-US más rrcientec; inYeRligaciones. la parl&lt;'
del experimento en qur entra en acción.el
horno. Emple:rndo un cilindro !lr hieno dulre lleno de carbón-azúcar v de sulfato M
hierro y cerrado con un casquete á tornillo.
obluYo, en ve:r. de un crisol. mucho mejores
resullaclos que los alcanzados con el sistema
antiguo. Antes de enfriar el cilindro en
agua. se Ir sumerge en hierro fundido líquido. Los diamantes preparadoR bajo estas nuerns condiciones tienen la forma dr onlaedro,
regulares con bordes curTados, de fragmentoc; confu,oc; cristalizadoi;. de cristales que
son susreptibles de ro111pcrse en lrJzos longitudinales, y olr: s figuras como las que
suelen enrontrarse en e,-tado !,rulo.
En rralirlad, ei parecido entre esto&lt;: diamantes ,-i11télicos y los que so obtienen por
el proc-erlin1ir11to natural es idéntico. Por
rjemplo. los dia111antes naturales poseen algunas veces raridades é incluc;iones, estrías
paralcl.1s é imprc,;ionrs trian¡¡ulares. Así sucede también con los fabricados pO!' el sistema drl profl'~Or Jloi:;~an, que, además, lta
prob:1do de m.inera c·o11cluyente que Sll'piedras ::;on diamantes ·t:e1·daderos, habien·
&lt;lo 0Llr11ido de la combustión de ellos, en
lrrs diferente~ ocasiones, la proporción de
11cido carbónico que corresponde al carbóu
puro.
Las conrlusionec; á que llrgó ~l. Moi,;san
por medio de sus experimentos son: •El carbón bajo pre~ión puede licuarse, llega á ser
tran:;parente, su de11,;idad aumenta, y entonces es capaz de solirlifir-arsc, ya en fo m l
de cri,-tales, ya en una forma redondeada
amorfa. [na impure;rn, el Pª"º d, un cuerpo
c11biro, puedr traer fac·ilme11lt' una cristalización regular ó una ma"a eonfuf'a de cristalc~ irrr¡11i'larc~. Si la prp,-i(m no es tan fuert&lt;',
lo~ diarnanle"' se ron'a111inarn11 ron particu-

Microfoto.,1aílas de los diau,anles ar ificialcs ublenidus ¡,or el proCC111miento del prolesor Moissan

las &lt;le carhún: )' si lodavia e, mrnor, el ret-Ullado ,era la obtención de diamantes negro-. más ó u,enos imperfectamente rfi-taliza los.
La Ílnica objet:ión que puede hacer.~e á
los tliamante;; ~loi,san (de Jo:; cuale,- acompaiio en e,te articulo cuatro 111icrnl'otograr1as , e.:; t¡ue no son de gran tamaiio: el mayor c¡uo ha,ta ahora se ha obtenido mide
IJ,7 milímetrns. Pero todo requiere 1&gt;rinripio. y hav 1¡ue &lt;'sprrar que en !';;los años de
,orprc11de11te- adelanto" cient1licos hrmo,
do rcl' fahl'icadas muy pronto piedras prccio,as que pe~e11 vario, q11ilate,-. ;_.\cu:-;o nu
se hacen rul.Jí&lt;'s ae taIUaño conienle l'II el
lahoratodo del qufmiro"r Pues, sin ernhargo,
,ulo hac«- [HH¡uísinws aiio, que se obtt vo el

P!·!mer rubí microscópico. Compáre,:e lnm hren el tarna,,o ele lo,- cristales de cu,11 z &gt;

11nlurales con los rri~tales sintéticos que"'"
han íah_1·irado por Dauhrúe, y será 1icc~"ario
conv,•1111· en '(lle no har razón p,1.ra qu¿ r),,
lo;; experimPnlos hecho, por Jloissar1 no
salga la fabric·ación de diama11te, ele la 'ríia~nitud que se dPsPe.
1· "
. Lo verdadera_mcnte doloro~o qr) .~stp · part1c11lar y que. 111dudable¡nrntP, .1:elra~r1rá la
solurión definitiva de tan preriado adelanto
rie'.1lífico, es la muerto ele! sabio proírsJr
,\l01ssan, ocurrida á merliadus de Feb, ern
~tltimo en París. Lloremos la de;aparirión del
ilustre profesor, fallecido apt•11as las aiu·as
de la gloria fncron á visitarle con el honro~o
Prrmio ~obel.
FtmEIWJO

-·-

----.

LEES

-

-

,,__

.

.

J1

1

•

UNA ARRUGA

l

Trist&lt;' se extiende al coronar la frenlP,
cual una onda en la dC'sierta playa
se extiende al ritmo del rumor que en,aya
el 111ar ruando se agita nurnsamC'nte.
Denuucia el paso del dolor YChrmPnte
quP traza ron ,u lútigo esa ra) a,
y á la confusa idea que de,-maya
por la fatiga que el cerebro siente.
Fs u11 ,urro dl'i libro en un lrrrcno
empomio1,ado )'ª por el veneno
de pensamientos líYidos y hura11os.
En los Yiejos, la huella es de lo~ aitoi::,
y &lt;'S la rna rea en los jóvenes del trueno

que ruge cuando llueven cle,cngaño~ ...
DIWALDO

S.\LO.M

..

�393

EL BILLETE DE CINCUENTA PESETAS

EL BILLETE DE CINCUENTA PESETAS
(CUENTO)

pensamiento, lo~
O ojos hostilesal demismo
Saturnino y las miraBEDECIENDO

das'resignadas y blandas de su mujer convergieron hacia la cuna donde Anita dormía, lps desnudos y morenos bracitos ceñidos al cuello de un caballo de cartón.
-:-Mañana-dijo la madre-cuando despierté y no te véa, va á llorar mucho.
El permaneció callado, pensativo y hosco.
y sus cejas fruncidas pintaban sobre la frente un pliegue vertical, siniestro como la cicatriz de un hachazo. Luego exclamó, alzándose de hombros, con ese gesto resuelto
de indiferencia que los aventureros oponen á
las incertidumbres del mañana:
- ¡8 ah! Los muchachos se consuelan
pronto. En cuanto se ponga á jugar con el
caballo que le hemos comprado, se olvida
de todo.
Y añadió, enternecido, los párpados llenos
ele lágrimas, insegura la voz:
- ¡Tú, mi pobre Carmen, tú eres la que
necesitas armarte de mucha paciencia y de
mucho valor!
Ella repuso balbuceando, como estrangulada por la emoción:
-¿Me escribirás en todos los correos,
verd~cP

-Sí.

-¿ t en cuanto desembarques me telegrafiarás, para convencerme de que estás
bueao?
- También.
-Sí, sí... Yo te lo ruego ... ¡No dejes de hacerlo!...
Le examinó ansiosamente, pensando en
que, al siguiente día, ya estarían muy apartados el uno del otro; después miró al viejo
reloj que murmuraba en un ángulo, sobre la
cómoda, su canción de •adioses•, cual devorando alegremente las horas que aún les restaban de permanecer juntos, y rompió á llorar.

Eran las nueve de la noche. Una lámpara
sin pantalla derramaba por las encalada,
paredes de la habitación un melancólico
resplandor gris. Una gran tristeza, la tristeza
enorme y penetrante de la miseria, invadía
la estancia, con su suelo desesterado, ~us
venta11as sin cortinas, su media docena de
sillas de enea ordenadas á la hila de los muros desnudos. A un lado, cerca de la puerta,
dos maletas cérradas, prontas á partir, traían
recuerdos de muelles y de andenes, y eran
expresivas como un índic.e que apunta al
horizonte.
Saturnino contemplaba con expresión desolada la cabeza jóven y pelinegra de su
mujer. Era un hombre de treinta y cinco
años, de mandíbulas vigorosas y voluntariosa nariz, cuyas sienes la inquietud lancinante, ineluctable, de buscar la vida sembró de cabellos blancos. Saturnino babia
trabajado mucho, sobre todo desde que se
casó y vió que cada hijo es, para los pobres,
un problema hecho carne. Durante el invierno, Satul'llino ejercitaba su oficio de tipógrafo, á pesar de que, según los médicos le habían dicho, el polvillo metálico de las letras
era un veneno para su garganta; y cuando
llegaba el verano, como la labor disminuía
en las imprentas y solia quedarse sin trabajo, se acomodaba de peón de albañil, ó remendaba zapatos, ó mercaba y vendía muebles viejos por las calles, que mucho aleany á todo se atreve el fértil ingenio de los
necesitados.
Cercioróse, al cabo, que su largo batallar
jamás le llevaría á un puerto de paz, que los
años huían debilitándole y robándole entusiasmos para la pelea, y que era estúpido limitarse á vivir al día puesto que lo ahorrado
en la juventud es una especie de letra muy
dulce que, el tiempo andando: cobra la vejez.
Y entonces pensó ec América, ese país sagrado, generoso y activo, que ha enriquecido

á tantos emigrantes. Al principio, esta decisión fué im¡.,recisa, sin contornos, como algo
muy lejano y de dificil realización. Poco á
poco, sin embargo, fué invadiendo su espíritu, ocupando su pensamiento, poniendo á su
voluntad secretas y firmes ligaduras. Al fin, y
con beneplácito de su mujer, decidióse á pedir un pasaje gratuito para Buenos Aires.
Transcurrieron algunas semanas antes deque
el billete solicitado le fuese concedido, y durante este tiempo la costumbre de reflexionar en la necesidad de separarse dió á la
pobre familia suave conformidad. •Es preciso•-decían, pensando en que el Destino tiene imposiciones que la menguada energía de
los hombres no puede vencer. Saturnino emigraría, y Carmen y Anita quedarían aqui devorando sus escasos aborriilos, en tanto llegaba el momento dichoso de que ar¡uél las
llamase á su lado para vivir todos en la quietud que procura la continuidad del trabajo.
Una tarde, Saturnino recibió el billete pedido: era un papel de color amarille:,to, cuyo
misterioso poder parecía tender sobre el At-

"ª

Saturnino contemplaba á
au hija, que dormía cou
los brazos ceñidos á un caballo de cartón

lántico u~ camino. No había momento que
desperdiciar, porque el buque, reple~o de
emigrantes, iarpaba al día siguiente. Aquella
noche, por tanto, era la última que Carmen
y Saturnino pasaban juntos, y la~ maletas ya
cerradas, dispuestas á partir muy lejos, les
invitaban con su raro lenguaje de objetos
errantes, á decirse «adiós.•
Saturnino, lentamente, babia encendido
un cigarrillo. De pronto, exc'amó:
-Oye... ¿Y á dónde le escribo?
Ella repuso, dilatando los ojos, un poco
sorprendida:
-¡Aquí!... ¿,Por qué?
-Por una razón bien sencilla.
-~Cuál?
-Í,Y si cambias de casa?
-Es yerdad ...
Hubo un corto intervalo de silencio, durante el cual ambos buscaron el medio de
dará sus cartas direcció n segura.
-Lo mejor será-dijo él-escribirte á
la lista de Correos.
-Sí, es cierto ... Pero... no tengo cédula.
El se mordió los labios; su
mujer llevaba razón: la lista
de Correos, tan tolerante para
con los vagabundos sin domicilio, no sirve á los indocumentados. D e pronto , ex clamó:
-¿,Qué dinero tienes?
Carmen se levantó y sacó
del cajón inferior de 1a c ómoda treinta duros en billetes del B a n c o. Saturnino
apuntó en su cartera el número de uno de ellos.
-Esto es lo mejor,- dijo.
- Todas mis cartas irán di• rigidas e n l a forma siguiente: «Billete de cincuenta pe" setas número 14.763. • Tú
presentas el billete, y en
paz.
En e s t o quedaron. La
luz de la lámpara , falla
de petróleo, comenzaba á oscilar, v I a estancia i b a ca ,:cntlo &lt;' n
sombras; el v'iejo reloj
cantó un a hora; en el
cielo 1 a s estrellas palidecían, y corrían extremecimientos r i s u eños de amanecer de primavera.

***
Transcurrió más de un año, durante
el cual Carmen fué librando contra la

�J&gt;OR 1~0~ \lli~l)Os

1•xtra1iu5 dr lejano, µaí$e,: ..\c¡uel'a, caria,
rni;;eria un Jesesprratlo combate. U poc-o &lt;¡ue lo,; ojos fatigados y arrasaclo,; en la~r1dinerillo que su marido la había 1leja&lt;lo ,-e 1llas de Carmen deletreaban difícilmente "ran
acabó pronto, y á falla &lt;lr ot a ocupación mil-- la hif,tória intinrn, ,inrcrn. minuc-io~arnPutc
lurraliva hubo de rcsignar.,c á co~er ropa tle$"lll'l'll&lt;l"ra. de cuanto á Saturnino iha s1JCl •
lilauca para los cuarteles. Ec;ta labor, infa• clié;~dole en la emigración. El &lt;·atálogo 1le ,m
111emc11le rdribuida, agotú pronto su vistn, y malanclanza, era largo.•\pena-; de,e1nharcac:'ntónces I eiaron los rlias "inicc;tro!&gt; en c¡uc do, cayó enfermo y t11\'o q11e ir al hospital.
la nc:'rcsidacl de comer sr, lleva á casa del
Ue-.pui•-.. ,.. ,
prestamista
repuesto, enlas ropas y
tró á sPrr'
los mueble,-.
de criadu e 1
Poco ít poco,
un hol(•I. el,·
1·011 pcrti11;1donde salio
eia alerrndopara traliaj~ ·
ra, la pobr~
e 11 una i1f,·
Carmen vió
prcnta; ¡,ero
salir por
dP alli (n ú
aquella misJe,.,pedidr1 .l
ma pu el'la
poco. y tras
por donde d
al¡nmos 111emarido Hl
ses de nii,rfné, la cómo•
ria logró .ieüda, el relüJ.
rn odarsr P 11
la:; silla.", ,-u
,ma oran ea,-:• ex.poi trmantón, su
dora~l" c•er&lt;•ales y aceilrajeci to tl e
te, e,-p:11iole-.
pe re· a 1, la
Las últimas carlas &lt;l;,
nianlilla c¡110
Saturnino eran más ale embelleció
!,!l'e,-, ,· ..us renglone;; ligcsu gaq_;,:i.1.l-1
n11ne,;te i11clinaclos h aei,1
la ma1ian,1
arriba y las 1e t r a s d l'
fclii de :; 11
vigoro,Ós trazos acusab,1:1
boda... Y, seel biPne--tar credrnte de ~11
gün t&gt;I mobiespíritu.
.
liario clesa• Ten!!O al!rnnos ahornp a recia,
lloi:,-&lt;lrc·1a e7; nna dP ella,
aquellas ha•
-alll\l(lle 1 o 1111wlto•. 1;n•o 1¡11e. -i
bitacionc:la fortu1 a 110 111c rnelrn la e,-pahL .
dPsarbolacla~
prOII\O llOS\'Pr~lllll•, .. &gt;
•
por la mi,-c•.\qurl dia, ne11clo llorar a Sil m:-•
ria iban addre ••\nita. a 1¡uiP11 la pubre:m lwquiriendo tebia datlo un con11&lt;·i111il'11to prc1:•J1.
rrible sonoCármrn 1e dirigió al cajón d~ la cómoda para
dr la vida, lloró la111bií•11.
ridad.
contar ti dinero que tenia
Pasarull otro,; tlus 11w,el', quo
~l n ch as
e:onclnveron de acrotar los recur,-O'-' de Cartarde;-;, á la pue,;ta del·sol, Carmen y su hij:1 men. Én "' cas¡; no que,h,ba 11acla 11u,~
iban á Correo~ con la esperamm de 1¡11c en la que el colchón don~le ella y ,-u hija dun11ia11.
li-:ta habría alouna carla del au:-ente.•\nte la ¿Qué hacer·1 La jol'Cll cor11prc11di'.&gt; qm· era
reja r¡11r clefie1~&lt;le la entrada del negociado, necesario ca111hiar el billl'le dP tltez duro•
::'C aµifü1ba siempre esa multitud heterogénea
que ha-sta cntu11('f'S le ,;irYió para r~co)!t'r
y cosmopolita de pecadora.-, ,· ~le a,·enturer?.; la,- cartas de ~aturnino. Pno ;_le dar1a11 l.1
á quienes los amores clandcst111os ó las micorresponclencia "in 111·(';.(•11\ar el billete·t l'a·
serias y sobre~altarlo oleaje del vivir colo·
ra :,alir de dudas, fnó il la lista.
can un poco fuera de la ley. Ct1rrnen se acer-;.l lay algo para el billete 111u11ero 1•i.7ü3i
caba á la reja lembla111lo.
-preizu11tt'&gt;.
.
.
Billete de cincuenta pesetas número
El empl1•ado repu;;o, mirirn1lola rn1pa--1J,le
14.763,-·clPCía.
al travé,; cle ll•s cristales Lrillaute::; Je ~u~
El Pmpleaclo cogía Pl billete, leía ,-u nú11wro v luego i-ns dedos á¡¡iles rPbu,raban entre gafas:
,;_Trae u~ted el Lillcte'r
nn 'montón ele !-Obres franc¡uC'ados con ~el 1;S

"ª

~o, ::;eil• r.
-Pues no puedo con•e,,tarh á u,-ted . Xo-, lo
prohibe el reglamc nto,
CHmen ~e a t reYió á
repliear:
- Yo rrei que u,tc,l
ya mP conoría: vengo a&lt;¡ui
con frecuencia ...
-Sí. lo st'• ... Pero, no
importa: i;i no trae usted
el billete no pue !o &lt;lcspac-harla.
Fntonre~, la jóven pre•
sentó el billete y recogi(,
una carta en la que Saturnino &lt;lecia:
• Té n pacicncin. 11 ,i
hablado con mi jefe tic ti
y de nue~tra hija r de
lo~ de,eos &lt;¡nr tengo de
traero;; á mi !arlo. Le he
pintado vue~tra situación
p1ocaria y las inquielude,
~-..,.~
mortales r¡ue ~ufro pen$(Ulclo en vosotras, y tengo la &gt;'cgurida,l de haberle conmr,viuo. E:; muy probable, por ronsiguienle, que á fines &lt;le esle mes, 6 á 111edi.1dos del prt'&gt;ximo, pueda enviaros el dinero di'!
pa!lajr. Entretanto, vida mía, no de.•111a yes,
pide pre:;lauo. véndelo tocio, defiéndete como puedas. Lo irnpcrlantc es vivir para que
¡ odamos voll'er á ab,·a;i:arnos.,

.\ quella noche, Carmen y .\nila pidirron
limosna.
Era una nochr de invierno. Dnrnnt" el clia
babia nenulo copio--amente r las c-alle:; aparecían desiertas ,. blancas. Los tran'!!'untes
preornpados por· el fH'ligro de un re:;balón'.
pa-;aban mirando al suelo, el ro,trn casi
oculto entre el cuello de sus gabanc-s ó el
emho;i:o de sus capas. La circulación de coches
se había in!c ru111¡1ído: un earan silen.
c10 em·olYia la eiudad. aterida bajo nn cielo
intensamente diáfano.
Inmóvil, con la inmovilidad de la._ c~tátuas, Carmen ofrecía á lo~ c¡ue pa-:aban ""
mano fría y rílñda, amrrillP: ta como la rera;
sus labio", sellados por la vrrgiie11za. no · e
atrevían á pedir; ba~o sns Yc.~tido, hara1,i&lt; n
lo$, el pobre cut&gt;rpo, mordido por PI hambr,•
y el frío, tiritaba.
La pobre Anila, c:rn~ada d" c,-tar en pié,
se había doi-rnido ronlra el ,¡11icio tic una
puerta cerrada.
Un tra11,-euntr. compa&lt;vo dejt'&gt; en la mano

Aquella noche
nn ada Cir•
men y Anila pldicl'(ln limo,na

dP la jo,·en una 11101 e.la de dici céntimo,-;
otro, una decinco. A media noche. Carmen y
su hija. c;entarlas i;ohre Sil colchón, cenaban
ron un r€'al.
l~~ta siluarión horrible cluró varias ~emana,.
~[,,chas Ye e e~, la joven, de~espt·rada.
fuera de si, pensó en el suiridio 6 en cambiar aquel billete de Banro que la fataFdarl
,lejú entre sus manos como una ironía..\fa..,
;,cómo harerlo ruando lo necesitaba para recobrar aquell:i carta, prcci-:amente donde el
dinero de ,u saha,·1,\11 habia de llegar de 1111
momento á otro·1
\ tornaba á 111u,,itar en sus 01dos, r11r110
1111 canto de ron"olacióu. la palab1a;; rlPI :in-ente:
...Xo des111a 1'€'S, pide pres lado, vénclPlo
todu. defü\nc!ete romo pm•cla~. Lo importau•
te es vivir pata que podamos volvPr á abrn1.an º"···
Todas las 11oc-he,-. pa~eando su ,-ilneta negra á lo lar!!O de la, calle, nr\'ada~. Carmrn,

�fü..EO:\OR.\
396
seguida de su hija, continuó tendiendo á la una plaza. Los periódicos dijeron que entre
las ropas de la mendiga los agentes de la aucaridad pública su mano de cera ...
toridad habían encontrado un billete de cin•
*
cuenta pesetas, y un escritor publicó una
**
Una madrugada, las dos amanecieron muer- brillante crónica á propósito de los avaro~
tas, de hambre y de frío, sobre P.l banco de qne piden limosna por gusto ...

1-'.IJUARDO

ZAMACOIS

EL ARTE DE HACER EL AMOR

l/1islfüciones ele F. de la .Jlota.

tomóviles y tranvías, en calles abrumadas
por el tráfico, y le ofrece su corazón y su
mano como si le ofreciera un sandtvich de
ponde afirmativamente á las pretensiones jamón, no puede dudarse que, aunque acepamorosas del hombre, n:&gt; cabe duda que ese te las proposiciones amorosas, sufrirá gran
galanteo ha constituido una de las causas desengaño en sus ilusiones.
El hombre no se encuentra en ocasiones
del éxito del pretendiente. Cualquiera cosa
mejor
preparado para el amor que la muque cumpla su propósito está, en cierto grarlo, más allá de la crítica, porque demuestra jer. También él se ha entregado á sueños rosu habilidad para triunfar. En el tema ob- mánticos, ha deseado emplear ese lenguaje
jeto del presente artículo, que no es asunto fogoso y elocuente que ninguna mujer puede
tan frívolo como á primera vista puede pa- resistir, casi basta ha recordado poesías apropiadas á la
recer, es preocasión. Pero
ciso tener en
cuando llega
cuenta, más
el momento Y
que en ni.aguse
vuelve mu~
na olra cuesdo
y no se le
tión, las cirocurren
las pa
c un s tan ci as
labras oportuque rodean á
nas; cuando la
cada raso parmemoria le
ticular.
abandona
y no
Toda su vi•
puede
recordase llevauua
dar una sola
joven esperande las cosas indo la época en
teresantes que
que un hompeusaba decir;
bre se enamocuando,
en
re do ella al
vez de persuaestilo románsivo y rlotico y la concuente y duevierta en heño de sí misroína de dulmo,se encuences epi,odios
tra con la
en que haya
frente
inundalllucha poes/a
da
de
sudor,
v
y rayos de
en
lugar
de
es.
luna y e m otrechar
locaciones intensas
m ente á su
e u ya simple
Ofelia
encanrelación haaa
¿Se puede ganar el amor de una dama haciendo que ésta nos vende
tadora contra
una herida?
que rabien de
su palpitante
envidia sus
pecho,
la
coge
como
si
fuera
con tenazas,
amigas. Cuando no le ocurre nada de e:,lo,
cuando un hombre le hace el amor á la ple- entónces el disgusto del pretendido Tenona luz del día, mientras pa~ea por entre ca- rio, del héroe de la víspera, estalla sin límirros cargados de mercancías, por entre au- tes y se desborda en furia contra si mismo.
L

galanlco delio Rcr considerado como

E una de las cosas en que el resultado
justifica los medios: cuando una mujer res-

ELEONORA
Parece su figura cincelada
en un bloque de mármol donde apenas
marcan el surco de ~tiles venas
sierpes azules en la piel rosada.
Como una honda de placer hinchada
se agita el seno, y de cansancio llenas
imprimen sus pupilas agarenas
suprema laxitud en la mirada.
Al contemplarla, cruzan por la mente
febriles sueños en carrera loca
y escapa la razón cobardemente,
mientras el torpe corazón ansía
apurar en el cáliz de su boca
el néctar espumoso de la orgía.
FERXANDO DE

ZAYAS

�:)98

EL ÚL1UIO m~-;o

l'OR ESOS :\!U:\DO:&lt;

l'or supueslo, que cada cual hace el amor que juran y perjuran c¡ue venderían sus
las mujeres romo puede ó como :;abe. se- almas al diablo ron tal de conseguir el amor
~1ú1 sean su temperamento ó la habilidad de ws afane,,; r mientras ha l' riuJo que &lt;:rec
adquirida en el
agrndará la muarte merliante la
Jer que prntenma\'or ó menor
de ,1:,e g u rá11práctica que hadola qu&lt;' es la
ra tenido. Los
imáge11 rivie11le
;llU\' jMenes y
de s u difunta
los mu y viejos
esposa, lambién
lo ha e e u sin
los ha i· lo basabandonar uuntan te ;..abio" pac a e I terreno,
ra jurar y perJupara mantener
n11· c¡uc jamih
r•onstantemenle
amaron á nadie
antP loe: ojos de
como quieren a
la mujer el esla segunda espectáculo de su
posa en ciernPs.
devoción. La
Hay también
eficar·ia de este
quie;1 h a e e el
si-,tewa depenamor e o n ,; u
de siempre de lo
poquito de brom á :; ú menos
ma. algo de terenamorada que
i JU ra, basla11tc
Psté la dama del
Una escena de amor en el dtama Res1&lt;1-recci611 de Tobtd
ansiedad y Ia
' .
galán: !'lÍ lo esU1.
correspondieu lt•
ñ1 ucho, nunca le parecerá ba::;tante la prt•· dcclararión. ; Y el enamorado tempestuoso.
-~"11cia de ;,u adorador; pero si lo e~tá poco, ese amante al q11e le importaría mur poco
cuanto menos se dc•je ver el hombre más cometer algunos asesinato» para ganar e!
ganará su cau:,a.
amor de su pretendida,
Pero este arte de haraptarla si fuera nececer el amor es un juego
sario, y que sieru pre r
para el que lo:,; muchaen todas ocasiones ha la
chos son apasionado,; en
remedio á e ualquier
demasía, y en el que
contingencia apurnda?
aquel que ha cumplido
Eslesistema, el del l101t1f'i •1ruf'nla aiios resulta
bre que con nuno atrel,a,.tante frío. En camrida to m a &lt;:uanlo 1111
L10, el amante &lt;le mepecho apasionado de:;ea,
diana edad puede pare, s t&gt;I má~ fasdnador pa1-er necio, y este es un
ra las mu'ere:s pornue
vicio en el que frecuen Je,:pierla ~ 1 eleuw;1to
lemente caen nrnc·hof'
salvaje que aún exi,te
hombres q II e enamoPn el fondn de lodo n&gt;ran. En efecto, 110 sou
razón feme11i110.
pocas I as damas r¡ue
Todas e::; las teorías
rPchazan al pretendiente
son buena,, p o r q u e
&lt;le mayoredadqueellas,
concluyen en el malri11n por lo,; años, siuo
m o II i o: mas ninguna
p•,rquc les resulta ride ellas, grada por comdículo como 11ovio.
pleto á la mujer, q11I'
\.lgunos haceu la cor)!e11eralmenle aí'epta ,,J
t,, como si ofrecieran á
amor q11e se' le ofrc•c&lt;'
la dama de ~us prt&gt;Íl'porr¡ue e" lo mejor que
rencia~ un presente eon
se 1,) prc,-enta. Pero s,1
01,a r,ccna nm0ro$a, ~n el ~•~ma Romeo y
el &lt;¡ue ella deberá forzoJuli,tc,, de '-hnhs¡H,nre
1·orm:ó11 ,.itnt(• Yi\'OS Hll•
H amen te considerarse
he los por algo 1uu \" disdic?osa: hai· otros que siempre dicc11 a la l111lo, ,il.!o románli(•O. puí•tiC'o. ideal: , nunmuJer que ante:, de euamorar,-e de 1:lla se ra fll'rdo11a al ho111bre que pudiera haberlt•
,-ncomieudau á la divina J'lL"Olrcción; otros hecho &lt;'Sta cla~c &lt;IP nmor v- no ha ~ahido h ,_

R!l9

1-crlo. E,lr deseo de que el umor se haga en q11&lt;' nnnra rnrá11 en la vida real, c,e .e11atalt'~ rol'd i1·ione:&lt;-&lt;·I arle de enamorar en 111orado que ,abe locar el coraz.ón femenino
~u más fina perfer&lt;'ión- es lo &lt;¡ue ha&lt;:e á las romo ,;i fuera arpa de mil r11erdas y cada
mujeres Yírtimas de la non•la r del tealro. una de ellas afinada para el c,,riño, c:se enaCualquiera nwela en que haya una verda- morado de VOil s11avP romo grata melodüi.
der 1 1•,ce11a de arnor, que e,;té llena de ter- ,le ojos que acarician con la mirad L, y que
nura y de d,d \11ra:;. de gracia, d~ fuego y d1.• cua11do e"trecha á la dama c1ilre sus brar.O&lt;:;
!'moción, se rcnderá ele seguro por rif'nto, la coge con tal i111pel11osidad que deslrt•11;1a
rle miles de Pjrmpbre,; y cualquier actor &lt;:;u prlo al propio ti('mpo que arroja en sus
que haga el amor &lt;'n el escenario de 111a11cra oídos ar,lic11lisima, y apasio11a'las frase!-.
quP conmueva a las da111a.-,. será ii1dudable¡Y es muy extraño que teniendo los homlllenle el fa,·orilo anl!' el &lt;'ual los e111pre5:1- bre, en el teatro tal&lt;', ejernplo;; ante s11s ojos
rios 110 t!'1Hlrán má,:; remedio que i11cli11111·s!' ,1el arle de hacer"' amor, no aprenda el ,:;('XO
y acceder ít sus prelen,,ionl•;;, pue;; las mu- 111asc·ulino it &lt;'lllf l •ar mayor grncia dP la que
jeres llenarán los teatro» para recordar a 1 actualmente pone en galanlear á las 11111jeenamorado romántico con quien so:'1aron y re»I

a

ISABEL

1

1'

EL ULTIMO BESO
¡r tr fni,ll- ta111bit'·11, cu,11ciw Ya110!
Lll'gaste c:on mi~ úllin10, amure:;,
&lt;:011 rl ar-re perfurnr dC' 111i, flores
y la.-- l111ria,-; po~tr.!ra~ J,,J \"l'ra110.
Sali ú tu P11c·11P11lru. de ,c11t11ra 11fa111
al , .. rh· ,onrt&gt;ir c11 mi, ale-ores:
m:1,, ri!'11do 111i ln,lcza r rni,, dolort•tte ¡wrdi,lr• P11 la, ,;1&gt;111liia, de lo :irc,,11111.

Y quctlé111e otra ,cz :,in luz ni aliri::,1
lur·handp sin c•e,ar en la porlia:
illlÍ f ', rlt• 1111 liPlllpO "" 111,ll'&lt;·liú 1·111ili:,ro!

Y;i ::,vlu aiuardo el p,úc·i,lo e;11lit'i('~()
dí' la muerl!' !'11 111i últi111a ag1111ía:
iUII rnluptuo,u y t,1l•·ina11i(• l,e 0 o'.
Juuo FLÚIH:7

1\1. GI LM EH

�]laeerle bajar de los quintos cielos en

el Ateneo. Apenas habrá un político ilustre,·

rába l la continua aquella alma de un literato de fama, un médico ó abogado

fn, de soñador impenitente,

FIOURAS INTERESANTES

TEODORO SÁNCHEZ
o recuerdo como si fuera ahora, porque
fué uno de los aiio-, más gratos de mi
vida. Llef:(Ué á )ladrirl por primera vez en
Octubre de 1881 y aquí permanecí de una
sentada (sin avecinclarme todavía en esta
villa, porque eso lo hice más adelante, mucho más adelante) hasta el mes de Julio de
1882.
Vine á estudiar el doctorado en Derecho
en aquel curso de feliz memoria en que volvían á explicar en sus cátedras Giner de los
Ríos, Azcárate, Salmerón, la pléyade ilustre
de maestros insignes que la Restauración
arrojó de España.
Y casi desde la estación me fui al Ateneo.
al Ateneo viejo, el de la calle de la Montera.
)le instalé allí como si fuera mi propia casa.
De la Universidad al ,\teneo y del Ateneo a
la Universidad, mi vida, como la de muchos
condi,cípulos y amigos, se condensaba en
los libr••--, entre las cuatro paredes del aula
de Giucr 6 de A;1,cárate \' entre los muros
de aquella biblioteca ateneista tan destartalada, que era para nm,otros como palacio
encantado, cifra y compendio de los más altos goces humano;,.
Con decir que de Octubre de 1881 á Julio
de 1882 no pisé un teatro, no entr(! en un
café, no di otro solaz y esparcimiento al
ánimo que leer, estudiar, discutir, queda dicho que el Ateneo ejercía en mí, ejercía en
cuantos atravesaban sus umbrales, suge!-tión
fa:;cinadora, única, extraordinaria, puuto
menos que sobrenatural.
Y durante aquellas mañanas, aquellas tardes, aquellas noches del año inolvidable, de
esos que dejan huella en la existencia, conc,•
ci, traté, aprendí á estimar y á querer á Teodoro Sánchez, al couserje del Ateneo, insti-

L

lución la más :-ólida, la más inconmovible
de la doctisima ra,a.
Cuando yo entré 011 el Ateneo aún ,·i\ia
)foreno Nieto. Tengo pre:;ente su figura, Vl'O
al maestro estudiando en la hibliotN·a hasta
altas horas de la uoche, parece que oif:(O su
voz blanda v suare, no la de los debates
apasionado,/ y rlocuentc5, sino la de sus
confidencias amistosas. No tronaba como
en el salón de scsi011Ps: su:;urraba !;in int&lt;:rrumpir el silencio de los lectores estudiosos
inclinados sobre lo:; libros. Y él, que estudiaba más que todos juntos, necesitaba el descanso de tauta fatiga cerebral bailándolo en
departir mano á mano, de igual á igual, c·on
Teodoro.
El confidente de )Ioreuo ~ieto era Teodoro. ;,Pero qu(! digo su confidente·~ Teodoro
Sánchez era su amigo, su consejero, su tutor.
¡Cuántas y cuántas Yeces en el tono y hasta
en el gesto de la charla misteriosa maulenida entre el maestro insigne y el conserje
adicto de;;cubria,e en el µri1Ucro torno un
lamento y en el segundo como uu rrpro&lt;·he
cariñoso!
Todo el sentido práctico, utilitario, todo (•l
conocimiento del mundo que le faltaba al
idealista empedernido, mártir del idealismo
que se llamó Moreno Nieto, lo iba á buscar
sin recibir gran fruto en las lecciones, co,,sultando con Teodoro, inquiriendo su partcer incluso en ~rayes cuestiones de ciencia,
de filosofía, de literatura. De la comunicación
,-onstante con los libros, del libre divagar
por los campos imaginarios de la metafísi&lt;·a
más alta, descendía )lorcno Nieto para reft.giarse y repo;,ar su espíritu oyendo á Teodoro. Y éste le cuidaba, le mimaba, aplacar,do sus exaltaciones, procurando volverle á la

notable, un periodista de renombre, un hombre conocido en los varios ramos de la actila realidad.
¡Jai el invierno de 1882, me parece recor- vidad humana, ciencia, cátedra, magistratuque íué en el mes de Febrero. murió Mo- ra, banca, milicia, arle, que no haya estreNiéto. Y estoy viendo su entierro, que chado la mano de Teodoro contando con su
'tuyó un suceso colosal, de gran magni- amistad, aprovechándose de sus servicios.
en Madrid. Sentimos y lloramos todos Como que el conserje del Ateneo queda inp pérdida. Pero nadie la lloró y sintió mutable en su puesto r los demás pasan,
entran y salen,
9 Teodoro:
c u a I buscando
u. protector
enla ilustre
partía pamansión d e l a
Dn 'viaje del
inteligencia el
no se vuelescabel ó la plataforma d e s u
gloria.
***
Teodoro, desde
1872
hasta 1906,
oro Sánha visto correr
uando yo
ante sus ojos, col, llevaba
mo en un cineaños en
matógrafo, labis. Lo lletoria polltica, sono Nieto
cial, económica,
2 1 colociPulifi a, literamo biria, artística de
. En
España. Los que
uslilnalli
entraron un
e en
día pidiendo, rudesde
borizados , p erconmiso
para pasar
ntro
adelante, hansatual
lido después, anaún
dando
los años,
enteincluso para la
ao visPresidencia del
r por
Consejo ó para
¡eocupar las alLas
y más
posiciones en toes de
das las esferas
rsonas
Jel poder humanotano. Y -todos se
r algún
acuerdan de TeobrillaTeodoro Sind1111, OOlllerje del Ateneo Clenllftco Artfstlco
doro alguna nz,
J lJterario de Madrid
'U¡u¡ en
y los más echantria.
y dos años r medio. de exh;tencia do de menos los años felices en que toda su
Aten'eo, veintinueve de con- aspiración era consumir un tumo en pro 6
echo de Teodoro uno de los tipos en contra en los debalea de las secciones.
¿Cómo olvidar á Teodoro? El conserje 'Clel
res, mas conocidos de Madrid, de
incorporan á la historia de una Ateneo es, pa:ra cuantos nos hónramos l!On-él
er,cen que de él se hable si los titulo pretérito ó presente de ~ ; el
u tiempo son fiel reproducción de q_ue trae á la memoria la juventud, la edad
de la vida contemporánea. de las ilusiones, de los ideales colmados ó
no ha sido sólo el consejero de por satisfacer. Teodoro es también-¿por qué
eto, sino el ami¡(&gt; de CánoYll8 del no decirlo? - algo a s f como la encarnalos largos años de su presiden- ción de todo un modo de ser del Ateneo, del
ta casa, el auxiliar insustituible eclectici,mo, de la tolerancia, de la posible
ocuparon cargos preeminentes en convivencia con todas las opiniones, escueinadapta-

0

11

��1

J .,

l

n,co coro. También la~luerte es un poderoso
contrinca~te del Hombre: siempre dispue.sta
a besar su palpitante corazón, ¡su corazón,

que está ansioso de vida!
1 '

EL l 'l:.\SAAl!LNTO l!UMA~O

POR 1':..50S f.l UNL!OS

41J4

En este temible acompañamiento, el Hombre conorc á todos, débiles, imperfectas,
monstruosas criaturas, bijas de su espíritu, que quieren y pretenden conducirle á
la Locura, alado dragón, poderoso y veloz
oomo la tempestad y que como tal _temp~stad se afana en derredor del Pensamiento mtentando conduoirlo al torbellino delirante.
Sólo el Pensamiento es el amigo del Hombre, porque es la luz que le ilumina, que taladra la obscuridad de los problemas de la
Vida, de los secretos de la Naturaleza y del

Y tre~ roóustruj 1s. tres: terribles móna-..
truos, la Soledad, la Desconfianza, la Desea-

perac-ión. persiguen su alma éntonando ~l
cántico de la pequeñez humana, de la futilidad de la razón, de la inutilidad del pensamiento, de la vanidad que ha y en el noble
orgullo del hombre y de la d_isolución de
éste, cuyo desgarrado corazón tiembla ba¡o
el bnrlón y mcn-tiao _canto: el dardo de la
Duda entra eII su alma y la vista se le obs-

curece por las lágrimas.

r!lOS inmrmso rie su propio corazón. Es un
amigo libre y leal, sin que nada escape á su
observación. Conoce Ias mala., artes del
Amor1 su rostro· adulador, sus engañadores
.
recursqs T el sello de la concupiscencia en
sus ·Q]o,J. En la 'Esperanr.a lee la 1tm1dez y el
desaTiento, v lrM la Esperanr.a ve á su herñláno gemcÍo el Engaño, el jactancioso Engafio, ' p\-óyisto de dulces palabras, siempre
dispuesló a seducir y á c?nsolar con lamentira. En er corazón entusiasta de la Amistad
e! Pensámiento siente lll prudencia calculadora; la cruel vacía curiosidad, las 11lceras
dt' 1~ Envifüa, con los gérmenes de la calumnis en ellas. El Pensamiento soberano conoce tan;¡biéli el poder ocullo del negro Odi?,
que pretende desencadenarSe pará destruir
todo cuanto existe sobre la Tierra.
Kn rigor, el-Pensamiento des_ea el-clavil,ar
los sentimientos del Hombre: tiena por este
dominio un deseo ilimitado, y basta de la
Muerte implac.tble y fatal quiere nefender
al Homhre. El Pensamiento aborreee Muerte };
encu~ntra siempre en guerra co_n
este_ ;poder,. improdu;tor y con frecuencia
malicioso. El Pensamiento compara la Muer-

Entónces, si el orgullo del Hombre no se
rebela dentro de él. el temor de la )luerte le
hará raer en el calabozo del Fanatismo; el

A.mor, sonriendo ,·ictoriosamente. le estrechara en sus brazos y bajo la rnll!-cara de
ruidosas promesas de felicidad le ocultara
sus propias cadenas de esclavitud y_ los m~
saciables afanes de la concupiscencia; la tímida Esperanza, aliada con el Engaño, cantará los goces del reposo y de la bendita par.,
y con dulce arrullo adormecerá al somnoÍiento espíritu; el Hombre caerá en el lodo
del cansancio v en los brazos de la P•reza;

1,

se

1c con· un trapero sin escrúpulos, que registra los corral•• en busca del desperdicio y
de las sobras y subrepticiamente guarda en
el sucio saco lo bueno y lo malo: cargada de
miserias, enviielta en indecible horror como
en fimebre manto, impasible, sin forma, la
.silenciosa Muerte se presenta ante el Hombre como un obscuro y terrihle jeroglífico
que el Pensamiento estudia, orgulloso de
sil propia inmortalidad.

II

•

Pero ese Pensaroi•nto llega á fatigarse,
Hombre vacila, gime por el
dolor,•s\l aterrado corazón busca la Fe y
ruiilosamente su¡,lica las tiernas caricias del
Amot.
·

y éntónrtis el

y, en obediencia

á

sus · cortos :-;entidos, se

apresurara a saturar la mente y el corazón
del dulce teneno de las f•lsas y cínicas en•

sei1anzas que aseguran que no existe para
el Hombre nin(Tt'm camino abierto como no
,ea el que conduce /J. la jaula de la propia
satisfacción.
Poro el Pensamiento es orgulloso. y dentro del propio pecho del Hombro lucha por
la posesión de éste; y aunque le quiere y ie
ama, como enemigo le trata y le tortura,
arañando sin cesar su cerebro y tratando de
endurecer su corazón mediante ráfagas de
helado viento que impone la ,evera y des:
nuda Verdad, la sabia Verdad, del Prnsa•
mieuto nacida y de quien el l'ensami•nto se
sirve para hacer ver lentamente al Hombre
á través de In espesa niebla de errores que
le rodean.
Si el llombre, envenenado por el Engaño,
cree firmemente que no hay felicidad en la
tierra sino con el máximum de plar.er y de
alimento, que no hay place~ sino en el re_poso y en las pequeñas comodidades de la vida,
entónce,el Pensamiento batirá sus alas y 68
alejará d~I Hombre, dejándole entregado al
poder de su propia carne; entónces, cual pestilúnte nube, la Pereza descenderá sobre el
Hombre, \e rodeará en detestable niebla, ce-

gará sus ojog, engrasará au corazón y reducirá á la nada su cerebro; v cambiándolo poi
,u debilidad en un sér bruto, incapaz de pensar ú indigno, le hará perder su perso;1a1idad.
Ocurrirá con esto que la noble rnd1gn,1•
ción del Hombre inflamará stt corazón hai:
ciendo qtie el Pcnsamiénto despierte de

letargo. Y una vez más, •l Hombre marchará hacia adelaute, solitario por entre las es-

pinas de sus errores, solitario entre In" chis-

pas que arrojttn sus dudas, solitario entre las
ruinas de sus decaitlas creencias; y lleno de

majestad, orgulloso y libre, amparándose en
la Verdad,bablaril á sus duda.sde esta manera: «Os equivocáis cuando pretendéis que la.s
energías de mi alma son limitadas. Esas ener·
gias las siento _crecer dentro de mi. Lo ,~o-

nozco, lo veo y lo ::;iento: en el mismo desarrollo de mi sufrimiento veo que mi alma
crece. Si no fuera así, mi sufrimiento no au-

con má.sintensidad,ysus rayos,que peneb·an
dia por día más profundamente en los abismos de los misterio, de la .N"aturaleza, si•o
su vigilia inmortal y me elevo á mayore~
turas ... !l'ie elern, porque el Pensamiento no
sólo no conoce re&lt;lucl0:3 inexpugnables, sino
&lt;¡ue basta ignora cuales son lo• ídolos que
no puede derrocar, ya que él mismo fué
quien los creó todos y conserva el derecho
inalienable de ,lestruirlos siempre que se in-

J.

terpongan en su camino.
No ignoro que los prejuicio.!$, que las ou•
bes de errores que flotan sobre la superficie

mentaría tan velozmente. Y á cada paso que
doy crecen mis de:-,eos, mis senliwientos son

&lt;le la vida, :-;on únicamente fragme11tos, ceniza~ de viejas creenciM con.;;umid~s por los

más ardientes, mi vista interior tiene mas al-

fuegos del Pensamiento que las creó antes ...

cance. Esto no es otra cosa que el desarrollo de mi alma, no es más que como una
chispa dentro de mi... Pero ¿qué importa?
1.acaso no proceden las oonflagraeioncs de la,
chispas? Y yo soy la conflagración que alumbra la obscuridad del mundo: yv estof aqui
para traer la luz á la tierra, para dispersar la
obscuridad de sus mas profundüs misterio,;
estoy aqui para ponerme de acuerdo con el
Universu, y para crear labarmoniadentro de

mi pecho; estoy para inundar con purifirante luz el tenebroso cáos do la vida mundana
que cubre esla tierra de sufrimientos con la
terrible corteia de la miseria y de la aflicción, de la malicia y de la iniquidad; estoy

aqui para barrer todo e:;le \.'enenoso lodo
hacia la fosa del pasado, para soltar las cadenas del error y de la superstición que comprimen la JJ umnnidad haciendo de ella una
masa sangrienta de lucha y tle ataques mútuos. Fui oreado por el Pensamiento para derroca,·, para destruir, para pisotear todo lo

¡astado, todo lo vil, estrecho v malicio1'0
para erigir un nuevo edificio sob;e los funda:
mentos i111uutables de la libertad, tle la be-

lleza y de la consideración por el Hombre.

&amp;y el implacable enemigo de la vergonzosa

;Si, me consta que los victorioi,os no son los
que reunen los despojos de la victoria, sino
los que perecen en el campo de b,talla!
•lll puder crearlor del l'eusamiento es el
que da vida á la propia Vida, y ese poder es

suficiente é ilimitado. Y como sov una an•
torcl,a, quiero arder con la mil~ brillan\e
llama, para que la luz pueda penetrar hasta
las más profundas obscuridades de la vida.

Sin embargo &lt;le tocio esto, mi única rer.om~
pensa es p~rer&gt;er. Pero no necesito otras rl'compeusas: el po&lt;ler, el dominio, son una
vergüenza y una molestia~ las riquezas, una
cargo y una necedad, y la mismtt gloria no
es sino una superstición nacida de la torpe·
za del Hombro para conocer su propio valor y sus hábitos de esclavitud y de rebaja-

miento. ~is dudas no son otra ro~a que
chisra.~ del Pen~amiento; por medio de i111~sante examen, el Pensamiento Ja existencia
á esas dudas y las nutre cou_ sangre de su
propia vida. Sucederá algún dia que una poderosa ó inmoi-tal llama arderá en mi pecho,
nacid~ del Pensamiento, alimentada por la

emoción, y co11 e::;a llama destruiré cuanto
haf de. bajo, cruel y- malicioso en mi alu,a.
&gt;.E_ntónce::; me igualaré a los diose.~ que mi

table manantial de mi fuerza. En la obscuri-

espíritu habrá creado. ¡Todo existe en •!
Hombre, todo es para el Hombre!,
Asi hablará el Hombre. Y con la cabeza
orgullo.samente elevada, majestuosa y libre
y firmemente 1::mguirá. su marcha sobre las
cenizas de los supersticiones, solo por entre
la neblina gris de los errores, solo e'on las
obscur~s nubes del pasado detrás de él, y
•'0n legiones de problemas frente á él espe•
rando su llegada. Esto.; problemas son in •
numerables. como las estrellas en el espacio

~ más densa ,le la vida, en el caos de sus

sm fondo, y nunca terminan, como la

Tergenzosos errores, el Pen:-;amjento es m1

senda del Hombre en ta Vida, que marcha v

imica y verdadera columna luminosa: y
o yo veo ~u~ fuegos, que 11rdnn cada v ·1.

avanz.a en su camino, ¡;:,ubiendo y eleváudos'e

pobreza de las a.ipiraciones humanas, de lo~
prejuicios, dela'i supcrslicione.s yde los hábitos que entorpecea la imaginación del Hom-

bre y que

son obstáculos en la carrera dr

la vida: ~·o los destruiré: ;quiero que cada
uno sea un Hombrel

._»~fis arruas estan en el Pensru.nieuto, y
rn su

lDl mmutable confianza en su libertnd,

inmortalidad y en la eternidatl de sus ,,ner-

¡ias creadoras, donde se encuentra el inago-

I

cada vez á mayor altura

MA~IIXO GORKl

.

•

������L\S ILUSlO~ES

411\
,\\ explicar este curioso fenómeno, el ul,ra-espiritualista indudablemente lo atribuiria á la visita de un fantasma ,·erdadero;
pero yo creo que debe ponerse á la cuenta
de la teoría de las comunicaciones telepáticas·de los vivos. Los dependientes, y quizás
muchos de los huéspedes del hotel, conocían el hecho de la muerte de la muchacha,
así como rle las circunstancias que la rodearon~ Y elloc:.:,, consciente 6 inconscientemente,
transmitieron sus impresiones 6. la señora
que me lo relató, la cual á su vez sufrió la
alucinación del fantasma de la jóven ahoga la. Todos los que se han ocupado en la obi-ervación de las investigaciones psíquicas
convienen en que los mensajes telepáticos
ocurren casi invariablemente entre personas
ligadas por lazos de sangre ó de amistad;
pero la historia relatada es una excepción
de tal regla. Los experimentos de simples
transferencias de pensamiento han demostrado la posibilidad de transmitir impresio-

nes ele números, dibujos, naipe•, etcétera¡
personas que no se encuentran bajo condi4
ciones hipnóticas. En estos experimentos
fueron seleccionadas como percipientes personM sin consideración especial á ninguna
afinidad real ni supuesta afinidad espiritual
existentes entre ellos y los proyectores de
los conceptos. Las personas semibles están
más ó menos sujetas á la infección psíquica;
es decir, son altamente receptivas para !u
sugestiones de los demás, consciente 6 iDconscientemente transmitidas.
Lo único que vof á decir después de todó
lo escrito es que he tenido el placer de'
dormir en muchas casas visitadas por duell•
des \Washington está lleno de ellas), pero
jam&amp;.s be presenciado una aparición. Quizlt:
no sea yo lo bastante impresionable
figurar entre los videntes de fantasmas: ¿
que me faltan las facultades perceptivas q
poseen muchas personas, sin ellas co
cerio?
IIEN~Y

•

'

1
1

'

. r~

\

...
::te-:

RIDGELY E\' ANS

LA FERIA DE SEVILLA
IJO Zorrilla, y la m11~a popular rcpile
. que el q11e no ha visto Sevilla no hd
D
l'!sto 11wmv1/la, y yo, que creo que existen

1
.
.
c ,os q~e s1 tuvies&lt;:n veinte años y en suma
un conJunto de alegria, de vida,
encanta'
muchas ~aravillas que no he visto ni ·ay! que afrae, que cauhva y que obliga á deci;
desgrac1 ada'
1
hasta a las personas de ánimo más triste
mente Yeré,
----¡Esta es la lieafirmo que Se,.,.a de la ale-

-

,~~
lificarse entre

LAS ILUSIONES
Se alejan en tropel, como las ondas
de alborotado mar, como el torrente
que baja la montaña de repente
buscando valles y cañadas hondas.
Al aire dan sus cabelleras blondas
gozando las caricias del ambiente,
y llevan en sus ojos, y en su frente,
y en su boca, las risas de las frondas
Se alejan pam siempre, y desolado
en medio de la vida, abandonado
á mercerl de las hórrirlas pasiones,
me dejan ¡ay'. las que en felices días
forjaron mis más dulces alegrías ...
¡.\dios, adios, divinas ilusiones!
Jost G. V!Lf,A

qu~

~~lencia!;
cuando

las verdaderas
se contempla
cosas dignas de
todo esto ... enser conocidas, ..,,,,,.
,.._..,_
tónces se comy mucho más
_,,_
prende la fama
en tiempo de fede la feria de la
ria.
capital anda¡ Se vi 11 a!
luza.
Cuando en la
La risa v el
popular calle
dicho oportuno
de las Sierpes
penden siemse vé el con tipre de los \anuo pasar d e
bios de los sehombres a I evillanos,elcielo
gresqueinvitan
aparece eterna,¡ 1111 chato al
mente azul soprimer saludo
bre la ciudad.
muchachas ai~
las casas prerosas que lucen
.
,
sen tan ante los
flores olorosas
Intcnor de la Ca~cla de los Artista, &lt;le lo feria de Sevilla
O j o s de l O s
en los cabellos, tornros jacarandosos pre- ,
transeuntes su
~caeros ,ai_nbulantes que parecen teno~es de impecable blancura ... ¿Cómo no ser ale•re lo
per~, vteJas vendedoras de décimos de la que con tales ropajes se presenta?
º
, l
y si Sevil.' la es alegre, la fer1·a, que es la
1otena nac10 na1 con mas
a agrías en sus di- no ta que aun suena más alta entre la vida
3

�4i9

t&gt;OR ESOS ,MUNDOS

LA FERIA DE SEVILL.\

de las ciudades ¿cómo no ha de ap~recer vi- mantilla blanca, de contemplar las flguras
brante, argentina, llena de sononda(les, de principales de la tauromaquia, ¡basta de ser
robados por ailuz, de color y
g
ú n bandido
de alegría?
que aún vista
El Prado de
polainas y traje
San Sebastián
corto y ostente
ofrece e n sus
fenomenal traanchurosas
b u c o 1 ¡Triste
avenidas a 1g o
deseo gaño e 1
exótico, extraque muchos dr.
1io, a I g o que
ellos sufren al
resulta incomver que los banparable é impodidos no llega11
sible de I allar
hasta el lujoso
fuera de aquel
tren que á Seamplísimo esvil la les ha llepacio.
vado, y que en
No es parela feria pueden
cida aquella feservirles, si a,1
ria á las que se
lo desean, vel'celebran en
mo11fhs y cockotras pro,·infails!
cias, aunque su
La feria de
objeto ulterior
Sevilla d ata,
sea el mi-:mo.
En el real de la feria de Sevilla
según creo. del
Allí ha y feria
año 18ic7 6 code ganados cosa
así
(
y
digo
cosa
así,
porque
en materia
mo en todas parles: allí aparecen las barrade
cr~dición
histórica,
y
de
las
otra~.
estoy
cas con los eternos fenómenos Y figuras de
cera, los puestos de chuchería~, los vendedo- completamente úi albis), y fué instituida
por varios ganaderes de infinitos obl
ros y agricultores
jetos, encantos de
que desenban prelos que por vi,·ir
sentar al público
eu apartadJ~ 1 u sus productos, proaares sólo lleJan
porcionando á S~hasta la capital en
villa, al pro p10
los solemnes moti e m po , ocasión
mentos: aquello,
para realizar pinexteriormente, es
~ües ingresos. El
lo mismo que se
,\ vuntamie n to
ve en Cáceres, en
acordó una exposiToledo, en Huesca,
ción de ganados,
en Lugo ... y, sin
con adjudicación
embargo, la feria
de premios en con•
de Sevilla no se
cursos d e toros,
parece á ninguna
bueyes carreros,
otra. A ella acucaballos sementaden porcentenarcs
les y yeguai', ad•
los ingleses, deseomiliéndosc á optar
sos de admirar de
al regalo de unas
cerca lo que la fa.
espuelas de plata
m a 1es pregonó
á ginetes de escue•
desde lejos, de pala espaiiola.
sear por entre la
Concedido á sus
fila de casetas arcaballos e I pasto
tísticamente adoraratuito de TnhlaUn balcón de los presentados á concun,o
nadas, de oir los
da y Prado de San
dichos de las gi ta.
Sebastián,
se
construyeron
dos abrevaderos
nas de comer buñuelos, de admirar el ~anado l 'de ver á las sevillanas luciendo la airosa 6 pilone~, uno en San Bernardo y otro frente

al de la l◄'ábrica de Tabacos, situándose un poam)r cuando al ponderar una belleza decafé y repostería en una tienda espacio~a, cía que era digna de ser mo1·ena y sei•illac¡uc fué el comi~nzo de lo que más tarde ha- na; allí todo luce, todo salta, todo brilla. Las
bino de ser las rncomparables ca~elas. Desde casetas, lujosamente alhajada~, sirven de
la Puerta de San Fernando á la de la Carne, nido á las muchachas que al son de una guic,tableciéronse dos hileras de puestos de tarra y unos palillos bailan las danzas de la
juguetes, frutas v dulces. y en la acera del tierra, las clásicas sevillanas; allí los gital'rado desde el Tagorrte b1sla San Bernardo, nos cl1alcinecm con sus caballos; allí corren
las tiendas de bula manzanilla y el
1iuelos, bodegones
· Jerez, suenan las
r tabernas, reparcaslaiiuela~, se oye
tiéndose por aqueel rasguear de
l ! o s alrededores
guitarra~, se perci1a s barracas d e
be el eco de una
novedades y fecopla, se contemuómenos, y por
pla el soberbio bra1 os zaguanes de
cear de una jaca,
las casas inmediase presencia el patas los puestJs de
so de u n coche
joyas, ropas, etcé ricamente enjaezalera.
do y nos aturde un
No fué mu y fe.
continuo sonar de
liz el éxito de la
cascabeles. Se beprimera feria orgabe, se de, se cannizada, p u e s el
ta, se ama y, sobre
tiempo, inclementodas las co5as, se
te y lluvioso, no
vi ,Te alegreme11 te.
permitió q u e 1a
Si la feria de Sefiesta se celebra~e
villa no tuviese
e o n todo el exotras muchas coplendor q u e sus
sas buenas, que
organizadores dein du d ablPmente
seaban. Sin cm •
las tiene, bastaría
bar6o, los sevillae o n es ta última
nos comprendienota apuntada paron que aquello
ra que fuera digna
era el principio
En una azotea de Se,·illa
de verse; porque
de futuros éxitos,
en ella se preseny la feria de Abril quedó definivamenle esta- ta la vida desligada de preocupaciones, llena
blecida.
de ánsias de gozar, corriendo la felicidad y,
Marca esta feria una época en la vida de como dicen los hermanos Quintero en su
Serilia, y á ella se remiten muchas fechas, última celebradisi~a comedia, con la alealgunos plazos y bastantes hechos. Por ejem- g,·{a de haber ncicido.
plo:
La gente que circula por entre las calles
-,:.Y aquel pico?
de casetas se apiña frente á cada una de es- Para feria.
tas para contemplará los que en su interior
-,:.Cuándo ponen de largo á Fulanita?
bailan y beben. Cada caseta es un palacio y
-Para feria.
cada due1io de ella un soberano: allí recibe
-;.Cuándo va usted á. Madrid?
á sus amigos, allí los obsequia y allí contri-Después de feria.
bu ye á la animación general de la feria.
-¿.Cuándo te dió calabazas Menganita?
Las gitanas ofreciendo buñuelos marcan,
- ¡En la feria!
en medio de la animación general, una nota
La feria es, por decirlo así, la principal sui géneris por lo desenfadado de sus difecha en el calendario particular de los sevi- chos, por lo abigarrado de sus trajes y por
llanos. Allí exhibe sus galas el que las tie- la negrura de sus ojos, que lo mismo lanzan
ne... y el que no las tiene; en ella se dan lus- húmedas miradas llenas de promesas amorotre y postín los acaudalados ganaderos que sas que centelleantes relámpagos de odio.
llevan á )os prados los mejores ejemplares
En el tiempo que dura la feria, del 18 al
de sus piaras; en ella las mocitas se ador- 23 de Abril, no hay noche ni día. Cuando el
nan de tal modo que hacen recordar á Cam- sol, el espléndido sol andaluz, lanza los ra•

418

�420

LAS GOLONDRl::,/AS

LOS AMORES

,. e·
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- '~~~~t~~~- :~·.

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...

-:1::~,r..·-": ,........ ~ ...=.~•i.'ffi11~,1~t\:.~1r.:!!;;,:,¡, ....,.

por aquella~ épocas en que un sol casi
E nuevo
brillaba sobre un mundo feliz donde
RA

Sevilla.-Pasco de coches

yos para colorear aquellos lugares, la geute
se baña en luz y contempla al astro-rey como el presidente de semejante orgía. Por laR
noches, las casetas se iluminan, la Paseo-eta
envía centenares &lt;le lucecitas á los contornos, y ol real de la feria presenta aspecto fantástico. ¿fa de noche? ¿Es de día? Nadie lo

sabe. ü1iicamente se puede asegurar que
aq11Pflo PR la feria de Sevilla, y con eso ba,ta. Cuando ile tiene la dicha de estar en
medio de tanta alegria, es inútil pensar e11
nada ... En nada que no sea respetar la frase ante,; dicha: Alegi·émonos rle haber m,cido.

A. R. BO~N':\T

LAS GOLONDRINAS
Una turba locua,. de golondrinas
atravesó rozando mi vidriera,
v ,i cómo tembló la enredader,t
ál rumor de sus charlas argentinas.
Ya en el haz de las aguas cristalinas
,·a anunciando la alegre primavera
después de atrave~ar por mi vidriera
la parvada locuaz de golondrinas.
lloy escucho algazaras matutinas,
hoy vibro de placer... ;,)fas qué me espera
mañana, cuando deje las ruinas
la parvada locuaz de golondrinas
que atravesó rozando mi vidriera?
EFRÉN REBOLLEDO

Ovidio babia cantado al Amor r ~[arcial se burlaba de los cánticos y de los amores. Cubrían la
tierra filamentos &lt;le oro, aguas vivas c¡ue centelleaban en cáuces de pórfidos, bosques de perenne eflorescencia, ciudades blancas y templos
ele mármol.
En Egipto reinaba Hacor, hijo &lt;le Ramses, que
llevaba viviendo sP;s olimpiadas cuando la gran
sublevación de los coptos le sentó en el trono de
los reyes heliopolilas. Los tronos, como los barcos, producen desvanecimientos, cuando no
marean del todo. El primer efecto que sintió
llacor fué un desmesurado amor por si mismo.
Parecíanle poco brillantes las láminas de plata
y oro que retrataban su figura en todos los muros de su suntuoso palacio de Memfis; y aquellos aposentos en que la sombra era una casualidad y, donJe, en la ausencia del sol, perpetuaban su luz divina las más expléndidas gemas de la Tebaida, parecianle pobres é indignos de albergar su grandeza. No le bastaban
para cantar su gloria los heraldos naturale.~ de
cada rey, que son los reyes chicos que medran
á su sombra y que tienen tronos particulares
y cortes en su proporción, y buscaba el aura
Hacor salió de ~lemfis disfrazado de mercader
de la popularidad más honda, más abajo, en Ja
multitud, sin saber que otra multitud, la suya,
era la que le tocaba siempre separándole de la que él quería, y que de esa multitud eran
los aullidos frenéticos y los vítores entusiastas.
En la biblioteca de Alejandría, que se incendió, no se sabe si por esta causa, conservóse
durante largo tiempo una crónica del viaje de Hacor á través del Egipto, que revelaba la
dulce _cre~ulidad del jóven príncipe: las ciudades engalanaban sus palacios y sus templos con
las mas neas _púrpuras, y de las azoteas y de los pórticos caían pomas aromáticas y diluvios
de ro.sas gue iban á perfumar los cascos de oro de su caballo; las más bellas jóvenes le
0
_frec1an ricos presentes y, según dicha crónica, iban luego á llorar, por no ser del rev, en el
silencio de sus hogares.
·
Ha c o r recibió u n desengaño terrible cuando supo que nada de aquello era verdad
Y_que delante de él marchaban los esbirros de su visir mayor levantando los ánimos, acopiando las rosas y estableciendo los puntos en que habían de surgir las oferlac;. Renunció,
pues, al amor de si mismo, y tocando despiadadamente las llagas de la realidad, comprendió
que la ve~·da~e~·a ventura de un rey consiste en hacer la felicidad de su pueblo participando
de sus m1ser1as y apreciando sus sufrimientos. Encargó á su primer ministro el mayor tacto
para gobernar cu su ausencia, y salió de Memfis disfrazado de mercader.

�423

LOS AMORES

422

POR ESOS MUNDOS

El sol había besado los desiertos del Asia
y hundido su frente en las tibias brumas del
Mar Rojo. La ciudad dormía, los campos expléndidos ostentaban sus galas y los pájaros
cantaban entre ellas; ceñíanse las norias sus
cinturones de agua limpia y fresca, y las
palmera!\ y los terebintos mostraban su lustroso verde-esmeralda á la claridad del amanecer. Ilacor sintió una alegria que, no estando al alcance de los reve,-. no babia experimentado basta ontoncés: la de verse solo.
Allá, al extremo de la cañada llena do sombra y que cruzaban sin cesar los pájaros de
las más raras especies, vió á un numirliano
en oración. Era un viejo de venerable barba,
que le preguntó con apagada voz:
-¡Egipcio! ¿Qué buscas en estas soledades?
-Busco el amor que hace al hombre feliz.
El rey arrojó una moneda al viejo.
-¡Un zequí de oro! Te has equivocado, señor.
- Guárdalo, y recuérdame siempre.
-Si un día lo necesitas vuelve á buscarlo ... Yo me mantengo de frutas silvestres, y
adoro riquezas mayores: las que mi Dios
me da.
El rey prosiguió su camino.
Antes de llegar á una ciudad que desconocía, vió un templo grandio_so, en cuyas
cúpulas deslumbraban la pedrería y el oro
combinados. Sorprendido de aquella fastuosidad, avanzaba por entre jardines embalsamados cuando distinguió una veintena de
personajes cubiertos de riquísimas telas.
Uno de ellos se acercó al rer.
-;,Qué buscas por estos contornos?-le
dijo.-¿Ignoras que ningún profano puedo
acercar::;e al templo de Jsi,-?
Soy extranjero: y creía que á los templos de los dioses tenían acceso todos lo»
que necesitaban orar.
-No es así. .. Di, pues, lo que buscas.
Busco el amor que da la dicha.
- .\ma al rey en sus sacerdotes. Ama á
!sis y á Osiris en sus sacerdote,;. Ama á los
sacerdotes, ante todo.
El rey sacó una nueva moneda.
-Toma- le dijo~para el sostén de vuestro culto.
- Los dio~es agradecen tu dádiva=-respondió el sacerdote, guardando la moneda.
Luego, señaló hácia Occidente con su varilla de oro y murmuró:
Sigue tu camino. ·
Llegada la noche, IIacor se sintió fatigado
en extremo. Cerca de él y entro los gigantescos cinamomos, el Nilo deslizaba su corriente tranquila como una inmensa sábana

azul: parecía que, viniendo del cielo, había
robado las estrellas que reverberaban en sus
linfas puras. Junto á la orilla, vió una choza
de junco y llamó.
-,i,Quién viene á llamar á la puerta de
un desdichado?-preguntó una voz ma~culina.
-Otro que, más pobre y más triste que él,
perece de cansancio y de hambre.
- Entra, pues,-repuso la voz.
Y el rey vió alzarse una espesa cortina de
alga~, y en la obscuridad del fondo so proyectó la figura rugosa de un pescador cuya
lucerna apenas llegaba á iluminar el pecho
pronunciando más las sombras del rostro,
-Entra y descansa: es la hora en que las
tinieblas profundas del valle traen la fiebre
y el desconsuelo. Sé bien venido. No hallarás aquí un lecho de plumas de cisne, corno
los de Hacor, nuestro rey; pero, en cambio,
podrás disfrutar de la esposa más dulce del
,·iajero cansado: la paz de una noche. .
Mientras esto decía, el pescador colocaba
al alcance del rey un cuarto de cabra curado al humo y algunos peces de c~carnas
rojizas.
-Los dioses protegen á los que brindan
su bospitalidad,-murmuró Hacor.
-No siempre,-respondióle el otro.-Si
es pobre como tú, calla y agradece; si e,
gran ~eñor, exige y daña.
-;,Te ha sucedido alguna vez?
---.\lgunas.
;,Y quién pagó con la ingratitud Jo¡; he•
neficios que le hiciste?
- En primer lugar, un ministro del rer,
;,Y el rey lo supo'?
¡Ni ha de saberlo!... :\le hizo andar tre,
horas entre la inundación para buscarle un
ánade: le pareció malo é incendió mi hogar.
-Sigue.
·
-En tu camino habrás encontrado ur
templo consagrado á Isis.
-Es verdad.
Su gran sacerdote y sus pequerios ~acertloles, que solo sirven para llevar ve~tiduras expléndidas, contemplar el :,ol y rizarse lo,; tirabuzones de las barbas1 exijen
en nombre de los dioses tributos sin cuento
á los que ~on pobres como yo. Al principio.
eran pocos los sacerdotes y muchísimos lo,tributarios; hoy, esos elegidos invaden la comarca asustándonos más que las grandes
inundaciones del Río Santo y llevándose todo
lo que cogen nuestras redes... ¡Ahora somos
muchos los miserables, pero los sacerdotes
son más que e~as miriadas de e~trellas que
tiemblan allí!
-1.Y por qué no os quejáis al rey?
-El pueblo no puede llegar nunca basta

el rey: e.slán interesados en que no llegue
los que le engañan.
-Hacor puede buscar al pueblo y ser
justo.
-¡Si los dioses lo permitieran,Egipto sería
más poderoso que la Arabia, más rico que
Tiro y más dichoso que Damasco!
- ;Cómo te llamas?
-Si te digo mi nombre lo grabarás en tu
memoria ... No le tengo.
-;)ío aceptarás un i'.equí de oro?
- Extranjero, duerme y velaré lu sucrio.
-.\ntes quisiera hacerte una pregunta.
-Di.
- Soy un pobre filósofo que aún ¡;ueña
con que en el mundo existe la felicidad.
-¡Ya eres feliz con ese sueño!
--!3usco el amor que dá la dicha.
-¡Pobre mancebo! Si confías en el amor
de la mujer, esperas la traición; si en el de
la amistad, buscas la tutela brutal y egoísta
que te escarnecerá por fin;si adoras el poder,
tu mayor pena estará en lograrlo; si veneras
tu juventud, no serás dichoso por la seguridad de ¡;erderla... En resúmen, no existiendo la dicha, solo podemos buscar lo que nos

haga menos desgraciados... Ama la Verdad,
tal como la imaginas, pues si tienes alma noble te aproximarás mucho á ella; ama la
Justicia, porque teniendo un criterio claro
alguna vez ha~ de acertar; y ama la Humildad, porque comparándole á los muchos que
son inferiores á ti sabrás estimar sin envidia á los que valen más que tú.
¡S!\.bes mucho para ser un pobre pescador! ,;,Dónde aprendiste tanto'?
- Pescando. solo v en medio del río: el
que piensa mucho lléga á saber más que el
que estudia mucho.

•

*

**

Al día siguienl(', lbcor, emprendió su jornada más satisfecho que la vi--pera. Al despertar, babia encontrado la choia vacía en
señal do que su huésped esquivaba la menor muestra de gratitud. Buscó en el suelo
una piedra gredosa y grabó su cifra en la
pared de junco. Luego, volvióse hácia el
Oriente y pensó en la ◄terrible distancia
que le separaba ya de ~lemfis. ¿Cómo y por
dónde volvería? ,i,No encontraría la muerte
en la inmen!,idad del de~ierto?
-¡No!-se dijo con noble obstinación.-En dos días de marcba
solo } sin amparo, he aprendido
más que en treinta meses ocupando el trono: ¡un rey debe :-acrificarse por los oprimidos!
Y siguió andando. Todo parecía
traerle rosadas promesas: pronósticos felices. Vió á lo lejos á la blanra ci'.,!iieña emprender su vuelo
majcstuo~o, y á los ibis sagrarloi:;
remover con sus lar~o,; picos el

-==:.i

-El que piensa mucho llega á Eabcr má• que el ,¡cu estudia mucho,-dijo d pescador al rey Hacor

�424

POR E.50S MUNDOS

limo de los charquetales, señal de que la inundación no debía llegar aún. H~cor vió poco
á poco aclararse el bosque é ir desapareciendo el índigo que rasgaba s1.,s vestiduras. A_ ~us
ojos, surgían terrenos cultivados y jardines deliciosos ~erfumados con _flores perennes, linos
blancos y rojos, y violetas que asomaban sobre el hoJaranzo y el boJ. Pero lo que le sorprendió más fué ver en· aquel p~raíso á una joven de be!le~a deslumb~adora y cuya blanca
túnica recamada con las más msadas perlas del Golfo Pers1co, aparec1a pudorosame~te cubierta' con la palla de armiño. Rodeábanla varios hombres que llevaban_ el amllo d_e
hierro remachado sobre el muslo en sena! de esclavitud.
-¡Salve, hija de los dios_esl-murmuró conmovido
el rey.-Las auroras del cielo son menos hermesas
que tú. ¡Salve, salve quien quiera que seas!
-Te esperaba, extranjero,--respondió sencillamente
la jóven.
-¡Cómo! ¿Sabes quién soy?
-Sé únicamente lo que los sabios han leido en
mi horóscopo: que al besar esta luna las ondas del
Río Santo conocería al que los dioses me destinaban
por esposo.
--;.Y he de ser yo? ;Un miserable mercad?r!
- Miserable ó no, así lo dispone el Destrno... ¿No
eres tú quien busca el amor que ha de hacerte feliz?
-Me han dicho que la felicidad no existe.
-;Yo soy ese amor!... Pero antes de lograrme has
de viajar más todavía y conocer otros tres amores,
dignos de tí.
-¡Oh, espera! Deja que bese la orla de tu manto:
su perfume será mi amuleto.
La jóven le ofreció su manto.

LOS AMORES
42b
-.\hora,- dijo, como el gran sacerdotequi
de
oro
que
te
dejé:
¡!&lt;'ta,
el
supremo
Dios
sigue tu camino, y si vuelves poseedor de
esos tres amores, tuyo será el mío y con él te recompensará! Vuelvo á Memfic; y no es
posible entrar en la gran ciudad sin adquila folicidad.
rir olras vestiduras.
Y lfacor emprendió de nuevo su viaje, y
-Aquí le tienes,-exclamó el numidiano
cruzó los abrasadores desiertos de la Idusacando
moneda de una bolsa de piel que.
mea, y recorrió la Siria, y sufrió todo géne- llevaba allacuello.
ro de penalidades, y volvió desfallecido y
pobre al jardín delicioso en que la dama había prometido esperarle y donde estaba, en
Cuando llaco1· llegó á su palacio, se enteefecto, rodeada de sus esclavos,
ró
de que la anarquía más absoluta reinaba
-Bien venido, extranjero,-le dijo con su
,·oz dukísima.-¿Conoces ya cuáles han de en la ciudad. Creyéndole muerto, sus parientes habían promovido sediciones, dispu~er los tres amores dignos de tí?
tándose
la corona; los ministros hablaban
-Los llevo en el alma, hermosa doncella.
mal
de
él
y su lesorero había dilapidado sus
Cno es el amor á mi palria: tanto oí renefondo~.
Al
enterarse de su lle¿ada, todos se
gar de ella que creí que las otras eran mejodisputaron ser los los primeros en adularle.
res... ¡y sólo he llorado por volver!
El se contentó con dar órdenes tan severas
-¿,Y el otro amor?
como
justas. Redujo considerablemente el
-Todo el que quiera verdaderamente á
número
de sus sacerdotes y les exigió que
su patria ha de sentir el amor al trabajo,
llevaran
man los de lana en vez de sus túniporque esto es lo único que puede fecundarnicas de oro, mandando lambién que restitula y engrandecerla.
yeran á los pobres los bieMs que les habían
-Falta otro amor, el último,-exclamó quitado. Dudó mucho respecto al género de
conmovida la jóven.
casti¡!O que debía imponer al ministro y al
-¡El mús santo de todos. el arnor á la in- tesorero; pc10, al fin, ;exageraciones de la
dependencia, que es el modo de consagrar el época! los mandó decapitar sabiendl) que, ,;i
trabajo que puede fortalecer á la palria!
les perdonaba, el uno conspiraría contra él
-Pues bien: yo soy la hija del Egipto, yo y el otro seguiría robando siempre que tusoy Berenice, que en nombre de los lres
grandes dioses te ofrezco, mercader ó gran viera ocasión, y los reemplazó con el pescador que le babia dado tan leales consejos y con
señor, el amor y la felicidad.
el
numidiano que se había mostrado tan des-¿Hablas en nombre de los dioses y no prendido
y fiel. Y ya asegurada la paz de
sabes quién soy?
sus
reinos,
mandó ricos presentes á Bereni-;Por ellos te juro que no!
ce, que compartió el trono con él. dándose
-Dentro de tres lunas vendrán á buscarte el caso rarísimo de que el Destino uniera á
mis mensajeros, hermosa Berenice: hasta en- un rey que se había sacrificado por un puetonces sólo seré para tí el pobre peregrino blo y á una mujer que le había inspirado
que besó tu manto.
los amores más nobles que puede albergar el
Algunos días después, el rey del Egigto, corazón de un monarca.
siempre con su zurrón á la espaltla y el bátuvo :;iempre presente esta max1culo en su diestra, volvió á cruzar el boi;que ma:Hacor
, Todo monarca egipcio que, entregado
donde por primera vez encontró al numi- al amor de si mismo, no viva en contacto
&lt;liano. Este le reconoció al punto.
intimo con su pueblo, no sabrá gobernarlo
-Vengo-le dijo Ilacor-á buscar el ze- jamás.

n ustraciones de Esteban .ru.enéndez.

-¡Salve, hija de los diosesl-dijo el rey,
arrodillandose ante la hermosa joven

LEOPOLDO

LÓPEZ DE SAÁ

�LA CO:-iQUISTA DEL AIRE

fin en su constante preocupación. No cesa
de celebrar .consultas con los ingenieros y
con los peritos en cuestiones de automovilismo; concurre á las pruebas de aeroplanos rivales, con la esperanza siempre de
adquirir nueras ideas; y en su aerodromo
establecido en el número 23 del Boulerarct
de la Seine, ~n Neuilly, pre,encia cien pruebas y expcnmentos de sus propias máq11i1.as voladoras.

El nuevo aeroplano de Sanlos-Dumonl

LA CONQUISTA DEL AIRE
INTERVIEW CON SANTOS-DUMONT

~
Reí este humorismo, este jeu d'espril,
nuevo aeroplano inventado por,.an~os- ,. 1ien:;é que era preciso aceptarlo como heDumont y r¡uc éste ha cnsaya•lo rcc1cn- .
rho consumado:
\cmenlc en Pael célebre invenris, dccidióme á
tor de tantos glorelebrar una inbos diri!,! bles .no
tervie,v con el
parecia por mn&lt;·élcbrc aeronauguna parle. Y es
ta. Para ello me
que ,\lbcrlo Sanhice acompaiiar
tos. Dumont es
de un parisien,
uno de los hombucn amigo mío,
bres más ocupaque también lo
dos quo exislen
e~ de aquel inen la lifma ... Y
ventor, y míenen el aire. Cada
t ras hacíamos
hora y cada mirepetidas intennuto que puede
tonas-de resulrobar l.1 1 día lo
lado negativo dedica á la aerop ara encontrar
náutica. Cuando
en su casa ó en
no se encuentra
cualquier parte
eu la Avenida de
al ilustre brasilos Campos Elilrño, mi amigo
se os, donde lo
me dijo:
mismo estudia la
- ;,Dónde s e
teoría que el lahallará estehomdo práctico de la
bre'? Santos-Duciencia que ha
mont n o tenía,
hecho propia suen realidad, ne..
ya,seguro es que
ce;;idacl a 1g un a
Ajustan Jo ¡,arte del mecanismo de la hcli~e
que estará 1!1ond e hacer cstu.
tado en su automóvi\ entregado. á 1:1\1lhpl:~
dios de aviación, porque ya habia resuello idas y venidas que tienen su prmc1p10 y
hace . mucho tiempo el problema de volar.

E

L

427

Esa misma carroserie va también cubierta
de lona, no sólo para que presente los menores impedimentos posibles á la buena
marcha, sino probablemente para aumentar
la velocidad.
Al frente de ella, y afecto por medio de
una articuhición de empalme, que permite
movimientos en cualquiera dirección. e~tá el
timón, conslruído sobre el mismo pri ncipio
que las otras cajas ele la máqui
na, pero eslre&lt;'ho
en una cxE I este últit
remidad
v anmo si ti o fué
cho en ol1:a. La
donde, tras de
extremidad C3buscarlo la matrecha. va fi j a
yor par te del
sobre
un cuardía, tuvimos la
tón
saliente,
al
fortuna de enq u e se hallan
contrarle. Ocuu nidos los sopábase, en comportes y el tipañia de un
món.
En dicha
electricista, e n
extremidad va
inspeccionar un
fija una cestilla,
nuevo descardonde permane9adorque había
ce Santos - Duordenado coloro o n t cuando
rar en su aerohace los ensaplano, porque
yos; y al alcanel antiguo no le
ce
de su mano
había dado I a
se
encuentra
el
completa satisaparato- g u í a,
facción que é 1
que no es otra
esperaba, en su
rosa que una
1íltima ascenpalanca situada
sión en Bagaú l a derecha,
teíle.
con la que dirige
Esperando
1os movimienhasta que tcrtos horizontales.
mi•1ó su confeDetrás del aerorencia con el
plano e s t á la
electricista, me
liélice, de un
puse á examipoco más de do5
n ar detenidat:oche ó c,•slilla donde va Santos-Dumont al hacer sus ascensiones
varas de diameen
el
nuevo
aero¡,lnno
mente su curiotro v de diecisa máquina-pásieté libras de
jaro, cuyas características principales fui peso. El árbol del aeroplano es de acero, con
anotando á medida que iba descubriéndolas. paletas de aluminio, y cuando se hace funDe ellas voy á dar cuenta ahora mismo al cionar por un motor Antoinette de cincuenta
amable lector de POR Esus .Mm.nos.
caballos de fuerza es susceptible de verifiLa parte de la máquina soportada por el ear 1.iOO revoluciones por minuto. A esta
aire cuando lo atraviesa, se compone de seis Yelocidad, su potencia propulsora sería ec¡uicajas del cometa tipo IIargrave:;, tres en Yalente á 1 ífi kilogrnmos, es decir, la mitad
cada lado dél bastidor, donde van situados el del peso total del aeroplano y de su navemotor y sus accesorios. Estas celdas, así po - gante.
demos llamarlas, que están construidas de
El pe;;o del motor de ocho cilindros no
bambú y cubiertas de lona, van dispuestas es más que de sesenta kilogramos; pero con
de modo que forman dos inmensas alas en sus accesorios y el bastidor necesario en el
ángulo obtuso á la can·ose¡-ie del aeroplano. que estos van fijos, el peso total de la insta-

�LA CONQUISTA DEL AIRE

428

429

POR ESOS MUNDOS

rio. en parle muy interesante! la m~nción de
algunas de las aludidas mod1ficac1~nes. La
hélice era antes de madera recubwrta de
seda v tenía paletas trapezoidales; el motor
'
sumaba veinticuatro caballos de fuerza, y el
aparato llevaba un globo soporte inflado con
oxigeno.
La ausencia de este
último accesorio en el
nuevo aeroplano atrajo
particularmente mi
atencióu, y c o m o en
aquel momento se me
acercara San t os-Dumont, aludí á este pun;
to, diciendo:
-V e o q u e ya ha
abandonado usted definitivamente la idea de
solucionar el problema
de la navegación aérea
dirigible y a mediante
una máquina más pesadaque el aire, ya por
cualquiera combinación
Tal es el nuevo aerode los dos sistemas deplano en su forma acfendidos por los partitual. Desde que el indarios del aeroplano y
ventor empezó á dirigir
del globo dirigible.
su atención á la solu-Sí,-replicó el aeción del problema ele ]q
ronauta. - He abandonavegación aérea p o r
nado el dirigible en famedio de una máquiParte del limón que presenta el aparato-guia
del aeroplano
vor del aeroplano ele
na más pesadci que el
motor, n o porque e l
aire v a r i a s son las
modificacione::; que ha sufrido ~icha máqui- alobo diricrible clefe de teuer sus puntos
na, y no es del todo ociosa, sino al contra- buenos, si;o porque he llegado á la conclu-

!ación de fuerza de la máquina voladora
viene á ser de ciento cincuenta kilogramos,
poco más ó menos.
La extensión de las alas es de doce metros;
de diez la longitud desde 1a extremidad del
timón hasta la hélice; y
el área soportadora del
aeroplano abarca próximamente ochenta metros.
L a base sobre q u e
descansa la máquina
consiste en tres ruedas
de llanta pneumática,
dos al frente y una pequeña detrás, cone~ionadas con e1 bastidor
por medio de un sistema de resortes de gutapercha de gran elasticidad, inventado por
Santos-Dumont.

Santos-Dumont inspcceionantlo el molor de su nuc,·a mirp,ina l'Olarlora

siún de que el aeroplano es mejor. y que con
esta forma de máquina voladora el problema
llegará á resolverse algún día.
-Supongo que habrá llegado usted á esa
conclusión mediante varios experimentos,indiqué á Santos-Dumont.
-Exactamente. He ensayado la antigua
hélice y un motor de veinticuatro caballos
de fuerza conslruído pot· la compañia Antoinette; pero las ruedas delanteras en que mi
aeroplano descansa únicamente dejaban el
piso de vez en cuando. Era evidente que el

motor no tenía suficiente fuerza, y por eso
lo reemplacé por otro de cincuenta caballos.
Con ocasión de la prueba que realicé inmedialamente, noté una mejora grande: entonces vi con certeza que triunfaría, más pronto ó más tarde, en mi propósito: hacer marchará mi dirigible ta! y como ye lo había
construido. Desgraciadamente, se rompió mi
árbol-hélice. y hubo que hacer otra modificación. Aproveché la oportunidad de tener
una nueva hélice--la actual-adecuada á la
máquina; y aunque al probarla ocurrió otra

�POR ESOS :\IUXDOS

t.A CO'.'-QutSTA bEL A!Rt.

431

lo~as di:eccion_es, y e5lo me hizo necesario suelo al otro. El célebre aeronauta me di'u
g~1ar m1 1:lláquma de !al manera que no oca- q~e era el cable sobre el que el aviator
s10nara nmgún accidente á las personas si bra hecho sus primeros ensayos: el aerop!adescendía rápi'
no, con el avia&lt;lamente: prifor en su camero maniobré
,. roserii, se
hácia la deresuspendió el e l
cha, después á
alambre, á cula i;r.quierda, ~
yo largo marnuevamente tu ..
chaba, ya por
ve que volver
razón de su
por temor do
propio pe~o. ya
causar algún
poi·
la propuldai~o. Mientras
s i ó n recibida
ejecutaba estas
por el ·motor.
distintas m a De
esta maneniobras, soltóse
ra,
pudo Sanun alambre que
tosO u rn on t
se enredó en la
pro) ar las poh é l i e e, co~a
~ibilidade~ de
que disminu\'ó
su
limón sin el
de tal modo '1a
menor
te mor
relocidad con
de
accidente
que yo marchapersonal.
ba que l uve
La vida de un
que descender.
aeronauta
e,lá
Sin embargo, vi
llena
de
pelique había r~gros , parlicuc o r r ido 220
1armen te la
metros. distandel
que experi.
cia máyor que
menta
con un
1a alcanzada
aeroplano
: e1
por nadie con
solo hecho de
u n aeroplanoelevarse es va
rnolor, á menos
u n problema,
que sea aceptaque,
aunque
d a I a verdad
resuelto,
so Io
de )03 experilo ha sido parmentos hechos
cialmente . E f
por los hermaprincipal pronos Wright, en
.
blema es el de
Norte-América.
:Santos-Dumont en su nuevo aeroplano
1a estabilidad
Así habl? ?antos-Dumont. No contento ro del aeroplano ó globo dirigible, mientras este
con, las nolicias que había adquirido, antes se encuentra ~~ el espacio; siendo asimismo
de abandonar el aereodromo de Saint-Ja- asunto ~¡ue ex1Je la mayor atención de los
mes le pregunté cuál era el objeto de un que se mtere~an en la aerostación el descabl~ grueso apoyado en dos postes con ex- c_enso con facilidad y seguridad y, al mismo
tcnswnes ó ramales desde un ángulo del tiempo, con oportunidad.

1iL

.1

!:&gt;anro,-J)umont ¡- su mecánico trabajando en el aeroplano

conlrarietlad, no fué sin que ante;; ya hubiera tritmfado elevándome del suelo únicamente por m('dio de mi motor. Jli aeroplano
recorrió una distancia de cuatro il·siete metros, en una allura de medio metro ~- á una
relocidad que se estimó en cincuenta kilómetros por hora. Después he tenido tiempo
de reparar mi máquina y de hacer ciertas
:nejoras 1Jn ella, y aun he conseguido más:
que el aeroplano recorriera una d stancia de
cincuenta á cien metros á una altura media
de tres metros. Por este triunfo obtuve la
Copa Archdc a 011.
·
-¿Y quedó usted convencido en esa notable marcha de que su nueva máquina respondía satisfactoriamente al timón'?
-Sí, completamente convencido. La estabilidad del aeroplano me pareció admirable-,
y no sólo se elevó suavemente desde el terreno, sino que descendió con moderada lentitud cuando detuve el motor. Hubo un ligero choque al llegar á tierra, pero hizo poco
daño, á parte de romper las ruedas de Han la
pneumálica y averiar algo la parte anterior
del gobernalle.
-Explicado ya todo esto, ¿querrá darme usted algunos detalles referentes á su última excursión en la pelo1fSe, en Bagatelle·?
--pregunté á Santos-Dumont.
0

- Con mucl1bimo gu:sto,-me conle:stú.Corria un viento muy irregular, y me era
extremadamente dificil conocer la manera
como había de dirigir mi timón. Sin embargo, no bien hice marchar el motor, el aeroplano se elevó recorriendo unos doce metros;
pero en seguida cayó al suelo: el motor necesitaba regularse un poco. Partiendo nuevamente, procuré en vano elernrme por segunda vez: el aeroplano sólo marchaba sobre
la pelouse, á per¡ueños saltos. Por la tarde
se normalizó algo el viento, y al llegar al
grupo de árboles que hay en el centro de la
pradera, conseguí verificar una travesía completamente satisfactoria. Se me dijo que el
tiempo que estuve en el espacio pasó de
los siete segundos, y que la distancia recorrida por mi aeroplano llegó á 82,60 metros, que representan una velocidad de cuarenta y cinco kilómetros por hora. Esto ya
era para mí cosa muy halagadora, y partí
otra vez: nuevamente mi aeroplano funcionó,
y después de correr algunos metros sobre
sus tres rueda:; se elevó majestuosamente.
Pronto me encontré á una altura de tres me•
tros, y entónces dirigí mi aeroplano, que toda,ia seguía elevándose, hácia el centro de
la pelouse. Entonces me ví casi sobre las cabezas de los espectadores, que corrían en

UN REPPORTER

�AMOR DE DA~IA Y A~IOR D~ ESCLAYA

LEYENDA DE LA. BRETANA ROMANA, ENTRE LOS
AÑOS 410 y 446 DE LA ERA DE CRISTO,

por C. BRYSON TAYLOR
SU~IARIO DE LOS CAPÍTULOS .~-:\TElllOHES (1)

~

L rama lograda en todo el país por ~lclchor, nay;ador:4lc
a cuentos y cantor de baladas, despierta en el ¡oven , •·
canor dc,eos de igualarla yaún ~e superarla! r á aquel
oficio se dedica nuestro héroe. 111¡11 de escla~o,, ,ib~dona la casa de sus padres, l por. sendas/ 1vere s
recorre montes y pro.dos reuniéndose a os pas•
tores ante los cuale., hace derroche de lasd fa~~ltades
ue 1~ adornan. Asombrados los oyentes e .,1canor
~! rincipio, muy pronto se enciende e_ntre ell~s la tea
de )a discordia y se produren gran escandalo ~ peled,
que 'erriiinan porque cmpitza á dispersarse~! gan¡ u
uc ~uidan los pastores Y é,tos tienen que ir tras .ª'
1
q
Nicanor satisfecho con que su¡; palabra.s hub,e:~es.r~ducido ¡;nto efecto, adquiere mayores deseos
aún ;,e que su fama sea univer,al, y parte de su po~r•:
terruño para d1ri~ir,c á grnnd~s y populosas c1u?a e,
cu busca de esa gloria que persigue. Thorne_1;, ma: conocida por la Isla de Bramble, es la po~lac1011 elc.,da
por ?iicanor, y Tobln,, un rico comerciante, la peí;º;
na á uien va recomendado por sus padres. To 18
concile á Nicanor una plaza ~n su taller, donde -'~
enseña á trabajar en marfil. Bien pronto logra el JÓ
ven ser un discípulo a,·entn¡ado de su maestro, pero
no deja de tener con. éste fuer,e~ ~:tercados po~que,
posesionado de la ilu,ion que ncnr,c,ara al~¡ar,ef
sus padre,, Nicanor nbandona el taller de obias Yél ª¡ •
ta con frecuencia al traba¡.i, y cuando acude á
o
hace de mala gana.

ª}

t

11.-EL JARDIN
_
DE LOS SUENOS
I
consus pnmaveras lemp1a as, sus ameos
J· t
en el inF ños 'í suslos ai'ios
bruscos y helados inviernos, dejando la correspon ien e , m:~c:ndomdo á
ASAROX

.

d

• .

estíos sus melancólicos oto-

cesante rodar del tiempo. Ya el cónsul rom~no_ con toda.e; sus fuerzas ;~biade feudal indeBretaña, y las ciudade¡; se gobernaban P?r 1-1 m1~mas, caga un! en e~ ~onlra los propio::;
pendencia, unas v~ces ;peleando. e!1tre s1. y ?tras forman cau: ~ 1:i~curnular efectos draenemigos. Si la lbstona se escribiera mas a menudo c~n ª. m1~a
. a· tendríamos enmáticos, no habría casi n~cei;idad de la novela _que la imag1~.ac1ón !f::tivo de la variedad,
tónces agradables narraciones en que el lenguaje nos ?~recena el l 1 t de inmerecidas
or ue cuando no nos deleitára el entusiasmo, sufrmamos ~on e _re~ 0
h moso
~esiracias. Así ha llegado hasta nosotros la c~ónica de la c_onqmsta .sªt:n:i co:eº ~; ):;sen ta
y valiente relato, salpicado de_ batallns\ escn_to con sang~e,. ~u~dro una tiirra ya ~aturada
una horda de enemigos salvaJes que mvad1eron un pais ) . a aron .
ue de exlermide llanto. En rigor y en verdad, era una conquista de absorción más bJ8nd q f
la
nio, y sólo dram~tica en su gran signi~ca?ión_: un~ gradua\ª~tlga:~ad! º;eb~j~~:\::gre
cual la sangre saJona, más fuerte y mas hmpia, t11unfó so re
d y jardín destru
romana; y así como la mala hierba crecida y abundante se apo era e un
•

i

l

ª/

(1) Véanse nuestros números H6 f H7.

433
yendo las demás plantas, así en Bretaña la en cenizas en su boca. Creciendo constantevida sajona ahogó la vida romana, día por mente sus energías, despreciaba á los que
día, casi imperceptiblemente. No por eso fué sentían su magia, porque esta no servía para
incruenta la conquista. Cierto que las ciuda- dominarlos y hacer de ellos cuanto quisiera:
des f1,1eron saqueadas y los hombres asesina- todo su arle era inútil, porque no le comdos, que donde on tenía lugar una explosión prendían.
reinaba la mayor anarquía; pero en la mayor
Nicanor trabajaba cntónces, en participaparte de los casos, el cambio se verificó ción con el maestro Tobías en el negocio, en
lenta y constantemente y con una seguridad una cubierta para los Evangelios, que había
que nada podía contrarrestar.
encargado la iglesia de San Pedro. Una maEn estos años, fücanor creció y se robuste- ñana, no habiendo aparecido aún Tobías en
ció ofreciendo cierta brusca virilidad que cau- el taller, comenzó nuestro hombre su trabajo
~aba impresión; su voz adquirió consistencia dedicándose á termina1· un trozo de rollo en
en la tonalidad; aprendió á emplear, cuando que había puesto mano el día anterior. Aprehablaba, los ojos y los oídos, así como la len- ciando la labor bajo nue\'O aspecto después
gua; y adorando en los altares á dioses extra- de un lapso de horas, le pareció que se imños, recorría las multitudes como los pája- ponía una alteración en un sitio, con gran
ros recorren los árboles, y viYía al día como ventaja sobre el primitivo plan proyectado.
viven los pájaros, recogiendo aquí y allí ]a¡; Hir.o la alteración, y aún le agradó más el
migajas que le daban. En el taller de Tobías trabajo. Y cuando el maestro Tobías llegó,
pasaba el menor tiempo posible. Intranquilo. Nicanor le enseñó lo que babia hecho y le
descontento con lo que tenía, y siempre an- dijo:
sioso por lo que no tenía, devorado por la cu-2.No os parece así mejor? Este ángulo
riosidad, que es la que hace palpitar con fre- necesita igualar con el otro.
cuencia eso que se llama vida y prueba su-;
A la vez que hablaba, Nicanor ilustraba
más ocultas intenciones, era de,graciado: ne- su idea con el buril tratando de alcanzar la
cesitaba alguna cosa, y no sabía cuál. Su ca- harmonía pretendida.
rácter, de reservado que era, convertíase en
Pero, entónce¡;, ocurrió lo inesperado. Toferoz y acometivo, aunque estuviese despro- bías se levantó de su banquillo é inclinándovisto de toda razón. Constantemente vagaba se sobre el jóven, le dijo:
por los campos, áspero y pendenciero, y
-Es decir... ¿has al erado el dibujo que
achacando á todo el mundo su propia mise- hice?
ria. Dedicábase á pasar la mayor parte de su
Nicanor replicó afirmativamente y quiso
tiempo entre cuerdas de encadenados escla- nuevamente demostrar la ventaja de su idea;
vos, en las que sólo se oían crueles sonidos y pero Tobías le dió un golpe en la mano retimás crueles suspiros. El silbido y el golpe rándosela del dibujo, y extremecido de radel látigo sobre espaldas y piernas desnuda, bia exclamó:
hacía extremecer á Nicanor con exaltación
-¡Torpe é inútil! ¡Has m:\nchado el trasalvaje: sentía extraña delicia ante la vista bajo con tu pesado manoseo! ;,Por qué no
del dolor infligido, que él no comprendía en dejas lo que no entiende..? ¿Quién te dió
absoluto. Así, sus cuentos eran todos de gue- permiso para alterarlo? ¡Cuerpo de demonio!
rra, de sangre, de violencias, de maldades, r2.Tendré que estar sobre tí á cada hora del
de tra'ciones y de desesperación. Cuando día y atarte las manos por desobediente?
llegaba la noche, dormía preso de ataques, ó
Nicanor protestó indignado, y el maestro
no dormía, atormentado por terribles sueños Tobías se enfureció más.
en los que buscaba siempre una cosa que no
-Es preciso que borres y cambies lo que
tenía nombre, que se aparecía sobre el vado has hecho, para lo cual permanecerás en
del río en la elevada orilla meridional, y que casa hasta que lo dejes todo como estaba
no terminaba en parle alguna bajo aquel antes. ¡Así aprenderás á no trastornar mis
cielo gris de desolación.
planes á tu antojo!
Sólo, reservado, sufría la crisis sin darse
El primer impulso de Nicanor fué negarse
cuenta de ella ni por qué esa crisis se le á obedecer
á su maestro, y se rebeló ante el
presentaba. Nadie se tomó el trabajo de au- mandato dando un puntapié al banquillo.
xiliarle, y si álguien lo hubiese hecho no se
-¡No seré yo quien haga tal cosal-dijo.
lo hubiera agradecido. Vivía la vida agreste
-Ese
es malo, y yo no emplearé mi
del campo, bebiendo y batallando. Como si trabajodibujo
en cosas que no lo merecen.
tu,·iera una vaga noción de que era el amor
Y volvió las espaldas saliendo de la habilo que hacía falla á su ánimo, enamoraba fie- tación, dejando al maestro Tobías mudo
ramente á las mujeres, encontrándose siem- de asombro y de rabia.
pre con que el fruto del deseo se convertía
Nicanor, amargado desde antes, sintió aho•

4

�434
ra cdn gran 'veh·emcncia su repelido deseo de

· cambüu su vida actual para buscar otra
nueva, buena ó mala: la cuestión era abandonar la que llevaba á cuestas. Y sin tener
n:rcla en cuenta, abandonó aquel mismo día
á Thorney para dirigirse á Londinium, no
dando parte á nadie de sus planes ni de sus
pro¡3ósi los.

n
Camino de Londinum encontró Niranor á
un. hombre que ,üjaba en la misma dirección y que, pc·si~tenlemente, se empeñó en
acompañará 11uestro jóven. Era el tal un indi\•i,luo de aspecto venerable, con larga y
blanca barba, ele ojos vivarachos, que sonreían y sonreían bajo el cobertizo de las cejas. Nicanor-llegó á odiarle verdaderamente,
sin tener razón para ello; pero Nicanor odiaba entonces á todo el mundo.
·El hijo de Rathumus y de Susana se detu,·o, al aproximarse la noche, al lado del camino, para comer de l ts provisiones que llevaba; y el anciano se detuvo también y se

sentó sobre una piedra cerca de Kicanor,
como si estuviera vigilándole. Con el pedazo
de pan negro en una mano y un trozo de
carne en la otra, Nicanor miró. fijamente al
anciano, dispuesto á reñir con él; pero se enctmtró que con los ojos del individuo le sonreían, y como hacía ya mucho tiempo que
los homb.res no habían hecho otra cosa que
reprocharle, nuestro jóven se sorprendió
hasta el punto de devolver la sonrisa al viejo
de aspecto venerable. Sucedió con e,to que
desapareció en parte la aversión que Nicanor 1enía á los hombres; y aunque con alguna pueril reserva, el discípulo renegado del
maestro Tobías partió el pan y la carne en
dos pedazos y silenciosa y torpemente brindó una de las parles al anciano. Este aceptó
el obsequio poniendo ojos graves, aunque
siempre sonrientes, y en voz de tonos profundos, tan clara y vibrante como si tañera
una campana de escogido metal, dijo:
-Gracias, hijo mío.
Nicanor, aunque en lo más profundo de
su corazón se hallaba inclinado á la repulsa,
alegrábase de lo que le ocurría; y cu11ndo el
anciano habló, nuestro jóven no
contestó con aspereza, á pesar
de que el desconocido dijo, como si tuviera derecho á inquirir:
-¿Estás seguro, hijo mío, de
que será pnra tí un bien ir á
Londinium? ¿Está allí lo que
buscas'!'
- Pero... ¡si yo no busco
nada!
-¿,De veras?-dijo el anciano
sonriendo. -Pues yo creo que
seguramente vas buscando algo
que te tiene muy próximo á la
negra desesperación porque hasta ahora no lo has
encontrado en otras partes.
Repentinamente, llegó ÍI
Nicanor el recuerdo de
los tiempos en que había
vagado por los páramos,
bajo el cielo gris y bajo
la desolación, y no sa•
hiendo si lo que ahora le
: sucedía era un sueño 6
'ti/\ cosa real empezó á pen·
sar que el anciano resulr- !aba muy extraño y algo
de ser temido.
[ ) digno
-Anciano,-lepregun·
tó- ,:,cómo podéis decir
que no encuentro lo que
busco?
En la faz del descono·

,\J

-Es dccir,-prcgunló Tobías á Nicanor-¿has alterado mi dibujo?

AMOR DE DAMA
·
y A)IOR DE ESCLAVA
et o a~arec1ó retratada I a
p~z serafica del justo. Di"o
bondadosamente:
J
-Hijo mío, yo puedo hablar con el derecho que
d l
.
me
a e propio conocimiento
d~ las cosas que tú vas sabiendo ahora. El rostro de
los hombr~s 03 como rollo
de pergamino abierto para
los que han aprendido á leer
lo que en ese rollo hay escrito, y tu historia se lec en tu
rostro muy claramente. Te
encu~~tras en un mundo de
creac1tn tuya; pero el mund? de los hombres tiene también sus derechos sobre t.1
derechos
• '
V que no puedeS Ignorar.
. 1ve
·t· i yo te digo·• vue
a1s1 JO que has abandonado
porque para encontrar lo qu~
buscas no es preciso sal" 1
cam ~o,· y cuando ha vas
' irconª
segmdo tu objeto, 'que se
halla en el mundo de los
hombres, busca el ~antuario
quE;,_es ol puro amor.
'
Nicanor respondió:
.. - ¡No comprendo! ·Qué
tiene que ver el am G
ello?
or con

·d

POR ESOS MUNDOS

435

El anci.ano, que no separaba de el la mirada le d..
V
' '
IJO:
-·'&gt;
.
'
- eo que, en efecto no
,._,ue la paz sea conti,o!-diJ'o
el "rJo
.· . de,conocido á x·
. •
•
. mano sobre su cabeza'
. icanor poniendo una
me comprendes. Tú no c~no~es ~el amor sino bocanadas
e aire Pero vendrá l r
ca cabe~a se inclinó más
más
.
prenderás lo ue m· e rnmpo en que com- sobre
Nicanor como . . Y
· Apo} óse
entonces enco~lrará1: ?~abras significan, y
repenlipaz para tu alma ·S. o.,ar para tu cuerpo y nam.enle débil se inc~;~ei°s~~~!er¿~ºusta
planllanto piden lo ···hl i,bpai, que es lo que con la, ) murmuró:
.
s om res en los b
? scuros boOa~¿it ~:n~os homb~es! Yo también he
dias que atravesamos' y 11
.
ª que ahoia récorres , ¡
carán refuuio n · ·
e ~s también bus' ) e
amargura de m~ l~ hall~ran; entonces, la aconsejo ¡y hasta te mando!
que Roma la Podeer e shera p~ru el'o,, ¡por- hogar mientras sea tiempo. éu~~~ 0b~;ques tu
trado en él todo lo de . .
ayas eny
'
rosa, a caidol
tierra náda'serápara timas_ que veas. sobre la
suavemente sin
·
se inclinó, eleva'ndo :over~e de su asiento,
Se levantó·
'porquegozarasde paz.
Y puso su arrugada
b
cielo, sin que abo
es~ues las manos al
la
enmarañada
cabeza
d N'
ma~o_so re
Para Ni
ra sus OJOS sonrieran.
-Cada
cual
tiene
eh
icanor,
d1c1endo:
.
su o ra y su s·
b
barba y aq~e~º~~v:que\la 1 ª r g a y blanca
mo so.dre
blina plateada
do ca.bello er_an como ne- 1a tierra vJ recibe ¡a recompensa me.
reci a.
ciano.
que serv1a de mmbo al an- iQue la paz sea contiuol
Volvióse el descong :dO
..
obscuridad de la
hci Y se !nternó en la
-Tú también pasa ·
.
noc e. Dcspue~ el
d
e) pesar está sobre tí ra; t?rl ebs~ valle, pues se interpuso
entre
ellos
. ,, . mun o
p1a desdicha así
.
u a r_arás tll pro- rieron á ver,
' pues Jamas se volporque tu da . como tu p~op1a salvación,
de errores y demmlo e~ cammo de soledad,
m
ca vario.
alló
el
anciano
•
Envuelto en su capa
.
alentado
' Y, como si estuviera des•Nicanor
, sus manos descendieron y su blan- co'ltemplanilo las estr~ifermdanlec1ó
as e firmamento,

1[

e

�4:36

AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAVA

POR E50S MUNDOS

mientras reflexionaba sobre lo que· acababa
de oír, que no conseguía comprender; pero
á la vez empezó á forjarse una historia acerca de aquel anciano de barba plateada y sonrientes ojos, y así quedóse dormido.
Cuando despertó, al amanecer, inclinóse á
creer que todo babia sido un sueño; mas
como notara en sí propio una cosa muy distinta á sus prejuicios anteriores y viera que
aquella alma negra que en su interior tenia
antes se babia domesticado y aplacado, obedeciendo con superstición ciega las palabras
del extraño anciano dió las espaldas á Londinium y á todo lo que ansiaba encontrar
allí,~, determinó volverá la isla de Brambles, á Thorney, para seguir su vida anterior
y dedicarse de nuevo al 1r.:ibajo que podía
considerar suyo.
Y así fué como encontró su sino, que con
tenacidad iba en su seguimiento pisándole
los talones, pues de entre la neblina gris de
la mañana salieron unos soldados, seis ú
oobo, y el centurión que los mandaba, los
cuales, con ruido de armas y agitado paso,alcanzaron á Nicanor cuando lentamente retrocedía á Thornev.
El centurión p~so su aspera mano sobre nuestro jóven, ordenándole hacer alto.
Nicanor se volvió, pero antes de que pudiera preguntar colérico por qué se le detenía, los soldados Je ataron con fuertes esposas las muñecas y quedó prisionero entro
cadenas. Sin embargo, dijo al centurión:
-¿Qué quiere decir esto? Yo no he delinquido. ¡Exijo que se me deje libre!
-Exige cuanto te plazca,-respondió el
soldado.-Pero, en verdad, te juzgo algo mas
que tonto dejándote coger así: escaparse y
burlar á todos los dependientes del grande y
noble señor Eudemius para después ser cazado como cualquier manso cordero, tiene
poco lance... ¡Bah, esperábamos de tí mejores
cosas!
-¡Yo no tengo nada que ver con Eudemiusl-dijo Nicanor, explicando luego cuidadosa y detalladamente quién era, de dónde venía y á quién pertenecía.
Los soldados se hicieron los sordos, pues
creían que era Nicanor el esclavo de Eudcmius que buscaban, escapado hacía tres días
y por cu ya detención se había ofrecido una
recompensa.
Bordearon á Londinium por una calle alineada de tumbas, tomando un camino qua
conducía al Sur y algo a poniente, y que los
soldados en su charla titulaban Noviornagus. Anduvieron tres leguas y llegaron
á la estación conocida por el referido nom bre, donde tomaron caballos, montando Nicanor detrás de uno de los guardias. El ca-

mino seguía el centro del gran bosque de
Andérida y salía después á terreno abierto
siguiéndolo nuestros caminantes sin desean~
sar hasta después de las tres de la tarde. Tomaron á un lado una estrecha vía, por la que
caminaron durante otra hora, hasta que entraron en una alameda de frondosos árbole~.
al final de la cual encontráronse otra vez
en campo abierto, ante la pendiente suave
de una colina en cuya cima alzábase una
gran casa regia de muros blancos y varios
edificios en rededor de ella. En el centro de
la blanca muralla que daba frente á la casa
había una gran puerta de bronce y una casita
para el guarda, el cual inspeccionó por la
ventanilla á los soldados y les preguntó lo
que deseaban, dirigiéndolos hácia la puerta
de servicio así que contestaron.
Entraron por ella y se encontraron en un
patio al aire libre, rodeado en sus cuatro costados por edificios donde trabajaban esclavos. Nicanor supo entonces, por las conversaciones que oyó á los soldados, que estaba
en el departamanto de la servidumbre del
noble Eudemius. El centurión habló largo ~con vehemencia con el capataz, del cual obtuvo al cabo una cantidad en pago del servicio. Nicanor _yió después, sin comprender en
absoluto la transacción, que el militar devol•
vió ciertas piezas de moneda al capataz, y
que éste, dirigiendo antes en su rededor una
furtiva mirada, las ocultó. Partieron entonces los soldados, y sin entrar en más explicaciones, el capataz se acercó á donde se
hallaba encadenado Nicanor y le observó.
El capataz era hombre grueso, con ojos
pequeñuelos, hundidos en carne enfermiza, y aparecía más orgulloso que el mismo
gran señor Eudemius. Cuando vió el rostro
de Nicanor, empezó inopinadamente á maldecir y á disparatar, diciendo:
-¡Ya veremos cómo escapamos de lamala pasada que tú y tus compañeros me. habéis hecho para sacarme el dinero de mi
amo! ¡Tú no eres el esclavo que escapó hace
tres días!
Nicanor, viendo en esto un rayo de esperanza, contestó:
-Así lo he dicho yo á los que me detuvieron, y bien te hubieras convencido si me
hubieses mirado antes de pagar. ¡Si en todo
te conduces así, tu señor y dueño se arruinará por culpa de tus servicios!
Pero el capataz no se fijaba en estas observaciones y seguía su charla:
-¡Por mi cabeza, que os ,habéis burlado
bien! Pero tú ya estás aqui y ocuparás el
lugar del esclavo que ha huído, pues no
quiero que mi amo se entere de que he pa·
gado un servicio que no se le ha hecho...

¡Después de todo, tan esclavo eres tú como
el que ha desaparecido!
Nicanor se volvió furioso hácia el capataz,
dispuesto á que pagase cara su desconsideción; pero aquél, temeroso de las fuerzas
del recienllegado, llamó á su gente y ordenó:
-Llevadlo al maestro de armas y que le
pongan el collar. ¡Bajo pena de un fuerte
castigo se prohibe á todos decir que no es
este el esclavo que escapó de aquí!
Pusieron á Nicanor el collar bronceado
señal de la esclavitud, que llevaba grabad~
el nombre de Eudemius, y le mandaron trabajar con los esclavos.
Al pronto, al verse sometido Nicanor á la
dura condición de la servidumbre, quiso demostrar su malhumor contra cuantos le rodeaban_; p_ero convenciéndose de que tales
proced1m10ntos no le valdrían más que golpes y maldiciones, se conformó con su suerte. Entónces (y de esto se sorprendió él
mismo) empezó á interesarse por la nueva
vida que las circunstancias le habían traído.
Tenia fé en sus propias fuerzas, y lo aceptó
to~o ?º~º una. nueva expe~iencia, que al
prmc1p10 no deJaba de ser ~nteresante, sin
que por esto perdonara medio alguno para
esc~par. El trabajo no era mucho, porque
babia bastante gente para repartirlo. Además, Nicanor se encontraba en contacto con
una magnificencia en la que jamás había soñ~~o. Como siempre, sus ojos y sus oídos
v1g1laban con extraña presciencia seguro
nuestro jóven de que aprendería todo cuant? pudi~ra de la vida de aquella gran mansión, asi como de cuantos en ella habitaban.
IV
En esta disposición de ánimo, encontró un
día á _Varia, la hija del gran señor de aquel
palacio.
Era tan vasto este edificio que era cosa
muy fácil perderse entre sus muchos salones, pasillos y patios si no se conocía su
plano. Un día fu_é enviado Nicanor á dar un
r~cado á las cocinas, á donde llegó sin trop1~zo alguno. Pero,al volver, equivocó el camrno y se encon1ró en una parte de la casa
que p_ara él era desconocida. No por esto se
at~d1ó, pues ya era bien conocido entre los
cnados y estaba seguro de encontrar á al guno que le guiara. Empujó, sin darse cuenta de ello, una puerta, y quedó admirado y
verdaderamente encantado.
~allábase en un jardín, bello hasta más
alla de toda ponderación, con ámplias terrazas y graderías de brillante mármol por doude paseaban orgullosos pavos reales. En
un ángulo, babia una fuente casi escondida

437

en un bosque de rosas, sobre las que caían
surtidores de agua con plateada lluvia; y por
todas partes levantábanse estatuas y asientos de mármol, que se escondían entre la
frondosidad de los árboles. Rodeaban el jardín altas murallas cubiertas de parras, y una
a~e_rtura de la muralla del fondo permitía
dmsar los contornos de los edificios próxi~º~- Profusión y exuberancia de vegetación.
pal1das flores nocturnas cuya fragancia embalsamaba el aire, la hiedra que trepaba por
las murallas, y las rosas que caían en torrentes sobre las amarillentas imágenes de antiguos dioses y héroes, daban aspecto fantástico al jardín, en el cual un plácido lago reflejaba el firmamenlo, mientras blancos cisnes flotaban sobre aquel espejo negro y
plata.
Nicanor, reteniendo el aliento y dominado
por un placer que por lo inmenso casi era
penoso, exclamó:
-¡Hé aquí un lugar á propósito para los
grandes pensamientos y para soñar con
cosas extraordinarias!
.. De entre las aterciopeladas sombras y deJandose ver en la luz crepuscular, divisó Nicanor una figura explendente de mujer que
marchaba en dirección hácia él. Era negra
s1;1 cabellera, sus ojos melancólicos y sus labios de escarlata, y lucía joyas que brillaban en los pliegues de la perfumada túnica.
I?clinó_se nuestro jóven ante aquella aparición, sm apartar de ella los ojos, pues, aunqu~ esclavo, era, ante todo, hombre, y, despues, poeta.
-¿Quién eres?-preguntó á Nicanor la
hermosa mujer, que no era otra que Varia,
la única hija del noble y poderoso señor Eudemius.
- Soy --contestó el jóven - vuestro esclavo.
-¿Y por qué estás aquí? Este sitio sólo
á mi pertenece, y en él nadie más que mis
doncellas puede entrar.
- Suplico vuestro perdón,- contestó Nicanor, que se atrevió, además, á relatar á la
uoble dama el motivo de su presencia en el
jardín.
Entre tanto, los ojos de la jóven, que aparecían soñolientos, fijábanse en el rostro del
intruso; y éste, al encontrarse con aquellas
miradas, sintió que sus nervios sufrían terrin:ible conmoción y que toda la sangre, agolpandosele al corazón, amena:rnba congestionarle.
- ¿Y cómo te llamasr-preguntó la dama
al esclavo.
-Nicanor,-dijo éste-hijo de Bathumus
y de Susana, leñadores.
- ¿Nicanor? No es la primera vez que oigo

�A.MOR DE DA~lA Y Al\lOR DE ESCLAVA

438

POR ESOS MUNDOS

tu nombre... ¡Ah, si! Nerissa me ha dicho
que eres tú'el que entretienes con narraciones y cuentos á los criados y á las doncellas
durante las veladas... ¿Querrás decirme á mi
también un cuento? Me agradaría mucho
oirte: ¡me encuentro á veces tan sola, y más
en cuanto la noche llega!. ..
La dama extendió hácia el sierYO una
mano, que Nicanor tomó tembloroso entre
las suyas y llevó luego á su frente. Ella condujo al esclavo hasta un banco al lado del
durmiente lago, y obligándole á sentarse á su
lado le mandó que le contara cuentos como él se los
contaba á sus criados y_á sus
doncellas..
Empezó Nicanor su cuento
con aquella voz sJnora quo
se había oído en los campo,
y cerca de las hogueras, au~(fUe ahora aparecía mucho
más .baja para que la 1rJ.nquilidad de la noche po
se interrumpiera. Vana
tenía cruzadas las manos
sobre el ropón que la cubría, y escuchaba ~tenla
con labios entreabiertos
la relación de 1
esclavo. La obscuridad que reinaba fu é amortiguada por la áu rea l u n a, que
inundó el jardín
de luz gris pálida, dando al lago
aspecto de un estanque de plata
bordeado con el
negro marco de
los árboles. Las
flor es nocturnas
exhalaban perfum es aletargadores , que hacían
pesado el viento
estival. La voz de Nicanor continuaba brotando de sus labios y vagando incesantemente por entre la perfumada pe_numbr~.
Y cuando Nerissa, la fiel y anhgua criada,
se presentó allí de repente, V ar i a saltó hacia ella contenta de gozo y la besó, colmándola de cariñosos abrazos. Entonces, Nicanor fué despedido de aquel paraíso, y cruzados los brazos abandonó el jardín viendo
ante sí un mundo que desconocía, nuevo en
absoluto, mundo de belleza, de ternura y de
dolor al pr~pio tiempo.
.
Varia, ocultando 1)1 rostro en el pecho de

su doncella, dijo estas palabras á Nerissa:
-¡Me -ha contado cuentos tan exlraordinario, y maravillosos que jamás los oí iguale., en el mm1do! Quiero que Nicanor vuelva,
porque oyéndole soy muy feliz, ¡muy. feliz!
Prométeme que le harás volver, pero sm decírselo á nadie, pues yo no q~iero que le
castiguen por mi.
V

En el palacio del noble y poderoso Eude mius celebrábase
una fiesta, que hizo precisos I os
servicios de todos
l o s esclavos de
la casa. Sólo Marcus, el más anciano de ellos,
que y a tenía el
cuerpo encorvado
, por el peso de los
aií.os, fué dispen..
sado de sus obligaciones, y estaba
o~upado, e n e 1
jardín, al lado del
fu ego encendido
para calentarse,
en bruñir una cacerola d e cobre.
De improviso.
apareció Nicanor
a n t e el círculo
marcado p o r la
luz del fuego al
rededor de Marcus. Llegó vacilando bajo el peso
de un gran barril
-Enestesitionadiemásque que llevaba á la
mis doncellas pueden entrar,
•
1
-dijo Varia á Nicanor
espa1aa, con e
pelo lustroso por
el sudor que le caía por el rostro, y los
músculos contraídos. Pasó la zona de luz,
sin ali en tos, y se internó en la obscuri- _
dad. Siguióle otro esclavo también cargado,
y otro, y otro, todos extenuados por el peso
de grandes objetos, contrayendo los múscu ·
los como bestias de carga bajo el yugo, para
que los habitantes de la gran casa pudieran
estar servidos perfectamente y sin faltas de
ningún genero.
Marcus, suspendiendo Ru ocupación, púsose en pié y marchó al lado de los esclavos,
cacerola en mano. El fuego, entregado á sí
mismo, lanzaba ondulantes resplandores sobre las obscuras paredes que rodeaban el
patio, sobre et piso trillado por el c0ntíriuo

439

paso y sobre el pozo que.ocupaba el centro. silenciosos pasos, y atravesó el césped basta
Marcus entregó á Nerissa 'la cacerola, y la gradería de mármol. La forma aparecía
dirigiéndose luego al jardín, permaneció en negra, como una sombra á la luz de la luna,
la entrada mirando á través de la puerta; delgada y ligera, y con un mechón de pelo
más allá no se atrevió á internarse, por- indomable en la cabeza. Permaneció en el
que todo el espacio estaba consagrado á escalón más bajo y llamó suavemente, con
la hija del señor y á sus doncellas. Frente á llamada tierna é inarticulada, que á duras
él, más allá de la extensa pradería, veíanse penas llegó á los oídos de Marcus y que hizo
á la luz de la luna anchos peldaños blan- á éste lle,arse la manó al puño del cuchillo
cos que conducían á pintoresco paseo, y de- que colgaba de su cinturón. Varia, que se
hallaba en la
trás, á lo lejos,
cámara,
oyó la
distinguíase el
llamada; 'v
brillar d e 1a
traspasando él
luzen lacáinaumbral con la
r a de Varia,
cabeza elevaaunque apareda y los bracía medio vezos colgantes
lada por las aly llegando
tJs y delgadas
hasta la explacolumnas de
nada donde la
la galería. Las
luz de la luna
dos ventanas
brillaba c o n
q u e llegaban
resplandor arhasta e l piso
gentino, bajó
de 1a terraza
las gradas lenestaban abiertamente, pero
tas para dar
sin vacilar .
entradaal ait-e,
Marcus, asomque era cálido.
brad o, contiMarcus vió
nuaba o b serde repente á
va.ndo, y con
Vari a entrar
verdadera
sola en la haextrañeza vió
bitación y pacómo la negra
sear de arriba
sombra humaabajo lentana cogía lamamente como si
no de Varia y
estuviera can la besaba, y
sada ó contracómo los dos,
riada. E 1 escogidos de la
clavo se humano, pasaron
biera retirado
por e 1 jardín
de allí entonhásta llegar al
ces por temor
111arcus, oculto por el tronco de un robuslo árbol, vió á dos personas
en la obscuridad del bosque
·
obscuro -bosá una reprique de altos y
menda; pe ro
en el momento de volverse para hacerlo, hs y copudos árboles. El viejo esclaYo, no savides que se extendían por la pared lejana se biendo qué hacer, decidió deslizarse ocultamoviE&gt;ron produciendo ligero ruido. Como no mente por las sombras, pegado á las murareinaba viento alguno, el fiel y vigilante pe- llas; y cuando estuvo cerca del sitio donde
rro viejo Marcus se internó en las sombras, se hallaban Varia y su acompañante,• oyó
y esperó hasta averiguar el motivo de esto. una voz que hablaba suavemente, pero con
Y entónces vió que la hija de su señor vehemencia. Marcus se acercó cuanto pudo
cruzaba con paso lento é incierto la cámara para escuchar, y oyó palabras que llevaron
que las luces alumbraban veladamente, y se á su memoria recuerdos de cosas en otro
detenía frente á su mesa-locador, cerca de tiempo por él conocidas y acariciadas y
la gran lámpara de plata, para despojarse luego perdidas, y que mejor sentía que comdel peso de las alhajas que la abrumaban. prendía. Se ocultó en un árbol de anchas
De la obscuridad, arrimada á la muralla, se bojas, desde donde veía únicamente los
adelantó una sombra humana con veloces y contornos de una forma negra, medio per•

�POR ESOS
4.4-0
didas en la obscurirlad. El encanto de la voz
que hablaba se apoderó de Marcus: era una
voz de tonos profundos, vibrantes. El anciano esclavo se encontró cautivado, dominado,
hasta el punto de va?ilar c?mo. vacila la
hierba á merced del viento, mflu1do por la
fantasía de aquellas palabras.
..
De pronto, cesó la voz, y la tranquilidad
pareció más profunda. Marcus oyó el ro~e
de vestidos sobre el banco, y escuchó el siguiente diálogo:
-¡Más, más! No ceses en tu cuento, yo te
lo suplico, amigo mío!
.
_
-Dificil es que pueda contmuar, senora
mía. Me falta algo que las palabras n? pueden expresar, y no sé si esa falta consiste en
mí ó si...
-Recuerdo ahora que dos noches hace
empezaste á contarme que un ~ó~en de baj_o
nacimiento y muy pobre cond1c1ón, que vivía en los países del Norte ...
-¿Acaso qu~ré~s qu~ co!nplete la historiat1 Si es a~1, senora mía, tened la seguridad de
que me sobrarán palabras para
referírosla.
y empezó con voz argent!na,
clara, brillante, esta narración.

MUNDOS

AMOR DE DA~IA Y AMOR DE ESCLAVA

lujo y comodidud, otros trabajaban y sudaban para que los primeros gozaran tales beneficios· bastantes rostros de los que ante él
pasarod le parecieron extraños de verdad,
tanto como la charla en diversas lenguas
que oyó: le parecía que cada semblante buscaba una cosa que no tenía nombre y que
cada lengua pedía algo ~uenolograba encontrar. Al cabo de algún tiempo do este nuevo
vivir el pastor sintió que él también buscaba
algo,'algo nuevo que no podía encontrar: y
pensando, no dejando de pensar, ~e preg1mtó si lo que él perseguía era la misma cosa
que ansiaban los extraños rostros.
, Porque el azar lo quiso,_ ll_egó cierto día
á una expléndida casa y residió en ella, confundido entre infelices esclavos que trabajaban para que otros disfrutaran del lujo y de
la comodidad. Y el pastor de ayer, esclavo de
hoy llcaó sin saber cómo, á una parte de
' " ' de su amo, que parec1a
. terreno
la posesión
.

VI
-Era en efecto, como habéis
dicho, 'señora mía. El jóven á
c•uien me refería y que ahora
~e recordáis, vivía en las grises
tierras del Norte, donde las elevadas montañas forman cordilleras que circundan la tierra.
Era pastor, pastorcito nada más;
porque aun cuando _ayudaba á
su padre en el serVICJO de s_u
señor en las horas que no cmdaba rebaños, sólo se mantenía·
de negro potaje y de ágrio p_an
y no se vestia más que con pieles de carneros. Pastor, sólo
pastor y nada má~, nunca_conoció que en la vida hubiera
cosas distintas á las que él veía,
y vivía feliz y salisf~cho con
ellas. Pero llegó un bempo en
q u e el pastorcito conoció el
mundo, y dejando sus_ rebaños y
sur. hatos con permiso de su
señor, por largos camino_s bajú
al Sur y pasó p o r diversa,;
grandes ciudades.
,En ellas vió muchas cosas,
bien diferentes entre sí: mientras unos hombres vivían con

sagrado porque hasta allí nadie podía entrar
sin previo permiso ...
La voz de Nicanor cesó al llegar á este
punto de su narración. Pero Varia, inclinándose cariñosamente hácia él, le obligó á continuarla, haciéndole esta pregunta:
Y después ... ¿qué ocurrió?
- Que el pastor encontró allí lo que había
estado buscando por todas partes, lo que
toda alma viviente tiene derecho á gozar: la
Felicidad, que algunos llaman Amor y que
no deja de haber quien la titule Dolor.
Una pausa breve hizo Nicanor y un suspiro se escapó de un pecho.
- En aquel lugar sagrarlo, que era jardín
encantador, estaba hermosísima don e ella,
pura y divina: la hija de los señores de
la posesión. El pastor sintió vivir entonces
una vida para él nueva y desconocida: era
que amaba á la bella dama. Dotado de gran
fuerza de voluntad, quiso dominar su sentimiento: ella era sei'í.ora de gran estirpe, y él
no debía cortejarla; ella era pura como los
ángeles del cielo, y él no quería contaminarla con la podredumbre en que él había
vivido. Pero la dama ya le había enseñado á
amar, á amar como las
mujeres enseñan á I os
hombres que
las amen ...
-Y él...
; 1a amaba?
:_ preguntó

441

Varia á Nicanor, en voz baja y soñolienta.
-¡Sí, señora mía, él la amaba apasionadamente, con deliriol-respondió Nicanor.
aunque esta vez en lugar de vibrante ternura había en su voz tonos de soberbio triunfo. --¡Sí, la amaba y nada podía disuadirle de
amarla! La quería como ella le enseñó que la
quisiera: con el respeto, con el cariño, con la
santidad que corresponden al espíritu, sin
que nada tuviera que ver la materia en ese
amor.
-Y ella,- preguntó la soñolienta voz¿le amaba á él'?
-Sí,-contestó Nicanor lentamente, volviéndose hácia ella tan cerca que sentía
su aliento-sí, le amaba, aunque ella lo ignoraba.
-¿Lo ignoraba, dices? - observó Varia
á Nicanor, al tiempo que aparecía bañada
por la luz de la luna que cayó de lleno en
la cálida blancura de aquella linda garganta.
- -Yo creo que ella lo sabía...
-No,-respondió Nicanor- no lo sabía
cuando callaba su amor y no se lo decía á
él. .. Decidme ahora, señora mía: ~i os hubiéra,is encontrado en el lugar de esa dama,
-siguió hablando Nicanor tembloroso por la
emoción-¿se lo hubiérais dicho al enamorado jóven?
--¡Se lo hubiera dicho, sil-contestó Varia en voz baja y apasionada.-Y le hubiera
dicho además: «Necesito tu amor, necesito
que me ames y que permanezcas conmingo
siempre.,
Nicanor, inclinada la cabeza sobre una
mano y casi llorando de agradecimiento, oyó
que le decía Varia trémula y dulcemente.
-¡Si yo fuera esa mujer, le amaría, si él
fuera como tú me dices que ese jóven es'
Nicanor, apoderándose de ambas manos de Varia, dijo:
-¡Gracias, señora mía, gracias!
Y levantando inmediatamente el rostro de la dama, que ésta había ocultado
entre sus rodillas, se puso á contemplarla
ensimismado. Varia tenía los ojos cerrados y sus rojos labios temblaban. Vacilante el esclavo y con la respiración cada
vez más difícil, inclinó la cabeza y dió un
beso en aquel rostro. Al estrecharla después en sus brazos, Varia exclamó dulcemente:
-¡No te marches de aquí, Nicanor!
,, Te ruego que siempre, constantemente, permanezcas en este jardín.

VII

-¿Y él, la amaba?-¡,reguntó Varia al esclavo

Nicanor se lanzó sobre Marcus asiéndole por la garganta

Entonces, Marcus, el anciano guardian, arrastrándose desde su guarida.
llegó frente á ellos, é irguiéndose si-

�442

ÍNTIMA

lenciuso• blandió en sus manos brillan le cuchillo. verle Nicanor, sintió apoderarse de
sí un asombro y un terror grandísimo al propio tiempo, pue;; la presencia de aquel hombre al lado de ellos significaba que l? esperabala muerte en me&lt;lio de torturas menarrables. Púsose en piá, y empujando suavemente á Varia, á fin de que colocándola delrás de él la obscuridad la ocultara de la
vista del esclavo hizo .frente (l Marcus, que
gruñendo como' irritado mastín dijo:
-Más que loco, ;_ignoras lo que tus actos
de esta noche han de costarte?
Nicanor, con el corazón palpitante, veloz
como el rayo, saltó como fiera acon-alada sore Marcus, y cogiéndole por la garganta le
b
hizo caer á tierra.
Varia lanzó entónces un grito penetrante
d dd J
h
que pareció l~erir la tr~nquili a e ~ noc e
como afiladís1mo cuclnllo, y exclamó.
-·¡Oh! ·¡No lo mates, no _lo mate_s_!
.
-¡Callad, p::ir Jo que mas quera1s, m1 se~
ñora adorada, y marchad ~l momento a
vueslra tu cámara! -dijo Nicanor en vo,.
'ó
l cólera Idos
ahogada por 1a emcc1 n y a
.'
y dejadme que yo solo arregle este asu~!º·
Varia se alejó velozmen!e de aquel s1_tto,
sin respirar apenas, de mi_edo y d_e excitación· v subiendo la gradena de marmol, se
inte;n'ó en su habitación y cerró la ventana.
Nicanor arrodillado sobre el peeho del esclavo, 1~ amordazó con un girón arrancado

Al

de su propia vestimenta, _y_atando lue_go fuertemente los brazos del v1eJo con su cmtu_rón,
preparósc para cargarlo, como en otro tiempo preparaba los carneros muertos para cargarlos al lomo de !ªs. mul~s. y observan~o
que el jardín segu1a 1mpas1blP. y mudo b~JO
la indiferente mirada de la luna, nuestro Jóven habló de esta manera á Marcus, con
voz que apenas sobresalía del murmullo de
las hojas de los árboles:
-No te mato porque ella me ha ~~dido
tu vida... Pero como tu lengua nos trfic10ne,
ya puedes l?Uponerte cuál ha de ser a suerte que á tí y á mí nos espera. Otr~ vez te repito que no· puedo matarte; pero, a p~sar de
ello evitaré que el relato de lo ocurndo esta
noche salga de tus labios. ¡Fíjate en que esa
· 'd
t l
t
es la alternativa entre m1 v1 a y u engua.
Y colocándose de rodillas sobre su victiroa, que le miraba con OJ·os inyectados en

MAYO: SOL EN TAURO

P:º-

sangre y brillantes á la luz_ de la luna,
bó Nicanor el filo de la hoJa de su cuch1llo
cortando la mordaza que sujetaban 1as fandibulas del viejq esclalvo, al cual &lt;lió un uerte puntapié.
·,
y salió Nicanor del jardín á grandes pasos
y silenciosamente, proyectando una s_ombra
negra en la claridad de la luna, mientras
Marcus, que difícilmente )ogró poners~ en
pié lanzando roncos gruñidos como ammal
q u¿ sufre, amenazó con el puño á la bforma
humana que se desvanecía en 1a soro ra.

(Contimtará)
llitstraciones de Reina fofante.

INTIMA
Perfumaré mi verso con tu aliento,

y al claror de la lumbre de tus _ojos
cincelará mi estrofa el pensamiento.
El ritmo la cadencia, el dulce acento ...
. 1
¡eso se lo' darán tus la b'10s rOJOS.

. '

HOROSCOPO DE LOS MESES

ERASl\JO

.PELLÉS

STE

mes, quinto del año moderno, fué el

E tercero en el Calendario Romano, siendo su nombre de dudoso origen.

•1

Los romanos consideraban de mal agüero
este mes para contraer matrimonio. La Iglesia Católica llama á Mayo el Mes de María,
celebrando solemnes ·cultos durante sus treinta y un días, dedicados á la Santísima Virgen. En Inglaterra, se llama Mciy Day al primer día de l\Iayo, y en él, siguiendo antigua
costumbre, todas las clases del pueblo se levantan al amanecer para esperar la salida
del sol y saludar así el advenimiento d'l la
Primavera, estación que es costumbre en
aquel país no considerar 9omo entrada hasta que llega el citado día.
En este mes se plantan las cepas y los vegetales, así como los árboles frutales. Las habas de jardín prosperan mucho si se plantan
en la luna de Mayo.
Es Tauro, segundo signo del Zodiaco, la
constelación que rige á este mes: hace su
entrada el 20 de Abril y cesa en su imperio
el 19 de Mayo. Es un signo terrenal, fijo y
femenino, que gobierna el cuello y la garganta, y sus principales atributos son el secreto y la voluntad.
Las personas nacidas en el periodo de la
cúspide de Taut·o, ósea des&lt;le el 19 al 25 ce
Abril, cuando el Sol se encuentra en el borde
del signo, participan de las características de
esta constelación y de Aries, que le precedió,
Tauro dota á los que nacieron durante su
tiempo de disposición obstinada: los hace rebeldes al consejo, anormalmente orgullosos,
difíciles de ser asequibles y amigos de la
oposición hasta el punto de suscitar controversias con el solo fin de hacerse visibles.

Los súbditos de Tauro que resultan tardos
para encolerizarse y para calmarse, son después rencorosos y difíciles de reconciliar.
Este signo da á sus protegidos espíritu recto, justo, investigador y asluto; los hace difícil es de rnr sondeados en su ánimo, concediéndoles así la cualidad esencial del diplomático.
Generalmente son muy afectos á sus propias opiniones y sentimientos; taciturnos y
tenaces, su voluntad es firme, perseverante y
determinada en la persecución del fin que se
proponen; tümen dotes de mando y están
dotados de gran potencia de concentración.
Sus principales caractnrísticas son la determinación, la previsión y la vivacidad de
juicio.
Se adaptan prontamente á las circunslan cias, y con facilidad asumen cualquier nuevo papel. Son mu y impresionables, y extremadamente sensibles á los pensamientos y
~entimientos de las personas que les rodean.
Como amigos son leales, en tanto que no
se les contrarie; pero cuando encuentran antagonismos, resultan muy malos eMmigos.
Sus fallas dominantes son la cólera, la
crueldad y la obstinación; cuando se les excita no hay medio de calmarlos; son egoístas en sus exigencias; y si intervienen en los
asuntos de los demás, suelen producir á estos muchos di,gastos.
La mayor parte de los nacidos bajo este
signo son obstinados y voluntariosoi':: pero
tienen gran potencia de sufrimiento y siguen
fácilmente el ejemplo de sus mayores.
Estas pen¡ona.s s011 generalmente de anchos hombres ydeconstitución fuerte,de rostro lleno, morenos y de nariz y boca grandes.
Su temperamento físico es bilioso-sanguíneo

�ESPEJISMOS
444
en las latitudes meridionales, y linfático-ner- y los de la segunda serán mu y brillantes
en inteligencia.
.
vioso en las septentrionales.
.
El plan ela gobernante es Venus; las Joyas.
Los mejores amigos de .. los nacido~ en
Tauro hállanse entre los h1JOS de Capricor- la ágata y la esmeralda; los colores. astrale~,
el rojo y el amarillo; la flor, el narciso; el dia
nio y Li,bra.
La unión de los nacidos bajo Tauro y Ca- afortunado para los hijos de Tauro, es el
pricornio será feliz, lo mismo que la de los viérnes· ~layo y Julio los meses más propisúbditos de Tauro y Libra. Ad.emás de ~s- cios· A~her la antigua tribu hebráica goberla felicidad los hijos de la primera umón nad~ por esta constelación, y Asmodel el arresultarán 'robustos y fuertes físicamente, cirngel protector.

¿CUAL ES MI OBRA PREDILECTA?
Esta información, comenzada en niuestro número de Noviemb1·e último, no tiene
otro objeto que avel'ig11ar po1· propici manifestación de las autores cuál es su obra
predilecta, ya poi· la perfección con que clesarrollat·on su pensmniento, ya poi· las
circunstancias que presidieron su génesis, ya, en fin, poi· el éxito qne logró el trabajo al ser conocido por el público. Echegaray,Palacio Valclés, Bretón, Querol, Galclós,
los hermanos Quintero, Eugenio Alvarez Dumont, Amacleo Vives, Blcisco Ibáñez,
Linares Rivas, l,figuel Blay, Tomcís Luceño, Salvacloi· Ruecla, Salvador Vinieg,·a,
Eduardo Zamacois, Francisco Flores Gm·cía, Arturo Reyes, Santos (;hocano, Mufioz Degrain, Felipe Trigo. Miguel Moya y ~ital Aza, han expuesto ya su opinión.
Oigmnos ahora lo que dicen otros maestros.

Aniceto Marinas

ESPEJISMOS
¡Libro es el mundo de enseñanzas lleno!
La piedra que ignorada
yace del río en el profundo seno,
limpia y pulimentada,
.
nos muestra con su ejemplo que en la v1da
el hombre, cual la piedra, va rodando
por la abrupta pendiente, destrozando
su mísera existencia en la caída.
La nube que al fulgor de la mañana
se esfuma en el Oriente
nimbos lanzando de zafiro y grana,
y surca suavemente
la inmensidad, nos dice que es tan bella
la ilusión, que en el 'Pecho nace, crece,
se remonta y al fin desaparece
sin dejar de su paso ni la huella.
Y el tronco secular que enfurecida

el aquilón abale,

.

y aunque intenta luchar cede, y vencido
sucumbe en el combate,
espejo es fiel del hombre y sus engaños:
le amenaza la muerte, lucha, oscila,
defiende su existencia, mas vacila
rendido por el peso de los años.
N. VIDAL PITA

• ¡

Este distinguido escultor, que en edad aún
temprana ha sabido conquistarse un lugar
ilustre en el arte h ispano, nos dice lo si- guiente:
-Difíciles contestará la pregunta que
se me hace, si he de
concretar mi preferencia á u n a sola
obra mía; y no es
ciertamente p orqur
esté orgulloso de mi
producción, sino porque nuestro arte en
E5paiia es mu y va ria do y complejo:
hay que cultivar todos los géneros p,ra
poder vivir, y es difícil sobresalir en·
ninguno no dedicánse á una especialidad. De ahí nuestro
atraso .
»Por eso, no es
una sola, sino son
tres, mis obras predilectas, entresacaAniccto
das de cada uno de
los géneros escultóricos por mí cultivados: monumental, religioso
y decorativo. Hacia las tres producciones
siento especial cariño, si bien debo advertir

que el género monumental, por set el que
mnyores dificultades ofrece, el que tieae más
amplitud para desarrollar las ideas y, por
consiguiente, el que da al escultor más ocasión de lucimiento,
es quizás el preferido
por mí; y, dentro de
este género, el grupo
de La IAbertad, que
hice con destino al
monumento de Alfonso XlI, es el que,
p o r circunstancias
especiales, cautiYa
por ahora mi ánimo.
&gt;Y se comprende:
la realización de todo anhelo trae consigo la desilusión, y
con toda obra de arte
ocurre que se acomete con grandes esperanzas, y, á medida que avanza en su
desarrollo, se v a n
apagando los entusiasmos. Por eso, esta
obra mía no ha defraudado aún las ilusiones que en el\a he
puesto, por lo m1~mo
Marinas
que no la ~e, v~sto
realizada... m se s1 la
veré. De modo que, obligado á puntualizar,
puedo decir que esta es mi obra predilecta .. •
hasta hoy; porque la favorita, la soñada, la

�¿CUÁL lli.i MI OBRA PREDILECTA?

que todos acaríciamos eu nuestra mente, está
por realizar.•
La escultura predilecta de Aniceto Marinas
en el género religioso representa á Santa
Susana, y es una talla policroma hecha con
destino á la Catedral de Santiago de Compostela. Y la obra decorativa, un artístico
lavabo, en mármoles y bronce, merced á
cuya ejecución
obtuvo el ilustre escultor )3
plaza de profesor en Escuela
Central de Art es é Industrias, que desempeña actualmente.

Let Libertad.-Fragrpcnto drl mo11umenlo á Don.Alfonso XII, por Aniccto Marinas
")

, .1

·r

.
'

f

•

)

.

4±7

prelado hispalense, encomiándola sin reservas. Acaso contribuyese á ello la expresión
que supe dar al rostro de la escultura, pro•
curando que resaltase en él, ante todo, el
stllo de sabiduría sobre el de santidad, por
creer que de esta manera quedaba mejor
comprendido y expresado el carácter del
personaje. En cambio, la estátua de Berruguete, que mod e I é también
con destino al
mismo Palacio
de Biblioteca y
Museos, donde
está emplazada,
en la parte de
la calle de Serrano, pasó
casi inadvertida, y, aunque
José
gustó,no produAlcoverro
jo entusiasmo.
Pero á mi me
agrada mucho
En el centro
más que la
de su estudio,
otra, y aún hoy
materialmente
me recreo conabarrotado de
templando la
hoce los, el ceactitud gallarda
lebrado esculq u e la figura
tor da la última
ostenta.
mano á un!\iño
»PQr eso, paJesús, de talla.
r a señalar mi
Al oir los pasos
obra predilecta,
del ,·epporter,
m e encuentro
alza la cabeza,
perplejo entre
inclinada sobre
las dos mencioel trabajo, y se
nada!-. En raentera de la pezón de verdad,
tición del solidebiera incli- •
citante.
narme por el
- Entre I a
Berruguete_. ya
multitu,d de
que es la que á
obrí).s que he
mí más me gusproducido-dita y de fijar mis
ce-no es para
preferencias se
mi dificil enSanta Susa11a.-Escultura policroma, por Aniceto Marinas
'-rah; pero, por
contrar prediotra parte, no
lecciones... Lo
malo es que no siento esta preferencia hácia puedo ni debo olvidar el gran éxito que me
una sola, sino hácia dos de mis estátuas, valió la estátua sedente del gran polígrafo de
entre las cuales me sería muy difícil, acaso Sevilla, de tal manera que críticos y artistas,
imposible, escojer pma cifrar en ella mima- cuando de designarme tratan, en vez de citar mi nombre me llaman el autor del San
yor afecto.
• Una de estas dos obras es el San Isido- Isidoro ...
ro, que se halla en la escalinata de la Biblioteca, haciendo pendant con Alfonso el
Oregorio Martínez Sierra
Sabio, también mío. A raiz de celebrarse el
Entre los jóvenes escritores que actualconcurso abierto para premiar las mejores
estátuas con destino al mencionado monu- mente infunden savia nueva á la literatura
mento, la crítica se fijó en la figura del sabio patria, tiene una personalidad muy marrada

�;.CliAL ES :.\ll OBRA PREDJLECTA?

í48

+l-9

POR ESOS MUNDOS

Lavabo en mármol y bronce.- Escultura decorativa, por Anicelo Marinas

.
?
.,
aliente este cu yo nombre antecede: más encontrarme en la calle aho'.a mis~o. •
ua v s
. .
l L t·
»El amor de un poeta á sus libros tiene,
poeta, noveli~ta, autor dramat1co, as e ras
sin duda, algo de amor
no tienen abismos en
de mujer, y por es~,
que no haya _él buceado
para buscar el preferini rinconceJOS que no
do me he preguntado
haya sabido escrutar.
'
1os IDlOS
•
yo:-¿Cuálde
Responde á la preg~nme gustaría más ver
ta objeto de esta 1~ en manos de aquéllos
formación con las siy de aquéllas a quieguientes líneas, en l~s
nes bien quiel'O, ó de
que brilla, como lámiaquéllas ó aquéllos
na de acero bruñido,
que d e s e o que me
la cadencia rítmica de
quieran bien?
su prosa cincelada:
»Padrazo debo ser
.pa r a conocer el
para estos hijos mios
amor de los amores,
espirituales, y con un
solemos los hombres
corazón en el que cahacerno, esta pregunben holgadamente una
ta: «¿,Por quién darí_a
porción d e am_ores:
yo ahora mismo la videspués de aquilatar
da sin un momento de
lo mas sutil y sincera'
y
.
vacilación?• , segun
mente que me ha sido
me ha confesado una
posible, vengo á desmujer, ellas, espíritus
cubrir que tengo¡nada
más prácticos, digan lo
menos que cuatro deJosé Alcovcrro
que quieran literatubilidades!
ras, acostumbran, para . .
.
á Sol ele la ~rde - como pallegar al mismo descubrmne~_to, a emple.~r dre,Quiero
á hijo formal y aplicado, de esos que
esta obra interrogante: «¿A quien me guslaua

Alonso Berru¡¡uete.-Escuttura, por José
.\lcoverro

Saii Jsidoro.-Escultura, por ,Tos,'

traen á casa buenas notas y no clan disgustos
á la madre- le quiero, digo, porque le estimo más que todo-; y porque me parece que
está bien compuesto, correctamente escrito y
serenam •nte emocionado . Si fuera
hijo de carne, como lo es de espíritu, tendría con él
largas h o r a s d e
charla y le contaría todos mis secretos.
•Quiero á 'I'e((-

ro que casi siempre tiene en los ojo-; la ilusión de una lágrima ó el centelleo de un entusiasmo; que canta en voz baja mientra~ me
quita el polvo de Ja mesa, y que en algunas
lardes de verano se
come á beso~ al
hermano pequeño,
soi1a11do, sin sabe:·
en qué ,ueiia,conel
amor que ha de venir.
» Y quiern á Ln
feria d e A eu ill:1
porque es la rapaza
saltarina q u e me
alegra la casa con
sus risai:; y su palabrería. Esto es todo.
Resúmen: Sol de
la fcmlr, el e¡ 11 e
más estimo; Jlotii·os, el r¡ u e mit&lt;i
amo; Teafrn de e11sue11o. el que más
m e inquieta; L rt
ferict de Keuill!r,
el que má., me ilusiona.»

tr o

de ensuef10

como al chiquillo
pálido, q u e anda
siempre u n poco
por las nubes, preocupación de I a
madre, r¡ue tiembla
que se muera, y del
padre . q u e temo
que el día menos
pensado ha de salir
la criatu,a haciendo versos.
•Quiero á Jfoti·vos como á la hija '
mayor, que va por
la casa sin hacer
mucho ruido. que
se ríe á veces, que
no llora nunca, pe-

Alcoverro

Salvador Martínez Cubelis
Gregorio llfarUnez Sierra.

- )[i obra predilecta-nos dice el

�¿,CUÁL ES llll OBRA PREDILECTA

Retrato, por Salvador Martínez C• 1lioll$

451

renombrado pintor que supo inmortalizar en bre del que comienza á luchar por ella.
,el lienzo á Inés de Castro-apenas si la co, Caslelar, de.,de el Gobierno, había restanoce nuestro píiblico: es un retrato de mi pa- blecido las pens:ones para artistas creando
dre, que pinté hace más de cuarenta aiios, la Escuela de Roma, fecundo plantel que tan
&lt;mando yo acababa de cumplir los veinti- brillantes frutos ha producido para el arte
uno de edad.
patrio. En la primera promoción fuímos á
»Desde el primer momento me encariñé ella, después de las correspondientes oposi{!On este cuadro, r al presentarlo á la Expo- cione;;, varios jóvenes entusiastas entre los
sición, recién concluido, confieso que tenía que figuraban Alejandro Ferrant, [?ederico
grandes esperan,1,as de triunfar con él. Sin Madrazo, Ru perlo Chapí y algunos otros. No
embargo. no fué así: y aunque este descala- bien imüalados en la Ciudad Eterna comenbro me produjo la pena consiguiente, no por zamos nuestros trabajos con fé y entusiases~ pe1·dí á mi ....__
mo vehemeules.
obra el afecto que
• Yo llevaba,
en ella había puesbosquejada e n el
t o . Pasaron l o s
magín, la idea de
años : otros cuami obra: idea caódros míos alcanzatica y deshilvanaron gran éxito, sin
da, pero grandiosa,
que á pesar de ello
de la cual sólo enlograsen desposeer
treveía las líneas
á aquel del lugar
¡renerales, algo así
d e mis preemicorno un conjunto
nencias. Y hace
nebuloso: p ropomuy poco tiempo
níame componer
-en 1905-lo enun grupo monuvié á Alemania,
mental que repredonde , figurando
sentase Los ánen un imporlan1e
geles rebeldes. Peconcurso, me ha
ro como su ejecuvalido una medac i ó n ofrecía no
l la de primera
pocas dificultades
clase.
- principalmente
»¿,Será que e 1
por la escasez de
gusto evoluciona
tiempo para realien sentido favorazarla - reduje el
ble á aquel cuadro
pensamiento pride mi juventud'?•
milivo limitándolo
Yo no lo sé: lo
á Luzbel, el ángel
cierto es q u e el
malo.
triunfo conseguido
•Puse manos á
Salvador i\Iarlínez Cubells
por é 1 ahora no
la obra, que iba
ha aumentado el
saliendo muy á mi
el cariño que este lienzo me inspirara siem- gusto. Pero un día se me ocurrió que era una
pre, como tampoco las desilusiones de anta- omisión imperdonable estar en Italia y dejar
ño fueron suficiente;; para hacerlo dismi- de conocer las grandes creaciones de .Miguel
nuir.
Angel, de las cuales me separaba una distancia relativamente pequeña.
• Y á Florencia marché con el propósito
Ricardo Bellver
de estudiar al maestro incomparable, dejanLa generación actual tiene casi olvidado, do á medio hacer mi estatua. Días de imboinjustamente, á este gran escultor cuya:; rrable recordación fueron para mí los que
producciones, en tiempos no lejanos, entu- dejé transcurrir contemplando las obras insiasmaron al público en certámenes y expo- mo1·tales de Buonarotti. Cuando volví á Rosiciones, mereciendo lauros de la crítica.
ma, llevaba en el cerebro incrustada la gran-Mi obra predilecta-dice el artista in- diosidad de sus figuras, no superadas por
signe-es la que sirvió para darme á cono- nadie.
cer, cuando, recien venido de Italia, donde
•Llegué al estudio donde trabajaba, :ilcé
-estuve pensionado, se ofrecían ante mi vista el.paño que cubría mi comen7:.ada labor... y
los horizontes de la vida con la incertidum - el más ttemendo de los desencantos me cla-

�POR ESOS MUNDOS

4-52

453

OFÉLIDAS

con el título guasón
de Viajes morrocotudos.
Pues bien: sobre las demás
por esa tengo interés.
¿_Porqu,élo tengo? ¡Porque es
la que me produce más.'

Pio Baro.ia

Juan Pérez Zúñiga

eu tan lo que yo no la había comenzado aún.
»¡No impo!ta! La imaginación puso alas
en ro is cinceles. Trabajando febrilmente,
logré terminar mi obra con tiempo bastante.
Transportada á Madrid, me
valió nllfl primera medalla,
y adquirida por el E~tado
fui encargado de dirigir su
fundición, emplazándose
después en la plazoleta fi .
na! del paseo de coches
del Retiro, á la que &lt;lió su
nombre.»
Y allí !sigue. Y á fé que
ninguna de las dami~elas
ni de los gomosos que por
alli rinden culto á su {lfrt
i n s u b s t a n c i a I en las
tardes primaverales, levantará lamiratla paracontemplarlahtrmosa escultura de
Bellver que representa El
ángel caído.

vó en el suelo: ¡qué frío encontré mi trabajo! Sus líneas ¡qué incoloras! Su actitud ¡qué
alejada de lo que yo había soñado! No, aquello no podía representará Luzbel: no tenía
nada de la maldad majestuosa de que debía hallarse
revestido ...
,Comencé á retocar el
boceto ... Mas todo era inútil, pues teniendo un vicio
de orígen-la diferencia entre mi concepción del asun•
to antes y después de est11diar á Miguel Angel--los
retoques eran insuficientes,
sin contar con que los hie1-ros que sostenían, á modo
de armadura el bloque de
e s c a y o l a , i han a s omando por todas partes en
fuerza de limar lo que no
ten í a posible arreglo ...
ün escultor alemán, con
quien trabé amistad estre·
Juan Pérez Zúñiga
cha, enterado del lance,
aconsejóme que lo mejor
:Maestro del buen humor,
era cortar valientemente
productor incansable de
por lo sano ...
donaires y agudeza~, nos re·
,Así lo hice. En un mo·
mi le las siguientes ingeniomento de ira derribé el
sísimas redondillas:
boceto, que se hizo añicos,
dejando limpio el caballeEl ángel caldo.-Escullura de Ricardo
Son treinta lib1[·0s. glete, donde coloqué el nuevo
Bellver
n·ta es
bloque sobre el cual debía
los mios, y hay entre ellos
de dar vida á mi idea. Mas
nnci obra.conmonos bellos
no tuve en cuenta que el tiempo aprnmia!J
en cuatro tontos wbales,
ba, que el plazo de la pensión se estaba exllenos de chisteR agudos,
tinguiendo, y mis compañeros tenían termir¡ue tengo en explotació11,
nadas ó poco menos sus obras respectivas,

faltas de sentido y de sinl á xi s . Por e s t O, y por
creer que se debe preocupar u n o lo menos posib!G
d e 1 pasado, tengo la cos1umbre de no releer mi s
libros.
»Si hubiese escrito PickPio Baroja
n·ick, como DickC'ns; CriEl creador de Sih-estre
men ó castigo, como Dosloíewski; Tierras vírgeParadox conlesla de I siguiente modo á nue,,lra prenes , como Turguenieff, ó
Brand, corno Ibsen tengunta:
. un gran orgullo 'en d&amp;
«Yo he escrito siempre
e¡_na
un tanto precipitadamente
c1r: •Esta es mi obra predilecta,.
y no he llegado á producir
una _obra completa y bien
~Por ahora, mi obra preRicardo Bellver
lermrnada. Además i"noro
fenda es. la que, pensando
la Gramá_tica y tengo Ía seguridad de que en ell~, m~ pa~·ece admirable ... y luego no
en mis hbros ha de haber incrherencias llego a escr1b1 r Jamás.,,

'

AUGUSTO MAfiT1NEZ OLMEDILLA

1
OFÉLIDAS
Sé que me adoras con las faltas mías
y que á Dios ruegas con tenaz anhelo '
que enmiende mi:; pecados ... ¡~[e rebelo!
¡De otro modo quizás no me querrias!
,;,Lo mejor de este mundo, ddL1ible?
¿Lo mejor, lo mejor·~ ¡lo imposible!
¿Amarle en académico? Me río
de ese amor oficial, lán"uido frío
. á convenciones.
" Cuando
'
y somelldo
amor me asalta, asáltame violento
y al exprPsarlo, dulce bien, me si~nto
Don Juan, Romeo, el de Marcilla, Armando ...
l\IANUEL s. PICIJ,\RDO

•

�LOS FUTUROS SOBERANOS DEL MiJNDO

LOS FUTUROS SOBERANOS DEL MUNDO
edad a•1nc¡uc también en la primera infannacimiento del primogénit? de_ los /e- cía, ~s el príncipe Olaf, heredero ~e Noyes Don Alfonso XIll YDona Victoi~a- . eaa que apenas cuenta cuatro anos de
Eugenia, que hereda los derechos d~ suce_s1ón I~ d' y el sultán Ahmed-1lirza, de nueve
al trono de España, pone de actuahdad ~ los e -a , que sucederá á su padre en el trono
príncipes y pr~~cesas que andando los bem- ~~ºJ~rsia. contrastando con_los anteriores,
pos han de cemr corona.
hemos de hacer constar aqui, e~ muy !~~Entre ellos, no son pocos los herederos
cas !meas, qmede t ron o que
nes son los hecuentan mu y
rederos de tropocos años, que
no que mayor
apenas han naedad cuentan: la
cido, y, desde
princesa María1 u e ao , el de
Guillermina de
menos edad es
Wied, presunta
el primogénilo
sucesora al trode nuestro mono de los Países
narca, que tamBajos, que nació
bién es el rey
en 1841, y )fo.
más jóven del
hammecl-Resmundo.
had - Effendi,
Son también
heredero del
niños, mu y nisultán de Turños, el heredequía, nacido en
ro de la coronn
1844.
de Italia, nacido
Casi todos los
el 15 de Sepherederos de las
tiembre de 190-±,
monarquías que
y el de Rusia,
existen en el
que vió la luz el
mundo son ya
30 de Julio del
muy conocidos
mismo año. Adcde nuestro:- lecmás, cuéntanrn
Lores, y ún!caentre los príncimente p ubhcapes reciennacimos en e s tas
dos que están en
páainas las fotodisposición de
gr:fías de los
llegar á la suceniños qu e son
sión de un Lrono
príncipes, entre
el príncipe Guilos cuales ocullcrmo, ni et o Gran duquo ,\leJO, CJll su ,nadrc la e~rei~~~\1~rr~~ia~~::: ~r~~~~i po un puesto el
del kaiser Gui- es el heredero de la cor?11ª que ltioyhcrne ~nas la tiiayfr de las cuales infante Don A1l'\1'1 ro erm,
'
11 e rmo II de 30 de J u11o de t~Olc' y tiene
cuenta doce años de edad
fongo, h..IJO de 1a
Alemania, na , .
rnalJp·:tda prince,-a de Asturias y del ~nfa~dte
cido el 4 de Julio del a~o ultimo, y el duque Don Carlos de Borbón, el cual babia si o
de Vesterbotten, príncipe Guslavo-~dolfo, ha,-ta ahora presunto sucesor á la corona es•
primer biznieto del rey Osear de Suecia, que ¡laiiola.
nació haoe precisamente un año. De mayor
L

E

y

•

455

Existen actualmente en Europa, no con- sa Cecilia de Mecklemburgo-Schwerin, con la
1ando los pequeños Estados, corno los de An- cual tiene un hijo, Guillermo-FedericosFrandorra y Montecarlo, veinte naciones inde- cisco-José-Chrislian-Olaf, nacido en Septiempendientes, todas las cuales, excepción hecha bre del al'io último. Está, pueg, asegurada la
de Francia y I a
sucesión al troConfederación no alemán, á
Helvética, son
parle de la numonarquías. En
merosa descencstacategoríaindencia masculicluímos á Bulna que tiene el
garia, que aunactual emperaque nominaldor.
mente es fe u Dependientes
dotributario del
del kaiser y susultán de Turbordinados á él
quía, prácticahál lanse los tres
mente, de hecho,
reinos de Bavieesun Estado aur a , Sajonia y
tónomo.En total,
Würtlemberg.
son dieciocho los
Othon, el re y
monarcas euroactual de Baviepeos , por m á s
ra, es sollero, y
q u e esta cifra
le sucederá su
subiría á treinta
tío, el príncipe
ycinco ó cuarenLeopoldo ; pero
ta si incluyéracomo éste cuenmos entre ellos
ta y a más de
á los de segundo
ochenta a ñ o s
orden, como los
de &lt;'dttcl, es proreyes y duques
bable que no
de los pequeños
llegue á sentarEstados alemase en aq ucl tron e s. Conocidos
no, en cu yo caso
de todo el munl o herrderá e 1
do los nombres
príncipe L u d de los soberano3
wig, que tiene
de Europa y
ya sucesor,
siendo deactuasiéndolo su hijo
lidad por el nacimayor el príncimienlo del herepe Rupprecht.
dero d e 1 trono
El rey de Sade Espa11a sajonia, Federiéober cuáles s o n
Augusto , q u e
los príncipes que
recientemente
han de ceñir coh a visitado Ia
rona en lo :,;1wec:lpi tal de E s sivo. damos á
paña, eslá sepacontinuación
rado actualmenuna ligera lista
te de su esposa
de ellos, empela archiduquesa
zando nuestra
Luisa de Ausrelación, para [
tria, con la que
seguir el órden
h a tenido tres
alfabético, p o r
Infante de España Don Alfonso-Maria-León Borbón Dos Sidlias
hijos el mavor
hijo de Doña i\laría de las ~1erccdes, princesa de Asturias (ya difun'.
d i'
lJ
.Alemania.ta) y de Don Carlos de ):3orbón. Nacio el 30 de Noviembre de 190!, y
e OS. cua es,
Sucederá al kaihasta ahora ha sido el heredero de la corona de Espafia
el princ1pe Jorser Guillermo
ge, de catorce
U su hijo mayor Federico Guillermo, que aiios de edad, empuñará el cetro sajón.
cuenta veinticuatro años de edad. Contrajo
El rey de W ürltemberg, Guillermo 11, carematrimonio en Junio de 1905 con la prince- ce de hijos varones, y la única hembra que

�46(i

l'OH ESOS MU:'\DO::i

ha nacido de su matrimonio no tieno dere- principado es Fernando, que casó en 1893
cho á sucedede, por cuya razón hercderá la con la princesa María-Luisa de Parma, ya
corona un primo lejano suyo, el duque Nico- difunta. Su heredero os el príncipe Boris, el
lás de Will'tlembcr!!.
mayor de sus cuutro hijos, que sólo cuenta
Ausfria-lbtngría.-Es muy complicada seis a1i.os de edad. La sucesión de este prinla sucesión del emperador de Austria y rey cipo traerá disturbios al país, pues pertenece
de Hungría, el octogenario Francisco-José l. á la Iglesia griega, mientras que su padre
Este soberano tiene dos hijas, que no gozan comulga en el credo católico-romano.
del derecho de suceDüwniarcci- Desde
•sión. Después de la trá1 la accesión al tl'ono
gica muerte del herede Federico vm, un
clero de la corona, prínaño hace, por fallecicipe Rodolfo, ocurrida
miento de Chrislián
hace bastantes aiios,
IX, el hcrerlcro&lt;lel trofiguró como sucesor al
no danés es el príncitrono e 1 archiduque
pe Chrislián, hijo maCarlos Luis, hermano
ror de l actual model actual monarca, el
narca. Cuenta treinta y
cual, por un ataque de
seis años de edad, y
Rordera que s u f r i ó
está casado c o n 1a
renunció sus derechos
princesa A1ej andrina
algnnos al'io,:; antes de
de Mecklemburgosu fallecimiento, ocuSchwerin, con la cual
nido en 1896,en favor
tiene dos hijos, ChrísdC' su hijo mayor el
tián-Federico v Knud.
archiduque FranciscoEspaila. -ir a s ta
Fernando. fate prínciahora, y por muerte
pe ha contraído matri&lt;le su madre la princem o ni o morganúlico
»a 111Ncedeg, ha sido
con la conde.sa Sofía
heredero del trono el
Chotek, y en caso de
infante Alfonso-1\fariasu fallecimiento la suLeón, nacido el año
cesión á la corona aus1901 . E I nacimiento
triaca no pasará á sus
del primogénito de
hijos, qur por aquella
Don Alfonso XIII 1·
ra:t.ón hállanse privaDoña Victoria - Euge·dos de este derecho,
ni a Ie priva de esa
sino que la disfrutará
condición.
el archiduque Carlos,
Gran Bretaña.-A
t-obrino del actual heEduardo VII le imceredero de la corona coderá su hijo mayor,
roo hijo que es de su
el príncipe de Gales,
hermano el archiduJorge-Federico, casado
ue Ollo. Francisco- Sull:ín Ahmcd Mirza, segundo hijo del shah del'ersia, con la Jlrincesa Victoproclamado
heredero
de
la
corona
de
este
pais
el
25
de
qJosé l bien quiere que
Enero último. Cuentanueveañosdeedad
ria-María, con la cual
el trono sea, el día de
liene seis hijos.
su muerle, gozado por la archiduquesa VaGrecia.-Reina en este paí;; desde el año
leria, su hija; pero la ley ~álica que en A•1s- 1863 Jorge I, y es su heredero el príncipe
tria está en Yigor lo impide.
Constantino, duque d,e E~parta, que cuenta
Bél_qicci.- Leopoldo 11, rey de los belga--. lreinta y ocho años de edad. Está casado con
no tiene directa sucesión masculina; su des- la princesa Sofía, hermana del emperador de
cendencia han sido tres princesas, y por ello ,\lemania, y tienen cinco hijos de los cuales
el actual heredero del trono es el príncipe el mayor es el príncipe Jorge, de dieciseis
Alberto, sobrino del monarca reinante é hiju años de edad.
de Felipe, duque de Flandes, recienlrrnente
Italia.-AI rey Victor-Enrnanuel lll le
fallecido. Cuenta treinta y un a1io~ de edad. &gt;&lt;ucederá su hijo II11mberto, príncipe del Pia•
y casó en 1900 con la princesa Isabel de Ba- monte, nacido el 15 de Seplirmbre de 1901;
viera, con la cual tiene dos hijo,;, los prínci- hasta entónces, la de,;cendencia que la reina
pes Leopolclo y Carlos-Teodoro.
Llena dió á sn esposo habían :-ido dos prinBitlgaria.- EI soberano reinante en c~te t c:;a--.

�459

POH ESOS MUNDOS

LOS .FUTUROS SOBlillANOS DEL MUNDO

alguno de sucesión al trono ~el imperi? rus?. naught, que ya ha dado descendencia, un vapues, aseg~rada
Servia-Pedro I de Servia, de la dmastta rón ' á su esposo. Resulta,
en cuatro generac10nes
d e lo s Kara-Georgela dinastía de la Casa
vitch, nacido en 1844,
Bernadotle en el trono
reina desde el año 1903:
de Suecia.
lo se n t ó en el trono
Turquía.-En numeel asesinato d e 1 r e y
rosas ocasiones durante
Alejandro. Está· casado
los pasados mese~ _s e
desde el año 1833 con
han publicado noticias
la princesa Zórka, hija
de que Abdul-llami&lt;l,
del príncipe Nicolás de
el sultán el e Turquía.
Montenegro y hermana
padece enfermedad inde I a reina de Italia,
curable. Ciertos ó fal;;os
con la que tiene tres hiestos rumores, lo innejos,· la princesa Helena
gable es que el sult~n
v los príneipes' Jorge y
ha empleado tan dos¡naAlejandro. Heredará el
dadamenle para él los
trono el príncipe Jorg&lt;',
sesenta y cnatro años
nacido en 1887; pero á
de edad que cuenta, que
este personaje de 1~ ca.
..
.
hoy carece de energías
sa reinante en Se1·v1a no Príncipe Guillermo-Feder1co, h,¡o kde) kroGnJlf¡"' físicasy· su naturale1,a,
de
Alemania
y
por
tanto,
nielo
del
·a,scr
UI er·
d
lo quiere el país, que ve mo Jl. Nació ;n Septiembre del año_último Yestá rn· u y· quebranta
a, no
en su futuro re Y u n llamado á ocupar el trono germánico en defecto podrá re,istir mu ch O
de su padre
d 1
degenerado, así calificatiempo el peso e a
do ya por los mejores
y más cé1ebres neurólogos de aquel pueblo. vida. Abdul-liamid 11 tiene diez h(jos, el m~Suecia.- E-; heredero del trono de esle yor de los cuales, Mohammed-Sel11n-Effe~d1,
país el príncipe Gustavo, duqu~ de Wer'.11- nació en 1870; pero como _la ley de sucesión
en Turquía prescnbe que la corona
land, mayor ele los cuatro h1JOS del 1ey virrcnte
"
imperial sea gozada en
Osear q u o cuenta
herencia por los desahora setenta y siele
cendientes directos de
años de edad yestáconO t h m a n en estricto
sidel'aclo por su autoriord~n de primogenitu•
dad, por su hoi:ora~ira á Abdul-Ilamid no
lidad, por su ciencia,
le 'sucederá su hijo, sipor sus condiciones
n o s u hermano l\Iopersonales e o m o el
hamcd-Re~had-Effenalmelo de Europa,
di, que nació en 1844.
sucediendo en e s t e
Este Mohammed-Res-·
simpático papel al diha d e s t á declarado
funto rey Christián de
imbécil por los médiDinamarca. Su he1 ecos ele la corle de su
clero reune todas esla'i
hermano, el cual le ha
dotes de saber, ilusreducido varias veces
tración y bondad, y es
á prisión y encierro
uno de los príncipe'&lt;
tan estrechos que sólo
más ilustres de Lodo el
podían verle su esposa
mundo. Cuenta ahora
y sus esclavos.
cuarenta y ocho alios
de edad, y está casado
d e s d e 1881 con la
princesa Vi et o r i a,
Además ele los antehija del gran duque
riorc,:, y aunque no son
de Baden, con la cual
Estados europeos, puetiene tres hijos. .El maden figurar en esta reyor de ellos llánrnse El príncipe Gu,tal'O dP Suecia, duque &lt;le Ve~)rbo- lación d e herederos
Gustavo-,\dol fo, duque terbott~n. primer biznieto ,lcl rry Osear l 1, nac, o en de trono los que lo son
\br'I lle 1906_ Por descendenc,a ,hrcct:i pue,lc ~cupar
de Scania, casado con el
de los siguientes paít:ono tic dicho país. F!~ura 1' n esta folo~raf,_a c,~n
la princesa in glesa sus paJre~, el príncipe l,u,li\vo-Atlolfo ) la ¡mnce,a ses:
?.!a,·~arila de Conn.,u_:ht
Margar i La de Con-

China.-Es soberano del Celeste Imperio lo, los títulos que adoptan y denominacioel explendoroso monarca Kuang-Siú, nacido nes que reciben los herederos del trono en
el año 1872, al cual sucederá su hijo adopti- los imperios y monarquías del mundo.
vo Tsai-tché, nacido de un consejero del
En España, el sucesor á la corona lleva
clan imperial.
anejo el título de PrinciJapón.-Mu lsubito es
pe de Asturias. Al acto
el actual emperador del
de su presentación al GoMikado, y está casado con
bierno y elevado perso
la princesa Haruko. Herena! palatino cuando nace,
dará el trono el príncipe
concurre una diputación
imperial Yoshihilo-Harude I antiguo Principado
norniya, que cuenta veinde Asturias, cuyos inditiocho años de edad, y
víduos imponen al r e casó en 1900 con la princiennacido una placa y le
cesa Sadako, con la cua!
hacen entrega, depositántiene tres hijos.
dolasen un cofre,
Persia. - El shah ac,
de cierto número de dotual de Persia es Mohambias, ceremonias que tiemed-Ali-.Mirza, que en
---~~
nen su respeto en la traFebrero último subió al
dición de los monarcas
t ro no PO r fallecimiento Humberto, príncipe de Piamonte, hijo de los españoles de los tiempos
de su padre Muzaffer-ed- reyes Víctor-Emmanuel III y Elena de 111onte- remotos.
. Le sucedera· sU se- negro. Nació
el 15 de Septiembre de 190~ y
En Alemania, se le llaDm.
heredará el trono de Italia
g u n d o hijo, el sultán
ma Kronprinz.
Ahmed-.Mirza, que sólo cuenta nueve años de
En Austria, al archiduque heredero se le
edad. En Persiano rige el derecho de primo• uenomina de Austria-Este.
genitura: el shah elige á su sucesor, y lo
En Bélgica, Conde de Flandes.
presenta como valiahd ó heredero del trono
En la Gran Bretaña, Príncipe ele Gales.
á los grandes sacerdotes, que lo coMagran
En Grecia, Duque ele Esparta.
como tal.
En Italia, Príncipe del Piamonf.e.
Siam.- Reina en este territorio ChulaEn Portugal, Duque de Braqanza.
longkorn, nacido en 1853 y casado en 1864.
En Rumania, Principe de Rumania.
con la princesa Sowapa, con la que tiene un
En Rusia, al heredero de la corona se le
hijo, el príncipe Vajiravudh, nacido en 1881 denomina Czarevitch, y lleva anejo á su
y proclamado heredero de la corona siamesa rango el cargo de hetntan ó jefe de todos los
el 17 de Enero de 1895.
cosacos.
*
Y, por último, en Persia, el sucesor al
* =~
tron.o recibe el título de Valiahcl al ser conHe aquí ahora, para terminar este arlícu- sagrado por los sacerdotes.

458

COSMÚPOLIS

�EL ACORAZADO «NU~IANCIA»

Acorazado guardacostas Numa11cia, de la marina cte guerra española

UN BUQUE GLORIOSO

EL ACORAZADO "NUMANCIA"
LA VUELTA AL MUNDO.-EL COMBATE DEL CALLAO.-EN CARTAOENA

los fastos gloriosos de la Ili~toria pa- que impulsaron las velas de Colón, que acomtria hay un nombre, Numancia, emble- pañaron al aventurero capitán que quema y legado de la tenacidad,
la e?ergía ,Y mó sus naves para demostrará su gente que
del valor de una raza, herencia que a traves el empeño que les guiaba tendría que ser
de los sialos :iún subsiste como potente de- coronado por el éxito, y que marcaron en la
mostración de la vitalidad de e~te pueblos. arena de otra tierra ignota, con la espada de
y es que las naciones, como los hombre~, Pizarro, aquella línea que estimuló á la ~oncomo las familias, están sin duda predesti- quista de un imperio vasto y de3conocido;
nadas á cumplir ciertas misiones, cual m~n- ellos' en fin ' formularon más tarde. lahfrase de
dato providencial de inexcrutables desig- •honra sin barcos y no barcos sm º1'.ra... &gt;
Nitmancia: con este nombre fué crismanios.
Así, á través de los tiempos, parece per- da una nave, resto heróico que aún soporta
durar como estigma glorioso esta asevera- el peso de la gloriosa tradición de un pueblo
ción, y tal nos lo demuestra la moral de la que ha escrito las más grande~ epop~yas de
Historia con numerosos hechos que deben la Historia y en cuyos dom1010~ d1la~ados
servir de enseñanza á las generaciones. . jamás el sol dejaba de alumbrar, 1mpeno coEl heróico proceder del pueblo numanti- losal que dictó leyes é impuso su voluntad
no fiero defensor de su bizarra independen- en mar y tierra, como en pintoresca frase
ci;, es ejemplo_ y demosh'ac~ón clara de este dijo el poeta:
Como un marino dios, en la a1ta popa,
aserto, y en la no?he ~el t~empo con r_e~.plandor de incendio se ilumina aq~ella pagi- sin órden de nii rey dijo en EurO]Ja:
na de la Historia patria que se titula Nii- • No se haga cí la mar ni ttn barco como

En la segunda mitad del siglo x1x se prcsenló como nuevo elemento de la marina militar el buque blindago,-prescindiendo de
las cañoneras que tomaron parte en la guerra de Crimea, que constituían el rudimento
de esta clase de buques defendibles-y lo
v/\mos figurar, según la historia, por primera
vez en los combates navales cuando la gu~rra de secesión en los Estados Unido.s.
Los acorazados Merrimac y Monitor, que
se batieron en 1862 en las costas de Virginia, consiguieron que se fijara en ellos la
atención y que las potencias de Europa emprendieran seriamente estudios para prote;i;er
con corazas sus buques.
Francia fué la primera nación que presentó en los mares fragata&lt;; acorazadas, la Gloire y la Couronne. sin prácticos resultado~.
Luego, en 1863, formó una escuadra compuesta de cinco acorazados y dos navíos de
hélice, que servían como punto de comparación. Sólo navegaron de Cherburgo á Canarias, regresando luego á las costas fran cesas sin consignar datos muy halagüeños en
sus pruebas.
La vieja Iberia había sido predestinada á
reservarse la gloria de resolver el problema,
que se tenía por imposible, de circundar el
globo terráqueo navegando sobre buques
blindados.
Un buque español, la fragata ~imw.ncict,
acababa de ser armado en arsenales de Francia por el año de 1864, y estaba, por la fuerz:t indomable del Destino, indicado para re-

verdecer, con las pagmas gloriosas de sus
futuros hechos, los laureles del símbolo de
épicas hazañas que evoca su nombre de bautismo.
La Nmnancia, clasificada en aquel o,
tiempos como buque de guerra de primera
clase, de casco blindado con planchas de
hierro de trece centímetros de espe,or, desplazaba 7.500 to1,eladas, midiendo 97 metros
de eslora por 17 de manga y 8 de puntal. Armaba aparejo de fragata, contando
además de su velámen con una máquina de
mil caballos de fuerza, alimentada por el carbón quemado en diez calderas de un total
de 40- hornos. Consumía cien toneladas de
carbón diariamente y alcanzaba una velocidad hasta ele trece nudos por hora.
El nuevo buque iba á dar la vuelta al
mundo, siendo el primero de vapor que hacía el viaje de circunnavegación; y á la ve7,,
empeñado el honor de España en tierras
americanas, fué destinado á la escuadra que
se hallaba en aquellos remotos mares.
El 4 de Enero de 1865 se hacía á la mar,
del puerto de Cádiz, la fragata blindada, dando todas sus velas al viento y empenachando
la atmó'ifera con el humo de sus calderas.
Navegaba con mar tendida de través y los balances eran tan grandes que obligaron á modificar la tablilla del cuaderno de bitácora, y
dando menos importancia á la temperatura
del agua del mar en la superficie y á la densidad específica, reserváronse dos ca,illa;;
para consignar el 11úmern de balances y am-

N

E

rnancia.

?e

De estos arranques, de estas energías de la
vitalidad de la raza, son aquellos arrestos

ni su escamado lomo
los peces mismos á asomar _se atrevan
si en él las barras de Araymi no llevan».

461

1

�462

EL ACOHA7.ADO «Nu;\IANCIA»

POR ESOS MUNDOS

Como dato curioso de este viaje, el experplitud de los mismos. Los balances eran diez
por minuto, cinco por banda, y llegaron á to marino y erudito escritor rnarqués de Reidescribir hasta 68° de un extremo á otro del nosa que tuvo la gloria de navegar en la Nubuque, de manera que cuando se acostaba de mancia. relató en la interesante conferencia
que dió ante la Socieuna b a n d a tardaba
dad Geográfica de Matanto en volver á su
drid, que fué pescado
eje que hacía temer
un enorme dorado, en
que se soltase una tri ncuyo
buche se enconea de artillería, lo cual
traron treinta y dos
privaría al barco de
balas de carabina, que
\
-elementos valiosos papor lo visto tragó cora la defensa.
mo si fueran alimento
La navegación era
que
le arrojaran desde
en estas condiciones
un
buque,
como es comuy pesada, predomirriente
en
estas travenando la mar tendida
sías
en
que
los dorade través.
dos, los tiburones, los
El día 10 de Febrero
golfines y otras especortó el t r ó p i c o de
cies de pescados siCáncer después de paguen millas y millas
sar por Tenerife, fonla estela de los grandeando en San Vicend
es trasatlánticos y
te dotide hizo carbón y
buques
de guerra.
agua siguiendo luego
En
el
Plata se triel viaje.
butó un cariiioso reciRecorrió la zona tóbimiento á la Numanrrida con mar bonancicia,
siendo obsequiada
ble, y el 24 de Febrero
su dotación con hanentraba en el hemisUn recuerdo del Callao: Don Casto Méndez Núñei,
quetes y giras campesferio Sur y el 7 de que
combatió en Mayo &lt;le 1866 ií bordo de la Numancia tres.
Marzo salía de la zona
Sería muy largo segu_ir_ la de1:rota de la
tórrida cortando el trópico de Capricornio y
lhtmctncia
en todo su viaJe de circunnavellegando el 13 con buen tiempo frescachón al
gación, y, por otra parte, ya se ha escrito
Río de la Plata.
Durante la travesia fué probando la Nu- algo muy bueno sobre este tema por plumas
l a n brillantes
m a n cia sus
como
la de Don
buenas condiPedro
Novo y
ciones para la
C
o
1
són
y el
misión que se
marqués
de
le destinaba, y
Reinosa.
si su gente no
Sí se paede
perdió ocasión
decir
que á los
de estudiar el
dos
años
y ocho
problema de
meses escasos,
los buques blinel glorioso bardados bajo el
co que nos
aspecto náutiocupa había
co, tampoco decortado dos vejó de practicar
ces el trópico
ejercicios de
de Cáncer, cuafuego y zafatro
el Ecuador,
rrancho de
ocho el trópico
combate.
de Capricornio,
Para econoy había vuelto
Cubierta del acorazado Numanci&lt;l convertida en jardín para restejar
mizar carbón ,
en Cartagena al rey Eduardo VII de Inglaterra
á América descuando reinaba
pués de recobuen tiempo se
.
rrer
los
360º;
y
todo
esto
lo
efectuó en ~na
navegaba á vela, y para los ejercicios ~e
zona
de
90º
y
medio
de
ancho,
comprendida
fuego se puso al remolque de la fragata una
entre los 36º36' Norte y 54°A' Sur, habiendo
boya que servía de blanco.

andado entre lodos los viajes 14.094 leguas,
próxic1amente el doblo del meridiano terrestre.
La distancia de Cádiz al Callao la salvó
en sesenta días de navegación y noventa
&lt;le viaje.
0

La fragata Nwmancia es el buque que arbolando la insignia de almirante en aquella
&lt;:ampaña del Pácifico, tan infrutuosa corno
heróica, sostuvo (precisamente en igual mes
. &lt;lel año que este en que no, hallamos, el 2
de Mayo de 1866)todo el peso del combate
del Callao, rascando con su quilla el fondo
del mar para hacer más eficaz la potencia
de sus bocas de fuego.Sobre su puente cayó
herido por una bala el heróico llléndez Núiiez, mientrns que sus caiiones hacían volar
;1quellas torres que se reputaban por la in~eniería guerrera de su tiempo como los artefactos más potentes para la defensa.
Allí la Berenguelct, fragata de airoso
velámen, se retiraba escorada de la línea
&lt;le fuego, contrarrestando de ese modo los
inmensos boquetes que los proyectiles enemigos le hiciernn en la línea de flotación, y
gracias á las baterías de la Ni,numcici pudo refugiarse en la isla de Ablao, donde restañó las heridas recibidas en el combate

463

mientras se daba sepultura en tan extrañl\
tierra á los héroe., que firmaron una vez más
con su sangre la luctuosa fecha del 2 ile
.\fa vo, tan infausta para E,pai1a.
En aquella campaña homérica hizo derroches de valor y de heroísmo el gran marino
gallegJ Don Casto Ménde:t. Núñez, al que ya
le precediera la fama desde que en Mindadanao, á orillas del Rio Grande, embistió la
tierra con el buque que mandaba, y haciendo que se descolgase la tripulación por el
bauprés auxilió á tropa&lt;; del ejército que
hacía tiempo intentaban lomar un fuerte á
los moros, á los que desalojó de su posición
mandando él en persona esta operación de
guerra.
La N1miaucia, no hace aún muchos año:;,
fué desarmada como fragata, reformándos~
su casco y dándole el tipo de acorazado
guardacostas.
El invicto casco varió su roñoso traje guerrero de otra edad y se modernizó con la
época, quedando ajustado á las siguientes características:
Desplazamiento, 7.035 toneladas; eslora,
95,60 metros; manga, 17; puntal, 8; calado,
8,10; blindaje en el costado de 120 miümetros, en la línea de flotación de 130, y en los

�POR ESOS )lüSDOS

4ti4

DEL . DIARIO AJENO
La carta de usted perA fumó mi vida abriendo
en el presenMIGA INOLVIDABLE:

'
. . 1 ~ reves de ln•laterra. La fotografía fué tomada en
1
Don Alfonso Xlll recib~ J~~t~~~ :;~~~~~e~;~':~i~~~:a
á la rei~a Alejandra

1

reductos de 120. Fué dotada de cinc.o caiiones Gonr.ález Jlontoria, de 16 centimetros;
ocho sistema Canel, de 14 centímetros, de
tiro rápido; diez de calibre~ menores, y dos
tubos la!lr.atorpedos; consllluyendo su dotación 591 hombres.
También sus máquinas fueron reformadas
por otras de 3.500 caballos de fuerza ..
Recienlemenle, por inutilidad del cltpp~t·
Nautilus, se ha dcsli~ado á. la N1t11ici1!c,_ci
para escuela de guardias marma~, y qu1~1 a
Dios que en ese buque de lan b~·1.llante h1~_toria veamos surgir una gcnerac10n de i~annos que dén días de glo1 ia y explenclor a su
patria.

~esaba

y ahora, como página laure~d~ que agreoar á la brillante historia del invicto barco,
~n las tranquilas aguas ele la dársena de Cartaoena entre los penachos del humo que brota°cle l~1s inmensas chimeneas de l?s ~oder~
nos mónstruos de la guerra cual incienso a
la oioriosa tradición de un pueblo, sobre el
ca:co ele la Nw11a11cici el soberano de España nueslro auouslo Don .\lfonso XIII recibió el ósculo de paz de otro hoy poderoso
monarra, Eduardo VII re\' de Inglaterra_ Y
emperador de las Jndia~, q~e así subscr!be
la continuación en la Ihstona de una nación
en vos altos designios marcar_á~ ~ue~'ª era ele
vicia y ele progreso para la c1V1hzac1ón.
Luis )TARTÍNEZ DE ESCAUJ:UAZA

te un paréntesis amable en el que floreciecieron los recuerdos. Las horas que gasto en
vivir esta monotonía que me abruma se robustecieron alegres ante la mágica visión de
lo· pasado,que usted tan cariñosamente evoca al expresar su deseo.
Procuraré complacerla. Mi voluntad es el
esclavo más fiel que usted tiene, y en el cielo triste de mi existencia sus deseos asoman
en lo más alto como lucientes estrellas, y
una petición suya es un huracán de sol que
aventa la sombra de los pesares vividos.
Me pide usted notas biográficas de mi infortunado amigo, y detalles de su fallecimiento. De esto último sólo puedo decirle
que su muerte corrió fraternal conjunción
con su vida, sencilla, ignorada y humilde.
Una noche me separé de su compañía, dejándole en el lecho postrado de criminal enferme:lad. «Deja el balcón abierto,-me dijo.
-Pasé el díaenterosoñoliento y amodorrado,
sin ver la luz, y, al empalmarse la noche anterior con la presente me parece una obscuridad tan prolongada que deseo ver la claridad lunar para no presentir que v:vo enterrado.,&gt; Satisfice su deseo y marché tranquilo por su aparente mejoría. Recuerdo que
en toda la velada no apareció la luna; que
pensé mucho en la triste vigilia del enfermo;
que me dormí cuando llegaba el alba, y que
el sol de aquel amanecer fué el único amigo
que despidió á la muriente luz de sus ojos y
que presenció la escapada de su alma ...
Me asegura usted que este sucllso, llegangando á su conocimiento, Je despertó recordaciones de un ayer que jamás hubiesen resucitado de otro modo y que, invadiendo su
alma de una compasión extrema, le ha moYido á pedirme noticias del que fué mi compañero intimo ...
No me sorpende que al recordar el carácter de aquel pobre soñador muestre usted la
extrañeza que sus letras dilatan.

Yo le aseguro que usted fué la única y
constante ambición de mi entrañable amigo,
y que si él no se lo confesó hasta que vió el
corazón de usted aprisionado en las dulces
cadenas de amorosos juramentos fué porque entonces le cabía la certidumbre de que,
en lugar de desdeñarle, nondría usted de ma•
nifiesto la imposibilidad de corresponder á
su cariño. Fué una filosofia engañosa y ano•
dina que él mismo se compuso para sedante
de sus infortunios. «Al menos,-me decíaarrastraré el peso abrumador de la fatalidad
con una esperanza dudosa, pero no dJstruiré á mi alma la certeza aplastante de su in•
diferencia. •
Y usted, buena amiga, y yo, sabemos que
este fué tal vez el único destello de razón
q Je refulgió de la mansa locura de mi finado poeta. Hermosa usted, adorable y adorada del gran mundo en que brillaba su belleza imponiendo la coquetona tiranía de su
capricho; humilde y desconocido él, dado al
retraimiento, á la soledad y á la hipocondría,
¿,cómo había usted de aceptar la mísera y
monótona prisión de su íntima y constante
cJmpañía?...
Así lo comprendimos los tres, y usted no
volvió á acordarse de mi amigo, y él se murió sin poder olvidarla, y yo vivo dolorosamente resignado evocando su amistosa compañia en mis soledades...
Pero, referente á la primera parte de su
petición, le afirmo que anduve desmañado
para lograr una forma clara y exacta á la
vez con que poder exornarme del apuro en
que me puso su deseo, y al cabo renuncié á
mi interpretación reconociendo la nulidad
mía en esta materia. El carácter de mi amigo es un curso de psicología que cada cual
ha de entender á su manera, y por esta razón no me atrevo á mezclar mi torpe intelectualidad en explicación tan peligrosa. Prefiero que usted misma juzgue como lo crea
más oportuno, y al efecto la remito las adj unbs páginas arrancadas del manuscrito en
6

�tA CI'tA
POll ESOS :MUNDOS

466
que compuso el diario de su vida. Al1a van,
pues, sus ideas, sus pensamientos, la esencia
de su vida expresada en autógrafas , lineas;
ideas concebidas en febriscientes horas de
ansiedades ignoradas, pensamientos sugeridos por el calor próximo de una nueva existencia que al fin lleg6, ya que la muerte es el
principio de otra vida.
Y perdone, amiga cariñosa, perdone si incurrí en el pecado de la prolijidad. El recuerdo del infortunado me inspiró tristes digresiones, á las que no pude sustraerme.
Creo que con lo hecho queda satisfecha su
petición; pero si asi no fuera, insista, molésteme (como usted dice encantadoramente),
que uno de los pocos consuelos que me quedan es el de procurar complacer los más insignificantes deseos de \as personas que,
como á usted, tantísimo admiro y considero.-Besa sus piés, su afectísimo amigo-X.

tener un hijo á quien comprarle los juguetes
que el de poseer un padre á quien pedírselos.
»Así visitaba yo los bazares donde la humanidad. coquetonamente imitada, vive uua
vida de zinc, de porcelana y de cartón, en
miniatura inmóvil. Compré obsequios que no
tenia á quien regalar y adquirí juguetes sin
ocurrírseme que no tenia quien los jugase;
y, una vez en mi gabinete de trabajo, los colocaba sobre el pupitre, hacía evolucionar
sus mecanismos y gozaba con la ilusión del
chiquillo satisfecho, y gozaba con el goce
del padre complaciente.
»El atardecer siempre lo he vivido en los
parterres y glorietas, entre la inquieta greguería infantil, atraído por una alegría sin
objeto. Al levantarme del banco emplazado
junto al plantío para engrosar el regreso hácia los hogares, be sufrido el halago reminiscente con que una doncella debió de calmar
entre sus bra-ws la fatiga de mis juegos, perl
didos ya en una lejanía desconsoladora ... Y
DENTRO DE !IU: EL DIARO DE UNA VIDA
así como antes me hubiese puesto á confecIGNORADA
cionar flanes de arena con el pozolito de los
niños y hubiese corrido detrás del aro y de
Hoy, 24 de Ocfoure.-Los hombres atibo- la pelota sobre lo largo de los paseos enarerrados de saber y de experiencia no supie- nados, entonces sentía el deseo de acurruron explicarme el fenómeno de mi intelecto, carme en el regazo de las niñeras ajenas, de
y ese niño rubio, gordiníloncito, de piel arra- prenderme de la mano con que las ayas diri:;ada y ojos celestes, ha descubierto el pasa- gían á mis envidiados, y me cautivaba la
dizo por donde llegué al final de mi curioso dulce necesidad de buscar cabezal para mi
sueño en la abundante blandura de las nodeseo.
»¿Por qué amo tanto á los niiíos?-me dije drizas que caminaban lentamente con tarclo
infinitas veces. No logré nunca una contesta- paso de vaca resignada.
ción satisfactoria por completo; en las res»Llegó un día en que noté con espanto que
puestas que se me daban, en las observacio- el pensamiento de esta constante sensación
nes que se me ocurrían veía claramente la se había apoderado de todas mis células infalta de concordancia entre el heoho quemo- telectas, pesándome en el cerebro con el
tivaba la pregunta y la intensidad que alcan- embarazo de una duda caótica y zahareña.
zaba la contestación.
La idea novel se revolvía dentro de mí, pro·
»¿Por qué este mi amor bácia los niños al- testando de mi incapacidad para darla forma
canza una extensión tan considerable que concreta con que salir del anómino embrión;
llega hasta á las cosas que á el\os pertenecen? yo pretendía conseguirlo, y cuando amusgaY, sin explicármelo, contaba con ansiedad ba los ojos de la inteligencia para ver mejor
los días y los meses que faltaban para la lle- las perspectivas interiores, sólo surgía de mi
gada de Diciembre, gozando, al fin, en la mente, con ofensiva claridad, la imágen del
plantación del Belén que á mi cargo dejaba Tiempo dando pulgaradas en el rosario de
el vecinito. Llevaba á su casa las figulinas de las horas que componen mi existencia en el
barro colorido burdamente, y componía con que cada cuenta pasada es un día vivido inúellas escenas pastoriles, impropias de indumentaria, sobre las senditas enarenadas en- tilmente.
»La explicación metafrástíca fué esta tarde:
tre el musgo y el corcho. Después, á los seis ocurrió en la glorieta. Vivían los niños la
días de ;;er el planeta un año más viejo, se plácida temperatura de la otoñada levantides\ o··daba dentro de mí una ansiedad in- na; jugaban entre lo, cimados plantíos, bajo
comprensible, y el deseo mío se unía al la toldadura de un cielo añilado, en el que
des o predominante en esta fecha: ¡los Re- las primeras horas diurnas abrieron un mayes, ya habían llegado los Reyes Magos! Y nantial de sol que, despeñándose en ondas
yo ambuleaba por las calles tropezando asi- luminosas, teñía de refulgente páfna el veduamente, deteniéndome á veces, ó en oca- getal y dejaba una mancha ílava sobre el
siones, excitándome animoso y pedigüeño lomo de los paseos ondulantes.
con ur. deseo que lo mismo podía ser el de
0

&gt;Cerca de mí, una de las niñeras con e(Ta
sól .
467
das . en .aquel lugar recreativo dernoft1.;b;
oigo yo,_ la vida de que yo disfruto. Nací
su~ instintos maternales, no con el solicito :;~e:1:lmtiaplm1c~1rdmebee,ry. la especie generadora
cmdado prestado al revoltoso pequeñín
sí e~ el abandono con que se ofrecía' ~e~~
•Ellos son los que juegan dentro d
.
cha1 la. amorosa ~el pretendiente galán. Libre rebro con 1~ i~ágen de los juguetes eu~1
~l beb:}e opres10nes, descuidado á su anto- ?ªn por 121.1s OJos; ellos son los que \uscan
JO, coma tras la voluminosa pelota
.
laª ,,~º1omr1.Peªtan_1_ª. de los pequeños que J. uegan en
á detenerse contra mis piés Cog'1 1' _que vrno
leva~-~
t· a1 eh'iquitín en mis
·
e Juguete
»Pues
.. míos, paciencia. Yo no
brazos·
beséY
.
d b",en, .hIJOS
Y ~~f as, coloreadas como la fruta' sana
sus
qmer? aros vida misera como la mía·
acarwie sus crenchas rubias "
1 , no qdmero
nazcáis defectuosos. Cu:ndyoo
tC ª e- pue a red
remente
de Ia sorpresa sufrida,
· , •'' repueS
de esta miseria que
~ lo
.
.
enredó
sus
,m1rme
g
~=g1ws ~rnc~ado¡s· de carne blanda entre la ~:arga todo, cuando encuentre la mujer beena e m1 re OJ, mient ·as su len .. ·n
qued ptie~a ~egalaros hermosa vestidura
torp~ repelí~~ Papá, papá....
guec1 a yo os eposltare en su seno maternal
'
1
•Vrno la mnera, tiró del bebé· e'l se . t'
que ella os abra la puerta de la .d
ppa.ra
·
Jt · l
d
,
res1s 1a calma·
v1 a... e o
srn so a1 a ca ena y repitiendo su e t .b.
. no me atormentéis entre tanto d'
llo: Papá papá... Se lo llevaron lloran~~¡ ~j ese modo, temerosos de bailar tumba e~
arrastra, con pataleo de su .
.
'
cer~b~-o antes de encarnaros· si no pud. md 1
chonchos.
s piecec,tos re- :es1stir vuestros ímpetus de, nacer . ,en o
•Diría pa '
nado por vue l
f
, si engat
I b pa porque el angelito no sabía
.
s ros a anes cometo un día el
º. ra pa a ra, pe_ro fué para mí esta exclama- cr1i:nen de engendraros entre el dolor la .
~ion ~xc¡u8J' abierta á mis dudas. El nomgef",¡Ctuhosidad, al rec!bi: el ~ma~;~
ramien o el bebé surcó en mi cer b
d
e os umanos sufr1m1entos pen
rof~n da torrentera por donde se eabalanzó
ro una sa que vuest ro padre fué débºl
.
con
im
t
pable...
i 'pero no culP
.d d ple u_ avasallador la desbordante avem a e as ideas nuevas.
*
**
t bEran_ mis hijos en fárfara los que inquiea an rn1 ce~ebro de aquel modo. Desde enAsí, con letras amarillentas por el f
to~ces (os siento claramente escondidos en po, me encontré el manuscrito d 1 ilem.
e cua os
m1 repliegue cerebral pidiendo á gritos, que transen"bo las anteriores
re,elaciones.

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i::

V

~u~

~

~~~~is~l:

JULIO

LA CITA
La noche es blanca.
Como enorme asfodelo
la luna se levanta.
En la hondonada
bajo el florón del ci~lo
la lumbre es cual de plata.
En la cabaña
los árboles d&amp;I huerto
sus aromas derraman
Baja la palma
·
ondula ya el pañuelo
de la novia que aguarda
Y se dilata
·
y rompe el aire muerto
el beso de dos almas...
JUSTO

PASTOR RIOS

HOYOS

�ACTUALIDADES

469

ACTUALIDADES

Los reyes de España é Inglaterra bajando del acorazado inglés Quee111 donde celebraron una entrevista el 9 de
Abril último en el puerto de Cartagena

éstos no vengan ahora á Madrid y aplacen
hasta el año próximo su propósito de devolver en esta corte la visita que S. M. e_l rey
Don Alfonso XIII les hizo en Lóndres en
1905. Por el mismo motivo, y si bien la
entrevista de Cartagena (arreglada precisamente para que no se demore por más tiempo una visita de los monarcas británicos al
nuestro) tendrá carácter oficial, los reyes
Eduardo y Alejandra no desembarcarán,
y todos los actos se verificarán á bordo de los
buques de guerra españoles é ingleses, patentizándose así claramente que aquellos
soberanos no consideran, á los efectos de
que se trata, haber venido á nuestro territorio mientras no sea posible que lo hagan á
Madrid.»
¿Hubo acuerdo de entente anglo-española en las entrevistas celebradas por los dos
soberanos durante los días 8 y 9 y primeras
horas del 10 de Abril pasado, que permanecieron juntos en Cartagena? El cronista no
lo sabe, pero sí puede decir que en el banquete oficial celebrado á bordo del acorazado guarda-costas español Nmnancia se pronunciaron por Eduardo VII y Don Alfonso
XIII brindis muy significativos, que se reproducen en estas páginas para que el lec-

tor de POR Esos MUNDOS que sienta afición
á estos asuntos conserve y pueda más ade-

hite consultar el texto de dichos discursos,
que fueron leídos en francés (y por tanto
arreglados por los respectivos gabinetes diplomáticos), por los dos citados monarcas.
Dijo así el rey de España:
«Señor: Al recibirá V. M. y á su augusta
esposa en las aguas españolas, experimento,
así como la familia real, el Gobierno y la nación entera, viva alegria, compartida también por la reina en medio de su pesar de
no haber podido venir al encuentro de la
graciosa soberana que reina con V. M. en el
corazón de sus súbditos. No hemos olvidado
la cordial acogida que el pueblo inglés me
diera en diversas ocasiones, y sobre todo
hace dos años cuando tuve el gusto de ser
huésped de V.M. en Lóndres. Aquel acontecimiento señaló en mi vida, y para mi dicha personal, un instante decisivo: lo evoco
hoy para marcar cómo la amistad entre España é Inglaterra, que mi madre muy amada
se esforzó en desarrollar y que se apoyaba
en la solidaridad de intereses y en la reciproca simpaüa de los dos países, se ha estrechado aún más por los lazos de parentesco establecido entre nuestras dos casas. La

�POR E.SOS
470
intimidad de relaciones entra la nación española y la Gran Bretaña no dejará de procurarles ventajas comunes y contribuirá á la
obra generosa emprendida por V. M. de
afianzar la b u en a harmonía entre todos
los Estados. Con ta'es sentimientos saludo
asimismo á la flota británica, poderoso instrumento dispuesto siempre á emplearse
conforme á las intenciones de V. M. en el
servicio de principios útiles á la causa general del progreso. Bebo, señor, por la ventura de V.M., de su esposa y de su real familia, por la grandeza de su imperio y por la
gloria de la marina inglesa, tan brillantemente representada en esta ocasión.»
Contestó de esta manera el rey de Inglaterra:
«Sciior: A la reina y á mi nos conmueven
vivamente las palabras pronunciadas por
V. M. Es para nosotros un vivo placer tener
!&gt;casión de visitar á V. :ir. en las aguas e;;pañolas. Sentimos vivamente la ausencia de su
majestad la reina, nuestra querida i-obrina,
pero nos regocijamos del motivo que la retiene en la capital. Nos felicitamos de que
S. .M. la reina Cristina, vuestra augusta madre, cuya larga regencia dejó en el país tan
preciosos recuerdos, haya podido acompa1iar á V. 11. en esla oca;;ión. Ko hemos olvidado la vi;;i ta de V. M. á Lóndres, y corres-

MU.XDOS

pondemos al deseo de que los lazos entre·
nuestras dos casas y nuestros dos países (que
se fundan, no solo en tradiciones históricas,
sino además en la comunidad de intereses y
la simpatía verdadera), se estrechen y afiancen por estos felices acontecimientos. Levanto mi copa á la salud de S. M. el rey Alfonso, de S.M. la reina Victoria-Eugenia y de
S. ~l. la ,eina Cristina, anhelando la prosperidad, el progreso y la paz para el reino de
España.»
Y ahora, al lector toca deducir de tan expre,-ivas manifestaciones y de todas las circunstancias que rodearon á la entrevista de
Cartagena (incluso la de haberse celebrado
á pesar de esperarse entónces - por una
equivocación facultativa-el inmediato alumbramiento de la reina Victoria), la importancia del acto y las conclusiones que de él
pueden derivarse.
LAS ELECCIONES DE DIPUTADOS

Se verificaron el domingo 21 de Abril pasado las elecciones de representantes de los
distritos que tienen asignado asiento en el
Congreso de los Diputados de la nación, y de
los escrutinios definitivos oficiales resulta
que la nueva Cámara popular se compondrá
de 329 moncfrquicos (258 conservadore:&lt;.

Conferencia colonial británica cekbrad; en el :\linistrrio rle l1ts Colonias de Lónurcs, y cuya apertura tu,·o
lu¡¡ar el 1~ de Abril último

�472

l'OR F.SOS MUNDOS

62 liberales y 9 demócratas), 65 antidinásticos (30 republicanos, 17 catalanistas, 15 carlistas y 3 integristas), y 4 independientes,
que con las seis actas dobles que resultan de
las elecciones dan el total de 404 diputados
que constituyen el Congreso.
La prensa diaria ha hecho, y sigue haciendo aún, grandes comentarios acerca de
la forma en que estará constituída la nueva
Cámara popular, fijándose especialmente en
el triunfo indudable de los conservadores, en
la posición ventajosa de los carlistas que desde hace más de treinta años no han tenido ni
soñado en tener tan nutrida representación
como ahora en el Congreso, y en el éxito de
la Solidaridad Catalana, que entre carlistas, republicanos y catalanistas forma una
minoría de treinta y ocho á cuarenta votos,
mientras que en las últimas Cortes apenas
llegaban á media docena los diputados que
comulgaban en las ideas del catalanismo.
Una nota que es preciso apuntar en este
resúmen de las elecciones es el resultado
de las verificadas en Valencia: por la capital
ha vencido, obteniendo el primer lugar, el
republicano radical Don Rodrigo Soriano, el cual ha logrado más de dos mil votos
sobre los que alcanzó en las
pasadas elecciones ; p e r o
junto á este triunfo personal
del citado diputado es de justicia señalar que los candidatos monárquicos (dos conservadores ) derrotados e n
aquella circunscripción han
obtenido cada uno cinco mil
votos más que hace dos años.
¿Es que aumenta el número
de monárquicos en la capital
de Valencia, 6 es que hoy
han salido de su retraimiento los que ayer aparecían indiferentes ante la propaganda de las ideas republicanas?

ACTUALIDADES

rece las más sinceras alabanzas el hecho de
que los estadistas ingleses se dan cuenta
exacta de toda la importancia que significa
su actitud respecto á las aspiraciones coloniales.
Las tareas de la Conferencia, que dieron
comienzo el 15 de Abril último, tuvieron feliz inauguración con la lectura del mensaje
del rey Eduardo VII en el que daba la bienvenida á los presidentes de aquellos Gobiernos, y les manifestaba sus mejores deseos
por el éxito de la Conferencia. Sir Henry
Campbell Bannermann, jefe del Gobierno de
Lóndres, pronunció un discurso muy interesante dirigiéndose á los delegados, y haciendo alusión á la gran obra de Chamberlain y á la sensible ausencia de tan importante estadista en la Conferencia. Y los del e g ad o s coloniales Sir Wilfrid Laurier,
Mr. Deakin y el general Botha pronunciaron·
discursos que fueron oídos con verdadera
satisfacción.
Como en la Conferencia no existió espíritu
de partido, cuanto allí se discutió y aprobó
tiene verdadera importancia para Inglatena

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LA CONFEF.ENCIA
COLONIAL BRITÁNICA

Un suceso importantísimo
tiene que registrar el cronista en esta sección: lo es sin
disputa de ningún género,
la celebración en Lóndres
de la Conferencia colonial
británica, cuyo resultado no
es exageración decir que se
espera con ansiedad en todo
el mundo. Por de pronto,me-

Recientes experimentos de la telegralia sin hilos han dado extraordinario é
intere,antísimo resultado. Una estación instalada en la Torre Eiffel, de .París,
ha podido comunicar sin contratiempo alguno con todos los puntos com¡&gt;rendidos en el radío que abarca la circunferencia que aparece en nues'ro grabado

y sus colonias, pues de la solucíón de los

473

correr gran riesgo de ser reconocido y quizás detenido. Don Jaime es el hijo mayor de
Don Carlos de Borbón, que sería rey de España si la ley sálica no hubiera sido derogada por Fernando VII. Como este soberano no
no tenía heredero varón, la corona hubiera
recaído en su hermano Don Carlos; pero
Fernando VII promulgó una pragmática por
la que las hembras debían ser admitidas
á reinar, y cuando murió, en 1833, su hija
Isabel fué proclamada reina b aj o 1a
DON JAIME
regencia de Doña
EN MADRID
Cristina, esposa de
Fernando VII. Don
El hijo del preCarlos recurrió en tendiente a I trono
tónces á las armas
de España Don Carpara reivindicar sus
los de Borbon, ha
derechos. Esta priestado e n Madrid
mera guerra carlista
varios días d e 1a
duró c i n c o años,
primer!l quincena
pero no tuvo resulele Abril último. La
tado positivo, y Don
prensa diaria trató
Car 1os promovió
con extensión y luotra segunda , que
j o d e detalles l a
fu é de casi tanta
estancia d e aquel
duración y casi tan
príncipe en esta corencarnizadacomo la
te, y el semanario
la anterior, pero coilustrado N u e v o
mo esta de igual neMiindo recogió ámgativo resultado papliamente el suceso
ra sus propósitos.
y publicó curiosas
•Nació Don Jaime
fotografías que prueen Suiza, se educó
ban de modo fehaen Inglaterra y en
ciente este hecho ,
Francia, y después
dándolas á conocer
fué alumno en una
juntamente con una
escuela militar d e
carta del diputado
Viena, donde una
carlista Don Juan Ultimo retrato del príncipe Don Jaime de Borbón, hijo del intervención diplola corona de España, que estuvo en Madrid
Vázquez Mella, que pretendienteenálos
mática 1e impidió
primeros dias del pasado Abril
acompañó á D o n
llegar al grado de
Jaime en su ignorada excursión por .Madrid. subteniente. Más tarde sufrió los examenes
Esas fotografias que Nuevo Munclo pu- para este grado y fué acogido por el empeblicó fueron hechas por el periodista francés rador de Rusia, que le nombró oficial de
1\1. Raymond Recouly, que también estuvo la guardia imperial, con la que formó paren ;\fadrid acompañando al hijo de Don Car- te de una expedición al Turkestán, asistió á
los, y ya que en este punto nada nuevo pue- la guerra de China y después á la ruso-jada ofrecer el cronista de la presente sección ponesa. Yo lo conocí en Mandchuria, de un
á sus lectores, va á traducir á continuación modo muy original: cuando el Estado mayor
un articulo en que el referido escritor relata ruso no estaba decidido aún á conceder lilas impresiones que le causó la estancia de bertad de acción y de movimientos á los coDon Jaime en la corte de España. Dice así rresponsales militares de los periódicos, Don
el referido articulo, que es muy curioso é Jaime hizo que yo fuera con él hasta las
avanzadas de cosacos del general Samsointeresante:
«Cuando Don Jaime, con toda la amabili- nof. Al dia siguiente de nuestra llegada á
dad en &lt;&gt;l característica, me propuso que le aquel vivac, Samsonof debía efectuar un imacompañara en un viaje secreto á España, portante reconocimiento. «Toda vez que esacepté la oferta con entusiasmo, pero no pu- táis acompañado de un periodista francésde menos de pensar que el príncipe iba á dijo á Don Jaime-os encargo que le conduzproblemas políticos entre aquella metrópoli
y sus hijas depende en gran parle el porvenir
del vasto imperio británico.
Europa toda, donde se han seguido con
gran ansiedad las sesiones de la Conferencia,
(y esto es testimonio elocuente de su universal importancia) aplaude la iniciativa de Inglaterra que ha dado gran ejemplo de su elevación de miras convocando esta conferencia
colonial.

�4i4

POR E ,OS MUNDOS

cáis durante la acción y que le ensene1s nocía mucha gente en la capital de España,
cuanto quiera; el capitán Trétiakof os reem- pre~enló á Don Jaime los amigos que se acerplazará como ayudante de órdenes». Obede- caban á saludarle. Para toda esta gente, era
ció el principe al general y me acompañó el príncipe un ingrni&lt;'ro especialista en automóviles, que regresaba
durante todo el día. El
á
E s p a ñ a tras larga
capitán Trétiakof, que
temporada pasada e n
ocupó e 1 puesto d e 1
el extranjero. «¿Fabriprín~ipe cerca de Samcan
ustedes automóvisonof, fué muerto desde
les? - se le preguntó
los primeros encuenmuchas veces á Don
tros de 1a acción de
Jaime.-(_Dónde
está la
aquel dia.
fábrica?
¿En
París?
Nos
•Pero volvamos á
agradaría
mucho
visinuestro último viaje. En
tarle en nuestra próxiel expre~o que nos conma
expedición á Franducía á la frontera escia.•
Y el príncipe respaliola fué reconocido
pondía sin pestañear:
Don Jaime por un ,ia«No fabricamos máquijero, cosa que me panas; pero ahora estareció de bastante mal
mos instalando un imagüero . Sin embargo,
portante garage, en la
lodo marchó bien hascalle de Ponthieu. Ya
ta la misma frontera.
están muy adelantados
La policía de Irún no
los
trabajos.•
se dejó ver, y Don JaiFray Grcgorio M. Aguirre, arzobbpo de Burgos,
• Uno de los días que
me, feliz al oír hablar creado
cardenal en el último Consistorio celebrado
estuvimos en Madrid
por el papa Pío X
la bella lengua castenos encontramos con
llana , bromeó alegreun
abogado,
candidato
en las elecciones para
mente con los aduaneros. En la estación de
diputados
á
Cortes.
«¿Qué
opina usted del
:Medina del Campo fué nuevamente descubierto el incógnito viajero. Ahora le corres- partido carlista'? ¿Aumentan ó disminuyen
pondió á un jóven ingeniero carlista, Gaetan sus fuerzas?, ,-le preguntó Don Jaime. • Yo
de Ayala, que había visitado á Don Jaime no soy partidario de los carlistas,-contestó
el interpelado -p e r o
en París ocho días andebo
hacer constar que
tes, y que se quedó codesde que se decidieron
mo aturdido al verlo
á organizar comités
en 1a portezuela d e l
electorales y á hacer
vagón, embozado en una
una propaganda regular,
capa madrileña y cou
h a crecido mucho su
las alas del sombrero
importancia política: las
flexible echadas sobro
pruebas se tendrán en
los ojos. El jóven in~elas elecciones que van á
niero renunció en seguiverificar;;e.• «¡Que Dios
da á se~uir su viaje y
os oiga!,-le dijo Don
~e reunió con nosotros
Jaime.-«Según
eso, ¿os
para ir hasta :\Iadrid y
interesan los carlistas'!»
Sevilla, en cuyas poblacSí,-replicó el prínciciones fué p a r a nospe-todos
mis antepaott·os el más alegre y el
sados
lo
fueron.•
más útil de los guías.
» Visitamos la Real
Nos hizo vivir en1Iadrid
Armería, que es el muen una casa de huéspesco más rico en armas
des próxima á la Puerta
de cuantos existen en
del Sol. «Aún cuando
E'Stuviéramos persegui- Don Manuel Sales y Ferré, nuevo académico de el mundo, y contemplaCiencias '.\!orales Políticas, cuya recepción tuvo
mos durante largo rato
&lt;los por la policía-dijo
lugar e 28 del pasado Abril
el magnífico palacio real
el jóven ingeniero -ni
el mismís:mo diablo nos descubriría aquí.• que tan gallardamente se eleva sobre el
,La noche del día en que llegamos estuvi- valle del Manzanares, dominando el escuámos en un teatro, y Gaetan de Ayala, que co- lido río y los áridos campos que lo bordean.

r

ACTUALIDADES

Los soldados del cuerpo de guardia se pase~ban en grupos por el vasto palio. Don
Jaime se mezcló entre ellos y les diri"ió al"u" "
nas preguntas, y yo obtuve una fotografia
del grupo en que Don Jaime aparecía rodead~ de los soldados. «De buena gana-nos
d1Jo uno de estos-veríamos esas fotoara·
lías.» ,,Pues las veréi$,-re$pondió Don J:ii
me.-Yo os lo aseguro.•
Los soldado-, movían la
cabeza con aire incrédulo; pero Don Jaime les
dijo al marcharse: «Veréis la fotografia que se
acaba de hacer, porque

en los periódicos. • Entonces la

se publicaní

475

miraban con mucha atención. Se lo dije á
Don Jaime, y éste se volYió húcia las señoras. Una de ellas le saludó en seguida. Don
Jaime se acercó á donde es1aban, y les habló durante algunos minutos. La que le habil.'. reconocido era :.[me. liéí•iot, que :;e encontraba de paso en Sevilln, á donde había
llegado á bordo &lt;le su yate. Al día siguiente,
salió pa!a Tánger, y nosotros, después de u n a
excur~ión bastante fatigosa á cien kilómetro8
de Setiill a para visitar
unas minas de cobre en
la montaña, volvimos
sin incide1tes, µrimero á
:Madrid y después á París,,,

gente de tropa se echó á
1eir, demo,trándose más
incrédula que al princiCONGRESO CONTRA
pio.
LA TUBERCULOSIS
•Para evitar toda incliscrecion voluntaria ó
En el Palacio de la
involuntaria, había reBolsa Je Oporto se ha
,;uello e I príncipe no
celebrado un Congreso
contra la tuberculosis
darse á conocer á ningu(la cuarta asamblea nano ele sus partidarios, y
cional portuguesa), cuya
aunque mantuvo e s la
inauguració11 tuvo lugar
decisión, una tarde que
el 4 de Abril último.
pasábamo-, por cierta caAl Congreso conculle bastante sombría se Jan Kubelik,. ilustre violinish, que ha dado con
presentó uno de esos par- ex.traordmario éxito tres concíerlos en~¡ Teatro rrieron mil médicos del
de Apolo de esta corte
vecino reino, que tamtidarios, el más notable
.
bién acudieron á Oporto
de todos, el célebre abogado, historiador y hombre político Váiquez para P:esenciar _la Exposición de Higiene
}!ella. Ya iba á pasarnos, y Don Jaime, no que allí se orgamzó.
En las discusiones del Congreso, en las
pudiendo resistir á la tentación, le dió un
suave golpecito en la e:5palda..\1 YOlYer la que se adoptaron acuerdos y conclU':;iones
cabeza Vázquez }!ella y reconocerle, quedó beneficiosas para la lucha contra la tubercucomo petrificado de asombro. Nos convidó á losis, el célebre Doctor Alfredo l\Ia"alhaes
irá su casa aquella misma noc-he, y allí pa- ofreció á nombre del Club de Feniano: ocho
tsamos gran parte de ella. Como las eleccio- mil metros cuadrados de terreno cercado
nes para diputados á Corles iban á tener lu- de pinar_á la oril)a _del mar en la pla\'ª de
gar poco clespué.; y era }leila el que prepara- Aguda. cbtante d1ec1seis kilóm&lt;&gt;tros de Oporba activamente las del grupo carlista, no fal- to, para crear un sanatorio para los atacata quien atribuya gran importancia á e::;la dos de la IPrrible enfermedad, ofrecimiento
acompañado deolrodec11antio,;os recur;;os de
entrevista tan ine~perada.
,Don Jaime fué también reconocido en Se- l~s socios del ref?rido club para la construcvilla, y en circunstancias bastante curiosa-,. ción y con,ervac1ón del aludido sanatorio.
Nos encontrábamos en el Café de ~ovedades,
EL SE'.\UR SALES Y FERRÉ
establecimiento popular donde ~e canta y se
baila al estilo de aquella tierra. En el salón
En la Academia de Ciencias ]\forales y
del piso bajo se aglomera la gente del pueblo, y en la galería superior hay tres ó cua- Políticas ha sido recibido indivíduo de nútro palcos, que ordinariamente ocupan los n~ero, en el sillón que ocupó Don Francisco
touristas. Cuando entramos, uno de los pal- Silvela, el ilustre sociólo~o Don }fanuel Sacos hallába¡;;e ocupado por algunos franceses. les y Forré. La ceremonia tuvo lugar el 28
Don Jaime, con su capa y ~ombrero españo- del pasado .\br1l, y en ella pronunció el reles, no tenia nada de extraüo; pero noté que cipiendario un elocuente y admirable disdos damas de las que ocupaban el palco le curso acerca de los Kuci:os fundamentos dd

�476

POR ESOS MUNDOS

la Moral, del que reproducimos los siguientes párrafos:
«De todas las ciencias sociales-dicehay una en la que principalmente se concentra hoy el interés de los investigadores:
la .Moral. Amparada desde los orígenes por
la Religión, la Moral ha contado hasta aquí
con un fundamento divino, que explicaba el
carácter imperativo del deber y lo reforzaba
con formidables é ineludibles sanciones. Todo esto va desapareciendo al descender la
Religión de sanción social á sanción maneramente individual, lo que ha acaecido más ó
menos en todas las naciones modernas á medida que se ha establecido la tolerancia, háyase ó no declarado la separación de la Iglesia y del Estado. La Moral pierde su fundamento; el deber, su razón de ser; la sanción.
su eficacia. Detener la corriente, imposible.
Todas las diferenciaciones sociales han sido
definitivas, y no ha de constituir la presente
una excepción. En vano las voluntades, fieles á la tradición, luchan por reprimir las
nuevas orientaciones. Hay que buscar á la
Moral un nuevo punto de apoyo; y puestos
en este terreno, se pregunta: ¿,cuál es el fundamento de la Etica? ¿cuál es el origen del
deber? ¿de dónde deriva éste su carácter imperath•o? He aquí los problemas que hoy
preocupan hondamente á moralistas y sociólogos, por tratarse de la actividad más propia é intima de la conciencia, así individual
como colectiva, que dicta la norma á todas
las demás actividades sociales, sin exceptuar
la económica.
»Los fundamentos de la Moral son para

el individuo los modelos seciales de conducta que se ofrecen á su conciencia deipues de
haber sido apropiados en forma de ideal moral personal; para la sociedad presente, el
ideal que alumbra cual estrella su camino,
anticipación de una sociedad futura más perfecta. De estos dos fundamentos se originan
dos grandes leyes morales: primera, subordinación del individuo á la sociedad: segunda, subordinación de los interese3 de la
sociedad presente á los de la sociedad futura. En estas dos leyes se condensa toda la
moral. Y todavía ambas leyes se refunden en
una sola: la ley del f:acrificio.
,Con esto queda indicada también la nor•
ma de conducta que nos impone á los que
nos ha sido otorgado el don de ejercer funciones sociales directivas; conviene á saber:
trabajar en apropiarnos los modelos éticos
má;; perfectos que la sociedad nos ofrece;
elevarnos luego sobre lo peculiar del presente estado social á la percepción de lo que
este estado tiene de común con todos los pasados hasta penetrar en la corriente evolurionaria, y desde esta, fijando la vista en lo
futuro, ampliar, completar ó renovar el ideal
social é infundirlo en el alma de nuestros
contemporáneos por la enseñanza y el ejemplo. Así cooperaremos á la gran obra del perfeccionamiento moral, á que se realice en
este planeta un grado superior de vida, á que
la generación que nos suceda avance un paso
más hacia lo infinito: divina tarea en la que
hallarán satisfacción cumplida nuestros más
puros sentimientos y nuestras aspiraciones
más elevad!IS.•

Novela homeopáticamente hidroterápica
y alopáticamente inverosímil
VIII.-LA PROCESIÓN (t)

única grandeL
mente contrariada fué la herma-

prolongaba demasiado su tercer estado civil
Tampoco se atribuía la prolongación de
este estado á falta de pretendientes, porque
na del síndico, y así ya la habían solicitado en matrimonio más
lo dió á entender gritando con tono acre y de cincuenta, entre jóvenes y viejos, solleros
modales descompuestos:
y viudos; pero ¡ay! ella estaba enamorada
-¡Pus yo doy veinte pesetas por yevar la perdidamente, y desde muchacha, de un
vara de la izquierda!
110m'Jre que la había dePpreciado miles de
-¿,Hay quien dé más?-vociferó el alcal- veces á causa de su fenomenal gordura.
de.-La Geroma-asi se llamaba desde niña
Este hombre era nuestro prudente, nuesla hermana del síndico-dá veinte pesetas tro buen amigo el herboristero Don Juan Capor yevar la vara d'alante de la izquierda de rranza.
las angarillas del santo.
La pasión loca de la eJlanquera y la cau-¡Yo, yo doy másl-dijo á voz en cuello sa de su fracaso eran del dominio público
una mujer rechoncha, colorada y exage- en la comarca, y así se comprenderá la exradamente gorda, apoplética, que á codazo plosión de risa que produjeron en la multitud
limpio se abría paso entre el apiñado con- las palabras y el tono con que fué dicha su
curso.-¡ Yo doy veinticinco!-repitió aho- puja.
gándose.
La estanquera quería ponerse en la prediUna carcajada unánime coreó la expléndi- lecta gracia de S m Canuto para adelgazará
da oferta.
todo trance y hacerse merecedora de Don
Esta mujer rechoncha que acababa de ha- Juan, y estaba dispuesta á no omitir gasto ni
blar era la estanquera del pueblo, viuda y sacrificio alguno.
rica: según decían los serranos, por seis ó sieElla fué la primera en hacer un rumboso
te mil duros no permitiría que resucitase su donativo en metálico; ella la primera en lemarido. Hay que tener en cuenta que ella gar lujosa vestidura par.1 la imágen; ella la
decía á cada paso que daba todo lo que te- primera en ofrendar con abundancia frutos
nía antes que volverá ver al difunto vuelto y embutidos, y hasta llevó una boquilla de
á la vida.
ámbar y espuma de mar para puros,que perEsto no quiere decir que el estanquero hu- teneció al finado, con la pretensión de que
biera sido un hombre malo para ella, ni mu- se le pusiera á la imágen como atributo juscho menos; antes al contrario, el estanquero tificadisimo para un santo que debía de fula adoraba, y pensando en su mujer trabajó mar en pipa; y, por fin, ella quería ser la
incesantemente procurando labrar una for- que más alto precio diese por conducir en
tunita, para si él faltaba que su esposa tu- sus propios hombros el santo venerado.
viera un buen pasar.
-¡Veinticinco pesetas dá el morcón de la
Lo de la fortunita lo logró á costa de su e~tanqueral-clamó el alcalde.
vida; pero no lo del buen pasar de la viuda,
- ¡ Treinta! - añadió lacóniname :1te la
la cual se repudría la sangre viendo que se hermana del síndico.
-¡Cincu~nta!... ¡Sesenta!... ¡Setenta! -gri(1) Véanse nueatros número■ 189 y 1'2 á 1'7.
taba frenéticamente la estanquera, pujándoA

�478

POR ESOS MUNDOS

se ella sola para dará entender bien á las quien dé algo por esta vara de la izquierda?
El silencio se hizo absoluto: nadie osó
claras que estaba decidida á arruinarse por
perturbarle
conducir la
para ofrevara de la
CPr dinero,
izquierda.
y ya pare-¡Setencía que no
ta pesehabía en
tas! ... ¿Hay
San
Canuto
quien ció
más mujemás?-dijo
res que toel alcalde.-masen
va¡ Setenta á
ras. cuando
la una, seuná debilítenta á as
sima voz
dos, setcndijo tímidat a á las
mente, cotres! ... Esmos is e
lan quera,
ave 1•gonzapara ti es la
_ #h
se quien la
vara de la
emitía:
izquierda.
-Yo doy
-Veiule
.!\o•'
tres pesetas
pesetas doy
.
'
por llevar
yo por la
esa
vara.
~;
.....:"
vara de la
\
¡No tengo
\.
,,
derecha de
más!
alrás--ofreLa tía Geroma
Todo el
ció nuevaconcurso,
mente la
intrigado y curioso, miró hácia el sitio de
hermana del síndico, malhumorada.
-¡Veinte pesetas por la vara de la dere- •donde había salido la débil voz, y un movi• miento de sorpresa y simpacha de atrás! ¿No hay quien
\·
":
tia se advirtió en la turba.
dé más?... ¡A la una'
,-/
Aquellas sentidisimas fra-¡Quincel-dijo la mis- ' :\
ses las había pronunciado la
ma.
.,
hija del peón camine: o, la
-Eso no es formalidad,misma para quien iban desgri tó el cura.
tinadas las píldoras contra la
-Bueno, pues no doy más
tos que había preparado el
que quince.
misterioso alquimista en su
El alcalde, que era un artenebroso laboratorio, y que
bitrista de primera y un linel lector recordará, si tiene
ce en materia de subastar,
memoria, y por si no la tiene
se dió cuenta de todo con
se lo recuerdo y o, que el
gran prrsteza y dijo precipiquímico trató de que llegaran
tadamente, por si acaso:
á su poder el mismo día de
-¡Pues quince á las tres!...
la expedición cie11tifica, cosa
Ya es tuya la vara de atrás
que
no pudo reafüar por no
de la derecha, chica.
hallarse en su casa la paLa retractación de la herciente.
mana del síndico produjo un
El alcalde se percató en
poco de indignación en una
seguida de la impresión que
parte de las masas, mientras
había causado la oferta de
á la otra parte le parecía muy
la hija del peón caminero, y
bien y hasta lo celebraba
haciéndose fiel intérprete de
con grandes risotadas.
los sentimientos del pueblo
El alcalde recomendó otra
-¿Ilay quién de más?-vociferaba
adoptó una actitud de protecvez el silencio, y peroró de
el alcalde
tor decidido de la muchacha,
esta manera:
-Queda vacante la vara de atrás de la y con tono muy solemne y cara de conmiizquierda de las angarillas del santo. ¿Hay seración exclamó:
~

_,.

-~

i

¡;·',.

LAS AGUAS DE SAN CANUTO

479

-Tú llevarás la vara de atrás de la iz- las muelas contra los indígenas, y no era
quicr la de las angarillas.
preciso ser una lumbrera para prever que
-¡Gracia~, señor alcalde! -repúsole la allí se fraguaba una bronca y que amenajóven.
r.aban con una tormenta horrible palpables
Una vez terminada la subasta, el sacristán vientos de fronda.
se ocupó en hacer efectivas las
Puestas á organizar la procecantidades, y realizado este imsión las personas encargadas
portante y delicado detalle se
de ello, pronto tropezaron con
procedió á establecer el orden
obstáculos insuperables y grade la comitiva con arreglo á la
ves trastornos.
mejor táctica procesional que de
El primer mal consistió en que
momento se le ocurrió al señor
la hermana del sindico tenia
cura.
una estatura colosal, era una
La procesión fué dispuesta
~igante; la hija del alcalde era
en teoría de la siguiente manera:
bastante más baja q u e ésta,
Estandarte de la Hermandad,
pero mucho más alta que la
seguido del gaitero y del tamiija del peón caminero; y en
borilero; á los lados hermanas
cuanto á la estanquera ya sacon velas (encendidas, á pe,ar
bemos que era un retaco. De
del aire), de su propio peculio
modo que no había forma hucada cual; grupo d~ notables,
'Ilana de que el santo foera
compuesto del médico, el veteconducido á hcmbros de ellas,
rinario, Don Juan Carranza, y
ni en andas, ni en volandas.
un pintor de paisajes á quien
Decir lo que estas buenas mulos chicos le tomaban el pelo
Jeres chillaron, despotricaron,
porque t1saba lentes, el cual hapatearon y lloraron, seria enojobía ido á San Canuto de la Sieso referirlo detalladamente; allí
rra á tomar apuntes y á hacer
ya no sabía nadie qué partido
algunos estudios de brumas; la
tomar, porque ellas querían que
música del pueblo, compuesta
se les devolviese el dinero, y á
de un clarinete, un cornetín de
esto se opusieron el cura y el
pistón y un trombón de fuego
El trombón de la banda del
sacristán de una manera termicentral. que formaban un conpueblo
nante y definitiva.
junto ins)portable y totalmente
Por fortuna, el sacristán era
inarmónico, desgarrador; la imágen, á hom- hombre de soluciones, y propuso que las
bros de las damas consabidaq; la presiden- fieles que habían adquirido vara designa~en
cia, consliluída por el cura, el alcalde y el cuatro hombres de sus familias ó amistades
sindico; después m1rcharían los demás con- para hacer la conducción, siempre que las
cejales; detrás de la presidencia iría el pue- estaturas estuvieran en consonancia ron
blo en masa conduciendo sus meriendas que el santo fuera con la derechura y majesrespecliYas, y detrás las acJmilas de los que tad debidas. No fué cosa fácil hallar los
1as tenían,
cuatro homconducidas
bres que se
porcriados y
so 1i citaban;
parientes,
pero por fin
para el rese logró regreso de la
unir I os y
fiesta.
convencerLos foras•
los, porque
ellos decían
teros no teque sí creían
nían puesto
en el santo,
oficial en la
K pero que no
comitiva; pe¡es iba ni les
ro podían ir
venía nada
donde á cada
La presidencia de la procesión
con sus m1quisque le
diera la gana, &amp;Ítimpre que no alterasen el lagrerias, toda vez que el los eran robustos y
or.len dispuesto ui la libre marcha de la pro- no gordos.
Decididos estos cuatro mozos fornidos á
cesión.
Los tales forasteros estaban que echaban llevar el santo hasta la misma corte celestial

�480

INStANTÁNÉ,\

en atención á los mimos, promesas y agasajos que les hicieron las de varas, in'entaron
su cometido; pero era tanto el peso del santo, los jamone~, los embutidos y las frutas,
que no tajaría de dos ó tres toneladas.
Dos turnos de ocho bombres, pues hablan
de renovarse, po1· fuerza, fué preciso bus-

car paraemprenderla marcha. Dejémosles
caminar á todos bácia la pradera del manantial, y quedémonos nosotros en el pueblo
donde tenemos que enterarnos de ciertas
minucias, y les encontraremos todavía en
el camino, dado lo que pesa el santo y lo
largo y penoso de la caminata.
FÉLIX

Dibttjos de Karikat-0

INSTANTANEA
Fué tan solo un instante. De repente,
se iluminó mi espíritu abatido,
y latió, de placer extremecido,
mi apas;onado corazón ardiente.
Sn acento entrecortado 1· balbuciente
C'l preludio ensayó junto á·mi oído
de ese sublime canto no aprendido
que es siempre igual y siempre diferente.
Y como al ser el arrra disparada
mientras arde la pólvora inflamada
la victima desplómase sin Yida,
así con repentina llamarada
rc,;plandcció en sus ojos la mirada
y yo en el corazón sentí la herida.
MAHTÍN

PIZARRO

MÉNDEZ

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