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                  <text>REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
AÑO 3 NÚMERO 6 MAYO-AGOSTO 2001

�O\

lt~ 1

Trayectoria,~'.~~

NÚMERO 6

1

�CONTENIDO

3

CARTA DE LA DIRECTORA
Tiempo de crisis
DOSSIER: GOBERNABIUDAD EN AMÉRICA LATINA

Trayectorias
Año 3, No.6
Mayo-Agosto de 2001

8

La razón del poder. Transición y gobernabilidad
en América Latina
Por Esthela Gutiérrez Garza

11

Los signos de la transición. El proceso mexicano
en el contexto de América Latina

Aproximaciim a los componentes sustantivos para un ejercicio
comparativo de la transici,ón mexicana con otras experiencias de
América Latina.
Por Luis Maira

26

Una historia de nunca acabar. Gobernabilidad
y reformas económicas en la Argentina

Uno de los problemas centrales en la Argentina de los últimos
años: la inca,pacidad para generar un eje de conducción política
coherente.
Por Antonio Camou

46

República "aérea" y autoritarismo. Controversia
del proyecto bolivariano

El proceso de transición democrática en l;énezuela, la figura de
Hugo Chávez y la controversia sobre la autenticidad del
carácter bolivariano de la revolución.
Por Freddy Mariñez Navarro

60

La violencia política en el Perú. Un esbozo
interdisciplinario de interpretación

Algunas de las causas más importantes de la vwlencia política
peruana residen en un contexto en el que convergen factores
sociales, demográficos y económicos, entre otros.
Por H. F. C. Mansilla
TEORÍA

86

De Marx al ecosocialismo

La ÚJca carrera por las ganancias, la wgica productivista y
mercantil de la civilización capitalista-industrial nos conduce
a una catástrofe ecowgica de proporciones inca/,culables.

ILUSTRACIONES: SASKIA JUÁREZ

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO • AGOSTO 2001

Por Michael Léiwy

�CARTA DE LA DIRECTORA
Tiempo de crisis

MBITO

97

Paradojas de la pobreza.
¿Nuevos pretextos para mantenerla?
Una aproximación argumental que

pretende explicar la evolucüm de las
desigualdades y de la pobreza absoluta.
Universidad Autónoma de Nuevo León

Por Blandine Destremau

Rector:

y Pierre Salama

Dr. LuisJ. Galán Wong

Secretario General:
lng. José Antonio González Treviño

Secretaria Académica:
Dra. María Elizabeth Cárdenas Cerda

MEMORIA VIVP/.

109

Secretario Extensión y Cultura:

La historia abierta. Memorias y visiones
de un testigo
Entrevista al jurista español Joan Garcés,

por Esthela Gutiérrez

Lic. Ricardo C. Villarreal Arrambide

EL TRAYECTO DE LOS D A

Trayectorias

Revista de ciencias sociales

130

DISE Ñ

O:

RO

Por Reyes S. Ta mez Guerra, Miguel
Angel Granados Chapa, Gustavo Garza

Directora: Esthela Gutiérrez Garza
Editor: Francisco Soto Armendariz
Redactor: Mario Nieves
Cuidado de la edición: Sinia B. Harris
Consejo Editorial
Mario Cerutti (UANL) Enrique Florescano (Conaculta)
Pablo González Casanova (UNAM) Sergio Elías Gutiérrez
(UANL) Gilberto Guevara Niebla (Revista 2001)
José María Infante (UANL) Lucrecia Lozano (ITESM)
Jorge Meléndez (UANL) Roberto Rebolloso (UdeM)
Manuel Ribeiro (UANL) Humberto Salazar
Herrera (SEP) René Villarreal

Trayectorias, compromisos

Villarreal, Luis H. Alvarez, Esthela Gutiérrez
Garza y Luis J. Galán Wong

149

Ajuste de cuentas ■Una democracia cuestionada ■ Las preguntas de Forrester■ La
tercera vía y sus críticos ■ El desorden
BREVIARIO

154
157

El contenido en breve
LAS VOCES DEL TRAYECTO

162

lineamientos de colaboración

Quiénes nos acompañan

NORMAS EDITORIALE

OOL F O L E A L H E R R ERA

Trayectorias es una publicación cuatrimestral de ciencias sociales editada_p_
or la Uni~ersi~ad_ Autó_noma de N~evo León, a través de la
Secretaría Académica y de la Secretaría de Extensión y Cultura. Oficina: 81bhotec? Urnvers1tana Raul ~angel Fnas'. ~vernda Alfonso_Rey~
4000 Nte., CP 64400, Monterrey, N.L., México. Teléfono y fax: (8) 329 4237. E-m~1I: trayecto?as@ccr.d~1.ua?l.mx Pagina en Interne~. http.l
/www.uanl.mx!publicacionesltrayectorias/. Precio por ejemplar: $60.00. Producc1on: Direcc1on de Pubhcac1ones de la UANL. ISSN. 14058928. Impresa en Monterrey, México por Serna Impresos, S.A. de C.V.

2

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO • AGOSTO 2001

I pensamiento económico y social de América Latina ha destacado no solamente por su pertinencia en el análisis y sus valiosas

E

aportaciones en las _políticas_ d_e planeaci_ón d~l d~sarr~llo, sino ~ bién porque ha terudo el mento de realizar s1gnificanvas contribuciones al pen samiento económico de la teoría del comercio internacional y
la economía global.
Empezando por la teoría de la Comisión Económica para América
Latina (CEPAL), la teoría del subdesarrollo, de la dependencia, hasta recientemente las tesis de la economía global, el pensamiento económico latinoamericano nace en tomo a la reflexión de las condiciones del desarrollo y
su integración con la economía mundial.
La tesis central que orientó las políticas del desarrollo en la década de
los cuarenta hasta los setenta sostenía la necesidad de ampliar el mercado
interno incorporando a la población a un esquema de producción basado
en la sustitución de importaciones que gradualmente conduciría a la nación
a etapas avanzadas de moderrúzación mediante el desarrollo sostenido de la
productividad. Este modelo permitirla eliminar gradualmente el desequilibrio externo provocado por las importaciones de las manufacturas, daría
sustentabilidad a la economía ampliando el mercado interno y permitirla
un crecimiento sostenido de la inversión fija bruta. En este esquema, el
Estado jugaría un papel destacado com o prom otor del desarrollo y del proyecto social igualitario.

Trayectorias
Año 3, No.6
Mayo-Agosto 2001

La historia de esos años confir ma la asertividad de las tesis
latinoamericanistas. El crecimiento económico, financiero y productivo tenía una condición orgánica que impulsaba el mejoramiento del nivel de vida
de la población. Lo mismo ocurrió en Estados Unidos y demás países desarrollados. Fueron los años gloriosos del fordismo que permitieron crecer y
distribuir, si no con la misma velocidad, sí en la misma dirección, teniendo
como resultado la conformación de un mercado interno diversificado que
le daba solidez al patrón del desarrollo. Fue la época en América Latina del
proyecto de desarrollo autónomo y del Estado populista fuertemente consolidado en los países con mayor desarrollo como México, Brasil, Argentina
y Chile, que con su influencia permearon el resto del subcontinente. En fin,
crecimiento sostenido, "milagros económicos", fueron el resultado de la
planeación de políticas públicas decididas a mejorar la condicüm periférica,

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO · AGOSTO 2001

3

�CARTA DE LA DIRECTORA
CARTA DE LA DIRECTORA

superar el subdesarrollo y lograr un posicionamiento
autónomo en el contexto de la econonúa internacional.
La crisis del régimen de acumulación fordista que
aparece en Estados Unidos a finales de los años setenta
tiene un impacto decisivo en América Latina. Fue más
decisivo en los primeros años, en el campo de las ideas
y del pensamiento económico, que sobre la realidad
económica misma. De tal suerte que el pensamiento
económico latinoamericano deja de ser vanguardia y
pierde su liderazgo a finales de la década de los setenta.
Todas las políticas de planeación para el desarrollo se
vuelven obsoletas ante la emergencia de un pensamiento
conservador que reclama al mercado como el espacio
idóneo de definición de la asignación de los factores de
producción. El regreso de la mano irrvisibk desplazó
estudios serios y dedicados a la comprensión de la historia, los problemas estructurales, los retos del mercado internacional y las formas de integración de los países latinoamericanos a la economía del mundo. Se dejó
atrás la planeación y todo giró en torno a la liberalizacomercial, laboral y financiera.
De nueva cuenta, las tendencias generales del
desarrollo del capitalismo marcaban el destino econó-

cwn

4

mico de Latinoamérica y una nueva forma de inserción determinada por la era de la globalización empezaba a consolidarse con un marcado predominio de lo
financiero sobre lo productivo. El fordismo inspirado
por las tesis de Keynes, donde la tasa de interés financiero quedaba subordinada a la tasa de ganancia productiva, se había colapsado. El fordismo que permitió
cinco décadas de desarrollo económico, donde todos
los sectores compartían el fruto del crecimiento consolidando en la economía del mundo el prototipo del
american way of lije, llegó a su fin. Dos de los soportes
fundamentales dejaron de funcionar sincrónicamente:
el mercado interno y los fondos de pensión. Cuando el
régimen de acumulación fordista entra en crisis, le siguieron los años de recesión e inflación de los años setenta. En un sentido, durante el fordismo se había logrado satisfacer las demandas del mercado interno en
Estados Unidos, de tal suerte que las empresas norteamericanas necesitaban de nuevos mercados localizados en la economía mundial. En el otro, los fondos de
pensión, instituciones no bancarias que administran los
recursos provenientes de los salarios y prestaciones sociales, ante la caída del crecimiento del empleo y sus

lRAYECTORIAS i AÑO 111, NO. 6

I MAYO · AGOSTO 2001

respectivas cotizaciones, también requerían de nuevas
opciones que les permitieran aumentar sus ingresos y
estar en condiciones de cumplir con los compromisos
de jubilaciones y prestaciones sociales adquiridas antes
de la crisis.
De tal suerte, el fordismo engendró su propio
sepulturero. Fue tal la riqueza creada y el crecimiento
sostenido a nivel productivo, que fue inevitable en el
plano financiero, el surgimiento de la moneda de crédito y el abandono del patrón oro. La fuerte emisión de
moneda de crédito aunada a la ausencia de una banca
internacional, reguladora de los flujos financieros, condujo a la creación del mercado del eurodólar, a su desarrollo, su autonomía e independencia de lo productivo.
Esta realidad se vio reforzada, cuando los fondos de
pensión (ahorros acumulados de cotizaciones del salario y prestaciones regidos por el Estado de bienestar)
se transformaron en instituciones no bancarias o financieras, creando una realidad económica internacional
con predominio de lo financiero.
Su correlato en América Latina fue la llamada
crisis de la deuda externa. América Latina incrementó
significativamente su grado de endeudamiento, porque

lRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

1 MAYO - AGOSTO

2001

existía una sobre liquidez de capital en el mercado del
eurodólar que requería su colocación. Por supuesto, esta
opción no era sustentable. América Latina no contaba
con un crecimiento sólido capaz de garantizar la rentabilidad del capital financiero de los países desarrollados. Cuando en 1979 Estados Unidos abandona el
keynesianismo y abraza el neoliberalismo, su implicación en el plano financiero fue que el dinero sería caro
y para ello las tasas de interés aumentaron. Este cambio
brusco para los países deudores tuvo sus consecuencias y, en 1982, estalla la crisis en México, mostrando
con toda su crudeza la crisis internacional de la deuda
externa no sólo para América Latina sino para los países del tercer mundo que viven la misma condición
periférica.
Los pasos siguientes son ampliamente conocidos: cartas de intención del Fondo Monetario Internacional imponiendo políticas de austeridad que permitan pagar el servicio de la deuda, abandono de las políticas proteccionistas y establecimiento de la apertura
comercial, modernización industrial y flexibilización
laboral que faciliten la inversión de capital extranjero y
políticas de liberalización financiera que ofrezcan las

5

�CARTA DE LA DIRECTORA

CARTA DE LA DIRECTORA

condiciones óptimas a los flujos financieros. De tal suerte, una nueva forma de integración quedó consolidada
para América Latina en la década de los ochenta centrada en las crisis recurrentes.
Efectivamente, la globalización ha impulsado un
nuevo modelo de integración en América Latina y una
nueva figura geopolítica conocida como países emergentes. Este proyecto responde a la lógica de la liberalización de los mercados financieros, generando contradicciones que obstaculizan el desarrollo económico
de las naciones latinoamericanas.
Esta lógica perversa, del predominio del capital
financiero sobre el productivo, condiciona la formación de altas tasas de interés con el fin de atraer el capital financiero internacional. El flujo excesivo de entrada de divisas conduce a la apreciación de las monedas
nacionales favoreciendo las importaciones. En el contexto de la apertura comercial, se genera la destrucción
de segmentos importantes del aparato productivo nacional en dos sentidos: primero, por los problemas que
genera de baja competitividad frente a los productores
extranjeros; y segundo, porque la apreciación de las

6

monedas cancela los esfuerzos productivos nacionales
en relación directa a la apreciación de la moneda. En
efecto, la sobrevaluación de las monedas latinoamericanas se traduce en los hechos en generar un impuesto
(del mismo porcentaje en que la moneda está
sobrevaluada) a las exportaciones (nacionales) y un
subsidio en el mismo sentido a las importaciones de
productos extranjeros. En suma, el modelo de integración favorece a los inversionistas especuladores y a los
productores extranjeros.
Este modelo de inserción ocasiona múltiples problemas a las naciones latinoamericanas. En primer lugar, la apertura comercial tiende a generar un fuerte
déficit comercial, obligando a los países a aumentar aún
más las tasas de interés, captar flujos de capital en cartera y lograr equilibrar la balanza de pagos. Esto alivia
la situación momentáneamente. ·Sin embargo, con el
flujo excesivo de divisas internacionales, éstas se abaratan y se aprecia la moneda nacional, con la consecuencia de que todos los esfuerzos de modernización y competitividad productiva se debilitan, las exportaciones
nacionales se encarecen y las importaciones de pro-

TRAYECTORIAS

IAÑO 111, NO. 6 1MAYO· AGOSTO 2001

duetos extranjeros se abaratan. El círculo vicioso se
incrementa: el encarecimiento de la moneda nacional
disminuye las exportaciones, aumenta las importaciones y, cuando la preocupación de los inversionistas en
cartera los vuelve cautelosos, los gobiernos establecen
políticas de recesión para evitar la fuga de capitales. Sin
embargo, el escenario está constituido y preparado para
el desenlace de la devaluación y el regreso a las crisis
recurrentes. Una vez que se supera el limite financiero
con la combinación de la devaluación y la ayuda financiera internacional para garantizar los pagos de inversión en cartera, el crecimiento regresa, pero sobre las
estructuras del mismo modelo, y cuando la presión externa regresa via el aumento de las importaciones y la
salida de capitales, la crisis reaparece pero con mayor
brutalidad. De esta manera, el modelo económico latinoamericano se vuelve una trampa de la que es cada
día más dificil salir sin regresar a las crisis recurrentes.
Todo esto en el marco de una regresión de las
condiciones de vida de la población claramente
ejemplificadas no sólo en la magnitud de la pobreza,
sino en su notorio crecimiento desde la década de los
ochenta. En suma, la globalización ha significado para
América Latina la liberalización de los mercados financieros, un crecimiento frágil de la econorrúa, una
distribución bastante inequitativa de ese progreso económico y, en consecuencia, un crecimiento desmesurado de la pobreza.

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6 1MAYO • AGOSTO 2001

La historia reciente de América Latina nos indica que ya no es necesario seguir con las recurrentes
crisis económicas para aprender la lección de identificar las necesidades estructurales de cambios en el modelo de desarrollo. Queda claro que el escenario de estas crisis repetitivas y la posición limite a la que los países han llegado nos enfrenta a la inevitable realidad de
un tránsito hacia un modelo económico alternativo. Sin
embargo, esto no ha ocurrido y la historia parece sugerirnos que no ocurrirá si las crisis económicas recurrentes no se acompañan de una crisis política con vocación de alternativa.
Los países latinoamericanos han transitado en los
últimos veinte años por transiciones políticas de suma
importancia, de procesos de alternancia en el poder;
pero no han logrado avanzar en la resolución de los
viejos problemas planteados por el pensamiento económico latinoamericano, ni han logrado estructurar una
alternativa sustentable que abra nuevos cauces para la
solución de los ancestrales obstáculos, hoy acrecentados por la globalización, para el crecimiento.
Queda augurar, que sin pasar por una consciente participación política, las sociedades latinoamericanas no lograrán avanzar y fortalecer sus procesos democráticos construyendo espacios de auténtica gobernabilidad no autoritaria que permitan consolidar, con
el menor costo social, alternativas a los problemas económicos y sociales que aquejan a las naciones. ,a.,

7

�ILJutMíñcaJIAllilUIL-- - - - - - - - - - - -- f- ~ - - - - - - . . . . . __ _ _ _ _ _GobemalaUiclacLen..América.Lali
•

La razón del poder
Transición y gobernabilidad en América Latina
EsTHELA GuTIÉRREZ GARZA

l tema de la gobernabilidad aparece en el debate académico como una realidad a
posteriori de los procesos de transición política que se inician en toda América Latina a
finales de los años setenta. Esta etapa emergente de
cambios en los procesos políticos latinoamericanos,
oincide con el inicio de las estrategias de la globalización económica articulada en tomo a la apertura
comercial, la liberalización financiera y la reestructuración productiva. Con la globalización se inicia el
bandono de las políticas keynesianas y en su lugar,
a instrumentación de la política neoliberal. El nuevo
modelo económico de apertura internacional regido
por el mercado, requería para su óptima implementación en el área, de estrategias de liberalizadón política que permitieran la transición de regímenes autoritarios estructurados en dictaduras militares en su gran
ayoría y de regímenes civiles autoritarios que caacterizaron a América Latina, hacia formas de goiemo abiertamente democráticas.
Se trataba de adecuar la relación Estado-sociedad hacia una nueva realidad socioeconómica que
implicaba el abandono de las políticas proteccionistas, el retraimiento del Estado en el quehacer económico y la reducción de las políticas sociales del Estado del bienestar. Justamente, las viejas tesis de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que
hegemonizaron el pensamiento económico durante
treinta décadas estaban siendo desplazadas a principios de los ochenta por la emergencia del pensamiento neoliberal que colocaba a las fuerzas del mercado
en el centro rector de la liberalización económica.
Los profundos cambios que se avecinaban para
toda América Latina quedaron ratificados por la his-

toria, una vez estallada la crisis económica de 1982 en
México, la cual evidenció la crisis de la deuda externa
para todo el subcontinente. La respuesta de los países
desarrollados fue el imponer, mediante las conocidas
cartas de intención del Fondo Monetario Internacional, políticas de austeridad muy estrictas que sumergieron a los países latinoamericanos en la recesión económica y el empeoramiento de la polarización social.
Estos cambios económicos conocidos por la CEPAL
como la década perdida para América Latina no podían ser liderados por dictaduras militares
desprestigiadas por la guerra sucia, la tortura y la violación a los derechos humanos. Estados Unidos, consciente de esta realidad, ante el ascenso reivindicativo
de los derechos humanos a nivel internacional, se sumó
a los viejos reclamos de los sectores progresistas latinoamericanos que pregonaban la democracia. Esta
realidad abrió nuevos cauces a los procesos de transición política y Estados Unidos abandonó sus viejas
alianzas políticas estratégicas y forzó, mediante el
condicionamiento de flujos económicos, la apertura
de procesos políticos que pusieran término a las dictaduras militares y los sistemas políticos autoritarios.
Se trató, en suma, de empatar los procesos de liberalización económica que requería la globalización con
procesos simultáneos de liberalización política.
En la década de los ochenta se concretó este proyecto de transición democrática, y todos los países con
dictaduras militares realizaron transiciones en sus sistemas políticos, concretando acuerdos que les permitieron afrontar los retos de la inserción de la economía nacional a la globalización, y sin respuestas efectivas para afrontar los viejos problemas estructurales
que dan origen a la polarización social y que han ca-

i

TRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6 \ MAYO - AGOSTO 2001

8

racterizado la historia latinoamericana. En 1990, Pinochet, el
último dictador latinoamericano, entrega el poder a un gobierno civil siendo un símbolo de
cómo América Latina se había
transformado en una región
cuyos gobiernos quedaban
constituidos como resultado de
procesos políticos electorales,
abriendo un nuevo capítulo
para la transición democrática
en América Latina.
En la profunda diversidad
del subcontinente, México, con
uno de los sistemas civiles autoritarios más consolidados (en
este grupo también podemos
incluir a Venezuela y Colombia),
logra avanzar hacia la transición
democrática en las elecciones de
2000 cuando un partido opositor conservador ganó las elecciones.
Una vez instalado, este
proceso de homogeneización
política latinoamericana ha serv1·do, de manera notable, para regular transformaciones económicas más
profun~as. Todas ellas enmarcadas en el predominio
del cap1~al financiero, la vulnerabilidad del sistema
productivo acosado por la competencia internacional,_ el agravamiento de la pobreza Y la polarización
social.
. Estas constantes colocan a los países latinoame~1~anos en situaciones de extrema vulnerabilidad
política. ~os grandes problemas económicos que han
carac_tenzado la historia latinoamericana se han
agud1za~o. Las tesis sobre la sociedad dual, que
hegem_oruzaron la década de los sesenta, bajo nuevas
modalidades se han visto acrecentadas. Lo mismo
ocurre con la famosa tesis cepalina sobre el desequili-

TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

brio externo, pues los trabajo
productivos orientados a la sus-,
titución de importaciones que
se desplegaron desde los años
cincuenta han sido fuertemente debilitados y disminuidos
desde los ochenta y el desequilibrio externo se ha profundi
zado con nuevos matices. Situación parecida la encontramos
en las tesis de la teoria de la, dependencia Y el subdesarrollo: los
salarios son cada vez más bajos
Y la naciones han ampliado la
condición del subdesarrollo.
Los problemas, en suma, se haU;
agudizado para la mayoría de
la población, Yel modelo neoliberal sólo ha beneficiado a un
sector reducido de la población
nacional integrada vía las relaA
ciones económicas con el mercado mundial.
Ante esta restricción estructural, las sociedades latinoa, . "'·
mericanas presentan sus opciones políucas y sociales particulares. En este Dossier
presentamos cuatro trabajos que centran su atención
sobre los problemas que afrontan hoy las transiciones democráticas. Se aborda la transición mexicana
como una experiencia sui géneris debido a que el sistema po!'ti
·
1 co mexicano
se encontraba clasificado
como ~n sistema civil autoritario, bastante distante
de las dictaduras militares que caracterizaron el Cono
Sur .d e Am'enea
· Latina.
·
La transición mexicana es
ana~ada con un claro referente de lo ocurrido en
Brasil, Argentina, Chile y Uruguay rescatando los
antec~de~tes históricos particulares, los elementos
consututi_vos del sistema político (Estado Ypartidos),
los cambios económicos, el quehacer de las fuerzas
armadas Yel papel que desempeña la sociedad civil.

9

�1.illclacl e lLAmérica Latina...
1 _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __J._ ________~______J D1aemabiliclad e.lLAméJ"ica Latin

___ _
____

.........
.._

El segundo trabajo se centra en el proceso de

...,.. os últimos gobiernos civiles en Argentina a partir de
1983; describe los agudos problemas de gobemabilidad que surgen como resultado de las políticas ecoómicas de austeridad y el cambio estructural que
finalmente generan problemas serios de gobemabilidad que están en el origen de la derrota de aquellas
erzas políticas que estuvieron a la vanguardia de la
l!xpulsión de los militares en el poder y el triunfo de
las opositoras.
Venezuela constituye un ejemplo más de la complejidad de la transición democrática donde existe un
roceso de cambio que ha logrado transformaciones
onstitucionales e institucionales importantes; sin
embargo, el ejecutivo y su gobierno se desempeñan
bajo formas del quehacer político marcadamente verticales e intolerantes y una sociedad civil dividida con
elación al poder.

Por último, en este Dossier se incluye una refle'ón cuidadosa sobre la situación política sui géneris
en el Perú, las causas estructurales de la aparición de
la violencia y un análisis sobre la dimensión
sociopsicológica y cultural del autoritarismo. Ante la
fuerza de los movimientos revolucionarios, la alterativa de la transición se concretó en 1992 con el es-

tablecimiento de un gobierno corrupto, civil, autoritario, recientemente desplazado por presiones internacionales y las fuerzas democráticas del país.
En suma, en este Dossier se plantea un conjunto de reflexiones fuertemente consolidadas en torno
al proceso gradual que implica progresivamente hacia el establecimiento de un sistema democrático con
capacidad de construir sistemas políticos articulados
en torno a la gobernabilidad, entendida ésta como la
capacidad de incluir en la definición de las políticas
públicas en toda su dimensión, las posiciones de la
ciudadanía que permitan el ejercicio de un gobierno
útil y eficaz para el conjunto de la sociedad.
Por último, es importante señalar que la globalización instrumentada con políticas neoliberales y con
el predominio de lo financiero sobre lo productivo,
profundiza en forma inequívoca la desigualdad social, y genera espacios para el progresivo desencanto
de amplios sectores de la población que cuestionan el
funcionamiento actual de los sistemas democráticos
en América Latina. Esto abre un amplio campo de
posibilidades de ejercicio de la democracia donde la
gobernabilidad es el punto de convocatoria de las acciones políticas de la sociedad civil en busca de nuevas alternativas para el desarrollo latinoamericano.-&amp;,,

10
TRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6

! MAYO -AGOSTO 2001

Los signos de la transición
El proceso mexicano en el contexto
de América La,tina
Lurs
a noción de transición irrumpió en el campo
de estudio de los regímenes políticos en forma
bastante abrupta a principios de la década de
los años setenta. Hasta ese momento, en los
países que en el contexto de la guerra fría se reconocían
como parte del bloque occidental, se trabajaba con dos
nociones relativamente polares: los regímenes democrático-liberales, cuya expresión más concreta había pasado a ser la democracia representativa en sus diversas
formas, y los regímenes autoritarios, donde cabían toda
clase de dictaduras o estados de excepción: bonapartismos, fascismos, dictaduras personalizadas, dictaduras
militares tradicionales, etcétera.
Hasta ese momento -y esto era particularmente
válido para los países latinoamericanos- se aceptaba
como una hipótesis de frecuente ocurrencia la implantación de regímenes de fuerza, los que a través de una
lucha activa en la sociedad civil y de cambios en el comportamiento de las propias élites militares eran finalmente expulsados del poder. Al llegar a ese punto había
un rápido paso a un régimen político de signo distinto.
Usualmente se instalaba un gobierno provisional de
corta duración que convocaba a elecciones y restablecía una autoridad constitucional legítima. Así ocurrió,
para acudir a unos de los ejemplos más conocidos, cuando un activo movimiento social derrocó al dictador
Marcos PérezJirnénez, enVenezuela; hubo un gobierno
de Unidad Nacional encabezado por el almirante
Wolfang Larrazábal, y éste convocó a las elecciones en
que resultó electo el presidente Rómulo Betancourt
(todo esto entre febrero y diciembre de 1958). Excep-

L

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

MAYO· AGOSTO 2001

1

MAIRA

cionalmente, hubo también alternativas distintas tras e
relevo de un dictador, como ocurrió cuando Fidel Castro y los guerrilleros del Movimiento 26 de Julio entraron a La Habana en enero de 1959, luego de derrocar a
Fulgencio Batista. Pero lo más frecuente en estos casos:- - - - ----111
era que al concluir un régimen dictatorial los ciudadanos generaban una democracia liberal.
L------ai,
Esto fue lo que empezó a cambiar-en la región y·- - - - --.i1
a escala global- desde los primeros años de la décad
de los setenta como consecuencia de un nuevo contexto internacional, que fue abriendo paso a cambios más
graduales en los regímenes políticos cuando se trataba
de poner término a algún modelo político dictatorial.
De ese modo nacieron las experiencias de transición
la democracia.
¿Cuáles fueron los factores nuevos que precipitaron este cambio? En primer lugar, el progresivo agotamiento de la lógica que había presidido el inicio de la
guerra fría al concluir la segunda guerra mundial. Como
lo ha anotado bien el analista conservador norteamericano Norman Podhoretz, la confrontación bipolar no
consistía sólo en un enfrentamiento por la hegemonía
internacional entre las dos superpotencias más fuertes
en toda la historia de la humanidad-Estados Unidos y
la Unión Soviética- sino en lo que él llamaba "un choque de civilizaciones", una confrontación muy profunda acerca de la manera de concebir y organizar la sociedad e imaginar los espacios del Estado y los individuos,
así como el quehacer de los gobiernos. Estas dos grandes potencias no sólo se enfrentaban por cuotas de poder internacional sino que eran portadoras de dos pro-

------

11

�ectos políticos incompatibles que buscaban expandir.
Por lo mismo en los años de la guerra fría había
la contraposición entre dos formas de democracia: la
cracia libera~ propiciada por Estados Unidos y los
rincipales países occidentales, y la democracia popular,
propiciada por la URSS y sus aliados. La primera ponía el ~nfasis en la separación de los poderes públicos,
a elección periódica de los gobernantes en procesos
ompetidos y en los derechos políticos individuales de

Las transiciones son un
tiempo de coexistencia entre
dos poderes: uno autoritario
que se repliega porque ya no
está en condiciones de seguir
detentando la conducción de
la nación y otro democrático
que va institucionalizándose
y fortaleciéndose hasta hacer
desaparecer el primero.
los ciudadanos. La segunda criticaba fuertemente las
desigualdad es del modelo occidental -que constituía
sólo " una democracia formal"- y sostenía que una verdadera democracia que expresara los derechos de todo
el pueblo vendría al final de un proceso de redistribución
de la riqueza y el poder que inicialmente exigía un fuerte control por parte de la mayoría social (una "dictadura del proletariado").
Hay que señalar también que en medio d e ambas concepciones se intentaron, en ambos bloques,

muchas "terceras vías" por esos años. Sólo que ninguna fructificó, en parte por un tácito reconocimiento de
sus áreas de influencia que se daban mutuamente Estados Unidos y la Unión Soviética. Por eso fueron aplastadas tanto la "primavera de Praga" y el "socialismo
con rostro humano" de Alexander Dubcek y Ota Sik
en 1968 como la vía chilena al socialismo de Salvador
Allende en 1973. Los tiempos, simplemente, no estaban para caminos intermedios y la realidad forzaba a
optar entre las dos fórmulas políticas globales patrocinadas por las superpotencias.
Al avanzar la guerra fría las cosas comenzaron a
cambiar y esas modificaciones llevaron a una reducción del apoyo que podían recibir las dictaduras en el
mundo occidental. A ello contribuyó el proceso de integración europea y la formación de la CEE que exigió
a sus miembros un efectivo funcionamiento de las prácticas democráticas. Igualmente ayudó el conocimiento
de los excesos represivos de las dictaduras de seguridad nacional que Estados Unidos había favorecido para
impedir la expansión del modelo cubano en América
Latina. Pero el factor más decisivo fue el progresivo
debilitamiento del campo comunista y de la Unión Soviética que acabó con la caída del Muro de Berlín, en
1989, Y llevó al fin de la p ropia URSS, en 1991. Esto
último hizo que de las dos n ocion es de democracia quedara una sola en pie, lo que también contribuyó a reducir el ámbito de los regímenes autoritarios.
Pero bastante antes de ese tiempo, habían iniciado las transiciones, que no son otra cosa que procesos
políticos que buscan el desmontaje gradual de un régimen p olítico autoritario para ir colocando en su reemplazo una democracia que va creciendo hasta hacerse
una democracia plena.

Las transiciones m ás conocidas vinieron por oleadas. Primero asistimos al fin de las dictaduras de Europa del Sur a mediados de los años setenta. Término del
Portugal salazarista, de la España franquista y de la
Grecia de los coroneles. Luego, en los ochenta el fin de
las nuevas dictaduras militares sudamericanas que buscaron aniquilar al "enemigo interno" y abatir a las "fuer-

zas subversivas" en Bolivia, Uruguay, Brasil, Argentina
y Chile. Un tercer proceso se produjo precisamente en
Rusia, en las ex Repúblicas Federativas de la URSS y
en los países del Pacto de Varsovia al comenzar los años
noventa. Pero, además, hubo muchas experiencias aisladas del mismo tipo, algunas de ellas muy relevantes,
como las vividas por Filipinas, a la caída del gobierno
de Ferdinand Marcos y en Sudáfrica, tras la llegada al
poder de Nelson Mandela y el desmantelamiento del

apartJieü:l.
La experiencia histórica acumulada enseña que
todas estas transiciones son distintas. Ellas están fuertemente determinadas por factores propios de cada historia nacional, tales como el avance democrático logrado antes de la instalación de los regímenes autoritarios,
o la naturaleza misma de las dictaduras, incluyendo su
vitalidad, niveles de represión y grados de arraigo popular.
Pero ese mismo examen confirma ciertos trazos
comunes a todos estos procesos. Las transiciones son
un tiempo de coexistencia entre dos poderes: uno autoritario que se repliega porque ya no está en condiciones
de seguir detentando la conducción de la nación y otro
democrático que va institucionalizándose y fortaleciéndose hasta hacer desaparecer el primero. En todos los
casos se registra igualmente algún tipo de negociación
-abierta o implícita- entre estos dos actores, en que se
acuerdan las reglas del juego, desde los componentes
básicos del sistema político y económico futuro h asta el
tratamiento que recibirán los que dejan el poder. El Pacto

12
TRAYECTORIAS

j ANO 111, NO. 6 j MAYO . AGOSTO 2001

TRAYECTORIAS

IANO 111, NO. 6

1MAYO - AGOSTO 2001

de La Moncloa, en el caso español, los Acuerdos del
C lub Naval de Montevideo y las conversaciones entr
De Klerk y Mandela son algunos ejemplos de negociaciones explicitas sobre los alcances de la transición; las_ _ _ _ ___:
tratativas para la reforma constitucional chilena de agos7
to de 1989, o las pláticas privadas de la cúpula militar
argentina y los dirigentes democráticos radicales Y. . - - - - --a;t
peronistas luego de la derrota de la guerra de las
Malvinas, son casos de entendimientos más borrosos e¡
incompletos entre los sostenedores del régimen autoritario que partía y los dirigentes que se preparaban para
tomar el con trol del país.
El ajuste sobre los cambios políticos incluyó mu
chas veces entendimientos igualmente concretos para
el manejo de las políticas económicas y sociales. Esto,
unido a las nuevas tendencias más conservadoras de~
sistema internacional, explica el carácter acotado y pragmático que presentan los programas de casi todos los
gobiernos que han encabezado transiciones. Esta situación, a su vez, incide en otro factor significativo del
ambiente político de estos experimentos: las transiciones usualmente se inician en un ambiente de euforia y
esperanza que muy rápidamente se desvanece, dando
lugar a una convivencia política en que se respetan las
garantías básicas pero se instala también un clima de
rutina que se vuelve pesimismo para los actores y organizaciones sociales que h abían luchado por el término
de los regímenes dictatoriales. Como se ha subrayado
muchas veces, las transiciones son tiempos más favorables a los tecnócratas que a los dirigentes sociales de

13

�ülcld..an..AlnéJñaLLialina.- - - - - - - - - - - - - -__¡¡11--- - - - - - - - - - - - - - -GolaemabilidacLen..Amé.ric

Los signos de l,a transición

Los signos de l,a transición

tes convicciones. Estos últimos rápidamente salen
escenario político y en no pocos casos se hunden en
marginalidad.
Las transiciones se caracterizan también porque
deben encarar desafios complejos, con agendas políti-

En menos de treinta años) los
regímenes de transición se
han convertido en algo
.
.
caracteristico y casi
indispensable; constituyen
el tiempo intermedio
para dejar atrás una
dictadura e ir instalando
de a poco una democracia
digna de ese nombre.
/

cas cuyos temas se asemejan bastante, todos ellos dificiles de resolver. Entre éstos sobresalen: el legado de las
violaciones de derechos humanos y las complejas exigencias de verdad y justicia que provienen de sectores
bien organizados de la sociedad civil, en especial las
victimas o sus familiares; la reabsorción de la violencia
que al terminar una dictadura queda instalada en las
policías secretas y cuerpos de seguridad, pero también
en las organizaciones militares de izquierda que buscan
derrocarlas; el ajuste de la pesada deuda social que estos regímenes dejan tras la aplicación de sus políticas
de ajuste y de la reducción del gasto social que provoca
el incremento de la pobreza; el impulso de los cambios

14

institucionales que permitan compatibilizar el sistema
jurídico con los valores democráticos; la búsqueda de
tasas significativas de crecimiento económico o los esfuerzos de reinserción en la comunidad internacional.
La realización de todos estos propósitos torna
arduo el quehacer de los gobiernos que encabezan las
transiciones porque además de las dificultades propias
de los asuntos que les están encomendados, deben hacer frente a las crisis políticas que muchas veces provocan los últimos grupos nostálgicos de las fuerzas que
han dejado el poder, que son aun capaces de poner en
tensión a la sociedad con episodios como la ocupación
de las cortes españolas por el coronel Tejero, el célebre
23 de febrero de 1981 en Madrid, o los sobresaltos de
la larga noche del "ejercicio de coordinación, alistamiento y enlace" de diciembre de 1990 en Chile, cuando el
general Pinochet acuarteló al Ejército para impedir la
entrega del informe de una comisión parlamentaria que
había investigado los negocios de uno de sus hijos.

¿CONSTITUYE LA EXPERIENCIA
MEXICANA UN CASO DE TRANSICIÓN?
En menos de treinta años, los regímenes de transición
se han convertido en algo característico y casi indispensable; constituyen el tiempo intermedio para dejar
atrás una dictadura e ir instalando de a poco una democracia digna de ese nombre. Hemos visto que, si bien
todas las transiciones son diferentes, guardan entre sí
algunas semejanzas esenciales que no resultan fáciles
de compatibilizar con la situación que ha vivido México en el último tiempo.
Eso lleva a plantear la primera gran pregunta previa al ejercicio que este trabajo propone: ¿puede el actual proceso político mexicano ser caracterizado como
una experiencia de transición de la dictadura a la democracia?
Si aplicamos un criterio riguroso habría que excluir una respuesta afirmativa. En primer lugar, porque
México, en sentido estricto, nunca tuvo un régimen

TRAYECTORIAS , AÑO 111, NO. 6 1 MAYO -AGOSTO 2001

autoritario, con todos sus rasgos. El sistema mexicano
en sus años de mayor fuerza, que van desde el inicio de
los gobiernos civiles y la fundación del PRI, en 1946,
hasta la gran crisis económica de 1982 al concluir la
administración de José López Portillo, fue técnicamente un régimen político de partido dominante que tuvo
como su segundo ingrediente fundamental un presidencialismo reforzado.
La organización política de México, durante los gobiernos de esos seis fuertes sexenios, se aproximó bastante
a la fórmula vaga pero sugestiva de Georges Burdeau de
un "cesarismo empírico". El poder delos presidentes mexicanos era discrecional, amplísimo, pero fue también capaz
de coexistir con numerosas formas de organización de la
sociedad civil y con expresiones de un pensamiento crítico
raramente toleradas en un régimen autoritario. Bajo esa
óptica, la frase de Mario Vargas Llosa al descnbir a los gobiernos del PRI como una "dictadura perfecta" es más
una expresión publicitaria afortunada que la descripción
rigurosa del acontecer mexicano bajo la conducción de su
antiguo partido oficial.
En una caracterización rigurosa de su organización y funcionamiento debe decirse que el mexicano
era un régimen político semidemocrático y no propiamente un régimen autoritario. Sin embargo es muy
importante considerar que su capacidad de reproducción estaba garantizada por fórmulas confidenciales, casi
secretas, que sólo muy recientemente han comenzado
a desentrañarse, las que cerraban toda probabilidad de
alternancia, obligando a plantearse como una operación política de gran envergadura el desalojo del partido oficial del poder. Esto fue algo que muchos buscaron sin éxito desde que, en 1929, José Vasconcelos se
atreviera a desafiar las duras reglas del Maximato que
ejercía Plutarco Elias Calles. Entre su fallida y frustrante candidatura presidencial y la del Frente Democrático Nacional de Cuauhtémoc Cárdenas, casi sesenta años
después, en 1988, hay toda una saga de intentos de relevo del poder político priísta que concluyen sin éxito,
pero acumulan también evidencias de falta de transparencia y legitimidad de los actos electorales y de los re-

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

sultados presentados por los titulares del poder qu
actuaban como juez y parte de esos procesos.
Por otra parte, hay que subrayar que a los distintos presidentes electos por el PRI nunca les importó
mayormente que el régimen político que encabezaban
fuera reconocido como una democracia liberal. Para
ello les ayudaba la notable ambigüedad con que fun-

15

�iliclacl en Amétic

•

•

ÚJs signos de la transición

cionaba en esos años la comunidad internacional y, en
articular, las prácticas que presidían el funcionamiento del sistema interamericano. Aunque en la fundación
de la Organización de Estados Americanos, en 1948, se
consagró entre los objetivos de su Carta la activa promoción de la democracia representativa, en muchos momentos de su existencia posterior, la mayoría de sus
obiernos miembros eran simplemente dictaduras.
orno en ese momento lo que importaba era una activa contraposición con la URSS y el campo comunista,
las exigencias estatutarias pasaban simplemente a segundo plano.
Naturalmente debe agregarse que en compara\::ión con regímenes como el de Rafael Leonidas Trujillo,
en República Dominicana, o el de Anastasio Sornoza,
en Nicaragua, el sistema político mexicano era objetivamente uno de libertades bastante amplias. Es sólo a
edida que crece la legitimidad de los modelos demo. ricos liberales en el mundo y que México va adap-

A medida que crece la
legitimidad de los modelos
democráticos liberales en el
mundo y que M éxico va
adaptando sus políticas
internas a las exigencias de la
nueva coyuntura
internacional) empieza a
difundirse desde el poder una
retórica que proclama el
objetivo de hacer de M éxico
una plena democracia.
16

ÚJs signos de la transición

tando sus políticas internas, especialmente las económicas, a las exigencias de la nueva coyuntura internacional (lo que ocurre a partir del gobierno del presidente Miguel de la Madrid) que empieza a difundirse
desde el poder una retórica que proclama el objetivo de
hacer de México una plena democracia.
Sin embargo, el problema del agotamiento del
modelo político aplicado en México se había planteado
con bastante anterioridad a ese momento. Datar el inicio de esa crisis hace parte de una de las más apasionadas discusiones que se plantean los académicos y dirigentes políticos que aceptan la hipótesis de que México
vive una transición, y que tiene que ver con el episodio
que da inicio a ésta y a la búsqueda de las transformaciones políticas del cambio político que abran un tránsito a la democracia.
Algunos de estos analistas hacen arrancar este
proceso del primer gran momento en que el sistema
experimentó fracturas y turbulencias de envergadura:
tras el surgimiento del movimiento universitario de 1968
contra Gustavo Díaz Ordaz y su trágico desenlace en la
Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Otros prefieren fechar este hecho en los proyectos del secretario de
Gobernación, Jesús Reyes Heroles, a principios del gobierno de José López Portillo, en 1977, subrayando su
resultado concreto de un cambio de la legislación electoral y la inclusión, junto a los diputados electos por el
PRI en los colegios múltiples uninorninales, de un bloque parlamentario destinado a dar representación a los
partidos minoritarios. Por su parte, quienes asignan
prioridad a los escenarios sociales subrayan lo acontecido luego del terremoto de 1985 donde organizaciones rápidamente surgidas de la sociedad civil repararon las insuficiencias de la ayuda gubernamental a los
damnificados en ese sismo que, junto con destruir la
capital, resquebrajó en buena medida la legitimidad del
partido oficial. Otros acuden a la fecha obvia de julio
de 1988 -la primera elección presidencial competida
desde la fundación del Partido Nacional Revolucionario- atribuyendo especialmente a la caída del sistema y
a los cuestionados recuentos gubernamentales la con-

lRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

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dición de una fractura indeleble en cuanto a la validez y
reconocimiento de los gobiernos priístas. Finalmente
están los que, ateniéndose a resultados objetivos, sostienen que la transición mexicana se inició el 6 de julio de
1997 en el momento en que el partido oficial pierde el
control de la mayoría de la Cámara de Diputados y la
dirección del gobierno de la ciudad de México elegido
ahora a través del voto ciudadano, oportunidad -y esto
es lo más importante- en que el Presidente de la República y el partido gobernante por primera vez aceptan
corno válidos resultados que los desfavorecían.
Todo lo anterior demuestra que en México se da un
fenómeno único que es el de una disparidad entre los datos objetivos que permiten hablar de la existencia de un
proceso de transición y el reconocimiento subjetivo por la
mayoría de los ciudadanos de que esto pudiera estar ocurriendo. Esto acontece porque el punto más vulnerable del
viejo sistema político era el que no permitía la alternancia
en el poder; de este modo dicha limitante fue una exigencia
puesta corno un requisito de credibilidad para aceptar la
existencia de un proceso de transición en el país.
Cuando uno conversa en privado con muchos

lRAYECT0RIAS I AÑO 111, NO. 6

MAYO - AGOSTO 2001
1

dirigentes políticos de la antigua oposición al PRI ésto
aceptan que las condiciones de funcionamiento del ré
gimen político, desde comienzos del gobierno de Ernesto Zedillo, permitían considerar en marcha un proceso de transición a la democracia; sólo que había tam
bién un consenso para negar esa situación mientras el
PRI no fuera desalojado del poder. Esto es lo que explica que sólo se haya producido una unanimidad sobr
este punto después de la noche d el 2 de julio del año
2000 y de la llegada a Los Pinos de un dirigente político opositor corno Vicente Fox.
Hace un par de años escribí un hbro que intentaba
caracterizar lo acontecido en la transición iniciada en mi
país, Chile, en marzo de 1990. Como una manera de subrayar las dificultades políticas y los enclaves institucionales que habían complicado el avance de ese proceso lo titulé Chile, h. transición interminabk. Creo que si hubiera que
ponerle un nombre a la experiencia mexicana, que presenta una clara contraposición con el caso chileno, habría que
denominarla "México, la transición incomenzable".
En Chile, la lucha contra la dictadura de Augusto Pinochet fue larga y dificil, pero culminó en un rno-

17

�&amp;m.-llllJílidlad_mUlan·caJLallil·IHL- - - - - - - - - - - - - --1~ - - ~ - - - - - - - - - - -Gohernabilidad.elL.Alllérica...

Los signos de la transición

_______

ento muy nítido de reconocer: el plebiscito del 5 de
__.
ctubre de 1988, en que el triunfo del "no" obligó al
General a dejar el poder conforme a su propio cronoa político y a las disposiciones de "su Constitución" aprobada en 1980. Ese día principió la transición
chilena y las dificultades que vinieron después son harina
de otro costal y corresponden a un momento en que los
·ru1ares del poder autoritario ya habían perdido la conucción del poder ejecutivo. En cambio, en México ocurrieron muchas cosas que objetivamente son parte de una

____

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--------

En M éxico se da un
fenómeno único que es el de
una disparidad entre los
datos obJetivos que permiten
hablar de la existencia de
un proceso de transición
y el reconocimiento subJetivo
por la mayoría
de los ciudadanos de
que esto pudiera estar
ocurriendo.
transición antes del momento en que el Partido Revolucionario Institucional dejara el poder. Sólo que, por otras razones, recién ahora la sociedad puede ponerse de acuerdo
en que han empezado a vivir un tránsito de esta clase (aunque para entenderlo estén obligados a revisar muchas páginas escritas en los años previos).
Este contraste me lleva a pensar que puede ser
muy fecundo un estudio comparativo del proceso mexicano con algunas de las experiencias de transición realizadas en el Cono Sur de América Latina desde una

18

década y media antes. No se me escapa el hecho de que
luego del término de la guerra fria, al haber desaparecido los modelos políticos ideales y buena parte de las
dimensiones utópicas de la política, el conocimiento
preciso de experiencias nacionales y la posibilidad de
colocarlas frente a frente tiene cada vez mayor importancia. Dentro de esa óptica, el caso mexicano es especialmente atractivo para una buena comparación, justamente por sus grandes diferencias con las otras experiencias que se registran en nuestro continente.
Recientemente ruve ocasión de editar y publicar,
en conjunto con el cientista político mexicano Carlos
Elizondo, un trabajo destinado a examinar las transiciones de Chile y México. El valioso aprendizaje experimentado al producir ese libro, en que colaboraron algunos de los más destacados protagonistas de ambas
experiencias, reafirmó mi convencimiento de que confrontar las siruaciones de Brasil, Argentina y Uruguay,
que conformaron con Chile las dictaduras del tiempo
de la guerra fria, llamadas de "seguridad nacional", con
la historia diferente de México pudiera ser, académica
y políticamente, parte de un ejercicio muy provechoso,
tanto para entender nuestras historias recientes como
para guiar de modo más certero la formulación de las
políticas públicas. Ello pudiera ofrecer a los representantes del gobierno mexicano y a las fuerzas de oposición, la ventaja de tener a la vista los logros y contratiempos de otras experiencias de transición que han
precedido a la propia en nuestra misma región.

Los antecedentes derivados del proceso
de constitución y desarrollo del Estado nacional
La constirución de un Estado "en forma" ha tenido un
distinto desarrollo en estos países. En Chile, al igual que
en Uruguay, un régimen político estable y un ordenamiento constitucional reconocido y acatado se logra
bastante luego de la proclamación de la independencia
en la primera mitad del siglo XIX. México y Argentina,
en cambio, viven un tiempo prolongado de desorden
político que en México sólo se supera tras el retiro del
escenario político del caudillo Antonio López de Santa
Anna y la aprobación de la Constitución de 1857 en el
primer mandato del presidente Benito Juárez. En Argentina, a su vez, la fuerte pugna entre federalistas y
unitarios posterga la existencia de un orden político reconocido hasta el final de la gestión del dictador Juan
Manuel de Rozas. Brasil, por su parte, instaura el imperio en 1821 y consolida un Estado bien organizado que
no experimenta mayores contratiempos cuando se da
el paso a la independencia nacional en 1888. Un punto
interesante es que los países con un peso histórico más
fuerte de su pasado colonial -México y Argentina, los

antiguos virreinatos de Nuevo México y La Plata, o e
imperio brasilero- tuvieron muchas más dificultade
para estructurar una continuidad republicana que países como Uruguay y Chile con una existencia colonial
muy poco relevante.
Esto puede extrapolarse para los efectos del trabajo comparativo a otro asunto central: la densidad d
la tradición democrática. Uruguay y Chile, de nuevo,
organizan con bastante rapidez una vida democrática,
--&lt;:ensitaria al comienzo, que luego va extendiéndose
mediante una incorporación progresiva de los sectores
medios- a segmentos más amplios, hasta configurar un
conjunto estable de prácticas democráticas. Argentina
y Brasil establecen esto mismo con más dificultades, en
tanto que México, por las peculiaridades de su muy_ _ _ _~...
singular historia nacional, vive prácticamente al margen del objetivo de una democracia política hasta tiem--- - - - --a·:
pos muy recientes.
Naturalmente, esta serie de factores es determinante para la configuración de sus procesos de transi
ción. Comprender estas diferentes modalidades políticas pudiera ser una clave muy importante para enten-

LOS COMPONENTES SUSTANTIVOS
DE UN EJERCICIO COMPARATIVO
DE LA TRANSICIÓN MEXICANA
CON OTRAS EXPERIENCIAS
DE AMÉRICA LATINA
Ahora, colocados ante este desafio: ¿Cuáles áreas debería abarcar este ejercicio para ser más provechoso?
Pienso que fundamentalmente siete:

TRAYECTORIAS

! AÑO 111, NO. 6

; MAYO - AGOSTO 2001

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

19

�Las condiciones de
funcionamiento del régimen
político) desde comienzos del
gobierno de Ernesto Zedillo)
permitían considerar en
marcha un proceso de
transición a la democracia; sólo
que había también un consenso
para negar esa situacwn
mientras el PRI no fuera
desalojado del poder.
•

• I

der los obstáculos y restricciones que pudieran derivar

l peso y variedad de las organizaciones sociales
Otro factor decisivo, casi tan relevante como las caraceristicas que presenta el Estado, es la configuración
rgánica de la sociedad civil en estos países. La existencia de entidades sociales, sean éstas de tipo tradicional
(sindicatos, organizaciones campesinas, movimientos
universitarios), como de nuevo tipo (organismos de protección del ambiente, de promoción de los derechos de
género o de defensa de los pueblos indígenas) determinan
un circuito diferenciado en el proceso de toma de decisiones de las políticas públicas, como también de la forma en
que se sancionan las normas legislativas.
Bajo esta óptica, con el peso de su tradición corporativa en la etapa de hegemonía del PRI, México presenta una situación muy diferenciada de la de los países del Cono Sur. Éstos, a su vez, exluben considerables diferencias entre ellos, lo que aumenta el interés de

20

un trabajo más amplio de comparación referida a este
terreno.

La estructura de partidos políticos
Aquí se trata de determinar en qué momento se configuran en los diversos países partidos políticos bien organizados, con doctrina, programas, visiones estratégicas y tácticas, así como ver la relación que éstos mantienen con los sectores ciudadanos y las organizaciones
privadas.
Bajo esta óptica, otra vez, el momento de maduración de una verdadera estructura de partidos políticos en México es bastante más tardía que en los países
sudamericanos. Chile, Uruguay y Argentina tienen,
desde las primeras décadas del siglo XX, partidos que
reflejan los intereses de los diversos sectores sociales,
destacando la expresión ascendente que las capas medias logran a través de los partidos radicales en Argentina y Chile y del Partido Colorado en Uruguay. En
todos estos casos, se cuenta también con partidos tradicionales y de izquierda, resaltando la fortaleza de los
partidos Comunista y Socialista y el fortalecimiento de
sectores populares en Chile, donde se logra incluso una
experiencia de Frente Popular en 1938. La izquierda
argentina tiene perspectivas ascendentes hasta que en
los años cuarenta el fenómeno del peronismo y la formación del Partido Justicialista radican ahl una expresión hegemónica de " lo popular". En Uruguay, a su
vez, prevalecerá una confrontación de los dos partidos
tradicionales, el ya mencionado Colorado y el Nacional
o Blanco, primacía que apenas será rota en los años
noventa con el ascenso del Frente Amplio como una
tercera fuerza competitiva.
Brasil, por su parte, tendrá una situación inestable en materia de partidos políticos. La mayoría de ellos
se configuran en tomo a poderosos caudillos civiles
como Getulio Vargas, Carlos Lacerda o Janio Quadros,
los cuales animan la vida política del país con paréntesis autoritarios hasta la instalación de la dictadura que
derroca a Joao Goulart en 1964. Una rareza de ese régimen militar fue la estructuración forzosa de dos par-

I

TRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6 I MAYO • AGOSTO 2001

tidos oficiales, uno de gobierno, la Alianza Renovadora
Nacionalista (ARENA), y otro de oposición, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB). Sorprendentemente esta segunda fuerza logra autonomía operativa
del régimen y subsiste como una amplia coalición democrática que conduce la transición en conjunto con
otras fuerzas políticas tradicionales y nuevas (como el
Partido Social Demócrata, el Partido Liberal o el Partido Democrático del Trabajo), lo cual no excluye el rápido ascenso y declinación de nuevos caudillos civiles
como Fernando Colhor de Melo.
En contraste con todo lo anterior, México logra
configurar una estructura de partidos propiamente tal
en una época muy tardía. Prácticamente al concluir la
larga era de preeminencia del PRI, el antiguo Partido
Acción Nacional, fundado en 1939, y el nuevo Partido
de la Revolución Democrática se configuran como fuerzas de alcance nacional, capaces de ejercer la dirección
de gobiernos estatales y municipales y de aspirar al poder a escala nacional.
La antigüedad y experiencia acumulada por los
partidos políticos en materia de negociaciones, coordinación con otros grupos ciudadanos y sin capacidad
de discusión de iniciativas legislativas o de gobierno,
constituye también una diferencia relevante para los
cursos posibles de un proceso de transición.

sacios, en contra de los cuales aplicaron un verdader
terrorismo de Estado. Otra historia es la de su implan
tación y legitimidad en la sociedad. Uruguay es de lejos
el país donde el periodo dictatorial dejó menos huellas,
en parte porque al igual que Chile tenía una larga tradición republicana. Pero en los cuatro casos el Estado de
excepción ejerció poderes absolutos.
México, por el contrario, es un país donde no s
encuentra en toda su historia una dictadura propiamente
tal (si consideramos la precariedad que tuvo la implantación en el poder de Victoriano Huerta y la condición
inicial de "héroe republicano" del general Porfirio Díaz
que llega limpiamente al poder en los comicios de 1876).
Lo que México conoció, casi desde el momento mismo
en que el Ejército Trigarante completa la independen-_ _ _ _ _..
cia del imperio español, es una larga saga de disputas
de caudillos civiles y militares que ejercen un poder dis-- - - - --.
crecional y buscan prolongar su estadía en el poder, su·- - - - -llegar a prácticas brutales ni sistemáticas. Luego de la etap
inicial de la Revolución, esto da lugar al singular experimento de un régimen institucionalizado de partido domi-

Diferencias existentes en cuanto al régimen
autoritario o semiautoritario
Ya hemos subrayado que los experimentos de transición resultan muy condicionados por la naturaleza del
régimen que los precede. Aquí, una vez más, encontramos significativas diferencias entre México y las naciones del Cono Sur latinoamericano.
Los cuatro países del Sur conocieron dictaduras
especialmente fuertes, tanto por la modalidad institucional de ejercicio del poder por parte de las fuerzas
armadas, a través de sus mandos regulares, como por el
fuerte disciplinarniento represivo que acompañó a su
gestión. Las dictaduras de seguridad nacional fueron
m odernas, ideologizadas e implacables con sus adver-

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO· AGOSTO 2001

21

�Los sigrws de la transición

te y al funcionamiento de una "presidencia imperial",
como la han llamado algunos historiadores mexicanos,
..__ _ .....,__.adaptando la fórmula a la que diera notoriedad Arthur
Schlesinger, al caracterizar al ejecutivo de los tiempos de
'chard Nixon en Estados Unidos.
Esta diferente relación con las experiencias dictatoriales, tanto en lo cronológico de las historias polítias como en la profundidad de su implantación, es otro
actor de mayor interés para examinar la transición
mexicana frente a sus congéneres del Sur.

La existencia o no de "amarres" institucionales
na de las singularidades de las nuevas dictaduras mi.tares latinoamericanas que se establecieron a partir de
los años sesenta fue que en ellas el componente juridico
institucional adquirió una mayor significación que en
los regímenes de fuerza tradicionales, donde simpleente había un empleo acomodaticio de la legalidad.
l endurecimiento del régimen brasilero se hace en toro a un instrumento normativo, el Acta Institucional
No. 5, de 1969. El punto de quiebre del régimen uru-

Encontrarnos en México la
inexistencia de un sistema
electoral de segunda vuelta
que permita lograr un
respaldo mayoritario al
Presidente de la república o a
los parlamentarios. Esto ha
producido un Presidente
elegido sin mayoría absoluta y
que sólo tiene un respaldo
minoritario en el parlamento.
22

guayo se produce a partir del plebiscito convocado por
el gobierno militar en 1980 para tratar de validar el esquema constitucional preparado por dicho régimen .
Pero el caso más extremo es el del general Pinochet en
Chile, quien durante siete años elabora y luego sanciona una Constitución Política fundada en las visiones y
criterios de esa dictadura militar. Con esto logra dar
sobrevida a muchas instituciones y procedimientos que
los chilenos denominan "enclaves autoritarios", muchos
de los cuales están vigentes hasta hoy, como la institución de los senadores designados que nombran las diversas ramas de las fuerzas armadas y el poder judicial,
o la función de tutela que se asigna a las instituciones
militares sobre la marcha del proceso político democrático.
La existencia de estas ataduras juridicas -"candados" las denominarían los mexicanos- tiene una irn-.
portancia crucial en el ritmo de las transiciones y en la
posibilidad de concluirlas con una completa superación del orden autoritario.
La transición mexicana carece por completo de
estas limitaciones, puesto que los titulares del p oder,
que no se planteaban la posibilidad de perderlo en las
elecciones de julio de 2000, nunca trabajaron para reforzar su posición con mecanismos especiales o procedimientos que obstruyeran la acción del gobierno de
relevo.
Pero casi como una contrapartida a lo anterior
encontramos en México la inexistencia de un sistema
electoral de segunda vuelta que permita lograr un respaldo mayoritario al Presidente de la república o a los
parlamentarios. Esto ha producido como efecto la existencia de un Presidente elegido sin mayoría absoluta y
que sólo tiene un respaldo minoritario en el parlamento. El Partido Acción Nacional, única base de apoyo
efectivo del gobierno de Fox, cu enta con poco más de
40% del total de los miembros del Congreso (207 de
500 diputados y 56 de 128 senadores), lo que genera
un cuadro de dispersión de fuerzas que va a obligar a
una constante negociación, caso a caso, para la aprobación de las diferentes iniciativas legislativas del poder

TRAYECTORIAS

j

AÑO 111, NO. 6 . MAYO • AGOSTO 2001

ejecutivo. Esta desfavorable correlación de fuerzas, muy
propia del caso mexicano, contrasta con la que ha tenido la Concertación de Partidos por la Democracia en
Chile o, en su momento, Radicales y Peronistas en Argentina. Ello repercutirá indudablemente en las características de la transición política que hará México. Esto,
por su parte, puede hacer muy útil el estudio de las
modalidades y condiciones de la negociación entre gobierno y oposición registrada en los países del Sur.

Carácter de las fuerzas armadas
El espacio de las instituciones militares varia de una sociedad a otra. Sin embargo, en un examen comparado de los
casos que proponemos analizar, sobresale en esta esfera de
actividad estatal el contraste entre la situación de México y
el resto de los países sudamericanos.

TRAYECTORIAS

I

AÑO 111, NO. 6

~ · AGOSTO 2001

El ejército y la marina de Argentina, Uruguay,
Chile y Brasil son instituciones que hunden su orige
en el nacimiento mismo de los Estados independientes
y que, por lo mismo, se sienten depositarios del conjunto de la historia nacional y de sus tradiciones. Esto ha
estado fuertemente presente en la retórica de los documentos justificatorios de los golpes de Estado y de su
acción como gobernantes.
El ejército mexicano, por el contrario, es heredero de la Revolución Mexicana, descrita como "la primera revolución social del siglo XX". Entre 1911 y 1929
altos oficiales de esa fuerza armada ejercieron directamente el control del gobierno. Entre 1929 y 1946, los
militares fueron el cuarto pilar organizado del Partido
Nacional Revolucionario, primero, y del Partido de la
Revolución Mexicana, después. Pero aún después de

23

�lülülod en.An,é1Ka-1.alinat-- - - - - - - - - - - - - - --1--- -- - - ~ - - - ~ - - - - - -..li.i11Denua
Los signos de /,a transición

1946, cuando el PRI restringe sus grupos organizados
al ámbito sindical, campesino y de las organizaciones
p opulares, los militares siguen siendo una fuerza respeosa de las instituciones del país y, sobre todo, del
ando ejercido por el Presidente de la república como
generalisimo indiscutido de las fuerzas armadas.

1---~--~-----

México tiene en cuanto a
honradez) en el ejercicio de las
funciones públicas) las más
bajas calificaciones) al punto
que las prácticas de corrupción
y mal manejo de los recursos
públicos figuran como una de
las causas más directas en la
pérdida final del poder del
Partido Revolucionario
Institucional.
A esto se agrega, naturalmente, un conjunto dis- - -- --..into de doctrinas y concepciones profesionales que
establecen una segunda gran diferencia en este segmento. Los militares de los países del Sur compartieron el
espíritu de cruzada anticomunista de la guerra fria, establecieron acuerdos preferentes con Estados Unidos y
participaron de los mecanismos de capacitación profesionales ideados en Washington. Los militares mexicanos adhirieron a las visiones del nacionalismo revolucionario y estuvieron bastante lejos de las posturas que
uniformaron el quehacer de los uniformados argentinos, brasileños y uruguayos.
Esta particular postura de diferenciación doctrinal y de subordinación al poder político de los militares

24

Los signos de /,a transición

de México debiera tener un efecto considerable en la
transición política que inicia el presidente Vicente Fox.

Diferentes tradiciones en materia de
probidad pública y respeto de los derechos humanos
Éstas son dos áreas cruciales para definir el avance y
desenlace de las experiencias de transición. De nuevo en estos terrenos, México presenta una posición
muy diferenciada de la de los países del Cono Sur, la
cual tampoco es homogénea.
Uruguay y Chile, nuevamente, tienen como elemento constitutivo de su trayectoria republicana un
considerable grado de honradez en el ejercicio de las
funciones públicas. Argentina y Brasil se encuentran
en una situación intermedia. México tiene en este campo las más bajas calificaciones, al punto que las prácticas de corrupción y mal manejo de los recursos públicos figuran como una de las causas más directas en la
pérdida final del poder del Partido Revolucionario Institucional.
En cuanto a los derechos humanos se verifica una
situación contrastante de otro tipo. Los cuatro países
australes vivieron, bajo sus dictaduras, situaciones de
completo desconocimiento de las garantías fundamentales de las personas, en total contraste con sus prácticas políticas previas. Ello ha llevado a los gobiernos que
han dirigido las transiciones a proclamar la necesidad
del absoluto respeto a los derechos humanos, a la vez
que han tenido grandes dificultades para resolver eficazmente los enormes pendientes que las dictaduras
dejaron en este terreno.
México, por su parte, nunca conoció violaciones
tan extensas a las garantías fundamentales de las personas, aun cuando muchos episodios puntuales constituyeron casos concretos de atentados contra la vida, la
libertad o la dignidad humanas. Pero esto no llegó a
impregnar la plataforma democratizadora como ocurrió al concluir las dictaduras de seguridad nacional.
Tampoco en México se ha planteado hasta ahora la
necesidad de una investigación sistemática para el recuento de las violaciones previas, como se hicieran en

TRAYECTORIAS ¡ AÑO 111, NO. 6

MAYO • AGOSTO 2001
1

Argentina y Chile a través de las Comisiones de Verdad
encabezadas por Ernesto Sábato y Raúl Rettig.
De nuevo aquí se abren oportunidades propicias
para un trabajo académico y político que ayude a entender mejor estas distintas experiencias de transición.
Para concluir, creemos que el proceso político
mexicano más reciente ofrece inmejorables oportunidades de política comparativa en un ámbito regional.
Los países del Cono Sur de América Latina -Argentina, Brasil, Uruguay y Chile- dieron forma a la segunda
oleada de transiciones en la década de los ochenta. A
México le corresponde realizar la primera transición
política del siglo XXI, en un momento en que puede
asegurarse que se está cerrando el ciclo de este tipo de
experiencias. Aprovechar esta situación para extraer lecciones y aprendizajes del camino recorrido por otros
países del hemisferio parece una oportunidad excepcional que los políticos y académicos mexicanos no debieran desaprovechar.-&amp;,,

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25

�Una historia de nunca acabar
Gobernabilidad y reformas económicas en Argentina
ANTONIO CAMOU
La Argentina está compuesta por mil/enes de

habitantes que quieren hundirla,
pero no ÚJ wgran ...
Mario Moreno, "Cantinflas"

n este ensayo me propongo tres objetivos. En
primer lugar y partiendo de una muy esquemática periodización, ofreceré un apretado
resumen del conflictivo funcionamiento entre
Estado y mercado en la Argentina de la segunda poserra. Este cuadro general me servirá, en segundo tér. o, para analizar brevemente el derrotero de las tres
primeras administraciones democráticas que sucedieron a la última dictadura militar, la de Raúl Alfonsín
(1983-1989) y las de Carlos Menem (1989-1995 y
1995-1999), desde la perspectiva de las principales reformas económicas encaradas. Finalmente, y sobre ese
asfondo, argumentaré que uno de los problemas cenes en la Argentina de los últimos años, iniciado en la
__,segunda etapa del gobierno menemista, y peligrosamente agravado durante la nueva administración de Fernando de la Rúa (diciembre de 1999), ha estado en la
incapacidad para generar un eje_de conduccwn política coherente. Este hecho ha impedido que se continuara con las
necesarias reformas económicas y estatales orientadas,tanto
a mejorar la productividad de la economía y del sector público, como a recuperar la confianza de los inversores externos e internos. De este modo, se ha entrado en un delicado drculo vúioso en el que, una baja capacidad de gobierno impide llevar adelante reformas económica, y este hecho, a su vez, agrava los déficits de gobernabilidad iniciales,
entrando en una nueva ronda descendente en la que menos gobemabilidad y menos desempeño económico se
retroalimentan.

E

,

_____

26

A lo largo del trabajo utilizaré una definición
"minima" de gobemabilidad, entendida como un esta-

do de equilibrio dinámico entre el nivel de las demandas
sociales y la capacidad del sistema político para responderlas de manera legítima y eficaz. Desde esta perspectiva,
sostendré que la gobemabilidad depende de una serie
de "acuerdos" básicos entre las élites dirigentes, que
logran un grado significativo de aceptación social, en
tomo a tres ámbitos principales de la vida social: el nivel de la cultura política, esto es, al nivel de esa compleja amalgama de ideas y valores que conforman mode/,os
de orientación política; el nivel de las reglas e instituciones del juego político que configuran fórmulas institucionaks, es decir, mecanismos operacionales para la agregación de intereses y la toma de decisiones que en su
nivel más amplio configuran el régimen político; y finalmente, tenemos los acuerdos en torno al papel del
Estado y sus políticas públicas estratégicas, orientadas
a responder a los desafios centrales de la agenda pública
(pienso especialmente en las políticas económicas y las
políticas sociales). Estos acuerdos actúan como condición necesaria para la existencia de niveles adecuados
de gobemabilidad, en la medida en que otorgan mayores márgenes de previsibilidad al comportamiento de
los distintos actores sociales.
En este punto vale reconocer que mi posición
pone cierto énfasis -en el marco de un equilibrio cambiante entre demandas y respuestas- en el papel de las
élites dirigentes, y es cierto; pero lo que quiero remarTRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6 . MAYO - AGOSTO 2001

car es que esos acuerdos cupulares constituyen una
condición necesaria, mas no suficiente, para lograr adecuados niveles de gobemabilidad. En otros términos,
puede ser que en una sociedad determinada exista ese
tipo de acuerdos y aún así el grado de conflictualidad
social rebase la capacidad del gobierno para establecer
el orden público o la estabilidad económica; pero si en
una sociedad no existen esos acuerdos básicos entre las
élites, las probabilidades de caer en situaciones criticas
crecerán de manera muy significativa (por no decir casi
segura). Por otra parte, este enfoque ayuda a despejar
un malentendido habitual: todas las sociedades (y todos los gobiernos) realmente existentes tienen -en un
sentido amplio- problemas de gobernabilidad, y constituye una ingenuidad política o un desliz autoritario
creer en su eliminación; lo que diferencia a unas sociedades de otras es el "modo" en que un número reducido de actores estratégicos abordan dichos problemas, y
en este punto es donde cobra especial importancia el
hecho de que existan -en un grado relevante- ciertos
acuerdos básicos entre las élites dirigentes para procesar la conflictualidad social.
Casi está de más decirlo, pero si hay algo que
ha caracterizado a la sociedad argentina desde hace ya
varias décadas, es la notoria incapacidad de los actores
socioeconómicos y sociopolíticos estratégicos para conformar un orden político y económico que sea, a la vez,
legítimo y eficaz.

CRISIS ECONÓMICAS RECURRENTES E
INGOBERNABILIDAD EN LA ARGENTINA
DELA SEGUNDA POSGUERRA
En una rápida esquematización, podríamos distinguir
una serie de cinco etapas en la trama de relaciones entre Estado, mercado y sociedad civil en Argentina a partir
de los años treinta. Este periodo, que algunos autores
descnben con el rótulo de "matriz estadocéntrica", abarca un amplio itinerario político, social y económico
donde se destacan tres características básicas: i) el Es-

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6

MAYO - AGOSTO 2001

1

Todas las sociedades (y todos
los gobiernos) tienen
problemas de gobernabilidad)
y constituye una ingenuidad
política o un desliz autoritario
creer en su eliminación; lo que
diferencia a unas sociedades
de otras es el ''modo)) en que
un número reducido de
actores estratégicos abordan
dichos problemas.
tado se convierte en promotor y agente del desarrollo
económico; ii) se conforma un modelo de desarrollo
económico "hacia adentro", según el esquema del mo _ _ _ _ __.,.
delo de sustitución de importaciones (ISI); y iii) se configuran una serie de mecanismos de integración economicosocial a partir de los procesos de educación, urbanización, industrialización, seguro social, etc. Dentro
de este amplio esquema, que cronológicamente va desde la crisis de 1930 hasta el estallido de la crisis de la
deuda externa en 1982, podemos distinguir las siguientes subetapas:
a) La restauración oligárquica o conservadora
(1930-1943). En líneas generales, buscó perpetuar el
modelo económico agroexportador (o de "desarrollo
hacia afuera") junto con un esquema cerrado de ejercicio del poder, similar al que existía antes del periodo
democrático (1916-1930).
b) El régimen nacional-popular. La parábola dibujada por el ascenso y la caída del primer peronismo
(1946-1955) marca tres nuevos datos de la realidad
argentina: i) el surgimiento de una nueva fuerza políti-

27

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electoralmente hegemónica y fincada en fuertes apoos sindical-corporativos; ii) la conflictiva integración
del sector social del trabajador a una sociedad en acelerado proceso de modernización; y iii) el inicio de la fase
"fácil" o "liviana" del modelo de sustitución de importaciones, junto con su primera crisis fallida al intentar
asar a una etapa de "profundización".
c) El modelo desarrollista (cívico-militar). Entre
1955 y 1973 se ensayaron diversos esquemas de solun.,,-----_.ción a dos problemas críticos: por un lado, la necesidad
de superar los recurrentes "cuellos de botella" (fiscales
o crisis del sector externo) del modelo sustitutivo; por
otro, la necesidad de reconfigurar el espacio de la dominación política legítima a partir de la irrupción política y social del peronismo, que permaneció proscrito
durante esos años.
d) Los autoritarismos fundacionales. El periodo
1976-1983 marca, desde el punto de vista económico,
el fin del esquema del modelo de sustitución de importaciones (ISI), y el intento más drástico llevado hasta
entonces para "refundar" la sociedad argentina sobre
nuevas bases de funcionamiento político, social y económico.

28

e) Transición democrática y reforma económica.
Desde 1983 hasta la actualidad.
Ahora bien, si concentramos nuestra atención en
el derrotero político, económico y social que va desde
la constitución de la matriz estadocéntrica, entre 1930
y 1946, y su definitivo derrumbe hacia 1982, con la
crisis de la deuda y la derrota militar en la guerra de
Malvinas, veremos que la historia contemporánea argentina muestra agudos contrastes.
En efecto, para muchos observadores de la realidad política y económica de la Argentina de las últimas
décadas al momento de la recuperación democrática
en 1983, la sociedad había vivido "cincuenta años de
decadencia". Años más, años menos, esta idea de la
decadencia argentina, y el consiguiente impulso por
realizar transformaciones profundas, no sólo constituía
un viejo /ei,t motiv de ciertos sectores de la dirigencia del
país, sino que hundía sus raíces en un extendido estado de
insatisfacción social que se asociaba, por contraste, con uno
de los mitos fundantes de la Argentina moderna.
De acuerdo con ese persistente mito, el país siempre fue muy rico -como lo habían probado los años
que transcurrieron entre 1880 y 1930-y destinado a

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO -AGOSTO 2001

ocupar una posición de liderazgo en América Latina, e
incluso en el mundo. Pero algo pasó que hizo frustrar
las mejores expectativas de los Padres Fundadores: en
las cinco décadas que transcurrieron desde el golpe
militar de Uriburu (6 de septiembre de 1930) hasta la
recuperación democrática de 1983, el país se convirtió
en el laboratorio perfecto para estudiar la inestabilidad
política, la creciente conflictividad social y el comportamiento irregular de una economía que en los últimos
veinte años se había vuelto francamente errática; en esta
furiosa historia contada por un loco, en la que debemos
incluir una guerra perdida contra una potencia de la
OTAN en 1982, y miles de muertos y desaparecidos
durante los años setenta, el país extravió el rumbo, se
perdió la república, la sociedad se estancó en su crecimiento y fue resignando posiciones no sólo en relación
con otros países desarrollados, sino incluso frente a sus
propios vecinos.
Del lado económico de este esquema ha sido usual
elaborar comparaciones gruesas entre las deslumbrantes cifras de la Argentina del Centenario (1910) y la
que recibió el primer gobierno de la última recuperación democrática. Un destacado intelectual (asesor presidencial de Raúl Alfonsín para más datos) resumía así
algunos de los avatares del "fracaso argentino":
En 1913 el producto per cápita de Argentina era compa-

rable con el de Suiza, el doble del de Italia, y casi la mitad
del de Canadá, rrúentras que en 1978 las proporciones
entre el producto per cápita argentino y el de esos países
fueron respectivamente menos de un sexto, la mitad y un
quinto. El contraste con Japón es... dramático: alrededor
de la primera guerra mundial el producto per cápita argentino era cinco veces mayor que el japonés, y en los
tardíos años cincuenta era cerca de tres veces mayor,rnientras que en los tempranos años ochenta era sólo de un
cuarto del japonés (Nino, 1992: 13).

Desde el punto de vista político-institucional, un
indicador más concreto de ese rumbo errático lo constituyen los recambios presidenciales: de haberse cum-

TRAYECTORIAS

IAÑO 111,

NO. 6 'MAYO -AGOSTO 2001

plido los mandatos establecidos por la Constitució
nacional,Argentina debió tener entre 1928 y 1982 nuev
presidentes constitucionales; tuvo en cambio veinticuatro, de los cuales catorce fueron generales del ejército
que llegaron al poder con base en alguno de los seis
golpes de Estado triunfantes que se produjeron durante ese periodo, sin contar los numerosos "planteos" cas
trenses que "sólo" desembocaron en crisis institucio
nales acotadas. Adicionalmente, y éste es un punto central, cabe aclarar que tampoco los gobiernos militares
fueron estables, ya que solamente uno de ellos (el gobierno de Jorge Rafael Videla, 1976-1981) pudo cum
plir el mandato presidencial que había sido fijado po
las propias autoridades militares (Sábato y Schvarzer,
1985: 177). Finalmente, los datos extremos sobre,r - - - - ---11
conflictualidad social y violencia política son vagamen
te aterradores; baste citar que la Comisión Nacional_L;;.....;;_...:;.;;......:.,.....,""'I.
sobre Desaparición de Personas (CONADEP) docu--. . . - - - - --mentó la desaparición de 8,960 ciudadanos en el periodo comprendido entre 1976 y 1983, sin contar las
cifras de muertos por los hechos armados previos
posteriores al golpe de Videla.
El panorama que surge de este sobrevuelo es d
por sí elocuente a la hora de comprender por qué Ar

A[go que ha caracterizado a
la sociedad argentina desde
hace ya varias décadas es la
notoria incapacidad de los
actores socweconomicos y
sociopolíticos estratégicos para
conformar un orden político y
económico que sea) a la vez)
legítimo y eficaz.
•

I

•

29

�••

G.allemallilidcul.e.n An1énccLLatina__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _____.

Una hiswria de nunca acabar

Una hiswria de nunca acabar

¡gentina es uno de esos raros casos que no sólo ha delfraudado las expectativas de sus habitantes, sino que
también ha planteado intrigantes desafios a quienes han
v . . - - - - - - , , tado de entenderla. Las expresiones coincidentes que
(describen ese estado de cosas, tales como las que ha.............- - - -.blan dei "fracaso argentino" o la " reversión del desarrollo", no hacen sino resaltar el contraste entre las exlpectativas manifiestas y los frustrantes resultados alcanlzados. En ese marco, y sin perjuicio de otras explicaciones convergentes, se ha destacado la peculiar lógica de
funcionanúento entre el Estado y el mercado, y su consecuente rendimiento en términos de un crecimiento econér
)nico "distorsionado, inestable y conflictivo" a partir de los
años treinta (PEN, 1985: 3). A este patrón estructural, se
iba agregar, desde mediados de los años setenta, una crisis

30

de estancamiento y alta inflación que constinúrá una pesada carga para las primeras administraciones democráticas
de los años ochenta y noventa.
Como es sabido, la industrialización como política de sustitución de importaciones apoyada en el crecimiento del mercado interno no fue una decisión deliberada que sucedió a la crisis de los años treinta; más
bien, se fue imponiendo como un conjunto de respuestas coyunturales, y dispares, a las restricciones externas
generadas por la crisis, y sólo después de 1946 comenzó a ser desarrollada como política de crecimiento económico de largo plazo.
Pero este modelo no tardó en mostrar sus rasgos
coriflictivos e inestables para quienes comenzaban a ver
más allá de las apariencias. Formalizado por los econo-

TRAYECTORIAS

I

AÑO 111, NO. 6

MAYO· AGOSTO 2001

mistas hacia principios de los años sesenta y reelaborado
desde una lectura política en clave de un "em pate hegemónico" hacia los primeros setenta, los tensos vaivenes de la economía argentina han delineado los rasgos
básicos de un esquema económico de dos sectores que
opera con la wgica cíclica del

stop-go.

en la dinámica cíclica del modelo que terminaba po
reequilibrar las cuentas externas.
En la fase expansiva del ciclo, el estímulo a la demanda interna, motorizada por un aumento de los p recios y salarios industriales en relación con los precios
agrop ecuarios, inducía una
serie de efectos combinados
crecimiento del producto in
dustrial, aumento de las importaciones de insumos para
el sector manufacturero (a '
no sustituidos por los "esla
bonarnientos hacia atrás" de
la cadena productiva local) y
estancamiento de las exporta-_ _ _ _ __

Fonnalizado por los
economistas hacia
principios de los años
sesenta y reelaborado
desde una lectura política
en clave de un ((empate
hegemónico)) hacia los
primeros setenta) los tensos
vaivenes de la economía
ar;gentina han delineado
los rasgos básicos de un
esquema económico de dos
sectores que operan con la
lógica cíclica del stop-go.

En este modelo el funcionarniento de la economía
argentina ha sido esquematizado -haciendo abstracción
de matices y complejidadescon base en la existencia de
un sector agrario, que produce bienes tanto para la exp ortación como p ara el consumo interno (los llamados
bienes-salario), y de un sector urb ano industrial, que
p roduce exclusivamente
para el mercado interno y es
importador neto de insumos
industriales y bienes de capital. El modelo funcionaba
gracias a dos mecanism os
institucionales básicos y a
dos " disparadores" alternos:
esos m ecanismos eran la (sobre) protección arancelaria,
que con.figuraba una economía semicerrada, y el papel estratégico del Estado (a través de numerosos y cambiantes instrumentos) como principal intermediario en
la transferencia de recursos entre ambos sectores; los
disp arad ores alternos, por su parte, eran el estímulo de
la demanda agregada (vía aumento salarial y/o inversión pública), que marcaba el inicio de la fase expansiva
del ciclo y terminaba con el desbalance de la cuenta
corriente de la balanza de pagos, y la devaluación del
tipo de cambio, el cual marcaba el momento recesivo

TRAYECTORIAS

I

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IMAYO- AGOSTO 2001

ciones agropecuarias (esen-

cialmente debido al aumento•- - - - -....
del consumo interno de bie-•. -----~-a
nes-salarios, tales corno car
ne, trigo, maíz, etcétera); todo
esto se traducía en términos
de un creciente déficit de la
balanza comercial. El lirnit
máximo a la expansión veni
dado, justamente, por la capacidad d e la economía para
sostener el desequilibrio d e la
cuentas externas, el cual, al
agudizarse, obligaba a la aplicación de una serie de medidas correctivas.
De este modo, se iniciaba la fase recesiva del ciclo,
sostenida en políticas contractivas de la demanda cuya
clave de bóveda era el aumento del tipo de cambio, y
con ello, el aumento de los precios agropecuarios en
relación con los p recios industriales y los salarios. Los
resultados eran inversos a los obtenidos en el ciclo de
expansión: caída del producto industrial y del consumo interno, reducción de las importaciones y aumento
de los saldos exportables, con lo cual el sector externo

31

�••
Una historia de nunca acabar

endía ahora a reequilibrarse, incluso generando supeávit comercial.
A partir de este punto, revertida la expansión y
ecuperadas las reservas de dívisas, la econonúa estaba
n condiciones de iniciar una nueva fase expansiva que
olvería a cerrarse convulsivamente con una posterior
recesión:

De acuerdo con la versión estilizada del ciclo, el motor de
la recuperación era, normalmente, un nuevo cambio de
precios relativos (con la consecuente reversión de la distribución del ingreso), en este caso en favor de los sectores urbanos, a través del aumento de los salarios nominales y de los precios industriales en relación con el tipo de
cambio. Del mismo modo, la devaluación que cerraba la
fase expansiva tenía lugar a través de un aumento de la
paridad nominal. La economía mostraba así un sesgo inflacionario asociado a los procesos de cambio en precios
relativos y a las redistribuciones del ingreso entre sectores

32

a lo largo del ciclo. La inestabilidad macroeconómica de
corto plazo derivada del estrangulamiento externo y la
alternancia de fases de "inflación cambiaria" y de "inflación salarial" (y de precios industriales) aparecen así como

político y al Estado argentino en una dificil encrucijada, cuyas consecuencias se viven hoy con dramática
intensidad.

signos muy característicos de la evolución económica de
Argentina en la posguerra (Damill y Frenkel, 1990: 5).

De esta forma, fue tomando cuerpo un particular estilo de funcionamiento
económico que era "distorsionado", en la medida en
que los disparadores de cada
fase comportaban un brusco cambio en los precios relativos no mediados por los
intercambios de mercado
sino por las decisiones político-estatales,las que a su vez
respondían a la fuerte puja
distributiva entre los diferentes sectores sociales y econólili!~~í'" micos organizados (Palermo
y Novaro, 1996); era "inestable", no sólo porque no era
sostenible en el tiempo, mucho más allá del limite del
desequilibrio externo o de la
profunda depresión salarial
y del consumo interno, sino
que además -y no será éste
un dato menor-llevaba esencialmente asociados la inestabilidad de precios y el rebrote inflacionario como notas inseparables; y finalmente, era "conflictivo", pues el
patrón de crecimiento industrial se hacía a costa del
sector agropecuario, y éste a costa de aquél, con lo que
cada uno empujaba el péndulo del crecimiento de su
propio sector al extremo de hacerlo intolerable para el
otro. Los cambios en la econonúa mundial a partir de
principios de los años setenta, y a lo largo de la década
de 1980, pondrán este conflictivo modelo ante nuevos
e inesperados desafios; y pondrán también al régimen
TRAYECTORIAS . ANO 111, NO. 6

¡ MAYO -AGOSTO 2001

GOBERNABILIDAD DEMOCRÁTICA
Y REFORMAS ECONÓMICAS:
DE ALFONSÍN A MENEM
Cuando Raúl Alfonsín asumió la presidencia el 1O de
diciembre de 1983 -después de varios años de imperio
militar- el país enfrentaba tres grandes, y graves, problemas por resolver: el del "arreglo del pasado", que
incluía la cuestión de la subordinación del ingobernable actor militar al poder civil, junto con el enjuiciamiento de los actos represivos del gobierno de facto; el
de una larga y por entonces agudizada crisis económica; y el de la institucionalización de las nuevas reglas de
juego político democrático.
A poco de andar pudo verse que en el primer
punto se abría un entuerto fatal para la transición: ¿cómo
iubordinar efectivamente a los militares al poder constitucional mientras al mismo tiempo se respondía a las
demandas de justicia por las flagrantes violaciones a los
derechos humanos acontecidas durante la última dictadura ( 1976-1983). En el segundo, y casi dos años después de asumir su cargo, el alfonsinismo descubrió también que se escondía un arduo dilema para el radicalismo, e incluso para la propia institucionalidad democrática que trabajosamente se intentaba refundar: la sana
gestión de la econonúa requería medidas drásticas que
amenazaban con minar las bases electorales del partido
en el poder, y quizá también la todavía débil afección
que vastas porciones del electorado mantenían con la
joven democracia. En buena medida, y sin ser el único
factor operante, esta apreciación explica las vacilaciones posteriores en tomo al rumbo de la política económica; un rumbo que, si desde un primer momento despertó dudas e inquietudes por su indefinición, nunca
terminó de dibujarse con nitidez a lo largo de la gestión
alfonsinista. Pese a estos gravosos lastres, y navegando
por aguas dificiles, el gobierno alfonsinista logró anTRAYECTORIAS

IANO 111, NO. 6

¡MAYO - AGOSTO 2001

El alfonsinisrno descubrió que
se escondía un arduo dilema
para el radicalismo) la sana
gestión de la economía
requería medidas drásticas
que amenazaban con minar
las bases electorales del
partido en el podet; y quizá
también la todavía débil
afección que vastas porciones
del electorado mantenían
con la joven democracia.

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gustiosamente llegar a puerto cumpliendo el tercer desafio de su mandato: entregar en 1989 la banda presi-....,
dencial a un candidato surgido de elecciones democráticas, algo que no sucedía en Argentina desde hacía varias décadas atrás.
No se lo percibió con claridad en aquel momen
to, pero junto con estos problemas, y en un sentido importante por "debajo" de ellos, se hallaba la cuestión
del declive del poder estatal, la menguante capacidad
gubernamental para responder a las desbordantes demandas sociales, la frustrante incapacidad del Estado
para doblegar los intereses particulares que colonizaban vastos segmentos del sector público e impedían sistemáticamente ejercer el gobierno político sobre el mercado y la sociedad. Como fue señalado a la vuelta de
los años en una lectura que enfatiza el tópico de la crisis
de gobemabilidad, el "problema más apremiante de la
década no era tanto la democratización del régimen
político como la reconstrucción de un Estado devastado" (Canitrot y Sigal, 1993). En este marco, la creciente centralidad de los problemas económicos y la cada
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tbe111C1bilidad_en América Latinai- - - - - - - - - - - - - - - - -Una historia de nunca acabar

vez más sólida certidwnbre de que sus raíces estructurales requerian profundas transformaciones en las relaciones entre el Estado, el mercado y la sociedad civil llevarán
lentamente a revisar el papel del gobierno y los propios
alcances y limites de la política democrática.
En términos generales, y después de muchas y
desconcertantes vueltas,Alfonsín dejó estos problemas
igual, o incluso peor, de lo que estaban cuando ocupó
el cargo. En los primeros días de julio de 1989, cuando
asumió la presidencia, Menem enfrentó estas cuestiones con extrema decisión y escaso margen. En el caso
de las pendientes reformas económicas, y sobre esto ha
corrido ya mucha tinta, optó por el rwnbo que nos hemos acostwnbrado a calificar como "neoliberal". En el
marco de las tendencias dominantes de la economía
mundial, pero con el fanatismo propio de los conversos
recientes, aplicó a rajatabla las recetas de un remedio
conocido. Sobre la base de la crisis hiperinflacionaria
de mediados de 1989, Menem logró galvanizar una
mayoría social consistente que le permitió instrwnentar -con apoyo popular- las medidas que ningún elenco liberal había podido imponer en la historia argentina
reciente: apertura comercial, orientación exportadora,
austeridad fiscal, disciplina monetaria, menor regulación pública de los mercados y un programa de privatizaciones rápido, total, políticamente eficaz, desordenado y en muchos casos escandaloso.
En el terna militar, pactó con los uniformados un
intercambio oscuro: les concedió el indulto por las violaciones a los derechos humanos a cambio de su subordinación al poder civil. La ecuación de este último pacto ha
sido juzgada como éticamente indigna y reprobable; desde
el punto de vista político, sin embargo, los resultados pronto se pondrian a la vista. En las tres sublevaciones militares
que debió atravesar el gobierno radical (una en 1987 y dos
en 1988), Alfonsín nunca pudo contar con una fuerza leal
dispuesta a reprimir a los sediciosos. En el único levantamiento militar que tuvo que enfrentar el gobierno peronista
(diciembre de 1990), Menem contó con las fuerzas suficientes como para descabezar, sangrientamente incluso, a
los desubicados levantiscos (Acuña, 1995).

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TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6

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La manera de enfrentar esos núcleos duros de
la política argentina de los ochenta define claramente el
estilo de gobierno de Menem: improvisado, pragmático, inescrupuloso, directo, efectivo. El politólogo norteamericano Samuel P. Huntington recordaba hace muchos años un lugar común de la política democrática:
las elecciones se ganan con votos, pero las sociedades
se gobiernan mediante la articulación de factores de
poder. El asunto moverá a muchos a la indignación o a
la resignada queja, pero no puede ser motivo de ignorancia. Desde que ganó las elecciones presidenciales en
1989, y en el clima incendiario de la hiperinflación,
Menem se abocó a cimentar una coalición social y política que hiciera gobernable al país y que sirviera de
soporte a las radicales transformaciones que lideró durante diez años, en particular, a lo largo de su intenso
primer gobierno.
Claro que si hoy por hoy es ya un lugar común
decir que el gobierno de Menem generó una transformación profunda y duradera en Argentina, más dificil,
en cambio, es precisar las condiciones que hicieron posible esa transformación, sus consecuencias actuales, y
el legado de luces y sombras que fue dejando en el camino. Por de pronto, conviene recordar que el estado
social generado por la hiperinflación que sufrió Argentina a mediados de 1989 y el ejercicio eficaz y concentrado del poder político en manos del gobierno menemista han sido reconocidos como dos pilares fundamentales que permitieron llevar adelante las reformas
económicas bajo la administración de Carlos Menem.
En lo que hace al primer factor, podemos hablar
de una triple herencia económica: lejana, mediata e inmediata que recibió Menem al asumir la presidencia
el 8 de julio de 1989, cinco meses antes de lo que fijaba
el plazo constitucional. Sobre la herencia lejana ya hemos hablado al presentar los rasgos básicos del funcionamiento de la economía argentina desde la segunda
posguerra. La herencia mediata, por su parte, se ubica
en el legado de los años ochenta, que la CEPAL ha calificado como la "década perdida", en la cual la economía argentina sufrió un retroceso del PIB per cápita de

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TRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6

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Desde que ganó las elecciones
presidenciales) Menem se
abocó a cimentar una
coalición social y política que
hiciera gobernable al país y
que sirviera de soporte a las
radicales transformaciones
que lideró durante diez años.
-21.2% (entre 1981 y 1990) y una inflación promediad
para esos diez años de 876.01% anual.Y en lo que se---------'"-11''
refiere a la herencia inmediata, ésta puede ser resumid
en la dramática experiencia hiperinflacionaria de 1989,
cuando el índice de precios al consumidor llegó a ser d
4,923.3 por ciento. Pero como señala Juan Carlos d
Pablo, "una hiperinflación no es sólo un awnento verti- . - - - - - - •·•
ginoso de la tasa de inflación, es principalmente la ho
rrible sensación de no saber qué va a pasar, ni cómo ni
cuándo va a terminar el terremoto". En esos casos, e
horizonte de decisiones "se reduce al día en que se vive"
y por consiguiente se limita a las necesidades biológi
cas. Mucha gente que en circunstancias normales es
tenaz se paraliza, porque si bien entiende lo que sucede, el terror no le permite actuar"(Pablo, 1994: 16-17).
De este modo, la experiencia hiperinflacionaria, swnada a la percepción social de un comportamiento negativo de la economía por varios años, abrió el camino
para que la nueva administración implementara un programa de estabilización y de reforma estructural de vasto
alcance y de naturaleza fuertemente ortodoxa.
Por otra parte, el acuerdo por el traspaso adelantado del poder contemplaba que el gobierno saliente
facilitaría "la inmediata sanción de las leyes económicas que el presidente futuro considere necesarias"

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•

Una historia de nunca acabar

(Majul, 1990: 232). Este acuerdo pennitió al gobierno
ancionar dos "súper" leyes que constituyeron la estructura jurídica fundamental para llevar adelante el
_,_,_,_,......___ rograma de ajuste, se trataba de la Ley de Reforma
del Estado (17 de agosto de 1989) y la Ley de Emergencia Económica (1 de septiembre del mismo año) que
dotaban al poder ejecutivo de amplias atnbuciones para
ecidir privatizaciones, suspensión de subsidios y contraciones, disporubilidad de empleados públicos, etc.
Asimismo, este fortalecimiento jurídico transitorio, pero efectivo, del poder ejecutivo nacional se vio
acrecentado tanto por las condiciones de liderazgo po'tico que ejercía Menem al interior del peronismo, como

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por su particular estilo de gobierno. En el primer aspecto hay que señalar que el nuevo presidente ejercía
un tipo de liderazgo inorgánico, fundado en su carisma
personal, y alejado tanto de las estructuras partidarias
como distanciado de la conducción sindical oficial.
Además, un estilo de gobierno audaz y decidido, que lo
llevó en múltiples ocasiones a apelar a mecanismos de
decisión extraordinarios (que pasaban por sobre las atribuciones del Congreso) para lograr sus propósitos reformistas, completan este cuadro de autonomía e
insulación del poder ejecutivo menemista.
Por aquello que señalaba Maquiavelo, para
quien "la reforma de los Estados corrompidos o la creación de otros nuevos debe ser obra de un solo hombre", Menem tuvo claro desde el principio de su gobierno que para llevar a cabo la transformación económica que se proporúa, debía contar con una amplia libertad de movimientos y una clara orientación en lo
que respecta al sentido de las reformas. Con las diferencias del caso, esta intencionalidad "delegativa" de
Menem lo acerca al estilo de gobierno que Salinas de
Gortari o Fujimori pusieron en práctica en sus respectivos países.
De todos modos, y sea cual fuere la opinión que
merezca este estilo de gobierno, lo cierto es que Menem
y Cavallo fueron inicialmente bendecidos por el éxito:
después de que la economia argentina sufriera un retroceso del PIB per cápita de -21.2% entre 1981 y 1990,
e hicieron repuntar el PIB por habitante, en apenas cuatro años, en un porcentaje de 26.4, transformando a la
nación argentina en una de las economias más dinámicas del continente. Ese crecimiento, sin embargo, experimentó una fuerte caída durante 1995 -especialmente
como consecuencia directa del "efecto tequila" sumado a las renovadas dificultades para cerrar la brecha
fiscal- que totalizó -4.6% del PIB, cifra que comenzó a
remontarse a lo largo de 1996, cuando el crecimiento
alcanzó 4.4%, y a lo largo del año 1997, con un crecimiento de 8.4%. Pero la bonanza duraría poco: la debacle de las economías asiáticas y el dominó de caídas
que fue arrastrando a Rusia primero, y a Brasil des-

TRAYECTORIAS . AÑO 111, NO. 6

MAYO - AGOSTO 2001

pués, la baja en los precios de las commodities (principal
rubro de exportación argentino), y la apreciación del
dólar, sumieron a la economía argentina en una verdadera "hiperrecesión" que arrancó en la última parte del
año 1998, prosiguió todo el 1999, el 2000, y lo que va
del año 200 l.
Por su parte, y en lo que hace a la estabilidad de
precios, los datos son elocuentes: después de convivir
durante una década y media con un régimen de alta
inflación, y de sufrir la traumática experiencia hiperinflacionaria de 1989, Argentina alcanzó en los últimos
años la cifras más bajas de inflación en toda su historia
reciente: 3.9% en 1994, 1.6% en 1995, 0.1 % en 1996,
0.3%en 1997,0.7%en 1998y-1.8%en 1999 (CEPAL).
Pero el lado oscuro de estos números, por supuesto, es el rosario de adeudos del costado "social" del
menemismo, donde se destaca el desempleo urbano,
que ha crecido hasta promediar 15% de la población
económicamente activa, la situación angustiosa de las
economías regionales y de las pequeñas y medianas
empresas, y la larga espera de los sectores medios, que
después del boom del consumo posestabilizador-y aguda recesión mediante- han tenido que comprimir sus
expectativas en un marco de severa austeridad. Si a esto
le agregamos el flanco "político" del menemismo, en el
que se destaca una escasa valoración por la independencia judicial, la sucesión de escándalos de corrupción y tráfico de influencias, y la ostentación irresponsable del presidente y su círculo áulico, tendremos un
panorama más o menos acabado de cuáles fueron las
motivaciones profundas del amplio espectro del "voto
castigo" que, a partir de 1997, comenzaron a cerrar diez
años de hegemorúa electoral menemista.

LAS LUCES Y LAS SOMBRAS DE LA
ARGENTINA POSMENEMISTA
Las elecciones del 24 de octubre de 1999 consagraron,
aunque sin la espectacular diferencia que preanunciaban
la mayoría de las encuestas, la fórmula integrada por

TRAYECTORIAS

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AÑO 111, NO. 6 ¡MAYO· AGOSTO 2001

Femando de la Rúa y Carlos "Chacho" Álvarez, quie
nes asumieron la presidencia y la vicepresidencia de l
nación el 1Ode diciembre de 2000. La Alianza que los
llevó de candidatos, una coalición político-electoral formada por el centenario Partido Radical (UCR) y las

El lado oscuro es el rosario de
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del menemismo) donde se
destaca el desempleo urbano)
la situación angustiosa de las
economías regionales y de las ---'"'IJ1!
pequeñas y medianas
empresas) y la larga espera de
los sectores medios que han
tenido que comprimir sus
expectativas en un marco de
severa austeridad.
jóvenes y un tanto heterogéneas huestes del FREPASO
(centro-izquierda), ganó las elecciones presidenciales
después de una década de hegemonía menemista (19891999). Para ese entonces, tres grupos de problemas
constituían los desafios centrales a la gobemabilidad
democrática en el país.
En primer lugar, el conjunto de restricciones estructurales internas, de raíz socioeconómica, que incluyen desde lejanos rezagos productivos hasta las propias
condiciones de funcionamiento del modelo económico
vigente, pasando por la falta de competitividad de la
economía argentina; en segundo término, tenemos las

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Una hiswria de nunca acabar

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-estriccwnes externas, desde el servicio de la deuda (que

en rigor se ha convertido en "deuda pública") hasta las
condiciones de la economía mundial, que han sido fran................,.,,.....carnente desfavorables en los últimos años; y finalmen.......,_ e, más no en último lugar, el problema político, es decir,
la recreación de un centro de poder con suficiente capacidad como para llevar adelante un curso consistene de políticas públicas orientadas al desarrollo econóF,co, la modernización del Estado y la sutura de la brecha social. En buena medida, estas dificultades se agravaron -y no ha sido un factor menor la falta de corulucción política de la Alianza en el gobierno- durante los
rimeros doce meses del gobierno aliancista de Fertnando de la Rúa, aunque no empezaron con él, y
constituyen las principales asignaturas pendientes que enfrenta el gobierno argentino
en la actualidad.
Por el lado de las restricciones externas conviene

38

recordar que, después de algunos años especialmente
favorables, sobre todo en lo que hace al flujo positivo de
capitales, la situación comenzó a tomar -en los últimos
años del gobierno de Menem- un sesgo claramente negativo para Argentina. La caída generalizada de los principales precios de sus productos de exportación, la subida de las tasas de interés norteamericanas con la consiguiente apreciación del dólar, la caída del euro, la retracción de capitales hacia la región y la devaluación
brasileña, entre otros males, compusieron una de las
peores combinaciones externas que pudieran concebirse.

TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6 I MAYO· AGOSTO 2001

Del lado interno, las cosas no iban mucho mejor.
Razonablemente, la Alianza se comprometió, aunque
después de agitar cierto perfil "anti-modelo", amantener los postulados centrales de las políticas económicas
menemistas. Éstas lineas maestras incluían cinco cuestiones básicas: la ley de convertibilidad (es decir, patrón de convertibilidad más paridad 1 a 1; las dos cosas
juntas), las privatizaciones, el "equilibrio" fiscal (hay
una ley que lo respalda), la apertura comercial y el
Mercosur. Éste es el entramado básico del modelo económico argentino que, sobreimpreso a las condiciones estructurales básicas de nuestra economía, es el responsable
de las escasas bendiciones de nuestra posible fortuna y de
buena parte de las desgracias que padecernos.
Seria largo entrar en detalles así es que voy a decirlo a vuelo de pájaro: a) de aquí al mediano plazo,
salir de este modelo es peor que quedarse en él, por lo
tanto, y más allá de si nos gusta o nos deja de gustar,
aquellas lineas maestras son el único horizonte realista
de toda política económica viable en el país; b) con este
modelo -y bajo ciertas condiciones internacionales y
de política interna- Argentina logró estabilidad, crecimiento y una moderada generación de empleo genuino; c) el modelo es fuertemente concentrador del ingreso y propenso a la desigualdad, pero no es la ley de
gravedad: admite correctivos estatales que lo hagan más
equitativo (y puede, y debe, ser corregido en tal sentido); d) obliga a "cerrar la brecha fiscal" con firmeza y
su principal motor de crecimiento es, en primera instancia, la entrada de capitales externos de inversión (sus
otros motores son las exportaciones y el consumo, en
ese riguroso orden). Y aquí tocamos un punto clave.
Un Estado fiscalmente quebrado (y en permanente
déficit operativo), un sector productivo heterogéneo y
de desempeño mediocre y una sociedad con un bajo
nivel de ahorro interno dependen, de manera dramática, de nuestra capacidad para generar confianza y oportunidades de negocios orientadas a captar capitales externos (o ganar mercados externos).
Puestas las cosas en estos tristes términos, y sea
cual fuere nuestra opinión sobre la marcha de la econo-

I

TRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6 1MAYO· AGOSTO 2001

mía en el mundo, sobre la orientación que está toman

do el capitalismo transnacional, o incluso sobre el sen
tido de la existencia del ser humano en la tierra, bajar el
"riesgo país" primero, y alcanzar más adelante el "grado de inversión" se nos aparecen corno una verdadera
política de Estado entre todas las fuerzas sociopolíticas
mayoritarias.
Y esto nos lleva directamente a la naturaleza po
lítica de nuestros males. O mejor dicho, a la única variable que podemos modificar internamente a voluntad,
porque para enfrentar ese cerrado conjunto de restricciones se necesita mucha política, y sobre todo, buen
política. Más específicamente, se requiere una alta dosis de conducción política, es decir, de capacidad para
generar un polo de poder -con apoyo de una coalició•..__ _ _ ____¡u
social amplia- capaz de llevar adelante cursos de ac
ción consistentes orientados a alcanzar objetivos nacio-·- - - - -..;.a,1
nales estratégicos.Y esto no supone desbarrancarse tras· - - - - - -u
los oropeles de algún liderazgo mesiánico; se trata,más bien,
de un esquema de poder -ru estilo chileno- capaz de ofre
cer previsibilidad política y consistencia decisional.
Lamentablemente estamos lejos de eso. Se ha dicho muchas veces y no en vano: Argentina es una sociedad de actores dispersos, anclados en una constelación estructural de intereses, valores y visiones antagó-

El modelo es fuertemente
concentrador del ingreso y
propenso a la desigualdad,
pero no es la ley de gravedad:
admite correctivos estatales
que lo hagan más equitativo
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Una hiswria de nunca acabar

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nicas, con el poder suficiente para vetar las iniciativas
de los otros, pero sin la capacidad necesaria para
hegemonizar una orientación propia. Este diagnóstico
se vio parcialmente desmentido durante el primer gobierno de Menem, pero las condiciones que hicieron
posible las reformas de "primera generación" casi fueron una excepción y ahora hemos vuelto a la regla.
Para no empezar con el neolítico superior, Argentina carece de una conduccwn política en sentido estricto desde 1995-1996, cuando comenzaron a encadenarse una serie de hechos cuyas consecuencias todavía padecemos: empezó a desgajarse la trabajosa alianza de centro-derecha que encarnaban Menem-Cavallo,
el presidente decidió apostar todas sus fichas al delirio
reeleccionista que puso al borde del abismo la continuidad institucional del país y alimentó la caldera de
un desbocado déficit fiscal con el único objeto de "lubricar" el proyecto presidencial, el gobierno perdió todo
impulso para continuar con las importantes reformas
estructurales pendientes (incluyendo la corrección de
algunas políticas erradas del primer gobierno), el peronismo empezó a fragmentarse en sectores que apostaban a liderazgos dispares y a restarle colaboración a las
desvaídas iniciativas del poder ejecutivo, y la heterogénea oposición política comenzó a unirse electoralmente y a liderar una creciente protesta social "contra el
modelo" (un modelo que, una vez en el gobierno, comenzarían a defender a medias tintas). En resumidas
cuentas, podríamos decir que el segundo gobierno de
Menem se agotó -desde el punto de vista económicoen dos cuestiones: mantener el esquema heredado de
Cavallo, pero en "piloto automático", y agregarle la red
de salvamento bancario (que no fue un logro menor pero
que en todo caso fue insuficiente). Para un país con fuertes
rezagos productivos y serias limitaciones estructurales, que
además, y para nuestra desgracia, le tocó enfrentar una
situación internacional especialmente adversa, los logros
del segundo gobierno menemista se parecieron mucho a la
larga pérdida de un tiempo precioso.
Una de las raíces de nuestros problemas actuales
de gobernabilidad hay que buscarlos en la propia cons-

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6 !MAYO - AGOSTO 2001

titución política de la Alianza y en el resultado de las
elecciones que los llevaron al gobierno. Aquellas elecciones de octubre de 1999 arrojaron tres o cuatro resultados dignos de mención: a) la consolidación de la alternancia democrática en el país, que no es poco; b) el
reforzamiento de un centro político pragmático (la
Alianza y elJusticialismo compartian -más allá del siempre estridente discurso de campaña- un programa de
gobierno semejante); c) la conformación de un espacio
político dividido (o articulado) con base en cuatro fuerzas políticas y dos alianzas: UCR y PJ como partidos
mayoritarios, y el FREPASO y Acción por la República como fuerzas de acompañamiento; d) y finalmente,
la novedosa y equilibrada distribución institucional del
poder político a lo largo y ancho del país.
De todos estos hilos vamos a quedarnos con el
último dato: si bien el radicalismo triunfó en el ámbito
presidencial en casi todo el país (ganó en 20 de los 24
distritos electorales), perdió la mayoría de los gobiernos provinciales a manos de sus adversarios (14 gobernaciones para el Justicialismo y otras dos para partidos
provinciales), destacándose en particular las victorias
peronistas en tres de los cuatro distritos electorales más
importantes del país: Buenos Aires, Córdoba y Santa
Fe (el otro distrito clave, la Capital Federal, está controlada por el FREPASO). A esto hay que agregarle que el
gobierno delarruista obtuvo una endeble mayoría en la
Cámara de Diputados, no tiene mayoría en la de Senadores, y cuenta con una Corte Suprema de Justicia con
mayoría menemista.
Así las cosas, todos los observadores avisados (y
los inversores externos suelen no estar tan mal informados) empezaron a percibir tres problemas directamente ligados a la capacidad de gobierno de la Alianza.
El primero se refería, en un país fuertemente presidencialista, a la propia capacidad ejecutiva de De la Rúa
para resolver problemas, sobre todo tomando en cuenta su estilo excesivamente conciliador y el hecho de que
su larga carrera política la había realizado, casi exclusivamente, como legislador; el segundo aspecto estaba
centrado en saber si la Alianza se iba a mantener como

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

coalición de gobierno, y si, en particular, era capaz d
conformar un equipo gubernamental homogéneo, ca
paz de tirar del dificil y siempre desgastante carro de la
gestión pública para el mismo lado; el tercer y último
interrogante se refería a su capacidad -una vez supues-

Argentina es una sociedad de
actores dispersos) anclados en
una constelación estructural
de intereses) valores y visiones
antagónicas) con el poder
suficiente para vetar las
iniciativas de los otros) pero
sin la capacidad necesaria
para hegemonizar una
orientacwn propia.
•

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ta la resolución de los dos primeros puntos- para subordinar los otros núcleos de poder en manos del peronismo (senado, provincias y sindicatos), de modo tal
de garantizar la aprobación de un conjunto de leyes
fundamentales que completaran las reformas estructurales en suspenso (reforma laboral, desregulación de
obras sociales, reforma de la estructura y de la administración tributaria, modernización del Estado, coparticipación federal, reforma previsional, etcétera).
Pasado ya casi un año y medio de gobierno, puede decirse que buena parte de las presunciones pesimistas se fueron cumpliendo una por una. Desde el
punto de vista social, la gestión de la ministra Graciela
Fernández Meijide -una de las principales espadas electorales de la coalición- se fue desbarrancando en la in-

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acción, e incluso quedó demasiado cerca de algunos
· episodios de corrupción que desgastaron su imagen.
La esperanza de ver una labor más coordinada y ejecutiva, que abarcara las áreas de salud, trabajo, educación
y desarrollo social, y que permitiera un frente de ataque
más sólido a los problemas sociales naufragó antes de
echarse a andar. En el plano económico, por su parte, el
gobierno combinó severas carencias a la hora de definir
un plan consistente para enfrentar el problema de la
reforma del Estado (reducción y eficientización del gasto
público incluido), junto con una escasa coherencia política como para encarar las reformas estructurales pendientes y ofrecer una estrategia de crecimiento a mediano plazo. Probó inicialmente con una táctica impopular, y a la postre contraproducente desde el punto de
vista económico, como fue el aumento generalizado de
impuestos, y luego ensayó una reducción salarial, quizá
más impopular aún, pero de una efectividad muy acotada y sin un horizonte de desarrollo creíble. El resultado final fue una economía absolutamente "planchada",
que no ha podido sacarse de encima la pesada herencia
recesiva heredada de la última parte del gobierno
menemista.
Finalmente, el rubro político fue el más movido.
Los "jaloneos" iniciales entre las varias (demasiadas)
cabezas políticas de la Alianza fueron transformándose, primero, en sordos enfrentamientos, y luego, en graves fracturas expuestas. El punto culminante fue la crisis desatada en el Senado de la Nación, hacia mediados
del año 2000, en tomo a los supuestos sobornos pagados para la aprobación de la ley de flexibilización laboral. El caso puso de manifiesto lo que todo hijo de vecino sospecha desde hace muchos años: la política argentina, con un bajísimo nivel de institucionalidad y
contralor público, esconde caudalosos ríos subterráneos
de desenfrenada corrupción. En ese marco, con un gesto
de alto impacto mediático pero de notoria irresponsabilidad institucional, el líder del FREPASO, Carlos
Álvarez, renunció a la vicepresidencia de la nación ( 6
de octubre), y puso al gobierno de la Alianza al borde
del precipicio. Un precipicio del que recién empezaría

TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6

MAYO - AGOSTO 2001

a salir casi seis meses después cuando, en medio de una
preocupante sensación de vacío de poder presidencial,
al borde de la cesación de pagos y frente a una situación social explosiva, el gobierno (y la oposición
justicialista en el Congreso) le entregaron el manejo de
la economía a Domingo Felipe Cavallo (ex ministro de
Economía de Menem y autor del Plan de Convertibilidad que trajo estabilidad al país) a finales de marzo del
presente año.

¿EPÍLOGO O NUEVO PRÓLOGO?
Las crónicas del siglo XXI quizá guarden algún lejano
recuerdo de un oscuro país, perdido en el lejano sur del
planeta, que siempre se creyó mucho más importante
de lo que era, y que se hundió en sucesivas crisis políticas y económicas, hasta que sus habitantes, cansados
de luchar en vano (y entre sí), comenzaron una lenta
diáspora que los llevó a transitar todas las geografias
del globo. Desde entonces (tal vez cuenten algún día las
leyendas futuras), el tango, el dulce de leche, el bife de
lomo y el culto herético a San Maradona se hicieron
conocidos en todo el mundo.
No habría que descartar por improbables estas
rápidas anotaciones, toda vez que las noticias que registrarnos a diario nos hablan de un país dudosamente emergente, con más de treinta meses de recesión a
sus espaldas, problemas estructurales de competitividad, riesgoso para la inversión productiva, deuda externa asfixiante, déficit fiscal incontrolable, altos niveles
de corrupción, ineficiencia estatal, fuerte conflictividad
social y 16% de desempleo.
Aunque claro, también otro escenario menos infausto es posible. Desde la llegada de un providencial
Domingo Felipe Cavallo al Ministerio de Economía,
un gobierno aliancista errático ha empezado a tener algo
así como un centro de poder político creíble, y la sociedad ha comenzado a acompañar el nuevo proceso, más
por el afán de empezar a creer en algo que por asentada
convicción en el ideario cavallista. Poniendo entre pa-

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

IMAYO - AGOSTO 2001

Si la alianza radicalcavallista logra recomponer
las bases de su poder político)
poner en caja el gasto
público y recuperar la
confianza de los mercados)
mientras apoya la economía
real) entonces el
gobierno logrará un
mejor posicionamiento para
el desafío electoral
de octubre próximo) donde
se renuvará el Senado.
réntesis el hecho (digno de una más profunda reflexió
que no haremos aquí) de que buena parte del orden
político argentino depende de un solo hombre (!), las
primeras medidas de Cavallo apuntan a enderezar la
nave de la economía pero su resultado es todavía incierto: nuevo impuestazo para cerrar la brecha fiscal en
el corto plazo, obtención de amplios poderes ejecutivos
(con aprobación parlamentaria) para reformular la estructura estatal, renegociación con el FMI y reprogramación de la deuda pública a más largo plazo, apoyo
selectivo a empresas en crisis y un todavía discutible
proyecto para ampliar la "convertibilidad" actual (un
peso igual a un dólar) con la incorporación del euro
como moneda complementaria.
Quizá haya una luz al final del túnel después de
todo, y el país logre salir de una peligrosa condición de
estancamiento en la que dos resoluciones de la crisis
son, todavía hoy, igualmente probables: o empezar a

43

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el enAm •

•

~:_;..,;____ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _JiCldM!lDl!DIIJ·u·1e1acLen.América.lcdin

Una hiswria de nunca acabar

alir del atolladero o caemos al abismo de la cesación
de pagos.
"1111►----"""
En otros términos, si la nueva alianza radicalcavallista logra recomponer las bases de su menguado
oder político, poner en caja el gasto público y recuperar la confianza de los mercados, mientras da un claro
empuje a aquellos sectores de la economía real en con...__,,_c•.ec,111·ciones de abrirse paso en la cada vez más competitiva
conomía internacional, entonces el escenario de un país
moderadamente emergente toma visos de realidad, y el
gobierno logrará un mejor posicionamiento para enfrentar el crucial desafio electoral de octubre próximo,
onde se renovará íntegramente el Senado de la na-

Pero si alguna de estas condiciones falla, entonces el futuro empezará a colorearse con tintes algo más
sombríos. En ese caso, quizá haya que empezar a considerar más seriamente la imaginaria crónica de un país
ue logró ser hundido, según lo vislumbrara alguna vez
el inefable Cantinflas, por sus propios habitantes. ._,

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45

�iobenaabilidad en.~A~mméé~riicaJ.cllil·HL- - - - - - - - - ~ - - - -~

República "aérea" y autoritarismo
Controversia del proyecto bolivariano
FREDDY MARÍÑEZ NAVARRO

1objetivo de este trabajo es presentar el proceso
de transición democrática en Venezuela, marcado por cambios institucionales y legales, expresados en términos retóricos por ideales
bolivarianos que le dan un matiz nacionalista y patriótico. En este sentido, se analiza el porqué de la desesperanza del pueblo venezolano en el momento en que el
\ sis_tema político, pactado en 1958, fue perdiendo legiti\ffiídad, así como la inserción de la figura de Hugo
Chávez Frías en la política venezolana y la controversia
de si la revolución democrática está inspirada o no en
los ideales republicanos de Simón Bolívar.

E

DESENCANTO Y FALTA DE LEGITIMIDAD
pesde el final de los años setenta, el modelo económico
construido a partir de la asignación de recursos de la
-,r•:i ; r i - - - - - -r·enta petrolera viene estando en crisis. El reconocimiento
explicito de ésta se manifiesta en lo que Juan Pablo Pérez
Alfonzo, fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo alertó como destrucción nacional "[por estarnos] hundiendo en el excremento del diablo": la deuda externa en plena bonanza petrolera y, en
consecuencia, la devaluación de la moneda nacional de
los años ochenta. Sin embargo, durante estos años los
gobiernos en turno controlaron la inflación y mantuvieron un clima de relativa estabilidad social y política,
aunque los niveles de corrupción fueron los más escandalosos del periodo democrático. Fue la época en que
la fuerza armada nacional o el poder militar manifestó
su descontento ante el poder político, producto de la

46

utilización partidista y el desmedro de la institución
castrense.
Ante el deterioro cada vez más de la economía,
en 1989, el gobierno venezolano, presidido por segunda vez por Carlos Andrés Pérez, decidió presentar un
programa de ajuste para hacer frente a un Estado paternalista, a una dosis masiva de reglamentaciones, a
controles y proteccionismos, así como a un sector industrial público muy desarrollado. Este programa contenia tres elementos fundamentales:
a)

b)
c)

El ajuste económico (que comprendía la reforma de precio, el fin del sistema de tasas de cambio múltiples y la devaluación) y el equilibrio
del presupuesto del Estado.
El ajuste estructural (privatizaciones y apertura económica).
Las medidas económicas.

Con estos tres componentes, se trató de conseguir, a la luz de un nuevo modelo de distribución de la
renta, un mecanismo distinto de apertura y funcionamiento del Estado, pero pecando en mantener una estructura política rígida. Por primera vez, el gobierno
anunciaba no una situación temporal, sino un cambio
en la estrategia y en la filosofia económica del gobierno.
Se abandonaba de súbito el Estado rentista de bienestar y se ingresaba por la via de propuestas programáticas
impuestas a la economía de mercado.
Esta estrategia llega en un contexto de transición
de la actividad económica y engendra fuertes tensiones
sociales y políticas que pusieron en crisis a las institu-

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

1 MAYO - AGOSTO 2001

ciones democráticas y a la capacidad de los partidos
políticos en la gestión de la renta pública. A un mes de
iniciado el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez
(febrero de 1989), así como de haber puesto en marcha el Programa Shock de Ajuste Estructural, se produjo una reacción violenta en la sociedad, con un estallido anárquico, "el caracazo", que manifestó el grado
de incorforrnidad de los sectores pobres de la población.
Por otro lado, las tentativas de golpe de Estado,
una en febrero y otra en noviembre de 1992, la primera
liderada por el teniente-coronel Hugo Chávez Frias,
hacen constancia del agotamiento de la élite política del
país, expresada por la falta de legitimidad tanto a nivel
de las instituciones como de los dirigentes políticos. Fue

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el comienzo, por una parte, del desencanto o de la pérdida de esperanza de la gente a sus instituciones y de
uno de los ejércitos más estables de América Latina, y
por la otra, de la crisis institucional y del bipartidismo
en el país. Se diría, entonces, que estas tres rebeliones
(la civil y las dos militares) fueron la respuesta de la
sociedad y de las fuerzas armadas nacionales a los cambios principalmente económicos ocurridos y al deterioro político y moral de la élite del país.
En su afán por constituirse líder en la implantación de las medidas de ajustes estructurales, Carlos
Andrés Pérez siguió adelante con su programa que establecía algunas medidas para contrarrestar el efecto
del proceso de estabilización. Estas medidas, sociales
en su generalidad, estaban compuestas por un conjun-

47

�liclcul en Améñ
República "aérea" y auwritarismo

____

,_,

o de acciones (como las transferencias directas de efec-

_. .vo hacia familias con hijos en el sistema escolar, la atención médica y la entrega de alimentos a mujeres embaadas y lactantes) y un nuevo sistema de seguro conel desempleo. No obstante estas iniciativas, en 1992,
la oposición del gobierno (representada por los partidos políticos Movimiento al Socialismo y la Causa Ra·cal) y los sectores intelectuales críticos obligaron a
nunciar al Presidente de la república a seis meses de
culminar su mandato, lo acusaron de responsabilidad

Las tentativas de golpe de
Estado hacen constancia del
agotamiento de la élite
política del país) expresada
por la falta de legitimidad
tanto a nivel de las
instituciones como de los
dirigentes políticos.
moral y política de hechos bochornosos en la administración pública. Esta decisión marcó un precedente
político, puesto que dejó en la sociedad venezolana una
carencia de gobemabilidad y una pérdida de legitimidad sustantiva del gobierno. Este hecho se manifestó
en el resultado de las elecciones presidenciales del año
1993, cuando uno de los constructores del bipartidismo
venezolano y fundador del partido socialcristiano Comité de Organización Política Electoral Independiente
(COPEI), Rafael Caldera, es electo presidente de la república por segunda vez, sin su partido y apoyado por
un conjunto de fuerzas de centro-izquierda. En esta
oportunidad, el líder socialcristiano se presentó con un
discurso antipartido y de rescate de los derechos socia-

48

les y políticos constitucionales, que a su manera de ver
fueron violados en el periodo de Carlos Andrés Pérez.
En esta contienda electoral, Rafael Caldera tuvo como
contrincante a los representantes del bipartidismo [Acción Democrática (AD) y COPEI] y a una fuerza sindical no oficial bastante representativa para la época
(Causa Radical), originaria del movimiento obrero siderúrgico en el sur del país. Al resultar electo presidente, Rafael Caldera se constituye, por paradoja, en el primer mandatario que rompe con el sistema político
bipartidista, representando la personalización política
del final sistema democrático que él mismo ayudó a
construir. 1 En consecuencia, pone en marcha la liberación, mediante el indulto, al grupo de militares, coroneles sobre todo, golpistas del año 1992. Éstos, incentivados por las ideas políticas bolivarianas aprendidas en la
Academia Militar de Caracas, así como por el descontento de la oficialidad del ejército (producto de que el
castrense fue un sector social que también sufrió el desmán del bipartidismo) se constituyeron en una fuerza
política hoy en referencia.
Podemos entonces estimar por qué en Venezuela
estos acontecimientos sociopolíticos, que culminan con
el fin de la preeminencia de dos partidos, llevaron a
que, en 1998, el teniente-coronel Hugo Chávez Frias,
jefe de la insurrección fallida del año 1992, se convirtiera en el presidente constitucional de todos los venezolanos. En este sentido, consideramos que las raíces
que explican este hecho se deben:
•

Primeramente, al exceso de autoritarismo de los
dos partidos principales que ejercieron el control en todos los sectores de la sociedad venezolana durante cuarenta años, y que generó un
Estado ineficaz y excluyente desde el punto de
vista social y político.

' Según Michael Penfold (2000), "A partir de las elecciones de 1993,
después de las dos intentonas golpistas de 1992, se inició un proceso de
realignment electoral -caracterizado por su volatilidad y por lo tanto
inestable- de un mayor número de personas colocando sus votos fuera
de los partidos políticos tradicionales".

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 I MAYO • AGOSTO 2001

•

•

•

Segundo, a las complicidades en la esfera pública. Como consecuencia del autoritarismo
bipartidista, pudo observarse a todo lo largo de
la vida "democrática" que los poderes ejecutivo, legislativo y judicial iban de la mano de las
decisiones del partido gobernante, y que las
funciones de control del poder político no cumplieron con lo que el Estado de derecho estima,
tal es el denominado control interorgánico: del
ejecutivo al legislativo; del legislativo al ejecutivo; del judicial hacia el legislativo y ejecutivo; y
del electorado hacia los tres poderes.
Tercero, a la ausencia de actores sociales. Una
de las cuestiones fundamentales de la critica a
la democracia del país es justamente la ausencia o fragilidad de actores sociales, constituidos
independientemente del Estado. Este elemento
explica por qué el movimiento político (Movimiento V República) de Hugo Chávez Frias,
concebido como un movimiento de movimientos, se convierte en un fenómeno social y electoral en el momento de plantear demandas y de
proponer un proyecto de país.
Cuarto, a la ruptura de la relación entre poder
político y poder militar. Paulatinamente'los gobiernos democráticos venezolanos fueron incorporando a los militares en funciones policiales
de mantenimiento de la seguridad y el orden
público en las regiones limitrofes -con Colombia fundamentalmente-, y en el control de las
actividades delictivas relacionadas con el
narcotráfico, que, a fin de cuentas, le restaron
capacidades para asegurar la vigencia del Estado expresada en el mantenimiento de los límites territoriales y funcionales que demarcan su
ámbito de dominio. Esto coadyuvó, ligado al
abuso de poder político, a friccionar la relación
de estos dos poderes.
Y quinto, al aspecto del proceso de descentralización política y la reforma del sistema de partidos, iniciada en 1989, que se materializó a través de dos mecanismos: 1) el aumento de la
competencia electoral dentro del sistema democrático y 2) la posibilidad de reelección tanto
para alcaldes como gobernadores.

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO· AGOSTO 2001

¿POR QUÉ EL LIDERAZGO DE CHÁVEZ?
Los años 1992-1998 pueden considerarse como el espacio crucial que marca una nueva era en la sociedad
venezolana. Cuando decimos una nueva era, nos referimos a que este momento fue el que marcó la crisis
más profunda del régimen democrático. Podemos decir que todos los sectores de la sociedad han sido
impactados por esta crisis. Sus rasgos apuntan a estremecer y, ¿por qué no?, a podar las bases de consenso y
de conciliación del llamado Pacto de Punto Fijo de 1958.
En el marco de ingobernabilidad, de debilidad institucional, del terrible crecimiento de la pobreza y de la
corrupción, así como de la falta de un liderazgo serio y
49

�&amp;oJaernabilidacLeJL.AméñccLl.ati.-- - - - - - - - - - ~ - - República "aérea" y autoritarismo

decente tanto en los partidos AD y COPE! como en CUADRO 1
otras fuerzas representativas (el conservador Polo
ELECCIONES
Democrático), surge la figura de Rugo Chávez Frías
PRESIDENCIALES, 1998*
con la propuesta de una democracia participativa, la
Candidatos
Votos
% de votos
romesa de terminar con el sistema bipartidista co"w;__. _ _ , ~ ~ - - - rrupto, el deseo de ponerle fin a la pobreza y el objeHugo Chávez
3'014,812
56.49%
tivo de poner orden; para ello incorporaría al sector
Henrique Salas Rommer
2'105,809
39.49%
'militar en un nuevo gobierno bajo nuevas relaciones
Irene Sáenz
166,334
3.12%
cívico-militares.
Luis Alfaro Ucero
19,402
0.36%
El teniente-coronel Rugo Chávez se presenta
Miguel Rodríguez
17,423
0.33%
Alfredo Ramos
4,464
0.09%
a competir en las elecciones de diciembre 1998, reRadamés
Muñoz
Alfaro
2,506
0.03%
presentado por una coalición de movimientos y parOswaldo Sujú Ratio
2,451
0.05%
tidos que expresan el descontento. El gran "polo paDoménico Tanzi
1,606
0.03%
triótico", que abarca sectores de la izquierda, centro
Alejandro Peña Esclusa
1,162
0.02%
izquierda y de derecha -si es que podemos utilizar
902
Ignacio Quintana
0.02%
estas etiquetas- y que van desde el Movimiento V
La abstención ascendió a 35.1% del electorado.
República hasta el Movimiento al Socialismo, pa- •FUENTE:
Consejo Nacional Electoral, Elecciones 2000, Caracas, 2000.
sando por el partido Patria Para Todos y movimien¡os de sectores conservadores, se constituyó en porltavoz de la propuesta bolivariana, nacionalista y patriónar el proceso constituyente fue una prueba de ello. Es
más, pudiera decirse que el año 1999 fue un año donde
tica, que tiene como objetivo cambiar, a través de una
lo político rebasó el quehacer de la sociedad venezolanueva Asamblea Constituyente, la cultura política del
venezolano quien ha socializado maneras de ser no dena. Así lo dejó ver el Presidente en su alocución con
mocráticas y corruptas del sistema moribundo. Este
motivo de su primer año de gobierno: "lo más grandiodiscurso penetró en la población venezolana desespeso del año 1999 fue el saneamiento de las instituciones,
¡ranzada y sin fe. En este sentido, Leonardo Vivas estiprincipalmente el Congreso, se limpiaron las cúpulas
a que "el paso de Chávez a la palestra con la fuerza
que manejaban las directivas del poder legislativo y juque se le conoció no obedece principalmente a una esdicial".
trategia de combate político -que, por cierto, no debe
Con el objetivo de precisar el proyecto político
descartarse-sino a un movimiento de liberación de temimplícito en su gobierno y, en consecuencia, sus "enperamento popular que se hallaba encasquillado bajo
contronazos" con los poderes institucionales, específilas expectativas de un sistema político agotado" (Vivas,
camente con el judicial y el legislativo, haremos un bre1999: 82). En el Cuadro 1, puede apreciarse el resultave análisis del proceso de referéndum y de la elección
do electoral donde Rugo Chávez Frías gana la preside la Asamblea Nacional Constituyente, cuestión que
dencia de la república.
permitirá dilucidar mejor su proyecto de país.
Vale la pena, por razones de comprensión de todo
LA ASAMBLEA NACIONAL
el proceso político, precisar el concepto de Asamblea
CONSTITUYENTE
Constituyente. Por ésta entendemos aquel cuerpo de
representantes de la soberanía popular, que en nombre
Es obvio el interés del presidente Rugo Chávez por el
de ese pueblo y en virtud de su poder, actúa como agente
problema político. Su dedicación y empeño en culmipara plasmar en un articulado constitucional las deci-

-•------

50

I

TRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6

1

MAYO -AGOSTO 2001

siones básicas para la convivencia política ordenada, que
hayan surgido del proceso histórico fundante de la nueva
legitimidad. Visto así, desde el primer día de su gobierno, donde juró firmemente ante una " moribunda Constitución", el presidente Rugo Chávez Frías propuso
mediante un decreto las bases comiciales para el referéndum sobre la convocatoria de la Asamblea Nacional
Constituyente. Las preguntas para llamar al referéndum se limitaban a dos. La primera: "¿Convoca usted
una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permita el funcionamiento efectivo de una democracia social y participativa?"Y la segunda: "¿Está usted de acuerdo con las bases propues-

I

TRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6 1MAYO- AGOSTO 2001

tas por el Ejecutivo Nacional para la convocatoria a la
Asamblea Nacional Constituyente, examinadas y modificadas parcialmente por el Consejo Nacional Electoral en sesión de fecha marzo 24, 1999, y publicadas
en su texto integro en la Gaceta Oficial de la República
de Venezuela, núm. 36,669 de fecha marzo 25, 1999?"
El 25 de abril de 1999, tres millones de venezolanos de los tres millones y medio que acudieron a las
urnas, dijeron sí a las respuestas del referéndum. Ante
esta primera prueba, es importante valorar y discutir
con firmeza esta decisión que tomó una parte del pueblo venezolano, puesto que hasta los minoritarios partidos del ancien régime aprobaron la gesta. Creemos que
se trata de una señal clara que nos apunta que no sólo

51

�Gobenudailiclacl..elLAnémcLl.ali1111M..- - - - - - - - - - - - - - - - - - -República "aérea"y autoritarismo

_____

ºvimos nna época de cambios sino nn cambio de época, parafraseando la editorial de la Revista SIC del Centro Gumilla (agosto, 1999).
1.!!,11111.-----E l otro paso del proceso constituyente tiene que
er
con
la elección de la Asamblea Nacional Constitu11t'llrl-----~yente del 25 de julio de 1999. En esta fase, el Presidente
de la república decidió cruzar el río un poco más abajo
in dejar de avanzar hacia su objetivo principal: ganar
la Constituyente. De hecho, según el Consejo Nacional
Electoral, conformado por funcionarios de diversas afiliaciones políticas, se establecen las bases comiciales para
la convocatoria. La Asamblea Nacional Constituyente
estuvo integrada por 131 miembros y tuvo nna confor,mación unicameral. Ésta se instaló con un poder originario por lo que dictó sus propios estatutos de funcionamiento, teniendo como limites los valores y principios de nuestra historia republicana, así como el cum\Plimiento de los tratados internacionales, acuerdos y
compromisos válidamente suscritos por la república, el
carácter progresivo de los derechos fundamentales del
hombre y las garantías democráticas dentro del más
absoluto respeto de los compromisos asumidos.2 Los
resultados de esta contienda fueron muy claros y favorecieron a los objetivos del Presidente: de 131 constituyentes electos, sólo seis resultaron no vinculados al "polo
jPatriótico" del Presidente. Es importante destacar que
pos partidos tradicionales, AD y COPE!, no lograron

,__

escaños en este proceso electoral; es decir, logró Chávez
Frías una amplia mayoría en la Asamblea Nacional
Constituyente.
El hecho de tener nn poder originarw, legitimado por un proceso electoral, avalado y vigilado por el
Consejo Nacional Electoral y por observadores internacionales, la Asamblea Nacional Constituyente ha tenido que enfrentar el conflicto de poderes, para no hablar de eliminación, que planteó en el país. Este conflicto se expresa en el momento en que esta Asamblea decreta la reorganización y emergencia de los poderes del
Estado: el judicial, legislativo y ejecutivo. Esta decisión,
donde la Iglesia tuvo que intervenir como mediadora
entre los poderes y la Asamblea Nacional Constituyente, generó mucha controversia en el marco nacional
como internacional. Se le acusó al Presidente de autoritario, porque había dado nn "golpe de Estado", ya que
tal decisión iba en contra de los valores de la vida republicana y del Estado de derecho, y que Venezuela estaba
metida en una situación de "pasmo político". Lo que sí
es cierto es que este momento es muy específico en la
historia del país, ya que éste está acostumbrado a debatir sobre todo en épocas de cambio. Ésa fue la discusión
en los años 36, 45 y 58: la construcción de nn proyecto
de país, así como el acuerdo de valores sociales y políticos de la inmensa población venezolana.

,1• 1 - - - - - - 2

En cuanto a esto se presentó el debate si de verdad la Asamblea Nacional Constiruyente tendría un poder originario o derivado. Se trató como
un problema teórico que al final la mayoria de la Asamblea determinó el
poder constituyente como originario. Es importante señalar, que "tal
como lo admite la doctrina, el poder constituyente originario no tiene
línútes jurídicos, en el sentido de que no está limitado por ninguna norma jurídica, sino que es autónomo e incondicionado [...] el poder constituyente tiene un carácter originario cuando ha habido una ruptura
revolucionaria del orden constitucional preexistente, o cuando se trata
de la fundación de un nuevo Estado. Por otro lado, el poder constituyente derivado es el que surge de la propia constitución en vigor, la cual
prevé la conformación de este poder para reformarse o adicionarse, y
así adaptarse a las cambiantes circunstancias [...] el poder constituyente
derivado está subordinado y condicionado al orden constirucional vigente" (Serna; 1998: 228-229).

52

LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
No cabe duda que el ascenso de Hugo Chávez Frías al
poder expresa no sólo una ruptura electoral, sino también una ruptura de carácter institucional con respecto
al sistema político de partidos en el país. El 4 de febrero
de 1999, el presidente Chávez emprende su gestión revolucionaria teniendo como punto de partida el cambio institucional y legal, así como el liderazgo y la concepción de la política en Venezuela. En esta parte del
trabajo analizarnos la controversia, contradicciones y

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6

MAYO - AGOSTO 2001

avances del gobierno de un año y siete meses que desemboca en la última elección presidencial donde Chávez
Frias logra la más alta votación de toda la historia democrática del país (véase Cuadro 2).

CUADRO 2
ELECCIONES PRESIDENCIALES
EN VENEZUELA
Candidatos
Hugo Chávez Frías
Francisco Arias Cárdenas
Claudio Fermín

Votos

% de votos

3'309,296
2'116,317
160,943

59.2%
37.8%
2.8%

FUENTE: Consejo Nacional Electoral, Becciones 2000, Caracas, 2000.

Durante el periodo que va desde febrero 1999
hasta julio de 2000, el gobierno logra cambiar la Constitución nacional del país. Cabe observar que este periodo implica un término clave que es constituirse, y
esto no es más que encontrar cómo arreglar el poder
con instituciones bien definidas que significa una concepción de la sociedad, del poder público y de las relaciones entre ambas. De una Constitución emanada de
nn pacto entre actores que se consolidó a partir del sistema democrático de partidos en 1958,3 se pasa a otra
Carta Magna, producto del referéndum en diciembre
de 1999. Este nuevo marco constitucional, aprobado
con 71.21% de votos, no sólo tiene un nuevo nombre
(Constitución de la República Bolivariana de Venezuela), sino un conjunto de articulados (350 artículos, una

3

El 31 de octubre de 1959 los partidos Acción Democrática (AD), de
tendencia socialdemócrata, el socialcristiano COPE! y la Unión Republicana Democrática (URD), también socialdemócrata, apuntaron a formar un gobierno de coalición tripartita donde el Partido Comunista
había sido excluido. Uamado Pacw de Punw Fijo, este acuerdo fue una
tentativa por construir la regla de juego de un nuevo sistema político, así
como una nueva manera de regulación estatal tutelar donde las organizaciones partidistas fueron definidas como los canales principales de
agregación, de articulación y de interés sociocultural, así como agentes
privilegiados e intermediarios entre el Estado y la sociedad.

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

1MAYO -AGOSTO 2001

disposición derogatoria, 17 disposiciones transitorias
una disposición final), que expresa una nueva mane
de organizar el poder y la relación entre el ciudadano y
el Estado. Así podemos ver la intención del proyecto
político.
El primer cambio puesto en la nueva Constitución nacional es el referido al nacionalismo boli
variano, que simboliza la identidad ideológica de la
fuerzas armadas venezolanas ligada al bolivarianismo
nacionalista de la cultura política popular venezolana y los movimientos de izquierda latinoarnericanos4
(Virtuoso: 2000):
La República Bolivariana deVenezuela es irrevocablementehbre e independiente y fundamenta su patrimonio mo,La.,,.....---.,...,...--,11
y sus valores de hbertad, igualdad, jusúcia y paz interna
cional, en la doctrina de Simón Bolívar, El Ltbertado,n...;....._ _...;.a.¡;,¡■e
(Constiwción, 1999: artículo 1).

Como expresión concreta de esta ideología, e
gobierno requiere de un ejército que se involucre co
su participación en la política, de allí el cambio que la
Constitución Bolivariana hace en cuanto al voto mili
tar. La iniciativa del presidente Chávez de, por una parte
movilizar a la institución armada para integrarse con la
población civil en las urgencias de la comunidad naci
nal, y por otra, incorporar a militares activos a puesto
clave en la administración pública, así como de la participación en la política activa de exmilitares, puede ser
síntoma de situar a este grupo castrense por encima de
los demás ciudadanos, de la sociedad y de la nación.
Esta situación ha traído grandes debates en el seno de

4
"El bolivarianismo integra entonces contenidos fundamentales de una
ideología nacional que implica estructuras de comunicación, símbolos,
imágenes y referencias de indudable fuerza social. Esta suerte de reviva!
político de la herencia bolivariana que encarna el chavismo, aunque
símplista y elemental, llena en principio un vacío de objetivos generales
nacionales, a la vez que se muestra en correspondencia con una especie
de conciencia histórica colectiva que ha fabricado a lo largo del tiempo
imágenes, creencias y mitos integrantes de cultura política" (Barrios;
1999: 10).

53

�Go.bemabilidcuLen..Améñca__1.a~·na._ _ _ _ _ _ _~ - - - ~---.:

••

República "aérea" y autoritarismo

~a fuerza annada nacional venezolana,5 puesto que se
!tiende a caer en lo que muchos politólogos denominan
militarismo exacerbado, caracterizado por la trilogía del
"""'llí-- - - - -caudillo, el pueblo y las fuerzas armadas, donde los mi·tares consideran que su función es tutelar a la nación,
'-~----'
adoptan el patriotismo, que implica entrenamiento de
la fuerza armada, y se adjucan la misión mesiánica de
salvadores de la patria.
La reelección presidencial inmediata es considerada también un cambio
•
fundamental en la nueva
Constitución. La Carta
Magna de 1961 establecía
en los artículos 184 y 185
que la persona que esté en
• I •
ejercicio de la presidencia no
~odrá ser reelegida, por lo
que no podrá ser nuevamenlt:e presidente ni desempeñar
dicho cargo dentro de los
diez años siguientes a la terminación de su mandato. La
decisión del " chavismo", de
¡Proponer la reelección presidencial, no fue más que su
~rincipal propuesta consti,.,...,_ _ _ _ __ ·cional que se antepuso con

cial es de seis años. El presidente o presidenta de la república puede ser reelegido, de inmediato y por una
sola vez, por un periodo adicional" (Constitución,
2000) .
También el poder ejecutivo se vio transformado
por la inserción de la figura del vicepresidente ejecutivo, que sería un órgano directo y colaborador inmediato del presidente (artículo
238). Las atribuciones establecidas en el artículo 239
de la Constitución Bolivariana, semejantes a la del
jefe de Gabinete de la nueva reforma constitucional
argentina, se justifican, primero, por razones de orga•
nización (a fin de aliviar la
tarea del presidente); segundo, por razones de control parlamentario y, tercero, por razones relativas a
las relaciones entre el ejecutivo y el Congreso: obtener un mayor grado de flexibilidad entre ambos poderes (Serna: 1998). Es importante señalar que aún
con la figura del vicepresidente, el primer magistrado seguirá concentrando en
su persona dos cargos que
en otras repúblicas se mantienen separados: presidente de la república y jefe de
Estado. En este sentido, el presidente de la república
debe representar a todos los venezolanos y no a un gobierno en particular. Es decir, representa indistintamente
a los ciudadanos. Mientras que la función del jefe de
Estado es la de gobernar, el responsable último de las
políticas del Estado y el que debe gerenciar su ejecución. Debe tener claro que la finalidad del Estado es

El gran cc.polo patriótico
se constituyo en portavoz
de la propuesta
bolivariana) nacionalista
y patrwtica) que tiene
como objetivo cambia,;; a
través de una nueva
Asamblea Constituyente)
la cultura política del
venezolano quien ha
socializado maneras de
ser no democráticas y
corruptas del sistema
moribundo.

5
Este debate ha sido propiciado por el Frente Instirucional Militar, organización de exmilitares que surge ante la constante intromisión del
presidente Cbávez en el ámbito militar, de querer politizarla, de hacer
punto de referencia en sus discursos políticos, de uniformarse constantemente, de glorificar los intentos de golpes de Estado, etcétera.

54

•

República "aérea" y autoritarismo

·~-----

la de Arturo Uslar Pietri y
Ramón Escovar Salom que
planteaban como riesgoso
para la establidad política del
país el que un presidente se
reeligiera inmediatamente.
De esta manera, en el artículo 230 de la nueva Constitución se establece lo siguiente: "El periodo presiden-

•

I

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

facilitar la marcha del país, estimulando a los múlti- CUADRO 3
ples sujetos y coordinándolos de modo que el cuerASAMBLEA NACIONAL DISTRIBUIDA POR
po social se articule armoniosamente y no se desgaENTIDADES
rre por decisiones privadas que perjudiquen a otros
Entidades
Diputados 60%
Nominal 40%
Listas
sectores, o injusticias que agravian a otros ciudadanos, o exclusiones que pongan en peligro la paz soDistrito Federal
10
6
4
cial y la dinámica de la sociedad.
Amazonas
3
2
1
En otras palabras, puede afirmarse que el proAnzoátegui
7
4
3
Apure
5
3
2
yecto bolivariano se sustenta en el pleno derecho a la
Aragua
9
5
4
legitimidad democrática no sólo del presidente de la
Barinas
5
3
2
república sino del jefe de Estado como una unidad.
Bolívar
8
5
3
Carabobo
7
11
4
Este rasgo que envuelve al nuevo sistema político
Cojedes
4
2
2
venezolano corre el riesgo de exacerbar la proclaDalta Amacuro
4
2
2
Falcón
mación de grandes principios de caudillismos
6
4
2
Guárico
5
3
2
mesiánicos con características patrióticas a ultranza.
Lara
9
5
4
El cambio del poder legislativo nacional se exMérida
6
4
2
Miranda
13
presa en la nueva Constitución con la eliminación
8
5
Monagas
5
3
2
de la Cámara del Senado y la puesta en marcha de
Nueva Esparta
4
2
2
un sistema de unicameralidad representada por la
Portuguesa
6
4
2
Sucre
6
4
Asamblea Nacional, integrada ésta solamente por di2
Táchira
7
4
3
putados electos que durarán cinco años en el ejerciTrujillo
5
3
2
cio de sus funciones, pudiendo ser reelegidos por
Vargas
4
2
2
Yaracuy
5
3
dos p eriodos como máximo. Les corresponde legis2
Zulia
15
9
6
lar en materia de competencia nacional y, sobre el
Indígenas
3
funcionamiento de las distintas ramas del poder
TOTAL ASAMBLEA
165
97
65
nacional: proponer enmiendas y reformas a la ConstiFUENTE: Consejo Nacional Electoral, Elecciones 2000, Caracas, 2000.
tución, ejercer funciones de control sobre el gobierno y
la administración pública, organizar y promover la participación ciudadana, decretar amnistías, discutir y apropoderes independientes, conforman para el proyecto
bar el presupuesto nacional y otras atnbuciones contembolivariano la clave de una democracia participativa y
pladas en los capítulos II y IlI de la Constitución nacional
de saneamiento moral de las instituciones públicas. En
de 1961 (título V. Del poder legislativo).
cuanto a lo electoral, la nueva Constitución lleva a este
La Asamblea Nacional relegitimada el 30 de jurango el poder electoral que se ejerce por el Consejo
lio de 2000 se constituyó por la elección de 165 diputaNacional Electoral como ente rector y, como organisdos, de los cuales 97 fueron elegidos de forma uninomos subordinados a éste, la Junta Electoral Nacional, la
minal y 65 por listas cerradas, además de la elección de
Comisión de Registro Civil Electoral y la Comisión de
tres diputados que representan a las comunidades indíParticipación Política y Financiamiento (Constitución,
genas. Ésta es una innovación, puesto que en el poder
1999: artículo 292). Aparte de las funciones de este
legislativo de la Constitución pasada, los indígenas no
poder, como la organización (no sólo de poderes públitenían ningún tipo de presencia (véase Cuadro 3).
cos sino de gremios, sindicatos y organizaciones con
El poder electoral y el poder ciudadano, como
fines políticos), el presupuesto y la administración, di-

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

55

�República "airea" y autoritarismo

~ección y vigilancia de las elecciones, los órganos ga-

lrantizan la igualdad, confiabilidad, imparcialidad, trans-

~------

parencia y eficiencia de los procesos electorales, así como
~a aplicación de la personalización del sufragio y la reresentación proporcional.
Jlf"!lll--------"
En lo que concierne al poder ciudadano, la revolución bolivariana hace alusión al pensamiento de Simón
olivar: "Moral y luces son nuestras pnmeras neces1\ :ades", en el capítulo V, del título V, la nueva Constitución explica que el poder ciudadano se ejerce por el
Consejo Moral Republicano integrado por el defensor
del pueblo, el fiscal o fiscalía general y el contralor geeral de la república (artículo 273). Es importante se'1alar que, en sus funciones clave, el Consejo Moral
Republicano es el encargado de vehicular la conformación y mantenimiento de la cultura política del país,
promoviendo todas aquellas actividades pedagógicas
dirigidas al conocimiento y estudio de la Constitución
nacional, al amor a la patria, a las virtudes cívicas y democráticas, a los valores trascendentales de la vida re-

11!.l!lll,..,_ _ _ __

El proyecto bolivariano
se sustenta en el pleno derecho
a la legitimidad democrática
no sólo del Presidente
de la república sino
del jefe de Estado como una
unidad. Este rasgo corre el
riesgo de exacerbar la
proclamación de grandes
principios de caudillismos
mesianicos con caractertsticas
patrióticas a ultranza.
• I

56

•

/

•

publicana y a la observancia y respeto de los derechos
humanos.
Los derechos indigenas vienen a poner un ingrediente más de controversia a la nueva articulación de la
Constitución revolucionaria y bolivariana. Expresada
en el capítulo vm, título III, los derechos ancestrales de
los habitantes autóctonos del país tocan un tema muy
particular en lo que hoy se denomina democracia participativa con ingredientes de tolerancia y diversidad.
Esto es importante y toma vigor en la nueva Constitución, puesto que hasta el momento la tolerancia de los
Estados nación en América Latina se ha centrado habitualmente en los individuos que participan y no en los
grupos étnicos ni de otro tipo.

ALGUNAS REFLEXIONES FINALES
Como podemos ver, estos cambios constitucionales, a
pesar de tener rasgos positivos (como la doble nacionalidad, la autonomía y rango constitucional del poder
electoral, la institucionalización de diversos referenda, la
mejora institucional del sistema judicial, la prioridad del
ambiente y del desarrollo sustentable, la participación
ciudadana, los derechos humanos y la democratización
de los sindicatos) tienen sus elementos divergentes. Por
una parte, la Carta Magna no fue consensuada con la
ciudadania. Pudiera decirse que es una Constitución
de unos contra otros, ya que el presidente Chávez, lejos
de aglutinar consensos a su alrededor, mediante el diálogo y la negociación, ha optado por la intolerancia que
ha permitido la ruptura de alianzas fundamentales. Si
las transformaciones políticas e institucionales son un
hecho, puesto que desmantelaron el sistema político
nacido del Pacto de Punto Fijo, el nuevo sistema emergente pudiera carecer de legitimidad, entendida ésta
como una forma de poder que corresponde a las creencias compartidas por un gran número de personas. Así,
en Venezuela, la gente sabía que necesitaba cambios,
pero éstos se han venido dando sin la incorporación de
la sociedad. En este sentido, esto es importante; puesto

TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6

MAYO - AGOSTO 2001

que, sin la participación de la gente, no se
logrará en un futuro la gobernabilidad y la
eficacia de las instituciones para la satisfacción de las necesidades sociales y políti-

cas.
Sin un nuevo sistema político que recoja
las legítimas reformas por la sociedad ve-

nezolana en estos últimos años, que integre
nuevas propuestas de orgarúzación de los
intereses presentes en la vida pública, que
abra espacios para los nuevos movimientos políticos; sin un Estado eficaz, tendremos una revolución sin cuerpo, sin consistencia y sin sustentabilidad. Hasta ahora la
revolución sólo tiene líder y proclamas (Vrrtuoso, 2000).

Por otro lado, es importante destacar
que el centralismo o presidencialismo, la
asunción de todas las cargas en materia social por parte del Estado y la fractura de la
alternabilidad en el poder, permitido por el
aumento del periodo presidencial y la reelección del presidente, es prueba fehaciente
de la gran contradicción del modelo republicano "revolucionario" que Hugo Chávez Frías intenta llevar a
cabo enVenezuela; pues, por una parte, aquél mantiene
la concepción republicana y el modelo político presidencialista; y, por otra parte, se recupera el sentido de
comunidad establecido en el capítulo VIII (De los derechos de los pueblos indígenas) de la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela. A nuestro parecer, pudiéramos afirmar que la V República, hoy proyecto republicano liberal doctrinario y retórico del gobierno de Chávez, choca en su concepción con el Estado comunitario, plasmado en el capítulo en mención,
que establece en su artículo 119 lo siguiente:
El Estado reconocerá la existencia de los pueblos y comunidades indígenas, su orgarúzación social, política y

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

económica, sus culturas usos y costumbres, idiomas y re
ligiones, así como su hábitat y derechos originarios sobre
las tierras que ancestral y tradicionalmente ocupan y que
son necesarias para desarrollar y garantizar sus formas de
vida. Corresponderá al ejecutivo nacional, con la participación de los pueblos indígenas, demarcar y garantizar el
derecho a la propiedad colectiva de sus tierras, las cuales
serán inalienables, imprescriptibles, inembargables e
intransfenbles de acuerdo con lo establecido en la Constitución y la ley (Constitución, 1999).

Cuando en el país se presenta, por una parte, la
contradicción sustentada en la crisis del Estado nación
y, por otra, el fortalecimiento de la unidad nacional por
la vía del no consenso, que no hace más que forcejear el

57

�•

iillclacLeLAméñca-1.atin-- - - - - - - ~ - - - - - ----i:

lmodelo republicano, se recupera la comunidad indígelevantando sus derechos a nivel constitucional. Pudiera plantearse que lo innovador del nuevo proyecto
Dlt.lllll1-&gt;--_ , . . - - de nación de la revolución bolivariana venezolana no
está en ser bolivariana,6 sino en plantear dos ideas re,"l!t'!r,n-- - - - - gulativas, para hablar en términos de LuisVilloro ( 1999):
"libertad de realización para todos, y entre todos, coi¡numdad". Creemos que los hechos concretos del gopierno, y del Presidente en particular, además de negar

-------

lna,

En Venezuela) la gente sabía
que necesitaba cambios:,
pero éstos se han venido
dando sin la incorporación
de la sociedad. Sin la
participación de la gente)
no se logrará en un futuro la
gobernabilidad y la eficacia
de las institucwnes
para la satisfacción
de las necesidades
sociales y políticas.
en absoluto lo pautado en la Constitución, nos lleva a
planteamos la siguiente controversia: o es la constitución una "república aérea", o es el primer magistrado
6
Esta afirmación se hace en virtud de que Simón Bolívar, como parte
de la élite de criollos y mestizos, profesaba una nación fundada en la
soberanía popular; es decir, en el consentimiento individual de todos
sus miembros. Ideas que imporúan derechos a los miembros de la comunidad política y limites al Estado que teóricamente aplicaba a todos
por igual, indios y europeos, aunque los pobladores originales no hubieran firmado ningún papel.

58

un presidente que se caracteriza por su entrega extracotidiana al heroismo o ejemplaridad y a las ordenaciones por él creadas o reveladas (Weber; 1996), sin tornar
en cuenta los aspectos racionales o formales de la sociedad. Esto lo podemos constatar en el momento en
que el mismo Presidente, una vez relegitimado, designó al fiscal general de la república, al defensor del pueblo, al contralor general de la república y a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia sin esperar el año
que establece la Constitución para que la Asamblea
Nacional apruebe la legislación referida al sistema judicial, al poder ciudadano y al poder electoral. Viéndolo
así, parece ser que sí estamos en presencia de una república aérea, puesto que el ideal constitucional "revolucionario" de Chávez no tendría nada que ver con la
práctica social y política de los actores políticos gubernamentales. Domingo Felipe Maza Zavala (2000), nos
alerta que
Venezuela hoy no puede ser gobernada ni administrada
bajo patrones elementales, sino en la convergencia de los
organismos democráticos, en la vertiente múltiple de la
dinámica social [...] Quiero decir que es necesario el liderazgo público, privado, social; pero no como expresión
aislada del individualismo, sino como manifestación de la
fuerza del colectivo, de sus aspiraciones, actitudes, afanes
y requerimientos.

con el comportamiento tolerante del gobierno con respecto a otros derechos que se expresan en el país, es
tarea que puede proporcionar nuevos parámetros de
civilidad en el quehacer político. Es la única manera de
hacer la transición democrática venezolana más diversa, más democrática, más revolucionaria y menos ideológica. Con ello, podría crearse en la sociedad venezolana una cultura política formadora de ciudadanos que
estimen que la democracia y la igualdad política son
fines deseados, que el control sobre las fuerzas armadas
nacionales y la policía debe estar completamente en
manos de líderes electos, que las instituciones democráticas básicas deben ser preservadas, y que las diferencias y desacuerdos entre los ciudadanos deben ser,
además de tolerados, protegidos. ,&amp;,

BIBLIOGRAFÍA

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Considerarnos pues que el proyecto bolivariano,
para que deje de ser aéreo, exige una doble adaptación.
Por una parte, un presidente que aterrice y enarbole la
bandera de la tolerancia y, por otra parte, que esa tolerancia se exprese en términos reales no sólo individuales y colectivos, sino en versiones pluralistas y diversas.
Ello implica poner en marcha virtudes cívicas, hablando en términos de Agnes Heller y Ferenc Fehér ( 1998),
tales como la tolerancia radical, la valentía cívica, la solidaridad, la justicia y la prudencia. No basta con arreglos institucionales basados en la tolerancia si no hay
acciones tolerantes de parte de los actores gubernamentales. Reconciliar lo ideal, plasmado en la Constitución,

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

TRAYECTORIAS

I

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1

MAYO · AGOSTO 2001

59

�••

•

•
La violencia política en el Perú

La violencia política en el Perú
Un esbozo interdisciplinario de interpretación
H. C. F MANsILLA
l análisis de fenómenos de violencia política en
Perú estuvo largo tiempo bajo una especie de
monopolio de esquemas marxistas y afines,
como es la teoría latinoamericana de la depenencia. Estos enfoques han ofrecido explicaciones
monocausales, a primera vista plausibles, que vinculan
la irrupción de la lucha armada y el surgimiento de guerras civiles a la existencia de insoportables situaciones
de injusticia histórica, la cual estribaría principalmente
n la explotación despiadada de parte de monopolios
extranjeros y sus agentes locales. SegúnJohan Galtung1
-cuyas tesis han sido muy populares a la hora de explicar las causas profundas de los problemas peruanos2los motivos de la "violencia estructural" provienen básicamente de una estructura socioeconómica injusta que
genera miseria colectiva; de la represión política que
roduce relaciones asimétricas con respecto al poder y
de la pervivencia de fenómenos de alienación,3 los que
harían imposible una paz duradera. Contra esta concepción puede aseverarse que la penuria económica, la

En contra de las simples contraposiciones marxistas y
dependentistas (innumerables campesinos sin tierra
contra poquísimos señores feudales; miríadas de obre-

1

3

""'~-------'

Johan Galtung, Soúre la paz, Fontamara, Barcelona, 1985, pp. 27-72.
Cj. la obra más influyente: Felipe MacGregor, Marcial Rubio Correa
y Rudecindo Vega Carreazo, Marco teórico y conclusúmes de la investigaciim
soúre violencia eslTUClUral, Lima, APEP, 1990, que inauguró la serie de
volúmenes Vwlencia estroctural, publicados por la Asociación Peruana
de Estudios e Investigaciones para la Paz. La APEP patrocina igualmente
una serie denominada Vwlencia institucional, dedicada hasta ahora a
problemas del narcotráfico. Cf también dos obras anteriores de notable
resonancia: Felipe MacGregor y Laura Madalengoitia (comps.),
Violencia y paz en el Perú hoy, APEP / FFE, Lima, 1985; Felipe
MacGregor, José Rouillon y Marcial Rubio Correa (comps.), Siete
ensayos sobre la violencia en el Perú, APEP / FFE, Lima, 1987.
2

60

carencia de influencia política, el desempleo crónico y
el malestar colectivo representan factores que han predominado en todos los periodos de la historia humana
y en todas las sociedades y que sólo, ocasionalmente,
han dado lugar a una violencia política específica como
la lucha armada. 4 El bajo consumo de calorías y proteínas, el analfabetismo y las agresiones fisicas del marido
en la vida familiar e intima son, sin duda alguna, fenómenos reprobables, pero calificarlos como elementos
definitorios de la violencia política en Perú y como variables que pueden explicar y hasta exculpar los movimientos
guerrilleros5 es una exageración sin atenuantes.

UNA CONSTELACIÓN PROCLIVE
A CONFLICTOS VIOLENTOS

José María Salcedo, "Violencia y medios de comunicación en el Perú",
en: Violencia en la región andina: caso Perú, APEP, Lima, 1993, pp. 222,
235 y ss. El autor constata una resignación y hasta una fascinación de
la población peruana ante los programas de televisión que contienen
elementos de violencia.
• Para el caso colombiano ef. el excelente libro de Eduardo Pizarro
Leongómez, Insurgencia sin revolución. La guerrilla en Colombia en una
perspectiva comparada, Tercer Mundo, Santa Fe de Bogotá, 1996, pp.
22-27 (con referencias a la constelación peruana).
5
Margarita Giesecke, "Vida cotidiana y violencia en el Perú", en:
Violencia..., Q/J. cit., pp. 164, 166, 172 y ss.; Giesecke, Violenciaestruaural
en el Perú. Historias de vida, APEP, Lima, 1990.

TRAYECTORIAS

I

AÑO 111, NO. 6

J

MAYO - AGOSTO 2001

ros explotados contra unos pocos y todopoderosos capitalistas extranjeros), la estructura social peruana se
ha destacado a partir de 1940-1950 por una enorme
complejidad y por la aparición de numerosos actores
sociales con intereses entre sí divergentes, pero no siempre contradictorios. Esta diversidad social proviene de
amplias corrientes migratorias que desde entonces se
han dirigido de la sierra a la costa y del campo a la
ciudad. El resultado ha sido la diversificación de la estructura social peruana, especialmente el surgimiento
de nuevos sectores en las capas medias y bajas de la
población, y la aparición de actores con claras demandas sociopoliticas dirigidas hacia el aparato estatal: los
movimientos de barrio, los informales y las corrientes
étnico-culturales conscientes de su diferencia. Se trata
de movimientos populares relativamente bien organizados, sobre todo en las ciudades de la costa, conformando asociaciones de pobladores de la más diversa
especie y para los fines más disímiles. La mayoría de las
investigaciones llega, empero, a la conclusión de que
estas migraciones han corroído irreparablemente el tejido social tradicional, generando una sensación general de desamparo, proclive a la conocida dialéctica de
frustración y agresión.6 Un estudio psicoanalítico, que
• Cf la reseña crítica: Luis Pásara, ''Nuevos actores: devaluación de la
moneda corriente", en: Luis Pásara et al., La otra cara de la luna. Nuevos

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO· AGOSTO 2001

entretanto tiene reputación de clásico, asevera que la.mayoría de los miembros de estos movimientos sociales despliega en contexto de extrema pobreza una es-·'------....trategia de supervivencia básicamente defensiva, sin¡
rasgo alguno de generosidad y más bien con marcada
tendencia a un comportamiento mezquino, desconfiado y envidioso, que no son precisamente elementos fa;
vorables a una solidaridad efectiva de los sectores populares.7 Esta alta tasa de desconfianza, que ha llamado- - - - - --11
la atención de los estudiosos, es contraria al funcionamiento cotidiano de un sistema democrático y de toda
clase de delegación y favorece el verticalismo, las jerar
quías rígidas y los procedimientos altamente burocráticos. 8 El apoyo urbano de que han gozado Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaro

acwres sociales en el Perú, CEDYS, Buenos Aires, 1991, pp. 7-9, 14-17,
22 y ss. Según algunos analistas, estos movimientos han transportado
de la sierra a la costa modelos organizativos basados en el colectivismo
andino-indígena y en la solidaridad propia de las parentelas extensas,
construyendo redes de ayuda recíproca de notable eficacia. Cf José
Matos Mar, Desborde popular y crisis del Estado, IEP, Lima, 1984, pp.
58, 63, 81, 106; ej. la obra más significativa sobre esta temática: Jürgen
Golte y Norma Adarns, Los CAba/los de Troya de ws invasores. Estrategias
campesinas en la conquista de la gran lima, IEP, Lima, 1987; cf. también
Carmen Rosa Balbi et al., M uuimientos sociales: elementos para una
releciura, DESCO, Lima, 1990.
7
César Rodríguez Rabanal, Cicatrices de la pobreza. Un estudio
psicoanalítico, Nueva Sociedad, Caracas, 1989, pp. 182 y 228.
8
Cf. Luis Pásara y Alonso Zarzar, " Ambigüedades, contradicciones e
incertidumbres", en: Luis Pásara et al., op. cit., p. 180.

61

�ilidacL.en..AméñcCLl.alina.._ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _--..;

•
La violencia política en el Perú

,,

_____

(MRTA), sobre todo en el área de Lima y El Callao,
__. roviene básicamente de estos sectores urbanos desarraigados.
Algunas de las causas más importantes de la vioencía política peruana residen en un contexto conformad9 por la destrucción acelerada del tejido social tradicional, el surgimiento de expectativas de progreso
'Colectivo e individual (que no pueden ser satisfechas a

La diversidad social proviene
de amplias corrientes
migratorias que se han dirigido
de la sierra a la costa y del
campo a la ciudad. La mayoría
de las investigaciones llega) a
la conclusión de que estas
migraciones han corroído
irreparablemente el tejuw social
wadicional generando una
sensacwn general de desamparo.
corto plazo), por el acelerado crecimiento demográfico
de la población peruana en un lapso temporal muy breve
y por el desencanto generado por una modernización
imitativa de segunda clase, que ha estado tradicionalmente asociada al régimen de propiedad privada y
marcadas diferencias sociales que han prevalecido en
Perú a lo largo del siglo XX, régimen que no fue, en lo
básico, atenuado por el experimento del reformismo
militar izquierdista de 1968 a 1980.
Hay que tener presente, además, que gran parte
del territorio peruano está conformado por desiertos,
estepas, montañas y selvas tropicales, es decir, por sue-

62

los que dificilmente se prestan a la vida humana, y que
si se los utiliza económicamente, se degradan rápidamente a causa de su precariedad ecológica. La configuración del ambiente no es precisamente favorable a
una apertura indiscriminada de todas las regiones del
país hacia el progreso material y, por ende, a mitigar de
esa manera el incremento demográfico; pese a ello, persiste desde la época colonial el mito popular de las riquezas inmensas y de la potencialidad ilimitada de Perú,
potencialidad que estaría refrenada por políticas públicas inadecuadas. Tenemos entonces una constelación
ecológico-demográfica que constriñe el desenvolvimiento rápido de las fuerzas productivas e indirectamente
aumenta el potencial de protesta y de violencia sociopolíticas.
Así han prosperado paulatinamente una desconfianza y un malestar colectivos con respecto a todos los
gobiernos; este ambiente impide una identificación con
el Estado peruano o hasta una percepción realista de
las posibilidades efectivas de este último. Puede afirmarse que, en menos de veinticinco años, la actividad
gubernamental pasó de administrar el subdesarrollo9 a
programas frenéticos en pro de la modernización, la
que resultó disminuida por la acción conjunta de la
guerrilla, el narcotráfico, la corrupción y las ya mencionadas limitaciones ecológicas. Una de las consecuencias de esta constelación ha sido una hiperurbanización
caótica y productora de múltiples conflictos sociales sin
una solución fácil y aceptable para todos. Un solo dato
basta para describir estas modificaciones demográficas:
en 1940 dos terceras partes de la población (seis millones de habitantes) vivían en y del campo, mientras que
en 1998 la población rural no llega a 32% de la global
peruana (cerca de veinticinco millones). En 1950, la
capital Lima contaba con un millón de habitantes, mientras que hoy no puede determinarse exactamente la
magnitud poblacional del área metropolitana a causa
de su crecimiento incesante, pero sobrepasa con segu-

ridad los seis millones.
Este acelerado incremento demográfico
no ha podido hasta
hoy ser amortiguado
por un crecimiento
equivalente en la generación de alimentos, puestos de trabajo, viviendas y posibilidades educacionales. Cualquier régimen sociopolítico se
habría visto en enormes dificultades para
brindar un nivel de
vida adecuado a una
sociedad que no sólo
ha crecido fisicamente a un ritmo incesante
e imprevisible (hasta la década de 19801990), sino que, simultáneamente, despliega anhelos
de progreso material que corresponden, en el fondo,
a una etapa histórica posterior.
Otros datos pueden ayudar a ilustrar esta constelación. Marcadamente acelerado ha sido el incremento
del número de estudiantes de tercer ciclo en las últimas
décadas: el número total de universitarios regulares era
de 27,000 en 1960, y pasó a 340,000 en 1990; la Universidad de San Cristóbal de Huamanga en Ayacucho,
que tuvo una relevancia fundamental en el surgimiento
de Sendero Luminoso, tenía 300 alumnos en 1960 y
llegó a los 8,000 en 1990. 'º Esta temática es paradójicamente de primordial importancia para comprender la
violencia política peruana, ya que, a partir de 1940, el
ambiente universitario ha constituido en toda América
Latina una de las fuentes más importantes de los movi-

mientos radicales d
peruano, la cuna de
las dirigencias guerrilleras. La masificación
del estudio universitario y su concomitan1
te pérdida de calidad
intrínseca han contribuido a devaluar el
valor de la formación
académica en la socie1
dad respectiva y a inducir una crisis de
identidad en las capas.--_ _ _ __
medias bajas, las más
afectadas por est- - - - -.....
evolución. Numero-- - - - - sos estudiantes, de
cepcionados con es
situación, se han sentí
do fácilmente atraídos
por programas políticos radicales que, haciendo hincapié
sobre todo verbal- en el carácter científico de sus teorías,
han propagado la lucha armada como "la única solución"
frente a una constelación sociopolitica que parecía total
mente estancada. El núcleo de Sendero estuvo original
mente conformado por ''la sagrada familia": 11 intelectuales de provincia sin perspectivas laborales promisorias,
miembros desarraigados de antiguas familias de terratenientes arruinados y algunos jóvenes campesinos con anhelos de ascenso social y actividad política. Es interesante
mencionar el hecho de que 38.5% de los terroristas encarcelados en Peru son universitarios (con estudios interrumpidos), mientras que 6.3% son personas sin ningún tipo de
educación: ambas cifras no corresponden de ninguna manera a la estructura demográfica del país. 12
Esta constelación de un crecimiento acelerado de
11

10

Enrique Bernales Ballesteros, "Cultura, identidad y violencia en el
Perú contemporáneo", en : Violencia..., op. cit., p. 87.

• Luis Pásara, "Introducción", en: ibid., p. l.

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

1 MAYO -AGOSTÓ 2001

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

Julio Cotler, "El Sendero Luminoso de la destrucción", en: Nueva

Sociedad, núm. 150, julio-agosto, Caracas, 1997, p. 92.
12
El Comercio, 7 de abril, lima, 1985.

63

�•

•

El núcleo de Sendero estuvo
originalmente conformado por
c1a sagrada familia)):
{ntelectuaks de prmnncia sin
perspectivas laborales
promisorias) miembros
desarraigados de antiguas
familias de terratenientes
arruinados y algunos jóvenes
campesinos con anhews de ascenso
social y actividad política.
la población, en conexión con una notable intensificación de los anhelos de progreso material, induce -como
se sabe- procesos de descomposición social. Un dato
estadístico (que al mismo tiempo es un indicador de
una cierta anomia colectiva) puede brindar un indicio
a este respecto. El aumento en la tasa de delitos regísdos policialmente es sintomático: en 1963, se daban
3.27 delitos por mil habitantes, mientras que en 1988
subieron a 8.1O por mil. En 1966, habían 2,047 presos
menores de 18 años, mientras que en 1985 ya se encontraban 1O,788 menores detrás de rejas. 13
Analizando las formas de protesta juvenil, Carlos Iván Degregori llegó a la conclusión de que, durante los años 1970-1985, dilatados sectores de jóvenes en
13
Comisión Especial del Senado Sobre las Causas de la Violencia y
Alternativas de Pacificación en el Perú [bajo la coordinación de Enrique
Bemales], Vio/encía y pacifu:ación, DESCO / Comisión Andína de
Juristas, Lima, 1989, p. 180, 241 sq., 252. Sobre una evaluación global
de estos factores tendientes a un potencial de violencia abierta ej. ibid.,
pp. 207-213. Cf también Dennís Chávez de Paz,Juvemudy u:rrorismo.
Características sociales de los condenados por terrorismo y otros delitos,
Instituto de Estudios Peruanos, Lima, I 989, pássim.

64

la sierra (región montañosa en el centro y sur de Perú)
parecían preferir un camino autoritario a la modernidad: se trataba de una generación que ya no vive en el
mundo tradicional, pre-industrial y premoderno de los
padres y que tampoco pertenece a la sociedad semimodema de la costa peruana. La inseguridad resultante se
aferra a explicaciones simplistas y esquemáticas del atraso (experimentado como traumático), las que, a su vez,
consolidan una estructura caracterológica maniqueísta
y dogmática. 14 Estos jóvenes han crecido, por otra parte, en el seno de una tradición cultural autoritaria, que
es afin al uso relativamente frecuente de la violencia
fisica, y son propensos a aceptar sin mucho trámite un
programa político que combina la ideología de la modernización acelerada con pautas totalitarias de comportamiento y con estructuras rígidas y jerárquicas dentro del partido.

ANOMIA, DESARRAIGO Y
FRUSTRACIONES COLECTIVAS COMO
FOCOS DE VIOLENCIA POLÍTICA
Las transformaciones y los procesos demasiado rápidos de aculturación masiva que ha experimentado Perú
desde aproximadamente 1950 han conllevado dilatados fenómenos de anomia, dejando, al mismo tiempo,
casi incólume la cultura tradicional del autoritarismo. 15
A grandes rasgos pueden distinguirse dos tipos de
anomia en el caso peruano: la causada por el desarraigo
urbano y la originada por la marginalización rural.
a. El proceso acelerado de urbanización, crecimiento y modernización ha sido, sin duda alguna,
traumático para amplios sectores poblacionales, pues
no ha generado el bienestar material que éstos anhela-

14
Carlos Iván Degregorí, "Sendero Luminoso: el desafio autoritario",
en: Nueva Sociedad, núm. 90, julio-agosto 1987, Caracas, p. 29.
15
Cf Julio Cotler, "Descomposición política y autoritarismo en el Perú",
en : Sociedad, núm. 2, mayo 1993, Buenos Aires, pp. 35 y ss.; Hugo
Neira, "Violencia y anomia: reflexiones para intentar comprender", en:
Socialis,,w y Participación, núm. 37, marzo 1987, Lima, pp. 1-13.

TRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6

MAYO • AGOSTO 2001

ban. Esta modernización, relativamente fallida, junto con
la descomposición del tejido social tradicional, ha engendrado una población fluctuante que no ha podido
ser integrada adecuadamente en la estructura formal
de la sociedad peruana urbana y que no posee una identidad colectiva sólida. Se trata de serranos (y provincianos en general) afincados en Lima y alrededores, campesinos de origen indígena transplanificados en Llma y
alrededores, campesinos de origen indígena transplantados al ambiente citadino y mestizos que no son aceptados por un entorno social influido aún hoy decisivamente por los blancos. Esta población fluctuante tiende a comportamientos anómicos, lo que, a su vez, favo-

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO. AGOSTO 2001

rece la predisposición a la violencia política. La frustración permanente, la falta de estructuras sociales y culturales donde refugiarse y la carencia de reglas éticas
generalmente aceptadas crea una especie de vacío moral y social, frente al cual algunas soluciones que pongan en cuestión el status quo parecen más o menos plausibles. 16 Movimientos radicales -como las guerrillasparecen brindar a muchos de estos individuos un sen-

16

Cf El interesante ensayo de Henrí Favre, "Desexorcizando a Sendero",
en: Síntesis, núm. 3, septiembre-diciembre 1987, Madrid, pp. 245 y
ss.; Catalina Romero, " Violencia y anomia" , en : Socialismo y
Participación, núm. 39, septiembre 1987, Lima, pp. 76 y ss.

65

�GobemabilülacLen. AmérietLLati,ua.- - - - ~ - - - - - - -...__;¡
La violencia política en el Perú

¡tido existencial y una nueva identidad que encubren su
· seguridad liminar.
· r,:-11-~------'
b. Por otra parte, es altamente probable que Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac
Amaru (MRTA) hayan tenido los mayores éxitos de
·•¡r1•-----....;
reclu~ento y apoyo en aquellas áreas rurales donde
las estructuras sociales premodemas se han descompuesto y donde la reforma agraria (a partir de 1968) no
produjo frutos positivos en la proporción esperada, es
decir, en aquellas zonas donde puede constatarse un
proceso de marginalización rural-provinciana. Las organizaciones guerrilleras pudieron sentar pie allí donde
¡as agencias estatales de desarrollo tienen una presencia
,rarticularmente débil, donde el gobierno emerge sólo
como factor represivo y donde el nivel de vida no mejoró sustancialmente en el curso de largas décadas.
En resumen, puede aseverarse que, en sentido
Jiteral, la sociedad peruana ha sufrido una modernizatión parcial y de baja calidad, un proceso de democra'tización incompleto y migraciones internas de gran
amplitud e intensidad. Estos fenómenos combinados
han constituido el mejor caldo de fermento para la

La ideología maoísta de
Sendero Luminoso no hizo
impacto entre las masas
desarraigadas de campesinos
serranos a causa de su
calidad teórica o su contenido
político específico) sino porque
reproducía valores de
orientacwn y viswnes utópicas
de la propia cultura andina.
•

66

• I

•

•

/

•

anomia colectiva tanto en el campo como en la ciudad
y, por consiguiente, para el florecimiento de las formas
contemporáneas de violencia política.
Los fenómenos de anomia han sido peculiarmente agudos en la sierra peruana, sobre todo en la región
conformada por los departamentos de Ayacucho,
Apurimac y Cuzco. Como se sabe, Perú es una de las
sociedades más heterogéneas de América Latina, tanto
en el campo étnico-cultural, como en los terrenos de la
historia, las instituciones y hasta de la geografía. La región de la costa, con el área metropolitana de Lima, es
considerada como mayormente urbana, relativamente
modernizada e industrializada, fuertemente influida por
la civilización y las pautas normativas de Europa occidental y Estados Unidos y bajo la preeminencia cultural y política de blancos y mestizos. La zona de la sierra
es percibida como básicamente agraria, marcada por
valores premodemos y tradiciones rurales y habitada
principalmente por indígenas. Todos los indicadores -ingresos, prestaciones médicas, posibilidades educacionalesson desfavorables a la sierra andina. Estos dos grandes
segmentos tuvieron durante siglos fuertes vínculos sólo
en la esfera económica y estuvieron relativamente aislados uno del otro en el campo político y cultural. A
partir aproximadamente de 1950 ingresaron, sin embargo, a un contacto más directo y personal, a lo que
coadyuvaron las grandes migraciones de la sierra hacia
la costa. La formación de inmensos barrios marginales
alrededor de Lima y otras ciudades de la costa generó
una nueva situación que se ha distinguido, como ya se
mencionó, por identidades colectivas precarias, estados
de anomia y frustraciones de gran magnitud y, por ende,
una potencialidad remarcable de violencia política. 17
Dilatados sectores de la población en la sierra, especialmente grupos de origen indígena, se percatan ahora de
17
Sobre esta temática cf. la obra clásica: José Santos Mar, qp. cit. pássim;
cf. igualmente: Mario C. Vázquez y Paul L. Doughty, "Cambio y
violencia en el Perú rural: problema del indio" , en: Socialismo y
Participación, núm. 34, jwuo 1986, Lima, pp. 115- 123; Carlos Iván

Degregori, "Mundo andino, movimiento popular e ideología", en:
Germán Altamirano et al., Mundo andino y región, Universidad de San
Marcos, Lima, 1984, pp. 27 y ss.

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

que durante siglos la sierra ha sido explotada por la costa
o que, por lo menos, el trabajo de las comunidades serranas ha servido para bajar los costos generales del nivel de vida peruano mediante la producción de alimentos y materias primas baratas. Todo ello ha engendrado
una atmósfera de resentimientos muchas veces irracionales con respecto a la costa y, como era de esperarse,
un malestar que configura la primera etapa de la predisposición a la violencia. Esta constelación era especialmente aguda en el departamento de Ayacucho, donde se originó Sendero Luminoso y donde obtuvo sus
triunfos más notables. 18
De decisiva relevancia para la generación de violencia abierta en la sierra y en el seno de comunidades
indígenas ha sido la tendencia a una modernización
tecnicista en combinación con el mantenimiento de

pautas normativas de comportamiento de contenido
tradicionalista y autoritario. La reforma agraria del ré
gimen militar reformista ( 1968-1980) aniquiló a la clase de los terratenientes blancos de talante premodemo- - - - - y aristocrático de la sierra peruana, pero la repartició
de los latifundios entre los campesinos no elevó de ninguna manera el nivel de vida de los mismos, dislocó los
circuitos de comercialización de los productos agrario .
y contribuyó a la formación de una nueva élite bastant
más autoritaria, grosera y explotadora que la anterior,
compuesta de dirigentes sindicales, lideres políticos locales e intermediarios comerciales sin escrúpulos de
ninguna clase. La desaparición de los antiguos terratenientes conllevó, ante todo, un vacío de valores de orientación y principios éticos, 19 que fue aprovechado por el
MRTA y Sendero. El incremento demográfico ya men-

18
Sobre Ayacucho y el surgimiento de la violencia abierta, cf. Álvaro
Ortiz y David Robinson, "La pobreza de Ayacucho", en: Socialistno y
Participación, núm. 28, diciembre, 1984, Lima, pp. 15-33; Máximo
Vega-Centeno et al., " Violencia y pobreza: una visión de conjunto",
en: Felipe MacGregor et al. (comps.), Siete ensayos..., qp. cit., pp. 79112.

19
Como lo admiten conocidos analistas de tendencia progresista: Felipe
MacGregor y Marciel Rubio Correa, "Síntesis sobre la violencia en el
Perú y estrategias de pacificación", en: Violencia ..., qp. cit. pp. 257 y ss.;
Eduardo Ballón, "Movimientos sociales en la crisis", en: Eduardo Ballón
(comp.), Movimientos sociales y crisis: el caso peruano, DESCO, Lima,
1986, p. 37.

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

67

�GolwnalüUclad en AWtri.ím.-Lat1•na._ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _........;3

•

La violenci,a política en el Perú

ionado, que ha sido especialmente fuerte en la sierra,
lredujo las posibilidades de éxito de la reforma agraria:
¡¡-- - - - -la tierra expropiada no alcanzó para todos los campesios, y aun en los casos de dotación aceptable con terreos agrícolas, las familias con nwnerosos hijos tuvieron
1,;-------que fraccionar sus posesiones hasta crear minifundios
N,-,,"'-,.._
improductivos. Aqw emergió una capa de marginados
rrra1es, que inmediatamente entró en conflicto con los
.,Pequeños propietarios mejor situados. Estos margina. Jdos -o descampesinados20- que perdieron contacto con
el mercado, la escuela y las pocas prestaciones públicas
del Estado, acusaron a los pequeños propietarios de traicionar el principio de la reciprocidad andina; entre ellos
bbtuvieron Sendero y el MRTA apoyo y partidarios,
sobre todo en lo que concierne al reclutamiento de los
militantes de base.

Las barreras profundas entre
mestizos e indios) entre
costeños y serranos no son la
causa inmediata de la lucha
annada) pero han coadyuvado
flr'~lJll"""-------a confonnar un entorno
proclive a las relaciones
violentas entre estosgrupos y
desfavorable a la solución
pacífica de conflictos.
20

El concepto (de-peasamized stratum) fue acuñado en una investigación
entre tanto clásica sobre el tema: Ronald H. Berg, "Sendero Luminoso
and the Peasantry of Andahuaylas", en: Journal of/1Uer-American Studies
and World Affairs, vol. 28, núm. 4, invierno de 1986-1987, p. 168.

68

La violenci,a política en el Perú

ELEMENTOS IDEOLÓGICOS
E IDENTIDADES SOCIALES
Investigadores que tienden a atribuir a las llamadas clases altas la casi total responsabilidad por el surgimiento
de la violencia política conceden que la estructura familiar andino-rural en las capas populares puede ser
calificada como particularmente autoritaria y proclive
a la violencia de todo tipo; el proverbial machismo y,
sobre todo, el régimen irracional e iracundo que impone el pater familias -quien no goza de ninguna autoridad ética ante los hijos- hacen aparecer el ejercicio de
la violencia fisica como la alternativa habitual de solución de conflictos en la esfera política. 21 Por otra parte,
como señaló Enrique Bemales Ballesteros, la ideología
maoísta de Sendero Luminoso no hizo impacto entre
las masas desarraigadas de campesinos serranos a causa de su calidad teórica o su contenido político específico, sino porque reproducía valores de orientación y
visiones utópicas de la propia cultura andina. El legado
autoritario de ésta, la belicosidad de nwnerosas comunidades campesinas y el pensamiento milenarista de la
civilización aborigen se asemejan a elementos básicos
de la ideología senderista. 22 La tendencia utópica contiene no sólo un elemento religioso-apocalíptico, sino
también el anhelo de una revancha histórica, social y
hasta étnica de los aborígenes contra los blancos. 23 En
especial, el MRTA ha acentuado las reivindicaciones
étnico-culturales, mientras Sendero, sin nombrarlas oficialmente, se ha servido con notable virtuosismo de las
diferencias, las discriminaciones y los resentimientos
étnicos. Los monstruosos rituales de Sendero en las aldeas
que lograba ocupar temporalmente en la sierra -castigos
21

Felipe MacGregor y Marcial Rubio Correa, " La región andina: una
visión general", en: Violencia..., op. cit., p. 15.
22
Enrique Berna! Ballesteros, op. cit., pp. 68-70 (siguiendo un
argumento de Antonio Martíoez, Ayacucho: hambre y esperanza, Mosca
Azul, Lima, 1985, pássim).
23
Sobre esta temática ej. Alain Labrousse, Le Réveil lndien en Amerique
Latine, Favre / CETIM, Ginebra, 1984, pp. 16-27, 89 y ss.; MarieDanielle Démelas, "Les Indigenismes: Contours et Détours", en:
ündianiti au Pérou. Mythe ou réaliti, CNRS, París, 1983, pp. 9-50.

TRAYECTORIAS . AÑO 111, NO. 6

I MAYO - AGOSTO 2001

corporales públicos para delitos menores, el asesinato
lento y cruel de los traidores, la ridiculización de las
autoridades locales y los comerciantes, azotes para los
adúlteros y los lascivos- remiten a prácticas prehispánicas de la sociedad incaica y de otras comunidades
aborígenes, renovadas por los intelectuales urbanos de
la corriente indianista. Estas costumbres atávicas están
ligadas a una religiosidad que acentúa los aspectos
apocalípticos y mesiánicos y que cree en la fuerza
purificadora de la guerra total. Estas formas de religiosidad, en versiones secularizadas superficialmente, han
constituido importantes fragmentos de la práctica cotidiana de Sendero. La violencia política es justificada,
por ejemplo, mediante el argwnento de que se acerca el
fin inminente de los tiempos históricos, es decir, de la
era de las expoliaciones, y su transformación, en la "gran
armonía etema".24
Aparte de este factor hay que mencionar en lugar destacado el "problema no resuelto" de la identidad nacional y de la dificil convivencia de varias etnias
en un mismo territorio como una de las causas fundamentales de la especie de guerra civil que ensangrentó
a Perú durante largos años. 25 Lo que puede llamarse la
identidad colectiva de esta nación presenta una caren-

24

La concepción de la justicia en cuanto castigo efectivo de los
pecadores tiene reminiscencias mesopotámicas y bíblicas ("ojo por
ojo"); los juicios populares de Sendero Luminoso que terminaban en
la pena de muerte (obligatoria) contra los traidores prescribían además
la separación de cabeza y cuerpo al enterrar al condenado, para que
estas partes no volvieran a juntarse en toda la eternidad. Estos y otros
detalles de la vida cotidiana de esta organización se hallan en la historia
más o menos oficial de la misma: Rogger Mercado, El Partido Comunista
del Perú Sendero Luminoso, s. e., 3a. ed., Lima, 1986, p. 23. Cf la critica
de Carlos Iván Degregori, Sendero..., op. cit., p. 30 (la ideología de este
movimiento en cuanto fundamentalismo político-religioso).
15
Enrique Bernales Ballesteros, Cultura, identidad y violencia..., op.
cit., p. 39. Este largo ensayo constiruye una inteligente sinopsis histórica
de la cuestión indígena en el Perú. Sobre la compleja relación entre
violencia política e identidad indígena ej. la obra indispensable: Juan
Ansión, Desde el rincón de los muen.os. El pensamiento mítico en Ayacucho,
GREDES, Lima, 1987; también es interesante el horo de uno de los
lideres guerrilleros: Efrain Morote Best, Aldeas sumergidas. Cultura
popular y sociedad en los Andes, Centro de Esrudios Rurales Andinos
Bartolomé de Las Casas, Cuzco, 1988.

TIIAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

69

�•
La violencia política en el Perú

Las fuerzas armadas
tomaron a su car;go la
conducción de la guerra
contra el MRD1 y Sendero.
El ejército se destacó por sus
continuas transgresiones de
los derechos humanos
y por un tratamiento
violento e irracional
de la población civil no
involucrada en la guerra.
cía marcada de integración social, una cierta incomutúcación entre los diversos actores étnico-culturales y
una clara resistencia a aceptar una genuina pluralidad
en igualdad de condiciones para todos los habitantes
del país. Hasta hoy, Perú no ha edificado una cultura
¡común y un sentimiento de solidaridad y continuidad
!compartidos, en lo esencial, por todos los grupos étni·1""•------co-sociales. Las etnias indígenas representan los sectores en desventaja dentro de un marco sociocultural que
tiende a discriminar a los elementos de origen rural y
premoderno. Las barreras profundas entre mestizos e
indios, entre costeños y serranos no son, ciertamente, la
causa inmediata de la lucha armada, pero han coadyuvado a conformar un entorno proclive a las relaciones
violentas entre estos grupos y desfavorable a la solución pacífica de conflictos.
Hay que señalar otros factores que pueden transformar el potencial de violencia implícita en el prolegómeno de una guerra abierta, como es el bajo grado de
organización dela sociedad civil, las formas clientelísticas
y patrimotúalistas del ejercicio del poder, el comporta-

70

miento predominantemente represivo del aparato estatal, una admitústración pública incapaz de brindar servicios básicos a la población y una policía ineficaz, altamente militarizada y corrupta. 26

ESTRUCTURAS ESTATALES Y EJÉRCITO
COMO ACTORES DEL DRAMA DE LA
VIOLENCIA
Cuando se inició la guerra de guerrillas, el Estado peruano no ejercía un control efectivo y completo de su
propio territorio: tenía presencia permanente sólo en
los espacios más poblados y estratégicamente más relevantes, dejando una porción importante del país de
modo tácito en manos de agentes privados, como lo
fueron en antaño los grandes terratetúentes. Y cuando
el Estado aparecía realmente en escena, lo hacía a menudo de forma represiva, y no como un agente de desarrollo y asistencia social.
Aun hoy no es muy diferente la situación de los
partidos políticos, independientemente de su ideología
específica: son organismos oligárquicos, centralizados,
clientelistas, con intereses y actividades dirigidas primordialmente a la población urbana y costeña. Una
buena parte de la población peruana, sobre todo los
llamados sectores emergentes del proceso de modernización, no se ha sentido representada por el sistema
tradicional de partidos. No hay duda de que estos factores estatal-administrativos y cultural-políticos han
contribuido a fomentar una atmósfera de desencanto
con respecto a todas las organizaciones estatales, incluidos los partidos políticos convencionales, e indirectam ente a abonar una fe incipiente en movimientos socialistas radicales que prometían la destrucción del sistema y la instauración de un mundo totalmente nuevo.
En sus primeros años, Sendero Luminoso y posteriormente el MRTA aprovecharon ese ambiente de desengaño con respecto al Estado y la sociedad.
26
Sobre esta temática cf. Marcial Rubio Correa, " Estado y violencia
en el Perú", en: Videncia..., op. ciz. pp. 109- 160.

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO • AGOSTO 2001

Uno de los grandes actores de la guerra
civil ha sido el ejército peruano. Las fuerzas
armadas ensayaron largamente (1968-1980)
un régimen modertúzante y antioligárquico de
reformismo social que se inició con la estatización de empresas petroleras norteamericanas y con una reforma agraria bastante radical, pero que degeneró rápidamente en un gobierno autoritario, corrupto e ineficiente.n
Restablecida la democracia civil a partir de
1984, y ante la impotencia de la policía, las
fuerzas armadas tomaron paulatinamente a su
cargo la conducción de la guerra contra el
MRTA y Sendero; en esta etapa y hasta los
éxitos de 1992, el ejército se destacó también
por sus continuas transgresiones de los derechos humanos y por un tratamiento violento e irracional de la población civil no involucrada en la guerra. La
expansión de la justicia militar fue particularmente funesta: los tribunales militares -sin posibilidades de apelación- se distinguieron por la aplicación de la tortura,
el fusilamiento sumario de sospechosos, por detenciones prolongadas indebidas, la expropiación ilegal de los
bienes de los presos y por la abierta discriminación de
la población indígena y campesina. Entre 1984 y 1990
se dieron innumerables casos en que el ejército no diferenció entre el enemigo armado y la población civil rural en las zonas de batalla; los éxitos que entonces conocieron Sendero y el MRTA se debieron en gran parte a
que la población campesina de la sierra central se sintió
realmente afectada por la violencia indiscriminada de
las fuerzas armadas. El propio presidente de la república, Alan García ( 1985-1990, de tendencia socialdemocrática), admitió que se estaba combatiendo "la barba-

Cf. Cynthia MacClintock y Abraham F. Lowenthal (comps.), The
Peruvian Experimem Reconsidered, Princeton U niversity Press,
Ptinceton, 1983; E. V. K Fitzgerald, State ami Economic Deve/opmenz
in Peru Since 1968, Cambridge University Press, Cambridge, 1976.
28
Citado en: Diego G arcía-Sayán, "Perú: estado de excepción y
régúnen jurídico", en: Símesis, núm. 3, septiembre-diciembre 1987,
Madrid, p. 287. Sobre la violencia que dimana de las agencias del Estado
r,

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO · AGOSTO 2001

~~p-~:~:~'i.~'$~'-;.·-~¾!:.::;

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.• .. -:.-:...• :-:.::::----.. :::f.\.i=•· - .

rie con la barbarie".28 Es sintomático, por ejemplo, cómo_ _ _ _ __
las fuerzas armadas trataron el "incidente" deAcomar
(en la sierra central) del 14 de agosto de 1985. Un
unidad especial del ejército asesinó a sangre fria a se
tenta campesinos elegidos al azar en esta aldea, que
nunca había brindado protección o ayuda a los sende . - - - - - - ristas. Las fuerzas armadas y su comando general ne
garon largo tiempo la mera existencia de la masacre;
después le restaron importancia. Una comisión parlamen
taria investigó los hechos in situ, y el ejército acusó al parla
mento de "oportunismo". Ante la prensa, el oficial encargado de la operación admitió la matanza, pero declaró que
había realizado un ''buen trabajo profesional" y no exhibió
arrepentimiento por la muerte de numerosas mujeres y
niños. Todos los intentos de someterlo a un tnbunal civil
fueron inútiles; el oficial fue ascendido rápidamente dentro
del escalafón militar.29
cf. Diego García-Sayán (comp.), Democracia y violencia en el Perú,
CEPEI, Lima, 1988; Carlos Iván Degregori y Carlos Rivera, Fuerzas
Armadas, subversión y democracia 1980-1993, IEP, Lima, 1995; Philip
Mauceri, Militares: insurgencia y democratización en el Perú 1980-1988,
IEP, Lima, 1990.
29
"Con admiración y sin horror", en: Quehacer, núm. 37, octubrenoviembre 1985, Llma, p. 60; America's Watch, Derechos Humanos en
el Perú, Comisión Andina de Juristas, Lima, 1986, pp. 19-22.

71

�Golaema111b11iuliuda1a.cLen..,1111ae,'b•ca...LC1111·na_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _..J
La viclencia política en el Perú

La actuación de los movimientos guerrilleros, que
·!'/¡¡_ _ _ _ __ superaron en mucho la brutalidad, la ilegalidad y la
imprevisibilidad de las fuerzas armadas, ha generado
81111;¡)!,~ - - - - -...
aradójicamente una corriente de opinión pública que
· o ver en una luz más positiva el papel del ejército y
que contribuyó a borrar de la memoria colectiva las atrocidades· cometidas por las fuerzas del orden. Posterior'mente, el clamor popular en favor de un gobierno fuere que pusiera fin al terrorismo irracional del MRTA y
de Sendero contnbuyó a la reintroducción de un gobierno semiautoritario en abril de 1992: el presidente
Alberto Fujimori, en conjunción con las fuerzas armaas, instituyó un régimen altamente centralizado y peronalizado, que culminó con el retomo de los militares
al poder político, la descomposición del sistema tradicional de partidos y una cierta restricción de los derechos humanos. Esto significó, por otra parte, justificar
a posteriori toda la actuación de las fuerzas armadas en
a represión de la guerrilla, incluidos los actos claramente
ilegales, y brindar así un manto de cómoda impunidad
al quehacer del ejército.

El clanwr popular en favor
de un g obierno fuerte que
pusiera fin al terrorisnw
irracional del MR.D! y de
Sendero contribuyó a la
reintroducción de un
g obierno semiautoritario:
Fujimori) en conjunción con
las fuerzas armadas)
. .
.
instituyo un regimen
centralizado y personalizado.
/

72

/

Finalmente, es pertinente recordar que en Perú
la administración estatal, los partidos políticos, el ejército y la policía representan fenómenos mayoritariamente urbanos y controlados -o, por lo menos, altamente
influidos- por los grupos étnico-culturales de blancos
y mestizos; si bien, los reclutas del ejército y los funcionarios administrativos y policiales de menor rango provienen de capas indígenas, son los oficiales y altos
dignatarios blancos y mestizos los que definen los valores de orientación y las normas efectivas de comportamiento de aquellas instituciones. Por ello, estos actores
del drama de la violencia han sido percibidos hasta hace
poco como básicamente ajenos al mundo campesino y
rural, ya que sus fuentes de reclutamiento y sus normativas se derivan del Perú moderno de la costa.

LOS MOVIMIENTOS GUERRILLEROS EN
CUANTO ACTORES DE LA VIOLENCIA
No existen todavía investigaciones confiables acerca de
varios aspectos importantes de los movimientos guerrilleros, como son su estructuración y jerarquías internas, sus fuentes y métodos de reclutamiento de militantes y sus valores normativos para las prácticas cotidianas. 30 Sendero Luminoso y el MRTA han creado
ciertamente una subcultura en sus áreas de influencia,
que probablemente está mucho más cerca de la tradicional cultura política del autoritarismo que de las orientaciones de la modernidad.
Con alguna seguridad, puede afirmarse que tanto en Sendero como en el MRTA se halla subrepresentado -y en forma marcadamente notoria- el sector social de los asalariados dependientes, en especial
el clásico proletariado de fábrica urbana o de empresa minera. También el campesino propietario de pe-

queñas parcelas se encuentra entre aquellos que no fueron atraídos ni por la propaganda ni por la praxis de
estas instituciones revolucionarias. Las clases sociales
para las cuales había que llevar a cabo la revolución
socialista e instaurar un régimen radical fueron aquellas que prestaron la menor cooperación posible a las
organizaciones revolucionarias, lo que ha sido patéticamente visible en el caso del proletariado urbano. Los
sindicatos se hallan entre las instituciones sociales donde la influencia del MRTA y de Sendero fue prácticamente nula.
Los marginados y desclasados de todo tipo han
conformado la masa de simpatizantes y miembros de
estos movimientos: los expulsados de las capas medias
han constituido los cuadros directivos y medios de Sendero y del MRTA, y los marginados de las clases populares han configurado la masa de los luchadores y creyentes. Como señaló el más distinguido investigador
peruano sobre Sendero Luminoso, los núcleos iniciales
de este movimiento -que luego se transformaron en los
cuadros dirigentes- estaban compuestos por "una élite
intelectual provinciana mestiza31 y una juventud universitaria también provinciana, andina y mestiza". No
hay duda de que Sendero y el MRTA pueden ser considerados como el lugar de encuentro y coincidencia
de intelectuales desclasados, maestros de escuela, profesores universitarios y algunos profesionales, por una
parte, y mestizos e indígenas no integrados en sus sectores sociales de origen, por otra.32 La dirigencia y las
masas de los combatientes provienen, en realidad, de
dos mundos diferentes, tanto social como culturalmente. Por ello es que los dirigentes suponen a priori, que
tienen un derecho histórico superior para mandar, mientras que militantes "simples" son como soldados que
pueden ser manipulados fácilmente. 33
31

30

Se trata de aspectos estudiados en las sociedades altamente
industrializadas. Cf el interesante ensayo de Fernando Reinares,
"Sociología política de la militancia en organizaciones terroristas", en:
Revista de Estudios Politicos, núm. 98, nueva época, octubre-diciembre
1997, Madrid, pp. 85-114 (y la amplia literatura allí citada).

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

: MAYO - AGOSTO 2001

Carlos lván Degregori, Qué dificil es ser Dios. Ideología y violencia
política en Sendero Luminoso, Zorro de Abajo, Lima, 1990, p. 7.
32
Timothy Wickham-Crowley, Guerrillas and Revolution in Latin
America. A Comparative Study of lnsurgents and Regimes Since 1956,
Princeton University Press, Princeton, 1992, pp. 23-28.
33
El hecho de que la dirigencia y la masa de militantes provienen
social y culturalmente de dos mundos diferentes ha sido callado

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO· AGOSTO 2001

Los cuadros de estos movimientos, en general
extremadamente jóvenes -y con la seguridad y arro
gancia que el mundo actual confiere a los jóvenes-, no
han podido o no han querido hacer una carrera lenta
trabajosa en el seno de instituciones, o someterse a las
incertidumbres del mercado, o adquirir méritos profesionales mediante una larga escolaridad. Como ya se
mencionó, los cuadros dirigentes de Sendero provienen de una élite universitaria provincial,34 socialmente
desarraigada y en la búsqueda de una explicación sim-

discretamente por los propios movimientos guerrilleros y por sus
propagandistas y defensores. Sobre esta temática cf Eugenio ChangRodríguez, "Sendero Luminoso. Teoría y praxis", en: Nueva Sociedad,
núm. 89, mayo-junio 1987, Caracas, p. 153; "Testimonio de un
senderista", en: Delxue, vol. VII, núm. 33, julio 1985, Lima, pp. 36-39;
Raúl González, "Sendero: cinco años después de Belaúnde", en:
Quehacer, núm. 36, agosto-septiembre, Lima, 1985, p. 38.
34
Carlos Iván Degregori, "Sendero Luminoso: los hondos y mortales

73

�Golae.rnabHiclad eA.Améftca_Lati_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
La vwkncia política en el Perú

le y absoluta de la historia universal. En el plano inte'H.J- - ~ - - - ectual

y en el comportamiento cotidiano esta organización -&lt;:orno también el MRTA- ha reproducido el
lll'll!•lll'o-----lf:alante dogmático y patriarcal, las tradiciones anti"l!F.nri-----...i:· dividualistas y pro-colectivistas y las estructuras jerárquicas y piramidales que prevalecen en el orden social capitalista. El mini-universo de los movimientos
guerrilleros adoptó rasgos fundamentales del odiado

Puede afirmarse
que tanto en Sendero
conw en el M.RD1
sehallasubrepresentado
-y en forma marcadamente
notoria- el sector social
de los asalariados
dependientes) en especial
el clásico proletariado
de fábrica urbana
o de empresa minera.
mundo que combatió notables privilegios para la jefatura (entre ellos una ética sexual laxa muy diferente de
la moral puritana prescrita para los militantes comunes
y corrientes), disciplina severísima para los subordinados, incluyendo castigos extremadamente duros para
desencuenttos. Lucha armada y utopía autoritaria", en: Sinlesis, núm.
3, septiembre-diciembre 1987, Madrid, p. 201; David Scon Palmer,
" Rebellion in Rural Peru: Toe Origins and Evolution of Sendero
Lwninoso", en: Cmnparative Poliúcs, vol. 18, núm. 2, 1986, pp. 127146.

74

los contraventores (muy a menudo penas de muerte
para los más diversos "delitos"), jerarquías de mando y
obediencia convencionales y una visión del mundo basada en un catecismo elemental y asfixiante. En varios
aspectos, Sendero Luminoso y el MRTA se asemejan
sintomáticamente al ejército regular: sancionan severamente las deslealtades, acorralan al espíritu crítico, controlan estrechamente a los reclutas en todo ámbito de la
vida cotidiana y se aprovechan de sus debilidades y temores. El machismo35 y otras variantes del autoritarismo tradicional son preservadas cuidadosamente por
estas organizaciones.
La militancia en estas organizaciones revolucionarias ha representado una canal de rápido ascenso
social, sobre todo un acceso al dificil y muy codiciado
poder político, aunque sea a una porción aleatoria y
riesgosa del mismo. En el fondo, los dirigentes anhelan
sólo pecunia, potestas, ,praestigium, como la mayoría de
los revolucionarios salidos de las clases medias a lo largo de toda la historia universal. Su mayor capital de
destrezas reside en una envidiable habilidad para manipular símbolos e ideologías y para utilizar las masas
populares como meros mecanismos desechables con el
fin de alcanzar el ascenso social rápido.36 La historia de
los movimientos guerrilleros es también una crónica
demasiado humana de divisiones y escisiones irracionales, sobre todo por cuotas de poder y diferencias personales, como es patente en el MRTA, siempre tan adicto a la publicidad de todos sus actos. 37

35

Cf la obra exhaustiva: Robin Kirk, Grabado en piedra: las mujeres de
Sendero Luminoso, IEP, Lima, 1993, pássim. Fernando Reinares (op. cit.,

p. 89) señaló que el terrorismo es una actividad básicamente masculina:
los miembros de estas organizaciones son predominantemente varones,
solteros y jóvenes.
36
Posibilidad vislumbrada tempranamente por G érard Chaliand,
Mythes Révolwio11naires du Tiers Monde. Guérillas et Socialismes, Seuil,
París, 1979, pássim.
37
Miguel Silvestre, " Vamos a matar a Po/ay. Excepcional encuentro
con un comando subversivo que decidió liquidar al jefe del MRTA",
en: Si. Revista de Actualidad, vol. 5, núm. 259, 10-16 de febrero, Lima,
1992, pp. 28-3 1; " Resurrección: historia secreta de la deserción de
Andrés Mendoza 'EL Grillo'," en: Sí. R evista de Actualidad, vol. 6, núm.
343, 27 de septiembre al 4 de octubre 1993, Lima, pp. 34-39.

TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6

MAYO - AGOSTO 2001

EVOLUCIÓN DE LAS
ORGANIZACIONES
GUERRILLERAS

~~~ ,~ :~- ;,y~j!ff=fW.Z:º
---- --~-- _:;-~
~.... - -t~·_-:ffE'fZ-~-~~~-~~~~~-

:.-··

...

Sendero Luminoso proviene de una
escisión del P&amp;rtido Comunista perua- ~ ~·.
no (de tendencia pro-china), y más
precisamente del grupo afin a la linea
extremista dirigida por la famosa Banda de los Cuatro, a la cual Abimael
Guzmán, el fundador, líder e inspirador, tnbutó siempre admiración y respeto. Posteriormente, Guzmán y sus
secuaces combatieron tenazmente a los
comunistas chinos reformistas (y sus
seguidores peruanos) que tratan de
combinar socialismo con economía de
libre mercado. La ideología y mentalidad imperantes en Sendero constituyen una curiosa amalgama de autoritarismo tradicional
latinoamericano con fragmentos de la llamada Gran Revolución Cultural Proletaria de China.
Los elementos teóricos en la programática de Sendero y del MRTA son extraordinariamente débiles,
imprecisos y escasos; lo que llama la atención es el tono
patético y melodramático de sus proclamas y el estilo
didáctico de sus pocas publicaciones (imitando a los
catecismos de uso popular). Uno de los rasgos centrales de Sendero ha sido un culto excesivo a la personalidad del caudillo máximo, que sobrepasa potencialmente
lo sucedido con Mao Tze-Dong: Abimael Guzmán, "El
Presidente Gonzalo", ha sido celebrado como el más
grande marxista leninista maoísta viviente y como "jefe
de la revolución mundial" [sú]; su pensamiento es visto
como "la más alta expresión de la materia consciente,
producto de sus quince mil millones de años de desarrollo" [sú]. Sólo él puede aprehender las grandes leyes

~~~1:;~.

38

Rogger Mercado, Algo más sobre Sendero, Ediciones de Cultura
Popular, Lima, 1987, vol. l, pp. 14-17 (Mercado es considerado como
el propagandista oficial de Sendero Luminoso).

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

-

~~~

-,

-- -:_
-~:,

i.al

de la historia y aplicarlas a la realidad concreta.38
meta de Sendero es la "sociedad de la gran armonía",
aunque para alcanzarla habría que pasar por las prue-- - - - - - '
bas de fuego y los valles de lágrimas de clara factura
apocalíptica. Las "luchas internas" en el seno de la propia organización son indispensables, producto de una¡
necesidad histórica ineluctable, como las derrotas oca-1
sionales; los perdedores en los conflictos internos deben ser "acuchillados" sin conmiseración y juegan, en
realidad, el papel de chivos expiatorios para legitimizar
los frecuentes reveses. Hasta 1992, los jóvenes adeptos
tenían que firmar "cartas de sujeción" a "El Presidente
Gonzalo", obligándose a llevar a la práctica las directivas emanadas en la jefatura sin discusión y con "disciplina, voluntad y entrega", y estar dispuestos a "arrasar, aniquilar y barrer" a todo opositor, dentro y fuera
del partido. A las bases se les adoctrinó en el espíritu de
la obediencia ciega a los lideres, del sacrificio más duro
y loable en pro de los objetivos del partido y del menosprecio a la muerte. Todo esto ocurrió, empero, dentro
de una visión claramente elitista de lo social: el princi-

75

�••

GollemabiliclacLelLAmérica Latina - - - - - ~ - - - - ~ - ~--.;
La viokncia política en el Perú

Uno de los rasgos centrales de
Sendero ha sitÚJ un culto
excesivo a la personalidad del
caudillo máximo. Abimael
Guzmán) c~l Presidente
Gonzalo))) ha sitÚJ celebratÚJ
como el más grande marxista
leninista maoísta viviente y
como cyefi de la revolución
mundiaV) [sicJ.
pio rector era "ganar las cabezas", porque así las masas
"actuarán conforme a lo que les imprimamos". 39 No
hay duda de que Sendero Luminoso ha representado
en América Latina el ejemplo más patético y prolongado del procedimiento conocido como lavado cerebral,
el cual fue facilitado por las tradiciones autoritarias y
anti-individualistas provenientes de las herencias incaica
e hispano-católica: en esta " subsociedad cerrada e imermeable a las influencias externas", como la calificó
en 1997 Julio Cotler, 40 los adeptos y simpatizantes encontraron nuevos lazos de dependencia que reemplazaron cómodamente sus viejas certezas absolutas.
Por otra parte, Sendero -y en proporción más
reducida el MRTA- hizo siempre gala de un dogmatis-

.------w

39

Testimonios y expresiones en: Parudo Comunista del Perú / Sendero
Luminoso, informe presentado por el Departamento Central al Comité
Regional Principal y Comité Regional del Centro, s. e., [?], Lima, 1984,
p. 43; PCP / SL, Desarrollar la guerra popular sirviend,J a la revolución
mundial, s. e., Lima, 1986, p. 20.
40 Julio Coder, El Sendero... , qp. cit., p. 93. Sobre esta temática cf
Manuel Jesús Granados, " El PCP Sendero Luminoso: aproximaciones
a su ideología", en: Socialismo y Participación, núm. 37, marzo 1987,
Lima.

76

mo inmune a toda prudencia pragmática. La juventud
de los mandos senderistas y su olímpico desprecio por
las tradiciones y estructuras rurales y, sobre todo, su
rechazo de cualquier manifestación de sentimientos y
piedad filial, enfadaron a una sociedad campesina
inmersa aún en el respeto a los mayores y a las jerarquías típicas (conformadas casi siempre según antiguos
códigos protodemocráticos) de las comunidades indígenas. Los partidarios de Sendero y del MRTA en las
aldeas se aprovecharon de sus nexos con el nuevo poder armado para ajustar viejas cuentas y rencillas personales. No se han comportado, en el fondo, de manera
diferente a los informantes de las fuerzas armadas. Sin
lugar a dudas, puede aseverarse que Sendero Luminoso se ha destacado por una enorme cantidad de actos
de extrema violencia, inútil e irracional, como la matanza indiscriminada de campesinos en aldeas y comarcas "inseguras", atentados contra casi todos los grupos
sociales y partidos políticos, destrucción de propiedad
privada y estatal, el asesinato de niños pequeños y mujeres no involucradas en ningún conflicto.4 1 Con particular saña, Sendero se dedicó durante largos años a asesinar a modestos dirigentes campesinos y a trabajadores sociales y dirigentes de barriadas pobres de las ciudades costeras que se negaban a seguir ciegamente sus
órdenes. Como es fácil colegir, esta política de destrucción masiva de bienes públicos, matartzas indiscriminadas y terrorismo cotidiano no condujo a una mayor
aceptación y popularidad de esta organización, sino que
motivó el rechazo de Sendero de parte de los sectores
más pobres y humildes de la población peruana y, al
mismo tiempo, dio "lugar a una demanda universal en
favor de la restauración de la autoridad [...] a cualquier
precio".42
La evolución del MRTA, su estructuración interna y algunos lineamientos ideológicos (el objetivo
supremo de un socialismo radical) son similares a los

Cf. por ejemplo: Genocidio senderista, en: Sí. Revista de Aaualidad,
vol. 6, núm. 335, 2-8 de agosto 1993, Llma, pp. 32-35.
42
Julio Coder, qp. cit., p. 90.

de Sendero. El MRTA empezó a operar en 1984 y se
ha diferenciado por su anhelo de publicidad a toda costa,
por su programática más diluida y por un intento de
acercarse a partidos e instituciones de izquierda. Nunca llegó, sin embargo, a tener el potencial militar, el poder de intimidación y la importancia política de Sendero Luminoso en el ámbito nacional.43

EL DECURSO DE LOS CONFLICTOS Y EL
PAPEL DE LAS RONDAS CAMPESINAS
En 1965, en la época del auge de las tesis foquistas de
Ernesto Che Guevara, surgieron en Perú dos
movimientos guerrilleros que tuvieron corta duración y casi ninguna influencia sobre la evolución
posterior de la violencia política. El
Ejército de Liberación Nacional
(ELN) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) fueron
rápidamente derrotados a costos sociales muy bajos. El ELN, conformado casi exclusivamente por universitarios e intelectuales urbanos, tenía una
ideología y una estrategia ortodoxamente
castristas: trataron de reproducir en la ceja
de selva de Ayacucho la experiencia de sierra maestra,
pero fueron sorprendidos y aniquilados por el ejército
antes de que realmente empezaran actividades dignas
de mención. El MIR tuvo una etapa preparatoria bastante amplia y trató de crear un apoyo masivo en el
campo y las ciudades; provenía de una escisión del partido populista más importante del país, el APRA rebelde. Su ideología marxista-leninista le predisponía a acercarse a sectores sociales más amplios, incluyendo sindicatos urbanos, movimientos campesinos y partidos
de izquierda. Bajo la dirección de Luis de la Puente

41

TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6

MAYO· AGOSTO 2001

Sobre el MRTA ef. la obra más informativa: Yehude Simón Munaro,
Estado y guerrillas en el Perú de los 80's, AIEPS, Lima, 1988.

43

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO • AGOSTO 2001

Uceda, cuyas destrezas técnico-militares no fueron jus
tamente brillantes, realizó algunas acciones bélicas e
los departamentos de Junin y Cuzco, pero los grupos
guerrilleros fueron rodeados y destruidos rápidamente
por las fuerzas armadas, antes de que lograran iniciar la
fase de la propaganda armada. Su relevancia reside en
haber introducido una cuña en los partidos socialista
de izquierda, especialmente en el comunista, contrapo
niendo una "auténtica -praxis revolucionaria" al reformismo imperante en las jefaturas de los partidos. Estas
tendencias radicales lograron generalmente ocasionar

••
divisiones importantes en el seno de los partidos co
munistas pro-moscovita y pro-chino; no hay duda de
que dirigentes de Sendero y del MRTA han pertenecido a círculos próximos a los restos del MIR. 44
Sendero Luminoso empezó sus operaciones el
17 de mayo de 1980, en el momento en que se celebraban elecciones presidenciales y parlamentarias libres,
que daban fin a doce años de dictadura militar, quemando precisamente material electoral en un pequeño
pueblo de la sierra andina.45 Este comienzo no fue el
44
Sobre esta temática ef. Héctor Béjar, Las guerrillas de 1965: balance
y perspectiva, PEISA, Lima, 1973; Hugo Blanco, Tierra o muerte: las

luchas campesinas en el Perú, Siglo XXI, Lima, 1974; Rugo Neira, Los
Andes: tierras o muerte, Z\'X, Madrid, 1968.
45
Sobre los orígenes de Sendero ef. la bien documentada obra de

77

�La violencia política en el Perú

_____

_. etaria contra una tiranía an-

Sendero -y en proporción más
reducida el MKE!1- hizo
siempre gala de un
dogmatismo inmune a toda
prudencia pragmática. La
juventud de los mandos
senderistas y su desprecio por
las tradiciones y estructuras
rurales enfadaron a una
sociedad campesina inmersa
aún en el respeto a los
mayores y a las jerarquías
típicas de las comunidades
indígenas.

tipopular, sino la expresión
de repulsa de todo sistema
democrático pluralista y un
'l!l''itfl • - ~ - - - ' - - - - - '
retomo, bajo barniz socialista, de la tradición autoriria de antaño. Sereproduía así una constante del
movimiento guerrillero latinoamericano: la guerrilla
revolucionaria no constinúa
a última posibilidad de lieración de una sociedad
maniatada por poderes oscuros y retrógrados, sino
una decisión subjetiva de
una élite de iluminados que
acían caso omiso del conexto histórico y político
concreto.
En los primeros años
de actuación, la guerrilla no
fue tomada seriamente por el
residente FemandoBelaúndeTerry (1980-1985); quien,
además, no quería conceder poderes especiales a un ejércio que trabajosamente acabada de dejar el poder supremo. La contra-ofensiva militar de los años 1980-1989
fue errática, innecesariamente dura, mal planificada y
peor ejecutada. 46 El viraje se produjo en 1989: el parlamento confirió al poder ejecutivo poderes especiales para
J;" L ~ - - - - - ,

Carlos Iván Degregori, El surgimiento de Sendero Luminoso, Ayacucho
1969-1979. Del movimiento pqr la gratuidad de la enseñanza al inicio de la
lucha armada, IEP, Llma, 1990; cf. también los análisis globales: Simon
Strong, Sendero Luminoso. El mo'IJimiento subversivo más letal del mundo,
Peru Reporting, Lima, 1992; David Scott Palmer (comp.), Shining Path
of Peru, Hurst, Londres, 1992.
46
Acerca de la estrategia y las operaciones militares del ejército peruano
ef. la obra muy instructiva de Carlos Tapia, Lasfuerzas armadas y Sendero
Luminoso. Dos estrategias y un final, IEP, Lima, 1997, pp. 27-69 (con
abundante material bibliográfico procedente de fuentes oficiales
peruanas).

78

combatir a los insurgentes, se
reorganizó y potenció la Dirección Nacional contra el
Terrorismo (DINCOTE) a la que se debe la captura
de Abimael Guzmán-; se
conformaron los Grupos&amp;peciales de Inteligencia
(GEIN), el gobierno ordenó a las fuel7..aS armadas el
evitar los abusos más groseros contra la población
civil, y se otorgó un apoyo
resuelto a la autodefensa
armada del campesinado.
Esta última determinación estratégica fue probablemente la que decidió
el curso de la guerra. Ya a
partir de 1985 se habían organizado espontáneamente comités de auto-ayuda
armada en las regiones
campesinas más afectadas
por las actividades de Sendero. Su primer objetivo
fue vigilar y defender la propiedad campesina, especialmente el ganado, ya que el Estado y sus agentes de
orden público tenían (y tienen) una presencia muy precaria en las comarcas rurales de la sierra andina, agravado este hecho por la ineficacia y corrupción del aparato judicial y por la colusión de las autoridades policiales
con los autores de los delitos de robo y abigeato.47 La
popularidad de las rondas se consolidó en desmedro
de Sendero y del MRTA cuando en la mayoría de las
comarcas andinas, estos movimientos guerrilleros de-

" Cf. el excelente trabajo (basado en materiales empíricos) de Alonso
Zarzar, "Las rondas campesinas de Cajamarca: ¿de la autodefensa al
autogobiemo?", en: Luis Pásara et al.,op.cit., p. 109; Orin Starn (comp.),
Hablan los ronderos. La búsqueda pqr la paz en los Andes, IEP, Lima,
1993.

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

cidieron destruir las redes ancestrales de parentesco y
compadraje, cuando los campesinos percibieron que la
política de tributos de guerra para estas organizaciones
ocasionaba un marcado descenso en sus ya magros ingresos y cuando Sendero pretendió prohibir ferias y
mercados agrícolas con el argumento de que ésta era
una práctica capitalista que, además, servía para alimentar a los parásitos burgueses de las ciudades. Las zonas
más pobres de Perú han sido también aquellas regiones
donde las antiguas tradiciones y usanzas estaban más
arraigadas, y su destrucción sólo redundó en el cese de
todo apoyo serio a Sendero y al MRTA.
Posteriormente, estas rondas campesinas fueron
entrenadas, armadas e indoctrinadas por las fuerzas

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

armadas, aunque no hay duda de que han conservado
una fuerte autonomía de acción y un claro carácter rural-indígena.48 Su desconfianza hacia el poder judicial
y los partidos políticos sigue incólume. Uno de los mayores logros de las rondas fue terminar con la atmósfera de miedo paralizante que envolvió la sierra alta a partir

48

Por otra parte hay que mencionar que las rondas campesinas han
reproducido algunos aspectos clásicos de la c ultura política del
autoritarismo: castigos corporales ancestrales por faltas relativamente
leves, vigencia de antiguas jerarqtúas de prestigio y dominación,
penalización de comportamientos (y hasta opiniones) desviantes,
colectivismo convencional y apología del status quo sociopolítico del
momento. Cf los testimonios de primera mano sobre esta actitud en
los documentos oficiales de las rondas, reproducidos en: Alonso Zarzar,
op. cit., pp. 117, 141, 151.

79

�Gobentabilidad eLAméñca-1afin1..__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _..:::¡

bemobilicla

La viol.encia política en el Perú

La mayoría de los analistas
está de acuerdo en
atribuir a las rondas
campesinas una función
decisiva en la derrota -por lo
menos parcial y temporal)
pero percibida claramente
como tal por los campesinosde Sendero Luminoso
ydelMKDl.
de 1982 (sobre todo en los departamentos deAyacucho,
Apurímac y Cuzco) a causa del terror indiscriminado
de Sendero. Las rondas acentuaron y protegieron, por
otra parte, algunos elementos esenciales de la vida campesina, que Sendero y el MRTA-a causa de su delirane dogmatismer habían pasado por alto. Primero, la deensa de la pequeña propiedad campesina: ya no había
_______atifundios que repartir ni terratenientes que combatir,
como los revolucionarios pensaban equivocadamente,
sino reducidas parcelas de tierra de posesión privada, a
las cuales los campesinos están ligados tanto económica como emotivamente. Segundo, la práctica de una
religiosidad sincretista, ciertamente llena de supersticiones, pero importante en la vida cotidiana de la gente
rural, cosa que los ateos profesionales de las organizaciones revolucionarias jamás pudieron comprender (y
ni siquiera tolerar). Y tercero, los nexos con un aparato
estatal corrupto, explotador e ineficaz, pero que prestaba (y presta) ciertos servicios, tales como caminos, escuelas y postas sanitarias, factores a los cuales los campesinos no querían ni quieren renunciar, a pesar de su

80

dudosa calidad. En este último sentido, los movimientos revolucionarios no tenían nada concreto que ofrecer. Las fuerzas armadas emergieron a mediano y largo
plazo como el mal menor.
La mayoría de los analistas está de acuerdo en
atribuir a las rondas campesinas una función decisiva
en la derrota -por lo menos parcial y temporal, pero
percibida claramente como tal por los campesinos- de
Sendero Luminoso y del MRTA. Evitaron las expoliaciones de Sendero en lo referente a tributos materiales
y la leva de conscriptos jóvenes, pero, sobre todo, impidieron las sangrientas incursiones sorpresivas de esta
organización en las aldeas y sus ajusticiamientos sangrientos, que tenían por efecto paralizar a la población
por el terror, evitar toda denuncia a las autoridades y
lograr una cooperación coercitiva.Ya antes de la captura de Abimael Guzmán (1992), las rondas habían debilitado decisivamente a Sendero precisamente en
Ayacucho, aislándolo de otras posibles áreas y poblaciones vulnerables y reduciendo el miedo que irradiaba
su sola presencia fugaz. Sendero tuvo que constreñirse
a una campaña de usura y simple exacción de tributos,
lo que le mermó la poca popularidad de que aún gozaba entre los campesinos marginales. Simultáneamente
esta organización quedó restringida a una franja territorial situada entre Ayacucho y Junín, lo cual le impidió
la movilidad y versatilidad de años anteriores y contribuyó casi seguramente a dejar expuesta la dirección
nacional en Lima y facilitó, aunque indirectamente, la
captura de su gran líder.49 Las rondas campesinas han
usado una sutil combinación de astucia y paciencia para
sobreponerse a un enemigo peligroso dentro de una
alianza pragmática con las fuerzas armadas, y han sabido plegarse a las peculiaridades locales y regionales para
quitarle ventajas a Sendero Luminoso.
49

Cf el brillante ensayo de Carlos lván Degregori, " Cosechando
tempestades: las rondas campesinas y la derrota de Sendero Luminoso
en Ayacucho", en: Degregori et al., las rondas campesinas y las derrotas
de Sendero Luminoso, IEP, Lima 1996, pp. 189-225; cf. también José
Coronel, Violencia política y respuestas campesinas en Huanta, en: ibid.,
pp. 29- 116.

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

1 MAYO - AGOSTO 2001

LA TERMINACIÓN DEL PERIODO
ACTIVO DE LA GUERRA
La violencia por la violencia misma constituyó, sin duda
alguna, el rasgo definitorio más relevante de Sendero y
en menor escala del MRTA, más aún que su proyecto
político y cultural de corte autoritario; pero esta concepción conllevó la ruina posterior de ambos movimientos guerrilleros. Se trató ciertamente de una concepción apocalíptica que intentaba purificar radicalmente
a sangre y fuego el mal, encarnado en cualquier régimen presocialista. Como faltaban los grandes objetivos
a ser aniquilados, según la ideología maoísta (los grandes terratenientes, por ejemplo), Sendero se consagró a
eliminar indiscrinúnadamente a pequeños objetivos
porque, de todas maneras, era indispensable una "cuota y un baño de sangre" para asegurar el triunfo de la
revolución. Sendero estaba "condenado a triunfar". 50
Pero la realidad resultó muy diferente: la amoralidad de

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

esta organización -su desprecio total por la dialéctica.. - - - -.........
de fines y medios- fue chocante para la mayoría de 1
población peruana, que a partir aproximadamente de,i:.:.,¡;,¡~:-'f
1988 rechazó sus prácticas e indirectamente sus objeti
vos. Con respecto a ambas organizaciones guerrilleras
puede aseverarse que no valió la pena la aplicación ge
nerosa de la violencia ni menos la exculpación del terror en nombre de una pretendida razón histórica. La
población percibió que cada vez se requerían mayores
dosis de violencia para alcanzar más o menos los mismos efectos, lo que a la larga convertía el terror en algo
totalmente absurdo.
El exceso de violencia política sin resultados prácticos apreciables condujo a que las organizaciones gueso Testimonios de la ideología senderista y una plausible critica de esta
mixtura de ideología política y fundamentalismo apocalíptico en: Carlos
lván D egregori, Cosechando..., op. cit., pp. 198-200, 215; Gustavo
Gorriti, Sendero: historia de la guerra milenaria en el Perú, Apoyo, Lima,
1990, capítulos VIII y X.

81

�iliclacl .en

Am1é
. n·m.1.aili·ínal.__ _ _ _ _ _ _ _~ - --1

eras dejaran de ser una amenaza contra el sistema
¡u;¡;...,_ _ __
ral-democrático y se transformaran paradójicamente
..,....,..... _,en un factor que aglutinó diversos sectores sociales, incluyendo el estamento militar, para conservar la demo..;,_
_,cracia occidental y el régimen de libre mercado en cuan-

_

__

La guerra no ha logrado
modificar en lo más mínimo la
estructura social del país y
tampoco debilitar el poder de
los grupos privilegiados; lo que
sí ha conseguido ha sido
descomponer aún más el tejido
social y los nexos de solidaridad
en las comunidades campesinas
de la sierra y en las barriadas
pobres de Lima.
o la única alternativa a una guerra civil prolongada.
,.__ _ _~._j"La democracia puede llegar a ser percibida como una
'decisión estratégica' para evitar la degradación del país
hacia un conflicto catastrófico". 51
Cuando el poder y la influencia de Sendero se
hallaban ya en franco declive, es cuando esta organización intentó algunos de sus actos más violentos y
publicitados. En junio de 1991, ordenó un "paro armado" en el área metropolitana de Lima, que tuvo un im-

" Eduardo Pizarro Leongómez, Insurgencia..., qp. cü., p. 243; posibilidad
tempranamente vislumbrada por Cynthia MacClintock, "Perspectivas
para la consolidación democrática en el Perú", en: Democracia y violencia
en el Perú, CEPEI, Lima, 1988, p. 37; MacClintock, "Sendero Luminoso:
la guerrilla maoista del Perú", en: Revista Occidental, vol. 3, núm. 2,
Tijuana, México, 1986, pássim.

82

pacto limitado: afectó principalmente a los transportes
públicos, pero sólo muy tangencialmente a la administración, el comercio y la industria. Todavía en marzo de
1992, tuvieron lugar en Lima y alrededores numerosos
atentados sangrientos, pero ya la poblaciór;, sobre todo
de los barrios pobres, había perdido el miedo paralizante que Sendero generó durante muchos años. 51
"cinturón de hierro", que intentó construir alrededor
de Lima para "cercar a la gran burguesía y sus fuerzas
represivas",52 resultó un fracaso total: los sectores pobres y marginales de los barrios que rodean Lima no
prestaron la menor colaboración.
Como se sabe, el fundador, ideólogo y jefe máximo de Sendero, Abimael Guzmán, fue capturado en
Lima el 12 de septiembre de 1992, cuando su movimiento ya estaba debilitado en la sierra por la indiferencia de la mayoría de la población rural y la acción de
las rondas campesinas, y en el medio urbano por el antagonismo de la sociedad civil. El MRTA ensayó en
diciembre de 1996 un último golpe violento, que le produjo efectivamente una inmensa publicidad, pero no el
ansiado apoyo popular. Un comando del MRTA tomó
por sorpresa la embajada del Japón durante una recepción social, capturando a cientos de prominentes personalidades como rehenes. El MRTA quería obligar al
gobierno a negociar con él (es decir, a ser reconocido
como movimiento beligerante de pleno derecho) y conseguir la liberación de todos los presos pertenecientes a
esta agrupación, pero no obtuvo ninguna de sus reivindicaciones; una audaz operación del ejército peruano
logró la recuperación de la embajada en abril de 1997,
operación durante la cual murieron todos los miembros del comando del MRTA. Todo lo que logró con
esta acción el MRTA fue una victoria gubernamental:
el presidente Alberto Fujimori tuvo "la oportunidad de
jugar una vez más su papel de líder firme contra el terrorismo", 53 como ya lo había hecho con mucho talen-

52
Ricardo Cicerchia, Diana Marre y Eduardo Paladín, " Cronología
de América Latina y el Caribe", en: Nueva Sociedad, núm. 150, julioagosto 1997, Caracas, p. 197.

TRAYECTORIAS

¡ AÑO 111, NO. 6

1 MAYO - AGOSTO 2001

to para mejorar y afianzar
la imagen pública del cargo
presidencial durante la captura de Abimael Guzmán.
Posiblemente Sendero Luminoso y el MRTA no
estén aún totalmente derrotados y aniquilados, pero es
improbable que vuelvan a
tener el protagonismo de los
años 1985-1992, cuando
hicieron tambalear al Estado y lograron damnificar
seriamente el tejido social
peruano. El motivo para
este diagnóstico negativo reside en la ineptitud de estas
organizaciones de concitar
un apoyo popular masivo y
activo: iniciaron la guerra
creyendo que ese apoyo se
daría automáticamente, pero -como en la inmensa
mayoría de los casos de guerrillas socialistas en el ámbito mundial- la población no se plegó a estas bandas de
maniáticos del poder. Su desplazamiento a la ciudad
(sobre todo en el caso de Sendero) tampoco sirvió para
ganar más cuadros o apoyo; lo mismo vale para el
MRTA. La linea ideológica rural de este último era, por
ejemplo, demasiado alejada de los intereses de los
citadinos pobres, que hoy constituyen la mayoría de la
población peruana.
Sendero y el MRrA mantienen, aunque muy debilitados, algunos grupos regionales armados en la sierra centrru, en porciones de la sierra septentrional y, muy ocasionalmente, en zonas urbanas de la costa. Ambas organizaciones tienen presencia en la zona cocalera del Alto Huallaga;
cooperan con los narcotraficantes y los productores de
coca, cuya conducta política es errática e imprevisible.
" Cf. Carlos Iván Degregori, "Perú: más allá de la toma de rehenes",
en: Nueva Sociedad, núm. 148, marzo-abril 1997, Caracas, p. 9.

lRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

Sendero y el MRTA les otorgan protección armada
contra las fuerzas armadas y ayuda en las muchas lu
chas intestinas entre las bandas dedicadas a esta activi
dad. 54
La guerra de guerrillas ha producido desde 1980
más o menos treinta tnil muertes violentas (incluidas
las debidas a la represión policial y militar, que pasan
de la mitad de esta cifra); los daños materiales y los
morales resultan simplemente imposibles de ser cuantificados. La inmensa mayoría de las víctimas pertenece a las clases populares y al campesinado de la sierra
andina; poquísimas víctimas se han dado en el seno de
los estratos altos y dominantes. La guerra no ha logrado modificar en lo más mínimo la estructura social del

---~-...

54
Cf Patrick L. Ciawson y Rensselaer W Lee, The Andean Cocaine
lndustry, MacMillan, Londres, 1997, pássim; sobre las causas y formas
de la incursión de Sendero al Alto Huallaga cf. el ensayo muy bien
documentado de Gabriela Tarazona-Sevillano, El narcoterrorismo, en:
Revista Occidental, vol. 8, núm. 2, Tijuana, México, 1991, pp. 151183.

83

�¡¡¡¡......,_

aís Ytampoco debilitar el poder de los grupos privile·ados; lo que sí ha conseguido ha sido descomponer
aún más el tejido social y los nexos de solidaridad en las
comunidades campesínas de la sierra y en las barriadas
obres de Lima. Las fuerzas armadas han salido robustecidas y, desde 1992, representan el verdadero poder
decisorio en Perú. Su comportamiento cotidiano (por
jemplo, con respecto a los derechos humanos y polítios de los ciudadanos) no es más democrático o razonable que antes de 1980: las transgresiones graves a la
ley de parte de oficiales y soldados siguen ínscribiéndose en la tradicional cultura del autoritarismo y de la
· punidad de los poderosos.
En resumen -y como crítica ínmanente-puede afirmarse que la guerra de guerrillas no ha valido la pena desde el propio punto de vista de las organizaciones revolucionarias: lo que ellas han engendrado ha sido un enorme
esfuerzo logístico, gigantescas pérdidas humanas y mate. es, el desgaste moral de toda la nación y, al final, el rechazo de la inmensa mayoría de la población, rechazo particularmente fuerte entre aquellos sectores populares que
debeáan ser los beneficiarios inmediatos de la pretendida
revolución radical de Sendero Luminoso y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. 55,S.,

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85

�TEORÍA
De Marx al ecosocialismo

TEORÍA
al mismo tiempo que el traba-

De Marx al ecosocialismo
MICHAEL LóWY

e

recimiento exponencial de la contaminación
del aire en las grandes ciudades, del agua
potable y del ambiente en general; calentamiento del planeta, inicio de la fusión de los
hielos polares, multiplicación de las catástrofes "naturales"; inicio de la destrucción de la capa de ozono; destrucción a una velocidad creciente de los bosques tropicales y reducción rápida de la biodiversidad a través
de la destrucción de miles de especies; agotamiento de
los suelos, desertificación; acumulación de desechos,
particularmente nucleares, imposibles de manejar; multiplicación de accidentes nucleares y amenaza de un
nuevo Chemovyl; polución de los alimentos, manipulaciones genéticas, "vacas locas", reses con hormonas.
Todos los semáforos están en rojo: está claro que la loca
carrera por las ganancias, la lógica productivista y mercantil de la civilización capitalista-industrial nos conduce a una
catástrofe ecológica de proporciones incalculables.
El socialismo y la ecología -o al menos ciertas de
sus corrientes- tienen objetivos comunes, que implican
un cuestionarniento de la automatización de la econonúa, del reino de la cuantificación, de la producción
como objetivo en sí, de la dictadura del dinero, de la
reducción del universo social al cálculo de los márgenes de rentabilidad y a las necesidades de la acumulación del capital. Tanto el socialismo como la ecología
reclaman valores cualitativos: el valor de uso, la satisfacción de necesidades, la igualdad social para unos, el
cuidado de la naturaleza, el equilibrio ecológico para
otros. Ambos conciben la economía como "incrustada" dentro de un medio social y natural. _
No obstante, algunas diferencias de fondo han
separado hasta ahora a los "rojos" de los "verdes", a
los marxistas de los ecologistas. Los ecologistas acu-·
san a Marx y a Engels de productivistas. ¿Tiene justi-

86

ficación esta acusación? Sí y no.
No, en la medida en que nadie como Marx denunció la lógica capitalista de la producción por la producción, la acumulación del capital, las riquezas y las
mercancías como fin en sí. La idea misma del socialismo -contraria a sus miserables falsificaciones burocráticas- es la de una producción de valores de uso, de bienes necesarios para la satisfacción de necesidades humanas. Para Marx, el objetivo supremo del progreso
técnico no es el crecimiento infinito de bienes (el "tener") sino la reducciim de la jornada lahoral y el aumento
del tiempo libre (el "ser").
Sí, en la medida en la que encontramos frecuentemente en Marx y en Engels (y aún más en el marxismo ulterior) una tendencia a hacer del " desarrollo de
las fuerzas productivas" el principal vector del progreso, y una postura poco critica hacia la civilización industrial, específicamente en la relación destructiva que
ésta mantiene con el ambiente. El texto "canónico" de
este punto de vista es el célebre Prefacio a la Contribución a la critica de laeconomia política (1859), uno de los
escritos de Marx más marcados por un cierto evolucionismo, por la filosofía del progreso, por el cientismo (el
modelo de las ciencias naturales) y por una visión no
problematizada de las fuerzas productivas.
En realidad, encontramos en los escritos de Marx
y de Engels elementos para alimentar las dos interpretaciones. Los párrafos siguientes de los Grundrisse son
un buen ejemplo de la exageradamente poco critica
admiración de Marx hacia la obra "civilizadora" de la
producción capitalista, y por su brutal instrurnentalización de la naturaleza:
Así entonces, la producción basada en el capital crea, por

jo creadorde valores;por la otra
parte, un sistema de explotación general de las propiedades de la naturaleza y del hombre [...] El capital empieza,
pues, a crear a la sociedad burguesa y la apropiación universal de la naturaleza y establece
una red que engloba a todos los
miembros de la sociedad: tal es
la gran acción civilizadora del
capital.
Se eleva a un nivel social tal que
todas las sociedades anteriores
aparecen como desarrollos puramente kx:aks de la humanidad y como una ÚÍiJ!alria de la
naturakza. En efecto, la naturaleza se vuelve un simple objeto para el hombre, una cosa
útil. No se le reconoce ya como
una potencia. La inteligencia
teórica de las leyes naturales tiene todos los aspectos del engaño que trata de someter la naturaleza a las necesidades humanas, ya sea como objeto
de consumo, ya sea como medio de producción (Marx,
1967: 366-367).

Sin embargo, también encontramos en Marx y
en Engels un cierto número de textos que muestran
una visión más critica de las "fuerzas productivas". Por
ejemplo, en la IdeokJgia Alemana encontramos la afirmación siguiente:
En el desarrollo de las fuerzas productivas, se llega a una

etapa en la que nacen fuerzas productivas y medios de
circulación que no pueden ser más que nefastos en el cuadro de las relaciones existentes y que ya no son fuerzas

productivas sino fuerzas destructivas (el
maquinismo y el dinero) [...) (Marx,
1%8: 67-68).

Esta idea no es desarrollada por Marx, y él no está seguro
de que la destrucción en cuestión
sea la de la naturaleza. Entre los
pocos textos de Marx en que aborda explícitamente los daños que
el capital ocasiona al ambiente
natural -así como una visión dialéctica de las contradicciones del
"progreso" inducido por las fuerzas productivas- se encuentra el
célebre párrafo sobre la agricultura
capitalista en El capital:
Así, destruye tanto la salud fisica del
obrero urbano como la vida espiritual
del trabajador rural Cada paso hacia el
progreso de la agricultura capitalista,
cada ganancia de fertilidad en el corto
plazo, constituye al mismo tiempo un
progreso en la ruina de las fuentes duraderas de esta fertilidad. Mientras más
se desarrolla un país sobre la base de la gran industria Estados Unidos de Norteamérica, por ejemplo- más rápidamente se realiza este proceso de destrucción. En consecuencia, la producción capitalista no puede desarrollar
la técnica y la combinación del proceso de producción
social más que agotando simultáneamente las dos fuentes
de donde emana toda riqueza: la tierra y el trabajador
(Marx, 1975: 360-361).

Incluso en Engels, que tan frecuentemente celebró el control y la dominación humana sobre la naturaleza, encontramos escritos que llaman la atención, de la
manera más explícita, sobre los peligros de tal actitud,
como por ejemplo, el párrafo siguiente del artículo so-

una parte, la industria universal, es decir, el sobre-trabajo

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�TEORÍA
De Marx al ecosocialismo

bre "El papel del trabajo en la transformación del mono
en hombre" (1876):
No debemos vanagloriarnos demasiado de nuestras victorias humanas sobre la naturaleza Por cada una de estas
victorias la naturale'Za se venga en nosotros. Es verdad
que cada victoria nos da, en primera instancia,los resultados esperados, pero en segunda y tercera instancia tiene
efectos diferentes, inesperados, que con demasiada frecuencia anulan los primeros. Las gentes que, en
Mesopotamia, Grecia, Asia Menor y en otras partes, destruyeron los bosques para obtener tierra cultivable, jamás
imaginaron que eliminando junto con los bosques los centros de colecta y las reservas de hwnedad, plantaron las
bases para el estado de desolación actual de esos países.
Cuando los italianos de los Alpes cortaron los bosques de
pinos de los costados del sur, tan apreciados en los costados del norte, no tuvieron la menor idea que actuando así
cortaban las raíces de la industria lechera de su región;
aún menos previeron que con su acción privabansus fuentes acuiferas de la montaña durante la mayor parte del
año (...] Los hechos nos recuerdan a cada instante que no
reinamos absolutamente sobrela naturaleza comoun conquistador reina sobre un pueblo extranjero, como alguien
que está fuera de la naturale-za, sino que le pertenecemos

Tanto el socialismo como la
ecología reclaman valores
cualitativos: el valor de uso)
la satisfacción de necesidades)
la igualdad social para
unos) el cuidado de la
naturaleza) el equilibrio
ecológico para otros.
88

TEORÍA
De Marx al ecosocialismo

con nuestra carne, nuestra sangre, nuestro cerebro, que
estamos en su seno y que toda dominación sobre ella reside en la ventaja que tenemos sobre el conjunto de las
otras criaturas de conocer sus leyes y de poder utilizada
juiciosamente (Engels, 1968: 180-181).

No sería dificil encontrar otros ejemplos. No queda la menor duda de que a Marx y a Engels les falta una
perspectiva ecológica de conjunto. Su concepción optimista del desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas -una vez eliminado el obstáculo que representan las
relaciones de producción capitalista que las vinculanno puede ser defendida hoy. No solamente desde el
punto de vista estrictamente económico -riesgo de agotamiento de las materias primas- sino sobre todo considerando la amenaza de destrucción del equilibrio ecológico del planeta, derivada de la lógica productivista
del capital (o de su pálido imitador, la burocracia "socialista") .
Podríamos concluir provisionalmente esta discusión con una sugerencia, que me parece pertinente,
adelantada por Daniel Bensaid en su reciente -y notable- obra sobre Marx: reconociendo que sería igualmente
abu sivo exonerar a Marx de las ilusiones "progresistas"
o "prometeanas" de su tiempo que hacer un chantre
extremista de la industrialización, este autor nos propone un procedimiento mucho más fecundo: instalarse en las contradicciones de Marx y tomarlas en serio.
La primera de esas conradicciones sería, sin duda, la
que existe entre el credo productivista de algunos textos y la intuición de que el progreso puede ser fuente de
destrucción irreversible del ambiente natural (Bensaid,
1995: 347).
La cuestión ecológica es, en mi opinión, el gran
desafio para la renovación del pensamiento marxista en
el umbral del siglo XXI. Ésta exige de los marxistas una
revisión crítica_y profunda de su concepción tradicional de las "fuerzas productivas" y una ruptura radical
con la ideología del progreso y con el paradigma tecnológico y económico de la civilización industrial moderna.

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 MAYO - AGOSTO 2001
•
1

Walter Benjamín fue uno de los primeros marxistas del siglo XX en plantearse este tipo de pregunta:
desde 1928, en su libro Sens Unü¡ue denunciaba la idea
de la dominación de la naturaleza como "una enseñanza imperialista" y proponía una nueva concepción de
la técnica como "dominio de la relación entre la naturaleza y la humanidad". Algunos años más tarde, en las
Tesis soúre el concepto de historia, él se propone enriquecer el materialismo histórico con las ideas de Fourier,
ese visionario utópico que había soñado "con un trabajo que, lejos de explotar a la naturaleza, tiene la posibilidad de hacer nacer de ella las creaciones que dormitan
en su seno" (Benjamín, 1978: 243; Benjamín, 1971:

190). 1
Aún hoy el marxismo está lejos de haber colmado su retraso en este terreno. Pero ciertas reflexiones
comienzan a dedicarse a esta tarea. Una pista fecunda
ha sido abierta por el ecologista y "marxista-polanyista"
americano James O'Connor: es necesario agregar a la
primera contradicción del capitalismo examinada por
Marx, aquélla entre las fuerzas y las relaciones de producción, una segunda contradicción, aquélla entre las
fuerzas productivas y las condiciones de producciim: los
trabajadores, el espacio urbano, "la naturakza. Por su
dinámica expansionista, el capital pone en peligro o
destruye sus propias condiciones, comenzando por el
medio natural -una posibilidad que Marx no había tomado en cuenta suficientemente (O'Connor, 1992: 3036) .

Otro enfoque interesante es sugerido en un texto
reciente de un "eco-marxista" italiano, quien -partiendo del párrafo de la Ideología Alemana citado anteriormente- observa:
La fórmula según la cual se produce una transformación

de las fuerzas potenciahnente productivas en fuerzas efectivamente destructivas, particularmente en relación con
1
Podemos mencionar también al socialista austriaco Julius Dickmann,
autor de un ensayo pionero publicado en 1933 en La Critique S ~ :
según él, el socialismo sería el resultado no de un "florecirrúen_to rrn_petuoso de las fuerzas productivas", sino más bien una necesidad un-

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6 1MAYO -AGOSTO 2001

el ambiente, nos parece más apropiada y más significativa que el esquema tan conocido de la contradicción entre
fuerzas productivas (dinámicas) y relaciones de producción (que las encadenan). De hecho, esta fórmula permite dar un fundamento critico y no apologético al desarrollo económico, tecnológico, científico, y, por lo tanto, elaborar un concepto de progreso di,ferenciado (E. Bloch)
(Bagarolo, 1992: 25).

Sea marxista o no, el movimiento obrero tradicional en Europa -sindicatos, partidos socio-demócratas y comunistas- está todavía profundamente marcapuesta por el " encogimiento de la reserva de recursos naturales"
dilapidadas por el capital. El desarrollo "irreflexivo" de las fuerzas productivas del capitalismo mina incluso las condiciones de existencia del
género humano. (Dickmann, 1993) .

89

�TEORÍA

TEORÍA

De Marx al ecosocialismo

do por la ideología del "progreso" y el productivismo,
llegando incluso, en ciertos casos, a defender, sin hacerse demasiadas preguntas, la energía nuclear o la industria automovilística. Es verdad que un principio de
sensibilización ecologista está en vías de desarrollo, particularmente en los sindicatos y en partidos de izquierda en los países nórdicos, en España, en Alemania, etc.
La gran contribución de la ecología ha sido -y
sigue siendo- de hacemos tomar conciencia de los peligros que amenazan al planeta como consecuencia de
los modos actuales de producción y de conswno. El
crecimiento exponencial de las agresiones al ambiente,
la amenaza creciente de una ruptura del equilibrio ecológico, configuran un escenario catastrófico que pone
en tela de juicio la supervivencia misma de la hwnanidad. Nos confrontamos a una crisis de ci.vilización que

No queda la menor
duda que a Marx y a Engels
les falta una perspectiva
ecológica de conjunto.
Su concepción o-ptimista
del desarrollo ili1nitado de las
fuerzas productivas no puede
ser defendida hoy en día.
exige cambios radicales.
El problema es que las propuestas hechas por una
parte de la ecología política europea son insuficientes o
desembocan en callejones sin salida. Su principal debilidad es ignorar la conexión necesaria entre el
productivismo y el capitalismo, lo que conduce a la ilusión de un "capitalismo limpio" o de reformas capaces
de controlar los excesos (como por ejemplo los ecoimpuestos). O entonces, tomando como pretexto la

De Marx al ecosocialismo

imitación que hacen las burocracias de mando del
productivismo occidental, remiten hombro con hombro al capitalismo y al "socialismo" como variantes del
mismo modelo -un argumento que ha perdido su interés después del derrumbamiento del pretendido "socialismo real".
Los ecologistas se equivocan si piensan que pueden hacer la economía de la crítica marxista del capitalismo: una ecología que no se da cuenta que la relación
entre "productivismo" y lógica de la ganancia está destinada al fracaso -o peor, a la recuperación por el sistema-. Los ejemplos no faltan: la ausencia de una postura
anticapitalista coherente ha conducido a la mayoría de
los partidos verdes europeos -Francia, Alemania, Italia,
Bélgica- a convertirse en simples compañeros "eco-reformistas" de la gestión social-liberal del capitalismo a
través de los gobiernos de centro-izquierda.
Considerando a los trabajadores como irremediablemente destinados al productivismo, ciertos
ecologistas llegan a un atolladero sobre el movimiento
obrero e inscribieron sobre sus banderas: "ni izquierda,
ni derecha". Exmarx:istas convertidos a la ecología declaran prematuramente "adiós a la clase obrera", mientras que otros insisten en la necesidad de dejar el "rojo",
es decir el marxismo o el socialismo -para adherirse al
"verde", nuevo paradigma que traerá una respuesta a
todos los problemas económicos y sociales.
En fin, dentro de las corrientes dichas "fundamentalistas" (o deep ecology) vemos esbozarse, bajo el
pretexto de combate al antropocentrismo, un rechazo
del hwnanismo que conduce a posiciones relativistas,
poniendo a todas las especies vivientes en el mismo nivel. ¿Debemos entonces considerar que el bacilo de
Koch o el mosquito anófeles tienen el mismo derecho a
la vida que un niño enfermo de tuberculosis o de malaria?
Es el rechazo de estas trampas el que produce la
superioridad de los eco-socialistas. Al integrar las enseñanzas fundamentales del marxismo -y deshaciéndose
de sus escorias productivistas- han comprendido que
la lógica del mercado y de la ganancia (al igual que la

del autoritarismo tecno-burocrático de las difuntas "democracias populares") son incompatibles con las exigencias ecológicas. Sin dejar de criticar la ideología de
las corrientes dominantes del movimiento obrero, saben que los trabajadores y sus organizaciones son una
fuerza esencial para toda transformación radical del sistema.

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♦ .­

El ecosocialismo se desarrolló -a partir de las investigaciones de algunos pioneros rusos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX (Serge Podilinsky,
Vladimir Vemadsky)- sobre todo en el curso de los 25
últimos años, gracias a los trabajos de pensadores de la
talla de Manuel Sacristán, Raymond Williams, Rudolph
Bahro (en sus primeros escritos) y André Gorz, así como
las preciosas contribuciones de James O'Connor, Barry
Commoner,Ted Benton, Juan Martinez Alier, Francisco Fernández Buey, Jorge Riechmann, Jean-Paul
Déléage, Jutta Dittfurth, Thomas Ebermann, Ranier
Trampert, Erhard Eppler, Elmar Altvater, Frieder Otto
Wolf y muchos otros que se expresan en una red de
revistas como Capitalism, Nature and Socialism, Ecologie
Politú¡ue, etc.
Esta corriente -presente en los partidos verdes,
en los movimientos roji-verdes, pero también en la extrema izquierda e incluso en el seno de la izquierda "clásica"- está lejos de ser políticamente homogénea, pero
la mayoria de sus representantes comparten ciertos temas comunes. En ruptura con la ideología productivista
del progreso -en su forma capitalista y/o burocrática
(dicha "socialista real")- opuesta a la expansión infinita de un modo de producción y de consumo destructor
del ambiente representa, dentro del movimiento
ecologista, la tendencia más avanzada, la más sensible a
los intereses de los trabajadores y de los pueblos del sur,
la que ha comprendido la imposibilidad de un "desarrollo sostenible" dentro del marco de la economía capitalista de mercado.
El razonamiento eco-socialista reposa sobre dos
argumentos esenciales:
1. El modo actual de producción y de consumo
de los países capitalistas avanzados, fundado sobre una

~!

~--

,,,._

lógica de acumulación ilimitada (del capital, de las utilidades, de las mercancías), del desperdicio de los recursos, del consumo ostentoso y de la destrucción acelerada del ambiente, no puede, de ninguna manera, ser
extendido a la totalidad del planeta, so pena de crisis
ecológica mayor. Según cálculos recientes, si generalizáramos a la totalidad de la población mundial el consumo promedio de energía de Estados Unidos, las reservas conocidas de petróleo se agotarían en diecinueve
días (Mies, 1992: 73). Este sistema está, por lo tanto,
necesariamente fundado sobre el mantenimiento y la
agravación de la desigualdad escandalosa entre el Norte y el Sur.

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�TEORÍA
De Marx al ecosocialismo

TEORÍA

De Marx al ecosocialismo

El movimiento obrero
tradicional en Europa está
todavía profundamente
marcado por la ideología del
cc¡rogreso)) y el productivismo.
Por otra parte, la globalización neo-liberal conduce a una intensificación creciente de los problemas
ecológicos de Asia, África y América Latina, como consecuencia de una política deliberada de "exportación
de la contaminación" por parte de los países
imperialistas.
Esta política tiene de hecho una " legitimación"
económica irrefutable -desde el punto de vista de la
economía capitalista de mercado- recientemente form ulada por un eminente experto del Banco Mundial,
Lawrence Summers: ¡Los pobres cuestan menos caro! Para
citar sus propias palabras:

La medida de los costos de la contaminación dañina para
la salud depende de los rendimientos perdidos a causa de
la morbilidad y mortalidad acrecentadas. De este punto
de vista, una cierta cantidad de contaminación dañina para
la salud deberla realiz.arse en el país con los costos más
bajos, es decir, el país con los salarios más bajos (Summers,
1992).2

Una fórmula cínica que revela mucho mejor la
lógica del capital global que todos los discursos
' Otro ejemplo impactante: un grupo de trabajo del Taller
Intergubernamental sobre el Cambio del Clima, en una reunión en
Ginebra, en julio de 1995, discutió acerca de un reporte en que se
preguntaba si era "rentable" (costo-efectividad) tomar medidas contra el efecto invernadero, considerando que sus efectos se harán sentir
sobre todo en los países pobres. Según estos expertos, el costo de una
vida en un país rico es de l. 5 millones de dólares, mientras que el de
un país pobre es de solamente 100,000 (citado en Lovejoy, 1966: 274).

92

dulcificantes sobre el "desarrollo" producidos por las
instituciones financieras internacionales.
2. De cualquier manera, la continuación del progreso capitalista y la expansión de la civilización basada en la economía de mercado -incluso bajo esta forma
brutalmente inequitativa-amenaza directamente, a corto
o mediano plazo (cualquier previsión seria azarosa), la
supervivencia misma de la especie humana. La salvaguarda del ambiente natural es, en consecuencia, un
imperativo humanista.
La racionalidad limitada del mercado capitalista,
con su cálculo inmediatista de las pérdidas y las ganancias, es intrínsecamente contradictoria con una racionalidad ecológica, que toma en cuenta la larga temporalidad de los ciclos naturales.3
Contra el fetichismo de la mercancía y la autonomización reificada de la economía por el neo-liberalismo, la postura del porvenir es, para los eco-socialistas, la puesta en marcha de una "economía moral" en el
sentido que le daba E. P. Thompson a este término, es
decir, una política económica fundada sobre criterios
no monetarios y extraeconómicos: en otros términos, la
"reintrincación" de lo económico en lo ecológico, lo
social y lo político (Bensa1d, 1995: 385-386, 396;
Riechmann, 1991: 15).
Las reformas parciales son totalmente insuficientes: debe reemplazarse la micro-racionalidad de las ganancias por una macro-racionalidad social y ecológica,
lo que exige un verdadero cambio de civilización
(Riechmann, 1996). Eso es imposible sin una profunda reorientación tecrwwgica, cuyo propósito sea el re-

3

Véase a este respecto el documento: " Ecologie et Révolution
Socialiste", presentado en el XI Congreso de la IV Internacional: "Aun
cuando no pueda sustraerse a las leyes de la naturaleza, el modo de
producción capitalista está, en diversos puntos de vista, en contradicción fundamental con la naturaleza y con los procesos de evolución
natural [...) La producción capitalista esm basada en procesos ciclicos
en los términos más cortos posibles para que el capital avanzado pueda aumentar [...) El efecto de esta contradicción consiste en imponer a
los procesos naturales un ritmo y un marco que le son extraños [...]
No es por lo tanto la falta de sabiduría del capitalismo la que conlleva
la destrucción del ambiente, sino precisamente la racionalidad que le
es propia" (Quatrieme lnternationale, núm. 39, enero 1991, p. 94).

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emplazo de las fuentes actuales de energía por otras, no
contaminantes y renovables, como la energía solar.4 La primera pregunta que se plantea es, por lo tanto, la del control
sobre los medios de producción, y sobre todo sobre las
decisiones de inversiones y de mutación tecnológica.
Es necesaria una reorganización de conjunto del
modo de producción y de consumo, basada en criterios exteriores al mercado capitalista: las necesidades reales de la población (no necesariamente "solventes") y
la salvaguarda del ambiente. En otras palabras, una economía de transición al socialismo, "reincrustada", (como
diría Karl Polanyi) en el ambiente social y natural, ya
que está fundamentada en la elección democrática de
las prioridades y de las inversiones de la población misma. -y no por las "leyes del mercado" o por un politburó
omrúsciente. Una transición que conduce a un modo
de vida alternativo, a una nueva civilización, más allá
del reino del dinero, de los hábitos de consumo
artificialmente inducidos por la publicidad, y de la producción infinita de mercancías dañinas al ambiente (¡el
automóvil individual!) .
¿Utopía? En el sentido etimológico ("ningún lugar"), sin duda. Pero si no creemos, como Hegel, que
"todo lo que es real es racional, y todo lo que es racional
es real", ¿cómo reflexionar sobre una racionalidad sustancial sin hacer alusión a las utopías? La utopía es indispensable para el cambio social, con la condición de
que se fundamente en las contradicciones de la realidad y en movimientos sociales reales. Tal es el caso del
eco-socialismo que propone una estrategia de alianza
entre los "rojos" y los "verdes" -el movimiento obrero y
ecológico- y de solidaridad con las sociedades oprimidas y explotadas del Sur.
Esta alianza podría encontrar en Europa su primer lugar estratégico, en la medida en la que los dos
movimientos están presentes en la escena social y política del viejo continente y que las barreras que lo separan comienzan a caer. Pero eso implica que la ecología

4
Ciertos marxis tas sueñan ya con un " comunismo solar": véase
Swartzman, 1996.

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renuncie a las tentaciones del naturalismo anti-humanista y abandone su pretensión de reemplazar la critica
de la economía política. Esta convergencia implica también que el marxismo se deshaga del productivismo,
sustituyendo el esquema mecanicista de la oposición
entre el desarrollo de las fuerzas productivas y de las
relaciones de producción que lo entorpece, por la idea,
mucho más fecunda, de una transformación de las fuerzas potencialmente productivas en fuerzas efectivamente destructivas (Bensrud, 1995: 391, 396).

93

�TEORÍA
De Marx al ecosocialismo

TEORÍA
De Marx al ecosocialismo

La utopía revolucionaria de un socialismo verde
o un comunismo solar no significa que no debe actuarse
desde este momenw. No tener ilusiones sobre la posibilidad de "ecologizar" el capitalismo no quiere decir que
no podamos entablar el combate en favor de reformas
inmediatas. Por ejemplo, ciertas formas de eco-impuestos pueden ser útiles, a condición de que sean manejados bajo una lógica social igualitaria (hacer pagar a los
contaminadores y no a los consumidores), y de que nos

Lagran contribución de
la ecología ha sido -y
sigue siendo- de hacernos
tomar conciencia de los
peligros que amenazan al
planeta como consecuencia
de los mndos actuales de
producción y de consumn.

entre las demandas mínimas y el programa máximo, a
condición de que rechacemos los argumentos y las presiones de los intereses dominantes, en nombre de las
"reglas del mercado", de la "competitividad" o de la
"modernización".
Algunas demandas inmediatas son ya, o pueden
rápidamente volverse, el lugar de una convergencia entre movimientos sociales y movimientos ecologistas, sindicatos y defensores del ambiente, "rojos" y "verdes":
•
La promoción de transportes públicos -trenes,
metros, autobuses, tranvías- baratos o gratuitos
como alternativa al asfixiarniento y contaminación de las ciudades y de los campos por el coche
individual y por el sistema del transporte carretero.
La lucha contra el sistema de la deuda y los "ajustes" ultra-liberales impuestos por el FMI y el Banco Mundial a los países del Sur, cuyas consecuencias sociales y ecológicas son dramáticas: desempleo masivo, destrucción de las protecciones sociales y de las culturas alimentarias, destrucción
de los recursos naturales por la exportación.
Protección de la salud pública, contra la contaminación del aire, del agua (mantos freáticos) o
del alimento por la ambición de las grandes empresas capitalistas.

•

deshagamos del mito de un cálculo económico del "precio de mercado" de los desgastes ecológicos: son variables inconmensuraNes desde el punto de vista monetario. Tenemos una necesidad desesperada de ganar tiempo, de luchar inmediatamente por la prohibición de los
CFC que destruyen la capa de ozono, por las limitaciones severas de las emisiones de gases responsables del
"efecto de invernadero", para privilegiar los transportes públicos frente al automóvil individual, contaminante
y antisocial (Riechmann, 1995: 82-85).
El combate por reformas eco-sociales puede ser
portador de una dinámica de cambio, de "transición"

94

Reducción del tiempo de trabajo como respuesta al desempleo y como visión de la sociedad que
privilegia el tiempo libre con respecto a la acumulación de bienes (Rousset, 1996: 8-9).
No obstante, en el combate por una nueva civilización, a la vez más humano y más respetuoso de la
naturaleza, hay que asociar el conjunto de los movimientos sociales emancipadores. Como bien lo dice Jorge Riechmann:
&amp;te proyecto no puede renunciar a ninguno de los colores del arco iris: ni el rojo del movimiento obrero
anticapitalista e igualitario, ni el violeta de las luchas por la
hberación de la mujer, ni el blanco de los movimientos no
violentos por la paz, ni el antiautoritarismo negro de los

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

hbertadores y anarquistas, y aún menos el verde de la lucha por una humanidad justa y libre sobre un planeta
habitable (Riechmann, 1996: 57).

Vemos así aparecer en los países del Sur unos
movimientos que Juan Martinez Alier llama "la ecología
del pobre" o también "neo-narodnismo ecológico", i. e.
las movilizaciones populares en defensa de la agricultura campesina y del acceso comunal a los recursos
naturales, amenazados de destrucción por la expansión
agresiva del mercado (o del Estado), así como las luchas contra la degradación del ambiente inmediato provocadas por el intercambio desigual, la industrialización dependiente y el desarrollo del capitalismo (el agrobusiness) en el campo. Con frecuencia, estos movimientos no se definen como ecologistas, pero su combate no
deja de tener una dimensión ecológica determinante
(Martínez 1995: 83-84).
Está claro que estos movimientos no se oponen a
las mejoras que aporta el progreso tecnológico: al contrario, la demanda de electricidad, agua corriente, canalización de desagües y multiplicación de dispensarios médicos figuran en buen lugar en la plataforma de
reivindicaciones. Lo que ellos rechazan es la contaminación y destrucción de su medio natural en nombre
de las "leyes del mercado" y de los imperativos de la
"expansión" capitalista.
Un texto reciente del dirigente campesino peruano Rugo Blanco expresa notablemente el significado
de esta "ecología de los pobres" :
A primera vista, los defensores del ambiente o
conservacionistas aparecen como tipos amables, ligeramente locos, cuyo principal objetivo en la vida es impedir
la desaparición de las ballenas azules o de los osos pandas.
El pueblo común tiene cosas más importantes en que
ocuparse, por ejemplo cómo obtener su pan cotidiano
[...] No obstante, existe en Perú un gran número de gente
defensora del ambiente. Claro, si les decimos ''ustedes
son ecologistas", ellos responderán probablemente
"ecologista tu hermana" [...]Y sin embargo: ¿los habitan-

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO· AGOSTO 2001

tes de la ciudad de Do y de los pueblos cercanos, en lucha
contra la contaminación provocada por la Southern Peru
Copper Corporation no son defensores del ambiente? [...]
Y la población de la Amazonia, ¿no es acaso totalmente
ecologista, lista a morir para defender sus bosques contra
la depredación? De igual forma la población pobre de
Lima, cuando protesta contra la contaminación del agua
(Martínez; 1995: 74).

Entre las innumerables manifestaciones de la
"ecología de los pobres", un movimiento se presenta
como particularmente ejemplar, por su alcance a la vez
social y ecológico, local y planetario, "rojo" y "verde":
el combate de Chico Mendes y de la coalición de los
pueblos del bosque en defensa de la Amazonia brasileña, contra la obra destructora de los grandes terratenientes y del agro-business multinacional.
Recordemos brevemente los principales momeo-

95

�TEORÍA
De Marx al ecosocialismo

ÁMBITO

movimiento puede transformarse en un paradigma de
futuras movilizaciones populares en el "Sur". -.,

Al integrar las enseñanzas
fundamentales del marxismo)
los eco-socialistas han
comprendido que la lógica del
mercado y de la ganancia
son incompatibles con las
exigencias ecológicas.
tos de este enfrentarrúento. Militante sindical perteneciente a la Central Única de Trabajadores y partidario
del nuevo movinúento socialista representado por el
Partido de los Trabajadores de Brasil, Chico M endes
organizó, a principio de los años ochenta, ocupaciones
de tierras por campesinos que viven de la colecta del
caucho (seringwdros) contra latifundistas que enviaban
sus bulldozers para abatir los bosques con el fin de reemplazarlos por campos de pastoreo. En un segundo
momento, logró juntar a campesinos, trabajadores agricolas, seringueiros, sindicalistas y tribus indígenas -con
el apoyo de las comunidades de base de la Iglesia- en la
Alianza de los Pueblos del Bosque, que logró hacer fracasar diversas tentativas de deforestación. El eco internacio nal de estas acciones le valió, en 1987, la atribución del Premio Ecológico Global, pero poco después,
en diciembre de 1988, los latifundistas le hicieron pagar muy cara su lucha, haciéndolo matar por asesinos a
sueldo.
Por su articulación entre socialismo y ecología,
luchas campesinas e indígenas, sobrevivencia de poblaciones locales y salvaguarda de una postura global
(la protección de la última gran selva tropical), este

96

Paradojas de la pobreza
¿Nuevos pretextos para mantenerla?

BIBLIOGRAFÍA
AAW (1991), "Ecologie et Révolution Socialiste", XI Congreso
de la IV Internacional, en: Quarrieme lnternatwnak, núm,
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Benjamín, Walter (1978), Sens Unique, Lettres Nouvelles-Maurice
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TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6

MAYO - AGOSTO 2001

B LA N

DIN E D ESTRE M A U Y

p I ERRE

1

SAL A M A

rasil es un país particularmente inequitativo
caracterizado por una pobreza2 cuya amplitud y profundidad siguen siendo muy importantes, a pesar y en parte a causa de su
alto grado de industrialización. Estas características tienen viejas raíces. La colonización, la "sumisión " de las
poblaciones indígenas, las formas voluntarias e involuntarias (esclavitud) tomadas por la inmigración, explican en gran parte tanto las desigualdades como la
pobreza. Con la segunda fase de sustitución de importaciones, de los llamados bienes pesados, la industrialización favoreció la acentuación de las desigualdades,
pero también la reducción de la pobreza. La crisis
inflacionaria de larga duración de los años ochenta está
en el origen de la acentuación de las desigualdades y de
la pobreza. La apertura de la economia y la liberalización de los mercados provocaron evoluciones contrastadas: pobreza e inequidad disminuyeron, se estabilizaron y después tendieron a crecer; siguieron siendo muy
importantes en el norte y en el noreste del país, pero a
partir de 1996 aumentaron sensiblemente en algunas

regiones, entre las que se encontraban las más
industrializadas (Sao Paulo), como puede ser observado en la Cuadro 1.
El análisis de las causas de la evolución de la pobreza en Brasil es particularmente interesante, precisamente a causa de las numerosas paradojas que la revisten y la manera en la cual la pobreza cuestiona las teorías. El fuerte crecimiento de los años setenta acentuó
las desigualdades, pero redujo la amplitud de la pobreza. Ahora bien, en la literatura oficial de las instituciones internacionales, se asocia frecuentemente el débil
grado de desigualdad y el crecimiento elevado. El periodo de estabilización parece con.firmar, en un primer
tiempo, la tesis de las organizaciones internacionales: el
fin de la inflación muy elevada, el crecimiento y la liberalización de los mercados (esta última necesaria para
lograr las dos anteriores) parecen ser suficientes para
disminuir rápidamente la amplitud de la pobreza y reducir las desigualdades (Cuadro 2). Estas desigualdades se redujeron ligeramente al principio de los años
noventa; este movimiento se confirmó al final de la dé-

' Los autores quieren agradecer a Sonia Rocha por sus comentarios a
una primera versión de este documento.
2 En Brasil, como en el conjunto de las econonúas llamadas en vías de
desarrollo, la pobreza es medida de manera absoluta. Los diagnósticos
nacionales difieren ligeramente de aquellos adoptados por organizaciones internacionales: la canasta básica de bienes no tiene que ser
calculada en dólares de paridad de poder de compra ya que las comparaciones internacionales no son el objetivo buscado. Sin embargo,
en cada gran región, la canasta básica es ligeramente diferente, el nivel
de los precios es distinto según el poder de compra de la moneda na-

ciooal en esa región. La información utilizada sobre el consumo no
concierne al conjunto de la población, más bien se ha escogido en
particular y puede considerarse que las cantidades de kilocalorías necesarias a la estricta reproducción pueden variar ligeramente según
las regiones, pero también según el decil de la población en la medida
en que la composición por la edad y por sexo no es idéntica en cada
región. En fin, el peso relativo de cada gasto varía según las regiones.
Este aumento de la complejidad en relación con el método general,
presentado en el libro, tiene como objetivo la mejor comprensión de la
pobreza en su diversidad (Rocha, 1999).

B

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

1MAYO - AGOSTO 2001

97

�ÁMBITO

ÁMBITO

Paradojas de la pobreza

Paradojas de la pobreza

CUADRO 1
NÚMERO Y PROPORCIÓN DE POBRES EN BRASIL,
SEGÚN REGIONES Y ESTRATOS
Regiones y estratos

Norte urbano
Nordeste
Minas G./E. Santo
Río de Janeiro
Sao Paulo
Sur
Centro-Oeste
Metropolitano
Urbano
Rural
Brasil

Proporción (%)

Cont (%)

No. de pobres

1993

1995

1996

1997

1998

1999

1999

TOTAL

47.46
63.96
38.54
43.52
34.16
24.49
47.11
45.12
40.35
51.56
44.09

38.49
52.05
27.82
28.50
22.01
17.85
37.44
31.16
31.20
41.51
33.23

39.57
53.13
28.21
29.16
24.17
17.59
37.71
32.65
31.46
43.42
34.13

39.61
52.86
27.50
28.86
25.21
18.11
34.62
33.18
31.30
42.84
34.09

40.53
50.35
28.76
28.55
25.11
17.76
34.56
33.74
30.14
41.61
33.43

39.95
50.90
28.62
27.88
29.35
19.71
37.43
36.88
31.78
40.26
34.95

4.98
42.03
10,43
6.81
18.77
8.72
7.61
32.12
45.95
21.93
100.00

2,711
22,880
5,676
3,707
10,217
4,749
4,145
17,484
25,016
11,940
54,440

Nota: Lineas de pobreza basadas en la Pesquisa de Orl"'mentos Familiares.
Fuente: Rocha, Pobreza no Brasil: O ~e Há De Novo no Umiar do Século XXI, 2000, mimeo, basado en IBGE/PNAD (tabulaciones especiales).

CUADRO 2
DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO PERSONAL*

Porcentaje de personas en
orden creciente de ingreso

1986

1989

1993

1995

1996

Menos de 50%

12.5

10.4

12.8

13.1

13.0

13.1

13.5

13.9

De 50% a 90%

38.7

36.4

37.4

38.7

39.1

39.3

39.0

39.3

De90%a 99%

33.6

35.9

33.8

24.3

34.4

33.9

33.8

33.8

De 99% a 100%

15.2

17.3

16.0

13.9

13.5

13.7

13.7

13.0

Giniª 100%

0.5804

0.6228

0.5822

0.5738

0.5714

0.5700

0.5646

0.5578

99%

0.5345

0.5762

0.5330

0.5324

0.5315

0.5290

0.5227

0.5180

1997

1998

1999

• Rendimiento de todos los origenes de personas de 10 años o más coo rendimiento positivo.
** Valot' en el límite inferior calculado a partir de los datos del Cuadro l.
Fuente: . Rocha, Pobreza no Brasil: O~ Há De Novo No Umiar do Século XXI, 2000, mimeo, basado en IBGE/PNAO (tabulaciones especiales).

98

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO -AGOSTO 2001

cada con el reinicio del crecimiento (continuación de la
crisis financiera de los años 1997-1998), pero esta evolución fue tímida y cortó entre tanto con los efectos
profundamente desigualitarios de la época de la hiperinfl.ación. Finahnente, las desigualdades disminuyeron
ligeramente en los últimos años de la década de los noventa, pero la pobreza aumentó (Cuadro 1).
La redistnbución de los ingresos contradice el libre funcionamiento de los mercados y cuestiona estas
evoluciones positivas, según esta tesis, legitimada en un
primer tiempo por el éxito de los planes de estabilización, tanto en México, como en Argentina y Brasil con
el plan de estabilización de precios (Plan Real). Pero
muy rápidamente, después de los primeros éxitos, fue
necesario reconocer que la erradicación "suave" de la
pobreza, sin políticas específicas, además de aquellas
que tienden a liberalizar los mercados, era una ilusión,
no solamente porque este crecimiento fue fragilizado
por la dependencia financiera impuesta, sino también
porque es, por naturaleza, un crecimiento inequitativo.
El objetivo de este texto es analizar las causas de
esas evoluciones a partir de la puesta en marcha del
plan de estabilización de precios (Plan Real). Nuestra
interrogación se centrará particularmente en las " virtudes" del crecimiento para aligerar la pobreza. Es por
eso que nos cuestionaremos, en primer término, sobre
la pareja crecimiento-desigualdad; enseguida, sobre las
relaciones entre empleo e ingreso, por un lado, y desigualdades y pobreza, por el otro; y finahnente, sobre la
relación entre el desempleo, las formas de empleo y la
pobreza.

CRECIMIENTO-DESIGUALDAD-POBREZA
La relación crecimiento-pobreza parece ser el punto
nodal de los debates recientes: un crecimiento elevado
debería disminuir rápidamente la pobreza. Las políticas de redistribución del ingreso tendrían efectos perversos y no serían aconsejables. La pobreza extrema
debería, sin embargo, ser tratada mediante la puesta en

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO • AGOSTO 2001

Los periodos de recesiones)
muy a menudo profundos y
algunas veces breves)
acentúan por /,o general las
desigualdades que el reinicio
del crecimiento no compensa
rápidamente) /,o que
constituye un freno al
mejoramiento de la pobreza.

marcha de programas sumamente específicos. Es verdad que en la mayor parte de los países asiáticos, la
pobreza absoluta disminuyó drásticamente con el fuerte crecimiento que conocieron, su regularidad relativa
y su duración. Es cierto también que estos países son,
en general, bastante menos -y es un eufemismodesigualitarios que Brasil y que la mayoría de las economías latinoamericanas. Puede ser interesante hacer
ciertas estimaciones. Suponemos que el crecimiento
permanecerá ni demasiado alto ni muy bajo, sin efectos
redistributivos, será estable y con larga duración.
Hace ya algunos años, Nora Lustig (1989) había
estimado para México cuántos años eran necesarios
para llenar la brecha entre el nivel de ingreso obtenido
por el 10% más pobre y así sucesivamente con el decil
siguiente, y el salario núnimo de 1997, cercano a la linea de pobreza. Lustig plantea dos hipótesis. Se supone un crecimiento neutro desde el punto de vista de la
distribución de los ingresos y el coeficiente de Gini; también se supone que se mantendrá estable a lo largo de

99

�ÁMBITO
Paradojas de la pobreza

todo el periodo; una tasa de crecimiento regular y de
3% anual. Con estas hipótesis, la población que compone el primer decil (los más pobres) deberían esperar
64 años para que su ingreso alcance el limite de pobreza; la del segundo decil no tendría más que 35 años de
espera y la población del decil siguiente, sólo 2 1 años.
Es decir, la amplitud del problema de la pobreza en un
país que con todo es menos inequitativo que Brasil y
también decir qué tanto es vana la espera de una solución rápida del problema de la pobreza3 únicamente
gracias al crecimiento, aunque éste fuera igualitario.
Estas dos hipótesis son particularmente discutibles: en

ÁMBITO

Paradojas de la pobreza

los hechos, el crecimiento no es nunca neutro en tmnmos
de distribuciim de los ingresos. En el largo plazo, el crecimiento ha sido particularmente inequitativo. Birdsall y
Londono ( 1997) demostraron que la población que se
dice "pobre" en América Latina había sido calculada
en 11Omillones de personas aproximadamente en 1970,
y que se eleva a 150 millones en 1995. Si la desigualdad
de los ingresos, medida aquí por el coeficiente de Gini,
hubiera continuado estable a lo largo de todos esos años,
el número de pobres se hubiera elevado solamente a
120 millones de personas. La diferencia de 30 millones
de pobres suplementarios es producto del aumento relativo de las desigualdades observado en el periodo, ya
sea.ésta producto del aumento de la inflación, de la falta de crecimiento durante la "década perdida", o bien
de la desigualdad inherente a algunos regímenes de acumulación. Considerar las desigualdades que genera el
crecimiento en este periodo permite reconocer la amplitud de la pobreza.Al contrario, no teniéndolo en cuenta, subestima el lapso de espera para que la pobreza
disminuya. La segunda hipótesis es igualmente discutible. Aún si llegara a suceder que el crecimiento pudiera
ser superior a 3%, éste nunca es regular. Está sometido a
ciclos que, en América Latina, tienen la particularidad
de tener una importancia significativa. Sin embargo, los
periodos de recesiones, m uy a menudo profundos y
algunas veces breves, acentúan por lo general las desigualdades que el reinicio del crecimiento no compensa rápidamente debido a los efectos clásicos de hysterisis,
lo que constituye un freno al mejoramiento de la pobreza.Y qué pensar de estas críticas a las hipótesis, pues
el retirarlas incrementarla aún más los tiempos límite -ya

3

Más recientemente, R. Paes de Barros y R. Mendon\:8 (1997) hicieron
simulaciones interesantes para Brasil. La hipótesis consiste igualmente
en suponer constante la distnbución de los ingresos (de 1993) y de
calcular el número de años de crecimiento continuo y regular para que
la amplitud de la pobreza se reduzca. Los autores obtienen los resultados siguientes: 1Oaños de crecimiento a una tasa de crecimiento de 3%
anual permiten una reducción de la pobreza de 8 puntos y de 2 puntos
solamente si ese crecimiento no fuera más que de 2%. A continuación
los autores analizan el efecto de la distribución de los ingresos sobre la
amplitud de la pobreza. El método consiste en suponer el mantenimiento del ingreso medio brasileño y de aplicar al país una curva de Lorentz

100

( o sea la curva que pone en relación los perciles, deciles o quintiles de la
población con el ingreso acumulado recibido) de otro país con menos
desigualdad. Si Brasil tuviera la misma curva de Lorentz que Colombia,
la pobreza se reduciría en 8 puntos y de 6 puntos si la curva adoptada
fuera la de México. En esta lógica, podemos calcular de ta misma llllll)era cuál debería ser la tasa de crecimiento durante 1O años -manteniendo la distnbución de los ingresos- para obtener una reducción equivalente a la realizada adoptando la distribución de los ingresos de otro
país, mientras se conserva el ingreso medio de inicio. Para obtener el
mismo grado de desigualdad de Colombia y México, haría falta suponer que el crecimiento fuera de 2.8% y 2.4% anuales, respectivamente.

TRAYECTORIAS

j AÑO 111, NO. 6 i MAYO - AGOSTO 2001

de por sí laJ:gos- para esperar del solo crecimiento la erradicación de la pobreza.
La amplitud de la reducción de la pobreza entre
1993 y 1995 se explica gracias al fin del periodo de
inflación alta y el crecimiento estimulado. Esto es lo que
veremos rápidamente. Desde el final de los años setenta, el número de pobres en Brasil y en América Latina
aumenta en el largo plazo debido principalmente a la
hiperinflación y sus efectos distributivos en favor de las
capas más altas de la población (Salama yValier, 1992) .
¿Podemos considerar que esta evolución pudiera invertirse con la caída del alza de los precios y el reinicio del
crecimiento, aunque fuera éste modesto? El descenso
observado en los años 1993- 1995 y probablemente en
el 2000 parece confirmar esta relación. La pregunta es,
sin embargo, más compleja: ¿No es preferible calificar
el crecimiento analizando sus elementos motores (sobre qué sectores está basado) y distributivos (cuáles son
las capas más favorecidas por este crecimiento y quiénes, en consecuencia, dinamizan o frenan dicho crecimiento)?
Sabemos que en algunos países, en algunos momentos, se necesita, por ejemplo, 3% de crecimiento
para crear empleos y, en otros países, en otros momentos, es necesario 5%, etc. Entonces, no es solamente el
incremento de los precios y del crecimiento lo que influye sobre la pobreza. El término del periodo de fuerte
inflación es un factor importante de reducción de la
pobreza, ya que la inflación acentúa las desigualdades y
el "impuesto inflacionista" es más importante para la
población situada en los deciles más bajos que para los
demás. Ahora bien, el crecimiento "sin inflación" puede de todos modos ser más o menos desigual. Portadora o no de crecimientos importantes de productividad,
según las formas que asuma la restricción externa, el
esfuerzo en la investigación y la existencia de una política industrial sectorial, la inflación puede al final ser más
o menos elevada. El concepto de régimen de acumulacifm
nos permite especificar la forma del crecimiento. Razón
por la cual es más pertinente este concepto que tomar en
cuenta únicamente la tasa de crecimiento.

TRAYECTORIAS I AÑO lll, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

En los años 1993-1995, varios factores jugaron
un papel importante en favor de los más pobres: el precio de los bienes alimentarios creció más que el nivel
general de los precios (sin embargo, el ingreso de los
más pobres está compuesto en su mayoría por estos
bienes a diferencia del ingreso de las categorías superiores); la inflación cesó brutalmente, y con la ayuda
del crecimiento, el ingreso de las capas no pobres (pero
tampoco ricas) mejoró mecánicamente Qa indexación
jugó provisionalmente a su favor y la recontratación se
reinició), de tal manera que el poder adquisitivo de estas capas medias aumentó. Las anticipaciones, ya sean
positivas (la estabilización es durable) o negativas Oa
estabilización no va a durar), y la desaceleración de algunos bienes duraderos permitieron una multiplicación
de su demanda. La apertura de las fronteras iniciada
desde el inicio de los años noventa, confirmada con el

El término del periodo de
fuerte inflación es un factor
importante de reducción de
la pobreza) ya que la
inflación acentúa las
desigualdades y el
('impuesto inflacionista&gt;&gt;es
más importante para la
población situada en los
deciles más bajos que para
los demás.

101

�ÁMBITO

ÁMBITO

Paradojas de la pobreza

Paradojas de la pobreza

Plan Real, desintegra más que
antes, la actividad económica en
dos zonas: una, abierta a la competencia internacional y la otra
-debido a la naturaleza de los
productos-, rel~tivamente protegida. La estructura de los precios relativos es alterada: los precios de los bienes amenazados
....
por la competencia internacional
-- ~~
crecen con menos rapidez que
el nivel general de precios, y los
precios de bienes protegidos aumentan más rápidamente. Sin embargo, es en este sector protegido, donde se sitúa la mayoría de los empleos
informales y por lo tanto los ingresos más débiles. La
deformación de los precios relativos va a permitir entonces que los ingresos de las categorías más castigadas
puedan crecer provisionalmente. No es luego únicamente el crecimiento el que permitió la reducción importante de la pobreza, pero más que nada la modificación de las anticipaciones y la alteración de la estructura de los precios relativos. Son éstas las condiciones en
las cuales este crecimiento se desarrolló (econonúa abierta y retraimiento importante del Estado) y las que explican la reducción importante de la pobreza. Con el
crecimiento sostenido, la estabilización de los precios,
estas condiciones tienen cada vez menos peso. Los efectos redistributivos (más igualdad, menos pobreza) se
agotan. El nivel de la pobreza se estabiliza y su curso
tiende a invertirse con el incremento de empleos precarios e informales, sobre todo en ciertas regiones fuertemente industriales como Sao Paulo.

América Latina (CEPAL)5 o de
el Banco Interamericano de Desarrollo,6 demuestra que con
excepción de algunos pequeños países las desigualdades
entre capüal y trabajo se acre-

-

-

'

'
,

'

...
,

centaron; aquéllas entre trabajo
calificado y no calificado, tammén, y que, porfin, el porcentaje
de empleos informal.es sobre la
poblacÜJn activa aumentiJ. Las

GRÁFICA l. EVOLUCIÓN COMPARADA DEL INGRESO Y EL EMPLEO
120

110

100

o

~

Zl

!

90

¡;;

:!?

.1/.

una doble cara: en un primer tiempo, la pobreza y las
desigualdades disminuyen y, en un segundo tiempo, el
crecimiento se nutre de la desigualdad profunda existente, la acentúa frecuentemente y la aligera; de vez en
cuando es más viva, pero marginalmente, como puede
observarse en el Cuadro 2. La pobreza y las desigualdades no alcanzan a disminuirse de una manera durable porque el crecimiento las mantiene y se nutre de
ellas.
Brasil es particularmente inequitativo, como lo
muestra el conjunto de los indicadores, sean éstos los
coeficientes de Gini o de Theil, el porcentaje de 20% de
los más ricos sobre 20% de los más pobres, o bien, los
porcentajes elaborados por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo
(CNUCED).4
Para comprender estas evoluciones de la pobreza y de la desigualdad tenemos que estudiar el empleo
y los ingresos que este crecimiento genera. El conjunto
de estudios hechos, sean de la Comisión Económica para

causas de esta evolución re80
ciente están íntimamente relaIngreso real medio
cionadas con la apertura de las
Empleo
70
- -Ingreso con escolaridad de O a 4 años
econonúas a la economía del
~_ _
-_
Empleo
con _
escolaridad
Oa_
4 años
50,__
__
_ _de
_
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __J
mundo; apertura que ha sido
brutal, con una liberalización
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
J.2000N.2000
de los mercados y una sensible disminución de la intervención del Estado. Lineamientos de lo que ocurriría
niveles de productividad se acentuó entre el sector propodían vislumbrarse desde el principio de los años notegido y el sector sometido a la competencia. La tasa de
venta: el sector sometido a competencia internacional
formación bruta de capital aumentó poco, y permanese extenderá y no podía sobrevivir más que transforce débil en comparación con la tasa de las economías
mándose profundamente. La productividad del trabaasiáticas, y destaca la persistencia de comportamientos
jo aumentó notablemente durante este decenio, y su
rentistas de parte de numerosos empresarios y de las
ritmo fue dos veces superior al de Estados Unidos, al
capas más acomodadas de la población. De este modo,
mismo tiempo que el tejido industrial del país se transel crecimiento reencontrado fue y sigue siendo por lo
formaba: menos integración y una " desverticalización",
menos económico en empleos (Dedecca, 1999):
sumada la creciente importación de bienes de capital.
La brecha de la productividad con los países desarroEl empleo formal padeció una caída significativa de 1989
llados que se había hecho más grande en los años ochena 1996 (con una ligera recuperación de 1992 a 1995),
ta empezó a reducirse/ pero la heterogeneidad de los
este descenso continuó en 1997 y 1998 en la industria de
5

Esta tendencia está presente en la gran mayoría de los países; para

más detalles ver CEPAL, 2000: 100 y ss. Para un estudio de conjunto

EMPLEO-INGRESO-DESIGUALDADES·
POBREZA
La liberalización rápida de los mercados que permite
tanto una erradicación de los procesos hlperintlacionistas como una consolidación del crecimiento ofrece

102

4

La CNUCED propone un indicador más complejo con el objetivo
de tomar en cuenta la formación social en su totalidad. Considera la
participación, en el ingreso de 40% de los más pobres, de 20% de los
más ricos y de 40% de "capas medias" para simplificar, en cada país.
De esta manera, se obtienen cinco grupos de países. El primero se
compone de los países con más desigualdades ya que 20% de los más
ricos se benefician de 60% y más de las riquezas producidas, las capas
medias, 30%, y 40% de los más pobres, 10% de estas riquezas. El país
clasificado como primer lugar en este grupo es Brasil.

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

reciente, ver Calcagno, 2001: 81ss. que subraya que sobre cien empleos creados en América Latina de 1990 a 1996 más de 4/5 corresponden a empleos informales.
• Las desigualdades se acrecentaron profundamente, en todas las economías latinoamericanas (con la excepción de Costa Rica), y más particularmente en México y en Perú. Los ingresos del trabajo asalariado
crecieron en conjunto de 1991 a 1996 (con la notable excepción de
Argentina en donde disminuyeron), pero este movimiento de conjunto se efectuó con una dispersión acentuada (incluyendo la baja de la
Argentina), una informalización más grande -la tasa de informalidad

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

1MAYO - AGOSTO 2001

pasa de 51.6% en 1990 en promedio según el Banco Interamericano
de Desarrollo a 57.4% en 1996 (BID, 1998: 10)-y unjlechissemem de
la creación de empleos: una reducción de los empleos públicos de 15.3%
en 1990 a 13.2% en 1995, pero un aumento de los empleos en los
sectores no expuestos en la competencia internacional, construcción y
servicios, en donde los porcentajes pasan de 58.4% en 1990 a 63% en
1995 (BID, 1998: 10 y 11).
7
El análisis de las causas del crecimiento de la productividad: aumento de las capacidades o importación masiva de equipo que sustituyen
al equipo producido localmente, es un tema que va mas allá del propósito de esta posfase.

103

�ÁMBITO

ÁMBITO

Paradojas de la pobreza

Paradojas de la pobreza

la transformación para luego invertirse ligeramente en
1999 y fuertemente en el 2000, según los datos del IPEA.

Según el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA), la participación de los asalariados que tenían empleos informales pasó de 20.81% del conjunto
de los empleos de las grandes regiones metropolitanas
en 1991, a 27.53% én el año 2000, siendo este aumento
particularmente pronunciado en Sao Paulo, ya que pasó
de 19.09% a 28.23% yendo por arriba de las regiones
de Salvador y llegando casi a igualar a Recife. La participación de trabajadores "por su cuenta", aquellos en
donde más se concentra la miseria, aumenta también,
pero en una medida menos significativa, de 20.10% a
23.34%, siendo esta progresión particularmente alta en
el estado de Río de Janeiro.
Los deciles más pobres se concentran sobre todo
en el área de los empleos informales más que en la de
los empleos formales, pudiendo agregar que los pobres
se sitúan en empleos de estricta supervivencia, en los
cuales la irúormalidad tiene un grado superior al promedio de los empleos informales.
La distancia de ingresos percibidos por los asalariados formales e informales se redujo, pasando de
30.11% a 22.06% en el periodo comprendido entre 1991
y 1999 según el IPEA; esta diferencia sigue siendo bastante alta en Salvador, aunque sufrió una fuerte disminución en esta región y en Sao Paulo ( donde se

incrementó ligeramente). Un movimiento más amplio
puede ser observado a la hora de comparar los ingresos
de los asalariados formales contra el de los trabajadores
por su cuenta (35.42% a 20.89%). Las fluctuaciones
son, sin embargo, más elevadas (más de 50% en 1992 y
1993, y 10.61 % en 1995, confirmando así la recuperación del poder de compra que ya explicamos gracias a
los dos deciles más pobres de la población entre 1993 y
1995).
En su conjunto, el ingreso real promedio de trabajo disminuyó estos últimos años. Según el IPEA, el
ingreso real de trabajo, en reales de enero de 2000, se
sitúa entre enero y noviembre de 2000 por abajo del
alcanzado en 1995 y bastante más bajo que el alcanzado en 1997 y 1998. En la industria de la transformación, el ingreso está por debajo del alcanzado en 1993.
El ingreso del trabajo en la industria de la transformación contrasta fuertemente con la evolución estimada
de la productividad del trabajo en esta industria. La
productividad del trabajo -por trabajador- en esta industria, pasa del índice 100 en 1991, a 126.2 en 1994 y
logra un nivel de 185.6 entre enero y noviembre de 2000
(esta cifra se elevó a 199.9 cuando fue medida a partir
de las horas pagadas).
El descenso de los ingresos del trabajo del conjunto de los sectores es particularmente pronunciado
por los trabajadores que tienen menos de cuatro años
de instrucción: su ingreso estaba evaluado en 404.3 rea-

les en 1991, 366.3 en
1994 y solamente 380.3
en promedio entre enero y noviembre de 2000,
y es menos pronunciado
para los trabajadores que
tienen entre 5 y 8 años
de escolaridad. Es en el
nivel de edad entre Oy 4
años de escolaridad que
hay menos empleo: un
poco más de cinco millones y medio en las
grandes regiones metropolitanas en 1994, un
exceso de cuatro millones en el 2000, mientras
que aumenta para los
otros niveles de escolaridad proporcionalmente
al número de años estudiados. Este descenso
fuerte de empleo en este
nivel, más elevado que el
de sus ingresos medios
(ver gráfica 1 para las
evoluciones indexadas)
y el aumento de los empleos en otros niveles explican que la evolución de la
desigualdad no haya sido tan pronunciada como la que
hubiera podido esperarse limitando la observación a
este único nivel.

El aumento de la
precariedad del trabajo a
tiempo parcial y la escasez
relativa de creación de
empleos fonnales
constituyen factores que
potencialmente conducen a
un aumento de la pobreza)
nutrida por las formas de
empleo que se desarrollan
con la liberalización del
mercado de trabajo y el
impulso de la flexibilidad
del trabajo.

DESEMPLEO-FORMAS DE
EMPLEO-POBREZA
El empleo formal e informal aumenta y pasa de 15 millones a 17 en el periodo de 1991 a 2000 en las seis
regiones metropolitanas. La participación del empleo
informal en los datos totales aumenta, y el empleo en la
104

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

industria de la transformación disminuye sensiblemente en el mismo
periodo, mientras que el
empleo en el sector de los
servicios crece considerablemente. Es en los servicios y en los empleos
informales en donde hay
más pobres. Es necesario,
entonces, hacerse una
pregunta: ¿Puede considerarse que el aumento
del desempleo pueda ser
un factor de crecimiento
de la pobreza, como puede observarse en los países desarrollados? El estudio de R. Paes de Barros et al. (2000) contiene algunos elementos de
respuesta interesantes y
en cierta medida, sorprendentes. Dichos autores hacen una comparación de los efectos de la
inflación y del desempleo
sobre la pobreza a largo
plazo. El resultado de estas pruebas econométricas revela que la relación entre el crecimiento del desempleo
y el aumento de las desigualdades y de la pobreza es
fuerte. Así, de mayo de 1982 a diciembre de 1998, un
crecimiento de dos puntos del desempleo se traduce en
un aumento de la pobreza de 2.3 puntos. Más precisamente, el aumento de 6.1 puntos del desempleo entre
estas fechas explicaría el aumento de 7 .1 puntos de la
pobreza. Paradójicamente, esta relación entre el crecimiento del desempleo y de la pobreza sería más fuerte
que la relación entre el aumento de la inflación y el de la
pobreza: para un alza de un punto de inflación mensual, tendríamos un aumento de 0.04 puntos de pobre-

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO· AGOSTO 2001

105

�ÁMBITO

ÁMBITO

Paradojas de la pobreza

Paradojas de la pobreza

Estos resultados nos sorprenden. Que el alza de
la inflación tenga efectos sobre la distribución del ingreso es conocido de los economistas y de quienes la
sufren y puede observarse que la tasa de inflación es
más elevada para aquellos que pertenecen a los deciles
más pobres que para aquellos cuyo ingreso se sitúa en
los deciles más altos. Que este incremento de la desigualdad tenga efectos sobre la pobreza también es un
hecho admitido (notemos que en este estudio dichos
efectos no fueron analizados); pero, es igualmente aceptado que este efecto negativo pueda ser contrabalanceado por una tasa de crecimiento importante y una
alza consecutiva del empleo. El periodo de la dictadura
militar ofrece un ejemplo heterodoxo -con respecto a
la corriente dominante del Banco Mundial- pues presentó, a la vez, el awnento de la desigualdad, una tasa
elevada de crecimiento y una disminución de la pobreza en los años setenta.

za. La transición de una inflación de 0% -observada
durante las políticas de estabilización efuneras- a 80%
mensual explicaría el aumento de 3.2 % de la pobreza y
7.2 puntos del índice deTheil, utilizado para medir la
desigualdad. La conclusión de estos autores es que la
pobreza se asocia sobre todo al crecimiento del desempleo mientras que la variación de las desigualdades seria producto sobre todo del alza inflacionaria.8
8

Los autores matizan sus conclusiones del año 1995 en adelante: El
aumento del desempleo tendría menos efectos negativos sobre la pobreza y las desigualdades a partir de esa fecha.

La "sorpresa" viene más bien de los resultados
obtenidos al establecer una jerarquía de causas, el aumento del desempleo llevando las de ganar sobre el crecimiento de la inflación en la explicación del incremento de la pobreza. D os tipos de reservas pueden ser presentadas. El pequeño estudio de Ramos et al. ( 1999)
establece que la relación entre awnento de desempleo,
por un lado, y el crecimiento de la pobreza, por otro, no
es significativa. Ramos et al. hacen una simulación y
nos enseñan que si los trabajadores desempleados recibieran un ingreso equivalente a lo que recibían cuando
trabajaban, su situación no cambiaria de manera significativa, la variación de la pobreza se seguíria explicando sobre todo por la calidad de los trabajos obtenidos
(pudiendo ésta ser medida por el número de años de
educación). H e aquí un resultado inverso del descrito
anteriormente, que va contra lo que nos enseñan las
teorias; sin embargo, es verdad que estas teorias se refieren sobre todo a los países desarrollados. La segunda
reserva viene de la definición de desempleo. Es ésta, en
efecto, una cuestión importante. Las estadísticas difieren grandemente entre el acercamiento de la Pesquisa
Mensual de Emprego (PME) del Instituto Brasileiro

de Geografia e Estatística (IBGE), que utilizan Paes de
Barros et al., y que corresponde a la admitida por la
Organización Internacional del Trabajo (OfD, o al de
la Pesquisa de Emprego e Desemprego (PED) del Departamento Inter Sindical de Estadísticas y Estudios
Socio Económicos (DIEESE). La tasa de desempleo
medida por el IBGE seria de 7.45% en Sao Paulo en el
año 2000 y la medición de la DIEESE seria de 11.02%.
La DIEESE considera algunas formas de subempleo
como revelaciones de desempleo enmascarado: Algunas personas pueden sentirse temporalmente desilusionadas en su búsqueda de empleo, otras tienen empleos
precarios, insuficientes para asegurar la supervivencia.
Si agregamos a la tasa de desempleo (PED) estas dos
formas de desempleo enmascarado u oculto, se obtiene
para el estado de Sao Paulo, según el IPEA, 17.67% en
2000, es decir, una cifra superior por diez puntos al
indicado por el IBGE (7.45%).
El segundo acercamiento al desempleo y al
subempleo es más pertinente que la primera. Ciertamente, podemos considerar que hay una cierta arbitrariedad en la medición del desempleo (¿Qué nivel de
precariedad tomar? ¿Cuándo podemos afirmar que hay
una desilusión que impide la búsqueda de empleo?)
Pero a pesar de estos defectos, corresponde en mucho
a la especificidad de las economías semi-industrializadas
como Brasil en donde reina una tasa de empleo informal particularmente elevada. Es bastante lógico que
encontremos pocas relaciones significativas entre desempleo y pobreza en la medida en que entre más pobre
es uno, menos se tierze la posihilida,d de no trabajar, siendo
una abstracción el seguro de desempleo para dichos
pobres. Esto explica el porqué las estadísticas del IBGE
demuestran que la tasa de desempleo (PME) es el más
débil entre los trabajadores que tienen una escolaridad
de Oa 4 años: 5.42% en 2000, mientras que es de 8.43%
para aquellos que tienen una escolaridad de 5 a 8 años,
de 9 .1 7% para una escolaridad de 9 a 12 años y de
3.8% para aquellos que tienen una escolaridad superior a los 12 años.
Encontramos así resultados análogos a los de

106
TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO • AGOSTO 2001

Es bastante lógico que
encontremos pocas
relaciones significativas
entre desempleo y pobreza
en la medida en que entre
más pobre es uno) menos se
tiene la posibilidad de no
trabaJa,¡; siendo una
abstracción el seguro de
desempleo para dichos
pobres.
países desarrollados única y exclusivamente para la categoría de los trabajadores más instruidos. Para todos
los demás, los resultados son opuestos totalmente. Dicho de otra manera, mientras que en los países desarrollados el desempleo es más importante, entre menos
instruidos estén, en las economías semi-industrializadas
es totalmente lo contrario con excepción de la categoria con más de 12 años de instrucción. Esta última conoció de hecho un awnento importante: de 50% entre
1991 y 2000, según el !PEA. El empleo ha awnentado
para todas las categorías a medida que la instrucción aumentaba, particularmente para la comprendida entre 9 y
11 años de escuela, con la excepción ya subrayada de los
trabajadores que sólo tuvieron el beneficio de una instrucción inferior a 4 años. Hemos visto que esta evolución contrastada por nivel de educación explicaba, en parte, la evolución de la pobreza aumentando menos de lo que hubiera

107

�MEMORIA VIVA

ÁMBITO

Paradojas de la pobreza

podido esperarse si hubiéramos tenido en cuenta solamente
los niveles de ingreso y sus tendencias.
En la medida en la que exista una relación sólida
entre la calidad de los empleos, el ingreso y el nivel de
instrucción, podemos entonces concluir, como Ramos
et al.., por la simple lógica del análisis, que existe una
relación sólida entre la pobreza y la calidad del empleo,
y pocas relaciones fiables entre la pobreza y el desempleo. Al contrario, podemos deducir que el aumento de
la precariedad del trabajo a tiempo parcial, la escasez
relativa de creación de empleos formales, con la excepción de aquellos que exigen un nivel de instrucción relativamente elevado, constituyen factores que potencialm ente conducen a un aumento de la p obreza que, esta
vez no seria nutrida por la inflación sino más bien por
las formas de empleo que se desarrollan con la liberalización del mercado de trabajo y el impulso de la flexibilidad del trabajo. Es deseable que también sea utilizada una bateria de otros indicadores que busquen la
medida de la calidad de vida, tanto en el trabajo como
en el hogar así como se hace actualmente en los países
desarrollados con el fin de comprender las múltiples
caras de la pobreza. Dichos indicadores permitirán comprender los fenómenos de exclusión y entender la influencia de factores no monetarios, ligados al ambiente
y a su degradación, al empequeñecimiento de la familia
y a las mutaciones de la solidaridad, sobre la calidad de
vida. Con niveles de industrialización consecuentes y
un urbanismo invasor, Brasil conoce nuevas formas de
pobreza. Los instrumentos tradicionales para medirla
revelan entonces sus limites. El conjunto de argumentos que presentamos para explicar la evolución de las
desigualdades y de la pobreza absoluta y, sobre todo, la
discusión sobre el desempleo, las formas de empleo y la
pobreza, milita para que sea relativizado el análisis en
términos de pobreza monetaria y que sean construidos
otros criterios complementarios teniendo como objetivo comprender el incremento del "sufrimiento social"
de los más desprovistos hoy, paralelamente y en relación con la manera brutal con la que se efectúa la liberalización de los m ercados. ,a,,

108

La historia abierta

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Memorias y visiones de un testigo
EsTHELA G uT IÉRREZ G ARZA

Célebre por su contienda legal de
un cuarto de siglo contra Augusto
Pinochet) merece que se le
reconozcan otras posesiones. La
presente entrevista conducida por
Esthela Gutiérrez Garza) nos
acerca a las memorias y visiones
de un testigo de su tiempo para
quien el porvenir es un espacio
abierto que aguarda por la
respuesta de los pueblos.
Joan Garcés nació en Valencia, en 1944, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial,
en las mismas horas en que París estaba siendo liberado de la ocupación alemana. Es doctor
en Ciencias Políticas por La Sorbona y especialista en relaciones internacionales. Tenía 2 7
años y era el asesor personal de Salvador Allende el día en que Pinochet masacró en La
Moneda al gobierno legítimo de Chile. En sus anteriores estudios de Sociología Política, en
París, Garcés había realizado una tesis doctoral sobre Chile, que lo llevó al país austral para
recoger datos sobre la democracia más vieja de Latinoamérica.Así se encontraron el líder que
intentaba una vía democrática al socialismo y el joven democrático lleno de idealismo que
quería ayudarle a conseguirw

TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6

MAYO • AGOSTO 2001.

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109

�MEMORIA VIVA

MEMORIA VIVA

La historia abierta: memorias y visiorzes de un testigo

El Consejo de
Seguridad quedó
neutralizado por el
conflicto hegemónico
entre la potencia
soviética y la
norteamericana. La
consecuencia fue que el
mundo fue inmerso en
la llamada Guerra
Fria~ que fue una
"guerra caliente"
respecto de muchos
países del tercer
mundo.

La historia abierta: memorias y visiorzes de un testigo

En el debate reciente sobre las relaciones internacionales, aparece en el
centro de la reflexión la necesidad de construir un orden planetario que, en
esencia, respete la soberanía de los pueblos y sus naciones, garantice la
libertad de su forma de gobierno y el régimen económico de su elección.
Esto no sucede, nos dice usted, en su libro Soberanos e intervenidos y
agrega que, en las relaciones internacionales contemporáneas continúa vigente el principio de que "las naciones tienen tanto derecho como de fuerza
disponen"y, obviamente, este principio constituye la negación del derecho.
¿Cuáles podrían ser los principios o fundamentos éticos, explícitos en la
actualidad, que orientan la transición hacia ese nuevo orden planetario?
La frase que usted acaba de citar es de Espinoza, filósofo del siglo XVII.
Lo que nos permite observar el dillcil progreso de las relaciones internacionales en el campo del derecho. Esa constatación continúa siendo válida
hasta estas fechas. Debemos distinguir el plano del deber ser y el plano de
la realidad. Desde el punto de vista del deber ser, la Carta de las Naciones
Unidas, aprobada en San Francisco en 1945, afirma los principios de un
orden planetario asentado en las siguientes premisas:
1. El respeto a la autodetermi'riaciim de ws puebws, así como a la soberanía de
los Estados para elegir su forma de gobierno y su sistema económico, de
modo compatible con los principios de las Naciones Unidas, entre los que
destacan los derechos democráticos, la democracia representativa y los
derechos humanos.

2. Un segundo supuesto es que el plarzeta rzecesita un orden, el que según la
Carta está basado en la coordinación entre los Estados.
3. En tercer lugar, un principio en el cual insistieron mucho los soviéticos
Y los norteamericanos refleja la relación de fuerza existente en el mundo
después de 1945, en virtud del cual las cinco potencias vencedoras se
reservaron el derecho de veto en el Consejo de Seguridad, al que confiaron la dirección de las relaciones interestatales, otorgando a aquéllas un
status predominante. F ue una condición impuesta por la Unión Soviética
Y Estados Unidos para firmar el Tratado de San Francisco en 1945.
Por consiguiente., la necesidad de un orden planetario fue sentida
entonces y se intentó encontrar una respuesta. Lamentablemente, la historia transcurrida desde 1945 hasta hoy muestra que los principios y la
estructura de la Carta de las Naciones Unidas no han sido respetados.
Si tomamos como referente la Carta de la ONU, la respuesta a su
pregunta se encuentra en una u otra variante de los principios en que se
s~stenta. A_sí, por ejemplo, en la medida que el Consejo de Seguridad quedo neutralizado por el conflicto hegemónico surgido después de 1945
entre la potencia soviética y la norteamericana, quedó paralizado ese instrumento de conducción. La consecuencia fue que el mundo fue inmerso

en un nuevo conflicto, la llamada guerra fría entre esas dos potencias, que
fue una guerra caliente respecto de muchos países del tercer mundo.
El principio de la soberania, manifiestamente, no fue respetado. Cada
una de las dos potencias hegemónicas buscó asegurarse una zona de influencia y dentro de ella no respetó aquel principio.

Si hacemos una revisión histórica de las relaciones internacionales desde
el siglo XV hasta nuestros días podemos apreciar que hay dos grandes
etapas. Una de ellas, la primera, que abarca del siglo XV al XIX, caracterizada por las intervenciones abiertas, los desembarcos., las ocupaciones
territoriales, las anexiones, la colonización, etcétera, y que formaba parte,
puede decirse, de las condiciones del derecho internacional que en aquel
entonces regulaban las relaciones de las naciones y sus Estados. La otra
etapa, la que surge en el siglo XX, como bien lo señala usted, como una
nueva realidad en donde hay dos tipos de organización de la sociedad: la
capitalista y la socialista,y donde podemos observar que los pueblos y sus
naciones -ya la mayoría de ellos como países independientes- son articulados bajo nuevas formas de intervención, de influencías que derivan finalmente del conflicto de la posguerra, bajo las condiciones de la guerra
fria. La pregunta sería entonces en el terreno del derecho internacional,
¿qué fue lo que se mantuvo como principio del derecho en estas dos fases,
cuáles son los cambios en las acciones de intervención contra la soberanía
de las naciones y en dónde podemos constatar la ruptura?
El punto de ruptura lo encontramos, en mi opinión, en dos planos, en el
normativo y en el de la realidad fáctica. Desde el punto de vista de la
realidad de los hechos, un punto de ruptura simbólico es 1895, fecha en
que la potencia naval británica reconoce por primera vez que en el conjunto del continente americano rige la doctrina Monroe norteamericana.
Ese cambio es paralelo a la emergencia en Europa del imperio alemán tras
la unificación de Alemania por el canciller Bismark. Para ese entonces,
Francia y Gran Bretaña estaban preocupadas por preparar una alianza
internacional que contrabalanceara a la emergente potencia germánica.
Mientras Gran Bretaña reconoce por primera vez la doctrina Monroe
en 1895, un año antes, en 1894, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas
de Francia suscribe con el Estado Mayor ruso un pacto ultra secreto por
el que ambos ejércitos se obligaban a movilizarse, prácticamente a entrar
en guerra, en cuanto se produjera el más minimo movimiento por parte
de un país vinculado a Alemania, o una acción militar del imperio alemán .
El acuerdo secreto significaba, en la práctica, que cualquier conflicto que
surgiera en un lugar de Europa podía arrastrar a las potencias a intervenir
en él. Por consiguiente, el pacto secreto prefiguró las reacciones en cade-

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�MEMORIA VIVA
MEMORIA VIVA

La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

La historia abierta: memorias Y visiones de un testigo

na que ocurrieron en 1914 en ocasión de una crisis en los Balcanes, y que
sumergieron a Europa en la denominada primera guerra mundial (19 141918), el conflicto general de mayor envergadura que había conocido el
mundo hasta 1914.
En paralelo, sin embargo, el derecho también estaba desarrollándose.
En 1899 tiene lugar la conferencia de La Haya, en la que las principales
potencias europeas, así como Estados Unidos y Japón, sentaron las bases
de lo que a lo largo del siglo XX sería desarrollado como principios normativos de prohibición de la agresión como instrwnento de política exterior, por un lado, y de las "costumbres y usos de la guerra", por otro lado.
Es decir, se asentó en el campo del derecho internacional el principio
según el cual si surgía un conflicto bélico, éste tenía que respetar ciertos
principios básicos, en particular, en cuanto a los civiles y, también, en
cuanto a los soldados prisioneros.

Al tiempo que se
establecían normas en
respuesta a la
necesidad de dotar al
mundo de principios
jurídicos comunes y
asumidos libremente
por los Estados y los
pueblos, también se
desarrollaba el
conflicto de poderes
por la hegemonía del
planeta.

Puede observarse cómo, en el siglo XX, los hechos, y las normas que
intentan regular esos hechos de acuerdo con ciertos principios jurídicos,
alcanzaron un desarrollo que marcaría la evolución de ese siglo.
En el campo de la realidad politica, los medios violentos vuelven a
impo nerse y provocan la segunda guerra mundial ( 1939- 1945), otro conflicto hegemónico entre casi las mismas potencias que se enfrentaron durante la anterior guerra mundial. Sin embargo, al terminar la guerra en
1945 los principios normativos sentados en la Conferencia de La H aya de
1899, que dieron origen a los Tratados de La Haya de 1907 sobre los
" u sos y costumbres de la guerra", son desarrollados en los Convenios de
Ginebra de 1947 -que buscan regular los limites de la conducción de las
actuaciones bélicas- y en otros instrumentos jurídicos vinculados. Como,
po r ejemplo, la Declaración Universal de Derechos del Hombre, suscrita
el día 10 de diciembre 1948. El día anterior, se había firmado el Convenio
contra el Genocidio, y unos m eses antes, en 1946, había sido dictada la
Sentencia del Tribunal de Nüremberg al amparo del Estatuto del Tribunal
Militar Internacional aprobado en Londres el 8 de agosto de 1945 por las
potencias de la coalición antifascista.
A partir de 1945, por consiguiente, progresa una linea de desarrollo
normativo que trata, en primer lugar, de prevenir los crímenes contra la
humanidad, y en todo caso sancionarlos. Línea que, sin duda, tiene entre
sus logros convenios tan importantes como el de 1984 contra la tortura, o
los acuerdos del Consejo de Seguridad que en 1993 y 1995 crearon tribunales penales internacionales para sancionar los crímenes de lesa humanidad cometidos en los Balcanes (Europa) y Ruanda (África), o el Tratado
de Roma que en julio de 1998 aprobó la creación de un Tribunal Penal
Permanente Internacional para sancionar los crímenes de genocidio y otros

crímenes contra la humanidad.
.
Pero al tiempo que se establecían normas en respuesta a la necesidad
de dotar al mundo de una ley común, de principios jurídicos comunes Y
asumidos libremente por los Estados y pueblos, también se desarrollaba la
otra realidad, fa del conflicto de poderes por la hegemonía del pl3?~ta, en
el que a fines del siglo XX es desintegrada la última gran potencia imperial europea.
.
,
Hemos ingresado en el siglo XXI en circunstancias en que, segun el
derecho internacional, las normas que prohíben la agresió~ e~tre los ~tactos y la violación de los derechos hwnanos son de ~ump~ento obligatorio. Y también la sanción de las infracciones es obligatona para los Estados. Los tratados internacionales han establecido la jurisdi~ción universal
para perseguir a quienes cometen crímenes de lesa humarudad. En _paralelo, hoy nos encontramos con el hecho excepcional de que, por ~~era
vez desde mediados del siglo XIX, hay una sola potencia hegemoruca en
el planeta, Estados Unidos de América.

Estas ideas están desarrolladas en su más reciente libro, Soberanos e íntervenidos, donde nos describe de manera fascinante y con base a una
documentación muy amplia y un análisis profundo, los pormenores de esta
historia de estrategias de intervención, y también de av_ance~ en la
fundamentación del dereclw internacional que regula la convi~encta entre
las naciones. Para ello, usted vivió varios años en Estados Unidos, consultando los archivos públicos y también archivos secretos como los de la
O/fice of Strategic Services, entre otros. Dos cuestiones ~ gustarla conocer. primero, •cómo surgió este ambicioso proyecto del libro y, segundo,
có:m, fueron :sos años para usted?; ¿qué significó estar en co~tacto_con
documentos en su día top secret, que describían con detalk las intenciones
y los planes de intervención y agresión de unos países poderosos ~ntra
otros, y cómo pueden equilibrarse las necesidades de la razón, que vienen
siendo la investigación, con lo que siente como ser humano?
.
Efectivamente, el trabajo de investigación al que usted se refiere fue publicado en 1996, por la Editorial Siglo XXI de España. Es el res~tado de
varios años de estudios acerca de una problemática singular: la u:itervención de las potencias dominantes sobre los pueblos hispánicos. Ese es el
tema conceptual del libro.
.
Para contestar a sus preguntas, empezaría diciendo que fui a las fuentes. Puesto que me interesaban las relaciones estratégicas entr_e las potencias, en su vertiente hacia los pueblos híspánicos, era necesano consultar
los archivos documentales donde se reflejan los valores y conceptos en
torno de los cuales giran los conflictos estratégicos, las opciones estratégi-

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TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6

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TRAYECTORIAS

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�MEMORIAVWA

MEMORIA VIVA
La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

cas de los gobiernos que han tenido mayor influencia sobre los pueblos
hispánicos en las últimas centurias. En particular durante el siglo XX.
Me pregunta usted por qué llevar adelante ese estudio, y qué era lo
que sentía como investigador. Es muy sencillo. Yo nací en 1944, es decir,
en los postrimerías de la segunda guerra mundial, en las mismas horas en
que París estaba siendo liberado de la ocupación alemana. Pero nací en
España, un país entonces ideológicamente próximo a las potencias nazifascistas. Sin embargo, a pesar de que éstas fueron derrotadas en 1945,
España continuó gobernada por el general Franco, hasta que por evolución biológica murió en su cama en 1975. Realicé mi estudio por una
inquietud como ciudadano: por qué habiendo nacido yo un año antes de
la derrota de las potencias del eje nazi-fascista, en mi país sobrevivieron
los efectos de la dictadura de origen fascista instaurada de 1939 hasta
1975.
Durante los años 60 y 70, tuve ocasión de conocer la realidad europea. Viví en Francia, también en América Latina, participé de forma directa en el desarrollo democrático de Chile a finales de los años 60 y comienzos de los 70.Y me encontré con la respuesta a su segunda pregunta,
lo que significó para mí, en lo personal, esta investigación.
Me tocó vivir entre 1970 y 1973 en un país con democracia pluralista,
la más desarrollada en América Latina y en el mundo hispánico como era
entonces la de Chile. Y también me tocó conocer cómo Chile se vio sumergido en una insurrección de carácter fascistoide, con el apoyo, estímulo e intervención de la principal potencia del mundo que es Estados
Unidos.
Entonces, hallar respuesta al porqué de ello me llevó a indagar en
torno de los conflictos de política internacional que pudieran explicar cómo
una alianza antifascista, la que derrota a la Alemania hitleriana y a la Italia
musoliniana en 1945, se convierte en una alianza contra las organizaciones de izquierda. Ésta es la razón por la que me sumergí en la documentación de los archivos nacionales de Estados Unidos. Y particularmente en
los archivos de las instituciones donde las decisiones estratégicas eran tomadas. Y encontré algunas respuestas.
En particular, encontré algo que me llamó la atención. Cómo el Establishment político-militar norteamericano bajo la administración Truman
incorporó, aceptó, integró, los conceptos estratégicos respecto del continente euro-asiático elaborados por el imperio británico a lo largo del siglo
XVIlI Y XIX. Y cómo esa recepción del legado conceptual y estratégico
británico influyó en que Estados Unidos apoyara después de 1945 la división de Europa. División decisiva para explicar por qué Europa fue sumergida en la guerra fria y, por extensión, el conjunto del mundo.

TRAYECTORIAS

AÑO 111, N~

MAYO. AGOSTO 2001

Ello me invitaba, a su vez, a reflexionar sobre los orígenes de los conceptos estratégicos e imperiales británicos, particularmente su desarrollo
en relación con el mundo hispánico durante los siglos XVIII Y XIX.
De ahí que mi trabajo quedara integrado en un libro que, en realidad,
son tres. Uno sobre el cambio de alianzas geoestratégicas entre 1945 y
1947, el cambio de la alianza antifascista por la alianza anticomunista.
Otro, sobre el desarrollo de los conceptos estratégicos gestados en el imperio británico en los siglos XVIII y XIX, y su proyección hacia los pueblos hispánicos. En tercer lugar, el libro es una reflexión sobre la superación de los conceptos estratégicos imperiales británicos por la realidad
creada en el mundo tras el desenlace de la guerra fría, en las postrimerías
del siglo XX.
Ésta es, digamos, la inquietud de investigador. Ahora, desde el punto
de vista ya más personal, mi experiencia al consultar los archivos ha sido
comprobar la gran distancia que existe entre las explicaciones que normahnente los gobiernos, y los representantes de los gobiernos, dan a sus
respectivas sociedades de lo que están haciendo, y la realidad de por qué
lo están haciendo, la realidad de los hechos, sus verdaderas m otivaciones
y objetivos reales.
Las verdaderas motivaciones, los objetivos reales, rara vez coinciden
con lo que públicamente es explicado. Si uno quiere entender cuáles son
las claves de las grandes opciones estratégicas de gobiernos con proyección internacional, con capacidad de influencia, de interferencia, en los
asuntos internos de los pueblos hispánicos, es necesario recurrir a esos
archivos para encontrar la respuesta.

En esta dicotomía entre lo declarado y lo cierto aparece un hecho que estamos presenciando cada vez más en políticos, en jefes de Estado que no
tienen el rango de estadista. Es decir, Gandhi, Roosevelt, Lenin, Mao, De
Gaulk, Allende están empezando a ser personajes políticos que cada vez
más forman parte de nuestra historia, como una historia pasada. Creo que
hoy, existen pocas excepciones, como por ejemplo el caso de Nelson Mande/a
que ha sido un estadista para su país y para el mundo. El perfil de los
políticos contemporáneos viene siendo más el de un administrador, con
más o menos eficiencia, pero sin capacidad de conducir a sus pueblos a
formas de convivencia cada vez mejores, a etapas del desarrollo de la
cultura superiores que proyecten a sus naciones más allá de la historia
presente. ¿Cómo podríamos explicarnos esta orfandad, esta ausencia de
políticos con rango de estadistas en el mundo contemporáneo?
Digamos que son las circunstancias, en gran medida, las que permiten
que una persona con cualidades excepcionales pueda constituirse en li-

TRAYECTORIAS

IAÑO 111, NO. 6

IMAYO · AGOSlO 2001

Hemos ingresado
en el siglo XXI en
circunstancias en que
las normas que
prohíben la agresión
entre los Estados y la
violación de los
derechos humanos son
de cumplimiento
obligatorio. Y también
la sanción de las
infracciones es
obligatoria para los
Estados.

115

�MEMORIA VIVA

MEMORIA VIVA
La historia abierta: memorias y viswnes de un testigo

En cada país sus
respectivos líder~s
responden, en primer
lugar, a las exigencias
de su base electoral, la
que les permite ser
elegidos como
gobernantes. Proyectan
esos intereses a nivel
planetario en la
medida que el Estado
al frente del cual están
tiene esa capacidad de
influencia.

116

La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

der, o ser visto y ser aceptado como líder de una nación o de un proyecto
nacional. Todo proyecto nacional requiere, naturalmente, una base social
sólida, pero no necesariamente la unanimidad.
Ninguno de los lideres que usted ha mencionado, a pesar de su gran
talla, concitó la unanimidad dentro de su propio país. Por el contrario,
fueron discutidos, atacados por otros sectores. Ahora bien, las circunstancias les permitieron influir en el desarrollo de la política nacional, marcar
de una forma u otra las grandes tendencias en la vida internacional.
Yo creo que, esas circunstancias nadie puede anticiparlas, ni pueden
recrearse, ni tampoco provocar. Surgen o no surgen, en función de una
miríada de factores, de variables, de variantes. Lo que sí debe preocuparnos, y eso sí debe anticiparse y puede programarse, es que los pueblos
encuentren y se les proporcionen los mecanismos para participar en la
toma de decisiones de las políticas que más influyen en la colectividad,
tanto de tipo político, social, económico como estratégico. Dentro de cada
país es necesario encontrar la manera en que los distintos sectores sociales
manifiesten sus respectivos intereses de forma pacífica, ordenada, lo más
democrática posible. De manera que contribuyan a determinar las grandes decisiones globales que la humanidad necesita para responder a sus
intereses colectivos, en el terreno de la supervivencia, en el ecológico, militar, social y político. Ése es el gran desafio.
Si usted observa, en cada país, también en el más influyente en el
mundo de hoy, sus respectivos líderes responden, en primer lugar, a las
exigencias de su base electoral, la que les permite ser elegidos como gobernantes. Proyectan esos intereses a nivel planetario en la medida que el
Estado al frente del cual están tiene esa capacidad de influencia. Pero el
resto del mundo puede tener unos intereses que no necesariamente coinciden con los del electorado de ese líder estatal particular. De forma que
hay que encontrar la manera de que también en las decisiones que afectan
al conjunto de una región o al conjunto del planeta, se pueda escuchar,
tener presente, y participen en la toma de decisiones los representantes de
otros intereses. Que también podrá considerarse que son locales, pero es
en la confluencia de los intereses locales -a través del debate democrático
en la toma de decisiones, de la participación-, lo que permite elaborar,
digamos, crear, el interés común. Es la voluntad general convertida en
gobierno.
Dentro de un Estado cada representante en el Senado, o en la Cámara de Diputados, representa unos intereses sectoriales, y de la confrontación de sus intereses emerge la norma común como resultado, como síntesis. Lo mismo hay que proyectar a nivel planetario. Porque pensar que la
suerte del planeta deba estar en función de los aciertos y desaciertos de

TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6

r---

MAYO - AGOSTO 2001

los líderes de una potencia hegemónica, o de un grupo de potencias hegemónicas, es un acto de fe en que tengan una visión planetaria los líderes
que usted ha mencionado, o los que puedan surgir en ~ futuro. En la
realidad de los hechos no ha sido ni será así, pues su prunera lealtad es,
obviamente, hacia aquellos que le han elegido y cuya representación ostenta, algo que por necesidad siempre es respetado.

Esto que usted afirma, visto desde otra perspectiva, pod~ tener implicaciones muy serias, porque en la actualidad en nuestras sociedades con~poráneas está dándose una tendencia muy individualista, pragmática e
inmediatista del mundo. Podemos encontrar que el sistema democr~t~
funciona con sectores de la sociedad particip_ativos~ pero con una vmo~
muy individualista, despojados de compromiso social, ausentes de la visión del ''bien común"y, por lo tanto, ¿cómo llenar ese vacío que podíamos
pensar que un estadista es capaz de impulsar? lA pre~un~ serú:: ¿se_es~rá cumpliendo con la función social de desarrollar una mteligenc1a h~listl~a
social, una prapuesta de conocimiento que desarrolle una nueva filo~ofia
de la modernidad capaz de sintetizar los mejores valores del pensamumto
liberal y del pensamiento socialista, y que nos permita_ ~erdader~"!~nte
existir en una visión social del bien común y de la evolucwn de la civilización?
Lo que usted plantea es un debate muy antiguo, desde que existe reflexión política en el mundo, está presente. Por ejemplo, Platón se lo planteaba cuando buscaba la forma de asegurarse que, en un país, la selección de
sus cualificados ciudadanos fuera la mejor para formar el gobierno. Está
presente, indudablemente, a lo largo de toda la historia d~l pensamiento Y
de la acción política. Otras dimensiones están mucho mas cercanas a nosotros. Ortega y Gasset, por ejemplo, se lamentaba en los años veinte Y
treinta del siglo XX diciendo que en España era penosa una situación en
la que los gobernantes españoles no disponían de una élite, ~e una ~!ase
dominante y especialmente jerarquizada desde el punto de vtsta ,~oc1al _Y
económico; que en España éramos todos, decía Ortega y Gasset, _destripaterrones". Y, ¿qué puede esperarse de destripaterrones convertidos en
gobernantes?
Yo pienso que más allá del legítimo deseo que se ha expresado a lo
largo de toda la historia, de encontrar la manera de que los mejores puedan formarse y puedan, a su vez, llegar a puestos de responsabilidad en la
dirección del Estado, la realidad es otra. La realidad es que a la dirección
del Estado se llega no por ser el mejor, síno por una serie de circunstancias que definen el poder, y por la selección de fuerzas que permiten a
algunas personas pasar y a otras las dejan al margen.

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

117

�MEMORIA VIVA

La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

MEMORIA VIVA
La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

La participación
significa capacidad
para tener bajo control
a quienes detentan el
poder. Significa, a su
vez, la capacidad de
remoción de quienes,
en nombre de los
representados, tienen
la responsabilidad de
gestionar la cosa
pública. Es la
participación lo que
debe estar más al
centro de nuestra
atención.

118

Por consiguiente, creo que es más realista poner atención a la realidad de fuerzas que determina la forma como se seleccionan o se depuran
los procesos de selección de lideres, o de emergencia de los lideres. En ese
sentido, más que esperar al ser providencial, al dirigente providencial que
P~~de aparecer o no. Y aún si apareciera, las circunstancias pueden pernutrrle emerger o no. Creo que, desde el punto de vista que usted Jo plan~ea, _del? deseable, de lo normativo, es más importante preocuparse de las
~stJ.tucio~es Y de los mecanismos que permitan la participación de Ja
cmdadarua en la~ cuestiones públicas. La participación significa capacidad par~ tener ba¡o control a quienes detentan el poder. Significa, a su vez,
1~ capacidad de remoción de quienes, en nombre de los representados
tJ.enen la responsabilidad de gestionar la cosa pública. Es la participació~
lo que debe estar más al centro de nuestra atención.

El año pasado usted estuvo al frente de un acontecimiento internacional
trascendente, la detención del dictador Pinochet y su arresto domiciliario
en lnglaterr~·.IA_ transce~ de este evento histórico en sí mismo, porq~e ya su~w~tume vanas facetas. Es como un prisma. De un lado el más
sim~le reivindu:a que como cualquier criminal desalmado, a Pinochet se le
aplique la ley Y _sea juzgado. Que la política no le conceda impunidad.
o_iro ~ del pnsma desenmascara las políticas de intervención en América Latina Y la complicidad del gobierno de Estados Unidos en las políticas"fde contrainsurgencia, que culminaron en la fiormación de dic
· taduras
m_i itares Y de formas de gobierno profascistas en el continente latinoameru:ano ~urante el periodo de la guerra fria. ¿Qué necesitaríamos hacer en
el ~spacw del ~ echo i_nternacional, hoy en esta coyuntura histórica, para
evitar que este tipo de intervenciones no se repitan en América Latina no
generen las deformaciones políticas que conocemos?
y
Dos a~ciones. Una de orden interno y otra de orden internacional. La de
orden mterno es precisamente el desarrollo de la democracia participativa
Y_ ~l desarroll? de formas representativas de gobierno. A mayor participac10n .Y capacidad
democrática de una sociedad, ma·s dific il es
. , de gestión
.
una mtervencion extran¡era. Por el contrario, si un país está dominado
por una pe:~eña ~~sta, o po~ una camarilla, o por un sector muy reducido, por una rosca -como dicen en Colombia-, el control de esa "rosca"
por un~ potencia extranjera significa dominar totalmente el país.
~ l~elo _usted "rosca", llámelo usted lo que quiera. Es decir, un sect~r mmontar_io que tiene un control más o menos absoluto sobre una socied~d es el mstrumento idóneo para que una potencia imperial pueda
dorrunar a ese país.

Por el contrario, si ese país tiene unas instituciones de representación
desarrollada, de participación social y de conciencia cívica, el dominio de
la potencia extranjera nunca es total. Por ejemplo, yo admiro el caso de
Noruega cuando fue invadida por las tropas del Tercer Reich alemán al
comienzo de la segunda guerra mundial. El país era pequeño, no más de
cuatro o cinco millones de habitantes; su ejército, naturalmente, no podía
hacer frente a la máquina de guerra alemana, pero se batió durante dos
semanas sabiendo que iba a ser aplastado y dio tiempo para que la flota
mercante, la principal riqueza en divisas del país, saliera de Noruega y se
refugiara en otros puertos, dando tiempo, también, a que las autoridades
legítimas del país, en aquel caso la Corona, pudiera abandonar Noruega.
Y, a pesar del control fisico del territorio que Alemania alcanzó en muy
pocas semanas, instalando un régimen títere, Alemania nunca llegó a controlar realmente a la sociedad noruega porque su población era, el año
1940, una de las de mayor desarrollo democrático en Europa. La democratización popular y social en Noruega se inició a fines del siglo XIX. De
manera que, a pesar de haber ocupado fisicamente su territorio y puesto
un gobierno títere, sin embargo, los alemanes no controlaron a la sociedad
nórdica. Muy a su pesar, pues esa sociedad practicaba formas de resistencia pasiva y no militar, no armada, militarmente era imposible. ¡Que contraste con otros países donde las tropas alemanas entraron y dominaron el
país con gran facilidad!, su desarrollo democrático y ese nivel de participación no existían.Y fijese, le estoy hablando de una monarquía, ¡cómo es
necesario hacer abstracción de los símbolos y referirse a la realidad de los
hechos!
La segunda acción, para responder a su pregunta, es de orden internacional. Es menester desarrollar las instituciones políticas, las normas
jurídicas internacionales, para que, a su vez, limiten la discrecionalidad en
la intervención extranjera, la interferencia en el desarrollo democrático de
los países. Siempre, naturalmente, teniendo presente que los principios
básicos son los de la democracia interna.
Se discute en estos momentos mucho sobre el concepto de injerencia
humanitaria. Hay que andarse con mucho cuidado con esos conceptos.
Yo estimo, efectivamente, que cuan do en un país se instaura un régimen
que, en vez de respetar los principios de participación en el gobierno representativo que estoy indicando, masacra a su propia población, a un sector de
su propia población, el resto del mundo no puede pretextar el respeto a la
soberanía y ser indiferente ante crímenes contra la humanidad.

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 ¡MAYO· AGOSTO 2001
TRAYECTOR~

III, NO. 6

MAYO - AGOSTO 2001

11.9

�MEMORIA VIVA

MEMORIA VIVA
La historia abierta: memorias y visúmes de un testigo

Como ocurrió en el caso extremo de Camboya, por ejemplo...

Es menester
desarroUar las
instituciones políticas,
las normas jurídicas
internacionales, para
que, a su vez, limiten
la discrecionalidad en
la intervención
extranjera, la
interferencia en el
desarrollo democrático
de los países.

Camboya. Y no fueron las grandes potencias democráticas de aquel mo~ento, o el i_uu~do occidental, quienes intervinieron para atajar a Pol Pot,
smo -~ue_, mas bien, estaban ayudando a Pol Pot. Quien paró a Poi Pot fue
~ e¡erc1to,_el de Vietnam, y no las potencias. Sin embargo, esa intervenc1on extran¡era para detener crímenes contra la humanidad debe hacerse
de acuerdo con las normas internacionales, pues esas normas existen y
deben ponerse en práctica.
_ Un caso reciente de esta forma de intervención extranjera Jo estamos
Vl~~do en Yugoslavia. Las sanciones económicas, por ejemplo, la medida
clas~ca a la ,que primero se recurre, tienen la desventaja de que a quien
c~sugan mas es a la población civil. Cuando, precisamente, uno de los
bienes -~ pr~s~rvar siempre, tanto en la paz como en la guerra, es que la
poblac1on
· o de
. , civil
, . no sufra
, las consecuencias de una "mala" polinea,
una accion belica. ¿Co~~ c~~paginar, entonces, por un lado el respeto
del der~cho de ~a poblac1on c1vtl a no sufrir las consecuencias negativas de
un go?,ier?o mas~ menos autoritario o no representativo y, por otro lado,
1~ acc1on mternacional que busca reducir la capacidad nociva de tal gobierno?
Pie~so que ~ene que ser a través de la aplicación de las normas del
derecho
mternac1onal,
de sanción legítima a los criminales. L o cual s1gru· ·
fi
.
1ca dar preferencia a que la comunidad internacional se ponga de acuerdo en ~stablecer que, si el gobernante X ha cometido crímenes contra
humarudad so~r~ su propia población, o agredido a un pueblo vecino, se
decl~e a ese _dirigente X enemigo del género humano, y se adopten Jas
medid_as pe~~~nte~ par~ que, en su momento, cuando sea detenido, sea
someudo a ¡wc10, srn eXImentes políticas, y preservar, mientras tanto el
derecho de la población civil a no sufrir las consecuencias de tan ~al
gobernante.
_ Si se siguiera ese camino nos encontraríamos con menores intervenci~nes de carácter más o menos neoimperial en los asuntos internos de un
·
dprus 11Y, a su, vez, con menos impunidad para los lideres • La consecuenc1a
e e_ o sena ~ue no es posible continuar gobernando sin respetar el derecho ~ternac1onal. Contrariamente a lo que algunos dicen, los dictadores
no de¡an el poder porque se les garantice una jubilación tranquila, sino
cuando no pueden sostenerse más.

Podemos ~ a r también, si vemos otro lado del prisma del caso Pirn,chet,
q~ la causa chilena de esos años emerge nuevamente en el debate internacio,i:zl, reestableciéndose la legitimidad del proceso constitucionalista de la
Unidad Papular en Chile, Y otorgando un reconocimiento de lo que fue el
120

La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

proceso de mooilización y de apci/Jn democrática que encontró el pueblo
chileno, cuyo líder central, Salvador Allende, desempeñó un papel trascendente para la vida política chilena y la de América Latina. Me parece
también que con esta detenci/Jn del dictador se restablece el derecho a la
dignidad humana de quienes, directa e indirectamente, participaron en esa
historia de construcción de un proyecto nacional, socialista y autónomo a
través de su propia...
¡Nacional coma, socialista coma, democrático y autónomo!, perdón por la
interrupción ...

¡Se aceptan con gusto todas sus precisiones! Mi pregunta seria, en su apinión, ¿cuál es el legado de Salvador Allende para América Latina en el
siglo XXI?
El Allende que yo conocí era un hombre de un profundo sentimiento
latinoamericanista. Primero, era un gran demócrata. A lo largo de sus más
de 40 años de vida pública, no puede encontrársele ni una sola decisión,
ni una sola actuación que no responda a los valores democráticos. Ni sus
peores enemigos pueden reprocharle una decisión que no sea coherente
con los estándares democráticos más universales.
A su vez, tenía una visión universalista de su política. No aceptó ningún tipo de frontera ideológica. El gobierno de Allende reconoció, por
ejemplo, a China Popular -el primer reconocimiento de toda la América
continental-, porque entendía que no podía excluirse de las Naciones Unidas a la vasta población humana que es China. Tampoco aceptó las invitaciones para desconocer a los países de la Europa oriental por razones
ideológicas. Y, por supuesto, no aceptó el veto para desconocer al gobierno cubano.
Pero dentro de esa dimensión de democracia en su país y universalismo en las relaciones humanas, su definición latinoamericana era clara y
preferente. En ese sentido, podría situársele en línea con los lideres latinoamericanos que, en los años treinta y cuarenta del siglo XX, intentaron
crear una dinámica latinoamericanista. Por ejemplo, yo lo escuché expresarse de Lázaro Cárdenas en términos admirativos. Lázaro Cárdenas murió
siendo Allende presidente, en un momento en que en Chile se vivía una
gran tensión social y militar, en medio de huelgas insurreccionales estimuladas por Estados Unidos y la burguesía local. Allende se lamentaba de
no poder viajar en esas circunstancias a México para estar presente en el
entierro de Lázaro Cárdenas. Eran dos generaciones distintas, pero que
entroncaban en una trayectoria de rasgos comunes.
En lo que se refiere a la proyección futura de esa trayectoria, pienso
que está en manos de los pueblos de América Latina lo que deseen para

I

TRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6 IMAYO . AGOSTO 2001

121

�MEMORIA VIVA

MEMORIA VIVA
La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

La historia abierta: memoria,s y visiones de un testigo

ellos mismos, lo que quíera ser esta generación y las siguíentes. Es posible
afinnar la voluntad de defender intereses colectivos de América Latina
frente a los de potencias intervencionistas, dentro del respeto a la libre
determinación democrática de los propios pueblos. En el caso de Allende
no se trataba de hacer un cambio político en contra de la voluntad de;
pueblo chileno, muy al contrario, de mantener y desarrollar los mecanismos de participación democrática en todos los niveles, en el parlamento y
en los partidos políticos, en los municipios, en las empresas y en la gestión de
la cosa pública. Pero permitiendo siempre que aquel desarrollo fuera llevado
a cabo, democráticamente, por el conjunto de la nación, incrementando la
solidaridad nacional y la solidaridad con las naciones latinoamericanas dentro de una visión mundial y no localista.
'

¿Cómo compagina1'y
por un lado el respeto
del derecho de la
población civil a no
sufrir las
consecuencias
negativas de un
gobierno más o menos
autoritario o no
representativo y) por
otro lado) la acción
internacional que
busca reducir la
capacidad nociva de
tal gobierno?

Y quizá también, el gran ejemplo de ese proceso, y de ese estadista que fue
Salvador_ Al~, es el haberse atrevido a pensar, a desarrollar un proceso
de cambio_ poniendo la atención en las necesidades propias, endógenas del
pueblo ~hileno, y tomando el riesgo de ruptura y enfrentamiento con Estados Unidos que en ese momento era la figura más poderosa del mundo
.~ .
y
que,
.. e,ectivamente, en el marco de la guerra fria estaría en abierta oposi·cwn.
Digamos:_afirmació~ ~acional, basada en la participación democrática y
la expres1on democranca de la sociedad nacional, en torno a valores uni:ersa~e~ Y, al mismo tiempo, haciendo frente a cualquier condicionamiento
1deolog1co exterior.
,
Yo mencionaba el reconocimiento diplomático de China en 1971, pero
~se era un gesto que no solamente desagradaba a Estados Unidos -en ese
nempo se ne~ba a re~onocer a la China Popular-, sino que tampoco agradaba a Moscu. La Umón Soviética estaba entonces enfrentada con la China
Pop~ar. P~r consiguíente, el del gobierno de Allende era un acto de afirmac10n d~ mdependencia tanto respecto de Moscú como respecto de Estados Urudos. A su vez, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas
c~n Cuba, en 1970, significaba un gesto de independencia respecto de un
dtktat por parte de Estados Unidos a los países de América La11n·
dºk
a. n
i , tat que, por cierto, nunca aceptó México, ni España, ni ninguno de los
pa1ses de Europa occidental.

u

Lo que ocurre es que en aquellos años, en la década de los años setent~, hasta 1_973, el respeto del principio establecido en la Carta de las
Naciones U rudas, según el cual un país tiene derecho a elegir democráticamente su propio gobierno y a desarrollar una política exterior autónoma de acuerdo c~n los principios de las Naciones Unidas, en la práctica
no le fue reconocido a Chile, le fue negado el derecho a elegir libremente

el gobierno de Allende. Por más que las elecciones presidenciales directas
del 4 de septiembre de 1970, y la resolución del Congreso de Chile de 20
de octubre siguíente, le dieron la presidencia a Allende, el entonces Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos decía -es un hecho público y reconocido-, que no debía dejarse a un pueblo votar mal. La administración Kissinger-Nixon desconoció el derecho a votar de manera distinta de los ciudadanos chilenos. Ése es el problema de fondo.

Y en su opinión, ¿qué tanto han cambiado las condiciones internacionales
con respecto a este punto enAmérica !Atina?
Si uno observa que detrás de la afirmación de Kissinger de que no puede
dejarse a un pueblo votar mal estaba el pretexto del conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética, uno diría que habiendo desaparecido la
Unión Soviética y el bloque de los países socialistas debería ser mayor el
margen de autonomía de los ciudadanos para votar democráticamente,
de acuerdo con sus propias opciones.
Se decía que el obstáculo al reconocimiento del derecho de autoderminación democrática era que había una potencia rusa que disputaba la
hegemonía a Estados Unidos. Eso era un pretexto, sin lugar a dudas afirmo yo. Como he dicho antes, el gobierno de Allende en ningún momento
inició alguna acción que fuera dirigida a convertir a Chile en títere de la
potencia rival de Estados Unidos. Pero el pretexto fue invocado. Tal pretexto ahora no existe y, por consiguíente, debiera concluirse que el margen de autonomía de los pueblos de América Latina y de Europa en estos
momentos es mayor que el que existía durante la guerra fría. Yo pienso
que es así. Pienso que existe mayor autonomía.Ya nadie puede considerar
seriamente que porque los comunistas, o un gobierno de izquíerda, se
establezca democráticamente en un país de Europa occidental, ello vaya a
beneficiar a la potencia rival de Estados Unidos, puesto que no existe. Lo
mismo cabe decir en América Latina. De modo que, en principio, esa
realidad favorece una mayor autonomía democrática en los países bajo la
influencia de Estados Unidos.

Sin embargo, desde otra perspectiva podemos constatar que nuevas políticas de intervención se han desarrollado, aunque con facetas más sutiles.
Hoy, la globalización está generalizando la instrumentación de políticas
económicas, diseñadas fundamentalmente en Estados Unidos y en países
más desarrollados, que el Fondo Monetario Internacional ayuda a que
sean aplicadas en países como los de América !Atina. Son modelos que
empobrecen a las naciones, y las empobrecen inequitativamente, generando
dos polos de desarrollo, el sector que está incorporado en el modelo econó-

122
TRAYECTORIAS

AÑ~ NO. 6

MAYO . AGOSTO 2001

TRAYECTORIAS

I

AÑO 111, NO. 6 I MAYO · AGOSTO 2001

123

�MEMORIA VIVA
MEMORIA VIVA
La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

mico de la apertura comercial,y un amplio sector de la población que está
totalmente excluido de este modelo, vulnerando seriamente las condiciones
de gobernabilidad en América lAtina.

Por más que l,as
elecciones
presidenciales de 19 7O
y la resolución del
Congreso de Chile le
dieron l,a presidencia a
Allende, el entonces
Consejero de
Seguridad Nacional
de Estados Unidos
decía que no debía
dejarse a un pueblo
"votar mal".

124

Observe usted que cada uno de los conceptos que está describiendo
pueden encontrarse presentes en la primera mitad del siglo XIX. Tome
usted como ejemplo cualquier país de América Latina y verá qué sectores
sociales y económicos estaban incorporados a la economía exterior y cuáles no lo estaban. Dónde se establecieron las primeras lineas del ferrocarril en cada país, vinculadas a la economía de exportación, a su conexión
económica con la potencia dominante, mientras que otras zonas del país
no tenían acceso a los ferrocarriles porque no exportaban. Era una economía dual, como se la llamaba en los años cincuenta del siglo XX, en función precisamente de la integración parcial en las relaciones de exportación a los países dominantes. De manera que, detrás del concepto de globalización, lo que hay es un fenómeno muy antiguo, de varios siglos de
profundidad, consistente en la articulación entre sectores económicos
nacionales y flujos económicos dominantes en las relaciones comerciales
internacionales.
Lo que entre ayer y hoy ha variado es la velocidad del intercambio de
la información, de los transportes. Ésta es, sin duda, una innovación de
carácter técnico de gran importancia, que se superpone a la realidad clásica de articulación entre las economías de determinados países y un sistema económico imperial, y los flujos y estructuras de intercambio comercial, económico y financiero internacional.
En segundo lugar, la globalización, vista desde la perspectiva del liderazgo de los países en los que usted está pensando, de los países que
antes se llamaban dependientes, o de los países subordinados, o de los
países no centrales, llámelo como usted quiera, es en muchos casos un
pretexto ideológico. Por ejemplo, se menciona el FMI. ¡Hombre, en las
decisiones del FMI indudablemente predomina Estados U nidos, pero también forman parte del mismo otros países! ¿Qué recomendaciones proponen los países de América Latina en las asambleas del FMI?, ¿o los países
de Europa occidental? ¿Qué les impide a esos países exponer opciones
alternativas de políticas económicas en esas asambleas? ¿Qué pasa en la
Organización Mundial del Comercio (OMC), donde están confrontándose y, también, articulando opciones de comercio internacional contrapuestas. ¿Por qué en la OMC pueden expresarse, y se expresan, propuestas alternativas por algunos países, y no en otras instituciones internacionales financieras y económicas? Las responsabilidades de los lideres de
esos países no está en duda.
Es claro que las organizaciones no gubernamentales que critican las

TRAYECTORIAS_ AÑO 111, NO. 6 ..., MAYO - AGOSTO 200_!

rácticas del comercio internacional no están sentada~ en las confe~encias
pd l B co Mundial O del Fondo Monetario Internacional. Pero s1 se exe an
drí
presan en esas organizaciones internacionales países que po an aportar
alternativas, y no lo hacen. De manera que el problema no hay que ve~lo
solamente desde el ángulo de la capacidad de influenc~~ de las potencias
financieras, que es real y nadie puede obviar, sino tamb1en_ desde la mayor
m enor subordinación, o sumisión, de los sectores dommantes de ca~a
0
uno de los países a esos intereses.Y esto es viejo como el mundo, no habia
que llegar al siglo XXI para descubrirlo.

Si relacionamos la última etapa del siglo XIX y la actua_l, no solamente
tendremos que reconocer que estamos viviendo un agotamiento _de_l modelo
de acumulación, con predominio en lo productivo, que car~tenzo el desallo de América [Atina hasta la década de los setenta, sino además que
~: patrones de exclusión social hoy son más amplios Y profundo~, -~lnerando las condiciones sociales de la gobernabilidad. Soy de la opinion que
en América [Atina se avizoran cambios sustanciales er: los r~gímenes ~
acumulación, y en los regímenes politicos en el futuro inmed~to. ¿Podra
América [Atina tener mayores oportunidades de independencia Y sobera.
nía en los procesos de cambios que se avizoran.
.

'

Sí, creo que lo que ..:::~ed apunta es correcto. Pero uno de lo~ ~actores_ mas
importantes en la revolución social que tuvo lugar en_ Ame~1ca Launa a
partir de los años veinte del siglo XX es 13 emergencia, pnme~o, de ~os
sectores medios -en los años treinta y cuarenta- frente a las oligarquias
tradicionales que conoció el siglo XIX y que monopolizaron el poder_económico y político en estos países. D espués, tuvo lugar la emergencia de
los sectores populares en los años sesenta y setenta. El desafio que se ~tanteaba, por ejemplo en C hile durante los años sesenta y setenta,_ era la ~t_egración de esos sectores populares marginad~s _del _poder, su mtegrac1on
en el Estado de una forma democrática y part:1c1pat1va, ase~an~o la goilidad a través de mecanismos de democracia part1c1pat1va. Esa
b ernab
mili
evolución democrática fue bloqueada mediante un golpe
tar, que r~. ·ó y trató de desintegrar a los sectores sociales que, de modo orgarupnrru
ilid d
1 •
zado, estaban canalizando, de forma efectiva, la gobem ab ª. en e prus.
De manera que, por ejemplo, la propaganda de la dictadura ~e
P:.:.1ochet decía que quería retrotraer la historia de Chile a 1925. Es decir,
simbólicamente, a una fecha anterior a la entrada en escena de los se:tores populares en la vida política chilena, pues fue en 1938 cuando gano en
Chile las elecciones presidenciales la coalición del Frente Popular. ~o
mostraba el deseo de la dictadura militar de frustrar un desarro~o social,
político, que buscaba asegurar la gobemabilidad del país precisamente

TRAYECTORIAS

IAÑO 111,

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NO. 6 !MAYO - AGOST~

�MEMORIA VIVA

MEMORIA VIVA

La historia abierta: memorias y v-isiones de un testigo

La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

sobre bases de mayor democracia y de mayor participación social.
~ ca~~ de Chile lo expongo porque lo conozco, y porque me parece
paradigmat:Ico. En el sentido que estoy explicando, puede proyectarse a
otros países con una historia política diferente. ¿Cómo puede hablarse de
gobernabilidad hurtándole el cuerpo al problema de integrar a Ja població~~ a los secto~es populares, en una estructura democrática de participacion en el gobierno? Buscan fórmulas distintas para evitar esto últim
[i'
1
o,
ormu as que manifiestamente no funcionan, que dan lugar a regímenes
más_ o_ meno~ autoritarios como los que han conocido bastantes países de
Amenca Lat:Ina, con desintegración política, donde fracasa el sistema de
partidos políticos, donde los mecanismos del Estado no responden a las
necesidades sociales colectivas, en medio de una mayor O menor anarquía.

El problema no hay
que verlo solamente
desde el ángulo de la
capacidad de
influencia de las
potencias financieras)
que es real y nadie
puede obviaTy sino
también desde la
mayor o menor
subordinación) o
sumisión) de los
sectores dominantes de
cada uno de los países
a esos intereses.

La revo~ución social no puede pararse indefinidamente ni con golpes
de Estado, ru con gobiernos más o menos autoritarios. Más pronto O más
tarde :como acaece con un río, al agua no la para nadie, sigue adelantetendran que crearse y abrirse nuevos cauces, de una forma u otra. Lo que
hay que hacer es ayudar a que se abran de la forma menos traumática.

España, : 0 rtugal Y América Latina tienen un mundo cultural que los une.
La Es~ana posf:anquista, democrática y desarrollada es vista por las élite_s _latinoamericanas como un aliado natural para establecer un puente
sol~ con Europa. ¿Podrá España definir un futuro común con América
La_tina Y, en tal caso, qué nuevas instituciones de tipo internacional podnan crearse para sellar este compromiso?
No c~be d~da que los vínculos culturales son de primera magnitud en las
relaciones mternacionales. Finalmente, a través de la lengua, una persona,
un pueblo expresa su personalidad, su identidad. Si usted sitúa en un
bar~o a viajeros que proceden de distintos países, a las pocas horas los
vera _agru~ados en torno ¿de qué?, de la lengua. Es así también en las
relaciones mternacionales. Y esa realidad debiera tenerse presente.
Ahora, otra cosa son las relaciones económicas y las relaciones políticas. La Gran Bretaña ha mantenido una política exterior relativamente
autónoma Y propia, pues ha encontrado la posibilidad de articularse con
el mundo ~orteamericano de cuyo contexto intercultural forma parte. En
eso ha sabido ser co_heren~e con su tradición multisecular, la de ser un país
euro_peo pero, al mismo t:lempo, diferenciado e independiente de las pot~ncias terre~tr~s de E~opa. En el caso de España, sin embargo, la histona es ~uy disanta. La mdependencia de América no se hizo de una forma araculada, como lo proponía un ministro de Carlos ID el conde Arand
fin d 1 ·
'
a,
que a es e siglo XVIII deseaba formar una especie de Commonwealth

en torno a los virreinatos, reconociéndoles la independencia. Ésta fue una
propuesta hecha al Rey de España en los años ochenta del siglo XVIII,
inmediatamente después de la independencia de Estados Unidos. Si se
hubiera puesto en práctica, hubiera cambiado la historia del mundo hispánico, hubiera habido cuatro virreinatos, cuatro o cinco Estados independientes, con salida a ambos océanos, articulados entre sí por los pactos
de familia -que era el sistema que, en aquel momento, estructuraba las
relaciones diplomáticas-. En vez de eso, lo que hubo fueron guerras civiles en toda la América española, y ésta, a su vez, se enfrentó con la metrópoli. Una metrópoli enfrentada con los virreinatos y éstos desintegrándose.
Naturalmente, con la ayuda de algunas potencias no hispánicas que sacaban provecho de la desintegración.
Las élites españolas nunca entendieron realmente la independencia
en América Latina. Solamente en los años treinta del siglo XIX, el Parlamento español reconoció -a favor de una revolución liberal en España-,
la independencia de los Estados de América. Se cortaron los vínculos entre nuestros pueblos. En el caso de Cuba, el liderazgo tradicional español
tampoco entendió la voluntad independentista, ni tampoco la primera en
el tiempo, autonomista, de los cubanos. Las fuerzas que en España pretendian reconocer la federación, la autonorrúa y/o la independencia de
Cuba eran minoría. Se impusieron los métodos de fuerza, lo que llevó,
naturalmente, a un desenlace también traumático de la independencia de
la última colonia de España en América.
En ese sentido, los sectores dominantes españoles, tanto en el siglo
XIX como en el XX, fracasaron en entender lo que es la opción hispanoamericana. Y los sectores españoles que concibieron las relaciones con
América de manera distinta -desde el conde de Aranda en el siglo XVIII a
los demócratas y republicanos de los siglos XIX y XX- fueron a su vez
sumergidos y aplastados por las élites conservadoras. Ésa es la realidad de
los siglos XIX y XX. Ahora, si usted dice que el siglo XXI podría ser otra
cosa, pues sí, podría ser y debiera ser otra cosa. Pero está por verse. El
legado que recibimos del siglo XIX, y del XX, es el de comunidades culturalmente comunes, de orígenes comunes, de evoluciones parcialmente
comunes, cada una, naturalmente, con su propia configuración y personalidad. El peso de las culturas indígenas, propio de algunos países de la
América hispana, obviamente, no existe en la peninsula ibérica. Pero sí
tenemos aspectos comunes, aunque con un desarrollo autónomo. La élite
político-económica española se desarrolló de espaldas a la latinoamericana en el siglo XIX. En el siglo XX, apenas ha empezado a redescubrir la
América hispana.

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TRAYECTOR~

AÑO 111, NO. 6

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MAYO. AGOSTO 2001

TRAYECTORIAS

I

AÑO 111, NO. 6 1MAYO· AGOSTO 2001

El peso de las culturas
indígenas no existe en
la península ibérica.
Pero sí tenemos
aspectos comunes)
aunque con un
desarrollo autónomo.
La élite políticoeconómica española se
desarrolló de espaldas
a la latinoamericana.
En el siglo XX,
apenas ha empezado a
redescubrir la América
hispana.

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�MEMORIA VIVA

MEMORIA VIVA

La historia abieria: memorias y visiones de un iesligo

La historia abierta: memorias y visiones de un testigo

No sé si deberla haber otra...
Dicho esto, naturalmente lo que usted dice es muy cierto. Pudiera haber
otra forma, y posiblemente la habrá. Pero habrá que esforzarse en hacerla
real.

El caso Pinochet puede
ser contemplado como
una contribución
mutua entre los
sectores democráticos
españoles y los
homónimos de
América Latina. Es
una muestra concreta
de solidaridad y
apoyo) con las armas
del derecho) de la
democracia.

En cierta medida, el caso Pinochet puede también ser contemplado
desde ese ángulo. Como una contribución mutua entre los sectores democráticos españoles y los homónimos de América Latina. Es una muestra
concreta de solidaridad y apoyo, con las armas del derecho, de la democracia. Un aporte de la España democrática, de los sectores democráticos,
de la opinión pública, de la magistratura. Que, a su vez, ha sido resistido
por los sectores conservadores españoles, que se han opuesto a los demócratas españoles que comparten con los demócratas latinoamericanos que
no deben quedar impunes los crimenes contra la humanidad. En el momento último, ¿quiénes logran la libertad de Pinochet, para que éste no
comparezca a juicio en España? ¿Quiénes son? Es el gobierno conservador de José Maria Azoar el que, desafiando a la propia justicia española y
la opinión pública, monta una estratagema en torno de la imaginaria incapacidad mental de Pinochet para comparecer en juicio. Una estratagema
artificial para impedir que se siente en el banquillo de los acusados. Vemos, pues, cómo una confrontación de intereses entre sectores democráticos españoles y la vieja tradición de las élites conservadoras de España
está todavía impulsando dos proyecciones distintas hacia América Latina.

tores antidemocráticos de América Latina. Ha sido así siempre, Y l~ será a
futuro. Una articulación entre los demócratas españoles y los d~m~cratas
latinoamericanos será mucho más fácil, pero entrará en contrad1cc1on con
las relaciones entre pueblos hispánicos tal como la desean los_ s~ctores
conservad ores. Las alianzas intra-hispánícas también tienen. pnondades
sociales, políticas e ideológicas para sus respectivos sectores mternos. Por
consiguiente, todo está abierto. La respuesta la van a dar nuestros pueblos, en su lucha cotidiana y en su definición diaria. ..,

No esfácil,pero como dice usted,podriamos esforzarnos.Ante el proceso de
cambios en los sistemas politicos y en los regímenes de acumulación alternativos a las tendencias dominantes que se avizoran en América lAtina,
¿cómo pensar un nuevo proyecto de reencuentro de la cultura hispanoamerú;ana para el futuro inmediato?
Es de interés, tanto de los pueblos de América Latina como de los pueblos
ibéricos, los de la península ibérica, el defenderse, apoyarse los unos a los
otros en lo cultural, en lo político y en lo económico. Pero, a su vez, pienso
que la respuesta a su pregunta no puede darse en términos, digamos, de
naciones vistas como un todo, sino que la respuesta la dará la realidad
interna de cada país, en función de su propia realidad social y política. Ya
que no es concebible una política nacional exterior al margen del sector
social que la está definiendo, que la está conduciendo. Los sectores democráticos de América Latina, obviamente, se entenderán mejor con los sectores democráticos españoles, y así ha sido siempre. Por ejemplo, la relación de Lázaro Cárdenas, del gobierno mexicano, con los republicanos
españoles es en ese sentido simbólica. Por otro lado, los sectores conservadores y antidemocráticos españoles siempre se han entendido con los sec-

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TRAYECTORIAS

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�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

--

Trayectorias, compromisos

EL TRAYECTO DE LOS DIAS

Trayectorias, compromisos
Nunca, hasta ahora, se habi,a hecho una presentación oficial de Trayectorias. Su primer
número salió de imprenta y circuló en otoño de 1999 con la complicidad de no pocos colegas
que le dieron la bienvenida íntima de la buena lectura. De igual forma se produjeron las
subsiguientes entregas en las que fue dibujándose el proyecto editorial que somos, de cuyos
propósitos quisimos dar cuenta, de una buena vez, en el instante en que entraba en circulación
el número anterior. No fue una presentación tardi,a, sino acaso la temprana celebración de un
empeño que no habri,a sido posible sin el apoyo de tantos amigos como ws que hemos conquistado al cabo de estos años. Muchos de ell,os accedieron a juntarse con nosotros una de esas
noches más bien cálidas de la primavera regiomontana; de sus reflexiones nos permitimos dar
testimonio en las siguientes páginas de la sección El trayecto de l,os di,as.

Proyecto y realidad
R EYES

E

stimados amigos, es para mí
una gran satisfacción el poder saludarlos en la presentación del número 4/5 de
Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Hubiera sido una satisfacción
mayor, claro, el que yo pudiera acompañarlos en persona; sin embargo, una
serie de compromisos de trabajo de último momento me lo han impedido. No
quise, sin embargo, dejar pasar la oportunidad de hacerles llegar mi felicita• Lectura realizada por el Dr. Francisco Medellín,
Oficial Mayor de la Secretaría de Educación Públi·
ca, en representaci6n del Dr. Reyes Tamez Guerra.

130

S.

TAMEZ GUERRA*

ción y mi simpatía hacia este importante proyecto editorial de nuestra casa de
estudios. Hace poco ya más de tres años
que me tocó escuchar, de parte de la
doctora Esthela Gutiérrez Garza, las líneas generales de lo que entonces era
un entusiasta proyecto editorial y que
hoy es toda una realidad académica, motivo de orgullo tanto para quienes participan en el mismo, como para quienes
tenemos oportunidad de aprender en
sus pasos.
Desde el pnnc1p10 notamos la seriedad y responsabilidad con la que este
empeño se planteó, tanto por parte de
su directora como de quienes integran

su Consejo Editorial, en el cual participan figuras de alto prestigio, en diversos campos de las ciencias sociales, los
doctores Pablo González Casanova, Enrique Florescano, Gilberto Guevara Niebla y René Villarreal, entre otros, junto
con sus correspondientes pares de nuestra localidad también de sobrada trayectoria y méritos, Mario Cerutti, Sergio
Elías Gutiérrez, José María Infante,
Lucrecia Lozano, Jorge Meléndez, Roberto Rebolloso, Manuel Ribeiro y Humberto Salazar. Sabíamos entonces que el
ámbito de las ciencias sociales y las
humanidades era, en nuestra universidad, uno de los que más apoyo reciaTRAYECTO~

AÑO..!!!,_NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 200~

maban para elevar el nivel de la producción científica y la difusión de alto nivel,
para fortalecer la formación de los cuerpos académicos y sus vínculos con la
comunidad académica nacional y extranjera. Trayectorias buscaba todo esto Y lo
ha venido consiguiendo puntualmente.
Desde su número inicial, de diciembre de 1999, esta revista ha combinado
en forma excelente el alto nivel de todas
sus colaboraciones con un diseño y presentación impecables. En garantía de lo
primero, sus directivos se apoyan en un
consejo de especialistas que ha sabido
conducir el rumbo editorial de sus primeras cuatro entregas. En lo que, además de la parte miscelánea que cubre
diversas disciplinas, grupos de invest1-

dad, que los universitarios tienen mucho que aportar para el adelanto de nuestro país, que la Universidad Autónoma
de Nuevo León cumple con su comprosobre un mismo tema.
miso de vincularse a los problemas Y el
De manera muy oportuna, el númedesarrollo de la sociedad mexicana.
ro que hoy se presenta se ocupa con
Aplaudo la aparición de este nuevo
profundidad y pluralidad de abordajes
número de Trayectorias por lo que sigde la problemática indígena, tema cannifica de continuidad y superación consdente de la agenda de hoy en nuestro
país, que precisa de la aportación que tante de un proyecto universitario que
los académicos y estudiosos puedan vi nacer. Felicito a la doctora Esthela
hacer en la búsqueda de los caminos Gutiérrez y al equipo de universitarios Y
de su solución en una fórmula superior, colaboradores que la hacen posible Ya
la Universidad Autónoma de Nuevo León,
influyente, democrática y más humana.
mi universidad, y a su rector, el doctor
Trayectorias muestra así que el trabajo académico de alto nivel y respon- Luis J. Galán Wong, por cobijar y mansabilidad científica no está desligado de tener un proyecto como este que nos
llena de orgullo y satisfacción.
los intereses e inquietudes de la socie-

gadores y estudiosos de nuestra sociedad nos entregan, como un prisma, diversos acercamientos y puntos de vista

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

Trayectow, compromisos

TrayectoTUlS, compromisos

Trayectoria de una vida plena
MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA

A

gradezco muchísimo la presencia de todos ustedes.
Agradezco a la doctora
Esthela Gutiérrez Garza la
invitación a comentar los cinco números de Trayectorias, la revista de ciencias sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León. La circunstancia misma de estar en esta ciudad me complace, particularmente me alegra ver los
rostros conocidos de amigos antiguos
como Sergio Elías Gutiérrez, como don
Eulalio Guajardo. También veo los rostros de personalidades que han tenido
una presencia notable en la vida cultural de Monterrey, en el país, como el señor Alfonso Castillo, como el doctor
Rangel Guerra.
Pero, por supuesto, la importancia
mayor es la oportunidad de compartir
con ustedes la lectura, la presentación
de los cinco números de Trayectorias.
Esta revista que comenzó al final de
1999 y en una contabilidad propia de la
academia llega ahora a su madurez. Una
madurez temprana, a muy corta edad,
ha expresado ya los signos de una vida
plena, de una vida completa, de una vida
satisfactoria. Una revista como Trayectorias, que publica la Universidad Autónoma de Nuevo León, tiene necesariamente un parentesco con la vida editorial de la propia universidad; en el propio número 1 de la revista hay una reseña sobre el particular. Pero aunque no
lo hubiera, sería imposible desvincular

esta revista de Armas y Letras. La revissocial y fincadas en modelos de bonanta fundacional, un boletín en sus orígeza económica que respeten el desarrones, de la Universidad Autónoma de llo sustentable del planeta".
Nuevo León; una revista que la ha acomHabía pues un programa, un conpañado a lo largo de todo su desarrollo junto de principios que señalaban la didesde hace más de 60 años. Iniciar una
rección a donde quería dirigirse Trayecpublicación de ciencias sociales impli- torias. Se trataba de publicar trabajos
caba el compromiso de no desmerecer de consolidación de una agenda acadéla tradición editorial en materia de pu- . mica sólida, crítica y vigorosa; capaz de
blicaciones periódicas, de la que Armas acompañar con conocimientos y sensiy Letras -fundada por don Raúl Rangel
bilidad los trayectos de nuestra histoFrías- es una piedra miliar, una piedra
ria. La revista fue planeada con mucha
fundacional insoslayable.
pertinencia para el cumplimiento de
La revista se presentó en la primera
esos fines, conocimiento y sensibilidad.
Carta de la Directora, de la doctora A través de sus cinco números hemos
Gutiérrez Garza, como un esfuerzo para
podido advertir, lo decía ya el mensaje
ilustrar el trabajo de la academia, el tradel doctor Reyes Tamez, cómo las cienbajo de la universidad en el ámbito de cias sociales que se investigan y que
las ciencias sociales. Se trataba -de ir enseñan en los establecimientos públicon la primera Carta de la Directora- de cos de educación superior -la universi"redoblar los esfuerzos de reflexión e dad autónoma de esta entidad en priinvestigación científica, que nos permimer término- tienen una conexión inmetan realizar diagnósticos realistas de la
diata con las exigencias de la realidad
compleja situación social en que vivisocial. Los investigadores, profesores,
mos; elaborar paradigmas teóricos que difusores del conocimiento, en estas
integren los principios de eficiencia ecoinstituciones, distan mucho de situarse
nómica con valores éticos, democráti- en la típica, clásica torre de marfil, en
cos y sociales, que potencien el desadonde se dediquen a la reflexión
rrollo integral del ser humano; fortaledesasida de los requerimientos de nuescer la capacidad orgánica intelectual en tra hora. Sino al contrario, lo que se pienel mundo con el fin último de elaborar sa y se escribe en las universidades, lo
propuestas de prospectiva general que que se piensa y se escribe en las págisirvan para orientar los esfuerzos de nas de Trayectorias constituye a menuconstrucción y fortalecimiento de sociedo respuestas a preocupaciones que la
dades plurales y democráticas con amgente común, que todas las personas
plio sentido de compromiso y justicia
tenemos respecto de nuestro entorno.

La revista se ha organizado con el
propósito de presentar en cada número
un dossier, un cuaderno con diversos
textos relacionados con un asunto común central, que se asedia desde diversos miradores, con diversos instrumentos. Tiene también otras secciones fijas,
Ámbito en cuyo primer número, por
ejemplo, hay un espléndido trabajo del
doctor Gustavo Garza -que es el comentarista más calificado esta noche para
hablar de esta revista- en donde plantea los desenvolvimientos recientes, en
las últimas dos décadas, de la desigualdades territoriales en nuestro país. La
experiencia, el conocimiento, del doctor Garza en esta materia se aplica,
pues, a examinar cómo los fenómenos
económicos recientes, el Tratado de Libre Comercio entre otros, inciden en la
distribución de la población, en la aportación de los grandes centros demográficos -los tres polos principales del desarrollo nacional- en la integración del
producto nacional bruto, por ejemplo.
Una sección muy relevante, en cada uno
de los cinco números de Trayectorias,
es la que se denomina Memoria Viva,
que consiste en una aproximación a través de entrevistas con algunos de los
principales teóricos de las ciencias sociales en nuestro país y en el extranjero,
como personajes que tienen mucho que
decir respecto de los fenómenos más
relevantes de nuestro momento histórico. Así, por ejemplo, el doctor Sergio
Bagú, Theotonio Dos Santos, el economista chileno, científico Osvaldo Sunkel
y la Premio Nobel de la Paz Rigoberta
Menchú que ilumina con su experiencia
viva, de mujer indígena perseguida, la

necesidad de que los propios indígenas
de nuestra América, ella como desplazada, como víctima de la represión brutal que los gobiernos militares de Guatemala lanzaron sobre su población indígena, obligando a cien mil indígenas,
víctimas de la política de tierra arrasada, a venir al territorio mexicano, a esa
prolongación de la indigenidad maya
que es Chiapas. La entrevista de Rigoberta Menchú aparece en el número 4/5
de Trayectorias, cuyo dossier -con una
gran oportunidad, con una clara visión
del mediano plazo- está dedicado al
problema del movimiento indígena mexicano y su expresión en Chiapas en el
movimiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Es muy afortunada la coincidencia,
no es casual sino resultado de esta perspicacia, que se aprecia en la planeación

de la revista, que nos reunamos hoy a
hablar, entre otros, de este número 4/
5 relacionado con el conflicto entre la
'
sociedad mestiza, el Estado mexicano Y
las comunidades y los pueblos indígenas. Nos reunamos hoy, en un día central en la historia más reciente de los
esfuerzos por concluir, por hacer que
termine el conflicto con los pueblos indígenas, que encontraron su expresión
armada en el EZNL. Es muy deplorable,
pero al mismo tiempo afortunado, que
don Luis H. Álvarez no pueda acompañarnos hoy como estaba previsto, seguramente lo retuvieron en la ciudad de
México las expectativas de un encuentro con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en cumplimiento de su
encargo, atinadísimamente formulado
por el Presidente de la república, de
negociar la paz con el Ejército Zapatista

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TRAYECTORIAS

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AÑO 111, NO. 6

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TRAYECTORIAS

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1MAYO . AGOSTO 2001

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�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS
Trayectorias, compromisos

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS
Trayectonas, compromisos

de Líberación Nacional. No necesito
decir a ustedes que pocas personas estaban tan calificadas política y éticamente como don Luis H. Álvarez para encabezar este esfuerzo, para ponerlo en
práctica, no sólo por su prestancia política como antiguo candidato a la presidencia de la república, en la época en
que se rendía un testimonio casi apostólico éjerciendo una candidatura de
oposición, cuando las posibilidades de
triunfo eran lejanísimas y eran además
tan distantes que no constituyeron nunca un ingrediente para la aceptación de
una candidatura. Además, de haber sido
también, durante largo tiempo, presidente del Partido Acción Nacional y antes alcalde de Chihuahua y senador de
la república. En este último carácter, don
Luis H. Álvarez se impuso de la profundidad del conflicto chiapaneco; se deshizo, si los tenía, de los prejuicios que
en regiones prósperas de nuestro país
se tienen respecto del subdesarrollo
sureño, respecto de la naturaleza del
conflicto indígena. Como miembro relevante de la Comisión de Concordia y
Pacificación pudo contribuir de modo
central al avance de las negociaciones
de paz que se frenaron en 1996, no por
cierto, por causas atribuibles a la
COCOPA, que él presidió en diversas
oportunidades. La suspensión de las
conversaciones de San Andrés no derivó en un nuevo conflicto bélico gracias
al esfuerzo de esta comisión, que llevó a
cabo la tarea que el gobierno federal rehusó hacer, en franco incumplimiento de
las obligaciones contraídas con la firma
de los Acuerdos de San Andrés, en 1996.
El Dossier del primer número se re-

134

firió a los perfiles de la transición económica, en el Dossier del número 2 se
examinó el ámbito público, el espacio
público. El número tres se dedicó a la
educación superior en México, con contribuciones muy relevantes de responsables de universidades públicas como
el rector de la Universidad de Guadalajara, Víctor González Romero, que está
concluyendo en estos días su sexenio
como rector de esa universidad. También se recoge un trabajo del doctor Felipe Martínez Rizo, que fue rector de la
Universidad de Aguascalientes. Hay una
contribución, como muestra de la diversidad de enfoques teóricos y de las posturas políticas de quienes examinan este
género de asuntos, un texto de Carlos
Pallán Figueroa, que fue rector de una
unidad de la Universidad Autónoma
Metropolitana y del investigador Axel
Didriksson, un experto en el análisis de
la educación superior en nuestro país.

El número 4/ 5 dedica, como he dicho, su Dossier principalmente al conflicto indígena. Tiene una aportación
sustantiva; su lectura, su consulta van a
ser muy relevantes. Uno de los defectos
de la política pública en curso sobre el
conflicto indígena, sobre la reforma
constitucional -con ires y venires- que
está siendo abordada por el Congreso,
estriba en el desconocimiento de los
textos fundamentales. Se habla a menudo de los Acuerdos de San Andrés y
de la Iniciativa de la COCOPA, que el
presidente Fox hizo suya y la presentó
apenas había iniciado su gobierno, y casi
nadie conoce estos textos. El número 4/
5 de la revista Trayectorias -aunque sólo
hubiera ofrecido a lo largo de su breve,
pero ya madura existencia este servicio,
vería coronado el propósito de su publicación- ofrece un cuadro comparativo
entre los Acuerdos de San Andrés y el
modo en que la COCOPA tradujo a los
términos de un anteproyecto de reforma constitucional, lo pactado por el
gobierno y el EZLN en nombre de los
pueblos indígenas en San Andrés Sacam
Ch'en o Larráinzar. Hay un examen, además de esta negociación y de ese desenlace. Pero la equiparación, la demostración de cómo tradujo -en términos
que pueden ser los constitucionales- en
la reforma de varios artículos de nuestra Carta Magna, de los artículos 4, 18,
26, 53, 73, 115 y 126, está ahí como
una aportación clave en este momento
para el conocimiento y la profundización
en las reflexiones que necesariamente
hemos de hacer sobre estos temas.
Hay también, en la sección llamada
Ámbito de este número 4/5, un texto

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO. AGOSTO 2001

que concierne muy directamente a Nuevo León, a Monterrey, a la universidad
de esta entidad. La doctora Esthela
Gutiérrez Garza, que dirige la revista,
escribe un texto llamado "Polos opuestos", en donde contrasta la realidades
de Nuevo León y de Chiapas. Las diferencias abismales, que en muchos sentidos existen entre aquella entidad
sureña remota y la realidad de Nuevo
León, muestra con urgencia la necesidad de entender las causas de estas
diferencias que casi nos hacen habitantes de países distintos, a los nuevoleoneses y a los chiapanecos; no como una
maldición ni como un problema de haraganería. La información que concreta

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

la doctora Gutiérrez Garza impide que
se emita el juicio fácil -el prejuicio fácil- de que los chiapanecos son flojos y
por esa razón tienen un estado de subdesarrollo tan notorio en sí mismo y
contrastado con las realidades de Nuevo León. Se trata de dos entidades muy
semejantes en su población y en su territorio, ambas bordean un poco más según los datos de 1995- los tres millones de habitantes. En 1995 Nuevo León
tenía 3'098, 736 habitantes y Chiapas
3'210,496. Hay 64 mil km 2 de superficie en este estado, en Chiapas 74 mil
km 2• Se da el caso de una simetría: en
Nuevo León hay una tierra pobre y una
sociedad próspera, mientras que en

Chiapas hay una tierra abundante, pródiga y una sociedad paupérrima. En
Nuevo León llueve 600 mm al año, el
doble, en Chiapas; pero evidentemente
la aridez de Nuevo León contrasta con
la feracidad del clima tropical de Chiapas, donde está concentrada la mayor
biodiversidad de nuestro país, una de
las mayores biovidersidades del mundo.
Y sin embargo, Nuevo León aportó, en
1995, 6.7% del producto interno bruto,
con 111,663millonesde pesos-111,000
en números redondos-. Mientras que en
Chiapas sólo se produjeron 29 mil millones de pesos, menos de la tercera parte
en una población análoga. En 1980,
Nuevo León estaba en el quinto lugar en

135

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

EL lRAYECTO DE LOS DÍAS

Trayectorias, compromisos

Trayectorias, compromisos

aportación al producto interno bruto y
pasó, en las dos décadas siguientes, a
ocupar el tercer lugar; mientras que
Chiapas decayó del lugar número 11 al
lugar número 17. Porque, como dice la
doctora Gutiérrez Garza en su texto, "el
desarrollo produce desarrollo, el subdesarrollo produce subdesarrollo". Yo añadiría, recordando el texto célebre de
Ragnar Nurske, El círculo vicioso de la
pobreza: "un país es pobre porque es
pobre". Chiapas es pobre porque es
pobre, lo anclan sus retrasos y los
eternizan, los hacen permanentes. Los
salarios promedio en 1993 en Nuevo
León eran de $1,794.00, en Chiapas era
de $650.00, muy por abajo de la mitad.
El crecimiento de las exportaciones en
los años recientes hicieron que en 1997
Nuevo León exportara 5,541 millones de
dólares, mientras que el año antepasado, en 1999, Chiapas sólo exportó 142
millones de dólares. Nuevo León es un
estado con escasa marginación -ocupa
136

el segundo lugar en el conjunto de los
indicadores que marca la marginación' mientras que Chiapas ocupa el último
lugar en la escala de la marginación. El
89% de la población en Nuevo León vive
en ciudades, es urbana, mientras que
23% de los chiapanecos viven en ciudades. Esto tiene implicaciones en los servicios: sólo 4% de la población en Nuevo León carece de luz eléctrica en sus
domicilios, mientras que en Chipas,
donde se genera buena parte de la energía eléctrica, que aún en Nuevo León se
consume, 35% de las viviendas carecen
de luz eléctrica. No tiene agua potable
en Nuevo León 7% de la población, 42%
en Chiapas. No tiene drenaje en Nuevo
León 4% de las viviendas; carece de ese
servicio 43% de las viviendas en Chiapas. El analfabetismo -entre personas
mayores de 15 años- afecta a 5% de la
población de Nuevo León, afecta a 24%
de la población en Chiapas. El ingreso
per cápita, en 1995, era de 36 mil pe-

sos en Nuevo León, era de 9 mil pesos
en Chiapas. El trabajo de la doctora
Gutiérrez Garza, sobre estos "polos
opuestos", este Milán y Nápolesde nuestra república mexicana, estos dos mundos enteramente diferenciados, este
norte y este sur distantes, eventualmente antagónicos termina siendo examinado, redactando las circunstancias de la
evolución política en ambas entidades
que ha conducido al asentamiento de
un gobierno surgido de la oposición en
Nuevo León y a la efusión armada, a la
revuelta que protagoniza el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Los cuatro números -el último es
número doble, 4/ 5- tienen además una
circunstancia feliz: el diseño de la revista es un diseño espléndido, es una revista muy bellamente presentada, desde el punto de vista editorial y se acompaña cada uno de los números por ilustraciones, y más que por ilustraciones,
por la obra plástica de artistas relevantes como Guillermo Ceniceros, como
Fernando Flores, como Héctor Carrizosa
y como Gerardo Cantú. Cada uno de los
números es en sí mismo una especie
de pequeña galería con la obra de uno
de estos pintores, de estos artistas plásticos que -lo dice en uno de los textos
de presentación- más que ilustrar, iluminan las páginas de esta revista. Que
no se contenta -como podría contentarse- con ser un compendio de conocimiento dispuesto para su divulgación,
sino que entiende la diversidad, la
multidimensionalidad de las personas,
de sus lectores y, por lo tanto, ofrece un
conjunto de factores que potencian su
mensaje.
Me complace mucho participar en
TRAYECTORIAS

I

AÑO 111, NO. 6 , MAYO - AGOSTO 2001

la presentación de estos números, cuya
pertinencia respecto de los asuntos que
nos importan a todas las personas, tiene que ser puesta en relieve. No se trata
de un revista académica, de una revista
en el sentido de que sea distante de las
personas que carezcan de preparación
universitaria; su material está el alcance de todas las personas.
Felicito a la Universidad Autónoma
de Nuevo León por patrocinar, con la
generosidad evidente en su presentación, estos números, esta revista Trayec-

torias. Corresponden, por lo que puede
fácilmente apreciarse, este interés institucional de la universidad a su inserción en la vida diaria de esta entidad
tan pujante. No hay discordancia entre
el estado y su principal institución pública de enseñanza, y ése es un dato que
conforta y contribuye a fortalecer el desarrollo de esta entidad, cuyo destino
de prosperidad, cuya capacidad para la
práctica de la democracia y el debate
público debiera ser la meta perseguible
en otras entidades que están todavía en

un rezago, no sólo en orden material sino
también en su desarrollo político. Felicito a la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a la doctora Esthela Gutiérrez Garza por haber concebido, de un modo tan
cabal, este instrumento de difusión de
las ciencias sociales y me complace participar con ustedes en la presentación de
estos espléndidos cuatro números de Trayectorias.

Las ciencias sociales en México
Algunas trayectorias
GUSTAVO GARZA VILLARREAL
•.... nuestros sistemas sociales geohistóricos son complejos;
de hecho son las estructuras más complejas del universo.•
lmmanuel Wallerstein*

as ciencias sociales se
institucionalizan en el siglo
XIX en unas cuantas naciones
del mundo capitalista avanzado, centrándose inicialmente en el análisis de cada país mediante una metodología empírica con el fin de descubrir
leyes del comportamiento de los seres
humanos en sociedad. Siguiendo la anterior cita de Wallestein, puede decirse
que al vincular las macroestructuras
sociales, económicas, políticas, ecológico-demográficas con las microestructuras síquicas de los individuos, las co-

L

• Impensa, las ciencias sociales. Siglo XXI Editores,
México,1998, pp. 163.

TRAYECTORIAS

IAÑO 111, NO. 6

1MAYO - AGOSTO 2001

rrientes de vanguardia de las ciencias
sociales adquieren gran sofisticación
científica al descubrir y articular las
categorías históricas que explican la
evolución social, pudiendo constituir las
estructuras más complejas de nuestro
universo inmediato. En esta dirección,
puede afirmarse que no es mediante el
desarrollo de las ciencias naturales que
se resuelve la problemática social, sino
que la promoción de las ciencias sociales es una condición indispensable para
el desarrollo de las primeras y el impulso de un progreso social, económica,
política y ecológicamente sustentable.
Dentro de las disciplinas sociales
existe una polémica fundamental sobre

las tendencias macrosociales al "equilibrio" o a la "indeterminación o caos",
esto es, sobre la racionalidad o irracionalidad de la evolución humana. A nosotros nos interesa, más que discutir
sobre esta cuestión crucial que nos exigiría profundizar en las diferentes metodologías y enfoques prevalecientes en
la disciplina, esquematizar el desarrollo de las principales publicaciones periódicas que existen en México en la
especialidad con el fin de ubicar la relevancia de Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que en esta noche
se presenta a la consideración de todos
nosotros.
137

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

Trayectorias, compromisos

Trayectorias, compromisos

tudios Económicos y Sociales de la Universidad Veracruzana.

En América Latina, en general, y en
México en particular, la institucionalización de las ciencias sociales surge un
siglo después que en los países centrales. Por ejemplo, la enseñanza de la sociología se inicia en la UNAM en 1951;
en la Universidad de Buenos Aires, en
1957 y en la Universidad de Chile, en
1958. Adicionalmente, la UNESCO promueve la creación de dos centros regionales: el Centro Latinoamericano de Investigación en Ciencias Sociales, en Río
de Janeiro, y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en
Santiago de Chile.
Afortunadamente para el caso mexicano, más de una década antes, en
1939, había aparecido la Revista Mexicana de Sociología, bajo la dirección de
lucio Mendieta y Núñez, centrada en la
"vieja sociología" durkheimiana, según
apreciación de Claude Bataillon. Tres
lustros después, en 1954, nace la revis138

ta Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de ese nombre en la UNAM, animada de manera importante en su primera etapa por Pablo González Casanova. Adicionalmente, desde los años
sesenta la Sociedad Mexicana de Sociología realiza un congreso anual sobre
temas específicos de la realidad social
mexicana o latinoamericana.
Aunque la revista Foro Internacional,
órgano de difusión del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de
México, aparece en 1960 y presenta una
fuerte orientación hacia los estudios
políticos, no es hasta 1983 cuando el
Centro de Estudios Sociológicos de esa
institución funda la revista Estudios Sociológicos, notable por presentar resultados de investigaciones especializadas
en sociología y antropología social. Antes que eso, en septiembre de 1971, se
imprime el primer número de Dualismo,
publicación periódica del Centro de Es-

La cruenta y prolongada crisis económica de México en los años ochenta
trajo, quizá por sus dolorosas secuelas
sociales, un paradójico boom de nuevas
revistas en ciencias sociales. En 1980
surge el número 1 de A, publicación trimestral de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM-Azcapotzalco; en 1983 lo hace Estudios Sociológicos de El Colegio de México, ya
mencionada; en ese mismo año nace
Sociología y Política, del Departamento
de Ciencias Sociales y Políticas de la
Universidad Iberoamericana; en 1984
Anales, del Departamento de Relaciones
Sociales de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM-Xochimilco, la cual en 1989 se rebautiza como
Relaciones; en el mismo año de 1984
se crea Estudios Sociales, publicación
trimestral del Instituto de Estudios Sociales de la Universidad de Guadalajara; un par de años después, en 1986, se
inicia la publicación trimestral de Sociología, en el Departamento de Sociología de la División de Ciencias Sociales
y Humanidades de la UAM-Azcapotzalco; al año siguiente, en 1987, se imprime el primer número de la revista bimestral Acta Sociológica, de la Coordi•
nación de Sociología de la Facultad de
Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM;
en el mismo año, sale a luz Argumentos, revista cuatrimestral de la División
de Ciencias Sociales y Humanidades de
la UAM-Xochimilco.
De 1990 a 2000, en contraste, sólo
aparecen tres publicaciones nuevas:
Polis: Anuario de Sociología, revista de

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

la UAM-lxtapalapa en 1990; Trayectorias
de la UANL, que como sabemos sale a
luz pública en el último cuatrimestre de
1999 y que es la agasajada en este evento; finalmente, en 2000 surge Bajo el
Volcán, del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla.
En síntesis, existen en la actualidad
14 revistas especializadas en sociología
-las de ciencias sociales en general son
muchas más- de buen nivel académico,
de las cuales 72% se concentra en el
Distrito Federal y 28% restante en únicamente cuatro estados de la república: Veracruz, Jalisco, Nuevo León y Puebla. Siendo sólo uno norteño, podemos
concluir que es más que bienvenida la
aparición de Trayectorias, pues constituirá incuestionablemente un foro para
la publicación de resultados de investigación en su especialidad para la gran
región norteña, además de trabajos teóricos y empíricos del resto del país e
internacionales, como ya lo ha demostrado en su corta, pero intensa y fecunda vida.
Tanto en las revistas sociológicas
internacionales como en las anteriormente señaladas, desde hace un par de
décadas se privilegia el análisis de la
interacción de la vida personal entrelazada con las oportunidades que impone el contexto económico-social, de donde se desprenden trayectorias múltiples
del curso de vida de los individuos, los
cuales no son considerados como meros receptores de las estructuras y superestructuras existentes, sino como
actores dotados de conciencia, capacidad y competencia para la acción. De

TRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

1MAYO - AGOSTO 2001

esta suerte, la dinámica del curso de la
vida de las personas se orienta por el
interjuego entre trayectorias y transiciones: las primeras dan cuenta de periodos extensos, como las trayectorias laborales o de la vida familiar, mientras
que las segundas se refieren a acontecimientos del corto plazo, como divorcios o cambios de empleo.
Desde el inicio, por ende, la revista
que ahora se presenta tuvo la fortuna
de ser bautizada con un nombre que
evidencia la visión de sus fundadores de
orientarla hacia temas de vanguardia y
con el rigor que exige el actual estado
de conocimiento de las ciencias sociales. A pesar de estar por cumplir apenas su segundo año de edad, por el contenido y calidad de los primeros cinco
números aparecidos, promete destacar
entre las revistas de la especialidad.
Veamos muy esquemáticamente algunas peculiaridades del contenido de
cada uno de los cinco números ya publicados, pues después de la pormenorizada exposición que Miguel Ángel
Granados Chapa ha hecho de las cinco
revistas, no será necesario extenderme;
con su minuciosa presentación casi les
ha ahorrado la necesidad de comprarlas y leerlas, cosa muy apreciada por
estas tierras dada la conocida idiosincrasia de nosotros los regiomontanos.
En Trayectorias (año 1, número 1,
1999), se inicia la revista con tres artículos en su sección titulada Dossier que
polemizan sobre la cuestión central en
la actual transición de México, a saber,
las perspectivas de la inserción del país
en la globalización económica y los inciertos resultados de las dos décadas

de la estrategia neoliberal. Además de
lo riguroso del diagnóstico, sobresalen
los planteamientos de alternativas por
seguir en esta etapa crucial de la nación y la siguiente conclusión planteada en el artículo de Esthela Gutiérrez,
directora de la revista:
"No se trata de que la sociedad tenga un Estado mínimo, se trata de tener
un Estado eficiente y visionario que
coadyuve al buen funcionamiento de la
economía del mercado, es decir, un Estado promotor del desarrollo" (p. 23).
En su sección Ámbito, se agregan
dos artículos: uno sobre las cuestiones
de la transición democrática en que se
indica, en correspondencia con la conclusión anterior, que la gobernabilidad
democrática dependerá de la capacidad,
eficiencia y calidad de la acción directiva, regulatoria y administrativa del gobierno federal; en el segundo, escrito por
un servidor, se analizan las tendencias
de las desigualdades territoriales del
país de 1970 a 1996, advirtiendo, en la
misma dirección, que bajo el enfoque
neoliberal la tendencia hacia la concentración en unas cuantas metrópolis se
acentuará, lo cual será acelerado por la
generalización de un estrecho enfoque
de mercado sin políticas urbanas nacionales propiamente dichas.
Finalmente, los dos artículos sustantivos de la sección Teoría establecen los
paralelismos de la situación mexicana
dentro del concierto de naciones, permitiendo obligadas y útiles comparaciones para vislumbrar nuestras perspectivas en la actual trayectoria mundial.
A partir del contexto macro-económico-social que representa el número 1

139

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

Trayectorias, compromisos

Trayectorias, compromisos

de Trayectorias, los números 2 y 3 nos
plantean aspectos específicos de corte
sectorial: en el 2 en cuatro artículos de
fondo se detalla la configuración, características, funcionamiento, alcance y límites del aparato de gobierno en México; mientras el 3, en cinco meticulosos
trabajos, nos introduce en el aspecto de
la educación superior en México, cuestión cardinal para el país que decidirá
si le será viable insertarse en el selecto
grupo de las naciones líderes en la economía del conocimiento, o si será meramente un receptor pasivo del desarrollo tecnológico de vanguardia y de las
técnicas para elevar la capacitación de

140

la fuerza laboral.
Los números 5 y 6 que comprenden
hasta abril de 2001 no podían haber sido
más oportunos para contribuir al debate nacional en el tema de mayor prioridad en la coyuntura actual del país, el
cual pone verdaderamente a prueba la
transición democrática mexicana y la
reforma del Estado: la cuestión de la
cultura y los derechos de los pueblos
indígenas. En el primer artículo, se concluye que los acuerdos de San Andrés
Larráinzar, firmados por los representantes del EZLN ylos del Poder Ejecutivo Federal el 16 de febrero de 1996, y adecuados para facilitar la reforma constitu-

cional correspondiente por la Comisión de
Concordia y Pacificación (COCOPA) el 29
de noviembre de ese año, constituyen el
mecanismo para la solución de la difícil
situación de los diez millones de indígenas mexicanos. Los dos siguientes
presentan las características de los municipios indígenas que es el ámbito donde se desarrollan los conflictos entre las
diferentes etnias y el Estado, así como
al interior de ellas mismas.
En esta dirección, partiendo de la
crítica a la autonomía de las comunidades indígenas según la cual implicaría
insolubles problemas técnicos en la remunicipalización de las regiones donde

TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6

MAYO • AGOSTO 2001

se concentran (Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Chihuahua y Puebla), me gustaría
comentar lo siguiente.
Si consideramos como comunidades indígenas aquellas con un mínimo
de 40% de habitantes con lengua indígena (INI 30%), en 1995 existían 16,282
con una población de 5.4 millones de
personas. En estas localidades, tendría
que real izarse un ejercicio geoétnico
para definir las áreas a las que sería
necesario otorgar la autonomía de los
pueblos indígenas. Técnicamente, podría efectuarse un algoritmo que incorporara una serie de características básicas por determinar, en analogía con
la redistritación electoral de 1996. Se
podría, a partir de ello, remunicipalizar
esas regiones o, por qué no, incorporar
un cuarto ámbito de división políticoadministrativa en el país, tales como el
de municipios regionales y locales que
existen en Canadá, o de las categorías
de ciudades, villas y poblados en que
se subdividen los condados norteamericanos. En su defecto, podría idearse
una figura como la de conurbaciones
que ya existe en la Ley General de Asentamientos Humanos. El impedimento no
es, por ende, técnico, sino político.

TRAYECTORIAS

IAÑO 111, NO. 6

1MAYO· AGOSTO 2001

Todo lo anterior, en fin, ejemplifica
la importante función que juega una
revista de ciencias sociales para el debate de los grandes temas de la agenda
nacional, los cuales deberán ser escudriñados con todo el arsenal teórico y
técnico del que disponen las ciencias de
la sociedad, siendo esto una urgente
necesidad en la actual trayectoria que
sigue la democratización y modernización de la vida nacional.
Por lo antes expuesto, y para terminar, me parece que debemos recibir con
sincero beneplácito la aparición de Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales
de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, por el importante papel que ya
juega en la promoción y difusión de la
investigación en ciencias sociales en la
propia universidad, lo cual ya es muy
valioso, así como en toda la gran región
fronteriza y el resto de nuestro país. Mis
30 años de investigador y de responsable de este tipo de esfuerzos me han enseñado que para que se logren consolidar y, en el caso de Trayectorias no sea
una más de las múltiples revistas de muy
corta vida, es necesario la estrecha articulación del equipo encargado de las
múltiples labores que implica su publi-

cación, con las más altas autoridades
universitarias de cuyo apoyo dependen.
Felicito muy sinceramente al ex-rector Reyes Tamez Guerra y al actual rector Luis Galán Wong, así como a sus
secretarios Académico y de Extensión y
Cultura, José Antonio González y Humberto Salazar; María Elizabeth Cárdenas
y Ricardo Villarreal, respectivamente, por
su visionaria iniciativa que hizo posible
la aparición de este importante órgano
de difusión que sitúa a la UANL entre
los pocos polos promotores de las ciencias sociales fuera de la ciudad de México. Hago extensivos mis parabienes y
reconocimiento al equipo compacto que
carga sobre sus espaldas la responsabilidad de hacer realidad la publicación:
Esthela Gutiérrez Garza, directora; Francisco Soto Armendáriz, editor; Mario
Nieves, redactor; y Sinia B. Harris, correctora de estilo. Finalmente, agradezco sinceramente la invitación que se me
dispensó para participar como comentarista en esta significativa ceremonia,
lo cual me ha brindado la oportunidad
de estar con todos ustedes en mi ciudad y en un evento de mi Alma Mater, y
hago votos para que Trayectorias disfrute de una larga y creativa vida.

141

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

Trayectorias, compromisos

Trayectorias, compromisos

Tender los puentes
L u 1s H . Á

E

s para mí una gran satisfacción ser testigo del gran interés de la comunidad académica de la Universidad Autónoma de Nuevo León por abrir espacios,
como la revista Trayectorias, para la reflexión sobre uno de los temas trascendentales para la consolidación de nuestra naciente vida democrática: la participación de nuestros hermanos indígenas de los beneficios del desarrollo económico, político, social y cultural y, en
consecuencia, de lograr un país más
justo, digno y en paz para todos los
mexicanos.
La trascendencia del tema radica en
que la democracia no será viable sí no
empezamos a sentar las bases para que
todos los grupos culturalmente diferentes no sean desiguales económica y políticamente. La posibilidad de que los
mexicanos podamos convivir pacíficamente y construir un México próspero y
libre, requiere de un gran esfuerzo para
garantizar condiciones de igualdad entre todos nosotros y aprender a respetar nuestras diferencias.
En ese sentido, los pueblos indígenas hoy reafirman su derecho a ser respetados y a que se les reconozca un lugar digno dentro de la nación mexicana. No es exagerado decir que si no somos capaces de atender sus legítimas
• Lectura realizada por el Lic. Patricio Bailados
Villagómez, representante Jurídico de la Comisión
para la Paz en Chiapas, en representación de don
luis H. Álvarez.

142

L v A R E z*

demandas, será muy difícil cumplir satisfactoriamente con la tarea de construir un México viable, más justo y democrático.
Nadie puede negar que el dos de
julio es una fecha de gran importancia
para la vida nacional. Después de largos decenios de lucha y espera, ese día
el voto mayoritario de los mexicanos logró sentar las bases para garantizar el
respeto irrestrícto a la voluntad ciudadana sustentada en la participación libre y responsable de todos.
Sin embargo, ése es el principio de
un largo camino que nos queda por recorrer. Cuando miramos la realidad nacional, el festejo democrático se desdibuja. Un país como el nuestro, con más
de la mitad de su población viviendo en
situación de pobreza, requiere más que
una democracia electoral; es urgente e
inaplazable revertir los problemas estructurales, resultados de un proyecto
excluyente impuesto desde arriba.
Ahora tenemos en nuestras manos
la oportunidad de construir una relación
entre sociedad y gobierno que tenga
como referentes los valores de respeto
a los derechos humanos, el pleno estado de derecho y la justicia social.
Si estamos de acuerdo en que la
democracia implica un amplio diálogo
nacional, piural, incluyente y constructivo, que nos permita llegar a consensos para la solución de nuestros problemas por la vía pacífica, es evidente

que no podremos aspirar a la consolidación de la democracia mientras existan más de diez millones de indígenas
mexicanos sumergidos en la injusticia,
la exclusión y la marginación social, los
cuales no son partícipes del desarrollo
nacional.
Hoy, la mayoría de los indígenas se
encuentran viviendo en condiciones de
pobreza extrema. No tienen acceso a los
recursos básicos para una vida digna,
no tienen acceso a la justicia y su representación y participación política ante
las instituciones del Estado es casi nula
y constantemente son discriminados por
el simple hecho de ser diferentes. En
estas condiciones, la inclusión, la tolerancia y el diálogo como principios que
requiere la unidad y el progreso del nuevo México, serán una mera aspiración.
Estas desigualdades sociales no
únicamente son inaceptables, sino también son un peligro para la viabilidad
misma de nuestra nación. Si queremos
construir un nuevo marco en donde los
procesos de transformación social sean
pacíficos y la política descanse en la
negociación y el diálogo abierto, es imperativo no postergar más su atención.
Es por ello que el ejercicio del poder debe tener como prioridad, necesariamente, erradicar de raíz todas las formas de injusticia que han sido los ejes
de la vida antidemocrática y excluyente
de nuestra historia como nación.
Es urgente dar una respuesta conTRAYECTORIAS

I AÑO 111, NO. 6

1 MAYO· AGOSTO 2001

creta y firme a las legítimas reivindicaciones de los diferentes de este país. La
democracia y la libertad a la que aspiramos construir sólo será posible si se
trabaja arduamente en la superación de
las condiciones que impiden el libre
desarrollo de millones de mexicanos, en
especial los indígenas.
Sólo así, este gobierno podrá cumplir su mandato: lograr que el desarrollo beneficie por igual a todos los mexicanos en un clima de libertad, respeto,
tolerancia y apertura como parte del
cambio democrático.
Comenzar a transformar las condiciones que permitieron la opresión de
los indígenas significa reconocer su legítimo derecho a ser respetados y a reconocerles un lugar digno dentro de la
nación mexicana. Éste es un primer paso

TRAYECTORIAS

IAÑO 111, NO. 6

1MAYO · AGOSTO 2001

que sentará las bases para que los indígenas participen de manera intensa en
el desarrollo nacional.
No podemos permitir que mexicano alguno sea marginado del desarrollo
nacional. Menos aún podemos justificar
ni mucho menos aceptar que las comunidades y los pueblos indios sean arrojados a la pobreza y la exclusión por ser
diferentes.
El Estado y la sociedad tenemos una
deuda histórica con los pueblos indígenas, por ello debemos construir puentes para una nueva relación basada en
la reconciliación de todos los mexicanos, la justicia y respeto a nuestra condición pluricultural.
El objetivo de esta nueva relación es
incorporar a nuestros hermanos indígenas a la tarea común de construir una

nación en donde todos quepamos, todos seamos escuchados y respetados.
Los mexicanos queremos que la
unidad nacional se mantenga por un
pacto social de justicia y libertad, como
también queremos que los cambios sociales sean pacíficos. Estos valores y
estos principios comunes exigen que
cada uno de los que habitamos este gran
país, hagamos nuestra tarea para conseguir ese noble deseo.
Honorables estudiosos y académicos, ustedes ya están cumpliendo con
su labor, esa labor fundamental llena de
responsabilidades y de retos, entre
otros, el de dar a conocer de manera
objetiva la realidad de nuestro querido
México, y a partir de ella, imaginar nuevas formas de convivencia entre todos
los mexicanos.

143

�EL lRAYECTO DE LOS DÍAS

EL lRAYECTO DE LOS DÍAS

Trayectorias, com,promisos

Trayectorias, compromisos

Las dimensiones del trayecto
ESTHELA GUTIÉRREZ GARZA

rayectorias, revista de ciencias sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León
fue creada en marzo de 1999.
En septiembre de ese mismo año, apareció el primer número de la revista. El
propósito de este programa editorial fue
abrir un nuevo espacio de reflexión, en
el amplio campo de las ciencias sociales y humanísticas, que impulsara la visión crítica y propositiva de los problemas contemporáneos que forman el entorno de las sociedades en que vivimos.
Las universidades dejan su auténtico legado a la sociedad y a la historia
de las colectividades, en la medida en
la que tengan la capacidad de desarrollar la conciencia y ser productoras de
conocimiento. Esta tarea esencial en el
campo educativo sólo puede realizarse
con la investigación, teórica y concreta,
de sus profesores-investigadores y los
grupos de trabajo que integren con los
estudiantes. Contar con una revista especializada en ciencias sociales, no sólo
permite reforzar la interacción entre los
profesores y estudiantes en el proceso
de formación educativa de nuestra universidad, sino además, permite establecer puentes de comunicación con el resto de instituciones académicas, que
como nosotros, reflexionan sobre los
grandes retos que implica la construcción de sociedades capaces de avanzar
cualitativamente en estadios superiores
de la civilización.

T

144

La palabra hablada y la palabra escrita constituyen la memoria de nuestro pasado. Nos muestra todo lo que el
pasado hace por nosotros, cómo nos
amplía la percepción de nuestra conciencia y cómo nos capacita ante las posibilidades de cambio. La palabra escrita
constituye una energía enorme, largamente acumulada, portadora de la cultura que nos amplía la dimensión de
nuestra humanidad.
Trayectorias, junto con el enorme
acervo de la palabra escrita con el que
hoy contamos, forma parte de este proceso que marca la historia, de vivir el
antes como reflexión del presente y el
después como elaboración interpretativa
de lo que será el pasado.
La palabra escrita ha tenido una evolución representativa con el desarrollo
de las sociedades. La conocemos con
los primeros jeroglíficos tallados en piedras, con los rollos de papiro, los códi·
ces, los libros con la aparición de la imprenta, hasta hoy, nuestro tiempo, con el
surgimiento del ciberespacio que el
módem y la computadora han creado.
Hoy como nunca estamos saturados
de información y las opciones de acceso
y consulta rebasan nuestras posibilidades de tiempo y de estudio. Ésta es una
realidad de claroscuros. Justamente, el
desarrollo de la tecnología en cierta
medida nos ha despojado de nuestros
saberes. Ya no es necesario multiplicar
o dividir, pues ahí está la calculadora.

Tampoco es necesario ejercitar la memoria, pues ahí están los archivos. Y
entonces nos preguntamos: ¿Estamos
ante un proceso de debilitamiento intelectual en nuestras sociedades? Nuestro reto hoy es enorme: ¿cómo subordi·
nar la abundancia de información y de
recursos de conocimiento, en un mundo caracterizado por la eficiencia y el
individualismo a las necesidades de producción de un conocimiento de análisis
profundo, acumulado por el tiempo de
la reflexión, pausado y orientado al compromiso social?
Trayectorias, consciente de la misión
de la palabra escrita, de sus retos y oportunidades, busca ser una revista especializada de ciencias sociales con capacidad de interlocución con la sociedad.
Desde la primera reunión del consejo
editorial, se decidió que Trayectorias llenaría sus páginas con artículos de interés para los miembros de la sociedad,
asumiendo responsablemente un ejercicio crítico, propositivo y de compromiso social; es decir, una revista que
centre su reflexión y análisis reconociendo que las ciencias sociales y humanísticas son medios poderosos al servicio
de la libertad, la justicia y la igualdad.
Se estableció que los trabajos podrían
ser abordados desde perspectivas teóricas o empíricas, escritas en un lenguaje apto para lectores interesados en su
entorno social, pero no necesariamente
expertos en las ciencias sociales. Es
TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6

decir, buscando la más amplia
interlocución social. Pretendemos procesar la información, realizar el análisis
y sistematizar las tendencias intelectuales de nuestro tiempo; todo esto con el
propósito de brindar los elementos suficientes para que el lector lleve a cabo
la reflexión de su circunstancia y elabore su acción individual en el proceso de
participación ciudadana.
La calidad de los trabajos fue otro de
los acuerdos del consejo editorial. Decidimos constituir a Trayectorias como una
revista de arbitraje, donde los artículos
publicados sean previamente dictaminados por especialistas en el tema.
Nuestra revista también adoptó otro
sello distintivo que identificamos con el

MAYO - AGOSTO 2001
TRAYECTORIAS

IAÑO 111, NO. 6

1MAYO - AGOSTO 2001

mundo de la estética. La contemplación
de una obra de arte establece una conexión emotiva de diálogo interno con
el alma y nos transporta aunque sea por
instantes a tocar la dimensiones humanas más hermosas que conocemos.
Momentos de introspección que ni los
mejores tratados de ciencias sociales
logran transmitir sobre las posibilidades del desarrollo que tiene la civilización de la humanidad. Por ello, en cada
número, Trayectorias invita a un autor
gráfico a que nos acompañe en nuestro
recorrido y a su obra le brindamos un
amplio espacio, con el cual ratificamos
nuestra vocación por la belleza que encontramos en nuestro diálogo interior.
Calidad reflexiva y propositiva, ca-

pacidad de interlocución, compromiso
social y presencia estética son los cuatro ejes sobre los que descansa la misión de Trayectorias.
En la misma reunión del Consejo
Editorial, se aprobó que la revista quedara integrada por cuatro secciones principales. Dossier, dedicado a un tema específico; Teoría, que es el lugar donde se
exponen argumentaciones teóricas; Ámbito, que es un tercer espacio dedicado
a los análisis concretos y Memoria Viva,
apartado en el cual se dialoga con un
científico social destacado por sus aportaciones y su compromiso social.
El Dossier del primer número de
nuestra la revista lo dedicamos a la transición económica. Desde perspectivas

145

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS
Trayectorias, compromisos

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS
Trayectorias, compromisos

diferentes, se analizó la necesidad de
impulsar un conjunto de políticas económicas realistas, capaces de socializar el capital, controlar la inflación y
combatir la pobreza.
El número 2 de la revista, y anticipándonos a los procesos políticos de
cambio que se pudieran realizar en la
coyuntura electoral del 2 de julio, el Dossier estuvo dedicado al ámbito público. Ahí se señaló que la democracia electoral nos conduce al verdadero reto de
la gobernabilidad democrática, entendida como un nuevo pacto de conviven-

cia social donde la participación ciudadana en la solución de los conflictos y
la definición del proyecto país debe ser
fomentada por una nueva institucionalidad promovida por el Estado.
En el número 3, el Dossier lo dedicamos a la reflexión de la educación superior. Se analizó la agenda para una reforma universitaria, destacando la redefinición de los programas de estudio, el
replanteamiento de las políticas de vinculación, el financiamiento público como
un factor determinante y el problema
de la crisis de la UNAM.

En la actualidad hemos publicado un
número doble dedicado en todas sus
secciones exclusivamente a los derechos
y cultura de los pueblos indígenas. Lo
anterior se explica porque este tema se
encuentra en un lugar sensible de nuestra conciencia nacional y los trabajos que
llegaron ante nuestra convocatoria son
testimonio de las tareas pendientes para
actualizar un proyecto de nación incluyente y democrático en México.
En este Dossier se sostiene la necesidad de legislar sobre los derechos y
cultura de los pueblos indígenas aban_.,,

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TRAYECTORIAS

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AÑO 111, NO. 6

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1MAYO - AGOSTO 2001

donando las viejas prácticas autoritarias
y paterna listas que caracterizaron nuestro pasado, donde no se toma en cuenta la opinión de quienes van a ser legislados. Se destaca, a su vez, la importancia de los Acuerdos de San Andrés y
de la Ley de la COCOPA como un proceso inédito de ejercicio de gobernabilidad democrática que no debe ser abandonado, sino por el contrario, fortalecido y reeditado en la coyuntura actual.
El surgimiento de Trayectorias forma parte del entorno vivido en nuestro
estado. Grandes cambios en el terreno
de las actividades científicas sociales y
culturales se han desarrollado en los últimos diez años. La crisis derivada del
movimiento del 68 y la forma particular
en que afectó a nuestra ciudad, condujo
a un cierto rechazo y preocupación que
limitó a su mínima expresión a las ciencias sociales y humanísticas en la universidades de la región. El interés en las
ciencias sociales y las actividades culturales fue finalmente rescatado por los
esfuerzos democráticos de la sociedad
que culminaron en la consolidación de
un nuevo marco de relaciones políticas
basado en el respeto a la pluralidad y
ratificado en las reformas constitucionales en materia electoral. También desempeñaron un papel importante los
efectos de la globalización, la apertura
de los mercados y el nuevo posicionamiento económico que la región y particularmente la ciudad de Monterrey fueron adquiriendo. Pasamos, de esta manera, a un nuevo pacto de convivencia
social. La creación de carreras profesionales como comercio internacional,

lRAYECTORIAS

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ciencias políticas, relaciones internacionales, así como la creación del Consejo
para la Cultura, entre otras iniciativas,
dejaron atrás dos décadas de apocamiento y marginación de las ciencias
sociales y de las expresiones culturales.
La Universidad Autónoma de Nuevo León
forma parte de este entorno y de ese
proceso de transformación y de esta
nueva realidad nace Trayectorias, junto
con otros importantes proyectos. Nace
no sólo como un programa editorial sino
también como un centro generador de
nuevos proyectos, como lo es la creación del Fondo Trayectorias recientemente constituido.
El Fondo Trayectorias nace con la
política de canje que nuestra revista ha
establecido, hasta el momento, con más
de ochenta revistas de ciencias sociales
en México y el resto del mundo. Este acervo bibliográfico constituye el primer paso
para la creación de una biblioteca especializada en ciencias sociales que atienda las necesidades de consulta, formación e investigación de estudiantes, profesores, investigadores y público en general.
Nuestro estado se ha destacado por
su espíritu emprendedor y por conformar una cultura empresarial que permite crear bases sólidas de competitividad internacional. La eficiencia y la
reingeniería industrial constituyen valores distintivos de nuestra actividad económica regional. Sin embargo, con sus
enormes logros, tanto esfuerzo competitivo nos ha dejado socialmente muchas
lesiones. La sociedad regiomontana
otorga una importancia desmedida al

culto del dinero, al consumo superfluo,
a la vida material. Nos hemos formado
y deformado con el tiempo. El premio
al productivismo y la eficacia nos ha despojado de valores esenciales para el desarrollo de una vida llena de plenitud.
Volver a nuestras raíces, al florecimiento del pensamiento social y humanístico
que nos caracterizaron y que nos dieron a don Alfonso Reyes como ejemplo
del humanista universal constituye una
de las preocupaciones esenciales de
nuestro tiempo. Para ello, la creación de
una biblioteca especializada en ciencias
sociales y humanísticas, donde podamos encontrar un espacio para reunirnos con los clásicos de la filosofía, la
literatura, la sociología, la economía, la
antropología, el derecho y el conjunto
de ciencias que colocan al ser humano
como el centro de su reflexión, es un
proyecto trascendente. Para que la grandeza económica de Nuevo León, como
parte de un México integrado, se magnifique en el futuro, deberá ser acompañada por el surgimiento de una fuerte corriente social y humanista que identifique nuestras relaciones de convivencia cotidiana.
Resulta particularmente afortunado
que esta presentación formal de Trayectorias cuente con la distinguida presencia de las personalidades que nos acompañan en el presidium y todos ustedes
aquí presentes y que su más reciente
publicación, el tema de los derechos y
cultura de los pueblos indígenas, sea
desde la sociedad la referencia inicial
oportuna de una revista humanista,
moderna y con compromiso social.

147

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

CONTEXTOS

Trayecwrias, compromisos

Elogio de la reflexión
LUIS

Hoy

•

la univecsidad está de

gala por hacer un alto en la
•vida cotidiana y hacer una
memoria de los cinco números de la revista Trayectorias, especialmente por el número doble dedicado a
la cultura y los derechos de los pueblos
indígenas. Miguel Ángel Granados Chapa mencionaba que ya han existido algunas revistas en nuestra institución, citaba a Armas y Letras, especialmente.
Esa revista se inició en nuestra universidad en 1944, por el licenciado Raúl
Rangel Frías, el rector de nuestra universidad y creador de Ciudad Universitaria. Rangel Frías es uno de los pilares
importantes de nuestra casa de estudios y su nombre lo lleva la Biblioteca

J. GALÁN W ONG

Magna Universitaria, un recinto en donde se recrea día a día su quehacer educativo y su quehacer de ser y de educar de
nuestros profesores y estudiantes y de servira nuestra comunidad y a nuestro país.
La semilla sembrada brotó y se convirtió en una firme planta cuyos frutos
ahora cosechamos. Armas y Letras continúa brindándonos sus páginas, junto
con Humanitas, Ciencia UANL, Vida Universitaria, entre otras. A ellas, se suma
Trayectorias.
Nuestra universidad acoge con orgullo y satisfacción el esfuerzo editorial
que ha venido desarrollando el equipo
de trabajo de Trayectorias, bajo la experimentada y atinada dirección de su
Comité Editorial. Las páginas de esta

revista abordan el análisis del entorno
social y su problemática actual, junto
con la profunda reflexión teórica de los
mismos, con el fin único de brindarnos
elementos para la transformación de
nuestra vida social. Así también, las
mismas nos muestran, como en una galería, el trabajo de nuestros artistas plásticos. Y todo esto animado con un claro
espíritu plural, en el cual sólo la calidad
profesional es el requisito irrenunciable.
Deseamos que estos primeros cinco números sean sólo el preámbulo de
una extensa vida editorial y que en el
futuro comparta con Armas y Letras su
larga tradición.
Mis felicitaciones a todos los que
participan en esta tarea. -.,

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148

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 I MAYO - AGOSTO 2001

Ajuste de cuentas
GUADALUPE LoEZA, La factura.

El poder y la derrota del sistema político, Plaza &amp; Janés,
México, 2001, 271 pp.

En un libro incriminador -pero con irónico
desenfado y sin rabia- Loaeza pasa al viejo
poder defenestrado todas sus facturas acumuladas durante largos, pacientes, ardorosos años de oración periodística. Es un pase
de cuentas con el que la autora "celebra
despertar en un país recobrado". Durante
más de una década Guadalupe Loaeza ha
sido una piedra permanente en el zapato
del PRI. A partir de ahora, este libro podrá
seguir siendo una piedra en la memoria de
los que posiblemente no encuentren jamás
la manera de pagar decentemente semejantes deudas. Es un texto de carácter
antológico mediante el cual la autora recupera decenas de artículos, comentarios Y
crónicas periodísticas escritas desde 1994
para su columna semanal del diario Reforma. En medio de la diversidad de temas,
situaciones, hechos y personajes que desfilan a través de sus páginas, se distingue
aquello que le da coherencia y unidad: la
postura crítica de la autora con respecto al
sistema y a los actores del priísmo. En uno
de sus textos, Loaeza invita al lector a imaginar cómo fue la cena de Año Nuevo de
1994 para algunos altísimos funcionarios
priístas y cómo se celebró en algunos lugares de Chiapas, en los mismos momentos
TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

en que en la Selva Lacandona se alistaban
centenares de hombres con pasamontañas
negros... Más adelante, con una ironía corrosiva, cuenta que
"Cuando leí que todas las propuestas
presentadas por los diputados federales
priístas para corregir errores pasados incurridos por el modelo neoliberal estaba incluida la de "acabar con el dedazo" y el
compadrazgo, me preocupé seriamente. En
esos momentos se me vinieron encima decenas de preguntas. ¿Qué va a ser el PRI
sin el dedazo? ¿Cuál será el porvenir de
tantos y tantos compadres de funcionarios
y de exfuncionarios? Entonces, ¿ya no va a

haber tapados, ni destapados? ¿Quiere
decir que Zedillo ya no podrá elegir a su
sucesor? Puesto que ya no existirá esa complicidad, ¿ya no le harán el mínimo caso
sus ministros? ¡Qué partido tan aburrido se
nos espera! ¡Qué gobierno tan deschistado será el de Zedillo! Nada más de pensar
que en el PRI ya no existirá el dedazo, empiezo a sentir un extraño tedio y una nostalgia inexplicable. ¡Toda una época corre el
riesgo de terminar! ¡Adiós dedo presidencial! Te vamos a extrañar. Nos acompañaste por tantos años. Ojalá que un día te erijan una escultura grandotota para que te
llevemos flores. Adiós, dedo".
Así, al cabo de un elevado número de
piezas periodísticas que dan testimonio de
toda una época y de sus principales personajes (Salinas, Marcos, Cuauhtémoc, Colosio... ) concluye con una suerte de epílogo
en el que confiesa que:
"Nunca imaginé que el triunfo de Vicente Fox me causaría tanto alivio y felicidad.
No obstante que no era mi candidato, al
conocer los resultados sentí como un bálsamo. Enterarme, por boca de Ernesto Zedillo, de que el PRI había perdido las elecciones por primera vez en 71 años, hizo que
mi corazón palpitara con tal fuerza que en
ese instante temí ser víctima de un infarto.
Gracias, Fox, por haberme extraído, moralmente hablando, una muela podrida que
tenía enterrada. Un molar cuya infección
bucal hacía que todo lo que ingiriera me
supiera feo. Hacía que me sintiera enferma
149

�CONTEXTOS
CONTE(TOS

y sumamente desesperanzada. Tú me sa-

caste esa muela que me causaba tanto
dolor y frustración. Créeme que me siento
feliz como una lombriz".
Mario Nieves

Una democracia cuestionada
HÉCTOR AGUllAR CAMíN, México. La ceniza y la
semilla, Ediciones Cal y Arena, México,

2000, 142 pp.
El lector se enfrenta aquí a un texto que
es una celebración del pensamiento. Porque Aguilar Camín no sólo reflexiona sobre
una pila de temas que atañen a los mexi-

canos, sino que además ofrece una lección de discernimiento, lucidez y capacidad
de análisis que conceden singulares provechos. A partir de una metáfora de Musset
citada por Carlos Fuentes, el autor nos sumerge en el actual cruce de caminos por el
que transita México, senderos cubiertos de
cenizas y semillas que exigen mucha cautela al caminante: hay que saber bien dónde se pisa. En 1988, Aguilar Camín había
escrito Después del milagro, una de cuyas
ideas centrales sugería que el sistema político resultaba arcaico para la modernidad
social alcanzada por el México de entonces. Hoy podría predicarse lo contrario, afirma el autor, para quien la modernidad social de México, en particular su cultura cívica, están por debajo de los retos que plantea la modernidad democrática abierta por
la elección del 2 de julio. Si seguimos la
idea central de La ceniza y la semilla, se
advertirá que los hechos reclaman una cultura ciudadana aún en formación y, en algunos aspectos, por nacer. Los cambios
sufridos por México en el último cuarto de

150

siglo son tan grandes como sus inercias.
Mucho ha cambiado en México y mucho
falta por cambiar. En una revisión de los
antecedentes, Aguilar Camín concluye que
sólo entendiendo la diversidad histórica de
los partidos y los cambios internos del propio PRI es posible entender el siglo mexicano que terminó el 2 de julio del 2000. La
elección del 2 de julio, aclara, inauguró la
alternancia opositora en la presidencia, no
la vida democrática de México. ¿Será capaz Fox de cumplir en un plazo breve todo
lo que la gente espera? La respuesta es no.
En un plazo breve no puede resolverse ninguno de los problemas mayores de México.
Un capítulo aparte que barrena la confianza pública y hace diñcil la acción de los
gobernantes es la corrupción. Para México
ha dejado de ser un problema folklórico. Es
el mayor motivo de irritación nacional y una
fuente de descrédito en el mundo. Si lo que
México anda buscando para el siglo XXI es
volverse un país democrático, próspero y

equitativo, está más cerca de ser un país
democrático que un país próspero. Y será
antes próspero que equitativo. En México,
la incertidumbre ante la globalización se une
a los pobres resultados de las reformas
neoliberales. La situación abre espacios
políticos extraordinarios para la izquierda.
La izquierda mexicana no ha hecho el ajuste de cuentas con su historia ni con su pensamiento. En una fase de transición democrática como la que ha vivido México, muchos medios de información vienen cargando la culpa de su silencio previo. No hay
una tradición que acredite su libertad ejercida. Necesitan lavarse la cara y ganar audiencia para su pervivir. Tienen que ser des,
lenguados y escandalosos para ser creíbles
y competitivos. Éstas son algunas de las
lesiones de historia patria que arrastra la
memoria del país: glorificación de la violencia, elección de la derrota, nacionalismo
defensivo, pedagogías del resentimiento y
el victimismo, mentiras fundadoras. ¿Estamos condenados a vivir con ellas, a no poder disipar los fantasmas que nosotros mismos hemos construido? En nuestros días,
el nombre público de la modernidad es globalización. La globalización, como la modernidad, tiene dos rostros: es una promesa universal de mejoría y una amenaza de
pérdidas irreparables.
Mario Nieves

Las preguntas de Forrester
VMANE FORRESTER, Una extraña dictadura, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires,

2000, 164 pp.
La autora de El horror económico, Premio

Médicis de ensayo 1996, cuya última ediTRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

ción vendió más de 75,000 ejemplares en
América Latina, reflexiona nuevamente sobre el mundo de hoy, esta vez acosada por
un torrente de preguntas que ella misma se
va respondiendo de manera aguda y reflexiva. "¿Dónde nos encontramos en la historia?" -se interroga-. "¿Es posible que a
medida que avanza [... ], se estreche hasta
reducirse a los juegos imbéciles de un sistema depredador, a sus crímenes tan difundidos, tan propagados que forman parte del paisaje y que refuerzan con toda tranquilidad? ¿Que sólo sobreviva una codicia
histérica, sin objetivos reales, capaz de arrasar con todo bajo la égida de unos pocos?"
Las preguntas de Forrester son provocaciones. Uno no se las repite, sino que se deja
arrastrar por ellas. Son cuestionamientos
afilados, rotundos, desmitificadores. Se podrá no coincidir con sus respuestas, pero
es imposible no sentir el dardo de la pregunta. Un día asistimos al fiasco del ultraliberalismo. Cada día, este sistema ideológico basado en el dogma (o el fantasma) de

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

una autorregulación de la llamada economía de mercado demuestra su incapacidad
para autodirigirse, controlar lo que provoca,
dominar los fenómenos que desencadena.
¿Cómo es posible que pueda continuar sus
actividades con la arrogancia de siempre,
que su poder tan caduco se consolide y
despliegue cada vez más su carácter hegemónico? ¿De dónde viene esta impresión
creciente de vivir atrapados bajo una dominación inexorable, "globalizada", tan poderosa que sería vano cuestionarla? Es hora
de despertar, de constatar que no vivimos
bajo el imperio de la fatalidad sino de algo
más banal, de un régimen político nuevo,
no declarado, de carácter internacional e
incluso planetario, una de cuyas cartas de
triunfo es la introducción de una palabra
perversa, "globalización", que supuestamente define el estado del mundo. ¿Es racional
llamar "desarrollados" a los países ricos?
Es tal la disparidad entre un puñado de fortunas asombrosas y la miseria de la quinta
parte de sus habitantes que resulta evidente que esos países no han "desarrollado"
sus potencialidades. La mayoría de los países ricos son subdesarrollados en el sentido de que mantienen y desarrollan la pobreza. Ésta es la pregunta que deberíamos
poder hacemos constantemente en lugar de
preguntar cuál es el mal del que deseamos
escapar con la mayor urgencia. ¿Cuál es el
bien que deseamos? Esta época de la Historia, nuestra época, tiene una capacidad
inédita de beneficiar a la gran mayoría, gracias a las fabulosas tecnologías nuevas, una
capacidad de ofrecer abundantes posibilidades de elección de vida en lugar de agotarlas. Hemos sido y somos los testigos de
una mutación de la civilización a todas luces desviada, y nos despertamos frente a
un mundo petrificado en un montaje artifi-

cial, presentado como eterno. Toda vigilancia es poca. No hay límites, ni los habrá
mientras reine, utilizando el término artificial de globalización, esta dictadura
ultraliberal que da prioridad al lucro por
encima del conjunto de los seres humanos.
Escrito como una cadena de reflexiones surgidas de interrogantes que chocan
unas contra otras, Una extraña dictadura
puede leerse tal como fue escrito: sin reparar en un índice ni capítulos inexistentes. Es
un texto breve e intenso cuyas ideas y argumentos van atados con la misma intensidad de las reflexiones que desata.
Mario Nieves

lA RÉPLICA DE GIDDEMS
ANmoNv G1DOENS, La tercera vía y sus críticos,
Taurus, Madrid, 2000, 203 pp.

Desde que apareció, en inglés, en 1998, La
tercera vía desató una extendida polémica
en la que participaron políticos y científicos
sociales y que aún no ha concluido. Para
"echar leña al fuego" aparece ahora este texto del mismo Anthony Giddens en el que contesta a los que considera sus principales críticos.
Éstos provienen fundamentalmente del
escenario político europeo -con la extraña
exclusión de Francia- y participan en el debate algunos políticos que ocupan importantes cargos públicos, como Gerhard Schriider,
el canciller alemán. Yesta circunstancia es la
que hace la polémica más aguda e interesante, dado que no se limita a una discusión
dentro de los límites de la academia, sino
que se ponen en juego políticas concretas en

151

�CONTEXTOS

CONTEXTOS

ner una trascendencia absoluta, como si el
calificativo fuera suficiente para lograr las
adhesiones buscadas.
El texto comienza haciendo un repaso de

países específicos, en especial los gobernados por partidos de corte socialdemócrata
europeos. Se entremezclan, entonces, valores ideológicos, concepciones de lo político,
acciones políticas específicas, diferencias
entre promesas de campaña y puesta en práctica de programas, disputas por el poder en
el interior de los partidos y hasta en la misma
Unión Europea y muchas cosas más. La discusión se enreda y se hace confusa porque
se discuten elementos de distinto nivel, como
si el nombre "tercera vía" es adecuado, hasta
los posibles métodos de evaluación sobre las
políticas en curso.
Giddens distingue subjetivamente algunas de estas cuestiones aun cuando en ocasiones no parece tener clara conciencia de
ello. No obstante que puede ser una cuestión marginal o irracional, los nombres en
política suelen cargarse de un significado que
supera a los propios hablantes; un ejemplo
de ello lo tuvimos en las últimas elecciones
presidenciales donde autodeclararse de "izquierda" o "centro" o lo que fuera parecía te-

152

estado grande, en focalizar la educación en
el desarrollo de las posibilidades de los individuos a lo largo de toda su vida, implantar
un sistema de impuestos ytransferencias que
consiga los mejores efectos redistributivos.
Y en otros, señala o identifica áreas o

terpretación del marxismo, se ha producido

los epicúreos, operan de manera inversa,
aprehenden, dice el autor, "los efectos del
orden sobre un fondo de desorden" (p. 43).

afirma que "el paso de una sociedad tradi-

las críticas (las que Giddens considera importantes, aunque debe decirse que parece
bastante honesto, en el sentido de no ocultar
o esquivar críticas duras) y luego, a lo largo
de sus cuatro capítulos siguientes, formular

problemas, pero no acierta con proponer una
solución, como el promover el capital social,
aceptar la flexibilidad del mercado de traba-

o repetir sus ideas con respecto a los ele-

jo, imposibilitar o dificultar la transmisión li-

concepción de la teoría social, revisa a autores como el Conde Henri de Saint-Simon,

mentos principales. Dado que muchos de los
ejemplos o ilustraciones se refieren al Nuevo
Laborismo (la corriente de Tony Blair) o los

bre de riqueza de una generación a otra, promover la responsabilidad de las corporaciones multinacionales, animar a empresas y

Marx, Comte, Durkheim, Gurvitch, Nisbet y
Luhman. Después de revisar críticamente a

Nuevos Demócratas (la corriente de Bill
Clinton) no se responde a una de las críticas

sindicatos a trabajar juntos en la renovación
económica a partir de los cambios tecnológi-

más profundas, la formulada por Erkki
Tuomioja, para quien los socialdemócratas

cos.

finlandeses no enfrentan los mismos problemas de los países anglosajones.
En sus aspectos centrales, Giddens defiende tesis polémicas, no aportando siem-

Tercera Vía como ideología política. En el
momento de redactar estas páginas, están

pre datos pertinentes; como cuando sostiene que la división izquierda-derecha es hoy,
entre los ciudadanos, una diferencia devalores antes que de otras cuestiones. O como
cuando afirma que la seguridad en el empleo es menos importante en la actualidad,
o que debe reconsiderarse el principio de
igualdad. O la imposibilidad de mantener
impuestos sobre la renta muy escalonados,
desplazar los impuestos hacia el consumo
(especialmente interesante para la discusión
actual de nuestra reforma impositiva). Otras: la
idea de que pobreza no es sinónimo de exdusión, replantear las polilicas de renovación urbana, evitar la exdusión social de los ricos, aceptar
y en alguna medida impulsar la gtobalización,
dejar a un lado las pretensiones eco!~ de
retomo a la naturaleza.
En otros casos, reitera o insiste en algunas ideas ya establecidas, como la de establecer una diferencia entre estado fuerte y

En el capítulo 3, "La sociedad ya no es
más lo que era", el autor discute su propia

Gurvitch y a Boudon, retoma la palabra crisis
y la desmenuza para llevarla luego a la luz de
la perspectiva de Luhman, quien incluso propone cambiar la palabra crisis por el concep-

Giddens ha insistido en la fuerza de la

por realizarse elecciones en Gran Bretaña y
ha declarado que el Nuevo Laborismo tiene
contenidos, aunque parece haber sido inefi-

caz a la hora de hacérselos saber a los ingleses. La polémica, sin duda, seguirá. Y sería
conveniente leer este libro antes de los que
vendrán.

José María Infante

EN UN PRINCIPIO FUE El ORDENB desorden. La teoría del
caos y las ciencias sociales. Bogio de la fecundidad del movimiento, Gedisa, Barcelona, 1999, 237 pp.
GEORGES BAI.ANDIER,

Balandier, antropólogo francés y representante
de una corriente de pensamiento sociológico
a través de los Cahiers lnternatíonaux de

Sociologie, nos entrega uno de sus más recientes libros dedicado a una nueva disciplina: la caología.
lRAYECTORIAS , AÑO 111, NO. 6 I MAYO · AGOSTO 2001

El libro está escrito en tres partes: la primera dedicada al orden y desorden, la segunda discute el desorden en la tradición y
la tercera aborda "el desorden en la modernidad", para concluir con una reflexión sobre
el movimiento.
En su primer capítulo titulado "El mito",
proclama el orden primordial y presenta una
serie de reflexiones en tomo al mito contrastándola con la ciencia, a partir de esto, elabora las características de cada una de ellas;
señala que el pensamiento cienüfico plantea
las preguntas, el pensamiento mítico da las
respuestas y que las explicaciones no se sitúan en el mismo registro que la interrogación erudita. Afirma que la ciencia trata de
comprender la naturaleza y verifica, en tanto
que el mito se impone por autoridad.
En el capítulo 2, titulado "La ciencia pierde la armonía", de nueva cuenta Balandier
sigue con su binomio orden y desorden, que
analiza bajo diferentes perspectivas filosóficas, a partir de Platón y Aristóteles. Esta doble lectura se traduce en opciones de escue-

lRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO · AGOSTO 2001

En las sociedades modernas, bajo la in-

la como es el caso de los estoicos y los
epicúreos; la primera es la razón y no concede lugar al desorden, en cambio la segunda,

to de autorreferencia (se/f reference). El autor propone que la ciencia de hoy define mejor
lo arbitrario y, a partir de éste, dialoga con la
naturaleza, porque interroga más al conocimiento que produce.
En la segunda parte, titulada "El desorden trabaja oculto", incursiona en la tradición estudiada por los antropólogos y establece que el secreto, lo oculto, la incertidumbre, lo imprevisible, todo esto es lo que conforma a las sociedades. Uno de los elementos principales del capítulo es el papel que le
atribuye a la brujería, que según Balandier,
designa al desorden oculto en toda sociedad. Sin embargo, las sociedades de la modernidad no han eliminado estos recursos,
pero les han cambiado las formas. El desorden sigue persistiendo.
En la tercera parte, el autor incursiona en lo
que él llama el desorden en la modernidad. En
el primer capítulo titulado "La modernidad mezda las cartas", argumenta que en las sociedades de la tradición, los controles sociales son
más eficaces; el mito, el lenguaje y el sistema
simbólico le dan un sentido a todo el quehacer.
Todo esto le pone un orden al desorden.

una categoría particular de desorden, dice el
autor, una forma propia de normalización. Y
cional controlada a una sociedad industrial y
burocrática 'medida' tiene como efecto la
supremacía de la norma.. ~
Analiza la dificultad del saber, a la cual
llama "ingreso en la era del vacío" y señala
que el desorden contemporáneo está en las
cabezas y no sólo en las situaciones con las
cuales cada uno se enfrenta.Argumenta apoyándose en los autores clásicos, así como
Castoriadis, Hirshman, Habermas y Feyerabend, entre otros.
Escribe sobre el hombre afectado por las
conmociones y la incertidumbre. De ello deriva secuelas como la degradación de las
condiciones de vida y el impacto en las organizaciones donde los principios del orden no
están completamente legitimados ni son plenamente identificables.Aestas formas de violencia que en el fondo provocan el desorden
el autor antepone la democracia como una
respuesta al orden.
Finalmente, el autor postula el movimiento como una respuesta pragmática para el
orden. Trata de relacionar la eficacia con el
empirismo, donde la racionalidad del saber
aparece como la fuerza organizadora.
El texto de Balandier, producto de la reflexión, experiencia docente, lecturas eruditas y discusiones intelectuales, significa un
hito dentro de las teorías sociales contemporáneas. El abordaje que hace desde un ángulo socioantropológico clarifica y alumbra
aspectos tan oscuros como los estudios de
los africanistas que tratan de interpretar la
cultura bajo diferentes vertientes teóricas.
Roberto Rebolloso

153

�BREVIARIO

BREVIARIO

LOS SIGNOS DE LA TRANSICIÓN
EL PROCESO MEXICANO EN EL CONTEXTO

SIGNS OFTRANSITION
THE MExl:CAN PROCESS WITHIN

DE AMÉRICA LATINA

THE LATIN AMERICAN FRAMEWORK

Luis Maira

Luis Maira

El trabajo examina los diversos procesos de transición com_o un fenómeno contemporáneo que responde a los cambios del sistema internacional desde el
término de la guerra fria a la actual posguerra fría.
Luego se examina el caso de México&gt; intentando es. tablecer, si pese a sus diferencias y rasgos propios no tener como antecedente un régimen autoritario
propiamente tal y haber experimentado importantes
ampliaciones de las libertades públicas en las dos últimas décadas- puede ser considerado una experiencia de transición. Tras responder afirmativamente a
esa interrogante se proponen siete áreas para un estudio comparativo entre la experiencia de México y
las transiciones de los países del Cono Sur (Brasil,
Argentina, Uruguay y Chile), que incluyen el ámbito
de los antecedentes históricos, los elementos constitutivos del sistema político, (estado y partidos), los
cambios económicos, el quehacer de las Fuerzas Armadas y las características y desempeño de la sociedad civil.

The author examines a variety of transition processes,
as contemporary developments in response to changes
in the international system, from the cold war to the
present post-cold war setting. From there, he goes on
to dissect the case of Mexico, trying to find whether
in spite of its particularities and features -absence of
a strictly totalitarian regime and expansion of civil
liberties in the last two decades- this may be considered an actual transition experience. After an affirmative answer to the question, seven areas are proposed for a comparative study of the Mexican experience and transitions in the southernmost South
American countries (Brazil, Argentina, Uruguay, and
Chile), including their historical background, the constituents of their political system (State and political
parties), changes in their economy, duties of the armed
forces, and the features and actions ofthe citizen community.

UNA HISTORIA DE NUNCA ACABAR

A NEVER-ENDING STORY

GOBERNABILIDAD Y REFORMAS ECONÓMICAS

GOVERNABILITY ANO ECONOMIC REFORMS

centrales en la Argentina de los últimos años, iniciado
en la segunda etapa del gobierno menemista, y peligrosamente agravado durante la nueva administración de
Fernando de la Rúa (diciembre '99), ha estado en "la

which started in the second term of the Menem presidency and grew dangerously worse in the recent administration ofFernando de la Rua (December '99 -),
has been the inahility to generate a amsistent politi.calguúl-

incapacidad para generar un eje de conducciim política homogéneo.

ance axis.

REPÚBLICA "AÉREA"Y AUTORITARISMO
Freddy Maríñez Navarro

THE "AIR" REPUBLIC AND AUTHORITARISM
THE BouvAR PROJECT CONTROVERSY
Freddy Mariñez-Navarro

El proceso de transición democrática enVenezuela, viene
dado de una manera polémica. Si bien es cierto que el
sistema bipartidista, gestado en 1958, ahogó y frustró
las esperanzas de los ciudadanos venezolanos mediante la práctica autoritaria y la corrupción, por otro lado
también es de creer que lo que se puede denominar el
proyecto alternativo bolivariano del presidente Rugo
Chávez Frias no ha llenado las expectativas transformadoras desde el punto de vista del quehacer político
ni el de la legitimidad sustantiva. Esto demuestra que
este proyecto ha sido confeccionado sin la participación de los mismos ciudadanos. Este artículo puntualiza un poco esta contradicción entre los cambios constitucionales e institucionales y la postura ejecutivista e
intolerante del gobierno.

The democratic transition process in Venezuela occurs in a controversia! fashion. Although it is true that
the two-party system that developed in 1958 both
smothered and frustrated the hopes of Venezuelans
through authoritarian and corrupt practices, we may
also conclude that what might be called the alternative Bolívar project proposed by President Rugo
Chavez-Frias has not lived up to expectations of
change from the standpoint of política! undertakings
or of actual legitimacy; showing that the referred
project has been designed without the benefit of citizen participation. The arride lightly stresses this contradiction between constitutional/institutional changes
and the executive, intolerant stand of the Adrninistration.

H. C. F. Mansil"!a

POLITICAL VIOLENCE IN PERU
AN INTER- DISCIPLINARY INTERPRETATION SKETCH
H. C. F. Mansil"!a

El potencial de la violencia política en el Perú solo
puede ser explicado si se incluyen en el análisis la dimensión social-psicológica y la cultura del autoritarismo (que todavía es predominante en el país). Las
causas de la violencia política en el Perú pueden ser
calificadas de múltiples: la destrucción del tejido social tradicional, la presión demográfica, las grandes
migraciones internas, las expectativas de progreso
individual (que generalmente no pueden ser satisfe-

The potential política! violence in Peru may only be
explained if you introduce into the equation a socialpsychological dirnension and the authoritarian culture (still predominant in this country) into the equation.The causes of political violence in Peru may then
be defined as multiple: destruction of traditional social patterns; demographic pressure; large interna]
migrations; individual advancement expectations
(which cannot be met in general terms); institutional

CONTROVERSIA DEL PROYECTO BOUVARIANO

EN LA ARGENTINA

IN ARGENTINA

LA VIOLENCIA POLÍTICA EN EL PERÚ

Antonw Camou

Antonw Camou

UN ESBOZO INTERDISCIPLINARIO DE INTERPRETACIÓN

El autor se propone tres objetivos. En primer lugar, y
partiendo de una muy esquemática periodización,
ofrece un apretado resumen del conflictivo funcionamiento entre Estado y mercado a partir de la segunda
posguerra. Este cuadro general le servirá, en segundo
término, para analizar brevemente el derrotero de las
tres primeras administraciones democráticas, la de
Raúl Alfonsín (1983-1989) y las de Carlos Menem
(1989-1995 y 1995-1999). Finalmente, y sobre ese
trasfondo, argumentará que uno de los problemas

The author undertakes three objectives. First, and starting from a very schematic periodicity&gt; he offers a concise review of the conflictive operations between the
State and the market from the aftermath ofWorld War
II. This wide picture will then serve him, in a second
step, to briefly study the evolution ofthe first three democratic Adrninistrations: one under Raul Alfonsin ( 19831989) and two under Carlos Menem (1989-1995 and
1995-1999); and assert, using them as a backdrop, that
one of the core issues in Argentina for the last few years,

154

TRAYECTORIAS

I

AÑO 111, NO. 6

1MAYO· AGOSTO 2001

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

155

�BREVIARIO

LAS VOCES DEL TRAYECTO

chas), la debilidad de las instituciones y la democratización incompleta. Los movimientos guerrilleros se
aprovecharon de estos factores, pero no supieron brindar a la población una alternativa realista y creíble.
Su terrorismo irracional contribuyo al establecimiento
de un gobierno autoritario en abril de 1992.

weaknesses, and the incomplete democratization process. Guerilla movements exploited these situations,
but failed to provide a realistic, credible alternative
for the people. Their irrational terrorism actually contributed to the advent of an authoritarian government
in April 1992.

DE MARX AL ECOSOCIALISMO
Micha.el Lowy

FROM MARX TO ECO-SOCIALISM
Micha.el Lowy

Este texto ofrece un dramático examen de los peligros que
amenazan al mundo contemporáneo.Todos los semáforos
están en rojo: advertencia de que la loca carrera por las
ganancias, la lógica productivista y mercantil de la civilización capitalista-industrial nos conducen a una catástrofe
ecológica de proporciones incalculables. Signos de tal desastre son el crecimiento exponencial de la contaminación
en las grandes ciudades; el calentamiento del planeta, inicio de la fusión de los hielos polares, multiplicación de las
catástrofes «naturales"; inicio de la destrucción de la capa
de ozono; destrucción, a una velocidad creciente, de los
bosques tropicales y reducción rápida de la bio-diversidad
a través de la destrucción de miles de especies, entre otros
factores.

This essay provides a dramatic review of the dangers
that threaten our contemporary world. All the traffic
lights are red, as a warning that the rat race after profits and the production-driven business logic in the
capitalist-industrial civilization are leading toan ecological disaster of unconceivable proportions. Signs
of this disaster are the exponential growth of pollution in large cities; planet warming; thawing of tbe
polar ice cap; frequency of "natural" catastrophes;
incipient destruction of the ozone layer; destruction
of rain forests at an alarming rate; and fast reduction
of bio-diversity as a result of the destruction of species; to name a few.

PARADOJAS DE LA POBREZA
¿NUEVOS PRETEXTOS PARA MANTENERLA?

Blandine Destremau y Pierre Sa"fama
F1 análisis de las causas de la evolución de la pobreza en

Brasil es particularmente interesante, precisamente a causa de las numerosas paradojas que la revisten y la manera
en la cual cuestiona las teorías. F1 objetivo de este texto es
analizar el fenómeno a partir de la puesta en marcha ·del
plan de estabilización de precios (Plan Real). Las interrogantes delos autores se centran particularmente en las ''virtudes" del crecimiento para aligerar la pobreza, a la vez
que se cuestionan el par categorial crecimiento-desigualdad desde las perspectivas de las relaciones entre empleo e
ingreso, por un lado, y desigualdad y pobreza por el otro,
así como la relación entre desempleo, formas de empleo y
pobreza.
156

PARADOXESOFPOVERTY
rr?
B"fandine Destremau and Pierre Sa"/ama

NEW EXCUSES TO MAINTAIN

An analysis of the causes of growing poverty in Brazil is
particularly enlightening; especially on account ofthe many
paradoxes in its makeup and the manner in which it challenges theory. The purpose of this paper is to review indigence as of the time when the price stabilization plan (Real
Plan) was first launched. The questions addressed by the
authors particularly pivot around the "virtues" of growth
as a means to remedy poverty, concurrently questioning
the dual growth-inequality caregoryfrom different perspectives of the job-income relationship on one hand, and inequality-poverty on the other; as well as the unemploymenttype of job-poverty connection.

TRAYECTORIAS , AÑO 111, NO. 6 j MAYO - AGOSTO 2001

ANTONIO CAMOU

(argentino, 1961) es Profesor en Filosofía y
Licenciado en Sociología por la Universidad
Nacional de La Plata (UNLP, Argentina), tiene
los grados de Maestría yel Doctorado en Ciencias Sociales por la FlACSO-México. Es profesor de la Facultad de Humanidades y Ciencías de la Educación, Universidad Nacional
de La Plata (UNLP), de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), de FlACSO-Argentina y
de la Facultad de Ciencias Sociales de la
Universidad de Buenos. Es autor de Gobernabilidad y democracia, editor de América Latina
a fin de siglo, coordinador de La sociedad compleja. Ensayos en torno a la obra de Niklas
Luhmann, Gobernabilidad y democracia en
México y América Latina: problemas y desaffos,
ycompilador de Los desafíos de ta gobernabilidad. Es miembro del Consejo Editorial de la

revista NEXOS yfue miembro del Sistema Nacional de Investigadores de CONACYT.
BLANDINE DESTREMAU

Investigadora del Centre Nacional de la
Recherche Sociale (CNRS) en Francia, ha escrito numerosos trabajos sobre economía, la
reproducción de la pobreza y la regulación
social en los países del Tercer Mundo, con
énfasis en el Medio Oriente. Entre sus obras
destacan la coordinación de los libros La transición en Arabia del Sur yPalestina, Palestinos.
ESTHELA GUTIÉRREZ GARZA

Socióloga académica e investigadora mexicana, doctora en economía política por la Universidad de Pañs VIII. Por más de dos décadas se ha desempeñado como catedrática
en numerosas casas de altos estudios en México. Autora de una extensa obra ensayística
aparecida en publicaciones especializadas en
Europa yAmérica Latina. Coordinadora de pro-

I

TRAYECTORIAS AÑO 111, NO. 6 1MAYO - AGOSTO 2001

yectos editoriales en el ámbito de las ciencias sociales que han puesto en circulación,
con la participación de renombrados pensadores, colecciones como Testimonios de la
crisis y El debate nacional. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores yes directora de la revista Trayectorias.
H. C. F. MANSILLA

(Hugo Celso Felipe Alberto de Mansilla Ferret
d'Arau, argentino, 1942) estudió de ciencias
políticas y filosofía en universidades alemanas. Recibió la venia tegendi por la Universidad Libre de Berlín. Ha publicado algunos libros y ensayos sobre ecología política, tradiciones culturales y teoñas evolutivas en Alemania, España yAmérica Latina. Ha sido catedrático visitante en la Universidad de Zurich y
es miembro de número de la Academia de Ciencias de Bolivia y correspondiente de la Real
Academia Española. Co-editor de Revista Occidental (Tijuana/México), de Law And Society
(fübingen) y de Estudios lnterdisciplinarios de
América Latina y B Caribe (Jerusalem).
FREDDY MARIÑEZ NAVARRO

Es Doctor en Sociología por la Université Laval
(Québec). Actualmente es profesor del Departamento de Relaciones Internacionales del
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey, profesor del doctorado de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León y profesor de la
Université Laval. Ha publicado Estado, bienestar y sociedad y La gtobatización y lo social.
GUSTAVO GARZA VILLARREAL

Académico especialista en desarrollo urbano. Es Licenciado en Economía por la Universidad Autónoma de Nuevo León, Maestro en
Economía por el El Colegio de México, Diplo-

mado en Planeación y Políticas Económicas
por la Universidad de Cambridge, Inglaterra y
Doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha impartido
cátedra en la Universidad Autónoma de Nuevo León, en el Tecnológico Autónomo de México y en el Instituto Latinamericano de Planificación Económica y Social. Actualmente es
profesor-investigador de El Colegio de México. Ha sido director del Centro de Estudios
Demográficos y de Desarrollo Urbano de El
Colegio de México, Director fundador del Instituto de Estudios Urbanos de Nuevo León,
miembro del panel sobre Dinámica Urbana
de la Academía de Ciencias de los Estados
Unidos de América e Investigador Nacional
(nivel 111).Ha publicado alrededor de ciento
ochenta artículos sobre desarrollo urbano en
México y es autor de dieciseis obras sobre la
especialidad, así como de dos planes estatales de desarrollo urbano para Nuevo León y
Tamaulipas.
LUIS JESÚS GALÁN WONG

Es Químico Bacteriólogo Parasitólogo, Maestro en Ciencias con Especialidad en Microbiología Industrial y Doctor en Ciencias con
Especialidad en Microbiología, todos ellos por
la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha
impartido cátedra en la Universidad de Guadalajara, en la Universidad Nacional Autónoma de México y en nuestra propia universidad. Como investigador es autor de ciento diez
artículos publicados en revistas nacionales e
internacionales arbitradas, ocho libros, veintitrés manuales de laboratorio y cuatro patentes. En la UANL fundó el Departamento de
Microbiología e Inmunología y ha sido Director de la Facultad de Ciencias Biológicas,
miembro de la Comisión Académica del H. Consejo Universitario, de la H. Junta de Gobierno y

157

�LAS VOCES DEL TRAYECTO

LAS VOCES DEL TRAYECTO

Secretario General. Actualmente dirige nuestra

gos, Proceso de democratización en América

uno, La Jornada, El Universal, Expansión, Siem-

casa de estudios en su calidad de rector.

Latina: con especial referencia a la zona de

pre y El Financiero, entre muchos otros. Ha

El Caribe, entre otras obras y más de cien ar-

publicado trece libros entre los que cabe se-

WIS H. ÁLVAREZ

tículos académicos sobre temas de política

ñalar Excelsior y otros temas de comunica-

Político mexicano de reconocida trayectoria,

nacional y sistemas políticos comparados.

ción, La banca nuestra de cada día, Votar,
¿para qué?, ;Escuche, Carlos Salinas! y Vivir

curso sus estudios universitarios en la Univer-

en San Lázaro.

sidad de Texas. _Con larga militancia en el Par-

MICHAEL LOWY

tido de Acción Nacional, ha sido candidato a

Académico francés de origen brasileño, licen-

Gobernador de Chihuahua, candidato a la Pre-

ciado en ciencias sociales por la Universidad

PIERRE SALAMA

sidencia de la República, Presidente Municipal

de Sao Paulo y doctorado por la Universidad

Académico francés, profesor de la Facultad

de Ciudad Juárez, Presidente Nacional de su

de La Sorbona. Actualmente se desempeña

de Ciencias Económicas de la Universidad de

partido, Senador y Presidente de la Comisión

como Director de Investigaciones en el Cen-

París XIII en Francia. Destacado especialista

de Concordia y Pacificación para Chiapas. Ac-

tre National de Recherches Scienlifiques y

en teoría del desarrollo de América Latina. Su

tualmente preside la Comisión para la Paz en

profesor de la Escuela de Altos Estudios de

pensamiento ha sido publicado en destaca-

Chiapas.

Ciencias Sociales, en París. Fue distinguido

das revistas de ciencias sociales y en más de

con la Medalla de Plata del CNRS en ciencias

veinte títulos entre los cuales se encuentran

WIS MAIRA

sociales, en 1964. Su pensamiento aparece

Pobreza e exploracao do traba/o na America

Chileno, 1940. Tiene estudios de Derecho por

en diecisiete obras traducidas a veinticuatro

Latina, Riqueza y pobreza en América Latina,

la Universidad de Chile y realizó cursos de Re-

idiomas, entre los que se encuentran La teo-

la fragilidad de las nuevas políticas económi-

laciones Internacionales en Gran Bretaña y

ría de la revolución en el joven Marx, Por una

cas, Crisis fiscal y financiera en América Lati-

México. Ha combinado una activa participa-

ideología de los intelectuales revolucionarios,

na y L •insoutenable misere du monde.

ción en la vida pública y académica. Fue Di-

La política de Lukacs y Redención y utopía,

putado al Congreso Nacional entre 1965 y

entre otros.

REYES S. TAMEZ GUERRA

Químico bacteriólogo parasitólogo por la Uni-

1973. Vivió en México como exiliado político
entre 1974 y 1985. Organizó y fue el primer

MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA

versidad Autónoma de Nuevo León y Doctor

director del Instituto de Estudios de Estados

Periodista mexicano de reconocida trayecto-

en Ciencias, con especialidad en Inmunología

Unidos del Centro de Investigación y Docen-

ria. Graduado en Derecho y Periodismo por la

por el Instituto Politécnico Nacional. Ha sido

cia Económica. Ha sido profesor en la UNAM,

Universidad Nacional Autónoma de México y

profesor en IPN, en la UNAM y en nuestra uni-

en la Universidad Católica de Río de Janeiro,

candidato al Doctorado en Historia por la Uni-

versidad. En la UANL, fue director de la Facul-

en el CIDE y en las sedes de FLACSO de Mé-

versidad Iberoamericana. Ha sido profesor en

tad de Ciencias Biológicas, Secretario Gene-

xico y Buenos Aires. En Chile fue uno de los

la Universidad Nacional Autónoma de Méxi-

ral y Rector. Actualmente se desempeña como

redactores del Acuerdo Nacional (1985),

co, en la Universidad Iberoamericana y en la

Secretario de Educación Pública. En el ámbi-

miembro del Comité Directivo del Comando

Escuela de Periodismo Carlos Septién Gar-

to académico y de la investigación científica,
ha sido titular de la Vicepresidencia Alterna

del No en el Plebiscito de 1988, Secretario

cía. En su quehacer político ha participado

General del Partido Socialista, Ministro de

como Consejero Ciudadano, miembro del Ins-

en la Organización Universitaria lnteramerica-

Cooperación y Planificación. Actualmente es

tituto Federal Electoral (1994-1996) y como

na; es miembro del Sistema Nacional de In-

Embajador de Chile en México. Ha publicado

candidato a gobernador para el estado de

vestigadores; y fue miembro de los Comités

Los experimentos autoritarios del Cono Sur y

Hidalgo. Su trayectoria en el periodismo mexi-

Evaluadores de Becas y Proyectos de Investi-

la política de Estados Unidos, Perspectivas

cano ha estado presente en Canal Once, Ra-

gación del CONACYf, organismo en el que tam-

de la izquierda latinoamericana: seis diálo-

dio Educación, Excelsior, Proceso, Uno más

bién fue miembro de su Junta de Gobierno.

158

TRAYECTORIAS

I

AÑO 111, NO. 6 1 MAYO - AGOSTO 2001

SASKTA

JuÁREZ

Artista regimnontana cuya obra se distingue por abordar el paisaje regional. Formada en el Taller de
Artes Plásticas de la Universidad de Nuevo León y en la Academia de San Carlos de la Universidad
Nacional Autónoma de México) se reintegra a nuestra casa de estudios en donde ejerce la enseñanza de
las artes pláticas por -PYeinta años. Su obra ha siclo expuesta en las principalesgalerías de nuestra ciudad
y en Morelia) Puebla) la Ciudad de México) San Antonio) Texas y Holguín) Cuba. La UANL la
distingue en 1989 con el Premio Universitario a las Artes.

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO -AGOSTO 2001

159

�~

Trayectorias...

DOSSIER: LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO

Agenda para un debate
Por Esthela Gutiérrez Garza
La reforma de la educación superior. Sefias del debate
intemadonal de fin de siglo
El autor se aproxima a algunos de /ns interlncuwres de ma;yor
peso en el debate internacional sobre el futuro de la educacwn
superwr y rojkxúma en torno a las principales líneas de
argumentacwn en juego.
Por Roberto Rodríguez Gómez
La moneda al aire. El financiamiento de la educación
superior en México
El IRXUJ parte del principio de que la educacwn es el mowr que
impulsa el desarrollo de una nación y busca respuestas a
interrogantes claves en el ámbito de su financiamiento.
Por Víctor Manuel González Romero y Armando Aguilar A.
La universidad pública en la encrucijada
Este ensayo realiza una valnración critica de /ns cambios,
dínámicas y algunas de las más importantes tendencias de la
educación superwr en México.
Por Axel Didriksson
La formación Integral de los alumnos. Un reto para las
universidades mexicanas del siglo XXI
Analiza uno de /ns mayores rotos de las instituciones de
ense,ianza superwr mexicanas en la perspectiva del sigln XXI: la
formación de /ns profesionaks y ciudadanos que necesita México.
Por Felipe Martínez Rizo
La semilla, la raíz y la savia. El proceso de creación de la
Universidad Autónoma Metropolitana
El articuln configura los orígenes de la Universidad Autónoma
Metropolitana, para In cual analiza planteamientos y maneras
de pensar que sirvieron de marco al proceso.
Por Carlos Pallán
TEORÍA

Siglo XXI: Cambio social y educación
Sumarw de razonamientos en /ns que el autor nos acerca a los
factores que integran la "imagen renuvada y desconcertante" de
este fin de milenio.
Por Gilberto Guevara Niebla
ÁMBITO
Ecos de la crisis. Argentina, Brasil
y México
Se reflexiona aquí sobre el peso específico de los secwres
financieros de Argentina, Brasil y México y la peculiar manera
en que sus respectivas economías reaccionan frente a las
restricciones externas.
Por Pierre Salama

MEMORIA VIVA
Sunkel desde dentro
Jesús A . Treviño entrevista al prestigwso economista chileno
Osvald,¡ Sunkel

160

Números anteriores

OOSSIER: CULTURA Y DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS
Pueblos indígenas. Del etnocidio a la vindicación
Por Jorge Fuentes Morúa
San Andrés Sacam Ch'en de los Pobres (Larráinzar)
Cinco años entrados en seis
Los acuerdos de San Andrés Sacamch'en de /ns Pobres, síntesis de un
largo proceso de /ns movimientos indígenas.
Por Jorge Fuentes Morúa
Volver el rostro. Crisis política en los municipios indígenas
La autonomía de /ns pueblns es una manera de fortakcer sus
identidades y garantizar la corwivencía entre todos.
Por Adriana López Monjardín
Etnlcldad y democracia. Tendencias electorales en los
municipios indígenas de Chiapas
Hacia un cambio cultural más profundo de la sociedad chiapaneca
que puede iniciarse con la transparencia de /ns procesos electorales,
pero que va más allá de ellos.
Por María Eugenia Valdés Vega
La liturgia del diálogo. Foros de consulta sobre cultura y
derechos indígenas
Los pueblns indígenas no deben esperar gran cosa de quienes buscan
representarlí&gt;s, sino contar con su propia voz.
Por Víctor Zúñiga
Poder y etnicidad. Relaciones interétnicas
en la Guatemala liberal
Un examen de la dmámica interélnica en el marco de la
ins1itucÚJnalidad en Chimaltenango (1871-1944).
Por Edgar Esquit
De la nación-Estado a la nación multicultural.
Una reflexión histórica y critica
Por una reviswn de sus implicacwnes para poder adaptarlas a
realidades tan complejas y dinámicas como la guatemalteca.
Por Santiago Bastos
Pensar la interculturalidad. El contexto de la nación
guatemalteca de posviolencla
Un concepto que representa el proyecto hegemónico en el debate de
la construcción de la nación multicuhural de posguerra.
Por Manuela Camus
TEORÍA

Memoria indígena. Un nuevo enfoque sobre la reconstrucción del pasado
El pasado, antes que conocimiento especulativo, fue me,norw
práctica de In vivido y In heredodo.
Por Enrique Florescano Mayet
ÁMBITO
Polos opuestos. Nuevo León y Chiapas
La glnbalización económica projundíza la polarización social y
regwnal.
Por Esthela Gutiérrez Garza
Entre la crisis y la pared. Zapatismo y renovación
de la irquierda latinoamericana
La experiencia de renovación que ha heredado la izquierda
latinoamericana.
Por Leandro Alexis Vergara Camus
MEMORIA VIVA
La vergOenza del olvido. Diálogo con Rlgoberta Menchú Tum
Esthela Gutiérrez entrevista a la destacada Pre,nw Nobel de la
Paz .

TRAYECTOR.IAS

AÑO 111, NO. 6

Revista de ciencias sociales

En México:
Suscripción individual: $210.00. Suscripción institucional: $250.00.
Números sueltos: $60.00

CUATRO / CINCO

TRES

Trayectorias~

SUSCRIPCIÓN: 1 ~O (3 NÚMEROS)

MAYO . AGOSTO 2001

de la Universidad Autónoma de Nuevo León

FORMA DE SUSCRIPCIÓN
En el extranjero:
América del Norte y el Caribe: Individual: USD $40.00. Institucional:
USD $50.00. Europa y Sudamérica: lndividual:!USD $ 45.00.
Institucional: $ 55.00. Resto del mundo: lndivi~ual: USD $55.00.
Institucional: USD $65.00

Nom,bre: _ _ _ _+ - - - - - - - - - - - - - - lnstitución: _ _ _-1----~;=....------- --

Procedimiento:
1. Orden de pago o depósito a nombre de Banco Mercantil del
Norte, Sucursal Gran Plaza (OS1), Monterrey, Nuevo León, México,
para abono en cuenta de la Secretaría de Extensión y Cultura de
la UANL: 051-37466-5.

Ciudad: _ _ _ _ _ _ _ _ Estado: _ _ _ __ __ _

2. Enviar junto a esta forma de suscripción una fotocopia de la
ficha de depósito a la siguiente dirección:

Teléfono: _ _..__ _ _ _ Fax: _ _ _ _ _ _ _ _ __

País:-------=-'---- Código Postal: _ _ _ _ __

E-mail: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
Revista Trayectorias / Biblioteca Universitaria Raúl Ra~el Frías /
Alfonso Reyes No. 4000 / Monterrey, N.L., México 64400.

También puede enviarlas por fax al (52 8) 329 4237.

Firma: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

~ Trayectorias
CONVOCATORIA A LOS PRÓXIMOS NÚMEROS
El Consejo Editorial de Trayectorias extiende la invitación a la
comunidad académica e intelectual a colaborar en sus páginas,
en los temas siguientes:

Migración regional y continent,al
Ecowgía y desarolw sustent,ab/,e
Sindicalismo y política laboral
Sociedad del conocimiento
Política fiscal y distribución del ingreso

Los trabajos deberán enviarse a Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales. Universidad
Autónoma de Nuevo León. Secretaria de Extensión y Cultura. Av. Alfonso Reyes 4000.
Monterrey, N .L., México, CP 64400, o a trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO · AGOSTO 2001

161

�Desarrollo Económico

LINEAMIENTOS DE COLABORACIÓN

Revista de Ciencias Sociales
Count EDITORIAL: Juan Carlos Torre (Difector). CarlosAcu~a. Luis Bece&gt;&lt;.ia,

Revista de la CEPAL

Roberto Bovzas, Mario Damil, Juan Carlos Korol. Edilh Obsch_atl&lt;o, Juan
Carlos Portantiero. Getutio E. Steinbach (SeCfetario de Redacc16n)
ISSN-X

Santiago, Chile

Abril 2001

Número73

NoTA EDITORIAL:

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEÓN

Biblioteca
Universitaria
Raúl Rangel
Frías
Hemeroteca

Circulación
Documentación

1. CONTENIDO
En concordancia con sus objetivos, la revista Trayectorias abrirá espacio preferentemente a: (1)
reflexiones de alto rigor, desde la perspectiva de las ciencias sociales, en torno a los caminos
que se transitan en esta etapa de transformación y cambio; (2) contribuciones que faciliten 0
conduzcan a una interrelación efectiva con la sociedad y sus instituciones, principal destino de
la producción del conocimiento de las universidades, y (3) estudios que satisfagan los niveles
máximos de excelencia académica y mantengan activo el espacio para el debate, la investigación científica y académica y el intercambio que abra nuevas perspectivas en el terreno de las
teorías sociales o políticas contemporáneas.
2. REDACCIÓN
( 1) Con el debido respeto al estilo de cada escritor, aconsejamos el empleo de construcciones
sintácticas sencillas, párrafos preferentemente breves y una coherente articulación entre profundidad teórica, rigor científico y claridad expositiva. (2) Empleo de títulos preferentemente
breves, originales y sugestivos, reforzados por un bajante o subtítulo que amplíe o precise el
tema, asunto o problema de que se trate.
3. ESTRUCTURA
(1) Los trabajos deberán estar precedi_dos por un abstrae! de diez líneas, en español. (2) Se
respetará invariablemente la estructura clásica del ensayo, con fundamentación introductoria,
desarrollo y reflexiones conclusivas. (3) Los diferentes epígrafes o apartados serán adecuadamente marcados mediante subtítulos. Se recomienda el empleo del sistema decimal. (4) Las
citas textuales se consignarán entre comillas, no mediante cursivas. Cuando se tratare de citas
breves, se mantendrán dentro del párrafo en que se produzca la referencia. Si la cita rebasara
las 4 líneas, se colocará a bando, con márgenes más amplios, a un espacio y sin entrecomillado.

Fondos especializados
Centro de consulta INEGI
Consulta electrónica
Renta de equipo
electrónico
Libro alquilado

4. FORMATO
(1) Los trabajos deberán presentarse en disquete, en formato Word, acompañados por una
copia impresa. (2) La bibliografía será consignada al final del texto en sistema Harvard. A
saber: Apellido(s), Nombre, Año, Título en cursivas, Editorial, Lugar. La entrada se organizará
alfabéticamente por apellido. En el caso de un mismo autor con más de una obra, éstas se
organizarán cronológicamente. (3) Las referencias bibliográficas dentro del texto se harán en
sistema Harvard. Por ejemplo, (Eco, 1988: 57), por lo cual no se consignarán notas bibliográficas a pie de página.

Exposiciones

5. EXTENSIÓN
(1) Sólo se aceptarán trabajos con un mínimo de 15 y un máximo de 30 cuartillas (35 mil
caracteres), compuestas en fuente Times New Roman de 12 puntos a espacio y medio, en el
tamaño carta que por default ofrece el procesador de textos. Los diagramas y cuadros se
entregarán aparte.

Alfonso Reyes 4000 Norte,
Monterrey, Nuevo León
Tel. 329 4090, Ext. 6524 y
6509 Fax 329 4065
http: / /www.bmu.uanl.mx

6. DICTAMEN
(1) El dictamen se emitirá mediante el procedimiento conocido como Par de Ciegos, según el
cual el Consejo Editorial fallará sobre cada texto sin conocer el nombre de los autores, y a su
vez éstos no tendrán información sobre qué especialista emite el dictamen, cualquiera que
fuere el fallo. (2) La directora de la revista comunicará al autor los resultados del dictamen en
uno de los términos siguientes: se publica, no se publica, o se publica con las recomendaciones o modificaciones que se consideren pertinentes.
7. REMISIÓN DE TRABAJOS
(1) Las contribuciones se remitirán a la directora de la revista. (2) No se devuelven originales no
solicitados. (3) La revista se reserva el derecho de reimpresión de los textos aceptados. (4)
Cada trabajo deberá acompañarse de una breve reseña biográfica del autor, así como de los
datos para su localización: dirección postal, e-mail, teléfonos y fax.

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TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1 MAYO· AGOSTO 2001

¿Por qué hay tanta inseguridad económica en América Latina?
Dw1i Rodrik
Fortalecimiento de la cooperación financiern regional
Ma1111el Agosin
Educación y desarrollo en Brasil (1995-2000)
Paulo Re11ato S011za
La reforma educacional chilena
José Pablo Arel/w10
La agenda social latinoamericana del año 2000
Rolando Frw,co y Pedro Sái11z
Protección social para los pobres en América Latina
Nom11JJ1 Hicks y Quemin Wodon
Viejas y nuevas formas de la ciudadanía
Martín llope11hay,1
Política industrial, ventajas comparativas y crecimiento
Jaime Ros
Brasil en los años noventa: Una economía en transición
Re11ato Baumanr,
Estrategias de búsqueda de empleo en Trinidad y Tabago
Kathlcen Val tonen
Orientaciones para colaboradores de la Revista de la CEPAI.,
Publicaciones recientes de la CEPALPublicación cuatrimestral, en español e inglés.
Valor: US$15 (o su equivalente en moneda nacional).
Suscripción anual: US$30 (español) y US$35 (inglés).
Suscripición por dos años: US$50 (español) y US$60 (inglés)
Pedidos: Unidad de Distribución de la CEPAL. Casilla 179-D,
Santiago de Chile. E-mail: publications@eclac.cl

N9 160

Enero - marzo 2001

Vol. 40

Desarrollo Económico en sus cuarenta años.

OSCAR AL11MIR y LUIS BECCARIA: El

persistente deterioro de la distribución

del ingreso en la Argentina.
GERARDO ADROGUÉ y MaCHOR ARMESTO: Aún con vida. Los partidos

polllicos argentinos en la década del noventa.
JOSÉ MARÍA FANELU: Coo&lt;dinación macroecon6mica

en el Mercosur.

Marco analltico y hechos estilizados.
Constn.ir coaficiones reformistas: la polltica de
las compensaciones en el camino argentino hacía la liberalización

SEBASTIÁN ETCHEMENOY:

econ6mica
LUCIO AECA y GABR1a p AREUAOA: La agricultura argentina a comienzos
del milenio. Logros y desaflos.

INFORMACION DE BIBLIOTECA
INDICE CRONOLOGICO, TEMATICO y DE AlJTORES DE DESARROLLO ECONOMICO,

°"'""""°_.. ___ .. _ _..,_.,._..-,...
N'I AN'160.

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peri6dicwy-~eepecWee~•~- -..c:omo•diwnoa i1djc:e&amp;ert

DESARROLJ.0 ECONOMICO - Revista de Ciencias Sociales es una publicación
trimestraledtadaporellnstitutodeDesarrolloEconómicoySocial(tOES).=npción
anual: R. Atgentina, $ 60,00; Palses lirrótrofes, U$S 68; R~o de .América. U$S 74;
Europa. U$S 76; Asia, Africa y Oceanla. U$S 80. Ejem¡,lar srnple: U$S 15 (recargos
según destino y por envios vía aérea) Más informació~ diSJl?ntble en la WEB srre:

www.c/acso.edu.ar/-ides. Pedidos. correspondencia etcetera. a:
tnstlMD de Desanollo Econóri:o y Social

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Teléfono: 4804-4949 + Fa,c; (54 11) 4804-5856

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del mundo.
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trabajo y empleo que se hacen en todo el mundo.

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Telefax: (41-22) 799.69.38; tel.: 799.78.28; correo electrónico: pubvente@ilo.org
TRAYECTORIAS

j AÑO 111, NO. 6

1MAYO · AGOSTO 2001

163

�p
Revista cuatrimestral de Ciencias Sociales
Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Universidad Complutense
Presidenta:
Rosario Oteg ui Pascual, Decana
Director:
Ramón Ramos Torre
Consejo de Redacción:
Celestino del Arenal Moyúa, Rafael Bañón Martínez, Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo
Cecilia Castaño Collado, Juan José Castillo Alonso, María Cátedra Tomás. Rafael Díaz Salazar.
María González Encinar. Jesús Leal Maldonado, Lorenzo Navarrete Moreno,
Juan L. Paniagua Soto, Laureano Pérez Latorre.
Bemabé Sarabia Heydrich, Femando Valdés dal Re
Secretaria:
Carmen Pérez Hemando

CONTENIDO N.º 35
María Ángeles Durán
La nueva división del trabajo en el cuidado de la salud

Jon Arrizabalaga
las «enfermedades emergentes» en las postrimerías
del siglo XX: El sida

Josep LluÍs Harona Vtlar
Globalización y desigualdades en salud. Sobre
la pretendida crisis del Estado de Bienestar
J~ep Bernabeu Mestre y Elena Robles
Demografía y problemas de salud. Unas reflexiones
críticas sobre los conceptos de transición demográfica
y sanitaria

María Cátedra
El enfermo ante la enfermedad
,. la muerte
Marga Marí-Klose y Jesús M. de Miguel
El canon de la muerte
Juan Barja
La enfermedad mortal

Andreu Segura Benedicto
La salud pública y las políticas de salud
Vicente Ortún Rubio
Desigualdad y salud

VARIOS

Soledad Morillo de la Vega
la invisibilización del cuidado en la familia y
los sistemas sanitarios

José M. Fernández Sobrado y José E. Antolín Iria
Estructura organizativa de los «nuevos» movimientos
sociales en el País Vasco: claves para
su comprensión

Pilar España Saz
la medicina y el enjenno oncológico

Enrique Luque
/11cursi611 emográjica en territorio forense

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Para el extranjero: 40 $ USA las individualizadas, y 50 $ USA las institucionales.
Ver Boletín de Suscripción en páginas finales de cada revista.

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TRAYECTORIAS

AÑO 111, NO. 6

MAYO - AGOSTO 2001

TRAYECTORIAS I AÑO 111, NO. 6 1MAYO • AGOSTO 2001

165

�Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, número 6, se terminó de imprimir en
julio de 2001 en los talleres de Serna Impresos, S. A. de C. V.,Vallarta
345 Sur, Monterrey, Nuevo León, México. C. P. 64000. El tiraje
consta de 1,000 ejemplares

�ISSN 1405-8928

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              <text>Soto Armendáriz, Francisco, Editor</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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