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                  <text>��CONTENID
FONDO
UNIVERSITARJ)

3

CARTA DE LA DIRECTORA
Ciencia y sociedad. En búsqueda de un nuevo encuentro

OOSSIER: PIERREBOURDIEU

6
9

Trayectorias
Año 4, Núm. 1O
Septiembre-Diciembre de 2002

Bourdieu. Una herencia para reflexionar
Por José María Infante Bonfiglio
La lógica del juego. La noción de campo en la
perspectiva de Pierre Bourdieu

La autora reflexwna en torno a la noción de campo
en Bourdieu como una construcción que opera el sociólogo
sobre la realidad.
Por Alicia B. Gutiérrez

20

El oficio de pensar. Visiones y papeles de Pierre Bourdieu

Un acercamiento al pensador, al sabio y al fiwsofo que
también hizo de profeta.
Por Bruno Péquignot y Pierre Tripier

27

Para comprender a Bourdieu. Sobre su teoría y práctica
de la entrevista

Una aproximación a la te01ia social y trabajo empírico
en Bourdieu a través de sus trascendenta/,es aportes al uso
de la entrevista bwgráfica.
Por Angela Giglia

41

Bourdieu desde América Latina. Una doble lectura

Una dob/,e perspectiva que nace del ejercicio analítico y
crítico de la obra del autor francés.
Por Víctor Zúñiga
TEORÍA

54

Desarrollo y cultura. Notas sobre el enfoque de Furtado
La articulación entre los procesos de la cultura y
el desarrollo, examinada desde las perspectivas abiertas por
la obra de Celso Furtado.
Por óscar Burgueño y Octavio Rodríguez
ÁMBITO

86
ILUSTRACIONES: ROOOLFO RÍOS

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

, SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

Dialéctica de las alternativas. Un desafío en curso

Una exhaustiva exposición en torno a las tendencias
sistémicas actuales y movimientos antisistémicos en un mundo
dominado por fuerzas que se niegan a morir.
Por Pablo González Casanova

�CARTA DE LA DIRECTORA

101

En búsqueda de un nuevo encuentro

Estar sobre la tierra

Palabra, oficio Y memorias de
El,ena Poniatowska, entrevistada
por Esthela Gutiérrez Garza

Universidad Autónoma de Nuevo León

Rector:
Dr. Luis J. Galán Wong

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

117

El poder y el otro
Por Mario Nieves

Secretario General:
lng. José Antonio González Treviño

Secretaria Académica:
Dra. María Elizabeth Cárdenas Cerda

CONTEXTOS

122

Las culpas del padre ■ Un nuevo
paradigma ■ La sospecha y el dolor

Secretario de Extensión y Cultura:

DFS: una historia inconclusa

Lic. Ricardo c. Villarreal Arrambide

Los límites del hombre ■ Lectura
para pensar

Trayectorias

Revista de ciencias sociales
Directora: Esthela Gutiérrez Garza
Editor: francisco Soto Armendariz
Redactor: Mario Nieves Cruz
Corrección de estilo: Sinia B.Harris
Consejo Editorial

Mario Cerutti (UANL) Enrique Florescano (Conaculta)
Pablo González Casanova (UNAM) Sergio Elías Gutiérrez
(UANL) Gilberto Guevara Niebla (Revista 2001)
José María Infante (UANL) Lucrecia Lozano (ITESM)
Jorge Meléndez (UANL) Roberto Rebolloso (UdeM)
Manuel Ribeiro (UANL) Humberto Salazar
Herrera (SEP) René Villarreal (CECIC)

131
135
138

BREVIARIO

El contenido en breve
LAS VOCES DEL TRAYECTO

Quiénes nos acompañan
NORMAS EDITORIALES

Lineamientos de colaboración

DISEÑO: RODOLFO LEAL HERRERA
DISTRIBUCIÓN: JESÚS OSORIO CALDERÓN Y ELIZABETH AMARO VALLE
CANJE: ANGÉLICA HERNÁNDEZ VIERA Y MARGARITA CAMPOS CASTRO

. .,
· ·
ociales editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a ~ravts de la
Ce t·1· d de Licitud de Título y Contenido Núm. 1/432 00 /14923
,
, ·
d I s
taría de Extensión y Cultura. r 1,ca O
.
.
- R , R
I F , Av
Secretaria Academ1ca Y e a ecre
,
., Of · . Edificio de la Biblioteca Umvers1tana au1 ange nas,_ ·
aprobado el lº de marzo de 2000, por la Secretaria de Gober:~~i:·o. ~~~:fono y fax: (81) 83 29 42 37. Domicilio electrónic?:
Alfonso Reyes 4000 Nte., ~'. 64440, Mo_nterr_ey, N.L~~nl mx/ ublicacionesltrayectorias/index.html. Precio por e1emplar: $60.00 mas
trayectorias@ccr.dswant.;71x Pagm~ en_Internet. httpA_N//L~N- 1405-~928. Impresa en Monterrey, México por Serna Impresos, S. A. de C.V.
IVA. Producción: Direcc1on de Publicaciones de la U
•

Trayectorias es una pubhcac1on cuatrimestral de c1enc1as s

TRAYECTORIAS

2

Ciencia y sociedad

MEMORIA VIVA

AÑO IV, NO. 10

SEP11EMBRE-OICIEMBRE 2002

La relación que se había iniciado en el siglo XIX y se estableció a
lo largo del siglo XX entre la ciencia y la sociedad se caracterízada
por un reconocimiento explícito del papel positivo y progresista
de la ciencia en el desarrollo de la humanidad. A la ciencia, al conocimiento, no sólo se le otorgaba un valor trascendente en sí mismo, sino lo
más import.ante, a través de su aplicación tecnológica, la capacidad de mejorar la vida del ser humano, de transformar la sociedad y el futuro de la
civilización en el planeta. Estas actitudes y sentimientos tanto de las personas como de los políticos e intelectuales favorecieron la corriente de opinión
de fomentar el desarrollo científico y tecnológico, y la decisión de aplicar
crecientes recursos económicos fueron canalizados a través de políticas públicas y privadas al desarrollo de la investigación teórica y aplicada.
Esta política institucional obtuvo resultados muy positivos después
de la segunda guerra mundial donde todas las innovaciones tecnológicas
que se desarrollaron durante la guerra en el campo de la microelectrónica
fueron posteriormente aplicadas a todos los sectores de la industria, a la
medicina, a los medios de comunicación, a la cibernética y demás campos
de conocimiento, que caracterizan el mundo de alta tecnología en el que
acrualmente vivimos. El extraordinario desarrollo económico de la posguerra, la creación y proliferación de las instiruciones creadas por el Estado del
bienestar y el acelerado crecimiento del mercado interno -permitieron mejores niveles de vida de la población en su aspecto integral- confirmaron
esas creencias, esos sentimientos de que la ciencia está al servicio del desarrollo de la civilización de la humanidad.
Sin embargo, las diferencias políticas y económicas de la posguerra
generaron el enfrentamiento entre los dos bloques mundiales que polarizaban al mundo entre el capitalismo y el socialismo y que, desembocaron en el
periodo conocido como la Guerra Fria. En él, la ciencia y la tecnología
pasaron a formar parte import.ante de las estrategias de enfrentamiento y
mostraron de esa manera, simultáneamente, el muruo poder destructivo,
real y potencial, que las innovaciones tecnológicas podrían representar de
manera creciente en el campo de la industria annamentista.
Esta prolongada siruación (aproximadamente cuarenta años) y otros
infortunios, poco a poco han ido cuestionando esta visión de que la ciencia
y la tecnología son fuerzas predominantemente positivas y han surgido muchas dudas y miedos en tomo a si es acertado apoyar el desarrollo de la

L

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Trayectorias
Año 4, Núm. 1O
Septiembre-Diciembre 2002

3

�CARTA DE LA DIRECTORA

ciencia teórica y aplicada. Dentro de este contexto histórico mundial, uno de ellos, como lo señala Gerald
Holton, lo constituyó la guerra de Vietnam, donde se
dio un sentimiento de frustración generalizado por todas partes del mundo, al constatar el uso sofisticado de
la tecnología en una guerra impopular, injusta y sin esperanzas; pero sobre todo, porque el fundamento implicado era que la ciencia finalmente pemútía que este
tipo de tecnología de guerra existiera.
Posteriormente, en la década de los ochenta surge una tremenda revolución ideológica que revierte el
curso de la historia y que esta relacionada con la Crisis
del Estado del Bienestar y que fue impulsada durante los
gobiernos de Ronald Reagan en los Estados Unidos y
de Margaret Thatcher en el Reino Unido para extenderse progresivamente al resto de los países. Si bien, el
Estado del Bienestar surgió ante el reconocimiento del
funcionamiento imperfecto del mercado y la necesidad

4

CARTA DE LA DIRECTORA

de la intervención del Estado para regular los ajustes
entre la producción y el consumo; el pensamiento conservador emergente, el neoliberalismo, representado por
dichos gobiernos proclamaba justamente lo contrario:
la supremacia de /,os mercados y, en consecuencia, el adelgazamiento del Estado del bienestar. El impacto inmediato fue que todas las instituciones y los contratos de
bienestar social fueron poco a poco reestructurados disminuyendo los derechos y prestaciones sociales de la
mayoría de la población.
Dentro de una cronología simultánea, con la caída del muro de Berlín y la desaparición de la ex Unión
Soviética, se constituye una enorme concentración
unipolar en tomo a los Estados Unidos, que pemúte la
generalización de su "concepción del mundo", su filosofia del mercado y el predominio de sus intereses.
Este viraje ideológico ha sido de gran impacto
sobre la ciencia en general y en lo particular sobre las
ciencias sociales y las humanidades. La ubicación del
mercado en el centro de definición de las estrategias
económicas, la creencia en su óptimo funcionamiento
si se le deja actuar sin intervención institucional; han
ido despojando a la ciencia de su contenido humano,
de su verdadera sustancia. ¿Qué sentido tiene estudiar
la historia, la sociología o la antropología, si la actividad
última de la sociedad está reducida al mercado, si éste
no tiene supuestamente imperfecciones que corregir y
su funcionamiento nos conduce a óptimas realidades?
¿Qué sentido tiene estudiar la ecología, si el mercado
define cual es la mejor manera de producir? ¿Para que
destinar recursos a la ciencia?
Las ciencias sociales, circunstancialmente ignoradas en estos años, se encuentran en una etapa de
desencuentro con la sociedad a la que pertenecen. Por
un lado, las instituciones de bienestar social han sido
adelgazadas y con ello el nivel de vida de la población.
En consecuencia -se dice- no es cierto que la ciencia
signifique más salud, educación para todos, mejor vida,
más cultura, opciones de libertad. Por el otro lado, el
pensamiento conservador neoliberal, que otorga al mercado la conducción de la política económica no requie-

TRAYECTORIAS f AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

re, como gobernantes a estadistas o políticos de mayor
cultura, pues resulta suficiente que sean "administradores".
Si bien la ciencia y la tecnología no han tenido
implicaciones éticas en si mismas, pues es su específica
aplicación por los seres humanos lo que así la determina, durante los últimos años ha sido desacreditada por
razones ideológicas. La política forma parte de las ciencias sociales y los políticos, hoy cada vez más apartados
del conocimiento social, han violentado los derechos
humanos y sociales, y con ello, han inducido en su descrédito a la ciencia y sus vínculos positivos con la sociedad.
Consecuentemente, esta trivialización de lo sustancial; es decir, si el rigor del pensamiento científico
no es útil, y si lo que realmente importa es el mercado,
no debe de extrañarnos entonces el debilitamiento de
la ciencia en general y en particular de los campos de
conocimiento como las matemáticas, la fisica, la química, la filosofia, la econorrúa, la sociología, la antropología, la psicología por mencionar sólo algunos y, por el
contrario, la gran proliferación de otros como administración, mercadotecnia, comunicación, relaciones internacionales, finanzas internacionales, comercio internacional, entre otras. Si perdemos la sustancia y nos quedamos en lo operativo, tendremos la capacidad de administrar el campo de las interacciones económicas y
comerciales, de describirlas, con el costo enorme de
perder en el camino, la convivencia social pacífica, y la
posibilidad de construir una sociedad más justa y humana. Es la ciencia teórica y aplicada, lo que pemúte el
análisis, el diagnóstico y la predicción científica de los
acontecimientos.
Es por ello, que este desencuentro entre la ciencia y la sociedad que aparece a finales del siglo XX nos
coloca en una circunstancia muy delicada. La ciencia sostienen varios pensadores- debe reposicionarse y
buscar un nuevo encuentro, tanto entre las ciencias naturales y las ciencias sociales y humarústicas como con
la sociedad. Un esfuerzo decidido entre científicos de

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

: SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

las ciencias naturales, las ciencias sociales y las humanidades deberá fructificar en la creación y fortalecimiento de campos de conocimiento en las fronteras de las
especialidades. Todas las diferentes disciplinas deberán
estar incluidas: la biología y la sociología; la economía y
la fisica; la psicología y la medicina, etcétera, para participar en' un enfoque integral multidisciplinario. El diálogo entre los científicos de las ciencias naturales, sociales y humanísticas es fundamental en este reencuentro
entre ciencia y sociedad.
Sólo así se podrá superar la visión estrecha que
en los últimos años se ha tenido sobre el desarrollo como
resultado de las actividades de inversión, producción y
consumo. Y replanteamos una visión más amplia que
entienda al desarrollo como un espacio de construcción integral donde el conocimiento científico participa por igual en todos los campos de conocimiento en
la formación de la cultura como parámetro fundamental que deterrnína la interacción social.
En el Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo de las Naciones Unidas, titulado Nuestra Diversidad Creativa se sostiene que "el desarrollo
comprende no sólo el acceso a los bienes y servicios,
sino también la oportunidad de elegir un modo de vida
colectivo que sea pleno, satisfactorio, valioso y valorado,
en el que florezca la existencia humana en todas sus
formas y en su integridad". Es decir, se trata de concebir el desarrollo como resultado de una visión cultural
que determina la manera de producir y de organizarnos socialmente.
Bajo esta visión, que implica una creciente participación de los ciudadanos en la construcción de sus
instituciones, es importante retomar lo que en muchas
ocasiones repitió Pierre Bordieu acerca de los políticos, en el sentido de que en el mundo complejo que
hoy vivimos, quienes dirigen los gobiernos de los países deberían ser personas estudiosas, que conozcan
los debates científicos y la información estadística que
muestran los hechos para el mejor desempeño en la
conducción política de las naciones.-&amp;;

5

�•

Bourdieu
Una herencia para reflexionar
JosÉMARÍA INFANTE

124 de enero de 2002 falleció Pierre Bourdieu, sociólogo indiscutido e intelectual discutible del sipóstumo, Trayectmias presenta en
este número una serie de trabajos
dedicados a revisar su trayectoria
académica y personal, lo cual exige, de todas maneras, mucha más
11:inta de la que aquí empleamos.
Una de las discusiones atañe a sus tutores intelectuales y el
reconocimiento que Pierre Bourdieu les hiciera. Necesitado de romper lanzas con su primer mentor
intelectual, Claude Lévi-Strauss,
ubo de caer en el erróneo lugar
omún de catalogarlo como un esucturalista estático - tal como lo
señalan Péquignot yTripier-, mostrando que muchas veces leemos a
un autor por aquello que deseamos
que diga y no en lo que realmente
dice (cosa que, por otra parte, prácticamente ha mostrado y demostrado Lévi-Strauss).
Esa ruptura no fue la única:
protegido por Raymond Aron en
el Centre Nacional pour /,a Recherche
Saentifique, romperá con él a raíz de los acontecimientos de 1968. Aron escribirá en sus Mémoires que Bourdieu prometía ser uno de los grandes de su generación
y que en esa época no mostraba lo que luego llegó a ser:
6

jefe de secta, seguro de sí y dominador, experto en intrigas universitarias, implacable con los que
podrían ensombrecerlo. El juicio de
Aron no fue amable, pero tampoco lisonjero: es un poco el reflejo
de las reacciones que Bourdieu suscitara: alumno de la École Norma/e,
el lugar donde se formaran muchos
de sus maestros, Jean-Paul Sartre,
Raymond Aron, Louis Althusser,
destruirá la tarea de la escuela por
su carga de sometimiento. Será
siempre un poco exagerado, tal
como la divisa pascaliana que
adoptó: "Dos excesos: excluir la
razón, no admitir otra cosa más que
la razón".
Otro aspecto se refiere a la
coherencia de su pensamiento y su
exacta ubicación en el contexto de
la teoría sociológica. Definida
como "constructivismo estructuralista" o "estructuralismo genético",
ya había definido sus conceptos
centrales hacia fines de los años
sesenta: hahitus, daxa, campo, violencia simbólica y capital (en sus
diversas presentaciones). Con variantes, estos conceptos reaparecerán una y otra vez a lo largo de su obra, la cual abarcó
muchas relaciones, tal como a continuación lo señalan
Alicia Gutiérrez y Angela Giglia. Giglia nos habla de los
objetivos principales de la tarea intelectual de Bourdieu,
TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

pero también discutirá aspectos metodológicos, como
la perspectiva reflexiva en los análisis de entrevistas.
Gutiérrez se aplica más al análisis de sus conceptos
centrales, campo y hahitus y nos muestra sus relaciones
mutuas y con otros conceptos en los escritos de Bourdieu.
Más allá de su coherencia o incoherencia, su teoría produjo rechazos o adhesiones entre los pensadores
franceses y no franceses. Jeannine Verdés-Leroux le señalará sus incoherencias en el análisis de las condiciones de las mujeres de clase obrera en oposición a las
burguesas y otras más, llevado siempre por sus excesos
verbales en una confusión con el hablar de manera franca. Para ella, si la virtud de un científico social es hablar
del campo que apenas conoce, Bourdieu pecaba de lo

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

contrario: intervenir en cualquier dominio.
Beneficiario de la expansión de la sociología e
los años posteriores al mayo sesentaiochero, su obra
puede ser analizada desde múltiples vertientes; a continuación Víctor Zúñiga propone dos posibles -entre
otras- qu~ probablemente serán tan polémicas como
las originalmente propuestas por el mismo Bourdieu.
Distinguiendo entre sus aportes teóricos y su compor]
tamiento como ejemplar, Zúñiga rescata este último por
su gran valor en la formación de los estudiantes de sociología. En términos bourdieuianos, el capital tecnológico
de Bourdieu supera en valor a sus otros tipos de capital.
Como intelectual vivió en un medio complejo y,
plagado de envidias e intrigas -quizá como todos los

7

�La lógica del juego
La noción de campo

en la perspectiva de Pierre Bourdieu
ALICIA

B.

~

el _marco de una perspectiva analítica que
tnlplica la superación de diferentes dicotonúas
presentes desde el origen núsmo de las ciencias sociales, y que pretende asumir un camino _de construcción de una mirada sociológica que relacione dialécticamente los aspectos oójetivos Y suójetivos que lleva implícitos la doble dimensión de lo social i
tomo aquí especialmente el concepto clave que perrrJte abordar las estructuras sociales externas: el concepto
de campo.
Las reflexiones que hago aquí suponen considerar este concepto -como los otros que están presentes
en la lóm
· d e Bourdieu- como un concepto
'.".ca analitica
~tru~, es decir, como una construcción que opera
el mvesngador social sobre la realidad. Cobra verdadero contenido Yadquiere significado cuando es tomado
como tal: como categoría analítica que habilita el abordar ~stintos aspectos de la realidad social y con ello,
explicar y comprender las prácticas sociales que se desarrollan en diferentes ámbitos de esa realidad.
. Utilizando el juego como analogía, me refiero en
p~er lugar a la génesis del concepto, luego a las -pro~ generaks que ha señalado su autor y a lo que se
Juega ~n esos espacios, posteriormente a la dinámica de
los rmsmos y su relación con el espacio social global
para, a continuación, señalar las principales dimensiones metodológicas que implica y, finalmente, aludir a
sus posibilidades heurísticas.

E
edios intelectuales, pero condiciones sin duda acenadas en París-; crítico de la forma más visible del queacer sociológico -los estudios por encuestas- defendió siempre ese quehacer como autónomo en oposición a las visiones economicistas de la realidad que los
fantasmas del neoliberalismo han agitado en los últimos tiempos. Porque para Bourdieu, la sociología, más
que una ciencia o una conciencia práctica, será un instrumento de autoanálisis extremadamente poderoso que
permite a cada uno comprenderse mejor, proporcionándole al mismo tiempo una comprensión de sus propias condiciones sociales de producción y de la posición que ocupa en el mundo social.
Unido a las luchas estudiantiles en 1968, desde
entonces su participación en barricadas y trincheras
junto a los desplazados, los oprimidos, los excluidos,
los explotados, fue una constante: se unirá a distintos

grupos de obreros en huelga, se enrolará con Bové contra la "macdonalización", enfrentará los poderes institucionales al lado de los indocumentados. A partir de la
aparición de lo, miseria del muru:w en 1993, se convirtió
en referencia obligada de la mayoría de la izquierda institucional francesa. Adoptando una clara postura
globalifóbica, colaboró en los últimos años con el movimiento ATIAC cuya vicepresidenta, Susan George,
hablará con aprecio y simpatía de Bourdieu, alabando,
entre otras virtudes, su generosidad. Quizá las críticas a
sus inconsistencias teóricas reflejen la dificultad para
evaluar su consistencia práctica.
Trayectorias espera que de los trabajos aquí presentados pueda obtenerse una visión más completa de
un autor que sin duda será discutido largamente durante el siglo. Es sólo debatiendo sus ideas que la memoria de Bourdieu podrá mantenerse viva.-&amp;,

TRAYECTORIAS

8

IAÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

' .Hed=:rollªd0 est~ Yotros aspectos que hacen al trabajo sociológico de Pierre Bourdieu en Gutiérrez (1994a).

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002
1

GUTIÉRREZ

SOBRE LA GÉNESIS DEL JUEGO:
DE LAS INTERACCIONES
A LAS RELACIONES
Bourdieu señala (1985a) que en la génesis del concep
t? d~ campo hay una intención de indicar una necesa-- - - - - --11
na _dirección en la investigación empírica, definida ne , . . . - - ~ - -•
~uvamente como reacción frente a la interpretació
mtema y frente a la explicación externa de ciertos fenó
menos. Es decir, con la construcción de la noción d
campo, el autor comenzó a tomar distancias, en relación
~on el análisis de las obras culturales, tanto del forma -. - - - - - -••
lismo que otorga a los ámbitos de producción de sentí
un alto grado de autonomía, cuanto del reducciorus~o ( especialmente presentes en los trabajos d
Lukács Y Goldman) que se empeña en relacionar di
rectame~te las formas artísticas con las formas sociales.
Las explicaciones que recurren a la evolución interna
de las ideas o de l~s formas artísticas en sí núsmas, como
~a suerte de uruverso "puro" Yalejado del mundo soc~al q~e los produce, Ylas explicaciones que identifican
sm mas una producción estética con la clase social a la
que pertenece su productor, cometiendo "el error de
cort~circuito" (Bourdieu, 1988a: 99), tienen algo en
com_un: el ~echo de ignorar que las prácticas que se
analizan se msertan en un universo social específico
un ~po d~ p_roducción específico, definido por su;
relaciones ob¡envas (Bourdieu, 1985a).
::s~, para construir la noción de campo, parte de
un análisis del campo intelectual como universo relati-

d?

9

�. Bourclieuc--_ _ _ ____.:!,_ _~ - - - - - - - - - - - - - - -+

amente autónomo (Bourdieu, 1966), inspirado en una
e-lectura
de los análisis de Max Weber consagrados a
i,.,._ _ _ _ __
la soci?logía de las religiones. "A la vez contra Weber y
■ ,......---~,--.,
con Weber" (Bourdieu, 1988a: 57),reflexionando sobre
el análisis que él propone acerca de las relaciones entre
sacerdotes, profetas y magos, Bourdieu opone una visión relacional del fenómeno, frente a la visión interac\:ionista de Max Weber. Pretende así,

Bourdieu retoma el modo de
pensamiento relacional) que
identifica lo real con
relaciones) por oJ!osición al
pensamiento sustancialista)
visión que sólo reconoce como
realidades aquellas que se
ofrecen a la intuición
directa: el individuo) el
grupo) las interacciones.

pensamiento sustancialista, visión común del mundo
social que sólo reconoce como realidades aquellas que
se ofrecen a la intuición directa: el individuo, el grupo,
las interacciones. Pensar relacionalmente es centrar el
análisis en la estructura de las relaciones objetivas -lo
que implica un espacio y un momento determinado-que determina las formas que pueden tomar las interacciones y las representaciones que los agentes tienen
de la estructura, de su posición en la misma, de sus
posibilidades y de sus prácticas:
El modo de pensamiento sustancialista, que es el del sentido común -y del racismo- y que lleva a tratar las actividades o las preferencias propias de ciertos individuos o
ciertos grupos de una cierta sociedad en un cierto momento, como propiedades sustanciales, inscritas de una
vez para siempre en una suerte de esencia biológica o --lo
que no es mejor- cultural, conduce a los mismos errores

a la construcción de las estrucruras de las relaciones objetivas entre las posiciones que ellos ocupan en el campo religioso, estructura que determina las formas que pueden tomar sus interacciones y la representación que pueden tener de ellas (Bourdieu, 1971: 5, subrayado del autor).

Pasando de las interacciones a las relaciones, se
hace evidente que Bourdieu retoma, de una larga tradición estructuralista, el modo de pensamiento relacional,
que identifica lo real con relacúmes, por oposición al

10

LAS REGULARIDADES DEL
JUEGO Y LO QUE ESTÁ EN
JUEGO
Se puede hablar de juego para decir que un
conjunto de personas participan de una actividad regulada, una actividad que, sin ser necesariamente el producto de la obediencia de
las reglas, obedixe a ciertas regularidades. El juego es el lugar de una necesidad inmanente,
que es al mismo tiempo una lógica inmanen-

te. No se hace allí cualquiercosa impunemente.
Y el sentido del juego, que contnbuye a esta
necesidad y a esta lógica, es una forma de conocimiento de esta necesidad y de esta lógica
[...] ¿F.s necesario hablar de regla? Sí y no. Se
puede hacerlo a condición de distinguir claramente entre regla y regularidad. El juego social

en la comparación no sólo entre sociedades diferentes,
sino también entre periodos sucesivos de la misma sociedad [...] En resumen, es necesario cuidarse de transfor-

es reglado, es el lugar de regularidades. Las cosas pasan
en él de manera regular (Bourdieu, 1988a: 72).

mar en propiedades necesarias e intrínsecas de un grupo

Los distintos juegos socuiles que construye Bourdieu en sus análisis empíricos presentan una serie de
propiedades generales que, cobrando ciertas especificidades, son válidas para campos tan diferentes como
el campo económico, el político, el científico, el literario, el educativo, el del deporte, el de la religión, etcétera.
Así, en su aprehensión sincrónica, se trata de espacios estructurados de posiciones, a las cuales están
ligadas cierto número de propiedades que pueden ser
analizadas independientemente de las características de
quienes las ocupan y se explican, entre otras cosas, definiendo lo que está en juego (enjeu) y los intereses específicos de los mismos, que son irreductibles a los compromisos y a los intereses propios de otros campos. Cada
campo engendra así el interés (illusio) que le es propio,
que es la condición de su funcionamiento (Bourdieu, 1990).
La noción de interés o de illusio se opone no solamente a la de desinterés o gratuidad, sino también a la
de indiferencia:

cualquiera (la nobleza, los samurais, tanto como los obreros o los empleados) las propiedades que les incumben

en un momento dado del tiempo del hecho de su posición en un espacio social determinado, y en un estado
determinado de la oferta de los bienes y de las prácticas
posibles (Bourdieu, 1994a: 18-19).

[...] suoordziuzrel análisis de la lógica de lasirueraccúmes--que
pueden establecerse entre agentes directamente en presencia- y, en parúcular, las estrategias que ellos se oponen,

- _ _ , - - - - - - - - - - - - - - - ~ - - - - - - Mene Bourclie.

Entendido como un sistema de posiciones y de
relaciones objetivas entre las mismas, el campo asume
también una existencia temporal, lo que implica introducir la dimensión histórica en el modo de pensamiento relacional y, con ello, tomar distancia respecto a la
tradición estructuralista y conformar una perspectiva
analítica auto-definida como estructuralismo constructivista (Bourdieu, 1988a).
De este modo, los campos quedan definidos como
"espacios de juego históricamente constituidos con sus
instituciones específicas y sus leyes de funcionamiento
propias" (Bourdieu, 1988a: 108).

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

! SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

La ilJusw es lo opuesto a la ataraxür. es el hecho de esrarl
llevado a invertir (imx?su), tomado en el juego y por el

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 . SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

juego. F.star interesado, es acordar a un juego social determinado que lo que allí ocurre tiene un sentido, que sus
apuestas son importantes y dignas de ser perseguidas
(Bourdieu yWacquant, 1992: 92).

------••

Al no reducir los fines de la acción a fines económicos, esta noción de illusio -y también de inversión
(in:vestissement) o de libido (Bourdieu, 1994a)- implica
acordar a cierto juego social que él es importante, que
vale la pena luchar por lo que allí se lucha, que es posible tener interés por el desinterés-en sentido estrictamente
económico- y obtener beneficios de ello -especialmente simbólicos-, como en el caso de aquellos universos
sociales que se explican por la economía de los bienes
simbólicos.2
2

Estos beneficios no estrictamente económicos, que pueden
obtenerse teniendo in1erés f)Or el desin1erés, constituyen lo que Bourdieu llama "beneficios de universalización". Se parte de la hipótesis
de que es un universal de las prácticas sociales reconocer como valiosas las conductas que tienen por principio la sumisión -aunque

11

�La wgica del juego

Además de un campo de
fuerzas) un campo social
constituye un campo de
luchas destinadas a
conservar o a transformar
ese campo de fuerzas. Es la
propia estructura del
campo) en cuanto sistema de
diferencias) lo que está
permanentemente en juego.
Por otra parte, la estructura de un campo es un
estado -en el sentido de momento históric&lt;&gt;- de la distribución en un momento dado del tiempo, del capital
específico que alli está en juego. Se trata de un capital
que ha sido acumulado en el curso de luchas anteriores, que orienta las estrategias de los agentes que están
comprometidos en el campo y que puede cobrar difeentes formas, dentro de cuatro grandes especies que
ourdieu ha caracterizado en diferentes momentos: el
capital económico, el capital cultural (Bourdieu, 1979),
el capital social (Bourdieu, 1980), el capital simbólico
(Bourdieu, 1988a, etcétera).
No se puede, en efecto, escapar a las ingenuidades
etnocéntricas del economicismo sin caer en la exaltación
populista de la ingenuidad generosa de los oágenes, sino

sea aparente- a lo universal (es mejor aparecer desinteresado que
interesado, altruista que egoísta); a la vez que toda sociedad ofrece
la posibilidad de Wl beneficio de lo universal -interés en el desin,,erés. El análisis sociológico del iruerés por el desinterés puede producir
cierto "desencantamiento", pero al mismo tiempo, puede proporcionar herramientas para pensar en la posibilidad de crear condiciones sociales que impongan a los agentes que juegan en esos juegos,

12

a condición de llevar hasta su ténnino lo que él no realiza
más que a medias, y extender a todos los bienes, materiales o simbólicos, sin distinción, que se presentan como
raros y dignos de ser buscados en una formación social
determinada -se trate de "buenas palabras" o de sonrisas,
de apretón de manos o de levantamiento de hombros, de
cumplidos o de atenciones, de desafios o injurias, de honor u honores, de poder o placeres, de chismes o de informaciones científicas, de distinción o distinciones, etcétera-, el cálculo económico que no ha podido apropiarse
del terreno objetivamente abandonado a la lógica implacable del "interés desnudo", como dice Marx, que abandonando un islote de sagrado, milagrosamente salvado
(épargne) por el "agua glacial del cálculo egoísta", asilo de
lo que no tiene precio, por exceso o por defecto (Bourdieu, 1972: 235).

Como en el caso de la noción de interés, aquí la
noción de capital rompe con la visión economicista de
los fenómenos sociales y sugiere la posibilidad de considerar una amplia gama de recursos susceptibles de
generar interés por su acumulación y de ser distribuidos diferencialmente en los espacios de juego, generando posiciones diferenciales en el marco de estructuras
de poder. En ese sentido, puede decirse también que la
estructura de un campo es un estado de las relaciones
de fuerza entre los agentes y/o las instituciones comprometidos en el juego.
Además de un campo de fuerzas, un campo social determinado constituye un campo de luchas destinadas a conservar o a transformar ese campo de fuerzas. Es decir, es la propia estructura del campo, en cuanto
sistema de diferencias, lo que está permanentemente
en juego. En definitiva, se trata de la conservación o de

mediante controles y coacciones, la necesidad de implementar estrategias de universalización reales. Lo dicho vale para el campo
político (ver Bourdieu, 1994a y 2001), para el campo científico (Cf
Bourd.ieu, 1988a y Bourd.ieu y Wacquant, 1992, especialmente la
primera parte) y para todos los espacios de juego sociales que otorguen beneficios a aquellos que tengan interés por el desiruerés.

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

la subversión de la estructura de la distribución del capital específico, que orienta a los más dotados del capital específico a aplicar estrategias de ortodoxia y a los
menos capitalizados el adoptar estrategias de herejía
(Bourdieu, 1990). Ahora bien, las luchas para transformar o conservar la estructura del juego, llevan implícitas también luchas por la imposición de una definición
del juego y de los triunfos necesarios para dominar en
ese juego: "todo campo es el lugar de una lucha más o menos
declarada por la definición de
los principios legítimos de división del campo" (Bourdieu,
1985b: 28).
El campo social como
campo de luchas no debe hacernos olvidar que los agentes comprometidos en las mismas tienen en común un cierto número de intereses fundamentales,
todo aquello que está ligado a la
existencia misma del campo
como una suerte de complicidad básica, un acuerdo entre los
antagonistas acerca de lo que
merece ser objeto de lucha, el
juego, las apuestas, los compromisos, todos los presupuestos que
se aceptan tácitamente por el hecho de entrar en el juego.
Para que funcione un campo, pues, es necesario
que haya gente dispuesta a jugar el juego, que esté dotada del hahitus que implica el conocimiento y reconocimiento de las leyes inmanentes al juego, que crea en el
valor de lo que allí está en juego. La creencia es, a la vez,
derecho de entrada a un juego y producto de la pertenencia a un espacio de juego. Esta creencia no es una
creencia explicita, voluntaria, producto de una elección
deliberada del individuo, sino una adhesión inmediata,
una sumisión dóxica al mundo y a las exhortaciones de
ese mundo.

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Al hablar de luchas permanentes, de acumula
ción de capital, de estado de las relaciones de fuerza"
etc., se está considerando a los campos sociales en su
aspecto dinánúco, y sumando la dimensión histórica a
la dimensión relacional de los mismos. En este sentido,
en los ~pos se producen constantes definiciones y
redefiniciones de las relaciones de fuerza entre los agen
tes y las instituciones comprometidos en el juego, como

también se definen y redefinen históricamente los limites de cada campo y sus relaciones con los demás campos, lo que lleva implícita una redefinición permanente
de los limites de la autonomía relativa de cada uno de
ellos.
Es decir, dentro de la generalidad proporcionada
por "~as_ propiedades generales de los campos", hay
especificidades, y cada campo tiene su propia dinámica, su propia manera de constituirse en mercado de
bienes específicos. Puede construirse históricamente su
surgimiento, con sus productores y consumidores del

13

�•

pital que está en juego, con sus apuestas, con sus ins·tuciones específicas, de distribución y legitimación, y
con su específico grado de autonomía en el concierto
enerál. de los campos constituido por el espacio social
obal.
Todos estos aspectos no pueden ser definidos a
-priori, sino en función de una problemática de investición específica, que orienta una construcción conreta de un aspecto de la realidad social.

En los campos se producen
definiciones y redefiniciones
de las relaciones de fuerza
entre los agentes y las
instituciones comprometidos
en el juego) y también se
definen y redefinen
históricamente los límites de
cada campo y sus relaciones
con los demás campos.
LA COEXISTENCIA DE LOS JUEGOS:
LA AUTONOMÍA RELATIVA Y EL
ESPACIO SOCIAL GLOBAL
Un aspecto fundamental de la dinámica de los campos
-cuyo principio reside en la configuración particular
de su estructura, en las distancias y acercamientos de
las diferentes fuerzas que allí se enfrentan- se fundamenta en la dialéctica que se establece entre productores y consumidores de los diferentes tipos de bienes en
juego. Pero también, en lo que se refiere a la autonomía

14

relativa de los mismos, dentro de una lógica. de mercadn,
es importante la existencia de intermediarios, algunos
de los cuales actúan como instancias de consagración y
legitimación específicas del campo, y el surgimiento de
la diversificación y de la competencia entre productores y consumidores.
Las constantes definiciones y redefiniciones de
las relaciones de fuerza (definiciones y redefiniciones
de posiciones) entre los agentes y las instituciones comprometidos en los mismos, así como las de los linútes
de cada campo y sus relaciones con los demás campos,
lleva implícita una redefinición permanente de la auwnomía relativa de cada uno de ellos.
El surgimiento del mercadn espedfico señala el surgimiento del campo específico, con sus posiciones y
sus relaciones entre posiciones. Podría decirse, entonces, que a mayor desarrollo del mercado propio, mayor
autonomía del campo respecto a los demás, o que la
in.fluencia de los otros campos (económico, político, etc.)
varía según el grado de complejidad o de desarrollo del
campo, como campo específico, que posee leyes de funcionanúento propias, que actúan mediatizando la incidencia de otros campos.
Hablar de autonomía relativa supone, por un lado,
analizar las prácticas en el sistema de relaciones específicas en que están insertas, es decir, según las leyes de
juego propias de cada campo, leyes que mediatizan la
influencia de los demás espacios de juego.
Por otro lado, supone también la presencia de los
demás campos que coexisten en el espacio social global, cada uno de ellos ejerciendo su propia fuerza, en
relación con su peso específico.
Sin embargo, aunque cada campo posee sus propias leyes de funcionamiento, su propia lógica y su propia jerarquía, la jerarquía que se establece entre las distintas especies de capital y la preeminencia del capital
económico hace que el campo económico tienda a jugar un papel dominante en el conjunto de los campos:
En realidad, el espacio social es un espacio pluridimensional, un conjunto abierto de campos relativamente au-

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 ¡ SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

tónomos, es decir, más o menos
fuerte y directamente subordinados, en su funcionamiento y
sus transformaciones, al campo
de la producción económica: en
el interior de cada uno de los
subespacios, los ocupantes de
las posiciones dominantes y los
de las posiciones dominadas se
comprometen constantemente
en luchas de diferentes formas
(sin constituirse necesariamente por eso como grupos antagónicos) (Bourdieu, I 985b: 31).

tión y, en consecuencia, según el
grado de autonomía relativa qud
posea en la coexistencia con los
demás campos.

PENSAR EN LOS
JUEGOS ES PENSAR
RELACIONALMENTE

1 1 1 t

De todos modos, la cuestión de los limites del campo y de
su autonomía relativa está siempre planteada en el campo mismo y en su relación con otros
campos concretos y, en consecuencia, no admite respuestas a
priori. Solamente construyendo
empíricamente y estudiando cada
uno de estos universos, puede establecerse cómo están constituidos concretamente, qué forma parte de ellos y qué no
forma parte y cuáles son los limites dentro de los cuales
ejercen su efecto (efecto de campo) (Bourdieu y
Wacquant, 1992). Es decir, es necesario analizar concretamente cada espacio de juego en el cual ningún
objeto, agente o institución puede explicarse solamente
por sus propiedades intrínsecas.
Por ello, tampoco puede establecerse a priori una
causalidad única respecto a cambios que puedan introducirse en el interior de un campo determinado. La
causa puede estar en la lógica interna del mismo (fundamentalmente en la dialéctica entre productores y consumidores) o puede deberse a la incidencia de factores
externos al campo específico, incidencia que será mayor o menor según el peso específico del campo en cues-

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 . SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

•

La noción de campo vale como
categoría de análisis que puede
habilitar a dar cuenta de fenómenos sociales que preocupan al investigador. Para su construcción,
es necesario tener en cuenta lo que,,.---------tiH,
a mi juício, constituye sus características esenciales: implica, a lal-- - - --ti!I
vez, una dimensión relacional " r - - - - ---illi
histórica.
La perspectiva relacional,
que se ubica en el centro de la visión sociológica de Bourdieu, no
constituye una novedad. Sin embargo, de acuerdo con Wacquant,
lo que significa un aporte importante del autor para el análisis d
las prácticas sociales en términos relacionales es el rigo
metodológico con el cual desarrolla su concepción. Ello
queda atestiguado fundamentalmente en dos hechos:
primero, sus dos conceptos centrales (campo y habitus)
constituyen nudos de relaciones. Un campo consiste en
un conjunto de relaciones objetivas entre posiciones históricamente definidas, mientras que el habitus toma la
forma de un conjunto de relaciones históricas incorporadas a los agentes sociales. Segundo, ambos conceptos
son igualmente relacionales, en el sentido en que se comprenden uno en re/,ación con el otro: un campo no es una
estructura muerta, es un espacio de juego que existe en
cuanto tal, en la medida en que hay jugadores dispuestos a jugar el juego, que creen en las inversiones y recompensas, que están dotados de un conjunto de dis-

15

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La wgica del juego

La wgica del juego

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osiciones que implican a la vez la propensión y la ca__. acidad de entrar en el juego y de luchar por las apues....,_tas
__ y compromisos que alli se juegan (Bourdieu y
acquant, 1992).
A partir de una concepción relacional de los distintos espacios de juego (en el sentido de su estructura
y en el sentido de su dinámica), pensar en el juego donde se insertan las prácticas sociales que se pretendan
balizar implica tener en cuenta ciertas dimensiones
metodológicas.
¿Cómo se construye en términos de campo?
Metodológicamente hablando, ello implica tres momenos necesarios e interrelacionados: primero, hay que
analizar el campo en relación con el campo del poder;
luego, construir la estructura objetiva de las posiciones
y relaciones entre posiciones de los agentes e instituciones que juegan el juego en cuestión; y, finalmente, deben analizarse el hahitus de los agentes, los sistemas de
· ·sposiciones adquiridos a lo largo de una trayectoria
social y que encuentran, en ese espacio de juego, una
oportunidad más o menos favorable de actualización
(Bourdieu y Wacquant, 1992).

Pensar relacionalmente es
centrar el análisis en
la estructura de las relaciones
objetivas que determina
las formas que pueden tomar
las interacciones y las
representaciones que los agentes
tienen de la estructura) de su
posición en la misma) de sus
posibilidades y de sus prácticas.
16

¿Cómo relaciono las posiciones de un campo con
las prácticas y representaciones de los agentes que las
ocupan? "El campo de las posiciones es metodológicamente inseparable del campo de las tomas de posición"
(Bourdieu yWacquant, 1992: 81); es decir, del campo
de las prácticas y de las representaciones de los agentes
comprometidos en el juego. Ello sigrúfica que ambos
espacios (el de las posiciones y el de las tomas de posición) deben ser analizados de manera conjunta y, más
específicamente, "tratados como 'dos traducciones de
la misma frase', según la fórmula de Spinoza" (Bourdieu y Wacquant, 1992: 81).
¿Cuál herramienta analítica me permite conducir el análisis relacional? Para ello es importante tener
en cuenta lo que Bourdieu llama el principw de la homo1.ogi.a funcional y estructural, fundamentado en dos cuestiones: a) todos los campos especializados tienden a
organizarse según la misma lógica, la de la distribución
desigual del capital que está en juego, teniendo en cuenta
principalmente dos aspectos: volumen del capital específico que se posee y antigüedad de la posesión y b) las
oposiciones que tienden a establecerse en cada caso
entre los más ricos y los menos ricos en capital específico (oposiciones derivadas de intereses diferentes ligados a posiciones diferentes y a relaciones de dominación-dependencia) son: homólogas entre sí, homólogas
a las oposiciones que organizan el campo de las clases
sociales (clases dominantes y clases dominadas) y
homólogas a las oposiciones que organizan el campo
de la clase dominante (fracción dominante y fracción
dominada) (Bourdieu, 1988b)
Al señalar la existencia de rasgos estructuralmente
equivalentes (homología de posiciones) en conjuntos
diferentes (distintos campos sociales), teniendo en cuenta lo que hay de invariante en toda relación de dominación-dependencia, este principio constituye un fundamento básico para usar de manera consciente y controlada el poder de la analogía. Este poder permite, por
ejemplo, hablar de "ortodoxos" y "herejes" en diversos
campos además del religioso y enriquecer, comparando las propiedades asociadas a esas posiciones, la com-

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

prensión de los universos considerados (Bourdieu,
2000).
¿Cuál recurso metodológico se me presenta para
la construcción relacional de los espacios de juego? En
un trabajo empírico, construir el espacio de las posiciones Y el espacio de las tomas de posición supone utilizar el análisis de correspondencias múltiples, el nudo
metodológico de la construcción relacional. Ello permite posicionar relacionalmente las unidades de análisis consideradas, en función de las diferentes modalidades que presenta un conjunto determinado de
variables. Así, pueden representarse gráficamente esos

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

e~pacios (de posiciones y de tomas de posición) aludiendo a universos sociales tan diferentes como los relativos a diversos aspectos del "gusto" de las distintas
clases o fracciones de clase (Bourdieu, 1988b) y el constituido por los editores parisinos (Bourdieu, 1999).
Ahora bien, constituyendo el espacio así construido, un estado de las relaciones de fuerza entre las
~osicion~s y las tomas de posición, es necesario, a partrr del nusmo, rescatar la dinámica que ha llevado a ese
estado. Es decir, aprehender la dimensión histórica de
las trayectorias de las posiciones, de la trayectoria de las
relaciones y de la trayectoria de las tomas de posición

17

�l!iene Bou

La misma lógica del campo)
la .lógica del juego) es la que
sustenta el espacio de
las clases sociales y de las
fracciones de clase) donde
pueden construirse las luchas
objetivas y simbólicas por la
acumulación de los diferentes
tipos de capitales.
en un juego analítico que implica simultáneamente las
¡relaciones objetivas y simbólicas.

CONCLUSIÓN
Todo contexto pertinente de actividad no es un campo
[...] Uno piensa bastante espontáneamente en esas esferas de actividad, universos sociales o instiruciones alrededor de las cuales la sociología ha organizado una gran
parte de sus dominios de estudio: la familia, la escuela, el
urúverso profesional, la iglesia, la asociación, el club deportivo, el mundo del arte, de la política, etcétera; pero
esos diferentes universos sociales no son equivalentes.
(Lahire, 1999: 32-33).

Evidentemente, no son espacios de juego equivalentes. Tampoco, a mi juicio, Bourdieu ha estudiado
los diferentes campos como si lo fueran, corno queda
demostrado en el marco de un largo trabajo de reflexión teórica y de análisis empírico plasmado en una
treintena de libros e innumerables artículos.
"Pensar como campo" es "pensar relacionalmente", es pensar en el sistema de posiciones y relaciones
entre posiciones que constituyen uno de los elementos
explicativos de las prácticas sociales. Se trata de una

18

construcción operada por el investigador motivado por
una problemática concreta: de ningún modo supone la
identificación sustancialista y acrítica con un sector fisico de la realidad social.
La misma lógica del campo, la lógica del juego,
es la que sustenta el espacio de las clases sociales y de
las fracciones de clase, donde pueden construirse las
luchas objetivas y simbólicas por la acumulación de los
diferentes tipos de capitales, plasmadas en las estrategias de reproducción social (Bourdieu, 1994b). En ese
marco, como se ha mostrado por ejemplo en La distinción (1988b), se explican las diferentes prácticas de inversión y de reconversión de capitales que comprometen a los agentes y grupos de agentes que ocupan posiciones diferenciales en el espacio social, construido entonces como espacio de juego.
La lógica del juego y sus implicaciones permite
abordar diferentes problemáticas sociales, y no sólo las
que pueden tocar a los agentes más poderosos o más
dotados de capitales como parece sugerir Lahire (1999):
es cuestión de analizar las potencialidades en función
de una problemática concreta. 3
Condenarse a construir ''un campo desencarnado"
o un "campo literario sin literatura" o a pensar "agentes sin
discursos" (Lahire, 1999) es olvidar el paso metodológico complementario que tiene lugar luego de la reconstrucción de las condiciones objetivas externas: el que supone rescatar las representaciones y las vivencias de los agentes en relación con sus propias prácticas, con las de los
demás, y con las condiciones objetivas en las que se inserta,
en el marco de un pensamiento dialéctico.
No pretendo aquí promover la "importación"
acrítica de categorías y conceptos producidos en otro

lado y con motivo de otros problemas que pueden ser
diferentes a los nuestros, cometiendo un pecado que el
mismo Bourdieu ha denunciado (Bourdieu yWacquant,
1998). Pretendo invitar a analizar las posibilidades brindadas por su utilización, teniendo en cuenta sus implicaciones, tanto las que se declaran cuanto las que se
sugieren, e intentando valorar las potencialidades de
abordar distintos aspectos de lo real, y conducir la construcción de nuevos conocimientos.
Esa intención se ubica en la perspectiva de intentar superar el divorcio entre la teoría y lo empírico, entre la reflexión teórica y la puesta a prueba de conceptos que fueron construidos a partir de análisis concretos de la realidad y, por ello, pensados como instrumentos anaHtiaJs y no como mero alimento de discusiones teóricas -evidentemente necesarias, pero no de manera exclusiva y excluyent~ tras una actitud que, desde los primeros tiempos, Bourdieu condenó con el nombre de
"ensayismo" (Bourdieu, Chamboredon y Passeron,
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' La misma lógica del juego permite analizar el conjunto de las estrategias de reproducción social de un grupo de familias pobres residentes en un barrio cordobés. Esa misma lógica habilita a pensar,
por ejemplo, en los modos de articulación entre pobres y no-pobres, que conforman redes de intercambio de reciprocidad indirecta especializada, a través de las cuales se intercambian diferentes
formas de capitales y en el seno de las cuales, "pensando como campo" pueden observarse luchas por la acumulación del capital especifico que allí se juega (Gutiérrez, 2001).

TRAYECTORIAS \ AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

19

�•
El oficio de pensar

El oficio de pensar
Visiones y papeles de Pierre Bourdieu
BRUNO PÉQUIGNOT Y PIERRE TRIPIER

eorge Herbert Mead decía de la historia que
era tan incierta de escribir como lo es tratar
de predecir el futuro. La desaparición de
Pierre Bourdieu es la ocasión para probar
esta visión del autor de The Philosophy of the Present.
Tan grande ha sido la voluntad de sus detractores por
redu cir su obra a algunos de sus rasgos mientras que
us más fieles discípulos le atribuyen el descubrimiento
ele una parte de las concepciones que la sociología había acumulado antes que estuviera en edad de escribir
y de discurrir.
Su obra es vasta, evolutiva y compleja. Escrita
durante mucho tiempo bajo un estilo complicado, usando frases con múltiples oraciones subordinadas que se
presentan de manera simétrica e inclusiva. Muy pronto
abandona las referencias a otros autores sociológicos,
..,__ _ _ _ _...uu· ºtando sus evocaciones y citas a historiadores del arte,

G

como Gombrich y Panowski, o a filósofos como Kant,
Leibniz o Heidegger. Un rechazo a proporcionar las
fuentes de su inspiración, que contrasta con la imagen
dada por sus amigos cercanos; quienes insisten sobre
su apertura de espíritu y sus incitaciones a leer autores
que están muy lejos de ser considerados como importantes o centrales. Conceptualiza ese rechazo bajo una
maniobra h ábil donde él se defiende de no haber nunca
"sentido la necesidad de referir la genealogía de los conceptos que yo he forjado o reactivado" (Bourdieu, 1992:
136). En suma, accede al estatus de hombre adulto, tal
como es visto por el mismo George H erbert Mead aquel
que abandona la referencia a las interacciones que lo

20

han hecho tal como es (el sí mismo en la teoría del autor de Mind, Self and Society) 1 para pretender nacer de
sus propias obras (el yo según el mismo autor) y, como
el individuo meadiano, no juega el juego de la erudición académica que permitiría trazar los antecedentes,
pero se presenta, incluso aunque no lo quiera, como un
inventor a partir de una tabla rasa.
Esta obra puede ser vista, en cierto modo, como
un descubrimiento de lados oscuros, de los objetos de
denegación, del orden democrático de los países económicamente favorecidos. Una cierta parte de sus trabajos parecen organizados retrospectivamente alrededor de la noción de violencia simbólica que él definió así:
" la violencia simbólica se instituye por el intennediario
de la adhesión que el dominado no puede conceder al
dominante (por lo tanto a la dominación) cuando no
dispone, para pensarlo o pensarse o, mejor, para pensar
su relación con él, más que de un instrumento de conocimiento que tiene en común con él y que, no siendo
más que la forma incorporada de la relación de dominación, hacen aparecer esta relación como natural".
Cuando estudia una situación social, Bourdieu
comienza por describir a quienes detentan el poder y la
legitimidad en una actividad dada, evaluando su dotación en capital -simbólico, financiero o social- . Después, describe a la vez las estrategias de los dominantes
y de los dominados de ese campo; por fin, analiza, gra1
Puede consultarse la versión española: Espíritu, persona y sociedad,
Paidós, Barcelona 1969, 336 pp. (N. de T.)

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1 SEPllEMBRE-OICIEMBRE 2002

cías a la noción de halntus, las formas de adaptación de
cada uno a su ubicación, los razonamientos que hicieron que su situación sea vista como normal y natural:
Producto de la historia, el habitus produce prácticas, individuales y colectivas, por lo tanto de la historia, conforme
a los esquemas producidos por la historia; asegura la presencia activa de las experiencias pasadas que, depositadas
en cada organismo bajo la forma de esquemas de percepción, de pensamiento y de acción, tienden, más seguramente que las reglas formales o las normas explicitas, a
garantizar la conformidad de las prácticas y su permanencia a través del tiempo [...] Porque el habitus tiene una
capacidad infinita de engendrar en toda libertad (controlada) productos -pensamientos, percepciones, expresiones, acciones- que tienen siempre como límite las condiciones histórica y socialmente situadas de su producción,
la libertad condicionada y condicional que él asegura está
tan alejada de una creación de imprevisible novedad como
de una reproducción mecárúca de los condicionamientos
irúciales (Bourdieu, 1980a: 91-92).

blemas de la enseñanza superior, participando en e~
primer congreso de la Sociedad Francesa de Sociolo
gía (en 1963) y presentando allí, junto con]. C. Passeron,
una comunicación sobre "Los valores del sistema universitario francés, problemas de método", tema que los
dos profundizaron en uno de los primeros best sellers de
la sociología en Francia, Les Heritiers, que aparece al
año siguiente. Ahí se encuentran los temas que se vo]J

En ('Les Heritiers)) se
encuentran los temas que se
volverán recurrentes en su
obra: la violencia simbólica
y la duplicidad del orden
democrático republicano) en
el cual el universalismo y el
caracter meritocratico
esconden las desigualdades y
las ventajas heredadas.
I

Bourdieu sugiere, por lo tanto, que el concepto
de halntus permite aprehender cómo cada uno reacciona a su estatus y explica cómo se produce eso que
M erton (1957) llama " los conflictos residuales de la
colección de roles". Sin embargo, abandona la idea de
rol Y de estatus y expresa la realidad huidiza que esos
términos suponían analizar bajo un vocabulario totalmente nuevo que distingue los objetos y los actores, los
niveles de abstracción y de complejidad. Proporciona,
así, una preciosa terminología a aquellos que buscan
explicaciones bajo las cuales aparecen a la vez funciones y diferencias de poder.
Pertenece a esas generaciones, nacidas entre los
años veinte y treinta, que se benefician de la expansión
de la sociología en el mundo académico francés e internacional. Tentado primero por la antropología (dos
remarcables monografias sobre la casa cabilla en Argelia Ylos bailes campestres en su Béarn natal), se interesa después del fin de la guerra de Argelia por los proTRAYECTORIAS

IAÑO IV, NO. 10 I SEPllEMBRE-OICIEMBRE 2002

•

I

•

verán recurrentes en su obra: la violencia simbólica y la
duplicidad del orden democrático republicano, en el
cual el universalismo y el carácter meritocrático sirven
de velo para esconder las desigualdades y las ventajas
heredadas. La primera formalización de esta violencia
simbólica Y de su imposición, probablemente la más
ambiciosa y profunda, pero que parece marcar el fin de
la colaboración entre los dos autores, está contenida en
el libro que ellos publican en 1970, La Reproduction,
probablemente influido por el filósofo Louis Althusser
quien fue su profesor en la Escuela Normal Superio/
Este autor, quien fuera clasificado en la época como
estructuralista, al igual que Foucault y Lévi-Strauss,

21

�•
El oficio de pensar

hacía entonces gala de un funcionalismo y de un
determirúsmo sociológicos descabellados, a tal grado
que A. W Gouldner ( 1976) no vaciló en calificarlo como
el "Talcott Parsons francés". Las investigaciones de
IBourdieu pueden ser vistas como una búsqueda para
encontrar conceptos que enlazan las determinaciones
en un nivel nacional (aquéllas de la sociedad) y eso que
sus investigaciones de campo le revelaban. Su primer
libro, escrito cuando tenía 27 años, es un testimonio de
cuando, siendo joven profesor en Argelia, quiso dar un
diagnóstico sobre la situación colonial y la revolución
contra el colonizador en Sociología de Argelia (1958).
Otra tentativa es el acercamiento que él intenta con los
estadísticos y planificadores, en 1966, cuando publica
bajo el nombre colectivo de DARRAS las actas de un
coloquio que él organizó con Alain Darbel sobre los
aportes recíprocos de los economistas, estadísticos Y
planificadores por una parte y los sociólogos por otra.
El punto central del libro es combatir, gracias a la visión segmentada que alú dan los sociólogos, las hipótesis demasiado universalistas bajo las cuales los planifi-

22

cadores construyen sus modelos. En un periodo donde
el general De Gaulle, entonces presidente de la República, hizo de la planificación una "ardiente necesidad",
este paso suponía una visión global de la sociedad, la
que da la contabilidad nacional, y una visión difractada
de los grupos que componen esta sociedad. La solución será estructural.
Bourdieu ha criticado frecuentemente el carácter estático del estructuralismo de Lévi-Strauss buscando reintroducir en el análisis de los hechos sociales la
intervención de los agenr,es sociales y la significación que
ellos dan a dicha intervención. Trata también de mantener en conjunto los aportes de Marx, Durkheim Y
Weber: la sociedad como un conjunto donde el todo
excede la suma de sus elementos, las diferencias y también las oposiciones de clase como estructurantes de la
vida social, la importancia de las representaciones subjetivas en el funcionamiento de las estructuras. Insiste
en el hecho de que el pasado hace estructura y que es
bajo esta estructura donde las personas creen y encuentran su camino.

lRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

1

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Dos conceptos son esenciales en esta construcción que tiene la ambición de explicar lo macro por lo
micro: el campo y el hahitus. Bourdieu procede, primero
que nada, a extender el concepto de capital, tomado de
K. Marx y a exportarlo fuera de su dominio de origen,
aquel que le permite describir el espacio social como
un lugar donde se enfrentan "intereses" divergentes y
hasta contradictorios y que tienen todos como finalidad la posesión de la parte más grande posible de ese
capital. Las relaciones entre los agentes en un campo
son "relaciones entre las posiciones ocupadas en la distribución de recursos que son o pueden convertirse en
activas, eficientes, como los triunfos en un juego, en la
concurrencia por la apropiación de los bienes escasos
en los cuales este universo social es el lugar" (Bourdieu,
1980b: 113). Esos agentes sociales se encuentran distribuidos según dos ejes, el del volumen y el de la estructura de capital.
La disposición de los agentes está en función de
la importancia y de la composición de su capital. Evidentemente, esta distribución es específica para cada
campo, incluso en los casos en que las interferencias
pudieran tener lugar. Los campos son, por lo tanto, "espacios estructurados de posiciones[...] que pueden ser
analizados independientemente de las características de
sus ocupantes (en parte determinados por ellas)". Su
análisis, y es en esto que es estructural, reposa no sobre
la interacción y la intersubjetividad, sino sobre las relaciones entre posiciones al interior del campo.Y éste debe
ser analizado como "una configuración de relaciones
objetivas entre posiciones". Esas posiciones son definidas "por su situación actual y potencial en la estructura
de la distribución de las diferentes especies de poder (o
de capital)" (Bourdieu, 1992: 72-73).
Hay, por lo tanto, un cuadro constrictivo de toda
actividad social, el cual es definido no sólo por el lugar
que ocupa cada individuo, sino por el conjunto de las
relaciones que determinan de manera constrictiva el
comportamiento o el recorrido que efectuará en el espacio social. El concepto de campo le permite, así, pensar en las relaciones sociales como un conjunto estruc-

TRAYECTORIAS

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SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Hay un sistema de
correspondencia bi-unívoco
entre campo y ((habitus)). Ese
concepto es por lo tanto
esencial) ya que le permite
pensar las relaciones entre lo
individual y lo social) no en
términos de oposición sino en
términos de identidad.
turado y estructurante del destino social de los agentes.r - - - - - -- ,
Se da, entonces, una correspondencia bastante rigurosa entre el campo y el hahitus, correspondencia entre e
interior y el exterior del agente social, pero en los dos
casos de la figura se trata de elementos que escapan a
su voluntad y a su conciencia, se trata de las dos etap
de la determinación.
Para Pierre Bourdieu, la explicación de las conductas se encuentra en la incorporación, la integració
de la norma exterior, de la ley social y/o parental por e
individuo. Las divergencias que pueden surgir entre este
hahitus y el campo donde el agente va a implicarse provocan eso que Bourdieu llama desgarramientos, conductas desviantes que pueden ser más o menos rentables según la posición ocupada por el agente en la jerarquía de poderes. Ellas pueden también producir catástrofes y los comportamientos serán, entonces, frecuentemente interpretados como conductas de fracaso, o "metidas de pata" que no son mas que errores de funcionamiento de un hahitus con respecto a un campo al que él
está inadaptado. El habitus tiene también un valor
cognitivo, una vez conocido, permite prever la posición
ocupada en el campo: "el hahitus contribuye a constituir el campo como mundo significante, dotado de sen-

23

�El oficio de pensar

-

'T'í,~~~~:::..::~·do y de valor, bajo el cual vale la pena invertir su energía" (Bourdieu, 1987: 103).
La capacidad de un agente para reconocerse en
un campo está ligada muy exactamente al conocimiento de ese campo pre-adquirido e inscrito en el hahitus.
Hay, por lo tanto, un sistema de correspondencia biunívoco entre campo y hahitus. Ese concepto es por lo
tanto esencial, ya que le permite pensar las relaciones
entre lo individual y lo social, no en términos de oposición sino en términos de identidad.
Su carácter adquirido, es decir, producido en una
historia, es de hecho una realidad transformable por la misma que la ha forjado: la historia. Confrontado a la experiencia social, el agente social va a reaccionar a la vez en

24

función de su Juibi,tus, pero también en función de aquello que en este hahitus lo prepare a recibir el cambio; por lo mismo, hay una
especie de margen de libertad. Sin embargo,
la relación estrecha que existe entre hahitus
y campo, hace que tal situación sea excepcional, en todo caso no es la norma ya que:
"la mayoría de la gente está estadísticamente destinada [...] a tener experiencias que
vendrán a reforzar sus disposiciones" (Bourdieu, 1987: 109). El hahitus favorece tomar
en cuenta eso que está previsto en la experiencia en detrimento de aquello que no lo
está, y va a devolver de una cierta manera
ciega y sorda a la novedad, el agente social.
Para que esté atento a esta novedad eventual, hará falta ya sea que ella lo sea al punto
que sea imposible no reconocerla como tal
o, bien, que el hahitus incluya la capacidad
de encontrar o de valorizar lo nuevo con respecto a lo esperado.
Toda la dificultad de la empresa de Bourdieu consiste en pensar la acción de un agente
en una historia, evitando los escollos o las insuficiencias de una filosofia del sujeto, que refiere
toda acción y su significación a una conciencia
hbre, o inversamente a una filosofia de la estructura, que
define toda acción como determinada, excluyendo toda
consideración sobre la libertad del sujeto agente.
Pero, ¿puede reducirse a Bourdieu a la construcción de su esqueleto conceptual? Él ha sido, en efecto,
mucho más que eso, si se consideran sus trabajos recientes, en particular aquellos que suceden a La Misere
du monde (1993). Muy tempranamente, él tiene un papel importante de editor. Probablemente sus análisis
sobre Argelia le han abierto las puertas de las Ediciones
de Minuit, donde sopla el viento de la resistencia, primero contra los alemanes y después contra las aventuras poscoloniales francesas. Él utiliza la colección Le Sens
Commun que dirige desde esta casa editorial, para hacer traducir autores importantes y revela al público fran-

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cés la casi totalidad de la obra de Goffmann. Del mismo modo, impulsa una revista llamada Actes de la
Recherche en Sdences Sociales donde el estilo y la presentación aportan una nueva inspiración a la edición francesa, similar a lo que fue Inchiesta para Italia o New
Society para Inglaterra, es decir, una forma de presentación de artículos cercana a la de las revistas de vulgarización científica como La Recherche en Francia o New
Scientist en Estados Unidos, con soporte gráfico y una
composición rigurosa, incluyendo elementos de relato
estructurados por un fuerte armazón teórico.
La separación de Bourdieu y de su editor marca
una tercera fase de su itinerario, donde se encuentran
las mismas preocupaciones que aquellas que hemos
evocado precedentemente, pero como si estuvieran
radicalizadas. Financiadas por una institución original
que data de principios del siglo XIX, la Caisse de Dépót
et de Consignations (Caja de Depósitos y de Consignaciones), Bourdieu emprende con un extenso equipo
una serie de investigaciones sobre la situación de los
medios populares en Francia. Esto lo induce a cambiar
de editor para publicar la obra colectiva La Misere du
Monde ( 1993) en la cual introduce varias innovaciones
que parecen tener mucho de conversiones:
Sus presupuestos metodológicos cambian, ya
que rompe con sus tomas de posición científicas o kantianas anteriores donde sólo el sabio,
que construye el objeto de sus investigaciones
y efectúa una "ruptura epistemológica" con el
sentido común, puede acceder a la verdad. En
La Misere du Monde sus presupuestos están más
cercanos de aquellos que, inspirados por
Husserl y puestos en práctica en Francia por
Althabe o en Estados Unidos por Garfinkel,
consideran al sabio como el intérprete, el
enunciador sistemático de las visiones que las
personas tienen del mundo bajo el cual viven.
Visiones que conducen a esas personas a actuar y por ende crean el orden social.
Su acción de editor se radicaliza ya que él llega
a serlo por sí mismo y funda la edición Liber.

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Al final, su diagnóstico de las carencias de la so
ciedad democrática se radicalizan, adoptando una vi
sión más evolucionista que estructural. Se une a la tradición de los pesimistas, quienes, al menos desde el
imperio romano, ven en el tiempo presente la degeneración del tiempo pasado:
El mundo político se ha cerrado poco a poco sobre sí,
sobre sus rivalidades internas, sobre sus problemas y sus
propias apuestas. Como los grandes tnbunos, los hombres políticos capaces de comprender y de expresar las
esperanzas y las reivindicaciones de sus electores se hacen cada vez más raros [...] Los gobernantes se encuenrran aprisionados por un entorno tranquilizador de jóvenes tecnócratas, quienes ignoran casi todo de la vida coti-- - - - - -.al
diana de sus conciudadanos y a quienes nadie viene a,
recordarles su ignorancia. Los periodistas [...] proponeu- - - - - --lll
frecuentemente sobre los problemas más ardientes, des-·. - - - - - - -- 1
cripciones y análisis apresurados y repetidamente impru-1
dentes; y el efecto que producen, tanto en el universo intelectual como en el político, es tanto más pernicioso, a ve

Instaló en su laboratorio de
investzgacwn un primer
círculo de iniciados que) solos)
tenían un acceso fácil al
maestro. De donde sur;gen
muchas generaciones de
adeptos) ya que el pasaje a la
independencia de ciertos fieles
se traducía por la necesidad
de ruptura con él.
•

•

• I

•

25

�•

ces, porque e¡tán en condiciones de hacerse valorar mutuamente y de controlar la circulación de discursos
concurrentes, como los de la ciencia social. Quedan los
mtelecruales [...] preferimos, en definitiva, prestar oídos al
azar y no sin algún menosprecio, a aquellos que hablan a
tontas y a locas, sin preocuparse mucho por los efectos
que pueden producir los propósitos mal pensados sobre
cuestiones mal propuestas (Bourdieu, 1993: 941).

Se comprende bien que tal conversión no haya
pasado desapercibida y que, a pesar de sus prudencias
retóricas (la utilización de: a veces, frecuentemente, etc.),
texto pudo haber aparecido como una declaración
e guerra en contra del establishment. En lo sucesivo,
Bourdieu ataca la posición heroica del profeta hebreo,
del historiador romano o del poeta romántico, denunciando la corrupción del mundo que lo rodea y buscando su causa en la inconciencia de los poderosos.
Esta posición completa un rasgo que nosotros no
habíamos todavía abordado: aquel que enseñaba a sus
estudiantes, de no tomar mucho al pie de la letra la
tipología del poder legítimo de Weber porque, según él
juzgaba, no existe un poder racional legal sin una dosis
de justificación tradicional y de gracia carismática. Fue
el objeto desde sus primeros escritos y la fundación de
u laboratorio de investigación, de adhesiones y de rechazos pasionales, bien lejos de la serenidad científica
1
....,, ......- - - - - - -que rodea las biografias retrospectivas de los sabios.
Él había instalado muy conscientemente en su

•

laboratorio de investifillción un primer círculo de iniciados que, solos, tenían un acceso fácil ~ maestro. De
donde surgen muchas generaciones de adeptos, ya que
el pasaje a la independencia de ciertos fieles se traducía
por la necesidad de ruptura con él. Algunos partieron
hacia otros horizontes y no se encontrará en ellos resentimientos con respecto a su antiguo mentor carismático. Otros dejaron traspasar, en notas al pie de página o en el núsmo texto, críticas aper:13s ocultas a la actitud profética y denunciante de este.éxtraordinario personaje que quiso tener todos los papeles, del filósofo al
sabio y al anunciador,de futuras desgracias. _..,

Para comprender a Bourdieu
Sobre su teoría y práctica de la entrevista
ANGELA GIGLIA

Ningún contrat.o está tan cargadiJ de exigencias táci
como un contrat.o de confianz
Pierre Bourdieu

Traducción al español de Paloma Infante.

BIBLIOGRAFÍA
Bourdieu, Pierre (1980a), Le Sens PraJ.Ú/ue, De Minuit, París..
- - (198Q!:&gt;), "Quelques propriétés des champs", en: Questwns
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(1987), Choses Dites, De Minuit, París (versión en español:
Cosas dichas Gedisa, Barcelona, 1988, 200 pp.) .
f l993), "Po;t-scriptum", en: Miseres du Monde, Du Seuil,
·París (versión en español: La miseria del mundo, Fondo de
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Gouldner, Alvin W. (1976), The Dialectic o/ ldeology and Technology, MacMillan Press, Londres (versión en español: La dialéctica de la ideología y de la tecnología, Alianza, Madrid, 1978,
372 pp.).
Merton, Robert K. ( 1957), "Toe Role Set; Problems in Soci~lol?cal
Theory", en: British Journal o/Socwlogy, vol. VIll, ¡uruo.

E

n los últimos años de su vida, después de casi
medio siglo dedicado a la construcción de una
obra única, por sus dimensiones y envergadura, en la sociología del siglo XX, Bourdieu sintió la necesidad de tomar posición en la temperie política de su tiempo, convirtiéndose en una figura pública
del movimiento en contra de las políticas neoliberales
(las politicas de mundializacifm, como él las llamaba). Consideraba que hoy "el investigador no tiene elección: si está
convencido de que existe una correlación entre las políticas neohberales y la tasa de delincuencia, entre las políticas
neohberales y la tasa de criminalidad, entre las políticas
neohberales y todos los signos de la que Durkheim hubiera llamado anomia, ¿cómo podría no decirlo?" 1 Sin
embargo, su compromiso político se remonta a los inicios de los sesenta, con la guerra de independencia de
Argelia,2 y siempre estuvo presente en su trabajo, aún
en los años del ascetismo académico.

La prueba más evidente de su compromiso de
lado de los sectores subalternos ha sido su constante_ _ _ _ _ _-ti
atención por el estudio de la dominación a nivel cultural o, dicho en otros términos, por la forma como la
cultura contribuye a hacer posibles las relaciones
dominación. Como él mismo lo expresó en una entre
vista, lo que intentó hacer durante toda su vida fue "ar--- - - - - - ~
ticular la idea de Marx según la cual la sociedad es '
dividida en clases" y tratar de repensar uno de los prin
cipales nudos no resueltos en la tradición marxista, esto
es, la que vulgarmente se denomina como la relació
entre estructura y superestructura, y "el simple hecho
de denominarlo así hace que el problema sea insoluble" -&lt;leda Bourdieu (D'Eramo, 2002). Desde los análisis del sistema escolar hasta los estudios entorno a la
estratificación de los gustos, en sus trabajos subyace una
interrogación entorno a los específicos procesos socio
culturales que hacen posible que los dominados asu-

dd

1

Texto leído en Atenas en mayo 2001 en una reunión con investigadores y sindicalistas sobre los temas de la unión europea, la culrura y
el periodismo, de próxima publicación en Interventions ( 1961-2001).
Sciences Sociales et Action Politique, Agone, Marseille.
2
"Empecé a hacer sociología durante mi servicio militar en Argelia,
por razones que pueden calificarse como políticas. Quería intentar
poner a disposición de los franceses las herramientas para hacerse
una idea realista de la situación allá. En ese entonces me di cuenta
que las cosas que se discuten en el campo de la política no pueden ser

26

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I SEPTlEMBRE-OICIEMBRE 2002

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I AÑO IV, NO. 10

1SEPTlEMBRE-OICIEMBRE 2002

únicamente el objeto de tomas de posición personales. La tarea no
consiste simplemente en expresar opiniones, no importa que tan
nobles o progresistas sean, sino en proveer un cuadro lo más auténtico posible de la realidad y, al mismo tiempo, las razones para actuar. Emprendí, entonces, un trabajo científico que no es un objetivo
en sí mismo, sino que pretende llenar un vacío político, o más bien,
un vacío de la pedagogía política. Pero esto es totalmente otra cosa
que elaborar un programa político agregándole legitimaciones científicas" (Bourdieu, 2001a) .

27

�·anre-80IIU't6•eu__ _ _ _ _ _ _ _~ - - - - - Para wmprender a Bourdieu

sión del mundo de actores que se encuentran inmersos
en contextos socioculturales complejos, en los que inter vienen fenómenos de diferentes indole, escalas y procedencias. Las narraciones de La miseria del mundc ilustran magistralmente hasta dónde puede llegar la
aplicación rigurosa de la teoría socioantropológica a la
comprensión del mundo actual desde el punto de vista
de sus protagonistas más humildes.
En las páginas que siguen nos centraremos en la
importancia de la vinculación entre la perspectiva teórica de Bourdieu y la práctica de la elaboración e interpretación de las entrevistas cualitativas. En particular,
veremos el breve texto sobre "La ilusión biográfica",
las reflexiones contenidas en la "Inrroducción" y en el
ensayo intitulado "Comprender" que cierra magistralmente La miseria del mundo y que se ha convertido inmediatamente en una suerte de breviario para los que
trabajamos con entrevistas abiertas.

PARA COMPRENDER AL OTRO:
TEORÍA DEL SUJETO Y TEORÍA
DE LA PRÁCTICA

man y "acepten" su condición, convirtiéndose d_e esa
forma en portadores de la que Bourdieu denonunaba
violencia simbólica, una violencia " dulce", dificil de percibir como tal, ya que "se ejerce con el consentimiento
de quien la padece", constituyéndose como un reflejo del
"orden de las cosas", algo que se presenta como " natura]"
(Bourdieu y Wacquant, 1995).
A principios de los noventa, su interés por entender las nuevas facetas de la dominación vinculada a los
procesos incipientes de mundialización se concretó en

28

una voluminosa recopilación de entrevistas, intitulada
La miseria del mundo, en la que toman la palabra los
protagonistas de la exclusión social en la Francia moderna y multicultural. Este libro, posible únicamente
gracias al trabajo de un numeroso grupo _de investigadores representa una contribución muy unportante a
'
.
.
lo que suele llamarse enfoque cualitativo en ciencias sociales. En particular para los antropólogos interesados
en entender las sociedades contemporáneas, este libro
es un importante ejemplo de cómo trabajar sobre la vi-

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AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OlctEMBRE 2002

Como es sabido, las técnicas cualitativas, y entre ellas
las entrevistas abiertas, son cada vez más usadas en las
ciencias sociales, aún si no siempre correctamente. Aparentemente al alcance de todos, en realidad se trata de
técnicas dificiles de manejar, ya que pretenden al mismo tiempo hacer hablar al actor, haciendo emerger su
subjetividad, y decir algo "objetivo" sobre su condición
y su realidad. Los materiales que resultan de su aplicación (relatos biográficos, historias de vida, narraciones
entorno a la colocación del sujeto en su entorno y a su
visiJm del mundc) presentan de forma ineludible la cuestión de como escapar al riesgo de una doble deriva. Frente a la tarea de interpretar una entrevista, nos vemos
fácilmente arrastrados, por un lado, hacia lo que tiene
de particular esa específica visión del sujeto y, por el
otro, hacia la tentación de tomar el testimonio como
simple reflejo de una determinada situación o condición sociohistórica. En otros términos, es dificil sustraer-

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j AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OtctEMBRE 2002

se al doble riesgo del subjetivismo y del objeti'vismo, lll1¡,
doble riesgo en contra del cual Bourdieu edificó todd
su sociología.3
Para superar estas antinomias, la teoría de Bourdieu se construye al mismo tiempo como teoría del sujeto y teoría de la práctica, instituyendo una vinculación muy estrecha entre los dos conceptos de hahitus )1
de campo. El habitus indica -para Bourdieu- contem
poráneamente lo social de nuestra subjetividad y lo subjetivo de nuestra actuación como sujetos sociales. Es
una subjetividad socializada, entendida como sentido del
juego, como conjunto de disposiciones vinculadas a una
posición objetiva en el campo, por lo tanto, como saber
un tanto "automático", no necesariamente reflexionado, entorno a lo que puede o no puede hacerse desde
cierta posición. El campo es, a su vez, un espacio social
provisto de reglas propias en el que los actores actúan
como en un "juego" cuyo objetivo es el incremento del
capital propio del campo. Cada actor juega a partir de
cierta posición dotada de cierta dosis de capital. De allí
puede aumentar o disminuir su capital, lo cual se traduce en un desplazamiento hacia una posición más o
menos ventajosa. Cada campo -campo del poder, religioso, artístico, académico, etcétera- se distingue por
un tipo de capital específico y específicas reglas de funcionamiento.4
Es importante recordar que para Bourdieu las
posiciones son objetivas, análogamente a las relaciones
sociales objetivas en el pensamiento de Marx, y los heclws sociales en el pensamiento de Durkheim, esto es,
fenómenos cuya naturaleza no es necesariamente evidente en la forma como se presentan al ojo del observa-

' Al respecto, uno de sus intérpretes más agudos sostiene que " lo
más inquietante de su obra es su perseverante afán de trascender
varias de las perennes antinomias que socavan la estrucrura interna
de las ciencias sociales, a saber, el antagonismo al parecer insuperable entre los modos de conocimiento subjetivista y objetivista, la separación entre el análisis de lo simbólico y el análisis de lo material,
en fin, el ruvorcio persistente entre teoria e investigación empírica"
(Wacquant, 1995: 15).
• Para una exposición menos sucinta de la teoria de los campos en
Bourrueu reenviamos a Giglia, 1995.

29

�•
Para comprender a Bourdieu

dor, y que es independiente de la voluntad de los sujetos (Bourdieu y Wacquant, 1995). Podemos comprender la actuación y la visión del mundo de los actores si
os vemos como jugadores de un juego que tiene sus
ropias reglas, que son las del campo específico dentro
del cual se mueven. Por lo tanto, el habitus (la práctica Y
la visión del mundo de los actores) no es ni del todo
subjetivo, ni totalmente el reflejo de condiciones externas. El habitus expresa más bien esta síntesis original de
lo subjetivo y lo social, inextricablemente vinculados.
Esta premisa es indispensable para entender el
estatuto de los testimonios orales y la manera de recopilarlos e interpretarlos en La miseria del mundo. Sirve
para subrayar que sin una adecuada teoría del sujeto y
su vinculación con la acción simplemente no puede
haber un uso correcto de las entrevistas cualitativas. En
otros términos, hay que tomar posición previamente
sobre el estatuto de las narraciones recogidas, qué nos
dicen sobre su autor y hasta qué punto y mediante cuá30

les mediaciones pueden ser consideradas "representativas" de situaciones más amplias de la de un sujeto
particular. La teoría de Bourdieu nos ayuda a rebatir la
objeción más característica en contra del uso de los
materiales cualitativos, la que reposa entorno a su supuesta "falta de representatividad", como si el testimonio, por haber sido emitido por un individuo, tuviera
que ser absolutamente idiosincrásico y particular. Obviamente, el sujeto habla desde su visión del mundo,
que es una visión particular. Sin embargo, no deja de
ser pertinente en la medida en que es una visión tomada desde una específica posición social, colectiva, que
remite a factores que rebasan al individuo. Quien habla
es un sujeto, pero un sujeto socialmente situado. El sujeto habla desde un punto de vista que se encuentra
vinculado a una posición específica en el espacio social, una posición que él no pudo determinar, pero desde la cual posee diferentes jugadas a su disposición. Por
lo tanto, el trabajo de la entrevista no puede agotarse en
la conversación, sino que implica un trabajo de conocimiento más general entorno a las condiciones sociales
que sitúan al sujeto y hacen posible que su discurso sea
como es.5
Cabe recordar aquí la posición critica de Bourdieu
frente a la noción de hiswria de vida, entendida como
relato subjetivo entorno a un recorrido provisto de cierta
orientación, con un principio, un desarrollo y un punto
de llegada. En las pocas páginas sobre "La ilusión biográfica", Bourdieu (1994) hace tabla rasa de las actitudes proclives a la exaltación de la subjetividad así a como
ésta se manífiesta en el relato biográfico, sosteniendo
que:
Hablar de historia de vida es presuponer, al menos, lo que
no es poco, que la vida es una historia y que una vida es

&gt; En ese sentido, el habirus como •sentido del juego• se acerca mucho

a ciertas definiciones del concepto de cultura, en cuanto sistema de
valores, representaciones y símbolos que media la relación del ser
humano con la realidad (Signorelli, 1983), haciendo que actuemos
en cierta forma y no en otra, que valoremos las situaciones en cierta
forma y no en otra.

TRAYECTORIAS : AÑO IV, NO. 10

1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

inseparablemente el conjunto de acontecimientos de una

A través de esta forma absolutamente singular de no

existencia individual concebida como una historia y el

minación que constituye el nombre propio, resulta ins-

relato de esta historia. &amp;to es, en efecto, lo que dice el

tituida una identidad social constante y duradera que

sentido común, es decir, el lenguaje corriente, que descri-

garantiza la identidad del individuo biológico en to-

be la vida como un camino, una carretera, una carrera

dos los campos posibles en los que interviene en tanto

(Bourdieu,1994: 74).

que agente, es decir, en todas sus historias de vida posibles (Bourdieu, 1994: 78).

Contra la idea de una historia de vida, como desarrollo lineal de sucesos provistos de sentido, Bourdieu
(1994: 76) propone la idea de un sujeto como creador
de una ilusión (la ilusión biográfica) "ideólogo de la
propia vida", que selecciona "en función de un propósito global, unos acontecimientos significativos concretos" estableciendo entre ellos unas conexiones que sirvan para justificar su existencia y darle coherencia, como
las que implica su institución en tanto que causas o,
más a menudo, en tanto que fines. En este proceso de
creación de sentido, el sujeto encuentra la "complicidad" benévola del entrevistador, o del biógrafo, quien
comparte con él "el mismo interés por aceptar el postulado del sentido de la existencia narrada" (Bourdieu,
1994: 75).
Una vez aclarado el carácter convencional de la
historia de vida en cuanto representación de una "existencia dotada de sentido, en el sentido de significado y
de dirección" (Bourdieu, 1994: 76), Bourdieu plantea
"la cuestión de los mecanismos sociales que propician
o permiten la experiencia corriente de la vida como
unidad y como totalidad" (Bourdieu, 1994: 77) y que
hacen aparecer absolutamente normal la visión de la
existencia arriba mencionada, como recorrido sensato
y lógicamente conducente hacia ciertos resultados, protagonizado por un sujeto que se percibe y es percibido
como una totalidad irreductible. Este sujeto -nos recuerda Bourdieu- no es más que una construcción social, un ente que no existe si no es a partir de un proceso social de construcción, que empieza con la nominación (la atribución del nombre propio) y que procede
con la producción de los papeles de identidad y la institución del estado civil y de sus certificados.

TRAYECTORIAS

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SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002
1

En la construcción de una historia de vida en
cuanto bwgrafia oficial, congruente con los actos de institución asociados a su protagonista, intervienen, por
tanto, los presupuestos inconscientes del interrogant,e y
situación de irrvestigación que siempre oscila entre los dos
polos opuestos del interrogatorio y de la confidencia y,
finalmente, la representación que el entrevistado se for-- - - - - --«
me de la situación de investigación, " que orientará todo
su esfuerzo de presentación de sí, o mejor dicho, do...---------'"'4'1•
producción de sí" (Bourdieu, 1994: 81).
En estas pocas páginas, Bourdieu enuncia ya los
principios de método que guiarán la recopilación d~
entrevistas en La miseria del mundo, sosteniendo -en!
contra de la idea de historia de vida- la necesidad de
ubicar el relato del sujeto dentro de los campos sociales

~of".
J f

El cchabitus)) (la práctica y la
visión del mundo de los
actores) no es ni del todo
subjetivo) ni totalmente el
reflejo de condiciones
externas. El cchabitus))
expresa más bien esta síntesis
original de lo subjetivo y lo
social) inextricablemente
vinculados.
31

�•
Para comprender a Bourdieu

que atraviesa, en un recorrido que propone llamar trauma, entendida como:
[...] serie de las posiciones sucesivamente ocupadas por
un mismo agente (o un mismo grupo) en un espacio en
sí mismo en movimiento y sometido a incesantes transformaciones (Bourdieu, 1994: 82).
En La miseria del mundo, el esfuerzo p or situar las
narrativas orales dentro de su contexto social de producción, en el marco de una problemática general del
malestar social, se acompaña de otro esfuerzo paralelo
ue consiste en situar las entrevistas en su propio contexto de producción, reconociendo su carácter de construcciones sociales, de discursos generados por dos sujetos, donde el entrevistador juega un papel decisivo,
que no puede ser pasado por alto.

32

LA MISERIA DEL MUNDO, O LAS
MUCHAS CARAS DE LA VIOLENCIA
SIMBÓLICA
Coherentemente con su compromiso, Bourdieu no oculta sus posición ético-política en sus elecciones científicas. D esde su primitivo interés por la crisis de la agricultura argelina en situación de descolonización, pasando por el estudio de las razones sociales del fracaso
escolar, hasta el estudio de la violencia simbólica contenida en la compleja estratificación de los gustos en La
distinciim, su trabajo puede leerse como una incesante
interrogación sobre la eficacia del poder y sus formas
de actuación en el plano simbólico.
Este interés explicito para aquellos que padecen
el poder y sus mecanismos se concreta exhaustivamente
en La miseria del mundo, obra colectiva en la que toman
la palabra las víctimas de una sociedad desigual y excluyente, pese a haber sido la patria de los "derech os universales
del hombre". El desfile de historias, lugares y situaciones es verdaderamente impresionante: el
obrero desempleado, el trabajador
precario, los inmigrados, la enferma, la anciana sola, los jóvenes
marginados y pequeños delincuentes, los trabajadores sociales,
la actriz sin empleo, la feminista
militante, la profesora de secundaria, los pequeños propietarios
endeudados, la empleada en horario nocturno, la secretaria de
una pequeña empresa, los habitantes y los trabajadores de las
urbanizaciones difíciles, la joven
inspectora de policía, el magistrado, el educador callejero, etc.
Como se ve, no todos los sujetos
pertenecen a sectores marginados
o pobres. H ay entre los entrevis-

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE--OICIEMBRE 2002

tados un buen número de sujetos que gozan de un empleo estable y de recursos suficientes, hasta de ciertas
cuotas de poder sobre los demás. Es obvio preguntarse
por qué fueron incluidos en un discurso sobre la miseria.
En la introducción, Bourdieu nos da una razón
de su inclusión evocando, en primer lugar, la complejidad de los llamados lugares difíciles (como las urbanizaciones de interés social o la escuela) que "antes que
nada son dificiles de describir y de pensar" (Bourdieu,
1999: 9). Sobre estos lugares, que por su misma complejidad se muestran sumamente vulnerables frente a
las miradas reductoras y simplistas, es necesario elaborar un discurso diferente, que tome en cuenta su naturaleza especifica. Uno de sus rasgos más característicos
consiste en que estos lugares obligan a coexistir en su
interior a sujetos distantes social y culturalmente, portadores de puntos de vistas opuestos. Por lo tanto, para
comprenderlos, hay que rescatar e introducir en la reflexión esa pluralidad de puntos de vista, tomando en
cuenta las opuestas visiones del mismo fenómeno. En
otras palabras, los actores no son tomados aisladamente en cuanto " representativos" de ciertas categorías, sino
como sujetos participes de campos de relaciones complejos, atravesados por visiones encontradas y por diferentes verdades. No se trata de rescatar las voces de los
más débiles en una perspectiva de "salvaguarda de las
culturas populares", sino de proponer una visión más
acertada en cuanto más incluyente, entorno a los espacios sociales generadores de la miseria.
A lo largo del texto, la aplicación de este principio tan simple y al mismo tiempo tan general -que consiste en escuchar todas las voces- produce resultados
sorprendentes, llegando en ocasiones a volcar completamente el sentido de ciertas representaciones comunes. Por ejemplo, en un conjunto de interés social, escuchamos las palabras de una pareja de franceses y de
sus vecinos, una familia de origen árabe, en conflicto
abierto. Los primeros acusan a los otros de no respetar
las reglas de la buena convivencia y cuestionan su derecho a estar en la plaza pública del conjunto. Los acusa-

TRAYECTORIAS

¡ AÑO IV, NO. 10

j SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

No se trata de rescatar las
voces de los más débiles en
una perspectiva de
(~alvaguarda de las
culturas populares))) sino de
proponer una visión
más acertada en cuanto
más incluyente) entorno a
los espacios sociales
generadores de la miseria.
dos rebaten con igual vehemencia, no sólo declarando
su derecho a vivir en el lugar, por la simple razón dei
que ellos también son franceses, sino acusando a su vez
a los blancos de "celosos". Mientras ellos, los árabes,
están unidos y se visitan todos los fines de semana, 1-- - - - - - . : .
anciana pareja de franceses no tiene a nadie que los
vaya a visitar, "sólo están esperando morir". A la imagen estereotipada de la familia de origen árabe, numerosa, ruidosa y algo turbulenta, se añade como en
espejo la imagen de la vieja pareja de franceses, que se
sienten los únicos "ciudadanos auténticos" frente a los
inmigrados y que, sin embargo, viven aislados en una
miseria social no menos trágica que la miseria económica que golpea a los otros.
Existe también otra razón para incluir en los testimonios a sujetos que no es posible tipificar como excluidos. En la mayoría de los casos se trata de individuos obligados todo el tiempo a relacionarse con los
pobres y los marginados, en calidad de funcionarios
públicos responsables de la p uesta en práctica de las
políticas en contra de la exclusión social. En la introducción, Bourdieu aclara una diferencia importante
entre la que denomina pequeña miseria y la gran miseria.

33

�Para com,prender a Bourdieu

·entras la segunda es una miseria de condición, en la
que prevalecen la escasez material y la falta de posibili,nv,._______._dades, la primera es más bien una miseria relativa, en el
entido que la experimentan los que ocupan "una posición inferior y oscura en el seno de un universo presti'"'1.------gioso" (Bourdieu, 1999: 1O). Ésta, definida como miseria de posicüm, la viven en forma especialmente aguda
quellas profesiones " cuya misión es ocuparse de la gran
·seria, o hablar de ella" (Bourdieu, 1999: 1O). Destacada esta diferencia, el libro apunta a comprender el
malestar propio de un orden social en el que la gran .
miseria ha sido casi derrotada, pero al precio de una
roliferación de espacios en donde la pequeña miseria
tiene amplias posibilidades de surgir y de expandirse.
Es por eso que en el libro se recogen y se escuchan
también las voces de los maestros, de los policías, de los
magistrados, de las enfermeras. En otros casos, se trata
de actores cuya "dificultad de vivir" tiene que ver con
a precariedad y la flexibilidad que han caracterizado
en forma masiva las relaciones laborales a partir de los

El valor metodológico de
c~a miseria del mundo))
reside en la consideración
de estos testimonios a la luz
de una teoría social
específica y en la adopción
meticulosa de la perspectiva
reflexiva tanto en la
construcción como en la
presentación y en la
interpretación del
testimonio.
34

años noventa, y con la disminución de la eficacia de las
redes de solidaridad tanto formales (véanse los servicios complejos del Estado del bienestar, hoy reducidos
a mecanismos simples de erogación de ayuda individual) como informales. Encontramos, por lo tanto, a
los pocos franceses blancos que se quedaron en las urbanizaciones dificiles, a los comerciantes asaltados por
los jóvenes hijos de los inmigrantes, a los trabajadores
precarios, públicos y privados. En suma, a sujetos que
padecen sobre todo por ser y por sentirse desamparados en cuanto aislados, sin nadie que les ayude y entienda sus problemas. La polifonía de voces que este
concierto nos devuelve constiruye ese "espacio de los
puntos de vista", a menudo encontrados, cuya devolución o reconstrucción se revela sumamente enriquecedora desde diferentes ángulos de lecrura y que constiruye un modelo para cualquier investigación.6

LA PERSPECTIVA REFLEXIVA
La riqueza y la relevancia de las temáticas propuestas
en las entrevistas de La miseria del mundo no serían suficientes para hacer de este libro una piedra angular, si
no fuera por su valor metodológico. Éste reside -como
ya lo explicamos- en la consideración de estos testimonios a la luz de una teoría social específica, por una
parte, lo cual les confiere de antemano un espesor que
no tendrían si los viéramos como simples azsos individuales o ex-presiones subjetivas. Y, por la otra, en la adopción meticulosa de la perspectiva rejlexiva7 tanto en la
construcción como en la presentación y en la interpretación del testimonio. En esta perspectiva, se trata de
asumir hasta sus últimas consecuencias el papel que
juega el sujeto del conocimiento en la construcción de

No fue casual que se vendieran l 00,000 copias del libro en pocos
meses, debido al interés que suscitó no sólo entre los intelectuales,
sino entre todos aquellos, ciudadanos y trabajadores, que se vieron
directamente reflejados en los testimonios y que vieron en ellos una
fuente inestimable de reflexión para su propia vivencia y labor cotidiana.
7 Véase al respecto sobre todo Bourdieu y Wacquant, l 995 y Bourdieu, 2001.

los materiales de la investigación, desenmascarando, por
lo tanto, la ilusión de una visión positivista, supuestamente neutral y, al mismo tiempo, evadiendo la opuesta deriva en el subjetivismo, que
hace de cada investigación
algo "único" parecido a una
obra de arte o a una confesión individual. Es necesario,
por lo tanto, "objetivar el sujeto de la objetivación" y tomar en serio el hecho de que
la entrevista es una situación
social producida por dos o
más personas, que de ninguna manera puede ser reducida al puro y simple discurso
del sujeto investigado, si se
quiere evitar toda tergiversación de su mismo discurso. Este último, no puede ser
devuelto literalmente. Tiene que ser transcrito para que
sea legible, tomando en cuenta el cambio de registro
entre la palabra oral y el texto escrito. Luego, tiene que
ser enmarcado dentro de un contexto, del que forman
parte tanto los antecedentes de la entrevista y los conocimientos sobre el sujeto recabados fuera de ella, como
los factores macroeconómicos y sociales generales que
permiten entender la palabra del testimonio. Una lecrura de los textos sin contextos no podría no ser una lecrura fragmentada y parcial. Para la comprensión de los
testimonios, las introducciones de los entrevistadores
son indispensables, a condición de que sean capaces de
evitar la puesta de etiquetas simplistas.

6

TRAYECTORIAS

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¿Cómo facilitar los medios para comprender, es decir, de
tomar a la gente como es, sino ofreciendo los instrumentos necesarios para aprehenderla como necesaria, para
necesitarla, al relacionarla metódicamente con las causas
y las razones que tiene para ser lo que es? Pero, ¿cómo

TRAYECTORIAS

I

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j SEPTIEMBRE-OIClEMBRE 2002

explicar sin "sujetarcon alfileres"? ¿Cómo evitar, por ejem
plo, dar a la transcripción de la entrevista, con su preám
bulo analítico, el aspecto de un protocolo de caso clirúco
precedido por un diagnóstico clasificatorio? La interven
ción del analista es tan dificil como necesaria: debe, a 1
vez, manifestarse sin el menor disimulo y esfonarse sin
cesar por hacerse olvidar (Bourdieu, 1999: 7-8).

En una perspectiva reflexiva, lo dicho entorno al
estaruto del sujeto vale inclusive para el entrevistador
(y para el investigador en general). Éste se considera a
sí mismo como un actor, cuyo punto de vista depende
de la posición que ocupa en el campo del que forma
parte. Mientras más sea consciente y tome en cuenta
todo lo que lo determina, más podrá salirse de sus determinantes para objetivar su propia posición. Por lo
tanto, la perspectiva reflexiva implica un trabajo continuo de "auto-socio-análisis", que nada tiene que ver
con la introspección subjetivista, sino con el esfuerzo

35

�•
Para comprender a Bourdieu

El testimonio recogido es
el resultado de una
conversación entre dos
seres humanos) que el
investigador debe
asumir como tal) si no
quiere ter;giversar y
falsificar la realidad de
sus datos que es) a la
vez) la realidad de su
.
. .
propia experiencia como
investigador.
por situarse a uno mismo dentro de su propia trayecto·a familiar, escolar, académica y dentro de su campo
de acción, el campo académico.
La perspectiva reflexiva se hace manifiesta en la
• ""'-------...·ráctica de las entrevistas en la medida en que el entrevistador no se pone como un supuesto agente neutral
frente a un experimento de laboratorio (objetivismo),
ni se abandona a la empatía sentimental que se hace
cómplice del interlocutor, sino que intenta todo el tiempo
dominar las opuestas derivas -objetivista y subjetivistamediante la operación que consiste en considerar la
entrevista como una situación social asimétrica, que
involucra a actores que hablan desde posiciones diferentes, a menudo con capital social y cultural desigual.
El testimonio recogido es el resultado de una conversación entre dos seres humanos, que el investigador debe
asumir como tal, si no quiere tergiversar y falsificar la
realidad de sus datos que es, a la vez, la realidad de su

36

Para comprender a Bourdieu

hay que plantear que comprender y explicar son una
sola cosa" (Bourdieu, 2001b: 532).
Hay que " ponerse del lado del entrevistado" para
percibir desde allí las condiciones sociales que lo producen. Hay que estudiar de antemano, previamente a
la entrevista, dichas condiciones, para estar a la altura
de la conversación. Lo cual implica que para llevar a
cabo una buena entrevista hay que haber construido
mucho conocimiento previo entorno a la problemática
que se quiere tratar en la misma entrevista. Hay que ser
conscientes de la doble asimetría que es propia de la
situación de entrevista, debido a que el entrevistador es
no sólo quien conduce el juego, quien domina la problemática, quien guia la conversación sino que, al mismo tiempo, se encuentra ubicado más arriba en la jerarquía social y cultural. La entrevista es, en suma, una
suerte de intrusión que hay que convertir en una situación provista de sentido -y de interés- para el entrevistado, para que pueda hacerla propia. Mientras más se
domina el terreno que se pisa, más la entrevista puede
(y debe) parecerse a una simple conversación entre dos
personas, donde una está más interesada en escuchar,
pero no por ello se priva de hacer comentarios o de
expresar su opinión.

propia experiencia como investigador. Sólo así podrá
objetivar su propia posición en el campo social y, al mismo
tiempo, comprender lo que le dicen sus entrevistados.8
Sólo la reflexividad, que es sinónimo de método -pero
una reflexividad refleja, fundada sobre un "oficio", un
"ojo" sociológico- pennite perc1bir y controlar sobre la
marcha, en la realización misma de la entrevista, los efectos de la estructura social en la que ésta se efectúa. (Bourdieu, 1999: 527-543).

La postura reflexiva se vincula a la adopción de
una mirada relacúmal sobre los fenómenos que, por un
lado, pone de manifiesto los nexos entre los objetos y
sus contextos (los campos) y, por el otro, vincula el
quehacer científico a su propio campo de producción
y, de esa manera, lo objetiva como producto histórico.
De forma tal que la reflexión sobre la metodología que
usamos o el terreno que elegimos implica considerar
críticamente nuestra colocación en el campo científico
y el campo mismo como objeto, si es que queremos
ganar "un grado superior de libertad" con respecto a
las constricciones propias de la actividad científica
(Bourdieu, 2001b: 176).
Si se logra valorar correctamente los elementos
sociales del discurso subjetivo y, al mismo tiempo, la
especificidad del punto de vista del sujeto como resultado de su trayectoria social particular, y el papel de
uno mismo como productor de la entrevista en cuanto
construccwn social, se llega casi naturalmente a la conclusión de que "contra la antigua distinción de Dilthey,

El sueño positivista de una perfecta inocencia epistemológica enmascara, en efecto, el hecho de que la diferencia
no es entre la ciencia que efectúa una construcción y la
que no lo hace, sino entre la que lo hace sin saberlo y la
que, sabiéndolo, se esfuerza por conocer y dominar lo
más completamente posible sus actos, inevitables, de construcción, y los efectos que, de manera igualmente inevitable, éstos producen (Bourdieu, 1999: 528).9

8

Se trata de ponerse en condición de reconocer las condiciones generales del trabajo científico, en cuanto trabajo institucionalizado,
socialmente e lústóricamente producido y reproducido, que se realiza dentro de lo que Bourdieu denomina campo científico. El tema
central de la "objetivación del sujeto de la objetivación" no es planteado en términos individuales, sino en términos relacionales, con
vista al campo de fuerzas en el que el científico tiene que operar. "Lo
que se trata de objetivar no es la experiencia vivida por el sujeto del
conocimiento, sino las condiciones sociales de posibilidad y, por lo
tanto, los efectos y los límites, de dicha experiencia e inclusive del
acto de objetivación" (Bourdieu, 2001:182).

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-OIClEMBRE 2002

Se trata de manifestar un auténtico interés por la
palabra del entrevistado, escapando en la medida de lo
posible al mecanismo del interrogatorio como sucesión
de preguntas impertinentes (frecuente en los sondeos

de opinión y en las entrevistas que realizan los profe
sionales de la asistencia pública), que no tienen el menor sentido para el entrevistado, cuando no llegan a
molestarlo abiertamente, por la ignorancia y el desinterés que denotan hacia su discurso. 10 Al contrario, las
preguntas pertinentes -semejantes a verdaderas hipótesis- surgen casi espontáneamente sobre la marcha, a
partir de una escucha atenta y de la aplicación del co
nocirniento previamente acumulado sobre la problemática. Paradójicamente, mientras más esté funcionando
el proceso de construcción social del objeto que se en-

Las preguntas pertinentes
-semejantes a verdaderas
hipótesis- sur;gen casi
espontáneamente sobre la
marcha) a partir de una
escucha atenta y de la
aplicación del conocimiento
previamente acumulado sobre
la problemática.
cuentra en la base de toda buena entrevista, mucho más
esta última se parece a una situación social común y
corriente en la que los dos actores conversan sintiéndose igualmente a gusto, entregándose en la situación. Se
comprende ahora claramente cuán dificil -en el sentido del trabajo que implica- es llevar a cabo una buena
entrevista y cuán importante es este trabajo de construcción y de preparación para permitir la generación
de testimonios verdaderamente representativos de una
determinada condición, de un determinado punto de

9

Para un tratamiento exhaustivo sobre el tema de la no neutralidad
de la ciencia, véase Bourdieu, 1976.

TRAYECTORIAS

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'º A este propósito, Bourdieu pone el ejemplo de un entrevistador
que se encuentra frente a un obrero metalúrgico, quien repite más
37

�•
Para comprender a Bourdieu

______

...,

·sta en el espacio social, narrativas que permitan en., ender lo complicado de los procesos sociales de exclusión, más allá de los estereotipos comunes y corrientes.

Para comprender a Bourdieu

Forma parte del rigor metodológico el asumir
aquello que escapa de la explicación racional para inscribirse dentro de la experiencia que no es posible ni
medir, ni reducir en palabras. 11

MANERA DE CONCLUSIÓN
¿Cómo pretender hacer la ciencia de los presupuestos sin
un afán por darse una ciencia de los que uno maneja?
Hay que esforzarse, en especial, por hacer un uso reflexivo de las conquistas de la ciencia social para controlar los
efectos de la encuesta misma y embarcarse en el interrogatorio dominando sus efectos inevitables (Bourdieu,

No es casual que en los últimos años de su vida Bour·eu haya, por un lado, acentuado su compromiso púlico en favor de las víctimas de las políticas neoliberales y, por el otro, haya regresado sobre un tema persistente en su reflexión, el del estudio del campo cientifico o
de la ciencia de la ciencia, asociándolo explícitamente a
a postura reflexiva, como lo hizo en sus últimas clases
n el Colegio de Francia (2001). El concepto de habitus
como saber incorporado, saber hecho cuerpo, se revela
más sugerente que nunca cuando se le aplica al propio
habitus científico, entendido como conjunto de
automatismos semiinconscientes, incorporados en las
rácticas del trabajo intelectual, tales como hacer una
entrevista o redactar un protocolo de observación. Una
parte importante de la "objetivación del sujeto de la
objetivación" consiste justamente en considerar el trabajo cientifico como un conjunto de disposiciones de
las que no somos conscientes, a menos de realizar un
acto explicito de objetivación.
Este donúnio práctico es una suerte de "un arte de conocedor" que puede ser comunicado por el ejemplo y no
por preceptos (contra la metodología) y que no es diferente con respecto al arte de individuar una buena pintura y detenninar su época y su autor, sin estar necesariamente en condición de articular los criterios que ese arte
pone en operación (Bourdieu, 2001b: 79).
de una vez en su entrevista que se considera "afortunado" por no
haber tenido que cambiar de fábrica. Sin escuchar lo que acaba de
decir, el entrevistador le pregunta ex abrupto "si él, personalmente,
no se cambiarla"; y consigue, después de unos minutos de franca
sorpresa, una "respuesta de cortesía", en la que el entrevistado,
después de algunos rodeos, finalmente accede a "consentir" a su
entrevistador, diciéndole: "bueno, cambiarme, ¿por qué no?, tal vez,
uno nunca sabe..." (Bourdieu, 1999: 528-29). Inútil subrayar que
preguntas tan erróneas pueden generar respuestas insensatas,
completamente inmanejables desde el punto de vista analítico.

38

2001b: 79).
De allí la importancia de la temia de lo. práctica, ya que:
[...] la práctica es siempre subestimada y subanalizada,
núentras que para comprenderla habría que emprender
mucha competencia teórica, paradójicamente mucha más
que para comprender una teoría. Hay que evitar reducir
las prácticas a la idea que tenemos de ellas cuando nuestra experiencia de ellas es puramente lógica. Ahora bien,
los estudiosos no saben necesariamente, a menos de tener
una teoría adecuada de la prácúca, investir en sus descripciones de sus prácúcas la teoría que les permitiría darse y
dar un verdadero conocinúento de esas prácúcas. (Bourdieu, 2001b: 81).

Entre muchas otras razones, Pierre Bourdieu
merece ser recordado por haber demostrado la vinculación ineludible entre los aspectos más teóricos y
abstractos del trabajo cientifico y los aspectos más empíricos y concretos. Nadie lo ha logrado tanto como él
y con igual coherencia. Por eso sus reflexiones sobre la
Las ideas de Bourdieu entorno al saber incorporado se aplican
perfectamente al trabajo de campo antropológico. Los manuales de
etnografia y las lecturas de los recuentos de terrenos famosos no
logran transmitir todo lo que es realrñente importante saber cuando
se quiere hacer un buen trabajo de campo. Existe una gran cantidad
de cosas que no pueden ser enseñadas en abstracto y que necesitan
de una reflexión aparte, referida a los casos concretos. Todos hemos
experimentado alguna vez que la mejor forma de aprender cómo
hacer el trabajo de campo es haciéndolo.
11

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teoría y la práctica de la entrevista nos parecen tan importantes. Porque nos demuestra que el detenerse minuciosamente sobre los aspectos aparentemente más
triviales de nuestro oficio no es algo prescindible, sino
absolutamente fundamental, ya que aún las operaciones más triviales (hasta la forma como encender una
grabadora) encierran todo un mundo de presupuestos
Y de implicaciones (teóricas y prácticas), que repercuten sobre la producción cientifica y sobre el sentido del
trabajo intelectual. ,a.,

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j SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

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TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Bourdieu desde América Latina
Una doble lectura
VíCTOR Z-úÑIGA

E

ste artículo está motivado por una doble,
contradictoria y personal forma de leer la
obra de Pierre Bourdieu. La primera, es el
resultado de mis propias respuestas en torno a la pregunta sobre si las teorías del autor son útiles o inútiles para las tareas de investigación que emprendemos los sociólogos que trabajamos en América Latina. Mi conclusión es que sus teorías son más
bien inútiles. La segunda proviene del reconocimiento
de que algunos trabajos de Bourdieu parecen ser valiosos, no tanto para la formulación de los problemas
de investigación que nos ocupan, sino para la formación general de los estudiantes de sociología y de los
sociólogos de América Latina. El resultado de esta
segunda lectura es, en este caso, opuesto: al menos
en cuatro sentidos, considero que ciertos trabajos del
autor pueden ser muy importantes para completar y
cimentar la formación teórico-metodológica de los
sociólogos latinoamericanos. En otras palabras, lo que
sugiero en este articulo es que Bourdieu es un autor
cuyas teorías no deben ser consideradas puntos de
partida para programas de investigación sobre nuestras realidades, al tiempo que sostengo que algunas
de sus maneras de hacer sociología pueden ser presentadas a los jóvenes científicos sociales como apropiadas, inclusive, ejemplares. Mi ensayo - homenaje
obliga- otorgará un mayor espacio a la segunda forma de lectura que a la primera.

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I AÑO IV, NO. 10

1SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

BOURDIEU Y LA SOCIOLOGÍA
EN AMÉRICA LATINA:
LA INUTILIDAD DE SUS TEORÍAS
Después de haber dedicado varios años a la lectura,
análisis y enseñanza de la obra del autor, he llegado a1------◄
la conclusión de que en ella encontraremos muchos,- - - - - --t
ingredientes que me hacen pensar en la inutilidad d~
sus teorías para quienes nos hacemos preguntas en¡
torno a las sociedades latinoamericanas. Ciertamen--1
te, reconozco que la lectura y el análisis de los textos
del autor producen frecuentemente fascinación; su - - - - - - - 1 1 1•
retórica reiterativa, oscura y redundante, parcialmente
petulante, suelen convencer al lector; lo seducen, no
sólo por haber hecho un tratamiento novedoso de~
campo de estudio, sino posiblemente también por 1
manera absolutamente docta de abordarlo. Además,
en sus textos suele ser audaz, lanzando preguntas o
respuestas que conducen, al menos en apariencia, a
replantearse enteramente ciertos ámbitos de la sociología.
La fascinación que produce, sin embargo, no
es prueba de su utilidad. En el momento en el que
queremos usarlo como instrumento de investigación
o clave de reflexión sobre nuestras realidades sociales, algo hace que salte a la vista su carácter inútil.
¿Por qué he llegado a esta conclusión? Dos características poco evidentes de los planteamientos teóri-

41

�• tne-..&amp; M1nli•e1L- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - --

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Bourdieu desde América Latina

ABourdieule
preocupaban cosas
que pasaban en Francia
y únicamente en
Francia) mienwas
que sus reflexümes teóricas en
torno a esas cosas se presentan
-ecuentemente corno postulados
teóricos generalizables
y aplicables a un número
extenso de sociedades.
cos de Bourdieu son, a mi juicio, la fuente de la poca
utilidad que tiene para la investigación social en nuestro sub-continente. La primera es que sus teorías,
aunque no se les presente de esa manera, responden
a problemáticas estrictamente domésticas; inclusive
¡se inscriben dentro, d~ campos d~ interés,en_ ocasiojnes singularmente u.rucos de la VIda acadermca, cul-.,.._ _ _ _ _ _tural, política o científica de la sociedad francesa contemporánea. Dicho de otra manera, a Bourdieu le
preocupaban cosas que pasaban en Francia y únicamente en Francia, mientras que sus reflexiones teóricas en torno a esas cosas se presentan frecuentemente corno postulados teóricos generalizables Yaplicables a un número extenso de sociedades. El hecho
de que la única sociedad poscolonial que le interesó
de manera sistemática haya sido precisamente Argelia no desmerita mi observación; por el contrario, la
refuerza: si hay una sociedad, fuera de Francia, que
interesa de manera obsesiva a los científicos sociales
franceses, ésta es Argelia y los argelinos; esa sociedad
acumula una dolorosa historia de incomprensiones
42

Bourdieu desde América Latina

y violencia a tal grado que el asunto Argelia es Y seguirá siendo no un asunto bilateral, sino un tema de
debate doméstico. El tema argelino ilivide a los franceses; ésta es justamente la razón por la cual, en la
mente de muchos científicos sociales de Francia, Argelia sea el otro país, la otra sociedad, cuando en realidad el esfuerzo por documentar y comprender lo
que pasó a lo largo de la centenaria relación colonial
franco-argelina no sea sino una forma oblicua de
documentar y comprender qué fue lo que pasó en
Francia y cómo pueden - los franceses- relacionarse
con su pasado de potencia colonial; pasado que es,
por cierto, no muy lejano. En suma, se interesan por
Argelia porque quieren entenderse a sí mismos.
Como resultado de todo esto puedo afumar que
si las preocupaciones de Bourdieu son domésticas,
sus respuestas son posturas teóricas ad hoc a esas inquietudes domésticas. Muchas de sus teorías y conceptos están íntimamente ligados a debates y realidades que son absolutamente singulares de una sociedad con una historia particular. Por tanto, el intento de usar estas teorías y estos conceptos para estudiar otras realidades resulta, en ocasiones, un ejercicio ínútil y hasta riesgoso para el investigador.
No es que las teorías de Bourdieu sean inútiles
per se, sino que no fueron concebidas para ser trasladadas como utensilios de investigación exportables. Si
alguien se toma la molestia de leer sus trabajos sobre
los públicos de los museos o sobre las formas de ilistinción, notará que nada o poco de eso que describe
Bourdieu sucede en América Latina. Por un lado,
muchos de nuestros museos, a diferencia de lo que
sucede en diversos países de Europa, funcionan en
realidad como sustentos o nutrientes de nuestras nacionalidades. Los públicos que suelen asistir a ellos
son públicos cautivos formados esencialmente por
alumnos de escuelas públicas. Los museos nuestros
funcionan como las banderas, los himnos nacionales, los libros de historia patria y no como refrigeradores de la cultura consagrada. Son materiales ilidácticos al servicio de la nación, como son los mura-

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

¡ SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

listas mexicanos o los monumentos y sitios históricos en México, Cuba o Colombia. No son catálogos
de cultura "culta" simplemente porque ninguna de
nuestras naciones ha sido una nación colonizadora
que haya saqueado de sus objetos culturales a Grecia, la Inilia, Egipto y Etiopía, para luego ponerlos en
el escaparate de museos nacionales. Por otro lado,
nuestros museos en Quito, Lima, Bogotá o la ciudad
de México no hospedan colecciones de objetos considerados "cultura universal", sino huellas de nuestro pasado prehispánico o colonial lo que les otorga,
en este sentido, una condición diferente de la que
ilicen tener los museos en Berlín, Londres, París o
Madrid. En conclusión, lo que trato aquí de mostrar,
de manera general, es que las formas de ilistinción
cultural y los tipos de usos culturales a los que se

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

¡ SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

refiere Bourilieu no existen en América Latina, ni ha1
"condiciones objetivas y subjetivas" -como solía e
autor señalar en sus escritos- para que existan.
Abordo otro ejemplo para profundizar un poco
más en este punto que nos ocupa. Nuestros gobernantes y nuestras clases superiores no tienen pasados de nobleza y de ilistinción de clase. Más bien
sucede lo contrario, nuestras clases dirigentes están
compuestas de hombres y mujeres con orígenes más
o menos comunes y corrientes -salvo excepción- que
tratan de presentarse ante sus audiencias políticas
como ciudadanos comunes y corrientes. Con relación a esto, y específicamente para el caso de México, sugiero la lectura de La, ronda de las generaciones
(González, 1984) o de Mexico's Leaders:Their Educa-_ _ _ _ ___.
tion and Recruitment (Camp, 1980). En muchas oca-

43

�....

_'----~---------------~------.. . ;,:.;
Bourdi,eu, desde América Latina

siones tienen los mismos gustos y costumbres que
enemos el resto de los ciudadanos, escuchan las mis,-..,¡:...;.;.;;;¡;;,.,;.......;.......;..;..i
mas canciones, aprecian los mismos alimentos, se
1
q
1 egocijan con las mismas películas, leen los mismos
; '
1 bros. Si así son las cosas, uno no entiende las "formas de distinción" a las que tantas páginas Bourdieu
dedica para mostrar que las clases dirigentes - "sueriores"- tienen modos y maneras propias que las
·stinguen, adoptan formas del gusto sobre las cuales se funda el poder. Observaciones similares podrían hacerse con relación a los conceptos de

desenraizamiento, vwlenci,a pedagógica, Homo dcademis, nobleza de Estado, campo artístico y muchas otras
ociones tan específicamente adecuadas a los procesos que son o han sido objeto de debate en el mundo
académico francés.
La segunda razón por la cual considero que las
teorías de Bourdieu son poco útiles toca ahora a lo

Leer a Bourdieu pennite
mostrar a los estudiantes
de sociología y de ciencias
afines que no
necesariamente el modelo
anglosajón que suele
glorificar las bondades de
la especialización -un
buen científico debe aspirar
a ser especialista de un
tema y sólo de un temano es el único de
los modelos disponibles.
44

que es propiamente su formulación. Algunas de ellas,
en particular las de la reproducción, la distinción, las
de campo y sentido, o las de sentido y estrategia se presentan como fórmulas teóricas cerradas, críticas y
holísticas o, dicho de otro modo, como obras teóricas
axiomáticas. En este sentido, muchos de los ejercicios teóricos del autor tienen los defectos que C.
Wright Milis ( 1961) atribuía a la Gran Teoría. Quien
se haya tomado la molestia de leer enteramente La
Reproduction se habrá topado con una serie de tesis,
subtesis, axiomas y postulados cuya aspiración no es
poner en la mesa de la discusión un punto de vista
nuevo sobre las relaciones escolares o universitarias,
sino comprender en conjunto la totalidad del fenómeno de la dominación escolar. No es un tipo de
dominaoión escolar lo que se describe en la obra, sino
La Dominación Escolar. Así las cosas, habría que
aplicarle la medicina que recomienda Milis: "traducir un ejemplo eminente de ese estilo de pensamiento y estudiar despu és la traducción". Milis lo hace con
algunos párrafos de The Social System de Parsons. Éste
no es el lugar para hacerlo con algunos fragmentos de
La Distintion o de La Domination Masculine. A pesar de
ello, sugeriría al lector que el ejercicio nos conduciría a
conclusiones parecidas a las que Milis (1980: 52) obtiene:
Entre los investigadores sociales no hay serias diferencias
entre quienes observan sin pensar y quienes piensan sin
observar; las diferencias más bien se refieren a qué clase
de pensanúento, qué clase de observación y qué clase de
vínculos, si es que hay alguno, existen entre ambas cosas.
La causa fundamental de la gran teoria es la elección inicial de un nivel de pensanúento tan general, que quienes
lo practiquen no puedan lógicamente descender a la observacióIL
Aquí, en Milis, está expresada, sustancial y
sintéticamente la segunda razón por la que considero
que la aportación teórica de Bourdieu frecuentemente
es poco útil para imaginar y emprender investigacio-

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

.:...-- - - - - - - - - - - ~ - - - - - - - - - - --ei·en:e
Bourdi,eu, desde América Latina

nes en nuestras propias realidades. Se me objetará que,
como en muchas de sus obras teóricas, La dominación masculina es una en la que Bourdieu ( 1998: 11):
[hace] un análisis etnográfico de las estructuras objetivas
Y de las formas cognoscitivas de una sociedad histórica

particular, a la vez exótica [sü:] e íntima, extraña y familiar,
como lo es la de los beréberes de Kabilia", sin embargo, se
me concederá que la misma objeción carece de cimientos
porque el mismo autor añade que se estudiará esa sociedad "exótica e íntima, extraña y familiar'' precisamente
como "instrumento de un trabajo de socio-análisis del
inconsciente androcéntrico capaz de operar la objetivación
de las categorias de este inconsciente."
En otras palabras, lo que Bourdieu señala es
que hay formas muy estúpidas y banales de ejercer la
dominación, sobre todo aquellas basadas en las diferencias fisicas (el color de la piel, los atributos corporales) que resultan muy eficaces porque están fundadas en algo inconsciente y que él va estudiar ese
inconsciente a fin de destapar su fundamento banal.
Los beréberes no son más que el pretexto. Se trata
pues de ofrecernos una gran teoría de la dominación
masculina, no un estudio particular de una forma de
dominación de los hombres sobre las mujeres.

BOURDIEU Y LA FORMACIÓN DE LOS
SOCIÓLOGOS LATINOAMERICANOS:
NOVEDOSAS FORMAS DE HACER
SOCIOLOGÍA
Probablemente la obra de Bourdieu no tenga la utilidad que se desearía para los ejercicios de investigación, la construcción de hipótesis o la puesta en marcha de explicaciones plausibles. Sin embargo, la lectura de su obra puede resultar formativa en más de
un sentido. En esta sección se describen cuatro maneras de usar a Bourdieu para complementar la educación de los científicos sociales en nuestra región.

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Una obra múltip le y diversificada
Leer a Bourdieu permite mostrar a los estudiantes
de sociología y de ciencias afines que no necesariamente el modelo anglosajón que suele glorificar las
bondades de la especialización -un buen científico
debe aspirar a ser especialista de un tema y sólo de
un tema- no es el único de los modelos disponibles.
Bourdieu es justamente el antídoto. Dificilmente podríamos encontrar un sociólogo tan ambicioso como
Pierre Bourdieu. Muchos de sus admiradores contemporáneos resaltan esta cualidad (Champagne,
1997). Pero el tipo de ambición que lo caracterizó es
muy diferente al de sus predecesores. En el periodo

45

�~ -- - - - - - - - - - - - - - ~ - - - - - - - - -Riene Bounlieu
Bourdieu desde América Latina

Lo que él intenta
mostrar es que
la sociología es un
esfuerzo de comprensión
de las sociedades
contemporaneas o
anteriores al servicio de
los contemporáneos y que
debe estar atenta) como
e1ercicw teoricocomprensivo) a las
preguntas que los
contemporáneos se hacen.
I

•

•

•

I

•

osterior a la segunda guerra mundial, Pitirim A.
Sorokin (1966) y George Gurvitch (1950), construeron edificios teóricos monumentales, se lanzaron
'~---------'sobre empresas comprensivas que buscaban incluir
todos los hechos y cosas sociales bajo un mismo sistema y haciendo uso de un mismo metalenguaje. No
es éste el tipo de ambición que caracterizó a la obra
de Bourdieu. De hecho, el autor nunca redactó una
Summa Sociológica en donde el lector encontraóa la
síntesis conceptual de la disciplina desde sus orígenes o que pretendiera revisar las propuestas teóricas
de sus antecesores a la manera de los grandes teóricos de la sociología norteamericana e inglesa (Parsons, 1951; Gouldner,1979; Giddens, 197 1; Nisbet,
1969; Turner, 1974 o Alexander, 1982). La ambición de Bourdieu se distingue más bien por el número tan importante de campos de estudio que fue ob-

46

jeto de su reflexión y de su investigación. ¿Fue curiosidad implacable que lo condujo a tocar un número
tan variado de temas o una confianza ilimitada en su
propia manera de hacer sociología que lo hizo abordar numerosos objetos de estudio tan alejados unos
de otros?
Hagamos un breve repaso, no cronológico, de
esta diversidad temática. El listado puede empezar
con sus estudios y reflexiones sobre las sociedades
rurales en una sociedad experimentando un proceso
intenso de descolonización: Sociologie de l'Algérie
(1958), Travail et Travailleurs en Algérie (1963), Le
Déracinement ( 1964), Algérie 60 ( 1977). Puede seguir
con el Horno Academicus (1984) y el problema de los
intelectuales ( Champs du Pouvoir, Champs des
JnteUectuels, 1983). Podría continuar con sus trabajos sobre las relaciones entre cultura y estructura de
clases (La Distinction 1979), o sobre los estudiantes
universitarios (Les Étudiants et Leurs Études, 1964a;
y Les Héritiers, 1964b) o sobre las artes menores y los
artes mayores (UnArt Mayen, 1965; J;Amour de l'Art,
1966; Zur Sozwlogie der Symbolischen Formen, 1970).
También indagó en tomo al cuerpo magisterial Y las
prácticas y discursos pedagógicos en Francia
(Rapport Pédagogique et Communication, 1965; La
Reproduction, 1970), el lenguaje (Ce que Parl,er Veut
Dire, 1982). Reflexionó, además, en colaboración con
otros autores, acerca de los métodos y metodologías
que caracterizan a la sociología tratando de ver las
prácticas científicas como lo que son, prácticas sociales (El oficio del sociólogo, 1975; Esquisse d'une
Théorie de "la Pratique, 1972; Le Sens Pratique, 1980a).
Dada esta variedad de campos de estudio, hubiese
sido extraño que no tocara el asunto del Estado francés como cuerpo social que se reproduce para su
propio beneficio (La Noblesse D'État, Grandes Écoles
et Esprit de Corps, 1989). Entre sus últimas obras todavia lo encontraremos poniendo la vista en cuestiones de carácter filosófico, epistemológico y de actualidad. No nos extrañarán los títulos: La Dominatwn Masruline, 1998; Méditatwns Pascaliennes, 1997 y Les Usages

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Sociaux de "la Science, 1997.
Todos estos textos y temáticas van acompañados de
numerosos artículos y entrevistas sobre la religión, la
opinión pública, la televisión, la idea de pueblo, la
génesis del gusto, el deporte, la familia, las huelgas, el
neoliberalismo... y así el listado se alarga.
Uno se preguntará,
¿entonces en qué era especialista Bourdieu? En nada,
ésa es la respuesta. Lo que
él intenta mostrar es que la
sociología es un esfuerzo de
comprensióo de las sociedades contemporáneas o
anteriores al servicio de los
contemporáneos y que
debe estar atenta, como
ejercicio teórico-comprensivo, a las preguntas que los
contemporáneos se hacen. La sociología es un utensilio político, no un monumento al que se le debe
veneración. En este sentido, Bourdieu representa una
forma alternativa de hacer sociología que responde
más al modelo del profeta que al del técnico especializado. En este sentido, es un antídoto al modelo anglosajón que tiende, cada vez más, a imponerse en
América Latina, según el cual, la sociología sería un
utensilio técnico.
Este aspecto de la obra de Bourdieu no lo resalto porque me oponga al modelo norteamericano
predominante. Ambos modelos me parecen, en cierto sentido, pertinentes. Lo que señalo aquí es que
ambos modelos -y otros- deben ser presentados en
igualdad de circunstancias a los estudiantes latinoamericanos para que ellos juzguen sus ventajas y desventajas, su pertinencia o impertinencia.

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

! SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Una sociología heredera de
todas las herencias
entrevista celebrada en
Ámsterdam, se le preguntaportancia de hacer una sociología de la sociología
(Bourdieu, 1987). El autor
responde diciendo que hacer una "sociología de la sociología" tiene interés por
que le permite al sociólogo
conocer las posiciones -y
los limites de las posiciones-_ _ _ _ _.......,
de los teóricos de la sociología. Y que esto es lo qu.---- - - - - - t
nos da acceso a una nuev"-_ _ _ _ __,
lectura de las herencias sociológicas. Más concretamente,
esto es lo que hace que el sociólogo reconozca las posiciones de Marx, o de Weber, o de Durkheim, y defina- - - - - - 1 11
sus limites. Bourdieu propone varios ejemplos. La
noción de Estado se construye gracias a la critica que
Marx hizo a la concepción ideológica de Estado. Manq
revela el carácter clasista del Estado; analiza el fun
cionamiento del Estado como aparato de dominación de una clase social sobre otra. Lo que no queda
claro en Marx es cómo las clases sociales dominadas
aceptan de buena gana que el Estado funcione así; y
no sólo lo aceptan sino que piensan que el Estado
clasista es una Estado democrático. Bourdieu insiste
en la importancia de relacionar a Marx con Weber. Es
Weber quien logra explicar no el hecho de la dominación, sino el proceso de la dominación y las formas de
dominación legítima.
La sociología de Bourdieu es en realidad una
especie de tentativa por vencer las capillas cerradas
o sectas sociológicas que se habían formado sobre la

47

�illl---------------------------~~-~B ourdieu desde América Latina

ase de las grandes herencias de la disciplina: Pareto,
Simmel, Marx, Weber, Toennies, Durkheim, Mauss. Él
. mismo lo dice en Questúms de Sociowgie (1980b: 24):
En más de un caso, no puede empujarse el avance de la

ciencia sino a condición de poner en comunicación teorias opuestas entre sí, teorias que frecuentemente se construyeron unas en contra de otras [...] la lógica de la investigación conduce a rebasar esta oposición y visualizar la
raíz común [de las teorias opuestas] [traducción hbre del
autor].

La sociología de campos de
observación usa las teorías;
las define como las define
Bourdieu: una caja de
herramientas con la que se
construyen objetos
sociológicos) con la que se
fabrican nuevas maneras de
entender los hechos sociales.
En sus trabajos sobre la religión, el arte y sobre
los intelectuales, se observa claramente este constante deseo del autor de crear vasos comunicantes entre
las distintas fuentes del pensamiento sociológico en
Europa. Pero sobre todo en su libro -seguramente el
más leído en América Latina-: El ofici,o de sociówgo
(1975), sobresale el esfuerzo de Bourdieu y colaboradores por rescatar los puntos en común, las raíces
que alimentan el quehacer sociológico contemporáneo. Esta obra intenta devolver a la sociología académica sus orígenes teóricos, críticos y metodológicos.
Hacer de la disciplina una ciencia fundada cuidado-

48

Bourdieu desde América Latina

samente en lo que Bourdieu y colaboradores denominaron la ruptura epistemológica y la construcción
de los objetos sociales. La sociología se hace hoy como
la hicieron Marx, Durkheim y Weber: construyéndola en contra de una sociología espontánea que hace
creer al observador que el mundo social es transparente. Una sociología que contradice punto por punto las mentiras bien fundadas (ideologías, prenociones) que el mundo social provee a los actores sociales para explicarse el mundo social en el que viven.
De este modo, se inaugura con Bourdieu una
sociología ya no de "escuelas" construidas sobre actos de fe teóricos semejantes a los actos de fe religiosos, sino una sociología de campos, de objetos construidos por los sociólogos sobre lo social. La división
de escuelas sociológicas: marxismos, funcionalismos,
estructuralismos, interaccionismos, etcétera no son
más que divisiones del trabajo académico al servicio
de los profesores, no al servicio del conocimiento
sociológico sobre la religión, el deporte, la educación,
el mundo universitario o cualquier otro campo de
reflexión y de observación propio de la sociología en
donde Weber, Simrnel, Pareto, Marx y Durkheim tienen muchas cosas que decir.
Una sociología de escuelas no es sólo una sociología de profesores de sociología, sino sobre todo
una sociología estéril. La división de escuelas como
iglesias teóricas, conduce a aprender una teoría, a
interpretarla y volver a transmitirla. La sociología de
campos de observación usa las teorías; las define
como las define Bourdieu: una caja de herramientas
con la que se construyen objetos sociológicos, con la
que se fabrican nuevas maneras de entender los hechos sociales. En este sentido, la sociología de Bourdieu es una sociología heredera de todas las herencias. Esta visión del autor, a todas luces, es muy
formativa para los estudiantes de sociología latinoamericanos que han heredado una tradición casi eclesiástica de la disciplina, según la cual, uno es marxista y no funcionalista, o viceversa, uno es funcionalista
y, por tanto, deja de ser marxista.

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Una sociowgía de w específicamente social
Bourdieu, en este sentido, es un heredero de la llamada escuela francesa que se inicia con E. Durkheim,
sigue con M. Mauss y M. Halbwachs, para hacer
nuevamente su aparición con Claude Lévi-Strauss.
Escuela según la cual lo social posee su propia especificidad y, en consecuencia, lo social explica lo social. Es por ello que muchos de los esfuerzos de esta
escuela han estado orientados a descubrir y reflexionar sobre lo que es específicamente social. Como trataremos de mostrarlo en los subsiguientes párrafos,
Bourdieu retoma y renueva esta premisa de la escuela y, en este sentido, la lectura de algunos de sus trabajos puede resultar muy formativa para los estudiantes latinoamericanos en el sentido de que les permite
ubicar claramente la identidad de los estudios sociológicos frente a las tradiciones de las llamadas ciencias de la conducta.
Es imposible hacer aqui el recorrido de la escuela francesa de sociología y admito que todo intento de esquematización terminará en una caricatura. Sin embargo, alertando al lector sobre este riesgo,
puede decirse que el programa de Durkheim moldea
todo el camino de la escuela francesa; lo hace desde
su tesis de doctorado (La división social del trabajo)
hasta Las formas elementales de la vida religiosa y La
evolución pedagógica en Francia. Durkheim, como
punto inicial de este recorrido, va tras un gran objetivo teórico-metodológico: demostrar que los hechos
sociales son hechos sui generis, dignos de una ciencia
particular que por azar del destino recibió el nombre
de sociología. Son hechos como cualesquier hecho
fisico, no sólo porque son exteriores al individuo particular (como lo sostiene en Las reglas del método sociológico) sino sobre todo porque son hechos que responden a un ordenamiento propio, el ordenamiento
simbólico: el mundo religioso es el mundo social entendido como mundo sagrado; los ideales pedagógicos son las aspiraciones sociales de grupos sociales
específicos transformados en lenguaje filosófico; el
socialismo, es una conjunto de creencias, de símbo-

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 j SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

los y de representaciones que expresan cómo deter
minados grupos sociales enfrentan el desorden generado por las prímeras décadas de la industrialización en Europa.
Mauss continúa el trabajo de Durkheim en el
sentido de que renueva esta empresa que permite
mostrar que lo social se explica por lo social. El fuerte prestigio del positivismo hizo que Durkheim terl
minara por personificar la sociedad, por objetivar las
representaciones colectivas; por convertirlas en "una
cosa" que se impone a los individuos haciendo posible su socialidad. Mauss, por el contrario, aceptandq
que la sociedad es un hecho, no se ve obligado a recurrir a esa entelequia llamada sociedad, colectivi-

49

�Bourdieu desde América Latina

La sociología de Bourdieu
es una sociología heredera
de todas las herencias.
Esta visión es muy formativa
para los estudiantes
latinoamericanos de sociología
que han heredado una
tradición casi eclesiástica.
de la disciplina) según
la cual) uno es marxista y
no funcionalista)
.
o viceversa.
dad o cuerpo social, sino que simple-y llanamente
reconoce que el mundo de lo simbólico es un mundo
específico constitutivo de lo social-humano. Lo social y lo simbólico es lo mismo. La sociedad está hecha de creencias, mitos, oraciones, rituales, tabúes,
r eglas, hábitos; todo e~to ~ue permite ~a comunic~_.
ción humana, la const:Ituc10n de lo soc1etal. La obligación social une a los individuos en torno al intercambio: de mujeres, de bienes económicos, de bienes simbólicos, de ideas. El don, en el sentidq de
Mauss, es el hecho social fundamental porque el dar
obliga a recibir, genera el intercambio humano y, por
tanto, el lenguaje, el ritual, el hábito, la regla. Desde
Mauss en adelante, la sociedad ya no es una "cosa",
sino una relación que obliga al otro generando una
red compleja de relaciones mutuas.
A partir de ahl, el proyecto de Lévi-Strauss se
construye sobre las preguntas: ¿cuál es el punto cero
de lo social? ¿Cuál es el lugar en el que la naturaleza
y la sociedad se separan? ¿Cómo nace la obligación

______

50

social? El tabú (del incesto u otro) es el arquetipo de
obligación social, como génesis de la primera forma
de intercambio (el comercio de mujeres, por ejemplo); arquetipo que engendra múltiples formas de
obligación mutua que, conforme la historia humana
pasa, se transforman en estructuras: la estructura de
la lengua, la estructura del parentesco, la estructura
del alimento, la estructura del pensamiento. El mito
es fruto de estructuras sociales creadas por la historia de las sociedades al servicio de esas mismas estructuras.
Bourdieu es continuador, en el sentido de que
estos mismos campos simbólicos y estos mismos conceptos siguen siendo sus referencias. Él concibe su
trabajo como miembro del linaje de la sociología francesa: la génesis y constitución de lo social, como social-simbólico. Estructura, hábito, regla, creencia,
práctica, ritual, estrategia, capital, prohibición, etcétera son, como para sus predecesores, los conceptos
rectores de su trabajo. Sin embargo, Bourdieu no es
simplemente un continuador, es también un innovador: a diferencia de los clásicos de la sociología francesa, que buscan las respuestas a sus preguntas en
las "sociedades salvajes" y haciendo uso de los materiales etnográficos que otros observadores han dejado en las principales bibliotecas del mundo, Bourdieu dirige su mirada a las sociedades contemporáneas y especialmente a su propia sociedad. Él mismo
lo dice en Choses Dites:
Mis observaciones sobre el casarrúento en Bearne fueron
para mí el punto de pasaje, y de articulación, entre la etnología y la sociología. Había pensado de entrada este
trabajo sobre mí propia patria chica como una suerte de
experimentación epistemológica: analizar como etnólogo,
en un universo familiar (con menor distancia social), las
prácticas matrimoniales que había estudiado en un universo mucho más alejado -la sociedad berbeó- era darme la posibilidad de objetivar el acto de objetivación Y al
sujeto, objetivamente;deobjetivaral etnólogo no solamente
en tanto que individuo socialmente situado sino también

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

en tanto que erudito que hace profesión de analizar el
mundo social, de pensarlo y que debe, por eso, retirarse
del juego, sea que observe un mundo extranjero, donde
no tiene puesto sus intereses, sea que observe su propio
mundo, pero apartándose del juego, tanto como sea posible [...] Y me pareció que había toda una filosofia social,
en el fondo falsa, que derivaba de la creencia de que el
etnólogo no tiene "nada que hacer" con aquellos que estudia, con sus prácticas, con sus representaciones y que lo
único que hacía era estudiarlos (Bourdieu, 1987: 67-68).

Así entonces, Bourdieu es un miembro, en línea directa, del linaje de la sociología francesa, en el
sentido de que hace de su sociología una especie de
etnología de su propia sociedad: la sociedad francesa, la sociedad académica, la sociedad intelectual y,
en definitiva, de la sociedad ilustrada parisina, hasta
llegar a la misma comunidad de sociólogos. Analiza
la constitución de los lenguajes, los rituales, tabúes,
prácticas, creencias y reglas de estas sociedades en
las que Bourdieu mismo participó y a las que perteneció. Por esa razón, la sociología de Bourdieu supone una nueva manera de hacer "sociología francesa". En ello está una buena lección formativa para
nuestros estudiantes de sociología.

Una forma reflexiva de hacer sociología
Es principalmente en Esquisse d'une théorie de la pratu¡ue
en donde el autor busca hacer una teoría práctica de la
práctica científica, es decir, una teoría de la práctica
sociológica en tanto que práctica y no en tanto que
teoría. Esto invita al lector a convertir la práctica de
la investigación como una práctica eminentemente
reflexiva, auto-reflexiva que, sin duda, invitaría a
nuestros estudiantes de sociología en América Latina a convertirse en los propios críticos de sus trabajos y afirmaciones.
Desde el inicio de la Esquisse, Bourdieu aclara
los propósitos de su reflexión: " Esta reflexión sobre
la práctica científica se hace para desconcertar a la
vez a los que reflexionan sobre las ciencias humanas

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 I SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

sin practicarlas como a aquellos que las practican sin
reflexionarlas" (Bourdieu, 1972: 155) . Es por eso que
Bourdieu nos alerta sobre la pobreza tanto de la manera fenomenológica de practicar la ciencia social
("La relación familiar con el entorno que nos es familiar [supone la falacia en la existencia de una] especie de aprehensión del mundo social como si nos
fuese natural y que funciona por sí misma") como
del modo objetivista de hacer sociología, que construye el conocimiento sobre lo social pagando el precio de un olvido del conocimiento familiar y práctico
sobre el mundo social; que habla de las condiciones

51

�que hacen que el mundo social se produzca sin imlPortar el modo como los hombres y las mujeres creen
. que lo producen. Bourdieu se separa de ambos modos de hacer ciencias sociales para afirmar que la
ráctica del científico social es una práctica social
más que busca entender el modo como las prácticas
se constituyen. Este modo, llamado praxeol/Jgico, jue~a con la dialéctica entre las estructuras objetivas en
)as que la sociedad se constituye y las prácticas sociales que exteriorizan, materializan esas estructuras.
El mundo social, las prácticas sociales, son para Bourdieu, procesos dobles: de interiorización de la exterioridad y de exteriorización de la interioridad. Las
rácticas sociales, como las prácticas de los científicos sociales, son estructuración de las estructuras y
estructuras estructurantes.
En este sentido, el principio enunciado por el
autor, según el cual, el sociólogo es un observador
bservado que entra al juego social, el de las prácticas sociales humanas, se convierte en un principio
metodológico fundamental. Sólo jugando el juego de
lo social puede comprenderse la sociedad; lo que hace

··--------__~---

..._

Las categorías que los
actores sociales utilizan)
sus reglas y creencias son
constitutivas de la sociedad;
es decir; son estructuras que
estructuran las prácticas
sociales. El sociólogo
solamente las observará
cuando sea capaz de
utilizarlas.
52

el sociólogo es jugar el juego como si lo jugara, pero
sin dejarse ir por el juego. El intercambio que establece el sociólogo con los miembros de una sociedad, es un intercambio práctico. Las categorías, las
ideas, las creencias y los postulados que las mujeres
y los hombres de esa sociedad utilizan están al servicio de sus prácticas sociales. Sólo el sociólogo que
aprende a moverse dentro de esta cartografia entiende las prácticas que desea explicar, pero no confunde el mapa con el mundo. Las categorías que los actores sociales utilizan, sus reglas y creencias son constitutivas de la sociedad; es decir, son estructuras que
estructuran las prácticas sociales. El sociólogo solamente las observará cuando sea capaz de utilizarlas.
Esta forma de plantear la práctica sociológica
resultaría particularmente benéfica a muchos estudiantes de sociología en el sentido de que permite
conciliar el debate -tan latinoamericano- entre el
activismo sociológico según el cual la "buena" sociología debe transformar el mundo social y el "neutralismo" sociológico, a partir del cual se afuma que
la ciencia solamente sirve para conocer sin adoptar
posturas. Solamente descubrir la esterilidad del debate, con la ayuda de algunos de los textos de Bourdieu sobre la práctica científica, la esterilidad de un
debate que a veces llegó a tener tintes bizantinos en
algunas de nuestras escuelas de sociología, es ya suficientemente formativo para las próximas generaciones de sociólogos latinoamericanos. En otras palabras, si Bourdieu sólo nos sirve para entender que el
debate es inútil, ya con ello habremos ganado mucho.

CONCLUSIÓN
Pretendí en este breve ensayo sugerir que el prestigiado autor francés recientemente fallecido no debe
ser objeto de reverencias y homenajes, sino motivo
de una seria discusión sobre el estado de nuestra específica sociología en América Latina. Por un lado,
intenté mostrar que desde el punto de vista teórico,
el autor muy probablemente no sea muy útil para

TRAYECTORIAS

! AÑO IV, NO. 10

. SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

apoyar Y dirigir investigaciones sobre nuestras realidades. Por otro, enlisté algunas de las contribuciones
que Bourdieu haría a la formación de los estudiantes
de sociología de nuestra región.
A mi juicio, esta doble perspectiva que nace de
un ejercicio analítico y critico de la obra del autor,
tendríamos que emprenderlo (si queremos llegar a
hacer contribuciones importantes, desde América
Latina, al campo de la sociología mundial) con otros
muchos autores clásicos de la sociología. La ausencia de esta doble perspectiva (el análisis de la utilidad Yla inutilidad de las teorías) ha provocado serias
deformaciones en nuestros quehaceres científicos.
Pero éste es tema de otro ensayo. Que lo que sugiero
aquí, quede solamente como una invitación.,a.,

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53

�,_

TEORIA

TEORÍA
Desarrollo y cultura

Desarrollo y cultura*
No tas sobre el enfoque de Furtado
ÓSCAR BURGUEÑO Y ÜCTAVIO RODRÍGUEZ

a obra de Celso Furtado posee cierto rasgo
peculiar y distintivo. A diferencia de otros
estructuralist.as latinoamericanos, aborda con
amplitud el tema de la cultura y establece una
conexión explicita entre cultura y desarrollo. Su visión
del desarrollo contiene, así, una articulación armoniosa
de los varios componentes del todo social y su dinámica. Tal visión se configura como de particular importancia, en tanto que constituye una base para la construcción de alternativas a las propuestas de desarrollo
hoy domínantes, de cuño fuertemente ideológico.
Esa integralidad y relevancia conforman el hilo
conductor de estas notas, dispuestas en seis apartados.
El primero atañe a las apreciaciones de Furtado acerca
de los aspectos económicos del subdesarrollo, especialmente, las dificultades que la condición periférica impone a los procesos de avance técnico y de acumulación de capital. Ese apartado se refiere, además, a las
estructuras sociales en que dichas dificultades se inscriben, y al modo cómo se relacionan los procesos económicos con los sociopoliticos.
El apartado II recoge y examina el análisis de los
vínculos entre desarrollo y cultura. En ese análisis, el
desarrollo es percibido, en verdad, como enriquecimiento de la cultura, globalmente considerada. Dos visiones
clave merecen destacarse. La primera atañe a la imitación del consumo foráneo. Ésta conlleva una penetración de ideas y valores también foráneos, que a su vez
condicionan el desenvolvimiento de la periferia. La segunda se refiere a la "transmutación de medios en fi-

L

* Publicado en portugués en A grande esperatlf,(l em Celso Furtado,
de Carlos Bresser-Pereira y José Marcio Re~o, Editora 34, Sao
Paulo, Brasil, 2001.

54

nes": los medios del desarrollo -el avance técnico y la
acumulación, componentes fundamentales de la cultura material - tienden a ser percibidos como fines en sí
mismos. Ello oscurece los altos fines que se inscriben
en la cultura rw mat.erial, y que brindan los contenidos
esenciales al enriquecimiento de la existencia humana.
Esta transmutación de medios en fines adquiere
especial relevancia en la periferia. El apartado m procura ponerla de manifiesto, contrastando ciertos rasgos
del desenvolvimiento periférico con los que corresponden a los grandes centros, durante la difusión de la llamada civilizaciún industrial. Esa comparación apunta a
esclarecer que el desenvolvimiento de la periferia se verá
continuamente limitado y trabado, a menos que emerjan
en ella fuerzas capaces de dinamizar la creatividad en
distintos ámbitos de la cultura y de afianzar, de ese modo,
la identidad cultural propia. Ese despertar de energías
y esa reafirmación de la identidad son la esencia de lo
que se entiende por desarrollo endógeno.
Como en general se reconoce, la revolución tecnológica en curso y el proceso de globalización que la
acompaña tienen fuerte incidencia en la periferia. El
apartado IV intenta una extensión de las ideas de
Furtado a través de la cual se procura tener en cuenta
esa incidencia y, en particular, los condicionamientos
que la misma impone al desarrollo endógeno.
Más que como una extensión, los restantes apartados han de verse como una aplicación de dichas ideas.
Según Furtado, el desarrollo endógeno supone plantearse como objetivo explicito la superación de la heterogeneidad social, visible en la acentuada desigualdad
de la distribución del ingreso. El apartado V aborda este
tema a través del examen de la estructura ocupacional
en un caso tipo -el de la economía brasileña- y, espe-

lRAYECTORIAS . AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

cialmente, de la evolución del subempleo ( definido
como la ocupación a niveles de productividad muy reducidos).
De ese examen se infiere que los requisitos del
desarrollo endógeno se sitúan en parte en el ámbito
económico. Pero ellos no se agotan en la consecución
de un crecimiento alto y sostenido; suponen, además,
un patrón de transformación de la estructura productiva que dé lugar a la paralela resolución de los problem as ocupacionales y que contemple la elimínación gradual del subempleo. El mismo apartado hace referencia a un segundo conjunto de requisitos, relativo al respaldo social y al impulso político capaces de dar curso
a esa transformación de las estructuras productiva y
ocupacional.
El apartado VI atañe a un tercer aspecto del desarrollo endógeno. Se entiende que éste requiere no sólo
actuar deliberadamente en el ámbito sociopolitico, sino
también sobre distintos elementos de la cultura no material que resultan, justamente, la clave para dinamizar
la creatividad y para abrir cauce a la identidad cultural
propia.
Estas notas han de considerarse como preliminares. Ese carácter no impide reconocer que ellas fueron elaboradas -a modo de homenaje- para poner de
manifiesto la relevancia de las percepciones y enseñanzas de Furtado, en la búsqueda de salidas para la crisis
latinoamericana actual.

l. EL PROCESO DE SUBDESARROLLO
1. Sostiene Furtado que su "trabajo de teorización tuvo
como punto de partida un desacuerdo con Ua] visión
convencional" sobre las economías que, a comienzos
de los años cincuenta, pasaron a llamarse subdesarrolladas; pues "una lectura atenta de los datos [entonces]
disponibles" sugirió la existencia de dos procesos
diferenciables (Furtado,1998: 55). Uno, el que siguieron los países donde primero prendió la revolución industrial, hacia fines del siglo XVIII. El segundo, el que
siguieron los países que se conectaron a ellos a partir de

TRAYECTORIAS

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SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

la segunda mitad del siglo XIX, a través de un esquema
de división internacional del trabajo signado por una
fuerte especialización geográfica. Estos últimos se especializaron en la producción de bienes primarios, cuyas exportaciones tuvieron como contraparte las impórtaciones de medios de producción y, asimismo, de
bienes de consumo de origen industrial. 1

El desarrollo endógeno
supone plantearse como
objetivo explícito la
superación de la
heterogeneidad social) visible
en la acentuada desigualdad
de la distribución del ingreso.

Ese esquema de división internacional del trabajo deriva de dos procesos interconectados. Pero es
la diferenciación que se produce entre ellos, o mejor,
la percepción de esa diferenciación, la que abre cauce a la interpretación del proceso propio del subdesarrollo, o si se quiere, a la elaboración de una teoría del

1
"Tanto el proceso de relocalización de recursos productivos como
la formación de capital que a éste se ligaba (apertura de nuevas
tierras, construcción de carreteras secundarias, edificación rural,
etc.) eran poco exigentes en insumos importados: el coeficiente de
importación de las inversiones ligadas a las exportaciones en
expansión era bajo [...] De todo eso resultó que el margen de
capacidad para importar, disponible para cubrir compras de bienes
de consumo en el exterior, fue considerable" (Furtado, 1974: 80).
En esta y otras citas de obras editadas en portugués, se utilizan
traducciones propias.

55

�TEORÍA

TEORÍA

Desarrol/,o y cultura

subdesarrollo. Furtado es quien primero introduce esta
terminología, definiendo con ella lo que considera un
ámbito especial de la elaboración analítica en las ciencias
sociales: justamente, el de la teoría del subdesarrollo.2
2. Se entiende que las diferencias entre dichos
procesos -o entre centros y periferia, para usar la nomenclatura de Prebisch- comienzan a hacerse perceptibles atendiendo a las que existen en las conexiones
entre progreso técnico y acumulación. En los centros,
la industrialización procede con un avance técnico sostenido e intenso, que permite que la acumulación también se vaya dando de forma continua, a largo plazo. El
avance técnico trae consigo un aumento pertinaz de la
cantidad de capital por hombre ocupado. Ese carácter
de las nuevas técnicas -intensivo en capital, y por ende

"Defendí [...] la idea de que era necesario profundizar la
percepción del subdesarrollo como un proceso lústórico específico,
requiriendo un esfuerzo autónomo de teorización [...] Mis
reflexiones sobre ese cuadro lústórico están en la base de lo que
llarnéTeoria del Subdesarrollo" (Furtado, 1998: 20-21). Véase
también Furtado, 1968: 160.

2

56

Desarrolw y cultura

ahorrador de mano de obra- no impide que esta última
tienda a escasear, suscitándose un alza gradual de los
salarios. Sin embargo, ésta no entorpece la continuidad
de la acumulación, pues el propio progreso técnico va
permitiendo la consecución de márgenes de ganancia
compatibles con su dinamismo. El progreso técnico no
se traduce sólo en la generación de nuevos procesos
productivos y/o en la alteración de los preexistentes, sino
también en la creación de nuevos bienes de consumo.
Con éstos se va haciendo frente a una demanda que
se incrementa y diversifica, como resultado del aumento de las rentas de la propiedad y, también, del
aumento del nivel y de la masa de salarios (Furtado,
1968: 159).
3. La anterior no es más que una imagen estilizada
y simplificada de un proceso económico complejo, planteada tan sólo como una démarclze analítica, como un
referente que permite esclarecer el proceso anverso, es
decir, el que resulta propio del subdesarrollo. Para delinear sus características más relevantes, conviene referir
por separado las que atañen al periodo de expansión

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I AÑO IV, NO. 10

I SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

hacia afuera, aquel que Furtado identifica como de fuerte especialización geográfica; periodo que comienza,
como ya se dijo, en la segunda mitad del siglo XIX y
que se extiende hasta la crisis de 1929.
En las econonúas periféricas existen peculiaridades que atañen tanto al progreso técrúco como a la acumulación. Según se aduce, la transformación productiva que caracteriza la especialización geográfica no deriva, en sentido estricto, de la incorporación de progreso técrúco. Dicha transformación se asocia a cambios
en el uso de recursos productivos preexistentes, realizados en el marco de técrúcas también preexistentes o
que se modifican poco. Tales son los casos de especialización en exportaciones agrícolas, en los cuales la producción se expande empleando tierras previamente
dedicadas a otros usos, a veces a la subsistencia, a veces
tierras ociosas o subutilizadas. 3
Esa reasignación de recursos genera aumentos
de la productividad del trabajo que son fuente de la
generación de excedentes, en parte, apropiados en las
mismas regiones periféricas. Pero en dichas regiones, la
especificidad de los procesos de acumulación radica en
el uso de los nuevos excedentes. De éstos, una proporción significativa se vierte en activos no reproductivos,
como la construcción suntuaria, o en la adquisición de
bienes durables de consumo. Ambas son expresiones
de una diversificación considerable del consumo de los
estratos de altos ingresos, que se produce cuando los
rúveles de ingreso medio son aún extremadamente bajos, en cotejo con los que prevalecen en los países industrializados. En éstos, dicha diversificación corre en
paralelo a la diversificación productiva. En los países
de alta especialización geográfica, una diversificación
del consumo que pudiera llamarse prematura tiene como
contraparte la importación de bienes producidos en los
centros industriales.

3

"Nuestra lúpótesis central es la siguiente: el punto de origen del
subdesarrollo son los aumentos de productividad del trabajo engendrados por la simple relocalización de recursos buscando obtener ventajas comparativas estáticas en el comercio internacio-

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

1SEPTIEMBRE-OIC1EMBRE 2002

En los grandes centros) la
diversificación y sofisticación
de las pautas de consumo
continúa) esas mismas
pautas renovadas se imitan
en la periferia) tknde el
nivel medio de ingreso sigue
siend-0 considerablemente
más reducid-O.

Sintetizando: durante el periodo de especialización geográfica, el avance técrúco resulta escaso y lento
en la periferia; los aumentos del excedente que en ella
se producen derivan primordialmente de cambios en el
uso de los recursos; además, una parte considerable del
mismo se destina al consumo y a su diversificación.
Como es claro, los patrones de consumo tienden a comprometer los rúveles y el ritmo de la acumulación. La
debilidad de esta última implica, a su vez, una tasa de
expansión de la demanda de fuerza de trabajo insuficiente, en cotejo con la tasa a que se expande su oferta.
Esta insuficiencia dinámica se refleja en la presencia de
vastos contingentes de mano de obra de escasa productividad y bajos niveles de ingreso, es decir, en la masa
de subempleados que subyace en un rasgo clave del

na!" (Furtado, 1974: 78). Este punto de vista no obsta reconocer
que se requiere alguna adaptación de técnicas generadas en tos
centros para lograr un alza considerable de la productividad de la
tierra Y, con ella, de la productividad del trabajo y del excedente
económico, como es el caso de las economías del Río de la Plata a
partir del último cuarto del siglo XIX.

57

�TEORÍA
Desarrollo y cultura

subdesarrollo: la heterogeneidad social y su pertinacia. 4
4. Cuando la periferia especializada emprende el
camino de la industrialización, se producen alteraciones significativas en los patrones tecnológicos y de acumulación recién reseñados. Sin embargo, existen algunos rasgos de ambos que se consideran esenciales y que
no llegan a variar de forma significativa. Se introducen
nuevas técnicas de mayor productividad, notadamente
en el ámbito del sector secundario y de la manufactura,
pero no se altera en mucho la capacidad de generarlas.
Se adoptan procesos productivos creados en los centros con escasa o nula adaptación y se emprende la producción de varios de los bienes de consumo que resultan del progreso técnico foráneo. Los aumentos del excedente tienen nueva fuente en la actividad industrial.
Su uso pasa a distribuirse entre acumulación y consu-

4 El tema de la heterogeneidad social es tratado, entre otras, en las
siguientes obras: Furtado, 1968: parte 4 y Furtado, 1974: capítulo

II.

58

TEORÍA
Desarrollo y cultura

mo en proporciones algo diversas a las del pasado, cuando la especialización predominaba. En los grandes centros, la diversificación y sofisticación de las pautas de
consumo continúa, esas mismas pautas renovadas se
imitan en la periferia, donde el nivel medio de ingreso
sigue siendo considerablemente más reducido.
En las consideraciones anteriores subyacen dos
aspectos negativos del desenvolvimiento periférico que
tienden a perdurar. Por un lado, la dependencia tecnológica conduce a utilizar procesos productivos que obligan a combinar los recursos en desacuerdo con su abundancia relativa, o con más propiedad, con la sobreabundancia de mano de obra que se va gestando en la
periferia, en particular durante el periodo de alta especialización geográfica. Por otro, el patrón de uso del excedente -específicamente, la tendencia a la exacerbación
extemporánea del consumo imitativo- compromete las
dimensiones de la acumulación y de su rinno.
Necesidad de adoptar técnicas foráneas cuya gestación, en buena m edida, obedece al designio de ahorrar mano de obra; imitación de la diversidad y sofisticación del consumo foráneo, que condiciona la magnitud del esfuerzo de acumulación; y, en conexión con la
insuficiencia de este último, escasa amplitud de la demanda de mano de obra, que corre atrás de la oferta
respectiva. 5 Tales son los elementos que coadyuvan a
reiterar la sobreabundancia de mano de obra y a impedir el aumento sostenido de los salarios, y que se manifiestan en la heterogeneidad social y en su expresión
más directa: la concentración del ingreso. Por lo demás,
esta última sostiene la diversificación y sofisticación del
consumo, haciéndolas posibles.
5. Según aduce Furtado, los tipos sui generis de
cambio técnico y de acumulación que se van dando en
5
El énfasis en la insuficiencia dinámica es característico del
estructuralismo latinoamericano, y especialmente de los
documentos de la CEPAL, a lo largo de los años cincuenta y sesenta.
Más adelante se detectó que el alto porcentaje de ocupaciones de
baja productividad existente en la agricultura, así como el peso de
esta última en la ocupación global, juegan un papel clave en la
oferta de fuerza de trabajo y, por esa vía, en la magnitud y
persistencia del subempleo. A ellas se vuelve en el apartado V.

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la periferia no son disociables de las transformaciones
en las estructuras sociales y en los sistemas de poder
que se sostienen en las mismas. Esta visión rw red:uccwnista de la economía se aclara trazando de nuevo un
breve paralelo entre la periferia y los grandes centros.6
En estos últimos, el desarrollo es fruto del impulso brindado a la acumulación por la clase capitalista, la
cual controla los núcleos más importantes de decisión
política, utilizándolos en consonancia con sus propios
intereses (Furtado,1965: 66).7 Pero el desarrollo también resulta del impulso hacia la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora, impulso que adquiere fuerza y eficacia una vez que se absorben los
grandes excedentes de mano de obra de las primeras
etapas de la industrialización. En otros términos, el modus operandi del capitalismo incluyó en los centros la
expansión de relaciones laborales basadas en el salario
y enmarcadas en la sindicalización, ambos cruciales para
el aumento gradual de las remuneraciones de los trabajadores y para la concomitante ampliación del mercado interno.
Un rasgo importante de la industrialización
periférica consiste en la apropiación de una parte considerable del excedente por grupos locales que lo utilizan para ampliar su propia esfera de acción.8 Aunque
limitada por factores externos de gran importancia,9 la

acción de estos grupos burgueses parece reproducir
tardíamente el ascenso de la burguesía europea hacia el
control del poder político, en los inicios de la industrialización. Pero hay una diferencia mayor: en la periferia,
la pugna por el poder de tales grupos está lejos de pro-

• La expresión alude a un enfoque q ue no limita los tipos y funciones de los actores considerados a lo puramente económico. Ello a
su vez implica insertar el análisis de los fenómenos económicos en
un marco más amplio de relaciones sociopoliticas. Respecto al no
reduccionismo, véanseVercelli, 199 1: 235 y 1994: 3-19.
7
Una percepción similar de los vínculos entre lo económico y lo
sociopoliáco en el capitalismo avanzado se aprecia en un libro ya
clásico, donde se afirma: "la hipótesis más generalizada sobre el
funcionamiento del sistema político [...] en los ínicios del proceso
de desarrollo [supone] que la posibilidad de expansión se debía a
la existencia de un grupo dinámico que controlaba las decisiones
[...] de inversión y que dominaba las posiciones de poder necesarias y suficientes para ímprimir al conjunto de la sociedad una
orientación coíncidente con sus intereses. La clase económica ascendente poseía, pues, eficiencia y consenso" (Cardoso y Faletto
1969: 30).
8
Dicha acción puede desdoblarse en varias direcciones; por ejemplo, la destrucción de actividades artesanales preexistentes, el desplazamiento de formas tradicionales de dominación social funda-

das en el control de la tierra, la virtual disputa de espacios ocupados por intereses extranjeros en sectores de exportación o de importación, producávos o financieros.
9
Tales factores pueden ser de carácter económico, como la apropiación de excedentes generados en la periferia desde el extranjero, pero también de carácter político, como la presencia de intereses extranjeros en la conformación de las estructuras de poder. Es
esta presencia la que subyace en el concepto más frecuente de
dependencia, que la define como relación estructural externo-ínterna. De acuerdo con el mismo, "la acción de los grupos sociales,
que en su comportamiento ligan de hecho la esfera económica y la
política [se refiere tanto a la nación como] a sus vinculaciones de
todo orden con el sistema político y económico mundial. La dependencia enCQentra, así, no sólo expresión íntema, síno también
su verdadero carácter como modo determinado de relaciones estructurales: un tipo específico de relación entre clases y grupos
que implica una situación de dominio que conlleva estructuralmente la vinculación con el exterior" (Cardoso y Faletto, 1969:
29).

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

, SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

El modus operandi del
ca'#talisnw incluyó en los cenwos
la expansión de relaciones
laborales basadas en el salario y
enmarcadas en la
sindicalización) ambos cruciales
para el aurnent;ogradual de las
remuneraciones de los
t:raha:J°adures y para la
concmnitante ampliación del
mercado interno.

59

�TEORÍA
Desarrol/,o y cultura

TEORÍA
Desarrol/,o y cultura

análisis procesos que considera como indisociablemente
económicos y sociopolíticos. Pero otra característica
básica de su erúoque, que lo transforma en peculiar y
único en el contexto del pensamiento latinoamericano,
consiste en la extensión de ese análisis al tema de la
cultura, o más propiamente, consiste en subsumirlo en
un análisis general de la misma. 11 En verdad, es a través
de este segundo rw reduccwnismo que se procura entender el desarrollo en su sentido más amplio, de desarrollo cultural global. El apartado siguiente contiene una
primera apreciación de este tema.

11. DESARROLLO Y CULTURA

ducir consecuencias similares en el plano social. Por un
lado, ellos no se constituyen en instrwnento de reconstrucción en profundidad de las estructuras sociales,
cuyos rasgos de arcaísmo reflejan la supervivencia y el
peso de estructuras preexistentes. Por otro lado, " la apropiación del excedente por [dichos] grupos [...] no encuentra resistencia en los trabajadores, cuya conciencia
de clase sólo se va definiendo lentamente" (Furtado,
1965: 43), comprometiendo la corúormación de un
poder sindical capaz de influir con fuerza en la reducción de la heterogeneidad social.10
6. Así pues, en los esfuerzos por elaborar una teoría del subdesarrollo, Furtado imbrica en un mismo

'º En un libro reciente se reitera que, en las econorrúas periféricas,
"el avance en la acumulación no produjo las transformaciones en
las estructuras sociales capaces de modificar significativamente la
destinación del excedente y la distribución del ingreso. La
acumulación, que en las economías centrales había conducido a la
escasez de mano de obra y creado las condiciones para que se
diese la elevación de los salarios reales y la homogeneización social,
60

1. Según concibe Furtado, la diversificación y sofisticación de las pautas de consumo de la periferia no derivan de un simple ejercicio de la soberanía del consumidor que expresa su racionalidad, sino que traducen y
reiteran la imitación de las pautas de consumo de los
grandes centros. La palabra imitación contiene un significado implícito de real importancia. Ella no dice respecto sólo y simplemente a una exacerbación del consumo comprometedora del ahorro y, por ende, del nivel
y ritmo de la acumulación. Con esa palabra se procura
trasmitir que, tras las pautas de consumo continuamente
renovadas, se esconde una apreciación especial de lo
foráneo, la cual consiste en la admisión de que lo foráneo refleja los grandes logros del progreso, y de que a
estos logros están atadas consideraciones de destaque y
prestigio social. Pero además, se entiende que esa apreciación especial de lo foráneo va acompañada por una
amplia penetración de ideas y valores trasladados de
otras culturas, y que, en gran medida, tal apreciación
expresa y refleja dichas ideas y valores.

producía en la periferia efectos inversos: engendraba el subempleo
y reforzaba las estructuras tradicionales de dominación o las
sustituía por otras similares" (Furtado, 1998: 48).
11
Otros análisis de gran relevancia debidos a Furtado son objeto
del articulo de Ricardo Bielschowsky incluido en este mismo libro.
(Furtado, 1998).

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

. SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002
1

Como antes se indicó, el avance técnico y la acumulación evolucionan en la periferia de forma trabada,
a raíz del consumo imitativo y del uso del excedente
que lo acompaña. También se señaló que, a diferencia
de lo que sucede en los centros, los m odos de transformación de las estructuras sociales y de poder propios
d e la periferia no conducen en ella a la superación paulatina de la heterogeneidad social. Se agregan ahora otros
elementos de análisis que atañen al concepto de cultu12
ra. Muchas de las ideas y valores subyacentes en la
imitación del consumo, así como en la apreciación de
lo foráneo que la misma supone, dicen respecto al orden económico, y también al orden sociopolítico y al
m arco jurídico-institucional que lo preside. Particularm ente, adquieren una influencia destacada las ideas y
valores atinentes a ese orden y a ese marco, condicionando los horizontes de cambio que se proponen los
distintos grupos sociales de la periferia, en especial los
grupos dominantes. En otras palabras, al identificarse
cultural e ideológicamente con los centros, estos grupos sesgan y limitan su visión de la transformación antedicha y, en conexión con ello, orientan su acción de
m odo de acotar los alcances posibles de la misma.
2. Ya en obras tempranas, Furtado pone érúasis
en el concepto de cultura y en su importancia para los
esfuerzos de teorización sobre el desarrollo. 13 En este
sentido, sostiene que e l traslado de ideas y valores
foráneos no incide sólo en el ámbito del consumo y en

Al identificarse cultural e
ideológicamente con los
centros) los grupos sociales
de la periferia sesgan y
limitan su visión de la
transformación y) en
conexión con ello) orientan
su acción de modo de
acotar los alcances posibles
de la misma.
los modos de en carar el quehacer económico y el orden
sociopolítico. Su influencia va más allá, extendiéndose
al conjunto de la vida social. Tal punto de vista lleva
naturalmente a sucesivos esfuerzos por erúocar el tema
de la cultura desde una perspectiva abstracta o general
y, sobre esa base, a intentar percibirla como un sistema
Y, a la vez, como un proceso acumulativo. 14 Así pues, se

12

Conviene anticipar que el concepto de cultura es utilizado por
Furtado en un sentido amplio, que alude a múltiples aspectos de
los modos de vida y de pensamiento de una comunidad. Esta noción genérica de cultura es frecuentemente admitida, más allá de
que su definición precisa y la identificación de sus componentes
varíen según los autores. Por ejemplo, para E. B. Tylor, cultura es
"aquel complejo que comprende el conocimiento, las creencias, el
arte, la moral, el derecho, las costumbres y las otras capacidades o
hábitos adquiridos por el hombre en tanto miembro de la
sociedad"(Cuche, 1999:22); para C. Lévi-Strauss, ''Toda cultura
puede ser considerada como un conjunto de sistemas simbólicos en
los que en primer rango se sitúan la lengua, las reglas del matrimonio, las relaciones económicas, el arte, la cienda, la religión" (Cuche,
1999: 57).
13

En 1964, Furtado señala la conveniencia de adoptar ese enfoque

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

del desarrollo, que se configura como el de mayor amplitud. Dice
ento~ces que la adopción del concepto de cultura permitiría proporaonar ~a percepción totalizadora de los procesos históricos y
avanzar haaa la formulación de una teoría de los cambios sociales
(Furtado, 1965: 32).
14
"Al concebir la cultura como proceso en que las modificaciones
surgen en un fluir permanente, los antropólogos comenzaron a
preocuparse por los factores que generan esos cambios, estudiando a detalle, para una determinada cultura, los elementos más susceptibles al cambio. Esos estudios restablecieron el interés por los
~!'ecto_s históricos de la herencia social y llevaron a una comprens1?n mas profunda de la interdependencia que existe entre [sus]
d1stmtos ele':°entos [...] Además, la percepción de esa interdependencia func10nal condujo a la comprensión de la cultura como
sistema" (Furtado, 1965: 37-38).

61

�TEORÍA
Desarrollo y cultura

TEORÍA
Desarrollo y cultura

concibe que la cultura ha de verse como un sistema, es
decir, como un todo cuyas partes guardan coherencia
entre sí, y por ende, como un todo cuyo significado no
se expresa cabalmente en el de una o algunas de sus
partes.Al mismo tiempo, se entiende que la cultura constituye un sistema en el cual el cambio y también el enriquecimiento resultan inherentes.
Siempre en el marco de una perspectiva general,
se entiende que ese cambio se explica por la introducción de innovaciones. 15 Éstas alteran la coherencia entre los distintos componentes del sistema, de modo que
la innovación en uno de ellos suscita una cadena de
acciones y reacciones que se va extendiendo a los de-

más componentes. Tal cadena podrá conducir al restablecimiento de la adecuación inicial entre los componentes, en cuyo caso, el cambio no habrá implicado una
renovación cultural importante. O bien, podrá ir
pautando rupturas o mutaciones sucesivas que traigan
consigo nuevas adecuaciones entre las partes del sistema -nuevas redefiniciones de su coherencia- sustancialmente distintas a las del punto de partida. Son estas
grandes alternativas, y la vasta gama de posibilidades
que se abre entre ellas en los procesos históricos concretos y en las culturas específicas, lo que se procura
sintetizar cuando se afirma que "la cultura constituye
un sistema coherente, desde el doble punto de vista sincrónico y diacrónico" (Furtado, 1998: 71-72).
3. Esta forma de percibir la cultura guarda estrecho vínculo con la noción del desarrollo peculiar y propia del pensamiento de Furtado, quien lo relaciona con
dos procesos de creatividad. 16 "El primero dice respecto a la técnica, al empeño del hombre de dotarse de
instrumentos, de aumentar su capacidad de acción. El
segundo se refiere a la utilización última de estos medios, a los valores que el hombre adiciona a su patrimonio existencial" (Furtado, 1984: 107).
En síntesis, se entiende que para dar curso al desarrollo, la capacidad creativa del hombre habrá de
orientarse a la generación de innovaciones. Y ello, tanto
en el ámbito de la cultura material, perfilada en el avance técnico y la acumulación, como la cultura no material, constituida por el patrimonio de ideas y valores
que una sociedad va construyendo. En el primero, las
innovaciones permiten generar excedentes económicos
adicionales, renovando el horizonte de opciones abierto a los miembros de la sociedad. Pero, en verdad, son
las innovaciones o invenciones en los ámbitos de la cultura no material las que, al ampliar el universo de ideas
y valores, abren caminos de realización a las potenciali-

15 Como se infiere de consideraciones anteriores, desde temprano
se entendió que tales innovaciones " pueden tener un origen endógeno a la propia cultura, o bien, tomarse de otras culturas" (Furtado,
1965: 38). AJ tema de la exogeneidad de las innovaciones culturales -o más propiamente, de sus implicaciones para el desarrollo

periférico- se volverá más adelante.
16 Los libros Creatividad y dependencia en la civilizacwn industrial
y Cultura y desarrollo en época de crisis, de 1978 y 1984, respectivamente, constituyen dos documentos clave, elaborados con el fin
específico de vincular desarrollo y cultura.

62

TRAYECTORIAS

j AÑO IV, NO. 10

!SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

dades latentes en esos mismos
miembros. 17 En otros términos, es en dichos ámbitos que
se desenvuelven aquellos impulsos creativos capaces de
ayudar al hombre a ahondar
en su auto identificación, a
través de actividades como la
reflexión filosófica, la meditación mística, la creación artística o la investigación científica (Furtado, 1978: 84).
Por otra parte, en cuanto a los ámbitos de la cultura
no material, se diferencia y se
coloca especial énfasis en la
creatividad política y en la acción política. Según se aduce, sólo ellas son capaces "de
canalizar las fuerzas [requeridas] para la reconstrucción
de estructuras sociales anquilosadas y para la conquista de nuevos avances en la dirección de formas superiores de vida" (Furtado, 1984:
28). Dicho de otro modo, se concibe que el enriquecimiento de la cultura no material (genéricamente considerada) constituye una clave fundamental del desarrollo. Pero además, se postula que este último posee otra
clave, también crucial, que radica en cierto ámbito particular o más específico de aquélla, a saber, el ámbito
sociopolítico. Pues, es a través de la activación política,
impulsada por la voluntad colectiva, que se van logrando
las innovaciones en ese mismo ámbito y en el marco juridico-institucional que lo regula, de modo de reducir las tensiones generadas por la acumulación material y de lograr,
por esta vía, la continuidad del propio desarrollo (Furtado,
1978: 88). 18

4. El enfoque del desarrollo resumido en los
puntos previos reaparece en
la afirmación de que el mismo resulta "de un conjunto
de medios dados por los elementos técnicos y económicos que efectivizan la acumulación de la riqueza y de
un conjWito de metas surgidas de la ampliación del
universo de valores asumid os por la comunidad"
(Furtado, 1984: 107). Si el
desarrollo es concebido de
este modo, para indagar sobre su naturaleza -para ir
construyendo la ciencia del
desarrollo- se requiere precisar qué relaciones existen
entre ese gran componente
de la cultura que es el conjunto de ideas y valores, y aquel otro ámbito constituido por el desenvolvimiento de las fuerzas productivas. 19
Más brevemente, se requiere conectar la lógica de los

La civilización industrial)
en sus distintas etapas)
reabre posibilidades de
avance técnico ·acelerado
que reimprimen ritmo a
la acumulación) la cual
tiende así a percibirse
como eje incuestionable de
todo avance social y) a la
vez) como marco
insustituible de la
realización individual.

17

En palabras de Furtado: "En rigor, es cuando la capacidad creativa
del hombre se dirige al descubrimiento de sí mism o, empeñándose en enriquecer su universo de valores, que puede hablarse de
desarrollo" (Furtado, 1984: 106 y 107).
18
Obsérvese que en este punto se ha establecido una diferencia-

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

ción entre cultura material y no material, así como una diferenciación relativa a esta última, que por una parte identifica el ámbito
de lo sociopolitico y, por otra, los demás elementos de la cultura
no material. Esta triple diferenciación se retoma más adelante.
19
El contraste de estos puntos de vista con las ideas marxistas del
cambio social coadyuva a la comprensión de los mismos. En el
marco de dichas ideas, se admitió que "rápidas modificaciones en
el proceso productivo [tendrían] repercusiones necesarias en los
demás elementos básicos de la cultura". Según Furtado, esta formulación "tiene una validez histórica condicionada, [en tanto] se
funda en el estudio de las economias capitalistas cuya industrialización se inició en el Siglo XIX En las economias de industrialización posterior (fenómeno del subdesarrollo), un proceso de cambio rápido en la cultura no material tuvo muchas veces un papel
decisivo. Las innovaciones en las actitudes y en los hábitos absorbidos de otras culturas provocaron en general una modificación
total en las expectativas de importantes sectores de la población,
1~ cual puede dar lugar a una cadena de .reacciones con repercus10nes en toda la estructura social" (Furtado, 1965: 39).

63

�TEORÍA
Desarrolw y cultura

TEORÍA
Desarrolw y cultura

los métodos de incitación al trabajo [de regulación del
trabajo]. Es una cuestión importante saber hasta qué
punto el proceso de acumulación adquiere autononúa
para auto-reproducirse, subordinando la creación de
valores a su propia lógica" (Furtado, 1984: 107). Esta
tendencia a la sustitución de los fines que enriquecen la
existencia humana por fines atinentes a la generación
de riqueza material y a su acumulación se perfila con
fuerza especial en lo que Furtado denomina civilizaciim industrial. Es que la misma, en sus distintas etapas,
reabre posibilidades de avance técnico acelerado que
· reimprimen ritmo a la acumulación, la cual tiende así a
percibirse como eje incuestionable de todo avance social y, a la vez, como marco insustituible de la realización individual.
Este tema de la transmutación de medios en fines se retoma en el apartado que sigue, con base en la
perspectiva que brindan la revolución industrial y sus
repercusiones en la periferia, a su vez aclaratoria del
concepto de desarrollo endógeno.

111. EL DESARROLLO ENDÓGENO

fines, implícitos en el conjunto de las ideas y valores,
con la lógica de los medios, o sea, de los requisitos instrumentales inherentes a la acumulación.
En cuanto a la relación entre esas dos lógicas y,
asimismo, al surgimiento de incongruencias que tienden a impedir el enriquecimiento del sistema que conforman, sostiene Furtado:
"Siendo la técnica de naturaleza instrumental, es
evidente que su desarrollo presupone la existencia de
fines o propósitos. Pero también es verdad que el vector
de la técnica es el proceso de acumulación; y éste tiene
exigencias que pueden adquirir el estatuto de fines, como
ocurre con [...] la maximización de la ganancia o con

64

1. Como se verá más adelante, el propio origen de la
revolución industrial constituye un ejemplo conspicuo
de ese relativo predominio de la lógica de los medios
sobre la de los fines, reflejado en el modo de ver, la acumulación y su papel en el desenvolvimiento de la sociedad como un todo. Según Furtado, la civilización industrial comienza con la revolución burguesa, tiene en
ella un factor decisivo de impulsión. Con el surgimiento de esta última, se produce "el refinamiento de esos
dos poderosos instrumentos de la mente humana: el
racionalismo y el empirismo" (Furtado, 1978: 71). El
primero implica someter todo y cualquier aspecto de lo
real al entendimiento critico, a través de conjuntos adecuados de conceptos. El segundo implica someter reiteradamente ese entendimiento a la contrastación con
los hechos de la experiencia. La búsqueda de correspondencia entre ideas y hechos adquiere una significación muy especial, en tanto constituye un trazo clave

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 f SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

de una sociedad secularizada, donde el conocimiento
ya no puede fundarse en la autoridad de lo revelado.
En paralelo a esta secularización del conocimiento, se alteran las bases de la legitimidad de los sistemas
de dominación social. Tampoco éstos pueden sostenerse en el mandato divino o en la memoria del pasado,
requiriendo así la alternativa de una visión de futuro.
Esta visión se expresa a plenitud en la idea de progreso.
Al suponer que el progreso es continuo, y que la humanidad es continuamente perfectible, tal idea resume y
plasma una expectativa de cohesión social. En otros términos, la idea de progreso traduce una visión de futuro
percibida como promesa de abundancia para todos, y
por ende, como promesa de atenuación de conflictos y
de posibilidad de unión entre los hombres.
2. Lo anterior no implica negar el carácter antagónico de las sociedades que emergen de la revolución
burguesa. En las mismas, los distintos grupos y clases
sociales toman conciencia de sus posiciones en el todo
social, de tal modo que los privilegios pasan a ser visibles. Se trata de sociedades estructuralmente inestables,
donde el marco jurídico-institucional que las disciplina
se ve reiteradamente amenazado. El reconocimiento de
antagonismos e inestabilidades no obsta admitir que "la
idea de progreso iría a constituir la cellu.Ía mater de un
tejido ideológico que serviría de ligadura entre grupos
sociales" con intereses disimiles (Furtado, 1~78: 72).
Pero tampoco implica negar que esa idea germina con y en
la revolución burguesa, favoreciendo el ascenso de fuerzas
sociales que tenían en la acumulación el núcleo de sus intereses y la fuente de su poder, y en la paralela diversificación
del consumo, parte de las bases de su prestigio.
La idea de progreso (incluido en la misma el
supuesto de continuidad) tiende a favorecer la transmutación de ese medio clave del desarrollo, que es la
acumulación, en un fin prioritario del mismo. Así pues,
en mayor o menor medida, dicha transmutación opera
oscureciendo o distorsionando la visión de los grandes
fines que dan cuerpo a la noción de desarrollo en su
sentido más amplio.
3. Según se aduce, la civilización industrial crece

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

AJ, ignorar (?as aspiraciunes

-conflictivas o no- de
[distintosJgrupos socia/e~ la
vtSwn econornisista apunta
hacia el simple transplante de
la civüizacitfn indu~
conc,ebida cmno un estilo
material de vida que se origina
juera del contexto histórico del
país en cuestitfn)).
• • I

• •

"dentro del espacio cultural salido de la revolución burguesa, pero está lejos de confundirse con ella" (Furtado,
1978: 75). Asimismo, se sostiene que su difusión planetaria se llevó a cabo bajo el impacto de la que pudiera
llamarse ideowgía del progreso-acumulación (Furtado,
1978: 75), que resultó sostenido y profundo. La consideración de ese impacto y de sus resultados en los grandes centros es esbozada a modo de referente genérico
sobre la forma que asume dicha ideología en las áreas
periféricas y, en particular, en la periferia latinoamericana.
Ya se señaló que la ideología antedicha coadyuvó
a la cohesión social, al fomentar la percepción de una
interdependencia de objetivos e intereses de clases y
grupos antagónicos, en sociedades donde las bases tradicionales de legitimación del poder fueron socavadas
por la revolución burguesa. De forma similar, la idea de
desarrollo sirvió para fundamentar la conciencia de otra
solidaridad gestada en paralelo: la solidaridad internacional, supuestamente implícita en la difusión planeta-

65

�TEORÍA

TEORÍA
Desarrollo y cultura

Desarrollo y cultura

ria de la civilización industrial. En la fase que Furt.ado
llama de especialización geográfica, prevaleció la doctrina según la cual una inserción a ultranza en el sistema de división internacional del trabajo propio de esa
especialización, constituía la forma más "racional" de
eliminar el atraso, incluido el atraso en la diversificación del consumo, y de acercarse de ese modo a "la
linea de frente de las naciones civilizadas" (Furt.ado,
1978: 76).
4. Import.a particularmente el giro que toma la
idea del desarrollo en la segunda posguerra, cuando la
industrialización va adquiriendo impulso en los países
latinoamericanos. Es entonces que la misma adquiere
cuerpo como idea movilizadora, sustituyendo la percepción mistificada de las vent.ajas comparativas. Ya se
dijo que la industrialización trae consigo un reacomodo
de intereses internos y externos y una reformulación
del pacto político que los represent.a, aunque con características que varían según los casos. Lo que importa ahora señalar es que la idea de desarrollo que termina haciéndose dominante lo percibe corno expresión y
como resultado casi puro del proceso de acumulación.

66

Así, los medios sugeridos para alcanzar el desarrollo pasan todos por el
"aumento de la tasa de ahorro interna
y/o por la creación de condiciones capaces de atraer recursos externos
[pues] si el objetivo es acelerar la acumulación, todo aporte de recursos
foráneos es visto como positivo. Por
el mismo camino se justifica la concentración del ingreso: son los ricos
los que tienen capacidad d e ahorro"
(Furt.ado,1978: 77-78).
En tal visión del desarrollo
subyace un modo de relacionarse entre grupos internos y externos que dan
prioridad a la aceleración de la acumulación, con.figurándose, así, como
una visión estrechamente economicista. Al ignorar "las aspiraciones -conflictivas o no- de [distintos] grupos sociales, ella apunta hacia el simple transplante de la civilización industrial, concebida corno un estilo material de vida que se
origina fuera del contexto histórico del país en cuestión" . "Las condiciones propicias para ese transplante
tienden a confundirse con las de un inmovilismo social,
en tanto la población se percibe como una masa de recursos a ser encuadrados en las leyes del mercado".
Inver samente, " los conflictos sociales son percibidos
como formas de desperdicio de energías de la sociedad, ignorando su papel virtual de fuente de creatividad política" (Furt.ado, 1978: 78-79).
5. Una breve comparación de los dos tipos de
procesos históricos que han sido mencionados resulta
aclaratoria de las consideraciones precedentes. En los
grandes centros, los conflictos sociales y las actividades
políticas que suscitan constituyen elementos clave en la
propulsión de las transformaciones estructurales requeridas para la continuidad de la acumulación, sin las cuales ésta no habría proseguido más allá de ciertos limites.
La superación de sucesivos limites o, si se quiere, la
aptitud de la acumulación material de continuar no es

TRAYECTORIAS . AÑO IV, NO. 10 , SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

otra cosa que una de las manifest.aciones externas de la
civilización industrial, en verdad derivada de un proceso de creatividad cultural que abarca múltiples esferas
de la vida social. La orientación de la tecnología resultante de ese proceso no es ajena a sucesivas instancias
de confrontación entre fuenas sociales.Y los conjuntos
de bienes que conforman las sucesivas paut.as de consumo de las sociedades modernas constituyen resultados momentáneos de un devenir histórico en el cual las
estructuras sociales son reiteradamente jaqueadas, reproduciéndose en un cuadro claramente dinámico.
Diferentes son los casos de industrialización tardía, donde la misma se produce en condiciones de dependencia. 20 En ellos, las transformaciones estructurales impulsoras de la acumulación responden a la
incorporación de técnicas masivamente transplantadas
desde sociedades que se encuentran en fases de desenvolvimiento mucho más avanzadas. Diversamente de
lo que se infiere de la experiencia de los grandes centros, en estos otros casos "no existen evidencias de que
en la industrialización se vaya arribando a formas sociales est.ables. Por lo contrario, la creciente heterogeneidad social, que tiene en la llamada 'marginalidad
urbana' uno de sus síntomas más alarmantes, parece
estar apuntando en la dirección opuest.a" (Furt.ado,
1978: 80).
6. Como ya se ha dicho, es ese desarrollo limit.ado o trabado lo que se expresa en el estigma de la heterogeneidad social y en su reiteración, in extenso, en su
m anifiest.a tendencia a perpetuarse en el tiempo y, asimismo, a perdurar a través de las sucesivas modalidades que adopta el crecimiento de la producción material.
La contraparte del proceso de subdesarrollo, que se
expresa en el estigma antedicho, consiste en afianzar la
identidad cultural propia, lo que a su vez requiere dar
curso a las potencialidades subyacentes de la misma.
Esa liberación de energías, ese despertar y dinámica de
la creatividad son la fuena propulsora fundamental de

20
21

Sobre este concepto, véase la nota 9.
Este concepto converge con otros de aparición reciente:

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Los bienes culturales pasan a
jugar un papel destacado en
la penetración de ideas y
valores que privilegian los
medios del desarrollo) al
tiempo que desdibujan los
perfiles de sus grandes fines;
es decir:, de aquellos fines que
expresan y dan curso al
enriquecimiento de la
cultura no material.
lo que Furtado entiende por desarrollo endógeno. 21
Como se verá más adelante (apartados V y VI), el desarrollo endógeno envuelve una intencionalidad: requiere de un impulso político deliberado, dirigido -justamente-- a destrabar y propulsar la creatividad en distintos ámbitos.
Sin embargo, antes de abordar el tema de la
intencionalidad, se hace necesario tener en cuenta los
recientes procesos de globalización y avance técnico
acelerado, a raíz de su incidencia en el quehacer político y, asimismo, en la penetración y condicionamiento
cultural que conllevan. A modo de glosa y extensión de
las ideas de Furt.ado, el apartado siguiente incursiona
en dichos procesos.
transformación productiva con equidad (CEPAL, 1990, 1992;
CEPAl./UNESCO, 1992), desarrollo desde dentro (Sunkel, 1991),
desarrollo auto-centrado (Ferrer, 1996). Ellos tienen mucho en
común, entre sí y con el concepto de desarrollo endógeno. Pero
sólo éste se arraiga en una percepción sistemática de la cultura.

67

�TEORÍA
Desarrol/,o y cultura

TEORÍA
Desarrol/,o y cultura

1. El nuevo paradigma tecno-eamómico se caracteriza por
el ingente desenvolvimiento de las llamadas tecnologías
de la información: la microelectrónica, la informática y
las comunicaciones. 22 Estas tecnologías poseen una
notable aptitud para difundirse a los más variados tipos
de actividades, ramas y sectores. Ellas son aplicables a
diversos aspectos de los procesos productivos propiamente dichos (definidos en sentido estricto, como una
secuencia de procedimientos a través de los cuales se
llega a la obtención de bienes y servicios). Y son también aplicables a distintos ámbitos del quehacer económico relacionados con esos procesos o requeridos por
ellos (como los que atañen a las tareas de distribución y
a la propia gestión empresarial).
El paradigma recién mencionado se distingue,
asimismo, por la rapidez y continuidad con que se ge-

neran nuevos bienes y servicios y se transforman las características y calidades de
muchos otros. La difusión
del u so de tales bienes se
pone de manifiesto en los
patrones de consumo, o mejor, en la frecuencia con que
éstos se modifican.23 Por otro
lado, la reiteración de los
cambios en dichos patrones
resulta reveladora de que las
tendencias preexistentes a la
diversificación y sofisticación del consumo, mencionadas con anterioridad, se
vienen acentuando.
2. La rápida difusión
de procesos y productos no
depende sólo de la naturaleza de las tecnologías de la
información, es decir, de cierta aptitud especial, propia
de las mismas. La difusión también depende del accionar concreto de los agentes económicos, así como de
las transformaciones acaecidas en las estructuras de los
mercados y en sus formas de funcionamiento, que
enmarcan ese accionar. La implantación del nuevo paradigma tecno-económico suscita una fuerte concentración del capital, a su vez asociada a la conformación
de grandes empresas y conglomerados, en diversas ramas y sectores. Sin embargo, de ello no resulta una
merma del vigor de la competencia interempresarial.
Al contrario, aunque bajo nuevas condiciones en que
muchos mercados tienden a reconstituirse como
definidamente oligopólicos, la competencia se cierra y
agudiza; y en la misma, el propio progreso técnico pasa
a jugar un papel fundamental. En efecto, dichas condiciones obligan a las empresas a procurarse y a mantener patrones de eficiencia y competitividad elevados, a

22
Sobre el concepto de paradigma tecno-económico, véanse
Freeman, 1988; Klevorick,1995 y Malerba, 2000.

23 Respecto a los impactos de las nuevas temologías asociados a su
difusión, véase Coutinho, 1992.

IV. REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA
Y GLOBALIZACIÓN

68

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

través de la generación y/o adaptación de procesos y
productos y, asimismo, de la diferenciación de bienes
de consumo y de servicios de distinta indole.24
Al impulso de la competencia, la difusión de los
modos de satisfacer necesidades de consumo adquiere
una extraordinaria amplitud. El gran alcance de esta
difusión encuentra un sustento decisivo en la llamada
"revolución en las comunicaciones", que forma parte
esencial del nuevo paradigma. 25 Tales son, pues, la fuerza principal de impulsión y el medio técnico clave que
están en la base de una tan frecuente renovación de los
patrones de consumo; la cual, a su vez, refleja tendencias acentuadas a la diversificación y sofisticación de
los mismos.

La competencia y las nuevas formas que asume
no se desarrollan sólo intra fronteras. En parte al influjo
de los propios competidores -en especial de los grandes grupos económicos y/o de las grandes empresas
oligopólicas- las regulaciones han venido atenuándose
y los niveles de protección, se reducen paulatinamente,
en la economía internacional. La liberalización de los
mercados de bienes y servicios y de los movimientos de
capital abren cauce a la ampliación y universalización
de la competencia.26 La misma se extiende a la periferia
de la economía mundial, de modo que también en ella
se van alterando significativamente los procesos, los
productos y los patrones de consumo.
3. Importa referirse con brevedad a estos últimos.
D e acuerdo con las percepciones básicas de Furtado, la
imitación de los patrones de consumo de los grandes
centros esconde una apreciación especial de lo foráneo,
a su vez asociada a la penetración de ideas y valores

Eldesarrolwendógeno
envuelve una
intencionalidad: requiere
de un impulso político
deliberado) dirigido
-Justamente- a destrabar y
propulsar la creatividad en
distintos ámbitos.

trasladados de otras culturas. n Estos puntos de vista
contribuyen a aclarar ciertas implicaciones de la implantación del nuevo paradigma en los países periféricos. La imitación se ve en ellos facilitada y agudizada
por la revolución en las comunicaciones. La apreciación especial de lo foráneo resulta convalidada por la
ingente sofisticación de los nuevos productos y de las
necesidades que satisfacen, así como por la continuidad de los cambios en éstas y en aquéllos. Se acentúa,
asimismo, la penetración y la adopción de ideas y valores también foráneos, que encuentran respaldo en las
expectativas de profundización continua de la revolución tecnológica, y por ende, de aumento sostenido y
generalizado del bienestar y la riqueza.28

24

Respecto a las vinculaciones entre innovación tecnológica y estrucrura de mercado, véanse Nelson,1982 y Dosi,1988. Sobre las
nuevas formas de competencia y sus implicaciones en la concentración del capital, véanse Ernst, 1989, Chesnais, 1994 y Andreff,
1996.
25
Varios aspectos y elementos de la revolución en las comunicaciones son comentados por CasteUs, 1999.
26
Desde distintas perspectivas, estos temas son tratados por Best,
1990; Dunning, 1993 y Michalet, 1993.

TRAYECTOR~

AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

A esta primera visión clave se hizo referencia en el apartado II,
particularmente en su punto 1.
28
Tales expectativas pueden verse, en verdad, como una forma
renovada, y en cierto sentido potenciada o extrema, de las ideas de
progreso y de desarrollo a las cuales se hizo referencia en el apartado
m, especialmente en sus puntos 3 y 4.
v

69

�TEORÍA
DesarroUo y cultura

TEORÍA
Desarrolw y cultura

En dichas expectativas subyace la prioridad exacerbada del con sumo y del aumento de la riqu eza material. Las expectativas mismas y las prioridades que
esconden tienen fuerte presencia en los contenidos de
los llamados bienes cultura/es.29 Generados en enorme
proporción en los grandes centros, ellos nutren actividades de esparcimiento y similares que se van modificando y expandiendo, como partes que son de patrones de consumo signadas, también, por la diversificación
y el cambio. Aliada a la revolución en las comunicaciones, la propia naturaleza, o si se quiere, la capacidad de
cooptación de dichos bienes, brinda fuerte impulso a la
transmisión de las expectativas y prioridades recién
mencionadas. En otras palabras, los bienes culturales

pasan a jugar un papel destacado en la penetración de
ideas y valores que privilegian los m edios del desarrollo, al tiempo que por eso mismo desdibujan los perfiles
de sus grandes fines; es decir, de aquellos fines que,
según Furtado, expresan y dan curso al enriquecimiento de la cultura no material. 30
4. La revolución en las comunicaciones resulta
además decisiva en una difusión de ideas y valores a la
cual no es ajena la intencionalidad, en el sentido de que
se busca con ellos la consecución de objetivos predefinidos, tanto en el ámbito económico como en el sociopolítico. Tal difusión es promovida por grandes grupos
de interés que actúan en ambos ámbitos, en conexión y
como parte de sus estrategias de competencia y/o de
expansión. Pero la misma también depende, y de modo
crucial, del impulso que le brindan los grandes centros
de poder, cuyo accionar resulta, en buena medida, condicionado por los intereses de aquellos grupos. Las ideas
y valores que se difunden desde esas fuentes son presentadas como fundamentos racionales de posiciones
geopolíticas, desde las cuales se impulsan cambios en
las regulaciones internacionales, en ·general mediados
por las instituciones y organismos internacionales de
mayor relevancia.
La concreción de estos cambios viene generando hondas repercusiones en los países periféricos. Por
un lado, persisten para ellos "enormes asimetrías en las
condiciones vigentes en el comercio internacional [al
tiempo que no se ha avanzado] en la construcción de
una nueva arquitectura del sistema financiero global"
(Faria, 2000: 18). Dichos países se ven, pues, subsumidos en pautas atenuadas y flexibles de control de la inversión extranjera directa y de los movimientos del capital financiero. La consecuente acentuación de su vulnerabilidad externa trae consigo una reducción de los
m árgenes de maniobra de los Estados, que se ven espe-

29

30

Esta expresión ha de entenderse en un senódo restringido, similar
al que se uóliza para referirse al intercambio de dichos bienes. Entre
los mismos se mencionan: libros y folletos, diarios y revistas, bienes
relacionados a la música, artes visuales, fotografía y cine, radio y
televisión (UNESCO, 1999).

70

Esta transmutación de medios en fines consótuye una segunda
visión clave de Furtado, relaóva al nexo entre desarrollo y cultura.
La misma fue tratado en el apartado Il, en parócular en el punto 4,
y también en el apartado m.

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

cialmente restringidos en distintas esferas de las políticas macroeconómicas de corto plazo.31
Las posiciones geopolíticas de los grandes centros de poder y, asimismo, los cambios que con ellas se
suscitan en las regulaciones internacionales, tienen como
contraparte la presencia renovada e intensificada de
capitales e intereses foráneos en el ámbito interno de
los países periféricos. Y esto en el sentido de que tal
presencia se da en más ramas y sectores, incluidos los
financieros, con niveles de concentración también mucho mayores.
Tal presencia es acompañada por un reencuadramiento de las relaciones sociopolíticas que atañe no
sólo a las que se dan entre clases y grupos internos, sino
también a las relaciones de éstos con grupos e intereses
foráneos. Cambian, por ejemplo, el peso relativo y los
patrones de conexión entre intereses productivos y/o
financieros atados al capital transnacional y aquellos
otros cuyas raíces son esencialmente territoriales. Asimismo, los nuevos patrones tecnológicos, pero también
la fuerza negociadora que adquieren los capitales altamente concentrados -incluso en el ámbito de sus nexos
con agentes públicos debilitados- incide en las relaciones capital-trabajo, reduciendo la capacidad de presión
del poder sindical y el grado de unidad y la eficacia
alcanzados en su ejercicio. 32
5. En los días que corren, el desarrollo de los países
periféricos ha de verse, pues, como fuertemente condicionado por las relaciones políticas y geopolíticas que les
son propias, así como por los marcos juridico-institucionales que las regulan.33 Esas relaciones y marcos, y
31

Respecto a estas restricciones y a su s efectos, puede consultarse
a F renkel, 1996. El tema de dichas poliócas es examinado con
amplitud en Ffrench-Davies, 1999.
32
Sorprende la simultaneidad con que se pretende impulsar la
flexibilización de los mercados de trabajo en los distintos países de
la región latinoamericana. Más allá de las variantes de las
propuestas, parece claro que -en los hechos y en grado mayor y
menor- ellas se asocian al debilitamiento del poder sindical. Con
maóces propios, diversos aspectos de las propuestas flexibilizadoras
son tratados en el informe del Banco Mundial (1995), relaóvo al
mundo del trabajo en una economía integrada.
33
Respecto a los cambios en las relaciones entre clases y grupos y

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 I SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

La revolución tecnológica y
la globalización poseen
fuerte incidencia en la
propuesta estratégica del
desarrollo endógeno y en la
fonna de planteársela)
puesto que) en principio)
acotan las posibilidades
abiertas para el mismo.
el condicionamiento que imponen, interactúan con percepciones del desarrollo en las cuales los medios materiales requeridos para impulsarlo aparecen como sus
fines prioritarios y casi exclusivos, planteados de forma
fuertemente ideológica. Al mismo tiempo, en dichos
países se desdibujan crecientemente las ideas y valores
constitutivos de la cultura no material, en los que radican los más altos fines del desarrollo.
Resulta claro, entonces, que la revolución tecnológica y la globalización poseen fuerte incidencia en la propuesta estratégica del desarrollo endógeno y en la forma de
planteársela, puesto que, en principio, acotan las posibilidades abiertas para el mismo. Los márgenes de esas
posibilidades constituyen la preocupación central de los
dos apartados que siguen. Ambos han de verse como
una aplicación del enfoque de Furtado al estudio de un
a la influencia de los mísmos en la conformación del poder político,
vuélvase por un momento a la definición de dependencia incluida
en la nota 9. Ese modo de percibirla sugiere que, en años recientes,
se h a producido una modificación sustantiva en la relación
estructural externa básica, que trastoca los fundamentos previos
de sustentación de dicho poder y oscurece la visión de nuevos
caminos posibles.

71

�TEORÍA
Desarrolw y cultura

TEORÍA
Desarrolw y cultura

caso tipo, analizado a base de la evolución
de su estructura ocupacional, para de él inferir apreciaciones generales, aunque por
cierto tentativas, sobre la propuesta antedicha.

'

V. LAS DOS CARAS DEL
SUBEMPLEO

\

1. Tal corno lo concibe Furtado, el desarrollo endógeno requiere plantearse corno objetivo explícito la superación de la heterogeneidad social y darse los medios para irla
alcanzando. En parte, las condiciones de esa
superación se sitúan en el ámbito económico y suponen un crecimiento alto y sostenido. Pero, además, como se tratará de mostrar en el presente apartado, dichas condiciones suponen que el crecimiento ha de basarse en un patrón de
transformación de la estructura productiva a través del
cual se vaya logrando la resolución gradual de los problemas ocupacionales.
Un segundo conjunto de condiciones atañe al
ámbito sociopolítico y es también objeto de este apartado. Se entiende que el desarrollo endógeno requiere
de una intencionalidad: implica un respaldo social, y en
base a él, un impulso político deliberado. Asimismo, se
admite la necesidad de una renovación de los marcos
jurídico-institucionales, con vistas a adecuarlos a las
transformaciones en el ámbito económico recién mencionadas, y en particular, a los cambios en el propio
ámbito sociopolítico.
Conviene preanunciar que el apartado siguiente
dice respecto a un tercer ámbito conformado por los
demás elementos de la cultura no material, es decir, por
el conjunto de los elementos constitutivos de la misma,
pero con exclusión de aquellos que corresponden al
ámbito sociopolítico.34 También conviene anticipar que

la renovación de ideas y valores pertenecientes a ese
tercer ámbito se configura como clave para el afianzamiento de la identidad cultural propia, y por esta vía,
para abrir cauce al desarrollo endógeno.
2. Los argumentos del presente apartado dicen
respecto a los problemas ocupacionales propios de la
periferia y colocan especial énfasis en el análisis del
subempleo estructural, sus dificultades y potencialidades.
Se entiende que el subempleo estructural -o más
brevemente, el subempleo- está constituido por la mano
de obra ocupada en condiciones de productividad muy
reducida. El empleo, en cambio, se define como la mano
de obra ocupada a niveles de productividad normal., en
tanto son los que se alcanzan con las técnicas disponibles. De modo algo menos preciso, el empleo puede
también definirse como la ocupación de mano de obra
en condiciones de productividad elevada, mayor a la
que prevalece en el subempleo. Además, se entiende
que el empleo y subempleo componen la ocupación, y
que ambos y el desempleo abierto componen la población económicamente activa (PEA).35

34

tan entre dichos ámbitos y, en particular, entre el segundo y el

La diferenciación de estos tres ámbitos, mencionada anteriormente, se introduce con el fin de dar claridad a los argumentos del
presente apartado y del que sigue. La misma no implica que exis-

72

11

,. .

tercero, límites definibles con entera precisión. Por ejemplo, puede resultar dificil distinguir los contenidos de ciertas ideologías

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

1 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE

2002

3. La consideración de los problemas ocupacionales en un caso tipo, a Jo largo de un periodo muy
prolongado, brinda sostén a ciertas hipótesis sobre la evolución ulterior de dichos problemas, cuando esa evolución
queda hbrada a1 juego de las fuerzas del mercado.36
La primera hipótesis atañe a1 desempleo abierto.
En general, se reconoce que los efectos de la revolución
tecnológica sobre el mismo han sido particularmente
negativos en las economías latinoamericanas. Esto se
liga a la circunstancia de que, en muchas de ellas, la
implantación del nuevo paradigma tecno-económico
es acompañada por una apertura externa que se realiza
en condiciones desfavorables de productividad y competitividad, las cuales a su vez jaquean la supervivencia
de diversas actividades industriales y productivas. Sin
embargo, importa aquí hacer énfasis en la probable reiteración de niveles elevados de desempleo abierto en el
largo plazo.
La bibliografia especializada admite que el rezago tecnológico tenderá espontáneamente a reproducirse, o mejor, que tenderá a existir, a futuro, una disparidad en los ritmos de progreso técnico, entre centros y
periferia. Esta "disparidad tecnológica" posee una implicación de gran relevancia.37 En las condiciones de
apertura externa que se siguen impulsando e implementando, muchas actividades productoras de bienes
y servicios serán viables en economías de tipo periférico, pero muchas otras resultarán inaccesibles para las

mismas. En otras palabras, el ca,t,ching-up de las tecnologías en continua renovación, lento y dificil, tenderá a
manifestarse en problemas de desempleo abierto persistente y elevado, aun cuando se retomen y/o se mantengan ritmos de crecimiento de la producción y del
ingreso relativamente intensos.38
La segunda hipótesis dice respecto a1 subempleo
preexistente, o con más propiedad, a las dificultades
que se presentan para su reabsorción, en los días que
corren. En el pasado, en el marco de paradigma que se

politicas de los fundamentos más generales en que ellas se basan.
Conviene señalar que la definición de subempleo adoptada se
basa sólo en el concepto usual de productividad fisica del trabajo.
Por eso difiere de otras definiciones próximas, aunque menos precisas, como las de informa/úia,d y marginalúia,d.
36
El caso estudiado es de la economía brasileña, para la cual se
estimó el subempleo en diversos puntos del periodo 1960-1996.
Las principales fuentes utilizadas fueron los censos demográficos
(1960, 1970, 1980 y 1991) y las encuestas de hogares de fechas
para las cuales la información resultó compatible o pudo ser
compatibilizada con la de dichos censos (1990, 1992, 1995 y 1996).
En los cálculos del subempleo, se combinaron de distintas formas
las "posiciones en la ocupación" (empleadores, empleados, trabajadores por cuenta propia, trabajadores no remunerados) y las ramas, subramas o tipos de actividad en que las ocupaciones se ejercen. Además, en diversas de ellas se estableció cierto limite máxi-

mo para las remuneraciones percibidas (hasta dos salarios minimos de 1970), considerándoselo como indicador adicional de baja
productividad. Cabe señalar que el subempleo estructural presenta tendencias similares en las seis distintas formas de cálculo con
que se procedió a estimarlo. Una de estas estimaciones se encuentra sintetizada y comentada en Rodríguez, 1998a. De ella provienen los datos a que se irá haciendo referencia en sucesivos pies de
página, a modo de ilustración de las hipótesis comentadas.
37
Diversos autores (Fagerberg, 1988; Cimoli, 1988; Verspagen,
1993) hacen referencias al papel de la disparidad tecnológica en la
competitividad y, por esta via, a su influencia en el desenvolvimiento de los países rezagados. Algunos de estos puntos de vista
se encuentran analizados y contrastados con enfoques cepalinos
de distintas épocas en Hounie, l 999.
38
En la econorrúa brasileña, el desempleo abierto --que hacia fines
de los años ochenta se situaba en torno a 4,5% de la PEA- salta en

35

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

El catching-up de las tecnologías
en continua renovación) lent:o y
dificil tenderá a manifestarse en
problemas de desempleo abierto
persistente y elevado) aun cuando
se retomen y/ose mantengan
ntnws de crecimient:o de la
producción y del ingreso
relativamente intensos.

73

�TEORÍA
Desarrolw y cultura

dio en llamar fordista, el
rápido crecimiento fue
acompañado por niveles
irrisorios de desempleo
abierto .. Asimismo, se
pusieron de manifiesto
claras tendencias a la caida d el subempleo estrucrural,39 es decir, a su
reabsorción en actividades de productividad
elevada.40 Bajo el nuevo
paradigma, esta posibilidad se ve acotada, si no
impedida, por la presencia y persistencia del desempleo abierto, que
compite con el subempleo preexistente por
oportunidades ocupacionales relativamente escasas, a raíz de la disparidad
tecnológica.
La tercera hipótesis se refiere a la incidencia
del nuevo paradigma en las posibilidades de ampliación del subempleo urbano. La información corres-

1992 a 9,3%. En los años 1993-1996, clicha economía retoma tasas
de crecimiento significativas, sin que paralelamente merme la tasa
de desempleo. De acuerdo con cifras compatibilizadas para el estudio mencionado con anterioridad, ésta se mantiene en 8,4% en
1995 yen 9,5%en 1996.
39 En el periodo 1960-1980, el subempleo global ( tanto agrícola como
urbano) disminuyó de 50% a 25% del total de la ocupación. En los
años setenta se produjo también una caída de su nivel absoluto. En
1980, la casa de desempleo abierto apenas superaba 2%.
40 Es de observar que la reabsorción del subempleo no se realiza
por la sola contratación de mano de obra en actividades de alta
productividad, a través del asalariarniento. Su definición es más
general: se entiende que la reabsorción consiste en el alza de la
productividad del trabajo, desde aquellos niveles reducidos propios del "subempleo" a otros más altos propios del "empleo". En
este sentido, el empleo comprende distintas formas de relacionamiento laboral y/o de "posiciones en la ocupación".
41
En el periodo 1960-1980, de crecimiento intenso, el caso estu-

74

TEORÍA
Desarrolw y cultura

a pensar que la implantación del nuevo paradigma no
genera sólo dificultades en el ámbito del desempleo
abierto. También parece crear escollos a la expansión
del subempleo, inhibiendo el éxito de las estrategias de
supervivencia subyacentes en el mismo.43
Vistas en conjunto, las consideraciones precedentes expresan una suerte de impasse. Por un lado, la sola
intensidad del crecimiento ya no promete una resolución gradual -aunque demorada- de los problemas
ocupacionales, a través de la creación de empleos de
productividad alta o normal. Por otro lado, tampoco se
vislumbran posibilidades de atenuación de esos problemas a través del mal menor del subempleo. Es así
que, con el nuevo paradigma, los problemas antedichos
parecen consolidarse como situaciones duraderas de
exclusión social, cuya m era perdurabilidad puede conducir al surgimiento y reiteración de conflictos altamente
críticos.44

pondiente al paradigma anterior revela que, en el marco del mismo, un crecimiento lento daba lugar a la franca
ampliación de dicha forma del subempleo, tanto en términos relativos como absolutos. Tal ampliación bien
puede considerarse como resultante de estrategias de
supervivencia exitosas, en que el acceso a medios materiales de vida se logra a través de ocupaciones de baja
productividad, pero capaces de evitar el mal mayor del
desempleo abierto y de impedir su aumento excesivo.41
En cambio, la experiencia reciente revela que la
alta magnitud de este último se ha visto acompañada
por una merma relativa y absoluta del subempleo urbano.42 Aunque exigua, la información disponible induce
diado revela que el subempleo urbano se había reducido de 25% a
16% de la ocupación urbana. En conexión con el lento crecimiento de los años ochenta, dicho indicador vuelve a elevarse, situándose cercano a 20%. Por otra parte, en esta década se produce un
aumento absoluto de 4,8 a 8,3 millones de subempleados urbanos, en tanto, al cabo de la misma, el desempleo abierto permanece relativamente bajo (como ya se mencionó, próximo a 4,5%).

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

4. El impasse recién mencionado tiene una de sus
principales manifestaciones en la presencia masiva y
en la larga persistencia del subempleo. Sin embargo,
éste no ha de considerarse solamente como una característica negativa de la estructura ocupacional propia
de la periferia. El subempleo también puede verse como
un recurso por utilizar, por la vía de su reabsorción paulatina; y como un recurso cuyo uso constituye condición de viabilidad y, asimismo, condición de eficiencia
del desarrollo periférico.

42

En efecto, curiosamente, los años noventa, junto a un alto desempleo abierto, muestran en el mismo caso una merma del subempleo urbano: de 27% a 25% en términos relativos, y de 13, 7 a
12,7 millones de subempleados, en términos absolutos, entre 1995
y 1996.
43
Un ejemplo ilustrativo de esta inhibición podría encontrarse en
la ingente reorganización de la venta de bienes de consumo simples realizada por grandes firmas. Éstas compiten favorablemente
con el pequeño comercio establecido pero, además, bien pueden
estar afectando al subempleo albergado en el comercio callejero o
a su ampliación.
44
Tal afrrmación resulta convergente con esta otra: "El subdesarrollo [es] un impasse histórico que espontáneamente no puede
llevar sino a alguna forma de catástrofe social" (Furtado, 1992a:
19).

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 • SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

De ser intenso) el crecimiento
económico de la periferia
demandará una fuerte
expansión de su mercado
interno. La disparidad de
ritmos de avance técnico no
genera sólo problemas
ocupacionales sino también
una tendencia pertinaz al
déficit comercial.
No es dificil percibir que, de ser intenso, el crecimiento económico de la periferia demandará una fuerte expansión de su mercado interno. La disparidad de
ritmos de avance técnico no genera sólo los problemas
ocupacionales a que antes se hizo referencia. Ella posee
una segunda implicación clave, válida para la periferia
considerada en abstracto, o bien, para la periferia como
un todo y/o para economías subdesarrolladas de gran
porte que la representan: su crecimiento procederá con
una tendencia pertinaz al déficit comercial. Ello se asocia a la imposibilidad de un crecimiento extrovertido
(export-led growth), basado en la liberación a ultranza
de los mercados de bienes y servicios. Como en general
se reconoce, la liberalización resulta necesaria para
mantener a dichas economías bajo el acicate de la competencia externa, a su vez requerida para impulsar la
incorporación de progreso técnico. Sin embargo, crecer a tasas elevadas y sostenidas requerirá también ir
obviando la restricción externa mediante conjuntos de
políticas adecuadas (incluso políticas productivas y tec-

75

�TEORÍA
Desarrollo y cultura

nológicas), de modo de lograr la
expansión de las exportaciones y
de solventar, así, tipos y volúmenes de importaciones que la reiteración· de la disparidad tecnológica tom a imprescindibles.45 Se
considera, pues, que el aumento
de las exportaciones cumple una
función primordial, víabilizadora,
del crecimiento periférico. Pero, a
la vez, se sostiene que la intensidad y continuidad de dicho crecimiento dependerá de los incrementos de la producción para el
mercado interno, de manera que
la expansión de este último cumplirá también una función viabilizadora: la de realizar esa misma
producción en rápido aumento.
Estilizad amente, pue de
considerarse que la expansión del
mercado interno a que se viene haciendo referencia
provendrá, en parte, de incrementos del empleo (es
decir, de la ocupación en actividades de productividad
elevada) a través de los cuales vayan siendo incorporados los aumentos de la PEA previamente ocupada en
esas mismas actividades. Sin embargo, lo específico de
la periferia consiste en la posibilidad, y también en la
necesidad, de dinamizar el mercado interno a través de
la elevación de la productividad de la mano de obra
45

Estas consideraciones sobre el desequilibrio comercial retoman
viejas posturas cepalinas que fundamentaron la restricción externa propia de la periferia en la disparidad de las elasticidades-ingreso de sus demandas de exportaciones y de importaciones
(Prebisch, 1973: 33-34). Recientemente, el mismo argumento es
p lanteado con base en la llamada Ley de Thirlwall, que muestra
que el ritmo de expansión de una econonúa depende de la razón
entre la tasa de crecimiento de sus exportaciones y la elasticidadingreso de sus importaciones (McCombie y Thirlwall, 1994). En
la periferia, el rezago tecnológico incide en el sentido de Limitar el
valor de aquella tasa, y de aumentar el de esta elasticidad. De ahí
que para lograr y permanecer a ritmos elevados de expansión del
producto, se hace necesario actuar sobre los valores de ambas, en
grados que a su vez suponen la ampliación del m ercado interno.

76

TEORÍA
Desarrollo y cultura

albergada en el subempleo (de la reabsorción del subempleo) y, asimismo, m ediante la consecución de niveles de productividad elevados para los aumentos de
la PEA asociables al subempleo preexistente.
Aunqu e en extremo simplificadas, las consideraciones anteriores sugieren que la reabsorción del
subempleo se configura como condición de viabilidad
del desarrollo, en tanto contnbuye a posibilitar la realización de una producción que se incrementa a ritmo
elevado. Paralelamente, la reabsorción se configura como
un requisito de la eficiencia del desarrollo periférico.
Desde este punto de vista, importa destacar los efectos
dinámicos de la misma. D erivan ellos de que las sucesivas unidades de mano de obra que se van reocupando
en nuevas condiciones de productividad elevada y/o de
productividad en gradual aumento habilitan sucesivas
ampliaciones del excedente económico (definible por
la diferencia entre el ingreso social y la suma de las remuneraciones del trabajo). Se entiende, así, que la reabsorción del subempleo pueda apreciarse como la otra

TRAYECTORIAS

¡ AÑO IV, NO. 10

1

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

cara de una generación de excedentes capaz de sustentar aumentos del ahorro interno, a su vez esenciales para
mantener tasas de crecimiento de la producción altas y
sostenidas.46
5. La conveniencia de desarrollar la argumentación de modo simplificado condujo a que, en los puntos previos, se la haya planteado en términos dicotómicos, es decir, con base en los conceptos de subempl.eo,
identificado por la productividad reducida, y de empl.eo, asociado genéricamente a un nivel de productividad elevado. Pero la argumentación puede reformularse
admitiendo la existencia de sucesivas capas técnicas, a
cada una de las cuales corresponden niveles más altos
de productividad, y también mayores ritmos de avance
técnico.47 Ciertos subconjuntos de actividades poseerán, pues, más aptitud para generar ocupaciones, e inducirán demandas de importaciones comparativamente
reducidas. Diversas serán las tendencias en otros
subconjuntos, como los conformados por empresas
modernas y de tecnologías más dinámicas. En éstos,
inversamente, la creación de empleos por unidad de
inversión será más baja, y mayores los vínculos externos y las exigencias impuestas por los mismos, inclusive en términos de importaciones.

46

Además de sustentar la eficiencia ( in exumso, el logro de dichas
tasas), los aumentos del ahorro interno poseen implicaciones que
atañen a la viabilidad. La restricción externa en el ámbito del comercio suscita condicionamientos en el ámbito de las relaciones
financieras. El principal consiste en la necesidad de adecuar el flujo de recursos externos, teniendo en cuenta que aquella restricción impone límites a las magnitudes de la remuneración de estos
últimos. En otros términos, el financiamiento del desarrollo periférico no puede basarse discrecional o ilimitadamente en la inversión extranjera directa y en el endeudamiento externo y, por ende,
supone recurrir a niveles significativos de ahorro interno. Así pues,
contribuyendo a generarlo, la reabsorción del subempleo coadyuva
a la viabilidad de dicho desarrollo desde el ángulo del financiamiento externo y de los condicionamientos impuestos al mismo,
en última instancia, por la disparidad de ritmos de avance técnico.
Esta argumentación se encuentra sistematizada en CEPAL, 1959:
52-54. También se la puede formular con base en la Ley de
Thirlwall, mencionada anteriormente.
47
La expresión "capas técnicas" se debe a Prebisch. La misma es

lRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

La viabilidad y eficiencia
del desarrollo requiere
un patrón de
transformación productiva
que conlleve la reiterada
superación de la restricción
externa) y que a la vez
induzca el aumento de la
ocupación y de la
productividad.
Esta base analítica algo menos simplificada permite sostener que la viabilidad y eficiencia del desarrollo no dependen sólo de la ampliación del empleo y de
la reabsorción del subempleo. Lograrlas requiere un
patrón de transformación productiva que conlleve la
reiterada superación de la restricción externa, y que a la
vez induzca el aumento de la ocupación y de la productividad en las diversas capas técnicas, de modo de
incrementar el excedente y los niveles de ahorro interno, y de mantener, así, ritmos elevados de acumulación
y crecimiento.48
6. La consideración de las relaciones sociopolíticas, o si se quiere, de los cambios en las mismas que

parte del sustento analítico de su última obra, titulada Capitalismo
periférico. Crisis y transformaciim (Prebisch, 1981). Un breve resumen de las posiciones contenidas en ella, claramente convergentes
con las del desarrollo endógeno, se encuentra en Rodríguez, 1998b.
48
Esta relación directa y explicita entre patrón de transformación
productiva y cambios en la estructura de la ocupación y en los
niveles de productividad de la mano de obra posee marcadas semejanzas con lo que Sachs (1998), con base en trabajos de Kalecki,
denomina "crecimiento propulsado por el empleo" .

77

�TEORÍA
Desarrollo y cultura

pudieran acompañar a un patrón de transformación
productiva del tipo antes esbozado, excede en mucho
las posibilidades de estas notas. En parte, ello se debe a
la complejidad del tema y a su propia naturaleza, que
requiere la apreciación de situaciones históricas concretas. Pero, además, la dificultad de su abordaje resulta
considerablemente agravada por el reciente proceso de
globalización que, como ya se indicó, viene modificando de forma significativa las relaciones políticas y
geopolíticas peculiares de la periferia y los marcos en
que se inscriben.49

•• AJ respecto, véase el punto 5 del aparrado precedente y, en particular, las consideraciones contenidas en la nota 33.

78

TEORÍA
Desarrollo y cultura

Conviene, sin embargo, realizar un mínimo de referencias a ese tema de las relaciones
sociopolíticas. Parece claro que las actividades que
vayan conformando las distintas capas técnicas
mencionadas con anterioridad no se constituirán
como compartimentos estancos. Al contrario, se
establecerán entre ellas nuevas conexiones económicas, y otras preexistentes se irán alterando y
profundizando. La contraparte de estas conexiones es el surgimiento de nuevos intereses, y aun
más, la redefinición de la malla de intereses que
están en la base y que enmarcan las relaciones
entre los distintos grupos sociales. Por su propia
índole, estas últimas no estarán libres de contradicciones y enfrentamientos. Sin embargo, tampoco es descartable la virtual convergencia de
posiciones en tomo a ciertos espectros de intereses concretos y, asimismo, en tomo a los intereses
generales asociados a un patrón de transformación productiva que amarre inclusión social, elevación persistente de la productividad en actividades de porte medio y reducido, renovación de
las posibilidades de empleo a salarios crecientes,
y campo para la ampliación de las actividades propiamente empresariales, o mejor, capitalistas en
sentido estricto.
Una posible rearticulación de las relaciones sociopolíticas, como la que sugiere el párrafo anterior, no es disociable de la cuestión del Estado. Aunque
tampoco es posible r eferirse a la misma con
detenimiento, cabe al menos consignar que -más allá
de la notoria compresión de sus márgenes de maniobra
mencionada en el apartado previo- la falta de salidas
visibles para tensiones y conflictos induce a concebir el
Estado como agente imprescindible de la rearticulación
de las relaciones antedichas, así como del
reafianzarniento de la malla de intereses subyacentes
en las mismas. En particular, teniendo en cuenta el ingente poder en que se sustentan los intereses foráneos,
cabe pensar que una de sus funciones relevantes consista en procurar adecuarlos a los grandes objetivos del

TRAYECTORIAS f AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

desarrollo periférico resguardando, de ese modo, los
intereses generales (y también nacionales) que tales
objetivos plasman y representan. 50
Cabe señalar que ese papel imprescindible del
Estado imbrica relaciones geopolíticas. Las bases de un
cambio en las mismas pueden asentarse en la profundización de procesos d e integración económica que se
encuentran en curso, como el que subyace en propuestas recientes de ampliación del Mercosur al área sudamericana. Esta ampliación encuentra respaldo analítico en las condiciones de viabilidad y eficiencia del desarrollo a que se hizo referencia con anterioridad, pues
el cumplimiento de dichas condiciones se vería facilitado por las posibilidades de especialización y, con ellas,
de incorporación de progreso técnico, resultantes de
las dimensiones de ese mercado potencial. También resultan claras las implicaciones favorables de la ampliación aludida, en lo que atañe a la capacidad negociadora en el ámbito internacional, incluso en cuanto a las
condiciones para la negociación conjunta de cuestiones clave de la regulación económica propias de dicho
ámbito.

VI. EN BUSCA DE LA IDENTIDAD.
UN "LARGO AMANECER" 51
La breve introducción del apartado previo señala que
el desarrollo endógeno supone un impulso político que
oriente y favorezca las transformaciones requeridas en
el ámbito económico y que induzca y consolide los cam-

so Entre las visiones que redefinen el papel del Estado en aras de
impulsar estrategias de desarrollo con orientación de mercado, cabe
mencionar el documento del Banco Mundial (1997) titulado El
Estado en un mundo en transformación. Una reseña sucinta de las
visiones del Estado subyacentes en las estrategias de desarrollo
que vienen siendo objeto de la discusión latinoamericana se encuentra en Rodríguez, 1998b: 787-792. Evans (1996) realiza una
revisión de enfoques recientes sobre el papel del Estado en el desarrollo. Hobsbawn (1997) considera temas conexos, relacionados con el concepto de nación.
51
Esta expresión replica el título de un libro reciente de Furtado
(! 999).

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 : SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

La penetración del
capitalismo no se limita al
ámbito material del progreso
técnico y de la acumulación)
sino que se extiende a los
fines del desarrollo) a las
ideas y valores que
conforman los perfiles de la
cultura no material.
bios necesarios en el propio ámbito sociopolítico. El
presente apartado procura mostrar que la intencionalidad de ese impulso ha de extenderse, también, a un
tercer ámbito, conformado por aquellos elementos de
la cultura no material diversos de los que constituyen el
ámbito sociopolítico.
Según se concibe, el núcleo del desarrollo endógeno consiste en el afianzamiento de la identidad cultural propia y, por ende, requiere destrabar la creatividad
en los tres ámbitos recién m encionados. Sin embargo,
se entiende también que la dinamización de la creatividad, o si se quiere, la liberación de energías capaces de
potenciarla, posee una fuente de gran significación en
el tercero de esos ámbitos. Es que en él radican ideas y
valores --entre éstos, valores éticos- de importancia decisiva para consolidar los perfiles de la identidad cultural propia, y para propulsar la creatividad capaz de sustentarla y de brindarle renovada riqueza.
Este nuevo tema se enfoca desde una perspectiva similar a la del apartado anterior, a saber, la del subempleo estructural y de los escollos y posibilidades
asociables al mismo. Por cierto, se trata de una perspectiva parcial y limitada. De ahí que el abordaje de dicho

79

�TEORÍA
Desarrollo y cultura

tema haya de verse como preliminar, como un esbozo
destinado a levantar algunas cuestiones relativas a la
cultura popular y a la eclosión de creatividad que parece insinuarse en la misma.
2. Al comenzar ese abordaje, se hace conveniente
volver sobre ciertas percepciones fundamentales de
Furtado, tratando de reducir a la forma más simple su
visión del fenómeno del subdesarrollo, a la luz de las
características con que éste se expresa en la periferia
latinoamericana.
Desde la segunda mitad del siglo XIX, ésta constituye un locus privilegiado de penetración del capitalismo. Como se ha venido insistiendo, dicha penetración no se limita al ámbito material del progreso técnico y de la acumulación, sino que se extiende a los fines
del desarrollo, a las ideas y valores que conforman los
perfiles de la cultura no material.
Así pues, esas percepciones más generales implican que el desenvolvimiento de la periferia latinoame-

80

TEORÍA
Desarrollo y cultura

ricana puede y debe concebirse como reiteradas instancias de penetración cultural. Los nuevos elementos
foráneos que esa penetración va incorporando, y la
mezcla que producen en cada instancia con elementos
preexistentes (tanto autóctonos como foráneos previamente adquiridos), resultan impeditivos del surgimiento
y la expansión de una identidad cultural propia. En otros
términos, no se van generando las "conexiones sistémicas" necesarias para destrabar el desarrollo (en la acepción más amplia y alta del término) y para abrir cauce destrabándolo- a una firme corrección de la heterogeneidad social. 52
Conviene agregar a estas percepciones básicas
una breve referencia al concepto de aculturación. Su
uso fue dando lugar a un cambio de óptica: se dejó de
partir de la noción de cultura para intentar comprender la aculturación, siguiéndose el camino inverso: partir de esta última para lanzar luz sobre la cultura misma. Transitando ese camino, la cultura pudo percibirse
como un conjunto de elementos más o menos homogéneo o coherente y, a la vez, inherentemente dinámico. Según se aduce, toda cultura vive un proceso permanente de construcción, desconstrucción y reconstrucción. 53 Supuesta una continuidad en este proceso,
puede admitirse que la desconstrucción no es un fenómeno por entero e irrevocablemente negativo, que conduzca a la inercia de una descomposición cultural permanente.54
3. Las consideraciones anteriores favorecen el retorno al tema del subempleo. En el apartado previo se

52

Estas breves consideraciones se apoyan principalmente en
Furtado, 1974: capítulo Il y 1978: capítulo IV.
53
Una descripción sucinta de este tipo de enfoque se encuentra en
Bastide, 1963: 3-14. Al respecto, puede también consultarse a
Cuche, 1996: 82-85.
54 El caso limite de las culturas afro-norteamericanas resulta adecuado para ilustrar el tema. En el mero origen de las mismas, la
esclavitud fue responsable de una desconstrucción casi absoluta.
Sin embargo, ello no impidió que, a lo largo del tiempo, fuesen
apareciendo y enriqueciéndose nuevos elementos constitutivos de
la cultura, signados por sus propias dinámicas (Cuche, 1996: 82).

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

ha puesto énfasis en un aspecto puramente cuantitativo del mismo, atinente a los
niveles de la productividad
del trabajo que le son propios.
Al enfocarlo desde una perspectiva más amplia, un documento reciente lanza nueva luz sobre ese tema.55 Se
sostiene en él que las actividad es que el subempleo
engloba constituyen, en verdad, modos de supervivir logrand o o auto-generando
oportunidades de ocupación
y remuneración y, muchas
veces, renovando esas oportunidades a medida que se
agotan las previamente alcanzadas. Pero, además, se señala que en la puesta en práctica y en la periódica renovación de esas estrategias de supervivencia en que el subempleo consiste, se expresan
grandes dosis de creatividad.

del quehacer social. En este
sentido, ha de tenerse presente que las actividades laborales que albergan el subempleo no se realizan en
un limbo de relaciones puramente económicas. Como
las demás actividades laborales, ellas se dan en un marco de relaciones sociales
complejas. Pero, en el caso
del subempleo, estas últimas
poseen características especiales: las relaciones que se
constituyen a través del asalariarniento son comparativamente escasas; en cambio,
resultan comparativamente
amplias aquellas que se dan
a través de la pertenencia a
una variada gama de instituciones formal o informalmente estructuradas: las relaciones de tipo familiar, la
simple vecindad, las asociaciones comunales o barriales, las organizaciones deportivas o recreativas, las iglesias y cultos.

El subempleo consiste en la
puesta en práctica de
estrategias de
supervivencia apoyadas en
la creatividad. Pero la
creatividad que se plasma
en dichas estrategias se
inscribe en un eJercicio
realizado simultánea e
indisociablemente en
diversas esferas de la
cultura no material.

Así pues, dicho documento pone de manifiesto y
enfatiza que la creatividad está en la base de la consecución de medios materiales de vida. 56
Sin embargo, este ejercicio de la creatividad no
es desvinculable del que se produce en otros ámbitos

4. Importa señalar que tales pertenencias constituyen en sí mismas manifestaciones de la cultura popular. Mejor dicho, es en su seno y a través de ellas que

55

Se trata de las notas de clase de Carlos Lessa sobre la "Forma~o
do Brasil", dictadas en el Instituto de Economía de la Universidad
Federal de Río de Janeiro. Sus primeras versiones datan de 1998 y
1999.
56
Cabe señalar que la reabsorción del subempleo, a la cual se hizo
referencia en el apartado previo, se ve favorecida por esa creatividad, pero no depende sólo de ella. Depende también de la implementación de políticas orientadas a la elevación de la productividad de grupos de trabajadores, en las cuales participen diversos
actores cercanos a esos grupos: organizaciones de la sociedad civil, entidades públicas de distintos grados de descentralización,
etc. Tratándose de políticas orientadas al aumento de la producti-

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 I SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

vidad de grupos concretos de trabajadores, se las puede denominar políticas de transformación del atraso. Según se concibe, ellas se
inscriben y son parte esencial de las políticas de transformación
productiva y, por eso mismo, difieren de las políticas puramente
asistenciales, con frecuencia atadas a la visión de la pobreza como
síndrome y concebidas para evitar su transmisión intergeneracional.
Como es obvio, Jo dicho no implica negar la utilidad de las políticas asistenciales. Conviene explicitar que las políticas sociales básicas --educación, salud, vivienda- pueden confluir hacia objetivos
y políticas de transformación del atraso, a su vez ligadas a la transformación productiva. Obsérvese que existen ya, en la práctica,
ejemplos de una aplicación amplia y simultánea de esos tres tipos

81

�TEORÍA
Desarrol/,o y cultura

TEORÍA
Desarrol/,o y cultura

se van expresando y enriqueciendo variados elementos
de ese campo específico de la cultura. Como se indicó
líneas arriba, el subempleo consiste en la puesta en práctica de estrategias de supervivencia apoyadas en la creatividad. Pero la creatividad que se plasma en dichas estrategias se inscribe en un ejercicio de la creatividad
realizado simultánea e indisociablemente en diversas
esferas de la cultura no material. Puede entenderse, entonces, que este ejercicio sea portador de las principales fuentes de un florecimiento de la cultura popular
que viene haciéndose de más en más visible en América Latina y que, en muchos casos, sorprende por su
amplitud y dinamismo. S?
¿No es dable, pues, pensar que las bases de una

reconstrucción cultural posible se hayan venido acumulando? ¿No es dable concebir que esa posibilidad,
todavía trabada, se expresa como síntoma y como símbolo en el renovado enriquecimiento de la cultura popular? Por otro lado, ¿por qué el enriquecimiento de la
misma ha de verse como expresión de un cambio en
ciernes, en tiempos de ingente penetración foránea en
los distintos ámbitos de la cultura no material? La complejidad del tema no obsta intuir una respuesta, ciertamente tentativa y preliminar. Pudiera aducirse que es
en la cultura popular donde más se conservan y vuelven a hacerse presentes las raíces profundas de sucesivas culturas, cuyas sucesivas reconstrucciones resultaron limitadas o interrumpidas. También pudiera pen-

de políticas (asistenciales, sociales básicas y de transformación del
atraso). Al respecto, véase Faria, 2000.

"' Es claro que las fuentes de ese florecimiento pueden relacionarse no sólo al subempleo en sentido estricto, sino a un abanico mucho

82

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 10 . SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

sarse que estas trabas se dieron a lo largo de una dinámica en la cual, no obstante, han estado presentes la
complejización y enriquecimiento de distintas esferas y
aspectos de la cultura como un todo.
5. Esta larga historia de reconstrucciones culturales frustradas posee en América Latina una especificidad que ha de explicitarse y enfatizarse: ella se va produciendo en paralelo y en estrecha conexión con un
proceso de fuerte mestizaje interracial. 58
Dicho proceso resulta indisociable del devenir de
la cultura popular. De ahí que este devenir -o mejor, la
renovada riqueza de las culturas populares en distintas
regiones del área- pueda asociarse al resurgimiento de
rasgos culturales cuya profundidad se relaciona, justamente, con la honda raigambre indo y afro-americana
de los mismos; y también a su interacción con sucesivas penetraciones culturales de origen europeo y, muy
especialmente, de origen ibérico.
6. En otras palabras, aquí se aduce que lo específico latinoamericano consiste en la aptitud para encauzar y renovar una mezcla de culturas fundada en una
mezcla de razas. Tal especificidad es portadora de significados y contenidos éticos de real importancia. Esto
porque la asunción de la igualdad como valor59 (y su
anverso, la asunción de la discriminación racial como
anti-valor) bien puede resultar liberadora de fuerzas que
impulsen la identidad cultural/") destrabándola por la
vía de una eclosión de creatividad. La riqueza que aquellas mezclas nutren se percibe, entonces, como expre-

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Bastide, R. (1963), "L'acculturation formeUe", en: América Latí-

más amplio de capas técnicas con niveles de productividad relativamente reducidos.
58
Al respecto, son pertinentes estas afirmaciones: "Éramos sociedades-factorías en las cuales se gastaban hombres para producir
azúcar, oro o café. Contra los designios del colonizador, inesperadamente, el sistema destinado a producir mercancías, y a través de
ellas riquezas y ganancias exportables, terminó produciendo una
humanidad de gente mestiza que nacía en las haciendas y minas,
pero que un día comenzó a organizarse en naciones que procuraban definir sus propias culturas" (Ribeiro, 1979: 36).
59
Entendida como igualdad de los seres humanos en su condición
de tales. En recientes documentos de organismos internacionales
(v.gr., CEPAL, 2000) se señala que los derechos civiles, los derechos políticos y los llamados DESC (Derechos Económicos, So-

cíales Y Culturales) son componentes de un contenido ético también relacionado con la igualdad, que se reconoce como imprescindible en todo proceso de desarrollo. Este reconocimiento, sin
duda positivo, sin embargo, deja en abierto la cuestión de qué conjunto de valores básicos puede dar sustento a conductas capaces
de inducir el afianzamiento de la identidad cultural propia. Las
breves consideraciones del presente apartado destacan el papel
virtual, en ese afianzamiento, del surgimiento o consolidación de
valores relacionados con el mestizaje y con las formas de apreciarlo.
"' O más p ropiamente, las diversas identidades latinoamericanas.
En este sentido, la integración y, en especial, su profundización en
distintos ámbitos de la cultura, podría contribuir a que esas identidades se reforzasen recíprocamente expresando, tal vez, en un
despertar conjunto, la forma más alta del ideal bolivariano.

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Sostiene Furtacw que su
((trabajo de teorización tuvo
como punto de partida un
desacuerdo con [la] visión
convencionaP) sobre las
.
economias que) a comienzos
de los años cincuenta)
pasaron a llamarse
subdesan-olladas.
/

sión y símbolo de un largo amanecer: como las primeras luces que empiezan a hacerlo perceptible.-&amp;,.,

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Desarrollo y cultura

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85

�ÁMBITO

ÁMBITO

Dia/,éctica de la,s alternativas

de ser "una idiota hipótesis conspirativa" (Chossudovsky, 2001c). Pero cualquier análisis serio también incluye como actores significativos a algunos "desesperados" (sic) llenos de "furia fria". Los terroristas suicidas
no atacan los simbolos norteamericanos de la libertad y
la democracia

Dialéctica de las altemativas
Un desafío en curso
PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

American peop/,e ought UJ know that
it is not them but their government
policies that are so hated.
Arundhati Roy

E

1 curso y el discurso de la dialéctica de la alternativa tiene que captar lo emerge~te en lo ~ersistente de un sistema que no qmere monr, y
que no quiere hacer ninguna concesión en su
política neoliberal cada vez mas inequitativa, desregulada, excluyente y agresiva.
Las alternativas desde el 2001 son distintas a las de
fines del siglo XX. Ahora, Estados Unidos encabeza una
guerra mundial contra un terrorismo que define a su
arbitrio, sin resolver ninguno de los dos problemas fundamentales que generan el terrorismo: primero, la existencia de grupos paramilitares, de guerra sucia, de guerra no convencional, de guerra de baja intensidad al
servicio de los Estados y los complejos militares-empresariales empobrecedores y represivos y, segundo, la
creciente miseria y despojo que produce la política
neoliberal globalizadora.
En lugar de desestructurar los aparatos paramilitares
de la guerra de baja intensidad y de replantearse la necesidad de un nuevo pacto social, las fuerzas dominantes declaran una guerra mundial contra un terrorismo
arbitrariamente definido cuyas víctimas principales van
a ser los pobres. Si el Encuentro Intercontinental, organizado por los zapatist.as en agosto de 1996, convocó a

86

una lucha más contra el neoliberalismo y por la humanidad, ahora el Grupo de los Siete, encabezado por
Estados Unidos, ha declarado una "guerra por el neoliberalismo y contra la humanidad" (EZLN, 2001:4564).1 No se trata de una afirmación exagerada. Como
dijo Noam Chomsky: "Este nuevo tipo de guerra es un
asalto contra los pueblos pobres y oprimidos del mundo" (Cason y Brooks: 2001). Incluye a los pueblos pobres y oprimidos de la periferia y de los países centrales.
La nueva gran guerra está lejos de ser coyuntural,
tal vez constituya el inicio de un proceso histórico de
larga duración que se desata por razones coyunturales.
Toma como detonador el ataque cíber-terrorista contra
las Torres Gemelas y el Pentágono. Michel Chossudovsky (2001a) ha elaborado la hipótesis de que el ataque
terrorista es un autogolpe fabricado en que agentes terroristas armados y entrenados por Estados Unidos e
Inglaterra, al tiempo que son acusados de traicionar a
sus patrocinadores los siguen obedeciendo (ver: Chossudovsky, 2001b). Puede ser. Informes que vienen del
gobierno de India parecen confirmar lo que está lejos
1

También publicado en: http://www.ezln.org/documentos/ 1996/
19960803.es.htm

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Sino exactamente sus opuestos, en particular, el récord
de compromiso y apoyo del gobierno de Estados Unidos
con el terrorismo militar y económico, con la desestabilización, la contra-insurgencia, y la dictadura militar, con la
intolerancia religiosa y el genocidio inimaginable fuera de
Estados Unidos (Roy, 2001).

La nueva guerra puede interpretarse por sus efectos laterales (side effects) como una medida para enfrentar la crisis económica que se agudiza. Puede interpretarse como la continuidad de una política que ha perdido su legitimidad y que recurre a la guerra contra los
movimientos alternativos y sus bases de apoyo en Estados Unidos y en el extranjero (Van Creveld, 1991). 2
Puede interpretarse como parte de una estrategia para
atacar a las organizaciones civiles y políticas que luchan
por la democracia y contra el neoliberalismo en Estados Unidos y en el extranjero. Proyecto a la vez defensivo y ofensivo, la nueva guerra parece también formar
parte de un proyecto interno e internacional de imperio mundial en que Estados Unidos juegue el papel de
El Soberano cada vez más abiertamente. En todo caso,
la IV guerra mundial3 obliga a replantear el problema
de las alternativas al sistema dominante y sus políticas.
Las alternativas tienen una historia y un futuro. En
su historia reciente los movimientos sociales han ido
profundizando y ampliando sus demandas y sus redes.
Su enemigo se ha redefinido y está hoy en el proceso de
redefinidos. Acaba de declarar una guerra mundial de
2
Vea también el excelente análisis sobre los sistemas políticos que
carecen de legitimidad: Navarro, 2001: 3-19.
3
La m guerra mundial comprende el periodo de la guerra fria, la
carrera armamentista global y las guerras locales y regionales. La IV
guerra mundial, del mundo unipolar a la globalización; el neoliberalismo. Ver: EZLN, 1999.

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

j SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

En lugar de desestructurar los
aparatos paramilitares de la
guerra de baja intensidad y
de replantearse la necesidad
de un nuevo pacto social) las
fuerzas dominantes declaran
una guerra mundial
contra un terrorismo
arbitrariamente definido
cuyas víctimas principales van
a ser los pobres.
baja intensidad con efectos laterales contrarios a las organizaciones civiles y políticas que luchan por la democracia y contra el neoliberalismo. Considerar ambos
hechos, la redefinición de los movimientos sociales y la
del Est.ado dominante y sus aliados, es indispensable
para interrogarse sobre las estrategias que se plantean a
los nuevos movimientos sociales antisistémicos.

CÓMO HAN CAMBIADO
LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
EMERGENTES
Desde el Primer Encuentro Internacional por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, organizado en 1996
por los indios zapatistas de México, hasta "El Otro
Davos" ( 1999), Seattle (1999), Puerto Alegre (2000) y
Génova (200 1), las protest.as multitudinarias y las organizaciones contra las políticas neoliberales y la globalización fueron adquiriendo una fuerza cada vez ma-

87

�ÁMBITO

ÁMBITO

Dialéctica de las alternativas

yor. La pérdida de legitimidad de los gobiernos neoliberales fue creciente y llegó a hacer imposible que se
reunieran los funcionarios y jefes de Estado del BM, el
FMI, la OMC y el Grupo de los Siete, u Ocho. Ya no
sólo los sistemas políticos y los jefes de Estado de la
periferia sino los de las grandes potencias se vieron envueltos en escándalos de corrupción y frivolidad, perdieron legitimidad como personas y como dirigentes.
El problema de la ingobernabilidad "se puso al orden
del dia". A menudo, las fuerzas conservadoras manifestaron su preocupación por la falta de capacidad de
los jefes de Estado para impedir los desórdenes y manifestaciones populares. Si los movimientos alternativos
se fueron radicalizando, las fuerzas conservadoras también.
No sólo se hicieron manifestaciones contra el neoliberalismo y sus políticas, sino se fue perfilando un nuevo
J)royecto de democracia con poder de ws puebws y una posicwn anticapitalista cada vez más generalizada. La marcha europea de Á.msterdam (1997), la manifestación

88

Dialéctica de las alternativas

de organizaciones sindicales y sociales
de Belo Horizonte (1997), el Segundo
Encuentro por la Humanidad en Barcelona (1997), la Conferencia de los
Pueblos en Ginebra (1998), la Cumbre de los Pueblos en Santiago de Chile
( 1998), los activistas de treinta países
en Paris (1998), el Día de la Acción Global en Ginebra (1998); la Conferencia
de la Acción Global en Bangalore
(1999); el grito de ws excluidos en varios
países de América Latina (1999); la
Cumbre Popular contra la Deuda Externa en Johannesburgo ( 1999), la
Cumbre Sindical en Montevideo
(1999); el Tercer Encuentro por la Humanidad en Belém (1999): las protestas multitudinarias en Davos (2000); las
movilizaciones en Bangladesh y las protestas del pueblo estadunidense enWashington (2000); el 1° de Mayo de 2000
en el mundo entero; las manifestaciones de los monos
blancos en Bolonia; la Cumbre Alternativa en Ginebra;
las movilizaciones japonesas en Okinawa; la Segunda
Reunión de Centrales Sindicales en Brasilia; el Encuentro del Milenio en Nueva York; las protestas prolongadas en Melbourne, las de Praga, las del propio Bangalore,
la del grito de ws excluidos en Naciones Unidas; la movilización popular en Nueva York; la marcha mundial de
las mujeres contra el Banco Mundial en Washington;
las movilizaciones y protestas en Niza, Dakar, Florianópolis, todas en el año 2000, y su culminación en
Génova donde los presidentes y otros jefes de Estado
de las naciones más poderosas de la Tierra se quedaron
a cenar en el cuarto de su hotel por razones de seguridad, todos son sintomas de un mundo desengañado y
que no se conforma (Seoane, 2001: 39-44).
Los movimientos sociales u organizaciones políticas que se manifiestan pacíficamente empiezan a ver
cómo se infiltran cada vez más entre sus filas provocadores de la policía disfrazados de inconformes. Tam-

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

bién empiezan a ver cómo ocupan la escena grupos
más radicales. Su práctica contra el autoritarismo descubre su propio autoritarismo y la capacidad de violencia de las masas y del Estado. La "versión metropolitana de la guerra de baja intensidad" movilizó a miles
de carabineros y de policías montadas mientras 30,000
de los 300,000 manifestantes participaron en actos de
violencia (Albertani, 2001). El escenario de Génova
confirmó la dialéctica inevitable entre los desesperados
y las fuerzas partidarias de la acción cívica. También
confirmó cómo actúan las fuerzas dominantes cuando
pierden la hegemonía. Conocidos agentes provocadores sirvieron para impedir el diálogo, para desmovilizar
a los ciudadanos y los pueblos. Sirvieron también para
justificar la represión contra movimientos sociales. La
clase gobernante mostró temerles más a los movimientos sociales que a cualquier acción terrorista o insurrecciona!. Y les teme más porque ya no sólo actúan en la
periferia sino en el centro del mundo; porque en ellos
ya no se involucran sólo los más pobres entre los pobres, sino los estudiantes, los trabajadores organizados,
los empleados y sectores medios que se sienten engañados y extorsionados "desregulados" y empobrecidos
por la política neoliberal y por una "democracia" que
no es democracia. Muchos movimientos están dando
un paso inmenso: ya no aprenden sólo de los marxistas
que el capitalismo existe; lo aprenden del capitalismo, que
tiende a ocupar más y más la escena mundial.
El "otro Davos" fue un llamado para cambiar el curso de la historia: convocó a luchar por la economía al
servicio de los pueblos; exhortó a la lucha por derribar
el muro entre el Norte y el Sur, a la lucha por transformar la dignidad en poder, a rechazar el poder del dinero, a democratizar el Estado y a despertar la esperanza
de los pueblos (Houtart y Polet, 2000).
En la Declaración de Praga del 28 de septiembre de
2000 volmó a esbozarse el j)royecto socialista aunque sin
ser rwmbrado: "Es necesaria una revolución en la economía que devuelva el control a las personas que viven
de ella", se dijo. Y se exigió "poner la economía al servicio de la gente [y] que los ricos y los poderosos no sigan

TRAYECTORIAS

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AÑO IV, NO. 10 ; SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

manejando la economía". El amargo recuerdo del socialismo fracasado no permitió ignorar que en materia
de injusticia los daños causados por el capitalismo innominado son aún mayores. El propio Banco Mundial
en su informe del año 2000 confesó que "la transición
económica de la ex Unión Soviética y de Europa del
Este revela un incremento de 1Oveces más pobreza en
esa región del mundo". Como de costumbre, el Banco
Mundial dio cuenta de los males causados por una política que sigue impulsando (ver: AAW, 2001: 45-64 y
Chandra, 2001).

El ccotro Davof)foe un !lanzado
para cambiar el curso de la
historia: convocó a luchar por la
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pueblos; exhortó a la lucha por
derribar el muro entre el Norte
y el Sui; a la lucha por
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dinero) a denwcratizar el
&amp;fado y a despertar la
esperanza de los pueblos.
Las criticas y propuestas de los movimientos sociales se siguieron centrando en la lucha contra el neoliberalismo; pero con críticas que apuntan a la alternativa
antisistémica. El movimiento internacional ATTAC4
• Asociación por una Tasa Tobin de Ayuda a los Ciudadanos.

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Dialéctica de las alternativas

para el control de los mercados financieros y de sus instituciones no sólo propuso
un impuesto a la especulación financiera sino la liquidación de los paraísos fiscales. Al mismo tiempo, planteó medidas muy atractivas
para las víctimas y que son
el esbozo del movimiento
antisistémico: incluyen la necesidad de la democracia en
el propio campo financiero
y en el manejo de los organismos internacionales; la
defensa de la soberarúa de los
Estados-nación frente al llamado poscolonialismo; la
creación de un espacio democrático mundial.
En la reunión campesina
de Bangalore ya no sólo se criticó el modelo económico sino
el orden económico y se pidió fonakcer k&gt;s procesos democráticos empezando por las propias organizacümes populares.
El sentido del cambio ideológico continuó en la
Cumbre de Mujeres de Pekín (ahora Beijing). Las mujeres criticaron el capitalismo neoliberal, usando ese
adjetivo que moderó su crítica. Criticaron también la
democracia liberal con un adjetivo que precisó la democracia que critican y la distinguió de la que quieren.
Las mujeres llevaron su rechazo al capitalismo actual y
al patriarcado. No redujeron su lucha a la de clases, la
enriquecieron con la de género.
En Génova, todas las banderas de protesta se agitaron con furor. Muchos fueron los que se exacerbaron
ante la ceguera y la sordera de las clases gobernantes.
Armaron escándalos para ser oídos, relajos, riots, actos
contestatarios, insultantes, amenazadores. Un hecho
familiar serpenteó entre las multitudes. Para justificar
la represión, entre los auténticos "desesperados" (sic)

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Dialéctica de las alternativas

tienen más probabilidades de cumplir con el clamor de
Democracia, Libertad, Justicia.

En los ochenta) el
neoliberalisnw se convirtió
en la ideología dominante.
Cobró el carácter de una
sólida creencia cccientífica)))
respaldada por los centros
financieros) las grandes
potencias) los grandes
economistas) los publicistas)
los gerentes políticos y los
políticos nwdernos.

LAS PRINCIPALES ETAPAS DEL CAMBIO

se colaron los agentes provocadores. Y vino un muerto
más de quienes luchan por un mundo alternativo.
Poco después, el mundo actual vivió el monstruoso
acto de terrorismo contra las Torres Gemelas de Nueva
York y contra el edificio del Pentágono en Washington.
Los involucrados siguieron una vieja consigna de las
guerras norteamericanas contra los indios cuando reconocían el peligro de ser derrotados: "Mata y muere".
Sólo que ahora esa consigna vino de grupos terroristas
identificados con antiguos agentes de la CIA y con los
fundarnentalistas del mundo islámico. El monstruoso
acto desató una respuesta no menos monstruosa: la
guerra mundial permanente contra el terrorismo, encabezada por el gobierno de Estados Unidos. El estallido
cambió sustancialmente la lucha por una alternativa
democrática y socialista. Obligó a replantear la lucha y
a reafirmar los caminos que en las nuevas condiciones

TRAYECTORIAS . AÑO IV, NO. 10

f SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

La historia es muy larga y lo que ocurre en el 2001 por
lo menos tiene tres décadas de ocurrir más o menos
como ocurre. Desde 1970 para acá, el neoliberalismo
ha cambiado y en el 2001 el Gl (el complejo políticomilitar-empresarial que domina Estados Unidos de
Norteamérica) "le ha dado vuelta y media al mundo".
El nacimiento del neoliberalismo globalizador tiene
sus antecedentes más cercanos en los setenta. Como ha
mostrado Wallerstein (2000: 249-265) hacia fines de
los sesenta y principios de los setenta "las utilidades de
la producción cayeron considerablemente" y empezó
la fase descendente del ciclo de Kondratieff. El neoliberalismo se gestó en medio de crecientes contradicciones del llamado socialismo real y entre fuertes acometidas de los trabajadores organizados de los países
centrales. El bloque soviético empezó a apoyar cada vez
más abiertamente las luchas y guerras de liberación en
África. Los movimientos de izquierda y de liberación
iniciaron el más ambicioso proyecto de democracia y
socialismo. Los sheiks y los productores de países petroleros lanzaron fuertes ofensivas que afectaron gravemente el G7. Si el neoliberalismo fue una respuesta
de las clases dominantes a la tasa decreciente de utilidades, y a la crisis económica que estalló en 1973, también fue la política que las clases dominantes organizadas en el complejo político-militar-industrial de Estados
Unidos y el Grupo de los Siete, con sus redes mundiales de poder y acumulación, impusieron a las fuerzas
que habían logrado una serie de concesiones sociales y
nacionales en la etapa anterior.
El gran capital corporativo y sus complejos político-militares e ideológicos pasaron a la ofensiva hacia el
año de 1973. Estados Unidos no sólo liquidó el patrón
oro, con lo que su poder financiero aumentó considerablemente a costa de sus socios, sino que encabezó el
nuevo proyecto de globalización neoliberal.

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 I SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002
1

En esa primera etapa que va del 73 a los 80, el neoliberalismo quebrantó la resistencia de los trabajadores
y de los Estados-nación (Sader, 2001: 5-8).5 Derrotó o
contribuyó a la derrota de huelgas, de regímenes populistas, nacionalistas, comunistas, socialdemócratas y,
sobre todo, del bloque soviético ya debilitado en su interior por la corrupción y el totalitarismo dogmático y
con muchos de sus dirigentes deseosos de restaurar el
capitalismo. El dictador Pinochet, apoyado por Estados Unidos y por la oligarquía chilena, derrocó el gobierno socialista de la Unidad Popular en 1973 y se
convirtió en el pionero de los cambios estructurales
neoliberales que después se implantarían en todo el
mundo. La política neoliberal implantada en Chile tras
5

En parte sigo las etapas que establece.

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Dialéctica de "las alternativas

Dialéctica de "las alternativas

Al mismo tiempo, continuó
facilitando el endeudamiento del ex tercer mundo y la
privatización del sector público.
La privatización, la
desnacionalización y el
narcotráfico hicieron que la
corrupción se implantara, a
la vez, como una forma de
negociación y como ejercicio patrimonialista del poder. Además, el neoliberalismo legitimó sin cesar sus
decisiones invocando " la
ciencia única", en que decía basarse, y sosteniendo
con M. Tatcher, que no había alternativa (there is ,w alternative). Así, el complejo
globalizador neoliberal impuso sus políticas de ajuste,
desregulación y flexibilización y las fue implantando ya no sólo en la periferia
sino en el centro del mundo, donde el pionero fue precisamente el Partido Conservador inglés. La cúspide
del éxito del neoliberalismo se dio con la caída del muro
de Berlín y con la derrota humillante del "socialismo
realmente existente".
En una tercera etapa, iniciada más o menos en 1994
(con los zapatistas) empezaron a manifestarse los movimientos sociales contrarios al neoliberalismo con "un
nuevo proyecto hegemónico" y con un programa mínimo reformista y rebelde que es "la negación y superación de los marcos neoliberales" (Sader, 2001: 8). El
nuevo proyecto hegemónico alternativo organizó un
amenazador espectáculo en el propio Estados Unidos.
El colapso del Encuentro de la Organización Mundial
de Comercio en Seattle fue el resultado de un movimiento de masas estadunidense e internacional. Miles
de ecologistas, feministas, estudiantes, activistas de de-

rechos humanos se unieron
a organizaciones políticas y
de trabajadores y agricultores.
F1 movimiento pareció configurar un nuevo frente de
protesta radical con vínculos globales antisistémicos y
de clase. Nada parecido había ocurrido en Estados
Unidos en movilizaciones
anteriores, ni siquiera en las
manifestaciones de masas
contra la guerra de Vietnam.
El proyecto alternativo estaba cobrando fuerza incluso
en los países centrales ( core
countries) (ver : Thomas,
2000; Seoane y Taddei,
2001).
Mientras el proyecto alternativo empezaba a cobrar
más fuerza, el complejo militar-industrial aumentó la
que tenía no sólo en el Medio Oriente y en Europa central, sino en todo el mundo. En esta etapa, Estados Unidos asumió todos los papeles simbólicos del Soberano.
Manifestó su derecho a no cumplir con el derecho de
las Naciones Unidas, su derecho a no cumplir con sus
compromisos internacionales, su derecho a denunciar,
apresar, juzgar y castigar fuera de su jurisdicción a quienes declarara culpables en cualquier parte del mundo,
así fueran jefes de Estado. Con los satélites y los más
avanzados aviones, impuso su derecho a espiar todos
los territorios ya bombardear regularmente -como en
Irak- a los Estados-nación que considerara necesario
controlar, debilitar o castigar. Manifestó su derecho a
bombardear los países para traer a juicio a los delincuentes, en especial a los acusados de narcotraficantes,
entre los cuales empezó con Noriega, presidente de
Panamá, al que apresó tras un fuerte bombardeo contra los barrios pobres de la capital de ese pequeño país.

Q;tienes pensaron que
Estados Unidos se estaba
preparando para ser el
policía del mundo estaban
equivocados. Se estaba
preparando para ser el
Soberano del mundo.
Asumió prác-tica y
simbólicamente los papeles
de fiscal) juez y policía del
mundo. Se arrogó el papel
de portaestandarte de la
libertad y del bien.

el cruento golpe de Estado se aplicaría después en el
resto del mundo con la flexibilidad necesaria. Uno de
los principales objetivos del neoliberalismo consistió en
debilitar el sector público, sobre todo en lo relacionado
a la seguridad social, a la política social, asistencialista o
benefactora. Empezando en la periferia del mundo, la
estrategia neoliberal organizó un número creciente de
gobiernos autoritarios con burocracias militares y
golpistas que articularían las políticas para la maximización del poder y las ganancias empresariales e imperiales. En esa misma época, el G 3 fortaleció las interfaces
de la dependencia de los gobiernos, de las empresas y
los mercados del tercer mundo. Facilitó el endeudamiento interno y externo de los gobiernos a cambio de grandes facilidades a los prestamistas para aumentar las tasas de interés como quisieran y cuando quisieran. Al
mismo tiempo, un imperio norteamericano redefinido
y en ascenso denunció la incompetencia y corrupción

92

de los gobiernos populistas y exaltó las virtudes de la
libre empresa y el mercado libre en formas que se fueron apoderando de las creencias generales, sobre todo
tras los muchos años de corrupción y deterioro de los
gobiernos nacionalistas, socialdemócratas, laboristas y
comunistas, una corrupción y un deterioro que se hicieron por cierto cada vez más escandalosos con las
privatizaciones y las desnacionalizaciones neoliberales.
En una segunda etapa que corresponde a la década
de los ochenta, el neoliberalismo se convirtió en la ideología dominante en América Latina y el mundo. Cobró
el carácter de una sólida creencia "científica", respaldada por los centros financieros y por las grandes potencias, por los grandes economistas y los publicistas,
por los gerentes políticos y por los políticos modernos.
Despertó grandes esperanzas en un proyecto de "democracia limitada" que enfrentó al autoritarismo y la
corrupción de los regímenes comunistas o populistas.

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Dialéctica de /,as alternativas

Quienes pensaron que Estados Unidos se estaba preparando para ser el policía del mundo estaban equivocados. Se estaba preparando para ser el Soberano del
mundo. Para ser el líder y el Lord del mundo, para alistarlo en sus filas, para regularlo y desregularlo, para
asociarlo a la guerra y la paz que declarara en cualquier
parte contra cualquier enemigo en cualquier momento.
El gobierno de Estados Unidos asumió práctica y simbólicamente los papeles de fiscal, juez y policía del
mundo. Se arrogó el papel de portaestandarte de la libertad y del bien. Pero
también buscó el apoyo
del mayor número de
gobernantes y gobiernos,
de grupos de poder y
grupos de interés. Forjó
una especie de internacional de las oligarquías,
de las burguesías, de los
complejos y las élites que
aseguren en forma permanente la libertad de
mercados y el credo neoliberal.

LA ALTERNATIVA
PRINCIPAL
La guerra mundial contra el terrorismo, declarada a raíz
del ataque suicida contra el Pentágono y que destruyó
las Torres Gemelas estaba prevista por el Pentágono.
En 1988, una comisión de especialistas presentó "un
importante informe sobre lo que debería ser la estrategia a largo plazo de Estados Unidos". Formaban parte
de la comisión un antiguo subsecretario de la defensa,
un analista militar que había trabajado durante años en
la Rand Corporation y un antiguo jefe de la OTAN.
Además, estaban en un primer plano Henry Kissinger,
Zbignew Brzezinski, Samuel Huntington y otros expertos y comandantes del más alto nivel. Entre las conclusiones a que llegó la Comisión destacan las siguientes:

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Dialéctica de /,as alternativas

1°La necesidad política de reconocer la "creciente
irrelevancia de la OTAN en vista del colapso del imperio soviético".
2° La necesidad de reconocer que la hegemonía
de Estados Unidos se estaba debilitando y, todavía más,
la de la ex URSS. Según la Comisión, las futuras luchas
se darían en "un contexto mucho más complicado que
la familiar competencia bipolar con la Unión Soviética". Más de 40 países se encontrarían en condiciones
de producir armas avanzadas, incluidas armas atómicas, químicas, biológicas
y sistemas de misiles y
dispositivos para usarlas.
Al mismo tiempo surgiría "una variedad mayor
de amenazas provenientes del tercer mundo que
requerirían disponer de
fuerzas con alta movilidad".
3° Como la guerra fría con la Unión Soviética había terminado,
the wise men ~os sabios,
entrecomillado en el original] que redactaron el
informe propusieron llamar conjli,cws de baja intensidad a una forma de "guerra prolongada". Cada vez
que fuera posible, las amenazas debían ser enfrentadas
por fuerzas paramilitares o auxiliares (proxy forces), apoyadas desde lejos con armas guiadas de precisión y largo alcance. Gray llega a la siguiente conclusión: "Básicamente, el informe es un llamado a la relegitimación
de la guerra. Los conflictos de baja intensidad van a
rehabilitar la guerra prolongada" (Gray, 1997: 225-226).
El carácter global, cibernético, informático, robótico,
planeado y realizado con "redes de guerras" entrelazadas, no podia ocultar que los principales campos de
batalla se encontrarían en el tercer mundo, aunque la
guerra sería global. Tampoco podía ocultar que los gue-

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AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

rreros humanos que estarían en los campos de batalla
formarían parte, sobre todo, de fuerzas no convencionales, paramilitares, de nativos apoyados por la gran
potencia y sus aliados.
Lo que el informe no decía ni por asomo es que la
guerra de baja intensidad es una nueva forma de la guerra colonial y de la guerra de clases. La guerra de baja
intensidad no es la cíber-guerra, ni es la lucha de clases
a la antigua. Es la lucha y la guerra colonial y de clases
con la lucha y la guerra total contra las naciones y los
pueblos que defiendan su soberanía y su autonomía;
sus riquezas, sus energéticos, su excedente y que se enfrenten a la marginación, a la exclusión, a la explotación, a la discriminación. Es también la lucha y la guerra contra los gobiernos y los Estados que no se sometan al imperio global de la dominación y apropiación
de territorios y riquezas, y que no cooperen en la represión y explotación de sus pueblos y sus trabajadores. Es.
una guerra colonial puesta al día (poscolonial) y una
guerra de clases (posmoderna) en que el imperio de los
ocho, siete, tres o uno somete a los Estados y a los mercados, a los gobernantes, a los pueblos y a los trabajadores al mismo tiempo que dialoga con ellos, que negocia con ellos, para que colaboren en su propio sometimiento, para que su sometimiento no sea sólo producto
de la violencia que sobre ellos ejerce el imperio, sino
resultado de un convenio, de un contrato en que los
hombres libres, los pueblos libres hacen su o-pcwn racional de negociar su rendición como ciudadanos, trabajadores, pueblos, empresas o gobiernos.
El imperio global apoya a todos los regímenes autoritarios que con la Biblia o el Corán lo apoyan a él, bajo
el entendido de que si no lo hacen se atienen a las consecuencias. El imperio global muestra cada vez más que
la guerra de baja intensidad es la forma que ha adquirido la lucha por la dominación y la apropiación. Es la
lucha de clases y colonial que en el siglo XXI libran los
grandes complejos militares-empresariales y sus asociados
de las oligarquías, élites y burguesías del centro y la periferia del mundo. Corresponde a un proyecto compartido y
jerárquico de dominación y acumulación mundial.

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Sólo el ten-orismo del
Estado hegemónico es
nwral. La única violencia
ética y sacralizada es la del
Estado hegemónico) sus
socws y sus agentes.
Ningún individuo o Estado
terrorista que apoye a
Estados Unidos es
considerado terrorista sino
ccluchador de la libertad)).

La legitimación de la guerra de baja intensidad ya
no se basa en la vaga definición de los enemigos como
comunistas, ni en la dudosa justificación de acciones
conjuntas con los militares del tercer mundo para perseguir el narcotráfico. La nueva legitimación de la guerra se basa en un terrorismo definido por el imperio
soberano en su calidad de representante del bien contra el mal. En memorable ceremonia laico-religiosa el
presidente Bush otorgó al imperio global y sus asociados la facultad de juzgar corno terroristas a todos los
que pretendan "subvertir" el orden establecido. Sólo el
terrorismo del Estado hegemónico es moral. La única
violencia ética y sacralizada es la del Estado hegemónico, sus socios y sus agentes. Ningún individuo o Estado
terrorista que apoye a Estados Unidos es considerado
terrorista sino "luchador de la libertad". En cuanto a
las luchas legales por la justicia social, la democracia y

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Dialéctica de las alternativas

Dialéctica de las alternativas

ternacional y de las organizaciones político-financieras
de la globalización neoliberal.
Después de Seattle (noviembre de 1999) y sobre
todo después del 11 de septiembre de 2001, el sistema
contra-ataca la posible emergencia de lo que puede llamarse una lucha descentralizada y progresiva a escala
global. También refuerza

la libertad quedaron reducidas a campos
cada vez más estrechos, no sólo por las limitaciones a los derechos cívicos que se imponen por "razones de seguridad" para defender la libertad permanente, sino porque va a
continuar la desregulación y pérdida de los
derechos sociales de pueblos, ciudadanos y
trabajadores.
El Consejo Nacional de Inteligencia
2000-2002 publicó el texto titulado Tendencias Globales 2015. Un diálogo sobre el futuro
con expertos no gubernamentales. Sus autores
contemplan un mundo en que Estados Unidos va a ser el conductor clave del sistema
internacional y su principal beneficiario.
Abiertamente consideran que:

Sus orientaciones y tendencias a cimentar un mercado
internacional y un régimen de inversiones que amplie el
poder de las naciones industriales más fuertes y de las
corporaciones transnacionales,1 (Marais, 2000).

La más alta prioridad del sector privado

americano [el cual será fundamental para
mantener el liderazgo económico y tecnológico de Estados Unidos) será el logro de utilidades financieras [financial
profitability) y no la política exterior. (NIC, 2000).

Una prognosis de las ganancias financieras en medio de un mundo caótico para nada cambiará la avidez
de las políticas de acumulación. La globalización seguirá apoyando el actual modelo de acumulación neoliberal con pequeños cambios en las inversiones y con cambios "dramáticos" en los gobiernos siempre que esos
cambios ayuden a aumentar la seguridad y el poder de
Estados Unidos y sus aliados (NIC, 2000).
La redefinición de las fuerzas dominantes obliga a
la redefinición de las alternativas. La nueva guerra de
Washington y sus numerosos aliados hace más dificil la
lucha por la democracia, la liberación y el socialismo.
Legitima el terrorismo de Estado y reinicia la cacería
de brujas de la Guerra Fría con toda la arbitrariedad
necesaria. Acaba con buena parte del derecho internacional y de los derechos nacionales, en la práctica y en
la forma. Define a los culpables de las clases altas que
no se someten al imperio y a los de las bajas que conti-

96

núan luchando por sus derechos, dentro del derecho.
Refuerza las posiciones propias con "referentes defensivos y ofensivos" de gran verticalidad y disciplina. Militariza la mente y la cultura, entre variantes pragmáticas y cultos legitimadores que invocan la libertad y a
Dios. Acaban con los derechos sociales y nacionales en
nombre de la "desregulación" y la "liberalización", y
con las garantías individuales y las libertades civiles en
nombre de la "seguridad".
La guerra del bien contra el mal replantea, a los
movimientos alternativos que luchan por un mundo
menos injusto y más libre, la necesidad de optar por el
sometimiento, o de rebelarse con una violencia que vaya
de la insubordinación civil a la defensa armada, a la
rebelión con o sin acciones terroristas. En un contexto
de críticas que no se atienden, de reformas sociales que
se rechazan, de acuerdos que no se cumplen, el sistema
estimula a las oposiciones que no significan freno para
sus políticas neoliberales de dominación y apropiación.
Al mismo tiempo, aumenta su disposición a contestar
con todo tipo de violencia a quienes se opongan a los
dictados del Banco Mundial, del Fondo Monetario In-

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AÑO IV, NO. 10

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La guerra de baja intensidad es una compleja
guerra colonial y de clases en que el sistema dominante
determina el triunfo redefiniendo el mundo con la represión y con la negociación. Cerrados todos los caminos para una política que constituya una alternativa al
neoliberalismo globalizador, se replantean viejas y nuevas alternativas antisistérnicas. Con la desatención al
pensamiento critico, con el alineamiento de los partidos políticos al neoliberalismo, con las reformas que
son des-regulaciones y contra-reformas, durante un
tiempo crece el abstencionismo, aumenta el corúorrnismo, pero también vuelve a plantearse la clásica alternativa de "Reforma o Revolución". Con ella se plantea
una alternativa más: corresponde a la construcciim de nuevas relacwnes sociales desde la sociedad civi~ en construir el

poder alternativo sin pensar en términos reformistas o
insurreccwnales. Se piensa en términos de una nueva "Rewlucüm" que busca ser predominantemente política y
ética, articuladora de fuerzas, de frentes y de redes, única forma de triunfar en la guerra mundial de baja intensidad.
Los movimientos sociales de principios del siglo XXI
dibujan con creciente claridad, al menos, tres nuevas
tesis que redefinen la historia mundial de las alternativas. Las tesis empezaron a levantarse en 1968, el año
de la desesperación en que nació una nueva revolución
"llena de esperanzas y descontentos".6
La primera tesis consiste en proponer la creación de

TRAYECTORIAS

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SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

nuevas relaciones sociales en el interior de la sociedad
civil y en el interior de las unidades de la sociedad política que logren imponer, por el derecho, o en los hechos, un sistema de autonomías en el gobierno, la cultura y la economía. No se piensa en islas de bienestar o
en cooperativas de producción y consumo, ni en empresas
de autogestión, sino en redes y en redes de redes sociales,

Para tener éxito frente a la
guerra de baja intensidad)
se reconoce en la moral
política para la
construcción del poder una
importancia pedagógica y
estructural que permita
enfrentar el doble poder del
Estado y del mercado) de la
represión y la negociación)
sobre celas mentes y las
conciencias)).
de unidades autónomas, que preparen el mundo alternativo capacitando, desde ahora, a ciudadanos, trabajadores y pueblos para que diseñen sus planes de dominación y de manejo de la riqueza y el excedente. A las
experiencias clásicas de autonomía y autogestión no sólo
• El significado lústórico de 1968 y su legado lústórico a los movimientos anósistémicos contemporáneos es cuidadosamente analizado en: Arrighi, Hopkins y Wallerstein, 1989: 97-115.

97

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Dia/,éctica de las alternativas

se añaden las del presupuesto participativo en comunidades
y organizaciones sino en conjuntos de comunidades y de
organizaciones articuladas.
La segunda tesis consiste en combinar las luchas por
reformas con la construcción de nuevas relaciones sociales, y ambas con las acciones armadas defensivas a
que se vean obligados los pueblos. Al mismo tiempo,
tiende a volverse un lugar común desechar todo intento de centralizar las distintas posiciones. Las alianzas
deben basarse en formas de pensar-actuar en que
optándose por un camino, se respeten los otros. A cada
actor colectivo de la democracia, la liberación y el socialismo, generalmente se le deja su responsabilidad
moral y política. El predominio de la combinación sobre
la disyuntiva no impide que los nuevos movimientos
busquen, en el proceso antisistémico, la hegemorúa de
la creación pacífica de alternativas. El predominio de
las soluciones pacíficas se busca incluso por quienes se
ven obligados a establecer sistemas de defensa frente a
la violencia que genera la guerra de baja intensidad.
La tercera tesis consiste en luchar por una democracia plural con poder del pueblo. El carácter a la vez participativo y representativo de esa democracia la distingue de las alternativas pasadas. El cultivo del pluralismo ideológico emiquece las herencias humanitarias del
liberalismo, de la democracia, del socialismo, del comunismo, de la liberación nacional, de la teología de la
liberación, de la nueva izquierda del 68 y, en general,
del pensamiento crítico marxista y libertario. Plantea
una alternativa compuesta que incluye en el centro del
proyecto democrático y liberador los elementos ideológicos y culturales de un proyecto socialista universal.
Los movimientos sociales que tienden a volverse
antisistémicos son anticapitalistas, pero dan prioridad
al proyecto democrático y plural como forma de pensar y lograr la transición al socialismo. Priorizan la construcción de una democracia con poder de los pueblos y
con pluralismo. El objetivo de una democracia hecha
de muchas democracias con poder, soberarúa y autonomia de los pueblos, los trabajadores y los ciudadanos, es un objetivo que une a muchas más fuerzas que

98

Día/,éctica de las alternativas

el objetivo socialista. Es, además, el único camino para
la construcción de un verdadero socialismo desde lo
local hasta lo global. La democracia iniciará la práctica
de nuevos valores en las relaciones de producción y de
distnbución, en la toma de decisiones por ciudadanos,
trabajadores y pueblos. Los presupuestos participativos de algunos gobiernos locales de Brasil sólo son un
ejemplo del nuevo camino. Hay muchos más en el mundo.
El camino a la democracia paradójicamente une lo
que en el largo periodo de la guerra fria superficialmente se tuvo por opuestos: la democracia y el socialismo. Para tener éxito frente a la guerra de baja intensidad, que incluye la represión y el diálogo, la negociación
y la cooptación, se reconoce en la moral política para la
construcción del poder una importancia pedagógica y
estructural que permita enfrentar el doble poder del
Estado y del mercado, de la represión y la negociación,
sobre "las mentes y las conciencias".
El enfrentamiento a la guerra mundial de baja intensidad llevará a dar prioridad también a la lucha por
los derechos políticos, sociales, culturales, económicos,
desde lo local, pasando por lo nacional y regional hasta
lo mundial. Será otra lucha de ciudadanos, otra lucha
de trabajadores y otra lucha de pueblos. En ella prevalecerá el proyecto de la democracia plural con poder de
los pueblos sobre cualquier proyecto que pretenda construir el socialismo sin practicar la democracia. La lógica de la democracia plural de los pueblos tendrá que
imponerse sobre la lógica del socialismo sin democracia y sobre la lógica de "la seguridad". En ese sentido, la
alternativa principal antisistémica seguirá siendo un
proceso eminentemente político, pedagógico y moral.
Por incierto que sea, parece el único que permitirá a los
pueblos ganar la guerra de baja intensidad y construir
en la sociedad, con el poder democrático y plural, el
poder de un socialismo universal.
Todas estas salidas o proyectos de solución están
sujetos a crecientes presiones. Como de costumbre, el
clima de guerra que tiende a predominar constituye un
serio limite a las libertades civiles, a la libertad de expresión y a las luchas sociales y políticas de carácter

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AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

pacífico. Las propuestas de solución del nuevo proyecto democrático pueden fallar de manera considerable
en el periodo histórico que nos vemos envueltos y al
que estamos entrando. De acuerdo con Wallerstein
(2000: 264-265), durante el periodo que se inicia "la
cantidad de violencia en el sistema mundial va a aumentar". La construcción de una alternativa antisistémica va a sufrir los procesos que ya están actuando en
el sistema mundial actual. El informe de la CIA sobre
Tendencias G/,obales 2015. Diá/,ogo sobre el Futuro con
Expertos no Gubernamentales prevé una creciente brecha en los niveles de vida del mundo. También anticipa
"una creciente importancia de los cálculos comerciales
frente a los cálculos de la seguridad en la difusión de
armas y de tecnologías militares" (NIC, 2000: 59). A
continuación dice:
En consecuencia considera que la proliferación de armas
y tecnologías militares tenderá a estimular una reversión
de los conflictos prolongados de bajo nivel por otros medios: la intimidación, la subversión, el terrorismo, el uso
de fuerzas no convencionales y de operativos guerrilleros» (NIC, 2000: 58).

En el escenario general serán típicos los conflictos internos, "la explotación de las divisiones comunales" (NIC, 2000: 58), así como la lucha urbana.
La guerra no convencional pondrá una gran presión sobre la sociedad en transición que trata de construir nuevas relaciones sociales en el gobierno y la economía. Como es usual, los grupos antisistémicos reproducirán parte de las estructuras sistémicas de dominación y acumulación. Construir democracias con
pluralismo y poder será más dificil. Sin embargo, resultará necesario superar las presiones de los adversarios y
las tendencias autoritarias y egoístas de los propios partidarios. En un contexto en que predominarán las políticas y las tecnologías de la guerra, los elementos no
materiales de carácter democrático e igualitario cobrarán mayor importancia. También la posición de los militares que se pongan del lado de sus pueblos para de-

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 : SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

La lógica de la denwcracia
plural de los pueblos tendrá
que imponerse sobre la
lógica del socialisnw sin
denwcracia y sobre la lógica de ((la seguridad)). En ese
sentido) la alternativa
principal antisistémica
seguirá siendo un proceso
eminentemente político)
pedagógico y moral.
fender los derechos que les quieren arrebatar o que se niegan a reconocerles. De hecho, la práctica eficiente de valores decidirá el carácter general de la transición.-&amp;,,

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Estar sobre la tierra
Palabra, oficio y memorias de Elena Poniatowska
ESTHELA G UTIÉRRE Z G ARZA

Elena Poniatowska) galardonada
con el Premio Alfaguara de NüVela 2001
y con el Premio Nacional de Ciencias
y Artes 2002) en el campo de la
lingüística y la literatura) confiesa a
Trayectorias pasiones desgranadas en sus
novelas y crónicas periodísticas queguardan
la visión extraordinaria de una nación
donde lo visible y lo invisible es escrutado
por el ojo agudo de la autora de una
intensa obra que sólo puede ser posible
g racias al oficio de saberse sobre la tierra.
Cuando estas páginas entren en circulación, una niña que alguna vez soñó ser cantante de
cabaret.y terminó estudiando en un convento de monjas estará a punto de celebrar medio sigl,o
de un oficio que le ha dado la satisfacción de llegar al fondo, de la mágica experiencia de estar
plenamente viva. La escritora mexicana nacida en París, setenta años después, es dueña de
una vida intensa cruzada con ws destinos de México a través de una producción artística y
literaria en cuyas corrientes sembró definitivamente sus raúes. Célebre por sus novelas, por sus
obras periodísticas y testimoniales y por su colección de diálogos reunidos en "Todo M éxico",
la aguda entrevistadora es ahora entrevistada. En el diáwgo se revelan la escritora, la periodista,
la mujer y el ser apasionado, l,o que mejor ha sabido ser en este mundo.

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1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

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�MEMORIA VIVA
Est,ar sobre la tierra

MEMORIA VIVA
Est,ar sobre la tierra

Elena Poniatowska, mujer con amplia trayectoria como novelista,
periodista y testigo critico de la realidad nacional; usted representa
capítulos importantes de la cultura en México. Me gustaría que me hablara
de la "Elena-niña", porque su novela Lilus Kikus evoca su mundo infantil.

ró quería ser
cantante de cabaret,
pero me dijeron en mi
casa que eso no era
decente. Entonces, en el
convento de monjas, en
el que estudié, fui
tesorera de una revista
que se llamaba "El
Centavo Literario"y
en ella publiqué varios
cuentos en inglés,
bueno, unos "textitos"
en inglis.

Mi niñez ocurrió en Francia. En los años 1940-42, recuerdo sobre todo a
mis abuelos, porque vivía con ellos. Mi abuela era norteamericana, se
llamaba Elizabeth Sperry Cracker, era de San Francisco, California y
hablaba mal el francés; y mi abuelo era francés, pero con apellido de
origen polaco. Debido a la guerra, a mi abuelo se le ocurrió enseñarme a
leer y escribir, análisis gramatical y aritmética. Recuerdo que me porúa
unos problemas dificilísimos y eso me hacía sufrir mucho: "Si a un campo
se le ponen postes cada dos metros, y tenemos x postes, ¿cuánto mide el
campo?" Yo no sabía contestar. Recuerdo la casa de mi abuelo, donde
vivíamos, al cocinero, a la recamarera, la que se ocupaba de mi abuela, al
jardinero ninguno sabía cómo resolver el problema, les parecía dificilísimo
y a mí me angustiaba. Mi abuelo no le daba clases a mi hermana porque
ella era más rebelde, además, de plano, no le interesaba nada y él no era
muy paciente. Entonces, conmigo trabajaba todos los días, pero yo le
tenía bastante miedo. En la noche me costaba trabajo dormirme pensando
que no había sabido resolver tal o cual problema y que él podía enojarse
al día siguiente. No tenía tantas dificultades en análisis gramatical o en
describir tal o cual cosa, pero sí en las matemáticas. Eso es lo que recuerdo
de mi infancia, ya que, durante la guerra, mi madre manejaba una
ambulancia y mi padre era capitán, y por eso mi hermana Kitzia y yo
vivimos con ellos.
¿ Y cómo nació su vocación por la literatura?
En realidad, yo quería ser cantante de cabaret, pero me dijeron en mi
casa que eso no era decente. Entonces, en el convento de monjas, en el
que estudié, fui tesorera de una revista que se llamaba El Cent,avo Literario y en ella publiqué varios cuentos en inglés, bueno, unos "textitos" en
inglés. Yo no tenía especial vocación por la escritura; hacía lo que todas
las niñas, una especie de diario, pero sí me gustaba leer. En mi familia
siempre hubo libros, sobre todo en la familia Poniatowski; también había
libros en la familia Amor, Guadalupe Amor es mi tía. Siempre hubo interés por la literatura, pero yo realmente me inicié en el periodismo y todavía soy periodista de tiempo completo. Poniatowski. (En polaco, en ruso,
en checo, en los idiomas eslavos el sexo está en los apellidos: Poniatowski,
masculino, Poniatowska, femenino)

Los años cincuenta constituyen la última etapa del nacionalismo cultural
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en México, que ensalzaba "lo nuestro" como un espacio idílico y para
todos, como lo apreciamos a través de la escuela de pintura mexicana del
muralismo, también como lo recibimos a través de los escritores desde los
fundadores de El Ateneo, los Contemporáneos, así como quienes integraron el repertorio conocido como la novela de la revolución. ¿Cómo describiría usted esta etapa cultural en México?
Llegué a México en 1942 y era demasiado pequeña para saber nada.
Realmente, empiezo a saber algo del tema en 1953, cuando me inicio
como periodista. Entrevisté a Alfonso Reyes, a Octavio Paz, a Dolores
del Rio, María Félix, Carlos Pellicer, Luis Barragán, Juan Rulfo, Carlos
Fuentes y empecé a enterarme de la literatura mexicana. Todavía había
muchísimo nacionalismo. La región más transparente de Carlos Fuentes,
es una especie de bitácora o descripción de la ciudad de México, sus
problemas y sus personajes; es una gran novela. También puede decirse
que Juan Rulfo da una idea exacta del modo de ser del mexicano del
campo jalisciense porque muchos hablan como en "El llano en llamas" y
en "Pedro Páramo" . Me acerqué a un México en el que había mucha
reivindicación de lo mexicano, de lo indígena; aunque ya no vivía José
Clemente Orozco, pero todavía vivían David Alfara Siqueiros y Diego
Rivera y pude entrevistarlos en varias ocasiones. No viví la etapa en que
las mujeres iban a las fiestas vestidas de tehuanas, con huipiles, rebozos,
faldas largas pero supe que así lo hacían Alfa Henestrosa, María Izquierdo, Frida Kahlo, Rosa Covarrubias y muchas más que usaban trenzas
como Sofia Berna! que se veía preciosa. Mi propia tía, Pita Amor uso
trenzas hasta los 30 años y terúa un pelo maravilloso. Años después, siendo María Esther Zuno esposa del presidente Luis Echeverría, les pidió a
las esposas de los secretarios de Estado que se vistieran con trajes típicos
y ellas lo hicieron de mala gana: decían que las obligaban a ir de
huehuenches y chichimecas a Los Pinos a beber agua de chía y de jamaica
sentadas en equipales.

¿Qué reflexiones podríamos hacer entorno a la correspondencia que ha
habido en México entre las artes pMsticas y la literatura?
Cuando se iniciaron los Tres Grandes, ya Mariano Azuela escribía su
"Los de Abajo" que publicó primero en El Paso, Texas, Martín Luis
Guzmán publicó muy pronto sus Memorias de Pancho Villa y su extraordinaria novela La Sombra del Caudillo, también Nellie Campobello, la
única autora de novela de la Revolución Mexicana -a quien nunca se le
ha reconocido- con dos libros fuera de serie Cartucho y Las manos de
mamá... Desde luego, también estaban presentes Agustín Yáñez con su Al
füo del agua, una novela muy importante, y no se diga Ramón López

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

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�MEMORIA VIVA

MEMORIA VIVA
Estar sobre la twrra

Estar sobre la twrra

Realmente., empiezo a
saber del tema en
1953., que me inicio
como periodista.
Entrevisté a Alfonso
Reyes., a Octavio Paz.,
a Dolores del Río.,
María Félix., Carlos
Pellicer, Luis
Barragán., Juan Rufo
a Carlos Fuentes y
empecé a enterarme de
la literatura mexicana.

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Velarde. Y, como usted lo mencionó, están todos los autores de la novela
de la revolución, empezando con Mariano Azuela. Los de abajo es quizá
la que mejor refleja lo que fue la Revolución Mexicana. En esa época
estaban ligados el arte y la revolución, las artes entre sí, es el caso de
Manuel Maples Arce, por citar un ejemplo y los estridentistas, grupo al
que perteneció el grabador Leopoldo Méndez, fundador del Taller de
Gráfica Popular. Todos grababan, todos pintaban, todos escribían, todo
lo hacían entre todos, los unía la la revolución, el fervor en tomo a la
construcción de un nuevo país: México.Vasconcelos hablaba de una nueva
raza, por supuesto de vencedores. Hay que decir que Gabriel Figueroa,
por ejemplo, llamó al grabador Leopoldo Méndez para que le ilustrara
los títulos de sus películas, esto es, los títulos de "María Candelaria",
"Enamorada", etcétera aparecían encima de un grabado de Leopoldo
Méndez. El maestro ·Méndez trabajó mucho para el cine. Fue muy importante que sus grabados aparecieran en cine, porque su trabajo recibió
mayor divulgación. Entonces, hubó un tejido muy apretado entre la literatura, la pintura, la escultura, la cinematografia, las artes en general.

En los años sesenta, aparecen nuevas tendencias culturales, podríamos
decir que se deja a un lado este culto del nacionalismo y la revolución y
aparece en la literatura una visión critica y más amplia ligada a la modernización que experimentaba el país. Es una época también en la que,
después de la fuerte presencia del muralismo, el abstraccionismo es la distinción de una nueva generación de pintores. ¿Qué nuevas tendencias
culturales estaban naciendo en esos años, en su opinión?
Antes de los sesenta, surgió la generación llamada Generación de la Ruptura, en la que están Alberto Gironella, Vicente Rojo, Manuel Felgueres,
Fernando García Ponce, Lilia Carrillo, los dos hermanos Coronel, Pedro
y Rafael y una serie de pintores que Juan García Ponce, como crítico de
arte, impulsó, ayudó y defendió. Entre ellos estaba también José Luis
Cuevas, pero Cuevas siempre ha sido como un lobo solitario. Es una
generación de grandes amigos, entre ellos estaba el hermano de Juan
García Ponce, Femando que murió demasiado joven y ahora es reconocido en Yucatán, su estado, y la pintora Lilia Carrillo, gente que buscaba
otros caminos. Leonora Carrington no pertenece a ese grupo, ella es
surrealista pero su amigo Gunther Gerszo si se identificó con la
generalción de la ruptura. Leonora Carrington, Remedios Varo, Alice
Rahon, Wolfgang Paalen "se cuecen aparte", son totalmente otra tendencia. Vienen de Max Emst, André Breton, Yves Tanguy, Magritte, una
pintura ligada a Europa desde luego muy importante. A la Generación
de la Ruptura podríamos unir pintores de mayor edad como Alfonso

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¡ AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

Michel, Cordelia Uruetá, Juan Soriano que siempre abominó de Los
Tres Grandes, Orozco, Rivera y Siqueiros, siempre los criticó mucho.
Odió la frase de "no hay más ruta que la nuestra", de David Alfaro
Siqueiros. Quiso romper con el muralismo, con el nacionalismo, con el
Taller de Gráfica Popular, y con todas las tendencias socialistas que había en la cultura mexicana. En cambio, siempre tuvo una enorme devoción por Rufino Tamayo a quién quiso hasta el final de sus días.

¿Yen dónde ubicaríamos a Tamayo y a Toledo?
Tamayo es considerado el cuarto grande de los muralistas porque vivió la
misma época y tuvo los mismos problemas de creación, las mismas discusiones y se separó de los muralistas seguidores. Los propios Tres Grandes decían que Tamayo era un extraordinario pintor y sobre todo un
extraordinario colorista. Toledo es de una generación más joven que la de
la Ruptura, y es obviamente el mayor pintor de la actualidad. Es para mí
un hombre del Renacimiento porque no sólo su obra es extraordinaria
sino lo que ha hecho por su estado Oaxaca es también extraordinario, la
cantidad de museos, de colecciones que ha donado y que cuida él personalmente. Defiende el patrimonio artístico no solo de Juchitán sino de
Oaxaca en contra de malos gobernantes y de ingerencias de fuera como
la del McDonald's que pretendió vender sus feas hamburguesas en el
zócalo.
Por lo general, la trayectoria de un escritor pertenece a un grupo de padres con quien se identifica. En el mundo de Elena Poniatowska ¿quiénes
conformaron ese grupo?, ¿cómo era la relación con ellos?, ¿existieron proyectos comunes o con quien hubiera deseado tener una relación intekctual
más cercana?
En realidad, me considero muy ligada a dos escritores mexicanos, que
son más jóvenes que yo, a quienes les llevo cinco o seis años; Carlos
Monsiváis, con quien muchas veces, durante la época del terremoto, salí
a la calle a reportear, y José Emilio Pacheco que corrigió a escondidas,
tras de una ventana cerrada, La Noche de Tlat.elolco. Enrique Krauze habla
de nosotros tres juntos porque nos preocupan los problemas sociales,
nos reune en uno de sus libros sobre cultura mexicana, no sé si por la
gran amistad que tenemos y las afinidades que nos caracterizan o porque
ve rasgos comunes en lo que hemos escrito. Me siento muy identificada
con los dos, tanto con Monsiváis como con José Emilio Pacheco. En los
últimos años siento que todos los escritores trabajan solos. En alguna
época en los ochenta, nos reunimos María Luisa Puga, Silvia Molina y
yo; leíamos y nos apoyábamos y nos dábamos mucho cariño. Ya cada

lRAYECTORIAS

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�MEMORIA VIVA
Estar sobre /,a tierra

MEMORIA VIVA
Estar sobre /,a tierra

quien tomó su camino: Silvia es consejera cultural de México en Bruselas, Maria Luisa Puga hace quince o veinte años vive frente a un lago, en
una cabaña de madera en Zirahuen, Michoacán; sólo nos comunicamos
por carta. En realidad, me considero periodista, he trabajado con mucho
afán en el periodismo y no he pertenecido a ninguna escuela literaria, ni
he trabajado en algún taller, nunca, aunque fui becaria durante un año
del Centro Mexicano de Escritores.

¿Y cómo fue ese puente entre el periodismo y la literatura en el caso suyo?
Sigo haciendo las dos cosas, tengo libros que están ligados al periodismo,
como pueden ser Pal.abras cruzadas, que es concretamente un libro de
entrevistas, y los ocho tomos (de dieciséis que van a publicarse) de Todo
México que son entrevistas y libros de ficción, como pueden ser La flor de
lis, Paseo de /,a Reforma, De noche vienes, La piel del cielo, Lilus Kikus, etcétera, así como libros que están ligados a la investigación, a la crónica, a la
historia, al testimonio como pueden ser Hasta no vert,e Jesús mío, Fuerr,e es
el silenci.o, La Noche de T/at,elolco o Tinísima, este último es un libro basado
en muchas entrevistas que pude hacer a viejos comunistas mexicanos y
al último amante de Tina Modotti, Vittorio Vidali a quién le hice una
entrevista de trescientas y pico de páginas en Trieste, Italia.

En realidad, me
considero muy ligada a
dos escritores
mexicanos, que son
más jóvenes que yo, y a
quienes les llevo cinco
o seis años; ellos son
Carlos Monsiváis, con
quien muchas veces,
durante la época del
terremoto, salí a la
calle a reportear, y José
Emilio Pacheco.
106

Y ante la riqueza de la literatura mexicana, ¿qué nos podría decir usted
sobre la literatura en América Latina? y ¿cuáles serian aquellos rasgos
que les Juzn dado una dimensión universal?
Creo que a la literatura de América Latina le sucede lo mismo que a la
literatura mexicana: no se puede decir que hay un grupo como Los Contemporáneos, cada quien escribe lo que quiere y lo que puede. Ha habido
en Brasil extraordinarias escritoras como lo fue Clarice Lispector, de origen ucraniano y que no ha recibido el reconocimiento que merece. Actualmente están Nelida Piñón, quien es mucho más conocida, Lygia
FacundesTéllez, toda una serie de escritoras buenísimas, tan buenas como
Rubem Fonseca, por ejemplo. Y lo mismo sucede con las argentinas que
resultan mucho menos conocidas que los escritores. En general, las mujeres no han pertenecido a algún movimiento. Tampoco puede decirse
que los escritores del boom escribían lo mismo: Carlos Fuentes es muy
distinto a Gabriel García Márquez, muy distinto a Julio Cortázar y muy
distinto a Mario Vargas Llosa, aunque por ejemplo, Fuentes, García Márquez, Augusto Roa Bastps, Alejo Carpentier (el más grande de todos),
han escrito novelas acerca de un dictador. Ahora se les podría unir Mario
Vargas Llosa con La fiesta del chivo acerca deTrujillo en Santo Domingo.
Podría decirse que quizá entre Fuentes y Vargas Llosa hay muchos más

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afinidades, pero entre los otros no creo que las haya. García Márquez
entre ellos relumbra como un sol pero como mexicana le apuesto a Fuentes y quiero a Fuentes. Y luego, hay en México escritoras aisladas como
Rosario Castellanos, Elena Garro, quienes fueron grandes novelistas que
finalmente no tuvieron reconocimiento o lo tienen después de su muerte.
Desde luego, Rosario Castellanos es la más completa de nuestras escritoras porque es muy buena como poeta, como novelista, como cuentista,
como ensayista, cronista y hasta como periodista porque fue una muy
buena editorialista en el Excélsior de Julio Scherer, el mejor Excélsior.

Elena Poniatowska tiene muchas pasiones literarias, además de escucluzr
su opinión a mí me gustaría hablar de dos de ellas: una, la mujer que se
compromete con la verdad, que se hace parte de la historia y le da voz a
los oprimidos, aquéllos, los no escucluzdos, esto lo podemos percibir en La
Noche de Tlatelolco, Hasta no verte Jesús mio y Nada, nadie. Las
voces del temblor. La otra, la mujer que habla de la mujer libertaria,
aquella que se adelantó a su tiempo y vive su plenitud en un mundo
adverso, esto lo podemos apreciar en Tinísima, Querido Diego te abraza
Quiela y también en Hasta no verte Jesús mio, ¿qué nos puede platicar
al respecto, Elena?
Siempre he sentido que sin las mujeres México se caería en mil pedazos.
Las mexicanas son un elemento aglutinador como el resisto!, es decir,
mantienen juntas las cosas, las pegan, en torno a ellas giran los núcleos
humanos, los familiares, la sociedad. Sobre todo las mujeres más pobres,
recogen hijos que no son de ellas, sacan adelante a sus propios hijos,
quieren para ellos lo que ellas no tuvieron, están dispuestas a trabajar
mucho más con tal de sacarlos adelante, a lavar ropa ajena, a coser a
deshoras, a sacrificarse; no en el sentido feo de sacrificio, pero sí en el
sentido del amor a los hijos y a la vida. Siempre me han interesado las
mujeres, porque siempre me ha interesado lo que puede ser una sorpresa, una lección o un aprendizaje, y ese asombro me lo han causado mujeres como Jesusa Palancares, la heroína de Hasta no vert,e Jesús mío. Siempre busqué la diferencia, lo que no se me parecía, ni se parecía a mis
circunstancias. Tenía un interés por los ferrocarrileros y también tuve la
suerte de poder acercarme a los presos. Creo que para cualquiera que
quiere escribir, ir a una cárcel es la mejor lección, el mejor taller de escritura porque los presos están siempre dispuestos a contar su vida, a justificarse, a buscar la razón por la que están en la cárcel, siempre quieren
explicar por qué están ahí, cómo, dónde, cuando y por qué, para qué
vivimos y qué somos, decir que ellos no fueron culpables y por lo general
tienen razón porque los que deberían estar tras las rejas son todos los

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�MEMORIA VIVA
Estar sobre /,a tierra

MEMORIA VIVA
Estar sobre /,a tierra

Creo que para
cualquiera que quiere
escribir, ir a una cárcel
es la mejor lección) el
mejor taller de
escritura porque /,os
presos están siempre
dispuestos a contar
su vida) siempre
dispuestos a
justificarse) a buscar la
razón por la que están
en la cárcel.

políticos que se han enriquecido con nuestro pobre país. Su relato resulta
fascinante porque tienen su sensibilidad a flor de piel. Tuve la suerte, en
1959, cuando la gran huelga ferrocarrilera que paralizó al país y que
dirigió Demetrio Vallejo, de poder ir al palacio negro de Lecurnberri a
entrevistarlo con una grabadora así como a muchos otros presos Y en
1968, volví a la cárcel pero sín grabadora porque no lo permitían. Obtuve muchos relatos de vida y eso me sirvió muchísimo para los libros que
escribiría más tarde; desde luego, también para conocer a mi país y tratar
muy de cerca a su gente más desvalida. Incluso cuando salían libres, seguía la relación, nos frecuentábamos porque había nacido la amistad. En
la cárcel no estaban sólo los presos políticos, también estaban los "jotos",
es decir los homosexuales, en la Crujía J curiosamente, y los llamados
"conejos" que son los presos reincidentes, que a cada rato regresan, y
para quienes la cárcel es un palacio fantástico ya que viven mucho mejor
ahí -por lo menos comen todos los días- que en la calle.

Hasta no verte Jesús mío es una de las grandes nC1Velas mexicanas, am-

pliamente analizada por los estudiosos de la literatura contemporánea.
Está basada en la crónica testimonial de Jesusa Palancares, una mujer
marginada que vive con una gran fuerza interior, su realidad, en un
mundo que le es totalmente adverso. Pero esa misma lucha interior y esa
adversidad la encontramos en Tina Modotti o en la historia de amor de
. Angelina Beloff. ¿Son historias de la mujer que lucha por darle un sentido
integral a su vida? ¿existe algo que las una? ¿en contra de qué o a favor de
qué es la lucha de este tipo de mujer?
Es una pregunta muy interesante que escucho ahora con mucha gusto.
Sí, es cierto, estas tres mujeres tienen algo en común: su no dejarse vencer. La Jesusa no se deja vencer porque está en su carácter, en su manera
de ser más profunda, no podría ser otra cosa. Tina Modotti creo que es
mucho más compleja que la Jesusa porque más bien obedecería a la frase
de "lo que sea que suene" . Mientras que Tina Modotti es una mujer que
vive varias etapas en su vida, Jesusa no conoce más que la revolución y la
miseria, y luego la falta de agradecimiento por su participación en la
lucha. Su vida interior es su vida espiritual. Se hace a través de la doctrina del espiritismo; el espiritismo con el que ella se comunica con el más
allá, con los muertos, con sus protectores. Cree en la reencarnación como
una futura felicidad, la dicha que no conoce en su presente. Tina Modotti
es una mujer, al final de su vida, muy desencantada, muy dolida, y Angelina
Beloff aparece muy poco, porque el libro Qµerido Diego te abraza Quie/,a
es muy pequeño. También es u.na mujer que conoce el desamor, porque
finalmente Diego Rivera, que tiene con ella el único hijo hombre que

108

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 I SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

concibió, regresa a México y le dice que va procurar que ella lo alcance y
entre tanto se casa con Lupe Marín. La olvida totalmente, sin embargo,
para ella Diego Rivera es el único amor de su vida. Angelina viene a
México pensando que estará cerca de Diego Rivera; la sola idea de estar
en el mismo país la gratifica. Son mujeres que están unidas entre sí por,
como usted lo dice muy bien, porque no se dejan vencer; aunque a lo
mejor mueren en el esfuerzo. Tina Modotti, al final de su vida, conoce un
gran desencanto y una gran amargura. De Angelina Beloff no sabemos
mucho; sin embargo, después de las cartas de Querido Diego, te abraza
Quie/,a, la Secretaría de Educación Pública, publicó su diario en Rusia,
en Francia, curiosamente cercano a mi libro. Sobre Tina Modotti se han
escrito muchísimos libros; el primero: Tina Modotti, garibaldina e artista
lo escribió su último amante Vittorio Vidali y, enseguida, muchos investigadores norteamericanos se interesaron en ella, la pionera es Mildred
Consta.ntine. La vida de Tina Modotti está ampliamente documentada,
tanto que el último libro de la norteamericana Patricia Albers Shadows,
Pire, Snow no tuvo la repercusión que se esperaba, como queTina Modotti
saturó el mercado. Esto fue lo que me comentó en Berlín, su traductora y
autora de uno de los primeros libros sobre Tina, la ganadora del Premio
Casa de las Américas, Christiane Barkhausen.

Uno de los mejores libros publicados en los últimos treinta años en México, La Noche de Tlatelolco, constituyó un desafío a la versión oficial de
los hechos. Un acto de reafirmación plena por el desarrollo de esa nueva
cultura que estaba floreciendo en el país y que se pronunciaba por el derecho a la libertad de expresión, el respeto por la verdad y los procesos
sociales que la sostienen. Sin embargo, los estudiantes no tenían voz, eran
de alguna manera un grupo marginado por el sistema político autoritario. ¿Qué razones la motivaron para dar la cara de esa manera frente al
poder y contar la verdad?
En realidad pensé que cualquier periodista, que se considerara como tal,
si no escribiera sobre la masacre del 2 de Octubre y el m ovimiento estudiantil no era digno de llamarse periodista. También pensé que era lo más
importante que ha sucedido en México en los últimos años y que probablemente iba a ser lo más importante que sucedería en mi vida. En esa
época acababa de tener a mi segundo hijo, Felipe, y no fui a todas las
manifestaciones, pero sí a algunas. Yo lo estaba amamantando y m e lo
pude llevar metido en un rebozo, pero era un poco peligroso. Por ello, no
participé tanto, aunque sí después. A finales del 68, empecé a ir a la cárcel de Lecumberri, a entrevistar a los presos políticos, a Raúl Álvarez
Garín, lo mismo que José Revueltas, a Elide Gortari, a Armando Castillejos

TRAYECTORIAS

IAÑO

IV, NO. 10

1

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

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�MEMORIA VIVA
Estar sobre la tierra

MEMORIA VIVA
Estar sobre la tierra

"La Noche de
Tlateloko" es un libro
hecho con muchas
voces que se repetían:,
escogí fragmentos
de cada uno:,
fragmentos que me
impactaban para ir
armando este coro
plural:, este mosaico
de impresiones y
sentimientos.
1.10

-quien ya murió-, a Gilberto Guevara Niebla, a Luis González de Alba,
Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, Eduardo Valle "El buho", Manuel Marcué Pardiñas, a todos los que estaban presos; los visitaba en su
crujia. Mi esposo Guillermo Raro era muy amigo de Eli de Gortari y de
José Revueltas y los fuimos a visitar. Había muchas reglas para entrar a la
cárcel, era muy dificil entrar con una bolsa, una mujer no podía llevar
pantalones ya que un preso podía escaparse así vestido, las monas -las
celadoras- la esculcaban a una de una manera muy desagradable, además, a las mujeres pobres y a las casadas y con niños les hacían revisiones
genitales, era una verdadera prueba ir a Lecurnberri. Los presos políticos
me contaban las cosas que yo en la noche reconstruía; tenía que escribirlo de inmediato al llegar a mi casa, para que no se me borrara. Luego a
través de los abogados, ya que no puede sacarse nada de la cárcel, sobre
todo a través de Carlos Fernández del Real y de Carmen Merino, me
hacían llegar materiales, cosas que ellos pensaban me serian útiles o que
ellos mismos habían escrito, una larga carta de Heberto Castillo, por ejemplo, y así fui construyendo La Noche de Tlatewlco. Para rrú, escribirla resultó doloroso, pero mucho menos doloroso, desde luego, que el libro del
terremoto Nada, nadie. Las voces del tembwr, quizá porque era yo más
joven. El del 68 es un coro de muchísimas voces, ahí aparecen muchos
estudiantes, los muchachos me pidieron que no pusiera sus nombres porque tenían terror a que los metieran al Campo Militar Número 1, las
muchachas que también me pidieron que cambiara sus nombres al grado
de que ya no recuerdo los nombres de quienes me dieron su testimonio;
salvo el de los lideres, los que ya estaban en la cárcel, ellos no terrúan
decir lo que pensaban. Es un libro hecho con muchas voces que se repetían, escogí fragmentos de cada uno, fragmentos que me impactaban para
ir armando este coro plural, este mosaico de impresiones y de sentimientos.

¿Fue difícil su labor de periodista en ese año, en el que efectivamente
existía mucho temor por la represión?
No, nadie sabía que estaba haciendo el libro, ni yo misma sabía si se iba
publicar o no. Una vez vino a verme Nieves Espresate, ("Neus") que es
la directora de la Editorial Era, vio un montón de hojas en la mesa de
trabajo y me preguntó: "¿Qué estás haciendo?" Yo le dije: "Mira, es todo
lo que no me dejan publicar en Novedades, son todos los testimonios del
68". Me dijo: "A mí me interesa, yo te lo publico". En ese tiempo su papá
era todavía el director de ERA, se _llamaba don Tomás Espresate; a él sí le
mandaron una carta de amenaza diciéndole que iban a ponerle una bomba a la editorial. Él contestó que había estado en la guerra civil de España, que sabía muy bien lo que eran los balazos y la batalla, que no se iba

TRAYECTORIAS . AÑO IV, NO. 10 . SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

achicar ante las amenazas y que el libro de todos modos se iba a publicar.
Así que el mérito es de don Tomás.

Bueno Y de usted, que hizo un trabajo como periodista, que en ese momento no podía salir en los periódicos, pero que salió en un libro y que muchos
autores señalan que es uno de los más importantes -de /,o cual yo también
estoy de acuer~ publicados en México.
Sí, ahora ya se han publicado muchísimos más. Ahora, con motivo del
treinta aniversario, se publicó el de Julio Scherer García y Carlos
Mon~iváis, con todos los materiales del general García Barragán, pero
también antes Monsiváis había escrito mucho sobre el 68.

Pero éste se publicó en 1971.
Sí, el de Carlos Monsiváis, que se llama Días de guardar, fue el primero
que se publicó, pero también se publicó el de Luis González de Alba Los
días y /,os años; así que hubo, casi simultáneamente, tres libros del 68.

¿La Noche de Tlatelolco ha encontrado el alba?
Ha habido muchos cambios, hay una actitud mucho más crítica hacia el
gobierno, mucho menos bocabajeada de la que había antes. Por ejemplo,
el hecho de que Cuáuhtemoc Cárdenas ganara las elecciones para la presidencia -que le arrebató Carlos Salinas de Gortari- fue muy significativo: manifestaba el hartazgo con el PRI, la gente ya estaba harta de la
corrupción y de que no se le tomara en cuenta. Luego las grandes manifestaciones en 1994, cuando el ejército empezó a bombardear Chiapas y
al EZNL -Ejército Zapatista de Liberación Nacional- y claro, a los
chiapanecos; esas manifestaciones en el Zócalo también fueron muy significativas para detener el bombardeo. Ya hay una injerencia de la llamada sociedad civil, que supongo somos todos nosotros, aunque no sé qué
diablos es la sociedad civil. Porque no sólo es ir al Zócalo el día 15 de
septiembre a gritar "¡Viva México!", sino participar: lo vemos en los
manifiestos, en los periódicos, en periódicos opositores al gobierno, que
denuncian -como pueden ser La Jornada y la revista Proces&lt;r. Todo eso
pesa muchísimo y creo que tiene que ver con el 68. El subcomandante
Marcos siempre dijo que el 68 era una punta de flecha para sacudir las
conciencias de México y gritar: "¡Ya basta!". Fueron los indígenas quienes preguntaron, en 1994, cuando al firmar el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) se dijo que íbamos a pasar del tercer al primer mundo: "¿Qué van hacer con nosotros? ¿matarnos? Somos
11 millones de indígenas ¿van a exterminar a 11 millones?" Eso fue muy
importante.

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

1 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE

2002

11.1

�MEMORIA VIVA
Estar sobre la tierra

Los grandes escritores
han influido en otros
hombres; no han
cambiado el destino del
mundo pero influyen,
pueden ser definitivos
en la vida de quien los
lee y creo que esto
es importante.

MEMORIA VIVA
Estar sobre la tierra

En sus novelas usted nos regala una amplia y detallada descripción de la
vida cultural y social que recrean sus historias Y w hace con Paa:ncia_ Y
generosidad. Me acuerdo de las páginas de Hasta no_ verte Jesus ~o,
Tinísima, Nada, nadie. Las voces del temblor y recientemente La p1~l
del cielo donde otorga el tiempo y el silencio de las palabras para descnbir pau/adamente al personaje, su entorno e inclusive atiende ws más
simples detalles. ¿Es la literatura una invitación al silencio para conocer
y sentir la vida a través de las palabras?
.
,
La literatura también sirve en cierta manera para denunciar. No solo
cambia la mente de quien lee, también influye en su vida, y en las sociedades. Desde luego, los grandes escritores han influido en otros hombres; no han cambiado el destino del mundo pero influyen, pueden s_er
definitivos en la vida de quien los lee y creo que esto es importante. Gabnel
García Márquez es un poto la voz de América Latina. Es el caso ?e
cier tos libros, el caso de la Biblia, el caso de las tragedias y las comedias
de Shakespeare que nos han forjado y nos hacen lo que somos. Para
nosotros, en el habla hispana, es esencial El Quijote, es lo mejor que te_~emos dentro de nosotros mismos. Carlos Fuentes dice que relee El Qui;ote
cada año, ¡0 mismo el colombiano Álvaro Mutis, y que cada año lo disfrutan más le encuentran cosas que no le habían visto a lo largo de muchos años ~e lectura. El Quijote es un libro infinito, inagotable, es el libro
de la isla desierta.

En México y en el mundo entero se presenta el fenómeno del surgimiento
de la cultura light, justamente w opuesto a w que estamos hablando en
este momento, del ser humano despojado del sentido de la vida y sin compromiso. ¿Cuál es su opinión al respecto?
.
, _
_
Se dijo mucho, por ejemplo, que Laura Esqmvel hacia literatura light,
pero a mí me dio mucho gusto el éxito de su novela _Como agua para
chocolate. Recuerdo que escribí a petición suya y a traves de n uestra común amiga Jesúsa Rodríguez, la contraportada, porque me leí la novela
de una sentada y la disfruté. Esta novela estuvo dieciocho meses en la
lista de los best sellers del Nw ¾rk Times, que es uno de los periódicos
más importantes del mundo. Laura Esquive! acercó a muchos lectores a
la ficción, porque por medio de la novela, los lectores pueden acercars~ a
Ja historia e incluso a lecturas más serias, hasta a la filosofia, a la teologia.
Se habla y se critica mucho a la literatura light, se dice que no es literatura· creo que Christopher Domínguez -¿o Sergio González Rodriguez?in~entó el término de la literatura "ñora", la que hacen las señoras en los
talleres literarios, porque, en vez de ir al salón de belleza o darse un ma-

112

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 10

SEPTlEMBRE-OICIEMBRE 2002

saje, escogen darse un masaje en el alma, en el espíritu y asistir a talleres,
publican sus libros de cuentos o de poesía. Creo que ahi hay una injusticia, porque uno puede rechazar estos libros y decir "no es verdadera
literatura", o es literatura "light" -como lo han hecho los críticos-, pero la
realidad es que en mi país se venden muchísimos ejemplares de estos
libros aunque sean light y esos libros abren la puerta para otros mejores.
Antes del éxito del libro de Laura Esquive! se vendió muchísimo Picardía
mexicana, es quizá uno de los libros más vendidos. Lo tenía yo dedicado
por su autor Agustín Jiménez y es el único que he comprado dos veces, y
las dos veces ha desaparecido de los libreros. Se lo lleva cualquier persona que esté aquí esperando. Es un libro sumamente solicitado y lo mismo
ha sucedido con el de Laura Esquive!. Entonces, quizá lo light no sea tan
condenable porque hace que la gente que nunca ha abierto un libro probablemente lo abra.

Claro, podríamos decir que hay etapas en el desarrollo cultural de las
personas ...
Es que hay una maduración. Obviamente, uno de niño, de adolescente,
de joven, no lee lo mismo que leerá cuando llegue a la mayoría de edad. A
los catorce años - recuerdo-, leía unas novelitas rosas, historias de besos,
de amor, de novios, y "te casaste y fuiste muy feliz"; ya después empecé
a leer historias de misterio. Recuerdo una serie de misterio de Nancy
Mitford que leí en cantidades, y todas eran acerca de resolver tal o cual
misterio; no eran de matazones, ni de crímenes sino enigmas. Luego uno
empieza a leer cosas más serias o más severas, que te cuestan mucho
trabajo; a mí, por ejemplo, me costó mucho trabajo leer el Ulises de Joyce
y m e cuesta mucho trabajo -y sólo lo leo a cachitos-, el Paradiso de Lezama
Lima. Hay libros que, de veras, son de dificil lectura. Proust, por ejemplo,
y eso que mi idioma materno es el francés.

¿Qué significó para usted escribir una novela que evoca a su amado esposo, un astrónomo que con su telescopio buscaba indagar los enigmas del
más allá, alcanzar ws haberes de la vida y que haya resultado merecedora
del Premio Alfaguara de Novela 2001?
En realidad es la historia de un astrofisico. Escogí un astrónomo porque
yo estuve casada con uno, pero no quise hacer su vida sino basarme en
los conocimientos, y la información científica brindada sobre todo en los
libros que tengo, pero no propiamente en la vida de Guillermo Haro, el
fundador de la astronomía moderna en México. Ahora quisiera hacer
una biografia de Guillermo Haro, espero tener tiempo para hacerla, para
mostrar que La piel del ciew no es su vida, probablemente la biografia

TRAYECTORIAS

j AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

113

�MEMORIA VIVA
Estar sobre la tierra

MEMORIA VIVA
Estar sobre la tierra

resulte mucho mejor que la novela. Si él la leyera podría regresar de entre
los muertos y jalarme los pies y preguntarme: "¿Qué hiciste conmigo?".
Porque yo le atribuyo un montón de amores, de cosas que Guillermo
jamás vivió; además, podría hasta pensar que es una venganza. Sí, quiero
hacer su biografia, apenas tenga un hueco y me organice, nada más que
ahora estoy embarcada en otras tareas. Ahora me piden que haga una
infinidad de prólogos, de artículos, y dé muchas conferencias y presentaciones de libros de escritores jóvenes; sí quiero, de veras, encerrarme a
sólo escribir lo que quiero escribir, no lo que todo mundo me pide.

Y el premio, ¿qué significó?

La literatura es una

manera de estar sobre
la tierra y creo que es
un oficio que se ejerce~
se gesta. Para mí es un
oficio y sé que es mi
oficio; no sé si soy
buena o mala pero sé
que ejerzo el
periodismo y ejerzo la
escritura.
114

Fue un gusto desde luego, pero también vino en un momento muy trágico: me notifican el premio y al día siguiente mi mamá se enferma muy
gravemente de una pulmonía. Nos fuimos al hospital y mi mamá casi
asfixiándose, no podía respirar, murió el 22 de marzo. Además no pudo
probar bocado y me miraba con ojos de reproche. Para mí fue tremendo
tener que atender todas las exigencias derivadas del premio, que eran las
entrevistas, cuando yo lo único que quería era estar en el hospital con
ella. Además, yo estaba persuadida de que rrú mamá iba a vivir porque
así me lo dijeron los médicos; estuvo en un hospital que nunca le recomendaría a ser humano alguno, me parece horripilante, el Hospital Ángeles. Ahí operaron a mi mamá, le hicieron una serie de cosas absolutamente inecesarias y no pudo comer durante veinte días. Siento una gran
rebeldia contra las últimas semanas de vida de mi mamá. En el fondo el
premio me causó una angustia enorme, porque no podía ni disfrutarlo,
ni atenderlo, ni dedicarme a ello. Sí alcancé a decirle: "Mira mamá, me
saqué un premio"; su reacción fue: "¡Qué bueno!, porque ahora ya no
vas a escribir". Sentí, que para ella, el hecho que yo escribiera tanto, significaba que la desatendía. Mi mamá tenía ya 92 años y quince días antes
de morir, una semana antes de ir al hospital, vino manejando a misa a la
iglesia que esta frente a mi casa. Ella era muy religiosa y le gustaba mucho la iglesia de San Sebastián, en Chimalistac, a un costado de mi casa.
Era una mujer muy valiente, que les pedía muy poco a los demás, se
conformaba con muy poco, no quería molestar, era muy orgullosa. Me
resulta muy doloroso ahora no haberme dado cuenta que ella iba morir.
Los médicos dijeron: "En Semana Santa, la verá usted caminando" y les
creí porque claro, eso quería yo creer. Ella le dijo a Lorena Aspe, la esposa de su nieto Pablo Aspe que iba a morir y a mí nunca me lo dijo, no me
quería lastimar, y además yo la hubiera sacudido diciéndole que no, que
no era posible, como lo hice con mi papá. Toda la efervescencia en la cual
vivía me impidió darme cuenta de lo que estaba sucediendo, la verdad no

TRAYECTORIAS

! AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

entendía que me dieran el pésame, no quería entenderlo. Al poco tiempo,
murió un gran amigo suyo, Manuel Pliego de 93 años que la visitaba con
frecuencia y en cierto modo la cortejaba, la halagaba y su muerte me
afectó mucho. Comprendí que al llorarlo a él en forma tan desconsolada
estaba llorando a mi mamá. Sí, fue una alegria sacarme el premio, sobre
todo a mi edad. Por lo general, no les dan premios a escritores que tienen
poca vida por delante, quieren apostarle a alguien que va a escribir varios
libros, no a alguien que tiene diez años o quince años por delante, si bien
le va hasta los 80 u 85. Me gustó que me dieran el premio, me gustó
porque siempre me he considerado una periodista; pero el momento resultó nefasto por la muerte de mi madre, eso fue lo que sentí yo.

Podriamos decir Elena que en la vida uno no escoge los momentos, llegan
y se quedan, y mi pregunta seria: ¿es la literatura un puente entre el
mundo de los sentidos y el alma?
La literatura es una manera de estar sobre la tierra y creo que es un oficio
que se ejerce, se gesta. Para mí es un oficio y sé que es mi oficio; no sé si
soy buena o mala pero sé que ejerzo el periodismo y ejerzo la escritura.
Escribo desde 1953, el año que entra cumpliré 50 años como periodista.
Entonces, eso lo he hecho muchas veces y ha sido mi manera de vivir, mi
manera de resolver la soledad. Siento que le he dedicado demasiado tiempo
al periodismo y que debería haber dedicado más tiempo, por ejemplo, a
mis hijos, a mis amistades, a mi misma, sobre todo a mis hijos, pero ellos
me dicen que ya no les "toque ese vals", que siempre estoy repitiendo
que fui muy mala mamá, que los acostaba muy temprano para poder
irme a escribir, o que no los atendía lo suficiente por estar escribiendo.
Ahora pienso que los remordirrúentos son bastante inútiles, que hay que
salir adelante, porque si no me la viviría "chillando" porque mamá murió, "chillando" porque n o atendí lo suficiente a mis hijos -según yo-,
"chillando" por todo lo que no he hecho.

Elena Poniatowska siempre con una sonrisa, ¿cómo se construye esa alegria?
Yo no siento que sea yo una gente especialmente alegre aunque sé que
siempre le pongo buena cara al mal tiempo, que trato de no estar enfurecida o de mal humor. Sí, me he fijado, al ver los álbumes o las fotografías,
que casi siempre estoy sonriendo; qué bueno, mejor estar sonriendo que
enojado. Después de todo he sido una mujer muy, muy afortunada.

Ahora siento un remordimiento, porque desde un principio sabía que us-

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

1

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

us

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

MEMORIA VIVA
Estar sobre la tierra

El periodismo significa
estar en la vida de mi
país, de l,o que en él
sucede, en hacer el
acopio de ayuda para
mandarla a Mérida,
Yucatán, en recibir
todas estas cosas y
también en
preocuparme por
conocer a !,a gente, por
entrevistarle, por darle
voz a gente que
probablemente jamás
va leer un periódico.

Pero está bien ...

¿Qué significó el periodismo en su vida?
El periodismo significa estar en la vida de mi país, de lo que en él suce_d~,
en hacer el acopio de ayuda para mandarla a M érida, Yucatán , en rec1brr
todas estas cosas y también en preocuparme p or conocer a la gente, por
entrevistarle, p or darle voz a gente que probablem ente jamás va leer un
p eriódico, ni se va interesar, porque no saben leer ni escribir; ésa ha sido
parte de mi vida desde hace muchísimos añ os, desde que me inicié en
Excélsior, en 1953. Y los libros, pues sí necesitan más tiempo, más tranquilidad de espíritu; porque en el periodism o pueden salir las cosas más
0 menos bien y uno siempre tiene la excusa de la prisa, de que uno tiene
que entregar el mismo día en que uno hace la entrevista o el mismo dia en
que uno hace el reportaje. U no se dice: "Ni modo, yo quisiera haberlo
trabajado más pero no tuve tiempo". En los libros y en la literatura uno
no puede tener esa excusa; entonces uno dice: " Voy a dar lo m ejor que
pueda". Ahora trabajo, corrijo y recorrijo muchísimo, mucho, mucho;
eso lo comparto con dos de mis grandes amigos Carlos M onsiváis y con
José Emilio Pacheco, que no escriben sus libros, en realidad los reescriben.

29 de septiembre de 2002 --.,

1.16

El poder y el otro

ted era periodista y literata, y yo me volqué por la Elena Poniatowska
que está en la literatura...

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

M A RI O N IEVES

M

ichael Eisner ha dicho
en una frase indigna de
Michael Eisner, que Estados Unidos es blanco
del odio no por su ideología sino por
su libertad, su estilo de vida y sus productos. "Cuanta más gente haya en el
mundo que no puede tener esas cosas,
más nos odiarán. Así que la solución
es hacer que el resto del mundo tenga
nuestras cosas". Con semejante opinión reaccionó el presidente del imperio de las fantasías (The Walt Disney
Company) a raíz de los atentados terroristas del once de septiembre. Éstas sólo pueden ser palabras de un
hombre con una confusa visión de las
raíces del terrorismo. El terrorismo,
que es ya por sí mismo un problema
profundamente perturbador, se ha convertido también en una suerte de desafío que al parecer debiera conjurarse con el prodigio de una Disneylandia
global. Es decir, un mundo donde el
vértigo de las máquinas de jugar, la fantasía desbocada y el culto sacramental
por los cartoons condenan al olvido las
ofensas y ambiciones fatales de otras
culturas que, por inexplicable arrebato
de envidia, amenazan al único "modelo superviviente del progreso humano"
que queda para orgullo de Eisner. Las
palabras entre comillas son de George
W. Bush y ellas no remedian la arroTRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

gancia del empresario hebreo, pero sí
la explican. También es de Bush la frase en que sin lugar a dudas aquél se
inspira junto a buena parte de la prensa norteamericana: "Estados Unidos
fue blanco de un ataque porque somos
el faro más brillante de la libertad y
oportunidad en el mundo". Uno puede
leer en los artículos de The New York
Times -como advierte Noam Chomskytoda suerte de opiniones a propósito
de unos locos que los están atacando
"por ser tan magníficos".
El presidente de Estados Unidos de
Norteamérica reaccionó ante la pavorosa ofensiva de Al Qaeda con expresiones de controversia! alcance. No es
lo mismo vivir -como Eisner- de la fan-

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002
1

tasía, que fantasear con el poder, sobre todo cuando éste es tan descomunal que de pronto puede desvanecer
toda distancia entre lo fantástico y lo
real. Ese poder es hoy insospechable y
está fuera del alcance de cualquier noción histórica. César, en Roma, no pudo
tanto como Napoleón en Franela o
Hitler, en Alemania; pero ninguno de
ellos tuvo como tiene hoy el presidente
de Estados Unidos el poder de "hacer
que sean arrasadas grandes ciudades
en una sola noche y que en unas semanas se conviertan en páramos termonucleares continentes enteros", como
lamentaría Wright Mills hace medio siglo. Hoy, ese poder necesita una palabra rotunda para nombrarl o:
hiperhegemónico, ha propuesto
Ramonet, para definir una fuerza militarmente aplastante, cuyas riendas
están en manos de Bush como líder de
la primera potencia nuclear, espacial y
marítima, única en poseer una flota
bélica en los principales mares del planeta y bases militares, de avituallamiento y de escucha en todos los continentes, bajo el pretexto de que la "presencia de fuerzas americanas en ultramar es uno de los más profundos símbolos del compromiso de los Estados
Unidos con sus aliados y sus amigos"
según la más reciente actualización de
la "Estrategia de la Seguridad Nacio1.17

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

El poder y el otro

nal de los Estados Unidos", publicada
por la Casa Blanca en septiembre pasado.
No existen precedentes de tanto
poder en la historia humana, y tal vez
no ha habido tampoco un discurso que
defina mejor sus ambiciones como el
que han ido tejiendo las declaraciones
del presidente Bush desde el once de
septiembre hasta la fecha. Él se ha
empecinado en una cruzada que recuerda aquella célebre parábola de Kissinger acerca del cowboy: "ese personaje
romántico, asombroso, que avanza solo
sobre su caballo". Pero ahora el vaquero no cabalga solo. Aunque Kissinger
prefirió ignorarlo, veinte años antes que
él, Wright Milis aseguraba que los individuos de la minoría poderosa no eran
-no pueden ser- gobernantes solitarios.
Una comparsa de "fieles consejeros y
consultores, portavoces y creadores de

118

El poder y el otro

opinión pública son con frecuencia
quienes capitanean sus altas ideas y
decisiones".
Las ideas de Bush configuran un
discurso que reactualiza el proyecto de
un poder imperial en un mundo sin
fronteras. Rotas las nociones de contención, equilibrio, paridad, que se tradujeron durante casi medio siglo en paz
candente -o guerra fría, como prefieran-, el presidente norteamericano
intuye con arrogancia sin reservas que
la Providencia los empuja hacia la versión global de su destino manifiesto,
cuyos espacios desconocen los límites.
Bush se sabe solo -en el sentido
épico, heroico, romántico, que le im•
primió Kissinger a la idea del cowboy
como metáfora-. Su discurso redescubre destinos: "Esta noche somos un
país que despertó al peligro y fue llamado a defender la libertad"; conmi-

na, impone, impera: "Toda nación, en
toda región del mundo, ahora tiene que
tomar una decisión. Están de nuestro
lado, o están del lado de los terroristas"; sacrifica la verdad: "Odian nuestro éxito, odian nuestra libertad"; levanta estandartes: "El progreso de la libertad humana ahora depende de nosotros. Nuestra nación levantará la
amenaza de violencia contra nuestro
pueblo y nuestro futuro. Uniremos al
mundo en esta causa, por medio de
nuestros esfuerzos y nuestra valentía";
fantasea: "Las naciones amantes de la
libertad en el mundo nos respaldan.
Esta será una lucha monumental contra el mal"; delira: "Somos la sede de
la libertad"; sermonea: "Ésta no es la
lucha de Estados Unidos solamente. Y
lo que está en juego no es solamente
la libertad de Estados Unidos. Ésta es
una lucha del mundo. Ésta es la lucha

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10 I SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

de la civilización. Y ésta es la lucha de
todos aquellos que creen en el progreso y el pluralismo, la tolerancia y la libertad" y amenaza: "Advertiré a todas
las naciones que estos deberes involucran más que condolencias o palabras.
Ninguna nación puede ser neutral en
este conflicto".
Bush omite las razones más profundas de la tragedia. De igual modo
tergiversa los motivos lacerantes de su
beligerancia. No parecen tan magníficos los gobiernos que provocan tales
atrocidades que son, aunque injustificables, "respuesta a las atrocidades
reales de las cuales somos responsables", siguiendo a Chomsky. En declaraciones al semanario Weekly, el escritor norteamericano Gore Vidal confesó
que los estadunidenses, engañados por
periódicos y voceros oficiales, "No tienen idea de la magnitud de las travesuras de su gobierno. La cantidad de
ataques militares que hemos llevado a
cabo en contra de otros países sin haber sido provocados, desde 1947-48,
asciende a más de 250".
El pretexto de la "lucha monumental contra el mal" y otras consignas de
sabor mesiánico que disfrazan el oportunismo imperial son colocados en entredicho por razonamientos y circunstancias reveladoras. Un suspicaz e incisivo Carlos Fuentes no se deja pescar por la retórica de Bush y hurga en
el secreto a voces del ansia de control
de los recursos petroleros: "Arabia
Saudita, primer productor mundial de
petróleo, da cuenta con una reserva de
262 mil millones de barriles de la producción mundial de oro negro. En se-

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

gundo lugar se encuentre lrak con una
reserva de 130 mil millones. Y en quinto lugar, Irán con 90 mil millones. Basta sumar para entender que, adueñado de los recursos energéticos de lrak,
Estados Unidos se convierte(...] en la
primera potencia petrolera del mundo".
Para descalificarlos por criminales y
violatorios de la Carta de la ONU,
Ramsey Clark elabora una lista de probables argumentos:
Sus motivos [del presidente Bush]
pueden incluir salvar una presidencia
fallid que ha convertido una economía
sanada y el superávit del tesoro en pérdidas de trillones de dólares; llevar a
cabo su sueño -que se convertirá en
pesadilla- de un Nuevo Orden Internacional al servicio especial de los intereses de Estados Unidos; ajustar un
rencor famliar contra lrak; amenazar a
la nación árabe, a todo su pueblo de
una vez; golpear a la nación musulmana para debilitar el Islam; proteger a
Israel o hacer su posición más dominante en la región; asegurase el control del petróleo de lrak para enriquecer los intereses de Estados Unidos y
después dominar el petróleo de la región y controlar sus precios.
Las guerras de Bush son un pretexto imperial, no un proyecto civilizatorio.
Sus fundamentos son cómplices de un
pasado en que la arrogancia crecía tanto como la conquista desaforada de
nuevos territorios. Primero al Oeste de
los montes Apalaches, luego al Sur del
río Bravo, más tarde hacia ultramar.
Hoy, inútiles ya las fronteras naturales,
desaparecen también las fronteras de
la resistencia. Deberían respetarse más

I SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

las fronteras de la geografía humana
en un mundo donde, para un hombre
con tanto poder, el mundo aparece tan
sólo como el terreno para hacer inversiones y ejercer poder, sin preocuparse del otro, al que no se percibe, sino
como potencial enemigo. La suerte
parece echada a favor de nuevas aventuras imperiales. El legado de Hamilton
que proponía el dominio de Estados
Unidos sobre toda América le resulta
insuficiente, pero los medios para conseguir los nuevos propósitos continúan
invariables: las armas y el soborno, la
fuerza, el cinismo.
El ataque contra lrak se vende en
foros internacionales y en los grandes
espacios mediáticos como un acto inaplazable de justicia. El presidente Bush
procura por todos los medios convencer o sofocar a una comunidad internacional ofendida. A lo largo de una
estrategia de complicidades y actos ri·
tuales que incitan al chauvinismo nación adentro, e indignan afuera, se agotan las posibilidades de esperanza de una
solución pacífica del conflicto. "Dedicaremos [anticipó en la víspera de las acciones sobre Afganistán] todos los recursos bajo nuestro poder -todos los medios de diplomacia, todas las herramientas de inteligencia, todos los instrumentos para velar por el cumpli miento de la ley, toda la influencia fi.
nanciera y todas las armas necesarias
de guerra- a la interferencia y derrota
de la red global de terror". Tomada
Kabul, se dispone entonces a castigar
a lrak en una nueva guerra que, según
la Oficina de Presupuestos del Congreso, costaría de 6 mil a 9 mil millones

119

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

El poder y el otro

de dólares mensuales, más una cifra
superior a los mil millones mensuales
por concepto de una ocupación posterior. Todo ello por sus fueros, al margen de la comunidad internacional y de
la Carta de la ONU que llama a "Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir
actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios
pacíficos, y de conformidad con los
principios de la justicia y del derecho
internacional, el ajuste o arreglo de
controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz". Ignorando a
las Naciones Unidas y reactualizando
sus doctrinas hegemónicas, la administración Bush declara que "Estados
Unidos no dudará en llevar a cabo un
ataque preventivo contra sus enemigos,
incluso sin elaval internacional, y nunca más permitirá que su supremacía
militar sea puesta en entredicho".
Bush ha dicho tantas veces dentro
y fuera de los recintos de la ONU que
castigará a lrak con o sin el respaldo
de las Naciones Unidas, que habría sido
ingenuo pensar que buscaba tiempo
para obtener una moción de apoyo del
organismo internacional porque verdaderamente se interesa por la ONU. Pero,
por lo mismo, sería fatal creer que, al
menos en las actuales circunstancias,
Naciones Unidas serviría de algo. La
ingenuidad se paga con un desengaño
a tiempo; la fatalidad cierra todos los
caminos. A sabiendas de que tarde o
temprano los ingenuos se darán de

120

narices con la realidad, Bush aprovecha el ultimátum que logró arrancar al
Consejo de Seguridad, y la cómoda credulidad que detiene a muchos en una
paciente espera, mientras prepara la
jugada del desenlace fatal: lanzar una
guerra contra lrak cuando la comunidad internacional advierta que, en efecto, la ONU no sirvió de nada.
Tales conclusiones no son fortuitas.
Para los círculos de poder norteamericanos en ocasiones como ésta, la ONU
no ha sido en todo caso más que un
instrumento de ocasión o un espacio
incapaz de representar y dar cohesión
a los intereses de lo que la fiel Condoleezza Rice consigna como "una comunidad internacional ilusoria". No es tan
ilusoria la comunidad como la idea
misma de que no existe. Y hay también
demasiada gente no tan ingenua que
hace lo posible por advertir al mundo
de los peligros a que los arrastra
George W. Bush. Muchas voces lo hacen desde las mismas ciudades de

Washington o New York, como los intelectuales y artistas estadunidenses que
recientemente difundieron un llamamiento contra la guerra en el que apelan a las "personas con conciencia [a]
asumir la responsabilidad de las acciones de sus gobiernos" y se oponen a
las injusticias cometidas en su nombre, e invitan a los estadunidenses a
resistir frente a la guerra injusta, inmoral e ilegítima y la represión lanzadas
sobre el mundo por la administración
de Bush. En carta al secretario general
de Naciones Unidas, el ex fiscal general de Estados Unidos y presidente de
lnternational Action Center, Ramsey
Clark, advierte que "si se permite que
George Bush ataque lrak, con o sin
aprobación de Naciones Unidas, se convertirá en el enemigo público número
uno y Naciones Unidas será, peor que
inútil, cómplice de las guerras para
cuya prevención fue creada. Los pueblos del mundo tendrán entonces que
encontrar un medio para comenzar de

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

SEf'llEMBRE-OICIEMBRE 2002

nuevo si esperan acabar con el azote de
la guerra". E Ignacio Ramonet, director
de Le Monde Diplomatique, describe la
situación de manera dramática en su libro Las guerras del siglo XXI, editado por
Mondadori: "El terrorismo internacional
es la gran coartada: nace así la guerra
infinita, la supremacía del interés del
Estado sobre el derecho, la manipulación
cínica de la información [... ] y los aliados ya no son aliados, sino vasallos".
Bush no es un hombre inteligente,
dicho lo cual no añado nada nuevo a lo
mejor expresado por Carlos Fuentes,
Saramago o Fidel Castro. Con respecto a este tema, Henry Kissinger era ciertamente franco cuando confesaba hace
treinta años a Oriana Fallaci que "la
inteligencia no es tan importante en el
ejercicio del poder y, a menudo, desde
luego, no sirve". A un hombre sin talento como Bush no le faltó, sin embargo, el instinto para olfatear en las
circunstancias que todos conocemos
una coyuntura excepcional para su campaña. La conmoción de su país, que
salvo un domingo trágico en Pearl
Harbor jamás tembló por el fuego de
la guerra contra su territorio; la reacción internacional, que abrazó al pueblo norteamericano más allá de filosofías, resentimientos históricos, formas
de vida o credos religiosos; la profunda repercusión humana de la tragedia,
que cimbró a la gente buena de este
mundo y el impacto mediático-desaforado, mistificante, estremecedor-, todo
ello como reacción a los hechos del in-

TRAYECTORIAS

sólito septiembre, constituyen ese delicado mecanismo de relojería que es la
oportunidad, uno de los factores que Bush
ha pretendido capitalizar a su favor.
El discurso de Bush está lleno de
contradicciones desafortunadas. Cuando insiste en que la nación "fue blanco
de un ataque porque somos el faro más
brillante de la libertad y oportunidad
en el mundo" y no ofrece un solo argumento más allá de su nacionalismo
pueril, se infiere entonces que el terrorismo es un golpe de odio contra Estados Unidos por lo que tiene y por la
dimensión simbólica de lo que representa. ¿Quiénes son los terroristas? Los
que, al parecer, son arrastrados al odio
por sus propias carencias. Luego, Bush
quiere arrastrar al mundo a una guerra contra aquéllos, donde quiera que
estén. Si terrorista es, o puede ser, por
definición, quien no tiene lo que tienen
los magníficos, entonces el mundo está
lleno de "terroristas". ¿Saben cuántos
de ellos cruzan el río Bravo desde México todos los días por no tener lo que
tienen los norteamericanos? Se trata de
hacer ver que la violencia social es consecuencia de la pobreza. En realidad
deberíamos verlo al revés. Compartiendo una reciente observación de
Ramonet, es posible asegurar que el
mundo construido por la globalización
neoliberal en los últimos quince años,
con la complicidad de políticos
adocenados, es de una violencia social
y de una desigualdad aberrantes. El
director de Le Monde Diplomatique ha

I AÑO IV, NO. 10 , SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

recordado que 30 mil personas (diez
veces el número de las víctimas de los
atentados del 11 de septiembre) fallecen cada día por beber agua contaminada; que 30 millones de seres humanos mueren de hambre cada año cuando la producción agrícola mundial es
tan abundante que permitiría alimentar a la totalidad de los habitantes del
planeta; que cada tres segundos muere
un niño o una niña de una enfermedad
fácilmente curable por falta de medicamentos. Según el Informe sobre el
Desarrollo Mundial 2000/ 2001 , que
Michael Eisner seguramente desconoce, de los alrededor de seis mil millones de habitantes del planeta, casi la
mitad cuentan con menos de dos dólares diarios para vivir, mientras que de
ellos unos mil quinientos millones de
almas en pena viven en la más deprimente pobreza. Hay millones de fieles
cristianos que no tienen la esperanza
de viajar a Roma o a Jerusalén; millones de fieles musulmanes que no pueden cumplir el mandato de peregrinar
por lo menos una vez en su vida a la
Meca. Es inútil suponer que esas vidas
dolientes puedan soñar con un viaje a
Disneylandia. Ellos jamás tendrán las
cosas de Eisner. Entonces, casi tres mil
millones de desamparados, parias,
homeless corren el riesgo de convertirse en "terroristas" y ser devastados por
una guerra sin nombre lanzada por el
último bastión que les ofrecía una vida
sensata en esta Tierra, "único modelo
superviviente del progreso humano". ,a.,

121.

�CONTEXTOS

CONTEXTOS

Las culpas del padre

M1cHAEL BAuo, El padre de la novia. Jorge Zorreguieta, la sociedad argentina Y
el régimen militar, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2001, 244 pp.

Que Máxima Zorreguieta, una plebeya
argentina, se case con el príncipe heredero de la corona holandesa no pasaría de ser un hecho olvidable regis•
trado sólo por ese medio que los españoles llaman "prensa del corazón", si
no fuera porque su padre, Jorge Zorreguieta, ocupó un importante papel en
el régimen militar que gobernó Argentina· entre 1976 y 1983. El Ministerio
holandés de Asuntos Generales encargó a Michiel Baud, científico social holandés, un estudio que pudiera ubicar
los cargos políticos ejercidos por Zorreguieta en ese periodo, los objetivos
y la organización del gobierno militar Y
el contexto de la vida social argentina
en el que se dieron. No trata de la vida
privada de Zorreguieta, sino de sus
actividades públicas y, en especial, de
responder a tres preguntas fundamentales: ¿cuál fue el grado de compromi so o involucramiento personal de Zo•
rreguieta con la sistemática violación
de derechos humanos y el terrorismo
de Estado?, ¿cuánto conocimiento tuvo
Zorreguieta de esas violaciones? y ¿se
puede (co)responsabilizar a Zorreguieta
por esas violaciones?
Pero el libro va mucho más allá de
la discusión o el análisis sobre una
persona y es una síntesis y un repaso
de los procesos que se vivieron en ese

122

periodo: el anunciado golpe militar de
1976, sus objetivos políticos y econó·
micos, las divisiones y conflictos al interior de las fuerzas armadas, los cambios de mando y de política, el terrorismo de Estado y las salidas políticas -a
menudo falsas- ideadas y puestas en
práctica, con las consecuencias muchas
veces inesperadas.
Interesados en defender y rescatar
los valores de la "civilización occidental y cristiana" los militares argentinos
asumieron el control político y, por lo
tanto, de la represión, pero encargaron
a los civiles el saneamiento y modernización de la economía. El ministerio de
economía era en realidad un superministerio con tres secretarías y varias
subsecretarías: secretaría de Hacienda,
secretaría de Planificación Económica
(que incluía las subsecretarías vinculadas con la producción industrial) y
secretaría de Agricultura y Ganadería.
Esta organización respondía a la ideo-

logía de quien fuera el ministro, José
Alfredo Martínez de Hoz, que aceptaba
la disminución de la producción industrial como un elemento inevitable de la
modernización económica del país. Ello
era una de las tantas paradojas del régimen militar, que bajo la idea de modernización pretendía volver a la más
rancia tradición de la estructura productiva argentina, la de ser un gran
exportador de carnes y trigo.
La otra contradicción era que se
imponía por vía autoritaria un sistema
liberal a ultranza en lo económico, lo
que se sumaba a la contradicción por
excelencia de todo el periodo: un sistema totalitario en lo político y liberal en
Jo económico. Jorge Zorreguieta fue
secretario de Agricultura y Ganadería
entre marzo de 1976 y marzo de 1981
y toda su tarea estuvo enfocada a modernizar el sector agropecuario; sus
discursos no tocaron casi nunca aspee•
tos políticos y siempre intentó dar una
imagen de experto técnico.
La guerra sucia cedió el paso a la
guerra de las Malvinas en 1982 y ésta
abrió el camino para un retorno a una
cierta normalidad civil. Sin embargo,
los procesos vividos durante el régimen
militar dejaron secuelas en la sociedad
argentina, con estigmas que no han
desaparecido totalmente. La Comisión
Nacional por la Desaparición de las
Personas (CONADEP), presidida por
Ernesto Sábato, presentó en septiembre de 1984 un informe al entonces
presidente Raúl Alfonsín donde se de•
tallaban todas las atrocidades cometi das durante el régimen militar y, especialmente, sobre su carácter premedi-

TRAYECTORIAS

! AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

tado y organizado y no un simple resultado de circunstancias. El informe,
conocido por su título Nunca Más, fue
un best se/fer y, traducido a varios idiomas, dejó atrás toda posibilidad de
sepultar en la memoria todo lo sucedido. Sin embargo, los procesos posteriores de sanción a los militares y demás implicados y cómplices-incluyendo los silencios de numerosos grupos
de la sociedad civil- no tuvieron tanta
claridad y ello ha quedado, sí, como
una fuente de conflictos y contradicciones en la vida social y política argentina.
El régimen militar argentino, pese
a que en algunos casos hubiese pretendido estar afuera de la atención internacional, no pudo impedir que sus
acciones políticas y terroristas fuesen
discutidas y analizadas en el exterior.
Holanda no fue la excepción y, aunque
sus dirigentes políticos pusieron objeciones a la condición de los derechos
humanos en Argentina, sus empresarios siguieron haciendo negocios con
el gobierno militar. El libro reproduce
parcialmente documentos sobre ello y
permite entender mejor parte de la
política de los países de alto nivel de
desarrollo hacia el resto de naciones.
De estos acontecimientos y sus
consecuencias, con toda profundidad
y en un prolijo y detallado análisis, trata este libro que se convertirá en una
referencia inevitable para comprender
no sólo el pasado, sino también mu•
cho de lo que esta pasando en la Ar•
gentina de hoy.
José María Infante

TRAYECTORIAS

~
Un nuevo paradigma

RosALBA CASAS (coord.), La formación de
redes de conocimiento. Una perspectiva regional desde Méxíco, Anthropos ·
IISUNAM, Barcelona, 2001, 381 pp.
Dentro de los estudios sobre desarrollo tecnológico e innovación, las investigaciones sobre transferencia de conocimiento están adquiriendo especial
atencióP por parte de los sociólogos y
los antropólogos, un campo disciplinarjp generalmente adscrito al ambiente
de los ingenieros. Hoy por hoy, los estudiosos de las ciencias sociales están
incursionado en lo que parece ser un
nuevo paradigma: la formación de redes de conocimiento.
Los autores de este libro son miembros del Instituto de Ciencias Sociales
de la UNAM, quienes en los últimos
años se han orientado a estudiar los
flujos de conocimiento, la trayectoria
tecnológica y la formación de espacios
de conocimiento en diferentes empresas, lo que ha dado por resultado este

I AÑO IV, NO. 10 SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

libro que hoy revisamos.
"El objetivo de este trabajo es analizar la manera en que se construyen
redes de conocimiento a nivel local, el
grado en que ellas están contribuyendo a la formación de espacios regionales de conocimiento y evaluar su impacto en la creación de ambientes regionales orientados al desarrollo económico y social, a través del estudio
de diversas experiencias de colaboración en distintas localidades del país"
(p. 26).
Uno de los conceptos clave dentro
del planteamiento de los autores es el
de redes de conocimiento que tiene sus
raíces en la noción de "ambiente regio•
nal de innovación", que por cierto ha
sido definido como "el conjunto de instituciones académicas, industriales y
políticas que colaboran conjuntamente para impulsar las condiciones locales para la innovación" (p. 36).
La idea es detectar, en primer lugar, el conocimiento acumulado de las
instituciones; en segundo término, observar la transferencia de flujos de conocimientos entre distintos actores e
instituciones que forman las redes de
conocimiento que luego se construyen
a través de procesos de aprendizaje en
regiones específicas. De hecho, la parte principal de este libro es analizar
diferentes regiones y sectores, así como
instituciones.
En el capítulo segundo, se analizan
cuatro universidades públicas estatales y su relación con las empresas, entre las que se destaca la participación
de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, la Universidad de Guadalajara, la

123

�CON1EXTOS

Universidad Autónoma de San Luis Potosí y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Entre los resultados
que pueden mencionarse, está el hecho de que las universidades están
orientadas a la formación de recursos
humanos y sobre todo a la generación
de investigación; sin embargo, el estudio demuestra que no han sido utilizados suficientemente los recursos por
parte de las empresas, dado que la
demanda de éstos es muy limitada.
El tercer capítulo se enfoca a estudiar las asociaciones empresariales y
la construcción de redes de conocimiento, para esto se analizan las relaciones entre la academia, las empresas y el gobierno. Este análisis se hace
bajo un enfoque institucional, central
para la innovación. Además se estudia
el corporativismo que se basa en "estructuras jerárquicas, mecanismos de
coerción, membresía obligatoria e intercambios basados en poderes asimétricos y reglas burocráticas" (p.121).
Por otro lado, las redes se construyen sobre la base de pertenencias informales, intercambios voluntarios y multilaterales, relaciones personales y confianza, cooperación, reciprocidad y estructura flexible (p. 121).
Entre las asociaciones se encuentran: el Consejo Coordinador Empresarial, la Confederación de Cámaras Industriales, la Cámara de la Industria
del Calzado, la Asociación de Empresarios de Jalisco que, a pesar de la especialización, logran involucrarse en
redes de cooperación y pugnar por políticas que beneficien a sus afiliados.
El capítulo cuatro está orientado a

124

CONTEXTOS

la transferencia de biotecnología y la
formación de redes a nivel local, especialmente enfocado a los sectores agrícolas y la acuacultura. En este sentido,
la autora pone especial importancia en
el papel que juegan los centros de investigación; en segundo lugar, el aprendizaje que se da entre los actores y
cómo se transmite el conocimiento a
través de las redes y, en tercer lugar, la
dimensión regional. En este caso particular, se analiza el CINVESTAV-lrapuato, así como productos muy concretos
como son la fresa, la papa y el agave.
De esto, la autora deriva una serie de
conclusiones lo que le permite señalar
de manera contundente que "el problema de coordinación entre instituciones
es crucial para el fortalecimiento y creación de espacios y redes de conocimiento, tarea en la cual los actores institucionales mixtos son fundamentales
para que estas experiencias impacten
el desarrollo económico y social basado en el conocimiento" (p. 235).
El capítulo cinco pone su atención
a las telecomunicaciones mexicanas
concentrándose particularmente en el
CIATEQ de Querétaro, centro de servicios técnicos, y su relación con TV Azteca a partir de un proyecto de instalación de software que permitiera
controlar las variables climáticas de sus
estaciones remotas. Lo que permitió establecer una vinculación entre una empresa de TV y centro de innovación
creándose de esta manera una red de
conocimiento.
El último capítulo está dedicado al
estudio de las redes de conocimiento
en el sector de materiales, utilizando

la misma metodología que los anteriores investigadores, la autora llega a la
siguiente conclusión: "un elemento que
destaca en varias de las empresas a las
que hicimos referencia es que éstas
poseen algunos departamentos de I-D,
o de diseño, o en ausencia habilidades
para reconocer y acceder al conocimiento que desarrollan los centros de
investigación. De tal manera que son
elementos que contribuyen a que se
puedan compartir y complementar las
habilidades y competencias de los centros y algunos sectores particulares y
tecnologías en el centro de materiales"
(p. 350).
En conclusión, es un libro para una
audiencia especializada en asuntos de
ciencia y tecnología ya que ofrece desde una perspectiva socio-antropológica
una nueva herramienta de análisis: las
redes de conocimiento. Este enfoque es
altamente novedoso dentro de nuestro
país debido a que está procurando entender, desde un marco regional, la
manera como se da el flujo de información, se forman las redes y, sobre
todo, se aprende el conocimiento de
ciertos sectores de la economía. El libro es muy valioso por la posición que
tiene México en el índice de competitividad, uno de los más bajos en términos de desarrollo tecnológico, por lo
que es urgente establecer políticas de
ciencia y tecnología que nos permitan
mejorar nuestra posición a corto y largo plazo.

TRAYECTORIAS

Roberto Rebolloso Gallardo

AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

La sospecha y el dolor

Scon MAINWARING v MATTHEW SoaERG
SHUGART (comps.), Presidencialismo y
democracia en América Latina, Editorial
Paidós, Buenos Aires, 2002, 319 pp.

Las impresiones forman un tapiz superficial,
donde parecen desembocar caminos
ideales que conducen hacia otra realidad más
honda. La meditación es el movimiento
en que abandonamos las superficies, como
costas de tierra firme, y nos sentimos lanzados
a un elemento más tenue, donde no hay
puntos materiales apoyo. Avanzamos atendidos
a nosotros mismos, manteniéndonos en
suspensión merced al propio
esfuerzo dentro de un orbe
etéreo habitado por formas ingrávidas. Una
viva sospecha nos acompaña de que a la menor
vacilación de nuestra parte todo aquello se
vendría abajo y nosotros con ello. Cuando
meditamos tiene que sostenerse el ánimo a
toda tensión: es un esfuerzo doloroso e integral.

José Ortega y Gasset,
Meditaciones del Quijote

Existen, sabemos, temas cuya complejidad y realidad son tan latentes que
pareciera que vivimos en ellos, pero que
no sabemos cómo nombrarlos, cómo
hablar de ellos, por lo que solamente
nos queda la sospecha. La sospecha
que para Ortega, y para nosotros, consiste en que todo cuanto conocemos
resulte falso y que el dolor de los errores pueda ser muy grande.
De esta sospecha y su dolor trata
el libro Presidencialismo y democracia
en América Latina publicado por Editorial Paidós. Libro que trata de las "ventajas y desventajas" de los diferentes
gobiernos presidenciales latinoamericanos. Una de las pretensiones de la

TRAYECTORIAS

obra es proceder con escepticismo ante
ideas como que el presidencialismo en
general ha contribuido a crear problemas de ingobernabilidad y desestabilización de las democracias nacientes
latinoamericanas.
Se presenta un interesante examen
de variaciones entre diferentes sistemas presidencialistas, las implicaciones de estas variaciones para las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo y las consecuencias para la gobernabilidad y la estabilidad democrática.
En palabras de los autores:
"Sostenemos que los sistemas presidencialistas varían en formas importantes, sobre todo en relación con 1)
los poderes constitucionales asignados
al presidente y 2) el tipo de partidos y
de sistema de partidos. Exploramos
también el modo en que esas variaciones en los poderes presidenciales y en
el sistema de partidos afectan al desempeño de la democracia presidencial.
Creemos que la primera y reciente generación de estudios comparativos sobre el presidencialismo no siempre
prestó suficiente atención a estos te-

I AÑO IV, NO. 10 I SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

mas. Aunque reconocemos las importantes contribuciones de esta primera
generación de estudios comparativos,
creemos que las cuestiones relativas a
las variaciones entre sistemas presidencialistas y sus implicaciones deberían
ser colocadas en el centro de una nueva generación de estudios" (pp. 11-12).
El presidencialismo desde mediados de 1980 se ha convertido en un
tema importante de debate intelectual
y político. Debate que se ha visto fortalecido por la sucesión de transiciones
a la democracia que barrieron América Latina, el sur y centro de Europa,
Asia y África. En América Latina, específicamente existe la sospecha de que
el presidencialismo acaso habría contribuido en forma significativa al fracaso de las democracias en el pasado,
dado el predomino abrumador de sistemas presidencialistas en una región
asediada por la pobreza y la explotación.
Es esta sospecha y su dolor la que
puede llevarnos a encontrar una normatividad de lectura en este libro. El
dolor es el de la ausencia, de la carencia, de la pobreza. La sospecha de que
hemos estado sumergidos en sistemas
políticos deficientes; la sospecha de
que esto nos ha llevado al horror de la
miseria y al futuro negado. Los teóricos de la política generalmente separan la pobreza de la democracia, pero
indudablemente que en América Latina están unidas.
Baste leer el análisis que hace
Jeffrey Weldon titulado "Las fuentes
políticas del presidencialismo mexicano" para poder entender una óptica del

125

�CONTEXTOS

fenómeno y todo su peso histórico. Para
Weldon existen claramente cuatro condiciones político-históricas necesarias
para la existencia del presidencialismo
mexicano:
"Hay cuatro condiciones necesarias
que dan cuenta del presidencialismo en
México: 1) un sistema presidencialista
basado en la Constitución; 2) un gobierno unificado, en el cual el partido gobernante controla la presidencia y ambas Cámaras del Congreso; 3) la disciplina en el interior del partido gobernante; 4) un presidente que es líder
reconocido del partido gobernante. Si
alguna de estas cuatro condiciones
dejara de existir, entonces el equilibrio
del presidencialismo comenzaría a quebrarse. Si alguna de las tres últimas
condiciones ya no se verificara, entonces el presidente mexicano tendría sólo
poderes constitucionales, y perdería los
poderes metaconstitucionales por los
que se ha identificado a los ejecutivos
mexicanos" (pp. 177 -178).
Condiciones que sin duda han tenido costos económicos y políticos; condiciones que han estado cambiando el
presente mexicano de los últimos años.
El artículo de Weldon aborda al final y
apresuradamente el sexenio de Ernesto Zedilla, ya que lo que más le preocupa es comprobar la existencia del
presidencialismo mexicano. No tiene la
visión del sexenio foxista de los últimos
años, lo que le resta credibilidad. a sus
afirmaciones.
En cambio, el capítulo titulado "Pluripartidismo, federalismo fuerte y presidencialismo en Brasil" de Scott Mainwaring, permite observar la compleji-

126

CONTEXTOS

dad del sistema político brasileño de
una manera profunda y seria. Se nos
explica históricamente la presencia de
un federalismo fuerte y de un presidencialismo débil (quizás con la excepción
del periodo de dictadura militar de
1965-1985 y antes con Getulio Vargas;
el federalismo fuerte es una característica brasileña de los primeros 50
años del siglo XX). Mainwaring apunta:
"A pesar de sus poderes constitucionales formidables, los presidentes
requieren de apoyo parlamentario para
sancionar la legislación común. Aunque
establece un desequilibrio· de poderes
favorable al presidente, la Constitución
de 1988 reconoce al Congreso algunos
poderes significativos. El Congreso es
un actor clave en el proceso legislativo
ordinario; con la excepción parcial de
los decretos presidenciales (que requieren de aquiescencia pero no de aprobación parlamentaria), ningún proyecto se convierte en ley sin aprobación
del Congreso'' (p. 118).
El volumen es compilado por Scott
Mainwaring y Matthew Soberg Shugart.
El primero es director y profesor de
Gobierno en la Universidad de Notre
Dame, es autor o coeditor de Building
Democratic lnstitutions: Party Systems
in Latín America (Stanford University
Press, 1995), lssues in Democratic
Consolidation: The New South American
Democracies in Comparative Perspective (University of Notre Dame Press,
1992) y The Catholic Church and Politics
in Brazil, 1916--1985 (Stanford University Press, 1986).
Por otro lado, Matthew Soberg
Shugart es profesor asociado de Cien-

cia Política en la Universidad de
California, San Diego; es coautor, con
Rein Taagepera, de Seats and Votes: The
Effects and Determinants of Electoral
Systems (Yale University Press, 1989)
y, con John M. Carey, de Presidents and
Assemblies: Constitutional Design an
Electoral Dynamics (Cambridge University Press, 1992).
Gustavo Herón Pérez Daniel

DFS: una historia inconclusa

La Charola.
Una historia de los servicios de inteligencia en México, Grijalbo, México, 2001,
SERGIO AGUAYO QuEZADA,

413 pp.

La realidad supera la ficción, fueron las
palabras que pensé, al concluir la lectura de La Charola, uno de los libros
más vendidos en los últimos meses
desde su presentación en noviembre de
2001 (en su primera reimpresión vendió más de 10 mil ejemplares en tan

TRAYECTORIAS

AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

sólo diez días). Sergio Aguayo Quezada,
investigador jalisciense del Colegio de
México, estructura en La Charola, lo que
vendrá a ser el primer libro que presenta de manera integral y sistemática
lo que han sido los Servicios de Inteligencia en México. Aguayo Quezada
aborda de forma valiente uno de los
temas más escabrosos de la historia y
esencia de este país. A través de sus
once capítulos se va entretejiendo la
crónica de la estructura y los métodos
que desde hace ya poco más de 80 años
han empleado los servicios de inteligencia mexicanos, con los diferentes
nombres que han tenido desde su creación, para vigilar, controlar, reprimir, e
incluso, eliminar a los opositores, enemigos del régimen.
Si como dicen los estudiosos, los
servicios de inteligencia de un país son
reflejo de la sociedad a la que sirven,
resulta inquietante ver la historia de
éstos paralela con la de la sociedad
mexicana de las recientes tres décadas.
Baste recordar que hasta hace algunos
años "la charola" (identificación de metal que portaban los integrantes de la
Dirección Federal de Seguridad -DFS-,
su nombre en la época de mayor poder)
era sinónimo de delincuencia y corrupción.
Aguayo Quezada hace una retrospección hacia los inicios de esta institución cuyo objetivo de resguardar la
seguridad y el orden de esta nación, se
desvirtuó en algún momento, o bien,
sus protagonistas confundieron el sentido de tales términos. De pronto, la
lectura me supo a una novela de realismo mágico, el que sólo aparece en

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10

América Latina, pues con las características de uno de los "personajes" de
esta historia, imaginé como si Aguayo
Quezada, citando a Ernest Gruening, estuviera resumiendo las características
de algunos integrantes de esta institución: "¡[Él] es inteligente, agudo, simpático! ¡También es un asesino y un
ladrón! Esto sólo puede pasar en México" (p.147).

Y no es para menos tal imagen,
pues parece ser que en los servicios
de inteligencia mexicanos de hace pocos años la impunidad era la regla,
porque en la DFS el conocimiento fue
reemplazado por prejuicios; baste subrayar, según señala el autor, que en
un estudio psicológico aplicado a sus
integrantes a finales de la década de
los sesenta, resultó (aparte de que 60%
no rebasaba los estudios de preparatoria) que entre sus filas había "poco
contacto con la realidad y baja moral",
sentimientos agresivos hacia el entorno y poca sensibilidad ante el dolor.
Producto de la ignorancia habría de ser
una pobre capacidad intelectual y estratégica.
Aunada a estos factores estaba la
"ley de recomendados" que volvía casi
imposible filtrarse a la organización
desde el exterior, dándole al grupo un
carácter elitista.
Durante mucho tiempo, la sociedad
miró callada las actitudes prepotentes
y agresivas de aquellos agentes que
hacían jactancia de la corrupción, debido a esto fue que a principios de los
sesenta surgiera una oleada de movimientos guerrilleros, que se alzaban
contra tales condiciones. Estas guerri-

SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

llas habrían de convertirse en el principal enemigo de la seguridad nacional,
dolor de cabeza para la DFS, pretexto
para ganar popularidad y quedar como
héroes ante la nación; y lo que era en
realidad y de alguna manera sólo un
factor irritante ante el gobierno, se convirtió en un desastre en los sangrientos setenta, que aún en la actualidad
muestra secuelas, pues los desaparecidos (el mayor castigo que podía aplicar la DFS era la desaparición) hoy representan todavía asuntos sin resolver.
Aguayo Quezada relata en La Charola las maneras en que logró tener acceso
a los archivos de esta institución, resguardados actualmente en el Centro de lnvest igación y Seguridad Nacional
(CISEN), investigación de donde se desprende una gran cantidad de datos que
le ayudan a dar forma a este libro, quedando bien claro, sobre todo en los
anexos, algo que es delicado y motivo
de numerosos cuestionamientos en una
institución de este calibre: la ambigüedad permanente en el lenguaje de los
cuerpos de seguridad mexicanos, mezcla de precisión y errores, de información relevante con lo intrascendente. Y
es que en estos ambientes: "Nada es
lo que parece. La verdad es, en el mejor de los casos, endeble, relativa y
siempre elusiva" (p. 279).
Es interesante la forma en que el
autor esquematiza la información, y las
fuentes que consulta para su texto.
Según los cuadros estadísticos que
presenta, hubo una mayor cantidad de
desaparecidos en los años 1974 y
1977, respecto a los otros años . Entrevistas a amigos y familiares de los

127

�CONTEXTOS

CONTEXTOS

involucrados resaltan las formas de tortura empleadas por la DFS contra sus
enemigos, las reacciones actuales de
familiares que siguen buscando hijos
perdidos, y la actitud respecto al fruto
de la mu~rte de aquellos que murieron
peleando.
A pesar del gran poder que poseía
la institución en aquellos tiempos, habría de llegar un declive, entre cuyas
causas pudieran estar algunos factores
como la corrupción, la asociación y
apoyo de la institución al narcotráfico,
la obsesión y la paranoia de sus dirigentes, los delirios de persecución, los
métodos perversos de eliminación, la
ignorancia, el descaro, el elitismo, etc.
Es a partir de las reformas comenzadas por la Dirección de Investigación y
Seguridad Nacional (DISEN), su nombre de 1985 a 1989, que empezó a
observarse un nivel educativo más alto
en los cuerpos de la institución (la
mayoría contaba para entonces con un
grado académico mínimo de licenciatura) lo que se traduce en una visión
diferente de las cosas, había otro grado de compromiso y actitudes un poco
más coherentes con las necesidades de
los sistemas de seguridad de un país.
Reflejo de esta nueva perspectiva fueron los distintos métodos de represión,
un poco más moderados, empleados
por el ejército, respecto a las dos décadas anteriores. Ya en los noventa, la
institución terminó siendo un "Centro"
(el CISEN), ya que el ser una "Dirección" implicaría cierta carencia de autoridad, y al convertirse en una "Subsecretaría", caería en un burocratismo
excesivo.

128

Actualmente -como señala Aguayo
Quezada- quedan innumerables cabos
sueltos entorno a los métodos de control y funcionamiento empleados por
los servicios de inteligencia mexicanos,
a la información resguardada en sus archivos, a su historia y sus dirigentes; y
aunque desde el exterior a veces parece no haber mucho que pueda hacerse
para resolverlos, se desprenden de este
texto (que quizás "sin querer" resulta
una crítica sagaz al sistema) ideas
propositivas para mejorar las condiciones de nuestro país (que _es a fin de
cuentas lo que todos queremos) donde este documento resulta una valiosa
herramienta porque: "para construir la
democracia es indispensable retomar
y controlar el aparato de seguridad,
tarea que se facilita entendiendo su
origen y funcionamiento" (p. 20).
Donde, a decir de Aguayo Quezada,
las ideas se centrarían en buscar que
los cuerpos de seguridad nacional sean
lo que no han sido hasta ahora: estables institucionalmente a través de la
creación de una Ley de Seguridad Nacional, factores que le permitan darle a esto
un cariz democrático, facultando a la sociedad para supervisarlos y estar al tanto de lo que acontece dentro de sus filas.
Con documentos como La charola
se entreabren para nuestros tiempos,
nuevos panoramas donde gente con
actitudes férreas siguen propugnando
por desatar cabos y buscar coherencia
en nuestra sociedad, en pos de condiciones de vida más claras y mejores,
dignas de este pueblo.
Angélica Hemández

Los límites del hombre
faMAR ALTVATER y BIRGIT MAHNKOPF,

Las limitaciones de la globalización.
Economía, ecología y política de la
globálízación, Siglo XXI Editores,
México, 2002, 433 pp.
Una conclusión abrumadora de la lectura del libro de Altvater y Mahnkopf
es la comprensión crítica del alcance y
complejidad del fenómeno de la globalización, tan discutido y profusamente
estudiado en los últimos lustros. En
m'edio de un debate que recorre los
más extensos espacios del pensamiento contemporáneo, Las limitaciones de
la globalización ofrece una visión panóptica de algo que más allá de un concepto en boga constituye un complejo
proceso cuyos antecedentes se remontan a los grandes descubrimientos del
siglo XVI, tesis con la cual los autores
comienzan su estudio de la globalización como proceso de transformación
global que concluirá manifestándose a

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

principios del siglo XXI, por un lado,
como un proceso sin alternativas; mientra~ por otro, se revela cada vez más
como "una carga explosiva social y,
posiblemente, una trayectoria de desarrollo que lleva a la catástrofe ecológica". Esta severa conclusión marca el
tono de un grueso y bien documentado volumen que se caracteriza además
por el abordaje enciclopédico del tema,
inseparable de los contextos de la historia, la sociedad, la economía, la política y la ecología, en medio de los cuales es minuciosamente examinado.
Pero no es el pesimismo, sino la crítica apoyada en copiosos fundamentos,
lo que conduce el análisis de los autores para quienes "el mundo ya no es
un lugar ancho y ajeno". Ahora, gracias
a la Internet y a los vuelos baratos apuntan-, se ha "democratizado" para
algunos, mientras una masa de desposeídos no tienen acceso a sus placeres. Y entonces sucede que la globalización no es "compresión de tiempo y
espacio, sino el incremento de las distancias y la exclusión de las gratificaciones que proporciona la cercanía. Así
pues, la globalización también crea
nuevas fronteras". Al tratarse, como en
efecto demuestran los autores, de algo
más que de una expansión en el tiempo y de una aceleración en el espacio,
promueve "la usurpación de los mundos de la vida y de la naturaleza y de
su subordinación a la racionalidad de
la explotación". Entre estos mundos
colonizados están los propios refugios
vitales de hombres y mujeres obligados a abandonar su identidad individual
y social bajo la avalancha de un mundo

TRAYECTORIAS

I

fabricado por los imperativos y "la
mano invisible" de un mercado fuera
de todo control. Otra de las valiosas
conclusiones de esta obra sostiene que
la tendencia a la globalización tropieza con barreras económicas, sociales,
políticas y, no en último lugar, ecológicas, "porque la globalización tiene lugar en el planeta Tierra y éste posee
una superficie finita, un contenido material finito, una oferta de energía solar limitada, una biosfera que no puede ser explotada al infinito[...] Debido
a la limitación de la capacidad de carga del planeta el paraíso terrestre se
ha perdido definitivamente". Este libro,
a mi juicio, no es sólo el estudio sobre
un fenómeno perturbador que ya tropieza inexorablemente con las barreras
que analizan los autores, sino el examen de los límites que debe imponer•
se el hombre para su propia supervi·
vencía.
Mario Nieves
Lectura para pensar

y ANTONIO NEGR1, Imperio,
Paidós, Buenos Aires, 2002, 432 pp.

M1cHAEL HARDT

El concepto imperio y el término que
lo designa han caído en desuso en el
discurso político habitual de nuestra
época. En tiempos de globalización, las
palabras duras del lenguaje político
deben ser eufemizadas, para crear la
fantasía de estar viviendo en el mejor
de los mundos posibles. Y para quienes viven en el llamado primer mundo
quizá pueda convertirse en realidad,

AÑO IV, NO. 10 I SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

pero para quienes estamos excluidos
de las migajas del banquete, la lucha diaria por la vida en términos de sufrimiento parece no tener un fin, pero tampoco
ese fin es siquiera vislumbrable.
El texto ha tenido un gran impacto;
tanto, que en su corta vida ya reconoce tres impresiones. El punto de partida de los análisis, la definición de imperio, trata de situar a este tipo de sujeto político en la nueva estructura de
dominio del sistema mundial, donde el
espacio concreto del territorio ha dejado de ser el centro del origen del poder para transformarse en una simple
herramienta más de las formas de dominio. Esto se corresponde con las
transformaciones estructurales en los
modos de organización de la producción y el trabajo, donde la producción
de elementos tangiblemente concretos
("materiales", dicen los autores) ha cedido a favor de una producción intelectualizada, comunicativa. Se presenta,
entonces, uno de los elementos cuestionables del texto, al hacer coincidir la
modernidad con la industrialización

129

�CONTEXTOS

pura y dura, proponiendo caracterizar
como posmodernización los procesos
actuales de producción donde lo
mediático ocupa la primacía. Y no es
cuestionable ello, en cuanto supone una
crítica a posiciones de estilo rostowiano
-sin duda indefendibles- sino porque
una reducción de los procesos de modernización a los de industrialización
implica una visión reducida de aquélla
e ignora las vicisitudes de las industrializaciones tercermundistas.
Cuestionable también, aunque por
otros motivos, es la ecuación imperialismo/imperio = modernidad/posmodernidad. La distinción en esta ecuación se debe a la ya mencionada definición de imperio, prescindente de la
posesión directa de territorios.
Pero el texto tiene muchas virtudes
que son las que, seguramente, le han
dado su fama y difusión. La primera es
aportar elementos para la comprensión
del nuevo orden mundial surgido después de la caída de la URSS. El orden
imperial establecido por la única po-

130

BREVIARIO

tencia surgida posteriormente, debe
establecer una paz imperial para la cual
se justifica la bellum justum. Escrito
antes de que Bush asumiera la presidencia de los Estados Unidos, se anticipa la realidad que ahora estamos viviendo: la necesidad de una guerra justa, idea que según los autores había
desaparecido desde el medioevo.
Lo segundo es una interpretación del
proceso histórico de la formación de los
modernos Estados que muestra cómo el
cuerpo patrimonial del Estado monárquico se transforma en una nueva esencia
trascendente, la nación. Pero este proceso de construir la nación se convertiría,
en muchos casos, en una pesadilla ideológica. El siglo XX vio llevar al extremo
esta condición, que de pesadilla ideológica pasó a la más cruel, sanguinaria y
enferma etapa de la humanidad.
Lo tercero es la crítica lúcida a la
condición ideológica del eurocentrismo, presente aún en quienes como
Bartolomé de las Casas - y sin duda con
las mejores intenciones- trataron de

mostrar la unidad esencial de la especie humana. Texto de reflexión sobre la
historia humana de los últimos siglos,
el problema de la colonización y su
contrapartida, la descolonización, aparecen una y otra vez como necesitados
de una cierta forma de exorcismo: es
sólo mediante un retorno reiterado a
sus espacios que puede entenderse por
qué los países de la "avanzada de la
civilización" fueron capaces de caer en
contradicciones de tan grueso calibre.
Por último, aun cuando los análisis
pudieran poseer un trasfondo pesimista, la conclusión es esperanzadora: la
idea misma de imperio connota una
crisis, de manera que todo imperio está
condenado a disolverse y desaparecer.
Lectura para pensar, quizá no presente
una solución al destino humano, pero
sí una condición imprescindible. No
será sino hasta que podamos explicar
las condiciones de ese destino cuando
podamos dominarlo.

TRAYECTORIAS

José María Infante

AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

LA LÓGICA DEL JUEGO

THE LOGIC OFTHE GAME

LA NOCIÓN DE CAMPO EN LA PERSPECTIVA
DE PIERRE B OURDIEU

THE NOTION OF FIELD FROM THE VIEWPOINT
OF P IERRE BOURDIEU

Alicia B. Gutiérrez

Alicia B. Gutierrez

El concepto de campo es central en la perspectiva de Pierre
Bourdieu, en la medida en que permite construir el espacio de juego donde se insertan las prácticas sociales que
son analizadas. Su verdadero valor está asociado a una
problemática de investigación concreta. Las características esenciales de su construcción son: la puesta en marcha
de un pensamiento relacional, que pone el acento en las
relaciones y no en las sustancias, y la incorporación de la
dimensión histórica. Ambas características implican consecuencias metodológicas que deben tenerse en cuenta a
la hora de abordar la realidad social. Asumiendo la analogía con el juego, se analiza la génesis del ca.mpo, las propiedades generales y lo que aIIi se juega, la dinámica de ese
juego y su relación con el espacio social global, y se señalan las principales dimensiones metodológicas que supone, aludiendo a sus posibilidades heurísticas.

From Pierre Bourdieu's viewpoint, the concept of fi,eld is
central because allows to build the play space where the
social practices under analysis are imbedded. Its true value
is associated with the issue of concrete research. The essential features of its construction are: to start a relational
thought where relations-rather than substances-are emphasized, and the incorporation of the historical dimension. Both features involve methodological consequences
that must be considered at the time of approaching social
reality. Assuming the analogy with the play, the author analyzes the genesis of fwld, its general properties, and what
sort of play is taking place there; as well as the dynanúcs of
this play and its relation with the overall social space, highlighting the involved main methodological approaches alluding to its heuristic possibilities.

EL OFICIO DE PENSAR

THE OCCUPATION OF THINKING

VISIONES Y PAPELES DE PIERRE B OURDIEU

VISIONS AND PAPERS OF PIERRE BOURDIEU

Bruno Pé(J,uignot y Pierre Tripier

Bruno Pé(J,uignol and Pierre Tripier

Grande ha sido la voluntad de los detractores de Bourdieu
por reducir su obra a algunos de sus rasgos mientras que
sus más fieles discípulos le atribuyen el descubrimiento de
una parte de las concepciones que la sociología había acumulado antes de que estuviera en edad de escribir y de
discurrir. Buscando reconocer sus más importantes aportaciones, los autores de este ensayo repasan brevemente
los momentos y las partes más importantes de su vasta y
evolutiva obra. Destacan las nociones de violencia simbólica, habitus, campo y ca.pita! que emplea para estudiar y explicar las relaciones de poder y su legitimidad en una situación social determinada. Ilustran su tarea como editor
y traductor desde Ediciones de Minuit, y como investigador de la situación de los medios populares en Francia
que dará por resultado la publicación de la obra colectiva
La Misere du Monde, en la cual introduce varias innovaciones metodológicas. Al final abordan la fundación de su
laboratorio de investigación, de donde surgirán muchas
generaciones de adeptos a este extraordinario personaje,
que quiso tener todos los papeles, del filósofo al sabio y al
anunciador de futuras desgracias.

Ata considerable effort, Bourdieu's detractors have tried
to reduce his work to only a few features, while his most
Joya! followers attribute to hirn the discovery of a portion
of the conceptions that sociology accumulated before it
became of age to be able to write and reflect. In their pursuit to recognize his most irnportant contributions, the authors of this paper go over a brief review of the highlights
in Bourdieu's vast and evolutionary work. Outstanding
among these are the notions of symbolic violence, habitus,
fi,eld, and ca.pita!; which he uses to study and explain power
relations and their legitimacy in a specific social situation.
They illustrate Bourdieu's work as editor and translator at
Minuit Editions, andas researcher of the status of the popular media in France that would later result in the publication of the collective work La Misere du Monde, where he
introduced a number of innovations in methodology. They
close with a discussion concerning to the foundation of
lús research laboratory, where will emerge many generations of followers of this extraordinary person, who wanted
play multiple roles as philosopher, sage, and forecaster of
núsfortunes.

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

131

�BREVIARIO

PARA COMPRENDER A BOURDIEU
REFLEXIONES SOBRE SU TEORíA Y PRÁCTICA

BREVIARIO

TO UNDERESTAND TO BOURDIEU

DESARROLLO Y CULTIJRA

DEVELOPMENT AND CULTURE

R.EFliXJONS ABOUT HJS THEORY ANDY PRACTICE

NOTAS SOBRE EL ENFOQUE DE FURTADO

NOTES ON F URTADo's APPROACH

Osear Burgueño y Octavio Rodríguez

Osear Burgueno y Octavio Rodriguez

La obra de Celso Furtado aborda con amplitud el tema de
la cultura y establece una conexión explícita entre cultura
y desarrollo. Su visión del desarrollo contiene una articulación armoniosa de los componentes del todo social y de
su dinámica. Esa integralidad y esa relevancia conforman
el hilo conductor de estas notas, extendido a lo largo de
los seis apartados que las componen. Se abordan las apreciaciones de Furtado sobre los aspectos económicos del
subdesarrollo, el modo cómo se relacionan los procesos
económicos con los sociopoliticos, los vínculos entre desarrollo y cultura, el desarrollo endógeno y sus condicionantes. Estas notas han de considerarse como preliminares. Ese carácter no impide reconocer que ellas fueron elaboradas -a modo de homenaje- para poner de manifiesto
la relevancia de las percepciones y enseñanzas de Furtado,
en la búsqueda de salidas para la crisis latinoamericana
actual.

In his work, Celso Furtado extensively discusses the topic
of culture and establishes an explicit connection between
culture and development. His vision of development holds
a smooth connection among the components of the social
whole and its dynarnic. This integrality and significance
make up the leading thread underlying these notes, along
si.x different sections. They also discuss Furtado's assessment of the economic aspects of underdevelopment, how
the econornic and socio-political processes interrelate, and
the connections between development and culture as well
as between the endogenous development and its conditioning agents. Although these notes should only be considered preliminar, their nature as such does not preclude
recognizing that they were written-as a tribut~o provide
a showcase for Furtado's insights and teachings in his search
of a way out of the present Latin American crisis.

DIALÉCTICA DE LAS ALTERNATIVAS
Un desafio en curso

Pablo González Casanova

DIALECTICS OF THE ALTERNATIVES
A CHALLENGE IN COURSE
Pablo Gonzalez-Casanova

El curso y el discurso de la dialéctica de la alternativa tienen que captar lo emergente en lo persistente de un sistema que no quiere morir, y que no quiere hacer ninguna
concesión en su política neoliberal. En lugar de desestructurar los aparatos paramilitares de la guerra de baja intensidad y de replantearse la necesidad de un nuevo pacto
social, las fuerzas dominantes declaran una guerra mundial contra un terrorismo arbitrariamente definido cuyas
victimas principales van a ser los pobres. La nueva gran
guerra está lejos de ser coyuntural, tal vez constituya el
inicio de un proceso histórico de larga duración que se
desata por razones coyunturales. Toma como detonador
el ataque cíber-terrorista contra las Torres Gemelas y el
Pentágono. Proyecto a la vez defensivo y ofensivo, la nueva guerra parece también formar parte de un proyecto interno e internacional de imperio mundial en que Estados
Unidos juegue el papel de El Soberano cada vez más abiertamente. En todo caso esto obliga a replantear el problema
de las alternativas al sistema dominante y sus políticas. En
su historia reciente los movimientos sociales han ido profundizando y ampliando sus demandas y sus redes. Considerar la redefinición de los movimientos sociales y la del

The course and discourse of the dialectics of alternatives
will necessarily capture the situation emerging in the persistence of a system that refuses to die and makes no concessions under its neo-liberal policy. Instead of demolishing the pararnilitary low-intensity war devices and re-addressing the need of a new social covenant, the dorninant
powers declare a world war against an arbitrarily defined
terrorism where the main victims will be the poor. This
new Great War, far from being circumstantial, may rather
be the beginning of a long-lasting historical process triggered by circumstantial reasons. The cyber-terrorist attack
against the Twin Towers and the Pentagon has been adopted
as its triggering event. A concurrently defensive and offensive project, this new war appears to be also an interna!
and international project of world dominion where the
United States plays the role of The Sovereign in an increasingly overt manner. In any case, the situation demands readdressing the issue of alternatives to a single dominating
system and its policies. In their recent history, social movements have gone deeper and wider in their demands and
outreach. Considering a re-definition of social movements
and of the dominant State and its allies is indispensable, in

DE LA ENTREVISTA

OF THE INTERVIEW

Angela Giglia

Angela Giglia

En los últimos años de su vida, Bourdieu sintió la necesidad
de tomar posición en la temperie política de su tiempo, convirtiéndose en una figura pública del movimiento en contra
de las políticas neoliberales. Su compromiso político se remonta a los inicios de los sesenta, con la guerra de independencia de Argelia, y ha estado siempre presente en su trabajo,
aún en los años del ascetismo académico; lo demuestra su constante atención por el estudio de la forma en cómo la cultura
contribuye a hacer posibles las relaciones de dominación. En
La miseria del mundo, voluminosa compilación de entrevistas, Bourdieu ilustra magistralmente hasta dónde puede llegar la aplicación rigurosa de la teoría socioantropológica en
la comprensión del mundo actual desde el punto de vista de
sus protagonistas más humildes. En este artículo, la autora se
centra en la importancia de la vinculación entre la perspectiva teórica de Bourdieu y la práctica de la elaboración e interpretación de las entrevistas cualitativas. En particular, aborda
el texto sobre "La ilusión biográfica", las reflexiones contenidas en la "Introducción" y el ensayo intitulado "Comprender" que cierra magistralmente La miseria del mundo y que se
ha convertido en una suerte de breviario para los que trabajan con entrevistas abiertas.

In the last years of his life, Bourdieu felt the need to take a
stand in the political arena of his time, becorning a public
figure in the movement against neo-liberal policies. His
política! commitment goes back to the early 60's, during
the Algerian war of independence, and was always present
in his work-even in the years of acadernic asceticism-as
evidenced by his constant concern in a study of the manner in which culture contributes to the possibility of dorninance relation s. In La Misere du Monde, an extensive collection of interviews, Bourdieu masterfully illustrates how
far the rigorous application of the socio-anthropological
theory cango in an attempt to understand the present world
fro·m the viewpoint of the poorest persons. In this paper,
the author targets on the importance of the link between
Bourdieu's theorerical standpoint and the practice of designing and interpreting qualitative interviews. She particularly discusses "The biographical illusion" section, the
thoughts expressed under the " Introduction", and the essay titled "Understanding", that masterfully doses La
Misere du Monde and has become a sort of guiding principie for people who work with open-ended interviews.

BOURDIEU DESDE AMÉRICA LATINA
UNA DOBLE LECTURA

Victor Zúñiga
En este artículo el autor está motivado por una doble, contradictoria y personal forma de leer la obra de Pierre Bourdieu.
La primera, es el resultado de sus propias respuestas en torno a la pregunta sobre si las teorías de Bourdieu son útiles o
inútiles para las tareas de investigación que emprenden los
sociólogos que trabajan en América Latina. La segunda, proviene del reconocimiento de que algunos trabajos de Bourdieu parecen ser valiosos, no tanto para la formulación de los
problemas de investigación, sino para la formación general
de los estudiantes de sociología y de los sociólogos de América Latina. Lo que sugiere en este artículo es que Bourdieu es
un autor cuyas teorías no deben ser consideradas puntos de
partida para programas de investigación sobre nuestras realidades, al tiempo que sostiene que algunas de sus maneras de
hacer sociología pueden ser presentadas a los jóvenes científicos sociales como apropiadas, inclusive, ejemplares.

132

BOURDIEU FROM LATIN AMERICA
A DOUBLE READING
Victor Zuniga
In this arride, the author is motivated by two contradictory
and personal ways of reading the work of Pierre Bourdieu.
The first one is the outcome ofhis own answers to the question ofwhether Bourdieu's theories are useful or ineffective
for research tasks undertaken by sociologists who work in
Latin America. The second one grows out of the recognition that sorne parts of Bourdieu's work seem to be valuable; not so much in the formulation of research issues, but
for the development and growth of sociology students and
Latin American sociologists. He suggests that Bourdieu is
an author whose theories should not be considered as starting points for research programs focused on our realities,
and concurrently states that sorne ofhis approaches regarding sociology ways may be presented to young social scientists as appropriate, and even exerriplary.

TRAYECTOR.IAS

AÑO IV, NO. 10

SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

TRAYECTORIAS

I AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2002

133

�LAS VOCES DEL TRAYECTO

BREVIARIO

Estado d ominante y sus aliados es indispensable para interrogarse sobre las estrategias que plantean estos nuevos
m ovimientos antisistémicos.

ESTAR SOBRE LA T IERRA
P ALABRA, OFICIO Y MEMORIAS DE E LENA P ONIATOWSKA

Esthela Gutiérrez Garza
Cuando estas páginas entren en circulación, una niña que
alguna vez soñó ser cantante d e cabaret y terminó estudiando en un convento de monjas, estará a punto de celebrar medio siglo de un oficio que le ha dado la satisfacc_ión
de llegar al fondo, de la m ágica experiencia de estar viva.
La escritora mexicana nacida en París en 1933, setenta
años después es dueña de una vida intensa cruzada con
los destinos de M éxico a través de una producción artística y literaria en cuyas corrientes sembró definitivame~te
sus raíces. C élebre por su s novelas, por sus obras penodísticas y testimoniales y por su colección d e diálogos reunidos en Todo México, la aguda entrevistadora es ahora
entrevistada, ante cuyas interrogantes se revelan la escritora, la periodista, la mujer y el ser ap asionado con lo que
mejor ha sabido hacer en este mundo.

order to question the strategies that these anti-systernic
movements are posing.

TO BE ON T HE EARTH
W oRD, WORK ANO MEMORIES OF E LENA P oNIATOWSKA

Esthela Gutierrez Garza
When these pages go to press, a child who once fancied
becom ing a night club singer and ended up in studyin~ in
a convent will be about to celebrare half a century m a
trade that has given her the satisfaction of sipping down
the b ottom, the magic experience of being ali ve. Toe Mexican writer born in París in 1933 is, seventy years later, the
subject of intense interactions with ~ erent Me~can destinies through art and literary producnon, followmg trends
where she definitely planted her roots. Famous for her novels, newspaper stories and testimonials, as well as ~ colle_ction
of dialogues published in Todo México, this sharp m~erv1~wer
is now interviewed in the dialogue the underlymg wnter, ¡ournalist, woman, and passionate human being are disclosed with
the best she has been able to do.

t?

ALICIA BEATRIZ GUTIÉRREZ
Licenciada en historia por la Univeisidad Nacional de Córdoba, doctora en sociología por
la École des Hautes Études en Sciences
Sociales y doctora en filosofía y letras por la
Universidad de Buenos Aires. Ha sido profesora e investigadora en la Universidad Nacional
de Entre Ríos, en la Universidad Nacional del
Centro de la Provincia de Buenos Aires, en la
Univeisidad Nacional de San Luis, en la Univeisidad Nacional de Mar de Plata; y actualmente es profesora e investigadora en la
Univeisidad Nacional de Córdova. Entre su
vasta obra se encuentran: Pierre Bourdieu:
las prácticas sociales; Las prácticas sociales: Una introducción a Pierre Bourdieu (en
prensa); "La juventud y sus características
socioculturales y antropológicas• en Juventud rural y estrategias de sobrevivencia familiar en Argentina de Ricardo Costa et al.;
"Diveisificación de estrategias de reproducción social en Altos de Yapeyú", en Miradas
uranas, visiones barriales de Ariel Gravano
(comp.); "La tarea y el compromiso del investigador social. Notas sobre Pierre Bourdieu·, en Intelectuales, política y poder, y
"Reflexiones teórico-metodológicas en torno
al análisis de la pobreza·, en Ciudades latinoamericanas: una visión social del urbanismo de Rodríguez y Rozé (comps).
gutierre@ffyh.unc.edu.ar
ANGELA GIGLIA CIOTTA
Doctora en antropología social y etnología
por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias
Sociales de París. Desde el año 2000, trabaja como profesora-investigadora de tiempo completo en el Departamento de Antropología de la Univeisidad Autónoma Metropolitana, plantel de lztapalapa. Ha sido docente en la Universidad de Nápoles (Italia),
en la Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales y en el Instituto de Investigaciones
Dr. José María Luis Mora (México). Actualmente realiza una investigación sobre los

TRAYECTORIAS

134

I AÑO IV, NO. 10 1SEPTIEMBRE-OICIEMBR~

TRAYECTORIAS I AÑO IV, NO. 10

1

usos y significados del espacio público urbano en la ciudad de México y sobre los procesos de autosegregación y exclusión social
en el ámbito urbano. Entre sus más recientes publicaciones cabe mencionar Terremoto y reconstrucción; el ensayo "Minorías", publicado en Léxico de la política. Conceptos y
categorías de las ciencias socia/es en un
diálogo intercultura/, de Laura Baca Olamendi, et al. (comps.); y "Los espacios residenciales cerrados: el caso de la Villa Olímpica·, en V"wir la diversidad. Identidades y culturas en dos contextos urbanos de México,
de María Ana Portal (coordinadora).
gigliag@servidor.unam.com
BRUNO PÉQUIGNOT
Doctor en sociología por la Universidad París V. Ha sido director Científico Adjunto del
Centre National de la Recherche Scientifique
y vicepresidente de Association Fran~aise de
Sociologie y actualmente es profesor de Sociología en la Universidad París 111 (Sorbonne
Nouvelle). Sus investigaciones abarcan dos
campos principales: la sociología de las
obras de arte y de la cultura artística por
una parte, la historia y epistemología de las
ciencias sociales por otra. Ha publicado Pour
une critique de la raison anthropotogique y
Les fondements de la sociologie (en coautoría
con Pierre Tripier) entre otras obras y numerosos artículos en estos campos.
bruno.pequignot@cnis-dir.fr
ESTHELA GUTIÉRREZ GARZA
Socióloga académica e investigadora mexicana, doctora en economía política por la
Universidad de París VIII. Por más de dos
décadas se ha desempeñado como catedrática en numerosas casas de altos estudios en
México. Autora de una extensa obra ensa'fÍSÜca aparecida en publicaciones especializadas
en Europa y América Latina. Coordinadora de
proyectos editoriales en el ámbito de las ciencias sociales que han puesto en circulación,

SEPTIEMBRE-OIClEMBRE 2002

con la participación de renombrados pensadores, colecciones como Testimonios de la crisis y B debate nacional. Pertenece al Sistema
Nacional de Investigadores, es directora de la
revista Trayectorias y directora interina del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
egutien@ccr.dsi.uanl.mx
JOSÉ MARÍA INFANTE BONFIGUO
Doctor en sociología por la Univeisidad Nacional de Córdoba. Es profesor e investigador de la Facutad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, en
donde también es subdirector de Investigación. Sus líneas de investigación son la psicología social con énfasis en la psicología
política. Es miembro de la lntemational Society
of political Psychology, de la Wortd Association
for Public Opinion Research y de la lntemational Sociological Association. Ha publicado: Guía
para el diseño de investigación, y los artículos:
Ideologías políticas y autoritarismo en la zona
metropolitana de Monterrey; Participación electoral en México y Apuntes para un análisis de
los procesos científicos en la sociedad, entre
otros.
jisp@prodigy.netmx
OCTAVIO RODRÍGUEZ
Exprofesor titular de la Facultad de Ciencias
Económicas de la Univeisidad de la República de Uruguay. Desempeñó el cargo de
director de Investigaciones del Instituto de
Economía de la misma institución. En varios
periodos, fue investigador y consultor de
ILPES, de CEPAL y de otras entidades de
Naciones Unidas.Autor de diveisos libros, así
como de artículos publicados en revistas de
Argentina, Brasil, Chile y México. Entre sus
libros se encuentran: La teoría del subdesarrollo de la Cepa/ y Cinco modelos de crecimiento económico (este último en coautoría
con Pedro Paz).
or33@adinetcom.uy

135

�OSCAR BURGUEÑO
E.xdocente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República
de Uruguay y exinvestigador del Instituto de
Economía de la misma Facultad, desde 1980
a 2000. Desde 1989 se desempeña como
gerente de análisis tarifario en la empresa
estatal Usinas Termoeléctricas del Estado
(UTE). Autor y coautor de diversos artículos
publicados en la revista Quantum de Uruguay, entre los que se encuentran El enfoque
neo-schumpeteriano de la tecnología y Cambios microeconómicos y cooperación interempresarial en un contexto de globalización.
Osburgue@adinet.com.uy

PABLO GONZÁLEZ CASANOVA
Maestro en Ciencias Históricas (Magna Cum
Laude) por la Universidad Nacional Autónoma de México, Escuela Nacional de Antropología e Historia y El Colegio de México;
doctor de la Universidad de Pañs (especialidad en sociología), (Mentían tres honorable).
Becario e investigador de El Colegio de México. Profesor e investigador de la Universidad
Nacional Autónoma de México; profesor visitante de la Universidad de Oxford (1974);
profesor titular de la Universidad de Cambridge (1981-1982) y profesor visitante de
la New School for Social Research (2000).
Entre sus cargos académico-administrativos:
rector de la Universidad Nacional Autónoma
de México (1970-1972); consejero de la Universidad de las Naciones Unidas (19821988); director del Centro de Investigaciones lnterdisciplinarias en Humanidades
(1986-1994) y en Ciencias y Humanidades

136

(1995-2000). Autor de: La democracia en
México (1965); Sociología de la explotación
(1969); Imperialismo y liberación en América Latina (1978); El Estado y los partidos
políticos en México (1981); La falacia de la
investigación en ciencias sociales (1987); La
universidad necesaria en el siglo XX/ (2001).
Coordinador con Enrique Rorescano de México hoy (1979); con Marcos Roítman de La democracia en América Latina. Actualidad y perspectivas (1995); con John Saxe Femández de
El mundo actual. Situación y alternativas
(1996); con Marcos Roitrnan de La formación
de conceptos en ciencias y humanidades
(1999) y con Samir Amin de La nueva organización capitalista mundial vista desde el sur,
Tomo 1: Mundialización y acumulación (1995)
y tomo 11: El Estado y la política en el sur del
mundo (1996). Ha publicado y coordinado
otros libros y numerosos artículos en diferentes libros, revistas especializadas y en publicaciones periódicas nacionales e internacionales.
casanova@servidor.unam.mx

PIERRE TRIPIER
Doctor en sociología por la Universidad París VII. Actualmente es profesor emérito en
Sociología de la Universidad de VersaillesSaint Quentin-Yvelines, miembro del Consejo Científico del IFRESI/CNRS, vicepresidente del Consejo de Dirección del lnstitut de
Recherche et de Développement de la Qualité
(Besani,on). Sus investigaciones empíricas
son acerca de la modernización de las empresas y el mantenimiento de las profesiones. También está preocupado por la historia y la epistemología de las ciencias socia-

les y sus relaciones con el progreso de ciencias como física, historia y biología. Entre
sus obras publicadas se encuentran Du
Travail a l'emploi. Paradigmes, idéologies,
interactions, Sociologie des professions (en
coautoría con Claude Dubar); Les fondements de la sociologie (en coautoría con
Bruno Péquignot).
Tripier.Pierre@wanadoo.fr

VÍCTOR AUREUO ZÚÑIGA GONZÁLEZ
Doctor en sociología de la educación y la
cultura por la Universidad de París VIII.
Es director de la División de Educación y Humanidades de la Universidad de Monterrey
y profesor huésped de la Université de Versailles a Saint Quentin, París. Adicionalmente es
director de El Proyecto Georgía y miembro del
Sistema Nacional de Investigadores desde
1989. Entre sus publicaciones destacan:
Voces de la Frontera (estudios sobre la dispersión cultural) (1998); "Les fonctions
séparatrices des catégories de l'espace:
enfants de la frontiere Mexique/ Etats-Unis",
en Revue Géographie et Culture (1999);
"Making Carpet by the Mile: The Emergence
of a Mexican lmmigrant Community in an Industrial Region of the U.S. Historie South",
en Social Science Quarterfy (2000); "Migrantes internacionales de México a Estados
Unidos: hacia la creación de políticas educativas binacionales·, en Rodolfo luirán, Migración México-Estados Unidos, opciones de
política (2000). Actualmente prepara, con
Rubén Hernández-León, New Destinations of
Mexican lmmigration in the United States.
vzuniga@udem.edu.mx

TRAYECTORIAS

1

AÑO IV, NO. 10

¡ SEPTlEMBRE-OICIEMBRE 2002

RODOLFO RÍOS

Las páginas de esta enwega de Trayectorias están iluminadas con la obra de quien es considerado
creador de un esti/,o inconfundible cuyo elemento esencial es la fuerza cromática de sus figuraciones)
que van desde relatos hasta el áru:kJ o montañoso paisaje norestense. Carpintero de origen y hacedor de
mundos por oficw) Rodolfo Rios es uno de los pioneros del Taller de Artes Plásticas de la Universidad
Auufnoma de Nuevo León) que tantos aportes ha hecho a la cultura de la región. Una fecunda carrera
inici~ hace más de medw siglo mueswa en su haber alrededor de 130 exposiciones personales y
colec~was) entre las que se destaca la rewospectiva Rodolfo Ríos. 50 años de trayectoria plástica, en
la Pinacoteca de Nuevo León. El artista originario de Tamaulipas cuenta en su haber con numerosos
reconocimientos y ha obtenido diversos premws por su obra a lo la1¿fo de décadas. La Universidad
Autónoma de Nuevo León le ha reconocido con el Premw a las Artes 2001) en el campo de las Artes
Visuales.
TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

1 SEPTlEMBRE-OICIEMBRE

1

2002

137

�LINEAMIENTOS DE COLABORACIÓN
SUSCRIPCIÓN: 1 AÑO (3 NÚMEROS)

. Trayectorias~

En México:

Suscripción
individual·. S2l 0.00. Suscnpc1on
. ., ·m
. stttucional·
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Numeros sueltos: $60.00
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· •

1. CONTENIDO

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEÓN

Biblioteca
Universitaria
Raúl Rangel
Frías
Hemeroteca
Circulación
Documentación
Fondos especializados
Centro de consulta INEGI
Consulta electrónica
Renta de equipo
electrónico
Libro alquilado

Exposiciones

Alfonso Reyes 4000 Norte,
Monterrey, Nuevo León
Tel. (81) 8329 4090, Ext. 6524

y 6509 Fax (81) 8329 4065
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En concordancia con sus objetivos, la revista Trayectorias abrirá espacio preferentemente a: (1)
reflexiones de alto rigor, desde la perspectiva de las ciencias sociales, en torno a los caminos
que se transitan en esta etapa de transformación y cambio; (2) contribuciones que faciliten o
conduzcan a una interrelación efectiva con la sociedad y sus instituciones, principal destino de
la producción del conocimiento de las universidades, y (3) estudios que satisfagan los niveles
máximos de excelencia académica y mantengan activo el espacio para el debate, la investigación científica y académica y el intercambio que abra nuevas perspectivas en el terreno de las
teorías sociales o políticas contemporáneas.
2. REDACCIÓN

En el extranjero:
América del Norte y el Caribe:
Europa y Sudamérica:
Resto del mundo:

USD $89.00

Procedimiento:
1. Orden de pago o depo·si·tO ª nomb re de Banco Mercantil del
N
orte, 5ucursal Gran Plaza (051), Monterrey, Nuevo Leó
.
paUraAabono en cuenta de la Secretaría de &amp;tensión y c:ltMuéxraidco,
la NL: 051-37466-S.
e

~- ~nvdiardjunt? ~ esta forma de suscripción una fotocopia de la
ic a e epos1to a la siguiente dirección:
Revista Trayectorias/ Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías /

Alfonso Reyes No. 4-000 / Monterrey, N.L, México 64440.

Nombre:

-7¡--------

Institución:

Ciudad:

----r-~,-----

--=-----__ Estado: - - - - - - -

País: _____ -e-:,,..::.._ _
Teléfono:
E-mail:

Código Postal: _ _ _ _ __

--:-e----- Fax: - - - - - - - -

---------

También puede enviarlas por fax al (81) 83 294237
Firma:

3. ESTRUCTURA
(1) Los trabajos deberán estar precedidos por un abstrae! de diez líneas, en español. (2) Se

respetará invariablemente la estructura clásica del ensayo, con fundamentación introductoria,
desarrollo y reflexiones conclusivas. (3) Los diferentes epígrafes o apartados serán adecuada•
mente marcados mediante subtítulos. Se recomienda el empleo del sistema decimal. (4) Las
citas textuales se consignarán entre comillas, no mediante cursivas. Cuando se tratare de citas
breves, se mantendrán dentro del párrafo en que se produzca la referencia. Si la cita rebasara
las 4 líneas, se colocará a bando, con márgenes más amplios, a un espacio y sin entrecomillado.

~ Trayectorias

4. FORMATO
(1) Los trabajos deberán presentarse en disquete, en formato Word, acompañados por una
copia impresa. (2) La bibliografía será consignada al final del texto en sistema Harvard. A

saber: Apellido(s), Nombre, Año, Título en cursivas, Editorial, Lugar. La entrada se organizará
alfabéticamente por apellido. En el caso de un mismo autor con más de una obra, éstas se
organizarán cronológicamente. (3) Las referencias bibliográficas dentro del texto se harán en
sistema Harvard. Por ejemplo, (Eco, 1988: 57), por lo cual no se consignarán notas bibliográ·
ficas a pie de página.

CONVOCATORIA A LOS PRÓXIMOS NllMEROS
El Co~sejo Editorial de Trayectorias extiende la inVIºt . ,
1
comurud d
d, •
.
ac1on a a
a aca effilca e mtelectual a colaborar en sus páginas
en los temas siguientes:
'

5. EXTENSIÓN

(1) Sólo se aceptarán trabajos con un mínimo de 15 y un máximo de 30 cuartillas (35 mil
caracteres), compuestas en fuente Times New Roman de 12 puntos a espacio y medio, en el
tamaño carta que por default ofrece el procesador de textos. Los diagramas y cuadros se
entregarán aparte.

Situació~ y retos de lo, agricultura en México
Migración regional y continental
Ecowgía Y desarol/,o sustentabk
Sindicalismo y política /,a,boral
Sociedad del conocimiento
Política fiscal y distribución del ingreso

6. DICTAMEN
(1) El dictamen se emitirá mediante el procedimiento conocido como Par de Ciegos, según el

cual el Consejo Editortal fallará sobre cada texto sin conocer el nombre de los autores, y a su
vez éstos no tendrán información sobre qué especialista emite el dictamen, cualquiera que
fuere el fallo. (2) La directora de la revista comunicará al autor los resultados del dictamen en
uno de los términos siguientes: se publica, no se publica, o se publica con las recomendaciones o modificaciones que se consideren pertinentes.
7. REMISIÓN DE TRABAJOS
(1) Las contribuciones se remitirán a la directora de la revista. (2) No se devuelven originales no

Los trabajos deberán enviarse a Trayectorias Revist.a de . .
.
Autónoma de Nuevo León Secretan'a d E , . ,
Cumcw.s Socwies. Universidad
·
e xtens1on y Cultura A A1fi
Monterrey, N.L. México CP 64440
. · v.
onso Reyes 4000.
'
'
, o a trayectonas@ccr.dsi.uanl.mx

solicitados. (3) La revista se reserva el derecho de reimpresión de los textos aceptados. (4)
Cada trabajo deberá acompañarse de una breve reseña biográfica del autor, así como de los
datos para su localización: dirección postal, e-mail, teléfonos y fax.

138

de la Universidad Autónoma de Nuevo León

FORMA DE suséRIPClóN

uso ~51.00
uso $10.00¡

(1) Con el debido respeto al estilo de cada escritor, aconsejamos el empleo de construcciones

sintácticas sencillas, párrafos preferentemente breves y una coherente articulación entre pro·
fundidad teórica, rigor científico y claridad expositiva. (2) Empleo de títulos preferentemente
breves, originales y sugestivos, reforzados por un baíante o subtítulo que amplíe o precise el
tema, asunto o problema de que se trate.

R~v,~ta de ciencias sociales

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

I SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

TRAYECTORIAS

I

AÑO IV, NO. 10

j SEPTIEMBRE-OICIEMBRE 2002

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Trayectorias...
SIETE/OCHO

Números anteriores

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Revista cuatrimestral de Ciencias Sociales

NUEVE

Pensar en grande.
Un expediente para la reflexión
Por Esthela Gutiérrez Garza

Diversidad y futuro de los capitalismos
La incertidumbre amenaza a los capitalismos del siglo que
comienza. El futuro muy próximo puede estar lie1W de
sorpresas.
Por Robert Boyer

Un reto en el horizonte. La relación entre moneda
y trabajo
El ret.o de la soberanía en el cont.ext.o de la integración
regumal de América Latina. Un análisis a la luz
de la construcción europea.
Por Jaime Marques-Pereira

Colonialidad del poder, globalización y democracia
Un examen exhaustivo de las actuales tendencias
del capitalismo, reveladas en datos impresionantes.
Por Aníbal Quijano

La pobreza atrapada. Entre la crisis y el olvido
Cautiva en medÚJ de las turbulencias macroeconómicas de
América Latina, la magnitud, profundidad y heterogeneidad de la pobreza plantean problemas nuevos.
Por Blandine Destremau y Pierre Salama

TEORÍA
América Latina: dependencia y desafío
América Latina puede formular un proyect.o regional de
desarrollo que se ampare en políticas públicas que afirmen
su soberanía.
Por Carlos Eduardo Martins
ÁMBITO

La industria maquiladora. Una visión regional
El desarrollo de la industria maquilad.ora la convierte en
espacio favorable para la integración productiva a escala
internacional.
Por León Bendeski, Víctor Godínez
y Miguel Ángel Mendoza
La crisis de un mito. La nueva economía y la
recesión estadounidense
La actual desaceleración de la economía norteamericana
parece señalar el fin
de la larga expansión cíclica que acaba
de cumplir di.ez años.
Por Arturo Guillén

SSIER: MERCADO OETRJS;BJIJO 'rG[OBAUZAOÓN
Mundos en cambio. El ámbito del trabajo
en la universalización del capital
Por Adrián Sotelo Valencia
Coordenadas de una crisis. Pensamiento social
y sociología del trabajo en América Latina

Una defensa del trabajo como fundamento de la existencia
humana, opuest.o a la centralidad capitalista determinada
exterÚJrmente por necesidades naturales y sociales.
Por Paulo Nakatani
El trabajo y los sentidos
Las posibilidades de una efectiva emancipación humana

Agosto 2002

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todavía pueden encontrar concreción y viabilidad social a
partir de las revueltas y rebelwnes que se originan
centralmente en el mundo del trabajo.

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SllSCRIPCIONPS
~ , u . . ~ ~- - ]0€. ~ - - 12€
ltdltdel--~.W, $0.l;--,OJlldll:20$.

TEORÍA
La democracia inconclusa. Carencias prácticas
y limitaciones teóricas
Un examen de las carencias de la democracia
actual y las limitaciones de las teorías de transición
Por H. C. Feljpe Mansilla
ÁMBITO
Banca y dominación. Los bancarios brasileños en la fase
de la reestructuración capitalista contemporánea

Por Nise Jinkings
-=--- - - - --cM
=EMORIA VIVA
El tiempo, la pasión, el hombre

Perfil y palabra de González Casanova, entrevistado por
Esthela Gutiérrez Garza

VETAS. REVISTA DE El Colegio de San Luis
• año IV• número 10 • enero-abril de 2002
PRESENTACIÓN • Orestes López y Valentina Torres Septién
BONANZAS
ADRIÁN Ascol.ANI ~ Objetos, teorías y métodos. Opciones en la definición
del campo d1sc1ptinar de la Historia de la Educación Argentina
VALENTINATORRES SEPTIÉN • Una orden católica de educadoras francesas
en Méxi_c?. Las Hei:roanas de Sao José de Lyon. ÜRESTA LóPEZ • lmágenes b1stonco-hteranas de mujeres lectoras. FERNANDO SAÚL AL\Nis &amp;iclSO
Y ~ ABRIELA ToRRES MO&gt;m;Ro • Confonnación de grupos y participación
pohllca. El caso del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí

(1908-1922)
BRECHAS

PEDRO CASTRO • Soto YGama. Semblanza de un iconoclasta. MAluo G óMEZ
ÓLIVARES • The Keynes's theoretical framework from the Treatise 00
Money to the General Theory
ENSAYES

MEMORl1\ VNA

Oficio de pionero. Víctor Urquidi:
entre la duda y la pasión
Entrevista al economista mexicano por Estheki Gutiérrez
Garza

Reformas institucionales y coordinación
gubernamental en la política de protección social de
Brasil
Vi/mar Faria
Crecimiento e inestabilidad macroeconómica en Argentina
José María Fanelli
Inversión y volatilidad financiera en América Latina
Graciela Moguillansky
Cooperación tributaria internacional y movilidad del capital
Va/py FitzGera/d
Refonnas y crecimiento en América Latina
Andrea Bandeira y Fernando García
Embraer: de campeón nacional a jugador global
Andrea Goldstein
Educación y mercado de trabajo en América Latina
Beverley Car/son
Cambios y desigualdad en las familias latinoamericanas
lrma Arriagada
La infraestructura de soporte para la economia digital en Chile
Rossella Comjnetti
Diciembre 2002

Número 78

\b'lkiktkdli:~eis,,...íR!llib&amp;CICll~

Por Ricardo Antunes

De cómo el sistema bancario brasileño deviene en sect.or
creci.entemente dominado por los grandes grupos financi.eros
privados transnacionales.

. Número 77

R--.a...T~

Una aproximación a los factores que influyeron en una
redefinicüm de los contenidos, teorías y métodos de
investigación de la sociología del trabajo
Por Adrián Sotelo Valencia
Trabajo humano. Un debate. El enfoque metodológico
en la discusión de su centralidad

•

Revista de la CEPAL

.

_.,c....-;.,....,_,Soaolop,. u...........c....,._

M:'RIA Esn!ER A GUIRRE LoRA • Educación e Historia, Historia y Educacwn. Un asunto de lealtades e infidelidades. SoNIA MormsclNO y MARJA
ELENA AetmA • Género y etnicidad ea una experiencia de aula

BOCAMINA

RoNNY VIALES HURTADO • Una nueva lectura de la cafeticultura latinoamencana. DAVID E. VÁZQUEZ SALGUERO • Encuentros en el pasado mexicano
PORTAFOLIO GRÁFICO • MwE-HEI.EN FÉRON • Gráfica
AMALGAMA • LUIS CoRTÉS B ARGAU.ó • Poemas

Crecimiento económico y desarrollo humano en América Latina
Gustav Ranis y Frances Stewart
Comercio, recursos y desigualdad en América Latina
Juan Luis Londnño
Efecto de las tasas de interés estadounidenses sobre
la deuda latinoamericana y el contagio financiero
Inés Bustillo y He/via Velloso
Mercados de trabajo y sistemas de pensiones
Andras Uthoff
La distribución del mgreso en Argentina, 1974-2000
Os~ Altimir, Luis Beccaria y Martín Gonzá/ez Rozada
Como hacer que la reforma de la inrraestructura en
América Latina favorezca a los pobres
. Antonio Estache, Vivien Foster y Quenfin Wodon
Equidad en la atención médica del adulto mayor en ChjJe:
papel de la previsión
Steven Wallace
Descentralización y participación en América Latina:
Una mirada desde la economía
Jván Fino/
El comp?rtamiento de las empresas exportadoras
brasileñas. Implicaciones para la ALCA
Renato Baumann y Francisco Carneiro
NAfTA y las pérdidas de mercado de Brasil en
los &amp;tados Unidos, 1992-2001
Jorge Chami Batista y Joao de Azevedo
Orienta~iones para colaboradores de la Revista de la CEPAL
La ReVJsta en Internet
Publicaciones recientes de la CEPAL
Publicación cuatrimestral, en español e inglés.
Valor: U_~$ 15 (o su equivalente en moneda nacional).
Susc~pc1?,n anual: US$30 (español) y US$35 (inglés).
~uscnp1cmn por dos años: US$50 (español) y US$60
(mglés)
Pedidos: Un_idad de Distribución de la CEPAL, Casilla
179-D, Santtago de Chile. E-mail: publications@eclac.cl

�REVISTA CID@)B d'AFERS

REVISTA
INTERNACIONAL
DEL TRA,BAJO

INTERNACIONALS
Josep Ribera, Editor. Elisabet Mañé, Coordinadora Editorial

Vol. 120 (2001), núm. 4

Nº 57

La Seguridad Global en el Medite"áneo
Número coordinado por Elvira Sáncbez

Nuevo banco de datos sobre los salarios por ocupación en todo el mundo
R. B. FREEMAN y R. H. OOSTENOORP

Trabajo nocturno de las mujeres. B doble anhelo protección-igualdad

Temas
Desarrollo y cooperación económica entre la UE
y el Mediterráneo
Fortalecimiento de los valores democráticos
en el Mediterráneo
Potenciación del diálogo de seguridad en el Mediterráneo
El proceso de paz de Oriente Medio
Integración y cooperación subregional en el Mediterráneo
Occidental: las relaciones entre la Unión Europea
ye[ Magreb

G. P. POUTAKIS

Apreciación provis,onal de los servicios de empleo concertados
establecidos en Australia
A. M. OOCKERY y T. STROMBACK
Perspectivas

El porvenir del traba¡o, del empleo y de la protección social
(Simposio de Annecy. enenro de 2001)
Ubros

Índices del volumen 120 (2001)

Fouad Ammor J Yaacov Bar-Simon-Tov J Henri Burgelin J Hani a/-Hassan J
Agnes Levallois, I Santiago Martínez-Caro I Juan Carlos Muñaz I Miquel
Nada/ I Alberto Navarro I Jesús Núñez Martín Ortega I Alessandro Politi J
lluis M De Puig I Christian Quesnot I E/vira Sánchez Mateas / Félix Sanz
/Gama/So/tan
Revista cuatrimestral de la Fundación CIDOB. Elisabets, 12. 08001 Barcelona,
España. E-mail:cidob@cidob.org.www.cidob.org ISSN 1133-6595. Precio suscripción: 26 • precio del ejemplar: 9,25 •, número doble: 13,75 •

Suscripción anual, vol.

121 (2002):

Ed. impresa: 99 frs. suizos. 80 dólares
Ed. electrónica: 40 dólares, 30 euros

Oferta año 2002: Suscnbase ala edición impresa y
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Mundi-Prensa Libros, Rlo P/muco. 141,Col. Cuauhtemoc
06500, Mexico. D.F. Tel.. (52 5) 533 5658; 1 -: (52 5) 514 67 99:
COfTOO eledrónico·

101545 2361@compusem,.com

La Revista en la red Internet: http://www.ilo.org/revue

SUMARIO
EDITORIAL
EDITORIAL
ARTÍCULOS
ARTÍCULOS

La importancia del contexto en la alfabetización.
Judith Ka/man

Profesorado y formadores: la formación para la
transformación de los distritos y las comunidades.
Concepción Domínguez Garrido y
Antonio Medina Rivilla
Valoración de los resultados del proyecto: "Mujeres
Indígenas ante la Educación y el Cambio Sociocultural":
la experiencia de Huautla de Jiménez, Oaxaca.
Luis Arturo Á vita Meléndez
Socializaciones, educación y puentes interculturales.
Reflexiones en torno a un proceso de acompañamiento
educativo rural, en la meseta purhépecha.
Núria Torres Latorre
Revista Interamericano de Educación de Adultos es una publicación del Centro Regional de Educación de Adultos y Alfabetización
Funcional para América Latina y El Caribe. Quinta Eréndira, Av. Lázaro Cárdenas sin. Pátzcuaro, Micboacán. 6 1600 México. lSSN:
0188-8838. Correo Electrónico: crefal@yreri.crefal.edu.mx. http://www.crefal.edu.mx

Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, número 1O, se terminó de imprimir
~ciembre de 2002 en los talleres de Serna Impresos, s. A. de
allarta 345 Sur, Monterrey, Nuevo León, México. C. P. 64000. El
tiraje consta de 1,000 ejemplares.

c.~:

�~ Trayectorias
VENTA
FONDO DE

CULTURA ECONÓMICA

Ciudad de México y Monterrey

LlBRERíAs GANDm
Ciudad de México
CENTRos CULTURALEs TRILI..As

33 sucursales en todo el país

LmRERíA UNIVERSITARIA DE LA UANL
Sucursales Ciudad Universitaria y Biblioteca Raúl Rangel Frías.
Correo electrónico: trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx.

Internet: www.u~.mx/publicaciones/trayectorias/index.html/

TRAYECTORIAS, REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD
AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN ESTÁ INCLUIDA EN LOS ÍNDICES:

Sociological Abstracts (CSA)
Social Services Abstracts (CSA)
Worldwide Political Science Abstracts (CSA)
Linguistics &amp; Language Behavior Abstracts (CSA)
Citas Latinoamericanas en Ciencias Sociales y Humanidades (CLASE)
Índice de Publicaciones Seriadas Científicas de América Latina, El Caribe,
España y Portugal (LATINDEX)
Hispanic American Periodicals Index (HAPI)
Intemational Bibliography of the Social Sciences (JBSS)
ULRJCH'S Periodicals Directory

�lSSN 1405-1921

J~JJllllllJI 111

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                <text>Trayectorias es una publicación editada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que tiene como fin desarrollar un espacio para la reflexión y el debate en torno a las preocupaciones contemporáneas en el campo cada vez más amplio y trascendente de los estudios de la realidad social. Su fecha de inicio fue en 1999, comenzó con una periodicidad tetramestral y en 2008 cambió a semestral. Revista arbitrada que se mantiene activa a la fecha y de emisión bilingüe es en físico y digital. Su ISSN es: 2007-1205.</text>
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              <text>Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2002, Año 4, No 10, Septiembre-Diciembre</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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