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                  <text>PoR Esos MUNDOS
PUBLICACIÓN MENSUAL ENCICLOPÉDICA

DIRECTOR·PROPIETARIO

J. DEL PEROJO

'

...

..

FONDO .

PERF.ZMALDONADO

.. •

..

.

VOLUMEN XV.--AÑO VIII
JULIO-DICIElvlBRE, 1907

MADRilJ
l\!PRE'.l:TA PARTICULAR DE " POR ESOS MUSDOS', S.\STA ESGR\CL\, ¡•

�PoR Esos MuNoos
AÑO VIII

JULIO, r9o7

NUM.

150

COSAS. DEL QUERER
NOVELA ANDALUZA

va el resto!»-dijo Dios, respirando
A fuerte,
cuando creó á aquellas dos criaLLÁ

,

.

turas.-«Allá va-añadió-lo mejor que me
queda en el molde. ¡Trescientos catorce años
y un día de indulgencia á todo el que os eche
un piropo!»
Y al salir de la Gloria para Sevilla aquellos dos capullitos olorosos la primera indulgencia se la ganó San Pedro.
Y en el mismísimo Corrcil del Duende
vivían las dos, Coralito y Estrellita, más bonitas que las pesetas, más alegres que las
guitarras, tan gentiles, tan primorosas, tan
retegitanas, que si iban á una corrida de toros se vendía el papel á triple precio, si i alían á la calle detrás de ellas se iba una manifestación pacífica, y si entraban en una
iglesia hasta á San Juan «le temblaba er
deo.•
Las dos, digo, vivían en el Corral del
Duende y eran amigas muy queridas; como
sus padres, muy queridos amigos, dos respetables y solemnísimos vagos con mucha
asaura: el de Cocalito, señó Pepe Biznaga,
y el de Estrellita, señó José Arcaiisí, como
les llamaba el barrio, porque el uno se dedicó á vender biznagas y el otro alcauciles,
allá en sus mocedades.
Pero de las dos familias, la familia Biznaga es la más célebre, y vamos á concederle
preferencia, sin olvidarnos por un momento
de Estrellita Arcausí y de Coralito Biznaga,
heroínas de nuestra novelita.
Intimas amigas, no cabía entre aquellos
dos terroncitos de azúcar en miel secreto alguno. Cada una tenía su novio respectivo, y
una contaba á la otra sus achares y sus du-

cas y sus celos y sus quereres, en fin; y los
niños, los novios, Pepillo Pelusa y Juan Ramón, era-n amigos entrañables también y sin
secretos posibles ...
Pero hagamos un poco de historia, como
dicen los novelistas formales.
JI

En lo tocan le á sallarse á piola cinco pasos y medio, en colar la bola desde una
legua y en tirar el trompo, 1'10 había en el
barrio quien le ganac;e á Pelusilla.
Ni más feo que él había otro, ni quien
como él acertase siempre á dar con una pelú
á los fundadores de Sevilla en los columnas
de la Alameda, ni quien como él repartiese
más moquetes en men~s tiempo, cuando llegaba el caso.
Capitán de su pandilla, infundía su presencia en aquellos valerosos y aguerridos
chicuelos tal confianza en el triunfo, que
más de una vez, y más de veinte, habían hecho huir, con los sables entre las piernas, á
una verdadera nube amenazadora de enfurecidos municipales, con sargento y todo.
Decía su madre que el niño estaba en el
taller del maestro Paco, y así parecía por
allí como yo por casa de quien le debo. El
día en la calle pasaba el buen Pelusa, y
aquí me caigo, de aquí me levanto, aquí cojo y aquí tiro, con piés y piernas y algo
más al aire, engordaba que era bendición.
Y así era Pelusa, cuando llegó un día en
que se vió solo, capitán de sí mismo, que
los suyos habían tomado el buen camino y
en escuelas y talleres invertían el tiempo
que antes malgastaban á las severas órdenes
de Pelusilla. Y aburrido estaba un día, cuan-

�4

POR ESOS MUNDOS

do pasó por su lado una niña elegante, rubia, bonita, con unos ojos azules que se clavaron en el alma de Pelusa, que no pudo
resistirse y se fué hácia ella, y cuando pudo
y como pudo le dió un lirón de su vestidito
de seda.
-¡Tontol-exclamó la chica molesta.
-¡Tonta-díjola él remedándola.
Y la vió marchar, pensó un rato, miróse á
sus piés desnudos y á su chaquetilla rota, se
le cayó una piedra que tenia en la mano, ¡Me
caso en dié! murmuró entre dientes y echó
á correr para el taller, á carrera abierta.
Y con tan buena voluutad llegó al olvidado trabajo, con tantas ganas de hacerse un
hombre de provecho, que sin decir Buenos
días, siquiera, cogió la primera brocha que
encontró á mano y un cacharro con barniz, y
dióse tal maña y priesa con un cogedor de
basura recien compuesto que en menos que
se dice lo dejó capaz de figllrar orgulloso en
la mesa-centro de una sala-estrado.
Enterado el maestro de la hazaña y compadecido de lo que Pelusa lloró y suplicó,
á más de sus promesas de no faltar un día
al trabajo, qnedóse por chiripa en el taller
con la severa consigna de no hacer más que
lo que el gato: distraer al chico y menear la
cola.
Y no fué esta promesa en vano, sino que
le tomó tal cariño al puchero de la cola primero y luego al cepillo y á la sierra, que
Pel1tsilla fué creciendo y creciendo y pasó á
llamarse Pepe Pel11sa cuando era todo un
buen ofkial de carpintero y estaba «majareta
perdío• por Coralito Biznaga, que vivía enfrontilo del taller, porque enfrente del taller
estaba el Corral del Duende.
Tenía Coralito de noche y día, á la puerta
del Corrnl, dos municipales para poner orden y hacer guardar turno á la cola de pretendientes, que ni un momento faltaban de
allí; y cada vez que llegaba uno buen mozo
y apuesto temblaba de piés á cabeza el pobre Pcpillo.
Porque era lo que él decía:
-¿Cómo me ascrco yo á Coralito con esta
cara que tengo que ni hecha de encargo y á
puñetasos resurta más fea, y con este cuerpo que Dios m'ba dao, que e,ntre una cotufa
aliiíá y yo no hay má diferencia que la
salsa? ¡De memoria me séla respuesta!: ,¡Josú con el hombre! ¡Ay, el hombre!... ¿Y pa
eso quería usté hablarme? ¿Y pa eso s'ba
salio usté de la jaula? ¿Y viene usté suerto?
,;,S'ba enterao el gobernadó de que no lleva
usté la caena? Pero, Pelusa, ¿en esa estábamo? Espere usté un momentito, que ya bajo.•
Y como si la viera, va á subí, va á bajá y
me va á traé un espejo.... ¡No pué sél Y er

día que Coralito dé su cariño á un hombre,
compro una soga mu larga, la amarro de una
viga, y que recen lo que sepan por Pelusa.

*

**
-¡Me mira de un modo más particularldecía Coralito.-Como feo es más feo que
la pena... Pero yo estoy viendo que no farta
un día del tallé y se m'ha jecho simpático,
mu simpático: tanto, que yo me he tenia que
jasé amiga, mu amiga, de la maestra pa dirme al tallé de vé en cuando, porque se está1\
poniendo las cosas que ó revienta él, ó reviento yo.... Por otro lao, el rabiaero de los
pretendientes. ¡Es mucho cuento que no
!'han de dejá á una ni á sol ni á sombra estos
niños de este barrio, que no acaba una de
salí de Herode cuando entra en Pilatol Pero,
,;,cómo voy á desi que no, pa que se entere
tó er mundo? ¡Que no, mil veses,aunque venga el mismísimo prínsipe de la China con
una recomendasión del alcalde! Y hay quien
dise que viene loco, y hay quien dise que
viene farlo de sueño, y hay quien dise que
viene agonisando, dando las boqueás, muriéndose ... ¡Ni que fuera esto la consurta de
un médico! Y pa ellos, pa todos, soy muy
bonita y mu simpática y mu graciosa... ¡En
cambio, pa el otro debo sé mu fea ó qué se
yol Por otro lao, quisá sea todo ilusiones
mías, y es mu posible que no se haya fijado
en mí porque le pareceré poco... Y el caso
é que ya tengo los diesiocbo cumplío y me
vendrá pero que la mar de bien un novio.
¡Nada! Por probá na se pierde: yo lo veo, y
veremo á vé por dónde sale... lY con qué tipo
sueña! Si le gustan gordas, me voy á pasá tré
meses sentá y bebiendo agua; si flacas, desde
hoy no como má que una sardina ca tres
días; si le gustan pálidas, vinagre de yema,
aunque me vuelva un alcaparrón; y si le
gustan colarás, ca vé que vaya á verlo me
llevo soplando un cuarto de hora antes...
¡Vamos á verá la maestral
Y aquel día, que estaba Coralito convencida más que nunca de que no le vendría á
ella mal un novio, se fué al taller y se encaró
con Pel1.'8a.
-Buenas lardes, Pepillo,-dijo al entrar,
recogiéndose coquetonamente y más de Jo
regular la falda al pasar por las virutas y el
~errín del taller.
Pelusa se puso como la grana y se le
cayó el cepillo que tenía en la mano, pues
hasta el cepillo se le emocionó.
-Muy buenas, Coralito.
-(.Sabe usted si ha entrao mi madre aquí?
-No hace medio minuto que salió con la
maestra.
-¡Vaya por Dios! La quería ver porq~,e

COSAS DELQUERER

5

hoy va á pedirle mi mano an mataó formá. quiero porque lo quiero y me da la realís ¡.
~r.Un formá?
ma ga~a... y nada mál y será más feo que
-Yo creo que sí.
.
Cham!so, pero es bueno y lo retequiero y lo
-Y usté... ¿qué l'ha dicho al rnatao ése·~ retequ1ero...
-d_¡Ybo qué le voy á desi, hombre! ¡El se lo
y allí solita en su habitación y sin poder
ha 1c o todo!
romper el llanto, comenzó á dar pataditas de
-Pues entonse...
co:~Je en el suelo, cuando entró su madre la
-¡Pero qué! ¿No me cree usté di na de sena Socorro.
'
ser la esposa de un mataó de toro? g
-Adió, Coralito.
-¡Pschl
·
. -¡Venga usté con Diól-le contestó vol--:1Psch!-replicó Coralito' remedándole viéndole las espaldas.
graciosamente y acercándose d
d .
-¿Qué bicho t'ha picao, hija?
Vamosá vé...
ema. 1a o.-Ami no
en confiansa;
me
pica na¿qué tal le
die,
madre.
paresco yo á
-Venia
á
usl~? ¡Tengo
desirte
que
cur10sidá por
se m'ha asersaberlo!
c a o Juan
- ¡ Usté,
Manué el taCoralito, á
labartero
y
mí... Pues á
m'hadicho
mi!. .. -repuque está has o tartamuciendo
un a
deandoPepisoga
mu
larllo-ámí
ga,
que
Io
me parase
mismo pué
usté una coser"í pa
sa muy boamarrá
lacónita y muy
moda y la cachiquita y
ma de novio
muy ...
quepa
ajor-Vamo ...
carse
...
r,Tú
¡una horquiqué
dise?
lla invisible!
-Quesiga
- ¡ Una
emparmancampanillita
do soga.
de platal- ¡ Buena
exclamó Peestáh o yl...
pillo, ruboriPe pillo el
zándose del
novillero me
piropo y en
h.a
tli&lt;!ho que
1as últimas
- -~~s1 tú lo quiede la asfixia.
Coralito entró en el taller recoziéndose coquetonamenle la falda
re deja la afi-¡De plata!
-Bueno ·C
p .
sión.
- Si, señora.
Q. G on q_ue epillo deja la afisión?
-¿Xa má que de plata?
t ... ¿ ué le digo?
·
. -¿Le parece á usté poco?-dijo Pepillo
-Que no deje la afisión
mino se va al si·e1o.
, que por ese casm saber qué decía.
e· -No, _hijo, no: ¡cá! ¡Mucho! ¡Muchísimo!
-¿Tú te crees que
1
.
a uno tiene su gusto: ¡no tuviera OláS que le eso? 1ft'igúrate tú l no iay mas que desir've!... Mu agi~a~esi~... ¡la mar de agradesía!... con el genio que tieie(uc me va á respondé
Y se desp1d1ó diciendo muy secamente:
- Lo má que le puede desí á ust. ,
-¡¡Usté lo pase bien!!
ya conose_ la carrelern. De mod
e e., que
-Y Luis eI herrero ...
o que...
*
**
-¡Y no siga usté, madre' A ui t
-¡De plata! ¡Una cosita mu.y pequeña .
veinticuatro carta de tré di~s...q
engo yo
muy graciosa!... ¡Un mono! ¡Un arfilé de cor: . -:--b~ye, lt\: ¿no ibas á contestá hoy la que
bata_! ¡Un trompo! ¡Cualquier cosa! ¡No sov 1es1 iste del emperadó de Alemania?
su tipo!. .. ¡E~, pues él sí es mi tipo, y lÓ
-No me gaste usté bromas.

º

-s·

�COSAS DEL QUERER

6

roR ESOS MUNDOS

pués de pensar el modo y la manera de acer-- ;.Por qué?
carse á ella, una noche cogió un bastón, sa- Porque no soy su tipo.
lió á la calle, y tosiendo, tosiendo, se acercó
- ;,Del emperadó?
á la reja de Estrellita.
- No, del Pelusa.
-Güenas noches, vecina.
--¿También s'ha declarao el arma mía
-Güenas noches, vecino. ¿Está usté maloi'
~se?
-;\luy malo, vecina, muy malo.
- No, que me he declarao yo.
- ¡Vaya por Dios!
-¡Josú María!
--Con un pié aquí y otro en la sepultu-¡Josú Maria! Pos me gusta, ea: ¡pos me ra: ¡ya ve uslé qué desgrasia la mía! ¡A pié
gm~tal
cojilo en este mundo 1
- Lo querrás pa un.a caja de sorpresa.
-Sí que es desgrasia.
-Lo quiero pa mi ¡toa la vía!
-¡Y tan grande! Yo no sé lo que me pasa.
-¡Ave María Purísíma! ¡En cuanto se en- No hase un mé era yo un muchacho alegre;
tere la gente!
en loas partes me metía; charlaba má que el
-¡Que no se enterará!
loro de una solterona; era yo fuerte y salu-¡Que sí se enterará!
dable, capá de echarme á cuesta la Giralda,
-¿.Lo va usté á desi?
si se le antojaba á cualquier mosila ... Y hoy
-A tó er. barrio. ¡Verás canela en la fiesta no salgo de casa, no hablo por no gastar saesta noche!
liva, que es lo único que me va queando, y
-Pos mejón.
pa estornudá tengo que arrimai:me á una
paré, vecina.
-No somos nadie, vecino.
Y llegó la noche, y la fiesta en el Con·al
-Nadie, vecina: ¡quién me vió y quten
del Duende, donde se reunió lo mejorcito del
me
ve, converlío en un sepillo de diente~,
barrio y todos los pretendientes de Coralito.
Y ellas y ellos, mozas y mozos, enterados que no tengo más que güeso y pelq!
-¿,Y lo ha visto á usté el médico?
por la señá Socorro de que Pelusa le habíci
-No he hecho por rnrlo, porque lo que
pedido la converscisión á Coralito, no podían resistirse, y menudearon las bromas y nesesito no es un médico, sino un cura.
-¡Ay, no diga usté eso!
las indirectas como banderillas de fuego,
-Un cura, que me eche las bendicione.:;.
que traían á Pelu,a y Coralito sobre áscuas.
-¡Josú, casarse!
-¡Que cante Pelusa!-hubo quien gritó
-Ahí está el toque, yecina: ¡y con usté!
reprimiendo la risa.
--¡Juan Ramón!
-¡¡Si que canto!!-dijo el muchacho con-¡Vecinal
gestionado.
-¡Pero ... hombre!
Y cantó, comiéndose con los ojos á Cora-¿No le da á uslé lástima de mí? ¿Será
iito:
usté
t~n mala que ~e quite la única alegría
E1·es chiquita y bonilci,
que
ya
me quea en el mundo? Aunque no
eres como yo te quiero:
pasemos de novio3... pa tres días que va á
pareces campcinillita
está uno roando por la tierra, ¿qué más le da
jecha á mano d'wn platero.
Y al alma misma le llegó la copla á Co1a- á usté?
-Es que ...
lito: al alma misma a1uello de •eres como
- ¡¡Vecina!! Yo nesesito un bxaso que me
yo te quiero•. Y acallando las risas y mur- sostenga en lugá de este bastón, y unas pa·
muraciones del auditorio, him vibrar su labritas durses que me consuelen y unos
voz de ángel:
ojos negros que m'animen, y ... ¿pa tres días
que va uno á viví, qué más le da á usté, EsTe quiero porque es mi gusto
y en mi gusto nadie manda;
trc 11 ita?
-¡Pero e;; que er cariño no entra así, de
te quiero porque me sale
de los reaños del arnia.
pronto!
- Aunque sea de madre de caridá, ¡ese
-¡Coralillo!-griló Pelusa.
favó pué usté haserlol
-¡Pepe!-exclamó Coral.
Y como el corazón de la sevillana es muy
Y poco á poco se clisolvi6 la fiesta.
noble y muy santo y muy hermQso, y tanto
dió y tanto suplicó el enfermp, Estrellita le
m
dijo que si., compadecida hasta las entretelas del alma de su pobrecito Juan Ramón; y
Andaba Juan Ramón cavilando y cavilan- fué tol)'.lándole cariño y fué queriéndÓle y
do que le parecía muy buena para novia llegó, á suspirai· con él y á esperar todac; las
una niña tan graciosa como Estrellitr, y des-

,Te quiero p~rque es mi gusto-y en mí gusto nadie
nadie manda•, cantaba Coralito

.

-¡El que quiera saber si le qu:eren de
corasón que coja er bastonsito!

~ •. -,.i
•,
"-

.
:-..;

,••~

·~
~

lV

1

j

noches en la reja, ausiosa y anhelante oir
aquellos p¡tsos inseguros y aquella tos' tan
seca, tan seca, que le partía el alma ...
Y una noche en que los dos bebiendo
. das, suspiraba' Estrellita
amores en sus mira
P?r la falud ~e ~uan Ramón, ~l muy... ¡sevillano. endeiezo el cuerpo, pusose bien su
sombrero de ala, aliñó sus tufos negros y
brilla~tes, to:ió sano y fuerte y habló así:
-1 u quc1:e es er que yo buscaba: ¡firme,
d?radero! ¡Er queré del arma, gitanilla mía!
Si me 9uerías con locura de amor enfermo
y a~omzando, con delirio me querrás fuerte
Y :vigoroso: he probado tu cariño. ¡Así se
qmere!
Y por brindar un beso, recibió una docena
de ellos, alocados y rientes.
Luego tiró el bastón, y dijo :

~ asi comenzaron los amores de las dos
amigas, Coral y Estrella, precisamente cuando l_os padres ~e las niñas, señó Pepe y señó
ose, se conocieron en Cádiz á donde habían
ido, uno á vender bi·1,nagas y el otro alcauciles.
_-Ya_que somo é Seviya los dó, señó Pépe,
va~o a. yamarno compadres,-decíale al
senó Jose en un colmado de la Tacita de
plata el padre de Coralito.
. -¡Seyao!-respondió el señó José Arcaus1.---;-¡Compadre jasta la muerte, y. cuando
uste vaya por Sevilla me busca en er Corrcí
cler Duende donde...
-¿Pero vive usté en cr Cort(Í der

!

Duende?
-Ayí mismito.
-¡Y yo, compadre!
-¿También?
-:-Jase un mé que recibí la notisia de mi
muJé y de mi chiquilla, que pór allí andan

�COSAS DEL QUERER

8

POR ESOS MUNDOS

S'ban trasladao de domicilio por custione tercer plato, At·capar,·one; cuarto plato,Más
arcaparrone y mantecao fritos; quinto plade amor propio con er casero anterió.
- ¡Pos más compare todavía, compadre! to, Pescadilla con música; sexto plato, NaY que nos veamos pronto en Sevilla porque, tilla con jazmine; séptimo plato, Natilla
yo por lo meno, estoy ya jarto de tanto Cái. cloble (con doble jazmine). Vinos: Mansa-¡A mi me lo cuenta ustél Esto está per- 1iiya, á voluntá. Entremese: Asituna sevidío! ¡No hay negosio! Por supuesto, como la llana. Tabaco, Juan Bi·eva. En vé de palibiznaga no dá mucho de sí, en cuanto yo llo, muchacha ar naturá, y en lugá de la
pueda pi yá un tren y me cuele en Sevilla cuenta un apretón de mano y la entrá é los
tengo proyeclao un negosio que má desean- toros.
,Pos salimos y vamos á visitá menumensao no pué sé: poné un palomá, una trampa,
sentarme serca de eya y aguardá palomos. tos, que tós están ya reformao. ¡La Girardal
Voy á ganá er dinero como cuarquié minis- 11Osú la Girarda!l ¡5839 metro sobre er nivé
der Mar Artico, que es er má arto der muntro: ¡sentaol
-Compadre, sí que es buena idea, y no do. Llegamos á la torre, y cuatro sigarrera
jago lo mismo porque vivimo en la misma nos cogen en braso y nos yeban Girarda arricasa ... Pero ahora tengoquinse duros, que ya ba y nos enseñan jasta er muñeco. (Este
Muiíeco, lector amigo, es el remate de la
ve usté si sobra pa er palomá.
-¡Quinsel ,;,Quinse ha dicho usté? ¡Ay, Giralda: la Fé, con el estandarte que sirve de
compare! No desperdisie uslé la ocasión y veleta.)
,Pa abajo... ¡roando se yega má pron.tol
vámono d'aqui que aquí no ha y má que
Entramo
en la Catredá y allí está er San Anconchas y caracole... Compare, que usté no
tonio
de
l\foriyo,
má trianero que er puente
sabe cómo s'ha puesto aqueyo de superió.
de
Triana,
que
pa
eso lo pintó Don BartoloEn la úrtima carta me dise mi mujé que
me vaya, que ayí se gana er dinero tocando mé en la úrtima posisión de seguidilla sevilas parmas por la calle... ¡Comparilo de mi llana: ¡de rodilla y adorando! ¡¡Olé, por San
arma! ¿En qué mejor pué usté empleá er Antonio!! Allí está Cristóba Colón, que pa
que no se canse de tanto descanso lo llevan
dinero que en dos biyete á tersera?
Y á medida que se consumían las cañas, el á hombro cuatro tíos. Allí San Fernando y
bueno de Pepe Biznaga iba adquiriendo su Vígen, tan regüenos moso y tan renegro
elocuencia y convencía á su recién-compadre los dó.
• Y al salí de la Catreá pa el Alcásar, emde lo bien que lo iban á pasar en Sevilla.
--Mírusté, compadre,-decía sin dar paz ni piesa á nublarse er sielo, y cae un chapareposo á la lengua, haciendo comas solamen- rrón do rosa sin espina que es ¡er disloque!
te cuando se tomaba una nueva eaña-mi- Compare: nos metemo en er palasio arsorusté, tó ha cambiaó, ¡toíto, compadre! Usté bispá pa no ajogarnos, y sale er arsobispo,
no sabe ná de esto. ¡Usté no se pué imaginá nos coge por su cuenta, y que quieras que
la güerta tan reonda que ha dao Sevilla! no nos lleva al aperitiro d'enírente y nos
Figúrese usté que cogemos er tren mixto convia.Cuando escampa, nos da la bendisión
de Sevilla, que de allí pa acá jecba una bar- pascuá y se marcha.
,Nosotros, pián, pián, pianito, y jála, jála,
báridá de tiempo y de aquí pa allá ·na , má
jála
... ¡ar Parque! ¡¡Osú!! ¡Er Parque! Empiequé un cuarto de hora por mor de una cuessa
usté
á golé y se güerve usté una máquina
ta abajo que acaban de hasé, y llegamo á la
Estasión der Prao. ¡Usté no sabe cómo está goliendo. Güele usté por aquí... ¡claveles!
er Praol Bueno: cogemos er primé coche que Güele usté por allí ... ¡azahar! Güele usté por
nos ofrezcan ,y jála, jála, jála, ar son de los la derecha ... ¡nardos! Por la izquierda ... ¡al- ~
,cascaheles de los siete cuatralbos de la jardi- bahacas!... En fin, entra usté en er Parque y
nera se nos sale der arma cá copla como un le pasa a usté lo que á un podenco en un
monumento, y llegamo á la Plasa de San coto: ¡orfateál
,Pos empiesan á salirle á usté caras boniFransisco, nos apeamos, y er cochero nos dá
tas
y cuerpos bonitos... ¡Ay, comparito!: se
las grasias, un duro y un chato. A pié y andando por la caye Tetuán nos apartamos un empiesa usté á mareá, y com¡c : a usté por
poco pa que pase un automóvi sevillano un piropo, luego dos piropo, luego media
despidiendo un tufillo de gransolina (que, se- dosena, luego sincuenta. Siguen los mareos,
gún la carta de mi mujé, güele á nardos), y se desabrocha usté, se le nubla á usté la visy concluye usté por no saber ya si los
a lo mejón nos topamo.s con un borracho, co- ta,
mo nosotros, que en virtú der compáñeris- munisipales son munisipllle ó ángeles der
mo nos convía á arJl}orsá. Y armosamo: sielo. ¡¡Vaya cardo!!
,Salimos ar Paseo de las Delisias, y empieprimer plato,. Sopa ile cuerdas de guita- sa usté á ve barcos de guerra y barcos merrra; segundo plalo, Cangrejos perfumaos;

cante en er río, con la mar de calao, y al redad? de ca barco las naranjas que sobran en
Sevilla, que ahora se las jechan á los inglese der carbón así como si fueran perros de
agua... Seguimos p'alante y nos encontramo
con la Torre del Oro, que ahora está llena de
P?lucona por drento, y donde se entra emp1esa uno á escogé moneas: y á esta no quiero, y á esta _tampoco, esta dejo, y esta tiro;
se sale uno sm nmguna.
»Seguimos pa Triana, y en er mismo puent? hay t~ los día un tabernero loco, repa\'l!~ndo vmo, y un munisipá ar lao con amomaco... Entra usté en Triana, compare, ~ ...
-¡Ay compare, no ziga mál-contesla el
señó José, convencido hasta la exageración.
-¡Vámono pa Sevilla! ¿Qué me va á contá
usté á mí si soy ma sevillano que er Scñó
íl~r Gran Poél. ¡Si no hay n.á como Sevilla!
¡S1 ayí no hay má que juerga y vino! ¡Si ayí
n_o pasa nunca naíla malo! ... ¡Si jasta los fu.
siles maüser de los civiles son de caña du . .,e!
Y al oir esto, el señó Pepe Bfanaga dice á
su compadre sentenciosamente:
-Compare, ¡güeno está lo güenol Pero no
• c!om pare...
'
11a y que exagera,
Y c?n la turca mayor que ojos humanos
conocieron lomaron aquella misma tarde el
tren para Sevilla.

-rilar que haserse queré!

decianse I os ni1ios cslrechándose las manos

V
Y ya tenemos, amable leclor, simpática
le~tora, á las dos familias completas en el
Cot·ral del Duende: la de Estrellita en una
habitación del piso alto, la de Co;alito en
?Ira del patio. Vueltos los maridos pródigoE
a sus hogar~s, r~bosaba la alegría en aquellas dos habllac1ones, y las dos niñas traían
contagiada á la vecindad. Porque Coralito
con su Pepillo no se cambiaba ni por la prin•
cesa real del Perú, y Estrellita bailaba de
coroni!la si á su Juan ~amón se le antojaba.
Al senó José Arcaust le habían colocado
de vigilante, y el señó Pepe Biznaga había
~ontado p_or ~n un soberbio palomar, envidia y adm1rac1ón de todos los aficionados del
barrio.
~ero, qomo l_as cosa~ de las novelas pasan
seg.in el novelista quiere, á mí me da la
g~na de que riñan al mismo tiempo EstreUtta con Juan Ramón y Coralillo con Pepe

Pelusa.
A los pocos días de las riñas encontráronse los niños, y...
-Dios te guarde, Juan Ramón.
-Salú, Pepillo.
-¿Aónde se va?
-Buscando novia ... ¿Y tú?
-Enamorando.
-¿Pero fué pa siempre aquello?
-¡Hombre, pa siem•
pre no! Pero si tó va á
ser miel, vamo á cogé
"' un empacho.
-¡Eso ~igo yo! Hay
que sasona er queré con
su mijita de disgustillo.
-Pero ya sabrá que
ocurre argo má grave.
- No me digas ná.
¡Enterao l Mi Coralito
anda haciéndote la ruca
Y tu Estrellita me la an~
· da haciendo á mí: nos
quieren vensé á fuerza
é selos.
-;Pues con buenos
han da o I Porque supongo que lú...
-Por estas que son
cruses que va á habé su
chispita d e desesperasión.
-Y su chispita de lágrima.
-Pos venga e;;a mano ... ¡Hay que dejarse ve
muy á menudo!

�POR ESOS MUNDOS

10
- Ha y que haserse queré.
--¡Salúl
-¡Salú!

VI
Y á Coralillo le fallaba el plan, y cada
vez que veía pasará su Pepillo por frente
á su reja con la misma indiferencia que si
pasara por casa del cónsul de Rusia, y á
Juan Ramón,que no entendía sus miradas y
sus tosecitas y sus posturas, se ponía furiosa
como gatita perseguida. Y cátate ahí que,
Coralito comenzó á perder los colores, y á
suspirar y á suspirar, y á llenarse de una penita mu y lenta y mu y honda, y á la señá
Socorro, su madre, le traspasaban el alma
aquella tristeza y aquella duca tan sin por
qué de su hija, y no se pudo aguantar y llamó
al médico, y el médico dijo que aquello era
anemia, que necesitaba la niña mudar de
aire y que se le debían cinco pesetas de la
visita.
Pagólas religiosamente el señó Pepe Biznaga, y como si hubiera oído llover apenas
se fué el médico se subió á la azotea, y agarrándose á la cuerda de la trampa del palomar se decidió á esperar tranquilamente á
una paloma zurita que un macho ladrón
suyo camelaba hacía un mes, con tan poca
fortuna que no había conseguido de ella ¡ni

agua!
Y en esta importanle y arriesgadísima empresa estaba el padre queridísimo de Coralillo, cuando se le presentó su media naranja para ver de cumplimentar la receta del
doctor.
-Mira, Socorro,-le decía el señó Pepe
sin quitar ojos de la trampa-lo que nesesila
la niña no es mudá de aire, sino un novio de
dos legua y pico en cuadro.
-Mira, Pepe,-replicaba Socorro-lo que
tiene la niña es anemia.
-¡Habla más bajito, tú!... Güeno, anemia
sí, señora, anemia. ¿Pero tú sabes lo que es
anemia?
-¡Cuando el médico lo dise!...
-Er caso é que si tú sabe lo_que é anemia...
-¡No!
-Pos anemia, ¡so ignorantona! es una
cosa asírr como la que le pasa á un velón
que no tiene aseite y se empeña en seguí
ardiendo.
-Güeno: entonse lo que le farta á la niña
es aseite.
-Mira, Socorro, lo que le jase farta á la
niña es un tiro de pórvora, con mucha pórvora y mucho perdigone.
-¡Eso! ¡Qué animal eres, Biznaga! Y
luego ...

-Luego; un ataú blanco, una fosa la má
de jonda, un ...
-¡Asesino!
-¡Pos mejón!
-¡¡Reteasesino!!
-¡¡Po~ retemejón!I... Y me vas á jasé er
favó de no eseandalizá, que no va á entrá la
paloma.
-¿De moo que tú prefiere la paloma á Coralito?
-Sí, señora. &lt;'.Quieres jasé er favó de irte?
-¡Bárbaro! ¡No te ofendas, Biznaga, per~
tú no sabe ná de eso que le entra á las niñas
cuando clumpen los quiuse y s'aburren ...
-Sí: ¡la mangla!
-Una cosa paresia.
- Pos surfátala ... Anda, cuanto ante mejó,
que eso cunde. ¡Vélo!
-¿Que me vaya? ¿Pero tú te cree que yo
no sufro ná con lo que le pasa á Coralito'r'
-Buer;o, rio siga. Ya sé en Jo que va á
concluí er sermón: en que te deje ir.
-Eso, e5o, es lo mejó que pués jasé; dejarme ir con ella á Dos-Hermana, siquiera
quinse día ...
- ¡Pero mujál ¡Y con la caló que jase! ¡Se
váis á achicharrá!
-Mejó: así suda, y jecha fuera los malos
humore...
-Pero, ¡mardiia sea mi e:;tampa! ¿Qué
nesesita la niña, Socorro?
-Mudá de aire... y na má que mudá de
aire.
-Pos te equivoca ... Nesesila un novio.
-¡No! ¡¡Mudá de aire!!
-¡Que noooo!. .. Un novio, cojo ó manco,
tuerto ó derecho ...
-¡Tuerto no, por tu salusital
-¡Como sea!... Tó menos irte á gastarme
un dinerá fuera ,de Sevilla.
-Güeno ... Se busca er novio. ¿Y tú te cree
que eso se encuentra como los curas, á cá
paso?
-No, pero tarde ó temprano tendrá uno,
seguramente más guapo que el sinvergüensa
de Pepiyo Pelusa...
-¡Reteanimal, éso!. .. ¡Y mientras, mi hija
de mi arma, pobresita mía, angelito mío, que
lo que nesesita é mudá de aire y ná má que
mudá de aire!
-¡Mujé, que se espanta la paloma!
-¡¡Mudá de aireeeeeel!!! ¿Te entera?
-Sí... No chilles, mujé.
- Giieno, ¡mudá de aire!
--Güeno. Pos s'acabó, ea. ¡Conflirto re•
suerto! Dile que se abanique al revés.
Y la señá Socorro volvió la espalda enfurecida, y se quedó su marido agarrado á la
cuerda de la trampa del palomar esperando
á la zurita que su palomo camelaba.

11

COSAS DEL QijEIUiR

Vll

- ¡(:oralito!
- ¡Madrel
-¿Te carcula lo que m'ha dicho tu padre?
-Ko.
-Pos que si quieres rnudá de aire que te
abaniques con !;)r delantá, ¡ó qué sé vol Asauras lo he visto, paro como ése, ning~no. Pero
oye m'ha dicho una cosa, que quisá no
vay~ mu descaminao: tú has empesao á enfermá desde
que reñiste
con Pelusa,
y á ti te ha e
tilín algún
mosito, y ese
m osito no
s'ha ente rao...
- No hay
mosito que
valga, madre.
-¿N oi'
Pues tú estás
cnamorá, y
d e 1 arsobispo no va á
sé, niña.
-¡Ea, ya
lo arre g I ó
usté todo!
-Es que
lo mismo me
pasóámí
con tu padre.
Lo ví, me
enamoré, é 1
no se enteró
dená, y como
las mujere no
podemo echá afuera nuestro seutí, fui perdiendo los colore hasta que ...
-¡Qué!
- Hasta que tu ·padre me los sacó á la
cara la primera•noche que hablamos en la
reja. ¡Porque tu padre ha tenío sus cosas! ¡Y
era mu guapo y rriu bien puesto!... Lab,miga
y la asaura l'ha criao desde que nos casamos.
En fin, tú, como si yo fuera un confesó,
me vas á desí toa la verdá, q_ue eso de enamorarse es la cosa más naturá... Y lo que
digo yo: ¿si no hisieran eso las mujeres, qué
repajolera farta harían en el mundo?
-¡Pero qué empeño tiene usté en que yo
estoy enamorál
- ¡Yo, no! ¡Tu padre! Tu padr!3 que dise
que te va á traé un cónsu pa que no t'aburas tanto.
0

-- Pos no es cónsu, ni mucho meno.
-¿.Entónse, qué?
-Mírusté, la verdá: argo morenito é; argo
feo también é... Pero ...
- ¡Josú! A tí te ha dao por los fenómenos.
Antes, Pelusa; ahora, cuando tú misma dise
que es argo morenito y .argo feo, de seguro
que t'has enamorao ... lo meno, IQ meno, de
la estálua de .Muriyo.
-Pos no, señora. Voy á desirle á usté la
verdá. ¡Es... es Juan Ramón!
-¡Madre mía, el novio de Estrellita!
.,
-El que
era su novio.
-Poro ...
- Y ése
tiene que sé
e r mío, por
las buenas ó
por lasmalas.
-- ¡Chiquilla!
- En . fin,
ya lo sabe
papá...
-t.Con que
lo sabe?
-Sí... ¡Pues
y a I o creo,
pu es chicas
matracas _que
le doyL.:Y el
ha prometía
traermelo por
una oreja, y...
-¡Quiso, quiso!-ent ró diciendo Pepe
-Pos miBiznaga, con una
r a I o ... ¡Por
paloma en la mano
ahí viene!
¡Por fin, con la ¡-aloma en la mano.
-¡Quiso, quiso!- e-n1ró diciendo el
bueno de Pepe Biznaga.

""

VIII
-Hay que ceder, Juan Ramón,-decíale á
su amigo, Pelusa.-Esto no pué seguí así.
M'aburro má que un maleta en invierno.
-¡A quién se lo cuentas!- replica Juan
Ramón.-Así no se consigue ná: hay que
vencé á las niñas con sus propias armas. De
manera que si tú eres gustoso, declárate á
Estrellita, que yo ,eré el modo de arrimarme á tu Coralillo, y veremo á vé por dónde
sale esto.
-Pos no hay más que hablá.
- Oye, ¡pero mucho ojo! Cudiao con lo
que se dise... ¡Y con lo que se jase!
-PoF mi parte no tengas mieo: ¡soy un
padre capuchino!
-¡Pos al negocio!

�POR ESOS MODOS

12
- Mucha labia.
-Mucho pesqui.
-Con piés de plomo.
- Que se vea er talento.
-Y á prisita:
- De hoy no pasa.
-Lo mismo digo.
--Pos... ¡salú!
-¡Salúf

IX
Apenitas entró entró el señor Biznaga en
su cuarto se encaró con él su costilla.
-¡Con que lo sabías! ¡Con q~~ has con~e~tío pagá sinco peseta por la vISita der medico cuando lo que le jase farta á la niña es
la 'visita de un novio! ¡Mira, so ... Biznaga!
¡Por-mi _salú que te creía con sangr~ gorda,
pero,hijo mío, jasta ahora no la he v1slo con
todo su espesó!
-¿De moo-dijo el señó Pepe-de moo
que lo sabe?
-Sí.
-De manera que tú sabe que la niña
está enamorá de Juan Ramón jasla las entretelas del arma, y que yo, artuando de
hombre bueno, le he ofresío á la niña traérselo aquí y arreglá el asunto ...
-Sí... Y ya que lo sé te digo que te estás
poniendo en camino, ante de que me muera
yo y ante de qe se muera es ta...
,
-Vamo, he yegao á tiempo... ¡En la agonía!
.-Sí, papaíto,-exclamó Coralito.-¡En la
agon'ía! Que ya estoy mataíta de tanto sufrí
y no pueo má, y me voy consumiendo poquito..á poco, porque la pena pued~ má que
mi salú y se la lleva, se la lleva, srn que yo
puea. remediarlo. ¡Papaíto! Que es mu grande este rabiaero; que ca vé que pasa por
aquí ese sinvergüensa y no mira me . creo
que er pañuelo es él, y lo muerdo, lo muerdo ...
-¡Bendito sea tu pico, que hablas más
\ferdá que er rey!- replicó Socorro.--:-,-¡Eso,
eso era lo que me pasaba á _mí ante· de las
relasione con tu padre!
- .¡Y te sigue pasando!-exclamó Biznaga.-Por lo meno, lo de los bocaos... ¡Anda,
que como sarga Coralito á tí!...
_
-Usté lo que debe jasé,-interrumpió la
niña- es ver al malánge ése, y meterle por
los ojo mi queré, á ve si se fija en mí y dejo
de mordé pañuelo ...
-Sí,-dijo la señá Socorro-sí. Ustedes
los hombres lo arreglan todo de cierta manera ... Anda, marío, porque te advierto que
si es verdá eso de los pañuelos... ¡es una
ruina!
-Ahora tnismo no ptié sé ... Mañan_a.

13

COSAS DEL QUERER

-¡Pero, mañana sin falta! Mírusté que
como yo lo vea esta noche me declaro á él.
-¡Mañana sin falta!

X
Y á la noche siguiente se arregló_ Pelusa
con la novia de Juan Ramón, y Coralillo vió
pelar la pava, poniéndose, como es de suponer, indignada y enfurecida, y aquella misma noche le dijo Pelusa á Estrellita que el
padre de Coralillo había camelao á Juan Ramón para su hija, y que era cosa hecha; y
aquella noche ni durmió Coralito ni durmió
Estrellita, esperando las dos con verdaderas
ansias la luz del día: Coralito para desvararle el moño á Estrellita, y Estrellita -para
enseñarle sus cinco dedos á Coralito.
¡Válgame la Virgen, y cuánto tardaba el
sol!

\,_

XI
Pero llegó, como llegan tod~s las cosas, y
allá va Estrellita más ligera que un gamo á
la habitación de Coral, y ahí tenéis á Coralito que delante de un espejo quiere ponerse una flor y no acierta cómo, y va á"salir á
verse con Estrellita cuando llaman á su
puerta.
-¿Quién?
-Yo... Abre.
-(¡Qué casualidad!) ... ¡Voy!
,
- ¡Pos sí, Estrellita pos sil Arto, dergao,
más feo que un sapataso en un ojo, mu negro, mu chato, la boca en comunicación ·con
las orejas, er pescuezo muy largo y múy dergao, la cabeza mu gorda, paresa que la lleva
montá al aire; los ojos ¡sartonel, como si se
lo estuvieran soplando desde er cogote: dan
ganas de ponerle la mano debajo pa que no
se caigan; misto de sardina y de hombre,
¡así es er nene que m'ha pedío la conversasión! ¡Como supo que yo m'había disgustao
con Pepillo!, .. ·
· ~ Pos, mira: gordito, la mar de gordito, y
sin J.lá. de carne.- to es viento, parese una
pe_lota de goma, bajillo, con una narí mu
larga, misto de hombre y de botijo, ése es
er nene que m'ha pedío las relasioné... ¡Co mo supo que yo había reñío cori Juan Ramón!
·
-¿Y tú qué le dijiste?
7 Que sí, por desirle argo... ¿Y .tú.?
- Que sí, por tené_con quien pasa er rato,
porque te advierto· que Pelusa era la má de
aburrío.
.
-¡Pos _mira que Juan Ramón! · · .
. __,_¡Sí, sí!
'
- ¡Vaya, vaya!

-¿De manera que er tuyo ... mu gordo, mu
-¡Sinvergüensa!
gordo?...
-¡Canaya!
-Si ... ¿Y er tuyo mu feo, mu feo?...
-¡Salvaje!
-¡Si!
-¡Judío!
-Y ese mu feo, mu feo ... ¿no sería por
-¡Herode!
·
un casuá·Juan Ramón·?
-¡Elefante! ... Ea, ya rompí el abanico.
-No ... Y er botijo tuyo, ¿no sería por un
-¡Bueno ha quedao el pañuelo!
casuá Pelusa?
-¡Y todo por dos sinvergüensa!
-No.
-No; el mío tiene menos que er tuyo.
- ¡Claro!
- -¡El tuyo menos que el mío! .
1
-¡"Claro!
-Me refiero á Pelusa. .
-Pos mira tú lo que son las cosas: á mí
-Y yo me refiero á Juan Ramón.
me habían
·~·
. - El que
d i eh o que
· ►-;•
tengo ahora,
Pepillo, ¡ e r
Gi# \ me gusta.
que fue m i
- •- .
-¡Mira tú:
novio! se hael que yo
bí a arrimao
tengo ahora
á tí á ver
sí q u e me
si...
agrada!
- ¡Pos mi•
- Y lo
ra tú qué caquiero m á s
sualidá, muque á l~ niña
jé! A mí me
de mis ojos.
habían dicho
- Y yo
que tu padre
más q u e á
había ido á
mi vida.
vé á Juan
-Feiyo é,
Ramón y que
pero la mar
era asunto
de grasioso.
arreglao, .. ·
- Feiyo é,
-¿ Y qué
pero mu simque y o me
pático.
h a y a arre-¡Y cada
g 1a o c o n
día lo voy á
Juan R a queré rnál
món?· y
-Y cada
é -¿Y qué que yo me haya. arreilao con Juan Ilamón?-decia. Coralito á su a.mi•a
-¿ qu
• día voy á
que me haya pedío la conversasión Pelusa? tomarle más cariño y mayor apego.
-Ná.
--Y con ése sí que me caso yo.
- Pos... ¡ná!
--¿Eh?
- ¡Eso él
-Que me caso.
-¡Eso él
-¡¡¡No!!!
-¡Pos eso é!
-¿Es que tú t'has creío que pienso guar-¡Pos sí! Me ha pedío relasione Pelusa.
darlo en un estuche? No, hija, no: Juan Ra-(¡Sinvergüensal) ¡Pos sí, es negosio arre- món será mi m_ario, y er tuyo Pelusa.
glao Jo de Juan Ramón!
-Er mío, no.
-(¡¡Canallall) Y yo le he dicho que ¡¡¡sí!II
-¿Entonse... pa qué vas á quererlo tanto?
- ¡Y yo!
- Dime que no te casas tú con Juan Ra-Pos que te aproveche.
món.
-Y á tí también.
-Pos dime que tú no te casas con Pepillo.
-Te advierto que Juan Ramón es mu
-¡Ya te lo he dicho]
mentiroso.
-Ni yo con Juan Ramón.
- Te advierto que Pelusa no tiene ni
-Entonse... tó ese queré tuyo sobra.
chispa de vergüensa.
-Y er tuyo también está estorbando.
-Y Juan Ramón te irá contando cosas
-Pos á apartarlo der camino, y ¡paso á
mías, ¡y tó es mentira!
los querele verdaderos!
- Y Pelusa se alabará de esto, y do lo
,
otro, y de lo más allá... ¡Tó mentira!
EPILOGO
-¡Ladrón!
Haciéndose cruces estaba la señá Soco-

1

�-Servidora. .
-¿,Y esa otr~ jóven?.. ,
- Es una íntima a'.lmg,\. Puede usté hablá.
con confiansa.
...'...Bueno, pues...
.
.
- ¡No diga usté mál-interrump1ó Coralillo. Usté venía á ver una niña que.~. ¡mírusté que lástima! no está aquí mi padre que es
el encaraao de ·eso; pero nos recomendó mucho qu: cuando usté vin!era le dij~ra,mo
que dentro de unos días viene una prmsesa
reá de incórnito, y si le dá á usté lo mismo
que deje er retrato.
.
.
'
-¿Y pa eso me ha hecho uste vem de las
Peñuelas?
- Usté no sabe lo asaura que es mi padre.
- Ni usté sabe tampoco, niii.a, lo asaura
que soy yo.
-Pos salú pa gastarla.
-Lo mismo digo. Adió, reina.
-¡Adió, emperadó!
-,;,Se pué pasá?
Y
Estrellita no pudo contenerse:
- Pase usté,-dijo la scñá Socorro al gra-¡Juan Ramón!
nuja de Juan Ramón.
- ¡Estrellita!
- Con permiso. ¿Vive aquí un señó ·ami- ¡No más rifias!
"º mío que le llaman. Biznaga?
., -Sí señó. Aqui vive.
- ¡Cariño pa siemprcl
-¡Coralillo!
- ¿,Está?
-¡Salú y alegria!
- Acaba de irse, pero está usté hablando
- ¡Salú y alegria!
con su mt1jé y su hija

rro después de haber oído la conve:saci_ón
de aquellas dos niñas, cuando apareció Biznaga en la puerta del cuarto.
-Hija.
- Pare.
-Asunto concluía: ¡ahí lo tienes!
- Tu Juan Ramón, Estrellita,-dijo Coral.
- ¿Y qué le digo yo ahora?
-Tú verás.
-¡Ah! ,i,Pero ya no hay ná de lo dicho?exclamó Biznaga.
.
-Así parese,-contesló Estrellita.
-Lo que parese es que nos quea mu poca
verguensa, y vor á vé. si e-ocue?tro _arguna
pano andá desv1ao,-mterrump1ó Biznaga.
-Y ahí tenéis á Juan Ramón: á ver cómo se
portáis.

REOI-CIDIOS Y REGICIDAS
Lri vista del proceso incorido para depu,rar el crimen anarquista cometido por Mateo
Morml contra los reyes Don Alfonso XIII y Doña Victoria-Eugenia de Battenberg
el día 31 de llíayo del año últinw presta grande actualidad á estas notas, relativas a
los más célebres atentados de qite han sido victimas algu.nos monarcas que ya figuran en las páginas de la Historia.
·
CO~TRA EL •BEARNÉS»

..

constantemante perseguiN do porreylostanasesinos
como el buen EnriINGÚN

_

1

PEDRO PÉREZ FERNÁKDEZ

lli,stmciones de F. de fo lllota.

'

que IV de Franeia,el Bearnés. Azuzados por
el fanatismo religioso, nada menos que diecisiete veces se lanzaron contra él los regicidas, desde que con su abjuración en 1593
dt&gt;sbarató los planes de la liga, hasta que en
1610 el puñal de Ravaillac puso término á
la lucha entablada entre Enrique y los jesuítas.
Entre los aspirantes á asesinos del Bearnés hubo gente de todas las clases sociales:
nobles y mendigos, seminaristas y soldados,
marineros y artesanos; hubo asimismo un
abogado, Juan Guedon, y un curial, Ravaillac, y fué entónces cuando, comparando el
frustrado intento de aquél con el éxito de
éste, nació el dicho: «Escaparás del abog.1 d),
pero no te librarás del curial.•
El más curioso de los atentados de que
fué objeto Enrique IV es, sin duda, el de
Juan Cbastel. Hallándose el rey en casa de
Gabriela d'Estrées fué herido de una puñalada en la boca, que no le causó mayores
daños que la rotura de un diente y una incisión en un labio. Al saber que su ag'resor,
Chastel, era alumno del colegio de jesuítas
de Clermont y que al proceso se aportaron
pruebas de la complicidad de éstos en el
atentado, exclamó el Bearnés:
-Los jesuitas neéesitaban convencerse
por mi boca de que no pueden conmigo.
Et regicida Juan Cbastel tenía diecinueve
años, y en sus declaraciones explicó el motivo que tuvo para arrojarse á ,tan execrable
)' muy detestado crimen» diciendo:

- Yo he caído en los más monstruosos pe•
cados y me he entregado á las mayores aberraciones. Sé que Dios no puede perdonarme mis culpas y que estoy condenado al fuego eterno; pero también he sabido que me
serían atenuadas en parle las penas que me
están reservadas si mataba al rey, y por ello
lo he intentado.
Como instigador del regicidio fué ejecutado
el padre Guignard, bibliotecario del Colegio
de Clermont; y en la sentencia de muerte
dada contra Cbastel se decretaba la expulsión de los jesuílas en término de tercero día
y la prohibición á los franceses residentes
en el extranjero de llevar sus hijos á los colegios de aquellos sacerdotes, so pena de ser
juzgados coma reos de le,:a majestad.
INTENTOS CONTRA NAPOLEÓN

A Kapoleón Bonaparte cupo en s-u,erte
siendo primer cónsul, estrenar el sistema d~
máquinas infernales.
Los perdigueros de Fouché, el célebre ministro de policía, sorprendieron cierta vez á
un obrero de las fábricas de armas de París,
llamado Chevalier, preparando una máquina
infernal-un barril lleno de pólvora y metralla, al cual estaba ajustado el cañón de un
fusil-para matar al primer cónsul.
Pero frustrado este proyecto, la idea fué
bien pronto aprovechada, y tres agentes de
los realistas refugiados en Lóndres, llamados Limoelan, Saint-Réjant y Carbon, dispusiéronse á hacer estallar al paso de Bonaparte otro barril cargado de pólvora y metralla.
Al efecto, adquirieron una carreta arras-

�16

REGICIDIOS Y REGICIDA:;

POR ESOS MWDOS

de la exallación.-¡Malvados, que para
mo . me n.o vacilan en inmolar centenar~s
asesmar
• bl b d1de victimas! ¡E5os son los I~nsera es an
dos de ese batallón de ases1~os, fotm~do e~
ntra todos los Gobternos.... ,Voy
cuadrO Co
·a I
hacer un escarmiento r ,.n oso.
.
.
y la cólera del primer cónsul, altzada po~
ios aduladores, sum ,
cieua nuevas inocentes"víctimas á las s~crificadas por los regicidas.
LUIS FELIPE Y SUS
ENEMIGOS

Moroy-no tuvo valor para suicidarse en seguí la.
Un año después, al salir Luis Felipe del
Louvre, en una de cuyas salas 8 3 ofreció á
su exámen una detallada reproducción en
relieve del atentado del boulevard del Temple, el jóven Luis ,\libaud le di,paró un tiro,
que no hizo blanco.
Luis Felipe al sentir la detonación sacó la
cabeza por una ventanilla del carruaje y
gritó:
- Nadie ha sido herido. Tampoco ahora
han acertado. ¡Vi,·a el rey)
LA E)tPERATRI7. EUGEVJA

1?

ATENTADOS CONTRA ISABEL 11

Desde Isabel ll, por no remontarnos más
lejos, no ha habido monarca español que no
fuese objeto de alguna tentativa de regicidio.
Una tarde, la del 4 de Mayo de 1847, llegó
Isabel II al palacio real de Madrid de regieso de un paseo que dió con los infantes Don
Francisco de Paula y Doña Josefa, y con la
alegre locuacidad del rapaz que tiene algo
interesante que contar dijo al 11lférez-coronel de al»barderos Don .Manuel i\fatheu,
que al frente de un zaguanete salió á recibirla:
-Chico, ,,,,abes que me han disparado
dos tiros en la calle de Alcalá?
-¿Es posible?-preguntó asombrado Matheu.
-¡Hombre! Cuando yo te lo digo ... Los he
visto disparar desde una berlina y he sentido
pasar por mi frente una cosa que quemaba.
Y, poco fuerte en historia, agregó:
-Es la primera vez que esto ocurre en
E~paña.
El juzgado condenó á muerte como autor
.de este delito al periodista y abogado santiagués Don Angel LaRiva Berraondo,gran amigo de Navarro Villoslada; mas la Audiencia,
no viendo claro, redujo la pena á veinte años
de cadena, conmutada á los dos años por la
de cuatro de destierro de la corte y sitios
reales, de la cual fué indultado La Riva al
mes siguiente.
Es sabido que, además de La Riva, atentó
contra Isabel II el cura Martín Merino
Gómez, hiriéndola en el pecho con un cuchillo. Ocurrió el hecho en las galerías del palacio real el 2 de Febrero de 1852 en ocasión en que, rodeada de su corte, se dirigía
la reina á la capilla á hacer la presentación
de la infanta Isabel.

Brava como una. española se mostró la
1lmperatriz Eugenia en el espantable trance
del atentado de Orsini.
Una trns otra, con brevísimos intervalos,
habían lanr.ado tres bombas en la calle de
Le Pelletier al paso de los emperadores camino de la Opera, los italianos Felix Orsini,
Jo~é Pieri, Eugenio Rudio y Antonio Gómez.
La metralla inundó el suelo y el aire, apagó
las luces, rompió los cristales, y crepitó
con pavoroso estruendo sobre la cubierta
:ie r.inc del pasaje reservado· de la Opera,
tendiendo ademá5 en la calle ciento cincuenta y seis heridos y ocho muertos.
Los caballo.; del coche de lo, emperadores cayeron heridos ante la cercana puerta
{le la Opera, y la emperatriz, al descender
serenamente del carruaje, tranquilizó á los
asustados cortesanos que se agolparon á la
porler.uela, diciéndoles:
- No estamos herido~.
-¡ Pero, os habréis asustado, señora!
- Yo no he tenido miedo,- replicó altivamente.
Y como en el salón
&lt;le descanso , á donde
pasaron inmediatamente , manifestara Naµoleón de.,eos de salir á
socorrer á los heridos,
y se opusieran los cort •~ano,, Eugenia MonLijo tomó arrogantemente el brazo de su esposo, y varonil y decidida
d·rigióse á la puerta diciendo:
- Salgamos , señor.
Debemos hacerle~ v e r
q11e no somo¡; cobarcies I \
eomo ellos.
'- _
Pero no les dejaron
salir y se vieron obli {ª·
~áqnlna iníemal con que José Fieschi
-0os á permanecer alli.

quiso matar al rey Luis Felipe
de Francia. y que produjo cuarenta y nueve victimu

�REGICIDIOS Y REGICIDAS
POR ESOS MUNDOS

18

-------

.
Napoleón lll, emperador de Francia

.

. . la reina exclamó as1:
Merino, al 11enr ªt ' Si hubiese doce hom-·Ya eres mucir a. 1
d 1
l
ll en el mun o... .
bres de mis ª~ª- as más tarde, cuando _era
Al pregunta1sel~ de b herida de la rem~,
conocida la leveda
nenado llevóse Mensi el puñal estaba enve
,
no con aire desesperado las manos á la ca~e~
za exclamó con rab'.ª·
~¡Ah! ¡No! ¡Torpe de
mi, que no se mo ha
ocurrrido!
LUIS XV y .EL !IIIEDO
DE SUS CORTESANOS

19

rompieron á llorar descompasadamente, haAl sonar.los tiros, Amadeo púsose de!ante
ciéndoles coro los cortesanos. La Pornpa- de su esposa para impedir que la hirie~en.
dour fué en el acto, sin miramiento alguno,
-¡Accidentir-dijo, a,í que l1ubo pasado
puesta de patitas en la calle, sin otro acom- el primer momento.- ¡Comme á Prim, compañamiento que el altiv0
me á Prim!
desdén de sus serviles aduladores de un cuarto de h0 EL CA::iO DE OTE 10
ra antes; y á toda prisa bui,cóse un confesor para el
El catalán J u a n Oliva
rey, á quien todos creían en
atentó
contra la vida de Don
la agonía, ó poco mecos.
Alfonso XII el 25 de Octubre
Como no babia en palade 1878 disparando un tiro
cio ningún capellán, caplual rey al pasar con direcróse al primer cura que se
ción á palacio por la calle
topó en la calle-un pobre
Mayor, de regreso de una
clérigo de raída sotana y caexcursión pot· _las provinra de privaciones.-Y como
cias del Norte.
el azoramiento es contagioUn año más tarde, el
so, el pobre médico de al30 de Diciembre de 1879,
m a s acongojóse también
al entrar el rey en palacio
cuando supo la clase de peguiando un faetón, acompanitente que reclamaba sus
ñ a d o por l a reina Dofia
auxilios.
María
Cristina, un individuo
- Señores , d é j e n m e
les disparó dos tiros de pisEl cura Martín Merino, que atentó conmarchar. que no tengo costra la vida de la reina Isabel II
tola, q u e n o hirieron _á
tumbre de confesar reyes.
nadie.
-Pues ahora aprenderá-le contestaron.
Ea !03 primeros momentos creyóse que el
Y casi á la fuerza fué conducido á la caberegicida
era el instrumento de alguna conspícera del rey.
ración
política;
pero bien pronto se supo toda
Pasó la noche en estas alarmas, y á la la extraña verdad
del caso.
mañana siguiente, al leE 1 regicida , llamado
vantar l o s médicos e 1
Francisco Otero Gonzáapósito, encontráronse
/
lez, panadero de oficio,
con que de la herida no
/
natural d e Lugo y d e
quedaba otra señal que la
edad de veinte años, era
leve cicatriz de un pequeun pobre imbécil, que
ño araña'l.O.
encontrándose sin trabajo
Instantáneamente , sefu é á pedirlo, después
cáronse las lágrimas que
de
buscarlo inútilmente
antes corrían copiosas,
en otros sitios, á una tadesapareció la calentura
botia que en la calle del
regia, trocóse en rosado
Espíritu Santo, esquina á
el lívido semblante del
la del Rubio tenían unos
monarca, y la Pornpadour
franceses;
y como allí no
llegó en seguida á palacio
se lo diesen tampoco, al
y fué recibida con las madespedirse dijo:
yores muestras de servi-Estoy tan desesperaÍ i s m o, reverenciada y
do que VQ½' á pegarme un
adulada como nunca.
tiro.
•
Y el encargado de la
•ICO.\L\IE Á PRIM!»
tahona, otro intelectual
de los vuelos de Otero,
Varios desconocí dos ,
crevó prudente contesde los cuales fué rn uerto Francisco Otero González, que intentó asesmar , lar!~
con esta .broma, se,
,
uno por la policía, hicie- á los reyes Don Alfonso Xfl y Doña Maria
Cristina
en
el
año
1879
gun
el
la calificó en la
ron en Ja calle del Arenal
·
c
ausa:
una descarga contra el coche que conducía á
-¡Tonto, antes de pegártelo tú, pégaselo
Don Amadeo y á su esposa Doña Victoria al rey.
la noche del 18 de Julio de 1872, al regresar
Y el otro, ni corto ni perezoso, como lo
los reyes de los Jardines del Buen Retiro.
oyó lo hizo.

�POR ESOS MUNDO:l

en la puerta principal de la iglesia de Nótre
Dame, fué Damiens trasladado al cadalso,
Ni aún en los tiempo:; de las penas bár- que alzaba en la Plaza de la Gréve. Allí, y
baras el tPmor a los más crueles suplicios así que le hubieron desnudado y mientra"&gt;
contuvo nunca el brazo de los asesinos.
le ataban fuertemente, viósele examinar su
He aquí, ¡;egún las crónicas de la época, cuerpo con atención y mirar luego con firel relato del bárbaro suplicio-la pena de meza al populacho.
los parricidas-que sufrió Damiens, igual al
Tenía en la mano el cuchillo con que hirió
que sufrieron sus predecesores en regicidio, al rey, y mientras lo empufiaba quemóse con .
¡;i bien éstos viéronse libres de las cruelda- un escalfador lleno de azufre hirviendo. El
des que en la prisión padeció aquél.
dolor arrancó al reo un alarido; pero en seEncerrado en el mismo calabozo de la for- guida se tranquilizó, y sin proferir más ayes
taleza de i\lon tgocontempló con cu•
riosidad cómo armery que guardo
día su mano.
a Ravaillac, como
Lue¡z;o , atenalas heridas q u e
za ron[ e pecho,
sufrió en el tormento no le perbrazos, muslos y
mitían es t ar en
pantorrillas, y en
cada llaga vertiepié, tendiósele soron un a mezcla
bre una cama, y
con an:!has y fuerhirviente de plotes correas de cuemo derretido,aceiro de II11ngria ¡;u.
te, cera y azufre.
jetas á doceanillos
Cada atenazade hierro, fijo:i en
miento arrancaba
el suelo, atáron~eal infeliz un aullile piés , piernas ,
do de dolor; pero
rintura, hombros.
callabaen seguida,
brazoc; y manos de
y con 1a s cejas
modo que no puíruncidas, atentadieramoverRC. permente examinaba
maneciendo así
la llaga.
empaquetado y
Por fin, para procon ruatro centiceder al descuartizamiento, atáronlc
nelas de Yista. por
por r.1Uslos y bral-&lt;i acaso, durante
zos á cuatro vigo:-esenla y seis días,
hasta que llegó
rosos cabailos,qur
el del suplicio firstuvieron tirando
nal, que fué el 28
largo rato sin conde Marzo de 1757,
s e g u i r romper
aquello, músculo~
h'tnes.
Al leerle en el
d e hierro. Como
Don Alfonso XII y Dofla l\larfa Cristina en la época en que
&lt;&gt;uarto del tormense echaba la noche
intentó asesinarles el panadero Otero
encimahubo necrl o e I escribano
Lebrelon la pavorosa sentencia, Damiens sidad de emper.ar a cortar los muslos y brazos de Damiens. «Volvieron á tirar los cacontenlóse con decir:
-El día estará caluroso.
ballos, - dice un cronista de la época Luego, al reponerse del desmayo que le viéndose por fin desprenderse un muslo y un
produjo la be¡;tial colocación de los borr.e- brazo. Damiens miró llevárselos. Desprenguíes, antes de que le pusieran la primera dióse._el otro mu~lo, y aún conservaba un
cufia, dijo:
resto de conocimiento. Cuando cedió el últi-Dadme un poco de vino, que aquí se mo brazo rindió el último suspiro•.
Desde entonces en Francia, para expresar
necesitan hombrei' fuertes.
Pasemos por alto, ya que nos esperan el má,imun del padecer. -;e dice un suplicio
otros horror&lt;'s, el de la inacabable, la eterna á lo Damiens.
hora y media que duró el martirio de las
Juan Chastel, á pesa1· de sus diecinueve
ooho cuña~.
años, sobrepujó en entereza á Damiens. No
Después de hacer la obligada retruclación dió un grito, y apenas si exhaló alguna débil
jOH, L.\ EJE)IPLARIDAD DE LA PEXA!

�POR ESOS MUNDOS

derarse de la otra... Creedme:
sólo Dios, que tiene contados
11uestros días, ~abe y dispone
el fin de ellos. Id tranquilo, y
no hagáis caso de hechicerías.
La actitud serena del rey no
tranquilizó al duque, quien acudió á la reina.
-No salgáis hoy, Enrique,suplicó ~María de .Médicis á su
esposo.
-¿Ya os ha contagia~o ese
loco contándoos los augurios de _.L,'~~, =-&lt;e
un viejo tunantc?-la contestó "') 8)
el rer. -Tranquilizáos. Nada
tengo' ya que temer, y con la ,,
protección de Dios viviré aún
muchos aiios, que dedicaré al ~
bien de esta amada Francia.
~
Aquella misma tarde, Ravai✓
llac mataba á Enrique IV cuando se dirigía en carroza al arsenal.
-¡Gajes del oficio!-dijo Don
Alfonso XIII comentando con
juvenil y espaiiola despreocupación, momentos después del
suceso; el atentado de que fué
objeto ha dos años en París.
Carga son, efectivamente, del
tremendo oficio de reinar las
maquinaciones de los regicida,-.
Pero si apenas ha pasado por
la historia príncipe á quien no
persiguiese el puñal del fana- Roberto Francisco DaReproducción de un &amp;rabado de la época, que
tismo, la ambición ó el ódio, miens, que intentó asepresenta al criminal en su
al rey Luis XV de
tampoco son muchas las veces sinar
calabozo de Montgomery
Francia en el año 1757
que han llegado á consumación
los propósitos regicidas; sin que sean bastan- villosa defensa de Orsini, la más rica joya
te á contener tales impulsos, ni csla con- de la oratoria forense:
«Si hubiese una nación bastante desgrasideración, ni siquiera la de la sangre inocente con tanta prodigalidad derramada, ni ciada para caer en poder de un déspota, no
menos la de que el regicidio jamás ha fun- sería el puñal el que quebrara sus cadenas.
dado nada. ¿Qué digo fundar'.J Ni aun de:-• Dios, que las cuenta, sabe las horas de los
déspotas, y les reserva catástrofes más inehacer ha sabido.
- Proféticas, verdaderas, son aquellas elo- vitables que las máquinas de los conspiracuentes palabras de Julio Favre en su marn- dores.•
.....-

ALEJANDRO

PÉREZ LUGiN

~ Ot&gt;~ G\S~S) ~~OC~
·~

e

calles de;,embocaban en aquella plazoleta
alegre y luminosa, y por las
cuatro aíluía gente incesante:
como que una de las vías llevaba á los teatros; otra, á un
barrio populoso; y las dos restantes, á la gran plaza, que era
más pequeña que la Puerta del
Sol, pero no menos bulliciosa
y simpática.
Pues bien: en medio de la
tal plazoleta, y por delante de
la gran farola de labrado pe;:;cante que
adornaba el centro, se alzaba un mostradorcillo pintarrajeado de verde, sohrc el cual veíanse dos lebrillos v un
búcaro de · barro, por cuyos bo~des
asomaban claveles reventones, rosas
gallardas y azucenas virginales.
Senlada detrás del mostradorcillo
~stablec1do allí por la mnnicipal tolerancia, erguida y laboriosa, con abigarrado pañuelo de talle y falda d!!
planchado céfiro, ballábase la n'iñci
de las fiares, hallábase Victoria, la
mozuela más bella de los barrios, la
morena de cara lustrosa, de pelo negrísimo
de cejas abundantes, de pestañas dobles co~
mo sus claveles, r de mejillas encarnadas
como sus rosas.
Cuando los pollos pasaban por delante
&lt;lel puesto, en dirección á los teatros, comprábanle claveles, que ella solía prender en
los ojales; cuando las mozuelas dejaban los
tallereR, regateábanle ílores para el tocado.
Y ella, halagüeña siempre, daba sus claveles
y sus rosas con demasías de b·1enas palabras y regalos de dulces sonrisas.
Juanillo amaba á Victoria, y si á las muchachas que acudían al puesto de las flores
llamábalas mariposas, en cambio á los seiioritos que zumbaban requiebros mientras
compraban sus claveles tenialos por abejorros inservibles.
Bien es ve rdad que cuando Juanillo estaba junto al puesto ni Victoria colocaba los
c'aveles en los ojales, ni los compradores se
atrevían á murmurar piropos ni alabanzas:
la más refinada apariencia se encaroaba
de
0
interrumpir la costumbre.
-Victoria, - dijo un dia Juanillo-estoy
UATRO

hasta aquí de este trajín tu yo. ¡Mar fin tenga! En cuantito de que yo entre en la Industria y gane ocho re:iles, vamos á dar la
zambuyía en la iglesia: 11ior estas que son
cruces!
-¡Caya, cbalao! ¿Y cuándo vas tú á ganá
ese jorná, cbiquiyo'? ¡Si p_'ayá me la aguarda... garbanso tostao! Aemá, ya sabe que mi
padre no quiere ná contigo, que mucha vese
me ha dicho que te espacbe... De mó y manera que lo mejón que tú hase es irte por
ahí y dejarme tranquila.
-1Tranquila! ¿Eh?... Lo que tú quié es
queal'te libre µa que yo no te estol'bc.
-Echa infamia por esa boca.
-Quearte libre, 1si sabré yo!. .. El señorito
ése vestío é negrn que viene por clavele,
ése que paece un trole por lo erecbo, ése es
er que á tí te jase cosqui ya en el arma.
-,;.Quién ha dicho esa calurnia, chavó?...
-Quien lo sabe y lo ha dicao.
-¡Mentira cochina!
. -Pepiyo er Tirfri.
-¡Mar fin tenga er T'iriril Con tao que yo
le vea le ví á desí que é un mariquita suca...

�LA NIÑA DE LAS FLORES

POR ESOS MUNDOS

24

-;.Quién lo ha visto·~
Y ahora, voy á contal'te la verdá. ;,Tú sabe
--Mi hermana: que estuvo anoche en la
por qué eslá jacharao Pepiyo?.,. Porque se
esquina de l'urtramarino y lo pescó tó: denponía en aqueya esquina á vendé el Herardo,
y no hasía má que timarse y venga timarse, de el principio hasta el fin.
- ;.Y qué pescó(... ¿Un purpo'r'
y yo gorvia la cara pa la erecha.
-Pescó un señorito,que es iguá. c1.Te des--¡Anda, mujé!
niega ahora? Llegó mu decidío; cogió un
-¡La fija! Y despecbao, t'ha contao ese
clavé; te dió un papelito que tú te guardate
cuento. Pero ni er señorito ése que paese un
el seno. 1Dí que nó! Y aluego se fué por
trole, ni naide der mundo, ni tú, me gus- en
la calle abajo... Ahora di que esa son chilinta á mí: pa que lo sepa.
drina, y que er Tfriri lo ha sacao de su ca-/fe va á meté monja?
-Me ví á melé á lo que me dé la rear beza.
-Con que llegó, me dió un papé, me
gana... Y véte ya, que ayí viene mi padre.
guardé
er papé ... y se piró.
-¡Qué jarto estoy de ui!... ¡En cuanto
- Ea.
entre en la Industria/ ...
- Pos ... es verdá.
-Véte ya, hombre.
-¿,Qué?
-Adió. Pero ... cuando
Toito eso es vervenga er señorito ése dir d á ... Güeno: ¿ y
le que s'ban acabao los
qué?...
·1
clavele.
-Que la mujé qtl~
-Güeno.
le babia á un hom1
-¡Digo, si tú quiere!
bre decente,
-Está bien. Pero véle
como y o, no
ya, esaborio ... ¡Uy, qué
hace una copegajoso son lo selo
chiná de esa
oocbino!...
clase.
-Mu requeII
tebien. Güeno.
Pos estanoche
Al día siguien1e, lle- •
vas á veni ar puesgó otra vez Juanillo al
to, te va á sentá en
puesto, donde Victoer poyete de la faria, rodeada de flo•
rola, y va á verlo
r es, perfumada,
tó, ¡tó!... Y alucgo
sugestiva, graciosa,
te ví á e3cupí en
llamaba la atención
la cara... Y te vi á
por su'&gt; admirables
dejá con un parmo
hechuras. Llevaba \l
de narise... Y te '"ª
Juan el rostro páli~
ja ver negro.
do, los ojos chis.~
-Si te entiendo
-Cuando venga er
pean\es, 1a boca
, ''r¡.~
señorito ése díle
que me maten.
que
s'han
acabao
seca como un ri::;:;'
i
-Ya me enten•
los clavclc
pio.
d e r á, esconfiao •
Se acercó á 1a
Hasta la noche, á la zocho. ¡Y ahora véte ar
niña de las flores y la habló ac;i. con acento
en que se advertían la indignación y la rabia: Jondilón y tómate una gaseosa!

l!

-

•••

r·-""--

1lllf

-t'\

·

-¿De moo que tú t'bas propuesto guasearte de mí?... ¡No cayera un rayo y me
partiera!. ..
-¡Oye, oye! ¿Pero es que tú vas á veni ló
los día diario á armarme escándalo en el
puesto?... Pos véte y no güerva, ea.
-Si, ¡sí me iré! Pero antes te diré que no
soy un tomate de eso que se dejan ·engañá
como un choto ... Y que tengo más vergüenza
que tú.
-Y yo más que toita tu casta, ea, ¿Qué
te ha figurao tú·r' Arréa, y déjame tranquila.
-¿De moo y mane.r a que negarás lo que
s'ha visto't

111
L!egó poco ante3 de las ocho al puesto, y,
en cuanto lo vió Victoria, le dijo:
-Ea, arme, rnía, (con sorna) siéntate en
er sofá y espera. Y... veas lo que yeas cbitot
que yo te diré lo que intitula tó esto.
La gran farola pública proyectaba torrentes de luz sobre el puesto de flores y sobre
Victoria, que parecía otra flor, por lo pintoresca y alegre.
Juanillo, desde la base de la artística fal'ola, observaba el puesto de flores y no i,abla
qué pensar de la decisión de su novia.

No había pasado mucho tiempo
cuando se acercó
á Victoria un jóven elega,nte, con
su pantalón remangado,su sombrero de paja,
su chaleco blanco
y su cuello altísimo y fatigoso. El
gomoso entregó á
la niña de las flo- .
res un papel do- ..
blado, tomó un
clavel bermejo y
fuése, no sin decir:
-Kada te encargo, ¿,eh?...
Cuando se fué
el señorito, levantóse Juan y dijo
á su novia:
-¡Por los ojos
de tu cara! O me_ di_se~ _lo que es eslo, ó voy
y le ~eto al cnbtripi ese una puñalá que lo
go cisco!
- Sosiégale, chavó. ¿Tú ves lo que m'ha
d_ao? Una peseta. Esta la guardo ... Y una cartita.

-Esa carlita...
-Mira lo que hao-o con ella. ·1Y carma,
esabori&lt; ·
"
Victoria dobló más el papel, lomó media
doc_ena de grandes claveles, introdujo el billetito amoroso entre el pequeño ramo ató
los tallos c~n una tomiza y púsolc en el Mcaro de arcilla.
-Ahora,-añadió la florera-te aguardas
otro poco pa que veas la segunda parte del
romance.
-Pero... _¿eso _qué es, chiquiyai'
-Casi na: la iinprosurta... Véte al sofá.
-¡Vaya un sofá duro!
Volvió á s_entar;;e Juan, algo más tranquilo, aunque sm darse cuenta del por qué y á
poco o~servó_ que llegaban al puesto fl¿rido
u_na senora cmcuentona y una jóven de die C)~cho ó veinte años. Ambas vestían eleo-an\Jsimamente y lucían ri~t1isimas joyas. "
_-Buenas noche~,-diJo la señorita, guapa
Y Jóven, con hechicera sonrisa.-¿Eslá mi
ramo'!
-Si, señorita... 1.Mirosté c¡ué claveles!

li11sfracio11es t/p F. r71, 7a ]fofo.

Un j óven

e legan lemente vestido entregó
una carta á
la niña de las
flores

Tomó _la jóven el ramo, donde iba la carta,
pagó el 1~porte, mas alguna propinilla, y
desapareció con la señorona, que debía de
ser su madre.
Juan se aproximó á la florera sonriendo
tranquilamente:
'
·-¡Camará, ya veo er juego!
-,;,Lo has comprendio? Pos es raro porque tienes el celebro yeno de jipo.
'
-Es que...
-De una mujé como yo no se diía Juanico. El señorito y la señorita tienen 'relaciones. Pero la _se~ora marquesa, que es la madre de la senonta, está en contra de sus amor~s porque dice que el cabavero es un cursi Y que va por los cuarto. ¡Y aquí me deja
ca uno s_u carta y yo la entrego.
-¡Ad10;;, cm·terri!
-¡Adios, chalao!
-¡Ay, Victoriya de mi arma q11é peso me
s'ha quitao de encima!
'
--¡Po_ju ye, 51ue viene mi padre!
- Adió. ~lanana me pre~ento en la casa
del_ ~ar)o y pío de roí ya un puesto en el telá.
Ad10, cielo.
- Adió, tormenta.
. Y, ~omi~ule, con voz argentina, cantó
V1ctona, 1mentras desaparecía Juan por la
calle que conduce á los barrios:
-¡Asusena ji clavelel ¡Ro~a fina' ...
fü}tÓN

A. TJRRANO

�LAS ÓPERAS )1 \S CÉLEllRES DEL MUXDO

LAS OPERAS MÁS CELEBRES OEL MUN OO

" SAL o MÉ H , D E

s TRAus s

L?s aficionados d la 1nií.&lt;licet que viven alejad~s de lc(s grandes capitales y que, po~ tanto, no disponen rle ocasio11es para ver y 01r las operas en lct: es_cena teafrc(l: tienen
que co11ienianie con los e?Ds que hasta ell~s !leva la prensa clwria,. cuyos crd~cos s~lo
se oc11pa11 en la prod11cc1ón especifica olvulmulos~ de lo que la ob1 a e~ en si coti 1 elación &lt;Í la historia de le, música ó de las concepciones de los compos1t01·es. N1testro
p ropósito e11 e.~tos m·tículos es poner de relief!e el espíritu de los gmnd_es hombres
que han desarrollado el arte del drama musical, 'f.!, al efecto, en est~ sene ye, !1emos
detallado las óperas Rienzi, Tannhauser y Lohon~nn, de W~g1!e1·. R1goletlo y A1da, de
Verdi, Romeo y Julieta. ele Goimod, y La Bohem1a, ele Puccmi.
aqui una ópera que, apenas estrenada.
es tan célebre por lo menos como cualquiera de las que mayor fama han logrado
en el mundo: Salomé, del compositor alemán Richard Strauss, basada en la obra del
mismo titulo del escritor inglés Osear Wilde.
Strauss es la figura más interesan te entre
los compositores alemanes que bullen hoy
en el mundo del arte. Nació en Munich en
Junio de 186-i. Su padre, Franz Strauss, fué
músico de la orquesta real de Prusia. Sumadre, que perteneció á una célebre familia
bávara, también tenía grandes conocimientos
musicale,, y dió á su hijo las primeras lecciones. E~tudió así e:,;te jóven el piano y el violín, y él mismo se preparó para los trabajos
de orquesta bajo la direcrión de su padre,
el cual, según cuenta Strau-;s, sabía tarar
casi todos los in~trumentos músicos.
,
No es de extrañar, pues, que el muchacho
resultara un prodigio musiral: á los seis años
de su edad empezó a componer; á los dieciseis sus canciones se ejecutaban en público;
un año después se estrenaba la primera sinfonía suya; y aun no había llegado á los
veinte años cuando su trabajo fué apreciado
por dos organismos múc;ico1-; de la importan&lt;"ia que en Alemania tienen la Meininyen

H

E

Orchestrc,, cuyo director era entonces Hans
von Bülow, y la Berlin, Philhannonic. Después, la vida de Strauss ha sido un triunfo
continuado y productivo. El ilustre autor vive en Berlin, donde actúa con carácter permanente como director de la Opera Imperial, y el verano lo pasa en el Tirol Bávaro.
No es Salomé la "primera ópera que
Strauss ha compuesto: Gimfram, estrenada
en Weimar, figura en ese orden, y luei,:o
Fe1te1·snoth, que obtuvo más éxito que Gimtmm, obra que apenas llamó la atención.
Hasla ahora la fama de Strauss ha tenido por
ba'-'e las composiciones orquestales que ha
producido, pdncipalmente Ein Helclenleben
Zaraf1111s!ra, Do11 Qnixofe y la Symphoni&lt;L
Domestica.
Salomé es ópera de un acto, en el que se
emplean una µora y cuarenta minutos. El libreto alemán fué traducido y adaptado por
Hedwig Lachmann del poema dramático do
o~car \\'ilde que lleva el mismo titulo, escrito originalmente en francés. La partitura
fué recibida en Alemania con entusiasmo,
no solamente en los graneles centro" mu sicaie~ como Berlín y )lunich, sino en muchas ciudadrs de menor importanria. También si' ha rantado en la Scala de )filán y en

27
Turín, rn Xue:a York y otras grandes ciuoa•
El argumento de e.~ta reputada ópera se
de,l norteamericanas, y últimamente en la ha_s~, como ya queda dicho, en el poema dr~Gran Opera do París. La naturale;m del libre- maltco de o~c!r Wilde, que no es otra cosa
to de ,c,,~~lomé ha contribuido mucho á su qne una cxtr~na y fantástica distorsión de 1
rcpulacron, por _los m·smos prejuicios con breve nar~ac1ón bíblica de la muerte de Sa 'l
que l_a obra ha sHlo recibida y que han de- Jua~ ~autista, srgún se cuenta en el Capitu~
t~r~mado en algunas poblaciones su prohi- lo XI \ &lt;lcl _Ernngelio do San Mateo. rre aquí
brmón de presentarla en escena y en otras el t~xto: •El ~-1ª del fcslín de la natividad de
hasta el hecho de retirarla de l~s carteles 1Ie1odes 1~ h1Ja de Ifrrodiadcs bailó en mecomo ha ocurrido en Kueva York.
' dio Y gui:;to al rey. Y éste le ofreció bajo ju~ El trabaj_o ~o Strauss, en Sctlomé, repre- r?mento, que. la daría todo lo que 1~ pidiera .
. ent~, hasta crcrto p_u~to, un nucYo giro en ): ella,aconqeJada por su madre, le dijo: Dáel a1 le de la compos1c1ón musical. El anti- mc, en una f~1cnte de plata, la cabeza de
~~JO concrpto de la mú;;ica era, brevemente
Juan el Bautrsla.» y el rey se aíli111·ó Pe. .
·
" • 10 a
d1ch~, 1~ belleza pura _del sonido, y por esto causa ete1JU
ra!nento y de lo&lt;; que estaban
su propia fori:na rons1stía en air&lt;'s melodio- y
sentados con el : ordenó que le f uese dac1a.
sos Y cadencias harmónicas. Oc,-pués, nramandó decapitará Juan en su pri;;ión. y
du~lmente, hem_o~ aprendido que el ;le- la cabeza do ésto fué traída en un lat
mrnto de exprcs1611 era de valor supremo. entregada á la hija de IIerodiadec;. y pellaº
Wagner, sobre tocl~.. fué el que nos enseñó presentó á su madre.»
que la fuer1.a dramatrca es mucho más imEn t?da la repre&lt;:entación de la ópera no
portante que la simple dulzura sararina· hay mas q~c una sola C'sccna: la gran terraza
pero Strau~s va mús allá que el maestro d~ en el palar!o de Herodes, tclrarca ó gobernaBa yreull'. en su desprecio por la harmonía Y dor ele Galilea, é históricamente ide11tific~la melod1a.
· d?_, no con Herodes el Grande ;;ino con su
No existe desde luego tipo fijo alauno ni h1Jo
l lrrodes· J\ ntipas • 1A1. 1a e·1erre
' 1ia, Yeso
, 11 na
·
•
~bsoluto respecto ú la belleza music~I. Este grnn escalera cruc condure al salón de fíesllpo se encuentra en el
.
las;. á la faquierda , una
oído del que e~curha ,.
ant1~1_ra cisterna que se
cambia. ~egún la cdura~
hah1lrta para pri~iún do
rión de ese órgano, á dis.Tokanaa_11, nombre bajo
tintos niveles de J?llslo.
el cual figura el Bautista
Lo que fué en otro tiem~1_1 la óprra. Una compapo un discordante lleaa
rna
de soldados hace ta
"
a. ser hor cuerda de tan
guardia al mando de Naagra&lt;lable,- ~onidos que el
rraboth, capitán sirio.
público la pide y la desea
De repente, se oye la
con preferencia á las harvo1, de . Jokwwcm, que
monía-- ordinarias é ini;íhaf'e Rahr de la prisió11
pida~ &lt;tu e ·antiguamente
un rúntiro á I a misi&lt;'&gt;n
deleitaban á lo~ amantes
que el !lijo del llornbrr
de la música. En e~le senha traído al mundo. Salotido, es indudable que los
mé entra precisamente á
trabajos de Strauss van
tiempo de oir la Yoz del
en la dirección que marprofeta pre,;o, v oxtrañaca el progreso de la múmc:1tc imprcsio.nada piclr
s!ca. !lace una generaá ~armbofh que le perción, las tendencia~ de
m.1ta Y0r al r a u ti v O •
\r agner se consideraban
I.mTabofh, que ama á la
peligro,.;amcntc rernlucioprincesa, consiente forzon_arias; hoy, todos admiRamente, y Jokcmaa11 es
l1mos la grandeza de aquesacado de la ci~terna. Sallas tcndenria-; . ,, Quién
lomé queda enamorada
sabe ~i dentro de otra gerle_ él Y le mira fascinada,
neración habra co1·011ado
ªo]cardo
Slrauss,
autor
de
la
ópera
Salo111e
•
ibu;o hecho en Nueva York durante un~
inicn_tra,- &lt;¡ue el profeta le
e 1 m U n d o á Ricardo
rle las representaciones de dicha obra por rl
.s e
artista Fritz GOhrke
predice
en los más esSlrall s. o m o maestro
cuctoq términos contra
snp_erior ~ Wagner, ó si el autor de Salomé los pecados ele su madre Ilerorliarle.~ a t
bra ~ons1derado :-olamente como un impeca- esposa del herma110 ele Herode~ ' aho' n es
s •t ct 1 •
• ra rone oiensor del arte musicalr
· º 1 e e mismo llrroriC'8 .
·

1I

�!ERA DE NIEVE!

POH ESOS MUNDO~

28

Para horror de Navrcibolh, que le ruega
vuelva al palacio, la princesa canta amorosamente á Jokcmaan pidiéndole que le deje
besarle en la boca. El profeta la rechaza severamente,
y Narraboth, desesperado, se
suicida. Jokanaan pide á Salomé que se
arrepienta,
puesto que
aún es tiempo, y vuelve á su prisión mientras Salomó
le dice que,
á pesar de
su nel(ativa,
no quiere
dejar de be;;arle en la
boca. Entran
en este momento JI rt·odes y lfe1·

o d iacles

:u.¡uélla y se pone á ejecutar una preciosa
danw titulada Los siete t•elos.Al terminar la
danza, el complacido monarca le pregunta
á Salomé cuál es la recompensa qué desea
«La cabeza
de Jo ka-

naan•,co11testa Salomé con ri,-a
salvaje. He1·odes, h o rrorizado,
Re niega, y
la ofrece, en
cambio, sus
precio sos
pavosreales
blancos, sus
joyas de
gran valor,
el manto del
gran sacerdote y hasta
romper el
velo del
Templo.
Salomé til'ne solo una
réplica:
«Dámela cabeza de Jokanaan».

e o n acompañamiento
Het·ode-&lt;.
de cortesase desmaya
nos. El tede terror.
trarca, al Escena final de la ópera Salo,né: Md\le. Fremsladl, que estrenó en el Metropoló.
llerodiades
tan Optra Hotiae, de Nueva York, la parle de pro1.a¡onisla de dicha ópera
que presendespoja enta el autor
lónces de uno de sus dedos el anillo que
como borracho degenerado , re:;bala en la es señal de muerte, y, lo entrega al jefe de
sangre de Narraboth y ordena que sea re- los soldados. El verdugo baja á la prisión de
tirado el cadáver de éste. Clama contra el frío .Tokanaan. !lay momrnto:; de expectación
que reina, diciendo que oye el aire en rede- terrible, y en la orque;-;ta se oye un trémolo
dor suyo, y cuando le sirven más vino invita que l:iemeja el gemido agonizante. Un roá Salomé que beba con él, ofreciéndole
buc;lo brazo, el del verdugo, asoma por la
además el trono de su madre.
puerta de la pri,-ión, llevando en un escudo
Vuelve á oírse la voz de Jol.:a11a&lt;m, que Je plata la cabeza del profeta. Y llerodiades
se esfuerza en hacer comprender lo nece~a- ,-onrie, mientras Jlerorles retrocede y se tapa
rio que es evitar la cólera cele~le. .\lgunos
ro"lro con el manto.
de los judíos y nazarenos que acompañan á el Llega
la escena final, que no es de extraJfe1·ocfos discuten las palabras del profeta, y
liar no haya resultado µlato de gusto para
mientras unos le llaman impo~lor, otros le muchos tic los que han vil:il0 la ópera: Salosaludan como el precursor del i\lesia,-. He- mé apo:strofa la fantá,;tica cabt•za del homrodfodes, furiosa porque le reprochan sus bre por quieu ha concebido immna pasión.
maldades, pide á Herodes que mate á Jo- Cújcla p11tre ;.u,- manos, y colocándola en
kanacm; pero el tetrarco, temiendo que el til•rra st• po,-tra ante ella y la acaricia, canprofeta puPda ser representante dt&gt; un poder tando ::u belll•za. Y en un rapto ,le ~oberbia
de~co11ocido, i;e niega á ello y pidl', en cam- amoro,-a, «He besado tu boca Jokanaan•,
bio, á Salomé que baile ante él. Al pronto,
triunfantemente.
Falo111é 1ehusa bailar. pero cuando llerocles grita
Lu luna se eclip!'la, y una ~umbra prnfunle ofrt&gt;ce la recompensa que desee y confir- &lt;la reina en el escenario. Jlerodes se levan•
ma la prome,;a con un juramento, accede

ta, in_crepa á Salomé, á la que llama mónstr_uo mfernal. y ordena á las soldadoR que la
den muerte, cosa que hacen precipitándose
sobre ella y aplac;tá'ndola bajo sus escudod El telón cae cnlónces entre la obscuridad
e la s~la .Y el horror de que se halla posrído el publico.

*~\::
. Tal es el lib~eto sobre que ha basado el
ilustre
compositor
alemán una mus1ca
, • que
h
d d
a co I ma o _e ap Iausoc; y de gloria á su
n_ombre. Decimos;_ al principio de este articulo que SaTome, apenas rstrenada g ..
de tanta ~aro~ como cualquiera otra de
óperas ma~ celebres que se conocen
es
cierto. DeJando á un lado el nom b e ' y h.
logrado en Norte Amenea
, . Y la expectación
r que a

1:~

:m

C?n que es esperada la obra en Inglaterra
01gamos lo que acerca de las representacio~
nes que de_Sa7omé se han dado en París d"1
ce un cronista:
«Los mismos periódicos que hace un ar
~e mr,~s no se hubieran atrevido á acorfseJar a director de la Gran Opera que usiera
en
la obraf de Richard Strausi::,
p t'1enenrscena
h
.· _.ºY qu_e con esa~ que «nunca un teatro
par ,s1ense ha producido tanto como el e,, .
felet durante la semana de Salomé.• Se:(~~
las cuentas de la Sociedad de A t . "
efecto 1
•
u 01 es, en
¡, as seis representaciones recientes
~ ieron un lota! _de _190.366 francos, reparti•
?s d?l modo s1gu1ente: Primera representa•
c1ón, 39.278 francos· ~egunda 28 60-. l
ra 30 217
'
, · o, erce•
, ' . : cuarta, 30.197· quinta 30102·
Y sexta, 31.968, •
'
'
· .

¡ERA DE NIEVE!
?us manos con las mías enlazadas
«P1ensa,-me dijo-loco, en tus excdsos •
Y yo cubrí de lágrimas y beso,
·
aquellas manos sua,·e~ y rO~ílda--.
Lueg? in'&lt;i~ti. Cambiamos las miradas,
Y, queriendo calmar mi, embeleso"'
ella repuso indiferente: «Esos
"
afanes que me exprrsas son bobadas.•
A la luz de la Luna los amorc,.
como
Pe o el ,prado ante
I el sol, producen flores...
r ¡aY• esa noc 1e cruel v aleve
proclujt•ron lan sólo desencanto
porqu~ aquella mujer que yo amé' tanto
no tema rorazón ... ¡Era de nirve!
.lo-:f: G. vrLLA

�AMOR DE DAMA Y A.,tOR DE ESCLAVA

LEYENDA DE LA BRETANA ROMANA, ENTRE LOS
AflOS 410 y 446 DE LA ERA DE CRISTO,

por

c. BRYSON TAYLOR

SUMARIO DE LOS CAPÍTULOS ANTERIORES 1)
tod I pals por Mclchor, narrador de
La rama lograda e~ deºb~ladas despierta en el jóven Nicuento;¡/:nd~i•ualarla y ~ún de superarla,'! áa~uel
dedica nÜe,tro héroe. lli¡o de eJ~ª;ºs;:red~~
dona la cas:i. de sus paddres, y ponrié~~~se á los pa.mon'cs , p rll os reu
lt d
recorre le l • :Íles hace derroche de las facu a es
tores, an os cu,
b d l ºlentes de Nicanor

~~r:"º

~drHfdt~~:E~-~i~:r~i:h;~; e~::d~~nl;s ~~l~da,
e
.
·
empieza á dispersarse e gana o
que ,c~•J"nª1~ l'~~~oºres y é,tos tienen que ir tras las
que ~uNf~n~~ ,ati,íecho con que sus palabras hdub1er&lt;:be:;.
, t , t adquiere mavores C:,t.•Oi
ran producido tan e,ec 0 ,.
. té de su pobrr
1 Y par
, d
su fama sea univer,;a,
.
aun _e que d' . . e á grandes y populosas ciuda&lt;1es
terruno para lflgir,
·
Th
y más coen ~dtisra de
r!ºdtB~~\:f!"!~1~ pob~;ió~ elegida
noc1 por ª Tobías un ridi comerciante, la perso•
¡,or ::-,; u::tn~r, ) ecom¡ndado por sus padres. Toblas
na á quien , a r
'1aza en ,u taller, donde le
concede á '.'i u:~tnor una P fl Bien ron to lo•ra el jóenseña á tr~!&gt;aJ.~rufona:e~~~j~do d/su maestro, pero
ven
ude ~~~er con éste ruer,es altercados porqude,
no e¡a
1 .1 . 6 ue acariciara al ale¡arse e
posesi~nad~../~~;r
ulilia~&lt;~&gt;na el taller de Tobías y íal1
sus pa
. al trabajo v cuando acude á él _lo
ta con recuenc,a E
~ éorrerías de rngo y oc,obace dehmalrl~~~r
'~tconfundido con un esclavo
I
so que ace
d'
hecho prisionero por
de la seít~urnb~: loec:d:~•nyá pre,encia del no~l.e
unos'º a os q
o servicio queda conscrito. Niseñor Eudem,us, á c~y á Varia bija de su seilor, la
canor cncuedtra0un 'doncella de la habilidad y arle
~~i~s~r;::p:i :e1~1i.. r cue~tos., n¡rdcio_n~, ~t~!~
qu¡ d~!raig~/J!;/!~aº~¿!~:od~~jóv~neºs~~t~o amor
0
~er . ' ~~~ al esclavo que la recordara un cuento que
roche e.~~s\u!r1~ldo~ habían forjado en su mente.
u us,

°

.ª

ti

3er
ío,;, ·

¡rn~

que no tardan en confesarse, haciéndolo ambis
'ª en otra ocasión la bt.bia dicho T que se re er a

111.--NOBLES y PLEBEYOS
I
noble y poderoso Eudemius, cubierto
E
con pieles obso~ras de _leopardo, esta~a
sentado en cómoda silla de ebano en la b1_L

blioteca de su palacio, cuyas ventanas dominaban el gran palio central. Era homb~e alto,
delgado de ojos sombríos negros. nariz alta
y barb~ fuerte negra, muy recortada. Su
fOslro no se distinguía por nada, como no
(t) Véanse nuestros números U6 á 119.

fuera por su completa impasibilidad: n? tenía
upre~'ón, y era simplemente 1una mascara,
1t
tras la que el hombre co~~e~·va )a comp ~ amente impenetrables sus in timos pensann~ntos. En las manos, larga!'-, blancas y nerv10sas tenía un rollo.
. .
.
Con Eudemius estaba en la habllac1ón 11vinio padre do ~[ario, toma11do notas con
un e~tilete en una tableta d_e. ~arfil recubierta de cera. El roslro de LIVlmO era grave en el momento en que lo presenta~os
á ¡'/atención del lector demostraba ans1e-

3!

dad. Hablando como si continuara una con- la muerte. ¡Es extra11o ¿verdad? que en esta
ver::ación ya empezada, dijo:
casa la única cosa que debía hacerme feli,;,
-Roma ha necesitado muchas veces oro, mi hija Varia, sea la causa de todo el pesar
y lo ha arrancado sin piedad del pueblo. Pero que ha entrado en ella! ,
yo os aseguro, Eudemius, que las necesidades
Hizo Livinio un movimiento de simpatía
de la metrópoli nunca fueron tan apremian- hácia Eudemius, colocando sobre él una de
te,; como ahora: porque ahora no solamente sus manos y reteniéndola así unos mome11necesita oro, sino cerebros que por ella tra- tos. Prosiguió entónces Eudemius su converbajen, manos que en estos trabajos le pre,;- sación de esta manera:
ten ayuda,) sangre dispuesta il ser derrama-¡Gracias, amigo, por tu simpatía! No sueda por ella. Yo no quisiera verla baj., otro le ocurrir á menurlo que se desborde mi
concepto de lo que ella es: como señor¡l del amargura, porque empecé por aprender la
mnndo, y manteniendo dignamente este titu- sabiduría del estóico. Soy duro, encallecido
lo á la faz de todo el orbe. Desgraciadamente, hasta el hueso; y, sin embargo, anees 110 era
la situación de Roma no es esa. En el exte- yo así. fües amigo mío desde la niñez, y á
rior, ofrece toda la ostentación del poder, de
tí únicala fuerza invencible é inexpugnable; pero en
mente desel interior. no hay otra cosa sino egoísmos
cubriré mi
que traen consicorazón.
go la clh-isión de
Un ruido
intereses con mede pasos
noscabo del vigor
apresurados
y ,de I la robustez
se dejó o ir
de la patria. Yo
en el piso de
os lo aseguro: el
mármol. Los
imp.erio es. en escortinas de la
tos días como bupuerta de enque averiado que
trada
se sese sumerge en
pararon,
y
e I fondo el el
Mario
entró.
mar, r es prelb a vestido
ciso que entre
de
blanco,
todos lo salvecontrastando
ro os dái.idolc
e I traje con
cada un o le
su color moque deba darle. Ahora va a c:cr
reno. Detuvo
llamada de las Galias á Roma
sus pasos al
la tercera legión, en la que ira
mi hijo, y yo con él á pesar Livtnio a¡,untaba con un estilete en un pápiro que tenla verá los dos
ancianos
sobre las rodillas
de que mis años y mis achaaparenteques me lo impiden ... Ven también con mente en animada conversación, y djo:
nosotros, amigo mio.
-Perdonad ... Pero me advirtieron que
Eudemius sonrió con sonri~a que dejaron aquí encontraría á mi padre, y veo que insus ojos tristes sin expresión alguna, y dijo: terrumpo vuestra conversación.
-Veo que olvidas, puesto que esa pro-¡De ninguna maneral-contestó Eudeposición me haces, mis antiguos, mis grandes mius.-La hemos terminado ya.
sufrimientos, la herida, en fin, que atormenLivinio sonrió á su hijo cuando éste seta mi alma y que mata mi es¡ íritu.
sentó en el ancho antepecho de la ventana,
- ;_No se ha cicatrizado acasoi'
y los geniales ojos del padre aparecieron lle-¡Quince años, que me han parecido quin- nos de orgullo. Eudernius f:Orprendió esta
ce siglos, han transcurrido, Livinio, y está mirada, y sus ojos se obscurecieron, aun
hoy tan abierta e.c;a herida como el primer cuando la máscara de su rostro jamás camdial Te lo juro, Livinio: he hecho azotar du- biaba.
ramente esclavos ante mis ojos, y cuando,
Mario era, realmente, un hijo del que se
extenuados, morían, hacía torturar á los que podía estar orgulloso: un hombre fuerte de
les habían d¡ido muerte, para ver si por este imaginación y de cuerpo, capaz de mantener
medio encontraba yo en loe: extraños mayor su derecho contra todos. de asumir las carsufrimiento que el mio propio. Y no lo he gas que una á una iban escapándose de los
conseguido: porque no es la muerte lo que á hombros del padre. Verdad es que había ciermí me curaría, sino algo que juzgo peor que to tinte de disipación en su ro~tro que tenía

�3:?

POR ESOS MUNDOS

esmerauo corte; que había en él algo más
que rasgos de firmeza de voluntad, lo cu~!
podría fácilmente trocarse en cruel brutahdad si álguien se le interponía; que ofrecía
• cierta dureza mezclada con alµuoa ternura en
Ja firme mandíbula y en los ojos negros y vivos del jóven. ¿,Pero qué padre romano dejaria de dispensar 1ales cosasr Para los romanos todo esto significaba fuerza, y los romano,adoraban la fuerza como los atenienses la
bellrza. Y Mario era fuerte, de tal modo
que Eudemius, que era fuerte también, con
la fuerza más
obstinada, y sabia
apreciat· el simple vigor físico,
tanto má:s cuanto
que el suyo le había abandon do ,
1e admiraba
v envidiaba
i su padre
con verdadera amargura.
-Hoy tengo que ir á
Londi ni u m,
M

AMOR DE DA~1A Y AMOR D~ ESCLAVA

llegaha Varia al umbral de la biblioteca. Llernba la jóven suelto y flotante el cabell~. Y
vest!a un traje de color verde claro, cemdo
en algunas parles del cuerp_o. En ~u . aire
había cierh distinguida y tierna d1gmd~d.
Eudemius la miró, y apartando de sus OJO•
el velo del prejuicio, vió que, á pesar de todo,
esta hija suya era hermosa, _tan hermosa como la querida y muerta muJer que se la habia dado. Suraió entónces en él la esperanza, y dirigiend~ una mirada á :tl~ari?_ ley~ ~n
los ojos dt&gt; éste su naciente admirar1on hacia
\"aria.Obser,·ó e I noble
se1ior que su
hija no miraba á ninguno
de los otros
dos, sino directamente á
él, ,. entón::es ·E u demius la llamó. Acercóse
Varia dóc 1,

~~il

y permaneció e n pié·
Con ella parecí a haber

--dijo • ario
miran do a 1
entrado enuna
la
patio ilumiestancia
nado por el
bri,::a depura
sol.- Ma1iana ó pa--ado,
fragancia,
a más tardar
c o m o d el
e s t a r é d&lt;
viento q u e
Yuclta, pue.- ._-',....~""•
sopla suaveel as u n t O
mente entre
11
•.
.
1a s p u rísique me l'l'a
Varia llegó h&amp;.sta la sala donde conversaba su padre con Llvm_,o '/ Mano
mas )' a!!'.res11 o es cosa
~
de larga rl11ración: quedará rt&gt;suelto pronto. tes flores del campo acariciándolas asi.
Dicho esto, sr ,·olvió á Eudemius para ex-Celebro conoceros, querida niña,-dijo
plicar:;c. Dijo:
Livinio.-Vuestro padre es amigo mio hace
-Hay ciertas dudas sobre el estado d~ muchos años, algunos antes de que vos nauno de los buques que están asignados á m1 ciérais. y de que naciera rstc hijo mío que
cohorte para nuestra expedición á la Gal~a: aquí véis.
se ha visto que necesita algunas rcparac,oVaria dirigió entónces sus ojos á Mario, Y
nes y que no podra seguir a los demás de la sonrió, sin decir nada.
flota. Esto es un inconveniente, porque no
-¿Dónde has estaclo, hija miar-pregunhay probabilidad de encontrar otro para tó Eudemiu;;.
reemplazarlo, y tenemos órdt&gt;nes de darnos
-En el jardín, jugando... Y me marcho en
á la vela cuanto antes ... Y ha habido en este seguid'l porque voy á reanudar mis jue~?s·
asunto tanta confusión y tanta mala inteliEntónces, Mario se acercó á ella y la d1J0=
genria que se me envía para que pueda
--¿Queréis que juegue yo también? Quidarme cuenta personalmente de lo ocu- zás pueda t'n$eñaros algún juego que no rorrido.
nozcais.
Mario miró repentinamente hácia el patio,
-Me gu$taria mucho, --dijo Varia alegrey Eudemius observó que el rostro del jóven mente.-Yo no puedo enseñaros ningún juesc alteraba ligeramente y en sus ojos se go, porque ninguno conozco que sea interedospertaba 110 interi$s de curiosidad. Mario sante; pero puedo aprender el vuestro.
dejó de mirar, y unos momento,. después
Los dos f'alieron al patio, uno al lado de

33

la otra. Livinio dijo entonces á Eudemius:
-¡Qué interesante es vue:-tra hija!
Y Eudemius CO"ltestó:
-¡Es un mal neiocio, que he comprado
muy caro!
Y volvió la vista de la ventana para no
ver lo que en el jardín ocurría.

amenazaba y cuando aún no había empezado á de,;cargar. Sus pensamientos no eran,
por cierto, nada felices . Por la ventana
abierta se dejaba ver un alto candelabro de
bronce forjado, de cuyos braxos pendían sjete lamparas sostenidas por cadenas. El noble
señor a.cercó l.lna ligera silla-poltrona á la
ventana, y se tendió en ella lentamente, como
II
si estuviera rendido por el cansancio y el dolor. La luz de las lámparas caía sobre su
l\fuy pronto se cansó Varia del nuevo jue- rostro y lo mostraba menos enmascarado qutl
go, y se sentó al lado de la fuente para des- de costumbre, más al na~ural,ágrio y de huncansar, haciendo Mario una franca intima- didas mejillas,en las que aparecía estampado
ción de que podía retirarse á la casa si así el sello del sufrimiento. Entró un esclavo,
lo prefería. El jóven no mostró intención de sin hacer el menor ruído, y colocó en una
hacer tal cosa, sino que se sentó sobre la mesita un bol del fresca fruta, una jarra de
yerba y se puso á estudiar curio~amente á vino y una alta copa de la exquisita porcelaVaria, cuya sencillez é inocencia creía él na dura samiana, color rosa, fina como el
fingidas. Pero pronto se convenció de lo con- frágil cascarón de huevo. Cuando el esclavo
trario, y tuvo que confesarse á si mismo que se volvía para marcharse, le dió Eudemius
entre las muchas mujeres que había visto y esta orden:
tratado en los distintos países que visitó nin-Si mi hija, tu señora, no se ha recogido,
guna era como Varia. Tampoco había encon- pón ·en su conocimiento que tu amo la llama.
trado Mario otra muchacha que, como la hija
Inclinóse el hombre, y cruzando los brade Eudemius, fuera tan honestamente indife- zos ante su rostro, salió.
rente en las actitudes qu&amp; adoptaba. El jóven
Eudemius, recostado, esperó, obc:;ervando
encontraba á Varia alegre, muy alegre, llena los pálidos relámpagos que jugueteaban en
del primitivo gozo de la vida alterado sola- el firmamento y escuchando el lejano rumente en momentos por un misterio pasaje- mor del trueno. La brisa cálida del jardín
ro, que para Mario era un encanto más en- llegaba hasta él perfumada por la fragancia
tre los muchos que en la muchacha encon- de h,s flores. Un ruido de pasos, suave y
traba. Su risa, sincera y libre de todo prt&gt;jui- cercano, le sacó de sus reflexiones. Volvió la
cio, borboteaba como el agua que del torren- cabeza y vió á Varia que llegaba hasta él.
te brota.
Se detuvo la jóven frente á su padre y perMario tuvo, al fin, que abandonar la com- maneció esperando en silencio. Eudemius se
pañía de Varia para montará caballo y en- levantó cuidadC1samente para evitarse un
caminarse á Londinium, cosa que hizo con espasmo de dolor, y colocándose bajo la luz
la firme determinación de despachar sus de las siete lámparas puso las manos sobre
asuntos tan pronto como pudiera, á fin de los hombros de tiU hija y fijó en ella una
regresnr cuanto antes al palacio del noble larga mirada: sus obscuros ojos repasaron la
señor Eudemius.
figura de Varia desde la cabeza á los piés.
Notó Eudemius el castaño ohscuro de su pem
lo, donde las joyas centelleaban como los
ojos de enroscada&lt;; serpientes; observó las
El sol adoptó aquella tarde a1 ponerse un curvas de aquellas mejillas y garganta y la
color carmesí, tan furioso que parecía vomi- ma&lt;lura gracia de su bello cuerpo medio retar fuego á través de las cargadas nubes que velado á través de la túnica que la cubría. Y
cubrían el horizonte. En el jardín de Varia después de haberla estudiado toda, con crino se oían las penetran tes Yoces de los in- ticismo impersonal, como si fuera estátua
sectos y los arboles dejaban colgantes sus ra- en cuya obra escultórica pudiera encontrar
mas sin movimit&gt;nto alguno. Era una noche falta, la dijo en tono co11templativo:
calurosa y sin la más leve brisa. El trueno
-Eres bella, hija mía, tanto que puedes
resonaba á distancia, precedido de vagos re- resistir victorio~amente la comparación con
lámpagos que parecía que jugaban al escon- las más hermosas mujeres del mundo. ¿_Pero
dite entre las nubes; y la tierra estaba tran- quién ha de enamorarse de tí, que tienes
quila y si~ilosa, como fiera que se agacha tantos defectos? JSi al menos supieras emaguardando el momento de echarse sobre su plear tu belleza disimularías la falta de tapresa.
lento que le domina!
Eudemi11s entró en su habitación poco anEudemius la pu.;;o las manos sobre los
tes de la media noche, mientras la tormenta hombros, y Varia miró hácia arriba cubrien3

�:34

POR ESOS MUNDOS

do 10s ojos con sus párpados, extraña mira- ¡Es muy extraño! ;,Os amó álguien alguna.
da en la que brilló algo que murió casi al vez en vuestra vida'?
Eudemius se exlremeció primero, y desnacer.
pués
contestó:
Eudemius lanzó unaexclamación de amar-Sí.
En otro tiempo amé y fui amadoga impaciencia, y, de repente, preg,mtó á su
¿Es que no puedes creer tal ternura en mi't
bija:
Y cunlemplándola un momento con su
-¿No has pensado nunca lo que signifirostro
enmascarado no la dejó replicar, y
caría llegará ser lo que son las demás muañadió:
jeres? ¿Conocer el beso de los labios del
-¿Es que hay un cambio en ti? ¡Tres vehombre sobre los tuyos? ¿Sentir sus brazos
en tu rededor? ¡,Escuchar palabras de amor ces has dicho esta noche cosas que yo nocomprendo y que jamás pensé oírlas de tus
que se dicen á los oídos?
-¡Oh!- dijo Varia exaltándose.-Yo he labios! ;,Podrá ocurrir que en lo porvenir
oído esas palabras en maravillosos cuentos, surja alguna luz en tu espíritu?
Varia le miró á su vez. En la penumbra
más maravillosos de cuantos se hayan dicho
en
que estaban, el rostro de la jóven expreantes. ¡Y be conocido el beso del hombre
saba
algo extraño. Y levantándoso del suelo,.
sobre mis labios, y he sentido sus brazos en
dijo
á
su padre:
rededor mio! ¡Si, padre mío y mi señor! Yo
-¿Por qué he de cambiar, y por qué quiehe interesado á un hombre,-continuó Varia
con voz lenta y pausada.-En cuerpo y alma res que cambie? Soy feliz como soy ahora.
le be interesado; es mio para siempre y de Si el goce de la vida no es para mi, como has
dicho tantas veces, tampoco lo es el pesar de
él haré cuanto quiera.
esa
misma vida.
-¡Oh, asombrol-exclamó Eudemius.La voz de Varia se hacia más intensa y
¿Y quién es ese hombre? ¿Cómo se llama?
Varia, que reía como juguetón arroyuelo, apasionada.
-¡No desees que sea otra persona distincontestó:
-¡No tiene nombre, porque es la nada! ta de la que ahora soy!-continuó, dirigiénLlega en las nubes, en la tempestad, en el dose hácia su padre con las manos extendiresplandor de la luna, y murmura extrañac; das y en actitud suplicante.
Eudemius la observaba con extrañeza. Pel'O
cosas que nadie sino yo puede oir. Su voz
al
mismo tiempo que la observaba, su proes el viento, sus palabras son el roce de las
bojas, y su discurso es de oro como la lla- pio rostro se alteraba. Retuvo el aliento, llevándose una mano al costado. Su cuerpo ~e
ma ...
Eudemius, que reía al oir á su hija, se sir- puso rígido, combatido por frecuentes exlremecimientos que lo recorifan.
vió vino de la jarra de plata y lo bebió.
- ¡Llama á Claudio!-ordenó Eudemius á
En el patio y en el jardín, la lluvia caía
mansamente, el trueno ya no ensordecía, y Varia, que se volvió hácia la puerta y corrió ..
El noble señor dcjóse caer en la poltrona y
la brisa, más fresca, llegaba cargada de oloallí
permaneció, 'batallando con toda su vores á tierra húmeda. Varia fuése á la ventana é inclinó su cuerpo hácia la templada luntad de hierro ;:ara retener y dominar las
obscuridad. Su padre la siguió con la vista convulsiones que pretendían imponérselo ..
y se sentó en la silla poltrona limpiándo, c Su mano ext1:ndida tocaba la copa que flaentretanto el sudor de que su frente estaba meaba como un rubí en la mesita, y muy
bañada. Hizo que su bija se retirase de la pronto de aquella frágil belleza sólo quedaron átomos.
venlltna y se apoyara en sus rodillas.
Una antorcha flameó fuera de la puerta, y
-Varia-díjole de pronto el noble señor.
apresurados pasos se acercaron. Claudia, el
-¿Quieres á tu padre?
-¿Y por qué he de quererleil ¿Me quiere médico, muy viejo, muy pequeño, de barba
á mí, acaso, el señor y padre mio?-pre- y pelo plateados. entró seguido por dos esclavos que portaban luces y aparatos. Enguntó ella sonriéndote.
-¡Verdad, hija mla!-dijolo él bondado- cendieron todas las lámparas, de manera que
samente y acariciándola el negro y sedoso la habitación se iluminó como si estuviera
bañada por la luz del mediodía, y Claudia,
pelo.-Tu padre jamás te quiso.
Varia reflexionó un largo momento, y pre- despidiendo á los criados, se acercó á la silla
poltrona donde la silenciosa figura yacía.
guntó luego:
-¿Y por qué nací entónces?
IV
Eudemius contestó con voz lenta y áspera:
Los planes de Mario no salieron tan bien
-Porque tu madre me amaba.
-¿Porque mi madre os amaba, decís? como él esperaba, y lran~currió un mes an-

AMOR DE DA~IA y A~JOH DE ESCLA\'A

ªª

tes ~e que pudiera volver al palacio de Eu- nera que no le queda_~e ni la má, remola sosdem1_u~, donde aún estaba su padre, enfer- p_echa de que se hacía con la mira de impremo! a CU\'0 lado l~vo luego que permanecer s1011arle ~con la magnificencia de la mansión
el Jóven ~ara dedicarse á su cuidado.
r del senor y dueño de ella. Mario lo acepla~udem!us,_ que p~recía indiferente á todo b~ como cosa corriente, puesto que toda su
de~de s~ rnd1~pos1c1ón que hizo precisa la nda había estado acostumbrado á la riqueza
as1st~nc1a d~I mMico Claudio, no olvidj r¡ue y al_ lujo! m~s. á pesar de sus inclinaciones :·1
i?s OJO~ del Jóven tribuno habían mirado con la v1_da s1bar1l1ca, era claro que no tenía inc1er~o rnter~s á su hija. y como el amor no tenc1?ne.-; de hacerse deudor de Eudemius
es s1110 _un Juego en el que puede hacer mu- ~n nmguna manera y forma. Cuando éste
cho un Jugador que sepa manejar sabiamen- Juzgó llegada la oportunidad, hizo que Varia
te los peones, Eudemius empe;,6 á crear e,;pe- entrase en escena; y lo hir.o estudiando cuiranza, de que illario fuera el hombre que dado~ame~te cada efecto que su hija pudiesalv~ra la muerte de su casa, pues creía r¡ue ra producir en el ánimo del jóven militar.
s u 1ortuna estaría
Livinio estaba
segura en manos del
!!Onva!eciente, pero
militar y su nomtodavía débil é incabre incólume guarpaz de abandonar
dado por él.
el lecho, cuando EuY así fué como
dernius fué un día á
empezó á fraguar
~ u s habitaciones.
planes secretos y á
:::ientándose al lado
proyectar indirectadel lecho en que remente con astuta
pm,aba su amigo,díhabilidad encuenJole:
tros entre
-;,Sabes que Ro)!ario y su
ma rehwm nuevahija, sin cuimente mandar trodarse para
pas en nuestro ;,unada de si
xilio?En verVaria tenia ó
d ad, esto
no algunos
quiere deci1
deseos soque Bretaña
bre el parliqueda abancu lar, ni de
donada á sí
1as inclinacione!'; pe rpropia para
sonalcs d o I
pelear p 0 r
mismo M asu indcpenr!o,_
Al
prinUna antorcha Oameó r
d 1
dencia.
c1¡uo, no d1'6
ucra e a puerta Yapresurados paso~sc acercaron
1os tiempos
. ¡.Maclucnla_ ~lna?ie de sus planes. Comenr.ó ¡,or
l evar a.,- a•110 en s_u comiianía ¡iara coi)ocer
sus fin
d . ca en repelidas visiL:s de in~pección
ur~nl~ las cuales Eudemius hacía los im:
posibles porque .Mario se h 11 .
cuando
JO,;, adm1mstradores
· ·
ªsear,t
presente
b
le prP,sentaan con largas listas de rentas y gabelas
co?r~da'l á Ln de dar cuenta de ellas á su
se1101.
. como
- .Rodeó
. éste , adema·~"• a.- .,'[ano
serv_ic1_0 ordmario, de lodo el lujo c¡ue 'et arte
podia inventar y que la habilidad pod. .
f~lar,lé hizo q~e para él resultara
ve/de~
1 re e e cualqmer trabajo, que el joven encrnlrab~ hecho por invisibles manos de es; ª"?S mnumerables puestos á sus órdenes
e111a caballos y laca)'OS á su d'
. '6 .
. d
1spos1c1 n.
Cualq u1er eseo suyo, aún Jiaeramenle expre,adtJ
. "
. · , era. sa ris fec110 rnmcdialamente
y
sm osle11lac16n; y lodo se verificaba de ma-

1t

. d. Re
senlan, si las presentes m
· nosnopr&lt;'1car1ones
mr.
engañan!
t·
. ivinio )e diri~ió una mirada inquü,itirn
mientras Eudem1us parecía reílexionar.
'
-Pero no es es l0 ¡o que me trae á ti, sino
un asun~o qu~ me Loca muy de cerca,-di"o
en segu'.d_a Eudcmius, adoptando un lo1~0
más
en la conver"·ac·ón
· familiar
·
· ,- 1',u eres
r·b~1111go más a11tig,10 y el ú11ico á quien y~
da o e~ ?onfianza... Sabes que voy haciéndo~e VICJO .v pronto mi hija " mi casa r¡ue_aran aba1,donadas. Esto scÍ-á para Varia
hempo de dura prueba, incompetente como
e: para ll?var la carga de mis riquezas. Por
e. o necesito encontrar quien se haº"ª carao
de todo y e~to
h
.,
, " no ay más e u' una manera
. con un'
hde llevarlo
b d' á cabtJ·
s· · casando\, Va na
~m re . igno. 1 ese hombre fuera de h m1ldes c,rcunstanc:a ;, el oro de ella carubi~-

�AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAVA

mientas de Mario, cambió de asunto en la
conversación v habló de las dilaciones de los
transportes y de los asuntos de la Galia, hasta que, al cabo, rendido y ~oñoliento, se entregó al reposo.

37

zón de la muchacha bajo la finísima tela de
su túnica. De pronto, uoló que los ojos de
Varia se abrían y que le miraban, sin :¡ue la
jóven pronunciara palabra ni verificara movimiento alguno. Mario retrocedió, y con
cierta timidez de expresión preguntó:
-¿Me habéis mandado llamar?
Incorporóse ella sobre un codo y fijó en él
la mirada. Con el movimiento abrióse el rico
broche que sujetaba la túnica en los hom-·
bros, deslizándose aquella más abajo del níveo cuello y del torneado brazo.
Varia habló al fin, diciendo:
-¿.Que si os he mandado llamar, me preguntáísi' No, creo que no. Y si lo hice ya no
me acuerdo ... ¿Para qué, además, había de
llamaros?
Varia se recostó en los cogines, y empezó á juguetear indolentemente con la
serpiente de oro que rodeaba á su brazo, y
otra vez, como ya ocurrió en la _primera en-

Al día siguiente, cuando por la tarde, antes de obscurecer, volvía Mario de la caza,
fué recibido por un esclavo que le dijo que
Varia le llmaaba. Algo sorprendido con esto:
pues él apenas la había visto, r mucho menos hablado desde su llegada de Londinium,
siguió al esdlavo hasta la puert~ de las h~bitaciones de la hija de Eudem1us. Precisamente al cruzar la última puerta, el guía de
Mario cruzó los brazos an le el roslro, hizo
una profunda reverrucia y lo dejó, como si
obedeciera una órden.l\fario,nu.evamentesorprendido con esto, permaneció allí y esperó.
En la cámara, de eleYado techo, reinaba grata temperalura.
Lucía en el piso preciosos baldosines, y parecía dar á un jardín, donde se veía obscurecer
paulatinamente. Estaba amuebladit con ostentoso lujo, y en
ella abundaban las flores en
grandes jarros de alegres colores orientales. Casi en el centro había una de esas bajas paredes tan comunes en las habitaciones romanas, hechas para
servir de apoyo á cómo,las y
acolchonadas poltronas, colocadas á lo largo de dichas paredes. Una lámpara de bronce
alumbraba la estancia, y á favor de esta luz vió Mario que
sobre una poltrona yacía una
forma humana con la cabeza reclinada en los cojines yun blanco brazo colgando.
-¿Sóis Variar-preguntó el
jóven.
Pero la forma no contestó,
y creyendo Mario que dormía
acercóse de puntillas basta ella.
Varia aparecía con las mejillas
encendidas, y sus calientes labios separados, y en todo el descuidado abandono de la niña.
Inclinóse el militar hasta ella
de manera que sus labios casi
tocaron la mejilla de Varia y el
perfume de su cabello llegó
hasta él, y de tal suerte que
l\lario llegó á observar los movimientos acompasados del cora-¿Me habéis mandado llamar?-preguntó Mario II la jóven

�POR ESOS MUNDOS

trevi,;la que tuvo con Mario en el jardin, esta falta de atención picó el interés del hijo
de Livinio.
-~i os molesto, me reliraré,- dijo.- A la
verdad, estábais dormida y ha sido una verdadera lástima perturbar tan dulce reposo.
-No me molestáis, - contestó ella con
calma y sin mirarle.-Si os agrada estar,
podéis quedaros. Ahora ya no tengo sueño.
-Cuando dormís, ,i,lenéis 1,ueños agradables?-preguntó ~lario.
- Yo no 1,ueño dormida. ¡Sueño despierta!-conlesló Varia.-;,Qué son los sueños
sino peni::amientos? Y cuando se duerme no
se puede pensar.
.Mario la miró con sorpresa. Varia volvió
á guardar silencio, y desenroscando la serpiente de su brazo se entretuvo en hacer
que la luz penetrara en los ojos de esmeralda del reptil que representaba la joya y en
el rico labrado de sus escam¡1s. El brazalete
se deslizó de los brazos de Yaria y. cayó al
suelo, de donde l\lario se apre:;uró á recojerlo; y apoderándose el jóven del brazo de
la hija de Eudemius, empezó á colocar la
serpiente en su rededor. Ella le dejó hacer,
y él, más animado por esta pasividad, cogióla de la;; manos cuando la joya estuvo en
su sitio y las oprimió suavemente. Varia
ni siquiera le reprochó e&lt;;le atrevimiento. Y
entonces l\lario, atreviéndose más, se levantó y le abrochó el broche de la túnica, en
cuva operación los dedos del jóven tocaron
la ;uave carne de los hombros de \'aria:
pero ésta no dió ~e11ales de haberlo notado,
por lo que el m1tncebo, contrariado y perplejo, dijo:
-¡Sóis una mujer bien extraña! ·
Sonrió ella, y repuso:
-¡Me llamáis extrafia porque no sabéis
comprenderme!
-En realidad,-observó Mario-voy creyendo que sóis un jeroglífico digno de de;;cifrar. Es posible que con algunas lecciones ...
-¿Se trata de algún nuevo juego?-interrumpió ella.-,;,Es tan bonito como el que ya
me enset'iásleis'?
-Sí,-dijo ::0.Iario.-Es un bonito juego, ¡el
más bonito del mundo para el que gana! ...
Mirad, el primer movimiento es este: dadme
las mauos.
Alargó Varia las manos á Mario, mientra,;
se recostaba en sus almohadas con los ojo:llenos del afán de la adivinación.
-Este es un juego-dijo el jóven-en el
que sólo do,, per:;onas pueden lomar parte
propiamente. \lgunas veces han intentado
jugar tres; pero en la mayor parte de los cai:os, el tercero ha deseado abandonarlo. La
gran ,ent.1jaque este juego ofrece es que

son tantas las reglas que lo gobiernan que,
aunque haga uno lo que quiera, siempre esta
de acuerdo con algunas reglas, por más que
ese libre albedrío de su voluntad pueda separarlo de otras.
Besó .Mario las lindas manos de Varia, y
continuó hablando así:
-Hay ciertas cosas que todos los jugadores han de poseer,-añadió el jóven en el
mismo tono.-La mujer debe tener belleza, y,
si no, una habilidad que sólo llegue á manifestarse en sus resultados. La inocencia en
una de las partes, no en ambas, es cosa muy
valuable, puesto que uno de los objetos del
juego es ganarlo; si los dos la tuvieran, se
convertiría entonces en juego de chicos.
-Temo que sea un juego difícil e:;te que
ahora queréisenseñarme,-dijo Varia-pues
yo no puedo recordar las cosas muy bien
algunas veces.
-Para evitar esto puede llevarse el juego
á voluntad de los jugadores: lentamente ó doprisa,- replicó Mario, fijos los ojos en la far.
perpleja de ella.-En la mayor parte de los
casos, cuanto más deprisa Re juegue resulta
mejor, y así se evita que ninguno de los jugadores se canse.
Y sin esperar respuesta, la atrajo á sus
brazos, y levantándola luego el rostro la
besó en los labios.
-¡No! --dijo Varia, mientras batallaba por
levantarse.
-¡Si! ¡Ese es el juegol-dijo .Mario, sin
dejarla.-¿Es difícil al principio? ¡No importa! Pronto os agradará. ¡Ya os he dicho que
esto es parte del juego!
En los ojos de Varia leyó .Mario una batalla para rrcordar algo pa&lt;:ado y no olvidado,
todo un trabajo• mental, doloroso en su intensidad. La hija de Eudemius cesó al fin en
;;;u resistencia, y él la acercó más á sí besándola muchas vece", con pa&lt;:ión creciente que
al mismo Mario sorprendió. Varia respiraba difícilmente; pero en sus ojos sólo se ob,;en·aba la muda lucha por recordar co• a, olvidadas, sin mostrar cólera contra l\forio.
--¡En verdad que hice bien en llamaro:mujer extrañal-le dijo l\lario muy quedo al
oido.-Si yo no os conociera bien, podría
creer quci érais tan buen j1Jgador como yo.
\'aria arrancó sus manos de entre las de
~[ario, y Re le\'anló excl::.m:rnclo:
-¡Yo he jugado antes á estol ¡Conozco, sí,
conozco este juego!.. Tú me dirás que sov
bella, y que me quieres, y además que nada
le agradará ni verás con gusto nada si no te
correspondo... Y yo le acariciaré la cabeza
para mitigar tu dolor ...
-,i.Qué quiere decir ese delirio?-exclamó Mario, sin comprender lo que oía.

AMOR DE DAMA Y AMOR DE E.SCLAy A

llitsil'acionrs de Reiu(I , nfante

(Contin@rá)

�LA A~IÉRICA LATINA

Conferencia Panamericana celebrada el verano p,is:.tdo en Rio de Janeiro intenta la

EL PAfS DEL PORVENIR

LA AMÉRICA LATINA
La prensa de Europa consagra mucha
o cabe duda alguna que la América latiatención
á la América latina, y pondera sus
na es el país del porvenir: lo mismo al
hombre científico que al turista, al industrial bellezas y sus infinitos medios de vida; y en
internacioque al emigrante, se le ofrecen allí sin fin de Washington existe una Oficina
nal de las Reproblemas que
públicas Ameresolver y d e
1·icanas, funasuntos en que
dada hace die .
ocuparse, con
ciseis años por
probabilidad es
la primera Conde éxito en los
ferencia P a nfines que persiamericana pregan. Y, sin emsidida por Jabargo,se presta
mes G. Blaine.
aquí muy poca
Esta Ofici11a,
atención á
que tiene griin
aquellas repúimportancia, la
blicas hermasostienen veinnas , que pretiuna repúblisentan hoy un
cas del bemismovimiento inf e río occidendustrial y ecotal, cada u n a
nómico de gran
de 1a s cuales
importancia. Y
contribuye
no es justo que
anualmente
continuemos en
con cierta su es e olvido, y
ro a proporciomenos en 1a
nal á su poblaocasión presención; constitute en que no
yendo el consesólo Europa tojo de gobierno
da mira hácia
de ella los reaquel gran conpres en tan tes
tinente ro e r idiplomáticos de
d ion a 1, sino
estas repúblique hasta Chicas
en WasPalacio del periódico diario La Pf'ema, de llucnos Aires. Además
na, Japón, Norde las oficinas y talleres, funciona en este edificio una escuela,
hington , á los
te-América, e l
sostenida por el periódico, para la enseíio.oza del idioma español
cuales preside
Africa del Sur
el secretario de
personalmente
y
e,x-oficio
y Australia discuten la oportunidad de extender su comercio y su tráfico á país tan Estado de Norte-América.
La referida Oficina, cuyos trabajos y prorico y tan accesible a una penetración comerpaganda
aumentaron mucho en la tercera
cial por el Atlántico y por el Pacífico.

N

4-t

comple_tamente por su extensión á los Es.lados Umdos dP Norte-América, quedándoleunión interna'
ª u n su perfici&amp;
cionalde las,·cpara cre.tr otros
públicas a tn eEstados c o m 0
ricanas- nom Nueva lnglatebre oficia1 que
rra,Nueva York
representa su
P_en_si_lvania ;
unidad d e a C·
V1rgm1a combición-y esta renados:' En camconocida prácbio, siempre se
t i c a y oficialbabia de la fiem ente como
bre amarilla queagencia, no sólo
un tiempo se
para el comercio
cebó en e:5ta caen tre toda s
pital del Bra~il
aquellas repúcomo s i dicb¡
blicas, sino para
enfermedad no
promover relahubiera desapacione s entre
recidn ya de Río
ellas, establecer
~e Janciro, que
inteligencias
llene ahora una
más amistosas ,
pobla ción de
fundar sólido
ochocientas mil
prestigio y ayualmas y quedar á la mútua
crece y se desaproximación en
arrolla con rapilo educacional,
dez inusitada,
intelectual, mo5iendo d e ello
ral y social, así
una prueba elocomo en cuanto
cue11 le el hecho
se relaciona con
A venida de laa Palmu, en Bueno~ Aires, de varios kilómetros
de que el año
1O ro a terial y
de extensión
.
pasado de 1906
C?mercial. _Tanta e; la importancia de la g~stó más dmero en m('joras pública,, quecitad~ Oficina que el multimillonario norte- mnguna otra ciudad del mundo, exceptua11&lt;lo
ª'!1er1cano A?drés Carne¡:(ie ha &lt;lc,nado sele- Nueva York, y que hoy e~ uno de lus más
c 1en tos cmin teresa n les
cuenta mil do7 centros de cillars para cons,·ilización, intruir en Wasdu&lt;;lria, arte,
hington un ediliteratura y
ficio propio paeducación en et
ra ella, edificio
mundo.
que el donante
Además ,
quiere que se
¿cuántas pcrsollame Templo
nac; sabrán que
de Ta Paz.
Buenos Aires
capital de 1~
Argentina, es la
***
mayor ciudad
La América
de 1 mundo al
latina cuenta
Sur del Ecuacon muchos y
dor; que es la,
extraordinarios
segunda ciudad
medios de deslatina después
arrollo natural
de Paris; que
Valparaiso,_Chil_e.-El Mo_numeoto Naval, que conmemora laa
'! artificial que
nclonas de Chile un su ¡uerra con Perú
tiene hoy una
sorprenden al
.
.
.
población de
que no los ha estudiado. Por ejemplo: ¿cuán- un m1llón c1e1~ mil habitan les, y que aumenta
tas personas sabrán que Brasil puede cubrir con tanta rapidez como Río de Janeiro? Si,

�POR ESOS MUNDOS

eepcional desarrollo comercial de la América latina, hay algunos puntos notables que
deben tenerse en cuenta por todo el mundo.
Dentro de
un o ó dos
años la República Ar..:
gentina exLa Prensa,
portará más
y que a 11 í
trigo que los
existe el teaEstados Unitro más magdos de Norte
nífico par a
América; la
•ópera del hecarne refrimisferio ocgerada cria-cidental, cuda y sacrif.yo coste, que
cada en 1 a
-se e I evó á
Argentina se
diez millones
embarcará
de duros, fué
muy pronto
pagado por
en aquellos
.a que 1 Gopuertos para
bierno.
Nueva York,
En Lima,
donde se
Perú. y en·
venderá mu-Córdoba de
cho más baLa Argentina
Avenida de Mayo, en J:luenos Aires
rata que l a
hay univeractual
con
el
precio
llamado
del trust; y
sidade¡;¡ de antiquísima fundación, y también
en
una
década,
la
sección
septentrional
de
otras muchas · instituciones docentes cuya
~xistencia se remonta al siglo XVI, hecho la Argentina llegará a ser un país gran proapreciado- perfectamente ·e~ las frases del ductor de algodón. que competirá ventajo.s amente en
político yankee
precio y conRoot, dirigidas ..
l
diciones con
:á I a América
los Estados melatina cu ando
ridionales de la
,dij o que «la
América del
nueva civilizaNorte.
-ción de NorteEntre Chile
América tenía
y la Argentina
ro u ch o que
se esta cons.aprender de la
truyendo e 1
-civilización dei
tú ne 1 mayor
Sur.&gt; Entre las
del mundo, y
ruinas de 1o s
los puntos más
incas del Perú,
elevados y la
,del Ecuador v
construcción
-de Bolivia hay
más dificil que
~videncias d e
jamás ha habiun siglo marado que vencer
villoso de desen extensión
.arrollo mateférrea se e n riál é inteleccuenlran en el
tual muy antePerú. Y por
rior á la contoda la América
-quista españolatinase lanzan
Arequipa, Perú.-Esta ciudad fué una de las tres que fundó l'izarro en
la, y que únicaaquel país. Antes de la conquista española era propiedad de los incas
programas pamente ti ene
ra nuevas vías férreas: Argentina está ya
igual en las ruinas semejantes de los aztecubierta de excelentes sistemas de ellas;
-cas de Méjico.
Refiriéndonos ahora á las bases del ex- Chile construye líneas en todas direcciones;

-sorprende esta declaración, podrá interesar
saber que en Buenos Aires se levanta el edificio más hermoso y más costoso del mundo,
-ocupado ex·ch1sivam ente rior un·
per1ódico,

l\
l'I'

LA AMERICA LATINA

Brasil se prepara a penetrar en sus vastos Andrés Carnegie, quienes no solamente están
bosques y á conexionar puntos distantes de muy interesados en la confirmación de estos
Río de Janeiro;
·
proyectos, sino
13olivia gas ta "
"' que tienen dimas de cinn e ro bastante
cuenta mi! Iopara em Jren nes de duros
d e r las 'obras
en esta clase de
por sí mismos
.'
trabajos; y Cos 1. necesano
lombia , Ecuafuese.
dor, Perú, UruY en cuanto
guay, Paraguay
á la extensión
y Venezuela,
superficial de
estudian varios
estas pequeñas
planes p r actirepúblicas laticos para consnas de Améritrucciones feca, como con
rroviarias. En
tanto desdén
suma, y para
•
se las llama, si
{[Ue se vea la
Museo Ipyranzo, en Sao Paulo, Brasil
n o bastara el
i?1port~ncia de este ramo en la América la- dato, ya apuntado al comienzo de este artrna, ~tremo~ que un periódico financiero de tículo, referente á Brasil, diremos ·que t'erú
B e rlin estima
y Colombia, caque se gastarán
da una por sí,
lo menos dos
son roa yores que
,t
billoues de duAlemania, Franros durante la
cia , Bélgica y
inmediata d é _
1[olanda reunicada en ferrodas.
carriles en aquel
territorio. Ade**,¡¡
más, por todos
los Estad os
. Un error mu y
Unidos de Nordigno de rectifite América
carse se comete
crece el iuterés
por cuantos haen favor de
blan y se refieco:1struir ó ayuren al clima de
dar á construir
aquel continenUn fer r ocarril
CatP-rlral de Montevideo, Uruguay, en la Plaza de la Conslilución
te: porque se le
panamericano,6 conexiones que literalmen te llama América del Su1· v Centro-América
unan las dos Américas con lazos de barras suponen que allí todo es ~a]uroso. Y si bien
de acero. Una
es verdad que
comisión p er1 una gran parte
manente creade la extremida por la sedad septentriogunda Confcnal se encuenrenciaPanametra por comricana,en Méjipleto en la zona
co, en 1901tropical, y e ¡
902 y conticírculo ecuatonuada por 111.
rial pasa á tra
tercera Confevés del Bra5il
rencia, en Rio
septentrional y
de Janeiro, en
de I Ecuador
1906 , tiene á
. n embargo ',
s 1_
su frente homeusten vastas
bres como el
secciones de
exsenadorHenColombia, VeTeatro Sol!s, de Montevideo
ry G. Davis y
ne7,uela. Ecua-

�4J

POR

r.sos

MUNDOS

LA AMÉ , ICA LATINA

y por yalles tropicales y profundidades de las principales cordilleras de los Andes. De estas mil
quinientas millas, más de mil fueron recorridas sobre mulas e n
treinta y un días de continuatfo
viaje. El resto de la distancia lo
recorrimos á pié y en medios de
locomoción tan distintos como
barcos, canoas, trenes y automóviles.
, Con frecuencia acampábamos
en altitudes de diez mil piés, y
entonces sentiamos no encontrarnos vestidos como los exploradores árticos. Al mediodía, almor1,ábamos bajo palmeras, rodeados de monos que charlotea. Parte de las antiguas murallas de
Cartagen,a, en Colombia. Esta ciu·dad era el puerto desde donde se
expedía á Eur,ip"a el oro peruano.
España invirtió inmensa fortuna en
con~truir estas mur~llas como protección conlra los piratas y bandidos que caían sobre Cartagena

Vista de la ciudad y babia de Rio de Janeiro, Brasil

ficie de la tierra. He aquí lo que acerca de
dor, Perú y Brasil, que poseen ámplias co- este particular cuenta Mr. John Barrett, dimarcas donde, á causa de su elevación sobre
el nivel del mar, el clima es primaveral du- rector de la Oficina internacional de las
rante todo el año, con una temperatura tan Repúblicas Americanas en Washington,
al comienzo de este artículo.
igual y favorable que en ellas pueden culti- citada
«El verano pasado era yo-dice-ministro
varse cuantos productos ofrece la zona temde los Estados Unidos en Colombia, coni replada.
é interesante
Estas altitudes producen un fenómeno físi- sidencia en Bogotá, su lejana
capital. Debido
co muy notabfe
en parte á .mis
en el clima. Por
deberes de cumejemplo: si u n
plir instruccioviajero que se
nes del secretaencuentra en el
rio Root para
Ecuador, al niunirme á él en
vel del mar,monla costa occidenta en una mula
tal de la Amériy cabalga i:ectaca latina duranmente hácia laH
t e s u célebre
montañas hasta
tournée por
subir cinco mil
aquel continentrescientos piés,
te; también á mi
experimentara
deseo de estutau grande camdiar detenidabio de temperamente una gran
tura y de vegeextensión destación como si
e o no c ida de
viajara mil quiAmérica , q u e
nientas mi! las
tendrá i m porbácia el Norte
tante desarrollo
por mar ó por
Plaza de la Victoria, en Buenos Aires
después de comtierra. Y si conpletarse el canal de Panamá; pero sobre totinúa bácia las eminencias de diez mil qui- do por espíritu aventurero y aficionado á
nientos piés de alli tud, encontrará una dife- escenas extraordinarias, recorrimos una disrencia tan grande como si viajase dos mil tancia de mil quinientas millas por altitudes
quinientas millas hária el Norte en la super-

~an y_ nos daban envidia por no
1r traJeados como ellos. Por la noche, teníamos que trepar y buscar el descanso bajo la sombra de
1as perpetuas nieves. Durante
una de nuestras jornadas, en un
solo día tuvimos ocasión de admirar la vegetación de l\[ontreal
y Panamá, y de pasar por tantas
variaciones de clima y clases de
productos, como si hubiéramos
estado reco1riendo durante dos
Estación del ferrocarril en. Sao Paulo
Brasil, punto principal de exportació~
del café

semanas la distancia que medía
desde Canadá al Istmo.
•El país que cruzábamos desde
Bogotá ~ Guayaquil, vía Qui to, en
Colombia y Ecuador, tiene ahora
una población de un millón de
habitantes, in?ios en su mayor
parle, descendientes de los incas.
Dentro de dieíl años, así que se
-construya el canal de Panamá
est~s alturas y estos valles ex~
perm~enlarán un a explotación
especial, p~es podrán soportar
u~a población blanca de cinco
m1llones, por ser expléndidamente abundantes en facultades aarí~las y minerales.»
"
El comercio exterior de la Amé-

Vista de Ca:acas, capital de Venezuela. A la derecha de la foto•raíla

se ve lo. capilla de L~ur~es. Caracas se levanta en un fertillsimo•vallC:
á tres mil p1és sobre el nivel del mar

�pon

· LA Al\llIBICA LATINA

ESOS MUNDOS

-Hi
rica latina, es un argumento
convincente para demostrar la
prosperidad de aquel vas tu continente. Este argumento, que
nos muestra que el campo es
de importancia crítica para
nuestros fabricantes y exportadores, prueba al mismo tiempo que la América latina ha
despertado á nueva vida. El
comercio total exterior - exportaciones é importacionesde las diez repúblicas independientes, Argentina, B o 1i vi a,
Brasil, Chile, Colombiaj Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay.

rior ciento cuarenta millones. Y lo mismo
ocurre con todos los países americanos del
Sur y del Centro.

Iglesia de San Francisco en Quito,
Ecuador

y Venezuela, y de las Guyanas
francesa' inglesa y holandesa,
excedía en 1905 á la suma de un
billón doscientos millones de duros. Esto demuestra que t~nto
Europa como los Estados U~1dos
de Norte América no descuidan
los beneficios que les resultan _de
explot:::r en su f_avor l~s ventaJas
que ese comerc10 encierra. Ah~ra se estima que el co!Derc10
extericr de la Ac1érica lall~a paa 1907 pasará en trescientos
:nillones á la cantidad á que llegó el año anterior.
.
Haciendo comparac10nes con
otros países diremos que el p~ooreso material de la Argentrna
;ival~za con el de Japón_. Con
sólo seis millones de habitantes
A.roentina asombra al mundo

"

Linea férrea de Or,o)'o, que cruza _el distrito minerodePeru. Es!e feriocarrtl sube
á punto más alto que ninguno otr~ de _la
tierra, pues llega hasta ~utnce mil seiscientos piés sobre el mvel del mar
sosteniendo en 1906 un tráfico valuado en quinientos sesenta millones de duros, comprando y vendi~ndo más en los mercados de naciones extranjeras que Japón _con una
población de cuarenta m1ll~nes y
que China con una de tresc1entos
millones. En cuanto al Brasil, sola mente en café vendió á los Estado~
Unidos de Norte-América, en 1905.
por valor de noventa millones de
duros, y tuvo con ~uropa un comercio de importación sumamente
importante.
.
Pclrópolis1 Brasil próximo á la capital! donde tiene su resideneía
el ~uerpo diplomático al i acreditado
Chile gastó en comerc 10exte-

47

único lazo que nos une con aquellas repúblicas es el literario, también podemos asegurar, sin peligro ninguno de ser desmentidos~
que dentro de ese mismo campo. literario/ *
desconocemos, no solo hazañas históricas.
Al Sur del Canal de Panamá hay ahora del patriotismo américo-latino, héroes de recerca de cincuenta millones de almas, pobla- nombre en los referidos países, autores y
ción igual á la de Alemania. La inmigración poetas brillantes, sino que ni siquiera hemos
aumenta en
tomado no ta
Argentina,
--~--delasuniverBrasil, U r u sidades , hosgua y y Chile.
pitales, escueEn el último
1 a s , círculos
a ñ o entraron
literarios, peen Buenos Airiódicos, b i res cerca de
bliotecas, muquinientos mil
seos de arte y
italianos y esde ciencia que
paño I es; y
allí existen y
aunque los toque, en protales en Río
____,....,.,,...
porción á I a
de Jan eiro,
población, riJ\lontevideo y
valizan sin duV al p araiso
illiii!.r.álllillíiili@
da alguna con
fueron desde
los cenlros de
luego ID u Cho
Punta Arenas, Chile, ciudad situada en los Estrechos de Magallanes
s U clase que
menores, i11dihoyposeernos.
can siempre un aumento en el número de
El Sur y el Centro de América han llegapersonas que abandonan la Europa meridio- · do rn á los linderos de un nuevo movimiennal para buscar nueva residencia en la Amé- lo i~dustrial y material. Su desarrollo en los
rica central y del Sur, donde el clima es últimos diez años llamará la atención del
igual al de sus países.
mundo. Solamente su riqueza minera y sus.
El idioma español es el común Pn toda la recursos en este concepto, especialmente en
América del Sur, menos en Brasil, donde se minas de oro, cobre, plata, estaño, platino y
habla el portugués. Pero toda persona bien nitrato, ·en los territorios afectados por lo~
educada en la
.\ndes en Cr•
América latina
1
lombia, Ecnahabla el frandor, Perl, Bocés caf1i tan
livia y Chilr.
bien como su
exigen el emlengua nativa.
~""'-".....,
pleo de granSi se predes capitales
gunta ra por
v ma vores iniqué no 'lrra:ga
....,,,,.....,.!...J:11t11FII'
éiativ'as y tray progresa el
bajos, de todo
prestigio de
~,,.~ lo cual ya ha11
Espaiia sobre
:;¡;~-Wj~~~i~~~~~~~~
tomado n o ta.
la América la,-.,......~
los norteametina, se podría
ricanos, q u e
contestar que
________
__..11..,_ __.8
después de haello s e debe
b e r colocado
en primer térEdilicio del Jockey-Club de Buenos Aires. Esla ~ocie&lt;lad es uno da los
o ch o ei en t OS;
mino á que no
clubs de sport más ricos del mun&lt;lo
mil l O II es d C'
hemos sabido apreciar ni estudiar bien los sus dollars en Méjico, se aprestan ahora á
pai$eS que constituyen aquel territorio, exis- siluar una importantísima suma desde ~1éjitiendo, al conlra1·io, en nosotros una ten- co á Cuba y desde la Argentina á Chile,
dencia á de.:;deiiar las citadas repúblicas,sin para ser empleada, lo mismo en las construcrnolivo ni fundamento alguno. Esto es do- ciones ferroviarias, que no tienen limite en
loroso, pero es cierto, y es preciso confesar sus demandas de capital, como también en,
Ja verdad. Y aunque puedo decirse que el los proyectos y realización de obras de lran-

--=-=

¡;;;;=::::;';;f!!jiíiii

�-48

AL PAÍS DE LA AVENTUHA

vías eléctricos luz eléctrica, utilización de
saltos d e ag~a, construcción _de fábricas,
~baslecimiento de aguas, trabaJOS de al_can,tarillado, teléfonos y telégrafos, extensiones

agrícolas y otra multitud de ~mpresas, qu_~
ofrecen innumerables y atractivas oporturu
dades para la acción combinada de personas
Yde capitales.
COSMÓPOLIS

EL IDIOMA UNIVERSAL

EL ESPERANTO
La ,mporlancia que ha adquirido en todo el mundo el nuevo idioma internacional Esperanto, inventado por el doctor Zamenhof, concede 116rdadero interés al siguiente
trabajo en que se dan algunas lecciones para aprender el citado lenguaje, que es de
construcción fácil y sencilla. En España es grande el número de esperantistas
que t-:mte, los cuales han formado ya sociedades eu las principales poblaciones, publicando en Valencia un periódico, La Suno Hispana titulado, dos de cuyas páginas

reproducimos en facsimile en este artículo.

AL PAIS DE LA AVENTURA
¡Siempre el ensueño cobarde y la tristez~ impura!
En formas baladíes el tiempo hemos perdtdo:
disipamos los tedios en medio del ruido,
sin lanzarnos al campo de la hermosa Aventura.

1

J'

f

Belleza y fortaleza pidamos á N~t~ra:
que nos dé lozanía de _pétalos de l~r~os
y vigor de leones. Y sm v~gos delm~s
alzaremos un día la Atlánt1da futura.
Muy larga es la jornada. Marchemos sin demora
á libar, bajo el arco de flores de _la A~rora,
licor de Primavera en copas de 1azmmes.
y que los tiempos nuevos nos hallen venturosos,
muy fuertes y lozanos, robustos y hermos_os,
marchando á la victoria cual nobles palad•nes.
JUAN fu"iTONIO

"1

SOLÓRZANO

algunos años viajaba yo por Egipto
H en compañía
de dos alemanes y un húnACE

garo. Nos detuvimos una noche en un hotel
de Alejandría que estaba á cargo de una familia italiana. Al pedir la cuenta, vimos que
estaba hecha en francos. Para pagarla, uno
d• los alemanes dió una moneda de -reinte
JQarcos; el húngaro una libra egipcia, y yo
entregué una libra esterlina. El cambio nos
lq dieron en piastras egipcias. De entre nosotros, sólo yo hablaba inglés; la dueña del
otel desconocía el alemán; los alemanes
húngaros no sabían francés. No había,
ues, manera de entendernos, y para salvar
a situación se nos ocurrió hacer números
arábigos: todos pudimos entonces ponernos
'\9acuerdo.
Desde aquel día no he dejado de pensar en
lo convenientísimo que sería un medio univereal de comunicación, que fuera aprendido
como los numerales árabes y prontamente
comprendido por todas las personas medianamente educadas. ¡Cómo nos satisfaría entonces leer directamente toda clase de noticias en los periódicos y revistas del mundo
tllterol
Cuando se inventó el volapük, lo recibí y
-.Udié con grandes esperanzas, porque en
él creí encontrar ese medio universal de ex¡,ieli6n que yo anhelaba; pero, después de
1lll08 cuantos dias de desilusiones, lo aban-

J

doné con la tristeza de no haber adelantado
gran cosa. No logré aprender nada que me
importara recordar, y mi sueño resultó pesadilla: el nuevo idioma era tan difícil como
otro cualquiera, y parecía infinitamente más
desagradable; no era ni lengua muerta ni
viva, sino una especie de diccionario etimológico, que no era probable adoptara nadie
porque parecía una monstruosidad.
Pasó el tiempo, y oí hablar del esperanto,
otro idioma destinado á ser universal, r como
el gato escaldado del agua fría huye, lo recibí con cierta prevención; pero un amigo me
llamó la atención acerca de la importancia
del nuevo lenguaje y de la facilidad para
aprenderlo, y confieso que lo que empecé por
escuchar por pura cortesía me encantó luego
y me hizo cobrar algún interés por el asunto. Acordéme entónces del volapük, y ví que
este idioma sólo podía compararse con el esperanto como se compara el crepúsculo al
mediodía. Para probarlo basta un sólo ejemplo, que copio de la importante revista North

American Review:
EN V0LAPÜK.--Pük vebünetik pakiipalom

fa vol lolik pekulivol; abu men nomik tala.
sesumül volapükels, kapalom püki lekanix
Volapük.
EN ESPERANT0.-La lingvo internacia estas
kompr~nita de la tuta mondo edukita; sed
nenia homo sur la tero, escepte la volapükis-

4

,

�POR ESOS MIINDOS

50

en la nueva lengua. En 1906 se celebró en
Génova un segundo Congreso, que produjo
mejores re:;ultados aún que el primero, y en
Agosto del presente año se reunirá la tercera de dichas asambleas en Cambridge,
Inglaterra.
Actualmente, no existe país europeo que
no
tenga su sociedad de esperantistas, y el
**
La historia del esperanto es breve. El doc- movimiento se extiende) cruzando los mator L. L. Zamenhof, méJico de Varsovia, en res, á la Australia, India, China y Japón. En
Polonia, acariciaba desde su juventud el este último país entre los japoneses interedeseo de crear un idioma sencíllo,sin irregu- sados en dicho idioma, figuran el doctor
laridades ni excepciones, que fuera compren- Kuroita, y los profesores Asada y Fujioka, de
sible para lodo el mundo. A tan estupenda la Universidad Imperial de Tokio, 'í el gene·
tarea se dedicó, y en 1878, cuando sólo con- ral barón Oku, que tan importante parte
taba diecinueve años de edad, creyó haber tomó en la guerra ruso-japonesa. Otros grandado cima á su plan. Pero apenas ganaba des bombres que creen en el esperanto y sipartidarios para su nuevo idioma, al cual vió, guen sus lecciones son el papa Pío X, el ilusademás, que le fallaban muchas cosas para tre profesor químico William Ramsay y el
que resultara un éxito; JARO 1'1 • N. 40•
A,prllo
por cuya rar.ón, hasta
• 1907 •
1887 no se decidió á publicar su primer trabajo
acerca del µarticular.
Donde la nueva lengua
encontró más partidario~
fué en Francia. El mar•
qués de Beaufront había
estado trabajando sobre
lo mismo indepcadientemente de Zamenhof, y
ballábase casi á punto de
S.ro SALVADOR PADILLA
Oire!noio de !1 J;cnera.la lr.•i tolmlb IuttitUIO bJ
publicar los resultados de
Prnidanto do la Cnrpo Eopennll,11
sus estudios cuando llegó
de OunR.
á sus manos el libro del
doctor polaco. Con abnegación casi inaudita en
la historia dió de mano 3, H¿,
E!iB.lVO: 1, HollUo11.Ím•i cdoj, trad. v. foglada.-,. AD.lr.OrlU 1lia rabha __kl~ot, J&gt;l:U_lo, V. la¡bd1.de m&lt;ll'to, pouio Leo Belmo111.-4, Amo, trad. JosefWa111liwalcL-5. Sc:uroJ.-Ci, llibho¡uh.-7, Mlk•
0
Ú su obra, para convertir- ujoj,-8, Nmj anoj dt }l. S.p, P• &amp;-9-AooacoJ. '
se en el primer propagandi~ta del esperanto.
Homanimaj celoj
Desda Francia y Polonia fué el nuevo idioma
(El Jaime Balmea)
haciéndose camino p o r
Kiam horno sin metas en tdo kun Naturo en gi mem 1 seoigite je ~iuj ecoj rila~
Europa, primero lenta- tantaj al individuoj, li ekprovas ian n:difineblan senton, ian spccoo de antaüsento pri
m e n te y después con senfineco Sidigu apud la maro sur 1zola bordo; aUskultu la malakran plaiidobruo:i
la dis!J.umanta sub viaj piedoj ondaro ail la sililo~ .de ilin. agita~ta v~nto; ~un
verdadera rapidez. En de
okuloj fiksataj al tiu senlimajo rigardu la dubeb\uan Jm1on, k,u kumgas l1elarka¡~n
1905 se celebró en Bou- kun oceana akvaro; \oku vin en vastan kaj iz,olan ebenaj~n aU en n_ieion. d~ centJ3:•
logne-sur-Mer un Congre- rarba arbaro· en nokto silento rigardadu la e1elon, sur k1u estas d1ssem1taJ astroJ,
trankvil~ daürigas sian iradon tiel, kiel m. g¡~ dafüigis multajn centj_aroJn :mtaiie
so mónstruo de esperan• kiuj
kaj daüdgos ccntjarojn poste; sen peno, sen ia a¡n.klopo~o, fordon_u.v1~ al propratistas, en el que había movaj celoj de via animo kaj vi konsta.tos, kicl e! g:1 sentoJ elfluas, kmJ gin P.r?f~d~
más d e veinte naciones tu§as kaj gin a\tigas super sin m.::m ~aJ kv~a~ ~in absorbas en se.nfi.nec_on. C1~ md1vidueco malapcras antaú giaj propra¡ okuloJ: 1h sentas la haf!11?º1on, ~u prez1da~ la
represen la.das, y se pro- gre.odegan
tutajon, el kiu g¡ formas ma_lgr3;?-?cgan e~o.n¡ en. \IUJ ~olenaJ momentoJ la
nunciaron dü:c•1rsos, se genio ja kantas inspirita perla grand1ozaJOJ de_ ,:ehg1? ka¡ det1ras randangulon el
discutió y se representa- vualo, kiu kovras antai:i. la okuloj de mortemuloJ la brilegan tronon de la Superega
• ·1 ~J· okazoJ· havas nen1on
·
ron comedias en espe- Kreinto,
Tiu grava, profunda, kvieta .sento, kiu nin f_orkaptas e? s1m1
ranto, por hombres que, rilatan al individuaj objektoj, g:1 estas ekspa~s10 d~ la amm?, k1~ ee tu!o ~un Naturo
ap:uentemente,no encon- cin dia1olvas, kicl matena floro ee ll sunradiaro; g, estas D1a alt1ro1 per k1u la atítoro
trab,n dificultad en comReproducdón de la _primera página del yenódlco esperantista La Suno
HJtpaK0 1 que Je publica en Vl.leneia
prenderse unos á otros

toj, komprenas la arlan lingvon Volapü'k.
EN ESPAÑOL.-La (P.ngua internacional es
comprendida por todo el mundo educado;
pero ningún hombre sobre la tierra, excepto
los volapükislas, comprende el lenguaje ar•
lificial volapük.

•

0

1.

SUNO

HISPANA*

1

1

EL ESPERANTO

t~igne periodish1 inglés William T. Stead.
~n Norl_e-América, aunque dicho lenguaje
rnte_rnac1?nal era hace dos años casi desconomdo, llene hoy partidarios entre las Facultades de Ha!'vard, Yale, Pdnceton,Obío, y
otras mstituc10nes de la más elevada cultura
Y los mejores periódicos de aquel país abre~
sus columnas para ¡liscutir y publicar artículos en pro del esperanto.
Un hbro muy interesante sobre este
asunto, htul_ado Historia del Idioma Universal, e.scr1to por Leau y Couturat dice que
«durante el siglo pasado ha surgido' una nueva lengua artificial cada dos años llegándose
nada menos que á treinta y tres idiomas un•iver~al':s.' algunos de ellos con nombres tan
var1ad1s1mos en longitudes y eufonía como

61

Tal, de Hoessrich, Valkerverkehrsprache
de Dietricb, la Lengua Aeul el Idionu:,
Neutral, la Lingua Konium el Panroman. Pero el esperanto parece ser la única
lengua mt~rnac10nal que basta ahora ha consegmdo tnunfar.•
En esle idioma se han dado á conocer ya
traducc_1ones de los clásicos, como la fliada,
la E!teida,Hanilet,Pablo y Virginia y Don
Quwote, y se ~ublican regularmente treinta
ó cu~renta penód1cos y revistas mensuales
y qumcenales, impresos unos totalmente en
esperanto, y otros á dos columnas, en esperanto y en inglés, francés, alemán, italiano, espanol, polaco, flamenco, bohemio húngaro, ruso y Japonés.
'
Es posible que con estos periódicos pueda
la humanidad ponerse en
&amp;SPERAN11STA CAZETO
sr contacto directo con los
AMO
A.MOR
más distintos países. En
El pola poeto Kazlmlerz TetmaJer.
Dol poeta polaco Kazfmlers TetmaJer realidad, no parece muy
lejano el tiempo en que
. _Sajn!s al mi, ke mi vidis Ciujn horojn
Parecl~me que veía todas las horas, los diarios contemporáki~Jn m1 ha~as ankoraü transvivi, flugan~
taJD matrap1d~ antail miaj okuloj, kiel que ttodavia h~ d7 vivir, volando lenta~ neos del mundo hayan
men e ante m1s OJOS como bandada de d
h].
8~
da lar~J 1 en la momento de foriro laros
en el momento 'de marcharse 1 1 e pu 1car varias coluro~
de I suno, kiam la tago_estas varmega ... cuando e.1 d!a. es caluroso...
I
e so nas de noticias y comen~omenc~ la .b!ankaJ flugiloj de eiuj
boroJ de m1a. vivo estis makulitaj per las :;:r~rmdcipro. 1~dblancas alas de todas farios en cada edición pas e m1 vi a estaban manchadas ra 1
t'd .
sango, pcr _m1a propra sango· sole unu de sangre,
de mi propia sangre· sólo un
OS par l anos del nuela ~asta, hav1s fl.ugilojn blankaJn ka¡· pu'. la última, tenía alas blancas y Puras. a, VO idioma.
r:IJO,
Tiam mi ckpensis, ke mi havos almeEntonces pensé que tendré I
E_l esperanto es un lennaU la morton dolean kaj trankvilao
la mue~te dulce y r'ranguila,.. ª menos guaJe mu y fácil de apren~
. }en su bite alveois Si, tiu e¡ virino kiun ueSú!1;tmente_ llegó ella, esta mujer der. No es exagerado de-

m, am::s, kaj ekvidinte horojn ki~jn m·
bav::i_s a.nko_raii transvivi, kc ¡1{ c:;tis eiu)
sang1taJ ~J. ~ur la lasta estis blanka kal
f)ura,-!1 dms:
J
. -·~ y~las, ke tiu e¡ esta .tnkau tia
l:Jf'I la ahaJ.
1
Mi_ne demaodis §in: kiall
KaJ poste §i diris:
-:-Sed el .kie prcoi la sangon?...
f1am m1 montris al §i mian koron lraj
donante al !i ponardoo, mi diris:
-Ekbatu!
~iam Ai levi9 la manon por ekbati, mi
peotls _nur, .e~ 11!-i sc1os sufoki ~emon por
ne. ektimegigt Am, kaj kiam Ai ekbatis
kunk~m la dolora estis frenc:!a mi n;
ektem1s.
,
La sa.ogo1 kiu e!Aprucis el mia koro
~~uhs la fl_ug.ilojn de la IHta horo d~
~ vi~, flug1l0Jo b!ankajn kaj purajn
1am m1 ekpensis, ke mi havos ankaii
ruonon maldolean kaj tcruran sed .
oe ~emandis, kial tiu e¡ virino 'tic!

eé

fa~;

al m,.

Si volis tiel-kaj mi amas &amp;in ..•

y

~fa ~ de~~~t~::~~sb~~r:ii~e~~~:: cir que toda la gramática
grentadas y~)amente la última era blan- puede conocerse en una
ca YQpu~,-d 1JO:
hora&gt; y que á una perso- u1ero, que ésta sea ta b"é
.
como las otras.
m 1 0 tal na mstruída le es fácil
Yo no le pr~anté: porgué?
empezará leer con ayuda
Y ;espués d1Jo ella:
de un diccionario cosa
-~ ero de dónde tomar la sangr~
¡
t' bl
&gt;
Entonces yo le mostré mi corazó
mprac ICa e con cual~
dándole un puñal Je dije:
n, Y qmera otro idioma E 11
-¡Herid!
este de q t t 1·
Cuando ella levantó la mano
h
~e ra a e prerir, yo eensé solamente, si sabr1!:~oc:.; se.nte arl1culo, todo tien~~g~mida para no a~ustarla, y cuando de á probar su maravilloue~ed~~lpc,no aun/que el dolor fué enlo- sa sencillez, que lo hace
q
'gem.
r· ·1 Y perfectamente
La sangre que brotó de mi corazón 8 C 1
~~nchó las alas de la última hora de mi práctico. Y por lo que
VI a, a1
as blancas y puras Entonce.,
bo
d
sé que tambié!' tendré h~9ta una m!e~~ • y ocurre, pue e predeamarga y temb!e, pero 00 pregunté po case que pronto será
qué esta mujer a.sf obró conmigo.
r conocido, leído y hablado

Ella lo quiso asl-y yo la amo.

Trad. )OZIF WASH11WSKI,

Una del a.a pa(lnaa
· ·
á do&amp; colum_nu, en esperanto-, en espaaol del pe 'ódl
aperanl.ista LG &amp;i,u:¡ B"Pana
,
r1
co

en todo el globo civilizado; y siendo esto as¡
cu~ple á aquellos que n~
qmeran quedarse rezagados aprender algo de
este nuevo idioma. Con
tal fin se escribe este artíc,ulo, que facilitará los
pnmeros pasos en el esperanto al que pretenda
aprenderlo.

�EL ESPERANTO

POR ESOS MUNDOS

Examinemos una frase de uno de los
cuentoa de Hans Christian Andersen, que
encontramos en los F11ndamenta. K1·estomatio del doctor Zamenhof. Se titula La
,iovaj ve,;toj de la _,·ego, que trad_u~1do al
castellano quiere decir Los nuevos 1• aJes del
i·ey. lle aquí el primer párrafo de la frase
citada:
.
,. •

cada verbo en esperanto tiene la misma terminación: is.
d' 1
Unu, significa uno.-NúmerJ ~ar ma !
generalmente invariable. Su traducción aqu1
debe ser cierto y concuerda con rego.
.
Rego rey. Todos los nombres sustanti-

Antau multaj jal'oj vivts u!l'u ,·ego_, .,-,u
tiel amis belajn novajn vestoJn, ke li e~:
pezadis sian tutan monon, poi' n11r es '
ciam bele ornamita.
.
Su traducción es como_s~gu~:

cHace muchos años v1v1a cierto rey que
amaba de tal modo los trajes nuevos que e~plM todo su dinero en comprarlos para ir
bien vestido.»
Como regla general diremos que las vocales se pronuncian siempre en su v~rdader?
sonido, esto es: a como a, e como e, i como i,
.
0 como o y u como u.
Otra regla general es qu_e au, se pronu_nc1a
au; aj como ai; oj como o•; la J como y, la e
como ts y lag como gu,i.
Siempre que una palabra tiene. m_ás de una
silaba, el acento carga en la pe_nultima.
En esperanto no hay excepc10nes. Por esto, aprendida una vez una cosa no es preciso
volver sobre ella.
.
Desmenucemos ahora el párrafo citado
para dar al lector de POR Esos MUNDOS una
explicación clara y sencilla de su valor y
pronunciación.
. .
Antau, significa antes.-Prepos1c1ón que
rige á multaj jaroj. Literalmente: Ai:ites de
much-Os años; pero debe traduc1rs~d101endo:
Hace mu,chos años. La;' propos1c10nes en
esperanto rigen el nommativo. Se emplea
una tilde sobre la !I siempre que le siga a
ó e.

Multaj, significa muchos.- Ad.¡o t·1v_o que_
concuerda en número y caso con Jaro), L~ J

i ¡·

vos en ;speranto terminan en o en el nom:nativo singular.
.
Kiu, q11ien.-Pronombre relal!vo;_ su antecedente aquí es ,·ego, y es el su¡eto de

amis.
b'
Tiel, así, de tal modo.- Ad
. ver IO que
modifica á amis. Esta, como km, es un~ de
las cuarenta y cinco palabras correlativas
que juegan papel importante en el esp~_'.anto, y que se explicarán más adelante: bJese
cuidadosamente el lector en su s1g~1ficado.
Amis que significa amado, de ami, amar.¡
- En qué tiempo aparece a;uí este verbo.
(VÍase Vivis). Repásese todo el p~rrafo en
esperanto y se encontrnrán verbos en pretérito.

.

d

Belajn, bello.- Adiehvo que concu~r .ª
con vestojn. La ti final marca el caso adJehvo, único que hay ~n el esperanto _ademas
del nominativo. La J marca el plural, la a el
adjetivo. Pronúnciase belain.
.
lvovajn, nuevo.-La misma constr':cc~ón
y formación que belajn. Su pronunc1ac1ón

n.ovain.
b· t d
Vestojn vestidos. - Nombre o J• o o
amis. La~ indica el caso; la i,, el _número:
la o la parte de la oración. Pronunmase ves-

toy,i.
.
l d
1
Ke, que.- Conjunción emp ea a con e
correlativo tiel: casi.. . que,.
Li, el.-Pronombre personal, tercera persona, singular, masculino, suJeto de elspe-

zadis.
· d'ica.l ª te,·Elspezadis, gastar.-¡,Qué 10
minación is? (Véanse Vivis y A1nis.) Las
letras ad forman el subfijo, que denota acción continuada ó acostumbrada; el es prefijo, que indica fue?'ª ó (ttera de; s_pez es
la raíz, y spezi el mfimt1vo, que s1gmfica
,·ecibil'.
·
fl ·
Sian, su.-Pronombre poses1~0 re exlv~

final indica el número plural; la palabra smoular multa denota un adjetivo.
0
Jaroj quiere decir años.-Nombre en nominativ¿ plural calificado ~or antau. (Véa~e
Antau para el caso que rigen las preposi- que se refiere al sujeto de la clausula (aqm
ciones en el esperanto.) Retírese la t_ermma- es li) pero conviene con monon. La '! deción del pluralj, y ~eda smgular,;aro. En
nota ~l caso· la a indica su fuerza adJehva.
esta palabra la termmac1ón_ o denot~ un n_om.
Tutan, dntero.-Tradúcese .todo su dibre. Si la palabra fuera Jara, _sena adJelI- nero,. Adjetivo que conviene c~n mon~n.
vo· ejemplo,jara festo, que s1gmfica «festival
Monon, dinero.-Nombre, ob¡eto de esan~al,, La letra j tiene en esperanto el s?m. .ó
do de y ó i. En la final oj cada vocal llene pezadis.
Por, quiere decir por.-Prepos1c) n qu?
su sonido distinto: oi. La pronunmac1ón de denota propósito y que rige al mfi01t1vo est1.
jaroj será, pues, yaroy.. .
.
Nur, solame~te.-Adverb10 que modifica
Vivis, quiere de~i~ vimó,-;-Tiempo pasa- la frase por esti.
do del verbo vivi, v1V1r; su su¡eto es rego. No
Esti, sel'.-Todos los infinitivos terminan
hay sino una forma para las tres personas y
en
i.
para los dos números. El tiempo pasado de

Ciam, siempre.- Adverbio. Una de las
cuarenta y cinco palabras correlativas.
Bele, bellamente.-- Adverbio derivado,
como indica la e final; bela, bello. Califica
á or,iamita.
Ornamita, ado,·nado.-EI verbo omami
significa adornar. El tiempo pasado de cualquier verbo aumenta is á la raiz, quedando
la palabra en omam-is; pero el participio
pas1do (pasivo) aumenta ita á dicha raiz.

•*•

He aquí ahora el segundo párrafo de nuestra lección:

Li ne zorgadis pri siaj soldatoj, nek pri
teatro kaj caso, esceptinte nitr se il-i donadis al li okazon montri siajn novajn vestojn. Por ciu horo de la fago li havis et.partan surtuton, kaj kiel JJl'i ciu alia ,·ego oni
ordinare diras: ,Li estas en la ko1isilane¡o, oni tie ci ciam diradis: ,La 1·ego estas
en la vestejo».
·
Examinemos separadamente cada palabra
de este segundo párrafo.
Li, el.-(Ya se ha explicado lo que significa.) Aquí se emplea como sujeto de zorgadis. Esta es una de las ciento cincuenta y
siete palabras primarias, de las cuales ya
hemos presentado ocho: antau., nnu, kiu,
tiel, lee, po,•, n.u,1~ ciatn. Citaremos mas según vayamos adelantando. No hay regla para
la terminación de las palabras primarias. Algunas son tomadas atrevidamente del francés, alemán: griego, la!in, italiano, inglés,
ruso y otros idiomas.
Ne, no.-Adverbio primario y, por consiguiente, sin distintivo alguno de terminación.
Los adverbios derivados, es decir, los derivados de la raiz de otra palabra, se forman añadiendo e. Ejemplo: bele, bellainente de la
raiz bel. En el presente caso, ne term'ina en
e, lo mismo que ocurre ciertamente con otros
adverbios primarios, pero sólo por accidente .
ZOl'gculis, acostumbmba á cuidar.-Verbo de la raiz zorg. En cuanto al tiempo y al
subfijo, véase Elspezadis.
Pri, de, concerniente á una cosa. -Preposició~ que rige á soldatoj, otra palabra
primaria.
Siaj, su. - Adjetivo posesivo formado
del pronombre de tercera persona reflexivo
primario si (él mismo, ella misma, ello mismo,_ ellos mismos). El pronombre si y sus
der1~ados se refieren solamente al sujeto de
la cla~sula en que )lguran. Aquí siaj se refiere á Z., pero conviene con soldatoj en el
plural nominativo. (Compárese Sia en el párrafo primeramente analizado),
Soldatoj, soldados.-Nombre en nominativo plural, objeto de pri.

53

1'ek, ni.- Otra palabra primaria, que
aquí se usa como conjunción. Adoptada del
latín.
Pri.-(Véase anteriormente.)
Teatro, teatro.-Nótese la terminación.
Kaj, que quiere decir y.-Conjunción. Palabra primaria, derivada del griego. Pronunciación: kai.
Caso, caso.~La misma construcción que
teatro.
Esceptinte, exceptuando.-Participio en
forma adverbial. Implica una elipsis. La raiz
es escept; la terminación del participio pasivo activo (usado adjetivamente) es inta, y el
camb10 de la a en e hace la forma adverbial.
N11r, sola,nente.-Adoptada del alemán.
Se, si.- Conjunción. Palabra primaria
adoptada del italiano.
Di, el/os.-Pronombre personal, tercera
persona, plural, sujeto de donadis. Otra pa:
labra primaria adoptada del francés: ellos,
ellas.
Donadis, dió.-Véase la fuerza de ad r
de is. Verbo aclivo transitivo; su sujeto es
ili, su objeto okazon.
. Al, que quiere d~cir á, ó, parn.-Prepos1món que rige á 1,. Otra palabra primitiva
Li.-(Véase en la parte ya analizada).

Okazon, oportuniclacl, occtsión.-Objeto

directo de donq.dis.
Monti-i, ,nostmr.-lnfmitivo con su sujeto implícito, lin, que limita á okazon.
Siajn, su-(Véase Siaj más arriba). La n
final mai·ca el caso objetivo. Siajn concuerda con vestojn, pero se refiere al sujeto implícito de la cláusula infinitivo. Pronúnciasc
siain,.
Novaj11, nuevo.-Ya analizado.
Vestojn, vestidos. - Esta palabra y la
precedente fueron empleadas en el párrafo
primeramente analizado.
Por, por.-Preposición que rige á horo.
Palabra primitiva, adoptada del español y
adaptada del francés.
Ci11, cada.-Palabra primitiva, y también
una de las cuarenta y cinco correlativas. Se
usa adjetivamente y conviene con horo.

Horo, hora.-Nombre, caso nominativo

objeto de por.
De, de.- Preposición primil'va común•
varias lenguas. Rige á lago.
La, el.-Única forma del ai'liculo definido para todos los géneros y números. En el
esperanto no hay artículo indefinido; y al

traducirlo, si para el sentido es preciso, se
suple, lo mismo que se hace al traducir
del griego ó del latín. La es una palabra primaria común á varias lenguas.
Tago, dia.-Nombre, nominativo, objeto
dede.

�54

1

1 1
1

1

POR ESOS MUNDOS

Li.-(Ya está analizada esta palabra.)
Havis, tenía, tuve. - Para el tiempo
véase Zorgadis.
Apartan, sepai·ado.-Adjetivo que concuerda con imrtuton.
Surtuton, capa, sobretodo,-Caso objetivo después de havis.
Kaj.-(Véase más arriba.)
Kiel, como.-Una de las cuarenta y cinco
palabras correlativas, y también una de las
primarias. (Véase tiel, su correlativo especifico, en el párrafo primeramente analizado:)
Pri, de, concemiente.-(Véase más arriba). Preposición que gobierna á rego.
Ci1&lt;.-(Véase más arriba.)
Alia, otro.-Adjetivo que concuerda con
rego.
Rego, rey.-(Como en el párrafo primero.)
Aquí es objeto de pri.
Oni, ellos. -Palabra primaria adoptada
del francés on.

Ordinare, generalmente, ordinariamente.-Adverbio derivado, por cuya razón ter-

mina en e; modifica á diras.

Diras, decii-.-Verbo en tiempo presente.
liemos visto que el pasado termina en is; nótese ahora que el presente termina en as.
Li.-(Véase más arriba.)
Estas, es.-Otro verbo en tiempo presente; el infinitivo es esti. (Véa¡e el párrafo primeramente analizado.)
En, en.-Preposición que gobierna ó rige
á konsüanejo, otra palabra primaria derivada del griego.
La. -(Véase más arriba).

•

'

Kon.silanejo, Cámara del Consejo. Nombre objeto de en. La o marca un nombre; la silaba ejes uu subfijo que denota sitio para·(un konsilano); el a,n es otro subfijo que denota miembro de una corporación.
Konsilo significa consejo.
Oni. -(Véase más arriba),
J'ie ci, aq1&lt;í.-Adverbio que modifica á
diradis. Es una especie de palabra compleja
primaria formada por la asociación de dos
primarias sencillas, ci y tie. La palabra tie
denota allí; pero como ci expresa la idea de
proximidad, tie ci significa aqwi. Se pronuncia como dos palabras separadas: Tie, ci.
Ciam, siempre.-(Véase el párrafo primero.)
Diradis, dicho.-Participio pasado de Diras, con el subfijo ad denotando acción .
acostumbrada. (Véase zorgadis).
La, rego, estas, en, la. (Todas estas palabras han sido ya explicadas).
Veslejo, g1&lt;ardarropa.-Empezando como de costumbre, en el fin de la palabra,
se observará que es un nombre sustantivo
que indica sitio para vesfo ó vestoj. (Véase

EL ESPERANTO

la explicación del subfijo ej en konsaanejo).
Ya sabemos que vestoj significa vestidos; por
esto la significación de toda la palabra es cla-

ra: sitio para '\""estidos, .vestuario, guardarro•
pa. Pronúnciese

vesteyo.

•••
Veamos ahora la sintáxis del esperanto.

Es tan sencilla como la analogía.
Los nombres terminan en o. Ejemplos:
jaro, rego, vesto, mono. El plural termina
en oj,
Los adjetivos terminan en a. Ejemplos:
multa, bela, nova, sia, tuta, ornamita.
Los adverbios derivados terminan en e.
Ejemplo: bele.
Los infinitivos terminan en i. Ejemplo:
esti.
El tiempo pasado, en. todas las personas y

números, termina en is. Ejemplos: vivis,

amis, elspezadis.
El participio pasado pasivo termina en

ita. Ejemplo: ornamita.
Las preposiciones rigen el caso nominativo. Ejemplo: antau, m1tltaj, jaroj.
Unaj final denota plural. Ejemplos: mul-

taj.
Unan al final denota un caso objetivo.
Ejemplos: vestojn, nionon.
El adverbio negativo ne procede á su verbo: Ejemplo: ne zorgadis.
Los adjetivos concuerdan con sus nombres en número y caso. Ejemplos: siaj, sol-

datoj.
Los _verbos transitivos siguen el caso
objetivo. Ejemplo: !i havis surtuton.
El participio · pasado activo termina en
inta. Ejemplo: esceptinta. (La forma adverbial es esceptinte.)
También es necesario conocer el significado de tres subfijos importantes:
Ad, que denota continuación ó repetición
de la acción implícita en la raiz. Ejemplo:

ZOl'gadis.
An, que denota un miembro de un cuer•
po, partido, secta, ó país indicado en la raiz.
Ejemplo: konsii.anejo.
Ej, que denota sitio para algo indicado en
la raiz. Ejemplo: vestejo.
Si hemos estudiado cuidadosamente lo,
dos párrafos analizados, habremos aprendi-

do también veintiseis de las ciento cincuenta y siete palabras primarias. Ahora vea el
lector si puede recordar el significado de las
siguientes, sin consultar las notas explicadas:

Al, ili, ne, si (sia), ci, ke, antau, kaj,
nek, tie, ciu, kiu, nur, oni, tie ei, ciam,
lciel, de, la, por, tiel, en, li, pri, unu, se.

Y con todo lo explicado y apuntado y un
vocabulario, /,qué lector ó lectora de Pon
Esos Mu~oos no sabe leer y escribir en espe_ran_to,El referido vocabulado no puede ser
mas fnc,l y senc1llo. Es el siguiente:
A, final de adjetivo.
AD, subfijo que denota acción continuada.
AL, á, 6, para.
ALIA, otro.
AMI, amar.
AN,

subfijo que denota indivíduo de cor-

As, terminación del tiempo presente.
BELA, hermoso, bello.
BELE, hermosamente, bellamente.
CASO, cRza.
CI, al!i, empleado comunmente con otras
palabras, _como tie ci (aquí), ó ci k1&lt;n (con).
CIAM, siempre.
cm, cada.

DE, de.
DIRI, hablar, decir.
dar.

E, final de adverbio derivado.
EJ, subfijo que denota lugar destinado

para.

EL, fuera, fuera de (prefijo).
EN, en, dentro.
ESCEPTJ, exceptuar.

ESCEPTINTE, exceptuando.
ESTI, ser.

IIAVI, tener.
HORo,

hora.

J, final de infinitivo.
ILI, ellos.
lNTA, ~TE,

terminación de participio pa•

sado act,rn, tanto e,: la forma de ad'etivo
corno en la de adve1·brn.
J
IS, terminació? del tiempo pasado.
ITA, t~rminac,ón del participio pasado
forma adjetiva.
'
J, terminación de un nombre plural ó de
un adJet,vo.

año.
KAJ, y.
KE, que.
KIEL, como.
JARO,

Km, quien, el que, el cu-al.
K0XSILANEJ0, cámara de consejo.
KONSILANO, rni~mbro
KONSILO, COTISl'JO.

de consejo.

LA, el.
Ll,

él .

Mo,o, dinero.

mostrar.
mucho.
MULTAJ, muchos.
MO~TRI,

MULTA,

poración, ciudadanía, etc.
ANTAU, antes.
APARTA, separar.

DONI,

5¡,

N, terminación de caso objetivo.
NE, no.
NEK, ni.
NOVA, nuevo.

Nun, solamente,
O, terminación de nombre sustantivo
OKAZO, oporlunidad, ocasión.
'
ONI, ellos, genfa, uno.
ORDINARA, ordinario.
ORDINARE, ordinariamente.
ORNAl\II, adornar.
Po:i, por.
PRI, para, concerniente á, sobre estu, acer•
ca de lo otro.
REao, rey.
SE, si.
SIA, su, suyos.
SOLDAT0, soldado.
SPEZI, dar dinero.
SURTUTO, capa, abrigo, sobretodo.
TAGO, día.
TEATRO, teatro.
TIE, aíli.
TIE CI, aquí.
TIEL, así, de esta manera, semejante á.
TUTA, entero, todo, total.
UNu, ~no, un cierto n(1mero.
VESTO, vestido, traje.
VESTE.m,. guardarropa, habitación-ropera.
VlVI, Vl\'lr.

Z0RGI, cuidar, cuidar de.

•

**
¿Te compromet~s, lector

querido, á com•

poner fr.ases, or~c10ne.\ párrafo, y ha:;la largos escntos teniendo presentes las anteriores lecciones( Pu~s manos á la obrá, que la
tarea, he de repehrlo una vez más, es fácil
y sencilla.

D. O. S. LOWELL

�LA FALSIF!CAC!Ó~ DE OBRAS DE ARTE

LA f ALSIFICACION DE OBRAS DE ARTE
de objetos procedentes de Pompeya, Hercu•
de los aspectos más curiosos de la lana, Numancia, Concise, los pueblos celtas
codicia humana es el que ofrecen en ge- del Pitou y las colonias fenicias de Beauvais,
neral las falsedades y falsificaciones, el su• si bien es cierto que los chamarileros no ha·
jeto agente de estos delitos dispone de inte- bian ido á recojerlos más allá de las fabricas
ligencia poco vulgar, de ingenio, y, á veces, instaladas en Bruselas, en Vannes y espe•
de cultura artística exquisita.
en París.
No es, pues, el hambre el esporo en don- cialmente
El «true• y el ,maquillage• de las obras
de se crian los patógenos de esta enferme- de arte ha llegado en esta última capital á
dad social, como suele serlo de casi todas una perfección sorprendente en todos sus as•
las que la ciencia penal tiene sometidas á pectas. Verdad es que el pueblo de París ha
su estudio. El delincuente, además de las estado siempre á la cabeza de los la1ulctlocondiciones anotadas, necesita disponer de ,·es temporis acti. A los helenófilos del siun capital grande ó pequeño, y esta caracte- glo XVll siguieron los egiptólogos del sirística le dá todas las apariencias de indus• glo xvm, quienes seducidos por las maravitria, que se ejerce á la luz del día, cuando llosas descripciones del conde de Caylus, in•
no son objeto de ella ni los valores ni los trépido viajero y amenísimo literato, veían
documentos oficiales.
en todas partes geroglífieos, estatuas, pirámi•
Las funciones tutelares del Estado no des, obeliscos y bajo-relieves. De aquí el
pueden extenderse á garantizar la autentici- éxito asombroso, desde el punto de vista
dad de las obras de arte; porque en el san- económico, que alcanzaron las fábricas de
tuario del arte no puede haber una ornacina momias fragmentos de momias, con las
para la ley y porque en este caso, más que que dió a traste la supuesta reina Pinacotbe•
en otro alguno, se probaría la inadaptabilidad que, quien en realidad no era sino la criada
y la injusticia de la sanción prescrita con de una modesta hospedería, muerta en edad
relación al hecho punible.
prematura, disecada y embalsamada, con haLos únicos factores que deben compo- bilidad tan escasa que á los tres días de su
ner el marchamo de las obras de arte son instalación llenó el Museo de Munich de un
la conciencia del que vende y la inteligen- olor nauseabundo y macabro.
cia del que compra, pues aunque no es difíTodavía suele fruncir los labios de los secil caer por efecto de alguna de estas opera• ñores académicos el relato de una curiosisi·
cienes bajo el alcance de las aspilleras del roa anécdota, en la que aparece como victi•
Código, el ingenio de los delincuentes suele ma un erudito profesor de la Sorbona, egip·
allanar con facilidad el camino de la eva- tólogo muy conocido, poseedor de una imsión.
portante colecció!l de vasos etruscos, bronLos falsificadores de obras de arte son ces pelásgicos y manuscritos ptoloméicos.
artistas en su género, cu ya capacidad no Presentóse un día en su á.;spacbo un hábil
guarda relación con sus aspiraciones: la co• anticuario y le habló de una estátua magni&lt;licia les hace un día renegar de la indepen- fica de basalto negro, de tamaño algo mayor
dencia, que es condición esencial del genio, y que el natural: se trataba nada menos que de
arriendan su actividad al comercio para de un Ramsés, encontrado en las ruinas de
elaborar csobre pedido• armas, porcelanas, Tbebas, y para transportarlo á Europa era
esmaltes, autógrafos, esculturas, cuadros y precisa una cantidad de cien mil francos.
tapices.
Cinco semanas más tarde, el valioso mo•
Por este procedimiento se han llenado los nolito, después de haber atravesado el Nilo,
museos particulares y los museos oficiales
NO

U

I

57

_Para estos fraudes se usan mil procedide oer instalado cuidadosamente en Alejandría, de cruzar el Mediterráneo, de pasar por m1ent.os. A ~eces se co!llpra un cuadro antiNópoles y hacer escala en Génova, desem- guo s1~ ménto, y previo un lavado minuciobarcó en )larsella, y desde allí seis fornidos so se pmta sobre él un asunto pla•iado de un
percherones lo arrastraron hasta la casa-mu- autor notable. En _otras ocasiones,"se calca el
eco del sabio profesor, en donde fué recibido asunto sobre un lienzo antiguo, sirviéndose
con todo el entusiasmo y con toda la alegria al efec!o de una cola muy tenaz (marollfte).
~ue ~uede inspirar el hallazgo de tesoro tan Despues se mete todo en el horno para que
mesltmable. No babia dudas: era el auténtico al secarse aparezcan las gri_etas y la pátina.
Ramsés llI de la XIV dinastía, majestuoso y Los tonos rosados y ambarinos se obtienen
apamble, con los ojos esmaltados la nariz con negro de humo y cenizas graveladas·
noblemente semita, la barba en tre~zas deli- luego ~e frota todo con una disolución d~
cadas y las manos extendidas hieráticamen- calabna Y se procede á imitar las arrugas y
te sobre los muslos. La pátina, los gero,lífi- las manchas de las moscas. Por último para
cos de la peana y la naturaleza del basalto, evitar las verificaciones por medio del'alco•
bol _se cubre todo con una capa de cola fuer•
eran otros tantos certificados de origen.
Gu~rdó el anticuario su dinero, y á los te hqmda, sobre la que el alcohol resbala
dos anos miradas escrupulosas descubrieron como sobre un cristal.
Asl preparado el cuadro, pasa á poder
en la estátua huellas de instrumentos modernos. A partir de este dato,se llegó a saber de los ~onogramallstas, quienes han estucon certeza que Ramsés IlI de la XIV di- diadocu1dadosamente la manera de firmar de
nastía babia sido tallado en las canteras de cada uno de los autores notables, sus signos,
An_gers por un desdichado picapedrero á ~us monogramas, sus manías, sus trazos desquien pagó el mixtificador la suma de mil iguales, el sitio que preferían, la tinta, betún
ó pmtura que usaban, etcétera.
cien francos.
Para dar una idea de la última operación
es.to ~s, de la manera usada para hacer cree;
Las más importantes y \as más compli- . públicamente la autenticidad de un cuadro
cadas de estas falsificaciones son las de los falso, relataré una anécdota que recuerdo
haber leido hace dos años próximamente en
cuadros, porque exijen, en primer término
que su autor sea un artista de mérito y e~ ll &amp;colo.
. Un chamarilero de París, se presenta un
segundo que sean ingeniosos y acertad~s los
pro~ed1m1entos que se emplean para darles dia_ en el estudio de uno de estos pintores falcaracte:. Cubiertos estos dos requisitos, es ~anos.
-Amigo mio, - le dice. - Hoy necesito
necesano el concurso de nionogramatistas
Y el de mercaderes de habilidad ó con tino una cosa muy importante. Quiero un Remsufic1e~t_es para constatar públicamente la brandl de primer orden.
- ¿R~trato de hombre? ¿De mujer? ¿.Joautenltc1dad del cuadro.
En estos últimos años, Bélgica lanzó al ven? 1,V1e¡o?
- De viejo, pero con manos ...
mercado centenares de Hobbema, de Teniers
Conviéne~se los detalle,, se acuerda el
de N~ysdael y sobre todo de Van-Gogen cu'.
precio de mil francos, y al cabo de dos meyo numero es hoy prodigioso.
'
Entre los artistas incursos en estos deli- ses el trabajo está concluido con la exquisit?s se puede citar a Alberto Klomp, que fal- ta factura del maestro.
-;-¿Es preciso firmarlo? ¿A la derecha? ,A
mfic~ á P_aul Potter; á Paul de Vos, que falsi'
6có_ a Sumders, á Jobann Van de Breda, que la izquierda? ¿Cómo?
falsificó á Breughuel. Constantino Netzcher
. -Flrmelo c~n su nombre, sobre el barrepradujo in~nidad _de retratos de Carios J, mz cuando ya está seco.
y DaVId Terners el ¡óven, objeto de tantas
Supongamos que el pintor se llamaba
reproducciones y copias, no sintió escrúpu- Bourgues: puso su firma como había recia·
mado el comprador, y el cuadro fué inmedialos al fal_s1ficar al Tiziano, cuyo espíritu
cuyo estilo su~o asimilar admirablementi. tamente expedido para la América del Norte
,d Con las fals1ficaciones de Watteau se pa- Pero •~les_ salió ~o_r _correo un anónimo en
ría formar un gran catálogo; algunos reali- estos termrnos, d1ng1do al jefe de la Aduana:
zaron sus obras con tal acierto que hicieron
• Tengo el g1!sto de participar á usted
dudar á_Volta!r.e, quie¡¡ aparte su excepcional senlldo cnltco, babia llegado á familiari- que X ha expedido por la vía del Havre un
zarse co,:i las_ producciones del ,autor de los bult~ que mide 2 metros por 1, 70, y pesa
rosltros nsuenos_, en las opulentas galerías 30 k1lo~ramos. Tiene las inscripciones ,Fráde rey de Prusia.
gil, •ÜDra de Arte, y lleva el número 2

•••

'

�58

VISIÓN PRIMERA

Está dirigido á *** y contiene un cuadro antiguo, acaso el más notable de Rembrandt.
Para eludir el pago de derechos lo firma un
tal Bour•ues. Ya tiene usted conociento
del !rauda" y obrará como mejor le parezca.»

nio han formado para la explotación de este

negocio una alianza tan sólida, tan estrecha
y tan fuerte que nada pueden contra ella
las prescripciones de la ley estática. Unicamente, la cultura puede ser remedio eficaa

contra estos abusos y engaños, que en nuesDesde que se anunció la llegada del barco
comenzaron á tomarse las medidas de policía más exquisitas. El cuadro fué decomisado; y borrada con facilidad la "firma de Bour-

guCs, apareció la de Rembrandt, que no estaba escrita, pero se dejaba adivinar en los
caractéres del trabajo.
El destinatario fué condenado á pagar
25.000 francos en concepto de derechos y
20.000 de multa. Los periódicos refirieron

minuciosamente el asunto; felicitaron todos
al jefe de la Aduana por su perspicacia, y pocos dias después un coleccionista pagaba por
el cuadro la suma de 2-!-0.000 francos.
Como se vé, la codicia, el arte y el inge-

tro país no han sido menos frecuentes que en

Bélgica y Francia,
Las tablas de Goya pintadas por Lúcas,
el famoso díptico valenciano, los abundantísimos azulejos de la Alhambra y tantos otros

casos de crnaquillage» nacional, suministran
materia, no ya para otro arliculo, sino para
un libro de muchas páginas, lamentable eje-

cutoría para nuestro comercio de antigüedades y obras de arte, que no se ha quedado
atrás, ni mucho menos, en lo de tallar mo-

FLIRTATION

narcas egipcios, disecat· Pinacotheques,ni ex•
pedir cuadros de Rembrandt, pintados después de las guerras coloniales, á los Estados
Unidos.

É. BARRIOBERO Y TlERRÁN

l
¡i

VISION PRIMERA
Con su pálido roslt'ó de Iucero,

con su tierna mirada de querube,
solamente la vi por mi sendero

en una tarde azul en una nube.
Y desde aquel entonces, lastimero,

tras su recuerdo misterioso, sube
con mis pobres canciones de trovero
el grito de entusiasmo que contuve.
¡Ya me agoto en el yermo! ... Y no he podido,.
á pesar de lo mucho que he sufrido,

veda otra vez pasar por mi sendero
en una tarde azul en una nube,
ron su pálido rostro de lucero,
ron su tierna mirada de querube ...
CoNSTANTINO OBANDO ESPINOSA

puerto de Palma bullía con animación
EBrillaba
de dia señalado.
el sol aún sobre el agua, más allá

un amigo de la niliez y juventud á quien no
veía hacía un siglo y del cual me habían separado unos amores misteriosos cuyo final

dela gran bahía en cuyo fondo la antigua ciudad alzaba restos de sus muros, agujas de
torres, masa ocrosa de góticos y antiguos
edificios.
Un fondo pobre, de un verde polvoriento,
paisaje ralo que pinos medianos elevaban
sobre la tierra gris, parecía lamentarse á lo
lejos, desde la dársena de aguas crasas é insadas hasta el límite de las colinas.
Grupos endomingados llenaban el muelle,
vagaban sobre las cubiertas de unos barcos
anclados, ó seguían paseando hasta la cabeza
del espigón.
A intervalos, el quejido de una sirena hería poderosamente el aire, turbaba la reunión
de apacibles burgueses, obligándoles á girar
y á extasiarse.
Iba á salir el Miramar, barco blanco,
grandón, de levantada borda, palos atrevidos
y multitud de portas con cercos dorados parecidos á pupilas ardientes de enormes aves.
A popa y en el alcázar, formando grupos ó

quería conocer.
Le había hallado de improviso en una calle

L

.sentada á lo largo, frente á las bandas, conversaba una variedad difusa de tipos, compuesta por naturales de las islas con propósito de negociar en Africa, turistas ingleses
y alemanes de ambos sexos, empleados de

los que Francia envía continuamente á su
colonia, y algún que otro pastor á lo turquesco, encasquetado el negro gorro, desbordante
el abombado gabán con apariencias monstruosaa, paseando y dignándose dirigir tal
cual mirada al pasaje desde lo alto de sus
gravedades evangélicas.
Apoyado en un banco de popa, podía, al
fin, hablar á mi sabor con Pepe Sanromán,

de Palma. Con igual interés habíamos recordado hechos y fechas de otro tiempo. Mecomunicó que iba á partir, y entendí satisfecho
que haríamos ruta común hasta Argel á donde yo me dirigía formando parte de una misión científica.
Conservaba Sanromán las lineas puras de
su tipo, bien dibujado por rasgos largos y
decididos,como acontece con los hombres de

acción que comienzan por ejercerla sobre si
sabiendo, no solo luchar,sino vencer y vencerse.La misma abundancia y soltura de ademanes, la misma expresión abierta é iluminada en una cara sin músculos, el mismo
aire comunicativo de radiante y despreocupada jovialidad. Sólo su cabello había encanecido, dejando al descubierto buena parte

de un cráneo limpio, reluciente.
-Sí,-me dijo mientras vagaban distraídos sus ojos desde el agua á la Lonja, de la
Lonja á la feudal silueta de Bellver-aquella
mujer me quería. Sin haberse cruzado entre
nosotros una sola palabra que trascendiera á

noviazgo,fué mi primero, mi único amor sincero, y ha producido sin saberlo más cambios en mi vida que cuantos obraron misanteriores devaneos confesados y exhibidos.
-El caso es que nadie creía ...
-Pues eso: fuimos dos victimas del {lit-/.
La sirena había gritado por tercera vez.Los
hombres de faena se movían sobre cubierta
junto á los cabrestantes y en el muelle para
atraer la plancha fija al costado. Una cadena
corrió vibrando como reptil fugitivo por la

�60

1'

popa hasta sepultarse en las aguas, que se
elevaron violentas al choque. Extremeciase
la proa con los sacudimientos del ancla izada, virando el barco por si mismo sobre el
amarre de la boya.
La hélice apoyaba la man'obra c_on sobresaltos entrecortados, semejantes á bostezos
de una fiera que despertase. Pronto batió po•
derosa el liquido con fragor sostenido que
hacia retemblar las entrañas aceradas del
barco. El 11.lirama,· adelantaba ya puerto
adelante,despedido por ademanes y gritos de
las gentes del muelle. Desde la aleta del timón una estela triangular se destacaba, que
ronmovia las aguas dilatándose hasta el fondo alejado de la babia.
Para hablar más cómodamente, quiso mi
amigo que bajáramos al comedor, donde se
hizo servir el ajenjo.
Su palabra adquiría nuevo interés en aquel
interior barnizado y bien oliente, cuyo adorno por igual componían el esmaltado y metálicas fimbrias de la madera, la araña y bra-

zos de bronce para la iluminación, lo:3 anuncios de las líneas de vapores y grandes hote-

1

les del mundo que la CompañJa Internacional difunde y fija donde pue1e, las macetas
con plantas de adorno, los divanes, por fin,
y pasamanos tapizados de rojo.
-Tus amigos-le dije- extrañábamos no
verte. ¡Aquella desaparición tan repentina!. ..
-No m!;' extraña: lo supuse,-contestó,
mientras fundía con un hilo de agua el geométrico y esponjoso terrón sostenido sobre
el licor por la calada cucharilla.
-Fué una engullida de muchos días.
-Los mismos que con ella pasaba en·parques y paseos, junto á estanques abandonados ó recorriendo los sitios pintorescos que
rodern á Madrid. No podria describirte la
frescura y color de aquella piel , el candor de
aquellos ojos que me miraban sin descanso,
el amor abnegado que la tenia pendiente de
mi, empañando sus ojos en la calle, en las
casas y en el teatro, á cualquier desvío mío
que sorprendiera. ¡Amor por el amor mismo,
rodeado de belleza, sin un detalle chocante,
sin una sola nota ingrata! El deseo de volver
á ser querido como por ella lo fui me ha sostenido: por él he soportado lo que dificilmente podrás imaginar.
-Fué, entonces, un amor completo,
Sanromán contempló lo que en la ropa
guardaba del opalino liquido, y con ojos brillantes, animados, dijo:
-Si. Fuimos más allá de donde nos proponiamo~.
-Los padres de ella, ¿nada sabían?
-Conocían nuestros paseos: no les prestaban atención por creernos muy jóvenes;

confiaban,además,demasiado en la altivez de
su hija. Resu lió de todo ello, que mi novia,
cuando menos pensábamos, vino á ascender,
adelantando un paso en estas categorías de
la vida.
-,Sin violencia?
-Sin reflexión ... No es lo mismo.
-¿Y luego'/
-El temor, y no sé si intrigas de los criados ó voluntad de los padres, mantuviéronl
retraída mucho tiempo: no conseguía verla
ni con súplicas, ni prodigando mi reducido
caudal. Comprendí que el secreto de nuestras
entrevistas estaba por los suelos y que er
inútil oponerse á la fatalidad. Una aventura
demasiado sonada con una ecuyél"e y un
golpe de Bolsa, vinieron á hacer mi situación
insostenible ... Tomé el partido de emigrar dispuesto á hacer fortuna en Argel por cualquier medio.
-1.Cómo te fué?
- Los primeros meses mu y mal. Estaba
desesperado. Ni sabía nada, ni servía para

61

t~ 1-A GALERIA DE RETRATOS

POR &amp;SOS MUNDOS

un recuerdo. Me nombraba llorando, corría
la casa llamándome, sin ver que me tenia
alli mismo, arrodillado á sus piés.
-¡Perdida!

-Sí, para siempre ...
Dijo esto con sombría tristeza de galeote,
en tanto me tomaba del brazo y montaba
tras mi la escala que se abría sobre el alcázar. La toldilla estaba desierta y cerrada la
noche. La hélice, incansable, volteaba á popa
montes de espumas fosfóreas. Se habían perdido ya de ,;sta los fuegos de Mallorca. A la
derecha, muy lejos dibujábase el perfil de

Dragonera, simulando sus curvas el dorso
de enorme elefante que adelantara nadando,

con la trompa tendida y su faro en la grupa.
-¿Qué piensas hacer en adelante?-pregunté á mi amigo, viéndole mirar abismado
el arroyo verde que resbalaba por el flanco
del barco.
-Seguir mi idea primera. Ante todo, el
dinero, ganado por mi mismo á cualquier

precio.
-¡_Para qué, si á ella ya no has de tenerla?
-Para otra, enlónces, que se le parezca en
belleza y pasión. Un amor como el de Any,
en ese mundo, deja un recuerdo imborrable:
¡el que lo probó una ve1. no puede ya vivir
sin él!

J. M.ª LLANAS AGUILANIEDO

cosa alguna. Transformé en recursos para ganar algo cuanto hasta allí había practicado
como simples deportes: fui profesor de equitación, maestro de español, fotógrafo, quiro-

mántico,sucesivamente y todo en una pieza;
hice el intérprete, el brujo de salón, pronos•
tiqué tormentas y aeontecimientos. A rada
intento fracasado perfeccionaba una nueva
aptitud para afrontar el apuro de todas las

horas. Tenía ansia de vivir y levantar un
capital. Desde allá escribía, suplicando, pro•
metiendo: nadie me contestaba.
- Había para desesperar.
- ¡Para perder el juicio! Lo otro es poco..•
No hace mucho recibí una carta firmada por
persona para mi extraña. Era del doctor Carrillo, que m'e daba noticias del suceso d~

mis amores. Tenia un hijo.
-¡Diablo de complicación!
- -Mayor: la madre perdió el juicio en e
puerperio.
-¿Loca?
•
-Perdida. El doctor dice que ocurre al
gunas veces: que puede muy bien ocurrir
no curar. La familia se la confió, y actualmente está sometida á tratamiento en lacas
de salud por él levantada frente al Medite
rráneo sosegado.
-¡Pobre Anyl
-En la carta me encarecía que me pusie
se en viaje cuanto antes por si el verme pro
vocaba en ella una crisis provechosa. Aqu
dia mismo embarqué.
-¡,Cómo te redbió?

-Ni mi presencia, ni mi voz, ni el am
que la llevaba, depurado por el sufrimien
y el destierro, consiguieron despertar en el

EN LA GALERIA DE RETRATOS
En una setancia obscura
del ruinoso palacio,
de la fría clemencia de los muros
cuelgan llenos de polvo los retratos
en los óvalos negros
de carcomidos marcos.
Algunos, de la edad en las penumbras;
otros, limpios y claros;

todos, como ventanas entreabiertas
á las difuntas horas
de los ciclos pasados.
Hay personajes tristes
que miran fijamente un punto vago:
se dijera que sufren la nostalgia
de las cosas que el tiempo ha sepultado.
Algunos, bajo el peso torturante
de cierto incomprensible desengaño,

lentamente se funden en la sombra
como se borra un sueño despertando.

Otros, envanecidos,
miran con insolencia y con descaro
é. las generaciones que se burlan
de las modas de antaño.
Las damas, adorables
almas del madrigal enamorado,
divinamente ríen
una risa gastada por los años...

¿Y sabes lo que fin je en las miradas
el alma del retrato?
Ligeras llamaradas imborrables
de odio y amor, que pasarán acaso
cuando podrido el lienzo
se caiga de los marcos.
Lms TABLANCA

�•

LOS MODERNOS AVENTUREROS

HORÓSCOPO DE LOS MESES

AL POLO NORTE EN GLOBO

JULIO: SOL EN CÁNCER
STE mes, séptimo del año en nuestro ca-

E

lendario, fué el quinto en tiempo de los
l'Omanos, que le llamaban Q¡¡inctilis. El
nombre latino de J¡¡/fas le fué dado en honor de Julio César, que nació en este mes.
Rige á Julio la constelación Cáncer, cuarto signo del Zodiaco, que impera ¡lesde el 19
de Junio basta el 23 del mes actual. Clíncer

es un signo cardinal, femenino, movible,
acuatico, flemático y nocturno. Sus atributos
principales son el sentimiento y la simpatía.
Las personas nacidas en el periodo de la
cúspide, ó sea desde el 21 al 27 de Junio,
cuando el sol se encuentra en el extremo del
signo, están dotadas de las características de
Cáncer y de Geminis, que le precedió.
Los súbditos de Cáncer son de disposi-

compañeros, particularmente, en el que resultaban mu y variables. Sin embargo, como

amigos íntimos, los que nacen bajo el imperio de Cáncer son cariñosos y constantes.
Son muy amantes de la música, y muy dispuestos para aprenderla, especialmente las

mujeres.
Generalmente, son de estatura regular,
desarrollada en la porción superior del cuerpo, con cara redonda, complexión pálida,
facciones pequeñas, frente ancha y ojos claros ó grises. El temperamento físico de los
hijos de Cáncer es bilioso-linfático en un
clima meridional, y de disposición linfáticonerviosa en latitudes septentrionales.
Los defectos de estos individuos son los
celos, la vanidad, y el.amor al dinero por el

ción taciturna, de imaginación inquisitiva
y de buena conducta. La· característica prin-

dinero mismo.

cipal de estas personas es su naturaleza ca-

bernado por la Luna, y las cualidades de volubilidad de sus súbditos se atribuyen á la
influencia del astro nocturno.
Los compañeros que más congenian con
ellos son los nacidos en tiempo de Escorpi-0
y de Piscis.
Los casamientos que mejor resultan á los
hijos de Cáncer son los que verifican con
personas que pertenecen á Pisci3. Los hijos
de estas uniones son fuertes y hermosos.
Ya queda dicho que el planeta que regenta á Cánce,· es la Luna; las joyas, la esmeralda y la piedra onix negra; los colores astrales, el verde y el castaño obscuro; la flor
emblemática, la adormidera; Febrero y Septiembre, los meses privilegiados para los
hijos de Cáncer, y el lúnes el día afortunado de la semana. La antigua tribu hebre.a á
que corresponde este signo es la de Zabulón, y Muriel el arcángel guardián.

riñosa, simpática y emocional, por cuya razón tanto los hombres como las mujeres resultan excelentes para la vida de familia.

Son económicos, industriosos y próvidos;
vivos de imaginación y de cuerpo, hábiles en
los negocios, independientes, de espíritu
abierto y versátiles. Son también muy determinados, tanto que no es fácil apartarlos de
una resolución que hayan llegado á tomar.
Tienen habilidad mecánica, son muy ejecutivos y nunca rehuyen la responsabili&lt;lad que
pueda caberles en cualquier asunto. Son fácilmente gobernados por la bondad, pero se

resienten si notan el más mínimo asomo de
imposición. Se les molesta muy fácilmente
con la falta de amabilidad. Las condiciones
mentales y físicas de los demás influyen
mucho en ellos. Disfrutan mucho, y también
tienen grandes disgustos, en la elección de

Cáncer es el único signo del Zodiaco go-

lector querido, del fracaso de
T laacuerdas,
expedición que el capitán sueco AnE

dree preparó para llegar al Polo Norte en
globo? Fué en el año 1895 cuando se intentó, y aún no se sabe nada de la suerte que
baya podido caber á tan atrevida expedición.
Pero los hombres que son amantes de la
Ciencia no escarmientan, y he aquí que se ha

taña su ruidoso funcionamiento que b1..
rá salir de sus nidos de las rocosas peñas
á las gaviotas. En el fondo del vagón, y for-

mando su verdadera espina ~orsal, tiene este
globo un largo y estrecho tanque de acero

desde un reducido pedazo de tierra entre las
montañas coronadas de nieve de la Isla

(que puede ser considerado como los pañoles de este crucero del aire), conteniendo
cerca de tres toneladas y media de gasolina.
A popa presenta un gran timón para dirigir
la embarcación á derecha é izquierda, y
ofrece también tablas movibles para que los
navegantes dirijan la cara hacia arriba ó hacia abajo, según les plazca.
Sobre cubierta y en el cuarto de máquinas hay una tripulación de cuatro hombres,
ocupando cada cual su sitio. Abundan en el
globo los aparatos de navegación y meteorología; y el capitán del buque permanece
alerta observando los barometrógrafos y manómetros, que le tienen al tanto del estado y

Danskó, un enorme buque aéreo, inmensa

condiciones de las diversas partes y órganos

prepararlo otra aventura, mfis audaz, si cabe,
que aquella, esta vez con ciertas probabilidades de éxito; tanto que, á juzgar por los
anuncios hechos, es probable que en cualquiera de los días de este mes de Julio ó del
próximo Agosto los habitantes del extremo
noroeste de Spitzberg, á seiscientas millas
casi directamente al norte del Cabo septen-

trional de Noruega, presenciarán un extraño
y maravilloso espectáculo: verán elevarse

masa de gas hidrógeno aprisionado en
fuerte cubierta de tela y guttapercba, en forma de grueso cigarro con la punta dirigida
hacia el Norte.
Bajo el inmenso tabaco va una curiosa es-

tructura de acero en forma de araña, encerrada en tirantes paredes y techo de finísima
seda. De ambos lados de este carruaje de
acero sobresalen dos hélices del mismo metal, como las hélices de un buque, las cua-

esenciales de la compleja máquina que diri-

je. Encerrados en compartimientos•perreras
hay una docena de perros de trineo, importados expresamente desde el país de las tribus de los samoyedos en las costas árticas
del rio Oh, en Siberia. Tonelada y media de
provisiones lleva el buque aéreo, á fin de
que ni hombres ni animales padezcan por

la escasez durante muchos meses, si por desgracia la expedición no marchara con bue-

les, aunque son de gran tamaño, resultan

nos vientos. Si por esta causa fuera preciso

empequeñecidas á la vista por contraste con
las dimensiones del depósito de gas que va
encima. Estas hélices giran en el aire con ·
rápido movimiento, impulsadas por un motor de sesenta ó setenta caballos de fuerza,
que funciona en el cuarto de la máquina, y
que, por lo tanto, no aparece visible para el
espectador, que solo podrá oir desde la mon-

volver por los hielos, en vez de verificarlo

por los aires, los expedicionarios llevan trineos, botes y cuantas cosas son precisas á
una expedición de este género.
De la extremidad delantera del vagóu
aéreo pende perpendicularmente un aparato
de extraño aspecto, semejante á una serpiente articulada recubierta de acero con

�POa ESOS MUNDOS

escamas artificiales. Desde popa i;e extiende
mucho hácia atrás y hácia abajo, trescien•
tos ó cuatrocieutos piés hácia la superficie
terrestre, un cable de acero, que arrastra
detrás de él otra y más larga serpiente de
escarnas acerndas, con media tonelada de
alimento~ en el vientre, nadando sobre el
agua ó deslizándose sobre el hielo, pero siguiendo la estela del gran buque aéreo.
Oyense ecog de explosiones semejantes á
las de un cañón Gatling, que produce el motor; las hélice; aceradas baten el espacio con
velocidad creciente; el estrecho aéreo se
cruza; la tripulación sal.ida á los camaradas
que dejan en la playa; di~páranse los caño-

nes de los buques anclados en el reducido
puerto; la cola de la serpiente pasa ahora
sobre las tumbas de los holandeses en la
punta baja Smeerenberg ... y más allá se en•
cuentra el mar polar,con sus eternos é inexplorados campos de hielo, sus misterios ce•
losamente guardados á través de los siglos
y el Polo como constante desafío al hombre
para que lo conquiste, si puede y se atreve.
La significación de este extraño espectáculo y la ingeniosa é infinita labor que lo
lleva á laexistencia,aparecen descritas por el
propio explorador que ha de llevarla á cabo
en el interesantísimo artículo que publica•
mos á continuación.

¿CONQUISTAREMOS EL POLO NORTE?

e

ONSTRUID un buque aéreo y marchad en
(l á buscar el Polo Norte», fué la orden

que me dió el último día del año de 1905 el
director y propietario del Record-Herald de
Chicago, Mr. Frank B. Noyes. Obedeciendo
las órdenes me puse á trabajar, y desde en•
tonces no be pensado ni hecho otra cosa.
Jamás ;¡e dió encargo más extraordinario á
un pe1bdista; pero debo confesar también
que tal misión de ir al Polo Norte en globo
no se me hubiese confiado si yo no hubiera
antes acariciado la idea y manifestado deseos de llevarla á cabo. Y antes de que cualquiera se permita imaginar que este proyec•
to mío y de mi director es cosa de visionarios ó de personas atolondradas, y además
una expedición an ticientífica, TOY á decir algo
de lo que nosotros sabíamos entonces y de lo
que sabemos hoy con respeto á este asunto.
MIS PRDIERAS EXPEDICIONES

marchando en trineos sobre los traidores tém•
panos de hielo que cubren el mar polar¡ pero
nuestros planes fracasaron, porque siempre
ha de ocurrir en estas marchas algo que eche
por suelo los propósitos de los expedicionarios: fuimos cogido!! en una verdadera
trampa de hielo, y naufragamos. Y así pasé
tres veranos v un invierno en los verdaderos
árticos, al No'rte del 80º paralelo.
Habiendo conducido en vano dos asaltos
contra el Polo por el antiguo método de trineos arrastrados por perros, sé lo que significa viajar por los movibles y difíciles hielos
polares, sufriendo durante seis y ocho millas
diarias el trabajo.de guiar aquellos vehículos
y padeciendo mucho porque la naturaleza
humana no se adapta átales trabajos. Muchas
veces he tenido que detenerme para respirar,
mirando con ansioso deseo al espacio y anhelando viajar por él, sobre todos los obstáculos, sin los inconvenientes de los trechos de
agua negra, sitios de profundas nieves, lagunas de cieno, y sin el eterno malestar del peso
y de la distancia sobre ios músculos de los
hombres y los animales.

En primer lugar, la exploración ártica no
es una experiencia nueva para mí. En 1894.
dirigí una expedición á las costas nordP.ste de
Spitzberg, alcanzando la latitud de 81°á 54-0
SIEMPRE PENSANDO E!', EL BUQUE AÉREO
millas marinas del Polo, 600 millas más al
norte que la punta más septentrional de
Ya en 1894 tuve la tentación de cruzar
Alaska. En 1898, una segunda expedición
bajo mi nombre y mando, se dirigió al Norte, este camino libre y aéreo. Regresando de
esta vez á la Tierra de Francisco José, que Spitzberg á Europa en el otoño de dicho
se encuentra al Este y Norte de Spitzberg. año, pasé varia.'I semanas en París consulcon una casa constructora aeronáutiBuscamos nuevamente el Polo que, por su- tando
ca, á la que proporcioné ámplia información
puesto, no encontramos; pero fuimos tan allá
que llegamos á los 82°, y hubiéramos ade- respecto á las condiciones árticas del país
lantado más á no ser por un accidente que que deseaba cruzar, y juntamente planea•
Jo impidió. Verificábamos la expedición, co- mos un proyecto de globo para un viaje desmo otras tantas que!" 11e habían intentado, de Spitzberg al Polo.

uá

¿CONQLilSTAR&amp;\IUS EL POLO :;OJ.TEi'

Era eslo globo uno or&lt;linario, e!'.férico, libre. y
-de extraordinario tamaiio·
pero sin fuerza motriz
medios de guiarlo. Entonce• se hallaba ,olamente
en la época de prueba el
globo ó buffue aéreo de
motor dirigible, y como
l os resultados no eran
nada lisonjeros, no pude
apro,·echarlo p a r a m i
propósito. El globo impulsado por e I viento
era un medio de locomoción sumamente tenla•
dor. par~ quien como yo
habia 01do el refunfu1io
-de los vientos del Norte·
pero después de analiza1'.
este pro~ ecto d e globo La l'atr,e, clobo dirigible del ejército francéa ~ostruldo or M H •
•
me pareció muy a ventu- ~~:Jerostato t ~ un verdadero crucero rápido,' pues drsarfu11i,. 'u~a ~~~cidº~~~t~
1
rado y lo
ocbenf~~~e:\o~!l~~3:s~Jr~aS:!'d~taé~•
más
dd
1.el0ote11emaanedjable.
- deseché.
d
,
.
.
v n o Pn suHacocreahelizado
de acero
cw,n
ano
espue~,
el
catro
ó
cinco
pasa¡eros
en
cada
a,,,.e11-ión
U
pitá~ And ree anunció públicamente su in• fuerza capar.de darle una velocidad de veintitenc1ón de conquistar el Polo por esle méto- c~~l~o millas por hora; era perfectamente
~o~o el mundo sabe lo que ocurrió: aquel d1'.1g1ble y manejable, pues se hicieron en él
mtrep1do exp1orador y sus do,, compañeros ~as de ochenta ascensiones ó viajes llevando
se l~nzaron al viento ?n su globo libre, que a su bordo cuatro ó cinco pasajeros acomofué J_uguete de los vientos que sirven de dados en el vagón de acero.
cent111elas en las fortalezas del Polo, y hasta
. La practir.abilidad de navegar por el espa1~ fecha nada se sabe de tan audaz expedi- cio con un buque grande, sólido y perfecta•
ción.
mente co_r.str_uído c?mo e~te, llevando 1iesa•
E_n 1899 volví de la Tierra de Francisco da maqumaria y tr1pulac1ón de varios homJose &lt;'Oll la determinación de observar los bres, quedó tan determinada que el Gobierprogresos de la navegación aérea mediante n? francés no vaciló en ordenar la construcla cual creo intuitivamente que ' el inaenio ción _de un segundo Lebaudy, que fuera un
del hombre con~eguirá alcanzar el Poi~. Vi duplicado e~aeto del otro, para emplearlo
cómo S~ntos-Dumonl logró dar la vuelta á la como_ máquma de ¡:(uerra. La nueva cons•
!orre Eiffel, de París, en un pequeiio globo trucc1ón_ se ti~uló Lci Pat1·ie, y tuvo un éxi~mpul,:a&lt;lo por motor; más este globo era un to todav1a meJor que el de su prototipo.
~ugu~te, y la experiencia de Dumunt no me
Pero_ aun r~suelto esto punto, existen ciermspiró confianza: ~~ro llegó el año 1905, y tos hm1tes, lijados por las leyes físicas, para
un nu~~o glollo_ d1r1g1ble, equipado con moto- el emple? y u;;o de estos depósitos de gas y
res, hehces Y limones, obtuvo aómirable re- ª? tomóviles d el espacio: no pueden, por
sul~do en F_rancia: era el aero-;tato cons- CJemplo, operar en galernas de una velotruido con dinero que los hermanos Leba11- cidad superior á la comunicada por su:;
dy ~abian proporcionado al efecto.
~~lores y hélices, inconveniente que $ubsisDicho buque aí•reo batió el recm·d en esta llra hasta que la velocidad de dichos apara•
-cla;¡e de navegación, resultando un verdadero tos. ~o sea ~nayor_do _veintisiete millas por
-crucero del espacio. El Lebaiuly nombre ho1?. ademas, e!-,tan siempre sujetos á sufrir
eon el cual fué bautizado el ¡:(lobo,' era bas- accidentes si encuentran grandes tormen•
tante grande y tenía sufiriente potencia ele- tasó hurac1111e;; en sus jornadas.
vadora_ para que el constructor pudiera emAl e;;tudiar la cuestión. se me ocurrió este
plear, a fin d~ o~tener fuerza y duración, el pensamiento: si el motor moderno de comacero y no hm1lar los materiales a la ma- bu,ti_ón interior, con su ligereza, su gran eco•dera )' el bambú. las currdas delgadas v el nonrn'. de cumbu~tible en proporción á la
a_lambr?s· El buque podia llevar siete mil energia desarro liada. y el progre~o del arte
hbras, mcluycndo su propio peso; estaba tio- ,en la ?º1~strucción de globos dirigibles y en
·tado de un motor de cuarenta &lt;'aballos de la anac1ón, han producido de consun·o un

ni

A

10·

,

�;,CO~Ql ISTAHE~IOSEL POLO

66

POR ESOS ~1Ut.DOS

buque aéreo practicable
y victorioso, ¿por qué estas veu tajas no han de
utilizsrse en la exploración geog ·áfica? Si esos
aerostatos res u llan bastante bueno;; p ar a los
desagradables asuntos de
laguerra,¿por qué no hau
de serlo para la grata y
ad1Uirable misión de aum&lt;•nlar lo,; conocimientos
humanos? ,:,No seria posible construir un buque
mayor que el Leba111ly,
especialmente destinado
para llevar una gran c:ar ga y para navegar á largas distancia--, y al mismo tiempo peculiarmente
adaptado para las regioEl ¡lobo dirigible América con el que el perioaista. norteamericano Mr. Wellman
piensa Legar al Polo Norte. Tiene este aerostato sesenta y tres metros de longitud
ne5 árticas, y así disponer de una bella probaNUESTRO ÉXITO EN PARfS
bilidad de éxito en un riaje desde un punto
septentrional avanzado hacia el Polo?
En dicha cap1tul fué recibida la idea con
La idea adquirió forma; se desarrolló un simpatía
y hasta con entusiasmo. Su audaproyecto tentador. pero simétrico; el presu- cia, lo pintore~co y lo dramático de la expepuesto de\ coste y el cálculo del tiempo fue- dición, el e~fuerzo para que la ciencia, la
ron sometidos á los directores y propieta- mecánica y el pro~reso moderno reemplazarios del periódico á que he permanecido aso- ran á la mera fuer,m bruta para derribar las
cia lo la mayor parte de mi vida activa; acep- barreras que la Naturaleza ha colocado en el
tóse mi plan como digno de ensayo, ya que camino del Polo, hicieron efecto en la imaencerraba la oportunidad de intentar una ginación francesa. La Academia de Ciencias,
empresamagna para el mundo y para la cien- á la que tuve el honor de ser presentado, me
cia. se formó una compañia, 1'he Wellman recibió, má,; bien que cortésmente, entusiasChica{/º RecorcL-Herctld Polar E.rpedi'ion, tamente y con sjmpatía vivisima. El profesor
y cuatro d1a,, después salia ) o p¡¡ra Pans.
Janssen, eminente astrónomo que años antes babia prono~ticado á otros
exploradores que no era
una exploración lo que
intentaban sino un suicidio, en una Memoria que
ahora leyó a 1 Instituto
declaró que teníamos excelentes probabilidadesde
realizar nue:otras esperanza~. Pero esta diferencia
de opiniones aparecía señalada por unos cuanlns
ai1os, durante los cuales
se había probado la superioridad de un verdadero buque aéreo ~obre
un globo libre, paso dado
adelante para lograr que
el viento irnpub,ara por el
er:1¡,aclo n un aerostato
con mó.qu1nas á dlsposlEl aerostato polar América, visto de proa

~onn:·~

67

trarrestar; la ,velocidad á C(lH' un buque dr.
esta-; condiciones debía ser impulsado para
vencer aquellos vientos si nos fueran contrarios. Los que estudian este problema convienen generalmente en que para ofrecer una
solución última, es decir, para asegurar una
velocidad que pueda vencer todos los vientos
que soplan, excepto las grandes tempestades
y huracane~, una máquina aérea debe estar
en condiciones de marchar cerca de cincuenta mil)as por hora con sus propia&lt;; fuerzas;
del mismo modo que un buque de vapor r¡ue
no pudiera mantenerse por sí mismo contra
toda una galerna en el Atlántico Septentrional no sería considerado como una solución
del problema de la navegación oceánica.
La mejor experiencia hecha hasta ahora
con este tipo de buque aéreo débese á La
Patl'ie, el aerostato centinela avanzado del
ejército francés. La mayor velocidad que ha
logrado ha sidu de 12,22 metros por :,;egunclo, igual á 27,25 millas por hora. Su velocidad media, obtenida en una calma. llega á
fijarse en veinticinco millas por hora, y la
cantidad de combustible que puede llevar le
LA \'ET.OCID.\D, PUNTO PRINCIPAL
pone en condic10n
es de mantener
Como no tratáesla
velocidad &lt;lubamos de resolver
rante quince hora-.,
el problema de la
dando así un radio
navegación aérea )'
de acción de tresnuestro fin era sirucientas
setenta y
plemente a provecinco
milla~.
charnos de lo , a
Ahora bien: ;,pohecho en este cañ1diamo-s
c onsidPrar
po y adaptarlo y
posible
construir
aplicarlo al trabnjo
un
buque
aéreo
bogeográfico, tuvimos
yado
d
e
gas
que
q u e aceptar los
foera impulsado
hechos consumados
¡, o r motor, capaz
en lo referente á los
&lt;le de-arrullar u11a
progresos logrado,;
velocidad el e cinen la aerostación; ,.
cuenta milla, por
aunque p r o n t o
hora·:' Teóricamencomprendimos las
te,
vimoR que polimitaciones de
dríamos alcanzar el
nuestra máquina,
resultado. P e ro ,
pronto vimos tamprácticamente, era
bién que el globo
muy dudoso el exdirigible, e I globo
perimento, porque
que puede ser imvan envueltos mupubado y dirigido,
chos problemas de
,eñala u n g r a n
ingenie ria en I a
adelanto sobre el
"""""
con
esférico ó libre: pe- Armadura-esqueleto del l1all para el aerostato .11tnérica. Esle con!-truc:c1ón
materialeR
conocilea con el viento y ¡lobo Jene 28 metros de anchura, SO de altura y tiO de lon¡:itu&lt;i dos de un reservano se sali:,face con
ser simplemente barrido por él, pues tiene torio ó depó~itu uel ~ran tamaüo necesario.
impulso y dirección por sus propia:; fuerzas. Adcm/1!;, impliraria mucha aventura lamaLa velocidad fué nuestro punto critico: la nipulación y ual'e~ación de tan inmenso
velocidad &lt;le los vientos que podiamo~ con- aerostato. Resoll'imos, pues, construir un

ción, un limón á popa y muchas lt&gt;guas de
vapor en sus tanques.
En tres semanas se celebrarnn c·onferencias con todos los ingenie10s aeronautas eminentes. Entre las miles de importantes cuestiones que tenían que ser decididas figuraba
la de e,;tudiar si era prudente intentar lle,,ar
al Polo en 1906, ó posponer el esfuerzo h~sta 1907. Xo teníamos mucha confianza en
nue,;tra habilidad para partir en 1006; pero
no quisimos retrasar el viaje y decidimos
probar nuestra suerte. Al meR de haber decidido en Chicago la expedición, se firmó en
París el contrato con un constructor de reputación grande para hacer un buque aéreo
de gran tamaiio. plenamente equipado con
motores y maquinaria, cuya entrega debía
hacernos á fin ele ~iayo. En el aerostato debían estar adaptados, práctica y científicamente, todos los medios y métodos para el
fin perseguido,con el completo conorimiento
de las condiciones árticas del país á donde
nos proponíamos llegar.

�68

POR f;SOS MUNDOS

buque del tipo La Patri.e. ¿Pero de qué ta- tanto, que necesitábamos un buque aéreo
maño, forma, potencia y equipo? El conoci- mucho mayor.
miento que teníamos de las regiones árticas
ATANDO TODOS LOS CABOS
fué para nosotrJs de un valor inmenso en
este punto. Las condiciones allí prevalePero se nos presentaba una contrariedad
cientes presentáronse ante nuestros ojos
como páginas de un libro abierto. El pri- importantísima: si aumentábamos el tamaño
mero de los grandes hechos físicos que se del aerostato, aumentábamos también la resistencia al
nos ponían deviento, y nelante e r a la
ce si ta ríamos
distancia que
mayores ro áhabíamos de
quinas y más
recorrer. Descombustible
de la base de
para mantener
partid a más
la misma reseptentrional
lativa velociqu prudentedad que la asemente podíagurada por los
mos el e g ir,
buques no fraSpitzberg, hay
casados que
seiscientas miestábamos esllas marinas al
lud iando.
Polo: teníamos
En seguida,
pues, que mse originó esta
iar mi I doscuestión. ¿Era
cien tas millas
nece~aria para
de ida y vuelnuestro éxito
ta, como po1a velocidad
dría volar un
citada? ¿Valía
pájaro. Pero la
la pena pre1 a prudencia
tender gran
nos aconsejaba
velocidad? Esdisponerde un
to no nos remárgen no mesolvía
ningún
nor de l cinproblema, á
cuenta por
menos que lociento, ó sea
gráramos haun radio total
1·er tan elevade acción de
da esa velocimil ochociendad que con
tas millas maella pudiérarinas.
mos resistir y
AdJmás de
vencer el más
la gran cantifuerte viento
dad de comque encontrábu;;tible q u e
semos durante
debíamos lleMr. Walter Wellman á bordo de su aerostato polar América, durante
el viaje. Volvar en nueslas pruebas realizadas. La nocelle, donde aparece retratado et audaz
vimos, por
t.ros tanques,
explorador, ha sido construida toda de acero
tanto, á nuesel buque tenía
que ir tripulado por cuatro ó cinco horn- tros análisis de los vientos árticos, basados
bres, y embarcar también provisiones, apa- en miles de observaciones lomadas en los
ratos, perros ó trineos-automóviles, un pe- meses de Julio y Agosto, época en que íbaqueño bote y otras muchas cosas. Un globo mos á realizar nuestro proyectado viaje sobre
Patrie con veinticinco millas de andar por el Océano Artico, norte de Spitzberg y Tiehora en dichas condiciones, seríá expléndi- rra de Francisco José, y encontramos algudo; pero ninguno de estos buques podría nos casos, no muchos, de vientos que recollevar más de unos cuantos centenares de rren hasta treinta millas por hora. Tomando
libras como peso de carga, adcmá:- de la como base de nuestros cálculog un buque
tripulación y maquinaria. Era. claro, por de cincuenta y dos piés y medio de diáme-

,:,t:0:-i\1Ll::iTAl-ll::~IOS EL PULO .'WH.TEi

tro, con suficiente fuerza elevadora para llevar la carga y todo lo necesario para la
ejecución de nuestro plan, y suponiendo
que tal buque debía ser impulsado para mil
ochocientas millas marinas, ¿cuál sería la
potencia de máquina y el combustible necesario para asegurar una velocidad de treinta millas por hora, y, por comparación, para
asegurar la mitad de e:;a velocidad? Hé aquí
el resultado de nuestros cálculos:
Millas mariuas por hora:
Fuerza en caballos:
Libras de combustiblP por hora:
Libras de idem por milla:
Libras de idem para 1.80!1 milla~:
P~so d,• motor: libras

0

r'

:xl i'1
1:,
o
t:!."• t)
4;,
, .., o
:.LO
13.j(~) ó :,. tO 1

ano

ºº

3.000 ó

600

Y puesto que un buque como el estudiado
podría llevar, además de su propio peso, cerca de nueve mil libras de carga y maqui11aria de todas clases, era obvio que debíamos
considerar teóricamente realizable una velocidad de quince millas marina~ por hora durante todo un viaje á larga cfütancia. Por
otra parte, el enorme coste de co111bustible
de las altas velocidades (quiero decir coste
en peso, no en dinero), nos hizo contentarnos con aspiraciones completamente moderadas en velocidad. Pero aun la de quince
millas por ho1 a parecia marnvilloso para
quien. como yo, se hab1a considerado dichoso en otra ocasión en que logró recorrer siete millas y media en un dia. El comandante
Peary, que es un hábil y enérgico trin~í~ta,
hubo de contentar~e durante su rec1e11te
avance al Polo, en la parte norte de su ,·iaje, con cinco millas diaria~.
Otros análisis de las condiciones de los

(j!)

vientos ártico~ demostraron que la velocidad
elevada no era en absoluto esencial para el
logro de nuestro~ propósitos. De esto tendré
algo más que decir de~pués, cuando trate de
1n construcción de nuestro buque. Es suficiente declarar aquí que el análisis que hi1·imos probó que podíamos esperar una velocidad pri11cipal de viento de diez millas por
hora, cosa que significaba que si el viento
soplaba de proa nuestra velocidad de quince millas por hora quedaría reducida á cinco millas.
El contrato que hicimos con la casa constructora encerraba lodos estos detalles, y le
exigía un plazo de cuatro meses para terminar nuestra máquina aérea, plazo que, aunque suficiente, pareció corto á los fabrican tes
porque el aerostato que queríamos era mayor y más complejo que cuantos hasta cnton&lt;·es se habían con,;truido en Francia Y re.~ultó que cuando llegó el día de la entrega
del buque aéreo, el trabajo no estaba concluido. Nosotros lo teníamos, en cambio,
dispuesto todo: estaba ya organizado el personal científico y técnico preciso, se habían
acumulado vastas cantidades de aparatos y
materiales, y hasta hallába~e listo el vapor,
lletado por dos años, para transportarnos á
nuestra base de operaciones. El con:;tructor
del buque aéreo nos dijo, como justificación
&lt;le su incumplimiento, que la tarea era dema:,;iado grande para sus íuPrzas, por cuya razón determinamos auxiliarle y sul'lirle de
motores 1· maquinarias q11e él no había podido prorurarsP.
EN )!ARCHA HÁCIA SPJTZBrnG

&lt;

Transporte del aerostato A111érica a bordo de un buque marit,mo. La raja
que se ve en el centro de esta Calografia contiene solamente la tela del globo,
c¡ue pesa, incluida la citada caja en que va envuelta, ocho mil libras

Al fin, á mediados de
Junio de 1906, pudimos hacer partir el buque aéreo
y toda la impedimenta en
dirección a! norte de Noruega. Al mismo tiempo, la
primera sección de nuestra
expedición ~e dió á la vela
en Trom~ii, en el buque
F1·ilhjof, con r u m b o á
Spitzberg. ~lucha gente
cree que este punto es una
isla habitada de lacosta noruega, y no es así: forma
un grupo de tierras é üdas
que siguen casi el 81° de
latitud, y ahora y siempre
ha estado inhabitada, excepto durante la estancia
que allí hacen t'll verano
lo~ cazadore~ de ballenas ,.
de foras, y, recien temen le;,

�,;,CONQUl~TARgMO'i gL POLO NOHTlf~

íO

71

!'OH ESOS MUNDO:-

TH \RA.10 Í)11'HORl1
por los trabajadores de dos minas de carbón
en la parle meridional de la isla.
Pero había trabajo y ocupación paru. más
La elección do nuestra base recayó en la
punta septentrional de la Isla Daosko, al ex- de ciento. No se crea que es cosa s&lt;'ncilla
tremo noroeste del archipiélago Spitzberg, poner un aerostato en condiciones de hacer
latitud 79:42°, á 618 millas marinas del Polo. un viaje al Polo Norte. Primero, tuvimo;; que
rlec:;embarcar
Jlay allí un extre:- buque¡::
relente puerto
,, argad oc; de
usado por los
material, pues
holandeses coel Frithjof fué
mo estación bainmediatamenllone r a hace
te enviado d e
más de dos sinueY0 al sur
glos. En los
por parle del
buenos días de
cargamento que
la pesca de baantes no pudo
llenas , Smeetransportar.
ronberg era en
Esto por si solo
ver ano una
ya no era tarea
ciudad de dos
pequeña, pues
mil ó tres mil
teníamos q u e
habitantes, que
llevar cada cotrnían sus casa á 1a orilla
fé;,, salones de
por medio ue
baile y tiendas
boles ó balsas
de aguardiente
improvisadas,
holandés y de
y.en los primebollos calientes
ros días, utiliFotografia tomada i •lsta de pájaro de la base de operadones
para el almuerde Mr. Wellman
zando témpazo.En invierno,
toda la población regresaba á Holanda. Hasta nos flotantes de hielo. Fíjese el lector en lo
hoy subsiste la tradición de que Smeerenberg que tuvimos que transportar de esta manera:
sea una ciudad; pero, excepción hecha de las trescientas cincuenta ó cuatrocientas tonelarudimentarias tumbas esparcidac; entre las das de madera. y acero par a el gran salón
rocas en los puntos bajos de la tierra, sola- del buque aéreo y para otras construcciomente uno;; cuanto'- álamo;; holande~es y nes, ciento veinticinco toneladas de ácido
ruinas de paredes de piedra marcan el sitio sulfúrico, setenta y cinco de hiérro en trozo¡::
de la muerta y casi oh-idada estación de pe.--- y treinta de aparato,:; y objetos químicos
ca. A través del estrecho, una milla al Sur. para la fabricación del gas hidrógeno; medio
situamos nuestro campamento en el mismo huque cargado de provisiones; la máquina
;;itio que hace doce años me sirvió como pun- aeronáutic \ con todos sus adherentes; trineos
to de partida de mi primera expedición árti- para tiro de perros, trineos automóviles,
ca y donde el c·apilan ,\ndree infló '-U mal una caldera de vapor y su máquina, tonelaPn1breado globo. Esta decisión nuestra de das de gasolina, herramientas. C'arbón. variocupar el mismo lugar marcado por aquella llas de hierro, pasadores, clavo'-. botes de
tragedia de exploración puede tomarse como acero v todas lac:; mil incumbencias necesala mejor prueba de que, seamos lo que sea- rias pára formar lo que un periódico de Lóndres tituló propiamente Una aldea ciPntímoc;, no nos asu--la la superstición.
La primera sección de la expedición llegó fica en los .1h-ticos.
Tan pronto como fué posible, s1• deJaron
á la Isla Oansko el 21 de Junio. Cuatro día-;
listas
las casas ó habitaciones para nuesempleamos en la enorme descarga do objetra
vivienda,
incluyendo la erección de la
tos. Despu~:;, el Frifhjof ,·olrió precipitadamente á Noruega en busca del ;;egundo des- que es, sin duda, la mejor casa que se conotacamento aeronáutico, que entonces se ha- ce en los Articos y la más científicamente
llaba en camino de París. El 5 de Julio partió calefactada y ventilada. Inmediatamente, el
esta segunda sección de Trom:,;i.i. y c,,atro taller para la maquina con su instalación de
días después ~e reunía la expedición en ple- correas, barrenos y demás herramientas; desno, formada por cuarenta hombre~ entre per- pués. la instalación do la caldera, máquina de
s011al ejecutivo. ingeniero~. mecánicos, aero- vapor, bomba de vapor y la obra de madera
nautas, cRpecialistas. operarios y marinero". del aparato de gas.

LA CASA PARA RL HRO:iTATO

1

Lo más importante de todo fné la construcción del hall donde nuestro buque aéreo, que bautizamos con el nombre de América, había de ser guardado mientras se preparaba el viaje. En buen tiempo, un globo e~férico ordinario puede inflarse al aire
libre sin serio riesgo de accidente; pero una
máquina tan compleja y delicada como la
nuestra exigía gran cuidado y precaución.
Una vez puesto en el rlernento para que había sido fabricado, es de suponer que pudiera defenrlerse por sí propio y hacer frente á
cuantas tempestades le atacaran; pero durante las etapas preparatorias de inflamiento,
ajuste y suspensión del coche ó vagón de
acero, colocación de motores, timones y todo el equipo, es muy necesario cuidarlo y
prnporcionarle albergue, porque ;:i en esta
oca--ión hubiera que exponerlo á los vientos
bien podría ocurrir un desastre más pronto
&lt;]Ue registramos un abrir y cerrar de ojos.
La construcción de un gran hall lo bastante ámplio para retener nuestro buque aéreo era empresa tremenda. Nunca trabajó
nadie ni más á conciencia ni más inteligentemente que nuestros carpinteros noruegos y
sus ayudantes: lo hacían durante catorce
horac; diarias. Necesitaron una semana para
lanzar el hielo y las rocas y preparar el sitio
de las fundaciones; otra para los cimientos
y el suelo, que media 63 x 21 metros; lue110, dos días para formar, en~orrnr y afirmar
barras de hierro fabricadas en nuestra fragua, á fin de construir los bastidores principales rlel esqueleto que constituyera el hall:
tres días fueron después necesarios para
construir una torre de 26 x 3 metros, aparejada con seis cabrias, que pudiera elevar
los arcos de:;de la horizontal á la perpendicular; y un día para levantar y colocar en
posición cada arco terminado.
Los piés de estos arcos, hábilmente construidos, vanos y aparentemente frágiles, de
madera y hierro, se separaban Yeinfr,iete
metros en el espacio y Rólo lenian quince
centímetros de P;;pesor. Reteníamos el aliento mientras la polea los elevaba Y los hacía
pasar lentamente por lodo, los áÍ1gulos progresivos, hasta que, uno tras otro, permanecieron orgu liosos y lerantados.
Al fin, después rle varia~ semanas de trabajo, que puedo decir no cesó de día ni de
noche, todos los arcos querlaron en su lugar.
El aparato de elevación fué retirado á fin de
que sirviera detrás como arco adicional.
Veinte tiran tes delgados, iguales, cien tíficamente calculados, fueron colocados desde
uno á otro arco, vanos de trece metros. unien-

do el todo entre sí. El esqueleto estaba, pues,
listo para ser cubierto por las miles de varas
de lona fuerte que precisaba el globo, lona
que había de ser cortada y preparada en Norucgn. Como pieza gigantesca de trabajo filigranado en el que nada se derrochó inútilmente y en el que la belleza de forma sólo
podía i.er ¡:;imple accirlente en el arte de la
adaptabilidad ingenieril, la inmensa estructura aparecía radiante entre los rayos del
sol de media noche.
Entretanto, el personal mecánico había estado trabajando en el vagón del buque aéreo,
in,;lalando motores, ajustando tornillos y engranajes, y llevando á cabo las pruebas que
los retrasos del contratista habían hecho imposibles en Parí¡:;,
!'OH QllÉ m:TRASAMOS EL VIAJE AL POLO

Parecía con todo lo realizado que había
fundamento para esperar que el equipo mecánico quedaría rn satisfactorias condicione3
durante algún tiempo, y que, aun cuando
bastante I etrasado, el viaje hacia el Polo podría intentarse. Pero esta esperanza duró
poco: cada vez que hacíamos funcionar un
motor. 1-1e rompía algo: cuando no saltaba un
tornillo, era una sección del árbol de acero
que trasmite la fuerza del motor la que sufría algún percance. Compostura tras compostura, cambio tras cambio, refuerzo tras
refuerzo, hubimos de hacer durante algunos
días, hasla que le llegó el turno al mismo
vagón, al chassis del automóvil aéreo, que
rmpezó á flaquear demostrando con esto que
rarecía de la fuerza necesaria para soportar
los motores y no podía resistir la vibración.
La parte aeronáutica del buque, el depó,.;ito de ga!l y sus aparatos complementarios
parecían pprfectos; pero el equipo mecánico
110 se hallaba en las mismas condiciones. Y
e-:lo determinó que decididamente aplazáramos el viaje hasta 1907, sintiendo con toda
PI alma que no pudiéramos aprovechar los
Yienlos ligeros ,· rnriables, unas veces del
sur directamente hacia el Polo, que soplaban
entonces y de los r¡ue hubiéram0" querido
1-1ervirnos para nuestro buque.
.\ fin de Agosto, la temperatura bajó del
rrro y las tempestades de nieve fueron frecuentes: era que el corto verano ártico había
concluido, y se aproximaba la noche invernal. Nuestra contrariedad fué grande, pero
convinimo" en que no habíamos perdido el
tiempo: la ba:;e ártica de la expedición se
había establecido ya, y todo quedaba listo
para la campaiia estival de 1907. Habíamos
rmpleado un año en preparativos; el año inmedialo srria rle ejecución. ¡Bien valían el

�¡COHAZú:-.!

dinero empleado y las energías gastada,, lo
que habíamo~ gahado en experiencia y práctica! Adoptamos las cfü,posiciones convenientes para un largoi11vierno de aislamiento. Cuarenta cables de acero, levantados entre las
rocas, protegían el hall del buque-aéreo contra los vientos y las tempestades; el globo
fué cuidado~amente de~nudado y guardada
i;u piel; mi compañero Félix Riesenberg, de

Chicago, con dos bravos noruegos, quedó encargado del campo, y el 4 de Septiembre de
1906 Indos los que formábamos la exprdición aba11donamos el campamento con rumbo al sur, dispuestos á volver al año siguiente, en la época en que habíamos ído. poseídos completamente de la confianza en el
éxito y en la realización de nuestros propósitos.

¿CUÁL ES MI OBRA PREDILECTA?

WALTER WELLM AN

Eslri i11fonnación, comenzada en 1mest1·0 número de .Noviembre último, no tieue
ofro objeto que cweriguarpor propia manifestación de las autores c111Í1 es su obrn.
preclílecta, ya por la perfecció11 con que desarrollaron su pensamiento. yci por lascircunstancias que presidiero11 s1i r¡énesis. ya. en fiu, por el éxito que loyró el trabnjo al ser conocido por el, público. EcheJarciJ¡.Palucio Valdés. Bretó11. Querol, Galdós.
los hermanos Quintero. Eu9e11io Afvarez D111uonl, Anuuleo Vfres. Blasco lbá1lez.
Linares Rivas, ,l!iyuel Bluy. Tomás Luce1io. Salvador Rueda, Salvaclor l'iniegra.
Ednarclo Zamacoi.s, Francisco Fírwe.~ García, Arltll"O Reyes, Santos Uwcano, .lfo110z Dewain, Felipe Trigo. Mi!]11el ,lloya, iital Aza. Bellver, Marina.~. Alcove1·ro~
Gregario Jf&lt;irtinez Sierra. Salvador Mcu·tínez Cubells, Pio Baroja, Pcrez Zúiíi{la,
l ille9as, Miguel Echegaray. Unam,1mo. Narciso Dlaz de Escavar, Ramón A. U1·bano, José L1aneces y :Miguel Trilles. han e:rp11eslo y&lt;i su opinión. Oiyamos ahora lo
que cliCRn o/ros maesll'os.

T

cristalina, de sugestiva~ modulaciones. Mientras habla, sus manos, cual pareja de níveas
Un cria&lt;lo severamente vestido de etique- palomas, juguetean con una ~arla de aljófar,
pendientede :::u cuello.
ta introduC'e al repY
su charla, amena,
71orw· en el vasto sagrácil, fluída, tiene enlón donde ha de celecantos de discreteo y
brarse su entrevista
profundidades docencon la insigne escritotes.
ra. Todo en la espacio-Aunque el públisa estancia tiene un
co es quien debe sansello característico de
cionar con sus prefedistinción señorial v
rencias una ú otra de
de buen gusto mundá1as producciones de
no. Dos hermosos barcada
artista,-dice al
¡¡ueños, á uno y otro
tocar rl punto concrelado ele la puerta, so~to á que esta informatienen srndas tallas
ción
se refiere-YO tenreligiosas de rancia
go mis predileéciones
factura; penden de lo~
entre las obras que he
muros vario~ retratos
producido . Acaso I a
¡tenealó¡ric·os; en u"a
novela
mía que má~
pareja de lindas vil1ime
agrada
sea B11cónas enciérranse mil ,,
1ica, obra de ~ran inmil pequerias preciosi'tensidad, á despecho
dades dr orfebrería v
de sus corta.:; proporde ceriuniea; allá, ál
ciones,
cosa no extral''(tremo del salón, soña,
si
se ti e n e en
bre las mesitas volan&lt;"11enla que muchas
Emilia Pardo Bn1./1n
le=-, el argentado s&lt;•rveces la~ novela.:; son
v i ci o de tú pare&lt;e
hallarse dispuesto para un fil-e o'dock ... corno aquellos librJ,; sibilino~, que tanto
Leve frotar de sedas indica la presencia más ganaban en méritos y transcendencia
de la ilustre dama. Déjase oir su voz suave, cuanto menor era su volúmen. Pero, a1lemás

Emilia Pardo Bazán

¡CORAZÓN!
¡Corazónl Fatigado, ya no guia
tus pasos el Amor. Vive llorosa
tu esperanza. La lámpara radiosa
de tu niñez rodó á tus piés un día.
¿La féi' (Sobre una roca muda y fría
los pétalos se caen de una rosa .
¡Xada alienta al que en noche silenciosa
se dijo con dolor: No hay alegria!
;,Por siempre vivirás en la tristeza
mientras que un soplo yerlo con pre,,te1.a
extinga lu existencia corno un cirioi'
Eres ¡oh, corazónl-tu faz lo diceun e~clavo !-in fuerzas que maldice.
por más c¡ue ria al contemplar un lirio.
ANTomo .MERlZALDE

�/.CIJAL F.S MI OBR.\ PREDILECTA

'74-

l'OR ESOS MUNDOS

vestido de etiqueta, avisa la llegada del
&lt;le esa. al~nna otra novela hay enlrc las mu- carruaje que ha de llevar á paseo á la insig&lt;'has quP forman parte rlP mi extensa biblio~rafia, cuyo recuerdo ¡nu·ccP emerger de Jac, ne escritora.
&lt;le'llá!&gt;: así J,a quimera, mi última producFrancisco Acebal
ción de esta inrlole, en la cual he procurado
hacer un estudio psicológico lo má~ complPEl director &lt;le la importante revista La
lo y acabado posibl&lt;'. Bueno será hacer co~s- . Lcctum, dü,{inguido· escritor cuyas castizas
tar, ya que esta oporlunidad se presenta,
'
obrái, le han heque no creo el
eh o destacarse
momenlo pr&lt;' d e 1a pléyade
sente. &lt;'~taetnpa
de novel istas jóque actualm&lt;'nvenes, nos ente atravef:amos,
Yia e n los sila más oportuna
guientes párrapara producir
fossu respuesta:
obras noveles«¡Obra predicas: el ciclo de
lecta!... llay alla novela yapago de crueldad
f: 6. Comprenen preguntar á
dirndolo a;;í,
un autor cuál es
desde hace cuasu obra preditro años que C"·
lecta. Es como
cribí La q 11 ip r eguntarle á
niera. no he inu n padre cuál
tentado novelar,
es su hijo prey no sé ;;i á ello
ferido , y aunme decidiré este
que casi siem,·erano. más por
pre existe una
,ati;,facer í n tipreferencia,casi
mos dcseof: r¡11e
nunca será conpor creer oporfesada. No se la
tunalaaparición
confesará el pa•
de produccioncr;
dre ni á sí misde esta índole,
mo, porque sabe
-Y entre los
• q u e al confeestudios c r 1 tisarla es cruel
cos, i,tiene ustPd
con su propia
también prefe-pNsona. Que
rencias por albable por nosotros e I viejo
guno~
-IndudableLear, del poeta
mente. P e r o ,
inglés , 6 q u e
hable el noble
porque no paFranci~co Acebal. (Retrato hecho por el laul"\'ado arli,ta catnlán
rezcan exóticas
Ramón Casas)
león de Albriq
mis predilecciode nuestro poeta. Acaso los poetas, Jo&lt;; artiiitH'S en e;;te punto, citaré el San Francisco
tm,, prefieran, como los padre~. á loi; hijos
1/p .Asis: á nadie ~orprenderá que por esta
más defectuosos y más desgracia•los, porque
obra me decida. ,·, &lt;lespués de todo, nada quieran pagarles con su predilección todas
más justo. toda ,•ez que ella ha :&lt;ido uno las predilecciones que los hombres les rega◄le los má;; firme,- suo:tentáculos de mi fama .
tean con cicatería inhumana.
»Y. para terminar, de,-ignaré alguno~ de
» Yo ten g o mi predilección, predilecmis cuentos fayoritos. Yo tengo verdadero ción grande y acaso definitiva, por una de
entuo:iasmo por este irénero de literatura, mis obras, que es Huella lle ctlma~. Ella rs
que en pocas líMa'- puede condensar gran• sér de mi sér. alma de mi alma, la que brotó
des pensamiento~ . Entre la infinidad de en albor de juventud lozana, entre el go~o incuentos que tengo publicados. hay do,. "O- tenso de verla surgir, manar de mi espíritu,
bre todo, que prefiero á los demás: uno es con la naturalidad con que mana el agua de
El nieto del Cid: el otro se titula El indulto. la fnente y al mismo tiempo con la, invendSigue la charla, interesante, amena, su• ble pesadumbre de dar para todos, de ponr.r
µr,tiYa. l1aAa qnc C'l rriado. severnmrnle

7á

en todas manos la e:-encia de mi ec;píritu, ingenioso ,. caballero~o hidalgo de la Man·
seguro de que otros muchos espíritus habían cha.
de escarnecerle, Yilipendiarle, y aún e.scuMariano Benlliure
pirlc con la asquerosa babaza de sus torpes
instintos.
Hace varios me~es que el ,·epporter persi•No puedo releer nada de cuanto he esgue
con verdadero encarnizamiento al gran
crito, ni de cuanto escribo, porque me acomete un indeljnible malestar de vrrcrüenza maestro de la escultura española para somepor haberlo escrito. Solo al releer alcr,;na Yer. terle al interrogatorio con,-abido, tratando de
determinada pagina de Iíuella de" almas. inquirir el secreto de sus predilecciones enme he hallado á mí mismo, sereno en mi tre la pléyade inmensa df' obras por él produridai, en su infapasión ó apasionali~able y gloriosa
do en mi serenidad.
carrera
de creador
»Por eso la prede
maravillas.
Unas
fiero, no porque yo
ú
otras
razones
hasepa si es buena ó
bían
impedido
el
mala... ¡Tal vez sea
logro de e~te objemala!»
to. hasta que, al fin,
un &lt;lía, más afortulosé Moreno
nado, ronsigue hablarle en plena fieCarbonero
brP de trabajo, rodrado de obreros
Este gran pintor,
:iuxiliares que bajo
una de las mayo::;ns órdenes moderes glorias d e la
lan ru yeso figuras,
España artística
adornos y relieves.
contemporánea,
- ¡Oh I No le
siente, al determipuedo
contestar,nar su obra más
tl i ce el maestro,
preciada, las vacimientras estrechalaciones tan naturnos su di e s t r a
rales en quien, coembadurnada de
m o é l , tiene u n
c"rayola. - Par a
&lt;'atálogo d e obras
dio, seríame preciv erdadcramente
so
reflexionar u n
asombro~o, t a n to
rato.
traer á la mcpor el número romrmoria to d o lo
mo por la heteroque he hecho hasta
geneidad d e I a s
ahora, y eso es immismas . Prescinpo:sible: n o tengo
diendo dr los cualiempo para ello...
dros de asunto hisJosé ;\Iorcno Carbonero
Vea usted, vea URtórico. - entre los
tecl,-y
señala
los
innúmero¡;
trabajos cocuales indudablemente se lleva la palma La
conversión del d11q11r de Gandfo-ha &lt;·ulti- menzados.-\'iviendo siempre así, sin dar
vado el pai:-t1je. el retrato, las obras clr gé- abasto á una labor que no se acaba nuuca,
nero. dedicando, en fin, sus actividades á ¿,cómo he de saber lo que prefiero?
.\nte nuestra tenaz insistencia, Benlliure
ilu!&gt;trar pasajes de obras literarias célebre",
permanece
inílex_ible.
como el Quijote. el Gil Blas. y El so-mln-r-Lo repito: no hay nada que merezca
t·o de tres picos. Esta última labor N, la
que, sin duda. ha despertado en él mayorrs ocupar un puesto más ;;eñalado entre la laentusia:&lt;mos, pue,;to que, rn el trance de bor que llevl) hecha... Por ~alir del paso, pudesignar sus cuadros predilerto" no'l en- diera decirlr que mi obra predilecla es la
vía una reproducción del bellísimo licnr.o soñada, la impecable, la que no he hecho
que representa La primera are11fura dr aún ni han~ nunca. Pero eso sería no decir
Gil Bla,'l, juntamente con Yario~ retratos &lt;lr nada ... Si aca¡;o, puesto á contestar for1.osaadmirable factura, y una lindísima tabla &lt;Ir me11te, diríale que prefiero la última obra, la
géne,·o, cuyo titulo es E11 lmsca ele ca111i110 que acabo de hacer, ó, mejor aún, la que esy que reproduce la desmedrada figura del toy haciendo; porque, al ser la más reciente..

�¿CUÁL ES MI OBRA PREIJJLECTA?

77

no he tenido tiempo para olvidarla ni sereJacinto Octavio Picón
nidad para apreciar sus defectos. En este
sentido, puede usted mencionar la que ahoEl ilustre autor de Dulce y sabrosa nos
ra me ocupa: la carrohonra con los siguienza que ha de conducir
tes hermosos párrafos:
los restos de Calvo y
,Para contribuir á,
de Vico, obra en cuya
la información que esconfección trabajo con
t á usted llevando á
actividad febril para
cabo,me pregunta cuál
tenerlaconcluídaoporde los que he escrito
tunamente.
es mi libro predilecto.
-Entónces,-le de•Con toda sincericimos-l'a tiene usted
dad, sin el más leve
1bra predilecta...
asomo de falsa modes-Predilección trantia , aseguro á usted
sitoria, fugaz, del moque no tengo predilecmento, - nos responción por ninguno.
de. - Dentro de tres
»Trabajo con gusto,
días termino con ella.
poniendo el m a y o r
Una nueva tarea ocu ·
empeño en hacerlo lo
pará su lugar; desmejor que puedo; pero
pués, otra: ¡quién sadespués de corregidas
be!. ..
las pruebas, no vuelvo
Y nos despedimos
á pensar en ello: ha,;ta
del maestro dos vrces
procuro olvidarlo. Y
1idmirable-por el mési alguna vez me ho
rito de sus creaciones
Yisto en la necesidad
Retrato del marqués de Cayo del Rey, hecl,o por
y por la pasmosa feMoreno Carbonero
de leer algo mío, he
cundidad de que hace
pasado mal rato, porgala-estrechando entre las nuestras suma- que nada me ha satisfecho.
no embadurnada de escayola ahora, como
»Además, creo que el peor juer. de un auotras vece.,; y como ~iempre lo estuvo...
tor es él mismo. Cierto que la opiniún ajena

E11 busca ele camino, avenlu,a &lt;le Don Quijote de la Mancha, por Morrno CarbonAro

�7H

¿&lt;.:lJÁL ~ .MJ OlllU. PiU:DILEL:'fA'(

PUR ESOS l\1UNDO:S

Ratraios de Don Francisco Silvela y Don Gustavo Bauer, hechos por Moreno l.;arbvnero

difícilmente es jusla: basta que influya en que ha hecho. ¡Es tan fácil equivocarse, atriella el espíritu de escueta-y es la más de~- buyéndose uno facultades de que carece!
,Por eso procuro escribir lo mejor que
interesada presión que el hombre puede supuedo, sin atreverme
frir-para que le falte
á encariñarme con
imparcialidad. Pero la
ello ... ¿.Mi libro prediopinión propia aún es
lecto? El q u e tengo
más apasionada: l a
por escribir, el que
estima&lt;'ión q u e hace
acaso no haga nunca.»
uno de sí mismo es puro engaño. Somos tod o s vanidosos: unos,
Sinesio Delgado
por ingénito amor propio; otros, por natural
lle aquí la respuesta
rebeldía contra la inque nos envía este ·
diferencia y la injusdistinguido escritor,
ticia.
tan discutido como au»La afición á los litor dramático y tan
brosviejosmehamosjustamente alabado
trado que en literatusiempre como poeta
ra y e:1 arte no ha y
felicísimo:
más que un buen tasa«Desde que recibí, a
dor: el tiempo. Los
quemarropa, la preaños so11 como rachas
gunta, no he vuelto á
de viento: con la poilevantar cabeza, hunvore&lt;la que levantan,
&lt;lida en u n mar de
desentierran lo que no
confusione~.
debió quedar olvidado
»(,Cuál ~erá mi obra
y sepultan lo que no
predilecta, Dios mío?
merece seguir vivie11Ilac;ta ahora no se me
do.
~
Mariano Benlliure
había ocurrido tener
,El escritor sabe lo que quiere hacer; mas una obra predilecta. Y, sin embargo, ello es
cuaudu lo termina, no sabe á punto fijo lo preciso, no sólo por contestar algo concreto

79

cuando me lo pregunno gusta. Y en mi fueten, sino porque, como
ro interno me revuello relativo impera en
vo furioso contra el
el mundo, aunque topúblico que la rechaza
das mis obras me pay coótra los críticos
rezcan insubstanciale::;
que la vapulean.
y anodinas, r, por con»Pero pasa el tiemsiguiente, me gusten
po, vienen la calma y
poco, alguna ha b r a
la reflexión... y enlonque me satisfaga mas
ces doy en el extremo
que las .otras sin que
e;:;;._,..
contrario: la obra no
yo haya caído en la
vale un pito, y la crícuenta.
tica y el público tienen
»Pero ahora, puesto
razón que les sobrn,
en el trance de decicon lo cual me quedo
dir, me encuentro en
1111la!IP',.
sin o b r a predilecta
un grandísimo apuro.
hasta nueva orden, y
Porque es el caso que
tocias me son igualcuando termino un a
rucnte aborrecibles.
zarzuelita, género á
»Lo peor es que este
que me h e dedicado
pesimismo d es c o nhasta la fecha sin vosolador que invade mi
cación alguna y por
espiritu no se para en
mal de mis pecados,
bal'ras, y no solo rese me figura siempre
niego de lo que escrique acabo de producir
bo, sino que casi todo.
una joya, una verdalo que escriben los dede r a maravilla qt1e
roa·s me aburre y m""
Carroza que ha conducido al cementerio de San
"'
habrá de colocar mi
Justo, en Madrid, los restos de Calvo y Vico.hastía. Viendo •estoy
firma entre las prime:Modelo de Mariano Benlliure
que, á la vuelta de
ras de la literatura dramática. •Se estrena: unos cuantos años, voy á ad~nirir el desagra-

~intl.iiu LJel¡¡adu

Jacinto Uctllvio Picóu

�POR ESOS MUNDOS

&lt;lable convencimiento de que Lodos los que ma.-Aunque todas mis produciones iiteramanejamos la péñol~, chicos y grandes, es- rias merecen mi cariño, como hijos espiritamos perdiendo el tiempo tontamente ...
tuales que son, hay una á la que estimo más
• Y ahora me asalta una sospecha espan- que á todas, por cree!" que salió más perfecta,
tosa; ¿tendrá el resto de la humanidad esa más redonda, más acabada. Es el sainete en
mismf). idea, y la disimula por el bien pare- dos actos titulado El ter.cer aniversario ó La
&lt;Jer?...
viuda de Napoleón. Y ·vea usted .lo que son
»Pero, hablemos an serio y volvamos al la;; cosas: esta obra no. es, ni mucho menos,
tema. Supode las que meniendo que la l '
jo res resultapregunta no se l ·
dos pecuniarios
refiera única me han produmente á las
cido , 1o cual
obras teatrales,
prueba que mi
que yo mismo
afecto hacia ella
tengo en el oles desinteresado, puramente
vido que mere~
artístico. La es&lt;Ce n, contesto
trenó hace ya
que sí: que he
producid o u n
bastantes años
la compañía de
Libro que me
oncan ta y a 1
María Tuba u ,
en el Teatro de
-cual encomienla Princesa,
&lt;lo la difícil
habiéndose remisión de sepres entado
ñalar mi paso
do~pués en la
por este pícaro
Comedia y en
muntlo.
Lara, en vista
»¿,Cuál es?
del éxito con
Jii teatro.¿Por
que fué acogiq u é '2 Po1:que
da.Hoy mismo,
no es un libro,
cuando se re-sino m i alma
presenta, gusta
vertida e n las
y regocija al pú-cuartillas, y
blico. Esto no
tiene, por lo
obstante , 'creo
tanto, el mérito
yo que mimo-de la sincerido de hacer esdad, muy sutá un tanto paperior siempre
sado de moda:
á las galas retienen las
tóricas y á los
Ricardo de la Vego.
obrasqueabora
primores del estilo. Tal es la vo1dad, que declaro con una privan un ioello pecdliar, un no sé qué á
mano puesta sobre el corazón y la otra sobre modo de aderezo especial, que yo no sabría
dará lo que escribo. De ahí mi retraimiento:
los Santos Evangelios. •
llevo algún tiempo sin estrenar nada, y en la
actualidad no tengo ningún trabajo dispuesto
Ricardo de la Vega
para recibir la pública sanción. Estoy comEn su despacho del Ministerio de Tnstruc- pletamente desorientado. Si algún día me
,cion Pública el gran sainetero nos recibe con encuentro con ánimos para ello, volveré á
su afabilidad característica prestándose de escribir. Pero, mientras tanto, me limitaré á
buen grado á la confesión á que va á ser ~o- vivir artisticameate de recuerdos, entre lo~
cuales emerge y resalta el de El tercer animetido.
-No es para mí dificil oontestarle,-excla- veJ·sario ó La viuda de Kapoleón.

,\i;cusro MARTINEZ OLMEDILLA

LA COMPAÑ{A DE MARfA

LAS MONJAS AZULES DE FIESOLE
o qúe más llama la atención del viajero

L que llega al norte de Florencia es una
-eolina, flanqueada y dividida en dos picos ge-

se disfrutará de panorama mejor que el que
se admira desde las ventanas de este monasterio.
Detrás del valle surge el pintorescoFiesole,
flanqueado en su lado oriental por las canteras de Monle Ceceri, que brindan ri'ca
miel, canteras que reciben el nombre ge'nérico de madre de Florencia porque de ellas
ha sido extraída toda la piedra para edificar
esta población. A poniente, cortaºda por el
IPcho del Mugnone, se levanta además otra
colina c oronadá de
edificios, en
cuyo. centro álzase
una vetusta torre llamad a la

melos en medio de los cuales se encuentra
la en otro tiempo ciudad etrusca de Fiesole,
&lt;le ese Fiesole cu yo nombre musical evoca
-dulces recuerdos de luz y de arte. Toda aque~la fertil pendiente está salpicada de residen•cias: majestu:&gt;sas é históricas villas, casas
·&gt;1olariegas anti guas r fortificadas, y edificios
modernos repletos de confort y de lujo, ro&lt;leados de
t·icos mantos de ver-&lt;lura.
Pero aun
•cuando to-00 esto sea
atractivo ,
Torre de
,el sitio más
los Pcíjabello entre
ros, cantatodos I os
da porDande Fiesole
t e, y que
-es aquel en
antigua&lt;¡ue se lementedaba
-v anta el
albergue á
antiguo
muchas
-&lt;: onvento
trampas
de San Gicolocadas
rolamo,que
ali ípara las
se destaca
avecillas,
&lt;le un fondiversión
do de verque todavía
-&lt;les olivos.
gusta muprecisacho á 1 os
mente bajo
toscanos
la cima de
En el Pa-.
1a colina
\l'lsta general del convento y Jaralnes de las monjas azules
radiso
donde en
otros tiem~os se elevaba la ciudadela etrus- compara el poeta esta altura al romano :Mon-ca y donde ahora se encuentra un monaste- te Mario, desde donde se obtiene la primera
rio franciscano que domina todo el ámplio vista de la Ciudad Eterna; y es que el viay sonriente valle del Arno. Seguramente, no jero que se acerca á Florencia por el anti6

�LAS MONJAS AZULES DE FIKSOLE

POR ESOS MUNDOS

guo camino de Bolonia ve, del mismo modo hombre, por su inteligencia y por su trabaj&lt;&gt;
por primera vez, las cúpulas y torres de manual, ha mejorado la naturaleza del terreFlorencia. Aquí también se ofrece á la vista no y hecho sobresalir lo que dentro de si
Monte .Morello, el más alto Apenino del dis- encerraba.
trilo, que sirve de barómetro en el que cree
Desde el empinado y tortuoso camino,.
á ciegas todo florentino. Más allá están los que era el único medio para acercarse á Fiefantásticos y distantes picos de las brillante,; sole antes que allí existieran tranvías elécmontañas de Garrara, mientras que en el tricos, cerca del sitio donde una inscripción
lado opuesto se extiende hermosa cordille- señala el lugar donde fueron martirizados vara, de una de cuyas montañas parece pcn- rios de los primeros cri~tianos, una puerta
der Vallombroarqueada persa , formando
mite el acceso,
punto saliente
á espaciosa essu negro boscalina ta q u eque de abetos.
tiene á cada
La cordillera
lado majestuosepara el valle
sas filas de ciflore n tino de
preses y conlos fertiles disduce al atrio de
tritos de Monte
triple arcada deFalterona, de
un a capillita.
donde nacen el
Al campanillaArno y el Tizo que d é i s t
ber. A mitad de
responde u n a
la di i; tancia,
voz suave, desu ...veme n te
monja, que seempinadasobre
os presenta luebaja eminencia,
go con 1a faz
se ve la blanca
serena y tranaldea de Settigquila, y que tan
nano, donde
pronto como
Miguel Angel
contesta en inaprendió á cinglés á vuestras
celar e 1 márpreguntas, os
mol, y más cerfranquea el paca aún la villa
so con 110 mal
q u e en I os
disimulada sacuentosde Boctisfacción.
caccio se llama
Encontraréisel Valle ele las
primero un pedamas, á traqueño el a u svés del c u a 1
tro, cuadrado 'f
corren d u Ice-,~~~.,...
arqueado,so mmente aquellos
~::iiiiiiMl!.IU ~2;~~~i!l!!!ilÍilÍIÍÍii
breado por ararroyuelos que
bustos y yedra,
el poeta cantó,
&amp;caleras adornadas de árboles que conducen al convento de las
en medio rl el
el Affrico y el
monjas azules
cual se eleva,
Mensola. Abajo, en la cuenca del Amo, se un portico de piedra que con sus inscripcioencuentra Florencia, con sus torres abun- nes Cosimus Medices á un lado, Y Floi·edantes, su suprema cúpula y sus históricos Dux Il á otro os hace recordar el pasado, á.
recuerdos; mientras que cerrando la vista la vez que os deja respirar en med\o de la
por el otro lado, hay aún otras alturas y tranquilidad y reposo que reman en
montañas. En una de estas, se encuentra aquel sitio, donde, sobre toda otra cosa, seSan Miniato, la famosa basílica biiantina disfruta de una sutil atmósfera de amor, deque es un mosáico; en otra se halla Bellos- paz y de buena voluntad para el prójimo, atguardo, inmortalizado en varias canciones mósfera que visiblemente emana de las bonpoéticas por haber sido residencia de muchos dadosas hermanas, que no sólo sirven de
pintores y p(\etas. En realidad, si no pare- guia y cicerone al visitante, sino de enfermeciera absurdo, me atrevería á llamará este ras al que hasta ellas llega atacado en _su
panorama una vista cultivada, en la que el salud. Desde este lindísimo patio, varia&amp;

1;;¡1

ft-llí·•~

puer~s ~a11 acceso á la pequeñ:i capilla y á
los ed1flc10s conventuales, llenos de habitaciones en espaciosos corredores que el sol
alegra. Esta residencia monástica ha sido
convertida en sanatorio, dirigido por bermanas inglesa'! que han tenido la buena suerte
de elegir lugar tan favorecido por la
Naturaleza.
_ ..... ,,..
No hay allí
nada que sea
ascético , n i
tampoco preval e ce en
ninguno de
los servicios
la frivolidad
de I a vida
moderna.
Tan hábilmente y con
tan buen
gusto se ha
mezclado lo
viejo con lo
nuevo, tan
amante cuidado se di~pensa á todo
tn rincón del jardln
lo que es
precioso en
lo antiguo, y tan hábiles concesiones se han
hecho á las necesidades de la vida moderna.
que no puede encontrarse en este convenlosanatori? de Fies?le nada que se opon¡¡;a á la
harmoma de la vida mundana con la del rntiro y el silencio. En realidad, esta harmonia
es la nota dominante que encuentra 1:l que
cruz~ el umbr~l de San Girolamo: hay barmoma _en l_a ~aturaleza en los hermo~os y
bellos Jardines, en los que se han aprovechad? todas l_a~ ventajas ofrecidas por la magmfica pos1c1ón de que gozan; harmonía en el
arte, en la noble sencillez del edificio y en
su tranquilo y sobrio decorado; harmonía,
sobre todo, entre la vida exterior y la sincera devoción de las hermanas que parecen extender lo ~ue pudiéramos ll~mar su ángel il
cuantoc, viven dent10 de su influencia.
El edificio en sí data del feliz periodo de
la arquitectura italiana en el que las nobles
proporciones, el espacio y la luz se coordinaban para obtener éxito en la construcción.
Las ventanas de las habitaciones dan al Sur
y todas abren al camino que da entrada ~
Florencia. Las puertas exteriores en diferentes niveles, de acuerdo con el e~pinado nivel del suelo, conducen á bellos jardines emplazados en terrazas, jardines italianos en el

83

verdadero sentido de la palabra. donde en
simulados rincones, casi cubiertos por antiguas paredes, y bajo la sombra del acebo y
el ciprés, la acacia y el árbol de Judas, toda
varie&lt;larl de fáril asiento y de cómodo lecho invita á disfrutar del puro y delicioso
aire.
•.
y para los
e n f e r m Os
que acuden á
e'lte sanatorio y se encuentran en
el periodo de
su convale:!encía con
~uerzas que
,e~ 1ermilen
l¼lejarse más,
Ias alamedas
deolivos que
,¡e extienden
hasta la par e d etrusca
bajo la cima
de la colina
ofrecen nuevos puntos de
vistaconmur a 11 as de
del convento de Fie•ole
sombra bajo
los trepadores zarcillos de la vid, que se enroscan de
á'.b?l en árbol. En tan deliciosos parajes, el
viaJero que busca la salud, ó que ha sido lo
bastante desgraciado para ponerse enfermo
en ca~i~o, encuentra un lugar de reposo y
tranquilidad: huyendo del mercenario servicio que á regañadiente les prestan en los con~urridos hotel~s? siéntes~, desde luego, obJeto de _amanlls1mos cuidados desprovistos
de todo interés y egoísmo. Las ilustradas hermanas que dirigen el establecimiento ponen
á -~isposición de sus huéspedes toda ~u amabilidad, .Y. se hallan siempre prontas á prestar servicios que muchos rriados ensoberbecidos desdeñarían hacer.
La Compañía ele Jlaría es el nombre de
la hermandad en que nvs ocupamos y que
tantos títulos tiene para la gratitud de los
viajeros. Pero aun cuando esta es su verdaderadenominación, todo el mundo, al referirs~ en las conver,:;aciones á las monjas de
F!esole, las llama las 111011jas azules, aludiendo al color de sus hábitos. No constituyen una orden antigua, pues la fundación de
esta congregación data de hace treinta años
solamente, y la madre María, su fundadora
que nació en Nottingham, donde su:; prime~
ros años fueron protegidos por el obi~po

�POR ESOS MUNDOS

Difícil es creer que esta progenie espmBag~hawe, vive aún: tiene su res·dencia en
tual se haya originado de una frágil mujer.
Roma.
Debemos hacer con!'\tar que esta corpora- La madre Maria, aludida en los primeros páción se distingue en algunas particularidades rrafos de e,;le articulo, es una de las mujeres
de regla de otras congregaciones de carácter más delicadas de su sexo, y tan delgacla que
benéfico. Es una de ellas la autorización que cualquier persona de regular fuerza podría
en esta se concede, y que, en general, se nie- cogerla en brazos y transportarla do un lado
otro,como á una niña. Esto es debido á que
ga en las órdenes de antigua fundación, para ádurante
bastantes años ha c:stado impedida;
que pueda viajar sola una hermana: una
aun
hoy,
no puede tomar alimento sólido, y
monja azul puede disponer su maleta y
marchar á donde un enfermo la necesite, sin es preciso llevarla de la cama al sofá cuan tener que solicitar permiso ni esperar que la do se encuentra bien para levantarse. Pero
tal es la fuerza de voluntad que ha determiacompañe otra monja.
Actualmente tienen á su cuidado estas her- nado en ella la victoria del e!'\piritu sobre la
manas varios hospitales, sanatorios y asilos materia, que desde el lecho de sus sufrimientos dirige un ejército de mujeres esparen Inglaterra, en Irlanda y en las colonias cidas por todo el mundo. Desde el ama11ecer
británicas; en Australia, dos hospitales, un hasta la noche escribe, lee, dicta y concede
asilo de ciegos y un manicomio; una casa de audiencia á cuantos desean hablarle dr la
salud en Chicago y otra en Malta; el hospital hermandad, y aun dr, los asuntos privados
de San Juan, en Limerick, Irlanda, está asimislos solicitantes. Pocas mujeres en la plemo á su cuidado, y al Este de Lóndres sirven de
nitud de su salud y fuerzas trabajan más al
un a!'\ilo parajóvenes aba11don adas y otro donque esta frágil inválida y enferma.
de recogen y atienden á los más pobres en- díaVolviendo
á referirnos al sitio que da altre los pobres. En todos sus buenos trabajos,
bergue
á
tanta
caridad y buena voluntad,
las hermanas están animadas por el más
San Girolamo, diremos que ha pasado por
puro espíritu católico, sin diferencias para muchas vicisitudes desde que se levantó el
las varia~ posiciones sociales, nacionalidades
f agmento de muralla
ó religiones, circun!'\"'P"',3 etrusca que fo r m a
lancias que en nada
parle de los límites
s o n obstáculos para
del huerto. En los priquHjerzan su caridad:
meros tiempos de la
basta que se les preCristiandad hubo allí
sente una persona enuna capillita dedicada
ferma, c o r p o r a 1 ó
á San Jerónimo, y
mentalmente, par a
después, hacia el año
que, expontáneame111360, cierto Cario dei
te, ofre;,;ean y presten
Conli Guidi, que quhio
PUS servicios. El rico,
retirarse de 1 mundo,
por supuesto, tiene
edificó á sus expensas
que pagar; pero s u
una ermita al lado de
dinero sólo se acepta
la capilla; y á Cario
como depósito tempodei Conti se unieron
ral, para que pase lo
muy pronto otros que
más pronto posible á
adoptaron la misma
manos del pobre y del
vida. Así se formó la
necesitado.
hermandad de San GiNo tienen espíritu
rolamo, cuyos miemalguno de proselitismo.
brosse alojaban en peA las monjas azules
queñas y rudas celdas
le3 está prohibido por
que pueden ver:;e tosu regla mezclarse en
davía en el lado de la
discusiones religiosas
colina bajo las conscon los enfermos: contrucciones de los nueservar c ad a una de
vos edificios. Por muPatio central de la residencia de las monjas azules
ella su religión en los
chos a ñ os vivieron
corazones, no en los
tranquilos estos ermitaños jerónimos, y
labios, y observan escrupulosamente este he- cuando murió e I fundador guardaron su
cho. También les está prohibido dejarse foto- cabeza en la pequeña capilla, de donde
grafias para dedicar el producto de las foto- más tarde fué trasladada á la iglesia de la
wafías á la propaganda.

ELENA

ZDIMERN

�ACTUAlJDADES

&lt;le la Paz reunida con motivo de la Exposi-

ACTUALIDADES
que de entonces acá se han firmado tratados
de arbitraje y concluido ententes cordiales
Plétora de acontecimientos tiene que re- de bastante importancia, pese á tales aprogistrar el cronista en esta sección de POR ximaciones y 'flirteos de unas naciones con
Esos MUNDOS; y si ha de tratarlos todos, ha- otras no hay hecho alguno que parezca tenbrá de contentarse el amable lector con lige- derá la disminución de los armamentos, cosa
ras notas de algunos de esos sucesos1 ya que que, de existir. significaría propósito por lo
menos de evies imposible
- t a r conflictos
referirlos e x - '
tensamente.
armados é ir
Por laimporborrando de la
tancía que tiefaz del mundo
ne, preciso e s
e 1 fatídico esc o n c e d er el ,
pectro de 1a
puesto de honor
guerra.
en nuestra cróEsta segunda
nico á la segunConferencia ha
da Conferencia
sido convoc¡¡.internacional
cla con un prode la Paz que
grama que denestá celebrántro de espíritus
dose en La Haámplios podría
ya desde el 15
llevarnos á la
de Junio últireorganización
mo. Desde que
de la guerra
el czar Nicolás
adaptándola á
las necesidades
lanzó hace ya
de la vida moocho años, en
derna: así, su1899, su famojetándose á esa
s o Eirenikon
norma, ya que
convocando á la
no inevitables,
primera Confepor 1o menos
rencia de la
serían h umani Paz, nada prácta r ios dentro
tico se ha conde 1o posible
seguido p a r a
1o s conflictos
asentar sobre
armados que
sólidas bases la
en adelante se
concordia i n Chulalongkorn I, re~ de Slam, y su esposa, que han visitado á
suscitaran.
ternacional,
los sobe1anos de Inglaterra
La nueva
p u e s precisamente desde que aquella Conferencia se Conferencia tuvo su origen en una guerra,
verificó registra la Historia dos de las gue- en la ruso-japonesa. Mientras esta se harras más destructoras que se han conoci- llaba en su parte más progresiva, durante
do, la anglo-boor y la ruso-japonesa, y aun- el año 1904, la Unión Tnterpadamentaria
LA SEGUNDA CONFERENCIA DE LA PAZ

&lt;Jión Internacional de San Luis, en los Estados Unidos de Norte-América, solicitó del
presidente Roosevelt que convocara á los
&lt;iobiernos de las grandes potencias á una
segunda reunión en La Haya, que tuviera por fin no solamente resolver los problemas que dejó pendientes de solución la Conferencia de 1899, sino que, además, pusiera
en vigor el principio y la práctica del arbitraje internacional y acordara celebrar reuniones con cierta regularidad para discutir
las cuestionas mundiales. En Octubre de
1904 el Gobierno de Washington dirigió una
-circular á las potencias invitándolas á dicha
~eunión pacifista, y aunque la propuesta fué

87

muy bien recibida, se hizo imposible la fijación de fecha en vista de que la guerra del
Extremo Oriente se hallaba entónces en su
más álgido período. Quince meses pasaron sin
que se diera un paso más en tan importante
asunto, y el conflicto de Rusia y Japón llegó
á su fin. En el curso de las' hostilidades entre
est.as dos naciones quedó plenamente demostrado que los inventos y progresos de la ciencia militar habían cambiado por completo las
condiciones del comercio internacional y
vuelto de arriba abajo las antiguas reglas de
la guerra, aspectos que dieron mayor valor
y nueva fuerza á la proposición del presidente Roosevelt, el cual insistió en ella.
El czar de Rusia dirigió entónces una cir-

Gran carrera de automóviles en la isla de Wigbt, verificada el SO de Mayo último. Ganó la Tour1st T~ophlf _Race,
como se ha llamado á esta carrera, M. Courtiss, que hizo una velocidad media superior á cuarenta Y cmco kilómetros por hora. La distancia recorrida fué de SiO kilómetros

�ACTUALIDADES

8!►

Pabellón central de la Exposición de Industrias Madrileñas, organizada en el Parque de Madrid

Proyecto premiado por la Fundación Carnegie para erigir un Palacio Internacional de la Paz en La Haya

El rey Don Alfonso XIII con la familia real y autoridades y p~rsonajesz en la inauguración de la Exposición d•
Industrias !11adrileñas, veri!icada el 12 de Junio último

culará la~ potencias,que contenía el bosquejo de Arbitraje y de las reglas para la guerra
0
de lo que pudiera llamarse pro~rama de la se- acordadas y adoptadas en 1899; y 7. , reforgunda Conferencia de la Paz, la cual debería ma asimismo de la Conferencia de 1899 en
la parte referente á la adapser, además, •severamente
tación á la guerra naval de
práctica en los asuntos que
los principios de la Conventratara». Quedaron excluídas
ción de Ginebra ele 1864.
del programa las cuestiones
La exclusión de la cuesdel desarme ó de la limitatión del desarme en este proción de armamentos. Propograma causó general disgusto
nía el ciar como puntos á
en todos los círculos polítitratar: 1.0 , los defectos de
cos y diplomáticos y dió ocalas reglas de la guerra en
sión á una animada disculo que se refiere á bombarsión en la Prensa. ,\l mismo
deos marítimos, uso de tortiempo, en los Estados del
pedos y minas, etc.; 2. 0 la
Sur v del CenlL'o de Améritransformación de la marina
ca e~pezó á causar excitamercante en marina de gueción el b e ch o de que no
rra; 3. 0 , propiedad privada
figurase tampoco en el refede los beligerantes E?n el mar;
rido programa I a llamalh
4. 0, el piar.o que debía conDoctrina de Drago, por h
cederse á los buques merc11al
I as potencias renuncantes para abandonar los
cian al derecho ó Ristema,
puertos neutrales ó del eneartista catalán Don José Llique basta ahora puéde sermigo, después del rompi- Ilustre
mona, á quien se ha concedido el
miento de las hostilidades; iremio de honor en la Exposición empleado, de exigir pcir la
de Arte celebrada en
fuerza los créditos que sean
5. 0 , los derechos y deberes lntemacionalBarcelona
debidos á súbdito$ suyos; y
de los neutrales en el mar,
especialmente en lo que hace relación al el Gobierno de Washington, en vista de ello,
contrabando; 6.°, reforma de la Convención se dirigió inmediatamente al de San PetNs-

�YO

POR ESOS MUNDOS

El orfeón Cerrolano Atriñoa d'a mtña terra depositando una corona al pi6 del monumento á Clavé en Barcelona
el 2S de Junio último

burgo solicitando que no deja1·a de figurar citación causaron las polémicas sobre este
tan interesante punto en las discusiones de asunto, que muchos estadistas empezaron á
la segunda Conferencia de La Haya.
temer que la proyectada Conferencia de la
En lo que hace relación á la cuestión del Paz sirviera para enfriar más las relaciones
desarme, la inino muy cordiaciativa fué to- '
l les que sostiem ad a por 1a
nen algunas poGran Bretaña.
tencias, aumenEn el curso de
tando los receun debate en la
1o s y suspicaCámara d e los
cias de unas á
Comunesen Maotras. El Gobieryo de 1906, Sir
no del czar desEdward Grey
pachó entónces
comprometió al
á M. de Martens
Gobierno de
para las princiLóndres á dar
. pales cortes eualgún paso que
ropeas c o n la
indujera á la
misión de enConferencia á
cauzar estas ditratar dicho
ficultades é inasunto . E s t o
' tentar un arrecausó co nsideg 1o amistoso ;
rable agitación ,
pero el delegapues la mayoría
do ruso no logró
de las grandes
persuadir de su
potencias eran
actitud á Inglaopue,;tas á 1a
terra, la c u a l
discusión, y en
permaneció firAlemania espeme en ella hasta
cia 1 mente la
el punto de que,
proposición fué
en Marzo últiconsiderada como, a yudado por
mo una acusaEspaña y los~
ción contra ella
tados Unidos de
por su aumento
Norte América
progresivo d e
el Foreign Ofp o d e r militar
fice de Lóndres
naval y terresProyecto del monumento que ha de erigirse en l" calle Mayor de esta propuso oficialcorte, frente á la casa número 88 donde ocurrió el atentado anarquista mente que fuera
tre . Tanta exdel 31 de Mayo de 1906, en memoria de las victimas de dicho suceso

�POR ESOS ~ll.iXDOS

lodos los medios posibles á la conservación
de la paz, y convencido de que el mantenimiento del siatu, quo territorial y de los derechos de España y de Francia en el Medi terráneo y en la parle del Atlántico que ba1i.an las costas de Europa y de Africa debe
servir eficazmente para alcanzar ese fin,
siendo al mismo tiempo beneficioso para
ambas naciones,
11 ni das además
por los lazos de
secular amistad y
por la comunidad
d e intereses, e 1
Gobierno de S.M.
Católica desea pon e r en conocimiento del Gobierno de la República Francesa
la declaración cuy o tenor sigue ,
con la firme esperanza de q u e
contr~bui rá, n o
solamcnteá afianzar la buena inteligencia que tan
felizmente existe
entre ambos Gobiernos,sino también á servir la
causa de la paz.
La política geneACUE DO ANGLOral del Gobierno
FBANCO-ESPAKOI.
de S. l\L Católica.
en las regiones
Mientras estas
arriba indicada.:,
primeras sesiones
tiene por objeto
de la Conferencia
el
mantenimiento
de La Haya vedel sfctt1i quo tenian celebrándorritorial, y cons e , háse hecho
forme
á tal polítipúblico de un
ca dicho Gobiermodo oficial e 1
no está firmemenacuerdo a n g I ote resuello á confra nco - espafü,l
Comandante Peary, que ha comenzado en los úllimos días de
s e r var intactos
convenido por los
Junio pasado su sexta expedición ártica, en la cual piensa
batirse á sí mismo el ,-ecord llegando á punto más avanzado
los derechos de la
GobiernosdC' Lónhácia el Polo Norte que el que alcanzó en 1905
corona española
dres, París y .\ladrid para mantener el slati.i (JUO de las res- sobre su:; posesiones insulares y marítimas
pectivas posesiones en el Mediterráneo y t'I situadas en las referidas regiones. En el caF&lt;O
Atlán lico. Dicho convenio es de suma impor- de que nueva~ circunstancia~, seg1m la opitancia política y diplomática, y por su inte- nión del Gobierno de S. :.\l. Católica, pudiesen
rés vamos á trasladar á estas páginas las no- modificar ó contribuir á modificar el stat n
tas leída~ por nuestro ministro de Estado c11 quo territorial actual, dicho Gobierno entrael Senado y en el Congreso el 25 de Junio rá en comunic·ación con el Gobierno de la
último, al mismo tiempo que se hacía idénti- República Francesa á fin de ponel' á ambos
ca lectura en !os parlamentos francé;; é in- Gobiernos en condiciones de concertarse, si
lo ju7,gan oportuno, respecto á las medidas
glés. DiC'en así lo,; citado-- documentos:
«Animado del deseo de contribuir por que hubieran de tomarse en común.-Pa-

sometida al juicio de la Conferencia la cuestión de la limitación de armamentos. Una
semana se empleó en resolver este punto, y
al cabo se acordó que tanto dic·ha cuestión
como la doctrina de Drago podíau discutirse
en La Haya ,;i cualquiera de las potencias
alli congregadas reclamaba hacer! o , pero
dejando en libel'tad á las demás naciones
para 111au teuers:
aisladas de la discusión no tomando parte en ella.
A s í están las
cosas al inaugurarse las sesione;,
de la segunda
Conferencia de la
Pa½. Hasta la fe ..
cha en que estas
líneas s e escriben nada práctico
ni concreto se ha
tratado p o r lo.,
delegados de las
naciones ; p e r o
pronto se conocerá el resullado de
e$la reunión, y
no serán nuestros
lectores 1os quo
d e je n de tener
noticia de ello.

�POR ESOS MUNDOS

ACTUALIDADES

l ,
1

Jsla de Gortegada, en Galicia, vista desde el mar

rís, 16 de .Mayo ele 1907.-F. de León y

pañol á considerar la evidente utilidad de
un acuerdo acerca de los intereses comunes
Las demás notas leídas por el ministro de que resultan de esta situación. En vista de
Estado en el Parlamento fueron una de nues- esto, el 16 de .Mavo los dos Gobiernos comtro embajador en Lóndres al Gobierno britá- binaron una &lt;lecláración. sobre el particular.
nico y las dirigidas á nuestros dos embaja- El acuerdo, que ha sido concertado, está endores por los ministros de Negocios Extran- caminado no sólo á mantener el statu qu,o,
jeros de Inglaterra y Francia, todas con el el cual, dada la proximidad de nuestras pomismo texto y fecha.
sesiones respectivas, no podría ser modiücaAdemás, e Gobierno francés ha publicado do sin que los intereses esenciales de las dos
una circular
potencias redirigida el (5
sultasen perdel mes pajudicados, sisad o por
no, y sobre
M. Pichon á
- todo, en lo
los embaja• que más pardores de
ticu !armen te
Francia e n
á nosotros se
San Petersrefiere, para
burgo, Ro garantir la
ma, Berlín,
1 seguridad de
Viena, Waslas comunihington, Tocaciones que
kio y al misostenemos
nistro de
con nuestras
Francia en
posesiones
Lisboa. Dice:
africanas en
«La gran exel mar Metensión de
diterráneo y
las costas
1
también en el
mar Atlántifrancesas Y
Panteón de hombres ilustres del siglo x,x, en el cementerio de San Justo
es p a ñ O1as ,
de esta corte, á donde han sido trasladados los restos de los insignes actores
CO.&gt;
tanto en el
españoles Rafael Calvo y Antonio Vico
Mediterráneo como en la parte del Atlántico
LA ISLA DE CORTEGADA
que baña Europa y Africa; la importancia de
las posesiones insulares de España en estas
En la parte interior de la ría de Arosa, en
regiones y la de nuestros dominios africanos, Galicia, enlazada con la inmediata costa al
han condyci&lt;lo á los Gobiernos francés y es- Norte de Carril por medio de un arrecife de

Castillo.»

Aspecto que presentaba la Puerta del Sol de esta corle el 20 de Junio último, al paso del cortejo fúnebre organizado
para la traslación de los restos mortales de Calvo y Vico

piedra suelta y arena en el cual existen vi- cada unificación de la propiedad. El ingenieveros de ostras, levántase la isla de Cortega- ro director de obras del real patrimonio, seda, de poca altura y casi toda cub-8rta de ñor Ripollés, y el personal técnico á sus órcultivos y arboleda, isla que varios entusias- denes trabajan activamente en la preparación
tas monárquicos han regalado
del proyecto que han de soá Don Alfonso XIII.
meter á la sanción regia para
El marqués de Aranda, sela edificación del palacio de la
ñor de Rubianes, ofreció al
isla de Cortegada.
rey, en nombre de Villagarcí~,
El proyecto, por lo que seCarril y otras poblaciones cerdice, aparece hecho con gran
canas el regalo de dicha isla
acierto, es muy completo, y
d e Cortegada . Algunos días
en él se atiende á las exigendespués fueron á visitarla el
cias de la utilidad y del concitado aristócrata con el marfort, sin olvidar tampoco las.
qués de Viana y el coronel
del gusto artístico y la sunRipollés, que iban de orden
tuosidad demandada por las
de Don Alfonso para informarcircunstancias. Se construirá
le sobre las condiciones de
un magnífico palacio para los
Cortegada. Al regreso de estos
reyes, de estilo mudéjar, con
personajes, y en virtud de sus
toda la riqueza, suntuosidad
informes, dió la aceptación el Juan Alberto, duque de Mecklen- y grandeza correspondientes.
burgo, que ha sido nombrado rerey, y en los pocos días trans- gente de Brunswick, para suceder al fin y á las personas para
curridos han reunido las alu- a I príncipe Alberto de Prusia, que se construye.
fallecido el año último
didas poblaciones gallegas el
Separado de este palacio,pero
dinero necesario para adquirir la isla, ha- en comunicación directa con él, se levantará
biéndose solventado fácilmente todas las otro edificio, que se llamará Casa de Oficios,
cuestiones que siempre origina tan compli- donde tendrán sitio las personas de la alta

�POR ESOS MUNDOS

Don José Muro,ilustre republicano, fallecido en Madrid el 18 de Junio último

Don Santiago Ozcoide, nuevo obispo de la
diócesis de Vitoria

servidumbre, el séquito, las oficinas y dependencias y el personal subalterno. Será una
~onstrucción más modesta que la anterior,
pero que se hará también con cierto lujo, y
sobre todo con habitaciones amplias,aireadas
y provistas de todos los adelantos modernos
en cuanto á comodidad, saneamiento é hi,giene se refiera.
Y se construirá, por último, un puente
,que ponga en comunicación la isla con la
orilla más pró~ima de la ría. Medirá más de
-cien metros de longitud y será una obra ligera y esbelta.
Las obras empezarán lo antes que se pue&lt;ia, probablemente en este mes, y una vez
,que se terminen los trabajos de replanteo y

explanación irá el rey con su esposa y su
hijo el príncipe de Asturias á Cortegada para
colocar la primera piedra del palacio.

Uon Luis Diaz Cobeña, nuevo
&lt;lecano del Colegio de Abogados
de Madrid

NUESTROS RETRATOS

Publica¡nos también en esta sección los
retratos del ilustre poütico republi&lt;:ano señor Muro, fallecido en Valladolid; del comandante Peary, que ha salido para realizar
su quinta excursión polar ártica; del nuevo
regente de Brunswick, príncipe Juan Alberto de Mecklemburgo, elegido en vista de que
el duque de Cumberland, que era el candidato designado, no ha querido aceptar el
cargo para no renunciar sus derechos á la
casa de Hanover.

Don Valentín Gómez, recibido
académico de 1a Leniua Española

Marqués de Teverga, nuevo aca•
démico de Ciencias Morales y
Pollticas

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              <text>1900-1916. Enciclopedia mensual ilustrada publicada en Madrid España a principios del siglo XX. Se especializa en temas sobre aventuras, viajes, entretenimiento, tauromaquia. Fue fundado por José del Perojo. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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