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                  <text>Mujer y política

��CONTENIDO
poNOO

UNlVERSlTARlO

Trayedorias
Año 6, Núm. 15
Mayo-agosto de 2004

3
6
8

CARTA DE LA DIRECTORA.
Un oficio interminable. La mujer a la vuelta del tiempo
DOSSIE · UJER Y POLÍTICA
Mujer y política. Pasión y razón
Por José María Infante
Mujer, tiempo y espacio. Tres décadas de movilizaciones
femeninas y feministas en América Latina

Las autoras ofrecen una fundada evaluación de los avances, los
límites y los futuros retos de la acción colectiva de las mujeres.
Por Bérengere Marques-Pereira y Florence Raes

32

Las mujeres en la política.
Estrategias institucionales y sus lógicas
En América Latina se han implementado diferentes medidas

institucionales tendientes a diseñar sistemas democráticos más
equitativos en términos de género.
Por Nélida Archenti y Aluminé Moreno

50

Género y poder. La participación de las mujeres
en las élites políticas y económicas

De cómo la presencia activa de las mujeres se ha hecho
evidente en todos los ámbitos y se extiende a las posiciones
de liderazgo dentro y fuera del país.
Por Gina Zabludovsky
TEORÍA

63

Intelectuales y política en América Latina. Breve
aproximación a una ambivalencia fundamental

Los intelectuales hicieron un aporte sustancial a la creación de
las identidades colectívas y, a menudo, supieron brindar una
visión veraz y desapasionada de sociedades signadas por el
atraso.
Por H. C. F. Mansilla

82

ÁMBITO
Adiós Carandiru. Ensayo sobre crítica, reglas
y orden social

A través de un texto fílmico como Carandiru, el autor nos convoca a observar y comprender asuntos visualizados en las
sociabilidades actuales.
ILUSTRACIONES: ERICK ESTRADA

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYOAGOSTO 2004

Por Carlos A. Gadea

�CARTA DE LA DIRECTORA

96

Un oficio interminable

El cluster de Guadalajara. La nueva
geografía transnacional de la industria

La mujer a la vuelta del tiempo

electrónica

El autor revela cómo el agrupamiento industrial característico de los países centrales, se
Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector:
lng. José Antonio González Treviño
Secretario General:
Dr. Jesús Ancer Rodríguez
Secretario Académico:
Dr. Ubaldo Ortiz Méndez
Secretario de Extensíón y Cultura:
Lic. Rogelio Villarreal Elizondo

inserta y se expresa en forma de modelo híbrido en los países llamados periféricos.

Por Marco A. Merchand

109

MEMORIA VIVA
El quehacer cotidiano por un mundo
diferente

Catherine Clément, las luchas intelectuales
y no intelectuales

Trayectorias
Revista de Ciencias Sociales

Directora: Esthela Gutiérrez Garza
Editora: Rosaura González de la Rosa
Asistente editorial: Francisco Soto
Redactor: Mario Nieves Cruz
Diseño y formación: Rodolfo Leal Herrera
Corrección de estilo: Sinia B. Harris

Entrevistada por José María Infante

120
124

Por Mario Nieves
CONTEXTOS
Cuestión de tiempo ■ Desempleo, miseria,

macroeconomía ■ Globalización: un enfo-

Comité Editorial

Luis Aguilar Villanueva, Robert Boyer, Dídimo Castillo,
Mario Cerutti, Enrique Florescano, Joan Garcés,
Gustavo Garza, Pablo González Casanova,
Gilberto Guevara Niebla, Sergio Elías Gutiérrez,
Michel Lowy, Elia Marúm Espinosa, Juan Carlos
Protantiero, Aníbal Quijano, Manuel Ribeiro, Pierre
Salama, Humberto Salazar Herrera, Enrique Semo,
Gregorio Vida!, René Villarreal

El laberinto de la publicidad

que etnográfico ■ Riesgos y peligros de la
transición■ Una

José María Infante,
Lylia Palacios, Roberto Rebolloso
Consejo Editorial

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

simbiosis: lo económico y

lo social.

129
132
135

BREVIARIO

El contenido en breve
LAS VOCES DEL TRAYECTO
Quiénes nos acompañan

imone de Beauvoir en su clásico libro El segundo sexo publicado en 1949 nos obsequió no solamente uno de los estudios
pioneros más relevantes sobre la condición social de la mujer
que prevalecía en aquella época en Occidente, sino también,
por la diversidad de los relatos circunstanciales de la vida de las mujeres
y la profundidad de las reflexiones sobre las relaciones sociales que se
articulan en torno a ellas, una de las contribuciones teóricas que más
han marcado los estudios de género y los procesos de emancipación de
la mujer en el mundo.
El sistema patriarcal, de historia milenaria, constituye la herencia
determinante que explica los procesos de exclusión de la mujer y su
participación subordinada en torno a los valores fundamentales que sustentan la civilización occidental. Igualdad, justicia y libertad fueron referentes filosóficos por los cuales las mujeres han tenido que luchar colectivamente para lograr el reconocimiento social del derecho al voto, al
trabajo, a la retribución equitativa del salario, el acceso a la educación
media y superior, la opción reproductiva y la participación en los puestos de elección de responsabilidad política.
Los tiempos han cambiado desde que, a partir de los años treinta, en
la mayoría de los países se aceptó el derecho de la mujer al voto en los
procesos electorales. Este acontecimiento constituyó el inicio de una vasta

S

Trayedorias
Año 6, Núm. 15
Mayo-agosto de 2004

NORMAS EDITORIALES

Lineamientos de colaboración

DISTRIBUCIÓN: JORGE LUIS LOYOL.A CASTILLO
Y ELIZABETH AMARO VALLE
CANJE: MARCO ANTONIO MORENO DE LA FUENTE

Trayectorias es una publicación cuatrimestral de ciencias sociales editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la
Secretaría Académica y de la Secretaría de Extensión y Cultura. Certificado de Licítud de Título y Contenido Núm. 1/432 "00"/14923
aprobado el 1° de marzo de 2000, por la Secretaría de Gobernación. Oficina: Edificio de la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
avenida Alfonso Reyes 4000 Nte., CP 64440, Monterrey, N.L., México. Teléfono y fax: (81) 83 29 42 37. Domicilio electrónico:
trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx Página en Internet: http:llwww.uanl.mx/pub/icacionesltrayectoriaslindex.htm/. Precio por ejemplar: $60.00. Producción: Dirección de Publicaciones de la UANL. ISSN: 1405-8928. Impresa en Monterrey, México por Serna Impresos, S. A. de C.V.
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AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS

¡ AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

3

�CARTA DE LA DIRECTORA

CARTA DE LA DIRECTORA

corrección a la concepción cultural que se basa en
los imperativos de las asimetrías de género. Este primer cambio fue secundado en la década de los sesenta por otro avance importantísimo de orden científico en el área de la farmacéutica y que fue la comercialización de la píldora anticonceptiva, que le
otorgó a la mujer la opción de ejercer el control sobre su cuerpo en lo relativo a la concepción. La separación de la sexualidad de la reproducción, a partir
de entonces, ha permitido a las mujeres que tienen
acceso a la educación apropiarse de espacios mayo-

res de libertad y de autonomía en un proceso sostenido de emancipación del rol femenino tradicional
circunscrito al cuidado de los hijos y al trabajo doméstico.
Paralelamente a la aparición de los anticonceptivos, en Estados Unidos se originó un movimiento
profundo y radical de la lucha contra la segregación
racial en la década de los sesenta que tuvo como efecto
secundario la extensión hacia otro tipo de procesos
segregacionistas, como la discriminación a las mujeres en el espacio público del trabajo extradoméstico.

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15

, MAYO-AGOSTO 2004

En circunstancias similares de segregación se encontraban los jóvenes excluidos de procesos de participación en diferentes ámbitos de la vida social y, consecuentemente, en esta misma década aparece el movimiento de los "hippies", el movimiento estudiantil
y el movimiento de liberación de la mujer que tenían
como sustrato común la lucha contra el autoritarismo y la dominación.
No es por casualidad que la cuestión de la mujer
y los estudios de género, como campo de reflexión y
de producción de conocimiento, sea un acontecimiento contemporáneo que se registra en el medio intelectual en Europa y Estados Unidos en los años sesenta; y en México y América Latina, a finales de
esta misma década, aunque no es sino hasta principios de los ochenta que aparece como disciplina
estructurada en el campo de las ciencias sociales. Esos
estudios han tenido la virtud de acompañar el proceso social de lucha por los derechos sociales de las
mujeres y de su proceso de emancipación al describirlos y analizarlos, así como, propiciar el desarrollo
de las concepciones teóricas feministas.
La lucha de la liberación de la mujer ha transitado por diferentes etapas delimitadas por el carácter
de sus reivindicaciones. Durante los años sesenta,
aparecen análisis de los primeros movimientos en
torno a las situaciones de marginalidad y
precarización del trabajo de las mujeres y su marcado sello de terciarización. A partir de esta realidad,
los estudios ponen énfasis en la necesidad de integrar a las mujeres al proceso de desarrollo respetando sus derechos reproductivos, los laborales y los salariales. Así, se realizan estudios de género, familia y
violencia intrafamiliar, al mismo tiempo que proliferan los estudios que denuncian la segregación en el
mercado de trabajo, la desigualdad salarial y la participación de las mujeres en los sindicatos, partidos
políticos y movimientos sociales. Para la década de
los ochenta, las mujeres han conseguido una significativa integración a la educación superior, al mercado de trabajo, y se les reconoce como ciudadanas be-

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nefici,arias del desarrollo. En la década de los noventa, las mujeres ya han logrado establecer redes y organizaciones que se vinculan a las instituciones y a
los gobiernos con el fin de participar en procesos kgiskuivos que codifican sus derechos a través de la emergencia de una ciudadanía feminista activa, que ubica
a la mujer en la política como actora principal del
proceso de transformación de las condiciones de
igualdad y equidad por las que ha luchado y que se
le conoce como el empoderamiento. Esta última etapa
de la década de los noventa ha quedado sancionada
en los documentos de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995.
En consecuencia, aun y cuando la lucha es ancestral, en menos de cuatro décadas, la participación
de la mujer en la vida social, tanto en el campo de las
reivindicaciones en contra de la segregación y la desigualdad, como en la transformación de las relaciones de poder en un sentido favorable hacia las mujeres, ha contribuido notoriamente a fortalecer los espacios de la sociedad civil y las formas organizativas
cada vez más innovadoras que integran el vasto conjunto de las organizaciones no gubernamentales, los
partidos políticos y las instituciones de gobierno tanto
en el ámbito regional, como en el nacional e internacional. Nunca será suficientemente ponderado el
papel determinante de la educación en el proceso de
concientización, recuperación y liberación de la mujer tanto en su rol sexual como de emancipación y el
efecto multiplicador que tiene sobre este mismo proceso en las generaciones del futuro.
Cuando las sociedades verdaderamente avanzadas
valoran como rasgo distintivo una gestión de superación de la condición de vida de sus mujeres no hay excepción en los logros significativos que se alcanzan en
la vida cotidiana. Por lo tanto, esta responsabilidad no
admite distracciones de roles y género. El compromiso
implica a todos los miembros de la colectividad, pues
de todos es la responsabilidad de contribuir al desarrollo de la sociedad en condiciones de superación personal, progreso y bienestar con equidad. ..,_,

5

�Mujer y política
Pasión y razón
JOSÉ MARÍA INFANTE

l ámbito doméstico ha sido, por praxis Y
defuúción, lo opuesto a la actividad política. Ello respondía a la vieja tradición liberal
de intentar separar claramente el ámbito
:¡Público del privado. Esa distinc!ón, como parece,~~dente en la actualidad, no resiste el menor análisis
conceptual ni tampoco representa la agencia humana tal como realmente se la practica.
Allí donde todavía se pone énfasis en la diferencia, ello se hace a costa de mantener antiguos pri'vilegios, generalmente a favor del varón, como lo demuestran en parte los trabajos que se presentan a

continuación. Pero no es la oposición público-privada lo que interesa en principio poner en el centro de
la discusión, ya que persisten muchas dudas conceptuales al respecto. Lo importante de los trabajos es
presentar las diversas modalidades que ha asumido
y asume la actividad de la mujer en el vasto camp?
de la política, campo que, generalmente se lo concibe, atañe a las formas de creación, organización, institucionalización, distribución y ejercicio del poder
en una sociedad.
y si bien el poder puede estar presente en cualquier forma de relación e intercambio, es en la políti-

ca, como modo global de organizar ese poder, donde
la discusión y el análisis toman un sentido particular.
No hay política particular, por más específica que
parezca; el tema del aborto, por ejemplo, tocado tangencialmente por uno de los trabajos, no pertenece a
lo privado, aun cuando estén en juego la autonomía
y la capacidad de decisión de una persona como derechos individuales. Si correspondiera al ámbito de
lo privado y esto fuera exclusivo, no podriamos entender tanto debate y tanto apasionamiento en ello.
La política, si la reducimos a la acción humana
subjetiva, siempre es pasión. Las tomas de posición
en este campo han sido pocas veces guiadas por la
razón. Hablar de la mujer y la política, por lo tanto,
quizá no sea una actividad donde los argumentos
racionales adquieran hegemonía, aunque pretendamos que así sea. Problemas como las luchas contra

6

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15

, MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS . AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

los totalitarismos latinoamericanos, las estrategias d✓
supervivencia orientadas por la solidaridad hurnanaj p
lideradas por mujeres en estratos populares de Amé
rica Latina, la capacidad de transformación de la teoría feminista, las cuotas de género y su contribución
a democratizar la democracia realmente existente, la
elección de la estrategia más adecuada para fomentar la igualdad de oportunidades en función del género y la exclusión de la mujer en los espacios de
dirección de las organizaciones no son temas en los
que la mayoría de quienes hablan sobre ellos mantengan una posición de indiferencia afectiva.
La intención del grupo responsable de la publicación de Trayectorias es contribuir a la posibilidad de un debate racional sobre el punto, sabiendo
de antemano, que la política siempre es pasión, estamos ante una tarea imposible.-&amp;,,
7

�•
Mujer,

Mujer, tiempo y espacio
Tres décadas de movilizaciones femeninas
y feministas en América Latina
BÉRENGÉRE MARQUES - PEREIRA,
FLORENCE RAES

a Comisión Interamericana de la Mujer se crea en 1928.
Desde 1948 funciona como un organismo espe'Cializado en el seno de la Or_ganización de los Estados
Americanos y tiene como objetivo la promoción y el respeto de los derechos de las
mujeres. En 1933, la OEA
adopta la Convención sobre
a Nacionalidad de las Mujetes. En 1948, los Estados lati~oamericanos suscriben la
Convención Interamericana
sobre la Concesión de Derechos Civiles a las Mujeres y la
de la Concesión de los Derechos Políticos. Como miembros de las Naciones Unidas,
reconocen el principio de la igualdad de derechos
entre hombres y mujeres y la prohibición de cualquier discriminación fundada en el género, consagrados por la Carta de las Naciones Unidas de 1945
en los artículos 1 y 55 y por la resolución del 21 de
junio de 1946 del Consejo Económico y Social de la
ONU que instaura la Comisión de la Condición de
la Mujer.

L

8

Sin embargo, las mujeres latinoamericanas siguen
siendo el blanco de discrimi-.. naciones multiformes. En los
.. años setenta, en el seno de contextos políticos generalmente
autoritarios y dictatoriales, se
movilizaron para denunciar a la
vez las condiciones de vida de
las familias pobres y la represión del Estado. Partiendo de
una acción colectiva en el espacio comunitario y local, las
mujeres articularon progresivamente sus intereses, sus necesidades, sus demandas y sus
identidades más allá de la esfera doméstica, de su comunidad y de su barrio. En los
años ochenta, la democratización de las instituciones políticas y el mayor intercambio de experiencias entre
mujeres desembocaron en una diversificación de las
organizaciones, de las reivindicaciones y de las estrategias de acción de las mujeres en la región. En un
primer tiempo, estas reivindicaciones dirigidas hacia
el Estado estaban formuladas en términos de derechos de ciudadanía. Más recientemente, a través de
su participación en los foros mundiales y las confe-

.. -

TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 IMAYO-AGOSTO 2004

rencias de la ONU, las mujeres también reivindican
el reconocimiento de esos derechos en tanto que derechos humanos.
Al estudiar la evolución de los movimientos de
mujeres, de sus reivindicaciones y de sus estrategias
de acción, nos proponemos evaluar sucesivamente
las ganancias, los limites y los retos de las movilizaciones locales, nacionales e internacionales. ¿En qué
las mujeres latinoamericanas han sacado provecho
de las esferas abiertas por esos debates sobre la ciudadanía y los derechos humanos? ¿Su movilización
acaso se tradujo en una mayor capacidad para ejercer peso sobre la institucionalización de las políticas
públicas? ¿Qué obstáculos encontraron? ¿Qué obtuvieron? ¿Qué les falta por reivindicar? ¿Cuáles son
los retos en este principio del siglo XXI?

LA
DE
DE
DE

ACCIÓN LOCAL:
LAS ESTRATEGIAS
SUPERVIVENCIA A LA EMERGENCIA
UNA CIUDADANÍA ACTIVA

La movilización de las mujeres en América Latina
fue tridimensional: movimientos de oposición de
mujeres se movilizaron contra la dictadura y las violaciones de los derechos humanos (el más ilustre
ejemplo es el de las Madres de la Plaza de Mayo en
Argentina), un movimiento femenino de estratos
populares, que traducía las estrategias de supervivencia en reivindicaciones políticas, y un movimiento
feminista comparable al que conocieron los países
del norte de Europa, Estados Unidos y Canadá.
En los años setenta y ochenta, las mujeres se
comprometieron fuertemente en el espacio público
local. En un contexto de crisis económica, seguido
de una política de Jo que se llamó "ajustes estructurales", las mujeres de los estratos populares organizaron servicios comunitarios para hacer frente a las
deficiencias de las políticas sociales. Asistimos en toda
la región, a la emergencia de asociaciones de barrio,
asociaciones de usuarios de los servicios públicos, de

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cocinas populares, de clubes de madres, de comités
de vecindario. Como la vida pública está marcada
por el control autoritario en el marco de los regímenes militares, es generalmente bajo el impulso del trabajo realizado por las comunidades eclesiales de base
(CEB) y las pastorales populares que estas movilizaciones salen a la luz. En Chile, las prácticas de autoa1
sistencia en los pobladores dan lugar a las cocinas
populares, a menudo bajo la protección de la Iglesia
católica. También se crean cocinas populares en Uruguay y Perú. Otros movimientos independientes se
formaron en Chile como el Movimiento de Mujeres
Pobladoras que se organizó alrededor del tema deF
trabajo. En Argentina, las mujeres de los medios populares intercambian sus experiencias en el seno de
las Amas de Casa y organizan huelgas de compras
en diferentes ciudades del país. En Brasil, el trabajo
de las CEB da lugar, en 1972, al "movimiento contr..__ _ _ __
el aumento del costo de la vida". El desarrollo de prác-,
ricas de solidaridad bajo el modo de autoasistencia,
insistiendo sobre la dignidad de los pobres y su par
ticipación en el seno de la comunidad, provoca la

La crisis económica)
acompañada de una
reorientación del papel social
del Estado hacia políticas
sociales enfocadas a los más
pobres y programas
compensatorios en el corto
plazo) evidenció el aporte
de las mujeres en las
actividades productivas y
reproductivas.
9

�Mu¡er..ypolilica.. ~ - ~ - - ~ - - - - - - - - - - - --,.::Z.~ ~ - - - - - - - - - - - - - - - - -•~--~~tlilil._
Mujer, tiempo y espacio

aparición de clubes de madres en los medios popuares en Argentina, en Bolivia, en Brasil, en Paraguay
..______.~__;Y en Perú. Con el fin de mejorar las condiciones de
wi.da cotidiana de las familias, se organizan en Perú
comités de vasos de leche, comités de salud y de producción. En México, el Primer Encuentro de Mujeres del Movimiento Urbano Popular tiene lugar en
J. 983. Dos años más tarde, el terremoto acelera la
p-eación de asociaciones de vecinos, de cocinas populares y de proyectos de salud comunitaria.

¿Cuáles fueron las ganancias y los límius
de estas movilizaciones?
,La crisis económica, acompañada de una reorientación del papel social del Estado hacia políticas sociales enfocadas a los más pobres y programas compensatorios en el corto plazo, evidenció el aporte de
as mujeres en las actividades productivas y reprouctivas. A través de su mayor presencia en el mercado de trabajo, como estrategia de supervivencia, y
el alargamiento de su jornada de trabajo doméstico,
como paliativo a la reducción de los gastos sociales
del Estado, las actividades de las mujeres adquirieron cierta visibilidad. La UNICEF hizo notar en es~ecial el ajuste invisible que representa el trabajo rejProductivo, productivo y comunitario de las mujeres
(UNICEF, 1987). Estas movilizaciones desemboca- - - - -- - 'ron también sobre una politización de la pobreza
como lo atestigua el movimiento Acción y Ciudadanía que lucha contra el hambre y la miseria en Brasil
(Franco, 1996).
En los años setenta y ochenta, lo local constituye así el pasaje privilegiado entre la esfera privada
y la esfera pública para las mujeres de estratos populares. Estas experiencias de participación local socializaron el trabajo doméstico, favorecieron la construcción de una identidad colectiva y la emergencia de
un actor político y social que vuelve visibles a las
mujeres en el espacio público. Para las mujeres latinoamericanas, tradicionalmente excluidas de la esfera pública, romper con el aislamiento de la esfera
10

doméstica representa una conquista importante. Pudieron lograr el aprendizaje de una ciudadanía activa y desarrollar capacidades de liderazgo y de negociación ante las autoridades. Conquistas todas que
hacen mella en la representación de las mujeres como
seres dependientes, para dar lugar a una lógica de
actrices. Las mujeres articulan sus necesidades específicas y dirigen sus demandas de servicios colectivos al Estado a través de las organizaciones de barrio. Debido a ello, la politización de lo cotidiano
posiciona a las mujeres como interlocutoras en la elaboración de programas sociales por medio de la gestión de bienes públicos y el control de las políticas
sociales. En este sentido, la acción local dio vida a la
idea de un control ciudadano sobre la gestión de los
recursos públicos y a la noción de responsabilidad
pública. También llevó a múltiples reivindicaciones
de los derechos sociales. Si admitimos, como lo hace
Bryan Tumer, que la ciudadanía tiene que ver con el
control y el acceso a los recursos restringidos de la
sociedad y que esta función de asignación es fuente
de conflictos en las sociedades modernas sobre los
criterios de pertenencia a la ciudadanía, el reto de
ubicar y hacer reconocer sus reivindicaciones como
derechos ciudadanos va, para las mujeres, más allá
de una simple política de reconocimiento. Como indicador de los criterios formales de inclusión y de
exclusión en la comunidad política, la ciudadanía
reviste una dimensión económica fundamental en la
medida en que la asignación de los recursos y su administración influyen sobre la vida de los individuos
(Tumer, 1997).
Sin embargo, estas acciones no fueron necesariamente emancipadoras. Por una parte, los servicios
comunitarios equivalen, a menudo, una carga de trabajo extra y no remunerado; por otra parte, las reivindicaciones se tradujeron en políticas públicas sectoriales (por ejemplo, la salud) o en proyectos puntuales
enfocados a las mujeres. Estos proyectos, si bien toman en cuenta sus intereses inmediatos, a menudo
instrumentalizan a las mujeres en provecho de obje-

TRAYECTORIAS

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AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

ti.vos más vastos como el desarrollo y las encasillan
en su papel reproductivo y doméstico.Tal fue el caso,
especialmente, de los clubes de madres bajo el régimen de Augusto Pinochet en Chile, que sirvieron más
para despolitizar a las mujeres de estratos populares
y reproducir los papeles tradicionales. Estas experiencias de trabajo comunitario, al igual que el anclaje
local de los programas sociales y los programas de
desarrollo que perciben a las mujeres como destinatarias privilegiadas en la mejora de las condiciones
de vida de las fanúlias pobres, no necesariamente
implican una transformación de las relaciones socia-

lRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 I MAYO-AGOSTO 2004

les entre sexos. Por otra parte, generalmente es en
nombre de su papel de madres, de esposas o de hijas,
que las mujeres salieron a la calle bajo los regirnenes
militares para denunciar la violación de los derechos
humanos. En América Central se movilizan movimientos de madres contra los asesinatos y las desapariciones políticas. En 1972, el Movimiento Femenino para la Amnistía sale a la luz en Brasil y se crea
en Colombia la Asociación de las Familias de Detenidos Desaparecidos. En Chile, nace en 1973 el Grupo de Mujeres Democráticas. En Argentina, las Madres de la Plaza de Mayo se reúnen desde 1977 y en

11

�Confrontadas
a las discriminaciones
de un espacio público
ampliamente masculino
y androcéntrico) las mujeres
latinoamericanas van
a denunciar su
subordinación
y luchar por la igualdad.
Uruguay se crea en 1982 el Grupo de Madres y de
Familias Perseguidas por la Justicia Militar.
Como sea, estas acciones no dejaron de ser fundamentales puesto que llevarán a la emergencia de
reivindicaciones que harán visibles las relaciones sociales de género en el escenario público. Por una parte, el carácter autoritario y represivo de la vida pública contribuirá a una toma de conciencia por parte de
as mujeres de la dominación que padecen en la esfetra privada. Por otra, confrontadas a las discrimina- - - - - -ciones de un espacio público ampliamente masculino y androcéntrico, las mujeres latinoamericanas van
a denunciar su subordinación y luchar por la igualdad. En Brasil, por ejemplo, salen a la luz movimientos abiertamente feministas como Pró-Mulher (ProMujer) y el Frente de las Mujeres Feministas. En
México, el Primer Encuentro Nacional Feminista tiene lugar en 1981.
Estas movilizaciones reivindican la democratización de las relaciones sociales de género, a la vez
en la esfera privada y en la esfera pública. Al abordar
temas como la violencia doméstica o el reparto de las
tareas reproductivas, se vuelven visibles y denuncian
la dominación masculina en la esfera familiar. En mu-

. 12

chos aspectos, la esfera doméstica aparece entonces
como un lugar de privación para las mujeres y su
constitución en un lugar de libertad y de igualdad se
vuelve fundamental para el acceso de las mujeres a la
esfera pública. Cuestiones antes consideradas tabú
constituyen nuevos frentes de lucha. Es el caso en
especial de las esterilizaciones forzadas, de los abortos clandestinos o del acceso a la contracepción.
Además, en lo que atañe a la división sexual
del trabajo en la esfera pública, las mujeres del Cono
Sur se movilizaron a través de los sindicatos emergentes, como por ejemplo la Central Única de Trabajadores (CUT) en Brasil. Mediante las estructuras
sindicales, integraron, por una parte, las luchas obreras contra la dictadura y, por otra, se movilizaron para
mejorar progresivamente su lugar en los sindicatos
por medio de la creación de departamentos o secretarias para las mujeres. Se crea así el Comité de la
Condición de la Mujer en 1986 en el seno de la Confederación Nacional de los Sindicatos Brasileños y,
el mismo año, la Comisión de la Mujer de la CUT
sale a la luz. Durante su IV Congreso Nacional, la
CUT aborda temas como el fin de la constancia de
embarazo para la incorporación de las mujeres al
mundo del trabajo, la igualdad salarial, el derecho a
la propiedad de la tierra para las mujeres o la lucha
contra la violencia sexual en el lugar de trabajo.

LA ARTICULACIÓN DE LOS
MOVIMIENTOS AL ESTADO
Y LA INSTITUCIONALIZACIÓN
DE LAS DEMANDAS DE LAS MUJERES
En los años ochenta, las mujeres latinoamericanas se
movilizaron alrededor de demandas sociales y políticas que formularon en términos de derechos. Al reivindicar el reconocimiento de estos derechos en nombre de su ciudadanía, fueron protagonistas en la lucha
por una ampliación del papel del Estado y, a través
de las luchas contra la dictadura, también denunciaron sus excesos. Participaron así por partida doble

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

en el proceso de democratización de la vida pública.
Además, al reivindicar la democratización de las esferas privada y pública, estas movilizaciones se inscriben en una perspectiva de transformación social.
Pero ¿qué obtuvieron?, ¿con qué dificultades se toparon?
La relación entre los movimientos de mujeres
y

las instituciones políticas

En el marco de la transición democrática empezada
en el seno de varios países, la redefinición de las relaciones entre la sociedad civil y el Estado constituye
una gran oportunidad para las mujeres. En Brasil,
por ejemplo, los partidos políticos buscan congraciarse particularmente con los movimientos femeninos en vísperas de las elecciones municipales de 1982
. (Álvarez, 1990). Es cierto que la incorporación de
las demandas de las mujeres a los programas y a los
discursos partidistas respondía a consideraciones
electorales. Sin embargo, la promoción de los intereTRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15

¡

MAYOAGOSTO 2004

ses de las mujeres no puede ahorrarse una acción en
la esfera institucional. Las discriminaciones legales----.~---i
hacia las mujeres, todavía presentes en numerosos
países latinoamericanos, son violencias simbólicas que
contribuyen a consolidar una imagen de la muje
como inferior o dependiente y a minimizar las vio
lencias reales. Para producir reformas, institucionalizar sus prácticas y sus reivindicaciones, las mujeres
tuvieron que desarrollar una actitud estratégica con
respecto al Estado, o más precisamente unas actitudes estratégicas. Efectivamente, la cuestión de la participación en las instituciones políticas constituyó un
factor de división al interior de los movimientos. Algunos sectores consideran que las reivindicaciones
feministas no sabrían conservar su carácter radical y
critico en este proceso y que la ruptura cultural llevada por el feminismo se maltrataría con la participación política. Para otros, el Estado moderno encarna por excelencia la división público-privado,
relegando a las mujeres a la esfera doméstica. Si las
13

�El sistema corporativista
mexicano y la era populista
frenaron por lar;go tiempo
la emer;gencia de una
identidad colectiva femenina.
As~ por ejemplo)
la Conferencia de la ONU
en México en 1975
fue monopolizada por las
mujeres del PRI.

mujeres deben conservar una fuerza de acción en el
seno de la sociedad civil, capaz de impulsar transformaciones culturales, una acción política no deja de
ser importante puesto que se trata de participar en la
enunciación de un proyecto de sociedad. En este senltido, el Estado redefine por sus acciones la frontera
¡entre lo privado y lo público y amplia el ámbito de
..__ _ _ _ _ sus responsabilidades, como lo atestigua la adopción
de leyes que condenan la violencia intrafamiliar. La
estrategia institucional es, entonces, fundamentalmente para las mujeres.
En realidad, el reto en el marco latinoamericano es la preservación de la autonomía de los movimientos frente a lo político. El caso de México bien
muestra las dificultades encontradas por las mujeres
para coordinar sus acciones y defender su autonomía frente al Estado (Lamas, 1994; Domínguez y
Castro, 2000). La articulación de movimientos como
el de las Mujeres en Lucha para la Democracia, creado en 1988 para denunciar el fraude electoral, o el de
las Ciudadanas en Movimiento para la Democracia,

14

creado en 1994 para defender una más amplia participación de las mujeres en la vida política, no se hizo
sin dificultad. El sistema corporativista mexicano y
la era populista frenaron por largo tiempo la emergencia de una identidad colectiva femenina. Así, por
ejemplo, la Conferencia de la ONU en México en
1975 fue monopolizada por las mujeres del PRI, o
cercanas al partido, y un Congreso alterno fue organizado por las que reivindicaban su autonomía, lo
que llevó en 1976 a la creación de la Coalición de
Mujeres Feministas. Es realmente a partir de los años
ochenta que asistimos en México a una mayor integración entre mujeres, bajo el impulso de varios factores: la crisis económica, el regreso del movimiento
ciudadano, la rebelión zapatista 1 y la Conferencia de
Beijing.
En numerosos países de la región, el clientelismo, el corporativismo, la política de los favores y el
desvío de las luchas populares son prácticas susceptibles de atentar contra la autonomía de los movimientos. El riesgo seria el de instrumentalizar la participación de las mujeres con el fin de legitimar las
políticas públicas. A partir de ahí, la participación de
las mujeres no puede limitarse a su aplicación, debe
también referirse a su elaboración, su formulación y
su control. De manera general, es toda la cuestión de
la democratización de la gestión de los asuntos púAl respecto, la influencia del movimiento zapatista sobre la
movilización de las mujeres en México es doble. Por una parte,
la organización de la Consulta Nacional de 1995 bajo la iniciativa del EZLN moviliza tanto a las mujeres políticas como a las de
los movimientos de barrio alrededor de la cuestión de la participación de las mujeres. En esa ocasión, el tema de la representación de las mujeres se formula por el EZLN en términos de interés general y nace una nueva alianza política entre organizaciones: Mujeres por la Consulta. Por otra parte, la experiencia de las
mujeres zapatistas en el seno de una organización que les da un
lugar importante, valoriza su trabajo y enfatiza la igualdad entre
los sexos en la participación y en la toma de decisiones condujo
a un movimiento de solidaridad de las mujeres de otras organizaciones hacia las mujeres zapatistas. Además, las leyes revolucionarias zapatistas de 1993 y 1996 sobre la prohibición del alcohol, de la violencia y de las relaciones extraconyugales así como
el derecho de las mujeres a tomar decisiones de su cuerpo y de
sus acciones, las sensibiliza particularmente.

1

lRAYECTORIAS

i AÑO VI, NO. 15 ¡ MAYO-AGOSTO 2004

blicos y de la universalización del acceso a los derechos y a los servicios públicos que está en juego. Por
otra parte, la representación política de las mujeres
aparece aquí como un reto crucial.
La institucionalización de las reivindicaciones

de las mujeres
A pesar de su relación a veces dificil con las instituciones políticas, las mujeres latinoamericanas accedieron a la agenda política y dialogan ahora con los
representantes del Estado. En Brasil, por ejemplo, la
democratización y la elaboración de una nueva Constitución fueron la ocasión de una acrecentada participación femenina. Las organizaciones de mujeres
se movilizan sobre todo el territorio nacional para
proponer enmiendas populares a la Asamblea Constitutiva en diversos ámbitos (el tiempo de trabajo la
.
'
mcapacidad de maternidad, el acceso a los servicios
de salud, etcétera). Los derechos garantizados por la
Constitución de 1989 representan una etapa fundamental para el reconocimiento de una plena ciudadanía de las mujeres, aunque el ejercicio de esos derechos sigue estando limitado. Las mujeres obtuvieron
el reconocimiento del principio de igualdad entre los
sexos. En esta óptica, la ciudadanía de las mujeres
cubre un campo muy amplio: la protección contra la
violencia, los derechos relativos al trabajo asalariado
Yla previsión, la salud, la educación y la calificación
profesional, a las guarderías y las escuelas maternales. Las discriminaciones, las marginalizaciones y las
exclusiones de que son objeto las mujeres son vistas
realmente como una denegación de ciudadanía.
Cuestiones privadas se transforman en cuestion~s sociales para ser parte de la agenda política, y
la cmdadanía se percibe desde entonces en sus dimensiones públicas y privadas. Así, durante la legislatura 1991-1994, se implementaron tres comisiones
de encuesta parlamentaria respecto a los siguíentes
temas: la esterilización en 1992, Ja violencia contra
las mujeres en 1993 y la prostitución infantil en 1994.
Otra vez en Brasil, en 1992, el estado de Sao Paulo

TRAYECTORIAS _AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

adopta una convención sobre la eliminación de tod
forma ~e discriminación contra las mujeres. Tambiél\
es en Sao Paulo donde, bajo la iniciativa del Consejo
de Mujeres, surge el primer experimento de estaciones de policía dirigidas por mujeres, en 1985. Desde
entonces, 170 estaciones similares se abrieron en Brasil, así como en Perú, en Colombia, en Bolivia y en
Costa Rica. Estas experiencias constituyen impor-'
tantes conquistas para las mujeres. Les permitieron
romper con los tabúes que tradicionalmente envuelven los conflictos intra-familiares y la violencia doméstica, les proveen de un servicio público constituído de agentes mejor informados y facilitan sus
relaciones con el estado y el poder judicial. Oficinas,
secretarías y consejos de la mujer también fueron.
creados en las entidades federales en Brasil, en Venezuela Y en Chile. En México, el Estado de Guerrero,_ _ _ _ __
dispone de un organismo para la mujer (Valdés,,r-------2000) .
Por otra parte, Argentina, Brasil, Chile y Co~
lombia votaron leyes contra la violencia doméstica;

Es realmente a partir
de los años ochenta que
asistimos en México a
una mayor integración
entre mujeres) bajo el
impulso de varios
factores: la crisis
económica) el regreso del
movimiento ciudadano)
la rebelión zapatista y la
Conferencia de Be&amp;'ing.
15

�~ :- - - - - - - - - - - - - -

tiempo y espacio

leyes para promover la igualdad de oportunidades
fueron adoptadas en varios países. Citemos como
ejemplo la Ley de Igualdad de Trato y de Oportunidades para el Empleo de las Mujeres de 1989 en Uruguay, la Ley para la Promoción de la Igualdad Social
de la Mujer de 1990 en Costa Rica y la Ley de la
Igualdad de Oportunidades para la Mujer de 1993
en Venezuela. También se implementaron programas
para la igualdad de oportunidades en Chile en 1994
y en México en 1995. Podemos señalar, además, la
creación de consejos en el interior de los aparatos del
Estado: en Argentina, el Conamu (Consejo Nacional de la Mujer), creado en 1992 y que depende de la
Presidencia; en Brasil, el CNDM (Conselho Nacional dos Direitos das Mullieres), creado en 1985 Y
que depende del Ministerio de la Justicia; en Chile, el
Semam (Servicio Nacional de la Mujer), creado en
1991 y que depende del Ministerio de la Planificación y de la Cooperación.
Pero la dwersidad de las condiciones jurídico-iostitucionales de estos consejos, algunos de los cuales dependen de la Presidencia de la República (Argentina,
Colombia, Honduras, Paraguay, Perú, Venezuela),
otros del Ministerio de la Cultura (Costa Rica YUruguay), del Ministerio del Trabajo (Guatemala y Panamá), o del Ministerio de la Justicia (Brasil), pone a
estos organismos en una situación a menudo precaria y dependiente. Así, la reducción de las funciones
y de los presupuestos de estos consejos, en Argentina y en Brasil, puede ponerse en paralelo con los cambios que sucedieron en el poder ejecutivo y las fluctuaciones de la coyuntura económica ("Entrevista",
2000). Los gobiernos a menudo alegan la falta de
recursos para justificar su inacción en la aplicación
de los derechos de las mujeres y la institucionalización de una política de igualdad entre los sexos.

El problema de los derechos reproductivos
Algunas reivindicaciones de derechos son dificiles de
transformar en retos políticos negociables. Pensemos,
por ejemplo, en el derecho al divorcio en Chile

16

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

(Zavala, 1997). En la misma perspectiva, hay que
notar que los países latinoamericanos no pretenden
empezar un nuevo proceso de despenalización del
aborto médico. De este modo los derechos reproductivos siguen siendo un escollo para la plena ciudadanía de las mujeres en América Latina.
Si, en un primer tiempo, las reivindicaciones
de autonomía reproductiva y las cuestiones de sexualidad se ocultaron a favor de una alianza con los sectores "progresistas" de la Iglesia contra el régimen
dictatorial, sobre la marcha de la democratización, el
ejercicio de la libertad reproductiva y el acceso a los
servicios de salud reproductiva aparecen claramente
como nuevas demandas ciudadanas frente al Estado.
En América Latina, es a menudo por medio de
políticas sociales, y más particularmente las políticas
de salud pública, que el Estado concibe su responsabilidad en el ámbito de la reproducción. Pero la problemática no se aborda más que parcialmente a través de la salud. Los derechos reproductivos no se
reducen al acceso a los servicios de salud reproductiva. Así, los derechos reproductivos incluyen, en especial, el derecho a la contracepción y a la interrupción voluntaria del embarazo. También suponen la
erradicación de las esterilizaciones forzadas. Esta
práctica afecta aproximadamente 30% de las mujeres en Brasil, sobre todo las que vienen de las regiones pobres y de origen afro-brasileño. En República
Dominicana, esta cifra alcanza 29% y en El Salvador, 33% (BID, 1996). En varios países de la región,
la falta de información con relación a la contracepción alienta la profusión de creencias erróneas sobre
ciertos métodos contraceptivos como, por ejemplo,
el mito de no-fertilidad ligado al uso de un dispositivo intrauterino, y orienta a las mujeres hacia la esterilización, de la cual ignoran a menudo el carácter
irreversible. Para las mujeres pobres, la precariedad
. de los servicios de salud reproductiva en materia de
seguimiento del embarazo y atención a los recién
nacidos (guarderías, etc.) es una incitación a la esterilización por el hecho que la maternidad se percibe

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

como un factor lirnitante del empleo.
Abordar el ámbito reproductivo únicament
por el lado de la salud y no a través de los derechos
de la ciudadanía se inscribe en falso con el respeto al
libre albedrío de las mujeres. De este modo, el aborto
-ilegal y clandestino en la gran mayoría de los países
de América Latina- se percibe a menudo como un
problema de salud pública ligado únicamente al draJ
ma social de la pobreza, y no como una expresión de
la libre disposición.
Una conceptualización en términos de derechos y no de necesidades es fundamental en eso que
la noción de derechos rompe con una perspectiva de
determinismo biológico e inserta la libertad de elección reproductiva en el más vasto contexto del ejer-_ _ _ _ __
cicio de la ciudadanía. Una perspectiva así muestra a
la ciudadanía como dinámica en construcción. , - - - ~ - nuestros ojos, la profundización de la ciudadaní,,__ _ _ __....
comporta dos sentidos: la extensión de los derechos
existentes a nuevas categorías de personas y la inclu-i
sión de nuevos elementos en la definición de la ciudadanía. En este último punto, la incorporación de

También es en Sao Paulo
donde) bajo la iniciativa del
Consejo de Mujeres) surge el
primer experimento de
estaciones de policía dirigidas
por mujeres) en 1985. Desde
entonces) 170 estaciones
similares se abrieron en
Brasil) así como en Perú) en
Colombia) en Bolivia y en
Costa Rica.
17

�!nuevos derechos a los derechos existentes no es un
simple problema racional. Y ello, puesto que en nu---~""'""--merosos países latinoamericanos, la reivindicación a
lfavor de la libertad reproductiva se plantea claramente
en términos de ciudadanía. Se trata entonces de una
mediación política, de la construcción de un nuevo
sujeto político que lucha y negocia para lograr el reconocimiento de su definición de ciudadanía con el
~ de volver visibles las relaciones sociales entre sexos
que anteriormente se mantenían ocultas. A este respecto, la libertad reproductiva se inscribe en el marco de un proceso de individualización y de plena ciudadanía (Marques, 1997).

------

LA ACCIÓN DE LAS MUJERES
LATINOAMERICANAS
ANTE LA "COMUNIDAD"
~INTERNACIONAL
;¡p,n América Latina, la década de los noventa fue para
las mujeres el momento de participar en los foros de
la ONU (Río en 1992, El Cairo en 1994 y Beijing en
1995). La participación de las mujeres en las ONG's,
en las conferencias internacionales y en los foros
\mundiales, abrió nuevos espacios de debate público
•~ -- ~~~----,-J,.,,.,;;:,..;ique ofrecen a los movimientos la posibilidad de or¡ganizarse nacional e internacionalmente. Para las
- - - -- - ""'"'ujeres, ese momento de intercambio de sus experiencias con otras organizaciones es altamente político. Es la oportunidad de intercambiar sus experiencias con otras organizaciones, de dialogar con los
gobiernos y de formular nuevas reivindicaciones.
Diversificacwn de los frentes de lucha
y estrategias de alianzas

La dinámica de internacionalización y de alianzas
empieza desde los años ochenta. El primer encuentro feminista de la región se verifica en 1981 en Bogotá, y en 1986, tiene lugar el Primer Encuentro de
las Mujeres de los Sectores Populares de México,
América Central y el Caribe. Se crean progresiva18

mente redes temáticas: la Red de Salud de la Mujer
de América Latina y el Caribe (1984), la Red de
Educación Popular entre Mujeres (Repem, 1988), la
Red contra la Violencia Sexual y Doméstica ( 1990).
Citemos además el caso del sector de las empleadas
domésticas, un sector sobre-explotado y subprotegido
cuya organización se vuelve muy dificil por la invisibilidad de las empleadas de casa en la vida pública.
A pesar de estas dificultades, la Confederación de
América Latina y del Caribe de Empleadas Domésticas se crea en 1987.
En los años noventa, el intercambio de experiencias y el diálogo entre mujeres latinoamericanas
crece en vista de la preparación de la Conferencia de
la ONU en Beijing. En 1990, la Red Latinoamericana y del Caribe de las ONG's y Mecanismos de Promoción Nacional de la Mujer surge en México durante un encuentro coordinado por la UNICEF. En
1994, se crea la Articulación de las Mujeres Brasileñas (Articulayao das Mullieres Brasileiras,AMB). Los
diferentes encuentros llevan a la formulación de un
programa de las mujeres brasileñas para Beijing. En
México, en los años noventa, el movimiento de las
mujeres cristaliza su presencia bajo tres formas: una
profesionalización, gracias al financiamiento de las
ONG's; la legitimización del tema del género a través de la multiplicación de las enseñanzas, los coloquios y los foros; y la aparición, en el nivel político,
de personalidades feministas (Lamas, 1994). Así, en
1991, se verifica la Convención Nacional de las Mujeres para la Democracia cuyo objetivo es ampliar la
representación política de las mujeres, y en 1998, se
crea el Parlamento de las Mujeres de México. Resultado de largas negociaciones entre mujeres políticas,
universitarias, miembros de ONG's y militantes de diversas organizaciones ciudadanas, esta entidad tiene
como objetivo promover una legislación y políticas públicas que tiendan a eliminar toda forma de discriminación sexual (Domínguez y Castro, 2000).
En la escala regional, en septiembre de 1994,
el Foro de Mar del Plata reúne las mujeres de 41 paí-

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 j MAYO-AGOSTO 2004

ses latinoamericanos alrededor de temas como la ciudadanía, la participación política, la comunicación, la violencia, los derechos humanos
o los modelos de desarrollo.
Con su participación en las
conferencias internacionales,
en los foros mundiales y en
la elaboración de plataformas
de acción, las mujeres latinoamericanas conocen nuevos
terrenos de acción, particularmente el de la comunidad
internacional. Las reivindicaciones que habían surgido en
el seno del espacio comunitario y se dirigían al Estado
se formulan de ahora en adelante ya no únicamente en
términos de ciudadanía sino
también de derechos humanos de las mujeres.
Los años noventa consagran la evolución de
las reivindicaciones hacia temas propios a las mujeres, esto a través de la promoción de encuentros y de
congresos sobre temas como la salud fisica y mental
de las mujeres, la sexualidad, el aborto, los derechos
reproductivos, la mujer negra, etc. Las demandas se
diversifican, se especializan y se profundizan. En
Brasil, las trabajadoras rurales demandan una mejora en sus condiciones de trabajo, se movilizan a favor
de la reforma agraria, de la mejora de servicios educativos y de la salud, y denuncian el peso de la deuda
externa así como el dirigismo del FMI. Dirigen la luz
sobre una doble discriminación - sexista y racistaque afecta a las mujeres de origen afro-brasileño.
.Reivindican, además, el respeto al medio ambiente.
Los numerosos movimientos de mujeres que existen
reflejan desde ahora una pluralidad de intereses y de
experiencias, así como representaciones múltiples

TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 . MAYO-AGOSTO 2004

según la posición económica
el origen étnico, las estructu
ras familiares, la religión o la
situación nacional.
No se trata, sin embargo, de una fragmentación del
movimiento de las mujeres
La invisibilidad del trabaj
doméstico, la negación del libre albedrío en materia de reproducción, las discriminaciones y la violencia hacia la
mujeres, la falta de acceso a
la vida pública siguen siendo
referencias comunes. A este_ _ _ _ __
respecto, la Conferencia d
Beijing pone explícitamente e. ~ - - - - acento sobre el empowermen ______
de las mujeres, es decir, su ca
pacidad de ganar y controla
los recursos materiales y d
poder. El Programa de Acción regional para las mujeres de América Latina y e
Caribe 1995-2001, presentado en Beijing, pone e
acento sobre la noción de equidad de género y de
participación equitativa, a saber, la distribución de
recursos y del poder de decisión sobre estos recursos
mediante la igualdad en las oportunidades de acceso
a la esfera pública, la participación en la toma de
decisiones y la capacidad de control sobre su propio
proyecto de vida.
Es cierto que este proceso de diversificación
desmotivó algunos movimientos y dividió a otros. Sin
embargo, es importante puesto que permite no reducir las situaciones vividas por las mujeres a una
identidad unívoca. En los años noventa asistimos por
otro lado a una profesionalización de los movimientos a través de láentrega de las ONG's a las problemáticas femeninas y feministas. En América Latina,
el papel creciente de las ONG's ante las movilizaciones y los sectores populares coincide con la erosión

19

�politlca
jer.. y_polilka - - - ~ - - - - - - - - - - - - - -~ " - - ' " - - - - - - - - - - - - - - - ~ - --Mu~y
Mujer, tiempo y espací,o

Mujer, tiempo y espací,o

del Estado en el ámbito social. El financiamiento de
royectos que emanan de la sociedad civil o de las
.._
ONG's, se hace mediante los organismos internacio¡n~es. A partir de entonces, las ONG's tuvieron que
,______ !hacer frente a nuevas responsabilidades y a una
complejización de sus actividades. Pero esta evolución no está exenta de riesgos. Así la Articulación de
as Mujeres Brasileñas para Beijing fue criticada por
a centralización de la toma de decisiones, la monopolización de los recursos y de la información y por
la falta de representatividad de la organización.
En efecto, el peligro inherente a esta diversifi'Cación de las demandas y a esta profesionalización
tle las organizaciones sería caer en una jerarquización
excluyente de algunas reivindicaciones y de algunos
sectores del movimiento. Al respecto, algunas ONG's
tienen más poder de influencia y parecen haberse
vuelto interlocutoras privilegiadas para las organizaiones internacionales, los medios y la cooperación
multilateral. Y esto cuanto más que en el seno de las
organizaciones no-gubernamentales, pues los mecanismos de control democrático (por ejemplo la ren-

_____

En efecto) el peligro
inherente a esta
diversificación de las
demandas y a esta
profesionalización de las
organizacwnes seria caer en
una 1erarquizacwn
excluyente de algunas
reivindicaciones y de algunos
sectores del movimiento.
•

•

I

•

2.0

•

• I

dición de cuentas), de representatividad y de legitimización permanecen borrosos. Dependientes de los
prestatarios nacionales e internacionales, ¿no correrán acaso las ONG's el riesgo de volverse agentes de
legitimización de las políticas públicas o de sacrificar algunas preocupaciones de la base?
La promoción de los derechos humanos

de kls mujeres: una importante conquista
Como quiera que sea, en términos de visibilidad y de
legitimidad, estas acciones constituyeron importantes conquistas para las mujeres latinoamericanas. Al
formular sus reivindicaciones a la escala de los derechos humanos, sensibilizaron a la comunidad internacional y obtuvieron un compromiso creciente por
parte de ésta y de los Estados en la promoción de la
igualdad entre los sexos. Ya se nota la adopción de
mecanismos internacionales que vigilan la acción y
la omisión de los Estados en materia de protección
de los derechos humanos de las mujeres. A partir de
entonces, las mujeres no son ya consideradas como
simples objetos de políticas sociales sino como actores por derecho propio, susceptibles de intervenir en
la formulación, ejecución y control de las políticas
que las conciernen y, de manera más general, de las
políticas públicas. El proceso de revisión de los acuerdos de Beijing, organizado bajo la forma de una especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, fue así la oportunidad para las mujeres de revisar
la aplicación de las estrategias de Nairobi y de Beijing
y de evaluar las ganancias, las pérdidas y los retos
futuros.
En Brasil, las organizaciones de mujeres, preocupadas por conservar su autonomía y su libertad
crítica, establecieron un balance paralelo al del gobierno, la Carta de Paraíba del 3 de mayo de 2000.
Este documento aborda diferentes problemáticas: el
medio ambiente, el desarrollo sustentable y la pobreza, el trabajo, el salario y la seguridad social, el acceso a las instancias de decisión, la educación, los medios de comunicación, la violencia, la salud y los

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 I MAYO-AGOSTO 2004

derechos humanos, sexuales y
reproductivos. Las mujeres también demandan un mejor control de la aplicación de las leyes
de cuotas por parte de los tribunales electorales regionales y reivindican una revisión urgente de
la legislación infraconstitucional,
particularmente del código penal y del código civil, donde subsisten discriminaciones contra
ellas. Insisten sobre la necesidad
de liberalizar el aborto como
derecho humano y de legislar en
varios ámbitos tales como la reproducción genéticamente asistida (AMB, 2000). También denuncian las carencias de las
políticas sociales relativas a la socialización de las tareas domésticas, a saber, aquellas relacionadas con las guarderías
la flexibilización de los horarios de los dispensario/
la incapacidad por paternidad* y el cuidado de la:
personas de edad. Ponen énfasis en una mejor formación de los funcionarios públicos que tratan problemas tales como la violencia doméstica y los derechos reproductivos y demandan una aplicación
efectiva de la legislación sobre la prevención y la eliminación de la violencia hacia las mujeres.
Si el ejercicio de los derechos ciudadanos y los
derechos humanos de las mujeres se topa todavía a
menudo con la lentitud y la inercia de las instituciones nacionales, los programas de acción de las conferencias constituyen, sin embargo, referencias conceptuales Y garantías que las mujeres pueden hacer
valer frente al Estado. A ese respecto, de Río hasta
Beijing, los avances conceptuales son importantes.
Lo~ derechos de las mujeres son reconocidos en calidad de derechos humanos universales y no pueden
• Por nacimiento de un hijo (nota del traductor).

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 ! MAYO-AGOSTO 2004

cuestionarse en nombre de tradiciones históricas o
culturales (ONU, 1995: párrafo 210) . Estos derechos
son indivisibles e incondicionales (ONU, 1995: pá - - - - ~ rrafo 213). La interdependencia de la esfera privada
Y la esfera pública queda reconocida por la declaració~ de Co_penhague y el Programa de Acción de Eij
Carro (capitulo IV). El derecho de las mujeres a re
gular su fecundidad se considera un derecho humano (ONU, 1995: párrafos 97 y 223), y la violencia
contra las mujeres constituye a partir de ahora una
vi_olación de los derechos humanos (ONU, 1995:
parrafo 234). Además, la Plataforma de Acción de
~eijing establece una importante distinción entre la
igual~~d- tormal Y la igualdad real al afirmar que la
adqws1c10n de la primera no significa la realización
de la segunda (ONU, 1995: párrafos 217,218 y 219).
Subrayemos también la ruptura que esta evolución introdujo en el ámbito de las políticas de población. El ejercicio de la libertad reproductiva tiene
con~ecuencias sociales a largo plazo. En esta perspectiva, el postulado de un crecimiento demográfico

21

�A partir de entonces) las
mu1eres no son ya
consideradas como simples
objetos de políticas sociales
sino como actores por derecho
pro-pio) susceptibles de
intervenir en la formulación)
ejecución y control de las
políticas que las conciernen y)
de manera más general) de
las políticas públicas.

mundial demasiado rápido sirvió por mucho tiempo
como argumento para la instrumentalización del
cuerpo de las mujeres y la negación del libre albedrío
en materia reproductiva. La Declaración de Teherán
de 1968 introdujo el derecho a la planificación fami._--'---'_ _ _....._..;;.a¡ •ar, pero ese derecho se les reconoce a los padres y
no a los individuos. Por otra parte, esta declaración
se refiere a la elección del número de nacimientos
sin mencionar la posibilidad de rehusarlos (Gautier,
1999). Además, la procreación debe ejercerse de
manera libre, pero responsable. En este concepto, las
mujeres no tienen entonces la plena disposición de
su cuerpo puesto que el ejercicio de la libertad reproductiva está subordinado al bienestar de las generaciones futuras y del conjunto de la sociedad.
Igualmente, entre las recomendaciones adoptadas en
Bucarest (en 1974) y en México (1987), figura la
generalización del acceso a los medios de contracepción, pero no hay ninguna referencia al aborto.

22

Se implementaron políticas antinatalistas en
numerosos países llamados del Tercer Mundo (Gautier, 1997). En México, por ejemplo, el discurso del
Estado sobre la población se ejemplificó bajo dos formas distintas: primero como una condición necesaria a la consolidación de la nación, y luego como un
freno al proceso de desarrollo económico y social (Cervantes, 1996). Estos conceptos se encuentran a la vez
en la primera Ley General de Población de 1936 Y
en la nueva de 1974. Para las mujeres, las consecuencias son agobiantes: entre 1976 y 1987, el ligar las trompas se volvió el medio de control de los nacimientos
por excelencia. En 1987 se contaban 2 .3 millones de
mujeres esterilizadas por razones anticonceptivas,
cuando que un cuarto de las mujeres no había tenido
acceso a la información adecuada sobre la existencia
de otros métodos de contracepción y sobre la irreversibilidad del proceso. Por otra parte, la aplicación
ortodoxa de los programas de planificación familiar
en un espíritu antinatalista fue a menudo contraproducente. En Brasil, por ejemplo, paralelamente a la
esterilización masiva de las mujeres de las capas proletarias, un estudio dedicado a los años ochenta revela que un cuarto de los embarazos eran no deseados (Claro, 1990).
La noción de derechos reproductivos aparece
progresivamente como respuesta a una planificación
familiar hasta entonces poco respetuosa de la libertad y de la salud de la mujer. El Global Network for
Reproductive Rights se creó al final de la Conferencia de Ámsterdam, y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación hacia las
mujeres (Cedaw) se adopta en 1979. A escala regional, la Red de Salud de las Mujeres de América Latina y el Caribe se funda en 1984 en Tenza, Colombia.
Más recientemente, las conferencias de la ONU abren
una brecha en la instrumentalización del cuerpo de
las mujeres. La Conferencia de Nairobi en 1985 ratifica la noción de integridad corporal y de control de
la natalidad, precisando que las mujeres deben contar con el derecho de tener o no tener hijos (artículo

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 1 MAYo-AGOSTO 2004

11). La incidencia de la acrecentada participación
de las mujeres se nota, tanto en la Conferencia de
Río sobre el medio ambiente (1992), como en la de
El Cairo sobre población y desarrollo (1994), la de
Copenhague sobre la eliminación de la pobreza
(1995), la de Estambul sobre el hábitat (1996) y, finalmente, la de Beijing sobre las mujeres (1995).
La declaración de El Cairo dedica un capítulo
al tema de la reproducción, y el Programa de Acción
reconoce el derecho de las mujeres a controlar su fecundidad (ONU, 1995: principio cuatro). Además,
la declaración toma posición a favor de un reparto
del trabajo doméstico y alienta los Estados a adoptar
medidas en este sentido (flexibilidad en los horarios
de trabajo, incapacidad por paternidad, acceso a las
guarderías, etc.). Sobre la marcha, la Conferencia de
Beijing afirma la necesidad de implementar servicios
de urgencia para los partos, revisar las leyes que penalizan a las mujeres que abortan y reconoce el derecho de las mujeres a "ejercer un control sobre las cuestiones relativas a su sexualidad, fuera de toda coerción, discriminación o violencia y a tomar decisiones
en la materia libre y responsablemente" (ONU, 1995:
párrafo 96). Recalquemos que se trata de la primera
declaración que aborda explícitamente la reproducción y la sexualidad de una manera no sistemáticamente ligadas.
La libertad reproductiva:
¿un escollo en la realización

de los derechos humanos de las mujeres?
A pesar de estos logros no desdeñables, el lenguaje
de las declaraciones internacionales sigue estando a
menudo teñido de contradicciones. En este sentido,
el caso de los derechos reproductivos es emblemático. Según la terminología de la ONU, los derechos
de la primera generación son derechos civiles y polí_ticos; los de la segunda generación, los derechos sociales, económicos y culturales; los de la tercera generación, el derecho a la paz, al desarrollo y a un
medio ambiente sano y los de la cuarta generación,

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 1MAYo-AGOSTO 2004

el derecho de los pueblos. El Programa de Acción de
El Cairo afirma explícitamente que no crea nuevo
derechos sino que se trata de la aplicación de dere
chos humanos universalmente reconocidos a los programas de planificación familiar ( derecho a la vida,
derecho a la libertad, derecho a la seguridad de la
persona). En los textos de la OEA y de la CEPAL, la
problemática de los derechos reproductivos se incluye generalmente en los capítulos relativos a la violencia, a la salud o a la educación, sin hacer de ellos una
nueva categoría de derechos. Parece entonces que hay
verdaderamente un desfase entre las normas internacionales que reconocen algunos aspectos de los
derechos reproductivos en lo que se refieren al pleno
ejercicio de los derechos humanos tradicionales, pero
no constituyen un corpus normativo en sí mismo, y
las reivindicaciones de las mujeres que los conciben

23

�En 1987 se contaban 2.3
millones de mujeres
esterilizadas por razones
anticonceptivas) cuando que
un cuarto de las mujeres no
había tenido acceso a la
información adecuada sobre
la existencia de otros métodos
de contracepción y sobre la
irreversibilidad del proceso.
los reivindican como una nueva dimensión de su
ciudadanía.
En el seno del discurso feminista mismo, la
conexión entre derechos humanos y mujeres es controvertido. Las concepciones liberales consideran los
derechos humanos como una herramienta susceptile de mejorar el respeto de los derechos humanos
e las mujeres; las "feministas culturalistas" ponen a
---=..;;...;......._..;..........consideración la prioridad dada a los derechos civiles y políticos y oponen la división esfera públicaesfera privada, cuando que las feministas más radicales consideran los derechos humanos como un
instrumento androcéntrico (Rendel, 2000). Cuando
miles de mujeres latinoamericanas fallecen a consecuencia de un aborto clandestino o son esterilizadas
sin saberlo, ¿no convendría acaso ampliar el corpus
normativo de los derechos humanos con el fin de incluir las reivindicaciones de libertad y de salud
reproductiva? Lejos de ser un ataque al universalismo de los derechos humanos, este enfoque constituye, a nuestros ojos, un avance cualitativo en que amplía el contenido de los d erechos humanos, y

24

cuantitativamente, en que incluye a la mitad femenina de la humanidad.
En una época en que fenómenos multiformes
cuestionan las bases del Estado-nación, y dada la creciente toma de conciencia de un bien común a escala
mundial a través de los derechos humanos, el reconocimiento de los derechos reproductivos como derechos humanos aparece como un reto fundamental
en la realización de la plena ciudadanía para las mujeres. Una perspectiva tal implica el reconocimiento
de la historicidad y de la naturaleza contingente de
las reivindicaciones y de los derechos. Esto implica
también romper con la idea de que existen estándares normativos naturales, inmanentes, universales y
libres de coacciones temporales y espaciales. Esto no
significa, sin embargo, que haya que abandonar los
ideales de los..derechos humanos. Al contrario, parece ser que al ir más allá de la concepción androcéntrica de los derechos, al tiempo que se conserva su
espíritu de igualdad y de libertad, nos acercamos a lo
universal en donde los derechos están definidos de
una manera más incluyente. En otros términos, la
universalidad de los derechos humanos se sitúa en
un porvenir por conquistar, más que en una realidad
trascendente. En efecto, la universalización no se
adquirió desde el principio. Es cierto que los derechos humanos reflejan una concepción basada en la
unicidad del género humano, pero no dejan de ser el
fruto de una conquista progresiva ligada a la emergencia del debate democrático y a las diferentes luchas contra las discriminaciones. Pensemos, por ejemplo, en la lucha de los pueblos colonizados por el
derecho a disponer de sí mismos.
Los derechos están continuamente sometidos
a un proceso de construcción y de transformación
sobre la base "del derecho a tener derechos" (Arendt,
1972). Por otra parte, no se trata de particularismos
puesto que en materia de derechos reproductivos,
puede razonablemente sosten erse la tesis de que los
derechos reproductivos y la salud reproductiva son
parte de un bien común a la humanidad y movilizan

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 . MAYO-AGOSTO 2004

la concepción del interés general. En este sentido, los
derechos reproductivos conciernen a los derechos de
las mujeres y de los hombres, aún si aquéllos no son
idénticos. Además, reflejan una concepción más incluyente de los derechos humanos no limitada a la
sola esfera pública, para tomar en cuenta su alcance
en la esfera privada. A este respecto, recordemos que
los derechos humanos generalmente fueron concebidos como una protección de los individuos frente
a los abusos de los Estados, es decir, que están fundados en una distinción tradicional de lo públicoprivado. La ideología de los Derechos del Hombre
sirvió, históricamente, para luchar contra las invasiones de lo público sobre lo privado. Sin embargo,
los derechos de las mujeres también son burlados en
la esfera privada. Esto plantea el cuestionamiento de
la redefinición del papel del Estado. Las conferencias internacionales y sus declaraciones hacen cada
vez más referencia a las obligaciones de los Estados
para intervenir en el caso de violación de los derechos humanos en la esfera privada, en particular en
lo que concierne a la violencia hacia las mujeres. Dicho de otra manera, la responsabilidad de los Estados adquiere una dimensión más amplia y concierne
a la vez la protección de los derechos humanos contra las violencias de un tercero (privado o público), y
su respeto frente a los abusos del Estado.

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

Si en el plano conceptual puede concebirse la
integración de los derechos reproductivos a los derechos humanos, desde un punto de vista pragmático,
esta articulación no garantiza, de entrada, una mejora de la situación de las mujeres. A este respecto, se
plantean varios problemas. Primero, la fuerza jurídica de las declaraciones internacionales y de los pro,
gramas de acción es relativamente débil, aún hacia
los Estados signatarios, puesto que no se trata más
que de recomendaciones que se supone son una guía
de la acción de los Estados. En cuanto a las convenciones internacionales, adquieren fuerza de ley después de su ratificación por los órganos legislativos de
los Estados. Éstos disponen generalmente de la posibilidad de emitir reservas. En este sentido, el Progra-- - - - - -~
ma de Acción de El Cairo reconoce que "la imple-"
mentación de las recomendaciones que figuran en e..-------11~..
Programa de Acción es un derecho soberano que cada_ - - - -..Y:~
país ejerce de una manera compatible con sus leye
nacionales y sus prioridades en materia de desarrollo, respetando plenamente las diversas religiones, los
valores éticos y los orígenes culturales de su pueblo" .
Así, no se reconoce el derecho al aborto más que si e~-----.....u•
gobierno lo acepta. Luego, las carencias de los tribu;
nales internacionales implican que las mujeres deben voltear hacia las instituciones judiciales nacio-4
nales. Ahora bien, éstas no son a menudo neutras

25

�~

lllOllíl.ic•- -- ~ - - - - - _ _ . - - - - - ~ - - - -

tiempo y espacio

especto a las mujeres, y los Estados latinoamericaos son notorios por la impunidad y por evitar las
leyes que benefician a algunas categorías de la po..,__..,.,..,,,.....__ lblación.

Subsisten discriminaciones ...
Paradójicamente, la consagración de los derechos de
as mujeres ocasionó algunas veces un aumento de
as prácticas discriminatorias. Un estudio del Banco
Mundial, llevado a cabo en Honduras en 1993, demostró que la legislación puede ser un factor de reducción de las oportunidades de empleo para las
piujeres, al invocarse a menudo el costo más elevado ·
e las protecciones sociales como argumento a favor
de los despidos o de salarios más bajos (BID, 1996).
Sobre la marcha de la Conferencia de Beijing, las
propuestas legislativas en materia de lucha contra las
discriminaciones ligadas al género son numerosas,
pero la adopción y sobre todo la aplicación de estas
fmedidas se topan todavia con límites. El reporte de
la OEA de 1998, entregado a la Comisión Interameri-

Cuando miles de mujeres
latinoamericanas fallecen a
consecuencia de un aborto
clandestino o son esterilizadas
sin saberlo) ¿no convendría
acaso ampliar el corpus
normativo de los derechos
humanos con el fin de incluir
las reivindicaciones de
libertad y de salud
reproductiva?
26

cana de los Derechos Humanos y elaborado con base
en las declaraciones de gobiernos, destaca varias discriminaciones persistentes. En el plano de la legislación
laboral, por ejemplo, en Bolivia, Guatemala, Panamá,
Perú y República Dominicana, se requiere la autorización del marido para que una mujer pueda trabajar. En derecho penal, siguen notándose desigualdades entre hombres y mujeres; es el caso del adulterio
en Venezuela y en El Salvador, o en la administración de la justicia cuando la víctima es una mujer en
Bolivia, Brasil, Paraguay, Costa Rica y Ecuador.
En el mercado del empleo, el trabajo de las
mujeres sigue siendo subvaluado y subremunerado.
En Brasil, por ejemplo, el ingreso promedio de las
mujeres corresponde, en algunos sectores, a 54% del
ingreso de los hombres. El reporte también menciona una tasa de mortalidad femenina elevada ligada a
los abortos clandestinos. Por otra parte, la esfera doméstica sigue siendo a menudo un lugar donde el
derecho no interviene más que en parte y de manera
parcial. Y esto a pesar de la adopción de la Declaración de Belém do Pará, 2 que sanciona la violencia
hacia las mujeres, ratificada por la mayoría de los
países latinoamericanos y cuyo respeto está sometido a la Comisión y la Corte Interamericana de los
Derechos Humanos. En efecto, en una decena de
países de la región, el autor de crímenes sexuales (abusos, violaciones, etc.) puede beneficiarse de una liberación o de una reducción de sentencia si propone
matrimonio a su víctima. Una legislación tal, que
considera la mujer violada como una "mercancía
desvalorizada" es doblemente discriminatoria: niega
los derechos humanos de las mujeres y tiene un peso
simbólico que contribuye a la reproducción de este-

La Convención Interamericana sobre la Prevención, el Castigo
y la Erradicación de la Violencia hacia las Mujeres, Convención
de Belém do Pará, adoptada en 1994, se aplica igual a la violencia
en la esfera pública como en la esfera privada (artículo 1) e incluye a la vez la violencia fisica, la violencia sexual y la violencia
sicológica, que sean éstas perpetradas en el seno de la unidad
doméstica, en la comunidad, o por el Estado (artículo 2).
2

TRAYECTORIAS , AÑO VI, NO. 15

MAYOAGOSTO 2004

reotipos tradicionales. Por ejemplo en Brasil, en caso
de delito sexual, el autor que se casa con la víctima
no es perseguido por la justicia. En otros casos, hay
cláusulas que le permiten a la víctima encontrar un
arreglo con el violador, en especial en los países donde, según la cualidad del autor y de la víctima, los
delitos sexuales se tratan por medio de un acto de
justicia privado y no público (Brasil, Venezuela, Nicaragua, Uruguay).
La diferencia entre tener un derecho y ejercerlo es muy clara. Efectivamente, a pesar de los avances legales importantes, se observa a menudo una
degradación más que una mejora en la situación social y económica de las mujeres en América Latina.
Los efectos de la crisis económica y de los programas de ajuste estructural han pesado más sobre las
mujeres: numerosos estudios muestran el repliegue
masivo de las mujeres en el sector informal y la
precarización de su situación en el mercado del empleo. Por otra parte, la disminución de los gastos sociales del Estado significó la extensión de las tareas
productivas tradicionalmente a cargo de las mujeres.
Para su plena realización, los derechos ciudadanos presuponen condiciones materiales y financieras por parte del Estado, por medio de la creación
de servicios e infraestructuras públicas. En la mayor
parte de América Latina, el peso de la deuda, la corrupción endémica, las crisis económicas recurrentes y la adopción de políticas neoliberales, limitan la
capacidad del Estado como prestatario de servicios
sociales. Las tendencias a la privatización de los servicios públicos (salud, educación, etc.) corren el riesgo de introducir una creciente diferenciación entre
las mujeres "privilegiadas" que tienen acceso a servicios privados de calidad y aquéllas más pobres para
quienes los derechos siguen siendo pura retórica.
Por otra parte, los obstáculos a la institucionalización de una política de igualdad entre los sexos
no son sólo de índole económica. En América Latina, las representaciones sociales del machismo y del
marianismo tienen efectos sobre el ejercicio de los

TRAYECTORIAS , AÑO VI, NO. 15 I MAYOAGOSTO 2004

derechos reproductivos y de las mujeres en general y
se mezclan al discurso de la Iglesia católica para fre
nar la institucionalización de una política de igual - - - - - -"'·
dad entre los sexos en la región. La omnipresencia
- - - - ---111;
de la Iglesia en la sociedad pone al Estado en un
posición incómoda entre la defensa de su autonomí
y el predominio de la ideología católica. En México,
por ejemplo, el artículo 40 de la Constitución otorga
a toda persona el poder de decidir de una maner&lt;&gt;..----------11·
libre, responsable e informada el número y el espa
ciamiento de sus hijos. Simultáneamente, la Constitución reconoce que la vida empieza desde la con
cepción. La mujer que aborta está, desde entonces,
fuera del marco legal (Barquet, 1992). El impacto
del discurso de la Iglesia es entonces eminentemente
político, puesto que limita el diálogo entre las mujeres y el Estado. Por otra parte, con su presencia en
las conferencias internacionales, la Iglesia católica
representa a la vez un poder espiritual y político. En
su calidad de observador permanente en las Naciones Unidas, la Santa Sede recurrió a toda suerte de
mecanismos de presión política para impedir el consenso sobre los derechos reproductivos de las mujeres. Es cierto que la posición de la Iglesia no es
uruvoca. En los discursos papales queda explicita la
negación del libre albedrío de la mujer. Efectivamente, la moral sexual y familiar de la Iglesia condena la

-----~

27

�politiCIL.- ~ - - - - ~ - ~ - - - - - - - - - - . . . . . . , ¡

contracepción y considera al aborto como un pecado y un crimen puesto que el presupuesto es el de la
animación inmediata del producto de la creación
·"""'!'1--~ - - - - (Pablo VI, Encíclica Humana.e Vitae). Luego, la concepción orgánica de la familia confiere a la mujer un
papel indiferenciado, de instrumento del destino divino y va en contra de cualquier reconocimiento del
perecho a la igualdad. Durante la Conferencia de
;Beijing,Juan Pablo II se dirige a la "mujer-madre", a
la "mujer-esposa", a la "mujer-niña" y a la " mujerhermana", a la "mujer-en-el-trabajo" y a la " mujerconsagrada". En ese discurso, las relaciones familiaes aparecen como fundadoras de la identidad feme,nina y las mujeres aparecen como seres de deber y
no como ciudadanas. A partir de ahí, el organicismo
de las posiciones de la Iglesia es un obstáculo a cualquier dinámica de individuación por parte de las
\ffiUjeres. En las sociedades latinoamericanas, fuertep:iente impregnadas de catolicismo, una posición así
finfluencia las representaciones de las mujeres mis-

En una decena
de países de la región)
el autor de crímenes
sexuales (abusos)
violaciones) etc.) puede
beneficiarse de una
liberación o de una
reducción de sentencia si
propone matrimonio
a su victima.
I

28

•

mas. La culpabilidad moral alienta así la autocensura
de las mujeres y la reproducción de los tabúes en
materia sexual, reproductiva y de violencia doméstica.

¿QUÉ RETOS PARA LAS FUTURAS
MOVILIZACIONES DE MUJERES
EN AMÉRICA LATINA?
La experiencia de las luchas contra las dictaduras
militares del Cono Sur y contra el régimen corporativista del partido-Estado mexicano favoreció la salida de las mujeres latinoamericanas al espacio público y contribuyó a concientizarlas sobre el carácter
autoritario de la vida privada. Para las mujeres de los
sectores populares, duramente afectadas por el aumento del costo de la vida y la crisis económica de
los años ochenta, las experiencias de participación
local crearon una brecha en la exclusión. Las prácticas de ayuda-mutua, de autoasistencia y de supervivencia favorecieron la emergencia de un sentido cívico local, suscitaron la toma de conciencia de un
bien común en el nivel de la comunidad creando un
sentimiento de pertenencia a la ciudad, incluso al
espacio nacional. La politización de la pobreza dio
lugar a un marco de interpretación de la realidad
política cuyo eje es la injusticia y ya no la fatalidad o
la mala suerte.
Estas experiencias locales transformaron las
cuestiones privadas en cuestiones sociales y modificaron la relación de las mujeres con el Estado y las
instituciones políticas. Las transiciones c;lemocráticas
fueron así la oportunidad para las mujeres de experimentar la participación política y hacer peso sobre
la institucionalización de las políticas públicas. El regreso a la democracia también consagra la diversificación de las organizaciones, de las reivindicaciones
y de las estrategias de acción de las mujeres. Se habla
ahora de feminismo popular, de eco-feminismo, de
feminismo negro, de las mujeres rurales, de las mujeres políticas, por la multiplicación tal de los frentes

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15 I MAYO-AGOSTO 2004

de lucha. Asistimos a luchas contra los tabúes: la violencia doméstica, la sexualidad, la contracepción y el
aborto. En este proceso algunos movimientos están
todavía desmovilizados o divididos. La relación con
las nuevas instituciones democráticas, teñidas de
clientelismo y de androcentrismo, no siempre fue
fácil. Para numerosas organizaciones de mujeres,
conservar su autonomía frente a las tentativas de cooptación y de instrumentalización fue un verdadero
reto. De ahí que algunas mujeres prefirieran continuar su trabajo de concientización en el seno de las
comunidades, mientras que otras optaron por una
estrategia de institucionalización y de negociación.
En los años noventa, las conferencias y los foros mundiales dedicados a las mujeres, así como la
adopción de convenciones y recomendaciones enfocadas a eliminar toda discriminación hacia ellas, están estrechamente ligados a su presencia en el espacio público internacional. A través de la acción de las
ONG's, de los centros de estudio y su participación
a los procesos preparatorios para las conferencias,
las mujeres accedieron a la agenda internacional. Esta
evolución permitió volver visible, a escala mundial,
las di~criminaciones de las cuales son objeto las mujeres, transnacionalizar los discursos y las prácticas
feministas, dar una mayor legitimidad a sus reivindicaciones y crear redes de solidaridad que les permitan intercambiar sus experiencias. También obtuvieron un compromiso por parte del Estado y de la
comunidad internacional. Por ejemplo, en 1994, los
Estados reagrupados en el seno de la OEA adoptan
la Convención Interamericana sobre la Prevención,
el Castigo y la Erradicación de la Violencia hacia las
Mujeres (Belém do Pará) .
En el plano conceptual, las movilizaciones y
reivindicaciones de mujeres señalan el carácter
androcéntrico de las nociones clásicas de ciudadanía
Yde derechos humanos e incitan a repensar sus contornos normativos. Las cuestiones relativas a la reproducción y a la violencia doméstica, por ejemplo,
no han sido tradicionalmente concebidas en térmi-

lRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 1MAYOAGOSTO 2004

nos de ciudadanía y de derechos humanos. Ahor
bien, el concepto de derecho no es estático. Hace re
ferencia a un proceso histórico de negociaciones y·n'l'$í,.,___,__
de compromisos entre actores sociales y políticos en
un contexto espacio-temporal particular. En el ámbito nacional, las movilizaciones de las mujeres no
llevaron a la construcción de un sujeto político qu
lycha y negocia para llegar al reconocimiento de s
definición de ciudadanía. En el ámbito internacional, las mujeres obtuvieron el reconocimiento de la
responsabilidad de los Estados en materia de violaciones de los derechos humanos en la esfera privada
Si la dinámica de globalización y de crecient
interdependencia permitió la expresión de las demandas de las mujeres a lo largo del planeta, este fenó-_ _ _ _ ___.,.,,
meno tiene algo de paradójico: por una parte, las dis;
criminaciones ligadas a las relaciones sociales de· - - - - --

29

�~énero adquieren un reconocirrúento y una legitimidad internacionales que alientan a los Estados a mo~¡¡.,;;,.;....,.~
dificar sus disposiciones legales; y por otro lado, el
stado nacional está cada vez menos dotado de me.os materiales y políticos para permitir el ejercicio
de estos derechos, de lo maltratada que está su soberanía por diversos fenómenos.
Además, en América Latina, el peso de la Igleia católica limita el diálogo entre las mujeres y el
Estado, en especial en materia de derechos reproductivos. Así, para las mujeres, los derechos de ciudadanía se topan todavía con numerosas redes de patro\inio que obstaculizan uno de los procesos
¡fundamentales de la ciudadanía, a saber el proceso
de individuación. Efectivamente, es la individuación
de las mujeres lo que constituye el mayor riesgo a los
ojos de la Iglesia, del machismo y del marianismo. El
eto de la individuación para las mujeres reside en su
econocimiento como sujetos más allá de los papeles
asignados de madres o de esposas. Al respecto, conviene subrayar la ambivalencia de la movilización de
las mujeres latinoamericanas en estos últimos treinta
años. A través de las asociaciones de barrio, se presentaron como interlocutoras en la gestión de los servicios colectivos y, por medio de las luchas contra la
·ctadura, participaron en la democratización de la
"da pública. Sin embargo, las mujeres se articularon
a menudo en lo político basándose en su maternidad, trátese de clubes de madres o de las Madres de
la Plaza de Mayo. Para estas "súper madres" (según
la expresión de Elsa Chaney, 1979) no se trata de
individuación, sino de la extensión de su papel de
mujeres preocupadas por el bienestar de la familia.
En este sentido, parece fundamental operar una ruptura con las diferentes formas de tutela a las cuales
están sometidas las mujeres y entre las cuales el patemalismo de la Iglesia constituye todavía una de las
mayores expresiones.
Bajo varios aspectos, la representación política
de las mujeres aparece como un reto mayor para el
porvenir. Efectivamente, si las mujeres latinoameri-

30

canas acrecentaron su presencia en el espacio público, se sigue constatando una débil presencia de las
mujeres en los espacios institucionales y los partidos
políticos. Al principio de los años noventa, el promedio de la representación femenina en los parlamentos nacionales latinoamericanos llegaba apenas a 12%
(IRELA, 1997). Frente a las discriminaciones y a las
desigualdades persistentes, el aumento del número
de mujeres en puestos de decisión tiene una importancia estratégica. También va más allá: se trata de la
realización de la plena ciudadanía política de las
mujeres en el marco de la democracia representativa.
En varios países como Chile, Paraguay, Brasil o Costa Rica, las luchas femeninas en el interior de los partidos llevaron a la adopción de cuotas. En Argentina,
la Ley de Cupos de 1991 obliga a los partidos a incorporar 30% de candidatas en sus listas y estas mujeres deben ocupar un rango que les pernúta ser electas. Si esta presencia no se traduce sistemáticamente
por una elección, la participación femenina en las
instancias representativas mejoró en algunos países,
sobre todo en los municipios. Al respecto, el proceso
de descentralización que se lleva a cabo en la mayoría de los países de la región puede llevar a una mejor
adecuación entre las demandas de las mujeres y las
decisiones políticas. Sin embargo, la acción política
de las mujeres no puede limitarse al ámbito local. En
una época en que el campo de acción política no deja
de ampliarse más allá de los limites del Estado-Nación, la participación y la representación política de
las mujeres implica a la vez los centros de decisión
municipal, nacional y supranacional. Una mayor participación de las mujeres en la toma de decisiones en
el seno de las organizaciones internacionales se revela
así fundamental (Marques y Nolasco, en prensa). S.,

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TRAYECTORIAS I ANO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

31

�Las mujeres en la política
Estrategias institucionales y sus lógicas
NÉLIDA ARCHENTI, ALUMINÉ MORENO

orno resultado de los
procesos de democratización y de la
ampliación de la participación de las mujeres en la
sociedad civil y los partidos
políticos a partir de los años
~chenta, en América Latina, se
,:ian implementado diferentes
medidas institucionales tendientes a diseñar sistemas democráticos más equitativos en
términos de género. Entre ellas
se destacan los planes guberamentales respecto a la igualad de oportunidades y trato;
,___ _ _ _ __. _rganismos estatales orientados a la defensa de los derechos de las mujeres y normativas que garantizan una mayor inclusión en el ejercicio de la representación y la
función pública.
El presente trabajo 1 se orienta al análisis de estas medidas, que se construyen sobre lógicas diferentes, proponen objetivos diversos y se implementan en
los distintos poderes de la estructura estatal (ejecutivo, legislativo, judicial). A partir de las características

1
Presentado en la reunión de la Latin American Studies Associaúon, The Gwbal and the Local: Rethinking Area Studies, Dallas,
Texas, Marzo, 2003.

32

que las definen, varían los tiempos de su consolidación institucional, su nivel de obligatoriedad, el grado de autonomía
respecto de los cambios de gobierno y del contexto político
en los que se originaron y el nivel de instalación alcanzado en
la agenda pública que da lugar
a la circulación de esta temática en el debate político y social.
Las medidas sancionadas a través de leyes que introducen
modificaciones al derecho
electoral o constitucional han
sido las más resistidas y las
más debatidas, tanto desde
perspectivas filosóficas como
pragmáticas. En contraste, la
creación de reparticiones estatales y la elaboración de planes vinculados a la promoción de la igualdad han generadq menor controversia pública y no han merecido una atención
académica tan importante. La intención de este estudio es deslindar las diferencias entre estas estrategias,
poniendo de manifiesto sus potencialidades y limitaciones.
El trabajo se organiza en cuatro partes. La primera aborda el vínculo entre la institucionalización
de diferentes estrategias de inclusión de las mujeres
en la política y la participación política de las mujeTRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

res. La segunda, que constituye el cuerpo central del
análisis, se refiere a tres formas de institucionalidad del
género: a) los planes de igualdad de oportunidades, sus
especificidades institucionales, sus posibilidades y
problemas; b) las cuotas en listas de candidatos(as),
prestando especial atención a sus potencialidades así
como a las discusiones que generó su propuesta; c) la
creación de espacios de mujeres en el ámbito del poder ejecutivo, las oportunidades que implica y los condicionantes que restringen su eficacia. La tercera parte
discute la incidencia de la participación de la sociedad civil en la efectividad de las medidas analizadas.
La última presenta algunas reflexiones finales respecto
a la especificidad de cada una de las estrategias estudiadas y de las posibilidades que ofrece su aplicación
conjunta.

LAS MUJERES FRENTE AL ESTADO:
RESISTENCIA Y NEGOCIACIÓN
Antes de comenzar el análisis de las estrategias institucionales, consideramos relevante argumentar que
tanto su condición de posibilidad como de éxito en el
largo plazo se encuentran estrechamente vinculadas
con el carácter de la participación política de las mujeres dentro del sistema democrático.
La promoción de los derechos de las mujeres
que se instrumenta desde el Estado resulta, entre otras
causas, de la presión que ejercen las ciudadanas a través de su participación organizada en la comunidad
política. Es decir, las transformaciones e innovaciones en el ámbito de las instituciones públicas están
estrechamente vinculadas con las demandas que presentan las mujeres en su calidad de ciudadanas, beneficiarias de políticas públicas y agentes de la burocracia estatal (Lister, 1997) . En este sentido, consideramos necesario subrayar que estas estrategias han
sido implementadas en las democracias latinoameri.canas, como respuestas a las actividades de presión y
de reclamo que articuló el movimiento de mujeres en
cada país.

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

La promoción de los
derechos de las mujeres que
se instrumenta desde el
Estado resulta) entre otras
causas) de la presión que
ejercen las ciudadanas a
través de su participación
organizada en la
comunidad política.
En consecuencia, uno de los principales supues
tos de este trabajo se refiere a que las transformado
nes en las instituciones estatales devienen a través d
un proceso de resistencia, negociación y adaptació
respecto de las demandas planteadas por la sociedad
civil (Fraser, 1990). En este proceso, es important
destacar que el Estado no es una institución monolític
y que posee áreas que son más permeables que otras
a la recepción y atención de nuevos reclamos por parte¡
de grupos sociales con necesidades diferenciadas.
La dinámica de la interacción entre las instituciones estatales y las organizaciones de la sociedad
civil genera modificaciones en ambos ámbitos. El caso
de las mujeres puede considerarse paradigmático en
este sentido ya que, por un lado, la relación que mantienen con el Estado en ocasiones ha servido para
promover su participación en el ámbito público (Lister, 1997; Orloff, 1993). Así, en muchos casos, el reconocimiento de un grupo de mujeres en tanto beneficiarias de políticas específicas ha promovido el
fortalecimiento de lazos entre mujeres y la toma de conciencia por parte de grupos con intereses similares.
Y, por otro lado, la transformación de las instituciones políticas respecto a la promoción de los in-

------·

33

�la elaboración de planes de igualdad de oportunidades. 2 Éstos constituyen instrumentos de carácter
propositivo que identifican necesidades prioritarias y
establecen objetivos estratégicos que deben ser cumplidos en diferentes plazos temporales por un conjunto de instituciones estatales. Las necesidades y
objetivos mencionados se vinculan en general con la
promoción de la participación y la representación de
las mujeres en instancias políticas relevantes y con la
incorporación de la perspectiva de género en la agenda pública y política.
Según Guzmán yTodaro (1998: 38):
Los planes de igualdad de oportunidades son un tipo

particular de políticas de género cuyo propósito es afectar
las distinras dimensiones de la discriminación: las estruc-

tereses estratégicos de las mujeres constituye un producto histórico de la presión que ejercieron distintos
grupos de mujeres en diferentes coyunturas para loar el reconocimiento de sus derechos. De esta maera, el reconocimiento estatal de reclamos tales como
a reglamentación del divorcio, la patria potestad y las
cuotas alimentarias; los derechos de propiedad; el
derecho al sufragio; el derecho a ser representantes;
la provisión de servicios e insumos necesarios para el
ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos y el
financiamiento público de guarderías para posibilitar
el acceso al trabajo constituyen logros de largos procesos de presión por parte de las mujeres que participan en organizaciones políticas y de la sociedad civil.
En todos los casos, la inclusión de las mujeres
en la comunidad política en ténninos de igualdad precisa la aceptación institucionalizada de las diferencias implicadas por su género y su sexo. Las estrategias institucionales analizadas a lo largo de este trabajo
constituyen cristalizaciones de este reconocimiento.
34

Los procesos sociales y políticos de las últimas
décadas caracterizados por la ampliación del reconocimiento sociocultural de grupos excluidos, como resultado del accionar a través de formas organizativas y mayor visibilidad social han dado lugar a la
institucionalidad del género. Al ser éste un proceso
dinámico, sostenemos que no es posible analizar la
naturaleza de cada una de las propuestas vinculadas
con la inclusión política de las mujeres sin considerar
simultáneamente el carácter de la demanda a la que
responden y las discusiones teóricas y políticas que
generan.

turales, que se derivan de la división sexual del trabajo y
de la posición de las mujeres en la familia, en el mercado
y la vida política, y las de carácter cultural, derivadas de la
imposición de determinados patrones de interpretación y
de comunicación de la realidad social que se brinda a las
mujeres.

Para estas autoras, la particularidad de estas
políticas consiste en que no se limitan a abordar sólo
las consecuencias de la discriminación contra las
mujeres, sino que se proponen asegurar que las acciones estatales promuevan la igualdad tanto de oportunidades como de resultados entre los sexos.
La lógica subyacente a las propuestas con estas
características implica la transversalización de la perspectiva de género a todas las políticas públicas. Es

2

LAS PROPUESTAS INSTITUCIONALES
Y SUS LÓGICAS
Planes de igualdad de oportunidades
Un recurso utilizado por algunas democracias latinoamericanas con el objeto de ampliar el acceso de
las mujeres a los derechos de ciudadanía consiste en
TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO.15 . MAYO-AGOSTO 2004

Algunos ejemplos son: el Plan de Igualdad de Oportunidades
para la Mujeres 1994-1999, Sernam, Chile; la Ley de Igualdad
de Oportunidades para la Mujer, Venezuela; el Plan Nacional de
Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres 2000-2005,
Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, Perú; Plan de Igualdad de Oportunidades para Mujeres y Hombres 1998-2002,
Consejeria Presidencial para la Equidad de la Mujer, Colombia;
el Plan de Igualdad Real de Oportunidades y de Trato de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, establecido por la Ley 474 en
agosto de 2000.

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

decir, que la utilización de este tipo de estrategia se
ñala la necesidad de operar simultáneamente en diferentes ámbitos estatales para promover la equidad
entre varones y mujeres, en contraposición a las medidas adoptadas durante los años ochenta que se concentraban más bien en la creación de reparticiones
específicas que abordaran la llamada "problemátic
de la mujer". La intención, en el caso de los planes, e
establecer un marco orientador para las acciones gubernamentales, de modo que éstas contribuyan al fortalecimiento de la posición de las mujeres en tanto
grupo social a través de un abordaje intersectorial.
Existen dos variantes en cuanto a la forma qu
puede adoptar este recurso. En primer lugar, puede tratarse de un documento elaborado por funcionarios(as). - - - - - - -- .
de gobierno y técnicos(as) especializados(as), qu
detalla la situación de las mujeres en ámbitos en lo.,.__ _ _ _ _r.:._
que conforman grupos en situación de vulnerabili-- - - - - - - 11,
dad y prescribe medidas para intervenir positivamen~
te. 3 Este tipo de versión supone la distribución de
plan en diferentes niveles del organigrama estatal co
el objeto de publicitar su vigencia y de promover la
sensibilización de los actores que ocupan posicione
clave para el diseño de políticas correctivas de la des
igualdad e inequidad entre mujeres y varones. La segunda variante de esta estrategia implica la sanción
de un plan con rango de norma nacional o local, d
forma tal que establezca un compromiso vinculante
por parte de los funcionarios(as) estatales con los
objetivos establecidos.4
La efectividad de los planes de igualdad de
oportunidades y de trato, más allá de la forma en que
se presenten, depende de varios factores. Por un lado,
la capacidad operativa de los organismos a cargo de

3
Éste es el caso del Plan de Igualdad de Oportunidades entre
Mujeres y Hombres propuesto por el Servicio Nacional de la
Mujer de Chile para el periodo 2000-2010. Vea: http://
www.sernam.gov.cVplan_igualdad/plan_igualdad.htm
4
Un ejemplo es la ley 474 de la ciudad de Buenos Aires, 2000.
Vea: http://www.cedom.gov.ar/es/legislacion/normas/leyes/htrnl/
ley474.html

35

�Las mujeres organizadas al
interior de los partidos
elaboraron una nueva
estrategia de inclusión política
consistente en el
establecimiento de cuotas de
mujeres en las listas de
candidatos(as)) como una
forma de corrección de este
déficit de la democracia.
a difusión, ejecución, monitoreo y evaluación de las
diferentes medidas requeridas condiciona sus resultados. Por otro lado, la consecución de un compromiso político por parte de los actores relevantes se
toma indispensable para que el plan se haga realidad
y no constituya una mera acción declarativa sin coelato en la elaboración y ejecución de las políticas
estatales. Este compromiso debe suponer la asignación de recursos suficientes para la elaboración de
~~-=.:;;.:;;;..:nuevas políticas públicas, la voluntad política de adaptar aquellas que se encuentren vigentes a fin de que
incorporen efectivamente la perspectiva de género, y
la capacitación del personal estatal acerca de aspectos sensibles a la condición de género de los beneficiarios que la ejecución de diferentes políticas puede
requerir considerar. Respecto de este último punto,
es necesario destacar que el éxito del plan está condicionado tanto por la capacitación de los funcionarios
a cargo de las instituciones clave para su aplicación,
como por la idoneidad de la burocracia estatal encargada de la ejecución de las diferentes políticas elaboradas para el cumplimiento del conjunto de objetivos
establecidos. Por último, más allá del formato que

36

adopte esta medida, resulta imprescindible que se
desagreguen los objetivos planteados a mediano y largo plazo en acciones concretas, a fin de traducir principios rectores en medidas aplicables.
Respecto a la utilidad de los planes de igualdad
de oportunidades y de trato para promover intereses
estratégicos de las mujeres desde el escenario estatal,
Guzmán (200 1: 28) sostiene que:
Al proponer los planes políticos para el conjunto de los
sectores de gobierno, hacen visible la complejidad y el

carácter sistémico de las desigualdades de género. Por otro
lado, al anticipar W1 objetivo común al que pretenden lle-

gar a través de la implementación de las distintas políticas,
debilitan la tendencia a asociar la desigualdad de género a
la vulnerabilidad y ayudan a reconceptualizarla en el discurso de la Igualdad y los Derechos.

Tal como mencionamos precedentemente, estas propuestas no han sido objeto de grandes controversias. Este fenómeno puede deberse, en parte, a la
falta de publicidad, que muchas veces obstaculiza la
capacidad de la sociedad civil para monitorear la implementación de estos planes.

por su ciudadanía. Las demandas de derechos ciudadanos comportan siempre demandas de inclusión
política, que suponen la incorporación en un espacio
de iguales en derecho.
En algunos países de América Latina comenzaron a implementarse cuotas para mujeres en las listas de candidatos(as). Las mismas se expresan en la
obligación de los partidos políticos de conformar las
listas con un porcentaje mínimo de mujeres, que según los casos ha variado entre 25% y 40%. El objetivo
de estas medidas de acción afirmativa es corregir la
desigualdad de oportunidades, dando cabida en el
proceso decisional a miembros de grupos subrepresentados que han sido históricamente excluidos. En
algunos países se establecieron a partir de normas en
los partidos políticos operando en las elecciones internas de los mismos,5 mientras que en otros fueron
sancionadas a través de leyes inscribiendo en el derecho un trato preferencial hacia las mujeres. En la mayoría de los casos se orientaron al ámbito legislativo,
aunque existen países -como Colombia- donde se
propusieron cuotas en los poderes ejecutivo y judicial.6
La estrategia de las cuotas demostró una alta
eficacia en los países donde se establecieron a través

de leyes vinculantes, dado que la cantidad de mujere
en los espacios de decisión política aumentó sustan
cialmente.
La sanción de las leyes de cuotas generó amplios debates en los ámbitos político y social. Las principales oposiciones se concentraban en la resistencia
de los partidos políticos ante una medida que altera
ba los mecanismos tradicionales de selección de can
didatos(as), en el rechazo de sectores liberales que las
consideraban una restricción a la libertad y en algunas organizaciones feministas que se oponían a integrarse a las instituciones del poder patriarcal.
En distintos ámbitos sociales y políticos se elaboraron discursos de oposición y defensa que se fundamentaron en diversas lógicas. Básicamente, estas,_ _ _ _ _----1w
medidas fueron tanto atacadas como defendidas es
grirniendo la teoría de la igualdad, pero también fue-----~----1.-,:
ron sustentadas argumentando la necesidad demo---------11l'.,
crática del reconocimiento de las diferencias y la plu
ralidad.
Las cuotas fueron resistidas porque violenta
ban el principio de la igualdad universal por medio
del trato preferencial a un grupo social. Este argu
mento universalista se expresó en posturas legalistas
que sostenían que el derecho a representar estaba con-

Acciones afirmativas
A partir de los años ochenta comenzó a hacerse visible la baja proporción de mujeres en los espacios de
representación política. El ingreso de las mujeres a la
ciudadanía a través del sufragio no había redundado
en una participación equitativa en los procesos de
decisión. Las mujeres organizadas al interior de los
partidos elaboraron una nueva estrategia de inclusión
política consistente en el establecimiento de cuotas
de mujeres en las listas de candidatos(as), como una
forma de corrección de este déficit de la democracia.
Para muchos analistas estas medidas vulneraban el
principio de igualdad universal, a través del trato preferencial con oportunidades desiguales.
El principio de la igualdad atravesó como sustento filosófico la historia de las luchas de las mujeres

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

5

Algunos ejemplos de partidos latinoamericanos que han establecido cuotas de género para los cargos de conducción partidaria son los siguientes: el Partido por la Democracia en Chile, el
Frente Sandinista en Nicaragua, Acción Democrática y el MAS
en Venezuela, el Partido Colorado en Paraguay, el Partido Socialista en Uruguay, el Partido dos Trabalhadores en Brasil, el Partido Liberación Nacional y el Partido Unidad Social Cristiano en
Costa Rica.
6
Argentina fue el primer país latinoamericano que estableció
cuotas para mujeres en el régimen electoral, en 1991 se sancionaron cuotas rrúnimas de 30% en las listas de candidatos(as) para
los cargos electivos nacionales. En Bolivia, la Ley 1704 de Reforma a la Ley Electoral (1997) estableció una cuota de 30% de
mujeres, en aplicación del artículo 60 de la Constitución Política
del Estado. En 1996, Brasil se convirtió en la segunda nación
l~tinoamericana en adoptar una ley que obligaba a los partidos
políticos a llevar un minimo de 20% de mujeres en las listas legislativas municipales; en 1997, modificó la legislación para aumentar a 30% a partir del año 2000 e incorporar 25% en las listas de
cargos legislativos nacionales. En septiembre de 1999, el Tribu-

TRAYECTORIAS

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AÑO VI, NO. 15 . MAYO-AGOSTO 2004

na! Supremo de Elecciones de Costa Rica resolvió que "40 po
ciento de participación de las mujeres en las papeletas para la
elección de diputados, regidores y síndicos, debe ser en puestos
elegibles". En febrero de 1997 se sancionó, en Ecuador, la norma por la que las listas nacionales legislativas debían incluir un
minimo de 20% de mujeres. El Parlamento de Mujeres impulsó
en México la modificación del Código Federal de Instituciones y
Procedimientos Electorales para que se garantice que en las listas de representación popular ninguno de los dos sexos tenga
más de 70% en las elecciones proporcionales. En Perú, los partidos politicos se vieron obligados a incluir un minimo de 25% de
mujeres candidatas (Ley 26.859).
En algunos países de la región, las cuotas se extendieron a otros
ámbitos de la estructura del Esrado y a otros grupos discriminados. En Colombia se han propuesto cuotas de un mínimo de
30% en los gabinetes de los ejecutivos y en las altas Cortes de
Justicia. En Brasil, a rravés de un decreto, el presidente Femando
Henrique Cardoso estableció, en 2002, cuotas de 20% para negros, 20% para mujeres y 5% para minusválidos en las ofertas de
empleo público de la administración del Estado.

37

�enido en y garantizado por el derecho constitucio!nal. Según las mismas, la igualdad ante la ley estaba
- - - ~ ~ -constitucionalmente asegurada y resultaba redundante
egislar medidas específicas para refrendar estos de. echos.
Las defensoras de las cuotas sostuvieron que
razones culturales de discriminación de género sumadas a prácticas de distribución del poder político
W interior de los partidos obstaculizaba a las mujeres

···------

el efectivo ejercicio del derecho de representar, de
modo tal, que el reconocimiento constitucional de
derechos políticos no se traducía en su ejercicio real.
Esta realidad expresaba la desigualdad de oportunidades en el campo de la política, demostraba la insuficiencia de los derechos formales y la necesidad de
medidas vinculantes que garantizaran su ejercicio. De
esta manera, el argumento de la igualdad sustentó tanto los discursos favorables como los desfavorables a
las cuotas.
Desde una lógica diferente, se argumentaba que
la ausencia o la baja presencia de mujeres en los procesos de toma de decisiones vaciaba a la representa-

38

ción de contenidos vinculados a características o intereses propios cte Ja especificidad del colectivo femenino. Y a partir de esta especificidad, entendida
como "virtudes femeninas" ligadas a la solidaridad,
el cuidado y el sentido comunitario, se invistió a las
mujeres con una supuesta capacidad de virtud cívica
que transformaría a la política en un ámbito más transparente y más sensible frente a problemáticas sociales. Desde esta perspectiva el discurso de la diferencia se entrelazó con el discurso de la
igualdad en la defensa de las cuotas.
Sin embargo, dado que las mujeres
constituyen un colectivo extenso, altamente heterogéneo, que conjuga diferencias
económicas, sociales, políticas, étnicas;
donde confluyen diferentes tipos de relaciones sociales, sistemas valorativos, intereses e ideologías, no es posible considerarlas como una identidad coherente,
con características comúnmente compartidas. Teniendo en cuenta esta diversidad y la multiplicidad de demandas que
genera, se vuelve dificil sostener que a
partir de las cuotas se construye la representación de género, que supone un
colectivo representable en su unicidad
(Archenti, 2000).
Estrictamente, la mayor presencia
de mujeres en el legislativo y/o el ejecutivo no asegura
la representación de intereses de género, como tampoco resulta en la construcción de una práctica política más virtuosa (Archenti y Gómez, 1994). Las acciones afirmativas sólo garantizan el reconocimiento
institucionalizado del ejercicio de un derecho preexistente: el derecho a representar y/o a participar en el
proceso de toma de decisiones en un Estado democrático.
Así entendidas, las cuotas han significado un
avance en términos de igualdad de género a través
del establecimiento de oportunidades institucionalizadas de mayor participación en el proceso decisional.

TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 ! MAYO-AGOSTO 2004

El acceso de más mujeres a este proceso constituye
en sí mismo un avance en la dinámica de la democratización, independientemente de que las representantes asuman el compromiso de legislar a favor de intereses sustentados por sectores de mujeres. Por otro
lado, su presencia condiciona la posibilidad de incluir
temáticas propias del colectivo femenino, que antes
estaban excluidas, en las agendas pública y política.
La lógica que sustenta a las cuotas es análoga a
la que subyace a los sistemas de representación proporcional en la medida que garantiza a diferentes sectores sociales espacios en los ámbitos de representación. Estos sistemas establecen la distribución de
cargos con relación a algún parámetro (población, votos), pero en el caso de las cuotas, las mismas no resultan de la aplicación de un parámetro que exprese
en alguna medida una distribución real en la sociedad, en este caso, los porcentajes son arbitrarios y
acordados a través de negociaciones políticas.
La propuesta de las acciones afirmativas generó resistencias en los partidos políticos y en los políticos que rechazaban la posibilidad de ceder espacios
de poder que históricamente detentaban y esto marcó el horizonte de la negociación de las proporciones
políticamente viables en cada país. En la práctica, los
partidos realizan una interpretación minimalista de
la ley que convierte el mínimo establecido en un máximo resultando que, en la mayoría de los casos, se aplica
el núnimo legal.
Las ventajas de las cuotas, y donde estriba su
mayor potencialidad, residen en que son establecidas
a través de normas -modificatorias de disposiciones
constitucionales, códigos electorales o estatutos partidarios- que prevén sanciones para su transgresión
y resultan de la aplicación inmediata en los actos electorales, a diferencia de las medidas por objetivos, como
los planes de igualdad que consisten, en la mayoría
de los casos, en estrategias propositivas no vinculantes.
Pero, si bien estas medidas garantizan una efectividad a corto plazo, no modifican las condiciones
culturales que dan lugar a la discriminación. Sin em-

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

En la actualidad) la
profundización de las
desigualdades económicas y
sociales en América Latina)
producto de las políticas de
concentración y exclusión de
los modelos neoliberales) ha
dado lugar a nuevas fonnas
de organización y protesta
social en el reclamo de
derechos.
bargo, por el significado simbólico que genera la pre
sencia de mujeres en espacios tradicionalmente masculinos, constituyen una condición de posibilidad par
influir en los patrones culturales patriarcales a travé
de la visibilidad de la participación femenina en los
procesos de toma de decisión.
Cuando se trata de cuotas en el legislativo, en
tre sus limitaciones se encuentra su dependencia del
sistema electoral. Al establecer cupos de mujeres en
las listas de candidatos(as) su posibilidad se sitúa en
los sistemas proporcionales basados en listas partidarias cerradas y bloqueadas. De tal modo que modificaciones en el sistema electoral que afecten las listas
pueden derivar en reducciones importantes en el porcentaje de mujeres candidatas, fragilizando la efectividad de la medida de acción afirmativa.
En la actualidad, la profundización de las desigualdades económicas y sociales en América Latina,
producto de las políticas de concentración y exclusión de los modelos neoliberales, ha dado lugar a nuevas formas de organización y protesta social en el re-

39

�clamo de derechos. Los nuevos discursos de protesta
están atravesados por el cuestionamiento de la representatividad de dirigentes y partidos políticos y la pro¡puesta de la participación directa de la ciudadanía en
)a toma de decisiones, como el único camino hacia
formas más democráticas de gestión de lo público.
Desde el Estado, se intenta dar respuesta a las
-demandas externas de ajuste y a los reclamos sociales
que éstas generan, a través de programas sociales para
los sectores más desposeídos y reformas políticas tendientes a brindar mayor transparencia y reducir "el
costo de la política". Estas últimas medidas incluyen
modificaciones tendientes a regular los costos de las
campañas electorales, reducir la composición de los
parlamentos y modificar el sistema electoral.
La denominada "lista sábana" es presentada
como un mecanismo que profundiza la distancia entre representantes y representados(as), garantizando
la mediación monopólica de los partidos políticos en
la designación de candidatos(as). Las propuestas de
mayor transparencia en la política incluyen la modificación del sistema electoral proporcional a través de
la incorporación de sistemas uninominales o mixtos.
De acuerdo con los estudios empíricos realizados en
diferentes países, el sistema proporcional aparece
como más favorable a las minorías y a las mujeres
que el uninominal (Rule y Zirnmerman, 1992; Norris,
1993 y Jones, 1997). En el caso de existir leyes de
cuotas, el sistema uninominal vulnera su efectividad.
Esta consecuencia de las reformas electorales propuestas ha colocado a esta temática en un lugar prioritario
en la agenda del movimiento de mujeres.
Otra de las limitaciones de las cuotas se vincula
a la dinámica interna de los partidos políticos. En la
medida que los partidos tengan el monopolio en la
designación de candidatos(as), su nivel de democratización interna en este proceso de selección condiciona que el cumplimiento de la ley se traduzca en un
cumplimiento efectivo o burocrático. Un cumplimiento burocrático consiste en una aplicación formal de la
ley que muchas veces se expresa en la designación de

---~-------

40

candidatas con bajos niveles de autonomía, que garantizan lealtades determinadas por relaciones adscriptas, como el parentesco. Este fenómeno tiende a
ser mayor en partidos con liderazgos fuertes que impulsan mecanismos internos de selección basados en
acuerdos de cúpulas y no en elecciones internas. Las
organizaciones más abiertas que dan lugar al debate
y la participación deliberativa generan escenarios más
favorables para que las mujeres construyan su base política territorial al interior de los partidos, aumentando
su capacidad de presencia, presión y negociación.
Está claro que las mujeres electas en virtud de
las cuotas no representan a las mujeres como un grupo social que, además, no es representable en toda su
diversidad. Sin embargo, su acceso al campo de la
representación fue posible porque un conjunto diverso
de mujeres se constituyó en sujeto de demandas en el
campo político. El interrogante que esto genera es:
¿qué convierte a un colectivo tan heterogéneo en sujeto de reclamo de representación política? El elemento
común e históricamente compartido por todas las
mujeres es su asignación social a un espacio de exclusión, sin voz pública para expresarse, sin oportunidades institucionalizadas de amparo, de reconocimiento ni visibilidad social. Independientemente de las
formas que adopte, independientemente de los ámbitos en los que se despliegue, el sistema de exclusión
de género está inscrito en el derecho, naturalizado por
la costumbre, reiterado en las prácticas sociales. Ocupar el lugar de la exclusión en la esfera pública fue el
punto donde se conjugaron todas las diferencias de
las mujeres, proyectándolas a la escena política como
colectivo en toda su diversidad.
La demanda de representación se convierte así,
en el reclamo compartido y prioritario porque es la
condición de existencia política, la oportunidad institucionalizada para el reconocimiento de derechos y
la satisfacción de reclamos (Archenti y Aznar, 2000).
Como sostiene Iris Young (2000), los miembros
de los grupos no tienen intereses y opiniones comunes, lo que los define como tales no es el conjunto de

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 I MAYO-AGOSTO 2004

atributos compartidos sino, fundamentalmente, su
posicionamiento en un sistema de relaciones sociales.
Aunque el incremento de mujeres en el proceso de decisiones no asegura per se la representación
de género -y ni siquiera garantiza estilos más democráticos de hacer política- su presencia en el poder
significa la oportunidad de incorporar a la agenda
pública y política nuevas temáticas, nuevos reclamos,
nuevas perspectivas que resulten en transformaciones en la condición y dinámica de la ciudadanía de
las mujeres y de otros grupos subrepresentados.
Las estrategias de acción afirmativa generan
oportunidades institucionalizadas, condicionantes
. para la construcción de un sistema representativo de
género. En términos cuantitativos las propuestas de
paridad 7 constituyen estrategias de maximización de
las cuotas.
TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

Con relación a la efectividad de las medidas de¡
acción afirmativa, es importante tener en cuenta que!
el poder no es sólo poder institucionalizado y que 1
lógica de agregación de las voces y los votos en las
instituciones democráticas está atravesada por una
compleja red de lealtades e influencias. Por otro lado,
el acceso a las instituciones del Estado garantizado
por el derecho, no significa necesariamente la conciencia en mujeres y varones de la necesidad de cons7

En diciembre de 1999, la Asamblea Nacional Francesa votó el
proyecto de ley constitucional que establece el principio de "égal
acces des hornmes et des femmes aux mandats électoraux et aux
fonctions électives". La Ley# 2000-493, que establece igual número de mujeres y varones en las listas de candidatos, con la
excepción de uno en el caso de listas impares, entró en vigencia
en 2001. En algunos países latinoamericanos se han presentado
proyectos para establecer la paridad en el poder legislativo.

41

�•

•
:!/.---------------------------'

!truir conjuntamente una comunidad basada en la
·gualdad. La construcción de esta pertenencia resul,.___ __.._-'--~""tará de la estructuración de la cooperación y compeencia en el campo político y social, en sociedades
donde el género sigue siendo un eje de ruptura y de
exclusión. En ese sentido cada derecho que se conquista construye una nueva meta: el logro de nuevos
\:ierechos y la defensa de lo conseguido.

Espacios de mujeres en el ejecutioo
Otra alternativa a la hora de consolidar la participación de las mujeres en el ámbito político es la creación de los denominados espacios de mujeres. Los
JIIÚSmos consisten en organismos gubernamentales
especializados en temas relacionados con la consecución de la equidad entre géneros.8 En este caso se recurre al establecimiento de un ámbito ejecutivo cuya
ynisión central es el diseño, la implementación y el
~esoramiento en materia de políticas públicas tendien11:es a lograr la igualdad de oportunidades y de trato.
Los debates acerca de la creación de espacios
de mujeres dentro del poder ejecutivo comienzan en
la década de los setenta. Existen menciones tanto en
la Declaración de México sobre la Igualdad de Acción de las Mujeres, como en el Plan de Acción Mundial (1975), así como en el contexto de la aprobación
de la Convención sobre la Eliminación de todas las
ormas de Discriminación contra la Mujer (1979).
Posteriormente, en el año 1985, durante la Tercera
Conferencia Mundial sobre la Mujer se prescribe la
conformación de mecanismos situados en los más al8

Ejemplos relevantes de este tipo de institución son el Consejo
Nacional de la Mujer, de Argentina; el Ministerio del Servicio
Nacional de la Mujer, de Chile; el Ministerio de Promoción de la
Mujer y el Desarrollo Humano, de Perú; la Secretaria Presidencial de la Mujer, de Guatemala; el Instituto Nacional de la Familia y la Mujer, de Uruguay; el Conselho Nacional dos Direitos da
Mulher, de Brasil; el Instituto Nacional de las Mujeres, de Costa
Rica, la Dirección Nacional de Equidad para las Mujeres, de
Colombia y el Instituto Nacional de las Mujeres, de México. Cabe
destacar que también existen organismos regionales y locales, de
acuerdo con la organización de la administración pública en cada
país.

42

tos niveles de gobierno, a fin de recomendar y evaluar
políticas públicas que incidan sobre las condiciones
de las mujeres.
En la región que nos ocupa, la institucionalización de este tipo de estrategia comienza en algunos
países a partir de la década de los ochenta, en el contexto de las transiciones democráticas y se afianza en
la década de los noventa. La Plataforma de Acción de
la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing,
1995) constituyó una importante herramienta de promoción de este tipo de instituciones. Entre los objetivos estratégicos que establece este documento se destaca la creación y el fortalecimiento de mecanismos
nacionales para la promoción de los derechos de las
mujeres en los ámbitos político y social.9 La traducción institucional de esta propuesta es la creación y
fortalecimiento de órganos estatales dedicados a la
coordinación de políticas destinadas a la remoción de
barreras de acceso a derechos políticos y sociales vinculadas al género.
Los países signatarios de la Plataforma de Acción de Beijing se comprometieron en diversa medida con el objetivo estratégico que se refiere a la creación de este tipo de organismos. Además de los
obstáculos planteados desde el poder político establecido, este recurso ha sido objeto de fuertes cuestionamientos por parte de diferentes sectores dentro
de los movimientos nacionales de mujeres. En muchos casos, las mujeres de organizaciones de la sociedad civil cuestionaron la posibilidad de avances originados en instituciones estatales. El supuesto
principal detrás de este argumento es el carácter patriarcal de la organización estatal que neutralizaría cualquier iniciativa vinculada con la promoción de la equidad entre géneros (Pateman,1988; Elshtain, 1998). En
consecuencia, muchas veces las mismas mujeres resistieron la institucionalización de este tipo de espacios,
9

Vea: ONU (1995) Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing-1995), especialmente los
Objetivos Estratégicos Hl y H2, disponible en: http://
www.onu.org/esa/gopherdata/conf/fwcw/off/platesp/9520p3.sp

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 I MAYO-AGOSTO 2004

Las mujeres en la política

por considerar que las propuestas de cambio deben
proceder desde "abajo" -es decir, desde el movimiento
de mujeres- y que las integrantes de instituciones estatales estaban siendo "cooptadas" por el Estado.
El análisis de la efectividad de los espacios de
mujeres requiere la consideración de los siguientes
elementos. En primer lugar, la institución debe adquirir y consolidar capacidad operativa suficiente para
la ejecución de políticas y programas. Esto es, debe
contar con recursos humanos y financieros adecuados para la elaboración de estas medidas. Asimismo,
es necesario que el organismo posea legitimidad en el
tema, de forma tal que los funcionarios de otras áreas
realicen consultas relacionadas con la temática de
género en lo que atañe a sus funciones.
En segundo lugar, en estrecha relación con el
punto anterior, el rango de la institución respecto de
los niveles de la organización estatal resulta de fundamental importancia, ya que está estrechamente vinculado con el poder político y con la capacidad para
influir decisiones y medidas adoptadas en otras áreas
de gobierno. El rango alude tanto a la jurisdicción (local, regional o nacional) como a la ubicación del organismo en la estructura del Estado (ministerio, secretaría, dirección, etcétera). Por otro lado, su importancia radica en que del mismo dependen la cantidad
y calidad de los recursos que se asignan para el desarrollo de su cometido.
Otro elemento que requiere ser considerado es
el procedimiento de creación de la institución. Éste
juega un papel relevante, ya que condiciona su consolidación en el largo plazo. La situación óptima consiste en la sanción de una ley que estipule la creación
del organismo, su rango y los recursos asignados. En
contraste, en aquellos casos en que este tipo de instituciones son creadas a través de una negociación política no refrendada por el parlamento, la continuidad
de la institución depende de la discrecionalidad del
poder ejecutivo.
Un riesgo importante que conlleva esta propuesta es el aislamiento. Esto es, que el espacio sea

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

Las principales
potencialidades
de esta estrategia estriban
en la creación de espacios
gubernamentales
con capacidad para elaborar
y monitorear la aplicación
de planes) nornias
y recomendaciones
orientadas a la equidad
de género.
interpretado como una concesión y utilizado como
argumento para obstaculizar el uso de otras estrate - - - - - - '
gias. Los espacios de mujeres pueden convertirse, enl
este caso, en instituciones estériles, incapaces de cumplir con sus objetivos y de fijar la agenda gubernamental respecto de la equidad entre los sexos. De es{8'
forma, los organismos dedicados a la temática de género pueden ser interpretados en forma estigmatizante, como ámbitos dedicados a asuntos que no guardan relación con temas de gobierno relevantes ni con
las políticas generales del Estado.
En relación con los riesgos mencionados precedentemente, Carol Bacchi ( 1997) advierte acerca
de la forma en que la creación de unidades para " mujeres" puede contribuir a una limitación de recursos
públicos destinados a éstas. Esto sucede cuando las
demandas planteadas por mujeres de diferentes grupos (discapacitadas, aborígenes, lesbianas, sin techo,
entre otras) son derivadas sistemáticamente a aquellas reparticiones que conforman los espacios de mu-

43

�·eres, negándoles la atención en instituciones estataes que se ocupan de las políticas sociales consideradas centrales (salud, vivienda, empleo, educación).
Las principales potencialidades de esta estrategia estriban en la creación de espacios gubernamentales con capacidad para elaborar y monitorear la aplicación de planes, normas y recomendaciones orientadas a la equidad de género. Su inserción en el
ejecutivo le permite ejercer accountability horizontal
sobre el accionar de los diferentes poderes a través de
canales institucionalizados de evaluación y control.

LA PARTICIPACIÓN
DE LA SOCIEDAD CIVIL
La eficacia de las estrategias mencionadas está condicionada por los limites propios de cada diseño y

44

por el nivel de participación de las organizaciones de
la sociedad civil en la construcción y la rutinización
de la práctica institucional.
En el contexto de la crisis actual, la articulación
entre las organizaciones de mujeres y el accionar de
las que participan en la toma de decisiones políticas
se inscribe en el proceso de pérdida de legitimidad de
la dirigencia política, atravesado por la desconfianza
en la capacidad de los partidos para articular intereses y generar respuestas a las demandas sociales, con
la consiguiente vulnerabilidad de los vínculos entre la
sociedad civil y el Estado. La movilización social y el
surgimiento de nuevos agentes de intermediación
amplían el ámbito de la representación política a espacios no partidarios. La participación se presenta
como una alternativa al sistema representativo en crisis, como una instancia de transparencia frente a la
opacidad de las instituciones, como una recuperación
de la soberanía y como la resistencia a delegar la capacidad de decisión.
En este escenario se generan propuestas de formas de democracia directa que tienden a reparar la
exclusión de la ciudadanía del proceso deliberativo
en los sistemas representativos. Esto genera un debate acerca de la necesidad del fortalecimiento de la estructura asociacional de la sociedad civil, de la revitalización de la legitimidad del poder político y de las
funciones de las intermediaciones institucionales.
Pero en la sociedad de masas, la representación
y la participación constituyen dos instancias interrelacionadas que dan expresión a la voz de la ciudadanía. La efectividad de la particip.ación ciudadana para
la consolidación de un sistema democrático sólo es
viable si construye formas de representación política
legítimas expresadas en instituciones.
La posibilidad de accountahility se estructura a
través de canales institucionalizados que permiten
expresar formas de control eficiente desde las organizaciones de la sociedad civil. La articulación entre
estas organizaciones con grados de autonomia suficiente y las instituciones del Estado es el desafio para

TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15

1 MAYO-AGOSTO 2004

la construcción de un sistema representativo que incluya entre sus dimensiones la participación activa
de la ciudadanía.
La representación no se limita a ser la expresión de identidades preexistentes, las identidades de
representantes y representados(as) se construyen y
reconstruyen en la dinámica del proceso de su propia
interacción. Y en ese proceso, la participación se traduce en acceso a lugares de representación y la representación se traduce en representatividad, a través de
la articulación sociedad civil-Estado. En este marco,
la definición de intereses y la construcción de identidades de género se produce en la relación entre el
movimiento de mujeres y el Estado; en el diseño de
un sistema representativo donde confluyen lo social y
lo político en una red compleja de interacción y comunicación.
Dependiendo del mecanismo institucional a
partir del cual las mujeres se sitúan en el proceso
decisional, convergen en el desempeño de su papel
lealtades diversas -partidarias, personales con la figura presidencial o ministerial que las haya designado y el compromiso con sus bases electorales-. Los
procesos de control vertical se vuelven complejos en
el entrecruzamiento de esas lealtades cuando los reclamos de las mujeres de la sociedad civil confrontan
los intereses de otros agentes (partidos, ejecutivos
nacionales y subnacionales). En este escenario, el fortalecimiento de las mujeres en cargos, a través de coaliciones intrapartidarias e interpartidarias entre mujeres y las ONG's se convierte en una condición
fundamental para el desarrollo de un sistema de representación de género. Las ONG' s cumplen el papel de proponer demandas, ejercer control sobre las
representantes y defender los arreglos institucionales
favorables a las mujeres.
Cuando los reclamos son controversiales y ge?eran el compromiso activo de instituciones sociales
y políticas (partidos, iglesias, sindicatos, asociaciones
cívicas) la capacidad de presión y de interpelación de
lealtades de estos actores juegan un papel mayor en el

TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

diseño de la correlación de fuerzas y el fortalecimien
to de las redes sociales se vuelve más necesario par
el logro o la continuidad de los proyectos. Cuando se
trata de demandas donde concurre mayor consenso
social (como la violencia doméstica), frente a otras
más conflictivas (como la salud reproductiva y las
medidas de anticoncepción), el escenario para la ela
boración de políticas se vuelve más favorable.
En muchas oportunidades, la existencia de una
representación política relativamente alta en el parlamento y en las instituciones dependientes del poder
ejecutivo constituye un indicador de una alta integra
ción de mujeres en el sistema de partidos políticos
(Siim, 1991). Esta característica puede influir positiva o negativamente en la gestión de políticas vincula-- - - - - - ii..
das con la consecución de la equidad entre géneros.
En el caso de que se generen coaliciones entre muje•--....~~---..-,
res de diferentes partidos y aquellas que participa ,__ _ _ _ _.,
en organizaciones de la sociedad civil, la presencia dtj
mujeres en los ámbitos de poder político contribuirí3I
al fortalecimiento de la ciudadanía de las mujeres, al

En este escenario)
el fortalecimiento de las
mu1eres en cargos) a traves
de coaliciones
intrapartidarias e
interpartidarias entre
mujeres y las ONG)s se
convierte en una condición
fundamental para el
desarrollo de un sistema de
representación de género.
•

I

45

�avés de políticas públicas sensibles. Sin embargo,
uchas veces, una alta integración de las mujeres a
las estructuras partidarias puede impedir una coalitt-lí~-------e:ción de este tipo, ya que la democracia representativa
es más sensible a la "política de ideas" que a la "política identitaria" (Phillips, 1995). En este caso, los intereses se encontrarían mediados por las estrategias
\partidarias, impidiendo una política de coalición baada en intereses estratégicos para las mujeres.
Respecto a la capacidad de influencia de las
mujeres de las organizaciones de la sociedad civil sobre las mujeres en política, en la práctica se encuen',tran combinaciones de las situaciones mencionadas
¡Precedentemente. En circunstancias de relativa estabilidad política y alta competencia partidaria puede
primar la linea del partido, ya sea por la necesidad de
integración al interior de los partidos y de diferenciación entre los mismos como por la intensidad de las
presiones de otras organizaciones sociales que partilcipan en el juego político. En escenarios de crisis institucionales y descontento social y político, que dan
lugar a fragmentaciones al interior de los partidos,
formación de coaliciones amplias y alta movilización
social (que en general coinciden con demandas de
edistribución económica o de inclusión política) es
ás probable la formación de alianzas entre mujeres
de distintos partidos y organizaciones de la sociedad
..__ _ _ _ _,.·civil alrededor de objetivos específicos calificados
como estratégicos para todas.

COMENTARIOS FINALES
El movimiento de mujeres en América Latina ha señalado persistentemente el papel del Estado en la producción y reproducción de las relaciones de género,
así como en las posibilidades de su transformación. A
partir de la década de los ochenta, se plantearon reclamos vinculados con la implementación de políticas públicas orientadas a promover la equidad entre
los sexos y con la inclusión de las demandas de las
mujeres en la agenda política.

46

Durante las últimas décadas, las mujeres impulsaron diversas estrategias para ampliar su presencia en el proceso de decisiones políticas (partidarias,
locales, nacionales y supranacionales) y para promover la incorporación de perspectivas de género en las
agendas política y pública.
El análisis de estas estrategias y las lógicas de
sus procedimientos, así como los argumentos políticos en que se han sustentado, indican la importancia
de su complementariedad. En algunos aspectos, las
limitaciones propias de algunas de ellas se compensan con las potencialidades de otras.
Las medidas delineadas en términos de objetivos, como los planes de igualdad de oportunidades y
de trato, destinadas a promover la incorporación de
la perspectiva de género en el diseño de políticas públicas tienden a modificar -en el mediano y largo plazo- actitudes, conductas y barreras estructurales que
obstaculizan la participación plena de todo los ciudadanos en la vida política y social. Su principal limitación estriba en su carácter propositivo y su eficacia
depende de la efectiva coordinación y seguimiento
de las acciones desarrolladas en las diferentes áreas
de gobierno y del grado de cooperación de los agentes oficiales. Por otra parte, sus logros se vinculan con
los avances que han significado en términos del reconocimiento oficial de la existencia de desigualdades
entre los géneros y de la pertinencia de la intervención estatal para compensarlas. Asimismo, los planes
de igualdad de oportunidades han proporcionado a
los funcionarios comprometidos con la promoción de
la equidad entre varones y mujeres un discurso legitimado oficialmente y un amplio conjunto de parámetros para proponer, implementar y evaluar políticas
públicas generizadas.
Las estrategias basadas en acciones afirmativas,
como el caso de las cuotas, son presentadas como
medidas correctivas de la desigualdad de oportunidades. A diferencia de los planes, tienen aplicación
inmediata, dan lugar a impugnaciones y prevén sanciones en caso de incumplimiento. Demostraron un

TRAYECTORIAS : AÑO VI, NO. 15 I MAYO-AGOSTO 2004

alto nivel de eficacia ya que su aplicación resultó en
un aumento sustancial de mujeres en los espacios de
decisión política, apuntan a la incorporación de mujeres en los poderes del Estado y se basan en el reclamo de la igualdad de género en la representación y la
función pública.
Las principales limitaciones de las cuotas estriban en su dependencia del sistema electoral y del grado de democratización interna de los partidos, que
tienden a interpretar el porcentaje mínimo de mujeres establecido por la ley como un máximo, convirtiéndolo en los hechos en un techo de cristal.
Los debates sobre las estrategias de acción afirmativa están atravesados por el discurso de la igualdad pero, en la medida que el principio igualitario
supone un universal sin diferencias, este discurso fue
utilizado tanto en la defensa como en la crítica de las
medidas propuestas. En este último sentido, se sostu-

TRAYECTORIAS • AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

vo que la incorporación en el derecho de un trato pre
ferencial a un grupo social específico violentaba e
principio de la igualdad universal. Sin embargo, las
violaciones al principio de igualdad de oportunidades dejaron al descubierto el carácter formal de las
normas y la necesidad de diseñar modificaciones institucionales para la construcción de un sistema re
presentativo más pluralista que diera acceso a grupo
subrepresentados.
Finalmente, los espacios de mujeres dentro del
organigrama estatal están básicamente orientados a
diseñar y promover políticas públicas y a genera1
asociacionismo entre las mujeres. La eficacia del or
ganismo depende de muchas condiciones: su rango,
su inserción en la estructura gubernamental, su capa--_ _____..,
cidad de control intersectorial y el compromiso co
la problemática de género de quien ejerza la máxim"'-------c
titularidad.

47

�Respecto a su vínculo con la ciudadanía, algulnas dificultades estriban en que, tratándose de cargos
no electivos, la rendición de cuentas no remite a una
t".f'I'-------.
ase electoral sino a funcionarios o sectores políticos
o partidarios que actúan como principales en la designación del agente.
A partir del análisis de estos tópicos concluios que estas estrategias generan oportunidades institucionalizadas de mayor participación e influencia
de las mujeres en el proceso decisional. La transposición de estas oportunidades en acciones legítimas y
eficaces, orientadas al diseño de un sistema democrápco sin exclusiones de género, está condicionada por
bl accionar colectivo y articulado de las mujeres insertas en el sistema político y las organizaciones de
mujeres de la sociedad civil.
La articulación de redes sociales y de canales
\formales e informales de comunicación entre la soJ iedad civil y las mujeres en el Estado se convierte en
'11a garantía última para la constitución de un sistema
equitativo en términos de género. De modo que, las
estrategias para la construcción de un sistema así definido no se agotan en la lucha por el reconocimiento
institucional de derechos y las modificaciones insti~cionales que los garanticen. Estos objetivos constiyen condiciones formales necesarias pero insuficienes si no se acompañan con el fortalecimiento de las
"'f'"''-•••-••organizaciones de la sociedad civil, la creación de canales de institucionalización de demandas, la disposición para crear coaliciones, la publicidad de la gestión pública que permita mecanismos de control de
la misma y el diseño de acciones colectivas tendientes
a generar el compromiso de las mujeres en el Estado
con los reclamos de las mujeres organizadas en la sociedad civil.
Por otra parte, la capacidad de demanda de las
organizaciones de la sociedad civil para articular consensos y para participar en la estructuración de la
correlación de fuerzas en el campo político estriba
fundamentalmente en su poder de convocatoria, de
movilización, de organización y de negociación.

-----------

-------

48

Por último, una dificultad que comporta el análisis de las tres estrategias estudiadas en este trabajo
es que han sido formuladas sobre la base de un concepto universalizado de género que no da cuenta de
las diferencias que existen entre las mujeres -etnia,
clase social, ideología, (dis) capacidad, religión, orientación sexual-. La importancia de estas últimas radica en que condicionan las posibilidades de acceso al
ejercicio de los derechos de ciudadanía. En consecuencia, las propuestas institucionales implementadas han
sido efectivas especialmente para las mujeres blancas, de clase media urbana y heterosexual, sin resultar lo suficientemente sensibles para atender necesidades de mujeres pertenecientes a otros grupos oprimidos. Las mujeres integrantes de este tipo de grupos requieren el desarrollo de instituciones y acciones públicas diferenciadas que den cuenta de las
múltiples relaciones que producen la subordinación,
a fin de favorecer su acceso a la política.~

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TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

49

�Género y poder
La participación de /,a,s mujeres
en las élites políticas y económicas
GrNA ZABLUDOVSKY

En memoria a Graciela Hierro

e

orno en otras regiones del mundo, las mujeres de México y América Latina han avanzado notablemente en su incorporación al
trabajo extra-doméstico. Los cambios en la
participación femenina y en la división sexual del trabajo se han producido de forma simultánea a otras
transformaciones radicales que el mundo ha experimentado durante la segunda mitad del siglo XX tales
como: la globalización de los mercados financieros y
aborales, el acelerado desarrollo científico y tecnoló.co, la creciente importancia de las comunicaciones
de los sistemas de transporte y la reducción, o transformación, de algunas de las grandes organizaciones
públicas y privadas. Paralelamente, se han dado grandes cambios en el nivel de las estructuras familiares.
Datos del 1996, mostraban que uno de cada cinco
hogares en América Latina ya estaba bajo la jefatura
de una mujer (Brasilerio y Judd, 1996).
La presencia activa de las mujeres se ha hecho
evidente en todos los ámbitos y empieza en los cargos
de liderazgo a escala mundial. En este trabajo, se analizará su participación en las élites políticas y económicas de México como funcionarias, en los cargos de
representación política y en los puestos de dirección
del sector privado. Esta nueva realidad debe entenderse a la luz de la creciente participación femenina

so

incluso a rebasar a la de los hombres. E
consonancia con estas tendencias, en Méxi
FUERZA LABORAL EN MÉXICO SEGÚN GÉNERO
co, el porcentaje de egresadas de las univer1991-2001 (PORCENTAJE)
sidades ha awnentado a pasos acelerados
1997
2001
1991
1995
pasando de 19%en 1970a48%en2001 (ver
Cuadro 2).
64.0
63.0
63.3
65.5
Hombres
Además, durante las últimas dos dé
34.5
35.9
36.9
36.7
Mujeres
cadas se detecta un importante increment
en el número de mujeres que estudian caFuente: desarrollado con base en INEGI, Encuesta Nacional de Empleo, (áreas urbanas), varios
rreras tradicionalmente masculinas tales
años.
como ciencia, tecnología, leyes y administración de empresas. La información de México para e
12.5%. Como contrapartida, 5.8% de los hombres
año 2001 muestra que el programa de licenciatura
ganan más de diez salarios mínimos y entre las muje2
con una mayor población femenina es contabilidad
res este número apenas llega a 2.1 %. Estos datos ra(21.3% del total de las estudiantes frente a 15.4% de..__ _ _ __,,_
tifican la información proporcionada por investigatotal de los varones); seguida por administración d
ciones recientes que han demostrado la existencia de
elevados índices de discriminación salarial3 en contra
empresas (17.6% del total de las mujeres frente - - - - - ~
13.2% del total de los estudiantes del sexo masculi-·- - - - - - - ·
de las mujeres.
no) y derecho (16.1% de las mujeres frente a 17% d
los hombres). Sin embargo, en otras profesiones como
PARTICIPACIÓN
las de ingeniería, la presencia de las mujeres continú
EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
siendo sumamente reducida. 4 Estos datos coinciden
Las mujeres han tenido un aumento notable en la
con las tendencias mundiales que muestran una ere
participación en la educación superior. En muchos
ciente inserción de las universitarias en las carrera
países, su presencia en las universidades ha llegado
de comercio dedicadas a los negocios, la administra-

CUADRO 1

en la fuerza de trabajo y su inserción en las carreras
universitarias.

PARTICIPACIÓN LABORAL
DE LAS MUJERES
La participación de las mujeres en la población económicamente activa en México se ha incrementado
notablemente pasando de 20.6% en 1970 a 34. l % en
el año 20011 llegando hasta 36. 7% si sólo se toman en
cuenta las zonas urbanas del país (Cuadro 1). Su
presencia es especialmente importante en algunas actividades como la de restaurantes y hoteles (50.2%), los
servicios varios (48.6%) y el comercio (42.3%). Como
contraste, las mujeres continúan con una injerencia
extremadamente reducida en sectores considerados
tradicionalmente masculinos como lo son la explotación de minas (4.9%) y la construcción (4.6%).
Por otra parte, aún existen notables diferencias
entre las percepciones económicas en relación con el
sexo. Mientras el porcentaje de hombres que gana un
salario mínimo es de 4.6%, entre las mujeres alcanza

CUADRO 2
PARTICIPACIÓN EN LA EDUCACIÓN LABORAL EN MÉXICO
SEGÚN GÉNERO 1970-2001
90 + - - r 7 - - - - - - - - f l - -______.j
80

~
.

70
60
,t

so
40
30
20
10

o

1970

1980

1990

1998

2000

2001

Fuente: desarrollado con base en ANUIES, Anuarios estadísticos, varios años.
1
Este porcentaje se toma ea cuenta sobre un rotal de la población económicamente activa de 40'742,856 para el año 2001
(INEGI, 2001).

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 1MAYO-AGOSTO 2004

2

Datos calculados por la autora con base en la información del INEGI, 2001.
La discriminación salarial se refiere a la retribución desigual de las mujeres
respecto de los hombres en condiciones de preparación y destrezas equivalen-

3

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 1S

I MAYO-AGOSTO 2004

tes. En varias ocupaciones, obtienen salarios hasta 37% inferiores, a pesar de contar con los mismos niveles de escolaridad que los varones (Ariza
y Oliveira, 2002: 59; Parker, 1999).
4
Después de contabilidad, adnúnistración de empresas y derecho, que son las carreras con más
estudiantes, los porcentajes disminuyen notoriamente. La cuarta licenciatura en importancia para
las mujeres es sicología (que tiene 4.8% del total
de las universitarias) y la quinta es médico cirujano (con 4.6%). Dentro de los estudiantes varones, la cuarta carrera en importancia numérica es
ingenieria industrial (5.3% del total de hombres
frente a 2% del total de estudiantes mujeres). Datos calculados por la autora basados en la información de ANUIES, 200 l.

51

�ión y las finanzas5 (Avelar y Zabludovsky, 1996;
ipovetsky, 1999: 243; Wirth, 2002: 529).

- -AS MUJERES COMO FUNCIONARIAS
Mientras que -como se señaló previamente- en las
zonas urbanizadas del país las mujeres representan
....., ·• ,.....,6.1 % de la población económicamente activa en
éxico, en las ocupaciones catalogadas como de "funcionarios y directivos" (tanto en el sector público
como en el privado), el porcentaje de la participación
femenina disminuye hasta 26.4%. Estos datos deben
ornarse con cautela ya que el INEGI agrupa diferenes jerarquías ocupacionales que, por el salario que
reciben, dificilmente pueden tener capacidades directivas. Así, si sólo tomamos en cuenta a aquellos fun\ cionarios(as) que reciben más de diez veces el salario
. \mínimo, la brecha se amplia significativamente: en el
hño 2001 las mujeres representan 14.2%.6
Lejos de ser excepcional, la situación de México es similar a la de otros países. 7 A pesar de que las
mujeres representan aproximadamente 40% de la
fuerza de trabajo a escala mundial y que gradualmente
han ido ascendiendo en la carrera jerárquica de las
organizaciones, generalmente su participación en los
uestos de dirección no excede 20% (Pollack, 2002:
7; Wirth, 2002: 53).
!,;JI'\-------Si bien este porcentaje es aún bajo, si lo comparamos con el de la población femenina económicamente activa, también es cierto que, en consonancia
con tendencias mundiales, recientemente se ha producido un aumento de la presencia de las mujeres en
cargos de liderazgo en todos los niveles, tanto en las

5

Como se verá más adelante, el hecho de que haya un creciente
número de mujeres en estas carreras es especialmente importante para la investigación sobre el ámbito ejecutivo y empresarial.
6
Datos calculados por la autora con base en&lt;la información del
INEGI, 2001.
7
Así, por ejemplo, en otros países latinoamericanos como Chile, las
mujeres constituyen 35.5% de la fuerza de trabajo y sólo alcanzan
18.9"/o de los cargos gerenciales y directivos (Pollack, 2002: 13).

52

distintas instituciones del sector público y privado
como en la sociedad en general (Brasilerio and Judd,
1996: 3).
El análisis de los datos de nuestro país muestra
un avance significativo en la presencia de las mujeres
consideradas como "funcionarias" (del sector privado y público), ya que ésta aumentó de 14.8% en 1991
a 26.4% para el año 2001. Sin embargo, en lo que
respecta a los rangos que ganan más de diez salarios
mínimos (como señalamos, a pesar de que el INEGI
considera dentro de esta categoría a los que ganan
menores ingresos, en realidad, por su capacidad
decisoria, éstos dificilmente podrían ser considerados
como funcionarios), la tendencia ascendente no parece ser tan homogénea: en 1991 constituían 7 .1 %,
en el 2000 alcanzan 17.3% y los datos de 2001 muestran una disminución a 14.2%.8 Pese a estas oscilaciones se trata de un aumento especialmente relevante, si se compara con el incremento de los índices de
la participación de las mujeres dentro del total de la
población económicamente activa que, durante los
últimos años, ha tenido un ritmo de crecimiento mucho más moderado pasando de 34.5% en 1991 a
36.7% en el 2001 -es decir un aumento de 2.2%.
La presencia de las mujeres varia con relación
a los distintos sectores de actividad. Si tomamos en
cuenta el total.de los funcionarios -independientemente de su ingreso-, vemos que el mayor porcentaje de
mujeres está en servicios donde éstas representan 32.1 %,
mientras que la participación más baja está en la industria extractiva y de transformación donde las directivas
ocupan 16.4% del total de cargos (Cuadro 3).
En lo que respecta al tipo de propiedad, los datos recientes ratifican los hallazgos de investigaciones
previas que han encontrado que hay una mayor participación de las mujeres como funcionarias en el sector público que como gerentes en el sector privado.
Así, por ejemplo, la información de los años 1999-

8
Datos calculados por la autora con base en la información del
INEGI (1991; 2000 y 2001).

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

CUADRO 3
FUNCIONARIOS(AS) Y DIRECTIVOS(AS) EN MÉXICO SEGÜN
SECTORES DE ACTIVIDAD. 2001 (PORCENTAJE)
Rama de actividad

Hombres

Mujeres

Industria extractiva y de la transformación

83.6

16.4

Construcción

74.8

25.2

Comercio

74.3

25.7

Comunicaciones y Transportes

74.7

25.3

Servicios

67.9

32.1

Administración Pública y Defensa

68.6

31.4

No especificado

95.8

4.2

TOTAL

73.6

26.4

Fuente: desarrollado por la autora con base en INEGI, 2001.

2000 mostraba que en los mandos medios superiores
y puestos homólogos de la administración pública,

las mujeres alcanzaban 27% de los cargos (CONMUJER, 2000: 12). Sin embargo, en los niveles superiores, su número disminuye notablemente: en estos mismos años, únicamente representaban 14.3% de los
secretarios de Estado y puestos homólogos (INEGI,
2000: 374). 9 Para octubre de 2003, sólo encontramos
una mujer10 en el gabinete del presidente Fox, lo cual
apenas representa 7. 7% del total de los cargos de gabinete.
Esta relación es similar a la que se daba en términos mundiales hace unos años ya que para 1994,
las mujeres que encabezaban ministerios o secretarias de Estado representaban un promedio de ocho
por ciento internacionalmente. El país que se ha des-

9

En el año 2000 los cargos superiores de la administración pública que estaban encabezados por mujeres eran la Secretaria de
Relaciones Exteriores y la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca. En este mismo año, en el Servicio Exterior Mexicano había once embajadoras (CONMUJER, 2002: 12).
10
Se trata de la Secretaría de Desarrollo Social a cargo de Josefina
Sánchez Mota. Durante los primeros años del gobierno foxista
también estaba otra mujer como secretaria de turismo. Las mujeres ocupan otros cargos de relevancia como la representación
de Comisión de Pueblos Indígenas (Xochitil Gálvez) y la instancia responsabilizada de la cultura (Sari Bermúdez).

TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15

1

MAYO-AGOSTO 2004

tacado por un mayor número de mujeres e1}
cargos ministeriales ha sido Suecia, en 199~
ya alcanzaban 52% de los puestos de más
alto nivel (Femández, 2003: 32). Por otro
lado, encontramos una situación excepcional en el gobierno perredista del Distrito
Federal, ya que hay siete mujeres dentro de
un gabinete compuesto por diecisiete inte
grantes.11

LAS MUJERES EN CARGOS
DE ELECCIÓN

En cuanto a los puestos de elección, de acuerdo con los datos de la composición de las.______c
legislaturas para el periodo 2000-2003, las mujeres
constituían 16% dentro de las cámaras de Diputado,.,.__ _ _ _ _"'
y de Senadores del país y, en los estados, su presenci_..__ _ _ _ __
en los congresos era aún menor, ya que apenas repre
sentaban 13.8% del total. 12
Estos datos son afines con las tendencias mun
diales. Un estudio reciente sobre los parlamentos de
varios países encontró un promedio de 12% de muje _ _ _ _ ___,
res para 1999 y 14% para el año 2000. La participación más alta de parlamentarias se encuentra en los
países nórdicos, donde alcanzan 38.9% y el minim
en los Estados Árabes con 3.4%. Así, tenemos que lo~
porcentajes en el caso de México son similares a los
de Europa (excluyendo los países nórdicos), el área
del Pacífico y África Subsahariana (ONU, 1999: 25;
WCLA, 2001: 2). (Ver Cuadro 4).

11
Las secretarias dirigidas por mujeres en el gobierno del Distrito Federal son las siguientes: Consejera Jurídica y Servicios Legales, Desarrollo Urbano y Vivienda, Medio Ambiente, Salud,
Desarrollo Económico y Social, Turismo y la Contraloria General.
12
La presencia de las mujeres en el Congreso varía en cada estado. En junio de 2003, Quintana Roo era el estado con mayor
participación de las mujeres tanto en las diputaciones de mayoría relativa (40%) como en las de representación proporcional
(33.3%). Como contrapartida, en Chiapas, Guerrero, Morelos y
San Luis Potosí no había ninguna legisladora (Saldaña, 2003).

53

�MUJERES EN LOS PARLAMENTOS DEL MUNDO
CÁMARA ALTA Y CÁMARA BAJA. 2002
Porcentaje
Países nórdicos

38.9
15.1

Europa (miembros de la OSCE

14.1

incluidos los países nórdicos)
14.0
Europa (miembros de la OSCE

12.3

excluidos los países nórdicos)
13.7
África subsahariana
Emiratos Árabes

11.7
3.4

México (2000-2003)

16.0

México (2003-2006)

23.0

Fuente: desarrollado por la autora con base en la Evaluación de la Unión
Interparlamentaria, Ginebra (2002) y en datos del IFE, 2002.

En cuanto al continente americano, en el año
2000, con un índice de 27%, Argentina era el país
con mayor porcentaje de parlamentarias; el índice más
ajo de participación se detectó en Paraguay donde
as mu jeres apenas llegaban a 3% de las diputaciones
.......................:.;..,..(WCLA, 2001: 1).
A pesar de que en términos generales las mujeres representan por lo menos la tercera parte de los
afiliados a los partidos políticos -con excepción de
algunos países-, en casi todas partes se encuentran
subrepresentadas en las instancias dirigentes de los
mismos.
Si nos concentramos nuevamente en México,
vem os que de las 54 comisiones que integraban la
Cámara de Diputados durante el periodo 2000-2003
únicamente cinco estaban presididas por mujeres, y
las que tenían una mayor presencia femenina eran las
de Equidad y Género (93.1 %) y de Atención a Grupos Vulnerables (43.3%) (Saldaña, 2003).

54

Esta situación también es similar a la de otros
países. Una encuesta indicativa a escala mundial sobre los cargos de presidentes de las comisiones parlamentarias ocupadas por mujeres encontró que 23%
se dedica a cuestiones sociales, familiares, sanidad y
empleo, 19% a asuntos jurídicos y constitucionales,
mientras que en otras, como las de defensa y finanzas, la participación de las mujeres es sumamente baja
(3% y 2% respectivamente) (Wirth, 2002: 89).
En el caso de México, tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores y dos de los tres partidos políticos más importantes han llegado a estar presididos por mujeres. Este dato resulta especialmente
relevante sobre todo si se toma en cuenta lo que ha
ocurrido en otras naciones. Una investigación realizada por la ONU encontró que, de un total de 861
partidos en ochenta países, únicamente 11% había
tenido mujeres como presidenta o secretaria general
(datos de la ONU citados por Fernández, 2003: 29).
Para la legislatura 2003-2006, la presencia de
las mujeres aumenta significativamente alcanzando
23% del total. 13 Este incremento de seis puntos es un
impacto directo de las reformas al Código Federal
Electoral en Materia de Género aprobadas en el año
2002 que obliga a los partidos políticos a registrar
una cuota de mujeres como candidatas y sobre todo
como propietarias. La aprobación de esta ley responde tanto a las luchas de las mujeres políticas en México como a las sugerencias de la ONU en la Conferencia de Pekín en 1995 y a las tendencias que se dan
regional y mundialmente. 14 Entre el año 1991 y el
2002, once países de América Latina promulgaron
leyes para asegurar un porcentaje mínimo -que osci-

13

Este porcentaje es el máximo alcanzado por las mexicanas ya
que en la legislatura anterior (2000-2003) sólo alcanzaron 17%
(Maya, 2003).
14
En algunos lugares las leyes habían sido aprobadas previamente.
Así, por ejemplo, en Bélgica, desde mayo de 1994, las listas electorales no deben comprender más de 66% de candídatos de un mismo
sexo. En otros países, las modificaciones empiezan a hacerse después de la Conferencia de Pekín de 1995 (ONU, 1999: 24).

lRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15

1 MAYO-AGOSTO 2004

la entre 20% y 40%- para la participación de las mujeres como candidatas en las elecciones legislativas.
En el caso de Colombia, también se expidió una ley
que decreta que 30% de las posiciones del poder ejecutivo del gobierno deben estar ocupadas por mujeres (WLCA, 2001: 9).
Sin embargo, pese a esta importante modificación legal, la presencia de las políticas mexicanas continúa siendo reducida: de las 500 curules que integran la LIX Legislatura, sólo 116 están ocupadas por
ellas, 50 de mayoría relativa y 66 de representación
proporcional (Durazo y Martinez, 2003; Maya, 2003).
Si tomamos en cuenta la composición partidaria, encontramos que las mujeres representan 17.3 % de las
225 curulesdelPRI,29.41%delas 153 del PAN y27.8%
de las 97 del PRD.
Por otro lado, en lo que respecta a los cargos de
elección popular en los estados y municipios, la participación de las mujeres continuaba siendo excepcional. En la actualidad, no hay ninguna gobernadora
y, para el año 2000, las presidencias municipales ocupadas por mujeres apenas representaban 3.6%. 15 Esta
cifra es inferior a la que se obtiene en el cálculo de los
porcentajes de participación en otros países donde la
cifra alcanza 7% (WLCA, 2001: 2). Con relación al
resto de América Latina, México tiene uno de los
porcentajes más bajos de alcaldesas (sólo Costa Rica
y Brasil tenían índices inferiores), ya que en países
como El Salvador, Honduras y Bolivia para los años
1993-1994 las mujeres ya ocupaban entre 10% y 13%
de estos cargos (Soto y Arboleda, 1992, citado por
Femández, 2003: 37).
En este sentido, como ya lo han apuntado en
otros estudios, resulta paradójico que ni el creciente
pluralismo político, ni la cercarúa, ni las funciones del
gobierno municipal vinculadas a las necesidades, intereses y demandas de la vida cotidiana de la pobla,s El porcentaje se calculó sobre un total de 2,427 municipios
para el año 2000 (CONMU}ER, 2000: 372, INEGI, 2000) Datos del año 2003 muestran que esta relación no ha variado mucho (Maya, 2003).

lRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 1MAYO-AGOSTO 2004

ción hayan facilitado que en México se dé un mayor
acceso de las mujeres a los cargos de administraciól\
y elección de los ayuntamientos. La situación de des-,
igualdad en las instituciones de representación del
gobierno contrasta con el protagonismo social de las
mujeres en los diversos escenarios políticos y sociales
como los son las organizaciones voluntarias, los movimientos vecinales, las organizaciones de autogestión,
los comités de usuarios, de salud, de alimentación, de
padres de familia y, en general, los espacios informales donde se realizan las actividades de la vida política comunitaria (Massolo, 1998: 40-41; Sánchez, 1998:
296).
En lo que se refiere al poder judicial federal,
para el año 2000, la participación de las mujeres representaba 36.14% de un total de 4,790 funcionarios
de mandos medios y superiores. Sin embargo, entre
los once ministros que integran la Suprema Corte de
Justicia, sólo encontramos una mujer (CONMU)ER,
2000; INEGI, 2000).

------

55

�•

LAS MUJERES EN CARGOS
1DE DIRECCIÓN DEL SECTOR PRIVADO
Como se ha señalado anteriormente, en los cargos de
dirección más altos del sector privado, la presencia
de las mujeres es aún más reducida que la de sus
· homólogas en el gobierno y en el poder legislativo.
Datos del año 2002 muestran que, entre las 500 compañías más grandes de México, sólo había cuatro directoras generales (CEO o presidentas de compañías),
lo que equivale apenas a 2.4% del total.
El quasi-monopolio que los hombres ejercen en
los puestos de mando jerárquicamente más altos del
,tnu.ndo ejecutivo no es exclusivo de México sino que
ha sido u.na realidad compartida por las compañías
en distintos lugares según lo muestran los datos de
diversos países como Canadá, Australia y Estados
Unidos (Fagenson, 1993, citado porWajcman, 1998).
La información proporcionada por la Oficina de Estadística Laboral de Estados Unidos y la revista Portune durante los años noventa indicaba que, a pesar
de que la presencia de las mujeres representaba 39. 9%
de los 14.2 millones de empleos ejecutivos y gerenciales en el sector mejor pagado de las principales
compañías americanas, las mujeres representaban
¡Illenos de 5% (Alles, 1994: 149). Datos recientes de
algunos países europeos como el Reino Unido indican que, a pesar de que 72% de las mujeres en edad
de trabajar son económicamente activas y de que ocupan 22% de los puestos gerenciales, en los cargos ejecutivos más importantes, su presencia se reduce a
9.6% (Institute of Management, 2000; Office ofNational Statistics, 2000; Catalyst, 2000). 16
Sin embargo, también es cierto que durante los
últimos años empezamos a apreciar algunos cambios
16

En Latinoamérica sucede algo parecido. La información de
Argentina durante la década de 1990 mostraba tendencias similares, las mujeres sólo representaban 4% del total de los cargos
directivos (Heller, 1994). Algunos estudios llevados a cabo en
diversos países revelan que, en las empresas más grandes y poderosas del mundo, la participación de la mujer en la alta gestión
se limita a 2% o 3% (Wirth, 2002: 53).

56

en este panorama. En el caso de México, con base en
investigaciones realizadas previamente (Zabludovsky, 2001), puede observarse que si tomamos en cuenta
las doce posiciones más altas que siguen a la dirección general-&lt;lirectores(as) generales, de administración, de comercialización, de compras, de distribución, de finanzas, de logística, de producción, de
operaciones, de mercadotecnia, de sistemas, de informática y de operaciones y de tráfico- podemos observar que las mujeres ocupaban 5.5% de estas posiciones en 1994 mientras que en el año 2002 su
presencia asciende a 11.5% (Cuadro 5), lo cual equivale a un aumento de seis puntos porcentuales en su
participación en estas instancias.
A la segregación vertical que hemos hecho referencia -y que tiene que ver con la presencia de un
mayor número de mujeres en los niveles jerárquicamente más bajos- se aúna una "segregación horizontal" que se relaciona con la mayor presencia de mujeres en ciertas ocupaciones. 17 Así, para el año 2002
-en consonancia con lo que hemos encontrado en
años anteriores-, el mayor porcentaje de ejecutivas
del sexo femenino se encuentra en las direcciones
generales de recursos humanos (donde las mujeres
alcanzan 34.8% de los cargos), de compras (22%), de
mercadotecnia (20.2%) y de administración (16.2%).
Después de estas áreas, el porcentaje de mujeres disminuye notoriamente a 9.1 % en finanzas, 8.3% en ventas y 4.4% en operaciones y logística. En los procesos
de manufactura el índice de mujeres es casi inexistente ya que sólo representan 1.6% del total.
17

El concepto de segregación laboral hace referencia a diversas
dimensiones de discriminación entre las que se encuentran las
siguientes: a) el acceso de las mujeres restringido a empleos exclusivamente "femeninos", los cuales tienen por lo general malas
condiciones laborales; b) la segregación como causa de diferencias salariales y por los prejuicios culturales sobre las ocupaciones y productividad femenina, y c) los limites en los ascensossituación llamada comúnmente "techo de cristal", lo cual provoca que las mujeres ocupen puestos de menor jerarqwa, responsabilidad y autoridad en las empresas (Montero, 2001). Esta segregación aumenta la desigualdad ya que a los llamados "trabajos de mujeres" suele asignárseles un valor inferior en cuanto a
requisitos, capacidades y remuneración (Wirth, 2002: 34).

---

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

--

-

Como lo hemos demostrado en traba....1
jos
previos,
la ausencia de mujeres en lo
PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN PUESTOS EJECUTIVOS
cargos de dirección más importantes de las
EN MÉXICO 1994-2002 (PORCENTAJE)
grandes compañías y su participación en un
«l .-----------:llí.lr-----7
■ 1!BI
35
número reducido de áreas se explica por u.na
:Il
■ 1!B7
25
multiplicidad de factores. Como se sabe, en
■ 19!B
~ al
15
México
existe u.na escasa conciencia de la
D21D2
10
necesidad
de promover u.na responsabilidad
5
0+----'--~-institucional19 y como consecuencia la culDirección Finanzas
Recursos
lnlonnábca
Tolal de
tura organizacional continúa reproduciendo
humanos
cargos de
general
dirección
exponencialmente la asignación de ocupaciones en función de los papeles sociales de
Fuente: desarrollado con base en "Las 500 empresas más importantes de México, 2001 •,
en Expansión, base de datos en CD, México.
género. En términos generales, las compañías no facilitan la incorporación de las mujeres
a
aquellos
puestos "de línea" con un mayor peso
Esta situación constituye una constante a esestratégico y en donde se presentan las oportunidacala mundial. Con base en los directorios de las 500
des de experiencia y capacitación que permiten as-, -~--~-,.
empresas más grandes en Estados Unidos, datos de
cender a los cargos de dirección con responsabilidala revista Fortune, se ha detectado que las directivas
des más importantes. Además, las mujeres se enfrentan
son diez veces más numerosas en los departamentos
a
otras prácticas discriminatorias dentro de la sociede recursos humanos que dentro de las direcciones
dad
y de la empresa, y a las dificultades para cumpJirl
de producción. De igual forma, en los países de Amécon sus responsabilidades familiares y profesionales. 20
rica Latina se ha encontrado que la presencia de las

CUADRO 5

mujeres en las gerencias generales y en las de producción es casi nula y que, como contraste, tienen
u.na participación importante en las áreas comerciales, de ventas, mercadotecnia, recursos humanos, administración y finanzas (Alles, 1994: 152).
La exclusión de las directivas de ciertas áreas
es estratégicamente mucho más significativa de lo que
muestran los meros números ya que responde a la
lógica y a la cultura organizacional y, en la realidad,
implica un aislamiento de las mujeres de los cargos
que confieren responsabilidades funcionales. Como
se sabe, las posiciones dentro del mundo operativo de
la compañía en las que las mujeres no participan son
precisamente las que brindan mayores oportunidades
de ascenso dentro de la jerarquía administrativa. 18

18

Estos temas los trato con más amplitud en otro artículo
(Zabludovsky, 2003). Consúltese también Kanter, 1993 Y
Lipovetsky, 1997: 248-259).

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

--------1

19 Con base en cuestionarios realizados a los presidentes y directores de recUNos humanos de las compañías más grandes, en
contramos que, lejos de concebir la necesidad de alguna a~ción
colectiva institucional, consideran que el mejor desempeno d
una carrera ejecuúva y las posibilidades del "éxito" recaen únicamente en las propias habilidades de la mujer. Ante la pregunta
en torno a los aspectos que debería considerar la empresa para
facilitar el avance de las mujeres en cargos de dirección Yliderazgo ejecutivo, la mayoría de los entrevistados no_m~ncionaron ningún plan por parte de la empresa, sino que se lim1taro? a en~merar lo que consideran como "obligaciones" de las prop1a_s mu¡eres
(cumplir con los objetivos de la empresa, tener la suficiente preparación, capacidad, experiencia, disponibilidad de horario, etc.)
(Zabludovsky, 2001). Quizá esto explique por qué, hasta hace
muy pocos años, las compañías en México no habían tomado
medidas específicas para incorporar y promover la carrera de las
mujeres en cargos de dirección y consideraban que la empresa
no tenía ninguna responsabilidad al respecto. De hecho, hasta la
primera parte de la década de los noventa no existía ninguna
iniciativa al respecto, y no es sino hasta 1997 cuando algunas
compañías empiezan a manifestar cierta inquietud y a instrumentar algunos programas aislados de carácter excepcional (Zabludovsky, 2002a).

57

�Como se ha demostrado en investigaciones anlt:eriores (Zabludovsky, 2001), estas demandas explican en gran parte, el alto número de mujeres no unidas (viudas, divorciadas y solteras) que existen entre
liill,liil-''-"'"-"'-..:...;..""-'..:;.......,; as directivas y el hecho de que, en muchas ocasiones,
la carrera ejecutiva se viva como una opción que anula
o limita la maternidad. 21
Por otro lado, también es interesante hacer nobr que las mujeres que ocupan los niveles directivos
superiores tienden a concentrarse en las compañías
más pequeñas. De hecho, en el año 2001, 63% de las
ejecutivas en estos niveles no está dentro de las 250
tompañías más grandes del país (sino que más bien
n las que van de la 251 a la 500). Esta tendencia es
similar a la que se ha detectado en diversas partes del
mundo. Algunas investigaciones llevadas a cabo en
países tan diferentes como Estados Unidos, Argenti~a y Japón han mostrado que las mujeres prefieren
trabajar en organizaciones pequeñas, donde la segregación ocupacional es menor y donde encuentran
estructuras menos jerárquicas y burocráticas con posibilidades de desarrollar modelos gerenciales menos

20

Las ejecutivas entrevistadas afirmaron que se enfrentan con

!un número considerable de obstáculos para poder desarrollarse
jen su carrera. En primer lugar, señalaron las dificultades para
desempeñar los distintos papeles familiares y profesionales; en
;;.....;....¡....;....¡....,.....;_E&gt;egundo lugar, varios obstáculos que se expresaron como denuncia al "machismo" de la sociedad mexicarta; en tercer lugar,
mencionaron las barreras relacionadas con las políticas específicas de la empresa y falta de oportunidades dentro de la misma.
Después de estos factores con una importancia menor nos encontramos con los que tienen que ver con la educación, la preparación y con la propia personalidad, y con respuestas más vagas
que aluden a las dificultades de "ser mujer". Consúltese al respecto, Zabludovksy, 200 l.
21
En investigaciones previas realizadas por la autora, se encontró
que 51 % de las ejecutivas eran casadas y 49% no unidas (viudas,
divorciadas y solteras). Este último porcentaje resultaba suma. mente alto si se compara con el resto de las mujeres del país
donde el porcentaje de las casadas mayores de 25 años (rango de
edad de las ejecutivas) en el Distrito Federal era de 69%, lo que
implica una diferencia de 18 puntos con las directivas. Entre las
ejecutivas entrevistadas en 1994, 64% no eran madres; 17% tenía
un solo hijo(a) y sólo 10% dos hijos De hecho, una ligera mayoría de las mujeres casadas (52%) no eran madres, lo cual constituye un rasgo distintivo y casi único de este grupo en compara-

58

piramidales y descentralizados que brindan mayores
probabilidades de independencia y flexibilidad (Gallos, 1989; Heller, 1994; Steinhoff y Tanaka, 1995;
Zabludovsky, 2001).22
En México, más allá del mundo ejecutivo, en lo
que se refiere a la participación de las mujeres en los
consejos de administración, con base en el análisis de
las empresas que cotizan en la Bolsa (2002) encontramos que la participación de las_mujeres está muy
por debajo de lo que ocurre en otros ámbitos ya que
únicamente representa 3.1 % de un total de 2,980
puestos en los consejos de administración. Además,
no existe ninguna mujer que sea presidenta del consejo en el que participa y sólo se encontró una vicepresidenta y una tesorera.
Esta situación contrasta con la de otros países
donde la presencia de las mujeres en los consejos de
administración es mucho más importante. Así, por
ejemplo, en Estados Unidos encontramos que para
mediados de la década de los setenta había 13% de
mujeres en las corporaciones más grandes y, en 1985,
este número ya había aumentado a 41 % (TheWall Street

ción con el resto de la población femenina en México (para más
información al respecto consúltese Zabludovsky, 1998 y 200 l ).
Por otro lado, se encontró una clara diferenciación de género en
los motivos por los cuales los ejecutivos renuncian a las compañías. Mientras que la mayoría de los hombres abandonan la empresa porque tienen una mejor oferta de trabajo que conlleva
oportunidades, las mujeres suelen renunciar por motivos personales y familiares, y el acceso a un mejor trabajo y el desarrollo
profesional sólo son mencionados en segundo término. Además,
es interesante observar que, en lo que se refiere a las decisiones
que provienen de la propia compañia, vinculadas con la reducción de personal y bajo desempeño, el análisis de las respuestas
de los directores de recursos humanos no muestra diferencias
significativas entre los hombres y las mujeres.
22
Sin embargo, también hay que tener presente que en la actualidad, ante el avance de la sociedad-red, las prácticas cotidianas
se están reformado y muchas jerarquías se están desmantelando.
Los dilemas burocráticos y organizacionales que caracterizaron
el siglo XX están quedando atrás; en su lugar, han surgido nuevas preocupaciones. Las estructuras al interior de las empresas
suelen ser más flexibles y el interés por la " inteligencia emocional" ha llevado al cuestionarniento de la separación entre lo racional y lo afectivo sobre la cual se erguían las teorías de la organización. Estas transformaciones pueden abrir nuevas posibiliTRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 1S I MAYO-AGOSTO 2004

Journal, 1986, citado por Davis-Netzley, 2001: 189).
En el caso de México, la empresa con mayor
número de mujeres (una como propietaria y cinco
suplentes) es en un grupo dedicado a la radiocomunicación que -como puede observarse por los apellidos compartidos de los integrantes del Consejo- constituye una empresa familiar, lo mismo ocurre con las
otras compañías donde hay varias consejeras. Así,
podemos observar que las mujeres que son parte de
los consejos de administración lo hacen en una empresa familiar, lo cual resulta sumamente relevante
en el caso de compañías con más de una mujer como
miembro del consejo.23
Por otro lado, también es importante destacar
el papel que juegan las empresarias en todos los niveles sociales. Si consideramos el total de empleadores
y trabajadores por su cuenta del país, el porcentaje de
mujeres asciende a 28.4%.
Sin embargo, si sólo tomamos en cuenta a los
empleadores, la participación de las mujeres se reduce a 14.2%, porcentaje que se ha mantenido estable
durante los últimos años. La mayoría de ellas se concentra en la microempresa24 y en los niveles de subsistencia precaria. Mientras que, entre los empleadores que reciben menos de un salario mínimo el
porcentaje de mujeres alcanza 37.9%; entre los. que

dades para la participación y el liderazgo de las mujeres (consulte al respecto, Zabludovsky, 2003).
23 Esto no quiere decir que la importancia de la participación de
la mujer en la empresa familiar en México se limite a los grandes
grupos económicos de la Bolsa Mexicana de Valores. Por el contrario, como se ha demostrado en estudios previos, se trata de
una realidad que se aplica a todos los tamaños de las empresas
(Grabinsky y Zabludovsky, 2001).
24 D e acuerdo con las estadísticas nacionales, 80% de los empleadores(as) contratan a cinco trabajadores (as). Sin embargo, este
porcentaje es mayor entre las empleadoras que entre los empleadores (83% y 75% respectivamente). En las empresas con más
de 15 ttabajadores(as) la presencia de las mujeres disminuye hasta
1.5%. La tendencia de las mujeres propietarias de concentrarse
en las empresas más pequeñas se ha manifestado como una constante en los estudios que la autora ha llevado a cabo en diferentes
años (Zabludovsky-NFWBO, 1998; Zabludovsky, 2002b).

TRAYECTORIAS . AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

superan los diez salarios mínimos, su participació
disminuye hasta 9.5% (Cuadro 6).

CUADRO 6
NIVEL DE INGESOS DE EMPLEADORES(AS)
EN MÉXICO SEGÚN SEXO, 2001 (PORCENTAJE)
Ingresos (salario mínimo)

Hombres

Mujeres

Menos de uno

62.l

37.9

De 1 hasta 2

77.8

22.2

Más de 2 hasta 3

80.6

19.4

Más de 3 hasta 5

83.1

16.9

Más de 5 hasta 10

83.9

16.l

Más de 10

90.5

9.5

No recibe ingresos
No especificado

90.5

9.5

TOTAL

84.3

15.7

Fuente: desarrollado por la autora con base en INEGI, 2001.

Por otro lado, en consonancia con parámetro
mundiales, las empresarias tienden a concentrarse enJ
sectores específicos de actividad como hoteles, restaurantes y similares, en comercio y en otros servi-i
cios. En contraste, tienen una presencia casi nula e
las áreas consideradas "típicamente masculinas" com
son la minería y la construcción.25 Sin embargo, los
datos recientes también muestran una diversificación
de las empresas de mujeres más allá de los sectores
tradicionales. En la actualidad, hay un mayor número
de empleadoras en la manufactura, donde hace pocos años su presencia era sumamente reducida. De
hecho, la participación de las empresarias en la industria de la transformación pasó de 8% en 1997 a
14% en el año 2000 (Zabludovsky, 2002b). Otro factor relevante es que, a partir de marzo de 2002, la

25

Para datos más precisos sobre el tema consúltese Zabludovsky,
1998 y 2001.

59

�Cámara Nacional de la Transformación está dirigida
or una mujer, lo cual constituye un hecho sin precedente en un mundo en el cual la representación polí.,.J......- - -- -...
·co-gremial de los empresarios en las cámaras y conwsi¡¡¡,,,-......__.._..._---'Jfe~eraciones era exclusivamente masculina.

RECAPITULACIÓN
orno se ha visto en este artículo, las mujeres tienden
a tener una creciente importancia en las posiciones
de poder. En consonancia con tendencias mundiales,
durante la última década, en México, se ha produci'tfo un aumento de la presencia de mujeres en respon~abilidades de dirección en las distintas instituciones
del sector público y privado y en la sociedad en general.
El aumento de las mujeres en los cargos de "funcionarios y directivos" del país resulta significativo.
\Durante la última década, su presencia se ha incre.)nentado a un ritmo más acelerado que el de la participación de las mujeres en la población económicamente activa.
En lo que se refiere al sector privado, en las grandes corporaciones, ha habido un aumento importante en el porcentaje de ejecutivas que ocupan los cargos de dirección más altos. Las mujeres también están
¡participando como propietarias y dirigentes de sus
¡propias empresas que se han abierto a un abanico
:_.......--~---cada vez más amplio de actividades incluyendo los
sectores de la industria de la transformación.
En cuanto a los cargos de elección política, la
investigación detectó un aumento relevante en el porcentaje de mujeres en la recién electa legislatura lo
cual seguramente se explica por las reformas al Código Federal Electoral en materia de género. Además,
México es uno de los pocos países donde las mujeres
han llegado a presidir la Cámara de Diputados y Senadores, la representación de sus respectivas alas partidistas e incluso la secretaría general o presidencia
de algunos de los partidos políticos más importantes.
Sin embargo, pese a las tendencias favorables,
tanto el análisis de las organizaciones públicas como

l

60

el de las privadas muestra que, a medida que se asciende en la pirámide organizacional, la presencia de
mujeres disminuye. En consonancia con tendencias
mundiales, en México, encontramos un escaso número de mujeres como secretarias de Estado.
En los cargos de dirección de las grandes compañías privadas, las mujeres también están aún lejos
de encontrarse en una situación equitativa. La segregación vertical y horizontal predominante y la poca
conciencia sobre la responsabilidad corporativa en la
transformación de esta cultura organizacional son factores que restringen la presencia de las mujeres y las
excluyen de las posibilidades de lograr un ascenso a
los niveles más altos de la jerarquía administrativa y a
ciertas áreas específicas del mundo de la dirección de
empresas.
En lo que respecta a las empresarias, su presencia dentro de los empleadores se ha mantenido
estable. Los datos muestran que aún están lejos de
ocupar posiciones equitativas a la de los hombres, ya
que su participación se concentra en el ámbito de la
microempresa o de la empresa de subsistencia.
La escasa participación de las mujeres en los
ámbitos de las decisiones económicas se hace más
evidente en los consejos de administración de las
empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, lo cual constituye una particularidad en términos
de lo que mundialmente sucede, ya que, en otros países, la presencia de las mujeres en estas instancias ha
tenido progresos significativos.
En el terreno de la representación política, a
pesar de los avances recientes, las mujeres están lejos
de alcanzar niveles de participación equitativa. En
concordancia con las tendencias mundiales, su presencia en las legislaturas es minoritaria y su actividad
tiende a centrarse en un número limitado de comisiones.
Además, los avances que se han producido
en las elecciones federales contrastan con las locales. En la actualidad, no hay ninguna mujer gobernadora. En los cargos de la presidencia municipal,

TRAYECTORIAS . AÑO VI, NO. 15 I MAYO-AGOSTO 2004

tenemos una reducidísima participación femenina que
muestra un rezago importante frente a lo que sucede
en otros países que tienen una mayor participación
de las mujeres en los cargos de las alcaldías.
Esta situación desfavorable también se da en
otros cargos de representación como el Instituto Federal Electoral, donde sólo hubo una mujer entre los
nueve consejeros electorales, y en el poder judicial
donde, a pesar del alto número de mujeres que participan, de los once ministros que integran la Suprema
Corte de Justicia, sólo encontramos una mujer.
Estos datos contrastan con la creciente participación femenina en la población económicamente
activa que asciende a 36. 7% en las zonas más urbanizadas, y con la cantidad de mujeres en la educación
superior, ya que el número de egresadas es prácticamente equivalente al de los hombres.
Los resultados de la investigación muestran así
que, pese al camino recorrido, las mujeres están aún
escasamente representadas en los cargos donde se
toman las principales decisiones de los poderes económicos y políticos en México. ...,

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lRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

odemos intuir de manera relativamente fácil
qué es un intelectual,
pero definirlo conceptualmente y delimitarlo grupalmente representan tareas mucho
más dificiles (Cf Bolívar, 2002:
123- 141; Marsal, 1971: 87 sq.;
Shils, 1976; Bobillo, 1992: 25-48;
Blanchot, 1996). La categoría "intelectual" puede abarcar a los
especialistas técnico-organizacionales de la administración pública, de la econorrúa y de la gestión
en general, a los analistas de coyuntura política, los futurólogos
y los planificadores, a los profesores de enseñanza terciaria y a
los periodistas y empleados más
destacados de los medios masivos
de comunicación (Brunner, 1992:
182). Pero habitualmente se designa con ese término de un modo
más restringido a los productores
"independientes" de valores espirituales, a los creadores de sentido que aprovechan los conocimientos más avanzados de la comunidad cultural internacional en
general y de las ciencias sociales
en particular.

P

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

Aquí se perciben ya algunas
de las ambivalencias más importantes entre los intelecruales latinoamericanos: el anhelo de autonorrúa de
pensamien to y creación genuina,
por un lado, y la adopción de ideas,
teorías y orientaciones provenientes
de los países más adelantados, por
otro. De todas maneras, puede aseverarse que los intelectuales han
constituido una de las vías más notables y eficaces para transmitir y
aclimatar en América Latina las normativas originadas en Europa occidental y Estados Unidos, normativas luego popularizadas por los medios masivos de comunicación y el
sistema escolar.
En el área latinoamericana
existe una rica tradición consagrada a la vieja pregunta por el destino
y la vocación de las sociedades de
Latinoamérica, tradición encarnada
por los grandes ensayistas que se han
dedicado a cuestiones devenidas clásicas, como la identidad colectiva de
las naciones latinoamericanas, los
modelos adecuados de ordenamiento social, los vínculos complejos con
los países altamente desarrollados y
el futuro de la región. Estas indaga63

�TEORÍA

TEORÍA

Intelectuales y política en América Latina

Desde más o menos 1960) las
sociedades latinoamericanas
experimentan lenta pero
seguramente un
acercamiento evolutivo de su
mundo cultural a los
parámetros correspondientes
de Norteamérica.
ciones, que comenzaron a m ediados del siglo XIX,
han sido frecuentemente arduas y hasta dolorosas y
han conformado algunas de las porciones más notables y controvertidas de la cultura latinoamericana
(M arichal, 1978; Pinedo, 1999: 15-34). Los autores
del ensayo político-histórico personificaron, hasta
aproximadamente 1960, al tipo humano-profesional
percibido como el intelectual por antonomasia. 1 El
ensayo, género dificil de ser clasificado, pero abierto
y exploratorio, permite un enfoque multidisciplinario de las temáticas tratadas, evitando los extremos de
la erudición y del diletantismo. Participa tanto del aura
estética superior que posee la literatura, como del prestigio contemporáneo que brindan las ciencias sociales. D urante mucho tiempo, el ensayo latinoamericano representó la porción más creativa y conocida del
quehacer intelectual en América Latina; uno de sus
temas centrales (y más fructíferos) ha sido el vínculo
ambiguo y complejo entre las pretensiones teóricas
de las élites modemizantes y los modestos resultados
de la praxis política cotidiana.
1

Sobre esta temática vea las obras que no han perdido vigencia:
Mead, 1956; Stabb, 1969; Ripoll, 1970.

64

Intelectuales y política en América Latina

La evolución y las funciones de los intelectuales han sido, por otra parte, muy diversas según los
grandes espacios geográfico-culturales de la Tierra,
de modo que enunciados generales acerca de este grupo social tropiezan a menudo con obstáculos infranqueables. En el Nuevo Mundo hay que consignar que,
desde un comienzo, se dio una distinción fundamental entre el ámbito latinoamericano y el anglosajón en
lo referente a la autoconciencia de los intelectuales y
a su apreciación por la opinión pública. La mayor
diferenciación de roles en Estados Unidos y Canadá,
la mayor distancia entre el quehacer intelectual y el
político y el menor prestigio público atribuido colectivamente a los "hombres de letras" condujeron a que
en los países del norte los intelectuales no fueran los
productores privilegiados de sentido, no influyeran
decisivamente sobre la ética colectiva y se contentaran frecuentemente con funciones especializadas en
el terreno académico y universitario.
Desde más o menos 1960, las sociedades latinoamericanas experimentan lenta pero seguramente
un acercamiento evolutivo de su mundo cultural a los
parámetros correspondientes de Norteamérica. Los
clásicos hommes de lettres -creadores de obras, expositores de cátedra, críticos y divulgadores en una persona- tienden a ser desplazados por profesionales
universitarios cada vez más especializados y sin el
brillo de los grandes generalistas del pasado. Esta tendencia afecta de igual modo a los intelectuales de inclinaciones izquierdistas y revolucionarias ( Cf Lowi,
1978; Oltra, 1978; Eisenstadt, 1973). Por lo demás,
hay que mencionar que, a partir de aproximadamente 1980, los tiempos no han resultado propicios para
los intelectuales convencionales de izquierda, quienes, aparte de pronósticos errados, fomentaron asimismo una atmósfera proclive al dogmatismo y a las
falsas ilusiones.2 Basta aquí recordar que los intelectuales de la izquierda radical chilena, que tenían una
2

Muy tempranamente Raymond Aron (1955) se dio cuenta de
las múltiples implicaciones de esta siruación y fue uno de sus primeros y más influyentes criticos. Cf. también Baverez, 1993.

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

propensión apocalíptica, coadyuvaron probablemente
al fracaso del gobierno de Salvador Allende en Chile
(1970-1973) y, por consiguiente, a la instauración de
una dictadura militar (Brunner, 1985a: 62).3
No existe una historia más o menos completa y
confiable de los intelectuales, sobre todo una de su
vinculación con la política. 4 Se han publicado obviamente tratados sobre la historia de las ideas en América Latina,5 pero aún falta una sociología política diferenciada de los intelectuales, que examine sus
motivaciones profundas, sus genuinos valores de orientación y sus pautas recurrentes de comportamiento
práctico-público. Existen muchas obras interesantes que
analizan fragmentos de esta problemática mayor:
Marsa! et al. (1971), José Joaquín Brunner y Angel
Flisfisch ( 1983), Sérgio Miceli ( 1979), Arturo Ardao
(1971), Roderic A.Camp (1985) y Pablo R. Cristoffanini (1998: 95-122). Estos estudios, cuya calidad
va aumentando claramente con los años, ayudan a
reconstruir una temática de gran relevancia para comprender la esfera política de Latinoamérica.

LOS INTELECTUALES
EN AMÉRICA LATINA
Ya antes de la independencia de los países latinoamericanos había existido un grupo más o menos importante de estudiosos vinculados a tareas de enseñanza,
administración y evangelización, estudiosos que se
parecían a los intelectuales de hoy: pensaban de modo

3 Como recuerda Brunner, los intelecruales de izquierda discutían
entonces en cuál etapa se encontraría el Chile socialista por comparación a la historia clásica del socialismo europeo; los obstáculos
concretos al socialismo (como la situación interna de las fuerzas
armadas) no formaban parte de las preocupaciones de los intelectuales, las que estaban centradas en la inmediata construcción del
socialismo y no en los complejos aspectos de la democracia.
• Para el caso europeo vea la interesante bibliografia comentada:
Hübinger, 1994: 34-54.
5 Jorrín y Martz, 1970; Miró y Zea, 1975; Zea, 1978; Roig, 1993;
Cerutti, 1997; Cancino, De Sierra y De Sierra, 1998. El lector
puede encontrar informaciones valiosas en la obra de Stoetzer
(1996-1998) que contiene una extensa bibliografia.

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15

! MAYOAGOSTO 2004

sistemático, escribían bastante y ocasionalmente creaban obras de reflexión y crítica sociales. Su erudición
era, por lo general, digna de mención. Se trataba de
personas que en su mayoría habían gozado de una
cierta educación universitaria y que formaban un estamento de fronteras imprecisas y de roles inciertos
en la sociedad colonial, lo que prosiguió en el primer
siglo de las jóvenes repúblicas.
Antes de 1960, no existían muchas dudas en
torno a la "esencia" y las funciones del intelectual:
era claro que tenían una especie de compromiso histórico con la "verdad" (reminiscencias del Affaire
Dreyfuss y de casos similares), que defendían valores
normativos abstractos y casi absolutos, como la verdad, la justicia y la democracia, y que no se contentaban con propugnar valores de validez parcial y relevancia limitada. En su autopercepción y ante los ojos
de la opinión pública, se colocaban a menudo allende
las nociones corrientes del bien y del mal; se consideraban a sí mismos y eran vistos por los demás como
personas que tenían el privilegio de permanecer al
margen de las contradicciones y conflictos de su entorno, sin ser determinados a su vez por su posición o
su origen social. Por ello, hasta la segunda mitad del
siglo XX, no se dieron cuestionamientos científicos o
políticos serios del rol de los intelectuales. Como afirma Maria Susana Arrosa Soares (1985: 8),6 la desacralización del intelectual y el desencanto con sus funciones constituyen procesos recientes, lo que a su vez
ha provocado polémicas dentro del gremio en tomo
a su propia identidad. En pocas generaciones, los intelectuales se han transformado de la conciencia crítica de la nación en meros expertos en legitimización.
Hasta más o menos 1960-1970, podía hablarse
de una función polivalente de los intelectuales latinoamericanos: fueron simultáneamente pensadores y
políticos, escritores y diplomáticos, fundadores y li6
Esta compilación de ensayos, la mayoría de ellos de excelente
calidad, representa una obra pionera en el campo de la sociología
política de los intelecruales y grupos afines. Cf. también la notable
obra de Noam Chomsky, 1970.

65

�TEORÍA

TEORÍA
Intelectuales y política en América Latina

deres de partidos, inspiradores de ideologías y críticos de los sueños colectivos. Baste aquí recordar la
notable influencia que en su día ejercieron Lucas
Alamán, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, José Vasconcelos, Rómulo Gallegos, Arturo
Uslar Pietri, Mario Vargas Llosa y muchos otros intelectuales en casi todos los Estados latinoamericanos
(e/ algunos aspectos interesantes de esta problemática en: Franco, 1971; Marsal et al., 1970). Hace pocas
décadas era habitual, y hasta un motivo de orgullo
para el país respectivo, tener a eminentes poetas y lit~ratos en puestos consulares y diplomáticos; Miguel
Angel Asturias, Pablo Neruda, Alcides Arguedas,
Octavio Paz, Carlos Fuentes y Jorge Edwards son algunos de los casos más conocidos. Hoy esto pertene-

66

Intelectuales y política en América Latina

ce al pasado. Los gobiernos actuales pueden prescindir
de este tipo de intelectuales, pues hasta los aspectos de
prestigio y brillo sociales están vinculados ahora con
otros parámetros, mucho más materiales y menos espirituales.
Estos grupos mantenían una relación ambivalente e inestable, pero a veces muy estrecha, con el
poder político. Constituían probablemente una "fracción dominada" dentro dela "clase dominante" (Marques, 1985, siguiendo un argumento de Pierre Bourdieu). Eran diletantes que operaban como productores
privilegiados de sentido, generalmente fuera del ámbito académico y universitario; independientemente
de sus inclinaciones ideológico-políticas, que bien
podían ser de izquierda, pertenecían a los estratos
sociales superiores, aunque probablemente de los
márgenes ya problemáticos de esas capas.
En el caso relativamente bien estudiado de Chile
puede detectarse que el presidencialismo del régimen
vigente hasta 1973 fomentó una clara intelectualización de la política: los intelectuales lograron alcanzar
una "influencia decisiva" en la vida interna de los partidos y también en la definición de las grandes políticas públicas (Flisfisch, 1985: 12-21). En numerosos
países latinoamericanos, se creyó que la gran reforma
del Estado y de la sociedad, propugnada por diversas
tendencias, seria la obra inducida y conducida por
los intelectuales: los pensadores no serian sólo los funcionarios estatales privilegiados, sino los árbitros supremos de la política. La precondición que subyace a
esta idea es suponer que la sociedad es algo enteramente maleable, permeable y moldeable por los planificadores y los expertos, donde las tradiciones y las
prácticas legal-administrativas tienen poco peso y
donde todo puede ser, en última instancia, decidido
desde arriba y desde el centro. Esta concepción, muy
cercana a un iluminismo tecnocrático de corte jacobino, fue posibilitada por la carencia de una burocracia, de una clase política y de una opinión pública
sólidamente establecidas y con un buen nivel profesional, que hubieran podido controlar los logros efec-

lRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 1S I MAYO-AGOSTO 2004

tivos de los intelectuales y así neutralizar las capacidades de éstos últimos para manipular la dimensión
de lo simbólico (ej. Brunner, 1985b: 22-31). De alli
surgió una "relación perversa" de los intelectuales con
el poder (Brunner, 1985b: 26). En realidad su influencia no fue tan decisiva, pues fueron fácilmente cooptados por los diferentes regímenes y se transformaron en "legitimadores ritualistas" del poder, pero su
soberbia les impidió vislumbrar la compleja y diferenciada realidad y más bien fomentó el voluntarismo
político extremista más peligroso (Rial, 1985: 38, 40).

LOS INTELECTUALES Y EL ACTUAL
PROCESO DE MODERNIZACIÓN
En rasgos generales esta constelación pertenece al
pasado. Los llamados intelectuales orgánicos, los pensadores radicales con pretensiones emancipatorias y
los expertos en la "comprensión" de las clases populares se hallan en franca declinación (Buci-Glucksmann, 1985: 119-123). En casi todos los campos donde actúan los que piensan y los que escriben se ha
dado en poco tiempo una profunda transformación,
y no sólo en aquel reducido ámbito con el cual los intelectuales más famosos mantenían nexos íntimos, aunque ciertamente dificiles: el supremo poder político.
El clásico intelectual generalista, proclive al ensayo literario y nutrido por conocimientos históricos
y teóricos de rasgos universalistas, se halla en estado
de decadencia, pero no de extinción, desplazado por
el experto de tendencias tecnocráticas y con una formación académica especializada, cuya praxis profesional está delimitada por las necesidades del mercado laboral. Hoy, los intelectuales juegan en tierras
latinoamericanas un rol social y político más reducido que hace unos cuarenta años, cuando se daba uno
de sus periodos de más brillo y figuración. En las últimas décadas, los intelectuales -ahora provenientes
de fas capas medias- no disponen de una renta financiera libre, propia de las antiguas élites, sino que dependen de un salario corriente, frecuentemente ga-

lRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 1S

MAYO-AGOSTO 2004

Hoy) los intelectuales juegan
en tierras latinoamericanas
un rol social y político más
reducido que hace unos
cuarenta años) cuando se
daba uno de sus periodos de
más brillo y figuración.

nado en el ámbito universitario o en instituciones burocráticas consagradas a la educación, la administración de bienes culturales y, muy ocasionalmente, a la
investigación científica. Esto tiene que ver también
con la gigantesca expansión que han experimentado
en el último medio siglo el sistema universitario (incluyendo los cursos de posgrado) y las instituciones
de formación profesional (Marques, 1985: 180).
Pero no hay duda de que los intelectuales todavía exhiben un peso relativamente importante a la hora
de formular políticas públicas, de enunciar alabanzas
o criticas importantes a las acciones gubernamentales, de desarrollar temáticas relevantes en el seno de
los medios masivos de comunicación y esbozar fragmentos de una futura conciencia nacional. Esta aseveración tiene probablemente más validez en las naciones medianas y pequeñas del Nuevo Mundo, y ello
a causa del desarrollo histórico de estos países, donde
las élites son aun compactas, reducidas y sin mucha
diferenciación interna. De todas maneras, puede afirmarse que la relevancia de los intelectuales, aunque

67

�TEORÍA
Intelectuales y política en América Latina

TEORÍA

Intelectuales y política en América Latina

de magnitud claramente decreciente en todos los países, sigue siendo mayor en América Latina que en las
sociedades altamente industrializadas del norte, debido, como ya se mencionó, a que la especialización
de papeles y funciones en América Latina son menores que en las naciones más adelantadas (cf Brunner,
1997: 23-32;Aínsa, 1997: 7-22).
Pese a los innegables procesos de modernización y globalización que experimentamos en la actualidad,7 esta transformación de los intelectuales y la
casi desaparición de sus funciones clásicas conllevan
también aspectos criticables. Trataré de tematizar este
aspecto dificil de ser explicado en pocas palabras. Una
de las conclusiones centrales es que el desarrollo actual, por más inevitable que sea, genera también elementos negativos, entre ellos la declinación del espíritu critico y la incapacidad de articular síntesis globales. A comienzos del siglo XXI, y a pesar de los
progresos democratizadores que se dan en el ámbito
latinoamericano, puede constatarse una atmósfera
general de desencanto y pesimismo, que es percibida
claramente en el ambiente sociocultural, una decepción que se debe en última instancia al desempeño
nada promisorio de las variables económicas y político-institucionales. Existe otro motivo, aunque de menor significación, para este desengaño colectivo. Una
porción considerable de la intelectualidad latinoamericana ha dejado de lado su posición critica y hasta
contestataria y se ha integrado con sorprendente facilidad dentro de las estructuras de poder de los regímenes neoliberales. Esto ha traído consigo una pérdida del potencial intelectual consagrado a la concepción de alternativas sociopoliticas y a la corrección de
malformaciones existentes.
Me parece importante insistir en esta problemática e ilustrarla con algunos ejemplos. Con respecto al caso específico de Bolivia, escribe Ornar Chávez
Zamorano (2001a: 4):

Los intdectuales son culpables de uno de los males más
graves que sufre el país, que es la falta de visiones estratégicas. Bolivia no tiene rumbo por la ineptitud de la
intdligentzia nacional que parece haber renunciado al oficio de crear ideas y dibujar horizontes. [...] Los partidos
se han reducido a maquinarias electorales, y sus líderes
no tienen vocación de gobernantes porque carecen de visiones de futuro. Pero no es justo responsabilizar a los
políticos por esta ausencia de ideas que asola a la política
nacional. Este vacío de ideas y visiones indica que uno de
los engranajes de la maquinaria social o está funcionando
mal o no funciona. Ese engranaje son los intelectuales.

Admito que esta manera de criticar y hasta de
censurar a los intelectuales adolece probablemente de
precisión y base empírica. Curiosamente sabemos
relativamente poco ~ bajo la forma de meras presu-

posiciones- acerca de los acondicionamientos familiares, los prejuicios recurrentes y las ideas matrices
que impresionan e inspiran a los intelectuales latinoamericanos. Una primera aproximación a la pregunta:
"¿De qué se nutren los intelectuales latinoamericanos?", que sólo tiene valor indicativo, nos informa que
hoy, en el terreno de la economía y la política, éstos
leen sobre todo obras de origen norteamericano (y
en un segundo lugar muy lejano escritos de proveniencia europea) antes que libros de la propia región.
Las obras de temas puntuales y de corto alcance predominan claramente sobre los enfoques teóricos de
gran aliento. Dietmar Dirmoser (2000: 3), el director
de la revista Nueva Sodedad, aseveró tajantemente: "los
paradigmas de la izquierda desaparecieron y no surgieron otros para reemplazarlos".8 También es interesante acotar que estas relaciones no son de doble
vía: simbolizan más bien una nueva variante de la dependencia cultural del sur con respecto al norte, ya
que en los países septentrionales poquísima gente lee
obras de autores del sur en las áreas de las ciencias
sociales y la filosofia.
Algunos factores primordiales parecen reproducirse en casi todos los grupos intelectuales a través
del tiempo y en los más diversos ámbitos geográficos.
Algo que siempre llamó la atención de los observadores extranjeros ha sido la inclinación de los intelectuales latinoamericanos a copiar las corrientes prevalecientes en los centros metropolitanos y su horror a
aparecer como anticuados. Esta tendencia -a veces
de índole casi enfermiza- a adoptar la última moda
de procedencia europea ( o norteamericana en la última generación) ha impedido probablemente el florecimiento de creaciones intelectuales propias en el campo de la teoría y la filosofia políticas. Y, seguramente,
esta misma propensión es quizá responsable por la

carencia de elementos originales en la praxis institucional-política de todos los países latinoamericanos.
A ello ha contribuido de modo paradójico la creencia, nunca puesta en cuestión, de que los latinoamericanos han logrado casi siempre producir una adaptación innovativa, una reelaboración propia y una
recreación original de los paradigmas metropolitanos.
Esa curiosa seguridad en torno al carácter presuntamente autónomo del quehacer intelectual latinoar8ericano ha impedido percibir con más sobriedad y realismo aquella producción teórica latinoamericana que
parecía encarnar lo más avanzado del pensamiento
en el área política e institucional. Esa misma certidumbre casi dogmática ha evitado analizar con más
profundidad las mentalidades predominantes.
Todo esto ha engendrado una elemental ambigüedad ético-política en el seno de la intelectualidad
consagrada a asuntos públicos (ambigüedad que incluye una insinceridad existencial), que tiende a consolidar el espíritu imitativo en los campos del pensamiento teórico y la praxis política. Así como el marxismo y corrientes afines (por ejemplo: la teoría
latinoamericana de la dependencia) constituían el
marco indubitable de referencia en décadas pasadas;
hoy, el neoliberalismo y la filosofia posmodernista parecen configurar el paradigma obligatorio, el main
stream del cual es necio, improductivo e innecesario
distanciarse. Es plausible que la derrota del marxismo y del socialismo nunca fue bien digerida, porque
el mismo espíritu acrítico ha sido el responsable por
la fácil adscripción de los latinoamericanos al neoliberalismo ~ a la moda siguiente, el populismo, el indigenismo o a la ahora muy celebrada impugnación
del neoliberalismo-. La mentalidad prevaleciente en
numerosos ámbitos intelectuales y universitarios latinoamericanos parece ser mayormente una posición
acomodaticia, cortoplacista y oportunista;9 las corrientes de izquierda han carecido, por ejemplo, de una

8

Número monográfico dedicado a los "libros e ideas" de que se
nutren los intelectuales latinoamericanos. Años antes, la misma
revista en su número 139 (sepúembre-ocrubre de 1995) publicó
una especie de encuesta indicativa similar; cf la síntesis: Hopenhayn,
1995: 139 et sequentes).

7

Sobre este concepto de moda y en conexión con la temática aquí
ttatada, cf. García, 1999; Garretón, 1994.

68

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

f MAYO-AGOSTO 2004

AÑO VI, NO. 15 ¡ MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS
I

9 CJ la opinión claramente exagerada a este respecto de James F.
Petras, 1990b: 102-112.

69

�TEORÍA

TEORÍA

Intelectuales y política en América Latina

Intelectuales y política en América Latina

visión diferenciada de fenómenos como el mercado y
la democracia representativa: han pasado sintomáticamente de un rechazo dogmático a una aceptación
oportunista, lo que conlleva la tácita renuncia -jamás
lamentada- de la clásica dimensión progresista de
igualdad y solidaridad (Paramio, 1989; Bourricaud,
1989). Se percibe también una carencia en la reflexión
acerca de temas éticos, que debería ser una tarea perrbanente entre los intelectuales (para el caso boliviano ej. Chávez, 2001b: 6).

En los medios masivos de
comunicación social parece
darse una {Jjlortunidad nada
despreciable para emplear
a intelectuales generalistas)
capaces de brindar análisis
y comentarios destinados al
gran público.
Pero también es imprescindible consignar buenas noticias. La sociedad contemporánea del conocimiento y la información, por un lado, y el surgimiento de nuevas desigualdades, junto con identidades
cambiantes y precarias, por otro, nos muestran la significación y el peso de profesiones, actitudes y valores que están íntimamente vinculados al área cognitiva
y, por consiguiente, al ámbito intelectual en el sentido
más amplio. En los medios masivos de comunicación
social parece darse una oportunidad nada despreciable para emplear a intelectuales generalistas, capaces
de brindar análisis y comentarios destinados al gran
público. Es evidente que esta función está ligada a

70

una cierta posibilidad de influir sobre la opinión pública y sobre el diseño de políticas gubernamentales,
aunque estos puestos estén signados por la inseguridad. En un terreno al menos, parece existir una considerable demanda de intelectuales formados en ciencias sociales y politología: en el campo del diseño
institucional y la ingeniería política. Éste es el terreno
donde los expertos comparten con los intelectuales
clásicos algunas características como la discusión de
alternativas y el aprovechamiento de experiencias externas. La declinación de los esfuerzos investigativos
en la universidad pública y privada, su desplazamiento
a centros privados y la aparición de un nuevo tipo de
mecenazgo, financiado por la empresa privada, modifican obviamente temas y modos de investigación,
y no siempre coartando la libertad del investigador y
no imponiendo un modelo único de pensamiento (Mires, 2000: 97-103).
Por otro lado, se advierte un claro incremento
del ámbito tecnocrático. Esta "cultura de las asesorías
y los dictámenes expertos" se nota sobre todo en la
esfera político-económica (Centeno y Silva, 1998).
Se presenta a sí misma como la encarnación de la
objetividad científica y la neutralidad ideológica, pero
parte a priori de normas y presunciones que son consideradas como de obvia validez, cosa reñida con todo
principio genuinamente científico. Por ello, un análisis de las actuales modalidades de las interacciones
entre intelectuales y poder o entre expertos y formulación de políticas públicas constituye todavía una problemática importante.
La decadencia en calidad de numerosas universidades estatales coincide también con la inclinación de las universidades privadas hacia carreras
redituables (de carácter comercial), lo que genera un
ambiente general poco propicio a la investigación, a
las ciencias sociales y a las humanidades (Bagú, 1988:
17-37), ambiente acorde, por otra parte, con la propagación de una cultura ligera y el auge de las modas
posmodernistas. Según estas últimas, el principio de
la indeterminación, la imposibilidad de establecer gra-

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

daciones y jerarquías entre los conocimientos, la tesis
del "todo vale" y la inconmensurabilidad de todas las
expresiones culturales entre sí han permitido un loable pluralismo axiológico, pero también el reino de la
imprecisión, la arbitrariedad y el oportunismo.
Aunque no existen datos empírico-documentales que permitan enunciados seguros, la observación de muchos fenómenos de este campo parece
permitir el siguiente enunciado: el peso creciente de
tecnócratas de tendencia neoliberal podría correr paralelamente a recortes presupuestarios que afectan los
terrenos de la extensión cultural, las publicaciones y
la investigación científica. El campo de las ciencias
sociales parece sufrir "hostigamiento y discriminaciqn". Un autor afirmó que se pretende "corromper
y subordinar" estas disciplinas "a los requerimientos
del capital y de la ideología dominante. Los intelectuales se ven obligados con frecuencia a matizar sus

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15

1

MAYO-AGOSTO 2004

críticas, cuando no a callarlas" (Rodríguez, 1990:
145). 10 Aunque estas opiniones están teñidas por ideologías izquierdistas convencionales, hay que considerar la posibilidad de que el modelo neoliberal haya
inducido, así sea indirectamente, una especie de desprestigio de las ciencias sociales y, de manera concomitante, un descenso de la calidad intelectual de los
productos de estas disciplinas y así una declinación
de la conciencia critica de la sociedad con respecto a
sí misma.

LOS INTELECTUALES Y EL PODER
El rasgo determinante y preocupante de los intelectuales latinoamericanos reside desde la Independen-

10

Para otros aspectos del caso mexicano vea las pp. 146-153;
Schoijet, 1990: 138-144.

71

�TEORÍA

TEORÍA
Intelectuales y política en América Latina

cia en la relación ambivalente e inestable, pero a veces muy íntima, con el poder político. Según algunos
estudios históricos basados en un amplio material
documental, desde antes de la Independencia, la mayoría de los que hoy llamamos intelectuales exhibió
una mentalidad escolástica, premoderna, tradicionalista, autoritaria y apegada estrechamente al poder
estatal fáctico, a pesar de las muchas lecturas de autores ilustrados franceses y británicos y pese a adoptar
de modo ostentoso una ideología liberal-democrática
y una programática modernizante (Stoetzer, 1966;
1982).
De acuerdo con Norbert Lechner (1997: 34),
los intelectuales, independientemente de su filiación
ideológica, no han cesado de influir sobre la vida política de América Latina desde comienzos de la vida
republicana; "han sido los especialistas en producir o
reproducir los valores y mundos simbólicos, las creencias y representaciones colectivas, en fin las ideas e
imágenes que se hace una sociedad acerca de sí misma".
Según Octavio Paz (1983: 152 sq.), la característica distintiva de América Latina es la falta de una
tradición crítica, moderna, abierta a la ciencia, al análisis y al cuestionamiento de las propias premisas. No
hay duda de que los intelectuales podrían haber realizado una labor más efectiva para implantar una actitud básicamente crítica en estas tierras. Dilatados grupos de intelectuales han tenido y tienen a menudo
relaciones privilegiadas con el poder político, lo que
no fomenta necesariamente la inclinación a los cuestionamientos profundos. Pero al mismo tiempo -y
aquí reside la complejidad y la ambivalencia liminar
del asunto- los intelectuales han sido los artífices de
la notable cultura letrada de América Latina, una cultura de excelente calidad intrínseca y no exenta de un
espíritu indagador y hasta cuestionador (cf González, 1996; Mato, 1994). Y, en segundo lugar, desde el
periodo de la Independencia, los intelectuales han jugado un papel descollante en la conformación de las
identidades colectivas. Esta actividad, en cuanto acto-

72

Intelectuales y política en América Latina

res sociales y culturales, se desarrolló frecuentemente a
la sombra del Estado respectivo y, sobre todo, de sus
gobiernos -es decir: de una manera subalterna- e influyó en primer término sobre las capas privilegiadas
de la población. 11 Pero sin ese aporte esencial a la conformación de identidades nacionales, la historia de
América Latina habría sido muy diferente, ya que los
intelectuales han sido, por lo menos parcialmente, los
productores de sentido más notables que han producido las sociedades latinoamericanas.
Aunque los intelectuales han estado desde un
comienzo muy vinculados al Estado y al gobierno, en
w:i campo mucho más amplio dejaron su huella en lo
que podríamos llamar de modo inexacto las metas
normativas de las sociedades latinoamericanas, como
ser los designios de modernización y democratización.
Justamente los modestos logros de una modernización periférica y una democratización precaria han
sido temas preferidos de reflexión y critica de los intelectuales hasta el día de hoy, por hallarse estos logros muy por debajo de las expectativas de los propios pensadores y ensayistas políticos. Muchos de ellos
se han consagrado a señalar las carencias de una identidad nacional considerada con persistencia como
insatisfactoria.
Para vislumbrar las múltiples relaciones entre
los intelectuales y el poder pueden considerarse, de
acuerdo con Heidulf Schmidt (1999) varias opciones, que van desde el pleno ejercicio del poder por los
intelectuales hasta no tener ninguna relación con el
mismo, pasando por funciones como legitimación del
poder, asesoría de gobiernos legítimamente constituidos y critica del régimen de turno. Esta tipología reflejaría "el compromiso heterogéneo" (Schmidt, 1999:
361, siguiendo un argumento de Norberto Bobbio)
de los intelectuales frente al poder real, tipología que
puede ser complementada mediante calificaciones de
11

CJ la gran obra de carácter comparativo de Nicola Miller (1999) .
P_ara el caso concreto de Perú vea: Neira, 1996; para el caso boliVIano cf. "En el siglo XX", 2001.

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

los intelectuales como "utopistas versus realistas", "fanáticos versus cínicos", "comprometidos" frente a "indiferentes", "innovadores" frente a "tradicionalistas"
y varias alternativas adicionales. Como aseveró Schrnidt ( 1999: 361), este abanico de posibilidades demuestra "que no existe la figura del intelectual con
validez absoluta para todos los tiempos" y que, por
ende, no se puede prescribir qué deberían hacer los
intelectuales en cada una de las circunstancias histórico-políticas.
Como afirmé anteriormente, el marco general
de referencia y las relaciones de los intelectuales con
las variadas instancias del poder político-institucional han cambiado notablemente con respecto a la
época anterior a 1980, cuando estaban vigentes el clima revolucionario, las ideas de la imprescindible reforma radical y la fe en el progreso y la evolución
histórica ascendente. De la contraposición de dos proyectos civilizatorios fundamentalmente distintos -el
anterior latinoamericano basado mayormente en una
imagen premoderna del mundo y el norteamericano
fundamentado en un modernismo consumista- (Baptista, 1986) se ha pasado en un lapso muy breve a la
imitación indiscriminada (y a menudo con una justificación cínica) del llamado paradigma neoliberal y
posmodernista, 12 y en esta empresa, los intelectuales
contemporáneos, como los catedráticos universitarios
de ciencias sociales, han jugado un papel ciertamente
notable, aunque no decisivo. Como ya se mencionó,
con frecuencia han estado y están desprovistos de un
enfoque genuinamente critico. 13
Pero no hay duda de que los intelectuales también han podido influir muy positivamente sobre los
procesos de cambio político -como parece haber sido
el caso chileno-, cuando ellos han sabido construir
centros de excelente reputación académica con estabilidad institucional y cuando han podido actuar positiva y permanentemente sobre la opinión pública
(Puryear, 1994; García y Careaga, 1993). Lamentablemente ésta no es la norma en América Latina.
Para explicar la evolución de los intelectuales

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 1MAYO-AGOSTO 2004

Los intelectuales en todo el
mundo habrían iniciado a
partir más o menos de 1980
un ccrepliegue)) desde
posiciones marxistas y
revolucionarias hacia otras
más realistas) cónwdas y útiles
para la carrera profesional.
en las últimas décadas,James Petras (1993: 166), una
voz de la izquierda radical, postuló la tesis de que las
dictaduras militares y la violencia estatal, por un lado,
y las agencias internacionales del norte con sus cómodos sistemas de financiamiento, por otro, habrían
tenido efectos domesticadores e inhibidores sobre los
intelectuales, de los cuales éstos no se habrían podido
recuperar. 14 Los intelectuales en todo el mundo habrían iniciado a partir más o menos de 1980 un "repliegue" desde posiciones marxistas y revolucionarias hacia otras más realistas, cómodas y útiles para la
carrera profesional. Los intelectuales, muy sensibles
a los cambios del poder en las esferas política, económica y cultural, habrían registrado la declinación del
movimiento sindical y el ascenso del nuevo capitalis12

Sobre la conjunción entre neoliberalismo y posmodernismo y
las causas de su expansión entre los intelectuales latinoamericanos
cf. la brillante obra de Larraín, 1996.
13 Para el caso chileno vea: Jocelyn-Holt, 1998, donde el autor, en
tono pesimista, pregunta de qué han servido el análisis y la reflexión intelectuales a lo largo de las últimas décadas. Cf desde
perspectivas distintas: Moulián, 1983: 7-19; Brunner, 1990: 177190.
14
CJ la respuesta de Carlos M. Vilas, 1993: 165-169.

73

�TEORÍA

TEORÍA

lntekctuales y política en América Latina

lntekctuales y política en América Latina

mo, Y se habrían plegado a las fuerzas momentáneamente victoriosas, sin percatarse, empero, de que el
triunfo del neoliberalismo se asienta sobre una base
precaria (el saqueo del Estado) y sobre la destrucción del tejido social y del medio ambiente. La ahora
invocada lucha contra el "estatismo" se haría en nombre de una "quimérica sociedad civil" (Petras, 1990:
92 sq.) bajo el manto de un "revisionismo gramsciano", la "doctrina de la indeterminación", o, en forma
cinico-realista, a causa de alguna asesoría bien dotada. Los "intelectuales orgánicos conectados y dependientes de los movimientos populares" del pasado se
habrían transformado en "intelectuales institucionales atados a agencias de financiamiento extranjeras".
Estos intelectuales no estarían más integrados a los
activistas políticos populares, sino a "sus patrones
extranjeros", a sus audiencias y requerimientos (Petras, 1990: 103,107, 109). 15
Esta opinión, todavía extremadamente popular
en los más variados sectores sociales, 16 no considera
la historia fáctica de las últimas décadas y no corresponde a la complejidad que entretanto han alcanzado las sociedades latinoamericanas. Por un lado, extiende el cómodo manto del silencio y del olvido sobre
los innumerables aspectos negativos - y hasta monstruosos- vinculados a los regímenes socialistas, a los
movimientos populares y a sus intelectuales orgánicos. Esta concepción no percibe nada criticable en la
Cuba contemporánea, como no se percató de ningún
problema en los otros regímenes revolucionarios del
Tercer Mundo y en los periclitados Estados comunistas del norte. Además: como indica Carlos M. Vilas
(1990: 129),ha habido un elemento que James Petras

15

Sobre esta posición ej. Schmidt, 1999: 361-368
FranzJ. Hinkelammert (1990: 131-137) supon~ que hasta hoy
ha que_c!:1do un "control institucionalizado" que ejerce una eficaz
~ro dis~~da censura sobre los contenidos de la enseñaza y la
mvesogacmn en las universidades de América Latina, que impide
ante todo el pensar e~ alte~ativas serias al régimen presente y
entorpece un pensanuento mtelectual genuinamente propio (un
saber subversivo).
16

74

86), aunque sea arduo indicar las bases teóricas, la programática política y la localización de esa hermandad.
Benjamín Arditi señala, por su parte, que los
intelectuales orgánicos propugnados por James Petras
no tocaron ni resolvieron el problema de su identidad
(quiénes eran y qué querían en realidad) y que por
ello nunca estuvieron en la posibilidad de formular
las preguntas adecuadas en su momento y proponer
respuestas realistas y eficaces. Según Arditi (1990),
la identidad contemporánea de los intelectuales constituye un problema mucho más complejo: el trabajo
del científico social se ha vuelto más profesional y
especializado y está sometido a un escrutinio más severo que antes; los intelectuales tienen hoy que asumir el riesgo de las equivocaciones y los pronósticos
errados como un hecho casi cotidiano; en la vida política y laboral hay que aceptar la necesidad del compromiso y la negociación permanentes. Y todo esto
sin perder de vista la linea de continuidad histórica
que vincula a los intelectuales de hoy con los de ayer.

CAMPOS POCO INVESTIGADOS

no menciona para nada y que ha facilitado la conversión de los intelectuales orgánicos en domesticados.
En todas sus variantes, este grupo se distinguió por
una visión elitista y jacobina de la política, por una
atención exorbitante a todo lo que tiene que ver con
el Estado Y sus aparatos y por una clara percepción
b~ocrática y tecnocrática de asuntos políticos, sociales Y culturales. Vilas (1990: 130) vislumbra una
esperanza en aquellos intelectuales que no son ni los
apocalípticos de ayer ni los domesticados de hoy y
~ue, en talante posibilista, "son capaces de poner su
mstrumental específico al servicio de procesos reales
de transformación social" (ej. Camp, 1985). Algunos
pensadores radicales todavía creen que pese a los procesos de domesticación existiría entre los intelectuales una "hermandad universal comprometida políticamente contra los sistemas dominantes" (Fals, 1990:

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15

• MAYO-AGOSTO 2004

En este contexto hay que mencionar algunos terrenos poco estudiados en décadas pasadas y que ahora
m erecerían ser analizados. Las causas profundas de
la declinación de las izquierdas latinoamericanas y el
debilitamiento concomitante del otrora fuerte vínculo entre intelectualidad y movimientos progresistas de
muy distinto género y consistencia no han sido debatidos exhaustivamente (Vilas, 1998: 64-74). Un caso
muy interesante es la auto-imagen y la auto-interpretación de algunos intelectuales de izquierda que han
tenido un papel político protagónico, contexto en el
que se advierte su perplejidad ante la problemática
actual (Ramírez, 1999). Por ello, no es sorpresivo que
algunos de los estudios más interesantes sobre la propia izquierda provengan de autores considerados
como conservadores o moderados. 17
17 Héctor Ghiretti (2002 ) estudia los aportes, entre otros autores,
de Raymond Aron,Jürgen Habermas, Leszek Kolakowski, Thomas

TRAYECTORIAS : AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

El trabajo del científico social
se ha vuelto más profesional y
especializado y está sometido
a un escrutinw mas severo
que antes; los intelectuales
tienen hoy que asumir el
riesgo de las equivocaciones y
pronósticos errados como un
hecho casi cotidiano.
•

•

I

Pero la importancia política y socio-cultural de
los intelectuales -por ejemplo en la creación de nexos
entre los partidos políticos y el campo de las ideas y
programas o, recientemente, en su contribución teórica a la construcción de una democracia moderna
en América Latina- sigue siendo una temática digna
de renovados esfuerzos investigativos (Weffort, 1985:
234-241).
El papel de los intelectuales como manipuladores de valores en los partidos políticos, incluidos los
progresistas, merece particular atención. Un caso paradigmático ha sido el Partido Aprista Peruano (PAP),
partido de tendencia social democrática y consagrado a la modernización del Perú en todo sentido, pero
que en su interior reproducía -o sigue reproduciendo- constante y premeditadamente por la acción de
sus intelectuales valores de orientación premodemos,
seudo religiosos y hasta irracionales, como el mito del
Molnar, Richard Rorty y Robert Spaemarm, al esclarecimiento de
lo que puede ser la izquierda.

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:t

�TEORÍA

TEORÍA

Intelectuales y polítú:a en América Latina

Intelectuales y polítú:a en América Latina

refugio, la veneración ciega de los lideres y la dicotorrúa amigos-enemigos para comprender la diversidad
social. 18 Este caso no es único, obviamente.
Por otro lado, hay que profundizar los estudios
en tomo al papel de los intelectuales en el seno de los
medios contemporáneos de comumcación social, precisamente considerando su carácter masificado y tendencialmente apolítico ( Cf Brunner, 1996; Femández,
1996: 19-31; Terrero, 1996: 89-103), y su comportamiento frente a la creciente manipulación politico-cultural de dilatados fenómenos de masas como el deporte y el espectáculo (Monsiváis, 2000; Escalante, 1994).
Paradójicamente falta una investigación acerca
de los principales valores de orientación de los intelectuales, cuyo núcleo profundo no ha variado probablemente gran cosa en las últimas décadas. Una
posible muestra de ello es el carácter persistentemente
escolástico de las universidades latinoamericanas,
públicas y privadas, que se asemejan más a las "altas
escuelas" medievales que a instituciones de auténtica
investigación científica, consagradas a divulgar la
umversalidad del pensamiento y no a practicar delimitados saberes técnicos, que son los que imponen
las modas comerciales y los requerimientos empresariales del día (Mols, 1985: 114). Aunque no hay base
empírica, es plausible adelantar la hipótesis de que
los intelectuales siguen encarnando curiosamente los
valores más convencionales de la tradicional cultura
política latinoamericana, incluyendo algunos elementos de autoritarismo, pero ahora bajo el ropaje tecnocrático que prescribe la convención del momento
(Mols, 1985: 124-132; ver también Wiarda, 1995). 19
Numerosos intelectuales tienden a un invariable oportunismo, privilegian la astucia sobre la inteligencia y
18
Cf la gran obra de antropología social, basada en amplios materiales empíricos y documentales: Vega-Centeno, 1991; cf. también
Adrianzén, 1998: 75-86.
19
Aquí es indispensable consignar, sin embargo, que el retomo de
la democracia liberal ha desplazado exitosamente el peso tradicional de la cultura del autoritarismo, difundiendo entre casi todos
los grupos sociales y ocupacionales una propensión contraria al
legado autoritario.

76

las modas culturales sobre el análisis científico serio
(cf. Demo, 1982: 89-123; Zaid, 1990: 21 et sequentes).
Hay que repensar el cambio drástico de la imagen de Estados Unidos en la mentalidad prevaleciente
entre los intelectuales latinoamericanos en los últimos
quince a veinte años, así como la imagen concomitante
que los latinoamericanos construyen de sí mismos frente
a Europa y Norteamérica. Las alteraciones a este respecto son sintomáticas para comprender los notables
cambios de mentalidad colectiva que se han dado en
las últimas décadas y que afectan en primer lugar el
imaginario de los intelectuales (Russell, 1992: 977985; Graf, 1992: 999-1010) y la paradójica facilidad
con la cual destacados intelectuales progresistas fueron cooptados por regímenes neoliberales, ingresan-

TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

do a altos cargos de la administración pública y la
diplomacia. Esto tiene que ver también con un elemento que no ha sido estudiado a fondo: la fascinación que el ejercicio del poder ha irradiado casi siempre sobre innumerables intelectuales, independientemente de su posición ideológica. Según Octavio Paz
(1979: 324), los intelectuales han estado obsesionados por el poder, antes que por la consecución de
riqueza y añade Paz, "naturalmente" antes que por la
expansión del saber.
No se ha analizado suficientemente la obsesión
de los intelectuales por algunos aspectos permanentes del pensamiento utópico, como por ejemplo la
pasión por lo ilimitado (cf Domenach, 1970: 37).
Especial atención merece también el rol de los intelectuales en los últimos años, cuando el paradigma
neoliberal empieza a resquebrajarse y variados miembros de este grupo redescubren sus ideales críticos
con respecto al capitalismo, y cuando la apatía y la
despolitización que produjo el neoliberalismo se traducen en una nueva ola de liderazgos populistas,
mesiánicos y autoritarios, ola reivindicada por no
pocos ensayistas políticos. 20
Seria interesante averiguar las causas del porqué los intelectuales han descuidado ( casi sistemáticamente) a lo largo de las últimas décadas dilatadas
áreas de la relación entre teoría y praxis, entre el saber especializado y el quehacer cotidiano, como la
estructura y las manifestaciones de la tradicional cultura política del autoritarismo (fenómeno estudiado
casi exclusivamente por eruditos provenientes de otras
áreas geográficas). Otros temas descuidados son los
nexos entre la religión y las creencias populares, por
un lado, y la conformación de pautas recurrentes de
comportamiento sociopolítico, por otro; y la maraña
de trámites y regulaciones burocráticas que dificultan la vida del ciudadano común. Los intelectuales se
han consagrado a otras áreas (con un frenesí tardío,
20
Sobre esta compleja temática consulte, entre otros: Madueño,
1997: 31-56; Cansino y Sermeño, 1997: 557-571; Lechner, 1991:
569-581; Rivas, 2000: 6-12.

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

MAY&lt;MGOSTO 2004

sintomático y sospechoso) cuando éstas han sido previamente declaradas como campos de estudio y acción por instituciones internacionales como el Banco
Mundial. Entre estas temáticas se hallan principalmente la problemática ecológica y del ambiente, la
reforma del poder judicial, los alcances de lo que difusamente se conoce como la sociedad civil21 y el complejo y ubicuo fenómeno de la corrupción.

CONCLUSIONES PROVISIONALES
Los procesos de globalización y modernización no
anulan todas las funciones y las labores de los intelectuales en América Latina, pero probablemente las
modifiquen profundamente. Con cierta seguridad
puede esperarse que la diferenciación creciente de
roles ocupacionales erosione la clásica función de los
intelectuales en cuanto productores privilegiados de
sentido. Los intelectuales sobrevivirán a estas modificaciones convertidos posiblemente en expertos de
áreas y temáticas cada vez más especializadas, como
asesores políticos, funcionarios de instituciones consagradas a la investigación, catedráticos universitarios,
profesores de colegios secundarios o transformados
en periodistas y empleados de los medios masivos de
comunicación, donde aun pervive -aunque popularizada y simplificada- la necesidad de contar con productores de sentido e intérpretes más o menos críticos de valores generales y de pautas colectivas de
comportamiento.
A partir aproximadamente de 1980, los intelectuales jugaron un importante papel en el llamado
proceso de transición a la democracia, cuando asumieron la importantísima función de redescubrir los
valores permanentes (y no sólo instrumentales y temporales) de la moderna democracia representativa y
pluralista y de los derechos humanos, hacerlos públicos y adaptarlos a las realidades específicas de los

Sobre los más diversos aspectos de la sociedad civil cf la exhaustiva obra de Lauga, 1999: 265-296.
21

77

�TEORÍA

TEORÍA

Intelectuales y política en América Latina

Intelectuales y política en América Latina

países respectivos. Los intelectuales han comenzado
a criticar, además, la vinculación de dilatados sectores de las izquierdas con la tradición cultural del autoritarismo, centralismo y burocratismo y con el rol
fatal de las utopías globalizadoras. El actual proceso
de modernización, traducido en la ya mencionada
profesionalización de los intelectuales y la diferenciación de sus papeles, contribuye a formar una constelación, quesegúnNéstor García Canclini (1985: 153),
resulta favorable al avance de la vida intelectual y a la
consolidación de la democracia, una constelación que
se manifiesta en la creciente "autonomía del campo
cultural".
Para finalizar podemos concebir una .imagen
sopesada de los intelectuales, que nos mostraría que
ellos no son los únicos responsables por los defectos
y las carencias de las identidades nacionales y de la

78

cultura política, que su rol ha sido .importante, sin ser
decisivo, y que sus inclinaciones más íntimas estuvieron a menudo exentas de un espíritu crítico e independiente, pero también podemos concluir que hicieron un aporte sustancial a la creación de las identidades colectivas y que a menudo supieron brindar
una visión veraz y desapasionada de sociedades
signadas por el atraso histórico y simultáneamente por
la complejidad social.-&amp;,

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TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

1MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS , AÑO VI, NO. 15

1 MAYO-AGOSTO

2004

81

�AMBITO

ÁMBRO
Adiós Carandiru

Adiós Carandiru*
Ensayo sobre critica, reglas y orden social
CARLOS

E

l referencial del pensamiento posmoderno

para analizar el comportamiento y la conducta hwnana es la práctica. Su pretensión
no es aportar una estructura axiomática que
oriente el pensamiento, sino realizar lecturas sobre
t,exws (realidades) políticos, sociales, culturales y científicos. La función de la lectura es revelar la inmanencia del texto, explicando sus contradicciones y
tendencias, el mundo social subyacente que le ha dado
origen. Es este mundo social que se procura comprender, sabiéndose que tras el gesto de leer se encuentra la aplicación de un relativismo epistemológico que rechaza toda teoría del poder y la realidad
social construidas sobre bases estructuralistas. En vez
de buscar leyes, quienes se sitúan en la posmodernidad se dedican a articular propuestas que, en conjunto, constituyan un modelo de trabajo adecuado a
una situación empíricamente verificable. En tal sentido, el "estudio de caso", abordaje que no postula
ninguna lógica de causalidad y predeterminación,
parece ser re-utilizado en (y por) el pensamiento posmoderno.
Al referirse a textos y lecturas, la herencia
foucaultiana revela el carácter relacional de la tarea
por conocer. Si observar o leer es interactuar, ya que
implica al mismo observador o lector, resulta senci-

· Presidio de máxima seguridad de la ciudad de Sao Paulo,
derrumbado el 8 de diciembre de 2002. Su nombre es tirulo de la
cinta cinematográfica Carandiru (Estados Unidos-Brasil, 2003)
dirigida por Héctor Babenco, material empírico del presente
trabajo.

82

A.

GADEA

llo deducir las consecuencias posestructuralistas de
este argumento: el texto es una práctica de interpretación, estableciéndose una estrategia por revelar las
capas de sentido existentes dentro de un texto (realidad). Tras este aparente relativismo, ¿se está rechazando a la diosa por excelencia de la modernidad, la
razón? La respuesta es sí, en un determinado sentido. Se rechaza si ella representa una tiranía que sólo
puede sostenerse mediante el gesto de excluir o reprimir lo incierto, Jo diferente, la otredad. Pero la respuesta también puede ser no, ya que se rechaza sólo
su representación dogmática de sí misma como certeza atemporal. Entonces, ¿nada es real porque todo
es una construcción cultural, lingüística o histórica?
Desde el posestructuralismo se dirá que nada es menos real por ser cultural, lingüístico o histórico, sobre
todo si no hay una verdad universal o atemporal contra lo cual pueda compararse. De aquí que no exista
"la historia", sino series múltiples, yuxtapuestas e
interactivas de historias de !,o legítimo y !,o excluido.
Foucault (1992) había demostrado cómo el
poder y el conocimiento dependen el uno del otro,
de manera que la extensión de uno es también la extensión del otro. La razón moderna requiere y crea
categorías sociales que le sirven como no-identidad,
contra las cuales se define: el loco, el criminal, el desviado, el otro en su posible diversidad y sentidos. Así,
leer un texto (realidad1 significa jugar un juego que
no posee reglas previamente establecidas; según Foucault, un juego que se establece sacando a luz aquello que ha sido excluido o suprimido, las estructuras

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

de exclusión que legitiman un determinado
orden social y no otro. Por eso, toda teoría
del poder y la realidad social, desde una posición posmoderna, interactúa en campos de
experiencias sociales y culturales, lingüísticas e históricas, que se presentan desligadas
de una identidad, predeterminación o supuesto sentido inmanente.
Hacer referencia a lo posmodemo es
escenificar el esfuerzo metodológico y analitico fundamentalmente de dos herencias sociológicas: por un lado, los enfoques o estudios sobre la interacción social, y por otro, el
posestructuralismo a través de Foucault ( así
como, por ejemplo, a través de Deleuze, 1991;
Guatarri, 1981, y Derrida, 1975). Esto representa reconocer que para el pensamiento
posmoderno existen una diversidad de temas y preocupaciones que le dan contenido y forma. El tema
del poder, de la legitimidad, del conocimiento, de lo
social como espacio de la contingencia y lo ambiguo,
de los ambientes sociales particulares, de la construcción de identidades, entre otros, pueden encontrarse
en la agenda de sus inquietudes. Siendo así, conciliar
estos espacios epistemológicos es justamente la tarea
implícita en el presente trabajo. La propuesta es, a
través de un texto cinematográfico como lo es Carandiru, observar y comprender asuntos como la rebelión, la emancipación, el orden, el lugar del sujeto,
lo político y la exclusión visualizados en las sociabilidades actuales. Más allá de la propia narrativa del
film, éste proporciona un interesante material de critica social y cultural.

EL FILM.
TRAS LOS MUROS DE CARANDIRU
l. Carandiru se presenta como un escenario donde sus
encuadramientos institucionales parecen siempre estar
viviendo en sus limites, en una tensión continua. Carandiru es un film de un maestro veterano en la histo-

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15 I MAYO-AGOSTO 2004

ria del cine brasileño, realizado de forma clásica, sin
interferencias estéticas consideradas contemporáneas.
Más allá de abordar una historia verídica, es un film
con actores, cámara y conflictos humanos fotografiados de manera muy sobria (porWalter Carvalho), bastante diferente al tratamiento más dinámico realizado
en Ciudad de Dws1 por César Charlone. Es un film
ambicioso, que pretende dar un cuadro general de
centenas de presidiarios que vivían en condiciones
miserables en el complejo carcelario Carandiru antes de la gran rebelión del mes de octubre de 1992, en la
que fueron asesinadas por la policía 111 personas.
Carandiru trata temas como la violencia, la
pobreza, el crimen y la marginalidad, pretendiendo
no estetizar la miseria y la exclusión. Con un lenguaje más discursivo y de menos explotación de la ima-

1
Película dirigida por Fernando Meirelles (Brasil, 2002) que narra las historias de las pandillas, las drogas y las armas en la histórica Ciudad de Dios, suburbio de Río de Janeiro. Sin entrar en
sentimentalismo ni en demasiadas situaciones de crueldad, sin
grandes parlamentos éticos, ni héroes y villanos, la cinta muestra
a jóvenes tratando de sobrevivir en las diversas situaciones que
presenta el contexto de una favela.

83

�ÁMBITO

ÁMBITO

Adiós Carandiru

Adiós Carandiru

El gusto y la elección del
(1!rimer plano)) como forma
de comunicar dichas
historias sugieren una falsa
objetividad que delata los
objetivos políticos del
director.
gen, menos vertiginoso y más proclive a generar reflexiones espontáneas en el espectador, el film contextualiza
la violencia y las injusticias humanas a partir de un realismo artifici,oso (aunque parezca paradójico) nutrido de
las historias de vida que los personajes-presidiarios
relatan delante de la cámara. Estos relatos son integrados de tal manera que el espectador siempre parece estar anticipando el propio film, generándose
una especie de tedio acumulativo ocasionado por la
reiterada referencia a ciertos aspectos de la "naturaleza humana" y la dinámica social de Brasil. Poco se
aprende con las mini-historias narradas, a no ser el
"lugar común" de que la "vida es dura". Por esto, el
gusto y la elección del "primer plano" como forma
de comunicar dichas historias sugieren una falsa objetividad que delata los objetivos políticos del director. Estos recursos, algo abandonados últimamente,
revelan el retomo de una estética cinematográfica que,
a pesar de no ser propósito central, mezcla el documental con la critica social. Esto, sin duda, no es problema alguno para un film que fue pensado para ofrecer esos efectos. El problema que sí es encontrado es
la manera en que han sido pensados ciertos conceptos y categorías. La relación entre individuo y am-

84

biente (presidiario y presidio) y la relación entre sujeto y sociedad se presentan no muy bien delimitadas para los tiempos que corren.

JI. Los presidiarios se exhiben como individuos en
"situación limite", ansiosos, con previsibles carencias afectivas, aunque "mágicamente" dotados de
virtudes, debilidades y sueños, individuos de una
complejidad tal que parecen escapar a su estigmatización. Al mismo tiempo, la vida en la prisión no es
sinónimo de caos o desorden, ya que se muestra una
compleja organización social, estructuras de poder y
ciertos mecanismos por los cuales se toma visible para
todos (presidiarios, policías y autoridades del presidio), códigos de convivencia y papeles sociales ( cocineros, limpiadores, etc.). Existe un tipo de orden,
en absoluto flexible, tomando posible la convivencia
asfixiante del hacinamiento carcelario. ¿Y qué es lo
que parece legitimar ese orden? En el Carandiru de
Héctor Babenco es el poder de la palabra, que se presenta por encima de la fuerza fisica. Esto, indudablemente, se vincula con una narrativa filrnica que sugiere la potencial capacidad de los presidiarios de
articular y negociar posiciones antagónicas y situaciones de conflicto, dando así tranquilidad a la supuesta vida en comunidad. Como puede comprenderse, existen reglas y normas que determinan el contexto
en que se mueven los presidiarios. En términos de
Goffman (2001), es posible percibir que existe una
"cultura interiorizada" de los presidiarios a través de
una diversificada red de rnicroprocesos socializadores.
El presidio se presenta como un espacio de múltiples
sociabilidades, aunque en el film se pretende homogeneizar las instancias donde ellas ocurren en virtud
de darle centralidad a los supuestos dramas y vivencias pasadas que la memoria trae hacia el presente en
las historias de vida de algunos presidiarios.
Este aparente orden que es presentado en el film
se manifiesta en los marcados signos de solidaridad
existente entre los presidiarios, algo que por momentos resulta artificioso y forzado. No es que no exis-

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MA"l'O-AGOSTO 2004

tan, de hecho, acciones definibles como solidarias en
las diversas actitudes que ellos toman en los propios
presidios, pero su escenificación en el film es un tanto exagerada. Si bien, en toda institución total (el presidio) hay un orden, éste no debe confundirse con
un abrigo comunitario de igua/,es en condiciones y suerte. La vida en la prisión, por ejemplo, no alimenta
una comunidad, ya que compartir el estigma y la
humillación no convierte en iguales a los sufridores.
Si las personas estigmatizadas pueden hasta vivir
pacíficamente, esto no quiere decir que desarrollen
respeto mutuo. De aquí la humanización de los personajes que el film realiza con la finalidad de darle al
espectador la idea de que los presidiarios en absoluto carecen de un signo político-cultural distintivo
como lo es el de la solidaridad. En vez de complejizarse aún más el micromundo de ellos, el film reduce
sus interacciones a simples datos que evidencian la
convivencia, la fidelidad, la organización y el respeto,
todas categorías denodadamente politizadas y, así, con
límites hermenéuticos evidentes.
Frente a esto, debe considerarse que el presidio es producto de una "segregación social forzada"
y, como afirma Goffman (2001), más allá de que haya
tendencias de solidaridad, tales tendencias son limitadas. Las coerciones y reglas que sitúan a los presidiarios en una posición en que pueden identificarse
y comunicarse no conducen necesariamente a una
moral de grupo y a la solidaridad. La desconfianza
entre ellos es un factor muy importante, una desconfianza que es análoga a una pretensión por alejarse
de la imagen estigmatizada del otro. Un presidiario
diría: los "otros como yo" significa los "otros tan indignos como yo", por lo que "parecerse más con
ellos" significa ser más indigno de lo que ya soy
(Bauman, 2003: 110). Siendo así (y recordando a
Goffman), más allá de que exista poca lealtad de grupo en las instituciones totales, la expectativa de formación de esa lealtad constituye parte de la cultura
del presidiario. Lo que existe es la expectativa, acompañada de tensión, y es ella la que subyace en las

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1

MAYO-AGOSTO 2004

motivaciones de las acciones de los presidiarios. Esto
resulta así porque en un presidio, como en toda institución total, como lo estudió Goffman (2001), existe
una perturbación en la relación usual entre el actor
individual y sus actos. El presidiario ya no es aquel
que era "fuera de los muros", fuera de Carandiru, ya
que una tensión se instala entre su "situación mortificante" (su vida en el presidio) y sus selfs anteriores.
Esta frontera es la que justamente tiende a desvanecerse o a flexibilizarse en la dinámica del film. Sin
embargo, dentro de Carandiru (no el del film), esta
tensión tiende a afirmarse, extenderse y consolidarse
en una critica (la cultura de la rebelión carcelaria)
hacia la ausencia o poca visibilidad de las supuestas
reglas o normas que presumiblemente deberían imperar en los presidios, expectativas de comportamiento que la institución no consigue satisfacer y, entonces, legitimar el mismo hecho de la situación de
cautiverio, hacinamiento y pérdida de libertad. Los
presidiarios, así, entran en un conflicto que Goffman
tal vez no había previsto: el que surge cuando la institución total, en este caso el presidio, es un simulacro
de sí mismo, incapaz de legitimarse como un típico
espacio de la "sociedad del disciplinamiento".

LAS TRANSGRESIONES.
SOCIABILIDAD, REGLAS
Y CONTINGENCIA
J. El imaginario de la transgresión del film Carandiru
no toca aspectos interesantes de lo cotidiano, parece
preocuparse más por hacer una retrospectiva de las
vivencias pasadas y presentes de algunos de los presidiarios y diseñar el clima de descontento que luego
conduciría a la rebelión del año 1992. Por ejemplo, el
ambiente creado para el tratamiento de la relación
amorosa entre un travestí (Lady Di) y el personaje
Sem Chance es curiosamente vaciado de su contenido transgresor. Dicha relación es tan sólo un dato
más del complejo escenario de Carandiru, como si
en los limites del presidio determinados comporta-

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Adiós Carandiru

Adiós Carandiru

mientos sociales formaran parte de su previsible naturaleza. Contornos cómicos, algo de exageración y
estética kitsch pretenden "humanizar" esta relación
amorosa, al punto de pretender evaporarse las diferencias entre necesidades, deseos y aspiraciones que
las personas puedan tener, ya sea bajo una "segregación forzada" (el presidio) como en la vida cotidiana
fuera de los presidios. El cuarto-celda-nido-de-amor
de esta particular pareja puede fácilmente (según lo
presenta la película) ser reconocido como un dormitorio de una humilde casa de los suburbios de Sao
Paulo. La intención del director del film es mostrarnos cómo la vida en el presidio es una especie de
espejo de nuestras propias vivencias, virtudes y defectos, de nuestros miedos y deseos. No así, al reducirse el potencial transgresor de ciertos comportamientos, se están confundiendo los códigos culturales

86

que pueden funcionar de una forma fuera de los presidios y de otra forma en el interior de ellos. Si la
"liberación de figuras culturales" otrora reprimidas
o excluidas, como puede ser la relación amorosa entre un travesti y un hombre, es un dato de nuestras
realidades sociales, la propia expectativa de orden en
los presidios, como lo constató Goffman, conduce a
la materialización de principios morales recreados en
su más radical fundamento. Es decir que, justamente
en las instituciones totales, la punición por parte de
todos de ciertos comportamientos predefinidos como
"desviados" resulta una práctica que pretende anular las incertezas y el temor a un desorden ya existente. Ciertos comportamientos pueden no ser sinónimo de transgresión para quienes no se encuentran
en Carandiru, pero en los microambientes o contextos que en él se suceden sí pueden devenir sinónimo
de transgresión.
La rigidez de la recreación y transmisión de
reglas y códigos morales es un signo distintivo de instituciones totales como el presidio, pero es una rigidez que intuye y desconfía que las reglas ensayadas
son practicadas desde una profunda relativización e
indiferencia. Las reglas están en el repertorio de interacciones sociales, pero no como imperativos categóricos, sino como simples pautas a las que hacer
referencia para simular un orden contingente, un or-

den en esuu:lo de posibilidades indeterminadas.

II. Deleuze (1991) afirmaba que nos encontrarnos
en una crisis generalizada de todos los lugares de
encierro: prisión, hospital, escuela, fábrica, familia.
No así, reformar la escuela, y hasta los presidios (lugares de encierro por excelencia), se torna gesto necesario y de obligación normativa por parte de las
autoridades que, con desconcierto y buena dosis de
voluntarismo, parecen no advertir que lo que terminan haciendo es administrar la agonía de estas instituciones.
El poder panóptico (en referencia a Foucault),
como principal lógica de integración social, y la re-

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gulación normativa, como principal estrategia de
mantenimiento del orden, han caducado. Las "sociedades disciplinarias" son lo que ya no somos. Son
otros los dispositivos culturales, sicológicos y políticos que entran en juego en las interacciones sociales
actuales. El esquema disciplinario, en general, funcionaba en términos de posiciones, puntos fijos e identidades. Foucault había analizado la producción de
identidades (por ejemplo, el presidiario) como fundamental para la función de la regla en las sociedades disciplinarias. No obstante, siguiendo los análisis
de Bauman, la actual "modernidad liquida" (en contraposición a la "modernidad sólida", disciplinaria)
funciona sobre la base de la movilidad, la arumimidad
y lo flexible de las identidades. Si nos hallamos en la
transición hacia una "sociedad del control", como lo
manifiesta Deleuze ( 1991), ésta se define por la producción de contingencias. En lugar del disciplinamiento de los sujetos como identidad social fija y estable, nuestra contemporaneidad tiende a establecer
un programa autónomo de regla, es decir, que la velocidad, mutabilidad, movilidad y flexibilidad son las
cualidades que caracterizan la producción de la regla
social.
Si en Carandiru existe la posibilidad del desafio a la regla, aunque ésta se presente en grados de
simulación permanente, fuera de su hermetismo disciplinario las cosas parecen diferentes. El desafio a ella
en nuestras sociabilidades se presenta como una nebulosa, como algo dificil de aprehender. Más allá de
que persistan aquellas propias del imaginario social
del disciplinamiento y la racionalización, nuestras
sociabilidades no reconocen, o cada vez reconocen
menos, la regla, aquel imperativo cultural y político
que determinaba y delineaba nuestra identidad y
posición social. La regla se nos escapa en el preciso
momento de reconocerla. Profundamente autónoma,
existe en su huida de puntos que la mantengan estable y sólida. Por eso, no desparece por su ausencia o
por un desafio hacia ella, sino por su permanente
estado líquido, difuso y mutable.

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Nuestras sociabilidades no
reconocen) o cada vez
reconocen menos) ((la regla)))
aquel imperativo cultural y
político que determinaba y
delineaba nuestra identidad
y posición social. La regla se
nos escapa en el preciso
momento de reconocerla.

Como a veces suele escucharse, en nuestra contemporaneidad, la transgresión es parte de la regla.
Ya no es su antípoda, sino su análogo. No obstante,
Carandiru, o cualquier presidio que presente similares
características, nos permite anticipar una metáfora de
los tiempos que corren: aunque la regla se revista de
simulacros o parodias en la lógica disciplinaria de los
presidios, ella es una figura plausible de identificarse, constatarse, verificarse, y así, posible de ser criticada, desafiada y trascendida, aunque mal no sea en
otras formas de simulación develada. Si bien es escurridiza, ella no escapa a la dinámica (aunque en
crisis) del modelo disciplinario del presidio. Es la expectativa de orden, o de órdenes contingentes, lo que
la canaliza en las diversas sociabilidades dentro de
las instituciones totales. Por eso, el presidio simboliza el esfuerzo por eliminar la contingencia para transformarse en destino, en la representación de una estricta causalidad y una secreta teleología, un fin, una
meta, la muerte, la rebelión, el encierro. En él hay

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Adiós Carandiru

Adiós Carandiru

quien legisla, hay quien asume el timón del sentido
intrínseco a un modelo supuestamente disciplinador.
Hay puertas que no pueden ser cruzadas, hay limites
a los que se les debe estricto conocimiento. No así,
las sociabilidades fuera de los límites de los presidios
result:an ser metáfora de un espacio fuera de la disciplina. La vida en libertad depara una condición social de ilimitadas dimensiones. Fuera de la disciplina, se escapa del destino y se ingresa y enfrenta a un
ambiente que otorga prioridad a la satisfacción de
las necesidades de la autodeterminación. Ingresar y
enfrentar ese ambiente significa cambiarlo constantemente, y el dar prioridad a la satisfacción de las
necesidades de la autodeterminación significa dar
prioridad a ese ambiente, en una dirección que permita una mayor autodeterminación.
El modelo foucaultiano de instituciones de encierro como el presidio aún persiste a pesar de su
decadente rostro. Persiste como imaginario de un
orden particular que produce identidades fijas. Persiste como modelo disciplinador que conduce a estigmatizaciones (Goffman, 2001), a la construcción
de la otredad como esquema identificatorio de códi-

Alingr~aneenunpreddw
se adquiere una ccidentidad)):
ésta va construyéndose en un
ambiente delimitado y
supuestamente
reglamentado) con las
contradiccwnes consecuentes
de ser un ambienteinstitucwn en crisis.
•

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•

•

gos marginales. Por eso, al ingresarse en un presidio
se adquiere una identidad: ésta va construyéndose en
un ambiente delimitado y supuestamente reglamentado, con las contradicciones consecuentes de ser un
ambiente-institución en crisis.

LAS SOCIEDADES.
INSEGURIDAD Y PLURALIDAD
l. El antiguo sueño de la transparencia y la previsibilidad
que hasta no hace tanto tiempo alimentó la visión de
una realidad social libre de la contingencia se ha reducido notoriamente. Las experiencias individuales y
sociales son cada vez menos producidas por estructuras sociales fijas, y cada vez más constitutivas de
espacios de sociabilidades que sustituyen el antiguo
sedentarismo de identidades, clases, instituciones, territorios y ciudadanía, por el actual nomadismo de
valores (Bauman, 2001). Esta actual condición social supone y sugiere que, en los diversos ambientes
de interacción cotidiana, nos movemos constantemente entre territorios simbólicos, lingüísticos y de
significados de diferentes mundos de vida. Es como
estar siempre en una línea de frontera, permanecer en
ella, moverse a través de ella, asumirla propia, y luego abandonarla. Esto recuerda a Georg Simmel, cuando afirmaba que la realidad social consiste en que
todo interactúa con todo, que lo que existen son permanentes relaciones de movimientos. Así, lo social
no se ha liberado de un principio relacional contingente. El discurso humanista sobre la sociedad, que se
esforzaba en transformar contingencia en destino, puede considerarse erróneo, al considerar determinados
valores, reglas y creencias portadoras de validez universal y atemporal.
Vivir bajo (y en) la contingencia es reconocer
procesos frágiles de subjetivación, procesos dinámicos, indeterminados y flexibles de reconocimiento del
otro. Es advertir un lazo social cuya legitimidad o simple bondad de una certeza y creencia (su validez inmediata) descansa en una constante transformación

TRAYECTORIAS j AÑO VI, NO. 15

j MAYO-AGOSTO 2004

de acuerdo con las circunstancias culturales, políticas y personales. Nuestras sociabilidades comportan
un cambio continuo de lealtades a creencias y grupos, un nomadismo de las prácticas sociales e individuales que en ellas se manifiestan. De esta forma,
códigos y reglas culturales no son más dados, y mucho menos auto-evidentes. Son el producto o resultado de interrelaciones sociales, determinando sus formas inestables y menos reconocibles. Desprovistos
en gran medida de sus poderes de restricción y coerción, los códigos y reglas han dejado lo social liberado a su propia suerte y a sus promesas frustradas de
seguridad, orden y confianza.
II. Bauman (2003: 101) dice que la sociedad perdió
mucho de su apariencia "paternal", de aquella asociada a los tiempos en que el Estado gozaba de una
soberanía incontestable. En vez de prometer seguridad y certezas, parece prometer más inseguridad.
Para las personas que sufren bajo la presión de una
existencia insegura y perspectivas de futuro inciertas, el Estado, otrora instrumento de cohesión, ya no
parece ofrecerles un plan conductor para reducir sus
injusticias cotidianas e inseguridad. Tan sólo se limita (o así parece percibirse) a ser un espectador más,
sin duda todavía importante, pero no lo suficiente
para generar, bajo su poder, la seguridad que emana
del establecimiento de normas y reglas sociales, y para
conservar, como propia función, la comunidad imaginaria de una totalidad social. La seguridad precisa
ser buscada por otros medios y en otros lugares. Y
ésta es una tarea que le toca hacer a cada individuo.
En esta situación, no resta otra cosa que encontrar en lo comunitario el espacio (cultural, político, estético o territorial) de pertenencia personal, una
entidad de "agregación social". Autores tan diversos
como Etzioni ( 1999), Maffesoli (200 1), Walzer
(1993) y Bauman (2001, 2003) parecen constatarlo.
Siendo así, se vuelve alfragmento, o se toma conciencia de ello, ya que en realidad la sociedad moderna
nunca fue homogénea, y lo que ciertamente existió

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I AÑO VI, NO. 15 1MAYO-AGOSTO 2004

fue una "idea de homogeneidad" o, mejor dicho, una
"idea de destino de homogeneidad", verificable en
los discursos sobre el desarrollo de las instituciones,
el progreso social, la modernización económica y los
que se refieren a una sociedad racionalizada como
metáfora de igualdad y felicidad.
Según parece, la pérdida de la "unidad sustancial de la razón", recordando a Weber, origina un
"politeísmo de dioses" en disputa uno con el otro,
con su irreconciliabilidad derivada de un pluralismo
incompatible con pretensiones de validez universal.
Politeísmo de dioses que significa "pluralidad de interpretaciones" de la realidad, algo muy próximo a la
definición de "epistemología pragmática" realizada
por Santos ( 1989). Politeísmo de dioses, pluralidad
de interpretaciones y, por qué no, " politeísmo en los
valores", aceptado como condición de una vida que
cada día se sella entre las personas y el ambientemundo. Se llega así a comprender que si lo social
perdió gran parte de su apariencia, el ambiente-mundo resulta colonizado por una privatización en la tarea de elaborar y transmitir códigos y reglas de espontánea convivencia social. Espacio privado, comunidad, heterogeneidad, en contraposición a la fórmula
espacio público, sociedad, homogeneidad. Moverse
en esta ambigüedad es parte de la propia condición
social y cultural que asocia regla con contingencia, ya
no más con un destino, una finalidad.

LAS REBELIONES.
HOGAR, EXILIO Y EL DESIERTO
DE LA CRÍTICA
J. La aparente función de los presidios es mantener inmóviles y "arraigados al suelo" a sus habitantes. Sus
límites y contornos institucionales, más allá de una
legitimidad en crisis, establecen los marcos precisos
de un "hogar", de una entidad cerrada y presumiblemente hermética. Contrariamente, la condición de
estar en libertad asume una idea de "hogar" como

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Adiós Carandiru

Adiós Carandiru

algo siempre provisorio, y
cuyas fronteras y limites (que
se circunscriben en el seguro territorio cultural) pueden
convertirse, frecuentemente,
en guetos o comunidades asfixiantes para el individuo.
Así, éste cruza fronteras constantemente, rompe los limites históricos del pensamiento político y cultural que lo
mantengan estático bajo reglas sociales que ya no sean
consideradas legítimas y válidas. Semejante aventura ha
venido asumiendo la forma
de una ansiosa incertidumbre, de una especie de exilie
y viaje identitario. Es un poco
lo que Ágnes Héller y Fehér
(1989: 240), de forma análoga, manifiesta cuando observa en el "triunfo del
relativismo cultural" actual la consecuencia del juego que hace cuatro décadas se comenzó a realizar
contra la moral burguesa de lo "sólo-correcto-y-verdadero", un gesto de ironía hacia los "modelos de
vida occidentales". Este relativismo conlleva, desde
la lectura aquí realizada, una concepción pragmática
de la diferencia cultural.
No hay que olvidar que el film Carandiru aborda aspectos socio-culturales que han sido trasladados al micro-ambiente de una institución total con la
finalidad de verlos presentados bajo condiciones diferentes. Juega a ser un laboratorio donde se prueba
el funcionarniento de ciertas premisas humanas dentro de un presidio caracterizado por una crisis que
ha de estallar en cualquier momento. Este contexto
de inminente estallido y crisis revela una serie de sensibilidades que el director quiso comunicar a sus espectadores. Sensibilidades que escenificaron una diferencia cultural que testimonia la posibilidad de

90

para reconciliar su nueva condición de marginalidad
a los pobres de un mercado de trabajo sin reglas precisas, recurre a confinarlos en guetos o en presidios
(Bauman, 2003). Es el destino de miles de individuos,
a veces ciudadanos, que sobreviven en los campos
improductivos, el gueto de las favelas y la ansiedad
de los presidios. Estos tres escenarios se confunden
cada vez más, el "hogar" para muchos puede ser uno
un día y otro al otro día. Condición de exilio continuo. Exilie en todos los sentidos pensables: territorial, simbólico, lingüístico, económico; fenómeno que
disloca referencias analíticas de clase, identidad y
cultura.

JI. El valor de la critica, como ejercicio y práctica de

vínculos humanos más allá de ambientes o contextos
adversos y conflictivos. El film reafirma constantemente esta posibilidad, que en general, es una especie de testamento político o llamada de conciencia
hacia determinados pensarnientos críticos presumiblemente adormecidos sobre la realidad social del
Brasil actual. Por esto, a partir del mundo de vida de
los presidiarios, el film rescata las ideas de critica y
de emancipación como constitutivas de la condición
humana en situaciones de injusticia. La rebelión es,
sin duda, parte de una reacción al confinamiento y la
inmovilización, en un mundo que, justamente, se presenta dinámico, flexible y mutable, y donde "el poder" radica en la posibilidad del movimiento. Reducirse a la inmovilidad es ingresar en subcategorías
individuales y sociales, es no ser integrado, ni siquiera de forma marginal, a una supuesta lógica disciplinaria de orden social ya en crisis.
El Estado, apartado de su papel de supervisor
normativo de las relaciones sociales y económicas,

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

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descontento y rebelión hacia determinadas situaciones predefinidas como injustas, tiende a redimensionarse en espacios móviles, en escenarios culturales
cuyo orden se encuentra en estado de posibilidades indeterminadas. Los imaginaries ideológicos tan sólo
operan como puntos fijos de ordenamiento de los
discursos que pretenden describir y exteriorizar las
acciones prácticas a emprender. Cuando ellos se convierten en obstáculo para la acción, el cambio es ejercido de inmediato. Otro imaginari.o sustituye la descripción del mundo anterior y las posibles acciones
en él, por Jo que individuos o comunidades políticas
son capaces de tantas descripciones del mundo cuantos fueran los objetivos a ser alcanzados y atendidos.
Todas las descripciones de la realidad del mundo vivido, tal cual se presenta en la cotidianeidad, son evaluadas de acuerdo con su eficacia en cuanto instrumentos al servicio de objetivos prácticos. En Carandiru,
la rebelión es un desenlace que trasciende las motivaciones emanadas únicamente de las condiciones de
vida material, el hacinamiento y la precariedad. Cada
historia de vida de los presidiarios parece encontrar
explicaciones para descontentos más intensos. Existen desencajes que el film se dedica a evidenciar, una
tensión más sicológica que material, a pesar del interés manifiesto por politizar ambientes y acciones, in-

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO.15 1MAYO-AGOSTO 2004

La rebelión de los presidiarios
del año 1992 se muestra de
forma rápida en el film) no es
lo que parece importar.
Interesa más describir el
mundo social) el microespacio
de interacciones sociales y
relaciones entre los
presidiarios y la institución.

cluso por politizar el mismo presidio, convirtiéndolo, ante nada, en una institución política. En tal sentido, es en el terreno de lo político que Carandiru
tendería a desaparecer. Y Carandiru desapareció.
La rebelión de los presidiarios del año 1992 se
muestra de forma rápida en el film, no es lo que parece importar. Interesa más describir el mundo social, el microespacio de interacciones sociales y relaciones entre los presidiarios y la institución. El espectador, así, está instigado a sumergirse en un
ambiente de reglas y normas confusas, existentes pero
también simuladas, un orden supuestamente estable,
transparente y al que se le exige satisfacer las expectativas a pri.ori definidoras de una institución total
como el presidio. Por eso, las rebeliones son también
motivadas por la intención de restablecer un orden
que no preexiste para los presidiarios. Tal vez Deleuze
olvidó que en las simulaciones a reglas y normas también se encuentra un elemento de crisis del modelo
social del disciplinarniento. Sin embargo, no se esca-

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Adiós Carandiru

Adiós Carandiru

pa de la ambigüedad, ya que la propia simulación
puede hasta ser lo que permite la propia 'legitimidad
herida, de las reglas en las instituciones totales.
Al salir de Carandiru es posible encontrar realidades sociales en absoluto compatibles con las que
se pretendieron mostrar en la cinta cinematográfica.
La vida social es diferente. Las reglas se ausentan
con facilidad, están para no decir mucha cosa, para
inclusive escucharnos. Los papeles se han invertido.
Se presentan sometidas a una condición de contingencia. De esta manera, el espacio de la crítica se constituye de forma aleatoria y en función de la movilidad y fluidez de la regla social.
El problema radica en localizar la regla, en encontrarla, para luego eventualmente desafiarla y trascenderla. Si actualmente se experimenta la condición
de vivir "después de la orgia" (Baudrillard, 1991),
después del momento explosivo de la modernidad,
en el que todos los discursos emaruipatorios han sido
liberados y puestos en circulación permanente, la regla, entonces, no puede escapar a esta indefinición y
principio de incertidumbre, simulación e ironía. En
tales circunstancias, ¿cómo comprender el espacio
de la crítica? Antes que nada, no en correspondencia
a una regla social vigente, a la que se supone debe
trascenderse. No hay un cuerpo social, una totalidad, a la que pueda hacerse responsable de la legitimación de determinadas reglas y normas. Y aquí radica la dificultad de localizarlas.

LOS ESPACIOS Y EL DESTINO.
DE LA CRÍTICA DEL DRAMA
A LA TRAGEDIA DE LO SOCIAL
l. La relación entre la vida y la regla adquiere una
singular forma trágica. Si en el drama social existe la
posibilidad de la reconciliación de los opuestos, de la
síntesis y del precepto comtiano "reductio ad unum";
en la singularidad trágica de las sociabilidades actuales la regla sólo puede ser deducida de la propia
vida, y no al contrario, como fue frecuente para los

imaginarios discur-sivos de la modernidad. Más allá
de la aparente unificación globalizadora que nuestro
presente constata desde una mirada dramática de /,o
social, una mirada obsesionada por el futuro, por el
proyecto, por la acción y el dominio sobre la vida; io
trágico social considera la vida en su multiplicidad y
ambigüedad, importándole las situaciones donde los
contrarios se hibridizan. Por ejemplo, y recordando a
Maffesoli (2001: 119), "lo propio de la tragedia griega
es, justamente, ser 'aporética'. Al contrario del drama, no ofrece solución. Por construcción, es plural.
Y remite por ello al simbolismo, en tanto que mantiene juntos los elementos más diversos de la realidad humana".
El sentido trágico de las actuales sociabilidades
se diferencia del contenido dramático de las dinámicas disciplinadoras típicas de las instituciones totales. El presidio, como tal, encarna el destino del drama
de las interacciones sociales: la búsqueda del desenlace final, la búsqueda de las reglas que tornan transparente el ambiente-contexto en que los sujetos se
mueven.
La crisis de las "instituciones de encierro" (De-leuze, 1991) es, al mismo tiempo, resultado de una
transformación de los espacios generadores de reglas en la propia sociedad contemporánea. El Estado
y otras instituciones sociales han perdido perspectiva conciliadora en la tarea por producir elementos
de cohesión social y justicia colectiva. La reg"la, entonces, migra de espacios, ingresa, por ejemplo, en los
medios de comunicación y se transforma. Sale de su
"estado primigenio" y se torna pública bajo la atención dispersa y espectacular del lenguaje televisivo. Al
mismo tiempo, lo moral y lo ético ganan una nueva
legitimidad en la dinámica mutable y rápida de los
medios. Sin embargo, la regla social pierde en visibilidad, en solidez y, fundamentalmente, en su imagen
espectral hacia los códigos duraderos del espacio de
la moral. Así, la regla y la moral se divorcian.
La generación de reglas de convivencia se ha
autonomizado, y algunos persistentes gestos morali-

zadores no consiguen adquirir forma y transformarse en una normatividad lo suficientemente visible para
todos. Por esto, los espacios de generación de la regla
se han diversificado y fragmentado. A esta altura, la
regla ya es la antípoda de la moral. Mientras los preceptos morales están para permanecer, para consolidar y fijar identidades, la regla se define en su indeterminación, fugacidad y contingencia. El valor de la
crítica, entonces, sugiere trascender esta asociación
conceptual, representa comprender la crítica como
un ejercicio que se define de acuerdo con el ambiente en que se genera y se desarrolla.
//. La evidencia del pragmatismo es un dato intere-

sante en todo esto. Es algo que se relaciona con as92

TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 1MAY&lt;MGOSTO 2004

pectos culturales característicos de la condición actual de la modernidad. Al referirse a fronteras culturales, procesos de hibridación, a la ambigüedad y la
alteridad, lo que se realiza es ingresar en la dinámica
cultural de situaciones que escapan a los ritmos históricos e ideologias de la modernidad. Si se utilizan
metáforas sociales que marcan la desestabilización
de las identidades, la multiplicidad de escenarios y
constitución de sujetos, es porque el orden que se esperaba ver y conocer ya no está. La mezcla, el mestizaje y los cruces culturaks son sinónimo de la condición cultural y social actual. Siendo así, la figura del
"extranjero", que Sirnmel muy bien describió, encarnaría la identificación cultural actual de mayor
sentido crítico: el extrañamiento cultural continúa sien93

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Adiós Carandiru

Adiós Carandiru

do una forma privilegiada de desestabilización de
marcos sociales arbitrarios, y esto conlleva un espacio y destino para la crítica.
Pero el extrañamiento también se presenta ambiguo o, mejor dicho, formando parte de procesos de
hibridación cultural. Aquí podría situarse esa idea
bastante difundida sobre la multiplicidad de identidades o diversidad del yo, en la medida en que lo que
nuestras sociabilidades reclaman es un constante atravesar fronteras culturales, simbólicas y de sigrúficados. Lidiamos con repertorios culturales diversos y,
así, con una multiplicidad de estrategias que generan
reglas de convivencia contingentes.
Consiguientemente, ¿qué se ha podido constatar a través del film Carandiru? ¿Qué puede decirse sobre el significado y valor de la crítica? Sobre esto
último, que no se ha desligado de sus orígenes en

94

sentimientos de injusticia que envuelven, en parte, la
precariedad material y los aspectos económicos. Si
bien cada vez aportan menos novedades para la comprensión de fenómenos como la crítica, es interesante considerarlos. Con la intención de apartarse de lo
que el film pretendía dar centralidad, a cuestiones
sobre marginalidad y pobreza material, exclusión
social y violencia, se ha hecho énfasis en describir y
comprender qué de diferente y de similar existe en la
lógica social disciplinaria de un presidio, su escenificación en el film y la dinámica social y cultural actual. Para ello, destacar a nuestras sociabilidades en
absoluto compatibles con la "sociedad del disciplinarniento" que Foucault analizó ha sido uno de los
intereses iniciales. Sobre esta idea, otro interés ha sido
dejar claro que "/a reg"/a es una figura de dificil aprehensión y localización. Si el.la resulta visible y constatable, aunque no sea en sus formas simu"/adas (e
indiferentes), como sucede en los presidios, en Carandiru, la posibilidad de la crítica y la rebelión es
mayor. Estos ambientes son generadores de reglas,
producto de un determinado orden, y contrariamente a lo que podría pensarse, también generadores de
una cultura crítica que conduce, inevitablemente, a
la violencia y la rebelión, la búsqueda de soluciones
finales.
El espacio y valor de la crítica comporta una
lógica diferente en lo social y cultural actual. No someterse a la "forma de sociedad" y contornos institucionales de un presidio significa estar asumiendo
una "condición de libertad" en la que la ausencia de
anc"/ajes socio-culturales precisos convierte el ejercicio y práctica de la crítica en una tarea compleja. Lo
que justamente el film pretendía demostrar era que
los espacios dentro y fuera del presidio no eran tan
diferentes y, entonces, que el valor de la crítica podía
ser el mismo en cualquiera de el.los. La falsa ilusión
es considerar que ciertos códigos y reglas puedan ser
las mismas dentro o fuera de Carandiru, suponiendo, entonces, que la crítica y la conciencia de una
serie de injusticias (representadas por las condicio-

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15

1 MAYO-AGOSTO 2004

nes de vida en el presidio) que conducen al descontento y la rebelión final son igualmente válidas para
el universo cultural y normativo de nuestras sociabilidades. Nada de esto resulta perceptible. Trasladar
estos referentes emancipatorios o de crítica que Carandiru puede representar hacia la complejidad de la
vida social actual es un ejercicio no muy saludable.
Esto es así porque se supone que si existe crítica es
porque se ha podido localizar la reg"/a que ha de desafiarse y trascenderse: ella ha adquirido características confusas, y no consigue transparentarse como
en un presidio.
¿Cuál sería, por ejemplo, el conjunto de reglas
que materializarían aquella institución o acción por
desafiar y criticar? De forma análoga, Bauman (2001)
se pregunta: ¿cuáles serían los edificios-institucionespoderes donde se alojan las mesas de control del sistema, los que podrían ser atacados y tomados por los
revolucionarios? Puede argumentarse, tan sólo, que
nos encontramos en espacios fluctuantes y, como lo
advirtió Foucault hace más de dos décadas, bajo una
multiplicidad de estrategias de poder y lógicas de
resistencia. Al deducirse de la propia vida la forma
que asume la compleja relación entre la reg"/a y la critica, se ingresa en una dinámica trágica de lo social,
desafio que anuncia la posibilidad de estar capacitados para comprender las motivaciones y acciones
individuales y colectivas sin la a priori búsqueda de
soluciones finales, resoluciones y síntesis de la condición de vida actual. -&amp;,,

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--

95

�ÁMBITO
El cluster de Guadalajara

El cluster de Guadalajara
O la nueva geografía transnacional

de la industria electrónica
MARCO ANTONIO MERCHAND

l objetivo de este trabajo es analizar cómo,
en la región metropolitana de Guadalajara 1
los tipos de agrupamiento industrial, empresa red, subcontratación y clusters se desarrollan como un enclave de filiales de corporaciones
transnacionales, las cuales desarrollan una sinergia
exógena en el país y/o región receptora. Es decir, que
el agrupamiento industrial característico de los países centrales se inserta y se expresa en forma de modelo híbrido en los países llamados periféricos.
Para estudiar más de cerca la operacionalización de estas redes en la industria electrónica y entender integralmente la nueva configuración espacial, regional y territorial de la economía jalisciense, 2
el trabajo se divide en cuatro apartados:
1.
Paradigma industrial.

E

1
La región metropolitana de Guadalajara está integrada por
Guadalajara, llaquepaque, Tonalá, el corredor industrial, El Salto, llajomulco y Zapopan. Se consideran estos municipios porque más de 85% de las empresas en operación en la entidad se
ubican en el área metropolitana de la capital.
2
Se considera que el territorio económico funciona como un eje
físico de articulación de la región a través del sistema de localidades, dada la concentración de actividades económicas en el centro regional. El territorio económico, si bien es consecuencia de
la actividad productiva, también es condición de su viabilidad y
desempeño. De aquí que se establezcan relaciones económicas
biunívocas entre espacio, región y territorio. Se está trascendiendo incluso hasta la noción de espacio nacional: los territorios hoy
no son sólo ciudades, regiones o naciones, sino también archipiélagos difusos (Veltz, 1996), conformados por flujos de intercambios y relaciones.

96

2.
3.
4.

Competitividad sistémica.
Agrupamiento industrial y clusters transnacionalizados.
Empresas electrónicas en el Valle del Silicio.

PARADIGMA INDUSTRIAL
Por desgracia, los estudios realizados para el análisis
de la industria de cómputo y telecomunicaciones
desarrollada en Guadalajara, además de escasos, no
abordan el tema de manera integral. Al respecto, cabe
mencionar tres de estas investigaciones que analizan
los impactos de la industria electrónica transnacional en la economía jalisciense.
Palacios ( 1997) describe, en forma general, el
lugar que ocupa la inversión extranjera en el sector
industrial, sobre todo en la rama electrónica en el estado de Jalisco. Las limitantes de las investigaciones
realizadas por Palacios, se resumen en: 1) son estudios que les falta el orden reinterpretativo de la cuestión, pues no se analizan con detalle y amplitud las
razones económicas y productivas que expliquen por
qué una empresa transnacional tiene ventajas económicas de colocar su capital en un país periférico y
2) en sus descripciones sobre la economía jalisciense,
nunca aparece el discurso teórico metodológico que
sustenta su interpretación.
Por su parte, Wilson (1989) explica cómo las
empresas maquiladoras pueden ser aprovechadas por

TRAYECTORIAS

AÑO ~NO. 15

1

MAYO-AGOSTO 2004

los países receptores, para promover su desarrollo
interno. Sin embargo, la autora no se pregunta, algo
que le daría trasfondo a su análisis y que por supuesto no contesta: ¿Por qué las maquilas están poco integradas a las economías locales? ¿Cuáles son las estrategias productivas que emplean las empresas, para
que éstas consideren a los países receptores como
instancias para cubrir una parte de su proceso productivo en el ámbito mundial?
El otro trabajo es de Dussel (1999), quien sostiene que la electrónica en Jalisco, particularmente la
de computación, refleja una estructura de embudo
con respecto al valor agregado, ya que menos de 5%
de dicho valor es de origen nacional y regional. La
limitante de este trabajo es que le falta integrar un
análisis macro que vincule las estrategias que emplean
las transnacionales en el contexto de la dinámica
mundial y cómo, paralelamente, los países emergentes, ávidos de estos capitales, diseñan una política
industrial ad hoc para albergar empresas de punta
tecnológica.
Sin lugar a dudas, las reflexiones sobre los estudios de la industria electrónica citados han dado
origen a los primeros cuestionamientos de esta investigación y han marcado señales para buscar otra
perspectiva que aborde la industria electrónica en su
dinámica local y global.
De manera más esquemática, podemos afirmar
que la variedad de lineas de investigación que aborda el problema de la industria electrónica se clasifica
en estudios micro y macro.
Respecto a los microanálisis, éstos se centran
en la dinámica laboral y organizativa interna de las
empresas y en su propio contorno logístico productivo. Son estudios que buscan explicar la dinámica
interna de la empresa (proceso productivo) y cómo
sus estrategias productivas tienen repercusión en la
forma en que se expande y emplea internamente sus
recursos tecnológicos y administrativos.
Por su parte, los estudios macro centran su análisis en los efectos no sólo de una empresa electrónica

TRAYECTORIAS

i AÑO VI, NO. 15 1MAYO-AGOSTO 2004

Las reflexiones sobre los
estudios de la industria
electrónica citados han dado
origen a los primeros
cuestionamientos de esta
investigación y han marcado
señales para buscar otra
perspectiva que aborde la
industria electrónica en su
dinámica local y global.
y su organización productiva, sino que estudian el
sector electrónico en su conjunto, analizando su dinámica externa respecto a otros sectores productivos, en términos de sus efectos en el empleo, inversión y comercio.
El contraste entre estos dos enfoques nos permitirá relacionar lo concreto (la región o localidad),
con lo abstracto; o sea, el estudio del paradigma industrial (flexibilización productiva) y sus efectos locales y sectoriales diseminados en el espacio mundial.

COMPETITIVIDAD SISTÉMICA
Para que las empresas en cuestión no den la impresión que "flotan en el vacío" se hace necesario integrar los niveles micro, macro, meso y meta. Para aclarar estos cuatros niveles, éstos se abordarán desde el
enfoque de competitividad sistémica.
En el caso específico de nuestro estudio, aplicamos el concepto de valor heurístico, a la búsqueda
de respuestas, desde el enfoque de competitividad

97

�ÁMBITO

ÁMBITO
El cluster dR, Guadalajara

El cluster dR, Guadalajara

sistémica, que nos permita encontrar una explicación
que abarque la dinámica de la región metropolitana
de Guadalajara a partir del papel que desempeñan
las instancias (Estado-nación, Estado-local, transnacionales y econonúa mundial), y las estrategias empleadas de estos actores o instancias, en su cuatro niveles (micro, macro, mesa y meta).
Lo de hibridación teórica viene de la combinación planteada en estudios anteriores, acerca de la
controvertible perspectiva regional y el enfoque de
competitividad sistémica, y que nos ha permitido
encontrar los parámetros que definen los rasgos que
modelan la configuración de la industria electrónica
en la región metropolitana de Guadalajara.

98

Como se muestra, las expresiones de cada nivel y las estrategias en cada ámbito de acción (economía mundial, nacional, regional y local), tienen
resultados retroalimentadores que no se explican por
sí solos en sus distintas esferas de acción.
Ahora bien, debido a las dificultades para explicar de manera integral el concepto de región, debido
precisamente a la ausencia de conceptualización propia, trataremos de definirla a partir de los elementos
que la componen, y que no son más que las estrategias
empleadas por cada instancia, y que incluyen la libertad de acción entre los cuatro niveles analíticos
(meta, macro, meso y micro).3
Para Esser (1999), el concepto de competitividad sistémica constituye un marco de referencia para
los países industrializados y en desarrollo. Existen dos
elementos que diferencian este concepto, de otros
dirigidos a identificar los factores de la competitividad industrial. El primero consiste en distinguir los
cuatro niveles analíticos (meta, macro, micro y meso);
y el segundo, en vincular aquellos elementos pertenecientes a la economía industrial, a la teoría de la
innovación y a la sociología industrial, con los argumentos esgrimidos en reciente debate sobre gestión
económica, desarrollado en el plano de las ciencias
políticas en tomo a las redes de políticas.
Si bien, el concepto competitividad sistémica tiene su origen en este debate de la Organización de
Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), 4 su
enfoque va más allá del formulado por este organismo.

3

El concepto competitividad sistémica, creado por el Instituto Alemán de Desarrollo (IAD), es un concepto de control polidimensional compuesto por competencia, diálogo y toma de decisiones
conjuntas; es capaz de m ovilizar el potencial de creatividad y
conocimientos de toda la sociedad. Así, la comp etitividad sistérrúca
equivaldría al patrón organizacional de la sociedad que con el fin
de alcanzar efectos sinérgicos, el mercado y la organización de la
sociedad deben funcionar en armonía.
• "Los elementos medulares del concepto de 'competitividad estructural' empleado por la OCDE son: énfasis en la innovación
como factor central del desarrollo económico; una organización
empresarial situada más allá de las concepciones tayloristas y

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 1MAYO-AGOSTO 2004

CUADRO 1
MATRIZ E IMBRICACIÓN DE LOS NIVELES DE COMPETITIVIDAD
SISTÉMICA REGIÓN METROPOLITANA DE GUADALAJARA
DIMENSIONES
NIVELES

ECONOMÍA MUNDIAL

NACIONAL

Meta

Se exige al capital su despliegue
internacional a través de la triada
(Estados Unidos, Japón
y Comunidad Económica Europea).

Patrón o estilo de desarrollo que
reproduzca tas condiciones de la
producción estadunidense global.

Identidad de acuerdos comerciales
como el TLCAN.

capacidad de cooperación de
actores locales (competitividad de la
economía).

Macro

Mercado internacional de capitales.

Condiciones macroeconómicas
(sistema tributario, opciones de
financiamiento).

Política fiscal sólida.capacidad de
inversión pública.

Política industrial que no
contravenga la política macro.

Meso

Política de libre comercio y
desregulación arancelaria.

Política de fomento y
desregulación a la inversión
extranjera directa.

Coproducción entre países (Pitex,
Altex).

Políticas de promoción (programas
de inversión, incentivos y otros).

Micro

Reestructuración industrial
(flexible y encadenamientos
mercantiles globales).

Redes empresariales lideradas por
Original Equipement Manufactures.

Se crea un modelo híbrido que
cumpla con las expectativas de
crecimiento de tas empresas
transnacionales (c/usters
industriales).

Se instrumentan estrategias de
transnacionales en respuesta a la
política industrial diseñada.

Como lo sostienen los autores del IAD, la OCDE
y otras organizaciones similares, sólo cubren categorías económicas, soslayando casi por completo la dimensión política que interviene en la creación de
competitividad. Para crear un entorno sustentador,
señalan, es necesario el esfuerzo colectivo de las empresas, acompañado por la iniciativa conjunta de las
asociaciones empresariales, el Estado y otros actores
sociales, para conducir a un desarrollo relativamente
acelerado de las ventajas competitivas.
De esta manera, el concepto competitividad sistémica viene a proporcionar un marco de referencia
para el análisis y la configuración de los factores que
determinan la competitividad de los países en desarrollo, incluyendo los menos desarrollados; y que más
allá del carácter instrumental, habría que integrar su
aspecto central, o sea, que lo sistémico radica en que
sus factores determinantes no se comprenden sino a

capaz de activar potencialidades de aprendizaje e innovación en
todas las áreas operativas de una empresa y, por último, redes de
colaboración orientadas a la innovación y apoyada por las diversas instituciones y por un contexto institucional capaz de fomentar la innovación " (Esser, 1999: 69).

lRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15 ~YO-AGOSTO 2004

REGIONAL

LOCAL

partir de la relación recíproca entre elementos y factores, localizados en cuatros niveles diferentes (Esser,
1999: 18) :
El desarrollo industrial exitoso no se logra por medio de
factores en el nivel micro de las empresas y macro de
condiciones económicas, sino también es necesario aplicar medidas específicas por parte del gobierno e instin.tciones no gubernamentales, encaminadas a fortalecer la
competitividad de las empresas (nivel meso), en donde la
capacidad para articular políticas de promoción en los
niveles meso y macro, depende de estrucn.u-as políticas y
económicas fundamentales de constelación de actores
(nivel meta).

Estos elementos resultan importantes como
estrategias de desarrollo y son la expresión práctica
de los actores económicos (transnacionales, economía mundial, Estado nación y Estado local) .
Insertar el enfoque de competitividad sistémica
a los temas de desarrollo local y regional tendrá su praxis
en el carácter instrumental, siempre y cuando lo integremos en cada uno de los cuatro niveles referidos.

99

�ÁMBITO

ÁMBITO

El cluster de Guaáalajara

El cluster de Guadalajara

AGRUPAMIENTO INDUSTRIAL
Y CLUSTERS TRANSNACIONALIZADOS

A partir de que el proceso de
globalización tiene como
.
consecuencia una mayor
presión hacia la
competitividad)
aumentarán las exigencias
del capital transnacional
sobre las localidades) es deci,;
en las ciudades y regiones en
donde se instalan.

Siendo así, la discusión deberá centrarse en la
importancia que adquiere la acción estatal, como instancia para atraer parte del flujo de inversión extranjera a su localidad; pues a partir de que el proceso de
globalización tiene como consecuencia una mayor
presión hacia la competitividad, aumentarán las exigencias del capital transnacional sobre las localidades, es decir, en las ciudades y regiones en donde se
instalan.
La compleja interacción de los cuatro niveles
tiende a extenderse en el ámbito mundial, pero con
rasgos muy específicos, que consolidan procesos de
producción regionalizados, como en el caso de México, con operaciones de ensamble o de manufactura
con creciente número de filiales o subsidiarias de las
empresas más globalizadas, que edifican sus propias
redes de acuerdo a los requerimientos y exigencias
de los corporativos transnacionales.
100

Como el objetivo es analizar cómo se operacionaliza
el concepto de agrupamiento industrial en la dinámica de la industria electrónica en una economía
periférica, como es el caso de la región metropolitana de Guadalajara, en lo que sigue intentaremos explicar este fenómeno.
Evidentemente el concepto de agrupamiento
industrial que aquí se analiza -y su aplicabilidad en
una economía periférica- difiere del de Porter ( 1998),
quien enumera algunos ejemplos de agrupaciones
regionales en distintos países centrales. En la práctica, el mapa económico mundial está dominado por
masas críticas o clusters de empresas exitosas en el
ámbito regional o urbano, con elevados grados de
exportación, complementariedad e interacción. Puede tratarse de las grandes textileras de Carolina del
Norte, Estados Unidos, y las automotrices del sur de
Bavaria, Alemania; o en el caso de empresas medianas vitivinícolas y electrónicas de California, Estados Unidos, etcétera (Campos, 1999).
La diferencia entre agrupamientos en un país
central y los de un país periférico consiste en que en
el primero se gestan por factores de origen interno
surgidos espontáneamente, son protagonizados por
empresas domésticas nacidas con capitales eminentemente de la región, donde la sinergia provocada es
endógena al propio desarrollo y configuración económica de la localidad; mientras que los agrupamientos en los países periféricos son de filiales y subsidiarias de firmas multinacionales que crearon un clima
atractivo para el subsecuente establecimiento de otras
empresas transnacionales.
Si abordarnos este tema en concreto es porque
también en una economía periférica se da el agrupamiento industrial, sólo que aquí se desenvuelve en
forma fragmentada y dislocada, es decir, al darse una
sinergia exógena en el modelo, cada empresa transnacional registradora de una marca original (IBM,

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 l MAYO-AGOSTO 2004

HP, etc.) o de las propias empresas subcontratistas (Solectron, Flextronics, Jabil Circuit,
etc.) se agrupa en torno al interés de subcontratar y desarrollar sus proveedores para sus
propias cadenas productivas.
La característica de estos
agrupamientos es que existe una
empresa líder o núcleo que alienta la política de subcontratación,
dependiendo de sus necesidades
y exigencias en cuanto al plan de
sus propias estrategias, tanto productivas y administrativas de la
misma planta filial o de su corporativo central.
Es cierto que el bautizar a
la industria electrónica que se
desarrolla en Guadalajara corno
el Valle del Silicio es un símil pretencioso del que se
da en el estado de California, Estados Unidos o en
las inmediaciones de Boston, Massachussets, cerca
de la ruta 128.5

El Silicon Valley se considera como un ejemplo paradigmático de
los procesos de reestructuración territorial de la industria y que está
asociado al surgimiento de las llamadas tecnópolis y de los nuevos
distritos industriales. La base para el desarrollo de estos nuevos complejos, aglutinadores de una gran cantidad de empresas, se sustenta
en la generación de sinergias que determinan la estructuración de
distintas redes de individuos, organizaciones e instituciones y un
medio innovador que permite impulsar estrategias de organización y cooperación entre los diferentes participantes (por ejemplo Estado-universidad-empresas privadas). En Estados Unidos,
44 empresas de las reportadas por la revista Furtune en su lista de
las 500 corporaciones más grandes del planeta tienen su base en
California, y de éstas 17 tienen sus oficinas centrales en Silicon
Valley. En este centro industrial de alta tecnología, ubicado en la
Balúa de San Francisco, radican cinco de los ocho productores
estadunidenses de semiconductores y diez de las treinta principales compañias de información. Cerca de 1,500 de los 2,500
negocios de la electrónica más grandes del país también se localizan alú; participan firmas reconocidas como IBM, Apple,
Hewlett-Packard, Sun Microsystems, lote!, entre otras.

5

TRAYECTORIAS

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

Sin embargo, hay que reconocer que este Valle
del Silicio jalisciense tiene su propia adaptación, al cumplir con los parámetros fijados por la industria mundial. Como acertadamente lo señala Cohen ( 1998: 70):
En una época en que la irúormática permite que la producción combine procesos de fabricación mucho más
descentralizados, la admisión de partes se vuelve mucho
más fleXIble que en la época de la producción de masas.
Ahora es pos1ble llamar a una multitud de subcontratistas
para llevar la contabilidad y para el diseño de los productos [...] Se implementa irremediablemente un proceso
de segmentación de los mercados, de los productos y
de las personas. Cada unidad de producción se vuelve
un subconjunto homogéneo de un proceso mucho más
amplio.

Rescatarnos de esta cita lo referente a las unidades de producción esparcidas en el espacio mundial y que corresponden concretamente al caso de la
IBM-Guadalajara y Hewlett-Packard, que represen-

101

�ÁMBITO

ÁMBITO
El cluster de Guadalajara

tan un subconjunto homogéneo de un proceso más
amplio; y el estar interrelacionadas organizativamente
con sus corporativos en el ámbito mundial les permite mantenerse en los más altos niveles de competitividad internacional y responder a las exigencias de
las técnicas modernas: como Justo a Tiempo OIT),
Respuesta Rápida (QR), Respuesta Eficiente al Cliente (ECR), Inventarios Manejados por el Proveedor
. (VMI).
Las transacciones o redes de intercambio que
imperan en el mundo se manifiestan a través de agrupamientos industriales, y éstos son proclives, por su
estructura y organización productiva, a funcionar por
medio de un centro ordenador (transnacionales) que
impone su estrategia a todas las empresas subordinadas. La casa-matriz señala limites a las iniciativas
de sus filiales y logra hacer compatibles con su propia estrategia, las de las firmas que se le asocian en
participación. Como lo explica Perroux ( 1982: 25),
la empresa transnacional desarrolla sus actividades a
través de redes, cuyo funcionamiento consiste en:
Cuando el espacio económico inicial de su actividad no le
procura la ganancia objetiva de su estrategia, la gran empresa puede desplazar sus fuentes de aprovisionamiemo
(inputs) y las ventas (outputs); en uno y otro caso ella cambia de mercados o a veces los crea. F.so puede pasar en la
misma nación o extenderse luego a otras. Entonces no
sólo son transnacionales, sino que además están asociadas en ciertas simbiosis con el &amp;tado nacional emisor y
en una simbiosis con los Estados nacionales receptores.

Extendiendo el concepto de redes, y siendo más
meticuloso en su tratamiento, Castells (1997) señala
que éstas se organizan en las posiciones de los actores, ya que se forman en sociedades desiguales, segmentos de la sociedad, grupos sociales e individuales.
Por su parte, Veltz (1994: 172) lo ilustra de la
siguiente manera: "La gran empresa, y más concretamente la de la gran empresa 'solar' reúne en tomo
a ella una nebulosa de proveedores, de subcontratistas

102

El cluster de Guadalajara

y de empresas colaboradoras, según el modelo de la
cuasi-integración vertical".
Esta cita es ilustrativa porque refleja con exactitud cómo está operando el agrupamiento industrial en
una región periférica, como es el caso de la industria
electrónica en la región metropolitana de Guadalajara,
donde dicho sector se agrupa para subcontratar; es
decir, que la estructura de subcontratación es una
red de relaciones en la que la empresa (contratista)
solicita a otra empresa (subcontratista) que realice,
bajo determinadas especificaciones, la transformación, fabricación, acabado adicional de materias o
piezas, ensambles o subensambles para su integración a un producto final que será utilizado o comercializado por el contratista.
En el caso de los países periféricos, el modelo
que predomina es el de formación de redes de subcontratación o de franquicia, que gira en tomo a grandes empresas; en cambio, en países centrales, como
Japón, que es el caso más ilustrativo, el fenómeno es
diferente, pues el modelo de redes multidireccionales
es aplicado por pequeñas y medianas empresas.
Así tenemos que en el nuevo paradigma organizativo existen redes empresariales bajo diferentes formas, en diferentes contextos y de expresiones culturales distintas. Las redes basadas en la familia de las
sociedades chinas y el norte de Italia; las empresariales
que surgen de los complejos de los medios de innovación, como SiliconValley; las comunales jerárquicas del
tipo keiretsu (redes verticales) japonés; las redes organizativas de integración vertical obligadas a adaptarse a
las realidades del tiempo; y las redes transfronterizas
resultantes de las alianzas estratégicas entre firmas.
Ahora bien, por lo que respecta a la región metropolitana de Guadalajara, el concepto de aplicabilidad al sistema productivo o de agrupamiento industrial da paso a un modelo híbrido que nos permitirá
definir una realidad formada y adaptada a las condiciones específicas de cada contexto.
Bajo esta perspectiva, la hibridación quedaría
explicada de la siguiente manera: las estructuras de

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

control en el mundo de los negocios se desarrollan
con diferentes pautas y patrones, es decir, cualquier
agrupamiento industrial dependerá de las particularidades de la estructura industrial de la región, así
como de su propia organización social e incluso de
una multitud de fuerzas extraeconómicas que determinan su dinámica y forma de operar.
Respecto al agrupamiento industrial o cómo
se despliega la empresa red en la RMG, cabe insistir
que este proceso es producto de una desintegración
territorial de los procesos de trabajo, en los cuales,
las distintas fracciones del capital mundial aprovechan diferencialmente las ventajas comparativas y
competitivas de los espacios económicos existentes.
Esto se ejemplifica en el caso de la maquiladora instalada en México, y que se identifica como una
región subsidiaria. La peculiaridad de esta vía es que
se forman áreas productivas especializadas o monosectoriales orientadas hacia la exportación, con débiles vínculos inter-firmas en su territorio.
Por lo que toca a la aplicación de cluster, Porter
señala que tanto el sector privado como el gobierno
deberían trabajar conjuntamente para terminar de construir los clusters ya existentes, puesto que los negocios
que abarcan un exitoso avance tecnológico no trabajan
en un vacío, sino dentro de un medio donde ya hay una
base de actividades relacionadas en su giro.
Pero si nos ajustamos a la definición de Porter
(1998: 78), acerca de lo que es un cluster, se verá que
la industria electrónica encaja muy bien con el concepto empleado:
Los clusters son concentraciones geográficas de compa-

ñías e instiruciones interconectadas dentro de un campo
particular. Éstos abarcan una serie de industrias unidas y
de otras entidades importantes para la competencia. Por
ejemplo, éstos incluyen proveedores de insumos especializados, tales como los componentes, la maquinaria y los
servicios, y los proveedores de la infraestructura especializada. Con frecuencia, los clusters se extienden fluyendo
hacia los canales y a los clientes y, laterahnente, a las ma-

TRAYECTORIAS I AÑO Vl, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

nufactmas de productos complementarios y a las compañías industriales relacionadas con los insumos comunes, de tecnologías y destrezaS. Por último, muchos de los
clusters incluyen al gobierno y otras instiruciones: universidades, agencias de establecimiento de estándares, capacitación vocacional y asociaciones de mercado que proveen capacitación especializada, educación, investigación
y soporte técnico.

La aplicabilidad del cluster es similar al concepto de unidad transnacional que emplea Perroux
(1982), consiste en unidades, no compañías, sociedades o firmas; se trata pues de unidades privadas,
simples o complejas, macrounidades o grupos, eventualmente en relaciones duraderas con unidades pú-

103

�ÁMBITO

ÁMBITO

El cluster de Guadalajara

El cluster de Guadalajara

blicas y beneficiándose en todos los casos con la infraestructura y las organizaciones colectivas.
El principal rasgo estructural del cluster en la
región metropolitana de Guadalajara es que está conformado por empresas globales e internacionalmente
competitivas, que realizan parte de sus actividades de
la cadena de valor fuera del país receptor, capitalizando así sus beneficios que derivan del hecho de disponer de una red internacional.
Y como dice Porter, dentro de los clusters es
vital que haya una compañía, "una base hogar" (IBM;

La presencia de las
principales empresas líderes
en el mundo en
Guadalajara hace
atractiva la región para
que se mantenga viva la
fuerza centrípeta que atrae
a más transnacionales.
HP, etcétera) creando y renovando los servicios, pro-

ductos y procesos de la compañía. El ideal es que
surja "un cluster en Guadalajara con factores locales", como el del Silicon Valley en California, Estados Unidos.
Sin embargo, como ya se explicó, la región
metropolitana de Guadalajara (economía de aglomeración), tiene todas las condiciones para que se formen redes empresariales, pero con capitales extranjeros. En síntesis, no es lo mismo el Silicon Valley de
California que el jalisciense; pues en este último, la

104

organización industrial establecida es una barrera de
entrada importante para nuevos proveedores potenciales. Las empresas de marca establecidas han integrado su propia red de proveedores extranjeros con
procesos, partes y componentes importados, por lo
que los costos para proveedores potenciales locales y
nacionales son extremadamente altos.

EMPRESAS ELECTRÓNICAS
EN EL VALLE DEL SILICIO
El modelo de desarrollo de la industria electrónica
en Guadalajara, similar al de otros sectores como el
automotriz, está dominado fundamentalmente por
firmas transnacionales estadunidenses, con fuertes
enlaces hacia atrás y hacia delante y con limitado
desarrollo de subcontratación de redes en el país receptor (Piore y Ruiz, 1998).
En las páginas siguientes veremos cómo empieza a configurarse la industria en la región metropolitana de Guadalajara, qué empresas la integran y cuál
es el origen del llamado Valle del Silicio mexicano.
Las empresas que conforman la industria electrónica han crecido cuantitativamente. En 1989 había 30 empresas de este sector en el estado; y en 1997,
47. Ahora bien, de acuerdo con datos de la Secretaria de Promoción Económica del Estado de Jalisco
(Seproe, 2001), en el 2000 encontramos un poco más
de 150 empresas electrónicas que dan empleo a ochenta mil jaliscienses. 6 Empresas clasificadas según categorías utilizadas por la Cámara Nacional de la Industria Electrónica de Telecomunicaciones e Informática (Caneiti, 2000): Original Equipment
Manufactures, Contract Manufactures y Specialized
Suppliers.
• Empresas que tienen que ver directa o indirectamente con el
sector metal-mecánico, eléctrico y electrónico. La industria desarrolla una dinámica de fusiones y alianzas empresariales que es
casi imposible estimar con precisión su número exacto. También
había que agregar no sólo las empresas de giro productivo, sino
las de servicios o comercializadoras.

TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 I MAYOAGOSTO 2004

La presencia de las principales empresas líderes en el mundo en Guadalajara hace atractiva la región para que se mantenga viva la fuerza centrípeta
que atrae a más transnacionales, pues en términos
relativos, de 1989 a 1997, ha crecido en 100% el número de empresas con capital extranjero.
El Valle del Silicio mexicano se remonta a 1968
con el arribo de Motorola (On Semiconductor), empresa de microelectrónica que procesa silicio para
producir componentes y semiconductores, más tarde se le unirán IBM (1975), Hewlett-Packard (1982),
Kodak ( 1985) y Lucent Technologies ( 1990), empresas fabricantes de equipo original (OEM's) que
han servido de impulso para atraer a otras empresas
de capital extranjero y de menor tamaño, que les proveen de insumos y componentes que antes se fabricaban en el extranjero.
La instalación de estas primeras empresas subsidiarias produjo un fermento especial para la multiplicación de empresas dentro de la industria electrónica. Sólo que además de las subsidiarias se instalaron
otras de creación inducida (spin-offs), impulsadas por
subsidiarias de grandes empresas transnacionales, que
han encontrado redituable instalar en la región parte
de sus procesos productivos; y acogidas por el gobierno estatal, que ha visto este sector como estratégico. De ahí que haya utilizado como magnetos a las
firmas de nombre internacional asentadas en la región, para atraer inversión al enclave, promocionando
las ventajas competitivas que ofrece Jalisco para que
otras empresas decidan instalarse.
De acuerdo con el presidente de la Delegación
Regional de Occidente de la Cámara Nacional de la
Industria Electrónica, Telecomunicaciones e Informática (Canieti, 2000), "la estrategia de atraer inversiones ha funcionado, pues las diez Contract Manufacturers (CM's) más grandes del mundo se han
instalado en los dos últimos años y medio", este volumen de fabricación que las CM's generaron permitió
invitar a proveedores especializados de partes y componentes (Specialized Suppuers, SS's), asi como a proveedores de servicios especializados (Rico, 1999).

TRAYECTORIAS i AÑO VI, NO. 15 1 MAYOAGOSTO 2004

Un factor macroeconómico determinante en el
desarrollo de la industria es el de los cambios a la ley
de inversión extranjera realizados en 1985, y que ha
servido como detonante para el aumento de las inversiones extranjeras, particularmente en la electrónica.
Las inversiones y ampliaciones de IBM-Guadalajara desde 1985, debido particularmente a la estrategia de la misma empresa y a los cambios en el
marco institucional (apertura, liberalización, desregulación), han generado un cambio cualitativo para
la región, permitiendo identificar la compleja y creciente red de empresas, relacionadas particularmente con la computación.
Las principales empresas en el ramo de la electrónica establecidas en la región, las encontramos en
105

�ÁMerro
El cluster de Guadalajara

ÁMBffO

El cluster de Guadalajara

primeros fabricantes de equipos originales (OEM's),
como IBM, HP, Motorola, Lucent Technologies
(Philips) y NEC, que desarrollan equipos originales,
etiquetándolos con marca propia o con marca de otra
empresa.
En su composición, este sector de la industria
electrónica no sólo ha registrado un nivel rápido en
estos últimos cinco años, sino que también se ha reestructurado industrialmente.
Fenómeno que ha permitido que actualmente
se manufacturen PC's, notebooks, software, discos
compactos fotográficos, impresoras láser, teléfonos
celulares, discos flexibles, tarjetas de circuitos impresos, harneses, máquinas contestadoras de teléfono,
filmes fotográficos, componentes y ensambles electrónicos.
En los últimos años de los noventa, la nueva
configuración productiva de la industria electrónica
cuenta con mayor sofisticación y diseño de productos, sobre todo porque se han extendido en el ámbito
mundial criterios que hacen eficiente el proceso productivo: como el justo a tiempo, que modifica los estándares organizativos, laborales y de especialización

Actualmente existen en este
lugar 150 empresas
especializadas en diferentes
áreas y que son proveedoras
de productos directos)
indirectos y servicios a la
industria de la electrónica.

flexible en el trabajo y en la propia naturaleza productiva de las empresas, y que da como resultado
final, ofrecer productos de mayor valor agregado de
los que se hacían en la década de los ochenta.
Y es que, comparativamente con el de 1989, el
nivel de tecnologia empleada por las empresas localizadas en la RMG ha crecido; sin embargo, habría
que preguntarnos si este ritmo de crecimiento también lo encontramos en el valor agregado en los productos que fabrican las empresas extranjeras, sobre
todo porque los insumos que se emplean para estos
productos, cada vez más sofisticados, tienen un contenido mínimo o casi nulo de la econonúa regional o
nacional.

Es así como podemos apreciar que desde hace
más de treinta años se asentaron las principales empresas de la electrónica; pero en los últimos cinco
años ha crecido aceleradamente el número de empresas involucradas con el sector, convirtiéndose esta
industria, en un polo de atracción para la inversión
extranjera directa.
Desde el establecimiento de los primeros fabricantes de equipos originales (OEM's) en el Valle
del Silicio mexicano: IBM, HP, Motorola (ahora ON
Semiconductors), se han venido desarrollado empresas apoyando el desarrollo y productividad del sector, CEM's ( Contract Electronic Manufacturer) y SS's
(Specialized Supplier). Actualmente existen en este
lugar 150 empresas especializadas en diferentes áreas
y que son proveedoras de productos directos, indirectos y servicios a la industria de la electrónica.
La cuestión es que después de casi treinta años
de consolidada la industria electrónica en la RMG,
la totalidad son de capital transnacional, instrumentando alianzas en razón de un territorio funcional y
siguiendo los criterios de expansión de la red global
en la econonúa mundial. Tal es el caso del Valle del
Silicio mexicano, que crea una sinergia interna para
cumplir con los parámetros fijados por la industria
mundial, formando áreas productivas especializadas
o monosectoriales, orientadas exclusivamente a la

TRAYECTORIAS

I

ANO VI, NO. 15

1

MAYO-AGOSTO 2004

exportación, con débiles vínculos productivos y escaso aprendizaje tecnológico para beneficio
de la región receptora.

CONCLUSIONES
El principal aporte de este trabajo ha consistido en abarcar el
objeto de estudio bajo la perspectiva sistémica tratando de entreverar las diversas escalas de interacción de los fenómenos que
se conjugan para dar un tipo
muy peculiar de industria local.
Asimismo, ese enfoque sistémico
permite entender la lógica de las
interacciones desde la que ocurren el nivel del financiamiento
y sus regulaciones hacia abajo, a
partir del FMI y el Banco Mundial, hasta las que tienen lugar a partir de unas cuantas empresas gigantes
que imponen procesos y demandas con criterios que
tienen poco que ver con las dinámicas locales y regionales.
Se ha estudiado cómo el sector electrónico a
diferencia de otros, requiere implementar relaciones
ínter e intrafirma que representan, al fin de cuentas,
complejas operaciones de intercambio accionario y
apalancarniento que sirven para completar grandes
estrategias empresariales que tienden a incrementar
el poder económico de los grandes conglomerados
internacionales.
Las fusiones o coinversiones son mecanismos,
mediante los cuales es posible la unión de dos o más
empresas independientes para formar una sola compañía; en este caso ambas, o el grupo de empresas
que desean fusionarse en términos y condiciones más
favorables, con el objetivo de incrementar su presencia y dominio en el mercado y a un menor costo de
operación.

TRAYECTORIAS I ANO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

Estas estrategias representan una defensa, o lo
que en términos de teoría económica neoclásica se
llama barreras de entrada, que impide que otros competidores puedan entrar no sólo al mercado general
de un producto sino, sobre todo, tener la posibilidad
núnima de competir con éxito en un nicho de mercado especializado.
Por otra parte, resulta que para que la industria electrónica tenga un desarrollo industrial exitoso, éste no se logra solamente por medio de factores
en el nivel micro de las empresas y en el nivel macro
-de las condiciones macroeconómicas en general-,
sino que es necesario, además, la existencia de medidas especiales por parte del gobierno y de instituciones no gubernamentales (como la Cámara Nacional
de la Industria Electrónica de Telecomunicaciones e
Informática -Canieti), encaminadas al fortalecimiento de la competitividad de las empresas (nivel meso),
en donde la capacidad de articular políticas de promoción en los niveles meso y macro, dependen de
estructuras políticas y económicas fundamentales, y

107

�ÁMBITO

MEMORIA VIVA

El cluster de Guadalajara

de una constelación de actores nivel meta (identidad
regional, capacidad estratégica de los empresarios). -&amp;,-,

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El quehacer cotidiano
por un mundo diferente
Catherine Clément, las luchas intelectuales
y no intelectuales
}OSÉ MARÍA INFANTE

Poseedora de una gran trayectoria
intelectual, Catherine Clément ocupa un
lugar relevante en la, divulgación del
pensamiento de las ciencias sociales. Pero su
tarea no se ha circunscrito a la, divulgación;
también participa, activamente
comprometida, en acciones que llevan a una
nueva organización de la,s ciencias y, por
consiguiente, a una reubicación del rol de l,os
científicos sociales. Su trabajo muestra que
también en la, vida de todos l,os días se puede
aportar a esas modificaciones.
Ca(herine Clément es una singular pensadora a quien ws lectores deben una treintena de olYras que
van del ensayo a la narrativa, de lafiwsofía al psicoanálisis, o de la ciencia a laficción.Antropówga,
literata y psicoanalista, anuda en sus muchos oficios las helYras de un pensamiento que convoca a la
inteligencia. Nació en París al fiw de la segunda guerra mundial, aunque ella ha dicho tener la
misma edad de Michel Foucault -quien había nacido también en París, pero muchos años antes,
como se sab~. Su extensa producción novelística cuenta con best sellers como El viaje de Teo, un
francés adolescente que da la vuelta al mundo de las religiones como un a,cto a la vez iniciático y de
curación, pero el éxito editorial de aq_uelws no sepulta a la ensayista prolífica a quien las ciencias
sociales contemporáneas deben piezas como su biografía de Claude Levi-Strauss y Vidas y leyendas
de Jacques Lacan.

108

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 I MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS

j AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

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�MEMORIA VIVA
El quehacer cotidiano por un mundo diferente

-

En mi generación, que
es la generación que
tiene 20 años de edad
en 1960, ni Simone de
Beauvoir ni Sartre nos
interesaban, al
contrario, sentíamos
asco del
existencialismo, Sartre
no era para nada un
héroe para nosotros.

MEMORIA VIVA
El quehacer cotidiano por un mundo diferente

Usted l,a escrito varios libros -más de cuarenta- no los conozco todos,
pero me parece que sólo l,a dedicado dos de ellos a personas, uno a Claude
Lévi-Strauss y otro a Jacques Lacan.
No, no, realmente, hay un tercer libro, hay otros, hay uno sobre Philippe
Sollers.

Philippe Sollers, de acuerdo. ¿Por qué haber escogido a Lacan y LéviStrauss y Sollers, y no a Simone de Beauvoir, Foucault o Derrida?
Bueno, escribí el primer libro sobre Lévi-Strauss y el primer libro sobre
Lacan en francés y, treinta años, casi cuarenta años después, he escrito
otro libro sobre Uvi-Strauss, entonces han sido dos en total, uno cuando
era muy joven y otro ahora que lo soy mucho menos.
¿Por qué Uvi-Strauss? Porque en mi generación, que es la generación que tiene 20 años de edad en 1960, ni Simone de Beauvoir ni Sartre
nos interesaban, al contrario, sentíamos asco del existencialismo, Sartre
no era para nada un héroe para nosotros. Entonces, Sartre y Simone de
Beauvoir no eran opciones. Sartre y Simone de Beauvoir volvieron bajo
la luz de los reflectores luego de mayo del 68. Pero le hablo de antes de
mayo del 1968, y antes de 1968, están en el olvido, sólo regresan con
1968 y la izquierda proletaria maoísta, cuando bajan a la calle a vender el
periódico. Cuando Sartre se sube a un tonel con un altavoz en las barricadas del 68, ya es un anciano. Michel Foucault no me caía nada bien y

yo tampoco a él, nos llevábamos muy mal, entonces no tenía ninguna
razón. Escribí algunos artículos sobre Foucault, pero no teníamos ninguna simpatía el uno por el otro, y como al final de cuentas teníamos la
misma edad, no tenía por qué hacerle favores, y tampoco tengo mucha
admiración por su obra filosófica. Me parece muy buena su obra de historiador, pero en conjunto, no siento que tenga la grandeza de Lévi-Strauss. Ahora,
¿por qué hice un libro sobre Sollers? Porque llevaba años y años llamándome la atención, es un personaje extraordinariamente juguetón, esquivo, y
que conozco, ambos teníamos 20 años cuando nos conocimos, y un día
me harté de este indefinible Sollers y le dije: "Ahora, manos a la obra"; le
dije a Sollers que hiciera este libro conmigo para saber quién era. Y lo
hicimos juntos, y resultó muy divertido hacer esto con un contemporáneo, muy divertido.

Ahora bien, Lacan. Si la traducción que tengo es fidedigna, usted dijo que
Lacan no sólo había sido agredido verbal, sino físicamente.
No, nunca ha sido agredido fisicamente, ¿por sus ideas, quiere decir?
Que yo sepa, nunca, nunca, sí se enfrentó a protestas, pero no es lo mismo, vi pasar bolitas de papel, pero no es casi nada, no es un bastón. ¿Por
qué me hizo esta pregunta?

Porque en el mundo intelectual francés, los ataques son ...
Yo quiero contarle cómo yo fui agredida en la Universidad de Vincennes,
donde daba clases. Estaba trabajando en la Sorbona y daba clases en
Vincennes, y me agredió un comando, era en la época del inicio de la
rebelión de los homosexuales. Había un comando de homosexuales que
me agredió con cadenas de bicicletas, lo cual es mucho más peligroso, y
ese día sí tuve mucho miedo. Pero no era algo intelectual, obedecía más
bien a pulsiones.

Desde Lacan, me parece que el psicoanálisis en Francia
una crisis...

l,a

atravesado

Sabe, me parece que, desde Freud, el psicoanálisis está en crisis permanente.

¿Cómo percibe la situación actual del psicoanálisis en Francia?
No la percibo, formo parte de ella. No que yo sea psicoanalista, pero la
crisis actual no está en el seno del psicoanálisis, sino que se da entre los
psicoanalistas, los psicólogos y los psicoterapeutas por un lado, y el gobierno, por otro. Hace algunos días, el gobierno, o más bien un legislador,
hizo votar una enmienda prohibiendo la práctica del psicoanálisis a quie-

llO

lRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

lRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

La crisis actual
no está en el seno del
psicoanálisis, sino que
se da entre
ws psicoanalistas,
!,os psicówgos y los
psicoterapeutas
por un lado, y el
gobierno, por otro.
111

�MEMORIA VIVA
El quehacer cotidiano por un mundo diferente

MEMORIA VIVA
El quehacer cotidiano por un mundo diferente

nes no son médicos o psicólogos clínicos. Y es una cosa totalmente nueva, es una crisis de un género nuevo; hasta la fecha sólo había habido
intentos, tentativas, pero todos los gobiernos habían dado marcha atrás, y
ahora la enmienda fue aprobada, votaron a favor, por lo que nos encontramos en Francia en una situación realmente nueva. Ya no se trata de la
crisis teórica en la que la gente se desgarra, es toda una profesión contra
el gobierno y el parlamento. Así ha sido desde hace un mes, y es muy
interesante porque ya no le puedo hablar de la crisis dentro del psicoanálisis. No sabemos de dónde procedió esta enmienda. El diputado que
promovió esta enmienda es un médico otorrinolaringólogo. Él dice que
es para evitar las sectas: es probable que, en su familia, hubo un problema con una secta, pero, sea como fuere, se aprobó. Pero se aprobó a las 2
de la mañana, cuando ya no quedaba nadie en la Asamblea y nadie pensó
en lo que significaba. Pero ahora ya empezó la batalla y formo parte muy
activamente de esta batalla en contra de la enmienda.

Me parece que ha escrito acerca de Lévi-Strauss en términos muy afectuosos...
Por supuesto, sabe, es como mi abuelo.

¿Ha sido estudiante de Lévi-Strauss?

Cuando me llamó y
me dijo: "Habla
Claude LéviStrauss". }ó le
contesté: "Claro) y yo
soy Napoleón" y le
colgué. Es que tenía
20 años.
1.1.2

No podemos decir eso. Lo conozco desde 1962, cuando aprobé la agregación [máximo nivel del magisterio francés] de filosofia. Tenía que presentar una larga lección ese día y decidí hablar de Lévi-Strauss, al que
muy poca gente conocía en ese entonces en Francia. Tenía 19 años, era
una niña. Lévi-Strauss se enteró, acabé primera de la generación gracias
a esa gran lección. Él fue quien me buscó. Luego asistí a su seminario y
trabamos relaciones, que no podríamos calificar de profesor a estudiante,
porque inmediatamente han sido muy afectuosas. Pero él fue quien me
buscó.Y estaba tan sorprendida cuando me llamó y me dijo: "Habla Claude
Lévi-Strauss".Yo le contesté: "Claro, y yo soy Napoleón" y le colgué. Es
que tenía 20 años, a los 20 años, si le habla un ídolo suyo, no lo cree, y
volvió a llamar y era realmente él.

Aquí en México, varias personas critican a Lévi-Strauss sin haber leído
jamás "fo que escribió.

Sí, eso es así desde hace mucho tiempo. Los anglosajones lo critican de
forma muy terminante, con verdaderos argumentos, y muchos anglosajones han criticado a Lévi-Strauss, y creo que es algo que refleja la
política, a mi parecer, porque existe desde el principio del siglo XX un
antagonismo fundamental entre la antropología francesa y la antropolo-

TRAYECTORIAS

AÑO VI, ~MAYO-AGOSTO 2004

gía anglosajona. Ahora, si lo hacen sin haber leído a Lévi-Strauss, es su
problema. Pero es una cosa que me parece muy interesante, esta dialéctica entre los dos rostros de la antropología, y es algo que me parece necesario, que me parece realmente bueno.

En Le féminin et le sacré dice que pasó doce años en el extranjero...
Me encanta la idea de que haya leído este libro, me conmueve mucho.
Efectivamente, pasé doce años en el extranjero en puestos diplomáticos
con mi pareja, que era embajador.

¿Pero en esos países no trabajó con grupos allí?
Sí, claro que sí, es más, lo hice gratuitamente, sin que me pagaran, en
todos los lugares donde estuve, ofrecí, regalé un seminario de posgrado a
una universidad. Entonces, en Nueva Delhi, propuse durante cuatro años
un seminario en inglés en el Departamento de Ciencias del Lenguaje,
que era el departamento en el que se estudiaba el psicoanálisis. Tuve estudiantes durante cuatro años. En Viena, di en francés o en alemán un
seminario en el Departamento de Teatro. ¿Por qué allí, quién sabe?, pero
ellos me pidieron. En Dakar, en Senegal, di un seminario en francés en la
Universidad Cheikh Anta Diop, di un seminario de tres años extremadamente interesante con jóvenes de primer año y ex estudiantes míos quienes se habían vuelto directores de departamento, colegas de filosofia, inspectores de la educación nacional francesa, en suma, un público maravilloso, y di un seminario de tres años sobre la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, artículo por artículo, y eso fue realmente una labor
muy interesante. Todo eso gratuitamente, me importa mucho.

¿ú parece que el machismo en Francia es más importante que en otros
países?
No sé cómo esté España ahora a este respecto, lo que sí le puedo decir es
que me impresiona el machismo en México, aparece en todas las cosas,
hasta en los detalles más pequeños de la vida diaria. No hablo tanto de las
relaciones, pero todo está hecho así; en muy numerosos detalles parece
que aquí, en México, ninguna puerta está abierta. No necesito que me lo
digan, sé verlo. No he estado en España desde hace muchos años, creo
que las cosas han cambiado mucho. En Francia, me parece que depende
de las generaciones. Por ejemplo, la generación de las mujeres que tienen
hoy 50 años de edad. Yo tengo 65 años de edad, soy mucho mayor, pero
la generación de las mujeres quienes tienen hoy 50 años se siente muy
sola, por haber luchado demasiado contra los hombres, y me parece que
se lo merecía. La generación de las mujeres de 40 años de edad ha sido

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYOAGOSTO 2004

�MEMORIA VIVA
MEMORIA VIVA
El que"hacer cotidiano por un mundo diferente

El que"hacer cotidiano por un mundo diferente

más prudente y se ha topado como yo con problemas, que calificaría de
problemas de seres humanos, claro está, son problemas entre hombres y
mujeres, de todas formas. Pero las generaciones siguientes me parecen
muy liberadas de todo esto, entonces, ya ve que no sabría contestarle más
que generación por generación. Lo único es que todo el énfasis está puesto
sobre la gente que tiene 50 años o 55 de edad, porque sabe que, en Francia, llegaron masivamente; los Baby Boomers -como decimos- llegaron
tan masivamente en Francia que ocupan todos los puestos de responsabilidad. Entonces, la luz de los reflectores está puesta sobre ellos. La generación más joven es muy distinta. Ahora bien, le digo todo esto basándome en la gente a quien conozco, es decir, mis hijos, mis nietos y las
amistades que tengo, y también a los jóvenes consejeros de Jacques Chirac,
los conocí muy jóvenes y para nada son así, aún la hija de Chirac, para
nada es así. Parece que el problema se resolvió.

La generación de las
mujeres quienes tienen
hoy 50 años se siente
muy sola por haber
luchado demasiado
contra /,os hombres,
y me parece que
se /,o merecía.

Y ¿qué le parece el sistema de cuota entre géneros?
No funciona, no funciona, es algo que no funciona, así de fácil. Yo no dije
nada al respecto, quería ver, no dije sí ni no, no me pronuncié a favor o en
contra, por principio, tampoco estaba muy a favor, sólo dije: "Hay que
ver". Y ahora ya vimos. Sabe, el punto también es que las mujeres no
tienen ganas de entrar en política, y los hombres, tampoco, porque ha
habido demasiados enjuiciamientos; muchos hombres políticos han sido
amenazados con ir a la cárcel o hasta han sido encarcelados, hay menos
gente atraída por la política ahora, por lo que creo que hay que esperar
un poco, y vale tanto para las mujeres como para los hombres.

Usted ha tenido bastante experiencia con los africanos y los indios. ¿Cómo
percibe la globalizacíón desde el punto de vista africano?
Fuera de Senegal, en África, conozco Mali y Camerún; Mali bastante
bien y Camerún menos. ¿Qué le puedo decir? No me gusta mucho expresar una opinión sobre problemas generales, prefiero pensar en cosas
que vi. En Camerún, me encargaron llevar a cabo una inspección de los
pueblos pigmeos (¿sabe quiénes son los pigmeos?, los hombres de baja
estatura), porque hay un largo oleoducto que sale de Chad y llega hasta
el mar cruzando Camerún y toda esta zona es una zona de población
pigmea. Me encargaron ir a ver cómo pasaban las negociaciones entre
los pigmeos Y el Banco Mundial, que estaba involucrado en el proyecto.
Llegar a donde viven los pigmeos es toda una expedición, hay que caminar horas Y horas en la selva para dar con los campamentos, y me acompañaban un nutricionista holandés, un etnólogo camerunés especializado en los pigmeos, un arqueólogo francés, porque hay excavaciones en el

114

TRAYECTORIAS

+

AÑO VI, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

recorrido del oleoducto y ¿quién más? También estaba el embajador de
Francia, pero ésa es otra cosa. Pero me percaté de que, aparte del embajador de Francia, el arqueólogo, el nutricionista y el antropólogo eran
pagados por la compañía Exxon, porque Ex:xon se encargaba del proyecto. Llegamos a un pueblo donde estaba un viejo jefe pigmeo gruñón, de
mal humor, muy cómico, un gran brujo, y explicó muy claramente que
no quería que su pueblo, o más bien su campamento porque, si entendí
bien, cambiaban de campamento cada dos años, no quería que su campamento estuviera a más de 500 metros del oleoducto porque allí era
donde estaban los antibióticos, las medicinas, y el tipo era un curandero,
entonces ... La última negociación que quedaba entre él y Ex:xon era un
árbol de plátano, un pequeño platanar en el que sólo quedaba un plátano,
presencié la negociación y me pareció muy interesante. No tengo nada
que criticar al respecto, el arqueólogo había realizado las excavaciones,
los pigmeos, creo, y lo que le voy a decir es algo muy delicado, los pigmeos estaban protegidos contra sus antiguos amos bantús, porque los
pigmeos fueron esclavos de otros africanos, los bantús, y me pareció que
les había hecho bien a los pigmeos fungir como intermediarios entre los
dos, ése ha sido un ejemplo del bien que puede hacer la globalización y
fue algo a lo que asistí personalmente. En Dakar, en Senegal, no vi que la
globalización fuera dañina tampoco; me parece que depende mucho del
lugar del mundo. En Mali, causa enormes estragos, porque Mali es productor de algodón y, como lo sabe, las más recientes negociaciones de
Cancún fueron obstaculizadas por temas como el algodón y los subsidios agrícolas, pero más que nada el algodón. En Mali, los daños han sido
considerables, entonces ya ve que no puedo contestarle de forma general
para África, puedo decirle: "Esto pasó en Camerún, esto en Senegal y
esto en Mali". Nunca hago las cosas de otra forma, y odio que los intelectuales franceses parezcan decidir todo de forma muy general. Yo no soy
así. A usted tampoco le gusta, ¿verdad? ¿Le queda claro mi ejemplo de
Camerún?

Sí. Para regresar a Le féminin et le sacré, creo que dice que lo sagrado es
una inversión permanente...
Frecuentemente, no siempre, pero a menudo, ¿en término de genders,
como dicen en Estados Unidos? ¿En términos de sexo, hombre-mujer?
Sí, es muy frecuentemente el caso.

Es muy interesante su visión de la bisexualidad y de lo sagrado. ¿Nos
puede decir algo más?
Sí, descubrí esto en India. Es un sistema que es totalmente lo contrario de

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15

j MAYO-AGOSTO 2004

115

�MEMORIA VIVA
El quehacer cotidiano por un mundo diferente

Hay un dios
andrógino muy
importante que es
Shiva, es tan
andrógino que una de
sus estatuas más
·conocidas, que se
reproduce por todas
partes en India, está
dividida en dos, un
lado masculino, un
lado femenino.

MEMORIA VIVA
El quehacer cotidiano por un mundo diferente

Occidente. Lo verdaderamente opuesto a Occidente es India. Primero, el
ego -el sujeto- es el enemigo, por lo que hay que hacerlo pedazos para
estar bien, entonces es exactamente lo contrario de Occidente. Luego
está el ciclo de las reencarnaciones, que hace que se pueda ser primero
hombre en una vida y luego mujer en la siguiente; entonces no hay oposición, no es necesariamente masculino o femenino en todas sus vidas,
hay entonces una fluidez que no existe en otras partes, y esto se debe a la
circularidad de las múltiples vidas, además está un dios muy importante,
hay muchos dioses andróginos, pero hay un dios andrógino muy importante que es Shiva, es tan andrógino que una de sus estatuas más conocidas, que se reproduce por todas partes en India, está dividida en dos, un
lado masculino, un lado femenino. Nunca he visto nada parecido, es algo
mucho más fuerte que el hermafrodita occidental, la parte alta femenina,
la parte baja masculina. Aqtú es distinto, vertical, significa que un lado es
hombre, el otro mujer, las ondas no son las mismas y es algo sumamente
impresionante, es una concepción del mundo mucho más perfecta. Se
ven numerosos sacerdotes allí vestidos de mujer, es decir que en la vida
normal, son padres de familia, casados, tienen a su familia, y cuando
ofician, son mujeres, el tiempo que dura la oración. Cuando uno pasa
cinco años en ese universo y que se vuelve común y corriente, es claro
que uno se da cuenta que existe realmente otra forma de considerar el
mundo. Así, son varias formas de concebir el mundo. El Occidente a este
respecto es extremadamente rígido, muy tieso.

En Estados Unidos, hay un estado que pretende regir, por ejemplo, las
relaciones entre profesores y estudiantes en las universidades...
¿Se refiere al políticamente correcto? Sabe, entre los libros que escribí,
estaba una novela, e insisto en la palabra novela, sobre la historia de amor
entre Hannah Arendt y Martin Heidegger. Hannah Arendt, cuando llega
a Nueva York, estamos en 1940, no recuerdo si es 1940 o 1941, empieza
a enseñar en 1943 en Nueva York, bueno no Nueva York, sino en una
pequeña universidad, tenía que dejar la puerta abierta para las clases. Ya
era así, no es una cosa reciente. Dice: "Tengo que dejar la puerta abierta
cuando recibo a estudiantes para que no me acusen de tener relaciones
sexuales con ellos". Y estamos antes de 1945, ya había empezado. A mi
parecer, tiene que ver únicamente con el protestantismo estadunidense,
nada más. Huelga decirle que me parece ridículo.

Francamente,
Heidegger era un
pequeño nazi, muy,
muy pequeño nazi.
Nunca denunció a
nadie, sól,o pronunció
discursos a favor de
Hitler, y aun así, sól,o
fueron dos.

Este romance abarca un probkma difícil, porque él es nazi y ella es judía...
Sí, ella es muy judía, y él ligeramente nazi. No ha hecho gran cosa. Antes
de escribir esta novela, busqué en todas partes. Además, el hijo de Heidegger es un anciano ahora, pero sigue vivo, entonces realmente busqué
con mucho cuidado y lo averigüé todo. Francamente, Heidegger era un
pequeño nazi, muy, muy pequeño nazi. Nunca denunció a nadie, sólo
pronunció discursos a favor de Hitler, y aun así, sólo fueron dos y luego

Sí, pero ¿no le parece que lo sagrado está perdiendo fuerza en Occidente?
Lo sagrado, no, más bien la religión. Por ejemplo, en la Iglesia católica, la
única cosa que funciona realmente bien en la religión católica son las
comunidades carismáticas. Tienen mucho más que ver con el ejercicio
de lo sagrado que de lo carismático y la conocida práctica de hablar en
lenguas, que recientemente ha sido retomada en África, y ésa es una cosa
que qtúsiera contarle sobre África, una cosa que sé porque tengo amigos
en muchas partes distintas, no tiene nada que ver con la globalización,
pero en todos los lugares en los que hay crisis, hay profetas, misas, bueno,
ceremonias, y personas quienes empiezan a hablar en lenguas inventadas, lo que llamamos "hablar en lenguas", y eso se da en todas partes, en
toda África, particularmente en Ruanda y Burundi -que son dos países
que han tenido terribles sufrimientos- aparecen muchas cosas así. En
Francia, en las comunidades carismáticas aparecen estos fenómenos, y
pertenecen al ámbito de lo sagrado. Ignoro totalmente lo que el Papa
piensa al respecto.

1.16

TRAYECTORIAS

I

AÑO VI, NO. 1S

I

MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS

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1.17

-

�MEMORIA VIVA
El quehacer cotidiano por un mundo diferente

MEMORIA VIVA
El quehacer cotidiano por un mundo diferente

Un recrudecimiento
del antisemitismo:, para
nada,:, creo que quienes
dicen esto son personas
que no han
experimentado el
antisemitismo.

dejó de hacerlo. De no ser así, no seáa posible explicar por qué razón
Arendt tiene nuevamente un romance con él a partir de 1950. Si fuera
tan sólo antes de la guerra, no tendría mucho interés. Pero volvió a empezar en 1950. Entonces es algo asombroso. Y Hannah Arendt ha defendido a Heidegger toda su vida. Luego de la muerte de Heidegger, siguió
defendiéndolo. Entonces, efectivamente es un problema dificil, y diría
que es dificil actualmente por motivos de política internacional. Sabe sin
duda que Ariel Sharon alega que Francia en conjunto es un país antisemita.
Y hace eso porque carece de inrrúgrantes. Yo soy judia, parte de mi familia murió en Auschwitz, por lo que tengo derecho a decirlo sin ser sospechada de antisemitismo.

muy fácil de clasificar, un poco antropóloga, un poco psicoanalista, estaba Dominique de Villepin, que aún no era ministro tampoco, y estaba un
gran poeta libanés. Indudablemente, el poder consulta, no cabe duda,
pero no a los sociólogos, porque por ahora, como siempre, desde la desaparición de Bourdieu, no ha quedado mucha gente, sigue su equipo,
pero claro que su equipo no tiene su carisma, entonces es dificil, pero no
cabe duda de que el poder consulta. Tengo a un joven sobrino de 26 años
de edad quien estudia en la Escuela Normal en Francia, que acaba de
escoger la etnología, acaba de hacer su primera investigación de campo
en las Islas Samoa, es especialista de rugby en las Islas del Pacífico. Veo
que la joven etnología no está sola. Me dice que la sociología se ha mezclado con la etnología, pero no sé mucho al respecto.

El antisemitismo es otro problema ...
No, es un invento de Sharon. Por supuesto que es una falacia. Vivo en
Francia, sufrí agresiones antisemitas en 1950, en 1960, en 1970, en 1980
y nada desde entonces, yo, en la calle; recibí cartas anónimas antisemitas
hasta 1980. Desde 1980, personalmente, no me he enfrentado al antisemitismo. Nuevamente, sólo creo lo que veo. Trabajé como periodista durante siete años, en un diario. No creo lo que dice la prensa. Es cierto,
existe, entre adolescentes franceses, un reflejo del problema entre los
israelíes y los palestinos, no estoy ni siquiera segura de que sea nada más
un problema con jóvenes de origen árabe, pero un recrudecimiento del
antisemitismo, para nada, creo que quienes dicen esto son personas que
no han experimentado el antisemitismo. Son jóvenes que no saben. De
hecho, Théo Klein, quien es el más viejo judio francés y quien ha encabezado las instituciones desde hace mucho tiempo, piensa exactamente lo
mismo, que es una historia inventada, y no pasa un día en que no lo diga.
Pienso exactamente como él.

¿Cuál es kJ situación actual de kJs ciencias sociales en Francia?
No puedo contestarle, no lo sé. Seáa incapaz de contestarle.
¿Los sociólogos, los antrapólogos, los intelectuales quienes escriben en Francia sobre kJ sociedad son escuchados por el poder, el pueblo?
Por el poder, sí. El ejemplo que le voy a dar no se vincula directamente
con los antropólogos, pero Jacques Chirac tenía que pronunciar, el año
pasado en la UNESCO, un discurso en tomo al diálogo de las culturas.
Fue cuando empezó a hablarse de la diversidad cultural. Reunió a cierto
número de intelectuales en el Eliseo para un almuerzo de trabajo. Estaba
un escritor miembro de la Academia Francesa, Jean-Pierre Angremy, estaba Luc Ferry, que aún no era ministro, es filósofo, estaba yo, no soy

118

TRAYECTORIAS

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I MAYO-AGOSTO 2004

¿Cuál es su próximo proyecto?
Nunca hablo de esto. Lo único que le puedo decir es que mi próximo
libro saldrá en el otoño y que se tratará de una novela. Es todo.

¿Algo que quiera agregar?
Quiero decir que admiro las universidades mexicanas que he visto porque las universidades francesas están en pésimo estado y las universidades que he visto aquí, al menos en Monterrey, están en excelente estado y
me parece maravilloso, tienen mucha suerte. Ya sabe cuál es la situación
de las universidades en Francia, es mejor en las provincias, pero, me invitaron a formar parte del jurado de defensa de una tesis de doctorado en
Saint-Denis, cerca de Paás, una tesis sobre las crisis de locura de las
madres jóvenes en África Occidental, algo de etno-psiquiatría. El salón
en el que estábamos estaba hundido en la oscuridad, nada funcionaba,
tuvo que venir un técnico. Logró hacer funcionar tres luces al neón; estábamos en la penumbra, para una ceremonia tan importante como la defensa de una tesis, era realmente patético. Entonces, la situación de las
universidades francesas es muy problemática. Me parece que tienen
mucha suerte en México.
Le agradezco infinitamente su deferencia . ..,

Agradecemos a la Alianza Francesa de Monterrey y en especial a su director,
Alban Corbier-Labasse por la colaboración prestada para la traducción al
español de esta entrevista.

TRAYECTORIAS

I

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119

�-

EL TRAYECTO DE LOS DIAS

El laberinto de la publicidad
MARIO NIEVES
Si la escritura, cerno ha querido decir Roland Barthes, es la ciencia de ws goces del
lenguaje, el texto publicitario de televis-ión es su laherinto. Sórdido entramado donde
se acentúa el dilema de la identidad, se ccnfunden ws sentidos y se pierde la
inocencia, la publicidad ccmercial plantea a la sociedad de principios del sigw
veintiuno una serie de quebrantos que ccntaminan la imaginación.

n spot comercial de McDonald's insertado en la televisión mexicana ha vendido
sin tregua la imagen de una
espléndida niña de bucles dorados,
quien escribe una carta a su padre en
la que cuenta sus placeres por desayunar, comer y jugar en McDonald's. Y
concluye con un sorprendente deseo:
"Y cuando sea grande, quiero vivir en
un McDonald's". Éste es el rostro del
mundo publicitario que ha persuadido
a agudos ensayistas como Gilles Lipovestky de que la publicidad tiene muchas razones para aguardar un porvenir de color de rosa. Optimismo disparado por sus conceptos desafiantes, por
el constante incremento de los volúmenes de gastos publicitarios y por la invasión -al parecer incontenible- de todos los espacios humanos. Comerse
una hamburguesa ya no tiene gran sentido. Inventar el espacio del eterno consumo y hacerlo habitable pareciera algo
más que una metáfora.

U

120

Fin del espacio público

millones de metros cuadrados de muros y sembró vallas a lo largo de casi
El dominio de la mente humana por los un millón de kilómetros de carreteras
símbolos de consumo comienza por el construidas en Estados Unidos en los
control de sus espacios. En 1963 el disipados años veinte, pero nada de eso
conocido publicista norteamericano es comparable con la pesadilla actual.
David Ogilvy escribía en Confessions of La cuestión del espacio público tiene
an advertising man: "En mi vida priva- un valor esencial. Aunque cierta tradida siento pasión por el paisaje, pero ción teórica generalmente lo remite a
nunca he visto que los carteles embe- un fugar común, en tanto espacio físillecieran ninguno. Cuando todo alrede- co, opuesto al espacio privado y asodor es bello, el hombre muestra su ros- ciado a la administración pública, en
tro más vil al colocar una valla publici- este artículo se entenderá como el estaria". Pero el fundador de Ogilvy &amp; pacio virtual de las emisiones televisiMather no viviría lo suficiente para ates- vas que es público porque en él se comtiguar, treinta años después, que en parten contenidos de interés público. Lo
muchos lugares la voracidad, insatisfe- público no se usa aquí como oposición
cha con las vallas publicitarias, se apro- a fo privado, sino como expresión de lo
pió del paisaje y, en el peor de los ca- que es interés de todos. Este concepto
sos, se desbordó en la televisión. La entraña una radical oposición al poco
invasión del espacio público televisivo debatido asunto del desmedido poder
por la publicidad es algo más grave que de la televisión comercial. Las estaciolos incómodos panorámicos de cual- nes comerciales reciben concesiones
quier ciudad. Se sabe que la compañía para transmitir programas de televisión,
Coca-Cola en 1914 pintó más de dos pero el sitio en que se encuentran con
TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

El lahennto de la publicida,d

el televidente -la pantalla de cada televisor- no es privado, sino un espacio
público. El primero en someter este
tema a debate en México fue el escritor
y director de telenovelas Miguel Sabido, quien lo ha planteado en términos
muy claros: "Desde hace treinta años
he hablado de la responsabilidad social del concesionario, porque el pueblo le concede una pequeña parte de
su soberanía con el uso de las frecuencias. No se la concede para que sea
millonario, obviamente se la concede
por alguna razón filosófica más profunda". Esa razón filosófica profunda que
tan intensamente defiende Sabido se
remite al buen uso del espacio que, por
ser público, merece las más profundas
consideraciones. Ése es, sin embargo,
el espacio sobre el cual avanza el discurso publicitario, privatizándolo, asfixiándolo, desnaturalizándolo con una
fuerza abrumadora y un desdén sin precedentes por la inteligencia y la sensibilidad humanas.
Hegemonía simbólica

Un agudo concepto de Gramsci nos sirve para armar la idea de hegemonía
simbólica, tan reveladora en el sentido
de que el poder de la clase dominante
es ejercido no sólo mediante la coacción, sino también mediante la imposición de su visión del mundo, de una
filosofía, una moral, costumbres, etcétera, que favorecen el reconocimiento
de su dominación. Esa visión, esa filosofía, esa moral y esas costumbres se
refuerzan en el ámbito de la producción simbólica. De manera que cuando
TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

hablamos de hegemonía simbólica insistimos en el peso determinante de los
mensajes publicitarios en toda la dimensión espacio-temporal de la sociedad de
consumo. Dentro del campo televisivo,
el concepto se refiere al peso determinante del conjunto de símbolos construidos alrededor de y en función de la
publicidad televisiva, lo cual no incluye solamente las conocidas cuñas publicitarias, sino además la compleja
urdimbre de signos que alcanzan a todo
el sistema de la programación. El problema de la hegemonía simbólica se
refuerza por toda una estrategia dentro
de la cual la publicidad no es el único
factor, pero sí uno de los más influyentes. El universo simbólico sobre el cual
razonara Cassirer, construido gracias al
lenguaje, el mito, el arte, la religión -parte de "los diversos hilos que tejen la red

simbólica, la urdimbre complicada de
la experiencia humana"- se desborda
con los medios de comunicación y de
manera especialmente perturbadora
con la publicidad televisiva.
La visión crítica

El comienzo del auge de la publicidad
en sus manifestaciones más entusiastas está marcado por su irrupción en la
televisión. Antes, las cosas parecían
más simples. Una frase de Walter Benjamín sugería que "la publicidad es la
astucia que permite al sueño imponerse a la industria". Tal vez habría tenido
algún sentido pensar de ese modo setenta años atrás, cuando la televisión
apenas era un proyecto de laboratorio.
Otros inteJectuales de mediados del siglo veinte aconsejaban que "sería estú121

�EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

El laberinto de la publicidad

El laberinto de la publicidad

pido no querer reconocer la importancia cada vez mayor que va tomando en
nuestros días el fenómeno publicitario,
el cual constituye uno de los medios de
información más vastos y difundidos de
que dispone el hombre en la actualidad". Hoy tendríamos que decir, parafraseando a uno y desengañando a
otros, que la publicidad es la astucia
que permitió a la industria imponer sus
sueños perturbadores. Nos encontramos, sin embargo, ante una notoria
contradicción. A pesar de los signos
alarmantes que envía la publicidad en
su desbordante empuje sobre el ámbito público y los espacios mediáticos, a
pesar de su audaz entramado simbólico que desplaza, en ciudades como
Monterrey, los últimos vestigios de paisaje natural donde se regocija el hombre, no existe hoy una reflexión crítica
de proporciones apreciables con respec-

122

to al problema. Más bien prevalece cierta literatura laudatoria, de escasos valores académicos, muy bien vendida por
su utilidad profesional. Hace treinta o
cuarenta años, con el auge del estructuralismo en Francia, tuvo lugar lo que
algunos estudiosos, entre ellos Armand
Mattelart, consideran el gran periodo de
los estudios críticos sobre publicidad,
que abarcara los años sesenta y principios de los setenta, "época en la que el
estructuralismo triunfante descubre lo simbólico" y la antropología estructural revela que el intercambio de símbolos es la
estructura fundamental de toda cultura.
A Roland Barthes debemos una valiosa colección ensayística en que por
primera vez se aborda con todo rigor y
sin prejuicios intelectuales el fenómeno de la publicidad. Es el Barthes de
una primera época en que se aproxima
a la semiología como método de crítica

social y escribe Mftologías, una denuncia
de los mitos pequeñoburgueses-entre los
que incluye el anuncio publicitario como
mito moderno- que convierten su cultura de clase en cultura universal. Del
mismo modo, aunque con algunos años
de diferencia, Baudrillard desarrolla una
crítica sagaz en torno a los fenómenos
sociales del consumo, los objetos y el
papel cómplice de la publicidad.
Fundamentalismo de mercado

No podría entenderse el fenómeno publicitario sin examinar el contexto socio-económico en que tiene lugar. La
publicidad es expresión de un sistema,
y se manifiesta según sus desplazamientos. Para comprender sus actuales excesos, valdría la pena conceder
un poco de atención a las reflexiones
de cierto personaje emblemático del
capitalismo tardío, un emigrante rumano que hizo en Estados Unidos una de
las más impresionantes fortunas del siglo XX, no mediante la producción de
bienes materiales o espirituales, o la
explotación, que es como fueron hechas
muchas fortunas conocidas, sino mediante la especulación financiera: George Soros. El célebre filántropo capitalista nos ayuda a ver desde sus perspectivas -cómodas, patriarcales- las
dimensiones de la crisis de un sistema
en peligro en virtud de lo que él llama
fundamentalismo del mercado, que es
hoy "una amenaza mayor para la sociedad abierta que cualquier ideología
totalitaria". El fundamentalismo es una
actitud que proclama el retorno a las
raíces y, en consecuencia, la defensa a
TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

ultranza de fundamentos que se dan por
sagrados. Injertado al mundo del libre
mercado, el concepto remite al liberalismo o laissez faire del siglo XIX, donde se consideraba que "la mejor manera de servir al interés común es permitir que cada cual defienda sus propios
intereses". Soros lo define con una pasmosa precisión: "El fundamentalismo
del mercado pretende abolir la toma de
decisiones colectivas e imponer la supremacía de los valores del mercado
sobre todos los valores políticos y sociales".

la imaginación en su laberinto
El fenómeno de la publicidad no despertaría mayor interés como problema
social si no nos planteásemos la cuestión de los efectos. Mas en este punto
convendría tomar distancia de cierto
conductismo ingenuo según el cual la
gente haría lo que pretenden los mensajes. No hay evidencia científica de que
las cosas ocurran de este modo, y ni
siquiera, como advierte Mattelart, del
impacto de la publicidad sobre la competencia, los precios, el crecimiento y
el desarrollo económicos. Pero existe un
espacio, un lugar donde la sociedad
inscribe sus experiencias, construye las
vidas a las que aspira y comparte su
frágil subjetividad: la imaginación - "la
loca de la casa", dirían los franceses-.
Es ocioso argumentar que este espacio
se desborda con la producción simbólica de las industrias culturales, incluida
la avalancha publicitaria. Son las circunstancias que preñan el trabajo de
la imaginación, concepto desarrollado
TRAYECTORIAS

l

AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

por el antropólogo indio Arjun Appadurai, para quien la imaginación es un
elemento constitutivo principal de la
subjetividad moderna. Llama la atención la riqueza del concepto, tanto como
los argumentos del autor que cuestiona
la visión weberiana de un mundo moderno "encaminado hacia una jaula de
hierro y que predice que la imaginación
se verá atrofiada por obra de la creciente mercantilización". El trabajo de la
imaginación es una respuesta social a
las condiciones colectivas de "lectura,
crítica y placer" que producen los medios de comunicación, de manera primordial la televisión. De este modo,
puede hablarse de un "poder de la imaginación en la fabricación de las vidas
sociales" incuestionablemente ligado no

sólo "a las oportunidades que llegan de
otras partes" -como sugiere acríticamente el autor-, sino también a las
imágenes y las ideas de vidas consagradas al consumo. Existe un nexo entre imaginación y vida social, según
nuestra visión, cada vez más definido
por artificios publicitarios. La sociedad
en este caso actúa bajo fuerzas que
imponen el trabajo de la imaginación
como un sucedáneo de la vida que no
se tiene, o como un desafío para construirla. Ese mundo imaginario se hace
colectivo en las confluencias de la publicidad, donde McDonald's no es simplemente una hamburguesa, sino un
modelo de vida por construir y uno de
los pórticos del laberinto donde se agota la imaginación.
123

�CONTEXTOS

CONTEXTOS

Cuestión de tiempo
Más allá del capitalismo senil.
Por un siglo XXI no norteamericano, Paidós, Buenos Aires, 2003, 293 pp.
SAMIR AM1N,

A propósito de un paradigma teórico en ciernes, desarrollado en los últimos tiempos por
autores como Edgar Morin y que se recono. ce como epistemología de la complejidad,
según el cual el mejor pensamiento es aquel
que implica formas nuevas para la construcción del conocimiento que trasciendan el
carácter analítico, simple y descriptivo que
dominó la producción del conocimiento en
el paradigma positivista, la manera en que
Samir Amín construye sus ideas es una excelente muestra de pensamiento complejo.
De ahí la solidez de sus análisis, su fuerza
reflexiva y sus conclusiones a ratos sorprendentes. El libro es una provocadora invitación al debate sobre el futuro del sistema
capitalista mundial, cuyos primeros rasgos
de "senilidad" comienzan a advertirse. Uno
de ellos es "el alcance en el largo plazo de
la revolución científica y técnica en curso",
que el sabio egipcio explica más o menos
en los siguientes términos: Si esta revolución se expresa en una mayor producción
material con menos trabajo y con menos
capital, hay que concluir "que el modo de
producción capitalista ha agotado su rol histórico, pues el capitalismo se funda en la
dominación que ejerce el capital sobre el
trabajo, dominación que ahora va perdiendo consistencia en su punto de impacto".
El segundo rasgo de senilidad se manifiesta
cuando "el imperialismo colectivo de la tríada
(Estados Unidos, la Unión Europea y Japón)
que opera sobre el conjunto del sistema
mundial ya no permite la prosecución del

124

desarrollo capitalista 'dependiente' de las
periferias". Así, toda una compleja y fundamentada teoría del capitalismo se articula a
lo largo de un volumen que Samir Amin ha
compuesto en siete capítulos, a través de
los cuales se accede al registro teórico de
procesos y fenómenos que dieron a la historia humana las marcas exclusivas con que
se distinguirá al siglo XX en el entramado
de los tiempos. Marcas de lo que el sabio
egipcio llama la "devastación imperialista",
uno de cuyos momentos dio lugar "al mayor problema que ha tenido que afrontar la
humanidad: la gigantesca polarización que
hace que las relaciones de desigualdad entre los pueblos pasen de un máximo de uno
a dos, en lo concerniente a 80% de la población en 1800, a uno a sesenta actual,
cuando los centros beneficiarios del sistema sólo agrupan a 20% de la humanidad".
Hoy -argumenta el autor- asistimos al comienzo del despliegue de una tercera ola de
devastación del mundo por la expansión imperialista, alentada por el derrumbe del sistema soviético y de los regímenes del nacio-

nalismo populista del Tercer Mundo. Los
objetivos del capital dominante son siempre los mismos: el control de la expansión
de los mercados, el saqueo de los recursos
naturales del planeta, la sobreexplotación de
las reservas de mano de obra de la periferia. Samir Amín analiza la crisis estructural
en la que se ve atrapado el capitalismo contemporáneo, que no debería entenderse
como una "transición" que habría de ser
rebasada por una nueva fase de expansión
capitalista global, sino como un signo de su
propia "senilidad" y, en consecuencia, "de
la necesidad objetiva que tiene la humanidad en su conjunto de emprender el camino al socialismo". Esta última afirmación,
extraída de su contexto, pudiera parecer la
vulgata de viejos manuales; pero nada más
ajeno al texto y al espíritu del libro del pensador egipcio, en cuya atenta lectura no se
encontrará una sola consigna y sí complejas revelaciones.
Mario Nieves

Desempleo, miseria, macroeconomía
ARTURO HuERTA GoNZÁLEZ, La economía política del estiJncamiento, Diana, México, 2004,
299 pp.

La economía mexicana a pesar de las llamadas reformas estructurales de orientación
de mercado, privatización y, sobre todo, las
políticas restrictivas ya sea monetaria o fiscal no sólo no ha mostrado crecimiento sostenido, sino que ha caído en una situación
de estancamiento y dependencia de las exportaciones y flujos de capital. Así lo dio a
conocer el doctor en economía y profesor

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15

1 MAYO-AGOSTO 2004

titular de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM,
Arturo Huerta González.
En este nuevo libro de editorial Diana
se hace referencia a la existencia de un objetivo económico en particular, que es la
reducción de la inflación y estabilidad del
tipo de cambio a costa del crecimiento económico. Así, la política fiscal ha dejado de
ser el instrumento tanto para el crecimiento, como para actuar en forma contra-cíclica, ya que también se ha supeditado a los
objetivos de reducción de la inflación y del
capital financiero internacional.
La obra tiene siete apartados. En los dos
primeros explica el papel que ha jugado la
política monetaria restrictiva a través de:
• Tasa de interés. El banco central insiste en aplicar una política monetaria restrictiva partiendo de la posición teórica de
que la oferta monetaria es inflacionaria. Para
ello, eleva las tasas de interés, lo que a su
vez restringe la actividad económica.
• Tipo de cambio. En el planteamiento
monetarista es importante bajar la inflación
para reducir la tasa de interés y así poder
incrementar la inversión y la actividad económica. Sin embargo, el modo como se pretende este objetivo es que el tipo de cambio
logre una apreciación con lo cual se consigue la entrada de capitales. Este factor ha
jugado un papel muy importante en el alza
de tasas de interés.
En el capítulo 3 se comenta que la política fiscal dejó de ser un instrumento para
el crecimiento y perdió el efecto de exclusión (inverso o estéril) en la política de gasto público. Según el gobierno y la escuela
neoclásica, habría presión sobre la demanda de crédito y la tasa de interés aumenta-

TRAYECTORIAS

I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

ría, lo que afectaría a la inversión y al crecimiento económico.
El capítulo 4 aborda los problemas de
la deuda y sus efectos sobre el estancamiento económico; responsabiliza a la política de
estabilización -que se sustenta en la apertura comercial, la apreciación cambiaría y
las políticas monetaria fiscal y restrictivasde la disminución del mercado interno y del
incremento de las presiones sobre la balanza de comercio exterior, lo que a su vez hace
disminuir las ganancias de las empresas,
provocando la relación de endeudamiento y
actuando contra las decisiones de la inversión. A largo plazo, según el autor, el endeudamiento es mayor que la capacidad de
pago, lo que se manifiesta en el déficit de
cuenta corriente, menores ganancias y creciente relación deuda-ingreso.
El tema de la tasa de crecimiento interna en función de la política monetaria, política fiscal y la apreciación y depreciación
del bien interno se aborda en el capítulo 5.
Además, el autor habla de las actividades

económicas que dependen de las variables
exógenas debido a que el proceso de liberalización económica condujo a un mercado
abierto donde participamos al mismo nivel
con las principales potencias económicas del
mundo. La dependencia es marcada también por la entrada de capitales, ya que está
en función del comportamiento de los mercados financieros y de la disponibilidad de
financiamiento externo.
En el sexto capítulo, el autor menciona
que la búsqueda de los llamados equilibrios
macroeconómicos a través de políticas
contraccionistas ha resultado contraproducente. We qué sirve la disciplina fiscal si
para ello se restringe el gasto público, como
consecuencia la demanda interna y el crecimiento económico, y éstos terminan debilitando las finanzas públicas?
Para terminar, en el último capítulo, el
autor reitera que la demanda agregada necesita ser incrementada a través de una
política fiscal flexible que aumente el gasto
público. En su opinión, los fuertes rezagos
productivos, el alto desempleo, los altos niveles de descapitalización de la esfera productiva y los niveles de endeudamiento y
miseria cuestionan no sólo la política fiscal
y monetaria, sino todo el conjunto de políticas que acompañan la liberalización económica. En su opinión, el Estado debe recuperar la regulación de la economía. Es
decir, la economía no puede ser dejada a
las libres fuerzas de mercado de economía
abierta porque ello ha sido la causa de los
problemas que padecemos. Se requiere una
participación del Estado en la economía diferente a la que ha mantenido hasta ahora.
Jesús Osorio Calderón

125

�CONTEXTOS

CONTEXTOS

Globalización: un enfoque etnográfico

CARMEN BuENO Y ENcAANACtóN AGUILAR (COOROS.),
Las expresiones locales de la globalización:
México y España, CIESAS-IBERO-Miguel
Ángel Porrúa, México, 2003, 581 pp.

t~

1
J)

A través de tópicos como mercado de trabajo, migración, empleo flexible, producción
·artesanal, pesquería, turismo global, entre
otros, 19 ensayos antropológicos fijan su
atención en las expresiones locales para
explicar el fenómeno de la globalización. La
diversidad de casos con acercamientos teórico-metodológicos diferentes, le dan originalidad a la obra y ofrecen una buena plataforma para la discusión de este tema de
actualidad.
Debido a los numerosos artículos, comento dos diferentes en términos del uso
teórico-metodológico que se hace entre lo
global y lo local: "la denominación de origen y la globalización neoliberal: el caso de
dos quesos artesanales en España y México" de Guadalupe Rodríguez y "la globalización: dinámicas locales, procesos de cambio y formas de poder. El caso de Andorra"
de Dolores Comas D'Argemir.
El artículo de Guadalupe Rodríguez es
una investigación de la llamada "denominación de origen" que es "una conjunción,
materializada en mercancías, de lo autóctono, el terruño, la pureza del mundo rural,
sustento de la nación" (p. 326), en este caso
de dos quesos: Cabrales y Colija. Hace una
elaboración histórica del concepto "denominación de origen" que se origina en las controversias suscitadas en torno a la champaña
y el queso parmesano y que llegan a definirse, fundamentalmente, basándose en el
territorio. Vincula este concepto a la globali-

126

zación y explica ésta como la circulación
global de personas y mercancías. Logra un
manejo claro en las categorías soportadas
en teóricos como Hosbawn, Bourdieu, Bueno, entre otros.
Su lógico abordaje metodológico queda
demostrado en la secuencia: definición de
conceptos, marco teórico, búsqueda de la
denominación de origen, comparación de los
procesos de los nuevos productos (artesanales), hasta llegar a determinar que éstos
son parte de un capitalismo global.
Su objetivo principal es demostrar que
en el caso de ambos quesos se da una apropiación más de la globalización neoliberal.
El proceso de trasnacionalización de "las
nuevas mercancías" se articula a partir de
las relaciones de poder entre los actores locales y los globales y viceversa, dando como
resultado un nuevo capitalismo - según
asienta la autora.
El estudio de Dolores Comas es una investigación sobre el extraordinario cambio
cultural que ha sufrido Andorra en los últimos años, al pasar de una sociedad agrícola a una sociedad de consumo cosmopolita.
lo interesante es que la clave de su éxito
es, en primer lugar, su posición fronteriza

entre Francia y España; lo paradójico es que
su capitalista base económica tiene una estructura jurídica tipo feudal.
Carece de una definición clara y de un
marco de referencia teórico de la categoría
frontera, lo que deja en el aire algunas respuestas.
La investigación se enfoca principalmente a la dinámica interna, tratando de justificar el proceso histórico de cómo este país
entra al proceso de globalización, gracias al
contrabando y a su posición geoestratégica.
Se habla de una apertura al consumo y al
flujo de mercancías que dispara la economía en los últimos años debido a las ventajas fiscales; sin embargo, esto no refleja el
producto de una economía local, sino más
bien un nudo en la economía regional transfronteriza, lo que no es necesariamente un
referente del comercio global.
La discusión sobre Andorra se reduce a
señalarla más que como plataforma de distribución, como centro transnacional, donde confluyen diversas mercancías que son
parte de los circuitos internacionales. lo
extraño es que el servicio está orientado sólo
a dos países: España y Francia, a diferencia
de otras zonas fronterizas con un mayor flujo de mercancías entre países como es el
caso de Gibraltar.
En ambos estudios, el enfoque es etnográfico y se encuentra soportado con una
visión histórica para apoyar el argumento
principal: el cambio cultural.
El texto de Guadalupe Rodríguez es un
excelente ejercicio sobre la relación localglobal global-local, a diferencia del texto de
Dolores Comas que, a pesar de tener un
buen respaldo teórico, no logra amarrar esta
relación. Sin embargo, los dos artículos son
etnográficamente muy ricos.

TRAYECTORIAS

IAÑO VI, NO. 15 1MAYO-AGOSTO 2004

El resto de los artículos son igualmente
interesantes y abundantes en datos antropológicos. El libro es pionero en el uso del
enfoque etnográfico para explicar el fenómeno de la globalización. Resulta fundamental para los estudiosos de la cultura global.

•

_.,,_.
"'~

Roberto Rebolloso

Riesgos y peligros de la transición

VícroR MANUEL DuRANo PoNTE, Ciudadanía y
cultura políüca. México 1993-2001, Siglo
XXI Editores, México, 2004, 354 pp.
Partiendo del hecho de que México atraviesa un periodo de transición de un régimen
autoritario a un régimen democrático, Víctor
Manuel Durand Ponte se propone indagar
el papel que juega la cultura política de los
ciudadanos en el cambio de sistema polílico. El estudio, basado en tres encuestas,
dos del autor y una tercera de la Secretaría
de Gobernación, abarca el periodo de la transición en que ocurren las transformaciones
más radicales, entre 1993 y 2001: la firma
del Tratado de libre Comercio de América
del Norte, el agravamiento de la crisis estructural, la transformación radical de las
estructuras socioeconómicas, el Ejército
Zapatista de liberación Nacional, el fin del
sistema de partido hegemónico.
la investigación de Durand Ponte destaca por tres razones: la primera, por ceAtrar la investigación en un factor fundamental del cambio, la cultura política, ciertamente complejo, que constituye el trasfondo de
las transformaciones políticas, capaz de

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15

1 MAYO-AGOSTO

2004

hacerlas comprensibles más allá de explicaciones simplistas, coyunturales o
mecanicistas; segunda, por la importancia
fundamental que reviste para una sociedad
democrática, o en vías de democratización,
la comprensión de la cultura política de los
ciudadanos; es decir, la cultura política común, compartida por la mayoría de los individuos que vivimos en este país y, por último, por el hecho de que la investigación
posee un fuerte interés actual, que rebasa
el campo sociológico de los especialistas y
entra de lleno al proceso de democratización, donde estamos involucrados, en menor o mayor medida, todos. la orientación
de la investigación justifica, o mejor aún,
explica el énfasis que pone Durand Ponte
en señalar los riesgos y peligros de la transición, derivados en gran medida de la herencia que dejó un longevo sistema autoritario.
Durand Ponte distingue, para efectos de
la investigación, tres ámbitos básicos, que
interrelacionados expresan el conjunto de
dimensiones complejas de la cultura política de los ciudadanos: las creencias, valores
e ideología; la evaluación del sistema, de

las instituciones y la autoevaluación como
ciudadanos; la participación política.
A estas alturas de la transición para
pocos observadores de la política nacional
es una sorpresa que los mexicanos, no obstante la preferencia por el cambio de régimen expresado en las elecciones de 2000,
poseen una cultura democrática endeble.
los datos del estudio de Durand Ponte lo
confirman. Con relación a la adhesión democrática, las encuestas mencionadas revelan que estamos lejos de tener un consenso democrático suficiente. Esto significa
que cerca de la mitad de los ciudadanos no
se compromete clara y firmemente con todos o la mayoría de los elementos que constituyen un régimen democrático. Lo anterior
está relacionado con la débil presencia y
lento avance respecto a los valores democráticos, lo cual encarna, junto a otros datos, el peligro real de caer en versiones del
autoritarismo, señaladas por Durand Ponte,
como en el populismo o en una "democracia delegada", que permitiría seguir operando a los rasgos característicos del viejo régimen autoritario. El autor señala que en
partes del país, ahí donde el Partido Revolucionario Institucional sigue gobernando
(gobernadores, alcaldes), el autoritarismo
sigue en pie. los datos nos muestran que
existe una mayor tolerancia, comparando los
resultados de 1993 con los de 2000, vinculada a las nuevas generaciones, pero también destacan el hecho de que el mayor grado de confianza se centra en la familia,
seguida por la religión, la escuela, y los militares, y el menor grado de confianza, expresado por los ciudadanos, se remite a las
instituciones políticas, judiciales, etc. Cabe
señalar, que el menor grado de confianza
total lo obtienen los empresarios. Se trata

127

e

�CONTEXTOS

BREVIARIO

de una crisis de legitimidad que pone en un
serio peligro la transición y oscurece su
orientación democrática. Si a lo anterior agregamos que, tal y como señala el autor, sin
la existencia de una ciudadanía plena, cívica y política., no hay ninguna posibilidad de
una consolidación democrática, resulta que
la transición corre no pocos riesgos y está
en gran peligro, ya que la existencia de una
· ciudadanía plena requiere, ni más ni menos, que estén garantizados sus derechos
fundamentales cívicos y políticos.
Rogelio Flores

Una simbiosis: lo económico y lo social
La empresa socialmente responsable. Ética y empresa, CIDEAL-Fundación CIDEAL, Madrid, 2003, 187 pp.

GONZALO SICHAR (ed.),

Gonzalo Sichar, coordinador de formación e
investigación del Centro de Comunicación,
Investigación y Documentación EuropaAmérica Latina (CIDEAU, presenta cuatro
trabajos analíticos, donde Domingo GarcíaMarzá, Eisa González Esteban, Carlos Ballesteros y Fernando Navarro, expertos en
ética empresarial, cuyo trabajo se ha desarrollado principalmente en Europa y África,
exponen interesantes ideas sobre la importancia que ha cobrado para la sociedad actual y para la empresa, la integración de la
responsabilidad social de esta última; es
decir, su contribución a favor de comunidades, del cuidado del entorno y de la so-

128

- un comportamiento empresarial ético no sólo
es algo en esencia bueno, sino también "rentable".
La empresa, protagonista del sistema de
mercado, es puesta en el centro de discusión al hablar del deterioro ambiental, del
respeto a los derechos de los trabajadores,
de los perniciosos efectos derivados de un
posible comportamiento fraudulento de su
parle; asimismo, se le reconoce como una
organización donde los recursos encuentran
un arreglo eficiente, capaz de llevar a formas óptimas de trabajo con una alta productividad. La propuesta estratégica ahora
consiste en integrar los objetivos privados
de la empresa con los sociales y los que
ciedad en general, en su estrategia de ne- tienen que ver con el ambiente, reconociendo que este ejercicio es una condición para
gocio.
alcanzar un desarrollo sustentable. Si bien,
¿Qué es la responsabilidad social de la
maximizar beneficios se reconoce como algo
empresa? ¿Existe una responsabilidad sode
suma importancia a la hora de asignar
cial para la empresa, más allá de la de generar mayor riqueza para sus accionistas? recursos, resulta impostergable dar una resWebe hablarse de ética y empresa o de puesta diferente a las preguntas de qué,
moral y empresa? Los estudios incluidos cómo y para quién producir, exigiendo a la
práctica empresarial actual el conciliar los
parten de distintas ópticas, integrando funvalores
y fines sociales con los puramente
damentos filosóficos, jurídicos, económicos
económicos.
y administrativos, para dar respuesta a esEl lector encontrará en esta obra planteatos cuestionamientos. Los resultados esclamientos
teóricos bien fundamentados, así
recen cómo la responsabilidad social de la
empresa trasciende su obligación con los como recomendaciones puntuales para aquellas entidades que desean incursionar en el
accionistas (stockholders) y alcanza también
ejercicio
de la responsabilidad social, coma otros grupos que apoyan o censuran los
promiso al que empresas pequeñas y granobjetivos de la misma (stakeholders). Al
des
han sido convocadas en la declaración
aumentar su poder y reducirse el del Estade
la
Cumbre de la Tierra de Johannesburdo, la responsabilidad social de la empresa
va en aumento. Al mismo tiempo, los estu- go (septiembre de 2002).
dios aportan evidencia sobre la idea de que
José de Jesús Salazar Cantú

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYo.AGOSTO 2004

MUJER, TIEMPO Y ESPACIO

WOMAN, TIME AND SPACE

TRES DÉCADAS DE MOVlLIZAClONES FEMENINAS

THREE DECADES OF FEMININE ANO FEMINIST

Y FEMINISTAS EN AMÉRICA LATINA

MOBILlZATIONS IN LATIN AMERICA

Bérengere Marques-Pereira y Florence Raes

Bérengere Marques-Pereira y Florence Raes

Mediante el estudio de la evolución de los movimientos de las
mujeres, de sus reivindicaciones y de sus estrategias de acción, las autoras evalúan las ganancias, limites y retos de las
movilizaciones locales, nacionales e internacionales. ¿En qué
sacaron ventajas las mujeres latinoamericanas de las esferas abiertas por esos debates sobre la ciudadanía y los derechos humanos? ¿Sus movilizaciones acaso se tradujeron por
una mayor capacidad para ejercer un peso sobre la institucionalización de las políticas públicas? ¿Qué obst.áculos encontraron? ¿Qué obtuvieron? ¿Qué les falta por reivindicar? ¿Cuáles son los retos en este principio del siglo XXI?

Through the study ofthe evolution of women's movements,
their dernands and their action's strategies, the authors evaluate the gains, limits and challenges of local, national and
international mobilizations. Which were the benefits for
Latin American women gained through the spheres opened
by debates on citizenship and human rights? Has their mobilization translated into a greater capacity to influence the
institutionalization of public politics? What obstacles have
they met? What have they obtained? What is left to them to
demand? What are their challenges at the beginning of the
twenty-first century?

LAS MUJERES EN LA POLÍTICA

WOMEN IN POLITICS

.E8TRATEGIAS INSITfUCIONALES Y SUS LÓGICAS

lNSITfUTIONAL STRATEGIES ANO THElR LOGICS

Nélida Archenti y Aluminé Moreno

Nélida Archenti and Aluminé Moreno

¿Cuáles son las medidas institucionales que permiten la creación de sistemas más democráticos en términos de género?
En América Latina se han intentado varias estrategias en
los últimos tiempos con la finalidad de lograr ese objetivo.
En este trabajo las autoras analizan esas puestas en práctica
y los efectos logrados. Básicamente se analizan tres modalidades: los planes de igualdad de oportunidades, las cuotas
de listas de candidatos y la creación de espacios para la práctica de la política por parte de las mujeres. Cada una de
ellas es analizada críticamente, en especial la implantación
de cuotas, por cuanto representa, en la visión de algunos,
una ruptura del principio de igualdad universal. En las conclusiones, las autoras ponen énfasis en la necesidad de que
los cambios institucionales o normativos se vean reforzados por otros cambios globales en la sociedad civil.

Which institutional actions allow for the development of
systems that are increasingly democratic in terms of gender? To achieve this purpose, a number of strategies have
been put to the test in Latin America recently. In this paper,
the authors analyze these attempted practices and their outcome. Basically, they include three modalities: equal opportunity plans, candidate list quotas, and the creation ofspaces
where women can practice politics. Each one is reviewed
critically, particularly the implementation of quotas; whereas
many feel that it represents a split from the principie of
universal equality. In their conclusions, the authors emphasize the need to have institutional or legal changes reinforced
by additional comprehensive changes in civil society.

GÉNERO Y PODER
LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LAS ÉLITES

WoMEN's INVOLVEMENT IN POLITICAL ANO FINANCIAL ELlTES

POÚTICAS Y ECONÓMICAS

Gina Zabludovsky

GENDER AND POWER

Gina Zabludovsky
En todo el mundo puede apreciarse un cambio notable en
la forma como las mujeres participan en diversas actividades en la sociedad. México no puede ser una excepción y,
en muchos aspectos, las cifras y los datos muestran justamente procesos similares. Sin embargo, es en las élites donde las diferencias son más notables. Este articulo trata de

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A remarkable change may be seen ali over the world in the
way that women participate in a variety of community activities. Mexico cannot be an exception and, in many aspects, figures and other data fairly show similar processes.
Notwithstanding, it is in the elites where differences are most
noteworthy. Toe intent of this paper is to show that while in

129

�BREVIARIO

BREVIARIO

demostrar que, mientras en los puestos de bajo nivel y responsabilidad el incremento de la participación relativa de
la mujer se asemeja a muchos países de desarrollo medio y
alto, en las ocupaciones superiores de la piránúde organizacional (en especial directivos del sector privado) la asignación sigue las pautas de los papeles sociales de género
propias de sociedades que no han avanzado en la modernización de sus estructuras.

positions of low standing and responsibility the relative
growth of women's roles is similar in average and high development nations, assignments to the upper positions in
the corporate pyramid (especially prívate sector executives)
follow the trends of gender-determined roles that are traditional in societies where structures have not yet progressed
into modernity.

INTELECTUALES Y POÚTICA
.EN AMÉRICA LATINA

INTELLECTUALS AND POLmcs
IN LATIN AMERICA

BREVE APROXIMACIÓN A UNA

A SHORT APPROACH TO
H. C. E Mansilla

AMBIVALENCIA FUNDAMENTAL

H. C. E Mansilla

La diferencia creciente entre los roles ocupacionales ha
erosionado la clásica función de los intelectuales en cuanto
productores privilegiados de sentido. Los intelectuales sobreviven convertidos en especialistas de áreas delimitadas
como asesores políticos, funcionarios de instituciones consagradas a la investigación, catedráticos universitarios y
periodistas, pero también en número reducido como intérpretes de valores generales y de pautas colectivas de comportamiento. Esta evolución ha modificado la antigua y estrecha relación de los intelectuales con el poder político,
que ha sido parcialmente responsable por una tradición
autoritaria y por una visión poco critica de la propia identidad colectiva.

A FUNDAMENTAL AMBIGUITY

THE GUADALAJARA CLUSTER

Ü LA NUEVA GEOGRAFÍA TRANSNACIONAL

ÜR THE NEW TRANSNATIONAL GEOGRAPHY

DE 1A INDUSTRIA ELECTRÓNICA

OF THE ELECTRONICS INDUSTRY

Marco Amonio Merchand

Marco Antonio Merchand

El modelo de geografia económica que impera en la economía mexicana tiende a empujar la actividad económica a
integrarse en aglomeraciones fuertemente concentradas,
como es el caso de la región metropolitana de Guadalajara,
en donde la presencia de algunas de las más grandes corporaciones multinacionales de la industria electrónica en la
rama de la computación y de la telefonía celular hace por
demás significativa la importancia de esta región, como parte
integrante de la industria electrónica mundial.

The econornic geography that rules the Mexican economy
tends to push the economic activity into highly concentrated
conglomerates. This is the case with metropolitan Guadalajara, where the presence of sorne of the largest multinational
corporations in the fields of electronics and cellular telephony adds significance to the weight of this region as an
integral part of the worldwide electronic business.

The increasing difference between the occupational roles
has eroded the classical function of intellectuals as privileged producers of social sense. Intellectuals survive now
as experts in delimited fields, as political advisers, employees of research institutions, university professors, and journalists, but also (in a small number) as interpreters of general values and collective behavior guidelines. This evolution has modified the old and close relationship between
intellectuals and political power, which has been partially
responsible for an authoritarian tradition and for a not much
criticized perception of the own collective identity.

ADIÓS CARANDIRU

GOOD-BYE TO CARANDIRU

ENSAYO SOBRE CRÍTICA, REGLAS Y ORDEN SOCIAL

EssAY ON CRITIC, RULES AND SOCIAL ORDER

Carlos A. Gadea

Carlos A. Gadea

El artículo aborda la discusión sobre la disciplina, la sociedad del control y la supuesta connotación de alguna forma
de crítica social al "orden" legitimado por la dinánúca de la
modernidad. Analizando brevemente el incitante film Carandiru (Estados Unidos-Brasil, 2003), del director Héctor
Babenco, el autor delinea algunas características que actualmente adquiere la regla social y el cambio de perspectivas en las sociabilidades que pasan a actuar, aparentemente, a partir de una transición de una sociedad disciplinada hacia una del control. Viraje interesante, que advierte
el juego sociocultural que lanza a nuestras sociabilidades al
escepticismo, la contingencia, la multiplicidad de escenarios sociales y los posibles espacios y destinos de la critica
bajo situaciones eventualmente posmodernas.

This paper approaches the discussion about discipline, the
control society and the supposed connotation of sorne sort
of social critics towards the "order" legitimized by the modero dynamic. Briefly analysing the provocative film Carandiru (USA-Brazil, 2003), by the director Rector Babenco,
the author delineates sorne characteristics that nowadays
take on social rules and the change of perspective in the
sociability in which it acts, apparently, from the transition
of a disciplined society to a control society. An interesting
tum that shows the social-cultural game which throws our
sociability into scepticism, contingency, multiplicity of the
social scenes and to the possible spaces and destinations of
the critic eventually under post-modern situations.

130

EL CLUSTER DE GUADALAJARA

TRAYECTORIAS

AÑO Vl, NO. 15

MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS

1

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1MAYO-AGOSTO 2004

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�LAS VOCES DEL TRAYECTO

AWMINÉ MORENO
Aluminé Moreno es licenciada en ciencia
política egresada de la Universidad de Buenos Aires y maestra en género y políticas sociales de The London School of Economics
and Political Science. En la actualidad, se
desempeña como auxiliar docente en el seminario Ciudadanía, Derechos Humanos y
Perspectiva de Género de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires y como investigadora en el proyecto "Género y construcción de ciudadanía. Legislación e impacto del primer periodo legislativo
en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
(1997-2000)", radicado en el Instituto lnterdisciplinario de Estudios de Género de la
Universidad de Buenos Aires.
malu@icatel.net

BÉRENGERE MARQUES-PEREIRA
Doctora y profesora en ciencias políticas
egresada de la Universidad Libre de Bruselas. Ha sido profesora invitada en la Universidad Lava! de Quebec, así como en el Instituto de Estudios Políticos de París. Fue
presidenta de la Asociación Belga de Ciencias Políticas- Comunidad Francesa de 2000
a 2003. Actualmente es directora del Centro
de Sociología de la Universidad Libre de Bruselas. Sus temas de investigación son ciudadanía y democracia, en particular desde
una perspectiva de género. Con este tema
participa en el quinto y sexto programa tipo
propuestos por la Comisión Europea. Es autora de numerosas publicaciones, la más
reciente: Ciudadanía política de las mujeres,
Paós, A. Collin, 2003. Es también editora de
"Cahiers du GELA-IS" de la editorial t:Harmattan en París.
bmarques@ulb.ac.be

CARLOS A. GADEA
Carlos A. Gadea (1969) es uruguayo y reside
en Brasil. Doctor en sociología política por
la Universidad Federal de Santa Catarina
(UFSC), Rorianópolis, Brasil. Realizó estudios
e investigaciones doctorales en el Instituto
Iberoamericano de Berlín, Alemania, y en la
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de

132

la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor de Historia por el Instituto de
Profesores Artigas, Montevideo. Actualmente
es profesor del Departamento de Sociología
y Ciencias Políticas de la UFSC, e integra el
Núcleo de Pesquisas en Movimientos Sociales de la UFSC. En breve aparecerá publicado su libro Acciones colectivas y modernidad global. El movimiento neo-zapatista de
Chiapas. Sus áreas de actuación son teoría
social contemporánea, movimientos sociales, modernidad y posmodernidad en América Latina; sociabilidades, cultura y política
en Latinoamérica.
gadea@cfh.ufsc.br

FLORENCE RAES
Investigadora del Centro de Sociología Política del Instituto de Sociología de la Universidad Libre de Bruselas (2000-2002); actualmente trabaja en el Fondo de Desarrollo
de las Naciones Unidas para la Mujer en el
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de América Latina y el Caribe en Brasil. Sus publicaciones más recientes son
Femmes, genre et développement local;
Réflexions sur Je systéme partisan dans le
cadre du débat sur la réforme politique au
Brési/: gouvernance, représentativité et
socialisation politique; Le movimento dos
traba/hadares rurais sem terra au Brésil:
entre /uttes paysannes et "nouveau mouvement social"
bmarques@ulb.ac.be

GINA ZABWDOVSKY
Doctora en sociología. Profesora-investigadora
de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM.
Investigadora Nacional Nivel 111. Sus áreas de
investigación han sido la teoría sociológica y
política, los empresarios en México y las mujeres en cargos de liderazgo del sector privado.
En el área de mujeres en cargos de dirección
sus publicaciones más recientes son las siguientes: "Women in management in México, en:
Women in Management Wordwide ; Mujeres
en cargos de dirección en América Latina;
"Trends in women's participation in mexican
business", en: Journa/ of Entrepreneurship

and lnnovation; "Las empresarias y sus sociedades", en: El mercado de valores; "Participación empresarial de las mujeres en México·, en: El género en la economía; Mujeres
empresas y familias, en coautoría con Salo
Grabinsky (Del Verbo Emprender); Empresarias y ejecutivas en México y Brasil, en
coautoría con Sonia de Avelar; y "Women
managers and diversity programs in México",
en el 7he Journal of Management Development.
ginaza@servidor.unam.mx

H.C.F. MANSILLA
H.C.F. Mansilla nació en 1942 en Buenos
Aires. Estudió ciencias políticas y filosofía en
la Universidad Libre de Berlín, donde recibió
el doctorado y la venia Jegendi. Ha publicado algunos libros y numerosos ensayos sobre temas de su especialidad en Alemania,
España y América Latina. Es miembro de
número de la Academia de Ciencias de Bolivia y correspondiente de la Real Academia
Española. Fue profesor visitante en la Universidad de Zurich, en la Complutense de
Madrid y en la de Queensland en Brisbane,
Australia.
hct_mansilla@yahoo.com

LAS VOCES DEL TRAYECTO

MARCO A. MERCHAND ROJAS
Doctor en ciencias sociales por la Universidad de Guadalajara, ha ejercido la docencia
en numerosas casas de altos estudios de
México, entre ellas la Universidad de Colima,
las autónomas de Guadalajara y Metropolitana y el Instituto Politécnico Nacional. nene publicado el texto "El desarrollo económico del norte de Jalisco" en la compilación
Ensayos jaliscienses, editada por El Colegio
de Jalisco, así como numerosos artículos en
revistas nacionales y extranjeras. Ha participado como ponente en eventos y foros académicos nacionales consagrados al examen

e investigación de problemas económicos
contemporáneos.
merchand@ucol.mx

NÉUDA ARCHENTI
Nélida Archenti, socióloga (Universidad de
Buenos Aires), especialista en metodología
de la investigación (Fundación Bariloche) y
en estudios de género y política. Fue profesora de la Universidad Central de Venezuela,
realizó cursos de especialización en temas
de género en Italia y Portugal. Es autora de
los libros Actualidad del pensamiento socio-

político clásico y Situación de la mujer en la
sociedad argentina. En los últimos diez años
ha publicado en diversas compilaciones y
revistas científicas y presentado más de treinta trabajos en congresos argentinos e internacionales. Actualmente es profesora titular
de la carrera de Ciencia Política, investigadora del Instituto Gino Germani y directora
del proyecto "Representación, reforma política y género• en la Universidad de Buenos
Aires; es profesora de posgrado en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
(FLACSO-Buenos Aires).
narchenti@hotrnail.com

JOSÉ MARÍA INFANTE
Doctor en psicología por la Universidad Nacional de Córdoba. Es profesor e investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, en
donde también es subdirector de Investigación de la División de Posgrado. Sus líneas
de investigación en psicología social con
énfasis en psicología política. Es miembro
de la Internacional Society of Political Psychology, de la World Association Public Opinión Research y de la Internacional Socilogical Association. Ha publicado Guía para e/
diseño de investigación, y los artículos "Ideologías políticas y autoritarismo en la zona
metropolitana de Monterrey", "Participación
electoral en México" y "Apuntes para un análisis de los procesos científicos en la sociedad", entre otros.
jinfante@filosofia.uanl.mx

lRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

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�LINEAMIENTOS DE COLABORACIÓN

LAS VOCES DEL TRAYECTO

1. CONTENIDO

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEÓN

En concordancia con sus objetivos, la revista Trayectorias abrirá espacio preferentemente a: 1) Reflexiones
de alto rigor, desde la perspectiva de las ciencias sociales, en torno a los caminos que se transitan en esta
etapa de transformación y cambio; 2) contribuciones que faciliten o conduzcan a una interrelación efectiva
con la sociedad y sus instituciones, principal destino de la producción del conocimiento de las universidades, y 3) estudios que satisfagan los niveles máximos de excelencia, académica y mantengan activo el
espacio para el debate, la investigación científica y académica y el intercambio que abra nuevas perspectivas en el terreno de las teorías sociales o políticas contemporáneas.
2. REDACCIÓN

Biblioteca
Universitaria
Raúl Rangel
Frías
Hemeroteca

Circulación
Documentación
Fondos especializados
Centro de consulta INEGI
Consulta electrónica
Renta de equipo

electrónico
ERICK ESTRADA B ELLMANN

Ubro alquilado

Exposiciones
La obra fotográfica que ilumina la presente entrega de 'B-ayectorias es una revelación sorprendida por el ojo de un
artista que ha hecho de la imagen descubrimiento y desafío. Erick Estrada es un descubridor de la ciudad y de la
naruraleza. Sus fotos devuelven al ojo incauto las sorpresas de una mirada que se convierte en texto y perpetúa en
el papel la exploración insólita. Erick estudió en París, pero aprendió a mirar en Monterrey y por eso lo ve mejor
que nadie. En 1998, recibió el Premio de las Artes, conferido por la Universidad Autónoma de N uevo León. Sus
fotos se han colgado en muros de decenas de exposiciones en diversas ciudades de México y del mundo -entre
ellas la Casa de las Américas de La Habana; Toe 19th Exhibition of Prints en Hiroshima, Japón; Toe First City
Bank, McAllen, Texas- y han iluminado cientos de miles de ejemplares de libros, periódicos y revistas. Ha
publicado los volúmenes Monterrey, imágenes de Erick "Estrada, La cuarta pared y Rostros deApodaca. Entre otros
muchos reconocimientos por su obra, fue invitado a participar en el CD Fotógrafos internacionales de fin de mi/m io,
junto con cerca de 300 autores de los cinco continentes, en la VIII Bienal Internacional de Fotografía de Córdoba, España (2001) .
ericke@prodigy.net.mx

134

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

1) Con el debido respeto al estilo de cada escritor, aconsejamos el empleo de construcciones sintáticas
sencillas, párrafos preferentemente breves y una coherente articulación entre profundidad teórica, rigor
científico y claridad expositiva; 2) empleo de títulos preferentemente breves, originales y sugestivos, reforzados por un bajante o subtítulo que amplíe y precise el tema, asunto o problema de que se trate.
3. ESTRUC111RA

1l Los trabajos serán inéditos. Los autores mantendrán el derecho de autor (copyright) para ser publicado en
otro idioma o en otro país de lengua española; 2) los trabajos deberán estar precedidos por un abstrae/ de
10 líneas, en español e inglés; 3) se respetará invariablemente la estructura clásica del ensayo, con fundamentación introductoria, desarrollo y reflexiones conclusivas; 4) los diferentes epígrafes o apartados serán
adecuadamente marcados mediante subtítulos. Se recomienda el empleo del sistema decimal; 5) las citas
textuales se consignarán entre comillas, no mediante cursivas. Cuando se tratare de citas breves, se mantendrán dentro del párrafo en que se produzca la referencia. Si la cita rebasa las 4 líneas, se colocará a bando,
con márgenes más amplios, a un espacio y sin entrecomillado.
4. FORMATO
1) Los trabajos deberán presentarse en diskette, en formato Word o Wordperfect, acompañados por una
copia impresa; 2) la bibliografía será consignada al final del texto en sistema Harvard. A saber: Apellido(s),
Nombre, Año: Título en c_ursivas, Ciudad: Editorial. La entrada se organizará alfabéticamente por apellido.
En el caso de un mismo autor con más de una obra, éstas se organizarán cronológicamente; 3) las referencias bibliográficas dentro del texto se harán en sistema Harvard. Por ejemplo: (Eco, 1988: 57), por lo cual
no se consignarán notas bibliográficas a pie de página.

5. EXTENSIÓN

l l Sólo se aceptarán trabajos con un mínimo de 15 y máximo de 20 cuartillas (35,000 caracteres), compuestas en fuente Times New Roman de 12 puntos a doble espacio, en el tamaño carta que por default
ofrece el procesador de textos. Los diagramas y cuadros se entregarán aparte.

Alfonso Reyes 4000 Norte,
Monterrey, Nuevo León
Tel. (81) 8329 4090, Ext. 6524
y 6509 Fax (81) 8329 4065
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6. DICTAMEN

1) Todos los trabajos serán dictaminados; 2) el dictamen se emitirá mediante el procedimiento conocido
como Par de Ciegos, según el cual se fallará sobre cada texto sin conocer el nombre de los autores y a su vez
éstos no tendrán información sobre qué especialista emite el dictamen, cualquiera que fuere el fallo; 3) la
directora de la revista comunicará al autor los resultados del dictamen en uno de los términos siguientes: se
publica, no se publica o se publica con las recomendaciones o modificaciones que se consideren pertinentes.
7. REMISIÓN DE TRABAJOS

1) Las contribuciones se remitirán a la directora de la revista; 2) no se devuelven originales no solicitados;
3) la revista se reserva el derecho de reimpresión de los textos aceptados; 4) cada trabajo deberá acompañarse
de una reseña biográfica del autor, así como de los datos para su localización: dirección postal, e-mail,
teléfonos y fax.

TRAYECTORIAS . AÑO VI, NO. 15 1 MAYO-AGOSTO 2004

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�SUSCRIPCIÓN: 1 A~O (3 NÚMEROS)

En México:
Suscripción individual: $210.00. Suscripción institucional: $250.00.
Números sueltos: $60.00
En el extranjero:
América del Norte y el Caribe:
Europa y Sudamérica:
Resto del mundo:

uso $51.00
uso $70.001
uso $89.00

Trayectorias~

Revista de ciencias sociales

de la Universidad Autónoma de Nuevo León

FORMA DE SUSCRIPCIÓN
Nombre: _ _ _--11----- -- - - - - - - Institución=--- + -- - - - - " - - - - - --

TRECE / CATORCE

DOCE

---

. SlER:cNFOQUEScDOCAWOS

Procedimiento:
1. Orden de pago o depósito a nombre de Banco Mercantil del
Norte, Sucursal Gran Plaza (051 ), Monterrey, Nuevo León, México,
para abono en cuenta de la Secretaría de Extensión y Cultura de
la UANL: 051-37466-5.

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2. Enviar junto a esta forma de suscripción una fotocopia de la
ficha de depósito a la siguiente dirección:

Paí s = - - - - - - = - - - Código Postal: _ _ __ _ _

Revista Trayectorias/ Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías/
Alfonso Reyes No. 4000 / Monterrey, N.L, México 64440.

~ Trayectorias ... Números anteriores

/

I

Ciudad:_..:;..__ _ _ _ _ Estado: _ __ _ _ _ __

Teléfono:_--=-'------ Fax: _ _ _ _ _ _ _ __

Tópicos centrales para la ucac1on
Por Elia Marúm Espinosa
Por una cultura ambiental. Modelo para una estrategia
de evaluación

Discurso e ideología
Por Lidia Rodríguez Alfano
El discurso cifrado. Procedimientos discursivos
en la entrevista Scherer-Marcos

El autor se sumerge en el célebre cruce de palabras
entre el periodista Julio Scherer y el subcomandante Marcos
para acercarse -y acercarnos- a las transparencias del texto.

E-mail~------------------

Por Rolando Picos Bovio
Supervivencia y prácticas discursivas.
El discurso político de tres lideresas populares
De cómo un grupo de lideresas construye su propio lenguaje,

Firma: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ __ _ __

se proyecta a través de é~ delimita su territorio y define
su ideología y propósitos.

También puede enviarlas por fax al {81) 83 29 4237

Por Alejandra Rangel Hinojosa
Género y discurso. Acercamiento teórico
al discurso de las mujeres

~ Trayectorias
El Consejo Editora! de la revista Trayectorias extiende la invitación a la
comunidad académica, a investigadores y expertos, a colaborar en sus
páginas con próximos temas como los siguientes:

Fundamentos ideol.ógicos de las políticas de cambio social
Nuevas técnicas en agricultura y desarrorto social
Vwkncia) narcotráfico y seguridad nacwnal
Institucwnes y política social
Hablas y knguas de México
Viokncia intrafamiliar
Tecnología y sociedad
Los trabajos deberán enviarse a Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales. Universidad
Autónoma de Nuevo León. Biblioteca Magna Universitaria, 5º Piso,
Av. Alfonso Reyes 4000. Monterrey, N.L., México, CP 64440, o a
trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx

136

TRAYECTORIAS j AÑO VI, NO. 15 , MAYO-AGOSTO 2004

En est.e artículo se ofrece un panorama de las explicaciones
dadas desde diferent.es perspectivas teóricas
a la diferenciación del discurso según el género del
hablant.e.
Por Lidia Rodríguez Alfano
Las trampas de la identidad
O la construcción de identidades estigmatizadas

Una mirada a la modernización sociocultura~ a la imialidación de culturas tradicwna"/es y a la reconstrucción de UJs
sujetos sociales en zonas rurales.
Por Veronika Sieglin

TE08ÍA
La maquilización de la economía.
México: de país productor a país ensamblador
Ensayo que ahorda las formas de inserción de México

en la economía gkJbal, como pr&lt;YVeedor de mano de obra
barata y el papel del Estad.&gt; en dicho proceso.
Por Marco Antonio Merchand
ÁMBITO
Migración y desmemoria.
La ciudadanía étnica en Monterrey

Un acercamiento a los conflictos, interrelaciones sociales y
estrat.egias seguidas por grupos poblacionales étnicament.e diferenciados en su confrontación con la vida urbana
de Monterrey.
Por Gustavo García Rojas
MEMORI VIVA
Los sueños no agotados de América Latina.
Pierre Salama, entre el optimismo y el drama

Entrevistad.&gt; por Esthela Gutiérrez Garza.

Una aproximación a estrategias de acción como directrices de
actuación de medidas en función de la edumción ambiental.
Por Libertad Leal, Pedro Sosa,
Ma. Milagros Torres, Ángelo Santana
Mercado en perspectiva. Servicios profesionales
y apertura comercial
Explora las perspectivas y posibilidades para México de un

mercado de servicios profesionales y UJs probahles escenarios
de la apertura comercial.
Por Elia Marúm Espinosa
La escuela trunca. Laicidad y escuela pública
La tradición de laicismo en la escuela pública mexicana, tal
como la historia de nuestra nación la ha construido, ha equi-

vocado el camino al dejar el monopolio de la instrucción en
manos de las Iglesias.
Por Ana María Salmerón
Sistemas de formación profesional.
Cualificaciones y competencias

Aborda criticament.e los cambios que actualment.e afectan a
ws sistemas de formación y los procesos de adquisición de competencias laborales.
Por Jordi Planas
El sistema educativo español. Una visión retrospectiva

Vista de largo plazo de la postura político-idelógica de UJs
gobiernos españoles acerca de la educación y su relacwn con el
trabajo productivo.
Por Rafael Merino Pareja
La soledad del trabajo

Acercamiento a imiestigaciones recient.es sobre la caída del
empleo y de las posibilidades abiertas al trahajo no
presencial por las nuevas t.eowUJgías
de la información.
Por Herman Roberto Thiry Cherques
ÁMBITO
Economía en redes.
Estrategias para un proyecto local

A partir de un enfoque que se opone a la economía de mercado,
el autor se aproxima teóricament.e a las pot.encialidades de una
economía de redes en la región de Mondova, Coahuila.
Por Salvador Corrales
Para no perder la memoria.
Robert Boyer,del accidente a los desafíos

Entrevistad.&gt; por Esthela Gutiérrez Garza.

TRAYECTORIAS I AÑO VI, NO. 15

j MAYO-AGOSTO 2004

137

�•

Revista de la CEPAL
año V • número 13 • enero-.-abril de 2003

ANTON IO AGUILERA ONTIVEROS

Revista cuatrimestral de Ciencias Sociales

Santiago, Chile

Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Unive,sidad Compluiense

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N01'A D8 INVESTlGAOÓN:

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Beniamin Davis Sudhanshu Handa v Humberlo Solo

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RamóoRamosTonc
c-io de Redae&lt;lóa;
Ví&lt;lor Abl&lt;u FanándeZ. Rafael Bailón Martú&gt;:z. lné, Campillo Síem.
Cecilia Ca.,wlo Collado. M.• "3bel c.siallo García. Ju.an José Casttllo AJoos,o.
Maria CilCdt&gt; To,nás, lldoMdo Crespo 5..,.._ Rafael Cruz M&gt;rtfnez.Mana Goodl&lt;z Encinar,

Maklonado.unnzoNa•--· 1.a,¡""""Púcz.__,._
l'enwJdoValdé$dalRé

S&lt;cr&lt;taria:
Carmen Púcz Hemando

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CONTl!NIDO Vol 40 Núm. 2 (2003)

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Desarrollo Económico

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Revista de Ciencias Sociales
COM~EDm)RIALJuanCanosTorre(Oirector),CarlosAcuña,Lu,sBeccaria,
Roberto souzas. Mario oamm, Juan Carios Korol. Edrth Obschatko, Juan
Carlos Portantiero. Getulio E. Steinbadl (Secretario de Redacelón)
tSSH0046-001X

EnercHTiarzo de 2004

Vol. 43

N°172

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MARCELO ROUGIER: Estado, empresas y c,édito en la Argentina. Los oógenes del Banco NaciOnal de Desarrollo, 1967-1973.
FACUNDO ALEIORNOZ. DARIO Mu.E.SI y GABRla YQGUEI..: Tramas productivas
en vie¡os sectores: metodologla y evideneia en la Argentrna.
ARia AI.BeRTO COREMBEAG; La contribución del stock de capital a la
productividad de la economla argentina durante la década del noventa. Un enfoque hedónico de valuación del capital.
MAAiA ESTB.A $PINEW: La·otra multitud". Las mov,lizacioneS antlperonistas

durante la ºLibertadoraº
COMUNICACIONES

ARia FISZBEIN y PAULA ll'ÉS GKJVAGNOLI: Hambre en la Argentlna.

S8ded,a,l,fkl MfO 1 SIDA.· d

•-6lilil•1ormua~

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A1bí#o«h~l0Nll1r.ar...

S«rffli,criii'f~

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J.O.'fldTtbaft,0...WPo&amp;eyl.-ísl.nakow

~riago,~-""~

JUAN PABtD SPINETTO: 8 estilo neoconservaclor y el nuevo orden.
DAN1a A2PtA2J.J: El mercado del trabajo y las políticas públicas.

VAJUOS:

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Sihtllia Gaast.M-'- Mar1lls i . . - rGloril

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Q~¡wtttllMlrioyda:uo•W~

CRITICA DE LIBROS

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F.J pncipto tlt

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Orientaciones para colaboradores de la Revista de la CEPAL
La Revista en Internet
Publicaciones recientes de la CEPAL

C&amp;,nwll eom.,,ts(,SocialSoenmOilabDn 1ndeX.

DESARROU.0 ECONOMICO - R811is1B de Qef&gt;GiaS SocJaJes es una pubbca&lt;;ión
t.nmeslfaJ editada po, el Instituto deDesarrollo EconOmfOOY SOOial (tOES). SUSCflp-,
ctón anua.17 R. Argentma. $ 60.00; Pafses limltrofes. U$S 68. Resto de América. USS
74; Europa. U$S 76; Asia. Africa y Oceanfa, U$S 80 Ejempfat s,mple. USS 15
(recargos segün destmo y por env(os vta aérea) Más información en:
desartolloOides.org,ar. o disponible en el Wm srre: www.ld•._org...r. PedidOs,

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Suscópcióo individual: 40 $
Swcripcj6o instilucioaal: 50 S

N,!moro..,.llo:

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co,respoodencia. etcétera. a:
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Instituto de Desarrollo Ec;onómlco y Social
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-

FELIPE DURÁN SANDOVAL '. Colonización, población y
disputas por la tierra en San Lms Potosí frente a los tumultos
de 1767
FRANCISCO JAVIER ULLAN DE LA ROSA • La Era del
Cauch~ en el ~azonas ( 1870-1920). Modelos de explotación
y relaciones SOCJales de producción
BRECHAS
JOS!t ~NUEL GAIÁN, ADOLFO L. PAREDES, CFSÁREO
HERNANDEZ I. y JAVIER Pt\JARES GUTIÉRREZ • La
replicación en la simulación social basada en agentes. El caso
de SDMT y RePast

ENSAYES
GILBERTO MARCO ANTONTO RODRÍGUEZ • Actores
subnaaonales y papel de la ONU en la consolidación de la paz

BOCAMINA
lRMA J':1ANRIQUE CAMPOS • Alcance de las sanciones
económicas en la globalidad

PORTAFOUO GRÁFICO • Miguel lwadare • Gráfica amalgama

• Norbeno de la Torre • narrativa
Vetas, Revista de El Colegio de San Luis. Parque de Macul 155

Fraccionamiento Colinas del Parque, 78299. San Luis Potosí, •
SLP. Tel.: (444) 81 I0IOI. Correo electrónico:
vetas@colsan.edu.mx.
Editora: Adriana del Río Koerber, ario@colsan.edu.mx

AÑO VI, NO. 15 1MAYO-AGOSTO 2004

ARMAS Y LETRAS
REvlsTA DE LA UNIVERSIDAD AlJfóNOMA
DE NUEVO LEÓN

Publicación cuatrimestral, en español e inglés.
Valor: US$ 15 (o su equivalente en moneda nacional).
Suscripción anual: US$ 30 (español) y US$ 35 (inglés).
~pción por dos años: US$ 50 (español) y US$ 60 (inglés)
Pedidos: Unidad de Distribución de la CEPAL, Casilla 179-D
Santia110 de Chile. E-mail:

Arl,oz.2838 • c1•2SOGTBuenoe.Aires ♦ Argentina
Teléfono~ 4804-494~ ♦ Fax:: (54 11) 4804-5856
Correo etectróneco: desa«ollo@id(ts.org.ar

TRAYECTORIAS

138

BONANZAS
ANO~ FÁBREGAS PUIG • La Guerra Cristera a revisión.
Una mtrada desde la antropología histórica y política

1992-1996

INFORMAC10N 0E 818UOT1:CA
o.s,,rrolloEcon6mJcOMindlz:tdr,\.CXlftinCUiónde~.entesstguienlM~
....... k)r$ci«lt6C ln-lcl'mlltion);. JoflfflMof
&amp;:cnom(c;~~&amp;:oncrncAaeocllitlOn);.~~(CanbridgeSdentllic
Abslnleb). ~ BlbUogntphy ol ,,_ Socllll ~ (8i1b5I' LbWY d Polilic,il and
Econotni(: ~ y UNESCO);: C1aN (UNAN, Mú:k::O). Hlspanlc ~ ~ M&lt;#r
(1-W'11. ~ e l $ ~ Loa Ar,gtlN). T#l'll:)lién .,_ . . . ed(jQl'IMditcar6c:UW pert6dícoY
en~especiaklie~e~.s,(;OfflO"enfl'deeS:llftYenli6n~

Número82

Los laberintos del orden internacional:
la importación de refonnas
David /barra
Comportamiento paradójico de la banca extranjera en
América Latina
Graciela Moguil/ansky, Rogerio Studart y Sebastián Vergara
Una propuesta de gravar con impuestos unitarios las ganancias
de las empresas transnacionales
AndrewMold
La integración regional y la coordinación macroeconómica
en América Latina
Hubert Escaith
La sustitución de importaciones en las industrias de alta tecnología:
Prebisch renace en Asia
AliceH. Amsden
Competitividad industrial en Brasil 10 años después
de la liberalización
J~iio Carl~s Ferraz, David Kupfer y Mariana lootty
Influencia del ongen del capital sobre los patrones del comercio
exterior brasilefio
Célio Hiratuka y Fernando De Negri
fnfonnación y conocimiento:
la di~ión de las TIC en la industria manufacturera argentina
Gabriel Yogue/, Marta Novick, Darío Milesi, Sonia Roí/ter
y José Borello
Desarrollo económico local y descentralización en
América Latina
Francisco Alburquerque
Migraciones, mercado de trabajo y pobreza en el Gran
Buenos Aires
Rosalía Cortés y Femando Groisman
Hogares, pobreza y políticas en épocas de crisis, Méx.ico,

- - A)deooa LuzMaga

Jesú,Leal

Abril 2004

TRAYECTORIAS

I

nublicationslñ)eclac.cl

AÑO VI, NO. 15 I MAYO-AGOSTO 2004

Suscripciones: Dirección de Publicaciones de la UANL
Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frias, avenida
Alfonso Reyes 4000 Norte, Monterrey, N.L., México.
Teléfono: 83 29 4111 y fax 83 29 4095

•
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�Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía. Publicación trimestral del Instituto de

Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México
Vol. 35, Núm. 136, ENERO-MARZO, 2004
EDITORJAL
ARTÍCULOS
El impaclo de la entrada de la banca extranjera en los países en desarrollo, ALEJANDRO SANTANA MARJSCAL
El dólar esiadounidense: el impacto de sus fluctuaciones, ALMA CHAPOY BONIFAZ
El lipo de cambio flexible y la política monelaria en México: 1995-2003, GERARDO REYES GUZMÁN, BERTHA
MUÑOZ SANTIAGO y CARLOS MOSLARES GARCÍA
Las relaciones fiscales intragubemamentales en Méxicot MARCELA ASTUDLLLO MOYA
Los grupos económicos como estabilizadores financieros de la economía mexicana ( 1996-2()(N)),
GONZALO CASTAÑEDA RAMOS
Las microfinanzas en Argentina: 1eorias y experieocias, MARTHA BEKERMAN Y GUIDO CATAJFE
COMENTARIOS Y DEBATES
Reforma fiscal inciena y sus efectos en las decisiones de consumo y portafolio: impacto en el bienestar económico,
FRANCISCO VENEGAS-MARTÍNEZ
TESTfMONIOS
La persuasión globalizadota, MARIO MIRANDA PACHECO

-&amp;t Trayectorias
V ENTA
FONDO DE CULTIJRA ECONÓMICA

Ciudad de México y Monterrey
UBRE.RÍAS GANDHI

Ciudad de México

REVISTA DE REVISTAS

RESEÑAS
Con1abilidad bancaria en MéxietJ, de Salvador Marin Hemández y Francisco Javier Martínez García, FRANCISCO
BALU NA RÍOS / The Fulure ofMoney, de Benjamín J. Cohen / ÁNGEL LUIS ROCHA ACEVES / l 'hégémonie des
financien au Mexique sous le PorfiriaJ. l 'autre die/ature, de Javier Pérez Siller, ANNE Jl/LIETTE CHAUDlEU /
Globalú.ación, desigualdad y pobreza, de Guillermo de la Dehesa, TANJA ELENA GONZÁLEZ ALVARADO

ACTMOADES EN EL UEC / INDICE ANUAL PROBLEMAS DEL DESARROLLO 2003

Suscripciones: Instituto de Investigaciones Económicas. Oficina de Distribución y Venta de Publicaciones. Torre II de Humanidades,
ler piso, Ciudad Universitaria, C. P. 04510. México, D. F., México. Tel. (52-55) 5623-0080, Fax (52-55) 5623-0124, 5623-0097.
Correo electrónico: ventiiec@servidor.uoam.mx. Página ea lntem et: www.iiec.unam.mx/problemas _del_ desarrollo.htm. Colaboraciones:
Enviarlas a la Dirección de la Revista, Teléfono: 5623-0105, Fax: 5623-0097,
Correo electrónico: revprode@servidor.unam.mx, ediprode@servidor.unam.mx.

CENTROS CULTURALES TRIUAS

33 sucursa/,es en todo el país
UBRERÍA UNIVERSITARIA DE 1A UANL

Sucursa/,es Ciudad Universitaria y Biblioteca Raúl Rangel Frias.
Correo electrónico: trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx.

Internet www.uanl.mx/publicaciones/trayectorias/index.html/

TRAYECTORIAS, REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD
AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN ESTÁ INCLUIDA EN LOS ÍNDICES:
Comité Editorial
Héctor Menchaca So/ís, Ermilo José Marroquín de la Fuente, Tomás Carreón Sierra,
Marco Antonio Pérez Ruiz, José Luis Hernández Ortiz y Ricardo Hernández Manrique
ARTÍCULOS Y ENSAYOS
La administración y gestión educativa: algunas lecciones que nos dej a su evolución en los Estados Unidos y México, José Ma. García
Garduño
Educación superior, etnia y cultura: reflexiones sobre una Universidad lntercultural Indígena para Michoacán, J. M. Gutiérrez Vázqu ez
La formación de educadores: el debate internacional, Ermilo Marroquín

Sociological Abstracts (CSA)
Social Services Abstracts (CSA)
Worldwide Political Science Abstracts (CSA)
Linguistics &amp; Language Behavior Abstracts (CSA)

DOCUMENTOS
Declaración de Nuevo León
Consej o de Educación de Adultos de América Latina
Estudio comparativo de las propuestas de CONFINTEA V ( 1997) y CONFINTEA V+6 (2003). Lo que cambia y lo que permanece, Gabriela
Enríquez.

Citas Latinoamericanas en Ciencias Sociales y Humanidades (CLASE)
Índice de Publicaciones Seriadas Científicas de América Latina, El Caribe,
España y Portugal (LATINDEX)

ENTREVISTA
Dra. Sylvia Ortega

NOTICIAS
Programa académico 2004 / Diplomado Educación para el Consumo / Balance de la Oficina Regional de Educación de la UNESCO / XIV Congreso
Mundial de Ciencias de la Educación / Programa de Educación Permanente para la Paz, Universidad Autónoma de Aguascalieotes / Programa Alfa:
Universidad y Educación Continua

Hispanic American Periodicals Jndex (HAPI)
lntemational Bibliography of the Social Sciences (IBSS)

RESEÑAS
Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, (Edgar Morin), Miguel Ángel Viveros / El aprendizaj e a lo largo de la vida. Ciudades centradas
en el aprendizaj e para un siglo orientado hacia el aprendizaj e (Norman Longworth), Jorge R.ivas Díaz

140

TRAYECTORIAS I AÑO -VI, N0.15 I MAYO-AGOSTO 2004

ULRJCH'S Periodicals Directory

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                <text>Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>Trayectorias es una publicación editada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que tiene como fin desarrollar un espacio para la reflexión y el debate en torno a las preocupaciones contemporáneas en el campo cada vez más amplio y trascendente de los estudios de la realidad social. Su fecha de inicio fue en 1999, comenzó con una periodicidad tetramestral y en 2008 cambió a semestral. Revista arbitrada que se mantiene activa a la fecha y de emisión bilingüe es en físico y digital. Su ISSN es: 2007-1205.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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            <text>2004</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751794&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2004, Año 6, No 15, Mayo-Agosto</text>
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              <text>Trayectorias es una publicación editada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que tiene como fin desarrollar un espacio para la reflexión y el debate en torno a las preocupaciones contemporáneas en el campo cada vez más amplio y trascendente de los estudios de la realidad social. Su fecha de inicio fue en 1999, comenzó con una periodicidad tetramestral y en 2008 cambió a semestral. Revista arbitrada que se mantiene activa a la fecha y de emisión bilingüe es en físico y digital. Su ISSN es: 2007-1205.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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