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                  <text>��A

w

CONTENIDO

FONoo
UNIVERSITAR IO

3

6
Trayectorias
Año4, Núm. 9
Mayo-Agosto de 2002

Agenda para un consenso. Las advertencias de Monterrey

OOSSIER: MERCADO DETRABAJO YGI.OBAUZA
Mundos en cambio. El ámbito del trabajo
en la universalización del capital
Por Adrián Sotelo Valencia

9

Coordenadas de una crisis. Pensamiento social

y sociología del trabajo en América Latina
Una aproximación a /,os facwres que influyeron en una
redefiniciim de /,os contenidos, teorías y métodos de
irwestigación de la socio/,ogía del trabajo
Por Adrián Sotelo Valencia

22

Trabajo humano. Un debate. El enfoque metodológico
en la discusión de su centralidad

Una defensa del trabajo como fundamento de la existencia
humana, opuesto a la centralidad capitalista determinada
exteriormente por necesidades naturales y sociales.
Por Paulo Nakatani

39

El trabajo y los sentidos

Las posibilidades de una efectiva emancipación humana
todavía pueden encontrar concreción y viabilidad social a
partir de las revueltas y rebeliones que se originan
centralmente en el mundo del trabajo.
Por Ricardo Antunes
TEORA

51

La democracia inconclusa. Carencias prácticas
y limitaciones teóricas

Un examen de las carencias de la democracia
actual y las limitaciones de las teorías de transición
Por H. C. Felipe Mansilla

78

ÁMBlli
Banca y dominación. Los bancarios brasileños en la fase
de la reestructuración capitalista contemporánea

De cómo el sistema bancario brasileño devi,ene en sector
crecientemente dominado por /,os grandes grupos financieros
privados transnacwnales.
Por Nise Jinkings
ILUSTRACIONES: TALLER DE GRAFICA DE OAXACA

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO · AGOSTO 2002

�CARTA DE LA DIRECTORA

100

Agenda para un consenso

MEMORIAVlV,

Las advertencias de Monterrey

El tiempo, la pasión, el hombre

Perfil y palabra de Gonzákz Casanova,
entrevistado por Esthela Gutiérrez Garza

Universidad Autónoma de Nuevo León

Rector:

119

Por José María Infante

Secretario General.·
Secretaria Académica:
Dra. María Elizabeth Cárdenas Cerda

126

Directora: Esthela Gutiérrez Garza
Editor: Francisco Soto Armendariz
Redactor: Mario Nieves Cruz
Corrección de estilo: Sinia B. Harris

El fantasma que recorre el mundo ■ Otro
■ El placer del historicismo

Lic. Ricardo C. Villarreal Arrambide

Revista de ciencias sociales

CONTEXTO
liberalismo■ Las estructuras del cambio

Secretario de Extensión y Cultura:

Trayectorias

Transiciones: Pierre Bordieu
La tanguedia anunciada

Dr. Luis J. Galán Wong
lng. José Antonio González Treviño

EL TRAYECTO DE LOS D A

132
135
137

BREVIARI

El contenido en breve
LAS VOCES DEL TR

Quiénes nos acompañan
NORMAS EDITORIAL

lineamientos de colaboración

Consejo Editorial
Mario Cerutti (UANL) Enrique Florescano (Conaculta)
Pablo González Casanova (UNAM) Sergio Elías Gutiérrez
(UANL) Gilberto Guevara Niebla (Revista 2001)
José María Infante (UANL) Lucrecia Lozano (ITESM)
Jorge Meléndez (UANL) Roberto Rebolloso (UdeM)
Manuel Ribeiro (UANL) Humberto Salazar
Herrera (SEP)
René Villarreal(CECIC)

OISERO:

ROOOLFOLE ALH ERRERA

Trayectorias es una publicación cuatrimestral de ciencias sociales editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la
Secretaría Académica y de la Secretaría de Extensión y Cultura. Certificado de Licitud de Título y Contenido Núm. 1/ 432 •oo• / 14923
aprobado el 1° de marzo de 2000, por la Secretaría de Gobernación. Oficina: Edificio de la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frfas, Av.
Alfonso Reyes 4000 Nte., CP 64440, Monterrey, N.L., México. Teléfono y fax: (81) 83 29 42 37. Domicilio electrónico:
trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx Página en Internet: http://www.uanl.mx/publicaciones/trayectorias/index.html. Precio por ejemplar: $60.00.
Producción: Dirección de Publicaciones de la UANL. ISSN: 1405-8928. Impresa en Monterrey, México por Serna Impresos, S. A. de C. V.
2

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

El Consenso de Monterrey fue el documento aprobado en la Conferencia Internacional para el Financiamiento del Desarrollo organizada por las Naciones Unidas en marzo del presente año en
dicha ciudad al norte de México. Más de 150 países estuvieron
representados y asistieron alrededor de 50 jefes de Estado para abordar
viejos problemas, como el desarrollo, la equidad, la deuda externa, el orden
internacional y la pobreza, pero que habían sido eliminados de la agenda
social del desarrollo a partir de los lineamientos establecidos por el conocido Consenso de Washington.
Cierto es resaltar la importancia de retomar dichos temas, sobre todo
a raíz de la precarización del trabajo y el aumento de la pobreza que ha
traído la globalización principalmente en los países del tercer mundo. Sin
embargo, las grandes expectativas que generó la Conferencia fueron
opacadas por la realidad de los acuerdos en dos sentidos: 1) El monto comprometido por los países ricos dentro del programa de Asistencia Oficial
para el Desarrollo (AOD), fue modesto e insuficiente pues no rebasó la
meta ya acordada de canalizar 0.7% del PIB de los países industrializados.
2) Porque la Conferencia de Monterrey abrazó los mismos principios del
Consenso de Washington, a saber: apertura de las economías a la inversión
del capital extranjero, tanto en inversión directa como en cartera; la liberalización del comercio como motor del desarrollo; la permanencia del esquema internacional sobre el pago de la deuda externa y, sólo en el caso de
países pobres muy endeudados, la posibilidad de condonación de la deuda.
En América Latina, el tema del desarrollo, la distribución del ingreso
y la pobreza han formado parte de la agenda intelectual y política de manera permanente desde los años treinta. A lo largo de estos años, podemos
constatar que la historia económica no ha sido siempre la misma. Por ejemplo, en el periodo 1960-1980, el producto interno bruto de América Latina
y El Caribe creció 2.3% promedio anual; en contraste con el periodo de la
globalización de 1981-2000 donde el crecimiento fue 0.25%.
¿Dónde se han ubicado los nuevos obstáculos al crecimiento latinoamericano en la globalización? Podemos destacar cinco principalmente: la
deuda externa, la apertura de los mercados y el rompimiento de las cadenas
productivas, las crisis financieras de la globalización, la concentración del
ingreso y, por su importancia, el problema de la corrupción.

E

TRAYECTORIAS : AÑO IV, NO. 9

1MAYO - AGOSTO 2002

Trayectorias
Año4,Núm.9
Mayo-Agosto 2002

3

�CARTA DE LA DIRECTORA
CARTA DE LA DIRECTORA

La deuda externa
A finales de la década de los años setenta se modifica el
esquema del endeudarniento externo latinoamericano.
Éste se duplica a causa de la sobreliquidez de recursos
financieros derivada de la crisis del petróleo en 1973,
donde los bancos necesitaban colocar los depósitos provenieµtes de los países árabes. Consecuentemente, el
endeudarniento externo en América Latina alcanzó el
monto de 330.7 mil millones de dólares en 1982. Desafortunadamente, esta situación empató con una circunstancia internacional donde las tasas de interés en
Estados Unidos se duplicaron para el año de 1980. El
impacto sobre el pago del servicio de la deuda externa
fue enorme. No es sino hasta 1989, y ante la dramática
situación económica conocida como la década perdida,
que Estados Unidos impulsa el Plan Brady donde reconoce la corresponsahilidad del cambio en el esquema
del endeudamiento para América Latina y la necesidad
de impulsar medidas de condonación de montos de la
deuda y la fijación de tasas de interés moderadas con el
propósito de coadyuvar a que la región retomara el crecimiento económico.
Si bien, el Plan Brady trajo beneficios, éstos fueron insuficientes, y el pago del servicio de la deuda externa ha seguido constituyendo uno de los obstáculos
principales al crecimiento de la región. Por ejemplo, en
1999,América Latina destinó 56.3 mil millones de dólares al servicio de la deuda externa equivalente al PIB
total de Uruguay, Ecuador, Panamá, Nicaragua y Honduras juntos en dicho año.
Bajo estas circunstancias es indispensable retomar los principios que inspiraron el Plan Brady y diseñar una nueva versión que, aprovechando la experiencia anterior, permita condonar montos significativos de
la deuda y reestructurar el resto de ella considerando
que las actuales tasas de interés han llegado a niveles
muy bajos (alrededor de 3% anual).
La apertura wmercial y el rompimiento
de las cadenas productivas
La globalización en América Latina ha impulsado una

4

apertura comercial unilateral sin tomar en cuenta las
grandes diferencias en infraestructura y productividad
existentes entre los países desarrollados y los países en
desarrollo. Durante el proceso, se han desarticulado las
pequeñas y medianas empresas, tanto de la manufactura como del sector agrícola, de sus vinculos tradicionales como proveedores de insumos de la gran empresa y, al mismo tiempo, de la producción de artículos
finales para sectores importantes del mercado interno.
Por lo anterior, tal como ha sucedido en Europa, los países en desarrollo deben matizar sus estrategias de integración a la economía mundial impulsando
políticas prudentes de apertura comercial, que incluyan medidas proteccionistas temporales y la creación
ele Fondos de Compensación, con el propósito de evitar tanto el rompimiento de las cadenas productivas en
las naciones, como las consecuencias sociales negativas
que origina el desempleo y la contracción del mercado
interno.

La crisis financiera de la globaüzación
La liberalización de los flujos financieros entre los países ha sido la otra cara de la globalización. Sin embargo, para que los flujos de inversión en cartera fueran
posibles hacia América Latina era necesario que se superaran las etapas de hiperinflación y su impacto negativo en las macrodevaluaciones. Así, a finales de los
ochenta se diseñó una nueva política de estabilización
que utilizó la tasa de cambio para controlar la inflación
inercial. La seguridad en la estabilidad cambiaria generó de manera exitosa el control de la inflación, situación que permitió la entrada de importantes flujos financieros.
Sin embargo, la rigidez de la tasa de cambio
por motivos de política inflacionaria aunada a la entrada de capitales contribuyeron progresivamente a
sobrevaluar las monedas de los países latinoamericanos. En el plano productivo, la sobrevaluación de la
moneda cancela todos los esfuerzos de modernización
y competitividad impulsados por las empresas para
enfrentar la apertura comercial. En los hechos, la so-

I

TRAYECTORIAS AÑO IV, NO. 9

l

MAYO - AGOSTO 2002

brevaluación se traduce en un subsidio para las importaciones (productores extranjeros) y en una carga
impositiva no oficial para las exportaciones (productos
nacionales). Cuando la realidad llega a situaciones extremas por el aumento del déficit comercial y los inversionistas en cartera se vuelven cautelosos, los gobiernos impulsan políticas de recesión para evitar la fuga
de capitales. De esta manera, el escenario queda constituido y preparado para el desenlace de la devaluación
y el regreso de las crisis recurrentes. Una vez que se
supera el límite financiero de la crisis con la combinación de la devaluación y la ayuda financiera internacional para garantizar los pagos de la inversión en cartera,
el crecimiento regresa sobre las bases del mismo modelo. De tal suerte, las crisis financieras de la globalización
refuerzan tanto el problema del endeudamiento externo
como el rompimiento de las cadenas productivas y agudizan
los problemas de la distnbución del ingreso.
Por ello, en el contexto actual de la globalización, América Latina está obligada a replantearse su
estrategia de liberalización financiera. Los capitales especulativos deben tener un espacio muy restringido y
por ningún motivo someter a toda una econorrúa a la
sobrevaluación para atender la demanda del capital financiero internacional.

La wncentración del ingreso
En los últimos 20 años no solamente los países ricos se
han vuelto más ricos y los pobres más pobres; sino que
al interior de las naciones, el sector de ingresos más
altos ha aumentado su participación en el ingreso y los
sectores de más bajos ingresos la han disminuido. Podemos afirmar que, otro rasgo distintivo de la globalización ha sido el aumento de la pobreza. Sin embargo,
es importante reconocer que la estrategia de crecimiento
con equidad es posible aún en las circunstancias eco-

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO -AGOSTO 2002

nómicas antes descritas. En gran parte depende de la
voluntad política del gobierno, empresarios, trabajadores y del colectivo social que de manera decidida impulsen, con creciente productividad, un nuevo esquema de relaciones laborales y de políticas públicas que
sienten las bases de un nuevo pacto social orientado al
reconocimiento de los derechos económicos y sociales
de los ciudadanos y a la búsqueda del bienestar colectivo en un modelo económico incluyente.

El probkma de la wrrupción
Es necesario reconocer que la corrupción es un mal
endémico que existe en las sociedades latinoamericanas, que ha generado una fuerte desarticulación social,
una falta de prospectiva colectiva y una ineficiencia
económica extrema, en una coyuntura internacional que
exige una mayor capacidad competitiva. Superar este
lastre social es una tarea urgente que sólo se resolverá si
se crean nuevos espacios institucionales de participación ciudadana, de rendición de cuentas y de evaluación de proyectos. De poco serviría que la Asistencia
Oficial para el Desarrollo asumiera un papel relevante
si los recursos pueden ser mal empleados y no llegan a
sus verdaderos destinatarios.
El Consenso de Monterrey nos muestra la
importancia de abordar un tema trascendente planteado desde finales de la década de los setenta, que implica reflexionar en tomo a la construcción de un nuevo
orden ewnómico internacional que simultáneamente reconozca las aportaciones y que atienda los grandes problemas que la globalización ha mostrado. Que busque
como propósito medular globalizar una mejor calidad
de vida en todos los países con irrestricto respeto a cada
particularidad sociocultural. Ningún crecimiento económico puede ser valioso si en el camino queda perdida la esperanza de la humanidad.-a.,

5

�Mundos en cambio

.

El ámbito del trabajo en la universalización del capital
ADRIÁN SoTELOVALENCIA

s indudable que en la
segunda mitad del siglo XX, la profunda
crisis que sacudió al
sistema capitalista mundial, así
como el posterior proceso de
reestructuración que le siguió,
marcaron cambios traScendentes en el orden internacional.
Entre otros, se modificó la estructura de las relaciones socia)es y dio origen a la reconfiguración de un mundo del trabajo en el contorno de nuevos paradigmas productivos y organizacionales articulados con la
ciencia y la tecnología.
Como es consenso entre
)os autores del presente Dossier,
quedaron atrás, o en su caso
subordinados, los viejos métodos de producción, organización y gestión del trabajo, para
dar paso a nuevos paradigmas
como el toyotismo, el kalmarismo, la reingeniería y todos
aquellos articulados a la auto- ,
matizaciimjlexihk.
La mundialización del
capital, sus desdoblamientos
esenciales (plusvalía, ganancia,
renta, ingreso, impuestos, salarios, etcétera), lejos de plantear
una reforma integral de los de-

E

rechos de los trabajadores Yempleados para reafirmarlos y extenderlos en legíslaciones modernas y de rigurosa observancia, por el contrario, profundizó su precarización y, en una .
gran cantidad de casos, su absoluta abolición. Surgió, así, un
mundo del trabajo flexibilizado
Y precarizado, inmanente a la
actual fase de reproducción del
capital, correspondiente a los
efectos de la aplicación de la tecnología y de la ciencia a los pro~ cesos de trabajo, productivo~ Y,
, en general, al conjunto de la vida
económica y social.
En contraposición con
las tesis del "fin del trabajo" lo
queconstamosenlaactualidad
es el ensanchamiento del espectro de trabajadores que viven e
intentan reproducirse vendiendo su fuerza de trabajo, no solamente en las fábricas Y empresas, sino también en el mercado informal y en sus propias
comunidades y sociedades de

en el contexto crítico y contradictorio de la reestructuración capitalista y de la manera cómo el "nuevo sujeto
...:.......:........-,
histórico", con base en aquella centralidad, responde
- - - - ---t:
ante los embates y desafios que le impone la actual eta
pa mundi.alizaci.ón-g/,obalizaciim.
El trabajo de Paulo Nakatani apunta en esta di
rección al plantear que la única posibilidad real de pér
dida de la centralidad del trabajo y, por ende, de la su1--- - - ---1
peración del trabajo enajenado, se realizará con la su
peración cualitativa del modo de producción capitalista. Quizá no se está diciendo algo nuevo; pero en tod
caso "lo nuevo" radica eñadvertir que los nuevos para-

..............

subsistencia.
Es a esto a lo que se refiere el trabajo de Ricardo Antunes, cuando llama la atención
sobre un fenómeno no advertido por los partidarios de la criTRAYECTORIAS

6

sis y pérdida de la centralidad del trabajo. Se trata de la
necesidad que tiene el capital en general, en cuanto
modo de producción, de vida y de trabajo, de sustituir
crecientemente trabajadores, caracterizados por ser trabajadores permanentes, estables, con derechos integrados en sus contratos, calificados o no, etcétera, por otras
formas de trabajo, que está impulsando la mundialización contemporánea, y que suponen el trabajo parcial,
por tiempo determinado,rotativo, polivalente, tercerizado,
sin derechos y, preferentemente, sin organización sindical.
Las luchas obreras y las perspectivas de la organización sindical están encuadradas -y se desarrollan-

I

AÑO IV, NO. 9

MAYO. AGOSTO 2002

TRAYECTORIAS ¡ AÑO IV, NO. 9

1MAYO - AGOSTO 2002

7

�•

digmas del trabajo, como ejemplarmente representa el
oyotismo sm:gido de la revolución japonesa, no devuelve
o reintegra la subjetividad al obrero enriquecida con
- - - - - - - , uevos conocimientos y derechos; sino que, por el contrario, es arrebatada y utilizada por las gerencias y el
u - - - - - -management organizado del capitalismo global.
Uha de las consecuencias más importantes de lo
'anterior es el aumento de la intensificación del trabajo donUe, a diferencia de un cuadro fordista, en el cual a un obrero le correspondía la manipulación de una máquina en
promedio, en el nuevo sistema toyotista, esa ecuación so-

cial se transmuta por la realidad de que ahora a un obrero
le corresponde manipular, en promedio, cinco máquinas
en su radio de acción.
En síntesis, el mundo del trabajo surgido de la
mundialización y de la reestructuración está muy lejos
de condecorar un régimen optimista de bienestar Y de
derechos sociales restituidos; por el contrario, configura ya un régimen de precarización y exclusión social
para capas cada vez más extensas de la población mundial, de lo que dan cuenta los trabajos incluidos en el
presente Dossier.-&amp;,

Coordenadas de una crisis
Pensamiento social y sociología del trabajo
en América Latina
ADRIÁN SOTELO VALENCIA

El tercer mundo tiene una creciente población.
la gran mayoría se transforma en una especie de "androide".
Casi siempre analfabeto
con escasa espec-ialización para el trabajo.
Eso sucede aquí en las fave/as de Río,
de Sao Paulo, en el nordeste del país
y en wda la periferia de la civilización.
Esos androides son más baratos
que el robot obrero fabricado en Alemania y en Jap&amp;n.
Pero revelan algunos "defectos innatos'~
como crear, pensar, danzar, soñar;
son defectos muy "peligrosos" para el patrón del primer mundo.
A los ojos de éi

n el presente trabajo realizamos un análisis somero sobre la crisis del pensamiento latinoamericano de las décadas de los ochenta y
noventa con el auge del neoliberalismo, al mismo tiempo que evaluamos la pertinencia de una rearticulación crítica de dicho pensamiento con las ciencias
sociales en general y, en particular, con la sociología del
trabajo en América Latina.

E

LA CRISIS DEL PENSAMIENTO CRÍTICO
LATINOAMERICANO Y LA SOCIOLOGÍA
DEL TRABAJO
La crisis del pensamiento latinoamericano, abierta en
la década de los ochenta, expresa la inadecuación de un
conjunto de postulados, hipótesis, tesis e ideas, que se
había elaborado para explicar los problemas generales
y los fenómenos económicos y sociopoliticos en el contexto de las actuales transformaciones del modo capitalista de producción en el proceso de mundialización.

8

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO • AGOSTO 2002

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO· AGOSTO 2002

cuando platicamos esas e.osas, por aquí somos androides
con defecto de fabricacién
Pensar siempre será una afrenta
Tener ideas, c.omponer (. ..
y atreverse,
en el umbral de la historia,
al proyecto de juntar fibras vegeta•J,,_.r-------1,
y a crear el arte de t.ej
fue una gran osadía. .,__ _ _ __,
Pensar siempre lo será.

Desde este contexto, una de las consecuencias de esta
crisis del pensamiento social, en lo que respecta a 1 - - - - - -1.
sociología del trabajo y a la teoría de la clase obrera y,
del trabajo asalariado, es la de ir desplazando el objeto
de estudio, centrado en esa clase y en los fenómenos
del mundo del trabajo, por otro que pretende reivindicar de manera preferente el estudio sociológico centrado en los "sujetos" y los movimientos sociales dentro
de una concepción típicamente funcionalista, descriptiva y unidimensional. Hay que aclarar que no es que la
teoría de los sujetos no tenga importancia para el estudio de la lucha de clases y la dinámica social, como puede
verificarse en las sociedades latinoamericanas tanto del
pasado como del presente (y ahí tenemos el explosivo
caso argentino y "sujetos sociales", como los piqueteros
que son obreros desempleados, luchando organizadamente desde sus comunidades); sino hasta qué punto,
y he aquí la discusión, ella reemplaza definitivamente y toma el lugar de- la perspectiva marxista de la
centralidad del trabajo asalariado fundada en la ley del
9

�Coordenadas de una crisis

La centralidad del trabajo, en
cuanto dimensión
contradictoria de la esencia
del capital, sigue siendo un
componente fundamental de
la estructura de clase de la
sociedad capitalista y de sus
conflictos y luchas
irreconciliables en el sentido
estructural y a largo plazo.
val.or y si la clase obrera (reestructurada, diversificada,
modernizada, etcétera, como se quiera), en tanto sujeto
de esa centralidad, sigue siendo, o no, el motor de las
explicaciones nucleares de las transformaciones del
mundo capitalista y de la posibilidad de trascender esa
ociedad.
Jaime Osorio, por ejemplo, asegura que los "mo.....,._______ · ·entos sociales no pueden asumirse como actores
sociales alternativos a las clases sociales, como tampoco el análisis de clase puede negar la presencia de actores sociales que forman parte de las clases sociales, pero
cuya actividad central no siempre está definida por su
lugar en los procesos productivos" ( Osorio, 1995: 182).
Y más adelante agrega que: "Para algunos, el estudio
de los movimientos sociales constituye un estadio superior en el desarrollo de la teoría y, por lo tanto, sigue
al abandono de la categoría clases sociales, por su incapacidad de dar cuenta de los nuevos procesos sociales"
(Osorio, 1995: 142).Y en la página 143, concluye que:
"El dilema no parece ser, entonces, clases sociales o
movimientos sociales. Asumir uno u otro tema estará
determinado por los problemas a investigar".

10

Cualquiera que sea el ángulo que se adopte, sin
embargo, lo importante es constatar que la centralidad
del trabajo, en cuanto dimensión contradictoria de la
esencia del capital, sigue siendo un componente fundamental de la estructura de clase de la sociedad capitalista y de sus conflictos y luchas irreconciliables en el
sentido estructural y a largo plazo.
Al respecto es útil consultar los trabajos de Ricardo Antunes de la Universidad de Campinas, Brasil,
especialista que en varios textos demuestra y defiende
argumentalmente la centralidad del mundo del trabajo
y de su protagonista, la clase obrera en Brasil y en la
sociedad contemporánea. 1
Se han destacado varias causas que supuestamente respondieron por esa deslegitimación conceptual de
la "clase social", en cuanto concepto analítico, y del
marxismo como disciplina para explicar la fenomenología contemporánea del trabajo. Entre otras, figuran la
supuesta bancarrota del marxismo y de la teoría de la
dependencia;2 la desintegración del socialismo soviético y el arribo de la globalización del capitalismo mundial en unas relaciones internacionales caracterizadas
por su "unipolaridad" bajo la hegemonía militar de Estados Unidos ( Cf Saxe, 1999; y Arrighi y Silver, 2001).
En América Latina, la ola de dictaduras militares que
cubrió el continente en las décadas de los sesenta y setenta, sobre todo con el arribo del gobierno militar de
Augusto Pinochet en Chile, y la posterior ola democra' Ricardo Antunes, obras citadas en el presente ensayo, así como el
artículo de Paulo Nakatani incluido en el presente Dossier.
2 Una discusión al respecto la desarrollo en mi artículo: "La crisis
de los paradigmas y la teoría de la dependencia", (1995: 18-39).
Además véase el reciente libro de Dos Santos, A teoría da
dependencia: balany0 e perspectivas (2000), donde demuestra
fehacientemente la existencia del debate actual sobre la teoría de la
dependencia, superando a quienes le han colocado una corona de
espinas y proclamado su defunción. Hay que destacar que en Brasil,
en México o en Chile, decenas de jóvenes universitarios realizan
investigación y tesis de licenciatura o de posgrado dentro del marco
de la teoría de la dependencia y, de manera particular, con el
enfoque marxista. Otra cosa es que los intelectuales seudo marxistas
y no marxistas (estructuralistas, funcionalistas y neoliberales de
los años setenta y ochenta) "proclamaron" unilateralmente la
muerte de la teoría de la dependencia y del marxismo en general.

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9

1MAYO - AGOSTO 2002

rizadora de mediados de los años ochenta, se colocan
como "pruebas" del efecto demostraciim de la "conversión" del sujeto el.ase obrera en sujeto a secas y muvimi.ento social, rompiendo en el plano del pensamiento de esta
forma, la natural dialéctica existente entre ambos.
Valenzuela Feijóo apunta, en general, una relación inversa que opera entre las coyunturas de ascenso
sociopolítico del movimiento y el marxismo. Dice así:
En tiempos de radicalismo político, por ejemplo, el
marxismo avanza y gana espacios en el mundo académico. Al revés, cuando resurge el oscurantismo político, se debilita y la gran mayoría de los académicos
se apresura a declararlo "obsoleto" y muerto. Cada
vez que el pueblo ha sido derrotado, esta prédica vuelve a repetirse: el de Marx, pareciera ser un paradigma que muere una y otra vez. Tanto, que hasta llega
a parecer inmortal (Isaac y Valenzuela, 1999: 13).

Por su parte, James Petras destaca tres factores
que influyeron para afianzar la ideología de la globalización y del pensamiento único que postulan la "ineficacia" del marxismo y de sus conceptos analíticos: la
victoria de la derecha y la derrota de la izquierda junto
con su pensamiento político, la crisis de los países capitalistas avanzados y las nuevas tecnologías, las comunicaciones y la informática bajo el control absoluto del
capital (Petras, 1999: 35-36; y también 2000).
Otro tanto ocurrió con el concepto imperialismo:
Tal como sucede con las nociones de clases sociales,
explotación, plusvalía, el término imperialismo prácticamente ha sido desterrado del vocabulario sociológico y político y su lugar está siendo ocupado por
la retórica de la interdependencia y de las relaciones
de cooperación y de ayuda mutua desinteresada entre las naciones (Vega, 1999: 43).

Como si verdaderamente los fenómenos a que
alude ese concepto: reparto del mundo, hegemonía de
unos Estados sobre otros, apropiación del valor y

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

1 MAYO · AGOSTO 2002

plusvalor producido por los países dependientes, guerras de anexión y de amputación de territorios, monopolización, etcétera, no fueran ya realidades contemporáneas.
En este mismo nivel, lo mismo puede decirse de
la noción de dependencia que pretende ser ahora reemplazada por la ambigua de "globalización".Todo esto,
se argumenta, forzó al pensamiento social, otrora critico y propositivo, a buscar su integración al establishment
epistemológico bajo las directrices del pensamiento burgués neohberal autoproclamado "pensamiento único".
Es cierto que lo anterior ocurrió, pero no por las

11

�•
Coordenadas de una crisis

causas señaladas, sino por una evidente derrota del penamiento critico latinoamericano y de la izquierda revolucionaria frente a todas las expresiones de neolibe.smo, el cual supo compaginar su doctrina con el
uevo patrón de acumulación neohberal dependiente y
de dominación política, lo que se tradujo en la apertura
de una "'crisis teórica", si así puede definírsele, que tiee su correlato material en la economía y, en particular,
~n la devastadora crisis del patrón capitalista de reproducción de la década de los ochenta y noventa.
En el contexto de la crisis y de la mundialización
del capital, el "desarrollo" en general, incluyendo el que
e derivaba al gasto público a través de la política social
el Estado capitalista (Cf O'Connor, 1994) fue sacrificado al crecimiento de las variables macroeconórnícas
del capitalismo, con eje en la tasa de ganancia, en la
explotación de la fuerza de trabajo y en la generación
de la plusvalía, en detrimento de "variables rnícro" como
los mercados internos, el gasto público, el consumo
popular, el empleo, los salarios y la calificación en el
trabajo. Sin embargo, todo ello fue posible, debido a

Las crisis del pensamiento
social son saludables) siempre
y cuando sirvan para
revolucionar el conocimiento
de los fenómenos sociales y su
objeto de estudio) que son las
relaciones sociales) entre las
que destacan las que
entretejen el mundo del
trabajo con el del capital
como tejido social.
12

que el capitalismo latinoamericano entró en un proceso
de des-industrialización y especialización productiva que
afianzó las políticas neoliberales y los dogmas que
resaltaban los supuestos beneficios de la economía
exportadora sustentada en la " mano invisible" del mercado.
Ello resultaba de una serie de cambios articulados: a) en la estructura internacional de las naciones; b)
en la división internacional del trabajo y de los mercados, c) en la estructura del imperialismo, de la dependencia y del neocolonialismo; d) en los Estados-nación
tal y como éstos se constituyeron después de las revoluciones burguesas de los siglos XVII y XVIII, e) en el
ensanchamiento de la pobreza y del desempleo, en las
políticas de desarrollo y de asistencia social, etcétera.
La crisis teórica abrió una transición critica hacia la búsqueda de nuevos conceptos y categorías que
hicieran las veces de"conceptos de reemplazo", no para
desplazar o sustituir a los precedentes, como se creyó,
sino para enriquecerlos y ampliarlos. Esto significa que
las crisis del pensamiento social son saludables, siempre y cuando sirvan para revolucionar el conocimiento
profundo de los fenómenos sociales y su objeto de estudio, que son justamente las relaciones sociales, entre
las que destacan las que entretejen el mundo del trabajo
con el del capital como tejido social.
En este sentido, el p ensamiento latinoamericano
tiene dos momentos importantes en su reciente evolución: el primero abarca desde el térrníno de la segunda
guerra mundial hasta finales de los años setenta. En este
periodo, se abre paso el proceso de industrialización,
de modernización y urbanización y las corrientes estructuralista y marxista fortalecen sus hipótesis en cuanto a la intervención del Estado y, en particular, la última
postula elementos concretos para el cambio social radical que trascienda al m odo de producción capitalista;
mientras que la primera lo postula también, pero dentro del marco de éste, a través, sobre todo, de la integración sociopolítica.
El segundo momento se abre a principios de los
ochenta, en particular con la crisis estructural y finan-

lRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

ciera del capitalismo latinoamericano en 1982, donde
empiezan a operarse cambios cualitativos de importancia
capital para el pensamiento social que no siempre
encuentra los conceptos y métodos adecuados para
ponerse a la altura del desarrollo histórico que está demandando una nueva época o era de desarrollo.
Cuando hablamos de la crisis del pensamiento
social y de las ciencias sociales ligadas a él, lo entendemos con el significado epistemológico que le confiere
Hugo Zemelman (2000: 237) como: "inadecuación del
conocimiento social a su momento histórico". Lo que
interpretamos como el esfuerzo de todo investigador,
colectivo, clase social o grupo, de generar los instrumentos conceptuales, metodológicos y analíticos para
resolver el conocimiento esencial de los fenómenos sociales, para entrever sus tendencias y la posibilidad de
transformación.
Como dice el peruano César Germaná (2001: 2):
En consecuencia, existen indicaciones precisas de que

estamos viviendo un extendido proceso de reestructuración del conjunto de la vida social, tanto en sus aspectos
materiales como en sus aspectos intersubjetivos, incluyendo las fonnas del conocimiento, como la sociología.
Nuestra disciplina está atravesada por una profunda crisis en la medida en que las teorías, los conceptos y los
fundamentos epistemológicos con los que fue construida
y que continúan actuando prácticamente en la investigación sociológica dominante, no pueden ofrecemos en la
actualidad una imagen adecuada de una sociedad profundamente renovada en sus aspectos fundamentales. El
tipo de problemas planteados y las formas de organizar
las respuestas a esas cuestiones no permiten elaborar una
imagen global o coherente de la sociedad que dé cuenta
de los modos de organización y de las tendencias de cambio de la sociedad contemporánea. En consecuencia, la
sociología ha sido afectada en su núcleo básico: su capacidad para comprender y/o explicar la sociedad Esta angustiosa comprobación ha planteado la perentoria exigencia de reconstruir los supuestos epistemológicos y
organizativos de nuestra disciplina.

lRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 9 1 MAYO - AGOSTO 2002

Entre otros problemas de la ciencia social podemos mencionar, por ejemplo, el del conocimiento de la
relación entre imperialismo tal y como lo conocimos
con sus rasgos esenciales3 y la actual etapa, si así puede
3

Recordemos brevemente dichos rasgos señalados por Lenin
(1971: 238): "l) la concentración de la producción y del capital
llegada hasta un grado tan elevado de desarrollo, que ha creado los
monopolios, los cuales desempeñan un papel decisivo en la vida
económica; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la
creación, sobre la base de este 'capital financiero', de la oligarquía
financiera; 3) la exportación de capitales, a diferencia de la

13

�•

•

Coordenadas de una crisis

En lo que respecta al
marxismo) éste se destrobló en
tÚJs vertientes que las más de
las veces fortalecieron el
trogmatismo y el empirismo)
sin lograr articular
metotrológicamente las
categorías abstractas con los
hechos empíricos.
\iamársele, de globalización y/o mundialización del capisustentada en la superexplotación de la fuei:za de trabajo
(Sotelo, 1999 y Alves, 2000), teoría esta última que las
corrientes institucionales de la sociología del trabajo
prefieren ignorar o, más aún, negar.
El sujeto histórico que había estado estructurado
or la izquierda y la clase obrera de la década de los
setenta quedó desestructurado por la acción militar y
olitico-ideológica de la burguesía y del gran capital.
.._.____..._ _...._.Se creyó como dogma de ley y absurdamente que al
"desaparecer" los "sujetos" de transformación identificados por el marxismo se desahuciaba el pensamiento
critico y sus conceptos y categorías que le daban sustento. De alguna manera, ello originó el estudio de los

exportación de mercancías, adquiere una importancia
particularmente grande; 4) la formación de asociaciones
internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten
el mundo y, 5) la terminación del reparto territorial del mundo
entre las potencias capitalistas más importantes. El imperialismo
es el capitalismo en la fase de desarrollo en que ha tomado cuerpo
la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha
adquirido señalada importancia la exportación de capitales, ha
empezado el reparto del mundo por los trust internacionales y ha
terminado el reparto de toda la tierra entre los países capitalistas
más importantes".

14

"sujetos" como nuevas calcomanías encaminadas a sustituir la realidad de la existencia de las clases sociales Y
de sus prácticas concretas y sus contradicciones. Problemas como el del Estado nacional, las clases sociales
y los movimientos sociales, la exclusión social y la
precarización del trabajo, aunados a la cuestión de las
transúiones (de las dictaduras a la democracia y de la
crisis de ésta hacia un universo todavía desconocido);
del peso de la cultura en los procesos de autonomía; los
problemas que coloca el pensamiento neoliberal y
posmodemo relativos a la supuesta " preeminencia" de
la ciencia y la tecnología sobre la explotación del trabajo y la producción de plusvalía; por último, la cuestión
de la centralidad del trabajo en la época de la mundializaeión del capital, todas estas cuestiones fueron
subsumidas a la égida del pensamiento único que las
empañó.
En lo que respecta al marxismo, éste se desdobló
en dos vertientes que las más de las veces fortalecieron
el dogmatismo y el empirismo, sin lograr articular
metodológicamente las categorías abstractas (plusvalía,
ganancia, acumulación intensiva, clases sociales, Estado, mundialización, etcétera) con los hechos empíricos
(crisis económica, pobreza, desempleo, dinámicas de
transición, movimientos sociales). Ello produjo un serio déficit en el conocimiento científico y crítico de las
ciencias sociales y, en muchas ocasiones, lo desfasó de
la actualización histórica.
Estos dos momentos los tenemos presentes en la
década de los setenta en el debate, a veces sordo, entre
la teoría marxista de la dependencia con el marxismo
endogenista y entre la primera y la vertiente sociologista
de la dependencia representada por Cardoso y Faletto
y sus seguidores.4
En cuanto al estructuralismo, éste ya no tuvo definitivamente argumentos sustentables en la ideología
keynesiana para legitimar la intervención del Estado y
la "demanda efectiva" frente a la crisis y a la inminente

Al respecto véanse nuestros trabajos conjuntos escritos con Carlos
Eduardo Martins (1998: 73-93 y 1999: 143-149).

4

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9

1MAYO - AGOSTO 2002

intervención de las fuerzas del mercado para resolverla,
dejando libremente las explicaciones al futuro paradigma que se convertirá en hegemónico: el neoliberalismo.
Es este conjunto de elementos el que explica la
crisis teórica del pensamiento latinoamericano, particularmente por los efectos de los acontecimientos de
Europa del Este que conllevaron el desmoronamiento
del bloque socialista desde finales de la década de los
ochenta y del triunfo absoluto de la ideología neoliberal
en la región y en vastas zonas del mundo que, entre
otros postulados falaces, borró de un plumón la historia y se dio a la tarea de predicar que a partir de su
triunfo "todo es novedad", lo anterior no existe y el
mundo y la historia tienen que ser " reinventados" nuevamente.5 Ignorando de este modo que "lo nuevo" no
es otra cosa que producto histórico y se explica como
proceso en constante movimiento. Como dice Heinz
Dieterich (2000):
No cabe duda que Marx y Engels están festejando en el
más allá su rehabilitación como científicos; no por parte
de los curas laicos del capital en las universidades, sino
por los que realmente gerencian el capital; porque nada
de lo que Soros y demás capitalistas aquí critican, es teóricamente nuevo... Que las relaciones sociales sean

Engels y, de hecho, de múltiples corrientes económicas

constirutivamente dialécticas (de reflexividad) y no me-

posteriores. Por ejemplo, la asimetría de los mercados fu

cánicas, se sabe con precisión científica en Occidente desde
las obras de Marx y Engels. Que el proceso de acumula-

uno de los temas principales delas obras del prenúo Nóbe~
de economía de 1974, Gunnar Myrda). Y que no exista

ción capitalista y sus mercados son inherentemente ines-

un sistema de decisiones colectivas -es decir, democra-

tables, es la esencia de la economía política de Marx y

cia- que pudiera conducir a la economía global dentro de

En el "verdadero" mensaje del neoliberalismo: la pobreza, la
miseria, la lucha de clases, "quedaron detrás de nosotros" sin
resolverse a fondo, y ni modo, debemos resignamos a su encuentro
continuo, frente a la opulencia de los pocos que tuvieron la "suerte"
de transitar el siglo XX con sus armas y fortunas, sus propiedades
Y plusvalías engordadas y custodiadas por serviles fuerzas de
seguridad portadoras de relaciones de poder frente a cualquier
intento d e las "fuerza secundarias" (los trabajadores, los
campesinos, los sectores populares) por arrebatarles alguna parte
alícuota de sus propiedades y poder. De tal manera que el sistema
capitalista pasa intacto, sin "socialismos peligrosos" e irritantes,
liderado por los Estados Unidos y sus imperialismos asociados:

Inglaterra y Francia; la coalición que se ha autoproclamado como
"gendarme del mundo", bajo la actitud cómplice y servil de las
lumpen-burguesías dependientes del mundo periférico, atacando
inrnisericordemente y, en algunos casos, destruyendo a los países
Y fuerzas que se oponen a sus designios expansionistas y de d ominio
planetario, como ocurrió con las bárbaros ataques militares contra
las repúblicas de Irak y Yugoslavia y en 2001 contra el pueblo de
Afganistán atacado inmisericorde e ininterrumpidamente por los
bombardeos de Estados U nidos. Sin embargo, en el siglo venidero,
nuevos imperios amenazan la hegemorúa de Estados Unidos: Japón
Y sus tigres, China y la India, por ejemplo, se proponen constituirse
como imperios duraderos.

5

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

1 MAYO - AGOSTO 2002

15

�•

ercaclo de tmbalo y glollal1u·caciíón- - - - - - - - -- - - -

Coordenadas de una crisis

coordenadas de una crisis

límites razonables es lo que Marx y Engels definían como
"la anarquía de la producción capitalista", es decir, la
ausencia de un mecanismo de macrocoordinación entre
las decisiones de inversión privadas y la capacidad de

Se hace necesario retomar el hilo del pensamiento cólico
de la izquierda allí donde alcanzó su punto más alto. Se

consunción productiva y consuntiva.

mera floración de los años veinte y la que se registró a
partir de los sesenta [...]Retomar al hilo de la teoría de la
dependencia significa reencontrar lo mejor del pensamiento de izquierda, sin que esto suponga de alguna manera
que ella aporte respuesta suficiente a la problemática ac-

La crisis teórica no se resuelve por decreto afirt¡nando que es necesario implementar "reingeniería teó,nca" para comenzar de nuevo, como hacen los empresarios norteamericanos cuando reestructuran sus empresas y factorías; sino rearticulando las lineas maestras
del pensamiento social y de las ciencias sociales lati'poamericanas, allí donde éstos se quedaron en sus ralzo nami en tos en los ochenta, para proyectarlos
creativamente en el conocimiento profundo de la esencia y la forma de los fenóm enos sociales y humanos
que comienza a fraguarse en el despuntar del siglo XXI.
De alguna manera, ésta es la idea de Ruy Mauro
(1993: 84) cuando escribe:

Marini

Al cambiar la historia
cambian sus expresiones
teóricas en el plano de los
conceptos y de las hipótesis.
Pero ello no autoriza a
desplazar sus envolturas
sociales y materiales en
función de encontrar nuevos
dispositivos o paradigmas
explicativos de la realidad
industrial y laboral
del capitalismo.
16

impone, de hecho, empeñarse en la consnucción de una
teoría marxista de la dependencia, recuperando su pri-

tual.

Lo anterior se explica porque las ciencias sociales, en general, y la sociología del trabajo, en particular,
expresan teórica y conceptualmente el movimiento histórico-contemporáneo de la realidad. Por lo tanto, una
primera consideración al respecto consiste en admitir
que efectivamente al cambiar la historia -en general, Y
del mundo del trabajo en particular- cambian sus expresiones teóricas en el plano de los conceptos Y de las
hipótesis. Pero ello no autoriza de ninguna manera a
desplazar sus envolturas sociales y materiales (tales como
la clase obrera, la fuerza de trabajo asalariada, así como
las categorías económicas en que esos conceptos se
asientan: el salario, la plusvalía, la explotación, o la ganancia, etcétera) en función de encontrar nuevos dispositivos o paradigmas explicativos de la realidad industrial y laboral del capitalismo.
Las modas intelectuales sí lo hacen: las corrientes del pensamiento posm odemo y posestructuralista
(el textualísmo y la sociología del poder con Foucault a
la cabeza, por ejemplo) ponderan los temas que dominan en los medios académicos y de comunicación, en
los empresariales y en la opinión pública nacional e internacional muy influidos por la ideología dominante;
pero mediatizados: temas como modernidad, globalización, sociedad posindustrial, microfisica del poder,
sujetos sociales, sindicalismo participativo, productividad o competitividad, democracia, gobemabilidad, fin
de la historia, etcétera, pero sin referencias empíricas
qu e demuestren su consistencia y vialidad.
Consideramos que estas dimensiones de la reali-

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO • AGOSTO 2002

dad social ocultan fenómenos dificilmente superados en
la actualidad y altamente productivos desde el punto de
vista intelectual y de la sociología del trabajo como los
que dibuja la reestructuración económica del capitalismo
contemporáneo y sus inherentes efectos en el mundo del
trabajo y en su centralidad, así como en su expresión
social, que es la clase obrera, el campesinado y otros
conglomerados sociales ( como los estudiantes, los
m ovimientos ecologistas, etcétera), que en rigor, se
m ueven, luchan y se organizan, en el contexto del sistema
capitalista global y no en otro virtualmente construido.
Frente a "teorías globales" que pretenden estudiar unidimensionalmente el mundo del trabajo y del
capital en función de su integración con el capitalismo
moderno, es necesario esforzamos para determinar los
cambios recientes que desencadena la reestructuración
económica e industrial y sus efectos en la organización
del proceso de trabajo, con miras a encontrar elementos de transformación económica, social y laboral en el
contexto de la recomposición y crisis del capitalismo
dependiente latinoamericano y su superación.

LAS ARISTAS DE LA CRISIS
Y LA SOCIOLOGÍA DEL TRABAJO
La expansión de la crisis capitalista desde mediados de
TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO -AGOSTO 2002

los sesenta y el derrumbe del socialismo realmente exis
tente a finales de los ochenta influyeron en una redefinición de los contenidos, teorías y métodos de investí
gación de la sociología del trabajo. Si bien es cierto qu
éstos están expuestos a un proceso de revisión episte
mológica, para compaginarlos con las nuevas necesi
dades de interpretación y de análisis crítico y científico_ _ _ _~___.
de nuestros tiempos, de ninguna manera esa revisió
presupone desvalorizar una disciplina tan important....__
como la socí,ología del trabajo en aras de postular nuevos
sujetos soaales y confzgura,cúmes institucúmales en el mar
co problemático de la sociología en general, pero qu
nada tienen que ver con el mundo del trabajo (la tecnología, el conocimiento, la ciencia y la técnica), cuando
son asumidas como categorías abstractas y alejadas completamente de la realidad económica y social del capitalismo. Más bien, la nueva sociología del trabajo tiene
que estructurarse dialécticamente en el marco de un
proceso global epistemológico que gire en tomo a la
dinámica de reproducción del capital y de las relaciones sociales e institucionales (Estado, partidos políticos, reformas sociales) que determinan el mundo del
trabajo y sus múltiples contradicciones.
Una de las aristas de la sociología del trabajo se
deriva justamente de los fenómenos sociales y económicos desencadenados por la crisis capitalista en las con6

17

.,

�•

La nueva sociowgía del
trabajo tiene que
estructurarse dialécticamente
en el marco de un proceso
gwbal epistemológico quegire
en torno a la dinámica de
reproducción del capital y de
las relaciones sociales e
institucionales que
determinan el mundo del
trabajo y sus múltiples
contradicciones.
diciones generales de vida y de trabajo de la clase obrera
latinoamericana así como, en general, en las de los
llamados sectores populares que, más tarde, en el transcurso de los ochenta, se incorporarán a las filas del traba·o asalariado, del desempleo, el subempleo y la pobreza en
sus diversas modalidades y formas de existencia.
Por otro lado, dentro de la sociología del trabajo
existe una diversidad temática en distintos órdenes: económico, social, político, distintas corrientes y enfoques
teóricos, entre los que figuran de manera dominante el
marxismo, el funcionalismo, el estructuralismo y el neoestructuralismo con sus combinaciones. A la par, estas
corrientes se entrecruzan con cuatro maneras de enfocar los fenómenos del trabajo: el enfoque hist.orWgráfico,
el enfoque descriptivo o monográfico, el enfoque sindical Y
el del proceso de trahajo. Esta última perspectiva despegó desde mediados de los setenta en América Latina Y
en México, aunque no en todos los casos bajo una "perspectiva determinista", como plantean infundadamente
generalizando, por ejemplo, Consuelo Iranzo (1993) Y

Castro y Leite (1993), sino dialéctica, es decir, encontrando mediaciones y articulacúmes que la alejan definitivamente del cconomicismo y del determinismo sociológico.
El problema que nos ocupa es complejo porque
la sociología latinoamericana del trabajo es una disciplina relativamente reciente que se desarrolló en América Latina en el transcurso de los años sesenta Y setenta del siglo X:X.,6 a diferencia de las ciencias sociales en
general que ya tienen una larga trayectoria. Sí se han
hecho ensayos de balance y perspectivas, pero desafortunadamente hasta ahora pocos son los estudios que se
han abocado a su génesis global, se destacan los momentos de su constitución y los autores que en ellos
participan.
Desafortunadamente brillan por su ausencia estudios que deo cuenta del estado de esa disciplina en
México y en América Latina de manera integral; es decir, cubriendo todas las corrientes, autores, enfoques,
perspectivas políticas, metodológicas y teóricas. Ciertamente, existen algunos al respecto, pero son completamente insuficientes y parciales como para considerarlos como punto de partida o referencias rigurosas Y
objetivas.
Como muestra un botón: el Tratado latinoamericano de sodowgia del trahajo (De la Garza, 2000) incluye
autores que se mueven dentro de la linea convencional
de la CEPAL o de los técnicos de la OIT (por tanto con
un enfoque ideológico encuadrado en las directrices
institucionales de sociología del trabajo), más otros autores que francamente se desenvuelven en el redil del
Análisis generales de la sociología del trabajo se encuentran en
las ponencias presentadas en el Primer Congreso Latirwamericano
de Sociología del Trabajo, Antigua Escuela de Medicina, ciudad de
México, 22-25 de noviembre de 1993: John Humphrey, New issues
in 1he Sociology ofWork; Michele La Rosa, La Socio/ogie du Travail:
Preliminaires de mérite et de métlwde,Jondements et perspectrvesfutures;
Para Perú, Denis Sulmont, "Sociología del trabajo en Perú: un
balance"; para Argentina,Julio César Neffa, Reflexiones preliminares
so/Jre el Estado del arte de la sociología del trabajo en A1gentina; para
Venezuela, Consuelo Iranzo, La sociología del trabajo en Venezuela Y
para Brasil, Nadya Castro y Marcia de Paula Leite,A crise do Brasil
moderno: Sociedade industrial e sociología do trabaDw.

6

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO -AGOSTO 2002

pensamiento tecnocrático
neol.Ib eral. Pero lo que se revela en la mayoría de los
casos es el predominio del
eurocentrismo y del enfoque descriptivo como perspectiva global y muy poco
del ingrediente nacional y
latinoamericano que se predica en la introducción de
la obra citada. Además de
que se reduce la sociología
latinoamericana del trabajo
a ser una simple disciplina
de estudio de problemas
comunes como, por ejemplo, empleo, crecimiento
económico, distribución del
ingreso o "democracia". Es
decir, antiguos problemas
levantados desde los sesenta y setenta por las teorías
funcionalistas y neoclásicas
del desarrollo y la modernización. No se plantea una perspectiva trascendente, es
decir, transformadora del mundo del trabajo y la sociedad en un sentido que supere las relaciones de explotación y de dominación, sino integrativa y funcional al
sistema capitalista en tanto modo de producción, de
vida y de trabajo enajenado y subsumido.
El balance de Jorge Carrillo ( 1991: 107-113) sobre sociología del trabajo en México7 también expresa
esa parcialidad explicita, en beneficio de autores y corrientes de la sociología del trabajo cuando omite perspectivas teóricas y autores que no se encuadran dentro
del marco de sus intereses. Por ejemplo, los desarrollos
de la escuela mexicana y latinoamericana de la depen-

7
En la misma línea se desarrolla el ensayo de Juan José Castillo,
"La sociología del trabajo hoy: la genealogía de un paradigma", en
De la Garza, 2000: 39-64.

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9 1 MAYO - AGOSTO 2002

dencia, las corrientes mar
xistas y de la regulación co
enfoques como los de
Esthela Gutiérrez Garza,8
de Valenzuela Feijoo (1990
y 1991) y sus trabajos soción y sus efectos en los sa
larios, la tasa de explotación
y el empleo; de Héctor
Guillén Romo (1984)9 y,
aún, de autores pioneros de:\
la sociología del trabajo
como González Casanova
(1980) con su clásico libro:_ _ _ _ _-11

Socwlogía de la exploUleiim.
En América Latina- - - - ---f
lo mismo podemos decir. . - - - - --1
respecto a escuelas contero
poráneas de sociología (crí
tica) del trabajo de lai
UNICAMP, en Sao Paulo,
Brasil, con autores com~, - - - - - --'
Ricardo Antunes (2001
2000), GiovanniAlves (2000),Thomas Gounet (1999),
JorgeMattoso (1995) oNiseJinkins (1995);RosaMaria
Marques (1997) de la PUC-SP, Carlos Eduardo Martins
(1999) de la UFF-RJ; Francisco Teixera (1996) y su
equipo de la Universidad de Ceará, en Fortaleza; Sadi
Dal Rosso (1996 y 2000) de la Universidad de Brasilia y
que es de los poquísimos especialistas en estudios de tiempo
de trabajo; de investigaciones y esrudios del Departamento
Intersindical de Estadísticas de!Trabajo y Estudios Socioeconómicos (DIESSE) y los desarrollos de sociología
del trabajo ligados a la revista Herramienta y a la editorial
Véanse los 4 tomos que ella coordinó: Testimonws de la crisis, Siglo
XXI, México; los dos que publicó: Reconversión y lucha sindical y
La ocupación delfuturo ambos publicados por la editorial venezolana
Nueva Sociedad, además de una obra en 5 tomos, El Debate
Nacwnal publicada por Editorial Diana en México.
9
Donde tiene importantes análisis sobre la explotación, los salarios
y el empleo.
8

19

�Coordenadas de

una crisis

tídoto en Argentina ( López y Menéndez, 2001) Yque
en los últimos años han desarrollado una intensa labor de
difusión.

Caben mencionar también los trabajos en Chile
del profesor. Orlando Caputo y de su equipo _ligados a
·~..........-----la Universidad Arcis y al Centro de Estudios sobre
Transnacionalización, Econonúa y Sociedad (CETES),
entre otros.
Nos parece que la omisión deliberada, o no, de
estos y otros importantes autores y corrientes es un reflejo más de debilidad para las ciencias sociales ~ue un
aporte al conocimiento de la sociología del traba¡o que,

Una rearticulación del
pensamiento crítico
latinoamericano y de la
sociología del trabajo debe
partir por ubicar los nuevos
paradigmas que emergen
en el mundo del trabajo) en
el contexto de la actual fase
de mundialización del
capital y su crisis.
afortunadamente, ya incluye una larga lista de autores Y
corrientes formadas en las tres últimas décadas en nuestro
continente y que sólo hará falta sistematizar.
Una rearticulación del pensamiento crítico latinoamericano y de la sociología del trabajo debe partir
por ubicar los nuevos paradigmas que emergen en. el
mundo del trabajo tales como el neofordismo, el onhismo-toyotismo, la automatización flexible, el kalmaris-

mo en su versión suecaYla reingeniería de Estados Unidos
(impuestos por los Estados hegemónicos y las empresas
transnacionales)' en el contexto de la actual fas~ ~e
dialización del capital y su crisis: sus efectos enAmenca
~tina, particularmente la extensión Ypro~didad qu~
está asumiendo la superexp/.otm:iim del traha;o co~o e;e
de la moderna precarización del mundo del traba¡o y de
la exclusión social. No basta con describir los fenómen?s
particulares a que alude la sociología del trabajo e indusU:al
de factura funcionalista Yneoclásica (empleo, trayecto~as
laborales, sujetos, sistemas de administración del traba¡o,
etcétera); es necesario incorporar una perspec~:7a global
que esté en condiciones de replantear la cnnca. de la
recomposición Ydestrucción del mundo del traba¡o por
el capitalismo, así como empeñar, y compromet~r, a_l~s
teorías Ya los estudiosos del trabajo en la investJgacion
profunda para avanzar en la construcción de un n~evo
sistema económico social n.o capitalist.a, donde sea realidad
Yfructifique una "sociedad del trabajo" sin explotación Y
sin dominación. Esto es lo que hay que acentuar, y no
sólo empeñarse intelectualmente por hacerla más eficiente
y rentable para el Estado y las empresas.
,
Esta línea de investigaciones y de desarrollo teorico (que en la mayor parte de los casos imposi~~t:1' los
financiamientos y las becas) es la que nos perrrutrra reincorporar una gama de corrientes, ~nfoques, m~~od~~'
teorías y autores, hasta ahora exchndos por los análisis" convencionales e institucionales de la sociología del
trabajo en México y América Latina.-&amp;,,

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-------11

21

�Trabajo humano. Un debate
El enfoque metodológico en la discusión de su centralidad
PAULO NAKATANI
A los hombres blancos les gustaría traernos sus tesoros, sus
cosas, para que nosotros también fuéramos ricos.
Sin embargo, estas cosas no son más que flechas envenenadas
que matan a aquel/()s en cuyo peclw se 1.as cuelgan. "Necesito
obligarles a tener neasi.dades", oí de la boca de cierto lwmbre
que conoce nuestra tierra. Necesidades, quiere decir, cosas.
"Pues solamente así ellos tendrán verdaderas ganas por el
trabajo", dijo entonces el lwmbre inteligente. Me gustaría
decir que, nosotros también debemos ir al grano,
/uu:iend1J cosas; cosas para nosotros, sí, pero en primer lugar
cosas para el Papa[agui. Nosotros también debemos
quedarnos cansados, cenizos,jorobados.
Tuiávii, jefe de los tiavéas, Samoa

as interpretaciones sobre los cambios sociales
de las últimas décadas incluyen diversas posturas filosóficas y político-ideológicas. Los estudios sobre las transformaciones en el mundo del trabajo también presuponen tales posturas y un
enfoque metodológico determinado. Las teorías sobre
- - - - - - - - -1a descentralidad del trabajo surgieron hacia el final de
los años setenta y, desde entonces, han sido objeto de
calurosos debates y han puesto el problema bajo dife-

L

rentes perspectivas.
Hay autores que defienden que el valor y, por lo
tanto, la riqueza capitalista ya no depende del trabajo
humano,1 mientras que otros aseguran que el desarroMe gustaría agradecer a los profesores Francisco José Soares
Teixeira, Reinaldo Antonio Carcanholo y Manoel Luiz Malaguti
quienes leyeron y criticaron este trabajo. Le agradezco, en especial,
a Rosa Maóa Marques por su contnbución a la primera versión
del artículo.
1 Aquí no consideramos a los teóricos neoclásicos, o liberales, que
siempre defendieron la tesis de que el valor y la riqueza capitalista
dependen solamente de la "subjetividad humana".

22

llo capitalista ha suprimido la lucha de clases (por ejemplo, Kurz, 1996).
El reflejo de los cambios objetivos en la conciencia de los trabajadores, que transfiere el centro de sus
subjetividades del trabajo hacia otras esferas, constituye otra linea de argumentación (Offe, 1989). Otro grupo de autores apunta hacia el fin de los empleos y propone la reducción de la jornada de trabajo o la creación
de ocupaciones a través de lo que denominan tercer sector (André Gorz, 1980;Jeremy Rilkin, 1997).
Si estos autores se autodefinen como marxistas,
deberían de estar en el mismo campo filosóficometodológico; sin embargo, desde nuestro punto de
vista, la manera cómo utilizan la teoría y la forma cómo
la realidad es abordada, constituyen el fundamento de
sus divergencias.2
El aumento del desempleo y la aceleración de la
mundialización del capital han provocado, también, una
Eso, sin contar los presupuestos políticos-ideológicos que orientan
sus estudios.
2

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9

1MAYO· AGOSTO 2002

caída en las ganancias del trabajo asalariado y el
aumento de la exclusión social en todo el mundo.
El potencial explosivo de esta situación, que ha
puesto a miles de personas fuera del mercado de
consumo, también ha sido objeto de preocupación, por lo menos retórica, de algunos dirigentes de
organismos internacionales, como la UNCTAD y el
Banco Mundial.
Tales interpretaciones, en cuanto a las transformaciones en curso en la sociedad, se despliegan en varias direcciones. De un lado, las propuestas que se colocan en el interior de la sociedad
capitalista consideran a esta última como la forma
final del desarrollo social. En este caso destacan
particularmente los neoliberales que defienden el
punto de vista de que la rigidez del mercado de
trabajo y la descalificación de los trabajadores constituyen las "causas" del desempleo. Proponen, entonces, mayor flexibilización del mercado de trabajo y la implementación de programas de calificación profesional.
De otro lado, figuran las críticas a estas proposiciones que apuntan hacia la necesidad de superación del modo de producción o hacia alternativas provisionales, como la reanudación del crecimiento económico para la generación de más empleos.
Aquí consideramos que la sociedad actual está
muy lejos de experimentar una situación de que "vivimos una época del fin de los empleos" (ver Husson,
1999) y que, por el contrario, el trabajo asalariado continúa siendo la fuente de riqueza, del valor y, por lo
tanto, central para el modo de producción capitalista.
D e esta forma, reanudamos la discusión sobre la
centralidad del trabajo y la necesidad de su descentralización (Nakatani y Soares, 1999).
Defendemos el punto de vista de que fue a través
del trabajo que el hombre se constituyó como ser humano y, a la vez, humanizó la naturaleza. Así, el trabajo
es la pre-condición de la existencia humana. Pero el
desarrollo de las formas sociales ha convertido el trabajo humano en trabajo enajenado y su producto, bajo el

TRAYECTORIAS

~

AÑO IV, NO. 9 1 MAYO· AGOSTO 2002

modo de producción capitalista, en sujeto social. D-- - - - - -..a
esta forma, es necesario no solamente avanzar en la su
presión de la forma dominante del trabajo asalariado,
sino también de las formas sociales que transforman e
trabajo, en trabajo enajenado.

EL TRABAJO, CONDICIÓN
DE LA EXISTENCIA HUMANA
La génesis del ser humano es la génesis del trabajo. En
este caso, estamos considerando el trabajo como trabajo en general, productor de valores de uso. Según Marx
(1985: 50), "[...] una condición de existencia del hombre, independiente de todas las formas de sociedad, eterna necesidad natural de mediación del metabolismo
entre hombre y naturaleza y, por tanto, de la vida hu-

mana".
Karen Kosik (1969) interpreta el "proceder hu.
mano" que actúa en dos campos, cuyas determinacio-

23

�es distinguen el trabajo de la hbre creación humana.3
trabajo es la actividad humana volcada hacia un fin
exterior y determinada por las necesidades naturales y
Jl..a.--~---. ociales. La libre creación humana, la cual se llama arte,
es la acción humana determinada por necesidades in"'l'li'íli!Q...,;..;::::...;....,.......,testinas al propio hombre. Éste la realiza independientemente de cualquier presión externa.

El trabajo es la pre-condición
de la existencia humana.
Pero el desarrollo de las
formas sociales ha convertido
el -trabajo humano en -trabajo
enajenado y su producto) bajo
el modo de producción
capitalista) en sujeto social.
En general, se define este concepto de trabajo en
a esfera que Antunes y Meszáros llaman "sistema de
!mediaciones de primer orden" que refiere las interac•....- - - - - - -ciones entre hombre y naturaleza y de los hombres entre sí, regidos por comportamientos instintivos que prescinden del establecimiento de jerarquías de dominación
y subordinación. Bajo el modo de producción capitalista, el trabajo adquiere nuevas determinaciones confi-

Arendt (1987: 15) utiliza las categorías de labor, trabajo y acción
para nombrar formas sociales diferentes de trabajo; son actividades
"fundamentales porque a cada una de ellas corresponde una de
las condiciones básicas mediante las cuales la vida fue dada al
hombre en la tierra". Como podemos observar, Arendt se afilia a
una tendencia de pensamiento en la cual la naturaleza humana no
puede ser explicada, sino por una teleología exterior y, en este
sentido, idealista. Ella dice (Arendt, 1987: 18): "Es altamente
improbable que nosotros, que podemos conocer, determinar y
definir la esencia natural de todas las cosas que están a nuestro
alrededor y que no somos, vengamos a ser capaces de hacer lo

3

24

gurando un sistema de mediaciones de segundo orden.
Este sistema "tiene su núcleo constitutivo formado por
el trípode capital, trabajo y Estado, siendo que estas tres
dimensiones fundamentales del sistema son materialmente interrelacionadas, lo que hace imposible superarlas sin la eliminación del conjunto de los elementos
que comprenden ese sistema" (Antunes, 1999: 22).
El trabajo es la actividad humana que lo diferencia de los demás seres naturales. El pasaje del ser natural hacia el ser social presupone un salto cualitativo en
la cadena de la evolución natural. Ello desencadena el
proceso de formación del ser social cuya acción sobre
la naturaleza es realizada con una :finalidad especifica y
previamente concebida en la conciencia. Bajo esta concepción, el sujeto, corno ser social, pone una finalidad a
su actividad, a su trabajo. 4 La causalidad natural es
subsumida a la teleología puesta por el sujeto. Este punto
de vista opone las perspectivas idealistas y teológicas
del ser social a la visión materialista y dialéctica:

Es precisamente la teoría marxista, según la cual el trabajo
es la única forma existente de un ser finalísticamente producido, que funda, por vez primera, la especificidad del
ser social. De hecho, si fueran justas las diversas teorías
idealistas y religiosas que aseveran el dominio universal
del finalismo, entonces tal diferencia, en última instancia,
no existiría. Toda piedra, toda mosca serían una realiz.ación del "trabajo" de dios, del espíritu del mundo, etcétera, del mismo modo como las realiz.aciones que acabamos de descnbir, propias de las actividades teleológicas
del hombre (Lukács, s/f: 10).

mismo respecto a nosotros mismos: sería como brincar sobre
nuestra propia sombra. Además de eso, nada nos autoriza a suponer
que el hombre tenga una naturaleza o esencia en el mismo sentido
que otras cosas las tienen. Es decir, si tenemos una naturaleza o
esencia, entonces seguramente solamente un dios puede conocerla
y definirla; y la condición previa es que él pueda hablar de un
'quien' como si fuera un 'que' [...]".
4 Al final del proceso de trabajo se obtiene un resultado que ya en
el inicio ha existido ea la imaginación del trabajador y, por lo tanto,
idealmente. Él no solamente efectúa una transformación de la forma
de la materia natural; sino que realiza, a la vez, en la materia natural
TRAYECTORIAS ! AÑO IV, NO. 9 . MAYO -AGOSTO 2002

El punto de vista idealista concibe una teleología
propia para la naturaleza y para la historia, como finalidades puestas exteriormente y con algún objetivo. Esto
supone la existencia de una conciencia externa a la naturaleza y al hombre y, éstos, realizan los objetivos
teleológicamente propuestos por un "autor consciente" (Lukács, s/f: 4). Por oposición, el materialismo concibe el ser natural como una autocreación a partir del
momento en que este ser social pone su objetivo. Las
finalidades de la existencia social son puestas por los
propios seres sociales y no por una conciencia externa,
un autor consciente, creador de la naturaleza y de la
vida humana. Y la constitución de la sociabilidad es un
proceso en el que todos los elementos se forman simultáneamente a través del trabajo.
El trabajo implica, entonces, la necesidad de que
los seres humanos interpongan conscientemente una
finalidad a su acción humana sobre la naturaleza. Ésta,
por sí misma, no tiene ninguna finalidad. "En el ser
mismo de la piedra no hay ninguna intención, ni siquiera un indicio de posibilidad de ser usada como cuchillo o como hacha" (Lukács, s/f: 7). Los procesos
naturales establecen nexos que, descubiertos por la acción humana, pueden ser definidos como relaciones
causales. Sobre estas relaciones causales el hombre actúa transformando la naturaleza, según sus intenciones. Para ello, la búsqueda de los medios de transformación de la naturaleza, los conocimientos sobre ella,
se tornan fundamentales para que los fines propuestos
puedan ser alcanzados. En las etapas más primitivas
del trabajo, el ser humano no conoce casi nada acerca
de los procesos naturales. Eso significa que los objetivos puestos no siempre serán alcanzados.
Ha sido a través del trabajo que se han desarrollado las demás funciones y comportamientos que consideramos humanos. El desarrollo del lenguaje y la formación de la conciencia humana sólo fueron posibles
como resultado del trabajo. Para Marx, "El lenguaje es

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tan viejo como la conciencia; él es conciencia práctica,
tal como existe para otros hombres, y por esta razón
está empezando realmente a existir para mí también
personalmente, pues el lenguaje, así como la conciencia, brota sólo de la necesidad, de la exigencia, del intercambio con otros hombres" (Marx, 1970: 176).Y, para
Lukács:
F.s sin duda pos1ble deducir genéticamente el lenguaje y
el pensamiento conceptual a partir del trabajo, ya que la
ejecución del proceso de trabajo pone al sujeto que trabaja exigencias que sólo pueden ser satisfechas reestructu-

su objetivo, lo que sabe que determina, como ley, la especie y el
modo de su actividad y a lo que necesita subordinar su voluntad
(Marx, 1985: 149).

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO -AGOSTO 2002

rando al mismo tiempo las facultades y posibilidades
psicofisicas presentes hasta aquel momento en cuanto al

25

�Las finalidades
de la existencia social son
puestas por los propios seres
sociales y no por una
conciencia externa) un autor
consciente) creador de la
naturaleza y de la vida
humana. Y la constitución de
la sociabilidad es un proceso
en el que todos los elementos se
forman simultáneamente a
través del trabajo.
lenguaje y al pensamiento conceptual, mientras que el lenguaje y el pensamiento conceptual no pueden ser entendidos ni en nivel ontológico ni en sí mismos si no se presupone la existencia de exigencias nacidas del trabajo y ni
siquiera como condiciones que hacen surgir el proceso
de trabajo (Lukács, s/f: 22).

Así, la constitución de humanidad del hombre se
procesa a través del trabajo y produce una esencia humana que podemos distinguir entre "una naturaleza
humana general y la expresión específica de la naturaleza humana en cada cultura".
Marx reconoce [...] dos tipos de impulsos y apetitos hu-

manos; los constantes o fijos, como el hambre y el deseo
sexual, que son partes integrantes de la naturaleza humana y sólo pueden variar en la foa11a y direcciones asumidas en diversas culturas, y los relativos, que no hacen parte integrante de la naturaleza hwnana, pero deben su ori-

26

en su génesis ontológica. En un primer acercamiento, la
hbertad es aquel acto de conciencia que da origen a un
nuevo ser puesto por él (Lukács, s/f: 48).

gen a ciertas estructuras sociales y condiciones de pro-

ducción y de comunicación (Fromm, 1970: 35).

El proceso de trabajo, en el sentido que utilizamos, se constituye en la continua interacción entre el
hombre y la naturaleza. A través de este proceso, él satisface sus necesidades vitales y se apropia de la naturaleza, transformándola y humanizándola. La transforma según las finalidades que dispone concreta y objetivamente y la humaniza, intemalizándola en su conciencia en una forma específica de apropiarse. La formación de fa conciencia humana y la humanización de la
naturaleza consisten en el proceso de hberación del hombre de las determinaciones y causalidad es impuestas
por la naturaleza. El ser, en cuánto ente natural, sufre la
cadena de causalidades propias de su condición. El ser
social crea conscientem ente su propia cadena de
causalidades y la impone a la naturaleza según su finalidad. En este proceso, el ser que se torna social, pone al
revés la relación sujeto-objeto. Mientras ser natural hace
parte de la naturaleza y es comandado por las leyes propias de la naturaleza. Mientras ser social se destaca de
la naturaleza, se transforma y la modifica según sus intenciones. Al constituirse como ser social constituye,
también, un conjunto de relaciones con otros hombres.
El hombre no surge como individuo aislado, sino en
sociedad y la relación, ahora, es entre el ser social como
sujeto y la naturaleza como su objeto. Así como el ser
humano se crea como resultado de su trabajo, se libera
de la naturaleza a través de este mismo trabajo.
En efecto, es en est.a alternativa que aparece, por ve:z pri-

mera, de foa11a claramente delineada, el fenómeno de la
hbert.ad, que es completamente extraño a la naturaleza:
en el momento en que la conciencia decide, en términos
alternativos, qué finalidad quiere establecer y de qué manera quiere transfoa11ar las series causales corrientes en
series causales puestas, como medios de su realiz.ación,
surge un complejo dinámico que no encuentra paralelo
en la naturaleza. Por lo tanto, es solamente en este momento que se puede examinar el problema de la libertad

I

TRAYECTORIAS AÑO IV, NO. 9 1MAYO· AGOSTO 2002

La constitución de la relación sujeto-objeto se consolida con la liberación del hombre de la naturaleza. El
proceso de humanización como resultado del trabajo,
entonces, libera al hombre y lo torna sujeto. Éste, constituido ontológicamente como ser social, ha desarrollado simultáneamente relaciones sociales. El avance del
conocimiento sobre la naturaleza permite mayor dominio sobre ella; por tanto, mayor cantidad y variedad de
medios de subsistencia y de instrumentos de trabajo.
Las características naturales, que diferencian a los individuos entre sí, pasan a constituir la base sobre la cual
surge la posibilidad de la división del trabajo, de la producción de excedentes y de la constitución de "jerarquías de dominación y subordinación". 5
La constitución social d e estas jerarquías transporta la contradicción sujeto-objeto del plano de la relación hombre-naturaleza hacia el plano de la relación
entre los hombres. Éstos, en el proceso de su liberación
de la naturaleza, son nombrados por otros hombres,
una parte de la sociedad amplia su grado de libertad
sometiendo la otra parte a su dominio. Entonces, se
constituyen determinadas relaciones sociales a través
de las cuales un grupo social somete otro grupo a sus
intereses. Independientemente del mecanismo -la fuerza
bruta, el poder policiaco, el poder político, la ideologíaª través del cual se efectúa la subordinación, la finalidad de ésta es, siempre, el producto del trabajo. El nuevo sujeto es ahora un sujeto social que domina a otro
objeto, a otros seres humanos. Surge entonces la enajenación del trabajo.

TRABAJO Y ENAJENACIÓN 6
El proceso de trabajo, como acción del hombre sobre la
naturaleza, implica la producción consciente y subjeti-

5

Las elecciones realizadas a lo largo del proceso histórico de

TRAYECTORIAS j AÑO IV, NO. 9 1 MAYO • AGOSTO 2002

va d el producto del trabajo, incluso antes de s
efectivación. El resultado final se configura como
objeto exterior al hombre y, en este sentido, posible d
apropiación por cualquier persona. Así, la producción
y la apropiación aparecen, ahora, como resultado de
trabajo enajenado y, como consecuencia, de la propie
dad privada. De la misma forma, el resultado del trabajo de unos puede ser, y generalmente es, apropiado po
otros.
El proceso histórico de la construcción de la libertad humana tiene como un primer momento, como

humanización han conducido a la humanidad a constituir las
relaciones capitalistas contemporáneas. Esto no quiere decir que
ésa sea la única posibilidad.
6
Marx evoluciona desde la categoría de enajenación hacia la del
fetichismo de la mercancía en El Capital. Para una discusión sobre
esta evolución, ver Rubin, 1980: 68-73. Sin embargo, consideramos
que no sólo la idea de fetichismo, como la de extrañarrúento, ya
está contenida en los Manuscritos. Por ejemplo, "La enajenación
del trabajador en su producto no significa solamente que su trabajo
se convierte en objeto, asumiendo una existencia externa, sino que
existe independientemente, fuera de él mismo, y extraño a él, y
que se le opone como una fuerza autónoma. La vida que dio al
objeto se vuelca contra él mismo como una fuerza extraña y hostil"
(Marx, 1970: 91).Ver Borges, 1997: 67 y Anrunes, 1995: 121-134.

27

�emos visto, su liberación de la naturaleza. Sin embaro, la plena libertad humana se confronta con otra contradicción,
derivada de la forma de sociabilidad consti.....______ ·cta.
La división de la sociedad en clases sociales establece una parte de ella bajo el dominio antagónico de la
otra. Bajo el modo de producción capitalista, la mayo.a de la sociedad queda subordinada a la clase domiante y la lucha por la emancipación humana se transfiere de la relación hombre-naturaleza hacia las relaciones entre los hombres. Estas relaciones se autonomizan

El proceso histórico de la
construcción de la libertad
humana tiene como un primer
momento) su liberación de la
naturaleza. Sin embargo) la
plena libertad humana se
confronta con owa
conwadicción) derivada de la
fonna de sociabilidad
constituida.
y se toman el medio a través del cual las clases dominantes de las sociedades capitalistas imponen su dominación. Este proceso, llamado enajenación en los Manuscritos y fetichismo en El Capital,, es la dialéctica de la
negación de la negación que convierte al sujeto humano en objeto de su creación, de su producto. La mercancía, el valor, el dinero y el capital, productos del trabajo humano, se vuelcan contra el propio hombre.7

7
En oposición al trabajo enajenado, veamos cómo las sociedades
aún no sometidas al fetichismo de la mercancía lo encaran. "Pero

28

En el capitalismo, el trabajo humano adquiere una
nueva determinación social: se toma trabajo asalariado.
La capacidad humana de trabajo se convierte en la
mercancía fuerza de trabajo. Esta mercancía, al ser utilizada por el capital, produce valor y riqueza. Pero, tal
forma de trabajo ya no constituye más parte de la naturaleza del trabajador. Se vuelca contra él como algo que
le es extraño. Por ello, Marx dice que:
FJ trabajador, solamente se siente bien en su tiempo de
ocio, mientraS que en su trabajo se siente constreñido. Su

trabajo no es voluntario, sino impuesto, es trabajo forzado. ÉJ no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer otras necesidades. Su carácter enajenado es claramente probado por el hecho de
que, aunque no haya compulsión física u otra cualquiera,
puede ser evitado como peste (Marx, 1970: 93).

El objetivo de la producción es la producción del
valor y su lógica consiste en la reproducción ampliada
del capital. Este proceso lleva al extremo la explotación
de la fuerza de trabajo y excluye el derecho de parcelas
cada vez mayores de trabajadores de disfrutar del resultado de su trabajo.

el Papalagui nunca ha conseguido hacernos comprender por qué
habremos que trabajar más que Dios exige para que podamos
comer cuando tengamos ganas, tapar la cabeza con un techo,
divertirnos en las fiestas de la aldea. Tal vez este trabajo le parezca
poco, y pobre nuestra existencia sin profesiones. Pero el hombre
justo, el hermano de nuestras muchas islas hace su trabajo con
alegría, jamás sin ganas. Para él, si no fuera así, sería mejor no
hacer nada. Es en esto que somos diferentes de los blancos. El
Papalagui suspira cuando habla de su trabajo, como si una carga lo
sofocara; pero es cantando que los jóvenes samoanos van a los
campos de taro; cantando, las chicas lavan los taparrabos e n las
corrientes del arroyuelo" (O Papalagui, s/f: 75). Mande! (1977:
52) relata el caso de la tribu kwakiud de Canadá. "Entonces esta
tribu desarrolló ciertas instituciones sociales para impedir el
surgimiento de ricos: Al final de la estación de pesca se empieza
por poner todo lo que se necesite para el invierno y hasta la
primavera en recipientes. Después se hace una gran fiesta que dura
semanas, se come todo lo que se puede, se emborrachan y, después,
se destruye lo restante de la producción, se destruyen todos tos
recipientes excedentes, para que nadie los utilice para constituir
reservas para la familia".

TRAYECTORIAS ~ V , NO. 9

MAYO· AGOSTO 2002

La enajenación no ocurre solamente en la relación entre el hombre y el producto de su trabajo. La
"enajenación aparece [...] también como proceso de
producción, dentro de la propia actividad productiva"
(Marx, 1970: 93).
Si en los modos de producción no capitalistas y
en las fases iniciales de su desarrollo, el trabajador, aunque enajenado y explotado, era el sujeto del proceso de
trabajo, en la etapa actual de la producción capitalista
ha perdido completamente cualquier poder sobre el
proceso productivo.
No es más el trabajador quien emplea los medios de producción, sino los medios de producción le emplean a él.
Al revés de ser consumidos por él como elementos materiales de su actividad productiva, son ellos que lo consumen como fermento de su propio proceso vital, y el pro~ORIAS

IAÑO IV, NO. 9 ¡MAYO . AGOSTO 2002

ceso vital del capital consiste solamente en su movimiento como valor que se valoma a sí mismo (Marx, 1985:
244).

La subsunción del trabajo al capital ha sido un
proceso que se ha desarrollado a lo largo de la historia
del capitalismo. El desarrollo de la gran industria ha
sido un paso adicional en este proceso que, visto por el
lado del trabajador, lo convierte en un apéndice de la
máquina. La linea de montaje desarrollada por el
fordismo se caracterizó por un mecanismo en el cual el
trabajador es controlado por el propio movimiento de
la m áquina, pero donde las islas de producción taylorista
todavía exigían un control externo al trabajador.
Se trata ahí de la famosa subsunción real del trabajo al
capital que se viene añadir a la subsunción fonnal exis-

29

�La cuestión central en la
sociedad capitalista es la
inversuin de la relación sujetoobjeto) en la cual el capital)
como fruto del trabajo
humano) se vuelve autónomo e
impone su voluntad a la
humanidad. El capital) en
cuanto relación social) adquiere
vida propia) autoconciencia y
pasa a dirigi,; a comanda,; a
los seres humanos.
tente desde la transfonnación de la fuerza de trabajo en
mercancía. Por lo tinto, en la gran industria, ya no hay
más, en rigor, proceso de trabajo. Con el dominio del trabajo muerto sobre el trabajo vivo, con la base técnica del
sistema estando fijada no en la fuerza de trabajo, sino en el
medio de trabajo, la gran industria aparece como la negación del proceso de trabajo (Paulani, 19%: 37).

El periodo del fordismo-taylorismo se constituyó en una fase del proceso de subsunción real del trabajo al capital que excluyó toda la subjetividad del trabajador del proceso de producción. Así se separa, también, de forma clara y explicita la concepción del producto de su elaboración. Si en las fases anteriores aún
había espacio en el cual la subjetividad del trabajador y
su creatividad todavia eran importantes, en la fase de la
gran industria, no es así. Se abre entonces un espacio
para que la negación del trabajo sea contrarrestada por
el trabajador y la inversión sujeto-objeto sea cuestionada de las más diferentes formas posibles.
8
La superación del fordismo-taylorismo por la

reestructuración productiva, por los nuevos procesos
de gestión de producción -toyotismo, just-in-time,
kanban, etcétera- redefine la contradicción capital-trabajo en otro nivel. La negación del proceso de trabajo,
cuestionada por el trabajador, es respondida en otros
términos. Los nuevos procesos de gestión y de producción no introducen una vez más el proceso de trabajo
como componente del proceso de producción, sino que
modifican los mecanismos de control del proceso de
valorización del capital. Se transfieren para el trabajador los procedimientos necesarios a la valorización del
•
•
• 9
capital, el cual los intemaliza en su conoenoa.
Por eso la lógica (humana) del trabajo vivo no va a volver
a entrometerse. Al revés, será puesta al servicio de la lógica de la acumulación (cer-responsabilidad del trabajador,
gestión participativa, autonomi?.ación). Es precisamente
la característica de la fuerza de trabajo como elemento
vivo del proceso que le opone naturalmente como sujeto
y entonces, si eso antes estorbaba al capital, ahora hay que
ayudarlo. Lo que no se puede, desde el punto de vista de
la lógica de la acumulación, es desperdiciar este potencial
que posee la fuerza viva de trabajo. Es eso que percibe
Ohno, el famoso ejecutivo deToyota. Si el capital compra
horas de trabajo, debe poder, al consumirlas, disfrutarlas
completamente, es decir, no sólo cuantitativa, sino también, cualitativamente, de modo que el o-abajo simple, tal
como efectivamente es puesto por la gran industria en el
momento fordista-taylorista se revela realmente como un
desperdicio (Paulani, 1996, p. 42).

s Con eso no queremos decir que el fordismo-taylorismo haya
desaparecido. No solamente permanece, sino que sigue siendo
cuantitativamente dominante en muchos sectores productivos.
9 Fundamentamos este punto de vista, metodológicamente, en
Norbert Elias (1993). Según este autor, el ser humano es también
un animal y su comportamiento instintivo o natural debe ser
"civilizado". El proceso civilizador es un mecanismo social a través
del cual los individuos recalcan sus pulsiones primarias y adoptan
el comportamiento civilizado. En este sentido, intemalizan en su
conciencia los procedimientos de la civilización y realizan, ellos
mismos, su autocontrol. El resultado es que los comportamientos
sociales pasan a ser "naturales".
TRAYECTORIAS

30

I AÑO IV, NO. 9 I MAYO · AGOSTO 2002

Según Marx, no es solamente el trabajador el que es
enajenado, sino el capitalista
también. El capital en general,
tornado sujeto, comanda no
sólo al trabajador, sino también
al capitalista. "El contenido
objetivo de aquella circulación
-la valoración del valor- es su
meta subjetiva, y solamente
mientras la apropiación creciente de la riqueza abstracta
es el único motivo inductor de
sus operaciones, él funciona
como capitalista o capital personificado, dotado de voluntad y conciencia (Marx,
1985:129). Y todavía más:
"Como capitalista [él] es solamente capital personificado.
Su áruma es el ánima del capital. El capital tiene un único
impulso vital, el impulso de valorarse, de crear plusvalía, de absorber con su parte constante, los medios de producción, la mayor masa posible
de más trabajo" (Marx, 1985: 189).
Así, la cuestión central, fundamental, en la sociedad capitalista es la inversión de la relación sujeto-objeto, en la cual el capital, como fruto del trabajo humano,
se vuelve autónomo e impone su voluntad a la humanidad. El capital, en cuanto relación social, adquiere vida
propia, autoconciencia y pasa a dirigir, a comandar, a
los seres humanos.'º

TRABAJO Y CENTRALIDAD
Como hemos discutido en el primer apartado, el trabajo humano como eterna mediación entre hombre y na-

'º Duayer ( 1999) muestra, a través de un ensayo sobre la película
Blade Runner, el límite de la dominación del capital sobre el hombre,
límite éste que, creemos, sólo puede existir en tanto ficción.

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9 1 MAYO · AGOSTO 2002

turaleza, se constituye en pre
condición necesaria e indis
pensable de la vida humana.
como un proceder sobre la
naturaleza y no presenta ninguna especificidad; es él co
mún a cualquier forma d
sociedad. Esta proposición,
aceptada por muchos autores, fundamenta la tesis de la
ontología del trabajo que
también, puede ser aceptada
incluso por aquellos que defienden una postura idealis-_ _ _ _ __.
ta en cuanto al origen de l
humanidad. Pero el trabajV1-......~:lilóo
presenta otra dimensión, de-----~___,_,.
terminada históricament
por un conjunto de relaciü-l
nes sociales a través de las
cuales se estructura en las sociedades históricamente de-- -------1
terminadas. Esta dimensión es determinada por lo qu
Ricardo Antunes llama "sistema de mediaciones de segundo orden". 11
En esta parte, consideramos el trabajo no sólo
como trabajo en general, sino como trabajo subsumido
a la lógica del capital, mientras que la fuerza de trabajo,
el potencial de trabajo, se convirtió en una mercancía
que fundamenta la relación trabajo-capital. Denominamos a esta relación trabajo asalariado, o sea, la forma
específica del proceder humano bajo el modo de producción capitalista. La discusión respecto de la tesis de
la centralidad del trabajo no siempre explicita estas di-

11 "El advenimiento de este segundo orden de mediaciones corresponde
a un periodo específico de la historia humana, que ha afectado
profundamente la funcionalidad de las mediaciones de primer orden
al introducir elementos fetichizadores y enajenantes de control
social metabólico" (Antunes, 1999: 20).

31

�LMen:adlLille--1tralnlllaalHQio

y__glohallwt--._ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _~ -.....

Trabajo humano. Un debate

~erencias. La propia expresión sociedad del trabajo 12
~caba adquiriendo un carácter ahistórico y confundienórdenes de mediaciones identificados.
.._~------,do los Eldosdebate
sobre la centralidad del trabajo solaente adquiere sentido cuando consideramos el mundo contemporáneo. Y este debate se ha desarrollado a
partir de las profundas modificaciones ocurridas, prinf ipalmente en las dos últimas décadas, en lo que se ha
tonvenido en llamar "mundo del trabajo", que consideramos una de las esferas inmanentes del modo de
producción capitalista.

El debate sobre la
cenwalidad del trabajo
solamente adquiere sentido
cuando consideramos el
mundo contemporáneo. Y
este debate se ha
desarrollado a partir de las
profundas modificaciones
ocurridas en lo que se ha
convenido en llamar
((mundo del -trabajo)).

La tesis de que el trabajo ya no es más central se
presenta bajo diferentes ángulos por distintos autores y
12
Todas las sociedades son sociedades del trabajo en el sentido
que ya aclaramos. Definir la sociedad capitalista como sociedad
del trabajo saca de ésta las determinaciones propias y específicas
del capitalismo.

32

posiciones político-ideológicas diferentes que podemos
dividir en dos grupos: a) el que defiende la idea de la
superación del capitalismo y b) el que afirma que el
capitalismo ha alcanzado su limite. Estos dos puntos de
vista no siempre son contradictorios; ciertos argumentos se contraponen y otros se complementan. De la
misma forma, algunos presupuestos pueden ser semejantes y otros no lo son. Sin embargo, no podemos detallar las diferencias entre estas dos posturas; sólo vamos a discutir los elementos principales que fundamentan el punto de vista respecto a la negación de la
centralidad del trabajo.
Tenemos que reconocer que, con esta división
arbitraria, perdemos una parte de las distinciones y
matices y la riqueza de detalles que caracteriza el debate. Pero el espacio con que contamos nos impide realizar una tarea de profundización y desarrollo del tema.
La superación del modo de producción capitalista por una sociedad posindustrial, poscapitalista o
sociedad de información significa que, en ésta, la riqueza no más es el fruto, el resultado del trabajo humano.
La sustitución en masa y creciente de trabajadores por
las nuevas máquinas, comandadas por computadoras,
ha tornado el trabajo obsoleto. Ahora, se afirma, la riqueza es producida por las máquinas. 13 La obsolecencia
del trabajo se refleja en la ideología del "fin de los empleos". La sociedad posindustrial, en este sentido, también habría suprimido la lucha de clases. Y este hecho
sería confirmado por la desestructuración de los movimientos sindicales y por la pérdida del espacio de los
partidos socialistas y comunistas.
Aceptar este punto de vista significaría, en primer lugar, aceptar la supresión de la forma valor y, consecuentemente, el fin del trabajo abstracto como fuente
del valor y de la riqueza. En segundo lugar, la posibilidad de una sociedad "poscapitalista" en la cual la riqueza sea el resultado de un proceso donde "cosas pro13 Este punto de vista teórico siempre ha sido defendido por los
autores neoclásicos y los neoricardianos.

TRAYECTORIAS
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MAYO· AGOSTO 2002

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&lt;lucen cosas". 14 Se suprimirían, así, los medios de trabajo como mediación de la actividad humana sobre la
naturaleza. Como resultado de eso, desaparecería también la explotación capitalista del trabajo humano y,
entonces, las diferencias sociales deberían ser explicadas por los elementos subjetivos que diferencian a los
individuos. 15 Las soluciones quedarían en el campo del
voluntarismo, entre las cuales el "tercer sector" se ha
colocado como la panacea del desarrollo capitalista.
En tercer lugar, con el fin de la lucha de clases,
llegarnos al fin de la historia, consecuencia natural de la
forma más desarrollada posible de sociedad: el capitalismo. Es decir, el poscapitalismo no deja de ser capitalismo porque mantiene el capital, sino porque supuestamente suprimió el trabajo, alcanzando, así, el ideal del
capital: reproducirse sin la necesidad de poner en movimiento a la fuerza viva de trabajo. 16
El otro grupo de autores se divide entre los que,
constatando los cambios actuales del mundo del trabajo, proponen alternativas reformistas y aquellos que
defienden el punto de vista de que la sociedad capitalista ha alcanzado su limite histórico-estructural. Las
propuestas reformistas tienden a emparentarse con las
posturas del "fin de la historia", en la medida en que
abandonaron las utopías de una nueva sociedad. Ellas
procuran encontrar, en el interior del propio modo de
14

Uno de los Iínútes generalmente abordados por la ciencia ficción
podría ser el de robots capitalistas produciendo robots, que
"trabajan" y quieren ser seres humanos. Ver: Duayer, 1999. Es lo
que podríamos considerar el límite del fetichismo y del
extrañamiento.
15
La teoría neoclásica, desde su surginúento, se opone a la teoria
marxista de la explotación del trabajo. Para sus autores, la diferencia
entre ricos y pobres es el resultado de los comportamientos
individuales. Por ejemplo, explican la existencia de la desocupación
como resultado de una elección personal cuya remuneración
depende de la productividad marginal del trabajo o, bien, por el
hecho de rehusarse a trabajar.
16
La gigantesca expansión del capital ficticio en los mercados
financieros internacionales constituye otro hecho que justifica esta
postura. La falta de comprensión sobre la naturaleza de esta forma
de riqueza puede crear varios equívocos. Por ejemplo, el crédito
estatal Y el capital ficticio creados a través de la deuda pública
aparecen como valor que surge y se multiplica sin la necesidad de
la producción.

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

33

�Consideramos que no hay
elementos suficientes para
defender el catastrofismo del
fin de los empleos. Este punto
de vista sólo adquiere sentido
en relación con la ideología
del pleno empleo; la idea de
que bajo el modo de
producción capitalista) todos
aquellos que quieran tener
un empleo podrían obtenerlo
sin restriccwn.
•

•

• I

producción capitalista, formas y alternativas que permitan evitar la destrucción de los empleos, crear ocupaciones que vengan a atenuar y enmascarar los conflictos derivados de la contradicción capital-trabajo. La
idea del límite final de la sociedad capitalista, o de la
sociedad productora de mercancías, se fundamenta tam')6.IIC..-""'-"""""'-"'-.., ién en la distinción entre el trabajo concreto y el abstracto y considera que esta forma llegó a su límite final.
Con eso, la clase trabajadora y la lucha de clases concluyeron su tarea y la superación del capitalismo está
ya en curso. 17
Defendemos, en primer lugar, que la sociedad
permanece capitalista y sus fundamentos, el trabajo asalariado y el capital, no han desaparecido ni muestran
tendencia a desaparecer. En segundo lugar, que la riqueza capitalista sigue siendo el resultado del trabajo
humano, del trabajo vivo puesto en acción por el capi-

17 Esta postura es defendida por Kun ( 1996) y por el Grupo Krisis
en Alemania.

tal. Por lo tanto, la forma valor y la lógica de valorización del trabajo siguen comandando las relaciones sociales. En tercer lugar, que el fundamento de la sociabilidad humana es producido a través de las relaciones
m ercantiles fetichizadas que subordinan las demás formas de relaciones sociales y personales. Finalmente, que
el trabajo, como fundamento de la relación social capitalista, sigue siendo una categoría central. 18
La tesis del fin de los empleos se fundamente en
la constatación empírica del aumento en la tasa de desempleo y en las ganancias de productividad derivadas
de la reestructuración productiva. Husson (1999), discutiendo esta tesis, demuestra que el aumento de la productividad del trabajo no se convierte íntegramente en
reducción de las horas trabajadas, sino en gran parte,
en aumento de producción. Q ue el aumento en la productividad del trabajo es limitado en algunos sectores y
no generalizado como se pretende. Aún más, que la tendencia global para las seis mayores economías capitalistas es de una caída en la tasa de crecimiento de la
productividad.
Por otro lado, ese autor constata que el aumento
del volumen del trabajo no acompaña el crecirrúento de
la población económicamente activa. 19 Pero el crecimiento en la tasa de desempleo, que resulta del aumen-

18 "El trabajo que forma la riqueza de la sociedad capitalista no es
el trabajo en general; sino es un detenninmú&gt; trabajo, el trabajo
abstracto concreto o un trabajo dotado de doble naturaleza, y
solamente en esta forma pertenece a la economía" (Kosik, 1969:
191, cursivas del autor.). El trabajo como central en la sociedad
capitalista es este trabajo determinado, dotado de doble naturaleza,
trabajo enajenado. En este sentido, estamos de acuerdo en que
" desde Marx, sabemos que el trabajo es y no es central en el
capitalismo; o de modo determinado, el trabajo que es alú central
es el trabajo enajenado -aquel que es el otro lado de la propiedad
privada-, es el trabajo tornado capital, negado en sí mismo"
(Campregher, 1996: 172, cursivas de la autora).
19 D'lntignano (1999) hace un análisis semejante de los datos
utilizando el concepto de "nivel de actividad", muestra que éste ha
crecido en Japón y en Estados Unidos y se mantiene estable en la
Unión Europea en los últimos 20 años, en relación con la media
del periodo 1970- 1980. Ella defiende el punto de vista de que el
desempleo es resultado de una política económica y propone como
solución una política de creación de más empleos.

to de la población económicamente activa (PEA), no

es inexorable; depende de las "soluciones" encontradas
para la distribución de las ganancias de productividad
entre sueldos, ganancias y duración de la jornada de
trabajo. Esta distribución acabará siendo sancionada, o
no, por las leyes que rigen el funcionamiento de la sociedad capitalista.
De esta forma, nosotros consideramos que no hay
elementos suficientes para defender el catastrofismo del
fin de los empleos. Este punto de vista sólo adquiere
sentido en relación con la ideología del pleno empleo;
la idea de que bajo el modo de producción capitalista,
todos aquellos que quieran tener un empleo podrían
obtenerlo sin restricción. La existencia de una tasa de
desempleo es una condición inmanente a la reproducción del capital. Las variaciones en esta tasa se derivan
de las variaciones en el propio ciclo de contracción y
expansión de la acumulación capitalista.
Las mutaciones en el mundo del trabajo20 han
traído formas aparentemente nuevas. La reestructuración productiva y la no reglamentación de los mercados de trabajo, causadas por el agigantamiento de la
competencia intercapitalista, ha reducido, en parte, el
trabajo asalariado aplicado directamente a la producción de mercancías y expandido otras formas de trabajo asalariado. La disminución relativa de los obreros
industriales, el crecimiento de formas precarias e informales, no ha eliminado el sometimiento absoluto del
trabajo asalariado, por lo menos en las sociedades capitalistas más desarrolladas.21
La forma asalariada del trabajo es fundamental
para la producción de la riqueza capitalista, pero no es
20

"[... ] hubo una desproletarizaciim del trabajo industrial tradicional. Pero, paralelamente se ha efectivado una significativa subproletarización del trabajo, derivada de las diversas formas del trabajo
parcial, precario, tercerizado, subcontrato, vinculado a la economía informal, al sector de servicios, etcétera. Por tanto, se ha verificado una significativa heterogenización, complexificación y fragmentación del trabajo" (Antunes, 1999: 209).
21
En los países desarrollados este sometimiento no sólo es absoluto, sino que ha crecido en las últimas décadas; en los países subdesarrollados, esto es menos evidente, como demuestra Carleial
(2000).

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

j MAYO - AGOSTO 2002

exclusiva, ni tampoco determinada por el número d
trabajadores asalariados. Aunque ocurra una reducción
absoluta en el número de trabajadores asalariados, de
terminada por la contradicción entre producción y a pro
piación del valor, ello no significa el fin del valor y de la
riqueza como expresión del trabajo abstracto.
Esta concepción de la riqueza capitalista implica
que ella es el resultado de una determinada relación
social, el capital. Por lo tanto, ella no depende de la cantidad de trabajo empleada, sino de la relación social bajo
la cual es producida. Así, mientras el capital exista, la
relación entre capitalistas y trabajadores seguirá existiendo. En el límite, si el capital consiguiera suprimir el
trabajo, desaparecería la relación social y, por tanto, el
fundamento de la existencia del modo de producción
capitalista. Pero, por el contrario, la competencia
intercapitalista presiona continuamente para elevar la
productividad del trabajo y para reducir los puestos de

35

�"""--~ - - ~ - - - - ~ -..--arrcaclocac11a clLlnd,alo y..glolaallzacióa
Trabajo humano. Un debate
Trabajo humano. Un debate

~bajo asalariado. En este sentido, agrava continuamene la contradicción entre la producción y la apropiación
de riqueza, pero no elimina el trabajo como fuente de la

_____

,__

ma.
Las metamorfosis de la sociedad contemporánea
no han suprimido las relaciones fundamentales del
modo de producción capitalista: la propiedad privada
e los medios de producción, la mercancía, el dinero y
el capital.Tales condiciones sociales siguen siendo regidas por la ley del valor. La relación fundamental que
une contradictoriamente capitalistas y trabajadores, todavía es el capital. Es él reproducido a partir de la doble
tpaturaleza del trabajo, el trabajo concreto y el abstracto.
'.En nuestra época, el primero fue integramente sometido al segundo y el capital, en la esfera financiera, se
valoriza de forma ficticia (ver: Carcanholo y Nakatani,

1999).

La cmnpetencia
intercapitalista presiona
continuamente para
elevar la productividad
del trabajo y para reducir
los puestos de trabajo
asalariado. En este sentido)
agrava continuamente
la contradicción entre
la producción y la
apropiación de riqueza) pero
no elimina el trabajo cmno
fuente de la misma.

La continua valoración de las acciones de las empresas de la "nueva tecnología" ocurre de esta manera
porque el valor-capital representado por el precio de
las acciones es puramente ficticio. El crecimiento de esta
riqu eza (ficticia) es impulsado, garantizado y sancionado por el Estado. Éste crea riqueza ficticia a través de
la deuda pública, garantiza su mantenimiento a través
de transferencias de la esfera productiva hacia la financiera y la sanciona con su capacidad legal de creación
de moneda.22
La riqueza capitalista, desde nuestro punto de
vista, se presenta en una unidad contradictoria, el valor
y el valur de uso. Los valores de uso, materiales o no, son
los elementos indispensables a la vida humana y, por lo
tanto, sólo desaparecerán junto con la propia humanidad. La otra dimensión, el valor, es una propiedad social23 que se ha desarrollado con la dob le n aturaleza del
trabajo, el trabajo concreto y el abstracto. La forma a
través de la cual el valor se expresa es el dinero. La contradicción valor-valor de uso se resuelve también en el
dinero, por el sometimiento del valor. Despu és de desarrollado plenamente el sistem a de crédito, el dinero
se convierte en el crédito estatal y en el crédito privado,
formas de dinero que procuran, continuamente, dispensar la materialidad del dinero. Esta riqueza es p roducto del trabajo humano en cuanto trabajo abstracto.

CONSIDERACIONES FINALES:
LA NECESIDAD DE LA
DESCENTRALIZACIÓN DEL TRABAJO
La problemática y la discusión sobre las mutaciones
del mundo del trabajo y de las cuestiones referentes al
empleo se derivan de la crisis capitalista en las últimas
En última instancia, esta sanción puede ser realizada por la
moneda mundial mientraS exista una sociedad económicamente
hegemónica, cuyo grado de agudización de sus contradicciones
intestinas no haya alcanzado niveles que impidan que esta tarea
sea realizada.
23 "En directa oposición a la palpable y ruda objetividad de los
cuerpos de las mercancías, no se contiene ningún átomo de materia natural en la objetividad de su valor. Podemos voltear y revoltear

22

TRAYECTORIAS

36

-- -

AÑO IV, NO. 9

,-- -

MAYO • AGOSTO 2002

-'---1 - -

--

décadas. Las mutaciones y el desempleo constituyen el
resultado concreto de las contradicciones a través de
las cuales el capital se mueve. El desarrollo de las contradicciones de la acumulación capitalista ha profundizado el abismo de la calificación-descalificación del trabajo, reducción de las ganancias del trabajo y expansión del capital ficticio en los términos en que lo definimos.
El desarrollo capitalista, en el sentido del desarrollo de la ley general de la acumulación, deberá agravar todavía más las condiciones de vida de parcelas crecientes de la clase trabajadora por el acelerado proceso
de concentración y centralización de la riqueza capitalista. En este sentido, todas las soluciones posibles en el
interior del modo de producción capitalista mantienen
y reproducen la enajenación y el fetichismo. El trabajo,
realizado bajo el dominio del capital, es trabajo enajenado y sufrirá siempre las consecuencias de las crisis
cíclicas del capital y será, mientras permanezca en esa
condición, "trabajo forzado". La liberación del hombre
sólo podrá ocurrir con la supresión del trabajo enajenado. Retomamos en Kosik, y en Marx, la concepción de
que:

La acción hwnana, que es determinada solamente por
una finalidad intestina y no depende de una necesidad
narural o de una obligación social, no es un trabajo; es una

hbre creación, cualquiera que sea el campo en que se realice. Por tanto, el auténtico reino de la libertad empieza
más allá de las fronteras del trabajo, si bien justamente el
trabajo constituye su base histórica necesaria: "el reino de
la libertad sólo tiene inicio efectivamente en el punto en
que si para de trabajar bajo la presión de la necesidad y de

una ~ercancía,_como queramos, como cosa de valor ella perman_ece 1Illpcrcepnble. Recordémonos, no obstante, que las mercanaas so~ente poseen objetividad de valor en la medida que sean
exp~1~nes de la misma unidad social de trabajo humano, pues su
sub¡envidad de valor es puramente social y, entonces, es evidente
que ella puede aparecer solamente en una relación social de mercancía para la mercancía" (Marx, 1985: 53-54). La contradicción
"valor-valor de uso" se resuelve continuamente por la afirmación
del valor y la negación del "valor de uso".

la finalidad exterior; según la naturaleza de la cosa, él se

halla, así, fuera de la esfera propia de la producción material [Marx] (Kosik, 1969: 189).

Recuperar estas dimensiones de la actividad
humana puede ayudar a aclarar la discusión sobre la
centralidad del trabajo. Ellas nos permiten retomar
la n oción d e libertad a partir del trabajo y concluir
que la liberación humana se constituye, entonces, en la
construcción del reino de la libertad, en el cual, el propio trabajo deberá ser suprimido. Es en este sentido que
entendemos la descentralización del trabajo.

�•

Este punto de vista puede ser complementado
con el discurso de Tuiávii, jefe de la tnbu Tiavéa, de las
islas Samoa en el sur del Pacífico, que alertaba contra el
etichismo y llamaba a su pueblo para que no se sorne·era al fascismo de la riqueza capitalista:
úbrémonos, pero,antes que nada, del dinero. El Papalagui
nos ofrece el metal redondo y el papel pesado para darnos su sabor. Quieren convencernos de que el dinero nos
hará más ricos y felices. Son muchos entre nosotros los
que se han dejado deslumbrar y se han contagiado con
esta grave enfermedad. Pero si creyeren en lo que les dice
su humilde hennano; si perabieren que les hablo la verdad cuando les digo que el dinero jamás da alegria Yfelicidad sino, al revés, confunde y angustia completamente
el corazón, el ánima toda del hombre; cuando les digo
que con dinero jamás se ha ayudado a hombre alguno a
ser más alegre, más fuerte, más feliz; entonces, habrán de
odiar el metal redondo y el papel pesado como su peor
enemigo (O Papalagui, s/f: 36-37).,&amp;.,

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lRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9

1MAYO· AGOSTO 2002

•

El trabajo y los sentidos
RI CARDO ANTUNES

l estudio profundo de las relaciones entre trabajo productivo e improductivo, manual e intelectual, material e inmaterial, así como la
forma asumida por la división sexual del trabajo, la nueva configuración de la clase trabajadora,
entre varios otros elementos, nos permitirán recolocar
y concretar la tesis de la centralidad de la categoría
trabajo en la formación social contemporánea, contra
la desconstrucción teórica que fue realizada en los
últimos años.
Al contrario de la propagada sustitución del trabajo por la ciencia, o más aún, de la producción de
mercancías por la esfera comunicativa, de la producción por la información, de las nuevas formas de ínterpenetración existentes entre las actividades productivas e improductivas, entre las actividades fabriles y de
servicios, entre actividades laborales y las actividades
de concepción, entre producción y conocirrúento científico, que se viene ampliando en el mundo contemporáneo, se configuran como elementos suficientes para
mostrar la forma contemporánea de la centralidad del
trabajo y hacer la crítica de la crítica.
Nos proponemos responder a las siguientes indagaciones: las mutaciones en curso ¿provocan inevitablemente la pérdida de referencia y de relevancia del
ser social que trabaja? ¿No está más dotada de estatuto
de centralidad la categoría trabajo en el universo de la
praxis humana existente en la sociedad capitalista contemporánea? La llamada "crisis de la sociedad del trabajo" ¿debe ser entendida como el fin de la posibilidad
de revolución del trabajo? ¿No constituye el trabajo el
elemento estructurante de una nueva forma de sociabilidad humana? ¿No es más proto-forma de la actividad
humana, la necesidad de hacer efectivo el intercambio

E

TRAYECTORIAS , AÑO IV, NO. 9 I MAYO - AGOSTO 2002

entre los seres sociales y la naturaleza, y entre los mis-!
mos seres sociales?
Cuando se piensa en la totalidad del mundo del
trabajo -al contrario de aquellos autores que defienden
la pérdida de la centralidad de la categoría trabajo en Ji
sociedad contemporánea-, las tendencias en curso, ya
sean en dirección hacia una mayor intelectualización
del trabajo fabril o al incremento del trabajo calificado,
o hacia la descalificación o su subproletarización, no
permiten concluir acerca de la pérdida de esta centrali-i
dad en el universo de una sociedad productora de mercancías. Presenciando una reducción cuantitativa (con¡
repercusiones cualitativas) en el mundo productivo, e
trabajo abstracto cumple un papel decisivo en la crea..,
ción de valores de cambio. La reducción del tiempo
fisico de trabajo en el proceso productivo, así como 1~ - - ~ - - - 1
reducción del trabajo manual directo y la ampliación.
del trabajo más intelectualizado, no niegan la ley del
valor, cuando se considera la totalidad del trabajo, lat
capacidad de trabajo socialmente combinada, el traba
jador colectivo como expresión de múltiples actividades combinadas.
Cuando se habla de la crisis de la sociedad del
trabajo, es absolutamente necesario calificar de qué dimensión se está tratando: si es una crisis de la sociedad
del trabajo abstracto (como sugiere Robert Kurz, 1992)
o si se trata de la crisis del trabajo también en su dimensión concreta, en cuanto elemento estructurante del intercambio social entre los hombres y la naturaleza (como
sugieren Offe, 1989; Gorz, 1990; Habermas, 1991 y
1992; Méda, 1997; Rifkin, 1995, entre tantos otros).
En el caso de la crisis de la sociedad del trabajo abstracto, hay una diferenciación que nos parece decisiva y
que en general ha sido descuidada: ¿es o no la sociedad

39

�~ - - - - - - - -_Jllelau!kule-lmlba¡oy-9lolaa
El trahajo y ws sen i

contemporánea predonúnantemente movida por la lógica del capital, por el sistema productor de mercancías, por el proceso de valorización del capital? Si la
respuesta fuese afinnativa, la crisis del trabajo abstraco, cuando se dice adiós al trabajo, se estaría cometieno una grave equivocación analítica, pues se considera
e una sola manera un fenómeno que tiene doble di....,....,.=.....,~""'·mensión.
En cuanto creador de valores de uso, cosas útiles,
forma de intercambio entre el ser social y la naturaleza,
no nos parece plausible concebir, en el universo de la
sociabilidad humana, la extinción del trabajo social. Si
es posible visualizar, más allá del capital, la eliminación
de la sociedad del trabajo abstracto -acción ésta naturalmente articulada con el fin de la sociedad productora de mercancías- es algo ontológicamente distinto suponer o concebir el fin del trabajo como actividad útil,
como actividad vital, como elemento fundante, protoforma de actividad humana. En otras palabras: una cosa
es concebir, con la eliminación del capital y de su sistema de metabolismo social, el fin del trabajo abstracto,

40

del trabajo extrañado y alienado; otra muy distinta es
concebir la eliminación, en el universo de la sociabilidad humana, del trabajo concreto, que crea cosas socialmente útiles y que, al hacerlo, (auto)transforma a su
propio creador. Una vez que se conciba el trabajo desprovisto de esta doble dimensión, resta identificarlo
como sinónimo de trabajo abstracto, trabajo extrañado
y fetichizado. La consecuencia que de esto discurre, en
la mejor de las hipótesis, es imaginar una sociedad del
"tiempo libre", con algún sentido, pero que conviva con
las formas existentes de trabajo extrañado y fetichizado.
Cuando concebimos la forma contemporánea del
trabajo, en cuanto expresión del trabajo social, que es
más complejo, socialmente combinado y todavía más
intenso en sus ritmos y procesos, no podemos estar de
acuerdo con las tesis que minimizan o no consideran el
proceso de creación de valores de cambio. Al contrario,
defendemos la tesis de que la sociedad del capital y su
ley del valor necesitan cada vez menos del trabajo estable y cada vez más de las diversificadas formas de trabajo parcial o part-time, terciario, que son en escala ere-

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9

MAYO • AGOSTO 2002

ciente, parte constitutiva del proceso de producción
capitalista.
Exactamente porque el capital no puede eliminar el trabajo vivo del proceso de creación de valores,
debe aumentar la utilización y la productividad del trabajo, de modo que intensifique las formas de extracción del sobre-trabajo en tiempo cada vez más reducido. Por lo tanto, una cosa es tener la necesidad imperiosa de reducir la dimensión variable del capital y la consecuente necesidad de expandir su parte constante; otra,
muy diferente, es imaginar que eliminando el trabajo
vivo, el capital pueda continuar reproduciéndose.
La reducción del proletariado estable, heredero
del taylorismo-fordismo, la ampliación del trabajo intelectual abstracto, en el interior de las plantas productivas modernas, y la ampliación generalizada de las formas de trabajo precario, part-time, terciario, desarrolladas intensamente en la "era de la empresa flexible" y de
la desverticalización productiva, son fuertes ejemplos
de la vigencia de la ley del valor, una vez que son asumidos como centralidad del trabajo abstracto que produce
las formas de descentralizar el trabajo, presentes en la expansión monumental del desempleo estructural.
Cuando concebimos la forma contemporánea del
trabajo, también no podemos estar de acuerdo con la
tesis de la transformación de la ciencia en la principal
fuerza productiva, en sustitución al valor-trabajo, que
se habría tomado inoperante ( conforme la tesis de
Habermas, 197 5). Esta formulación, al "sustituir" la tesis
del valor-trabajo por la conversión de la ciencia en principal fuerza productiva, acaba por desconsiderar un elemento esencial dado por la complejidad de las relaciones entre la teoría del valor y la del conocimiento científico. O sea, parece desconsiderar que el trabajo vivo,
en interacción con la ciencia y la tecnología, constituye
una compleja y contradictoria relación social capitalista, que impide y limita la expansión autónoma de la
ciencia. No se trata de decir que la teoría del valor no
reconoce el papel creciente de la ciencia, sino que ésta
se encuentra impedida en su posibilidad de desarrollo
autónomo por la base material de las relaciones entre

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

1 MAYO - AGOSTO 2002

La sociedad del capital y su
ley del valor necesitan cada
vez menos del trabajo
estable y cada vez más de
las diversificadas formas de
trabajo parcial o part-time)
terciario) que son en escala
creciente) parte constitutiva
del proceso de producción
capitalista.
capital y trabajo, la cual no puede superar. Y es por estat,
restricción estructural, que libera y además impele
expansión de la ciencia para el incremento último de l
producción de valores de cambio, que impide el salto
cualitativo social para una sociedad productora de bie ...--.--------11
nes útiles según la lógica del tiempo disponible. Por eso
la ciencia no puede convertirse en la principal fuerza
productiva dotada de autonomía. Prisionera de estabas
material, y no de una cientificación de la tecnología,
conforme sugiere Meszaros (1989), hay un proceso de
tecnologización de la ciencia. Ontológicamente prisionera del suelo material estructurado por el capital, la
ciencia no puede tornarse su principal fuerza productiva. Ella interacciona con el trabajo, en la necesidad preponderante de participar del proceso de valorización
del capital. No se sobrepone al valor, sino es una parte
intrínseca de su mecanismo.
Esta interpenetración entre actividades laborales
y ciencia nos parece, por lo tanto, más compleja: el saber científico y el saber laboral se mezclan más directamente en el mundo contemporáneo sin que el primero
se sobreponga al segundo.Varios experimentos, del cual
el proyecto Saturno de la General Motors, en Estados

lal

41

�~ - - - - - - - - -__JBel'CCICIClt-.cle;,alla¡o..y_.9

•

El trahajo y UJs sent ·

Unidos es ejemplo, fracasaron cuando procuraron automatizar el proceso productivo sin considerar el trabajo. Las máquinas inteligentes no pueden sustituir a los
trabajadores. Al contrario, su introducción utiliza el trabajo intelectual del obrero que al interactuar con la
máquina informatizada, acaba también por transferir
parte de sus nuevos atnbutos intelectuales a la nueva
máquina que resulta de este proceso.
Se establece, entonces, un complejo proceso
interactivo entre trabajo y ciencia productiva, que no
puede llevar a la extinción del trabajo. Este proceso de
retroalioientación impone al capital la necesidad de
encontrar una fuei:za de trabajo todavía más compleja,
multifuncional, que debe ser explotada de manera más
intensa y sofisticada, al menos en las ramas productivas
dotadas de mayor incremento tecnológico.
Con la conversión del trabajo vivo en trabajo
muerto, a partir del momento en que, por el desarrollo
del software, la máquina informática pasa a desempeñar actividades propias de la inteligencia humana, o lo
que puede presenciarse es, para usar una expresión de
Lojk:ine (1995), un proceso de objetivación de las actividades cerebrales junto a la máquina, de transferencia
del saber intelectual y cognitivo de la clase trabajadora
para la máquina informatizada. La transferencia de capacidades intelectuales para la máquina informatizada,
que se convierte en lenguaje de la máquina, propia de
la fase informática, a través de las computadoras, acentúa
la transformación de trabajo vivo en trabajo muerto.
Otra tendencia operada por el capital, en la fase
de la reestructuración productiva, en lo que concierne
a la relación entre trabajo y valor, es aquella que reduce
los niveles de trabajo improductivo dentro de las fábricas. La eliminación de varias funciones como supervisión, vigilancia, inspección, gerencias intermediarias,
etc., medida que se constituye en elemento central del
toyotismo y de la empresa capitalista moderna con base
en la kan production, busca transferir e incorporar al
trabajo productivo, actividades que eran anteriormente
hechas por trabajadores improductivos. Reduciendo el
trabajo improductivo, a través de su incorporación al

42

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

Ontológicamente
prisionera del suelo
material estructurado por
el capital) la ciencia no
puede tomarse su principal
fuerza productiva. Ella
interacciona con el trabajo)
en la necesidad
preponderante de
participar del proceso de
valorización del capital.

propio trabajo productivo, el
capital pierde obligaciones sobre la parcela del conjunto de
trabajadores que no participan
directamente del proceso de
creación de valores.
Más allá de la reducción
del trabajo improductivo, hay
otra tendencia dada por la creciente imbricación entre trabajo material e inmaterial, una
vez que se presencia, en el
mundo contemporáneo, la
expansión del trabajo dotado
de mayor dimensión intelectual, ya sea en las actividades
industriales más informatizadas, ya sea en las esferas comprendidas por el sector servicios o en las comunicaciones,
entre tantas otras. La expansión del trabajo en servicios, en esferas no directamente productivas, pero que
muchas veces desempeñan actividades imbricadas con
el trabajo productivo, se muestra como otra característica importante de la noción ampliada de trabajo, cuando se quiere comprender su significado en el mundo
contemporáneo.
Dado que en el mundo de la tecno-ciencia, la
producción de conocimiento se toma un elemento importante de la producción de bienes y servicios, puede
decirse con J. M. Vincent (1995) que los saberes de los
trabajadores se constituyen en una característica central de la capacidad de trabajo en general, los saberes de
los trabajadores constituyen una característica central
de la capacidad de trabajo en general, presentándose
cada vez más como fuerza de trabajo .inteligente, que
reacciona frente a las situaciones productivas en mutación, igualando sus problemas. La ampliación de las
formas de trabajo inmaterial se toma, por lo tanto, otra
característica del sistema de producción en las industrias de tecnología avanzada, una vez que el sistema

!f!AYECT(?RIAS

AÑO IV, NO. ~YO - AGOSTO 2002

productivo carece, corno die
Lamrrato (1993),crecientemen
te de actividades de investigación,
comunicación y marketing, para
la obtención anticipada de las informaciones oriundas del mercado. Todo eso evidencia, en e
universo de las empresas pro
ductivas y de servicios una expansión y ampliación de las actividades denominadas inmateriales.
Las nuevas dimensiones
y formas de trabajo vienen trayendo una expansión, una ·
ampliación y una complejiza-1
ción de la actividad laboral, de&amp;..
la cual la expansión del trabajo
inmaterial es ejemplo. Trabajo
material e inmaterial, en la im-'
bricación creciente que existe entre ambos, se encuen
tran, entretanto, centralmente subordinados a la lógica
de la producción de mercancías y de capital, así como
el trabajo asume la forma creciente de trabajo intelec-'
tual-abstracto, que también es absorbido por el capital
como mercancía. De ese modo, las formas de produc-,
ción material e inmaterial se tornan cada vez más su
bordinadas a una producción creciente de conocimiento
que se convierten en mercancías y capital (V.incent,
1993; ver también Tosel, 1995).
De ese modo, la alineación, o más precisamente
el extrañamiento (Entfremdung) del trabajo, se encuentra preservado en su esencia. Aunque fenoménicamente
minimizado por la reducción de la separación entre la
elaboración y la ejecución, por la reducción de los niveles jerárquicos en el interior de las empresas, la subjetividad que emerge en la fábrica o en las esferas productivas de punta es expresión de una existencia inauténtica
y extrañada, para recurrir a la formulación de N. Tertulian (1993). Más allá del saber obrero, que el fordisrno
expropió y transfirió para la esfera de la gerencia cien-

43

�tífica, para los niveles de elaboración, la nueva fase del
pital, de la cual el toyotismo es la mejor expresión,
etransfiere el savozr faire para el trabajo, pero lo hace
apropiándose crecientemente de su dimensión intelectual, de sus capacidades cognitivas, procurando envolver
más fuerte e intensamente la subjetividad obrera.
Pero el proceso no se restringe a esta dimensión,
una vía. que parte del saber intelectual es transferido a
as máquinas informatizadas, que se tornan más intelientes, reproduciendo parte de las actividades a ellas
feridas por el saber intelectual del trabajo. Como
a máquina no puede suprimir el trabajo humano, ella
necesita de una mayor interacción entre la subjetividad
que trabaja y la nueva máquina inteligente. Y, en este
proceso, el involucramiento interactivo aumenta todavía más el extrañamiento del trabajo, amplía las formas
modernas de la reificación, distanciando todavía más la
subjetividad del ejercicio de una cotidianidad auténtica
y autodeterminada. Si el extrañamiento permanece y
se complejiza en las actividades de punta del ciclo productivo, en aquella parcela aparentemente más "estable" e inserta de la fuerza de trabajo que ejerce el trabajo intelectual abstracto, el cuadro es todavía más intenso en los estratos precarios de la fuerza humana de trabajo, que viven las condiciones más desprovistas de

44

derechos y en condiciones de inestabilidad cotidiana,
dada por el trabajo part-time, temporal, precario, para
no hablar de los crecientes contingentes que viven el
desempleo estructural. Sobre esta condición, o de la
expulsión del trabajo, el extrañamiento asume una forma todavía más intensa y brutal, pautada por la pérdida (casi) completa de la dimensión humana.
De la explosión de Los Ángeles, en 1992, a las
explosiones de desempleados de Francia, en expansión
desde principios de 1997, asistimos a muchas manifestaciones de revuelta contra los extrañamientos, de aquellos que son expulsados del mundo del trabajo y, consecuentemente, impedidos de vivir una vida dotada de
algún sentido. En el polo más intelectualizado de la clase trabajadora, que ejerce su trabajo intelectual abstracto, las formas de reificación tienen una concreción particularizada, más compleja (más "humanizada" en su
esencia deshurnanizadora), dada por las nuevas formas
de "involucramiento" e interacción entre trabajo vivo y
maquinaria informatizada. En los estratos más penalizados por la precarización-exclusión del trabajo, la
reificación es directamente más deshumana y brutal en
sus formas de vigencia. Lo que compone el cuadro contemporáneo de los extrañamientos o de las alienaciones en el mundo del capital, diferenciados respecto a su

lRAYECTORIAS AÑO IV, NO. 9

MAYO - AGOSTO 2002

incidencia, pero vigente en cuanto manifestación que
atañe a la totalidad de la clase-que-w:ve-del-trabajo.
Los elementos analíticos presentados a lo largo
de este ensayo nos permiten avanzar en nuestra crítica
a la formulación de Habermas, presente en su Teoría de
kl acción comunicativa, en lo que concierne a su tentativa teórica de desconstrucción del trabajo (Habermas,
199 1 y 1992). Habermas, como sabemos, en su crítica
a Marx, realiza una disyunción analítica esencial entre
trabajo e interacción, entre praxis laboral y acción intersubjetiva, entre actividad vital y acción comunicativa,
entre sistema y mundo de la vida. Pero al hacerla, pierde el momento en que se realiza la articulación interrelacionada entre teleología y causalidad, entre mundo
de la objetividad y de la subjetividad, cuestión nodal
para la compresión del ser social. Habermas atribuye a
Marx la reducción de la esfera comunicativa a la acción
instrumental. Como contraposición, realiza una sobrevalorización y disyunción entre estas dimensiones decisivas de la vida social. La pérdida de este lazo indisoluble permite a Habermas valorizar y dar autonomía a
la esfera comunicativa.
En ese sentido, hablar de colonización del mundo de la vida por el sistema parece ser, entonces, una
versión muy tenue, en el mundo contemporáneo, frente a la totalización operada por la vigencia del trabajo
abstracto y por la fetichización de la mercancía y sus
repercusiones reificadas en el interior de la esfera
comunicativa.Y el capitalismo por cierto es mucho más
que un subsistema.
En el nivel más abstracto, la limitación analítica
habermasiana se hace efectiva por la pérdida de la relación de distancia y prolongación existente entre el trabajo y la praxis interactiva, que asume la forma relacional
entre esferas que se tomaron disociadas a partir de la
complejidad de la vida social. Mientras que para Habermas se opera un desacoplamiento que lleva a la separación, para Lukács, autor de la Ontowgía del ser social, tiene lugar un distanciamiento, complejidad y ampliación que, entre tanto, no rompe el lazo y los vínculos indisolubles entre estas esferas de la sociabilidad,

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO - AGOSTO 2002

vínculos que ocurren tanto en la génesis, como en e
propio proceso emancipatorio (Lukács, 1981).
Habermas, al contrario, en la disyunción que
opera a partir de lo complejo de las formas sociales,
conferirá a la esfera del lenguaje y de la comunicación
el espacio y el sentido privilegiado de la emancipación.
Ambos, entre tanto, confieren un papel central a la es
fera de la subjetividad, tanto en la génesis como en e
devenir. Pero el tratamiento que ofrecen a esta categoría es complemente distinto. Para Habermas, el dominio de la subjetividad es complementario al mundo exterior, mientras para Lukács esta separación está des
provista de significado.
Para Habermas, en la disyunción que realiza a
partir de lo complejo de las formas sociales, con la
efectivización del desacoplamiento entre sistema
mundo de la vida y la consecuente autonornización d
la intersubjetividad, corresponderá a la esfera del lenguaje y de la razón comunicativa un sentido emancipa
dor. En Lukács, al contrario, los vínculos entre subjetividad y trabajo son indisolubles. Así, tanto en la génesis

La transferencia de
capacidades intelectuales
para la máquina
informatizada) que se
convierte en lenguaje de la
máquina) propia de la fase
informática) a través de las
computadoras) acentúa la
transformación de trabajo
vivo en trabajo muerto.
45

�el ser social, como en su
desarrollo
y en el propio
1111'"'1,jj¡,_ _ _ _ __.
ajo, en cuanto momento
dante de la propia subjetividad humana, a través
de la continua realización de
~as necesidades humanas, de
a búsqueda de la producción y reproducción de su
vida social, de la génesis de
la propia conciencia del ser
acial, se muestra como eleento ontológicamente
esencial y fundante.
Si para Habermas, el
fin del "paradigma del trabajo" es una constatación
asible, como resultado de
sus propios presupuestos
analíticos, para Lukács, la
complejidad social no disolvió el sentido original (y esencial) presente en el proceso de trabajo, entre teleología
y causalidad, entre mundo de la objetividad y la esfera
de la intersubjetividad.
En el contexto del capitalismo tardío, la tesis
abermasiana de la pacificación de los conflictos de clases se encuentra hoy, a menos de veinte años de su publicación, sufriendo un fuerte cuestionarniento. No sólo
el welfare stat,e se viene desmoronando en un relativamente escaso conjunto de países donde tuvo efectiva
vigencia, como también las mutaciones presenciadas
en el interior del Estado intervencionista acentuaron su
sentido fuertemente privatizador. De este cuadro lleno
de mutaciones, se viene desintegrando también, y de
manera creciente, la base empírica limitada de sustentación de la crítica habermasiana a la pacificación de
las luchas sociales, dada por la hegemonía del proyecto
socialdemocrático en el interior del movimiento de los
trabajadores. Y, aun cuando este proyecto se presenta
victorioso electoralmente, está cada vez más distancia-

46

do de los valores del reformismo socialdemocrático
que tuvo vigor en el periodo de posguerra.
Con la erosión creciente del welfare state (y el
consecuente adelgazarniento de su sistema de seguridad social), a lo largo de las
últimas décadas y en particular de los años 90, la expresión fenoménica y contingente de la pacificación de los
conflictos de clases -a la que
Habermas queria conferir estatuto de determinación-viene dando muestras crecientes
de envejecimiento precoz. Lo
que era una supuesta crítica ejemplificadora de la "incapacidad marxista de comprender el capitalismo tardío", muestra en verdad una
fragilidad de la construcción habermasiana.
Las recientes acciones de resistencia de los trabajadores parecen, en verdad, señalar en dirección
opuesta y ejemplifican las formas contemporáneas de
confrontación asumidas entre el capital social total y la
totalidad del trabajo. Y una de esas luchas centrales es
aquella volcada hacia la reducción de la jornada (o del
tiempo) de trabajo. Es lo que trataremos a continuación, en la parte final de nuestro texto.
La lucha por la reducción de la jornada diaria (o
del tiempo semanal) de trabajo ha sido una de las más
importantes reivindicaciones del mundo del trabajo, una
vez que constituye un mecanismo de contraposición a
la extracción del sobre-trabajo, realizado por el capital,
desde su génesis en la revolución industrial y su contemporaneidad con la acumulación flexible de la era
del toyotismo y de la máquina informatizada. Desde el
advenimiento del capitalismo la reducción de la jornada de trabajo se muestra como la acción central de los

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9

1MAYO -

AGOSTO 2002

trabajadores, condición preliminar, conforme dice Marx,
para una vida emancipada.
En los días actuales, esta formulación gana todavía más concreción, pues se muestra, contingentemente,
como un mecanismo importante (aunque, cuando es
considerado aisladamente, es bastante limitado) para
intentar minimizar el desempleo estructural que afecta
un conjunto enorme de trabajadores y trabajadoras. Pero
transciende mucho esta esfera de la inmediatez, una vez
que la discusión de la reducción de la jornada de trabajo se configura como un punto de partida decisivo, anclado en el universo de la vida cotidíana, para, por un
lado, permitir una reflexión fundamental sobre el tiempo, y tiempo de trabajo, el autocontrol sobre el tiempo
de trabajo y el tiempo de vida. Y, por otro, al posibilitar
el florecimiento de una vida dotada de sentido fuera del
trabajo.
Con eso entramos en otro punto crucial, que se
constituye en el eje central de nuestro libro Os SentúkJs
do Traballw (Antunes, 1999 y también 1999a): una vida
llena de sentido fuera del trabajo supone una vida dotada de sentido dentro del trabajo. No es posible compatibilizar trabajo asalariado, fetichizado y extrañado con
tiempo (verdaderamente) libre. Una vida desprovista
de sentido en el trabajo es mcompatible con una vida
llena de sentido fuera del trabajo. En alguna medida, la
esfera fuera del trabajo estará manchada por la no efectividad que se da en el interior de la vida laboral.
Como el sistema global del capital de nuestros
días abarca también las esferas de la vida fuera del trabajo, la desfetichización de la sociedad del consumo tiene
como corolario imprescindible la desfetichización en el
modo de producción de las cosas. Lo que torna su conquista mucho más dificil, si no se interrelaciona decisivamente la acción por el tiempo libre con la lucha contra
la lógíca del capital y la vigencia del trabajo abstracto.
Una vida llena de sentido en todas las esferas del
ser social, dada por la omnilateralidad humana, solamente podrá efectivizarse a través de la demolición de
las barreras existentes entre tiempo de trabajo y tiempo
de no-trabajo, de modo que, a partir de una actividad

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

MAYO - AGOSTO 2002

Con la erosión creciente del
welfare state, a lo largo de
las últimas décadas y en
particular de los años 90, la
expresión fenoménica y
contingente de la
pacificación de los conflictos
de clases viene dantÚJ
muestras crecientes de
envejecimiento precoz.
vital llena de sentido, autodeterminada, más allá de la
división jerárquica que subordina el trabajo al capitaJI
hoy vigente y, por lo tanto, sobre bases enteramente¡
nuevas pueda desarrollarse una nueva sociabilidad. Te
jida por individuos (hombres y mujeres) sociales y li
bremente asociados, donde ética, arte, filosofia, tiempo
verdaderamente libre y ocio, en conformidad con las
aspiraciones más auténticas, suscitadas en el mterior d
la vida cotidiana, posibiliten las condiciones para la efec
tividad de la identidad entre individuo y género huma
no, en la multilateralidad de sus dimensiones. En formas enteramente nuevas de sociabilidad, donde libertad y necesidad se realizan mutuamente. Si el trabajo se
toma dotado de sentido, será también (y decisivamente) a través del arte, de la poesía, de la pintura, de la
literatura, de la música, del tiempo libre, del ocio, que el
ser social podrá humanizarse y emanciparse en su sentido más profundo.
Si el fundamento de la acción colectiva fuese dirigida radicalmente contra las formas de (des)sociaIización del mundo de las mercancías, la lucha inmediata por la reducción de la jornada o del tiempo de
trabajo se torna directamente compatible con el dere-

------1

47

�~ - - - - - - - - - - ----ercaclo c1Ltmlaaj0-y...glolaamac·

El trabajo y los sentidos

ho al trabajo (en jornada reducida y sin reducción de
~W.,-WJ!:ot;¡iir-:-·ario). De ese modo, la lucha contemporánea inmediata por la reducción de la jornada (o del tiempo) de
bajo y la lucha por el empleo, al contrario de ser
xcluyentes, se toman necesariamente complementarias. Y el emprendimiento social por un trabajo lleno de
se_ntido y por la vida auténtica fuera del trabajo, por un
·empo disponible para el trabajo y por un tiempo veraderarnente libre y autónomo fuera del trabajo -ambos, por lo tanto, fuera del control y del comando opresivo del capital- se convierten en elementos esenciales
en la construcción de una sociedad no más regulada
or el sistema del metabolismo social del capital y sus
El ejercicio del trabajo autónomo, eliminado el
dispendio de tiempo excedente para la producción de

48

mercancías, eliminado también el tiempo de producción destructivo y superfluo (esferas éstas controladas
por el capital) posibilitará el rescate verdadero del sentido estructurante del trabajo vivo, contra el sentido
(des)estructurante del trabajo abstracto para el capital.
Esto porque sobre el sistema de metabolismo social del
capital, el trabajo que estructura el capital, desestructura
el ser social. El trabajo asalariado que da sentido al capital, genera una subjetividad inauténtica en el propio
acto de trabajo. En una forma de sociabilidad superior,
el trabajo, al reestructurar el ser social, habrá desestructurado el capital. Y ese mismo trabajo auto-determinado que dejó sin sentido al capital, generará las condiciones sociales para el florecimiento de una subjetividad auténtica y emancipada, dando un nuevo sentido
al trabajo.

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO - AGOSTO 2002

A pesar de lo heterogéneo, complejo y la fragmentación de la clase trabajadora, las posibilidades de
una efectiva emancipación humana todavía pueden encontrar concreción y viabilidad social a partir de las revueltas y rebeliones que se originan centralmente en el
mundo del trabajo; un proceso de emancipación simultáneamente del trabajo, en el trabajo y por el trabajo. Esta
formulación no excluye ni suprime otras formas importantes de rebeldía y protesta. Pero, viviendo en una
sociedad que produce mercancías, valores de cambio,
las revueltas del trabajo acaban teniendo estatuto de
centralidad.Todo el amplio espectro de asalariados que
comprenden el sector de servicios, más los trabajadores "tercerizados", los trabajadores del mercado informal, los "trabajadores domésticos", los desempleados,
los subempleados, etc., pueden sumarse a los trabajadores directamente productivos y, por eso, actuando en
cuanto clase, constituirse en el segmento social dotado
de mayor potencialidad anticapitalista. Del mismo
modo, la lucha ecológica, el movimiento feminista y tantos otros nuevos movimientos sociales tienen mayor vitalidad cuando consiguen articular sus reivindicaciones singulares y auténticas, con la denuncia de la lógica
destructiva del capital (en el caso del movimiento ecologista) y del carácter fetichizado, extrañado y "des-realizador" del género humano, generado por la lógica social del capital (en el caso del movimiento feminista).
Esta posibilidad depende, evidentemente, de las particularidades socioeconómicas de cada país, de su inserción en la (nueva) división internacional del trabajo, así
como de la propia subjetividad de los seres sociales que
viven del trabajo, de sus valores políticos, ideológicos,
culturales, de género, etc.
Las recientes huelgas y las explosiones sociales,
presenciadas por los países capitalistas, se constituyen
en importantes ejemplos de las nuevas formas de confrontación social contra el capital. Podemos ejemplificar con la explosión social de los negros en Los Ángeles en 1992, la rebelión indígena en Chiapas, la emergencia del Movimiento de los Trabajadores Sin-Tierra
(MST) en Brasil. O con las innumerables huelgas am-

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

La nueva fase del capital)
de la cual el toyotismo
es la mejor expresión)
retransfiere el savoir faire
para el trabajo) pero lo
hace apro-piándose
crecientemente de su
dimensión intelectual)
de sus capacidades cognitivas) _ ____.
procurando envolver más
fuerte e intensamente la
subjetividad obrera.
pliadas de los trabajadores de las empresas públicas en.
Francia, en noviembre-diciembre de 1995, la larga huelga de los trabajadores portuarios en Liverpool, desde
1995, o la huelga de cerca de dos millones de metalúrgicos en Corea del Sur, en 1997, contra la precarizació~
y flexibilización del trabajo. O aún, la reciente huelga
de los transportistas de la United Parcel Service, en agosto de 1997, con 185,000 trabajadores paralizados, articulando una acción conjunta entre trabajadores parttime y full-time o la de los trabajadores de la General
Motors, en Estados Unidos, en 1998, contra la tercerización y precarización del trabajo, que paralizó prácticamente el sistema mundial de producción de aquella
empresa automovilística. Estas acciones, de Seattle a
Genova, entre tantas otras, muchas veces mezclando
elementos de estos polos diferenciados de la clase-quevive-del-trabajo, constituyen importantes ejemplos de
estas nuevas confrontaciones contra la lógica destructiva
que preside la sociabilidad contemporánea. ...,

49

�.-

TEORIA

La democracia inconclusa

BIBLIOGRAFÍA

Carencias prácticas y limitaciones teóricas

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N

o hay duda de las ventajas de la democracia
en comparación con regímenes autoritarios
y totalitarios, especial.mente si se toma en
cuenta el punto de vista de la población
involucrada. Y también, desde una perspectiva de largo
aliento, es indispensable contar con una sociedad que
sea más o menos consciente de sí misma, aunque esa
autoconciencia critica sea detentada por una porción
exigua de la misma y pese a que las grandes masas son
reacias a aceptar, por ejemplo, las consecuencias prácticas de políticas públicas destinadas a proteger la naturaleza. 1 Sistemas sociales opuestos a la democracia
pluralista, como los modelos armonicistas derivados del
corpus del marxismo (que creían poder integrar todas
las "contradicciones" en una gran armonía utópica),
han resultado ser poco flexibles y se adaptan clificilmente a entornos cambiantes. Además, puede aseverarse
que los gobernantes de regímenes armonicistas y autoritarios no son en absoluto mejores que los liberales: las
tentaciones del poder han terminado siempre por corromperles, si es que alguna vez tuvieron intenciones
rectas. Como no poseen instituciones de auto-reforma,
estos ordenamientos sociales se hallan expuestos a formas fácticamente incorregibles de abusos, burocratización, deficiente asignación de recursos y corrupción en
gran escala.
Los regímenes más perdurables y resistentes son
los que admiten conflictos en un marco de libre expre-

2

' Sobre la sociedad autoconsciente ver Vida!, 1994: 21-27 y Castoriadis, 1994: 28-32; sobre la modernidad radicalizada y la sociedad de riesgo en cuanto bases de la autoconciencia ver Giddens,
1993.

50

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO -AGOSTO 2002

sión y competencia: considerando la dimensión del largo plazo, los mejores gobiernos han resultado ser aquellos de índole liberal, que admiten en su seno tendencias contrapuestas, exhiben una cierta descentralización
y poco carácter doctrinario, entre otras razones porque
este modelo pluralista se basa en una visión más sobria
y realista del hombre, que toma en cuenta sus disparidades, vicios, ambiciones y desavenencias perennes
(Huntington, 1992: 3-13). 2 No es del todo anacrónico
recordar que Vladimir l. Lenin y sus acólitos postularon un modelo de organización social que presuponía
una simplicidad -inexistente e irrealizable- de todos los
procesos administrativos y políticos, y que por ello, el
régimen tuvo que ser complementado desde un primer
momento por normativas tales como disciplina a cualquier precio y unas claras jerarquías de dominación y
dependencia. Pero estas estructuras denotaron hasta
1989 una conformación elemental y rigida que no correspondía a la complejidad de una sociedad moderna;
ellas favorecieron la monopolización de la esfera política por una casta de especialistas ávidos del poder total,
pero con mediocres talentos técnicos y administrativos.3
También en el tercer mundo, los modelos de planificación altamente centralizada han contribuido, bajo
todos los contextos históricos, a incrementar la
burocratización de la administración pública y a consolidar élites de poder que no pueden ser controladas

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO· AGOSTO 2002

En torno a esta temática ver el análisis de un caso concreto: Sirnon
ySirnon, 1993: 10.
3
Sobre el funcionamiento cotidiano de las ad.ministraciones
socialistas ver la gran obra basada en datos empíricos: Fainsod,
1965: 105-108.

51

�TEORÍA

TEORÍA
La democracia iruxmclusa

desde abajo. Como ya lo entrevió Max Weber, la estatización de los medios de producción no condujo per
se a una sociedad más justa o a la terminación de los
fenómenos ~e alienación; los experimentos socialistas
se han destacado por dejar de lado problemas como el
control de las élites políticas, la proliferación superflua
de la burocracia y las formas cotidianas de enajenación
evitable. La doctrina de Karl Marx, en su mismo núcleo, ha sido totalmente adversa a la concepción de la
autonomía del derecho privado y, por consiguiente,
contraria a la autonomía relativa de las esferas social,

Considerando la dimensión
del lawo plaw, los mejores
gobiernos han resultado ser
aquellos de índole liberal, que
admiten en su seno
tendencias contrapuestas,
exhiben una cierta
descentralimción y poco
carácter doctrinario.
cultural y política. Como se sabe, Marx y todas sus escuelas sucesorias combatieron enérgicamente toda forma de democracia pluralista y, en realidad, uno de los
fundamentos de la vida moderna: según esta teoria, los
vínculos sociales sólo pueden ser concebidos como restricciones de la libertad individual, y no como la posibilidad efectiva del despliegue de ésta última ( ver
Schluchter, 1996: 262 ss).
Después de variados ensayos de socialismo y acabada la magia encantadora del marxismo, hoy podemos afirmar de modo provisorio que la propiedad pri-

52

La democracia inconclusa

vada de los medios de producción, aunada a la democracia moderna, parece encarnar una forma históricamente adecuada (y refinada) de racionalidad en la esfera de la producción y la distnbución y de mecanismos más efectivos para mitigar los excesos del aparato
estatal-burocrático (ver Mommsen, 1974: 156-159,
172).

LAS INSUFICIENCIAS DE LOS
ENFOQUES INSTITUCIONALISTAS
Pero los aspectos positivos de la democracia y la modernidad 4 son harto conocidos para celebrarlos otra vez,
máxime si hasta antiguos marxistas, convertidos a las
modas intelectuales del dia, hoy se consagran a ello con
encomiable celo. Con base en la actual literatura en ciencias políticas que acompaña actualmente el renacimiento
de la democracia liberal y del mercado libre en el ámbito latinoamericano,5 se tratará en este ensayo: 1) de indicar las carencias analítico-criticas de la así llamada
teoría de la transici.ón a la democracia, para 2) proseguir
con un cuestionamiento somero de la democracia en
cuanto factor decisivo del ordenamiento social contemporáneo. Entre tanto, han aparecido algunas obras que
brindan una perspectiva más o menos global en tomo a
las teorías de la democracia, surgidas en el ámbito
latinoamericano o que se refieren principalmente a éste;
la más notable parece ser la de Martín Lauga (1999),
quien ha examinado exhaustivamente y con precisión
prusiana una masa impresionante de material publicado (ver Bendel, 1998: 2-12). Pero tampoco este libro,
de carácter estrictamente político, analiza los limites de

la democracia contemporánea ni cuestiona a fondo las
limitaciones de las teorias de la transición.
Una dilatada producción en ciencias políticas ha
puesto el énfasis en aspectos generalizables del pluralismo democrático,6 en las estructuras formales y repetitivas del tránsito del autoritarismo a la democracia,7
en el análisis de instituciones y partidos,8 en el examen
comparativo del presidencialismo y el parlamentarismo,9 en elecciones y reformas electorales 10 y, finalmente,
en la llamada ingenieria política (Sartori, 1994). La calidad, necesidad y pertinencia de estas investigaciones,
en las cuales se han distinguido Arend Lijphart, Juan J.
Linz, Scott Mainwaring, Guillermo A O'Donnell,
Philippe Schmitter y Arturo Valenzuela así como muchos discípulos de Robert A Dahl, Adam Przeworski y
Giovanni Sartori, está fuera de toda duda. Estos enfoques teóricos han contribuido eficazmente a comprender la problemática latinoamericana (y del tercer mundo en general) de las últimas décadas, a diseñar reformas constitucionales y legales de considerable relevancia y a atenuar la cultura política del autoritarismo. Hay
que reconocer, por otra parte, que esta gran corriente
de pensamiento exhibe notables matices y diferenciaciones internas, las que obviamente exigen un tratamiento cuidadoso y detallado; la crítica esbozada en este artículo se refiere básicamente a algunos principios generales de las teorias de la transición. Quedan fuera de la
presente crítica algunas publicaciones recientes que
sobrepasan el enfoque meramente institucionalista y que

6

La amplísima teoría de la modernización convencional (mayormente de procedencia norteamericana) y muchas escuelas afines
celebran la bondad y lo positivo de la democracia occidental y de la
modernización material en cuanto metas normativas irrenunciables
y obligatorias, presuponiendo, además, que ambos fenómenos tienen lugar más o menos simultáneamente y por causa mutua.
5 Para comprender la evolución de esta temática ver Cavarozzi,
1991: 85-111; Alcántara, 1991: 113- 130; Portantiero, 1993: 1734; Serrafero, 1994: 83- 99 (con especial referencia al debate
presidencialismo versus parlamentarismo) y Smith, 1993: 25-39.

4

TRAYECTORIAS . AÑO IV, NO. 9

I MAYO • AGOSTO 2002

Ver entre muchos otros: Dahl, 1989; Przeworski, 1991; Sartori,
1987;Diamond eial., 1989;Linz, 1987; Smithetal., 1993 y Cotler,
1990.7 Linz y Stepan, 1996; Murillo, 1993; O'Donnell et al., 1986;
Mainwaring et al., 1992.
8
Elster y Slagstad, 1988; Lijphart, 1984; De Riz y Nohlen, 1991;
Maínwaring y Scully, 1995; March y Olsen, 1989; Perelli et al.,
1995. Estas obras se hallan bajo la influencia del estudio clásico de
Sartori, 1976.
9
Lijphart, 1992; Linz, 1992; Linz y Valenzuela, 1994; NobJen y
Femández, 1991 y 1998.
'º MacDonald y Ruhl, 1989; Seligson y Booth, 1995; Nohlen, 1993
y 1994; Dietz y Schidlo, 1998.

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9 1MAYO· AGOSTO 2002

53

�TEORÍA
La democracia inconclusa

Muchas ilusiones
desautorizadas se deben a la
creencia de que la ingeniería
política, los cambios
institucionales y la
instauración de una
economía de libre mercado
bastarían para generar
denwcracias duraderas y
bienestar colectivo.
enfatizan los obstáculos y las desilusiones que encara
actuahnente el proceso de democratización en varios
países latinoamericanos. 11 En los últimos años se percibe una creciente desilusión con los aspectos tecnocráticos de la democracia contemporánea (ver Amim, 2000;
Siedentop, 2000) y con la desvinculación entre economía liberal y democracia pluralista (ver Santiso, 2001:
386-397); asimismo, se nota una progresiva desconfianza hacia la presunta complejidad derivada de la globalización, lo que parece hacer cada vez más arduo el
esfuerzo de aprehender en su cabalidad los sistemas
sociopolíticos (ver Hoffe, 1999).
La mayor parte de la literatura y de los expertos
de la transición a la democracia posee una inclinación
instituciona,lista, que es imprescindible y legítima como
especialización y delimitación temáticas dentro de una
inmensa área del saber. Pero esta propensión puede

11
Véanse las siguientes investigaciones, signadas por un encomiable
enfoque critico: Domínguez y Lowenthal, 1996; Collier y Levitsky,
1996; Domínguez y Lindenberg, 1997; Tangermann, 1998;
Chalmers el al., 1997; Schedler, 1998: 91-107; y la aplicación a un
caso específico: Walker, 1997.

54

TEORÍA
La democracia inconclusa

conllevar una distorsión del análisis sociopolitico si permanece como la última palabra del quehacer teórico y
si por privilegiar la esfera institucional se descuidan otros
campos igualmente importantes. Muchas ilusiones desautorizadas por los acontecimientos de los últimos años
se deben a la creencia de que la ingeniería política, los
cambios institucionales y la instauración de una economía de libre mercado bastarían para generar democracias duraderas y bienestar colectivo. Considerables expectativas ligadas a los procesos de modernización, globalización y democratización en vastas áreas del tercer
mundo han resultado una simple desilusión porque la
inmensa mayoría de los cambios institucionales, los esfuerzos de la ingeniería política, las reformas electorales, la renovación de los poderes judicial y legislativo y
hasta la reducción del aparato administrativo-burocrático han modificado al ,país l,egal, pero han dejado bastante incólume al país real, de la respectiva sociedad.12
El llamado mínimo procedimental (basado en una concepción de Robert A Dahl) no toma en cuenta las realidades históricas, sociales, económicas y culturales de
la sociedad en cuestión que, en general, tienen una resistencia al cambio mucho mayor que la esfera legalinstitucional (Dahl, 1971: 1). 13 En tierras latinoamericanas, el resultado final puede ser descrito, siguiendo a
EdelbertoTorres-Rivas (1993: 88-101), como la transformación de la tradicional desconfianza con respecto
a la política en general, en una nueva desconfianza hacia la democracia en particular.
12
De los autores aquí nombrados Guillermo A. O'Donnell (1996:
70-89) es el que últimamente ha desplegado un espíritu criticofilosófico que lo diferencia de los otros autores, de quienes él menciona sus puntos flacos; O'Donnell, 1997: 153 ss y 1993: 62-87.
También se sugiere el trabajo de Samuel P. Huntingron (1992):
Aunque Huntington parte acríticamente de la democracia representativa actual en cuanto paradigma atemporal de evolución histórica, admite que la introducción de modelos democráticos en
países del tercer mundo puede generar condiciones de anomia
colectiva ("todo vale", desintegración de los lazos primarios y de
la moralidad pública) y concitar además el ascenso al poder de
grupos populistas y fundamentalistas anti-occidentales (Huntington, 1992: 6-8).
13 Ver la critica a estas teorías en el ensayo de Sandra Carreras,
1999: 29-46, especialmente pp. 30 y 32.

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

Pero lo grave es que estas teorías institucionalistas
no han sido críticas consigo mismas, y esto en dos planos distintos -uno filosófico (I) y otro práctico-político
(TI)-, grave precisamente en vista de la enorme difusión que han alcanzado y de su influencia sobre amplias capas de intelectuales, periodistas y políticos.
I. Por un lado, casi todas ellas parten a li,mine de
la presunta bondad intrínseca de la democracia y la
modernización en cuanto metas normativas y hasta
obligatorias de la evolución histórica. No cuestionan,
por lo tanto, lo positivo de sus propios valores de orientación, a los que de este modo se les atribuye una validez a priori: los pensadores de estas corrientes no
relativizan sus conceptos fundamentales de modernidad,
democracia, pluralismo, mercado libre y globalización. 14
Una parte de esta literatura confunde -a menudo
premeditadamente- medios y fines: la senda de la democratización, ciertamente indispensable, es identificada con la consecución de una sociedad razonable.
Además, esta concepción pasa por alto una serie de
importantes factores y pautas evolutivas del mundo
contemporáneo que no son favorables a objetivos razonables de largo aliento. En algunos casos, esta carencia
de un genuino espíritu crítico parcialmente se debe a
que muchos de los propagandistas de la democracia
representativa y pluralista exhiben ante esta última la
misma actitud apologética y laudatoria que demostraron ante los regímenes socialistas cuando estaban bajo
la influencia casi mágica del marxismo. Sobre todo en
América Latina se ha desatado, a partir de aproximadamente 1980, una ola acrítica de defensa de la democracia moderna de corte occidental y de la economía
de libre mercado que olvida un punto esencial: por más
perfecto que sea, el modelo democrático basado en el
liberalismo económico es, en el fondo, sólo un medio
para alcanzar fines ulteriores, un camino para lograr
metas realmente importantes a largo plazo. Entre ellas
se hallan, por ejemplo, el bienestar de la población, su
14
Sobre los equívocos del concepto de globalización, cuya
extremada popularidad lo hace sospechoso y poco útil, ver el
brillante ensayo de Klaus Bodemer (1998: 54-69).

TRAYECTORIAS

! AÑO IV, NO. 9

1MAYO - AGOSTO 2002

perfeccionamiento ético y la reconciliación con la naturaleza.
Lo que se requiere, en cambio, es un análisis más
profundo que ponga en cuestionamiento la validez de
las metas normativas de estas teorías: un estudio que
ponga en evidencia los limites y las insuficiencias de los
modelos democráticos, las aspectos negativos concomitantes de toda modernización, el carácter superfluo
de tantos fenómenos vinculados a la globalización y a
la edificación de un mercado mundial supuestamente
inescapable. Lo que podríamos llamar la calamidad del
presente estriba en que es teóricamente posible construir una sociedad más justa y razonable con base en
los logros tecnológicos y organizativos preexistentes,
pero esta posibilidad se ve coartada por factores que se
hallan allende el horizonte teórico-conceptual de las doctrinas de la ingeniería política y la transición democrática. La desventura contemporánea reside en el hecho
de que, por ejemplo, la evolución de la humanidad a
largo plazo, la convivencia razonable de los mortales y
los problemas ecológico-demográficos pueden ser coro-

55

�TEORÍA

TEORÍA

La democrada inconclusa

La demacrada inconclusa

prendidos cabal y eficazmente sólo por medio de esfuerzos teóricos y hermenéuticos que vayan más allá de
la compilación confiable de datos empíricos, del examen de institu~iones políticas y comportamientos electorales y de especulaciones sobre la globalización económica. Para acercarnos a esta compleja problemática
es menester, por ejemplo, la capacidad de atribuir sentido a nuestras acciones globales y de poder elegir entre
varias opciones de futuro y, por consiguiente, la facultad de emitir juicios valorativos. Puede aseverarse que

Los medios sirven para
transmitir mensajes a las
masas por medio de un
autoritarismo suave y
persuasivo) y no para
esclarecer a la población o
para brindar legitimidad a
proyectos e ideas mediante el
debate general y la fuerza de
los buenos argumentos.
la mayoria de los intelectuales y políticos del presente
no dispone de estas aptitudes ni se preocupa por estos
temas, puesto que sus intereses y los de la burocracia
estatal-administrativa giran en tomo a cuestiones profanas de corto aliento, enmarcados dentro de la racionalidad instrumental.
Por otra lado, estas teorias acerca de la democratización parten de presupuestos equivocados y hasta
anacrónicos con respecto a la construcción de una opinión pública amplia, liberal, critica y esencialmente res-

56

ponsable de su labor. Ésta no se da ni en las naciones
occidentales más desarrolladas, y mucho menos en países del tercer mundo. Estas concepciones acarician, por
ejemplo, ideas demasiado optimistas en tomo al papel
presuntamente positivo y progresista que juegan la prensa y sobre todo la televisión. Mientras más crece el ámbito que cubren la prensa, la radio y la televisión, más
débil resultan ser su mensaje intelectual y su facultad
de educación crítica. La dilatada cobertura de los medios masivos de comunicación - precisamente su aspecto
democrático-popular- hay que pagarla mediante el incremento de una publicidad irracional cercana a la estulticia y la ruina de la vida privada e íntima. Si antes
los medios estaban destinados a un público pequeño
que razonaba acerca de los asuntos políticos, hoy se
dirigen mayoritariamente a una masa de mediocres que
sólo consume (ver la obra que no ha perdido vigencia:
Habermas, 1965: 14, 109-115, 147-150, 156, 174-176,
192). Las consecuencias pueden ser funestas para la
conformación de una opinión pública razonable y, por
ende, para
modelo de democracia: los medios sirven
para transmitir desde arriba mensajes a las masas por
medio de un autoritarismo suave y persuasivo, y no para
esclarecer a la población o para brindar legitimidad a
proyectos e ideas mediante el debate general y la fuerza
de los buenos argumentos.
La actual situación de la humanidad es única
dentro del más amplio contexto histórico, sobre todo
en vista de la capacidad destructiva de los aparatos productivos; el aumento exponencial de la población -y,
muy particularmente, de sus demandas de un nivel de
vida superior al actual-; la dilapidación de los recursos
naturales y la posibilidad de un mundo de hacinamiento y estrecheces generalizadas en un lapso relativamente
breve.
La mayoría de los autores que propugnan las reformas democratizadoras no llega a aprehender la gravedad de la situación global, especialmente de todo
aquello que tiene que ver con la relación del hombre
con la naturaleza. A largo plazo, los regímenes signados
por el antropocentrismo -como lo han sido de manera

tocw

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO -AGOSTO 2002

paradigmática los sistemas socialistas y lo son aun los
neoliberales- no estarán en la posibilidad ni de comprender ni de lidiar con los problemas del futuro; a este
respecto lo que se necesita es un orden basado en una
austeridad económica global y permanente, y no un
modelo sustentado y legitimado por un crecimiento ilimitado. Hace falta una ética de la responsabilidad frente a la naturaleza y a nuestros descendientes, y ésta no
puede ser la tarea de muchos agentes aislados que persiguen sólo su ventaja individual, como ha resultado ser
la democracia neoliberal de nuestros días. Para actuar
con responsabilidad social de largo aliento necesitamos
el Estado o alguna institución semejante. El futuro no
tiene un gremio que represente política e institucionalmente sus intereses (Tonas, 1984: 55).
II. El otro grupo de temas descuidados por las
teorias institucionalistas tiene que ver con la realidad
histórico-cultural donde ocurren los procesos de transición y donde se aplican las recetas de la ingeniería
política. Estos enfoques pueden ser calificados de
generalistas porque tienden a abstraer, de las numerosas y variadas realidades socio-culturales, históricas y
antropológicas inherentes a los países en los que suceden, los ensayos de democratización junto con las aplicaciones de las nuevas tecnologías en el terreno institucional, electoral y organizativo. Es decir: a pesar de
manejar masas notables de conocimientos empíricos y
emplear generosamente la comparatística (a veces de
forma muy refinada y heuristica), estas teorias se inclinan por diagnósticos y soluciones de índole universalista.
Los fenómenos concretos -las naciones y las sociedades reales- aparecen a menudo como meros casos específicos de aplicación de las doctrinas generales.
Anticipando el resultado de esta crítica puede
aseverarse que después de largos años de transición a la
democracia y de un trabajoso ingreso a la mal llamada
globalización, en tierras del tercer mundo, el proceso
de democratización ha generado notables edificios institucionales, legales y electorales que coexisten en curiosa simbiosis con estatutos normativos, costumbres
ancestrales y prácticas cotidianas premodemas, par-

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO -AGOSTO 2002

ticularistas y hasta irracionales. Muchas veces, la democratización y la modernización han servido para
revigorizar tradiciones premodemas y, de este modo,
hacerlas más resistentes frente a impugnaciones realmente criticas. En un brillante estudio en tomo a la realidad colombiana, Gabriel Murillo Castaño ( 1999: 4 755) mostró la brecha existente entre la esfera legal-institucional y la práctica política cotidiana: las leyes, los
estatutos y las instituciones (desde la contratación pública y la seguridad ciudadana hasta aspectos indudablemente innovadores, como el voto programático, los
mecanismos alternativos de participación política y la
definición popular de los planes de desarrollo) poseen
un carácter ciertamente modernizador, pero los comportamientos de la vida diaria son los mismos de antes
de la reforma. Más aún: la persistencia y la dureza de la
pobreza y, por consiguiente, la abstención a tomar parte en procesos electorales de todo tipo, propenden a

57

�TEORÍA
La democra,ci,a inconclusa

TEORÍA
La democra,cí,a inconclusa

A lo ancho y a lo lar:go del
tercer mundíJ puede
observarse que estos estratos
sociales) añora consagrados a
la ideología neoliberal) son
fragmentos de las antiguas
élites proestatistas)
antidemocráticas y
antiliberales.
socavar el sentido de toda representación político-institucional (ver Murillo, 1993).
Una porción notable de estos esfuerzos en ciencias políticas adolece de un optimismo critico. Bajo la
influencia de una tradición pragmático-tecnicista, estas
concepciones suponen que modificaciones inducidas
desde arriba y dirigidas por élites de iluminados pueden producir democracias sólidas y comportamientos
altamente racionales; estas teorías, así como los funcionarios internacionales y las grandes agencias supranacionales de ayuda al desarrollo, parten de principios
probablemente equivocados, como: 1) Las sociedades
humanas constituyen laboratorios proclives a cualquier
experimento con su población; 2) Las comunidades en
cuestión son altamente maleables; y 3) Los proyectos
de reformas son básicamente factibles si existe la voluntad política de implementarlos seriamente.
Estas tendencias construyen sus edificios teóricos como si viviéramos en un mundo de posibilidades
irrestrictas y potencialidades básicamente promisorias,
como si no existiesen limitaciones ecológico-demográ-

58

ficas, y, en el caso latinoamericano, como si no prevaleciera aun la tradición del autoritarismo y patrimonialismo (de profundas raíces populares). Esto implica, al
mismo tiempo, ignorar el peso de la historia y de la herencia cultural, los aspectos inmersos en la psicología
social de masas, la calidad de las élites políticas y las
limitaciones inescapables que la naturaleza y los recursos naturales imponen sobre todos los designios humanos.

ASPECTOS DEPLORABLES EN LAS
MODERNAS ÉLITES POLÍTICAS
En el Nuevo Mundo la democracia representativa, unida a la economía de libre mercado, está conducida por
élites y partidos políticos, cuya competencia técnica,
cualidades morales y hasta sentido común han resultado
ser bienes notablemente escasos. No parece que esta
situación vaya a cambiar en el futuro inmediato. A pesar de la creciente abstención electoral y del descontento difuso y anórnico que aumenta sin cesar, todavía no
parece que esta constelación sea percibida como realmente grave por la mayoría de la población, que se
empeña en elegir libremente a gobernantes y grupos
políticos de dudosa calidad. Basta recordar aquí, el apego
de los argentinos al fenómeno peronista o la continua
supervivencia electoral de partidos desacreditados bajo
todo punto de vista en numerosos países del tercer
mundo, para no hablar del acceso al poder de caudillos
protofascistas y autoritarios mediante elecciones libres
e irreprochables.
Uno de los problemas poco estudiados por los
enfoques institucionalistas, pero de importancia esencial, se refiere a la calidad int.electualy ética de los grupos ..___
dirigentes encargados de implementar las reformas
modernizadoras, introducir la economía de libre mercado, consolidar las democracias y asumir los gobiernos respectivos. A lo ancho y a lo largo del tercer mundo puede observarse que estos estratos sociales, ahora
consagrados a la ideología neoliberal, son fragmentos
de las antiguas élites proestatistas, antidemocráticas y

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9

1MAYO • AGOSTO 2002

antiliberales. Han cambiado ciertamente su discurso
ideológico, sus hábitos ante la opinión pública y sus
alianzas externas, pero siguen siendo la misma capa
privilegiada de antaño con su mentalidad inextirpable
de servirse eficazmente de los fondos fiscales, pero eso
sí: ahora con una mejor educación cosmopolita y con
inclinaciones técnicas y antihumanistas (y con un tinte
intelectual afin al posmodernismo). Las élites actuales,
legitimadas democrática:mente, han resultado ser grupos
remarcablemente autosatisfechos, arrogantes y cínicos,
lo cual no sería tan grave si estos grupos ostentaran un
mínimo de competencia administrativa, honradez en el
desempeño de sus funciones y algo de interés por la
estética pública. Lo que han logrado en la esfera de la
cultura cotidiana, y esto sin duda alguna, es la separación entre ética y política. La gente que maneja lo cosa
pública se asimila cada 'lez más a los técnicos y se aleja
de los intelectuales humanistas: estos últimos se consagraban a un saber problemático-critico (la iluminación de los fenómenos) con resultados inciertos mediante métodos cualitativos, mientras que los primeros
se dedican a acumular datos seguros ganados por medio
de procedimientos cuantitativos, destinados a medir, controlar y explotar la realidad (ver Cruz, 1997: 86).
Uno de los dilemas actuales más relevantes de la
organización política estriba, como lo vislumbró Max
Weber, en la alta probabilidad de que sistemas sociopolíticos altamente tecnificados, uniformados según pautas universalistas, burocratizados hasta borrar todo indicio de individualismo e imbuidos de un sólido legalism o y de la racionalidad instrumental, conduzcan
paradójicamente y como compensación al decisionismo;
es decir, a la toma de posiciones basada en principios
aleatorios e irracionales y en atracciones carismáticas
masivas de impredecibles consecuencias (Mommsen,
1974:41-71, 126yss). 15

5

Wolfgang ScWuchter demostró que no puede eliminarse del todo
la necesidad del decisionismo -fa elección existencial entre alternativas, todas ellas relativas-, pero que puede domesticársele, colocando las cuestiones teóricas y prácticas en un contexto argumentativo y obligando a la opción práctica preferida a someterse al
'

Aparte del aspecto ético, esta cuestión está signada
asimismo por una dimensión cognoscitiva intrincada y
multifacética, lo cual hace aun más improbable que
políticos y funcionarios puedan estar en condición de
entender y solucionar los desafios de nuestra era. Algunos procesos del presente y los del futuro estarán plagados de incertidumbre y complejidad lirninares, como
afirmó Yehezkel Dror (1997: 68-70), ejemplos de ello
son el impacto de la acción humana sobre el clima y la
brecha entre el tiempo político y el tiempo de los problemas. Las preocupaciones de los políticos y su horizonte
temporal, determinado precisamente por factores democráticos tales como las elecciones y las exigencias de

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

1MAYO. AGOSTO 2002

tribunal de la critica. Aquí hay que acotar, empero, que esta concepción se aleja definitivamente del positivismo convencional y se
acerca a la clásica fundamentación racionalista de la ética
(ScWuchter, 1996: 254 y ss).

59

�TEORÍA
La demccracia inconclusa

TEORÍA
La democracia inconclusa

los votantes, son de plazo breve; las masas de los ciudadanos piensan en dimensiones
de corto aliento y en soluciones simples, fácihnente comprensibles. Al carácter de estas demandas se amolda la
progqimática simplista de los
partidos y las propuestas demagógicas y falaces de los
políticos. Pero, aun dejando
de lado estas prácticas detestables, las élites gubernamentales no tienen opciones para
los grandes retos de índole
más o menos inminente: ''Las
élites estatales no tienen idea
/ •
de qué hacer [...] Mi propia
experiencia al asesorar a quienes tornan decisiones de alto
nivel [...] refuerza una conclusión grave: inclusive cuando
los principales políticos y sus asesores tienen el poder
adecuado e incluso si tuvieran todavía más, muchas
veces no sabrían qué hacer para enfrentar los problemas del siglo XXI" (Dror, 1997: 71).
En el tercer mundo, los dirigentes y partidos democráticos han imitado con cierto éxito el liberalismo
económico de Europa occidental y Estados Unidos, pero
han despreciado con igual energía las virtudes cívicas
que hicieron grandes a aquellos países. Han desestimado, por ejemplo, el espíritu critico y científico de occidente, pero han importado sin restricciones la estulticia
difundida por los medios masivos de comunicación, la
comercialización de la vida cotidiana y los métodos más
refinados de corrupción financiero-bancaria. Estas élites contemporáneas son agrupaciones de los mediocres, taimados y astutos, coaligados metódicamente
contra los de espíritu critico y vocación ética. Puede
aseverarse que en este empeño han mostrado una perseverancia digna de mejores causas, cosechando un éxito

considerable. En este contexto emerge una cuestión
más profunda, estrechamente vinculada, sin embargo, a la anterior.Varios de los
actores sociales clásicos,
como los partidos políticos,
denotan en toda América
Latina un desgaste y un descrédito notables -que se los
han ganado a pulso, sin
duda alguna por sus actitudes en el goce del poder-,
perdiendo su facultad de
convocatoria pública y su
función de representación
I •
de intereses sectoriales (ver
Garretón, 1996: 21-31;Peschard, 1996: 51-62; Haldenwang, 1997: 34-43). Las
consecuencias son conocidas: la apatía político-electoral de la población, la inclinación por soluciones populistas y neototalitarias, la exclusión de dilatados sectores sociales de la vida político-cultural y la pérdida de
legitimidad de casi todas las reformas modernizantes.
Tendencias intelectuales del presente son altamente favorables a esta evolución. El elogio del cinismo, la celebración del "todo vale", la postulada separación entre política y moral, la equiparación del talento
con la necedad y otras lindezas asociadas con las modas intelectuales del día han preparado el actual clima
de laxitud ética, irresponsabilidad colectiva y resentimientos antiaristocráticos: así como la modernidad
burguesa estuvo vinculada al liberalismo, la cultura
posmodernista parece corresponder a la actual democracia de masas (Kondylis, 1991: 287). 16 Los políticos
profesionales suelen ser personas con un nivel cultural

Precisamente en el
marco de la democracia
de masas los políticos
intentan parecerse a los
presentadores de
televisión y a los expertos
en relaciones públicas,
excluyendo todo indicio
de intelectualidad,
espíritu critico y
responsabilidad social.

60

16
Sobre la diferencia fundamental entre lfüeralismo y neohberalismo cf. Metapolítica, 1998.

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

MAYO · AGOSTO 2002

1

bastante limitado y con un horizonte de anhelos muy
restringido: potestas,pecunia y praestigium. 11 Precisamente en el marco de la democracia de masas los políticos
intentan parecerse a los presentadores de televisión y a
los expertos en relaciones públicas, excluyendo todo
indicio de intelectualidad, espíritu critico y responsabilidad social. Sus escasos conocimientos son poco fundados, circunstanciales, fácilmente reemplazables; su
máxima habilidad consiste en vender en el momento
adecuado -y a buen precio- esas modestas destrezas a
un público ingenuo que tampoco exige gran cosa de
ellos. Parafraseando a un clásico (Edward Gibbon),
puede decirse que no hay que suponer un anhelo elevado -la democratización de la propia sociedad-, si en
el comportamiento de la clase política puede hallarse
un simple motivo vil: el enriquecimiento mediante la
corrupción. (Estas observaciones y las siguientes contienen algunas exageraciones y generalizaciones, que en
cuanto tales son obviamente insostenibles. Su función
-&lt;:así pedagóg1ca- es llamar la atención sobre fenómenos que en América Latina propenden a expanderse
rápidamente y de manera paralela a las reformas
modernizadoras, fenómenos que la inmensa mayoría
de los teóricos de la transición democrática pasa generosamente por alto).
A lo ancho y a lo largo del tercer mundo, dilatados sectores de las élites contemporáneas han aprendido a celebrar elecciones totalmente limpias y correctas
y simultáneamente a apropiarse de fondos públicos
mediante mecanismos más refinados que en tiempos
de dictadura; en innumerables casos los mismos políticos que, por un lado, propician reformas institucionales de indudable calidad y necesidad, se consagran, por
otro, a aligerar el erario fiscal por medio de instrumentos genuinamente innovativos y endiabladamente efi17
Poder, dinero y prestigio conforman desde la antigüedad clásica
los valores normativos de los políticos que exhiben propensiones
anti-aristocráticas y dicen representar los intereses de grupos
emergentes de los estratos medios y bajos. Prestigio abarca también
el significado de fascinación mágica, ilusión y hasta engaño--{ldemás
del de autoridad o reputación-, atributo muy importante para los
políticos de todas las épocas y latitudes.

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9 j MAYO· AGOSTO 2002

caces. Las privatizaciones favorecen a los grupos que
cuentan con fuerte respaldo político; contratos superfluos, pero legales, asesorías sobrevaluadas, trabajos prescindibles para el reducido Estado neoliberal -enflaquecido, pero aún jugoso para aquellos que lo saben
manipular- y muchos otros instrumentos de enriquecimiento rápido son usados por los mismos funcionarios que implementan la indispensable modernización
del aparato burocrático y la inexcusable reforma del
Poder Judicial. La misma clase política que propugna
las reformas institucionales ha desplegado una envidiable destreza para que estas últimas no modifiquen
esencialmente sus prácticas consuetudinarias en el mar-

61

�TEORÍA
Lo, democra.cia inconclusa

La misma clase política que
propugna las reformas
institucionales ha desplegado
una envidiable destreza, para
que estas últimas no
modifiquen esencialmente sus
prácticas consuetudinarias
en el marco de sus viejos
privilegios.
co de sus viejos privilegios. En América Latina, la creación de nuevos órganos dentro del Poder Judicial, como
la corte constitucional, el defensor del pueblo, el consejo de la magistratura y tnbunales contencioso-administrativos o la introdu cción de nuevos códigos y estatutos
legales no han logrado desterrar o siquiera aminorar los
vicios clásicos de esta institución: la extrema lentitud de
los juicios, la corrupción proverbial de jueces y funcionarios de los tribunales, el carácter innecesariamente enrevesado y tortuoso de los procedimientos y la subordinación del Poder Judicial al Poder Ejecutivo. 18 En
Bolivia, por ejemplo, las reformas institucionales, que
han recibido una amplia publicidad internacional, fue18
En Perú, el autogolpe del entonces presidente Alberto Fujimori
en abril de 1992 abarcó la disolución del Parlamento y de la Corte
Suprema de Justicia, las dos medidas más aplaudidas y apoyadas
por el grueso de la población. El "nuevo" aparato judicial esruvo
conformado, empero, casi totalmente por los antiguos jueces y
funcionarios, cuyos niveles de corrupción y corruptibilidad han
ascendido desde aquel año. A partir de 1992, el parlamento exhibió
los mismos defectos que el anterior, además de un marcado
descenso en la calidad del debate. Sobre el marco general de la
siruación peruana bajo Fujimori cf. Grompone, 1996: 114-125.

62

TEORÍA
Lo, democra.cia inconclusa

ron alentadas por muy conocidos teóricos de la transición democrática que actuaron como asesores del gobierno. Ni las modificaciones constitucionales (como
una ley de extensa municipalización del país o la elección de la mitad de los diputados según listas nacionales y la otra mitad de acuerdo con circunscripciones
uninominales, siguiendo el modelo alemán actual), ni
la creación de nuevas instituciones en los poderes ejecutivo y judicial ni la multiplicación de leyes y estatutos
han servido para alterar sustancialmente las prácticas
clientelísticas, la ineficiencia y corrupción de todas las
instancias estatales y la concepción básicamente prebendataria de distribución de cargos públicos. Si bien
funcionan desde hace poco tiempo y sólo en ciertos
países, puede sostenerse que hasta ahora en América
Latina, ni el defensor del pueblo, ni los tribunales
constitucionales ni órganos similares han podido alterar básicamente la pesada herencia del autoritarismo y
prebendalismo. 19
Por otra parte, nunca en América Latina se han
gastado tantos fondos como en los últimos años en la
modernización de las policías nacionales, y nunca la
inseguridad ciudadana ha sido mayor (ver Waldmann,
1996). Jamás se había discutido tanto sobre temas del
ambiente (incluidas las muchas cumbres presidenciales y la creación de innumerables instancias consagradas presuntamente a cuestiones ecológicas, como el
Ministerio de Desarrollo Sostenible en Bolivia), y nunca se han aniquilado tantos bosques como en los últimos años (Gudynas, 1994: 50-53). Nunca en el Nuevo
Mundo se hicieron tantos esfuerzos modernizadores
para ampliar y mejorar las autonomías municipales, y
jamás se dio una ola similar de corrupción y apropiación privada de fondos fiscales en el ámbito de las alcaldías y regiones descentralizadas. Seria naturalmente
necio el postular un nexo causal obligatorio entre los
esfuerzos modernizantes y la multiplicación de los fenómenos de corrupción, pero seria igualmente inge-

19
Sobre la situación boliviana cf. Opiniones y Análisis (2001);
FUNDEMOS/ILDIS, 2001.

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

nuo el negar toda relación entre ambas corrientes. Después de todo la implementación de las reformas ha estado y está en manos de grupos socio-políticos que disponen de la educación técnica y legal de rigor hoy, que
exhiben las necesarias pautas cosmopolitas de comportamiento y que encarnan el espíritu tecnocrático de la
época ... y que son los principales beneficiarios de la dilatada corrupción. Y es de lamentar que estos grupos
en general posean irónicamente una legitimación democrática.
Como dijo Hans Magnus Enzensberger (1991:
127, 135), los políticos profesionales en las democracias contemporáneas se caracterizan por una energía
indomable de índole perversa y por la .incapacidad de
aprender algo nuevo con respecto a sus prácticas consuetudinarias; su cinismo es tan grande y tan profundo
que nunca llegan a preguntarse si tal vez han actuado
equivocadamente o si han violentado principios elementales de ética. Desde que existen los actuales sistemas
democráticos con partidos de masas, aparatos burocráticos en el seno de los mismos y elecciones periódicas,
los políticos trabajan por consolidar esta imagen, que
aparentemente no les quita el favor del público: este
último se ha acostumbrado a percibir en la política el
reino de la astucia, las picardías y el fraude, y no el espacio de la inteligencia, la moralidad y el talento. Una
de las consecuencias de este estado de cosas es que precisamente en sociedades democráticas la política se convierte en el imperio de la repetición y el tedio: el factor
más efectivo para el socavamiento de la democracia
desde su interior y para diluir su legitimidad está ya
dado. Lo paradójico reside en el hecho ya mencionado
de que los ciudadanos sigan votando masivamente por
partidos y figuras que los decepcionan previsible y continuamente, aunque, como afirmó Claus Offe (1997:
119), en las naciones altamente desarrolladas la población últimamente se inclina a pensar que no tiene ningún control sobre la actividad política y que esta última
ya no es algo racional, sino algo absurdo. Todo esto estropea seriamente la legitimidad de la democracia contemporánea.

TRAYECTORIAS : AÑO IV, NO. 9 1 MAYO - AGOSTO 2002

LAS FALACIAS DEL CRECIMIENTO Y EL
DESARROLLO INCESANTES
Los teóricos de la transición democrática presuponen,
por lo general, la positividad sin mácula del libre mercado, del crecimiento económico incesante y de los difusos fenómenos de globalización vinculados a la evolución del capitalismo actual. Su talante básicamente apologético les impide percibir la desilusión de muy
dilatados estratos sociales con respecto a este desenvolvimiento y los peligros inherentes a este proceso, que
van desde el creciente predominio de mafias capitalistas totalmente inescrupulosas hasta el aniquilamiento
de identidades colectivas conformadas a lo largo de siglos y que tenían la ventaja de brindar sentido existencial

63

�TEORÍA
Lo,

democracia inconclusa

Las fuerzas económicofinancieras) exentas de toda
regulación y de todo control
· por parte de la sociedad
civil) son ciegas frente a las
exigencias ineludibles de la
justicia social) el ambiente)
el Estado de derecho y las
identidades colectivas.

y seguridad emotiva a sus habitantes. Estamos llegando
a un ordenamiento socioeconómico donde todo tiene
precio, pero nada valor, mientras que, de acuerdo con
la experiencia histórico-cultural, podemos afirmar que,
en el fondo, las cosas realmente importantes para el
hombre están allende la ley de la oferta y la demanda,
pues son aquellas que transmiten plenitud y dignidad a
la vida individual. El terreno de la ética y la estética, el
mundo de la ciencia genuina, la protección del ambiente,
la vida familiar e íntima, el amor en casi todas sus
manifestaciones, la concepción de justicia y la preocupación eminentemente política por el bien común constituyen fenómenos no cuantificables, a los cuales no
puede aplicárseles ninguna "ley del mercado". Detrás
de la admiración acrítica por el mercado y sus éxitos, se
encuentra una visión demasiado optimista sobre la
modernidad en general y sobre la competencia de todos contra todos en particular, visión que celebra como
avances de la civilización la creciente diferenciación de
papeles y funciones, la individualización de los nexos

64

TEORÍA
Lo,

humanos y la integración compulsiva en redes funcionales y abstractas, olvidando que este "progreso" conlleva la atomización de las personas, la negación de los
nexos primarios y la terminación de la solidaridad espontánea. El resultado es el surgimiento de un uniformamiento sofocante que, paradójicamente, conduce al
menoscabo de los propios procesos de diferenciación y
que reprime el florecimiento de genuinos sujetos individuales y sociales.20
La confianza candorosa en el mercado hace olvidar el hecho de que todo cálculo estrictamente económico abstrae de una realidad conformada por factores
ecológicos, culturales y hasta simplemente aleatorios.
La mayor parte de los políticos, los empresarios, los
economistas y el pueblo en general piensan, por ejemplo, que todo lo que viene de la naturaleza es gratuito.
Las culturas premodemas tenían, en cambio, una concepción mucho más "realista" de los valores económicos a largo plazo: la baja densidad demográfica de sus
sociedades (un "lujo" hoy, en un mundo de hacinamiento inescapable) y su utilización mesurada de los
recursos naturales (una "subutilización", según parámetros actuales) constituían el designio de incorporar
la naturaleza a los esfuerzos productivos del hombre,
pero no como un mero factor externo ~ue puede descuidarse fácil y frecuentemente-, sino como "parte consustancial a todo proceso de producción": se trataba de
una "administración de la escasez", que debería ser el
fundamento de toda ciencia económica genuinamente
seria (Mires, 1990: 150 y ss).
La veneración que los partidarios de la transición democrática despliegan ahora por mercados
desregulados, sobre todo en países del tercer mundo,
conduce a que el Estado respectivo abdique sus facultades y responsabilidades en favor de otros actores y
procesos que no poseen ninguna legitimidad democrática ni están sometidos a ningún control racional, como
son los flujos financieros y comunicacionales, las potencialidades de la bioingeniería, las alteraciones
20

Sobre esta temática ver Ja interesante obra de Stefan Breuer, 1993:
25; Kuzmics, 1989; Leipert, 1989.

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

j MAYO • AGOSTO 2002

ecológicas y el tráfico de drogas. Fuerzas económicofinancieras, exentas de toda regulación y de todo control por parte de la sociedad civil, no han resultado ser
las asignadoras ideales de recursos y fondos ~orno lo
sostienen sus numerosos propagandistas, sobre todo en
el tercer mundo- y, por otra parte, son ciegas frente a
las exigencias ineludibles de la justicia social, el ambiente,
el Estado de derecho y las identidades colectivas. La
economía es ~ deberla ser- uno de los cimientos de la
vida humana, y no la meta final de nuestros mejores
esfuerzos y anhelos.
Uno de los componentes básicos de la legitimidad democrática contemporánea se asienta en la capacidad de la sociedad respectiva de brindar un nivel de
vida decoroso a la masa de la población, nivel que está
determinado en gran proporción por las exigencias
siempre crecientes del público y éstas, a su vez, por lo
ya alcanzado en las naciones altamente desarrolladas.
Se trata, obviamente, de demandas elásticas (hacia arriba), que presuponen un aumento incesante de las actividades económicas de toda índole y, por consiguiente,
sobrecargas cada vez mayores sobre los frágiles
ecosistemas de todo el planeta. La concepción de un
crecimiento económico ilimitado pertenece, como se
sabe, a la dogmática del neoliberalismo, al núcleo de la
doctrina del desarrollo sostenible y las versiones populares del posmodernismo; es, simultáneamente, una de
las ideas básicas que a priori subyacen a casi todas las
teorías de la transición democrática. En vista del carácter finito de la Tierra y los recursos naturales y considerando el incremento de la contaminación ambiental y
el estado precario de los ecosistemas, estas visiones del
mundo están edificadas sobre simples ilusiones, que los
políticos, los responsables de los medios masivos de
comunicación y hasta los teóricos de la transición democrática y la modernización se esfuerzan en mantener y fomentar como tales. En realidad, la idea de un
crecimiento irrestricto es un mecanismo de autoengaño,
que parte de presupuestos falsos, pero que tiene la función principalisima de tranquilizar las conciencias. De
la misma forma, la competitividad a cualquier precio,

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

1MAYO· AGOSTO 2002

democracia inconclusa

la modernización a ultranza y el desarrollo como fin en
sí mismo constituyen mitos contemporáneos basados
en una lógica deleznable y en una total irresponsabilidad de cara al porvenir. En la práctica, signillca que la
economía tradicional de muchas sociedades ha sido
destruida, sin que una alternativa aceptable haya ocupado su lugar, que el futuro del país respectivo fue hipotecado a instituciones supranacionales y que el ambiente ha sido destruido de modo que nunca más po-

65

�TEORÍA

TEORÍA

La democracia inconclusa

La democracia inconclusa

drá regenerarse. El fracaso del socialismo en la Unión
Soviética y en países afines se debe, en parte, a que las
autoridades de esos países trataron durante décadas de
alcanzar el paradigma occidental -incriminado, odiado, envidiado e imitado simultáneament~, lanzando a
sus pueblos a una competencia que resultó mortal. El

La mayoría de los teóricos de
la transición a la democracia)
sobre todo cuando están en
lucrativas funciones de
asesores gubernamentales)
adopta una actitud
admirativa y apologética de la
globalización, la
modernización y el mercado
en cuanto panaceas
universales.
comunismo demostró ser un burdo intento de imitar el
modelo occidental en sus aspectos económico-técnicos: las últimas metas normativas se las hicieron dictar
por el desarrollo del mundo capitalista.21 Es una lección que debe ser tomada en cuenta por aquellas sociedades que pretenden una modernización acelerada y
predeterminada por paradigmas externos.
La competitividad excesiva, el anhelo de triunfar
en el mercado mundial y la mania de percibir todas las
relaciones humanas mediante la lupa financiero-económica se basan en factores y suposiciones irreales, irra21

Por ejemplo, todas las cifras normativas del programa del Partido
Comunista de la Unión Soviética adoptado en 1961 (Fainsod, 1965:
645 ss).

66

cionales, antieconónúcas y de corto plazo. Las grandes
naciones han triunfado porque: 1) Han producido, en
primer térnúno, para su mercado interno, 2) Se han
preocupado más o menos exitosamente por evitar grandes desigualdades y generar un mínimo de justicia social, y 3) Han consagrado fondos y esfuerzos a la investigación científica, a la educación general y al ornato
público.22
El principio de la competitividad llevado al extremo es, como señaló Femando Mires (1996: 20 y ss,
108 y ss), inviable, autodestructivo e inmoral; la concepción de la fijación libre de precios por el mercado
globalizado y sólo mediante factores intra-económicos
es un mito, porque los precios son deternúnados en gran
parte por factores culturales, ecológicos y políticos.
Los demócratas transformados en neoliberales
comparten con antiliberales y socialistas algunas normativas básicas de la evolución histórica: el desarrollo y
el crecimiento incesantes han sido convertidos en valores mágicos y casi sagrados, el desprecio por precauciones conservacionistas y ecologistas se mantiene pese
a una cierta retórica de moda bajo el lema del "desarrollo sostenible", y la edificación de un gran aparato productivo sigue representando la gran prioridad de política pública y privada. Ambas corrientes (estatizantes y
neoliberales) denotan, en el fondo, fuertes inclinado22

La enorme fascinación que ejerce el llamado modelo asiático de
desarrollo sobre la opinión pública latinoamericana -y también
sobre los partidarios de uaa transición acelerada a uaa democracia
modernizante- se debe a los siguientes factores: 1. Combinación
de un crecimiento económico acelerado con la preservación de
pautas anti-individualistas y autoritarias de comportamiento (penalización informal del comportamiento desviante, ética laboral
con reminiscencias calvinistas, integración de los individuos en
comunidades que aparentan lazos primarios, como fábricas y aparatos administrativos con carácter familiar). 2. Total desinterés por
la conservación del ambiente y rápida destrucción de los ecosistemas, sobre todo de los bosques, en nombre del imprescindible
progreso material (unido esto a una concepción de que la naturaleza y los hombres son altamente resistentes a sobrecargas de toda
especie). 3. Existencia de una democracia pluralista y representativa y del Estado de Derecho, pero socavados ambos por convenciones autoritarias de larga data, redes informales oligárquicas de
poder efectivo y restricciones al funcionamiento del libre mercado
de parte de prácticas mafiosas muy extendidas.

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

nes industrializantes, si bien la antigua consigna de "sustituir las importaciones" haya sido cambiada por la de
"diversificar las exportaciones".
"Bajo la hegemonia del neoliberalismo [afirmó
Mires (1993: 63)] se consuma una tendencia que venia
anunciándose desde los años treinta, a saber: la autonomización del pensamiento económico por sobre todas
las demás disciplinas del saber social".23 El medio se ha
convertido en el fin por excelencia. Algo similar ha sucedido en lo concerniente al trabajo. Mientras que en la
Antigüedad clásica y la Edad Media las labores materiales y corporales (y, por lo tanto, las económicas) eran
vistas como algo subalterno e indigno de un hombre
libre -en contraposición al ocio, a la actividad política y
a las diversas formas de contemplación-, a partir de la
Reforma protestante el trabajo se ha convertido en algo
positivo y hasta en el elemento que define la esencia
humana, porque transforma el mundo. Pero esta fijación en valores económicos en cuanto los únicos normativos, como acontece con la productividad, el crecimiento y el progreso, conduce a que cualquier crisis
econónúca es percibida como algo extremadamente
grave y hasta como una crisis de la conciencia humana
(Brocker, 1998: 135-158).
La apertura total, la inmersión indiscriminada en
la así llamada globalización y la competitividad a ultranza conforman rasgos de una psicosis colectiva, que
terminará por erosionar todo contrato social, por convertir toda racionalidad en una meramente instrumental y por ceder la formulación de los grandes objetivos
políticos en favor de consorcios privados, a los cuales el
bi~n común les es absolutamente indiferente, como aseveró Riccardo Petrella (1996: 7), entonces miembro de
la Comisión Europea, la instancia central de la Unión
Europea en Bruselas: "The economy seems to have
increasingly wst any sen.se ofpurpose" (ver también Heise,
23
Ver el testimonio de uno de los más altos dirigentes del Partido
Demócrata Cristiano de Alemania y primer ministro de Sajonia:
Kurt Biedenkopf, 1991: "El mercado no puede solucionar ai la
dimensión ecológica ai la dimensión social de la sociedad, pues el
mercado no es ningún instrumento para la superación de problemas normativos".

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9 1MAYO· AGOSTO 2002

1996: 17-22). Un ministro sueco de Cooperación para
el Desarrollo Internacional, Pierre Schori (1996: 159)
comentó, basado en estudios de las Naciones Unidas,
que la tan celebrada globalización habría conllevado una
desestabilización del orden social para la mayoría de
los Estados, la erosión de la cohesión social, un marcado empobrecimiento del universo cultural y comunicativo y ganancias sólo para un pequeño grupo de empresas y naciones. La mayoría de los teóricos de la transición a la democracia, sobre todo cuando están en lucrativas funciones de asesores gubernamentales, adopta una actitud admirativa y apologética de la globalización, la modernización y el mercado en cuanto panaceas universales. Es de justicia consignar aquí una de
las pocas voces criticas, que nos recuerda que rrwdernizaciim y calidad de la vüJ.a pueden convertirse en términos antagónicos en la existencia cotidiana de las grandes ciudades latinoamericanas. Los últimos tiempos en
Chile, aquellos de los celebrados éxitos económicos y la

67

�TEORÍA

TEORÍA
La democracia inconclusa

Pese a todos /,os adelantos
.técnicos en el campo
comunicacional) para la
mayoría de la humanidad
tienen relevancia só/,o las
experiencias inmediatas -y
no la reflexión crític~J y
éstas pueden estar cat;!Jadas
de factores etnocéntricos.
globalización lograda, han sido también los tiempos de
la degradación ambiental, la pérdida de la identidad
nacional y citadina (Santiago como un punto intercambiable en un mapa donde las peculiaridades históricas,
sociales y estéticas son indiferentes y superfluas), la
deshumanización de sus habitantes y los desarreglos
psíquicos (Hopenhayn, 1995: 51 y ss).

LA APATÍA POLÍTICA DE LA POBLACIÓN
COMO FACTOR RECURRENTE
Las teorias institucionalistas y las de la transición a la
democracia pasan por alto algunos hechos socio-políticos que apuntan a una apatía e indiferencia muy difundida de la población, unidas a metas existenciales de
carácter muy prosaico. Ya se vio en los años de gloria
del socialismo, mucho antes de su colapso, que el ciudadano común y corriente quería ante todo: a) empleos
cómodos, de alto prestigio social, con capacidad de
mando y buenos ingresos (empleos rurales ya entonces
eran los menos favorecidos por la opinión pública), y
b) un Estado paternalista dotado de amplios poderes,

68

La democracia inconclusa

pero exento de impulsos demasiado arbitrarios (Inkeless
y Bauer, 1961: 77-80, 83, 246, 381). La carencia de
virtudes cívicas24 y de la enorme apatía de la población
con respecto a temas socio-políticos -apatía totalmente
comprensible por la estulticia y corruptibilidad de la
clase política en numerosos regímenes-parecen representar actualmente las pautas de comportamiento cultural-político más difundidas en América Latina.Y esta
constelación no parece ser favorable a la instauración de
una democracia sólida y duradera en el Nuevo Mundo.
Pero hay otras causas más profundas y permanentes para este fenómeno. Como se sabe por importantes investigaciones empíricas inspiradas por el psicoanálisis social, la apatía viene de la mano del comportamiento autoritario y de la debilidad del ego en la
actual sociedad hiperdesarrollada, la cual no ha reducido, sino que ha modificado el patrón general de algunos prejuicios, dirigidos habitualmente contra el otro,
los disidentes, los que se atreven a pensar de manera
diferente. La agresividad se vuelca contra los débiles y
las minorías, la sumisión hacia los fuertes se hace patente y surge el anhelo de gobiernos autoritarios y entes
colectivos vigorosos. Precisamente las personas con un
yo débil -como se da también a causa de las tendencias
tecnicistas y antihumanistas de la educación contemporánea- cultivan un narcisismo colectivo y creen que
la realidad del momento dado es el horizonte insuperable e inescapable de todo pensamiento y proyecto. La
cultura contemporánea de masas, con sus propensiones antiintelectuales, antiaristocráticas y antihistóricas,
ha debilitado el espíritu crítico, que ha sido una especie

24
Aunque el concepto clásico de virtud cívica se halla en total
declinación y olvido, no es superfluo recordar su relevancia en el
marco del debate sobre la transición democrática debido a su conexión con la ética social. Sin caer en un pesimismo liminar, puede decirse que la eliminación de la virrud cívica es siempre una
posibilidad concreta, mientras que la vigencia de la misma representa un fenómeno poco común. Las virtudes asociadas a la moral
colectiva, sin las cuales una convivencia democrática perdurable
resulta ser improbable, parecen ser precarias y poco difundidas en
comparación con e l cinismo de los mediocres y la indiferencia de
las m asas.

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

de barrera contra los peligros del totalitarismo.25 El tipo
predominante del autoritario actual combina cualidades que sólo a primera vista parecen antagónicas: posee simultáneamente destrezas técnicas y prejuicios retrógrados, es celoso de su independencia y tiene miedo
de n o ser igual a los demás, se viste de manera extravagante y sigue devotamente las convenciones de su grupo, se cree progresista y es cínico, se considera individualista y se somete fácil y gustosamente a las modas y
a la autoridad del momento (ver la investigación que
no ha perdido vigencia: Adorno et al., 1964: 228). Y,
por lo demás, tiene marcadas actitudes racistas o, por lo
men os, etnocéntricas: la humanidad en cuanto tal le es
indiferente u odiosa. Pese a todos los adelantos técnicos en el campo comunicacional, para la mayoria de la
humanidad tienen relevancia sólo las experiencias inmediatas -y no la reflexión crítica-, y éstas pueden estar cargadas de factores etnocéntricos.26 El nacionalismo,
sus orígenes y secuelas, así ~orno otras tendencias recurrentes en el tercer mundo (fundamentalismo, xenofobia, n ativismo) constituyen rasgos de la evolución actual, que han quedado totalmente fuera de las preocupaciones de las teorias institucionalistas.
Un fenómeno similar y recurrente es la llamada
anti'política, que tampoco puede ser comprendida adecuadamente dentro de los esquemas institucionalistas.27
25
Grupos sociales de bajos ingresos, educación incompleta y exposición masiva a los medios de comunicación contemporáneos
son los más proclives a exhibir pautas autoritarias de comportamiento. Ver el brillante esrudio basado en una amplia investigación
empírica: Freyhold, 197 1: 11, 17, 33-44, 73, 137-160, 244-246.
26
Ver Horowitz, 1993: 18-38; Lewis, 1996: 53-63; Hermet, 1992:
1042-1047 (sobre el nacionalismo como factor integrativo y
homogeneizante de los procesos de moderrúzación); Offe, 1992:
923-942 (sobre ·et nacionalismo y el fundamentalismo como sistemas homogeneizadores que tratan de encubrir una realidad antagónica).
zi La importancia excesiva atribuida al factor institucional queda
patente cuando un analista afirmó que "el marco instirucional es el
que ha permitido .o impedido el surgimiento del fenómeno de la
antipolitica" (Mayorga, 1995: 73); o: "los avances de la antipolitica
en Perú y Brasil remiten a mecanismos y condiciones instirucionales 'propicias': sistemas de partidos en descomposición, multipartidismo fragmentado, gobiernos divididos" (Mayorga, 1995:18).
René Antonio Mayorga construye una relación de causa y efecto

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

1MAYO - AGOSTO 2002

Se trata de un hastío de la ciudadanía con respecto a los
partidos, el Estado y la política en general; el ciudadano
común y corriente pierde la (poca) confianza que tenía
en la dimensión de la política y en sus actores principales. La consecuencia de todo esto -&lt;le enorme relevancia para el futuro de la democracia- consiste en una
clara pérdida de legitimidad del sistema de partidos y
hasta del Estado, por una parte, y en la disminuida facultad de los partidos para captar y articular los anhelos y las exigencias de la población, por otra. En estos
casos -que representan probablemente la mayoria de
los regímenes en América Latina- puede hablarse de
una demccrada defectiva, cuyo destino es altamente problemático y sombrío (Merkel, 1999: 361-381).
En contraposición a los enfoques institucionalistas
puede aseverarse que entre las múltiples causas de la
antipolítica se hallan a) la complejidad cada dia mayor
de las estructuras estatales y de los estatutos legales, b)

entre el "sistema presidencialista de gobierno, proclive a la
personalización de la política", y el surgimiento de corrientes
neopopulistas y antipoliticas (Mayorga, 1995: 35).

69

�TEORÍA

TEORÍA
La democra,eia inconclusa

La democra,eia inconclusa

la convicción de que la "política" ya no puede solucionar los problemas apremiantes de la gente sencilla, c) la
desconfianza en todo lo colectivo y social -como es la
política per definit:ionem- y la revalorización concomitante de lo grupal e individual y d) la corrupción y
corruptibilidad de los políticos y funcionarios. Se trata,

En numerosos países el público

tiene la impresión
-básicamente correct~ de que
la formulación de políticas
públicas es la consecuencia
fortuita de conflictos oscuros
que se prestan a
manipulaciones extralegales
de mafias que enwe tanto han
tornado el lugar de los partidos
convencionales.
evidentemente, de un clima sociocultural donde se ha
desvalorizado la política: ésta ya no se manifiesta como
el esfuerzo colectivo por antonomasia, sino como una
actividad de importancia relativa, que ya no contribuye
esencialmente a inducir cambios sociales relevantes y
menos aún a transformar la sociedad (Lechner, 1987:
25-27; vea el interesante aporte de Willke, 1996). La
complejidad de las políticas públicas, de los códigos legales y, en general, de las estructuras sociales ha alcanzado tal grado que ni los expertos más notables pueden
ofrecer una descripción coherente y una explicación
plausible del conjunto. Es arduo identificarse con un
orden configurado de esta manera; en numerosos países el público tiene además la impresión -básicamente
correcta- de que la formulación de políticas públicas es

70

la consecuencia fortuita de conflictos oscuros que se
prestan a manipulaciones extralegales de mafias que
entre tanto han tomado el lugar de los partidos convencionales.28 Es claro que este ambiente -donde se vislumbran también las limitaciones de toda democracia,
independientemente del grado de su institucionalización- es proclive al surgimiento de vigorosas corrientes
de antipolítica, máxime si otros movimientos, como los
ecologistas, los informales, los regionales y municipales, acaparan una parte del antiguo interés " político".
Lo peligroso de este desenvolvimiento estriba en las
demandas imprevisibles (y fácticamente imposibles de
satisfacer) de una democracia directa y plebiscitaria, en
el retorno de caudillos carismáticos y autoritarios y en
la proliferación de movimientos populistas. En última
instancia, el florecimiento de estos fenómenos irracionales manifiesta la pérdida de sentido que acompaña a
los procesos intensos de globalización y modernización
y la necesidad de retornar a una concepción razonable
del bien común.

LA NECESIDAD DE UN ENFOQUE
BASADO EN LA NOCIÓN DEL BIEN
COMÚN
Contra el optimismo algo ingenuo de los institucionalistas puede aseverarse que los estatutos y las prácticas
democráticas no garantizan que las políticas públicas
resultantes sean razonables o siquiera practicables
(Greven, 1993: 399-413); todo régimen concreto depende no sólo de orientaciones universalistas de indole
racional y de instituciones bien construidas, sino de elementos aleatorios y contingentes, de decisiones y visiones particularistas y de intereses predeterminados por
las condiciones del tiempo y el lugar. El énfasis en las
instituciones y las reglas de juego puede y suele ir de la
mano de la indiferencia ante las grandes metas norma28
En el mejor de los casos persiste la muy difundida opinión de
que la política continúa siendo un asunto de élites privilegiadas,
"una democracia de oligarquías competitivas" (Raimondo y
Echegaray, 1991: 84-90).

TRAYECTORIAS , AÑO IV, NO. 9 , MAYO - AGOSTO 2002

tivas de la sociedad y ante el
contenido de las políticas
públicas. Por todo ello, el
relativismo normativo y la
abstinencia de juicios valorativos acerca de programas
políticos así como la reducción de la legitimidad a la
mera legalidad y el rechazo
de los valores transcendentes de orientación29 constituyen los aspectos más cuestionables de las teorías contemporáneas sobre la democracia.
Los análisis institucionales que subyacen a las teorías de la transición democrática no están, por lo general,
exentos de un pluralismo
acrítico y un relativismo doctrinario. Ambos enfatizan
la multiplicidad en contra de las normas generales que
sirven a la comprensión de los humanos entre sí; subrayan la competencia irrestricta contra la necesaria cooperación entre los actores sociales; sobrevalúan el presente variopinto contra la presunta monotonía del pasado. Todos estos elementos, celebrados ahora por las
corrientes posmodernistas, contribuyen, sin embargo,
a dificultar uno de los objetivos más nobles y más caros
de la evolución humana: la convivencia razonable de
los mortales. Las teorías relativistas fundamentan y celebran la decadencia de la razón práctica y de toda doctrina axiológica porque se basan en un desencanto radical, típico de la modernidad: se apoyan en una concepción de la actividad científica como si ésta fuese una
mera herramienta del poder (la ciencia en cuanto técnica para mejor disponer de recursos), en la relatividad
de todos los valores, en una antropología del conflicto
perenne, en la contradicción entre naturaleza y política,
29

Un ejemplo claro de esta tendencia es la obra de Becket, 1985;
ver también Lechner, 1990.

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9 1MAYO · AGOSTO 2002

en una noción restringida de racionalidad y, ante todo,
en una visión de la vida como instinto y estrategia de
supervivencia, que niega explícitamente el bien común
y el anhelo de felicidad. Se trata, obviamente, de una
opción teórica entre otras, tan proclive al error como
una instituida sobre principios teológicos, tradicionales
o metafisicos.
Los enfoques institucionales y muchas teorías de
la transición democrática se basan a priori (sin una
problematización adecuada de sus propios fundamentos) en un liberalismo contractualista demasiado simple, que remite a los comienzos de la tradición liberal.
En la concepción de Thomas Hobbes, coexistían algunos principios ahora muy en boga: la legitimación del
poder y el Estado estaba dispensada de toda reflexión
ética; el hombre era considerado como un mero portador de intereses egoístas y visiones individualistas; lo
negativo por excelencia residía en el desmoronamiento
del orden público; y la solución consistía en la elaboración d e un marco contractual-institucional que pudiese resistir la guerra perenne que es la muy humana com-

71

�TEORÍA

TEORÍA

La democracia inconclusa

La derrwcracia inconclusa

La cultura contemporánea
de masas) con sus
propensiones
antiintelectuales)
antiaristocraticas y
antihistóricas) ha debilitado
el espíritu crítico) que ha sido
una especie de barrera
contra los peligros del
totalitarismo.
•

•

I

•

petencia por bienes materiales, prestigio y seguridad.30
El orden socio-político deja de tener conexiones vitales
con el derecho natural y se transforma en una construcción precaria, amenazada siempre de disolución
violenta: ya no se busca el bien común, sino evitar males mayores. Éste es el talante general de las teorías
posmodernistas en tomo a la democracia, que ha teñido también las doctrinas institucionales.
Precisamente en medio de una modernidad con
inclinaciones anómicas y autodestructivas debemos retornar al concepto aristotélico del bien común definido
éticamente. La clarividencia que brinda el miedo (como
en la teoría de Hobbes) tiene sus límites en cuanto concepto y praxis: no sirve ni para comprender ni para
resolver todos los problemas que emergen de la sociabilidad. La vida política es algo más que la canalización
del miedo mediante conflictos regulados; la cohesión
social es algo más que una ficción institucional que re-

30

Ver Romero, 1997: 37-41; y la espléndida obra de Kersúng,
1992: 17, 25-31, 101, 110, 115, 138.

72

duce los riesgos de la anomia y la incertidumbre. El
temor no es la única causa de las sociedades organizadas
y de su perdurabilidad y estabilidad: las creencias religiosas, las convicciones morales y las opiniones ideológicas son también fundamentales para cimentar un orden perdurable. El hombre es algo más que el animal
exento de vínculos morales y emotivos, sediento de
poder e insaciable de éste, como lo vieron Hobbes y sus
discípulos: no todos perciben en el prójimo un medio
para la satisfacción de sus intereses y fines. En general,
muchas concepciones contractualistas se restringen a
un tipo de racionalidad: la instrumental. Ésta emerge
como la consejera privilegiada de un egoísta inteligente
que actúa dentro de un programa de meros intereses
materiales, calculables y profanos, y se conforma con el
orden establecido y coopera con las autoridades establecidas porque esta estrategia le trae más ganancias
que la confrontación permanente. Este individuo libre
de ataduras, asocial y ateo intenta a lo sumo corregir
con astucia las deficiencias que la naturaleza y su individualidad le han impuesto.
En el presente requerimos, en cambio, de una
razón objetiva que vaya allende el análisis de los medios
y cuestione también los fines de la organización social.
Precisamos una razón que transcienda el instrurnentalismo -el cálculo de estrategias- y que se preocupe
por objetivos no cuantificables como el bien común, la
conservación de los ecosistemas a largo plazo, la vida
bien lograda, la moralidad social y la estética pública.
La vida bien lograda no significa una vida de excesos
materiales, sino una de convivencia razonable con los
otros.31 Herfried Münkler ha propuesto una fundamentación ética de la democracia después de demostrar las
aporías e insuficiencias de teorías contractualistas basadas en el puro cálculo estratégico del interés egoísta.
De acuerdo con su concepción, la virtud política -la
intención no coercitiva de orientarnos por el bien común- constituye la "auto-explicación de la sociedad";

31

Ver dos interesantes ensayos en el marco de la nueva producción
teórica alemana: Münkler, 1999: 17-40; Beyme, 1999: 81-99.

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO · AGOSTO 2002

en ella confluyen los ideales de libertad y tolerancia con
el imperativo de poder regenerar y adaptar la sociedad
según desenvolvimientos tecnológicos que pueden ser
tanto positivos como negativos. De acuerdo con esta
noción de reminiscencia kantiana, no se trata de mejorar moralmente a la humanidad, sino, más modestamente, de neutralizar mutuamente los designios egoístas, de modo que pierdan su efecto destructivo (Münkler, 1992: 28, 36 y ss). La consecuencia positiva es una
idea del bien común, no hbre de elementos prácticopragmáticos, que se asienta en el respeto a los derechos
de terceros: de ésta respeto a algo que uno exige para sí
mismo de modo egoísta y de su expansión y aplicación
a muchos casos nace una concepción del bien común
que abstrae de la moralidad específica de cada sujeto.
Aquellos que persiguen su propia ventaja de manera
egoísta, pero de modo razonable, es decir a largo plazo,
terminan por reconocer los derechos de terceros. Esta
hipótesis se combina con el núcleo de la t.eoría de la
accüm comunicativa expuesta por Jürgen Habermas
(1981: 28): las ideas de verdad, hbertad y justicia están
inmersas de forma constitutiva en la estructura lingüística de la comunicación humana y no pueden ser diluidas por los efectos de las propuestas relativizadoras de
las ciencias sociales. El discurso argumentativo sin coerciones recoge las opiniones diferentes y divergentes de
los sujetos y las conduce a un consenso racional
intersubjetivo aceptable para la comunidad. 32 La racionalidad comunicativa es el cimiento de la autodeterminación de los sujetos políticos y de sus derechos
libertarios.
Por ello, lo conveniente parece ser un pluralismo
moderado que se mueva dentro de parámetros apre32

Basándose en la autorreflexión de las ciencias, Habermas cree
posible rescatar en cuanto ideas normativas no sometidas a un
cuestionamiento permanente los fundamentos universalistas de la
moral Yel derecho, las constituciones modernas, la conformación
democrática de la voluntad política y el individuo con su identidad
inconfundible y su invulnerabilidad liminar (ver también Habermas,
1985: 137 y ss). Para una critica brillante de esta posición, véase
Wellmer, 1993: 162: la comunicación ideal de Habermas se asemeja
a un nirvana budista.

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO • AGOSTO 2002

ciados y respetados por todos, como son ~ deberían
ser- los derechos humanos. El relativismo cultural, que
es una conquista importante de la modernidad, debe
ser relativizado a su turno. El individuo en sociedad requiere necesariamente de una moral que modere y canalice sus exigencias siempre crecientes: las instituciones restringen ciertamente sus instintos e intereses, pero
enriquecen su vida cultural y social y, ante todo, preservan los derechos de terceros, que tienen la misma dignidad ontológica que los primeros. Tenemos necesidad

73

�TEORÍA

TEORÍA

La democracia inconclusa

de leyes y estatutos de alguna manera imbuidos por la
noción del bien común, para evitar la caída del hombre
en la anomia y la destrucción: la democracia pluralista
y el mercado libre, en cuanto la encarnación de la necesaria autonomía de las instituciones humanas, deben
funcionar en el marco de valores generalmente admitidos y practicados. Tenemos asimismo que recobrar la
capacidad de decir no a las dilatadas estulticias sociales,

Precisamos una razón que
transcienda el
instrurnentalismo y que se
preocupe por objetivos no
cuantificables como el bien
cmnún, la conservación de
los ecosistemas a lawo plazo,
la vida bien lograda, la
moralidad social y la
estética pública.
difundidas por los medios masivos de comunicación.
"Hay que reanudar la critica de nuestras sociedades
satisfechas y adormecidas", escnbió Octavio Paz ( 1992:
14), y "despertar las conciencias anestesiadas por la
publicidad". Y precisamente porque es incómodo (y
políticamente "incorrecto" hoy), hay que mencionar
claramente un último punto. Debemos pensar en revalorizar concepciones que no tienen precisamente que
ver con democracia ni con modernización: la idea clásica del bien común, el retomo a la tradición entendida
como herencia crítica, la religiosidad en cuanto dota-

74

La democracia inconclusa

ción de sentido y la revalorización de la aristocracia 33
como factor para diluir la alienante cultura moderna de
masas y para refrenar las plutocracias mafiosas.&amp;,,

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33

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formularlo, por lo menos públicamente. Las masas tenían antes
vergüenza de su vulgaridad; ahora proclaman orgullosamente su
"derecho a la vulgaridad" y tratan de imponerlo (exitosamente)
dondequiera; además: las masas disfrutan de un notable bienestar
material, pero desprecian los esfuerzos científicos y teóricos que
son la precondición del avance técnico. El narcisismo de estas masas
educadas sólo técnicamente -pero con un exitoso barniz modernizador- está contrapuesto a la austeridad, autoexigencia y autodisciplina del llamado hombre selecto; la expresión no es la más
feliz, pero proviene de un crítico clarividente (Ortega y Gasset,
1964: 42, 72, 77).

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I AÑO IV, NO. 9

1 MAYO - AGOSTO 2002

77

�_.
ÁMBITO
Banca y dominación

AMBITO

Banca y dominación
Los bancarios brasileños en la fase de la reestructuración
capitalista contemporánea
NrsE JrNKINGS

D

esde el tercer cuarto del siglo pasado, cuando se desmoronaron las bases de la llamada
"era de oro" del capitalismo, se instauró un
nuevo momento en la historia económica y
política mundial que Eric Hobsbawn (1997) denomina "décadas de crisis". Una crisis que afectó, en grados
diferenciados, a todas las regiones del mundo y que áene como su fase más visible el agotamiento del modelo
de desarrollo económico y el patrón de dominación de
clase basados en el taylorismo-fordismo y en el keynesianismo. Como respuesta a esa crisis se ha desencadenado un amplio proceso de reestructuración del capital
que busca fincar en nuevas bases las condiciones de la
expansión capitalista. 1
Las transformaciones en curso en el capitalismo
mundial, que resultan de un nuevo conjunto de relaciones internacionales y locales, alcanzan a todas las
esferas de la vida social y se traducen en cambios en la
configuración espacial de los procesos de acumulación
de capital, en la organización de la producción y del
consumo y en el sistema de dominación política e ideológica del capital. La expansión sin precedentes de los
mercados monetarios internacionales y el dominio de
la esfera financiera en el movimiento general del capital, la introducción de agresivas modalidades productivas para alcanzar la máxima intensificación del trabajo,

' El movimiento contemporáneo de reorganización del capital es
interpretado por diversos pensadores como expresión de una crisis capitalista profunda, de dimensión estructural y de los mecanismos generados en su tentativa superación.Ver: Meszaros, 1995;
Chesoais, 1996; Teixeira, 1996; Brenner, 1999; Antunes, 2000.

78

así como las políácas de liberalización del comercio, de
privatización del Estado y de ataque a los derechos del
trabajo y a la organización sindical son expresiones de
la reestructuración y de la mundialización contemporáneas del capital.
La naturaleza de la actual crisis capitalista y el
significado de las transformaciones económicas, sociales, culturales, políticas e ideológicas que afectan a la
dinámica del capitalismo contemporáneo han sido objeto de muchas controversias entre los científicos sociales que p iensan esos movimientos, deflagrados en "un
periodo de rápido cambio, de fluidez y de incertidumbre" en las palabras de David Harvey (1993: 11 9).
Apuntando algunos dilemas teóricos para la aprehensión de la lógica de ese proceso, el autor sugiere que tal
vez el capitalismo está en un momento de transición de
un modo de acumulación de capital fordista-keynesiano a un nuevo régimen de acumulación, llamado provisionalmente de "acumulación flexible":
No está claro si los nuevos sistemas de producción y de
marketing, caracterizados por procesos de trabajo y mercados más flexibles, de movilidad geográfica y de rápidos

cambios en las prácticas de consumo garanticen o no el
título de un nuevo régimen deacumulación[...] Hay siempre el peligro de confundir las transformaciones transitorias y efimeras con las de naturaleza más profunda de la
vida político-económica. Pero los contrastes entrelas prácticas político-económicas actuales y las del periodo de
expansión de la posguerra son suficientemente significativos para considerar la hipótesis de un tránsito del

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO • AGOSTO 2002

fordismo hacia lo que podriamos Uámar régimen de acumulación "flexible", una reveladora manera de caracterizar la historia reciente (Harvey, 1993: 119).

Los movimientos recientes
de liberalización económica,
desregulación y
mundialización del capital,
que convirtieron el sistema
financiero internacional
en un ccmega-mercado
único de dinero)),
tuvieron un efecto
desestabilizador
en los sistemas
bancarios nacionales.

En el ámbito productivo, la acumulación "flexible" combina sofisticadas formas de apropiación de
plusvalía -apoyadas en la teleinformática y en prácticas
de control y gestión del trabajo que mistifican y oscurecen los mecanismos de dominación del capital- con
otras antiguas, basadas en la prolongación de la jornada de trabajo y en el tope salarial, incrementando y perfeccionando la explotación capitalista del trabajo.
Los bancarios, como millones de trabajadores
afectados por la reestructuración contemporánea del
capital, experimentan la inestabilidad del empleo y la
intensificación del trabajo en su vida cotidiana. En tanto segmento de la clase trabajadora directamente vinculado a los movimientos comandados por el capital
financiero -lidiando en su actividad diaria con la fracción del capital que se valoriza conservando la forma
dinero-, los bancarios viven de modo singular las transformaciones del capitalismo mundializado.

ELEMENTOS DE LA REORGANIZACIÓN
DEL TRABAJO EN LOS BANCOS
Un proceso intenso de reorganización operacional y del
trabajo se desarrolla en los bancos para adaptarlos a la
manera en la cual el capital se reproduce hoy. Porque
los movimientos recientes de liberalización económica,
desregulación y mundialización del capital, que convirtieron al sistema financiero internacional en un "megamercado único de dinero", tuvieron un efecto desestabilizador en los sistemas bancarios nacionales. Com o
señala Dominique Plihon (1999), la naturaleza especulativa del sistema financiero internacional y su frágil
relación con la esfera productiva ocasionaron una fuerte caída en la participación de los bancos en el financiamiento de las economías, tanto en países industrializados como en aquellos situados en la periferia del capitalismo mundial.

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1MAYO - AGOSTO 2002

Itzhak Swary y Barry Topf destacan la adopción
de medidas de desmantelamiento de la política protectora de los sistemas financieros nacionales, en el contexto de la liberalización económica, como factor importante del aumento de la vulnerabilidad de los bancos. Según los autores, la apertura ex-post de los sistemas bancarios nacionales a la competencia de los grandes grupos financieros extranjeros y de instituciones
no bancarias, que concentran elevadísimas sumas de
capital monetario, se tornan centrales en los movimientos contemporáneos de expansión financiera (Swary y
Topf, 1993: 544-6).
De hecho, en la realidad capitalista que Fram;:ois
Chesnais (1999) calificó de "régimen de acumulación
mundial predominantemente financiero",2 los bancos
no son ya las instituciones dominantes. Ahora, los gran2

Ver también Chesnais, 1997.

79

�ÁMBITO

ÁMBITO

Banca y dominación

des inversionistas instirucionales y organizaciones financieras no-bancarias -tales
como los fondos de pensión y las sociedades de inversión colectiva-, son lideres en
las transacciones de los mercados monetarios mundiales.
Por la tanto, es para erúrentar ese
ambiente financiero y la intensificación de
la competencia en los mercados nacionales
e internacionales que, desde los años ochenta, se desencadena un proceso de reestructuración de los sistemas bancarios en diversos países del mundo capitalista. Por un lado,
ese proceso estimula la concentración y la
centralización del capital en el sector, al promover liquidaciones, privatizaciones, fusiones o incorporaciones de bancos. Por otro,
implica una redefinición del perfil operacional de las instiruciones bancarias que se vuelcan a los
mercados de capital desarrollando actividades puramente especulativas, diversificando servicios y productos,
utilizando nuevos instrumentos financieros. Al mismo tiempo, esos movimientos son acompañados de medidas de
reorganización productiva que cambian las relaciones y condiciones de trabajo y significan precarización del empleo
para un gran contingente de asalariados bancarios.
Según apunta un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (1992: 90-116), la creciente
competencia en los mercados monetarios obliga a los
bancos a convertirse en "empresas dinámicas", orientadas a los negocios. En esa perspectiva, la concepción
de nuevos productos bancarios, el desarrollo tecnológico y la mayor inversión en la calificación de la fuerza de
trabajo son pilares esenciales de las opciones mercadotécnicas de los bancos. La OIT apunta la tendencia a
un aumento en la proporción del personal con grados
más altos de educación formal y capacitación técnica
en el sector bancario mundial, al tiempo que se reduce
la participación de trabajadores en funciones administrativas, consideradas menos calificadas desde el punto
de vista de la división capitalista del trabajo.

80

Banca y dominación

Diversos estudios sobre los sistemas financieros
de países capitalistas centrales detectan un cambio de
las actividades administrativas a las comerciales en los
bancos, privilegiando el contacto con el cliente y sofisticando la prestación de servicios financieros. Marnix
Dressen y Dominique Roux-Rossi, al analizar las transformaciones recientes en los bancos franceses, destacan el "declive de la cultura administrativa", basada en
tareas rutinarias y en el tratamiento impersonal en favor de la "culrura del bancario en contacto con el cliente": el bancario-vendedor. Los bancos franceses, intentando desarrollar sus acciones en los negocios y en la
venta de "productos" y servicios, automatizan, tercerizan e integran a las actividades de venta una gran cantidad de tareas administrativas (Dressen y Roux-Rossi,
1996: 31-44).
En Brasil y en otros países de América Latina, en
el transcurso de los años noventa, se desarrolló una reorganización de los sistemas financieros nacionales en
el contexto de la adopción de medidas de liberalización
comercial, desregulación financiera y privatización de
la economía. Tales medidas, que permitieron una significativa cobertura de los flujos de capitales extranjeros

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en la región, subordinaban cada vez más !as políticas
económícas y monetarias de estos países a la dinámica
de las economías hegemónicas y los insertaban, en desventaja, a los movimientos de la mundialización financiera.
De acuerdo con Cristina Freitas y Daniela Prates
(1998: 185-186), en el transcurso de la década se observó una intensa expansión de los grupos financieros
extranjeros en América Latina, posibilitada por las políticas de aperrura económica y estimulada por la presión de la competencia en los mercados financieros
mundiales.Tomaba cuerpo un proceso de fortalecimiento del gran capital privado transnacional en los sistemas bancarios de los países de la región, con el aumento significativo de la participación extranjera en esos
sistemas,3 el recrudecimiento de la concentración y de
la centralización del capital en el sector y el desarrollo
de programas de privatización de las instiruciones bancarias estatales.4
Especialmente después de la implementación del
programa de estabilización monetaria llamado Plan
Rea~ en el Brasil de mediados de los años noventa, se
profundizó la reestructuración del sistema bancario
nacional. 5 De manera semejante a los procesos desencadenados en los países capitalistas centrales a lo largo
de la década de los ochenta, en Brasil, los "ajustes" en el
sistema financiero se dirigieron a la reducción de cos-

3

En enero de 1994 había 18 instiruciones de banca múltiple
nacional bajo el control extranjero; cinco años después, en enero
de 1999, éstas ya eran 42, de acuerdo con datos de la ANDIMA,
1999.
4
De los 32 bancos que integraban el sistema bancario estatal
brasileño en 1994, veinte fueron privatizados, liquidados o
federalizados para su furura privatización entre diciembre de ese
año y finales de 2000. La privatización del Banco Estatal de San
Pablo (Banespa), la mayor instirución bancaria del sistema
financiero estatal, fue dificultada por un fuerte movimiento de
resistencia de los trabajadores banespianos, organizados en el
Sindicato de los Bancarios de San Pablo y por la Asociación de los
Funcionarios del Banco del Estado de San Pablo (AFUBESP), sin
embargo, la privatización fue finalmente concretizada en noviembre
de 2000 cuando la instirución fue adquirida en subasta por el gran
banco eXtranjero Santander.
5
Para mayores detalles de la reestruturación en el sistema financiero
brasileño de los años noventa, consúltese Minella, 1998.

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1MAYO· AGOSTO 2002

tos de operación -apoyados en la intensificación tecnológica y en la terciarización- y la concepción de nuevas
estrategias mercadotécnicas, basadas en la diversificación y sofisticación de productos y servicios (Ro~gues,
1999: 35).

El paso de la atención
tradicional en las agencias
bancarias a la atención
electrónica y la progresiva
sustitución del papel-dinero
por la tarjeta electrónica)
convierten a las agencias
en tiendas inforniatizadas
de ('productos)) y servicios
financieros.

En una coyunrura de relativa estabilización monetaria y de intensificación de la competencia, especialmente en una fase de gran presencia de los grandes
grupos financieros internacionales en el mercado interno, la expansión de las actividades de negocios se convirtieron en "condición imprescindible de supervivencia" de los bancos, según la interpretación de los banqueros y de sus asesores de área. Paralelamente se instituyen ajustes organizacionales fundamentados en la tecnología informática y microelectrónica, en prácticas
flexibles de remuneración y de contratación de fuerza
de trabajo y en la adopción de programas de "calidad
total". Tales movimientos de reorganización producti-

81

�ÁMBrTO

ÁMBrTO

Banca y dominación

Banca y dominación

va implicaron profundas
modificaciones en los ambientes laborales de las instituciones financieras, afecmndo dramáticamente el empleo
bancario e hipertrofiando a
una población trabajadora
excedente en el sector. Según
datos del DIEESE (2001),
de 815 mil bancarios contratados regularmente en el
sector a finales de los ochenta, quedaban sólo alrededor
de 388 mil al finalizar el año
2000.
De hecho, las actuales potencialidades de desarrollo tecnológico y científico han sido reducidas a simples herramientas de las
estrategias de mercado y de
reorganización del trabajo
en el ámbito bancario. Con
el soporte teleinformático se desactivan los grandes centros de procesamiento de datos, de servicio y de compensación que reunían numerosos contingentes asalariados en los años sesenta, setenta y ochenta. Paralelamente, el paso de la atención tradicional en las agencias
bancarias a la atención electrónica -a través de centrales telefónicas, cajeros automáticos, Internet y sistemas
Jwme bankin¡f'- y la progresiva sustitución del papeldinero por la tarjeta electrónica, convierten a las agencias en tiendas informatizadas de "productos" y servicios financieros.
Este proceso de reestructuración, que desemplea
e intensifica el uso capitalista de tecnología en los bancos, permite un significativo crecimiento de los niveles
de productividad del trabajo. En un estudio sobre la

6

Sistemas electrónicos que permiten la conexión de la computadora
del cliente a la del banco.

82

evolución de la productividad del trabajo bancario entre 1994 y 1997,elDIEESE
(1998) utilizó dos indicadores de medición de la productividad del trabajo: a) la
relación entre el valor de las
operaciones de crédito y la
cantidad de trabajadores
bancarios; b) la proporción
entre el valor de los depósitos totales y el número de
bancarios. De acuerdo con
el primer indicador, el aumento de la productividad
del trabajo bancario en el
periodo considerado fue de
61.4%, resultado de la reducción de la plantilla de trabajadores empleados en el
sector y de un crecimiento,
aunque discontinuo, del saldo de operaciones de crédito. Considerando el segundo indicador, la ganancia de
productividad del trabajo bancario fue de 80.2% en el
mismo periodo, como consecuencia del aumento de
29.1% de los depósitos y de la caída del número de
trabajadores en 28.4%.
Los cambios en las condiciones de trabajo repercuten también en el mundo del trabajo en los bancos,
particularmente en las categorías profesionales. Las
medidas de reestructuración de los bancos excluyen,
con mayor frecuencia, a los trabajadores considerados
menos calificados o no adaptados a los principios empresariales de "calidad total" y de "excelencia" en la
atención al cliente. Van siendo despedidos, prioritariamente, los bancarios responsables de tareas de infraestructura de apoyo o de atención simplificada, puestos
de trabajo que son continuamente sustituidos por máquinas automatizadas o por trabajadores subcontratados
por los procesos de terciarización. Simultáneamente,

TRAYECTORIAS : AÑO IV, NO. 9 I MAYO - AGOSTO 2002

son valorizados los profesionales con capacidad de dirección, hábiles en ventas y capaces de comprender los
movimientos del mercado financiero, aptos para una
atención personalizada a los clientes prejerenciales de los
bancos; clientes con alto rendimiento y potencial de
inversión.
El énfasis actual de los bancos en la "excelencia"
de atención al cliente como forma de diferenciación
mercadotécnica y en la venta de "productos" y servicios financieros como importante mecanismo de rentabilidad se hace acompañar, por tanto, de una redefinición de la identidad profesional del bancario. Los trabajadores colocados en las agencias, en puestos y centros
de atención se convierten en bancarios-vendedores, que
deberán estar capacitados en la atención integral al cliente. Sea reparando equipos, sea actuando individualmente, los bancarios-vendedores son compelidos a vender
títulos, seguros y todos los demás "productos" y servicios disponibles, mediante metas impuestas por la administración de los bancos (Izumi, 1996;Jinkings, 1999).
En las instituciones bancarias estatales, sucesivas
medidas de reorganización productiva son destinadas
a transformarlas en empresas lucrativas, adaptadas al
escenario de la mundialización financiera, atractivas para
el capital privado transnacional. Es un movimiento que,
en general, antecede a los procesos de privatización de
los bancos, en el marco del actual desmantelamiento
del sistema bancario estatal brasileño. Programas que
apuntan a la máxima productividad del trabajo se suceden febrilmente, inspirados en las experiencias de los
grandes bancos privados.
Un conjunto de innovaciones tecnológicas y
gerenciales sustentan, sistemáticamente, los movimientos de ajustes operacionales y organizativos de esos bancos, permitiendo la extinción de puestos de trabajo, reduciendo las sucursales y los puntos de atención al público, diseminando el miedo y la ansiedad en los centros
de trabajo. En particular, la implementación de programas de presión para la jubilación o el retiro voluntario Programa de Desligamento Voluntario (PDV)- y las
transferencias arbitrarias de bancarios se convirtieron

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

j MAYO - AGOSTO 2002

Los trabajadores
colocados en las agencias)
en puestos y centros
de atención) se convierten
en bancarios-vendedores
compelidos a vender
títulos) seguros y todos los
demás ('productos)) y servicios
disponibles) mediante
metas impuestas
por la administración
de los bancos.
en un instrumento importante de reducción de la fuerza de trabajo allí empleada y del desmantelamiento del
sector bancario estatal en Brasil.
Este complejo proceso de transformaciones en
los bancos genera importantes modificaciones en las
relaciones de poder desarrolladas en los ambientes laborales. Paralelamente, las innovaciones tecnológicas y
organizacionales características del patrón productivo
en la era de la acumulación flexible, las instituciones
financieras practican nuevas formas de control y gestión del trabajo por medio de las que intentan adherir a
los trabajadores al proyecto contemporáneo de reproducción capitalista.
En efecto, los actuales mecanismos del poder organizacional disfrazan sus instrumentos coercitivos e
instituyen una serie de artificios para alcanzar la máxima disciplina y eficacia de cada trabajador. El establecimiento de premios al salario por concepto de productividad, el desarrollo de un sofisticado sistema de

83

�ÁMBITO
ÁMBITO

Banca y dominacwn

Banca y dominacwn

El modo contemporáneo de gestión Y control del ~bajo recrea patrones de dominación de das~ que sus~tuyen la rígida jerarquía y el despotismo abierto del regimen de acumulación de capital fundado en el fordtaylorismo, intentando construir un m_odelo de
trabajador que piensa y hace en nombre del_capital. Co~o
señala Nicole Aubert y Vicent de Gaule¡ac, no es solo
en el movimiento de los cuerpos exigido en el sistema
taylorista, o del corazón como defendían los principios
de la Escuela de Relaciones Humanas7, en que se basan
las actuales estrategias gerenciales: "es el movimiento
total del individuo lo que se desea obtener, no solamen-

te su energía fisica y afectiva, sino también se trata de
captar su energía psíquica" (Aubert ·y Gaulejac, 1991,
p. 84).
La disciplina y el control del trabajo quedan oscurecidos en las estrategias gerenciales, llamadas "participativas", que toman la apariencia de instrumentos
de democratización de los ambientes laborales. De hecho, al estimular la concepción de formas productivas
más racionales por los trabajadores, las nuevas políticas
de gestión buscan incorporar el saber práctico acumulado en el día a día del trabajo, al mismo tiempo que
persiguen la integración ideológica de los trabajadores.
Simultáneamente, un conjunto de conocimientos, habilidades y atributos en los cuales predominan componentes cerebrales, no requeridos bajo la lógica taylorista
de utilización de la fuerza de trabajo, son incorporados
a la calificación del trabajo, en el ámbito de la acumulación flexible del capital. Todo sucede como si hubiesen
sido, finalmente, eliminadas las relaciones antagónicas
que confrontan la capacidad viva del trabajo al capital,
así como la separación entre concepción y ejecución en
el proceso de trabajo.
Al analizar la lucha histórica de la clase trabajadora por mejores condiciones de existencia, Christophe
Dejours destaca el fortalecimiento de la organización
sindical y política de los trabajadores y su capacidad de
resistencia a los métodos tayloristas del siglo XX. El
taylorismo escindía radicalmente trabajo intelectual y
trabajo manual, neutralizando la actividad mental de
los trabajadores, al mismo tiempo que introducía nuevas exigencias fisiológicas -especialmente de tiempo y
ritmo de trabajo- en los ambientes productivos. El autor señala que es "el cuerpo dócil y disciplinado" creado por esa modalidad productiva que aparece como
principal objeto de sufrimiento en el trabajo: "cuerpo
sin defensa, cuerpo explotado, cuerpo fragilizado por
la privación de su protector natural, que es el aparato
mental". Es ése el escenario en el cual surgen nuevos

El movimiento de la Escuela de Relaciones Humanas ~ue se
desarrolló como reacción a las ideas tayloristaS de gerencia tuvo

en Elton Mayo (1959) a su principal ideólogo. Para un análisis
critico de ese movimiento véaseTragtenberg, 1989.

países centrales desde los años setenta, alcanzaron al universo bancario brasileño en la década de los
noventa y transformaron radicalmente las condiciones y relaciones de trabajo. Con el apoyo de la
teleinformática, esos nuevos métodos de organización productiva
aumentan drásticamente la productividad del trabajo y crean
grandes excedentes de fuerza de
trabajo, agravando los niveles de
desempleo y de subempleo en el
sector bancario. En los ambientes
laborales, los programas de "calidad total" y de "remuneración variable" crean formas sofisticadas
de control de la fuerza de trabajo,
que persiguen una mayor disciplina y eficacia a través de la tentativa de interiorizar, en cada bancario, la ideología empresarial.

comunicación empresa-trabajador
y la creación de equipos "de calidad" en los centros de trabajo son
algunas de esas estrategias de dominación. En especial, la introducción de la llamada "remuneración
variable" en la mayoría de los conglomerados financieros, que asocia
los· rendimientos del trabajador al
cumplimiento de metas de productividad, contiene un enorme
potencial disciplinante Y
movilizador desde el punto de vista del capital.
Ésas son algunas condiciones esenciales que caracterizan el
proceso de reestructuración en los
bancos, marcado por tres fenómenos sociales, de acuerdo con Liliana Segnini (1998: 476-481):
Alw índú:e de desempko, como
consecuencia de las prácticas flexibles de gestión,
reducción de niveles jerárquicos Y política tecnológica dirigida a la disminución de puestos de trabajo

•

y al aumento de la productividad.
.
Terciarización y precarización del trahaJo, como estrategias de reducción de costos Y elevación de la
productividad que se expresan en condicion~ de
trabajo caracterizadas por jornadas laborales mas largas, salarios relativamente inferiores y mayor_e~plotación del trabajo, comparadas con las condiciones

•

•

regularmente contratadas en los bancos.
.,
IntenSificaciim del trabajo, consecuencia de la fu.~1on
de puestos de trabajo y de la reducción de los mveles jerárquicos, de un lado Y, de otro, de las políticas
de gestión Y control del trabajo que apuntan a la
"maximización de los resultados".

De esta manera, las nuevas formas productivas
de acumulación flexilile de capital, diseminadas en los

LOS NUEVOS MECANISMOS DE
CONTROL EN EL TRABAJO BANCARIO

1

TRAYECTORIAS

84

I

AÑO IV, NO. 9 1MAYO • AGOSTO 2002

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

1 MAYO· AGOSTO 2002

temas en las luchas de los trabajadores, que se expresan
en palabras de orden contra el trabajo alienado, el despotismo taylorista, la separación entre trabajo intelectual
y manual, el sufrimiento mental en el trabajo (Dejours,
1987: 14-25).
Como observamos anteriormente, la búsqueda
de nuevos patrones de acumulación frente a la crisis
contemporánea del capital resultó, en el ámbito productivo, en una emergencia de las formas flexibles de
organización del trabajo. Resultantes tanto de las exigencias de la competencia intercapitalista, intensificada por los movimientos de la mundialización del capital, como de la necesidad de controlar las luchas de la
clase trabajadora, los movimientos actuales de reorganización productiva incorporan temáticas anteriormente
formuladas en las reivindicaciones y revueltas obreras.
Así, al trabajo repetitivo y rutinario, disciplinado bajo el
sistema taylorista, la acumulación flexible contrapone
la actividad presentada como polivalente y enriquecida
de contenido; al obrero dócil se contrapone el trabajador dotado de inteligencia y creatividad; a la escisión

Al estimular la concepción de
formas productivas más
racionales por los
-trabajadores) las nuevas
políticas de gestión buscan
incorporar el saber práctico
acumulado en el día a día
del -trabajo) al mismo tiempo
que persiguen la integración
ideológica de los -trabajadores.
85

�~

ÁMBITO

~ ; ¡Jfii -

Banca y dominación

rígida entre concepción y ejecución del trabajo, la participación y el involucranúento del asalariado en las
cuestiones relativas a su actividad laboral.
Entretanto, las actuales transformaciones del trabajo, sean organizacionales, o sean tecnológicas, implican una permanencia de las dificultades y del sufrirrúento para una gran parte de la clase trabajadora.8 Michel
Gollac y Serge Volkoff, basándose en investigaciones

Un diagnóstico más detallado del agravamiento provocado por la
acrual reestructuración productiva del capital a la salud de los
trabajadores se encuentra en Huez, 1997 y Seligmann-Silva, 1994.

8

86

de 1984 y 1991, constatan recientemente una degradación de las condiciones de trabajo de los asalariados en
países de Europa y de otras regiones del mundo capitalista. De entre múltiples elementos de esa degradación,
los autores destacan que la ínt,ensificación del trabajo,
mediante el aumento de la presión sobre el ritmo de las
tareas, es el factor esencial del agravamiento de las condiciones laborales (Gollac y Volkoff, 1996).
En el contexto de la desregulación de los mercados y de la exacerbación de la competencia, las técnicas
de gestión de la fuerza de trabajo en el interior de las
empresas vinculan las actividades que serán realizadas
y su ritmo a las fluctuaciones y exigencias del mercado
consumidor. Como señalan Gollac y Volkoff, " la sustitución del patrón o jefe por el cliente-rey, la transformación de la autoridad por la presión de la competencia
son, en efecto, el corazón de los nuevos métodos gerenciales". Apoyados en investigación empírica sobre la
evolución del trabajo en Francia, los autores muestran
que en 1993, 58% de los trabajadores declararon que
su ritmo de trabajo dependía de las variaciones cualitativas y cuantitativas de la demanda, en contraste con
tan sólo 39% en 1984.
Al mismo tiempo, los resultados de la investigación llevaron a la constatación de que no disminuyeron
las presiones derivadas de la organización del trabajo y
de sus mecanismos burocráticos. Al contrario, crece la
presión por la intensificación del ritmo de trabajo en
función de la cadencia de las máquinas, de normas de
producción, del control permanente ejercido por las jefaturas, de la interdependencia entra colegas de trabajo.
De ese modo, "el ritmo de trabajo tiende a ser determinado por normas, controlado por la jerarquía y legitimado por las exigencias de la clientela" (Gollac yVolkoff,
1996: 59-60).
En los bancos, las estrategias mercadotécnicas
basadas en la excelencia, de atención implican una fuerte
presión por la productividad en los centros de trabajo.
Pero, como en otros segmentos de la clase trabajadora,
la presión se presenta diluida y mistificada por las "leyes" del mercado y las exigencias atribuidas a la coro-

1RAYECTORIAS

¡ AÑO IV, NO. 9

1MAYO - AGOSTO 2002

petencia interbancaria y a los clientes. De la misma forma, los mecanismos de dominación que entrañan los
programas de "calidad total" y "remuneración variable" actúan para disfrazar e intensificar la explotación
capitalista del trabajo en los ambientes bancarios, corno
ya señalamos. Pues, creando equipos de calidad, organizando campañas de ventas de productos y servicios,
determinando metas de productividad individuales y
colectivas, estableciendo un sistema complejo de
prerniaciones y castigos, esos programas se constituyen
en un instrumento esencial de la gestión del trabajo en
los bancos. El control burocrático tiene una importancia reducida en este escenario, donde predominan la
ansiedad y el temor, la sobrecarga de trabajo, los artificios gerenciales para quebrar los lazos de solidaridad
entre los trabajadores y debilitar la lucha sindical.
En los años ochenta, las llamadas "jefaturas intermedias" -responsables directas del control y supervisión del trabajo en las diversas secciones de los bancos- eran figuras centrales en las relaciones de poder
alli establecidas. En efecto, en tanto personificación del
poder organizacional en el ambiente de trabajo, el bancario que detentaba el cargo de jefe se constituía en la
expresión inequívoca de la autoridad patronal. En la
prensa sindical del periodo constan millares de denuncias relativas a situaciones de arbitrariedad en las relaciones entre dirección y trabajadores ejemplarmente
sintetizadas en la Folha Bancária, periódico del Sindicato de los Bancarios de Sao Paulo.
A ese propósito, son ilustrativas las denuncias de
intensa presión por productividad en los bancos privados Mercapaulo, Itaú y Unibanco, explicitas en las exigencias de las jefaturas en cuanto al ritmo de trabajo y
cumplimiento de metas de producción:
Se está llevando a cabo una auditoóa en el DEPRO de
Mercapaulo bajo una intensa presión de la jefatura. Hasta
el horario de ida al baño tiene que ser anunciado en la
computadora. Exigen 1Omil pulsos de cada funcionario.
Aquel que no entre en ese esquema va para la calle
(Mercapaulo, .ro/ha Bancána, núm. 1,111, 17/04/1985).

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

1MAYO - AGOSTO 2002

Rñh&amp;

Los trabajadores son
responsabiliztUÚJs de la
supervivencia del banco en
un contexto de intensa
competencia) atribuyéndole
a las ccexigencias del
mercado)) y a los deseos de
los clientes la presión
por el ritmo intenso
de trabajo y la calidad
de las tareas ejecutadas.
La jefarura obliga al personal a trabajar a un ritmo acelerado; no se puede mirar para otro lado, ni conversar. Fn
algunos tumos el personal es forzado a quedarse más allá
de su horario. &amp;to porque existe una competencia entre

las jefaturas, para ver cual tumo produce más para el banco (ltaú, Núcleo Concepción, .ro/ha Bancána, núm. 879,
20/02/1984).

Los jefes de todos los sectores están presionando y amenazando al personal con despidos, en caso de que no alcancen las metas de producción fijadas por el banco
(Umbanco,CAU,.rolhaBancária,núm 265,"2J3/07/1981).

Las formas despóticas de control y supervisión
del trabajo, manifiestas en prácticas administrativas represivas y arbitrarias en los centros de trabajo, fueron
igualmente objeto de críticas y denuncias del sindicalismo bancario de los años ochenta. Los ejemplos de
situaciones ocurridas en los bancos Bradesco, Mercantil-Finasa e Itaú son significativos:

87

�ÁMBITO

ÁMBITO

Banca y dominacwn

Banca y dominacwn

Se implantó un connol del uso del baño. También hay
connol de la producción: si el empleado no produce se le
pone una nota de advertencia (Bradesco, DAD, Folha
Bancárüz, núm. 1.156, 26/06/1985).
La dirección prohibe a los funcionarios atender el teléfono[...] (Mercantil-Fmasa, CPD Marginal,FolhaBancána,
núm. 885, 29/02/1984).
Arbitrariedad de la jefatura. El jefe de montaje de
microfichas exige que los funcionarios trabajen como si
fueran máquinas. No pueden usar el teléfono ni para recibir recados y tampoco pueden conversar entre sí (ltaú,
CTO, Folha Bancárüz, núm. 580, 29/10/1982).

Hoy, la disciplina y la docilidad del bancario no
dependen ya de las acciones represivas de las jefaturas
intermedias. Al amtrol lmrocrátiaJ se so/Jrepone la autoridaá del mercado, a la cual el banco, sus unidades y sufuerza de trabajo, deben someterse incondicümalmente. El dis-

88

curso institucional vincula el desempeño de la fuerza
de trabajo a los resultados obtenidos por la empresa en
la competencia interbancaria. Así, los trabajadores son
responsabilizados de la supervi,vencia del banco en un
contexto de intensa competencia, atribuyéndole a las
"exigencias del mercado" y a los deseos de los clientes
la presión por el ritmo intenso de trabajo y la calidad de
las tareas ejecutadas.
Pero a esas nuevas condiciones de dominio del
capital sobre el trabajo, se agregan las relaciones de rivalidad entre compañeros de trabajo como una fuente
más de presión por la productividad y de intensificación del trabajo, estimulada por el sistema flexibk de
remuneración y por la coyuntura de los altos índices de
desempleo y subempleo. De hecho, al individualizar los
rendimientos, promoviendo diferencias salariales en
función del cumplimiento de metas por trabajador, por
unidades o equipos de trabajo, los programas de "remuneración variable" maximizan la explotación del trabajo y conducen a actitudes poco solidarias en los ambientes laborales. Al mismo tiempo, la reestructuración
en los bancos y sus medidas de ajuste, que reducen drásticamente la cantidad de fuerza de trabajo, son también
factores de mayor intensidad del trabajo y de debilitamiento de las prácticas colectivas de resistencia. De un
lado, por potencializar la sumisión, frente a la amenaza
permanente de despido; de otro, por aumentar la sobrecarga de trabajo y las exigencias de cumplimiento
de metas a los que permanecen empleados.
Las palabras de dos bancarias, con cargos de gerencia media, esclarecen la manera como las actuales
estrategias gerenciales afectan el cotidiano bancario y
tensan las relaciones de trabajo:
Hoy, tu colega de a lado, que es un gerente como tú, es un
rival que te está observando.Y a un descuido tuyo él está
atento. Tú estás muy apurada porque tienes una meta
que alcanzar [...]Tienes la presión del banco, la presión
de tus colegas, la presión del cliente.9
• Entrevista con una gerente de empresas de Sudameris, realizada
por la autora en noviembre de 1998.

lRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9

: MAYO· AGOSTO 2002

Cada vez más la gente está exigiendo a sus colegas que
trabajen las seis horas contratadas, porque si no, alguien
va a trabajar por él Eso hace que un funcionario esté presionando a ono [...]Lo que ellos quieren es que todo lo
que sea repetitivo lo haga la máquina y hbere al funcionario para vender. Y tú vas a tener que pagar su salario, hoy
en día es así. Ellos están haciendo que el funcionario sea
consciente de eso, el gerente también. Ya pasó el tiempo
en que el gerente se quedaba detrás de una mesa y no
corría atrás del cliente. El gerente ahora es requerido también.'°

"Pagar el salario" significa, en la jerga empresarial interpretada por la gerente bancaria, adherirse incondicionalmente a los criterios de rentabilidad y ganancia de la empresa. En los bancos, bajo el discurso de
la "calidad de atención" y "búsqueda de la excelencia
de servicios y productos", el bancario-vendedor paga
su remuneración, no simplemente vendiendo su capacidad de trabajo al capitalista financiero. Es necesario
que él asuma el ideario del capital y sus determinaciones de productividad. Que se represente, en cuanto ekmento del proceso productivo, no como encarnación del trabajo asalaria.dn que se confronta antagónicamente al capital, sino como el propio capital personifü:a,do.

Como en otros ramos de la econonúa, en diversas regiones del mundo capitalista, en el sector bancario persiste el control burocrático del trabajo, ahora legitimado por las exigencias del mercado consumidor.
La significativa reducción de las jefaturas intermedias
en los bancos, en los años noventa -de 16% en 1986 a
12% una década más tarde-,11 no repercutió en la superación de la presión resultante de la división jerárquica del trabajo. Mientras tanto, formas más sutiles de
dominación permean las relaciones de poder en los centros de trabajo, apoyadas en las posibilidades de la teleinformática y de la organización flexible del trabajo,

'º Entrevista con una gerente de Expediente del Banco de Brasil,
realizada por la autora en octubre de 1997.
11
Según el estudio de Rodrigues, 1999.
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I AÑO IV, NO. 9

1MAYO· AGOSTO 2002

sustentadas por el sistema político e ideológico que se
difunde a través de los principios y programas de acción neoliberales y hace soberanas las fuerzas del mercado capitalista en el ámbito local y mundial.
La tradición despótica inspirada en los métodos
tayloristas de trabajo va siendo suplantada, a medida
que se diseminan en los bancos los principios de gestión constitutivos de la reestructuración contemporánea del capital. En este marco, la autoridaá del ~pital
personifu:ada en la figura del jefe, va dando lugar a otra
forma de autoridad, de la cual son portadmas las metas de
productivi.dad y de ventas impuestas por las direa:i,ones de
los bancos. Difusa porque es impersonal, aún concreta
en sus mecanismos de cuantificación del trabajo ejecutado, esta nueva forma de autoridad se conjuga armónicamente a la autoridad de las leyes del mercado para
garantizar la dominación capitalista sobre el trabajo.
En esta forma de autoridad del capital, compleja
y mistificada por la mediación intensa de los valores del

La tradición despótica
inspirada en los
métodos tayloristas
de trabajo va
siendo suplantada)
a medida que se
diseminan en los bancos
los principios de
gestwn constitutivos
de la reestructuración
contemporánea del capital.
• I

•

•

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�ÁMBITO
Banca y dominación

ÁMBITO
Banca y dominación

mercado, un instrumento gerencial adquiere preenúnencia y garantiza las relaciones de jerarquía en el local
de trabajo: la evafuaciim del desempeño furuional. En ella
está cuantificada la productividad del trabajador y calificada su actuación, conforme metas y requisitos exigidos por los bancos. Con periodicidad semestral o anual,
la evaluación hecha por el funcionario responsable por
el trabajo en deternúnada sección o división es el mecanismo indispensable de la dominación patronal en los
ambientes laborales. Esto porque los rendimientos resultantes de los programas de remuneración variable,

90

así como las posibilidades de carrera del trabajador, están condicionados al contenido de la evaluación.
Las evaluaciones de desempeño son, por tanto,
importantes instrumentos patronales en las relaciones
cotidianas de poder en los centros de trabajo bancarios.
De hecho, ellas sintetizan los actuales conceptos de los
bancos relativos a la calificación de su fuerza de trabajo, expresadas en los criterios cualitativos y cuantitativos de evaluación del trabajador. Atnbutos, habilidades
y modos de comportamiento considerados fundamentales a la eficiencia del trabajo y a la competitividad de

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 9 I MAYO - AGOSTO 2002

la em presa son analizados y enfatizados en el proceso
de evaluación. Igualmente, el desempeño del trabajador en relación con metas de productividad establecidas y campañas de ventas de "productos" se constituye
en parte integrante y esencial de la evaluación.
Es a partir de la conjugación de esos elementos
econónúcos, culturales y, sobre todo, ideológicos, que
serán definidas las características y el perfil de cada bancario, sobre los cuales se cimentará la evaluación del
desempeño funcional. En los ambientes laborales, entre el discurso apologético del capital, las metas impuestas por las direcciones de los bancos y el temor al desempleo, muchos bancarios intensifican su trabajo e intentan seguir los criterios patronales de competencia y
las exigencias de productividad, con serias repercusiones en sus condiciones de salud.
Especialmente en las agencias bancarias y centrales, donde se desarrollan las actividades de atención
al cliente, la deternúnación de metas en las ventas de
"productos" y servicios centraliza y tensa las relaciones
de trabajo en el espacio laboral. En las centrales de atención de los bancos, donde se realizan las actividades de
telemarketing en la atención bancaria a distancia (via
teléfono y computadora), complejos mecanismos de
p oder controlan y disciplinan el trabajo. Como señala
Selma Venco, un conjunto de instrumentos, apoyados
en la teleinforrnática, componen una "arquitectura de
con trol" en estos espacios laborales. Relacionando las
estrategias de dominación del trabajo allí desarrolladas
al análisis de Michael Foucault (1977) sobre la construcción del poder disciplinador, la autora revela sus
especificidades en un ambiente profundamente marcado por el uso capitalista de la ciencia y de la técnica
(Venco, 1999).
Venco resalta el modo en que la teleinformática y
la automatización actúan para que la "vigilancia jerárquica", muchas veces invisible en la actualidad, se exacerbe en los locales de trabajo de telemarketing. La utilización de tarjetas electrónicas como vía de acceso a las
diversas unidades de trabajo posibilita a la empresa controlar y registrar la entrada y salida de los trabajadores,

TRAYECTORIAS f AÑO IV, NO. 9 1MAYO- AGOSTO 2002

además de sus movinúentos en el transcurso de la jornada laboral. Es un importante instrumento de poder
disciplinario ahí instaurado. Al núsmo tiempo, el software que organiza y controla el trabajo -distribuyendo
las llamadas telefónicas entre los trabajadores, orientando los procedirnientos, contando el tiempo dedica-

Especialmente en las
agencias bancarias y
centrales) donde se
desarrollan las actividades
de atención al cliente) la
determinación de metas en
las ventas de c1}roducto~J y
servicios centraliza y tensa
las relaciones de trabajo en el
espacio laboral.
do a la atención al cliente, formulando informes de productividad, registrando interrupciones de trabajo, grabando todas las conversaciones telefónicas-, se constituye en una herramienta esencial de la vigilancia jerárquica en las centrales de atención de los bancos (Venco,
1999: 54-55).
Sin embargo, la distnbución espacial de las centrales ocupa, igualmente, un papel relevante en los procedirnientos para dominar y disciplinar el trabajo. El
ambiente fisico es segmentado en reducidos compartinúentos con una ternúnal de computadora y un head
set (teléfono de oído), donde el trabajador, separado de
los compañeros de trabajo por divisiones laterales y bajo
intensa concentración, realiza su actividad. La denonú-

91

�ÁMBITO

ÁMBITO

Banca y dominación

Banca y duminación

de la atención bancaria no implicó menos trabajo para
los cajeros, que pasaron a efectuar diversas funciones
que antes se realizaban en la "parte trasera" de las agencias, desde la difusión del sistema on lineen los ochenta.
En los años noventa, en el contexto de intensificación
de los movimientos de reestructuración de los bancos,
con la reducción drástica de asalariados en el sector y la
sobrecarga de trabajo en los ambientes laborales, los
cajeros bancarios sufren, como antes, la doble presión
derivada de la fila de los clientes, de un lado, y del control burocrático del trabajo, de otro. Un comportamiento
cortés y servil al cliente es exigido de ese trabajador
que, todavía, debe seguir normas (muchas veces extremadamente rígidas) relativas al tiempo de atención al
cliente y exigencias de productividad.
Permanecen grandes filas de clientes y usuarios
en las agencias, en la fase de las políticas que segmentan
a la clientela bancaria, elitizando la atención y restringiendo el uso de las sofisticadas innovaciones propiciadas por la teleinformática a las fracciones de la población que detentan mayor poder económico. A los segmentos con pequeña capacidad de consumo de los
" productos" de los bancos, están destinados los servicios simplificados de autoservicio y la caja tradicional.
En efecto, la calidad de atención alardeada en los documentos institucionales del sistema financiero nacional
no cubre una porción ampliamente mayoritaria de clientes y usuarios de los bancos, ni significa mejores condiciones de trabajo en el ambiente bancario.
En el testimonio de las cajeras bancarias entrevistadas, la sobrecarga de trabajo, la exigencia de atención constante, la condición de tensión permanente
expresada en el temor de "diferencias de caja'~ así como
la presión de los supervisores y la gerencia para el cumplimiento de metas relativas a la cantidad de autentificaciones y a la venta de "productos", aparecen como
situaciones que siguen marcando la jornada diaria de
las cajeras en las agencias de los bancos:

nación de "bahías" 12 conferida a estos compartimientos es expresión de su significado controlador y "adiestrador", en la medida que determina el espacio de cada
trabajador, aísla y limita sus estímulos visuales y auditivos (Venco, 1999: 56-57).
La presión para alcanzar una mayor productividad
en los ambientes de telemarket:ir,g se revela en la determinación de un tiempo medio para cada llamada telefónica.
Los trabajadores son instruidos para atender al cliente en
un tiempo mínimo de 30 segundos y en un máximo de
dos minutos, conforme a normas de conducta establecidas y transmitidas en los programas de entrenamiento del banco. Venco resalta las contradicciones del discurso y de las exigencias empresariales relativas al trabajo de los empleados, que de un lado pone énfasis en
la importancia de la calidad de atención al cliente y, de
otro, presiona por el contacto ágil y objetivo, en busca
de mayor productividad.
Mecanismos de control como el timer-que señala el "tiempo excedido", siempre que la atención sobrepase los dos minutos determinados por la empresa-; el
software -que permite al coordinador de la unidad tener acceso simultáneo a todas las llamadas recibidas y
su interferencia cuando la atención sobrepasa el tiempo m áximo deseado-; la indicación intermitente en el
monitor de la computadora de la "fila" de clientes esperando ser atendidos, así como la grabación de llamadas -como "medida de seguridad" y "subsidio al entrenamiento" en el discurso gerencial- , se constituyen en
efectivos instrumentos de la dominación del capital en
los ambientes laborales de telemarketing (Venco, 1999:
74-80).
Para los trabajadores que ejercen la función de
cajeros en las agencias bancarias, y que tienen en la fila
de los clientes -como presencia concreta- un objeto
cotidiano de presión, la productividad es medida por la
cantidad de clientes atendidos,13 registrada en la cinta
de la terminal de la computadora. La automatización
El término es utilizado para denominar el compartimiento en el
cual los animales son resguardados ea las caballerizas o establos.
13 El término "autenúficación" se refiere a cada una de las opera-

12

92

cioaes efectuadas por el cajero bancario en el proceso de atención
al cliente, o sea, depósitos, pagos, entrega de talonarios, saldos,
etcétera.

TRAYECTORIAS

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MAYO - AGOSTO 2002

El Banco de Brasil no logró disminuir el tiempo del cliente en la fila. Lo que consiguió fue eliminar puestos de

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

1MAYO - AGOSTO 2002

Pemianecen grandes filas de
clientes y usuarios en las
agencias) en la fase de las
políticas que segmentan a la
clientela bancaria)
elitizando la atención y
restringiendo el uso de las
sofisticadas innovaciones
propiciadas por la
teleinformática a las
fracciones de la población
que detentan mayor poder
economico.
I

•

trabajo [...] El trabajo de ventanilla aumenta, yo soy cajera desde hace 16 años en el banco, sólo empeora. lntimamente es caótico. El mayor problema está en las ventanillas, hay mucho que hacer. 14
Usted deja su caja, y se retira tranquila El único problema
es prestar atención para ver si no dejó alguna diferencia,
porque si es así usted tendrá que pagarla de su sueldo.
Entonces, la atención es fundamental. Usted tiene que

cuidarse de no tomar el documento equivocado, de no
hacer nada errado.15

Es de lo que estaban hablando mis colegas esta semana:
14
Entrevista coa una dirigente sindical de base, cajera bancaria del
Banco de Brasil, realizada por la autora en junio de 1997.
15
Entrevista con una trabajadora bancaria de Bradesco, que ejerce
la función de cajera B, realizada por la autora en diciembre de
1998.

93

�ÁMBITO

ÁMBITO

Banca y domina.ción

"fue 1% de aumento de salario y 100% de aumento de
trabajo"[... ] Las filas son largas.Y existe mucha presión
por parte de la jefatura, de la gerencia. ¿Usted podria trabajar bien con alguien detrás presionándolo? [...] Una
joven tuvo una diferencia de R$ 1,200.00 y un muchacho, en el mismo dia, tuvo una diferencia de R$ 1,000.00.
A la semana siguiente ellos tuvieron que pagar. [...] O
pagas o te vas inmediatamente. 16

La jornada de trabajo de seis horas diarias en los
bancos es constantemente violada, desde su conquista

16 Entrevista con una bancaria de Bradesco, que ejerce 1a función
de cajera C, realizada por la autora en diciembre de 1998.

94

Banca y domina.ción

por la lucha sindical bancaria de la primera mitad del
siglo. 17 Según un estudio del IADES (1992), en el estado de San Pablo, de los cerca de 68% de asalariados
que trabajaban bajo un régimen de seis horas de trabajo18 en los inicios de los noventa, sólo a alrededor de
38% se les respetaba efectivamente su jornada. El respeto de la jornada contratada era notablemente menor
en los bancos privados (28.5% en los nacionales y 12.5%
en los extranjeros), mientras que en los estatales este índice
alcanz.aba aproximadamente a 63% de los bancarios.
La investigación elaborada por el instituto
DATAFOLHA (1996), que cubre todo el territorio
nacional, presentó una reducción relativa que situó el
número de trabajadores bancarios con un régimen de
seis horas de-trabajo en 54% (de los cuales 65% eran
mujeres y 74% menores de 25 años de edad). De acuerdo con el estudio, en los bancos privados la incidencia
de "comisionados" -principalmente ocupan cargos de
gerencia- era mayor a mediados de la década, en tanto
que la realización de horas extra era más frecuente en
los bancos federales, sobre todo en el Banco de Brasil.
La investigación apuntaba que el pago de las horas adicionales se daba de manera más regular en los bancos
privados que en los estatales, donde muchas veces no
era remunerado el tiempo de trabajo extra.
La comparación entre los resultados de las investigaciones elaboradas por elIADES y por el DATAFOUIA
-aunque abarcando distintos campos de investigaciónLa Uamada Ley de las 6 Horas (Decreto-Ley 23.322, de 03/11/
1933) respondía a las reivindicaciones y luchas de los bancarios Y
demás trabajadores por la mejora de sus condiciones de vida Y
trabajo, cuando las jornadas laborales diarias se extendían, muchas
veces, por más de 12 horas (ver Canedo, 1978: 40). A pesar de
imponer límites a la explotación del trabajo, en aqueUa etapa del
desarrollo capjtalista brasileño, la efectiva aplicación de la ley y la
lucha contra las jornadas extenuantes se mantuvo como tema
relevante en la acción sindical bancaria.
,s Los bancarios que ejercen funciones de dirección, gerencia,
fiscalización, jefatura o que desempeñan cargos considerados "de
confianza" no gozan de la jornada diaria de 6 horas. Estos
funcionarios -Uamados "comisionados" debido a que reciben una
gratificación por un valor superior en 1/3 al salario correspondiente
al cargo desempeñado--, tienen nortnalmente un horario laboral
incrementado en dos horas diarias.
17

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9

1MAYO· AGOSTO 2002

respecto a la situación de la jornada laboral en los bancos, nos permite observar las tendencias de las condiciones actuales del trabajo bancario. Realizados con un
intervalo de cuatro años, estos estudios revelan los movimientos iniciales de degradación en las condiciones de trabajo de los empleados de los bancos públicos, en la fase de
desarticulación del sistema :financiero estatal brasileño, que
se intensificó desde mediados de los noventa.
En efecto, situaciones arbitrarias características
del cotidiano laboral de los bancos privados van sustituyendo, a lo largo de los años noventa, las relaciones
de trabajo constituidas en los bancos estatales, históricamente basadas en criterios regulados de contratación,
ascenso profesional, remuneración y despido. Las desigualdades en la situación del trabajo de los asalariados
de los bancos privados y estatales, que produjeron experiencias de organización diferenciadas y constituyeron distintos perfiles profesionales entre los bancarios, 19
perdieron importancia en el transcurso de la década.
Las políticas de desregulación financiera y de
privatización afectaron drásticamente las condiciones
de trabajo que diferenciaban positivamente a los bancarios de las instituciones estatales del conjunto de los
trabajadores en los bancos. Con sus posibilidades de
resistencia reducidas -frente a la ofensiva neoliberal
contra los trabajadores y su organización política y sindical, en escala mundial, enfrentándose a la desarticulación del sector estatal de la economía-, los bancarios
vinculados a este sector asisten a la pérdida de derechos conquistados en sus luchas sindicales desde inicios del siglo pasado. El creciente índice de suicidios de
trabajadores empleados en los bancos estatales, en los
noventa,20 pone de manifiesto el alcance destructivo del
19
Desde la primera mitad del siglo pasado, con la conquista sindical de concurso público como medio de ingreso a los bancos estatales, se profundizaron las diferencias entre las condiciones de trabajo en esas instituciones y en los bancos privados, donde la contratación, promoción y despido dependían de las decisiones unilaterales de sus administraciones. En estos bancos, la alta rotatividad
de la fuerza de trabajo, salarios medios más bajos y mecanjsmos
de control y ilisciplina despóticos, hlcieron más intensa la explotación del trabajo y dificultaron la organjzación sindical.
20
A este respecto, consulte Xavier, 1998.

TRAYECTORIAS , AÑO IV, NO. 9 1MAYO • AGOSTO 2002

actual proceso de reorganización del capital y de sus
formas de destrucción de la subjetividad del trabajo.
Para la gran mayoría de los bancarios brasileños,
la reestructuración capitalista contemporánea se concreta en la precarización del empleo, intensificación y
mayor control del trabajo, degradación de las condiciones de salud, intimidación de las prácticas de resistencia. De este modo, la reestructuración invade los ambientes laborales y las condiciones de existencia de esos
trabajadores, revelando lo que acontece en el conjunto
de la vida social, cada vez más subsumida por los movimientos de valorización del capital.

NOTAS FINALES
Nuestro estudio mostró las singularidades de la reestructuración del capital en el universo bancario, así como
las formas a través de las cuales ella repercute en las

Para la gran mayoría de los
bancarios brasileños) la
reestructuración capitalista
contemporanea se concreta
en la precarización del
empleo) intensificación y
mayor control del trabajo)
degradación de las
condiciones de salud)
intimidación de las prác,ticas
de resistencia.
I

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�ÁMarro

ÁMBrro

Banca y dominación

condiciones y relaciones de trabajo. Nos referimos al
aumento de la concentración y centralización de capital en el sector, así como a los procesos de internacionalización y de privatización que hicieron del sistema bancario brasileño un sector crecientemente dominado por
los grandes grupos financieros privados transnacionales. Analizamos los procesos simult.áneos de redefinición operacional y de reorganización del trabajo en los
bancos, a partir de los presupuestos de la "calidad de
atención al cliente", del uso intensivo de la tecnología
microelectrónica e informática y de la adopción de formas

96

Banca y dominación

fleXlbles de remuneración y de contratación. Tales procesos conducen a un movimiento continuo de reducción y
precarización del empleo, intensificación del trabajo y degradación de las condiciones de salud de grandes contingentes de trabajadores bancarios. Por último, revisamos las
prácticas de poder organizacional que se presentan en los
ambientes laborales para obtener la máxima productividad y alcanzar el involucrarniento y la adhesión de los bancarios a las estrategias empresariales.
El análisis que presentamos sugiere que las relaciones de antagonismo y dominación propias del capi-

lRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 9 I MAYO - AGOSTO 2002

talismo permanecen mistificadas con los nuevos métodos gerenciales llamados "participativos", que disfrazan los mecanismos coercitivos patronales y vacían el
control burocrático en los centros de trabajo. Mostramos- algunos artificios para la mayor intensificación,
disciplina e integración ideológica del trabajo, introducidos en los ambientes bancarios a través de programas
de "calidad total" y "remuneración variable". Esas nuevas formas de dominación, que buscan convertirse en
medios de "canalización energética" para el capital, en
la expresión de Aubert y Gaulejac, perfeccionan y potencian las condiciones de explotación y de control del
trabajo.
Bajo las normas de "competitividad" y de "excelencia en la atención al cliente", frente a múltiples exigencias de atnbutos y de capacitación, los trabajadores
bancarios siguen realizando actividades empobrecidas
de contenido, sujetas a imposiciones de calidad y productividad, de acuerdo con los actuales valores del mercado. Las estrategias mercadotécnicas de los bancos
convierten a gran cantidad de trabajadores en bancarios-vendedores, en cuanto se deshacen de sus funciones
operacionales y administrativas.
La presión por productividad que impone el aumento del ritmo de trabajo y la prolongación de la jornada laboral en un contexto de amenazas de desempleo y subempleo determina, como antes, los ambientes bancarios de la actualidad. Más aún, esa presión se
oscurece por las exigencias atnbuidas al "mercado" y a
los clientes bancarios, así como por las normas y metas
de productividad constitutivas de la "calidad total" y
de las formas flexibles de remuneración. Sin embargo,
a la autoridad del capital personificada en la figura de
las jefaturas, se sobrepone un nuevo modo de autoridad en los ambientes productivos: las metas y las evaluaciones de desempeño funcional que miden y califican el trabajo determinando las posibilidades profesionales de cada trabajador bancario.
En el contexto de precarización social, retroceso
político y desregulación de la economia, el cotidiano
laboral de los bancarios es marcado por la inseguridad,

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9 1MAYO -AGOSTO 2002

Las condiciones esenciales de
la lucha histórica de los
trabajadores contra la
dmninación capitalista
permanecen presentes en los
ambientes laborales. Pues las
tensiones y conflictos que ahí
afloran en el día a día del
trabajo aclaran las
contradicciones entre la
gestión (1}articipativa))y de
la ((calidad totaP) y la
realidad de explotación
exacerbada_ del trabajo.

la ansiedad y el temor. El sufrimiento psíquico de muchos de estos trabajadores, derivado del control, de la
presión, de la intensidad del trabajo, del temor al error y
al despido, de las relaciones tensas y competitivas en
los ambientes laborales, desgasta su salud mental, "contaminando" su tiempo libre de trabajo. Las Lesúmes por
Esfuerzos Repetitivos (LERs) -síndrome del mundo productivo en la era de la electrónica- afecta a inmensos
contingentes de trabajadores bancarios, degradando sus
condiciones fisicas y repercutiendo sobre su vida psíquica y social.
Las posibilidades de resistencia permanecen reducidas en ese marco y el sindicalismo bancario no ha
conseguido organizar y movilizar a los trabajadores en
dirección a sus intereses de clase. La acción sindical en

97

�ÁMBITO

ÁMBITO

Banca y dominación

Banca y domina,ción

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los ambientes laborales no ha sido capaz de impedir los
efectos nocivos de la transformación del trabajo hacia
las condiciones de vida y de trabajo de los bancarios.
La lucha colectiva que, en los años ochenta, masificó
las asambleas, marchas y huelgas, en todas las regiones
del país, dio paso a actividades y manifestaciones con
participación más restringida de una base sindical paralizada por el miedo al desempleo o integrada ideológicamente a las estrategias patronales.
· Pero, como revela nuestro análisis de las particularidades de la reestructuración del capital en el universo bancario, las condiciones esenciales de la lucha
histórica de los trabajadores contra la dominación capitalista permanecen presentes en los ambientes laborales. Pues las tensiones y conflictos que ahí afloran en
el día a día del trabajo aclaran las contradicciones entre
la gestión "participativa" y de la "calidad total" y la realidad de explotación exacerbada del trabajo. Niegan, así,
la «inevitabilidad" e "irreversibilidad" de las transformaciones actuales, como sustentan tantas interpretaciones de la sociedad capitalista contemporánea.-&amp;,,
Traduccwn al español de Irma Balderas Arrieta.

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TRAYECTORIAS l AÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO - AGOSTO 2002

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�MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el Jwmbre

MEMORIA VIVA

El tiempo, la pasión, el hombre

la Universidad Autónoma de México. Doctor por la Universidad de París especializado en
Sociología, don Pablo, como muchos le llaman, ha impartido cátedras en importantes
universidades del mundo y es autor de inumerabl,es artículos y libros.

Perfil y palabra de González Casanova
EsTHELA GuTIÉRREZ GARZA

Don Pabw, su libro lA democracia en México, publicado por Editorial
Era en /,os años 60, constituyó una obra de gran importancia en el ámbito
del análisis sociológico, pues reve"/a.ba /,os profundos obstáculos que "la distribución regresiva del ingreso tiene sobre la consolidación de una verdadera democracia.A cuarenta años de distancia, ¿cómo se ha transformado
la sociedad mexicana? y ¿cómo ve usted el proceso de construcción de la
democracia en México?
Mi libro La democracia en México planteaba los problemas de un régimen

-Su visión excepcional de la realidad
mexicana y su aproximacion a
problemas neurálgicos del mundo
contemporáneo) han hecho del
académico Pablo González Casanova
uno de los pensadores más intensos en
el ámbito de la sociología
latinoamericana. Trayectorias ofrece
en esta entrega una charla en la que
don Pablo reflexiona a páginas
vueltas y a su vez se concentra en
una crítica y apasionada reflexión
de gran actualidad.
•

•

• I

Pablo González Casanova considera en estas páginas que el zapatismo es uno de los
movimientos más original,es en la historia contemporánea;vaticina elfracaso del neoliberalismo
y cree que uno de los grandes errores sufridos por la humanidad es el maniqueísmo con que
fueron encarados el socialismo eurocéntrico y los movimientos de liberación. Es poseedor de
una visión panóptica que sólo se logra cuando, como en su caso, se ha podido hacer de la vida
propia un proyecto de reflexión. Decenas de textos indispensabl,es son el resultado de visiones
y pasiones de un hombre que aceptó además pesados compromisos públicos como la rectoría de
100

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO· AGOSTO 2002

democrático en un país con desigualdades enormes, de tipo económico,
social y cultural; éste es un problema complementario que pueden tener
los países, y a la acumulación mucho mayor del excedente se añaden las
grandes diferencias culturales. En mi libro quise enfocar el problema desde varias perspectivas teóricas, Éste fue un objetivo, casi una obsesión de
mi vida intelectual, y surgió cuando estuve en El Colegio de México, desde que trabajé el problema de la modernidad cristiana en el siglo XVII; vi
cómo se mezclaban el pensamiento de los filósofos modernos y la defensa
de la fe, de la religión, poniendo aparte la fe, poniendo aparte la religión.
Desde el siglo XVIII, surgieron los que podriamos llamar precursores de la
Teowgía de la liberación en México y en otras partes del mundo hispánico,
Entre ellos destacaron algunos que calificaron, a su propia filosofia, una
ftwsofza ecléctica, Esa filosofia seria criticada con razón, pues a veces de
manera muy superficial tomaban de aquí, tomaban de allá. No era lo que
yo me proponía, Me proponía encontrar puntos de intersección del pensamiento a partir de ciertas posiciones teóricas y politicas, Eso lo puede
usted ver a lo largo de mi obra, aparece no como un planteamiento teórico
sino como un análisis concreto de una realidad concreta en la democracia
en México. A veces me pregunto: ¿por qué tuvo tanto éxito ese libro?
Creo que una parte del éxito se debió a que realmente era el proyecto en el
que estaban envueltas muchas fuerzas en nuestro país, que venían del
pensamiento liberal, del pensamiento conservador, del pensamiento socialista, del comunista, Además, creo que La democracia en México tuvo
tanta repercusión por el vinculo que establecía entre la expresión de tipo
teórico, de tipo general, el análisis que busca alcanzar objetivos y medios

TRAYECTORIAS . AÑO IV, NO. 9

I MAYO • AGOSTO 2002

Creo que una parte
del éxito {de La
democracia en
México] se debió a
que era el proyecto en
el que estaban
envueltas muchas
fuerzas en nuestro
país) que venían del
pensamiento liberal)
del pensamiento
conservadorj del
pensamiento socialista&gt;
del colonialista.
101

�MEMORIA VIVA
El úempo, la pasión, el hombre

MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el hombre

para alcanzarlos, y que utiliza elementos persuasivos para la acción. Así,
había elementos empíricos y elementos movilizadores. Eso le dio al libro
un carácter que yo no había imaginado. En este momento La democracia
en México lleva ya veinticinco ediciones.

Incluso, como dice usted, en la época de los 60, este ambient.e de búsqueda
hacia la consolidación de una democracia fue abiertament.e manifestado en el
movimiento estudiantil de 1968, que cuestionaba el autoritarismo, la democracia restringida que vivía el país y que lo impugnaba. Ust.ed es la expresión de una generación, con una fuerza social muy profunda, que orientó y
ha orientado los años por venir de la democracia que hoy t.enemos. ¿Piensa
usted que la actual generación de mexicanos podría constituir una fuerza
social parecida a la de aquellos años, capaz de avanzar en los nuevos retos
que hoy plantea la democracia?
Creo que habría que hacer un vínculo entre lo que se venía pensando
antes del 68, lo que se pensó a partir de ese año y lo que se piensa hoy. Ese
vínculo es necesario porque de hecho durante ese periodo ocurrió una de
las grandes revoluciones que dice Immanuel Wallerstein, que son las más
importantes en la historia de las revoluciones mundiales. Él señala dos
fechas: 1848 y 1968. En 1848 viene la critica de la Revolución Francesa,
en la cual se luchó por la libertad, la igualdad y la fraternidad, ¿qué resultados tuvo esa lucha? Bueno, en la fábrica, el empresario apareció explotando a los trabajadores por la vía del salario y el hecho injusto planteó
criticas y levantamientos que se ligaron posteriormente con el nuevo movimiento socialista. Wallerstein dice que 1848 marca una de las dos grandes revoluciones. La otra que señala, es la de 1968, en que vino una crítica
de la nueva izquierda, ya fuera de la nueva izquierda académica, --&lt;:on
Marcuse a la cabeza- como de la izquierda de las nuevas generaciones, a
los planteamientos que habían surgido en 1917 y a los anteriores de la
socialdemocracia decimonónica. Con ninguna de ellas estaba de acuerdo
esa nueva izquierda: una revolución había derivado en regímenes autoritarios, incluso totalitarios; la otra había derivado en regímenes que estaban
apoyando las políticas colonialistas de Francia e Inglaterra y que reducían
sus demandas a privilegiar a unos cuantos trabajadores, digo a unos cuantos pensando en términos de la población trabajadora del mundo, esa nueva izquierda fue muy fuerte. Hace poco le decía a Wallerstein que yo añado otra fecha muy importante en la historia de las revoluciones: la de la
revolución cubana. No podemos ignorar que en 1959, una serie de jóvenes mezclaron la cultura que venía de Martí con la cultura que venía de
Marx e iniciaron una revolución, cuyo icono es el Ché, icono que reaparece una y otra vez hasta nuestros días. Estábamos en un periodo de gesta-

102

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO· AGOSTO 2002

ción -de 1959 a 1968- de una serie de ideas en torno a que la nueva
revolución tenía que ser democrática y liberadora. Oíamos en las calles,
aquí en Ciudad Universitaria, el grito de diálogo público, como una demanda de acabar con lo que Ana Arendt considera el secreto a que el
diálogo privatizado obliga y que es fuente del autoritarismo. Ese clamor
para que se volvieran más claras las medidas, para que se volvieran más
claras las pláticas o más claros los actos de gobierno, fue enorme y dio
lugar en el mundo entero a una nueva etapa de luchas por la libertad, por
la igualdad, por la fraternidad. Éstas de nuevo se siguen hoy planteando
con distintos nombres, por los distintos movimientos, que corresponden
a la opción liberal, o a la revolución socialista, o a la liberación nacional. El
movimiento del 59-68 tuvo lideres muy notables, que después participaron en la construcción de la democracia, algunos en el terreno de los partidos y otros se vincularon a los movimientos sociales. El tiempo pasó, los
lideres ya no son los jóvenes de entonces, pero muchos siguen al frente de
los nuevos movimientos partidarios y sociales. A ellos se vino a añadir una
nueva generación que planteó, creo, uno de los movimientos más originales y más creadores en la historia contemporánea, que es el Movimiento
Zapatista. El movimiento zapatista tiene importancia a nivel mundial. Me
dicen que sería inexplicable Seattle sin la Lacandona, que seria inexplicable Génova, que sería inexplicable todo lo que están pensando las nuevas
gentes jóvenes sobre la necesidad de la democracia como poder del pueblo y como pluralismo ideológico, religioso, cultural y político. El nuevo
planteamiento que hacen los movimientos encabezados por los zapatistas
es muy rico, además, porque le da una gran importancia a otra categoría,
que es muy significativa en la estructuración de las organizaciones del
siglo XX, sean estas organizaciones dominantes o alternativas y es el concepto de la autonomía. La autonomía de la persona y la autonomía de las
comunidades, se va a volver parte de una nueva organización del pensamiento y de la acción en la que cierto tipo de ideas o de creencias -que
vienen incluso de la Biblia, la de un pueblo, una religión y una igksia, y que
después se convierten en una clase, la clase obrera, en una filosofia, la
marxista y en un partido, el partido comunista- ya no tienen sentido. Con
esto no quiero decir lo que declaran los neoconservadores: que el marxismo ya no tiene nada que decir; al contrario, más que nunca nos estamos
dando cuenta de que una serie de categorías, en especial la categoría de la
explotación, vinculada a la categoría de la dominación, o a la de la acumulación, son muy significativas para entender lo que está ocurriendo en el
mundo actual; y el pensamiento critico ha sabido rescatarlas del pensamiento oficial marxista que tanto daño hizo. La nueva generación no está
sólo en la Lacandona, no está sólo en los movimientos indios. Con una

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO - AGOSTO 2002

Ese clamor por que se
volvieran más claras
las medidas) por que se
volvieran más claras
las pláticas o más
claros los a,c,tos de
gobierno) fue enorme y
dio lugar en el mundo
entero a una nueva
etapa de luchas por la
libertad) la igualdad y
la fraternidad.

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El tiempo, la paswn, el hombre

MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el hombre

originalidad, con un vigor y una lucidez extraordinaria, se encuentra en
muchos movimientos sociales de México y del mundo. En este momento,
no sólo en México, también en América Latina -para no ir más lejos-, una
parte muy importante de las Ciencias Sociales se está creando en el trabajo de campo comprometido, con investigadores de tiempo completo que
están presentes en los movimientos sociales. Claro, esto nos afecta a los
que pertenecemos a la academia, nos hace sentirnos un poco mal; sobre
todo cuando Emir Sader, dice que las Ciencias Sociales Latinoamericanas ya están en decadencia, ya no tienen la brillantez que tuvieron en la
mejor época de la CEPAL y de la teoría de la dependencia. Tiene razón
Emir Sader, pero la tiene en relación a los planteamientos de las universidades y de los organismos oficiales. No creo, y supongo que él estará de
acuerdo conmigo, que eso implique falta de originalidad en los movimientos
sociales, al contrario, en ellos está surgiendo una nueva generación que
vincula la capacidad de pensar con la capacidad de actuar.

Esto nos permite preguntarnos acerca del papel que han desempeñado las
universidades públicas, pues es en ellas donde se realiza la investigación,
en este proceso de democratización, proceso que significa, al mismo tiempo,
ccnstruir un proyecto de desarrol/,o que recupere 'los vawres de fraternidad, equidad y solaridad. Para usted, que fue rector de la Universidad
Nacional Autónoma de México y es un gran ccnocedor de la situación de
las universidades y la educación superior en México, ¿hasta qué punto las
universidades pueden comprometerse en la misión de proporcionar una
visión critica, seria y propositiva para hacer frente a 'los grandes problemas del desarrolw, de la distribución del ingreso, de las propuestas democráticas y de la participación ciudadana en 'los códigos de la democracia?
Considero que el papel que las universidades públicas han jugado en
México y en América Latina es de la mayor importancia; la historia de
nuestros países no se entendería sin las universidades, y el hecho tiene sus
raíces desde finales del virreinato. Hay que recordar que en México, quien
encabezó el movimiento de independencia fue un exrector de una universidad. En general las universidades latinoamericanas han estado muy vinculadas, sobre todo en nuestro país, al desarrollo histórico del conjunto nacional y han hecho suya la visión de una América Latina o una Iberoamérica, que aproveche el tener una cultura y un idioma, para dar una dimensión política al sueño de una unión democrática, respetuosa de las soberanías y de las autononúas de los pueblos. El lema de nuestra universidad
Por mi raza hablará el espíritu me parece fascinante. A veces nos preguntábamos si no era un poco exagerado. Es tan romántico, tan hegeliano...
Hay que dejarlo así, está bien. Es maravilloso que haya habido gente como

104

lRAYECTORIAS

! AÑO IV, NO. 9

MAYO· AGOSTO 2002

José Vasconcelos, que junto a los generales y los campesinos que acababan
de llegar, que acababan de triunfar, se puso a publicar La flliada, La Odisea, /,os Diá/,ogos de Platón, /,os Evangelws. Me parece extraordinario que
Vasconcelos (antes ya lo había hecho Justo Sierra) le haya dado al nacionalismo mexicano características muy sofisticadas, muy refinadas. No se
dieron en México planteamientos como México es primero, o Como México
no hay dos. No se dio un nacionalismo excluyente en el que desaparece el
concepto de lo humano. No se dio en México, entre otras razones porque
tuvimos a gente como Justo Sierra,José Vasconcelos y Alfonso Reyes. Siempre apareció un culto del aquí y de lo universal; y ese culto de lo universal
partió de la universidad, que representa y es la unidad de la diversidad. El
variado movimiento como que nos dio una cultura de la tolerancia, del
respeto a las ideas de los demás, lo que es sumamente importante no sólo
en la construcción de una polis o de una nación sino también en la futura
construcción de un orden mundial. A partir de esta posición original nacionalista y humanista, la universidad pública ha tenido un papel muy
importante, a lo largo de toda la etapa que se identifica con las políticas de
la Revolución Mexicana y con las políticas llamadas desarrollistas.
De aquí -de la universidad- surgieron los ingenieros, los químicos, los
médicos, magníficos y una serie de profesionistas del más alto nivel. Con
politicas que siempre buscaron el vinculo con otras universidades del
mundo, se creó una atmósfera intelectual en la investigación, en la docencia y en la difusión de la cultura, que reflejara las expresiones tanto de la
cultura vernácula, de la cultura popular, como de la cultura universal. Se
impulsó el profesionalismo, la especialidad y el domino de técnicas muy
avanzadas. Hoy México está en una situación que no corresponde al nivel
de los profesionistas que se crearon en nuestro país, que hay en nuestro
país. México está viviendo la crisis del neoliberalismo, de un capitalismo
cada vez más dependeinte en el que vivimos, y la propia crisis de las alternativas democráticas, liberadoras y socialistas. Todas esas crisis afectan
gravemente a la universidad, al país y al mundo. La nueva etapa histórica
que está viviendo la humanidad deriva de la tragedia que vivió el ser humano con la crisis de los movimientos socialdemócratas, de los movimientos
socialistas y comunistas, y de los movimientos de liberación nacional, que
luchan por una sociedad menos inequitativa y más justa. La grave crisis
de la socialdemocracia, del comunismo, de los movimientos de liberación
nacional, se agudiza en la segunda mitad del siglo XX, estalla en los años
sesenta y termina con el triunfo del capital corporativo en el mundo entero y la implantación de una política de globalización neoliberal y excluyente. Los efectos y estragos de esta política los está viviendo la humanidad de manera muy peligrosa, no sólo aquéllos que son las víctimas prin-

TRAYECTORIAS

! AÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

No se dieron
en México
planteamientos como
México es primero,
México es el único, ni
un nacionalismo
excluyente en el que
desaparece el concepto
de lo humano, entre
otras razones porque
tuvimos a gente como
Justo Sierra,
José Vasconcelos y
Alfonso Reyes.

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MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el hombre

El tiempo, la pasión, el hombre

cipales del proceso sino el resto, los propios victimarios, los propios verdugos. Se está planteando un problema de nuevo tipo para las ciencias
sociales: la posibilidad o el peligro de la destrucción de la sociedad global,
de la humanidad. Es el peligro que implica el uso cada vez mayor de armas nucleares y bioquímicas. Es un peligro real que va a tener que afrontar la humanidad más pronto que tarde, y que nos plantea dos grandes
problemas o contradicciones, para usar y ampliar el lenguaje marxista, de
un lado la contradicción entre las fuerzas de producción y destrucción, y
las relaciones de producción y dominación. Y de otro, la contradicción
entre las fuerzas de producción, las relaciones de producción, de acumulación, de dominación, de depredación y la destrucción de la naturaleza,
de la biósfera, con el peligro del ecocidio, o de un planeta Tierra de nadie.
Estos problemas han sido y son estudiandos por instituciones tan serias
como el World Watch Institute de Washington cuyos informes son verdaderamente como para no dormir. Desgraciadamente a los expertos no les
hacen caso. Hay así un problema real que el ser humano no tuvo con
anterioridad, el de la posibiliadad de destrucción de la vida en la Tierra
por los seres humanos sin que hasta ahora se frenen y menos reviertan las
tendencias destructivas. A ese problema se tienen que avocar las ciencias
sociales, junto con otro no menos grave: la creciente desigualdad e
inequidad, que antes dejaba un saldo enorme de marginados de los frutos
del desarrollo y que ahora, al haber tasas negativas de desarrollo, deja un
saldo todavía mayor de excluidos, depauperados, desplazados. La categoría de los excluidos está creciendo, en proporciones dramáticas. Ni nuestros argumentos más rigurosos de tipo científico, ni los llamados humanitarios genuinos más serios, llevan a la modificación de las políticas que
nos han llevado a esta situación. Las mismas políticas que llevaron al actual drama humano se siguen aplicando -ahora como un abierto neoliberalismo de guerra- a pesar de que se conocen los efectos que tienen, y que
ya no pueden negar los especialistas en Economía, que pertenecen a la
escuela neoclásica ni los neoliberales presuntuosos que se ostentan como
poseedores de la ciencia única y más avanzada. El fracaso de la globalización neoliberal corresponde a una situación objetivamente reconocida por
todos los sujetos cognitivos honestos que viven en nuestro planeta.

Y sin embargo, México también ha experimentado, con todo y nuestras
tradiciones y nuestra historia, el neoliberalismo; es decir, la presencia, la
emergencia del pensamiento conservador que atribuye a las fuerzas del
mercado la lógica de la vivencia humana. En su opinión, ¿cuáks son los
grandes retos que enfrenta nuestro pais, a veinte años de estar viviendo
una política económica neoliberal, y que lleva en su seno todas las características que acaba de mencionar?
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TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO -AGOSTO 2002

Tenemos que distinguir, podríamos llamarlo de una manera muy esquemática, los retos del no y los retos del sí; los retos del no consistirían en
decirle no a ciertas medidas, a ciertas políticas, a ciertos políticos. Esta
forma de responder está teniendo cada vez más éxito; por ejemplo, en
Venezuela le dijeron ¡no! al golpe de Estado. Según un texto muy inteligente de Aníbal Quijano, respecto al caso de Venezuela, surgió un fenómeno ahí que no ha sido destacado suficientemente y es cómo el pueblo
hizo que fallara el golpe de Estado. Tenemos otro ejemplo muy importante en lo que acaba de ocurrir en Francia: de pronto, la izquierda se había
desmenuzado, convertido en migajas. Si juntáramos esas migajas, posiblemente haríamos un pan, pero con las migajas no se hace un pan. Eso
fue lo que pasó en Francia: no pudieron hacer un pan, a pesar de que
tenian -si sumaba usted las migajas- más de 40% del electorado. Ellos
habrían sido los ganadores del primer turno: si se hubieran juntado las
migajas. Pero como eso no podía ocurrir, asomó el peligro de que ganara
un neofascista -el cual es verdaderamente una caricatura- y repitiera el
peligro que se vivió en Alemania cuando Hitler ganó las elecciones. Bueno, en Francia, surgió una reacción muy interesante. Se hizo presente la
lógica del no, dijeron no a Jean-Marie Le Pen. Era fantástico ver a los
comunistas haciéndole propaganda al candidato conservador. Este tipo
de lógica, frente a situaciones de peligro, es muy importante; hay que
saberla manejar, manteniendo la autonomía, la dignidad, las posiciones
de intereses, pero sabiendo decir "vamos a unirnos frente a esto". En tal
sentido, creo que hoy debe predominar, lo que llamé en algún artículo,
una lógica de minimalismo. Recuerde usted que en la época de José Carlos Mariátegui se hablaba de maximalismo y de minimalismo; los revolucionarios eran los maximalistas y los reformistas eran los minimalistas.
Hoy, si nos ponemos en la lógica del minimalismo, creo que daremos un
paso adelante muy, muy, necesario, dentro de la lógica del no que tiene la
dialéctica del sí. Cuando decimos no a algo estamos diciendo sí a otras
posibilidades. La lógica del no, después de todas las experiencias dramáticas, en América Latina, en los países del Tercer Mundo y aún en el propio
país hegemónicos, está presente en el rechazo a las privatizaciones y a las
desnacionalizaciones. Las experiencias de privatización, por ejemplo, de
la energía eléctrica han sido un verdadero desastre en Inglaterra, han sido
un verdadero desastre en Estados Unidos y, ahora, en nuestro país, hay
quienes dispuestos a entregar a manos privadas lo que es una propiedad
pública. Es como si nos dijeran: "para que te vaya bien dame tu casa, tu
automóvil y todo lo que tú tienes, ya verás cómo te va ir bien, muy bien, a
largo plazo". Pero ni a muy largo plazo es verdad. Semejante forma de
razonar, sólo ha servido para legitimar una política de privatización y desnacionalización que ha enriquecido a unos cuantos y ha empobrecido al
TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO · AGOSTO 2002

Se está planteando
un problema
del tipo del que no se
le daban a las
ciencias sociales desde
hacía cien años:
la posibilidad
o el peligro de
la destrucción de la
sociedad global,
de la humanidad.
107

�MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasiim, el hombre

MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el hombre

mundo entero.Ya no pueden seguirse aplicando esos argumentos rídiculos
con el pretexto, también falso, de que son más eficientes las empresas
privadas. Estamos viendo no sólo la ineficiencia sino también la corrupción de muchas empresas privadas como la Enron, mientras que por otro
lado vemos la capacidad que ha mostrado la industria eléctrica mexicana
que ahora quieren privatizar. Tenemos que aprender a ser críticos, por
ejemplo, de cómo se administra el petróleo y la electricidad, pero no para
venderlos, no para entregarlos, sino para administrarlos mejor. En este
punto creo, que puede darse una gran unión, no sólo en México sino en
otras partes del mundo. En México, somos expertos en hacer uniones, en
hacer coaliciones. La historia de las uniones y de las coaliciones, desde
principios del siglo XIX hasta hoy, nos da una cultura de las un.iones para
defender al país y creo que México será uno de los países que pongan un
alto a este saqueo. Ya no hay pretexto, ya no hay ninguna razón defendible
para que entreguemos el petróleo, el gas, la electricidad, el agua ... Ésta
sería la política del no, y tiene que ser complementada con una política en
que explícitamente se atienda el sí. Es ahí en donde se plantean problemas
muy interesantes como reformas que implican cambios estructurales muy
fuertes y otras que no los implican. Por ejemplo, a nivel internacional, se
está planteando un problema que es muy serio para todos nuestros países,
es el problema de la deuda externa. El problema de la deuda externa no es
puramente económico, está vinculado a la reestructuración del poder. Es
un fenómeno social y político. De hecho, la deuda externa es el cemento
de construcción de la globalización neoliberal de la dependencia y exige
planteamientos que con el no a la deuda externa, con la renegociación y
cancelación de la deuda externa, se planteen el problema de la construcción de alternativas sociales, económicas y políticas.

108

TRAYECTORIAS

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AÑO IV, NO. 9

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MAYO - AGOSTO 2002

Cuando en los años sesenta vino un reordenamiento entre los dos grandes poderes de la época, todavia en la Guerra Fría, a los rusos se les ocurrió apoyar los movimientos de liberación en África y empezaron a acentuar la lucha contra Estados Unidos. Los sheiks del mundo árabe quisieron jugar por su parte con los precios del petróleo y crearon situaciones
sumamente graves. Desde entonces se desató una guerra económica. Los
economistas han usado por mucho tiempo la expresión guerra econi»nica
para darle énfasis a las luchas que realmente son muy violentas y que se
libran en el terreno económico, político e ideológico. Esa guerra se dio
con la presencia de los monetaristas, de los neoclásicos, de los neoliberales. El neoliberalismo globalizador emergió en una etapa de containment,
de contención, pero después pasó a otra etapa, que es la que estamos
viviendo ahora, de integration, de integración, de expansión. La política
del containment los llevó a ganar la Guerra Fría. También les permitió aumentar su poder entre otras formas mediante el incremento de una deuda
externa que rehizo las estructuras de dominación y apropiación del mundo. El éxito que obtuvieron correspondió al empobrecimiento y crisis del
mundo, que hoy debemos enfrentar combinando el rechazo a las políticas
neoliberales con las exigencias de que se cancelen los vínculos de servidumbre y empobrecimiento que amenazan con acentuarse en la nueva
etapa integradora, neo-postcolonial.

El problema de l,a
deuda externa no es
puramente económico,
está vincul,ado al
fenómeno social y
político; y de hecho, l,a
deuda externa ha sido
el cemento de l,a
construcción de !,a
globalización
neoliberal.

¿Y qué marca la emergencia de la política neoliberal en 1979?
Por los años ochenta, se generalizó en el mundo una política que ya había
sido aplicada desde antes. Reagan y Tatcher la impusieron en el mundo
entero. Antes se aplicaba esporádicamente, cada vez que se podía. Desde
entonces se aplica cada vez más como una política general de dominación
Y apropiación. Le voy a dar un ejemplo. Ya en los años 60 los neoliberales
estaban en la Secretaría de Hacienda en México y no querían gastar en la
educación superior para tener un presupuesto equilibrado. Como tampoco promovieron una reforma fiscal equitativa que allegara los recursos
necesarios, cuando en los años 70 se empezaron a hacer las inversiones y
los gastos para satisfacer las demandas de los sectores medios y de los
estudiantes en materia de enseñaza universitaria y profesional y en otros
terrenos, el endeudamiento comenzó a constituirse en un problema creciente... Hoy el problema es todavia más serio porque una proporción
muy alta de los ingresos fiscales se emplea para cubrir la deuda externa,
mientras las políticas neoliberales se imponen o tratan de imponerse con
reformas fiscales, regímenes y privatizaciones de empresas, de bienes y de
servicios públicos. La política del sí constituye un problema de gran magnitud ... En ella está una verdadera reforma fiscal que no les quite a los
pobres como impuesto lo que ofrece darles como caridad.
TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO - AGOSTO 2002

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�MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el lwmbre

MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el lwmbre

El problema de la deuda externa se complica por los aumentos y variaciones de las tasas de interés que usted señala, ¿no es así?
Así es, esas tasas de interés aumentan muchísimo, mientras los plazos para
pagar disrrúnuyen, lo cual impide que los pequeños y medianos empresarios de nuestros países tengan crédito que les permita atender el ciclo de
producción y realización de sus productos. Continúa así la aplicación de
políticas para encauzar los procesos de integración dependiente y de dorrúnación que impulsa el neoliberalismo. Esos procesos ocurren a distintos niveles políticos, como la formación del ejército interamericano, la formación de cuadros de tecnócratas que creen que la globalizaión neoliberal es el camino único y que no hay opción, que no hay alternativa. Dan
por un hecho que la globalización neoliberal corresponde al único orden
mundial posible, uno que claramente se imponga a los pueblos a través de
los propios gobiernos asociados y subordinados a través de los bancos
centrales, de las empresas globales...

Entonces, dentro de los sí que pueden plantearse, en relación a la deuda
externa, ¿está la búsqueda de una solución integral a este problema, que se
J,a constituido, hoy por hoy, en una nueva restricción a las políticas de
desarroflo en América Latina y el Tercer Mundo?
Ahí es donde usted ve la crisis de la política y de los políticos en el mundo
entero. Una crisis muy peligrosa. Una crisis que impide abordar los problemas nacionales y mundiales con el poder que deberían tener y no tienen los partidos, los parlamentos, con el poder que deberían tener y no
tienen las organizaciones internacionales. No se ve, hasta hoy -ya no sólo
de los gobiernos de las zonas más dependientes del planeta, sino en los
que integran el Grupo de los Siete o de los Ocho-, no se ve un planteamiento para un orden mundial que detenga el horror que está causando la
globalización neoliberal con el impuesto creciente, con el saque creciente
de la deuda externa varias veces pagada. Por el contrario, se acentúan
fenómenos sumamente graves, como el que ha ocurrido en Argentina,
que no tenemos porqué pensar que nada más va a ocurrir en Argentina, o
que nada más va a ocurrir en México. Puede ocurrir en la periferia del
mundo. El peligro es de ese tamaño, sin exagerar. La crisis de pagos de la
deuda externa va venir casi inexorablemente en todas partes. A esos peligros se añaden los de una guerra que según todos los expertos puede
llevarnos a destruir el ecosistema ... Pero todo eso nos lleva demasiado
lejos y tenemos que partir de soluciones concretas, desde lo local hasta lo
global, desde el aquí y el ahora...

Retomando el tema de la fuerza social de transformación en México, lo que
podemos observar es la decadencia de las fuerzas tradicionales en el esce110

TRAYECTORIAS

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1MAYO -AGOSTO 2002

nario político, como por ejemplo los partidos políticos, los sindicatos y las
organizaciones campesinas, por un lado; y por otro, contamos con la emergencia de nuevos actores como son las organizaciones no gubernamentales,
los nuevos partidos políticos, las nuevas fuerzas políticas como el EZLN,
El Barzón, entre otros, que están configurando un movimiento social, que
por su diversidad no logra cohesión política en la actualidad, ¿qué se requiere para avanzar?
Creo que en este momento hay una aceleración histórica y hay ciertos
cambios en los que debemos poner mucha atención. Por ejemplo, los
movimientos sociales de la década de los ochenta, de los que hablaron
Alain Touraine y muchos otros sociólogos, ya no tienen nada que ver con
los movimientos sociales actuales. Hay un cambio en los movimientos
sociales muy fuerte; ese cambio usted lo advierte en encuentros como el
de Porto Alegre. Ahí va a descubrir otro fenómeno, que también es nuevo
a nivel mundial: y es que si bien, durante sus primeros años, estos movimientos sociales siguieron con mucha distancia e incluso con cierta oposición a los anteriores -al movimiento campesino, al movimiento obrero-, en
la nueva etapa tienden a recuperar esas relaciones en formas distintas. Eso
lo puede ver en Brasil, donde el Partido del Trabajo tiene una gran fuerza,
donde el Movimiento de los Campesinos sin Tierra tiene gobiernos autónomos, con escuelas e incluso con instituciones de enseñanza superior, y
donde la pedagogía de la liberación de Pablo Freire -con todo lo que
significa en la cultura brasileña- sigue actuando en forma creadora junto
con formulaciones nuevas de otra gran corriente cultivada allí que es la
Teología de la Liberación y el movimiento cristiano de tipo progresista.
En nuestro tiempo ya no actúan sólo las llamadas organizaciones no gubernamentales o los nuevos movimientos sociales desvinculados de los antiguos movimientos sociales. También actúan las organizaciones de base, que
se articulan a la sociedad civil y a la sociedad política, así como a los
antiguos movimientos sociales de trabajadores y campesinos. Todos se
enfrentan con renovadas fuerzas a un peligro muy importante: el de una
guerra muy rara que estamos viviendo; una guerra llamada de baja intensidad en que las bajas del enemigo a que atacan los poderosos no sólo son
fisicas sino también morales, cosa que por cierto ya existía en las guerras
tradicionales, pero que ahora adquiere un peso central. En el pasado un
jefe militar podía preguntar: ¿cómo está la moral del enemigo?También se
hablaba de la autoridad moral. También se decía que el que paga manda y
el que manda paga. Pero ahora, el problema se acentúa porque el modelo
de lo que se llama conflictos de baja intensidad o guerra de baja intensidad que fue el nombre que una comisión del Departamento de Estado le dio a
la nueva guerra de larga duración que hoy vivimos-, incluye la lucha de

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TRAYECTORIAS AÑO IV, NO. 9

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MAYO -AGOSTO 2002

Los mexicanos
necesitamos
plantearnos la defensa
de la Constitución y
no permitir que se le
arrebaten ciertos
derechos a ws puebws)
a los trabajadores) a
los campesinos) o que
se nieguen nuevos
derechos) como los que
se les negaron a ws
pueblos indios.

1ll

�MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasüm, el hombre

MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el hombre

fuerzas encubiertas, junto con el uso de aparatos tecnológicamente muy
avanzados que desde una gran distancia y autodirigidos dan en los objetivos preestablecidos, y que auxilian a las fuerzas paramilitares y a las fuerzas encubiertas frente a los pueblos que se defienden o que no se someten.
E incluye también la cu:ción dvica. La acción cívica o humanitaria es parte
de la guerra. Está combinada con políticas de cooptación de lideres y de
colectividades pequeñas y grupos a los que separa de sus comunidades y
a los que incluye en sus propios rangos. El problema es que junto con la
lucha abierta política, social, cultural, económica, militar, estamos asistendo
a un fenómeno mundial de cooptación y corrupción de individuos y clientelas muy parecido al que se dio con la socialdemocracia y el populismo, a
fines del siglo XIX y en el XX, pero con mucho más agudeza y que esta
vez apoya toda una forma mundial de gobernar. Usted ve, que por una
razón u otra, se considera que el hacer política obliga a uno a tomar posiciones de centro. Y a partir de ese razonamiento -que puede ser legítimo, de
acuerdo con la lógica que antes le mencionaba de unir fuerzas- se toman
medidas que ya no son legítimas, porque debilitan a las fuerzas populares,
porque les quitan autonomía a las fuerzas democráticas y les hacen abandonar sus proyectos a fuerzas que podrían presentar una alternativa. Por
ejemplo, les impide plantear un mundo que el día de mañana haga lo que
por cierto ya se ha hecho en otras épocas históricas: cancelar la deuda
externa. No sería la primera vez en la historia del capitalismo que se cancelara la deuda externa de países en crisis. Es una meta por la que las
fuerzas democráticas podrían luchar. Pero, ese tipo de metas, este tipo de
objetivos, que permitirían darle un mayor prestigio a los laboristas ingleses, a los socialistas franceses, o a los socialdemócratas norteamericanos
no se han dado. Y los partidos políticos progresistas de la periferia del
mundo no han hecho de la lucha contra la deuda externa uno de sus
principales elementos de movilización y de lucha. En el centro y la periferia del mundo los partidos han perdido fuerza y se han debilitado gravemente, entre otras razones, por la cooptación de muchos de sus lideres y
cuadros. Como consecuencia, se ha presentado un abstencionismo muy
generalizado; un escepticismo y un conformismo que sólo recientemente
parecen vencer las masas de ciudadanos. En cualquier caso, las nuevas
luchas tendrán que mantener e incrementar su fuerza en rechazo claro a
la cooptación de lideres y clientelas y con frenos al despojo del excedente
que les impide plantear políticas de gobierno alternativas.

¿ Cómo cree usted que pueda hacerse más efectiva kJ lucha política?
Están ocurriendo fenómenos que muestran que estamos cobrando conciencia cada vez más de que sí podemos utilizar los instrumentos politi112

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

I MAYO· AGOSTO 2002

cos, de que sí podemos utilizar los instrumentos legales, si aumentamos la
fuerza y organización de los ciudadanos, los trabajadores y los pueblos.
Creo que a estos hechos hay que darles la importancia que tienen y colocarlos en el centro de nuestra reflexión y de nuestra acción. Por ejemplo,
en el caso de México, es prioritario colocar en el centro la reflexión, y de la
unión de los mexicanos, la defensa de la República y de los derechos constitucionales de la Nación; es necesario devolverles a los campesinos los
derechos que la reforma neoliberal les arrebató, no quitarles a los trabajadores los derechos que ya tienen en la legislación y que por el contrario
debemos hacer efectivos. Es indispensable reconocer a los pueblos indios
los derechos sociales, culturales, económicos y políticos que como mexicanos reclaman, por cierto, con el apoyo de la mayoría de la población.
Éstas siguen siendo metas para el futuro inmediato. En tomo al derecho, a
la vida política y a la vinculación de las instituciones políticas con los
movimientos sociales, con las bases sociales, se pueden hacer planteamientos que impidan llevarnos a una situación de crisis autodestructiva, a la
cual lleva el conformismo, la apatía y la cooptación de gente que ayer era
crítica y sostenía la verdad, y que hoy miente y abandona todos y cada
uno de sus principios. No menciono nombres, pues otra de los esfuerzos
que debemos hacer es no quedarnos en la anécdota, en los pleitos triviales
o personales; sino darnos cuenta que este asunto es demasiado serio e
intentar plantear los problemas concretos con los sí que pensamos, y entre
ellos se encuentra una mínima renegociación de la deuda externa para
que en el día de mañana se lleve a cabo una política mundial de cancelación de la deuda externa. El otro objetivo es la defensa de la Constitución
de la República por parte de la sociedad civil, de la sociedad política, de la
sociedad militar; todos los mexicanos necesitamos plantearnos la defensa
de la Constitución y no permitir que se le arrebaten derechos a los pueblos, a los trabajadores, a los campesinos, o que se nieguen nuevos derechos, como los que se les negaron a los pueblos indios, o que se entreguen
las empresas y las riquezas nacionales.
Necesitamos hacer una distinción entre el desarrollo de las estructuras
económicas vinculadas al mercado externo y las políticas de los mercados
internos locales, regionales, nacionales, en el actual momento de globalización. Aquí se presenta un problema muy interesante: los neoconservadores o neoliberales -que es lo mismo- dicen que ya es anticuado luchar
por la soberanía, afirman que ahora lo moderno es ser siervo de quienes
asumen la soberanía o el imperio, el imperium. Son argumentos verdaderamente ridículos, pero con la fuerza que tienen quienes los usan y con
sus recursos publicitarios, logran hacer creer, por ejemplo, que el derecho
de no intervención de unos pueblos en otros ya debe desaparecer, que de-

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO - AGOSTO 2002

El neoliberalismo es
verdaderamente
sorprendente por su
falta de profundidad y
de seriedad; tanto en el
caso de /,as políticas
públicas) como en el de
los intereses más
personaks)
particu/,ares e
inmediatos) va llevar a
situaciones muy
graves) tarde o
temprano.
1.13

�MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el lwmbre

MEMORIA VIVA
El tiempo, /,a pasión, el hombre

bemos volver al colonialismo clásico, al intervencionismo de las grandes
potencias. Es el mejor camino de una catástrofe mundial en la lucha hegemónica y ecológica que se avizora por posiciones de contención, por recursos escasos y por zonas de integración. Esto es lo que está detrás de ese
argumento: un "vamos a invadir los países cuando nos dé la gana"; ¿por
qué?, "porque vamos a otorgar a las grandes potencias, a las que tienen
una trayectoria imperialista e impecable, el derecho de que obliguen a los
dictadores locales a que no violen los derechos humanos y a que los obliguen hasta por la fuerza, a que ejerzan la violencia contra los pueblos para
acabar con los dictadores .. . o para apresar a los terroristas" . Es un planteamiento descabellado, patético, en que la violencia lógica e histórica se
junta con la violencia actual que se ejerce por el neoliberalismo de guerra,
que empieza por conquistar los mercados y termina por destruír a los
pueblos y apoderarse de sus riquezas y territorios. Estas verdades están
aquí, ahora, vivas, exactas
En el nuevo orden mundial de la globalización neoliberal se encuentra
el problema de los mercados internos. Se necesita plantear el problema
del mercado y del Estado como base para la atención de problemas que
no deben quedarse en la lógica de la mercancía, que es una lógica excluyente y cada vez más amenzadora para la sociedad y para la humanidad.
La defensa de los mercados internos debe combinarse con la defensa de
los servicios públicos y sociales. Unos y otros serán el motor de la oferta y
la demanda de bienes y servicios en la que ocupará un papel primordial 1a
educación general y profesional.
La formación de médicos, de arquitectos, de ingenieros, y la vida misma de las universidades depende de que defendamos el carácter social del
Estado, de que impulsemos los mercados para la producción y la demanda internas. No sólo necesitamos darle más y mejor educación a más gente, sino que vamos a tener que enfrentarnos a quienes nos proponen velada o abiertamente el proyecto contrario, que es un proyecto que no sólo
hará inecesaria la eduacación superior para muchos, sino la educación de
trabajadores especializados y que hasta amenazará la existencia misma de
los trabajadores analfabetos, sobrantes, ahora que se empiezan a ir a China las maquiladoras, y que nos piden que para que no se vayan empobrezcamos más a nuestros trabajadores. Éste es un disparate cruel. Lo que está
detrás es una especie de locura sonriente. Seguir insistiendo en que el
mercado interno no es importante, el Estado social, y el apoyo a la actividad productiva de la sociedad civil no es productivo; sostener que sólo el
mercado global decide y que deben desaparecer los bienes públicos y la
inversión social, todo eso corresponde a un espíritu de acumulación depredadora, de verdaderos delincuentes que quieren hacerse de las propie11.4

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO· AGOSlO 2002

dades públicas, de las propiedades sociales y comunales, de las propiedades nacionales, que nuestros países han acumulado con muchas dificultades como su patrimonio histórico. Todo eso rebasa la lógica de los mercados y afecta a todos los pueblos del mundo, incluso a los más desarrollados. Sí, hasta en los países más desarrollados el neoliberalismo de guerra
está al ataque; en este momento, enfermarse en Inglaterra es un drama si
el enfermo o su familiar no tiene dinero.

¿En Estados Unidos también?
Sí, en Estados Unidos el seguro social ha disminuido, en algunos casos la
seguridad social es nula aún para la gente de clase media que antes la
tenía.
Esto nos obliga a reformular, dentro del sí, una política para la promoción del mercado interno y también para la reestructuración de los servicios sociales; procurando que haya el mínimo de burocratización necesaria, que sean lo más eficientes posible, imponiendo el control y la claridad
en el manejo de los presupuestos, impulsando la política de rendición de
cuentas, es decir aprovechando todas las experiencias anteriores. Al mismo tiempo, no podemos olvidar que gracias a la parte positiva de las políticas anteriores contamos con todas las presas que hay en este país, que
hacen de México uno de los países que tiene resuelto el problema del
agua, mucho mejor que otros países, como el propio Estados Unidos. Las
políticas públicas anteriores han resuelto grandes problemas de transporte, problemas de los energéticos, problemas de formación de cuadros profesionales y técnicos -como decíamos- de salud, de educación. Todo eso
en medio de contradicciones muy grandes que los primeros en haber criticado fuimos y somos nosotros. Pero, no podemos desconocer los objetivos logrados con anterioridad por el sector público, ni que este sector ha
sido el impulsor del sector privado en México, al igual que en otras partes
del mundo. Las contradicciones que tuvo, las fallas que tuvo, se acentúan
hoy con la globalización neoliberal, con el neoliberalismo de guerra. La
única forma de enfrentarlas consistirá en articular las fuerzas de las bases
para una transición a la democracia que ha sido abandonada cada vez
más desde que se negaron los derechos a los pueblos indios.
Necesitamos en México, corno en otros países del mundo, replantear
en forma afirmativa el problema de los servicios públicos y sociales, y del
mercado interno. El fracaso del neoliberalismo y del modelo de globalización neoliberal permitirá el surgimiento de nuevos contingentes que con
una participación cada vez mayor de las organizaciones de ciudadanos,
de pueblos y de trabajadores recuperen y construyan las políticas públicas, locales, regionales, nacionales y con el exterior.

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO · AGOSTO 2002

La lucha que empezó
en Inglaterra en el
siglo XVII por la
democracia:, la que
siguió en Estados
Unidos y la
Revolución Francesa
aportaron un proyecto
al que llamamos
humanista:, en el que
los humanos sean seres
libres y tengan un
mínimo de derechos.

�MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el Jwmbre

MEMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el Jwmbre

En su opinión, ¿cuálfuerza social lo va hacer? En este momento el liderazgo politico natural lo ejercen los empresarios. Sin embargo, ellos se lian
abrazado al programa neoliberal y al proyecto eamómico de Úl globalización, aún y cuando muclws de ellos son conscientes de que los beneficios no
son para todos los empresarios. Pongamos por ejemplo, a Úl gran mayoría
de los agricultores y a los micro y pequeños empresarios industriales. Entonces, en nuestro país ¿se pueden lograr estos cambios que usted señaúz con
el mismo liderazgo empresarial que hemos conocido?
Yo creo que se pueden lograr pero con otro liderazgo, con otra unión de
fuerzas, capaz de crear un amplio espacio político que empiece por defender las riquezas y las empresas nacionales junto con el régimen constitucional; que imponga una política de apoyo a la producción social, pública y privada para el mercado interno, y una democracia que luche contra la injusticia social y por la soberarúa del pueblo mexicano, de la Nación incluyente de todos los pueblos y etnias de M éxico en una política
expresamente comprometida a imponer la paz en el mundo y en México.
En cuanto a los empresarios hay que distinguir entre los que se benefician con el proyecto neoliberal que liberaliza el comercio a favor del gran
capital corporativo y que desregula el trabajo para competir en el mundo
abatiendo cada vez más los salarios y los derechos de los trabajadores, y
quienes buscan que México defienda a sus productores como a hacen las
grandes potencias y compita con políticas de desarrollo tecnológico y de
trabajo calificado. Tengo la impresión de que en los últimos tiempos, los
grupos industriales y empresariales que tienen esta posición están cobrando
mayor conciencia y fuerza para impedir que la obsecuencia al Fondo
Monetario Internacional nos lleve a una situación que sería peor que en
Argentina, y desde luego mucho más peligrosa para el continente y para
el mundo. Es obvio que tanto en el caso de las políticas públicas, como en
el de los intereses personales, más particulares, más inmediatos, este modelo neoliberal nos va a llevar a situaciones muy graves, tarde o temprano,
aquí y en Estados Unidos, y en Francia y en cualquier parte donde no se
le ponga un freno hasta revertir las tendencias perversas que ya todos
conocen y hasta reconocen. El probema es que hoy, a pesar de los golpes
de pecho que se dan el presidente del Banco Mundial y los dirigentes del
Fondo Monetario Internacional, a pesar de que ya no pueden negar la
situación gravísima de los problemas sociales en el mundo, que ha creado
la política neoliberal, continúan insistiendo en la aplicación de las mismas
medidas que provocaron los fenómenos de empobrecimiento, exclusión,
morbilidad; aunque ahora con otra mentirita más: decir que el modelo es
bueno, pero que quienes lo aplican no saben hacerlo correctamente. Fran-

AYO· AGOSTO 2002

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camente, este tipo de engaño es una falta de respeto a la inteligencia de la
humanidad. Cada vez más los pueblos, los ciudadanos, los trabajadores,
los empresarios y los dirigentes se han dando cuenta de los problemas
que implica la globalización neoliberal, y están iniciando un movimiento
que ojalá y cobre cuerpo para un sí muy fuerte para una política local,
nacional, mundial. A fin de lograrlo las fuerzas de la sociedad civil de los
pobres y de los no tan pobres habrán de luchar por una democracia con
paz y justicia, con respeto a la soberarúa de las naciones, y a la autonomía
de las comunidades y las personas. Por lo pronto, aquí y ahora, es necesario que los partidos políticos y los movimientos sociales unan sus fuerzas
para que el régimen constitucional se mantenga en nuestro país. Sólo así
podrá promoverse una vigorosa política de fomento al mercado interno y
estimular, al mismo tiempo, la inversión pública, la inversión social y la
inversión privada. En el frente tendrán que estar los empresarios y dirigentes que quieran sobrevivir al lado de los pueblos, es tal vez la única
manera de que la humanidad sobreviva.

Y en ese sentido, don Pablo, ¿cómo ve Úl democracia en México?, ¿cuál es el
futuro?
Veo en el futuro dos movimientos que están muy vinculados a la construcción de la democracia en México: el nuevo movimiento de liberación
nacional y el nuevo planteamiento de la equidad social en proyectos socialistas de acumulación y de transición. Creo que uno de los grandes
errores que ha vivido la humanidad es el maniqueísmo con que se han
enfrentado el socialismo eurocéntrico y los movimientos de liberación y
democracia, de liberación y socialismo.
Creo que en este momento se están retomando las enseñanzas de tres
grandes luchas: la de la democracia que empezó en Inglaterra en el siglo
XVII y culminó con la Revolución Francesa; la del socialismo que advirtió
las contradicciones y limitaciones de la primera y que encabezada por un
movimiento de trabajadores industriales y de intelectuales tomó las vertientes de la socialdemocracia y del marxismo-leninismo, y pasó de ser un movimiento predominantemente europeo a tener también un carácter mundial
y, finalmente, la de la liberación de los pueblos frente al colonialismo y el
neocolonialismo así como la lucha contra la sujeción de las naciones pobres por las grandes potencias. Estas luchas se presentaron frecuentemente
como separadas, incluso com o antagónicas, pero hoy tienden a unirse en
un proyecto mucho más complejo en que la lucha de los ciudadanos por
la democracia, la de los pueblos por la soberanía y la autonomía y la de los
trabajadores por el socialismo, parecen sólo ser factibles sí se unen en un
solo movimiento con respeto a las posiciones autónomas de sus distintos

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO· AGOSTO 2002

En ese proyecto
de unidad en la
diversidad, las
universidades tendrán
un papel muy
importante pues es en
ellas donde una gran
parte del mundo ha
iniciado el verdadero
diáwgo y la verdadera
dia/,éctica entre
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que caracterizan
a todos ws pueblos
del mundo.

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�MEMORIA VIVA
El tiempo) la pasüm) el hombre

B. 1RAYECTO DE LOS DÍAS

integrantes, sean grupos o personas. Creo que ésta es la gran novedad del
siglo XXI, novedad que recoge el legado de los triunfos y fracasos anteriores de los pueblos para buscar una solución mejor y una transición que
permita, en primer término, la defensa de la vida humana y de los recursos naturales, así como una paz con democracia, justicia y dignidad que
sintetice las utopías y proyectos anteriores, los articule a la política inmediata pensando en la construcción de un futuro menos inhumano Y menos autodestructivo. En ese proyecto de unidad en la diversidad, las universidades tendrán un papel muy importante pues es en ellas donde una
gran parte del mundo ha iniciado el verdadero diálogo y la verdadera
dialéctica entre distintas filosofias, ideologías y creencias que caracterizan
a todos los pueblos del mundo. Este tipo de movimiento es el que podrá
lograr una democracia con poder de los pueblos y con pluralismo ideológíco y religioso, con tolerancia y respeto a las diferencias y con luc~a a lo~
valores que comparte el conjunto de la humanidad. Esa democracia hara
honor a la maravillosa definición de Lincoln cuando dijo que la democracia es un gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. Será un
gobierno de los pueblos, con los pueblos y para los pueblos. Corrresponderá
a una alternativa universal que podrá realizar, con la soberanía y autonomía de los pueblos, la práctica de otros ideales, es especial la cosntrucción
de una verdadera democracia que consista en el derecho a elegir un desarrollo económico que se ocupe prioritariamente de lo social, un modelo
de desarrollo que fomente políticas sociales, públicas y privadas eficientes
y autosostenibles, que se ocupe del presente y asuma la responsabilidad
de las generaciones futuras. Es un proyecto posible. -&amp;,,

118

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO · AGOSTO 2002

Transiciones: Pierre Bourdieu
JOSÉ MARÍA INFANTE

N

acido el primero de agosto
de 1930 en Denguin (en los
Pirineos atlánticos), en una
familia campesina, Pierre
Bourdieu egresó de la Escuela Normal
Superior en 1951. Fue movilizado a Argelia entre 1955 y 1958, donde escribió sus primeros análisis sociales, entre ellos, una Sociología de Argelia. Pero
fueron sus estudios sobre los kabyla los
que le consiguieron el reconocimiento
de los grandes estudiosos de la antropología, en especial de Cfaude LéviStrauss.
Retornó a Francia en 1960 y accedió al puesto de asistente en la Sorbona.
Allí fue secretario del Centro Europeo de
Sociología Histórica, creado por Raymond Aron, con quien rompió toda relación a raíz de los sucesos de mayo de
1968. Como consecuencia de esta ruptura, fundó, en el marco del Centro Nacional de la Investigación Científica de
Francia, un espacio dedicado al estudio
de la sociología de la educación y de la
cultura, que dirigió hasta 1988.
Su primer libro importante apareció en 1964, Los herederos. Se trata de
una crítica del sistema educativo universitario francés, escrito en colaboración con Jean-Claude Passeron. A los
primeros textos le siguió una gran cantidad de publicaciones, entre las que
pueden destacarse, en 1968, El oficio del
TRAYECTORIAS AÑO 11( NO. 9

AYO • AGOSlO 2002

sociólogo y en 1970, La reproducción.
Luego vinieron La distinción (1979);
Homo academicus (1984); La nobleza de
Estado (1989); La miseria del mundo
(1993); La dominación masculina (1998)
y en el año 2001, Las estructuras sociales de la economía.
En La distinción, presenta un análisis del juicio del gusto para construir
una teoría social que parte de fa idea
de que los individuos de una sociedad
establecen diferencias con los otros individuos y subgrupos de esa sociedad a

partir de los gustos, en una estructura
que está en constante modificación a
partir de su propia dinámica. Creó un
lenguaje que fue criticado pero que adquirió un uso cotidiano aún por parte
de sus mismos detractores.
A partir de 1981 es el titular de la
silla de sociología del Colegio de Francia.
Pierre Bourdieu unió a su tarea científica y académica un compromiso político personal con los pobres y con los
que sufren y una lucha permanente contra todas las formas de explotación, incluyendo los fenómenos derivados de la
llamada globalización.
En esa línea, había publicado en
1998, en el periódico francés Le Monde
una crítica a la política desarrollada por
el primer ministro socialista Pierre
Jospin, con el título "Por una izquierda
de izquierdas".
Una vida tan compleja y a la vez tan
expuesta a la visión pública no podía
pasar desapercibida y recibió numerosas críticas y ataques del medio intelectual francés, un medio sumamente
competitivo y lleno de envidias.
Intelectual "de combate", obtuvo
numerosos premios y distinciones por
parte de organizaciones internacionales
y varios doctorados honoris ca1 1sa por
parte de universidades de Alemania,
Grecia y Finlandia.
119

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

La tanguedia anunciada

La tanguedia anunciada

La tanguedia anunciada
}OSÉ MARÍA INFANTE

parte de la guerrilla peronista, Monto• - ....,, . . . ~!' ..
neros, tuvo su origen en las parroquias
católicas universitarias).
Quien sucedió a Onganía, por decisión de los tres miembros de la Junta,
'
fue un general que se encontraba como
~ ¡¡
agregado militar en Washington, desco.',/ tt'.
nocido para el pueblo argentino y para
f'.'
casi la mayoría de sus colegas, Roberto
(,r.},
'¡'/;{Í
Marcelo Levingston. Su primera orientación como gobernante fue profundi- •
zar en la "revolución", descabezando los
partidos políticos y renovando a los dini
ol,•r ¡ -,,..,-.,.:_.,,
'.'. \'~ :'-, ),~.;•_.,_ ::~"~· ..
rigentes políticos y sociales mediante
~i·, ?f/~ff;t~:-;_.-,! :.,~~~~;...:·1-. •.
una "generación intermedia" que iniciaría un nuevo país. La violencia y el caos
,,::;¡.~;._.:, _;~:~~...r'·:~~:~t::ffe: ·....::r\~~ ~· ...... ..
que se presentaron durante su gestión
fue la respuesta de la sociedad a tan
Las contradicciones se presentaron, los Montoneros, a aceptar reglas de jueperegrinas cuanto recurrentes ideas. Su
de todos modos. La inflación creció en go legales para la acción política y, por
inevitable renuncia, el 23 de marzo de
el año 1972 para llegar a un índice cer- otro, la aparición de un grupúsculo be1971, abrió paso a la gestión de Alejancano a cien por ciento anual, el déficit ligerante de orientación guevariana. A
dro Agustín Lanusse, un general que
fiscal pasó de tres a seis por ciento del estos grupos violentos se les opuso la
había entendido que el problema prinPIB y para ese momento, aún con una acción de violencia de derecha, encabecipal era político y que debía restaurar
moneda fuertemente devaluada, la deu- zada por López Rega, uno de los persouna vida política abierta y sin proscripda externa llegó a 4,800 millones de najes más nefastos de la historia argenciones. En abril de ese mismo año se
dólares, con un incremento para todo el tina del siglo veinte, supuestamente
anunció la creación de una comisión
periodo militar (de 1966 a 1972) de un dotado con capacidades de brujo (así
asesora que impulsaría una reforma
46 por ciento.
lo llamaba, entre cariñosa y despectivadestinada a implantar las "condiciones
Héctor Cámpora, Raúl Lastiri, Juan mente, el pueblo), que gozaba de la topara el establecimiento de una demoDomingo Perón y María Estela Martínez tal confianza de Perón. La muerte de
cracia auténtica". La aparición del cade Perón (su nom de guerre, "lsabelita", Perón vino a sacudir la confianza de la
dáver de Eva Perón en septiembre de
proviene de su paso por los cabarets de mayoría de la gente en su capacidad de
1971 (oculto en un cementerio español
Caracas) se sucedieron como presiden- liderazgo para solucionar la crisis polídesde septiembre de 1955) y un fugaz
tes entre mayo de 1973 y marzo de tica, pero sin duda cerró un ciclo de la
viaje de Perón (desde su exilio en Ma1976. Una vez más la inestabilidad po- historia argentina de 30 años; su vida
drid) en noviembre de 1972 dieron la
lítica mostraba su presencia; debe de- personal, por otro lado, es demasiado
pista de que esta vez iba en serio la recirse que hubo un acontecimiento no compleja para ser encerrada en una sola
conciliación con el peronismo y su reprevisto, la muerte de Perón, que com- frase o interpretación. Pero la combinaconocimiento como fuerza interlocutora plicó una situación muy delicada. Por ción circense y trágica de estos persoineludible para cualquier solución políun lado aparecía la escasa resignación najes y sus consecuencias (asesinatos
tica.
de la guerrilla vinculada al peronismo, de líderes políticos, funcionarios, exfun-

'.: fª;'

E

n los últimos tiempos, Argentina ha estado presente de
manera poco acostumbrada
en los medios de comunicación: cinco presidentes en el lapso de
un mes, "cacerolazos" casi cotidianamente, planes de recuperación económica frustrados, enjuiciamiento a la
Suprema Corte de Justicia, nuevas medidas económicas que intentan atenuar
los efectos de una prolongada condición
de deterioro.
Sin duda, no se trata de una situación coyuntural, sino que tiene un desarrollo histórico relativamente largo y es
difícil señalar un acontecimiento en particular como detonante. Quizá una línea
de interpretación pueda construirse a
partir del comportamiento de la deuda
externa, elemento que, después de todo,
marcó el comienzo de la crisis actual:
fue el pedido de más sacrificios a la
población y la declaración de una especie de moratoria o imposibilidad de pago
lo que precipitó los disturbios y sacó a
la gente de su casa.
El 29 de junio de 1966 asumió el
gobierno el general Onganía, mediante
un golpe de Estado que era el octavo de
la cadena que se había venido sucediendo desde 1930. Entre 1930 y 1970 el
promedio de duración presidencial había sido de alrededor de cuatro años (si
se tiene en cuenta que Juan Domingo
120

Perón había permanecido por nueve
años, el promedio se hace exiguo), pero
los promedios ministeriales apenas superaban los doce meses (sólo durante
los cuatro años del periodo de Onganía
cambiaron más de cincuenta secretarios
de Estado). La inestabilidad institucional
continúa hasta la fecha, siendo una constante que probablemente pueda aparecer como una de las explicaciones al proceso del país. En ese momento -1966la deuda externa argentina era de 3,276
millones de dólares, lo que significaba,

aproximadamente, unos 140 dólares por
habitante.
El gobierno de Onganía había comenzado con dos objetivos ideales: la
reorganización de lo que se había presentado como el desorden económico
del gobierno de la época y una respuesta "definitiva" al fantasma de la amenaza peronista; su primer gabinete -en
especial en el área no económica- estuvo formado por personas que se declaraban apolíticos y que provenían del
nacionalismo católico (gran parte del
golpe de Estado fue fraguado en los "cursillos de cristiandad" y sus actividades
paralelas). Neoliberales en economía y
antiliberales o no democráticos en política, esta contradicción no era más que
una expresión de las enormes divisiones y enfrentamientos de toda la sociedad. En su conjunto, el gobierno de
Onganía fue antiintelectual, continuando una tarea que había comenzado el
peronismo y produciendo una de las
tantas olas de emigración de ciudadanos del mundo de la cultura y de la inteligencia.
Pero hacia el final de su periodo
apareció la guerrilla peronista cuyo principal acto de reivindicación fue el asesinato de Aramburu, un general que había ocupado la presidencia en los hechos sucesivos al derrocamiento de
Perón (hay que decir, también, que gran
TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO · AGOSTO 2002

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TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO - AGOSTO 2002

121

�EL lRAYECTO DE LOS DÍAS
EL lRAYECTO DE LOS DÍAS

La t.anguedia anunciada

La t.anguedia anunciada

cionarios, militares, intelectuales y líderes sindicales y una crisis constitucional severa) provocaron una nueva salida
del ejército de sus cuarteles, prometiendo que entonces sí pondrían orden de
manera definitiva. Lo que se conoce vulgarmente con el nombre de "el proceso" (Proceso ~e Reorganización NacionaO se inició en la noche del 23 de marzo de 1976 cuando el helicóptero que
transportaba a la presidente, en lugar
de ·dirigirse a la residencia presidencial,
aterrizó en el aeropuerto de Buenos Aires y se le dijo que sería confinada en el
sur del país, con absoluta tranquilidad
por parte de la población. Al día siguiente los tres comandantes de las respectivas fuerzas armadas dieron a conocer
cinco documentos fundamentales, donde establecían los principios y las reglas del juego del nuevo periodo. El régimen militar se inició con una deuda
externa de más de 9 mil millones de
dólares (uno de los argumentos para
asumir la conducción política). Los seis
años de poder militar no sólo no resolvieron los problemas económicos y políticos, sino que los agravaron: la deuda
externa saltó a más de 45,000 millones
de dólares (un crecimiento para el periodo de 364%), el aparato productivo
se destruyó o desmanteló en su mayor
parte, los intelectuales y muchos de los
egresados universitarios jóvenes fueron
obligados a exiliarse (restando una importante y capacitada fuerza de trabajo
a la recuperación de la economía), se
crearon conflictos innecesarios en el
ámbito externo (una casi guerra con
Chile y una absurda guerra con el Reino
Unido) y la hibernación de la política,

122

que no propició ninguna renovación del
liderazgo. Por si fuera poco, el horror
de la represión eliminó a más de veinte
mil personas en medio de las torturas
más crueles, fracturando a las familias
y a la sociedad entera. La deuda externa creció como consecuencia de dos
objetivos: el equipamiento de las fuerzas armadas para las guerras amañadas (acompañado de una alta cuota de
corrupción) y la necesidad de acallar la
mala conciencia de las clases medias
que a cambio de no decir nada sobre el
horror se dedicaron a "conocer el mundo" con un dólar artificialmente barato
(también ese periodo adquirió otr0 nombre, el "de la plata dulce" -en Argentina
plata es una de las denominaciones vulgares para dinero).
Y a pesar de las apariencias, el régimen militar no fue monolítico: en un
poco más de siete años se sucedieron
cuatro presidentes, resultado de un
faccionalismo militar que a su vez era
la consecuencia de envidias e intrigas
menores y fanías o ambiciones mayores. El régimen militar fue cambiando
paulatinamente la estructura del gobierno -creando y cerrando ministerios y
secretarías- y publicando una y otra vez
referencias a un difuso "proyecto nacional", manifiesta de manera recurrente
en la literatura del nacionalismo de izquierda y de derecha, pero con una velada finalidad de eliminar el diálogo y el
pluralismo político, imponiendo un régimen autoritario. En líneas generales,
se intentó repetir la gastada e inoperante fórmula del onganiato: una conducción económica en manos de civiles que
pretendían imponer criterios liberales en

su área y un aparato político, social y
cultural con organización autoritaria o,
peor aún, tiránica.
Como es sabido, todo el periodo
estuvo marcado por una sistemática y
amplia violación de los derechos humanos en todos los aspectos posibles o
imaginables; el terrorismo de Estado fue
una práctica constante sobre una población indefensa que en gran parte no tenía otro recurso que hacerse pasar por
ignorante de lo que sucedía.
La absurda guerra de las Malvinas
(unas inhóspitas acumulaciones de piedra del Atlántico sur) fue el principio del
fin del régimen militar, que terminó por
convocar a elecciones el 30 de octubre
de 1983, donde compitieron la Unión
Cívica Radical y el peronismo. La Unión
Cívica Radical era un partido político de
vieja historia, formado como consecuencia de las luchas políticas por la presidencia que siguieron a los graves con-

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9 , MAYO· AGOSTO 2002

flictos desatados en 1890, que en su
pasado reciente había sufrido divisiones
y separaciones, pero que había trasmitido a la población dos imágenes importantes para el momento: la honestidad
política y económica y la convicción de
alcanzar la paz por vías institucionales.
El peronismo se presentaba con su historia de partido invicto en elecciones
abiertas. El triunfo fue para el radicalismo en una elección de final estrecho,
que había propuesto un lema central de
campaña que, si bien era posiblemente
válido, mostraba que las dificultades no
estaban totalmente superadas: "contra
el pacto militar-sindical". El mundo intelectual parecía haber aceptado la lección de la historia: después de muchos
años de denostar a la democracia "formal" y de apelar a las transiciones autoritarias -con o sin apoyo de los militares- ahora todo debía ser resuelto mediante el apoyo que podían proporcionar elecciones democráticas y el juego
político consiguiente. Pero si la cuestión
política parecía entrar en un encarrilamiento definitivo, el gobierno de Alfonsín
no pudo solucionar dos de los elementos fundamentales de toda la crisis: la
cuestión sindical y la económica. Los
intereses del aparato sindical, resguardados por cierto corporativismo disimulado durante el régimen militar, reflotaron de manera agresiva, tratando de
imponer condiciones a un gobierno que
además debió resistir a intentos de re cuperación de privilegios por parte de
los militares. A partir de 1984, los "comandos" militares presentaron incidentes internos que no tuvieron mucha repercusión en la opinión pública, pero

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO · AGOSTO 2002

que fueron el germen de acontecimientos posteriores más penosos.
La legalidad democrática no era suficiente para resolver los ataques y hubo
momentos en que pareció que, nuevamente, las fracturas del cuerpo social
serían las principales protagonistas. Por
el lado de la economía, los intereses de
ciertos sectores empresarios provocaron
muchas perturbaciones. Aun cuando se
controló relativamente el crecimiento de
la deuda externa, que pasó de un poco
más de 46 mil millones de dólares a
superar los 65 mil (alrededor del 44 por
ciento de crecimiento), los otros factores de la economía muestran cifras más
graves: la desocupación de los jefes de
hogar llegó a 39 por ciento en 1986, al
culminar la etapa más feliz del "plan
austral", las clases medias aceleraron
su proceso de empobrecimiento, la inflación se mantuvo siempre alta (688%
en 1984 y 385% en 1985) y, en el mes
de julio de 1989, en que Alfonsín se vio
obligado a dejar la presidencia, llegó a
superar 200 por ciento en ese mismo
mes. El plan austral fue una de las tantas medidas de política económica que
intentaron remediar el caos y que, también como muchas otras, se inició con
logros y terminó en mayores dificultades.
En el otoño de 1985, Alfonsín convocó a un acto público en la Plaza de
Mayo -el escenario de todos los sucesos políticos de importancia en Argentina- donde anunció que se avecinaban
tiempos de "economía de guerra en referencia a la necesidad de terminar con
la política de financiar el déficit del Estado a costa de comprometer el futuro

123

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS
EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

La tanguedia anunaada

La tanguedia anunaada

del país. La debilidad económica le impidió sancionar de manera ejemplar a
los militares y terminó por proponer una
cuestionada ley de "punto final" en diciembre de 1986.
Pero un gobierno institucionalmente democrático no es garantía de solución política: el plan austral, quizá la
mejor oportunidad de la década de los
años ochenta para solucionar la crónica situación de deterioro de la economía; fracasó por falta de acuerdos políticos con las fuerzas opositoras (incluyendo a todos los matices del espectro,
no sólo a los políticos: sindicatos, iglesia, sectores sociales). El gobierno de
Alfonsín terminó de la peor manera posible: incapaz de "amarrar consensos"
y de controlar la desbocada inflación,
debió entregar penosamente el gobierno al elegido Carlos Menem. Un mérito
especial en ello: fue el primer presidente legalmente electo que entregó el gobierno a otro legalmente electo desde
1930 (con la excepción del pasaje de la
primera a la segunda presidencia de
Perón en 1952).
El gobierno de Menem comenzó con
una deuda externa de un poco más de
62 mil millones de dólares para cerrar,
diez años más tarde, con más de 146
mil millones. Eso significa un crecimiento de más de 123 por ciento, agravada
porque durante los tres primeros años
se mantuvo relativamente estancada
como resultado de las ventas de las
grandes empresas administradas por el
Estado (el proceso llamado privatización). En la práctica, cada argentino
debe ahora casi 4,000 dólares; o, en
otros términos, que en 35 pasó de de-

124

ber 140 a 4,000, casi un 3,000 por ciento de aumento.
¿Por qué creció tanto la deuda externa? En gran parte por los gastos innecesarios e irresponsables ya apuntados: compra de armas, asunción por
parte del Estado de la deuda privada
(que benefició a muchas de las grandes
empresas), corrupción. No siempre aparecieron estos factores ni se dieron de
la misma forma. El otro aspecto que se
ha mencionado una y otra vez es la injerencia de organismos como el FMI o el
Banco Mundial. Sin quitar la responsabilidad que les cabe en el diseño de ciertas políticas -el condicionar nuevos préstamos o garantías según el cumplimiento de medidas de corte monetaristadebe tenerse en cuenta que muchos de
los equipos de economía, además de
inventar medidas "salvadoras" se jactaron en varias oportunidades de haber
"engañado" a funcionarios de esas instituciones al prometer acciones que de

antemano se sabía no se aplicarían o
serían distorsionadas. Argentina ha tenido más de setenta ministros de economía desde 1916, fecha en que se implantó el voto secreto y obligatorio y con
ello la democracia formal. María Estela
"lsabelita" Martínez tuvo seis ministros
en poco más de dos años y Carlos
Menem cinco. Algunos de esos funcionarios duraron apenas días y hubo quienes alcanzaron largos periodos -los menos, Domingo Salaberry (1916-1922),
José Alfredo Martínez de Hoz (19761981) y Domingo Cavallo (1991-1996)-,
pero la inestabilidad no sólo de su propia duración como responsables sino, lo
que es grave, de las medidas que implantaron o pretendieron impulsar, es la
constante principal: planes "definitivos"
que en algunos casos sólo duraron días,
marchas y contramarchas, acciones que
eran lo exactamente opuesto a lo declarado días antes, declaraciones contundentes que fueron desmentidas por los
hechos al poco tiempo, todo parece haberse ensayado y todo ha mostrado ser
un fracaso.
Lo único indudable es que la deuda
externa está allí y no puede pagarse en
las condiciones actuales de generación
de riqueza. Medidas como la de convertir las deudas privadas en pesos con una
paridad fija no solucionan las dificultades de fondo, aunque tengan el propósito de evitar más quebrantos y dificultades.
Consecuencia de la constante improvisación y cambio sin sentido en la política y en la economía -aunque seguramente sumados a otros factores- las
condiciones motivacionales del grueso

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO· AGOSTO 2002

de la población se encuentran en las
profundidades del pozo: en la Argentina
de hoy nadie parece creer en nadie. El
aparato de justicia no puede imponer la
ley -la misma Corte Suprema fue agrandada por una manipulación maliciosa y
viciada de Menem para incluir a personas ideológicamente afines pero también incompetentes- de manera que en
la vida cotidiana las diferentes formas
de robo y embuste presentan una coexistencia y una erradicable realidad:
todo el mundo desconfía hasta de los
más allegados y espera ser engañado,
estafado o simplemente asaltado en
cualquier intercambio, aun cuando no
haya dinero en juego.
Concurrentemente, los jóvenes han
perdido toda capacidad de creer en el
futuro. La mitad de ellos están buscando salir del país usando como estrategia la consecuencia de la inmigración
que hizo crecer a Argentina a la vuelta
del siglo diecinueve: obtener la ciudadanía de un país de la Unión Europea.
La otra mitad se siente frustrada, amargada y rencorosa por no poder hacerlo,
condenada a quedar viviendo en una
sociedad para la cual no cree que valga
la pena ningún esfuerzo.
Las marchas de diverso tipo y origen, cacerolazos, piqueteros, cierre de
carreteras son un testimonio importante del grado de descontento de todos
los sectores sociales pero en sí mismas
no podrán solucionar la crisis.
La clase política había sido advertida del descontento: casi cuatro millones de votantes 0a quinta parte del electorado) optaron por el voto "bronca" en
las elecciones de octubre de 2001 (el

TRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 9 1MAYO· AGOSTO 2002

voto "bronca" es una combinación de
votos anulados o en blanco). Aun cuando fue más fuerte en los distritos urbanos, fue un fenómeno que se presentó
también en zonas de producción agropecuaria. Quizá el error fue que los
analistas políticos trataron de imputar

esas tendencias a conflictos localizados
y no pudieron o quisieron ver que se
reclamaban cambios profundos en toda
la estructura política y económica. Es
de esperar que quienes asumen hoy la
conducción política de ese país sean
capaces de introducirlos.

125

�CONTEXTOS

CONTEXTOS

El fantasma que recorre el mundo
Cnlka de nuestro tiempo. A
los 150 años del Manifiesto comunista,
Siglo XXI Editores, México, 2001, 156
pp.
SAMIR AMíN,

Samir Amín, pensador egipcio de nuestra época, analista de la mundialización,
del capitalismo actual, científico social,
especialista en economía, muestra en
Critica de nuestro üempo una visión muy
particular sobre la ideología (tan en
boga) de la globalización, del capitalismo y de la necesaria búsqueda de alternativas para nuestra sociedad.
Propone una relectura del Manifiesto comunista, a 150 años de su creación, enfocada a dejar a un lado las cualidades de "texto sagrado" que podrían
atribuírsele (pues para él, en este caso,
"sagrado" es sinónimo de muerto) y
observarlo corno una oportunidad de dar
continuidad a la obra un día iniciada mediante este Manifiesto.
Samir Amín analiza lo que él llama
"la crisis del capitalismo" y con una
actitud radical nos habla desde su trinchera acerca de sus percepciones del
modelo de libre mercado, del papel de
la cultura en las revoluciones, de las
distorsiones del método de Marx, de la
declinación de la ley del valor en la economía, de las leyes filosóficas del posmodernisrno, de cómo las telecomuni126

caciones afectan la ideología, y aporta
una crítica sagaz a lo que él considera
"el mito de la economía pura".
En un libro breve pero profundo
(mide apenas 10 X 18 cms. en lo que
vendrá a ser la primera versión en español, editada por Siglo XXI Editores), este
economista egipcio impacta con sus
declaraciones, por momentos vertidas
en tonos metafóricos ("el comunismo,
un fantasma que desde hace siglo y
medio recorre al mundo ..."), señala que
en nuestra época estarnos nuevamente
frente a la "orgía de los hartos" (corno
hace 150 años), una fiesta que surge y
se refuerza por el sistema imperante,
que es vista desde fuera por los millo-

nes de pobres que pueblan el planeta, a
raíz de un sistema social que siempre
está en desbalance, que promueve la
inequidad asentando las bases para su
propia crisis y destrucción, donde se ha
dado la polarización de una cultura que
promete a todos, pero que distribuye
siempre en forma desigual. Un sistema
que se torna incapaz de sobrellevar sus
propias contradicciones.
A decir de Amín, nuestra sociedad
está en una crisis que conduce al níhilisrno, debida a la enajenación econornicista del capitalismo, donde la ley del
valor se reduce a una teoría de los precios.
Sin duda, se torna éste un tema de
actualidad social, donde el despilfarro
de los recursos del planeta está acorralando al hombre cada vez más. Apunta
hacia el homo aeconomicus como el individuo de una sociedad basada en el
mercado generalizado, el trab-ajo, la
empresa, los productos; y señala las
causas por las que no considera al capitalismo bueno para la sociedad actual,
lo concibe corno algo "inadecuado" y, al
dejarlo atrás, la sociedad se estaría liberando de la enajenación econornicista.
Sin duda, apoya a Marx, por considerar sus teorías más sensatas, en comparación a las del capitalismo, y respecto a las
necesidades de la sociedad actual.
Reduce la globalización (o mundialización), mencionada con tanto ahínco
TRAYECTORIAS . AÑO IV, NO. 9

MAYO - AGOSTO 2002

en la ideología de nuestra época, a una
nueva forma de la afirmación del carácter imperialista inmanente al sistema
donde, en efecto, toma "globalización"
como sinónimo de imperialismo (una
palabra cuyo empleo está prohibido).
Retorna a estudiosos como Michel
Foucault, Jaques Derrida, Gianni Vattimo
y Alain Lipietz, entre muchos. Samir
Amín censura la economía pura y a sus
promotores, pues la considera imposible, "paraciencia absurda e incoherente", que no se asemeja ni adapta a la
realidad que vivimos. Visualiza el posmodernismo como una utopía neoliberal disfrazada, incrustada en una modernidad que aún no está superada, traduciéndolo como una sumisión a las
exigencias de la economía política del
capitalismo en su fase actual. Utopía
donde lo imperante es una aceptación
sin cuestionarnientos de todas las hipótesis presentadas, presuponiendo que
no hay ninguna verdad objetiva.
El posmodernismo no es entonces
más que un paraguas que resguarda las
diversas y contradictorias corrientes de
pensamiento que caracterizan nuestro
tiempo.
Al preguntarse si ante todo esto podrá surgir una opción anticapitalista
coherente y eficaz, se remite a señalar
que ante todo, un discurso de este tipo
habrá de atacar directamente los caracteres fundamentales del capitalismo,
subrayando de éstos, la enajenación
economicista.
La sociedad actual necesita salir de
su crisis y esto ha de ser a través del
reestablecirniento de nuevos equilibrios,
en un mundo policéntrico, en donde cla-

TRAYECTORIAS ! AÑO IV, NO. 9

1MAYO - AGOSTO 2002

ses, naciones, Estados, firmas, regiones
(todas las realidades que la economía
pura ignora) habrán de recuperar su lugar, estableciéndose nuevos equilibrios,
donde habrán de nacer alternativas en
plural.
Ahora más que nunca, la humanidad
se enfrenta a dos opciones: por un lado,
dejarse guiar por el capitalismo, en camino a un suicidio colectivo (a decir de
Amín), por la otra, dar cabida a las posibilidades que "el espectro que recorre el
mundo" brinda a la humanidad.
Según Samir Amín, hoy, socialismo
o barbarie son las elecciones a las que
la sociedad actual se enfrenta y subraya que no habrá socialismo sin seres
humanos nuevos o, por lo menos, seres
libres, quienes al superar la enajenación
mercantil, habrán de formar una sociedad más transparente.
Angélica Hemández

Otro liberalismo
JOHN GRAY, Las dos caras del liberalismo.

Una nueva interpretación liberal, Paidós,
Barcelona, 2001, 167 pp.
Liberalismo es una palabra ambigua en
el vocabulario político. Inclusive en ciertos diccionarios filosóficos suele encontrarse asociada a anarquismo y anarquía. Es que no puede ser menos si tomamos en cuenta ciertas expresiones
de los primeros que suelen ser considerados liberales en la tradición de las
doctrinas políticas. La idea de Locke de
que todos los hombres nacen libres y

que el principio de libertad consiste,
básicamente, en "no estar sometido a
ninguna otra restricción que no sea la
ley natural" contiene un trasfondo anarquista indudable. Asimismo, la frase inicial del Contrato Social de Rousseau, "El
hombre nace libre y por doquier está
encadenado" nos acerca a esa idea de
un estado de naturaleza que ha sido
socavado por la cultura y las estructuras subsecuentes.
El proyecto de organización de la
vida social se construye en la modernidad y su rasgo de tolerancia -una de las
dos caras del liberalismo- no es nuevo
ni exclusivo de esa modernidad; para
Gray, ha habido sociedades históricamente previas a las modernas donde la
tolerancia ya estaba presente.
Tampoco hay un corpus de teoría liberal, aun cuando muchos coinciden en
señalar a varios autores como los pensadores básicos del liberalismo. El liberalismo político antecedió históricamen127

�CONTEXTOS
CONTEXTOS

te al liberalismo económico, como práctica y como idea: Adam Smith nació varios años después de la muerte de John
Locke. Pero la práctica del liberalismo
económico es difícil o imposible sin el
liberalismo político y eso lo remarca
Gray, al señalar que los mercados no
pueden sostenerse por sí mismos sin
las libertades "positivas" desarrolladas
a partir de las instituciones sociales que
no son intrínsecas al mercado. Porque
el primer impulso de las sociedades
protomodernas fue hacia la igualdad
política y la uniformidad social; es sólo
a partir de prácticas duras que trajeron
muchos sufrimientos innecesarios que
los seres humanos hemos aprendido el
valor del pluralismo. Gray nos recuerda
que liberales, marxistas y socialdemó•
cratas coincidieron en su momento en
la idea de que puede haber un solo ré•
gimen universal que pueda ser capaz de
encarnar el bien, idea sin duda insostenible con relación al pluralismo.
La tolerancia liberal es, entonces, un
ideal ambiguo, cuyas variantes representan proyectos rivales: el ideal de un con•
senso racional y el de una coexistencia
pacífica. Ello lleva a intentar una resolu•
ción que debe pasar por la segunda al•
temativa, en opinión de Gray. Estos dos
proyectos encarnan filosofías de la his•
toria rivales; el primero se basa en presupuestos que son más una cuestión de
fe que el resultado de una investigación histórico-social adecuada: la idea de una convergencia de las sociedades modernas hacia un sistema único de valores. De manera
que la segunda alternativa -la otra cara del
liberalismo- debería predominar en la
política de la actualidad.

128

La reconciliación de valores contra•
dictorios que supone la coexistencia
pacífica es un proceso por desarrollar y
no un logro consumado, de allí la importancia de discutir la idea de valor y
su implicación en la acción política. La
idea de la existencia simultánea de valores en la vida social contemporánea
no es un problema de orden filosófico:
es una imposición de los hechos. Ergo,
es una condición social para la cual no
tenemos otra alternativa: imponer valo•
res únicos al conjunto de la sociedad no
es compatible con la verdad filosófica
ni con el rumbo de la historia.
Los valores, además, son inconmensurables. Pero inconmensurables en to•
dos los aspectos de la vida: en el arte,
en los placeres de la buena vida y en los
bienes económicos y en la política.
Algunas virtudes y algunos vicios se
dan genéricamente para toda la humanidad, pero son muchos los casos en
los que aquello que algunos grupos so•
ciales ensalzan como virtud es conde•
nado como vicio por otros grupos, de
allí que el consenso sobre un modus vivendi que acepte el pluralismo de valo•
res es la única posibilidad de hacer po.
lítica en este mundo. Las mejores vidas
pueden ser, entonces, vidas en las que
coexistan muchos bienes. Ello implica
una apertura radical y, al mismo tiempo, la aceptación de un mundo que, a
fuerza de disímil, pueda aparecer como
desordenado, lo cual nos pone en la
antípoda de lo que hasta ahora ha sido
el ideal de las ciencias sociales.
Pero si el problema de los valores
es complejo, el de las libertades -€1 gran
leitmotiv del liberalismo- lo es mucho

más: los principios liberales serían incapaces de decirnos cómo elegir entre
libertades rivales y, en sí mismos, no
poseerían esa libertad de la que tanto
habla Rawls. Es que las libertades básicas plantean generalmente demandas
en conflicto, lo que parece omitir Rawls,
en aras de un ideal de libertad que suele caer en lo que puede denominarse
utopía. Todo ello nos conduce a situaciones para las cuales los principios li•
berales hasta ahora conocidos carecen
de una respuesta.
Gray parece atisbar una y ello supone que podamos articular una gran discusión pública sobre las nuevas formas
de Estado que estamos dispuestos a
promover en este mundo cada vez más
conflictivo. Ello se logrará sólo en la
medida en que el liberalismo deje atrás
el ideal del consenso y opte por un modus vivendi como práctica legítima. El
modus vivendi no se logra automáticamente ni tiene, tampoco, una forma
única; su construcción requiere de un
esfuerzo de la voluntad colectiva por el
cual debieran pugnar los dirigentes políticos y sociales de la comunidad.
Es por todo esto que este libro de
John Gray es imprescindible si se quie•
re tener una versión completa de las di·
ficultades y posibilidades de un liberalismo que sea genuino y no elaborado a
través de las caricaturas que defensores y enemigos nos trasmiten.
José Maña Infante

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO · AGOSTO 2002

no se incorporan buscando una síntesis
reductora, sino por el contrario, dado
que en cada una de las prácticas llamadas económicas se presenta siempre en
su totalidad el mundo social al que pertenecen quienes en ello participan, esas
prácticas siempre serán multifunciona•
les y multidimensionales, obligando a
ampliar el contexto del análisis.
Uno de los puntos centrales en que
Bourdieu pondrá énfasis en relación con
ciertas nuevas perspectivas de la economía será la atribución a los agentes
económicos de comportamientos racionales o determinados racionalmente.
Ello sólo sería la consecuencia de un
pensamiento etnocéntrico que, inconsciente de su limitación, pretende presentarse como universal.
Las estructuras del cambio
La ciencia económica se ha constituido históricamente y es sólo después
PIERRE B0Ro1rn, Las estructuras sociales
de un lento proceso que ha llegado a
de la economía, Manantial, Buenos Ai- separarse de los demás dominios de la
res, 2001, 271 pp.
vida humana y sólo después de un largo proceso el cálculo de ganancias indi¿Es necesario deslindar la actividad de viduales se impuso como principio por
los economistas de las de otros científi- encima del modelo de intercambio de
cos sociales? ¿Está la actividad econó• la economía doméstica. El problema es
mica separada del resto de las activida- que el espíritu de cálculo y las demás
des sociales de cualquier ser humano categorías posibles de análisis, como
como para exigir un análisis indepen- necesidades, preferencias, propensiodiente? Ni lo uno ni lo otro, dirá Bour- nes, no son exógenos ni universales sino
dieu, aunque haya muchos que se opon• que dependen de contingencias históridrán a esta posición.
cas específicas que llevan a un tipo de
Él entiende que, para comprender conducta que más valdría llamar razo.
la actividad económica, es necesario nable antes que racional. Para Pierre
apelar a un conjunto de conceptos fun. Bourdieu, una verdadera economía es
damentales: habitus, capital cultural, ca- la economía de las condiciones de propital social, capital simbólico y campo. ducción y reproducción de los agentes
Esos conceptos, provenientes de diferen- y las instituciones de producción y re•
tes tradiciones del pensamiento social, producción económica, cultural y social,

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO · AGOSTO 2002

todo lo cual no es más que la definición
más completa de sociología.
Después de estas primeras consideraciones teóricas, Bourdieu encara un
largo estudio de campo sobre las empresas constructoras y el mercado de
vivienda en Francia, analizando sus estrategias de venta, su posición en el
mercado, su imagen empresarial, el tipo
de público consumidor al que se diri·gen y su dinámica, al menos la forma
en que han venido operando en los últimos años.
Posteriormente, retoma todos los
elementos para reconstruir una teoría
social del comportamiento económico.
Sigue siendo la noción central de su reflexión la idea de capital, que Bourdieu
secciona en varias modalidades según
el conjunto de fuerzas sociales en juego: el Estado es la concentración de
cuatro tipos de capital: capital de fuerza física -policial y militar- , capital económico, capital cultural y capital simbólico. Y más adelante dirá que un agente económico puede poseer en forma
variable cinco formas de capital, finan•
ciero, tecnológico o cultural, comercial,
social y simbólico. De la estructura en
que los agentes combinen las cantida•
des de estas cinco formas dependerá
su éxito económico.
Al final del texto retomará el ataque
contra ciertas posiciones teórico-metodológicas de la economía actual, como
el individualismo metodológico y las
diversas teorías de la acción racional,
oponiendo a las categorías de un pensamiento individual autónomo su noción
de habitus. El habitus es, en opinión de
Bourdieu, un mentís claro a la idea, un

129

�CONTEXTOS

CONTEXTOS

agente racional e individualista. El
habitus es un concepto que recupera las
condiciones reales de la existencia, donde la espontaneidad está siempre recortada y opera siguiendo formas que actúan mediante una enorme economía de
cálculo, lo cual no es el caso en los agentes racionales.
Hasta donde tenemos noticia, el último libro en vida de Bourdieu reavivará
viejas polémicas y creará otras formas
de entender las relaciones entre las ciencias sociales, operación cada vez más
necesaria si queremos actuar de manera adecuada en la producción de un
mundo que supere las cada vez más
inmanejables contradicciones en que
nos hallamos inmersos.
José María Infante

El placer del historicismo

MlcHEL H. LESSNOF, La filosoffa política del
siglo .XX, trad. de Germán Cano, Ediciohes Akal, Madrid, 2001, 448 pp.
El üempo y el espacie, la sucesión y la extensión,
no son sino relaciones causales de ideas, que la
imaginación ()l1elÍe traspasar para moverse
libremente en el terreno de las existencias ideales.
Ylas cosas son igua/menfe, con arreglo a su esencia,
lo que nos place qve sean. Lo que son depende del
modo qve las contemplemos.
Osear Wilde, De Profwdis

Contrariamente a lo que se piensa, no
existe una sola perspectiva metodológica para incursionar en la historia de las
ideas políticas. De hecho, las ideas políticas son tan sólo una área de creación intelectual entre muchas posibles,
como serían las ideas económicas, estéticas, sociales, científicas, religiosas,

130

etcétera. Por ello, la reconstrucción del
pensamiento político parte de las más
variadas premisas teóricas.
Es así como encontramos historiadores de las ideas políticas interesados
más en la lógica de construcción del
discurso de los autores y los textos examinados, y otros preocupados más en
el contexto histórico en el que un pensador político interviene. De igual forma, se piensa que las ideas políticas
evolucionan en sentido positivo y, por
ello, son cada vez más científicas; pero
también existen aquellos que niegan
esta evolución y se remontan hasta la
antigua Grecia para decirnos que en
política nada hay nuevo bajo el sol.
Aún con esto, los principales trabajos de historia de las ideas políticas asumen, implícita o explícitamente, ciertas
cuestiones básicas sobre la selección de
los autores y textos estudiados, sobre
cómo se relacionan éstos entre sí, sobre las razones para estudiarlos, sobre
su significado y significación, sobre su

relevancia presente. Los autores de textos
sobre teoría política también a menudo tienden a prejuiciar la interpretación a razón
de perspectivas prefabricadas, lo que generalmente convierte la reflexión política práctica en áridos páramos.
Se observa inclusive un cierto
historicismo dentro de los textos que
intentan recordar el pasado teórico de
la política para traerlo al presente. Bastaría con nombrar al viejo G. H. Sabine
(su clásico Historia de la teoría política,
FCE, México, 1945) para darnos una
idea de lo que estamos hablando.
En esta misma vía podemos encontrar a Michel H. Lesnoff que hace, en La
filosofía política del siglo .XX, un recuento historicista de los que él considera
como los principales filósofos políticos
de nuestra época. Lessnof, profesor de
Teoría Política en la Universidad de Glasgow, es autor de otra obra introductoria: The Structure of Social Science: A
Philosophical lntroduction (1974).
Lesnoff está convencido de que los
acontecimientos del siglo pasado influyen de manera directa en el pensamiento político teórico de nuestro tiempo:
"Puede decirse, pues, que la filosofía política de nuestra época está en
parte, marcada por ciertas particularidades de su estructura social. Pero sólo
en parte. No es necesario subrayar que
igualmente importante ha sido la necesidad de afrontar las implicaciones de
los grandes acontecimientos que la han
formado, a saber, las catástrofes del siglo: dos guerras mundiales, revoluciones y la amenaza a los valores humanos proveniente de los totalitarismos de
diversa clase" (ver pp. 10-15).

lRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 I MAYO· AGOSTO 2002

Por ello, considera a Max Weber como
punto de partida del pensamiento político del siglo )0(. Lenoff ve a Weber como
"el sociólogo más importante de la 'modernidad', esto es de la sociedad del siglo '/Y..". De aquí que intente ver el liberalismo como respuesta al desencantamiento weberiano; intenta conectar la
reacción de los filósofos de la política
como Oakshott, Hayek y Rawls a las ideas
weberianas y las contrapone a las de la
Escuela de Frankfurt representados en
este libro por Marcuse y Habermas.
El libro se organiza en torno a esta
diferenciación de posturas teóricas; después de Weber el libro se divide en tres
apartados: el primero agrupa a los que
Lesnoff llama los "críticos del capitalismo consumista", aquí se comentan las
posturas de Marcuse, Arendt y Macpherson; el segundo apartado se titula "Liberalismo combatiente" y reúne a cua-

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1 MAYO- AGOSTO 2002

tro filósofos más que, según Lesnoff,
defendieron sus posiciones frente al
transfondo de la Guerra Fría como lo son
Oakeshott, Hayek, Popper y Berlín; la
tercera parte llamada "Contemporáneos" versa sobre los que el autor considera como "los tres filósofos políticos
vivos más importantes" a saber Rawls,
Nozick y Habermas. El texto termina con
una reflexión sobre los planteamientos
de Fukuyama sobre el fin de la historia.
Fin que por demás encontramos elocuente, con respecto al pensamiento
historicista de Lesnoff. Quizás sea este
fin la característica principal de su libro, la visión gozosa del desconocimiento de la historia. La máscara que más
place, retomando a Wilde. Precisamente otro británico, Popper en su célebre
La miseria del historicismo (Alianza Editorial, Madrid, 1996, pp. 161-163) rebate esta noción:

"En cuanto que nos ocupamos de la
explicación histórica de acontecimientos típicos, tienen éstos necesariamente que ser tratados como típicos, como
pertenecientes a clases o categorías de
acontecimientos. Porque sólo entonces
es aplicable el método deductivo de explicación causal. La historia, sin embargo, no se interesa sólo por la explicación de los acontecimientos específicos,
sino también por la descripción de un
·acontecimiento específico como tal".
Cuando se usa la Historia como telón de fondo de las ideas pollticas, y que
con cierto placer se olvida la singularidad de los acontecimientos sociales;
cuando por placer elegimos mentirnos,
es entonces cuando verdaderamente la
historia ha llegado a su fin.

Gustavo Herón Pérez Daniel

131

�BREVIARIO

BREVIARIO

COORDENADAS DE UNA CRISIS

COORDINATES OF A CRISIS

PENSAMJBITO SOCIAL Y SOCIOLOGÍA DEL TRABAJO

SOCIAL THJNKING ANO SOCIOLOGY OF WORK

EN AMÉRICA LATINA

IN LATIN AMERICA

Adrián Sote/o Valencia

Adrian Sot.elo Valencia

El autor aborda el análisis de la crisis del pensamiento latinoamericano de las décadas de los ochenta y noventa con
el auge del neoliberalismo, al mismo tiempo que evalúa la
pertinencia de una rearticulación critica de dicho pensamiento con las cieQcias sociales en general y, en particular,
con la sociología del trabajo en América Latina. Señala que
una de las consecuencias, en lo que respecta a la sociología
del trabajo y a la teoría de la clase obrera y del trabajo asalariado1 es la de ir desplazando el objeto de estudio, centrado en esa clase y en los fenómenos del mundo del trabajo,
por otro que pretende reivindicar el estudio sociológico
centrado en los sujetos y los movinúentos sociales dentro
de una concepción típicamente funcionalista, descriptiva y
unidimensional. Afirma que la nueva sociología del trabajo
tiene que estructurarse dialécticamente en el marco de un
proceso global epistemológico que gire en tomo a la dinámica de reproducción del capital y de las relaciones sociales e institucionales que determinan el mundo del trabajo y
sus múltiples contradicciones.

The author addresses the crisis in American thinking in the
80's and 90's as a result of the neoliberal boom; concurrently analyzing the appropriateness of a critica! restatement of this thinking from the viewpoint of social sciences
in general and, particularly, of the sociology ofwork in Latin
America. He asserts that one of the consequences regarding work sociology and the theory of the working class and
wage-earning work is to gradually shift the subject of study
to target this class and the developments in the work environment for a di.fferent one, that attempts to reinvindicate
the sociological study targeted on subjects and social movements within a typically functionalistic, descriptive, unidimensional conception. He proposes that the new work sociology should be structured dialectically within the framework of a global de epistemiological process that pivots on
the dynarnics of the reproduction of capital and on those
social and institutional relations that determine the work
world and its multiple contradictions.

TRABAJO HUMANO. UN DEBA1E
EL ENFOQUE METODOI..ÓGICO

HUMANWORK. A DEBATE
THE METIIODOLOGICAL APPROACH

EN lA DISCUSIÓN DE SU CIWIBAUDAD

IN THE DISCUSSION OF HUMAN WORK CENTRALITY

Paulo Nakatini

Paulo Nakatini

Este texto fue elaborado para rescatar el método materialista dialéctico, abandonado por muchas de las teorías que
defienden el fin del trabajo y de su centralidad en la sociedad contemporánea. El punto de vista del autor se opone a
las concepciones idealistas y teológicas de la creación del
hombre que fundamentan metodológicamente aquellas teorías. Para ello, diferencia el trabajo en general, como el fundamento de la existencia humana, del trabajo enajenado,
como trabajo determinado históricamente. Defiende que
bajo el modo de producción capitalista, el trabajo enajenado no pierde su centralidad; es necesario superar el modo
de producción capitalista para que el trabajo pierda su posición central y desaparezca como actividad ejercida por el
hombre y exteriormente determinada por las necesidades
naturales y sociales.

The purpose of this paper is to rescue the dialectic materialistic method, abandoned by many of the theories that defend the purpose of work and its center stage in contemporary society. The author's viewpoint is opposed to the idealistic and theological conceptions of the creation of man
on which the methodology of those theories is based. For
this purpose, he di.fferentiates work in general, as the foundations of human existence, from alienated work, as historically defined. He advocates that alienated work does not
lose its centrality under the capitalist production mode; that
the capitalist production approach needs to be surpassed
so work can shed its central position and cease to be an
activity executed by man that is extemally determined by
social and natural needs.

EL TRABAJO Y LOS SENTIDOS

WORK AND THE SENSES

Ricardo Antunes

Ricardo Antunes

El estudio de las relaciones entre trabajo productivo e im-

Studying the relations between profitable and non-profit-

132

lRAYECTORIAS 'AÑOll(N0.9 I\IAYO-AGOSTO2002

productivo, manual e intelectual, material e inmaterial, así
como la forma asumida por la división sexual del trabajo, la
nueva configuración de la clase trabajadora, entre varios
otros elementos, permitirán recolocar y concretar la tesis
de la centralidad de la categoría trabajo en la formación
social contemporánea, contra la desconstrucción teórica que
fue realizada en los últimos años. Para ello, el autor se propone responder a las siguientes indagaciones: ¿Son las mutaciones en curso las que provocan inevitablemente la pérdida de referencia y de relevancia del ser social que trabaja?
¿No está más dotada de estatuto de centralidad la categoría
trabajo en el universo de la praxis humana existente en la
sociedad capitalista contemporánea? ¿Debe la llamada "crisis de la sociedad del trabajo" ser entendida como el fin de
la posibilidad de revolución del trabajo? ¿No constituye el
trabajo el elemento estructurante de una nueva forma de
sociabilidad humana? ¿No es más proto-forma de la actividad humana, la necesidad de hacer efectivo el intercambio
entre los seres sociales y la naturaleza, y entre los mismos
seres sociales?

able, manual and intellectuaJ, physical and intangible work,
as well as the assumed forro of work when divided on the
genders, the new configuration of the working class -among
other factors- will allow us to relocate and concretize the
thesis of centrality of work category in the contemporary
social formation; as opossedto the theoretical deconstruction
of the last few years. For this purpose, the author proposes
to answer inquiries such as: Do mutations in process inevitably cause the loss of reference and significance of the
working social being? Is not the work category more endowed wit a centrality status in the universe ofhuman praxis
that exists in contemporary capitalist society? Should the
so-called "crisis of the working society" be understood as
the demised of any· possibility of labor revolution? Does
not work constitute the structural element of a new forrn of
human sociability? Is not the need to make an actual exchange between humans and nature, and among social beings as well, more akin to human activity?

LA DEMOCRACIA INCONCLUSA

UNCONCLUDED DEMOCRACY

CARENCIAS PRÁCTICAS Y LIMITACIONES TEÓRICAS

f&gt;RACTICAL LACKS AND THEORETICAL LIMITATIONS

H. C. E Mansilla

H. C. F. Mansilla

El ensayo esboza una crítica a las teorías de la transición
democrática y seguidamente trata de mostrar las limitaciones de toda democracia de masas contemporánea. Las teorías de la transición son calificadas de institucionalistas porque descuidan el "país real", atribuyendo una importancia
exagerada al "país legal". El autor propone un cuestionamiento de fenómenos que estas teorías presuponen como
positivos: los enfoques contractualistas, la modernidad y la
globalización, el crecimiento económico incesante, la mercantilización de toda la vida social, la expansión de los medios masivos de comunicación, la calidad ética e intelectual
de las élites gobernantes y la falta de una concepción del
bien común.

This essay sketches a critique of democratic-transition theories and goes on to show the limitations of contemporary
mass democracy as a whole. Transition theories are called
"institutionalistic" in the extent that they overlook the "real
nation," assigning an exaggerated significance to the "legal
nation." The author propases challenging the aspects that
these theories assume to be beneficia!: contractual approaches; modernity and globalization, unceasing economic
growth, commercialization of all the aspects of social life;
expansion of mass media; the ethical and intellectual quality of ruling elites; and absence of a conception of common
good.

BANCA Y DOMINACIÓN
Los BANCARIOS BRASILEÑOS EN

BANKING AND DOMINATION
LA FASE DE LA REESTRUCTU-

BRAZILIAN BANK EMPLOYEES IN 1HE CONTEMPORARY

RACIÓN CAPITALISTA CONTEMPORÁNEA

CAPITAUST RESTRUCTIJRING PHASE

Nise Junkings

Nise Junkings

Las transformaciones en curso en el capitalismo mundial
alcanzan todas las esferas de la vida social y se traducen en
cambios en la configuración espacial de los procesos de
acumulación de capital, en la organización de la producción y del consumo y en el sistema de dominación política
e ideológica del capital. En el ámbito productivo, la acumu-

Current transformations of capitalism around the world
reach all the social strata, and are translated into: changes of
the space configuration of capital accumulation processes,
the manner in which production and consumption are organized, and the political and ideological capital domination system. In the production scenario, "flexible" accu-

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

133

�BREVIARIO

!ación "flexible" combina sofisticadas formas de apropiación de plusvalía -apoyadas en la teleinformática y en prácticas de control y gestión del trabajo que mistifican y oscurecen los mecanismos de dominación del capital- con otras
antiguas, basadas en la prolongación de la jornada de trabajo y en el tope salarial, incrementando y perfeccionando
la explotación capitalista del trabajo. Los bancarios brasileños experimentan la inestabilidad del empleo y la intensificación del trabajo en su vida cotidiana. En tanto segmento
de la clase trabajadora directamente vinculado a los movimientos comandados por el capital financiero, los bancarios viven de modo singular las transformaciones del capitalismo mundializado.

LAS VOCES DEL TRAYECTO

mulation combines sophisticated ways of capital gains appropiation -supported by information systems and control
and management practices that mistify and obscure the
mechanisrns of capital domination- with old ones based on
the extension of working hours and wage ceilings, thus increasing and debugging the capitalist exploitation of work.
Brazilian bank employees are experiencing employment insecurity and intensified work in everyday life. Given the
many working class segrnents directly linked to movements
commanded by financia) capital, they are living witnesses
of unique transformations in globalized capitalism.

EL TIEMPO, 1A PASIÓN, EL HOMBRE

THE TIME, THE PASSION AND THE MAN

PERFIL Y PAIABRA DE GoNZÁLEZ CASANOVA

PROFILE ANO DISCOURSE OF GONZALEZ CASANOVA

Esthela Gutierrez Garza

Esthela Gutierrez Garza

Pablo González Casanova considera en estas páginas que
el zapatismo es uno de los movimientos más originales en
la historia contemporánea; vaticina el fracaso del neoliberalismo y cree que uno de los grandes errores sufridos por
la humanidad es el maniqueísmo con que fueron encarados el socialismo eurocéntrico y los movimientos de liberación. Es poseedor de una visión panóptica que sólo se logra cuando, como en su caso, se ha podido hacer de la vida
propia un proyecto de reflexión. Decenas de textos indispensables son el resultado de visiones y pasiones de un
hombre que aceptó además pesados compromisos públicos como la rectoría de la Universidad Autónoma de México. Doctor por la Universidad de París especializado en
Sociología, don Pablo, como muchos le llaman, ha impartido cátedras en importantes universidades del mundo. Es
autor de Una utopía de América, La democracia en México y
otras obras.

Pablo Gonzalez Casanova considers in this paper that
Zapatism is one of the most original movements in contemporary history; further predices the failure of neoliberalism; and claims that one of the huge errors that mankind
has had to suffer is the manicheism adopted to confront
socialism in central Europeas well as liberation movements.
He possesses that panoptic vision that is only achieved when,
as in his case, an individual turas life itself into a deliberation project. Dozens of papers that are a must have resulted
from the visions and passions of this man, who also undertook heavy public service burdeos such as the position of
Chancellor at the National University of Mexico (UNAM).
A PhD by the University of Paris, Don Pablo, as he is respectfully called, has lectured in multiple universities around
the world. He is the author of Una utopía de America, La
democracia en Mexico and other outstanding books.

134

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO • AGOSTO 2002

ADRIÁN SOTELO VALENCIA

H. C. FEUPE MANSILLA

Sociólogo y doctor en Estudios Latinoameñcanos por la DEP de la FCPyS-UNAM. Se desempeña como profesor-investigador del Centro de Estudios Latinoameñcanos (CEIA) de
la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
de la UNAM e imparte cátedra en la División
de Estudios de Posgrado de la misma Facultad. Ha publicado libros, capítulos de libro y
artículos especializados en distintas áreas de
las ciencias sociales, en especial en sociología del trabajo y en el área de problemas del
desarrollo de Améñca Latina. Entre sus publi-

(Hugo Celso Felipe Alberto de Mansilla Ferret
d'Arau, argentino, 1942) estudió ciencias
políticas y filosofía en universidades alemanas. Recibió la venia legendi por la Universidad Libre de Berlín. Ha publicado algunos libros y ensayos sobre ecología política, tradiciones culturales y teoñas evolutivas en Alemania, España y Améñca Latina. Ha sido catedrático visitante en la Universidad de ZUrich y
es miembro de número de la Academia de Ciencias de BolMa y correspondiente de la Real
Academia Española. Co-editor de Revista Occidental (Tijuana/México), de Law And Society
(Tübingen) y de Estudios lnterdisciplinarios de
América latina y B Caribe (Jerusalem).
hcf_mansilla@r,lhoo.com

caciones figuran: México: dependencia y modernización, Globalización y precariedad del
trabajo en México, Neoliberalismo y educación: la huelga de la UNAM a finales de siglo,
Modernización industnal, flexibilidad del trabajo y nueva cultura laboral, en coautoña con
Esthela Gutiérrez Garza. En la actualidad desarrolla el proyecto de investigación B retorno del trabajo reestructurado. Ensayo sobre
la crisis y la transformación del mundo del
trabajo en el siglo XX: ¿Nuevos paradigmas?
amatl01@prodigy.netmx
ESTHELA GUTIÉRREZ GARZA

Socióloga académica e investigadora mexicana, doctora en economía política por la Universidad de Pañs VIII. Por más de dos décadas se ha desempeñado como catedrática
en numerosas casas de altos estudios en México. Autora de una extensa obra ensayística
aparecida en publicaciones especializadas en
Europa y Améñca Latina. Coordinadora de proyectos editoñales en el ámbito de las ciencias sociales que han puesto en circulación,
con la participación de renombrados pensadores, colecciones como Testímonios de la
crisis y B debate nacional. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y es directora de la revista Trayectorias.
egutierr@ccr.dsi.uanl.mx

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO - AGOSTO 2002

Revista de la Sociedad Brasileña de Economía Política. Fue coordinador del Programa
de Posgrado en Economía de la Universidad
Federal de Espírito Santo. Actualmente, coordina el Grupo de Estudios sobre Empleo y
el Mundo del Trabajo y el Grupo de Estudios
sobre Coyuntura Económica. Entre sus obras
publicadas se encuentran La guerra y la crisis económica contemporánea, Capital especulativo parasitario versus capital financiero
y La nueva economía polítíca de la globalización, y el artículo Capital especulativo
parasitário, capital fictício e clise no Brasil,
para la Revista Venezolana de análisis de
conyuntura. Organizó el colectivo íhe Brazilian
Cñsis: Where is Brazil Going?" para el lnternational Journal of Política/ Economy.
pnakatani@uol.com.br

NISE JINKINGS
Doctora en Ciencias Sociales por la Universidade Estadual de Campinas-Unicamp (Campinas, Brasil). Es profesora del Departamento
de Sociología y Ciencia Política y del Programa de Pos-graduación en Sociología Política
de la Universidade Federal de Santa Catañna,
con beca de Recién Doctor otorgada por el
Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico - CNPq. Autora de los libros Omísterde fazer dinheiro: automatizar;ao
e subjetividade no trabalho bancário y Trabalho e resistencia na "fonte misteriosa·: os
bancários no mundo da eletrónica e do dinheiro.
nise.jinkings@floripa.com.br

PAULO NAKATINI
Doctor en Economía por la Universidad de
Picardie, Amiens. Recibió beca de la CAPES
para pos-doctorado en la Universidad de Pañs-XIII. Es profesor de las cátedras Estado y
economía y Economía monetaria, en la Universidad Federal de Espíñto Santo (Brasil).
Desde 1998 es el editor-responsable de la

RICARDO ANTUNES
Es Maestro en Ciencia Política por IFCHUNICAMP y doctor en Sociología por la Universidad de Sao Paulo. Se desempeña como
profesor titular de Sociología del Instituto de
Filosofia y Ciencias Humanas de UNICAMP. Recientemente fue Visiting Research Fellow de
la Universidade de SUSSEX, Inglaterra. Entre
sus obras publicadas se encuentran Addio al
Lavoro?, Os Sentidos do Trabalho (Ensaio sobre a Añrmar;ao e a Negar;ao do Trabalho),
Adeus ao Trabalho?, Adiós al Trabajo?, A
Rebeldía do Trabalho, O Novo Sindicalismo
no Brasil, Classe Operária, Sindicatos e Partido no Brasil, O que é Sindicalismo?, O que
sao Comissoes Operárias y Clise e Poder. Actualmente coordina la Coler;ao Mundo do Tra-

balho; colabora regularmente en revistas nacionales y extranjeras; es editor participante
de Latín American Pespectives (EUA) y Herramienta (Argentina); miembro de Critica Marxista (Brasil) y del consejo editoñal de Outubro
(Brasil).
rantunes@unicamp.br

135

�LINEAMIENTOS DE COLABORACIÓN

LAS VOCES DEL TRAYECTO

1. CONTENIDO
NUESTROS 1LUSTRADOR.ES

El presente número de Trayectorias se ilumina con un conjunto de obras procedentes, en esta ocaswn, de un magníficogrupo degrabadores del Taller de Gráfica de Oaxaca, espacio para la creación de excepcional valor que trasciende ya el
ámbito local. Convouuws por Rolando Rojas, varios artistas oaxaqueñcs, egresados de la escuela de Bellm Artes, se unieron y rentaron un local en el centro de la
ciudad que habilitaron con equipos imprescindibles para sus propósitos. Primero
los encuentros frecuentes, las charlas, el intercambio, las inquietantes experiencias xi-lográftcas; luego la costumbre se hiw pasión y ésta dio lugar a una producción inagotable, muestras de la cual enriquecen la edición que el lector tiene en
sus manos. Con un depurado dominio de las más diversas técnicas desde la
xi,/,ografta y el aguafuerte a la colografta, los creadores oaxaqueñcs revelan su
imaginación y nos trasladan a ese mundo de fronteras intangibles que es el espacio de la creacióngráfica habitado por alebrijes, estampas cotidianas, pavorreales,
totoperas y toda suerte de formas y seres de su peculiar cosmogonía mexicana.

Portada: La carga, de Rolando Rojas
Interiores:
1 Los shuncos, de Liliant Alaniz
6 Sin título, de Rolando Rojas
7 Los caballos del Rfo Churubusco 3, de
Santiago Rebolledo
Los caballos del Rlo Churubusco 2, de
Santiago Rebolledo
8 Cortejo, de Adriana Audiffred
11 Sin titulo, de Rolando Rojas
13 Variaciones de una danza, de Josefa
García
15 Sin título, de Vicente Mesínas
17 Sin título, de Rolando Rojas
19 Sin título, de Luis José
23 Las totoperas, de Francisco
Monterrosa
25 Sin título, de Rolando Rojas
27 Sin titulo, de Rolando Rojas
29 Caballffo de Troya, de Enrique
Samaniego
31 El árbol, de Rolando Rojas
33 Las salinas, de Liliant Alaniz
35 Los caballos del Rlo Churubusco 1, de
Santiago Rebolledo
37 Sin titulo, de Rolando Rojas
40 Encuentro de negros, de Shizaburo
Takeda
42 La llegada, de Lilianl Alaniz
44 La calenda, de Liliant Alaniz
46 ... quien fuera, de Martín Velázquez
48 Burro corriendo, de Shizaburo Takeda
50 Acrobacia, de Esteban Moreno

136

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEÓN

Biblioteca
Universitaria
Raúl Rangel
Frías
Hemeroteca
Circulación

53
55
57
59
61
63
65
67

Sin título, de Rolando Rojas
Sin Ululo, de Rolando Rojas
Sin título, de Raúl Herrera
Orphus, de Nicias Aridjis
Las totoperas, de Liliant Alaniz
La siembra, de Abraham Torres
Los equilibristas, de Rolando Rojas
Personaje en urbe, de Alejandra
Villegas
69 La fiesta del trapecio, de Rolando
Sigüenza
71 Sin título, de Rolando Rojas
73 Sin título, de Rolando Rojas
80 Noche de ronda, de 0swaldo Ramírez
82 La danza, de Nicias Aridjis
84 Sin título, de Rolando Rojas
86 Amistad, de 0swaldo Ramírez
88 Orphus, de Nicias Aridjis
90 La siembra, de Abraham Torres
92 Después no hubo más, de Martin
Velázquez
94 Sin título, de Takai Selciyama
96 Diálogo, de Abraham Torres
98 Sin título, de Rolando Rojas
119 Sin titulo, de Rolando Rojas
120 Sin título, de Rolando Rojas
121 Gata herida, de 0swaldo Ramírez
122 Sin título, de Rolando Rojas
123 Sin titulo, de Rolando Rojas
124 Sin título, de Rolando Rojas
12 5 Sin título, de Rolando Rojas
136 La llegada, de Liliant Alaniz; La
calenda, de Liliant Alaniz; Sin título,
de Takai Selciyama.

Documentación
Fondos especializados
Centro de consulta INEGI
Consulta electrónica
Renta de equipo
electrónico
Libro alquilado
Exposiciones

En co_ncordancia con_ sus objetivos, la revista Trayectorias abrirá espacio preferentemente a: (1)
reflexiones de alto ngor, desde la perspectiva de las ciencias sociales, en torno a los caminos
que se transitan en esta etapa de transformación y cambio; (2) contribuciones que faciliten o
conduzcan. a una interrelación efectiva con la sociedad y sus instituciones, principal destino de
la p~oducc1ón del conocimiento de las universidades, y (3) estudios que satisfagan los niveles
máx1m_
os
excelencia académi:a y mant_engan activo el espacio para el debate, la investigación c1entifrca y académica y el intercambio que abra nuevas perspectivas en el terreno de las
teorías sociales o políticas contemporáneas.

?e

2. REDACCIÓN
(1) Con el debido respeto al estilo de cada escritor, aconseíamos el empleo de construcciones

sint~cticas se_ncilla~, párrafos_preferentemente breves y una coherente articulación entre profundidad t~~nca, ngor c1entífrco y claridad expositiva. (2) Empleo de títulos preferentemente
breves, ongmales y sugestivos, reforzados por un bajante o subtítulo que amplíe o precise el
tema, asunto o problema de que se trate.
3. ESTRUCTURA
(1) Los tr~bajo~ deberán estar precedidos por un abstract de diez líneas, en español. (2) Se

respetará mvanablemente la estructura clásica del ensayo, con fundamentación introductoria,
desarrollo y reflexiones conclusivas. (3) Los diferentes epígrafes o apartados serán adecuada~ente marcados medi~nte subtítulos. Se recomienda el empleo del sistema decimal. (4) Las
citas textuales se consrgnarán entre comillas, no mediante cursivas. Cuando se tratare de citas
breves, se mantendrán dentro del párrafo en que se produzca la referencia. Si la cita rebasara
las 4 líneas, se colocará a bando, con márgenes más amplios, a un espacio y sin entrecomillado.
4. FORMATO
(1) ~o~ trabajos deberán presentarse en disquete, en formato Word, acompañados por una

copia impresa. (2) La bibliografía será consignada al final del texto en sistema Harvard. A
saber: Apellido(s), Nombre, Año, Título en cursivas, Editorial, Lugar. La entrada se organizará
alfabéticamente por apellido. En el caso de un mismo autor con más de una obra éstas se
organizarán cronológicamente. (3) Las referencias bibliográficas dentro del texto s~ harán en
sistema Harvard. Por ejemplo, (Eco, 1988: 57), por lo cual no se consignarán notas bibliográficas a pie de página.
5 . EXTENSIÓN

(1) Sólo se aceptarán trabajos con un mínimo de 15 y un máximo de 30 cuartillas (35 mil
caracteres), compuestas en fuente Times New Roman de 12 puntos a espacio y medio, en el
tamaño carta que por default ofrece el procesador de textos. Los diagramas y cuadros se
entregarán aparte.

Alfonso Reyes 4000 Norte,
Monterrey, Nuevo León
Tel. (81) 8329 4090, Ext. 6524
y 6509 Fax (81) 8329 4065
http: / / www.bmu.uanl.mx

6. DICTAMEN
(1) El dictamen se emitirá mediante el procedimiento conocido como Par de Ciegos, según el

cual el Consejo Editorial fallará sobre cada texto sin conocer el nombre de los autores, y a su
vez éstos no tendrán información sobre qué especialista emite el dictamen, cualquiera que
fuere el fallo. (2) La directora de la revista comunicará al autor los resultados del dictamen en
uno de los términos siguientes: se publica, no se publica, o se publica con las recomendaciones o modificaciones que se consideren pertinentes.
7. REMISIÓN DE TRABAJOS
(1) Las contribuciones se remitirán a la directora de la revista. (2) No se devuelven originales no

solicitados. (3) La revista se reserva el derecho de reimpresión de los textos aceptados. (4)
Cada trabajo deberá acompañarse de una breve reseña biográfica del autor, así como de los
datos para su localización: dirección postal, e-mail, teléfonos y fax.

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9

I MAYO - AGOSTO 2002

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 9

1 MAYO - AGOSTO 2002

137

�SUSCRIPClóN: 1 AÑO (3 NÚMEROS)
En Méxíco:
Suscripción individual: $210.00. Suscripción institucional: $250.00.
Números sueltos: $60.00

Trayectorias~

Revista de ciencias sociales

de la Universidad Autónoma de Nuevo León

SEIS

FORMA DE SUSCRIPCIÓN
En e l extranjero:
América del Norte y el Caribe:
Europa y Sudamérica:
Resto del mundo:

uso $51.00
uso $70.00 1
uso $89.00

2. Enviar junto a esta forma de suscripción una fotocopia de la
ficha de depósito a la siguiente dirección:

Revista Trayectorias / Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frias /
Alfonso Reyes No. 4000 / Monterrey, N.L, México 64440.

SIETE/ OCHO

DOSSIER: GOB
IUD
La razón del poder. Transición y gobemabilidad

Nombre: _ _ _ _1 - - - - - - - - - - - - - -

en América Latina

Ciudad: _ _ _ _ _ _ _ Estado: _ _ _ _ _ _ __

Los signos de la transición. El proceso mexicano
en el contexto de América Latina
Aproximacüm a los wnponentes sustantivos para un ejercici.o
comparativo de la transición mexicana am otras experiencias
de América Launa.

Por Esthela Gutiérrez Garza

Procedimiento:
1. Orden de pago o depósito a nombre de Banco Mercantil del
Norte, Sucursal Gran Plaza (051 ), Monterrey, Nuevo León, México,
para abono en cuenta de la Secretaría de Extensión y Cultura de
la UANL: 051-37466-5.

~ Trayectorias... Números anteriores
Por Esthela Gutiérrez Garza

Por Luis Maira
País: _ _ _ _ _-'-_ _ Código Postal: _ _ _ __
Teléfono: _ ___:_ _ _ _ _ Fax: _ _ _ _ _ _ _ __
E-mail: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

.También puede enviarlas por fax al (81) 83 29 4237
Firma: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

~ Trayectorias
CONVOCATORIA A LOS PRÓXIMOS NÚMEROS
El Consejo Editorial de Trayectorias extiende la invitación a la
comunidad académica e intelectual a colaborar en sus páginas,
en los temas siguientes:

Una historia de nunca acabar. Gobemabllidad
y reformas económicas en la Argentina
Uno de /,os problemas centraks en la Argentina de ws últimos
años: la incapacidad para generar un eje de conducciim
política coherent.e.
Por Antonio Camou
República • aérea'" y autoritarismo. Controversia
del proyecto bolivariano
El proceso de transición democrática. en Venezuela, la figura
de Hugo Chávez y la amtruversia sobre la autenticidad del
carácter bolivariano de la revolución.
Por Freddy Mariñez Navarro
La violencia política en el Perú. Un esbozo
lnterdlsclpllnario de interpretación
Algunas de las causas más importantes de la viol.encia
política peruana residen en un amtexto en el que com;ergen
factores sociales, demográficos y económicos, entre otros.
Por H. F. C. Mansilla
ITORIA

De Marx al ecosoclalismo
La loca carrera por las ganancias, la lógica productivista y
mercantil de la civilización capitalista-industrial nos
conduce a una catástrofe ecológica de proporcümes
incalculables.
Por Michael Lowy
ÁMBITO

Situación y retos de 'la agricultura en México
Migración regional y continental
Ecowgía y desarollo sustentabl,e
Sindicalismo y política 'laboral
Sociedad del conocimiento
Política fiscal y distribución del ingreso

Los trabajos deberán enviarse a Trayectorias, Revista de Ci.enaas Sociales. Universidad
Autónoma de Nuevo León. Secretaria de Extensión y Cultura. Av. Alfonso Reyes 4000.
Monterrey, N.L., México, CP 64440, o a trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx

DOSSIER: CONTRADICCIONES DE LA GLOBAIJZAOÓN

Pensar en grande.
Un expediente para la reflexión

Paradojas de la pobreza.
¿Nuevos pretextos para mantenerla?
Una aproximaciim argumental que pretende explicar la
evolución de las desigualdades y de la pobreza absoluta.
Por Blandine Destremau
y Pierre Salama

Diversidad y futuro de los capitalismos
La incertidumbre amenaza a los capitalismos del siglo que
comienza. El futuro muy próxi11w puede estar lleno de
sorpresas.
Por Robert Boyer

Un reto en el horizonte. La relación entre moneda
y trabajo
El reto de la soberanía en el amtexto de la int.egración
regional de América Latina. Un análisis a la luz
de la constrncción europea.
Por Jaime Marques-Pereira

Colonialldad del poder, globallzaclón y democracia
Un examen exhaustivo de las actuales tendencias
del capitalismo, reveladas en datos impresionantes.
Por Aníbal Quijano

La pobreza atrapada. Entre la crisis y el olvido
Cautiva en medw de las turbulencias macroeconómicas de
América latina, la magnitud, profundidad y heterogeneidad de la pobreza plantean problemas nuevos.
Por Blandine Destremau y Pierre Salama

América Latina: dependencia y desafío
América Latina puede formular un proyecto'regwnal de
desarrollo que se ampare en políticas públicas ql!te afinnen
su soberanía.
Por Carlos Eduardo Martins

AMBrJi
La Industria maqulladora. Una visión regional
El desarrollo de la industria maqui/adora la corrviert.e en
espacio favorable para la int.egración productiva a escala
int.ernacional.
Por León Bendeski, Víctor Godínez
y Miguel Ángel Mendoza

La crisis de un mito. La nueva economía y la
recesión estadounidense
La actual desaceleración de la economía norteamericana
parece señalar el fin
de la larga expanswn cíclica que acaba
de cumplir diez años.
Por Arturo Guillén

MEM"ORIAVIVA

La historia abierta. Memorias y visiones de un
testigo
Entrevista al jurista español Joan Garcés, por Esthela
Gutiérrez

!ftAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 9

MAYO ~ O 2002

MEMORÍA VIVA

Oficio de pionero. Víctor Urquldi:
entre la duda y la pasión
Entrevista al economista mexicano por Esthela Gutiérrez
Garza

139

�ISSN-0185-0636

Revista de la CEPAL
Revista cuatrimestral de Ciencias Sociales
Facwud ck Cic:ocias Pd.í~ y Socio1ogia. Unavers:idad Oxnplutcmc

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Santiago, Chile

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l,aad,r,...,;a•dt l.:i t'"'1tfW~ ~

MGllic:aC«wje¼k

..W....S-lltvWJ"risp~

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REDES TECNOLÓGICAS
Y DESARROLLO CIENTÍFICO
SOLANGE CORDER, MARIA CONCEI(:AO DA COSTA,
ERASMO GOMES Y PAULO EDUARDO VELBO, Mercosur:
cooperaciónencienciaytecnología. •RYSZARDRÓZGALUTER,
Hacia una geografia de la innovación en México. • ANTONIO
ARBLLANO BERNÁNDEZ Y CLAUDIA ORTEGA PONCE,
Caracterización de la investigación biotecnológica del maíz en
México: un enfoque etnográfico.• MAIÚA TERESAMÁRQUEZ,
Estilo tecnológico: construyendo puentes entre tecnología y cultura.
• REBECA DE GORTARI RABIELA, Impacto de la demanda
empresarial en los centros de investigación y desarrollo • LUIS
REYGADAS, Producción simbolica y producción material:
metáforas y conceptosen tomo a la cultura del trabajo.• RE.SEÑAS
BIBLIOGRÁFICAS

----,-~

Ralad~Manm

~~•Sanfk~Jr-1w,...,.
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CONAC'/1'

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Y.,rrlmwl:,tM'brdtúitor,k.fli,/,aw~

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NiifmwM-bo:.2000psas-12.03€ ~-.at~.&amp;&lt;m¡::us - ~ , D 4 € : ~
S.cn)pca,i.. • .)0.05 €.PJrnd ~ 4 0 $ USA~ m d n ~ 5C)$ USA I n ~

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Universidad de la Ciudad de México

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Tell.: 5705 51 20 y = ~ 46, Fu 5705 00 30

REVISTA CID(®B d'AFERS

Orientaciones para colaboradores de la Revista de la CEPAL
La Revista en Internet
Publicaciones recientes de la CEPAL
Publicación cuatrimestral, en español e inglés.
Valor: USS l S (o su equivalente en moneda nacional).
Suscripción anual: US$30 (español) y USS35 (inglés).
Suscripición por dos años: US$50 (español) y USS60 (inglés)
Pedidos: Unid2d de Distribución de la CEPAL, Casilla 179-D,
Santia o de Chile. E-mail: ublicatio
lac.d

INTERNACIONALS
Josep Ribera, Editor. Elisabet Mañé, Coordinadora Editorial
Nº 57

VErAS. REvtsrA DE EL Colegio de San Luis
• año m • número 8 • mayo-agosto de 200 L
PRESENI'ACJÓN • MOlSES GM&lt;EZ
BONANZAS
JOSÉ VE1.ASCO TORO• La lucha por la tierra y el poder político en
Cbacaltianguis, Veracruz, 1717-1916
ANA RosA SuÁREZ ARGÜFUO • Todo en familia: la historia y los negocios de
los hennanos Hargous (1833-1851)
ANA MARIA GRAOEu. Ül111ÉRREZ RlvAS • Confonnación de grupos de poder
en la Huasteca veracruzana, segunda mitad del siglo XIX
Luz CAAREGHA LAMADRID • Génesis del grupo porfirista en San Luis Potosí
VtCTORIA CHENAUT • Mujer y relaciones de género en La legislación
veracruzana, 1896-1932
BRECHAS
MERVVN F. LANG • Fausto Delhuyar ante la insurgencia mexicana, 1778-

1821
BOCAMINA
MARIA BERTELY • El saber doméstico y la feminización de la profesión
docente
PORI'AFOUO GRÁFICO
AIBIANDRO NAVA . Pintura
AMAWAMA
JuAN PABLO PtcAw • cuentos

140

Número76

La transfonnación de la acción colectiva en América Latina
Manuel Antonio Garret/m
La noción de ciudadanía en el debate latinoamericano
CarlosSojo
La equidad y la exclusión de los pueblos indígenas y
.afrodescendientes en América Latina y el Ombe
Alvaro Be//;J y Mana Rangel
Desafios a la educación secundaria en América Latina
Néstor lópez y Juan Carlos Te.desro
El papel de las instituciones en contextos locales
Kirsten Appendini y Monique Nuijten
Reformas estructurales y crecimiento en América Latina:
un análisis de sensibilidad
Rafael Ccrrea
La congestión del tránsito url&gt;ano: causas y
consecuencias económicas y sociales
lanTlwmson
Puertos pivotes en México: limites y posibilidades
Cerios Martner
El impacto de las exportaciones sobre
el crecimiento en Chile
Ricardo Ffrench-Davis
Estrategias de las empresas transnacionales en .
la Argentina de los años 1990
Daniel ChudMvsky y Andrés lópez
El shock de precios de los productos básicos en Bolivia
Gabriel Loza

~Álvft.?.~C~dd~Mo,,fl.RabdS..~

Mc:rtede$CabR:D~~Cet:wae'MMOCdl-.,-..béc.asnDoAkiMo.
MwC-.ihTcais..RmelllíliS.W..MmaGoGdlc:.r.~.~WMaldolado,.
Ull'allONt"&gt;-.mi:Moreuo,J.-L Paupa;St.o,.__.eaaof'etezJ.aliclm,
8cn.ab6 $anbl;a Hq,kd. Fuuodo \'»di;SGI Re

COl'"T'ENI.DO N.•

Abril2002

REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

La Seguridad Gwbal en el Medite"áneo
Número coordinado por Elvira Sánchez

Temas
Desa"olkJ y cooperación económica entre la UE
y el Mediterráneo
Fortalecimiento de los valores democráticos
en el Medite"áneo
Potenciación del diálogo de seguridad en el Mediterráneo
El proceso de paz de Oriente Medio
Integración y cooperación subregional en el Mediterráneo
Occiden1al: las relaciones entre la Unión Europea
y el Magreb

Vol. 41
RAVI l&lt;ANBUA:

GARY

w. cox y Scorr MoRGENSTERN: Legislaturas reactivas y presidentes

proactivos en América latina.

las transformaciones de los mercados laborales en América
latina: negociación colectiva y desigualdad salarial industrial.
GABRIEL L. NEGRETTO: Negociando los poderes del presidente: refonna y cambio
constitucional en la Argentina.
GABRIELA SCHIAVONI: Economía del don y obligaciones familiares: los ocupantes
agrioolas de Misiones y el debate tarmer~.
J~ ANTONIO SÁNCHEZ ROMÁN: Tucumán y la industria azucarera ante la crisis
ERNESTO CALVO;

de 1890.
CRITICA DE LIBROS

José ANTONIO BoAELLO: Cuando los economistas hablan del territorio... ¿con
quién hablan?
LUCAS LÓPEZ OÁVAtOS:

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 9 1MAYO • AGOSTO 2002

De necesidades y contrametáforas.

DESARROI.LO ECONOMICO - Revista de Ciencias Social8s es una ptAllicaci6n
lrineslral adiada po1 el 1ns1ibAo de Oesalrolo Económico y Social (IOES). SilSCl1)á6n arua1: R.
Atgenlina.$60,00; Palsesinítn'Aes, U$S68;RestodeAmélí:a, U$S74; lilq)a, USS 76; Asia,An:a
y Oceanía, U$S 80. ~ Sil.,ie: USS 15 ( ~ seg(Meslilo ypo1enw,s via ana). Más
informaci6n en: desalloloOides.0tg.a1, o disponible en el Wa 11Tt: -Jdao,g.ar. Pecidos,
conespoudeucia, elcélela, a:

Ht~U-tu-t.:u UV ~ • • u n v ,~tvtllu,ru J

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Argentina

Fax: S. 11 4804-5856

Correo electrónico: desarrJ100:Jes.org.ar

VOLUMEN 120, NUMERO 2 2001/2
NÚMERO MONOGRÁFICO

DESIGUALDAD TECNOLÓGICA DIGITAL, EMPLEO Y DESARROLLO

SUMARIO
INTRODUCCIÓN

Duncan CAMPBELL
NUEVAS TECNOLOGÍAS, TRABAJO DEL CONOCIMIENTO Y FMl'LEO,

RE'ros PARA EUROPA
Luc SOETE
LAS

Revista cuatrimestral de la Fundación CIOOB. Elisabets, 12. 08001 Barcelona,
España E-mail:cidob@cidob.org.www.cidob.org ISSN 1133-6595. Precio suscripción: 26 • precio del ejemplar. 9,25 •, número doble: 13,75 •

Política eoon6mica, dislribuci6n y pobreza: naturaleza de las discre-

pancias.

¿Pm:oE ATAJARSE LA DESIGUALDAD EN EL ÁMBITO DE LA TECNOLOGÍA DIGITAL?

Fouad Ammor / Yaacov Bar-Simon-Tov / Henri Burgelin I Hani al-Hassan I
Agnes Levallois, I Santiago Marrínez-Caro I Juan Carlos Muñoz I Miquel
Nadall.Alberto Navaffo I Jesús Núñez Martín Ortega I A/essandro Politi I
Uuís M. De Puig / Christian Quesnot I E/vira Sánchez MaJeos I Félix Sanz
/ Camal So/tan

N" 163

Octubre - diciembre de 2001

NUEVAS TECNOLOGÍAS Y EL PROBLEMA DE LA CALIDAD DEL TRABAJO

jill RUBERY y Dami.an GRIMSHA W
POSIBILIDADES DE SALTO DE ETAPAS TECNOLÓGICO PARA LOS PAÍSES EN DESARROLLO

W. &amp;l.ward STEINMUELLER

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 9 1MAYO - AGOSTO 2002

Pata toda información. dirijase a la Reuisla lntm1acional del

Trabajo, OIT, CH-121 l Ginebra 22. Suiza.
Tel: +41.22.799.7903; telefax: +41.22.799.6117;
correo electrónico: revue(wilo.org
Para abonarse a la Revista lnternalional del Trahafe
(Formulario de suscripción), dirijase a: Publicaciones de la
OIT, Oficina Internacional del Traba.JO.
CH-1211 Ginebra 22, Suiza.
Te!: +41.22.799.7828; telefax: +41.22.799.6938; correo
electrónico:pubvente@ilo.org

141

�Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, número 9, se terminó de imprimir en
julio de 2002 en los talleres de Serna Impresos, S. A. de C. V.,Vallarta
345 Sur, Monterrey, Nuevo León, México. C. P. 64000. El tiraje
consta de 1,000 ejemplares.

�,&amp;,t Trayectorias
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Correo electrónico: trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx.

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TRAYECTORIAS, REVISTA DE C IENCIAS S OCIALES DE LA U NIVERSIDAD

A UTÓNOMA DE N UEVO L EÓN ESTÁ INCLUIDA EN LOS ÍNDICES:

Sociological Abstracts (CSA)
Social Services Abstracts (CSA)
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Hispanic American Periodicals lndex (HA.PI)
l ntemational Bibliography of the Social Sciences (IBSS)
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�tSS M 1405-8928

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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