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                  <text>PoR Esos MUNDOS
JUNIO, 1907

AÑO VIII

NU~1. 149

PÁGINAS DE SPORT

LA CAZA MENOR
OYá reff'rir á Jo., lecV
tores de PoH Esos
~lcxoos alguno, porme-

nores de mrnnlo lan curioso é i11 tere~ante eomo es el 4ue sr. refiere
á la caza • .o;porl q u e
tiene muthos w11ale11n1
figurando entre los primeros ,. má~ enlu,-ia-.las el re y Don Al fon~o
XIII. Em¡wt.ari• por tratar de la C'a :a menor, y
mi primera labor será
dar cuenta del almanaque del cazador. lle de
hacer antes una aclaració11: voy ñ referirme
á la caza en Andalucía.
en los campos de Jere✓,
y en las serranias de
Córdoba.

íln a¡uardo de perdices en un olivar

~EPTIE~IBRE

Paisaje del río Guadalele, en Jerez de la Fronlcra, uno de los aiUos mejores pani In cua Je tórtolas en Andalucía

Es este el primer me;;
que ocupa mi atención
porque en él ::;e Je,·anta
la veda. Lo dedican los
cazadores á tórtola,: y
codornice~, las cuale::;
al emprender su vuelo
hácia .\frica ,·an por la
costa á buscar el Estrecho de Gibraltar , por
cuya r a¼ ó n 11atural. mente tienen que pa~ar
por aquellos campo8
proporcionando á I o ll

1:1 cantf•k&gt;ro, ó sean cuatro ramas que •~shent'n
la jaula de la perdiz-rcdamo

tiradores buena diver~ión. sobre Lodo cuando
,-oplan ,ientos del fate
t'i del ~orte. que ¡:;on los
,¡ur esas ares prefierf'n
para cruzar el referido
Estrecho.
~.l punto 111ejor para
tirarlas es la C"amp11-1a
ele Rota r Puerto de
Sa11ta ~!aria. por estar
colocada en la misma
costa y poseer además
huf'nos pinares en la
pla ra, que :;on los sitios
que la tórtola má,; bu~, ca. La hora más á propósito para C'azarlas ei;
de~de qne apu11ta la salida del sol hasta las
nuP\'e ó las die;: de In
r.1a1iana.
;Cómo se les cazar
Est'o varia. seg ím el
l(IJ;;to 6 las facultadPs
del tirador. llar algunos que prefieren tirarlas cuando (•,-tán p o ~atlas en los árboles, á
fin dr no errar el tiro.
para lo &lt;·trn c·u11struyen
nnu Pspecil' de rho,m
con ocho 11 diez troneras
por donde puedan sacar
la ,,t&gt;scopeta. cuidando,
adPmás, de buscar un
sitio c¡ue P!;lé poblado
de arbolf's bien nitos ,
e on poco follaje (mejo~

�l'OR

m;o:,;

si hay alguno g:ue carece en absoluto de hojas y esté completamente seco, que son los
preferirlos por las tórtolas).Excusado es decir
que el blanro es sumamente fácil y que &lt;•11
esta forma no debe errarse u11 tiro. Esta cacería es sumamente cómoda y muy á propósito para ancianm, y se11oritas, y tiene
tambi(~n la ventaja de que no har que estar
prevenido pue!'\ la túrlola al posar;;e hace
mucho ruido con las al .. s 1/ avisa al eaiador.
Para tirarlas al vuelo se' construyen, con
follaje, e:1 sitio!'\ do11de haya poco arbolado ó
entre dos pinare:s unos aguardos, que llegan
hasta el pc&lt;·ho del &lt;·awdor :-;olamente. Se
harán estos al-(uardos en lo alto de algú11
cerro para dominar la campi1ia y ver ven11·
desde lejos á las ave~. Cuando se las di ,·isa.
se agacha un poco el l'aia&lt;lor y quc•da complela1uente oculto hasta tcn&lt;'rlas á tiro. La,
tórtola~ ::;uelen vP-nir en ba11dadas de veinte
á cuaren la pájaros, y al ver al ca1.ador hace
una huida tan rápida todo el bando e¡ ue ofrecen un tiro mny difieil. tanto qu&lt;' á quien
á fin de l&lt;lrnporacla le ~ulr cada tórtola
por tres tiros pueiil' darse por muy satisfrcho \ considerarse &lt;·orno una bne11a esco1&gt;cta.
CúmO , a he dicho ante,,. á las diez de la
ma1iana ce,a el paso. r entonres pueden ti-

)11"\[)IH

I.A CAZA ~1ENOH

rarse al sesteo, ó sea cuando están desc,msando en los árboles durante la hora del calor. Un día de buena entrada pueden matarse mu(•ltas en esta forma, pero rPsulla esta
cacer1a mu y fatil-(O,a por el calor, y además
extraordinariamente dificil pues como estas
ayes descansan en las grandes arboledas y
~u Yuelo es rapidísimo, el tiro es casi imposible; así, pues, lo más cómodo es rodear
pequeños ¡rru po!. de árboles entre cuatro ó seis escopetas, y hacer que entren en
la espesura dos ó lre, muchachos b1tiendo
palmas ó produciendo algún ruido para que
vuelen las aves, y así tirarlas mejor.
Las codornices también entran con las
tórtolas. y necesitan, como estos pájaros,
viento Este ó Norte. Pero sus costumbres son
completamente contrarias á las &lt;le la tórtola,
pues la codorniz sólo vuela cuando se vé mu y
acosada, y aborrece las arboledas, siendo sitios buenos para encontrarla lo, rastrojos de
alpi:-le, palmares, llanuras de monte bajo y,
sobre todo, las viiias perdidas ó mal labradas
donde encuentran mucho forraje en que
ocultarse. Como esta ave tiene su defensa en
los piés es muy dificil hacerlas Yolar, á no
ser con un buen perro pachón qu&lt;' las persiga por el rastro.
La hora de caiarla es, como la de las tór-

-í-85

l

Cazadores de lieores y perdic, s

(;u,ando tórtolas en el 'rio Guadal,IP

tolas, desde la salida del sol hasta las 11ue1'P
ó lns diez de la mafiana, pues hasla esta
hora van los pájaros sallai,do y es cosa fá~il para los perros coger los rastros; despné~,
a la hora del calor, se agachan á la so111bra
de cualquier matojo. siendo entonces una
casualidad que un perro encuentre una cod?rniz, nd(1 más de que con el calor que despide la tierra á las dore del clia no e" posible que ningún parhón tenga buen olfato.
De estas aves crían muchísimas on la campiñas de Je~ez; pero. desgraciadamente, las
matan en pnmavera con reclamos. Parn ello
se_ tiendC'n una~ redes mu y finas sobre lo,
tngos y las reclaman con el pito que imita
el canto de la hembra; en el acto acuden los
machos, y al llegar cerca se les hace volar
quedando enredados en las I e les; la hembr~
entónccs sara adelante :.;u nido ella sola, r da
calor á diez ó quince p ,lluelo-.;; pero como
esta es ave que cría dos ,·eces al a1io, al c-aer
clueca otra vei en Junio se e11c11entra sin
macho y emigra con sus hijos á donde encuentra i-U compañero, prirnndo así á los caiadores de una bu('na diversión.
En el mes de :-,eptiembrc es 1·11a1Hlo también seyersigucn ro~ más _facilidad las perdices, liebres y dcrnas a111mal(•s que crían
en los c:cmbrarlo~. )' que al segar lo, campo,

1· recojer J; s !lavillac: se ven e11 descubierto
reconcentrando-o enlónces en los montes~
vi1l~ cercanos huyendo dd calor del sol. .\1
lucir ~I alba salen las perdices á comerá los
rnstr0J0s donde se han criado, que son genen.Jmente los dr alpiste ó trigo. La liebre come
&lt;l_urante toda la noche y hace grandes excurs10n_c~ para busenr nwlojes, como llaman
aqu1 a los lugares donde se siembran melC1nes v sandía~; el melón es nno de los alimentos predilectos de este animal, que hace
grandes destroios 1•11 sus ter!'c110, pues 110
se conform~ con romer de uno solo, sino que
muerde varios: pPro les suelen costar caras estas golosina, á las liehres. porque en la,
11orhe, de lm1a son aceehad&lt;ts entre la::; vepoi' dond&lt;' -;u elen ¡msa!' y allí muerta.,
a tiros o ron laz , .
_La ca~a de perdices y liebres se hace al
1msn10 l1em po, pues buscando las primeras
se encuentran también las liebres, si bien e~
muy pc:nda e:;ta busca porque hay que caiarla\ con el _calor, que es cua11do más aguardan. ::;e emp1eia por los rastrojos para obl !{a1_-las a entrnr en el monte ú Yi1ia, y una vci
alli_ caiarli~s ll)ll)' de,-pacio y sin dejar de
n•g1s!rar rnnguna mata. Para esta cacería
1·um1ene reunirse en grupo,, de cuatro ó seis
r1iadore~ con sus correspondil"nles pachones

~-"'!ª'

�LA CAZA· i\lEN◊Il

POR !!:SOS MUNDOS

481í

Cazadores de avutardas
OCTUBRE
é ir abwrtos en ala á w1a distancia de cuarenta ó cincuenta metros unos de otros,sienEn este mes suele haber también buenas
do cosa indispensable para esta excursión
llevar una bestia con cántaros de agua y entradas de codornices, sobre todo si las
vino para entretener el estómago y re- aguas son tempranas y nace alguna _...yerba
fresca, en cu yo
frescar los pecaso muchas
rros de vez en
aves de aque- .
cuando. Un a
l las no emicosa que no
gran, quedánresulta na da
dose en nuespráctica lle.va:
tros campos.
paraesta caceYa las perría es comida
dices no puefuerte, pues en
den perseguircuanto se carse con pachoga el estómago
nes, pues cono hay quien
mo el tiempo
cace, especialestá más fresmente en las
co y los pájahoras en que
ros han llegaaprieta el cado á su comlor, en las que
pleto desarroque debe hallo
:iUS vuelos
cerse un alto
son
mu eh o
en la expedimás
largos.
ción r tumbarCobrando un conejo
Pero entónces
se á dormir la
siesta, para volver á cazará las cualrn de la son car.atlas estas aves en las vü'ias, pues
tarde, aunque ya á esta hora se mala m11cho al terminarse las faenas de la vendimia ya
menos que por la mañana pues ya el suelo puede entrarse en los viñedos, que hasta enestá mu y caldeado por el sol y los perro, no tónces están mu y bien guardados, por la uva
más que por la raza. En las viñas se hacen
pueden se~uir el rastro.

r

Cazadores de liebres v perrlir.es

.J.87

grandes matanzas de perdices, liebres, cone- reunión. Por ejemplo, si son veinticuatro se
jos y codornices. Esta cacería tiene Ju ;ar de forman dos alas, á derecha é izquierda, que,
dos modos, eí, lo rico y eí, lo pobre.
cerrándose, fo ··man circulo en la misma
Para la primera se reunen doce ó catorce dirección. Si sopla algún viento hay que
a:nigos, e ad a
cambiar las
u110 de los cuaa I as á cada
les tiene q u e
círculo, de moIIPvar un batido que el ala
dor ganando su
derecha pase á
jornal ; rodean
la izquierda y
entre todos una
viceversa. Esta
1·ifia ó parte de
manera de ca:
ella hasta forzar resulta inmar un círculo.
cómoda y muy
y al encontrar:
pesada.
se los dos baEn donde
tidores, los camás afición hav
zadoresse oculá esta caceríi~
tan en cualde perdices y
quier cepa y los
donde mejor se
batidores si hace es en Chiguen avanzanpiona, cuyo tedo y estrechanrreno es muy á
Una buena escopeta: el general Obregón con su perro favorito
do e 1 círculo
propósito para
cada vez más.
e I ca.so, pues
Como á las perdices no les gusta volar y hay grandes llanuras pobladas de viñas y
tienen tanta faci lidarl para correr, salen co- pueden verse todas las evoluciones que van
rriendo al notar la p1•e3encia de los cazado- hac(.endo los cazadores desde que empieza á
res para oculta.:.$e entre las parras; pero al formarse el circulo hasta que se acaba. Es
encontrarse con los batidores vuelan y pasan regla general no tirar nunca para dentro,
por encima de aque:las escopetai'. Si, por pues á parte del peligro de soltar un tiro á
el contrario, se encuentran anles con los algún compañero, existe la seguridad de que
batidores que
la pieza que salcon ·los cazado- í
ta no se va nunres, dirígense á
ca sin ser tirada
saltos hácia éspor una 6 dos
tos. Un a cosa
escopetas.
muy importante
Al final de la
ha y que tener '
cacería s e r e en cuenta para
parten las pieesta cacería, y
z a s c0hradas ,
es que la perdiz
por partes iguavuela siempre á
les en lre todos
favordel viento,
los cazadores, á
de modo que el
excepción de los
cazador deberá
que van ganancolocarse alcend o jornal, que
tro siempre con
no tienen dereel viento de cacho á la caza
r a; lo mismo
muerta.
es indispensable para tirar á
NOVIEMBRE
las liebres y á
los conejos, que
Ya en este
tanto olfato tiemes empiezan á
En 10, p,nare! ·de la Rota: un alto en la caza rlc tórtolas
nen.
entrar las aves
Ca,.a11do por el seiundo !-i~tema, es decir, de invierno, como son la, grullas, patos, gaeconómicamente, sin distinción de clases llinetas, chorlitos, avefrías, agachadir.as, etentre batidores y cazadores, se hace un sor- cétera, etcétera,
teo con las escopetas que tomen parle en la
Entre las diversas clases de patos que vie-

�POR

Cnrndoras di' liebres esperando

~os

MUNDOS

la lle~ada de sus

nen en invierno á poblar la~ la:zunas a11daluzas, el más aprecit1do es el pato llamado
sifrón; pe·o también resulta el más difiC'il
ele tirar. por lo astuto que ps: apenas ven
una lancha ó perciben el ruido d&lt;' un disparo
remontan el vuelo en handadas de dosrirntos á trescientos, roloc·ímdose á una altu1 a
donde es imposible matarlos. El único medio
que hay para ca7.arlo,- e, acechándolos á la
entrada ó salida de la-- la:zunas los dias f'll
que el mucho viento les obliga á volar bnjo.
En Jerez, á diez kilómrt•·oi:; de la población, existe la Laguna de ~lcdina, de donde
salen los i:;ilvones al clarear el día para rearesar al ob,C'urerer á fin de donnir en ella.
0
.
Durnnte
el día hacen grande.., excursiones
hasta el mar. donde ;;e enC'uentran en bandadas enormes. Cuando el agua n\ bajando.
gusta mucho á estas ave;; ir comiendo la,
lombrices y pequf'f10s mari:-r:'ls que queda11
en Aeco: pero cuando la nu.rea l'lllpieza á
subir, retroceden y ;;e vuelven otra vez a la
laguna para descansar y bel.er 11gua dulce.
.\si, pues, para cazarlo" ha r que tener en
cuenta las horas de la~ mareas.
Las escopetas deben colocar::;e en los crrros que rodean la laguna, y en día de vie1 lo fuerte proporcio11an 1111a diversión mu y
bonita pues pa,an bandadas enorme~~- puc-

í89

LA CAZA MENOR

compafiero, ae expeclici/Jn

de la misma familia, tiene costumbres mu y
diferentes de los silvones. Se le encuentra
en gran abundancia en las mari!;mas, lagunas de poca agua y anoyos donde no haya
arbolado de ninguna cla~e, y aunque vuelan
cerca y el terreno no ofrece dificultad para
poder apuntarlas, como su vuelo es muy rápido é incierto y hacen zin-zags en el aire.
es muy dificil su caza. A pesar de ello, C'omo
en los días de mucho frío suelen encontrarse en gran abundancia. pueden hacerse buenas cacerías de estas aves, cuya carne e,;
también muy fina y delicada.
Los chorlitos son asimismo aves muy
apreciadas, pero difíciles de tirar aunque
se reunen en grandes bandadas y pueden
matarse varios de un solo tiro porque marchan siempre mu y agrupados; pero como
solo habitan las grandes llanuras de marismas, antes de que el cazador se acerque á
ellos vuelan todos porque lo ven venir desde
mu y lejo,;. Así, pue3, solo se les pued" cazar
eu batidas, pero su vuelo es muy incierto y
se remontan con suma facilidad. Los dfas de
mucho frío y viento suelen enconlr:irse en
las dehesas de monte, al abrigo de los árbole~ y matas grandes, y en este caso pueden
ser cazado¡; ~in grandes apuros.
Las avefrías son de la misma condición
que el chorlito y muchas veces Re les ven

juntos. E:~tas avns vucla11 siempre muy separadas unas de otras. y aunque se reunen
en bandachs considerables nunca pucJen
matarse varias de un tiro. Su carne no es lan
exqui;;ita como la del chorlito.
Las grullas, aunque tienen la earnP. mu y
uegra y de mala calidad, ~on perseguidas cou
ahinco porque su ca;m ofrece diver:-ión ,.
,;pnsaciones de interés. Para cazarlas se em·plea el mismo medio que pa11a las avutardas,
6 sea en batidas, pero resultan más difíciles
de tirar que esta,; porque las grullas tienen
m11cha facilidad para volar y lo hacen lo mismo en favor que en contra del viento, 110
necesitando además buscar las quebradas
para ir lejos del suelo, pues remontan los
cerros más elevados.
E.'IEHO

Ya por esla época ha y en la baja Andalucía yerba abundante y los sembrados
aparecen algo crecidos. Además, como hay
días en que el sol calienta, las aves de invierno se van acercando al Norte y dan ocaf:ión á. que sean más perseguidas por los ca7.adores.
De estas aves, la avutarda mayor ó avestruz de Europa es la más codiciada, no tanto por i,;;u carne riquísima como por la satis-

den malar~t• varios ;;ilrone,; de un sólo tiro.
A orillas del mar son c·azados estos palo~
dt&gt; otro modo. Colócase una peque1ia canoa.
enlrrrada en el fango, donde ;;e sitúan do~ 6
lre,; escopetas, espernndo que e~as aves vayan á comer: y como se reunen e I gran número, de una sola descar¿a se matan cincuenta ó sesenta de ellas: pero esta cacería
es muy penosa. y sólo la hacen los tiradores de oficio.
lllCI E)IBRt:

Este es el mes más á propósito para la
caza de gallinetas, agachadiza~ y chorlitos.
La becada ó gallineta, que abunda mucho
en Sicrra Morena. es ave muy perseguida por
su buena carne. Sus sitios predilectos son
los bosques mu y espesos y húmedos, así es
c¡ue para cazar!as se necesitan muchos y
buenos perros que entren en lo, zarzales y
arroyos donde ha ya mucho forraje. Su vuelo es muy sencillo y corto, pue;; se echan á
los poco;; metros de donde lo levantan; pero .
en realidad, no se ofrece más dilicult:id al tirarlas que las que presente el terreno dondc
se encuentran, pue;; vuelan por entre los árboles ,, sólo se les ve en algunos claros.
La a¡¡ar·h 1diza Ó agachona, á pesar de S!'f

':a,ador&lt;&gt;s de uallí netas en Sierra Mortna

�LA CAZA MENOR

POR ESOS MUNDOS

4-90

siempre las del centro tiran más que las que
se colocan en los extremos¡ ava~zan t?das
en la rmsma dirección, formando una
linea recta hasta
llegar á los medios
de la laguna. Lamayoría de 1a s aves
que habitan en este
sitio van nadando ó
volando delante de
las canoas, has ta
reunirse todas, y
FEBRERO Y MARZO
entonces empiezan á
volar por encima de
. Como el 15de Fe1a s embarcaciones
b r. e ro empieza la,
para echarse de nueveda, de la que se
vo en la parte de
exceptúan las aves
laguna que les queacuáticas, á matar
d a libre. En este
estas se dedican los
momento detienen
cazadores disparansu marcha todas las
d ú contra las que
canoas, y es u n a
abundan en la La. diversi•ó n curiosa
&lt;1una de Medina, caverse, por encima de
~eria que re&gt;'ulta de
, . las cabezas una.verlas má!; divertidas
d a d e r a nube de
para el que es afiaves, á las que se
cionado á hacer
, disparan cien ó más
muchos disraros,
tiros en un minuto.
pues allí abundan
•
Como la carne de
l a s referid as aves Dos cazadores gozando del triunfo obtenido por sus escopetas estas aves es poco
en variedad grandísima, siendo la más numerosa
que_ ~qui apreciada y se matan en tanta cantidad, los
llamamos gallareta, ó. sea la f~Jª ó. paJaro- palos muertos no se cobran hasta e~ final de
diablo como le denomrna la Hi_stor1a Natu- la batida, repartiéndose luego las pieza~ coY
ral. Además, se encuentran colimbos, zam- bradas entre la!'! casas de beneficencia
entre los remebullidores ó
ros, carreros y
sean somormucochero::; q u e.
jos , sarapitos,
asisten áh\'·
flamencos, aucacería. En ca-;
Rare s y hasta
da batida se'
veinticinco claemplean m á s.
!'I es diferentes
de dos horas, y
de pátos.
ocurren en eílas
Esta caza reescenas graciosulta también
sísimas, p u es·
muv cómoda é
muchos no
int~resante,
acostumbrado&amp;
porque se reá embarcar en
unen para llee s l a s canoas
varla á cabo
"' tan pequeñas.
hasta Yein le ó
se ponen en pié
VPinlicinco capara tirar, y at
noas el e poco
menor descuicalado, en cada
do caen al agua.
una de las cuales se coloran
Cazadores merendando en el campo
ABRIL Y MAYO
dos ó trc;; tira. Vienen las tórtolas de Africa para criar ert
dores con un rcmern. Dichas lanchas se sord
lean. antes de empezar la batida, porque nuestra península, pero no las po emos ca-

facción que el cazador siente al matar ave
tan bermo~a: algunos machos alcanzan un
_peso de quince á
dieciocho kilos. Como la caza de dicho
animal se hace más
en Junio que en
Enero, de ellas trataré cuan lo estas
uotas alca11cen a 1
referido mes.

!ª

zar porque estamos en tiempo de veda.
Asimismo se pueden matar muchas perdices en los trigos con perrros pachones, caza
á la que se llama la caza de los pares porque ya están
juntos el macho y la hembra; pero también la veda
prohibe este
sport en los
meses de que
trata esta nota.
JUNIO Y JULIO

Desde San
Antonio hasta
Santiago es la
época á propósito para cazar
los pollos de
avutarda y s\sones que amdan en los trigos, pero ni la
Laguna de
ley lo permite
ni es fácil encontrar un amo de cortijo que
conceda permiso para que entre cazadores
y perros le trillen el trigo antes de que pueda irá la era. Pero á la avutarda mayor, á
los padres de los polluelos, sí los podemos
cazar; y para ello el medio mejor de batirla,
y que esta ave no puede burlar tan bien como los demás que se intentan en su contra,
es á caballo.
La avutarda anida generalmente en los
sembrados de trigo que lindan con barbechos
de garbanzos ú otras semillas, lugares donde
puede llevar á comer á sus hijos por las mañanas y tardes. Para cazarlas en los trigales
hacen falta perros de muestra que resistan
mucho el calor. Es una de las cacerías más

491

molestas que hay, por tener que hacerla
en medio de los trigos en el mes de Junio y
en este clima donde el sol achicharra ya desde las siete de la mañana, apenas sale.
En cuanto
un perro marca un rastro,
h a y que seguirlo muy de
cerca, pues se
supone que el
pachón 11 e va
delante la pá;ara con dos
pollos. Ha y
veces que un
perro sigue un
rastro veinte. y
treinta minutos sin conseguir hacer volar á laavutarda; los pollos,
al verse perseguidos, se agaMedina
chan entre el
trigo, y genemen te el pachón sigue el rastro de la madre, que al echar de menos á sus hijos se
agacha también. Este es el momento más
emocionante para un aficionado, y hay que
tener mucha sangre fría para no errar el tiro,
pues esta ave, á pesar de ofrecer un blanco
tan grande, al arrancar del suelo da enormes
aletazos que le hacen subir y bajar en el aire
dos ó tres metros. Entonces es cuando resulta muy fácil echarle el tiro, por alto 6 por
bajo, pues una vez elevada á ocho ó diez
metros de altura toma una dirección recta.
Una vez muerta la madre, es cosa que no
ofrece dificultad encontrar los pollos si se
vuelve á desandar lo andado porque es casi
seguro que se hayan quedado atrás: si, á pe-

l

j'
Campamento dr cazadore~ en la Laguna de MP&lt;lin•

�l'Ok ESOS ~1UNDOS

4!12

Disponiéndose para embarcar en las canoas que han de cruzar la Laiuna rle Medina

~.u de ésto, los perros no encuentran el ra~- Para cazarlas entónce::1 se constrnyen unos
tro, se ocultan los cazadores entre el trigo aguardos á nivel del suelo á fü1 de. no llamarguardando mucho silencio, y á los pocos las la atención, y en ellos se ocul la el cazaminutos oirán piar á las crías llama11do á su dor desde la madrugada porque las avutardas van á beber apenas clarea el día. Esta
madre.
Ya queda dicho que esta cacería solo pue- cacería refUlta muy molesta, pero la practide hacerse desde San Antonio hasta Santia- can muchos, unos por afición y otros por nego, y la razón de ello estriba en que la avu- cesidad.
Eu cuanto caen las primeras lluvias y nace
tarda se desarrolla muy pronto y en cuanto
la
yerba lie,ca, las avutardas sólo se alimenlos pollos pueden acompañar á sus madres á
tan
de esta y se reunen en bandadas hasta
largas excursiones salen á campo abierto
donde ven desde lejos á los cazadores y hn- de cien individuos. Entonces sólo se les pueyen. Pero se les puede engañar empleando de cazar en batidas, para lo cual se reunen
carros forradcs de esteras, dentro de los cua- cuatro ó seis escopetas acompañados de otros
les se ocultan los cazadores: como en esta tantos a~ udantes, que sólo van para hacerlas
época del año andan por todos los campos volar. Para practicar con éxito esta cacería
carros y carretas recogiendo las gavillas, las son precisas escopetas de primer órden y
á haavutardas están tan acoslumbrauas á verlos que estén además mu y acostumbradas
cerla. Se toman
que los dejan
7 tantas y tan
acercarse á
exageradas pretreinta ó Cu
cauciones que
ren ta metros.
it muchos les
Es convenienparecen ridícute hacer e sla
las. Una vez
cacería an les
vistas las avude que las
tardas, los cazaavutardas se
dores deben
reunan en banreunine todos,
dadas grandes.
pero ,;in pararComo el alise ni volverse
mento pri nciatrás, sino sipal de estas
guiendo casi la
aves durante el
misma direcverano consiste
ción que llevaen cigarrones ó
ban, hasta coninseclos de toseguir perderlas
das clases, con
de vista aproesta alimentavechando cualción no necesiquier quebrada
Esperando
la
~ali
da
de
los
silvones
en
la
J,agnna
de
Medina
tan beber
del terren,.
agua. Pero á
t·11a
re:
oc:ullu~
los
ca7.aJore:;,
forman el
fines de Septiembre, cuando dichos i11~C'c l0s
plan
de
batida
teniendo
en
cuenta
que la
egcasean, van á buscar el agua á los abrevadero,; de ganado, porque los arroyos general- avutarda, ron1O es muy pesada, sólo Yucla
mente están secos ó solo tienen agna mala. por las quebradas ó por terrenos llanos á fin

1

r

a-

Cobrando las piezas muerlas después de una batida en la Laguna de Medina

�LA CAZA )IENO ·

4\)4

POR ESOS )IUNDOS

libertad para salir al campo, aunque no puede tirará ninguna pieza de importancia que
se levante del suelo.

de ir lo más elevada posible del suelo, v evita siempre remontar los cerros, como' también pasar por donde ha, a arbolado ó matojos de alguna cla~e en lo que pueda estar
ALGUNAS CON$10El1ACIONES
oculto un cazador. También es un dalo mu y
importante que esta ave nunca vuela ni en
favor 11i en contra del viento: en el primer
Antes de dar punto i1 la-; preRentes notas
caso, porque este las arrolla y las obliga á he de hacer algunas consideraciones acerca
pasar por donde ellas 110 quieren, y en el del spm·t de la caia tal y como se olJsnrva
segundo porque no pueden alcanzar la velo- en esta región andaluza.
cidad que dsean.'
En primer término, es preciso decir que si
Tenit::11do en cuenta P.slos dalos es relali • aqui se guardase la veda en la forma que
vamente fácil i:;aber
marca la le,·, hapor dúnde han de
b r í u gran&lt;lisima
pasar 1as avutarabundancia de cadas, y allí precü:aza, porque además
mente se ocultan
de lo favorable que
los cazadores, apropara ella es e~te
vecha11do cualquier
clima existen gra11arro, o ó linde. Los
des dehesas sinculbatidores, dan do
tivar, donrle, e desu n rodeo grande
arrolla mucho I a
par a despistar á
vida de lo~ animalas aves. entran por
le-;; pero la infr :cel lado opuesto, y
ciónr¡ue en Andaal toque de corne1 u e i a snfren las
tas avisan á I o s
di~po~iciones legrcazatlores si la cales acerca de este
za perseguida vuela
asunto, debida en
dere('ha á las e:;mucha parte al
copelas, si se posa
gran ni1mrro e¡ u e
antes de llegar a
existr d e obreros
estas ó si ha toma~in trabajo, los cuado otra dirección.
les salen al camResu lta una cacep o di s pue,-tos á
ría preciosa y rela«traerse algo para
livameute cómoda
su&lt;; casas, sea cualpara e I que está
quiera el m e di o
acostumbrado á
que para ellotenmonlar á caballo.
gan que emplea'.·,
En la primavera,
l1ace c¡ue no se recuando cslá. 1 en el
UoB buenll escopeta: la sellorita Fl~ra 811ena en el coto
gistre I a décima
celo, 1os machos
Campo Bajo
parte &lt;le caza que
enamoran á sus hembras COlllU los pavo,:. debiera haber. fü\ efecto, con ser la escopeta
haciendo la rueda y arrastrando las alas por la c¡uc más perseguida está por las auluridael suelo; ocurriendo alguna,; ,-ces que cnau- des. que no dejan pasar á un solo ca,mdor
&lt;lo la tierra está mojada por )a,; lluvias ó por sin exigirle la licencia, es seguramente la que
los grandes rocíos que caen durante la nochr, menos claitu causa á la caza. Otros medios.
se les mojan y encaracolan las plumas de mucho más perjudiciales para los animales,
las ala", con lo cual, estando en acecho el y ma:; económl&lt;'O~ y produciivo" para los
C'azador y persiguiéndoles oportunamente, CJ,mdore:-, t"omo los lazo"', hurones, redes,
como no pueden volar alizu1rns veces se coge aniuelos, farolas durante la uoche, etcétera,
viva-; á las avutarda,;.
et&lt;'étcra, sun los r¡ue dañan á la caza y lo;;
que i11fringrn la ley.
Explicari• m 1y á la ligera cómo se hace
AGOSTO
dicha caia furtiva. Con la farola se cogen infinidad de pájaros que duermen en el suelo.
Desde el primer día de esle me:, se pueden Esta cacería sólo puede hacerse en invierno
cazar ya tórtolas, palomas y codornices en y cuando la tierra esta húmeda, á fin &lt;le halos terrenos donde las cosechas aparecen le- cer el menor ruido po-ible con los pii!s. Para
vantadas; de modo que el cazarlor goza d1•
1

1
,,urnnear; los perro~ Yan levnn~llo, los faroleros van tucando un ce11cei·ro c¡ue piensan
·
cuyo ruido se confunde con el de sus pisadas. tando los_conejos, que ~e van refug;ando en
Las _aves ydelos
a'guna importancia, como los sus madr1gucras; u11a vez conseguido este
¡.,erd1ces
sisone,;, rara
objeto, las ::;eis
ve z esper,.m
ó siete boc-as
que la llegada
que tienecada
desuenemi"O
madriguera
las mate cin
so n tapadas
el p ¡ é ; mas
con red&lt;'"; por
previendo esuna de ellas se
to, los furtivos
suelta al hullevan un palo
rón, y el cod e cerca d ()
nejo, quP es
tres metros de
muy cobarde,
longitud en
huyedespacuya punta va
· vorido, queun ar e n
dando así preuna red,O v Olo
so entre 1as
dejan cae '. "ºredes;, el que
1
bre la pieza,
se acobarda
encandilada
demasiado y
con la lu1..
no se atreve á
Los lar.os los
salir es muercolocan en la::.
· to por el huprimeras h •
rón, que taroras &lt;le la 0 •
bién se ceba
che por I110
as
-~
en las crías y
veredas e¡ u e
en todo lo que
lindan con co. l.,n pollu1?l0 de avutarda, cnzaoo
encuentra.
t ·dh
l
Con !ostras
os O e. e;;as en º" que hayan conejos ó lie- ma,loi:; se causan grandes matanzas en las
¡
prec :;amente en primavera
bres,1 cuulando
de tapar lo,; lados con ramas codormces,
·
sue tas ( e modo que el animal quede obli- cuando estai:; aves se disponen á criar. Redes
gado
á pa..;ar
por donde
el
de seda ó hilo,
lazo está .colom u y fuertes,
cado. C m
pintadas de
O O
dichos animaverde, de ocho
les :; a 1en á
ó diez metros
buscar su alicuadrados, se
mento durante
tienden sobre
la noche, (¡ue•
los sembrado,,
clan ahorcados
de trigo ó alcon suma fa..a,~t--.
piste; se reclal'ilida&lt;l en ks
roa luego á las
lar.o,;. Ta m.
codornices con
bién se e rn •
un c;ilbato que
plea e:;le meimita el canto
dio durante el
de la hembra;
dia para I as
gen eralmenle
perdices.
sólo acuden
El hurón es
los machos, y
el enem_igo
cuando elcapeor que llene
zador calcula
e 1 conejo , y
que el ave ::;e
con él ]o:; furCazadores d~ ,.,utordas intentando conducir por su proniu ,,aso
halla debajo de
tivos exterroiá una pieza herida
'
la red. levanta
nan la casta casi por cornplelo, Para ello
es ta dando
emplean el siguiente medio: con unos cuan- ~;::~:; r~lájaro intenta volar y queda pretos perros dan varias vueltas por el sitio
Los anzuelos sirven para coger diversas

�497

IIEBHAS DE LlJZ
.i!)(j

l 'I) l ESOS \!UN llO~

do liebres con galgos, la caza de la perdi:t.
clases de aves, pero !ns mús perseguidas con con reclamo, y la ca:t.a de conejos en geneellos son los chorlito:-, avefrias y alcarava- ral; pero voy á dur ahora li~eras notas acerne,;. En el anzuelo, que va amarrado á 1111a
de ellas.
crin blanca muy fina, y esta á una eslaqui la ca En
la primera á parle de lo expurslo que
de madera clavada en el suelo, se coloca una es el correr á caballo desborado il campolombri:t. ó un gusnno, alimrnlo predilrrto de lraYie~a, llevando ~iempre la ,,ida en pelilas arns que se inltmtan raza,.
gro de que un caballo dé un mal paso, caiga
También ~e cogen avutardas co11 el anen un arroyo,
zuelo. En los
etc., ele.), relugares donde
sulta que soestas aves
lamcntr so11
aco~tumhran á
los perro-. los
comer se coc¡ue se divierl oc a n unos
ten, porque
cuantos a n so 11 1os que
zuelo" forra&lt;·o~cn I a liedos de garbanbre: de,-pués
zos ó habas
de todo, los
remojadas;
1·a,mdore-; en
van amarrados
este e as o no
á una cuerda
pueden lomar
de guitarra
narte activa en
muy fina, y
la car,cria sino
esta á un pes implemente
dazo clr hierro
prC.'H:nciar má,;
ó herrad II ra
ó nHlll0'- cersuelta r n e 1
ca los incidensuelo. [•:-; pretes de la caciso hacerlo en
rrera.
Al ~re.so de una cacería: la Guardia civil exigiendo la licencia de caza
esta forma por
La ca;,:a Je
trntar~C' clr 1111
la perdi:1. con re1•lamo ocasio11a gran daño en
ani1nal mur a::.luto r 1uur fuerte: si h l'.UtH· los campo~, puc~ cada pájaro que se mala
da (\s demá,iado gr~esa. ie llama la atención C't¡uivale á quince ó veinte perdice-. más que
y no pica: y si esta se halla sujeta en firml' habria por Septiembre. Desde el dia 25 de
al sneln por medio de una estaca. el ave aca- Orluhrc hasta fines de Noviembre, en que en
ba por arrancarla ó rasgar,;e rl cuello y los m:1chos imp&lt;&gt;ra el celo llamado del ralmmarchar~e. En rambio. por el medio que he 11i/io, se aprovechan para ca·1.arlos con dicho
rlicho antes, la av11larda que traga uno ele 1wlamo; después entra otro celo. el de la
e,-to" anzurlo~. ai notar el ruerpo cxlra110 pica, que e:=: por San Antón. y toma este
sale volando: como llern colgarla la herradunomhre por,¡ue hasta esa fecha sil,(uen las
ra, da un vuelo, relativamente corlo para perdices reunidas en bandadas de quince ó
e--la clasl' de animales: á lo, cien metros veinte, pero en esta época empie:1.an los
próximamente se posa de nuevo en el sucio macho~ á picarse unos a otros q11rriéndose
y empie:1.a á dar saltos y aletazo•;, tralando disputar las hembras. Este celo dur,\ mu y
de drsprender~r de ac¡11cl cuerpo que tanto poros dias, pues los machos, hartos de enlale estorba; el caiador no drbe per&lt;ler de biar luchas tan tremendas como las que
vista á la avutarda, pero desde u 1a di~tan- tienrn los gallos ingleses, acaban por sepacia prudenrial á fin de 110 llamarle la atenrnrse cada uno con s11 pájara. Pero este es el
ción, y pasada una media hora se va derr- celo que más aprovechan los ca:1.adores I orcho á ella en la seguridtul de &lt;¡ue no volve- r¡uc ,i tienen la suerte de coger una bandará á remontar el vuelo pues con la lucha
da junta matan c11antas perdices hay en
tan grande que ha :-;o;;tenido ha perdido to- el bando, lo mismo machos t¡ue hembras,
das su:; fuerza.-; y mucha sangre, que,lando
pues 11na-; por curiosidad y otras por celo
el ave en un estado de postración que pertodas entran en el reclamo.
mite cogerla sin dificultad alguua.
En Febrero y Marzo, que reina el verdadero celo, también se caza con reclamo macho y se matan por collera". En :Mayo se caza
***
con recla1no hembra, y sólo se matan los
He dejado sin mencionar tres cacerias, machos que han r¡uedado. De cualquier modo
r¡ue aqui st&gt; practiran murho. á ~aber. la carn

que_ se haga, es una cacería detestable c¡ue
debiera hallarse mucho mó::; perseguida de lo
((U&lt;' ~::,ti.

Lo mismo pasa con los sisonc~, ó :;ea la
avutard~ n_rnnor. Como sslo es posible caiarlos con extlo en Julio y .\go~to. cuando el
r_-alor es &gt;&lt;ofocanle y estas are~. bu rendo de
el, buscan las grande,; manchas de.biznaaas
para_ &lt;lC'_scansar á la sombra, son sorprcn~li,los a dicha hora con anzuelo, que preparan

los caiadores furtivos, porque el cawdor de
~uena l_ey no sale al campo para evitar la
msola~ión que fácilmente le atacaria si se
cx¡)Us1era á los rigores de un sol tan abrasae.or.
. Desp~és de_lo~ medios que he dicho y que
se practican dumamente en nuestros campos, comprenderá el l_ector la poca caza que
q~eda para el que &lt;¡mere practicar el ejercic10 de ella tal y colllo la ley lo autoriza.

Josf: PAN ELBERTO

Poioyrct{ías, por el autor del cirlfrulo.

HEBRAS DE LUZ
Despierla~. Y en la alcoba :;ilenciosa
discreto hilo de luz
dibuja diligente la alborada
que dste oro y azul.
Y llegan los incendios matinales
tu balcón á rondar.
Y como eres amante de la aurora
al &gt;&lt;ol dejas entrar.
También ha_sta mí llega tu sonri~a
-nn alondra matinalcomo un hilo de amor que se columpia
de lu faz á mi faz.
lloy mugo á li.llrrnnclo en mis entrai1as
.
la supre111a inquietud:
¡abreme, y &lt;leJa que se ruelva incendio
el ténue hilo Je luz!
.\:--10.'.10

J. CANO

�LA REINA DEL CAMPO

El caso es ~ue el jóven duque, ya dichoso
Y. contento, sin darse cuenta del por qué subió en el automóvil y salió.
'
-,;.qu~ rumbo?- ~reguntó e~ chauffeur.
- Ilac1a el campo,a dondequieras: al azar.
Lentamente abandonó la ciudad...

III

LA REINA DEL CAMPO
(CUENTO)

NTRISTECÍALE

al joven duque la hartura

E de placer.' Aunque les parezca !-arcáslico á los que sufren, á veces hastía el absoluto confort: son nostalgias de seda, pero
nostalgias al fin. Hay varias maneras de bostezar: en ocasiones se bosteza por engañar el
hambre; pero, á vece!-, se bosteza por saciedad de venturn, por saciedad de bien.
El duque, cuyos supremos anhelos hubiéralos constituido un capricho cualquiera, de
no bailarlos todos siempre, como los hallaba, eternamente satisfechos, necesitaba para
espantar ya esta rara pena de su alma-la
pena del feliz-una desconocida sensación,
la visión siquiera de un panorama de~conocido que le !llltretuviese, la visión moral de
una aventura nueva, aunque fuese una aventura pequeña, trivial, de honda y minú~cula
psicología, trtatizada de 11imios detalles. Por
más que nunca en verdad llegamos á sentirnos satisfechos hasta un gra&lt;lo absoluto: para
ello tendríamos que ser todopoderosos. No
pasa un minuto del cronómetro de la vida
sin que bailemos por Jo menos una contrariedad, grande ó pequcua, minúscula ó ínfima, molecular ó atómica, pero contrariedad
efectiva, patente, que nos desagrada ó que
nos lastima.
De tanto saborear la gama toda del placer, sucedía que el placer le empalagaba ya,
y le malhumoraban los spol'ts, los amoríos:
los juegos de azar. Se sabia de memoria á la
mujer, á la gran señora, á la niña recién florada, á la dama galante, á la romántica, á la
cínica: como en Tenorio, su amor surcó la
escala social.
¿Viajar más? ;,Para qué? ¡Si ya hasta de
memoria se sabía las más bellas regiones del
planeta, si haciendo turismo por el mun-

do había batido el l'ecol'dl Vió Alejandría, el
Japón, la Siberia, los Polos, el Ecuador;
hasta había tenido la honra de medir las Pirámides de Egipto con su cansina y faraónica m·uda de inlrepidísimo snob.
Y el duque, en su despacho, meditaba. Se
oprimía la frente con las manos.
Y con angustia, dijo:
-¡Es un dolor!

. Quedaba en la lejanía, por la derecha la
sierra del Guadarrama, con las blancas cres~s ~orno empelucadas á la federica. A la
i~qu1erda, la planicie castellana-triste desierto con _ínsulas de verdor- en lo que alcanz~ la_ vista se extendía como un inmenso pa1s11Je huérfano &lt;le fronda, viudo de floresta, aban~onado de Dios. Bordeando la car1elera d~ Extremadura, lugar por donde el
automóvil marchaba, extendhse un larguísimo Y. mu.y estrecho arroyuelo sin agua, una
hendidura rocosa enarenada en su fondo y
coron_ada en las lindes de su cauce por sendas hiladas de chopos, cuyos pinachos gigantes, que se perdían en lo alto, presentaban
a~errugada la corteza formando una epidernm de muñones. y entre las ramas de los

-~

n

Tocó un timbre el aristócrata.
-(,Qué desea el señor?
-Quiero salir en automóvil. Que lo pre•
paren.
Salió presuroso el gl'oom.
En los labios del duque se dibujó un1
sonris1: de momento le halagaba, por Jo visto, la idea de viajar.
Llamó al ayuda de cámara, se vistió, y,
sin saber en realidad por qué, experimentó
alegría, se sintió dicharachero, ocurrente,
casi feliz. Fué completando, con movimientos nerviosos, todos sus preparativos para la
expedición.
-¡Qué cambios más teatrales suele advertir el hombre en su estado de ánimo'-pensó.-Antes sentía una pesada tristeza
de plomo sobre mi espíritu; ahora hasta parece que se empavesan mis pensamientoc;:
todo lo veo de riente color.
El secreto está en que hasta los viejos tenemos almas de niños. Bien mirado el aspecto de las cosas, no existe la frivolidad;
rara es la minucia que no suele tener sus
excelentísimos momentos de protagonismo:
hasta la pequeñez de las hormiga'&gt; no pasa
de ser, ante el punto de vista de lo'l observadores, una pequeñez convencional; hasta una
brizna de hierba, para que germine, ha me •
nester del atletismo de la fecur.dación.

.
- -

-~ ......

~,v·. -y1::;::::.-;:

',/ ...g
~J:::?!!_h
.

1~

499

ch~pos piab~n los gorriones, y entre la roarana de los Juncos chispeaban alegremente
los saltamontes.
. Ante las vivas instancias del señor,el magmfico automóvi_l cam:naba como un rayo:
ya el duque fiJaba la vista ante el camino
llevando el vértigo en los ojos, mientras el
cl1auffe1;u·, con el sereno pulso como muerto, ~áb1lmcnte bordeaba el encintado del
camrno, que se iba nublando en pos con
una tromba de polvo.
-Más,-gritaba el duque.
Y aceleraba la marcha.
-Más.
Volando iba.
-¡I\Iásl
-¡Señor, no se_puede más! Está toda.
_-¡Toda!-el aristócrata repitió con desahento.
Era un meteoro de hierro, un rayo hecho
carroza, era u_n vértigo loco que corría. A
sus costados ib_a_n quedando los caseríos y
l~s vegas, 1?s vmedos y las norias, las planiCie~ Y los riscos. Y los árboles laterales parec1a que bailaban en galop la espantosa
batuda de los campo~.
. Iban subiendo una pendiente
v10lenta. Reprimieron marcha.
,_-¿Vamos al cielo, Girald?d1Jo el duque risueJio.
-Es posible, señor: 1esta
cuesta descor.ocida n O acaba
nunca!
De pronto, el autom6Yil se
-~~
paró: e n seco , violentamente
Los expedicionarios, agarrados
al barandal, oscilaron como un
!rapo; ma~ no cayeron por for•
tuna, debido á la escasa velocid?~· El dzauffem· levemente se
hmó.
-Una avería.
-¡Qué contrariedad!
Se apearon. El mecánico reconoció el desperfecto.
- Hay para un par de horas
señor.
'
-¡,Un ¡.,ar de horas?
-No hay remedio.
Para hacer tiempo, malhumorado el duque por el desierto de aquellos campos se alejó...

IV
Con tonalidades indias se des.
plomaba el sol sobre los campos: _Oxígeno puro, vientecillo
car1c1oso se respiraba; de la tierra, como éter-zumo, emanaba
un acre aroma de salud.

�500

OFÉLIDAS

POR ESOS i\ll:íNDOS ·

Sonrieron.
-¿.Se ha perdido el
señor'?
-Perdermr , aún
no; pero me perderé
si así me miras tú.
-¡Vara! ;Yo?...
- So)· fÓra~tero ...
Viajaba... El automóvil
se rompió ...
Contó el duque el
incidente. Los detalles
interesaron á la jóven.
la movieron á compasión. ¡Así son de extravagantes las cosas
ele la vida: á veces los
humildes compadecen
á los poderosos ! No
siempre la ¡1;randeza es
feliz; al contrario, suele resultar que sus infelicidades, a u n q u e
lastimen menos, duelen más.
Pronto entre el duque r la campesina
planteóse cierta simpálicaconfamiliari&lt;lad:
es muy f-abido que .
.\1 ,•olv~r rl duque l11 ral,eza vió de rodillas á la jóven
generalmente. juvenHollando el duque las labranzas, incons- tud con juventud intiman (H'Onto y bien.
-¿,Y eres sola'?
cientemente una llanura atravesó. Hostil-Solita ... Un hermano tengo: trabaja por
mente herían su calzado los guijos y los risel
campo.
por ahí.
cos: era la prntesta de los terrones. la repul-¿.Y amores'?
~a de la Arcadia al sentirse profanada por
-Amores, no.
la indiscreta planta del señor.
En esto llegó el mecánico.
Al remontar una loma, vió el duque, ca,-i
-;.Qué sucede, Girald?
junto á sí. el paredón terroRo de una choza.
-Se,ior.
la aYeria es más importante de lo
Y un mastín le ladró.
que
parece:
temo que tengarno~ que hacer
-¡Chucho!
noche
aquí.
-No hava miedo, señor: el can no muer-1.Aqui'?
de,-dijo una mujer.
-Procuraré que no.
Y el duque prosiguió sus pasos.
-No
se apuren. La choza es suya,-&lt;lijo
Salió la campesina. El señor hir.o fiesta;;
al perro. Este sal taba de alegria demostran- la niña.
Dió las gracias el duque.
do frenético regocijo. El peno es el simpáli-¿Qué le hemos de hacer?
coser que más exageradamente manifiesta su
Como se pudo, se cenó.
bondad: lo hizo Dios con migajas de cariño:
Los mecánicos prosiguieron su faena.
-(,Se puede?
La niña y el duque, entusiasmados, char-Si... El campo es de todos.
laban...
Esto dijo la jó\·en.
El duque quedó absorto contemplándola.
V
-¡Dios míol-con admiración pensó.
Ya apunta la mañana. Vienen el día v el
Era una belleza soberana, una mujer de;;lumbradora: era el alma encantada del pai- sol. Los pájaros entonan un concierto. ·
Ya está listo el automóvil. Girald dice:
saje. Dábala aspecto selvático, majestuoso.
-Cuando guste el señor.
la miseria de su vestir. Era la maravilla, h'El duque se despide de la campesina. Cucha bloque, hecha lingote: era el diamante
chichean.
en el terrón.

-Toma, como recuerdo: para li,-y le
ofrece una sortija.
Ella la rechar.a.
-;,Por qué, mi vida'?
-Porque eso mancha ria mi felicidad.
D?s besos mudos se cru;1an en el aire al
pa1-t1r el automóvil.
'

501

-¡,\dios!-grila la niña.
Va el duque larareanrlo u11a canción de
una zarzuelilla.
Ya de lejos, vuelve el sefior la cabeza y ve
que, tr_as la nube de polvo, estela, nimbo.
sab~ Dios el qué, la reina del campo está de
rodillas ..
F1:ANGISCO

ll11sfracio11es de A. Galiarto

OFÉLIDAS
. ;'.unque en tu:; ~arra~ .ilusiones pierda
ha , de tu amor m1 cspmtu delira
Y ~e templan los sone&lt;; de mi lira:
yo soy como la cuerda.
que es más sonora cuanto más se eslira.

.,

Volar del deseo al gozo
era ayer mi impaciente clcrnneo·
hoy, cual Fau!lto, seria mi albor~zo
volver del gozo al deseo.

!e lo yuc~o jurar: no la he tenido...
¿Tieneh1slonaalgúnser que no ha i-ufrido?
Es pobr~ Amor para que ten:ra ,·ida:
cuando qurnre ser rico, se suicida.
:'\o me seducen las aalas
qne mi ambición ha obteuido
Y me declaro vencido.
'
¡Soy de los que tienen alas
que son más grandes que el nido!
MA~UEL

S. PlCIIARDO

DE LA E::;CALERA

�EL ALCOHOL!Si\10

'DE HIOIENE SOCIAL

EL ALCOHOLISMO

e

UÁL es la parle que desempeña el aleo•

rarán que el alcohol es un verdader~ ~eneno, que no sirve para nada en med1c!na y

bol en la vida ordinaria del hombre?
La importante revista médica de Lóndres The que su papel como a]ente para combatir e~Lancet publica un interesantísimo trabajo fermedades es prácticamente nulo. Este prifirmado por Sir James Crichton-Browne, por mer partido condena en absoluto el uso del
el profesor M'Call Anderson y otras lumbre- alcohol en la higiene. Poi· otra parte, el doras de la ciencia médica, que ha llamado cumento que ha aparecido en The Lcincet
grandemente la atención de todo el mundo. tiene toda la naturaleza de una protesta que
Muchos periódicos diarios de Europa han re- parece originada por la rotunda a~rmación
producido dicho trabajo,dando lugar con ello de Sir Victor Ilorsley y de sus amigos, que
á sendas discusiones entre el público profano, acabo de estampar. Esto ('S, que mienque ahora ha recordado la antigua frase de tra!) una opinión nos dice que el alcohol es
que los peritos disienten cuando tienen ne- un veneno y que bajo ningún concepto es_ su
cesidad de defender sus opiniones particula- uso permitido como un adjunto de la nda
ordinaria otra opinión alega que el uso regures.
La cuestión del alcohol envuelve realmen- lado del 'alcohol o;; beneficioso y que en
te gran importancia. Es un problema socio- ciertos caso, de enfermedad es un rem_cc)io
lógico de infinita complejidad, que no puede valioso. Entre el márgen de estas dos opi1110solucionarse ó determinarse por leyes que nes no es dificil determinar cuál escogerá el
pongan trabas al vendedor con sus licencia 1, profano razonable. Por cima del conflicto de
la opinión cien tífica ostii_ el
ó por medidas dirigidas hácia
último tribunal de apelación,
la clausura durante las noohes
que
es la experiencia clínica
de las perseguidas tabernas.
ó la personal. El profano preLas personas que creen que
guntará si el uso moderado
dificultando la venta de bebique él haga del alcohol ~su vadas se favorecerá la temperanso de vino en las comidas, ó
cia están completamente equisu copa de anisado ó de coivocadas: como no han siclo
nac, por ejemplo) debe consieducadas en los problemas soderarse como pehgro3o enrn yo
ciológicos, no aprecian la gran
de un veneno; y su sentido
verdad de que el hábito del
común le responderá que si
alcoholismo es una parte de
hay veneno en el vino ó en
la constitución social.
otro
licor su acción es notaLa falta de ámplias miras
blemente lenta.
en la cuestión alcohólica pone
A mi entender, la falla maá prueba los esfuerzos de los
Sir Victor Horsley\ célebre médico yor de los defensores m~s
reformadores y hace que mu- inglés que consictera e 1 alcohol acérrimos de la temperancia
como un veneno
chos hombres moderados se
es colocar el alcohol fuera de
arrellane:1 e:i la s i l l a del
desprecio al tratar este asunto .. Y? confi~so lugar. ¿Por qué no hemos de d_iscutir. tranque el profano sacar~ poco_ ó nmgun par\1d.o quilamente el alcohol, corno s1 hablaramot;
de las recientes mamfestamones de los med1- del té ó del café? ¿Por qué colocarlo sobre
cos. Por una parte se encontrará con las opi• base distinta química y fisiológicamente,
niones de Sir Víctor Ilorsley y del doctor de la que o~upan estas dos bebid~s? Es
Siros Woodhead y sus amigos, que le asegu- cierto que sus efectos son mucho mas de-

503

sastroso~ cuando se considera desde el pun- por algunos exterminar tan antiguo hábito;
Lo de vista del exceso, que lo son los pro- pero hay que adverlirles que la tarea es inducidos por el té y por el café; pero, cien- superable por las dific9llades que presenta.
tíficamente, la base del argumento debo ser
Ni tampoco nos vemos obli6ados á acepla misma para las tres bebidas. Los males tar la idea de que el uso moderado y prude la intemperancia son dignos do deplorar- dente del alcohol sea cosa que deba considese: este es un
rarse antifisiolópunto que el fa.
gica y peligrosa.
natismo no aproEl reciente trare:iha bie 1 por
bajo dado á cocompleto. No
nocer en Th e
ha y ciudadano
Lancet nos ha
que no quiera
demostrado que
que la tempelos leaders de
rancia deje el e
la opinión méextenderse en Lre
dica están incli1as clases menados á apoyar
dias,. ni que no .
el argumento de
dtsee la repreque el alcohol
.sión del alcohon o e s necesalismo. Sin emriamente el ve. bargo, estos deneno que sus
_seos no implican
colegas afirman,
Sir James Crichton:Brownc y ~l pro\esor T. M'Call Anderson, que
encuentran ciertas ventaJas en las bebidas alcohólicas
-que se acepte
pues resulta cocomo un mal el
sa extraña que
uso moderado del alcohol, y que la prohibi- a través de tantos años de argumentos de
ción sea el único medio por donde hemos temperancia (;,le llamaré mejor abstinencia?)
do alcanzar la salvación de la humanidad.
el mundo beb:.1 todavía vino, aunque vaya
La presente fase de las cosas es el rosul- haciéndose cada vez más sobrio, pero es
lado de una evolución del pasado; y si he- porque cada día es más virtuoso.
mos de dar crédito á los recuerdos de la anEsto último es la mejor refutación que
tigüedad, la co,tumbre de beber alcohol podemos encontrar contra la afirmación de
data de un período que se remonta casi más que toda indulgencia alcohólica es vana y
allá del poder de la computación humana. mala. Con una apreciación conveniente de la
Sea como fuere, no encontraremos nación ni fuerza y poder del alcohol eliminaremos al
tribu ·que no haya desarrollado el hábito del borracho, mientras damos al alma racional
alcohol, os decir, la práctica de recurrir á él la libertad que siempre ha tenido de partici· como un alimento r para aumentar los goces par de tan bondadoso fruto de la tierra en
de la vida. Puede considerarse conven ion le sazón y tiempo oportunos.
ANDRÉS

WILSON

�LA CASA DE LOS SUEÑOS

CASA

os su
reunidos en el salonNoscitocncontrábamo5
de fumar. Era la horn de lomar el té
y de charlar, y no sé á quién de nosotros ~e
le ocurrió que se apagaran las luces eléctricas y que refiriera el que las supiera algunas h\storietas relacionadas con duendes y
apariciones.
Lo sobrenalu,al ejerce extraordinaria in. fluencia ,-obre el ánimo de los seres humano;.;, y no tengo que decir que estrechamos
el corro en rededor de la chimenea cuantos
componíamos aquella reunión.Recuerdo que
el dueño de la casa rompió el silencio, que
nos envolvía ei;perando todos que alguien
comenzara algún relato de esos en que la
fantasmagoría juega principal papel: su narración, así como dos ó tres que se contaron
después, aunque interesantes, apenas si surtieron otro efecto que el de producir escalofríos en algunas de las damiselas que con su
gracia y su belleza habían alegrado la reunión.
-También he de meler yo mi cuarto á espadas,-dijo una dama, después de un largo
silencio que sobreYino no bien hubieron
terminado los comentarios á la última historieta, contada por un caballero alto de estatura y distinguido en su porte y en sus maneras.
La voz de la ~eñora Rivard, que asi cortó
la pausa que nos emolvia, produjo cierto
temor, que pasó repentinamenle, en l?s que
estábamos alli congregados: nos parer1ó una
voz salida de no sabíamos dónde, porque
ianorábamos que la dama citada estuviera en
el salón de fumar. Desde uno de los rincones laterales había oído nuestros cuentos sin
hacer el menor comentario, y esto unido á
]o embebidos que todos estábamos escuchando á los que hablaban, hizo que la presencia
de aquetla señora pasara desapercibida para
nosotros. Esta señora Rivard, pequeña de
estatura, de aspecto cansado y de rostro tris-

te pero agradable, tenia cierto paren lesco,
aunque lejano, con el dueño de la cas.i. _
-Alguien ha hablado aquí de los sueno, y
ha tenido para ellos frases de burla y de
ironía... Pues lo que voy á referiros ahora es
á propósito de un sueño, de un sueño muy
extraño, del que yo he sido sujeto.
Todos los presentes la rogamos que .se
acercara á nosotros y que hablara. Lo hizo
así, y empezó, en voz suave y muy baja, á
decir:
-Se trata de una amiga mía y de sn madre. Vivían solas en una casita lóbrega de
una ciudad de poca importancia. De esto hace mucho tiempo. Estas dos personas, madre ó hija, eran las únicas q_u~ quedaban
reunidas ele una numerosa familia. El padre,
pa~tor protestante, había muerto, y _los hi~os
ó se habían casado ó estaban en leJanas tierras. ?l[i amiga, jóven encantadora y boni_ta,
esbelta de líneas y gracio,-amente propol'Clonada' había tenido muchas y excelentes
pro.
. .
porciones para hacer un buen m~ti:1mon:o, a
pesar de su casi miserable cond1~1ón pt'CU•
niaria· pero no lleaó a ca~arse mdudable"
· 1ad
mente' porque su madre
tenia gran nece;;'.c
de sus servicios: encontrábase la anc·1ana
casi desvalida.
Una de las oyentes interrumpió á la señora Rivard, preguntándola:
. ,
-¿Cómo se llamaba vues_tra am1g~r'
La narradora quedúse mHando fiJamente
al fuego antes de contestar: parecía como si
en aquellos momentos viera personas y cosas que eran invisibles para nosotros.
-l\lariana,-dijo al cabo ele un 1:~to ..
Al pronunciarse este nombre cruJ16 rmdosamente una silla: era la que ocupaba un
caballero alto de rostro tostado por el sol,
que había rdaresado de Australia precisamente la noch: anterior, y al que ninguno
de nosotros conocía. La narradora continuó
en tono igual y tranquilo:

505

-.ll'uera porque m1 amiga se veía obliga- casa espaciosa, con grandes habitaciones é
da á permanecer soltera por la r·ar.ón ya inmensa escalera, lujosamente amucb!a&lt;la
mencionada, fuera porque no se compren- toda ella aunque nadie la habitaba. «Era
dían una á otra, ó ya por cualquier otro mo- una casa aterradoramente vacia,-me decía
tivo, lo cierto es que mis dos prolaaonislas .Mariana.-AI comenr.ar mis sueños me enno estaban tan unidas como suelen" estarlo cuentro siempre en el gran recibimiento: desla ~ayor parte de las madres y las hijas. No de allí emprendo el registro de la casa, arriquiero decir-al'iadió rápidamente-que no ba y abajo, siempre buscando á álguien No.
,e quisieran mucho: no conocí mejor hija es vaga esta operación ele buscar porque
que Mariana, pero era algo fría y reservada busco cí mw persona, pero es una persona
. .
'
' Y qmzas por esto echá'1ase ele menos entre cí lct que no conozco.,,
ellas esa unión franca que casi siempre existe
Cayeron ruidosamente algunos carbones
entre dos personas que se encuentran solas. sobre la rejilla de la chimenea, y una de las
Después de una pausa, continuó la señora madamitas que oían se extremeció. El homRivard:
bre alto que ocupaba la silla de mimbres se
-Eran muy pobres, pero mny orgullosas. movió otra vez, haciendo crujir el asiento.
La madre insistía mucho en buscar una cria-Mariana iba poniéndo~e nerviosa-conda que hiciera las faenas más duras de la tinuó diciendo la se,'iora Rivard-á medida
casa, para conservar en buen aspecto las ma- que avanzaba en la narración de su sueño, y
nos de }lariana, que eran 111 u y blanc11s. pero para tranquilizarla procuré echarlo todo á
cuyos dedos estaban completamen Le destro- broma. Pero he de confesar que á mi tamzados: Mariana cosía blusas para una tiencl:1 bién me impresionó el sueño de )1ariana: duele modas, y aunque á su madre no le gu~ta- rante los días siguientes pensé mucho en tan
ba esto y lo sospechaba, no la hizo preaunla raro como extraordinario caso. Un dia me
alguna ,-obre el particular. Yo acostumbraba escribió )fariana invitándome á tomar el té
a visitar con ~rec_uencia la reducida casa, y en su casa. La carta demostraba haber sido esmuchas veces rnvitaba á las dos á que fuera11 crita con precipitación, y,además, aparecia en
á casa de mi padre á comer ó á tomar el té; ella una palabra mal escrita, lo cual ora muy
ellas aceptaban muy raras veces, sin duda extrai'ío en mi amiga que se preciaba de no
porque temían no poder corresponderme.
cometer nunca tales errrores. Cuando entré
La señora Rirard hizo nueva pau~a,
contemplando otra vez el fuego. Su voz
baja y suave continuó:
-Y ahora viene lo ~eferente al sueño.
Una_ tarde del mes de Junio acompañé á
i\Jariana á dar un paseo. Salimos (lo recuerdo muy bie11) fuera de la población, internándonos en un bosque cercano. En
aquella ocasión pude ver
muy bien á mi amiga: tenía un precioso pelo color
dorado bajo, que aunq11e
dió lugar á que las gentes le llamaran la descolorida, á mí me resultal•a
muy interesante; vestía
mmbrero, ya bastante
usado, de algodón c o n
una flor en la frente. Nos
sentamos en el bosque.
«Elena,-me dijo entóncos de repente-voy á
decirte algo extra11o: he
tenido un sueño, durante
quince días, no todas las
noches, si110 por intervalos de dos ó tres días.»
Me contó en seguida que
soñaba hallarse en una
-Elena,-me dijo mi amiga-be tenido un sueño bien extraordinario

�606

POR ESOS MUNDOS

en su casa encontré á :Mariana trabajando en
una lujosísima ~lusa con adornos de ci,ntas
color malva, y no pudo menos de ocurmseme lo bien que le sentada llevar aquella
prenda en vez de limitarse á ser la costurera que la confeccionara. No_ abandon_ó ~u
trabajo cuando me presenté, sino que s1~mó
cosiendo, muy deprisa. Ostentaba Mariana
en cada mejilla una brillante mancha_ en~arnada, producto, sin duda, de su ag1tac1ón.
I[asta después de tomar el té no me habló.
Me dijo entonces: «¿Recuer?as el sueño que
Le conté hace Jias? Pues bvm: sucede otra
cosa más extraordinaria, qnc no comprendq,
ni tampoco me explico: ¡mi madre sueña
también lo mismo!•
Al:ruuo de los circunstantes respiró fatigosa;ente; pero la señora Rivard no detuvo
por ello su historia.
-En efecto, me d'ijo Mariana que su madre había soñado lo mismo que ella: la casa
inmensa y bien amueblada, el constante ~egistro en busca de una persona desconocida
y la aterradora so_ledad. Lo había. contado á
Mariana por la misma razón que_ esta me lo
había contado á mi: por la necesidad de confiarse á álauien, por explicarse el sueño ó
porque s; lo explicamn. Yo no sabía qué
pensar de todo aquello. .Miré á la madre de
Mariana viejecita quejumbrosa, de pelo descolorido' una mujer á h que mi amiga se
parecerla fielmente cuan~o fuera _vi~ja. La
señora me miraba con cierta cu11os1dad y
me dijo, frotándose nerviosamente las manos: «¡Hemos tenido el mismo sueño las dos,
y la'&gt; dos con la misma casa y bu,cando á
alguien que no podemos encontrar!,
Una de las muchachas que oían á la señora Rirnrd dijo precipitadimente:
-¡Pero no veo la c.1usa de que ambas
se asustaran tratándose como se
trataba de una casa \'acía!
La narradora movió la cabeza diciendo á la vez:
'-¡Eso es precisamente 1 o
que dudaban las protagoni~las
de mi historia, que estuviera
deshabitada la casa! Ellas, en
sus sueños, sentían lo que siente el que no se encuentra absolutamenlo solo: esto era I o
que á mis amigas les causaba
rniedp inexplicable. llabla~os
mucho del particular, la~ h_1ce
escribir una exacta descr1pc1ón
de su casa ele los sueños, y las
dos cada una por su parte, detalló hasta las menores señales
de los cuadros que ornaban las
paredes. Después convinimos

LA CASA DE LOS SUEÑOS

las tres en no hablar nunca más acerca del
particular. A los pocos días de esto, M~riana
y su madre se au~e.ntaban p~ra llevar acabó
la pequeña exped1c1ón veraniega que todos
los años hacían. Dur.mte tres semanas no las
volví a ver, y cuando supe que habían regresado fui á visitarlas. Ambas se encontraban
m~y mejoradas; las mejillas de Mariana presentaban saludable color. Nada hablamos
del sueño, y creí que lo hab!~n olvi&lt;la?o;
pero noté que la madre y la h_1Ja apai e~ian
más unidas entre sí que anteriormente.
Nueva pausa en la narración. Indudablemente el hambre alto parecía muy intranquilo, 'pues los mimbres de la silla que ocupaba crugian más que antes_.
-Me extrañaba que Mariana demos~rase
mayor alegría, y lo achaqué al cambio de
aire. Pero un día me dijo que en la población que habían visitado hiio conocimiento
con un hombre, con el que llegó á entabl~r
relaciones amorosas, quedando comprcmelldos él y Mariana p_a1:a casarse., Est_e i1~dividuo debía tleaar
á v1S1tarla al dia s1gu1ente,
D
y hubiera
sido cruel
decir á Mariana cosa
alguna que
turbara su
alegria; pero á mí todo
todo aquello
me parecía
algo preci -

.'

- ¿No has
pensado nunca -pregunté
á Mariana-á quién buscas en la casa de los
sueños?

607

pitado. Llegó, en efecto, el prometido, que se la madre. Pasados unos cuantos días, las
mostró cariñosísimo con Mariana. Ofrecía as- ví y las pregunté si continuaban soñando.
pecto de persona simpática; era ingenieri&gt; y «¡Oh, sí!--me contestó mi amiga.-Y tenías
había trabajado en el Norte. En cuanto á la rar.ón, Elena: es á mi madre á quien busco.
fecha en q•1e había de verifbarse el matri- Ahora me parece estar segura de ello., Por
monio, nada se decía. Pregunté una vez á la entonces ya me había yo persuadido de la
novia, y apresuradamente me contestó: «Na- inutilidad de hablar con Mariana de la casa
da se ha fijado todavía. , No insistí más. Pa- de los sueños como de una cosa fantástica1
sados diez días , el ingeniero se ausentó. pues para ella realmente existía, y por eso
Mariana seguía confeccionando blusas, en la contesté: «Algún dia te encontrarás con
cuyo trabajo intercalaba la lectura de cartas tu madre en esa casa., No puedo olvidar la
que con frecuencia recibía de él.
cara de horror que puso al contestarme •¡Oh,
-~Cómo se llamaba ese hombre?-pre- no digas eso!» Entonces averigüé que .Mariagunté' maquinalmente á la señora Rivard.
na creía, y ningún argumento podía convenLa narradora no contestó por el momento. cerla de lo contrario, que cuando ella y su
Después de unos segundo3, dijo:
madre se encontraran en aquella casa envol-Se llamaba Enrique, y tenía una cica- vería tal encuentro una calamidad para amtriz en la mejilla derecha por causa de un bas ó para algu1a de las dos. «Sólo un poaccidente que sufrió en un
taller de máquinas cuya
instalación dirigía ... Pasaron dos meses, y otra vez
se repitieren los sueños y
nuevamente Mariana y su
madre empezaron a adquirir ese aspecto de las personas que temen algo sin
s:iber qué es lo que temen.
Un día. s.e me ocurrió una
idea: mis dos amigas habían
venido á mi casa a tomar
el té. «Jlariana,-le dije¿,no se Le ha ocurrido nunca
qué persona es la que buscas en la casa de los sueños?, Miróme muy extrañamente, y contestó: «No, .
al menos no tengo la menor
idea de quién pueda ser,.
«Pues yocrt&gt;o- añadí-que .
en esa casa, tú, Marinna,
buscas á tu madre, y ella
te busca á tí., ¡No pueden
ustedes figurarse, amigos
míos, lo que esta idea le
consoló! Seguimos hablando un rato, y después se
marcharon. •¿Es posible
que yo también busque á
l\farianar, - dijo la madre
al despedirse de mí y mirando cariñosamente á su
bija. Cuando se marcharon, yo permanecí en la
puerta viéndolas seguir la
calle. El sol, que hizo brillar el color del pelo de l\fariana, puso en evidencia
también el color negro raíVI a Mariana sentada en la cama, con los ojos abiertos sin mirar
do del chal que llevaba
á parle alguna, y con los brazos extendidos

�509

SÓLO ENTÓNCES...

508

POR ESOS MU.NDOS

der puede reunimo~ allí,-me dijo en voz merla..\fuera el vienlu r.umbaba rou furia ...
Ni uno de los que escuchábamos estabaja-y ese poder ~erá la muerte.• La dejé
ba
tranquilo, y con frncuencia nos mirábamuy triste; pero creí que con la vuelta de
Enrique, que venia á pa-;ar dos días en la mos á hurtadillas. El hombre alto que ocupapoblación, tendría yo ocasión de hacer que ba la silla de mimbres había cambiado de
Mariana perdiera la idea de aquel suefio. posición: parecía más interesado que lodos
Pero Enrique vino y se marchó sin que vo lo en la narración. Continuó diciendo la seviera. Lo supe, porque Mariana, desconsola- ñora Rivard:
-Durante la mañana dormí un poco. Mada y pesarosa, me dijo: «Enrique se ha marchado.• Pero lo dijo con una voz que no ern riana estaba ya en pié cuando yo abrí los
la que siempre ponía mi amiga al hablar de ojos. Tenía aspecto alegre y animado. «Elcsu novio. También me contó que Enrique na,-me dijo-esta noche he estado en la
queria casarse en seguida y marchar á Aus- casa ele los sueños y he visto á mi madre;
tralia, donde le ofrecían un buen destino; no me he a~ustado nada, y eso que, aunque
después recogerían á su madre, mas por el hablamos con toda naturalidad, lo hemos hepronto tendrían que separarse de ella. :\laria- cho como no acostumbramos á hacerlo ordina se negó á esta petición, y los prometido,; nariamente: creo que... quizás,-al decir eslo
dejaron de serlo. Aquella tarde acompañé á vaciló algo- no haya comprnndido yo nunca
:\lariana á su casa y paS(' con ella la velada. á mi madre. Voy ahora á verla. » Púsose una
A las diez de la noche llegó mi criada, para bata y cruzó el pasillo estrecho que conduacompañarme á mi casa; pero )lariana con cía á la alcoba de-su madre. Como lardara
voz extraña me suplicó que me quedara. en volrer, me decidí á ir también. Al
Además de la alteración en la voz, el aspec- crur.ar el pasillo) pa,ó por mi imaginapues recordé al mornento de mi a111iga era el de la persona que ción lo r¡ 1c uc·11-ri:.1,
. to las palabras que dia,Yerclacleramenle sufre.
antes me hahia dirigido
En vista de ello, despedí
.\lariana: su madre haá la criada y me quedé
bía muerto durante el
á hacerla compañía. )le
sueño. El fallecimiento
acosté al lado de Mariadebió tener lugar á las
;ia aquella noche. Auntres de la madrugada.
que pasó bastan le tiemSiguió á esto un silenpo para que logt"ara cecio profundo en los que
rrar los ojos, concilió el
escuchábamos á la señorneño antes que yo, que
ra Ril'ard. Pa~ado un
apenas pude dormir porralo, alguno preguntó
que me sentía extraorqué había sido de )fa.
dinariamente nerviosa;
riana.
al fin quedé un poco
-~Iariana- contestó
traspuesta. Pero de rela narradora-embarcó
pente desperté sobresalpara el extranjero, para
tada. La luna, que briencargarse de la casa de
llaba explendorosamenun hermano sol l ero
te, bat'iaba con su tenue
que tenia; pero no pudo
claridad nuestra cama,
realir.ar sus deseos porpues la ventana de la
que mi infortunada
alcoba donde estábamos
amiga murió en el viaje.
carecía de cortina~; pu Una de las muchachas
de, por tanto, ver á )lapreguntó in dignada é
riana sentada en la caimperiosa:
ma, á mi lado, con los
-;,Y por qué no llegó
ojos abiertos, pero sin
á caAarse con Enri-\Ti infortunada amiga murió en el viaje
mirará parte al~ ur1a deque'?
l e r m i n a da . i.Eres
La narradora suspiró, y dijo:
tú, mamá? -decía ,;u ror., alegremente y
- Xo creo que él pensarn nunca formalsonriendo. Abajo en la reducida sala-comen1enle
en ese casamiento; 6 quizás fuera dedor, el reloj daba las !re,;. :\lariana c;e acostó
rna~iado
orgulloso, y esperaría á que Ir, ronuevamente y parecía como dormida. Yo ingaran
que
volviera. Si pensó con formalidad
tenté, en vano, hacer lo mismo; pero no logré hacerlo: temblaba como si tuviera frío. en hacer su mujer á mi amiga, es s«¡guro quC'
y, sin embargo, mi frente ardía y estaba hú- ahora estará suf1ienrlo el ca,tigo ... Supe que

ese cabal!cro salió para Australia, que obtn-

"º celebridad y que se hizo rico.

_Sonó el timbre eléctrico, y se presentó un
criarlo que encendió las luces. Vimos entónce~ levanla1-se de su asiento de mimbres al

ho~~bre alto; de roslro tostado por el sol, y
saln d?I s~lon _de fumar haciendo una profunda ~~cltnac16n de caber.a. Ob:&lt;cn·é que en
1~ m~Jilla derecha tenía este rahallero \!na
mcalnz roja.
MAHY

lluslraciones ele Arturo H. Bucldand

SOLO ENTONCES...
Cuanrlo brille eu tus ojos la alearía
cuando estalle de risa el corazón " '
cuando seas feliz, dichosa, enlón~es,
uo me recuerdes, no.
Cuan~o nuble el pesar lu far. ra&lt;lianle,
cuando a tu alma el dolor haaa latir
cuando llores y sufras, sólo e~tónce~,
acuérdate de mf.
RICARDO

PASTOR

GAVENDISH

�• ADll':~DTllTA•

Y Canelo, c_omo si lo e~tendiera (yo creo
qu~ lo e~tendia), meneaba la cola con viva
sal1~facc1ón y hasta se permitía uno que otro
ladrido. C?mo vulgarmente se dice, no le
fal.taba mas que h~blar. Tenía razón para est~1 orgulloso y satisfecho, pon¡ue á él se deb1a gran parle de la_ victoria. Yo era el que
menos derecho ~?d1a alegar para participar
de aquel regociJo porque
en tales jornadas ora un ,elemento meramente pa•
sivo.

"ALMENDRITA"
(NARRACION)

M E parece que fué ayer-según lo vivo
l · \ que conservo el recuerdo - cuando

dantes para numerosos rebaños. Era una soberbia posesión de utilidad y de recreo.

acaeció el hecho que voy á relatar. Ua llovido mucho desde entonces, y ha nevado aún
más, si he de juzgar por la nieve que me ha
salido á la cara y el frío que ha penetrado
en mi corazón. Era la época de la novela por
entregas, corrían los grandes tiempos de
Fernández y González y de Pérez Escrich, y
en el teatro alternaba con el drama romántico el género andaluz, predominando en este
la apoteosis del bandolerismo.
Contaba yo nueve años, acababa de salir
de una larga enfermedad, y el médico había
indicado á mi familia la conveniencia de
llevarme á respirar los aires puros del campo. Mi padre (q. s. g. g.) me llevó de Málaga,
donde re,idiarnos, á una magnífica hacienda
que poseían unos parientes nuestros distante media legua de dicha capital, en la Torre
de San Telmo, frente al mar, y allí nos instalamoc;, con gran regocijo de los propietarios de la finca y viva alegría de mi parle.
La hacienda era grande y mucha la variedad de sus productos. La casa estaba situada
al principio de la heredad, junto á la carretera, casi á la orilla del mar y cerca del elevado y granítico cerro de San Telmo, que
mochos años después fué demolido para
realizar las obras del puerto de ~lálaga. Entre la casa y el cerro había varios hornos de
cal¡ detrás de los hornos, en un extenso valle,
un higueral añoso y magnífico¡ á continuación del valle, en terreno quebrado y montuoso, había grandes obradas de viñas, profusos olivares, pinares dilatadisimos, malezas
intrincadac;, jarales peligrosos y pastos abun-

Corrían los últimos dhs del mes de Septiembre, y la temperatura, bastante caluro•
sa todavía en aquella re6ión, resultaba, no
obstante, mu y agradable en los dilatados
olivares y espesos bosques de la finca, singularmente por las mañanas y á la caída de
la larde. Las noches eran delicio,as.
Yo daba grandes paseos por aquellos cam•
pos, casi siempre con mi padre, y me repo•
nía rápidamente, volviendo la púrpura á mis
mejillas y el vigor á mis miembros.
A cosa de la~ tres de la tarde, mi padre,
que era aficionado á la caza y gran tirador,
cogía una escopeta y echaba á andar¡ yo le
seguía, y á los dos y sin excitación de nadie
un galgo finísimo, Canelo, verdadera notabilidad en su especie, cuya cola se agitaba vertiginosamente en cuanto álguien de los de
casa tomaba una escopeta y se dis¡:onía á
salir al campo.
Bien pronto nos hallábamos los tres, mi
padre, yo y el perro, en lo más intrincado de
la espesura.
Volvíamos á casa poco antes de cerrar la
noche, y casi siempre con varias piezas muertas por mi padre y cobrada!&gt; por Canelo, que
eran el trofeo de la jornada victoriosa y que
muchas veces servían para la cena.
Cuando había sido la caza abundante, cosa
que ocurría frecuentemente, mi padre solía
decir:
-¡Vamos, no se ha perdido enteramente
el día!

511

El apa~ecido era muy jóven y de menos
que mediana estatura. A no ser por las patillas (d~ las llamadas de boca de hacha) se
le hubiera lomado por un nilio. A pesar de su
corla estatura, no tenía nada de la deformidad riel c~iano¡ pot· el contrario, era una
fi~ura tan.Justamente proporcionada que hubiera podido tomar:-e por modelo de la estatuaria griega. Su rostro
1
era ?lásicamente bello, y
1~ mirada de sus grandes
OJOS ~egros, simpática y
atract_1va sobre toda ponderación. Vestía el anti***
A los quince días de
guo y pintoresco traje
haber llegado
andaluz, que ya por ená la finca, una
tónces se iba perdiendo
tarde en que
en la ciudades y aun en
íbamos solos
algunos pueblos de aquemi padre y
Ila región, notándose que
y o , porque
los botones de los bombaCanelo se hachos y los cabetes d e ]
bia marchado
chaleco y de la chaqueta
antes con uno
eran de pla la fina.
de mis primÓs
Iba armado hasta los
(Canelo, codientes. Tal vez para husmo he dicho,
car la harmonía con su
se iba con el
estatura, en lugar de esprimero que
copela llevaba un retaco
cogía una esde los más pequeños y
copela), acaeció el he't.
t de dos cañones, dos cacho que motiva estas
~
'
chorrillos penlíneas.
:)
dientes del cinIIacía mucho rato
___,;.,=...-turón -que sujeque caminábamos en
taba la canana,
s!lencio ro1· el pinar,
\1&lt;'11.. , , . _
y un puiíal ensrn que mi padre hutre la faja. Eso
biese di;;parado un soera lo q u e se
lo tiro en toda la tarde,
veía, que acaso
n_o por fa_lta de caza,
:.,-..,..¡a.;.
-i,,-.,_..i
llevara oc u Ita
smo por Ir el buen soalguna otra heñ o r completamente
.•.-.--i.i.;m:.
rramienta.
abstraído y absorto en
Aquel h o msus pensamientos. No
brecito, que respodía explicarme
piraba simpatía
aquella taciturnidad
portoda,partes,
sin motivo, sin motivo
l\Iipadre echaba ti andar e,copeta al hombro ;.ácia
semejaba II n
aparente á lo menos.
el campo, Yyo le acompañaba
cromo, una miD_e pro~to, como fantasma evocado por . 1
.
niatura: lodo en
conJ~ro misterioso, del centro do un vallado e parecia g_rácil, fino y delicado. Si la ca1a
d_e pilas y chumberas que limitaba la ha- ~s, como d~cen, el espejo del alma, el alma
c1enda por aq~ella parte, surgió un hombre
e aquel suJelo debía de ser bellísima
ante nuestra vista,
;,Por q~é la presencia de este jóven · sinMi p~~re palideció intensa y súbitamente· gul~r babia causado tan mal efecto á mi pap~ra d1s1mular, sin duda, procuró son~ drer ¿Tal vez era un caiador furtivo?
reir, pero no pudo conseguirlo: la sonrisa se
Eso fué lo que yo pensé por el pronto.
malogró, y quedó en forzada mueca. Se me
,,.
figuró q_ue estaba vivamente emocionado v
*..*
contranado en extremo.
- d -Se~~ó Junn Y la compaña, güenas tares,-dJJo i::q.icl hombre, quitándose el ca-

�512

POll

~sos

•ALMENORITA»

~WNDOS

·?- preaunló mirándome cari11osamenle.
,
é .
laiiéR. y acercándo;_e á nosotros tranquilo y te .-Para" servir
á usted.-me apresur a
sonriente.
Mi padre, procurando d011:inar la contra- contestarle.
-Pa servirá Dios, galán.
.
riedad que sufría, y estereotipando, por _fin,
-Es el menor de mis hijos,-concluyó 1111
en su alterado semblante una leve Ronn,,a,
padre.
. . . .
:
le contestó:
-Es mtU· sun pat1co,-repuso, dandome
- Buenas tardes. aTú por aquí"?
unas palrnadilas cu el hombr_o. Y agregó:
-Ya lo ve usté.
-Qur aprenlla á le&gt;:'r y escrelm·.
-;Cómo te YÚ
.
.
- Ya sabe: tiene nueve a1ios.
- De sctltí, bien . De lo demás, bagase uste
El desconocido me miró entonces con
el cargo.
.
.
Hubo un momento de pausa, un s11enclo cier ta envidia, no exenta de asombro,. como
á un ser extraordinario... porque sabia leer
embarazoso que, al cabo, rompió el descoy escribir.
nocido, preguntando:
-Que aprenda un oficio,-continuó-que
-;Lleva usté tabaco?
se
al trabajo, que sea un hombre
--Si... Vamos á echarun cigan-o,-conteR- útilaficione
y que no se vea en el caso ...
tó sacando la petaca.
.
No terminó la frase.
'Mientras liaron los cigarros, mi padre se
Y
yo pemé:
serenó, algo, que no mucho. En cua_nto
-Ño quiere que me vea en el caso de Rer
dió las primeras chupadas, el desconocido 1
cazador furtivo. Es un bue11 hombre.
.
poseído del mavor entusiasmo, exclamó:
-¿Se te ofrece algo más?-le pr~guntó nn
-¡Esto es ca'nela fina! ¡Nunca he f1wwo
padre, como deseando poner fin a aque_lla
tan giien tabaco!
..
l\li padre usaba una petaca grll.nd1s1ma, entrerisla, que, al parecer, le era muy vioque siempre llenaba por completo antes ele lenta.
-Que usté deje mamlao.
Ralir de casa. Al oir aquella alabanza, alar~ó
- Pues... entonces ...
la petaca al hombrecito, diciéndole:.
-Seiió Juan ... ro lo quiero á usté... y lo
-Como no tendrás muchas ocasiones de
re~peto
... usté es ,Íwi giie110 ... y semos paipoderlo comprar de esta clase, llévate e::;e
¡:;anos. De consiguiente, espero que...
t:ibaco.
.
Sin concluir lamnoco la fra-;e esta vez.
- :\le lo fnmaré á su saM ... ~Juchas grncias
señó Juan, es usté nmi g11e1io:-conte:;tó, metiéndo~e la petaca entre la faja.
.
.
Se hizo de nuevo el silencio, 1111
Rilencio penoso que tam~ién rompió esta vez el_ des~on_oc1do, balbuciendo, con c1erta_tnmdcz,
aunque sonriendo siempre:
-Como es usté tan ... giieno. vo quedría pedirle ...
-¿Qu·é deseas, qu~ necesitas·~-pregu ntóle m1padr~,
llevándose la mano al bolsillo del chaleco.
-No eseso,-rcplicó vivamente.-Es que ... ando argo
escaso de pórvora.. .
-No digas más ... Toma.
Y le alargó la bolsa de la pólvora, que tambi~n esta~~ llena.
-.\luchas graCJas, seno Juan.
--No hay de qué... Eso no vale
nada ...
1\quella pelirión me afirmó en
la idea de que aquel hombre era
un cazador furtivo. )le extra1ió,
no obstante, que no hubiese pe- -Señó Juan, In compaña, ~ürna,
dido también perdigone,-.
tnrdes,- i10s dijo ol homh1c
-¿,Este mocito es hijo de 11s•

apretóse los labios con el índice y el pulgar
-de la diestra mano.
Mi padre se apresuró á decirle:
-Descuida: notehe visto... Anda con Dios
y que El te ilumine.
-Vayan ustede con la Pastora Divina.
Echamos á andar. A los pocos pasos volví
ta cabeza y noté, con asombro, que el hombrecito habla desaparecido.

***

Mi padre apretó el paso con dirección á la
casa, y parecía mucho más inquieto y pre-Ocupado que antes.
-¿Qué, nos vamos ya á casa?-le pre,
¡unté.
- Sj1-me contestó secamente.
--;_Tan pronto?
· ¡Tan prontol-replicó, . más secamente
todavía
Y redobló la marcha. Aquello, más que
un paseo de retorno semejabaunahuída para
-escapar de un peligro.
Yo no hallaba justificación á tan singular
1lstado de ánimo. El encontrar un cazador
furtivo en la hacienda de nuestros parientes no era, en verdad, agradable; pero no
había en ello motivo para disgustarse de
aquel modo. Tampoco podía hermanar la
contrariedad que, al parecer, había sufrido
con tal encuentro con su solicitud al facilitarle tabaco y pólvora preguntándole, además,
si necesitaba alguna otra cosa. Evidentemente eran amigos, y, siéndolo, ¿por qué le había
disgu~tado y contrariado la presencia de un
amiio y paisanoi'...
Como me había contestado tan ágriamente y .estaba. de tan pésimo humor, no me
3treví á exponerle mis dudas, ni siquiera á
preguntarle quién era aquel hombre. Y seguí andando, casi corriendo, á su lado.
Cuando divisamos la rasa, mi padre se
paró, respiró con fuer.1m, limpióse el sudor
con un gran pañuelo de yerbas, serenóse su
·semblante y, en tono cariñoso, me preguntó:
.:._¿Sabes quién es•ese·bombre que hemos
encontrado?
-Lo adiviné desde el primer ·momento:
un ea1.ador furtivo.
Sonrió maliciosamtinte y repuso:
-No vas desoaminado. ¡Cazador furtivo!...
¡Sí, eso es, no está mal! Sólo que se dedica
á la caza mayor.
-¡Ya! Por eso no le dió usted también
·los perdigones, ni él los pidió.
· ·--¡Claro! Para nada los necesita: no los
·emplea jamás.
· Después se puso serio y grave y añadió:
• -~Lo has visto ~ien? ¿Te has fijado dete'n1damente en Au persona?
,

518

-¡Ya lo creo! Es guapo, simpático y, al
parecer, amigo de usted.
-¡No, amigo no!... Conocido, desgraciadamente ... Es de mi pueblo.
-¿Desgraciadamente·? ¿Por quéi' ¿Quién
es ese hombrei' ¿Cómo se llama'(
-Almendrita,-contestó con la mayor
naturalidad.
Oir yo aquel mote conocidi¡:;imo y echarme á temblar como un azogado, todo fué
uno. Tal terror se apoderó de mí que estuve á puntode desmayarme. ¡¡Almendrital!...
Emprendimos de nuevo la marcha, por mi
parte con loco apresuramiento.
-No corras tanto, estamos á dos pasos de
la casa y ya no hay peligro... ¿Qué te habría
sucedido si hubieses sabido quién era cuando lo tenías á tu vera?
-¡Que me muero del susto!...
-No digas á nadie que hemo~ visto á e,e
hombre.
Prometí guardar el secreto, y momentos
de ,pués llegamos á la casa.

*

**

¿Quién era Almendrifq?
Almendri{a era en aquella época el terror
de los habitantes de los campos y de los
pueblos pequeños de la provincia de Málaga. Dedieábase á la caza mayor, como ha-.
bía dicho mi padre, en clase de ladrón y
asesino. Osado, audaz, astuto, atrevido hasta
lo increíble y valiente hasta la temeridad,
sus atroces fechorías, extensamente relatadas por los periódicos, ponían espanto en el
ánimo más esforzado y eran tema casi exclusivo y perenne tle la conversación en la
casa, en la calle, en los cafés, en todas partes. El bandido estaba entonces en todo el
apogeo de sus facultades y de su gloria y
hasta tira popular en ciertas capas socialea.
El bandido andaluz, por el influjo de una
nociva literatura escénica, que, por fortuna,
pasó hace mucho tiempo, era por entonce!!
simpático á infinito número de personas
Como yo no entraba en ese número, comprenderá el lector lo justificado del pánico
que se apoderó de mí al oir aquel nombre
de guerra, mote siniestro que era como la
enunciación de los crímenes más espantosos, y se comprenderán también el temor, la
contrariedad y la forzada solicitud de mi pa·dre al encontrarse en despoblado con aquel
pájaro de cuenta, aún á pesar de la actitud
correcta y ha.11ta cariñosa del bandido.

*

**

;,Cómo explicar el comedimiento, el cariilo y el respeto de aquel desalmado hacia mi
padre? No podía haber más que una explica-

�POR &amp;&lt;;OS MUNDOS

614
un hombre alto, muy alto, recio, atlético, fea.
ción. Hasta poco antes de nacer yo, en :Má- mal encarado, totalmente repulsivo y nolaga, mi padre había vivido en El Borge, su podia explicarme que aquel bombrecito gual)Uehlo natal, donde poseia una hacienda de po y simpático, aquella delicada figurita de
labor que reveses de fortuna le obligaron á rinconera, amable y sonriente, tuviera tavender para trasladarse con su familia á la les arrestos y fuese capaz de tan temerarias
capital de la provincia, que dista cuatro ley sangrientas empresas.
guas de dicho pueblo. Contaban que como
Después, cuando be leido que ,el estilo. cortijero había sido mi padre un verdadero es el hombre,, me be acordado de Almenamigo de sus trabajadores, que pagaba los drita y be tenido por falsa esa afirmación.
jornales más caros que nadie, que prestaba
Cierto que Almendrita tenia estüo prodinero sin interés (dinero que casi nunca le pio; pero reñido de todo en todo con su elldevolvían) y que era, en suma, el paño de
física.
lágrimas de los desvalidos. Almendrifa ha- voltura
Pudiera decirse que era una equivocacióa
bía estado, cuando era zagalón, guardando cabras en el cortijo de mi pad,·e, tal vez con- de la Naturaleza.
servaba algún recuerdo agradable de su antiguo amo, y de ahí, sin duda, su cariño y su
' al
La noche del día en que encontramos
respeto.
amable y simv•tico bandolero, durante la
¿Cómo y por qué se babia lanzado á aque- cena, mi padre que continuaba absorto y
lla vida. Mi padre lo ignoraba.
preocupado, dijo de pronto y sin preámbulo
Había en la existencia de Almendrita un que, encontrándome ya completamente resdetalle, al parecer insignificante, pero de tablecido, nos Jbamos á Málaga en cuanto
de importancia decisiva tratándose de un amaneciera. Mi tia y mis primos extrañaron
hombre como él. Cayó quinto al cumplir \os mucho tan súbita resolución y trataron de
diecinueve años, y fué declarado inútil para hacerle desistir de tal empeño; pero todos
el servicio militar, por no tener la estatura los razonamientos é instancias fueron inútique exije la ley.
l es: reclamaban su presencia en Málaga
Tratándose del ejercicio de las armas, cu- asuntos importantísimos. Le dijeron quepoyo único objetivo es pelear, fuera natural y día marcharse sólo y que á mi me llevarían
lógico que para ser admitido en la milicia ocho ó quince días después; pero, yo, que
se atendiera más al valor que á la estética, conocía el motivo de la marcha, de la fuga,
apreciándose el espíritu antes que la mate- mejor dicho, me apresuré á rechazar aqueria; pero, á lo que parece, la estética es lo lla proposición. Quedó acordado que nos
primero, lo indispensable, lo único: , cabaal otro día.
llo grande, ande ó no ande, . Siguiendo en iríamos
Toda la noche estuve soñando con Almeneso de las armas semejante criterio, Julio drita y, degenerando el ensueño en espanCesar, Napoleón y muchos otros grandes table pesadilla, presencié robos, incendios,
capitanes, de corta estatura, no debieron asesinatos, y ¡cosa rara!: en medio de s11
ser admitidos en sus respectivos ejércitos. trágica labor, jamás desaparecia la sonrisa
Almendrita, soldado, por su temerario amable y bonachona de Almendrita: ¡sonvalor acaso hubiera sido un héroe, honra y reía siempre y siempre me resultaba aimpágloria de su patria; rechazado por esta, en ticol El terror me lo inspiraban sns ,ícti•
vez de ser un gran capitán, fué un gran
mas,
bandido.
Antes de las ocho de la mañana empren•
Con razón ba dicho el poeta que
dimos el camino de la oiudad en una vieja
y desvencijada tartana, perteneciente á la
entre un héroe y "" bandido
.finca,
haciendo de tartanero mi primo :Masólo media la fortwna.
nolo, un mocetón de veinte años, fuerte y
duro como un roble.
:Mi padre no dijo palabra en todo el cata cabeza del Alniendrita estaba pregomino.
nada: se ofrecía una no despreciable suma
al que lo entregase muerto ó vivo, y parecía
inconcebible su atrevimiento al llegar casi
En Málaga continué teniendo noticias frebasta las puertas de Málaga, en pleno día y cuentemente de las hazatiall de Almendrita,
sin recatarse, al parecer.
reflejándose en todas ellas la audacia increíYo estaba perplejo y desorientado. ¡Qué ble y el valor temerario del tristemente cechasco me babia dado el tal Almendrita!
Leyendo con viva emoción los relatos de sus lebre bandido.
Dos años después de haberle yo vialo a
crímenes espantosos, me había imaginado

•••

•••

•••

HACIA EL IDEAL

la ocasión que dejo referida
;fd~~t: ~•efuardia civil y, ~ucbJi~11
r:'.
1
playa de la Pef::J!~i lo ahorcaron en la

: :ci~,

gunJQ;i:~~:e::zise !!sgr~;iado, poi: sedre, u,na ho!·a antes de la ej!u!~!'.ó m1 pa-No, sen~r,-le contesté.
-Haces bien: es un espectáculo
d
•~dable.
muy es. Málaga se despobló para acudir á r
mar el suplicio del famoso bandOl p esen.. ·d
ero· noci
cu~10s1 ad tan repugnante como ei supli:
rn mismo y que tanto desdice de la piedatl

?

616

!al

~eduo pueblo.
vez fué censurable debi!i-·
a aunque disculpable en mis ocos • ..;
pero, he de confesar ingénuamenie
an°",
t1 el .trágico
fin
de
Almend
·t
'
9ue
se_nd
r, a aun compr eri d .e,~ 0 que lo merecía.
. .
También las mujeres, las jóvenes sin : .
1":~e:¡te, sintieron, sin duda por aqu.rn~
o ta e dehto y compadece al d li

\º

cuente.&gt;
e nPor cíe~ fatalidad ó por otras cau
d.~vestigar aquí, la raza de :

:'e:

11~

::::t~~;'.i:!!ª~!rmo-

sa re~~n a:Jafi,tª
yor v,gor que en otras partes de España. ma-

F11ANc1sco r'LORES GARCÍA

llmtruc·ioms de ./!', de la Mota

HACIA EL IDEAL
·
h En loavouma
-.- pomentes
de amatista
an ~•do 8 '!8 ojos mis anhelos
como s1 la Esperanza tras sus vel;,,,
flotantes se escondiera de m1. mta.
.
Infortunios de amor án: d
.
me han herido
' ,ias e artista
han cansado .~/0
tnsuelos
en los vagos ponientes de am:ti:..

j; ~u:"S:

y ¡l~eal,dme encamino á tu conquista!
miran o saludos de pañuel

y temblar peinadores de batis:
en los vagos ponientes de amatista

han eansado sus ojos mis anhelos. '

EFR!NREBOLLEDO

�~INON DE LENCLOS

NINON DE LENCLOS
"los PÁJAROS DE TOURNELLES". -LA CARIDAD

VIDA SOCIAL. -LA PASION DE SU HIJO Y
SU EPITAFIO.

(I)

A A LOS OCHENTA AMOS DE EDAD. - LECCIONES DE
~!A~:~~";1; o!uÉ::~~~ MA!IMAS y A!IOMAS DE NINON. - su MUERTE y

-·Ya se ve que estáis por la rubia! A vos
os cdrresponde, pues, querida amiga, coronar al autor.
d N'
de
Otra vez se trataba en casa e mon
ó seis literatos entradefi m·r la dicha. Cinco
.
á ó menos pomron en liza y sostuvieron m s
II
ta
osamente lo que significaba para e os es
palabra Un individuo, apoyado _en el respa!·
~o de u~ sofá, escuchaba los d1scurs_os, dibujando de vez en cuando en sus labios una
On risa desdeñosa.
s -Parece-Ie d"1lº Mlle · de Lenclos-que,
•
según vuestra opinión, est?s senores se enle¡· os de la dicha...
cuentran mu y
hé'
'do en mi pensa-Creo que ha is 1e1
.
d
. t Ninon -respondió el mterpela o.
m1en o,
,
d' h ?
_y vos ¿creéis en 1a ,c a
muchos, menos e ella casa admiradores 6
encontraban ~n aqu . ador desconocido que
-Ciertamente.
¡ b
-1 y dónde se encuentra? Tened a o0 .
severos¡nece,. U~¡"fe Ninon y hacia á ésta
frecuen~ba ~1~~ aprovechó cierta discusión dad dti~tr:º1~j~s de donde estos señores
una cor e astió sob're las rubias y las morenas
-¡
el lugar donde se oculta es
que se susci
dedicará la de Lenclos, que era mordena, laa~: 1;::~ se~~eto, yo voy á _descubriri:l~;
para
. Leyó su trabajo el enamora o y
una poes1a. udo menos de interrumpir al p y leyó en seguida una poesia en la q_ f
solamente la d,s ruNmon no p
·e en que la llamaba celo- asegura baque la dicha
•
¡ momento
lector en un pasa¡ .
tamos durante el sueno, puesdel el do de los
ardiente entusiasta.
d"
ue despertamos escapa e a
sa, B ta b' asta mi querido poeta,- Ni¡o ~~i::bres
Ninon miró el reloj y exclamó:
-as,
,
·tto10
riendo.-Creo que no es ese mi re ra .
Ha; dado las doce de la noche. Apresuá;;. mi querido poeta: no debéis perder moso~~t~{~g~!:ia el fondo de su alma po_rfitan
~enio si queréis gozar de la dicha. .
.
'fi t exclamación, el pobre vers1 ~aUna
carcajada
general
acogió
tal
mgen)O·
morh ~an e
d'ó los labios y enro¡e•
dor palideció, se mor 1
¡ ·éndose sasa1¡·da , mientras el individuo
b' de a sonnsa
ció alternativamente;_ después, ~:l~ba cer- desdeñosa se mordió los 1a ,os.

hótel que Nmon habitaba en la calle
de Tournelles era siempre el punto ie
'ta favorito de los poetas, de los ::rtistas, l e
CI
á s irituales, as1 como os
1
~::fl~~::: :t;lo: ~e lda ?dapditeªn'
1 d b'eron á su as, Ul a
f"~::a le 'aquella sin par b~rmosura el soª. robre de Pájaros dR, 1ournelles•.
br~: esta deliciosa estancia no se rendia culá la galantería y a I amor,
to solamente b'. se celebraban combates
sino que tam ,en.
á d
n autor iba
filosóficos y hteranos; m s e u
.
s obras en prosa y verso, y
allí a leer su
elle Chaulieu, Scarron,
Desbarreaux, Cbap . '
M liére y otros
Chateauneuf, Cam~\:t~:~
los citados,

EL

f~~~~!n~~

q:e

t.

bá~: N~::i,b!~~ti~t~~: 1;:t~:a dedicando
ca elo ruhio los más cumplidos ditirambos:
aLI pd
ub1'a pagó con una sonrisa los elo
a ama r le di'rioian l' Nmon
•
• d'ó
.
ana
i ma-gros que se
o· ,
Tu,iosamente:
• 1.n1 T Mayo óttimos.

(t) Vé-anse nuestros números d e'"'

***
No arecia sino que todos los ~ombrcs
emineJtes habian de consaJ{:nád~~neonFi:~~
• cordiales bomena¡es.
. 'd
mas
d los caballeros más disbngm os
u~~te~ le pagó su tributo; se amaron

d~1~

uno á otro con pasión; pero, como en el
hombre y en la mujer de mundo las pasiones se encienden y se extinguen fácilmente,
el conde fué el primero que sintió debilitarse su llama amórosa, y no atreviéndose á
declararlo de viva voz á Ninon decidióse
á escribirla. La hermosa Lenclos encontrábase ocupada en su toilette cuando recibió
el fatal billete. Herida en el corazón por golpe tan inesperado, tomó las tijeras, cortó una
parte de su pelo y la dió al criado del conde
diciéndole:
-Decid á vuestro amo que.esa es mi respuesta.
Creyendo el conde que babia mucha parte de cariño en este proceder, corrió inme•
diatamente á echarse á los piés de su amada pidiéndola que le perdonase aquel momento de olvido y jurándola, en cambio,
amor eterno. Pero Ninon, que conocía muy
bien el corazón de los hombres para que creyera en la duración de pasiones reanudadas,
buscó el reemplazo de este amor ya viejo
por otro lleno de juventud.
El conde de Cbatillon, ascendido entonces
á mariscal de Francia, se prendó de Ninon,
la cual, desgraciadamente para él, le correspondió con la más glacial indiferencia. El fa.
moso maestro de baile Pécour era en aquel
tiempo su rival victorioso, y un día en que
el bailarín llevaba un traje muy parecido al
uniforme de los &amp;nardias, le preguntó el
conde, en tono irónico:
-¡,En qué cuerpo servís?
-Señormío,-le respondió Pécour-mand.o un cuerpo en el que vos desearíais servir.
Respuesta tan atrevida picó al conde, que
demostró sn disgusto á Mlle. de Lenclos, en
cuya casa no volvió á poner los piés.
A los cincuenta y cioco años de edad tuvo
Ninon una hija, que no vivió. El padre, hombre de posición elevada, lleno de dolor por
esta pérdida, hizo embalsamar el cuerpo de
la niña, y lo colocó en su bufete á fin de tenerlo siempre ante su vista.

***
A pesar de lo avanzado de la edad de Ninen en la época á que alcanzan estas
ligeras notas (la de Lenolos habla llegado ya
á la decrepitud), esta incomparable mujer no
conoció la fealdad ni en su rostro ni en su
cuerpo; conservaba todos los dientes, y sus
ojos aparecían tan brillantes que, como se
decia,•podia leerse en ellos toda su historia.,
Según unos, á la edad de ochenta años cerró

Ninon su carrera amorosa; pero otros aseguran que la prolongó hasta el final de su vida.
Aunque sufrió la de Lenclos val'ias indis-

511

posiciones y enfermedades, consecuencia
natural de la edad, permanecía sana y vigorosa. Filósofa hasta el último momento, decía que era obligación de la gente vieja contentarse eon el día en que vive y cuidar de
su cuerpo gastado como de una cosa agradable; añadiendo que no se debla temer á ta
muerte, porque ese temor, según ella, acusaba un alma cargada de remordimientos. «Nó
se debe hacer mal á nadie nunca,-decJasino, al contrario, hemos de practicar todo
el bien posible y buscar las ocasiones para
ello.»
Este precepto evangélico lo predicaba Ninon con el ejemplo, pues practicaba la caridad con ese genero·so impulso que sólo pertenece á las almas escogidas; \anta fué esto
así que hasta losjuecés más severos se velan·
obligados á d.eclarar que 1~ de Lenclos, á
pesar de la libertad de sus cosfulnbres, gozaba reputación de excelente persona, siem.pre pronta á prestar su auxilio /¡ lo,s que lo
imploraban. Uno de sus últimos áctós nobles
lo llevó á cabo con Voltaire, al cual, apenas
presentado á ella 'y adivinando su talento, le
invitó a que frecuentara su casa y su trato.
Aceptó. este .ofrecimiento el jqven que ,n¡ás
tarde 'babia de ser célebre filósofo,· él cual
llamaba á Ninorí su linda tía, mientras que
ésta, eomo prueba de su amistad y del interés que le inspiraba su protegido, le legaba.
en su testamento dos mil francos para q11e
comprara libros.
Cristina, !~in.a de Suecia, que estüVo en
Francia en 16ó6, quiso verá la célebre Ninon. Su deseo fué satisfecho, y tan complacida quedó aquella soberana escuch~ndola
que la propeso· marchar con ella á Roma;
pero la de Lenclos rehusó con toda la cortesía que debía al rango de Cris\ina, ·1a cúal,
siempre ·que hablaba de la hermosa anciana.
la apellidaba la ilustre Ninon, añadiendo
que cuantos elogios se hicieran de ella es-.
taban ma y por bajo de sus méritos.
Y el Rey Sol, el célebre monarca Luis,
XI V de Francia, que vió un día á la de Lenclos, cuando ésta contaba ya ochenta y ocho
años de edad, en una tribuna de la capilla
de VersalJes, no pudo menos de decir que
Ninon era un fenómeno dR, conservación.
Esta hermosa mujer murió el 17 de Octobre de 1706, á los noventa y ocno. años de
su edad, y su amigo Saint-Evremont l.a hizo
este epitafio:
!/indulgente

et sage Na.ture

a formé l'dme de Ninon
da la volupté d'Epicure
et de la vertu dR, Platon.

'

No terminaremos estos capítulos sin re.

'

�r.rn

POR ESOS MUNDOS

producir algunas máximas y axio?1as que_ la
do Lenclos escribió y puso ademas en pr~c-

·1

l

tica, y sin recordar dos rasgos de. su. vida
que demuestran el poderío c¡ue e¡_erc1ó su
belleza y la delicad_eza de sus sentnmentos:
Queriendo experimentar hasta dónde po
día llegar la debilidad de un enamorado, fingló mostrarse indiferente á la corte_ asidua
qae le hacia un jóven de_la mas lma¡ud_a nohleia; pero, cierto dia, Nmon le ex1grn ~uomesa de casamiento si la dotaba con,,tremta
mil escudos. «¡Y cien mil, si los quere~~!)) ex•
clamó el noble enamorado. Algunos d,1as después asistiendo este · jóven á la toilette de
Nino~, quedó asombrado al leer su firma e~
uno de lqspapillotes que habían s~mdo a
la-dueña de sas pensamientos para nzarse el
pelo: cogió el papel, lo exammó y su sorpresa fué grande al. ver que ~ra el taló~ de l~s
treinta mil escudos que Nmon 1~ habia pedido, «Esto os debe probar-le d1¡0 la de Lenclos-el caso que bago yo de promesas de
jóvenes aturdidos como vos, y lo que os
comprometeríais con una muJer capaz de
aprovecharse de vuestras tontadas.•

•*•

A los sesenta años de su edad estaba Ninon tan bien conservada y. todavia era tan
atractiva que inspiró -~na pasión extraordinaria á su segundo h1¡0, el caballero De V1lliers, el cual ignoraba que la de Lenclos
fue'ra su madre. Véase lo que sobre esto dice
un escritor de la época:
«El marqués de Gerser había educado
briHantemente áestejóven sm r~velarle el secreto de su nacimiento. Conclmd~• sus estu •

,Hos cuando tenía veinte años, quiso ~l marqués antes de lanzarlo al mundo,envmrle al
g¡m tiempo á la escuela de su madre _para
hacerle adquirir ese tono de buena sociedad
que e\1a poseía en tan alto grado: Nmon •~cedió á los deseos del marqués sm presumir
las desdichas que resultarían de ello. N1_non,
que se sentía dichosa dando lecc10nes a s_u
hijo, redactó expresamente pa_ra él lo_s s1guien!'ls párrafos sobre el me¡or medio de
a¡iradar.
dT .
. «Escuo~ad, amigo mío. No es muy ' ,ci 1
triúnfar de las mujeres cuando se sabe trata,rl~s: es. un a~te que exige nada m~s q~e
un , poco de ingenio y much_a experiencia.
Ret~ned bien lo que ahora vá1s á leer: ~rimero: No os presentéis á la persona de quien

queráis haceros amar sino ~n. ~~ ~omento
favorable. Segundo: No la vis1te1s sino con
esa finura de tacto que, evitándoos el peligro
de ser importuno, hasta os h~rá desead_o. y
tercero es.encialísimo: estudiad el caracter
de es¡, ~ujer en sus más minuciosos deta \les.

»Después de un profundo couoeime~to _de
prachca
b . y del corazón
1acaeza
·
, poned en 'tó
ta
los consejos siguientes. Con la ar1s era
de al lo rango, orgullos~ de sus títulos, sed
respetuoso, modesto, tímido; tened s1_empre
el sombrero en la mano y la adm1rac1ón en
lo~ labios· mostráos presuroso en obedecer;

buscad l~ manera de adivinar, de preven~r
sus menores deseos, sus mas ligeros ~ªPJ1chos· consideré.os honrado con una mua a.
y awadeced humildemente el honor que se
os hace al rebajarse basta vos. Si, por el c~~lrario. vuestra estrella os .conduce a los p_1e:
de la rica ennoblecida, re1d con ella, mofao,
de esos antignos barones de cashllos alme, dos de esas marquesas orgullosas de sus
~~art~les, de todas las antigüedades pasadas
de moda y que empiezan á caer en el do1mnio de la comedia. Conducíos así co~ la una
y la otra nobleza, y tened la se~ur1dad de
r¡ue venceréis.
b d
,Hablad de modas con la coqueta; al~ a
su excelente gusto para elegir sus v~stJdo~
y sus adornos para componer sus toilettes,
dad la derecho á pensar _q~e ¡amás hubo elegancia femenina que h1ctera resaltar meJor
las ventajas de su lindo cuerpo;_bablad horas
enteras sobre el color de una cinta, sobre la
forma de un sombrero, sobr? el corte de una
manga; en fin, no tengáis miedo de tratar seriamente la manera de colocar un afiler. y
mientras dure conversación tan interesante.
~uardáos de aparecer distraído: ¡eso os perdería! Enfadáos alguna que otra vez, _fingid
indiferencia, hasta frialdad, con la mu¡er carrichosa, sobre todo con la coqueta¡. ausenláos, haced correr la vos de que llevats vues1ra adoración á otras partes: ~n~onces se os
deseará, se os escribirá, y qmz~s_s~ ?s m!lndará á buscar; después se os dmgiran_ ~1~r•
nos reproches, se os regañará, se os ext~1r~o
nuevos juramentos, y seréis amado, acar1ctado y mimado más que nunca. Alguna que
otra vez extasiáos ante los preciosos de~os
ue se os mostrarán para que los ~dm1r~1s,
~o escatiméis las alabanzas á los p1ececitos
encerrados en cárceles de terc10pelo ó de
seda· hablad, charlad de fiestas bailes, teatros coches; arrojad un grano de m~:d1cencia en esos discursos cuando to.qu ..1s el
capítulo de una be\1eza rival; practicad, ~n
fin las encantadora., tonterías del lengu~¡c
de' boudoi,·, y seréis un muchacho de mgenio, un hombre adorable perfecto, ha;
hréis sabido agradar, se apasionarán de vo..
y se disputaran vuestra ?onquista.
,Si tratáis con una artista, hablad c~n modestia de su arte, sed parco en consejos, f.Obre todo si ella os los pide; escuchad enlu•
siasmado cuanto os diga, aprobad cuanto

l'

NINON DE LENCLOS

hace, mostráos lleno de admiración ante su

519

de su hijo, no pudo evitar que De Villiers se
atrave'!"ra el cuerpo con la espada que llevaba al cinto.El dolor queNinon experimentó
por la muerte trágica de su hijo la sumergió
en una especie de desfallecimiento físico y
moral, habiendo sido necesarios grandes esfuerzos de sus amigos para sustraerla á la
desesperación. Pero tan espantoso suceso
produjo sobre ella notable alteración en •su
conducta: á la mujer ligera, disipada, loca y
sin cuidados, sucedió otra reflexiva y formal.
La muerte de su hijo alejó á Ninon durante
algún tiempo de la sociedad; pero su tenden•
cia irresistible por el placer la hizo dejar su
retiro, y su casa de París volvió á ser el punto de reunión de la buena sociedad.

singular talento, y usad un lenguaje vivo,
enérgico, pero delicado. Así obtendréis la re&lt;iompensa.
•Con una devota, tened en público los ojos
bajos aparentando la cándida inocencia del
niño, y os haréis notar. En la intimidad, en
tét,-á-téte, sed atrevido: ella cederá y osadorará.
•Con una jóven que acabe de ser presentada en sociedad y cuya timidez no haya
aido todavía reemplazada por esa franqueza
que se ha convenido en llamar facilidad de
maneras, tened la sencillez, la dulzura de
un adolescente; mostráos atento á los deseos
que ella no se atreva á expresar, y estad
siempre pronto á satisfacerlos, á prevenirlos,
no fatigándola, sin embargo, con vuestras
**•
preguntas ó miradas. Explicadle la causa de
Entre los numerosos pensamientos filosóque nuestros primeros pasos en la sociedad ficos y espirituales que se citan de Ninon, á
aean temerosos, poco seguros; acudid en su propósito de picantes y agudas réplicas, resocorro cuando al preguntar balbucee ó va
produciremos los siguientes:
eile en algunas frases, y encargáos algunas
La mujer fea, de genio dominante y que
veces de terminar las respuestas que ella tiene la pretensión de agradar físicamente,
deje incompletas: sobre todo, no la agobiéis rs como un mendigo que pide limosna. En
eon vuestro saber. Consagradle varios dias raso semejante, la misma frase es aplicable
de constante asiduidad, y habréis adquirido al hombre.
derecho á su reconocimiento.»
El amor es un comel'Cio arriesgado donde
Así instruía Ninon á su hijo en el arte de las bancarrotas son numerosas.
agradar; pero el pobre caballero De Villiers
Muchas mujeres prefieren la reputación de
estaba profundamente enamorado de la de ser adorables á la dicha de ser amadas realLenclos, y un día se echó á los piés de ella y mente.
la besó las manos, haciéndola una declaraLas mujeres conceden más favores por cación apasionada. Ninon reprimió el dolor pricho que por amor.
que este acto le causaba, y le respondió que
Quitad del amor lo que hay en él de amor
era muy vieja para corresponderle; él insis- propio, y queda en verdad muy poca cosa.
tió, protestando que la adoraba y que mori- Una vez purgado de la vanidad, el amor es un
ría de desesperación si le rechazaba.
convaleciente que puede apenas sostenerse.
-¡Insensatol-le dijo entonces Ninon.Para mucha gente el amor, pasada la
Mirad ese reloj: á esta hora hace sesenta efervescenciaprimera, es sólola relación enaños que yo vine al mundo, y vos tenéis ape- tre dos fantasmas.
nas veinte.
El amor verdadero es raro. El amor quo
Y en seguida se retiró á sus habitaciones. generalmente se practica resulta una profaAlgunos días después, el jóven caballero nación confundido con el febril deseo de goDe Villiers la vió sola en el jardín, corrió á ces, con el cambio de coqueterías 6 de vanipostrarse á sus piés y la tomó las manos, que dades. El amor verdadero es un sentimiento
regó con lágrimas. Entónces, la de Lenclos sublime de dos almas que parecen atraerse
exclamó:
y compenetrarse, es la feliz inteligencia de
-¡Detenéos, desdichado! Sabed que soy dos corazones, es una delicadeza de peusa•
vuestra madre ...
rnientos que es fuente de alegl'ias y de diDe Villiers quedó como aplastado bajo chas.
el peso de tan terribles palabras. Y Ni 11on,
Pensando desde niña en el desigual reparderramando lágrimas, Je dijo:
to de cualidades hecho entre hombres y mu-¡Oh, hijo mio! ¡Perdona á tu madre este jeres, be visto que siempre se nos ha querisecreto de tu nacimiento! ¡Perdónala haberte do adornar con la pnsesión de las cualidades
dado la vida!
más frívolas, mientras que los hombres se
El jóven, pálido y temblando, separóse reservaban las cualidades esenciales. Desde
bruscamente de los brazos de su madre y aquel momento quise considerarme hombre.
huyó con precipitación al fondo del jardín.
Observadas constantemente de todas parNinon, 1ue se había lanzado sobre los pasos tes la~ mujere~ y contrariadas sin cesar,

�,,--,,----=e:, --

PUR ESOS MUNDOS

ó20

.
re con temor y en la inquietud de _lo
siemp
·
·¡· d ad1e

ue bagan, isin apoyo y sm aux110. en

'

~i aun de los mil adoradores que tienen, ¿es
preciso asombrarse de qu~ esté~ de mal humor y tengan ciertos capnc_hos. .
.
No está enteramente dec1d1do s1 las muJeres aman mejor que los hombres; pe~o no
hay duda de que su.amor es más dehcado.
En general la muJer que ve á uno de sus
amigos muy ~ntusiasmado al lado de otra,
padece celos porque supone algo secrel? entre ellos. Esta suposición establece la opm1ón

que las mujeres tienen unas de o~ras.,

.

Las fábulas ofrecen más atracl!vo a la JU·
ventud que la historia; por la m1~ma razón,
el amor agrada más que el casamiento. .
Las mujeres perdonan alguna_vez una in•
fidelid.ad, pero jamás una perfidia.
El afecto debía empezar donde concluye ~l
amor y concluir donde comienza la rnfidehdad.

·

d

El amor no es como la amista ' que

es

cosa sa"rada: es un placer que no se compromet~ á obligación alguna.
. .
.
Es preciso siempre hacer prov1s1ón de V!·
veres y jamás de placeres. La abundancrn
de estos deteriora la salud; mientras que la
abundancia de aquellos nos asegura contra
la escasez.
Vale más ser engañada por un amigo que
desconfiar de él.
Se tiene necesidad de más talento para
hacer el amor que para mandar ejércitos,

porque el amor es la pieza donde los ent'.e•
actos son más largos, y ¡,cómo llena~ los i_ntermedios sino por el talento y el mgemor
Los filósofos de la antigüedad eran nada
más que oroullosos; los modernos son orgullosos, hipó~ritas é interesados á la _ve,.
Las desgracias de nuestros amigos so 1o.
deben servir para aumentar nuestro afecto
por ellos.
d
Cuando oigo alabar mucho un acto e probidad que después de todo es un deber mu y
natur~l practicarlo, me parece creer
hay muy pocas gentes honradas en e
mundo.
·
La belleza sin talento es un anzuelo sm

.'v -\Jt
1

e_

qut

cebo.
.
. seduc tor q ue poLa mujer es un DUSteno
cos hombres saben comprender y qu~ t~dos
adoran ú odian sin conocer su ver a ero

LAS OPERAS MÁS CELEBReS DEL MUNDO

"A ID A'', DE V ERD 1

sentido.
·
está
Una mujer que presta oído á p1_ropos

cercana á rendirse, como plaza sitiada que
pide parlamentar.
b ll
Las mujeres quieren más á su e eza q_ue
á sus amant~s.

A.sí, pues, no hay cosa meJor

ara enamorará una mujer que hablarla con
preferencia de ella misma: agradecerá más
~I amante la conversación que verse sobrelos encantos que posea, que aquella d que se
refie ra á los sentimientos que haya esperlado.
·
¡
ás reEn el corazón de las muieres iay m

Los aficionados á la música que viven alejados de las grandes capitales y que, por tanto, no di,¡ponen de ocasiones para ver y oir las óperas en la escena teatral, tre11e&gt;1
que conknfarse con los ecos que hasta ellos lleva la prensa diaria, cuyos crlticos solo
se· ocupan en la producción especifioo. olvidándose de lo que la obra es en sí con relacwn á la historia de la música ó de las conrepciones de los compositores. Nuestro
propósito en estos articulas es poner de relieve el espíritu de los grandes hombres
que han desarrollado el arte del drama musical, y, al efecto, en esta serie ya hemos
detallado las óperas Rienzi, Tannhiiuser y Lohengrin, de Wagner, Rigoletto, de Verdi, Romeo y Julieta, de Go-unod, y La Bohemia, de Puccini.

cuerdos amargos que dulces.
Verdisu ópera .A.ida en el año
E, 1869 para
el nuevo teatro italiano manSCRIBIÓ

•

--,

parativos indispensables; pero estos no se
habían completado cuando estalló la guerra
entre Francia y Prusia. En la fecha fijada
para la representación de la ópera, París estaba sitiado por los alemanes, y esto ocasionó el retraso de dos años para el estreno en
FranJia de la gran ópera citada; pero el 24
de Diciembre de 1871 un público numeroso
y distinguido, compuesto de europeos y de

dado construir en El Cairo por el jedive Ismail en la época de la apertura del Canal de
Suez. Aunque la idea del libreto (que pertenece al eminente egiptólogo francés Mariette
Bey, á quien la Ciencia debe las excavaciones hechas para hallar la Esfinge y la.;
Tumbas en Sakkara) es puramente imaginativa, su atmósfera local y sus altas condicio- orientales, el mismo casi que se había reunines drall'.láticas deleitaron á Verdi, que enado en el teatro construido hacía poco ·en
morado de antemano de la partitura-que iba
El Cairo, proclamó en París, sin que disiná concebir encargó á M. du Locle que escritiera ni una sola voz, que la última obra de
biera el texto en prosa francesa bajo la diVerdi era una soberbia ópera de repertorección do! mismo músico, á quien se debe
rio: aparato, arle dramático, melodía, coros
el final del último acto ó sea la doble esce- hermosos y arias magnificas, todo ello resna de Radamés y .A.ida en la prisión y de
pirando ambiente oriental, encerraba la parlas sacerdotisas en el templo. El libreto frantitura de .A.ida, que desde entónces fué la
cés Jué traducido al italiano por Antonio obra favorita del repertorio italiano.
Ghislanzoni.
Una de las condiciones del contrato de
*
Verdi con el jedive Ismail era que .A.ida haLa sencillez y buen humor natural del
bría de contarse en París inmediatamenmaestro Verdi tienen prueba palmaria en
te. después de su represen !ación en El Cairo.
un episodio que siguió á la representación de
En las dos ciudades se pusieron á trabajar .A.ida en Parma. Un hombre que se firmaba
aimultáneamente para llevur á cabo los preBerlani escribió al compositor diciéndole que

••

1

�ó22

1
' 11

POR ESOS MUNDOS

por curiosidad fué á oir dicha ópera, diri- sin embargo, su amor la obliga a exclamará
~iéndose para ello desde Reggio a Parma, Rada»iés: ¡ Ritorna vincito,•! Después, que•
mas sufrió un desencanto, y salió de Parma da sola y lacnenta sus impías palabras pi, para su casa de Reggio; pero en el tren oyó diendo al cielo piedad.
En el segundo acto,apareceAmneris adorelogiar tanto la obra, que se volvió nuevanándose
para esperar la vuelta victoriosa del
mente á Parma con el fin de oir la ópera por
segunda vez, sin que tampoco en esta oca• ejército egipcio. Obliga á Aidct á declarar su
sión lograra convencerse de las bellezas que amor por Radamés, y jura derrotarla, miense rlecia contaba la pa11i\Ul'a: su opinión tras que la esclava dice que ahogará su padefinitiva fué que ,sin la pompa del espec- sión en un sepulcro. La escena se traslada á
táculo el público no permanecería en el las puertas de la ciudad de Thebes donde la
tropa egipcia- desfila ante el rey, á cuyo lado
teatro hasta el fin de la representación.,
se
sienta Amneris. Aida, que está á los piés
«Por consiguiente,- añadía-incluyo á us•
del
trono, ve á Radamés que regresa victo•
ted una cuenta justificada de la suma á
que me considero con derecho por gastos rioso, conducido en una silla doselada. Desque he hecho llamado por exajerado$ anun- ciende el rey del trono y abrasa al caudillo,
cios: once liras y ochenta céntimos por via- y el corasón de Aida goza de orgullo con el
jes en ferrocarril; dieciseis liras por billeles triunfo de su amado. Son presentados al rey
para la ópera, y cuatro liras por dos comi- los prisioneros etiopes, enlre los que se
das muy malas en la estación de Parma. To- cuenta Amonasro, el padre de Aida. Suplital, 31 liras y 80 céntimos.» La carta con- ca el rey etiope al soberano egipcio piedad
cluia con la afirmación de que el firmante para su pueblo, y también la pide Aida,
dependía de su familia y de que «este gasto uniéndose á sus ruegos los del populacho;
inú,til perturbaba su tranquilidad como te- pero los implacables sacerdotes de !sis piden
rrible espectro: por esto me dirijo it vos, pa- la destrucción del enemigo. Entónces, Radara que me ~nviéis esa cantidad., Verdi de- més, que ha escuchado el ruego de Aidct,
dujo el precio de las comidas y envió á dice: ,¡Oh, reyl Tú has jurado concederme
Bertani el resto, incluyéndole á la vez un lo que te pida: yo te suplico la vida y liberdocumento, que el individ,10 debía firmar, tad de los prisioneros etiopes.» El rey conpor el que se comprometia á no presenciar testa que el país debe a Radamés su salvanunca la ,representación de una ópera del ción y que, en consecuencia, .los prisioneros
serán libres~ «Ademas.como premio, concedo
citado compositor.
al caudillo la mano de Amneris., Cuando la
multitud clama jubilosamente y la princesa
El lulsllr de la ,ee,cena de la ópera .Aida mira orgullosa á. su esclava, Ra:lamés se
es el antiguo Egipto. La tierra de los Farao- voelve.á ésta y murmura: ,El trono de Eg,p·
nes se encuentra en vísperas de una guerra to no vale Jo que tu corazón, Aida.•
El tercer acto representa una noche ea•
con sus tradicionales enemigos los etíopes
trellada
-y de ltlna á orillas del Nilo. Amnedel Nilo Superior. Radamés, soldado egipcio, se encueptra en e) palacio del rey á ris y el Gran Sacerdote se dirigen al tem&lt;~uieµ sirv~, pensando en pelear por su pa• plo de Jsis, donde se celebran oficios prepa·
tria para volver del campo de. batalla lleno ratorios del casamiento de Amner·is con Ra•
de gloria á fin de poderse arrojar á los piés da,nés. Se presenta Ai&lt;la, muy cubierta con
de su amada Aida, la hija de Amon(IBro, el nn velo. Un momento después es sorprendirey etiope, á la cual, hecha cautiva en una da por la aparición de su padre, que le dice
guerra anterior, se le obligaba á ser criada haber adivinado su amor por Radamés y
de A,nneris, la princesa egipcia. Mientras. que todavía no es tarde para evitar la tra'geRadamés canta á su Ce~te Aida, entra diade su casamiento con Amneris. ,¿Por qué
Amneris apresuradamente acompañada d.e no lo persuades por tu arnor-le dice-á que
su ese!~~• real. Ambas entablan largo diálo- preste su concurso á la Etiopía?, Radamés
go, en el. que Amneris expone á Aida la entra, y Amneris se oculta precipitadamenp_asión que siente por Radamés y su dolor te. El soldado dice á. Aida que su amor es
por la devoción 90n que ve que el soldado imperecedero y que • está resue)to á evitar
sigue 'á Aida y por las ardientes miradas, su casamiento en la princesa. Aúla le pide
con que ésta recibe las que el soldado le que hu ya con ella á los floridos valles de su
dirige. El rey egipcio y su acompañamiento país. Mientrq..s él eseuoha, Amneris, los sage .p,0$entan, y Ramfis, el Gra.n 8acwdote cerdotes y los guardias salon del templo y
rle !sis, .p~opone .á Rada¡nés para mandar el descubren .á )os tres. Amonasro se precipiel ejército.egipcio. Ai&lt;:la sa,be que su padre 1.a conl.ra Amn,¡ris, espada en mano; pero
m,am!!l 1~l 1ej~~·,Gi!.o;,contrarjo, y se horrori~:lj Rad¡tt1.1és se interpone cn.tre ellqs. Amon«.-·

CLEOPATRA

coy su hija huyen, y el Gran S
do
;,oge prisionero á Radctmés por traid~ te
E? ~¡ cu~rto Y I\ltimo acto promete ·Amperdón á Radamés si jura 110
volver a ver á Aida; pero el soldado dice
q~e ~refiere l_a muerte á este suplieio que se
p1
su pas1ó~ amorosa. Los sacerdotes lo

nens •~pho

da
con enan a morir enterrado vivo Amneris
:J:~ en~o~aor.dejado
de amarle, es!A desespera:
Cae el telón por un momento
aparece luego la escena dividida en dos .Y

fº~'
~a ~arte superior es el templo de Vulca::
a m erior es una cueva subterránea don.U:

523

RadaméB espel'a la muerte lenta. Los sacerd?les _sellan )a losa de aquella tumba. El ·,¡.
~:e10, que espera la mue1'te, sólo piensien
-~ ~u'YJ fo1·ma se le aparece entre la obs-

eur1 a . o es un fantasma, ea ella misma

que en la ÜQr de eu juventud viene á mori;
con él. En el templo resuenan los cánticos
~~zas ~e las sacerdotisas que envuelven lo;
u imos instantes de los amantes, los cuale•
Juntos ."!' ap~et.~do abrazo, entonan un~
h~rmQs1~una pag¡na

musical sintiendo apro~

x1demarse !• aurora de un día eterno de amor
Y venturas.

~
CLEOPATRA
La ví tendida de espaldas
entre púrpu,as revueltas,
Estaba toda desnuda
aspirando humo de esencias
en largo, tubo escarchado
-&lt;le diamantes y 'perlas.
Sobre la siniestra mano
apoyaba la cabeza
'f, cual el ojo de un tigre
un ópalo daba en ella
'
vislumbres ,de sangre y fuego
al oro de su ancha trenza,
Tenia un pié sobre el otro

y los dos como azucenas
Y, catea ,de los tobillos, '

argollas de finas piedras
Y e1; el vientre un dens; triángulo
de risada y rubia seda.
J\n un brazo se torcía
como cinta de centella '
un áspid de filigrana '
salpicado de turquesas
con dos carbunclos po; ojos
y un dardo de oro por lengua ...
¡Ah! l!"uhiera yo dado enlónees
todos mis lauros de Atenas
por entrar en esa alcóba
coronado de violetas
dejando con los eun~Ms
m!B coturnos á la puerta.
SALVADOR

DÍAZ MIRÓN

�AMOH. DE DAiHA \ AMOR DE ESCLAVA

LEYENDA DE LA BRETANA ROMANA, ENTRE LOS
A~OS 410 y446 DE LA ER:A DE. CRISTO¡

por C. BRYSON TA YLOR
SUMARIO DE LOS CAPITULOS ANTERIORES (!)
La fama lo¡rada en todo el pais por Melchor, jª~dor;e
cuentos y cantor de baladas, despierta en e J ven l•
canor deseos de igualarla y aún de superarla, y á aquel
oficio 86 dedica nueslro heroe. Hijo de esclavos, ~ndona la casa de.sus padres, y por. sendas ,.Y ve aa
rre montes y prados reuniéndose • 1os pu~s ante los cUales hace derroche de las facu.ltade.
1 ~e¡~ adornan. Asombi:ados lo, oyentes de Ni_$:8.nor
ql . . •o muy pronto 68 enciende entre ellos la \ea

de ~~l~:rdia y 86 produc.;en gran. escándalo y pete;,,

gani

0
que i.erminan porque empieza á d_1spersarse~
cuidan los pastorea y éstos tienen que 1r tras .u

que Nicanor aalisfecho con que sus palabras bub1e~~~roducido L;:0 to efecto, adquiere mayores d~•
aún de que su rama sea universal, Ypa7e de•~ ~odre
terruño para dirigirse é. grandes y popu osas c1u a es

Tbbín8:~•

r

en busca de esa gloria que persigue.
mt-5
por la Isla de Bramble, es la Pº. aci ne egi ª
1
0 oc·da
,
Nicanor
y
Tobías,
un
rico
comerciante,
la
persop0 á . n ;a recomendado por sus padres. Toblas
na ~~e i Nicanor una plaza en su taller, donde_ le •
::~:a á trabajar en marfil. Bien pronto lof: el Jó•
ven ser un discípulo aventajado de su maes ro, pero
de'11. de tener con éste íuerie? ~lterc&amp;.dos porque,
;isesi~nado de la ilusión que acat1C1 8 ~
sus padrea Nicanorabandonael taller e od
•
ta con rrec'uencia al trabajo, J cuando acu e
•1o
hace de mala ;ana. }i:n esta,s,correrhis d,e vago y ocioso que hace· N1can·or, e! conínndido con . º.º esclavo
de la serviduml)re de su amo, J hecho p~s,onero por
unos soldados que lo conducen A presencia d~d noble
señor Eudemius, á cuyo servi~lo q1;1_eda consento. Ni1'
canorencuentra·un día á Vana, b1Ja de~~ señor, a
cual, enterada por su doncella .de la ba~t11dad Ya_rte
del esclavo para relatar cuentos y narrac1o_nes, IAe
ue distrai con ellos'. el, t.ed\o qu~ la domina.
a•
ierlo Niearor despierta en los dos Jóvenes mllluo amor,

ª'i-ai~Jar•~!e

1t1i

fl/ª

'
Nicodem.us, esclavo ayer, liberto hoy,
tuerto, patizambo, inmensamente ancho, cejudo y entrecano, encontrabase en 1~ puerta
de su taberna observando la multitud de
viajeros que se apretaba en. el vado de la
pantanosa laguna, vanguardla de la m~chedumbre que todas las noches descend1a sobre Thorney. Detras de Nicodemus en el
obscuro hueco de la humosa taberna, su
mujer Myleia, sucia, de nari': corva, preparaba alimento para los via¡eros que muy
pronto acudirían pidiendo cama y cena.
(i) Véanse nuestros números 146 á 1¼8,

Eran las últimas horas de la__timle Y la
débil neblina crepuscular se tema aún con
colores sonrosados; sm embargo ya parpa•
deaban algunas luces entre la_s arrmconadas
casas y en la playa ardían diversas ~og~eras. En el vado no había mayor exc1tac1ón
que la acostumbrada en tales hora~; pero
Nicodemus, que ¡0 vigilaba todo con mlerés,
vió de pronto un hombre que á gr~ndes
trancos salvaba el pantano y que vesba co•
lelo de ante y casco bronceado, á más de
llevar al costado tremenda espada en forma
de hoja.
N' d
Temiendo algo de este hombre, ico e
mus entró en el tienduco, cuyo local ~sta
ba penosamente alumbrado por mal ohente

525

lámpara. Esta tienda era reducida y baja de mente eficaz: la cara del hombre aquel sontecho; jarros de vino barato y barriles de rió con ojos atontados y abotargados.
cerveza con un enjambre de vasos de todas
-¡Muchacho, Nicanor, levántatel-dijole
formas y tamaños, se veían en 1os anaque- Nicodcmus.-Valerio viene por ti, Dice que
les que á lo largo de las paredes había a ya ha pasado el tiempo de tu permiso, y tieuno y a otro lado; el centro de la habilación ne que llevarte á casa de tu señor.
lo ocupaba una.•mesa de tijeta agujereada y
Nicanor no contestó, y sentandose ~en el
desvencijada, á la que flanqueaban sillas de camastro, para lo cual hubo de hacer un
banquillos de pie~ran e3fuerzo, oprimiódra. En rededor
su la cabeza con amde los dos lados
bas manos¡ miró estúde la habitación
pidamente a Nicodehabía una serie
mus, y sin hablar tode gruesos taridavía, y pasándose la
mones. En e 1
lengua hinchada por los
borde de uno de
bbios, nuevamente se
es tos dejábase
dejó caer en posición
ver una cabeza
supina y en absoluto
de cabello negro,
inerte. Sentóse Nicodefuerte y·aplastamus &lt;&gt; n el borde del
do; y en el amtarimón, y pasando su
biente aquel patrazo de go ri Ia en rerería masticarse
dedor de
un a atmósfera
1os homde licor pasado,
b.r os de
de carne quemaNicanor,
da y de humo
hizo un a
picante de maseña á su
deros. Entró My·
mujer, la
leia, que
cual se divc¡¡ia de
rigió á los
Ia cocina,
armarios
e o n un
donde esplato de
taban los jarros de licor,
vaca ámevolviendo con un vaso
dio ao;ar, y
d o cuerno lleno d e un
Nicodeliquido que Nicodemus
mus se diderramó por la garganta
rigió al tadel borracho. Este apretó los dientes,
rimón morespiró con dificultad y, por último,
viendo
tragó como un autómata.
bruscaEn aquei instante,una.forma negra se
mente al
destacó en la luz crepuscular que por la
que lo ocupaba.
puerta entraba.
-Ah.i está Valerio,-¡La paz sea con vosotros, amigos
difo con voz áspera y gro- Nicodcmus vació subre !a míos! ¿Qué ocurre?-dijo Valerio, pues
sera, que parecía salir cabeza de Nico.nor toda el
no era otro el que entraba.-¡,Ese·es Nitrabajosamente de su ca- agua que contcnia el jarro
eanor? ¿Otra vez borracho?... Pues lo va
vernoso pecho.
á pasar mal, porque Hito, el jefe de los
El individuo que ocupaba el tarimón ape- capataces, tiene contra él negras intenciones.
nas hizo caso de la advertencia, y NicodeNicanor, que lentamente iba recobrando ,
mus pidió a su mujer un jarro de agua, que sus sentidos, miró á Valerio, y reconociéndoMyleia trajo prontamente. Ambos permane- le abrió la boca para hablar; pero el esfuercieron silenciosos, mirando la negra cabeza zo era grande para él, y la cerró nuevamendel borracho, cuya figura tomaba relieve en te. Dejó caer la cabeza detras de Nicodemus,
la dudosa claridad de la habilación. Nicode- y con los ojos cerrados dijo ca.i ininteligimus reíunfuñó algunas palabras, y sin aviso blemente:
previo vació toda el arna del jarro sobre la
¡Oh, Valerio! ¡,Qué pasa?
negra cabeza, haciendo reir idiotamente á
- Que te necesito, amigo mío. 1Parece que
M-y leia;, pero el remedio no fué sino parcial- olvidas el collar de esclavo que llevas!

¡j
.l 1

::_-

!

��ó28

ansiedad por averiguar lo que hubiera de
labi?s... ¡Ah, noble Eudemiusl e.Qué dinas si verdad en lo que se decía. Inventó un presupieras que sólo con quererlo tu esclavo texto para ir al interior de la casa, á fin de
podrías perder lo que con todo tu oro no lle- ver si por casualidad se hallaba Varia entre
garlas á recuperar,
los asistentes al festín. Como la jóven estaba
La efervescencia de ánimo que produje- constantemente recluida por Eudemiua, teron á Nicanor sus reflexiones cesó antes de nia Nicanor la seguridad de que no estarla
que adquiriera mayores vuelos. Permaneció allí, pero su desconfianza persistía. En el caun instante sin moverse, se pasó la mano mino encontró á Wardo, esclavo sajón, de
por la vista y volvió á su trabajo. Al poner- abundante y hermosa cabellera y ojos azuse el sol, tomó la parte de ración concedida les, al que preguntó:
por la casa á los esclavos; pero la vista del
-¿Has vislo á los extranjeros? ¿Puedes
alimento le causó verdadera repugnancia, y
decirme de
dónde vienen
se marchó á
y quién los
la habitación
ha recibido?
donde do r-Ellos 'f
mía en comnuestro sepañia de
ñor cenan
otros esclaahora,-con•
vos,dejándotestó Wardo.
se caer como
-Se ha manJn leño, ,exdado venir á
hausto de
las bailariespíritu y de
nas y se ha
cuerpo. A 1
pedido gran
poco rato,
variedad
de
quedóse dorvino~: ya se
mido. Cuanhan traído
do despertó,
algunos; y,
reinaba ya
oye,Nicanor:
1a obscuriEgo n, que
dad, y en
los escancia,
medio de ella
dice que la
llegaban hasconversata él estrición es muy
dentes notas
Nicanor s11rri6 con enterna dft Animo el
extraña para
de nerviosa
tormento de lo• lll:U\1'6 11u" lliln nu,ndh
tenida en un
propinarle
actividad
festín como
que había en
en las cociel que celebran: se empe1ia11 en que nuestro
nas. Levantóse Nicanor y á ellP se dirigió amo ha de ir á Roma con ellos. ;,Qu6 te
atravesando el obscuro patio y detenién• parece? Hablan de Roma y de Londinium, de
dose al lado de un por.o para beber un vaso las legiones de Galia, y de pérdidas de
buques y de dinero..• ;,Qué será todo ello?
de agua.
Allí se encontró con una esclava, á la qun ¿Iremos también nosotros á Roma·~
·
preguntó, deteniéndola en sus precipitados
-¡Nosotros á Romal-repitió Nicanor.pasos hácia la cocina:
Di más bien que nos quedaremos aquí para
-¿Hay fiesta en la casa esta noche?
morir como ratae -encadenadM que el domaLa esclava le oyó con sorpresa.
dor ha olvidado.
-;.No lo sabéis acaso?-le repuso.-Han
Separóse Nicanor de Wardo, acechando
llegado hoy dos extranjeros, y, según se dice, una oportunidad, y 11e detuTo ante la petraen noticias de importancia para nuestro queña puerta del jardín. Puao la mano &amp;0bre
señor, que he oído asegurar que irá con eila y retrocedió un paso, mirando hácia
ellos á Roma mañana mismo.
atrás para ver si á guíen le segufa. En su
Echó la esclava á correr, y Nieanor per- rostro babia me1.cla de duda y de atrevimaneció quieto repitiendo estúpidamente las miento, de vacilación y de deseo. Abrió la
palabras que acababa de oir.
puerta con llave silenciosa, se deslizó htcia
-¡Nuestro amo se irá mañana á Roma adentro de manera que las vides apenas ae
con esos extranjeros! Entóncea ella no le rozaran, y la Tolvió á cerrar ain hacer él meacompañará.
Y en el Rcto se sintió acometido de febril nor ruido.

529

AMOR DE DAMA y AMOR DE ESCLAVA

POR &amp;SOS MUNDOS

so??nolencia; pero ella se detuvo ante él y
en el acto el ~undo desapareció para el ~sEn_ el jardín no había nadie. La ansiednd ' c)avo que perdió PI pensamiento y la memóde ~ica~or aumentó con la dilación. Sagaz
ie1Jºddo para fijarlos solamente en aquea e a . que acudía á su llamada.
Y. s1le~c10s0 como gato montés, cruzó el espn- .\qui estoy,--dijo Varia en voz mu v
c10 abierto de pradera, subió las gradas de la
ter:aza: y ganó las ventanas, por las que no que~¡~_-¿,.'.\le llama!:ite, ó es que soñé acaso~
y fü?anor, temblando de emoción, no con:saha luz alguna de las elevadas lámparas del
s~lón. Con todo su atrevimiento, no se deci- testó, sin~ que atrajo hácia si á la noble dachó a dar un pas:i más. Burlado pero tenar. ma apretandola en estrecho abrazo. No habló, porque no se atrevía el
en su ~etermmación, no re' .
·
infeliz esclavo á confiar á Ja
lroced1ó, y. amparándose en
voz lo que su lenaua
ansiaba
las sombras aguardó.
0
pronunciar.
Desde. 'donde estaba no
¿No tienes ninaún cueupe_ ci~ía otros sonidos que el
lu
4ue
decirme {s~a noche':'
ch1rmlo de los in-e: tos en la
-le preguntó ella.-Anoche
hierba, el chülido del murle esperaba, y no viniste:
?iélago ó el gorjeo de un pá¡estuve sola! En toda la noJaro i;omnolicnto; jamá~, 1'1
cho no pu&lt;le dormir, y hov
no saberlo, se hubiera crei~
estoy cansa&lt;la, mu y cansada.'..
do que se encontraba en el
. Dejó de hablar. Bostezó.
&lt;·entro de una casa CUl'OS hasrn d(:imulario en nada, cobitantes !-umarían ci~nto y
mo mno que tiene sueüo ,.
más almas: tan tranquilo y
lentamente dejó caer la ~a~
tan aparentemente remoto de
beia sobre los hombros del
todo ruido y tumulto huma•
esclavo, que so extremeciú
nos se encontraba. Los efece;;lrechándola más contra si:
tos combinados del silencio
Eran estos movimientos inoy del perfume de las muchas
centes de Varia cosas de niüa
plantas que en el jardí11 flocompletamente confiada, sin
recían de noche casi le emasomo de pensamiento culbriagaron, pues, además, su
pable; pero esa misma inocabeza estaba décencia de aquellas conflanr.a~
bil. por falla de
l
constituía el más fuerte e,al1mento. Y era
cudo de la adorada jóven.
tal, después de
En su alma de nitla no se
~an~o esperar, el
traslucía nada do la pasión
ansia que tenia
que hacía temblar á Nicanor
de ver á Varia
al solo pensamie11to de estreque empezó á o::·'
char una de las manos de
pasos encada susVaria Y que hacia palpitar
piro del viento y
su cora,,.ón desorde:rndamenen cada crujido
te, cuando, como en la ocade rama!-.
sión
presente, dt•scansaba
--¡Ella vendrá!
una de sus meJ'illas sobre su
¡Debe venir!Nicnnor atrajo hacia s[
¡
mumuraba Nical la hermosa y noble pee lO,t1,Ni cómo iba ella á sadama
berlo,
siendo su alma alma
nor.
_ de niña inor-enle, aun cuando
Y_, e n efecto,
Vana se le presentó tras de incontables ho- su cuerpo fuera el cuerpo do una mujer fraras de_ espera, durante las cuale;; Nicanor al- gante nso del místico néctar de la ~ida
ternativamente dormitaba y se extremccia abundaute endul_ces al1activos de los qu~
r~anudauclo la peno,;a úgilancia que soste- ella no conocia m el más peque, o sianificadoi' ·
.
º
nll\ á fuerr.a de voluntad.
.
-¡~o
quiero
oir
otro
cuento!-dijo
al
fin
~ hermosa jóven aparecióse á Nicanor
sahendo de la perfuma&lt;la obscuridad an- m~per1?sa~e11te y levantando la cabeza par~
dando lentamente, co11 los brazos ca¡'do,, á nwar a N1canor, sorprendida y resentida de
aprelos lados, cual vaporosa figura en la pe- q_ue sus deseos fueran tan lia~ramente
0
•
numbrosa sole~ad del jardín. Al verla, Nica- ciados.
Nicanor volvió á atraerla bácia asi, 1{evannor no se movió, creyé1,dose juguete de su
J.

'

X

1

í¡8

1,

4

�o31

Al\lOR DE DAMA y ,UJOH DI! MCl,AVA

l&gt;OR ESOS MUNDOS

espantosas poblaban estos bosques con nosdo las dJs manos de ella á su abrasado ros- otros, pero paseábamos entre ellas sin temor
tro, y diciéndola:
alguno porque i¡¡;noraban que pudieran da-¡Ah, se1iora mía! El único cuento que iiarnoc:; bajo la lu I oculta de antiguas lunas
tengo hoy no me atrevo á refcriroslo. Pero vagábamos, entrelazadas las manos; y día
sabed que mi corazón está lleno de él y mi tras día os contaba yo el cuento que hoy no
cerebro gira en su rededor, sintiendo uno y me atrevo á deciros ... ¡Era, mi adorada señopensando otro qur lodo lo que yo puedo ra, un mundo todo felicidad, un mundo sin
deciros ha de encontrar eco en vuestro ro- sombra de cuidados ni nubes de pesares, sin
razón siempre y en cada momento. ¿Verdad otra cosa que la límpida luz del sol y lo,
r¡ue es así?
de los pájaroc;!
Y la estrechó más entre sus brazo!', be- cantos
,En ese mundo, que era nuestro mundo,
hiendo el pcríum~ de su pelo r a&lt;;pirando el fuimos libres nosotros dos, libres como los
&lt;'alor que impregnaba cada fibra de su ser. vi •nlos que acariciaban nuestros rostros. En\'aria permaneció quieta: ron la cabeza apo- tonces, no conocíamos la medida de nuestra
yada en el hombro de Nicanor, descan~aba libertad porque no habíamos conocido eseómodame11le, como el pi\jaro en el nido, en clavitud de carne ni de espíritu. Por esto,
la fuerza del esclavo.
los altos dioses decretaron que viniéramos á
· --- Pe:-o la rosa es demasiado bella y fra- conocer la grande 1a de sus dones, perdiéngante para que la cojan manos ordinarias,dolo~: para que en nuestras futuras vidas
conlinuó Nicanor, cuya vo7. crecía en inle:1- nos encontráramos esclavos y esclavi7.ados y
:-idad romo si argu ,era sobre un punto pudiéramos darnos cuenta de lo que babiaacerca del que muchas veces anles hubiera nio,; perdido. En la sombra de los inmen,os
reflexionado.- Ahora e~a rosa solo es un árbole,; que sostienen el mismo piso del cie11aciei1le capullo, que no sabe nada de lo, lo noo. detuvimos no-otros, v vimos la inpeligros que rodean á toda~ las rosas rn to- mensid 1d lerre~lrc que nos sonreía con plállos los j1rdines, seiiora mía. Y ese capullo c·idas y tibias lardes. Entonce!'! fué cuando
que hoy oculta su áureo corazón en las me- vueslra5 manos aprendieron por primera vez
dio abiertas hoja'-, algiln día será ofrecida it á cogerse á las mía"-; entonces fué cuando
caballeros de elernda e:;lirpe, á lo~ ruale, por primera Ye I dc!-ransó vuestra cabeza sodirá el señor y amo del jardín: «Ved, amigos bre mi pecho... íOh! Pero aquellos días que
mío'-, la mejor rosa de mis rosales: la he cui- pasaron eran mu y largo": cada uno era una
dado con esmero, la he preservado contra el joya de llamas y azul celeste: y todos estafrío y el calor abra&lt;;ador y la he regado ante!'! han unidos por la cadena de oro del tiempo;
de que el sol suave de la mañana la visitara. y las noche-,como los días,eran largao., y claHoy está ya en disposición ele adornar el ras, muy clara", y perfumadas, como vuestro
:-ilio donde se coloque • Y lo,- caballeros co- pelo que ahora aspiro. Nuestro alimento
gerán la' rosa y se recrearán al verla desple- eran frutas y nueces que reco3íamos de lus
gar sus encantos, pétalo lra, pélalo hasta úrbole!"; nuestro vino, el agua de claros arro·
que ponga de manifiesto toda su belleza ... yos que os servía yo en mi!- manos; y formaVaria ~e cxlremeció: y pa!'ánclose una ma- han las camas para nuestro descanso fraganno por los labios dijo en tono r¡urjumbroso: tes y tupidos helechos ...
-¡Pero e-o no es un cuento! Y «i lo e".
11 i1.o una pausa Nicanor, y luego continuó
el cuento entonces es muy lri~le. ¡Pobre ro- hablando en voz apagada:
, sal Bien pudiera ser que e·la quisiera estar
-Cómo vivía mi alma no puedo decíroslo,
en el jardín sin qne la cogien1n, para no clulce señora mía. ¿,No lo adivináis al ver el
marchitar,e... Dime otro cuento, aquel que temblor que ahora sufren mis manos y la
se refiere á nuestro pa"aclo desconocido, al fiebre que me abrasa, al observar que apepasado que tú y yo vivíamos hace muc-ho. nas so1· clueüo de mí mismo?
mucho tiempo, y en el cual de pronto. sin
El tÓno de la YOZ de Niranor cambió v se
conocernof&lt;, nos encontramos. ¡~se cuento suavi1.ó repentinamente. El csdavo sentóse
me gusta má" que todos!
sob7e el césped, y apoyando sus brazos en
-;,De cuando nos encontramos decis?- las rodilla,; de ella aprisionó con sus manos
repuso Nicanor.-Si, era otro tiempo, siglos las manos de Varia. La profunda Yoz de Nide siglos hace, cuando el mundo era jóven, canor I,ajó á una nota de suave ternura q,1e
y solo la luna y hs estrellas eran vil'jas. So- emorionaba como las cuerdas de un arpa
bre la tierra sólo existíamos lo, dos, sic,.d,
tocada.
para nosotros el mundo con toda" sus be- gentilmente
-¡Oh, luz de todo el mundo, si yo me
llezas: bosques sombríos cubrían toda la atreviera á deciros mis pensamientos y la
tierra, en la que había extraiio'&gt; pájaros y locura que de mi se ha apoderado por vos,
crecían mng11ificas y hermosas flores; fier:is

los á:boles sordo~ que murmuran siempre
por las estrellas. Fué lo bastante: de un sal·
no o~ en, Y. los mismos vientos del cielo ni to, el e~clavo se encontró nuevamente al lado
p&lt;~dr1an depr de comprender el significado de de Vana, otra ve;: e!'\lrecbándola en sus bra1111,- palal)l'a,-!
zos.
\'ari:t pasó enlónces una de i-us mano- so:-:¡Te amo. le amo!- murmuró el esclavo.
lJl'C ,el ros t10
• e1e N.icanor, r acariciándo!o" tan - •E~e es el cuc1ll:&gt; que no me atreví á con',~ullc~nl1ente como pu&lt;lieran acariciar lo!'I pé- tarte. Un cuento que no tiene más que do,
" º" ee una ro~a. Je &lt;lijo:
1:ala~ras: dos palab_ra!'; mu y corlas, pero que
. íflobrecillo mío! f.Eslás enfe1·mo? ·T
es mas largo que m:1¡!ím otro cuento de ioi·o,tro quema como el f;1ego!
. ' u c¡ue Jam
· ás se l1a yan dicho.
·
,;Comprende~ co••
\ el rsclaYo, lernnlán&lt;lose ~- haciéndola razón querido?
·
'·
lt•rnntar3c rll'i bau-¡Si, me amas! -rr,::ponclió Varia.c:o, besó apasiona,;_l:or qui• 110 lo había de comprender:damenlr a Varia.
'1 yo le amo también!
diciéndola:
-¿Y sabes lú lo que e,; amor?-pre. - ¡ Peque11as y
g11nló .Nicanor á Varia.- Pues amor es lo
liudas manos que
111~s terrible del mundo, á la rez que lo
curan todo dolor"
11!as &lt;lulte; es una cadena que liga una
alivian todo pesar,
nda á otra, siendo los e8labones de esl
i·o os adoro! Q3
cadena golas de sangre del corazón; es
adoro .. y os temo
dolor del que no se busca el alivio porporque a• 1a vez'
que vive \' debe ,·ivir eternamente', ¡,uc:;
l{llC me proporciola muerlc, para él.
uái~ alirio hacéi:no es mú~ l!llC Ull
m il_s profunda la
momento en la
liericla de mi corat,b~curidad.
-:óu.
Varia returo el
Y de repente,
aliento con un susr·omo dominado
pi_ro ahogado, y
por otra idra. prr.- ~
dejó que ~icanor
!!Ulltó á Varia:
la besara en I os
-;,llasoído qu"
ojo•.
lu padre:mi ~e,ior.
-¡Que Dios le
ra á salir dr Bretrugasiempre pret a 1i a para ir á
~enlel-la dijo y
Hom~?
la dejó marchar.
• ;,Salir clr. Drecontemplándola
taüa ":' ¡No pucJr
mientras se desli"er! -e x c I a m ó
zaba por el verde
c·lla.-¿.Por qué
cé~ped.
había de hacerlo')
Sobre las muraEl no se marcha~
llas que circundaria sin mi, v vo ...
ban la opulenta
no me iré: per'mamansión, comenneceré aquí... J'ero
zaba á extenderse
lú.-.::Jnlinuó la
una neblina gris:
herm~sa j ó V e n,
-; l'c,¡ueiias Y línaas manos que curan todo do!
..
el murmullo de los
acercandose más
todo pesar yo 05 adorJI
or Yalman
insectos babia 00 •
itlos?
él e·vend ras
· manana
~- me contarás cuen- ' :;;ado, y el mundo permanecía en suspenso
aguardando el misterio del dia. Los árboles y
__ Nicanor la miró por alg(m lirmpo y la ar~ustos del jardín formaban una masa somthJo resueltamrnle:
h_ria que cont1:~stabacon el malizde la fantás-Si, vendré.
tica au~ora. ~1canor percibió el débil ruido
y ~cpará~dos~ ella de él, partió Cru7.ando de una' en lana que se cerraba y perma 'ó
1uca.,o mm
· óv1·¡, como fi11ura sombría
,
nec1a
la parle del Jardm cubierta de césped 11.··
ne
nor se
dó .. d
. 1,1ca•
q~e . miran ola Y oprimiéndose la en aquel solitario lug:r, hasta que, fin
frente. \ olv1ó ella la cabeza para mirarle ,· nace_r el alba, se de;;vaneció entre la red' de
se destacó entonces su hermosura alumbrada folla;e que ocultaba la puerta del jardín.

it g:1

fl11sfracio11es ele Reina Jnfwile.

(Co11ti111:ará)

�¿CUÁL ES MI OBRA PREDILECTA?
HORÓSCOPO DE LOS MESES

JUNIO: SOL EN GÉMINIS
mes, que es el sexto del año, dice
Ovidio que recibió el nombre que tiene
Jn honor de Juno; pero otros escritores y
poetas relacionan esta denominación con el
consulado de Junio Bruto. Sea lo que fuere
:le esto, lo cierto es que el nombre de Junio
ha debido darse guardando cierta relación
con los trabajos agrícolas, que en la pre'&gt;ente época del año llegan á su madurez. En el
tiempo de la Reforma Juliana del calendario, los días de este mes eran sólo veintinueve; Julio César añadió el trigésimo.
En este mes tiene lugar el solsticio de verano, y durante él impera, desde el 26 de
Mayo hasta el 18 de Junio, la constell\ción
Géminis, tercer signo del Zodiaco, que gobierna los hombro~, los brazos y las manos.
. Es un signo masculino, común y de doble
cuerpo, y sus mayores atributos son la razón y la sensación.
Un:\ persona nacida en el período de la
cúspide, ósea desde el 20 al 26 de Mayo,
:mando el sol se encuentra en el borde del
signo, no recibe todos los beneficios de Gémi1íis, ni de Tauro, que le precedió; pero
participa de las características de ambos.
La mayor parte de las personas nacidas
en Géminis son cariñosas, generosas, corteses y amables para todos; están dotadas de
probidad, de disposición acomodaticia, y de
temperamento que prontamente se irrita,
pero con la misma prontitud se calma.
Dicho signo da á estos sujeto, genio natu•
ral de inventiva, amor á la ciencia, talento
para el comercio, disposición para el ahorro,
y moderación en el uso de todas las cosas.
STE

E

Son intensamente enérgicos y tienen grandes aspiraciones; mu y amantes de la educa•
ción, dan gran valor á los progresos en literatura, ciencia y artes; y tienen opinione:práctica, y filosóficas sol,re todas las materias. Pueden adaptarse á cualesquiera condiciones de asuntos, y por esta habilidad y por
sus naturales ambiciones se elevan pronto á
pue,,tos importantes.
Las gentes nacidas en tiempo de Géminis
son por lo general bien formadas, de pelo
obscuro, de complexión brillante, de frente
redonda, y de expresión fria, pero intelectual
é intranquila, en los ojos. El temperamento
físieo es sanguíneo-bilioso en el Sur, y bilioso-nervioso en el Norte.
El principal defecto de los hijos de este
sicrno es la impaciencia. Son los individuos
n:cidos bajo él inclinados á diseminar sus
fuernas; continuamente se buscan faltas á sí
propios, é inval'iablemente miran el lado
obscuro de la vida.
Sus mejores amigos los encontrarán en los
nacido~ bajo Acuario y Virgo.
Su unión con personas nacinas bajo Acuario y Virgo hará que trngan buena descendencia, lista é inteligente.
El planeta gobernante es Mercurio; las joyas son .il berilo, el aguamarina y las piedras
de color azul obscuro; los colores astrales, el
rojo, el azul y el blanco; Abril y Agosto son
los meses felices; y el miércoles, el día afortunado de la semana. La antigua tribu hebre.l que gobernaba este signo es la de !sacar, y Ambriel el arcángel gobernante de la
réferiua tribu.

José Villegas

nistraron su_s arsenales, asombroi:;os é incom•
parable~. ?m embargo, y aunque parer,ca
~l _director del Museo del Prado, pintor contra_d cc~ón, yo no soy partidario de la pinex111~10 que hasta hace poco regentó la Aca- tur~ histórica: la labor que en ella realiza el
dell?ia de Roma, no halla dificultades para artista es, por así decirlo? negativa, pues
designar su obra
tiene q u e traslapreferida.
darse mentalmen- lndudablete á una época qu€
men te, -dice-mi
no es la su ya, falpredilecta es El
seando la realidad,
triunfo de la dodando una visión
[Jaresct . Ninguna
del pasado que no
otra pintura mia
es posible reprotuvú autb el púduzca con exactiblico un éxito tan
tud las escenas y
unánime y definipersonajes tomativo, y yo no vacilo
dos como base de
en considerarla cosu cuadro, el cual,
mo mi obra. En
por lo tanto, no
ella puse cuanta
pasará de ser una
f é y entusiasmo
ficción más ó mesea capaz de emn?s hermosa y háplear un artista en
bilmente realizala realización de
da. La misión del
sus ideales; trabaartista, en mi conjando en ella pasé
cepto, d e b e ser
meses y meses,
m u y otra: bbor
procurando empapositiva, retratanparme en el asundo s u época, el
to del modo neceambiente en que
sario para darle el
vivió, la sociedad
debido sabor d e
que le rodea, para
época , p a r a lo
que el día de maeual los museos
ñana las generaromanos me sumiJosé Villepa
ciones íutl.'ras pue-

�¿CUÁL ES MI OBRA PREDILECTA?

Mi¡uel Echeiaray

...
.

.'

.

ó35

Nnrciso Día, de Escovnr

dan ver en los cuadros, no solo la realúa- i11cubanclo su obra. v esto es para mí mu,·
ción de un ideal artístico, sino también un dificil, aquí tlonde las ocupaciones oficiales
fiel espejo en el que con toda verdad se• ahsorben una gran parte de nris hora~.
reíl&lt;'je la vida... ,Por lo demác¡, es fácil que
más adelante moMiguel
difique mi modo d&lt;'
pe11sar en lo que á
Echegaray
la elección de obra
predi lec ta se refieE-;te fecundo lire. E'&lt;IO será el día
terato, autor dP
que pueda ver real rnlas pro&lt;lucciulizaua una idea
11es teatrales cele grandiosa, que,
b:adíHirnas, nos diademás de pictórie~. &lt;·01ilC'sta11do ú
ca, tiene mucho de
la pregunta consapoética y aún dr
bida, lo :;iguientP:
sociológica y m oXu tengo c11
ral: tal es una serie
realidad una obra
rl e d i e z grande,
que prefiera á tuliernrns, que repredas, sino varias; lo
sentarán El Deccícual 11u es dr ex1090, para lo$ cualrariar haciendo la
les, durante los úlcuenta de que, entimos tiempos de
tre grandes y chimi permanencia en
cas, Jlcyo e¡:¡critas
noma, hice numenoven la ,. i;iete.
ro sos r,ludios ,.
,Ayudé a Emitio.
l ocelos. ~l i rC'gresÓ
:.\[ario en cuanto
á Esparia i11terrnma lea nzaron mi;;
pió la comenzada
fuerzas, y en ac.¡uelabor, y Dios sabe
llos vr-inte a11os c:..cuándo podré verla
ll·en ·, ('Ul\l'Cll ta corealizada, pues pa\Iiiuel de {;'nawuno
media-; en tres a&lt;·ra ello necesi tal'Ía
to~. De aquel pPaislarme en absoluto durante largo tiempo, ríodo hay una. la favorih: Sin familia.
dejar que la imaginación fuera lentamente
•No puede quejarse tampoco rlr mi rrt ri-

�536

POR ESOSMUNDOS

«Me es casi imposible contestar categóricamente á su pregunta.
•Es muy feo que un padre sienta preferencias por alguno de
sus hijos, y como á
cuantas obras llevo
publicadas las he engendrado con el ar\
tes.
dor y ahinco con que
»Entre la multitud
\
se engendra un hijo,
de piezas que llevo
por hijos espirituaescritas, una sobre
les las tengo.
todas: Servir pam
\
»Influye, además,
al90. Y en el género
para modificar ó exlírico á que me he
traviar nuestro juiconsagrado e n mis
cio el juicio de los
postrimerías, o t r a:
demás, y he de deEl dúo de La Africirle que cada vez
cana.
que publico algo me
• Eslo n o quiere
asombra y me irrita
decir que yo pueda
v e r cómo lo toman
echar en olvido ni El
los farautes d e la
octavo no mentir, ni
crítica ó lo que sea:
El enemigo, ni La
estoy esperando que
vieja ley,ni La señá
las juzguen por el
Francisca, ni La
Ramón A. Urbano
tamaño del libro, el
viejecita, ni menos
tipo
de
los
caractéres
de
en ellas
Gigantes y cabezudos, etcétera, etcétera. Un empleado ó por otra cosa imprenta
así.
padre puede querer mucho á todos sus hijos,
»Publiqué mi . Vidci de Don Quijote y
aunque sean noventa y siete, como en el caso
Sancho,
en que lomaba la obra de Cervanpresente, sin contar los seis que tengo en
tes como poco más
casa.
q u e u n pretexto
»Y aquí, en conpara dar mis profiamr.a y al oído, y
pias reflexiones, y
sin pizcade modesapenas se fijaron
tia , diré á usted
sino en la relación
que á mí me gusentro ambas. Otros
tan t o d a s ro i s
se agarraron al coobras, incluyendo
tejo entre la vida
las que me h a n
&lt;le Don Quijote y
silbado: todas ... ¡No
la de San Ignacio,
se lo diga usled á
cosa accident~l.
nadie!»
•Acabo de public a r u n tomo de
Poesías, y verá usMiguel
ted cómo pasa una
de Unamuno
cosa análoga. Las
más de ellas, están
El rector de la
compuestas
con
UniYersidad s a l arreglo á la tradimantina, cuya plucio~al preceptivama, nunca en repop o r mezquina y
so, ha sabido exbárbara q u e m e
plorar to d as las
parezca - y unas
manifestaciones licuantas en ritmo
terarias, desde las
libre, pero con su
abstrusas comple•
ley. Pues estoy esJosé
Llaneces
jidades de la Fi- · ·
perando que se agalosofía á las plácidas lucubraciones poéticas, nos remite la si- . rren a este incidente, que les ahorrara de
tener que hincar el diente en la substancia
guiente contestación:
dad y de mi consecuencia Don Cándido Lara.
Muchas comedias en dos actos llevé a la escena en el lindo coliseo de la Corredera Baja.
De esta serie de juguetes cómicos, hay
uno predilecto también: Los hugono-

�POR ESOS
538
»Con todo lo cual, yo no sé ya qué debo
preferir, ni me importa saberlo.
,, Y después de todo, ;_qué le importa al
público cuál es entre las obras de un autor
la que éste prefiere?
, La auto-critica es un acto de cobanlia, y
el dar á conocer tales preferencias es auto-critica.
»Prefiero,
pues, todas mi~
obras, cada una
en su lugar.•

MUNDOS

romanos, godos y árabes, y de otros caballe·
ros de la antigüedad, editando libros de hi~toria que se venden poco y se estiman menos.
, Pues bien: confieso que entre estas obras,
que pasan do ciento, ninguna ha interesado
mi predilecc:ón. Las obras
escénicas despertaban mi interés mientras
se ensayaban .
representaban
y cobraba los
&lt;lerechos. L as
poesías han sido solo desahoNarciso
gos de esas époDíaz de
C'as románticas
Escovar
e¡ u e todos, ó
ca"i todoc:, teE 1 popular
nemos en la vipoetci ele l o s
da, y, colecciocantares n o s
nadas , apenas
"nvía des d P
,-i me han des)miaga su intrpertado recuer1' e s a n te re~dos. ~[is obras
puesta en 1o s
ele hi~toria las
siguientes p áhe mirado
rrafos:
siempre como
Entre mis
resultado de
defectos , q u e
días y mesc,no son poco,:,
Pn que me hafigura el de ser
1laba con poca
un tantico vogana de expriluble, prefirienmirmi cerebro.
do la variedad,
ó sentía gastaquizás por
do su fósforo, y
aquello de que
me entregaba á
en la variedad
trabajos de
consiste el guspaciencia y no
t o . Este afán
de inspiración:
El sacamuelas.-Cuadro por José Llaneces
me ha llevado
han sido el
á probar fortuprólogo
de
una
vejez
anticipada.
na en todos los géneros literarios, y hasta en
»En cambio, mis libros predilectos, los
algunos científicos, publicando trabajos por
que
más estimo, los que más quiero, son mis
docenas, que reflejaban mi escasa asiduidad
Colecciones
ele cantares, y enl1 e ellas la tirn el cultivo de cada género.
tulada
Percheleras
y trinitarias. Son pá, Unas veces he drc\icado mis horas á esginas
de
mi
vida,
donde
he condenc;aclo mis
cr.bir para la escena, estrenando melodrapenas
y mis alegrías, mis placeres y mis de;;mas, tragedias, dramas, comedia,, zarzuelas,
enl(años. Nacidas esa,, coplas ya al borde del
apropósitos, monólo~os y sainetes. Otra&lt;;, he lecho de una madre enferma, ya al pié de la
escrito poesías, en tan van cantidad, que
aquellas resmas de papel hubieran s do mag- reja de la mujer adorada. han volado por tienifico regalo para algún comerciante de ul- rras española", y aunque muchas han sido
tramarino,;, necesitado de liar sus mercan- ingratas para quien les dió el ser, no por ern
cías. En ocasiones me ha dado por escribir las quiero menos, ni las olvido nunca. De loestudios jurídicos, propios de mi carrera, dos los títulos que ostento, más que aquellos
pero no de mis aficiones. Ultimamentc, me á que me dan derecho cruces y diplomas,
dediqué á revolver arc-hivos y bibliotecas, prefiero oir que se me llamr el Poeta de los
cantares, e;;pecialmenle en esta tierra de
averiguando las vidas ajenas de fenicios y

¿CUÁL ES MI OBRA PREDILECTA

Andalucfa
.
.
"• d bl . .No puede usted i'magmarse
cuan
~.,,a .ª . e es para mí ec;cuchar en las fiestas
1e m~ tierra, acompañada por el rasrruear de
a guitarra, la voz fresca v sonora d~ al
hermosa andaluza dando ·a· los .
guna
de ·
'
aires versos
m1~ coplas,_h~ciendo suyos los sentimicnt~s m10s, c_onv1rhendo mis suspiros en suspiros prop10s. Por eso prefiero mis libros el
éCantares
·t ¡ á todos mis libro~.,, po rque suse
x1 os os comparto con el pueblo; y eso qu~

539

Ramón A. Urbano

Lo~. lectores de POR Esos MUNoos se han
re_~oc1Jado en !epetidas ocasiones con los
p1 ,more~ de estilo y rica fantasía del not 71e escritor y novelista cuvo nombre va
i:ente de estas linea~. He. aquí lo que nos
dice
.
1 eld'lcelebrado
d autor mahguen~o
'
, d.1sc1puo pre i ecto e la musa literaria:
«E~ lo~ momentos en que e,cribo esta~
cuartillac:,
se ocupan los encuade rnadores. en,,
¡
El cantar que mcís me gusta
~nv? ver! con cubiertas de papel estucado
ese no lo canto rí uadie,
a m1 rec1cnnacida noYela que se llama c- '
bte · ·
'
, ,--.oporque _lo [JllCtl'do en mi pecho
! umas. y esta, mi última
producción
Y de 111 1pecho no sale.,,
tan imperfecta como las qne dí ante;; á 1~
p_ublicidad, es, preCI'-amcnte, la obra
que hoy me inspira
predi lección.
•t. ~I e complace
mi última novela
más que Fortaleza,c¡uc Moisés que
Fioletci y qu~ La
e111bajaclora, p O r
alguna circunstancia, por algún rasgo
q u e . ostensiblemente, la eleve en
m{:ritos sobre sus
hermanas rn a y 0 ~
re-;?... Creo que no.
pues ya he dicho
que Sobre ruinas
~s noyela tan poco
rngemosa como la~
demás que he producido.
»;.~s, acaso, mi
prcchlecla porque
en lre sus páginas
corren a u ras de
vida y bullen hond as palpitaciones
d_e u m a n a pasión?... ;,O, tal vez,
Sobre ruinas e g
tran si tori amente
mi libro predilecto
porque I a última
o b r a !&lt;e acaricia
siempre, al nacer
con la ternura pa-'
patcrnal con qne á
todo hijo nuevo se
recibe y aga-&lt;aja':'
,N'o puedo contestar: sé tan sólo
que, ai'm juzrrando
Ptrtto y ,!11drti111eda.-Grupo etcultórico
.
•
• Por ...
...,gue1 Anee! Tr11les
yo mis obra; con

:1

?

�640

POR ESOS MUNDOS

criterio de padre que es decir con ámplio y
benévolo criterio, no me ha inspirarlo ninguna el inte1·és y el amor que este benjamin
de mis libros me inspira.
»Sólo temo ahora que la critica armada,
la del escalpelo, me quite las ilusiones haciéndome ver que
todas las o b r a s
mi as, incluso la
última, son in'lubstanciales y fe a s
¡como su padre!»

nes, no es fácil que yo prefiera ningú!1 cuadro míoá los demás; pero, puesto á des1gnarl_e
alguno, ahí van dos,pintados en época relativamente lejana.
Y entrega al repporter dos fotografías que
reproducen dos lindísimos e u adro s ele
género: uno es La

gallina e i e ga, y
otro El sacamuelas. Pero como, á
pesar de ser muy
lindos, no dán idea
de la labor total de
este artista, en uno
d o 1o s próximos
números de Po R
Esos MuN n o s s e
insertará una !-emblan1.a del mismo
acompañada de una
serie de fotografías
de obras suyas.

José Llaneces

Reciente su instalación en Madrid,
después d e I aria
permanencia en la
capital de la vecina república, este
jóYen y distingnido
pintor prepara un
importante envio
Miguel
de cuadros á BueAngel Trilles
n o s Aires, doDrle
ha de celebrar una
La falta de una
exposición de ya.
verdadera justicia
rias de sus producdistributiva en lo
ciones.
que atañe á la pro- A decir vertección oficial a 1
dad,-responde, al
arle y á los artistas
ser interrogado
es causa de que alacerca d e l objeto
gunos de éstos, code sus predilecciomo el notable esnes-no he tenido
cultor cu yo nombro
tiempo de pensar
encabeza
estas líMiguel Anzel Trille,
en semejante cosa:
neas, sufran inmecomencé á trabajar
desde muy jóven y he producido mucho, recidac; postergaciones. Obscurecido, ya que
apremiado siempre por las exigencias del pú- no olvidado, vejeta en Toledo desemp~ñando
blico, que, afortunadamente, me ha favoreci- dignamente un cargo que, aunque importando con la continua demanda ele obrac;, Claro te, le aparta de la lucha y por consiguiente
está que en cada u11ade ellas he puesto cuan- le aleja de la gloria, cuyos lauros merece.
«Confieso que me veo perplejo para conto me ha sido posible para reali1,ar mi ideal
de belleza; pero no tengo entre tantos cuadros testarle,- dice-pues nunca se me había ocucomo han surgido de mi paleta uno que pue- rrido tener predilección por ninguna de mis
da considerar como predilecto por conden- obras. Generalmente, después de hechas, ho
sar en él mavor caudal de ilusiones que en tenido siempre que Yariarlas por completo,
los otros. No.he concurrido jamás á Exposi- dándoles otro espíritu, otra composición y
cione,, lo cual no arguye en mí desdén ni expresión, y esto quiere decir que nunca me
menosprecio á tales certámenes, sino falla han satisfecho ni ho quedado contento de
(le tiempo para concebir y ejecutar una obra ellas. Ahora bien, siendo esto relativo, como
meditada, definitiva. Cuando termino uno de todo, creo, no obstante, que mi l?rupo titulamis cuadros, aunque no quede descontento do Perseo y .Andrómeda, que figuró en la
&lt;le él, y es más, aunque me satisforra su fac- Expo,ición de 190-1-, es la que reune más
'lura, pienso que aún sería capaz do hacer condiciones para poder ser mi predilecta,
•
algo mejor que aquello. En tales condicio- caso de que yo tuviera esta debilidad.»
AUGUSTO

MARTINEZ OLMEDILLA

EL ALUMBRAMIENTO DE LA REINA

EL PRINCIPE DE ASTURIAS
pueblo español, que hace un año ceE lebró
_c?n gran regocijo las bodas reaL

reina Victori~, la reina madre, las infantas
Isabel y Eulalia y las damas palatinas á quieles,. h~ rec1b1do con especial satisfacción e1 nes por sus servicios correspondía hacerlo.
nac1miento del primogénito de Don Alfon- no se separaron ya un solo momento del leso XIII y Doña Victoria Euaenia: el 10 de ?ho _regio. Ta?J~ién estuvo presente el doctor
Maro último dió á luz con t~da felicidarl un mizles Glendmrng, médiro particular de la
varón la hermosa '
., reina, pero ímicaprincesa que commente en previsión
parte el trono de
d_e que fuera preSan Fernando con
cisa su asistencia
nuestro monarca.
facultativa.
El nacimiento de
El a!umbramieneste príncipe , que
to se verificó con
viene á consolidar
toda felicidad á las
la dinastlaborbónidoce y media de la
ca en España, era
m~ñan~ del 10, y la
esperado con vivos
rema d1ó á luz, coanhelos, no s ó lo
mo ya queda dipor la familia real,
cho , un niño. La
sino por nuestras
hab!tación en que
clases sociales, y á
nació e l príncipe
ello se debieron la
de Asturias es una
alegría y el conámplia sala tapizatento que en todas
d a d e color rosa
partes se mostracon ramos azules y
ron al conocerse el
y deco1 ada to d a
sexo del reciennaen el mismo tono.
cido.
El techo, pintado al
fresco,
es un cielo
EL NACIMIENTO
con ligeros cendales. El tálamo regio
A las tres de la
fué reemplaz¡¡do
madrugada del 10
por dos lechos de
d_ e _l\f a YO ~I limo
Don E.ug~n•n Gub_érre1.,_ eminente tocólogo es añnl ue
un cuerpo,de bronsmlló la rema los
asisltó á la re10a Victoria en su alumbra!ienl~ q
ce dorado á fuego
pr~meros síntomas de alumbramiento siendo y los muebles de. extensión
se completa,;
ay15ados inmediatamente el dotto; D 0
con una gran chaise-longue tapi:t.ada en los
Euae1110
G
t'é
I
n
,;,
u I rrez Y a profesora inalesa ton?s de las paredes. Los dos lechos tienen
M~s. Green, los cuales, así como el reºy Ja :egias colchas de encaje riquísimo, y los
prmcesa Beatriz de Ballenberg madre d~ la Juegos de almohadas son de holanda, llevan-

�l:!L PRfNCtPE DE A.STURtA.S

i

. hecho pocos di asan tes de su alumbramic11to
Ultimo retrato de In reina. Yicloria-Eu¡¡ema,

543

do en sus puntas la cifra con la corona real.
Cómodos sillones y varias sillas tapizadas de una hermosa fotografía que servirá como valioso recuerdo histórico á los lectores de Poa
la misma tela completan, con los servicios füos
Muxoo::.
de noche y un ámplio linolemn, el servicio
Para
completar lo que esta importante novolante. Dos soberbios mosáico~, regalo de
la
gráfica
no da porque á todos los personaLeón XIII á Don Alfonso, que representan los
jes pre::ente en aquel acto no alcan7.ó el obSagrados Corazones de Jejetivo fotogrjfico, diremos
sús y de María, obra de 105
que á las doce cincuenta
talleres vaticanos, y á su
del día 10 se presentó en
pié un severo reclinatorio.
la regia cámara el re¡· Don
sirven de imágenes ante la5
Alfonso XIII llevando en
cuales oran los reyes.
sus manos la bandeja en
Pocos mornen los d e s que iba el príncipe de Aspué~ de nacido el príncipe
turias cubierto ron un rido Asturias se anunciaba
quísimo velo de encajes.
su sexo al pueblo madrileIba el rey ver;tido con uni110 por medio de banderas
forme de capi'án general,
y salvas de veintiún ca110luciendo el Toi•ón de Oro y
uazos y por la noche enel collar de Carlos llI y
cendiéndo~e faroles rojo9
placas de las Ordenes mili"en la fachada del Ministelares.
Avanzó hasta el sitio
rio de la Gobernación ,, en
donde estaba el Gobierno
la llamada Punta del biaen pleno, presidido por el
mcmte del palacio real.
Sr.
Maura, y éste lenntó
El rev hizo un donativo
lo, cncajes,acercándo.,eende cuarenta mi I pesrtas
tónces al rey y al presidenpara los pobres, y el Ayunle
del Consejo el ministro
tamiento y la Dipulació11
provincial acordaron repar- !ltrs. H. ll. Green, profesora inglesa que de Gracia y Justicia señor
mar&lt;¡11úfl de Figueroa, como
ayudó al doctor Gut,érrcz, rn el alumbratl·r vei·nte cai·li·llas de dosmiento de la reina Victoria
notario maror del reino,
cientas cincuenta pesetas
para dar fe &lt;le! sexo.
á los niños pobres nacidos en dicho dia.
Como dato para la crónica histórica darelle aquí el parle oficial publicado en la mos los nombres de las pers0nas que asisGaceta de ilfad1·id del 11 de Mayo pasado tieron
á la presenhción del príncipe de
ciando cuenta del alumbramiento:
Asturias. Además del Gobiel'llo todo, los se,El Excmo. señor doctor Don Eugenio Gu- fiores que componen el cuerpo diplomático
liérrez me dirige en este día la siguiente co- extranjero acreditado en l\ladrid, acompaiiamunicación: «Excmo Sr.: Tengo el honor de
poner en conocimiento de V. E. que S. M. la dos por el introductor de embajadores se1ior
conde de Pié de Concha; el señor Canalejas.
reina (que Dios guarde) comenr.6 á notar los como
último expresidente del Congreso de
primeros síntomas ele se alumbramiento á la Diputados. Don Mariano Catalina, Don
una de la madrugada del día de la fecha, su- Eduardo Martínez del Campo, Don Santiacediéndose de modo normal y satisfactorio go Trillo Figueroa, señor vizconde de Bellel curso de este acontecimiento, que ha ter- ver, setiores Portillo, Jordán de Urries, Garminado felir.mente á las doce y media de la c i a Blanes , Alonso Domínguez, marqués
tarde de hoy, dando á luz un robu-.to prín- de la Candelaria de Yarayabo y señor Sancipe., Lo que de orden de S. l\I., y con la chir. de Quesada, como representantes del
mayor satisfacción, tengo el honor de parti- Consejo de Estado, el Tribunal Supremo y
cipar á V. E. para su conocimiento y efectos h,-:; Ordene, militares de Calatrava, Alcántaconsiguientes. Dios guarde á r. E. muchos ra, Montesa y Sanlia30; el obispo de )Iadridaños. Palacio, 10 de Mayo de HJ07.-EI jefe Alcalá, á quien acompañaban el arcediano
superior de Palacio, P. el du ¡ue de Sotomaseñor Pérez Juana y el canónigo Don José
yor.- Señor pr~sidente del Const&gt;jo de minis- Enríquez; los generales Polavieja, )farlitegui,
tros,&gt;&gt;
Zappino, l\Iacias, Sá11cher. Gómez, Ochando
Para solemnir.ar el natalicio furron decla- v Luque, como jefes de establecimiento~ mirados días de fiesta nacional el 11, 12 y 13 litai·e~, y los capitanes generaless eñore, Lóde Mayo.
per. Domínguer. y marqués de Estella; el vicealmirante señor Gutiérrez dE' Celi~, en reLA P, ESENTACIÓN DEL RECJENNACIDO
presentación de la .Marina; el marqués del
De esta solemne ceremonia publicamos Vadillo, Dou Sixlo Pérez, el a!calde selior

�64.6

EL PIÚNCIPE DE ASTURIAS

Sánchez de Toca, Diaz Agero, Garma y Fer- marqués de Tever~a, marqués de Canillejas,
nandez Yictorio, en repre;;entación de la Pro- Don José .\[aria Suárez, Don Benito Castro,
vincia y del Municipio; como caballeros del Don Ramón Prieto, Don José Montas, Don
Toi1,ón de Oro, el marqués de Alcañiccs, du- Gaspar Cienfuegos y el conde de la Vega de
que de Veragua, señor .\Ion tero Ríos, marqués Sella; repre~entando á la Real Maestranza de
de la Vega de Armijo, marqués de Miraílores, Caballería do Zaragoza, los señores vizconde
Don Alejandro Pidal y Don-Marcelo Azcárra- de Rodas y duque de Luna; á la de Sevilla.
ga;romo ex embajadores, Abarzuza, Grofaard, el duque de Alba y el marqués de Villapamarqués de Pidal, conde de Casa Valencia, nés; y los condes de Revillagigedo y ~e
Don Angel Ruata, conde de Tejada de Valdo- PeiiaRamiro, por la Maestranza de Valencia.
sera, señor
Invitados
Castro y
especialCasa leiz,
mente por
marqués de
el rey, preAyerbe, ,1
~e n ciaron
duque de
también la
Tóvar y
ceremonia
marqués de
el conde
Amposta;
San Ropor la Dimán, el sep u tació 11
ñor Zarco
permanendel Valle,
te de la
e I reneral
Grandeza,
Ezpeleta, el
los condes
conde de
de Supe-·
Andino, el
runda y
seiior A 1•
Revillagivare z de
gedo; por el
Sotomavor
Cuerpo de
y el se11or
Hijosdalgo
Aguilar.
de la NoTambién
ble za de
asistieron á
Madrid, el
la presend uquc de
tación 1os
Osuna,.
jefes de paDon Leo:
l a e i o, el
poldo Traobispo de
vesedo; por
Sión, el
el Tribunal
cuarto mide la Rota, '
li ta r del
Don Antorey, losjenio Ruiz y
fes de alaDon Rabarderos,
ro ó n Plalos jefes de
za; por la
hs
casasde
Ultimo retrdo hecho á la princesa Ena de Battenool'I! en Lóndres, antes de su
Orden de
la reinaDoboda con Don Alfonso XIII
Carlos III,
Jia Cri~lina
Don Federico Rojas y Don Vicente Samanie- . y de log infantes, y lord y lady William
go; por la de babel la Católica, Don Eduardo Cecil, j!'fes de la casa de la princesa Beatriz
Bosch y Don Federico Huesca; por la de San de la Gran Bretaiia.
Juan de Jerusalén, el marqués del Rafal y
Don Diego Jaraba: por la del Santo Sepulcro,
' REGISTRO
LA IXSCRIPCIÓ'N' E'N' EL
Don .\lanuel Brabo y Don Manuel Cendra; la
Comisión del Principado de Asturia~, que
lle aquí copia del acta de inscripción del
había sido portadora en representación de la nacimiento del príncipe de Asturias en el
provincia de la tradicional Cruz de la Victo- Regi~tro del estado civil de la familia real:
ria y de la histórica ofrenda ele mil doblas de
«En el real palacio de )ladrid, á los once
oro, Don Alejandro Pida!, presidente, con el horas del día 12 de Mayo de 1907, Don J uar1
conde de Toreno, Don Julián Suárez Tnclán, Armada Losada, marqués de Figueroa, liceni

�POR ESOS MUNDOS

Capilla clrl palacio real ele i\!arlricl dispuesta para ia celebración del bautizo clrl príncipe de Asturias

ciado en Derecho, exmininistro de Agricultura, Industria y Comercio, exdiputado á Cortes, ministro de Gracia y Justicicia y, como
la!, encargado del Registro del estado civil
de la real familia, acompañado del infrascrito Don Carlos González Rothwos, exgobernador civil de Barcelona, exdiputado á Cortes.
director general de los Registros civil y de
la propiedad y del notariado, desempeñando
en este concepto las funciones de secretario,
nos constituímos en el real palacio, previa
la venia . de S. l\J. el rey, para practicar la
inscripcción de nacimiento de S. A. R el serenísimo señor príncipe de Asturias, lo que
se verificó·en la forma siguiente:
,S. M. el rey Don Alfonso Xl!I de Borbón
v Austria, nacido en ~ladrid el día 17 de
~layo de 1886, se dignó manifestar:
, Que el augusto príncipe nació en esta
real residencia el día 10 del corriente, á las
&lt;loce horas y treinta minutos;
,Que es hijo legítimo del declarante y de
su cara y amada esposa S. 1\1. la reina Doña
Victoria Eugenia de Battenberg, nacida en
Balmoral (Escocia), el día 24 de Octubre
de 1887;
»Que es nieto, por línea paterna, de Su
Maj'estad el rey Don Alfonso XII de Borbóu,
difunto, natural de Madrid, Y de S. M. la rei-

na doña Maria Cristina Reniero de Austria
Hapsburgo-Lorena, natural de Gross-Seelowilz, en Moravia;
»Que es nieto, por línea materna, de Su
i\lteza Real el serenísimo señor príncipe Don
Enrique Mauricio de Battenberg, difunto, natural de Milán (Italia), y de S. A. R. la sererísima señora Doña Beatriz María Victoria,
princesa de Battenberg, nacida en el real palacio de Buckingham, de Lóndre,;
»Y que al expresado príncipe se le han de
poner los nombres Alfonso, Pío, Cristino,
Eduardo, Francisco, Guillermo, Carlos, Enrique, Eugenio, Fernando, Antonino y Venancio.
»Fueron testigos en esta inscripción Su
Alteza Real el serenísimo señor Don Garlo-,
de Borbón y Borbón, infante de España; el
excelentísimo señor Don Antonio Maura Y
i\lontaner, exdiputado á Cortes, presidenti•
del Consejo de ministros; el excelentísimo
señor Don I\larcelo de Azcárraga y Palmero,
teniente general del ejército, presidente del
Senado; el excelentísimo señor Don José Canaleja&lt;; y Méndez, presidente del Congreso
de los Diputados, y el excelentísimo señor
Don Carlos Martínez de Irujo y del Alcázar,
duque de Sotomayor, marqués de Los Arcos,
grande dP España, sumiller de Corps, jefe

�PO t ESOS MUNDOS

M8
superior de Palacio y guarda-sellos de Su
l\Iajcsta l.
Concurrieron también al acto S. 1\1. la reina D.&gt;ña )!aria Cri:;lina, SS. A.\. RR. las sereni--imas señoras prince--a Doiia Beatri1. dP
Batlenberg é infantas 0o1ia Maria Isabel Francisca, D01ia María Eulalia v los ,erenisimoeseñores infante Don .\lfonso de Orléans ,·
príncipe Don Hanicro &lt;lo Borbón.
·
»Leida ínteir amente esta acta, é invitada".
con la venia de S. 1\1., las personas que deben suscribirla á que la leyesen por si mismas, y no habiendo h e c h o
uso de e,-ta fo.
cultatl, la firmaron con S. M. el
rey, e,-lampán&lt;lose en ella el
sello del l\1inisterio de Grac-ia
\' Justicia; de
t o d o lo cual .
como secretariu.
certifico.•

Doña María Cristina, en representación del
emperador Francisco-José de Austria.
Para la ceremonia del bautizo, que se verificó en la capilla del palacio real, se organizó una lucida comitiva que partió de la
regia cámara, y de la cual damos los siguientes pormenores por el interés que tienen. l lc
aquí el órden de dicha comitiva:
Dos jefes de oficios.
Diez gentiles-hombres de caza '! b'.lcn, Pn
dos filas.
Dos macerJs.
Die1. r.1ayo1domos de semana.
Dos maceros.
Dos reyes ele
armas.
Diez grandes
de E"paiia cubiertos.
Do:; reyes ae
armas.
Gentileshombres de cámara
con I as insignias del bautü,1.L BAUTIZO
m o: duque de
Q u is o D011
Tovar, llevando
Alfons0Xlllq11c
el ,-alero; duque
,;u h i jo fuera
de Montemar, el
bautizado el 15
capillo; conde
de ~la yo último.
1le \' elle, la vefiesta de San
la; duque dP
Isidro, patron
Bejar, el aguade ~ladrid; pero
{
manil; duque de
la circun-;tancia
'San Pedro, la
&lt;le haber anuntoalla; conde de
ciado de~eos dP
Valdelagrana, el
estar repre::;enmar.apán; D o n
ta&lt;loc; en lacere:-alvador Sarriá,
monia los sobeIn-&lt; algodones.
beranos de 1a
Catdenales.
Gran Bretaña,
1
lníante;; Don
Au,-tria, AlemaLn r&lt;'ina m111lr~ Duüa 1laria l:risliua, madrina ue bautismo ,le su
¡\ lfonso tic Bornia y Portugal.
nieto el , príncipe de Asturias
bón, Don ,\lfonque se hallan emparentados con la ca:sa rl'al so de Orléans y Don Carlos de Borbón.
cspaiiola, obligó á nuestro monarca á difl'rir
Príncipe de Asturias, en brazos de su aya
basta el día 18 aquel solemne acto. Vínieron, la condesa viuda de los Llanos.
en erecto, á .Madri&lt;l, el príncipe FedericoLa reina Doita María Cristina, madrina, y
Lcopoldo de Hohenzcllern, ca~ado con una el cardenal Rinaldini, padrino en represenhermana de la emperatriz de Alemania, en tación del papa Pio X.
repre,entación del kaiser Guillermo II; el
Lo~ cuatro príncipes extranje os, como
príncipe Arturo-Federico, hijo del duque de testigos de honor.
Connirnght, en la del rey Eduardo \'11 de
El rey Don .\lfonso XIII.
Inglaterra; el infante Don Alfonso-EnriqueInfanta Isabel, princesa Beatriz, infanta
Napoleón, duque de Oporto, en nombre del 1:ulalia y príncipes Rcniero y Felipe.
rey Don Carlos I de Portugal; y el archiduJefe,_ de palacio, comandante general de
que Eugenio-Fernando-Pio-Bemardo-Felix- alabarderos y general Bascaran.
~faría, hermano menor de la reina ma1lrc
Duquesa de San Carlos, conde,-a de San

�EL PRÍNCIPE DE ASTURIAS

660

POR ESOS l\lUNDOS

LA IMPOSICIÓN DE INSIGNIAS
los, condesa de San Román, marqués de
Aguilar de Campóo, duquesa de la ConquisAsí que el cardenal Sancha impuso el
ta, duquesa de Arión, duquesa de Santo Maubautismo
al príncipe de Asturias, acercáronro, condesa viuda de Toreno, duquesa viuda
de Terranova, lord y lady William Cecil, se al regio dosel los miembros de la Orden
conde de Granard, conde Schwerin, general del Toisón de Oro señor Pérez Sanjulián,
canciller, marqués de Herrera, greffier, y GaVersbacb, capitán Don José Molha.
linsoga,
tesorero, para hacer entrega de las
Tercera fila.-Capitán Wyndham, mayor
insignias que el rey havon Hofmau, chambelán
bía concedido á su hijo.
Szemarecsan y, Don José
"El marqués de HerreVicente de Silva, von
ra habló de esta manera
Stoltzewerg y capitán
á Don Alfonso XIII:
Izeller.
cSeñor: Los ministros
Detrás del príncipe de
de la insigne Orden del
Asturias y á la cabeza
Toisón de Oro tienen la
de una cuarta y quinta
honra de presentarse
fila, el general Pacheco,
ante Vuestra 1''.ajestad
el general Bascaran y el
para dar testimonio de
general Ezpeleta.
\
la investidura de cabaAl lado de la epístola, '
llero de la misma Orden
y en primer término,
que por decreto de
frenle á las personas
V. t.L,jefe y soberano de
reales, hallábanse 1o s
ella,debe
recibir de mareclinatorios los cardenos de V. ~l. el augusto
nales.
príncipe que la ProviDetrás estaban, en
dencia nos ha concedis u s bancos rasos, los
mayordomos de sema- Gardenal-arzobispo de Toledo Don Ciriaco Maria do para mayor explendor del Trono y para
na, los grandes de Es- Sancha, primado de las Españas, que impuso el ventura de la Nación.»
agua
bautismal
al
príncipe
de
Aslurias
paña y los capellanes
El señor Galinsoga
de honor, y después
presentó
al
greffier,
y
éste al rey, la insignia
de éstos tenían sus tribunas los ministros y
sus señoras, las Mesas de los Cuerpos Cole- del Toisón, que era la que usó Don Alfongisladores, los jefes locales y los médicos de so XII, y el monarca la puso al cuello del
príncipe. El señor Pérez Sanjulián dijo encámara.
A la izquierda de la entrada á la capilla, el tonces: «Señor: Como canciller de la insigne
Orden del Toisón de Oro debo hacer pn'sencuerpo diplomático extranjero.
te á V. M. que no pudiendo tener lugar el
Además de los bancos raso'l del lado de h
Epístola, ocupaban los grandes de España juramento que prest;rn los caballeros de la
cubiertos tres filas delante de la tribuna re- Orden al recibir la investidura, S. A. R. el serenísimo señor príncipe de Asturias tendrá
gia_ ó de fábrica.
Esta tribuna se había dividido en varias obligación de prestarlo cuar.d) por la misedestinadas al capitán general de Madrid y ricordia de Dios llegue á eda&lt;l competen le.•
directores de las armas, presidentes de los Y el marqués de Herrera dijo la frase de rúaltos tribunales, representaciones de las Or- brica: «Queda condecorado con la insigne
denes militares y de las .Maestranzas, autori- O1den del Toisón de Oro S. A. R. el serenídades de Madrid, gentileshombres no cubier- simo señor príncipP de Asturias.•
Inmediatamente, se retiraron los miemtos y damas particulares de la reina.
El cuarto militar, los oficiales mayores de bros del Toisón citados para hacer plaza al
alabarderos, los jefes de la escolta real y los cardenal Sancha, gran canciller de las Ordegentileshombres de casa y boca,ocuparon sus nes de Carlos III é Isabel la Católica, á Don
sitios de costumbre, cerca del altar de la En- Emilio Heredia, ministro de ambas, á D?n Vicente Samaniego, maestro de ceremonias, y
carnación.
al
marqués de 1'1edina, tesorero. Este último
Las grandes tribunas adosadas al muro
donde está dicho altar de la Encarnación presentó al rey las insignias de dichas Ordeeran para las damas de la reina, la Comisión nes, y el señor Ileredia dijo: «Señor: Las
de Asturias, la Diputación de la Grande,m, los reales Ordenes de Carlos III y de Isabel la
capitanes generales, los caballeros del Toi- Católica presentan á V. 11. sus respectivas
són y los ex embajadores de España en los insignias con destino á S. A. R. el serenísi mo señor príncipe de Asturias, cumpliendo
países extranjeros.

así con la mayor sallsfacción y júbilo lo dispuesto por su soberano y gran maestre.• El
rey impuso dichas insignias al heredero de
la corona, y con esto se dió por terminado el
acto del bautizo, abandonando toda la comitiva la capilla real para volver á la cámara
donde fué organizada y alH disolverse.
EL REGALO DEL PAPA

.

'

Y~ hemos dicho que ha sido padrino de
bautismo del príncipe de Asturias el papa
~io X. Ahora vamos á detallar algunos particulares del regalo hecho por Su Santidad al
beredero de la corona, que consiste en un
preciosísimo ajuar confeccionado por las
hermanas misioneras franciscanas de Santa
Elena, en Roma, á cu yo a ixilio, por falta
material de tiempo para terminarlo oportunamente, acudieron otras religiosas de la
misma orden residentes en España Inglaterra y Bélgica.
'
Este ajuar, del cual fué portador una misión especial del Vaticano, presidida por el
ablegado pontificio monseñor Sibilia, estaba
encerrado en un cofre estilo Luis XVI, de
cuero blanco, decorado con guirnaldas en
relieve, cinceladas y pintadas en oro, plata y
colores naturales. La tapa y los lados del
cofre han sido decorados con hermosísimas
y del~cadas miniaturas. Los lados de la parte
anter10r reproducen de modo admirable en
el centro, la Natividad de Nuestra Señora, de Lorenzo de Credi; en la derecha la
Anunciación, de Guido Reni, y en la 'izquierda, la Purifiw.ción de la Santísima
Vírgen, del mismo autor. Las miniaturas
de la parte posterior reproducen la Natividad, de Pedro de Cortona; la Presentación, de Lebrún, y las Bodas de la Santísima Vírgen, de Rafael Sanzio. En los otros
lados del cofre se pueden admirar relieves y
pinturas con los escudos del sumo pontífice,
de la casa real de España y de la casa de
Battenberg.
El estuche en que estaba encerrado el cofre es de terciopelo blanco, ribeteado de piel
del mismo colo1·, con pinturas y relieves y
lleva grabadas, en letras de oro y plata estas
J?ªla~~as: Deus ju~icium tuum regí 'da et
1ustiit(!,m "bumn fil10 regís. (Ps. LXXI.)
El aJuar se compone de las sigui entes
prendas:
Un trajecito de bautismo, todo de encajes
de Alenyon y punto de Bruselas, con los escudos de España y de Batlenberg, y con doble faldel lín , el primero de raso bizantino
con volantes ~l~os de v~lo de seda, y el se~
gundo de lou1s-ine ltitnineu,se, guarnecido de
volant~s de la misma tela y con encajes
valenciennes.

551

Un corpiño de lino hilado á mano y una
falda bordada con los escudos de las familias cubierta de rosas y guarnecida de valenciennes y cintas de raso. Lleva también
doble faldellín, uno de raso blanco y otro de

louis-ine.
Otro ~orpiño de ~inón, bordado y calado,
guarnecido de finísimos encajes, con corona
real bordada.
. Una mantillita con pelerina calada, con
ricos bordados estilo Luis XVI, y con doble
escudo ~n el lado i~quierdo de la pelerina,
guarnecida de encaJe de Venecia y de volantes de velo de seda. También á este traje corresponden dos faldellines, uno de raso bizantino y _otro de louisine, con guarniciones
de valenc1ennes.
Un cubrefajas de raso duquesa, bordado
en oro y sedas blanca y ceniza, con los escudos de España y de la casa Battenberg en
colores, y el collar del Toisón de Oro r-icamente trabajado. Esta prenda está guarnecida de encajes duquesa y adornada con volantes de velo de seda y cintas, llevando fo
rro de riquísima tela.
Otro cubrefajas, también de raso duquesa
bordado en plata fina y seda blanca con es~
cudos oro y color y guarnición de valenciennes.
. D~s g?~rilos, uno de velo de seda y encaJes nqws1mos, y otro en encaje de punto de
Bruselas, guarnecido de velo de seda.
Dos camisitas con entredoses, volantes v
ado!nos de encaje de Venecia, ,, dos cuer~
pecitos, tambi_én de batista, co~ guarniciones de valenciennes.
Cuatro pares de sábanas de finísima batista, bordadas, estilo Luis XVI, con puntos
calados y doble escudo de realce.
Cuatro funditas para almohada, del mismo ~stilo y bordado que las sábanas, y guarnecidas de encajes de Bruselas.
Forma también parte del ajuar la cubierta
para la cama, becha de raso blanco, cuyos
bordados representan guirnaldas de rosas
sostenidas por cordoncillos de oro. En el
centro ostenta el doble escudo de Espaiia y
Battenberg, en oro y sedas de colores. Las
guarniciones son de encajes duquesa y los
volantes de velo de seda.
Asimismo_ es prenda de este ajuar el cojín
para el bautismo. Es de loiúsin,e lumineu,se
adornado con un volante de la misma tel~
y dos de velo de seda. Está recubierto de un
expléndido bordado sobre fino, hilado á mano. ~~ los cuatro ángulos aparecen, c;aladas,
bellis1mas representaciones de los emblemas
eucarísticos y de la Pasión de Nuestro Se~or, y en el centro un gran escudo de Espa·
na y otro de la casa de Batt¡ml¡~rs, rell!ata_

�POR ESOS MUNDOS

dos por una cruz, admirablemente bordada. consuma, una virtualidad tan real, tan eficaz, tan positiva y transcendente en todas
Viejos encajes de Flandes aumentan el valor las esferas de la vida y la historia como
y el mérito de esta obra.
Completan, en suma, dijo ajuar doce ca- no pudiera alcanzarla mayor en las más primi~as de batista y doce jubones con lindísi- vilegiadac; legislaciones de las Edades antimos y delicados encajes; gran número de guas.
»Reciba, pue~, V. M. el tributo tradicional
fajadores, tejido esponja; fajas de hilo con de las mil doblas en oro, que, como ~imbolo.
corona real bordada, y pañales y pañitos de de su leal y secular homenaje ofrece alegre
tela ojo inglés y tejido de Tetra.
y honrado hoy el invicto pueblo de los astuEl rey, para corresponder á esta atención res para la mantilla de su príncipe, y vea alde Su Santidad, ha mandado confeccionar borozado el heróico pueblo español prendiricos tapices en la Real Fábrica para obse- da al pecho infantil de ~u futuro aunque lo•
quiar á Pio X.
jano monarca, como prenda segura de sus
brillantes destinos, la santa cruz de la VicEL ACATAM1t:N1 O DE LA COMISIÓN
toria con que abrió, en medio de los riscos
DE ASTURIAS
de Covadonga, Pela yo la senda luminosa de
la restauración del allar de la patria y ele!
Es el último acto de los que tenemos que trono, que habían de coronarse en Granada
registrar en e~tas páginas dedicadas al na- con la unidad nacional, y que se ostenta cotalicio del heredero rle la corona. Verificóc:e mo 1m más preciado blasón en esta veneraen la cámara regia el 23 de Mayo pasado, y ble insignia, ofrendada á su príncipe, entr,·
fué presenciado por el rey y la familia real. las manos de su rey, por el Principado de
con el alto personal palatino.
Don Alejandro Pida!, que presidía la co- Asturias.
»Señor: guarde el Cielo los preciosos día,
misión de Asturias, de,-tacóse de sus compa- de V. ~{. para velar, auxiliado de toda la
ñeros, que formaban fila frente á la familia real familia, por la vida de nuestro príncipe,
real, y leyó el siguiente discur,-o:
formándole como fué formarlo V. ~l., para
«Se11or: El Principado de Asturias, una r¡ue en su día sepa mantener como rey sLl-i
gloria de la monarquía espaiíola, inexpugna- 1,~eb]o-; en la verdad y rcgirloc: en la justi
ble asilo de la independencia patria y templo santo de su fé católica y de sus cristia- na.•
Inmediatamente, el señor Pida] entregó al
nas libertades, nos envía en su representa- rey la placa de la cruz de Pela yo, llarnada
ción oficial para saludar y reconocer en su la Cruz ele la Viclotia. Don Alfonso XJII
nombre, con el homenaje de su amor, de su impuso esta dignida&lt;l á su hijo, y contestó
lealtad y de su obediencia, como á su prín- de la siguiente manera á los comisionados
cipe tutelar al inmediato heredero de la coPrincipadu de Asturias:
rona que hoy ciñe, por la gracia de Dios, las del«Con
júbilo inefable recibó para el hrre•
sienes angusta.c; de V. M., para bien de la dero de la corona el homenaje que venís á
nación española.
rendirle como encargados y representantes
•El título de Príncipe de A&lt;;turias, Señor,
esclarecido~
del nohilí,;imo Principado.
no ha menester encarecimientos. Harto lo
•No cabria superar la allo:1.a del significaenaltece la Historia como honra, dignidad y do histórico que tiene el título con que aclaapellido glorio~amente secular, universal- máis al príncipe. La insignia veneranda y
mente reconocido y aclamado para designar singular que ha de cubrir y proteger desde
al inmediato suces!)r en el trono, que viene ahora su corazón. emblema es de las virtucomo á buscar su consagración, por el re- des excelsas qué deberán nutrirle: fé santa,
cuerdo de sus orígenes más altos, en el his- independencia fiera, abnegación heróica, cotórico y nobilísimo solar en que se mantuvo mo llamado por Dios á las graves obligacioencendido el fuego sacro de la fé sobre el
del reinado.
ara santa de la patria y se arrojaron al aire nes,La
cruz de la Victoria, simbolizando allos primeros cantos de nuestra fiesta n·\cio• ma y cuerpo de esta monarquía, le advertirá
nal: la gloriosa epopeya de la Reconquista. siempre de su primacía en todo sacrificio por
»Pero si este título, insigne por todo ex- la patria; el firme amor de los astures bon•
tremo, venerable desde los principios, el rados y laboriosoi1, del cual dáis ahora tan
mayor des_pués del de Rey, que cabe poseer feliz testimonio, será su aliento y su galaren la monarquía española, es hoy, dadas las dón, porque en el amor de los pueblos se
moilemas Constituciones, un titulo honorífi- manifiesta para los príncipes la be1,dición
co en verdad, el amor, la lealtad, el honor y
Cielo.
la fé de los hidalgos pechos asturianos le del.Será
colmada mi ventura, como ya lo
dan, con el acto que en estos instantes se

EL PR1NCIPE DE ASTURIAS

553

promete ~i esperanza, si, inspirándose en En_ los b_razos fulguran de trecho en trecho,
los altos eJe_mplos cuyo recuerdo ha evocado y simétricamente, amatistas, rubíes, esme•
con t~nta v1reza vuestro insiane presidente raldas y _zafiros. Decoran el reverso flores de
est~ tierno vástago de mi cas: conduce á 1~ oro cruciformes, con rica pedrería.
nación espaiíoPor los brala al apogeo
zos se extiende
que mi corazón
la siguiente leper,,igue con
yenda: « S usanhelo, y que
ceptum placida
ella merece, tomaneal hoc in
dayía más que
honore Dei,
por la tradición
quod offerc fade sus grandemu l i Christi
zas, por su noAdefonsus
b 1e tenacid1d
Prínceps et
en el infortuScernena reginio.•
11 a; Quisquis
Ahora, dareanferre hoc domos algunos
naria n o s t r a
detalles d e la
pres u m pseril
cruz de la Victofulmine divino
ria, que es una
intereat i p 11 e.
de las tradicioIIoc opus pernes más interefectum et consantes de A,tuo es su m e;-;I
ria~. Es la cruz
Santo Ralvatori
ele roble q u e
ovetense sedis.
Polayo levantó
floc sil(no tucpor divisa de
tur pius. Hoc
sus huestec; y
vincitur inimir¡ue f u é para
c
u s el operaCofre de plata con~~-iendo mil doblas en oro ofreddo el 23 d l\l· .
su~ sucesores
tum est in casulltmo por 1~ com1s1on del_ Principado de Asturias como :cio
acatamiento y va.salla¡e al heredero de la corona española
guión en 1os
t e 11 o Gauzon.
combates. A 1.
Anno regni nosfons? el Jfar,no la cubrió de oro y piedra~ tri XLII, discurrente era DCCCXLVI.»
pre~1o~as, haciendo de ella en aquel tiempo
La _co~isión del Principado hizo entrega
la Joya má-; rica de toda España. Su altura al prmc1pe, como ac:to de vasallaje, de un
es ~e 92 centímetros, midiendo el brazo su- cofre de plala contemendo mil dobla-; en oro.
perior ó cabez3: 36, y el inferior ó pié 4~. ~oneda f~ral con que los asturianos reconoLos brazos horizontales tienen la extensión man en ~1empos antiguos el !-erlorío sobre
rl~ 29 centímetros y el círculo de intersec- aquella tierra del heredero de la corona.
ción 1-i. Es_tá cubierta de dos chapas de oro,
. En la presente ocasión, los asturianos rcque se adh10ren á la madera por medio de ,-1den~es en ~adrid se han asociado al homenudas tachuelas del mismo precioso me- menaJe costeando por suscripción el cofre
tal.
e_n que estaba depositada la referida ofrenda.
. En el an!erso, el_ rosetón octagonal del El cofre, del que reproducimos una fotogracuculo de mt~rsecc1ón está enrir1uecido por f1a en estas p~ginas, se debe al trabajo del
o~ho zafiros orientales, engastados en igual esc~ltor ast11r1a~o. ~eñor Folgueras, que ha
numero de c~atones. En la corona que rodea rea_hzad? no_tab1hs1ma obra de orfebrería
el ro:;etón brillan zafiros, rubíes y topacios. latmo-b1ianbna del siglo IX.

ªa~

�EL l llJO DEL CES.\.R

EL HIJO DEL CESAR
(NARRACIÓN HISTÓRICA)

l
NOCHE TOLEDANA

El ámplio aposento casi hallábase sumido
en la obscuridad: broncínea lámpara que con
triste parpadeo ardía sobre un bargueño en
el fondo de la habitación, apenas era suficiente para trocar en penumbra las tinieblas,
Por la ancha ojiva de un ventanal abierto
penetraban,envueltos en el vago claror de la
luna, los eíluvios de una noche de Mayo,
que parecían orear el ambiente con salutíferas emanaciones de vida y de fecundidad.
Recostados acá y acullá en poltronas y escabeles, dormidos los unos y bostezando los
otros en los tormentos de una vigilia forzosa, varios caballeros dejaban correr las horas nocturnas, tanto más lentas en transcurrir cuanto menos pródigas se muestran en
agrados y comodidades.
Uno de los silenciosos congregados, removiéndose en el sitial que ocupaba, dió prueba fehaciente de que 1.0 dormía; entonces,
un adlátere que en vano torturaba el magullado cuerpo buscando postura hábil para
arrullar, siquiera fuese por breves instante~,
ii. Morfeo, quiso distraerse conversando y se
dirigió en voz queda á su acompañante:
-Veo que no dormís, duque,- le dijo.
- Ni un instante siquiera se han cerrado
mis párpados. El acontecimiento que aguardamos es harto trascendental para que deba
pensar el cuerpo en quitar ni un ápice ele
atención al espíritu.
-Ciertamente: el nacimiento del príncipe...

-Es más, mucho más que eso: tratárase
de otro natalicio, por egregio que fuese, y no
tendría tanta importancia... Pero es el hijo
de Carlos V el que está pisando los umbrales de la vida, el que un día heredará su poder y proseguirá su marcha gloriosa, el que
ensanchará los ámbitos del mundo más aún
de lo que el César los ha ensanchado, para
extender de polo á polo su augusto señorío.
¡Es,además, el hijo de la mujer por excelencia, grande por su poder, y más grande aún
por su hermosura!
-Con entusiasmo habláis de lsabel de
Portugal, señor duque de Gandía ...
La obscuridad impidió advertir la turbación que esta réplica produjo en el noble á
quien iba encaminada.
-¡Hablo como debo!-exclamó con reprimida cólera.-Es la emperatriz, y todo en
ella debe parecerme excelso, como fiel súbdito suyo que soy. Jamás la miré sino como
á reina, casi como á diosa; y si álguien do
otro modo lo entendiese, ha do sufrir el castigo de su insidia.
-Calmáos,duque,- repuso su inteloculor
- que no hablé por ofenderos. Sois mozo, y
á fé que estos arranques en que tratáis de
!-inceraros por cosas que nadie os imputa
inducen á suponer que contestáis á vuestra
conciencia intranquila mejor que á mis palabras inocentes. De todas maneras, tenedlas
por no dichas, y excusad (si queriendo decir
un donaire cometi una imprudencia.
El duque de Ganclía se mordió los labios,
reconociendo su ligereza imperdonatle.
- Disculpadme y olvidad en absoluto mis
palabras,-dijo.

~e pronto, una puerta de la camara se
abrió c?n !iolencia. En el umbral, vagamen1e se dibujó un _contorno atlético: la lámpara
e bronce, arroj~J~do sobre la aparición su
luz esc?sa, per~1tJó ver una arrogante fütura
masculina, c~bierta por ámplia hopal:nda
ob~cura, sobre cuyo fondo lucía refulgiendo
el aureo collar del Toisón. En el rostro aquilino del _corpulento intruso relampagueaban
los dommadores ojos, cuyo ful&lt;ror aumentaba
la ~ureza de la~ facciones afeadas por el
~arcado prognatismo de la mandíbula inferior.
-_Que !enga el duque de Gandía,-dijo
con 1mper1oso acento el hombre del Toisón
deSd_e )a puerta q,ie acababa de abrir.
R~p1damenle, el duque cruzó la cámara
acud_1endo llamamiento, mientras entre lo~
ciernas n?b,es se produjo gran revuelo: los
unos, dejaron de bostezar; los otros, despertaron del sop~: en que se hallaban sumidos,
y to_dos, pom~ndose en pié, exclamaron á
media voz, mientras miraban respetuosamente al coloso que acababa de interrumpir
m modorra:
-¡El emperador! ¡El emperador!...

ti

II
MATIIB DOLOROSA

Do~ velas, alumbrando la imágen tallada
de Cristo _en la cruz, esparcian por la cámara la claridad suficiente para ver á l,.s personas q_ue en la misma encontrábanse: eran
dos rrujeres, una de las cuales, bien entrada
en su_ cuarentena, prodigaba cuidados á la
otra, jóven y hermosa, en cu yo cuerpo se
advertía el abu)tamiento caracterist co de un
embarazo próximo á resolverse. Conlraíase
el rostro de la parturienta al impulso de los
dolores ~aternales, y su compañera procuraba fortificar su ánimo.
- No te_ esfuerces, mi buena Aldonza,-exclamó 1~ jóven madre, con marcado acento
portugues.- No necesito que me alientes
porque valor me sobra. ¡Indigna fuera, d~
otro modo, de ser la esposa del hombre que
me llevó á su tálamo!
- Sin embargo, señora,-dijo la otra-en
trance~ como este es costnmbrn aconsejará
las pacientes que con sus gritos desahoguen
el dolor que sufren: y de este modo á bien
poca costa, suelen hallar alivio.
'
_-Eso no reza conmigo, -murmuró.-La
misma mue~te no me arrancará un suspiro
del pecho m una lágrima de los ojos, pues
aunque sufro mucho, me consuela y conforta
la esp_er~nza de que ha de nacer de mi seno
un prmcipe que será causa de alegría sin

limites, y no de tristeza, para mis pueblos.
Calló la dama. Grandes gotas de sudor rodaban por sus sienes; su rostro hermoso ex•
presaba dolores agudísimos.
. - Sufrís much~, señora,-dijo Aldonza.-Bien claro se advierte en vuestro s.emblante...
·
Isabel aún tuvo un rasgo de energía.
-Tampoco se han de ver mis sufrimientos, ya que procuro evitar que se oigan: así,
pues, apaga las luces que alumbran á Cristo
Nuestro Señor, qu~ no quiero que por medio
alguno pueda venirse en conocimiento de
que la emperatriz deja que su carne mortal
pe~a~ora se doblegue al dolor y no sepan
resistir sus violencias.
Ald?nz~ obedeció. Y entre densas tinieblas, s1gu1ó resolviéndose el augusto proceso
de la maternidad.

lII
EL HORÓSCOPO

. Tan pronto como el duque de Gandía acudió al lla_mamiento imperial, penetrando en
la e~tanc1a de _Carlos, éste cerró la puerta,
corriendo seguidamente el cerrojo.
-Te be _mandado venir,- dijo el Césarporque, sabiendo que eres uno de mis mejores vasallos, quiero que te halles presente á
una escena que ante nosotros va á desarrollars~, Y de l~ cual me conviene lener testirn?mo po~ s1 faltase mi atención ó flaqueara
m1 memoria.
El duque se inclinó sumiso.
-Hace a~os,-prosiguió Carlos-durante
nuestra gloriosa expedición á Argel, hube de
traba~ casualmente conocimiento cc.n un
muslim que merecía fama en su tierra de
gran agore~·o, ducho por demás en cabalísticos maneJos. Ofrecióseme para cualquier
caso en que de él necesitara, y, acordándom~ de tal of~rta, al aproximarse el alu.mbram1e_nto de m1 esposa hicele venir desde el
Afr1ca ~ara _que, en virtud de rns sortilegios
ó maqurnacwne~, I?e dijera el horóscopo del
qu~ ha de ser m1 lnJo y heredero. Desde ayer
esta encaramado sobre las tejas de esta casa,
con.templando á su s?bor el cielo y las estrella:, y como ~~ un mstante á otro tendrá
lu,,ar el nalahc10, acabo de enviar recado á
Aben-llud para que cuanto antes descienda
Y de U?ª vez me diga el resultado de rns obs~rvac10nes ... ¿A qué negarlo? Soy superstic10so, como todo el que tiene que fiar á la
suerte un mucho del resultado de sus empresas; y ?orno de J?i estrella no puede qua~arme: quiero ver si la de mi hijo será seme•
1anle a la mia.

�óó6

EL HIJO DEL CESAR

POR ESOS MUNDOS

-Sin embargo,-se aventuró á decir el du- huellas... Sus dominios se aumentarán, sus
que-según creo es necesario averiguar el ejércitos y sus flotas serán invictos... 1Le veo
astro que asoma en el horizonte al tiempo destrozar al turco v hace1·se dueño de los
mismo de nacer aquel cuya suerte se inves- mares! 1Le veo dom.inar á Europal Pero su
tiga; y si hacéis que abandone el agorero con fuer¿a naval es derrotada, no por los homexcesiva precipitación sus cálculos, tal vez bres, sino por Alah, tal vez celo~o de tanto
poderío ... Le veo perpetuar su memoria en
no sean estos eficaces.
-Ya no tengo más paciencia: creería con- un monumento grandioso, admiración del
sumirme de anhelo si aguardase un momen- mundo ... Y ya no veo más: las páginas se
to más ... Y á fe que ya tarda el bueno de borran, el libro se cierra...
Calló Aben-Ilud. Carlos y el duque le ha•
Aben-Hud.
bían
escuchado sobrecogidos por una sensaUn pesado tapiz, descorriéndose, dejó paso
á la escuálida figura del santón musulmán, ción inexplicable que les privó de movimiencu yo bronceado rostro resaltaba como una to, enmudeciéndolei:;. Poco á poco, el humo
mancha negruzca sobre el albo fondo del fué disipándose, y nuevamente surgió la esámplio alquicel que envolvía su cuerpo y el cuálida figura del santón, que, prosternado
en tierra, barría con su luenga barba el
abultado turbante que cubría su cráneo.
-Me has mandado llamar y acudo á tu pavimento.
-,i,Eso es todo?-dijo por fin el César.
aviso, exclamó con voz cavernosa.- Pero tu
-¡Qué! ,;,No estás salisfecho con lo que el
precipitación será causa de que mi horóscoporvenir
brinda á tu vástago? - murmuró
po no pueda ser exacto ni completo ...
Aben-llud
incorporándose.
-No importa,-dijo el César.-Ilabla pron-Todo
me
parece poco para él: ¡suyo será
to y di lo que te han mostrado las estrellas
mi
poderío,
suya
mi gloria!
obedeciendo á tus brujerías.
Insistente
rumor,
que provenía de la in-No son brujerías. Es la Vjrdad suprema
mediata
estancia,
llamó
la atención del dula que hablará por mi boca desdentada: que
que,
quien
se
apresuró
á inquirir la causa
el que todo lo ve y todo lo sabe, bien puede
entreabriendo
la
cerrada
puerta. Varios nodecir lo que mañana ocurrirá, siempre que
bles
precipitáronse
por
ella, felicitando al
hnya quien sepa entenderle... Y yo llevo esemperador.
cuchando su voz desde hace muchos año~,
-¡Albricias, señor! ¡Ya sóis padre! Vuestra
antes de nacer tú, y tu padre, y tu abuelo ...
Conforme hablaba el santón, había cogido e~po,,a acaba de dar á luz un niño.
-¿Y ella, la emperatriz, có:no está desuna de las teas resinosas que alumbraban el
pués
del trance?-preguntó en voz baja el
salón: estaba medio consumida, y de ella
duque
dirigiéndose á uno de los recienlleescapábase un humo acre y denso. Abengados.
Hud sopló con fuerza, y aprovechando la
-Descansa... Y á creer lo que refiere Doña
ignición exacerbada, echó en la tea el conteAldonza,
nadie hasta hoy ha soportado los
nido de una cajita que había sacado del bolsufrimientos
de la maternidad con tan gransillo del jáique. Inmediatamente, se produjo
una humareda blanquecina, que envolvió al de entereza como ella ...
-1Loado sea Dios!-dijo Carlos.-Ya tenmusulmán, difundiéndose por la estancia.
go
quien pueda continuar mi obra... ComienCarlos y el duque no tardaron en verse flozas
acertando, Aben-Ilud, pues varón es el
tando en aquella atmósfera pesada y enerreciennacido, y Felipe habrá de llam~rse ...
vante.
-¿,Empezarás tu retahíla? - vociferó el Y ahora, véte: regresa á t~ guaridas africanas. Mi rival, Francisco I, te baria achichaemperador con impaciencia.
-Aguarda, 10h, mi señor!... Ya tengo ante rrar después de haberte utilizado: yo te remis ojos el gran libro del Porvenir... Veo su compenso.
Y sacando de su escarcela un bolsillo recubierta, hecha con tiras de piel humana,
pleto
de oro, lo arrojó en dirección del musescrita con sangre... Ya se abre el enorme
lim,
quien,
recogiéndolo en el aire, guardóinfolio... El dedo de Alah me vá volviendo
selo
prontamente
bajo sus albas \'estidurac::
las páginas... No es ahí... Más aún ... Tampoco... ¡fü,a es! La veo turbiamente, por no ha- mientras el emperador se encaminaba preberme dejado terminar mis observaciones suroso á conocer á su heredero, y los nobles,
siderales... ¡Por fin se aclara!... Tendrás un regocijados por la fausta nueva, encomiaban
hijo varón 10h, poderoso emperador! que ha el valor y entereza de ánimo de la soberana,
de llamarse Felipe, Filius Pius, pues no haciendo coro al duque, que decía con entuotro nombre habrá de cuadrarle, ya que su siasmo:
-De otras mujeres nacen hombres. De
propósito será siempre guardar las tradicionuestra
emperatriz han de nacer ángeles...
nes de su padre y seguir eu Jo posible sus

IV
LA MISA DE PARIDA

Valladolid resplandecía de entusiasmo·
angostas eran su" calles y menguadas su~
plaza_s para. cont~ner el desbordamiento de
ale~ria que, mvad1endo todos los pechos, parecia ll_enar el ambiente de la población. Las
cercamas del convento de San Pablo, ~obre
todo, hervían de muchedumbre, compuesta
de pechero_s y mercaderes, ávidos de contempla_r la radiante comitiva que había de acompa~ar á la_ emperatriz Isabel al encaminar:;e
~ o1r la ~!sa de purificación, después del fe.
h~ natahc10 del príncipe Felipe. Un sol camcular,_ sol d_e Junio, en toda la explendidez
de un cielo sm nubes, amenazaba fundir cerebros y socarrar espaldas con sus ioneos
rayos; p~ro ni aun el temor á un taba~dillo
e~a sufi~1ente para d_isminuir en burgueses y
c,tmpes1~0~ el entus1a~mo hácia su soberana
y _la curiosidad de asistir al tránsito de la
misma Y de su brillante cabalgata.
. _Por fin, oyóse alegre trompeteo en direcc1011 á la casa de Don Bernardo Pimentel
que había_a)ojado galantemente á los sobe:
ranos, rec1b1endo por ello el lit do de marqués ~e RivadaYia. Las campanas del IDO·
naster10 fueron
. echadas á vuelo. Segu1·uamente, apareció la comitiva.
Iban delante cuatro heraldos con dalmáticas bordadas, cabalgando en brio~os corceles
cuyas gual~rapas lucían las armas del emperador, a~1 como los estandartes empuña&lt;~os ~or aquéllos; seguían les ocho trompeteros
! olios tantos atabaleros, produciendo estruendosa Y. horrísona_ algarabía; después.
una_ ~ompama de guardias tudescos, con SL;
~apilan Y alféreces á_ l~ cabeza. y en pos de
&lt; llo~, como una apar1c16n celestial. marchaba la en'.peratriz Isabel, con ye,tido de raso
blanco, a lom~s de una hacanea como el
ampo de la meve, _guarnecida también de
blancoH arreos. El duque &lt;le Benavente á p·.
y descubierto, llevaba de la brida la' re11!!
cabalgadura, y marchaba contoneánclo~e
muy orgulloso con su o~cio de palafrenero'.
Un murmullo de admiración saludaba el
paso de la hermosa emperatriz, ,. muchos
para hacer má~ ostensible su adhesión á l~
"?berana y el entusiasmo que les infundía sn
smgular belleza, hincaban Ja rodilla en el
l'uelo.
-¡Hueco, en verdad, camina el de Benavente!-e;Cclamó un pechero clirioiéndose á
un su amigo.
"
-Y en verdad que puede estarlo -re::;pondíale éste.
'
- Más lo iría otro que ro me sé, si ocupa-

557

ra el n:1ismo lugar,-murmuró, terciando en
la plát~ca, un arcabucero que presenciaba el
espectaculo.
-¿,Quién?-inquirió ingénuamenteelbuen
pechero.
-t.Quién ha_ de ser? El duque de Gandía,
que bebe lo~ vientos por la emperetriz.
-¡Bah] Habladurías cortesanas.
-¿Ila~ladurías? ¡Sí, síl Miradle. A fé mía
q_ue los OJOS con que la contempla no son
smo los de_ un hombre á quien la fuerza del
enamoramiento ha puesto casi al nivel de la
locura.
;.Pero e\la le corresponde·!
-:1P~r quién la tomáis! Ni por enterada se
da siquiera, aunque bien lo advierte, como •
no pued~ por !nen_os __ y pr~eba de que él no
halla sat1sfacc1ón a sus áns1a, es el entusias~o con que la adora: que pasión correspon•
chda eq fuego medio apagado ...
En pos de todos iba el emperador arrogante, cabal_gando en medio de sus c'ortesan~s, con quienes departía acerca de los festeJos que en albricias del nacimiento se pre~araban! uno d_e los cuales habría de consist~r en brillante Justa, reñida por los más principal e~ caballeros del imperio.
. Casi tocaba á s_u fin la ceremonia religio~~, en la que oficiaba de pontifical el arzob1~po de Toledo Don Alonso de Fonseca el
mismo que hab(a bau(izado al príncipe F~lipe, cuando se v1ó vemr, jadeando á puro correr, un soldado, cuya fogosa cabalgadura
apenas llegó á la puerta del monasterio caí~
l~ventada por la descomunal caminata: Vema. el mensajero-pues de un mensajero
tratabase-tot~lmente rebozado en polvo de
la c_arretera; s!n curarse de limpiarlo-tal
deb1a ser la prisa que reclamaba su recadopr~guntó por el emperador, y á toda costa
~mso verlo, no aviniéndose á esperar ni un
mstante.
Y, en vist~ de su insi,;tencia, fué conducido á presencia de Cario 1.
V
LOS FESTE IOS

. ~~tes de _da_rse por terminadas las prece$
iehg!oi;ac;, s10t1ó el César ánsia vehemente d
respirar el aire ;ibre, y, seguido de alguno:
de sus. cort~sanos, salió al claustro del monast~r10 deJando que en la iglesia del mismo
contmuasen l_ as sagrada~ ceremonias con
qne se ~olemmzaba el rápido restabiecimienl? de la emperatriz después del parto feiicis1mo. Con el entu~iasmo en él habitual cuan~º hablaba de algo que profundamente le
mleresaba y conmovía, comenzó Carlos á

�ron

ESOS )IUXDOS

558
excomunión pontificia cayó inmediatamente
planear la serie de, festejos con que se propo- sobre el ejército, sobre vos... ¿Qué se hace:
nía demostrar el I egocijo que el nacimiento
señor, qué ,-e hace?
del príncipe habíale causado.
·
-¿No tenéis allí jefes? Lo que el condes-Quiero que todo el imperio 'se alegre table ordene yo lo doy por hecho.
cual yo,-decía-y principalmenl~ España.
-¡Ah, seiiorl El condestable no puede ya
ya que sobre su suelo ha visto la luz el que ordenar nada: cayó muerto al asaltar los mumañana heredará mi corona. Ha de haber
de Roma.
justas en que prueben su valor caballeros de ros-¡Lástima
ha sido! Gran soldado era Borlodos los paísc.-;; se alancearán loros á la
bón.
usanza moruna, y odres mil de vinos gene-El príncipe de Orange, Filiberto de Cbarosos serán repartidas con profusión paraque lons, ae,umió el mando. Pero se halla perplelodos beban á la salud del hijo que Dios y la jo en situación lan comprometida, y quiere
emperatriz hánme dado para mi dicha.
recibir órdenes directas, terminantes, para
-Pensad, scñor,-adujo un sesudo magnaresponsabilidades.
• te de cana cabellera-en los miles de escu- c,itar,:e
Carlos calló un momento; acariciándose
dos que tales divers:ones costarán, y en lo con la mano la mandíbula prominente, meexhausto del imperial Erario ...
ditaba; y, medio oculta por la diestra acari-¿Y qué importa? Reuniré las Cortes y ciadora, una sonrisa diabólica crispó sus lademandaré de ellas un fuerte subsidio, va
que para suministrarme dinero es lo único bios.
-El caso es grave, ¡muy grave! Por de
para que sil'Yen ... Y si aún no fuese bastante, pronto, hay que suspender los festejos que
lus moros de Valencia me darán oro en abun- yo estaba proyectando, en ¡;cñal de duelo por
dancia, si los amenazo con la expulsión, el mal que aqueja al papa ... Ademá;;, en tocomo me lo dieron para construir mi hermo- das las iglesias de mis dominio~ se entonaso palacio de Granada.
rán preces para que Dios mejore la triste si-Sin embargo, ~[ajestad, ese dinero habrá tuación del romano pontífice ... Y las prcce;;
de seros necesario para más trascendentales
tendrán solemnidad inusitada .. .
mencsleres,-dijo otro noble. - El rey de
-Bien ... Pero de Clemente VII ¿qué haFrancia, faltando á la Concordia de Madrid,
cemos?-insislió el emisario.
parece retaros de nuevo, y una guerra más
-¡i\bl Pues ¿qué habéis de hacer? Dejarlo
será buen sumidero de metal acuñado.
en el Sant-.\ngelo hasta nuern orden; y que
-N.tda temo de Francisco l. A fé que, si le sirva de carcelero Fernando de Alarcón,
él lo quiere, 110 habrá de faltarme otro Diego que ya hubo de acreditar sus buenas aptituDávila que, como en Pavía, lo aprese, y la des para el ca:-:o guardando al soberano de
torro de los Lujanes sigue aún enhiesta en Francia ... E~o si, traladle á cuerpo de rey:
Madrid para ponerle á buen recado durante concededle cuanto pida, excepto la libertad,
otra temporada. Y, además, estoy alegre, y es seguro que, con las rogativas que por
y mi alegria bien vale un despilfarro: a-,i doquiera se hagan, Dios mejorará sus horas.
como así, el día en que entriste;:cn, tiempo
La misa de purificación había terminado:
me quedará de encerrarme en un monasteri0. las campanas del monasterio volteaban aleInterrumpiendo la plática imperial, un gremente. De nuevo se organizó la comitiva,
escudero anunció al César la venida de un y trompetas y atabales dejaron oir sus e3triemisario, que á toda prisa llegaba de luen- dentes clamore;;. Carlos, cuando le llegó su
gas tierras y deseaba hablarle sin demora.
turno, salió á la calle, montando su corcel.
-Que pase,-dijo Carlo,-aunque malli- que le aguardaba á la puerta. Y dirigiéndo:;c
to si habrá &lt;le importarme lo que me diga ... al :-;esudo magnate de cana cabellera, que caEntró el recienllegado, y sin apenas salu- balgaba á su estribo, díjole entre zumbón y
dar fué soltando á borbotones su perorata.
-Señor, vengo de Italia, donde graves su- apesarado:
-Ya no habrá festejos. ya no se derrochacesos acaecen. Apenas desembarcado en Bar- rán los miles de escudos que os dolía emcelon.a, he recorrido media E"paña, y, reven- plear alegremente. En cambio, habrá que
tando caballos, llego ba,-ta vos para entera- invertir más, muchos más, en pertrechos de
ros de lo que ocurre y recibir vue~tras órd&lt;'· guerra. Y á fe que me han impresionado las
ne, ... El condestable de Borbón ha tomado á noticias que acabo de recibir. Roma saqueaRoma, y el papa Clemente VII está prisione- da, el pontífice preso ... Podré de ello enorguro por yuestras tropas en el castillo de San t- llecerme como emperador; pero como crist\ngelo. ¿Qué hacemo, de él? Italia, Europa tiano, lo deploro: ¡palabra de caballero! ...
entera, claman contra tamaño desafuero: la
AUMAROL

LAS SOCIEDADES DE ACTORES

�660

POR ESOS MUNDOS

tremenda, y como tal merecedora d_e casti- hasta las bailarinas del Español, tenían la
go, el trágico fin de los pobres ?óm1cos que condición de empleados municipales,_ y en
antaño en un antaño muy próximo, mot1an este concepto gozaban derecho á p_e?s1ones
de ha~bre y de frío, olvidados y desatendi- de montepío para sí y para sus familias.
En el Ardos en mísechivo i\foniros lechos de
cipal exisle 11
bohardilla ó
dalos in tereen solitarias
sa
n tí si m os
camas de
de aquellas
hospital. La~
·pensiones,
sociedadesalguna de las
de artistas
cuales p erlíricos y drad u ra aun,
máticos han
no obstante
encontrado
· el tiempo; en
remedio para
efecto, todaesos ma 1es, y
vía paga e 1
las pensiones
Municipio
que cobran
madrileño
sus socios
viudedad á
cuando pasauna veneraron de una
b I e ~eñora,
determinada
esposa de un
edad y no
actor famoson válidos
so, y hac;ta
para el trahace un mes
bajo, bastan,
/,a casa de los comediantes, de Francia, en el valle de Grand-Morin
ha pagado su
si no sobran,
jubilación á
para asegu-.
.
..
..
rarles una ex1stenc1a, modeshs1ma, pero exis- una actriz, Doüa Matilde Saavedra, q11e se
retiró de la escena el año 1846, es decir,
tencia al fin.
hace más de sesenta años, y ha muerto hace
mu y poeos días, á una edad avanzadísima,
..\ntes en España ese p~oblem~ _lo ~eníau naturalmente.
Pero aquellos tiempos pasaron, y tras ellos
resuelto unos cuantos cómicos ¡mv1leg1ados,
cuando el Ayuntamiento explotaba P?r ~í volvieron los días tristes en que los actores
mismo el Teatro Español. En aquellos tiem- morian sin abrigo y sin pan, en que Don ~epos, más progresivos que estos de hoy aun- dro .Delgado, la más perfecta encarnación
que parezca mentira, en que ~l . T_eatro era del Don Juan, y Javierita Espejo, una de
considerado por nuestro Mumc1p10 com? las artistas de la pasada centuria más famofunción social á que él debía atender por s1, sas por su hermosura y su arte, tuvieron c¡ue
los cómicos, los profesores de la orquesta y pedir á la caridad de los extraños un pedazo

Pensionados de La casa de lo• toml·,lianles, de Francia

LAS SUCIJW..\IJJ!.S DE ACTORF.S

5ti1

Una junta directiva de la «Asociación de artistas líricos y dramáticos de España•

de pan. Ejemplos tan tristes como esos die- salgo en esa cuestión: me limito á ser croron origen en Es pafia á la Asociación de ar- nista verar., relatando hechos que honran
tistas líricos y cframcíticos, cómo el suicidio mucho á la ,Asociación de actores» yde qur
de un actor, débil para soportar la miseria, los fundadores de ella pueden envanecerse.
había hecho nacer en !&lt;'rancia la sociedad de .Me refiero á la in~tilución de las pensiones,
análogo nombre.
que si actualmente son aún roer.quinas, basLa asociación esp:11'iola nació con propó- tan para impedir el terrible e~pectáculo dP
sitos algo más ámplios; pero en la actualidad la miseria en que hemos vis'o morir á tancasi está reducida á ser una sociedad de so- tos grandes arti,-tas, y aseguran á los actores
corros múluos, muy bien adminüitrada, en viejos un vivir, modestísimo, casi insuficien que los socios ti~nen ciertos derecho, me- te, es verdad, pero, y sobre lodo, vivir sin los ·
diante el pago de una cuota ínfima de dos recelos y cuidados que antes amargaban lo,:,
pe;..ctas mensuales,
últimos años de su existencia.
Por cierto, que no todos los socios egtán
Pocos lleva de vida la «ARociación•, y, sin
conformes con este modo de ser de la «Aso- embargo, ya hace dos que !'.US veteranos cociación,, y esta pasa aclualmenle por una bran el humildísimo sueldo: e,s un triunfo
crisis grave en que luchan los progresistas, que ninguna otra sociedad espariola ha loque sueñan con llegar hasta la sociedad de grado y que hace á la de actoreR muy digna
resistencia ~ es necesario, y los' retrógrado-.:, de encomio. Los pensionados actualme11le '
temerosos de contingenc¡as y que no quic- son:
rencomprometer á la •Asociación• en lo que
Don Natalio Jurdao, Doña Enriqueta Imcreen locas aventuras.
perial, Don Agustin Dallós, Don Roque Hoig
Por mi parte, ahora al menos, no e11tro ni Royo. Doiia Elisa Zamacois, Don Francisco
6

�LAS SOCIEO.\OES og .\C:TOHES

662

PUR ESOS MU:-.OO!';

figura. Y conociuisimos también, aunque mede Paula Gómez. Don Julio Fuentes. Don
nos ilustre;;, son los de Emilia Llorente, priIgnacio Amoró~, Doña Concepción Cecilío,
mera actriz primero y característica luego
Don Manuel Calvo, Doña Carolina Casases,
en el Español; ~Ianuela Moral, esposa de un
Don José Lacarra, Don Bernardo Lapuenle,
segundo apunte conocidisimo, Mazzoli; RoDoña Dolores Blasco, Don .\nlonio Parejo,
que Roig, que fué durante muchos años el
Doña Ana Monner, Doña Malil&lt;le Ruiz, Doña
segundo apunte de '.\!ario; Juan Casañer, á
Manuela ~!oral, Don José Ferrando Lópeíl,
quieu hemos vi~to harer sus últimas campaDon Andrés Orenga, Doña Franci:-;ca Fer1ias dirigiendo muy arnánclez. Don .lo,1• Baria,
ti--ticamenle alguna soDoria Con,;uelo ~lo 1lai1é-:,
C'iNI ad d e aficionados:
Don Miguel Cob, Don
Juan ~lela, que fué profeJuan Casañer, Doña ..\!asor del Conservatorio; y
ria R II i z Sanlos, Don
alguno,; más . entre los
Francisco Mora, Don Feque sería inju,;l0 olvidar
1lerico Alonso, Don Teoá Bernanlo Lapuente, qut•
1, a I d o Cardona , Doña
aún recuerda los liem pos
Aurora Ramírez, Do ii a
felices en que comenzauAngeles Rodríguez, Don
&lt;lo su carrera como raRafael Queralt, DoñaNorcionista e n e I Español
berta Torá11, Doña Luisa
flirteciba con las boleras
Córcuera, Doña Emilia
que aún actuaban entónLlorenle, Doiia Antonia
ces en aquel teatro.
García, Don Tadeo NaYaLa pensión que cobran
rro, Doi1a Co11c-eprió11 '.\laahora es mu y reducida,
rín, Don .Manuel Rodrigo,
a¡wnas si llega á sei,;Doña Dolores .\rnau, Don
cieu tas pe,-elas anuales;
Juan '.\lela. üo,1 Joaquín
pero pu e d e aumentar
Vázc¡uez, Do II Agu--tm
hasta tres mil y seguraGuzmán, Dotia .Antonia
mente llegará á esa cifra
Barl.,erá, Do 11 .\nlunio
porque el estado econóBo11et, ))otia Adelaida (i1;
mico de la «Asociación•,
raldez. Doña Luisa Maino obstan le los er,orrnes
queíl , Doña Filon1ena
gastos de socorros q u e
Pelcgri.
sufraga, es muy próspero,
Como se ve, enlre esos
y actualmente tiene un
nombres hay alguno,
capital que se acerca mugloriosos, como el ·de Elicho á cuatrocientas mil
sa Zamacois. la famo,-ima
pesetas, y pron lo pasará,
Liple, hermana ~!el ilu~tre
::;i las cosas marchan coH.icaruo, que Yiye ahora
. roo ahora, de los dos mien lluenoti .\ire~, casada
llones de reales.
con otro fomo~o cantllnle
de íl,.nzuela grande, e 1
***
barítono Fcrrer, que estrenó en una de las últiLa situación de la somas11rtemporadas
d
o que hizo Actor español José Barta, retirado de la escena, ciedad de aetores fra1H·t&gt;en 1• adri el neitor .Si- que cobra. pensión de la •Asociación de Arlislas• ses es mil,; próspera aúu;
món de La Tempestad ~pero, eso 110 ob:,lante. la pensión que allí
es actualmente mae::;tro de caulo y delegado pagan á los artistas jubilados es menor que
de los adores espari.oles en la ciuuad arnl'· la que aquí cobran: sólo I lega á quinientos
ricana.
franco,-; y. aunque la aso(:iación l!eva ya
Olros nombres famosoc; son lo,; ,le Fran- muchos arlos de e,istcncia, no puede excecisco &lt;le P. Górnez, que fué galán jóven ele der de esa cantidad, verdaderamente exigua.
Romea; el de José Harta, competidor aforEn cambio, los jul&gt;ilados franc-eses tienen
tunado de Mariano Fcrnitndez en el E-,pariol urrn casa, un verdadero palacio donde pue-.
durante muchos aiios y actor cómico indis- den pasar. y algunos pasan ya. tranquila 'f
cutib'e en las mejores formaciones de '.\lasu YejPz.
nuel Catalina; el de Concha ~larín, que fué gratamente
Esa Casci de los cm11°rlir111fes pra un ,;11P110
primera dama con Don Pedro Delgado y a&lt;'ariciado tles(le hac·e ruurho tiempo por 101&gt;
C'0il \'ico má" tarde, y famo:--a por s11 e-:helta

artista:; france8es como el de un p .
u~a ca~uali&lt;l~d fclicísima hizo h:;tsl~~c~ todo \Valdeck. ~o_usseau, Bartbou l' Dupuy,
mas ,,v,tlo, anos que pudiera ser realiz· d
t:anRformaron raprdamente el sueri.o en rea_Por --ese tiem rv, en efecto, uno de a
hdad. ~n arquitecto amigo de los artistas,
miembros de I a
René Bmet, transformó rápida y artísticajunta directiva de
mente I as consla asociación fué
truccione,; , y I a
invitado á una bocasa de los comeda que se celrbrad i a n t e s quedó
ha en un puebleconstituida.
cilio del valle de
E 1 edificio acG r a n d-:\[o r ¡ •
tual, corno puede
11
)L Bouyer, ex-adver,;e en el grabaministrador ele la
do que publicaPorte Saint Mw·mo~. tiene tres
fin, que era el incuerpos: el de la
vitado. ,1~i,tió it la
derecha está d&lt;•sfiesla celebrada en
tiiiado á las home! parque ,-ecular
brPs. el de la izd e I castillo de
quicrda ú las sePonf rm.T drtm es,
üora, ,. el central
y pt&gt;nsú inu1ediait lo-- n1atrimonios
lamr11te que aquel
ti e artislas. Cadn
parqut&gt; era el pauno de los pensioraiso ideal con que
nista,- tie,11, en P.I
lo, adore,, soriasu habitación inhan. Pidió infor&lt;lependi&lt;&gt;nte. rnomes, y la ca'&lt;ualidrsta. ¡H'rn higi,·,.
dad si guió indifI
nir·a y C'onl'ut·table.
cando daralllente
'\
¡,1
fo nnacla por una
el destino clca,¡ncj
, k·ob.t-!!'.aliin clf' en
lla propiedad: el
¡110 ha~ 1111a caparque pertenecía
ma, una c·úmocla r
á un de,cendi!'Hlc
una mesa. v u ;,
del fa1uo..;o actor ~~-~"-----excelente c~arto
riel Palais Roya',
, .
.
de toilrffc con ,-u
llarel. I' esa cir1 crler,co Bcrnaldc1, nctor español jubila,lo
guardarropa e o c11~1stancia fa,·ore?ía enormemente los µla. .
rre~pondiC'nle.
n_c,; de llou ycr, ([UH'll pocos días después vi1la y haiJ, tarrones para ;;o,;cn la p1•11~ioni,... ,t.ah_a nuev~m-~nte la finca con el presidente ta~, y en la acl11alidad sólo vin11 allí vei11til., .asocrncwn, Coc¡uclin (aíné) á quien
~res, q11e_ hac·en un a vida ab,;olutamcnlf'
c·omo a su acompaiianlc, entusias'mó aquei° mde_pendrcul~, completamente disti11la d,, la
l11gar.__c111e rrpntó inu1ccliatamrnte por futura la vrda de asilo. Cada artista sale y e111t..1
man,1011 de los cóníicos.
cuando pla_ce. Sólo ha&lt;'cn en ro11111ni&lt;lad
L~,; g~stiones de com11ra fu eron hechas I~~ con11aas, a _la:; c·uales pueden fallar tamo
t d
'd
1-'
bien.aunque av,,-ando préviamente al dire&lt;·,. n wus1 a a rap1 cz, y pocos días después tor de la casa.
el~ ª_.quella Rc~und,~ ,:isita la finca era proJ
.
pie_d,1d d~ la asocrnc1ón, medianil' cien tu
.. ,a asociación se &lt;·111·arga de la alirnenta,¡um e I f
d
r1on de_ los pensionistas, ésto, e,1 r·,·1111!J1·0
. c - 1111 rancos a elantados por Coquelin.
,
. El rasiro generoso clcl l(ran actor ,. la va- r~nunc1an á los quinientos franco" de pen~,
llosa ayucla oficial, ,¡ue ¡irudigaro·n sob1•.. "1ón que les corresponden, ron lo cual :;e
v ~ufragan los gastos que oca&lt;iionan.

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A. MIQUIS

�ACTUALIDADES

.

Solemne apertura del Parlamento celebÍ)'::

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113
!tr~~r:i:m ~el~ r:i::iliaªreal

d Mayo último con asistencia del rey
e

ACTUALIDADES
APERTURA DEL PARLAMENTO

Revistió o-ran solemnidad el acto oficial
de la apert~ra del Pada~ento celebrada ?n
el palacio del Senado el d1a 13 de Mayo t~ltimo con asistencia del rey Y de toda l_a _familia real del Gobierno en pleno presidido
pÓr el sefior Maura, y de casi todos los senadores y diputado" que forman las nueva,;;
Cámaras legislativas.
.
Don Alfonso XIII leyó el Jfe11,.~a1e de la
Corona, y para que los lectores d~ Pon
Esos MUNDOS puedan conserv~r tan .interesante documento lo reproducimos rntegramento á continuación:
• « Vengo á inaugurar estas Cortes en ocasión excepcional,- dijo el monarca e_spañol.-Solemnidades como la presente siempre renuevan la co~sideració~ de graves d~bere~, en que cons1Aen el _re1_nar '! el gobc1 nar, y de necesidades, sufnm1entos y anhelos
popu lares, suscitan do esperanias alen taclo.~
ras que el coraión suele ~ar_ nobleme_nte a
los bien intencionados des1gmos de la, oluntad. Mas hoy mis primerasy~labras han ..de
anunciaros el fausto advenumento del p_nncipe de Asturias, sin que al ver cumplidos

así los vo, 'S más fervientes de mi alma,
acierte á dech,•aros si aventaja al del fl}Y. el
iúbilo del padre. La reina y yo, poseido
'i-iucstro ánimo de las emociones que _realzan
la primogenitura, hacemos á la Patr1a, ant~
Dio!'l. ofrenda de la naciente vida, en la cua
contemplamos r"producidas las nuestra!'i;que
no nos ba:-;ta habérselas consagrado una vez,,
Ya son sus venturas inseparables d&lt;' la suerte de e,-ta secular Monarquia, y desde que en
su espíritu penetre la luz de la razón sa~rá
que en las biC'nandani~s _del pu~b_lo es~anol
han de consistir sus un:cas felicidades .. La
paternal soliC'itud que el romano ponti~ce
dispensa á la nación española, ?orres_pond1&lt;la
por el propó~ito mío 'f de m1 Gobierno de
mantener la harmonía entre amba~ pote~tades, se ha manifestado una vez _mas defin~ndo como sus predecesores en c1:rcunstanc'.as
an~logas, á apadrinar en el bautismo al prmcipe heredero de la corona.
»:Muy urato me fué recibir en las aguas de
Cartacrén: la vis:ta oficial de S. M. el rey
Edua;do Vll de la Gran Bretaña Y de su a~gnsta e8posa la reina Alejand_ra. Las m~ifestaciones de la opinión púbhca en E~pana
y en Inglaterra, con este motivo, acreditaron

de nuevo cuán intimamenle se compenetran
con la reciproca simpatía de los dos pueblos
los estrechos lazos establecidos entre ambas
dinastías.
•Perdurando la cordialidad que queremos
mantener y felizmente mantenemos con la-s
demás poteneia~, intereses oomunes mu y
considerables estrechan. en el fecundo scuo
de la paz, nuestra amistad con Inglaterra y
con Francia.
»Singular atención dedica el Gobierno á las
fraternales relaciones con la Nación que á
nuestro lado vive en el suelo peninsular, y
con las Repúblicas de nuestra raza en el
continente amer;cano, así como á la suerte
de los numerosos españoles que residen en
estas últimas.
»Ratificada el acta general de la Conferencia de Algeciras, van entrando en aplicación,
con nuestro concurso, las reformas acordadas para el imperio sherifiano, mientras los
asuntos de las posesiones españolas situadas
eu su co~ta obtienen ince,-antes dewelos de
mi Gobierno.
•La iniciativa de S. l\L el emperador de todas las Rusias, que en 1899 congregara á las
potencias en la primera Conferencia de la
Paz, las reunirá otra vez en El Haya, durante
el me" de Junio próximo, usando de la graciosa hospitalidad del Gobierno de la reina
de los Pa1ses Bajos, para compl&lt;'mentar los
resultados de aquella a-&lt;amblea. E..;paña acu-

565

dirá con sincero espíritu de coadyuvar á la
utilidad 'f eficacia de la nueva reunión.
»:\Ji Gobierno conoce la urgencia de honda~
reformas, muy de antes preparada..; por trabajos y convencimientos ostensiblC's. Si hubiere dependido de su mano, las más e~larían ya implantadas. No desaprovechará dia:
en las primeras sesiones hábiles os ~ometerá
proyectos con los cuale:-; quiere extirpar la
rafa de los mayores daños, y también alguno,; olros quP, sin tener importancia tan capital, satisfacen apremios de la conveniencia
públira. Por evHar que la atención y el esfuerzo dispersos se esterilicen, reservará
para etapa,; nlterior&lt;'s de la magna obra á que
e,táis llamados otras iniciativas, todas concertadas dc,-,de ahora entre sí. füpcro que
vuestra labor será larga y afortunada; y aun
cumpliéndose este clc~eo mio, que tambi(m es
anhelo nacional, difícilmente llegaréis á completar la general renovación de que han menester nuestros organi~mos y procedimientos oficiales de administrnción y de gobierno, nue~tros instituto, militares, nuestro r1igimcn económico y nuestro sistema tribulario. Porque en cosas de política es eseneial
la oportunidad: un programa de futuros empeiios no resultaría útil, ni tampoco una expo..;ición prolija de proyectos c¡uc os serán
leidos ap&lt;'nas se constituyan ambos cuerpos
colegisladorei::, sobre los cuales mu.y: pronto
podréis delibrrar &lt;'firazrnC'nte. La. restau.ra-

Aspecto Jcl Saloa de Madrid ó Exposición automovilista celebrada en el palacio de Bellas Arles del Hipódromo
en la pnmera quincena de !\layo último
.-

�51ili

l'OR ESO,- )IU:\DOS

Lote de yeguas ~ ('olranco, de ra,a rspañola de la ganadería &lt;le los señores lluerrero hermanos, de Jerez, que han
olilenido el premio drl \linislerio de la Guerra en el concurso de ganados celebrado en :\ladrid del 22 al 28 de Mayo último

ción d!' loi:: or¡rnnismoR de AdminiRlración
local, que 1&lt;e oR propondrá c:on voluntad reguclla de abrir ámplio caurc para todas las
encrj!ias que vcnturoi::amrnte brotan de laR
cntrañaR del p11c•blo. y tambií•n con el designio ele estim11la1· y favorecer la ronn1leúC'ncia de iniciativas enervadas y all'Ofiadas
por una centralización exótic·a inadrruada
al genio de la nación espmiola. ron más la
n•forma del pro&lt;"edimienlo electoral &lt;·uyoR
vicios frustrarían aquel intf&gt;nto, preliminares
son inexcui::ablrs para muchas mrjora,- de los
srrvicios qne aimme la .\dmi11islraf'iú11 drl
Estado.
,Por este moti ro, y porque se &lt;lrbe ¡!uardar
y espaciar la JH'rturhac·ióu inhPrrntr it no,·edades tan substanciales, el proyc&lt;'lo dl' presupuestos para J HOH, quC' inmcclialamentc c·ouoceréis. no puede rrflejar si110 partr clPI
plan dP reorgauir.ación; pero hallaréis rn él
co11siderables y numerosos arnners. Preor11pan á mi Gobierno ]a,- mejorns de que eslá11
necesitadas 1111r,-tras í11rnas milih1rC's. sah·a1-(Ual'cla del honor ,. los intrrPs('s de la u,u·iún.
Los ministros &lt;Ir la (i1ll'rra y dP }lari11a aplir-an p&lt;'rsevrra11t1• ahinro á cslr rmprtio. rodeado de dific11ltadrs q110 tirrnpos pasados
ar11m11laron. Se C'mpr&lt;'tHierá, (!psdr l11rgo. la
ur~enlisima rcconstilllí'iún rlr 1111r-trn porlcr

naval, que siempre será modrsto, pero condicionará siempre la dignidad de nuestra soberanía. Limite infranqueable, en esta y en
todas las demás reformas, es la unánime oonsiderarión dr que se debe mantener á todo
tranrr la ya afianzarla normalidad de nuestra Hacienda.
•Las innovaciones que os serán propuestas
en el régimen tributario y económico están
inspirad&lt;.1s por el oonvC'ncimiento de que tan
daiioso como linsojear aspirariones indeliberadas sería retardar una ernlución que, con
igual instancia, reclaman el Tesoro público y
la rirp1e1,a nacional,á cuyo fomrnto se aetHie
ron diversos proyectos de mi Gobierno. Sohrc materias tales no cabe ('sperar, ni aun
r\esear. coincidencia plena de convicriones;
pero la deliberación entre varios conRejos los
apro,·rrha todo~. pues al comt'm interés patrio sirven. no meuos que los votos preponrlcrantrs, las advertencias inrstimahlcs de In
crílic·a, lai:: c11alr1:,, c1111nrlo rn el Parlamento
no rritan el rlrsar·icrto, dejan autorizada y
pl'eparada la enmienda para el ca~o ele com•
probarlo la experiencia.
• La Nariím ansía mrjoras po,-itivas y pronta,; rnNliante una trPgua Pn contiendas iníccunrlns. propc11,-as á la turbación del públirn
~osi&lt;'go. El rrtanlo en ;;alisíac-er su anhelo

,:..n,·urso d,• ~anados rrlcbrado t·n ;lladrid.-Alegre, caballo semental de raza espa,iola del se,lor Camino de
~,•11Ha, prc!D to del rey; Carcele~o, rabal!o del marqués de Casa-Domcrq. campron;lo; Encantado, ~tro
! JJ,plomdt!co, ,,aha)ln, de los senores Guerrero hermanos, de Jerez, premios de silla; toro suizo de tre~ a~os
m,,d10, nacido ) cnado en la Moncloa, prunrr premi:1; toro st•mental, uel barón de Velasco premio del
Aynnlam1enlo
'

y

�568

A&lt;.:TUALIDADES

POR E.50:5 ~IUNDO::i

explica apasio11adasco11mociones de opinión, que los alumnos del mismo demuestren su
poco propicias para estimar con ju:&lt;licia la aptitud y los progre$OS que hacen en el arte
realídad, y aun dar1o~a,.; para la causa misma á que rinden culto. El ñ de ~fayo pasado ve•
que se intenta servir; lalcs como :-e manifies- rificóse el último de dichos ejercicios del
tan ahora en florecientes regiones españolas, presente curso, y el numero&lt;;O público que
para quienes, si no merecen el nombre de asistió á la fiesta saboreó un escogido propredilección la viyeza &lt;le nue~tro amor y grama, en el que sobre;;alieron el violinista
nuestra solicitud, es porque pertenecen con mPjicano Carlos Raul 1\lanrlil y dos tonai~ualdad indefectible á tocloR Jo,:; hijos ele la dillas del año 1779.
::iiandil ejecutó con verdadera maestría:
santa v común madre.
»Coino enviados &lt;le la nación tenéis en en la que se aunarnn gran fuego y entu$iasvuestras manos acreditar que sus demanda,-;, mo, un Co11cierlo en Re menor, de Wieniawsky; sobre todc.
c:ianto fueren j11"en la 1·umanza y
tas,pueden queclur
en el finale alla
prontamente satis•
zínf1am, de esta
fechas por acción
difirili;:ima pieza,
dc-1 poder público
fué aplaudido caejercida con csc·ru•
1uro~amente por
pulo,¡1 normalidad
el numeroso é inconstitucional. Fiteligente auditorio
d••lísimo guardacongregado en el
dor de ella, con•
Conservatorio, que
fío en vuestro pa•
admiró en el jóven
triotismo y vue$•
violinista. cu y o
lras luces para el
retre:o publicafPliz término de la
mos, elotes de virnbra pacificadora,
tuosismo que han
que encau7.ará to•
de Jlernrle a ser
&lt;la la vitalidad del
un con sumado
puebloe,-;paiiol há•
maestrn,
más que
c i a J a completa
lo es ahora, y eso
recon:-;li lución inque hoy puede deterior, único a:-;iencirse en justicia
to firme del re,-;peque ya domina el
to en el exterior y
mecanismo y 1 a
de sus venideras
técnicapropios del
prosperidades.
in,;trumento á que
Completamos
se tledica. Mandil
esta nota de nue,-es un niño, pues
tra crónica dedisolo cuenta diecicada al nuevo Par•
seis años de edad,
lamento espaiiol,
y desde hace diez
diciendo q u r I a
que
demuestra afipresidencia del Seción
á la música.
nado ha sido ronEn 1898 comemó
ferida al general
á tocar el violín
Azcárraga, y que
Carlos Ri,ul Mandil, notable violinista mexicano
en ~léjico, su país
para la del Congreso de diputados fué elegido Don Eduardo natal; y primero allí, y después en París, en
Dato, que por este motivo ha hecho renuncia Barcelona, en Sevilla y en Cádiz, ha tomat_lo
del cargo de alralde de lladrid, que desem• lecciones de reputados y excelente~ profesores t¡ue siempre le concedieron la-. mejo·
peüaba.
res notas de aplicación y aptitud, y h~ demostrado su talento musical en conciertos de
EN EL CO'.'i::&lt;EHYATOHIO
carácter brnéfico en lo~ c¡ue en todas las
Organi7.ados por Don Tomás Bretón, ilus- oca,-iones fué muy aplaudido. En HJOi vino
tre maestro que desempeña el cargo de co- á ~1atlritl. y ai1ui ha heeho en tres cur~os
misario regio del Con,:ervatorio Kacional de una dilicili,-;ima carrrra de ocho años de estu~lúsica y Declamación, celébranse en dicho dios. Tales son sus aptitudes que al presen&lt;'entro ejercicios e;;colares c¡tH' ;.;irvrn para ta1-,;r á conrurso para formar rn la &lt;·lase su-

Ir
1

Don Marcelo Azcárraga, que ha sido nombrado
pretiidentc del Senado

Don Eduardo Dato, que ha sido elegido presidente
del Congreso de los Diputados

perior de violín del Conservatorio, que solo nández y el señor Alfara, que interpretaron
consta de quince alumnos, ganó plaza con la segunda de dichas tonadillas, Del albañil
honores y fué felicitadisimo por el maeslro titulada, original del maestro Ro-ales.
Bretón y' por Lodo el jurado, los mismos proEL ALCALDE DE )IADRID
fe~ores que de:-;pués han ido alentándole, y
La elección del seque más tarde, en
11or Dato para la preel ejercicio escolar
sideucia del Congreque relatamos , aJ
so de los Diputados
ver el triunfo de
dió motivo á su diMandil abandonamisión del cargo de
ron su puesto en la
alcalde de Madrid
mesa presidencial
que desempeñaba,
de la fiesta para
puesto para el que
felicitar al j óven
ha sido nombrado
violinista y á s u
Don Joaquín Sanprofesor e 1 señor
chez de Toca.
Hierro.
Esta designación
En esta nota que
ha sido uwrecitlael cronista dedica
m ente aplaudida,
a 1 citado alumno
pues el nombre del
del Con~ervatorio ,
señor Sáncher. d e
no ha de regatear
Toea suena bien en
s u s plácemes a 1
la ,\ lealdía de esta
ilustre Bretón por
corte. Nadie olvida
haber resucitado
la labor de dicho
las tonadillas á que
ilustre político con•
se hace alusión al
servador cuando en
comienzo d e I a s
época anterior des•
presente,.; 1í neas:
empriió el mismo
producciones netaear¡?o, ni son desmente espaüola::;,
conoC'idas para nin•
fueron escuchadas
guno las ('Ondiciocon religiosa atenDon ,Toaqum Sanchn de Toca, nuevo alcalde de Madrid
ne,; de cai ác-ler y
ción, y colmado::;
de aplausos sus intérprete:-, la señorita Ga- de talento que adornan al actual alcalde
llástegui, que cantó I,os co11sejos de wui para salir airoso de su cometido y llevar á
vieja, drl maestro Esleve, y la $e1iorila Fer- la práctica la labor que dt•manda con ur-

�r:sos MUNDO;,
del problema, y se dedica en primer término
¡!encía el vecindario de Madrid á fin de hacer á e,;tudiar la situación juridica de la mujer
,le esta capital una población digna del en el dererho romano, luego dun\nte el peasiento de la corte de Espaiia.
ríodo visigodo y después en los distintos reino,; cristianos de la reconquista, para pasar
)lAO!UD PROGHESA
al análisis del Código Civil vigente. 11.La reseiia de la.; vici&lt;:itudes de la condición de la
Preci~amente ahora ha dado muestras esta
mujer-dice el señor Ilinojo&lt;;a-no es sólo
capital de lo que p11edl' ser si se persevera
un capítulo importanen campañas y planes
tísimode lahistoria del
adoptados antes y se
dPrecho, sino uno de
completa e~ a labor
lo~ capítulos más intecon la que requieren
rP:-&lt;antes y atractivos
las nece;;idarl&lt;&gt;" de la
de la historia general
población. ~Iadrid ha
de la civilización. En
celebrado en el mes
ningún otro aspecto de
de )fayo último1 ron
la vida de los pueblos
grande y verdadero
se manifiesta con tanéxito, tres Exposicioto relieve la influenne,-: una de automóYicia de las ideas religiole,, en el Palacio del
!:'as y morales, politiIlipódromo; otra de
cas y económicas, ha¡?anado,; y maquinaria
hiendo podido decir
agrícola, en los terreSumner Maine que
nos de San Antonio ele
mw, sociedacl da l(t
la Florida, en la Bommedidarlesus progrebilla; y- otra ele fotosos en la civilización
grafías, organir.ada por
en la s1ww de indela Real Sociedad Fo7,endencici pl'rsonal y
tográfica: además, va
&lt;le capacidacl 1·ealq1re
á inaugurarse el 1O
reconoa á la mujer.•
del actual otro certá- Don Eduardo de Hinojosa, recibido académico de
D l'
l
•
ec arase e senor
men análogo, la Expo- Ciencias \!orales y Polllicas el 26 do Mayo último Hinojosa
partidario de
sición de Industrias, en
el Retiro; y como ·si &lt;&gt;stos acontecimientos las reformas que, tendiendo á mejorar la
concliciún ele la mujer, contribuyen á la dig110 hubieran contribuido va á aumentar la
importancia de la capital ele la nación, ha nificaciún del matrimonio, irn,titución educatranscurrido el pasado mes entre asambleas dora del género humano ,·, según la frase
de productores y veterinarios que han veni- exacta y profunda de Goethe, base y coronado á l\ladricl á discutir el porvenir de su vida miento de toda cultura. A este efecto dice el
recipiendario que es urgente é imprescincliy á mejorarla.
El vecindario marlrileño ha estimado es- hle reconocer la capacidad civil de la mujer
tos suce~os en cuanto valen, y ante propios y ca.c;ada, pue;; la ilimitada libertad del marido
extraño~ ha dado mue,-tras de su cultura y para di,-poner de los biene,; comunes á ambos
de la hospitalidad que á todoc;sabe dispensar. cónyu~C's deja indefensos los intereses de la
mujer. También rs nece,1ario y urgente el
derecho de la mujer rasada á disponct· del
DO~ EDUARDO DE JilNOJOSA
producto de su trabajo. En una palabra: la
En la Real Ac-adcmia de Ciencias Morales mujer dehe l(Ozar, en la vida juridica y en la
y Políticas ha sido rrcibido miembro de nú- e,f.,ra del clerrcho, de todo-; aquellos atribumero el ilustre jurista Don Eduardo de Hino- tos y facultades de que está privada injustajosa, que ya era individuo de la Lengua Es- mente.
EL COXDE DE RC1'1AXO:'iES
pañola. Esta ~olemnidad académica tuvo lugar el 26 de )layo último, y en ella pronunTambién hubo sesión públira y solemne el
ció el recipiendario un hermoso discurso 2li de ~la yo pasado en la neal Academia de
que trató tema tan importante romo el refe- Bl!lla.c; .\rtes para recibir al conde de Romarente á la Condición ele la mujer casa&lt;la en none~, r¡ue ha ido á ocupar en dicha corpola esfera del &lt;lei-eclw citJil a11/ir,110 y mo• ración el sillón que quedó vacante al morir
der110.
el ilnc:tre hombre español Don Francisco
Hace su trabajo el ~eñor Hinojosa en for•
Sih·ela.
roa comparatirn, para mejor conocimiento
l'Ull

AC'l'l'ALIDAOI:&gt;

de ~ubaltrrna importancia; harirndo la cátc·
dra vilaliria se acrr,ciAnta la nativa propensión
á convertir la r,nseñam:a en oficio; y
conde de Romanones rn su discur,-o de rr•
repción, en cuyos primeros párrafo-; hace la regentando. en fin, años y atios una mi~ma
historia de la Academia que ahora lo abre di~ciplina se pifra á )a&lt;. ge1wraciones edusus puertas, centro que, en opinión del reci- candas del elemento cdiversidad, . que inpiendario, ha sido origrn entre nosotro-: de la funde al arte frrsrura y lozanía apartándolo
enseñanza oficial y pública de las artes, para dol amaneramiento. l~I profesorado de los
las cuales es tan mer.q11ina la ronsignaci&lt;m estuclio,; de las artes plástiras debiera reque aparece en los presupuestos del ~tini~te- clutarse por libre de:.ignación entre las figurio del ramo que el conde de Romanones ras salientes ,· lus hombres ilustres de rada
cree que debieran sustraerse á la acción del {~¡,ora arlbtira; y las enRrñanzas de éRtos
~c;tado para vivir de las iniriativas individua- habrían de !-'er temporales, no permanentes,
les. A este efecto, compara nuestro concepto cur,;o-.; determinado'l en que los espíritus
y nuestra enseñamm con el concPpto y i-u prcdilN·los de la inspiración expusieran sus
revelación en la práctica r¡11e de tan impor- proceclimiPntos, suR experiencias, sus contante cuestión tie1wn la Gran Breta1ia. Fran- cepciones. la razón de !,us triunfos, ante
cia, Italia, Estados Unido&lt;; 1le Nort!'-América los alumnos de hoy, nrn&lt;'stros del porvenir.
Y no hay temor dr que la arbitrariedad pre" .\lemania.
' llahla luego de la forma deficiente en r¡ue valec·iera en la dP-1ignación, porque el reactualmente se halla constituida la Escuela ducido nú•n.cro de lo;; artista.~ famo;;os y la
Superior de Pintura, Escultura y Grabado, fi~calización de la fama ejercida por el juicio
que él quiso reformar cuando fué ministro, público aleja toda probabilida,1 de favoritiscosa que le impidió reali;i;ar la ineRtabilidad 1110 en pro de nombres no eonsagrados, so
pena de nn
d e I Gobierno
ridículo r una
de que entóncensura
demaces formó parsiado
grncnales
te, y dice que
por ser impuel conjunto del
nemrnte
afronp rofcsorado,
tadas.
En
las
muy apto y
esruelas
snprmerecedor d e
,riores ~úlo n&lt;'grandes alabanben tener euzas, adolece de
tr:ida. en camun defecto d e
bio, po r conorigen: la opo•
rurso
público,
sic i ó n. « Et
1os '1 u e drmaestro de be•
m11estren un a
l 1as arles su
peri orillad ó
a1iade el conde
espera
II r. a d e
de Romanones
ella,
dignas
de
-no puede ser
los
sacrificios
elegido como el
herhos en su
maestro p a ra
pro. porque arcualquiera el e
tislas
medianos
otro centro dono son tolera•
c&lt;'nte. La opohles en las essición pararáfp1•as estéticsa
tedra arlislica
y bien pue&gt;dPn
ofrece tres intener apliraoo n Y !'ni nntes
ción
especial
princip Lle s:
s n s aptitudl'Jl
alt•,1a de la enpara otros g(,scñanr.a á 1o,;
C~nde ~~ nomanones, que el 26 ~e ~lnro último fQ4! rec-ihitlo
ncro~,
no roeucadémico
de
Bella~
Artr,
grnndosartista~
n
o
s
glot·iosos,
que no se avienen á someterse al juicio de tribunales com- y no para aquellos que por s11 propia elepuestos por quienes acaso juzga inferiores, vación y grandeza reqnil'ren rsfuerzM rrc, "
ni á competir ó tener como rivale,;, quizás niales á los menos concedidos.
Trata
despu1•;;
el
conde
dr
nomanonr.,
de
victoriosos por el azar, á nombres artístico!'!

La 11tisión del Estado en la e11se1mnza
de las bella.e; artes fué ol ll'ma tratado por l'l

�672

LO QUE ES LA GLOHIA

las Exposiciones de Bellas Arles, cuya organización y reglamentos exigen grandes reformas. Dice el nuevo académico que la
experiencia ha demostrado como caso urgente la precisión de que desaparezca el
dualismo que en dichos certamenes existe,
pues ahora resulta que queriéndose hacer
en ellos pública ostentación de todas las
manifestaciones del arte, se las confunde y
amalgama, con grave detrimento de sus distintas especialidades.
Y pone fin á RU discurso con las siguientes palabras: «Nadie más que nosotros, por
la patria en que nacimos, estamos obligados
á apreciar en lo que vale el arte y lo quü en

él hicimos y lo que hacer podemos. Nuestra
intelectualidad, ó mejor dicho, nuestra sensibi1idad, ha dado á la acpióq artística los
mayores impulsos; nq~stra _raza ha vivido el
arte; nos hemos compenetrado con él durante muchas generaciones; 'nuestra producción artística es tan inmensa como perdurable. Tenemos derecho por ello á esperar que
esta tradición, que este hábito y esta necesidad adquiridos, nos lleven á nuevas victo'rias:
que ni los apasionamientos han desfallecido
tanto que hayan acabado los ideales, ni faltan en nuestras esperanzas sueños de ventura, ni fé ardorosa en los mejores tiempos
que nos esperan.»

•

Novela homeopáticamente hidroterápica
y alopáticamente inverosímil
IX Y ÚLTIMO. - TEST AMENTOS, MUERTES, BODAS...
Y FIEROS MALES (1)
deber de huU~manidad
nos

••

LO QUE ES LA GLORIA
Musa sentada sobre un éter de uro
con doseles de nubes temblorosas:
en tus manos celestes y sedosas
llevas dd genio el inmortal tesoro.
Mas luego velas con cendal de lloro
la frente augusta en que tus alas posas,
y deshojando sus divinas rosas
pasas como 1m brillante meteoro.
Eres, alada Gloria, ilusión sola,
ave del cielo que un momento ;rnmba,
pirámide oscilante de la ola.
Allar que de los astros se derrumba,
y es la luz de tu explémlitla aureola
sol que alumbra el silenc::o de la tuu1l1a.
LUISA

p¡::m:z

DE ZA11BRANA
'l ,, .

•

obli!!a á volver al
lecl{o del dolor del
general Pánico, al cual no reconorcríamos si
no fuera porque la presencia de su fiel criado Lebrel no-, confirma-e que aquel hombre
extenuado, pálido y febril, era .su robu;;to
señor de otros días.
¡Pobre general! La postración originada
por el golpe y el susto recibidos el triste día
de la excursión científica había hecho estragos en aquella naturaleza de hierro yacero de Bilbao. (El general era bilbaino).
Ya no era ni sombra de lo que fué: aquel
temperamento indómito é impulsivo había
rmigrado para no volver jamás; ya no increpaba á Lebrel, ya no le amer;azaba; las frases más violentas que salían dr sus labios
~e reducían á unas cuantas voces de mando
de lo más elemental de la táctica de infantería, y esto cuando la persistente liebre le
hacía desvariar, porque ac1uello era... ¡el delirio!
El general hablaba mu y quedo y trabajosamente con Lebrel, y le decía así:
-Amigo mio (porque tú eres mi amigo),
e;;toy en las últimas: me siento desfallecer,
y yo advierto que me muero por momentos;
si he de serte franco, creo que hoy me muero. ¡~unca he visto la muerte lande cerca, ni
aún en aquellos día-, de fieros y sangrientos
combates en los cuales la propia bizarría
que comprometía á cada paso mi exi,;tencia,
la !'alvaba!
-Xo piense el señor en morir:ie.
-Si, sí pienso, Lebrel. Es fuerza que piense en ello, porque ya sabes que tengo un sa;1rado deber que cumplir: tengo una deuda
,n

\'6anse

nuestros números 13íl y 1'2 á 1 \8.

de honor pendiente, y además es un cargo
de conciencia que me urge solventar...
El general dió un profundo suspiro, y Lebrel dos suspiros superficiales.
-De hoy no pasa-siguió diciendo el general con voz entrecortada por la emoción y
por la fatiga-que yo cumpla con este deber,
porque araso mañana sería tarde.
-Señor...
-¡Nada, nada, mi buen Lebrel! IIov mismo, en las primeras horas de esta noche.
haré mi esposa á la hija del alcalde de esta
localidad: los extravíos hay que pagarlos á
su debido tiempo, y yo no quiero dejar en
el mundo una mujer desgraciada por mi culpa. T1'1 te encargas de avisará su padre para
que esta noche venga acompañándola: también avisarás pcr:-onalmenle al notario del
Real de la Sierra, al juez municipal, al señor
cura, á Don Juan Carranza, al médico y al
veterinario, porc¡ue estos tres últimos $erán
testigo,; de mi casamiento y los haré mis
testamentarios.
Lebrel gemía.
-No gima", Lebrel: lo, espíritus fuertes,
los hombreA de corazón han de dar pruebas
de ello en los trances amargos y duros de la
vida... ¡La mía se extingue rapidamentel
El general hizo un eRfucrzo supremo, y
para reanimar á su afligido criado entonó,
con purüiimo estilo de malagueña, la siguiente copla:

A la canm e1i que me muero
no me ve119a.~ á llorar:
ua que no me quites penas
no me las vengas á dar.
Como se ve, el carácter del general había
sufrido una transformación radicalisima.
Lue~o que hubo cantado ta copla, siguió
diciendo el e:eneral·

�LAS AGUAS

POR [SOS MUNDOS

!)[

deparado uno de esos episodios arrancados
á la vida real, que me permite el lujo de poder aunarlo todo, esto es, que se casen y se
mueran á tu presencia.
¡Nada de problemas insolubles de esos que
trastornan los espíritus puros! Aquí se explica todo.
Estarnos en la camara obscura del intrépido alquimista Don Pedro Ponce, que se revuelca en su revuelto lecho presa de horribles sufrimientos físicos y morales.
casarás con ella después de ml muerle.
Le a::.iste en su enfermedad cruel una
-¡Lo juro, seilor!-dijo Lebrel anegado en
un llanto, muestra 1'e agradecimiento) de respetable señora de edad descompasada, la
cual acababa de aplicarle torpemente una
pena y de alegría.
-¡Dios te lo premie!-::;iguió diciendo el inyección de morfina, reclamada á gritos por
genernl.-.\hora véte á. cumplir mis encar- el paciente.
El genio del apacible Don Pedro se babia
gos y déjame reposar, porque me he esforzatrocado
en insoportable. Estos cambios del
do mucho.
Lebrel ahuecó las almohada::: á su seúol', carácter, como el oµera:do en el general y en
entornó las ma,]eras de la vidriera, y aban- Don Pedro, son síntomas precursores é inedonó la estancia para irá cumplir el man- quívoco') de una muerte próxima.
La herida de la pierna, causada por el tadato del agonizante guerrero 1 del car.ador
empedernido, del seductor de la hija del al- jante colmillo del jabalí, había sufrido una
infección inexplicable, porque ni el vino que
calde.
le echó Lebrel, ni el emplasto que le aplicó
llPjé111osles.
Don Juan, fueron motivos para que se ulcera~e con tanta rapidez,~ mucho menos con
carácter
canceroso irrevocable.
La jurnada de ho)· es triste, lector amado.
La varar. llaga se comía el raquítico cuerPara llUe se termir.en la, novelas tienen que
morirse unos cuantos de sus per:,onajes y po de ar1uel desventurado para cuyo palacasarse oti·os, y en esta no ha de faltar nin- dar privilegiado habían sido cosas de j.uego
guno de esos detalles. La casualidad me ha lo~ análisis más complicados, como si se

'-En mis últimas di~posiciones me cuidaré de ti. Quiero recompensarte de los malos
ratos que te he dado en vida, y a11gura!'le
una manera de vivir con independencia relativa. Pienso dejarle una cantidad suílcirnte
para que le puedas ca.-:ar con la hermana del
sindico, porque ya es hora también de que
· cumplas con esu pobre muchacha: a este fin,
te exijo en este momento, en que sólo Di(;S
no::; escucha, solemne juramento de que te

l
I
j

575

refunfuñarme y aconsejarme mal. .. Ahora
se me juntan los dolores del cuerpo con
los del alma y no puedo estar ni un minuto
tranquilo.Mi dinero será para la bija del peón
c~minero y para el ser que bulle en sus entrañas: he estado á punto de ser un padre
desnaturalizado pdr seguir los consejos de
u_sted y dar oídos á sus chismes y cuentos,
v á sus crueles invenciones. ¡Fuern de aquí,
Doña Momia! ¡Bruja, más que bruja!
-¡Quién os c¡onoce, ¡cielo santo! ¡Vos_ tan
comedido, tan guardador de l~s convemencias, tan delicado en la ex~res1ón como en el
concetol...
,.
-¡Fuera, fuera de aqut', d.éjcm~ u:;~ed morir srn v e r
cornejas!
Aviseála
gente que la
tengo dicho
que venga
prnnto!. .•
- "\hora
no puede ser
avisa,rles, seme ha atrañor; están to•
vesado el hídos ellos en
gado. ¡Esto
l s pradera
me falla i a
del mananpara no salir
tial, ce 1e Je esta mah r ando la
drngada próaparición de
xima! Llame
las aguas en
al médico en
la presencia
seguida, llade San Came á Don
nuto en üpaJuan Carran gen. Al!/ esza, llame al
tá t o do el
señor alcalpueblo y más
de, y al vetede dos mil
rinario, y al
personas de
peón cami1os pueblos
nero y á su
de alrededor.
h i j a: q u e
-Pues
vengan to bien: cuando
dos ellos inregresen qun
mediatamenvengan aqu1
te,que venga
inmediatacun ellos 110
mente ...
notario ...
Quierocasal'¡ Vieja insome hoy mislente, me
mo con la
vov á monr
hija del peón
est'a noche,
-¡Fuera de aquí, bruja, mé.~ ~ue brujal-;rit.aba Don Pedro Ponce
caminero 1
ó. la v1eJa que le asistía
pero voy á
con esa sante,,ta r antes
de morirme, y no le voy á dejará usted ni ta mujer que dentro de poco será madre.
-De todo hay tiempo, señor Don Pedro.
cinco céntimos para cordilla. ¡Lo poco ó mu-¡No,
no hay tiempo de lodo, porque Y"
cho que he logrado reunir á fuerza de trabajos, órden y privaciones, no es cosa de que me muero irremisiblemente! ¿Lo oye usted.
se lo coma usted que no ha hecho más que vejestorio?...

tratara de saborear un bombón de chocolate
y vainilla.
-¡Por vida de Diosl Esta vieja maldita
me ha asesinado por la espalda,-aullaba
Don Pedro.-1Señora vieja! ¡Anciana abominable! Venga acá T contemple su obra: mire
q.ué manera de ¡,oner una inyección hipodérmica, ¡so animal!
-¡El Señor me valga!- clamaba la buena
viejecilla, que aún usaba el lenguaje y modos de sus mocedades.-Reportitos, mi sellar Don Pedro, y sed más cortés y más sufrido. Ved que me tenéis convulsa y atortolada con vuestros gritos é imprecaciones .. .
-Pero vea usted también cómo me ha
puesto con la
aguja de la
jeringuilla:
me ha dado
nste&lt;l una
puñalada int e rm u scular ... ¡ inlervisceral! que

~En rni:; ultimas disposiciones pienso dejarte una cantidad para r¡ue pu!!das .;asal'te,-decia til general á. su criaúu

SAN CANUTO

�INDICE ... :,

.

. ,,

de. las materias cOQta.nida's en este. tomo,·.
,.

' ·'

''

¡·.

1

'

ENERO A JUN'IO DE

i907
··
' --

••

'.

•

'

1

~
Attualidade,. (Ilustrado con fotogralias de
, personas, lugares y sucesos que mis ocu·- paron laatenclón pública) 85, 178. 273, 364,

.

'

458y ~

Aritor de dama y Amor de esclava. Leyenda
, -de la Bretafta romana entre Iosafios 410 y
' ;i.t6 de 1~ Era de Cristo, por C. Bryson

- Taylor. (Ilustraciones de Reina Infante).

__
151, 231, :p5, 432 y 524
Atta noche. Poesla. por Ezequiel Gamboa.. 163
Al,partir. Soneto,' por Darlo Herrera...... . 272
Achares. Novela andaluza, por Pedro Pélez _,i
FernAndez. ~lustraclon,s de f. de la Mol•) 2W
Alméildrita. Narración, por Franclscp Flores
Oar~'a. (Ilustraciones de F. de la Mota)... . ~10
Comedia de amor. Poesía, por José Contreras .... ,................................ 61!
C,aerpo y almli. Poesía, por Pifian de Vlllegas ..................................... 112
Cantares, por Francisco Flores Garcla • . . •• IZI
Cuadro andaluz. Soneto, por Eduardo Ory. 132
¡Cuál es Q!I ob~a predilecta? Opiniones ~e
.. Ben(to Perez Oaldós, Serafín y 1oaqu1n
Alvarez Quintero, Amadeo Vives, Eugenio
Alvarez Damont, Vicente Blasco lbAdez.
Manuel Linares Rlvas, Miguel Blay, Tomn Lucefto, Salvador Rueda, Salvador
Vlnlegia, Eduardo Zatdtols, Francisco ,
Flores Oarcia, Arturo Reyes, José Santos _
Cbocano, Antonio Muftoz Degraln, Felipe
Trigo, Miguel Moya, Vital Aza, Anl&lt;eto
Marinas, José Alcoverro, Oregorlo Mari!·
, nez Sierra, Ricardo Bellver, Juan Pérez
. Zúftlga, Plo Baroja, José Vlllegas, Miguel
Ecbegaray, Miguel efe Unamuno, Narctao
Dtaz üe Escovar, Ramón A. Urbano, José
, l,lanecei y Miguel Angel Trilles. recopilad os por Augustq Marlinez Olmedllla,
• (Ilustrado con fótograllas). 100, 248.455
346,
y 533
C/6no. Poes!a, por Miguel Angel Corrales . • :m

'

Dib11jos de

Karilcato

FÉLIX MÉNDEZ

~:"'.~'.~~~~ ~-~ ~!!~~!~: -~~~~'.~. ~~'. ~~'.:

31)

Caando le hab/6 de su pesar_ Soneto, por
M. Albaladejo ...... , .. ,................. 411
l)ntrlptivir. S1111eto, wr R. Font. •• • . .. . .. . 200
tD6ndt reposa Coi6n?, por Féllx Aucalgne.

(Ilustrado con lotograliaS) .. . .. . .. .. .. . .. 302

Del pasado. Soneto, por Vlctor Racamonde. 327
l1tl diario ajblo;por julio Hoyos .• .'., .... ; 465
De /llglene social: El alcoholismo. (Ilustrado

con lotograllas) • .. . • .. .. . .. . .. . .. .. .. . .. !!02

Exceso de sabidur/a. Recuerdos de antano,

por Franclaco Flores Oarcia .........\, .-.. : .36
Bn nombrt de la U&amp;ertad. Historia noveles.,. de los tiempos de la Convención y el
Terror, por Owen JohnsOn. (Uustraclones
ele Reina Infante) ................... . 66 y 141

3:::ct,'.Jt.~-·:. ~~. ~-~-~~~~~

~

i' .

133

1

•

lil mendigo. Soneto por Miguel Macao.... . , .
El ejército alemdn. Un año en el l' del Rhin, •

; riro:r~l~~t~-~~re~.L~~.".': -~l~~-r~-d-~ -~~~¡ (111
El bienhechor. Cuento. por !lduardo Zama•
. cols. (Ilustraciones de F. Montagud)....... 205
t!sftnge. Poesla, por Julio Flórez........... 21f
Erase una melancolfa... Soneto, ·por Cons~
~itatntlnoi0bando.... .t.. : ...... t.. :.C.. .... .. _
i.,.
,., error sono y 1a po1c,a secre a; 6mo se
. vive en Rusia, pot Roberto Crozler. (llus, trado con fotografias).. .. .. .. . • .. .. .. . .. •
El recuérdo. Soneto, por Fernando« Zayas
En el Atldn//co. Soneto, por Darlo fterrera .,

1

~a•-•

El arte del periodismo:,Cámo son los
des repporlers .......................... , 30I
En una postal. Poesl\l, por Fra,pclsco Flores
•
Oarcla . .................. ............... . ~
El be,o. Anacreóntica, por !:nis V. Betan- ·

court .............. , .................... 3111

En ti laboratorio.del qulmlco; C61!'0 se ha- cen los diamantes, por Federico Lees. (llus-

lrado .cou fotogratias): ................... 38J

El billete de ctn,uenta pesetas. Cueuto._por ,_
Eduardo Zamacols. (Ilustraciones de r. de
la

Mota ................................

g

Eleonora. Soneto, por femando de Zayas.. 391
El orle de hacer el amor, por Isabel Ollmer.
(Ilustrado con lotografias)........... ,.... 3IR
El último beso. Soneto, por Julio Flórez •. -. , 3119
El pensamiento humano, por MAllmo Oorkl ~
Espe}ismos: Póesta, por N. Vtdal Pita.. .. .. . i4f
El alumbramtento de la reina: El prlnclpt
de Asturias. (Ilustrado con•fotograllas)... !ifl
El hijo del César. Narración histórica, por

Aumarot ................................

Figuras interesantes: 'feodoro Sánchez, por

Luis Morote. (Ilustrado con una lotografta)

Oo, un fuego japonés, por Roberto H. Smlth.

55t
a

(Con Ilustraciones).. • . . . . •. • . •••• . ••• ••• • 1$1
Horóscopo de los meses:
Enero, Sol en Capricornio .. . .. ••... ••• 83
Febrero, Sol en Acuario .. •• •••• ••.. ••• 139
Mayo, Sol en Piscis, ....... . ........... ' 2311
Abril, Sol en Arles. ................... , B
Mayo, Sol en Tauro .................. :. 443
Junio, Sol en Oémlnjs.................. 1m
Hola• sutltas. Poesla, por Vicente Nlcotau Rolg................ . : .. .............. ., (9z
Hombres y mujeres: No todo es antor" en la
vida, por Cosmópolls. (Con Ilustraciones).
Hebras de luz. Poesla, por Antonio J. Cano.
Hdc'a ti Ideal. Poesla, por Bfrén Rebolledo.
ltusló11- Poesla, por Teodoro Uorente • . . • •
Introito. Poesla, por Amado Nervo.. . . • . . ••
Intima. Poesía, por Erasmo Pellés. •• . . •• •• •
lnstantdntas. Soneto, por Martln Plzarro. ••
La belleza tldslcafemenina: Obras matstras dt pintura, por Arturo Lawrence.

(Con ilustraciones) ..................... .

328
4'11

515
171
31111

413
4111

�:, 74 1

11
Págs.

'

la Idea. Soneto, por José O. Villa ..........

rá~.

40

ber1 N. Casson.... : .. ....................

La enseñanza dela m:i{er, por Alberto Agui-

41

'4era ArJona. (Ilustra o con fotografias).. . .

44
51

Los futuros soberanos de Europa, por Cos,.
mó¡,olis. (Ilustrado con fotografías)....... 454
la el a. Poua, por Justo Pastor ~10, ...... 4o7
la caza menor. áginas d: sport, por José
Pan Elbarlo. (Ilustrado c_on fotografías) ...
la reina del campo. Cuento, por Francisco 482

52

La casa de , /os sueños. Cuento,

Lps españoles en Norte-América, por Her~

la amada. Soneto, por M. Barrero Argüe/les
los siete pecados. Cuento, por Manuel Ca'rrelero. (Ilustraciones de f. de la Mota) ...
Los/Jperas más célebres del mundo:
,liomeo y Jullela, d, Oounod ...........
_Lohengrln, d, Wagner .............. . ..
la Bohemia, dt! Pucclni. ......... .. . . ..
Tannhlluser, de Wagner . ..............
Alda, de Verdl. .......................
las'/tigr mas de Cortés. Soneto, por Tomás
'rrujlllo ... . ..... , .......................
Los f ,1ntasma~,{1ªs ªfiar/clones:
~or Federico eq lustrádo con fotogra-

•~;ª~.~-;¡:

ol
1!i4
257

344

521
59

de la Escalera.11/ustrado con fotografías). 498

xor

Ma¡{
Cavendlsh. ( Ilustraciones de rluro .
Buckland) ................ . ............. . .
las soc edades de actores, por A. Miquis, 004
Qiuslrafo¡, con folofraflas) .......... . ....
lo qu, e a gloria. oneto, por Luisa Pérez 558
de Zambrana .............. • .............
Motilas. Cantares de mujer, por El bachiller 564
Corchuelo ................... .. .. 11, 124 y
Madrid viejo, por Emilio Carrére. (Ilustrado 222
con fologral as).................... 60 y
Mwllyo. Episodio histórico, porJosé Oarcla 260
de Castro. (llu,traclon" da F. e la Mola).
MI princesa blanca... Poesla, por fesUs E. 107
Valenzuela ................... . ..........
Napoleón en Santa Elena, por R. h. Tlthe- 313
rlngton (Con llustraclon,s) .. . ............ 229
Nostalgia. Soneto, por Roberto de Narváez 285
Ninon de lene/os. Capllulos de la vida de
esta 111ujer de eterna belleza .... 316,415 y
0/élidas, Poeslas, por M1nu,1 S. Pichardo. 516

iiiiiié11·;,-~.~;::::::::::::.::: 76
la calandria. Soneto,por Enrique José Nau- 412
deat1 . ....•. . .........._...... . ...........
las aguas de Sari · Canuto. Novela cómica 84
,inv,rosimll, por Félix Méndez. (Dibujos de
K,rikalo) .......... 00, 189, 28,, 381 477 (.
Gf! lnstituci6n libre de enseñanza, pOr A - ol3
bulo Agullera Arjona ...................
Los regimlentos de nuestro Ejército, por 113
Anloulo Pi\reja Serrada:
.El d~ lnfán tuia d~I Infante n:Jm.!ro 5 .. 125
453 -y
Posesiones españolas en Marruecos, por 501
_lll de Saboya num,ro 6 •...•.... . ... : .. 210
Oulllarmo Rillwag,n. (Ilustrado con fotoEl de Afrlca número 7.. ................
grafias) ............... , ...... , ........... 22
l:.p confesió .1 de Bdi-bara. Cuento, por Ra- 373
Poder de la constanc ·a. Soneto, por Vlctor
'món A. Urbano. (Ilustraciones de f. de la
Basilio de Santa Ana .................. ~. 56
Mota) ................... : ...............
128
Primavera. Poesia, por Salvador Alfonso .. 204
tas grandes e~yas de la Historia: BelPlañidera. Poes a, por Luis Castillo ...... : . 343
grado, Malt Viena,
Cyrus Townu,send. (Con Ilustraciones ................. 158 Socorrifo. Novela andaluza, por Pedro• Pér,z fernández. (Ilustraciones de P. de la
s Moolañas de ta luna: El duque de los
Mota) ............•... . ...............•.. 12
.Abruzzos en el Ruwenzo,:I, por CosmópoSueño de opio. Poes'a, por Julio Plórez..... 351
t Ns. (lluslr~do con_folograf1as) ...... . ..... 194 Sollerones
célebres ............. ..... : .... 360
a co;,a ro¡a. Poes:a por Arlslldes Mol!..... 212
Soto entonces ... Poas:a~or Ricardo Pastor. 503
los maniáticos de la literatura. R~cuerdo
Tánger, antesala de arruecos, por OuJ:.
de antafto, por Francisco flores Oarc:a...
llermo Rlllwagen. (Ilustrado con fologra/.a debacle. Poesía, por Julio Hoyos ........ 213
!las) ..................................... 98
la Historia en los nombres de los buques 264
Una arruga, Soneto,lor Dlwaldo Sa!om ... 39!
- de guerra, por Luis Martnez de Escaurlaza ............................. . ...... §¡4 Un buque {ilorioso: l acorazado Numan.
cla, por uls Marllnez de Escaurlaza. (l:usla dote de Ton/ca. Cuento aragonés, por El
trado con folograf as) ... . : ............... 460
' 'i&gt;achlll,r Corchuelo. (Ilustraciones de f. de
Versalles y !iUS explendores......... 121 y 219
la Mola)........................... .. ....
ta opinión ajena. Cuento, ¡or Eduardo Za- 321 Ven((anza. Cuento gallego, chºr AleJandrQ
Phez Lugin. (llustraclo11es , Esteban Mémacols. niustraclones do . Oallarlo) . ....
3.54
nénd~z) ......... . ....................... 223
la garza. Poesa, por Ram ón Ortega ...... 363
Vence. Poesía, por Pifian de Vi llegas ....... 320
tas Ilusiones. Soneto, por José O. Villa .....
ta feria de Sevilla, por A. R. Bonnat. (llus- 416
PotnADAS:
traáo con fotográflasj ...................
LasJtolondrinas. i'oesia, por Efrén Reholle- 417
do. ..................................... 420 Busto de Don Santiago Ramón y Caja/, por QueLos amores: Cui11to, por Leopoldo López
rol: mes de Enero.
de Saa. (Ilustraciones de Esteban ManenCabeza de ciervo: mes de febrero.
d-,,i) ....................................
lttconqulsta del aire: ~fnterview con San. 421 Ecce-Homo,escultura d? f. Parera: mes de Marzo.
l Te gusto as/?: mes d, Abrll.
tas Dunront, por Un repporl&lt;r. (Ilustrado
con fotografías) .......................... 426 Flores y dulces: mes de Mayo:
Inocencia y desnudez: m,s de Junio.

Sºr

flN DEL TOMO XIV

•

�</text>
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                <text>1900-1916. Enciclopedia mensual ilustrada publicada en Madrid España a principios del siglo XX. Se especializa en temas sobre aventuras, viajes, entretenimiento, tauromaquia. Fue fundado por José del Perojo.</text>
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              <text>1900-1916. Enciclopedia mensual ilustrada publicada en Madrid España a principios del siglo XX. Se especializa en temas sobre aventuras, viajes, entretenimiento, tauromaquia. Fue fundado por José del Perojo. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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