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                  <text>To1rn IJI.

'

MÉXICO, ENEllO 8 DE 1881.

--

NúMERO

2.

TERCER ANO.
Condiciones de esla publicacion.
lle publlealOII dlM 1, 8, 18 J 24 de cada mee.

'Vllor de la. auscrlcion: UN PESO mensual den-

tro Jfuerade la capital. Debe pagarse adelantado.

1

Loe pedld0111demacrl.clone1 yla correspondencfa, debe11 dirigirte i la Secclon Bibliotecaria 4t
la Bacretarla de Guerra.

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Octubre 30 de 1880.

DEMOSTRACION NAVAL.
(CO•&lt;JLVD) •

•

E buque de aviso sirve un vapor todo nuevo, "Mareo
Antonio Colonna" construido el año próximo pasado;
con el costo de 1.082,000 lims (fran,c08), J haciendo
16 millna por hom. Tiene 670 toneladas y su m,.
quina es de una fuerza de 1,800 caballos. Su arma,.
mento conata de lí piezu de á 7i centlmetr08 y de
doa ametralladoraa, 1n tripulacion de 76 hombres.
Por la Rúaia: la fragata á b61ice "SvjetlaH" coutruida en 1858, de 3,202 tonelada■, con una tripulacion de 513 hom)res, una fuerza de 1,(50 ca}lall01 y armada de doa piezu de á 9i
tonelada• J 16 de á '-

�10

11

_El clipper 6. hélice 11SchemtscbiDg'' (La Perla), construido en 1861
con 1,725 toneladas; UD&amp; fuerza de 1,483 caballos, 186 hombres de
tripulacion y con r piesu el• á 4 toneladu¡ liace por hora 12 dlillas.
La corbeta á hélice "Aáóljd" construida.en 1863 con 9,402 toneladas, una fuerza de 910 catallos, 320 hombres de tripulacion y
14 piezas de á 4 toneladas.

• Buque de aviso: e \ ~ ele rutilat "Elj1'1,iat1 construido en 1848
ele 801 toneladas, con una fuerza de 900 caballos, tripulacion de
105 hombres y dos piezawde á 4 toneladas.
•
Por la Alemania;
solo
la
corb~ta
6.
hélice
"Victoria"
coni,truida
en
.
}
1864, con un costo de L.702,000 maTCOB, (1) ea de l,S25 tonelad&amp;B,:i
hice co~ una fuerza c\e 1,300 ca.hallo, 13,9 millas por hora, tiene·
una tripulacion de 230 hombrel y está. armada de 4 piezas de il 4 y
6 de l. 2 toneladas.'
•
•
·
La carí~nera "lltis" construida en 1878, de 489 °toñeladall, con ,
2 tone~, J más de á 8
una fuerza dt ~ ~1Joi 2\&gt;ie~
centímetros y 2 ae f t, hacienao 9 m1Tias por Tiora y teniendo una
tripula,J:ion de rr hombres, sirve de buque de avi,m.
Finalmente, por el Austria-H11ogria: los buques acorazados "Cnatozza." y "Príncipe Eitgeaio." ~~• acWMDente el más grande'de los buques acora.?d~s .de lo. marina austn,ca, fué botado al·
agua en 1872 y costó 4. 144,000 hrioet. (2) Es de ~,060 tctneladae,
tiene una tripulacion de 579 hombres y hace con ~a fuerza de 4,821
caballos 13,5 millas por hora. Su armamento consiste'~ ~ ~ ,· .
de á 22 toneladae\ repartidas en dos bat~rfas sobrep'!es~•.lt,~l~
~ dé'~neraque ~ .~\Hetat-p~tl ~ - ~ .
&amp;,~ &amp;t)ietk ~ 8 ~tiM98 m69' de¡ 8. La~ ...

a•~

w - · flfff#JIIO* •• ~ . , ~inbftohee íi.wl "I» •

aiffloll~ M f lf.

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D*Pin.~it81i,a.tMtaui,eq•lti\ 11'ne ~
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-~¡u_,---JWb.,iildll.. 2 9881..wtil 18 ..W.p Jar,1r.iW . . _ •lhagql)• ~~

biera tener ahora 15 buquea acorazados construidos· segun el sistema m,s moderno, pero solo tiene 8, de los cuales 3, entre ellos el
"Prfncipe Eugenio," fueron reconstruidoe. Lleva 8 piezas de , 9i
ton,eladaa en la batería, revestida de una coraza de 6 pulgadas, y 4
de á 8 sobre cubierta. El cinturon acorazado ea de 8 pulgadas en la
parte media del buque.
-De buques de aviso sirv,n: la cdonera recompuest~ "Samsego" y
á veces el scbooner á hélice "Move" (Gavi(!ta), de 360 y 370 toneladas, armadaa de 2 piezas de , 4 tonelada, y cada .una con una tripula.cion de 71 hombres.
·
Laa se~ escuadras reunidas se eomponen,.-pnes, de 10 bÚques acorazadoa, entre ellos un monitor. Segun un cá1cnlo heébo poi' bn
11
ameritado oficial de ]a marina austriaca, la 11Cu11tozza representa
40, el "Principe Eugenio~ 22 por, ciento de la fuerza, para el combate del buq11i1 .i. "loiuibl41-~
. El v i ~ • t e . . . Sir Fedtlict BeRcbaq, SeyJDOW, )tin
i!fe de la eao-.dra iing1-, titnt al Jaiamo tiempo .el ~ o peral de tQda la demoatracion naval¡ la escuadra trance-. eatá madada. r.,&gt;r el con&amp;~ -el~in¡te ~~ la italiana por el contr&amp;--61mi- ,
rante Fincati, que estuvo basta 1859 al servicio del AnatM,¡ la l1LII&amp;
por el oontl'IHUmirante de Xremer¡ ~ alemana por el eapitan de
oorbe&amp;a de Valoia. J la aumia por el capitan de nano Nauta.

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111 El miao qae !ª 1817 Ti■o á Múico por el cdám llel A. b

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tnt t1is1&amp;i►+rfo1ot

••

�13
'Seccion t!'

Coronel de infant~ría, Francisco A. Rojo.-De planta.-Jefe de
seccion.
Comandante de batallon, Ignacio Marquina.-De planta.
Idem ídem, Juan Castro de la Torre.-Auxiliar.
Capitan 1~ de caballería, Gerardo F. Castillo.-De planta.
Subteniente, Tomás Guerrero Rivera.-De planta.
Idem, Vicente de P. Velá.zquez.-Auxiliar.
Idem, Angel S. D!az.-.Auxiliar.
Sargento 1~ de caballería, Manuel Tel10 de Meneses.-Auxiliar.

. RELACION
DEL PERSONAL DE LA SECRETARÍA' D~ GUERRA y MARINA, EN LA FECIU.

:i 1

~

lt

1

t

Seccion 3!'

••

General de division, Gerónimo·Treviño.-Secretario.
General de brigada~ José !dontesinos.-Oficial Mayor...
Teniente coronel de caballería, Juan B. _A costa.-Aux1har,-E!1_.

la oficialía mayor.

1
•

•

,

• •

•

ñ

. Sargento 1º de caballería, Ignacio Hijar.-Aux1har.-En la o cialía mayor.

•

. SECllETARiA ..

Cor~nel de caballería, Rafael Ecbenique.-De planta.-Jefe d~
la seecion.
.
D 1 t
Comandante de esctni.dron, Pedro J. Ramirez.-~ e p an a.
Teniente de infantería, Rodolfo Pacheco.-De pla~1~a.
Sargen t o 1º. de caballeri¡i.,. Franci'$co Flóres.-Aux1liar.
Id 'd m Cayetano Bravo.-Auxiliar.
·
~.ede, idem, Ignacio Sarabia.-Auxiliar.--;En el teléfono de

u::

la Secretaria.
..
Sargento 2~ de caballeria, José G. Casa.s.-Aux1har.

Coronel de caballería, José Ramon Villavicencio.-De planta.Jefe de la seccion.
•
Comandante de escuadron, Juan Villalbazo.-Auxiliar.
Capitan 1~ de infantería, José Rafael Mendoza.-De pfanta.
ldem de·caballería, Antonio Peralta.-Auxiliar.
ldem idem, Jacobo Goozález.-Auxiliar.
Idem 2~ de idem, Joaquín Palomino.-Auxiliar.
., Teniente de infantería, Luis Curro,....,..De planta.
f
Idem de caballería, Vicente H. Duhart.....:....Auxiliar.
Idem idem, Martín Espino Barros.-Auxiliar;
- Subteniente de infaoter!a, Agustin Cisnerds.-De planta.
, ldem idem, Alfredo Benavente.-Auxiliar.
Ide'ftl ídem, Manuel Alegría.-Auxiliar.
Sargento 1~ de caballería, Pablo Madrid.-Auxiliar..
lderu ídem, Juan Vilchis.-Auxiliar.
Itlem 2~ de ídem, Ricardo Dominguez.-Auxiliar.
ldem idem, Enrique Yillavicenoto.-Auxjliar.
Pagadona.

1

...

.,

Comandante de escuadron, Antonio Gutiérrez.-De plantá.....:.Habilitaio· de la Secretaría.
. ~
Alférez, Gustavo Ortiz González.-Auxiliar.

�u

Capitan 1~ de artillería, Ramon A. Arturo.-De planta.
ldern 2~ de idem, Manuel M. Blásquez.-Auxiliar.
Teniente de artillería, Edmundo de la Peza.-Auxiliar.
Guarda-parque, Francisco Alva.-De planta.
Idem, Octavio Farfan.-De_planta.
ldem, German E. Prantl.-De planta.
Idem, Antonio Orellana.-De planta.
Guarda-almacen, Mariano Gómez García.-Auxiliar. 1
Sargento l~ de caballería, Cárlos Ayala.-Auxiliar.

Oficialía 4le partes.

Comandante de batallan, Félix Vidal.-De planta.-Oficial de
partes.
T
Capitan 1~ de caballería, Francisco Espinosa.-Aux1 iar.
Teniente de idem, Bernardo J. L6pez.-De planta.
Alférez, José Sanmartin.-Auxiliar.
..
Sargento 1~ de caballer1a, Alberto Valle.-Aux1har.

)

..
Secclon Biblloteearta.
1

M' uel Badillo.-AuxiCoronel Teniente coronel de caba11eriª• ig
liar.-Jefe.de la seccion.
.
Teniente de infantería, Julio Martinez.-De planta.
5ubteniente, José Peiía.-Au,xiliar.
..
Sargento 1~ de caballería, Enrique Vill~~--Auxihar.
ldem idem, Adalberto' Hermosa.-At~~1har.
ldem idem, Francisco Banuet.-Au:x.ihar.

•

,

del Departamento.
•
1 ad
-.· ·
Teniente coronel de·caballería, ca.pitan lº, Marcelmo De g o.-

.

.

.

De planta.
.
·.
R
1-De }anta.
Comandante de ingemeros, Francisco de P.. ~nge ·
ldem de bat&amp;llon, Aguetin Escalante.-Aux1har.
Subteniente, Cárlos Chavarria.-De pl8ilta.

»

-

Jeíe del Departamento.
•
Teniente coronel de artilleria, Eugenio Raecon.-De planta.
Jefe de contabilidad del material, José Mari&amp; lturraldt.-De
planta.

'

de ,:re-

aepartalmento ele artmerfa.

General coronel de artillerí~, I~acio de la Pe~.-De planta.....!.

., r

Coronel de Estado :lfayor Especial, Franci11eo &amp;. Troncoso.-De
pla.nta.-Jefe del Departamento. .
,
Coronel de caballería, Rafael Fran~o.-Auxiliar.
Teniente coronel de infantería, Ismael Terán.-Auxiliar.
Idem idem de caballerfa, Agustin l\fartfnez.-Auxiliar.
Comandante de Estado M~yor Especial; Rodrigo Valdés.-De
planta.-En comisionen la Secretaría de Foment¿ para el levantamiento de 19- Carta militar de la República.
•.
Comandante de batallan, Manuel Gortari.-Auxiliar. ~
ldem ídem, Miguel Ricoy.-Auxi1iar.
ldem de escuadran, Rafael Salinas.-Auxiliar.
.
.fa
Qapitan 1º de Estado Mayor Especial, Vfotoriano H~erta.-De
p1anta.
Capitan 1" de Estado ~ayo~ Especial, .Joaqo~b Beltran.-Dé
planta,;-:-En comisio~ _para, e! _rec~obimiento del . fatmo
hu~~tepec. ·
.
..~
,t
· Otpitnt1 l! dé Es~db' Mly~r ];spe~ia-l; Angel Garéi~ Petíá;..__m,
planta.-En comision en la St!cretarts'1dé 'Fomento para. el 1é,antamien~ .d:e Ia Carta militar de la Rep11blica.
Capitan 1~ de Estado Mayor Especial, Félix B. Estrada.-De
planta. .
- ·-·. - .
•
Capitan l! de Estado Mayor Especial, Gustavo Aleman.-De

Departamento de ln1enleros.

General de brigada, Gaspar Sánchez Ochoa.-De planta.-Jefe

1

Depar$amente del toerpo Especial de Estado Mayor.

,

�16

planta.-En comision en la Secretaria de Fomento pam el levantamiento de la Carta militar de la Rep'tlblica.
·
Capitan 1• de Estado Mayor Especial, Simon Aleman.-De planta.
ldem idem, Alejandro 1_1. Armendáriz.-De planta.
ldem idem, Emiliano Corena:-De planta._
Jdem idem 1 José González Moreno.-De planta.-En éomision
en
••
la Secretarfa de Fomento para el levantamiento de la Carta militar
de la Rerñblica.
Capitan 1~ de caballerfa, Fiacro.Bnstamante.-De planta. .
Idem idem, Melcbor Alvarez...:...Auxiliar.
Jdem 1º de infariterfa, Luis G. ~mova....:Auxiliar.
•
ldem 2~ de Estado Mayor Especial, Márcos G6mez.-De planta.
-En comision en la Secretarfa de Fomento para el levantamiento
de la Carta militar de la Rep'tlblica.
•
Capitan 2'! de Eetaclo Mayor Especial, Rodolfo Palomares.-De
planta.-En comision en la Sécretarf• de Fomen~ para e\ levantamiento de Ja Carta militar ru, la República. .
Capitan 2~. de Enado Mayor' .Especial, Antonio R. ~6res.-De
plauta.-En comilion para el reconocimiento del Istmo de Te•
•
•
huantepec.
eapitan 2~ de Estado Mayor Especial, Franci~ Ga~fa Morale&amp;.
-De planta.
.
Capitan ~ -de Estado Mayor~Especial, Juan B. Laurencio.-~_
planta.-En comiaion en la Secretada de Fomento para el levantamiento de la Carta miti!ar de 1á República. •
•
Capitan te de Estado Mayor Especial, Enrique Olinree:-Dt
planta.-En el JWado Ma:,9? del general Faero.
•
Oa~n ~ ele iafanteda, Juan ':ltaminn?-~Auxiliara
•
Teniente de Eataclo Mayor Eapecial, Maunc10 Beltran.-I7e planta.-=-En comi&amp;ion en la Secretarla de Fo•en.to pua el le'f&amp;lltamien•
to ele la CanaJDiliat de la lltpllbli~
..

ro-••J.

1

• J

Teniente le J:itado-,Mt.yót -Especial, Fra~ D1u Rir,~ ,-··
De plaota.--:-Ba ·cotniaioo pus el reoooocimiento del 111\mo d,.,,►
.
huantt-pec• · , ·
·
n·
Teniente de Eatado Mayor ~ial, Enriq• Ibdez.--De pi,...
ta.-En comisionen la Secretai:ti.de FQJDe11to pu:a el-levq~
to de la Carta mifüar de la Beptbli&lt;..
Ttmieute de Uado Mayor: Eapeeial, Ennque TorroelJai.-J.le
planta.
.
Teniente de Eata4o l(ayor ~ial, José Reyes.-l)o ~~ .
lde111 idem, Eduardo Oamargo,-De pliinta.
. . ,· 1'
1
ldem idem, Antonio F. T6r.ree.-De planta.
ldem ídem, Cárloa Nev&amp;.-De plan~.
lde1u idem1 PedN Garza.-D.e plauta.
Teniente de infamterfll, Flor11ucio Ca6tilla.-J.uiliar.
ldem ideini; 'feedilo Gullll&amp;D.-Auxiliar.
Sargento l ~ de caba.llena~ Aianasio .Ramfrez.-Auiliu,
' 1

\

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1

:• 1

De~---• w...., ealNIDerfa.
'

General coronel de ~ballerJ•, Paustino .V,zque1 Aldana.~Í.
planta.-Jefe de loa Depanament011,
•
·· •
General coronel de cabRllerfl\, Rafael Barron.-De planbl ..:..,.
interino de los Dt-partamentos por enfermedad del anterior.· · .
Coronel de infanterla, Ramon Quiiones..-De planta.-En ~
lion fuera de Ja capital.
Teniente ooronel lle iofanterfa, Luia G. Ortep.-De ¡ilanta. :
Idem i1lem de caballera, Miguel G. Mario.-De plama.
J.le111 idem, Domingo Loaesa.-.Aaxiliar.
•
ldem idem, Juá.N. L6pu.--Aioxiliar.
Comandunte de escuadron, 1lamQp, 4e ~ld«&gt;..-De plapta.
...
ldem idem, Vicente GIIQU.~oxiliar. ,
.
Idem idem, Francisco .Molioa.-Au1ili1tr.
Idem de batallon, Juan M. Servin.-Auxiliar.
ldem idem, .Fraaciaco Roju.-Auiliar•

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~ Felll'&amp;~

Coroael m~ '·

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Departamento. ~ ·•

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ComandanteJ~'re e •

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Pt~.-Dé pfa

,.~.~))e
~.

' ldem, idtm, de co11tt1blltha, iten-it.o Mtirin.---Dé·
CapitaU '2"1 ·oficiif,•JüÚ
planta.

SubteoieDte/ escribientef'L¼i, ó!·~
Idem ide~, · r ·

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~ $ 1i.e•~

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1 -,
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1
)
Jefe dei Departamento, .AD~l Ortii Monastério.-De plá•
Maqniniata in•~tor, Fláviano P•liza.-Auiliar.
1

Capit.a~ d,fen::bria, ~~1'-9. Spio~y1-~uxilia~.
:l11m~, Jgn~ A~ja.-~ ·r.JAn~. , .. · ,: , t

Jdem, Au"$ooio S.borfo.-De planta~
. ,'
Marinero-~ ~ éla,e1 E!ffemi'\R~rfgaa.7 Aiixiliar.
l~em • ~ IA,u~.,-:~-;4axaliar. . ', .
Jdom ídem, Valentin ~~-Attiliar.
•

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...

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1

•

�Teniente coronel de cnballerfa, Joaquin E. Vallejo.-Au:xiliar••
ldem idem de infanterfa, Luis Muñoz.-Auxili1\r.
Comandante dt, batallon~ 1A1t1ador •Arce.~uxitiar.
,~I. • l4em de eRCuadron, l 0'nacio
Oiorio.-Auxiliar.
f ,. 1 ' a
0
ldem de b1\tu.1\Ón, Gemno R. Chá\'ei.-Au1ilíar. ·
,. : ·' \
Idem de.escuadron, Efreen PéfeZ Trejo.-Auxiliar.
ldem itÍem, Ml\nuel Torrea:---;-Auxili;\T.
• I•
. Capitan 1~ de infanterfa: Gregorio N. Carrion.-Au:xiliar.
l
J
i
ldem iJem, Julio Zenteno.-~uxiliar.
Jdem i• de'caballerfa, Pedro A. H~rrera.-Auxiliar;'
. ldem ídem, •.\ntonio Rivera y Rio,...!_Auxili1\r,
' • · ·•
Teniente de infanterlo., J nan Sali\Zt\r.-De planta.
Idem ídem, Julio Montoyu..-Auxiliar.
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México, Enero 1~ de 1881.
!·¡ ,Cl
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,.; &lt;1

Coronel de caballerla, Joaquín Valdés y Cano.-Campeche.Cnmpeche.
Coronel &lt;le cabnllerfa, Agn~tin Cbapoy.-Coahuila.-Saltillo.
ldem de infnnterfa, Cu.tarino Armen1láriz.-Dnrango -Dumogo.
Corom•l, teniente coronel de iufünterfa, José Marf!I. Lopetegui.Guerrero.-Chilpapruo~.
r· .l t. r¡ 1f••l ' . •,• '
;¡
• l
Teniente coronel"de infü.nt¿rfa, Antonio P. Cálderon.-Guanajuato.-Leon. , ~ . ·, 1 • , ,•• _,. •, , , , :
Coronel de infa.nterln, Antonio Lej;i.razu.-Hidalgo.-Pachuca.
I,lcm idem, Gregorio Mén•lez.-Yucatan.-Mérid1,•
l&lt;le":1 de cnballcrfa, ~riscili!LDO B11pituz.0 !al\s~.-Guadalajara.
Ten1e9te co~oel de •~f~nte~ll\1 lgqu.cio ~oa.-)lorelos.-Cuer1 •
• I
navaca.
1
, . Tenie·n.t~ ~ronel de iifa~~rfá, Bérnard~ C~richi.-lféxic~'.~
;¡'ol uca.
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.~or~nel
de
,cahallerfa,
Je~us
Qaribay.-:-Micqoacan.-Morelia.:
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l1ler~ iclep;i, Bias ~~,rh~ Za;119~no.-;-Nuevo-Leon.-Mo1{terey••
•l!
lclc,m,4~ in.(11.nterla,. Manuel, Ló~z~.o~~~ca,-:-0!\xa~. , .. ·
• ltlerp,de, ~l,allerír, M1u1i1el .M~rqtte~,-;-Pue~)a.-Pue?ll', 1 ....
I«lem de mfunterla, Luis G. Garcfa.-Qnerétaro.-Querétaro.
• , , Nem i,l~~, 9abriel Co~lla.-Sonora.-Gu!Lfmas.
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,,, I&lt;l,er~ d_e.cauallerÍa, Je~ual FigÚ~i-oo...:San ·L~i~1 p~~~i.~
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Luis P~tost
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Corpnel ele infanter,fa, J1ian Óamberos.-Sinaloa.:__Maz°aÚnn. "
Tenic11Jc cor~ner.de infa~t~rla, juan Eokiog...:....T~maulipas'."' Matl\moros.
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; Comn.~l (!e caballería; José Luciano Vázque;:-Tabasco:~san
Juan Ho.utii:ta. , • , "' r , , '
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Coronel de _caballería, . Fr~ncisco Fernl1ndez.-'rlaxcala.-Tla;i:.•
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DI LOS 1BHS DI REEMPLAZOS EN LOS ESTADOS,

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Coronel de caballerfa, Secundino Gómez.-Aguascalientes.,;~~liente&amp; l '. . • ,-, l •• 1 . '·• • , '
, . ,, , 1,•
Comandante de bato.Bon, Encarnacion Contrerae.-Baj~ C~lifyrIIÜa.-La P~. .
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,, ,.. ,
Coronel de infant.erfa, Mateoa ~~s.-9h'4M8-:--San Cria~ba~
Las Cosas. . . . , J
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. 1 , • , ••
Coronel de infanterla, ~~nislao G. Porras...-ChiJl~ah113.~hihuahua.
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r~miente ~el de caba,Jlerta, .c~ispin ~9&lt;\ioa. -~~~ -

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,.. Qoro_~~\~e ~b1;1-ller~a, .~iry~f1,Melga~jÓ:_:_~
Idem ele mfanterfa, Teodos10 Pérez.-Zacatecaí.-Zaca~
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, Una cajita de 30 centímetros de l~rgo, cargada con 5 kilógmmos
de diMmitat se ·aplicó contra el" muro que sostenía. la11 ca&lt;lenas del
puente levadizo, ; ]!:i;te m~ro, cons~rui&lt;lo con piedras du~~ unidas
oon ·cimento, tenia tin espeRor de c~ncuenta -centímetros; era por oonsecuericia muy 1.ólido y l!_abt~. resistido al choque de las granadas
pru.i-illnu. Se adap~ó ·~1- cartucho de dinámita. una. mecha ingl~sa
llamada ele Bri~kfo!d, que, despnes de ellCendida, tarda cinco minutos ~ consumi~se. Este intervalo de tiempo era muy suficiente
para que·Io~ oficiales y los art.ificieros pudiei,eu alejarse y abrig1me.
Cuando el fttego llegó á la cápsula de la dinaruita, ésta hizo exploaion, J por efocto de ella el muro tembló sus cimiento11, se AACU·
dió, se dislocó y. se pudo notar en él una ancha brecha.' La fuerza
de proye~cion·1fué ~ufiéiente ·pnra'echai hacia a~ra, cierta cantidad
de escorubfoe. Esta experiencia demuestra' que una carga de dinamita, aunque 1~ wediana, aplicada contra una muralla, es s~ficiente para destrúirla. ' ·
:
· .Los accesos á l~s platas están: comun~ente guarnecido~ ydefen~·
didt&gt;s .por· füedi&lt;&gt; de en1palizudas hechas con madera ·blanca 6 de
niadera-..'de
~ profÚada.ruente hundidas en ' tierra¡ a.pretu.das
una contrá ótr~ y ligadas entro st fuertement~: Tres cartuchos de
din¡~ita, colocados al pié de ·1ae empaliza.das ~el frierte· Issy, de dos
en dós me!1;os, coml!uicando entre sf 'por ,fo hilo eléctrico, é inflamll.dos: ~r. medio:de'i:m aparato Bré.guet; al hacer exploaion, cortaron, rompieron,~!lrriµicaron las estacas, y abrieron en la empalizada.
una brecha Rl•fieíe11te para dar paso á una columna. de aéalto.
'Lse han lie.chootráúxperi~n·o¡;_,.; que ha-q tenido buen. éxito, cuán~
do ~ há tra~b de 'destruir murallas entel'll.11, o cuando se ha q~
Tido·ahrir pM&lt;&gt; 8'1 tmvés' de inuros yá, m~ltratados. Ensa~'ol de este.
clruie•se b&amp;n \férificado en Estrasburgo, para.demoler los antiguos
bai;t'ion~s, con ob,ieto de constmirloe má~ avanmctos.
_Opi!l~n Jos ~Hitares que en el dia, un~ nueva guerra entre 001
pótericia11'e11ropeae,- ee 'haría"'más ri.pidame~te
lo que podo·ha.
berse hecho hace algunos e.ñeK, y se calcula, que si los franceses, sitiando Sel,,aátópol; liubiesen tenido á'eu disposiéion la dinamita, para a~ri~ Bll8 obras de sitio, aquella'. piaza1 en ve~ de sostenerse por
casi ·un·a~o entero, habría. sucumbido én tres dias.

en

Leemos en un ~riódico extranjero:
. "La sustancia explosiva, de que con frecuencia hemos teni&lt;lo ocasion de l1ablar á nuestros lectores, es ~oy el agente tná51 podero~ con
que cueuttln el minero, el cantero y el metahirgico. No hay otro má.s
seguro en sus efectos, ya se trate de abrir un túnel como el del
Saint-Gotbard en Suiza, 6 el de Epine, -en la nueva línea férre111-~e
Lyon á Chamb~ry; ya se quiera sac.-tr de las canteras enorrñ~s,b~s,
ó ya se desee romper, en la11 fragnás, p~'Z&amp;S de hierro fundido 6 de
acero, baiita!!te resistentes ¡,ara opone~se á las mts·poderosas maqninaril\8. ~ ·
·
·
•. · · . . 1
Pero en estos diferentM
efectos1 lo. dinamita
es 8610 un agente in.
..
.
dustrial; de boy ~n adelante se convertitit ta.rabien en un arma., qM
11erá terrible en mano!! de loll ingenieros :militares. No 11abemos basta qué ponto '86 han llevado en Francia los estudios wbre la aplicacion de la dinanüta á las necesidades d~ )a guerra; pero e11tomo8
informados de que en Alemania, en Austria y en Italia, ~~hace.u
experiencias frecuentes sobre este asunto. Se han car_glldo proy~ti-.
les huecos con d'iuamlta, se han hecho hornillos de mina, Ueoá.ndoloa con dinamita. El reenitado de estas e:x:periencias se ha ocul~do ·
en parte; pero nosotros sabemos qu~ aunque se han s~ñala~o algunos accident,e gr&amp;ves, en tés!s general, los ofioial08 de 1~gemeroa 11e
mue&amp;tran satisfechoe.
. .
.
. ..
~
Estiia experiencias, continuadas e11 el c~i:anjero, han tenido ~
orígen en Jos ensayos hechos durante el liltimo sitio de P~ris, Y re- .
petidos despues en el fuerte de hry I CB&amp;ndo fué d~molida .~ta oh~;
por considerársela inútil para la defensa de fa capital.

oocih;,

,

.

que

�E1i'"lo'°de1 ddé1Ant-J,"e1· iniüdo~ 'que únp cftte i\~m afíre'nte' de
uná' ¡,l11za' lái panilelae con toda én•red-de'ram11leit, caminos 111la- 1
w de arnlas,: no 'emplean ya lá pólv&lt;&gt;N común ·eino que recu~ri ·
al UKO de la dinkmita· y esta n:risma 11uataocia, llevad&amp; por'hómlires
iutré¡tiilos,haRta. pan~rlll al pi6 de laR ólltas mo~ibles '1 fijas &lt;le laé '
fortil.le:WI,' en 'laa pá!lzád11s'ó talode$ del enem;go, &amp;en. s?tic~ente pa-ra librir camino 1i la col1íuinas:de Mi\ltó.
· ., '•
'•P~ede decirse que el cartu'chi de diiiami~ esU.'llainado' reptesentar · en los eiércitos de .tierra 'íin p·~pel ~etnejiuite al de loe tor•':
1
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pedos l'Q 198 combaées de mar."' ¡,'
..
•
. ' '
•
'PermttasenOR agregiir t lo\qui á11tcl''hemos copiado que,' nuestro :
juicio, en la11 guerms futuras, la dinamita figunuá COI\IO un élemen- ,
to import1d,tMino,' que· sén. em¡,leádo; 1io 11010 eb el' ataque Ydefen• ··
sa de 11111 pl11za11 sirio en tooa's füs opel'llciones de 111 guerm.
' '
En efécl.o lá facilidad que et1&amp; 1Kidcroso a~nte presentar&amp; pnt&amp;
destruir, ó e;1t11rpecar á lo rué11ol', la11 ,·ius Je comuuiCKciM, uf ~&amp;
mauera casi:i.oatant.inea,·i 1~·.iasta'y tnn baijo1os piéK del eoem•~i.
pata Cll'tlsatle pérdiüa en~rniet ~t med~ d~ euiboicad~ ,,~i11taí
de a,¡uelli .au11tancia uplósiri¡ 'ptra mtrtur con J&gt;fODt1tod loa ••·
m~cene~ y 'dep6tlilói1 d,e 'toá :gráu&lt;fui ·ej~~•• ·en fin, 1~m ~~it1uiliwr ·
tál vez lás tni1núú JfbeRI da combate, M el 'CHO de la dmam&amp;ta lt~
á ¡ier.fecciónárlle y edtiodel'lle en los't•jéreit-0'8. ·
•. · ' · ·
iIDtnrá 'destinadó e1tJ agértie, 611\g 11b~taociaR 'que -en el ponenit'
vtng11U ' reempl1&amp;zarlo v~ntiljóeanie)ite, 'á TtmHZlll' el ideal, witu •
vcce11 11oñadó, de ~ ce1111r-lái guerru en nuestro globéi?
'
~No llegar!\ lf. ser impotente c:l vRlor y áun el her11i11mo, cnsndo el
perfeccionamiento de ros medios de deKtruccion llegue 11. un grado
tál, que no pteliénte mu aoltrci&lt;m'6' lat1 lucb1,11 entre loe Juuubre11,
que la 'de dllr la victo~a al ejé-rei~ c¡ne sea el ~,rill!cro en adelun~•
se á su enemigo en el mip1eo de aqueUbii medlOllT
00 porveriir, ~ no ~uy lejanó, " encargan ae mol,er estu

cúe"ionea. · · ·

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L.
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lnt GÚBRBA DE OHltffiTE.·

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, LA PBUlBRA OPIIACION DI LOS BUSOS IN LOS JIALXA.?tÍS. (1)

r.
En' u_o a~tc~lo precedente hemos estudiado el paso del Danubio
J&gt;?r el eJérc1to ruso. Inmediatamente el Gran.Duque Niéol'8 pretendió salvar la ~sunda línea turca (la de los Balkanes), directamente! ~e un salto, por decirlo así. Es ese un nuevo período de hechos
mih~, que comienzan con aquella operaoion y terminan con ¡~·
•~1&gt;4:d1cioq del general Gourko. Capitulo ea.de un libro que, por desgracia, ::onteodnl. muchas página&amp; sangrientas. Pero sin saltar ,;
1118 óltunas páginas, ya nos muestra. la manera cóm~ respondieron
t~s Yrusos á la idea que se tenía en Europa de sus fuerzas re,pec~1vaa.
~e la 84nia al mar Negro, los Balkanes corren paralelamente con
el
•
d Danubio, en una.linea de 600
• kilómetro&amp;• El.terreno· -•• 11ubº1eno, deecl~ el D~nub10, por gradas ~ceaivaa hasta la últQD&amp; cresta:
e~ Nglllcla baJa ~r. el l_ado del la Rumel~ por pendientes m,1
br:u~ y DU.I np1das: eata diepoeicion favorece 1~ invaeiolÍ de lá
0

Bulgaria.
• •
• Sé V! ID el mapa que los B&amp;lbnu H . diriden en d01 eeoéionei
~ e , poco mú 6 ménot. En la prime~ aecoioo; entre SofJa ·
1
~ 1u ~ 1!,0n ~ elendu y loi cuellos 6 demláda~
~ raros 1 ~ dütcila: ~1 doa clNfiladéroi~qc¡j,.t~i-qüe d•'
IUOCUl •~" Sof1a, p11 Wrua 7 por órGbani6: bajó el ~io

~e,tt;"••••~·'

(lllf.Co,.¡114/'eot.-;: f iÑI~ ~ " ' ~l ~
~~~~'.lañlid•~~~...._ ..1a a.iaacl iii0&amp;ciái.•llil· . -:~
•~.Rt;Wili.-.l'íd•• eié:•
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P.JI.-C..

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26
de vista estratégico, presentan un(considemble ventaja; el camino
de Orchanié es el que atraviesa toda)~ Bulgaria desde Roub;houk.
Desembocando en Softa. por este camino, el invasor se apoderar~a de
la principal comunicacion entre la patt(oriental y la parte ~cc1dental del imperio otomano; podría, por ejemplo, cerrar el cammo áloe
refuerzos de Bosnia' de Tesalia, etc. Aquellos pasos son. poco prac.
ticables. Recordamos que, durante la guerra de ~rv1a1 quisieron
transportar los turcos, ya que no_por los mismos desfiladeros al ménos muy cerca de ellos, por otro camino relativamente mu~ho más
fácil (el de Pirot), algunas piezas de artillería gru~sa destmadas á
batir las defensas de Alexinatz: fué ~un trabajo de gigantes; ~ara recorrer un trayecto de cosa de 100 kilómetros, fueron necesarios 800
bueyes para cada cañoDI En la misma seccioo, el desfiladero de Troja.o á Tekké, arriba de Plewna, es mis á.rduo todavía.
Casi precisamente en el medio_de la cadena de los_ Balkanes, ~e
abre el desfiladero, célebre de hoy en adelante, de Sch1pka. De T.1rnowa se desprenden dos caminos, uno por Drenowa, Ga~row~ YSch1pka hacia Kesanlik, y el otro por Eltma y'_Behrown hacia Shvno. El
nombre de Schipka (encaje), es una verJadero. imágen; en el desfiladero propia.mente dicho, de una longitud de_10 kilómetros, el caino traza numerosas cintas·, en 18361 cuando el Sultan Mahmoud
.
m
hizo un viaje, se ñizo á este camino accesible á l~s carruaJes; e~
1854, los ingenieros ingleses lo habían hecho practi~ab~e para artl·
Hería. Es el paso m6.s cómodo, la verdadera comu01cac1oa estmt~gica, en aquella region de los Balkanes.
En la segunda seccion, los Balkanes, que alli se acercan al mar,
,e subdividen en tres ramific!!,ciones: la primera, por Schumta Y
Prawady, se prolonga, muy cerca del Danubio, basta la Dobroutscha; la segunda la más elevada, que forma el valle del Kamtscbyk,
va á desembocará las cercanías tlo Varna; la tercera se desprende
en la direccion del Sur y &amp;.vanza, en una sucesion de colinas, hasta la
península do Con~tantinopla. Tenemos aquí !,In maciso complexo;
laa moutafi~s se _e:1.tienden· á Jo anc~o-y 11e- cruzan unas. con otras;
pero en ·general:son de menor altura média que-en la pnftiera aec,.
cion· y lli ¡011 (\eíftla&lt;fcros son mis largo•, tam~ien eon ~ú r,c~les J
n~U:ero~. El primero se dirige de Omian:-Ba~ á Slivno ~dfa-.
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san; Je llaman Demir-Kapou Oa puerta de fierro); IL pesar de este
nombre que recb&amp;.za, la altura del cuello no excede de 1,000 metros;
los gufas cuentan, para el trayecto de un simple turista, 20 horas
de viaje. Luego siguen los dos desfiladeros de Schumla en Karnabad y de Prawady en Aidos, por los fondos del valleoque costea la
mar. Todos desembocan directamente en Andrinópolis. El general
Diebitsch los anduvo en 1829; desembocó por el valle de Karutscbyk á la Rumelia; pero ántes había tomado l. Varna y estaba apoyado por el lado de la mar por una. e~cuadra duetía de todos loe
puertos búlgaros, desde Kustenje hasta Zizebolu.
La c1omparacion de las ventajas entre las dos seociones de los
Balkanes, para una invasion que procedR. del Danubio, se mide con
estos dos gu:irismos: de Roustehouk, el camino directo á Constantinopla, por Prawady y Andrinópolis, es de 500 kilómetros, miéntras
que por Softa la distancia sube á 900 kilómetros. El 'buadrilá.tero
que corta y cierra el espacio comprendido entre los Balkanes, el Danubio Y el mar Negro, ha sido cteado precisamente para cerrar esas
comunicaciones más abiertas y más accesibles, á las que hay que
agregar las dos vfas férreas de Routschouk-Varna y de Tchernaiowa-Kustendje.
El cuadrilátero, en¡ tanto que sistema defens~vo de conjunto, data del afío de 1821. He aqul como lo describía Moltke, en 1828:
"S
. eguo 1M 1c
· 1eas europeas, esas fortalezas son del más miserable
8!'pecto; una muralla de recinto con bastiones, pero sin obras exteriores; un foso r::eco, estrecho y poco profundo; lineas enfiladas, :i menudo dominadas por las alturas vecinas; ausencia completa de casamatas; un recinto obstruido con constrncciones de runclera y de barro,
pero abuncfontemente provisto de nrmas, de municiones y de artillerta; tal es el estado de una plaza turca.~ 'J'ales como son, esas fortalezas ya han representado un papel notable contra los rusos.
,.
Sch11mla, desde el sitio de 1828, se intitula org,1llosamente "la
tu1?~ de los infieles." Si 11Varna sucumbió, sabido es que fué por la
tra1C1on de un pachá; este recuerdo explica ciertas medicla11 que
tomó ~a Puerta ret1pecto 1de los gobernadores de RoutscLouk y de
ko~h. En cuanto á Silistria, ¿quién ha olvidado su gloriorn resistencia, con tropas turco-egipci111, en 18551

�J8

19

Á dar crédito , los informes1:ecibido~ por la Revi,ta de Edim,hurgo, las defensas del cuadrilátero fueron perfeceionadas en la última guerra, bajo lt ,,lliteccion de un eminente ingeniero pru11iano.
He aquf un detalle que no cuadra con la benévola neutralidad de
Bismark para-..con Rusia. En Silistria no pare~e que se hi~ieran
nuevos trabajos; las antiguas fortificaciones se juzgaron suficientes.
En Varna, las alturas que dominan la ciudad fueron guarnecidas de
tabias (reductos), c~n cañones Krupp. Lo mism.o se hizo en Roustchouk. En cuanto á Schumla, es más bien un campamento atrincherado que una plaza fuerte; está situada en una ancha meseta
cuyas pendientes descubiertas pueden ser batidas en todos tentidos
por la artillería. La parte débil estaba de] lado del Este; los turcos
levantaron en aquel lado algunas obras avanzadas.
En la otra seccion de loa Ba.lkanes, la del O., no se encuentfa un
sistema de nefensas tan compacto; la razon de ello consiste (como
ya lo hemos indicado), en qu·e, por aquella direccion, un ataque sobre Constantinopla es ménos de temerse; ya djbido á obstáculos
naturales, Y?- á causa d&amp; ]a distancia. A lo largo del curso del Danubio, entre Routschouk y Widin, no vemos más que fortalezas de órden inferior: Sistowa y Nikopoli, Rachowa y Lom-Palanka. Sía
embargo, Widin misma se encuentra en condiciones relativamente
excelentes; 110 está ·dominada por ningun lado, Yf'l perfil de sus fortificaciones ha sido concebido con habilidad suma. La plaza penetra
como una cuña entre la Rumania y la Sérvia, lo miomo que en lá
extremidad de los Balkanes füsch cierra el camino de Sofía al enemigo que desemboque por el valle del Morawa ó por el de Timock.

ban empejiándose en medio de los ejércitos turcos, con monta!ías
por delant.e, con un rio por detras, y con el cuadrild.tero á retaguardia. Pero no ea justo condenar una operacion militar solo porque
presente dificultades y peligros, No puede acriminarse al Gran Duque Nicolás por haber adoptado un plan demasiado audaz: la11 con&lt;:epciones de Turenne en 1675, en la campaña de Alsacia, de Bonaparte en 1796, en la campaiia de Italia, de Molke en 1866, en la •
campaña de Bohemia, taml,ien fueron por demas atrevidas. Es pre&lt;:iso no juzgar de 1i1na idea únicamente por el buen éxito qqe pueda
alcanzar; debemos distinguir con equidad entre la concepcion y la
ejecucion; de lo contrario, tal plan que pasa por ser una obra maestra, la campail.a de Marengo, por ejemplo, segun eso, no seria más
que una insigne locura, si Desax no se liubiera encontrado oportunamente para arrancará los auBtriacos la victoria vacilante. Á pesar
de todas las críticas que hoy se pronuncian (despues de consumados
los hechos), creemos que el plan tlel Estado Mayor ruso fué el que,
en suma, se ada.ptaba mejor á las necesitades militares y políticas
de la situacion.
.
No hay duda que se presentaba la combinacion clásica (la de
1828-29), proceder metódicamente por el cerco de las plazas del
&lt;:uadrilátero; pero no debemos olvidar que, diferenciándose de Diebitch, el Gran Duque Nicolás no disponía del mar Negro. En San
Petersburgo, los Estados de la marina contaban con 11 fra"'atas
0
acorazadas, con 10 navíos de torres y con 4 baterlas flotantes; pero
esa magnífica escuadra se paseaba inútilmente por el Báltico y el
Atlántico, y no prestó el menor servicio en la costa bnlgara; miéntras que fa Turquía tenía sus 8 acorazados y sus 8 cañoneras ó monitor~, todos reunidos en las aguas del mar Negro. Esta primera
diferencia aumentaba en notable proporcion las prohabiliclades de
tenaz resistencia. del cuadrilátero; ya la guerra de sitios habla hecho
gastar á Diebitch todo un larguísimo año. Cuando el ejemplo de la
última guerra franco-alemana demostraba el axioma de guerra formulado así: "Para dar un golpe mortal al enemigo, .para anonadarlo
apoderándose de su capital, preciso es temar el camino más rápido
Y pronto;" cuando los alema¡¡es habían enseñado con brillante resulte.do el medio de no dejarse detener por las plazas fuertes y por los

II.

Esta exposiciQn suscinta del régimen defensivo de la línea de los
Ba.lkanes explica cómo los rusos, queriendo tomar el en.mino má.a
corto sin detenerse en el sitio del cuadrilátero, prnnunciaron su ataque sobre Timowa y Schipka; pero demuestra igualmente las gra•
ves dificultades, los peligros serios de semejante empresa. Desde
que pasaron los rusos el Danubio, YI} indicamos todo lo que arriesga•

•

•

'

�30

31

campamentos atrincherados, el Estado Mayor ruso debió preguntarse (y con mucha razon), si no era posible evitar los largott sitios, economizando una campaña de invierno y termi:iando 111. guerra con un
solo golpe.
Sabíase en Rusia que, con el acrecentamiento de los ejércitos modernos, una campaña no puede prolongarse sin arruinar al vencedor
tanto, y algunas veces más que al vencido. Prusia salió bastante
bien de Sadowa; aquel duelo no duró más que ocho clias; pero los
seis meses de la guerra de Francia, á pesnr do la indemnizacion ne
los 5 mil millones, le causaron una crisis económica de la que se resiente todavía. Rusia es, de seguro, ménos rica que Alemania, y la
guerra turca amenaza.ha ser mucho más onerosa. Efectivamente,
aunque la Bulgaria sea opulenta en trigos y en ganado, no posee
(muy léjos de ello), los recurs~s enormes que encontró en Francia el
ejército prusiano. Ademas, los turcos, al retirarse, ¿no producirían
, el vacío ante el invasor? ¿No era necesario contar en gran parte con
sus propios fondos, con los recursos llevados del interior de Rusia?
El coronel inglés Wood ha calculado que paro. hacer subsistirá un
ejército ruso de 250,000 hombres, la comisaría ó intendencia tenclrfa.
que organizar un tren, cuando ménos, de 20 mil carros. Y los hechos confirmaron esas previsiones; ¡qué enormes gastos! y al mismo
tiempo, qué alea en el funcionamiento de una 11.dministracion improvis:.i.da para una tan gigantesca empresa! En cuanto á la pérdida
de gente, ya vieron los rusos, por experiencia propia, lo qµe cuestan
las largas campañas en Turquüi. iSabeis cuantos rusos volvieron en
1829, de los que habían pasado el Pruth? Apénas 12,000! El libro
del Feld-Mariscal Multke nos da á conocer que por término meJio,
cada soldado ruso, entró dos veces al ho~pital en los dos años que
duró la guerra; que 82,000 hombres murieron de disenteria ó de tifo; y esto sin contar los muertos y heridos de los campos de batalla.
Asf, pue;;, ino era muy natural que el Gmn Duque Nicolác; rechazara el ruinoso y mortífero plan de 1829, y que haya tratado de
obtener una victoria rápida y mucho ménos costosa?
Fuera del cu:ldrilátero, pedía operarse todavfa por la region occidental de Bulgaria, por la primera .seco¿on de los Ba.lkanes, que hemos descrito. Tomando el camino ele Soffa era cierto que se resig-

naba á dar un gran r,&gt;deo; pero no exponía inmediatamente su :flaGCO
á 1011 lttaques de las fuerzas t11rca¡, ó cuando ménos, podía apoyar uno
de sus flancos en la frontera. sérvia, Asi es que aquella maniobra, si
bien era más lenta, era más segura. ¡Por qué no la adoptó? Los rusos dan un motivo concluyeute: al principio de la. guerra hubieron
de tenerse en cuenta "las susceptibilidades de la Austria." Era ya
mucho haber obtenido, con la inte.l'vencion de la Alemania, -que el
gobierno de Viena dejara ocupar la Rumania al ejército ruso. A
no dudarlo, en aquellos momentos, Austria no se hubiera mostrado
de tan buena composicion como se ha mostrado despues del triunfo
de las armas rusa!!; y no olvidemos que era general la creencia, sin
embargo, de que los rusos obtendrían trimifos iltmediatos. Pero
tY si surgían acontecimie~tos inesperados é imprevistos? ...• Austria, al exigir que la guerra no se llevarp á la zonn de sus inmediatos intereses; es decir, á la frontera sérvia, no exigía, en suma, más
que lo estrictamente necesario. Pero aquel veto bastó para impedir
al Gran Duque Nicolás el que utilizara, en su primera operacion, el
camino de Sofía. Con posterioridad, la prensa rusa no dejó de echarlo en cara á Austria en términos muy acres.
Pésense estas diver11as consideraciones de fuerza mayor, y i;e'comprenderá que, entre la inabordable region del cuadrilátero y la zona
prohibida de Widin-Soffa, no quedaba al Gran Duque Nicolás mts
que-i.tn solo camino para los Balkanes: el de Tirnowa. Agreguemos
que el Estado Mayor obraba en virtud de noticias particuhres de la
diplomacia rusa en Oriente. El ge11eral Ignatieff que, por espacio
de diez años, había practicado en todos sentidos al munrlo oficial de
Constantinopla, ciertamente que había)proporcionado, sobre la activida.d del serdar-ekrem Abdul-Kerim, sobre la habilidad del Ministro de la Guerra Redif-Pacbá, sobre los talentos y el carácter de
otros muchos, detalles valiosísimos que indujeron al cuartel general
, atreverse á muchas cosa.'!. Sabía perfectamente que una. parte del
ejército turco, con sus más vigorosos .generales: Suleiman-Pachai. y
Mchemet-Ali, estaba.ocupado en Montenegro, que otra parte dormia en Schumla oon toda confianz_a, al mando,de jeíes apáticos.
Con tod111 estas premisas, "teniendo en cuenta la superioridad.numérica del ·ejército -r\180, supel'ioridad-incpnteatable·al principio, pre:

�3Ui

33

gnntamos, 1ten1a algo de disparatado la operacion rusaf tNo presentaba mlls que cualquiera otra, todas.las probabilidadefde éxit~, ent
las condiciones especiales, necesarias~,en qtie debia1btiscar la victoria el Gran Duque Nicolts?
.Asentado éato,·vdamos cómo se ejecutó el plan. •

r~os~mente necesario para el buen ~xito de su empresa; y por cons1gmente, tenía que reducir, ó bien las fuerzas destinadas á dar el
gran golpe en los Balkanes, ó bien fas que deberían rechazar todo
a.taque por los flancos.
Otra_ observacion preliminar: el plan adoptado exigía, ántes que
cualquiera otra cosa, un .esfuerzo rápido y de conjunto; era impor•
tan~e e~lrn.r _en masa al ejército del otro lado del Danubio, y no solo
el eJérc~to smo fambien el material y las provisiones, etc. Así es
q~e se neG~sitaban muchos puentes, el mayor número posible. Pues
bien, tamhien on esto, tqué es lo que vcmos1 Un sólo y único puente se construye entre Simnitza y Sistowa; ese puente se rompe dos
veces ~wr el mal tiempo (en la noche del 29 al 30 Je Julio, y el 10
d.e Juho), de tal manera, que los 200,000 rusos no podían marchar
srno con una lentitud desesperante. Es cierto que pocas tropas
fueron pasadas en el acto al camino de Tirnowa; pero á fuerza ten~an ~u~ ser poco numerosas, pues de otra suerte no habrían podido vmr. Cuando estuvo reunido el grueso del ejército en fa otra
orilla, el Gran Duque Nicolás debió pensar, ya no en reforzar la
vanguardia, sino en proteger la base de operaciones así como las comunicaciones del general Gourko; porque el enemigo ya estaba alerta, Y tnmbien él había concentrado sus fuerzas. Con posterioridad
es verdad, que establecieron un segundo puente (nunca es demasía~
do tar,le para obrar bien), pero ipor qué no haber comenzado por
~so? ~Se objetará la dificult:i.d? .... Pero, si en el mes de Junio, los
mgc~1eros habían logrado transportar los 180 pontones y las 734
balsas por camino de fierro basta Slatina, despues por el Alusta hasta Turn-1\fagurelli, y desde allí por el Dant.Wio hasta Simnitza no
creemos que le habría si_do más difícil seguir llevando (sin pa1~ar);
un cargamento doble ó triple. En todo caso, ¿no habría sido más
P:ud~ute, á~tcs de. comenzar el paso del Danubio, esperar que el
eJérc1to tuviera sahJas en número suficiente?
Así es que, en vez de obrar con seguridad, con el conjunto de sus
fuerzas ya constituidas, el Gran Duque se encontró atado, enclavado eu la orilla del rio. Emplea el tiempo en conferir al Príncipe
Tcherskasky el gobierno de Bulgaria, en organizar una burocracia
completa, que debe hacer la felicidad de la Provincia .... una vez
P. ll.-5.

ii

111.
Una vez que el ejército ruso hubo pasado el Danubio, se compónia de 7 Cuerpós, sinJcontar 4!divisiones de caballería independiente. Aquel total de 220,000 hombres (pongamos solo 200,000, en
números redondos), ·aseguraba de una ma¡¡era suficiente la superioridad del número, coodicion esencial que debía realizar el invasor
para compensar los riesgos estratégicos de la operacion. Las fuerzas
de los turcos, entónces, estaban dispersas. Antes de que se concentraran; podía el Gran] Duque, descansadamente 6 con violenta (segun quisiera), formar dos ejércitos de 11. 100,000 hombres; es decir,
capaces, uno, de abrirse paso por los Balkanes, y'el otro, de contener, bien en el cuadrilátero, bien por el lado de Widin, á las tropas
enemigas que trataran de amenazar á retaguardia el movimiento
de} primero.
Ahora bien, tqué es lo que vemos, áun ántes de que el ejército"s&amp;-·
llera de Rumaniaf El Gran Duque se debilita de antemano, desta'.-·
cando á la Dobroutscha, á. las óMenes del general Zimmermann,' al
11~ Cuerpo y a\ la mitad del 7~ ¡De qué podíauservir aqnellos
.(5,000 hombres en aquel rincon perdido de la Dol&gt;routscha, sin salida, sin aire, encerrados entre el mar Negro y el cuadrilátero1 Si"
mia escuadra hub_iera dádo, al ménos, al mar Negro una base de ope-·
rieiones movible; el caso habría sido diferente; quiñ habrfan ~ata!'
do en aptitud de concurrir útilmente al conjunto de la opéracion,
nrlmdoae eamino'para ·Varna. Pero dorninando los turcoa aquel

en

mar, el genen1l Zimmermmm eitaba cóndenado li dar vuelti.1"sol&gt;r•"
,,,.

11 mi1mo. · A.81 eíJ que, .aomo ·si ve, desde luege nmiftc6 el Oto J)u..

qu1·lá·étiarta·-parte'de'.111•efectiTÓj diiminu,6, d m prá¡,iudispbaioronei, ll"lllpérioridacl·oon ! que oont&amp;lnr.,nllmeto·de'ftiem ~

.,

�35

34
cGnquistada. El Emperador Alejandro lanza una proclama muy lihral, muy generosa, pero que tiene el gravísimo defecto de dii;pontr de la. piel del oso que dejaba vivir tranquilamente.
Por ejemplo, la ocupacion de Nikopoli habría debido llevarse á.
cabo en el instante, sin la menor demora; y el general Krüdner no
la ejecutó sino hasta el 16 ele Julio. Duraate quince dias, los msos
no contaron con una sola plnza fuerte para proteger su base de ope•
raciones del Danubio. tNo era aquello abusar de la indolencia de
Abdul-Kerim? aNo era proporcionará los turcos todo el tiempo ne- ...
cesario para corregir y reparar sus primeras faltas? Por no dejar, el
general Krüdner se olvida de apoderurrn de Plewna, á pocas leguas
de Nikopoli, en el camino principnl de la Bulgaria, en el valle del
Wid, que corre paralelo al del fantra, adonde se lanzaba á todo escape el general Gourko. Este último hn.bia 8alitlo para los Balkanes
con algunos miles de hombres; tras de él salió el general Krüdner
con el 9''. Cuerpo; finalmente, pasan los Cuerpos 12''. y 13" con los
que el Gran Duque forma un ejército de ohservricion contra Routscbouk, á las órdenes del Czarewitch. No hay Juua que era prudente vigilará Eyoub-Pachá, cu el Lom, &lt;le donde acababa tlc bajar al
Danubio, para contemplar, por lo dema$, con miracfa llena de filosofía y como viejo turco fatafüta, el ¡,aso del Danubio. ¡Cuán útiles
habrían sido alli las tropas del general Zimmermann, que entretanto maniobraba en el vacío en la DoLroutsclm!
Pero ¿había necesidad de dos Cuerpos de ejército para contener á
los 30 6 40 mil hombres de Eyoub-Pachá? 8No era más urgente, en
vez de amenazar inútilmente á Routschouk, salir al encuentro de
Osman-Bajá que, desd1! el 13 de Julio, acudía á marchas forzU1las,
desde Widin, llamando, para· que se jncorporaran, á los refuerzos de
Sofía? Sf, sin duda; pero la preocupacion de continuar un gran mando independiente, para el Czarewitch, dominó todas las exigencias
estratégicas, é impuso una mala distribucion á las fuerzas, ya atrasadas y mal situadas.
Asf es que, d&amp; los siete Cuerpos de ejército de que disponfa el
Gran Duque, no vemos más que una fnfima parte consagrada á la
operacion esencial (á. la marcha contra los Balkane!!). El 11~ Cuerpo y la mitad del r. s&amp; enferman de calenturas y de disenteria en fa

Dobroutscha; el 4~ no ha pasado todavía el Danubio; quedan cuatro
Cuerpos y medio: el 12~ y el 13'! estáu inmovilizados en Routschouk.
El general Krüdner, con el 9º Cuerpo, y la mitad del 7~, se mantiene quieto en las cercanías de Nikopoli. Quedan, como tropas dispOT
nil,les, en aquel ejército de 200,000 hombres, un Cuerpo (el 6~ Radetzky), y la vanguardia del general Gourko.
He ahí todo lo que representa la fuerza útil, de accion, para el
paso de los Balkanes; la gran mayoría del ejército no es por decirlo así mas que peso muerto; lo accesorio domina con mucho á lo
principal.

IV.

•

Ha,y que reconocerlo, fuera de estas faltas generales, el ataque
contra los Balkancs, reducido á las proporcioneR de una rcad (1)
americana, de un gran reconocimiento de vanguardia, fué pronta y
hábilmente dirigido. El general Gourko es uno de los comandantes
de la. caballería de la guardia. Como en Rusia1 desde hace alO'unoa
O
años, la caballería forma divisiones independientes, siempre en pié
de guerra y provistas de artillerla, el general Gourko se hiibfa adieir
trado, por decirlo así, en la clase de ejercicio que iba á ejecutar en
los Balkanes con tan buen resultado como talento. Compone su columna, principalmente, con t~opas á caballo: una brigada do dragones (regimientos de Astrakan y de Kazan), el regimiento de húsares
de Kiew, dos escuadrones de cosacos del Don, dos sotnias (centenas), de comeos de Ura]. La artillería consistía de tres baterías á
caballo Je 6 piezas y 4 obuses de montaña. En cuanto á la infantería, no contamos más que una brigada (la 5.• ligera), mandada por
el general Dorojinski (el mismo que fué muerto en los combates de
Schipka), los cuatro batallones de la legion búlgara, y dos plastounas 6 compañías á pié de cosacos. El total no excedía de diez mil
hombres. Pero el destacamento así compuesto, merece quedar como
modelo do lo que se denomina una columna volante. Así, una parte
de la caballería, los dragones, están acostumbrados á batirse á pié;
(1) Incursion.

�36

gr

constituyen una excelente infantería que monta á. caballo para salvar grandes distancias y caer de improviso, con la bayoneta armada,
sobre el enemigo. Lo mismo los cosacos, que tomaron en esta guerra una importancia múltiple y que desempeñaron perfectamente,
con el general Gourko, el oficio de exploradores. Leemos en la relacion de un oficial inglés, relacion citada por el Bulletin de la Rl:tttiion des officiers, que el camino que atraviesa los Balkancs fué
puesto en estado de andarse por los dos escuadrones de cosacos del
Don (soldados para todo).
Para ponerse en marcha, el general Gourko esperó á que el camino de Tirnowa estuviera libre. Eyoub-Pachá había. destacado algunas tropas á Biela, sobre el puente de Jantra, en el crnzamiento de
los dos cami11os de Routschouk-Plewna y de Sistowa-Tirnowa. La
posicion era importantísima, era ele esperarse que el general otomano la defendiera seriamente; mas no fué así. Los dragones de Starodou b no tuvieron trabajo para desalojarlo del puente de Biela.
Gourko lo cruza el dia 5; el 7, se presenta delante de Tirnowa; la
jornada es de cosa de 80 kilómetros. Said Pachá ocupaba con 4 batallones la antigua capital histórica de la Bulgaria; no era bastante
para contener á los rusos. Telegrafió al cuartel general de Schnmla; pero si existían postes telegráficos entre las dos ciudades, áun no
habían pensado en colocat los alambres, así es que los mensajes tenían que dar una enprrne vuelta por Constantinopla. El serdar.,.ekrem acabó por enviar á Snvfet Pachá con diez bat:illones; éste
avanzó con prudente lentitud, encontró á los cuatro batallones de
Said P,1chá por Osman-Bazar, pues había tenido este último que
replegarse para no verse cercado. Tal fué fo. toma de Tirnowa,
adon&lt;le llegaron sin tardanza el Gran Duqúe Nicolás y el Príncipe
Tchcrki1sky. El primero hizo una entrada triunfal; el ~egnmlo instaló solemnemente á un sub-prefecto bnlgaro, á un señor B.ifo.hanof.
Gourko partió de nuevo el 10 de Julio. Los turcos guanlahan los
dos pasos oficiales de los Balkanes, que, como ya lo hemos dicho,
van á desembocar á Tirnowa, uno por Schipka y el otro por Elena.
Los rusos tomaron por en medio de los dos, aprovechándose de una.
vereda. desconocida, que no está marcada en . los map~ts. Conduce
esa vereda á la otra. vertiente, á Hain-Kioi, entre Kesalik y Slivno.

Aquello fué un verdadero hallaz6o; el coronel Roniker, de los exploradores, qne debía ser muerto en la expedicion, trabajó con el mayor misterio, con el auxilio ele los ct·sacus, en hacer practicable aquel
-camino para los cañones, cuando hasta entónces lo habfa siclo solo
para cabras. El clia 12, las tropas atravesaron el cuello. El 14, un
batallan turco, que hacia tranquilamente su mocho en el pueblo de
Hain-Kioi, recibió súbitamente ~ranadas en sus marmitas. El dia
161 la columna se encontró en la llanura con 9 batallones turcos que
,acuclían ele Kedaolik; fueron arrollados. El caimakan de Kesanlik
quedó prisionero en poder de los rusos. El dia 17, la columna atacó
al resto de lns tropas enemigas, en Kesanlik, las desalojó y se apo·
deró de la ciudad.
Así es qne el general Gourko había. tomado por retaguardia (por
la vertiente Sur), el desfiladero de Scbipka, que, como es sabido, es
-en extremo difícil tle poder abordarse de frente. Encontrábase al
pié del desfiladero, pronto á dar lo. mano á lo.s tropas que, segun el
J?lan convenido, debían presentarse por la vertiente Norte. En efecto, el Gran Duque Nicolás hab(a acabado de disponer el 8~ Cuerpo;
lo mandó al encuentro de Gourko. El general Radctzky llegó á Tirnowa el din. 12. Una de las dos divisiones (la del Príncipe l\iin,ky),
tomó el camino de Drenowa, i;e apoderó fácilmente de Gabrowa, y,
el dia 17, llegó á la entrada del desfiladero. El doble ataque contra.
los turcoi::, ai¡f cercn.dos, careció de precision; el día 17, el regimiento &lt;le Orel fué rechazado con pérdidas. Los turcos, atacados de nuevo el dia 18, lograron al ménos escaparse. Dejaron en sus campamentos los restos mutilados de cosa ·de cincuenta desgraciados soldado:; rusos. Ya había tomado la guerra un carácter de barbarie; los
búlgaros insurgentes se entregaban á las violencias más extremas
contra i::us opresores; eran alentados á ellas por loH cosacos que, ope- .
mndo léjo~, como exploracloreR, no podían ser vigilados por los jefos.
Las familias nnumlmanas huían en masa, esparciendo en el campamento turco un fanático ardor de represálias.

�38

v.
La toma de Schipka es el punto culminante de ese periodo. Desde el 18 de Julio, las faltas cometidas producen sus consecuencias,
y la fortuna cambia. La Europa casi entera creyó por un momento
que Constantinopla no tenía salvacion; Inglaterra y Austria se conmovieron 1,úbitamente; amlios tomaron medidas militares. Pero,
principalmente (y dichosamente para la Turquía), en el serrallo fué
donde el pánico fué mayor; fué necesario aquella violenta alarma·
para despertar al Sultan. Creyendo oir ya los ¡hurrahsl de los rusos,
tuvo la energía necesaria para destituir á Abdul-Kerim y á Eyoub
-Pachá, para llamar á Suleiman Pachá y para crear apresuradamente nuevos ejércitos con jefes nuevos.
En realidad, como es fácil comprobarlo, el peligro era mucho
menor que lo que de léjos parecía .... Major e longiquo. No está
probado que el 11aso de los Balkanes, áun con fuerzas mucho más
considerables que las de Gourko, hubiera debido producir necesariamente la caida de Constantinopla, sobre todo si el invasor no contaba con el mar. Sin duda que el castillo de las Siete Torres no habría
sido, á pesar de su sombría fama, sino probrfsima defensa contra los
cañones Krupp; pero, al N. de Constantinopla, la península formada por el mar de Mármara y por el mar Negro está cerrada por una.
barrera natural d~ escarpadas colinas, por corrieutes de agua y por
pantanos, barrera que corre sin interrupcion desde una orilla á la
otra. Desde mucho tiempo hacía, el difunto general Burgoyne había
reconocido -lo fuerte de las posiciones de Kara-sou; con algunos trabnjos, áun muy sumarios, declaraba que podía hacerse inexpugnable. Supongamos en esas líneas un núcleo de tropas sólidas á las que
la escuadra llevara. pro\·isioncs y refuerzos: el vencedor podría ser
contenido indefinida.mente á diez leguas de Constantinopla. Los ingleses no Jo ignoraban, cuando se apresuraron á aumentar su guarnicion de Malta.
En todo caso, el peligro (áun exagerado), no hizo más que aumentar la actividad de resistencia de los turcos, precipitando para
los rusos las consecuencias de las faltas cometidas con anterioridad.

39
El dia 2 de Julio, Radif Pachá. y Namijk Pachá fueron al campamento de Schumla; Reouf Pachá, circasiano en~rgico á. quien Midhat había hecho venir de Creta para colocarlo t!. la caheza de la
marina, fué enviado á Andrinópolis. El 5, Suleiman P1tcM recibió
órdcn de avanzar con su ejército del Montenegro sobre los Il:Llkn.nes.
Suleiman, antiguo sojta, despues profesor de la escuela.militar de
Pn"ncaldi, jóven muchir de 4.5 años, había hecho ln guerra en el lerneo y en el Montenegro; el año antrrior, había derrotado al Príncipe Nicolás en Ostrog y en Douga; aquel mismo año acababa de darle una. ruda leccion. Disponf11. de 30,000 hombres acostumbrados á
las marchas rápidas, habituados á la guerra de montaña, y que tenían confianza suma· en su jóven jefe, Éste, en efecto, de maneras
muy sencillas, conservando en las cosas militares la. austeri&lt;lacl y la
fé de su primem profe~ion de sojta, poseía las cualidades que e,iercen principalmente sobre el solJado musulman una accion decisiva,
y nadie mejor que él sabía comprenderá sus soldados. Un co1'responsa.l del Times cuenta cómo transportó el mucltir á su ejército
con una rapidez sorprendente y con una sencillez de medios no ménos admiraLle, sin intendentes, ni ayudantes, ni comisarios. Á sus
órdenes, los soldaclos se metürn tranquilamente en los trenes. Así
fué como, el din. 17 de Julio, sus primeras columnas desembocaron
en Andrinópofü: el dia 22 era completa la conéentracion; Jnego, llevando en 24 horas todas sus fuerzas, de Audrinópolis á Karnbounar,
hizo frente al general Gourk~.
Entre tanto Reouf Pachá había recogido en Rumclia, 6 babia recibiclo de Constantinopla unos 15 ó 20,000 hombres para atender á
lo más urgente que era proteger el ferrocarril de Andrinópolis á Bello\va por Sofía, y defender el tramo de Iamboli-Slivno y conservar
las salidas de los caminos de Schurula. Allí, en ·el cuartel general,
el vieJo serdar Abdul-Kherim era no ménos felizmente reemplazado
por un jóven general de la misma escuela Suleiman Pachá, pero de
temperamento más frio, que parecía más apto para mñltiples combinaciones. El nuevo generalísimo se apresuró á hacer Yenir de
Rontschouk el Cuerpo de Eyoub-Pnchá¡ no era culpa de este último que el gran Duque Nicolás no hubiera tomado con suficientes
fuerzas la linea de los 'Balkanes. Eyoub, el general favorito de los

�4.0

41

turcos viejos (de lo que en Francia se llamaría partido clerical), había dejado pasar con la más absoluta indiferencia al gcneml Gourko;
con igual indiferencia dejaba que las patrullas de co~acos penetraran hasta las estaciones del fenocarril de Routschouk á Varna. Mehemet-Ali comenzó por barrer el terreno con la division de caballerfa
de Fuad Pachá; en seguida, las tropas fueron escalonadas delante
de Schurnla, desde Rasgrad hasta Djonma, formando punta contra
el flanco izquierdo de los rusos, á la a1tura de Biela y de Tirnowa.
Forzosamente, el Gran Duque, amenazado por el lado del onadrilútero, dehfa (volviéndose del otro Indo), procurar robustecerse sobre
su flanco tlerecho. Ya el día 13 do Julio, había hecho un reconocimiento por el lado de Plewna; se lmbíll cerciorado de qne los turcos
se mantenían firmes; pero no habla visto las cosas bastante cerca; no
había notado que Osman Pachá in~tulaha allí, :t dos jornadas de marcha del Jantrn., un sólido campamento atrincherado. Había reunido
apresmatlamente todas las tropas diseminadas en Widin, Nisch, Pirot, Sofía, cte., cosa de 45,000 hombres. La mayor parte de estas
tropas habfnn hecho la, guetrn &lt;le Sérvia; tenían, pues, cierta solidez. Osm:rn mismo era un general de experiencia; había dirigido las
oporacioues contra Zaitchar, y ya en Veliki-lz,·or había demostrndo
gran habilidad para fortificar y defender posiciones. Por lo mismo
tcómo no sorprenderse al ver al general Krüuner (riuc no le habrían
bastado todas sus tropas para atacar á Plewna), cómo no sorprenderse, repetimos, al verlé despachar á u3 simple brigadier, el generar
Schilder, con 8 cañones, como si no se tratarn más que de una escaramuza ele vanguardia? El día 20 de Julio el general Schilder vió
por tierra la tcrcern parte de su efecti,•o: dos mil hombres, de ocho
mil. En aquel descalabro, no solo existía una falta imputable á la
direccion general; h\1bo en el empleo de las tropas, en d terreno,
ciertas imperfecciones tácticas notables. Así la vanguardia, compuesta de cosacos, atravesó la ciudad sin apercibirse de que el enemigo la espial)a desde las cercanías; la iufautería, que no tenia explorn.&lt;lores, cayó inopinadamente sobre las posiciones turcas y recibió,
á 300 metros, un fuego de fusilería mortifero. La batalla del 31 debía poner áun más de relieve esos mismos defectos.
En el período del 20 al 31 de Julio, comenzaban ya á descompo-

nerse las cosas. El Gran Duque Nicolá.s había gastado casi estérilmente todas sus ventajas; no Je quedaban ya más que los inconvenientett de la empresa; encontrábase en• presencia de tres generales
singularmente más activos y más bál,iles que Abdul-Kherim. Finalmen.te, en aquella fecha, reconcentrándose y dando una vigorosa
embestida, tno habría podido desenredarse de aquella situacion é
impedir la concentra,ion amenazadora de aquellos tres ejércitos
bre la linea de sus operaciones? tNo tenfa el general en jefe, á la
mano, allf cerca, á los dos Cuerpos disponibles del Gzarewitcb? Si
este tiltimo, por una de aquella¡¡ maniobras tan comunes en la guerra, hubiera avanzado violentament~ sobre Plewna con uno de aquellos Cuerpos, completo, incorporándose á Krü&lt;luer al paso, Osman
Pachá, teniendo que habérselas con 60 6 70,000 rusos, corrí• mucho
riesgo de ser arrollado sobre Widin, Pero el Gran Duque se contentó con llamará una sola divi8ion (á. la del Príncipe Schakoffsky), la
cual se encontraba basta el otro extremo, al pié de los Balkanes, en
Djonma. Como el camino del Jantra estaba muy lleno de obstrucciones, el Príncipe Scbakofüky perdió ocho días ántes de llegar en
frente de Plewna. ¡Ocho días para un refuerzo de 12,000 hombres!
Á buen seguro que de aquella manera no era posible sorprender á
los turcos.
Conocid~ es la relacion de la batalla, publicada por el Daily
News. Nada hay que decir del valor de los soldados. Fuera de este
punto, que no admite la menor duda, se sorprende uno de ver ]os
defectos que ya hemos notado en el Orden estratégico, la falta' de Jigazon, la ausencia de &lt;lireccion, todo lo volvemos á encontrar en el
mismo _grado, en los movimientos del campo de batallo.. Schakofüky
ataca
. sm concertarse con su general en jefe (el general Krüdner) ,
quien, por su parte, no parece preocU}&gt;arse en Jo más mínimo de Jo
que h¡ce su subordinado. Cada cual obra á su antojo, á rie¡;go de
comprometer el éxito de su vecino, á riesgo de atraerse un desastre
completo. Schakoffsky ignora si será sostenido, y hasta qué grado,
por Krüdner; lánzase de frente contra posiciones atrincherada1.1· más
áun, á su izquierda, compromete á una brigl,\da contra Plewn;, entre los reductos turcos del Wid, en un callejon sin salida, tal 1 qae es
imposible que la brigada salga de él.

;o-

•

P. M.-6.

�42
Bien se ve, en la relacion del Daily News, que la infantería' hizo
prodigios de valor; pero tambieu se ve, muy claro, que fué dirigida
contra todas las reglas adoptadas en el ejército ruso mismo. Precisamente el sub-jefe de Estado Mayor del general en jefe, el coronel
Lewitsky es quien ha reuactado el nuevo Reglamento para el combate en 6rden disperso, para el uso de las escuelas Junkers. Prescribe que se reserven para las marchas las forllljlciones de 6rden profundo, y que en el combate se proceda por cadenas de tiradores. La
unidad de esa cadena es el swe1ijen, grupo de cuatro hombres que
siempre deben evolucionar juntos: es una formacion especial de la
infantería rusa. De todas esas prescripciones, ninguna subsiste en
Plewna; para subir al asalto de los reductos turcos, la infantería
(dice u~testigo ocular), "se extiende en !!nea y, sin destacar á sus
tiradores por delante, comienza á bajar." Más léjos, agrega el mismo testigo: "E8a larga columna no tarda en retorcerse; los sostenes,
demasiado impacientes, corren y se confunden con la línea de batalla." Notemos que no se trata aquí de la derrota, sino de un ataque
ejecutado con ímpetu. Estos hechos confirman el juicio del militar
inglés que ya hemos citado: "En el oficial mso no se encuentra ese
hábito de la táctica local y de detalle que forma un rasgo tan característico en la instruccion militar alemaua."
Nótase tambien la falta de combinacion entre las tres a.rmas; apénas sondea la artillería los reductos enemigos al principio de la batalla; no se ve la accion simultánea completa del cañon, del infant~,
del jinete, que, en el combate, es el principal talento del general
Finalmente, y siempre en Plewna, n6tase el efecto mortífero del
tiro de los turcQs: más de 5,000 rusos caen. ¡Serla mayor habilidad1
No lo creemos; pero el armamento era materialmente superior al de
los rusos. Sabido es que en el-ejército otomano el infante estaba armado con el fusil Henri-Martini, y el jinete con la carabina ¡le repeticion de Winchester. En el ejército ruso, solamente los batallJ
nes de qazadores eran los que estaban armados con el fusil Bcrdan,
de modelo perfeccionado; el resto de la infantería estaba armado
con f~siles viejos transformados segun el sistema Krink. .Ademas,
el Ministerio de la Guerra compró en .Alemania cierta cantidad de
nuestros Chasaepots, que sirvieron para armar la legion búlgara;

43
La comparacion del armamento daba, pues, toda la ventaja á los
turcos; y este punto tiene grandísima importancia, si recordamos
el papel que representarw nuestras piezas rayadas en Magenta Yel
fusil de aguja ·en Sadowa.
El armamento entra más y más como coeficiente considerable en
el total de las superioridades materiales y morales que deciden la
ganancia de las batallas.
A consecuencia del descalabro de Plewna, el cuartel general volviese súbitamente de Tirnowa sobre Biela; aquel simple cambio de
lugar indicaba por si solo el cambio que habla sufrido la situacion
militar. El Gran Duque Nicolás ya no podía pensar en la conquista
de los Balkanes; le era indispensable atenderá au propia defensa en
el Jantra;

VI.
Desde el paso del Danubio, hasta la vuelta del general Gourko,
preténdese que el ejército ruso perdió más de 60,000 hombres, tanto
en los combates como por las enfermedades.
En comprobacion de aquel guarismo, no hay más que recordar los
numerosos encuentros que tuvieron verificativo en el mes de Agosto. .Ademas, los fuertes calores son siempre malsanos para las gran-_
des aglomeraciones de tropas.
Segun el Times, 700 enfermos, p0r término medio, entraron diariamente en las ambulancias y hospitales.
Ademas¡ las precaudones sanitarias brillaban generalmente por
su ausencia. Un corresponsal cita este detalle: en el cuartel impe•
rial de Biela, en donde tomó la fiebre el general Jgnatieff, el jardin
estabr. lleno de misances (para emplear la palabra inglesa); un caballo en plena putrefaccion yacfa en un rincon.
Agreguemos que el ejército tuvo que sufrir mucho debiclo á la defectuosa organazacion de la comirnría. La experiencia ha conrlenado el modo d~ transportes y de abastecimientos por la industriá
privada. Las tropas del Czarewitch, que estaban, sin embargo, tan
cerca del Danubio, llegaron á carecer de víveres. Y, cosa irritante,·

�•

44

45

inmensas cantidades de subsistencias, hacinadas en las estaciones y
en los convoyes, se podrí11.n entre tanto inútilmente!
Resulta de todos estos hechos u11a ·doble conclusion: l.ª, que el
general en jefe supo reconocer bien cuál era la operacion impuesta
por las circunstancias; pero que en su ejecucion cometió una serie
de faltas que forzo!nmente comprometieron el resultado; 2.•, que esa
primera campaña reveló en la direccion general de los movimientos,
en la instruccion táctica y en el armamento de las tropas, así como
en la organizacion de los servicios administrativoR, un conjunto de
imperfecciones cuya importancia sobrepuja á la del fracaso propiamente dicho, y modifica en· una medida seria las condiciones primitivas de la guerra..

rendíamos homenaje, no ha sido acogida en Alemania como lo fu6
por nosotros, porque á medida que van sucediéndose los fascículos,
esas observaciones respecto de nosotros, tan concluyentes y tan instructi vas, se resúmen y desapnrecen.
Wissembourg apénas inspira algunas reflexiones al redactor aleman; cuenta friamente (como contaría una verdadera batalla), aquella lastimosa sorpresa seguida. de un heroismo impotente. De la
misma manera las dos últimas entregas que comprenden, una, la
exposicion de la batalla de Forbach, y la otra, la relacion del combate de Borny, son sóbrias por demas respecto de lo que podríamos
llamar "circunstancias atenuantes de nuestras derrotas." Pero por
restringidos que se hayan hecho esos comentarios sobre la imprevision ó la mediocridad de los que nos mandaban, y por más que sea
fácil ver que la relacion procura evitarlos, no puede ménos, de vez
en cuando (tal es la fuerza de la evidencia), que interrumpir la relacion, abriendo un paréntE&gt;sis para juzgar de la inop(ll-tunidad ó de
la lentitud de los movimientos ordenados á nuestras tropas, ó que
deslizarse, al fin de un episodio cruel para nuestras armas, en algunas conl!ideraciones generales sobre la!i! faltas cometidas por nosotros,
faltas que comprometieron el éxito de la jornada. Así es como, llegados al término de las dus batallas que citaba hace poco (la de Forbach y la de Borny), nos encontramos en esta obra, de aspecto seco
y militar, con algunas apreciaciones rápidas sobre las cualeR se tiene
especial cuidado en no insistir. No hay para qué decir cuánto interes pueden ofrecer esas reflexiones concisas y que no son, por cierto,
sospechas contra. el mariscal B.aza.ine, cuando se les comparan con
los pasajes del parte del general De Riviere que se refieren á los
mismos acontecimientos.

L. Jezierski.

LAS JORNADAS DE FORBACH YDE BORNY.
SEGUN EL PARTE

Y LA RELACION

DU GENERAL DE RIVIERB

OFICUL DEL GRAN ESTADO MAYOR PRUSIANO.

(1)

El primer fascículo de la relacion de las operaciones militares,
redactada por el gran Estado Mayor prusiano, daba pruebas de gran
imparcialidad. Con motivo do la entrada en campaña, reconocía el
narrador, sin la menor reserva, todas las faltas, todos los errores cometidos por nuestra estrategia, por más que tul'iera que disminuir
el mérito de la táctica prmiana y que empeñar el brillo de las victorias alemanas. Era, al mismo tiempo, una luminosa exposicio~ de
los acontecimientos, una historia crítica de nuestros errores. Pero
hay que creer que esa amplitud 4e espíritu, á la _que, no ha mucho,
(1) Der deuts-franz5sische Kricg.

l.
FORBACH1 SEGUN EL GENERAL

DI RIVIERE,

A las nueve y diez minutos de la mañana, el general Frossard telegrafía al mariscal Bazaine: "Oigo cañonazos en mis avanzadas;
voy á dirigirme allá.. ¡No serta bueno que la division Montaudon

�'
46
enviase de Sarreguemines una brigada rumbo á Groubliederstroffl"
Y el Mariscal le responde que envía allá á la brigada de Jemac ...
Comprendiendo que el general Frossard estaba muy comprometido, comprendiendo la necesidad de tomar precauciones y de acercar
las divisiones &lt;lel 3.'r Cuerpo al lugar del combate, el Mariscal Bazaine envfa,-·á las once y cuarto, al capitan de Locmaria á transmitir al general l\fetmann la órden de que abandone á Marienthal y de
que avance sobre Merlebach, dejando una parte de sus tropas ,en
Macheren, á. 1a derecha de Saint-Avolu. Cosa digna de notarse: no
se trata, en las órdenes dictadas al ca.pitan de Locmaria (q_uien así
lo ha declarado), ni del general Frossard, ni de las eventualidades
del combate que en aquellos momentos tiene verificativo. Otras dos
cartas dirigidas al general Metmann precisan su papel; debe situarse sólidamente en sus posiciones y defender el terreno comprendido
entre la vía férrea y la frontera.
Su mision..es, pues, cubrir al Mariscal mismo en su posicion de
Saint-Avold. El general ejecuta aquella órden y llega á Bening á
las tres de Ja tarde: si hubiera continuado su marcha sobre Forbacb,
habría llegado allá á 1:.ts cuatro y media.
Despues de haber transmiticlo las órdenes de que era poriador para el general Metmann, el ca.pitan de Locmaria se dirige al general
de Castagny, quien, al oir los cañonazos por el lado de Spickeren, se
había puesto en marcha para Guebenhausen. Le da la órdeu de que
avance con una brigada á Froeschwi11er y que despache otra á Theneng, á la izquierda de Cadenbronn. El general debe, pues, aproximarse al lugar del combate; pero no recibe órden de ponerse á disposicion del general Frossarcl.
Era la una en aquel momento, y la segunda bi1gada habría poclido,
si se hubieran ejecutado las órdenes del Mariscal, entrar en linea
entre las cuatro y las cinco.
En lugar de ajustarse á ellas, el general prosigue su marcha; pero
no oyendo ya nada en el valle rodeado de bosques adonde habfa llevado su division, regresa á Puttelange, de donde (oyendo de nuevo
un fuerte cañoneo), pwte á la una de la tarde, en la direccion indicada por el Mariscal. En el camino recibe del comandante Castex,
del Estado Mayor del Mariscal, órden de ponerse á la disposicion del

47
general Frossard; pero ya tarde para poderle auxiliar ni servirle en
lo más mínimo.
En cuanto á la division Montaudon, que se comunicaba por medio de un alambre telegráfico con el cuartel general y que era la que
más cerca estaba del 2~ Cuerpo, no recibió ni instruccione~ ni órdenes en los momentos en que se comunicaban á las otras divisiones
del 3.er Cuerpo.
Si como todo lo exigía, como el mismo general Frossard lo había
pedido, hubiera sido dirigida, desde las nueve de la mañana, al mismo tiempo que las otras divisiones sobre el 2~ Cuerpo, si hubiera
recibido la órden de apoyarlo, aq11ella division habría llegado á muy
buena hora para entrar en líu·ea de batalla, y las cosas habrían pasado de muy diferente manera.
Pero la órden no llegó al general 1,fontaudon sino á las tres de la
tarde.
ARi, pues, en el momento en que el Mariscal, apreciandQ la gravedau de la situacion de la vanguarclia. de su ejército, da órdenes á,
· sus divisiones, no dirige hacia el general Frossard más que la division más lejana (la di\'ision Castagny), absorbe para cubrirse él mismo el apoyo de la divbion l\letmann, y deja en sus campamentos á
la division Montauuon, que, sin embargo, es la que más cerca está.
del campo de batalla y aquella á la que pueden llegar sus órdenes
de una manera instántanea.

FORDACH, SEGUN EL ESTADO l\IAYOR PRUSIANO.

Antes de terminar, no carecerá de interes examinar la actitud de
aquellas fuerzas francesas que, en esta jornada del 6 de Agosto, habrían estado en posibiliclad de llevar al campo de batalla el auxilio
que de ellas se esperaba. Desde por la mañana, en efecto, cuando
la 14~ drvision avanzaba sobre Sarrebruck, el general Frossard telegrafia~ al Mariscal Bazaine, á SainkAvold, participándole sus apreciaciones sobre la situacion·y pidiéndole que le mandara refuerzos
para el caso de cualquiera eventualidad. El Mariscal se los prome-

�48
tió y libró órdenes en ese sentido á las tres divisiones de su Cuerpo
que estaban en Sarreguemioes, en Puttelange y en 'Marienthal; es
decir, á una distancia media del campo de batalla que no excedía
de 15 kilómetros. En cuanto á las tropas de Saint-Avold, el Mariscal parece haber considerado su manteuimiento en aquel punto como indispensable para cuidar del camino real, porque, á consecuenci1, de un despacho telegráfico recibido del cuartel imperial, esperaba
ver qne el enemigo pronunciara, por Carling, un ataque sobre Saint
-Avolcl. Cuando más tarde, en el curso del dia, por la tarde, concibió B:,zaine temores sobre el éxito de la jornada, es cierto que dirigió, por camino de fierro, un regimiento de infantería sobre Forbnch;
pero no lo es ménos que ya no pudo llegar, pues la vía estaba dominado. por el fuego de la 13~ division, y tuvo que retroceder siu logrnr su intento.
Debe notarse que la superioridad del enemigo habría sido mucho
mayor, s¡ en lugar de aquel verdadero cltas.~é-croisé de tres divisiones á r&lt;:tnguardia del campo de batalla, hubiera contado con el concurso de todas las fuerzas que potlían apoyarlo oportunamente. Esa
tendencia, siempre predominante entre los alemanes, tle alcnnzar al
adver~ario, ese espíritu de camaradería., de solidarida·l de los jefes,
y su costumbre de tomar la iniciatiffi en tiempo oportuno, son cosas
que parece no han existido, en el menor grado, en el ejército frances.

II.
COMBATE DE BoRNY, SEGUN EL GEXER.AL

DE Rrn~:RE.

Paso del Mosela.-El primer movimiento de r!!tirada bahía. sido
deci!lido el dia 7¡ aquel mismo dia, el general Coffinicres fué nombrrulo gobernador do l\fetz. Desde el dia 8 se emprenclió, bajo su
direccion, tanto rio arriba como rio aJ.mjo &lt;le la. plaza, la construccion do tres series de puentes sob,e el Seille y sobre los diversos brazos del Mosela, para facilitar (con los dos pueutes ele piedra de la.
ciudad), el paso rápido del ejército. Aquellos puentes estuvieron
terminados el 12 por la tarde, y ya algunos regimientos bab1an po-

dido pnsa_r el Mosela, cuando en la :coche llcl 12 al 13, sobrevino
un_a ~reciente que sumergió los tableros de los puentes del brazo
pnnc1pal y, las rompas de acceso, llevándose nlgunas partes. No se
logró restnblecer la com\micacion 6ino habta la mañana del 14 y sol~ en_ la tarde de dicho dia fuo cuando pudo comenzar el de~file del
eJ6:c1t:. Hay que decir que nquellos puentes no ('ran ahrnlutamente rnd1spensables, y que el ejército (aprcsurnndo su mo\'iruie11to)
muy bien habría podido contcutarse con lo; dos puentes de la ciudad
1 con el dd ferrocarril.
·
Adenm!l, ~¡ en lugar de construir río arriba ó río ab:ijo tres l!éries
de 1mentcs que apéuas se leva11taban un poco del ni\'el del OO'\H\
',
se hub'icran contentado con establecer 1,i quiera dos, ó cuando ºmonos uno con buc11as co11diciones de ~olidez y de altura, la crecic11te
d~l. 12 al 13 no hahr!n. podido entorpecer el paso. Esas disposicio11es
nciosas _no pueden c~ruprometer en lo absoluto 1n rei-pon~ahili,lad
del Mnmcal; pero la mstruccion le hace cargo de no haber ntiliz:ld~, el 13 por la mañana, los. tres puentes de In. ciudad y &lt;ll'l fcrrocan1l, Y ele haber e11pern.do, sin la menor necesidad, hasta la tarde
del 14 para poner en movimiento á su ejórcito.
.
Retar~lánclose nsf en la márgcn derecha, dejó al enemigo (rpie hn.~fa segnHlo hast~ aquel &lt;lit\ nul'i;trn. retirada deHlc bastar,tc lójos y ·
IIIl m~lc~tnrla), tiempo para concentrar 6US fuerzas y venir á atacarnos en el momento en que la mayor parte del ejército habla pnmdo
el 1rfosela.
La i11accion ~el ~!arisca! _es ~anto mlnos explicable cun11to q\18
el Empern&lt;lor, ~nqmct.o con Jns.ticia con fo situacion, y hien inspirado eitl Yez, le rnstó vmtmente á qne activara su ruHrcha.
."Mi6ntr1ls máR pienso en la. poi;icion que ocupa el ejórcito (le cscr1b!a cl 12 ele A¡;o~to), má~ cr!lica fa encuentro, porque· ~i una Jl"lrte tic 61 ful•ra forzada y tunera que retirarE=e en dcsórdcn los fneites
no podrfat\ in~peclir la más e~pnntosn confmion. Ved lo ~ne comen~ l1ncl'r, '!J si ntJ somos atacados maflana, tomemos una •rcsolue1011."

El Emp&lt;'rndor le eitcribe de nuevo el &lt;lia 13: 111.'fo hny un moruc,nto que penler pnra hacer el rnoYimiento con'l"enido."
El Mnriecal 1(contesta: "El general Coffinieres, que está conmiP. .M,-7.

�11

50
·go en este momento, me afirma que, á pesar de toda la diligencia
posible, apéoas estarán listos los puentes ma~nua por la mañana.~
En aquel momento, el Mariscal parece vacilar sobre la oportum
d'd de pasar :l. la márgen izquierda. Escribe_ ~1 Empe~dor aqu~
mismo dia á las nueve y media de la noche, d1c1éndole: El enem1•
1
go parece aproximarse á nosotros y querer vigilar _nue~tros movimientos de una manera tal, que el paso á la márgen izquierda puede
traer un combate desfavorable para nosotros; es preferible, ora espe•
rarlo en nuestr:i.s líneas, 6 bien avnnzt\r sobre él con un movimiento
general de ofensiva. Voy á ~rocurarmc ~otici~s; ordenaré eutóncet
los movimientos que deban eJecutarse, é mmed1atamente daré cuen•
ta con ellos :l. V.

M.11

El Emperador le contesta á las once tle la noche: "El dc:pacho
de la Emperatriz que os remito, demuestra p{'rfcctamente_la i1;11portancia que el enemigo da á que no pasemos á la márgen izq~ierd~;
es preciso, pues, arreglarlo tod~ v~olentamen_te con tal fin. Si c~eeus
que es necesario hacer un mov1m1ento ofens1Yo 1 que no nos compro.,
11
meta de manera que el paso no pueua operarse.
El Mariscal nbandona su proyecto y da la 6rdcn para que ec pase
el río;' pero en el momento en que la may0r parte de sus f~erzas han
pasado el Mosela, el enemigo, que hnb!a npr~Yechado el tiempo per;
dido por nosotros, atacó nuestra retaguardia. Fu6 rechazado con
mucho vigor.
·
.
. El combate de Borny inauguró do una manera brillante (fuerza
es reconocerlo), el mando del Mariscal Baz::i.ine. Levantó fa moral
de nuestro ejército, pero retardó nuestra mr.rcba, Y, en_ a.4uel momento, ya 4.ue so quería abandonar á Metz, mucho más imp~rtante
era ganar tiempo que no librar una bato.llll., porque el enemigo, secundado por todos nuestros retardos, emprendía apresuradame~te el
movimiento tornante que debía llevarlo á nuestra línea de retirada,
quitándo~os toda comunicacion con el interior.
CoLOMBiY-POUILLY (BORNY), SEGUN EL EsTADO MAYOR PRUSIANO.
En el combate de ('.,olombey-Pouilly, el ejército alcman no bab!a
podido _llegar al campo de batalla sino por Cuerpos separados J IILD

direccion uniforme; las circunstancias no he.bían permitido que fue-

ra de ot~ manera; pero se pregunta uno sin comprenderlo por qd
no opusieron
loe franceses, desde un principio1 una resistencia mu
•
los esfnerzos de los prusianos. El paso del Mosela habfa
llll duda, comenzado ya en las ale.e del ejército franceti, pero en
centro, Robre el que se dirigió el primer ataque del general von
Goltz, el 3." Cuerpo de cjérc~to se encontraba listo para marchnr y
completamente concentrado en posiciones excelentes para la defenaiYa. A su i:etaguardia estaba la guardia de reserva. Para cubrir la
retirada, habría sido preciso ocupar, con retaguardias considerables,
el entro~earuiento'de Colombey. En lugar de eso, los puntos de pa·
10 más importantes (Colombey, la Planchette1 Lauvallier1 Pouilly) 1
•?n ocupados desde luego por los prusianos, que los consetvan largo
tiempo ~in recibir refuerzos.
.
.
Los e~fuerzos aisla~os de los franceses po.ra recobrar las posiciones penl1das1 no les dieron más que rcsultallos secundario!-; Colombey, la P!anchctte y Lauvnllier no volvieron á ser recobrados por
ellos; Pomlly no cayó de nuevo en su poder sino por un momento.
Por la noche, el ad\·ersnrio, victorioso y continuando su camino
había tomado pié en la vertiente occidental del vulle de Colombe;
1 en las alturas de ~ley. El enemigo eonservab:l (es cierto}, el cent~o de sus posiciones en las alturas de Borny y &lt;le Bellecroix, posic1oncs que no desocupó sino en la noche, sin que nndie lo forzara,
ello y Rolo por consideraciones de iuteres general. Quiz:l. á. causa de
este detalle fué por lo que el Mariscal B.izaine se declaró "no vencido" en su l&gt;oletin; por est91 seguramente, obtuvo del Emperador
oata frase &lt;le folicitacion: "!Ifobeis roto el cnc:i.ntamionto!11
Pero claramente se reconoce el ,_}, jlllor du&lt;loso do aquel triunfo
c~ando i;e comi1lera que, por parto cTe los prusianos, no se deseaba
_ni se po&lt;lla más. Apoyados eu una fortaleza considerable los franceses no por ern hablan dejado &lt;le perder todo el terreno ~ue se encontraba fucra)lcl nlcalco de sus fuertes; bajo los fue¡;os tlo 6stos
~~lb:rn, cou1O era i:atnrnl, en h más absolu~ liberta·,1 cfo movimientos.
La ver&lt;lildera significacion del triunfo obtenido en In márgen derecha, clcbfa hacerse patente en la. izquicrJa. El pensamiento, quo
1116rgica '

ei

�H
en cierta manera nos había guiado instintivamente al combate, fu6,
desde el dia siguiente, netamente comprendido en el cuartel general
o.lemnn: "Las circunstandas en que los Cuerpos 1~ y 7u, asl como
la 18~ division' c1~ infonteria, alcanzaron la victoria de ayer, excluyen toua posibilidad clc'per~ecucion. No se recogerán los frutos de
la victorin sino con una ofensiva cn6rgica del segundo ejército contra
los cnmino'l de Metz á Verdun."
Eu efecto, la batalla de Colombcy-Pouilly no hizo más que retardar la marcha del enemigo hácia Vcrdun, de tal mancm que fué ~
eihlc estorbar por completo ese mo,·imiento cou la batalla, de Vtou. ville-1\lar~-la-Tour, emprendiendo en seguida un ataque general 7
dccisi\'o en la batalla de Gra~clottc S,iint-Privat.
-No 110 nos acusará de invocar c·ontra el acusado de Trianon 101
• argumentos que proporporcionn el enemigo, si tomamos de esa misma relacion fo cxposicion de muchas circunstancias atenuantes en
su favor, que el informe prusiano })resenta con complacencia suma:
queremos habl .. r ele la ¡msencin del Emperador en el ejército y de
su influencia fatal.
·
"L~s vneilacioucs del comand:rntc superior del ejército francos, su
incertidumbre tan fatal para ' los intcrereses de su patria, parecen
haber concluido el 12 'de Agosto. En efocto, en aquella fecha, el
Emperador Napoleon entregaba el mando, hacía del Mariscal Bazainc el verdn&lt;lero comandante en jefe elel ejército del Rhin, y pensaba en alejar del ejército su cuartel general.
1 ·El Emper~Jor no podía voh-er á Paris sin hnber alcanzado una
victoria. Por eso había perlllanecido hasta cntónces cerca del ejército y había dispuesto ele 11!, guardia como de soldaelos exclusivamente de~tina&lt;los á la defcnS1\ de s¡persona. Presa de crueles sufrimientos, el rnberano que, desde entónccs, ya uo reinaba _en Francia ni
mandaba ya el ej6rcito, vela que su suerte dependía de las luchu
del parla1aento tanto como de las del campo ele batalla.
11E1 monarca, á cuya disposicion pouc sus recursos el EstacÍo, n•
debe tomar el ma.ndo del ejército sino cuando él mismo puede ser el
jefo do sus sold.mlos y asumir por completo la responsabiliJad de todos los acontecimientos militares. De otra manera, s.u preaencia ea
el ejército no servirá mis que para para.lizar sus esfuerzos.

"El lfariscal Bazaine tenia áun que preocuparse siempre del Em.
perador, de las opinionee de loa que le rocleaban, de los consejo• d,
101 que no querían retroceder, pero que tampoco tenían que re¡;ponder de las consecuencias de una inmovilid~d prolongada. Pam poder
tomar resoluciones independientes, el :Mariscal debía de~ear que el
Emperador con sn numerosa comitiva de consejeros, muy incompetentes por cierto, abandonara, al ejército. Porque es necesario que
una voluntad tinica dirija las operaciones: influenciada por consejos
diversoR, por generosa que sea su intencion, esa voluntad perderl!. ell
claridad y decision, y la direccion de !as operaciones se resentirá. de
ello. La continuidad de un pensamiento, por poco que responda 4
las circunstancias, á. las necesielades del momento, conducirá mejor
, un fin que la varietlad de los planes¡ porque no hay nada que afeote tanto la moral de un 'ejército como frecuentes contra-órdenes.
"Todos los hombres competentes del ejército f ronces estahan con•
vencidos, hacia. ya mucho tiempo, de b necepidacl que había de continuar el movimiento de retirada, y ele llegar hasta Chalone. Pert
desde el momento en que la retirada parecía ser necesaria, indiepensable, todo retardo en los alrededores de Metz debla ser fatal, taa
pronto como las vanguardias de los ejércitos ~lernanes hubieran~
l&amp;do el Mosela, rio arriba de aquella plaza."
•

D, Yiffl»ille.
1

(Traducido del Journal de la réunion de, ojiciere,).

. ,.
'

�~EVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, NoYiembre 2S de 1891,

RUSIA.
Cuando en la primavera del año de 1877; el gabinete de San Po,.
tersburgo creyó conveniente á los intereses del imperio moscovita
emprender una nueva guerra contra su antiguo y tantas veces batido enemigo, el imperio otomano, la reorganizacion del ejército ruso
emprendida unos cuantos años ántes sobre la base, ahom general~
m~nte adoptada en_ Europa, del servicio obligatorio, estaba muy
léJOS de estar termin~a. Este importan~e trabajo quedó, pues, interrumpido por dicha campaña y suspemlido hasta despues de la
conclusion de la misma. Habiendo sido recomenzado entónces hoy
día puede considerarse como acab:i.do, por lo ménos, en sus p~rtes
principales, aunque siempre pasarán años, ántes de que la nueva
organizncion de las fuerzas militares de la Rusia y lns variadas re•
formas que se ha tratado de introducir en los diferentes rnmos del
servicio, puedl!-n producir los resultados que de ellos so esperan, á fin
de poner el reforido ejército en aptitud de competir con los de Ale'.
manía, del Austria-Hungría y de la Frnñcia.
Conforme á los ~ltimos datos que he podido procurarme, la com•
posicion del ejército ruso es actualmente como t.igne:
Todas lns fuerzas del imperio del Czar se dividen en 4 cnte:;orfas:
tropas regulares; cosacos; tropas extranjera"; &lt;lcft:11'-a 6 g11:1r1lia del
imperio, cuya úHima cnt('gorf:l correspondo á lo que cu Alemania 7
11
11
tn Austria se llama 11Landwehr¡" en Hungría Honvéd; en Francia '.~ejército territorinl.11 Las cuatro últimas anualidaues de )a

"guardia del imperio" pueden ser empleadas segun la ley1 , compljtar 1aa tropas de campalía.
l. Las tropas regulares ae dividen en: •
1. Tropas de campafía. 2. Idem de fortalezas. 3. Idem de luga•
rea (guarniciones). 4. Idem de reserva. 5. Idem suplementarias. &amp;.
ldem auxiliares.
•
Las tropas de campa!íá ~ activas existen todas tambien en tiem•
po de paz, siendo en tiempo de guerra solo reforzadas en su estado.
A.-La infanterfa está dividida en divisiones de infantena 1 bri•
gadas de cazadores y batallones de linea.
Hay por todo 48 divisiones de infantería, de las cuales 3 de la
guardia; 4 de granaderos¡ entre éstas una, 1~ cuarta, compuesta
tropas del Cáucaso, y 4.1 más segun la numeracion desde 1 basta 41,
Cada division tiene 2 brigadas de , 2 regimientos; cada regi•
miento 4 batallones de á 4 compaiífa~. Los regimientos de las divi•
aiones de infonterfa del ejército llevan la numeracion desde 1 hasta
164
.
,
,
Hay por todo 8 brigadas de cazadores: 1 de la guardia¡ 1 del Clf.ueaso; 1 del Turkestan y 5 más según la numeracion de 1 hasta 5.
Cada brigada tiene 4 batallones de á 4 compnñfas, numerando como sigue: 1-4 de la guardia; 1-4 del Cá.ucaso; 1-1 del Turkcstan¡
1-20 batallones de cazadores.
Los batallones de linea se encuentran en las fronteras asiáticas¡
hay por todo 36, de los cuales 7°del Cáucaso; 2 de Orcmburg; 11
del Turkestan¡ 4 de la Siberia Occidental, y 6 de la Siberia Oriental. Los del Cáucaso y Oremburg, d. 4 compañfas cada uno; los demas, 5.
La compañia tiene en tiempo de paz, 96 soldo.dos con arma¡ en
tiempo de guerra, 216 soldados con arma, fuera de los sargentos,
cornetas, tambores y no-combatientes de diferentes clases. La fuerza. de un batallon en tiempo de guerra, puede, pues, ser avaluada
en 800 combatientes poco m,s ó ménos, d~uciendo los que ae hallen
enfermos ó ausentes en asul!-tos de servicio.
B.-La caballería está dividida en regimientos de coracet'OI, d,
iragones, dé hulanos y de hósare1.
~ Loa regimientos regulares forman con loe de 101 coeaco11 diY'iaio-

de

.

�87

65
nes, á saber: l'. diTision de la guardia (4 regimientos de coraceros)¡
2' de la guardia (2 regimientos de dragones, incluso el de granaderos á caballo¡°2 de hulanos¡ 2 de húsares y el regimiento combinado
de cosacos de la escolta del Cz11r, compuesto 'de 2 escuadrones del
regimiento_de cosácos de la guardia y 2 del regimiento de la guardia ataman: en tiempo de guerra, 2 regimientos de cosacos más)¡
l'. y 14'. division de caballería, teniendo cada cual 1 regimiento de
dragones; 1 idem•,tle hulanos¡ 1 idem de húsares¡ 1 i,lem do cosacos del rio Don. Ademas: la 1· division cáucasa, con1puesta !le 5
regimientos; (2 de dragones y 3 de cosacos); 2• division cáucasa,
compuesta tambien de 5 regimientos; (1 de dragones y 4 de cosacos): 3• division cáucasa, de 4 regimientos¡ (1 de dragones y 3 de
cosacos). Division de lus cosacos del Don: por todo: 20 divisiones de
caballería¡ en tiempo de guerra 23, teniendo 56 regimientos permanentes 6 regulares; (4 de coraceros; 20 ele dragones; 16 de hulanos; 16 de húsares), y 2~ regimientos de cosac0s. Los regulares tienen 4 escuadrones cada uno; los de los cosacos del Don y la mayor
parte de los regimientos de los del Cáucaso; Gsotnias, teniendo una
sotnia .poco:más 6 ménos, la fuerza ele un escuadran. En tiempo de
guerra, los escu(\drones sólo son reforzados por unos cnantos nocombatientes y caballo(de tiro, de suerte que pocos dias dcspues
el.e haber recibido la órden de movilizacion, pueden emprender la
marcha.
'
Un regimiento ele caballería permanente tiene en tiempo de paz,
609 combatientes:monta&lt;los, inclusos los trompetas; en tiempo de
guerra, 593; un regimiento de cosacos de á 16 filas en tiempo de
paz, 873; en tiempo de_guerra, 886, ele á 14 filas; en tiempo de paz,
777; cu de guerra, 790.
C.-La artillería se divide: en artillería á pió, en artillería á caballo y en tropas del, parque.
La artillería á pié está formada en 49 brigadas, correspondientes
en su número al de las divisiones de infantería. Cada brigada tiene
6 baterías (3 de posicion y 3 ligeras; en el Cáucaso hay en varias
brigadas baterías de montaña, 8 por todo).
· Fuera do estas.,rn.brig~das hay 2 del Turkestan (por todo con 7
baterías), 1 de la Siberia Oriental (3 baterías), 1 baterla de la Sibe-

ria Occidental. Total, 299 baterías de á 8 piezas, en tiempo de
guerra.
La artillerla á éaballo (montada), se divide en 1 brigada de la
guardia, con 5 baterlae y en 21 más; cada batería de á 6 piezas.
Existen ademas en lae divisiones de caballerla, 8 baterlas de loe
cosacos del Don y 5 de los del Cáucaso.
Las tropas del parque están destinadas al trasporte de las municiones, de cañones y fusiles. Existen en tiempo de guerra: 1 parqne volante para cada divieion de infantería y 56 secciones del parque móvil. Ademas para cada una de lae 23 divieionee de caballería,
nna seccion montada del parque volante, y para cada una de las
brigadas de cazadores, una seccion de cazadores del mismo.
D.-Lae tropas de ingeniero~ se divideu en 15 batallones de zapadores (1 de la guardia; l de granaderos; 3 del Cáucaso y 1-10
más); 8 de pontoneros; 1 compalíía de pontoneros del Cáucaso; 9
parques de telégrafos de campalía; 4 batallones de ferrocarriles; 5
parques de campaña.
Todas estas tropas forman 5 brigadas de zapadores, á saber: 1•t• permanente y 1 del Cáucaeo. Esta última se compone de 3 batallones de zapadores de la compañia de pontoneros; 1 parque de telégrafo y 1 de compañia. Las demas brigadas constan de 3 batallones
de zapadores; 2 idem de pontoneros; 1 idem del ferrocarril; 2 parqnes de telégrafos y 1 de campaña.
Un batallon de zapadores tiene en tiempo de paz, 5 compalíías¡
en de gnerra, 4. S11 estado de fuerza es poco más ó ménos ignal al
de un be.tallon de infantería. Un batallon de pontoneros consta de
2 compalííae, llevando consigo material para la conetruccion de
puentes en una extension de 100 saschens (1 saschens= 3 arschin¡
7 piés=2, 1,335 metros). Un parque de telégrafos de campaña lleva consigo material para 100 werstas y 6 estaciones (l wersta, conforme al ukas de 23 de Octubre de 1835, fijado en 500 saschens=
1,067 kilómetros). Un parque de campaña lleva consigo útiles da
zapa de reserva para 12 divisiones de infantería. Fuera de las tropas
mencionadas hay un medio batallou de zapadores del Tnrkestan, 2
compalílas de!mineros y 2 parques de ingenieros de sitio.
2. Las tropas de plazas fuertes ó fortalezas constan de batallones
P. 11,-8.

�68
de artillería de plaza, de los cuales existen 41, y de compañías de
artillería de plaza, de los cuales hay 10. El batallon tiene 4. compaííías de á 1,200 plazas en pié de guerra. Exist~ademas por abo=
ra 1 bu.tallon de infantería de plaza en Alexandropol.
3. Las tropas de lugares, guarniciones, están destinadas al servicio de las guardias, y tienen 6 un todo de fuerza variable ó fijo. En
la Rusia europea la!! tropa:s de lugares con estado de fuerza variable
(estallo de cuadro), han sido trasformadas despues de la reorganizacion del ejército en batallones de reserva, habiendo quedado de
las primeras basta ahora sólo 12 secciones en el Cáucaso. Las tropas ele lugares con un estado de fuerza fijo, se hallan por lo comun
en aquellas ca~ceras de gobiernos (provincias, departamentos), en
las cuales en tiempo de paz suele no haber guarniciones de tropas
permanentes ó de reserva, aat mismo en todas ]as cabeceras de distrito (Uj~esdnnech). La fuerza de los batallones de las de lugares
de1)enden de sus atenciones de servicio; tienen de 400 á 1,200 plazas. Hay ademas tropas ele escolta para las cuerdas de presos. Por
todo existen de tropas de lugares con nn e~tado de fuerza fijo, 17
batallonE&gt;s y cosa de 620 destacamentos; de las de estado de fuerza
variable hay cosa de 12 destacamentos y 62 de escolta, de las cuales 47 en Siberia.
4. Las tropas de reserva para reforzar y completar las de campaña (del ejército permanente), principalmente en las operacion~s de
segunda línea en el teatro de la g\1erra, v. g. 1 para servir de guarnicion en puntos fortificados á la retaguardia del e~rcito para el sitio
de plazas, etc., se componen de infantería, artillería ti. pié y tropas
dé ingenieros.
• La infantería sirve para reforzar las tropas de campaña, para dar
guarniciones en las plazas fuertes y para el servicio de las guardias
en ciudades, etc. De elJas se forman loe cuadros para los batallones
de reserva. En tiempo de paz, la infantería de reserva consta de
un batallon de la guardia y 96 más de linea, el primero á 4, los
demas á 5 compañías. En tiempo de guerra cada compañía es ensanchada basta un batallon. Las 4 compañías de la guardia, trasformadas así en batallonet1, forman el regimiento de reserva de la
guardia del Cuerpo; de los 5 batallolleS formados de las 5 compa-

19

'lfas de reserva de cada batallon de linea en tiempo de paz, cada 4
forman un regimiento de reserra, y el 5~ un batallon de reserva más,
destinado á guarnecer las plazas fuertes, , hacer el servicio de las
guardias, y eventualmente tambien al servicio en campa!ía. En el
último caso, estos quintos batallones de reserva son reemplazados
por la Landwehr 6 mejor dicho, Reicbswehr. En completo desarrollo
pueden formarse 97 regimieatos de reserra y 97 batallones de reserva m,s; por todo 485 batallones. Los regimientos de reserva del
ejército llevan la numeracion de 165 , 260. Cuatro regimientos forman siempre una division con la numeracion de 42 á 65.
La artillería de reserva se compone en tiempo de paz, de 6 brigadas ósea 36 batería~ de reserva de á 4 mitades; por todo 144 mitades. En tiempo de guerra cada mitad sirve de cuadro para una
batería de reserva 6 suplementaria. Por todo han de formarse 96
baterías de re~rva, reunidas en 24 brigadas de artillería y 48 bateriaa suplementarias.

Las tropas de ingenieros de reserva se componen de 20 compañías

de zapadores de reserva. De cuadro sirven 10 compañías escogidas
de los batallones de zapadores..:_ Hay tambien en tiempo de paz un
batallon de ferrocarriles de reserva.
6. Las tropas suplementarias 6 complementarias sirven pnra la
instruccion de los reclutas, principalmente en tiempo de guerra y
para cubrir las bajas de las tropas ocasionadas por la misma guerra.
En tiempo de paz no hay infantería complementaria. Al pasar del
pié de paz al de guerra, cada regimiento y cada brigada de cazadores (excepto las:del Turkestan), forma un batallon complementario
para el cual se sacan de los batallones de campaiia 6 de reserva cierto número de oficiales y de individuos de la clase de tropa. Los batallones no guardan, sin embargo, por esto, relacion alguna con sus
regimientos respectivos. El estado de fuerza completo de tal batallon es de cosa de 1,100 hombres, de los cuales cerca de 100 forman
el estado fijo; loe demas el estado variable. De los últimos se forman, segun las exigencias, destacamentos de marcha y batallones.
Por todo han de formarse 199 batallones complementarios para 192
regimientos y 7 brigadas de cazadores.De la caballería hay en tiempo de paz por cada regimiento, un

�•

60

61

escnadron que instruye los reclutas y amaestra los caballos. En
tiempo de guerra se forman destacamentos de marcha para ser enviados á los regimientos. El número total de los escuadrones complementarios es de 56, los que se han de reunir enjbrigadas complementarias.
De la artillería complementaria hay 48 baterías á pié y. 3 mon~
das. En tiempo de paz los cuadros t,ara las baterfas á pié, corresponden al estado de las baterfas de reserva;fl baterías montadas
existen ya en tiempo de paz; la tercera es formada de la batería
montada de instmccion.
En cuanto á tropas de ingenieros hay 5 batallones complementarios, uno por cada brigada de zapadores. De cuadro sirven 5 compa!llas, sacadas de los batallones de zapadores.
6. Las tropas para destinos auxiliares se dividen en: a. Tropas
de instruccion; batallon y compañia de infanterfa; escuadron de caballcrfa; batería á pié y montada; compañia de instruccion galvánica.
Su objeto es formar instructores eu todos los¡ ramos de la instruccion
militar. h. Cuerpo de gendarmes, que consta de 6 destacamentos en
cuadro en tiempo de paz, y en de guerra de;6 escuadrones y destacamentos en los ferrocarriles y en las cabeceras de provincias (gobierno).
c. Destacamentos de artillería de lugares y de talleres de ingenieros
para los trabajos en los depósitos, arsenales, etc,!d, Destacam·entos
de hospitales; en tiempo de paz sirven en ellos, y son reforzados en
el de guerra, por destacamentos en los hospitales provisionales de
campaña, y por las compañfas de enfermeros en cada division. e. Batallones y compañías disciplinarios, compuestos de presidiarios. J. De
destacamentos especiales formados en tiempo de guerra para los
trasportes, establecimientos, etc., v. g., en los almaneces y dep0sito·s de artillería, en los trasportes de la intendencia, etc.

de á 6 piezas con un estado de fuerza casi ignal á las del ejército
permanente.
Las tropas de los cosacos tienen, con excepciones poco esenciales,
la misma fuerza en tiempo de paz que en de guerra, careciendo casi
en lo absoluto del treo. Pertenecen 6 á las tropas de campalia, 6 á las
de los lugares, 6 á las complementarias, 6 á las destinadas á servicios auxiliares. Algunas de ellas están constantemente unidas á las
regulares, como los regimientos y baterlas de los cosacos del Don y
del Cáucaso, segun lo hemos dicho más arriba. Los regimientos, las
4otnias y las baterías de los demas ejércitos de cosacos no forman
entidades mayores; eventualmente se han de formar de ellos divisiones y brigadas.
De estos ejércitos se hallan en servicio en tiempo de paz, 2 batallones de Kuban; 2 idem de Sabaikal; ½idem del Amur. Total 4J.
21 regimientos de caballería del Don; 10 de Kuban; 1 de Sabaikal;
5 de Ter. Total 46. 124 soh,ias separadas del Don; 63 de Knban;
30 de Oremburg; 6 de Sabaikal; 21 de Ter; 25 de Ural; 18 de Siberia; 4 de Astrakan; 6 del Amur; 4 de Semiraetschenski. Total 301
4otnias 6 escuadrones. 8 baterías á caballo del Don; 5 de Kuban; 4
de Oremburg; 3 de Sabaikal; 2 de Ter. 'l'otal 22. Co~ 'ts, piezas la1
del Don; 20 las de Kuban; 20 las de Oremburg; 18 l111iáe Sabaikal;
8 las de Ter. Total de piezas, 1a.
El número completo de estas tropas es de 6 batallones de Kuban;
de 6 idem de Sabaikal; de 4 ídem del Amur. Total 16. De 62 regimientos de caballería del Don; 30 de Knban; 17 de Oremburg; 3 de
Sabaikal; 15 de Ter; 9 del Ural; 9 de Sibetia; 3 de Astr11kan; 1 del
Amur; 3 de Semiraetschenski. Total 152 sotnias separadas. 372 del
Don; 184 de Knban; 102 de Oremburg; 18 de Sabaikal; 61 de Ter¡
55 del Ural; 54 de Siberia; 12 de Astrakan; 6 del Amur; 12 de Semiraetschenski. Total 876. Baterfas moot11das, 22 del Don; 5 de Kuban; S de Oremburg; 3 de Sabaikal; 2 de Ter. Total 40 provistas con
132 piezaH las del Don; 30 las de Kuban; 4.8 las de Oremburg¡ 18
las de Sabaikal; 12 las de Ter. Total de piezas, 240.
Hay ademas tropas de reserva y complementarias, que sólo son
formadas en tiempo de guerra; tropas de instruccion, y destacamentos á pié y á caballo. En caso necesario, toda la poblacion cosaoa

11.-Los COIIIICOB se dividen en Cuerpos de infantería, caballería
y artillerla. Los de infaoterla 6 son batallones especiales con el mis·
mo est..do de fuerza que los regulares, 6 destacamentos de fuerza ft·
riada. Los de caballerla son regimientos de &amp; 6 6 4 aotnias de coea
de 145 plazas 6 divi~iones especi,des de á 2 sotoias 6 escuadrones, 6
tambien de sotnias solas. La artillerla montada se forma de baterlu

�63

62
puede ser llamada al servicio. En la guerra de 1853-56 (en la Crimea), los cosacos del Don enviaron á la campaña coaa de 80 regimientos; en la 11ltima guerra contra la Turqufa 52. Los de Kuban
enviaron mll.s de 20 regimientos.
111.-Las tropas extranjeras se componen de voluntarios de diversas tribus extranjeras¡ forman Cuerpos asf de infanterfa como decaballerfa. En tiempo de paz existen una drusohina (batallon), de
Grusia; 1 aotnia (á pié), de la milicia de Giena; 5 idem de Kars y
Batum¡ 1 regimiento á pié en la ciudad de Takut&amp;k¡ ademas varias
aotniaa ·, caballo en Dagestan, Kuban, Ter, Kamtsohatka, por
Kutsk, etc. En tiempo de guerra estos Cuerpos son aumentados
segun las exigencias, pensánd~ tambien en formar mayor n11mero
de Cuerpos de t4rtaros y basohkiros, de los cuales existen 4 sotnia,,
IV.-La Reiohswehr (Landwehr 6 ejército territorial), debe conatar segun la dispoaicion del año de 1876, de druaohinas (batallones), y de sotnias (escuadrones). Las primeras se formarll.n en 4
compa1ifas con una fuerza de 600 á 1,000 plazas. Eu tiempo de paz
no hay Reiohsewehr. Sólo se forma en virtud de una 6rden especial
con oficia!fjacados de los que ántes estaban en servicio activo.
Á la JfJJ,ewehr pertenecen 11 hombres que por cualquier motivo no han servido en el ejército, pero que sf son aptos para el servicio, 6 de soldados, que han servido por el tiempo prescrito en el ejército permamente y en la reserva, debiendo entrar hasta la edad de
4.0 alíos cumplidos. El n11mero de druaohitiaa y ,otniaa llamadaa al
aervicio, se fija en cada caso por un manifiesto. En la guerra de la
Crimea fueron llamados al servicio 339 druaohinaa.
Remmen de l&lt;U diferentes partea que componen el ejército ru,o en tiempo de paz.
·
INrANTElltA.
,

1~-41 ~ division de infantería de á 4 regimientos de á 4 batallones:
~56 batallones; brigadas de cazadores de la guardia del Cáucaao
'
del Turkestan y la 1•-5• de á 4 batallones: 32 batallones;
batallo-'
nes de línea 36. Total 836 batallones.
•rropaa de plazas: 1 batallon en Alexandropol.
Idem de lugares: 17 batallones y 694 destacamentos.
Idem de reserva: 97 batallones. Total 115 batallones y 694 desta.camentos.

11. Oo1aro•.
Ejército de Kuban: 2 batallones; el ·de Sabaikal, 2 idem; el del
Amur, medio idem. Total 4! batallones.
III. Tropa, e:ttranjeras.

1 Dru.,ohina de Grusia; ¼batallon d&amp; la milicia de Giena, etc.
Total 3¼ batallones.
Suma total de la infantería, 959 batallones y cosa de 694 desta.camentos.
CABALLBRfA.

Tropas de campa!ia: 1• division de la guardia á 4 regimientos de
á 4 escuadrones: 16 escuadrones; 2• idem de idem 'á ..6 regimientoe
de á 4 escuadrone»: 24 escuadrones; 14 divisiones de f..3 regimientos regulares de 11. 4 escuadrones: 16S escuadrones; 1• divii;ion del
C4ucaso 11. 2 regimientos regulares de á 4 escuadrones: 8 escuadrones; 2• y 3• idem de idem de á 1 regitoiento de regulares de á 4 e,cuadrones: 8 escuadrones. Total 224 escuadrones.
Tropas de reeerva: 56 escuadrones.
Suma total 280 escuadrones.
ll Cosacos.

l. Regulares.

Tropas de campafta: la, 2• y 3~ division de la guardia de 4 regimientos de , 4 batallones: 4.8 batallones¡ 1! , 2•, 3~ y la division
del c,ucaao de á 4 regimientos de , 4 batallones: 64. batallones;

20 regimientos de) Don de á 6 escuadrones; 120 escuadrones; 1
regimiento de oosacoe de la guardia d 4 escuadrones; 4: idem. Ade-

�mas otros regimientos de cosacos, segun los he enumerado más a.rri•
ba: 177 escuadronea. 'Total, 301 escuadrones.

.

,1b&amp;Wloaes710 com~u.

111. Tropa, eztranjeru,

Por todo: 54. elClladl'onel.
•
La caballerfa maa en tiempe de- pu ae compone, pues, de 631 e,-,
cuadrones 6 aotnia,.
ABTIUDb DB OAIIP Af A,

7Npa, tle ing,niero,.
ló batallones de zapad.orea; 8 de pontoneros; 1 compallfa de pontonta ul °'ueuo, ¾batallon; ( bat&amp;llone1 de t'errooarrilea con 1
de reaena mú; 5 búe\lQnee; me&amp; batallan de zapadonl del Turbltan; med4o id. de miDeroe. Total 29¾ batallone&amp;

L Rtgulare,.
Ártillerfa á pié: (8 brigadas de , 6 baterfas de á ( piezas¡ 288 baterfas con 1,152 piezas¡ 2 ídem del Turkestan¡ 7 baterfas, 4. pier.as;
f idem con 28 pier.as¡ 1 ídem de la Siberia Oriental con 3 baterfal
, 4. piezas¡ 3 baterfas con 12 piezas¡ 1 ídem de la Siberia Occidental¡ 1 baterfa cen 4. piezas. Total 299 baterfas con 1,196 ca!íones.
Artillerfa á caballo: 1 brigada de la guardia á 6 baterfas de á 6
iezas·, 5 baterías con 30 piezas; 21 idem, 6 piezas¡ 21 baterfaa con
P
126 piezas. Total 26 baterfaa con 156 p1er.as.
·
Artillerfa de reserva: 6 brigadas de , 6 baterfas de , -i piezas¡ 36
baterfas oon 14.4. piezas.
Artillerfa complementaria: 2 baterfas á caballo , 6 piezas¡ ~ hatenas con 12 piezu. Total 38 baterfas con li6 piezu.

.

JI. Co,aco,.

8 baterfal del Don de, 6 pier.as; 8 ídem con 48 pieza•¡ otraa 14
~ ' segun la explieacion anterior1 con 66 piezas. Total 22 bater1al con 114. piezu.
.
Suma total de la. artillerfa en tiem~ de pu, 385 baterfaa con
1,622 calones.
ParfU"• tl, artillma.

48i paique1. Para las brigadaa de cazadores y diviaiones de cab. •
llena
9 secoionee. Ademu 15 09mpa!tas y deatacamentoe
clel rpa• t
•
te de la artillri.

Part¡1111 de i~i,ro,.

· P1aq-. 4e teMptdl de campda, 9; idem de campal&amp;, s; tdem •
'la litlb, t. Tota~ 16 ¡,arquee. Ademu 11 compalllu 1 a.tacatnwlntoe del retorte de ingenieroe.
En tiempo de guerra la infantería se com'pOne de 836 ti&amp;CiJlonés
de tro~ de campalia; de 30 idem de tropas de plaza; de 4.85 de tropas de reserva; de 199 4e tropas complementarias¡ de 16 de coaacos.
Total, 1,566 batallonea, sin contar las tropas extranjeraa aniba
mencionadaa.
La caballería se compone de 224. escuadrones de tropas de campda; de 5G de tropu complementarias¡ de 876 eacuadrones 6 sotnias de coeacoa. Total, 1,156 escuadrones, sin contar lu tropas
utranjeraa.
La artillería de campalia se compone de 299 batenu OOD 2 392
piezas de tropas de campalia regulares 1 ' pié; de 26 ~ cou
156 (á caballo); de 96 baterías con 768 piezu de reserva; de 61 baterfaa con 210 piezas de la artillería complementaria, y de 40 baterfaa con 24.0 piezas de los cosacos. Total, 612 batenu con 3 766
piezas. Hay ademas 4.8 parques de division Tolantes· 56 aecci~nes
clel parque móvil¡ 30 eeccioiiee del parque volante ~ Ju diriaiolltl de oaballma y las brigadu de cazadores; 60 batallones de artillena de plaza; 29i batallones de tropa, de ingenieros regu]area· 6
de la reaerva; 5 oomplemenarioe. Total, 40¡ ba&amp;alJoDee de inplrle-

P. 11.--9.

�67

66
ros: 9 parques de tel~grafo1 d• campal&amp;; 5 parques de campalía¡ 2
de sitio. Total, 16 parques.
,
El afamado escritor militar prusiano, coronel retiraáo de Locbell, calculaba ll principios de 1879 el ejército ruso en tiempo de
paz en 888,135 hombres, 130,310 caballos y 276 camellos¡ el 25 de
Noviembre del mismo alío tenia cosa de 947,061 hombres con •••••
•34,559 oiloialee.
r Las tropas de campal&amp; iiel ejército ruao e,tlln divididas en iiem. po de paz, en los siguieoieá Ooerpoa de ejército: 1 de la guardia¡ 1
de granaderos¡ 15 de la Hnea; 2 del c,ucaao: por.'todo, :19 Cuerpos
con 44 divisiones de infantería, 1 brigada de cazadores y 19 diñsiones de caballerfa, 6 sea. 708 batallones, 380 escuadrones y 2,328
piezas. Fuera del cónjunto de estos Cuerpos de ejército hay 4 diri·
• sione11 de infantería¡ 1 idem de caballería y 6 bripdatJ ~e ~res.
·• ltJr,a,n.tan de vel'IUl estos guarismos y BOn m~y , pr0(&gt;6~ ~
reducír al ab.mfdtcm tl sistema del 11t:rv1eio obliptorio ~ todo
habitante ,aron de un pata.
CÁJLLOS DI 0AGDS1
eo,-1;

T

LA GUERRA FRANCO-ALEfi~A EN 1~71•
LAS BATALLAS DE VILLIER~UR-MARNE Y DE CHAMPIGNY.
Billll~J DBL GBil ESTADO lll?OB ·D UBiilO, (1)

Miéntrai que Wo ae orgañuaba ea Pana eon el objm de tomper
ºefwitib por el O!IN, recibióee en aquella capitál (el día 14 de No-· •
·fllDlbre), la primeia noticia del reM11tado del encuentro-de Ooulomien. La opinien p4blica deducta de ella (lle loe alemiiMr 'i lán ,
debilitar·de tlna manera sensible el sitio por el lado Sur, y que, por!
coneipiente, esta 'llltim&amp; direccion ofrecfa el medio m•• riplilo para·auilw al ej«cito del Loira. El 18 de Noviembre, , las '8itera• inat.anciaa -de la delegacion de Toore, la empreM quedó fifi..
ntttvament'e decidida, y el general Ducrot qaed6 encaÍpdó ile su
ejecuoion. El Estado Mayor francee se fijaba en el ~ecw de cmzar primerb .el llame, entre Joinv.ille y Neuilly-mr-Mame-,. para ooróñar en eegoidaIta meseta íritllada al Ee""', ·miéntrae ttue'• fallOII
ataquee 11e lla'matta la a\,!ncion de 101 alemanes sobte l!}pinái, na:.
senY&amp;l y L'Hay. Los vastos preparativos e:zigidóá ~ li einpM• •
proyectada, uba 'N terminicloe, el áf'gOndo ejéfeilo; detliñiidij it
operar la ialida, lle eoticentraba_en n mayor parte ft 1a proneW
de 'tmcennea. Lá aoche eiguiente, lá ilirieion D'H11g1181, tlel tei'eer
ejilcito, iba it tomar poaioiODII el 29. Un retardo -'ele~ aeoitll 11La ~ ~ • Jm-Tl," reclutada por la aeccion hiat6~ de\ Gran
Balado Va1or práliut; tiadaecloa del eo'mudule cÍe aeaadrOB i:. O.C.11é 9Ma, del
W.Ma~r---- ....-ia.....-11Kiatoáadelapenaoalldt,.~'.Wi..!f-~,•

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~ 4• •a.~,~ la ~si• ~lm "-"' reca,era•
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�69
68

11

oa que se tomara de nuevo la estacion á la bayoneta; pero ántes de
que aquella órden pudiera ser ejecutada, el general Vinoy, informado de la demora que babia rnfrido la salida, replegab" 1n1 tropaa
sobre Vitry, y sólo las piezas de las fortificaciones continuaron dis-

do en la construccion de los puentes para cruzar el Marne, obligaba
á. aplazar para el día siguiente, el ataque proyectado contra Cbamp1gny Y Bay; pero los generales encargado11 de las falsas demostracione~ habf~n quedado en libertad para obrar, ora procediendo á
ellas mmed,atamenta, ora aplazándolas igualmente para el 30 de
Noviembre.

Hacia poco que habían dado las seis de la mañana cuando unos
tiradores franceses, deslizándose por entre los viñedos á favor de la
oscuridad, penetraron en L'Hay y en el molino de la Bievre. Los
fusileros de Silesia, cayendo sobre el asaltante á culatazos y á bayonetazos, logran, es cierto, desalojarlos del pt1eblo y hacerles numer1&gt;sos prisioneros; pero algunas casas del ángulo N.O., asf como el molino, permanecen en su poder. Emboscándose entónces los franceses
en los viñedos vecinos, rompen el fuego contra los fusileros desplegados en la ceja Norte del bosque de L'Hay. A las ocho y media
atacan de n~ev? el parque y el cementerio de L'Hay; pero, recibidos por un vivís1mo y mortífero fuego, se abrigan de nuevo los viñedos. Los defensores del pueblo se lanzan resueltamente contra
e~los; despues de un combate sangriento, cuerpo á cuerpo, los pnisianos logran rehacerse de-sus puestos avanzados; el enemigo serapiega entónoos á Villejuif, y, á eso de las diez, el fuego de la artillerfa es apagado á su vez.
Durante ese tiempo, cerca de Choisy-le-Roy, el 10~ regimiento
de granaderos había entrado en lucha con la columna del almirante
Potlwau, de la cual cuatro compañías de marinos, agrupadas detras
del ferrocarril, hablan sorprendido, á las seis y media, la Gare-aux
-Breufs, \levándose una gran parte de la guardia que la ocupaba.
Una baterla de campalla, que había venido á lo largo del Sena, algunas piezas de grueso calibre, en posícion cerca de Vítry, y dos ca.ñoneras que crnzaban en el rio, diriglan un fuerte cañoneo sobre
Cboisy y todo el terreno que se encuentra á su espalda. Como el enemigo parecfa querer establecerse permanentemente en la Gare--alll
-Breufs, el comandante, que babia acudido cerca de Cboisy, ordena-

parando basta el me,lio día.
Aquel mismo día (29 de Noviembre), delante del frente del 5~
Cuerpo, despues de un prolongac\o y vivlsimo ca!loneo, cargaban loa
franceses, á las ocho de la mallana, fuertes contingentes de infanteTía contra las alturas de Garches y la Malmaison. En el 11la izquierda, tres batallones, lanzándose de improviso, arrollan las grandes
alas prusianas; pero la 4' compa1ifa del 5': batallan de cazadores,
acudió en el acto y logró recuperar el terreno perdido. En cuanto á
las tropas dirigidas sobre la Malmaíson, tres batallones alemanes las
recibtan con un fuego de fusílerla tau vigoroso que, á eso de medio
uía, se batfan en retirada bácia el Mont-Valérien.
El gran cuartel general, que estaba en Versailles, recibió el 29
por la mal\una, la noticia del ataque dirigido por el ejército del Loira contra Beaune-la-Rolande. Esta operacion daba más verosimilitud á un esfuerzo del ejército de Paria en la direccion del Snd-este;
desde por la mañana, se mandaba un telégrama al comandante en
jefe del ejército del Mense, invitándole á hacer sostener la division
de Wnrtembnrgo por todas sus fuerzas disponibles; aún por las tropas de la guardia, si fuere necesario.

11.
El día 30 de Noviembre, á las tres de la mañana, el general Suebie\le había avanzado sobre Rosny, al Sur de la primera dívísion del
2~ Cuerpo, con el fin de impedir el envio de socorros de la orilla¡..
quier.la del Sena t\ las tropas alemanas qne estaban en posicíon cerca de Villiers. La di vision había pasado el Mame por la noche, en
un puente de barcas echado en las cercan fas de Port-Créteil, y, pocos instantes despues de las seis, dos baterlas apostada• en Criteil
romplan, contra el sector de la linea de sitio colocada al Sur de aquel
punto, un vigoroso calloneo, que apoyaban las piezas de grueao calibre de Saint-Maur y de Cbarenton.

1
1

•.

•

�71

16·
Como loe movimient.oi t,ie,m,doe por loa sitiados durante los diu
~ " ' clej&amp;'bu aclbJ11ar: !la intencion de UD ~ue contra las
p11;1iDbelli4le .,_....,17¡ ,l gepem) ~ i • habfa ~ o aua dis-.
poaiciooea para tener listas todas laa tropas disponibles entre el
Mame y el Sena.
Á las nueve, loll ta.Doe~e au,pendea el fuego de 1t1 artillerCa y
halen marcbat • regimiento contra Bonneuil, por el camino real
. Yotro contra hly, E~e dlti~ pueblo ea evacuado sin combat;
por la pooá fuena que 19 ocupa.J,a, J loa. tiradores franceses se esta•
blecen e~ él; pero el peloton de infanteria apostado en Montmesly
se inabtiene :16li4a1Pente con el auilio de una compalifa que acude
violentamente ~- S.nneuil. Solamente cuando íaerzae más sérias
Ollll__,. ' ..-bi~ la euuta Oeste'.' del mamelon, fué cuando ios
wm.mburgataee se deciclieron, deapuea de una tenaz reeisteucia, ,
abandonar aquella poaicioJJ. El enemigo loa sigue; pero se encueu-detenido :pqr•l:fueg9 de tres batenae alemanaa s i ~ , derec1a 6 hsctuierda de{ Valenton:
Loe progrtlOI del ala derecha francea amenuaban el flaoco de .
la ,-ioion ff &amp;.Dellil, victorioeamellte BOltenicla hasta eut6ncea
oaatra reiteniot .ataciu.-; el general mayor von Starklof avanza ent - . de ~-en-Brie con ua parfe de la segnnda brigada, de la .
qu _ . , fJ,111- ,..ipiar, cuatio OOJit~1aa contra MoJJtmealy.,
Estas eompa!Hae, apoyadas por 1a cauta ba~a de ', d~ Wuriem-'
burgo, logran Uegar al pi6 del mamelon¡ pero una 'fUelta ofensiva
pronunciada por fuerzas mperioree, las Ueva en eegoida hasta el Sur
de er.vannea. Un nuevo eñuertb intentado por loe defenl!Ol'el de
&amp;qllll ,-ble
tambien 1 trae la ~Mida de todo el litoral
i,-. del JIIM"IQtj la iafantena m.ncea penetn en el acto¡ pero no
PM
mM al1', porque 1aa fraaciouee di&amp;P9mblee todam
hrp wurtemborgaeea entraban , au Tn en l1nea.
Un peeo ~ u lu onae, loa continpotea 4' infauterfa ~e~ ......_ JIIIMO
del camiao c1e Qu,iq • Boialy,
...... ',....tar
poco bl.eja Mwmeat_r, ant, •I fbe- ~ttl .-to.alema. 8'Jt ~ ~ to&amp;.na

r...

rao••

de•...-

.-..aD,
'°'°"

,~~,'11• ~ ._ftllu•ttJP.r
el boef¡ae t1e Brtvannes; pero, NO de ~ • clia. ~ ·e1 ~

du Troaeel hace a.,.uar de V&amp;leoten n iátallolie1 y meclioaé tropas ~DIII, Ja retaguardia fraooiela . . . . . 4ltial~•el
boa¡ue qft bü1a •ta'&gt;IIIOlll ll&amp;bfá ~ . ltiéci•
eí1M1o
pelotones de los regimientoa 1~ y 31! de c,u11llena-nit.emhuJ8-.
caen sobre los tiradores, macheteando ' UDOI y llevándote la mayor
parte, la infanterta penetra i Meely. Entre tanto, alpnoa corltingentes wurtembmgneses, deaembocab de, Brevanoea y de BoDIUlllil
y logran volYer , tomar , Mon~meely. El enemigo procura &amp;0ateoer·
ee todavfa en las tnncheru-abrigoe levantadaa en squel punto; pero ea arrojado de ellas con el auxilio de IMa tropas que caea 119bre
Mesly, y la 5º batena wurtemburgueaa de-4, que ha ac,dido ea•
~iempo, puélle mar toda'ffa algunü gmoadaa • • el adniíario
4ne i\, \ietin Íilimbo IOnteil. Á iei&amp;de la una f paecli&amp;, ~
de lái fott\lélcionerlfraneesas, ,~ halM wtlto , nmpei el f~,
ponfa fln , 1.. p,1-.cion.
Lu P'rdldía de lot,ltmaoet tu el oéiB'baM de¡Moot.mnlpluerqa
de 11008 350 hbmbres¡ las de loa fraaoe• IIGbierooi• maJ ~ de
1,200.
J
Ante las poeWow clel 6~ ~ loe titiadel babaan--permneoi•
do completamente i--'ivOI toda 1&amp; maMa ll-p¡eral Vinoflao
babia recibido avia&amp; de la dtlDOIV&amp;Oioa op•a'p I&amp; .&amp;iviaioa6ilbietttt11 . . éllllNlo el metlmieaw ,.....,_ ..,8M)•1'i:uM fú

,u

lldalado, fn6 cende wa6 ~ p u a ~ a e r ,

laa..,.

alema'HI 4- la orilla ilq1li4Rda W,&amp;ena.
LM b&amp;ter1aa del brte de lvry y de 1-1 obru adJM1Ptljl celllÍlll·
san ent6DOel ti láegO vi'f1eime ecaa Choiey-le-Boi yTlaiail,faego apoyado, en.el lea, por lu 4llloD8'a8i ,-en el eemiPe .i,. a.o
de OrleMit;1'0II loocaoNlu lllillafndu. Á • • la IIQA,f ---.••
diriaion Potheau • paAeten ■otiarieote a o a t n , ~ a
brigada Blaiae .JWIIOba aoln 'l'laiaia. L&amp;aiauo. - 111 ~ lu
trópU de
eábea de i....,_N..._ 1111¡,u
la ~.......4jW..,.-ojnd0;, ~
siaDlifJiéiD-líliá fatldM..,... _.
dlai,J' lt a..-tlene Die_JW l'téil1flU 9-tiAlilllloMlwo-la. . . . . .
i•fM'f&amp;b plW~*•IM rb,-llillmn•
i4lel ~ . . . ,
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1a...-. a\l•• •

�72

I'

1

Cuando hubo termine.do la accion en Montmesly, el general Vinoy replega su ala izquierda sobre Vitry y su ala derecha detras del
molino Saquet y de Villejuif. A su vez cesa sus fuegos la artillerle.
de la orilla ir.quierda del Sena.
Un encuentro más sério tenla verificativo aquel mismo dia, por el
lado Norte de Paria. A eso del medio dia, el fuerte de la Briche, una
baterla flotante y varias piezas de campaña en posicion á orillas del
Sena, diriglan uu fuego muy intenso contra Epinai. Finalmente, á
las dos el vice-Almirante de la Ronciere-le-Moury daba órden á la
brigada' Hanrion, agrupada al abrigo del fuerte, para que atacara,
protegida por aquel ca!ioneo.
Miéntras que los t_ire.dores franceses se desplegan eu tomo del saliente Este de Epinai, dos compalllas de marinos siguen, sin ser vistas el camino de tiro que costea el Sena, y penetran al pueblo por
el Sur, sin encontrar resistencia. Las dos compañlas prusianas de
puestos avanzados, amenazadas asl por el flanco y por la retaguardia, no pueden sostener ya su posicion por el lado Este de Epinai;
la 6~ compañia del 71', que defendla el cuartel Sur, retrocede en
parte háciá la salida S. O. del pueblo; en parte hácia el N., detras
del foso de )os molinos¡ la 5' compañia se habla arrojado alll, Yestaba en algunas habitaciones aisladas, resistiendo victoriosamente
el esfuerzo de los asaltantes¡ pero la 9' compe.!ile., batida á poco por
la espalda, fué obliga.da á replegarse sobre Ormesson. Otras t'.es
compañías de los puestos avanzados intentan un regreso ofensivo
que uo proporc!ona más que una ventaia pl\~je~; los tiradores pru•
sianos logran, es cierto, volverá entrar á Ep1na1, pero atacados por
fu;rzaa superiores, ceden de nuevo¡ de manera que, á eso de las tres
de la tarde, el pueblo entero estaba en poder de los franceses, exceptuando las habitaciones situadas en la orilla opuesta del foso, en
donde continuaba con vigor la resistencia.
En esto, los otros grupos del 6' Cuerpo hablan dispuesto siete baierlaa en la altura de en frente. 'l'res compalllas desembocan de
Enghien, protegidas por los fuegos de aquellas 42 piezas y se incorporan parle de las tropas arrojadu de Epinai. Otras dos compañlas
avanzan por el calllÍllo de Sannois¡ en el ala izquierda, ñn.almente,
dos compalilas de la sétima division avanzan contra el frente N. de

73

Epinai. Los tiradores prnsianos se precipitan por todos lados al pueblo gritando ¡hurrah! en seguida, trábase nn combate encarnizado en
el interior, combate que se prolonga, de oasa en oasa. Sin embargo,
á las cuatro, el terreno perdido se habla relluperado.
III.

Durante estos combates al Sur, al Oeste y al Norte de Paris, tmbábaee al Este de la capital una luoha de más vasta• prol)Orcione~.
.Ánles de amanecer, los cañones del moute Avron, del fuerte de Nogent, del reducto de la Faisanderie, asl como numerosas baterlas
llevadas á la penlnsula de Saint Maur, hablan cubiarto de granadas
las posicione• alemanas que tenían en frente. .Á las seis y media,
do, Cuerpos franceses comenz11ban á pasar el Mame, en puentea
construidos durante la noche, cerca de Joinville y de Nogent; á las
ocho y media, todos h~blan pasado á la márgen izquienla. En pri•
mera línea se encontraban, á la derecha, la divi,ion Fnrou, entre el
rio y el camino de Champigny¡ á la izquierda, las divisiones de Malroy y de Máussion. A retaguardia de estas tropas, la division Berthnud se habla formado al Norte del parque de Poulangis. En la
orilla deyecha del Marne, el 3." Cuerpo había marchado sobre Neuilly-sur-Marne para operar en seguida contra Noisy-le-Grand por
medio de puentes que debían establecerse frente á aquel punto.
Sin esperar que la reserva de artillerla hubiera cruzado el Mame
el general Ducrot da órden á las tropas reunidas al E. del rio para'
que avancen. La division de Mauasion desaloja á los puestos avanzados sajones del Plant¡ luego, dirigiéndose á Villiers, trepa, á eso
de las diez, el mamelon situado al S. E. de Bry: las compañlas sajonas a~tadas en aquel punto, encontrándose amenazadas al mismo tiempo por el movimiento del 3." Cuerpo, se ven obligadas á replegarse á Noisy-le--Grand.
En ese momento, la division Berthaud'
'
que llega en primera linea, alcanza con 1u derecha al bosquecillo de
la Lande; la division de Malroy llega haata los hornos de cal, en el
camino de Bry , Champigoy. Éstos son ocupe.do■ despuee de un 16rio combate¡ pero en el ala derecha, la division Faron, que 11111roha
contra Champigny, tiene que 1ufrir mucho con loa fuegos de-la priP. M.-10.

�76

74
mera baterta de 6 wurtemburguesa, que fué hasta la orilla de la
eminencia cerca de Bel--dir, á recoger las tropas de los puestos avan•
zados. Dos baterlas francesas, tomando posicion en el valle del Marne, cañonean en vano á las piezas wurtemburgue!IB•j éstas esperan,
para abandonar el lugar, que llegue el asaltante hasta ellas y que
los puestos avanzados sajones hayan evacuado á Champiguy en pre•
sencia de las fuerzas superiores que les cargan. La primera linea
de la division Faron avanza entónces hasta¡,. altura al E. de Champigny, miéntras que uu regimiento de infantel'la se pone en aptitud
de organizar la defensa de aquel pueblo.
A eso de las diez, los tiradores de la division de Maussion procuran tomar el parque de Yilliers¡ el fuego de fusilerla y la metralla
de los wurtemburgueses los rechazan bi&lt;sta los viñedos del Oeste.
Dos compañlas alemanas intentan en seguida volverá la ofensiva¡
rechazadas á su vez con grandes pérdidas, y los franceses des8011
plegan tambicn e_ntónces su artillerla, á corto alcance de las posiciones alemanas. En el principio, el general Dncrot h,.bfn temdo el
proyecto de entretener el combate tleh1nte ele Villiers hasta el momento en que el 3." Cuerpo entrase en linea por Noi•y-le-Grnnd¡
sin embargo, á eso de las once, 6&amp;bicmlo que aquel Cuerpo no había.
comenzado á pasar el M,une todavla, y por otra parte, vi~ndo
. que
sus tropas, inmóviles bajo los fuegos de los alemanes, expern11en~ban g,¡andes pérdidas, el general se decidió á ordenar el ataque BlU

.

esperar más.
En esto, una parte de la 48' brigada babia ido á reforzará los defensores de Villiers¡ una baterla sajona habla tomado posicional Sur
de Noia7. Aquellos fuegos combinados logran parar los avances del
enemigo; pero no pueden hacerlo desalojar de la eminencia. El comandante de la 48' brigada, coronel Abendrotb, hace deeembocar
entónoes de Villier al 3." batallon del 106º, de Noisy-le-Grand las
comp~l&amp;a ií' y 6' del mi.amo regimiento, y ae lanza con ellas ~n\ra
la diviaion de Mallll8ÍOD- Anie aquel IIIOYimieoto envolvedor, -eJeoll'$ado con vigor 111mo, la diyiaion mrocede basta el limite OetM de la
me~ abuldoll&amp;lldo do, callones yana caja de parque tL IC&gt;8 11&amp;jonet,
que OODWI~ la pe-ucion haata aa allá del c&amp;lllÍllO 4e VillierB

aBq.

Pero loa francesea refuerzan laa tres batertas que se hao quedado
en la cresta de la eminencia de Villiers, haciendo entmr en línea la
reserva
3"C de artillerla del 2" Cuerpo. En el otro lado de1 Mame,e1
. . uerpo, al ~ue se mandó ónlen de apresurar ao marcha, pone
eu Juego su art1llerla con tan buen éxito, que los contingentes del
106''. que se baten en el ala Norte de la linea de batalla, se ven obligados á retroceder hasta los viñedos de Bry. Una parte del 104º se
fonila en. .la brecha abierta·, el 3"
·
· batallon del )07º. apoya ]o mismo
~bre Y1lhers, en donde la cuarta baterla ligera sajona habla tamb1en llegado de Chelles, con un escuadron.
Durante esos comb&amp;tes en la meseta de Villiers al pié de su .
º
ld
· · Berthaud babia avanzado por
' ambos ]ad ver
ienteSnr,
a ·1~1s1on
d1
it
- d
os e
errocam 1 e Mnlhouse; á poco llegaba al alcance de algunas com·
pañlas wurtemburguesas que estaban emboscadas en unas canteras
cerca de la vía férrea. Gracias á la cooperacion de las baterlas qo~ •
hablan llegRdo entre Villiers y Creuilly, asl como al de una compafi!a lle~ada á este último punto, aquella pequelía tropa contiene por
Cierto tiempo los avances de los asaltantes¡ pero las descargas de las
a~etralladorae la obligan á retroceder hasta lOfl edificios de la· eetac1on.' en donde es recogida por la baterla wurtemhnrgoesa, que 88
808bene ~suelta.mente en el limite Snr de Villiers; y por ]a cuarta
baterla l1ge~ BBJona, que babia tomado posicion en aquel lado. El
fuego comb1Dado de aquellas dos baterlas causa horribles destrozos
en las filas _enemigas, y cuando, en seguida, el 104• pronuncia 80
vuelta ofensiva, los franceses 11bandonan las canieras.
E_n el ala derec~ francesa, tan pronto como lae \'Jas babian estad-O !1~res en CbamJ)lgny, la pri,oera brigada (de la Mariouse), de la
dirunou Faron
edº
,__ se babia puesoo en moTimiento á las diez y mm
para au bir ,... cuestas al Oeate de Creuilly. Dos baterfas de•pue~
&lt;l. haberse abierto ptlBO penosamente al través de 1118 calle~ del pueblo, obetrnidae coa carros, etc., lleg&amp;ban á las once , la meeeta.
Apénu tienen tiempo para disparar unOfl cuao&amp;oe tiroe· agobiadas
bajo el fnego de la fusilerla 1 de•la metralla.de loe atem:.oes se ven
obligadas , retirarse.
'
El movimiento ofensivo de la divi•ion Fe.ron encontrándore 118¡
lllODIIIDÜlN8me11le panliado, el colll8lldao~ de la primera brigada-

�76
wurtemburgueea, quiere aprovecharse de ello, inteñtando la reouperacion de la meseta de Champigny. Las comp&amp;tlfas reunidas en
tomo de Camilly bajan el barranco situado delan~ de ellas, y ya
comenzaban ll trepar. la vertiente opuesta, cuando chocan con e1 enemigo, que tambien avanzaba con fuerzas superiores. Las compaftfaa
alemanas, ya muy fatiglldas aquel dia, se baten en retirada, perseguidas por los tiradores franceses. Pero éstos llegaron á poco al Alcanoe de la baterfa wurtemburguesa que está en posicion por el lado
Norte de Creuilly, y de la tercera baterfa ligera sajona, llamada Villiers¡ la infantería, por su parte, se pflra en el parque de Cceuilly,
y loe france11e11 no pueden avanzar más. En esto, una p&amp;rt-e de la i~fanterta wurtemburguesa babia avanzado basta la Casa-Blanca, en
donde babia hecho cosa de 200 prisioneros. A eso de las doce, siete
compañfas se lanzan , la vez de aquellos dos éltimos puntos y caen
sobre el flanco del enemigo, ya bRstante débil. Sorprendida con
aquel ataque, caftoneada al mismo tiempo por dos piezas que fueron
, colocarse atrevidamente en batei1a al frente de la. batalla, el ala
derecha de los franceses tuvo qua retroc~er basta Cbampigny. El
resto de la division Faron imita aquel 1.Dovimiento; tan 8610 alguno1
aislados permanecen en la meseta y en Bel-dir, desde donde
continúan un fuego indeciso. La infantería wurtemburguesa, por
su parte, no estaba ménos agotada por aquellas luchas en':"miZ&amp;!ias,
y no se encontraba en estado de llevar adelante sus ventaJas, de m•
nera que la arti11eria alemana era la única que quedaba en accion
en aquella -parte del campo de batalla.
Entre tanto, el general Duorot babia decidido dejar para el dia.
siguiente la continua.cion de sn operacion, y babia desplegatlo 18 b&amp;terfaa 11obre la meseta de Villiers, 881 como en la vertiente Norte del
arroyo de la Lande para OODBervar eólidamente el terreno que babia
caido en R1l poder. Tambien los alemanes se limitaban 'CODl!8ff&amp;r
BUS poidcionee actuales. En las primeras horas de la tarde el com•
bate comenzaba, pues, á ceder grMlnalmente, cuando repentinamente el enemigo pronunció, por-Íl Norte, un nuevo morimieoto

grupos

ofen11ivo.
El 3.er Cuerpo, mandado por el general d'Exea, habfa hecho OCll·
par , Neailly~e, muy ele malána, por nnoa bl.tallone1 de

71

guardias móviles, y cuatro de 8UI liaMB'fu baeu roto 1111 fuegol
contra el asilo de Yille-Evrard, situado á poca diatauciá.
Cubiertos por el fuego de seis baterfas clispuestaa en la orilla derecha del Mame, los franceses habfan comenzado, echar puentea
entre Bry y Neuilly; 11. eso de las doct, el trabRjo eRta.bR terminado
«rea del último punto. Pero en aquel momento, 1a divieion de
Mansllion perdfa terreno en la meseta de VillierA y el alR derecha
&lt;le los ~ajones se Rproximaba , Bry. Sólo cuando la batalla se hubo
restablecido en la márgen izquierda del Mame, fué cuando el general de Bellemare se decidió,, las dos;"., hacer pasar, so divieion loa
puentes de Neuilly; luego, una vez en la orilla izquierda, comenzó
por dirigirse eobre Bry para dar la mano A la division de Mnm111ion.
Debido á este movimiento, el teniente general Nehrhoff de Holderberg tuvo tiempo de llevar el ala sajona, ya amenazada por su retaguardia, i las trincheras y al cementerio del Norte de Villiers, y de
mandar ref'uerzoit sério1 á. las tropas de Noisy-le-Grand y d. la arti•
Ueria de la eminencia de Villiers. Las dos baterfas ligeras 88jonas
~ue se encontraban al Sur de este pueblo van á formarse al frente
de su lado Norte, en donde no tardan en ser alcalzadaR por tres baterfas del 1~ Cuerpo, que llegan de la márgen derecha del Mame.
Con el fin de reemplazar al las dos baterfas ligeras sajonas, la sexta
baterfa de 6 wurtemburguesa va á establecerse al N. de · Creuilly,
al lado de la tercera de 4 que, habiendo casi consumido sus municiones, ya no podfa contestar sino muy débilme'dte al fuego del
enemigo. La quinta baterfa de 4 wurtemburguesa, llevada de Bonneuil, se coloca en posicion detras del muro del parque de Creuilly,
practica apresuradamente troneras en él y domina con 111 fuego la
cafiada situada á BU frente.
A las tres y media, la. division Bellemare habiendo acabado de
agruparse en la márgen izquierda del Marne, el 4! l't'giwiento de
zuavos comienza á subir el cami~o hondo que conduce de Bry, la.
eminencia¡ pero diezmado por un fuego graneado de Cu11illerta, ea
ar,ollado abajo de la coesta. El general Ducrot baoe apoylU' enUID•
ces á la diviaioo Bellemare por cutio batallonea del 1.• Coerpo, f
14 l ~ al ~ue de Villiera. mi6,Qwa qu 1u ilirilionea Benbaud.

�°'

Y F.arm aY&amp;nlBll Pff él camiao de fierro de M'ulheuae y por 111 ~
da de Mon-lclée.
Doa baterfas de la diÑion BeUemare que han ido, tomar posiciones en la eminencia, se esfoenao en vano por derribar el muro
del parque de Villiers¡ cui inmediatamente la infantena se lanza ,
B~ vez á•un n11evo asalto; fracasa en su intento contra el terrible
!uego del 7~ regimiento wurtemburgués, asi como de las tropas ...
Jone.s que eRtán apos,adas en el Norte del parque, fuegos que apoya enérgicamente la cuarta ba~ia pesada del 12'! Cuerpo, llamad&amp;
de su posicion cerca de Noisy. De1pues de muchos esfuerzos infructuosoe de loa tiradores franceses para tomar el saliente N. O. del
muro, el ualtante S&amp; retira hácia el valle del Marne oubriéndoee por
un&amp; rehgll&amp;rdia que deja en la eminencia.
El movimiento ofensivo de la divi,iioo Berthaud no babia tardado en encootrarae parcialmente contenido p,or un coot~ue de
la.a compaíúas alemaoaa reuoidas , lo largo de la vfa férrea, y Re babia tFa11formlMio on combate , pié firme en el que tomaban parte,
con muy buen é.1.ito, 1aa baterfas apostadas cerca de Creuilly y al
Sur de Villiers. Al mismo tiempo loa wurtemburgueaet-habiao hecho retrocederá loa contiugentes de 111 division Faron, y cuando los
francesee se hubieron reple~do 11. Champigny, una de sus compafifa1
fué, ocupará jW-dir. A consecuencia del combate de Montmettly,
el comandan'8 de la diviaion wunemburguesa._ el general Oberoils, •
habfa ido en auilio .-le an derecha con \res batallones- de las brigadas a• y 3"¡ lleg6 en aquel óltimo periodo de la lucha-, y dej6 en aquel
pUMO al primer bat,illen de car.adores para que relevara al segundo,
laazando á los otros dos b&amp;ta.llones sobre Creuilly y Villiers.
Con la noche que llegf'ba, fueron cesando los fuegos graduabneDte en toda la Jmea de batalla.

IT.

Wit la neelie, alemllliet 'f frnoeteS ref'tierm11 Ml8 poaicionee. Al
aaaaneoer del tlia lipieilte, t ~ de-nwe9&amp; el ooabate por un la(Yf• s. •· de- ~ , ..... de a OrenouillM, eonua la

24ª diviaion y cuatro batallones de la 23ª, y por otro lado por Noisyle-Grand contra tres batallones de la 24ª division. Al mismo tiempo los sajones llegan á Bry. Los franceses son rechazados de11pues
de varia11 peripecias. El general Ducrot, que se babia traRportado á
Champil(ny desde el principio de la accion, tomó á las ocho y media
de nuevo la ofensh, en toda la linea con las divisiones Bellemare y
Susbielle. A las nueve, los fnmce"eR se desplegaban en las cercanías de los hornos de cal, al Sur del arroyo de la Lande, con un" potente artillerla apoyada por las divisiones Faron y M1droy. En vista
de aquel esfnerzo amenazador, las baterías alemanas redoblan su
fuego¡ el segundo ba.tallon y los fusileros del regimiento de granaderos de K11lberg, apuy,odoae en el bosque de la Lande, arremeten
contra los infantes franceses que los fu11ilaban deade el ferrocarril.
Al miBJUo tiempo los batallones del 49~ Cuerpo, carpo contra la division Malroy y le quitan 1aa can'8raa en que 118 apoyaba.
Loa alemantis refuerzan su centro y au derecha, 1 seis bate1ia8
sajonas y.una prusiana al N. de Creuilly, redoblan su fuego cou,ra
las divii;iones Bellemare y Suabielle que volvian á la mlirgvu ilquienla del Marne.
El general Hart.mann llama cnatro bateny más, del 2~ Cuerpo
que avanzan á galope y rompen el fuego sobre loa franooees á 2,000
pasos aol~meute. Los frnnce8C8 intentan un DOPO movimien'8 ofensivo contra Villiera y aon de nuevo rechazados. Llega la uoolw, 1 el
enemigo la aprovecha para paaar el rio y vol'8ne á Pari..
Aqnell4&gt;1 dos diM de lucha coakroD , los alemanea 6,200 hombrea y 12,000 , los fawMMIB8L

�80

ARTE MILITAR -SUB-ACUATICO.
LOS TORPEDOS. [IJ

El maryor H. de Sarrepont, bien conocido por diverBSs obras históricas, militares y cientfficas, ha publicado ya, en el Journal des
Scienres Militaires, un primer estudio su11,ario_sobre los tor~edos.
Pero los progresos inmensos alcan,,ados eu este ramo, l_os c~penwentos ·teóricos y prácticos á que hadado lugar, las inveshgnc1ones Y(ns
numero,as invenciones que sobre el particular se han hecho, han lD·
ducido al autor á creer llegado el momento oportuno de exponer el
estado uctnal de ese arte, y de proourar someterlo á reglas y conclusiones bajo la forma de tratado. La importancia del asunto, la mane1'8 nueva como está expuesto, despiertan nuestro interes y nos lle,·an,
11, fin de dar una idea exacta de la obra, á entrar en ciertos detalles.
E,te tratado sobre torpedos se divide en dos partes: UD!\ histórica.

y la otra didáctica,
En su parte histórica, el antor se remonta basta los or!genes de
la navegacion, y bosquPja á grandes rasgos las trasforma0tones que
ha sufrido este arte desde los primeros tiempos hasta la época contemporánea desde la balsa fluvial basta el navlo acorazado, de torrecillas y de esp0lon. Hace reBSltar que los antig~os tenlan ya
buques de torrecillas, corazas y espolones, todo apropiado á los i_n~dios de ataque y de defensa de aquella. época. Fueron, pues, lo~ 101ciadores, y puede decirse (con el Almirante Jurien de La Grav1ere),
"que la marina del porvenir será probablemente, por poco que los
progresos de ciencia continúen ayudando, un regreso bastante raro
hácia la marina de los antiguos."
(l) Por el mayor H. de Sarrepont, 1 vol. en 8. • de 574 págs. con 183 figura, en el tuto,-

Pari1, l.S8),

81
Da en seguida la historia suscinta de los piróforos y de los brulote•, as! como de los flotadores explosibles llamados tambien máquinas infernales.
Entra despues en los mismos detalles respecto de las embarcaciones sumergible•, y describe los diferentes tipos que se h11n venido
sucediendo hast1l nuestros dia,, principalmente los famosos bu~ues-puros de los americanos; luego saca conclusiones sobre el porvenir
probable de In navegacion sub-acuática. Dos bandos se encuentran
en presencia la una de la otra: por una parte, los optimistas que
creen en la posibilidad completa de esta uavegacion, empleando como motor el aire comprimido; por otra parte, los pesimistas, y particularmente los ingenieros americanos, que pretenden que es imposible dirigir uua embarcacion debajo del agua por las siguientes
razones: 1º, porque no puede pensarse en emplear la maniobra ó
brazos; 2º, porque el vapor exige demasiado aire para conservar el
fuego; 3°, porque no puede hacerse uso del aire comprimido por más
de una milla sin tener que subir á la superficie.
El mayor de Sarrepont estima que la naTegacion únicamente submarina es imposible; pero que podrán obtenerse excelentes resultados empleando embarcaciones sumergibles, que habitualmente andarán sobre el agua, pero que podrán desaparecer bajo la superficie
de ésta en un momento dado y por un tiempo muy corto, "Cuando
sn puente roce el nivel del agua, dice, lo que generalmente tiene lugar, queman petróleo; desde luego su pequeña chimenea acorazada
no deja escapar sino un humo imperceptible. Cuando se eclipsan
totalmente debajo del agua, el aire comprimido se convierte en su
fuerza motriz y provee á las necesidades y li los órganos respiratorios de la tripulacion." En estas condiciones, cree el autor que las
embarcaciones sumergibles están destinadas á un gran porvenir.
Signe despues la historia de la artillerla sub-acuática, ea decir,
del tiro bajo del agna,
Los ensayos hechos hasta aquf no han dado reeultadoe sati1fac~
rios; recientemente se ha comprobado que basta uu eapeaor de agua
de l ª50 para matar toda rapidez, y por consiguiente toda ellcacia li
la bala del fusil de infanterla; en cuanto li 101 proyectile1 de loe ca.
lionee, en eee medio 865 veces mlill denlO que el aire, eufren un Ín•

P. H.-11.

�83

82
menso desperilicio de rapidez y son de muy dificil direccion. Ademas, las portas abiertas para las necesidades ·del tiro á dos metros
arriba de la linea de flotacion, se consideran c¿mo peligrosas por los
ingenieros. Semejante tiro no podrla ser eficaz sino en un abordaje;
ahora bien, como el autor estima que ese género;de combate (qne basta
hoy no ha sido más qne una excepcion), será de regla en el porvenir,
resulta que, en esas condiciones, un tiro sub-acu:Hico bien ejecutado, serla capaz de representar un papel decisivo. Un Eólo proyectil
lanzado á las obras vims de un buque, abajo de su coraza, podrla
comprometer singularmente su sucrto.
El capítulo Ill iD&lt;lica los orlgenes del hornillo sumergido, desde
los sifones sub-acuáticos que se usaban en la antigüedad, liasta los
torpedos fijos actuales. Fnrncia fué una de las primeras naciones
que imaginó usar torpedos fijos con iuceudio por medio d~ la electricidad.
El titulo III es relati1·0 :\ la historia ,'. e ;,w torpedos propiamente
dichos. El ingeniero Bushnell, cu 1796, fuó el primero que intentó
dirigirlos contra el buque enemigo: los ingleses hicieron mo de ellos,
más tarde, contra la flotilla france,a de Boulogne; pero principalJl}cnto desde la invcncion de hacerlos reventar por medio de la electricidad, es decir, desde hace cosa de 30 años, ha sido cuando esta
cuestion ha hecho rápidos progresos. Los torpedos han sido empleados en todas las guerrns contemporáneas. Los rusos hicieron uso de
ellos en 1855-56, parn la defensa submarina del mnr Negro y del
Báltico; los auRtriacos en 1859 y en 1866, para poner cll estado de
defensa á Venecia, á las costas de la Istria y de la Dalmacia; los
americanos so sirvieron eficazmente de ellos durante la guerra Separatista, ora para la defensa de las costas y de los pasos, ora para
la ofensiva; los daneses emplearon los torpedos parn defender las
aguas del Sund en 1864; Paraguay hizo uso de ellos en su guerra
contra el Brasil en 1866; igualmente por medio de torpedos defendieron los alemane11 sus costas, impidiendo la intervencion de la escuadra france11a en 1870-71¡ finalmente, los torpedos han representado un papel muy importllnte en lá última guerra turco-rusa de

1877.:.78.
·Esta parte biBtórica ea de lae m'8 interesantes; los hechos están

nivrados bre~em_ento, pero de una manera clara y precisa, de manera que es fac1lls1mo hacerse cargo de las trasformaciones sucesivas
que han sufrido los torpedos, y de las condiciones en las que podrá
dar buen resultado sn empleo.
La segnnda parte de la obra es enteramente didáctica como ya
lo dijimos.
'
En su titulo I, el autor estudia las leyes de la accion de.los hornillos _sub-acuáticos, en seguida se ocupa de sn organizil.cion, comprendiendo tres paites.integrantes: la carga, la cubierta y la manera de darles fuego.
El titulo II, que es, en nuestro concepto, el mis interesante de la
-0b:"• _trata de los torpedos, que están clasificados en siete categorlas
principales: 1", torpedos fijos; 2', torpedos móviles; 3', torpedos llevados; ~•: torpedos remolcados; 5', torpedos automóviles; 6', torpedos d1ng1bles; y 7', torpedos lanzados, ó proyectiles-torpedos.
Cada una de estas cotegoría, se subdivi(le !ns más de las veces en
diversos tipos de los que el autor da la descripcion las condiciones
de organizacion, la carga, etc., etc.; en una palabr~ todas las noti.
.
'
cms necesarias para que pueda hacerse uno cargo exacto de la máquina en cnestion y de su mo y empleo. Ningun detalle esencial se
ha omitirlo; as! es como, á propósito de los torpe(los llevados encontramo~ la descripcion de los buques y de los botes porta-tor~edos; t
propósito de los torpedos remolcados, el autor da la teorla del remolque, así como la descripcion de los flotadores porta-torpe&lt;los· en lo
.
'
que concierne
á 1os torpedos automóviles, indica el modo de lanzarlos, el grado de precision de tiro, las dificultades de hacer-puntería
con un torpedo Whitebead, etc., etc.
Consngra igualmente un capitulo á la descripcion de los medios
de defensa de los _b_uques contra los torpedos, y á la µianera de
ner fuera de serv1c10 á los torpedos del enemigo.
El_ titulo III es relativo á los principios de la guerra subacu:\t1ca.
El mayor de Sarrepont hace primero resaltar la importancia de
las plazas marltimas y fluviales en la defensa de un Estado luego
asienta los principios generales de la defensa de un pe.so, de' la embocadura de un rio, .de nna plaza me.rftima ó fluvial; indica en se-

po-

•

�•

84
guida la manera de establecer esas defensas, consistentes en obstrucciones y en torpedos -en linea simple, doble ó triple.
Establece despues los principios de la táctica del combate subacuático.
Examina qué servicios tiene uno derecho de esperar (en el curso
de las operaciones de la guerra), de cada una de las categorías de
torpedos efensivos, porque es casi seguro que todas las escuadras estarán provistas, en el porvenir, de esta terrible máquina de destruccion. Traza entónces reglas tácticas para los diferentes combates;
con torpedos remolcados y con torpedos automóviles.
El último capitulo está consagrado á lae operaciones de la guerra
marltima. Este capitulo está subdividido en tres párrafos; el primero trata del ataque y de la defensa de las costas, el segundo de las
operaciones fluviales, y el tercero de los combates en alta mar.
_No seguirémos al autor en su desarrollo; sentimos únicamente no
poder reproducir !ntegramente sn descripcion del combate en alta
mar, del que hace una pintura soberbia, ni las conclusiones que
asienta bajo forma interrogativa.
En un apéndice, el mayor de Sarrepont da la situacion del armamento torpédico de las principales potencias, como Alemania, Inglaterra, Austria, Rusia, Italia, Turquía, Estados-Unidos de América,
·
etc. Á propósito guarda silencio en lo relativo á Francia.
Por el bosquejo que acabamos de hacer, puede juzgarse que el autor ha compulsado todo lo que se ha escrito sobre la cuestion de los
torpedos, que ha estudiado con inteligencia y que ha_ expuesto con
suma competencia, en un estilo lleno de colorido y de imágenes, que
denota el militar y el hombre de letras, cuanto podla exponerse sobre la materia; finalmente, numerosos grabados eomplet_an Y facilitan la inteligencia del texto; en una palabra, todo contribuye á _hacer la lectura de este libro mucho más atractiva que lo que pudiera
creerse á juzgar por el titulo de la obra y por la naturaleza del
asunto.
Por lo demas en nuestro sentir, serla completamente falso creer
que esta cuesti~n no concierne más que á los º?°ia!es de ~arina 6
á alguuos especialistas, y que los oficiales del eJér-01to no tienen pa·
ra qué preocuparse de ella. Sin dnda, bajo el punto de vista de la

85
manipulacion y de la fabricacion, se necesitarán siempre especialistas; pero el ejemplo de las últimas campañas prueba que es necesario, para los Estados Mayores, tener de esta cuestion un conocimiento profundo con el fin de saber sacar de ella todo el partido posible.
Otras circunstancias aún, como el ataque ó la defensa de un puesto
militar, en los que las tropas de tierra tendrán que tomar parte, exigirían, cuando ménos, de parte de éstas, conocimientos generales.
Hay más todavla: los ejércitos de operaciones se verán á menudo
obligados, en el porvenir, á recurrir á ese medio de defensa para estorbar la navegacion de algnn río en el interior de un país, y creemos que bien pudiera organizarse ese servicio desde ahora. Esto no
han dejado de hacerlo Alemania., Inglaterra y Rusia, en cuyos paf.
ses el servicio de ingenieros tiene á su cargo todo lo concernient-e á
torpedos fijos, es decir, á toda clase de torpedos colocados en otras
partes que no sean puertos de mar ó en la embocadura de los ríos.
No hay duda de que este arte está todav!a en su infancia, y el autor
declara no tener fa pretension de dictar las reglas indiscutibles de
'él. Pero tal como.se encuentra hoy, preciso es conocerlo, tiene un
pasado, ba hecho sus pruebas, y debemos agradecer al mayor de
Sarrepont que haya querido consagrar sus ocios á dar á conocer este
ramo curioso é interesante y á ponerlo al alcance de todos.
Su tarea, tal como la ha comprendido, era tan árdua como ingrata, porque si hasta ahora se hablan expuesto hechos más ó niénos
completos, si se hablan sacado conclusiones más ó ménos bien deducidas, no existla aún cuerpo alguno de doctrina, ni tratado alguno
didáctico. Ahora bien, no hay que olvidarse de que es siempre·muy
dificil abrir un camino, sobre todo cuundo (como en el presente caso), el asunto, bastante complexo, poco fácil de experimentarse, está rodeado de misterios que impiden y estorban las investigaciones.
Pero el autor ha sabido vencer con felicidad suma todas dificultades, y ha hech'o una obra que tiene marcado su puesto en todas las
bibliotecas militares.
'

J. B.
(Journal des Scie11Ges Militaires).

�86

•

PROYECTO DE JNgfBUCCTON
IOB:&amp;■ m. JIIIPL'IO DI LA OABALLDÍ-', LIO.lD.l 001' L.ll J&gt;■Jül J.UIAI (l)

Hasta prueba de lo contrario, permanecerémoa oonnncidos de qae
UD&amp; comision ea incapu de redactar un buen Reglamento. Un oicial penetrado del asunto que se trata de reglamentar, producir,
liempre una obra•• perfeo&amp;a q11e una oomiaioD, por uoeleD• 4ae
1881l 1111 elementoe. Eeto no impide reconocer que ":teDitad• todo
el muodo mu talento que Voltaire," aquel oicial pod1', y &amp;4D .deben, obligatoriameate, iluevant con 1u luoea de tlldo .1l . . . . .
J:I el 10edio de mm el inoonTeniente del eeptmQ. de
-.at
oomo el de llevar huta el extremo lu conaecuenoiu ele loe prilltipioe qne ainen de bese al trabajo emprendido. El mejcK Reglamen•
to ■obre el aemcio en campal&amp; que liemoe tenido era el de 1832,
obra de UD B6lo 'hombre, del general Pr6val. El mu mediano (por
no darle otra cali8cacion), ee la baltruceion.de 1876, obra de ua.
C0111mOD, cuyos mieJJibroe ne tOD CODOCidoe.
ln1p1ranoe eetae reflexione■ la lectara del folleto clel general De

ai..,.,

O.llilet-.

Loe principioe que contiene 10D muy bueD01; pero 111 ~ o •
deja que deaear. Sin embargo, vat. mocho mM que • IIIIRUIQIDD
c4cia1 ae 'ZT-de Julio de 187'6, que aspira, nemplalar.
.
Began loil Uirminol e la lonl'lloeion, 1UU1, cli'fiaioa .de uta briga4't' debe cubrir 11D frente de 30i 35 kiMÍM'IGI, -1ope•el.4is'üt0 lipieate:

.

S,..b~d• reeena; (1u om c\ol ~ r e ~ ~

retimiento de IOlteD Yavaman el otro); eee-.p--~
• eecuadroDe■ de nfueno y a'f&amp;llsa 1111 otro■ cloe eecuadronea que
poparcioun lol uploruoiee. El aiatema • completa óon papos •

· UD

•

6 m6DOI

nilbi--, .-.a. ae~JowCNDü&gt;OI iaurme-

01 •'Pra;et a"autnction 1111? l'tmploi4e la eanlerie en liailOll am: leí OCft!I .,_.,• por
el ,-mi Dt CWild- Folleto en 18.• de ■ ......-Paria, 18,

clioe y de ligar;entre 1f) loe'. eecuadronee:de exploradoree, y de ele■- ·
tacar recooocimientoe de oficialee.
:late sistema ha sido atacado vivamente. V11mo1, poner, la vil• del lector una critica de UD oficial aleman, que se encuentra en
loe Métodoa de gum-• del coronel PifflOIJ, libro admirable, cuya
oontinoacion ealde cleaea'r que el autor nos dé cuanto ,nte1:
"S6lo ea verdadero eiatema. de la eoncmtrocion en la .eqloraewn. La lnatmccion \francesa de 27 de Julio de 1876, se extnvfa.
Qnetiendo eetar en todas 'partea, no pedreia ettar en ningnoa¡ y1
en eee vasto de,grauamiettte en e1 que vueetroe grupos quedan aubclitididoB halta le ininko1 ya DO IOB }OI eaoudrone■, escaaclrouw,
lbt ñginiieatoa, "POientee, 11i 111 lwiplaa, brigadu. Creeit ~er
ftlboilditutr't"'9~ lati'filien ,ud\abeil fraoeioudoen uu ~
6lote39, SO lri16&amp;lé9ttUI y en_....,..... tle-16 &amp; 20. Pero-ano
tlr1l'lll BÑotl, 't loa ritllf)I qwe eomi• eeta--,e..aoe coll • ·
tajal realeet Vuemu fracciones IOD demasiado grandes ñ 110 • tiatw'm61 q1Wit'1t111111"1t atieiu; to114emaeieéd&amp;' ~ lll se trata
ae fllliateoeii. &amp; ae ofenel'ftl.n .
El 1ietema del general De Oa11iM • todo 1o eontrario del siitema olml. Deteanaa élMIGiabMDfle en eetol 4e1 prlbcipioe:
P. la aecealdad de uaa eeeoentraaiaa dpida¡
r. La eepan.cion (tan ablohlta eomo faeí'I ,-ble}, enbe él ser..
tÍeió d e ~ r el• esplOlldon.
Aclemu, ti4,1é la fflit.jffe ep1iOU'l8, tante l la di'filion intepé'll.n.te e mWlerfal, 1'9IIIO' 6 la baipla ie _ . _ de OUeff(&gt; le
~ , . ~ - eaballel'la4lmaiobaria.
'De . . . . .,,.. . . . . c,&amp;1,alleita, . . . . . . . . . ~
tiempcJi,bliéja NmiO, • pOlhf ___.,......, 1• tltroyec,to del general comandante clel r Ooerpo, ~t.j01eli,bll·

todefllta~~,---·~
......
~
)a....,

• - NJMli4f·•

..&amp;cial.

'(Jhl'nll"lir~ ..,,.,..

L. R.

�EL JUEGO DE GUERRA;
El j ~ de guerra es el mejor medio que ~ hl\ podido imaginar
JIB~ edud1ar prácticamente loe oaaoa particulares relativoa á la di..
recc1on de las tropas, en las diversas operaciones de la campafia.
Dicho ju~ conaiate ea eimular comb&amp;iea sobre canas~~
CU, por medio de figuraa conv'tocioualea
repreaentaa , laa tn&gt;pas. Hay eo él \'loa partidoe opa~ que operan. realmeDW um coa,
tra otr~¡ YUD&amp; pe,1'80011\ en calillad de á,l&gt;itro, diuge 1 critic&amp; l11
operac1ouea.
.
~ juego ~ guerra tiene la ventaja, sobre las maniobras de aplicac1on que e,J8Cutan las tropas, de que, mi4Dtl'l.8 en éataa todo•*
subordinado á la hipOteai• que lea airve de baae, en ~uel hay-un
com~~e verdadwe, en qae todaa las deoiaionee que ae toman y lol
~ov1m1entos qu~ ~ 111 conaeouenoia, aon prpvocadoa llW' las «leciilone, Ylaa med11laa de &amp;D adver•rio real y poaitivo,
Todas lllB peripecias de un comiate, como laa maruaa de minio,.
bra, 1" utililliCÜ&gt;n 4~ wrrepo,_las ooqabiDacionea dt laa tres &amp;nflBls 88
preaeatan de 110&amp; ~ pcQ,-ltle , lotjug'IMiores y, l o a ~
res, siendo para el~ UQ ♦~1-&amp;e JllediG'4• f911D&amp;l' y cleaam&gt;Ülr el
. aealido W.ti«», que 6cNl ~il 1- eem en lo, ffrdaderQ&amp; eomhat-. ,
:il t1,..-.to . . jJa9. de perra·• eo-,oae de lo aiguieow:

'°'

Carta.e~

J,&lt;'~ooa~que ~ ' • ~ •
Escalas y compu.
.
.
Flechas.
Un dado que
el ~ y la q.Wa ~ dp4rition.
Tablu de loa efectoa del fuego.
LI• carta• deben repreaeotlNHeneno de tal manera, que 1M
pendientes y la altura de cada punto ae puedan n.laar prontamente

~i¡e-.

y tin necesidad de C11lculoe. Loa demae accidentes del terreno colJlO
corrientes de apa, bosque.a, abrigos que presenten, las tropas, etc.,
88 eelíalan tambien de modo qne loe vados, los eektderos mf.s 6 ménoe practicables, la naturaleza de loa bqsques y la de los caminos 118
marquen bien y puedan distinguirse con facilidad y prontitud.
Las figuras que representan , laa tropas aon pequefias piezas de
plomo, de forma rectangular y de colores diversas. Para b~rlaa
manejables, las dimensiones de estas iiguras no son proporcic.nalet,
generalmente, con la escala de las cartas, y sólo la dimension que
representa el frente es la que se procura aseme~r, en lo posible, al
frenw que realmente ocuparían en el t~rreno, segun la escala de bi
carti,
· Las e,caltu r el compcu sirven para determinar sobre la carta¡
188 diatanciaa reeorriciu poa: las tropas etJ un tiempo dado, 00b obje• 41¡ colocar 1aa ipraa cou la ~potcion debida, lllgDD lói

mm•

miento&amp; que se 'ejecutctn.
La•,-W afialao dilUJl9Ía8 -fijas .é in'ltanaltleB..
Bl dado está destinado , cleoiciir de lli ~ 6 mak foriuna de
los combatientes, en lu operacionls que ejecatao, puea aUDqne ..por
la-jíreooioo Jpl16 m68oS inleligente que loa jugadorea den , aus tnovimientoa se podrá apreciar el resultado final, como en la guima;
apañe de 1• bueua oombinacion u IN Ull&gt;III f de loa eleulelltoa
con qae N cueDMI, hay que t.caat ~ contideraoioR 10$ lanO&amp;B de la
fqrtuaa, q• damayen Ju mejo• .cqmbmaoidnea J anulan los iu'8
~rOIOI eafllenoey el dado y a taiJ,&amp; de deaiaion .Qlll8ll #, ,»pl'QfeD·
- ~ e&amp;M HeD\uali~,¡at
• r ~ loa mejores
~ &amp;i la . . .~ -.&lt;&gt;nkfi~4JI" e6('.ape.P 4 laa p~
yjiie11•:1D41 Mbiloa: la ¡llrii~ u • .;.fe ii~te, el ~~
. eaaaad&amp; per J,. e¡pltaioa ele un pnyeciU ttn un .»JlUW crijice&gt;. ~

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,-iioo ,.,. i..-"1,d,MPllOIIP1ltlll&amp;d._-~Q~•

mú ,ali,aw ~AA Y»
torit.4110
ooequiaiada.
·
.(M efecto, "111./liüF N1l i . i .·~ PNf' lt,4-,,P W
eoabMe. • • ~ ~••
~~• •lffJ,,•P'-

..-..wa

._.,~ ,1...a_..,••-.... ~i~~~tlPM
a. n.1-.r Ju p6r4lidu aufridu 1 cauaadu.

i-. 11.-¡~
'll.

�90

Los procedimientos que se emplean en el juego de guerra; el uso
de los aparatos que~lo componen y los curiosos y variados pormenores que lo constituyen, se hallan detallados en diversas obras más ó
ménos extensM, escritas para servir de gufa á los jugadores y á los
árbitros,
En.un artfculo como el presente, no puede darse una completa
idea de todos los"detalles del juego d(gucrrn; pero para hacer conocer la importancia que ~e le ha dado, en el ejército aleman principalmente, copiamos en seguida las conclusiones que de&lt;luce el autor
que tenemos á la vista, conclusiones que se hallan bien demostradas
en su obra (Gula del juego de '.guerra simplificado y perfeccionado,
por Meckel).
l.' El juego de guerra representa la imágen de ·un combate.
2.' Es un ejercicio;contfnuo para los que están llamados al alto
puesto del mando de las tropas.
3.' Engendra la costumbre de comprender las órdenes dadas y de
subordinar las ideas propias á las del superior.
4.' Constituye un continuo estudio del terreno.
5.' Es una série;no interrumpida de razonamientos y deducciones
tácticas.
6.' No solamente es un ejercicio importante de la actividad humana en la direccion de las tropas,'sino tambien una fuente abstracta de conocimientos teóricos que se deducen de casos concretos.
7.' Su práctica desarrolla el gusto de los estudios teóricos.
Nos parece conveniente llamar la atencion de los jefes del ejército sobre las ventajas que resultan del juego de guerra, para facilitar el estudio de las aplicaciones de la táctica, y sería de desear que
los Cuerpos se procurasen los aparatos necesarios, que serían muy
11tiles en las academias y que, á la vez que procurarían un agradable entretenimiento á los oficiales, los irlan iniciando, insemiblemente, en la práctica de la guerra, de la que es imposible formarse una
idea exacta con sólo el estudio 'de los libros militares.
Ponemos á continuacion una noticia de los precios á que se venden en Ilerlin (Librería Vossische, calle Schoneberg), los diversos
aparatos y cartas.

•

91
Aparato del juego de guerra Meckel: una caja con 1,050 peones

todos los demas 11tiles, 84 franc . 37 centfm.
.!.y Planos para el juego de guerra de destacamento, en escala á:"i
A4 secciones 50 franc .-Uua seccion sola, l. 25 fr.-Cartas e
en
'
•
2· f El plano enEstado Mayor escala de ±,.o cada secc10n, 1. o r.'
t' de cuatro hoJ· as 3 75 fr.-Cartas, en eFcala de ~•
· ·
tero compues o
, ·
.
fr.-Todo el material de cartas, 56. 25 fr.
.
.
87
1
cada 1JOJ•, .
3 15·0 . zas y los utens1El juego de g"erra de fortalezas, con ,
pie
Iios necesarios, 243. 75 fr.
(ESCRITO POR EL GENERAL J. LÓPEZ).

EL FUSIL DE REPETICION.

-

Apénas han acabado los ejércitos europeos de trasformar su armamento sustituyendo al fusil de percusion el que se carga por la recámara ~uando un nuevo fusil, ó por mejor decir, numerosáoshper•
'
·1
.d van tal vez acer
feccionamientos hechos á un fus1 ya conoc1 o,
. .
reemplazar el fusil Gras del ejército frances, el Ma~se~ del ejército
aleman, el Vetterli del ejército italiano, etc., por el lus1l llamado de

repcticion ó co11 a/macen.
.
d
•
Se da este nombre á un fusil cuya culata hu~ca sirve d~ _epós1to
tuchos A medida que se dispara, los cattuchos,
á una reserva de Car
·
·
¡d
sí mismos vienen á colocarse en la recámara, y' m1éntras e _e~~:ito de la c.~lata no se agote, el fuego de esta arma, puede decir-

se que es un fuego continuo.
.
rí"en de las armas de repeticion es americano, y los °;1eJohres
El O .,
·t
Spe cer y Wmc esmodelos que de él se conocían eran los sis emas
n
1ºd (d
ter pero, si con dichas armas se puede obtener un_ fuego rá:P to d:
20 ,á 30 tiros por minuto), tienen, no obstante, el mconvemen e

�que. ~u _solidez oo es su.ftcieote como arma de guerra, y au peso 1
equibbr~o son defecto~. Ademae, el eJJJpleq de cartuchna m ~.e,:
cos en •dichas $l1JlU bace neoesano
· · perder alg"n tiempo, deapuea
""' fNaF.
de
cada disparo, ~o echar ~uera el cápsul del cartucho quemado.
P~ra remediar eaios mcoavenientes se haa:easayado varias modi,.
fica_caooes_ entre las 4!118 solo meociooarémos las efectuadas en loa
f?sdes ~l'llsiaoo • italiano, de las cuales se hao] Jieobo aér;ioa eY.nAnmentós.
·
~r
Los alemanes han sido los primeros en dar una soluoion pnlcti-.
al empleo del fusil de repeticion, y no pudiendo hacer del conocido
actual~ente una arma B6lida y de ftcil manejo, han resuelto el problema mventapdo el cargador rdpido.
Este mecanismo,·de origen americano tambieo había sufrido ya
algunas t':8:8formaciones, cuando un armero de(B;r)in, llamado Loewe, lo mod1fic0 hasta hacer de él un accesorio del fusil Mauser1 usa.
do en el ejército prusiano.
El c_argador rápido es un tubo do hierro, de unos 350 gramos de .
peso, eu el que lle almaoenan, 'llM ~ lado de otro once cartuchos.
Este. tubo que roe,le adaptarse 6 desprenderse, segun se quiera, de
la e&amp;Ja ~e la culata del fusil, obra por la accion de la palanca, que
abro. 6 cwr.ra ~ rooá.~ El movJmieQto de abrir Ja recámara hace
entrar _al l~. q,~e de~ oc~par en eJla el primer ~rtucho del ~macen, el mov1m1e•~ e~111e~te, ea decir, el de cenar la rec4~
prepara..al eartu.cbo tip1eimi pam nncer la resistencia de un J.t
quelo 11810ap 4..- ~rra el alqiacen. En méDO,S ,de veintidoa &amp;eP,D·
do.s ptteden ~......~ les once cartuohoe, "( euando el allJltlOE!n 11
~~ ae puede cargar de nuevo con otros o~~hoit en ménoa
de ~WD~ aepp4oa. Si AO es 11ecesario hacer uo fue¡o tan ~ido, ae
qwta e l ; ~ ' y el fuail ~aeda ~o fusil~.
~ +ao~dt)l '1mMen al {uaU e1 peco co¡Qpl~ 1.. pooo ~
sa; DQ .ii~Ol o.~tro.- dt Pl'V~ y el meoa..,_o h a ~
do woer la 10lide1 suficiente, despues de un
prqJ~Q. .
el earp4qr ~we 411 ebjeto • ~perie~a&amp;f la
~.. ..-.i~ do SJ)aqj~ 1,n el batallon de ~eree éle la p.~ ITI'Ñ-P•4; 'ba ~,Wi&lt;lo • pn Q80 prolongi4lo· qalia 1- Mifriao
-OO~MI~ c»JI 1.. hurp~ QGO e1 poll'04 ,'eam.wproW,le

~f'~te

fu•

.

1

que el gobierno pntsiano emprenda. la tra11fortnllcion del fusil Ma:ueer en fusil mi:r.to1 afiadiendo á la oulata un ap6ndíce destinado 6
BOStener el tubo-almaoen.
En Italia se esludta t11mbien una arma inventá&lt;la por el capitau
de ingenieros Bertholdo. En este fusil, la caja-lilmacen no eétA independiente del arma, sino que forma parte integrante de ella. Despues de experiencias comparativas lteohas con los fosi1es i!e repeticíon, conoéidos actualmente, la comision de arti11etfa italiana, sin
resolver atln l!i el fusil Bertboldo debe 6 no adoptarse, ha reconocido
que dicha anna es igual, cuando ménos, , las mejores armas ae repeticion. El mecanismo del capitan Bertholdo pennite disparar en
once segundos los nueve cartuchos que contiene el almacen; y como
el fusil Vetterli, usado hoy en el ejército italiano, 1610 ptrede cHspar&amp;r Teinte cartuchos por minuto, aq~el ofrece una velooid~ en et ti•
ro dos veces mayor que la de éste.
Para su enaayo, el fusil Bertholdo ha sido enm,pdo 411n regimiento de infantería de la guámicion de Tarín, , un tegim1ento de
bersagliéri, de guarnicion en Placencia y ai 10! batafü,n alpino.
Cada uno de estos Cuerpos, provisto de cincuenta fusiles del nuevo
sistema, debe estudiarlo bajo el punto de vista de su aolideZ: precisioil 1 rapidez del tiro, peso del arma y cantidad de cartuchoi, que
~ 110ldado deberá tener y poder lleflll.
Elfuñl Btrtholtlo pue&amp;t 1111&amp;rse como vma ordinaria 6 como arma ele repeticion. Su calon y 111 cartucho aon tg,ia~ al fusil l'•
ttetli, qtte, considerado como arma aoelente en el concmwo oelebraclo en Tlell&amp; el ano 'llttfmo, pod1' tnaformarae,. con un COltO de dies
t\'ancoe por &amp;Jma, o tu.n mitte -ciue ae emple&amp;ri,•i .ot~tld, como ·
el actual fusil 6 co.-Ml de repretiaion.
·

6e~q-U._...'Cle~6aon~1itln•·

íl"

pWclM itll e\ ~ 4e 1ol ~ iDtéll ill ID'ClM tiatw,
pero DO poañ ieoine a.le abaM
d&gt;M . . .ft~II • .,..
~ M .~ '1t*·de~~ 8ba ~ • • lo~ híJ,4ecierto 11, qúe 1a priDlipafcliWltacl qte 18 ptellll•..... ~ fl fillit 4• zepeticñon, no• • la de oblens la eolidea 1 prealaioa del
~ 1ll upoco Ja a. llaoer pooo . . , .·111 ~ , . - . .
lonwion, Do la ú poder cowgair que el ao1dtcJo tenga eouip

�una reserva suficiente de cartuchoa. Si el soldado, abandonado , si
mismo, consume en un corto espacio de tiempo su rese"'' de cartuchos (100 tiros mi.a 6 méoos que son los que puede cmrgar) 1 ¿cómo
se podrá proveer de nuevas muoicionesf En laa nltimas guerras se
- ha reconocido que los soldados armados con fusil de ti~o rápi•lo son
muy propensos , tirar sin interrupcion 1 agotan sus municionea y
quedan impotentes para rechazar un brusco y enérgico ataque.
Se ha dicho que los suizos están armados con fusil Wincbester.
Es verdad¡ pero los suizos están preparados más bien para una guerra defensiva, y en caso de ser atacados, sus mootalías serian otras
· tantl\8 fortalezas, en cuyos ,más importantes puntos tendrían reservas de municiones.
Se ha recordado tnmbien que los turcos, en Plewna, bao rechaza:
do á los rusos, cauñndoles enormes pérdidas •con el fusil ~e repeticioo. Este hecho es tambien ·muy cierto¡ pero los turcos armados
con fusil-almacen, estaban detras de las fortificaciones de Plewna,
y teofan á, su lado depósitos de municiones continuamente renovados¡ si les hubiese sido pr~oiso traer consigo sus cartuchos, no ha·brian podido hacer un fuego tan nutrirlo y tan morttfero.
En Francia, la oueation de las arma~ con nlwacen ha comenzado
á resolverse en la marina, coosidemdolaa como armas de defensa
contra el abordaje: en esta circunstancia el trasporte de las municione• ea una cueation muy aecundaria¡ pero respecto del ejército de
tierra, ninguna reaolucion se ha dado. La comisioo de artillerfa tiene eµ oatudio, baoe mucho tiempo, las armas de repeticion fabricadas en Suiza, ep Alemania, en Italia, en Austria, en Jnglatem, y
dentro de poco, aegun se dice, se experimentará un fu~il de esta clase en varios Cuerpos de infanterfa y de 4'oballer1a.
Se dice tamhieo que algunos o6cialea de autilleria QOnlideraa el
fueil de r,,peµcioij como una arui.a excelente oon que dotar á 19' artilleXOt pawa },. ~f..,. de 1'8 p\e-.a.

(n-acfúciclo, t6lrad~ ,ar el R.e~fál J1tan U,e~).

..

CUEBRA DE Ll SER~A CONTRA LA TURQUIA
En 1877-1878. Cl&gt;

El Estado Mayor sérvio acaba de publicar la narracion sumaria
de los principales hechos de armas &lt;le la segunda ca(T,)paña que Sérvia emprendió contra fo. Turqufa en 1877-78. La traduccion de esta ohm al trances ha sido hecha:por Orden del referido Estado Mayor, con el fin "de impadir la ·circulacion en el pdblico de relaciones
inexactas."
Comienzn el libro con una proclama del Príncipe Milano á su pue:
blo, al comenzar de nuevo las hostilidades el 13 de Diciembre de
UJ77. 'l'u&lt;los sabemos que el ,·enladero motivo era que la Sé"ia,
viendo á la Turqufo. \'encidu y en tierra, querfa ocupar la ?lªYºr ex. tensiou posible de territorio, de ~ancra que pudiera hacer valer mejor sus pretensiones cuo.ndo llegara la discusion del tratado de paz.
L~ movilizacion y la concentracion del ejército sérvio (de que no
se trata en este voldmen), se habían hecho con mucha anterioridad¡
ese ejército se oomponta de cinco Cuerpos, formando jnntoa 14 divisiones¡ ademae, de un Cuerpo de ,-oluntarioa y de insurgentes.
Los s~mos se eneootraron, pues, en aptitud de invadir en el acto
el territorió eDemigo y de J.eOhazar por todas parte• t loe turcoe, muy
inferiores en nomero. No podemoa resumir aquf la• operacion• PU• .
meroeas y algo confasa'I que se nrifloaroo. en toda la. frontera. meridional 7 oriental de la 8énia; oeneigoarélDOI ónicamenie 4¡U4lí ,por
una parte '1 otra p lalláeron coa J11Ucbe uler y .eDOBroilatnHtMo~
Ü)I COIIINNI - - • d ~ MMi Rl'008 DO 'eecitaa el kffUO UM
ipahno, yftlfl&amp;a•t.cnnar la olemita B81Df!111U,:Bl:le&amp;pa,!
. sentaba a m4lllOl' OOJUDtllr. , - &amp;ci. JM..prioaipu,- - - oomielOII WrfrtMt • Piiro'; Ko11JDhoudia qu fllit - - - . pdli4- 1' ftlliá¡4 '°81U; !filhi.tj! l&amp;lf poaú,icmida -clel
dGM6
loe turcoe eataban
1lem1e DO pa&amp;roa•...ao;
jadoe. El armi,licio de 31 de Enero de 1878, Tino , poner UD tér-

,.._:á

~'!J•

[1] Pablicacioa del Ealaillo Maror
(

-

S._._, •

...- •ol. ea 4.•, de °}BIJ "8a, coa cl111 IIIIU.
""'º·-J

�97

96
mino II las hostilidade~. La mayor pmte del territorio conquistado
por los sérvios les fué concedido por el tratado do Berlin.
Dos cartas y diferentes cuadros 6 estados acompañan á esta obra
y la completan.
Como lo dice sn Prefacio, este libro no tiene la pretension ele ser
la l1istoria técnica y detallada de la guerra sérvio-turca de 1877-78.
Tal cual es permite hacerse uno cargo, suficientemente, de aquella
campaña de 50 dias, que costó á los sérvios más de 5,000 hombres,
y á los turcos pérdidas considerables, tanto en personal como en
material.
La historia ele fa primern campaña ofrecerla tambien (tal es nues•
tra opinion), un interes tanto mayor cuanto que es muy poco conocida.
De esperarse es que el Estado Mayor sérvio se decida á publicarla.
J. B.

,

ALOS LECTORES DEL "PERIOOICO MILITAR."
Desde el_ pr~sente número nos hemos hecho cargo de la direccion
de este per1~1co en el q~e procuraremos introducir las mejoras que
nos sean posibles, con obJeto de hacerlo útil á la benemérita clase á
que está destinado.
Concluida la pnblicacion de las obras que están pendientes tendrémos especial cuidado de que las qne sigan publicándose' sean
d~ ~arcada ~tilidad pera la instruccion de los jefes y oficiales del
eJérc1to; Y cwdarémos tambien de que las traducciones que se Jia.
gan sean de lo más exacto y correcto.
M~cho estimaremos á los jefes y oficiales amantes de los estndios
pr?~1os de la profesion militar, que se sirvan remitirnos los escritos
or1gmales 6 las traducciones que hagan sobre asuntos de intere •
1 · •
s pa
ra e eJérc1to, y tendrémos verdadera complacencia en pnblicar para e~~mulo y satisfaocion de sus autores, los que llenen aqu~llos
requ1B1tos.
México, Marzo 24 de 1881.

EL NUEVO ACORAZADO 11 L'ITALIA"
El 29 de Setiembre último fué botado al agua, en el arsenal de
Caslellamare, el nuevo buque acorazado "L'Italia" qne con el 'IDui•
lo" y el "Dandolo," tambien de enormes proporciones, constituirán
la principal fuerza de la marina úe guerra italiana, muy importante
ya por su calidad y por su número.
"L'Italia" mide 122 metros de eslora, 23 de manga, máximum, y
14 de puntal. Para poner en movimiento esta formidable mole, el
bnqne estará provisto de cuatro grandes máquio'!l' de vapor, de tres
cilindros verticales cada una, con diez y seis calderas. La fuerza de
estas cuatro máquinas reunidas es de 8,000 caballos, que se calcula
dar4n al buque una velocidad de más de diez millas por hora.
La artiller1a·c1e1 nuevo acorazado se compondrá de cuatro callones
de 100 tcnel~ y 46.centtmetroe de diámetro, construido&amp; en loa
talleres nacionales, y de otroe de menor calibre.
·

,

GENERAL JUAN LóPIIZ,

•

P, M,-13.

�99

98

lliéntrae mu permitan loa progreaot de la Umica acercane , 61

mu 18 aumentad la eficacia del fusil de guerra.
·
La Uaea de mua. en efecto, 18 coofundin mu y.mu coD el eje

PEL EMPLEO DE LOS FUEGOS DE INFANTEBÍA.

.

111

El fuego constituye hoy el modo único del combate de la infantena. Ea el agente de la pr,parm;ion.,· sólo él hace poeible la ,Jecvcion; 1 él sólo trae la deci,rion, porque el asalto, ea d~r, la amena• del combate cuerpo , cuerpo, no airve mf.a que para registrar un
resultado preparado, desde cierto tiempo ya, por el fuego. Cuando
se produce el asalto, la poeicion (objeto de la lucha), casi siempre ha
sido evacuada butante tiempo atea.
Una fuerza que produce reaultados semejantes debe ser exactamente conocida, debiendo hacerse su estudio bajo tres puntoe de vilta diferentes, sea que se considere:
1! El instrumento que crea la faena (~il y cartucho)¡
2! El tirador que la pone en movimiento¡
_
3~ El oñoial que la dirige.
•
.
.
El estudio del fusil y del cartucho no ea del resorte de la üdica.
Ésta no conserva de ellos m'8 que cios elementol que 'mU talde eervinn para determinar el limite y el empleo de loa diferentea t'degoe:
la lenat0n y la precimn,
Eatoa dos elementos no tienen m'8 que dos valorea relativos¡ no
ni tenaion ni preciaion al,,olutai. La tenaion abaoluta sena, en
efecto, la conse!f&amp;Cion constante del proyectil sobre la prolongacion
del e1e
" del calon·,la precirion abaoluta serla la conaenacion
. conatante del proyectil sobre la misma ~yectoria.
. •
Las influencias exteriores, loa detectoa de conatrucc1on mherentea
, toda arma y , todo cartucho, la imposibilidad de llevar , la per•
feccion mecl.nica la inatruccion del tirador, se opondrin siempre á
la realizacion del ideal de la tenaion y de la preciaion a~lutaa.

hay

(1) CJeemOI muy dipu de estudio lu ideas expuestas en eate •~culo, aoltre ~ones
tan importantes como la buena direccion de los fuegos J la econo~• de lu m~10Det1, J

ncilamonn recomendarw á la conaideracion de 1odos los oficiale• ~ espec~almen~e á
00
la de lo• jefe■ de C11erpo que deseen, uaa
llegado el ca■o, ,acar el meJor part·d? po11ble
de ta i.nltnCCÍOD de 1111 soldados y de 1-■ Ytntaju de 1u amwnento.-(lJJ JWa«iolt).

,n

del.CIIIOD, J ~ dirigir ' 6-e, paralelo coa el terreno, pua al~~~• lae m4B COD8iderablea diataociu. Las rtKltu de
fin 18 lllDplifioann de una manera conaiderable, y la apreciacion•
de 1M _,,,,,_,. podn borraneiie nueatrol métodos de
lfl ~ n 18 mide con.el auxilio de laJda de la trayectoria 6
,or medio l1l .:OH peligroaa; la preciaion se mide por el radio
-"" w..Z. c¡u oontiene la mejor mitad de loa tiros, y que a)gaDOB

inatru.

u

hu JJ,,medo ~ probal&gt;l,.
Miéatru 411ae ,1 Talor de la ftecba, agregado , la altura de la 1'uea de mira arriba del aaelo, go excede de la elevacion del objetivo ·
la tlaJ:~ ea peligroea en iodo au trayecto, Disminuyendo la
~ de la ltaea da mira arriba del auelo, 18 disminuye al miamo
tlllllpo el fflor lolal de la 8eoba, y 18 aumenta la zona peligrola
adelante del bÍ&amp;nqo. El tiro ejecutado, eataodo pecho , tierra, con
ahaa de 300 y de 400 mtu:oa del f'util, modelo de 1814, tiene puea
~ gran ventaja aobre el tiro en pié, ~ las rniarnaa -.lzaa. Con ~
pnm~ da eataa doa alae, el terreno de adeJante del blanco se ha~ pelip)IQ en ~ au profODdidad, contra infantes en pié 6 andando¡ ~ el ala de 400 ID8U08, ea peligroso en todo su trayecto, eontra Jine&amp;el. (Veue la tabla de las flechas del Manual de tiro)
Pwe ~uirae todavía la altura de la lfnea de mira
del
••Jo, ~candQ la punter,~ al f'ié del blanco en lugar de la punlt•
na á la es~vra. La _e~evao1on de la linea de mira ea ent6ncee igqal·
' oero, ~ 18 ~ede. utililar la trayectoria entera miéntraa que BU fle.
clta aea wenor 6 igual á la altura del infante 6 del jinete. Ademu,
1- ~ al p6 del blanco, ofrece un punto neto, wrfeotamme
~ · Qa.e • ~ 6 ~ ~'Odille el hombre aa1 apmtado, no pcr
IIO ~ • de eatar "la pro;mmdad del guion del que le ba apuntado;
Sabido ea que esta ventaJ• no existe en la punter1a , la cintun
k pun~ a1 pié del blanco se emplea exo)uaiTQaente eQ la in- ·
fantena prus.iana. SupriQie, ea oieñe, la' zona peligrosa hecia amu·
PIQ a111Denta en un&amp; proporoion mucho nw conaidera'ble la ~
. _ . .1-oia delante. veny que penaite no cambiar rn•a el ala,

al:

anibl

�100

101

desde el momento en que la infantería ha llegado á 350 metros y la

drá sensiblemente la forma de una circunferencia {l) que tuviera al

caballería á 400 metros.
El aumento de la distancia del blanco, que acarrea un aumento
del alza, tiene por consecuencia el aumento de la flecha y la disminucion de la zona peligrosa. Desde 400 metros, ya no puede tratarse de utilizar la trayectoria completa; hay que contentarse con utilizar la rama descendente en los ~!rededores del blanco, y como la
inclinacion de la rama descendente, esto es, el ángulo de caída, crece con mayor rapidez que las distancias cuando la altura clel suelo
se mantiene constante, sfguese de aquí que la porcion de la trayectoria utilizable se hace más y más pequeña. A 600 metros, la zona
peligrosa total es apén!l.8 de 40 metros, la mitad adelante y la mitad
atras del blanco. Un error de apreciacion de distancia, de 20 metros,
pone, pues, al blanco fuera de la zona peligrosa. Por otra parte, las
probabilidades de error en la apreciacion de las distancias, como son
tanto m~s considerables cuanto más lejano se encuentra el blanco á
que se desea herir, esto eB, como la porcion utilizable de la trayectoria es mtls corta, resulta que el tiro individual, más allá de 400
metros, no encuentra ya auxilio alguno en la teneion de la trayectoria, y no tiene probabilidad de éxito sino en tanto que la distancia
sea perfectamente conocida. Un error de apreciacion de un décimo,
ti 500 metros ya, hace al tiro ineficaz, y no puede contarse más que
con las desviaciones inherentes ti toda arma, y con los rebotes.
Así poseemos uno de los elementos ele apreciacion de la eficacia
del tiro; el otro elemento nos lo va á proporcionar el estudio de la
precision.
Ésta, como es sabido, se mide por medio de la desviacion probable, tal como acaba de definirse. Cuando un tirador, convenientemente adiestrado, tira 100 balas, con la misma arma, contra un
blanco (un tablon) vertical, sus tiros van ti agruparse, más 6 ménos
regularmente, en torno del punto central, llamado punto medio, que
es el centro del agrupamiento.
Con los métodos actuales, este tiro se llama arreglado, cuando el
punto medio y el centro del blanco se confunden.
Si se tienen en cuenta los 50 tiros solamente que estén más cerca del punto medio, la linea curva que cincunda esos 50 tiros, ten-

punto medio por centro. El radio de esta circunferencia, determinada asl, ha tomado el nombre de desviacion probable.
Inútil es demostrar q11e miéntras más precision tenga uno. arma,
más concentrado será su ggrupamiento y más pequeña será su desviacion.
Las desviaciones probables de las ar.mas de caei todas las infanterías europeas, difieren entre sí.
Son por término medio:
A 200 metros.... .de om33,
A 300 ,, ...... de om47,
A 400 ,, ...... do om65.
A 500
,, ...... de omsz.
M_iéntras que lo.s_ dimensiones del blanco al que so quiero herir
son iguales 6 eupenores á las de la desviaciou probable el tirador
tiene probabilidades de pegar al blanco. Cuando las dim~nsiones de
éste son menores que la desviacion probable la probabilidad de pe~r _al ?bjetiv? disminuye de una manera n~table. En la práctica,
m s1qmera existe.
Ba~ta, pues, ac(,r~ar los valores de la desviacion probable á. ]as dimensiones de los obJetos que con más frecuencia se presentan en ]a
guerra, para determinar los ]Imites más acá de los cuales deba mantenerse el fuego individual, con el fin de producir algun efecto.
Se sacará de aquí la conclusion de que el tirador acostado no puedo ser alcanzado m:\s allá de 200 metros· que el tirador aislado
d? _rodillas, es c~si invulnerable desde 300 'metros, y que las proba'.
b1hd_ades de hwr á un hombre aislado y en pié no pasan de ]a distancia de 400 metros.
Estas reglas son las mismas, de una manera sensible, que las que
bemos dado en el párrafo 406 de nuestra Eswela del Soldado.
C~an~o am_nentan las dimensiones del blanco (lo que equivale á dis!Illnmr los mtervalos entre los tiradores), las probabilidades de pegar al blanco aumentan igualmente. Contra lineas 6 contra cadenas
plenas, se podrá, pues, tirar, con buen resultado, más allá de 400
[l] Ó ~ás bitn de una elip!le, cuyo tje vertical estuviera ligeramente más alarvado q
el eJe bom:ontal.
·:.ue

�102
metros; pero desde 800 metros, la diferencia e~tre el valor de la desviacion probable y la media-altura del hombre parado (respectivamente 1m70 y 1mso)1 es de tal manera considerable, que ya no quedan más que pocas probabilidades de aprovechar sus tiros en una
formacion poco gruesa de infantería, alin cuando sea nna cadena espesa de tiradores.
El fuego á. voluntad de los tiradores se limitará, pues, á las distancias inferiores á 800 metros, y estas distancias de tiro serán tanto más pequeñas cuanto los objetos presentados por el adversario
tengan dimensiones más reducidas.
Pero los efectos del fusil de infantería son mortíferos todavía ba~ta el límite de su alcance extremo; esto es, hasta 2,800 metros poco
más 6 ménos. No se renunciará, pues, á. las ventajas que pueden obtenerse, en un momento dado, pero se suplirá la falta de precision
del tiro individual, poniendo en linea simultánea un gran número de
fusiles dirigidos contra un sólo y linica objeto. Así llegamos á. los
Juegos de salva.
Es evidente que miéntras mayor sea el número de pr~yectiles lánzados á la vez sobre un mismo objeto, mayores son las probabilidades de herirle.
Los fuegos de salva, para ser eficaces, exigen, pues, que se ponga
en línea una gran cantidad de fusiles¡ y éstos no pueden obrar sino
en tanto que se sitúen en una 6 dos filas. Pero las largas lfneas son
difícilmente manejables á la voz, y no se presta el terreno sino raras
veces á sus movimientos. La compafiía.sero, pues, por lo generalt
una unidad demasiado consider11ble para ejecutar fuegos de salva al
mando de su jefe. La seccion de 50 fusiles y excepcionalmente el
peloton de 100 hombres, 6 la media seccion de 25 fut1iles 1 se encuentran en condiciones más favorables. Recurriendo á. los grupos de menor extension (escuadras), se aumentarían las probabilidades de invulnerabilidad de los grupos, pero se reduciria en una proporcion
demasiado fuerte el número de los fusiles puestos·en juego á. la vez;
se porr~ría el riesgo de no producir ya, sobre el mismo punto, esos
efectos abrumadores que son el fin que se proponen los fuegos de
masas; y se abandonaría la direccion ~el fuego ámanos inhábiles las
más de las veces.

103
El fuego de salva que debe recomendarse més, es, pues, elfvego
de ,eccion.
La ,alt,a constituye neceaariamente el medio más seguro de dirigir ·el fuego sobre el objeto escogido por el jefe. Be.eta una palabra
para indicarlo , los tiradores; por otra parte, no cargando ni tirando
los solda.dos más que á la voz de mando, el consumo de las municiones se encuentra arreglado estrictamente y todo desperdicio se hace
imposible. Pero el fuego de salva exige mucha sangre fria en el jefe que lo manda así como en ]os tiradores que lo ejecutan; no puede,
pues, practicarse sino á cierta distancia del enemigo, á ménos que
la tropa esté á cubierto y se encuentre sustraida á )a vista y al fuego del adversario.
La salva exige tambien la proximidad de los tiradores, unos á
otros, ora en cadena oasi plena, ora en una 6 en dos filas, codo con
codo. Ahora bien, mantener , una tropa en filas cerradas, en la linea de combate, como por lo general no es posible más que desde la
distancia de 800 metros y, mayores distancias, si no se quiere que
esa tropa sea desorganizáda prontamente por el. fuego del enemigo,
resulta que los fuegos de salva, en hileras cerradas, serán necesariamente fuegos , grandes distancias: la distancia de 600 á 800 metros
(término de la eficacia de los fuegos individuales).,:puede considerarse como el Jfmite máximo de ]as pequenas distancias y como lf!Dite
mfnimo de las grandes distancias.
Las ventajas del fuego de salva sobre el fuego , voluntad, bajo
· el punto de vista de la economia de las municiones y de la direccion,
son de tal manera evidentes, que existe el mayor interes, en el com- •
bate, en servine del primero de estos fuegos durante el más largo
tiempo posible. Pero como ya se ha dicho, las formaciones y los movimieDtos en Alas cerradas, en la linea de combate, se hacen imposibles á lo~ 600 1i 800 m.etros. Se ha procurado, pues, en ciertas infanter1ae, que los tiradores colocados en la cadena, hagan el fuego
de salva, con la condicion, sin embargo, de que esos tiradores no est6n demasiado apaciados. Este fuego, que ha recibido el nombre de
enjambre (SchfDarmaalt1e}, está reglamentado en Prusia y en Austria. El apuntar y el disparar ya no se hacen , la voz de mando¡ los
jet'ee que dirigen el fuego, no hacen más que prevenir y estas pre-

�104

1

J

venciones se alargan lo suficiente paro que los soldados tengan tiempo de apuntar y de disparar á su entera satisfaccion.
·
Este fuego podría se1· introducido ventajosamente en el Reglamento
frauces. Pero sería menesterl de antemanol reducir b. separa•
c1on de un tirador ñ. otro eu cada seccion, y proscribir la mezcla de
los grupos que, tan prematuramente, se produce en nuestras maniobras.
El límite máximo del e·mpleo de los fuegos de salva es ménos fácil de determinarse que su límite mínimo. Muchos militares, maravillados con los resultados obtenidos durante la guerra de 1877 con
el fusil turco, á distancias á las que, hasta entónces, pasaba por unpotente la infantería; y seducidos principalmente por los experimentos hechos en el polígon~,· no han vacilado en vroclamar la decadenci~ de la artillería, reivindicando para la infa~tería la superioridad
en el campo de batalla hasta el límite del alcance extremo de su
arma, y proponiendo que se dote al infante tan cargado ya y tan
dispuesto á tirar inútilmente, con una alza para alargar, que pesa '
varios cientos de gramos, y destinada á permitirle hacer llegar las
parábolas de sus proyectiles hasta la distancia de 2,400 metros.
. Este entusiasmo por los fuegos de infantería á grandes distancias,
· JUBto es decirlo, Ilf&gt; ha sido de larga duracion. Ejecutados en polígonos _sobre masas profundas y complacientemente inmóviles, daban
tantos por cientos fantásticos, que ee desvanecían tan luego como
las distancias eran desconocidas y en el momento en que los objetos
pasaban á un órden ménos espeso, y no presentaban ya sino cadenas •
de tiradores seguidas de sus sostenes.
Este hecho se explica fácilmente, luego que se conoce la forma
que afecta la parábola de los fuegos; esto es, la haz formada por el
, conjunto de las trayectorias de un grupo de fusiles, disparando á la
vez contra un mismo objetivo.
Los defectos inherentes á la fübricacion de las armas y de las municiones, lo que se estorban los aoldados unos á otros en las filas, la
enseñanza insuficiente, 6 la falta de sangre fria de ciertos tiradores,
· hacen que unas armas tiren inuy alto y otras muy bajo.
Para las primeras, el alcance so encuentra aumentado, miéntras
que se disminuye para las segundas. El terreno batido por la pant,.,

105

bola, gana en profundidad, miéntras que su anchura es poco variable y raras vece_s más considerable que el frente ocupado por los
tiradores.
El espacio batido se divide en 40s partes: una mit~d poco más 6
ménos adelante del obieto y la otra mitad detrae. S1 el alza em'
J
'
•
á
pleada corresponde á la distancia del blanco, el agrupamiento m s
denso (el núcleo del haz), se encuentra en las cer~anías de ~se
blanco, y esa densidad disminÚyc á. medida que los tiros se aleJan
de él.
Se ha, determinado, por experimentos hechos, la profundidad del
terreno batido de una manera eficaz por cada alza. Desde 500 metros, esa profundidad es invariablemente de 100 á 120 metros poco
más ó ménosl es decirl que el alza de 500 metros (en los fuegos• de
salva), bate el terreno desdo 4.4.0 basta. 560 metros. De 1~ misma
manera, el alza de 1,000 metros domina el terreno desde 9o0 hasta
1,050 metros. Ahora bien, las tablas de tiro hacen ver que todo proyectil que pega en el suelo á la distancia de 1,050 metros, posee, á
1 000 metros una elevacion de 4m50, Para una tropa colocada en
l
l
una fila 6 en dos á. esta distancia de 1,000 metros, el proyectil pa'
l
sa, pues, á unos 3 metros por encima de la cabeza de los soldados,
y éstos no son tocados. Pero ese mismo proyectil, á 1,030 metros, ya
no dista del suelo más que 1m60 6 1mro, esto es, la altura de un
hombre·l sil pues t á esta distancia encuentra una segunda línea, los
soldados que formen esta línea, serán tocados en la cabeza, lo mismo que una tercera línea, colocada á 1,04.0 metros, seria todavía tocada en la cintura, etc. Á grandes distancias, las columnas cerradas,
en razon de la inclinacion de las trayectorias, son pues mucho m:is
vulnerables que las formaciones en línea.
Los mismos ex.periruentos han demostrado que el fuego de salva
perderá. toda eficacia entre 1,000 y 11200 metros, cuando se dirija
sobre tropas en linea, y que contra las columnas de pequeña dimen,:.ion (compañías ó pelotones), su eficacia cesa desde 1,400 á 1,500
metros. Desde esta distancia, el esparcimiento de los fuegos aumenta sensiblemente y, á ménos de un consumo enorme de municiones, ya no puede ser batido el terreno de una manera eficaz. Lo
oiert.o es que, contra caballería ó artillería, ó contra batallones en
P. M.-14.

�106

107

columna doble, no habrá que vacilar en utilizar el alcance extremo
del arma. Pero[esas ocasiones serán más y más raras y en todo caso denotarán una incuria profunda-por parte del enemigo, incuria con la
que nunca debe contarse. Por lo demag, desde 1,500 metros, y aún
ántes, si el terreno fuere poco consistente, ya no se podrá contar con
el beneficio de los rebotes, y la eficacia del tiro disminuirá en proporcion. La distancia de 1,500 metros puede, pues, ser considerada
como el limite de los fuegos de infanterfa. Este principio parece
haber pasado á ser regla en el ejército prusiano y en el ejército austriaco. Los nuevos Manuales de tiro de ambos ejércitos, uno que data del año 1S77 y el otro del año 1879 ' no dan indicacio'n a],,una
.,
para el tiro á. distancias máximas.
Dijerentes~especies de fuegos.-De que la infanterfa obra, en el
combate, exclusivamente por el fuego, resulta que no adquiere la
superioridad sobre el adversario sino por la ,ntperioridad del fuego.
Esta expresion ha sido empleada á menudo en nuestros días sin que
haya sido (asf lo creemos), objeto de una definicion bien clara. Algunas explicaciones y aolamciones pueden parecer necesarias.
La superioridad del fuego se obtiene, necesariamente, por medio
de la superioridad numérica apoyada en un gran consumo de municiones. La superioridad numérica tiene su limite en el terreno de
que puede disponer la tropa; el consumo de municiones tiene su lfmite en el número de cartuchos que consigo lleva el soldado y, quizá, en el ntlmero de los que hayan podido tomarse &lt;le! repuesto que
lleven los carros de municiones de batallon. Así es que, cuando se
hayan colocado en la línea dos füas de infantes, y aún tal vez tres,
suponiendo que lii primera tire en la posicion pecho á tierra, y que
las otras dos tiren por encima; cuando se haya municionado á cada
tirador con cien ó ciento veinte cartuchos, se habrá obtenido el máximum en los dos sentidos; pero ¡se habrá conseguido con eso la superioridad del fuego1 Semejante formacion no ser:\ manejable; no se
hará sentir en ella la direccion; las pérdidas que sufrirá serán considerables, y fuern del alcance de los jefes, los tiradores tirsrán al acaso, delante de sl, y consumirán todas sus miniciones sin resultados
apreciables.
Se ve, pues, que la superioridad numérica y el gran consumo de

municiones no bastan para obtener la superiori&lt;la,d &lt;le] fuego. Hemos dicho con anterioridad que el fuego de la infanterfa, para ser
· eficaz, debe dirigirse sobre un sólo y único objeto, y que debe ejecutarse por un gran número de fusiles disparados á la vez. En una
palabra ª"rupamiento de tiradores y concentracion del fuego.
El giande alcance del nuevo fusil permite la concentracion _sobre
un mismo objeto, no sólo del fuego lle las tropas que le es~án mmediatamente opuestas, sino aún del de las fracciones vecmas; Yel
agrupamiento de los tiradores (poniendo á é_s!os al ~lcan_ce de su_s
jefes naturales, esto es, de sus oficiales), facilita la d1recc10n del tirlliJ permite precisamente esa concentracion que es la prenda de 1~
eficacia del fuego. Ademas, el oficial es el rtnico que ~stá en aptitud de apreciar el momento oportuno en que es convemente romp~r
el fuego; sólo él puede hacerse cargo de los resulta~o.s que es permitido esperar, juzgando si el consumo de las mumc1ones será 6 no

.

remunerativo.
De todas las especies de fuegos, la que más facilita la di:eccion
del tiro es, sin contradiccion, el fuego de salva. Sus venta¡~s son
considerables. Ni una sola bala se llispara sin Orden ele] oficial; todos los proyectiles van á dar sobre el punto esco~ido y desig~~do; el
humo que se produce delante del frente tiene tiempo de d1S1parse
durante ]as pausas que separan las descargas, y estas pausas ¡meden alargarse 6 acortarse, li voluntad del jefe. El fuego ce~a, inmediatamente, á su orden, á una señal; asf como puede cambiarse con
]a rapidez del relámpago, de un objeto á otro (pues u~ contra-~taque 6 una carga de caballería se producen de improviso); _permite,
ademas, en cualquier momento, á cada mstante, los cambios de alza· finalmente sólo á esta clase de fuego es clado asegurar prontam~nte el arre~lo 6 regulacion del tiro, cuando falta todo medio para
poder calcular una distancia. El polvo levantado por la masa de los
proyectiles, al golpear el suelo en los alrededores del blanco, representa el papel de la espoleta de percusion ele la granada, cuyo estallido en el punto ele caida permite determinar el alza que debe ser
empleada. Únicamente en el f'.iego de salva de infanter!ª• siendo
considerable la longitud del con¡unto de la parábola, es importante que el blanco esté sensiblemente en el centro del haz; esto

�109
108

es, que haya el mismo mimoro de proyectiles golpeando el 8Uelo por
delante que por detras.
'
Las propiedades que poseen los fuegos de salea son de tal manera seductoras, que (en los ejercicios de tiempo de paz) se ha hecho
uso de ellos con frecuencia. Alin se ha multiplicado s~ empleo hasta ~¡ grado de practicarlos en la zona eficaz del fuego individual· es
d_ecir, á distancias menores que 400 6 500 metros. Semejante p:áct,ca no debe ser aconsejada. En efecto, los ejercicios en tiempo de
paz, no deben dar á la tropa Yá sus jefes falsas ideas sobre Jo que
pasa realmen~e en la_ guerra. Ahora bien, los fuegos de salva son abs?lutamente impracticables á cortas distancias. El ruido y la eUWJ•
c1on de la !~cha turban á los tiradores; las voces de mando ya no
pueden ser o1das con claridad; cada uno de los tioldados trata de saca~ del suelo un abrigo, un lugar á cubierto contra el fuego del ene·
migo; las filas _se dislocan, los vacíos y los intervalos aumentan; la
tropa s~ convierte en cadena y el fuego á voluntad suplanta al de
salva, sm que haya fuerza capaz de oponerse á ello. Toca á los jefes
prever ese momento. Reconocido á tiempo, prescribirán por si mismos el fuego _á vo'.untad ántes de que comience por si sólo; así cons~r:1nán ~1recc1on, pudiendo limitar quizá el consumo de las muruc10nes, md1can~o el número de cartuchos que deba quemarse entre
ca.da pausa, y deJando entre e11as pausas un intervalo suficiente
~ que desaparezca el humo y para poder rectificar las alzas. Lo
cierto es que es mecerse en grandes ilusiones el lisonjearse de obtener (e~ la guerra), ~od~s estos resultados; pero no es ménos cierto
q_ue m1éntras más eJerc1tada y adiestrada haya estado una tropa en
tiempo ~e ~az, _á estar _pendiente y atenta á la menor señal, al ~enor movtmiento de su Jefe, más manejable y obediente será esa misma. ~ropa en _la hora del combate verdadero. Todo es cuestion de
hábito y de mcesantes ejercicios. La tropa que no se haya acostumbrado, no poseerá la disciplina del Juego, por muy disciplinada que
esté en todos los demas ramos del servicio.
fuego de tiradores, 6 el fuego á voluntad, reina, pues, com~
dueno y señor absoluto en las pequeñas distancias; todos los esfuerzos deben propenderá que no se desvíe de la direccion primitiva en
que no degenere en desarreglado castillito, cosa que tan perjudi~ial

'.ª

pa•

E:

es bajo el punto de vista del consumo de municiones. En este fuego
tambien son necesarias las pausas. En la ofensiva ocurrirán, como
es natural, a. cada avance 6 asalto sucesivo. El grito de ¡avancwl
repetido por todas las clases, (1) será siempre la señal de unri momentánea interrupcion del fuego. En la defensiva, la limitacion del
número de cartuchos que hayan de quemarse en cada pausa, esto
es, el tiro por cartuchos contados, encontrará (en la práctica), con
insuperables dificultades. Un vigoroso silbido, repetido eu toda la.
cadena, deben\ ser para todos la señal de una iuterrupcion en el fuego, con la condicion de que '!as clases y los soldados habrán sido preparados á esto, desde en tiempo de paz. En esto consistirá la disciplina del fuego, preparada de antemano por los ejercicios y por las
maniobras, pues no es posible improvisarla en el campo de batalla.
Una tercera especie de fuego, pero que no es más que una variedad del fuego á voluntad, 6 del fuego &lt;le tiradores, consiste en el
Juego rápido. Permiti1lo es que nos preguntemos si la adopcion de
este género de fuego, probablemente sacada del Reglamento aleman,
ha sido una buena adopcion. Efectivamente, el fnego á voluntad da
al soldado (cuando está bien adiestrado), el medio de sacar da su arma un máximum de efecto. Querer ir todavía más allá de su máxi·
mum, es prescribir al soldado que suprima algunos de los movimientos indispensables en el tiro, como el de apoyar el arma contra el
hombro 6 el de apuntar. El tirador, en el fuego, tiene ya una tendencia marcadísima á suprimir por sí mismo esos movimientos, par~
que sea inútil impulsarlo á ello con prescripoiones reglamentarias.
El fuego rápido, tal como se practica, no es otra cosa que un escan·
daloso y desarreglado tiroteo, que produce un enorme consumo de
municiones, qua en un abrir y cerrar de ojos priva á los soldados de
toda sangre fria., y que los hace incapaces de obedecer, ulteriormente, é. toda orden, I!. todo impulso superior.
Esta clase de fuego jamas está justificada; debería dejar de ser
nna prescripcion reglamentaria.
En resúmen, la infantería no puede emplear más que dos espe·
cies de fuegos: eljuego de salva y el/uego de tiradores. El prime•
Da.moa aquí á la ralabra das:s la acepcion.que generalmente
Cuerpos, deoOdlinando con ella :í lo~ nrp:entoll y cabo!'.

Ee

acostumhra darle en loa

�110
ro, por la disciplina quo permite conservar, constituye el fuego por
excelencia; pero exige de parte de los tiradores mnchísima calma
que no puede obtenerse luego que se entra á la zona del combate'
aproximado y luego que las pérdidas comienzan á hacerse sensibles.
El fuego de salva, aún cuando sea ejecutado por tiradores (Sc/1warmaalve), llegará á ser impracticable á eso de los 600 metros. Podrán
continuarlo tropas particularmente bien dirigidas y ejercitadas hasta distancias menores, pero eso será siempre una excepcion.
Al fuego de salva sucederá el fuego de tiradores ó el fuego á voluntad, que permite al tirador hacer fuego cou más desembarazo,
tomando la posicion que le parezca más cómoda y aprovechándose
de los abrigos que le proporcione el terreno. Todos los esfuerzos de
los jefes deben propender á limitar el consumo de las municiones y
á sostener el fuego en la direccion fijada. La accion de los jefes debe poder hacerse sentir en todo momento; aún en el fuego llamado
rápido, no debe dejar de existir. No se obtiene este resultado más
que adiestr11ndo minnciosamante á los tiradores con repetidos ejercicios en tiempo de paz.
Apreciacion de las diatancias.-En el combate (acabamos de verlo), no debe ejecutarse el tiro sino á--la voz de mando. Los soldados
hacen fnego sobre los objetos que se les indican y emplean el alza
que les fijan los oficiales. No es su mision apreciar las distanoias.
No sucede lo mismo en el servicio de seguridad, en el que un grupo
de exploradores ó de centinelas podrá llegar á encontrarse en la necesidad de hacer fuego contra tiradores enemigos. Sabemos igualmente que 111 eficacia del tiro individual cesa desde 400 y, cuando
más, desde 500 metros. Conviene, pues, que el soldado sepa apreciar toda distancia más acá y más allá de ese límite. Ejercitándolo
á que calcule distancias superiores, no se puede ménos que falsear
sus ideas, excitándole á hacer 'fuego en condiciones desfavorables de
la manera más absoluta.
En In instruccion del soldado no debe exigirs~, pues, más que el
conocimiento exacto de dos distancias: la de 250 metro&amp; y la de 350
metros. Cuando un objeto está colocado á un!' distancia igual á, 6
inferior de 250 metros, el tirador empleará el alza de 200 metros,
cuyo alcance total es de 273 metros; cuando ese mismo objeto seco-

111

loque á una distancia menor de 350 metros y mayor de 250 metros,
el soldado empleará el alza de 300 metros, cuyo alcance total es de
252 metros. A distancias mayores de 400 metros, el soldado aislado
ya no debe tirar.
La instruccion, dirigida en este sentido, se simplificaría de una
manera notabilísima, pudiendo llevar á resultados ciertos.
Para los oficiales, nunca es bastante completa la instruccion. Deben saber apreciar toda distancia comprendida en el alcance efi~z
del arma, es decir, inferior á 1,500 metros. La infantería, en razon
de sus frecuentes cambios de lugar y de la necesidad en que siem•
pre se encuentra de comenzar el fuego prontamente, no podr¡I sino
raras ocasiones recurrir á los telémetros: hemos visto, por otra parte, que In apreciacion de las distancias á la simple vista es cosa delicada y asaz dificil, sobre todo en las grandes distancias. Por lo general, no quedará otro medio . (para procurarse algunos resultados
ciertos), que recurrir al empleo de varias alzas. Cierto es que el empleo de la carta ó plano dará excelentes resultados; pero ¡podráu tenerse siempre á la mano cartas en una escala suficientemente pe·
quella para calcular distancias de unos cuantos centenares de pasoef
. Empleo de varias alzas combinadas.-Este empleo descansa sobre el conocimiento de la profundidad del terreno batido por cada
alza. Sabido es que cuando se dirigen todas las armas de un grupo
de tiradores sobre el mismo blanco, el terreno batido por el fuego de
esas armas tiene una profundidad de 100 á 120 metros. Así, pues,
cuando no se emplea más que una sola alza, basta apreciar la distancia entónces á 50 ó á 60 metros más ó ménos, para que el tiro
sea todavía eficaz. A grandes distancias, se cometeu con frecuencia
errores de apreciacion de 100 metres y aún de más; ya no basta en1-ónces apreciar la distancia 'á 50 metros mas ó ménos; la latitud debe ser inucho mayor. A ese fin, se recurrirá al empleo de dos, de
tres y hasta de cuatro alzas, que se designarán entre la tropa destinada á ejecutar los fuegos. Ejemplo; primera fila, alza de 600 metros; segunda fila, alza de 700 metros; ó bien, tal seccion, alza de
800 m~tros; tal seccion, alza de 900 metros; tal seccion, alza de
1,000 metros. En el caso de qu~ se crea deber recurrir al empleo de
cuatro alzas, se las dividirá en dos secciones; luego, entre las filas

�113
112

~e seccio?, ~on la co_ndicion _de que á todas las armas puestas en
Juego se md1que el llllBmo ob¡eto. En el primer ejemplo el terreno
batido tiene una profundidad de 200 metros (desde 550, hasta 750
metros); basta apreciar la distancia con diferenr.ia de 100 metros
más ó ménos. En el segundo ejemplo, la zona batida tendrá una
profundidad de 300 metros (de 750 á l ,0l&gt;0 metros)· la distancia
deberá estimarse con diferencie. de 150 metl'!)s más ó :Uénos. En el
tercer ce.so, la zona _batida comienza á 750 metros y llega basta
1,150 metros; el Hm1te de error es de 200 metros. Es cierto que este pr.~edimiento trae consigo el consumo de nna gran cantidad de
mumc1ones, pero no lo es ménos que siempre di\ resultados positivos.
Asl, una tropa á la defensiva ve al enemigo, colocado frente ¡¡ ella
ponerse en movimiento para el ataque y formar su cadena de com~
bate, sus re!uerzos y sus sostenes. La distancia no ha. podido ser
calculada; sm embargo, la cadena enemiga está á cosa de 700 metros, el jefe de la tropa que está á la defensiva manda: &amp;br. la cadena! primera seccion, primera fila, alza de 700 metros; segunda
fila, alza de 800 metros; seg,,nda seccion, primera fila, alza de
000 metros: seg11nda fila, alza de 1,000 metros.-¡A¡runten!¡Fmgo! etc, O bien mandará: ;Fu~ao á wlumad! 3. Cart1tckos.
i Rompan el fu.ego! Todos tiran sobre la cadena. El terreno batido
es de 4.00 metros por lo bajo; la cadena, el refuerzo y el 808ten podrá~, pu~, enco~trarse simultáneamente dentro del haz de fuego si
la d1stanc1a ba sido apreciada exactamente. Si la distancia de )a
ce.de~a es ~ás considerable que la que ha sido calculada, no es neceaano modificar las alzas; el fuego continuará. Al principio, sólo la
ce.d~na será alcanzada; pero la formacion enemiga, que se mueve
hácm adelante, con movimiento incesante, no tardara en entrar oon
su refoerzo en la zona peligrosa, en donde el 808ten la seguirá á 811
vez pocos momentos más tarde. Como la profundidad de eéta zona
es de 400 metros,~ll8d&amp; uno de los escalones de la formacion enemipermanecerá expuesto durante cuatro ó cinco minutos, por lobaJo, al fuego de la defensa; habrá siempre un momento en que dos
eace.l?nes (de trea), y atln quizá todos los tres escalones, se edcontrarán simultáneamente expuestos. Dif!cil ea predecir los resnltad011
que un procedimiento semejante darla en la guerra. Cierto ea que

•

r

costará muchas municiones; pero es incontestable que suprime toda
vacilacion y el andar á tientas en la eleccion del alza; ademas, en
un momento dado, producirá necesariamente cierto tanto por ciento. Sea de ello lo que fuere, este procedimiento está. reglamentado
en la infanterla prusiana, austriaca y rusa.
De la i1ylue11cia del terreno sobre el tiro.-Todo lo que se ha dicho hasta aqul se aplica al tiro en terreno horizontal ó en terreno
sensiblemente paralelo á la linea de mira. Cuando á cierta distanci"
delante de los tiradores, el terreno desciende más e.bajo de la linea
de mira, la zona batida se encuentra aumentada, y llegará á su
máximum cuando la inclinacion del terreno sea igual á la incline.cion de la tmyectoria, Cuando el terreno delante de los tiradores suba en vez de bajar, la zona batida se encuentra, por el contrario,
reducida; y tanto más reducida cuanto más considerable sea la pendiente del terreno.
Si, pues, una tropa quisiese batir eficazmente una pendiente, deberla colocarse á unu distancia tal de la cresta, que el ángulo de
caída del haz de las trayectorias, detras de la cresta de la pendiente, fuese igual al ángulo de la pendiente del terreno. En las batallas
campales será genemlmente dificil llenar esta condicion, por no conocerse el grado de inclinacion de las pendientes, y ademas no siempre se podrá elegir el punto desde donde convendrla hacer fuego: Si
este punto está cerca del enemigo, no siempre se podrá ocupar desde luego; si está en terreno descubierto y no ofrece el menor abrigo,
será prudente, las más de las veces, no colocar alll á las tropas. Pero en la guerra de sitio no sucede lo mismo: las pendientes de los diversos terrenos so~ conocidas por las tropas de la defensa, y las distancias y las alzas han podido calcularse de antemano. Desde una
avanzada 6 desde 'un parapeto situado convenientemente, será posible batir el fondo de una cañada, que por su configuracion se sustrae
de la vista de la plaza. El tiro indirecto 6 el tiro por elevacion encontrar:!. ti veces s11 aplicacion en la defensa de las plazas.
.Tehiendo la forma del terreno una influencia más 6 ménos grande sobre los efectos del tiro, preciso es que el oficial encargado de
dirigir el fuego conozca esta influen~ia, á fin de que la baga redun·
dar en su ventaja siempre que pueda ser provechosa, y que la neu-

P. Jrl,-15,

•

�114

115

tralice cuando, por el contrario, pueda ser desfa1•orable. Este estudio es de la competencia de los tratados sobre el tiro. No darémos,
aquí más que unas cuantas indicaciones, que pueden ser de utilidad
en la guerra.
Los pliegues ligeros del terreno protegen contra la vista, pero no
contra los tiros del adversario. Una vez arreglada una a,lza, puede
continuarse tirando con muy buenos resultados, atln cuando el enemigo desaparezca momentáneamente eo un pliegnc del terreno.
El tiro de arriba á abajo es siempre más 6 ménos fijan!é, y la longitud del terreno batido se disminuye consiguientemente; pero permite marcar bien la posicion del enemigo, apreciar las distancias,
observar los efectos producidos, romper 6 suspender el fuego en el
momento oportuno; ademas, la posicion dominante da á la tropa que
la ocupa un sentimiento de superioridad que ejerce una magnífica
influencia sobre la moral.
Todas estas ventajas faltan al tiro de ahajo á arriba. En este tiro, por lo.demas, raras veces tienen los tira,lores la opcion de ifl distancia y raras veces están en aptitud de conocer 6 de apreciar el
valor de las pendientes que se proponen batir. Sin embargo, siempre podrán contar con algunos result11dos cuando estén colocados á
la di,tancia de la cresta que procure 6 proporcione el tiro más rasan.
te. Esta distancia debe ser mayor que la mitad del alcance á qui!
corresponda la ;'lecha, cuyo vfllor se aproxime mds d la aitura de
la cresta arriba de los tiradores. Así, por ejemplo, una cresta de
30 metros poco más 6 méno, de elevacion, es ocupacla por unos tiradores, y el terreno de atras (pendiente 6 meseta), cubre á los sostenes y á las reeervas. Para que el terreno de atr~s de la cresta sea
batido por los fuegos destinados á los tiradores, bastará conocer á
qué alcance corresponde una flecha de cosa de 30 metros. Las tablas de tiro nos demuestran que la trayectoria de I,3U0 matros tiene una flecha de 30 metros. El medio alcance es de 650 metros.
Cada vez que los tiradores se coloquen á una distancia de la cresta,
superior á 650 metros, es decir, en los alrededores de 700 11 800, podrán estar seguros de que los fuegos dirigidos sobre los tiradores
barrerán igualmente una parte del terreno situado detras (mel!eta
o pendiente), y esto en una profundidad tanto más considerable

cuanto la forma del terreno se aproxime más á la del haz de los
fuegos.
En este caso, no se trata, en efecto, más que de '.traer sobre el
terreno la rama descendente de los fnego_s. Ahora bien, ésta no comienza á bajar hácia el suelo sino de•pues· de haber pasa/lo la dis. tancia marcada por la flecha; colocándose á menor distanci&gt;l, no podría utilizarse más que la rama ascendente de la trayectoria, que
pasaría entónces por encina del terreBO que &amp;e proponía batir, produciendo asl un ángulo muerto (á menudo considerable), en el que los
sostenes y las reservas podrían encontrarse perfectamente á cubi~rto,
En restlmen, en la batalla, la, infantería tira sobre lo que ve y no
sobre blancos imaginarios. Ya tiene b~stante que hacer con arreglar
su tiro directo y obtener algunos resultados; para no tener qne andar buscando las probabilidades más que dudosas del fuego indirecto. En la batalla, no hay ni fuegos de escuadra, ni apreciacion de
las dista)Jcias, ni voz de mando .dada por los cabos 6 por los sargentos. Sólo el oficial da las indicaciones necesarias y m•,nda. La seccion, y quizá de una manera excepcional la media_seccion, es el más
pequeño grupo de tiradores.
Los cabos y sargentos cuidan de que los tiradores se conformen y
se ajusten á las indicaciones y á las órdenes dadas por el oficial; en
caso necesario, aseguran su trasmision. El fuego de salva debe practicarse en los ejercicios del tiempo de P\'Z, en filas cerradas y en
tiradores. Cuando llega :\ ser impracticable, da lngar al fuego volunt~rio 6 de tiradores. Exigir de los tiradores que cuenten los cartuchos que queman, es poco prácticó¡ pero exigirles que suspendan
el fuego á la señal del jefe, debe ser el objeto ele los esfuerzos de todos. En este sentido conviene dirigir la educacion del tirador. En
este órden de ideas (y no con el objeto de obtener mi tanto por
cientot, es como deberían quemarse los 40 cartuchos que todos los
alíos se destinan para los fuegos de conjunto.

..

•

(TRAD,IJCIDO Y ARREGLADO PARA EL "PERIÓDICO AiILITAll, 11)

•

�.

•

n•

ilT

una paz hoorota y duradera, el mejor partido que en lo-militar debe ~ de la paz, e, el de preparar ó crear durante ella
todoe }OI elementoe, tanto ffaicoa como moralea, que se ponen aotualmente en juego para.hacer una guerra cientlficamente dinpa..
cdh objeto de que,_en el cuo de teaer que 10Btendrla, eu término aea
fe1ia 1 eu duracioD lt.111'8 ~ucida.
La guerra, para que dé JJ.!1 reeultado que ia justifique, debe pzocluoir,uua paz·s6lida y duradera.
..IA ·pu, para 110 eoenar á lol puebloe que tieDlll la félicidad de
disfrutarla, y tt.mbieo para que aet. duradera-y ad.n eetable, debe
ocuparse de p ~ la guerra.
E,toa doe probleDl81 eon oorrelativoa y deben reaolverae de manen. que el uno sea coD1000encia del otro. ~
~ A~ora bien, los elementos que se hacen jagar en la guerra aon,
como ántea bemoa dioho, fJaiooe 7 moralea. Lo, primel'OI eetán en
proporcion con lt. rique,,a y proeperidad de las naciones, pues e&lt;&gt;lo
se obtienen I fuerza de grandee gastos. El debet de creár eat.oa el-►.
mentos es de lt. exclusiva incumbencia de loa gobiernos, que sou lol
que disponen de loa recur808 peouoiarioa de 108 pueblos¡ 7 este deber lea im.J&gt;Olle grandee responsabilidad.ea, 7 lee reaerva un logt.r no
envidiable en la historia, cuando no saben ó no quieren crear y conservar loa elementoa de fuerza, en relacion con loa recul'808 del paf&amp;;
y principalmente en razón de loa peligros, que éste puede eatt.r

·~

EL EraRCITO DURANTE LA PAZ..

•

[Elcñlo para el "Peñ6dico Mili&amp;ar."]

Parece que al fin a1canzamol el término de nuestras luchas fra,,
tricidas. El, deaeo de una paz comple!a y duradera puede decirse , •
hoy que ea la 'lloica aspiracion de todos los mexicanos; y como fru.
toe benéficos y como consecuencias forzosas de ella, ae esperan: la·. •
aicion·al trabajo y au desarrollo; el incremento de'la industria y del
comercio; la riqueza, en fin, d~ nuestro pata, tan trabajado por· mu•
choe alíos de guerras intestinas. ·
.
·
Fervientes votos hacemos porque tan riaueftas esperanzas 88 :realioen, y quiñ por el amor que tenemos , la patria, no quéremoa id
pebsar aiqnie~ en qu_e un nuevo desengaño venga 4 ma~r cruel•
mepte nuestras ilusiones. . No: tengamos fé en· el po"eoir. Lu
naciones, una vez lanzadas en la via del progreso no retroceden f4oiloiente, y si. alguno iotentá detenerlas corre el peligro de llér
apll\lltado,
.
Admitamos, pues, que l" paz llega , aclimatarse en nuestros
bulentos climas, lo cual depende 'lloica y exclusinmente de noeotros; que, por cooaecneocia, nuestras montaba no repjten ya loe
eooe eatruendOBOS de loa calíones, ni nuestros campos 88 riegan mu
oon la sangre de nuestros hermanos; sino que sólo 88 e1CUoha11 los
apdoe eilbi~oa del vapor y el.mooótoJio, pero ben6ftco· ruido·de los
talleres; y que, en Tez del odio uterminadar que divide , loe ban~ee po11tiooa, y del cual hacen alarde loe beli~te•, la fráternidad, el espfritu de ailociacion y el de progreeo te ap6deran ~ la
gran mayorfa de loa mexioanoe¡ y admitamoe taml&gt;ien que nta lisonge,a .ituacion se prolonga por muoboa afiOI. ¡Odl m en'6Dcee
la mieion del ejércitot La m4a· noble, la mu satisfactoria para el
solde&amp; que ame, 111 patria y que quiera con88narla libre, poderosa, rica y reepetada por las demas naoioilea.
·
·
Si el mejor reaultado que dede alcanr.ane con la gu~ ea el de

tur-

IR)U88to.

o

•

.

Confiamos en que la act-a,11 administracion, un·poco mu libre qut
1aa anteriores de las agitaciones polfticaa producidas por nuestro&amp;
dieturbioe, conocedora del estado que~ nuestra fuerza pablica, y animada, como lo ha prohado ya, ae 1111 mejore• ideas eobre
engrandeoiJDiento -:, re,petabilidad de nuAtro pafa, dedicar4 uu
preferente atencion 4 auotoe t.en i~ntea como IOD: el ahnu,.
miento de uueatra aotonomfa, el decoro internacional de nueetra i-tna,. la traaquiliclad interitr 7 u eereoa marcht. de nueatrae ~tüa.oiDDII, objetói te4011ue no • podno alcanar ei no ee cuenta coa
u ej6rcito, u ju,ta proporcion COD .loa, recul'IOI de nutttro Erario 6
un•ttko endito¡ pero tam.'-1 niciente p poderafroatar·lu

.......-.q11eel~paeclakMr, 'I'ua11..,,q11euop¡e.

�•

118
d~ desempetlane en un °atio, ni en diez, mquizá en v.einte; P8!0 qtte
ea urgente comenzar, y que será un tftulo de honra.para la adminiltracion que dé el primer paso en
senda que sepa perseverar
en ella.
•
•
.
Pero las humildes columnas de este périódioo DO pueden Íer Iai
que indiquen á las muy aptas personas.que forman nuestra !M)tual
administracion, las mejores ideas l!obrei&amp;n elevado asunto. Nuestra
modesta mision, tal como la comprendemos, es la de dirigitnoa ,
nuestros compalleros del ejército, sin ta pretension de dogmatizar., y
11 con el objeto de exponerles nuestras propias ideas 6 las agenas,
que más convenientes nos parezcan, sobre le mejor1ttianera de cumplir h4cia nuestra patria_ los mny nobles debeJ'!'8 que la profesion
militar nos impone, aprovechando para este.estudio la pacifica sitnacion en que vamos ~ntrando.
..
Aparte de los eleinentos ftsicos con que se hace la guerra hay otros
elemeQtos que dirigen y emplean á lot primeros, de la mejor manera posible para alcanzar los más provechosos resultados~ Cuéntanse
en éstos el valor, la disciplina, la instruccion militar, la cohesion
moral todas las partee inteligentes que entran en la composiciorl •
de un ejército, el espíritu militar que enaltece á los oficiales y ~ loa
BOldados y 1011 hace dar ejemplos de abnegacion Ode heroismo, el sentido táctico de loe jefe11 que nace y se deearrolla con el estudio ycon
la práctica de la guerra, el genio, en fin, d~ los generales, qne no na-ce del estudio, pero que st saca de,él mucho partido, y que viene,,
lormar esas grande11 personalidades militares que se han llamado
Alejandro, Céear: Federico; Napoleon.
Eatos importantfeimos elpentos de guerra que son los que generalmente decid'en de la suerte de las naciones, no se forman con
1610 ]ns ttk'amentos y 01-denanzas que expiden loe gobiernos, ni se
pueden improviear con el dinero. El celo de la administracion, 1i
. . mayor 6 menor perfeccion de 1ms,eyee y disposiciones militares, pu~
den dar, en verdad, un grande impnleo á la disciplina, , la inatraccion, 6 infundir en todu lu clases del ej~rcito el .eentimien~ dél
deber; pero si etlt88 mi81D81 claees no toman un decidido empello en
hacer froctuOIIIIS las disposiciones det gobierno, coadyunndo l n
deearrollo con la,.mejor Toluntad y con la acm'riclad y energfa MCié-

y

esa

de

'ª

•rias, las mejores leyes serán letra muerta, loa mejores reglamentos se relegará.o al olvido, y el ejército carecerá en graÍt parte de la
fuerza que le podfan infundir los elementos de que hemos hablado,
J que solo 'Rueden formane~con el estudio de todos los ramos de la
ciencia militar.
El valor es una cualidad innata que no se crea COI! el e11tudio1 pero
11 se fortifica con él y se aviva con los grand~&amp; ejemplos que nea presenta la historia.
La disciplina lee 'adquiere y se arraiga con la práctica escrupulosa del cumplimiento de nuestros deberes. Para ei;to se necesita que
toda.e las clases conozcan perfectamente basta ·donde alcanzan sus
facultades y sus deberes y en qué limite deben contener el ejercicio
de los deberes.Yde las facultades ele sus inferiores.
La instruccion en todos loe ramos que se relacionan con la guerra
es hoy una necesidad do que no puede -prescindirse. La guerra ha
tomado y seguirá tomando un aspecto enteramente cienttfico, y el
militar que con~prenda el espirito de su profesion, y aliente el deseo
de servir noblemente á su patria y la delicada ambicion de distinguirse, tiene que llamar en su ayuda un caudal extenso de conocimientos profundos¡ y ya que no sea posible, porque no 1~ ea en el
estado actual de los progresos militareR, po11eer una vasta instruccion BObre t~os loe ramos de la ciencia de la guerra, cada oficial, y
si posible fuere cada individuo del ejercito, debe e11forzane en adquirir todas aquellas nociones que, en el grado que tiene y en el ar•
maque ha elegido, le faciliten cumplir con sus deberes de·la manera más conveniente al buen servicio de su patria.
Un ejétcito en el que cada una de las partea inteligentes que lo
forman cono~ á fondo 811 mision asf como los medios de cumplirla,
será casi invencible. Por el contrario, si el ejército no tiene de tal
más que la forma; si á'los elementos ffsicoe fülta la direccion de los
elementos morales; si no' hay el sentimiento del deber y no se cono~ loa medios de llenarlo, fulta1' el alma qua anime á la füerr.a
~ y la11 masu inconcientee, por numerosas qde puedan ser, al
WIW en campafta, lo harán á ciegas, marcharán á su ruina y se estrellarán contra las resistencias y loe obstáculos que no supi~n
prever y , los que no tendrán medio de arrollar.

�121
120

'

. El mejor fruto que puede sacar el ejército de la tranquilidad que
le proporciona la paz, es el de aumentar su instruccion. Con ella se
preparará para la guerra, y al iniciarse una campaña, no todo sen!.
nuevo para él, pues conocerá ya en la teorta todo lo que se le va á
pedir en la práctica.
La cohesion moral del ejército se obtendrá con el frecuente trato
entre los militares de las distintas armas y de los diversos Cuerpos.
La formacion de círculos militares en los Cuerpos, en las brigadas
6 en las divisiones, sería el mejor medio de alcanzar este resultado.
Estos círculos tendrán por objeto las distracciones nobles y varoniles como la gimnástica, la esgrima, etc., y la instruccion por medio
de la lectura y de la discusion. La amistad y comunidad de sentimientos que vendrán á producir hará nacer la union entre los Cuerpos, la que, sin destruir la emulacion en cada uno, impedirá que
nazca, como alguna vez ha sucedido, esa especie de antagonismo y
de ~mor propio mal entendido, que nunca debe surgir entre personas
que tienen un deber comun, el de servir á la patria, y en quienes
no deben germinar pasiones innobles y rastreras.
Que México cuente con un ejército instruido, unido en ideas y
aspiraciones y noblemente educado, y no tendrá ya motivos para iemer por su independencia, por su decoro y por su tranquilidad.
La realizacion de estas ideas, como ántes dijimos, no depende
dnicamente del gobierno, ella debe ser el fruto del empeño decidido
de todas las clases del ejército. Con ella darán á su patria todos los
elementos de fuerza y respetabilidad, que tiene mucho derecho á
esperar de aquellos de sus hijos á. quienes ha confiado sus armas, es
decir, su suerte.
Que el ejército actual estudie y comprenda su mision; que se esfuerce empeñosamente en ponerse en estado de desempeñarla debidamente; en una palabra, que durante la paz se prepare dignamente
á la guerra; así ayudará con eficacia al cumplimiento de las aspiraciones del pl\ls; se hará apreciar de la sociedad entera, y si la suerte
reserva nnevos días de prueba para México, su ejército, prevenido
para toda eventualidad, sabrá cumplir con sus deberes patriótica y
cient lficamente.

LAS TORRECILLAS ACORAZADAS.

Se está construyendo en Francia, en los grandes talleres del Creusot, una torrecilla dé hierro destinad!\ á formar parte de uno de 101
fuertes que cubren la frontera, por el lado del Este.
Estas nuevas máquinas de defensa tienen grande analogía con
las torrecillas de los buques acorazados; y sólo se diferencian de éstas, en que aquellas tienen una cdpula de hierro forjado y en que
descansán en un cubo de mampostería rodeado de tierra, que las protege muy eficazmente, miéntras que las torrecillas de los buques están formadas enteramente con placas de blindaje.
La cópula aplastada de la torrecilla es la segunda parte del apa•
rato y sólo ella es la que sobresale del nivel del suelo que la rodea;
su seccion parabólica está dispuesta de manera que ningun proyectil pueda herirla en las condiciones normales necesarias para que
pueda causar un daño sério.
La torrecilla tiene dos troneras, colocadas una cerca de la otra,
por las que asoman las bocas de dos calíones de 150, que tienen un
alcance de 12 kilómetros. Estos cañones que constituyen el armamento de la torrecilla pueden batir en todas direcciones, pues el aparato gira sobre su eje apoyado en un camino circular, establecido en
el fondo del cubo de mampostería, com0 en las placas giratorias pa·
ralas locomotoras de los caminos de fierro.
El movimiento de rotacion se obtiene por medio de un motor hidráulico.
Las torrecillas que se construyen en el Creusot son una reprodnccion exacta de las que los alemanes han instalado ya en Alsacia y
en las costas del Báltico.

-

P. M.-16.

�122

ALGUNAS OBSERVACIONES
SOBRB

I

LA TACTICA DEL PORVENIR.
(TRADUCIDO DEL FRANCES).

Los progresos de la táctica son rapidísimos en la aétualidad y están ligados con los de otras muchas ciencias. Ya habla dicho Napoleon "qne es preciso cambiar la táctica de la guerra cada diez años,
si se quiere conservar alguna superioridad."
La formacion de combate actualmente adoptada consiste, para la
infantería, en una cadena de tiradores sucesivamente reforzada por
escalones colocados atras; evidente es, por lo demas, que el espesor
de esa cadena no es el mismo en todos los momentos de la accion y
en todos los puntos. La línea de fuego debe contener, para que cada cuál pueda tirar cómodamente, en el momento decisivo, tantos
hombres cuantos no se estorben entre sí; entónces produce ese fuego nutrido que es necesario en ciertos períodos críticos del combate,
6 en la preparacion del ataque. El Reglamento sobre las maniobras
de la infantería da un espesor demasiado débil á la cadena cuando
ésta debe intentar los mayores esfuerzos,(!) dice: "Es preciso, en
el momento decisivo, hecha la deduccion de las pérdidas y cuadros
no comprendidos, colocar un hombre por metro en la línea de fuego.
Es el máximum de densidad admitido generalmente para esta linea.
Combatientes colocados más cerca unos de otros se estorbarían, no
producirfan efecto útil y presentarían un blanco muy considerable
á los fuegos del enemigo." Ahora bien, no es con un hombre por
metro con lo que podrá tomarse una posicion; posible serta acercar
fl] Téngase presente que el autor se refiere al Reglamento frances de 1875. El Rtglamtnto forma:lo para nuestra infantería, aunque- tomado en s11 mayor parte del frances, procuró remediar éste y otros de los inconvenientes que dicho Reglamento presentaba y á.. loS
que se refiere el autor de est.e arúculo.-[N. del traductor].

123
todavía más á los tiradores, y bien podrfa ponerse un hoIJ1bre por
paso; esto es, por cada om75 de línea de combate. Recordemos, por
lo demas, i¡ue en la última guerra turco--rusa, los rusos tenlan una
. cad~na más fuerte que lo que serla la nuestra segun nuestro Reglamento .de 12 de Junio de 1875, y que los alemanes, teniendo una
cadena más espesa, se preocupan por asegurarse desde un principio
la superioridad del fuego para su infanterfa, como ya en 1870 procuraron tenerla.
Síendo más fuerte la cadena, podría suprimirse el refuerzo cuando• se modifique nuestro Reglamento, que, de _todos modos, en un
porvenir ,que no está muy lejano, preciso será reformar completame1&gt;te á consecuencia de la adopcion de armas todavfa más perfeccionadas 1¡ue las ,que actualmente poseemos.
Ahora bien, toda modificacion importante en el armamento exige
modificaciones en la táctica, y es preciso preguntarnos, desde ahora,
1o que será ésta en el porvenir.
.
Desde luego, creemos inútil hacer notar la necesidad de armar á
nuestra infanterfa con fusiles de tiro continuo y de reserva de éstos,
es decir, con armas pnivistas de un depósito de cartuchos Y que puedan hacerse funcioqar como armas que no lo tengan y que deban
cargarse de nuevo despues de cada tiro. Sin embargo, algunos oficiales notables se han pronunciado contra su adopcion; pero muchas
de las objeciones que han hecho han sido refutadas victoriosamente;
y si hay aón aigo que reprochar á estos fusiles, es seguro que perfeccionamientos sucesivos harán que esas observaciones carezcan de
fundamento. ¡No se hicieron objeciones análogas cont-ra la adopcion
del fusil de aguja1 Por.lo demas, ya se ha surtido con estas armas á
nnestra infanterfa de marina (fusil modelo 1878); ¡por qué no se
han de dar iambien al ejército de tierra? Al fin, nos verémos obligados á tener fusiles de \iro contfnuo y de tiros de reserva, porque
otras naciones ya los han adoptado, y porque hoy todo progreso realizado por un ejército se impone necesariamente á todos los demas.
tCuál será entónces la fisonomía del combate?
Desde lueao
el tiro á grandes distancias, preconizado ya pDr el
n ,
Reglamento prusiano, desempeñará un papel considerable; será del
mlis elevado interes saber apreciar las distancias. El conocimiento

�1211

124
de las diferentes zonas del nuevo f11Sil tendrá grandlsima importancia, tanto bajo el punto de vista del ataque como de\ de la defensa¡
segun esas zonas será menester bosquejar á grandes rasgos, en el
momento de una acciou, cuál ha de ser la marcha del combate, arreglando el empleo del fuego.
Será menester .. igilar, más que nunca, que nadie se vea_prematuramente privado de municiones; su reemplazo en tiempo oportuno
será más difícil todavla que ántes.
Para reRguardarse de un fuego, que tendrá unn ".iolencia inaudita, deberá la infantería (más pronto que lo que lo prescribe nuestlo
}leglamento) formarse en órden disperso. Se correrá, pues, el riesgo
'
.
más aún que ántes, de que, al cabo de cierto tiempo, se acumµlen ·
los soldados en un punto de la línea de combate,,l)liéntras que en
otros puntos se producirán vacíos.
.
Habrá que tener cuidado de no reforzar la cadena prematuramente, para no exponerse á pérdidas considerables; J habrá que exigir
de las tropas empeñadas todo el esfuerzo de que sean capaces. .
Otra consecuencia de un fuego que habrá llegádo á ser de una
extremada violer.cia, será obligar á los infan!,lls, y aún á los jinetes,
11 buscar proteccion en las armas defensivas. No queremos volver,
sin embargo, á las, armaduras de la Edad Média.
La fortificacion del campo de batalla tomará una importancia enteramente nueva. Cada soldado deberá poder abrigarse, removiendo
una poca de tierra, contra la lluvia de balas á que e•tará expuesto.
Ya los americanos nos han demostrado todo el partido que puede sacarse de los atrincheramientos rápidos, y los turcos, en su guerra
contra los rusos, los han empleado tambien con éxito.
La infantería, tirando á grandes distancias, deberá concentrar
sufuega sobre ciertos puntos escogidos para el ataque.
Todo ataque que fracase sera en extremo mortlfero, porque habrá que retiral'lle bajo el fuego, no sólo rápido, sino continuo, hasta
una gran distancia.
'l'odo punto algo favorable, defendido por infantería, sera inat&amp;cable si la artillería no prepara bien el ataque.
La artillerla no podrá tomar posicion sino mucho máll léjos qae
ántes de los tiradores enemigos, pero deberá romper_sus fuegos lo

mlla pronto posible y batirá primero á la artillerfa enemiga para apagar sus fuegos, ó cuando ménos para paralizar su efecto.
Como la infanterfa, deberá á menudo la artillería ponerse á cnbierto de los proyectiles del enemigo por medio de una masa que la

cubra.
Si nos aconteciese, finalmente, tener en una guerra próxima, fu.
siles ó cafiones inferiores en alcance á los del enemigo, serla menester' esforzarse por acercarse á éste rápidamente, (pues sin duda procurará aprovecharse de la superioridad de sus armas), con el fin de
restablecer el equilibrio hasta donde sea posible.
Algunos militares han pensado que, á consecuencia del empleo de
fnsiles que st carguen por la culata, el papel de la caballería sería
secundario en el porvenir. En cuanto á nosotros, no participamos de
tal opinion, y ano creemos que, cuando haya arm~s m~s perfeccionadas, su papel sera de los más brillantes é importantes.
La caballería abrirá la campaña; las divisiones de caballería independientes, prontas desde luego, serán las primeras tropas que
tendrán el honor de medirse con el enemigo, y esos primeros combates no dejarán de tenet-influencia sobre las operaciones siguientes.
Habrá más de un sablazo qué cambiar con la caballería contraria,
más de una palma que recoger para una tropa valiente y bien dirigida. La caballería enemign (supongamos que sea la caballería alemana), tendrá por mision rechazar vivamente á la nuestra, esparcirse con rapidez por nuestros departamentos limítrofes para recoger
noticias y datos, para impedir que los reservistas se incorporen á sus
Cuerpo~, para apoderarse de las vlas férreas y destruirJ.is asl como
11. las lineas telegráficas, para impedir toda concentracion posible de
nuestras fuerzas, etc. En tal hipótesis, nuestra caballería, situada
en nuestros departamento8 fronterizos, sin duda no hará más que
echar sus expediciones por el lado de Metz y por el de Avricourt, y
se verá en seguida obligada á replegarse Mcia Toul. Tendrá que
habérselas con nna caballerla maniobrista, emprendedora, habituada
11 su papel.
Todos los militares están de acuerdo en decir que, durante toda
la campaila, la caballerfa cubrirá al ejército con una especie de cor•
tina tras d~ la que podrá obrar con seguridad y en secreto. Cada

'

�127

126
una de las dos !!neas que formen la cortina procurará atravesar
aquella que se le oponga, y penetrar hasta las twpas que estén detras de ella, con el fin de conocer, hasta donde sea posible, la posicion del enemi¡;o, sus proyectos, el número de sus tropas, y descubrir sus movimientos. Para eso, sería meue·ster que el que quiera
atravesar ésta (como lo recomienda un precepto ya antiguo y muy
sencillo), sea en un momento y en un punto dado, el más fuerte,
numéricamente hablanclo. Esto supone que la caballería podrá concentrarse con rapidez; nuestras instrncciones dejan, en este concepto,'mncho que desei.r, porque fijan para una division, un frente de
exploracion demasiado extendido. Los alemanes, que tendrían una
caballería mucho más numerosa que la nuestra, pourlMl tener, para cada division,.un frente mucho ménos extenso que el nuestro, de
manera que su caballería se concentrarla mucho más fácilmente.
En todo caso, cuando se modifiquen nuestras instrucciones, siempre se deberá tener por gula el precepto siguiente: parn explorar
basta ser poco numeroso; pero para batirse es preciso vrocurar ser
lo más numeroso posible.
Cuando se esté en vísperas de librarse una batalla, la caballería será la que principie la luchi.; el combate que libre á la caballería enemiga será el preludio del drama que deberá desarrollarse. La caballería enemiga procural'á impedir el recoQocimiento que la nuestra
querrá hacer, y si ésta sale victoriosa, sus exploradores traerán indicaciones preciosas sobre las disposiciones tomadas por el enemigo
(la extension de su frente, etc.)
Durante el combate, no deberá atacará la infantería enemiga,
aún cuando sea rechazada ésta; preciso será que esté ya en derrota
para cargar sobre ellá con éxito; basta recordar á Lagensalza para
convencerse de la verdad de nuestro aserto. Un puñado de infantes
resueltos puede, con las armas actuales, contener á una masa de caballería. La imposibilidad de la caballería de cargará una infantería que ha sufrido un descalabro, pero que hace frente todavía, sera
mayor aún cuando dicha infantería se encuentre armada con ~n fu.
sil de tiro continuo y de tiros de reserYa. Será menester primero
alejarla mucho del lugar en que deba operar (suponemos tambien
que el alcance de las piezas de artillería aumentará), para sustraer-

•

la ~e'. fnego de la fusilería y de cañon; y cuando deba ·cargar será
acribillada á balazos todo el tiempo que emplee en recorrer de 700
á 800 metros, ~ galope, para llegar sobre el enemigo, que podrá, á
buen alcance, tirar sobre ella agotando sus cartuchos, esto es, los
que contenga el depósito de su arma.
Un oficial que se ha ocupado mucho de los perfeccionamientos
q?e deben introducirse en nuestro armamento, ha emitido la opimon de que la caballería podría atacar con ventaja á la infantería
si_ la pri_mera estuviera armada, como lo propone, con una especie
pistola mventada por él, arma de reserva de tiros, que puede alcanzar á 600 metros. Parécenos inútil demostrar el error en que ese
oficial ha caido. Ningun militar dudará det resultado de una luoha
en la que jinetes que hagan uso de esa pistola; quisieran llegar sobre infantes provistos de fusiles perfeccionados tambien tirando á
pié firme, con el hábito de tirar, y pudiendo resguardars~ ¡¡ menudo
para ejecutarlo.
Cuando el combate ha tenido un buen resultado, tn.mbien es la
caballería (y la artillería), la que completa el triunfo· persiceue· al
•
1
"
enemigo y pro~ur~ recobrar el contacto, que nunca debe perder,
pero que tan chfl01l es restablecer cuando el enemigo se retira despues de haber sufrido una derrota.
En una próxima guerra, el combate de la caballería, pié á tierra,
tendrá, creemos, gran importancia, sobre todo cuando esté armada,
como la infantería, de fusiles muy perfeccionados. Preciso es que la
caballería sepa que hay circunstancias en las que se verá privada
del auxilio de la infantería y que no deberá contar con ella ateniéndose á si misma. Verdy du Vernois ha dicho con mucl;a razon:
~•Una division de caballería provista de una buena arma de fuego
debe buscar y encontrar en ella sola, fuerza suficiente para llevar á
buen fin todas las empresas que su mision le impone."
Ve:dad es tambien "que una caballería que no sabe batirse á pié
lo. ~1smo que á caballo, es una caballería retrógrada, inferior á la
m1s10n y fatalmente condenada á los reveses."
No creemos, sin embargo, que se pueda tener•una tropa igualmente apta para batirse á pié y á caballo; y el jinete, cuya verdadera arma es el sable, jamas valdrá lo que un infante en el combate •

d;

�128
.
.
del infante¡ no está tan ejercitado cop ié• su arma es mfenor á la
· t más que de un pe·
,
.
bate· no está prov1s o
1
mo éste último en e com
t
mismo equipo no se presta á
queño número de cartucbo\!b1:•d: :odificar, con razon, el equipó
ese género de combate. Se
. í . 0 ¡cuándo lo baránl
de nuestra cabn11 er a, per .
l orvenir será menester haAlgunos oficiales han cre1d? que en e_ p do tenga qne combatir
¡)ería por mfantería, cuan
.
t os de acuerdo con esa opl·
cer sostener 1a caba
·ga Nosotros es am
contra caballería enem1 .
des resultados de la comodrán alcanzarse gran
. á tanto á la caballería adversa
nion y creernos que P
.
ta Nada para1izar
¡
binac1on propues .
. , t !a colocada de manera que e
- tropa de m,an er
d á
como una pequcna
.
en el caso en que hubiera llega o
impida prosegmr sus tnunfos, A
emos que la infantería deberá
aregu
be.
b nosotros
tener veota¡a s_o re
~ion: la caballería, y ella misma de
dejar toda su hbertad de ~c
ece,ario es que ambas armas
rá obrar librem~nte; lo úm:: ~~;e:sd: concierto, para lo cual es preconcurran al mismo fin y q
t amente de acuerdo.
.
· fes se pongan en er
.
b
c1Bo que sus ¡e
edio de su artillería, acer
La caballería podrá igualmente, ~~-=mente en un punto en que
emiao Aparecer Bu I
d
roncho roal al en º .
. . 1.mportante y romper e recupar
una
pos1c10n
0
d las tareas de la caballería en una
aquel no la espere,
pente él fuego, (tal será una e
.

129

h

guerra futura). .
oco que más de una ocasion estará en
No hay que olvidar, tampb 11' rfa á derrotas 6 fracasos parciales;
el porvenir expuesta la ca a _e
.
.d l Os de consecuencia.
h
s dicho sobre la táctica de
Pero no deberá consi erar
palabras que emo
1
Se ve, por as pocas resulta de las lecciones y enseñanzas de las
la caba.llerla, tal como d á
desempeñar un hermoso papel; peúltimas guerras, que ten r que. . preciso es que trabaje mucho.
á 1 altura de su m1B1on,
ro para estar ª
. h"zo más que batirse; ahora sn
En 1870 nuestra caballería casi no ' .
'
b'
plorar que combatir.
mision es mils ien _ex
e siem re será. difícil dirigir bien una caDigamos al termmar qu l p mismos la han hecho operar lf.
l8TO los a emanes
ballerla, Y que en
d ben presidir al empleo de esta arma;
veces contra las reglas que e
.
. 10
Spickeren y en Flangny.
por eJemp , en
R. de Schauenóurg.

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Diciembre 15 de 1880,

AUSTRIA-HUNGRÍA.
En todos los países europeos, en unos en mayor en otros en menor grndo, se ha hecho la triste observacion que la aptitud corporal
de los hombres para el servicio militar está disminuyendo constantemente, lo que indica una degeneracion de la raza humana.
Acaban de publicarse los resultados obtenidos en el año de 1879
rnspecto á los jóvenes, que conforme á la ley militar, hablan de presentarse para la conscripcion en Austria-Hungría y á los que realmente pudieron sentar plaza.
El nómero total de los jóvenes que en 1879 habían de presentarse para la conscripcion en Austria-Hungrla era de 875,713, nacidos
en los años de 1857, 1858 y 1859. De éstos correspondlan 490,451
á la Cisteithania, el resto de 385,262 á la Fransecitb&amp;nia, 6, para
emplear los términos oficiales, en lugar de Cisteithania á los reinos
y países representaclos en la Dieta (Reichsrath), de Austria, y en
lugar de Fransecithania á los países de la corona húngara (Htmgria),
inclusas la Fransilvania, la Croacia y la llamada frontera militar.
De aquel número total quedaron exentos temporalmente, segun
dispensa legal, 62,641; y 80,00i individuos dejaron de presentarse,
parte con excusas fundadas, parte sin ellas. Es comparativamente
mayor el número de tales faltistas en Hungría que en Austria. En
-el territorio del puerto de Fiume, perteneciente á la Croacia, de cada 1,000 que debían presentarse faltaban 210; en el resto de la
Croacia 107 y en Hungría Transilvania 126, miéntras que en los
países austriacos dicha proporcion era de sólo 65 por 1,000 en término medio, resultando en la Provincia de Galitzia 83 faltistas por

P. M.-17.

�131

130
.
1 Austria alta 23; en Stiria, 24; en Ti1,000; en Salsburgo 16,;n _et' 33· en el Austria baja 41 j en las
rol y Voralberg 25; en arm~a k ! 57· en Carniola 61· en Dal•
provincias litorales 51; en la S~lo:rn;l y' en Moravia 12.' El nú. 63
Bobemia 68· en I esia ,
b
mama j e~ . .
'.
la conscri cion sufrió así una re amero de los rndmduos su¡etos á
p t
En la tabla que
t de llegar á presen arse.
ja consitl:ra~le, áun an e:ente las diferencias que resultaron entre
• · debían presensigue he rnd1cado exacta
los individuos que conforme á la ley_de conscripmon,
tarse y los que efectivamenre cumplieron con ella.

'

¡Provincias.

Austria baja• • • · · .. ·
Austria alta, .. · .. "·
Salzburgo . • • • · · ·
Carintia.,. • • · · · · ·"
Carniola .. ••····· ...
Stiria ... • • · · · · · · · ..
Países·litomles • · · · ..
Tirol-Voralbcrg .. • ...

..

Bohemia .. • ... ····"
Moravia ..... · · .. · · ·
Silesia ... • • .. · · · · · ·
Galitiia ... • .... · · · ·
Bukovina .. • • • · · · · · ·
Dalmacia, • • • • · · · · ..
Total ..•. • •

Temporalmente N.ª efccti\"O.
dispemadoa.

Así el número prescrito por la ley, de 875,713 aparece reducido
por los folti,tas y temporalmente dispensados á 733,065, es decir,
142,648 hombres ménos.
Dichos 733,065 individuos fueron sujetos á la inspeccion medica!,
resultando que en 1879, de cacla 1,000 individuos examinados por
los métlicos sólo 170 fueron reconocidos aptos para el servicio militar, sentando de consiguiente plaza, ó en el ejército permanente (activo), ó en la reserva, 6 en la Landocltr (milicia). En el año ante.
rior de 1878, de cada 1,000 fueron reconocidos útiles 180. En lo
general hay mayor número ele útiles en Hungría que en Austria.
En Austria fueron reconocidos útiles de cada 1,000 individuos en
1870, 264; en 1872, 253; en 1874, 185; en 1876, 184; en 1878, 166
1
y en 1879, 156, miéntras que en Hungría, en los mismos años, de
igual número de individuos ernn ,eptos para el servicio de las armas,
341, 362, 232, 207, 200 y 192. El mayor nómero de útiles se encuentra en Austria en Salzburgo de 1,000, 244; despues sigue Austria alta con 228 de 1,000; en Croacia Eslavonia hubo 211 de 1,000;
en los países litorales 207; en Tirol-Voralberg 193; en Hungría
Fransilvania y en Fiume con su territorio 189; en Austria baja 183¡
en Dalmacia 183; en Carintia 160; en Bohemia 155; en la Bukovina 153; en Moravia 149; en Stiria 148; en Carniola 14.6; en Silesia
140, y en Galitzia 138.
La tabla que sigue indica, segun las Provincias del imperio austro-hóngaro, el nómero de los ótiles, de los inútiles y de los que fueron remitidos á un hospital, con el objeto de ser sometidos á otro
exárueu más exacto despues de haber trascurrido cierto tiempo, refiriéndose estos números, como acabo de decirlo más arriba, al afio
próximo pasado.

N. 0 legal.

Fa!tistas.

30,510
12,656
2,468
7,782
11,672
22,,117
13,615
18,930
127,8S1
49,505
13,708
154,176
13,982
11,119

1,429
292
41
258
716
532
702
483
8,769
3,583
976
12,837
797
702

1,542
917
325
260
1,483
1,068
2,105
2,128
7,314
2,270
389
6,584
832
2,276

27,539
11,477
2,102
7,264
9,473
20,817
10,808
H\,319
111,798
43,652
12,343
134,755
12,353
8,141

490,451

32,117

29,493

428,841

342,295
42,629
338

43,261
4,558
71

23,882
4,200

66

270,152
33,871
201

47,890

33,148

304,224

Stiria , ............

733,065

A 111 rnelta ....

Prol'incias.

Hungría Transilvania.
Croacia Eslavonia, , • •
Finme y territorio.•••
Total.,, , • •

.Austria-Hnngríaentera

385,262
875,713

80,007

--62,641

Utile1.

Inútiles.

Remitldoe i un
bOIJ)kaL

Austria baja .......
Austria alta .........
Salzburgo...........

5,052
2,620
514
3,086

---

11,272

22,487
8,857
1,588
17,731

81
56

50,663

139

2

---

�132

133

De la vuelto. ..•.
Carintia ..... ; .....
Carniola ...........
Patses litorales .....
Tirol y Voralberg ...
Bohemia., .••......
Moravin............
Silesia ..... , ......
Galitzia ............
Bulrn\'ina ...........
Dalmacia...........

11,272
1,160
1,383
2,237
3,148
17,347
6,492
1,729
18,634
1,890
1,493

50,663
6,104
8,090
8,571
13,171
94,451
37,160
10,614
116,121
10,163
6,648

139
7
12
26
9
252
211
10
1,164

•rotal. .••.•.•

66,785

362,056

1,940

1-Inngrfa Tra.nsilvania
Croacia E1,lavonia..•
Fiume y teiritorio ...

51,178
7,141
3S

218,'J74
26,730
163

2,378
51
1

Total. .•....

58,357

245,867

2,430

125,142

607,923

4,370

Austria-Hungría ....

---

---

---

54
56

Es de veras tristísima esta proporcion entre los jóvenes útiles 6
inútiles para el servicio ele las armas.
La inutilidud resulta en parte de una constitucion positivamente
enfermiza, o de tales 6 cuales enfermedades declaradas 6 de ciertos
defectos corporales, entre los cuales la miopía es harto comnn; en
parte tambien de la estatura demasiado baja. Uu individuo para poder entrar en el ejército austro-húugaro debe, segun la ley, tener
por lo ménos una estatura de 59 pulgadas vienesas, 6 sea 1 metro
554 milímetros.
Por lo general, es mayor en Hungría el nnrnero de los individuos
que, por su estatura demasiado baja, no pudieron entrar en el ejército, que en Austria, encontrtndose allí de cada 1,000,178 inútiles por
el indicado motivo, miéntraa que en Austria de cada l,óOO solo 135.
Los hombres mu bajos de estatura se hallan en Galitzia.
Á pesar de que de&amp;de haoe muchos aloa la gimnáalica se está cul-

tivando _much? en Austria-Hungría, aunque siempre ménos que en •
Alemnma, los bueno~ resnltado~ que ésta tiene para el desarrollo do
la constitucion corporal de )0,1 jóveneR, todnvfa son poco vi~ibles.
Antes al contrario, segun lo he in1licado más arriba el número de
los imHiles para el servicio de las nrmn~, va aume11~nclo ele año en
afí~, Y no es fácil im·cstignr todas las causas que contribuyen á semeJante degenemcion . . Exi~ten en cliversos pnfsr:s compaídas que
con buen éxito ~e ocupan del mrjommiento de lus razas caballuna,
vacun,1, o,·ejnna y porcuna; s&lt;ilo pnrn la de la raza humana no las
hay por con~itlernrse o¡mesta!l, y no sin mzon, á la libertad individual.
l\Ic parece, sin embargo, de absoluta necesill:\11, que los parlamentos se ocupen tnmbien de estn. importante materia, buscando medios
para poner coto al mencionado decremento del género humano.
ÜÁRLOS DE 0AGERN1
f'oroncL

EL CONDE DE MOLTKg YLA GUERRA.
Hay en lnglate~ra nn l1is~il11to de derer.ho internacional, que se
ocupa de las cuestiones suscitadas por la práctica de la guerr.i.1 de
una manera ~emejnnte ~ la del congrern de los amigos de la paz, pe.
ro en un senhdo tal vez más práctico. ·Este Instituto en su última
1esion, h" adoptado un Manuol de la., leyes de la ~erra com•
puesto por un profesor de derecho de Berlín, .M. Bluribchli. 'Á su
ve~, _este profesor, ha ~mitido 11u Manual al Mariscal de Moltke,
aolic1tando su aprobac1on. El Mariscal de Moltke ha contestn&lt;lo á
M. Bhmtschli, con la curioM carta que en lM&gt;anida iosertamo~
Ia cna1 rehab'l·
--e'' en
1 ita t ]a guerra, y la defiende contra los que la consi•

�134

135

deran como una monstruosidad que tendrá que desaparecer por los
progresos de la civilizacion.

fieguido realmente á la moderacion y suavidad de las costumbres.
Para convencerse de esto basta comparar los horrores de la guerra
de Treinta Años con las luchas de Jog tiempos modernos.
En nuestros dias se ha dado un gran paso con el establecimiento
del servicio militar obligatorio, que hace entrar en los ejércitos á las
dases instruidas. Es verdad que los elementos groseros y violentos
hacen siempre parte de ellos; pero ya no están solos como en otro
tiempo.
Ademas, los gobiernos tienen dos poderosos medios de prevenir
los mayores excesos: la disciplina rigurosa, mantenida en tiempo de
paz y á la que el soldado se ha acostumbrado, y la vigilancia de la
administracion que provee á la subsistencia de las tropas en cam-

lierlin. 11 de Diciembre de 1880.

"Habeis tenido la bondad de remitirme el Manual que publica
el Instituto de derecho internacional, y deseais que Je dé mi apro•
bacion. Ante todo debo deciros que estimo debidamente los esfuerzos fifantrópicos que se hacen con el objeto de suavizar los males
que trae consigo la guerra.
La paz perpétua es una ilusion y no tiene ni el mérito de ser una
ilusion hermosa. La guerra es un elemento del órden que Dios ha
establecido en el mundo. Las virtudes más nobles del hombre se
desarrollan en ella: el valor y la abnegacion, la fidelidad al deber y
la resolucion de sacrificarse parn cumplirlo; el soldado da su vida.
Sin la guerra el mundo se corrompería y se perderla en el materialismo.
Estoy absolutamente de acuerdo con la proposicion enunciada en
el prólogo: que la moderacion gradual de las costumbres debe refle•
jarse taro bien en la manera de hacer la guerra. Pero yo voy más léjos, y creo qne la moderacion de las costumbres es la única que puede conducir al resultado, el cual no puede alcanzarse por medio de
un derecho de la guerra codificado. Toda ley supone una autoridad
que vigile y dirija su ejecucion, y este poder es el que falta cuando
se trata de la observancia de las convenciones internacionales ¡cnáJes Estados, terciando en la cuestion, tomarían alguna vez las arruas
por el sólo motivo de que, estando dos potencias en guerra, una de
ellas 6 las dos á la vez violasen las leyes de la misma1 Para esta
clase de infracciones no hay juez en este mundo.
El progreso sólo puede venir de la educacion religiosa y moral de
los individuos y del ffeentimiento del honor, del espíritu de justicia
de los jefes que les haga imponerse á sí mismos la ley y ajustarse
á ella, en cuanto Jo permitan las circunstancias anormales de la
guerra.
Siendo esto así, es necesario reconocer debidamente tambien que
el progreso de la humanidad, en la manera de hacer la guerra, ha

paña.
Si esta vigilancia llega á faltar, la misma disciplina no podría
mantenerse sino imperfectamente. El soldado que afronta los sufrimientos, las privaciones, las fatigas, y que se expone á los peligros, no puede tomar "en proporcion á los recursos del país;" es preciso que tome todo aquello que es necesario para su subsistencia.
No hay derecho para pedirle lo que sobrepuja á las fuerzas del
hombre.
Lo más benéfico, en la guerra, es que ésta termine prontamente.
Para alcanzar este resultado debe permitirse el usar de todos los
medios, con excepcion de aquellos que son conde11ables positivamente. Yo no puedo de ninguna manera estar de acuerdo con la
declaracion de San Petersburgo, cuando dicha declaracion pret.ende
que "la debilitacion de las fuerzas militares del enemigo" constituye el único modo legitimo de proceder en la guerra. No, es necesario atacar todos los recursos del gobierno enemigo, sus finanzas,
sus caminos de hierro, sus abastecimientos y aún su prestigio.
Con esta energfa, y sin embargo, con más moderacion que la que
en otro tiempo se había observado, fué como se condujo la última
guerra contra la Francia. La suerte de la campaña estaba decidida
al cabo de dos meses, y los combates no tomaron un carácter de encarnizamiento, sino cuando un gobierno revolucionario prolongo todavía la guerra durante cuatro meses, para desgracia del pafs.
Yo reconozco que el Manual, eu w:tlculos clw:os y preeiaoa, COll·

�136

137

sidcra más las necesidades de la guerra que lo que se ha hecho en
ensayos anteriores. Sin embargo, el reconocimiento, aún por los gobiernos, de las reglas que allf se encuentran formuladas no será su.
'
fic1ente para asegurar la ejccucion. Es un uso de la guerra reconocido universalmente desde hace mucho tiempo, que uo se debe hacer
fuego á un parlamentario; sin embargo, hemos visto que esta regla
ha siclo violada en varias ocasiones en la última campaña.
Nunca un artículo aprendido ,le memoria persuadirá á los soldados de que deban considerar corno uu enemigo regular á la poblacion no organizada, que toma las armas '~expontáneamente,n de su
movimiento propio, y que pone en peligro la vida de aquellos á todo
instante del dia y de la noche. Ciertas exigencias del Manual podrían ser irrealizables, por ejemplo, la identificaciou de los mucrtosdespues de una gran batalla.
Otras exigencias se prestarfan á la crítica si la intercalacion ele
las palabras: ''si las circunstancias lo permiten," "si se puede," "si
es posible," "si hay necesidad," no les diesen una elasticidad sin la
que la inexorable realidad rompería los lazos que aquellas imponen.
Yo creo que en la guerra, los únicos artículos que serán eficaces,
son aquellos que se dirigen esencialmente á los jefes. Tales son las
prescripciones del -Mauual en lo relativo á los heridos, á los enfermos, á los médicos y al material sanitario. El reconocimiento general de estos principios, así como de los concernientes á los prisioneros, será ya un progreso esencial hácia el fin que el Instituto de
derecho internacional trata de alcanzar con una tan honrosa perse-

por los que ignoran 6 finjen ignorar lo que pasa y ha pasado siempre
en la guerra, segun el carácter que el tiempo y las circunstancias
hacen tomar á ésta.
La gnerra es la guerra. Inútil sería buscar en ella otro carácter
que el que le impone su natunilez~ misma. El fin de la gnerrn no
puede ser otro que el de destruir al enemigo ó obligarlo á ceder, y
este fin no puede alr.anzarse sino poniendo en juego todos los medios
posibles para destruir la fuerz,1 y los recursos del adversario.
Por mucho que se declame contra los horrores de la guerra, y por
justa, que parezcan estas declamaciones, cuando se las juzga tranquilameute en el gabinete de los filósofos, en el terreno de los hechos, por humanitarios que sean los jefos de los ejércitos contendientes y por disciplinadas que sean las tropas, cuando las circunstancias,
la época, el motivo de la guerra misma, y otra multitud de influencias dan un carácter particular á la lucha, se repetirán las mismas
atrocidades que se vieron en la guerra ele invasion de la España por
Napoleon I; en]~ conquista de Argel; en la guerra de Francia contra
México y en la de Alemania contra Francia.
,
Cuando una guerra ha terminado se comentan los hechos por cada partido y tambien por los neutrales; se condenan los excesos cometidos; se afea la conducta de sus autores; se anatematiza el sistema que ha parecido más cruel; y sin embargo, vuelve á encenderse
la guerra, y los mismos excesos, los mismos horrores se repiten, sin
m:\s Je1,itivo que aquel que la suavidad y moderacion de las costumbres y la edncacion moral tlc los contendientes pueda pruducir,
como dice el Conde tle Moltke.

verancia.,,
CONDE DE MoLTKE,
Feld •l\lariscal general.

J. L.

Las ideas que el Conde de Moltke expone en la carta preinserto
han provocado violentas contestaciones de la prensa francesa. Sin
embargo, por duras que parezcan las verdades que el feld-marisca]
asienta, son verdades efectivamente, que sólo podrán desconocerse
P. M,-18,

�138

OBSERVACIONES
SOBRE LAS GRANDES MANIOBRAS. (1)
(TilADUCIDO DEL FRANCES).

l.
Observaciones generales snbrc el fin y la eficacia de nuestras
grandes maniobras.
Las últimas maniobras de una divi~ion de infantería d. las que
nos fué darlo asistir nos han snuerido aluunas
observaciones1 de las
r,
que quizá i:ea útil presentar los puntos más nott1.bles.
Todos esos ejercicios de guerra, nún cuando el fin que en ellos se ·
lleva no sea alcanzaclo sino de una manera imperfecta, no por el!O
~

fl] Pareciéndonos muy digna de atencion la crítica que el autor de este artículo hace de
las maniobras eJecutadas por una dívi~ion francr,a, hemos creido muy intPresante poblic:irla para que bien meditadas por los Jefes de nuestro e;ército las observaciones cnntenid&lt;lS en
el artículo, se p:iedan evitar los defectos que el autor enumera, y se dé á las maniobras de
nuestras tropas un carácter de verosimilitud, que no pueda dar motivo á qae los oficiJles y
los so!da,Io, ~e fonmn, en los ejercicios de aplicacion, ideas erróneas sobre lo que pasa ea
los verdaderos combates.
Ademas de la crítica que el autor del artículo hace de los defectos que notó en las maniobras de la division á que ~e refiel'f', expone sus ideas sobre la manera de remediar aquellos.
Ln mision que señ,,la á los :írbitros es en nueHro concepto muy convenientP, Eúlo que
habrá que estudiar la manera mejor de desempeñarla, pues no carece de dificult..des. Algo
de lo que el antor propone, nos parece ~umam•nte dificil de practicar, por ejemple: que el
árbitro designe individualmente :í los soldados que se suponen fuera de combate. CrPemo1
que sería esto una operaciou muy penosa é imposible de ejecutu, con alguM verdad, en las
ultimu faces del combate, y opmamos que urí I tal vu más practicable que el :írbitro, e11
semejante~ momentos, se limitara á ordenar el nú.mero de hombres que, segun su aprecia.
cion y en visra de las circunstancias en que se representaba la lucha, debieran considerar1e
fuera de comh., t ! y ponerse pecho á. tierra, designando la escuadra, seccion ó peloton ell
gue esta pérdida debiera representarse.
Por lo dema~, y como dijimos al principio, el artículo nos parece muy digno de estudiane.

139
dejan de dar resultados incontestablemente útiles: para la tropa son
una buena escuela de marchas y de acantonamientos, muy d. propósito para formar unidades tácticas. Efectivamente, se ha podido notar, despnes de nueve dias de maniobra!!, cohesion y gran solidez en
esas unidades. Nuestras compafüas de infantería, por ejemplo: han
vuelto á sus cuarteles en el estado de buenas uni&lt;lades, bien manejables, hechas á la fatiga y disciplinadas. Ad&lt;:mas, las marchas y
los simulacros de combate, bien dirigidos en su conjunto, han podido dar á los Eoldados y á los jefes que aún no habían estado en ac-0ioncs de guerra, nociones é ideas generales, útiles ya, pero demasiado superficiales y falsas, por desgracia, en materia de detalles.
En nuestro concepto, no basta lleg!\r á este resultado tan mínimo
y tan por abajo de lo que se pretende alcanzar en esos considerables
movimientos de tropas.
En una palabra, las marchas, los acantonamientos y los abaste-OimientoR, han sido tan perfectos como era posible.
Pero no ha sido lo mismo con los ejercicios de combate; y sobre
este punto hemos notado muchas cosas que hay que rectificar. Esos
ejercicios, sin estar mal hechos (en ciertos limites), son demasiado
incompletos y á. menuclo falsos. Conténtanse con bosquejarlos sin
estudiarlos á fondo. Hácense movimientos dispuestos á priori, sin
resolver las dificult~des de ejecucion de esos movimientos. Y de
ello resulta, tanto en el conjunto como en los detalles, gmn número
de imposibilidades y de anomalfas por las que no :se puede pasar
más que en un ejPrcicio ele parada. Todo eso dista mucho de ser
una imágen real del combate.
Creemos que ese método no es bueno.
Y que no se nos dig11: ''En la guerra nuestras tropas sabrán salir
de a1mros y encontrar la solucion de un ataque cualquie_m." Es un
error. Y aún cuando as! sucecliera, siempre están expuestas á comenzar mal nna. campaña, con jefes novicios. No es entóncee el momento para hacer el aprendizaje del oficio.
¿Qué hacemos en esos ejercicios, simulacros de batallas y de
combates?
Un plan de conjunto bien concebido, siempre posible en principio
al comenzar, que debe conducirá tal resultado marcado de anteIWv

�140
no. Y es todo. Las tropas marchan, simulan el combate, cada cual
se ajusta al programa, cueste lo que costare y á todo trance las m:i&amp;
de las veces.
En cuanto á los cambios y á las modificaciones que impondría la
dificultad de la accion, para nada se tienen en cuenta en el curso
de la maniobra.
Sobre la mudanza en la situacion de las fuerzas, modificadas sin
cesar, orn por las pérdidas, ora por el terreno, ora por ,us reparticiones recíprocas en un momento dado, ningun cálculo se basa. Preciso es que todo se verifique segun el plan concebido y prescrito. Y
los jefes no adquieren ei men or hábito de gol pe de vista, de oportunidad, ni se form an método alguno de conducta, de trnsmision de
órdenes y de maniobras de guerra.
Todo eso dista mucho de ser la imágen verdadera de la guerra.
Torio el mundo está de acuerdo; y hemos oido deplorar á muchos
oficiales de mérito que no pudiera llevarse más léjos un ejercicio tan
indispensable.
Detiénense ante esto problema: ¡cómo hacer resaltar los cambios
y modificaciones que intervienen en la ejecucion! ¡cómo establecer
en una maniobra, esas variaciones de fuerza, etc.!
No es insoluble este problema. Indicarémos 'más adelante de qué
manera puede llegarse, casi completamente, á su ,olncion. Y bien
sentado este punto, creernos que nada impedirá ejecutar verdaderos
combates.
Antes de abordar esta cncstion, harémos algunas breves observaciones ménos importantes que la precedente.
Nuestrn ca hallerfa parece haber renunciado á cargar á la infante.
ria. Esto parece en ella una resolucion yn tomarla.
Oreemos, por el contrario, que la caballería debe aprender á maniobrar, teniendo en mira esas cargas que una campaña nos demostrará que pueden ser frecuc-ntes.
Sin querer entmr-en una controversia, que sin embargo estarla·
mos prontos á sostener, he aquí un punto que sentamos como principio: debe corresponder al papel de la caballería, en las batallas,
ªcabar con todas las llr.ens de infanterll_\ en retirada, faltas de com-

141
pactibilidad 6 mal dirigidas, cuando, no relevadas, se encuentran en
una posicion critica entre el enemigo y sus reservas.
En pocos minutos, la caballería destruirá así á las fnerz,1s enemigas cuando la infantería no lo lograrla Rino despues de mucho tiempo y de mayor gasto de fuerza.
En muchos casos, una infant ería mal conducida, dej(l entre sus
escalones distancias tan desproporcionadas que el campo es bastante vasto para la caballería, que puede entónces cargar sin peligro;
pues el enemigo no puede tirar sin dañar á los suyos.
Tambien hemos tenido ht ocasion de convencernos de la exactitud ¡Je esta observacion en las últimas maniobras, al mismo tiempo
que comprobamos h posibilidad de esta maniobra para la caballería.
Una observacion que concierne á la artillería:
La comarca en que maniobró la division que seguimos está muy
cubierta. Ofrece pocas posiciones propiamente dich(ls. Es, casi, un
bosque extenso sembrado de gmndes claros.
Hemos oido decir que el papel de la artilleríll, en ese caso, se encuentra muy reducido á falta de esas posiciones y en razon de la carencia de campo de tiro descubierto. Sobre esto, ¡no puede decirse
que es formarse una idea muy incompleta del papel de esa arma?
La artiller!!l desmoraliza é inmoviliza á la infanterla más ele lo
que la rlestrnye. Y creemos que, en comarcas semejantes, hácese
particnlarmente útil aquella arma para apoyar á una infantería vigorosa y hábilmente dirigida.
Por lo que concierne á la infantería, hemos creido notar, por una
parte, que las primeras lineas no tenían bastante extension en sus
frentes, esto es, suficientes unidades en linea; por otra parte, que
había demasiado espacio entre los escalones; y en general, cierta falta de cohesion en la direccion de los batallones.
Habría, quizá, que completar y hasta que modificar, en ciertas
partes, el Reglamento de estll arma, y que basar todo el mecariismo
del órden de combate del batallon sobre la marcha real y ordinariamente invariable del combate de esta unidad.
U na operacion de infantería bien dirigida debe comprender siempre una preparacwn larga, metódica, arreglada sin cesar, que lleve
/¡ una crisis final densa, cerrada, rápida, sostenida sin interrupcion,

�1'2
Esta crfsis final, en l(que el batallon, por ejemplo1 emplea toda su
fuerza, es á menudo muy corta, y no puede ser de otra manera; es el
choque, el asalto, 6 el fuego abrumador de toda la masa cuando ha
llegado á encontrar su verdadero punto de ata·que.
La preparacion dura en tanto que no ha llegado ese momento
final.
Hemos podido ver en las maniobras que esta idea del combate de
la infanterfa no se comprendía por lo general. Hasta nos pareció
que muchos oficiales consideraban el Orden disperso de sus grupos
como fin, y no sencillamente como medio de llegar, en el fin del
comba.te, á agruparse en masa contra su objetivo, muy lejano al
principio.
Esta ausencia de la idea precisa de la accion de una unidad de
infantería, unida á la estricta observacion de la letra del Reglamento concerniente á la distancia de los escalones, produjo en la ma- .
niobra, en la comarca cubierta en donde operó la division, una dislocacion continua en el combate de esta arma.
En un terreno aaf, sembrado de obstáculos muy cerca unos de
otros, y formando muy buenos abrigos para la infanterfa, los escalones debfan estar cerca unos de otros, amontonados, durante la preparacion, tras de aquellos abrigos, listos para desembocar en el :momento preciso de la crisis final. Aai es que, en muchos casos, el
batallon no tenia más que ocupar una profundidad de 200 metros,
J podía mantenerse en ese estado sin peligro.
Convendría, pues, (así lo creemos al ménos), suprimir la prescripcion relativa á las distanciaa de profundidad del batallon, y sentar
en principio que todo escalon debe acercarse á aquel que le precede
tanto cuanto pueda hacerlo ain comprometene.
Eato parecen, quizá, una heregfa, cuando deede loe esperimentoa
comenzados aobre loe fuegos de guerra en el campamento de ChAlons, parece que todavfa quieren aumentane m6s las distancia, en
profundidad. Pero peniatimoe en ello, a11n cuando no fuera m4a que
para ponerae en guardia coatra lu conclusiones algo forzada,, f(Ue
ae quieren aacar de timplta eatdioe aobre la eticaoia de lee fuegoa

de la infanterfa.

U3
Á pesar de todo, la infanterfa debe mMiobmr sin cesar para llegar á su crfsis final, qne es abordar al enemigo.
Los frentes, hemos dicho tambien, no son bastante extensos. El
:aeglamento que :fija 300 metros para el batallon, probable1rente no
ha querido prescribirlo más que para el 11ltimo momento del choque
6 de la entrada en linea de toda la masa. Parecenos deber alcanzar
mayor desarrollo durante la preparacion, sin perjuicio de hacer marchar, durante esa preparacion, como simple reserva y de no hacer
entrar sino mi\s tarde en linea, á los batallones necesarios para el fin.
Es e11te un punto importante en que hay que fijaree.
Llegamos ahora á una critica más eeYera por lo que respecta al
empleo que del terreno hace la infanteria. No se preocupan casi nada de esto. Asf, he visto desembocar por puntos en los que las compañías que, bien entenditlo, continuaban siempre sus maniobra■
completas, habrian sido destruidas casi enteramente. Para guarnecer con uniformidad todo un frente, colocábase á los soldados donde
no debia mandarse ni uno s6lo. He visto que permanecian estacionados bajo el fuego, en frente de obstáculos que, ántes que todo, era
preciso abordar 6 voltear, etc.
En suma, de una manera general hemos podido notar que se comprendia de una manera imperfecta el arte de utilizar el terreno, lo
mismo que las posiciones y los caminos. Para no citar más que un
ejemplo, la defensiva y la retirada se entienden muy mal. Hemos
visto compalíias y hasta batallones contentarse con una sola linea
de defensa, y parecer considerar como que hablan perdi,lo la partida, porque babian teaido que abandonar aquella linea. Esto es fu.
nestfirimo en la guerra. Serla, pues, importante formular bien que
la accion de la infanteria siempre tiene lugar en una zona de terreno, en donde varias lineas sucesivas de defensa, de ataque 6 de retirada tienen su valor; que se debe preverlo todo para el combate,
11 p&amp;81\r de una de esae lfneae , otra; que el enemigo, habiendo penetrado en la zona, 110 por eso es vencedor, en -tanto que quede una
eola de eaas lfneas en poder de su adversario, etc.
Instruir int'anterfa fuera de esta idea, ea exponerae , no teiaer aiDO tropa■ mal dispueataa, muy inclinadu , aftojar y , creme aiem.
pre perdidas, al menor cambio de posicion.

�145

144
¡Qué debe hacer, por ejemplo, una compañía 6 un batallan que
defienda un bosque 6 un conjunto de obstáculos que se Je parezcan1
Debe, en primer Jugar, extenderse á su frente, en tod~ la zo_na en
medio de la cual se encuentre el bosque, hallando 6 1m~rov1sando
más allá del lindero del bosque, una primera dc_fens~. V1en: en segm'd a Ja ocupa c·,on del mismo lindero . En .el rntenor,
.. abngos de
frente do 11 inarán el claro de monte; una nlt1ma pos'.c,on desde donde se amenazará volverá tomar Jo que se haya perdi~o.
Entre cada una &lt;l~ esas líneas, caminos para la retirada, para volver á tomar la ofensiva, etc., etc.
.
Una tropa que entienda así el utiHzar Sil terreno, neces,t_ará ~ucho tiempo para ceder su posicion. No se confesará vencula smo
cuando se encuentre en la imposibilidad de vol ver á tomar lo que
haya perdido.
y en lngar de esto, ¡r¡ué es Jo que se hace? Se amontonan en el
límite del monte, y Juego que se les desaloja de al\!, se abandona el
punto tiroteándose, y esto ~in plan ni concierto.
Limitarémus á esto los eJemplos.

De los medios de llegar á la verosimilitlld en las maniobras.
Árbitros jurados.-Su papel.
Es, pues, muy importante hacer sensibles todas las ~al~as coi:1etidas. Es de toda necesidad hacer evidentes á todos los Jefos las imposibilidades y las anomal!as de los movimientos, y prod~c,r en las
fuerzas empeñadas esta variacion que el fuego del enemigo Y otras
causas hacen nacer en la guerri.
Sin eso, no hay medio alguno de operar como en un ve'.dadero
combate, y por consiguiente, de ulcanzar_el fin que busca la mstruccion en las maniobras.
..
.
Este problema no puede resolverse sino con el auxilio_ de ár~itros. Ya se ha hecho uso de ellos. Si el resultado no ha ~ido s&gt;1t1sfactorio, es porque se les ha asignado un papel en la direcc10n, papel

que no siempN pueden ejercer, y porque, en todo cuso estorban á.
los jefes, á quienes toman una parte de iniciativa.
El árbitro, por el contrario, no debe ser sencillarncnte, por decirlo asf, más qne el proyectil que pone al hombre [llera de combate,
Sin decir nada, en su accion absolutamente muda, designa á ta¡
6 cual hombre, y lo pone fuera de combate. El jefe que dirige la
tropa puede, en completa libertad, detenerse, retroceder, perseguir
por su cuenta y riesgo. Si este último desemboc:i bajo un fuego
mortífero, el árbitro decide sobre la pérdida que haya sufrido. y esto, segnn um1 base sencilla y fácil de establecerse. No obligará á
ninguna tropa á rendirse ó á abandonar su puesto. No pronunciará
sobre nada más que sobre las pérdidas experimentadas. Al jefe que
ve diezmar su gente toca juzgar de la oportunidad de la decision
que deba tomarse. Conscn·a toda su iniciativa. Si dirige mal á su
tropa, la pierde. Todas sus faltas se pagan. Si se sostiene más que
lo que sea razonable, si se rrcg•,~rda mal, si ejecuta un movimiento
en falso, á cada instante el árbitrn decide implacablemente como
las balas enemigas.
Jamas se ha puesto en duela el fruto que puede sacarse de un método semejante. Nuestras maniobras se convertirán en verdaderas
acciones de guerra. Los jefes se instruirán. Ya no habrá más movimientos ejecutados en falso con fuerzas eternamente las mismas, y
contra todo lo verosímil. Las modificaciones, las fases del combate
á hacerse reales, presentándose y ejecutándose se.,un datos
llegarán
•
0
ciertos, etc.
Examinémos la aplicncion de semejante método.
Desde luego, fácil es establecer las bases conforme á las cuales
deberán pronunciar los árbitros. Tablas de los efectos otiles del tiro de todas clases, en las distintas formaciones, etc., á todas distancias, se pueden formar. Ann pueden ser algo convencionales. Bastará que se impongan como regla para todos.
En cuanto á la operacion de los árbitros, he aquí cómo la entenderíamos:
En la zona de combate de dos batallones opuestos dos árbitros
'
,
secundados por uno 6 dos jinetes bastarán, Estos árbitros, yendo de
un lado á otro, al corriente de las fuerzas de cada contend~nte anoP. M.- •19. '

�ar

14.6
tando los fuegos, etc,, estará~ siempre en aptitud de pronunciar su
fallo segun las base~ establecidas.
bate recibirá del árCada soldado deSignado :ro~/:::ª~:::: visible de fiU uniforb'1tro un ticket que seco1ga
.
t rá dejará de ser combatiente.
me. En el acto se acos a y
t tóa sin palabras ni contestaE
peracion rápida que se e ec
d
. s, unEalo
ndante de la tropa no tiene para qué ser avisa o, y
Clones.
coma
.
puede por si sólo reconocer su~-~érdid:~rales operarlan de la misEntre las grandes l!neasl, tlr l ros rente á destrucciones que proma manera, sobre todo en o concern
• 1 de otras grandes masas.
vengan de la art111 a y
.d d de ser de un grado elevado. TeLo á b" tros no tienen neces1 a
s r 1 .
á er árbitro! entre los bataJlones.
nientes ó capitanes podr n ~
t por su honor de ser imparciaEstos oficiales prestarán JUramen o

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Diciembre 20 de 1880.

ESTADOS-UNIDOS DE Al\IÉRICA.

e:

les en sus fallos.
..
cisiones esto no será m~s que un
En cuan~o ~ 1~ sum1s1o~e~1::~ d:I ue n'aclie se atreverá á faltar.
punto de d1sciplrna Y de
' ; á intervenir la elevada san•
Finalmente, siempre estará pron a
cion de los generales.
, infalibles Se equivoca·t
videntemente no scr~n
·
b
h' á más que parecerse más á lo que
Estos ár 1 ros, e
ces· pero esto no ar
d'
rán a1gunas ve '
a
de á menudo las cosas pasan al reYes e
sucede en la guerra, en on .
de los combatientes.
.
••
las prev1s1ones
d as hacer funcionar práctlEntrando en esta vía, podríamos, a ero . '
camente á nuestros servicios de ambulancia.

,

Aunque por el titulo que se ha dado á estas Revistas, de rigor no
me corresponde tratar asuntos militares que no sean europeos, creo
deber hacer por esta vez una excepcion, para ocuparme del interesante informe presentado por el general Sherman al Secretario de
Guerra americano, relativo al año que terminó el 1~ del mes de la
fecha y acompañado de los diversos partes de les generales que le
están subordinados, cuyo informe acaba de llegar á mis manos.
Segun él mi smo, la division militar de los Estados-Unidos de
América, ha quedado la misma que en el año anterior. La fuerza total
del ejército americnno era de 25,000 hombres y 2,555 oficiales, inclusos 11 generales; en servicio activo sólo se hallaban, sin embargo, 23,250 hombres, pero hasta de este nómero debía deducirse cerca
de un 10 por ciento más por haber sido empleados varios soldados
en ocupaciones agenas al servicio militar y por otras causas, de suerte quo la fuerza efectiva del mencionado ejército no pasaba do .. , ,
20,000 hombres. El general Sherman insiste en vista de esta circunstancia, nuevamente, en que el Congreso tome las medidas neuesarias á fin de que la fuerza efectiva nunca baje de 25,000 hombres,
habiendo sido decretada por el estatuto de 1878 111 fuerza de 30,000
hombres como má:1:imum.
La organizacion del ejército federal es la misma que en el afio
anterior.
Éste se compone de 25 regimientos de jnfanterla, de 1Ode caballería y de 5 do 11rtillerla; pero siendo tan limitada la fuerza total,
el general Sherman juzga las compañías, escuadrones y baterías de-

�14.8
masiado pequetíoe para poder obtenerse una instruccion regular ast
como una buena administracion económica.
Refiriénclose 11. los mencionados infor~es de los generales Sheri, . dan, Hancok y demas, el general Sherman se expresa como sigue:
Existen ahora en ~uestro pafs ranchos de agricultura y de ganaderfa en estado flor1:ciente donde hace diez arios habla terrenos abso-lutammte incultos. Esto se debe en alto grndo al valor del ejército,
y en grado tal vez aún superior, á los colonos que atrevidamente
van en adelante, asl como á la nueva y más eficaz palanca de la civilizacion, á los ferrocarriles. El ferrocarril del Pacífico de Ornaha
á San Francisco forma hoy tlia parte del gmn camino que rodea el
globo; diariamente es frecuentado por viajeros procedentes ele todas
partes del mundo, los que en él viajan con la mi11ma ~eguricfad y comodidacl que las que se di~frutan al caminar de Nueva York á'
Chicago. El camino de hierro meridional del Pacffico---Southern Pacijic R11ilroarl-cstá. próximo á ser terminaclo; pasa por Kansas, Nuevo---M~xico, Arizona y la parte meridional de la Culifornia y pronto
abrazará. tarobien Texas y Luisirina.
Tnmbien se adelanta con rapidez el ferrocarril i;eptcotrionnl clel
Pacifico, Nortlicm Pacific Railroad, desde el pnnt{l de Bi11mnrk en
dircccion hácia el Oeste, atmvesnndo el Distrito y todo el territorio
que parecen prometer vcnt.njas de cualquiera clase é la colonizacion.
Durante los últimos años, la construccion de tales y tantos ferroca- ·
rriles no sólo ba prodnciclo en toda ln Union un cambio rndical desu modo de ser, sino que ha dado tarnbien orfgen á la introduccion
de otra táctica militar. La comuoicacion rápida con los Distritos y
Estados fronterizos, facilitada por los fcrrocarrile11 1 hace supérflua la
conservacion de muchos pcqueflos puestos militares que allí se hallan estl\blecidos, por cuyo motfvo debieran ser suprimidos.
El general Sherman enumera en seguida diferentes lugares en
Kansas, Nuevo---México, Arizona y á. las orillas del rio de Yellosostone que hace cosa de cuatro a.Tíos fueron establecidos como puestos
militares, pero que indudablemente en el cnrso del tiempo se trasformarán en emporios comerciales. Lo mismo el general Sherman
considera supérflua la mayor parte de las fortificaciones que existen
en las r.ostas de los Estadosa.-Unidos, aconsejando igualmente su

149
eupresion¡ en cambio debieran ser
.
.
puertos importantes como Po t1 meJor fortificados y armado11 los
Filadelfia Hampton Road rp and, Boston, Newport, New-York
'
,
s, ort Royal1 e
H
,
.
ayo- ueao, Panzacola
New-Orleane1 San D"1ego, San Francisco
yp t y
,
. d' b
or ousen. Respecto ,
los.combates contra los in
10s árbaros
fi
á1timos cuatro afios habían
rcl'd se re ere que, . durante los
1 0
hombres.
'
pe
en ellos 27 oficiales y 433

PAÍSES BAJOS.
Desde la llltima guerra franco-alema
.
ocupa con mayor afan que ánles de la na ta~b~n la Holanda se
El pre11upuesto de guerra para 1881 reorgan1zac1on de su ejército.
segunda Cámara de la repre t . , que a~ba de ser sometido á la
21 93~
sen ac1on nacional .
t
. :,,000 florines austriacos (un flo .
. , impor a por todo
lo he dicho ya en otras oca .
r1n austriaco equivale, segun
s1ones á cosa d ·
esta suma están comprendidos 700 000 fl e ~mcucnta centavos). En
de camparía con sus cureñas 400
on~es para nuevas piezas
para las cureñas respectivas,' 1.063
piezas de pla~, 299,000
vos cuarteles y otros e tabl . . '
~
~
la construcc1on de nue•
ti
ec1m1entos militare8
c1on de los existentes y 1 90• 0
Y para la restaura000
fortificaciones.
'
' '
para completar el sistema de

000
ooÓ:

Segun la opinion de] Ministro de la G
tal del ejército de los Pafses Ba' d b' uerra Reuther, In fuerza tobres. .Á fin de tener este núme Jos e ;ra constar de 61,000 homnecesario hacer subir la co ~o ~n ca a momento disponible es
nscn¡,c1on anual d l l 000
'
e1utas, de los cuales 600 quedarán del4tinad e '
11. l~,600 renúcleo de cada ejército la . fi t
d . os para la marma. El
truida de tal manera q' ue s1e:uan lerfa,_ eb1era ser organizada é ins'
r- n as c1rcunstan ·
l
..
ser empleada para el servicio de las
. . cias o ex1Jan, pueda
Su objeto principal ha de co . t' guarn1c1ones y de las fortalezas
ns1s 1r en opone á
.
.
·
.
enemigo, impidiendo á éste avanzar h .
rse una mvas1on del
g4ndole á perder tiempo en ataca 1 ~•a el centro del pafs y oblidebieran estar disponibles para r t~s neas fortificadaa. Ademas,
rosos, bien organizados y perfec~n':r _la def~nsa del pafs., numen instruidos Caerpoa de la

�151
150

Schntherg (especie de milicia nacional). Corresponde, pues, al gobierno tomar las medidas conducentes para formar lo más pronto
posibl~ la mencionada milicia nacional, á fin de que pueda servir de
reserva al ejército permanente,
Fuera del aumento numérico del ejército, el Ministro se propone
emplear mejor el tiempo del servicio activo, ll~mando á_los reclutas
á las banderas, no como sucede ahora en la primera m1t~d de ~layo, sino en la primera mitad de Octubre: Mucha atenmon qmere
fijar en la movilizacion de las fuerzas namonales, ~ fin de q~e ~e verifique con el órden y la rapidez que para tal obJe~o son md:spensables. La composieion de los Cuerpos y la proporc10n numérica de
las diferentes armas, se arreglará conforme á los principio~ modernos de la táctica y organizacion militar. Igualmente se cmdará de
reorganizar y completar el servicio auxili~r _del ejército en todos sus
ramos el del material de guerra y mumc10n, el de los víveres Y
abast~s el de los trasportes, el de sanidad, etc,, etc, El sistema de
alimen~acion será reformado y la administracion militar simplificada,
Segun el proyecto del Ministro ~e 1~ G_uerra, el ejérc(to holandés
ha de constar en pié de guerm y d1stnbmdo segun las diferentes armas, éomo sigue:
Infantería ...• ,.,., , , •
Caballería , .. , ... , , .. •
Artillería de campaña,.
Artillería de plaza,. , ...
Pontoneros ........... .
Torpedistas ••• , . , .... .
Zapadores y minadores ..
Soldados de ambulancia.
Soldados del tren ...••.

41,000 hombres.
2,300
,,
con 120 pie~as.
4,000
,,
8,000
,,
580
"
480

1,450
750
2,800

"

"
"
"

Total. ..•.... 61,360 hombres,
Estas tropas han de quedar distribuidas y organizadas de_ la manera siguiente: Infantería 3 divisiones en pié de paz, compom~n~ose
una del regimiento de granaderos y cazadores y de dos reg'.m'.en·

tos de infantería de linea; las otras dos se componen de 3 reg1mien-

•

tos de linea cada una. C11da regimiento de infantería ha de tener
5 batallones de á 4 compañías; cada compañia constará de 4 oficiales y 221 sargentos y soldados sin incluir á los voluntarios, cuyo número es ilimitado. El regimiento de granaderos y cazadores tendrá
3 batallones de granaderos y 2 de cazadores. En el caso de una movilizacion, cada regimiento formará otro batallon más de reserva de
á 4 compañías, cuyo objeto será cubrir las bajas que haya habido
en la caro paña,
Caballería: 3 regimientos de húsares do á 5 escuadrones de campaña; cada escuadron de á. 5 oficiales, 234 individuos de la clase de
tropa y 130 caballos. Ademas, un escuadron de depósito, Uno de
dichos regimientos recibirá otro escuadron más de ordenanzas.
Artillería de campaña: 3 regimientos de artillería de campaña
con 6 baterías de á 6 piezas, cada uno, formado en una division de
á 4 baterías, una de ~ 2 y 2 compañías del tren; un Cuerpo de artillería montada con 2 baterías de á 6 piezas, y ademas, en tiempo de
paz, otra baterfa de instruccion para formar é instruir los cuadros
para la artillería de campaña.
Artillería de plaza: 4 regimientos, de los cuales uno quedará destinado para la artillería de las costas; cada regimiento de á 10 compañfas.
Pontoneros: un Cuerpo de 4 compañías.
Cuerpo de torpedistas: dividido en 2 compañías,
Minadores y zapadores: 8 compañías.
Soldados de ambulancia: 3 compañías.
En lo que toca á los grandes ejércitos, el Ministro se propone
reunir, en el año de 1881, uno 6 dos regimientos de infantería, durante cuatro semanas, en un campamento de instruccion; hacer maniobrar una division, compuesta de todas las armas y hacer practicar
el servicio de exploracion y seguridad por 2 regimientos de húsares
y, una batería montada en un terreno, en el cual, en tiempo de guerra, tal servicio será necesario, Fuera del 1,950,000 florines presupuestados para completar las fortificaciones, quedan disponibles para
el mismo objeto cosa de 1.550,400 más, de suerte que podrán gastarse en 1881 para tales fortificaciones 3.500,400 florines, Para la
fortificacion de la capital, Amsterdan, no se h,i presupuestado áun

�152

153

suma alguna, pero está avaluada eu 11.000,000 de florines. A fin de
poder completar todo el sistema de fortificaciones de la Holanda se
. .
'
n~ces,tarán, segun el cálculo del Ministro, fuera de la suma dispomble para 1881, cosa de 19.550,000 florines más. Segun se ve por
1~ exposicion que antecede, el objeto de la reorganizacion del ejército holandés, es puramente defensivo, como corresponde á un país
que no piensa ni puede pensar en hacer conquistas.

campañas futuras no serán de la calidad de las que otras veces ha
tenido, este inconveniente será compensado con el mayor número de
que podrá disponer en virtud del servicio obligatorio.
De todas maneras, se cree que el término de 40 meses, señalado
para el servicio activo, no admitirá ya una nueva reduccion, sin que
resulten graves perjuicios en la instruccion, calidad y disciplina de
las tropas.

ÜÁRLOS DE GAGERN,
Coronel.

EL SOLDADO MEXICANO.
DISMINUCION DEL TIEMPO DE SERVICIO
EN' E:r.. EóJ"E:E'I.C:J:TO FH..A.NCES.

Desde el 1? de Enero de este año, el soldado frances no pasará
mas de 40 meses en el servicio activo, en vez de los 5 años á que
estaba ántes obligado.
Esta medida, tomada en virtud de los perjuicios que resienten la.
industria y la agricultura, con retener más tiempo en el ejército los
brazos consagrados á aquellos dos ramos de la riqueza pública, perjuicios que se han hecho más sensibles desde que, haciendo el servicio obligatorio, se suµrimió todo medio de reemplazarse, ha merecido los elogios de unos y la reprobacion de otros.
Se dice: que un soldado no puede aprender el oficio ni formarse
en 40 meses, y que la Francia no podrá ya tener tropas de la calidad de las que hicieron las campañas ele Crimea y de Italia, pues
para contar con soldados semejantes, no basta retenerlos bajo las
banderas por un tiempo tan corto como 40 meses.
Opinan otros, que si las tropas que presente la Francia en las

Ya muchas veces se ha dicho, y por voces autorizadas, que el soldado mexicano es uno ele los mejores del mundo, y no ha faltado
quien lo haya calificado tnmbien como el primero. Esta última caIificacion, tomada en un sentido absoluto, no es tal vez rigurosamente exacta, puesto que para merecerla, ademas de las buenas
disposiciones naturales para la carrera de las armas, se necesita tener un perfecto conocimiento del oficio, es decir, una sólida instruccion y una disciplina bien establecida, cualidades que no da la naturaleza, y que sólo pueden forro.rae con una metódica enseñanza
y con una organizacion perfecta en las instituciones militares, cosas
á que no ha podido hasta hoy atenderse en nuestro país, por el estado de agitacion constante en que hemos vivido.
Pero si calificamos al soldado mexicano en vista solamente de sus
cualidades naturales y de su disposicion para la carrera de las armas,
nada tiene de exagerado señalarle uno de los mejores lugares y quizá el primero entre las distintas nacionalidades de nuestro globo.
Para que no se crea que nos ciega el patriotismo al calificar de
una manera tan ventajosa á nuestros soldados, vamos á insertar en
P. M,-20,

�154
seguida el juicio que uu ilustrado escritor frances hizo sobre las cualidades de los soldados europeos, en una época en que todos ellos se
habían probado suficientemente, pues acababan de pasar las grandes gnerras;del Imperio, que Napoleon I babia ilustrado con su genio. En esas colosales y prolongadas luchas, en que todas las naciones europeas pusieron en juego sus más pouerosos elementos, fué
sin duda donde pudo apreciarse mejor la calidad de sus tropas. He
aquí el juicio á:que nos,'referimos, y que en seguida aplicarémos á
nuestros soldados:
"Las naciones europeas son naciones guerreras, y sus soldados se
distinguen por cualidades más ó ménos preciosas, tanto naturales
como adquiridas.
"El soldado inglés, adicto á sus jefes, es sumiso, disciplinado, fácil de conducir. Sabe soportar las fatigas siempre que esté fuerte '!I
abundantemente nutrido.• Es, ademas, aseado y de buen aspecto.
Su valor carece de impetuosidad, pero es firme en medio del peligro, En fin, aunque reclutado á gran costo, se muestra sensible al
honor nacional.
"El ruso, que de siervo pasa :\ ser libre al convertirse en soldado,
si es que puede decirse· que obtiene su libertad, porque cambia la
servidumbre á su amo por un engal\che perpétuo en el servicio militar, tiene cualidades preciosas. Obedece, sin vacilacion, á la más
rigurosa de las disciplinas, ejecuta, con extrema prontitud y empetio, las órdenes de sus~oficialea, afronta ios peligros con una brutal
indiferencia,'guarda con tenacidad su formacion en fa fila y sabe morir en su puesto. Sóbrio, infatigable, indiferente á las privaciones
como á las intemperies, da~muestras tambien, cuando se excita su
fanatismo, de abnegacion, de valor y de una tenacidad en el combate, que no se abate con: ningun re,.es. El soldado ruso es tal vez la
más perfecta de las máquinas militares.
"El soldado prusiano reune á un gran valor natural y á una viva
impetuosidad, una!grande instruccion práctica y una inteligencia en
las maniobras muy desarrollada, Aprende con facilidad y retiene y
ejecuta bien lo que se le ha ensefiado. Se contenta con poco; pero
las privaciones continuas alteran su moral y abiten su ánimo. Su

155
disciplina es perfeda; pero el hábito que tiene de obedecer hace que
tenga siempre necesidad de ser mandado. (!)
"El austriaco y el húngaro son muy valientes; si el austriaco es
más sólido, el húngaro tiene más fmpetu; pero uno y otro, aunque
adictos á su país y á su soberano, aceptan fácilmente los azares de
la fortuna, y se someten sin gran resistencia á la suerte de las batallas. Son tropas excelentes cuando están bien mandadas y cuando
h~n salido victoriosas; pero en los descalabros carecen de nervio y de
vigor.
"El soldado sueco es valiente hasta la temeridad, instruido y disciplinado; pero cede tambien muy fácilmente á la fortuna.
"El polaco, bullicioso, de Jmpetu, lleno de firmeza, de ánimo yde
valor, alimenta en su alma vivos sentimientos de nacionalidad que
no se abaten con los reveses, Adora todavía á un Dios, ama todavia
á una patria y conserva siempre una esperanza, porque su fé le hace
creer en una justicia divina,
"Los soldados suizos, hace mucho tiempo que no han tenido que
combatir por su patria; pero es probable que, llegado el caso de tener que &lt;l.efenderla, se ballarfan todavía entre ellos muchos Winckelried, Los suizos son soldados firmes, valientes, disciplinados, fieles
á sus juramentos, y ménos ávidos de dinero que lo que generalmente se cree. Desde hace treinta y cinco años han comhatido con frecuencia á nuestro lado y han sufrido con nosotros, sin murmurar, las
fatigas y las privaciones.
"Los holandeses se han mostrado siempre valientes y resueltos,
ya sea combatiendo con nosotros ó cont,a nosotros; tienen toda la
firmeza que su carácter flemático anuncia, y á veces muestran una
impetuosida&lt;l. que no se esperaría de ellos.
"Los belgas, los piamonteses, las saboyanos, los milaneses han
servido, confundidos en nuestras filas, durante las largas guerras de
la Revolucion y del Imperio. Eran buenos soldados, sólo qire algunos Cuerpos italianos no tenían disciplina,
"Los portugueses, sin someterse nunca á la disciplina inglesa, se
mostraro n va,ias veces valientes y dignos de sostener en linea el
[1] F.n el &lt;l ia esta asercion no es rigurosamente exacta. La grande instruccion del soldado ¡1rusiauo y las exi•rencias de la táctica moderna han permitido concederle una grande
iniciativa, qtte no ha l ardado en sn imitada tambien por los soldados de las demas naciones.

�156
choque de nuestros regimientos. Los españoles por el contrario, parecla que habían renunciado á hacernos frente; su temible infouter1a, esas torres vivas como la habla llamado Bossuet, no existla ya
ni en sus recuerdos; pero eran rudos partidarios; animados de un vivo sentimiento de fanatismo religioso y patriótico, eran activos, infatigables, tenaces, pacientes y firmes, llenos de valor y de prudencia, de resiguacion y de audacia. La defensa de Zaragoza dejó muy
atras á las de Numancia y de Mnrviedro.
"Los franceses han tenido que combatir contra todos los soldados
de la Europa, y en igualdad de número, han salido siempre vencedores. Es que, á la disciplina, lazo único de los ejércitos poderosos,
unen la paciencia y el buen humor, que hace dominar la fatiga¡ la
firmeza, que hace permanecer en las filas hasta morir, y que convierte en muralla impenetrable una linea flotante de infantería¡ es
que á la obstinacion de los n1sos, á la audacia de los mame\ ucos, al
valor de los inglese&amp;, de los austriacos y de los prusianos, unen los
franceses esa impetuosidad que les es propia, y que se ha llamado
furia francesa; es que al valor, á la disciplina y á la instruccion,
cualidades con las que un hombre armado es ya un excelente combatiente, unen los sentimientos que aseguran siempre la victoria: la
afeccion á su general y el amor á la patria; en fin, las cualidades
que hacen de nuestros soldados hombres únicos para la guerra; estas cualidades son: la comprension fácil y pronta, el conocimiento
superior de las dificultades del momento y de los medios de sobrepujarlas. Es de notarse que los soldados franceses son los únicos
que, en caso de necesidad, pueden pasársela sin oficiales. Dejad á
una tropa delante del enemigo, ein órdenes y sin jefes: los ingleses
huirán, los rusos se harán matar, los franceses, por su s6\o genio natural y por el instinto militar que los anima, se constituirán en
Cuerpo arreglado, y en las mismas filas de soldados, hallarán bien
pronto un general y oficiales. La obediencia será voluntaria y absoluta, la eleccion expontánea y sin contradicciGnj cada uno no pensará sino en marchar adelante, en combatir y eu triunfar. Se concibe
que tales soldados producirán, en todo tiempo, ilustres generales."
Veamos ahora cuáles son las cualidades naturales del soldado
mexicano y comparándolo con los de otras naciones, nos convenceré-

mos de que, si en las cualidades fictichs ó que se adquieren por la
organizacion y la disciplina, puede serles inferior algunas veces, en
las primeras, con que la naturaleza lo ha dotado, deja muy atras á
unos é iguah. cuando ménos á los &lt;lemas.
El soldado mexicano es s6brio por naturaleza; el "limento más
sencillo y frugal le basta para conservar su salud y su vigor. En
este respecto supera á todos los demas. Aunque no puede compararse por su talla con la mayor parte de los soldados de Europa, ni con
los americanos del Norte, es infatigable hasta el grado de que sus
marchas y el esfuerzo que se le pide no tienen, por lo general, más
límite que la voluntad de sus jefes. El soldado mexicano soporta,
sin quejarse y aún sin murmurar, las mayores fatigas; desgraciadamente se abusa con frecuencia de esta preciosa cualidad de nuestras
tropas. Es lo más comun ver á nuestros soldaclos hacer por muchos
días seguidos marchas de catorce, diez y seis y aún más leguas, Y
esto siu tomar alimento muchas veces más de una vez al dia.
Como resistente á la fatiga, nuestro soldado es superior á los de
Europa y Norte-América.
Siendo dócil por temperamento, el soldado mexicano, sin esfuerzo, se presta á las mayores exigencias, y no se ha necesitado para
contenerlo y someterlo á la obediencia de sus jefes, de esa severa y
aún crnel disciplina á que están sujetos los soldados de Europa.
Los motines, las deserciones en grupo 6 con armas son hechos aislados, que no forman el carácter especial de nuestros soldados, pues
tales desórdenes se cometen, generalmente, por la gente avezada al
crJmen, que se hace ingresará los Cuerpos, sacándola de las cárceles.
La desercion simple que es la más comun, reconoce como principal
causa el vicioso sistema de reclutamiento.
Sin embargo, aún los defectos que tienen por origen el mal sistema de reclutamiento, desaparecen ante la adhesion que el soldado
mexicano tiene por sus jefes, cuando es trataclo por ellos con justicia y con cierta dulzura y cariño, al que nuestros soldaclos se mue~tran tan agradecidos, que ya ent6nces, para ellos, no hay más móvil
,J. qtie la voluntad de sus jefes, constituyéndose asJ, de hecho, la verdadera disciplina de nuestras tropas. Ent6nccs se ve á nuestros soldados ir hasta donde sus jefes los llevan, mostrarse valientes y te-

�158

159

merarios, hasta igualar la decantadafuria francesa si sus oficiales
saben conmoverlos, y morir con esa estoica resignacion, que es un
distintivo del carácter del soldado mexicano, y en el cual no reconoce igual. Muchas veces hemos visto en el campo de batalla á algunos soldados mirando sin pestañear sus miembros destrozados y vertiendo sangre, con una frialdad, con una serenidad en el semblante,
que se creerla que nada sufrían.
Respecto de su mayor 6 menor impetuosidad en el ataque y de su
firmeza en la resistencia, dirémos que el soldado mexicano se conduce en el combate segun la direcciou y el ejemplo que le dan sns
oficiales. La historia de nuestras guerras, tanto civiles como extranjeras, ofrece numerosos ejemplos de Cuerpos que, bien dirigido~,
entusiasmados y arrastrados con el ejemplo de sus jefes, se han cubierto de gloria y han igualado 6 superado con sus hazañas á los regimientos extranjeros de más fama.
Es verdad que tambien, en medio de nuestros desastres y de la
desorganizacion que ha sido su consecuencia, hemos presenciado graves desórdenes y fJScenas vergonzosas. ¡Pero no ha suqedido lo mismo en el ejército inglés, cuando al ocupar por primefá vez el Norte
de España en 1808, fué arrojado de ali! por las huestes de Napoleon7 (1) ¡No fué humillante para la Prusia la conducta obserrada
por su ejército en 1806, cuando irritado el ¡nismo Napoleon por la doblez del gobierno de aquella nacion volvió sus armas contra ella! (2)
¡No están en la memoria de todos las vergonzosas derrotas de las
tropas francesas en 1B70 y las huruillantes capitulaciones de Sedan
y de Metz!
Estas grandes desventuras, que muchas veces hacen llorar de rabia á los soldados, no dependen generalmente de ellos, sino que son
el resultado de una mala direccion, del poco ánimo de algun jefe 6
del estado de confusion y de desmoralizacion política en que llega
á verse envuelto un pala.

Los jefes del ejército mexicano que hayan conocido de cerca lo
que valen nue8tras tropas en campaña, no creerán exagerada la
apreciacion que hemos hecho de las excelentes cualidades del soldado mexicano, y comprenderán que los vicios y defectos que se le
echan en cara no nacen de su !ndole 6 carácter, sino que son efecto
de las anormales circunstancias en que se ha formado y en que vive nuestro ejército.
Algunos años de paz y la decidida intencion de reorganizar al
ejército como conviene ~ nn país civilizado, serán bastantes para
quitar las sombras que oscurecen el mérito y valla de nuestras tropus, poniendo en relieve sus brillantes cualidades.
Entre tanto, los jefes q"e estudien el carácter de nuestro soldado, que lo traten con equidad, que se esfuercen en atender y remediar sus necesidades y que sepan exaltar sus sentimientos el dia de
una batalla, lo verán mostrarse tan valiente y digno como el que
más lo fnere.
Importa mocho tambien que no se abuse, sin necesidad, de las
buenas cualidades de nuestros soldados, porque si bien la sobriedad
y la resistencia á las fatigas son sus cualidades más distintivas, y si
soportan generalmente, 8in mut'mnrar y sin insolentarse, las mayores exigencias, esto es con gran detrimento de su salud y de sus
fnerzas. Las largas marchas y la escasa 6 mala alimentacion so1¡ el
orfgeu de las enfermedades que diezman á nuestras tropas en campaña, y para evitarlas, siempre que las exigencias del servicio no lo
hagan absolutamente necesario, es muy importante limitar prudentemente la longitud de las jornadas, atendiendo á la conservacion de
las fuerzas del soldado, para lo cual tnmbien es indispensable que,
en campaña, las tropas reciban mayor cantidad de alimento y de
mejor calidad que en guarnicion. Solamente de esta manera se harán disminuir las considerables bajas que la fatiga y las enfermedadeli causan en nuestros batallones en unos cuantos dias de marcha,
ues lo re"etimos si el soldado mexicano es sóbrio y resistente á la
P ,
l'
'
.
fatiga importa conservar y no destruir estas cualidades tan apreciable~, que deberán utilizarse cuando el servicio lo E1Xija imperiosamente; pero que no deben gartarse sin provecho.

[11 El ejército del general M1:tore, per~eguido aunque m~y flojamente po~ el. ll'!ariscal

Squft entró en tal estado de desmornhzac1on 1 que la caballeru francesa r~co_gia d1anamen•
te mJltilud de prisioneros que abandonabiyi ,,._us filas para entregarse al pillaJe y que queda•
bao tirados en el camino completamente ebrios.

(2) El ejército prusiano baüdo en un mismo ~ia en los carueos. de Jena Yde _Auerstaedt se
retiró en la mayor confusion, dejando los ,camrn~;1 ll_enos de fusile~ y de Uag1;ts abandonados. Los restos del dlsbandtumento de. dicho eJerc1to fueron _sap1tulando uno tras otro, y
Napoleon se hizo dueno de toda la Prusia en Wl mes de campana.

,

�160
161

Las experiencias durarán doce dias, en cuyo tiempo los caballos,
sometidos á este nuevo régimen, serán ejercitados segun una progresion de trabajo particular y uniforme. Estas experiencias se extenderán á dos pelotones para la eabnllerla, á una baterla para la artillerfo y á un peloton para el tren.
Lna eali:1llos serán pesados y medidos durante y despues del per1odo de experiencia, á fin de que se puedan reconocer exactamente
las diferencias en peso y en volñmen.
En cada Cuerpo de tropa donde se haga la experiencia, una fraccion de la misma fuerz11 que la que está sometida al ensayo recibirá,
para sus cnbnllos, la mcion de guerr11, y ejecutará el mismo trabajo,
de modo que se puedan apreciM, contradictoriamente, los resultados
obtenidos. En fin, para comprobar los resultados, un11 comision compuesta del teniente coronel, de un oficial superior, de dos capitanes
y de un veterinario, seguirá la marcha de fa experiencia y extenderá un informe, con los comprobantes necesarios, luego que termine
la experiencia, y otro un mes despnes. Este informe deberá contener todas las observaciones hechas sobre tl valor alimenticio de la
galleta-forraje, sobre su influencia higiénica ó mórbida y sobre su

NUEVO PAN DE SOPA PARA LAS TROPAS.

Desde la última guerra, la cuestion de las subsistencias militare&amp;
ha siclo una de ]ns precauciones constantes de la administracion de
v1veres en Francia. Se quisiera, al ménos pnra los periodos de gr~~des marchas, poder dar á las tropas un alimento sano, muy nutritivo y muy rápido de preparar. M. Schcurer-Kestner ha ~:esentnd?
á la acndemia un pan e~pecial, que le parece de las cond1c10nes exigidas. Este pan está formado de porciones, iguale~ en peso, de harina y de carne picada, que ,e amasan juntas, añadiéndoles un poco
de tocino.
La pasta fermenta como la pasta del pan ordinario, y se cuece
fácilmente en el horno.
Cuando el cocimiento está completo, se nota que la carne se ha
descompuesto por decirlo asr; las partículas musculares han siJo absorbidas, digeridas, y se han hecho sol ubres. El pan queda en un estado avanzado de disecacion como la gnllcta, y cuando se le cuece
en agua añadiendo la sal conveniente, se obtiene una excelente
sopa.
.
En Argelia, por órdcn del general Cbanzy, estepa~ ha sido en~ayado en varios Cuerpos de tropas y el resultado ha stdo muy satis•
factorio.

1

conservacion.

L.l .UREOSTÁTIC.l lllLIT.U.

Se han hecho recientemente en Inglaterra, nueva, experienciaa

LA. GlLLETA.-FORR.lJE,

En Francia por órden del Ministerio de la Guerra, se vnn á co1
•
•
•
menzar, dentro de a] 6unos dia~, muy rnteresantes ?xpenenctas sobre 1:1 •liment,icion del c,ballo con la galletu-forra¡c. Se hará uso
de galletas fabricalas bajo la direccion de la intendencia militar.

•

sobre el empleo de los globoa en tiempo de guerra, con el objeto de
investigar d qntl peligros pueden estar e:i:pueatoe loa aeróatatos por
parte del enemigo. Para esto, la Comision de operaciones de sitio ha
hecho aaceoder,, una altura de 800 pitls, un globo cauTivo del servj.
oio onlinario, es decir, pudiendo contener doa observadores. Á 2,000
metros de di1tanoia se situó uuo de loe nueYoa callones Howitr.er, de
12, que tiró sobre este globo. El primer proyectil no hizo efecto;

P. K.-21.

�162

. 1 arti\\eros modificaron su puntería, y lo
pero en el seg~nrlo t1r~, º:onaefo estalló delante del globo, y la mehicieron tan bien, que adg
11 se esparció en fonu:-1 de cono, bi11 11 e estaba contem a en e a ,
,1
tra " ct
· •
b , rod ujo su pronta ca11 a.
1
zo varios ag11Jeros en el g o o i_ p ·, que sería neJi.-,roso servirse de
de e,t·i exp~nenc1a,
. ' e b
1
Resn1t.a, puee,
. ' ,
. . f ,. . á 2_ U00 metros de las 1,., ti una &lt;lti-tancia. rn e1101
'
globos en campana,, '
t'I • ,u\ro los casos ,le extrema ne. , ' que no serán ú i es, º
. d l
neas enemigas, i
.
. á una gran distaucm e
..
,
d
p"ra
hacer
observacwnes,
smo
'
ce~1ua , ....

enemigo.

163
{:erse la utilidacl del uso adoptado en el ejército aleman. En efecto;
si bien el uso de las compresas no sería bastante, en todos casos, para detener la hemorragia, muchos hombres, cuyas heridas no fuesen
de extrema gravedad, podrJan procurarse por F1 mismos un auxilio,
que les permitirla espemr la curacion de los médicos.
Nos permitimos llnmnr la nte11cion del Cuerpo Mé&lt;lico-l\Iilitnr sobre este asunto, no durlaudo de que si, como nosotros, crfyese útil
la pr.lctica á que nos hemos referido, iniciará lo conducente, ¡,ara
que en campaña se proporcione á nuesicroB soldados el auxilio de las
&lt;JOmpresas usadas en el ejército aleman .

•

COMPRESAS SALICILADAS QUE USA EL EJERCITO ALEMAN,

-

ESTUDIOS
SOBlm OTIGANIZACIO~ DEL EJEUCITO,•

ro"nia en caso ele movilizacion del ej(rcito, cada ~oldado
r~!bºe ;~: ~:m~~;::d:e :¡~1\!:1:li~:~~id1;~::~~:i.~:s:nd:1Letb;~:=~
ndas, é mism
nen de un ed,1z0 cuaun1do de gasa, que tiene
compresns se corupo
P l cual se enrolh,, segun el tamaño
15 ó lti centímetros de lado, ~n el ó" gnmos &lt;le ouute ( 1) salicila. dar á la compresa
"' '
d
1 .. d'·• do uua solucion ele 1 lll gramo• e
que se quiere
. ara éste con
do. Se ¡nep
, u ª) u " h • g·o y se añaden 40 gramos
.
\' ¡· . en 4 litros de a1co o1 • J ,
áctdo "ª ,ci ico,
¡· .
En esta mezcla se sumerge algo. d, · · ó de o 1cerma.
de aceite e rtcll10
"
, \mente irupre"uauo en
.
b· 'la que que&lt;1e J"Uª
º
don cardado, bien beco, ''",
á b•ar ensartánelolo eu hilos,
en seou1di&gt; se pone bec '
t
todas sus ¡,ar es, Y
"
. t · . á la vez bien ventilados.
.é d ¡ en lugares ca11en es Y
y suspen d1 n O
a batalla \os heridos no
Si se considera que, genem\mente, e~ un . do ~quella ha cond•
¡O8 méihcos smo cuan
pueden ser aten II1os por
d
h bres que quedan tendidos
na gnm parte e Ios om
.
clu1do, Y que u
I ravedad de sus heridas, como
en el campo mueren, no ~aut~ pord.\g no puede ménos que reconopor l a falta de
. una curacwn inme ia a,

°

(I] Borra de algo~••·

Creemos que las cuestiones refatims al reclutamiento, organizadon y administrncion del ejército, son de tan vital importancia para el porvenir de México, qne sn resolucion tiene que ser uno de los
asuntos de qne tendrán que ocuparse el Poder Ejecnt.i,·o, las Cámaras y la prensa, Verdad es que, tanto cuanto son importantes estas
cuestiones, son tambien clificiles de resolverse, no porque en teoría
haya grandes obstácnlos que vencer, siuo porque en la pr~ciica habrá qne colocarse frente á frente de antiguas preocupaciones, y chocar contra la indiferencia con que ciertas clases han visto el •erl'icio
militar, al cual nunca se han creído obligadas, por esa añej&gt;1 cuanto
viciosa práctica de hacer pesar, sobro la clase más iufeliz de nuestro
pueblo, la más tenible de las cargas que la sociedad impone: el con•
tingente de sangre,
Por poco que nos preocupemos hoy dia de estas cuestiones, ellos,
por su propio peso, deberán imponerse quizá muy pronto, haciéndo-

�•

~ll

16i

165

se sentir como se hacen sentir las necesidades de una sociedad, tan
lue"o c;mo la tranquilidad que proporciona la paz, permite á los
ciudadanos y á las autoridades, ocuparse de estudiar y buscar todolo que hace falta para la seguridad y bienestar comunes. .
Mióntras mayores intereses nazcan en nuestro pafs en vntud del
desarrollo de nuestm agricultura, de nuestra industria minera Y
fübril de nuestro comercio, y de la inmigracion, que no tardará en
tomar' incremento, mas se hará sentir fa necesidad imperiosa, imprescindible, ele dar garantfas de estabilidad y seguridad :\ aquellos
intereses, y esto no podr:\ hacerse si no se cuenta con una fuerza pública perfectamente organizada.
Convencidos de esta verdad, y creyendo que no est:\ lejano el dia
en que las cuestiones que hemos indicado exijan una solncion, nos
proponemos publicar, bajo el tftnlo que c~cabeza _este articulo, los
escritos que á nuestro juicio puedan servir para ,lustrar aquello~
asuntos aei como los que expliquen la solucion que en otros pafses
se ha d~do á la cuestion de que nos ocupamos, en los distintos ramo&amp;
que ella braza.
Como hase y principio de estos estudios publicamos desde luego
el siguiente articulo:

Buenas razon_e~ militan en favor de esos cambios¡ no hay para qué
negarlo. Hay v1c10s en la construccion¡ se quiere hacerlos desapare-cer. Nada más natnral ni más justo.
Pero esos vicios ¡de dónde provienen? Indispensable es saberlo.
De otra ~uerte, nos exponemos, queriendo con·egirlos, á incurrir en
-otros qmzá tan graves como ellos.

COMO COIIYlEIIE PROCEDER Ell EL ESTUDIO
DI LAI

LEYES DE ORGA~IZACION MILITAR.

•

{TIUDOCID0 D■L l'Ul!CU),

Diferentes proyectos de ley, que ya hace mucho tiempo están•
la 6rden del dia eu la c,mara, y cuya discuaion no puad.e tardar,
van , poner de nuevo en tela de juicio las bases mismae de nuestra
organizacion militar. Y he aqul c6mo, qnizé, van , cambiane loe
cimientoe de este edi6cio que no hemoe logndo acabar todavla.

Se ha dicho muy á menudo, y, sin embargo, no es inútil repetirlegislacion militar se hn formado al dia y
s,_n un plan general. Ha habido prisa por asentar ciertos princip10s, en que unos han consentido, que otros han votado con cierto
-e?tusiasmo, y que la mayor parte han aceptado¡ sin comprender ,
bien_ todas su_s co.nsecuencias, y sobre todo, sin haber investigado los
motivos que 3usJ1ficaban su adopcion.

¡? una vez más: nuestra

Las circustancias explican y hasta pueden excusar, en cierta medida, las faltas, los errores cometidos. El tiempo urgfa¡ faltaba ]a
-experiencia. La constitucion politica del pala se discutfa al mismo
tiempo que su reorganizacion militar.

Nos encontrábamos en el dia siguiente de inauditos desastres· y
desgraciadamente, la más elevada personalidad del momento, el jefe del Estado, el que tan valerosamente habla emprendido la inmensa tarea de reconstituir á la Francia, se mostraba ardiente defensor de sistemas anticuados, y ele doctrinas que ya se hablan hecho
viejas, en materia de organizacion militar,
No debemos sorprendernos de que, en condiciones tales, fuera ne-cesnrio transigir en más de un punto; tampoco debe llamarnos )a
atencion que nos contentáramos con introducir en la ley los principios esenciales, empleando todos los argumentos que ent6nces podian aducirse para hacerlos prevalecer.
Hemos podido decirnos, entónces, que era preciso romperá todo
trance con la rutina y con las preocupaciones tradicionales; que todo era preferible á la conserrncion de lo que exi6tfa; que una vez
rotas las trabas existentes, acaharfa la lógica por recuperar sus derechos¡ y que lintes de formar el plan del edificio, era menester primero acopiar los materiales necesario, para su construccion.
Pero por excusable que haya podido aer esta manera de proceder,

'

�166

167

no por eso era ménos irracional y mala, y sns consecncncias fatales-

En una palabra ¡sobre q é
t
. .
á In vez la primer~ ley mTut pun os es rnd,spensable que recaiga
1 1 ar que se establezca1
t
E soesoq
·· yo determinar en este estudio.
1 ne quisiera

no tardaron en mani füstarse.
El sistema está en vigor desde hace apénns unos cuantos años, y
por todo• Indos se levantan las críticas contm los resultados que ha
producirlo. Siéntese la necesidnd de wodificar la máquina aún ántesde que baya recibido sus últimas piezas.
En efecto, necesita modificaciones¡ pero no serían bastantes.
Cambi•r, nqní y alll, una pieza del mecanismo, serla tan difícil como peligroso. Estamos en presencia de un edificio mal ordenado¡ no
es trnsportanclo algunas piedras como podemos espernr hncer su ordenamiento perfecto. Es preciso que nos decidamos, virilmente, á
rehacerlo por completo.
Obrar de otro modo sería volver á incurrir en los mismos errores
que los que Jo construyeron; y esos errores, hoy, no tendrían excusa
alguna.
Francia está á cubierto de un golpe do mano. Se puede trabajar

'

con toda calma.
Por lo demas, no se trnta de derribar desde Juego lo que existe.
El edificio provisional debe subsistir hasta la conclusion del que ha
de rcemplnznrlo, y para cuya construccion pueden servir muchos de
sus materiales.
Lo esencial es que, sin vacilacion, así como sin una irreflexiva.
preci¡,itacion, en todn. calma, con espíritu de órden principalmente,
se emprenda de nuevo y por completo, todo el trabajo mal hecho,
tmz11ndo primero el plan del conjunto, plan que se hizo mal en no
formar bnce diez años.
Importa, pues, buscar aquí cómo conviene proceder en la elo.boracion de un plan gcnaral de legislacion militar¡ cómo, primeramente, deben fijarse lo.s bases¡ y en qué (mlen deben irse levantando sobre ellas las otrn.s partes del monumento.
tCuáles son las· diferentes cuestiones que deben resolverse y eu •
qué consideraciones es preciso apoyarse para encontrar In ,olncionf
tCómo se ligan entre sí esas cuestiones? ¡Cuáles son aquellas que
es permitido examinar aisladamente, y las que, por el contrario, deben estudiarse simultáneamente, porque están en conexion y no
pueden resolverse independientemente unas de otras?

•
l.
Antes de emprender nna tarea cual . . 1 .
b~cer es fijar con bastante clarid,ul ~1qt01a, o primero que lrny que
eJecntarlu Conocido ese fi
n que se desea alcanzar al
1
perder ele ~ista por dec;rl0 \Y ~ aramente marcado, no ,e deberá
cia él' bnscnndo siempre I n, . . erá menester tender sin cesar háos meJores medios p
,
.
.
ara conseguufo, sin
deJarse desviar por motivo al"uno
s·,, de paso, se pueden utilizar
" esos
. m'
.
ne•, igualmente buenos y
t .
ismos medios para otros fi.
ven aJosos no está p ¡11'b'd
1 11
pero con la expresa cond·ic10n
. de que· ' uo se t dro . o e iacerlo·'
el alcanzar el fiu principal y definitivo.
re ar e m comprometa
Estas recomeudnciones pa
á
. .
dencia. No creo inó.t'l . 'recer n can&lt;l,das en fuerza de su evi1 , sin e,nbargo hace la
• . . .
porque ~ menn&lt;lo
d
'd
' ' r ' ', m ms1st1r en ellas
60 escu1 an estos sabios
t
'
de 1n discusion de las cuest·
· ..'
prccep os en el estudio
iones m,1,tares como t d é
•
'
d
'
en r ocas1on de
h acerlo observar m's
" e una vez.
Procurémos·' pues·, ª¡ prmcqnnr
• .. este trab ·
·t
.
la misma falta. y ra q
t
·
ªJº, evi ar e1 rncurrir en
1
.
' • uc se ruta de buscar 1
eegmrse para organizar el 'é ·1 el
.
a marc in que l1aya de
.
eJ re, 0 e un país
d ¡
as mstituciones militares .
, paro otar o de sólidgunta:
1
' p antémonos ántes que nada esta prc-

¿Con r¡uéfin organiza

Slt

ejh·cilo 1111 pats?

La respuesta es muy sencilla ' Y Iª f;ormularó de la manero siguiente:
Un país organiza su ejército ó más
1
nes militares, para estar en a ;it d d genera mente Re da iustitnciopaíses.
p u e har,cr la g-,ierra á los dema8
No digo: atacar¡ tampoco di : de'ende . . .
Y no lo digo sin razon.
go "'
rie, digo. hacer la guerra;

�168

"

lt

11

Una nacion debe estar tan en aptitud de atacar á sus vecinos como de rechazar sus ataques. Es una facultad que le es indispensable poseer, sin que implique por su parte veleidad alguna, ó tendencias belicosas. El uso que haga será bueno ó malo: esta cuestiou es
del resorte de la pol!tica y no toca al legislador militar discutirla.
Tampoco tiene por qué preguntarse si la guerra es un bien ó un
mal; si puede esperarse que desaparezca de este mundo en un plazo
más ó ménos cercano, ó si, por el contrario, es preciso resignarse á
verla subsistir hasta el fin de los siglos. la guerra es un hecho,
cuya existencia no puede negarse. Si, políticamente hablando, un
país debe esforzarse siempre por evitarla, debe tambien, bajo el punto de vista militar, no pensar más que en una sola cosa, en darse los
medios para hacerla con éxito, una vez llegado el caso. Y el éxito
en la guerra consiste, no sólo en no ser batido por los demas, sino
en batirlos. No olvidemos esto.
Tal es el fin, y el fin único, en vista del cual debe organizarse un
ejército.
Una vez que exista, permitido será exigirle, en tiempo de paz,
otros servicios accesorios; co11 la condicion, sin embargo, de qtie pueda prestarlos, sin exponerse á perder lo más mínino de las cualidades que le son indispensables para hacer la guerra.
Pero cuando se trata de organizacion, cuando se debe crear el
instrumento, es preciso, de la manera más absoluta, no pensar más
qué en el fin esencial.
Es preciso descartar, implacablemente, todas las consideraciones
extrañas. Si se pueden, en rigor, tener en cuenta hasta cierto punto, las costumbres, los hábitos, el temperamento nacional, el r&amp;gimen
político, no debe hacerse sino con la mayor réserva. Cuanta más im·
portaucia tienen estos diversos puntos cuando se trata de cuestiones
de gobierno interior, tanto así debe temerse darles dema.iada cuando se trate de la organizacion militar.
La razon de esto es sencilllsima. Una nacion se da un gobierno
para sf misma y no parn las demas. Cuando un pueblo quiere, por
ejemplo, adoptar instituciones republicanas, no debe preocuparse de
si tal ó cual otra nacion prefiere la forma monárquica. Las instituciones polfticas de nn país son completamente independientes de las

169
de los pafses vecinos .. No puede ser lo mismo con las instituciones
militares.
Éstas en efecto están deotinadas ante todo, á. ser puestas en opo'
&gt;
•
!icion, en un momento dado, con las de las naciones vecmas, Y por
~:onsiguiente, la organizacion militar de cualquiera de bllas, debe
influir necesariamente sobre la organizacion militar de todas las
demas.
.
De aquí resulta la necesidad, para las diversas po~encia~, _de observarse sin cesar, mútuamente, bajo el punto de vista_mil_itar; la
.obligacion, para cada una ele ellas, de arreglar su orgam~ac1nn por
la de las potencias rivales, adoptar :l. menudo una medi~a que les
parezca desagradable en sí, que puede tener par~ ella, baJO el punto de vista social ó político, inconvenientes particulares, pero que
sin embarao se impone porque otra potencia, al adoptarla, se ha
" un aumento
' de fuerza agresiva, que la prunera
·
debe
proporcionado
ponerse en aptitud de poder contrarestar.
.
No quiere decir esto que la organizacion militar d~ los diferentes
países deba ser completamente idéntica. Una multitud ~e razones
se oponen á. ello, de las que la primera es que no todos disponen de
los mismos recursos en hombres y en dinero.
Ademas, por la naturaleza y por la configuracion ~an di vers~s de
sus territorios, por ]a extension variable de sus poses10nes contmentales 6 marítimas, las naciones tienen necesidades militares que no
son las mismas, y á veces son diametralmente opuestas.
No es ménos cierto que todas están sometidas á esta regla comun:
que deben poder luchar, y luchar ofensiva ó defensivamente, unas
contra otras.
Es esta una verdad incontestable, que, por lo demas, se sient~
instintivamente, aún cuando no ~e la enuncie de una manera explícita, y que se encuentra en el fondo de esta fórm_ula de ~ue se hace
por todos los países tan frecuente uso: Es preciso orgamzar nuestro
ejército "conforme :l. las exigencias de la guerra moderna."..
Las "exigencias ele la guerra" no eon otra cosa, en defimt1va, que
las obliaaciones impuestas á cada ejército por la necesidau de poner- ,
se en e;tado de luchar con los ejércitos vecinos. Precisamente ese
P. M.-22.

�liO

171

es el resultado de ln influencia mútua
.
sobre otros.
qne eJercen esos ejórcitos unos

seculares; lo es, sobre todo, imponerse cargas á. las 4110 se babia creído, hasta entónces, poder sustraerse. Los gobiernos, los legisladores
de un pueblo, no pueden resolverse sino difícilmente á la adopcion
de medidas que, al mismo tiempo que hacen más fuerte al pafs, les
parece que deben ha~erlo más difícil ele gobarnar. Lns dificultades
interiores son para ellos de todos los instantes; por eso las temen más
que los peligros exteriores, que son relativamente raros y que, sobre

'l'oclo perfeccionamiento todo
naciones, toda máqui11a '
d prog.reso realizado por una ele las
.
nueva e guerra
l d
miento de fuerza y de p d t d
. que e a un acrecentaO er, 0 a mod1ficac·
¡
. d
ion en a organizacion
d.e sns tropas ' en h' instr ucc10n
e sus •old ,d
l
. ' os, en a manera debat irse que se les enseña d b t
.
' ' e e ener por consecu .
encrn, un perfecciona.
miento, un pro"reso Unº m d'fi .
•
b
l
n
O l Cil.ClOll
• •
rivales.
consigm
euto en los ejércitos

todo, parecen ménos inminentes .
Sin embargo, por funestas q,ie sean parn una nacion las agitaciones políticas que se produzcan en su seno, sus consecuencias serán
siempre infinitamente ménos graves que las de los golpes que pue·
dan asestarles sus rivales, sus enemigos, sus competidores naturales,

. La guerra es h forma bajo fa cual s
srn du&lt;la, por mucho tiempo tod l z' e presenta hoy y presentará,
av a a luc!ta po l
.
.
no es ménos eterna ent 1·el
bl '
r a ,·.r.istenr,1a, que·
•
os pue os que ent • 1 • ¡· •
nac1on so pena de d
i e os me iv1duos. Cada
'
esaparecer está en el e d d
ce, los meclios ele sostener . t' .
aso e arse, á todo trande estos medios para cad v1cíonosamente esta lucha. El conjuntC&gt;
pa s son sus · n ·
·
Cuando se trata ¡rnes de 't bl
,ns • uciones militares.
. .
'
,'
es a ecm· de refo
6d
sus mst1tuciones hay que
.
'
rmar
e refundir
'
exammar no sólo el
.
sobre torio, los que lo rod
R
propto país, sino
ean. echazar un s t
. . '
ra un detnllo de orn-anizacio b .
. is ema 6 s1qmem
0 '
'
n, ªJº pretexto ele
poco compatible con las cost b
·
que serla estorboso
· ' um res con las id
'
6
1
'
· . eas con os hábito&amp;
6 1a organizacion política de1 pn1s es
grare l
d .
cegued,vl; porque ese sistema 6 ese' d~tall~ ad mpru encia, es funesta
puede d•rle la superioridad
1 l h ' ~ptado por otrn nacion,
l b
en a uc a que siempr d b
que la rá c¡ue sostener eontrn ella.
.
e e e esperarse

'

'ª

.
Las costumbres, los hábitos las ideas
ben, si fuere necesario tras~ '. '
' Dac1onnles, son las que de' ' or,narse ple"arse a1 t l
.
o ' , ' l e as exigencias de
la guerra. Eu la lucha· entre las ªO'.1,omcraciones
I
ea a lucha entre las espec'1e
."1
rnmanas, así como
d l
·
s amma es el po
•
otaclos, de los que poseen las más ú¡¡'I
r~e1,m es do los mejor
seyéndolas al principio, llegun á dársela:~ cual1d.1des, 6 que, no po. Sól~ las razas que saben trasformarse u l
vrntorrn en esa lucha im ¡ bl
P e, en esperar alcanzar la
d
. .
p aca e, en la que la d
t
.
e amquilamiento de nul'fi .
' erro a es srnónima
.
'
i cac1on. Las que rebeld á t l
maCion, permanecen por el contrario . . ' .
es' oc a trasforá ilesa parecer.
'
cstacwnarias, están condenadas
Siempre es penoso renunciará
•
sus costumbres, á sus trad'1c10nes
.

1-

en la lucha por la existencia.
Esta existencia misma se encuentra entónces en juego y puede
llegará ver,e comprometida. Ahorn bien, ántes de pensar en vivir
con más 6 ménos comodidades, preciso es preocuparse de no morir,
La primera preocupacion de una nacion debe, pues, ser la ele su defensa contra sus enemigos exteriores. Cualquiera otra considerncion
debe ceder ante ésta, 6 cuando ménos pasará ocupar un lugar se·
cundario. No son las exigencias de la defensa y del ataque (nunca
va una sin otra), las exigencias de la guerra, en una palabra, las que
es preciso hacer plegarse ante las necesidades ele la administrncion
y ele la política interior; por el contrario, son estas últimas las que
deben acomodarse, lo mejor que sea posible, á las primeras.
No está prohibido, sin eluda, y aún es útil y necesario, buscar los
meclios de conciliar las demas consideraciones con la consideracion
suprenm ele la seguriclad del país; pero ésta debe ser siempre cuidadosamente mantenida en primera línea. Cuando es indispensable
una medida para la defensa ele la patria, jamas debe hacérsela :1 un
lado, nunca debe ser aplazada ni siquiera restringida en su aplica•
cion, por el sólo hecho de que presentarla inconvenientes bajo el
punto de vista gubernamental 6 administrativo.
Así, pues, cuando una nacion quiere organizar 6 reorganizar su
ejército, necesita, sobre todo, hacerse cargo exacto y preciso de esas
"exigencias de la guerra moderna," que se trata de satisfacer.
Ensayémoslo. Procurarémos deducir, en seguida, los verdaderos

•

�li2

173

principios que hoy deben servir de base á las instituciones militarea
de un país como el nuestro.

ra el medio de tener todavía soldados suficientemente buenos, aumentando al mismo tiempo su número, para que sus vecinos se hayan visto compelidos á imitarla.
Puede verse en esto un síntoma de decadencia de la ciencia militar, que nunca brilló con más vivo esplendor que en tiempo de los
pequeños ejércitos, formados de veteranos avezados en el oficio. No
es imposihle, sin embargo, que en ello haya habido, en definitiva,
trasformacion más bien que disminucion, como mlls adelante lo
verémos.
Sea de ello lo que fuere, paréceme permitido afirmar: que los principios que deben servir de base á la organizacioo de las fnerzns ar•
madas de un país, se haa modificado profundamente en nuestros
dias, y YI\ que no son, en lo absolnto, los mismos que en otro tiem•
po; que la guerra moderna, ó por mejor decir, contempor:\nea, tiene
realmente •·exigencias" nuevas, que es absolutamente necesario sa•
tisfocer por completo¡ que presenta una série de caractéres perfectamente definidos, cnyo exámen nos permitirá determinar esas exigencias y satisfacerlas.

II.
Pero en primer lugar ¡es bien cierto que estos principios ya no
sean en la actualidad los mismos q11e en otro tiempo, y que la guerra presenta caractéres nuevos qu'e no siempre ha tenido?
"Los principios fundamentales de la ciencia de las armas, inmu•
tables por su naturaleza, no pueden modificarse," ha dicho con mu•
cha razon el general Lewal. "Los principios de Polibio y de Xenofonte son tan excelentes como hace veinte siglos. Napoleon procedió
como Anlbal y César." Sin embargo, al lado de los "principios ah•
soluto,," el eminente autor de los Estudios de guerra admite que
existeu "preceptos rnriables relativos á las épocas y á. las máquinas
de guerra."
Esta última observacion, que se aplica á la ejecucion misma de
la guerra, esto es, á la manern de poner en accion ese instrumento
terrible que se llama un ejército, me parece cierta, sobre todo, cuan•
do se trata de la organizacion de ese ejército, de la creacion del instrumento mismo, Si las desiderata que debe uno esforzarse en rea•
!izar son, en el fondo, siempre las mismas que en otro tiempo, bien
seguro es que la importancia relativa de algunas de ellas se hamodificado de una manera considerable.
Asl, por ejemplo, siempre ha sido ventajoso tener á la vez para si
el mayor número y la mejor calidad de las tropas. Pero en otro tiem•
po se sacrificaba de buena gana el número á la calidad, miéutras que
hoy la tendencia es muy ruauifiesta de sacrific&amp;.r la calidad al náme•
ro. Puede tenerae á mal esta tendencia, pero es imposible desconQcerla, y serfa una soberana imprudencia no contar con ella.
Como ya lo dije m~s ántes, las organizaciones militares de las
diversa• naciones deben influir necesariameute unas en otrns. Man•
tenerse apartado y persistir á pesar de t0&lt;lo en las preocupacionea
del pasado, serla para un pueblo exponerse benévolamente á los más
graves peligros. Ha bastado que una potencia encontrara y aplica-

111.
Examinemos en primer lugar esa cuestion del número y las con•
secuencias que se desprenden de la adopcion, que forzosamente ha
llegado &amp; hacerse general hoy, de los grandeR efectivos.
En su origen y por eRpacio de muchos siglos, los ejércitos permanentes se reclutaron casi únicamente por medio de los enganches
llamados voluntarios, como se practican todavía hoy en Inglaterra,
Con 11emejante ,istema, cuyos resultados eran naturalmente muy
aleatorios, no habla libertad para aumentar 11. voluntad los efectivos,
6 al ménos, si á toda costa se quería anmentarlos, era con la condicion de no mo,tl'llrse dificil respecto 11. la calidad de los elementos
que para completarlos se aceptaban.
E•o erll, por lo demas, lo qne acontecía generalmente. Los en•
ganches voluntarios, daban ejércitos relativamente poco numerosos
y muy mal compueAtos, tanto mlLs mal compueetoa cuanto mds nu•
merosos eran; y quim es esta una de las razones que hactan prefe-

�174

rir, por muchos generales de aquel tiempo, los ¡1cquei,os ejércitos á
los grnnues.
La introuuccion, mis tarde, del servicio obligatorio parn todos,
en principio, fué un progreso real. El gobierno pocl!a "llamar" el
número ,le hombres que juzgaba necesario y posible, con sus recursos financieros, mantener ~obre las armas. !'\o tenla que preocuparse de l1\ bnern, voluntad de los indivi,luos. El sorteo designabaá. los
que deh!.rn servir. Se tenla el número.
Por desgr,1cia no se tenla, al mismo tiempo, la caliJad, porque la
obligacion de servir uo era personal y cada cual era libre de hacerse
"reemplnz,,r," El hombre designado por b suerte podfa liacer servir en sn lngar á alguno de los que no hablan salido en el sorteo.
J'famrnlmeute, ern á costa de dinero cómo se obteu!nn aquellos reemplazos. Los cindndnuos acomo,hdos rehac!an por su cuenta lo que
el gobierno, con el antiguo sistema, hacia por la suy,;: engiinchaban
á. pobres diablos para hacer su servicio, y á poco se organiz.1ron
agencias parn ejecutar en grande aquellos enganches.
Con exce~cion ele los pobres designados por la suerte, la composicion del ejército habla permanecido siendo poco más&lt;, ménos la misma; y udeums, aunque se hubiesen realizado sérios progresos bajo
el punto de ,·i,ta del número, todal'fa se estaba bastante estrecha1

1

mente limitado bajo este concepto.
Era menester, en efocto, mantener en tiempo de paz sobre las arma•, á t.,dos los solcla,los de que qnerla disponerse en tiempo de
guerra. Cuan,lo más se podía, por medio de algunas licencias, nliviar 11lgo las cargas del E,tiulo, cargas que lo gravaban pennanentemcnte. La má,1uina militar, or~anizada así, carec!a absolutamente
ele elastici,lnd. No prúporcionaba :1 un pa!s sino una fuerza constante, cuando sus necesidades, bajo este punto de vista, son esencialmente variables.
Cada gnerra necesita, en efecto, de parte de una nacion, un esfuerzo que debe ser m:lximo; pero que, por eso mismo, serla im¡,osible sostener largo tiempo. Los intfrvalos de paz deben ser periodos
de reposo relativo, durante los cuale~, al mismo tiempo que se debe
tratar cuidadol'llmente de estar siempre li•t-0 para ,•al ver II tomar las
armas, se pueda descargar al ménos de una parte de su peso.
'

li5
'
Bajo este punto de vista, la constit .
. .
nente•" presenta al"o de ·10 .
. uc,on do los eJérc1tos "perma1 "lCO Cierta
º
t f
por una multitud de razone; .. ·t't . men e ué un gran adelanto
,
, rns ' mr con esos ·, ·
. eJarc,tos las handus
d e l" E• ua,l i\fr&lt;lia ' fonua·'·
u,1s n¡,resurndam t
1
guerra y licenciarlas irrn·c,l1'·1t·t
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s10n, scrfrl una mdc¡uiua 11111 1.,
, s úli cmcnte bajo pre.
'
Y &lt; lle~! uo~n..
L o.. cuestton es , pues, encontrar m1·\ or n . .
reunir hs ,·entajas de l&lt;Js do . ·t
'
g, mzac,on que permita
s fil&gt; emas ap·irt ¡ 1 .
.
, • amo os 1uconrt111ient es de catlo. uuo de dlo:-1· · E s preciso
constit ·.
• .
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llegar
á
un
md.rimwn
de
.
. un un eJérc1to que pued
po 1eucia en t,em¡ d
es unafucrza ,, b·1J··1r' tt
' .
,o e guerra, cuando
' ' ' ' ~ u m,111mu1n de pes
·
cuando es una carga.
1 o en tiempo do paz,

IV.
Ta\ es el problema que se trnta el
'
los ejércitos &lt;le hov· es cxtl' {· .e resolver en la ol'ganizacion de
Los ejércitos co~·'te~ . _;or, 111nr1amcnte complexo.
•
i
IJ10I ullCOS no SOn a
J
' • '
este swlo ruáqnin•• d
Y , como os de pnnc, 1,108 de
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e guerra ,1ue se
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h~tos para
funcionar ~
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.
conse1vnn 11crn,anc11teme11te
· r..;;On Iliáqmuo.s que
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montan, y curas ¡,iez·1s se di
en tempo ele ¡,az fie ,les·
·
sper,an cntúuces
¡
por eso dc1. d . l
. por os cuatro l'Ícntos
d el pnfs.. No
.
uen
eJnr
&lt;e ser su•
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en ruovumento • la P . .
. ce¡,t, les de Sel' puestas
,. ' nmcrn scn-1! nñn :1 •
en lo ¡,as,«lo.
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m s rnstantánrnmentc que
Prtrn
obtener
. endentemente'
.
lº Que
1 .este resultado
l
'se necesita,
·
as ¡nezas, e tu máquina d .
. ·
es:nonta,1,1 se cln,1fiouen con
el mn,·or órden·
•

'

'1

2~ Que este órden sen, en lo posible a uel
á la hora de volverá arma¡.
·t
' q
en que deba colocarse
.
.
.r a, es o es que las ¡1i
h
Juntarse no estén deposit·ul·
. 1·.'
ezas que ayan de
"Q
' ,is lllll) éJos unas de otras·
3·¡. ¡ ue
. sea de la , '
d la construccion de la rn·'.qurna
.
post ' e, e modo que su montadura
m~yor scnc,llez
ficultad.
se opere con rapidez y sin di-

�176

Hny otra cosa todavfa. Las piezas de esta máquiM son de naturaleza tal, qne tienen no sólo necesidad de ser conservadas ó mantenidas con regularidad, sino renovadas con frecuencia. Es preciso
trab;,jllr, sin descanso, en confeccionar nuevns. Para eso es necesaria una máquinri especial.
El füncionnmiento de esta Fegunda máquina debe ser continuo.
Su c,,p·•~i,hd de produccion debe ser proporciona&lt;la con la can!idad
de mriteria prim;, qne haya de ponerse en obm, y esta cantidad debe serlo, á su vez, con la potencia que se quiera dar á la m6quina.

,,,

definitiva.
E,ta potencia, es decir, el efectivo totnl del ejército en pié d!t
guerrn, representa el fin que debe alcanzarse. Es, por consiguiente,
el ,hto fuu,hmentnl del problema, que es necesario fijar ántes que
t0&lt;lo, y de donde se deducirán todos lo3 ,lemas, haciendo intervenir
las diversas condiciones que deben llenarse, condiciones ,lo las que
la más esenci,1\ es la rapidez que importa obtener en la constitucion
de la máquina y su instalacion en el punto en que debe obrar.
Parece evidente, d priori, que una nncion tiene el mayor interes
en procurarse un ejército tan numeroso como sea posible, en pié de
guerra. Ni siquiera hay, por decirlo asf, que tener en cuenta lo que
costará, porque su existencia no será m,s que intermitente y temporal, tanto más rara y tanto más corta cuanto más poleroso sea
ese ejército. Y tales intereses están en juego cuando se le pone en
movimiento, 'lºe ante ellos desaparece toda otra consideracion. Una
nacion no debe, en caso semejante, pensar sino en desplegar á todo
costo su máximum do potencia.
El efectivo de un ejército en pié de guerra no deberá, pues, depender, en principio, sino de la poblacion destinada á snmini•trarlo.
Pero en realidad, depende tambien, y muy estrechamente, del efectivo del ejército en pié de paz, qne debe producir sus elementos. Y
como éste es permanente, como representa una carga que pesa en todo tiempo sobre la nacion, la cuestion de gasto adquiere aqn! una
importancia capital.
Débeae contar, necesariamente, con ella, en la organizacion del
ej6n:ito de tiempo de paz, de meera qne en el ejército de tiempo
de guerra se haga sentir forzosamente la influencia del primero.

177

~:¡

A este ejército de tiem de
.
se _puede dar indiferente:ente
mái?tª para hacer soldados no
fuera'. es decir, de hombres para t ca; I ad de materia prima c~altee~_s1ado débil, habría trabajo
º";:1ar. Si esta cantidad es
.' I esta cantidad es demasiado , I ot, uerza gastada inútilmen
d rnnos
H ' y su número no compensará10er e' Jos p_rod uctos serán me-·
emos procedido pu
su mnla cnhdad
te il6gi 1
' es, en Francia de u
·
qne de::' n elaborar separadamente la le nabmanera perfectamena procurarnos la
t .
Y so re el recluta ·
de~a constituir la mllqui:a d::~::!ma, Yla ley de los cuad::~::;
os hemos apresurado á t
a á ponerla en obra
debf a el serv1c10
• . militar vo ar' en 1872' no sólo que todo
· .f.
dos los jóvenes lut' ·¡ ¡personal, lo cual estabe bien . rances
"' es , e cada I
' srno que t
::;o:;'~::•~~d;3dé incorporadosc ::~~sn~u:1·rpospesnsadyos, etc., debía:
ic a o esta medid
·
nuestros lea·
y la composiciou de los Cu n aún llntes de haber fijado el nú º1sJóvenes.
erpos que debían recibirá •
. meEsos m.
e.os mismos
años
ismos legisladores habrían
.
mi más t~rde llegó la discusion de Ipodido, es cierto, cuando tres
b nar las dimensiones de éstos
a ley sobre los cuadros det
la que incorporar cada año ~:gun e_I número de reclutas ~ne::·
parse. entónces en safisiucer
,
.tantassgrac1adamente
t
' deb.ieron prcocu .
es~:1al se encontró descuidada.
o ras condiciones, que la má~

pe:~

~

erza es reconocer por lo d
emns, que les habrla sido d'f¡ il
obrar de otra manera. '
Al p
'b'
1 e
ir, por la ley d e rec Iuta · t
&lt;ÚJ ¡ rescn
h
.
• a os ombrcs válidos del contin m1en o, In rncorporacion de loimprudentemente en el
.
gente, hablase introduc'd
b•
organismo T
I o muy
cam iaule; de manera que cnand llll ,tar un elemento aleatorio
á querer f,jar el efectivo del opi:e¿legó, por la ley de los cu[
rente con este
bl
e paz se ene t
constante con la ale~ edma casi insoluble: 'obtenerººu raron fr~nte
E
100 e un nóm
d
na cantidad
ste número dado no era ot
ero ado de cantidades variab
e_ncodntrarse simultáneame~J:;b el los contingentes que~::
. ecu, e los años de se..,; .
re as armas en tiempo d
en 1 'é •
• uCIO que hay
. .
e paz
e e; rc1to activo. No podio
que _exigir de todo hombr'
.
e
•
' pues, determmarse arb't
1 ranamente

:~s,

::s:

fº

P. ll.-23.

'

�179

178
porque debía representar el tiemPo mínimo necesario para la educacion militar de los reclutas, con objeto de trasformar á un borobre
en Todavía
soldado. se recuerdan las largas discusiones que se empellaron con
tal motivo. Como una falla de lógica trae necesariamente otra,
aquellas discusiones dieron por resultado una conclusion más irracional que todo el resto: la adopcion de dos cifras diferentes. Una
asamblea de legisladores declaró sin pestañear 1 el mismo dia, que se
necesitaban cinco años para formar un soldado, y que, sin embargo, se
deberla Poder llegar al mismo resultado en un año y basta en 6 meses.
Por esta deplorable medida de la division del contingente en dos
"porciones," llevóse á su colmo la complicacion, y poco despnes
otras disposiciones vinieron á aumentarla todavía. En donde todo
debería haber sido sencillez, fijeza, precision, se introducían como
po'r gusto elementos complexos, variables, mal definidos.
Nuestra legislacion militar se ba convertido en un dédalo en el
que es casi imPosible reconocerse. Nuestro ejército, la máquina creada Por esta legislacion, no es más que un hacinamiento enorme y confuso de piezas mal hechas. En tiempo de paz, todavía puede hacerse funcionar á algunas asi, á foerza de circulares ministeriales;
pero los hombres que refte¡¡.ionan no pueden pensar, sin extreme•
cerse, en lo que sucedería el dia en que se 4uisiera violentamente,
en caso de moviliz~cion, Poner en movimiento á ese monstruoso me·
canismo
todo
entero.serla pensar en mejorarlo; preciso es decidirse
Trabajo
perdido
virilmente á rehacerlo por completo. Pero para evitar el voher á
caer en los mismos errores, es indispensable señafar claramente su
causa primera. La verdadera, la que ba engendrado á todas las damas, ha sido la mezcla constante de consideraciones de órden social
6 político, con cuestiones que era preciso considerar únicamente bajo el punto de vista militar.
Fácil es demostrarlo con un ejemplo, que encontramos desde el
primer articulo, desde la primera linea, de nuestra primera ley militar, la del 27 de Julio de 1872, sobre el reclutamiento del ejérci·
to. Este articulo está concebido as!: "todo frances debe el semcio

Jllilitar person&amp;l,"

La disposicion es e
.e.l espíritu del le isla¡celente en sí, pero habría
.
faltal'Jan para m!tivart por razones puramente de?1.do imponerse
sable para poner á di a.. ~sta prescripcion era m~1tares, que no
~entos que podla spos,_c1on de la autorida '~~ e ecto, indispenJeto y no habla u~ropo.rc1onarle la nacion ;om1litar todos los elelo que ha sucedi1o. pedirle otra cosa, Ah~ra b'debía
1en es tener
p . otro oba mayoría de 1 A
'
rec1samente
L
tJculo de ley, un :inc:a~blea Nacional vi6 sobre
mente justo· pero pq
p10 de igualdad y de d todo, en este arQ
'
ue aquí n d
emocrac·
_í • ué ha resultado de II a a tenla que hacer
ia, perfecta01
Mtmstro
·
. de la Guerra eled d' Que en luga r de dflr
seg'.11da deberían traz'ar e !Sponer, dentro de I un .derecho al
ha impuesto un deber se, de todos los ciudada os límites que en
1J?e que todo france~
obligacion asaz moles~os, más bien se le
.e u1do que el ejército d e e el servicio militar a.
franceses (válidos
ebe á su vez aceptar
personal, háse con
·
, se enti d )
en sus fil
•
~1endo el reemplazo
ben e ' sea cual fuere
as á todos los
-ejército que la ab li '. se a tenido ménos á I su. nt1mero. Suprihb
. .
a mira 1 ·
O c10n de
a rl~ parecido compl
t . un prrnlegio social E e interes del
matenalmente el d e ha s1 la autoridad m1·1·t . sta abolicion no
N
erec
1arnoh b'
o era bastante que el M'O ~ue 1e daba sobre tod I u t~ra ejercido
.á todos; preciso era
m1stro tuviese faculta os os cmdadanos
terialmente · Ahora que,
degradado
ó por f:uerza d1para
incorporar! os.
b'
•
~dagio. y hemos vistn, 1o que abunda dafia •, os mcorporara mamcorporaQjon forzada ;e ~~les han sido las cons veces, .' pesar del
y &amp;ñn así, no se ha obt ?s los ciudadanos ecuencias de esta
. ¡t .
htrato que á tod os quería ·emdo todavfa esa com
ás~ vuelto á presentar b !:°ponerse. Apénas ab pr~ a igualdad de
S1 se ha llegado á 1 ªJº otra forma.
o I o el privilegio

~n~

.ograr
hacer entrar á todos al e'é •
'
dha sido
. tambien prec1so
adm'f
umc1on del tiem o
t ir una grandlsi
.u rc1to activo
ha complicado á lp que en ella deben pasar mS~1 desigualdad en 1~
a máqui
· n utTdad
nar. Por haber querid na, comprometiendo
i i ' pue,, se
ni á uno ni á otro.
o apuntar á dos bl IIDCOS ásula modo de fon CIO.
Ea urgente renunciar de
vez, no se pegó
una manera absolula ' elOII funeat
01

�180

s·1 nos decidimos á refundir nuestras institucione_s militares,

. . . h sta el fin de ese trahaJo, no tener
errores.
preciso es, desódlefiel pur:n;~itob,:to y no apartarse de él por ningumás que un s o n,
, '
na otra consideracion, por ~espe~able qu~:e\ue satisfacer, estando
Las necesidades, las exigen~ms que y t d los medios de
,d b' d termmadas y encon ra os
bien estableci as, ien e .d ·
se deberá procurar conci0
satisfacerlas, se podrá ~~ segm a, ª :e la vida pol!tica y social.
liar esas necesidades m1htare~con .:s do de no sacrificar nunca las

i

Pe~o será ~::e:!egru~~na:~ ;::t~c~~~r~ente ser:i menester no pedir
..
de y debe prestar.
pnmeras ~
nunca al ejército más scrv1c1os que los que pt~e
hacer la guerra

1::

El papel del ejérc_ito, digá~o~::t~:n:e;o:t:
~taques de la~
es defender ~ la na~10n 4:e~e oba' o ningun )Jretexto, absolutamente
naciones vecrnas. No se . ' J • á disminuir por poco que sea,
. .
exponer nac1on a1gun ... ,
,
baJo nmgu_n?, d
t "" de ,encer en ceas luchas raras, pero
las probab1hda es que enº,
s como en otro tiempo la gloria
terribles, de hoy, ~n laslqdue/a ºº.:modelos pueblos el que puedede los soberanos, smo e es mo m1
encontrarse en juego.

v.
que la cuestion debe tomarse al&gt;-ovo, procuréUna vez adm1't'do
l
mos ver cómo conviene proceder. de~rminar es la poten&lt;;ja de quo
La primera cos~ q~e liay que t'
de g;ierm es el efectivo tose juzsroe neces~no disponer en i~mp0
'
º
t
¡ ejército en pié de guerra.
tal que debe ener e
t !mente tan elevado como sea posiEste efectivo debe ser, na ura á . ;m de fuerza para el dia en
ble. Debe procurarse tener un m x1m
que surja la lucha.
. . io que todos los ciudadanos
Se asentará desde luego, en pnnc1p '
· · T ta personal
hábiles deben el semc10
~ tiempo durante el cual lo deben
En segundo lugar, se JIU e

;;i ;

prestar. .
t l ente e,tá limitado entre dos épocas, sien•
Este tiempo, na ura m
'

181

,do la primera y mejor definida aquella en que el désarrollo flsico
del hombre es completo en la gran mayorla de los individuos. Por
lo mismo, es poco más ó ménos igual en todos loe palses de Europa,
sólo un poco más elevada, á veces, en los del Norte, en donde el
.crecimiento del hombre es más lento.
·
El segundo limite es más variable. Podrlase, en rigor, alargarle
hasta la edad en que, en la mayor parte de los individuos, el vigor
flsico ya no es suficiente para permitirles soportar las fatigas de la
vida del soldado en campaña, Seria imprudente, á no ser que las
.circunstancias ó la suerte del pafs estén en juego, llegar hasta ese
limite. Lo mejor es detenerse lmsta donde las fuerzas humanas comienzan á declinar. Hasta resultarán mayores ventajas ateniéndose,
lo más que se pueda, á un limite inferior, que será prudente considerar como extremo en tiempos normales.
Tanto mejor podrá hacerse asl, cuando la poblaeion total del pala
fuese más numerosa, con relacion á la de la las naciones vecinas con
las que es necesario estar siempre en estado de sostener la lucha.
Ademas, conviene repartir el conjunto de las "clases," ó contingentes anuales destinados al servicio, en varias categor1as, sometidas á las mismas leyes y á las mismas obligaciones se entiende, pero á las cuales se afectará, ni ménos en principio, un papel distinto
en campaña.
Esta reparticion no se justifica solamente por consideraciones de
órden civil y social. Su fin no es únicamente repartir desigualmente las fatigas y los peligros, de oilllanem que se haga pesar una parte
más fuerte sobre los jóvenes, célibes todavta, que sobre los jefes de
familia.
Tampoco se trata, en nombre de la equidad, de hacer pasará todos sucesivamente por el puesto más peligroso.
Debemos ver, ante todo, en ésta como en otras cosas, el lado militar de la cuestion.
Ahora bien, bajo este punto de vista, la d,ivision, admitida caai
en todas partes hoy bajo nombres diversos, del conjunto de las fuerzas de un pala en dos ó hasta en tres séries distintas, es perfectamente j uatifioable.
Permite, en efecto, por una parte, la formacion de grupos m,1

�183

182
homogéneos por la edad y por las cualidades ftsicas y morales qut?
son su consecuencia.
.
Por otra parte, facilita la movilizacion, que
se encu.entra dividida, naturalmente, en varias operaciones sucesivas, pudiendo verificarse en un órden que corresponde precisamente á su grado dt?
urgencia respectivo. La division del trabajo es ahí, como en todo,

ªª!

excelente cosa.
..
Se deberá pues en una ley fundamental de organizacion m1htar,
inmediatam~ute d~spnes de haber asentado el principio del servicio
obligatorio, determinar la extension de los diversos periodos entre
los cuales debe repartirse su duracion total.
.
Sin embargo, preciso es precaverse, en &lt;Jste mo~e~t.o, de ir demasiado léjos en esta subdivision y fijar_, desde el pr1~c1_p10, como se ha
hecho en nuestra Ley de 1872, el tiempo de serv1c10 sobre las armas, y luego en la reserva del ejército activo_. .
.
No debe tratarse aqut más que de una div1S1on más ~m~ba, d~ la
tmica que deba subsistir en caso de guerra, en que el eJérc1to activo
de en tiempo de paz, el ejército llamado permane~te, Y ~u r~serva,
no constituyen en realidad más que un sólo y mismo eJército, un
sólo y mismo grupo.
.
.
La "duracion del servicio activo" no está todavta á d1scus10n
aqut. No se trata sino de repartir el conjunto de los elementos puestos á Ja disposicion del gobierno por el primer_ art!culo, ~ntre:
1~ El ejército de primera linea (nuestro eJército activo Y su re-

serve.);
. .
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2~ El ejército de segunda línea (nuestro eJérc1to tem or1a , a
landwchr alemana);
• . .
.
3! El ejército de tercera línea (nuestra reserva del eJérc1to tem•
torial más 6 ménos análoga al landsturm aleman).
Lo~ nombres dados á estas categorías diversas importan muy poco. Sin embargo, el de "reserva del ejército territorial" _no ~rece•
bien escogido, porque pl!,rece implicar, c,on la rese~va del eJérc1to activo una analogía que realmente no existe; la misma ley d? 24 d~
Juli~ de 1873, lo dice muy claro. Hubiera valido, pues, ~eJor, e~i!¡!II en los términos una confusion que fácilmente podria mtrodncir-

se tambien en las ideas.

VI.
Las tres categorías anteriores,: una vez bien claramente determinadas por la duracion del tiempo:que en ellas debe pasar todo ciudadano hábil, se puede y se debe calcular lo más exactamente posible, el ntimero total de los individuos que suministrará cada una de
ellas, y muy especialmente)a primera.
El "efectivo" de las clases, esto es, de los jóvenes que hayan CUID·
plido la edad en que comienza para ellos la obligacion de servir,
varía notablemente cada año. Entre ellos, sólo cierto nt\mero son
flsicamente aptos para el servicio; otros son [dispensados de él por
causas diversas, situncion de familia, etc.; otros quedan pendientes
por diferentes razones.
Hay en todo esto una formidable série de elementos de complicacion de que á todo trance es importante desembarazar á la máquina
militar, en la que todo debeJser sencillo, exacto y preciso.
Que se "excepttie," que se "dispense" más ó ménos completamente á todo el que se quiera, que se aplace para una época más 6 ménos lejana, que se establezcan de una manera más ó ménos equitativa los motivos de esas excepciones, dispensas y aplazamientos,
todo esto es de la competencia de la legislacion civil; á ésta toca escoger entre los individuos que pone á disposicion de la autoridad
militar y entre los que sustrae á la obligacion de servir.
Los representantes del ejército no deben intervenir aq ul más que
para precisar las cualidades físicas que juzguen necesarias exigir en
los reclutas, asegurándose eu seguida, por medio de una inspeccion
médica, de que esos reclutas la(poseen efectivamente. En efecto,
tienen necesidad de estar ciertos, seguros, de la calidad de la materia prima que se les entrega.
No es ménos importante que se fijen con exactitud en la cantidad de ésta; y por consiguiente es indispensable que todos los aplazados, los exceptuados, los dispensados, etc., sean deducidos, todos,
con anterioridad, sin excepcion alguna, de lo que ha de formar el
contingente efectivo.
Este contingente efectivo variará naturalmente cada afio, pero

�1s,
será susceptible, sin embargo, de un cálculo medio bastante exacto.
Manteniéndose convenientemente por abajo de este término medio,
se podrá, pues, fijar un guarismo que represente una produccion
anual do hombres válidos que se tendrá la seguridad de realizar.
Por consiguiente, podrán formarse tablas sobre e~e guarismo. Multiplicándolo por el mlmero de los años que cada ciudadano tiene que
pasar en las categorías enumeradas más arriba, y teniendo en cuenta las mermas anuales, se llegará á un cálculo perfectamente seguro del máximum de fuerzas que será posible alcanzar siempre,
y del que aún se podrá pasar.
Considerémos, para fijar las ideas, al ejército de primera 11nea,
por ejemplo. Se llegará así á calcular, sin temor de equivocarse, el
efectivo de guerra al que será posible hacerlo subir.
Adquirido este punto, podrla partirse de él para abonlar inmediatamente la ley sobre los cuadros.
La lógica exige, en efecto, que, en la discusion de esta ley, se tome por base, ántes que otra cosa, el efectivo que hay que distribuir
en los cuadros· debiendo ser calculado necesarinmente el continente,
'
segun las dimensiones
de lo que tiene que contener.
Exige, igualmente, que los cuadros así determinados sean los de
pié de guerra, es decir, los que corresponden al estado normal del
ejército.
Sin embargo, ántes de arreglar definitivamente la composicion,
importa no perder de vista ninguna de las condiciones del problema.
El cálculo de la produccion anual de un pals, en hombres hábiles, bien permite, como ya lo dijimos, conocer el efectivo de guerra
que seria posible realizar; pero únicamente haciendo abstraccion de
los obstáculos de órden pecuniario, por ejemplo, con los que es preciso contar tambien.
Ántes, pues, de elaborar la ley de los cuadros, con viene examinar
si los recursos financieros del pafs están en relacion con el monto de
su poblacion, y si se cree poder emprender el mantenimiento del
ejército total que la nacion es susceptible de proporcionar.
Esta dificultad parece no serlo para una nacion rica como lo es la
nuestra. El dinero nos hace ménos falta que los hombres¡ y á pesar
de nuestras enormes cargas, los ingresos de nuestros presupuestos

185
.crecen con mayor rapidez que nuestrn poblucion, cuyo aumento es
muy lento por desgracia,
Sin embargo, no se debe pensar sólo en el tiempo de guerra: tiem:po normal bajo el punto de vista militar, pero raro y corto, durante
el cual un pals puede y debe imponerse, en caso necesario, toda cla.se de sacrificioR para producir un máximum de esfuerzos. Los gas.tos militares corren de la misma manera durante los periodos relativamente mucho más largos del tiempo de pnz, y los sacrificios
continuos que entónces imponen á los contribuyentes no pueden. pa-sar de cierto limite.
Á este límite es preciso arreglarse; de él dependerá la fuerza del
ejército llamado permanente, del efectivo mantenido en tiempo
&lt;le paz.
Ahora bien, debe existir e!)tre el efectivo de paz y el de guerra
de un ejército, una refacion constante, que no es permitido descono.cer sin exponerse á los mts graves chascos. Es imposible reducir de
una manera indefinida el primero, por medida de economía, y conservar el mismo total para el segundo.
Sobre este último debe buscarse el cálculo de los cuadros , como
acabo de decirlo; y, por otra parte, esos cuadros deben ser permanentes, al ménos en gran parte. Para el ejército de primera linea,
no puede hacerse uso sino con gran discrecion de cuadros auxiliares,
y tan ~ólo en los puestos enteramente subalternos. En una palabra,
las umdades que existan en tiempo de guerra deben existir casi todas en tiempo de paz. Es preciso evitar basta donde sea posible laa
formacionf'S en el momento de la necesidad, las d,iplicaciones, laa
triplicaciones, y otros procedimientos semejantes; cuando más, son

admisibles para Cuerpos de tropa que tengan un destino especial, y
que no deben tomar sino una parte secundaria ó tardla en la lucha
eventual.
Es, pues, indispensable, en la discusion de la ley de los cuadro8
'!/ de los efectivos, considerar á la vez el pié de guerra y el pié de
paz, y hacer do modo que el primero no sea desproporcionado respecto del segundo. Sin esta precaucion, se llega al resultado qne
podemos comprobar en nuestro ejército y que suscita hoy, por todas
partes, tan legitimas quejas.
P. M.-2i.

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�188
Ahora bien, ya lo he dicho ántes, el primer carácter de la guerra
moderna es apoyarse en el número. Su exigencia mejor caracterizada es la de ejércitos, ántes que otra cosa, numerosos.
Es, pues, á todo trance, necesario proporcionarse el número; y por
consiguiente, desde Juego se ve cuál de los dos factores es preciso
reducir al mínimum para aumentar el otro lo más posible.
Este mínimum es importante determinarlo, y esta determinacion
debe hacerse fuera de toda consideracion de efectivos, de contingentes por incorporar, etc.
Es preciso colocarse bajo el punto de vista puramente militar,
puramente técnico, pesar bien las consideraciones que militan en
favor de una conservacion prolongada de hombres sobre las armas,
y apreciarlas todas en su justo valor. Son numerosas; me propongo
examinarlas detalladamente en otro estudio y ni siquiera las enumeraré aqní. Lo que únicamente quiero es hacer resaltar, por el
momento, la necesidad de descartar cuidadosamente, en este exámen, todas las consideraciones extrañas al asunto.
Asl, por ejemplo, es absolutamente preciso dejar á un lado, en
semejante caso, la cuestion de saber si, adoptando tal Ocnal guarismo para la dnracion del servicio ncti~o, se podrá Ono incorporar cada año el todo Osólo una parte del contingente anual. Debe procurarse por todos los medios posibles, reducir la duracion del tiempo
del servicio, para dar la instruccion militar al mayor número posible de hombres, para producir, en una palabra, el mayor mimero
posible de soldados. Convendrá, para lograrlo, perfeccionar los medios de instruccion, y particularmente los medios de educacion militar. Se harán esfuerzos por asegurar la alimentacion del cuadro
de sargentos por procedimientos especiales, con el fin do no tener
que reclutarlos directamente en el contingente, porque entonces serla menester contar, para la duracion del servicio activo, no el tiempo indispensable para hacer soldados, sino el necesario para formar
sargentos.
Hay en esto multitud de cuestiones accesorias que se relacionan
con la cuestion principal y que pueden resolverse sucesivamente.
Á medida qne lo sean, será permitido reducir tal vez la duracion
del servicio activo primitivamente adoptada. Pero es preciso preca-

189

verse de poner, como suele &lt;lccirsc, el arado por delante de los bueyes, y obrar esperando haber encontrado la solucion de estos problemas, precisamente como si ya se poseyera.
Esta observacion es tanto más importante hacerla, cuando que,
en estos últimos tiempos, muchas reformas, excelentes en si mismas,
han sido asl prematuramente propuestas.
En la discusion de una ley general de organizacion militar, evidentemente es preciso tomar las cosa~ como son en el momento mismo en que se ·discuta, sin prejuzgar el estado en que podrán encontrarse más tarde.

VIII.
Se ve, en resúmen, por todo lo que acabamos de decir, que para
establecer sólidamente las bases de la organizacion militar de un
pala, todas las cuestiones enumeradas hasta aquí deben ser presentadas y resueltas simultáneamente en cierta manera, y no independientemente 6 de una manera aislada, porque son estrechamente
solidarias.
Asl, despues de haber asentado el principio del ijervicio obligatorio y personal, y de haberse informado por medio de la estarllstica
sobre la cantidad total de elementos de que se puede disponer para
constituir el ejército, el legislador debe preguntarse:
l i ¡Qué fuerza debe ser susceptible ese ejército de poder poner
en linea, en caso de guerra, para garantir la seguridad del país y hacer frente á todos los acontecimientos que puedan presentarse!
2! ¡Qué cuadros son necesarios para distribuir en ellos esos efectivos de guerra?
3º ¿Qué cuadros de paz deben corresponder á esos cuadros de
guerra, y qué efectivos es indispensable mantener en permanencia
para llenar suficientemente esos cuadros de paz!
Estas tres cuestiones, una vez resueltas teóricamente, por decirlo
asl, es preciso, ántes de darles una solucion definitiva, trasportarlas
inmediatamente al terreno práctico, es decir, hacer entrar en cuenta los recursos del presupuesto.

�190

191

Puede acontecer en efecto, que esos recursos sean muy restringidos para subvenir al mantenimiento de los efectivos de paz, que ex-.
cederían de cierta suma. La tercera de las cuestiones anteriores,
zanjada 6 resuelta as! d priori en cierta manera, es de la que deberá. partirse, necesariamente, para modificar en consecuencia la respuesta que deba darse á la primera y por consiguiente á la segunda.
En todo caso, esas tres cuestiones son conexas, y no es permitido
resol verlas la una sin la otra.
Una vez resueltas estas cuestiones, habrá lugar á determinar la
duracion del servicio activo. Aón puede hacerse, en un momento
cualquiera, porque esta es una cuestion absolutamente independiente y que puede y debe ser resuelta aisladamente, ónicamente bajo
el punto de vista técnico.
Una vez determinada est.a duracion del serl'icio activo, podría
calcularse, por una simple operacion aritmética, el nómero de hombres que sen!. posible incorporar cada año. Bastarla, en efecto, tomar el efectivo de paz, deducirle la parte permanente, constituida
por los cuadros, y dividir el resto por el nómero de años que debe
pasar un hombre en el servicio. Sin embargo, para compensar las
variaciones accidentales de ese efectivo de paz, convendrá fijar todos los años el número de hombres que deban incorporara~, de manera que la llegada de cada clase, llene con exactitud los vaclos
causados por la partida de la clase precedente.
Nada es más sencillo, por lo demas, que operar así, y con una organizacion conveniente del sistema de reclutamiento, se puede, como
lo demostraré en otra ocasion, obtener y mantener siempre, sin dificultad, en los efectivos de paz, una constancia perfecta, que no es
de desearse ménos bajo el punto de vista militar que bajo el del
presupuesto.
Hasta verémos que es posible arreglarse de manera que puedan
incorporarse rigurosamente el mismo guarismo de reclutas, cada año,
y al mismo tiempo que se puedan mantener en perfecta fijeza los
efectivos. Se podrá, pues, llegar á hacerse cargo, con una exactitud
casi matemática, del nómero de hombres militarmente instruidos
que podrá proporcionar la nacion en un momento dado, segun la
edad que se adopte como límite máximo de la duraoion total del

servicio militar. Y esto dará una base cierta para determinar este
límite, de manera que se tenga la certidumbre de poseer realmente
el efectivo de guerra que se quiere obtener.
Así, pues, el trabajo de organizacion militar de nn país, debe comenzar por la formacion de una léy qne resuelva simultáneamente
estas cuatro cuestiones:
J.• Cuadros y efectivos de paz;
2.' Cuadros y efectivos de guerra;
3. • Dnracion del servicio activo;
4.' Duracion total del servicio militar.
Una ley semejante forma un todo completo. Se puede el~bo'.·arla
y votar sus artículos sin temor de caer más tarde en contra_d1cc10nes
y en imposibilidades materiales, á la hora del voto ulterior de las
demas leyes necesarias para la terminacion de la obra asl comenzada.

LAS GUERRAS CONTEMPORANEAS.

Siempre hemos creido que los estudios militares, simplemente
teóricos, por ótiles que sean, no son los ónicos que se necesitan para formar buenos oficiales; y como por otra parte, la práctica de la
guerra no se hace sino en el mismo campo de batalla, ~ éste no s~
tiene siempre que se quiere, se hace indispensable suplir la práctica militar estudiando las campañas más importantes, ya que no sea
posible estudiar todas aquellas cuya historia ha quedado consignada en los anales de la guerra.
A reserva, pues, de ir publicando en el Periódico Militar narraciones suficientemente detalladas de las campañas y batallas md.s
memorables de la época moderna, y la critica de ellas, nos parece
que será sgradable y 11til á la vez , nuestros lectores, el irse impo-

�nieridt•lot,;.,• "h• .-it•••ls f 11ft 1 l&amp;lk l1líl ""fM.
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naeíko piri6dioo, oon la e¡.•aaiMdeÍlial; 1 1 lll"•lltt 'l!
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j al' t l!IP OtJf ; J'. J 2._¡ 1 irl,q:rié • ¡ 111t411111ii '

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boeríl $.pbl.al,.. ..... pocq-- q• . . . .

�196

194
t

accesorios.
La artiller!a de\¡ert, pu411, cOl!lPrendec, en todo, l i batei:iaB de

En fin, el movimiento d 188
mdo. Desde fines de Ootu:re eli ~ bllcia .la frontera ha comend?s á Sompi, y 1118 doe baterías d~ y el. 1~ batallones fueron enviagirse
po8lc1on recibtan órdén aeuu-1•
.,,0 •
Se II Lamia.
.

JDonta!la, 9 de caropafi.a y 4. de poaiQion.
La caballería será tambien aumentada considerablemente. Se han
pedido para estlL arma y para la artiller~ 1,760 caballos y 600 mulas.
Para completar el armau!8nto de las tropas existentes y proveer
al de las que nuevamente se formen, se han pedido al extranjero, á
Stiris y á Francia principalmente, 36,000 fuailes Gras, con 50 mi•
llones de cartuchos, y 9,000 revolvers,
Para completar el vestuario y equipo del ejército, la Cámara ha
acordado nn crédito de siete y medio millones de francos.
A fines de Noviembre se recibieron en Aténas los efectos de equi.,po y de campamento que se hablan pedido al extranjero; y el Ministro de la Guerra hi~ un nuevo pedido de 6,000 zapapicos, 12,000

••

palas y 9,000 hachas.
Mas recientemente se han hecho contrato• para el abastecimiento de víveres y otros efecto&amp; á un ejército de 80,000 hombres, esti,.
pulándose que este ejército pollnl estar escalonado en la frontera

'

En. el Pireo ee ha rec'rbi-'""un .,,n,;
• de pn~ee pedido al unmJero,
•.,-p&amp;Je

campaila y j¡ nuell48-/¡aterúu. d4 po,icion, con todoi los catl'OII y

desde Amaliapolis hasta Anino.
Se cuenta, pues, con que, si por el llamamiento do las reservas,
el efectivo del ejército !leg&amp; á alcanzl\f la cifra de 80,000 hombres,
este ejército estará bien armado y provistre de todo lo necesario.
Para aprovechar convenientemente el tiempo que los acontecimientos dejen disponible para terminar la preparacio11 de la guerra,
organizando é instruyendo á las tropas, se ha dividido el ejércitp en
tres inspecciones, y se han nombrado tres generales inspectores. La
primera inspeccion comprende los territorios de la Phthiotida, de la
Phocida, de la Acarnania y de la Etolia; la segunda los de la Atica
y la Beocia, de ~ Eubea, de las Cioladas y de Corinto; la tercera el
Peloponeso (ménos Corinto), y las islas Jónicas,
Las guarnioiones de los principales centros militl\Ies han sido
nuevamente reforzadas: Aténaa tenla, en fin de Octubre, 12,505
hombres.
Loe conventos y los colegios bao sido couvertidos en cuarteles y
en hospita1ea militares.

. oree que Mte panto e&amp;tll. dest·
01on de tropas.
inado para ana gran concentra• Se ha encargad0 11 nna Comision de fi · I
nteros y de 111 marina la fo
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o ClB es superiores de iuPsytall'
'
rmac1on de un pla d fi .
18 y en una parte de la isla
.º e ortificooionee .,en••
ner en estado de defensa el arsenal ~e ~~mma, co_n objeto de poEl 10 de Enero un nu d
neromem.
dispomen
· do que desde lnego
evo ecreto
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se I fijó la compos101on
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e evase el efectivo
11 72 1000 "--'
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lnfaiiterla
Ca~llerla ~~ 487 ~:. .~1;_ ·
Arttllerla ... '
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Estados Mayor~s . ' ' ' · · ·
Serv!c!os generala~ : . , . . .
Semc10 médico
· · · · ·
Tropas de admi~irl'm'm° · ·
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Postas y telágrafos
lnstrucoion milita · · · · · ·
Gendarmería
r' · · · · ·
Servicio religi~s~ : : : : : : ·'
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2

57,825 hombres
t,956
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6,985
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·
2,685
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1,176
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18
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162

·. .

5,343
32

11

n
n

Total. · · · • • 81 970
En el mismo mes de Enero s
'
pos en las brigadas y se nomb e or~en~ la distribucion de los CuerSe compraron nuevamente
oe Jefes de éstas.
la adqnisicion de 125 torpedos Whit~~os en Hungría y se hizo
Todos los buques de guerra •·'"' e ea y de 2 nuevllB cañoneras
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eswuan provistos d lan
•
erla difícil apreciar, con al
a
. . e za--torpedos.
fuerza de un ejército de ope ~ pro:mnac1on, cuál podría ser la
la frontera. Algunos creen ;:o~:e Judiese desde luego pasar
aponerse de unos 30,000

r;r~~

�196

'

hombres suficientemente preparados, y que este mímero se aumentada mucho en algunos meses, porque los adelantos en la organizacion y en la instruccion son verdaderamente maravillosos, si se considera el poco tiempo de que se ha podido disponer, Los cazadores
y la artillerla de montall.a, especialmente, son ya de un valor real.
Lo que hasta ahora esté incompleto son los Estados Mayores, y
el efectivo de los cuadros, para los cuales faltan 300 oficiales y un
gran número de sub--oficiales. El servicio de trasportes está aún
por crear.
Se espera llenar estos vaolos para el mes de Abril, hasta cuya época la nieve impedirá, en las regiones montañosas de la frontera, todo neto de hostilidad.
En virtud del decreto del 10 de Enero se han creado los nuevos
hatallones números 24 y 25, una tercera brigada de caballerJa y un
tercer batallon de ingenieros.
Á principios de Febrero se presentó á la Cámara un proyecto de
ley, au.torizando el llamamiento de las clases del ejército territorial
que no hablan sido tocadas en la órden de movilizacion del 5 de
Agosto de 1880. El Ministro Comoundouros dBolaró á la Cámara,
que, con .el llamamiento de los últimos reaervistas, el efectivo del
ejército, que era ya de 54,000 hombres se elevaría á 75,000, y que
con este número se contaba poder emprender la lucha con muchas
·probabilidades de éxito. El Ministre de la Guerra, por su parte, declaró que todo estaba listo para una guerra ofensiva, que se encargarla al ejército de tierra, miéntras que en el mar se estarla á la
defensiva.
En espera de ver á los turcos atacar con sn flota á Syra, Patrás,
Naupliá, etc., se ha organizado la defensa de los puertos por medio
de torpedos.
Las cercanlas del Pireo han sido cubiertas con obras construidas
en las colinas de Munychia y de Psytallia; se han fortificado tambien las costas inmediatas JI. los dos pasos de Salamina, qne conducen al Golfo de Levsina; todas estas obras están provistas de cañones Armstrcng, de grueso calibre.
· Se han embarcado ya en Marsella, procedentes de Lyon, con destino á Grecia, 40 carruajes de ambulancia.

197

Segun el Joumal d'Atke11ea, del 4 y del 10 de Febrero, las cifras
con~ide~adas e~ el presupuesto de 1881, son: 82,824 hombres para
el eJérc1to de tierra y 3,000 para 111 marina.
Co~ objeto de completar los cuadros de sub--oficiales para la instrucc1on de los reclutas, el gobierno ha pensado llamar á los hombrea que ya han cumplido su tiempo de servicio.
~ Corresponiance Politique, del 5 de Marzo, anuncia que se
activaba
la couclusion de las fortificaciones del Pireo y de Sa!amina J
•
Y_qu? mcesantement~ estaba llegando material de guerra para el
eJérc1to y para la marma.
El servicio sanitario está ya hoy completamente organizado.
El llamamiento de los reservistas permitirá completar muy pronto el ntímero de 82,077 hombres en el ejército, y un decreto reciente, sobre organizacion de la guardia nacional, ayudará á poner en pié
hasta 113,993 hombres.
Los periódieos de Atenas del 14, 17 y 24. de Febrero dan las siguientes noticias:
'
"Una c]rcular ministerial prescribe qu·e, en caso de necesidad, la
gendanner.la será empleada en el servicio de las fortalezas.
Se ha ordenado que todos los individuos del ejército que disfrutaban de licencia vuelvan inmediatamente á sus cuerpos,
El camino militar de Lamia á Karpenission, está muy mejorado,
y pronto será practicable á toda clase de carruajes.
.
Muchas embarcaciones cargadas de armas, municiones y caballos,
han llegado recientemente al Pireo.
Los cuerpos cuya instruccion está más adelantada, se están concent~ndo en los puntos de Leucadia y de Chalcis, que han sido
destmados para cuarteles generales; el primero para el ejército del
Oeste y el segundo para el del Este.
En fin, segun el Standard del 10 de Marzo, se construyen actualmente diversas obras de fortificacion eb. la frontera, del lado de la
Tesalia; y se ha ¡,rocurado especialmente, poner en buen estado de
defenSB el desfiladero de las TermOpilas, algunos puntos principalea
de la linea del Sperchins y las cercanlas del monte Oeta.

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902
batalla, Si este estudio ha podido bacene 6nffl de loe momentoa
del combate 88Iá mucho mejor¡ pero ai nó, ea neoesario hacerlo ,
medida que se avanza h6cia el enemigo, IÍll olvidar, ni por un me&gt;mento, que la nuica arma defenaita que laa tropu pueden oponer
hoy dia al poderoeo armamento moderno ea el ,,,,._ 6im emp,-.
do, para cubrir , lcl tiradore1, , laa reaenaa, , laa fuenu de apoyo, J para facilitar tambien el aproehe , Ju pciaicionee enemiga,,
diaminuyendo lu pérdidaa que se mfrirtan ei 18 marcbale 10bre
ellu ' pecho delcnbierto,
Cnemoe ocioao decir que el eatudio topcgnlllao del terreno del
COllllNde sed generalmente del momento, enteramente pr6ctico J de
pura obavaoion, pueato que ni el tiempo ni laa cir011]l81aDCiae 18
pr8IW1 en mucboa de eatol C8IOI al leta111amiento de planOI ni de
oroquil. El estudio del terreno, en talee CÍl'Ollllfl&amp;llciaa, debe baoer·
18 por medio del golpe de ruta, ya muy ejercitado, para poder apre. ciar loa pormenoree, para lo cnal todoe loe oftcialee, en: laa marchaa
en tiempo de pu, en loe ejerciciOI de aplicaoion J en todas lu ccaaionel que 18 lee pze1811ten, deben IICOltnmlmme , apreciar, de una
ojeada, laa formaa r accidentea del terreno que tienen " 1111 vilta,
conaiderúldolaa bajo doe aapéotOI principalea:
1~ Lu vente.ju que ofrezcan para ocull&amp;r-, proteger, lu tlopu
y para acercane , laa poaicionee.
2! Loe olld6c1Jloe que preeenten 6 loe morimientoll y la domiuacion que ofrezcan al advenarie BObre laa tlOpil qae conm. 61 ae
dirigen.
.
Eate eatndio del terreno, hecho del momeuto, pmoer6 dlffoil; pero iodo ee efecto de la plictica, que fbrmarf. nu golpe de vitta aegnro en lcl ollcialea que , 61 18 dediquen.
B1111 habilidad, - iuiuto, por ileoirlo uf,
laa ge•
del campo, loa montatí81U y loe hcJmbree·amitlllel8I, oomo i.con~ bandidoí, etc., para no ntraviane en lee hlpnl m'8
clifloilel y pata jugar de nn ojeac1a 1M ventaju que puede ofreoarl• el wmuo, en 1u aituacionee m61 ~ 110 ee eftoto ele otra coea aiuo de una pt6c\ica eon"11U, eñimalM&amp; por un
mo 1n1en1. Y ain embMgo, la igDonméla 1 ...,. c1e . . getea,
..U muy alla.io de loo COGocimientoe que p0l88ll uueefflll elclalea,

q•• "enea

,

por poco iulruidoa que ae lee supo
&amp;lo
•
nirir 88&amp; L.bili'.to.l la •
• nga.
18 ll80IIIÜ&amp;fé, pila ad•
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Recordam'
OOU1811u que 18 pranteu.
oa que Napol- aconsejaba, que todo mili~ ea
pala, ~ha-la hacerae continuamente esta
ta. '
camtqn6 baria 70 si ea este instante fueae atacal,regun1 Y re_-oiverla:
NOBCt
•
por e enenugor
. de roe acoueejartamoe tambieu, que en teda IIIIVl)ha .. - . .
CIOll
anerra •• .J. 0ficial 18
,. -.--~
.' """"
preguntase: tqné partido podr(a
eacar del terreno que tengo , mi viataf
JO
Ju.u, L6Pn.

BIOORAF1A
1)111, GIIID.\L 1)1 l)[VI8[01'

IGNACIO ZARAGOZA.
El C. general Igoacfu ZaJegoza,-~ en la buúa del
.
Santo_(Teua), el 24.de Marzo de 1829. FUIIIOII 11111
tan Miguel O . ~ qQ.8 18 811C011traba detiinado
qel pt·
Gobie~ muicano, 1 la 18!10ra D' llana de 81
1
~ prunera educaciou e11 Matamorc■ y la l)Olltiuu6 ep llou:
~Y, capital del_ Estado de Nueve-1,,eon, en donde comeul6 ta •
~- lf 110U11daria en el Colegio SemiilariQ de aq,u,11,i !liudad. ~000
~
UIClinado 'laa tnicaa profeeionea, qll8 88 -.t,. ,....·
1
~
c¡ue 18 teolan eu aquel colegio, que eran laa de la Igleaia d 1
f«o, -.ndouó la camra YaigQi6 ' 111 ~re, qiiien deati~
2'Matecu, ~ o de la carrera militar 1111 ...,.__, ... .... i cou la familia , ..
'"•''º"" r.-""'• ~16
• .
mouterey, eu donde su hijo lgQ&amp;Qjo ae dedie6 al
comercto.
C...11!111n111JleepnM6 leftll~ lu.,iílic~.o(vi• 6 8UfnliN

pM!re,1::~

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8;' 9! ~

. --~~OI~
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~

�204
nacionales, y Zaragoza, por su propia inclinacion, fué uno de los
primeros que con gusto se apresuraron á inscribirse. Sus compañeros de guardia nacional le nombraron sargento primero; pero la carrera militar de Zaragoza dió principio en 1853, que por disposicion
dél gobierno absoluto de Santa-Anna, se levantaron milicias activas en Nuevo-Leon. Zaragoza marchó en una de esa~ compañías
para Tamaulipas con el empleo de capitan,
Desde entónces tuvo ya deberes que llenar: habla consagrado sus
servicios á la patria; empuñaba las armas nacionales, y le era por
lo mismo preciso ocurrir;á sus sentimientos de hombre y de mexicano, y pensar en la causa que se le quería hacer defender. Aquellos sentimientos no podían consultarle la pasiva obediencia al gobierno arbitrario é inmoral que habla usurpado el poder público del
pala. Zaragoza no debía, no podía servir á ese gobierno; aguardaba
una oportunidad para i.listarse en las filas de los que combatían, y
esa oportunidad se Je presentó con el pronunciamiento de Monterey
desconociendo la administracion de Santa-Anna.
No bien tuvo lugar este feliz suceso, que tanto contribuyó en la
caidade aquel tirano, cuando su digna madre, que vivía en Monterey,
mandó á uno de sus hijos que violentamente fuera á Ciudad Victoria, en donde se encontraba el capitan su hermano en el batallon
que daba guaruicion en aquella ciudad, para.que le impusiera de lo
aóaecido, y le manifestara que ni por un momento más siguiera en
las filas de aquel odiado gobierno, que le obligaría á combatir en
contra de sus hermanos y de la buena cansa que estos defendían.
Zaragoza no vaciló: abrigaba las mismas convicciones, y de acuerdo con dos ó tres de sus compañeros, expresó con dignidad sus intenciones á HU coronel, tratando de convencerlo, y diciéndole que era
invariable su resolncion, asl como ineficaz toda resistencia de su parte, supuesto que, como sabia, contaba con el aprecio de la tropa, que
tambien quería correr la suerte de sus paisanos los nue1·oleoueses.
El coronel se opuso, pero no pndo impedir que al siguiente dia, 30
de Mayo de 855, Zaragoza se pusiera en marcha para la meucionad&amp; ciudad de Monterey, con alguno• ofici~le• y 1 13 hombres más
que lo acompallaron.
. ..
.
Su reeepcion en todo el E1tado de Nuevo-Leon, sirnó de augurio

205

J

á los triunfos que se esperaban, y avivó el entusiasmo en favor de la
cansa proclamada. Recursos, hombres, armas, todos aprestaban en
aquel Estado lo que tenían, y aunque faltos de dis~iplina y de hábitos militares, los nacionales formaron en breves dms, un grupo de
hombres que marchaban llenos de fé, á combatir las selectas tropas
que tenla Santa-Anna en Matamoros al mando del siempre déspota
y no bastantemente odiado frances Adrian Woll. . .
Distantes ya más de sesenta leguas, se tuvo noticia de que una
fuerte brigada se aproximaba por el camino del Interior para ocupar á Monterey. Con la velocidad posible regresaron aquellas_ fuerzas y siguiendo hasta el Saltillo, vencieron alli el 23 de Juho ~el
mismo año, á esa orgullosa brigada, que contaba con un seguro é rndefectible triunfo. Sobre el campo de batalla recibió Zaragoza en
esta primera funcion de armas, el grado de coronel, debido á la serenidad y al valor que desplegó en lo más critico y comprometido
del ataque.
.
Zaragoza emprendió despnes algunas marchas con su cuerpo, bien
para el Interior, ó ya para la frontera amagada de filibusteros, cap•
tándose siempre el aprecio de todos, y el respeto ademas de sus
subordinados.
Derrocado el gobierno de Santa-Auna y establecido el constitu•
cional del general Comonfort, se expidió el célebre Estatuto conocido con el nombre de Lafragua, que como es bien sabido, no se recibió bien en esta capital, ni mucho i¡iénos en los Estados. El de
Nuevo-Leon y Coahuila fué el que más manifestó una abierta oposicion. Fuerzas de Tamaulipas y del Interior marcharon por órden
de aquel gobierno en combinacion para Monterey. Las primeras se
anticiparou, y á una jornada de distancia de esta ciudad, derrotaron
completamente el 30 de Setiembre de 856, á la única fuerza que
habla quedado en el Estado, por encontrarse la demas en las villas
del Norte de Tamaulipas sobre Camargo.
Una comision habla llevado á Zaragoza á Monterey cuando se sutrió aquella derrota. Ni un solo soldado habla en la plaza, que al
siguiente dia debla ser ocupada por loe tamaulipecos. Zaragoza convocó al pueblo para la Ciudadela, llamada asl en Monterey, á unas
paredes situadas al Norte de la poblacion, comenzadas á levantar

��208

•

vd...... han sufrido más que la misma muerte, y yo me intereso
en cuanto pueda valer, porque se perdonen. Estos mismos sentimientos he notado en muchos de mis compañeros." Firmada esta
carta, que está escrita por su escribiente, puso de su propia letra
este aumento que marca los sentimientos de la grande Yá la vez
generosa alma que posefa: "Seamos fuertes y terribles en el combate; pero despues que admiren nuestra humanidad los enemigos que
no nos conocen.-Zarngoza. 11
Zuazua consideró estas justas razones, y yo mismo hice regresar
violentamente el extraordinario con la revocacion de la órden. As! se
libertaron aquellos cuatro oficiales, que lo fueron el teniente Miguel
Alvarez y los subtenientes Mariano Aparicio, Lorenzo Picaza YManuel Marin.
Durante la permanencia de las fuerzas constitucionales e_n San
Luis Potosi, por varias veces Zaragoza expresó al general en ¡e~e s~
impaciencia por continuar con actividad la camp~lla; y m_ás p~mc1palmente cuando lltiramon regresaba de GuadalaJara no bien librado del combate de Aten4uique, instó por4ue se le mandara á reforzar
al coronel Aramberri, que se habla avanzado con su regimiento.de
rifleros :1 Guanajuato, y porque se les permitiera presentar a~c1on
en forma á Mire.man. 'l'enemos, decfa, en un evento desgraciado,
nuestra segura retirada. á esta plaza, que por ahora no _se a~reverá á
tocar Miramon con las fuerzas que trae. Las combmac1ones de
Zuazua segun las instrucciones recibidas, eran otras, y por esto se
ordenó áun al mismo Aramberri, que se replegara al cuartel general,
y no se obsequiaron los deseos de Zaragoza.
Cerca de tres meses estuvo a4uel ejército en San Lnis, de donde
retrocedió en Setiembre, al aproximarse el que habla organizado el
mismo Miramon para combatirlo. Su general en jefe, que ya no lo
era Zuazua sino D. Santiago Vidaurri, resolvió tomar posiciones en
la Parada y Ahualulco, en donde tuvo lngar la completa derr_ota que
sufrió el 29 del mismo mes. Zaragoza, clesde la tarde del d1a anterior que el enemigo se avistó amagando las posiciones ocupa~s por
el ejército constitucional por distinto rumbo al que en los d1as an·
teriores habla procurado atacar, manifestó con la modestia que le
caracterizaba, lo oportuno que serla salir al encuentro del enemigo

209
ántes que formara su campamento, y batiólo por sn izquierda cuando_ él comenzaba á haeerlo á la misma ala del nue.tro. Un movimiento qne emprendió el mismo Zaragoza con su cuerpo, hizo creer
qne en efec~o as! se iba á verificar, pero despues contramarchó por
ó~en superior, y todo siguio en el mismo e;tado, hasta el siguiente
d1a que se consumó la derrota. A Zaragoza se le colooo en la derecha, en donde permaneció hasta la conclusion con sólo dos compaiifas, porque de las otras se habla dispuesto para reforzar el centro
Y con ellas emprendió su retirada, salvando la artillerla que tenla ;
1ue fué única que escapó en aquella malhadada aocion,
'
?rgamzado nuevamente en Monterey un regimiento de rifleros,
sal_1ó é~te á la campaña á las órdenes del teniente coronel Quiroga,
quien mcorporado con las fuerzas de Zacatecas, derrotó en Rincon
de Romos una brigada que mandaba D. Joaquin Miramon, Zaragoza estaba ya en camino para tomar el mando de aquellas fuerzas
que en efecto se pusieron á sus órdenes tan luego como se presentó'.
A la vez se proyectó tambien en Michoacan obrar de acuerdo con
las fuerzas del Norte, y una brigada al mando del general Iniestra,
con algunos restos de las fuerzas de Jalisco con que se habla retirado el general Degollado, se dirigió á Leon, y lo ocupo :1 viva fuerza.
Perseguida luego por el general Licéaga, emprendió su retirada hasta incorporarse con las fuerzas de Zaragoza.
Desde. este momento, de acuerdo con el gencrnl foiestra, resol v\ó
volver v10lentamente á Lean sobre el enemigo, que si no contaba
con ~uerzas superiores en número, si en organizacion y disciplina.
Él mismo se puso II la cabeza de los rifleros que iban á la vanguardia, y despues de un ligero tiroteo con las nvanzadas del enemigo, éstas, con el grueso de la fuerza, emprendieron para Silao su
retirada.

!ª

Al siguiente dia continuó Zaragoza su avance con el mismo órden¡ y desde esta última poblacion hasta Guanajuato la persecucion
1
fué tan activa y tenaz, que por más de nna vez creyó que contendr!a
su marcha el enemigo y lo obligarla á presentar accion, dando tiempo d que se le reuniera la infanterfa y artillerta, quo no era posible
hacer caminar al paso de los rifleros.
Lances hubo durante esta pe1tinaz persecucion de sumo comproP. M.-27.

���1.

'

214

215

sobre Guanajuato. Ya en esta poblacion, que ciertamente no conocía el referido general en jefe, advirtió que ni era prudente conservarla, ni aguardar en ella las fuerzas reaccionorias; y por esto determinó su violenta dosocupacion, procurando salvar la artillería, cuya
comprometida comision encomendó al general Hinojosa, retirándose
él con el grueso de la fuerza para San Felipe: Zaragoza no opinaba
favorablemente cou respecto á este movimiento, que entendía debía
verificarse con todas las fuerzas al encuentro del enemigo¡ pero estaba subordinado al general en jefa, y como siempre, obedeció fielmente lo que se le mandó,
Vueltas las fuerzas del Norte á San Luis, tuvieron lugar algunos
disturbios que á Zaragoza no le fué posible impedir. Uno de los
Cuerpos de rifleros desobedeció al general en jefe, á 111 vez que éste
estaba próximo á dejar el mando por estar ya en camino para San
Luis el general D. Santos Degollado. El gobernador de Nuevo-Leon,
que siempre conservó el carácter de general en jefe de las fuerzas
del Norte, reclamaba el ejemplar castigo del coronel Quiroga, jefe
que mandaba el Cuerpo sublevado, y llegó á pedir con exigencia que
se le consignara para juzgarlo,
El Sr. Degollado confirió á Zaragoza la comision de pasar á Monterey parid111oer explicaciones &amp; aquel funcionario, y para manifestarle el compromiso en que le ponla si no retiraba las apremiantes
notas que con este motivo le habla dirigido. A su llegada á Monterey se encontró con más graves inconvenientes, á consecuencia del
decreto expedido por aquel gobernador, en 5 de Setiembre de 1S59,
previniendo que regresaran al Estado las fuerzas que estaban en el
Interior, y que por haber puesto al 8jlrvicio de )a federacion, deblan
sujetaree al general en jefe nombrado pgt,el Supremo Gobierno.
Nada, pues, pudo avanzar en la comision que 8tl le encomendó;
mas como en oamino de regreso para S11n Luis, recibiera la disposicion dictada por el expresado general Degollado destituyendo del
mando po!ltico y militar al gobernador de Nuevo-Leon y Coahuila,
y sujetándolo á un juicio por haber expedido aquel decreto, y se le
ordenara que auxiliase al geueral Aramberri, encargado de hacer
cumplir aquella disposicion, volvió ti Monterey, en donde en efecto,
puesta inmediatamente ti 8118 órdenes toda la guaruicion de aquell&amp;

ciudad, tuvo lugar el cambio, sin que de pronto se hiciera resentir
la menor desgracia. Zaragoza dejó expedita la salida de aquel gobernador con solo su oferta de retirarse de los negocios públicos y de
no volver ii tomar parte en ellos. "Protesto ante el Estado-decía á
Zaragoza aquel gobernador, D. Santiago Vidaurri en comunicacion
fecha 25 de Setiembre,-que ya esté conforme con dicho paso 6 no,
seré en lo de 11delante completamente extraño respecto de sns
asuntos."
Todo el empeño de Zaragoza era preparar fuerzas para volverá la
campalía, pero los disturbios del Estado no le permitieron salir con
las primeras que se hablan organizado, y como entre tanto tuvo lugar la tercera complet11 derrota que sufrió nuestro ejército en la Estancia de las Vacas, y volviera en el Estado, por consec¡mcia de los
convenioe que celebró el nuevo gobernador, la adminitr11cion que había combatido, resolvió marchará Veracmz para conferenciar con el
Supremo Magistrado de la Repó.blica, con referencia á los medios
que deberlan 11doptarse para ordenar las fuerzas del Interior.
Con pesar se separó Zaragoza de Veracruz el 28 de Febrero de
1860, porque lo verificaba en los mismos momentos en que se aproximaban las fuerzas reaccionarias al mando de Miramon; pero lo hizo
sin embargo, plenamente convencido de que no serla ocupada aquella plaza, y que él podla ser mucho más litil en el Interior, en donde esperaba cooperar para que se expedicionara con más actividad,
aprovechando el entretenimiento del ejército reaccionario sobre aquella plaza,
Zaragoza se dirigió para Zacatecas, en donde el general González
Ortega con gusto acepto sus servicios, nombrándolo desde luego comandante militar de la plaza, y encomendándole el arreglo y organizacion de las fuerzas que tenla.
A la vez militaba el general Uraga por las inmediaciones de San
Luis con la divisiou del centro, y sabedor de que Zaragoza estaba
en Zacatecas, lo pidió II González Ortega para encargarle la mayoría
general de •U di vision. Este era el puesto que ocupaba el 24 de
Mayo de 860, que se dio el arrojado ataque sobre Gnadalajara.
Zaragoza estuvo con frecuencia en los puntos de m4a riesgo durante ese ataque, y cuando el general en jefe 11e separó del Hospicio

�217

216
para ocurrir á otro punto en donde se crel11 neceS11ria su presencia, le
dejó encomendada la vigilancia de la columna que por alll obraba,
y que em á la que se babia confiado el ataque principal. Mom'entos
despues recibió el aviso de haber sido herido el general Uraga, á !11
vez que vió sucumbir I!. su lado al jefe que babia sido puesto al frente de la columna de ataque. Sin embargo, se esforzaba Zaragoza por
reanimar el valor del soldado, cuando recibió orden del mismo gene•
neral en jefe para retirarse. As! lo verificó con todo arreglo, colocánclose él mismo á retaguardia para proteger la retirada.
Siguió Zaragoza en el Sur de Jalisco mandando la division del
centro, si bien reconociendo como general en jefe á D. Pedro Oga·
zon, qne mandaba las fuerzas de aquel Estado. Ambos contuvieron
por algnnosjias en Sayula á Miramon, en donde Zaragoza aún llegó
á proponer

que se intentara atacarlo.
Vuelto Miramon á Gnadalajara y en seguida para el Interior, las
fuerzas de Jalisco y la division del centro permaneclan con grandes
escaseces, y sin poder emprender de ulll\ manera séria sobre la plazl\
de Guadalajara. Algunos de los cuerpos de la division de Zaragoza
regreS11ron á sus Estados, y ele din en dia se tenlan bajas considerables. Preciso era, pues, tomar una rel!Olucion, y la de Zaragoza fué
de marchar en solicitud de las fuerzas que acaudillaba el general
González Ortega, para seguir con actividad la campalla, y sel lo hizo tan luego como logró convencer al general en jefe y obtuvo el permiso correspondiente.
La marcha era peligroslsimn: tcnh• que pasar á la vista de la plaza de Guadalajara, de donde pod!an salir I!. batirlo con fuerz&amp;B muy
superiores, y ademas Miramon debln estar por Lagos, y era fücil que
le impidiera incorporarse con Ortega. Si las fuerzas de Miramon se
ponlan en combinacion con J,.s de Gnadalajara, su ruina era indefectible, y para evitarla era preciso violentar joTJ1adB8 y tomar todo
género 11:e precauciones. Zaragoza, pues, ocultó 811 movimiento lo
más que pudo, y li las doce de la noche del 31 de Julio, lo empren·
di6 de Santa Ana Acatlan, sin poiler evitar el paso al siguiente día
á la vistl\ de la plaza de Guadalejal'I\. Tres noches y dos diu de
camino con s6lo la demora neee8"ria para que In tropa toman. alimento y mtty ligeros descansos, pusieron á esta fuerza I!. aal'fO, y en

estad
.
. o de prestar
la· important1sima c
.
_s_1Iao la série de triunfos que decidió ooperac1on que inauguró en
c10nal, la sangrienta lncha sost em'daporco
en favor de la .causa constitu•
acu aya.
nsecnenc1a del motin de
T b
En la villa de la Encarnacion dió Za
. .
y en Lagos se incorporó á la q
d ragoza descanso .á su tropa ,
t ega, á quien
·
ue man aba. el general Gonzi!.lez Or-•'
desde Juego recon
rmuar para presentar
.acc1· oc1•6 como Jefe
••
en con••
on Y procurar b f ' convmiendo
l
que mandaba en persona el ~;
M. a lf á a escogida division .
-smo 1ramon
·
·
E n Ia tarde del dia 9 de A t
á la vista de Silao en dond gos o estaban ya las fuerzas federales ,
'
e se encontraba I
.
d ¡
e uego formaron su linea de d ~
n as contranaa, que des- .
1
blac10n.
·
En la noche est•bl . eiensa, á la sard a de la misma po- ;
ec1eron Gonzál Ort
campamento de las suyas colocand
I ez
ega y Zaragoza el .
artiller1a, y preparando 1:s colum o en os lugares convenientes la
que al dia siguiente.
nas que deblon emprender el 11ta- .
Q

Observadas aquellas posiciones al a
zO I!. batirlas el enemigo. Sufrlan latanecer de este día, comen-'
fuego de artiller1a, y la hora del ata ue fuerzas federales un vivo
no se presentaba en el campo la bri qada se re~ardaba, porque aún
mentos se esperaba z
g
Bemozábal, que por roo '
fi
· aragoza noto que á 1
·
ormaba columnas, comenzaba á desmora]' a vez que el enemigo.
en el que hac1on más daño aquellos fue izarse uno ~e los Cuerpos,
que se corr1a un gran riesgo e d
gos, Yconoció desde JuegQ·
. .. .
n emorar por má t'
nes de 101ciat1va: era prec1·eo Qven
• t urar much s iempo las operacio-.
'
0
perderlo todo. Hizo pues que
d
, para no exponerse á
'
'
uno e sus ay d t f
u an es uese violenta-.1
mente á proponer al general en j fi
las baterlas y columnas enemi e e, u; ataque á la bayoneta sobre:'
ligera conferencia que per8o:;• y at opta~do su plan des pues de.,
Jefes, se puso al frente de los Oue me~ e ~uvteron en seguida ambos ;
do en sus manos la bandera de u:po~ ; an _Luis y Morelia, llevan1mpetu, que á pocos momentos hi:o ;n;s primeros: y cargo con taÍ:
el centro de las bater1as enemi a O ear ~sa misma bandera en•
que con alguna demora por co!e~ r~ega eJ~cut6 otro tanto, auñ.'
las. sinuosidades del terreno
ulencl1a_ precisa de su posicion y de'
, por e aa1zqu· d8
·
general y absoluta la derrota d
. JI
ter , Y en el acto fné ·
e aque as fuerzas, que como se há1'"
P. M.-28.

'.ª

�218
dicho, acaudillaba el titulado Presidente de Is República D. Miguel
Mirnmon.
: Siguió Zaragoza con el carácter de mayor general, y como jefe de .
1u brigada, y despues mandando una division en la campaña que se
emprendió sobre la fuerte plaza de Guadalajara. Dnrante el largo
iñtio que se·puso á esta plaza, fueron notorios sus trabajos y siempre notables por las ventajas que obtenla. Los principales jefes pertenecientes á las fuerzas constitucionales que expedicionaban en el
ibterior, se encontraban en ese sitio, y todos tenlan una predileccion tan particular i. Zaragoza, que cuando por consecuencia de la
e'nfermedad del general en jefe, se tuvo que nombrar un sustituto,
j11nta de generales que al efecto se reunió, lo hizo sin vacilar y
11or unanimidad en favor de Zaragoza.
J Á la sazon se aproximaba ya en auxilio de Guadalajara una fuerte di vision mandada por Márquez, y que contaba con casi todas las
11otabilidades del ejército reaccionario, Zaragoza tuvo por esto que
violentar sus operaciones sobre la plaza, que atacó decididamente el
:1!9 de Octubre. Los combates que en aquel día tuvieron lugar, y la
lucha q11e con particularidad se trabó en Santo Domingo, punto que
v¡gilaba en persona y que desde ántes habla atendido inmediatamente el mismo Zaragoza, encomendando los preparativos para el
asalto al infatigable y valiente coronel Guccione, dejaron huellas
imperecederas del valor y arrojo de los asaltantes y de la pericia de
rn general.
En la mañana del siguiente dia todo se suspendió para celebrar
nn armisticio, y luego unos tratados, que obligaban tí salir á los
defensores de la plaza con rumbo opuesto á la direccion ele los que
iban á prestarles auxilio, y que para entónces sólo distaban de Quadalaj,1ra siete leguas.
' El 31 ya estaban sobre el ejército auxiliar las divisiones de Méxia:, y de Jalisco, y Zaragoza tomaba en persona el cargo de las operaciones para batirlo. Sn general en jefe mandó comisionados con
nna comunicacion, proponiendo que se le incluyera en los convenios
celebrados en Guadalajara; pero Zaragoza los despidió manifestándoles, que muy sensible le era el derramamiento de sangre mexica, 11a, pero que el honor nacional no le permitla entrar en tratados con

la

219

·jefes, oficiales y tropa que se dejaban mandar por el famoso asesino de Tacubaya.
A las pocas horas todo estaba concluido: Márquez emprendió una
retirada imposible, y habiendo sido alcanzado por las fuerzas de Zaragoza, tuvo que prevenirse para resistir al subir las lomas de Calderon: Zaragoza, despnes de un ligero reconocimiento formó sus columnas de ataque, y cuando éstas avanzaban, habiendo observado
que las fuerzas contrarias entraban en desórden, mandó cargar á la
caballerla, con lo que aquellas corrieron precipitadamente, y la derrota de l\Iárquez se consumó escapándose él mismo y algunos otros
jefes y oficiales, debido á la bondad y ligereza de sus caballos.
Decidida quedó con este hecho de armas la cueetion en el Interior, y sólo faltaba para el golpe de gracia, ocupar la·capital de la
República.
Zaragoza volvi6 á Guadalajara con objeto de apresurar la salida
de las fuerzas, cuya marcha dispuso por divisiones, siendo la de M6xico la primera que la emprendió, con órden de permanecer en Querétaro. Su general en jefe le informó lo inconveniente que serla
continuar basta Toluca para preparar vlveres y otros recnrsos al
ejército cuando se aproximase á la capital, y Zaragoza se lo permitió, recomendándole mucho que estuviera siempre con las debidas
precauciones.
En Qnerétaro supo el dia 10 do Diciembre, que esta division había sido sorprendida y casi completamente derrotada en Toluca.
Desde entónces previó que se emprenderla movimiento para atacarlo, y sin embargo de que carecía de parqu~, porque aún venlan ~ lar~
distancia los carros que lo conduelan, hizo marchar todo el eJérc1to
hasta Arroyozarco, para donde salió el dia siguiente, y por su órden
su secretario, basta el punto en que encontrara al general Ortega,
quien, restablecido de su enfermedad, volvla ~ra tomar el mando
del ejército. "Dígale vd. al general Ortega, le rnstruyó al secreta" rio, que me espero, que Miraron, alentado con el triunfo obtenido
11 en Toluca, saldrá á batirme, y que yo no esquivaré el combate¡
11 que ya sabe que casi no cuento con más parque que el que tienen loe
" soldados en las cartucheras y la artillerla en las cajuela•; pero que
11 yo no retrocederé, y si bien, iré á su encuentro, con cuyo objeto

�220
11

salgo hoy mismo para Arroyozarco. Que de todas maneras, le euplico que violente su marcha, más principalmente si considera que
"yo hago mal; pues en este caso, es necesario que se apresure para
11
tomar el mando, y entonces él determinará y yo obedeceré lo que
0
ordene."
Gonzilez Ortega aplandió la resolucion de Zaragoza y apresuro
en efecto su marcha; pero no para variar el plan, sino para auxiliarlo en su ejecucion.
El 18 en la tarde llegó á Arroyozarco, y ya el 21 tuvo que ponerse en movimiento el ejército, porque en efecto, era ya indudable que
Miraron marchaba con intencion!de batirlo. Al bajar la cuesta de
Calpulálpan, se encontraron en retirada las últimas fuerzas que en
San Francisco se hablan puesto avanzadas para observar al enemigo. Tiempo era, pues ya, de elegir el campo para presentarle IIC·
cion, y éste lo fué en un llano que está pasando el rancho de San
11

Miguel.
Colocadas nuestras fuerzas y recorrida la linea por el general González Ortega, le pareció algo desfavorable la posicion del ala izquierda; pero era tal la confianz(que tenla Zaragoza, que despues de la
conferencia que con él tuvo, acordó solamente reforzar aquel flanco,
encomendado al mismo Zaragoza, convencidos ambos que por alli
cargaría el enemigo con mayor fuerza. Asl sucedió en efecto al día
siguiente; pero á la vez que Ortega :arrollaba por la derecha la izquierda del enemigo, cargando con intrepidez para auxiliará Zaragoza, éste resistía el vigoroso ataque que contra su línea se empredió
y aún hácia avanzar fuertes columnas que vencieron tambien, siguiéndose el más completo triunfo, que abri6 las puertas de la capital de la República al ejército federal.
Desde la noche del 24 sellibraron Ordenes á Zaragoza para que se
apresurara á ocupar la capital, á fin de impedir los desórdenes que
fundadamente se temían, supuesto que habían salido ya en fuga las
pocas fuerzas que la guarnecían. Desde entónces quedo con el mando de las armas en la plaza, y todos presenciaron In actividad y energfa que desplegó p~raCcontener los atentados que comenzaron á co•
meterse, y para lo que le fué preciso ordenar dos momentllneas ejecuciones en la misma plaza principal.

Despues se le encomendaron algunas expediciones que siempre
desempeñó con acierto y actividad.
·
Separado González Ortega del Ministerio de la Guerra, so le eonfirió al mismo Zaragoza, quien con este objeto fué llamad~ de Puebla á donde se encontraba al frente de su division. En Abnl comenzó desempeñar ese importante puesto, en el que desde lu~go s~
hizo notar por la prudencia, aplomo y oportnni&lt;lad de sus d1spos1ciones más principalmente cuando dejando á la capital en momentos de' continuas y fundadas alarmas, sin guarnicion alguna, hizo
salir violeuta y ocultamente la fuerza toda que había disponible para reforzar la brigada 'l'ápia que de improviso cayó y venció el 20
de Octubre del año pasado e~ Pachuca, á las fuerzas reunidas de la
reaccion, que acaudillaban Márquez, Mejía, Zuluaga y otros de sus
principales jefes.
. .
.
Del Ministerio $alió para encargarse en el eJérc1to de Oriente, del
mando de una division, emprendiendo su marcha el 21 de Diciembre del mismo año á la vez que la señora su esposa se encontraba
sumamente grave.' Zaragoza sabía bien que tenía que des~edirse
para siempre de aquella mujer que idolatraba, pues los médwos ya
Je hablan anunciado Jo incurable de la enfermedad que padecía¡ pero no hizo la menor observacion á la órden de marcha que se le dió
y que Je habría sido fácil retardar, supuesta la ju~tificacion del motivQ, y las consideraciones y el distinguido aprecio que le tenía el
Presidente de la Repnblica.
Como era de esperarse, fuá muy bien recibido en aquel ejército, en
el que despues funcionó como su jefe, por haber sido ocupado en otra
comision el general Uraga, que lo mandaba.
Los tratados de la Soledacl, celebrados con los comisarios de las
tres Potencias aliadas, dieron esperanzas de un arreglo pacífico, é
infundieron por desgracia tal confianza, que se dispuso de una parte de aquel ejército para destinarlo á combatir los restos.de la.reaccion, y se pusieron en receso algunos cuerpos de la guar~1a ~amona!.
Zaragoza lamentaba la extraccion de fuerzas en su eJérc1to, y con
sentimiento veía que se le separaban á distancias en que tal vez, en
caso ofrecido no podría reunirlas con la conveniente oportunidad;
pero, como e~ de su deber, obedecía las órdenes que sobre el parti-

¡

•

•

�223

enlar ae le expedían, limitándose á informar al Supremo Gobierno
temores respecto á la mala fé que observaba por parte de los
franceses, su juicio sobre ser inevitable la guerra, y la importancia,
por lo mismo, de que fuese atendido con preferencia y aumentado
el ejército de Oriente.
Se llegó, en efecto, á confirmar la necesidad de la guerm con la
resolucion tomada por los comisarios franceses el 9 de Abril, en cuya
virtud se declararon rotos los tratados de la Soledad; y como se ha
visto, para ent6nces el ejército de Oriente estaba bieu disminuido.
Sin embargo, Zaragoza se decidió á combatir, y si no hubiera sido
por la escandalosa infraccion del artículo de aquellos tratados, que
imponía á las fuerzas extranjeras la obligacion de retirarse á sus
antiguas posiciones, ántes de romper las hostilidades, Zaragoza les
habría disputado, y quizá con buen éxito, el paso del Cerro del Ohiquihuite, calificado por todos de fuerte parn oponer una vigorosa
resistencia.
Esta, pues, debió limitarse á otros puntos en el camino que emprendieran de Orizaba sobre la capital de la Reptiblica. Eu aquellas circunstancias, no faltaron quienes, sin embargo de su patriotismo y conocido valor, calificaran de imprudente y áun de temeraria,
toda resistencia formal, opinando por la retirada del ejército hasta
la capital, para reunir mayores fuerzas que presentar al enemigo.
Zaragoza creyó que debía combatir con lo que tenla, sin desesperar
del triunfo; así entendió que lo exigía el honor nacional y no vaciló
en ponerlo en ejecucion.
En las cumbres de Acultzlngo se propuso disputare! paso al invasor, y lo J:mbría hecho de una manera más séria, si el parte que se le
di6 de ser amagada; su retaguardia, por fuerzas considerables reaccionarias, no le hubiera obligado á hacer retroceder el ejército, abandona~do los trabajos de la fortificacion pasajera que comenzaba á
levantar.
Satisfecho de la poca exactitud de aquel aviso, regresó violentamente para ver lo que podfa hacer con respecto al plan que se había
propuesto ántes, y sólo tuvo el tiempo preciso para improvisar la
resistencia que opuso el 28 de Abril de este afio, que si bien nunca
fué con intencion de sostener y conservar el punto, ella bastó para
IUB

probar la pericia del general, y el valor y arrojo de nue~tras tropa&amp;
El Orden que se guardó en el combate, y las ~rovidencias _dictada~
de antemano para la retirada, despues sostemda con la brigada de
Oaxaca situada convenientemente, siempre hará honor al general
Zaragoza que hizo comprender al soldado mexicano, con aquel pri•
mer ensa;o, que podía y debía medir sus ar°;'ªª _dignamente con el
disciplinado, aguerrido y siempre orgulloso eJérc1to france•.
,
y no era por cierto halagüeño el estado que guardaban nuestra~
tropas en aquellas circunstancias. Se necesitaba el temple rle alma.,
Ja firmeza de carácter, y el valor y entusiasmo de_ un hombre come)
Zaragoza, y entregado todo al servicio de su patn~, para a:entn~r
el combate. Véase en comprobacion Jo que me escnbfa el mismo dia
28 momentos ántes de sostenerlo:
;, Quedo impuesto por su grata fecha 26 del corriente, de las n~
11 ticias que vd. me comunica. Una de ellas es el regreeo de ln. bn" gada de San Luis, que si mucho sorpre~de á vd., '.°á~ me sor¡,reu•
11 de á mf, que con Ja tenacidad de un_ limosnero md1geute, cle,cla
11 el s de Marzo estoy predicando al gobierno la mala fé de los fran11 ceses, la necesidad de que nos preparemos con tie:°po, ~· _e~ ur11 gente envfo de fuerzas respetables; pero quizá p~r 1mposib1h,~ad
11 no se me ha atendido, y hoy me encuentro :\ la vista
enemigo
11 extranjero cou un puñado de valientes, dignos de meJor suerte,
u todos desnudos muertos de hambre, y que no será remoto rnrnm11 b
an, aunque ff~ mucho en su bravura y entusiasmos
. su afectfsimo
.
11 amigo.-I. Zaragoza,-Aumento.-Estoy recomendo nn campa" mento; ya está el.enemigo al frente. "
,
_
Retiradas las fuerzas despues del combate, creyó convement~ imponer al Supremo Gobierno, de los motivos todos dr sus a~te_nores
operaciones, del [estado que guardaba el ejército, los mov1ID1entos
que se proponía ejecut.ar, y puntos en donde, en su concepto, debl11
hacerse Ja principal defensa. La situacion era en efecto, bastante
grave: nada debla aventurarse:sin que lo conociera el Suprem? Ma'gistrado, en quien la nacion habla ~epositado su confianza, Ysm ob,
tener tambien su superior aprobac1on.
Las consecuencias, pues, de sucesos de tan vital importancia, sólo
se debían aceptar prévio el acuerdo expreso de aquel Supremo Ma-

dd

�ÍI

r

224

225

gistrado, ya que había tiempo para recabarlo. Por esto Zaragoza
dirigió al Ministerio de la Guerra, con fecha 2 de Mayo, desde Amozoc una extensa comunicacion, dando cuantos informes le parecieron convenientes, y diciendo con franqueza lo que entendía que
debía hacerse, La conclusion de este oficio contiene conceptos que
pueden y deben servir de modelo donde quiera que se estimen en su
"justo valor, la subordinacion militar y el acatamiento y la obediencia á los gobiernos legítimos¡ y por esto be creido muy conveniente
insertarla integra, tal cual aparece en la misma comnnicacion oficial.
Hé aquí esa interesantísima conclusion:
"Dejo expuestas las razones de la conducta que he observado y
do la qne me propongo seguir, explicando los fines á que mis operaciones conducen¡ pero tambien estoy resuelto á batirme campalmente ó como el gobierno me lo ordene, con los enemigos que tengo
cerca, sobre lo que espero se sirva determinar el C. Presidente lo
que juzgue digno de su resolucion, seguro de que encontrará en este
cuerpo de ejército, un jefe con subordinados, que obedecerán sin réplica, las supremas disposiciones, con honor y lealtad hasta sucum-bir con gloria. "
Aprobarro que fué su plan, trató ya de ejecutarlo, pero desgraciadamente tuvo que atenderá las fuerzas reaccionarias, en cuya persecucion destacó las brigadas O'Horan y Carbajal, con objeto de impedir que aquellas se incorporaran á las invasoras, al aproximarse á
Puebla; el combate se trabó en esta ciudad el nunca olvidable 5 de
Mrtyo, anticipáudose un dia al que lo esperaba Zaragoza, "Si el
gobierno, decía al Ministro de la Guerra, cou fecha 3 del mismo mes,
haciendo un esfuerzo supremo, me mandara violentamente mañana
dos mil infantes, yo le aseguraría hasta con mi vida, que la division
francesl\ sería derrotada precisamente el dia 6. "
Las operaciones se precipitaron, y Zamgoza tuvo que batirse sin
este auxilio, que llegó en la noche del dia 6, y sin las referidas brigadas O' lloran y Carbaja!, contando solamente con una fuerza cuyo
número no pasaba de 5,000 hombres.
Cuando en México, y casi por todos en general, sólo se esperaba á
lo más una resistencia honrosa, pero siempre sin esperanza de triun·ro, el telégrafo estaba trasladando minuto por minuto, partes que

anunciaban ser rechazadas las columnas de ataque que desprendía
el enemigo, quien al fin tuvo que replegarse hácia la hacienda de
San José.
Salvado estaba ya al oscurecer del 5 de Mayo, el honor de nuestras armas; y el ejército frances sólo trataba de su propia defensa:
"Pero yo no podía atacarlo, dice el general en jefe en el parte que
dió al Supremo Gobierno, porque derrotadas como estaban, tenían
más fuerza numérica que lamia."
¡Gloria á Zaragoza! ¡Remembranza eterna·á los valientes que le
acompañaron ! México vuelve desde este dia á tomar significado digno ante el mundo entero·
y tú l Zaraa0 oza, serás conocido en su his.
l
toria, por el restaurádor de su nombre, y se te llamará buen hijo,
esclarecido patriota, guerrero invencible, sincero, leal y modesto
republicano ..........................•.. , ...... , , , • • • , • • ,
Pero sigamos la relacion ele los hechos.
Cuando el ejército invasor formalizó su retirada para Orizaba, por
muchos se creyó que el nuestro le causarla considerables daños,
y aún su completa derrota. Q.uizá tambien Zaragoza abrigó algunas esperanzas, y animado de estas intenciones salió en su persecucion de Puebla, y aún llegó en Acatzingo el dia 13, á presentarse
prevenido para el ataque. Pero á la vez que dictó al efecto sus disposiciones, pasó en persona á hacer un reconocimiento, y habiendo
observado lo compacto del campamento enemigo, la buena colocacion de sus piezas, y de las posiciones que tomó para aguardarlo, no
pudo ménos que vacilar. "Temí un mal resultado, le o! yo mismo
decir, y temblaba por la suerte de la República, en este caso, por no
haber ni en Puebla ni en la capital un ejército de reserva. Sin dar
11 entender mis temores, llamé á algunos de mis compañeros para
observarlos, y creí notar en ellos mis mismas dudas. Entónces, sin
vacilar, pero tampoco sin que se conocier11 que desistía del ataque,
ordené que se diera rancho á la tropa y se descansara un rato. Despues dispuse su marcha para diversos puntos, ya con el firme propósito de no batir al enemigo, ni en aquel lugar, ni en otro alguno de
su tránsito, supuesto que no me prometía poderme colocar en una
posicion ventajosa."
Y a en Orizaba el ejército enemigo, una sola vez intentó un formal
P. M.-29.

�226
ataque sobre la plaza. Su combioacion fué uotlnimameote aplaudida, y ti no ser por un descuido imperdonable de los oficiales que mandaban las fuerzas avanzadas en el punto importantlsimo, ocupado
ya, del Cerro del Borrego, el ataque se habrla verificado al amanecer
del día 14 do Junio, y el ejército invasor se habrta visto probablemente precisado á capitular ó II sufrir una completa derrota.
Atenciones del servicio le trajeron II esta capital el día 20 del mes
anterior, despues de haber recorrido los lugares en donde tenía acampada su foerza, y aunque procuró ocultar su venida, que en efecto
no se supo hasta su llegada á esta capital, no bien lo verificó, cuando
esparcida la noticia, el pueblo y sus amigos se apresuraron á saludarlo. Con ellos pasó casi todo el día siguiente, siendo con frecuencia solicitaclo por grandes grupos ele ciudadanos que con entusiasmo
le vitoriaban por las calles, y más principalmente cuando se presentaba y recibta las comisiones que le mandaban para felicitarlo.
Sus mismos amigos le obsequiaron con un almuerzo y despues
con una comida, en la que por última vez le vimos contestar con
afabilidad y sumamente conmovido, á los elogios que se le tributaron en los expresivos brindis que lo dirigieron el C. Presidente y
algunos particulares. Zaragoza hacía recaer el mérito de la accion del 5 de Mayo en sus compañeros, en el valiente ejército que
tenía el honor de mandar, y protestó á su nombre, que sucumbíria primero que dejar mancillar el decoro nacional, en cuya patriótica tarea sabia bien que serla secundado á su vez, por el pueblo
ele esta capital y el de toda la República, que pelearla con el mismo valor y entusiasmo. Dijo que la atencion de aquel ejército era
exclusiva á sólo el preferente objeto de la guerra extranjera: que
había en él union Intima, subordinacion y disciplina, y tenla ciega
confianza en el Supremo Gobierno, quien podla obrar con entera Ji.
bertad, y con la plenitud de sus poderes, seguro que no encontrarla
las menores trabas en el mencionado ejército. "Todos los que lo
componen, añadió para concluir, son mis hijos, mis hermanos, y yo
sólo le ruego al Supremo Magistrado que haga porque se les proporcione todo cuanto contribuya á satisfacer sus más precisas necesidades, ya que las escaseces generales no permiten atenderlos en todo,
como estoy seguro que lo desea el mismo Magistrado, y ellos se lo

227

merecen, .•..• " Esta fué su despedida, y despedida para siempre
de sus amigos de México.
..
.
El 22 por la mañana partió con sus ayudantes por la diligencia
para Puebla, de donde siguió para el cuartel general, y des.pues fué
á visitar las fuerzas que estaban en las cumbres de Acultzmgo.
De esta expedicion regresó enfermo, y como se agravara, se le condujo hasta Puebla como lugar de mayores recursos para atend~rlo !
asistirlo. El telégrafo nos anunció el dia 4 su regreso, y al d1a siguiente ya se había generalizado la infausta noticia de encontrarse
atacado ele la peligroslsima fiebre tifoidea.
La ansiedad se representaba en todos los semblantes por saber de
su interesante salud: pero inexorable el destino, cortó los dias ele]
jóven guerrero á las diez y diez minutos de la ma!iana del día B, segun lo anunció el mismo telégrafo. .
.
. .
Sus últimos votos fueron por el bten y prosper1clad ele su patria.
sus delirios eran recorrer él campamento, marchar, batir, triunfar de
nuestros injustos invasores, y no se olvidó en ellos de bacer marcar la
dolorosa y profunda inelignacion que le causaba la conducta de los
traidores. Para ellos, sus últimos anatemas; para la nacion, para el
pueblo, para la democracia y el progreso, 6U alma, su corazon, su _espada, su misma vida. Murió, cuando todos se hablan ya convencido
de su valimento é importancia en la guerra extranjera, Ylos repn•
blicanos le consideraban como la más firme columna de las instituciones su campeon esforzado é incorruptible, á la vez que sus ene•
migos 'en opiniones, lo respetaban y admiraban. Murió, cuando
tambien en las repúblicas del continente americano comenzaban 11
referirse sus gloriosos triunfos, y á elogair su nombre, que gustosos
colocaban al lado de sus héroes más queridos. (!)
[l] En Lima se publicó con fecha 5 de Julio por D. Arnaldo Mir9,ue_z, en elogio
de Zaragoza, uno. brillante coruposicion en la que se leen los versos siguientes:
Y en la mision magnífica y fecunda
Que llenas hoy sobre tu patrio suelo,
Siguen nuevaa naciones
La luminosa huella de tu espada
Con ansiedad profunda¡
Y á cada paso en que tu senda avanzas
De peligro cercada,
Palpitan de sublimeR esperanzas
Todos los corazones .... ..... .
¡Ah! feliz tú, que el corazon conmueves
De cuarenta miUones. ..... , ..... .

�228
Ast concluyó su corta vida el general Ignacio Zaragoza. La nacion reconocida le ha decretado distinguidos honores, sin olvidarse
de su tierna hija, de su inconsolable madre y hermanas, á quienes
ha señalado pensiones decorosas. Acordó tambien que se le hicieran
solemnes honras fonebres, con cuyo objeto fué trasladado su cadáver á esta capital, y depositado en el salon de sesiones del Palacio
Municipal basta el dia 13 g_ue se pasó, con un inmenso acompallamiento presidido por el Supremo Jefe d~ la Nacion y sus Ministros,
al panteon de San Fernando. Alli se pronunciaron sentidos discursos al tiempo de la inhumacion, y se advirtió más principalmente el
dolor de que estaban poseídos los concurrentes. Esos discursos y las
circulares y decretos expedidos con este infausto motivo, son en verdad fieles intérpretes del sentimiento nacional; y como en ninguna
parte pueden ser más oportunamente reproducidos que en este escrito, cuyo objeto es dar á conocer al hombre de quien ellos se ocuparon, insertaré íntegros los más notables, añadiéndole as! un digno
y muy honroso complemento.
En obsequio de la brevedad y para no hacer pesado este relato,
ho omitido referir algunos otros combates de menor importancia en
que se encontró el general Zaragoza, ast como algunos rasgos de su
vida pñblir,a, que tambien recomendaban su carácter inflexible para
reprimir él crimen y su humanidad para con el desvalido y para con
el soldado, á quien j11mas vió padecer con indiferencia. Peros( añadiré, que mereció tambien por su amor á las instituciones, su recto
juicio y su inmaculada reputacion, el voto de uno de los distritos
electorales del Estado dP. México, para que lo representara en el
Congreso general, cuyas funciones concluyeron el 16 del presente mes.
De Zaragoza sólo nos queda su memoria, y esa memoria es necesario perpetuarla. Sus restos, aunque inanimados, recuerdan hechos
que servirán de estímulo á sus fieles compañeros, á todos los buenos
patriotas .... Su nombre, nombre sin mancha, nombre imperecedero, dará fuerza en los combates al brazo del soldado del pueblo que
tanto le amó, y nunca olvidará que lo condujo el 5 de Mayo para
dar una severa leccion á los valientes que mil veces hablan sido

229
vencedores en Europa. . • . . ¡ Que como él, tengan fé, que como él,
llenen su mision aquellos á quienes la patria encomiende la defensa
de sus derechos y el bnen lustre de sus armas!
México, Setiembre 30 de 1862.
MANUEL

z. Góx1z.

EL 5 DE MAYO DE 1862.
Apénas acababa la Repñblica de pasar por la terrible y !angrienta crisis de la gnerra de la Reforma, que conmovió al pata por espacio de tres allos, cuando nuevos y más sérios peligros la amenazaban.
Tres poderosas naciones de la Europa invadlan con sos ejércitos el
suelo de México, y á pesar de sus reiteradas protestas de respetar
la independencia y la libertad del pueblo mexicano, se sabia que las
intenciones de Napoleon III, promov'edor de aquella triple alianza,
contra un pueblo pobre y débil, era la de fundar en él un trono, que
sena el primer paso para monarq11izar á las Repñblicas Hispano-Americanas, y tambien, muy especialmente, para ayudar á la rebelion de los confederados, con el objeto de desmembrará la Repñblica de los Estados-Unidos del Norte, debilitando asl la fuerza de esa
gran democracia, que ha sido y será la pesadilla de los gobiernos
monárquicos de Europa.
México estaba exánime; la guerra entre el pueblo oprimido y las
clases privilegiadas no habla c&amp;ncluido del todo; numerosas bandas
de reaccionarios recorrlan ano el pa!s, impidiendo que imperase la
tranquilidad, y que el gobierno popular extendiese su autoridad en
todo el territorio nacional. El pequeño ejército de que se disponla,
escaso de todo y muy medianamente armado, iba á tener que divi-

�230

t

dir au atencion entre los invasores extranjeros y los desnaturalizados mexicanos, que al verá su patria amenazada de frente por aquellos, trataban de bnndirle por la espalda, cobarde y traidoramente,
el putial parricida.
El tesoro nacional estaba exhausto, y los apuros del gobierno iban
á ser cada dia mayores á causa de la ocnpacion del puerto de Veracruz por los invasores.
Pero el pueblo, por efecto de la revolucion reformista, era dueño
de sus destinos, y el hombre á quien babia confiado su suerte, poniéndolo al frente del gobierno y revistiéndolo de facultades ampltsimas, era muy digno de esta confianza. La constancia y firmeza de
Juárez habla resistido á la dificil y prolongada prueba de los tres
tormentosos años que acababan de pasar, y que quizá forman la época más dificil por la que ha atravesado ll1éxico; y al lado de J uárez
se vetan tambien los caudillos populares que hablan sobrevivido á
aquella terrible revolucion.
González Ortega, Zaragoza, Huerta, Dtaz, Berriozábal y otros
caudillos liberales, tan patriotas como Juárez, estabar, dispuestos á
sacrificarse, si era necesario, para salvar la honra de México.
·
El reducido ejército que entónces existta, contaba en sus escasas
filas II muchos hombres de corazon, que tambien hablan hecho sus
pruebas, y que estaban resueltos á morir en defensa del suelo en que
hablan nacido.
México entraba, pues, en la lucha, con muy pocos elementos ffsicos; pero en cambio sus leales hijos, cuyo patriotismo se enardecía.
al pensar que babia mexicanos traidores á su patria que, cobardes,
cifraban todas sus esperanzas en el triunfo de las tropas extranjeras, bal,lan jurado morir, llntes que verá su patria dominada por el
orgulloso invasor, en consorcio infame con el traidor envilecido.
Tocó al general Zaragoza la honra inmenPa de ser el primero que
babia de hacer frente al ejército frances, el que, una vez rotos los
convenios de la Soledad y habiéndose separado de 61 las tropas es•
patiolas é inglesas, se decidió á acometer por sf sólo la empresa de
llevar adelante la guerra, para derrocar al gobierno popular de Mé·
xico, sustituyéndolo con una exótica monarqufa.
Sabido es que el general frances Lorencez no vaciló en manchar

231

su honra de soldadq, faltando al compromiso que se babia estipulado e~.los convenios de la Soledad, de que, en caso de romperse las
hostthdades, las tropas europeas, á las que se permitió adelantar
hasta _Gó.rdoba, Orizaba y Tebuacan, para que salieran, durante las
negocl8C1?nes, de la zona mortffera de la costa, tendrfan que retro•
cederá dicha. zona, ántes de comenzar cualquier acto de hostilidad.
Lorencez, baJo pretextos fátiles y falsos sobre todo se decidió á evadir el compromiso, y el día 19 de Abril, sin anun;iarlo siquiera al
~eneral Zaragoza, á una hora ya avanzada (las tres de la tarde), saltó ~e Córdoba, á la cabeza de sus tropas y en direccion de Orizaba,
batiendo en las cercanías del Fortín sin hacer ninguna intimacion
. á una avanzada mexicana, que,
' fiando en los compromisos
prév1a
1
contra1dos, trataba de averiguar por qué los franceses, cu vez do retroceder á Paso Ancho, avanzaban sobre Orizaba.
El pretexto qne Lorencez alegó para disculpar su felonfa fué, que
el general Zaragoza le pidió el dia 18 que retirase do Orizaba la
guardia que suponfa que aquel habla dejado custodiando á los enfermos franceses, y que esto bacfa temer al general frances, que sus
enfermos quedasen expuestos á los excesos de un ejército indisciplinado Yde jefes sin escrópulos. Lorencez contestó el 19 al general
Zaragoza, que no habla dejatlo tal guartlia; y sin más explicacion
marchó pocos momentos despues sobre Orizaba. No se creyó en el
deber de anunciar ~¡ gene.ral Zaragoza el grave paso que daba, deber que todo enemigo v~hente y noble habrfa tenido como sagrado,
tanto más, cuanto que dicho paso era una flagrante violacion ele compromisos contraídos solemnemente por los representantes extranjeros
en nom~re de sus resp~ctivas naciones. Esta violacion que nunc~
podrá disculparse, debió á lo ménos hacerse conocer 11\ adl'ersario
que, muy noble y leal como babia probado serlo, descansaba en la
fé de los tratados, creyendo que el jefo frances tendrla tanto honor
como él, y rcpre~entarfa dignamente el decoro de su naciou. Lorencez
fingió creer que todo quedaba arreglado con anunciar su determina•
cion_' los com'.sarios fr~nceses, con cuya complicidad contaba; y no
se dignó dar nmgun aviso al general Zaragoza, á quien crefa poder
derrotar en el primer encuentro.
L¡rencez entró A Orizaba el 20 do Abril y permaneció allf b&amp;sta

�232
el 27, esperando la incorporacion de varios destacamentos que hablan quedado atms.
La division franceBI\ contaba con un efectivo de 7,300 hombres (1)
7 el Cuerpo de traidores de Galvez (200 hombres); de este efectivo,
descontando los enfermos y algunos destacamentos que se dejaron
en Veracruz y Orizaba, quedaban como combatientes, desde luego,
6,000, (2) n11mero mucho mayor que el que el general Zaragoza pudo presentar el dia de la batalla del 5 de Mayo.
Lorencez, tan presuntuoso como poco leal, estaba lleno de confianza, como lo prueba el siguiente trozo de una carta que dirigió
al Ministro de la Guerra de Francia:
"Tenemos sobre los mexicanos tal superioridad de raza, de organizacion, de disciplina, de moralidad y de elevacion de aenti,nientos, (3) que yo ruego á.V. E. se digne manife&amp;tar al Emperador que
desde ahora, á fa cabeza de sus 6,000 soldados, soy el duello de

México.
"Sentirla profundamente que las correspondencias oficiales ó particulares, hiciesen desistir al Emperador de sus proyectos sobre México, y tambien que pudiesen hacer vacilar ni Prlncipe Maximiliano
en aceptar In corona que Su l\Iagestad querrla poner sobre la cabeza
de dicho Prlncipe. Yo estoy m:is y más convencido de que lamonarqufa, como ya he tenido el honor de escribirlo á V. E., es el único gobierno que conviene á México, y tengo tambien la seguridad de
que, en muy pocos año~, e&amp;te pafs, bien gobernado, disfrutará de
una prosperidad. inaudita."
El ejército frances estaba el 28 de Abril delante de las cumbres
de Acultzingo, donde el general .Zaragoza, sin la intencion ele oponer una séria resistencia, quiso aprovechar aquellas defensas naturales, para que en ellas conociesen los soldados mexicanos ~ sus adversarios y se probasen con ellos.
En efecto, el combate que se libró el mismo dia 28 no fué empefiado sériamente por parte de nuestras tropas; las mismas relaciones
franceBl\s dicen que de los 4,000 hombreR que tenia el general Za-

233 ,
ragoza sólo se batieron 2,000. Sin embargo, los franceses creyeron
que los mexicanos les eran muy inferiores como combatientes, y esto aumentó la confianza que los traidores les infundian, sobre la fa.
cilidad de ocupar á Puebla y de destruir al ejército de Juárez.
Con estas ilusiones y figurándose los soldados franceses y su general, que su misionen México iba á ser una segunda cdicion de la
conquista consumada por Hernan Cortés, trescientos 11ños más a.irnR,
los in1·asores se presentaron, no ante los muros, sino ante fa ciudad
abierta de Puebla, el 5 de lllayo de 1862, trabándose ese mismo dia
el combate entre nuestras tropas y las del Imperio fraucc~, combate
en el que, los modestos soldados de México, vieron la es¡mlda á los
regimientos franceses que habfnn cosquistlido tantas glorias en Crimea y en Italia. ·
.
Insertamos á continuacion el lacónico parte del general Zarngoza, en el que, con la modestia que lo dist~gula, describe aquella '
gloriosa jornada, cuyo brillo será más y más intenso, á medida que
vengan otras generaciones más justas qlle la nuestm, que recordarán con patriótico orgullo aquel triunfo imperecedero, quo inició la
gloriosa lucha por la independencia y por la consolidacion de la Reptlblica liberal en México.
Despues publicamos en extracto la narraciou que de dicho combate hace el capitan Niox, en su obra titulada: b'xptdition du Jlfezique, obra en !~ que hemos notado lil imparcialidad y justicia que
puede esperarse de un adversario, sin que deje de c,tar exenta de
errores, en aquellas apreciaciones en que tuvo que fiarse del testimonio de personas, tal vez interesadas en desfignrar los hechos.
Finalmente, insertamos algnnos documentos que servirfan para
probar que la asercion del general Lorencez, sobre que sus elevados
sentimientos eran muy superiores á los d'e los mexicanos, no era
exacta; y que al contrario, el gobierno, el ejército y el pueblo de
México, presentaron entónces á sus enemigos ejemplos de generosidad 7 de grandeza de alma, que no siempre fueron imitados por loe
jefes fran08888.
·

[I] Niox. "E1pedition du Mexiquc."
[2] Noix. HExpedition du Mexique."
[3J Y ee atrevía á. decir C!'IO quien 111:abab:1. de fa ilar ¡ la t{, rrn p.- ñ:ulit !

P, 11,-30,

,

�235

234

MINISTERIO D~ GUERRA Y MARINA.

, 1

Ejército de Oriente.-General en Jefo.-Despnes de mi ~ovimiento retr6g!\do que emprendí desde las Cumbres de Acultzrngo,
fügué á est" ciudad el dia 3 del presente, _segu~ tuve el h?nor de
dar parte á vd. El enemigo me seguía á distancia de una Jornad~
pequeña, y habiendo dejado á retaguardia de aquel la segunda bn•
gada de caballería, compuesta de poco más de 300 b?mbres, para
.bl lo host'1lizara me situé como llevo dicho, en Pueq ne en lo Pº"' e
'
'
d d
bla. En el acto dí mis órdenes para poner en ~n regul~r esta o e
defensa los cerros de Guadalupe y Loreto, haciendo act1v~r las for'fi .
de l• pl•za qu~ hasta entónces estaban descuidadas.
ti cac10nes
~
~
, ...
M' 1
Al nmanecer del dia 4 ordené al distinguido general C. ,gue
Nearete, que con la segunda divisíon de su mando, compuesta de
1 2~0 hombres lista para combatir, ocupara los expresados cerros
d~ Loreto Gu,adalupe, los cuales fueron ~rtillados con dos b~terias
de l,11talh1\ montaña. El mismo dia 4 hice formar de las brigadas
Ilerrioz~bal Dlaz y Lamadrid, tres columnas de ataque, comp~es•
hombres la segunda de 1,000 y la última
. ' d
tas· l" pruuera e 1 ,082
•
,le .1 020, toda infünteria, y ademas una colun:na de caba11 er!a con
600 ~..b,1\los, que mandaba el C. general Antomo Alvarez, des1gn~n. n una batería de batalla. Estas fuerzas estuv1e•
do p:mt su dot amo
.
., plaza de s José hasta las doce del d1a, á cuya
l
I
i·ou fur1rnu a.8 en °
·
hora 8C acuartelaron. El enemigo pernoctó en Amozoc.
A las r.incn de la mañana del memorable dia 5 de Mayo, liq~ellas
, la linee. de batalla qne había yo determma.do,
fuerzas maro1,aban "'
d
·'- en el cróquis adJ'unto: ordené al C. coman ante
y verá Vd • 10111 CO.W&gt;
'11
·rt'1llería coronel Zeferino Rodrfguez, que la art1 ería.
de
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gunera
d 1 , d·
b ante Je. colocara en la fortificacion de la plaza, pomén o a a. ,seo ~ . d I C comandante militar del Estado, general Santu:igo
poslCIOll e '
Tápi"·
· y despues deI t'iemA las diez de la mañana se avistó el enemigo,
G

,

•

. para campar, desprendió sus columnas de ataque,

po muy prec180

una hácia el cerro de Guadah1pe, compuesta como de 4,000 hombres con dos baterías, y otra pequeña de 1,000 amagando nuestro
frente. Este ataque que no había previsto, aunque conocía la audacia del ejército frances, me hizo cambiar . mi plan de maniobras y
formar el de defensa, mandando en consecuencia, que la brigada
Berriozábal á paso l"eloz, reforzara á Loreto y Guadalupe, y qne el
cuerpo C!\Í-abineros á caballo fuera á ocupar la izquierda de aquellos,
para que cargara en el momento oportuno. Poco despues mandé al
batallon Reforma, de la brigada Lamadrid, para auxiliar los cerros
que á cada momento se comprometían más en su resistencia. Al
batallon Zapadores de la misma brigada, le ordené marchase á ocupar un barrio que está casi á la folcla del cerro, y llegó tan oportunamente, qne evitó la subida ,t una columna que por allí se dirigía
al mismo cerro, trabando combates casi personales. Tres cargas
bruscas efectnaron los franceses, y en las tres fueron rechazadas con
valor y dignida_d; la caballería situada á la izquierda de Loreto,
aprovechando la primera oportunidatl, cargó bizarramente, lo que
les evitó reorganizarse para nneva carga.
Cuando el combate del cerro estaba más empeñado, tenía lugar
otro no ménos reñido en la llanura de !a derecha que formaba mi
frente.
El C. general Dfaz con clos cl!erpos de sn brigada, uno de la do
Lamadrid, con dos piezas de batalla, y el resto de la de Alvarez,
contuvo y rechazó á la columna enemiga, que tambien con .arrojo
marchaba sobre nuestras posiciones: ella se replegó httcia la hacienda de San José, donde tambien lo habían verificado ·los rechazados
del cerro, qne ya organizados de nuevo se preparaban únicamente á
defenderse, pues hasta habían claraboyado las fincas; pero yo no podía atacarlos, porque derrotados como estaban, tenían más fuerza
numérica que la mia: mandé, por tanto, hacer alto al C. general
Díaz, que con empeño y bizirría los sigió, y me limité á conservar
una ¡xisicion amenazante.
Ambas fuerzas beligerantes est11 vierun á 1" vista hasta las siete
de la noche, que emprendieron los contr,uios su retirada á su campamento de 111 hacienda de los Alamos, verificándolo poco despues
las nuestras iJ. sn J1nea.

.

��238

239

La salud de las tropas era, en lo general, excelente. Los trasportes se hablan asegurado suficientemente; un convoy, con 200,000

El general Lorencez, que habfa vivaqueado el dia ~7 en la hacienda de Tecamalúcan, establecfa su campo en Acultzmgo, á las nue-

raciones de vfveres y 400,000 raciones de vino, estaba listo para seguir á las columnas en su marcha sobre Puebla.
Aunque era un puñado de hombres la fuerza con que el general
Lorencez iba á tratar de penetrar en un pata enemigo, en regiones
desconocidas y bajo un clima peligroso, sin embargo, las cualidades
militares y el Talor de cada uno de los elementos qua componfan
aquel pequeño ejército, lo hacían uno de los más hermosos que se
hayan visto.
La mejor armonfa reinaba entónces entre loe jefes militares y los
hombres pollticos que los acompañaban; y la esperanza del triunfo
estaba en todos los corazones.
El general Lorencez eligió, para su marcha sobre Puebla, la carretera que atraviesa las cumbres de Acultzingo.
El general Zaragoza, inquieto por haberse presentado eu Matamoros algunos miles de hombres de las bandas reaccionarias, se retiró primeramente hasta San Agustín del Palmar; pero cuando el
gobierno de Jullrez hubo obtenido la neutralidad de Zuloaga, jefe
principal de dichas bandas, Zaragoza contramarchó y ocupó laposicion de las cumbres, el mismo dia en que Lorencez salfa de Orizaba.
Las cumbres de Acultzingo forman una parte del basamento de
la mesa del Anáhuac. Sou dos espesas murallas, casi verticales, separadas por un valle estrecho que corre de Norte :1 Sur y que va á
desembocar en Tehuacan. En esta fuerte posicion, casi imposible
de voltear, fué donde el general Zaragoza resolvió esperará lastropas francesas, con 4,000 hombres, tres bater1as de montaña de á 6
piezas cada una, y 200 caballos, cuyas fuerza8 repartió de b manera siguiente: á su derecha una brigada mandada por el coronel Es-,
cobedo¡ en el centro, defendiendo el cainino y las ruinas de un antiguo presidio, una brigada mandada por el general Artcaga; ~ su
izquierda la brigada del general Negrete. A retaguardia, en la cima
de las grandes cumbres, una brigada como primera reserva; más
atras aún, en las pendientes de la~ segundas cumbres, otra reserva
formada con la brigada del general Dlaz y una baterfa de 6 piezas.

ve de la mailana"del 28. Las noticias que se tenfan eran: que el
ireneral Zaragoz; se reple!l'Rba hticia México Y que el pa•o de las
"
o
.
.
1
cumbres estaba libre, y se crela que no se teufa al frente •rno n gu•
nos escuadrones· pero á la una de la tarde, una compañia do zuavos
que avanzó á t;mar una posicion de gran-guardia en las altur~e,
fué recibida por un ·vivo 1fuego de jusilerJa, y poco de11rnee el eOcmigo descubrió los fuegos de sus baterJas.
El general Lorencez se decidió á forzar el paso de las c~mbreg
en ese mismo clia. Un batallon de cazadores avanzó con ohJeto &lt;le
empeñar el corobate.'' Dos compañlas comenzaron á trepar las pendientes de la derecha, con objeto de apoderarse de una baterh, mexicana que dominaba la carretera. En el centro, otrns ,los com pañlas y la gran guardia de zuavos siguieron las veredas pe'.lrego&lt;as
que flanquean las:alturas, y 1 la izquierda, las dos cc11n¡»rn_ta, restantes marcharon por la carretera, dirigiéndose solire la• ruin11s rlcl
presidio. La caballerla, :que no era útil por el momeuto, oculto
detras ele un abrigo que ofrecfa el terreno.
Los cazaclores fueron)eforzados poco despues con 1111 batnllon del
2! de zuavos; dos compañlas!apoyaron el centro y otras dos el_ ala
izquierda .. Con este refuerzo el combate se empeñó con nHi~ vigor¡
pero el fuego del enemigo detuvo todavla el ímpetu ele las tropas
francesas, y fué necesario enviar nuevos refuerzos. En fin, á las tfeg
de la tarde se tomó el :presidio; una compañia que habla rehnsa'do
la derecha del enemigo, llegó á¡la garganta misma ele la montaiía,
rechazó ali! á los mexicanos y coronó las alturas. Poco despnes, dos
compaillas haclan lo mismo en el ala izquierda del enemigo, lo qno
determinó á éste á e.bandonar'-la posicion y á retirarse al pié de fas
•
•
segundas cumbres. Los zuavos le siguieron de cerca; pero apr&lt;ttt•
mándose ya la noche, recibieron órclen de hace~ alto_ más allá del
Puente Colorado, y de no contestar al fuego del enemigo.
Los mexicanos habla¡(defendido las cumbres con 4,000 homhre~,
200 cab&amp;llos y IB piezas; pero sólo hablan empefi~do en el combate
unos 2 000 hombres. No es fácil valuar sus pérdidas. Las del• co1
lumna ,francesa consistieron:en 2 muertos y 32 heridos.

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•

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240

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1

241

Des obuses de montaña y 20 prisioneros quedaron en poder de los
.. franceses.
El 29 de Abril el general Lorencez marchó á la Cañada donde se
detuvo en espera del convoy.
El 1~ de Mayo la columna francesa marchó para San Agustin del
P~lmar. El 2 hacia alto en Quetcholac, el 3 en .Acatzingo, y el 4
llegaba á Amozoc, á 16 kilómetl'os de Puebla. En este último punto fué donde el general Lorencez pudo tener noticia de los proyectos
del enemigo.
El general Zaragoza, segun se decfa, .estaba resuelto á defender
á Pnebla :t todo trance. La plaza tenla una fuerte guarnicion, y las
calles estaban cerradas con barricadas defendidas con nrtillerfa.
Hasta entónces ninguna noticia exacta se habla dado al ejército
frances; las poblaciones que, segun se decla, pertenecfan al partido
.reaccionario, manifestaban mucha frialdad; y en cuanto á los contingentes que debfan !,raer Marquez, Cobos y los demas jefes reaccionarios, ninguna noticiase tenla de ellos. En la noche, un ingeniero mexicano que fué presentado al general Lorencez, le comunicó
algunos datos sobre la plaza de Puebla.
Puebla es una ciudad abierta; construida con mucha l'egularidad,
sus calles se cruzan en ángulos rectos, y cada islote ó cuadra de casns forma una especie de fortaleza cuadrada, muy bien flanqueada
por las barricadas de las calles. lllultitud de conventos cuyos muros, sólidamente construidos, tienen varios metros de ~spesor, seryfan de puntos de apoyo para la defensa interior; ligándolos con comunicaciones cubiertas, el enemigo habla formado en el centro de
la plaza un vasto reducto, que el general Lorencez no esperaba poder tomará viva fuerza. (1) La ciudacl está dominada, á un kilómetro al NorJeste, por el Cerro de Guadalupe, colina de unos 102 metros de relieve, con pendientes rudas, y sobre el cual hay un convento
El enemigo lo ·habla fortificado y artillado. Esta colina se prolonga hácia el Oeste unos 1,200 metros y en su extremidad (50 metros
m~s baja que el convento de Guadalupe), está coronada con un pequeño foerte cuadrado, de mamposterfa, llamado el fuerte de Loreto.

El ingeniero referido, recordando los episodios de las guerras civiles, en las que siempre fué Puebla atacada y tomada por el lado Sur,
aconsejába que no se hiciese caso de las fortificaciones de Loreto y
Guadalupe, cuyo acceso era muy dificil, y que, por lo demas, no po•
citan causar sérios perjuicios á las tropas que atacarnn por el lado
opuesto de la ciudad. Los comandantes de artillerla y de ingenieros
apoyaron la opinion del ingeniero mexicano; pero el general Lorencez
pensó, por el contrario, que era imprudente el irá estrellarse contra
los sólidos edificios y las barricadas de la ciudad, y que era preferi"
ble apoderarse de los fuertes.
El 5 de Mayo, al amanecer, el ejército frances salió de Amozoc, y
á las nueve y media de la mañana estaba á la vista de Puebla.
El general Zaragoza tenla cerca de 12,000 hombres; (1) habla
enviado parte de sus tropas con los generales Carbajal.y O'Horan, en
direcciou de Atlixco y de Matamoros, para impedir que las bandas
reaccionarias 60 uniesen al ejército frances, y con el resto se mantenla á la defensiva en la ciudad.
Despues de un reconooimiento, muy rápido para que pudiera ser
completo, el general Lorencez insistió en atacar el Cerro de Guada ·
lupe.
Viniendo de Amozoc, no se descubrfa el füerte de Loreto, por
ocultarlo el convento de Guadalupe; era probable que las pendientes que couduclan al primero fuesen ménos ásperas que ks del otro
extremo; pero para abordarlas era necesario ejecutar un largo rodeo,
durante el cual las tropas estarfan expuestas, por mucho tiempo, al
fuego enemigo, y se alejarfan demasiado del convoy, que quedaba
cerca de la hacienda de los Álamos.
Resuelto el ataque de Guadalupe, se construyeron rampas practicables á la artillerfa sobre un arroyo que habla que atravesar, y
las tropas, que hablan hecho alto á 3 kilómetros de la ciudad, tomaron el café.
A las once de ]a, mañana se tomaron las disposiciones siguientes:
La columna. de ataque, formada con dos batallones de zuavos y
diez piezas de artillería, atravesó el arroyo y se corrió á la derecha

[1] Este reducto no existíaent6nces como equivocadamente lo dice el capitan Niox; fué
tevantado en los úkimos días del sitio en 1863

[1] Y-a hemos vÍ!IO que no cootaban los defensores de Puebla ni con la mitad de. e-se nÚ·
mero.

•·

P. M.-31.

•

�•

242

243

~ra abord~r las alturas por las pe~dientes ménos fuertes, El regi1~11ento de mfaoterJa de marina quedó de reserva; los fusileros marmos y la baterJa de montaña se dirigieron hácia la derecha de la
columna de ataque, par11 proteger la retaguardia de ésta contra la
caballerla enemiga.
A la izquierda de la linea de batalla, el batallon de cazadores hizo frente á los Cuerpos mexicanos que estaban apostados en la llanura Yque hablan destacado algunos tiradores. El 99~ de linea y
cuatro compañ1as de infanterla de marina quedaron encargados de
la guardia del convoy. El escuadron de cazadores de África avanzó
detras de las columnas de infanterfa, y una ambulancia volante se
estableció en la hacienda de Rementerla.
La artillerla rompió el fuego á 2,000 metros y tiró, durante tres
cuartos de hora, sin que se notaran sus efectos· en seguida se movieron lns piezas más á la derecha, á fin de b~tir directamente el
frente sobre que se dirigía el asalto; pero por efecto de la configuracion del suelo, miéntras más se aclelantaba, ménos se descubrían las
fortificaciones, y ménos eficaz era el fuego de la artillería, dirigido
de abajo á arriba. Por el contrario, el fuego de las baterlas enemigas, perfectamente servidas, era muy mortlfero.
El general Zaragoza, que no habla pensaclo que el ataque se darla al Cerro de Guadalupe, mandó á dicho punto, apresuradamente,
á la brigada Berriozábal, con objeto de reforzará la division Negrete, é hizo salir de la plaza, por &lt;letras de Loreto, á un Cuerpo de
caballerJa, destinado á cargar, por su extrema izquierda, sobre las
columnas de ataque, Con el resto de sus tropas tomó posicion de la
manera siguiente: su izquierda, apoyada en el Cerro de Guadalupe·
eu derecha en la iglesia de los Remedios, en los arrabales de la ciu'.
dad; el resto de su caballería formaba su extrema derecha.
Despuee de nna hora y cuarto de calíoneo, la artillerla habla ceneumido 1,000 tiros, es decir, la mitad de sus municiones, y ningun
dallo ee habla causado cen ellos á las defensas del enemigo; (1) sin
embargo, el general Lorencez resolvió dar el ataque á viva fuerza.

Los dos batallones de zuavos hablan llegado ya á la mitad de la
cuesta; se hicieron avanzar cuatro compalílas de cazadores á pió, y
se lee ordenó que trepasen las pendientes por la izquierda de los
zuavos, ccn el objeto de dividir la atencion del enemigo; dos compañ1as de este batallon quedaron entonces en la llanura, haciendo
frente á la izquierda del ejército mexicano. El primer batallon ele
zuavos, la batería de:montaña, el batallon de marinos y la infantería de marina, recibieron órdeu rle oblicuará la derecha, abrigándose, lo mejor posible, contra los fuegos de Loreto, y de ir á voltear la
posicion. Una secciou~de ingenieros, provista de escalas, fué agregada ti cada una de las columnas.
DiOse la señal para el asalto.
Los cazadores á pió, una vez que se pu~ieron á la altura de los
zuavos, se lanzaron, juntamente con éstos, sobre el convento de Guadalupe y lucharon heroicamente, :para escalar aquellas formidables
posiciones intactas aú.n. En vano, bajo nn_fuego terrible, atravesaron un profundo foso, obstáculo tan sério como inspemdo; algunos
llegaron á escalar el muro, pero sus esfuerzos fueron inútiles contra
un sólido _reducto dispuesto alrededor de la iglesia y defendido por
tres lineas de fuego superpuest~s. Todos cayeron gloriosameute, con
excepcion del corneta Roblet, que permaneció algun tiempo tocando
la carga,
Durante este asalto, el primer batallon de zuavos hacia su movimiento más á la derecha; pero fué recibido con un violento fuego de
fusilerla de cinco batallones mexicanos, que estaban colocados entre
Guadalupe y Loreto; al mismo tiempo, las baterlas de este último
punto, invisibles hasta entónces, entraban en accion y tomaban de
flanco á la columna de ataque. La llegada del batallon de marinos
y de las compañtas ele infanterla de marina no fué suficient~ para
triunfar ele la resistencia de un enemigo superior en número y perfectamente cubiertp.
En el mismo momento, la caballerla mexicana que había salido
de Puebla por detrae de Loreto, cargaba de repente sobre estas tropas y las obligaba á detenerse.
Por otra parte, las dos compail1as de cazadores á pié, que hablan
quedado solas en la llanura, se velan envueltas por una nube de ji-

[t] El consumo de municiones en las tropas meXlcanae, dÜrante toda la batalla1 segun
d~~o~nentos que hemos \'isto, foé de 2St tiros de cnñon y 12-i,500 cartncltos dl"-annas por1a.11les.

���248
ba á la faz del mundo civilizado, de que México, áun en el caso pre·
sente, en que se ve obligado á defenderse de una agresion injnstifi•
cable, no ha perdido las simpa,tías por la nacion _francesa, aunque
lamenta el error de sus gratuitos enemigos, que Ii.an puesto á la Re•
prtblica en el caso de sostener con las armas en la mano su inclependencia y su decoro.
Con este motivo, sírvase vd., señor cónsul y .clemas srtbditos franceses que han firmaclo la coinunic~~ion que contesto, aceptar las seguridades.de mi consideración y aprecio.
Libertad .y reforma. Mayo 9 de 1862.-Santiag-o Tápía-Señor
cónsul frances, I&gt;. VíctoT Neron.-Presente.

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Ministerio ·de Guerrn y Marina.-Seccion 1~-El C. Presidente
ha visto con particular satisfaccion, las medallas y cruces pertenecientes á individuos clel ejército invasor que vd, remitió á este Ministerio; pero su noble comzon no puede ménos de enternecerse contemplando la intensa y muy justa pe-saduml:,re que-debe haber causado á los dueños de aquellas condecoracíones, c!i8tintivo y premio
al valor beróico, su pérdida en un lance de armas no de ménos valor
individualmente por parte de ellos, sino por los azares de la guerra,
en que tambien merece respeto y cGnsideracion al valor desg1:aciado. En consecuencia, se ha servicio disponer, y tengo .yo la satisfaccion de comuuicarlo á vd. para su cumplimiento, que todas las
condecoraciones que en el calor del combate arrancaron nuestros soldados á su bravos ve~cidos, heridos ó prisioneros, les sean dev~eltas
en.nombre y comn testimonio de consideracion al valor del ejército
de Oriente, y de la generorn nacion mexicana, considerándose que
los desgraciados que las hubieron merecido por hechos distinguidos,
cuya memoóa es snperior á la misma muerte, no las desmerecen en
ningan,i manera, porque su.misas y debidamente subordinados, han
venido á nuestro suelo á traernos una guerra inicua y loca, de cuyo
origen y consecuencias serán responsables los que la previnieron.
En ona11to á _aquellas de las mismas condecoraciones que hayan
si-lu rt!cogid,1s 011 el campo de batalla, ó tomadas de soldados muerto., en e!l,,, el C. Presidente desea que vd. se sirva excitar dolos que

.

,

249

las plseyeren, á fin de que fas cedan al Gobierno, haciéndoles saber
que éste se. propone¡formar con ellas, y con otros trofeos militares
un cuadro honorífico,!timbre de gloria del ilustre ejército de Oriente'
que en nuestros fastos' militares trasmita á la posteridad las me'.
morables batallas ;de Acultzingo y Ta~ inmediaciones de Puebla.
Igualmente me (manda decir á vd. el C. Presidente, ·que como no
pued~ ser su á_nimo,lni sería tampoco equitativo, el que quede sin
prem10 y se pierda el magnífico estímulo que produce la bravura
de los soldados que obtuvieron las condecoraciones que se les supli•
ca que cedan para los objetos dichos, vd. se sirva mandar una relacion de sus nombres, en cuanto fuere posible eón las circunstancias
que hu?iere notables del acto de ganar ellos esos trofeos, para ~ue
se consignen en el cuadro honorifico, y se tomen en consideracion
para acordar á los interesados el premio cotTdspondiente.
El C. Presidente comprende bien que las prevenciones 6 indicaciones anteriores, interpretan perfectamente los caballerosos sentimientos de vd., á los que sr encomienda su ejecucion.
Libertad y reforma. México, Mayo 10 de 1862.-Blanco.-C. general en jefe del ejército de Oriente.
Es copia, México, Mayo] 11 de 1862.-Manuel Maria de Sandoval,

Un gran nrtmero de mexicanos, heridos en la jornada del 5 de
Mayo, habían sido colocados en los hospitales de la ciudad. Un dia
en que el abate V. Guevara, limosnero del ejércit0 1 se dirigía á uno
de esos establecimiento$ para administrar en él los socorros espiri·
por casualidad al gobernador de la mitra 1 ésto es1
tua!es, encontró
,
al sacerdote que, en ausencia del obispo, llenaba sus funciones. Dicho eclesiástico se informé tle las intenciones.del abate y le deolaró
sin rodeos que los franceses, en la circunstanda, eran los aliados
del cléro, '!/ que los que los atacaban se hallaba1i, por este mero heP. M.-32.

�251

250

clto,f11cra del gremio de la Iglesia. Terminó prohibiéndole llevar
á los enfermos los socorros de su ministerio, y le ordenó retirarse.

El abate Guernra se dirigió entónces directamente ol gobern11dor
de Puebla, y hé aqul la carta que le escribió para justificar el hecho
de que se quejaba:
"Ciudadano gobernador:
"El infrascrito, limosnero del ejército, tiene el honor de elevara!
conocimiento de vd. el hecho ~iguicnte:
"Hoy mismo, d. la hora en que acostumbra dirigirse al ho~pite.l, para llenar las funciones de su ministerio, ·•e encontró con el gobernador de la mitra, quiw le detuvo y prohibió administrar los socorros
espirituales d los moribundos, porque, e11 el estado de excom1111ion
m q11e se hallaba11, su.• confesiones no tendrían 11i11g1m valor.
"El infrascrito está dispuesto á servir á su pals, sobre todo en
presencia de la guerra extranjera que le amcnaz1; pero desearla que
se hiciese desaparecer la tlificultad qne le impide ejercer su ministerio cerca de los soldados mexicanos, y por lo tanto, os suplica tomar las medidas que os parezcan couvenientes en semejante circunstancia.
"Puebla, Mayo lO de 1862.
"Firmado.- Vicente Guevara:"

I'

"Gobierno y Comandancia Militar de Puebla,
• "El jefé de este Estado tomó conocimiento de la comunice.cion
que le dirigió vd. ayer, para manifestarle que el goberl!ador de la
mitra de e1ta diócesis le he.ble. prohibido llevar los socorros espirituales á los solde.dos mexicanos que se hallan en los hospitales de

la ciudad.
.'.'En contestacion, el gobernador del Estado me encarga decir li
•¡

vd., que puede sin temor continuar ejerciendo su ministerio, siempre que el testimonio d.e su conciencia no se oponga á esto.
"Libertad y Reforma. Puebla, :Mayo 11 de 18~2.
"Firmado.-Joaquin Tellez, secretario.
"Al Sr. Abate Vicente Guevara" (1) •
•

PREPARATIVOS DE CUERRA
ENTRE LA GRECIA Y LA TURQUIA.

ARTICULO SEGUNDO.
'TVRQUIA.

Los preparativos de guerra hechos públicamente y con cmpe!í.o
manifiesto por el gobierno griego, han provocado preparatiTos análogos por parte de Turqula.
Segun las noticias que da la prensa europea, desde el mes de Octubre nltimo los rediJ.~ (2) han sido convocados en todo el territorio
del Epiro y de la Tesalia, para reemplazará los batallones que hablan sido destacados en dicha época para reforzar 11, las tropas de la
Albania alta.
Las levas de estos redifs no se hicieron sin al.,unas
dificultades·,
o
pero con la entrega de Dulcigno quedaron allanadas: todos los jefes
albaneses bao hecho protestas de sumision al Sultan, y los redifs se
han presentado con un apresuramiento, en el que mucho ha infiui&lt;lo la miseria en que se hallan. .
[1] E!'&gt;tos dos últimos &lt;loctµnentos están 1omad011 de la 4 'llistoria de la la Io1enencion
france-sa en Mé:tÍco, p&lt;ir E. Lefévre"
•
. [2J
da_en Turquí~ el nom~re de "N'dif;', á la clase de troru qur, temr."antl"B al ejército ttmtonal de Francia, const1t11yen la restrva del ejfrcito pe1m:mente '/ ngimeotado al
.estilo eo.ropeo. A este úll.i.mo se le Uama ºoizam."

&amp;:

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1

1

252

253

Hácia el 15 de Noviembre se hacia tambien el llamamiento de lo&amp;
redifs del III Cuerpo. Esta fnerza debía ministrar 30,000 hombres,
comprendiendo en dicho nó.mero diez baterías de artillería de fortaleza, destinadas especialmente á la defensa de los Dardanelos.
Al mismo tiempo se activaba por todas partes el enganche de reclutas, y los procedentes de las provincias del Asia Menor, más inmediatas á Constantinopla eran dirigidos á las provincias de Europa,
especialmente á Andrinopla. A medida que estos reclutas recibían
la primera instruccion se les remitía á Salónica y á Volo. Para asegurar el buen órden de estos movimientos, la gendarmería se reorganizaba tambien; y á Jo largo del litoral se formaron cuatro nuevos
batallones de esta clase.
El gobierno completaba sus abastecimientos de material de guerra: mandaba hacer 60,000 uniformes de invierno y perfeccionaba eI
armamento de las baterías de los Dardanelos, Los ingenieros construían alrededor de estas baterías numerosas obras de tierra, y se
ocupaban tambien de fortificar varioa puntos inmediatos á la frontera griega, especialmente Arta, Volo y Larisa.
No hay noticias exactas sobre la concentracion de las tropas tur- ,
cas frente á la frontera de Grecia, pues unos periódicos anunciaban,
en Noviembre, que la Puerta había resuelto elevar, al número de ·
4.2 000 el efectivo de sus tropas estacionadas en Epiro y en Tesa' ,
lia, y otros decían que el gobi-,rno turco podía reunir en _mny poco
tiempo en estas provincias, 60,000 soldados regulares, y disponer todavía para sostenerlos de una reserva de 30,000 hombres.
Informes más recientes anuncian que el gobierno enviaba cafionett
de plaza hácia la frontera griega; un convoy de 1,000 béstias de carga con 2,000 cajones de armas y municiones de guerra á Janina;
fortificaba á Konopoti y Peta, dos posiciones estratégicas muy inmediatM á la frontera, adelante de Arta; hacia de Kaksuli, en la misma region, un a]macen de material de guerra; en fin, se ocupaba
de colocar algunos torpedos en el Bósforo y aó.n en los Dardanelos.
Moukhtar-Pachá, que habla sido designado para el mando en jefe
del ejército de operaciones sobre la Grecia, y que pasa por ser el mejor general de Turquía, acaba de renunciar el mando, segun las últimas noticias. Dervisch-Pachá ha sido nombrado gobernador gene-

ral del Epiro y de la, Tesalia. Es muy popular en estas provincias y
acaba de dar prueba de grandes cualidades en el arreglo de los asuntos del Montenegro.
Desde Juego los cuarteles generales del ejército turco se han &amp;Vllll•
zado: el del Epiro á Arta, y el de Tesalia á Armyro.
El ejército turco carecía de trenes regularmente organizados¡ pero se acaba de decidir la formacion de escuadrones del treo, agregados á los Cuerpos de ejército que operan en las provincias europe118;
al mismo tiempo se ha prohibido toda exportacioo de caballos y de
mulas, aó.n de una provincia á otra.
13 000 reclutas deben haber venido á Europa, procedentes del
' y del Yemen.
Hedjaz
En fin, los batallones que del EpiN y de la Tesalia se habían sacado varias veces para reforzar la alta Albania, han quedado disponibles despues de la cesion de Dulcigno, y la mayor parte de ellos,
conducidos por Dervisch-Pachá, han tomado de nuevo el camÍllo
del Epiro.
Puede creerse, pues, que la 'l'urqula ha tomado ya, respecto de
la Grecia, una fuerte posicion defensiva, y que la fuerza de esta posicion aumenta de día en día.
En caso de una diversion por el lado de la Bulgaria, la Turqnia
cuenta para cuidar su retaguardia con las tropas del vilayeto de Andrinopla, que se elevan ya al número de 35,000 hombres y tienen
regervas de artillería.
Los periódicos oficiosos de Turquía han 1111uociado recientemen•
te que, en caso de guerra, todos los súbditos griegos domiciliados en
la •rurqula serán expulsados. En la Tesalia Y en el Epiro ee han
tomado ya medidas pata impedir que se establezcan especuladores
extranjeros. En las mismas provincias el gobierno se ocupa de combatir los manejos insurreccionale11 que se hanl manifestado en algunos pnntos, donde 1118 bandM armadas venidas de Grecia, han hecho
tentativas para sublevará las provincillB cristianas. Manejos análogos se han manifestado en Creta, y es probable qu~ el rompimiento
de hostilidades entre Grecia y Turqwa serla segwdo de uua ravolucion armada eu ·aquella isla.

'

.

�254
En los últimos dias de Diciembre, un gran número de reclutat
d~ las nuevas !~vas han pasado por Constantinopla, y han sido enviados por caDllno de hierro á Andrinc,pla.
'
Se ha enviado un nuevo bátallon á Salónica
Se ha abierto un concurso para cubrir cien. plaza~ de cirujanos
militares.
•
Se ha nómbradh en Constantinopla una comision especial para la
adquisicion de 1,000 caballos de 4 á 9 años.
Ademas, el gobierno ha hecho otra compra de 6,000 caballos para
la caballería.
~I general A~saf-Pachá ha sido envia_do á los Darclanelos para
activar los trabaJos de las fortificaciones. Estos trabajos están des•
tinados á cubrir los fuertes y las baterías por el lado del mar. Ademas, se ha dispuesto un gran nómero de torpedos con el objeto de
1
cerrar los estrechos.
Dos acorazados turcos han recibido la órden de cr~zar en las aguas
de Creta y de Volo.
En el mes d8 Enero, Ghazi--Osman-Pachá ha sido nombrado Ministro de la Guerra. Se construyen apresuradamente fortificaciones
alrededor de Domoco, y se han enviado nuevas baterías al Epiro y
á Tesalia.
.
Noticias posteriores anuncian que los preparativos de guerra se
hacen con una energía que aumenta diariamente.
Catorce batallones han marchado de Scutari á Janina. Su efectivo se calcula en 7,500 hombres.
•
Las_tropas de Salónica ban sido reforzadas con infantería y con
un batallon de ingenieros.
·
Otros dos batallones de ingenieros han sido enviados h:!cia la fron•
tera helénica para activar los trabajos de fortificacion.
Se han hecho por mar varias remesas de artillerfa v de municiones á Volo y á Preveza. Al primer punto se han en;iado tambien
varios escuadrones de caballerta y uua cantidad de caballos para la
artillerta.
Los servicios accesorios (trenes, ambulancias, etc.), que en 1877
formaban la parte más débil de la orgnnizacion turca, hnn Bido recientemente objero de atencionew especiales.

Respecto á la marina, la Turquía dispone hoy de 7 fragatas y 2
corbetas acorazadas, de 4 monitores y de 30 trruiportes de vapor. Se
han colocado torpedos en los Dardanelos y en el Bósforo, asl como
en las radas de Smirna y de Salónica Hobart-Pachá ha sido nom·
brado jefe de Estado Mayor de lo. flota.
Se han hecho .remociones importantes. No solamente han sido
reemplazados los Ministros de la Guerrn y de In l\1arioa, sino tambien Alí-Nizami-PacM, jefe de Estado Mayor general, que no sólo
ha sido depuesto, sino tambien arrestado, segun se dice. Reonf-Pachá ha sido nombrado jefe del l." Cuerpo de ejército, que compren•
de la gnarnicion de Constantinoplo..

Las anteriores n~ticias son la• qne se teníab en Enropa hasta mediados de Febrero, y habla algunas dudas sobre su exactitud, por
saberse tambien que ero. muy dificil obtener do.tos seguros, en razon
de la negligencia, en esta parte, de los funcionarios turcos, como de
lo peligroso que era viajar en las cercanías de la frontera.
El periódico o.leman Militü,· Wochenblatt, en su nómero del 2
de Febrero daba, como de fuente segura, las noticias que en Eeguida extractamos sobre el efectivo y situacion•de las tropas turcas.
La masa principal de las tropas de la Tel!alia está concentrada
en el campo retrincherado de Domoco. Esta posicion ha sido ocupa·
da en prevision de un ataque de los griegos, que viniesen de Lamia,
por la garganta del Phourka. El camino que en este punto atraviesa lR.S montañas es el mejor de todos los que franquean la frontera,
y es el ónico que do. paso para la vertiente teso.liana. Se han construido ali! obras de tierra que dominan el camino de Lamia, de manera que los griegos, al pasar lo. frontera, eocontrarfo.n á los turcos
en la situncioo en que combaten siempre con las mayores ventajas,
es decir, á Ju defensiva detras de atrincheramientos:"
En Armyru hay tres ó cuatro batallones; en Larisa, una dé'liil
guarnioion, oompuesta, principalmente, de artillerfa. Á lo largo del
camino que corre por el valle de Tempé, hay masas considerables

�256

257

de tropas, .cuyn presencia en esta regionJsólo puede explicarse, admitiendo que la Pu~rta teme una in.surreccion de griegos y válaoos,
que forman la mayorla de la poblacion.
El conjunto de las tropas concentradas en Tesalia puede estimarse en 20,000 hombres.
La situacion de las tropas es·poco satisfactoria: hace muchos meses que no reciben sueldo, y los víveres que se les distribuyen son
escasos y de no muy buena calidad. Muchos ejércitos, en semejantes condiciones, se habrJan ya sublevado, y los mismos musulmanes,
á pesar de su profunda sumision á la voluntad de Alá, comienzan ,
murmurar. Se cree que la entrada en campaña ,sería un buen remedio para apaciguar el descontento que reina entre las tropas. De
todos modos, los que esperasen encoutrar en los bntallooes de Tesalia á los dignos émulos de los héroes de Plewna, de Schi pka y de
Tachkisen, podrían chasquearse.
La artillería está en mejores condiciones que la infantería¡ pero
la cuestion de los forrajes presenta grandes dificultades. Oomo los
proveedores no han sido pagados hace- mucho tiempo rehusan hacer
nuevas entregas, y el gobierno se ha visto en la necesidad de ordenar á. las autoridades locales que hagan requisiciones de forrajes.
De las tropas estacionadas en el Epiro puede decirse lo mismo
que de las de la Tesalia.
Respecto del efectivo de las primeras no se tienen noticias tan
seguras como de las de Tesn!ia; pero puede creerse que, disponibles
actualmente para la campaña, no se puede contar, en el Epiro, con
más de 16,000 hombres.
Estas tropas, en stt mayor parte, están concentradas al Sur de
Janina, en Pentipigadia, donde se ha formado un campo retrinchemdo, defendido con artillería de grueso calibre. E•te lugar se halla
á medio camino entre Arta y Janina, sobre la gran carretera que
une á esas dos ciudades. En los demas cami'nos secundarios, qne
viniendo del sur y del oeste contergen sobre Janina, se han establecido puestos ménos importantes.
Parece que los comandantes turcos temen una tentativa de desembarco, por parte de los griegos, frente á Corfd, para atacar por la
espalda al ejército otomano, y en previaion· de esto han colocado pie-

zas de gran alcance en los tres caminos que conducen á la coata
· occidental.

En vista de fa actividad desplegada pór los griegos en BUS preparativos de guerra, la Puerta ha desplegado tambien en los últimos
meses la mayor energía, y segun anuncian los periódicos europeos.
del mes de Marzo, la situacion del ejército turco, &amp;n los primeros
días de dicho mes, era la siguiente:
Teniendo en cuenta los 34 batnllones de redifs del III Cuerpo,
ooncentrados ya en los distritos fronterizos, el ejército total de Epiro y Tesalia, á fines de Febrero, no contaba ménos de 79 batallones,
23 escuadrones y 20 baterlas, representancto uu efectivo de 53,000
hombres próximamente. En la misma época se esperaba todavla un
refuerzo de 6 batallones y S baterías que debían elevar el efectivo
del ejército de observacion á 56,500 hombres, cuando ménos.
A los mismos distrito¡¡ de E piro y Tesalia deben marchar los otros
12 6 13 batallones de redifs del III Cuerpo, que actualmente se
están formando, y los 62 batallones movilizados de redifs del I"
Cuerpo.
De esta manera, la Puerta, para fines de Marzo, podrá haber reunido frente á Grecia una fuerz;i total de 95,000 combatientes.
Este ejército debe ser repartido en cuatro cuerpos de opemcionee;
cuyos comandantes serán: Ahmed-Moukhtar-PaoM, Fisad-Pachi,
Hi&lt;layct-Pachá y Alí-Nizami-Pachá.
Parece que para el mando en jefe será nombrado Derviech-Pachá.
Estos cuatro cnerpos serán susceptibles de obrar, á.un aislados,
contra cada una de las tres columnas de operaciones que se snpone
tienen los griegos la intencion de formar.
La Puerta no ha descuidado tambien el prevenirse contra otros
adversarios naturales, que podrían, en un momento dado y aprovechando el conflicto con la Grecia, volver sus armas contra el imperio. Estoe son, en Europa: los sérvios, los bálgatos, y eventualmente los alb&amp;neaes; en Asia: los kurdos 7 los armenios¡ en Siria: loll
drusos, los ansariés 7 los árabes.
P. 11,-33.

�259

25S
Contra loa albaneses 111 Puerta dispone de dos cuerpos do tropas;
el Cu-erpo de Mitroostza y la division de Salónica, que entre lo~ dos
forman 24 6 25,000 hombres, La division de Salónica puede tambien servir de reserva, ya sea al sur contrn los griegos, ya sen al norte contra los albaneses, ya sea, en fin, al nordeste contra los búlga•
ros de la Rumelia Oriental y del principado de Bulgaria.
La fuerza principal opuesta á los bnlgaros comprende, ademas
del II Cnerpo de ejército del nizom, cuyo efectivo es do 1_4,000 hombres , los 6:l batallones movilizados del mismo II Cuerpo, que se elevan á 31,000 hombres. Los búlgaros tendrfan así, eventualmente,
frente á elloG, una fuerza movible de unos 45,000 hombres.
En Armenia imrece que la Puerta tiene ménos temores, pues no
se ha hecho en dicha provincia el llamamiento de los redifg, Por
otra parte, en Erzeroum, ademas del IV Cuerpo del nizam, qne cuen•
ta 18,000 hombrea, se puede disponer de los redifs del mismo Cuerpo, que se elevan á más de 30,000 hombres, de loa cuales una parte
111 ménos podrfa ser movilizada rápidamente.
En· Siria, donde son de preverse más sérias dificultades, puesto
que la m"yorfa de la poblacion no eg de raza turca, el gobierno ha
dejado casi todas las tropas del cuerpo de ejército, que sólo ha dado
2 batallones de nizams, enviados de refuerzo á la isla de Creta.
En resumen, para el 1~ de Abril, época ántes de la cual no parece probalile que las hostilidades puedan comenzar, la Puerta dispondrá' en sus diferentes fronteras de Europa, y haciendo abstracoion
'
.
de las guarniciones de Constantinopla y de otras ciudades, de las
fuerzas siguientes:
Iº En Epiro y Tesalia 160 batallonc•, que sumados con las otras
arma• , l,arAn un efectivo de 95 á 100,noo hombres.
2º En l\facedonia, 24 11. 25,000 hombres,
3~ En Tracia, de 45 á 48,000 hombreP,
Tan-Irá ademas en Asia el IV Cuerpo del nizam, entero y los redifs del mismo y en Siria el V Cuerpo del nizam, ménos 2 batallo'
nes y los red.ifs' del citado Cuerpo.
.
En (',onstantínopfa se h&amp; instaludo u na gran fábrica de cartuchos,
oon máquinas americanas susceptibles de producir diariamente ....
'
.
30 000 cartuchos Martinl y 20,u00 Winchester,
0

'

•
LA GUERRA DEL TRANSVAAL,
La guerra que felizmente acaba de terminar, entre los antiguos
colonos holandeses, que, huyendo de la octfpacion inglesa que va extendiéndose poco 11. poco por el África austral, se hablan refugiado
en el Transvaal, y mezclándose con los aborlgenes hablan formado
una república, y los ingleses que hablan logrado anexar ésta á sus
colonias del África, es muy interesante, bajo el punto de vista militar y polftico.
La lucha de un pueblo pequeño, oscuro, y si se quiere, apénas semi-eivilizado, contra la poderosa Gran Bretaña, es un hecho del que
pocos ejemplos presenta la historia, especialmente si se considera que
ese pueblo débil, en fuerza de su valor y de su habilidad en hacer
la guerra, ha recobrado su autonomfa, obligando á su adversario á
devolvérsela.
Para que mejor pueda apreciarse la importancia de esta guerra,
hemos creído conveniente dar, ántes de entrar en el relato de las
operaciones, algunas noticias sobre el Transvaal y sus habitantes,
1181 como sobre 111 composicion del Cuerpo expedicionario inglés, encargado de hacer la campaña en esta parte del Africa austral.
Las posesiones británicas del Africa austral comprenden dos grandes gobiernos; el del Cabo y sus ,dependencias (Griqualand West,
Cafrerie, Basutoland), el de Natal y Transvaal.
Las hostilidades se encontraban comptometidas en el territorio
de cada uno de estos dos gobiernos: en el Basutoland, donde las tropas coloniales trataban de reprimir una suhlevacion de los indlgenaa, y e11 el Transvaal, donde las tropas regulares. operaban para
volver á sujetar 11. los boers &amp; la dominacion británica.
El Transvaal, que fué anexado en 1877 al las posesiones ingle8118
del Africa. meridional, eatá limitado al Norte y 111 Oeste por !118 regionaa casi desconÓCidas del Af~ca central; al Este por las posesio-

�261

260
nea portugueses y el Zululand; confina al Sur con el país de Natal,
con el Estado libre del rio ~ranga y con el Griqualand.
Las fronteras naturales del Transvaal están marcadas al Este
por \os montes Lobombo¡ al Sur, por la corriente del ~ó.ffalo_ Y por
la de"t Vaal¡ al Norte, por la corriente del Limpopo, tributario del
Océano índico.
Al Oeste no tiene otro \imite natural que la corriente del rio Notuani, afluente del Limpopo.
La superficie del Trausvaal puede calcularse _en 310'.000 kilómetros cuadrados, superficie casi igual á la del Remo-U mdo.
Su poblacion comprende 40,000 habitantes de origen europeo Y
250 000 in&lt;lfgenas.
El Transvaal está dividido en 13 distritos, teniendo cada uno 811
cabecera. Pretoria es la capital, y en ella reside el administrador
.
inglés Sir O. Lanyon.
El territorio del Transvaal esM habitado por los boer~, po~laci~n
de origen holandés, que emigró, sucesivamente, ante la mvas10n '.º"
glesa del Cabo y de Natal, y vino á fundar, en 1858, la república
. .
transvaa\eana.
El 12 de Abril de 1877, á consecuencia de diversos acontec1m1entos y de complicaciones políticas, el Transvaal fué_anexa.do, por el
gobierno inglés, " las posesiones británicas del Afr1ca austral.
Este acto dió lugar á enérgicas protestas. Los boer•, despues de
haber reclamado vanamente su independencia, se sublevaron, Y el
16 de Diciembre de 1880 proclamaron, en Heidelberg, el r~sta?lecimiento de la república del Transvaal. Eligieron como_ tnunviros
á los ciudadanos Pretorius, Krüger y Joubert, y se orgamzaron para
la lucha, sin pérdida de tiempo.
. .
Cuando el administrador del Trausvaal tuvo not1c1a de la subl~vacion de los boers, no podía disponer sino de una b~terí~ de artl·
llerla montada. y de tres batallones, que esta~n d1i:emmados en
toda;\a extension del territorio. Hallándose él m11mo &amp;1Slado en Pretoria envió órden inmediatamente al 9-l~ que estaba en Lydenburg,
1
ra que viniese á incorpon.rsele. Las tropas iogle888 comenzaron
un destacamento de 180 hombres del 9-l~ qne escoltaba WI lugo oonvey de treinta carroe tiradoa por bueyes, fné atacado por laa

:Si:

'I
1

' 1

boers durante 611 marcha de Lyden lmrg á Pretoria, el 20 de Diciem.
b_re, ~rea de Middelbourg, y tuvo que rendirse, despues de haber
sido diezmado por el fuego del enemigo. El 94~ tuvo 6 oficiales y
112 hombres muertos y dejó_62 prisioneros, que los boers pusieron
en libertad pocos dias despues.
Al mismo tiempo 2 oficiales y 20 hombres, cercaclos en el Palacio
de Justicia de Potchef•troom, se vieron obligados á rendirse , los
boers. El resto de la guarnicion inglesa se mantuvo situado en el
fuerte hasta el fin de la guerra.
La noticia del desastre de\ 94~ eJ1citó cierta ansiedad en Inglaterra, y el gobierno tomó inmediatamente las medidas necesarias pam
enviar refuerzos á Natal y para restablecer la dominacion inglesa en
el Transvaal.
El 27 de Diciembre, el trasporte del estado Tamrtr levaba el ancla en Gibraltar, con destino á Natal; llevando á bordo al regimiento 97° de infanterfa.
El 11 y 12 de Enero, las tropas de refuerzo enviadas directamente de Inglaterra salieron de Portsmouth y de Woo\vich, en los trasportes del comercio (Ararat, Hankow, Queen y Palmyra).
Las tropas embarcadas eran: el 6º de dragones, 17 oficiales, 507
hombres y 566 caballos;
La baterfa C de In primera brigada de artillerla montada: 164
hombres, 149 caballos¡
Un destacamento de 125 hombres, sacados .de diversos batallones,
del campo de Aldershot y destinados á formar un Cuerpo de infanterla montada;
Un destacamento de los servicios auxiliares (tren y Cuerpo de sanidad).
Ademas de estas tropas, el vapor "Danubio" de la compañía de
la "Union," zarpó de Plymouth e\ 'l6 de Enero, con destino á Natal,
llevando á bordo una compañía de ambulancia de 142 hombres, 20
hombres del tren y 50 marineros, destinados á reforzar un Cuerpo
de desembarco que debla dar la corbeta "Boadicea,"
En fin, el 10 y 15 de Enero, los dos traspor~s del Estado, "Enphrates" y "Crocodile",-dejaron los puertos indios de Ilombay y de
Vingurla, llevando á bordo las tropas siguientes: 2' batallon del 60~

�262

263

de rifleros: 19 oficiales, 703 hombres; 83' regimiento de infantería:
20 oficiales, 589 hombres; 92! regimiento de infantería: 19 9ficiales,
637 hombres; 15~ regimiento de húsares: 18 oficiales, 368 hombres;
baterla "F'" de la tercera brigada de artillería montada, 7 oficiales
y 193 hombres.
El "Euphrates" llegó á Durban el 25 de Enero; el "Crocodile"

Se calculó que la totalidad de las tropas de refuerzo llegarían á
Port-Natal el· 8 de Febrero. Se dijo ,tambien que los refuerzos enviados de la India desembocgrfan en la babia Delauoa que forma
" ' en Delagoa
parte de las posesiones portuguesas. (1) Desembarcando
las tropas inglesas, se encontrarían á 40 kilómetros de la frontera
oriental del Tramvaal, y podrían tomar la retaguartlia de los boers,
que serían atacados de frente por la columna que viniese de Natal
á las órdenes d¡,l gobernador y c-omandante en jefe Sir Pomeroy Colley. Este oficial general estableció su base de operaciones en Newcastle, ciudad situada al Norte de Natal, no léjos de la frontera del
'l'rausvaal; Re fortificó esta ciudarl apresuradamente rodeándola con
cuatro fuertes. Las tropas desembarcadas en Port-Natal tuvieron
que vencer una distancia de 200 kilómetros, ántes de llegar á Newcastle¡ la primera parte del ca ruino (80 kilómetros comprendidos entre Durban y Pieter-Maritzburg), se hace en ferrocanil.
Con tudas las tropas de refuerzo desembarcadas en la costa de
Africa el genera1 Sir Pomeroy Colley debla disponer, contando las
fuerzas que se encontraban ya en el Natal, yn en el Trnnsvnal, de
unos 10,000 hombres y 2,500 caballos, rnpartidos de. la manera si-

era esperado el 29.
Los húsares, los rifleros y el 92" son regimientos aguerri,los, que
han formado parte de las últimas expediciones en el Afghanistan.
Sabido es que los regimientos de caballerla, que de Inglaterra se
envían á la India, no llevan sus caballos, sino que reciben á su llegada los de los regimientos á quienes reemplazan. Lo mismo se hizo esta vez con el 15~ de húsares, cuyo Cuerpo debió recibir sus caballos al llegar al Africa.
El éxito de esta operacion inspiró inquietmles á algunos periódicos ingleses, que hicieron notar, que, en el Cabo, los caballos provienen principalmente del Estado libre del rio Orange, cuyos habitantes simpatizan con lo~ l,oers.
En fin "La Dido" fué enviada á Natal con una parte de h\ 11' bateria de ]11 ' 7" b1iaada de artillerli; de plaza que guarnece á St.a. Elena.
n
•
Ademas de estas tropas se enviaron á Natal numerosos abastecimientos de toda clase, en víveres y municiones.
Por lo que hace al material de nrtillerfa; citarémos el envío á Natal de dos ametralladoras de campaña del sistema Nordenfeld que
ha sido adoptado el año último por la marina de la Gmn Bretaña. (1)
(1) Estas piezas son de una extrema ligereza; cada una de ellu no ¡~sa más de., 50 kil6·
gramos y tira casi dos veces más rá~idam~nte que Ia_ametralladora Gatlwg, que esta._ actuar~
mi:_nfo en servicio y que pesa 190 kdógra.mos. El ano pasado, en las pruebas oficiales de
ShCBburyness, esta pequeña máquina, tan manejable, tiró en dos minutos y medio 1,000 car•
tuchos Martini Henry, y en cinco segundos 70 cartuchos.
La ametralladora Nordenfeld es'de un trasporte fácil; debía provéersele en Transvnal de
un afuste de campaña y de un avantren rirado por un caballo¡ en caso de necesidad puede

llevarse á. lomo de mula. En este caso se necesitan dos anim1tles provistos cada uno de un
11,parejo; ·uno lleva la ametralladora propiamente dich~, y el otro_ el s_oporte. En_ fin, hay otro
modo de trasporte en el cual dos hombres llevan la pieza de art11lena por mecho de una percha, y otros doe llenn de la misma manera el 110pu~te.
_ ,
Es la primera vez que la ametralladora portátil de Nordenfeld ee emplea como arhllena
de campaña. Siendo poco numerosas las fuerzasregulares,n las colonias británicas, es muy
importante en las go.erru coloniales proveerlas de las mejores armas. .

guiente:

'•
INFANTERÍA.

2! Batallan del 21 ~
58" Regimiento.
2~ Batallou del 60' &lt;le rifler~s.
3"
del 60~ de ídem.
11
83' Regimiento.
92~

"

11

11

CABALLERÍA,

· 6~ De dragones.
ó~ De húsares.
Un peloton del r

•

de tlragones de la guardia.
0

(I] E M:n:stro de negocio3 extranjeros declaró en Ja c6.~nara. que no ee prnsaba en pedir

autorizaeion al Purtu!al _para desembarcar tropa.e en PeJagoa.

�265
1' de dragones de la guardia, que no habla podido embarcarse cuan-

.ARTILLBRÍ.A.

Artillería montada: batería C de la l' brigada.
5• ",,
Artillería de plaza: 10' ,,
,, ,, 7'
,,
Destacamento de la 11' batería de la misma brigada.
2' Compañia de ingenieros.
,,"

•

N ,,

11

Se agregaron á estas tropas destacamentos del tren y del cuerpo
de sanidad.
La corbeta Boadicea suministró un cuerpo de desembarco, com•
puesto de' 120 marineros, con _2 ametralladoras Gatling Yuna batería de cohetes.
Estas brigadas navales de que se hizo uso tambien en la expedioion contra los zulus, han prestado servicios preciosos al cuerpo
expedicionario.
La escuadra que actualmente cruza el Océano Pacifico, recibió
órden de dirigirse á Natal, donde desembarcará una parte de sns
equipajes. El mayor-general Pomeroy Colley tendrá á sus órdenes
y como su segundo, al brigndier-genernl Wood, que se ha hecho notable en la guerra del Zul uland.
Al comenzar la Cl\mpafia, el interés se concentraba en las fortalezas en que se encontraban sitiadas las guarniciones inglesas, á saber: Pretoria, Potchefstroom, Wesseltroom y Standerton. Se creía.
que los boers, desprovistos de artillería, no podrían apode~arBe de
estas posiciones á vi va fuerza, sino q~e tratarían de reducirlas por
el hambre. Las guarniciones de Pretoria. y de Potcpefstroom hablan
.
intentado ya varias salidas, pero sin éxito.
era
qne
la
colnmna
de
socorro
de
Sir
Pomeroy·
portante
Lo 1m
·• •
h
Colley llegase á tiempo, es decir, ántes de que las provmones se ubiesen agotado. Este general no esperó la llegatl.a de los refuerzos
para emprender la marcha. El 24 de Enero, un-a columna de 1,000
hombres salió de Newcastle, dirigiéndose sobre la fro~te~a del Transvaal. Esta columna, seguida de numeroBOB abastecmnentos, tenla,segun se dice, una longitud de 7 kilómetros, y no llevaba más caballería que algunos voluntarios montados de Natal y un peloton del

do este regimiento salió del cabo para la India.
Los boers se concentraban delante de Wesselstroom. Des&lt;le el 26
los exploradores &lt;le! general Colley nvi,taron una de las patrullas
de aquellos, y so creyó que era inminente un encuentro.
El lº de Enero, la guaruicion de Putchef,troom 120 hombres
' para un mes·'
mandados por el coronel Bellairs, ten fa víveres toda ria
1
y la distancia de Potchefstroom á Newcastle es de 2,10 kilómetros.
El fuerte de Pretoria, situado á más de 320 kilómetros de Newcastle, estaba defendido por 300 hombres, á lus órdenes del administrador O. Lanyon.
Wesselstroom, (que tambieu se llama Wakker.troom), sobre el
Bñffalo, se halla en el camino de Newcastle á Lydenburg, á unos 40
kilómetros de la frontera de Natal.
Standerton, sobro el Vaal, á 120 kilómetros de la frontera de Natal, es uno de los puntos principales del camino de Ncwcastle á
Hidelberg.
La ciudad de Lydcnburg, en el Nordeste del Transvaal, estaba
igualmente ocupada por las tropas inglesas; pero MI débil guarnicion,
una compañia del 94', se rindió á los boer, elide Enero.
Sobre el efectivo ele los boers que han tomado las armas, no se
tienen hasta el presente sino datos muy incompletos. Se calcula
aproximadamente su número en 8,000 hombres, divididos en tres
grupos principales:
El primero, obsermndo la frontera de l'iatal; tenla su cuartel general en Mcek, peque!\a ciudad, situada á 50 kilómetros al Norte
de Newcastlc.
El segundo estaba encargado ele la defensa del rio Waterfalt,
afluente de fa derecha del Vaal; Eli cuartel general estaba en Heidelberg, á unos 100 kilómetros al sur de Pretoria.
El tercer grupo se estableció en Potchefstroom.
El comandante en jefe de los boers era Pict-Joubert, uno de los
tmnviros.
Respecto de las cualidades militares do los bocrs babia las opiniones más contradictorias. Unos los presentaban como modelos del
valor más cumplido, el que reune el valor individual á la abnegaP. M.-34.

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escasas cosechas son devoradas por nubes de langostas, que en algunos minutos hacen desaparecer todo lo que hay de verde en el suelo.
Cuando acontece un desastre semejante, los boers se ven obligados
á reunir todo lo que poseen y á emigrar á regiones distantes donde
puedan encontrar pasturas y agua."
Agregarémos que los boers son muy buenos jinetes y están armados, en su mayor parte, con fusiles que se cargan por la culata.

que, en el punto de vista militar, ofrece útiles enseñanzas Y permite hacer constar una vez más lo que en ciertos casos puede, contra
tropas regulares, provistas de artilleria, una infantería montada irre·
guiar, diestra en el tiro, armada de fusiles de largo alcance, que
sabe aprovechar el terreno, y que con la ayuda de sus oaballos, une
á estas ventajas la de la rapidez.
El camino que siguió el general Colley, saliendo de Newcastle el
24 de Enero, para dirigirse sobre el Transvaal es muy dificil; atraviesa las numerosas ramificaciones que se destacan de las grandes
montañas del Drakensberg¡ está cortado por muchas corrientes de
agua, que son afluentes del Bóffalo, cuyas corrientes hay que va.dear, y que, por el momento, se hallaban considerablemente aumentadas por las lluvias. Los boers, como vamos á ver, han sabido sacar partido perfectamente de este país accidentado, y que parece
dispuesto maravillosamente para la defensiva.

,

La lucha de los ingleses contra los boers del Transvaal de cuyos
preliminares nos hemos ocupado, no tarcl6 en tomar proporciones
inesperadas: despues de veinte di"s de hostilidades, la columna del
general Colley, reducida al tercio de su efectivo, cercada y obligada
á una inaccion momentánea, tuvo que detenerse en espera de los
retuerzas que le trata el general Wood.
Pod.ría decirse que el primer periodo ele la expedicion del Transvaal, se encontraba terminado, y que el segundo período iba á comenzar cuando entrasen en línea los refuerzos de todas armas, enviados de Europa y de la India.
En este primer período que esta.mas trazando, el gcnernl Colley
tomó la ofensiva y trató de in1·adir el Transva11l para libertará las
guarniciones inglesas que allí se encontraban cerca&lt;las¡ pero fué rechazado con gran pérdida al tratar de pasar la garganta de Laing's
Nek, y se vi6 obligado á retirarse á su campo. Los boers inquietaron ent6nces á su enemigo por medio de raids, lo hostilizaron y amenazaron cortar su lluea de comunicacion con Newcastle. El general
Colley, temiendo ser envuelto y verse cortado de su base de operaciones, trat6 de despejar el camino de Newcastle¡ pero fracas6 en
esta segunda tentativa, y el cÓmbate del 8 de Febrero &lt;lió por resultado que tuviese que volverá su campo de Hatley, en el que se encontr6 definitivamente cercado hasta el 17 de Febrero, en cuya fe.
cha llegaron de Newcastle las primeras tropas de la columna Wood.
Por medio de los telégramas y de las numerosas correspondencias
publioadas por la prensa inglesa, ha sido posible bosquejar desde el
momento los trazo! más notables de esta primera faz de la lucha;·

COMBATE DE LAING'S NEK,

(28

DE ENERO),

El 27 de Enero, el general Colley había establecido su campo en
la meseta de Hatley que tambien se llama Prospect-Hill, á unos
30 kil6metros al norte de Newcastle. Sabia que los boers ocupaban
las alturas de Laing's Nek y obstruían el camino del Transvaal. El
general Colley resolvi6 desalojarlos..
.
}'.! 28 de Enero, á la11 seis y media de la mañana, emprendió la
marcha con 870 hombres de infantería (3" batallon del 60 de rifleros 58~ reaimiento y brigada naval), 170 soldados de caballeria Y 6
pie~as de ~rtillerla¡ para guardar el campo dejó dos compañlas de
infanteria con los no combatientes.
Las alturas de Laing's Nek quedaban á unos 8 kilómetros al Nor•
te del campo inglés¡ los boers habían aumentado la fuerza nat~ral
de esta posicion con trincheras y con numerosas defensas aceesonu.
A las nueve , la columna hacia alto y se desplegaba á. 1,500 metros de la posicion enemiga¡ el 3" batallon del 60 de nfieros, abngado detrás de un pliegue del terreno, el ó8 en reserva; esto&amp; doa

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Un teléarama del 17 de Febrero comunicó la llega.da á Newcastle,
del coronel Wood, que llevaba el 2: batallen del 60' de rifleros, el
92' de infantería, dos escuadrones del 5: de húsar.es y 50 hombres
de marina;, con dos piezas de artillería. El camino de Newcastle al
campo inglés estaba libre, aunque algunos exploradores de los bo~rs
se mo~traban en las alturas que lo dominan. El general Colley vmo
inmediatamente á conferenciar con el general Wood, en el fuerte
Amiel (situado á las puertas de Newcastle). Se decidió en esta conferencia, que no se volvería á avanzar sino cuando todos los refuerzos estuviesen reunidos en Newcastle. El general Colley podía entonces disponer despues de asegurar su linea de comunicaciones,
de unos 3,000 i~fantes, 1,000 caballos y 18 piezas de artillería.
El 19 de Febrero, el coronel W ood hizo sobro la ribera izquierda
del Búffalo, en la direccion del Wesseltstroom un reconocimi~nto,
del que da cuenta el corresponsal del Standard, en estos térmmos:
"Newcastle, ·19 de Febrero en la noche.-El general Wood (l}
ha hecho hoy, al otro lado del Búffalo, un reconocimiento que ha
tenido un éxito completo. Hasta este clia, y por efec!,o de la falta
de caballería, nad; sabíamos de lo que pasaba al otro lado ele la
frontem; as( es que la lleg~da de los húsares, por sólo esta razon,
es un acontecimiento muy importante.
La noche ó.ltima, el general Wood ha emprendido la marcha con
100 húsares. A las dos de la mañana, la pequeña columna pasaba
el Búffalo á nado y sin accidente alguno, y al salir el sol se hallaba
á 30 millas (48 kilómetros), en el interior del Transvaal. Subió las
alturas que dominan á Utreccbt y encontró el país casi desierto;
todos los boers de esta region están en Laing's Nek ó en Meck. El
reconocimiento regresó á las seis de la tarde; se habían dejado, para
gtiardar el paso del rio, dos compañías del 92º bighfanders.
Habíamos caminado por todo 75 millas (120 kilómetros), en 18
horas, y hab!amos,.llegado á 10 millas (16 kilómetros) de Wess~lstroom. No puede dudarse que este reconocimiento, que ha temdo
un éxito completo, .producirá una grande impresion en los holande[IJ El coroml Wood recibi6, el 12 clelEnero último, el grado temporal de ~~ig~dier genenl, el 1.JUe consrivará. miéntras permanezca agrega.do al Estado Mayor del EJcrcito de Operaciones en el .A.frica austral.

275
ses, pues comprenderán que de hoy en adelante, sus haciendas y sus
propiedades están á merced nuestra" (1).
Esperando la renovacion de las hostilidades, el general Wood volvió á Pieter-Maritzburg, para vigilar la organizacion y la marcha
de las diversas columnas dirigidas sobre Newcastle.
El general Colley organizó un Cuerpo voluntario de 50 caballos
reclutado entre los jóvenes colonos acomodados. Este Cuerpo fué
destinado al servicio de exploradores.
El 21 de Febrero, el general pasó revista en Newcastle :1 las tropas nuevamente llegadas dé la India; las felicitó por su buen aspecto, que ha1~ sabido conservar despues de una marcha larga y fatigosa, é hizo el mayor elogio de la calma yde la sangre fria de que han
dado prueba sus jóvenes soldados en los últimos combates. "Con
las tropas aguerridas de que dispongo ahora, ha añadido, el resto de
la campaña será comparativamente mucho más fácil; sin embargó,
no debemos despreciar al enemigo con quien vamos á combatir. Es
necesario que sepamo• tirar con precision y utilizar con prontitud
los abrigos que el terreno nos presente."

[l] Eu el parte oficial en que el g eneral Culley da cuenta de este reconocimiento, dice
sólamen·te, que Wood ha he-cho un reconocimiento el 19, en direccion de Waltkrrstroom,
con un débil destacamento de caballería, y que no ba descubierto nada notable.
(2) El mayor generW Sir Jorg~ Pomcroy Colley nació en l835j entró al serúcio, en 1852,
como alférez del 2 ° regimiento de infonteríaj t,•m6 parte en diversas expediciones contra
loa indígt&gt;nas del Cabo, en la guerra de Ch.ina y en la de los Ashantist y desempeñó las funciones de jefe de Estado Mayor del gene.¡al Woll;;eley, durante la última. parte de la guerra
·
contra los zulus.

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El 28 de Febrero, supo la Inglaterra que sus tropas habían sufrí.
do un nuevo desastre en el Africa austral. El general en jefe, Sir
Pomeroy Colley (2) murió gloriosamente en un combate contra los
boers el 27 de Febrero, en las alturas que dominan al Oeste la posicion del Laing's Nek.
Para el relato de esta jornada, que formará época en la historia
de la guerra del Transvaal, utilizarémos las correspondencias publicadas en los principales periódicos de Lóudres, tanto más, ~Mnto

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que el mismo gobierno inglés ha rendido muy _recientemente un homenaje publico á los corresponsales milibtres de la prensa inglesa,
por la oportunidad y exactitud de sus noticias.
Recordarémos que el punto m:ls avanzado que ocupaban lastropas inglesas en el territorio de Natal ern la meseta de Prospect-Hill
á 24 kilómetros al Norte de Newcastle, y que en esta cindad se concentraban los refuerzos. Los boers, por su parte, continuaban en la
fuerte posicion de Laing's Nek, que habían hecho más sólida por
medio de obras de campaña; esta posicion se hallaba á unos 7 kilómetros al Norte del campo inglés. Está dominada al Oeste por una
altura de las que forman la cordillera del Drakensberg, conocida
con el nombre de monte Majuba y tambien con el de Spitzkop. De
esta altura se podía tomar de reves y enfilar el campo y fas obras
de defensa de los boers. El monte Majuba es, pues, la llave del
Laing's Nek, y el general Colley resolvió apoderarse de él.
En la noche del 26 al 27 de Febrero como á las diez, salió del
campo con el mayor silencio, á la cabeza de una columna de infantería compuesta de 2 compañías del 58', 2 del 3." batallon del 60•
de rifleros, 3 del 92' y 50 hombres de la brigada naval; el todo sumaba 627 hombres y 20 oficiales. Los marinos llevaban sus ametralladoras Gatling; pero les fué preciso dejarlas atras con uua
escolta, por no poderlas hacer pasar las pendientes demasiado escarpadas de la nltima parte del camino. Cada soldado llevaba ochenta
cartuchos y víveres para tres dias. Sin los cafres que la guiaban;
la columna inglesa, marchando en una oscuridad complete., á traves
de un país fuertemente accidentado, se habría extraviado más de
une. vez,
Los ingleses marchaban de uno en uno, y á veces tenían que
arrastrarse, ayudándose con las manos y las rodillas para trepar las
rudas pendientes de los arroyos; las piedras rodaban bajo las pisadas de los hombres.
Durante la marcha se dejaron á retaguardia, par11 mantener las
comunicaciones con el campo, dos compañías del 60º; más léjos, al
pié de las nltime.s pendientes del Majuba, se dejó un segundo destacamento, de manera que le. columna, que á la seis horas de esta

271
marcha penosa llegó en fin:\ 1n et:lllLre del monte llfojuba, estaba
reducida á 350 hombres.
Antes de emprender la tlltima subida, que era la más dificil, fué
neoesario abandonar los caballos.
La columna inglesa to!Iló posesion de In importante posicion del
Mnjuba, sin haber encontrado ni un puesto avanzado ni una centinela del enemigo.
Los boers no cuidaban de su flanco derecho. Esta falta, que podrla sorprender por parte de tropas que, aunque irregulares, hacen
perfectamente el servicio de exploradores, debe m:\s bien mirarse
como una consecuencia de las negociaciones que se habían establado entre el general Colley y los boers. El comandante de éstos,
Joubert, se quejó en efecto, de que los ingleses lo habían atacaclo el
27, á pesar de las negociaciones entabladas, y en un despacho dirigido el 2 de 111arzo al Presidente del Estado libre del río Oran ge, le
decía:
"La carta que me habeis escrito con motivo de las negociaciones,
me ha iMpirado una seguridad engañosa é imprudente. El general
Colley me ha atacado el sábado eu la mañana (27 de Febrero), miér:trns que nos ocupábamos en escribiros á vos y á él."
Ademas, una dechlracion del l\Iinistro de la Guerra, hecha el 1!
de Marzo en la Cámara d_e los Comunes, prueba que efectiva,nente
se habían entablado pláticas entre los adversarios.
¡Podrfa suponerse por el contrario, que los boers considerasen como illexpugnable su posicion apoyada á la derecha en las montañas
del Drakensberg y á la izquierda en el Ilnff,ilo, y que por esta razon hubiesen descuidado el guardar sus flancos?
Como quiera que sea, los boers, al descubrirá la salida del sol á
las tropas inglefas, establecidas en el Majuba, comprendieron la
gravedad de la situacion. Pero su resolucion fué muy pronta; era
necesario atacar al enemigo sin tardanza y desalojarlo á toda costa,
Más adelante se verá con qué habilidacl supieron alcanzar el objeto
de esta operacion.
Cnando amaneció, los ingleses, establ~cidos en las alturas del
Maju' a, á más de 700 metros por encima de su campo de Prospect!lill, tuvieron á su.vista un espectáculo muy digno de llamar la

�278
atencion. A sus piés descubrían la larga línea de retrincheramientos de los boers, que se extendían hasta el Báffalo, y á 1,800 metros
se vetan su laager ó campo principal.
Los boers fueron advertidos de la presencia de las tropas inglesas sobre su flanco derecho, por los tiros de fusil que éstas dispararon sobre algunos de aquellos, que avanzaban á caballo en direccion
del Majuba. Los boers tomaron inmediatamente sus disposiciones
para el ataque y se desplegaron en tiradores al pié de la altura de
que pretendían apoderarse. Hácio las siet.e de la mañana comenzaron el fuego.
No se podría dar cuenta suficientemente de la habilidad con que
los boers supieron avanzar progresivamente en tiradores, durante
seis horas, desenfilándose siempre del fuego del enemigo y reuniéndose en el momento decisivo para arrollar, con un asalto impetuoso,
la línea de los ingleses. En una palabra, parecía que los boers seguían á la letra los principios contenidos en los reglamentos modernos sobre el ataque de una posicion. Debe notarse igualmente que
era la primera vez que tenían que habérselas con un enemigo establecido en una fuerte posicion.
En efecto, en Laing's Nek donde los ingleses fueron los que atacaron los boers estaban sólidamente atrincherados sobre una altura

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dominante.
En Shains Hoogte, los ingleses, atacados repentinamente, tuvieron que combatir en un terreno muy desfavorable. En el combate
del monte Majuba, por el contrario, lod boers han tenido que desalojar á un enemigo dueño de una posicion domillllnte y establecido
en ella cómodamente; es de notarse este último hecho, porque él
prueba la prontitud con que los jefes boers han tomado su resolucion y combinado su plan de ataque.
Despues de haber reconocido la meseta en la que termina el monte Majuba, el general Colley habla establecido á la mayor parte de
su gente como reserva, en una especie de circo de forma oval, que
media unos 180 metros de largo por 40 de ancho, y en el que los
soldados ingleses se hallaban perfectamente á cubierto. El resto de
las tropas, desplegado en tiradores adelante de esta depresion del
terreno, estaba igualmente muy bien abrigado por grandes trozos de

279
roca. A pesar del tiro preciso que el enemigo dirigió sobre ellos, sin
interrupcion, de las siete á las once de la mañana, estos tiradores no
tuvieron en todo ese tiempo más de cinco hombres fuera de combate; pero las piedras detras de las cuales se ocultaban eran tocadas
por cada uno de los tiros que disparaban los boers.
Entreteniendo al enemigo por medio de este tiroteo, los boers no
perdían sn tiempo; aprovechándose con destreza de las yerbas altas,
de las rocas, de las menores desigualdades del suelo, dejándose percibir apénas, ganaban terreno insensiblemente, recibían refuerzos, y
se establecían poco á poco en posiciones favorables, alrededor de la
altura que ocupaban sus adversarios.
"Cuando nuestro fuego los desal~jaba de un lugar, escribe el couesponsal del Staudard, se arreglaban de tal manera que, sill ser
vistos, ganaban otra posicion, desde la cual nos dirigían sus tiros,
quedando sin embargo ellos completamente invisibles."
Poco despuea de una hora, el fuego del asaltante alcanzó su mayor intensidad; era la preparacion del asalto que fué ejecutado con
vigor. L" línea de tiradores ingleses, falta de cohesion, quebrantada
por este fuego intenso, incesantemente aumentado, no pudo sostener el choque del asaltante, y fué rechazada en desórden, lo mismo
que los refuerzos que le envió la reserva, hasta la especie de circo
ocupado por esta última. Todas las troras inglesas cubrieron entónces el retrincheramiento natural formado por el borde de está
excavaciou, y en ella fué donde se hizo la resistencia más tenaz: los .
ingleses armaron la bayoneta, y rechazaron con sangre fria varios
ataques sucesivos de los boers; pero é&amp;tos, haciendo un esfuerzo decisivo sobre el punto en que la resistencia era más débil, rompieron
en fin, dando gritos de victoria, la línea de los derensores y pa~aron
la cresta del circo, quedando desde luego dueños de la poaicion.
En medio de esta derrota y de esta confusion, los oficiales ingleses hacían los mayores esfuerzos para reunir sus tropas, y trataron,
aunque en vano, de organizar de uuevo la resistencia en la otra extremidad del circo. En este momento fué cuando el general Colley
cayó herido mortalmente en la frente, por una bala de fusil. Dueños de la meseta, loa boers haclan llover una granizada de balas al
perseguir á sus enemi~os: "Fué esto, entónces, escribe el correspon-

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280
sal tlcl Standard una carrera salvaje de nuestros soltlados, seguidos
de cerca por los boers; el estrnentlo ele la fu,ilerla, el si_lbido de las
los gritos del cnetui"o
tocio esto producta un rmdo verdadebal as
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ramentc infernal. Los hombres ca1an por todas partes; nadie res1st1a· nadie se detenta· se huía por ~alvar la vida."
El combate de J\fojuba costó á las tropas inglesas 21 oficiales Y
258 hombres muertos 6 heridos.
.
Los boers confiesan una pérdida ele 8 hombres; pero los rngleses
pretenden que esta cifra está léjos de ser exacta, y calculan las pérdidas de sus adversarios en unos 150 hombres.
Desde ProspecL-Hill se podlan seguir las fases del combate del
monte Majuha. El teniente coronel Bond, dd 58:, que m~ndaba las
tropas que hablan quedado en el campo, ha enviado varios despachos, en los que daba cuenta de la lucha qu~ se desarrollaba á su
vista. Al~,rnos escritores militares no se explican por qué, el coronel Bont no ha ejecutado una diversion sobre Laing's Nek, para

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ayudar á las tropas del general Golley. .
.
.
Solamente la artillerla interviuo protegiendo la retirada de los mgleses y deteniendo la persecucion de los boers. Las ametralladoras
fueron recogidas y conducidas al campo.
En una correspondencia fechada en Prospect-Hill el 2 de Marzo,
el corresponsal que ya hemos citado, volviendo á tratar del combate de Majuba, hace la critica siguiente:
_
"La reserva, establecida en una depres10n de terreno, estaba á,
una gnin distancia de los tiradores que gnarnecl~n la cresta, de manera que 00 pudo auxiliarlos en el momento crítico. Los hombres
colocados en primera linea estaban ~costados á die~ pasos los unos
de los otros; este intervalo muy considerable les qmtaba toda cohe.
en el momento en que los boers los atacaron de cerca, aques10n y,
.
• •
¡¡
llos tiradores no tenían la confianza n,,cesana para resistir con e cacia. Los refuerzos que envió la reserva, no llegaron bastante pronto,
así es que cuando el enemigo apareció sobre la cresta los refuerzos
aún no entraban en lfnea. En lugar de avanzar y de tratar derechazar al enemigo ántes de que la posicion se perdiese irrevocablemente los refuerzos se retiraron hácia la reserva.
1
Nuestros soldados se encontraron entónces colocados, en fo depre-

sion del terreno que ocupaban, en el centro de un verdadero círculo
de fuegos; no podlan distinguir un sólo enemigo, veían solamente
brillar sobre la cresta el fogonazo de cada tiro de fusil; muchos de
nuestros soldados fueron heridos en el momento en que levantaban
la cabeza para tirar.
Todos están de acuerdo en que nuestros soldados ¡1arecian estar
completamente aturdidos, por la rapidez con que fué conducido el
ataque. Convienen tam bien unánimemente en reconocer lo defectuoso de las medidas que Re tomaron para la defensa.
Por otra parte, no puede negarse qúe la toma del· monte Majnba
es un hecho militar, del cual todas las tropas del mundo podrían estar orgullosas.
Se ha criticado tambien la composicion de la columna que fué encargada de ocupár el monte Majuba. Un batallan constituido habría
sin duda opuesto al enemigo una resistencia más enérgica que esta
columna mixta, compuesta de destacamentos de cuatro Cuerpos diferentes.
En resumen, la insuficiencia numérica de las fuerzas inglesas que
defendlan la posicion del Majuba, parece ser la causa principal de
su derrota. Expuestos á carecer de municiones, no recibiendo los
refuerzos necesarios, los defensores no pudieron, ni contener el ataque, ni oponerse á los movimientos de flanco. En la órden del dia
que con motivo del combate del Majuba expidió el general Wood,
se lee lo siguienk
"Si el general Colley viviese, él habría explicado á las tropas que
estaban á sus órdenes las causas de nuestra derrota, y habría hecho
tambien el elogio de los que se han conducido tan valientemente en
este desgraciado asunto. Hoy, esta mision recae en Sir Evelyn
Wood. Parece que estos trescientos hombres, extenuados por una
larga y penosa marcha de noche, han sido atacados en una posicion
muy extensa y desfavorable, de la cual han sido desalojados por
fnerzas muy superiores. Á pesar de su inferioridad numérica, no se
han retirado, sino despues de haber sufrido pérdidas considerables
y de haber consumido casi todas sus municiones."
Inmediatamente despnes de la derrota de Schains-Hoogte (8 de
Febrero), se resolviO enviar nuevos refuerzos á Natal, y el anuncio

P. M.-36,

; 1

�282
del áesastre ocurrido el 27 de Febrero, en el monte Majaba, determinó al gobierno á ordenar la partida de otras tropas. Loa Cuerpos
que. debían componer estas dos expediciones se tomarlan de la! guarniciones del Reino-Unido y de la India y de diversas estaciones coloniales del Imperio Británico.
Hé aquí su composicion y la ll':arnicion que los debla ministrar.
INFANTERÍA.

2~ batallon del 10~ regimiento.-Malta.
26º regimiento.-Malta.
20º
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-Malta.
,, -Gibraltar.
41~
-Bombay.
85~
"
-Bermudas.
99~
"
-Ceilan.
102·

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CABALLERiA,

7~ de húsares.-Cahir (Irlanda).
14~ idem. -Bombay.
ARTILLERÍA.

Batería E de la brigada C de artillería á caballo.-Canterbury.
Idem A de la primera brigada de artillería montada.-Devonport.
Idem O de la segunda brigada de artillería montada.-Glasgow.
INGENIEROS,

283

infan~e.rla montada, organizado en Pieter-Marisborg, desde el 20
de D1c1embre último, con un peloton de 70 hombres de caballería
que se tomaron del 1~ de dragones de la guardia y del tren, y 50 infantes sacados del 58~ y del 60º de rifleros.
Ademas de los Cuerpos constituidos que Re han enumerado el
gobierno se proponía dirigir sobre Natal 2,000 hombres más de' infantería, formados de los depósitos de los batallones que estaban ya
en campaña,' y de los hombres de la reserva que quisieran volver á
~ntrar al servicio activo.
El gobierno preparaba tambien la expedicion de un numeroso
material de guerra y de provisiones de toda clase.
~uando los nuevos refuerzos desembarcaran en Natal, la columna mglesa llegarla al número de 15,000 hombres, de los que tomarla el mando el mayor-general Roberts.
El nombre del general Roberts se ha ilustrado en las últimas
campañas del Afghanistan. Este oficial-general salió de Inglaterra
el 5 de Marzo, para tomar el mando del ejército de operaciones en
el África austral.
El 6 de Marzo se habla celebrado un armisticio de ocho dias válido hasta el 14 de Marzo á media noche, ent~ el general
y
e~ comandante Joubert, cuyo armisticio podría ser prorogado. En
urtud de él las guarniciones inglesas del Transvaal deberían ser ra~ionadas por ocho dias, pero no podrían recibir municiones. El ohJeto _de este armisticio era dar tiempo al triunviro Krüger, para que
pudiese contestará las comunicaciones que le habían sido dirigidaa
por el general Colley.

wo:xi

La 7.' compañía con una seccion de telegrafistas.-Chatham.
T&amp;J!N,

La 7.' comparua.-Aldershot.
El Ministro de la Guerra anunció en la Cimara de los Comunes,
que el regimie~to de caballerla enviado de !nglaterra: se embarcarla
llevando sus caballos, 6 iría armado lle fusiles Martml-Henry pr&lt;&gt;vistos de porta-fusiles. Este regimienw debla obrar como infanteria montada.

El Cuerpo expedicionario tenla ya un pequeiio destacamento de

FIN DB LA GUERRA DEL TRANBVAAL,

El armi1ticio de ocho dias celebrado el 6 de Marzo entre el gen&amp;ral Wood y el comandante Joubert, despues de haber sido renovado
, varias veces, condujo al fin á la concluaion de la paz entre el Go,
biemo inglés y los boers del Transvaal.
El 22 de Marzo, en la Cámara de los Lores, el conde Kimbe'l'ley,
Secretario de Estado de las Colonias, dió á conocer sumariamente~

���288

.1

1,

no menores, siendo motivo de discordias y de conflictos, entre las
naciones europeas, poco generosas en la obra de reivindicacion oriental, y ávidas todas de arrancar un giron al desmoronado Imperio
Otomano.
La llamada cueation de Oriente, es la que, en nuestro sentir, 808·
tiene y fomenta el gran desarrollo militar y los enormes gastos que
ocaeionan los ejércitos permanentes, tan numerosos hoy dia; ella es
la causa de la inquietud política de Europa y de la rivalidad de las
grandes·naciones; este estado de cosas es insostenible, y por lo tanto, prer.iso es que descargue la tempestad para que renazca la calma.
El dia en que tal cuestion haya sido resuelta, cuando hayan J1ido
arrojados los turcos al Asia, de donde vinieron, y constituidas en
Oriente cinco 6 seis pequeñas naciones, con los restos destrozados de
la mal llamada Sublime Puerta, y tambien satisfechas Austria,
Rusia é Inglaterra con lo_s trozos de ella, que arrnncarán en su caída, es indudable que no existiendo ya este grave pretexto, esta causa
perenne de guerras y de disconlias; las naciones europeas entrarán
de lleno en la cuarta época histórica. La caida de Constantinopla
determinó el fin de la segunda época y el comienzo de la tercera; su
reconquista por las armas cristianas, determinará el fin de la tercera y el principio de la cuarta. Verdad es, que entonces, los cinco 6
seis pequeños Estados de Oriente, se encontrarán en un periodo hi&amp;t6rico, semejante á los ele España, Francia, Alemania é Italia en
otras épocas: y sufrirán análogas vicisitudes, hasta que, triunfando
el más digno 6 el más poderoso, constituyan entre todos el gran Reiño 6 Imperio Oriental.
De este modo, d_ividida la Europa entre nueve 6 diez grandes naciones, satisfechas éstas con sus límites y demarcaciones, sin ningun
problema político 6 territorial que resolver, la cuarta época histórica, será de completa paz, inteligencia y armonía. Pero ¡habrán
terminado entónoes las guerras y podrá realizarse el desarme general y abandonarse las naciones· á una confianza absoluta! ·.
En ningun modo: el porvenir, las.aspiraciones y la mision de la'
raza aryana es más vasta, es universal. El África es nn continente
que importa civilizar y convertir; ali( hay un inmenso campo que,
en los tiempos futuros, será teatro de guerras y luchas encarnizada,.

289
La poblacion sobrante de Europa buscará extensi¡¡n en África: las
tribus ·y pneblos salvajes que la habitan opondrán resistencia á la
invasion é intrusion de los europeos¡ éstos vencerán al cabo, y sucederá entonces lo mismo qne en Europa, se entablará entre los conquista~ores una série de luchas .que tendrán por objeto el reparto de
la presa, la formacion de las nuevas nacionalidades y sú tlemarcacion
·• ·
En Asia existen varios pueblos procedentes de raza turaniense .
que suman un tQlal enorme de poblacion, 500 millones de habitantes: de vez en cuando se han desbordado, y han hecho aentir á la
Europa el peso de su lmpetu y de sus crueldades: la Íiltima in"l&amp;·
sion de estos pueblos fué la de los turcos, que conslguieron establecerse sobre las ruinas del imperio griego. Hace muchos siglos vi ven
aquellas naciones en cierta inercia, apartadas del movimiento y de
la civilizacion europea: hoy empiezan á dar señ,ales de vida, y á experimentar cierta inquietud á causa de su excesiva pohlacion que
busca espacio donde extenderse: estas señales se manifiestan, no por
deseos de adelantos científicos, no por aspiraciones artísticas é industriales, no por perfeccionamientos religiosos, moraleH y filosóficos, aino por la adquisicion y construccion de armamento moderno
y de buques de guerra de los o.ltimos tipos. La Europá debe prevenirse contra las futuras invasiones de esas gentes que podrán poner
en pié de guerra lm ejército triple ó cuádruple que el de todas las
naciones cristianas, y á todo trance deben éstas evitar que aquellas
rebasen sus lfruites bien determinados por grandes cordilleras y caudal osos rios, y puedan renovar los botrores con que sel\alaron su
paso Atila, Jeukis-Khan y Timour. lié aquí otra nueva causa de
guerras futuras que obligará á sostener constantemente un estado
militar permanente.
Y por ó.ltimo, consideraciones de otra índole abogan en pró del
armamento de las naciones, aó.n suponiendo extinguidas 6 alejadas
las ~'&amp;usas ,de conflictos probables 6 de guerras inmediatas. Así CO·
mo el hombre ci1•ilizado, y lo es tanto más cuanto que en sí mismo
reune los tres aspectos 6 manifestaciones de la civilizacion, intelectual 6 científica, moral 6 filosófica, y material determinada por la
suma de bienestar que puede disfrutar, no debe sin grave JetrimenP. M.-37. ·

�291

290

!

to y pe-rjuicio y sin exponerse á contrariedades peligro~ á veces
inopinados, descuidar y desatender sus fuerzas fls1cas, ~u. v,g?r Y el
temple de su esplritu, para lo cual la higiene y el propio mstmto le
inducen á ejercitarse en la gimnasia, l,1 equitacion, la caza, na:
tacion y la esgrima, del mismo modo, las naciones no deben Jamas
dejarse enervar por la~ dulzuras y prosperidades de la paz; les es
forzoso atender con·preforencia á tocio cuanto conduzca á mantener
el esplritu patrio, el valor nacional y el vigor flsico, ejercitando á la
juventucl en el manejo ele las armas y en los ejerci~io_s _militares, ~ara estar siempre dispuestas ,1; hacer frente á !ns v1c1S1tude_s pr~v1~tas 6 imprevistas que puedan acontecer, y no aparecer en mfer10r1.dad con respecto á las demas, lo que, sobre ser desairado, y hasta
ridículo, podrla ocasionar su ruina en un momento dado.
· Cierto es que la organizacion militar puede en tiempo de paz
abreviarse y simplificarse de tal modo, que sin un gravámen excesivo para el Estado, permita, cuando las circunstancias lo e:l\ijan, poner en pié ele guemi un respetable contingente: fa mayor parte de
los soldados, y hasta un gran número de jefe_s y oficiales _permanecen
,en sue casas, dedicados á sus faenas, profes10nes 6 destmos; unos y
otros se hallan suficientemente aleccionados é instruidos, y en pocos
dias pueden ser movilizados y acudir á. los puntos de concentracio~;
bajo este punto de vista, las organizaciones de Suiza y Ale:°ama
nos parecen las más perfectas, No insistimos sobre este particular,
por no ser nuestro propósito el tratar ahora la cuestion de organizacion general, sobre la que m_ucbo hay que decir y no poco que reformar en nuestro país.

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Existen dos naciones en Europa, cuya envidiable posicion topográfica las coloca en circunstancias verdaderamente favorables respecto de las demas: nos referimos á Inglaterra y á Es~aña. .
.
La primera, por su posicion insular, se halla al abrigo de mvas10nes extrañas y libre su territorio de los desastres que las guerras,
aún las más hum~rras 6 blandas cansan en los palses que son teatro
de ellas. Así es qne habiendo la Gran Bretaña tomado parte en mu-

cbos. ~e l~s conflictos internacionales, desde el siglo XV; habiendo
sus e¡érc1tos y escuadras combatido en pró é en contra de tales ó
cuales naciones continentales, y habiendo casi siempre obtenido
grandes ventajas como resultado de su intervencion el territorio nacional se ha mantenido incólume Y: virgen de los est~agos de la guerra. En las elevadas cordilleras y en los fértiles valles de la nebulosa
Albion, jamas ha resonado el estampido de cientos de callones ni las
descargas de miles de fusiles qne por doquier esparcen el terror y la
muerte: sus numerosos pueblos y aldeas, sus populosas y bellas ciudades, no han sido afligidas por los sitios, por los bombardeos y por
los asaltos y sus consecuencias, ni las aguas de sns rios han sido jamas tenidas por una sola gota de sangre. Sin embargo, Inglaterra
se ha permitido causar todos estos males en las demas naciones
.
lsada casi siempre por móviles interesados y utilitarios. La'
1mpu
v~~taja _de su situacion geográfica, clefensible por sf misma, y por la
vigilancm de los buques de guen-a, la ha conducido á luchar con
;,entaja en otras partes, á sacar provecho en todos los conflictos europeos, á extenderse y dominar en todos -los demas continentes (ex•
cepto eu América), y á constituirse coip.o en árilitra y reguladora de
la poHtica europea, ingeriéndose en las cuestiones internacionales, y
demostr~ndo lo que pueden sns numerosas escuadras y sus abund~nt~s libras esterlinas, Asj hemos visto en nuestros dias, ya los
e¡érmtos ruso--rumanos á la vista de Constantiuopla, cuando reinaba
el pánico en esta ciudad, capital ántes del imperio griego, y despnes
del poder Otomano, cuando el último descendiente de Suleiman se
_aprestaba á huir con su barém al otro lado del Bósforo, y cuando por
~n iba á sonar en la Historia el momento deseado del fin del iínpeno turco, y el estandarte cristiano iba á ser izado en la alta cúpula
de la antigua y renombrada catedral de Santa Sofía, hoy la principal mezquita de Stambul, detenerse 1os ejércitos triunfantes, y retroceder, sin haber librado batalla, Y esto sucedió porque á Inglaterra no convenía tal desenlace.
La actitnd polltica de la Gran Bretaña y su preponderancia, es
otra de las causas qne mantienen la situacion exageradamente armada en Europa. El dia en que nna coaliéion poderosa logre intimidar á esta nacían y la obligue á circunscribir su accion y su in-

��294

295

se ve obligada á sostener un estado militar permanente más numeroso de lo que le corresponde; Espai\a, .nacion peninsular con gran
desarrollo marltimo y con importantes colonias, necesita para su
prestigio y dignidad, dedicar preferente atencion á la marina de guerra, tan costosa en estos tiempos, y en la que debfa ser una de las
primeras naciones; pero se ve obliga.da á desatender tan importan ti- ,
simo ramo, por acudir al sost.enimiento de un estado militar permanente excesivo, y esto sucederá miéntras haya un disidente dispuesto á lanzarse al campo, y miéntras no se cierre el período de nuestras
turbulencias y discordias.

soldados y estaban obligados á combatir), y reunielii!o todas las fuerzas disponibles de España, Flándes, Italia y Alemania, apénas pudo
obtener 90,000 hombres, con los que hizo frente al turco, que se retiró sin cgmbaiir,
,. Desde Napoleon I, los ejércitos empiezan á ser nuqierosos, y á
contarse por cientos de miles de hombres: laa nuevas leyes de quintas, que obligaban á todos los ciudadanos al servicio militar median' que
te sorteo, el entusiasmo revoluciouario, las continuas guerras
afligieron ·á Europa durante veinte años, y los triunfos repetidos y
decisivos de aquel gran caudillo, obligaron á todos los Estados á aumentar considerablemente el efectivo de sus ejércitos. Sin embargo,
y á pesar de todas estas circunstancias, el ejército frances no pasó
nunca de 500,000 hombres, y el gran ejército que Napoleon aprestó
contra Rusia, en el que militaban tropas de todas las naciones europeas, incluso España, y que tan trágico y desastroso fin había de
tener, sólo ascendió á 800,000 hombres con 1,000 cañones.
En nuestros dias, aumenta la progresion en términos verdaderamente prodigiosos. Los perfecciomimientos de las armas de fuego
smgularmente de la artillería, que aumentando la precision y alcan-'
ce del tiro, y la velocidad de los disparos, multiplica las victimas
en las lineas enemigas, y obliga á los ejércitos á un desarrollo táctico mucho mayor; la imperiosa necesidad de vencer en una corta
campaña, ó dirimir la contienda en breve tiempo, han sido causa ele
que las naciones hayan estudiado la manera de obtener un ejército
máximo.
Así, se ha declarado obligatorio el servicio militar para todos los
ciudadanos, los que, una parte se instruyen en el ejército activo, y
los demas permanecen en sus casas en mrias situaciones de reserva1
dispuestos á entrar en linea cuando se les llame.
Por estos procedimientos, el efectivo de los ejércitos alemanes en
la guerra contra Francia, llegó á exceder de un millon en territorio
frances, y casi otro tanto de reserva en su pais, superioridad enorme que fué causa de las victorias rapidas y seguras que obtuvieron:
otro tanto podemos decir de los ejércitos ruso-rumanos y turco.
Con estos ejemplos, existe hoy dia un movimiento militar verdaderameute vertiginoso eu todas las naciones, la;s que casi sólo se ocu·

III.

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Pará terminar dirémos dos palabras acerca del considerable incremento de los ejércitos permanentes en nuestros dias.
Fatigadas las naciones por las eternas luchas de la Edad Média,
y constituidas las principales nacionalidades de Europa, los pueblos
se dedicaron á los beneficios de la paz, y al desarrollo científico, industrial y agrícola. Cesó el armamento general, y desde entónces,
los ejércitos se formaron de un indeterminado, aunque corto mimero ele howbres, reclutados ele modos diversos, generalmente-por el
enganche voluntario y por las levas. Los monarcas, si bien obligados por las circunstancias y la politica, á estar casi en perpetua lucha, léjos de obligar á tomar las armas á la mayor parte de sus só.bditos, procuraban causar á éstos las menores vejaciones posibles,
contentándose c.on los contingentes que por aquellos procedimientos
podían reunir: así es que los ejércitos, desde el siglo XVI, fueron
tan exiguos. No molestarémos á nuestros lectores acumulando datos históricos ó pasando revista ele comisario á los ejércitos de todas
las naciones que guerrearon en Europa en aquel siglo y en los siguientes hasta el XIX; apuntarémos sólo, como un dato curioso, que
el Emperado.r Cárlos V de Alemania y I do España, acudiendo en
socorro de !!ungrJa, en .donde babia en tracio el gr-an Suleiman II
(Soliman), al frente de más de 300,000 musulmanes (éstos siempre
presentaban ejércitos numerosos, puesto que todos los hombres eran

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.

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�pan ert contar sus soldados por cifras de mt., de un millon, y sus
callones por millarell.
Obligadas por esta cansa á hacer gastos y dispendios enormes, sólo pueden soportarlos con cierto desaJiogo 11\s naciones ricas como
Inglaterra y Francia; pero las demas se ven abrumadas, resistiéndose por ende su crédito-y gr8'f6ndose de dia en día sus deud115¡ tal
sucede en· Alemania, Italia, Austria, Rusia y Espalla.
Tal situacion nos parece insostenible por mucho tiempo. ¡ Hll8ta
cuándo durará? No podemos saberlo, pero ya lo hemos indicado anteriormente, hasta que no haya sido resuelta la cuestion de Oriente,
y otros no inénos importantes problemas polftico~: va, pues, para
largo. Pero como compensacion á estos perjuiqios, resulta de todo lo
que hemos expuesto, una ventaja• no pequella en favor de nuestros
tiempos, cual es la brevedad de las campallas modernas. Para obtener en los tiempos pasados el éxito que en diez meses de campalla
han alcanzado los ejércitos alemanes, seguramente hubieran necesitado ocho ó diez allos. Hoy son insostenibles, por demasiado ruinosas y
desastrosas, aqnellas campallas de los siglos anteriores, que duraban
7, 13, 30 y más años, y que perturbaban profundamente á las naciones beligerantes y aún tambien II las demas naciones neutrales. Las
mutuas y complicadas relaciones internacionales, el desarrollo comercial é industrial, y otros factores O elementos que la moderna civilizacion ha introducido en la vida de los Estados, se resentirlan
hondamente por una prolongada guerra, y los desastres y-enormes
gastos que ocasionan, hundirlan en el abismo á las naciones más
fuertes y ricas.
Las contiendas modernas se dirimen en campallas de pocos meses, á Teces se desenlazan en una sola batalla¡ pero sus efectos son
decisivos, y cambian y alteran notablemente las anteriores condiciones polfticas de los beligerantes. Para prevenir cambios y perturbaciones tan· profundas, las naciones se arman y se disponen de un
modo tan formidable, y gastan tesoros inestimables, pretendiendo
tal vez hacer diflciles las luchas, por el convencimiento de la dificultad 6 imposibilidad de vencer, ó por el temor de Blllrir grandes y

tetriblea descalabros.
Tal es la aotual situacion militar en Europa, la que, li II fuer de

.ulililuUJ w

J19Nr hhp,,

.-.ho...

danos, no nos debe complace.

,.¡,.¡¡,2 •~ ~u» .....

GiMIM~ • ~reafznio •tl•ligle aotuel, otw deno menet lillpurl•- lf ...ti in 81~el plHia¡ 1 por fin, la especie,
~ pH(!l._...Rlollo¡ ptro meja,,._¡ '111111 V61 que 108 prucudilMentol ti~ que· se vale¡·_, 811'ftltlloia,los mianos•que son oonocih detide·lot dempo1 pnilailtoriia.
(fu.ILUSTliOION MILITAR).

LAS mDER'CIAS' ACTUAtES· DE' LA TACTICA ' ALEMANA.
Si hay·un ejército que no baJa oome&amp;ido,la falt&amp; de dormirse sobre BUI larll'ele,, élte e&amp; BegUIIDltDte- el ejéroito aleman. ApéDIIB
volvieron á BUS guarniciones despues de trinnfos casi sin precedentts¡ 101 eflciaie. hactan III enmen de•ooncienoia, y muchos de ellos,
apio,echando
101 tito.loe adquirido&amp;¡ DO temlan criticar sin min..•
1
miento, lo que l• habla parecido-defeotuoao en 1011 procedimientostM!tiooe¡ ó eu lat1181111ni-cou que ,e, ha&amp;taD empleado las diversas
al'lllll8. La beuffolencia. natural que inspúa el é:tito, hacia excusar
:r imn alentar eltall crttiou Ntiwpectivu, aún por aquelloa mismos
á qtti9ne, iban dirigidu. ''Graoiaa 4 Di0111 1M1 decla recientemente
en una confereneia veri!ead&amp; en el 'Oalino militar de Berlin hé aqnl
mm inf1111ter1a victorioaa, que, al fin de la gran guerra ha n:conocido
que ■u manera de combll&amp;il' deba 1181 reformada."
Sin embargo, si hemos de creer al coronel Bogual&amp;WSki, llego 11
vét'llt en lu alta, regiGn•, cen ejOI méuoa favorables, esta ola de
id... lllleftll qee 111bf&amp; sin -r, se habtJa querido dar como terminadro,elte ffllllajo de gelliaeiou. "llll 80rpmldente, dice el coronel
citadt¡: ffl ouUIM eliala n:"itnM; priaeipalmellte aobre•tktiea dtt•
inlanter1a, han aparecido en estos ñltimoa tiempos bajo el velo del
P. M.-38.

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1

sehlllle 86b'te lá•1iilfl&gt;6ndiúttllÜ'M~ pi1Mflat,pot'11tbitiürl, 1
~aqut el objeti"9 uigtt• Ni, 111thiéen depelld~dilt objt!tivct q8'
st•tt'ltá de a~zar ni el fiellte' ni la dú'eceien·de la mn:ha;»
J!ll objeti'fo no interviene, pUl!s; sino cómo ac~o y como m•··
dio de asegurar m n!ilreha · en•lfneáj y !Hldie"poonl negar q"llé' et•
inverlkl le que tUcedé en la realidad. Eñ la guetra, el objmoo ea
quien se impone, y es preciso subordinar á•él la ditéooion de la mar-·
ch&amp;i y por conaigttiente el alineamiento del frente. Por no proclamar
eiW' prinólpió, el· Regllilllelltó exjM&gt;ne , .JMfa9 grave&amp;. "Frecuent~
mentó se oomete, al prinoipie y en el eft'Ho de las malliobl'BB, Is fa!,i
tarde disponer el frenté de Jae tiópll&amp;·sm tomat' eo consittéracion las'
OO!Umácltti ult.érierew de lli'' nlaréha' de• fliénte: En lli guerra'serfll ·
erlo'\1'1il' catu!a.de des0nl811 de· qne se hilrfll reeponsable en todo al
qUé thviése el mando."
FauM laJ itleaa come formaeioh.• El Reglamentó ve, en efectó;·
en el' batallan qul!·m1111iollra, oehtl 6 doce polótólles y no cuatro com-·
pdl1181 despedaza. á las 00111palll&amp;11 y haee desaparecer su individualidad: todo esto para llegar, como coronamiento de la obra; á lá
columna sobre·el centro, á la antigua columna de ataque, ycomo
consecuentia natural para las gmndes unidades, á .esas masas com,
pactas, á esos dispositivos de concentraciou, que es vem~d que· se·
pueden mover por medio de veces de mando en el ejercicio, pero hoy
no ea ya posible presentar al aloanoe de les fuegos enemigos.
¡Qné sucede entónces cuando·se enc$ntra uno bruscamente trasportado á.la realidadf Qué, enstrayéndose forwsaménte á estos lazos demasiado rlgidos, y no temendo otl'Otl á los cuales se les haya
acostumbrado con la instrnccion, los batallones y las compa!ilas vié•
nen á convertirse en Cuerpos distintos sobre los cuales el mando
superior no puede recobrar su influencia. No hay ya accion de concierto, es una. série de acciones de batallon que se extienden, sin conexion sensible, sobre un frente índeterminado.
Si se quiere escapar á estas , consecuellóias cuyos peligros ha demostrado snlicientemente la ñltima gnerta, es neceSRrio desterrar
del campo de eje111icios · este 6rden c.)!Dp&amp;Cto, ya que senl neceSRrio
det1tertarlo dl!l campo dé batalla¡ es necesario l!Uiltit!Jifló·r-lln el 't,r"""'f•lllllie-'&lt;ir e11 preciso apmlldet _.. coaoiliM con este órden•9.¡.;

301

vo las i¡ecesi¡lad~ de una ceatral~ion poder~ 1 ea.dfeir, df.r • },co111pali!a en el 'batllllon, y al ~~llon en .la. mua. toda la iwlep1111
dencia á que tienen derecho, fijando los limites de esta indeper¡d4'Jl·
cía y acostumbrándolos á no traspaeados jamas.
Desde luego no será ya nece11ario conservar esos allejos principios
de la doble formacion en dos y.tres 1il~s, de los dos modos distintos
de plegar en columna segun que se ~i¡cnentre uno á la izquierda ó
á la derecha de la bandero. Todas 1111! compa!üllS, formadas sieq¡pre
en dos fil11S, se plegarán en columna segun la misma regla. Se colocarán en el batallon un11S detrae .de las otnM1, ó unas al lado de 1418
otras, en uno ó en varios escalones, con intervalos mi!,s ó ménos abiertos, y todo esto Jo harán sin dificultad,
Se tendrá entónces un conjunto dispuesto á moverse todo con agilidad. No se moverá ñtilmente sino en una direccion dcterminatla
y hácia un objetivo fijo. Este objetivo eerá indicado por el eoiiumdante de batallon II una compalila, compaiHa de direccion, cuyo jefe estará encargado especialmente de asegurar la marcha¡ los demaa
se arreglarán por sus movimientos,
Esta compallfa, en Jo posible, debe estar en el centro del primer
escalon. Es la ñnica manera de permitir d las demas compallle.s plegarse sin pérdida de tiempo y sin un aumento demasiado grande de
aceleracion ,en su marcha, si llegase 11. hacer necesaria una modifica1:ion en la direccion. Por Jo demas,• Jo que se quiere es "llegar al objetivo," y no "desfilar delante de él." Esta es otra .rozon para que
las direecionel! se lleven al centro y no en las alas.
El comandante de un batallon dispone sus compalilas de la manera que le parece más conveniente ó segun la órden que ha recibido, y despues designa cuál de ellas deberá dirigirse sobre el punto
elegido ó asignado.
"Nunca se neoesitarll. mandar apoyar II la derecha ó la izquierda
ó ejecutar converaiones¡ los movimientos del conjunto resultarán de
los movimientos de la compallla de direccion.
·
"El conuindaute del batallan 1e ,ftttUJrá psr1onalme11te y á aa,bal/6 en la -plllUa de direccion, y dará á éata liu indicaciones
-1111ariu. 'l'oilaa ]je dlim1111 ·compalilas ae &amp;l'l'llglarán con la.direccion ,ijll, neeelidad de que se ltuid'f'iem. Sus jefes d.eben Phl'Jlr d~

��804

1

pararse hasta el llltimo momento, .ea dtcir, -wando ae 1111U bajo .el
fuego. Es verdad que es tentadora la idea de conservar por el mayor tiempo posible á la tropa fonaeda y II la manp, y ligar como se
prescribe frecuentemente, los progresos del fraccionamiento con loa
progresos del fuego; pero .esta ea nua ventaja pérfida. "Tomar como se!ial del fraccionamiento de las gruesas oolllJilllaa la caida de
los primeros proyectiles, ea una medida Ú1Qp0rtun11 bajo el punto
de vista moral. Aumenta la conmocion que 011111a siempre en el &amp;1ma del soldu.do la aproximacion del peligro. ~rra11do g BO rgl,ja11•
do la mano e, C-Omo el gu, ejer:,a el mando, tkl,e recibir w, pr-imeroa eatallidoa de la8 granada,."
El órden fraooionado i!B, pues, el órden normal que 18 debe •doptar desde que las tropas aalen de 111 columna de camino.
Evidentemente pnede reprocharse, y se ha reprochado en efecto,
al sistema que acabamos de .anali&amp;ar rápidamente que .abaorbe II todoa los jefes de unidades por enidar de la direooion que se ba de
seguir. Pero, hasta el momento de empellar el ilOmb&amp;te ¡no es pre•
cisamente el cuidado de llevar los esfuerzos al punto que ae desea
el que absorbe más legltimamente la atencion directora! Una vez
empellado aquel, esta atenoion tiene ya otros cuidados.
"La columna de direccion conserva su miBion, para todo el fren•
te de combate, hasta que se llega II las diBtancias eJicacea del fuego,
cuatrocientos pasos más ó ménos; entonces no ea ya de direccion de
lo que se trata, la direccion se tiene ya y loa eaplritna tienden ex·
clusivamente hácia un objeto nuevo: arrancar la victoria por un fue•
go sábiamente dirigido y por uoo energl11 sin reatríecio111111."
Si la teoría es sencilla; sn aplioacion exige seguramente UDa p1'0tiea constante: "El molde, la eoatnmbre adquirida, tienen, pata las
tropas en Orden fraocionado, una importancia mucho más gt1111de
que para aquellas que están en masas cerradas de batallones. .Éatas ofrecen por su misma m1111a un apoyo moral al hombre que -,e
wente conmovido. Una tropa en órden fraccionado ae encuelár11.muoho ·más sometida á ioll.u.enoias diBolventes, sobre todo, cuando loa
olioiilles eemienzan á -Wtar. Es preciao, pues, por medio de les l!ier·
cicios de combate, dar á las tropas reglas estrictas y iµi¡&amp;. eduoa.cian
..uaota 1 ,preoilll."

305

,Ha•ill el ,presente, estas reglas no -hin sido.promulgadas en niii·
guna parte. Es indudable, como se dice. frecuentemente, que es ne•
ceaario dejar entera 111 iniciativa del llllUldo, y ,que .no.se le debe encadenar, tal 6 cual dispositi,o. Estamos de acuerdo en esto; pero
falta todavl11 que 111 resolucion que el jefe llilgue á tomar sea ejecu•
tada por los subalternos sin ninguna elijlecie.de resistencia. "No ea
dado , todoa y t cada uno representa.ne lleta é inmediatamente las
exigencias t,cticaa; es, puea, necesario que la eduoaci~n de los bata•
Uo,nes los haga estar siempre liBtos á plegar.se, é, la primera sellal, á
las necesidades que pueden nacer; ea.preciso q~ .ªu movimfon_to
tioular nunca pueda estorbar 6 )'etardar el moVUl)¡ento del conJunto ..
El problema ha exiBtido en todos tiempos¡ pero °?n la desapan•
cion de lae masas compactas se ha hecho más complicado, y era ne•
'o,aario darle una solucion nueva. La que ,propono el escritor anónimo es, dice el general de Kessel, de las mds ,1e11cil/aa y de la,
mds prdctic(la, Es, pues, muy excusable que haya llevado su m&amp;no
~eraria hasta tocar al Reglamento, á el arca santa.
Ahora que él ha articulado la brigada para que le s~a posible, ~n
.e1111lquiera situacion, elegir el punto de.ata.que, el escntor 8e ha visto llevado naturalmente, por el encadenamiento lógico de las ideas,
41 hacer entrar el .ataque mismo en el cuadro de la instruccion pro-píamente dicha: "¿Por qué dejar le, iniciativa individual sola y com·
prometida en estas circunstancias .criticas! ¡f3e improvisarán siempre
prescripciones mejores que aquellas que se habrán podido estudi11r
oon toda calma! No debe contarse en todo tiempo con tener para ,todos los puestos, oficiales enteramente aptos."
Es, pues, al ménos posible y nece&amp;11rio adoptar, desde el campo
de mlll'.liobras, un dispositivo tipo, que todos, oficiales y soldados tomarán por al mismos, á falta de prescripciones especiales, Á la ver•
dad, las circullitancias podrán dictar un dispositivo mejor, pero.se. ria imprudente no prever las que fuesen demasiado urgentes, para
que impidiesen dar ninguna órden.
El autor .pa811, en silencio y sin excusarse, toda accion lejana de
loa fuegos de infanterJ11 para proteger el aproche. ,li:nire loa Dllme•
JQBOB ctJticoa que ban u&amp;111inado au ol,¡,¡¡, Wldie ha ¡ie11811Jlo .en :t&amp;
proeháraelo.. Eato ea, si ea posible e:ipreaai:se.aai, wia manifestaeion

pa~;

P. M.-39.

�306
Ucita de laa opiniones que reinan sobre la materia en la infanténa
alemana, opiniones de las que, como hemos visto recientemente, se
ha hecho intérprete el coronel Boguslawski.
Para el combate al corta distancia, bien que, 11, "pesar de toda 111
potencia de los fuegos modernos, el ataque no debe, al fin de todo,
fiarse más que en su energta," era imposible ante todo no _dar _á esta
potencia nueva la parte que le corresponde. En la determmac1on de
la naturaleza y de la extension del concurso es como el fuego, factor secundarlo, va á llevar al factor principal el choque que debe
afirmar de nuevo y hasta el fin, la accion directora del mando.
El fuego no es eficaz sino con la condicion de ser dirigido po~ una
tropa en calma, disciplinada, enteramente á la mano de sus ¡efes.
"El arma está en la mano del oficial, del comandante de peloton, de
compalíta." El oficial mismo debe tener la posesion completa Y reflexiva de sus medios ftsicos é intelectuales. Solamente en estas condiciones es como el fuego prepara sériamente el asalto. . . .
El éxito"del asalto al contrario, es cuestion del valor md1v1dual,
de la energta 11, todo irance, del avance sin r;flexion.
.
tNo es temerario esperar al mismo tiempo, _Y. de los m1~mos hombres esta poderosa individualidad y esta sumlSlon mecánica! Cuando ~ avanza por saltos sucesivos alternados con los fuegos de s~lva
8
o con ¡08 fuegos rápidos ,no se oorre el riesgo, á la vez, de parah~r
el ímpetu por los tiempos de detencion, y de anul_ar, por la emoc1on
flsica y moral el efecto útil del tiro! ¡No será ~e¡or confiar este doble papel á distintos actores! El mando supenor no deberá resolverse en el ataque 11, dirigir, lo más pronto poeible, una fraccion conveniente de las fuerzas de que dispone, bácia los pantos del ten~no
jniciosamente elegidos, donde dicha fuerza se instalará, 17~u?c1ando desde tntes unirse al asalto! Desde ahl, esta fuerza dmgirá un
fuego violento y bien apuntado sobre todo ~unto vulnerable de la
posicion enemiga, en particular sobre su art1llerta. Abundantei_n~nte provista de municiones podrá dedicarse enteramente á su_ m1s1on
· ¡ · ¡ direecion asegurada y reguladora de sus oficiales.
especm 00JO 11
•
• teli te "
Es por la.union de estas "ametralladoras VlVBB é in ~n ª'.
n--1-h• Heere8-Zeitu..,, que será posible ut1como las llama 1a .uo« ••
•.., •
•
lizar ,t, la vez 111:potencia material del armamento y la potencia mo-

307
ral del hombre, que ante todo es necesario cuidar de que no se debilite.
"Este fuego, que escalones bien colocados podrán continuar,
cuando las tropas ·ae asalto propiamente dichas deban cesar el suyo;
este fuego, bajo el cual tal vez podrin tomar de flanco las reservas
de la defensa, este fuego tendrá su parte eficaz en la decision."
"Es, pues, necesario que bien pronto una autoridad reconocida,
resuelva sobre esta cueetion pendiente todavla de la conciliacion de
las exigencias técnicas del tiro y de las exigencias tácticas;''
En la práctica, una de estas misiones conesponder,t, forzosamente
á la primera linea y la otra á la segunda:
"En la gnerra, la primera linea que, gracias á sus esfuerzos, ha
avanzado hasta la distancia del fuego eficaz, (1) ha debido sufrir en
su camino pérdidas considerables; es, pues, fnera de dada que ella
no podrá, en niogun caso, resolver por si sola la decison del combate. "Es por consiguiente nn error que, en los ejercicios del tiempo
de paz, se 1e:haga muchas veces ejecutar el ataque. Es preciso utilizar la potencia de su fuego y no Jo qae pueda quedarle de fuerza
ofensiva. Ella cabre al enemigo, eu todo su frente, con un fuego
-riolento, haciéndolo permanecer indeciso sobre el ponto del ataque."
"Protegida por este fuego, la segunda linea, que habrá recibido
una direccion precisa, ganará terreno, evitando en Jo posible sufrir
pérdidas; y bajo !11 proteccion del fuego continuo de la primera Jt.
nea, la segunda irá á dar el aaalto."
Pero como quiera que sea esta preparacion, y tan eficaz como se
la suponga, el ataque decisivo á un enemigo resuelto será, siempre
una cosa muy dificil; asl es que "en esta crisis final, nada debe haber de incierto, de desconocido, ni de extralío para el soldado." Por
esto era que en la antigua columna de ataque todo habla sido previsto, "hasta la posicion del último tambor;" y por esto es que hoy,
que ya esta formacion ha desaparecido para siempre, es preciso, como coronamiento del edificio del 6rden fraccionado, rell!lumir los
principios sobre los cuales descansa un dispositivo que, como la antigua oolumna, pueda conservarse por la confianza del 10Jdado."
[I) Los escritores alemanes entienden por di,taocia del fuego eficaz, aquella á la que e:
luego pued• preparar ti asalto, U&gt; á 400 paso!.

��310

311

cir con arte la segunda linea hasta en frente de ese punto-Echar

rer Infantern, pero de la cual nos hemos visto obliga.dos á hablar
ya si~ respetar el Orden cronológico de las dos publicaciones, porque
la primera por su fecha respondJa anticipadamente á muchos de
los desiderata de la segunda; en su táctica de combate, decimos, el
coronel d'Armin parte del mismo principio: "Si en el combate de
peque!ías unidades, del batallon, del regimiento tal vez, son unas
mismas tropas las que pueden encargarse de la preparacion y de la
ejecucion, empleando en la linea de fuego el cuarto 6 la mitad de
sus fuerzas, y reservando el resto para dar, en el momento deseado,
y en comun con sus escalones avanzados, el ataque¡decisivo; en las
luchas de las grandes masas no sucede lo mismo y son fuerzas nuevas, i11dependientes de la primera linea las que deben dar el asalto
final."
Este es el mismo principio, decimos nosotros; pero el coronel lo
desarrolla más ampliamente y lleva mucho más léjos sus consecuencias.
Si el jefe superior, dice él, quiere guardar en todas las fases de
la lucha la parte de influencia que legítimamente le corresponde, y
á la que no tiene el derecho de renunciar, debe evitar toda impaciencia y reprimirla tambien entre sus subordinados. "Es un profundo error trasportar el axioma: Es n~.cesario para lo más pronto
que sea posible al combate decisivo, del terreno de ejercicio del batallon, donde dicho axioma tiene su aplicacion natural, al campo de
batalla; obrando as! sólo se llega, como lo prueban los primeros combates de 1870, á la dispersion, á la diseminacion de las fuerzas, á los
combates singulares." Es necesario que el jefe pueda activar la preparacion 6 moderarla á su voluntad, y en todo caso prolongarla hasta
el momento en que, cubierto por ella, haya podidi; tomar las determinaciones finales. "El general que quiere conducir metódicamente
su ataque, no puede renunciar á la posibilidad de dar órdenes, sino
cuando ha discernido el punto de ataque principal y desplegado en
frente de este punto fuerzas suficientes."
El tiempo necesario, no será ciertamente una tropa llegada á la
distancia de los "fuegos decisivos" quien pueda dárselo.
Seria útil, serla indispensable "prescribir oficialmente que, en
todos los casos en que se envta una tropa]hácia adelaI1te bajo el fue-

sobre el enemigo todas las fuerzas de que se disponga."

Ciertamente que este análisis exacto de las exigencias del combate moderno de los deberes que impone al jefe Y á la tropa, eBta
1
sintesis precis a que reasume todo fijando la mision de cada u~o, me
recerla como lo dice:eJ general '1e Kessel, "llamar la atencion de
todos/ Parece, sin embargo, que el escritor_ n_o ha llev~do hasta sus
consecuencias lógicas y necesarias el principio que emite, ! que ya
habla sido emitido por el coronel von Scherff, de la separamo~ ab~oluta entre Ja tarea de preparacion y la de ejecucion, separac10n mdispensable, para que la marcha lenta, sábia, meto.dica de la una,
no ahogue en su gérmen la furia que la otra necesita; y ~ara que,
miéntras que la preparacion progresa, el general tenga tiempo de
orientar la ejecucion.
.
Se obtienen estos resultados con la marcha que se propone? Estas dos lineas que. se siguen á. tan cortas distancias, no van á. ser
arrebatadas á. ~n mismo tiempo por el torbellino de~ combate?_ Y
cuando Ja primera linea baya llegado, como Jo prescribe el escritor,
á la distancia del "fuego eficaz,'' será posible prolongar mits 6 mé. • No será violentamente arrastrada .há.cia
nos su acciou.
. adelante. 6
arrojada hácia atras, y no será preciso por esto precipitar la so'.ucion
del combate! En fin, será posible que, durante los pocos mmutos
que Ja segunda linea necesita para salvar los 300 6 400 me~ros que
Ja separan de la primera, el ge~eral pued_a reconocer y designar el
punto débil de la posicion enemiga? No, sm duda alguna. A lo_ más,
tendrá. tiempo para dirigir á la segunda linea, como. lo recomienda
por otra parte de una manera algo absoluta el escritor, sobre una
ala de Ja primera. Lo más frecuente será que l~ segunda linea se
precipite sobre Ja primera y qu~ la an:astre consigo. Sucederá. entonces lo que precisamente qmere evitarse, ~ue. tendr~ lugar una
ejecucion prematura despues de una preparamon msuficiente, Yque
el desenlace se dejara enteramente á la energía [de los subalternos.
En su táctica de combate, posterior á la obra die Aufgahe unse-

l

�31'.f '

313

go enemigo, shnidalon detetminadtl, mi 18' 6rden· f&lt;lnnahte· a.._.,.

avanzadas del enemigo algunos destac
de provocar los movimi:ntos de los refu:::ntos, con el llnico ol:&gt;jeto
al fuego de otros destacamentos e
. 1 s de aquel y de atraerlos
rados." Ademas del efecto lltil ~ues;ee~:t'mente advertidos y prepa.
jan y se gastan de esta manera los resort::~ee ~nd~°:a!::~s, se afio·

un punto eellalado, dltha ttopa no deliert'jamlll at,ffl'ShnMII al, .t.
venario, uM d!at11ncmi11féri11r, 111 de•600 o-700 metrw, y~ ~ l
debért esperar ordenes ulteriore•."
·
Es ptecieo, pues, que los olleinléi Y' lot seliladot e!Mn· i:éol'almea~
te preparados á este papel modesto en: apmeneia; l!Í'-ro fue• att,
trate.r!an "de utilizar las circtmetancl111t loeale&amp; fit.,orablet, sill' pr.
gnntarse si esto ·entM!a en el plan general!' Ea neeesario que,•
pan que a11anzar con 101 tiraderu no quiere · ~oir atacar: qu:e la'
ausencia de orden concrtla no lelt deja tllda ta libertad d,e la """"-'
cha, pero que- "estas ordenee concretae no se • dariil sino•cuando lll t
situacion esté bien definida; y-·qne pot Clllleeenenoia todoe•8111 etfuerzos deben tender i reconocer y á precisar la situacion."
Esta preparaclo:o. dtll'llñ una hora, dos hOTIIB, todo el dia¡ !111 tropas que están encargadBB de ella nada saben, nada pueden saber¡ ea
preciso, pues, que utilicen el terreno, "que eventualmente se cubran
con espaldones dpidamente oonstrttidoe. Entónces se pondnn en
estado de rechazar una ofenein enetniga, aunque ésta fuese numéricamente B11perior. Por otra parte, este.1'11 protegid111 por el fuego
cercano de las reservas especiales de infanterfa, colocada&amp; detraa de
las alas de la linea y por el fuego lejano de la artillerla,"
A esta distancia de 600 ó 700 metros del enemigo, loe comandan•
tes de compalllas, de batallones y de regimientos, tienen todavla
enteramente á la mano sus unidadea respectivas. Ea, pues, posible
llegar metódicamente al lugar que se haya asignado, repartir jui,.
ciosamente las fuerzas en el frente de preparacion y aprovechar la
calma relativa de que se disfruta para compensar, por medio de una
atenta direccion, lo que el alejamiento podrla hacer perder 11. la efi.
caci11 del tiro. Este alejamiento mismo, quit11ndo á la artillerla todo
temor de arrojar 8118 proyectiles aobre 111 infauterla amiga, le permi•
tirá contribuir elieazmente t la lucha preparatoria. Este COffibaú
de preparacio11 ser6, pues, un combate largo, prolongado, que no ae
podm sujetar II ningnna regla precisa. "Las tropas pueden eatar
agrupadas detras de los abrigos del terrelllY, pOdri"l por el contnrio,
estar extendidas en un ancho fnnte para dtrlgir fnep c,oDOéntrieos
sobre un punto dado; se podrin eamr al fteilte; aobi'e lae potioionee

"El ataque deciaivo puede y debe tener ot
bate de preparaoion Es preciso e 1
ro camcter que el comrentes: Una linea. de tiradores ::s: en/! formas tácticas difemochila, marchando sin detenciones 6 ~~ rados ~el pello de la
distancia decisiva del tiro y diriai nd' d bien comando hasta la
.1 t
'
,..e o e al eBOBfoegosd
vio en os y cortos, que son la última re
.
. e m~ea
de las columna, de compai\la que lo/si;~c~~~:~e ~ r o n

f

Estas dos formas de combate ne se
d
·
toda batalla bien dirigida reclam~ d' suele etán forzosamente en
1 t 11
'
n, ice e coronel de acu rdo
e o eto die .A.ujgabe der lnfanterie dos m
e co?
ferentes de emplear :\ las tropas L '. fa odos absolutamente dida y forml!,da en el uno lo mism~ q:e i;n :it::~s debe estar pre~arapre se exigirá de ella la misma cantidad de en;; ;a~aber qne Blemveces deberá gastarla lentamente con a . . g , _pero que unas
otras tendrá que concentrar sils e;fuerzis ::n~ia, m1éntra_s que en
un asalto. La infanterla debera estar mu t o_s .po~os mmutos de
doble papel.
Y annharizada con este
Por otra parte, es necesario cuidar de no
.
truccion tal 6 cual plan de combat Del generalizar en la ins.
e.
nnte del enem ·
puede determmar de antemano tal 6 e l
igo no se
centró de la primera linea para que ¡~ªse pundto de nna ala 6 de1
lt é
'
gun a pase para da l
asa o; sta seguirá el camino más corto há · 1 b. .
r e
ma. incertitumbre es útil al principio de la ~:c:a o ;9tivo, y su misrac1on tenga por todas partes un vigor igual ,./ ra
fa ~repalas primeras horas del combate ocupando .al • se. o ra bien en
f t .
'
enem1&lt;&gt;0
en todo
O
ren e, sm tener la intencion de pasar por tod
BU
naza al efecto, serla por el contrario peligroso ~Ja;~~es :e la Bmeqné punto el combate deberla ó no ser únicam t
emano: en
Des?e luego, mil circunstancias pueden hacer v:::r ,:t~str_atr~o.
del Jefe, y en seguida, su revelacion pr.oducirla sin dudn, en
es1glmlos
a 1_

q;e

t

P. M.-40.

�314

315

nea de preparacion, una desigualdad de energía que podría ser para
el adversario un precioso indicio." ·

Pero en presencia de un adversario resuelto, sólidamente instalado en un terreno elegido, por larga y bien dirigida que haya sido la
lucha lejana de la primera linea, será imposible franquear en este
"órden imponente la distancia de 1,500 á 2,000 metros que separará ijiempre de la posicion enemiga á las tropas formadas en órden
cerrado."
Una vez dado el impulso y asignada la direccion á la masa de ataque, ésta deberá desde luego avanzar con cierta pendencia. Utilizará el terreno para evitar las pérdidas; las compañías marcharán
en columna ó en línea, atravesando á la carrera, de abrigo en
abrigo, las partes descubiertas; todo esto hasta la distancia desde la
cual !'ya no hay que contar las pérdidas, sino solamente tratar dealcanzar el fin sin dilacion," es decir, 700 á 800 metros del enemigo.
La ejecncion se encuentra, pues, en cierta manera, cortada por
un entreacto sobre cuyo instante y duracion nadie debe vacilar. El
general indica la 11nea del terreno en que terminará la marcha me•
tódica con que se comenzó. "Los comandantes de batallon precederán en él á sus columnas, para determinar los puntos desde donde
éstas deben lanzarse al asalto."
"Toda la masa de asalto tomará entónces la única formacion propia para el ataque de la infantería: en columnas de compafiías con
intervalos de despliegue. Un segundo escalon más débil, compuesto ig11alwente de columnas de compañia, seguirá, parte detras del
centro y parte rebasando las alas.'' El conjunto irá precedido á 200
ó 300 metros por una linea espesa de tiradores sin mochilas, que se
lanzarán y se unirán á la linea de preparacion, para redoblar, en
frente de los puntos de ataque, la intensidad de su fuego.
"No es suficiente, pues, dice el coronel d'Arnim al terminar, que
las compañlas y los batallones tengan una gran capacidad manio•
brista; es necesario que, como en Leuthen, como en Rosbach, las
divisiones y los cuerpos enteros puedan llegar, :t 2,000 ó 3,000 metros del frente enemigo, en un órden que les permita pasar rápi-

En fin á favor de esta lucha prolongada de interito, el general
' tomar con madurez sn partido. Sabrá dónde y como
.
habrá podido
debe buscar la solucion. Habrá llamadolhácia si á las tropas á las
cuales va á confiar esta tarea, las tropas de la segunda linea, de la
linea de ataque. Las agrupará en cuanto sea posible, ocultándolas
de la Tista del enemigo. Les asignará el dispositivo y la direccion
del ataque.
El corono! d'Arnim insiste poco sobre este dispositivo y sobre los
medios de asegurar esta direccion. No se necesita, dice, inventar
formas nuevas: estas formas existen, no hay más que aplicarlas racionalmente. Sea. Pero, por los extracto(mismos que van .á seguir,
se verá cuánto facilitarán la ejecucion, los principios nuevos de ins•
truccion propuestos por el autor de die .fojgahe nnserer Injanterie.
El general da sus órdenes:
.
A la primera linea, á 111 que ha sido encargada de la preparacwn:
"avanzar hasta la distancia del fuego d•Jcisivo."
A la linea de ataque: "avanzar hasta:tal punto."
"La artillería hace estas órdenes instantáneamente sensibles, por
de~irlo asf en toda la extension del campo de batalla, avanzando
con aires ~ivos y por escalones, para ir á ocupar, á corta distancia
del enemigo, los puntos desde los cuales pueda destruirlo con su
fuego."
.
La primera lfnea debe todavfa marchar de una manera progresiva y prudente. "Asf llevará sus primeros escalones, p~r compañia,
protegiendo sus alas, hasta 300 ó 4?0 metros de~ ?~em1go; y de alll
por un fuego abrumador, se proporcionará la pos1b1hdad de una nue•
va y cercana aproximacion metódica."
En cuanto á la lfnea de ataq11e: "su movimiento de frente debe
tener algo de imponente, algo que. despierte la confianza en los corazones, y que permita una irrupcion simultánea é irresistible en la
• •
•
l1
pos1c10n enemiga.

damente al combate."

Esto es evidente, y para ello sería imprudente contar con "el solo empleo racional de las formas existentes" y que dan actualmente
los diversos reglamentos de infantería. El autor de die Aujgabe 11n-

�t t qtf

....
lill 1 •

�318
por la Prusia, 14,004 oficiales y 330,620 hombres; la Sajonia, l,137
oficiales y 27,606 hombres; por_ el Wurtemburgo, 773 oficiales y ••
18,815 hombres, por la Baviera, 2,214 oficiales y 50,224 hombres.
Comparando este estado de fuerza con el del alío anterior, resulta
un aumento de 901 oficiales, 25,615 hombres y 1,736 caballos; habiendo sido agregadas las fuerzas siguientes: infanterla, 8 regimientos y 1 batallon por la Prusia; 2 regimientos por Sajonia; 1 idem
por Baviera; artillería de campa!ía: 1 regimiento y 24 baterías de
campaña por Prusia; 2 baterías de campaña por Sajonia; 2 idero por
Wurteroburgo; 4 idem por Baviera; artillería de á pié: 1 regimiento
por Prusia; tropas de ingenieros: 1 batallon por Prusia.
A comenzar con el año de 1882, el estado de fuerza del ejército
aleman en pié dejguerra, será conforme á una disposicion recien tomada por la administracion militar, corno sigue: para el ejército de
campaña, 503 batallones de infantería del ejército permanente; 128
idero de la Landwehr movilizados, 148 cuartos batallones de campaña, 1 más por regimiento, pues éste consta en pié de paz, de sólo 3;
total 779 batallones á los cuales se agregan en clase de fuerzas de
guarnicion y complementarios, 134 batallones de guarnicion; 179
inclusos los 11 regimientos nuevamente formados; 190 batallones
complementarios; total 324 batallones más.
Parte del ejército de guarnicion será formado tambien por los 31 batallones de attillerla de á pié ó de plaza, y los 29 de la lanwerhr de la
misma arma. Quedan disponibles para la calllllaña, '739 batallones,
porque se calcula que 40 se necesitan para reforzar las guarniciones
de las fortalezas, amenazas en primera línea, de loe cuales 276, á
saber: la le.ndwehr n:¡6vil y los 4 batallones de campaña, no están
repartidos en las brigadas respective.mente divisiones y cuerpos de
ejércitos existentes. Bastarle.u para formar 49 brigadas de reserva
de á. 6 batallones, y éstas pe.re. formar 24 divisiones de reserva de á
12 batallones, 6 sea 12 cuerpos de ejército de reserva.
Por el último eecalafon prusiano, que acaba de publicarse, resulta que en el afio próximo pasado, ha habido un aumento de 599 oficiales, habiendo entrado en el ejércit-0 1,920 y retimdoee solo 1,321.
En atencion á la formacion de nuevos regimientos de que he hablado más arriba, dicho aumento no es suficiente pare. cubrir todas Jas

'

t

•

9

ciones estratégicas del 3." cuerpo ele! ejército del Meuse contra el
ejército de Cbalons.
En la táctica de combate, el autor estudia la batalla de Vionville-Mars~la-Tout del 16 de Agosto. Tomando cada arma separada
y sucesivamente, examina las diferentes acciones en las cuales ha
tomado parte, los procedimientos tácticos que ha empleado, SUB
triunfos 6 derrotas y las pérdidas sufridas. A propósito de la artillería, el autor cita una cifra que trae en ella misma su elocuencia:
durante la campaña de 1866, cada boca de fuego ha dispare.do 40 tiros, miéntras que solamente en la batalla de Mars-la-Tour cada
pieza disparo 88 .... . .
En el segundo capítulo, relativo á las operaciones de la caballería en los ejércitos alemanes, del 6 al 30 de Agosto de 1870, el autor traza con mano maestre. el servicio de la caballerla, sirviendo de
descubierta á un ejército. No podemos ni aún someramente, dar un
resúmen de esta parte tan interesante y atractiva del tercer volúmen; pero del estudio que antecede, aunque bien incompleto, se desprende fácilmente, que estos dos últimos volúmenes son dignos de
figurar al lado de las otras obras de Rüstow. Los militares tienen
mucho que utilizar en ellas y muchos temas de estudio que tornar,
para profundizarlos.
Para que un libro tenga buen éxito en el extranjero, no es bastante que sea serio y útil, es necesario tambien que encuentre un buen
traductor. La obra del coronel Rüstow ha tenido esta fortuna, y
debe seguramente su buen éxito en Francia, á la traduccion tan fiel
como elegante qne de ella ha hecho el general de Larclause. Generalizando esta obra entre nosotros, aquel general ha hecho al ejército un verdadero servicio, por el cual Je debemos reconocimiento y
gratitud.

ÜBRAS JIIILITARES,-2,

�11

Pqr Ms;; 'J'hyr, teniente coronel del Estada Mayar austriaca y ,
profesar de táctica sn lq EsC1.1sla ,u guerra de Viffla,-S!1('tm•
da y tercer valúmen en 8~ mayQr. - Viena, Seidel.

Ya hemoq dild.o noticia del primer to:1110 de est11 obra, en el ull.mero correspondiente á. Noviembre último.
El segundo tomo, que ()Ontiene 380 páginas con 45 láminas en el
te¡¡to, trata. de la manera que cada arma tiene de combatir segun
las localidades, Este voltimen está dividido en cuatro partes; la primei:a habla de la infanterí11, la segunda de la caballería, la teroera
de la artillería y cada una de estas tres pa.rtes coinienza por indicar
la composioion de cada una de laa lll'lllWI e;n cuestion en Austria, en
.t\Je¡¡¡ania, en francia, en Italill y en Rusia; despues expone el modo como se h!\ll de trasmitir las órdenes, describe el arll.llllllento y
equipo de los ejércitos de aquellas potencias y analiza sus reglameutos táctioos relativos á las fornu1oiones, despliegues y el eombate ep.
sus ejércitos.
Ademas, respecto á la cabillería, el 1mtor entr11 en algunos detalles, sobre la movilizacion y el despliegue estratégico de esta a.rma,
asj cowo la illstruccion que debe ápiica.r pa.ra el servicio de reconocimientos y 11vanzadas.
Ocho cwidrca 1UUdos á este volúmen representan gráficamente, el
rest1men de las disposiciones adoptadas en las cinco giandes potencias eqropeas pa.ra las formacio11es de reunion, las maniobras y el
coi:nbate.
w cl!Jll'ta pime del segundo volúmen, trata de la iníluencia que
los accidentes del terreno 6 las localidades, pueden ejercer sobre la
manera de combatir y la accion de las diferentes armas en el ataque
y defensa, paso de ríos, etc., etc.
Este vollimen es de gran interés, porque la materia de que trata,
es la que ha sufrido más cambios á consecuencia de las modificaciones de las armas de fuego, los medios de comunicacion etc.
El tercer vollimen se relaciona con todo lo que concierne á las
tropas fuera de combate. Está dividido en seis partes que dan todas

las noticias apetecibles sobre el ¡¡cantonamiento, el servicio de marchas y el de las avanzadas.
Como en el voltimen precedente, cada parte comienza, por la indicacion de los principios 6 prescripciones tácticas generales concernientes i la cuestion, dando _despues la explicacion de la manera
cómo esta cuestion está reglamentada en los ejércitos de las cinco
potencias ya citadas.
Este volúmen de 245 páginas con 22 figuras en el texto, contiene
ademas tres cuadros gráficos, reasumiendo los datos de que se trata en él.
Segun todo lo expuesto, se ve que el Teniente Coronel Thyr ha
tratado el asunto que se ha propuesto, de nna manera completa
y cla.ra; la divis\on de las materias está muy bien entendida, y se
ve que el autor tiene
gran experiencia wilitar. Los cuadros
gráficos y los datos relativos á los ejércitos extranjeros, ofrecen particularmente un gran interés, pues que permiten fácilmente la comparacion.

•na

BL l!l\B!i?II DII BA'l:AJ.L,\ CIUUl,ADO Y Bí, SIST&amp;MA DB GRUPOS,

PQr el Mayor de ingenieras de Auatria wn Rassanegg.-Un 110lúme,1 en 8' 48 páginas can 3 grabados,-Teschen, Prochaaka.
Hasta el dia, se ha dado la mayor importancia á mantener cern¡da nna 11n~ de batalla, tanto para la ofensiva como para la defensiva, porque no se tema en cuenta, por decirlo así, la configuracion
del terreno; pero actualmente que los progresos del armamento han
obliga.p.o á sacár del terreno el mejor pa.rtido posible, puede nno proguntarse, si no setía preferible emplear ot.ro sistema en ciertos casos.
Esoo es preciSl\lllente lo que el autor se propone resolver.
Despues de ha.car resaltar á la vista, los inconvenientes que presenta actualmente una linea de baalla continua, propone una formada de grupos 6 puntos de apoyo, de los cuales discute igualmente

�319

12
las ventajas y los defectos; y estando naturalmente persuadido de
que esta táctica constituirla un progreso acentuado, entra al efecto
en todos los detalles necesarios sobre las vias y medios que deben
aplicarse, No duda, sin embargo, que estas teorias pueden ser refutadas y su método perfeccionado; pero·no pide otra cosa que entrar
en discusion sobre el particular. Creemos que estas ideas merecen
ser estudiadas, y por lo tanto llamamos sobre ellas, la atencion de los
interesados,

TRABAJOS DE ESCUELA PRÁCTICA DEL CUERPO DE INGENIEROS ESPAÑOL
EN GUADALAJARA 1 EN

Folleto en 4~ de 28 páginas con
morial de Ingenieros,

1,n

1880.

grabado,-Extracto del Me-

Los cinco regimientos de dos batallones cada uno, de que se compone el cuerpo español de ingenieros, no-tienen en sus guarniciones
respect.ivas, los recursos necesarios para ejecutar en buenas condiciones todos los trabajos prácticos que exigé su especialidad, Para
con¡pletar esta instruccion, se envia cada año cierto número de estas
tropas á pasar algun tiempo en Guadalajara, en donde se encuentra
el Establecimiento central del cuerpo de ingenieros, al cual está
anexo un po!Jgono bastante vasto .
.Los trabajos de este género, ejecutados en 1880, han tenido una
importancia particular, en razon del número de tropas convocadas
esta vez, (dos regimientos de ingenieros), y del tiempo consagrado
á los ejercicios técnicos (más de dos meses).
El folleto de que nos ocupamos, da cuenta de todo lo qne se ha
practicado, No entraremos en el exámen de estos ejercicios, de los
cuales el número 521 de la Revista Militar del Extranjero, hace
un análisis razonado, nos concretaremos á mencionar que se han ejecutado trabajos regulares de ataque contra una obra, trabajos de
minas, puentes, telegrafia y caminos de fierro, y el todo coronado, el

plazas, necesitándose para ésto, cerca de 200 oficiales más, sin contar la falta de 700 por lo ménos en la clase de subtenientes y tenientes, la que existe desde el año próximo pasado. Habiéndose
efectuado recientemente el reparto de los oficiales que despues de
haber presentado exámen, han salido con tal carácter de la escuela ·
militar principal, (Cuerpo de Cadetes), como se llama en aleman,
situada en Lichterfeld, cerca de Berlin, resulta que 204 cadetes entraron en el ejército; de los cuales 250 en la infanterla, 11. en los
cuerpos de .cazadores y tiradores; 22 en la caballeria; 19 en la artiller!a y 2 en el cuerpo de ingenieros; 16 cadetes entraron en los cuerpos de la guardia; 24 en los cuerpos de nueva creacion,
El aumento del presupuesto militar aleman por 1881, excepto la
Baviera, importa 17,639,713 marcos en clase de gastos constantes, y
18,585,824 marcos para gastos que no se han de repetir; total 36 millones más que en el año anterior. Un marco equivale poco más ó
ménos, á 1 peseta ó 25 centavos; de suerte que en pesos, dicho aumento representa la suma de 9 millones,
Los gastos constantes para la Prusia sola, importan, segun el presupuesto del año corriente, 265,657,377 marcos; 14,572,449 más que
el año anterior; de los cuales 4,827,707 más para haberes y.. , ... .
5,599,891 más para ranchos; los gastos por una vez importan... , ..
22,288,702 marcos, (15,738,139 más que el alío anterior), entre los
últimos 5,532,812 para el equipo y vestuario de las tropas de reciente formacion; 6,576,800 para armamento, fusiles, sables, piezas
y material de 11.rtilleria.
El presupuesto de la guerra de Sajonia, tiene en clase de gastos
constantes, 21.402,028 marcos; 2.345,162 más que en el del alío
próximo pasado, y 3.206,800 para gastos de nna vez; 2,772,694 más
que en 1880,
En Wurtembnrgo hay en clase de gastos militares constantes,
14,464,958 marcos¡ 722.102 más, y gastos por una vez 705,271;
75,000 marcos más que en el año anterior, El presupuesto de guerra extraordinario importa por 1881, 23,578,004 marcos, 47 millones ménos que el año próximo pasado, El aumento del presupuesto
militar solo en parte se debe al aumento del ejército decretado en
6 de Mayo de 1880, Esta parte, que representa una suma de, , •..

�321
320
17.668,809 marco¡¡, !11 que subirá á cosa de 20 millones por el 1111IIleDto del co11tingente bávaro, el cual, como se sabe, ha conservado
en parte BU org&amp;nizaoion particular, será cubierto por un empréstito.
Basts.ntea g1111ioa ha;n sido ocasionados ta.mbien por !11 aonstruccion
~e nuevos cUBrte!es, loa que ae necesitan para loa nuevos cuerpos,
La llllll'Üla de guerra alelllllna consta actualmente, inclusos los
buques de collltruccio11, de:
a. En clase de bugues de combate: 7 frngatas blilldadas, 5 corbetas idem, de las cuales 3 en construocion,
b, En clase de cruceros: 20 corbetas, de las cuales 4 en construccion · 2 ca!loneras de la clase llamada de "Albatross," nombre de un
' modelo y 7 de prim~ra clase.
buque
c. En ol1111e de buques para !11 defensa de las costas: 1 buque blindado; 11 oaliODtll'IIII blilldadas; 6 botes de torpedos; 2 oail.oneras de
segunda clase.
á. 9 Avíos, entre ellos el yate imperial "Hohenzollern."
e. 2 'rrasportes.
J. 11 Buques de instruccion (de escuela).
El número total de buques, es pues, 83, llev11Ddo todos 567
cail.ones.
Oficiales de marina hay: 1 vice-almirante; 5 contra-almirlllltea;
19 capitanes de navlos 6 fragatas; 49 idem de corbetas; 83 ~pitanes tenientee¡ 137 tenientes de navtos 6 fragatas; 94 subtementes
de idem· ó4 cadetes de marina (midshipmen); 61 médicos; 26 inge'
nieros maquinistas;
42 pagadores; 10 oficiales artificieros; 11 idem
del material y 7 idem de torpedos. Jefe de la marilla alemana, con
el rango de a.lmira.nte, es el general de Storch, un hombre, en_ concapte de sU8 subordinados inmediapos, poco apto para. las funciones
qne tiene que desempeñar, pues nunca en su vida fué marino.
Del presupuesto de marina sacaré los datos siguientes: en clase
de gastos constantes hay 221; 120 marcos más que en el allo anterior pare el personal; 448,000 ~ para la conservacion de los buques; 600,100 más para el rancho; 1,157,665 más para el servicio de
los muelles; 715,205 más para la artillería, y 101,200 para gastos
diversos. Entre los gastos por una sola vez hay que especificar ...
240,000 marcos como primer abono para la construccion de nna

corbeta blindada; 298,000 como liltimo abono para la de otra; .•.
525,000 como llltimo abono tambien para la de otra; 826,000 como
primer abono para la de otra; 512,500 como nltimo abono para la de
un aviso; 38,500 para la construecion de un observatorio de cronómetros en el puerto de Riel, 700,000 para armar con artillerla un buque,
¡íltimo abono; 460,000 para armár 2 calloneras blindadas; 250,000 para armar una corbeta; 1.600,000 para continuar la construccion de un
establecimiento marítimo cerca de Ellerbeck¡ 500,000 para construcciones en los establecimientos en Wilhelmshafen; 600,000 como sexto abono para la construccion de una segunda entrada en el puerto de
Wilhelmshafen; 500,000 para la del canal que h11 de unir el rio
Eros eón el Jahde; 445,000 para l11 compra de una máquina de cavar en Wilhelmshafen.
En casi todos los países dizque civilizados, por lo ménos en Europa, el presupuesto de guerra suele ser el más subido¡ todos los
economistas que con razon prevean de este constante aumento de los
gastos militares, en gran parte improductivos, un peligro enorme
para el porvenir de las naciones, es decir, un catoolismo financiero,
una bancarota de Estado, se empeñan en introducir economías precisamente en el ramo militar. Hasta ahora sus esfuerzos, dignos de la
mayor alabanza, se estrellan contra el imperioso adagio: ai 11is pacen
para bellum,-" si quieres conservar la paz, prepárate para 111 guerra.
No es este el lugar de probar que por el referido adagio, el mundo se
encuentro en un circulo vicioso, para la conservacion de 111 paz por
puros medios do guerra, es una contradiccion qne por más grato que
deba ser para un pueblo, disfrutar de los bienes inestimables de l11
paz, éstos serian pagados demasiado caro, si no pudieran obtenerse
de otro modo que acabando paulatinamente con las fuerzas productoras de la nacion. Lo que quiero es comparar aqut, en cuál escala
se han aumentado nltimamente los gastos militares en algunos palses europeos, principalmente en Alemania, Un Se!ior Pfeift'er acaba
de publicar una tabla comparativa, en la cual se ve, que durante el
decenio de 1865 á 1875, dichos gastos han aumentado 6 disminuido
como sigue:

En AU!ltria-Hangrta, de 6' marcos !l. 5' por cabeza, 6 sea
P. M.-41.

11%,

,.

�322
En Italia, de 7' marcos á 6' por cabeza, 6 sea 14%,
En Gran Breta!la, de 12' marcos 11. 10' por cabeza, ósea 22%
En Francia, de 10' marcos 11. 12' por cabeza, 6 sea 20%,
En Prusia, de 61 marcos á 10' por cabeza, 6 sea 50%,
En Baviera, de 4' marcos 11. 96 por cabeza, 6 sea 119%,
En Sajonia, de 5' marcos á 96 por cabeza, 6 sea 265%,
En Wutemberg, de 3' marcos á 9' por cabeza, 6 sea 248%,
En Alemania cada soldado del ejército permanente, en pié de paz,
costaba al Erario 1,000 marcos por año; en Austria-Hungrla 760;
en Francia 942; en Italia 814; en Inglaterra 3,132. Desde el aí,o
de 1875 hasta el actual, los gastos militares han aumentado en todos los palses arriba citados, y no puede calcularse por cuánto tiempo continuará todavla este movimiento ascendente en el ramo de
guerra. Alemania, y en mayor grado Francia, disponen aún de grandes reservas financieras, lo mismo sucede en Inglaterra; pero peor
es bajo este respecto 111 situacion en Italia y realmente mala en
Austria-Hungrla. Como siempre el hilo revienta por lo más delgado, es posible, más aún probable, que precisamente en el último
pala ha-brá la primera catástrofe, ocasionada por lo excesivo del presupuesto militar, miéntras que la Alemania puede darse todavla el
lujo de aumentar el suyo, como acaba de hacerlo.
Los 25 batallones y demas cuerpos de nueva formacion prusianos recibirán dentro de algunos meses, probablemente el 1Oy 11 de
Junio, sus banderas respectivas, cuya entrega dará lugar á grandes
festividades militares, Por todo Ee repartirán 29. Se compondrán
del asta de madera de encino barnizada de negro; las astas de la
bandera de la guardia son de color blanco con una punta dorada,
llevando el monograma del Rey Guillermo I, y de paño, de 4½ piés
cuadrados, de color blanco, teniendo en medio una gran cruz negra
de hierro. El circulo de en medio será formado por un medallon de
color naranjado, rodeado de una corona de plata, de hojás de laurel y de palmas, en cuyo centro el á,,0 tiila prusiana llevará en sus
garras una espada y un rayo. Encima de ésta habrá una cinta azul,
con la inscripcion: "pro gloria et patria," por la gloria y la patria;
,habiéndose colocado significativamente la gloria ante la patria; enci-

323
ma de la cinta, la corona de oro real~de Prusia. En cada uno de los
cuatro ángulos del paño se verá el monograma del monarca en letras de oro con la corona real, y rodeado de una corona de laurel de
plata.
Por un decreto del Emperador la infanterla de la landwehr ha recibido tambien, lo mismo que desdelhace muchos a!los la del ejército
permanente, el casco en lugar del schacot que hasta ahora llevaba.
En la decoracion del casco, el águila se lleva con la cruz de la landwehr con su antigua inscripcion: "Con Dios por Rey y patria 1813.''
Todo militar que ha tenido la oportunidad de llevar alte;nativamente casco y schacot se decide por el primero. El schacot, es verdad, pesa algo ménos que el casco;tpero oprime principalmente la
frente, rniéntras que el peso del casco se reparte mejor sobre toda
la cabeza.
En tiempo de calor el schacot se hace sumamente molesto, siendo mucho más eficaz la ventilacion en el casco por los agujeritos
que hay en la punta hueca, que por los agujeros del schacot. Las
lluvias ablandan poco á poco el cuero del schacot, sobre todo cuand~ el barniz es viejo, á consecuencia de lo cual se aumenta el peso
m1éntras que la guarnicion metálica de qne está provisto el casco,
1~ proteje mejor contra la intempérie. Por fin, el schacot es ménos
v'.stoso que el casco. Sin embargo, no fueran estas las razones principales que obraban en el ánimo del Ministro de la Guerra prusiano y aleman general de Kamecke, para decretar la sustitucion del
schacot de la landwehr por el casco del éjercito permanente. La
landwe~ ha de formar, en tiempo de guerra, una parte del ejército movilizado; por lo comun, aunque no en Prusia, se compone de
soldados ménos aguerridos que llo son los del ejército permanente.
Distinguiéndose al enemigo por su schacot, es natural, que éste trate de echarse de preferencia sobre ella, con la esperanza de derrotarla más fácilmente, como sucedió por ejemplo ante Metz en la
guer~a de 1870-71 y en otras batallas. Llevando el casco, aunque
provisto con la cruz de la landwehr, ésta solo á muy corta distancia se diforencfa del ejército, hallándose de consiguiente, ménos expuesta en la guerra que cuando llevaba el schacot. La única observacion que puede hacerse contra el casco es que sn guarnicion de

��326

gun un diario chistoso de Pa1·is, un padre dió á su hijo, discípulo de
un colegio, quien le preguntó: -"PapA, ¡en qué se distingue la civilizacion de la barbáriel"- "Por una cosa muy sencilla, La civilizacion consiste en matar á su enemigo lf. 6,000 metros de diatancia
por una bala de calíon; la barbárie en cort.\rle lal cabeza con un sable." Sabemos muy bien que, aunque hoy dia las guerras prevalecen
en el mundo, exigiendo, gracias á los progresos de las ciencias técnicas, hasta mayores sacrificios humanos, que en. época■ anteriores¡
sabemos tambien, que la teoría de Darwin, la que puede resumirse
en las pocas palabras: "struggle for lije," lucl1ar por t1ivir, será una
verdad para siempre. No obstante debemos abrigar la esperanza de
que poco á poco, debidos á los esfuerzos de hombres verdaderamente amantes de la humanidad, el método de zanjar las controversias
internacionales por medio de las),rmas, ceda el paso al mélodo de
decidirlas por fallos pronunciados por tribunales de árbitros. Nunca
llegaríamos á atribuir á la guerra una mision providencial como lo
hace Moltke.
Para formarse una idea exacta de las opiniones que sobre este
particular abriga aquel célebre estratégico aleman, me parece interesante dar en seguida una traduccion &lt;le toda la correspondencia
respectiva, aunque supongo que parte de ella habrá ya sido publicada en otros periódicos de la Repnblica, haciéndola preceder de una
corta iutroduccion, con el fin de exponer el origen de las cartas
cambiadas entre Moltke por una parte, Bluntschli y Goubareff por
la otra.
El "Instituto de Derecho Internacional" babi~ publicado en Bruselas á fin del afio próximo pasado, un pequeño Manual de las "Leyes de la guerra por tierra," obra escrita. por. una. comision, ~e la cual
formaban parte varios jurisconsultos afamados de Alemama, Inglaterra Rusia Austria é Italia, un médico-militar español ventajosa' el Sr. Landa, de Pamplona, un oficial
. superior
. holanmente' conocido,
dés, el coronel Deu Beer Poortogael, antiguo Ministro de la Guerra,
y un digno fil&amp;ntropo frances, el Sr. D. Cárlos Locas. El verdadero
autor de la obrita era D. Gustavo Moynier, de Ginebra, presidente
de la "1nnta Internacional de la Cmz Roja." Diclio Manual fué
presentado por el ~rendo "Instituto'' á los diferentes gobiernos de

321
Europa y América, probablemente tambien al de nuestra Repd.blica, siendo aeompa!iado de una carta, en que se e:i:presaba la esperanza de que pudiera servir de base para una Iegislacion nacional,
conforme' los progresos de la ciencia jurldica, aunque teniendo en
cuenta siempre las necesidades militares. En sn entrega de 1! de
Febrero, la que llegó con bastante atraso á mis manos, la "Revista
da Derecho Internacional," el órgano del repetido Instituto, public6
la carta dirigida por el feld-mariscal Moltke al profesor Blnntschli,
asl como la oontestacion dada por el llltimo. La primera de dichas
cartas lleva la fecha de 11 de Diciembre de 1860, y lué escrita en
Berlín: dice te:i:tualmente como sigue:
"Usted tuvo la bondad de comunicarme el "Manual," publicado por
el "In~ituto de Derecho Internacional," deseando que:obtenga mi
aprobac1on. Antes de todo, aprecio plenamente los esfuerzos filantrópicos hechos para mitigar los males que la guerra acarrea. La
paz perpetna es nn suelío, y ni siquiera un auelío hermoso. La guerra es un elemento del órden del mundo establecido por Dios. Las
más nobles virtudes se desarrollan en ella; el valor, la abnegacion,
la fide~idad al deber y el espíritu del sacrificio¡ el soldado da su vida, Sm la guerra el mundo llegarla á hundirse y lf. perderse en el
materialismo. Estoy tambien absolutame11te de acuerdo con la proposicion emitida en el preámbulo, que la dnlcificacion ·paulatina de
las costumbres debe reflectarse asl mismo en¡ el modo de hacer la
guerra. Voy aún más léjos, y creo que solo la dulcificacion de las
costumbres ea capaz de llevarnos á aquel fin, el cual no podría ser
alcanzado por medio de un derecho de guerra calilicado, Toda ley
supone una autoridad para sobrevigilar y dirigir su: ejecucion, y tal
autoridad hace falta respecto á la observancia de las convenciones
internacionales, ,cuáles Estados neutrales tomarlf.n jamas las armas por el solo motivo de qne halliiodose dos potencias en guerra,
las leyes de la gnerra fueron violadas por una de ellas ó por ambasf
"Para este género de infracciones no hay juez en esta tierra. El
resultado no puede venir sino de la educacion ~religiosa y moral de
loa individuos y del sentimiento de.honor, del sentimiento de justicia de los jefes, que se imponen la ley á si mismos y se conforman
oon ella hasta donde lo permiten las cironnstancias anormales de la

���332

I!IOnto, en opoaiciQll al derecho de gentes, el jurisconsulto sostendnl
y proclamara con tanto mayor vigor, la regla que declara inviolables
á loa parlamentarios,
"Espero que V. E. admitirá con benevolencia la sincera exposioion de estas ide88 y que verá en ella 111 expresiou de mi gratitud,·
lo mismo que la de mi alta estima personal y de mi reapetuosa
consideracion."

las dirigen. Está firmemente convencido ,ie que tal deolaracion sera escuch~ en la misma:conciencia [de los!interesados, y que en-

contranl ua eco poderoso en la opinion p11blica de todoa los pafsea.
"En primera !(nea, incumbe á los Estados la mision de sobrevigil&amp;r cada uno dentro de los limites de su eoberanfa, la observanoia
del derecho internacional y la de castigar eus~violaciones manifiestas. La administracion del derecho de 111 guerra debe, pues, ser
confiada ante todo al Estado que ejerce el poder público, en loe caeos donde una leeion_se ha producido. NingunlEetado se expondrá
ligeramente y sin iaconveniente, al merecido reproche de haber de11conocido sus deberes internacionales; á esto se expondrli aún entónces, cuando no corriera ningun riesgo de guerra de parte de los
Estados neutrales. Cada E,tado, hasta el más 'poderoso, gananl
sensiblemente en honor, ante Dios y ánte los hombrea, con ser encontrado fiel y sincero en el respeto ·y la observancia del derecho de
gentes.
"¡Nos harfamos ,ilusion admitiendo que la fé en el derecho de
gentes como en un régimen sagrado y neceaario, debe facilitar el
ejercicio de la diaciplina en el ejército y ayudar ¡ prevenir muchas
faltas y muchos excesos nocivos1 Si por lo ménoa, 'euoy convencido
de que el error que nos viene de la antigüedad, eegm1 el cual todo
derecho cesarla durante la guerra y todo fuera peNDitido contra la
Nacion enemiga, que este error abominable no puede ménos ·de aumentar los inevita~es sufrimientos y males de Já guerra, sin neo&amp;sidad y 1in provecho, bajo el punto de vista de 888 manera enérgioa
de hacer la gnerra, la que yo tambien creo buene.
"En cuanto á la reserva hecha respecto , variaa di,policlonea "si
hay Jugar,". "segun las circunstancias,'' etc., I&amp; conaideralll08 en cierta manera como una válvula destinada á preservar de una ruptura
111 inflexible regla jurfdica, durante el acaloramiento de loa !Lttimoe
y la lucha contra loa peligros de diversoe géneros; aHgurando aaj la
aplicacion de laa regles en muohoa otros casos. Tri1te11 experiencia&amp;
nos enaelian, que en toda guerra ocurren numero888 violaciooee del
derecho, Jaa que inevitablemente han de quedar impune•; Jl8l'O est.
no inducir, al juriacoUBUlto á rechazar el principio obligatorio violado. Muy al contrario. Si, por ejemplo, se ha tirado sobre un parla-

Dr. Bluntschli,
Consejero íntimo profesor.

1

1

I·

.,

He tratado de traducir las dos cartas que anteceden, lo mis literalmente posible par,, q11e no pierdan au estilo primitii,o, hasta li
costa de la fuerza del idioma castellano. Apruebo Jo que dice en la
811:Jª el profeeor Bluntschli; pero me parece que hizo mal en no atacar tambien aquella frase del feld-mariscal Moltke, sobre que "la
guerra es un elem·enlo del órden establecido por Dios." Yo por mi
parte dejo completamente á un Sér, llamado Dios; pues nada sé de
Él y creo que nadie podri saber algo de Él. Pero como BluntsQhli
invoca en su carta 4 su vez, el nombre de Dios, deberla á mi modo
de ver, no dejar pasar sin protesta aquella frase sacrllega del Conde
de Moltke. En multitud de artfculos se elevó una ver.dadera tempestad de polémica contra el ensayo de rehabilitar moral y religiosamente, al mas terrible azote del género humano. Todos los ami•
gos de )" paz se levantaron contra semejante blasfemia. Lo raro el
que tambien de parte de los parlameutarioa de las creencias religiosas de Moltke, mereció una desaprobacion formal. Moltke pertenece
, la iglesia protestante, pero no á aquella secta de la misma, la que
siguiendo el ejemplo de su fundador Martín Lutero, oontin1ia protestando contra aquel101 dogmas que IOD contrarios á la razon, sino
la secta opuesta que desde Lutero en nada ha progreaado como coniunidad religio111, que es ortodoxa é intolerante en extremo, y cuyo
Ól'gllllO en Alemania ea La Gaceta Uniwraal de la lgleaia Bvanr
gtliec-Luterana. Pues bien, ni siquiera esta Gaoeta 86 declaró
QtDÍorme con la expoaicion de Moltke; &amp;ntes al contrario, publicó
P. M.-48.

�334

335

contra ella nn articulo, del cual Toy á extráctar los pasajes máa intereeantes. Se expreaa como sigue:
"Tant-0 ménos podemos declararnos de acuerdó con aquella enunoiacion, cuanto la posicion excepcional que la Nacion concede.al autor dé la referida carta, debe oontribnir mncbo 11. propagar ideas qne
no por tener en su favor la autoridad de un hombre de gran mérito,
son más justas. Como cristianos, nunca podemos convenir en que la
guerra sea un elemento del Orden requerido por Dios; más bien aparece como nna perturbacion del mismo, cuyo carfoter no cRmbia por
la circunstancia de que la guerra hRce descubrir tambien algunos
lados buenos á la naturaleza humana. Esto sucede, no precisamente por la guerra, pero en ésta, las virtudes que aparentemente desarrolla existen en la naturaleza, y solo se Jea da la ocasion de mostrarse; la guerra misma es completamente estéril bajo este respecto.
Cuanto mlls tiempo dura, tanto ml!.s desaparece su aspecto grato, y
con tanto más' vigor se desarrollan los instintos malos, 11. que debe
su origen. Hasta la guerra franco-alemana, por ml!.s cortlL que era,
lo ha mostrado. Segun el testimonio conforme de muchos partlci·
pes, al llegar á su fin babia adoptado, bajo el punto de vista moral,
un carácter totalmente distinto del que tenla en las primeras semanas, cuando todavfa prevalecla en ella el todo ideal del entusiasmo
patriótico." •
Mejor acogida encontró la carta de Moltke en los clrculos catolicos, que hace tiempo han olvidado el apotegma inventado por ellos
mismos: "ecclesia abkorret a aanguille," la iglesia tiene horror , la
sangre. El Organo del fanatismo catolico en Viena, es el periódico
llamado Patria. Éste 86 expreso como sigue acerca de la apoteosis
de la guerra, hecha por el gran estratégico aleman:
"Desde que en la mayor parte de Europa los poderes públicos se
encuentran en manos de un liberalismo hostil 11. los intereses de los
pnebloa, los apOetoles de ese error y de ese despotismo moderno, se
esfuerzan naturalmente en apoderarae de todas las relaciones de los
Estados y de las naciones, por medio del código de sna ficciones jnrldicas, abstractas é ideo)Ogicas, para hacerlas servir á sua tendencias, inolu888 188 que proceden de la naturaleza misma de la-guerra,
Contra la codificacion de una relacion que oomo producto de supre,

ma exaltacion vital, no puede formularse en párrafos, se pronnnció
el feld-mariscal, Conde de Moltke, en 811 calidad de mejor perito
en asuntos relativos , la guerra. Lo hace oon una profundidad, claridad y penetracion, que naturalmente provocan la oposicion de la
prensa migar. La Patria cita en seguida las palabras de Moltke,
en que proclama la guerra cemo un elemento del Orden divino y continúa: "El hombre füicamente enfermo, á menudo tiembla ante un
método curativo violento, aunque Je prometa el reoobro de su salud.
El hombre moralmente enfermo Jo hace casi siempre; es, pues, natural que una época, qne, como la actual, 86 baya sumergida en el
materialismo, haga frente contra la verdad de que el Orden divino
impone ti una generacion decaida la efusion de sangre; los horrores
y estragos de la guerra como remedio terrible, pero salvador, tantas
más veces y tanto más intensamente, cuantas mayores son las proporciones 11. que llegc la decadencia en la vida pública, en las relaciones socia)e81 en la creencia y principalmEJnte en la filosofia......
Asl como la sangre vertida en el cadalso da satisfaccion ll la justicia y quita el pecado al pueblo contaminado por el crimen, asi la
guerra es el castigo y la expiacion por los crfmenes de la injnsticia
y del desprecio de Dios, agrupados en nuestra época.
La Patria ve en la guerra un elemento de purificacion, dispuesto y ordenado por Dios mismo. Con gusto adoptarla para la curacion de los pueblos incrédulos, el método expresado por HipOcrates
en las palaLras: "Quae medicamenta non sanant, ferrum sa11at,
quacferrum non sanat ignis sanat," las enfermedades que no curan los remedios las cura el hierro, las que no cura el hierro las cura el fuego."
El catolicismo ea aúu en nuestros dias partidario de la Inquisicion con todos BUS horrores; con labios ávidos lame sangre humana
y olvida completamente que el fundador de la religion cristiana,
cuyos descendientes y diaclpuloa se proclaman oon inaudito descaro
aquell-Os sanguinarios l!IICerdotes catolicos, dijo haber venido al
mundo para traerle el evangelio de la paz.
El general Moltke no debe estar ufano por tal alianza, por semejante aprobacion de ene ideas. Lo m6a singular es que no
siempre ~ra apologista de la guerra; e-0)0 bace pocos alios se expre-

�331
336
eaba de un modo muy diatinto del que usó en an carta dirigida. ,
Blnntschli. E1 flMlil combatir al Moltke de hoy con las palabraa
que pronnooió el Moltke di! , 187T. Era el 2' de Abril del citado
afio, cuando en uÍuL eesiou del "Reiobatag" alemao, ae expresó oonio
sigue:
•
.
"Dichosos loa tiempos en que los E§tadoe ya no tendrán neeeeidad de emplear la mayor parte de sus ingréaos dnicamente para
asegurar su existencia, cuando no solo los gobiernos, aino tambien
loa pueblos y los partidos se habrán convencido de que basta en una
campalla feliz cuesta más de lo qne produce, porque no puede ser
una ganancia comprar bienes materiales por vidas humanas."
Ademas, solo hace un año, el mismo Moltke escribió á un artesano, quien le habla pedido que interpusiera su influencia en favor
de la reduocion del ejército permanente, una carta en qne se hallllu
los párrafos que siguen:
"¡Quién participar!~ del vivo deseo de veraligeradas las pesadas
cargas militares, que la Alemania se ve precisada á llevar á cauaa
de su situacion en el mundo, rorleada como lo está de poderosos vecinos? No son los príncipes y los gobiernos los que cierran su vida
ante tal deseo; pero tiempos más felices solo pueden llegar cuando todos los pueblos hayan comprendido, que cada guerra, aún la guerra
victoriosa, es una desgracia nacional. rü siquiera el poder de nue&amp;:tro Emperador es bastante fuerte para difundir tal conviccion¡ ella
puede venir únicamente de una educacion mejor de.los pueblos en
sentido moral y religioso, y como fruto de un desarrollo h~torico de
muchos siglos."
Deade entóncea MoU~e cambió de ideaa, y no aatiafecho de haber
81Crito su carta 11. Bluntschli, temeroeo de no baberae on ella explicado con bastante claridad, escribió otra nueva1 en contestacion de
la que le habla dirigido el Sr. Goubareff, para oombatir lu opm.,cionea becbaa en la primera, onya aegunda carta, de fecha 10 de
Febrero último, es aun mu explloita qiM la aotmor. Ea ella ~~
ke 18 expreaa como sigue:
11 U1ted t11Yo la bondad de dirigirme un memonndum, en el .-1.
desarrolla aos ideas sobre las graves cuestiones que actualmente ea-

Un i la 6iden del dis, haciéndome el honor de pedir mi apreciacion,
Segun la opinion de vd., Is guerra es un crimen; ~un lamia, •~l
ánico y joato medio de consolidar el bienestar, la independeneia y
el laonor de un pata. Esperamos qne con la ciyiliza.cion qne hace
tu "pidoe progreeoa en nueatro siglo, eate justo J 'llnico medio que
INI llama lfW"ª• ■e aplique máa y mil raramente¡ pero 11. ninguu
Estado le está permitido abetenerae de ella completamente. La
miama vida humana, la de la naturaleza entéra, es un combate
eterno del preaente con el porvenir; la unidad de los pueblos no puede
oonsolida.rse de otra manera. Es cierto que cada guerra, basta la
11141 victoriosa ea una desgracia para el pala, que ninguna indemnizacion territorial ó pecuniaria, puede compensar la pérdida de exi11tencias humanaa y el luto de 1M familias; pero es neoesario someterae á la voluntad de Dios y saber aoportar lo que nuestra existencia
terrestre nos resemL, porque es imjl08ible evitar en este mundo un
mal qne la necesidad nos envla. La guerra tiene su lado bueno;
pone en evidencia hombres grandes, hermosos caracteres, que sin
ella qnedarlan enteramente desconocidos. Es por cierto más fácil
gozar de una .paz ya consolidada, que buacar los medios de hacerlo.
Vd. quiere sustituir la diplomacia por un coogrel!O de hombres elegidos por los pueblos, á fin de equilibrar los intereses de las nacioner, zanjar las diferencias que laa agitan y evitar asl la guerra. Yo
tengo mayor confianza en la sabidurla y la grendeza de los mismos
gobiernos que en tal areópago. L&amp; época de laa guerra, de gabinete
pertenece li los tiempos pasados; en nuestro siglo se encontrarla diftcilmente un hombre aerio qne tomara ■obre si la responsabilidad
de desenvsinar la et¡&gt;ada sin necesidad. Serta d_e desear que todoa
loa gobiernos fuesen bastante fuertes J enérgicos, para saber refrenar las pasiones que agitan sns puebl01, evitando asl la guerra. El
memorandnm de vd. acu• especialmente á la raza germ6aica de
.amar la guerra: auplico , vd. lea la hiltoria de nuestro siglo, y en
ella veté c¡Qe la Alemania jamas deola,6- la guerra. L&amp; Alemania
ha alcansado 111 objeto: 1t1 unta, Pam ella J&amp; DO aiate aeo11idrd
alguna cle anojilne li UD&amp; 11uaTa P!!'f8 immurera, ¡.o aiempn
clebe estar diapueeta , la. defeqaa. Como ,d., dNMI 1ue _.. IMM-aidad 110 ■e hap Nll&amp;ir jamu, En aauto 11. la ooooluaioo lle agra-

•

�338

339

ta carta, no me opongo á qné vd, la entregue á la publicacion, lo
miemo que mi re&amp;plleeta. 11
Evidentemente el feld-mariscal Moltke, al escribir esta última
carta, se acord6 de la que baée un alío habla dirigido , un arte88Do1
y de la cual ha hecho mtmcion más arriba. Como escribe entre las
ideas profesadas ent6ncea y las que exprea6 á Bluntachli una oontradiccion, se eaforz6 en ponerlas de acuerdo; yo creo no lo conaigui6.
Habiendo ya emitide mi opinion sobre las últimas opiniones del general .Moltke, en el preli.mbulo de esta Revista, creo poder dispensarme de volverá hacerlo. No cabe duda de que mucho de lo que
dice, ea cierto; pero un hombre superior no debe limitarse á mirar
la época presente ni sacar aua conclusiones únicamente de los tiem•
pos pasadoe, para pronosticar el porvenir. Un hombre superior ha
de ser por fuerza basta cierto grado idealista. La humanidad continda progreeando no a6lo material é intelectualmente, sino tambien
en Jo que conuierne á su educacion moral. Habiéndonos moralizado
en cuanto á multitud de abuaoe y crueldades que ántea ae consideraban como corolario inseparable de cada guerra, no hay que perder
la eapemnza de que un dia, aunque sea en un porvenir lejano, la
guerra mísma desaparezca. La facilidad de las comunicaciones internacionales borrarli. insensiblemente las preocupaciones nacionalee,
que casi siempre eran y son la causa primordial de las sangrientas
luchas entre pueblos y pueblos. Entre tanto, cada paso dado para
someter la guerra á leyes internacionales, con el fin de hacer ménos
sensibles sus estragos para la poblacion inofen•i va, debe ser saludado con júbilo. Loa gobiernos y los hombrea de Estado, léjoa de discutir acerca de los ~sfuerzos hechos en tal sentido por el "Instituto
de derecho internacional," debieran apoyarlos con toda su fuerza material, polltica y moral; y á este deber sagrado ha faltado el feldmariacal Moltke al escribir las doe cartas que preceden.
Hay todavla otros dos fundamentos para creer que la guerra no
se eternizará en el mundo: el primero consiste en el progreso.de las
ciencias técnicas aplicadas , cosas. militares; el segundo en el desarrollo del servicio militar obligatorio. Llegarli. una época en que loa
inalrumentoa guerreros producirli.n e.factos tan formidablee y tan
desaatrosos, que ninguna potencia tendrá bastante gente armada,

dispuesta á exponerla á una matanza y deatrnccion casi inevitables.
Por otro lado, muy pronto los recursos de los Estados serán insu•
:6.cientea para mantener ejércitos correepondientes en 111 111tmero á
la poblacion de que forman parte integrante.
El principio del servicio militar obligatorio, está ademae en contradiccion abierta con otro que rige en nuestra época:, la actiindad
humana con el dtl reparto del trabajo,
Por ahora esperanzas como las que acabo de expresar, pertenecen
al dominio de las utopias. Sin embargo, .culi.ntaa cosas reputada■
ántes utópicas, han llegado á ser hoy una realidad!
Tambien bajo este respecto, la palabra i111poaible, debe borrarse
de loa diccionarios de los pueblos.
Corooel,

Ü.&amp;RLOS DB GAOBRI!,

INFLUENCIA DE LAS DISTANCIAS Y DEL TERR1!!10 1 SOBRl! BL VALOR DE
LU FORMACIONES T.&amp;CTICAB1 POR PAQUIÉ, JEFE DE BATALLO!!

DEL

4.0!

DE LÍNEA

Un volúmen en 12? de 112 pdgi11as, con planchas y figuras.Paria, Baudoin y C'.
Podrlan en este momento dividirse las opiniones de varios oficiales de infanterla, sobre el tiro, en tres categorlas bien acentuadas:
l! Los chalonistas, partidarios convencidos de las experiencias
do la Escuela de tiro del Campo de Chalona, y persuadidos de que
loa resultados de las experiencias hechas sobra el aira, el famoso
aire, con tiradores escogidoe nno por uno cuidadosamente, con el
empleo de anem6metroe, barometroa, alzas de derivaoion, higr6me-

��........ la . . .

.. ,i, . . .
1,t111 iiAI
ailííllf-1lilliiri•1' · - t

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��17

.346
32 piezas), 11 las órdenes personales del general Skobeleff, avanzopor el flanco izquierdo del teniente coronel Koselko:ft', El enemigo
tra~ de defender la parte meridional de Fangi-Kala, constrnyendo
barricadas y sumergiendo el terreno adyacente, pero viéndose rodeado por la columna del ooronel Kuro1&gt;11tkin y enérgicamente atacado
en el flanco y en parte t~mbien por retaguardia, por la del teniente
coronel Koselkoff, emprendió la fuga, eayendo bajo el fuego de toda.
la artillerla del grueso de las fuerzas rosas, y teniendo que sufrir el
ataque heróico de dos sotniaa del regimiento de Taman, á las órdenes del general Conde de Orloff-Denisso:ft', Las fuerzas rusas ocu- .
paron en seguida, el pueblo de Fangi-Kala, dos veces la infanterlaenemiga trató de recobrarlo, habiendo salido en grandes masas de
Geok-Tepe, pero ambas veces fué rechazada con grandes pérdidas,
Un tercer asalto, emprendido con vigor en la Jloche del 20 de Diciembre, fracasó igualmente.
Al siguiente dia una columna de caballerla rosa á las órdenes del
general Petrnssewitcb, compuesta de seis sotniaa y una guerrilla.
de montañeses, provocó por el reconocimiento que hizo por los frontes oriental y septentrional de Geok-Tepe la salida de fuerzas considera.bles del enemigo, asl de infanterla como de cabal\erla, Resultó de esto ne fuerte combate, y el general Skobeleff se vió obligado
á enviar una sotnia y una baterla para sostener al general Petrnssewitch. La caballerla enemiga se lanzó con tanto arrojo sobre la mea, que algunos jinetes fueron matados diez pasos al frente de la.
IJnea msa. Por fin, los tekes tuvieron que repltgarse á la fortaleza, quedando asl una posicion importante, inmediata á las fortificaciones de Geok-Tepe en poder de los rusos, la que tenla ademas la
ventaja .de cortarle al enemigo en parte la retirada á Aschabad ciudad princip&amp;l de aquella tribu.
'
El 23 de Diciembre en la madrngada, se abrió la primera paralela 11 800 pasos de distancia de las obras principales de la plaza de
Geok-Tepe despues de en combate reli.ido y l!&amp;ngriento, en el cual
murieron el meneiooado general PetrnB1ewitoh, un comandante y 19
hombres de la clase de tropa, que«lamlo herid011 un teniente coronel
y 65 aoldadoí, El enemigo, refeniado por 5,008 guerreros escogiaos
proceden&amp;ef de New, " bati6 ~ extnordinaria tenacidad·1 solo en

lle sobre ello•, porque aunque per
Lahnre. Que el lector no se engll
l término impropio, pero con·
tenecen t!. la pequeli.a guerra, segun o d l interes poderoso de la.
• · tos ademas · ed vi'sta y no pue de uno
---"o estos acontec1m1en
-•~~ ,
. d'
s puntos e
narracion, instruyen ba¡o ~v~rso del aut.or que la formula en estos
ménos que adherirse á \a opm1on
'
términos:
er ue únicamente \as grandes ~ue"Es un error y muy craso, ere q
tos de guerra y en eJem·
•
rras de Europa. pue. den ser fértiles en. precep
. .
La guerra es siempre
.
d tud!o é 1m1tac10n.
t
e es
.
\quiera que sea el tea ro
Pfos militares, dignos
·
esehaceycua
•T ·
la guerra. donde qmera
qu
\~s combatientes, su cm izacion,
de la lucha, y sean los que fucr~n
todas las campañas este
d' de acmon hay en
BU número y sus me 1os
' . d l e\igro Resulta pues, que
n' presencia e P
·
factor comun: el hombre e
. tomando este fe.ctor por
reco¡en,
1 ares que se
las observaciones m1'\'t
.
.
una aplicacion genera1·
\as'me¡ores tienen
.
base y por cierto que son •
Lah re no son solamente msL~s recuerdos militares del genera fil uf¡' de la guerra. el táctid ·tadela oso a
'
.
tructivos bajo el punto e vis
1 b y el oficial de caballería
cion de la pa a ra
t
co en la más amplia acep
l t ra infinidad de precep os
. 1
t sacarán de su ec u
1
muy part1cu armen e, .
licables en Europa como en cua ·
y gran número de lecciones tan ap
quiera otra parte del mundo.
1
diendo el curso de su naAlgunas veces el honorable genera 'snspe~ ·ones concienzudamen. sos asuntos opmi
d
rracioo formula sobre diver
' 1 ntiguo militar lleno e
'
d t!. conocer tanto a a
.
te meditadas, que an
E t8 d habituado t!. refle11onar
8
• · como al hombre de . . .••cion
o,
expenencia,
No podemos IDéno s
1a ClVI1• - •
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mas
de
sobre los gran es -pro e
, • nes relativas á estos dos 6rde-poner á la vista del lector, dos opm10

1

denes de ideas.
.
u ueamiento sobre el empleo de
Despues de haber exphcádo !:cho mt!.s racional que el reglala caballerla en la guerra, emp
Lahure se expreaa en estos
mentado efitre nosotros, el genera1
.
términos:
de observar atentamente lo que
"Cuando se toma. a no la po~
ue la victoria se debe
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.,..811 en cada guerra, es m~Y.
renovado
que uno de 1~s
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muchas veces, un
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adversari011 ha puesto en obra Ypo
ÜBRAB llILITARBS,-5.

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18

admirad~, desmoralizado ó destruido á su enemigo. Una vez la gnerra termmada, se apodera de todos los ejércitos una verdadera manía por la idea nueva, y se lanzan muy á :menudo con demasiada
exageracion á. la aplicacion de l,a invencion estratégica ó táctica, con
la cual acaba de enriquecerse el arte militar; la teoría triunfa de la
práctica, y las ideas acaban por falsearse insensiblemente durante
la paz, tanto
. y tan bien, que al estallar de nuevo la guerra 1 adquiereo 1os tnunfos, no los que se adhieren al procedimiento que una vez
t~vo buen resultado, y el cual neceéariamemte es ya muy conocido,
smo á los que mejor inspirados, hayan encontrado algo más nuevo."
Nada es más exacto que lo expuesto, y casi no es necesario traer
en apoyo de esta idea la teutomanla ridícula que se habla apoderado de un gran nlimero de oficiales, á consecuencia de la desgraciada
guerra de 1870, exactamente lo mismo que tuvo lugar hace un siglo,
al fin de la guerra de siete años.

EL PELIGRO NACIONAL, POR RAOUL F'RARY.

Un volúmen en 12º de 357 pdginas.-Paris, Didier.

Hé aquí un libro admirablemente escrito por un patriota convencido, que es á la vez un gran filósofo, y de la lectura del cual no hay
un amante de la patria que no pueda sacar un gran partido. .
Desearíamos que este interesante libro, fuese conocido de todas las
clases de la sociedad y que se encontrase sobre el bufete del hombre político, del gran agriculter, del inteligente industrial ó del hábil comerciante, y que todos estos hombres se impregnasen de su
lectura¡ desearíamos tambien, que en lo sucesivo, para la completa
exactitud de las proposiciones asentadas en él, concurriese cada uno
en su esfera, á. la realizacion de las medidas propuestas por el autor,
á fin de restituir II nuestra patria el alto rango que ha ocupado otras
veces.

La solucion de este problema es muy complicada; sin embargo,
puede proponer muy sencillamente en pocas líneas.
tDe qué nos servirán nuestras inmensas riquezas, de las quil nos
enorgullecemos tal vez más de lo que '.aconseja la prudencia, si en
un momento dado, nuestros vecino(desprovistos de dinero es ver.dad, pero mucho más ricos de poblacionl que nosotros, encuentra
agradable invadirnos para despojarnos1
La poblacion de Alemania se duplicará dentro de cincuenta afíos¡
y al paso que las cosas van en Francia, de aqul á cincuenta años,
nuestra poblacion no habrá aumentado sino de una manera muy in.significante, y ésto cuando no haya permanecido estacionaria, y digámoslo de una vez, es de temerse que llegue hasta á disminuir en
.aquel tiempo.
Vendrá, pues, una lucha suprema entreºambos países¡ si nosotros
podemos levantar dos millones de combatientes, la Alemania nos
opondr~ cuatro millones, y éstos serán superiores á los nuestros, no
en bravura, eso está fuera de duda, porque un pu~blo vale lo mismo que otro¡ pero si en instruccion militar y disciplina.
Para conjurar este peligro, el Sr. Frary propone ciertas medidas,
entre las cuales las principales son:
1.• Estimular la fecundidad de los matrimonios, indemnizando
de algun-modo á. las familias que tuvieren más de tres hijos.
2.• Imponer por ley la instruccion militará todos los jóvenes.
Estas 1&gt;roposiciones y sobre todo la primera, harán tal vez sonreír
á nuestros lectores; pero _
que lean la obra del Sr. Frary y se persuadirán que nuestra salvacion depende lieica ·y exclusivamente de esta reforma.
Y esta obra no solo se dirige á la masa del pueblo frances¡ algunos de sus capltulos interesan muy particularmente á los militares¡
los oficiales que los lean, y sérfa de desearse que fuesen todos, saca·
rá.n de su lectura, la persuacion de que más que ninguna otra clase
de la sociedad, deben contribuir á conjurar el peligro nacional, redoblando para conseguirlo su celo en.el cumplimiento de sus funciones y su abnegacion por la patria, ·
.l!8

�347

20
L( GUERRAIFRANCO-ALEIUNA DB

1870 á 1871.

Redartada por clJGran Estado Mayor aleman.-19' entrega.Berlin.-Mitt/er.

Esta entrega esJ muy voluminosa·, muy intereslmte y muy completa. Se encuentra en ella la relacion de las operaciones de los 2~
y 7~ cuerpos del ejército aleman, en el valle superior del Saona, su
despliegue sobre el Doubs, despues al sudoeste de Resan~on (comb&amp;te de Vorges y ocupacion de Monchard).
Los acontecimientos que tuvieron lugar en Dijon ó en su~ alrededores, están descñtos en seguida con toda extension, lo mismo que
los combates de ¡Talant,\ Fontaine-les-Dijon y Messiguy, el 21 de
Enero de 1871, y el de Poully, el 23 del mismo mes.
Despues de los combates en la Lisaine, el 14~ cuerpo, del 19 al
23 de Enero, tuvo con los franceses diversos encuentros en SainteMarie, Antechaux, Roche y Glay, con motivo de los cuales entra
este libro en los detalles necesarios, haciendo lo mismo sobre la
ocupacion de los Departamentos del Jura y de la Cote-d'Or, por el
ejército del¡Sur, desde el 30 al 14 de Febrero.
El paso del ejército del general Bourbaki por Suiza, lo mismo
que los últimos combates que le precedieron, el combate de Bitche
y el de Longwy, esUn igualmente comprendidos en esta entrega de
·que nos ocupamos, la cual da sobre' la continuacion del sifio de Belfort, detalles tan completos como interesantes. Ya se sabe cómo este ejército y esta plaza, fueron desgraciadamente omitidos en las
convenciones relativas al ar°misticto y las consecuencias que tuvieron lugar.
•
·
No insistiremos sobre los divel'808 hechos ú operaciones qne preceden y que hoy son tan conocidos, aunqu~ es cierto que presentados diez allos despues, estos hechos no pueden contener nuevos detalles, pero tienen!á lo menos el mérito de ser más completos y más
auténticos.
Se pueden sellalar como mny instructivas, las indicaciones dadas
seore la organizacio~ de las comunicaciones y las lineas de etapas,
la administmcion de los caminos 'de fierro, las medidas tomadas pa •

el ala derecha de los ruBOB donde murió el general Pretrussewitch
loe tekes, al retirarse á la plaza, dejaron tendidos en el campo d;
batalla más de 300 muertos.
En la noche der 24 al 25 quedó armada y fortificada la primera
paralela. Desde aquel dia hasta el 24 de Enero continuaron los tra1'.8jos de ased_i~, constantemente interrumpidos por las vigorosas salidas de los s1t1ados, que armados con fusiles del sistema Snyders
que se hablan procurado de los ingleses, hicieron repetidas veces
grandes estragos entre las fuerzas sitiadoras. Habiéndose abierto á
costa.de grandes pérdidas la segunda y tercera paralela, se fijo bl
24 de Enero para el asalto general. Las tropas rusas fueron divididas para tal objeto en cuatro columnas de asalto.
La prim_era, puesta á lali órdenes del coronel Kuropatkin, se componía de orneo compa1í.fas y un batallan de infanterla, una mitad de
zapadores, un destacamento de voluntarios 1 una sotnia de cosacos 11.
pié, dos pelotones de artill;rla de montall. 11 dos ametralladoras de
marin_a, dos juegos de cohetes y un heli6gr~fo, de la aplicacion de
cuyo mstrumrmto en la expedicion de los turcomanos hablaré más
abajo extensame~te.
La segunda columna á las órdenes del coronel Koselkoff, comprendía dos batallones de infanterla, un peloton de zapadores, un
destacamento de voluntarios de mariná 1 nn peloton de artillería1
una ametralladora de marina, dos juegos de cohetes y un heliógrafo.
La tercera columna, á las órdenes del teniente coronel Gaidaroff
'
se co~ponla de un batallon de infanterla, un destacamento de voluntar10s, un peloton de zapadores, uno idem de art\llerla, una ametralladora de marina, cinco juegos de cohetes y media st,tnia de
oosacos.
La cuarta colnmna qnedó de reserva, hallándose formada de 21
compa~las, entre ellas 3 de dragones y cosacos á pié, y de 24 pi~zas.
A las siete de la mallana la columna Gaidaroff comenzó el ataque
por las obras avanzadas del frente meridional. Simultáneamente 36
piezas rompieron el fuego éon el objeto de abrir una brecha para la
eolumn~ Koselkoff, la cual babia sido preparada ya el 8 de Enero y
perfecc1onad11 en la noche del 12 del mismo mes, por la explosion
de una mina de dinamita que los voluntarios hablan abierto bajo

�.

348
la base misma de la muralla. A las ouce y veinte minutos Gaidaroff .ª~ltó el fuerte fortificado del enemigo y fortificó en seguida
la pos1c10n qu~ habla tomado. Al mismo tiempo solo una mina cargada de 124 pud (cosa de 32 quintales) de pó!Tora. bajo las murallas
del frente oriental, sepultando algunos centenares de tekes. La explosion de dicha mina era la señal para. las columnas de Kuropatkin
Yde Koselkoff de comenzar .el ataque. Los puntos donde dichas explosiones habiuu tenido lugar quedaron en un instante ocupados por
los rusos, llegando luego á las manos col! los sitiados que no abandonaron las murallas sino despues de un combate sangriento de we
de una hora., habiendo sido necesario para los rusos llamar en su
auxilio dos batallones y cuatro compañías más de infantería de la
columna de reserva. Un batallon dió la escalada á la .iarte de la
muralla que no habla sido destruida por las dos minas, y penetró
en seguida en el interior de la plaza, donde el combate continuó
con el mismo encarnizamiento de ántes. Los sitiados opusieron una
resistencia tenaz por aquella parte dé las murallas, siendo degollados ~no tras otro por los rusos que no daban cuartel. A la una y
media de la tarde la columna Gaidaroff dió la escalada al frente sureste de la muralla, penetrando á su vez en el interior de la plaza.
A las dos de la tarde quedó ocupado por los rnsoa el reducto, construido en la colina de Dengil-Tepe, el que domina toda la plaza, y 11,
consecuencia de esta ocupacion los defensores de Geo~-Tepe ya no
pudieron continuar la resistencia y huyeron en la direccion de Aschabad, dejando abandonadas hasta sus familias. En el acto se dispuso que un d,istacamento de dragones, cuatro sotnias de cosacos
seis compañlas de infanterla, cuatro piezas de grande alcance y
peloton de artillería de montaña montada persiguiesen al enemigo.
Esta persecucion que se extendió hasta la distancia de 15 wersta1•
muchos fueron acuchillados por la caballerla mea. Sin contar loe
que murieron en los fosos que quedaron llenos de cadáveres y los que
fueron acuchillados en la persecucion, se encontraron en el interior
de la plaza 6,000 cadáveres del enemigo, habiendo sido muy conai•
dera,bles tambien las pérdidas, que éste habla sufrido en tres salidas anteriores. Cuatro mil familias, entre ellas tres de imane,, filaron hechas prisioneras y ademas 7'00 persas que por loe tekes hablaD

~

349
sido, segun costumbre, plagiados, y reducidos al estado de esclavitud. El ?otin de guerra. se c0mponla de muchas piezas, de numerorosos fusiles, en gran parte de construccion modertrn, de enormes
cantidades de monicion,. de varios kibikas, una especie de tiendas
de fieltro, _que u11an l_os turcomanos para habitacion, y de provisiones de harma y forraJeS. Las pérdidas de los rusos ascendieron en
los combates que tuvieron con los tekes desde el lº hasta el 24 de
Enero, á ~6 oficiales _Y 267 soldados muertos, 42 oficiales y 647 soldados hendos, 13 oficiales y 123 soldados contusionados 143 caballosmuertos y 121 heridos.
'
He sacado todos estos datos del parte circunstanciado qne no h11
mucho fué dado á su gobierno por el general Skobeleff y publicadO"
en seguida en periódicos rusos. No es posible averiauar si todos los
det11lles que contiene son exactos; yo por mi part:, conociendo la
costumbre de los rusos !le disminuir las pérdidas habidas por ellos•
en una campa!ia, y de la cual tuve ocasion de cerciorarme en la
campa!ia ruso-turca en 1877-78, creo que hablan perdido mucba
mlls gente en la 1iltima ép1&gt;ca del sitio y en la toma de Geok-Tepe
que el parte confiesa, sin contar los que sucumbieron en la primen:
parte de aqueBa expedicion, ora por las balas del enemigo, ora
por enfermedades. Pero UDIL ,ez ganada la victoria en Rusia y tam.
'
b1en en otros palscs, suele olvidarse fácilmente cuantos sacrificio&amp;
costó. El fruto de aquella expedicion hábiTmente llevada á cabo
fué la anexacion del inmenso territorio de los tekes, formando ya ho;
una ~neva prov_incia de la Rusia bajo el nombre de Trans-Caspia.
D1Je más arriba, que en el curso de esta Revista hablarle. extenSllmente de la explicacion que en la eipedicion rusa contra. los tekes tuvo el heliógrafo, asl como por primera vez fué ventajosamente
e?1pleado por las tropas inglesas en las últimas campañas que hicieron en el África meridional contra. los zul11s y despuPs contra los
boers de la República del Transvaal; pero como dicho instrumento ,·
es de reciente invencion, tal vez no serlf. por demas de~ir algo sobreBU construccion. El heliógrafo se compone esencialmente de un es- •
pejito que por un mecanismo muy sencillo, puede ser formado en
tode. direccion para recibir los rayos del sol. En el caso de hallarse
colocado el sol precisamente detrae del espejo, se hace usó de otro
P. M,-45.

�361
350
espejo 1mxiliar q110 recibe primero los rayos del sol para reflectarl011
en el espejo principal. Ante éste se halla colocado sobre una colum·
na un tubito en que están tendidos do~ hilos en forma de cruz¡ cuyo tubito se emplea para dar al instrumento la posicion de~ida,
11puntando y dando la direccion con el ojo. En seguida el espeJO se
dispone de tal manera, que el rayo de luz reflectado por él caiga en
la direccion de los hilos cruzados, y de consiguiente sobre el punto
distante, á. donde se quiere telegrafiar. Esto se consigue fácilmente
por medio de un agnjerito ó de2 una pequeña 'parte no cubierta en
el centro del espejo, por el cual se apunta la cruz de hilo, La luz
reflactada es sumamente intensa, percibiéndose tanl claramente EL
una gran distancia, que no puede caber equivocacion. Los inglesea
hicieron comunicaciones heliográficas á una distancia de 100 millaa.
El heliógrafo fué por primera vez 'construido por :el ingeniero-gel&gt;grafo Bertram, segun las id™ del general de Baeyer, ó mejor dicho,
fué modificado en su construccion; pues no es ot~o instrumento que
el llamado heliótropo, inventado por Gansa para la geodesimetrle;
La idea de emplear éste para trasmitir notillia, telegráficas no es
nueva, habiendo sido puesta en práctica en trabajos geodésicos, por
medio de una série de interrupciones más lentas ó m~s rápidas del
rayo de luz, cauPando asl rayos largos y cortos. El coronel inglés
Pearson, era el primero á quien en la guerra contra los zubl.s vino la
idea de aplicar este sistema á la telegraffa de .campaña, y aunque al
principio solo disponla de un simple espejo, consiguió sin dificultad
hacerse comprender por medio y con el auxilio del alfabeto telegr'fico de Morse.
En el cuerpo expedicionario tran8--0ll8piano, puesto como ya lo
dije, á las del general Skobeleff, habla un destacamento especial heliográfico, compuesto de 3 oficiales y 50 ho~bres y provisto con trea
clases de heliógrafos, una con espejos de diez pulgadas de diámetro
para el uso de fortalezaa, otro con espejos de cuatro y media 11. cinco
pnlgadas de diámetro para el uso en campaña, ~ otro' con espejos de
tres pulgadas de diámetro, especialmente para ser em¡Jleado por l&amp;
caballerla. En loe trabajos preparatorioe de la expedicion, el helil&gt;grafo aervúl esencialmente para faoilitar la comunioacion de las tropu con loa puntos finales de las lineas telegráficu, y tambien pn

mantener la comunicacion entre el grueso de las fuerzaa y los destacamentos ·enviados á hacer reconocimientos ó á forrajear. En la
marcha que se emprendió contra Geok-Tepe, el heliógrafo facilitó
la comunicacion entre los destacamentos avanzados sobre el fuerte de
Samursk. Durante el mismo sitio de la plaza enemiga, IBB estaciones heliogrlficae servlan ora para dirigir los fuegos de laa baterl88
de sitio, ora para dar noticias sobre los movimientos da loe t.ekes en
el desierto que Sij extiende al Norte de In plaza, pudiénaose sobrevigilar asl las construcciones de fuerzas enemigas, hechas con el objeto de interrumpir, por medio de sorp1esas nocturnas, los trabajos de
los sitiadores. Ademas, el heliógrafo se le dió una aplicacion para
la cual no habla sido inventado¡ por medio de lámparas de una
construccion particular y puestas en combinacion con los heliógrafos se ijuminaba el terreno ante la primera paralela, mucho mejor de
Jo que hubiera poilido hacerse por medio de cohetes. Como principales ventajas del heliógrafo se manifestaron en dicha expedicion tres:
primera, que no habla necesidad de cargar alambres y otros útiles
pesados, que se necesitan para el establecimiento de teléfragos de
campaña; segunda, la rapidez con que pudieron establecerse las estaciones heliográficas; y tercera, la sencillez del instrumento, cuya
aplicacion se aprende fácilmente, sin necesidad de que uno posea
mochos conocimientos preparatorios.
Es cierto que el heliógrafo no puede empl~arse sino en clima donde el cielo sea comunmente claro y d~nde la luz del sol no esté con
fr~cuencia oscurecida por nubes; de preferencia en vastos llanos ó
en montañas de pico II pico; pero tambien se hizo uso del mismo en
la noche, por medio de lámparas construidas segun el sistema de
Schpakoroski y Taburewitch. A veces la luz del sol fué sustituida
por la de la luna, p~ro sólo cuando babi~ luna llena, y ~sta se _bailaba á 30 gradoS'de elevacion sobre el honzonte, se obtuvieron buenos
resultados. Es bueno que los heliografistas sean perfectos telegrafistas·1 no es fácil leer largos heliogramas, porque
la vibracion de 111
.
luz cansa mucho la vista. Las distancias de una estacion heliográfica á otra, eran para la cómoda trasmision de despachos de 50 1JJerat&lt;U ¡ lo somo; para heliógrafos de plaza y 6 lo más de 25 werat&lt;U 1
para heliógrafos de caballerla. Diflcilmente se encontrarlan en 111111

�353

352
campa!ía europea, terreno y clima tan á propósito para la aplicacion
del heliógrafo, como son los de los alrededores de Geok-Tepe; allí
se podla de preferencia hacer usó del mismo para la comunicacion
de plazas sitiadas en las tropas amigas, marchando li su socorro.
Respecto á nuestra República, me-parece, sin embargo, muy convsniente hacer ensayos con el referido instrumento, pues en ninguna
parte del mundo, se encuentran cielo más claro ni sol más radiante;
prestándose ademas á ellos perfectamente, los vastos llanos que hay
en algunos Estados de la misma, asl como muchas de nuestras sierras pellascosas.

•
•

•

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Junio l? de 1881.

ESPA~A.
CARLOS DB GAOBR!I,

.•

•

Conforme al escalafon recien publicado del ejército espallol para
el presente afio, la fuerza del miemo asciende en el preBUpuesto del
Ministerio de la Guerra a 90,000 hombres; efectivamente uo hay
mas que 82,000 hombree sobre las armas. Este ejército, compamtivamente reducido en m estado de fuerza, eu tiempo de paz, tiene
19,542 oficiales, 11 saber:
460 generales (uuo por cada 180 hombree).
465 coroneles,
813 tenientes coroneles.
2,281 comandantes.
4,806 capitanee.
5,910 tenientes.
5,807 subtenientes.
Segun las armas tiene:
l.,a iofanterfa. . . . . . . . . . . .........•.. 12,227 oficiales,
2,337
,,
La caballerla ......• , .•.• , , .. , .•......
657
La artillerla.. .. • .. .. . .. .. .. ........
"11
285
El cuerpo de ingenieros.... , , • , , , • , . , .•
160
El Estado Mayor general ... , ..• , .. , , , , •
11
377
Idem idem de las plazas fuertes. , ••
11
808
La gendarmería. . . . ................. .

"

A la vuelta.,.,...
P. M.-46.

16,851

&gt;►

�83

354
De la vuelta ..... , • 16,851 oficiales.
El resguardo ......... , ............... . 1,347
",,
El cuerpo médico .. , ......... , ........ .
558
232
,,
Oficiales veteriuarios .... , •. , , ••. , , • , , •.
Maestros de equitacion. , . , , . , , , , , .... , ,
94
,,
460
,,
Generales .. ........... , ..•...........
Total como está dicho....

'

19,542 oficiales.

Se conoce luego que este ntlmero de oficiales es excesivo en ¡&gt;roporcion á la fuerza del ejército; pero así como en otros países, especialmente en nuestra Reptlblica, se debe en España á los repetidos
cambios de gobierno que ha habido, causados no raras veces por
pronunciamientos militares. Una vez restablecido el órden político
sobre bases duraderas, como dichosamente ha sucedido en nuestra
Reptlblica, no es fácil restablecer, si bien paulatinamente, la justa
proporcion entre el número de la clase de tropa y el de la oficialidad, En primer lugar, el gobierno español debería ser algo más
parco en conceder ascensos; en segundo lugar, ha de ocuparse en
emplear á los antiguos y ameritados generales, jefes y oficiales que
no encuentrai;i colocacion en el mismo ejército para el servicio de
las armas, para otras comisiones aunque no sean exclusivamente
del ramo militar; en fin, ha de proceder exactamente como lo está
haciendo nuestro gobierno. Poco á poco la muerte disminuirá el número de la oficialidad y solo deberá cuidarse de no volver á incidir
en la falta cometida por gobiernos anteriores, la que consistió en
haber sido demasiado pródigos en conferir despachos militares. Es
. sin embargo preciso, hacer aquí otra observacion. En aquellos países donde la fuerza armacla es pequeña en comparacion con el guarismo representado por la poblacion, como v. g., en España, el ntl•
mero de oficiales ha de ser por fuerza proporcionalmente algo más
grande, á fin de que en caso necesario como el de una invasion,
el gobierno, viéndose obligado á. llamar á las armas contingentes
mayores, los que naturalmente no conocen nada del servicio, pueda
disponer siempre de un número suficiente de oficiales instructores y
hasta seria tal vez más conveniente crear tambien para el mismo

•

en el lugar precedentemente escogido; las baterías de cuerpo en el
centro de la posicion, las baterías divisionarias más hácia las alas.
Esos tres grandes grupos forman el armazon de la línea de batalla;
en la que va á incrustarse la infonteria; las primeras líneas de ésta
se avanzan por lo ménos á 300 metros, adelante de las posiciones
de la artillería.
Las baterías de la defensa deben continuar combatiendo con todas sus piezas no desmontadas, hasta el principio del ataque decisivo de la infantería, áun en el caso en que la superioridad numérica
de la artilleria asaltante, se hiciera sentir de una manera abrumadora. Acontecerá, en el curso de ese combate, que una ti otra bateria tendrá que sufrir de tal manera, que se verá obligada á suspender su fuego momentáneamente; pero se le vol verá á poner en accion,
luego que esté en aptitud de continuarlo.
Cuando el combate de artilleria va llegapdo á su término, deben
tomarse medidas para poder rechazar con éxito el ataque inminente
de la infantería. El general en jefe debe vigilar entónces todos los
movimientos que hace el asaltante; ha debido seguir con atencion
todos los movimientos anteriores, con el fin de adivinar contra cuál
ala tiene el agresor la intencion de dirigir su choque principal. Entonces debe avanzar, sobre aquel flanco amenazado, todas las reservas de que puede disponer de frente; á él toca decidir si la artilleria
divisionaria, que ocupa el ala y de la que quizá ya no hay más que
una parte que se encuentre en estado de sostener el combate, puede
bastar por si sola para rechazar el asalto; en fin, debe ver si valdría
más retirar del frente una parte de la artillar/a del cuerpo, para llevarla al flanco amenazado. Sin embargo, no puede dejarse el frente
desprovisto de toda su artillei:ta; pero basta que las baterlas del
grupo que se encuentra en el ala no amenazada y una débil parte
de la artillería de cuerpo permanezcan en su puesto, para quitar al
enemigo la intenciou de penetrar de frente al mismo tiempo que
ataca de flanco. Seria una grande torpeza dejar en su lugar á las
baterlas del frente, contentándose con lllll\ artillería demasiado débil en donde se está decidiendo la jornada. Si la mayor parte de las
baterías de cuerpo no pueden obrar contra el flanco amenazado, desde )a posicion que hasta entónces han ocupado, preciso es retirar

�84
algunas del frente para llevarlas á aquel flanco. Este movimiento
no tendrá nna influencia moral muy desfavorable sobre las tropas
del frente, si se hace sin demasiada precipitacion.
En muchos casos, la division de artillerla de cuerpo, que se encuentra cerca del flanco atacado, puede obrar contra el asalto sin
cambiar de lugar; como una division basta para proteger el frente,
la tercera queda disponible; puede, pues, muy bien dirigirse hácia
el flanco amenazado, Esta diviaion comienza primero por suspender
su fuego por completo, en virtud de órden del general en jefe; quien
puede entónces, sin peligro, retirarla de la línea y dirigirla sobre el
ala atacada. Este movimiento se hará muy á menudo á pesar del asaltante, á favor de la disposicion delterrenoydel humo de la pólvora.

111.-MEDIOS DE RECHAZAR EL ATAQUE DECISIVO

•

DE LA INFANTERÍA,

No debe temerse que el asaltante intente nunca un ataque decisivo de infanterla, en tanto que las baterías de la defensa conserven la superioridad en ellargo combate de la artillerla. La infanterta
del ataque, por más que desplegue el más heróico valor, por mis
que llegue á sacrificarse por completo, de nada le servirá en tales
circunstancias.
Es preciso, pues, admitir que la artillMla asaltante ha obtenido la
véntaja, ántes de poder emprender el ataque decisivo de la infanterla.
Cuando comienza este ataque, cuando la infanterla asaltante penetra en la segunda zona de. combate, todas las batertas, sin excepeion, que ven aquel movimiento, dirigen sus fuegos contra aquellas
tropas.
Las piezas del agresor concentran en este momento todo su fuego sobre el objetivo del asalto; esto es, en una direccion completamente exclusiva: las baterías de la defensa, que hasta entonces
habñn estado mis ó ménos acribilladas, pueden, pues, ahora dar de
nuevo sefiales de vida. Pero tendrán muy buen cuidado de no cometer ya la falta de atacar las baterlas del adversario; por el momento, no es la artillerta sino la infanterla del asaltante 111 que

•

23
Memoria. El Capitan Borneque presenta un análisis muy detallado,
uniendo á. él sus propias observaciones criticas.
El escritor militar inglés, deduce de la comparacion de la accion
producida por las armas rayadas y las antiguas lisas, las condiciones nuevas que han dado á la fortificacion de campa!ía la importancia puesta en evidencia de una manera tan brillante en las últimas
guerras.
Pasa en seguida al exámen de la influencia que las fortificaciones de campa!ía pueden ejercer sobre la táctica. Al principio la ac·
cion de envolver, debe ser sustituida al ataque de frente, que fracasa
casi siempre contra posioiones fortificadas; pero es necesario guardarse de una exageracion en este caso, que traería por consecuencia
la reduccion de las fuerzas sobre el frente, y favorecerla los contraataques del adversario. En la ofensiva es necesario evitar tanto
cuanto sea posible avanzar á saltos para no cansar á la gente. El
Capitan Berneque apoya con razon esta idea del Mayor inglés.
Algunas páginas están consagradas á la explicacion de lils ventajas de los ataques; se apoya naturalmente en el ejemplo más reciente, la toma de Kars. Este ejemplo puede parecer sorprendente pero
nada convincente; el Oapitan Borneque lo explica en algunas líneas.
Por contraposicion deja pasar sin decir una sola palabra la opiniou,
aunque un tanto inclinada á la paradoja, del Mayor Fraser, que pretende que Plewna era plaza más fuerte que Kars.
Despues de una discusion interesante sobre la provision y portacion de útiles, el autor examina cuando las fortificaciones de campaña deben ser empleadas en la ofensiva y defensiva y c6mo deben
ser ejecutadas.
Las conclusiones del Mayor Fraser sobre la. manera de tomar un
atrincheramiento, un reducto ú organizar un campo de batalla defen·
sivo son poco más 6 ménos las adopta.das por nosotros. Sin embargo,
reco~ienda colecar la artillería en las obras, cuando esta disposicion
es justa y generalmente condenada en Francia y en el extranjero.
Recomienda tambien construir abrigos lijeros en las trancheHibrigos; ipero habrá el tiempo de ejecutarlos! Es dudoso. Lo más que
podm hacerse, es levantar de ·distancia en distancia. pequeñas tra•
versas, contra los fuegos de enfilada.

�356

fin, un dep6sito de sargentea. En el último caso, bajo la presion de
las circunstancias pueden improvisarse soldados, como II menudo lo

La Memoria del Mayor Fraser, es una obra importante é instructiva, sobre todo, por la eleccion de los juiciosos ejemplos que están
reunidos en ella.

hemoa visto y presenciado en nuestras revoluciones interiores y tambien durante la guerra que desde la pérdida de Puebla y de la Capital, el pe.Is sostuvo contra la intervencion y el llamado imperio, á pesar de haber sido destrnido en gran parte su ejército; pero lo que no
se improvisa, es una buena oficialidad. En países como Espella y
México siempre debe haber cierto número de generales en cuartel y
cierto ntlmero de jefes y oficiales en depósito, de que el gobierno á
cada instante puede echar mano.

APARATO DIRECTOR, QUE PERMITB GOBERNAR DESDE TIERRA
LOS TORPEDOS AUTOMÓVILES,

Aplicacion al torpedo Witehead, por Henri Pugihet, teniente de
navlo.-Un volúmen en 1~ de 80 pdginas '!/ 4 plancha8.-Publicacion de la reunion de los o.ficialea.-Paris, Baudoin '!/ ~

BÉLGICA.

Conforme á la ley que dispone la reorganizacion del ejércite belga, éste se compone ahora de 11111 fuerzas siguientes:
a. Infanterfa: 18 regimientos de á 3 batallones de 4 compallfas,
más 1 batallon de reserva con otras 4 compallfas; 1 regimiento de
carabineros con 4 batallones activos y 2 idem de reserva. El estado
de fuerza en tiempo de paz de cada compa!IIB, es poco más 6 ménos de 100 hombres; en tiempo de guarro, sube á 225.
b. Caballería: 8 regimientos de á 4 escuadrones activos y 1 id.
de reserva. Cada escuadron tiene en tiempo de paz 120; en el de
guerra, 154 caballos.
c. Artil!erfa: 7 regimientos, 11 saber: 4 de artillerfa de campalia,
de éstos 2 tienen 8 batenas activas y 2 de reserva, los deme.e 9 activas y 1 de reserva; 3 regimientos de artillerfa de plaza de á 16
batanas, otra de reserva y otra más de depósito. Cada batana de
campalla tiene 6 piezas. En tiempo de paz, una batería de campafia de II pié tiene 94 hombres y 64 caballos; en tiempo de guerra,
166 hombres y 152 caballos; una baterfa de campe!ia de i caballo
tiene en tiempo de pu, 115 hombres y 112 caballos; en tiempo de
guerra, 169 hombres y 184 caballos; una baterfa de plaza tiene en
tiempo de paz, 76 hombres; en tiempo de guerra 176, caballos (por
supuesto ningunos).
d. Tren: Éste se compone de 4 batallones con 6 compallias acfr

Habiendo forzado el enemigo la eutrada de una rada defendida
por una ó vari1111 líneas de torpedos durmientes, los automóviles pueden entóices prestar importantfsimos servicios; porque teu dónde
podrfa utilizárseles con mejores probabilidades de buen éxito que en
aguas conocidas? Asf es que ha mucho tiempo, que el Ministerio
de Marina se preocupa vivamente de esa cuestion. El torpedo
Withead, cuyo secreto ha sido comprado á su inventor, se ha sujetado á numerosas experiencias.
El autor hace á un lado la manera de servirse del torpedo lanzado por una embarcacion ad hoc, y se ocupa solamente en este estudio; de su utilizacion por bater1as ins\aladas en tierra que la proyectarán sobre el enemigo en el momento oportuno. Esta Memoria
sobre todo tiene por objeto, reemplazar el regulador del timon vertical que presenta graves inconvenientes, por un sistema de direccion muy sencillo y que no disminuye en nada la potencia matriz,
empleada pera hacer voltear_la m'4uina del torpedo, sistema que
permite gobernar desde tierra la combinacion autom6ril y llevarla
con seguridad hacia el enemigo.
Excitamos vivamente II todos aquellos 6 quienes esta cuestion interese, 11 que estudien la Memoria publicada por el Sr. Pugibet,
quien pera mayor inteligencia, la ha adornado de multitud de c61culos, descripciones y dibujos.

•

�•
357

356

vas y una de depóllito. Las compañ1as que se hallan agregadas ti la
artillerta y al cuerpo de ingenieros tienen 49 hombres y 40 caballos
.en tiempo de J)IIZ; las que están puestas á la disposicion de la administracion militar, 88 hombres y 65 caballos, En tiempo de guerra
111 fuerza total del tren tendrá 1,892 hombres, 2,880 caballos y. coBII de 500 carros.
e. Cuerpo de ingenieros: 1 regimiento con 3 batallones de 4 compe.!ílas de campaña activas y otra de depósito¡ ademas 5 compañlas
especiales. El estado de fuerza de una compalíill de za¡iadores (mineros), es de 85 en tiempo de paz, y en tiempo de guerra de 200
hombres.
Inclusos los Estados Mayores, asl como los diferentes ramos de
la administracion militar y la gendarmerla, el ejército belga se compone en tiempo de paz, de 46,277 hombres, 10,014 caballos y 204
piezas; en tiempo de guerra de 103,683 hombres (sin incluir á los
oficiales); 13,800 caballos y 240 cañones.
La guardia nacional cuenta 120,000 hombres, de los cuales ..•. .
30,000 pertenecen á la guardia activa y el resto á la sedentaria.
Voy á hablar tambien de la reorganizacion de 111 administracion
central del Ministerio de la Guerra, segun fué prevenido por un decreto real de 20 de Enero del presente e.lío, y la que acaba de ser
puesta en ejecucion.
El Ministerio de 111 Guerra se oompone ahora:
Del gabinete del Ministro.
De 111 primera direccion: operaciones militares; instruccion militar.
Idem segunda ídem asuntos personales; reclutamiento.
ldem tercera idem material de artillerla.
Idem enarta
ídem material del cuerpo de ingenieros.
Idem quinta
ídem instituto militar cartográfico.
Idem sexta
idem administracion.
El gabiDete del Ministro despacha aquellos asuntos, ooy11 IIIIIIIÍ·
pul.i\cion el Ministro desea vw: ejecutada bajo su inapeccion direota.
A djcho gabinete pertenece 111 Secretarla, divididii en dos oficÍIIIII,
de las cuales la primera comprende los registro■ y archivos; la segunda el despacho.

•

•

Eata reorganizacion ea un nuevo enB11yo de formar en Bélgica un
Eatado Mayor general del ejército¡ pero dicho ensayo concentra solo
de una manera insuficiente los diversos ramos de servicio que corresponden al resorte del Estado Mayor general. No obstante, debe
confellll1'8e qne !u iacultades y atribuciones de las oficinas están
arregladas oon mocha precision y con inteligencia. La&amp; instituciones militares de Bélgica difieren demuiado de las de lae damas
grandes potencias conti nen tales europeas, especial~nte de 188 del
Auatria-Hnngrla y de la Alemania, para ·que puedan compararse
exao~ente; por 111 indioacion que·sigue de los quehaceres asignados á las oficin88 de 111 Primera Direcoion, se verá sin embargo, con
qu6 empeño se ha tratado de clasificarlos.
La mencionada Direccion se divide, como ya lo he dicho, en dos
secciones, comprendiendo la primera las opemciones militares;_la
segunda todo lo concerniente á la instruccioo del ramo. Aquella se
subdivide en 3 oficinas, ésta en 4, total 7.
La oficina 1~ tiene qne ver oon la organizacion y con los movimientos de las tropas. Los diferentes mmos especiales son: Organizaoion del ejército en pié de paz y en el de guerra, inclnB11s las de
la gendarmerla; E1tados de fuerzas de lae partes del ejército. Marchas y movimientos de las tropas, (miéntras que la primera direccion arregla los modo11 de trasporte y las rutas; la ·segunda da las
órdenes para las licencias y dimensiones). Trasporte de las trop88
en ferrocarriles. Maniobras y simulacros en qne toman parie tropas
de más de una guarnicion.• Regimiento de tropas para sofocar des•
órdene11, motines, etc. Distribucion de las partes de tropas del ejército segun 188 guarniciones y cambios de ést88. Alojamientos y prestaciones para el ramo militar. Orden para convocatorias y aB11mbleas.
La 2~ oficina se ocupa de 188 moviliaaciones. Coleccion de los documentos y de las noticias nec088ri88 para aoegurar noa movili1111Cioo
rápida del ejército y para poner éste en pié de ¡ruerra. Medid88 para
asegurar en CIISO de una morili1110ion la oonv0011tori11 de lae clases
de la milicia y de los individuos del ejército que se hallan oon lioeDCÍllj la rementa, uf. eomo el armamento, equipo y dotacion del
ejército y de las pwa, fuerte■• Elaboraoion y revision anual del
plan general de movilizacion. Distribncion de 188 brigadu de gen-

�358

21

darmer1a. Estudio del empleo de ferrocarriles y telégrafos respecto
11. los servicios que puedao prestar eo la guerra. Formacioo de estados y listas semestrales del persooal y material del ejército y de laa
plazas fuertes. Registros secretos.
La 3' oficios tieoe que ver con las operaciones militares eo su
propio sentido. Estudio de los puotos de concentracion qae pueden
ofrecerse para el ejército; proyectos de concentracioo, tomando en
cuenta todas las eventualidades. Coleccion y custodia de todos los
documentos relativos li las regiones donde el ejército pueda ser llamado á operar y combatir, Noiicias estad1sticas relativas á las di•
versas zooas de operaciones. Trabajos para los diversos reglamentos
militares. Iostrucciones que han de darse para las marchas militares, los graodes simulacros, los ejercicios en campamento, el tiro al
blanco, etc., etc. Como se vé, todos estos trabajos corresponden al
conocimiento del Estado Mayor general del ejército.
La 4~ oficina-1 ~ de la 2' seccion-se ocupa eepecialme11te de la
instruccion militar. Escuela de guerra, colegio militar, escuela de
equitacion, escuela de tiro al blanco y del perfecciooamiento de la
infanter1a, e&amp;cuela de voluntarios, escuela para los hijos de soldados,
etc. (La ejecucion de las disposiciones del Ministerio de la Guerra,
tomadas á propuestas de la l' direccion y concernientes al personal
de las escuelas militares correspoude 11 la 2~ direccion). Exi!.menes
necesarios para las promociones de los militares; nombramientos de
las juntas y comisiones examioadoras. Comision de estudios para
los institutos de instruccion militar. Datos estad1sticos relativos ii.
la instruccion, segun se halla, mi!.s ó ménos deS11rrollada en el ejército. Reuniones cient1ficas de los oficiales en los cuerpos y en los
institutos de instruccion militar. Ejercicios de equitacion de los
oficiales que pertenecen á tropas no montadas. Iostrucoiones para
los oficiales enviados li pt1ses extranjeros y colecoion de los informes
dados por los mismos. Dictámenes sobre las obras cuyos autores
lliden que sean recomeodadas á los cuerpos é institutos, 6 que de•
sean presentar ejemplares de las mismas li gobiernos extranjeros:
La 5~ oficioa se dedica á trabajos histórioot y geográfico&amp;. Historia y organizacion del ejército belga. Hmoria militar de la Bélgica.
Estudio detallado de las batallas dadas eo territorio belga; ooleccion

ra la seguridad de las comunicacioues á retaguardia, desde el prin••
cipio de Noviembre basta el armisticio. Indudablemente nada fué
olvidado y todo perfectamente comprendido; pero·ouando se reflexiona en el desarrollo inmenso que hablan tomado las l1neas de comunicacion de los alemanes, se asombra uno de que hayan podido protegerlas con tan pocos medios. Es necesario convenir por otra parte,
que sin el material de nuestras v1as férreas, sus reQursos hubieran
estado muy léjos de ser suficientes, y cooeiderando que nuestros adversarios hao tardado diez dias en reparar el tune! de Vierry, apénas descompuesto, puede uno preguntarse qué tiempo hubieran
necesitado para poner eo estado de uso laa v1as férreas si ellas hubieran sido absolutamente destruidas. ¡Por qué no hemos sabido
como ellos, sacar partido de todas las circunstancias y prever todas
las eventualidades!
La administracion de loe palses ocupados, está considerada .en
algunas páginas de la entrega á que nos referimos, de tal manera,
que no queda duda que nuestros adversarios lo hablan previsto todo
con mucha anticipaciou y tomado sus disposiciooes en coosecuencia.
La entrega, en fin, termina por la indicacion de las medidas tomadas para la defensa de las costas de Alemania desde mediados
de Noviembre. Bien sabido es que en aquella época las costas no
coman ninguo peligro; sin embargo, ésto no impidió que se las
guardara,
Como en las entregas precedentes, numerosos documentos y cartas de toda especie aoexas á ella, vieoen á completar el texto, y
basta decir que en todos conceptos, esta entrega puede sostener la
comparaciou con las anteriores.

•
TJ.l:½ICA DE Il!l'Al!TIIRÍA Y AYUDA DB MEMORIA DE CAMPAffA 1
POR BL CollA'NDANTE FOUINBAU,

Un voltimen en 32! de 109 pdgina.1.-Paris, Bau.doin '!I C'.

No ha mucho tiempo que UD critico militar, al dar ooticia de una ,
"Ayuda de memoria," publicada por la librer1a Baudoio y C', decla
'

•

ÜJIRAS IIILITARES,-6,

�81
22

contr~ aquel flanco; 881 se gana el tiempo necesario para operar un
cambio de frente de todo el cuerpo de ejér~ito.
Al principio no hay más que algunas baterías de cada grupo, que
8'.3 colocan detrBS de los lugares qne deben ocupar¡ son, de preferencia, las que pueden batir de la manera más eficaz todo el terreno
de delante y los caminos de los aproches. Las otras baterl111 se tienen, todavía, en reserva. Las primeras entran en accion lnego c¡_ne
la caballería del frente es desalojada del terreno que ocupa, c11811do
se rapiega sobre la posicion del cuerpo de ejército o sobre una de
las alas, O finalmente, cuando infantería o artillería enemiga se
aparece en el limite superior de la prime111 zona de combate. Para
deci¡lir cuáles son las b6ter18d que deben comenzar el fuego, preciso es tener en cuenta la direcoion en la que el enemigo se presenta.
Cuando el cuerpo de ejército ocupa una posicion extensa esta
mision incumbe, por regla general, á las ooterlBB del centro; e~ este
caeo, la órden de romper el fuego puede ser dada por el comandante en jefe que se encuentra allJ cerca. Hay ventaja en dejar que se
callen las baterías de las alas, á fin de no descubrir demasiado pronto toda la extensicn de la posicion, Por el contrario, si el agresor
aTanza contra uno de los :llancoe, toca romper el fuego á las baterlae que se encuentran en aquel lugar: la Orden de hacer fuego deba provenir entonces del comandante de la division correspondiente,
porque el general en jefe se encuentra muy distante.
En Terdad, se rompe el fuego al principio con algunas baterw
solamente, con el fin de contrariar al enemigo cuando entra en la
primera zona de comoote y procura ganar terreno en ella; ese fuego
debe apoyar igualmente á los destacamentos de infanterla lanzados
á aquella zona, cubriendo su retirada sobre la posicion.

que las obras de esta clase erau intltiles y áun perjudiciales, porque
se referían más á la memoria de los oficiales que á su inteligencia.
Suplicamos ll este crítico nos dispense no ser de su opinion, y re.
comandamos á los militares la lectura de 111 pequella "Ayuda de
memoria" del Comandante Fouineau, que es absolutamente completa á p~r de en poca exteneion. Su tamallo de los más portátiles, pernnte llevarla en el bolsillo, y en camparía los oficiales se
considerarán dichosos de tenerla á, la mano para consultar en ella
muchas cosas de gran utilidad.
Esta peqnefia "Ayuda de memoria.'' está dividida de la manera
siguiente:
Organizacion general del Cuerpo de ejército en campaña.
Principales formaciones en filas cerradas.
Formaciones normales de combate.
La infantería en eetacion.
La infantería en marcha.
Generalidades sobre el combate moderno,
Está adornado de muchas láminas y a!iadidas algunas hojas de
papel blanco; todo lo que contribuye á hacer de este libro un vademecun de campaña.

EHPLEO DE LOS ATRINCHERAIIIIENTOS Dll OAMPA!!A, EN BL CAMPO
DE BATALLA, Y SU INñUENCIA 8013RE LA TÁCTICA.

Segun la Memoria del Mayor Fraser, del Cuerpo inglés de Ingeniero,, por J. Bortteque, Capitan del lcr. Regimiento de Ingenieroa.-Un volúmen en 12' de 127 pdgi11a1.-Pari1,•Baudoin y C•.

11.-COIIBAT.B DB ARTILLlltA,

Las primeras lineas del aaalwite han rechaEado los destacamentos de infantería que la dilfensa habrá lanzado luicia adelante; bajo
la prokcoion de su artillería, débil todaTla1 &amp;V1111Hn huta la eegnnda zona de oomoote, El agresor refuerza 8U8 bater11111, la entiada

Dos anteriores estudios del Capitan Borneqne, intitulados "Estudio hiat6rico 110bre la fürtifieacion improvisada" y "Empleo de la
pala de infantería," son, por decirlo así, complementados por esta

ARTILLEIIÍA,-13,

•

�82

de la primera zona, con la intencion evidente de atacar al la artilleria de la derensa.
Entónces hay necesidad para el defensor de comenzar el combate
de artillerla, (como lo hemos establecido en el combate de la diví·
eion de infanterla aislada); declaramos de nuevo que es absolutamente indispensable emprender este combate con todas las batertas
de la defensa; que es menester, por consiguiente, evitar ante todo
tOIDM médidas á medias.
Tráta9e, desde el principio, de apagar los fuegos de la artillerla
asaltante, para romper aquel aoatén indispensable de todo ataque;
eobre todo, no hay que dejarle adquirir ventaja¡ paro eeo, la defensa
debe poner en linea, absolutamente, todas sus baterlas. Ya ahora
no puede tratarse de un ataque falso del enemigo. Refuerza ~ns baterlas; por consiguiente, ofrece realmente el combate de art1lleria¡
preciso es, en consecuencia, apresurarse á aceptar ese combate con
todas las piezas disponibles. S6lo en casos anormales podria desple•
gar la defensa B11cesivamente 811 artilleria, conservando baterlas de

reserva.
Ya hemos dicho, en el combate de la division independiente, qne
sólo en casos completamente exoepoionales, en circunstancias particularlsimaa, como por ejemplo, cuando se toma poaiciou detras de
un desfiladero naturalmente fuerte, se puede impedir ser arrastrado tl. un combata con la artillerla del ataque. Declaramos aqul expresamente que un caso semejante jamas se presenta en el combate
de un cuerpo de ejército, Preciso ea aceptar aqui el combate de
artillerta, en todas circunatancial,pro,iguUndolo ha8ta el fin. Las
piezas puestas á dispoaicion del cuerpo de ejército son demasiado
numerosas· nunca B11CUmbirán en un combate de artillerta, áun delante de J~s baterlas de ataque, numéricamente muy superiores, al
grado de que algunas no puedan entrar todavla y de unl) manera
eficaz en aocion, contra el ataque decisivo de la infanterla, cuando
ocurra máB tarde. Pérdidas muy importantes tampoco incapacitarlan á toda la artillerla de un cuerpo de ejército pera batirse; siempre habrá una parte que lograrla aoetenene con indomable energia.
Tan Juego como el general en jefe ha dado la aetial del com~te
de artillerla1 ablolutamente todas las batertae
1111 ponen en IICOIOn
,

359
y clasificacion de los archivos, manuscritos, documentos, memorias,
planos, mapas, etc., relativos á dichas batallas. Trabajos históricos
sobre ~stados extranjeros. Estudio del sistema defensivo de los Estados hm.itrofes, de su red de caminos, ferrocarriles y rios· as! como
de sns recur808 militares. Análisis de obras militares m&lt;rlernas y
colaboracion en el ~letin mensual de la Prensa as! como bibliografla de ~s obras m1htares publicadas en el extranjero. Registros.
~amb1en loa trabajos de esta oficina caen en parte entre las atribuciones del Estado Mayor general de nn ejército.
. La 6~ofi~ina se ocnpa de la estadlstica y organizacion de los ejérc1to_s e~tranJe1?9· Traduccion, análisis, restlmen y epitomes de los
pen6dicos, revistas y publicaciones militares, concernientes á las
fuerzas terrestres y navales de los ejércitos extranjeros, clasificacion
de los documentos y n8tall coleccionados segun un plan formado con
anterioridad. lnvestigacion de las reformas, cambios, modificaciones
y perf~ccionamient~ experimentados y ejecutados por los ejércitos
ext~Jeros en sus d1_v~rsos ramos de servicio. Trabajos estadleticos
eapec1ales para el Mimstro de la Guerra, las comisiones or!!Bnizadoras, ~te. Comunicaciones sobre la organizacion de loa ejé~citos extnlll¡eros sobre la cual ha de llamarse la atencion de los oficiales
enviados fuera del pala. Publicacion del Boletín mensual de la Prensa y de la bibliografla militar del extranjero, la que se agrega al
Periódico 111ilitar Oficial.
A cargo de la 7' oficina está la biblioteca. Compra y custodia de
libros, mapas, planos, etc. Gabinete de lectura, su mantenimiento
y renovacion. Publicaciou semestral en el Periódico 111ilitar Oficial
de las obras nuevamente comprad88. Cuenta de los gastos de la biblioteca. Formar y tener en corriente el catálogo de la misma.
No se puede negar que este reparto de los trabajos en las diferentes ofici_nas del Ministerio de la Guerra está bien dispuesto y merece ser imitado.
•
A pesar de esta reorganizacion, el ejército belga no está 11, la altura _de los demas ejéroitos europeos. El periódico militar qne ee
publica_en Bruselas, La Belgique Militaire, acaba de dar á luz
una l!éne de artlcnloa bien razonados, cnyo último es de 29 del mee
próximo puado y me fué remitido ayer mismo, en los que se criti-

�361

360
can severa pero justamente varios abusos, entre los cuales el peor
es la reintroduccion del trd.fico de hombres. Como dicho periódico
se expresa, es decir, el defectuoso sistema de enganche, cuyo sistema sigue practicándose en aquel pats, por más que los eminentes
generales Liagre, Van der Smissen, Lauhse, y tambien el Ministro de la Guerra, general Gratry, se han declarado en contra del
mismo.
El Ministerio de la Guerra acaba de publicar dos listas de personas, conteniendo una 1,322 y 111 otra 268 principalmente serenos,
empleados subalternos de ayuntamientos, polictas, gendarmes, carteros y algunos ex-militares, los que autoritativamente se ocupan en
enganchar reclutas, provocando con é~to un disgusto general en las
mismas filas del ejército. Ademas los oficiales están muy descontentos por la el!CllseZ de los eneldos, ast como pof' las lentas pr_omociones,
necesitándose por lo oomun 7 a!ios pam ascender II temente, más
de 11 para 11BCender al capitan, y 13 para llegar al grado de comandante. Creo, sin embargo, muy dificil que estoa defectos se robsanen, por lo ménos en un porvenir cercano.
C!nos DI GAGBl:S,

•
•

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Ag01to 1:; de JSSI,

COSAS GENERALES.

l.
1

•

Desde que en 111 mayor parte de los patees europeos se halla adoptado el sistema del servicio militar obligatorio para todo baron apto de
llevar las armas, el censo general de 111 poblacion ha adquirido mayor
importancia tambien para la composicion de los ejércitos. En el llltimo mes del 11!10_próximo pasado, tales ceneos se h11,11 verifitado en
,¡arios de .dichos patees, cuyo~ resultados dan lugar_4 interesántes
oomparaciooes respecto al aumento de 111 poblacion en uno y otro.
En el periodo del nltimo decenio, la Alemania figura en primera
lt11ea bajo este respecto. De 1871 á 1880, la poblacion 11lelllll..ll11 BU•
bió de 41.010,150 habitantes á 45.194,272, representando, pues,
por término medio, un aumento anual de -1.09 por c¡ento. Habiéndose aumentado 111 poblacion en Austria desde 1869 hasta 1880, de
20.396,630 á 22.130,684, y en Hungrla de 15.417,327 á 15.610,729,
resulta por término medio, un aumento anual en el primero de los
mencionados Estados -de soló de 0.74 por ciento, y en el segundo
de .solo O.U. En Suiza la poblacion creció de 1870 á 1880, de ..••
2.666,838 11 2.846,102, siendo asl el aumento &amp;DllBI por término
medio 0.65 por ciiento. Dinamarca, que en 1870 tenla 1IDII poblacion de 1.784,745, la vi6 snbir hasta fines de 1860 4 1.980,675, 6
aea con un aumento anual de 1.0ó por término medio. En Noruega
dichp aumento era de 1865 al 1875, solo de nñ 0.60 por ciento, sien'
P. :M,-47,

�363 .

362
do su poblacion en el primero de los mencionados alias, de ...... .
1.701,756, en el segundo de 1.S06,900. l\Iuy débil fu6 el aumento
de \¡\ ¡JUblacion en Francia, ele 36.484,437 en 1872, había subido en
1876 á sólo 36,905,788, ó sea de un. 0.29 por ciento anual. Entre
los diversos Esta.dos que componen el imperio germánico, la poblacion de la Sajonia creció entre 1871 y 1880, de 2.556,244 á ..... .
2.9711,220, ó sea con un aumentQ anual por término medio de un
1.78- por ciento. Durante la misma época, la poblacion en Prusia
subió de 21.61J6,582 á 27.'l51,067, 6 ~ea con un aumento anual de
un 1.14 por ciento, miéntras que la Baviera, que en 1871 tenla. una
poulacion de 4.852,026, y en 188,l una de 5.2íl,5!6, representa nn
aumento anual de ll.92 por ciento y el Wurtembergo, subiendo de
1.818,539 á 1.970,132, uno de 0.89.
No es mi objeto llevar aquí más adelant~ estas comparaciones¡
las que acabo de h&lt;tcer, bastarán, segun me figuro, para probar la
influencia. que debe ejercer el aumento ,le 1~ poblacion sobre el
acrecimiento de la fuerza armnda. Bajo este respecto; la Hungría
y la Francia se encuentran en peor condiciou, la Alemania., y ent~e
sus Estados la. Sajonia, en mejor. Es cierto que el aumento de los
ejércitos no 1meue progresar co proporcion al de la poblai,ion, porque deben tomarse tnmbien en consiueracion el estado fiuaucient y
las necesidades ec'lmOmicas de cada país, pero por lo.ménos podrá
dcC;ir,e, qu~ aquel Estado posee la mayor fuerza defe11sfoa, coya
poblncion se aumenta más rápidamente, pues en caso de ser atac;do,
pothá disponer de up contingente comparativa.mente mayor de defensores, auncine éstos no ee encuentren enrolados en su totalidad

•

' BUQUES DE YELA.

Inglaterra . . ~ ... ,, ..... .
Noruega .. , .........•......
Alemania .....•.......••••.
Estados Unidos de América.. .

.

en las filas del ejército.

•
Existe en Lóndres una oficina con el nombre de "Verita1," la
cual puolica mensualmente las pérdídas de buques de difmnte na•
cionalidad, habidas en el e11no de cada mes. Sumando !lis que tuvieron lagar durante el do pr6ximo pai&amp;B.o, se obtienen los reraltados que en íegliida voy ,
•

•

•

Holanda." ......•...........
Dinamarca . .............. •..

48

•

2·
3
1

47
Italia ................... ..
2
39
Suecia ...•................ ,
1
21
Ru!\ia ...•.................. .
o
21
Portugal. .... , •.........•..
2
20
Espa!ia ..........••••......
1
19
Austria-Hungría ........... .
o
10
Grécia ............. , .....• .'
l
3
Bélgica ... ·........... , .•. , .
o
3
1:~rqula. , ......... . ....... .
o
2
Siam ..... , .... , .......... .
. Siguen JSicnragua., Chile, Hawai, el Brasil y la República Argentinll con un buque· de ve!&amp; cada uno; ademas se perdi~ron 39 buques de vela y 3 vapores con bandera desconooida. En esta lista '
segun se ve, no aparece México, sea porque en efecto no sufrió nuestra·República pérdida alguna de buques durante el año de 1880,
sea porque tales pérdidas no llegaron al conocimie11to de la referida
oficina estadística. El valor de la propiedad perdida ~n estRs des.
graciaf marítimas, está ~valuado en 68 millones de florines austriacos, de los cuales 48 millones correspondep á solo Inglaterra; ·perecieron e11 dicha• desgracias cosa. de 4,000 hombres.
Austria-Hnngrfa perdi6 en 1880, 9 buques de vela ménos que en
el año anterior; los 19 buques de vela que perdió en 1880, representaban 7,712 toneladas contra 10,362 en el año anterior. Naufragaron adema,, 8 bÜquee costeros con 142 toneladas. En las costas del
imperio ustn&gt;-húogaro hubo desde el 1' de Noviembre de 1879
baaa el 31 de Octubre de 1880, 6ó de~gr11ci1M1 m,ultimas contra
130 en la
6poca aoterior, conespondiendo 43 , buqnea na-

.

miama

dii

91
8
12
4
12

604
14.6
.-138
130
121
90

Francia. . ... , .• , ~ ........ ,

VAPOJ\ES.

�•
365

• 364

cionales y 22 á buques extranjeros. El valor de estas pérdidas importa 99,188 florines contra 150,604. de la época anterior, de cuya
suma 73,892 florines corresponden á buques !lacionales y 25,296 á
extranjeros, pereciendo 13 personas, de las cuales 12 eran de nacionalidad austro--htlngam, contra 16 en la épocn anterior. Con el
objeto de disminuir los naufragios, muchos faros emplean ya la luz
eléctrica, y es natural. que poco á..1oco estos_a~~to_s se generalizitrán á medida de que bajen los gaslot de su msta,ac1on.
•
..

ITALIA.

,

atencion , la organl1111Cion del ej6rcito y tratar&amp; ,le que las leyes respectivas lleguen II ser perfectamente ejecutadas. Se empell&amp;rá, conforme á qne se mejore la situacion financiera del pafs, en elevar el
preso puesto de guerra en el curso de dos 6 tres ali os 11 200 millones
de lire (francos). Entre tanto, todo se bani para efectuar !aa com.
pras que aún son necesarias para el ejército, asf como para tomar las
medidas indispensables para la defensa del territorio, sin precipitar
por esto lo~ trabajos correspondientes. Completará la milicia móvil
y la milicia territorial, y hará cuanto sea necesario para poner la Italia lf. salvaguardia contra todo ataque, aunque el ménos esperado."
Esta declaracion la acompall6 el periódico militar Escrito ltalia110, con la observacion siguiente: "Si se calcula todavfa todo cuanto falta al ejército y lf. la defensa nacional, no baata un aumento
del presupuesto militar ni de 20, ni siquiera de 50 millones delire.
Para satisfacer todas las exigencias, deberfan sacrificarse para el
ejército como lo hizo la Francia, muchos millones de lire; pero como tal ce.a no es muy posible en Italia, deberfamos atender por lo
ménos4. lo más indispensable."
El general Mezzacapo, de quien hablé mts arriba, publicó bajo
el titulo "El Ejército y la polftica" un folleto de solo 30 P'giDU:
en el cual expuso sus id_eas. Dicho folleto, á pesar de haber sido mutilado por la censura del Ministro de la Guerra1 causó mucho mido•
no sólo en Italia sino ta°!bien en los demaR pafses europeos, princip11lmente,_como era natural, en los cfrculos militares. , Mezzacapo
alaba y aprueba l" abclicion recien hecha del curso forzado del papel-moneda en Italia, pero opina que II consecuencia de esta medida Cnanciera, las necesidades de la defensa nacional hablan sido
colocadas en segunda Hnea. Es un error, dice entre otras 008118, que
la riqueza da fuerza á las naciones; si esto fuera cierto, la Francia
babrla vencido en 1810. Un pueblo que aapira á la riqueza material, considerándola como su ideal supremo, siempre marcha hacia
su disolucion por medio de la deemoralizacion. · Italia debe pensar
primero en su propia seguridad y sólo despnes en la riqueza. La
proporcion entre el ntmero de 811 propia poblacion y el de la de lot
demas pafses-, exige el aumento de la fuerza armada hasta 600,000
hombres, miéntras que la Italia eólo dispone de la mitad. La reor-

t

•

Hace pocos meses murió en Romn el Ministrn de 1~ ~ne'.711, _el
general Milon, despnAs de una c~rta enfermed~. El r¡~rcito 1tahano perdió en él á uno de sus me¡ores generales, era valiente y muy
instruido. Nació en Termini Jon~rese en 1829; á la_ edad de solo
trece años entró como alumno militar en el Colegio "Della Nunziatella" en Nápoles. En 1860 fuó nombrado por decreto de Garibaldi,
quien ejercla entónces las funciones de dictador en el reino de las dos
Sioilias, comandante del Estado Mayor del ejército 4e la ItalÍII meridional· con tal carácter sirsió durnnte la t\Hima época de la cam•
palía na~litana, distinguiéndose en repetidas ocasiones. El_ de
Julio del año próximo paAado, fué nombrado por el Roy, M1mstro
de Ja Guerra debiéndose t él varias reformas importantes en el ra1
mo militar. Despues de su muerte P.e pensó, primero, en darle por
sucesor al general D. Luis Mezzacapo, eminente escritor militar,
quien ya otra vez de11empeñ6 las funciones ~e Ministr~ de la Guerra;
pero considerándose exageradas sus pretensiones relahvas'al aumento del presupuesto de guerra, .se nombró en, su ~ugar al gcne~al
Ferrero, quien con~erva su puesto en el nuevo '?1bmete DeprettsMancini; pero tambien él se verá y ya se ve obli~o por. la fuer~
de Jas circunstancias , formular en gran parte casi las mismas exigencias que Mezzac&amp;~, como ~a _c'om~nz~ á hacerlo. Laa declara·
ciones que el Presidente del M1msteno d16 ante el Parlamento, lo
indican. Se expresó cerno sigue: "El Ministerio prestará la mayor

2:

•

�.

366

•

367.

.

.
gamzacion
del sistemn militar, requiere para su completamientO'
una suma extraordinaria· de una mi\iarda de lire, (!) de la cual 400
millones en el acto, por faltar cañones y caballos. Spezia debe ser
fortificada; las fortificaciones de Roma Mcesitan ser ampliadas; las
sierras que rodean la capital, requieren varios fuertes. El sisteml\
de movi\izncion debe ser totalmente reformll.do, pues opera con demasiada lentitud. La cantidad de armas es insuficiente, porque
Italia sólo posee medio millon de fusiles, necesitando un millon•
El establecimiento de nuevos depósitos de armas, muuicion y vtve·res es indispensable en todas partes del pais. El tiempo del servi'
cio activo debe durnr á lo ménos tres· años, porque de otro nlt&gt;do se
pierde entre los sold11dos el espfritu militar, La oficialidad es buena
y está dispuesto. á toda clase de· sacriticios, pero se encuentra miserablemente "pagada. Por esta rnzon, no se puede contar con su amor
á la carrera, porc¡ue el oficial italiano, que por de comun carece de
fortuna propia, tienQ que vivir exclusivamente de SU J?aga.
•
El autor ataca el sistema, vigente basta ahora, de un desarrollo
lento de las reformad militares por costar mucho dinero, sin que
•
11st so obtenga el resultado desfado. Es una locura mostrarse mezquino respecto al ejército; el cj~r~ito significa la existencia· do la
Italia, por cuya razon debe ser atendido de toda preferencia. Italia
goza de cierto llienestar, pero no debe hpetecer la dpnlencia al precio de su dignidacl,.soportando i¡i:uominias. Italití debe tener dinero
sobrante para la defens~ nacional. Es de lamentarse que la hacienda ocupa el primero, el ejército el último Jugar. Mezzacapo prefiere
:l. una Italia pobre á una que no sea respetada. Esto era el pensamiento con que la juventud italiana peleaba ántes pnr obtener la
unidad del pais. Solo por medio do una polltica varonil, éste puedo
recobrar su autori:fad y prestigio en Europa. Italia no piensa atacar
á nadie, pero para deCender sus derechús con esperanzas de conseguir la victoria, un.ejército fuerte es indispensable. En su calidad
ae pals libre la Italia puede· aumentar su ejército á su gusto. Es
preciso recobrar el tiempo perdido. Quien desde afuera trata de intervenir en esta cuestion ó de impedir nuestras reformas militares,
descubre por ésto sus intenciones. hostiles. El autor critica la polttlca exterior, segun fué observada desde 1866. El ejército, dice, es

bastante fuP.rte para rechazar, aunque con grandes sacrificios, cualquier ataque, y si alguien quisiera mezclarse en los asuntos del pats,
mu vale hacer una guerra desgraciada pero honomble, que sorne·
terse ignominiosamente á los caprichos de nn tercero. El pa!&amp;di:be
desconfiar de cada hombre quien Je predica "la paz á toda costa."
A:demas de lae reformas mencionadas más·arrioo, han de ejercitarse
sm deruor&amp; J11r,tropM de segunda lfnea, en armonio completa con
las del ejército permanente. Esto requiere recursos cxtmortliuarios•
Al Parlamento solo toca trazar los principios fundamentulos da la
reorganizncion del ejército y conce&lt;ler en globo para.dicho objrto,
400 millonea a un MiniBt~o 1le la Gucrm, quien disfruta cÍcla c,,nfianza de la Cámara, debiendo. obligm-se á ésta á emplear aquella
sum~ en el e•pacio dq tre~ aüos. La sohrevigilancia intcrorestira y
estorJ.,o.•a del triuunJl de cuentas, debo quedar sfüpondida -y el dinero
gastarse bajo la reaponsahili&lt;lad del Ministro de la Guerra 1 en
•
virtud ;denna antor~acion real. Sólo Mf puedo tvitar~e la eventunli~nd del conoci,lo adagio: Roma delibera11te, S1.1g11atum. psriit,
m1éntras que en Roma ~taban dslibl!ranuo, se per!Jió Saguato.
Por el extracto que acabo de dar, se- ve que el geneul l\lezzacapo
no anda ud mano mnertn. Sin emliargo, tmnqtre sus pcdidós pecan
por sn mi,ma exageracion, no obstante mucho de lo que expano én
811 folleto, e~tá lfjos de carerer de sentido cúmun y merece ser tomado en consideracion, no sólo por el lllinisterio de la Guenn ita,
liana. (lomo err&gt; natural, much!)s perió,lico• militares, en printcr
lugar l"-9 de fa Ua.lia, se lian ocupado del 1eferhl0Jmh11jo pol1ticomilitnr, El Escrito Italiauo, hal;hmclo do la opctacion financiera,
que tnm liien sa menciona en el opúsculo de J\lezz11capo, dice entro
otras oosas: "La ciroulacion del dinero pne&lt;le comparor,c con l_a de
la sangra rn el cuerpo humano. La Itr,lia pasa ahora de una circulacion de dinero que 1~ estaba orminando, á otra libre, snna y de
füerte esencia; ra puede otra vez respir~r á ¡,lénos puliaones. Las
acertadas operaciones del Ministro de H,cienda, el Sr. :'íagliani,
pruclinn adéroas, qb~ Italia gozn de gran créditó en el extranjero.
Pero por m&amp;irrnzon que tenemos de enorgullecernos por este resul-.
t&amp;do, no podemos ménos de sentirnos poco satisfechos al pensar que
en está operacion financiera el cuidado por la posicion 1,ilitar de la
0

•

'

�368

369

Italia represente un papel poco importante. Debemos alegramos
por el torrente de oro que vuelve á entrar en el pala, pero su brillo
no debe alucinamos; al mirar el oro que torna á nosotros, no debemos olvidar el valor del hierro y del acero; si no pudiera suceder
que toda la masa de oro refluya al extranjcro,-en forma de una
contribuc¡on de guerra, pagadera á enemigos vencedores."
Me ha parecido oportuno citar precisamente estas palabras de
uno de los órganos del ejército italiano, porque-mutatis mutandi1,
cambiando lo que deba cambiarse-pueden tambien ser aplicadas 11
fa situacion actual en que se encuentra nuestra Repnblica. No creo
necesario explicarme más claraménte. Soy partidario acérrimo de
los adelantos materiales que bajo la sabia admiuistracion de nuestro
gobierno, se están verificando ahora en todas partes del pala¡ pero
miéntras lo uno se está haciendo, no debe dejarse de hacer lo ot!o, y
estoy seguro de que nuestro gobierno comprende muy bien, que la
independencia nacional y la integridad del territorio contra ataques
~ventuales de un vecino codicioso, no se defienden so1o con oro, sino
principalmente con hierro 'I acero, por cuya razou, coutinna prestaud&lt;, una atencion inteligente y cuidadoSII á todo lo que tiene relacion con la administraeion militar y con el buen estado de nuestro
ejército.
Asl como nosotros debemos fijar nuestra vista en lo que pasa al
otro lado de nuestras fronteras septentrionales (desde la oportuna
ejecuciou que el 19 de Junio de 1867 tuvo lugar en el cerro de las
Campanas, nada ya tenemos que temer de una invasion europea)¡
los italianos, convencidos ya dij que el Austria está lójos de pensar
en atRcar su unidad, miran con cierta inquietud los adelantos de la
Francia en el Norte de África, viendo con razon en la ocupacion de
la regencia de Tnnis por tropas francesas, lo mismo que en ciertas
operaciones que se están verificando por el lado del Norte Cenis, en
peligro para su propio pafs. Encuentran cierta analogfa entre el
proceder del gobierno actual de la Francia y los nltimos allos del de
Na poleon III, habiéndose hecho una especie de tradicio'll en aquel
pals tratar de zanjar las dificultades interiores por medio de diver
siones en el extranjero, y considerando como no ménos temible la
ambician de Gambetta 'I.Ue la del ·hombre funesto del 2 de Diciem-

bre, cuyas ambas familias son de origen italiano. El nuevo Ministro de la Guerra en Italia, el general Terrero, hace muy bien en
adoptar, hasta donde los recursos del pals y las circunstancias generales lo permiten, el programa de Mezzacapo, trata'ndo de poner
paulatinamente en práctica, los consejos dados por aquel eminente
general.
Quiero mencionar unas cuantas reformas hechaa por Ferrero, debiendo decir primero, que el presupuesto de guerra para 1881 representa 180.690,405 tire para los gastos ordinarios del ramo y
21.760,000 para los extraordinarios, ruiéntras que el presupuesto
de la marina se eleva á 41.160,328 lire para -los gastos ordinarios y
á 2.714,000 para los extraordinarios, importando las entradas generales ordinarias, ~egun el presupuesto, 1,217.351,381 lire y.......
135.337,201 las ordinarias, miéntras que los gastos ordinarios se
eievan á 1,187.304,299 y á 147.785,744 los ·extraordinarios. El contingente anual de la clase de l 851, es decir, de los jóvenes de cosa •
de 20 años de edad, fué fijado en 65,000 hombres. Parece que se
quiere elevar la fuerza del ejército permanente 11 420,000 hombree.
Segun una Orden real, quedaron publicados los nuevos estatutos
para la administracion central del ejército. Conforme i los m·ismos,
' de:
ésta se compone
•

•

1 Ministro de la Guerra con un sueldo de 25,000 lire anuales.
1 Secretaria.general (oficial mayor) con 10,000 id~m.
4 directores generales con 9,(00 cada nno idem.
6 ídem de secciones de primera clase con 7,000 iclem ídem.
12 idem de idem de segunda clase con 6,000 idem idem.
26 jefe. de seccion de primera clase con 5,000 idem idem.
20 idem de idem ele segunda clase con 4,500 idem idem.
10 secretarios de primera clase con 4,000 idem idem.
40 idem de 'segunda clase c'"on 3,500 idem ídem.
25 idem de tercera clase con 3,000 idem idem.
25 vi~e-secretarios de primera clase con 2,500 idem idem.
20 ídem de segunda clase con 2,000 ídem idem.
10 idem de tercera clase con 1,500 idem idem.
Ademas cierto número de archiveros, escribientes, etc.
P. M.-48.

,.

�371

3i!l

Por una nueva ley, el generalnt.o del ejército italiano se compon_drá en arlelante de:
•
5 generales, comandantes de ejórcito11. Éstos no Eou norobrntlos
sino ~ara el tiempo de guerra; rero en su lugar hnn de aparecer en
el escalafon en tiempo de )1az, 5 tcuientes generales.
10 generales, comandantes de cuerpos de ejército.
32 tenientes generales (generales de division).
83 mayores generales (generales de brigada), incluso el jefe del
cuerpo médico-militar.
Por decreto real, lt1s hombres pertenecientes á 111 primer11 categorín de fas clases de etlá,.1 1 do 1S51 y 1B52, :¡si tle:lainfanterla como
de los berstiglieri (especie de tiradores 6 cazadores:.monta!'lesoo) de
la milicia móvil, fueron llamatl.os á las n1·mas con el objeto ,le hacer
un cur~Q de-ii,strucciou durante un mes; lo mismo los do 111 primera cate'gorln de la clase de 1Só2, pe1teueciénles á la artillería de
•campaña de ,dicha milicia. El dis 15 tlel actual fné fijado pam la
presentacíon de los indiddnos de la clase de tropn, lñiéñtras que los
oficial;a han de i!llbcrse presentado ya el 12. E8 bife el primer ensayo que se rn á hacer con la milicia móvil. Com de 1)7,000 hombres sé reuniráJJ, debiendo formar 120 batallones •l~ infanterfa, 20
de bersaglieri y 20 baterías. Se habr~n de vencer bastn¡¡tes dificultaileR, para obtener de este ensayo un buen ~xito; pues faltan en
cuanto á oficia1~P, para llenar los cuadros, cosa de 60 jefes y m:i~
de 250 comandantes tl.e compañías.
Acaba de forrnar~e nn cuerpo de resguardo, or_w¡nizndo militar·
mente, contando 16,267 hombres con 67 inspectores, 40 sub-insrectores, ISO tenit'lltes, 90 subtenientes, 270 SRl¡lClllo., primero$, 1,11.0
sargent~, 2,200 vice-sar_gentos, I,20ú guarcbs de primera clase y
11,000 guardas. En. est&lt;i' cuerpo aduanero y en el de la gend,nmería la It11lia poste doS' cuerpos respet.1bles, que tn un cnso ihclo,
pueden servir de r~ser\'B.
Ha sido modificada J,. orgnnizacion de la caballerla italiana. En
adelante cada regimíento de esta arma se dividirá, asl en ¡lié de
paz como en pié de guera, en dos medios regimient.os (mezzi reggimenti), de los cuales cada nno se compondrá de 3 escuadrones. Cada medio regimiento será mandado por un jéfe; el primero por un
.

•

.

'

oomaudante do escuadron; el segundo por el teniente· coronel del
cuerpo, debienclo bailarse provisto cada uno de un Ei!tado :Mayor,
com¡mesto de un ayudante prime;o (tti11ta11te maggi6re), un sargento primero (furieri magg-iore), un cabo (c11porále moggiore) y
un trompeta (caporal e trombettiere). Se cree que este cambio tieB&amp;
por objeto duplicar el ·número de
regimientos d&amp; cabalkrla; en
efecto, si á los 3 escuadrones se agrega otro mrnrto, c&lt;1nforme lo permitan )ns circunstancias del erario, los medios regimientos ~e tmsformarlan en regimientos enteros, re'sultando de esto que fo cnballerfa italiana constatfa en adelante, en Inga!" de 2&lt;1, de 40 regimientos.
De acuerdo con el Ministro de la Guerra el de Gobernncion, presentó al Pllrlamento un proyecto de ley que tnmbien tie.n&lt;lc á aumentar la fuerza defensiva da III ndcion itali~n!\; pues se refiere á
la institnocion del tiro al blanco. En los considet'llfldos de dicho proyeot.o se cleclnra objet-0 de la mencionada institnciou, que tleM extender!le á to,lo el territorio nacional, prepnmr la juventml al ~ervicio militar, á fin de-que todo hombre, en cnso d&amp; umt guerra, tenga
práctica en el manejo del fulil, ~pecialmento pt\l'R' el tiro. En virtud del repetido proyecto todas las sociedades qull-ee &lt;le1lican al tiro
al l.,lanco, serán puestas bajo la direccion y sobrevigilnncia del Ministro tle lit Gu~rra. En c•d• capital ó cabecera de proviucia, se establecerá mm direccion 11urerior de las escnelaa de tiro, compuesU,
del prefeoto, del presidente del ayuntamiento y del comandante militar del distrito. Cada sociedad ticn~ que el~gir su consejo de ad• ministrucion, del cuál d~be formnr parte siPmpre un oficial do fa
milicia móvil. Los ejercicios del tiro se dividirán en trM rot&lt;&gt;gortns, comprendiendo fa primcm á la juventml tl.e las c,cnelas, la segunda i\ los hombres que pertenecen;! la milici•, la Íercera á TOluntarios de toda clnse. El gobierno y lOJ! nynntamientoi repnrtirán
entre st los gastos correspcndicntes. Se piensa lamuicn en dtclnrnr
en las escÚelas, materia ob'.ig,itóri'l del plan de etitnl'lios del tiro 111
blanco, MI como ya se hizo con In gimnástica y la e•grirna. Cónforrne á este proyecto ll\ ley militar se aumentará de tres artlou los adicionales: Primero. Pam ser admitido en clarn de voluntario por un
a!lo, el solicltabte ha de presentar tm testimonio de haber frecuentado una esenela de tiro al blanco. Segundo. A los estnaiantes de

los

.

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I

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                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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