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                  <text>��CONTENIDO
FONDO

UNIVERS-ITARIO

Trayectorias
Año VII, Núm. 17
enero-abril de 2005

3
5
6

8

25
43
57

70
ILUSTRACIONES: ALBERTO OURERO

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17

ENERO-ABRIL 2005

CARTA DE LA DIRECTORA

Dialéctica de la identidad
CARTAS A [A DIRECTO~
A nuestros lectores y colaboradores
DOSSIER: ESPACIO Y CULTURA
Espacios para un debate
Camilo Contreras Delgado
Territorio e identidad. Breve introducción
a la geografía cultural
Una aproximación a /.os conceptos centrales de la nueva
geografia cultural y sus víncu/.os con la sociedad y la
cultura, desde la sociología y la antrüpo/.ogía.
Gilberto Giménez
El espacio y la vida.Jerarquía, familia
y parentesco en la India rural
Se exp/.oran /.os significados que para sus habitantes tienen
cada una de las unúlades del espacio vividiJ de las aldeas de
la India, tanto en el terreno fisi,co como en el simbólico.
Luis L. Esparza Serra
Vivienda, familia, identidad.
La casa como prolongación de las relaciones humanas
El autor prüpone un grupo de reflexiones sobre el espacio
doméstico como una pro/.ongación de las relaciones
humanas que allí tienen lugar.
Alejandro García García
TEORIA
Pensar el paisaje. Explorando un concepto geográfico
El autor esboza un itinerario de las maneras de entender el
paisaje en su tránsito desde término pictórico hasta
devenir finalmente en concepto de relevancia
antr()J)owgica y cultural.
Camilo Contreras Delgado

AMBITO
La diversidad posible. lnterculturalidad en el Chile actual
El autor se refiere aquí al proceso de conformación de las
soáeda.des nacionales, en torno a la cual reflexiona
situándose en las utüpías que la orientaron.
Miguel Alvarado Borgoño

�CARTA DE LA DIRECTORA

82
Universidad Autónoma de Nuevo León

Rector:
lng. José Antonio González Treviño

Secretario General:
Dr. Jesús Ancer Rodríguez

96

Revista de Ciencias Sociales
Directora: Esthela Gutiérrez Garza
Editora: Rosaura González de la Rosa
Asistente editorial: Francisco Soto
Redactor y corrector de estilo: Mario Nieves Cruz
Diseño y formación: Rodolfo Leal Herrera

114

Consejo Editorial

Luis Aguilar Villanueva, Robert Boyer, Dídimo Castil~o.
Mario Cerutti, Enrique Florescano, Joan Garces,
Gustavo Garza, Pablo González Casanova,
Gilberto Guevara Niebla, Sergio Elías Gutiérrez,
Michel Lowy, Elia Marúm Espinosa, Juan Carlos
Portantiero, Aníbal Quijano, Manuel Ribeiro,
Pierre Salama, Enrique Semo, Gregorio Vida!,
René Villarreal.

MEMORIA VIVA

Reflexiones al pie de los hechos
Entrevistado
por Esthela Gutiérrez Garza
EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

Para sostener la vida

Decenio de la Educaáón
para el DesarroUo Sustentable.
Una convocatoria de la ONU
Mario Nieves

116

CONTEXTOS
■ Desmodernidad y otras paradojas

Sabemos y no hacemos nada

Comité Editorial

José María Infante,
Lylia Palacios, Roberto Rebolloso,
Guillermo A. Flores Briseño

Un abordaje soáowgico del narcocorrido
como forma de pensar, sentir, perábir y
entender la realidad por parte de grupos
de mexicanos cada vez más numerosos.

Mufíoz Ledo y otras pasiones

Dr. Ubaldo Ortiz Méndez

Trayectorias

objetivación y anclaje

Eric F. Lara Salazar

Secretario Académico:
Secretario de Extensión y Cultura:
Lic. Rogelio Villarreal Elizondo

■ Una enciclopedia sobre

bienestar social

119
122
124

BREVIARIO
El contenido en breve
LAS VOCES DEL TRAYECTO
Quiénes nos acompañan

NORMAS EDITORIALES
lineamientos de colaboración

DISTRIBUCIÓN: JORGE LUIS LOYOLA CASTILLO
Y ELIZABETH AMARO VALLE
CANJE: MARCO ANTONIO MORENO DE LA FUENTE

Lf~~3;

Trayectorias es una publicación cuatrimestral de ciencias sociales ed!tada por la_Universida? Autónoma d_e N~~vo
!~.é;\1;~;
Secretaría Académica y de la Secretaría de Extensión y Cultura. Cert1f1cado de L1c1tud de T1tul~ Y Conte~1do _ ui:n. " ,
, "
aprobado el 1º de marzo de 2000, por la Secretaría de Gobernación. Oficina: Edificio de la 81bhoteca Umvers1tana Raul_Rangel ~n~s '.
avenida Alfonso Reyes 4000 Nte., CP 64440, Monterrey, N.L., Mé~ico. Teléfono_y f_
ax: (81) 83 2~ 42 37_. Dom1:11io electron1co:
trayectorias@r.uanl.mx página en Internet: http:l /www.uanl.mx/pub/icac10nesl trayectorra~l !ndex.html. Precio por e¡emplar. $60.00. Produc
ción: Dirección de Publicaciones de la UANL. ISSN: 1405-8928. Impresa en Monterrey, Mex1co por Serna Impresos, S. A. de C.V.

2

Dialéctica de la identidad

Sonaron siete balazos. Narcocorrido:

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, N0.17

1ENERO-ABRIL 2005

n el célebre artículo que José Martí publicara en México bajo el
título de "Nuestra América", en 1891, el humanista cubano propone el estudio de los factores reales de un país en los grandes
espacios de conocimiento que para entonces ya eran el periódico, la cátedra y la academia. Pedía conocerlos sin reparos, "porque el
que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la
larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo
que se levanta sin ella". Para un pensador de las dimensiones de Martí,
quien sabía definitivamente que conocer es resolver, no era posible encarar un problema sin antes conocer sus elementos.
Hay muchas cosas que se ignoran en una sociedad cada vez más
dinámica y complicada que no cesa de sorprendernos y mantenernos
sumergidos en un juego de móviles configuraciones. Bajo estas circunstancias no pocos problemas se omiten o se desconocen; otros, afortunadamente, se revelan a través de estudios que por una parte recuperan
valiosas tradiciones de pensamiento, y por la otra reactualizan categorías que permiten disipar numerosas confusiones. Una de ellas es la categoría de identidad, que con mucha pertinencia es situada en el centro
de las preocupaciones de numerosos investigadores contemporáneos en
el sentido de Stuart Hall, como cosa que "es transformada continuamente de acuerdo a las maneras en que somos representados y tratados
en los sistemas culturales que nos rodean". O, remitiéndonos a Berger y
Luckman, como las trayectorias individuales conformadas en una sociedad específica que van perfilando la identidad, fenómeno que surge
de la dialéctica entre el individuo y la sociedad, sin olvidar que su proceso de construcción implica un reconocimiento tácito de la diferencia.
No hay que ignorar el contexto peculiar en que tienen lugar los
procesos identitarios contemporáneos y que ha sido agudamente sintetizado por Ramonet en un grupo de fenómenos como la globalización
fmanciera, el triunfo de los mercados, la invocación mágica al librecambio integral y la omnipotencia multimediática, todo lo cual se desborda
en un proyecto ideológico "de un ultraliberalismo desbocado, abando-

E

TRAYECTORIAS : AÑO VII, NO.17 1ENE™BRIL 2005

Trayectorias
Año Vil, Núm. 17
enero-abril de 2005

3

�CARTA DE LA DIRECTORA

nado a sus propias fuerzas, portador de desigualdades nuevas y de opresiones específicas". Semejante
contexto nos coloca ante la amenaza de un mundo
en que muchas singularidades locales -aquellas que,
siguiendo a Weber, hacen que los individuos de una
comunidad sientan subjetivamente que comparten
características comunes- se disuelvan bajo la avalancha de una globalización que no respeta formas,
fronteras ni fundamentos locales.
La antropología, la historia y otras ciencias sociales nos ofrecen la posibilidad de estudiar y sistematizar los procesos de conformación de las sociedades nacionales, de cuyas singularidades siempre
tendremos noticias. Nunca tuvo tanto sentido como
hoy la indagación sobre lo que une y distingue, así

CARTAS A LA DIRECTORA

como sobre todos los elementos que configuran en términos de Da Jandra- "la marca de fuego que
resiste a todos los cambios": la marca de las culturas
que oponen su resistencia identitaria ante la voracidad de la globalización, los significados de los espacios construidos por las más diversas comunidades,
bien en términos fisicos o simbólicos; las marcas singulares del espacio doméstico como prolongación de
las relaciones humanas que allí se objetivan; o bien la
marca humana que redimensiona el paisaje como
geografia cultural y, en consecuencia, sus vínculos
con la naturaleza. Marcas que definen identidades.
Identidades que plantean problemas. Problemas que
tendremos que conocer y que en este dossier presentamos. -&amp;,,

A nuestros lectores
y colaboradores

orno un espacio para la reflexión nacieron estas páginas. Comprometida con el pensamiento crític~ ~ pro~~sitivo, T~ayecto~ ha sido
rumbo y destino, proyecto de v1a¡e, b1tacora de 10dagac1ones. La
revista que hace cinco años se abría paso en el ámbito académico
como un proyecto en ciernes, al &lt;::ircular su número 17 nos honra por haber
ganado su inclusión en el Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnowgica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, en enero de
2005.
No es posible recibir semejante reconocimiento y guardárselo, sin compartirlo con nuestros lectores y colaboradores, tanto como con todos aquellos
que construyeron página a página ese espacio definitivo que somos. A los
prestigiosos investigadores nacionales y extranjeros que componen nuestro
consejo editorial; al comité editorial y el equipo de edición; a los autores, a
cada uno de los especialistas del comité de dictaminación, debe Trayectorias
sus ahora reconocidos estándares internacionales como publicación científica. Debe también a sus afanes haberse colocado en el ámbito de las ciencias
sociales como una calificada revista de la comunidad académica, particularmente en el noreste de México.
Hagamos votos por que el trabajo de equipo fundado en el compromiso
por la investigación y la construcción de conocimiento que nos llevó al Índice
continúe haciendo de Trayectorias -como se definió hace cinco años- un espacio en que el viejo oficio de pensar encuentre en los nuevos problemas del
hombre las fuentes de su vitalidad.

e

Enhorabuena,

COMITÉ EDITORIAL

4

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENER&lt;MBRIL 2005

5

�Espacios para un debate

Espacios para un debate
CAMILO CoNTRERAS DELGADO

1 dossier que aquí se
presenta recoge algunos estudios donde el cruce espaciocultura es abordado de manera
explícita. Se trata de enfoques
transdisciplinarios con aportes
de la geografia, antropología y
$Ociología. Por mucho tiempo las ciencias sociales han
trabajado objetos y sujetos sin
espacios. A lo mucho se habla de espacios fijos, dados,
acabados. Las posturas disci~linarias con sus férreas lógicas han inhibido la problemaización del espacio como
producto social. En el plano
empírico y teórico los cuatro
trabajos que conforman este
dossier reorganizan las aportaciones disciplinarias en función del objeto de estudio,
no al contrario. En este tenor Gilberto Giménez nos
advierte contra la compartimentación absurda.
La geografía por su parte también tardó en
dejar atrás la perspectiva objetivista en el trato de la
cultura. La tradición positivista en la geografía cultural fue apenas dejada gradualmente a mediados del
siglo XX. Más recientemente tuvo lugar en las ciencias sociales lo que se conoce como el "giro cultural" (cultural turn), que significó para la geografia,

E

6

entre otras cosas, poner más
atención en cómo los paisajes,
territorios y lugares son continuamente formados por los valores, las creencias, los ideales
de los sujetos. De la misma manera este "giro" se traduce en
aceptar la importancia cultural
en sí misma y no sólo como
subproducto de las formaciones
económicas. El trabajo empírico mostrado por Giménez y Esparza dibujan cómo las sociedades están reflejadas y entretejidas
con el espacio que construyen cotidianamente.
¿Cuál es la relevancia del
lugar y el territorio en la identidad individual y colectiva? ¿Qué
sucede con el apego territorial en
sociedades con alta movilidad por
la migración? Estas son algunas de las preguntas centrales abordadas en "Territorio e identidad. Breve introducción a la geografia cultural", de Gilberto
Giménez. Una de las conclusiones novedosas es que
ciertos pueblos (como el Valle de Atlixco) pueden ser
revitalizados y reforzados por la emigración en contra
de lo que frecuentemente se cree: su irremediable debilitamiento y disolución en todos los aspectos.
Otra característica de los ensayos del dossier es
la integración de las dimensiones objetivas y subjeti-

I

1RAYECTORIAS ANO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

vas. En particular el trabajo de Luis L. Esparza logra
eludir la dicotomía de lo objetivo-subjetivo por medio del concepto espacio vivido. En "El espacio y la
vida. Jerarquía, familia y parentesco en la India rural", Esparza nos muestra sutilmente las prácticas
sociales (principalmente parentales) por las que el
territorio de las aldeas y las regiones es construido.
Mediante "la inmersión cultural" en una aldea de la
India el autor destaca que la cohesión de la comunidad (sinónimo de familia) y la identidad descansan
en buena medida en el significado que el lugar tiene
para cada miembro y para el colectivo. Mientras que
en la tradición occidental hemos identificado (por
las relaciones de género) al espacio público como
masculino y al espacio privado como femenino, en
la India rural el género del espacio matrimonial se
flexibiliza y más bien depende de cómo lo percibe
cada cónyuge; esto último reviste gran importancia
desde el punto de vista de cómo cada individuo se ve
a sí mismo y en relación a otras personas, pero además porque es una autopercepción territorializada:
cómo se ve a sí mismo en relación con la aldea, la
región o la comarca.
El tercer trabajo: "Vivienda, familia e identidad. La casa como prolongación de las relaciones
humanas" de Alejandro García, de corte eminentemente urbano, nos sitúa frente al grupo de los pobres con una de las prácticas que parecieran de mera
sobrevivencia material. La autoconstrucción también
es motivo del despliegue de la solidaridad familiar y
vecinal, da lugar a ilusiones sobre lo que se logrará,
así como orgullo por lo logrado. El singular análisis
de García da cabida a la consideración de que en la
autoconstrucción también habrá algún grado de frustración. Al final de cuentas la autoconstrucción de
vivienda es mucho más que pegar ladrillos, también
es fuente de identificación territorial.
El cuarto trabajo (en la sección de teoría) es la
revisión de uno de los conceptos cenqales de la geografia: el paisaje. En "Pensar el paisaje. Explorando
un concepto geográfico", Camilo Contreras revisa

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

los antecedentes del término y la noción de paisaj
antes de que fuera adoptado como concepto por la
geografía. Si bien el análisis está centrado en la evolución conceptual en la geografía cultural, las reflexiones son aplicables a la geografia en general: evitar el
fetichismo espacial atendiendo también la dimensión
temporal, observar la dialéctica entre lo objetivo y lo
subjetivo, y estudiar los fenómenos del paisaje en su
complejidad evitando al máximo seguir la rígida lógica de las posturas disciplinarias.
Los cuatro autores que colaboramos en este
dossier esperamos que las ideas y perspectivas presentadas contribuyan a expandir el debate en la geografía cultural, pero sobre todo en los estudios donde la parte central sea el espacio y la cultura ....,
7

�Territorio e identidad*
Breve introducción a la geografía cultural

EL TERRITORIO COMO ESPACIO
"APROPIADO"

GILBERTO GIMÉNEZ

esulta sorprendente el desconocimiento recíproco que todavía existe -sobre todo en
México- entre antropólogos y sociólogos,
por un lado, y geógrafos, por otro, a pesar
de que estos últimos han intentado desbordar -por
lo menos desde Los años setenta- la perspectiva meramente naturalista para definir su disciplina también como una ciencia social. 1 Y de hecho, la llamada
nueva geografía no parece hacer otra cosa en nuestros días sino subsumir y replantear, bajo su propia
óptica, los mismos problemas que afrontan nuestras
disciplinas en el campo de la economía (geografia
económica), del poder político (geografia del poder),
de la cultura (geografia cultural), de la comunicación (geografia de la comunicación), de las relaciones internacionales (geopolítica) y hasta de la globalización (geografia del espacio mundial). De este
modo se produce una situación paradójica: por un

R

_____

...._

• Una versión preliminar de este trabajo fue presentada como
ponencia en la XXVI Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana
de Antropología, realizada en Zacatecas del 29 de Julio al 3 de
Agosto de 2001. Se podrá encontrar un desarrollo más amplio de
este mismo tema en Giménez, 2000: 19-52.
1 Felizmente, las cosas parecen estar cambiando últimamente, a
juzgar por la aparición de una serie de monografias sociológicas
y antropológicas importantes que han intentado apropiarse de
algunos de los conceptos básicos de la nueva geografia social, en
actitud abiertamente transdisciplinaria. Véanse, por ejemplo,
Barabas, 2003; Millán y Valle, 2003: Castorena, 2003; Contreras,
2002; y Bozzano, 2000.

8

tada de los conceptos centrales de la nueva geografia
cultural, seguida -a título de ilustración- de un ensayo de aplicación derivado de una investigación empírica realizada a fines de los noventa en el valle de
Atlixco, Puebla, en la que se adopta precisamente
una perspectiva regional y geo-cultural.

lado están las ciencias sociales tal como las practican
los antropólogos y los sociólogos, y por otro las ciencias sociales como las practican los geógrafos de
modo paralelo.
Esta compartimentación absurda debe terminar. Ha llegado el momento de acercamos a los geógrafos para compenetrarnos con su modo de trabajar y de plantear los problemas, cosa que han hecho
ya, por su lado, los historiadores siguiendo el ejemplo de Fernand Braudel (1986) en su Identité de la
France. Uno de los beneficios invaluables que podríamos esperar de este acercamiento transdisciplinario
podría ser la recuperación del sentido del contexto
espacio-temporal o geohistórico como matriz indisociable de los hechos sociales que constituyen nuestro
objeto de estudio. Los geógrafos nos han reprochado muchas veces el hecho de hacer girar las ciencias
sociales en un espacio vacío y sin dimensiones. Y sabemos que éste es precisamente el problema que ha
venido a instalarse en el centro del debate contemporáneo sobre el estatuto epistemológico de las ciencias sociales, incluidas la antropología y la sociología
(Passeron, 1991; Berthelot, 2000). Éstas tienden a
definirse en nuestros días como ciencias empíricas
de observación del mundo histórico que, por definición, es indisociable de un determinado contexto espacio-temporal (Giménez, 1995).
En lo que sigue nos proponemos presentar, a
fuer de sociólogos y antropólogos, una síntesis apreTRAYECTORIAS I AÑO VII, N0.17 1ENERO-ABRIL 2005

El primer concepto que nos proponemos recuperar
de la nueva geografia es el de territorio o territorialidad. Se trata de un concepto extraordinariamente
importante, no sólo para entender las identidades
sociales territorializadas, como las de los grupos
étnicos, por ejemplo, sino también para encuadrar
adecuadamente los fenómenos del arraigo, del apego y del sentimiento de pertenencia socio-territorial,
así como los de la movilidad, los de las migraciones
internacionales y hasta los de la globalización.
Según la concepción hoy dominante entre los
geógrafos franceses y suizos (Raffestin, 1980; Di
Meo, 1998; Scheibling, 1994; Hoemer, 1996), se entiende por territorio el espacio aprapi,ado2 por un grupo social para asegurar su reproducción y la satisfacción de sus necesidades vitales, que pueden ser
materiales o simbólicos3. En esta definición, el espa2
La apropiación supone productores, actores y "consumidores"
del espacio, como son entre otros el Estado, las colectividades
locales, las empresas, los individuos, etc. (Scheibling, 1994)
3
Desde esta perspectiva, la historia de la humanidad podría verse
como la historia de la apropiación progresiva del espacio por los
grupos humanos en función de sus necesidades económicas sociales.Y políticas. He aquí otras definiciones equivalentes:
temtono [ ...] es aquella porción del espacio apropiada por las sociedades humanas para desplegar en ella sus actividades
productivas, sociales, políticas, cuJrurales y afectivas, y a la vez
mscnbrr en ella sus estrategias de desarrollo y, todavía más, para
expresar en el curso del tiempo su identidad profunda mediante
~~ señ~ación de los lugares" (Lecoquierre y Steck, 1999: 47);
Se ennend_e por territorio todo espacio socializado y apropiado
por sus habitantes, cualquiera sea su extensión" (Baud, Bourgeat
Y Bras, 1997: 130). Roger Brunet llama "espacio geográfico" por oposición a "espacio natural" o a "medio ambiente" (milieu)a lo que sus demás colegas llaman territorio.

"El

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 I ENERO-ABRIL 2005

El proceso de apro-piación
seria entonces
consubstancial al
territorio. Este proceso)
marcado por conflictos)
permite explicar de qué
manera el territorio es
producido) regulado y
protegido en interés de los
grupos de poder.
I

lalJ

cio se considera como la ~a~eria prima a partir de
cual se construye el terr1tono y, por lo mismo, tendría una posición de anterioridad con respecto a estei- ~ ~ - - --M
último. Dicho de otro modo: al margen de sus con-1
notaciones geométricas abstractas o kantianas, el espacio sería una porción cualquiera de la superficie+
terrestre considerada antecedentemente a toda repre
sentación y a toda práctica.
El proceso de apropiación seria entonces consubstancial al territorio. Este proceso, marcado por
conflictos, permite explicar de qué manera el territorio es producido, regulado y protegido en interés
de los grupos de poder. Es decir, la territorialidad
resulta indisociable de las relaciones de poder, como
lo ha demostrado brillantemente Raffestin (1980) en
su obra clásica Pour une géographie du pouvozr. En
efecto, bajo la perspectiva que estamos asumiendo el
espacio no es sólo un dato, sino también un recurso
escaso debido a su finitud intrínseca, y por lo mismo, constituye un objeto en disputa permanente dentro de las coordenadas del poder.
9

�Territorio e identidad

En términos más concretos, la apropiación del
espacio se realiza siempre a través de operaciones
que se acomodan obligadamente a la sintaxis
euclidiana. Es decir, en todos los casos se trata de
manipular líneas, puntos y redes sobre una determinada superficie.4 O, lo que es lo mismo, se trata de
operaciones de delimitación de fronteras, de control
y jerarquización de puntos nodales (ciudades, poblaciones, islas... ), y del trazado de rutas, de vías de
comunicación y de toda clase de redes. Para percatarse de ello, dice Raffestin, (1980: 131),
bastaría con analizar desde el Renacimiento las grandes
políticas espaciales delos Estados en relación con sus realizaciones territoriales. En su voluntad de lograr una salida al mar, de preservar el acceso a las rutas, de implantar
poblaciones, de hacer coincidir la frontera con una linea
de picos o un áo, los Estados han modulado sus políticas
según una axiomática no declarada, pero bien presente y
bien real.

Según este mismo autor, las prácticas espaciales a través de las cuales se fabrica un territorio se
reducen analíticamente a tres operaciones estratégicas: división o partición de superficies ("maiUages");
implantación de nudos (n&lt;euds); y construcción de
redes (réseaux). Estas operaciones de apropiación del
espacio pueden darse en función de imperativos económicos, políticos, sociales y culturales. De aquí resulta lo que el mismo autor llama "sistema territorial",
que resumiría el estado de la producción territorial en
un momento y lugar determinados (Ibid, p. 137).
Aquí vamos a simplificar este "sistema" diciendo que la apropiación del espacio puede ser predominantemente utilitaria y funcional, o predominantemente simbólico-cultural. Por ejemplo, cuando se
considera el territorio como mercancía generadora
de renta (valor de cambio), como fuente de recur-

Roger Brunet llama "corema" a la combinación de estas dimensiones (Scheibling, 1994).

4

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO.17 1ENERO-ABRIL 2005

10

sos, como medio de subsistencia, como ámbito de
jurisdicción del poder, como área geopolítica de control militar, como abrigo y zona de refugio, etc., se
está enfatizando el polo utilitario o funcional de la
apropiación del espacio. En cambio, cuando se lo
considera como lugar de inscripción de una historia
o de una tradición, corno la tierra de los antepasados, como recinto sagrado, como repertorio de
geosímbolos, como reserva ecológica, corno bien
ambiental, como patrimonio valorizado, como solar
nativo, como paisaje natural, como símbolo metonímico de la comunidad o corno referente de la identidad de un grupo, se está enfatizando el polo simbólico-cultural de la apropiación del espacio. Como
decíamos más arriba, esta dimensión cultural del territorio es de capital importancia para entender, por
ejemplo, la territorialidad étnica. (Barabas, 2003: 20
ss.) Entre los grupos étnicos se dan situaciones en
las que la apropiación misma asume un carácter totalmente simbólico, como en el caso de los yaquís de
Sonora, que ratifican anualmente la posesión de su
territorio mediante un recorrido ceremonial de norte a sur atravesando los ocho pueblos tradicionales
(Olavarria, 1999, 120 ss.). Por lo demás, el espacio
geográfico yaqui -,::onstituido concéntricamente por
el territorio, los ocho pueblos, el pueblo, el tebat o
patio, la iglesia, el altar y el hogar- es percibido primariamente por sus habitantes como un espacio cuasi-sagrado pletórico de geosírnbolos 5 (ibid., p. 81).

hendido en diferentes niveles de la escala geográfi"1
ca6: local, regional, nacional, plurinacional, mundial.
El nivel más elemental sería el de la casa-habitación, no importa que se trate de una mansión, de
una tienda de campaña o de un vagón de ferrocarril.
Nuestra casa es "nuestro rincón en el mundo", como
decía Gastón Bachelard, nuestro territorio más intimo e inmediato, o también, la prolongación territo--,
rial de nuestro cuerpo. Como territorio inmediato y
a priori del hombre, la casa desempeña una función
indispensable de mediación entre el "yo" y el mundo
exterior, entre nuestra interioridad y la exterioridad,
entre "adentro" y "afuera".

Entre los grupos étnicos se
dan situaciones en las que
la apropiación misma asume
un carácter totalmente
simbólico) como en el caso de
los yaquis de Sonora) que
ratifican anualmente la
posesión de su territorio
mediante un recorrido
ceremonial.

NATURALEZA MULTIESCALAR
DEL TERRITORIO
Entendido como espacio apropiado, el territorio es
de naturaleza rnultiescalar. Es decir, puede ser apre-

s Un "geosímbolo" se defrne como "un lugar, un itinerario, una
e~ei_isión o un accidente geográfico que por razones políticas,
religiosas o culturales revisten a los ojos de ciertos pueblos o grupos sociales una dimensión simbólica que alimenta y conforta su
identidad'' (Bonnemaison, 1981: 256).

TRAYECTORIAS

I AÑO VII, NO. 17 . ENERO-ABRIL 2005

6

En geografia, el término escala designa la serie ordenada de
dimensiones de un espacio, de un fenómeno o de un proceso:
local, regional, nacional, plurinacional, mundial (Gérin-Grataloup,
1995). En términos más técnicos diríamos que la escala, en sentido cartográfico, es la relación entre las distancias territoriales
medidas y las distancias cartografiadas. Cuanto más pequeña es
la_ escala elegida (l / l 000 000, por ejemplo), el mapa correspondiente será más pobre en informaciones y se asemejará más a un
esquema. Por el contrario, un mapa a gran escala (1 / 25 000, por
e¡emplo) es más rico en informaciones y se acerca más a la realidad.

u

�El siguiente nivel sería el de los "territorios próxi¡mos" (Hoemer, 1996: 32), que de alguna manera pro'"'""'......,.....,.~......- -longan la casa: es decir, el pueblo, el barrio, el municitpio, la ciudad. Se trata del nivel local, que frecuentemente
es objeto de afección y apego, y cuya función central
seña la organización "de una vida social de base: la seguridad, la educación, el mantenimiento de caminos y
Titas, la solidaridad vecinal, las celebraciones y los entretenimientos" (Di Meo, 1998: 101).
Después vendría el nivel de los "territorios intermediarios" entre lo local y el "vasto mundo" (Moles y Rohmer, 1998: 100 ss.), cuyo arquetipo sería la
egión. Se trata, como sabemos, de una realidad geográfica dificil de definir debido a la enorme variedad
de sus funciones y de sus formas. Pero los geógrafos
están de acuerdo en que coincide siempre con un
espacio intermediario, no necesariamente contiguo,
situado entre el área de las rutinas locales y el de las
~venturas o migraciones a "tierras lejanas". Armand
Prémont ( 1999: 189) lo define así:

------

De una manera general, la región se presenta como
un espacio intermedio, de menor extensión que la nación y el gran espacio de la civilización, pero más vasto que el espacio social de un grupo y, a fortiori, de una
localidad. Ella integra los espacios vividos y los espacios sociales confiriéndoles un mínimum de coherencia y de especificidad. Éstas la convierten en un conjunto estructurado Oa combinación territorial) y la
distinguen mediante ciertas representaciones en la
percepción de los habitantes o de los extranjeros Oas
imágenes regionales).

Este mismo autor propone tres modelos o tipos-ideales de regiones:
1) las regiones "fluidas", que corresponden a las
poblaciones no estabilizadas, como las de los cazadores-recolectores y las de los nómadas o semi-nómadas;
2) las regiones "de arraigo", correlativas a las viejas civilizaciones campesinas;

3) y las regiones "funcionales", enteramente dominadas por las ciudades y las grandes metrópolis.
En fin, no debe confundirse la región con un
espacio puramente material. Hemos dicho que constituye una forma de territorio, es decir, una forma de
apropiación del espacio a escala intermedia (Moles
y Rohmer, 1998).Y para que desempeñe plenamente sus funciones territoriales debe reunir, según los
geógrafos, algunas condiciones:
Conviene, en primer lugar, que el espacio regional posea
los caracteres de un espacio social, vivido e identitario,
delimitado en función de una lógica organizativa, cultural
o política. Se requiere, en segundo lugar, que constituya
un campo simbólico donde el individuo en circulación
encuentre algunos de sus valores esenciales y experimente un sentimiento de identificación con respecto a las per-

sonas con quienes se encuentre (Di Meo, 1998: 132133).

El siguiente nivel escalar corresponde a los espacios del Estado-nación. En este caso predomina la
dimensión político-jurídica del territorio, ya que éste
se define ahora primariamente como un espacio de
legitimidad del Estado-nación, aunque no se excluye
la dimensión simbólico-cultural, ya que a imagen y
semejanza del territorio étnico, también el territorio
nacional se concibe como un territorio-signo, es decir, como un espacio cuasi-sagrado metonímicamente
ligado a la comunidad nacional.
El concepto político de territorio deriva, como
sabemos, de los tratados de Westfalia, que pusieron
fin a la Guerra de Treinta Años a mediados del siglo
XVII. A partir de entonces el territorio se convierte
en soporte de las naciones, en el espacio sobre el cual
se ejerce la competencia exclusiva de sus Estados. Es
la emergencia del Estado-nación, que desde esa época desempeña un papel decisivo de control político y
social de las poblaciones. Badie destaca que "el territorio aparece en esta historia como el fundador del
orden político moderno, en la medida en que su aven-

i

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

12

tura se confunde ampliamente con la del poder"
(Badie, 1995:35).
Podriamos señalar todavía el nivel de los territorios supra-nacionales (como el de la Unión Europea, por ejemplo) e incluso el de los "territorios de la
globalización". Esta última expresión pudiera parecer una paradoja, ya que la globalización suele asociarse precisamente con la "desterritorialización" creciente de sectores muy importantes de las relaciones
sociales a nivel mundial. En términos de Sholte
(2000), estaríamos presenciando la proliferación de
relaciones supraterritoriaks, es decir, de flujos, redes
y transacciones disociados de toda lógica territorial
en el sentido de que no estarían sometidos a las constricciones propias de las distancias territoriales y de
la localización en espacios delimitados por fronteras.
Tal seria el caso de los flujos financieros, de la movilidad de los capitales, de las telecomunicaciones y de
los medios electrónicos de comunicación.
Este discurso omite el hecho de que la globalización, si bien implica cierto grado de "desterritorialización" con respecto a las formas tradicionales
de territorialidad dominadas por el localismo y el sistema internacional de Estados-naciones, constituye
en realidad una nueva forma de apropiación del espacio por parte de nuevos actores, como son las empresas multinacionales. Por lo tanto, genera una territorialidad propia, no necesariamente continua, que
pretende abarcar toda la extensión de la tierra habitada. Esta nueva territorialidad se superpone a las
formas tradicionales de construcción territorial trascendiéndolas y neutralizando sus efectos regulativos
Y restrictivos en el plano económico, político y cultural. Los "territorios de la globalización" se con.figuran en forma de redes (Network Society, Castells,
1996) cuyos "nudos" serian las "ciudades mundiales" diversamente jerarquizadas y distribuidas por el
mundo7 • (No olvidemos que la formación de redes y
nudos son prácticas espaciales orientadas a la producción de territorios). Desde el punto de vista cartográfico, la territorialidad propia de la globalización

TRAY.!_CTORIAS

AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

- t --

- - - r=-

-

asumiría la forma de un espacio puntiforme delimi-r-------11.
tado por fronteras zonales y surcado por flujos d
comunicación y libre-intercambio, con la particula-- - - - ridad de que tanto los puntos como las redes s
densificarían abrumadoramente en el espacio de I
tríada: Estados Unidos, Europa,Japón. Es que la globalización, al igual que la modernización y el desarrollo, constituye en realidad un proceso polarizado
y desigual. 8

7
La distribución y jerarquización de las "ciudades mundiales"
está~ si~ndo estudiadas acrualmente por el Grupo y Red de invest1gac1ones sobre las Ciudades Mundiales y la Globalización
(GaWC), que funciona en el Departamento de Geografía de la
Uruvers1dad de Loughborough, Inglaterra. Su dirección electrónica es la siguiente: http://www.lboro.ac.uk/departments/gy/
research/gawe/html
8
Por eso algunos opinan que hablar de " globalización" constitu~e ~n ~bu~~ de lenguaje, ya que lo que observamos es más bien la
tnadizac1on del mundo".

13

�La función primordial
del paisaje es servir
como símbolo metonímico
del territorio no visible
en su totalidad)
según el conocido
mecanismo retórico de la
parte por el todo.
EL PAISAJE, UNA VENTANA ABIERTA
SOBRE EL TERRITORIO

Paisaje es un término derivado del italiano paese y
del francés pays, como su equivalente alemán landschaft deriva de land, lo mismo que su equivalente
inglés Landscape. Este término recubre un concepto
geográfico estrechamente relacionado con el territoio. Se trata de un concepto elaborado por la geogra;fia clásica alemana y francesa, que ha transmigrado
Jtambién a la geografía cultural norteamericana. En
el último decenio ha cobrado una nueva actualidad
después de un largo eclipse, por dos razones principales: 1) el interés de la geografía fisica por volver a
un análisis global del entorno, asumiendo en esta
perspectiva el concepto de paisaje como traducción
visib/,e de un ecosistema; 2) el interés de la geografia
cultural por la percepción vivencia/ del territorio, lo
que ha conducido al redescubrimiento del paisaje
como instancia privilegiada de la percepción territorial, en la que los actores invierten en forma entremezclada su afectividad, su imaginario y su aprendizaje socio-cultural.
En efecto, como dice Roger Brunet, el paisaje
sólo puede existir como percibido por el ojo huma14

no y vivido a través del aparato sensorial, afectivo y
estético del hombre9 • Por consiguiente pertenece al
orden de la representación y de la vivencia. Aunque
no debe olvidarse que, como todo territorio, también el paisaje es construido, es decir, es resultado
de una práctica ejercida sobre el mundo fisico, que
va desde el simple retoque hasta la configuración integral. Podríamos definirlo sumariamente como "un
punto de vista de conjunto sobre una porción del
territorio, a escala predominantemente local y, algunas veces, regional". En esta definición se enfatizan
dos aspectos: 1) en primer lugar, la idea de algo que
se ve, de una realidad sensorialmente perceptible, en
contraposición a los territorios ideales o de muy pequeña escala, inaccesibles a nuestra mirada y a nuestro aparato perceptual; 2) en segundo lugar, la idea
de un conjunto unificado, es decir, de una multiplicidad de elementos (peculiaridades del relieve topográfico y del habitat, bascosidades, lugares de memoria, objetos patrimoniales, jardines, etc.) a los que
se confiere unidad y significación.
En este sentido hablamos de paisajes rurales o
agrícolas, de paisajes urbanos, suburbanos o " rurba10
nos", de paisajes industriales, de paisajes turísticos,
etc. Así entendido, el paisaje puede ser imaginario
(el Edén, el Dorado...), real (la imagen sensorial,
afectiva, simbólica y material de los territorios) o también artístico (la pintura paisajística a partir del Renacimiento, la descripción del paisaje en la literatura, la descripción filmica del mismo, etc.). 11

"Sólo es paisaje lo que está presente y entra por los ojos. No es
tanto conocimiento racional sino sensible. Y, además, sólo visual.
Los sonidos, olores, temperaturas, humedad, etc., que concurren
con la representación subjetiva visual no son propiamente paisaje. Son complementos de la percepción paisajística; pero ajenos a
ella. Si van pegados a la realidad visual, como el rumor del viento
al movimiento de los árboles, o el bramido del mar al choque de
las olas, son elementos secundarios de la belleza del paisaje; pero
extrinsecos al paisaje mismo" (Sánchez, 1945: 122)
10 No olvidemos que los turistas son grandes consumidores de
paisajes.
9

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

La función primordial del paisaje es servir
como símbolo metonímico del territorio no visible
en su totalidad, según el conocido mecanismo retórico de la parte por el todo. Una serie de expresiones
recurrentes en la reciente literatura geográfica remite directamente a esta función, como, por ejemplo, la
idea de que el paisaje es un "resumen del territorio",
o " una ventana abierta sobre el territorio", o "el elemento visible del espacio percibido", o "la dimensión emblemática del territorio", o un "mediador territorial", o "la visión fugitiva del territorio vivido
por los individuos que lo producen", o "la faceta sensorial del territorio" o, finalmente, "la parte emergente del iceberg territorial".
Otra función principalísima del paisaje es la
de señalar la diferenciación y el contraste entre los
territorios en diferentes niveles de la escala geográfica, destacando la supuesta personalidad o tipicidad
de los mismos. En efecto, los geógrafos suelen enfatizar la diversidad contrastante de los paisajes. Para
ellos, cada porción de la corteza terrestre, definida
por su posición, su situación, su extensión y sus atributos concretos, es siempre singular y única.
A la luz de ambas funciones se comprenden
ciertas prácticas espaciales frecuentemente generadas desde el poder en nombre del nacionalismo, como
la selección de algunos paisajes particulares como
característicos del territorio nacional (v.g. los desiertos norteños tachonados de cactus como característicos del territorio mexicano, la pampa como rasgo
prominente del territorio argentino, el Gran Cañón
del Colorado como resumen metonímico del territorio norteamericano, etc.); la creación de grandes
parques nacionales como modelos reducidos, protegidos e idealizados del territorio de ciertos Estados,
lo que constituye una práctica estratégica en países
como los EE. UU. y el Canadá; y la selección de co-

11

Las pinruras del paisaje constituyen también un objeto de estudio para al geógrafo cuando éste se interesa en las modalidades
de su percepción en diferentes épocas.

TRAYECTORIAS

AÑO VII, NO.17 ENERO-ABRIL 2005

rredores o litorales turísticos en función del carácte
especialmente pintoresco, estético o catártico de su
respectivos paisajes, etc.
Como espacio concreto cargado de símbolos
y de connotaciones valorativas, el paisaje funciona
frecuentemente como referente privilegiado de la
identidad socio-territorial. Algunos autores han señalado, por ejemplo, cómo los paisajes de los westerliS\
han contribuido a modelar la conciencia nacional de
los estadounidenses (Scheibling, 1994). Algo semejante se ha dicho de la escenificación paisajística de
los grandes parques nacionales norteamericanos por
medio de rutas, veredas de paseo, elevaciones panorámicas y belvederes turísticos. 12 Estos encuadres
paisajísticos atraen anualmente a millones de visitantes y son reproducidos también en millones de copias por los magazines, los periódicos, los afiches
turísticos, el cine y la televisión, alimentando gradualmente un fabuloso imaginario popular. Por eso cons-i
tituyen vectores eficaces de la identidad norteamericana.

-----~_,

LA CULTURA: MEDIACIÓN ENTRE
LOS HOMBRES Y LA NATURALEZA
Nos hemos referido más arriba a la dimensión sim-/
bólica o cultural del territorio. En esta sección nos
proponemos ahondar un poco más en esta cuestión,
abordando directamente la relación entre cultura y
territorio.
De modo general, los geógrafos consideran a
la cultura como una instancia de mediación entre los

12

• "Antes de la práctica del rurismo de masa, los westerns ya hab1an vulganzado estos paisajes entre los habitantes del mundo
entero. Ellos los asociaron a la famosa ideología de la frontera, a
la de la apropiación igualitaria del espacio, y a la de un ideal de
justi~i~ so~ial asociado a la moral sinlplista que vehicula esta producc1on cmematográfica. Estos paisajes son también el fundamento de la legitimidad de la colonización del espacio por oleadas sucesivas de emigrantes. Éstos no hicieron otra cosa más que
tomar posesión de una naruraleza casi vacía, de cuya conservación se harían cargo en adelante" (Di Meo, 1998: 196).

15

�Espacio y_.mltunL- - - ~ - - - - - - - - - - - - - ~ Territorio e identidad

;hombres y la naturaleza. Así, para Vidal de la Blache
(1845-1918), el fundador de la geografia regional
'francesa, la cultura es todo aquello que se interpone
entre el hombre y el medio-ambiente, todo aquello
que humaniza el paisaje.
Pero el problema radica en el carácter confuso
e inicialmente restrictivo del concepto de cultura
empleado por los geógrafos. En efecto, en sus comienzos la geografia que hoy llamaríamos cultural tanto en su versión europea (F. Ratzel, Vidal de la
Blache) como en su versión norteamericana (Car!
Sauer, 1899-1975) -entiende por cultura el conjunto de los artefactos que permiten al hombre actuar
sobre el mundo exterior. Consecuentemente, los geógrafos culturales se dedican a inventariar y clasificar
los artefactos materiales de la cultura, como los tipos

de casa y de halJitat, los tipos de instrumentos, las prácticas agrícolas y las transformaciones del paisaje, todo
ello en el ámbito de las sociedades tradicionales.
Más adelante, los geógrafos recurren masivamente a la vaga noción de modo de vida («genre de
vie", «way oflife") como sinónimo de cultura. El propio Vida! de la Blache, quien por un lado afirma que
la cultura pertinente es la que se aprehende a través
de los instrumentos que las sociedades utilizan Y de
los paisajes que ellos modelan, por otro lado asegura
que estos elementos sólo adquieren sentido cuando
se los aprehende como componentes de los géneros
de vida (Claval, 1995).
Sólo en los dos últimos decenios la geografía
cultural descubre las formas interiorizadas de la cultura y coloca las representaciones sociales en el centro
de sus preocupaciones bajo el argumento de que el
territorio sólo existe en cuanto percibido y representado por los que lo habitan (Bailly, 1998). La cultura
se define ahora como un sistema de valores compartidos y de creencias colectivas (Hugill y Foote, 1994).
Consecuentemente, ya no interesan las técnicas de
producción ni las instituciones societales propias de
un grupo, sino la interpretación simbólica que los
grupos y las clases sociales hacen de su entorno, las
justificaciones estéticas o ideológicas que proponen a
este respecto y el impacto de las representaciones sociales sobre la modelación del paisaje. Surge así la
llamada "geografía de la percepción" (Frémont,
1999), la "new cultural geography" anglosajona (Cosgrove, 1984; Duncan 1992; Crang, 2000), y la llamada "geografia humanista" (Tuan, 1976; Adams,
2001).
En resumen, la geografia cultural ha oscilado
entre los polos del objetivismo y del subjetivismo en
su concepción de la cultura. De aquí la necesidad de
una concepción más elaborada y equilibrada de la
misma, como la propuesta por la antropología interpretativa de Clifford Geertz, por ejemplo.
Este autor define la cultura como "pauta de
significados" (Geertz, 1992: 20 ss.; tambiénThomp-

TRAYECTORIAS ¡ AÑO VII, N0.17 IENERO-ABRIL 2005

16

son, 1998). En esta perspectiva, y en términos descriptivos, la cultura seria el conjunto complejo de signos, símbolos, normas, modelos, actitudes, valores y
mentalidades a partir de los cuales los actores sociales confieren sentido a su entorno y construyen, entre otras cosas, su identidad colectiva. Esta definición permite distinguir dos estados o modos de
existencia de la cultura (Bourdieu, 1985: 91): el estado objetivado (en forma de objetos, instituciones y
prácticas directamente observables); y el estado
"subjetivado" o internalizado (en forma de representaciones sociales y habitus distintivos e identificadores que sirven como esquemas de percepción de
la realidad y como guías de orientación de la acción).
Esta distinción nos parece capital, ya que postulamos que no existe cultura sin sujetos ni sujetos sin
cultura. Además, permite distinguir niveles o estratos en la cultura territorial, como el ecológico, el etnográfico y el de los procesos identitarios vinculados
con el sentimiento de pertenencia socio-territorial.
En cuanto a las complejas relaciones entre cultura y territorio, podríamos resumirlas del siguiente
modo, tomando en cuenta por razones de comodidad expositiva sólo la escala regional. Si asumimos
el punto de vista de las formas objetivadas de la cultura, se distinguen dos casos:
1) Por un lado, dichas formas pueden encarnarse directamente en el paisaje regional, natural o
antropizado (Demarchi, 1983), convirtiéndolo en
símbolo metonímico de toda la región (geosímbolo),
o también en signo mnemónico que señala las huellas del pasado histórico. Ésta seria la dimensión ecológica de la cultura regional, que comprendería tanto los geosímbolos y los bienes ambientales, como los
paisajes rurales, urbanos y pueblerinos, las peculiaridades del habitat, los monumentos, la red de caminos y brechas, los canales de riego y, en general, cualquier elemento de la naturaleza antropizada.
2) Por otro lado, la región puede considerarse
como área de distribución de instituciones y prácticas
culturales específicas y distintivas a partir de un cen-

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

La identidad regional se
deriva del sentido de
pertenencia socio-regional y
se da cuando por lo menos
una parte significativa de los
habitantes de una región ha
logrado incorporar a su
propio sistema cultural los
símbolos) valores y
aspiraciones más profundas
de su región.
tro, es decir, como área cultural en el sentido otrorJ
explicado por C.Wissler (Mercier, 1971). Se trata
siempre de formas culturales objetivadas, como sonj
las pautas distintivas de comportamiento, los trajes
regionales, las fiestas del ciclo anual y los rituales específicos del ciclo de la vida, las danzas lugareñas, lru
cocina regional, las formas lingüísticas o los socio
lectos del lugar, etc. Como el conjunto de estos rasgos son de tipo etnográfico, podemos denominarlo
cultura etnográfica regional (Bouchard, 1994).
Si asumimos ahora el punto de vista de las
formas internalizadas de la cultura, la región puede
ser apropiada subjetivamente como objeto de representación y de apego afectivo y, sobre todo, como símbolo de identidad socioterritorial. En este caso, los
sujetos (individuales y colectivos) interiorizan el espacio regional integrándolo a su propio sistema cultural. Con esto hemos pasado de una realidad territorial "externa", culturalmente marcada, a una
realidad territorial "interna" e invisible, resultante de
la filtración de la primera, con la cual coexiste.

17

�~~~------------~---~~---y•ltum
Territorio e identúiad

La llamada "geografia de la percepción" suele
ocuparse de esta dimensión subjetiva de la región
~..;..:..:..;.__;.____.:¡..,_
que implica una referencia esencial a los procesos
..________ dentitarios. 13 En nuestra perspectiva, la identidad

___

"""---'-"--;.__

.regional se deriva del sentido de pertenencia socio-

regional y se da cuando por lo menos una parte significativa de los habitantes de una región ha logrado
\ncorporar a su propio sistema cultural los símbolos,
~alores y aspiraciones más profundas de su región.
Puede definirse con M. Bassand (1981), como la
imagen distintiva y específica (dotada de normas,
modelos, representaciones, valores, etc.) que los acores sociales de una región se forjan de sí mismos
n el proceso de sus relaciones con otras regiones y
colectividades. Esta imagen puede ser más o menos
compleja y tener por fundamento bien un patrimonio
pasado o presente, un entorno natural valorizado, una
Jústoria, una actividad económica específica, o bien, fialmente, una combinación de todos estos elementos.

EL CASO DEL VALLE DE ATLIXCO,
PUEBLA 14
Como señalamos al inicio, los conceptos teóricos
asta aquí elaborados permiten encuadrar adecuadamente una serie de fenómenos sociales que de uno
otro modo tienen que ver con la territorialidad. Aquí
os referiremos sólo a dos de ellos, como ejemplos
de aplicación: el arraigo o apego socioterritorial y las
migraciones internacionales.
Tenemos razones muy válidas para sostener
que el arraigo o apego socioterritorial es un fenómeno muy difundido entre las poblaciones campesinas
tradicionales de México. Una investigación regional
realizada entre 1998 y 1999 en cinco municipios del

13 Véase a este respecto el número monográfico "Geografia e
percezione" de la Rivista Geografica Italiana, 1980, núm. 1; y también R. Geipel, M. Cesa Bianchi el al, 1980.
•• La referencia a esta investigación tiene aquí sólo un papel ilustrativo y pedagógico. Se encontrará una información amplia sobre el
diseño y los resultados de la misma en Gúnénez y Gendreau, 2001.

18

valle de Atlixco y replicada en dos localidades del
estado de Morelos, revela no sólo la notable intensidad del sentimiento de pertenencia o apego socioterritorial, sino también el carácter extremadamente
localista del mismo.
El valle de Atlixco (ver cuadro 1) conforma
una región natural caracterizada por un clima que
va de semicálido a cálido, con lluvias en el verano en
casi toda la región. El suelo es fértil gracias a los
numerosos arroyos que lo atraviesan y que forman
parte del río Atoyac. Geográficamente está delimitado hacia el sureste por la región Mixteca y hacia el
noroeste por el volcán Popocatépetl. Ésta ha sido una
zona de importancia económica y de alta densidad
cultural y religiosa desde la época prehispánica, por
lo que hoy persisten algunos elementos culturales comunitarios concernientes a la organización de las fiestas patronales y a los ritos ligados al ciclo de la vida y
la muerte que continúan siendo un factor importante en la integración de la región cultural. 15
Gracias al trabajo etnográfico y a los continuos
recorridos por la región, podemos distinguir analiticamente las tres dimensiones anteriormente señaladas de la relación entre territorio y cultura a escala
regional, las dos primeras accesibles desde el punto
de vista de un observador externo, y la última de carácter subjetivo.
En la primera dimensión, el territorio regional
y sus paisajes constituyen en sí mismos, en su materialidad objetiva, significantes de diferentes significados culturales; es decir, funcionan como "geosímbolos", como territorio-signo. En efecto, pudimos
constatar que el valle de Atlixco cuenta con un patrimonio ecológico ambiental definido: el Popocatépetl
y la sierra delTenzo, el cerro de San Miguel y el Cruz-

15

En cuanto a las caracteósticas sociodemográficas, los cinco
municipios del valle tienen una población de más de 164 mil habitantes. Casi el 50% de éstos viven en la ciudad de Atlixco, y el
resto se encuentra ubicado en pueblos dispersos de menos de
2,500 habitantes, que conforman una enorme variedad de localidades rurales.

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, N0.17 1ENERO-ABRIL 2005

CUADRO 1
MUNICIPIOS Y VÍAS DE COMUNICACIÓN EN EL VALLE DE ATLIXCO
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[ : ] Municipios
HJts

Fuente: Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, Carta Carretera, México, 1990.

tépetl, que son geosímbolos reverenciados y puntos
de referencia permanente; a éstos se añaden el paisaje irrigado por los numerosos brazos de los ríos
Cantarranas y Nexapa; la abundancia de agua, manantiales, acequias y pozos considerados como lugares sagrados; las áreas de cultivo bien definidas desde la época colonial y la red de caminos rurales que
delimitan y comunican a los diversos pueblos entre
sí. Encontramos, además, un abundante patrimonio
arquitectónico que constituye la "memoria objetivada" de las diferentes etapas de la vida económica y
social en el valle: ex-conventos franciscanos y una
profusión de iglesias, cada una de ellas con sus respectivos santos patronos; viejos cascos de hacienda;
plantas textiles con sus zonas de habitación obrera;
construcciones recientes en colonias periféricas, entre muchos otros elementos.
En la segunda dimensión, el territorio se analiza como área de origen y de distribución de instituciones y prácticas culturales que constituyen lo que
hemos llamado, con Bouchard (1994), cultura
etnográfica. Hemos podido comprobar que el valle
de Atlixco conserva todavía algunas costumbres y
rituales prehispánicos, dentro de los que destacan: la

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

lengua náhuatl fuertemente vinculada
a los ritos del matrimonio; la institución del padrinazgo y del compadrazgo; los bordados autóctonos -que se
emplean en algunas prendas de uso
diario celosamente escondidas bajo la
ropa urbana-; los ritos relacionado
con la continua renovación del sistema de cargos y las mayordomías, y algunos ritmos y danzas, entre otros. El
arraigo del catolicismo popular, producto de la enculturación religiosa, e
un elemento fundamental en la cultura regional y pueblerina. Esta religión
tradicional integra la visión indígena y
la española en una síntesis dinámica yf
articulada de elementos de ambas

culturas.
Los elementos anteriores conforman el sustrato
mínimo que nos permite hablar de región cultural
desde el punto de vista del observador externo y considerando la inscripción de la cultura en el espacio y
las prácticas sociales. Son "simbolos objetivados", según Bourdieu (1979).
Llegamos así a la tercera dimensión, en la que se
considera la integración del territorio regional y sus
paisajes al sistema de valores de los actores sociales
como objeto de apego afectivo y referente de identidad. La región se transmuta ahora en "simbolismo
subjetivado". Desde esta perspectiva, que es la de los
procesos de identificación y pertenencia, se necesita
apelar a la percepción de los propios actores sociales
para definir su relación con la territorialidad regional. Y es aquí donde se requiere una aproximación
metodológica diferente para documentar adecuadamente esta dimensión subjetiva de la cultura regional no accesible, por definición, a la observación externa. Nosotros adoptamos la metodología de la gran
encuesta por cuestionario, con base en una muestra
estadísticamente representativa que abarcó a la región entera. He aquí algunos resultados.

19

�En numerosas poblac-iones)
los lugareños realizan
peticiones al volcán
Popocatépetl para tener una
buena temporada de lluvias)
bendicen y colman de flores
los pozos de donde se extraerá
el agua. En este sentido) la
tierra no es percibida en
términos cccatastrales))
o utilitarios) sino
fundamentalmente
simbólicos)
como tierra-madre
A la pregunta: "Si tuvieras que escoger dónde
·vir, (•qué lugar preferirías?", 85 % de los entrevis.
dos responde que en la misma localidad donde vive.
Nuestros encuestadores repitieron esta pregunta varias veces y de muy diferentes maneras, pero la respuesta siempre era la misma en un porcentaje mayor
80%.
A la pregunta cerrada que les proponía diferentes escalas de amplitud territorial entre el localismo y el cosmopolitismo, 60.7 % mencionó su pueblo, y 17. 7 % un ámbito todavía menor: su barrio. Es
decir, 78.4 % de los entrevistados manifiesta un vínculo territorial abrumadoramente localista. El apego al municipio (6.6 %), a todo el valle de Atlix~o
(6.6 %) y al estado de Puebla presentan porcenta¡es
realmente bajos. Ni qué decir del apego a México
como país, que sólo representa 5.3 % (ver cuadro 2).
20

Este último resultado parece sorprendente,
porque contradice nuestra hipótesis inicial_ ?ue pr~veía un alto nivel de nacionalismo en la reg1on, deb~do a la inculcación escolar a través de los textos obligatorios y gratuitos; y también debido al hecho de
que la región de Puebla se vincula de modo muy especial con un episodio glorioso de la lucha contra la
invasión francesa en el siglo XIX, cuya fecha ha quedado impresa en la memoria nacional: la batalla del
5 de Mayo contra la ocupación francesa.
La descripción del lugar o territorio al que se
siente más ligado se hace siempre en términos altamente valorativos y expresivos: por ejemplo, "este es
el lugar donde nací", "aquí me gusta porque soy libre y hago lo que quiero", "me gusta el olor del campo" "el clima y la comida ... son cosas que extrañaría [si viviera en otra parte]", etc. Pero, además, la
manera en que el territorio es percibido Y valorado
por los habitantes del valle se manifiesta a través de
una serie de ritos y festividades relacionadas fundamentahnente con el ciclo agrícola. En numerosas poblaciones, los lugareños realizan peticiones al volcán
Popocatépetl para tener una buena temporada de
lluvias, bendicen y colman de flores los pozos de

CUADRO 2
LUGAR MÁS LIGADO. PRIMERA MENCIÓN

.

.....,

u

8Am,6ricala'la

Fuente: Cuadro elaborado por el autor.

lRAYECTORIAS ; AÑO VII, NO.17 1ENERO-ABRIL 2005

donde se extraerá el agua para el riego y, al final del
ciclo agrícola, dan gracias a la tierra por la cosecha.
En este sentido, la tierra no es percibida en términos
"catastrales" o utilitarios, sino fundamentahnente
simbólicos, como tierra-madre, la tierra que sustenta la vida y cubre piadosamente a los antepasados
que yacen en su seno, conformando una comunidad
ligada por el ciclo de la vida y la muerte. La siguiente
frase, que encierra esta concepción, fue expresada
por un anciano agricultor, Don Miguel: "la tierra no
es nuestra, nosotros somos de la tierra."
Por lo que toca a la estructura motivacional
del apego, ésta es la que corresponde a una comunidad tradicional en el más puro sentido téinniesiano.
En efecto, se trata de una estructura basada principahnente en la sangre y en la tierra. En 94 % de los
casos, los entrevistados invocan como razón principal de su apego el hecho de que alli radica su familia.
En segundo lugar mencionan la propiedad de la tierra (88.4 %) . En tercer lugar, el hecho de que alli
viven sus amigos y todos lo conocen (82.8 %). Y,
por último, el hecho de compartir las ideas y costumbres de la comunidad (82.3 %).
Al parecer, una condición que favorece fuertemente el desarrollo del sentido de pertenencia es la
continuidad de la residencia. En la población de estudio pudimos observar una enorme permanencia
en el lugar de origen, lo que nos habla de una elevaga autoctonía, ya que 83.5% de la población vive en
la misma localidad en que nació, y 9 1 % vive en el
mismo municipio de origen. El fuerte arraigo y estabilidad de la población rural, como rasgo característico de esta región, no significa que no se hayan producido desplazamientos migratorios a los centros
urbanos en el curso del siglo XX. Lo que sucede es
que esta población que sigue aferrada a su región es
la que ha "resistido" en el pasado a las fuerzas que
pugnaban por desarraigarla (oferta laboral, movilidad social, mejoría de las condiciones de vida, servicios educativos y de salud). Es también la población
que ha afrontado durante siglos el proceso pauperi-

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

zador que ha sido crónico en estas zonas rurales. Ello
explica la valoración profunda de la tierra y de la,.
familia extensa (biológica y simbólica), así como también el arraigo profundo y la intensidad del apego
socioterritorial. El arraigo en el lugar de origen se ve
reforzado por el hecho de ser también el lugar de
nacimiento de los padres y el lugar donde se trabaja.
En efecto, 94.8% trabaja en el mismo municipio en
el que vive, es decir, ni siquiera encontramos movimientos pendulares significativos que obedezcan a
motivos de estudio o de trabajo.
Ahora bien, debido fundamentalmente a factores ligados a los procesos de globalización, a la crisis económica nacional y a la que se vive en el campo
en particular, en esta región se ha generado un pro-

21

�ceso de migración internacional muy intenso, que en
enos de veinte años ha afectado a un porcentaje
__,,considerable de pobladores de la región 66.2% de la
oblación entrevistada aseguró contar con al menos
-'---......lun familiar en el extranjero. De éstos, 100% se encuentra radicando en los EE. UU. distribuidos del
siguiente modo: 69.5% en la ciudad de Nueva York,
~. 7% en los Ángeles y 7 .1% en Nueva Jersey, seguitlos por las ciudades de Chicago y Boston. Si consideramos el área de Nueva York-Nueva Jersey como
una misma zona (de hecho varios emigrantes señalaron vivir en Nueva Jersey y laborar en NuevaYork),
tel total de emigrantes de Atlixco en los EE. UU. que
mven en dicha área ascendería a 79.2%, lo que le da
un peso considerable.
Los emigrados, sin embargo, siguen siendo
considerados como miembros de la familia y de la
comunidad, debido a que de algún modo se encuenµ-an siempre presentes. En efecto, éstos mantienen
'una relación fluida con la familia y la comunidad
gracias a la cobertura de los medios de comunicación y, recientemente, a una red de servicios que vincula a los paisanos en ambos contextos (el local y el
de la ciudad de NewYork). Como arroja el estudio,
cerca 82% de los emigrados del valle mantiene una
Eteracción frecuente y directa con sus familiares, lo
que nos permite hablar de una migración orientada
'hacia el retorno. Esto explica la continuidad del arraigo y del sentido de pertenencia entre los emigrantes
(de primera generación) de la región.
Bajo estas condiciones, la migración internacional no deteriora el apego y el sentido de pertenencia de los emigrantes originarios de Atlixco. En
efecto, en su lugar de destino (New York, New Jersey) estos emigrantes se comportan como una auténtica diáspora, ya que siguen identificándose fuertemente con sus lugares de origen, con los que
mantienen una estrecha comunicación a través del
teléfono, de los videos 16 y, sobre todo, a través del
envío regular de remesas. Para una población rural
que se encuentra en situación de penuria, la percep-

_____
__

,.....

..,,.....,.....,

22

ción de recursos económicos de parte de los paisanos emigrados asegura a los que se quedan la posibilidad de permanecer en la comunidad y de continuar el cultivo de la tierra; también contribuye a
mejorar la infraestructura de los pueblos (mediante
la construcción de alcantarillados, por ejemplo) y a
reforzar los lazos comunitarios a través de la financiación de las fiestas y de los ritos. En palabras de
uno de nuestros entrevistados, "Hay que irse para
poder quedarse." Incluso podríamos afirmar que,
contrariamente a lo que hubiéramos esperado, la migración internacional más bien parece haber contribuido a revitalizar -a través de la comunicación constante y de las remesas de dinero- la cultura y las
identidades locales, dando lugar a la conformación
de una "comunidad transnacional" (Goldring, 1992)
que liga a los miembros ausentes y presentes.

CONCLUSIONES
Para terminar, quisiéramos destacar al menos tres conclusiones que parecen desprenderse de nuestra exposición.
1. No cabe duda de que en la provincia mexicana -sobre todo en lo que se refiere al campesinado
tradicional del centro de México- el marco territorial y paisajístico sigue desempeñando un papel primordial, no sólo como contenedor o escenario geográfico de la vida social, sino como componente
substancial de la misma, es decir, como factor primario de solidaridad, cohesión e integración de las
comunidades rurales. El territorio -con sus paisajes
característicos y tipificadores- sigue siendo objeto de
un fuerte apego afectivo y se presenta como una pan16 En nuestro trabajo de campo encontramos modalidades muy
peculiares de uso de las nuevas tecnologías de comunicación. Así,
por ejemplo, los lugareños graban videos de bodas, entierros, fiestas patronales y otros eventos comunitarios para enviárselos a los
familiares emigrados a Nueva York. Incluso hemos cQnocido casos de madres que graban consejos en cassette para sus hijos ausentes. Y éstos, a su vez, graban videos de fiestas de 15 años, de
celebraciones a la Virgen de Guadalupe y hasta de partidos de
fútbol entre paisanos para enviarlos a sus familiares de Atlixco.

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

talla sobre el cual las comunidades proyectan su imaginario, sus valores y su identidad.
2. Pueden existir una tupida red de "relaciones simbióticas" (es decir, funcionales o instrumentales, como las de los intercambios comerciales, por
ejemplo) y una fuerte homogeneidad cultural en el
sentido ~tnográfico del término dentro de una región, sin que les corresponda automáticamente un
sentimiento de identidad de igual escala entre los
habitantes. En efecto, a pesar de nuestras expectativas iniciales, los pobladores de la región se caracterizan por el carácter primordialmente /.ocalisw y pueblerino de su sentido de pertenencia (aunque, según
nosotros, se trata de un "localismo abierto", ya que
se valoriza las ventajas no sólo económicas sino también culturales de la migración internacional). En la
región considerada, el arraigo socioterritorial es
monocéntrico, en el sentido de que no existen dos
áreas o territorios que compitan por la lealtad de la
población. La región es importante, pero só/.o en función de la propia localidad.
3. A pesar de su importancia creciente, el flujo
migratorio de la región no ha debilitado el arraigo
socioterritorial ni ha desintegrado a las comunidades, como se hubiera podido esperar. Paradójicamente, más bien los ha reforzado y revitalizado a través
de las remesas de dinero y de la comunicación permanente de la diáspora de emigrados con sus lugares
de origen. Es decir, en nuestro caso la migración internacional responde a un modelo integrativo y no
disolutivo. Estos resultados muestran con toda claridad que la "desterritorialización" fisica -como la que
ocurre en el caso de la migración- no implica automáticamente la "desterritorialización'' en términos
simbólicos y subjetivos. Se puede abandonar fisicamente un territorio sin perder la referencia simbólica y subjetiva al mismo a través de la comunicación
a distancia, la memoria, el recuerdo y la nostalgia.
Incluso se puede ser cosmopolita de hecho, por razones de itinerancia obligada, por ejemplo, sin dejar
de ser "localista de corazón" (Hannerz, 1992: 239) . 17
TRAYECTORIAS ! AÑO VII, NO. 17 I ENERO-ABRIL 2005

A pesar de su importancia
creciente) el flujo migratorio
de la región no ha debilitado
el arraigo socwterritorial ni
ha desintegrado a las
comunidades. Paradójicamente)
más bien los ha reforzado y
revitalizado a través de las
remesas de dinero y de la
comunicación permanente de
la diáspora
Cuando se emigra a tierras lejanas, frecuentemente¡
se lleva "la patria adentro" 18 • ,a,,

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17
Y viceversa, añadiríamos nosotros. Según Merton (1965), se
puede ser localista de hecho, por razones de migración, de residencia Y de trabajo, por ejemplo, sin dejar de ser cosmopolita de
corazón. Tal seria el caso del "cosmopolita" que habita en una
localidad y mantiene un mínimo de relaciones con sus habitantes, pero se preocupa sobre todo del mundo exterior, del que se
siente miembro. "Habita en una localidad (Rovere), pero vive en
la sociedad global" --&lt;fice Merton (1 965:300).
18
Alusión a una canción folklórica argentina de Calchay y César
!sella, llamada "Patria adentro", algunas de cuyas estrofas rezan
así: "Yo llevo mi patria adentro/ regresaré para siempre / sin pensar que estoy volviendo / porque nunca estuve ausente / (...] Yo
estoy alli, nunca me fui / no he de volver ni he de partir / [...] Yo
llevo mi patria adentro / en mi cerebro y mi voz / y la sangre de
mis venas / va regando mi canción / Yo llevo mi patria adentro / y
en cada nueva mañana / siento mi tierra encendida / en medio de
las entrañas".

23

�·o_y..cuftu111.._ _~ - - - - - - - - - - ~ - ~ - - -_j
Territorio e identidad

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El espacio y la vida
Jerarquía, familia y parentesco
en la India rural
L UIS L. E SPARZA S ERRA

n aldeas de entre quinientos y cinco mil habitantes vive el grueso de la población rural
de la India, 1 casi una cuarta parte de la
población no urbana mundial. Lo más sobresaliente del paisaje rural de este vasto país es el
contraste entre la alta densidad de los poblados y los
espacios aparentemente "despoblados" que los circundan, constituidos en territorios continuos, bien
diferenciados ( campos de cultivo, tierras silvestres)
(ver cuadro 1). Los tipos característicos del hábitat
rural disperso (la granja, el huerto aislado, etc.), dominantes en otras partes del mundo, son poco frecuentes en la India, y están confinados a áreas de
baja densidad demográfica (zonas montañosas, boscosas o desérticas), o de marcada influencia exógena
(plantaciones coloniales de té en los estados orientales de Assam y Manipur, plantaciones de coco en el
estado sureño de Kerala, etc.) (ver cuadro 2).
La aglomeración ha sido la respuesta de la cultura a las condiciones geo-ecológicas del territorio, a las
necesidades de una sociedad jerárquica, y a las vicisitudes de una historia caracterizada por las constantes invasiones. De acuerdo con Grover ( 198 5: 115), en las
primeras culturas agrícolas del neolítico se detecta

E

1

Recibido: mayo 2004
Aceptado: sepnembre de 2004

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 1ENE.RO-ABRIL 2005
I

En 2004 esta población rebasaba los 760 millones (Naciones
Unidas, 2004). Según el censo de 1991, un 72.3% vivía en aldeas
de 500 a 5,000 habitantes, un 18.2% en las de más de 5,000; y un
9.5% en las de menos de 500.

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, N0.17 ENERO-ABRIL 2005
1

ya una tendencia a la aglomeración, y es claramente
identificable en los asentamientos de tipo agricola1
ganaderos característicos de la civilización dej
Harappa (27 50-1700 a. C.). A partir de ahí, los asen-- - ~ - --·
tamientos en la India parecen haber seguido como- - - - - -11·
modelo el de la fortaleza. Existen además razones d4
tipo cultural y religioso que han contribuido a man1
tener esta tendencia a través del tiempo y el espacio.
_.
Saxena y Lal (1971: 146), por ejemplo, han encontrado que en la población de habla hindi de la llanu
ra Indogangética la veneración del dib ( centro fun
dacional) hace que las familias prefieran mantenerse
lo más cerca posible del centro del asentamiento.
Cada uno de estos poblados, independientemente de su forma y tamaño, se encuentra vinculado a otros megjante un intercambio de bienes y servicios gobernado por las relaciones de parentesco y
afinidad. Por lo general, las comunidades se reparten en un solo núcleo, pero también las hay distribuidas en sistemas de ellos. Hacia su interior, estos
núcleos presentan encapsulamientos residenciales
delimitados por lazos de consaguinidad, casta y colaboración.
Desde tiempos de Estrabón, la India es conocida en Occidente por su peculiar modelo social jerárquico organizado en castas o jaatis, grupos endogámicos con un oficio tradicional repartidos en
poblados multi-casta,2 localizados dentro de una mis-

_______

25

�EL ESPACIO VIVIDO
DE LAS ALDEAS DE LA INDIA

Fuente: tnvestogac16n de campo, 1987.

ma región. La casta tiene una realidad interna que
depende de las relaciones (horizontales) que sus
miembros mantienen entre sí; y una realidad externa
dependiente de las relaciones (verticales, jerárquicas)
que sus miembros mantienen con miembros de otras
"!castas. Las primeras se dan en el ámbito de la región;
las segundas en el ámbito local de las comunidades
aldeanas (Mayer, 1970) .
Hacia su interior, estas aldeas presentan una
estructura compleja que responde a los principios
de jerarquía (segregación) y complementariedad
(vinculación) que gobiernan lo que en esencia es un
sistema de convivencia e intercambio orientado hacia el bien común (Dumont, 1980:92-108). El sistema de castas, ordenador demográfico-espacial a distintos niveles, ha contribuido a hacer de la sociedad
hindú una sociedad flexible, capaz de adecuarse a
Los poblados de una sola casta que existen son por lo general
parte de un sistema compuesto.

las vicisitudes históricas y de perpetuarse (Durnont,
1980: 193), gracias a su capacidad de integrar, mediante su clasificación dentro del sistema, cualquier
elemento extraño.
El papel de la casta y el parentesco en la India
rural, como organizadores de lo social y lo espacial,
y la correspondencia entre estos dos órdenes, han
sido confirmados por varios estudios. Mayer (1970:
9), por ejemplo, mostró cómo los limites de una aldea demarcaban claramente las diferencias entre relaciones sociales de distinto orden. No obstante, para
este autor las unidades espaciales resultantes no eran
otra cosa sino contenedores de la agrupación social,
y no tenían importancia en sí mismas. El objetivo de
este trabajo es explorar, desde el punto de vista de la
cultura, los significados que para sus habitantes tienen cada una de las unidades del espacio vivido de
las aldeas de la India; algunas de las cuales son claramente visibles, y otras pertenecen al terreno de lo
simbólico.
El concepto de espacio vivido fue desarrollado
al interior de la escuela francesa de geografia cultural para estudiar la conformación del espacio en culturas ajenas al investigador. Según Frémont ( 1976;
1982), además de la determinación de las estructuras de los territorios frecuentados por los habitantes,
el estudio del espacio como espacio vivido abarca las
imágenes, las motivaciones, las alienaciones y los
impulsos asociados a ellas (Frérnont, 1976: 78), lo
cual exige contar con un instrumental metodológico
debidamente afinado (!bid., 88).
El material que aqui se presenta deriva de una
investigación empírica realizada en la región del
Bundelkhand, al norte del estado de Madhya Pradesh.
El trabajo de campo incluyó una estancia de un año
en la aldea de Ti.kuri, entre 1986 y 1987, seguida de
visitas de duración variable a la misma comunidad y
región en los años de 1993 y 200 l.3 El interés por
captar la perspectiva del habitante de la aldea con-

2

26

3

La investigación fue posible gracias a una beca otorgada por el

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 j!NERO-ABRIL 2005

dujo a una estrategia de inmersión cultural consistente en colocarse en una situación de aprendiz de la
otra cultura y dejarse guiar a través de ese espacio,
aprender sus limites y fronteras, e interiorizar sus significados. Se trata de un proceso de adaptación y
aprendizaje en el que cuerpo e intelecto están igualmente involucrados. El aprendizaje de la lengua, el
entorno y la cosmovisión se lograron de manera simultánea a través de la práctica, concretada en el
acompañamiento de personas de distinta edad, casta
y ocupación en sus rutinas cotidianas a lo largo de
un año, sosteniendo conversaciones de distinta índole con todas las personas disponibles, y registrando todo lo observado a través de todas las estaciones
del calendario agrícola y ritual. 4 Mediante esta inversión de la relación sujeto-objeto en el ejercicio de
la investigación, se obtiene un conocimiento de la
cultura a partir de los referentes y categorías que le
son propios.
La interpretación, que echó mano también de
estrategias complementarias de investigación, tales
como levantamientos cartográfico-estadísticos, encuestas, entrevistas colectivas y ejercicios de esbozos
de mapas mentales, intenta equilibrar de manera reflexiva el conocimiento emic con el conocimiento etic
(Lett, 1996; Harris, 1976), toda vez que el aprendiz/
residente transitorio no logra desprenderse totalmente, por más que lo intente, de su bagaje cultural. Por
esta razón, el éxito y la veracidad de esta interpretación reside en última instancia en el consenso que
pueda establecerse entre las percepciones del investigador y las de los informantes nativos (Lett, 1996);
ejercicio que las sucesivas visitas, y la comunicación

Gobierno de la India (programa de intercambio India-México, 1984-1985), además del apoyo de la Facultad de Filosofia y
Letras de la UNAM. Posteriormente, El Colegio de Michoacán
brindó el apoyo necesario para la última visita de campo en 2001
Y la preparación del manuscrito final y la cartografía.
• Las restricciones de casta y género resultaron en un limitado
acceso a la población femenina y una desigual interacción con
castas de distinto rango, lo cual impide pensar en una "representatividad" universal.

TRAYECTORIAS AÑO VII, N0. 17 ENERO-ABRIL 2005

mantenida a distancia por diversos medios con algu;
nos informantes clave, ha permitido realizar en cierta medida.
El estudio revela la existencia de un espacio
vivido como un gran espacio familiar, compuesto de¡
dos unidades territoriales de distinto orden, pero
compenetradas: un espacio comunitario de convivencia cotidiana (la aldea), y una suerte de "país de los
parientes" compuesto por un espacio matrimonial
(Golbéry, 1976) y un espacio de relaciones de afinidad que dan lugar a movimientos ocasionales a tra-1
vés de la comarca y la región. Cada uno de estos
territorios exige conductas específicas, y tiene su efecto en las identidades aldeanas, que pueden entenderse como múltiples y relacionales. 5 Familia, linaje
Y subcasta6 actúan corno fuerzas centrípetas en el
espacio comunitario; mientras que la casta estructura el espacio de la comarca y la región, a través de las
alianzas matrimoniales, la cuales se dan por lo general entre localidades (y subcastas) distintas. La per-

' Autores como Giménez (2000:50) han empleado este término
para referirse a la conformación de identidades como un proceso
de interacción social.
6
Una subcasta es esencialmente el subgrupo concreto de una
casta residente en una aldea (Mayer, J970).

27

�._.......,_ _--4

TIPOS DE ASENTAMIENTOS RURALES
EN LA INDIA

1(9 - '11&gt;1 ~ - -

1~

¡e.__

Fuente: National Atlasof India, lámina 238, Gobierno de la India, Calcula, 1978.

epción del espacio es, así, dependiente del género,
la edad y filiación social y familiar del observador.

LA ALDEA DE TIKURI Y SU REGIÓN
En el corazón de la India, entre las cuencas del río
Ganges y el rio Narmada, a medio camino entre las
porciones co~tinental y peninsular del país, se encuentra la región del Bundelkhand, prominente en
términos histórico-culturales por haber sido un reino independiente con una identidad y una lengua
propias que prevalecen hasta hoy. Una de las capitales de este antiguo reino, repartido hoy en dos porciones pertenecientes a dos estados modernos ( ver
cuadro 3), fue la ciudad de K.hajuraho, antigua capi28

tal de la dinastía Chandela (Ss. X-XIV d. C.), célebre por su peculiar arquitectura religiosa hindú y
jainista que la ha llevado a convertirse, hoy por hoy,
en uno de los sitios turísticos más visitados del país.
En esta región, y a sólo siete kilómetros de
K.hajuraho, se encuentra la comunidad agrícola de
Tikuri, un asentamiento compuesto que alberga a
poco más de tres mil habitantes;7 40% de ellos alojados en el núcleo central (la aldea de Tikuri, propiamente dicho) y 60% repartido en cinco asentamientos secundarios y tres caseríos de reciente formación.
Hasta mediados del siglo pasado, la relación de esta
comunidad con la vecina ciudad se limitaba a las
ocasionales visitas de los aldeanos a los templos, así
como a los mercados y ferias instalados periódicamente. No obstante, la creciente actividad turística
de las últimas tres décadas ha transformado significativamente estas relaciones. Por ejemplo, en las inmediaciones deTikuri, sobre el camino a Khajuraho,
se yerguen hoy hoteles de lujo que están tan fuera
del alcance de los aldeanos como los países de los
cuales provienen sus huéspedes.8 Más aún, la comunidad ha debido renunciar a tierras agrícolas productivas y reubicar a residentes para hacer espacio a
un aeropuerto en gradual expansión (ver cuadro 4);
y existen otros proyectos que prometen traer más
9
cambios a esta comunidad y su entorno inmediato.
La colonización del Bundelkhand comenzó
probablemente desde el siglo VII d. C. con el asentamiento de los primeros clanes brahmánicos, si bien
la presencia humana en la región se remonta hasta la
prehistoria. Por largo tiempo, la casi totalidad de este
vasto territorio permaneció cubierta de bosques. El
otorgamiento de títulos de tierras a los brahmanes

El dato oficial más reciente es el censo de 1991, que registraba
un rotal de 2,866 habitantes para todo el conjunto (Census of
India, 1991).
8 Contrariamente a lo que podría esperarse, ningún habitante de
Tikuri ha buscado empleo en ellos.
9 Entre otros, se cuentan una estación de trenes y un campo de
golf.

7

TRAYECTORIAS , AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

CUADRO 3
UBICACIÓN DEL BUNDELKHAN Y DE LA ALDEA DE ESTUDIO

Fuente: Census of India, 2001, Provisional Population Totals, Mapa 1, India Administrative Divisions 1001, Government of India 2001 Delhi Saxena J P. y K K Lal
1971, Bundelkhand Administrative Divisions.
'
•
'
' · ·
· ·
'

en pago por sus servicios, costumbre practicada por
todos los gobernantes de la época y especialmente
notorio bajo la dinastía Chandela (Mahajan,
2000:308), llegó a su fin en la época colonial británica. Una cantidad cada vez mayor de brahmanes terminaría adoptando la labranza, tarea tradicionalmente
reservada a las jaatis inferiores.
Las primeras familias brahmánicas se asentaron en lo que ahora es Tikuri hace unos 250 ó 300
años. Las alianzas matrimoniales que establecieron
TRAYECTORIAS I AÑO VII, N0. 17 ENERO-ABRIL 2005

con otras jaatis brahmánicas condujeron, en muchos
casos, a la cesión de derechos de propiedad o residencia a otras familias, y de esa manera se fue poblando el lugar. Más tarde, llegaron familias de otras
jaatis no brahmánicas, las cuales obtendrían tierra a
cambio de su trabajo en ella y sus servicios profesionales. Pronto la aldea se convertiría en una comunidad
relativamente autosuficiente en términos de intercambio de servicios y de satisfacción de necesidades básicas, lo cual no equivale a decir que haya caído en el
29

�aislamiento. Todo lo contrario: mientras más diversa
Jue siendo su población, más vínculos fue desarrollando con aldeas vecinas, ya que las alianzas matrioniales extralocales pronto llegaron a imponerse
sobre las locales.'º
El crecimiento de la aldea ha seguido dos tendencias claramente identificables: hacia su interior,
las familias de brahmanes han ido fraccionando el
bspacio de residencia cada vez más para acomodar,
primero, a las familias recién llegadas y, después, a las
nuevas generaciones de aldeanos. Hacia el exterior, los
asentamientos de jaa,tis inferiores han ido extendiendo
$lUS limites y han dado lugar a nuevos núcleos.
La población se reparte en aproximadamente
500 unidades domésticasll pertenecientes a 33 jaa,tis
distintas: 15 brahmánicas y 18 no-brahmánicas. 12 El
núcleo principal (la aldea propiamente dicha) se di\ferencia de los núcleos secundarios por su tamaño y
u diversidad. En él residen la totalidad de la población brahmánica y familias pertenecientes a 16 de
las otras 18 jaa,tis. Los núcleos secundarios son menos diversos en su composición (ver cuadro 4).
La casi totalidad de las familias de Tikuri se
dedica a la agricultura (trigo, cebada, arroz), ya sea
¡por cuenta propia o en calidad de jornaleros, y a la
!ganadería. Mientras la propiedad de la tierra difeencia a patrones de jornaleros, el tipo de ganado
- - - - - - -(vacas y bueyes, cabras, aves y cerdos) diferencia a
unas jaa,tis de otras. Estas actividades se alternan con
los oficios tradicionales de casta y, en el caso de una

10 Para una crítica del mito del aislamiento de las aldeas de la
India en la literatura antropológica (Parasher, 1992).
11
Por "unidad doméstica" se entiende un grupo consanguíneo
de composición variable que comparte una vivienda. La composición más simple es una familia nuclear (un matrimonio con
hijos). El censo de 1991 reportó un total de 473 de estos conjuntos, que divididos entre la población total da un promedio de 6
miembros por conjunto (Census oflndia, 1991).
12
La clasificación tradicional de la sociedad en 4 vamas (colores,
segmentos, clases) coloca a las jaatis brahmánicas en oposición a
todas las demás. Como los brahmanes, cuyo oficio tradicional es
el estudio y profesión de las escrituras, las 18 jaalis restantes se

30

pequeña minoría, con otras ocupaciones recientemente adquiridas, tales como el comercio y el empleo foráneo. 13
Si bien los brahmanes son la población predominante en la aldea de Tikuri, en el conjunto son
superados numéricamente por los peleteros, los especieros y los cabreros. 14 Esto, sin perjuicio de su
superioridad en términos de estatus ritual, relativiza
su poder como casta dominante, en el sentido que
Srinivas y otros le dan al término (Srinivas, 1963: 18;
1987; Dumont, 1980:366-7). Es cierto que los
brahmanes poseen más del 50% de la tierra y-gozan
de los servicios profesionales y rituales de las demás
jaatis de la comunidad; pero también es cierto que
dependen para su subsistencia de la mano de obra
de personas de rango inferior.
Además de su oficio tradicional, cada jaa,ti tiene también asignado un oficio ritual en ocasiones especiales. 15 Los primeros pueden ser contratados por
tiempo definido y recompensados en especie (una
parte de la cosecha anual, por ejemplo); mientras que

distinguen también por su oficio tradicional. Con el propósito de
simplificar el análisis, las jaatis no serán aquí llamadas por su
nombre, sino por su oficio tradicional, de manera que las dos de
barrenderos y las otras dos de barberos que residen en Tikuri
serán consideradas una sola.
13 Diez familias practican el comercio dentro o fuera de la aldea,
incluyendo el reparto de leche. De las 15 tiendas que existen en la
aldea, 12 pertenecen a familias brahmánicas. Por otra parte, hay
7 empleados estatales (dos de los cuales trabajan medio tiempo
como maleteros en el aeropuerto) y uno privado, casi todos ellos
en ciudades vecinas; así como 19 trabajadores manuales en ciudades lejanas, todos ellos de jaatis de rango inferior (Datos obtenidos directamente por el autor).
14
De un censo puerta por puerta en la aldea de Tikuri, y una
estimación global de las unidades domésticas en el resto de los
asentamientos en 2001 se obtuvo que a los peleteros correspondía 20.4% del total de unidades domésticas, a los especieros 18.2%,
a los cabreros 11.6%, a los brahmanes 9.2%, a los acuicuJtores
9% y a las otras 14 jaatis 31.6%. Dentro de la aldea deTikuri, los
brahmanes representaban 34% de las unidades domésticas, los
peleteros 18%, los especieros 17 %, los hortelanos 10.5%, los
acuicuJtores 5% y 15. 5% restante correspondía a las otras 12
jaatis. (Datos obtenidos directamente por el autor).
15
Para un descripción de las tareas rituales de cada jaati, Cfr.
Mayer, 1970; Dumont, 1980.

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO.17 1ENERO-ABRIL 2005

CUADRO 4
COMPOSICIÓN SOCIAL Y ORGANIZACIÓN ESPACIAL DEL ASENTAMIENTO

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SIMBOLOGIA

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fuente: Carta topográfica 54 P/13 a 1:50000, Surveyorol India, 1977. Información tomada del Catastro de Patwari de Tikuri y del trabajo de campo, 1987, 2001.

los segundos son compensados por ocasión, ya sea
con comida, un regalo, o con dinero. 16 En lo que
respecta a los brahmanes, quienes se han preparado
para tal efecto pueden ofrecer sus servicios como
oficiantes rituales (pandit) en ciertas ceremonias de familias brahmánicas de rango menor, y también en ceremonias de otras jaa,tis. Las familias brabmánicas de
mayor rango contratan los servicios de un pandit de
fuera de la aldea.

LA ESTRUCTURA DEL ESPACIO
COMUNITARIO
Como es sabido, las relaciones jerárquicas entre castas están gobernadas por la distinción entre lo puro
y lo impuro, 17 y se expresan mediante estrictas re16

La monetarización se ha instalado ya en la aldea y cada vez son
más los servicios por los cuales se exige o espera pago en moneda. A consecuencia de la escasez de mano de obra, en los últimos
años Tikuri ha estado recibiendo trabajadores agrícolas a sueldo,
provenientes de distintos distritos de la región.

TRAYECTORIAS 1 AÑO VII, NO. 17

ENERO-ABRIL 2005

glas de comensalidad. Esta distinción afecta tambié
la conciencia y uso del cuerpo, las actividades coti-------11
dianas de los aldeanos, y el plano residencial de la
distintas jaa,tis al interior de la aldea. 18 De la concep
ción del espacio cósmico deriva una serie de oposiciones básicas de centralidad y lateralidad regidas po
criterios jerárquicos que establecen la superiorida
de la mano derecha sobre la izquierda, del arriba sobre el abajo, etc. 19
La cima del pahaar (cerro), el punto más elevado del espacio aldeano, es un lugar privilegiado
para observarlo todo: la aldea, la comarca, la región
y el mundo. Los aldeanos, especialmente los más jóvenes, frecuentan este punto desde el cual la aldea se
extiende como un libro abierto a la interpretación de
su historia y su orden social. El pahaar no es sólo el
17
En esencia, el grado de pureza de una jaati deriva de su distancia crítica respecto de la materia inerte (carne) y las excreciones
humanas o de animales fuera del género de los bovinos.
18
Estas nociones se remontan al mito de la creación. En el Rig
Veda, el Purusha Sukta, o "himno del hombre", explica cómo de

31

�ugar jerárquicamente más importante ( una de sus
randes paredes de roca ostenta la imagen del dios
Hanuman), sino también el centro de origen del asenamiento; "su cabeza", por así decirlo, mientras que
u "corazón" es la Braahman Samaaj o comunidad
......,,a..,u
brahmánica, ubicada al centro del asentamiento, donde sobresale la Barii Bakhrii ("casa grande"), resi'dencia de la primera familia establecida en la locali):lad, y que hoy es venerada en distintas celebraciones.
En dirección opuesta al pahaar (sus pies, o el lado
posterior) se localizan las jaatis de rango más inferior de la aldea. Siguiendo la misma lógica, hacia la
derecha del asentamiento se ubican exclusivamente
as jaatis de rango intermedio, más cercanas a los
brahmanes desde el punto de vista ritual (barberos y
hortelanos), mientras que a la izquierda lasjaatis de
bajo rango (lavanderos) comparten el espacio con
otras de rango intermedio ( cabreros, laguneros). El
trecimiento de la aldea se ha dado en esa dirección
(izquierda, norte), y los asentamientos más recientes
al pie del pahaar y hacia la salida, por el camino de
acceso, parecen no apegarse a estos principios con la
misma rigurosidad (ver cuadro 5). De esa misma
dirección, por el camino de acceso y por el aeropuero, llegan a Tikuri las influencias del exterior.
La Braahman Samaaj no se presenta como un
!oque indiferenciado, sino está compuesta de
muhal/,aas (barrios) que corresponden grosso modo
con las distintasjaatis de brahmanes. No obstante, al
observarlas de cerca, descubrimos que, además de
los lazos de consanguinidad, hay otro criterio de asociación que opera independientemente de éstos y los
de casta: el vyavhaar, pacto o alianza que, por enci-

t

las distintas partes del hombre primordial surgieron, en ese orden, el conocimiento, el espacio, los astros y todas la criaturas del
mundo, incluida la sociedad humana, dividida en cuatro clases
(vamas) (Rig Veda, 10.90). Acerca de los usos generalizados del
Vastu Purusha Manda/a, o diagrama arquitectórúco en forma humana de los Vastushastras, Cfr. Nathan, 2002.
19 Sobre la importancia casi universal de la mano derecha, Cfr.
Hertz, 1973. Acerca de la división derecha-izquierda del cuerpo
y su relación con los puntos cardinales, Cfr. Das, 1982.

32

CUADRO 5
PLANO DE LA ALDEA DE TIKURI

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Fuente: Levantamiento de campo, 1987. Construyó Luis L. Esparza.

ma de las divisiones existentes, abre una relación de
reciprocidad entre familias; una especie de "parentesco de cooperación" que redefine la posición de
éstas en el universo de las relaciones de parentesco y
de casta. Esta institución no es privativa de las jaatis
brahmánicas, y opera también en el resto de las
muhallaas de la aldea y los asentamientos periféricos.
Dadas las limitaciones de espacio que caracterizan a un asentamiento compacto, la separación entre
muhallaas (y entre jaatis) no puede estar marcada
por la distancia física. La arquitectura de la muhallaa
se sirve entonces de marcadores tales como esquinas, bardas y callejones, así como de construcciones
de uso no residencial (establos, almacenes), de terrenos baldíos y, desde luego, de los contrastes posicionales y direccionales. A estos elementos del diseño
TRAYECTORIAS AÑO VII, N0.17 1ENERO-ABRIL 2005
I

espacial corresponden los usos del espacio comunitario, regidos por reglas tácitas en la frecuentación
de los lugares, así como de actitudes manifiestas.
En su interior, una muhallaa es un conjunto de
viviendas en las que se acomodan las unidades domésticas (parivaar, familias) de distinta composición;
grupos patrilocales cuyos miembros comparten el
trabajo y el sustento y procuran mantenerse bajo un
mismo techo y conservar la unidad de la propiedad
de la tierra y otros bienes. Lo común es que todos los
linajes (ku~ grupos agnáticos, o patrilineales) de cada
jaati se concentren en una misma muhallaa, que puede ser exclusiva o compartida con otrasjaatis.
A la misma lógica responden la conformación
de las cinco puras, o núcleos secundarios, y la distancia que guardan de la aldea principal. Bhelanpura, el
más próximo de estos asentamientos, es una colonia
de laguneros emparentados con familias de la aldea,
por lo que participa de su sistema de intercambios,
mientras que Channa, Kacchiana, Kondaarpura y
Garaarpura, están ubicadas a una distancia fisica
suficiente para mantener una cierta independencia
de la aldea principal y permitir la celebración de uniones matrimoniales con residentes de la misma jaati.
Channa y Gararpura son asentamientos multi-casta
que aglutinan a jaatis de distinto rango, entre las que
domina la de los cabreros, mientras que Kondarpura
y Kacchiana son asentamientos homogéneos de familias de especieros la primera, y de hortelanos la
segunda. Cada una de las puras mantiene relaciones
de distinto tipo y grado con la aldea principal (ver
cuadro 4).
Pese a que administrativamente todos estos
asentamientos forman parte de uno solo, en la práctica cada uno se percibe y comporta como un asentamiento en cierta medida independiente. La distancia social entre la aldea principal y las puras es
enfatizada por la distancia fisica y por la calidad de
esta distancia. El hecho que entre todas ellas medie
un buen trecho de tierras silvestres (haar) dosifica
los contactos y la percepción general desde Tikuri, la

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO.

!!J.ENERO-ABRIL 2005

Una muhallaa es un
conglomerado de viviendas
en las que se aconwdan las
unidades domésticas
(parivaat; familias) de
distinta composición; grupos
patrilocales cuyos miembros
comparten el trabajo y el
sustento y procuran
mantenerse bajo un misnw
techo y conservar la unidad
de la propiedad de la tierra
y otros bienes.
aldea principal, es que las puras están tan o más lejos
que las aldeas vecinas. La historia, la demarcaciónJ
administrativa y los lazos de parentesco unen a to-J
dos estos asentamientos, pero el haar los separa de
manera significativa.
El espacio comunitario se compone, así pues,
de tres unidades territoriales con límites claramente
definidos: el basti, (espacio construido), el khet, (espacio agrícola) y el haar (tierra inculta, o silvestre).
El basti es un espacio de encuentro entre familias y
personas de distinto rango; un espacio jerarquizado,
clasificado y dividido en compartimientos que guardan distintos significados para sus habitantes, y que
son percibidos por ellos como espacios de atracción
o repulsión. El khet está formado por el conjunto de
parcelas vecinas a la aldea, las cuales constituye, por
así decirlo, su hinterl,and. Estas parcelas se encuen-

33

�an siempre bajo cultivo y son paso obligado de todo
u.ndo hacia el basti y fuera de él y, también, morada temporal del ganado.
Legal y agricolamente hablando, el haar no es
tra cosa que el resto de las propiedades de Tikuri, la
maY,oría de ellas incultas. Simbólicamente, sin embargo, el haar (u.na llanura de vegetación arbustiva,
bu.ndantes herbáceas y algunos árboles frutales y
ilvestres) es la antítesis del khet: es decir, el espacio
salvaje, inculto, que constituye "el afuera" del espacio comunitario y cotidiano. Su importancia como
elemento de delimitación entre las tierras de distin~s aldeas es fundamental, por mucho que en su su~erficie se cuenten pocos árboles y que en ciertas
partes existan ya "parches" de nuevas parcelas abiertas al cultivo. El haar abraza todo aquello que no cabe
dentro del espacio comunitario. Es un lugar frecuentado para defecar, con la ventaja de que la naturaleza
se encargará del resto. En el haar viven tanto animaes salvajes como espíritus no propicios y deidades
menores, no asociadas a los linajes de la aldea, las
cuales son veneradas de cuando en cuando. Alú tienen lugar actos rituales heterodoxos, tales como la
invocación del oráculo, acompañado de u.na posesión (yaatraa, o "viaje"), lo mismo que los actos sociales clandestinos, como el encuentro de los amanes furtivos. En el haar encuentran también su morada
os renunciantes de este mundo (sannyaasiis), y es
también el lugar donde los cadáveres humanos son
incinerados, y los de animales abandonados a los
buitres.
El centro de operaciones para todos los habitantes del asentamiento, y donde tiene lugar la mayor interacción de personas de distinta jaati, es la
Braahman Samaaj. Alú se ubican los principales templos y lugares de culto, y se celebran los ritos y reuniones de interés general, incluyendo los consejos
aldeanos (gram panchaayat). Ahí se concentran las
tiendas y los servicios, como el molino, y la entrega y
la recolección postales, y se realizan transacciones
de todo tipo. La incursión de los brahmanes en otras

34

muhallaas es un acontecimiento poco frecuente que
provoca incomodidad entre sus residentes. Por el
contrario, a nadie extraña la presencia de un miembro de cualquierjaati dentro de la Braahman Samaaj.
Fue ahí donde el autor de este trabajo encontró su
morada: un espacio "neutral" (una ex-bodega) en la
cual recibía constantemente visitas e invitaciones a
participar en las labores de familias de distintasjaatis,
y a visitar sus casas.
Los lugares de reunión están regidos por reglas y convenciones tácitas que determinan la posición que debe adoptarse frente a las demás perso-

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO.17 1ENERO-ABRIL 2005

nas. Los brahmanes ocupan siempre el espacio elevado de las verandas, mientras que la gente de otras
jaatis acostumbra mantenerse de pie o sentarse en el
suelo. Pese a la prohibición oficial de la intocabilidad,
estas prácticas continúan siendo observadas por todos los miembros de la comunidad y sus visitantes.
En una entrevista grupal a hombres de todas las jaatis
en el año 2001, los brahmanes, queriendo mostrar
cómo habían cambiado las cosas, invitaron a no-brahmanes a sentarse en la veranda. Muy pocos aceptaron la invitación.
La unidad arquitectónica de una muhal/,aa es
la casa (ghar), un espacio igualmente selectivo y codificado; dominado por las mujeres y caracterizado
por su multifuncionalidad. Su estructura interna, que
no responde a necesidades individuales fijas ni exclusivas, tiene como base un patio central (aangan),
alrededor del cual se ordenan todas las demás secciones. Al centro del aangan se encuentra siempre
un altar, cuya forma y consagración varían según la
jaati de pertenencia. Casi todas las celebraciones rituales familiares tienen lugar en este espacio en el
que las mujeres desarrollan sus actividades diurnas,
se reúnen con otras mujeres, dan de cenar a sus familias, y, según la estación, pasan también la noche.
En tiempo de lluvias, el aangan se convierte en una
jardinera interior, y durante la cosecha es un lugar
para secar el grano o los frutos recolectados.
Hacia un lado del aangan se encuentra la
darvaazaa (puerta) que consiste en una especie de
vestíbulo que conduce hacia el exterior. Es el lugar
de llegada y despedida de todo visitante, y de alojamiento para algunos. Es también el lugar de los alumbramientos y de retiro de los moribundos; un umbral en el que se mantiene a distancia todo aquello
que pone en peligro el orden interno (lo desconocido, la impureza).
Hacia los demás extremos del aangan se ubican las recámaras (kamraa); una o dos, según sea el
tamaño de la casa, y el lugar donde se almacena el
agua. El lavado de utensilios se realiza siempre en

TRAYECTORIAS

I AÑO VII, NO. 17

ENERO-ABRIL 2005

El matrimonio es el punto
de apoyo de todo el sistema
de relaciones sociales.
Más que la unión
de un hombre y una muje,¡;
la alianza entre las dos
familias participantes
reafirma los vínculos
de casta y entre distintas
comunidades.
dirección de la darvaazaa ( es decir, hacia afuera). Las
kamraa son cuartos de uso múltiple provistos de lll1ático (atariz) donde son guardadas pertenencias y,
víveres (utensilios, excepto los de cocina; granos y
semillas, harina, aceite, etc.). La parte inferior de la- - - - - - .,
kamraa sirve tanto para guardar ropa y efectos personales, como para alojar a miembros de la familia o
huéspedes, según el caso y la estación. Dada su os--'
curidad y poca ventilación, es un recinto poco fre-.
cuentado. Durante la celebración de un matrimonio,
la kamraa principal cobra una importancia excepcional y transitoria como lugar ritual. Todas las secciones del espacio doméstico dan cabida a actividades cotidianas y extracotidianas, regidas por las
necesidades del momento y de la estación. La preparación de la comida, actividad de fundamental importancia, varia de lugar según la estación y la situación
social.
La orientación de la casa responde tanto a los
significados de los rumbos del horizonte, como a
principios elementales acerca de la utilización y control del calor ambiental. Las puertas y ventanas deben dar hacia el norte o el este, y debe evitarse a toda

35

�costa la orientación sur. 20 Su construcción comienza
con ritos de purificación a cargo de un pandit, según
los principios del Vastushastra. La arquitectura doéstica aldeana es experta en proveer áreas sombreaas, una buena ventilación y el mantenimiento de
una temperatura adecuada en todo tiempo mediante
el empleo de materiales térmicos.21

L,f•------

f

ATRIMONIO Y ESPACIO MATRIMONIAL

El matrimonio es el punto de apoyo de todo el sistema de relaciones sociales. Más que la unión de un
ombre y una mujer, la alianza entre las dos familias
~articipantes reafirma los vínculos de casta y entre
(distintas comunidades. Como en prácticamente toda
la India, los contrayentes deben pertenecer a la misma casta, pero a distintas familias y subcastas, lo cual
en el medio rural implica casi siempre que los contrayentes residan en distintas localidades. Se trata de
'un matrimonio monogárnico que a la vez es endogámico (con respecto a la jaatz) y exogámico (con respecto a la subjaati, y la comunidad). Es una institución patrilineal y patrilocal, en cuanto que la herencia
procede por vía agnática y las esposas de los herede¡ros pasan a formar parte de la unidad doméstica de
'8u esposo. En el Bundelkhand todas las familias acoshunbran buscar consorte en poblaciones vecinas
~ - - - - - -donde residen familias de la misma jaati y, si se trata
de emigrantes a poblaciones distantes, la búsqueda
tendrá lugar en comunidades de la misma lengua y
lugar de origen. Corno la hipogamia22 es siempre
preferida, ambas familias y sus comunidades entran
en relaciones jerárquicas que reproducen la estructura socio-espacial.
Si bien no hay nada que prohiba que un aldeano tome por esposa a una mujer de la comunidad

(de la misma jaati y de distinto linaje, se entiende) la
tradición de la extralocalidad del matrimonio es tan
fuerte en Tikuri (y en la región entera) que simplemente no se imagina como algo posible. Interrogado
sobre las razones de esta preferencia, un brahmán
respondió: "¿cómo querrías unir tu vida a alguien a
quien ves todos los días, y de quien conoces todos
los defectos"?23 La familiaridad con que se ven y tratan entre sí los aldeanos se objetiva en el empleo de
términos de parentesco para dirigirse a cualquier otro
miembro de la aldea.
El ámbito de selección matrimonial de las familias de Tikuri es, en primera instancia, el Bundelkhand, no sólo porque ahi se concentran las familias
de la mismajaati, sino porque se sabe que si los contrayentes comparten la lengua (el bundeli, dialecto
del hindi), los hábitos alimentarios y otras costumbres y tradiciones, las probabilidades de que la unión
sea un éxito son mayores. No obstante, debido a la
creciente migración rural-urbana que afecta a Tikuri
como a muchas otras aldeas de la región y del país, la
selección matrimonial ha ido extendiéndose hacia
áreas extra-regionales. Los empleos más atractivos
suelen situarse a varios cientos de kilómetros. Delhi
y ciudades del estado de Jammu y Cachemira son los
destinos favoritos de los trabajadores migrantes de
Tikuri, los cuales se contratan preferentemente en la
industria de la construcción.
Con el aumento de la emigración entre las familias más pobres y de bajo rango (especialmente
peleteros y especieros), las áreas de distribución de
algunas jaatis están siendo rápidamente ampliadas y,
junto con ellas, sus espacios matrimoniales; lo cual
parece ir en contra de las tendencias encontradas por

La hipogamia consiste en tomar por esposa a una mujer de
rango relativamente inferior en el ámbito interno de una casta,
integrado por subcastas y clanes.
23 Entrevista a UmashankarTiwari, brahmán, padre de familia y
dueño de una tienda de artículos básicos en la aldea, la cual atiende personalmente;Tikuri, abril de 2001.
22

El suroeste es un rumbo no-propicio, hacia el cual apuntan los
pies de un difunto al momento de la cremación.
21 Adobe, madera y paja, los cuales, no obstante, están siendo
reemplazados por el ladrillo y el cemento de las construcciones
pakkaa ("sólidas", "terminadas").
20

36

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005
I

De Golbéry en el sur de la India hace casi treinta
años, cuando eran las jaatis más poderosas y de mayor rango las que tendian a expandir su espacio matrimonial (Golbéry, 1976: 18).
En una encuesta casa por casa en 1987, realizada por el autor, que cubrió la totalidad de unidades domésticas de la aldea, se obtuvo que las esposas
provenían de 242 localidades distintas, la gran mayoría de ellas rurales, ubicadas en la parte sur del
Bundelkhand (esto es, la perteneciente al estado de
Madhya Pradesh), dentro de un radio de unos 50
kilómetros de la aldea. En segundo lugar se encontraban localidades rurales más distantes hacia el norte
de la región, en los distritos pertenecientes al estado
de Uttar Pradesh y, fmalmente, en mucha menor
proporción, figuraban ciudades extra-regionales
como Benares, Lucknow, Bhopal y Delhi. El corazón del espacio matrimonial de la aldea estaba formado por 49 localidades regionales, la mayoría de
ellas muy próximas a Tikuri (incluyendo sus propias
puras), en la cuales se concentraba una tercera parte de
los matrimonios. Entre estas localidades figuraban también uniones recientes en ciudades vecinas, como
Khajuraho, Rajnagar y Chhatarpur (ver cuadro 3).
El matrimonio es un proceso escrupulosamente
ritualizado y organizado en etapas de duración variable, según las posibilidades de las familias contrayentes. Normalmente, el proceso se extiende a lo largo de uno o varios años, aunque ciertas jaatis de
menor rango optan por iniciar el proceso desde la
infancia. En cierto sentido, el matrimonio es un asunto de todo el pueblo y es vivido así por los aldeanos,
especialmente cuando se trata de una familia influyente.
El proceso comprende una serie de visitas
mutuas que culmina con la llegada del barat, o comitiva del novio, a la aldea de la novia para realizar el
shaadii, o las bodas. Aunque cada vez es más común
la presencia de mujeres, el barat se compone esencialmente de hombres adultos de distintas jaatis, la
mayoría de los cuales será alojado en un lugar acon-

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO.17 I ENERO-ABRIL 2005
I

Los padres del novio podrán
visitar ocasionalmente la
casa de sus consuegros y
aprovechar la desmedida
hospitalidad de quienes los
consideran superiores. Pero
esta visita jamás será
correspondida) y los padres de
la esposa se abstendrán de
visitar incluso la casa de su
yerno) pues no es correcto
aceptar dones de la familia a
la que ha entregado una
hija en matrimonio.
dicionado para la ocasión fuera de la casa de la no-1
via. Este desplazamiento de una aldea a otra en el
que lo masculino y lo femenino se encuentran, inaugura un canal de relaciones interfamiliares e
interaldeanas marcadas por la diferenciación de género y de rango.
La celebración del shaadii dura tres días: 1) la
llegada, cuando se celebra la tiikaa, o bienvenida en
el umbral de la casa de la novia mediante la aplicación en la frente de un unto de arroz, azafrán y bermellón a cada uno de los recién llegados; 2) la estancia de un día completo, durante el cual se celebran
los ritos matrimoniales en un espacio ritual especialmente preparado en el aangan, y 3) la despedida,
cuando la novia deja la casa y aldea paternas para

37

�o~m•na.- ~ - - - - - ~ - - - - - - - - - - - -~
El espacio y la vida

acompañar al barat en su regreso a la aldea del novio; aunque es posible que eso no suceda sino hasta
el chalav, o segunda boda.
Si el barat regresa con la novia, es recibido con
una fiesta de bienvenida en la que todos los aldeanos
acuden a conocerla, hacen comentarios acerca de su
belleza, y le ofrecen regalos. Una vez concluido este
ritual tiene lugar el suhaagraat (primera noche) en la
karma principal, que ha sido preparada mediante una
puja (rito de propiciación). Todas estas ceremonias

38

van acompañadas de coros y cantos, en su mayoría
femeninos.
La novia permanecerá en la aldea por unos
quince o veinte días, al término de los cuales vendrán su padre o su hermano mayor a llevársela de
visita a la que fuera antes su casa. Por último, la
dusarta es la visita final que el padre del novio (o su
hermano mayor, pero nunca él mismo) hará a la casa
de los padres de la novia para llevársela definitivamente a vivir a la aldea de su esposo, donde pasará a
formar parte de la familia de éste.
Mediante todos estos movimientos, se ha delimitado en la región un espacio de parentesco que,
con el tiempo y la descendencia, se convertirá en espacio familiar. La nueva esposa continuará visitando su mai-ka, es decir, la casa de su madre (y de su
padre). Su esposo, que ha cobrado ya personalidad
propia, frecuentará también su sasur-kaa ("donde el
suegro"), ya sea para recoger (jamás llevar) a su esposa después de sus largas visitas (de un mes por
año, como mínimo) o, simplemente, para recibir atenciones. Los hijos de ambos, en su momento, irán a
visitar a los abuelos matemos, así como a sus maamaa
(tíos matemos), mausi (tías maternas), etc.
Todas estas visitas, excepto las de la esposa a la
casa paterna, seguirán siempre el mismo patrón de
tres días con que fue abierto el espacio de parentesco. Así lo harán los hermanos de la esposa, cuando
vengan a recogerla. Así lo hará todo aquel que visite
a los suegros o a cualquier pariente, político o consanguíneo. Los padres del novio podrán visitar ocasionalmente la casa de sus consuegros y aprovechar
la desmedida hospitalidad de quienes los consideran
superiores. Pero esta visita jamás será correspondida, y los padres de la esposa se abstendrán de visitar
incluso la casa de su yerno (si éste se ha independizado), pues no es correcto aceptar dones de la familia a la que ha entregado una hija en matrimonio.
En épocas remotas, el shaadii podía prolongarse
por varias noches o hasta por semanas, dependiendo
del rango y la capacidad económica de las familias

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

contrayentes. Por varias generaciones se ha mantenido dentro de un patrón de tres días que facilita los
desplazamientos de una aldea a otra a pie, en bicicleta, en carro de bueyes o, más recientemente, en tractor. No obstante, la revolución de los transportes y la
creciente in.fluencia de los modos de vida urbanos y
su peculiar valoración de la relación tiempo/costo,
han conducido a algunas familias a optar por hacerlo todo en un mismo día.

EL "PAÍS DE LOS PARIENTES"
A través de la comarca y la región se extienden los
espacios familiares de los habitantes de Tikuri, entrelazados para constituir una suerte de "país de los
parientes" compartido por todos. Si bien este país
no existe como concepto, ni tiene límites definidos,
es percibido y vivido por los aldeanos como un territorio familiar que, si bien no exento de discontinuidades, se proyecta de la casa y la muhallaa hacia el
exterior, y en el que nada resulta totalmente ajeno.
Como es de esperarse, la mayoría de los aldeanos tiene
conciencia de la ubicación de las aldeas de sus parientes,24 y alguna noción de dónde residen los parientes de
otros; pero también hay quienes (especialmente los
ancianos) saben dónde se ubican los parientes de prácticamente todas las familias de Tikuri.
La alta probabilidad de que un desconocido
resulte emparentado con la familia o la comunidad,
ha conducido a extender hacia afuera el trato familiar. Al viajar por la región o más allá, un adulto del
sexo masculino tratará de hermano (bhaa-ii, bhaiiyaa) a todos los hombres de edad próxima, y a los
de mayor edad de bhaa-ii sahab (literalmente, señor
hermano). Los niños usarán preferentemente chaachaa (tío paterno) 25 o uncle, término inglés preferí24

Una serie de ejercicios de esbozos de "mapas mentales" con
niños de distintas jaatis en edad escolar en 2001, permitió comprobar esto.
25
El término "maamaa", tío materno, no participa de este parentesco ficticio.

TRAYECTORIAS I AÑO VII, N0.17

ENERO-ABRIL 2005

do por su ambigüedad. Para las mujeres (que nunc
viajan solas), con las cuales el trato directo es má
bien excepcional, puede usarse diidii (hermana mayor), o bhaabhii (esposa del hermano mayor), o auntie,
con el mismo efecto del término uncle. Es decir, en
consonancia con lo que sucede al interior de la al-/
dea, todas las mujeres de fuera serán respetadas ~
tratadas como hermanas, madres o hijas. Si es nece--'!
sario remarcar la distancia entre rangos de casta distintos, se emplea el término mahaaraaj (gran rey, o
señor) o thaakur, que es el término aplicado en l
región a todo descendiente de familias principescas
Mediante esta práctica, que facilita sus desplazamientos y le garantiza un mínimo de solidaridad,
el aldeano proyecta su identidad sobre territorios más._ _ _ _ __
amplios (aunque menos continuos y menos conocí
dos), familiarizando el territorio nacional entero, ei--------1'
cual es ya familiar, en el sentido que le confieren los,- ~ - - --lazos religiosos, políticos y culturales. El espacio fa~
miliar se abre así para abarcar no sólo la región lin
güística e histórica, sino el territorio del hinduismo,
extendido por toda la India y, cada vez más, con el
aumento de la migración y el avance de las comunii
caciones, el resto del mundo.

TERRITORIO E IDENTIDAD
El habitante de Tikuri se reconoce simultáneamente
como miembro de una familia, un linaje, una jaati,
una gran comunidad lingüística y cultural; y una aún
más amplia, aunque men os definida, comunidad
político-religiosa. Su espacio vivido se desdobla en
los territorios de la aldea, la comarca y la región; espacios de interacción comunitaria, de consanguinidad, de unión matrimonial y de afinidad. La naturaleza e intensidad de los lazos con estos espacios varían
según la condición y posición relativa del sujeto, para
quien la identidad es un asunto de referentes mediatos
dependiente del entorno inmediato.
Como la existencia de una jaati depende de
los grupos que la representan al interior de cada co-

39

�cullu-.~ ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ~---

El espacio de parentesco está
integrado por dos unidades
de signo distinto: la
· muhallaa (o muhallaas))
donde residen los miembros
de la familia paterna) y la
comarca y la región) donde
residen los de la familia
materna) además de los
parientes afines
¡munidad, la pertenencia a ella significa una cosa dentro de la aldea y otra fuera de ella. Los lazos más
importantes de un individuo son con los miembros
de su unidad doméstica, los de su linaje, los de su
biraadari26 y los de su muhallaa. Luego vienen todas
aquellas personas con las cuales ha establecido
vyavhaa,r. El espacio, a través de la residencia, juega
\in papel muy importante en el establecimiento de
'vínculos sociales y la definición de identidades.
Al salir de la aldea, el individuo deja atrás el
espacio de diferenciación jerárquica para entrar en
un espacio estructurado por las relaciones de parentesco. El referente clave de su identidad aquí es su
aldea de residencia, la cual define su subcasta y permite a sus interlocutores ubicarlo en el universo amplio y ambiguo de las relaciones de parentesco de la
región (Marriot, 1963: 177) .
El espacio de parentesco está integrado por dos
unidades de signo distinto: la muhallaa (o muhallaas),
26
Término con el que los aldeanos designan a su subcasta de
pertenencia (Dumont, 1980). Por oposición, "jaati" se refiere a
la casta en su totalidad; su aspecto externo.

40

donde residen los miembros de la familia paterna, y
la comarca y la región, donde residen los de la familia materna, además de los parientes afines (políticos). El sistema de parentesco diferencia claramente
entre estas dos líneas que, por extensión, otorgan a la
aldea una cualidad masculina y patrilineal, mientras
que la comarca y la región adoptan una cualidad preferentemente de signo femenino y matrilineal.
Para un hombre, cuya vida transcurrirá siempre en la aldea (lo más seguro, en la casa paterna), la
comarca y la región son el espacio en el que viven
sus parientes por linea materna y del que provendrá
su esposa, a través de la cual adquirirá a sus parientes políticos. Y dado que la hipogamia coloca automáticamente a éstos en situación de subordinación
ritual frente a él y su familia, el matrimonio vendrá a
confirmar no sólo la cualidad "femenina" de la comarca y la región, sino también su "subordinación"
con respecto a la casa paterna y, por extensión, a la
aldea. Desde luego, la medida de esta &lt;&lt;subordinación» se verá afectada por el número de hermanas y
tías paternas que tenga esta persona, y las cosas cambiarán más adelante, una vez que nazcan sus hijas.
Para una mujer, en cambio, que abandonará la aldea
durante su juventud, la comarca y la región tienen
una cualidad preferentemente masculina, pues de aJú
vendrá un día su esposo a llevársela y, una vez instalada en su nueva aldea de residencia corno madre de
familia, la comarca y la región serán para ella, en un
principio, el espacio donde se ubica la casa paterna y
todos sus parientes, incluidos los paternos. Su conocimiento de este vasto territorio se reducirá al trayecto entre la casa paterna y la de sus suegros (ahora
suya), y rara vez se aventurará a visitar a otros parientes en otras aldeas. No obstante, la comarca y la
región se convertirán más tarde en el espacio de donde provendrán sus nueras.
Más allá de la región se extiende un territorio
desconocido cuya geografia se compone principalmente de lugares de interés religioso e histórico-mítico, recreados en los relatos de peregrinación. Pero

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

también están las ciudades: centros de servicio o negocio para unos, de trámites oficiales para otros, de
oportunidades para otros más, y de misterio y fantasía para la mayoría. En este ámbito, tanto lajaati como
la aldea pasan a segundo término para dar paso a la
lengua y la región de procedencia como referentes
identitarios formadores de comunidad, por ejemplo,
en las grandes ciudades, o en el extranjero.

CONCLUSIONES
Pese al inexorable avance de las fuerzas del mercado
en la India moderna, casta y parentesco siguen siendo los ejes de la vida social y las coordenadas
estructurantes del espacio vivido en la India rural. Al
interior de la aldea, los principios de jerarquía y complementariedad gobiernan la distribución relativa de
unidades residenciales formadas por lazos de consanguinidad. Hacia el exterior de la aldea, las alianzas matrimoniales y el sistema de parentesco son los
encargados de recrear los territorios familiares del espacio regional. Los límites y fronteras del espacio vivido son, así pues, límites dinámicos de relativa flexibilidad, que se encuentran en constante redefinición.
El habitante de la aldea es al mismo tiempo
miembro de una jaati, una muhallah, una comunidad aldeana y una región lingüístico-cultural, y su
identidad depende de las circunstancias especificas.
La residencia en la aldea y, al interior de ésta, en una
muhallaa, son puntos de referencia que significan
distintas cosas, según la posición del interlocutor y el
lugar donde se dé la interacción con éste. Los
determinismos de la identidad de casta y la residencia son contrarrestados mediante otros referentes,
como la colaboración en el trabajo y la pertenencia a
un partido político, aspectos de la identidad que dan
lugar a distintas formas de solidaridad.
La comunidad aldeana es per cibida por sus
habitantes como una gran familia que, más allá de
las divisiones de casta y linaje se encuentra unida por
la residencia, la propiedad de la tierra, el trabajo y la

_!!IAYE~

IAS

AÑO VII, NO. 17

L ENERO-ABRIL 2005

colaboración. Esta "familiaridad" tiene desde Iueg
distintos matices dentro y fuera de la aldea, y se extiende hacia el exterior para abarcar territorios cada
vez mayores, más allá de la región lingüístico-cultural. -.,

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casa como prolongación
de las relaciones humanas

La,

ALEJANDRO GARCÍA GARCÍA

Recibido: julio de 2004
Aceptado: diciembre de 2004

L

a vivienda es una necesidad social en cualquier parte del mundo actual; son pocas las
comunidades estrictamente nómadas y aun
ellos realizan ciertas formas de arquitectura
efimera o se refugian en cuevas realizando adaptaciones al espacio creado naturalmente. Este requerimiento de producir u obtener una vivienda ocupa una
parte central en la vida adulta y de hecho constituye
uno de los principales retos en el desarrollo de la tradicional dinámica familiar en personas con escasos
recursos económicos.
Nuestro objetivo principal es reconocer al espacio doméstico como una prolongación de las relaciones humanas que ahí se presentan, intentar el abordaje de la vinculación entre el microespacio social de
la vivienda autoconstruida con el desarrollo de una
identidad grupal, familiar en este caso. Pretendemos
aqtú estudiar las redes que funcionan para que se logre la edificación de la casa entre los futuros habitantes y una red social de apoyo, como la manera en que
las relaciones sociales de solidaridad llegan a materializarse estéticamente ahí.
Se trata de analizar las formas de expresión estética que se presentan en la casa como edificación, al
tiempo que se busca vincular estas manifestaciones
con la dinámica familiar específica que se desarrolla

42

TRAYECTORIAS I AÑO VII, N0. 17 1ENERO-ABRIL 2005

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17

1ENERO-ABRIL 2005

en ese hogar. No nos encontramos situados en la discusión socio-económica de la vivienda, sin embargo,
hemos recuperado del debate en este ámbito, aque-,,llos datos que nos parecieron relevantes en el tema de.i
la cohesión y las formas de interacción familiar que,
constituyen, desde nuestro punto de vista, una parte
fundamental de la identidad colectiva.
El interés de las ciencias sociales por la identifi--'
cación sistemática de los procesos permanentes de¡
expresión simbólica que generan la construcción y
reconstrucción de identidades -representadas por vie-1
jos y nuevos actores sociales, manifiestas de una u otra
manera por transformaciones en nuestra vida cotidiana-, implica necesariamente el reconocimiento del carácter diverso de las formas de interacción social, del
carácter dialógico de las identidades grupales.
Trabajar en la comprensión de los procesos de
autoconstrucción de la vivienda significa penetrar en
la complejidad de la vida cotidiana, en ese país de origen de todos (Parret, 1987:32). El hombre es también su espacio, así que el análisis de las características estéti&lt;;as de sus expresiones materiales busca
identificar el esquema ético desde el cual se generan.
Advertimos que este es un ensayo que pretende reflexionar sobre la forma en que se ha discutido
el tema de la autoconstrucción desde una perspecti43

�No tocaremos aquí el tema, pero parece haber
consenso entre los intelectuales citados, en cuanto a
que " .. .la mayoría de los proyectos institucionales limita las posibilidades de aprovechamiento de muchos
de los recursos usados en la autoconstrucción normal (espontánea)" (Sudra, 1981:33), y de que hay
graves limitaciones en los programas emprendidos en
este sentido hoy día en México (Bazant, 1981 :86). Al
parecer de estos autores, hay una total desconexión
entre las características "típicas" de los procesos autoconstructivos familiares y los apoyos gubernamentales a la generación de vivienda, la edificación de
conjuntos habitacionales o casas de interés social no
ha resuelto sino mínimamente el problema y si constituyen hoy dia espacios con problemas de hacinamiento y son altamente propicios para delitos y conflictos entre vecinos.
va antropológica de corte cualitativo, que más que
atar de demostrar o evidenciar, pretende actualizar el
debate en tomo a un asunto de gran relevancia social
para los países del primer y tercer mundos y acercar
las reflexiones académicas que son importantes para
generar líneas de investigación en nuestros contextos
sociales específicos. Es importante señalar que la intención central es plantear el tema de la autoconscción desde una perspectiva teórica que busque
omprender la situación vivida por los autoconstruc- ----~""C,ores como actores sociales, sin discutir aquí la manera como otros sectores de la sociedad perciben sus
barrios y sus casas.
Hay que comentar un dato fundamental para
comprender a la autoconstrucción en términos de
fenómeno social en nuestro país y en América Latina: "aproximadamente el 60% de las viviendas en algunas metrópolis latinoamericanas son construidas
por el sector informal" (López, 2001: 143); en tanto
que en México, "el, 70% de la población urbana del
país se provee a sí misma de vivienda utilizando materiales y procedimientos rudimentarios, sin asistencia técnica ni apoyo financiero" (Bazant, 1981:11;
Sudra, 1981:33).

44

TERRITORIO, VIVIENDA E IDENTIDAD
Según Lamure, desde un punto de vista estrictamente etológico, la tendencia a asegurarse un territorio es
una de las cualidades animales más antiguas del mundo y por su parte, en ese mismo sentido, Otto Koenig
afirma que la necesidad de posesión y autonomía está
genéticamente anclada en el hombre (Lamure, 1980:
66). Por otra parte, históricamente es innegable que
el hombre desde que adquiere una mínima capacidad organizativa se ha procurado a sí mismo su vivienda (Bazant, 1981: 69).
Conviene aquí destacar una postura de corte
más antropológico y por lo tanto más pertinente con
el corte del trabajo que aquí se presenta. Gilberto
Giménez define al territorio como " ...un espacio de
inscripción de la memoria colectiva, como soporte
material de la vida comunitaria y como referente simbólico de la identidad colectiva" (Chihu Amparán,
2002:52) y que la definición del concepto puede aplicarse sin problema a la descripción de la vivienda,
como territorio personal y al mismo tiempo del grupo familiar, en un contexto social e histórico deter-

TRAYECTORIAS AÑO VII, N0.17 1ENERo-ABRIL 2005
I

minados. Vinculado con los planteamientos anteriores, Chihu Amparán señala que
...la idenódad de los sujetos se constiruye en parte por el
arraigo a una localidad, a Wl territorio donde coódianamente se realizan prácócas y costumbres, las cuales a su
vc:z le adjudican a ese lugar su particular disónción...
(Chihu Amaparán, 2002: 18,19).

Por tanto, entre identidad y vivienda -como
territorio concreto- hay una relación directa. En resumen, el grupo familiar que construye su propio territorio doméstico proyecta ahí su identidad, su manera particular de ser en el mundo.
En toda casa la relación de las presencias arquitectónicas materializa un campo de valores, referido en última instancia a los elementos específicos
que delimitan el espacio: muros, techos, puertas, ventanas, piso, etc. Es a partir de estas formas de materialización arquitectónica de la vivienda que se impone un ritmo a las rutinas cotidianas, se las jerarquiza
y se las segmenta bajo criterios éticos y funcionales
dentro de un territorio creado, generando como consecuencia un proceso simultáneo de construcción de
la identidad de los sujetos de manera individual y
grupal, en su particular desarrollo histórico. Como
señala De Certeau: hasta una anónima recámara de
hotel dice mucho de su huésped temporal al cabo de
algunas horas (Certeau, Giard y Mayo!, 1999: 147).
La vivienda es en sí una prolongación material
de las formas de vida familiar y da lugar a la expresión de los valores vinculados con las estrategias de
articulación entre lo público y lo privado, paradigma
de hábitos recurrentes al interior de este grupo. La
casa es la sede de la familia en la vida cotidiana y por
lo tanto, se presenta la necesidad de materializar códigos de costumbres y reglas de orden.
"El conjunto de repertorios interiorizados (representaciones, valores, símbolos), a través de los cuales los actores sociales (individuales y colectivos) demarcan sus fronteras y se distinguen de los demás

TRAYECTORIAS

I

AÑO VII, NO.17

ENERO-ABRIL 2005

En toda casa la relación
de las presencias
.
.
arquitectonicas
materializa un campo
de valores) referido en
última instancia a los
elementos específicos que
delimitan el espacio:
muros) techos) puertas)
ventanas) piso) etc.
/

actores en una situación" (Chihu, 2002: 38-39), sonl
formas de identidad grupal que a·través del diseño Y'
la construcción de su vivienda manifiestan su parti-1
cularidad como sitio, ante la comunidad que los rodea y para sí mismos, compartiendo un conjunto ele~
gido de costumbres y ritos específicos, dotados de unt
sentido sólo comprendido a cabalidad por los partícipes de la interacción cotidiana.
Igualmente, creo que no puede hablarse de unali
identidad familiar sin hablar de las identidades de los
sujetos que la conforman, su número, las circunstancias personales que contextualizan su desarrollo y que
tendrán una influencia directa en el colectivo. Cuando hablamos de identidad familiar nos referimos a
esa construcción grupal, que va más allá de la suma
de las partes, que sitúa a un grupo familiar en un
contexto, generalmente el barrio, donde adquieren un
papel específico como colectivo.
Al interior de la casa, el tiempo y la vivencia de
los hombres y las mujeres, de los adultos y los niños,
es siempre un "estar con", como lo plantea Luisa Ruiz
Moreno, la interacción de los sujetos se figurativiza
en la terceridad, en el espacio construido en manco-

45

�c_ultuna..

!mún y este espacio es significante de un contenido
afectivo (Ruiz Moreno, 1996: 11). Los apellidos que
nombran al grupo familiar se convierten en esa casa,
en su número externo, en su fachada, en sus colores,
la manera en la que el grupo asume los espacios
~------en
creados, lo que es visible y lo que es ocultable al visitante, lo que se abre a lo público y lo que está pertrecluulo en lo privado.
Como regla, las viviendas autoconstruidas son
singulares, frente a la serialización constructiva de las
viviendas en colonias de interés social, sin que esto
quiera decir que no se construye también una identipad en estos grupos familiares, de hecho esta repetición en la propuesta arquitectónica -más temprano
que tarde-, es alterada por los nuevos habitantes a
través de estrategias de apertura y clausura de puertas y ventanas, así como el replanteamiento de la orientación funcional de ciertos espacios de la casa recibi'l:la. Es fundamental señalar que toda transformación
del espacio puede ser leída como significante; de hecho, Hammad (1987) llega a plantear que las transformaciones del espacio y su regulación son necesarias para la propia transformación de los sujetos.

r LGUNAS POSTURAS TEÓRICAS
~n este apartado deseamos abordar una discusión que
nos parece vigente, acerca de la relevancia psicosocial
de la participación directa del los miembros del grupo familiar, de una u otra manera, en la construcción
de su vivienda. Iniciemos entonces con esta aún contundente hipótesis deTurner (1976:237):
Cuando los moradores controlan las decisiones capirales
y son hbres de hacer sus contribuciones al diseño, la construcción y la administración de su vivienda,tanto este proceso como el medio ambiente creado estimulan el bienestar individual y social.

Argumenta que los beneficios no cuantificables de la
acción autónoma son más dificiles de documentar.

46

El orgullo de lo logrado, el sentido de competencia y
satisfacción debidos a la acción personal directa, es
un estado subjetivo no reducible a términos monetarios, hay un bienestar psicológico, un significado
existencial profundo, generado a partir de crear algo
único y de significado personal (Turner, 1976). Aunque Turner también acepta que la dependencia es una
regla de la vida, "la dependencia se vuelve perjudicial
cuando quienes tienen las necesidades no gozan de
una relación de reciprocidad con quienes los proveen"
(Turner, 1976: 241).
Martha Schteingart, retoma críticamente las
posturas de Pradilla, Ward y Burgess contra las argumentaciones de Turner, además de plantear su propia postura al respecto, en cuanto a las ventajas de la
participación directa de las personas en el proceso
autoconstructivo (Schteingart, 1981 :51). Ella comenta -retomando los señalamientos de Ward en lo particular- que estas críticas enfatizan el hecho de que el
grado de éxito que obtienen las experiencias de autoconstrucción depende de una estructura socioeconómica más amplia (Schteingart, 1981: 54).
Burgess, citado por Schteingart, argumenta que
en definitiva Turner "no toma en cuenta el conjunto
de agentes sociales y de intereses que se mueven en el
proceso de producción y circulación de la vivienda
en el capitalismo..." (Schteingart, 1981 :54). Desde
mi punto de vista, las críticas son ciertas en un plano
macro-social, pero se alejan de las connotaciones que
efectivamente el concepto de autonomía puede alcanzar en los ámbitos de lo grupal, de lo psicosocial.
Alú donde las personas tienen nombre y apellido hay,
en sus familias, un esfuerzo organizativo -como el de
la autoconstrucción de su vivienda- que, largo o corto, exitoso o fracasado, implica necesariamente un
proceso de interacción personal que genera una identidad grupal ligada a los espacios construidos, a los
porqués de los esfuerzos de los miembros de la familia, ahí parece presentarse este grado de control y de
ejercicio de autonomía relativa, tal como la plantea
Tumer: "La autonomía, pues, entraña la capacidad

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ¡ENERO-ABRIL 2005

de entrar en relaciones recíprocas, de ejercer el control sobre las necesidades esenciales de la vida ... Autonomia significa libertad de acción limitada por los
costos" (Turner, 1976:242). Hay una organización
cohesionada para lograr sus fines y un reconocimiento
de la importancia de la colaboración; Sudra ( 1981:
33) parece coincidir con él al menos al afirmar que
"el grado de control que de este proceso ejerce la familia, es más alto en este que en otros tipos de vivienda".
Aunque efectivamente la autoconstrucción significa una prolongación de la jornada de trabajo y un
sacrificio enorme de otras necesidades básicas
(Schteingart, 1981: 56), las personas parecen poner
por encima de lo anterior la "facultad de satisfacer
uno mismo sus necesidades" (Turner, 1976: 242).
La edificación de la vivienda propia constituye
así la generación de un tipo específico de confort de
orden psicológico, ligado al sentimiento de seguridad e
identificación territorial y, al mismo tiempo, representa
una propuesta que dialoga inevitablemente con algunos aspectos de la arquitectura académica, bajo cánones improvisados y medios restringidos pero finalmente
eficaces para enfrentar los retos de lo cotidiano.

EL PROCESO
Independientemente de que cada vivienda suscita
determinada gama de sensaciones formales,
cromáticas, táctiles, térmicas, sonoras ... percibidas
como estéticamente positivas en la medida en que ellas
cumplen con las exigencias de lo belw, según defina
este concepto la sociedad en cuestión (PezeuMassabuau, 1988: 175), además de la forma de construcción enmarcada por condicionamientos externos,
especialmente las características legales de la tenencia de la tierra (Bazant, 1981: 12), hay un conjunto de
elecciones particulares, microgrupales, que dan pauta a una cierta organización y uso de los espacios
domésticos, distribuidos de cierta manera los "haceres", las fronteras, que hablan de la naturaleza de la
interacción y el paradigma ético que las sustenta.

TRAYECTORIAS . AÑO VII, N0.17

1

ENERO-ABRIL 2005

47

�lo y cultura
Vivienda, familia, identidad

Para hablar de identidad familiar -como señaábamos anteriormente-, hay que hablar de interac..,.__ _~ ~ -ción grupal cotidiana, y en este sentido Bazant

______

._

(1981:71) encuentra que "en los procesos autocons'tructivos de bajos ingresos, existe una correlación directa entre lo que la familia invierte en su vivienda y
el gr~do de participación que tiene para construirla ...
!A menores ingresos existe un factor de sustitución de
\:linero por esfuerzo personal ...". Como consecuencia, en los grupos sociales de escasos recursos las formas de interacción solidaria deben ser más frecuentes
entre los miembros de la familia.

VENTAJAS ECONÓM ICAS

1

La autoconstrucción representa el sistema más flexible ante la fluctuante econonúa familiar, para tener
una vivienda adecuada a las siempre cambiantes netesidades de la familia (Bazant, 1981 :71). GeneralFmente hay acuerdos de pago con los albañiles y contratistas locales, particularmente bien ajustados a la

Es evidente que muchos
de los recursos de los
autoconstructores no son
monetarios y una buena
parte de sus ingresos son
irregulares) sin embargo
es un hecho que
autoconstructores con muy
bajos recursos han logrado
construir buenas casas
(aveces casas impresionantes)
48

econonúa de la familia (Sudra, 1981:49), que funcionan como uno de los factores más importantes para
llevar a cabo este proceso.
Al parecer el máximo uso de todos los recursos
se logra a través de mantener la alta flexibilidad y
adaptabilidad del proceso (Sudra, 1981 :50) y por
supuesto aminorar lo más posible la parte del valor
del bien que ellos deben pagar monetariamente
(Schteingart, 1981:59).
Es evidente que muchos de los recursos de los
autoconstructores no son monetarios y una buena
parte de sus ingresos son irregulares, sin embargo es
un hecho que autoconstructores con muy bajos recursos han logrado construir buenas casas (a veces
casas impresionantes) sin apoyo gubernamental
(Sudra, 1981:35). Un ejemplo de los resultados enla
aplicación de sus estrategias está en que
... los autoconstructores siguen ahorrando un 30"/o y hasta un 50"/o del costo comercial de construcción, particularmente en obras de modificación, compostura y mantenimiento (Sudra, 1981:32).

Hay que hacer la advertencia en el sentido de
que el proceso de autoconstrucción "pura" es poco
frecuente y que contrariamente "es llevado en forma
creciente y paulatina por los albañiles y contratistas
locales con el dueño manteniendo el papel de administrador" (Sudra, 1981:33). Por otro lado, generalmente,
Conforme aumentan los ingresos familiares (producto
del aumento de miembros de la familia que aportan parte
de sus ingresos), hay mejores posibilidades de contratar
albañiles... En este momento, la participación directa de
la familia dentro del proceso es prácticamente nula...
(Bazant, 1981:72).

Al crecer los hijos ( que generahnente no llegan
a estudiar hasta niveles superiores y por tanto comienzan a trabajar desde muy jóvenes) aportan dinero para

TRAYECTORIAS j AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

la construcción de la vivienda constituyéndose en contribuyentes secundarios al ingreso familiar (Sudra,
1981:43), además de participar como mano de obra
gratuita. También es frecuente en la zona norte de
México que uno de los hijos emigre como trabajador
indocumentado o bracero a Estados Unidos y que
los ahorros logrados se conviertan en el medio para
pagar la compra del terreno o para financiar la construcción de la casa o, al menos, una parte de ella ..."
(Ranúrez Sáiz, 2003:64).
Como señala Sudra ( 1981: 44): "Para la economía local de los barrios pobres, la autoconstrucción está creando fuentes de empleos cada vez más
especializados ...", en ciertos momentos del proceso
constructivo se contratan grupos de trabajadores especializados en ciertas tareas, personas que generalmente no se dedican a esta actividad sino los fines de
semana, con un empleo con horario fijo durante la
semana: "poceros" para las zanjas, luego &lt;&lt;paliadores&gt;&gt;
para "echar la placa" (techo de concreto).
Hay que señalar que muchas de las veces el
aprovechamiento de los materiales -útiles para la construcción- del propio lote es el factor económico más
importante en la primera etapa de la autoconstrucción (Sudra, 1981 :41).

LAS REDES DE AYUDA
Coincido con Lamy, para quien trabajar a partir de
las redes sociales es en cierta forma poner la mirada
en la vida cotidiana, mirarla desde sus actores y sus
prácticas. Es examinar los intercambios (material y
simbólico) y los circuitos (Lamy, 2001: 162). "La red
social aparece como un concepto intermediario, estableciendo un puente entre los grandes factores sociales y los individuos" (Lamy, 2001:167).
Para Rapoport los dos grupos sociales implicados son el doméstico, relacionado con la sangre (la
familia) y el grupo del pueblo (la comunidad); hombres, mujeres y niños, todos colaboran, lo que expresa la unidad familiar en términos económicos y so-

TRAYECTORIAS ¡ AÑO VII, NO. 17 ENER&lt;MBRIL 2005
1

ciales (Rapoport, 1969: 122). Las formas de cohesión,
del grupo familiar autoconstructor de la periferia dq
las ciudades parecen derivarse en gran parte de una'
herencia del mundo rural, aquí y en muchas otras
partes del mundo. Hassan Fathy explica así lo sucedido en una aldea árabe:
Cuando hay que construir una nueva casa en la aldea,~
espera que todo el mundo dé una mano... No se paga
nada. La única recompensa que espera la persona que se
pasa un día entero en la construcción de la casa de su
vecino es que su paisano haga lo mismo por él algún día:
(Fathy, 1982:69).

Por otra parte, retomando a Lemieux y Forsé,,_ _ _ _ _ _1
Lamy señala que las características principales de las
redes son que: están hechas de relaciones informales,-~------'•
u oficiosas, son una matriz social desarrollada infor-_ _ _ _ _ _,
malmente; la coordinación se hace espacialmente port
vecindad; no hay metacoordinación; la red social no
tiene ni centro ni frontera y que la especialización det
los actores es menor (Lamy, 2001: 164-169). Ha
que admitir sin embargo -nada de reduccionismos-,
que el análisis de las redes sociales sobrepasa al espa;
cio fisico, que se inscribe más en un espacio social y
que por tanto toda tentativa de unir los modelos de¡
relaciones sociales en un medio geográfico particular!
es un ejercicio vano (H. Gans y R. Pahl en Lamy,
2001: 176-177).
Hay que reconocer y hacer justicia a la participación activa de la mujer en el proceso autoconstructivo, que va necesariamente más allá del cuidado de
los hijos y los trabajos de la casa. En una comunicación personal con el doctor González Alcalá -quien
también ha abordado el tema de la autoconstrucción
desde una perspectiva cualitativa-, reconocía el papel central de la mujer, la esposa o la madre, durante
todo el proceso, colaborando literalmente de todas
las maneras posibles (incluso cargando materiales o
haciendo pozos cuando es necesario) y generando
todo el tiempo el entusiasmo grupal por el proyecto.

49

�!La vivienda popular edificada
a través de un proceso de
autoconstrucción) tiene la
ventaja de permitir la
incorporación de toda la
mano de obra disponible)
incluyendo niños y ancianos.
La autoproducción de la
vivienda se ha dado en llamar
arquitectura progresiva.
Por supuesto -y esto hay que tenerlo presente-,
que junto a estas formas de solidaridad familiar, está
también la autoconstrucción realizada en muchos
aspectos de manera directa por parte del jefe de la
familia, como la instalación de tubería, del cableado
eléctrico, labores de pintura, etc., actividades que no
equieren de la colaboración de otros.
La vivienda popular edificada a través de un
- - - - - - - -.&amp;nroceso de autoconstrucción (apoyada generalmente por un "maistro" albañil), tiene la ventaja de permitir la incorporación de toda la mano de obra disponible, incluyendo niños y ancianos. Por otro lado,
la autoproducción de la vivienda se ha dado en llamar arquitectura progresiva, ya que "adecua su inversión al esfuerzo propio sin deudas institucionales
ni gravosas hipotecas. Además, este procedimiento
permite las variaciones de la demanda familiar"
(Lamy, 2001: 172). Incluso, la necesaria relación ocasional con los profesionales en la construcción de viviendas, con los arquitectos, se realiza en este medio
social a partir de conocidos, de vecinos, de gente que
de una u otra manera, a través de sus redes sociales se

50

vincula con alguno de ellos. El contacto con la arquitectura es puntual y tiene más la intención de obtener
un documento necesario para la tramitación de permisos de construcción, que de efectivamente proyectar el aspecto final de la edificación.
Las capacidades específicas de cada uno de los
miembros de la familia extensa, sus oficios, son aprovechados al máximo, las redes de solidaridad tienen
un funcionamiento efectivo, que reduce casi al núnimo el pago de mano de obra. Formas muy sólidas de
apoyo mutuo como el compadrazgo y la participación de familiares y amigos son elementos imprescindibles para lograr la construcción.

CARACTERÍSTICAS DE LA VIVIENDA
La autoconstrucción de la vivienda es medio fértil
para hibridaciones donde se sintetizan mezclas y donde la tendencia al bricolage total, al uso inesperado de
artefactos o materiales constructivos tiene su lugar.
La carga estilística singular de cada vivienda es lo que
finalmente permite constituir el tejido urbano que genera el desarrollo de procesos de construcción de identidad más amplios, concretados, por ejemplo, en la delimitación de barrios, donde se cuenta con un sentido
de mismidad compartido por un grupo territorial que
encarna los mismos códigos, donde residen los idénticos a uno, los que comparten un pasado en común.
Si la identidad, como señala De Certeau, finalmente es la suma del &lt;&lt;resultado de la identificación
que nos atribuimos nosotros mismos y de la que nos
imponen los demás&gt;&gt; (Certeau, 1999: 47), podríamos
decir entonces que este doble nivel de construcción
de la identidad se aplica de una manera estricta a la
vida familiar, especialmente en los primeros años de
constitución de los individuos, cuando hay un apego
necesario de los niños, antes de que crezcan y pierdan ese mayor contacto con el espacio doméstico y
las interrelaciones que ahí se despliegan.
Por otra parte, la vivienda autoconstruida siempre es imperfecta ( o, para ser más precisos, diríamos

TRAYECTORIAS I ANO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

que es más imperfecta), pero asumiendo a la imperfección como el ámbito estético-ético donde sin embargo se logra el apilamiento de los recuerdos lzechos
a mano, presencias cromáticas y texturas que tienen
un sentido histórico profundo para quienes participaron en la construcción y que serán posteriormente
reutilizadas y resemantizadas por las nuevas generaciones (Greimas, 1990:72). Son articulaciones de atributos o cualidades que caracterizan un espacio social
privilegiado culturalmente: el interior de la casa, que
no es producto de una planificación total y sí constituye el producto de un esfuerzo compartido ataviado
de los eventos afortunados o no de todo un grupo
familiar a través de largos periodos de tiempo. Este
hecho permite que la edificación se convierta en una
microsemiosfera (Lotman, 1991 :13), donde coexisten
múltiples capas de significación, que se combinan entre sí y contienen relaciones de tipo simbólico para las
subsecuentes generaciones de habitantes-constructores.
La construcción de la casa implica al mismo
tiempo la constitución del llamado espacio sécurisant
(!.,amure, 1980:72-73), vinculado con la exigencia de
control del territorio y las distancias interindividuales.
Un espacio que presente tres particularidades
geométricas sencillas: se debe permitir al individuo
un dominio visual fácil del espacio; observar el desplazamiento de los demás y ante determinados encuentros, debe facilitar la huida, la prohibición de
acceso a los demás o el camuflaje. Además de estos
lineamientos básicos para el control territorial, existen la naturaleza de las relaciones interpersonales y el
recuerdo de situaciones anteriormente vividas como
sécurisants.
Algunas de las estrategias que parecen ir en este
sentido son, por ejemplo, que las posiciones preferidas son las que miran hacia las puertas y que la cabecera de la cama ha de estar colocada contra una pared sin ventana por encima de ella. En cuanto a la
vivienda como lugar para dormir y la importancia
del sueño, Larnure comenta: "Sabemos desde hace
mucho que se suceden graves perturbaciones debi-

TRAYECTORIAS ¡ AÑO VII, NO. 17 . ENERO-ABRIL 2005

das a su privación y que desempeña un papel en la;
restauración de las capacidades intelectuales y el equi
librio psicológico" (Lamure, 1980:74-76).
Finalmente -y no menos importante en la lucha por construir una casa-, destaca el esfuerzo por
acceder a la vida privada. En términos históricos hay
que reconocer que la vida privada "no es una reali
dad natural que nos venga dada desde el origen do,
los tiempos, sino más bien una realidad histórica construida de manera diferente por determinadas sociedades. No hay una vida privada cuyos limites se encuentren definidos de una vez por todas... La historiJ
de la vida privada comienza, pues, siendo la historia
de sus fronteras" (Aries y Duby, 1987:15). Es importante destacar, en este mismo sentido que, como _ _ _ _ __.
señala Landowsky, hay el establecimiento de un dere~
cho de mirada entre los habitantes al interior y exte
rior de la vivienda, para él "la cuestión de las relacio- _ _ _ _ ___,
nes entre lo 'privado' y lo 'público' se plantea, en!
amplia medida, en términos de &lt;&lt;regímenes de visibi~
lidad" (Landowsky, 1993:118).

LA RELACIÓN PROPIEDAD-SEGURIDAD
En una entrevista realizada por Raúl Eduardo 1.ópez en el
trabajo que ahora citarnos, una de las personas comenta
respecto a este sacrificio económico y su relación con !al
interiorización del valor real y principalmente afectivo vinculado con la autoconstrucción de su vivienda:
Como dice mamá ustedes hasta que no sufran, hasta que
no les cueste van a valorar.. .Y si es cierto, una cosa que te
cuesta tienes que cuidarla (López, 2001: 146).

Es innegable, como González Lobo (Universidad Nacional Autónoma de México, 1993:104) señala, que "la autoproducción de las viviendas genera
una arquitectura urbana con una cierta identidad que
deriva en la condición de seguridad jurídica (ya que
construyen en su terreno)". Coincidiendo con esta
postura se encuentra Sudra (1981:37) quien afirma

51

�Sudra ( 1981 :34) cita entre otros medios o factores no económicos de las familias de bajos recursos
que realizan un proceso autoconstructivo, a la imaginación y a la capacidad de anticipar el cambio, iniciativa y espíritu emprendedor, determinación y esfuerzo sostenido y tolerancia del grupo para los sacrificios
requeridos por el curso de acción escogido.
La seguridad como valor-objetivo está presente incluso en el conocimiento profundo del habitante
acerca de las características de la construcción: tamaño de las zapatas, número de varillas por columna,
etc. En una confianza en la solidez de la construcción
basada en el hecho de que ésta fue supervisada directamente por ellos (frente a las formas de construcción en las casas de interés social, donde los compradores no pueden supervisar directamente la
construcción, ni tomar decisiones en el proceso).

CERRANDO: LA MEMORIA FAMILIAR O
DE LAS "HISTORIAS FUNDANTES"

'que: "Entre todos los autoconstructores, la seguridad
- - ~ - - - - -de tenencia es la prioridad número uno (con reticencia a cualquier tipo de hipoteca)".
Mi esposo solo es el que construye poco a poco... Nosotros dos levantamos todo, sí nosotros solos. Entonces sí es
casa propia verdad (López, 2001: 145).

El comentario de la entrevistada es muy relevante pues se establece una relación directa entre el
esfuerzo realizado directamente en el proceso autoconstructivo y el sentido de propiedad. Lo que se plantea es que la verdadera apropiación se logra participando todos, enfrentando los sacrificios y trabajos
necesarios para "levantar" una casa.

52

Dice Tim Street-Porter que "la casa es la parte de
uno que se abre, que cautiva con detalles que nunca
dejan atrás el recuerdo" (Street-Porter, 1997: 13). De
hecho, la rememoración y la anticipación poseen una
importancia antropológica excepcional, porque para
el ser humano, existir como tal, es esencialmente desplegar su trayecto vital en el tiempo (Duch, 2002: 123).
La casa se aleja de lo impersonal, pretende ser
una invención, el marco de una vida única e irrepetible donde la costumbre está siempre presente.
Para Halbwachs
...hay un vínculo entre el espacio social y la memoria c&lt;r
lectiva: el cual se inscnbe para dar lugar a la elaboración
de un 'proyecto' a través de un conjunto de configuraciones (afectivo, estético, psicológico, etc.) y esto se inscnbe
perfectamente en el proyecto autoconstructivo de la casa,
donde se ponen en juego las fuerzas de la familia como
grupo en un proceso costoso y penoso de largo plaw
(Certeau, Giard y Mayo!, 1999: 148).

TRAYECTORIAS AÑO VII, N0.17 1ENERO-ABRIL 2005

'

Hay en cada parte de la casa, como consecuencia, capa tras capa de significación y cada una retiene
recuerdos colectivos, la narración material de épocas, gustos, posibilidades económicas, todo singularmente amalgamado. Por tal razón, algunos llegan a
plantear que "Una casa debe ser construida por el
dueño, ya que cada irregularidad y cada curva reflejan su personalidad" (Fathy, 1982:67).
Resulta claro que la nostalgia también es un
factor muy importante en esta actividad de la memoria (Duch, 2002:123). Es evidente que, también, por
ejemplo, los eventos extraordinarios en el crecimiento de la vida familiar (bodas, nacimientos, enfermedades, etc.) impulsan de manera intensiva los procesos de construcción y aportan elementos a la historia
e identidad familiar, constituyéndose algunas en historias "ejemplares" o "fundantes" del grupo y, con el
paso de los años, verdaderos mitos que "encuentran
su sentido y valor en la repetición misma" (Eliade,
1981:385) .
Y dentro de este imaginario mundo la casa
"grande" (la de los padres, la de los abuelos) evoca el
paso del tiempo a la vez que sigue abierta -como gran
refugio materno-, a las nuevas generaciones, que de
una u otra manera regresan a buscarla como un sitio
de afianzamiento, como una forma de encontrar un
orden, el restablecimiento de las normas de vida básicas. Para Cuevas (2000: 157): "La vivienda lleva por
sí misma un lenguaje de un tiempo... símbolo
generacional de una familia unida. Para los constructores de ella, la lucha y la perseverancia por lograr
algo que anhelaban...".
Resulta muy interesante la siguiente observación de A. Leroi-Gourhan citado por Duch: "Si es
verdad que la especie es la forma característica de la
agrupación animal y la etnia de la agrupación humana, a cada cuerpo de tradiciones ha de corresponder
una forma de memoria particular" (2002: 123). Esto,
en el nivel microgrupal corresponde con la idea de
que el colectivo familiar mantiene un cierto tipo de
memoria común, grupal, ligada particularmente al

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005
I

1

proceso de autoconstrucción de su vivienda, com
hilo conductor de las diferentes circunstancias y de
cisiones asumidas por cada miembro a lo largo de
muchos años (Duch, 2002:124).
La memoria colectiva es el sitio donde se actualiza la identidad familiar y donde el crecimiento
de la casa, junto al de las personas, va creando un
tejido de relaciones entre individuos y espacios do~
mésticos. La casa es arquetipo universal saturado de
derivaciones existenciales y es patente, por ejemplo,
en la constante presencia en los sueños de nuestras
viejas o actuales casas, presenciadas como atmósfe-.
ras fundantes de nuestra personalidad. Creo que en
alguna medida la memoria de cada persona estará
fincada a los recuerdos de hechos sucedidos en ese
espacio doméstico.
Citado por Duch (2002: 131),Joan-Carles Mé--1
lich comenta por un lado que el tiempo humano no,- - - - - ~ •
hace referencia a un sujeto aislado, solo, separado de
los otros, el tiempo es la relación con los demás; por
otro lado y en este mismo sentido Maurice Halbwachs,
con sus trabajos sobre la memoria colectiva parte de la
base de que el recordar es un asunto social que, incesantemente, ha de ser contextualizado. Por otro lado,
debe tenerse presente que el ser humano en condi-

La memoria colectiva
es el sitio donde se actualiza
la identidad familiar y
donde el crecimiento de la
casa) junto al de las
personas) va creando un
tejido de relaciones entre
individuos y espacios
domésticos.
53

�•

y c_ultura..

..._loye

Vivienda, familia, identidad

ciones psicológicas normales, de manera inevitable,
¡recuerda y anticipa a partir de la situación en que se
encuentra en función de las cuestiones y retos que,
concretamente, se le plantean en su secuencia temtporal actual, el pasado "nunca se encuentra definitivamente clausurado" (Duch, 2002: 130).
Hay también, naturalmente, una relación actia entre la casa imaginaria y la casa real: hay siempre
una imagen de la casa ausente, una imagen aceptada
como referente imaginario que siempre será mejor que
la real, tal vez, porque como dice Proust "todo paraíso es necesariamente un paraíso perdido". Lo que
pace verdaderamente hermosa e inolvidable una casa,
'\::s invisible (Greimas, 1980: 170).
La familia mantiene una identidad que se renueva en la rememoración a lo largo del tiempo, que
se basa en las mencionadas "historias fundan tes", entre las cuales seguramente estarán las generadas en el
/argo proceso autoconstructivo. Insistimos, esta iden'1:idad cambia, pero en alguna medida un sustrato esencial de ella permanece, la adecuación a las circunstancias es irremediable, pero las formas de vida
heredadas desde lo rural y replanteadas en la ciudad,
reconstruyen estéticamente el paradigma ético que
subyace a la lucha diaria de ese grupo familiar específico. Ainsa (1996:34), en este sentido, plantea que
)a identidad es permanencia en el cambio, inevitable'meme en transformación; y la postura de Giménez
parece coincidir al respecto, éste señala: " la identidad
implica la percepción de ser idéntico a sí mismo a
través del tiempo, del espacio y de la diversidad de
situaciones, más que de permanencia habría que hablar de continuidad en el cambio" (Chihu, 2002: 1819; Ainsa, 1996:37).
La repetición en el grupo familiar de las historias fundantes, entre ellas la del proceso autoconstructivo de la vivienda, consigue afirmar permanentemente la identidad de sus miembros y del colectivo
como tal, ante ellos mismos y ante su comunidad. El
recuerdo de la obtención de una propiedad y la construcción de la casa, es tierra fértil para reafirmar la

54

seguridad personal y familiar, para permitir a sus ocupantes ir al exterior dotados de la satisfacción de estar bajo su propio techo, de asumir una propiedad de
los espacios que les da sentido y legitimidad.
A partir de lo analizado, podríamos concluir
que la naturaleza de la identidad familiar, consecuencia del proceso autoconstructivo, está constituida por
el cruce de los ejes diacrónico y sincrónico: por la
historia y memoria colectiva del proceso y por la relación entre propiedad y seguridad como aspectos que
determinan la solidaridad permanente en la interacción entre los miembros de la familia.
Ambos aspectos constituyen ámbitos para un
trabajo más profundo; estas notas finales no hacen
sino abrir nuevas lineas de indagación, que permitan
profundizar en esta vinculación entre sujetos y espacios y generar así reflexiones que apoyen una toma
de decisiones más acertada en las políticas relacionadas con las necesidades de vivienda de las familias
con escasos recursos. El reconocimiento del potencial real de los grupos familiares no ha sido considerado en el diseño de estas políticas públicas y como
consecuencia existe un evidente fenómeno de "desordenado" crecimiento urbano.
El acto autoconstructivo permite, por lo expuesto, cierta coherencia colectiva básica para lograr la
permanente superposición de representaciones, valores y creencias. La expresión material de la casa
recoge -estando asentada siempre en el mismo sitioel paso del tiempo, una disposición material que
nunca está del todo acabada y nunca se sabe bien
a bien a qué fines específicos habrá de enfocarse
en el futuro.
Aun bajo criterios externos impuestos, el juego
de las exclusiones y las preferencias la manera de organizar el espacio disponible y distribuir dentro de él
las diferentes funciones diarias, componen un "relato de vida" (Certeau, Giard y Mayo!, 1999: 147). "Este
orden físico 'reúne' -según el sentido que Bonnard
daba a este verbo- ciertos 'valores' según un sistema
intangible propio de cada cultura" (Pezeu Massabuau,

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

1988:176). Este orden físico es también un orden
espiritual. La interacción mutua en la cual han coexistido durante siglos la institución familiar y las formas construidas para habitar.
Finalmente, señalemos que la comprensión de
estos fenómenos grupales es indispensable para replantear las estrategias de lucha contra la pobreza,
para reconocer los valores no económicos que
subyacen a las estrategias de supervivencia y colaborar efectivamente con las necesidades vividas por las
familias en los barrios populares, recuperando sus
experiencias y haciendo honor a su esfuerzo y tenacidad permanentes.-&amp;,,

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RecilJido: juüo de 2004
Aceptado: octubre de 2004

Pensar el paisaje
Explorando un concepto geográfico
CAMILO CONTRERAS D ELGADO

a~ siguientes reflexiones tienen como propósito fundamental presentar un recorrido más
o menos general de la formación del concepto paisaje y en particular del paisaje cultural.
Como objeto de estudio de la geografia cultural, el paisaje ha transitado de término pictórico, a noción y a
concepto. Será interesante notar cómo a través de este
concepto es posible identificar los diferentes estadios
de la geografia: de lo objetivo a lo subjetivo, de lo estático a lo dinámico, de lo fijo a la historicidad.
La revisión parte del análisis etimológico que
permite establecer cierta similitud entre las lenguas
itálicas y germánicas en lo que se refiere al término paisaje. La transición de término a concepto en la
subdisciplina de la geografia urbana es tratada en la
segunda parte. Aquí se destacan las limitaciones iniciales con que la geografia urbana trató al paisaje: sin sujetos, sin historia, centrándose principalmente en lo visible e inmediato. La geografia cultural no estuvo exenta
de estos rasgos en sus primeras escuelas (tercera parte
del trabajo). No obstante ha sido en la geografia cultural donde se han desarrollado los debates más intensos
así como nuevas teorías y metodologías: las representaciones, la nueva geografia cultural (en los ochenta), y
se ha aprovechado el movimiento del giro cultural.

L

ESPACIO Y TIEMPO, LA DISPUTA
POR LA CENTRALIDAD
La primacía del tiempo sobre el espacio y viceversa
ha sido una discusión (a veces ociosa por ideológi-

56

TRAYECTORIAS º AÑO VII, N0. 17 1ENERO-ABRIL 2005

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

ca) entre disciplinas como la geografia y la historia 1.
Sin embargo hay argumentos para considerar a estas dos categorías ontológicas como inseparables.
Foucault es uno de los teóricos contemporáneos que ha criticado el sesgo temporal de las ciencias sociales: "la gran obsesión del siglo XIX fue,
como sabemos, la historia: con sus temas de desarrollo, crisis, ciclos, [...] En la presente época estamos sobre todo en la época del espacio, en la época
de la simultaneidad, de la yuxtaposición, de lo cerca
y lejos,de lado al lado, de lo disperso" (Foucault 1967:
1). En otro lado el mismo autor menciona que el espacio en el siglo XIX fue tratado como si estuviera
muerto, fijado, como no dialéctico, como inmóvil;
por el contrario, el tiempo era rico, fecundo, vivo,
dialéctico (Foucault, 1992, 126). No es que este autor pretenda anteponer el espacio sobre el tiempo; es
más bien el diagnóstico de su Arqueo/,ogía del saber y,
al mismo tiempo el creciente reconocimiento del es-

1
El siguiente ejemplo muestra esta necesidad profesional por
anteponer una ciencia sobre otra (o, en términos categóricos al
tiempo sobre el espacio) El ejemplo se da en un estudio histórico
sobre la conformación de la frontera norte mexicana: "Son espacios donde los seres humanos que los habitan han construido
una historia, y que también la han escrito para percibirse e interpretarse a sí mismos. [Son] lugares privilegiados donde se han
generado hechos históricos significativos. Privilegiados porque
son lugares de encuentro y desencuentro de culturas y sociedades, de pasados y presentes. Y también pueden llegar a ser loci
philosophicus, porque llevan a la reflexión de las diferencias y de
las identidades en la confrontación; es decir, del sentido de lo que
se es y de lo que se opta por ser: de la mismidad y de la continui-

57

�TEORÍA
Pensar el paisaje

TEORÍA
Pensar el paisaje

pacio en la teoría social (simultaneüiad, por ejemplo,
sintetiza las dos categorías).
También en el sentido de la inseparabilidad del
tiempo y el espacio está el crítico literario ruso Bajtin
(citado por Zubiaurre, 2000: 17) con su concepto
"cronotopo". Con este concepto el autor se refiere a
la copresencia de tiempo y espacio, "sólo a través del
espacio logra el tiempo convertirse en entidad visible y palpable". Estas lineas introductorias tienen la
intención de definir el punto de partida en el análisis
del concepto paisaje: se trata de un concepto que
implica la inseparabilidad del tiempo y el espacio.
Aunque parezca obvia la inseparabilidad de tiempo
y espacio, los primeros estudios del paisaje se limitaron a lo visible e inmediato, empobreciendo así los
análisis y los alcances de un concepto integrador
como el paisaje que nos ocupa.

DEL PAISAJE PICTÓRICO AL PAISAJE
ACADÉMICO
Paisaje es uno de esos conceptos originados a partir
de términos no académicos ni científicos. De referirse a un espacio controlado por un "Señor" de la Edad
Media, pasó al ambiente pictórico y de aquí al ambiente académico2 •
La palabra en español, así como su equivalente en francés paysage derivan de país y éste del latín
pagus que se refiere a un distrito rural definido, aldad. De ello ciertamente da cuenta la geografia, pero sobre todo
la historia recordada, inventada, aprendida, rescatada". (Ceballos,
2003: 77). En esta cita Ceballos muestra una gran sensibilidad
por el espacio, habla de los lugares, de los locus, sin embargo quizás sea necesario recordar que lugar no es igual a espacio. El lugar
es un proceso de apropiación, con significados para los sujetos.
No podemos hablar de lugar sin hablar de su historia, y, visto del
otro lado de la moneda, la historia no puede concretizarse más
que en el espacio. La frase de Eliseé Reclús sigue vigente: "La
geografía no es otra cosa que la historia en el espacio, así como la
historia es la geografia en el tiempo" (1986: 70).
2 Por cierto, Foucault comenta que "el discurso geográfico produce pocos conceptos, y los retoma un poco de todos lados", así
ha pasado con territorio, región, dominio, campo, horizonte (Foucault, 1992: 124).

58

TRAYECTORIAS AÑOVII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

dea, poblado, burgo. lAndscape (inglés), landscliaft
(alemán), landscliap (holandés) y sus equivalentes en
danés Y suizo, tienen la misma raíz germánica, pero
no siempre el mismo significado. En alemán a veces
se refiere a una unidad administrativa. En cambio en
el inglés de Estados Unidos se usa como un escenario natural, mientras que en Inglaterra el paisaje incluye por lo general elementos humanos. De esta revisión etimológica podemos apuntar que paisaje desde
su origen estuvo referido a un espacio con limites
(espacio controlado, distrito, unidad administrativa,
escenario natural o humanizado). A este nivel no
podemos hablar de niveles de análisis puesto que aún
se trata de una noción no de un concepto3.
Entre 1600 y 1900 en lengua holandesa paisaje estuvo referido principalmente a la apariencia de
un área en el medio de la pintura. Fue hasta el siglo
XX cuando se convirtió en un concepto académico
perdiendo su atracción para pintores y poetas (Relph,
1981: 47). Aparecieron entonces las bases para la
definición actual de paisaje: " una porción de tierra o
territorio que puede ser comprendida en una sola
mirada, incluyendo todos los objetos, especialmente
en su aspecto pictórico" (Gregory, 2000: 431). Esta
definición distaba aún de ser una definición conceptual. Una definición parecida pero que incluye el factor escala es la que propone Slater (1978, 71): "el
segmento de la tierra situado entre el ojo del observador y su horizonte. En el nivel micro esto abarca
habitaciones, la fachada de una casa. Esto incluye los
elementos naturales (montañas, bosques, ríos, nubes)
en combinación con acciones humanas tales como
asentamientos humanos, caminos, edificios". Por tanto, la escala del paisaje cambia con la ubicación fisica
de quien observa. Estas definiciones retoman los límites como característica del paisaje, pero el nivel de análisis está centrado en lo sustancial (visible, inmediato).
En México, el historiador Luis González propone el término matria para referirse, al igual que las
3

Para profundizar en la evolución etimológica de lanáscape se
puede consultar aj. B.Jackson (1986: 64-81).

TRAYECTORIAS ~ VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

El paisaje no es resultado
de una generación
espontánea) ni siquiera
sólo de un proceso evolutivo)
por tanto) estudiar el paisaje
sin retroceder a sus
antecedentes es condenar el
estudio a lo inmediato
coartando su real
comprensión.

otras definiciones, a lugares delimitados: "el radio de
cada una de estas minisociedades y que se puede
abarcar de una sola mirada y recorrer a pie de punta
a punta en un solo día" (González 1987: 52). Esta
definición está relacionada con las ya revisadas en
términos de escala. Sin embargo, la intención de
González es proponer un concepto que sintetice los
sentimientos afectivos con el entorno inmediato.
Matria es una reacción a Patria, a los oficialismos,
por matria González se refiere a la relación con la
tierra inmediata, con el terruño. Esta dimensión, de
los p sicosocial, de lo cultural, de la perspectiva de los
sujetos, es un significativo avance con respecto a las
definiciones de párrafos anteriores.
Para acercamos al entendimiento del paisaje
en el ámbito académico, por lo pronto es necesario
distinguir este concepto del de escenario al cual reaccionamos estéticamente, mientras que el paisaje es
59

�TEORÍA
Pensar el paisaje

TEORÍA

Pensar el paisaje

un escenario examinado con una mirada entrenada
(Roberts, 1995: 77). Lo que propone Roberts es que,
efectivamente, todas las personas tenemos acceso al
paisaje, como parte de nuestro ambiente, mismo que
despierta en nosotros reacciones inmediatas,
emotivas; en este sentido se trata de un escenario. En
cambio, para hablar de paisaje en términos complejos y conceptuales, para conocer y entender Jo que
allí hay, es necesario el acompañamiento de teorías,
métodos y técnicas. Entonces así podemos estudiar,
entre otras cosas, las reacciones inmediatas o no inmediatas, así como a la emotividad que despierta el
paisaje en los sujetos.
La forma en que se va construyendo el concepto paisaje nos permite advertir que el contenido
del paisaje es complejo, variable, y por lo tanto, objeto de estudio de diferentes disciplinas -entre ellas la
historia, la geografía, la arqueología, la antropología.
Por ejemplo, gran parte del trabajo realizado en la
geografia histórica está relacionado con la descripción y explicación del contenido visible del paisaje,
incluyendo contrastes regionales, patrones de colonización, lo rural y lo industrial, formas de las villas
y pueblos, estilos arquitectónicos, el carácter de las
fronteras, y así por el estilo.
El punto de vista arqueológico propone a la
discusión dos cuestiones centrales en el estudio del
paisaje: el tiempo y las evidencias visibles que forman parte del paisaje. La metáfora del iceberg ayuda
a entender que en el paisaje (visible) sólo una pequeña parte sale a la superficie. Por tanto, la utilidad
de los elementos visibles del paisaje para el análisis
morfológico es limitada puesto que lo visible es sólo
la etapa final de una larga secuencia de desarrollo.
Esto no quiere decir que no se puedan obtener conclusiones a partir de los elementos visibles del paisaje, más bien significa que esas conclusiones pueden
quedar condicionadas por estructuras antecedentes
no visibles (Roberts, 1995: 83-85).
Recapitulando, el estudio del paisaje nos enfrenta con tres cuestiones fundamentales: el papel del

60

tiempo, las limitaciones de lo visible, y la complejidad de los fenómenos que lo componen. El paisaje
no es resultado de una generación espontánea, ni siquiera sólo de un proceso evolutivo, por tanto, estudiar el paisaje sin retroceder a sus antecedentes es
condenar el estudio a lo inmediato coartando su real
comprensión. Lo mismo sucede con la pereza intelectual de no suponer que detrás de lo visible está la
mayor riqueza que debe ser estudiada. Pero es muy
pronto para hablar de las representaciones en y del
paisaje. El otro aspecto fundamental es la diversidad
de fenómenos en el paisaje, de alli la tradicional virtud del trabajo geográfico de proponer estudios que
integren las diferentes dimensiones de la realidad.
En las siguientes secciones revisaremos cómo
se ha tratado al paisaje desde la geografia, abordando en primer lugar la geografia urbana y después la
geografia cultural, puesto que el giro cultural es un
movimiento más reciente.

EL PAISAJE URBANO, PAISAJE
SIN SUJETOS
Entre 1950 y 1970 la geografía urbana anglosajona
limitó el estudio del paisaje urbano a los aspectos de
la división y uso de la tierra. El desarrollo estadístico
y los análisis de precisión fueron algunos de los factores de esta tendencia. En ese periodo la geografia
urbana de Estados Unidos fue marcadamente
econocéntrica. Temas como los distritos residenciales, la localización industrial, y las interacciones espaciales, entre otros, fueron tratados en términos económicos como valor de la tierra, dimensiones económicas
del uso de la tierra, maximización de utilidades, etc.
Esto condujo a que en la geografia urbana de ese país
se descuidara el estudio del paisaje urbano como objeto de estudio relevante, se olvidó la parte cultural, se
evitó el rol del tiempo en la conformación urbana4 •
En Estados Unidos el paisaje no ha surgido como criterio para
resistir los cambios en el uso del suelo. Mientras que en Europa,
4

TRAYE~ AÑO VII, NO. 17-+ENERO-ABRIL 200?

Ante ese panorama de la geografia urbana, fueron los geógrafos culturales y los historiadores sociales (con la evolución funcional del paisaje), los
planeadores y arquitectos (con el análisis estético),
quienes apreciaron la importancia del paisaje urbano. Fue hasta el final de los años sesenta y principios
de los setenta cuando algunos temas relacionados con
la morfología fueron considerados en la geografia urbana de Estados Unidos5• Este cambio respondió más
bien a estímulos externos (a la disciplina) que a iniciativas propias: por el interés cada vez más generalizado en la calidad ambiental, en la preservación histórica, y en el resurgimiento de la cuestión cultural.
Algunos de los desafios analiticos que esta nueva visión presentó obligan a visualizar a la ciudad como
un sistema fisico compuesto por estructuras materiales arregladas bajo ciertos patrones culturales. Esto
conduce al análisis del paisaje urbano, que se justifica por la relevancia de la especificidad de una sociedad urbana en un hábitat específico, es decir, por la
personalidad de la ciudad.
Con lo anterior ya se empezaba a advertir que
a cada sociedad corresponde un cierto tipo de paisaje urbano. La particularidad del lugar captura la esencia de la comunidad a través de los edificios, los espacios abiertos, el estilo del arreglo espacial, la escala,
los materiales. Si la ciudad es pequeña, compacta y
fuertemente anclada en la cultura regional, son fuertes los enlaces identitarios entre las expresiones fisicas y sociales. La especialización funcional del Jugar
y los ciclos económicos también son fundamentales
en la configuración del paisaje (industrial, comercial, minero, educativo, turístico, etc.).

el paisaje es parte del patrimonio nacional y sujeto de planeación
Yregulación, en Estados Unidos el paisaje es remitido a lo silvestre, a los monumentos y parques nacionales. Sin embargo, a pesar de que aún hoy en día el paisaje en Estados Unidos no tiene
legitimidad o significancia política, se reconoce que éste puede
emerger como un elemento crítico en las batallas ambientales
(Friedland, 2002: 365-366).
5
En cambio, desde la década de los veinte del siglo XX Car! O.

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO.17

ENERO-ABRIL 2005

Podemos ejemplificar la correspondencia de la
morfología del paisaje y el tipo de sociedad con un
caso que hemos estudiado con anterioridad. Se trata
de un pueblo fundado y desarrollado por la explotación del carbón mineral. En la localidad se abrieron
sucesivamente cuatro minas, de manera que cada vez
se requirió más mano de obra. De acuerdo a esto
fueron apareciendo los barrios de los trabajadores y
sus familias al lado de los centros de trabajo. Así, frente
a la mina 1 quedó el barrio 1, y así hasta la mina y
barrio 4 se dio esta correspondencia. La localización
y dirección de las minas marcó la localización y dirección de los barrios. Por otro lado, las jerarquías
ocupacionales en la mina también marcaron la localización de los barrios de los trabajadores sindicalizados por un lado y los de confianza por otro. Este
patrón fue común en localidades mineras (ver cuadro 1).6
En la geografia urbana han dominado dos grandes aproximaciones al estudio del paisaje. Conzen
(1978: 144) agrupa las aproximaciones en dos grandes categorías, la primera basada en el paisaje como
un ensamble de fenómenos concretos, mientras que
la segunda ve al paisaje como experiencia subjetiva.
La primera busca establecer un inventario de «lo que
está allí fuera" (lo objetivo), en tanto que la segunda
perspectiva busca el conocimiento social del paisaje
en términos de comportamiento, en la selectividad
de la observación así como en las actitudes psicológicas hacia lo que es percibido. Por supuesto que las
metodologías de cada una de las perspectivas difieren considerablemente.
La perspectiva objetivista divide el paisaje urbano en: a) la ciudad o pueblo plan (ground plan)
que se refiere al catastro, a la matriz de la tierra funcionalmente diferenciada (sistema de calles, patro-

Sauer habia destacado el estudío de la morfología en la geografia
cultural. (Sauer, 1925: 1954).
6
Se trata de la localidad Minas de Barroteráa en el Municipio de
Múzquiz en el estado de Coahuila.

61

�TEORÍA
Pensar el paisaje

TEORÍA
Pensar el paisaje

do impulsado por Lynch ( 1959). Con este método
nes de lotes y edificios). Estos elementos pueden ser
es posible comparar mapas mentales entre individuos
diferenciados por el periodo histórico de construcasí como entre diferentes grupos (por género, profeción y su estilo y por el tipo de función (fábricas,
sión,
edad, clase social). El supuesto de Lynch es que
escuelas, tiendas, habitación); b) el uso de la tierra,
la gente nota y memoriza sólo una parte de las caque es el componente más efimero del paisaje urbaracterísticas visibles del paisaje urbano. La riqueza
no, surge de las diferentes necesidades de usos espedel
método está no sólo en el registro de esos sitios
cializados del suelo y el espacio (proporciones, forpor parte de los sujetos, sino en la búsqueda de los
mas, localización, densidad de población,
significados de esos sitios para los sujetos. En la consaccesibilidad). No sobra decir que un inventario estrucción de mapas mentales hay factores que puetático de los elementos del paisaje urbano no puede
den ser determinantes como los patrones de moviser un fin en sí mismo ni suficiente para comprender
miento (tipo de transporte, rutas) que expanden o
las influencias antecedentes en su formación. En una
reducen la percepción del paisaje.
perspectiva dinámica del paisaje urbano se debe re. La aproximación subjetivista al estudio del
conocer la necesidad de considerar los cambios en la
paisaje
urbano, constituyó una propuesta de nuevas
sociedad, así como la traducción de esos cambios en
teorías y métodos. Se estaba abriendo paso a las reel paisaje.
presentaciones en la geografía.
Los estudios del paisaje urbano desde la perspectiva subjetivista
CUADRO 1
tienen una trayectoria mucho más
PLANO ACTUAL DE MINAS DE BARROTERÁN, MÚZQUIZ,
corta que los estudios de la perspectiva objetivista. Fue hasta la mitad del siglo XX cuando la perspectiva subjetivista se intensificó con
N
Kevin Lynch (1959). Uno de los
principales temas atendidos fue la
percepción del paisaje, tema que se
ha estudiado desde tres puntos de
vista: a) la dimensión histórico-cultural que se ha ocupado de los significados del paisaje urbano para los
sujetos; b) la estética del paisaje, la
que da cuenta de la apreciación
emocional del paisaje y donde ésta
puede ser directamente evaluada; y
c) las conductas asociadas con paisajes urbanos en contextos específicos, lo que resulta de una interpretación y selección jerárquica de
elementos del paisaje por parte del
Entronque a&lt;:arreltfa 57
sujeto. Lo anterior puede representarse en "mapas mentales", méto- Con base en: SCINCE95, Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informát ica, Coahuila, México.

i

62

I

TRAYECTORIAS AÑOVII, N0. 17 1ENERO-ABRIL 2005

LA GEOGRAFÍA CULTURAL, TRADICIÓN
Y ACTUALIDAD
Quizás una de las áreas de la geografía donde se han
dado los mayores cambios (y debates) alrededor del
paisaje es la geografía cultural. Esto puede estar relacionado con cambios fundamentales (epistemológicos, teóricos y metodológicos) en las disciplinas con
las que la geografía cultural dialoga: sociología, antropología, historia, arqueología, entre otras. Uno de
estos cambios cruciales es la aparición del sujeto y el
giro cultural. Antes de centrarnos en el paisaje cultural conviene enmarcar su situación actual en la trayectoria intelectual de la geografía cultural.
La tradición alemana encuentra entre sus iniciadores a Orto Schlüter ( 1872-1959) quien logró
mantener la unidad de la geografía y evitar tomar
partido en la dificil cuestión del determinismo. En
1907, con uno de sus trabajos, convirtió al paisaje en
el objeto de la geografia humana: la identificación de
la organización del paisaje, la descripción así como
TRAYECTORIAS AÑO Vl~O. 17 I ENERO-A~RIL 2005

la captura de la génesis de aquello que desde entonces se conoce como morfología del paisaje cultural.
Sin embargo, la geografía alemana entre 1920 y 1960
(con excepción de Hahn) ignoró las actitudes y las
creencias, lo que la llevó a plantear un paisaje estable. Por otro lado, a pesar de que en esta escuela fue
considerada la dimensión cultural del paisaje desde
muy temprano, tenía la limitación, en el período
mencionado, de circunscribir el paisaje exclusivamente a la geomorfología de lo que el ojo abarca (Claval
1999: 25-29)
Hablar de la geografía cultural de Estados
Unidos es hablar de Carl O. Sauer7 y de la escuela de
Berkeley. Dada la influencia de los antropólogos norteamericanos, Sauer (1925) hace de la cultura "el
conjunto de herramientas y artefactos que permiten
al hombre actuar sobre el mundo exterior, y va más
7

Fue Carl O. Sauer quien introdujo el concepto de /andscape a la
geografia de Estados Unidos en 1925 con su "M orfología del
paisaje" (Sauer, 1925).

63

�TEORÍA

TEORÍA

Pensar el paisaje

allá: la cultura se compone también de asociaciones de
plantas y de animales que las sociedades han aprendido a movilizar para modificar el ambiente natural y
hacerlo más productivo». Sin embargo, Sauer como
los alemanes, ignora las dimensiones sociales y psicológicas de la cultura (Claval, 1999: 31-33).
Él paisaje cultural es el principal objeto de estudio de la geografia cultural, por lo que ha sido tema
de profundos debates. La definición clásica es la que
propuso Carl O. Sauer:
F1 paisaje cultural es configurado a partir de un paisaje
natural por un grupo cultural. l.a cultura es el agente, el
área natural el medio, el paisaje natural es el resultado.
Bajo la influencia de una cultura dada, con cambios a
través del tiempo, el paisaje es desarrollado, pasando a
través de diferentes fases. Con la introducción de una
cultura diferente se da un rejuvenecimiento del paisaje
cultural, o un nuevo paisaje es sobre-impuesto en los remanentes del viejo paisaje (Cosgrove, 2000: 14-0).

La definición establece claramente la diferenciación entre cultura y naturaleza. Cuando Sauer se

Lo que ahora se busca es
comprender la interpretación
simbólica que los grupos y las
clases sociales dan al entorno)
las justificaciones estéticas o
ideológicas que proponen y el
impacto de las
representaciones acerca de la
vida colectiva
64

Pensar el paisaje

refiere al " rejuvenecimiento" del paisaje por "la introducción de una cultura diferente", no está planteando como único escenario la introducción pacífica y en armonía de otra cultura. Sin embargo, parece
necesario discutir a qué se refiere Sauer por rejuvenecimiento. Las posibilidades de cambio se nos antojan diversas, incluso el "envejecimiento industrial",
el &lt;&lt;envejecimiento demográfico". Si por rejuvenecimiento debemos entender cambios, no hay duda sobre el planteamiento de Sauer. Cosgrove opina que
esta afirmación de Sauer está referida a los impactos de la colonización y de la modernización. Si esto
es as4 entonces la definición de Sauer está fuera de
tiempo.
En Francia los primeros pasos de la geografia cultural se
apoyaron en los géneros de vida que a la postre serian
factor de su crisis. En principio, sin embargo, proceder a
través de los géneros de vida permitió dar un estatus de
autononúa a la cultura; esto es, la cultura dejó de ser analizada en términos de la relación hombre/medio. Para

Vida! de la Blache los elementos dela cultura (mstrumentos que las sociedades utilizan y los paisajes que éstas
modelan) sólo tienen significado si se los ve enmarcados
en los géneros de vida. Para de la Blache esto era fundamental, puesto que el género de vida permite una visión
integradora sobre las técnicas, las herramientas y las formas de habitar. Así, para este autor la cultura es 'aquello
que se interpone entre el hombre y el medio y humaniza
los paisajes' (Claval 1999: 25-29).

Jean Brunhes, discípulo de la Blache, sin abandonar el eje de los géneros de vida, avanza en prestar atención al valor simbólico de lo que hay en el
paisaje. Sin embargo, el análisis de la ocupación del
suelo resulta más relevante para él. Aunque los geógrafos franceses fueron atraídos por la forma en que
los hechos religiosos marcan el paisaje (iglesias, calvarios, cruces, peregrinaciones, comercio de objetos
rituales, etc.), trataron esta particularidad desde afuera, fieles a la influencia positivista. No se atrevieron

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

a escrudriñar en la mutua relación paisaje-conducta.
Descansar todo el arsenal de la geografia cultural en los géneros de vida fue como meter todos
los huevos en una misma canasta. El progreso técnico del siglo XX, la facilidad de las comunicaciones y
la fabricación masiva de herramientas empezó borrando la diferenciación de pequeñas campiñas y
sociedades etnológicas del mundo tradicional. En
otras palabras, el análisis de los géneros de vida no se
adapta al mundo urbano e industrializado. Bajo esta
lógica el objeto de estudio de la geografia cultural
estaba en extinción. Esto fue resultado de enfatizar
el aspecto material y objetivo en el análisis del paisaje cultural, pues aún en ambientes similares y con
procesos de organización y adaptación similares, los
símbolos y los significados serán diferentes. Lo mismo se aplica a las técnicas (por ejemplo las agrícolas): aunque tiendan a uniformar el aspecto material,
habrá continua traducción y modificación de símbolos y significados.
La tendencia a la uniformidad de las técnicas e
instrumentos valió para que los geógrafos culturales
descubrieran el rico insumo de las representaciones
hacia la década de los ochenta del siglo XX8 •
A mediados de la década de los setenta del siglo XX, la geografia cultural pasó a una nueva etapa
dejando atrás la exclusividad de lo objetivo, y los estudios "desde afuera". Algunos geógrafos optaron
por el análisis y la descripción del mundo según la

8

Las representaciones son descripciones de algún aspecto de la
realidad. Una serie de prácticas mediante las cuales los significados son constituidos y comunicados. Las representaciones no sólo
reflejan la realidad, sino que éstas permiten, además, constituir la
realidad. Las representaciones no sólo son textos, palabras, pinturas, sino que también incluyen material cultural como los paisajes que comunican mensajes múltiples y heterogéneos. Pero,
hay una mediación en la representación del paisaje: la selectividad. La gente selecciona, se apropia, recompone y particulariza
los significados de fenómenos culturales y materiales como el
paisaje. El paisaje representa y reifica los valores culturales, pero
esas representaciones también pueden ser desreificadas (con reacciones a representaciones impuestas), (Duncan, 2000: 703).

TRAYECTORIAS I AÑO VII, N0.17 _!NERO-ABRIL 2005

experiencia directa que de él tienen los sujetos. La
geografia ya tocaba la fenomenologia 9 •
Lo que ahora se busca es comprender la interpretación simbólica que los grupos y las clases sociales dan al entorno, las justificaciones estéticas o
ideológicas que proponen y el impacto de las representaciones acerca de la vida colectiva
De los anteriores virajes no se puede afirmar,
sin embargo, que la geografia francesa abandonara
los aspectos materiales de la cultura, más bien el espectro de análisis se amplia: ahora describe las pasiones y los gustos de la gente, los cambios de actitud
con respecto a la cultura, las identidades y el lazo
territorial. De esta manera la geografia se acercó a
las humanidades, es decir a las disciplinas de la expresión y la comprensión. Metodológicamente estas
perspectivas están familiarizadas con el análisis del
discurso, centro de una de sus principales críticas,
desde la misma geografía: "no dan un lugar suficiente a las prácticas e ignoran los aspectos materiales y
las implicaciones biológicas de los hechos de la cultura. Captan las geografias que la gente dice y no las
que modelan realmente los flujos de intercambio y
los haces de relaciones institucionales" (Claval,
1999:74). La crítica de Claval toca el nivel teórico de
la geografia humanista. Por un lado Claval entiende
al procedimiento fenomenológico como excluyente;
hay, sin embargo, voces desde la misma fenomeno-

• Esta corriente tiene dos fuentes filosóficas principales: Husserl
y Martín Heidegger. La metodología de Husserl se sintetiza en
tres pasos: a) la suspensión de presuposiciones, abstenerse intencional y sistemáticamente de todo juicio relacionado directa o
indirectamente con la existencia del mundo externo (poner el
mundo entre paréntesis que equivale a la reducción fenomenológica); b) reflexionar no sobre los objetos de nuestra percepción
sino en la manera en la cual éstos son originalmente dados (a lo
que Husserl denomina fenómeno); c) revelar la verdadera esencia del fenómeno. Algunos de los autores en geografía que han
reflexionado con esta perspectiva son Entrikin, Gregory, Relph,
Tuan. La fenomenología no es sólo una crítica del positivismo,
sino además una alternativa. Para ampliar estos aspectos de la
fenomenología (así como las críticas de que es objeto) puede
consultarse a Alfred Schutz (1974: 327).

65

�TEORÍA

TEORÍA
Pensar el paisaje

Los aspectos centrales del
paisaje en esta ((nueva
geografía)) son el simbolismo)
el significado) la identidad)
el territorio) la agencia
humana.
logía que proponen a ésta como una aproximación
complementaria a las ya existentes 10• Por otro lado,
Claval resta alcance y el verdadero sentido a las representaciones. Las visualiza sólo como lo que la
gente dice, como separadas de la constitución de la
realidad. Mientras que una parte valiosa en la propuesta de las representaciones, es precisamente que
éstas son parte constituyente de la realidad.

LA NUEVA GEOGRAFÍA CULTURAL
La crítica a los conceptos sauerianos de cultura y
paisaje fue el punto de partida de la nueva geografia
cultural a principios de los años 80. La nueva propuesta retoma con más énfasis las categorías de espacio y espacialidad a diferencia de la geografía cultural antecedente que enfatiza el aspecto ambiental y
materiales del paisaje. Los aspectos centrales del paisaje en esta "nueva geografía" son el simbolismo, el
significado, la identidad, el territorio, la agencia hu-

'º Al respecto Schutz comenta que "los resultados de la investigación fenomenológica no pueden ni deben chocar con los resultados probados de las ciencias mundanas, ni siquiera con las doctrinas probadas de las llamadas filosofías de las ciencias [...] la
fenomenología tiene su propio campo de investigación y espera
terminar allí donde otros comienzan" (Scbutz, 1974: 124).

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Pensar el paisaje

mana. De manera que esta corriente está más cerca
de la teoría de las ciencias sociales y humanidades
que de la biología y las ciencias de la tierra. Otro aspecto que caracteriza a la nueva geografía cultural es
el reconocimiento de la importancia del pasado en el
entendimiento del paisaje.
Una de las asunciones de esta corriente es que
los significados son construidos activamente, negociados y siempre constituidos a través de discursos
de agentes humanos y no humanos (tema común de
las filosofías posmodernistas). Es fácil entender que
la nueva geografía humana comparte una posición
política: el punto de vista de los subalternos. De manera que la perspectiva de género, de clase, de
etnicidad, edad, etc., se inclina a favor de grupos específicos. También dentro de esta corriente hay influencia de la teoría postcolonial, que en su nombre
lleva la reacción a los paradigmas tradicionales dominantes y cuyos temas centrales son la transculturación,
la hibridez, la geografia imaginativa.

EL PAISAJE CULTURAL
Una nueva generación de estudios geográficos, en
particular del paisaje cultural, contribuye con una
nueva perspectiva (humanista) y con nuevas (o al
menos explícitas) categorías que Sauer no consideró, tales como: construcción social, representación,
y poder:
Un paisaje es una imagen cultural, una fonna pictórica de
representar, de estructurar o simbolizar los alrededores.
&amp;to no quiere decir que los paisajes sean inmateriales.
Por el contrario, los paisajes pueden ser representados en
una variedad de materiales y de superficies (en pinturnS,
en obras literarias, en la tierra, las piedras, en el agua y la
vegetación sobre el suelo (Daniels y Cosgrove, citado por
Cosgrove,2000: 140).

En esta perspectiva se enfatiza también lo visual en el paisaje; sin embargo, no se restringe a la

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

morfología y a los rasgos visibles. Todos los aspectos
del paisaje son considerados como representaciones,
por tanto, su interpretación revela las actitudes sociales y el proceso material.
La corriente más extrema en esta perspectiva
es la que trata al paisaje cultural como un texto, donde se utilizan métodos de análisis del discurso. Esta
corriente no está libre de detractores, quienes consideran que el énfasis en las cualidades semióticas y en las
representaciones tienden a desaparecer los aspectos
sustantivos del paisaje, la materialidad y raíces del horizonte de la vida diaria (lifewords) de las comunidades.
Schein (1997: 662), desde una fórmula más
dinámica del paisaje sin perder su materialidad
propone: "Los paisajes están siempre en proceso de
transformación, ya no reificados ni concretizados, sino
continuamente bajo escrutinio, a la vez manipulable,
siempre sujeto a cambio, donde quiera implicado en la
formulación constante de la vida social".
Desde la definición de Sauer en las primeras
décadas del siglo XX, la forma de ver y definir el
paisaje cultural ha cambiado enormemente. Cuando
en Sauer hubo una visión más estructuralista, con
más énfasis en lo visible, y el aspecto cambiante quedaba circunscrito al "rejuvenecimiento", las nuevas
definiciones enfatizan el papel de las representaciones del paisaje en la constitución de la realidad, y por
tanto la centralidad del sujeto en la construcción del
paisaje. La temporalidad es un aspecto que ya se había considerado desde antes de la nueva geografía
cultural, pero que las nuevas corrientes han destacado. La diferencia es que la temporalidad no está sujeta a la sucesión de "capas" visibles, sino que aún
aquello que parece estable está en continuo cambio
y transformación. El vicio de la sustancialidad es difícil de encontrar en la nueva visión del paisaje.

GEOSÍMBOLOS Y TOPÓNIMOS
En el paisaje cultural sobresalen dos elementos visibles, pero, como el iceberg, esconden una riqueza de

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005
I

significados e interpretaciones, se trata de los geosímbolos y los topónimos.
El geosímbolo, lleva la teoría de los símbolos al
terreno del espacio geográfico. Un símbolo es efectivo porque subraya lo que se comparte; derivado de
esto el geosimbolo es un lugar, un itinerario, una extensión o un accidente geográfico que por razones
políticas, religiosas o culturales reviste, a los ojos de
ciertos pueblos o grupos sociales, una dimensión simbólica que alimenta y conforta su identidad (Bonnemaison, citado por Giménez, 1996: 14). Los asentamientos humanos, cualquiera que sea su tamaño,
incluyen geosímbolos en sus paisajes (una montaña,
un edificio administrativo, una calle, un parque, etc.).
ParaTuan (1974: 200),la razón de ser de los geosímbolos no es algún atributo físico intrínseco sino su

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Pensar el paisaje

efectividad, articulando y simbolizando los genuinos
sentimientos históricos de una comunidad o de una
parte de la comunidad. Como mencionamos, no es
el aspecto sustancial el que define la cualidad simbólica del geosímbolo. Por otro lado, también suponemos que el geosímbolo es parte de esa dinámica
cambiante, en continua transformación del paisaje11•
Los topónimos pueden complementar el símbolo visual. Los topónimos ( oficiales o no) también
son efectivos articulando y recordando el lugar en
que se está ( o el lugar que se ha dejado). Por ejemplo
la reproducción de paisajes de algún lugar de México en California por los migrantes mexicanos.
El bautismo del espacio y de todos sus puntos notables no se hace solamente para ayudar a señalar. Se trata de una verdadera toma de posesión
(simbólica o real) del espacio (Claval, 1999: 162). A
los nombres impuestos oficialmente pueden oponerse
los sobrenombres que la gente rebota como reacción.
También sucede que los nombres cambian brutalmente tras la instauración de un nuevo poder, de
una invasión o del triunfo de nuevos modelos. Nombrar lugares es impregnarlos de cultura y poder
( Claval, 1999: 173). Esto sucede tras la conquista
violenta de un pueblo, tras el triunfo y posesión de
un grupo gubernamental que estratégicamente se
propone diferenciarse de sus antecesores y de paso
intentar borrarlos de la memoria colectiva.
Hay un asunto problemático en la relevancia
del lugar, del territorio, del paisaje en la identidad. El
argumento de la desterritorialización de la cultura y
de la identidad es convincente bajo ciertas condiciones. Maffésoli citado por Claval ( 1999: 332) comenta que el sentimiento de identidad deja de estar pro-

11 La geografia cultural adoptó la iconografia como una de las
herramientas fundamentales para el esrudio e interpretación de
los símbolos. Inicialmente, la iconografia fue aplicada a los íconos religiosos y a las imágenes pintadas. Fue hasta mediados de
los años cincuenta cuando la iconografia fue introducida a la geografia como un método de interpretación del paisaje y la cartografia (Cosgrove, 2000: 366).

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TEORÍA
Pensar el paisaje

fundamente arraigado: nace de posturas que se eligen, objetos de los que uno se rodea, de la manera de
vestir, de los deportes que se practican, de los pasatiempos preferidos, esto quiere decir que entramos a
la era del consumo cultural: compra de antigüedades, práctica de ciertos deportes, dietas, marcas, diseños, esto es, la necesidad de distinción ( como plantea Bourdieu) toma en nuestras sociedades una forma
radicalmente nueva. Sin la intención de resolver aquí
esta discusión podemos traer uno de los argumentos
que consideran al territorio como factor relevante en
la identidad. Por ejemplo, Giménez (1996) sintetiza
en la reterritori.alización la nueva relación de los sujetos con su entorno. Esta propuesta acepta que la identidad ya no está centrada en el trabajo o en aspectos
de la vida diaria que fueron centrales, la identidad
ahora se construye a partir de fuentes más diversas y
se tiene un nuevo tipo de relación con el territorio,
quizás más cambiante, menos estable, pero sin cancelar la relevancia espacial.

REFLEXIONES FINALES
El " recorrido por el paisaje", su conceptualización y
desafíos nos permiten proponer a la discusión actual
tres aspectos básicos: la consideración del tiempo; la
relación objetivo-subjetiva, visible-invisible; y la complejidad de los fenómenos del paisaje.
La relevancia explicita del aspecto temporal
(histórico) para entender el paisaje debería trivializar
las discusiones sobre la supremacía del tiempo o el
espacio en el estudio de los lugares. La inseparabilidad
de estas categorías aproxima al geógrafo no sólo a
diferentes métodos, técnicas y fuentes ( de análisis
histórico) sino a la búsqueda de nuevas teorías y conceptos. Hasta ahora son pocos los esfuerzos por sintetizar en un concepto la relación tiempo-espacio.
La dimensión temporal del paisaje, no sólo nos
permite reconstruir las " capas" antecedentes (que ya
no se ven) al paisaje actual, sino que más bien nos
debe permitir identificar la continuidad y/o cambios

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

de las lógicas en la permanente transformación del
paisaje. Nos remite a la idea del paisaje en su más
amplio dinamismo.
La atención al aspecto invisible está asociada
al aspecto temporal y al aspecto subjetivo. Podemos
referirnos por invisible a aquello que ya no está, lo
que ha quedado en la historia, y que sin embargo,
tiene relevancia para el entendimiento del paisaje
actual. Por otro lado, también es invisible aquello que
ha sido desatendido por los enfoque estructuralistas.
La teoría social actual ha aportado suficientes argumentos para mostrar la relevancia de los sujetos en la
estructuración de lo social (fenome nología,
interaccionismo simbólico, etnometodología .. .). Ya
es ocioso a estas alturas entrar a la discusión de paisajes sin la acción de los sujetos. La cuestión es que
la geografia debe dialogar con otras ciencias sociales, así como desarrollar sus propias teorías y
métodologías. Los mapas mentales de L ynch (ya hace
algunas décadas), así como las representaciones,
apuntan en esta dirección.
No se trata de cambiar lo objetivo por lo subjetivo, ni lo visible por lo invisible, ni lo contemporáneo por la historia. La búsqueda de la realidad del
paisaje en su complejidad exige la complementariedad de perspectivas coherentes, pero que hasta la
fecha no pueden salir sólo de la geografia. ,&amp;,

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Recibido: julio 2004
Aceptado: octubre 2004

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�,__
ÁMBITO

AMBITO

La diversidad posible

La diversidad posible
Interculturalidad en el Chile actual

MIGUEL ALVARADO BoRGOÑO

El leer desde el ámbiw de esa mudez que no da ningún sentido, que es
ciega a cualquier cosmos, nos da cuenta de un terreno que nunca
puede ser fijadn, mi experiencia se encuentra con la tuya, estoy
condenadn, aunque te ame, a describirte, porque tú eres siempre un
l/amadn a esa descripción, a ese abandono wtal que es la forma
inversa y vacía del abrazo.
Raúl Zurita

I notable aumento de la complejidad del sistema étnico-social chileno, unido a la creciente preocupación por la diversidad sociocultural, definida desde los campos político,
académico y económico, crean en las universidades
la necesidad de presentar una perspectiva académicamente solvente para desarrollar reflexión e investigación sobre las diversas expresiones de la interculturalidad en nuestro medio, tanto como para la
implementación de estrategias tendientes a la participación y el cambio social.
Si asumimos un concepto amplio de interculturalidad, es así como debemos asumir la existencia
de distintas expresiones de la diversidad humana en
los planos social, cultural y lingüístico, que representan un conjunto de variables indispensables para ser
consideradas al momento de generar conocimiento
científico frente a esta diversidad, tanto como al p lanificar, ejecutar y evaluar la intervención respecto de
ésta.
Desde este concepto de interculturalidad, es
fundamental considerar la problemática del desarrollo

E

70

local como complemento técnico de lo intercultural;
ello se sustenta en nuestra visión respecto de la relevancia de las relaciones sociales locales, entendidas como
eje que, desde la cotidianeidad, define la conformación
de todo sistema étnico-social. Las relaciones -cara a
cara o limitadas a contextos locales-representan el fundamento desde donde los procesos de cambio sociocultural pueden ser precisados de manera más eficiente. Teóricos contemporáneos como Sergio
Boisier, Néstor García Canclini, José Joaquín Brünner, Jorge Larraín, entre otros, han destacado el estrecho vínculo entre interculturalidad e identidades
locales, como instancia de definición de los procesos
de cambio socio-estructural, implementados desde
la perspectiva del emodesarrollo.
Si bien temas como la diversidad regional, la
diversidad sexual y la diversidad de género son temas emergentes dentro de las problemáticas que surgen en el ámbito académico, a la vez que preocupan
al Estado en su vínculo articulatorio con la sociedad
civil, parece ser que el tema étnico, la problemática
asociada a la diversidad, constituye un problema ál-

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO.

171ENERO-ABRIL 2005

gido que debiese preocupar al Estado y, en consecuencia, a sus universidades.
Una de las principales consecuencias de los
movimientos sociales de la última década en América Latina, es el surgimiento del tema indígena como
identidad social y cultural que intenta dialogar con
el Estado y la sociedad civil. Veremos que esta identidad, así como el proyecto histórico de la interculturalidad, 1 que en tanto nuevo paradigma cultural reemplazaría el de unidad nacional, se ven intervenidos
por la fragilidad interna de la sociedad global, por la
coexistencia de modelos culturales homogeneizantes,
y por el desgaste del mundo indígena que por más
de quinientos años resiente la presión del modelo
colonial y civilizatorio.
La aparición de nuevos actores y movimientos
sociales en el contexto latinoamericano en general, y
chileno en particular, guarda una directa relación con
la internacionalización de los mercados, con las connotaciones tecnoambientales, socioculturales y políticas que esto acarrea y también con el fuerte proceso de reafirmación de las identidades particulares,
frente a lo cual las ciencias humanas, desde su reflexión en torno a la identidad, pueden aportar una
conceptualización útil y original, que dé cuenta de la
dinámica identitaria de los nuevos movimientos asociada a los nuevos actores.
Para las ciencias humanas (antropología, sociología, historia, lingüística, entre otras), la identidad significa la construcción de un sí mismo o self, e
implica un proceso dialógico, es decir de reducción de
la complejidad, lo cual implica dar cuenta de los otros a
través de las propias estructuras de significado.
Al interior del pensamiento social elaborado desde
la modernidad, la identidad ha sido definida desde la
dialéctica hegeliana entre el otro y el sí mismo o, como
plantea Bastide (1970), el prójimo y el extraño. Esta
1
Segmentos de este texto fueron publicados junto a Durán (! 996:
81-29). Las trasformaciones sufridas por el texto y en general la
responsabilidad respecto de las afirmaciones que contiene son de
absoluta responsabilidad del autor de este artículo.

~YECTORIAS I AÑO VII, NO.17 ENERO-ABRIL 2005

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�ÁMBITO

ÁMBITO

La diversidad posibk

La diversidad posibk

Para las ciencias humanas
(antropología) sociología)
historia) lingüística) entre
otras)J la identidad significa
la construcción de un sí
mismo o self; e implica un
proceso dialógico.

distinción surge como proceso particular en el esfuerzo de diferenciar lo occidental y lo salvaje. Luego, se
convierten en un instrwnento de autodistinción al interior, tanto de la propia sociedad occidental, como de
las sociedades colonizadas, las cuales son puestas en la
tensión entre lo propio y lo ajeno, característica de las
culturas sincréticas, en un proceso en el cual se
invisibiliza lo próximo y se caricaturiza lo ajeno.
La pregunta por la identidad respondida desde una perspectiva científica, exige situarse más allá
de la radicalización de las posturas emic o etic. Es
necesario hoy superar la arrogancia positivista capturada en la distinción sujeto-objeto, y el subjetivismo
de un emic que intenta, como predicaba el antropólogo norteamericano Boas (1992), "meterse en la
cabeza del otro", mientras, sin embargo, presume y
supone desde marcos lógicos que se encuentran invariablemente dentro de la propia cultura occidental. Ambas posibilidades desde una crítica epistemológico-metodológica de corte sistémica, hermenéutica
o interpretativa, implican una posición atávica, la cual
significa encontrar, en la supuesta identidad del otro,

72

tan sólo un espejo. Luego de la fuerte critica de que
fue objeto la distinción sujeto-objeto en el análisis
sociocultural de tipo etic, también el emic vive una
suerte de desgaste, tanto de su capacidad propositiva como en su crítica del etic. Es así como uno de los
maestros de la antropología contemporánea nos plantea que
...todo lo que puede llegar a perc1bir el emógrafo a través
del relato de sus informantes... y de forma bastante incierta, es lo que ellos dicen de, o por medio de o a través de
(Geertz, 1993: 46).

Es decir, se trata de un acceso indirecto, donde
la verdadera posibilidad de introducirse en la cabeza
del otro resulta bastante discutible.
La antropología postmodema asume el resurgimiento de las identidades particulares y la preocupación académica por ellas, como expresión concreta de la fragmentación de la modernidad, lo que en
otros términos involucra un reencantamiento del
mundo como vuelta a valores trascendentes que reafirman las identidades particulares.
Dentro de las identidades particulares, una de
las recurrentes en el tratamiento antropológico es la
identidad étnica. Hoy este concepto recobra sentido
dentro del pensamiento social occidental, en tanto la
pregunta por la diversidad cultural ha dejado de tener la connotación exclusivamente biológica que se
le asignó, siendo hoy una interrogante de carácter
básicamente sociocultural.
El concepto de raza, como base para la clasificación, surge desde la incipiente ciencia social y desde una biología fragmentaria y manipulada, en tanto
se crearon taxonomías, que en muchos casos más
que aclarar el panorama en tomo a la variabilidad
humana biocultural, sirvieron como instrumentos de
dominación de una cultura sobre otra. Como reacción a esta postura, surgen líneas teóricas, tanto en el
plano de la etnografia como en el nivel etnológico,
que intentan asumir apelaciones de corte positivista

TRAYECTORIAS ¡ AÑO VII, N0. 17 1 ENERO-ABRIL 2005

como la de Durkheim (1971), en el sentido de "analizar lo social por lo social". Desde el funcionalismo es-

tructural surgen, por ejemplo, visiones en torno a la
identidad social, estrechamente ligadas a la territorialidad y a la especialización de las funciones sociales vinculadas a las relaciones ecológico-culturales. Se piensa
en el grupo étnico como un conglomerado de individuos pertenecientes, por lo general, a un territorio
dado y que mantienen relaciones de dependencia con
éste, de forma tal que la pertenencia a un espacio guarda relación con las funciones surgidas desde la necesidad del mismo de poseer un perfil autónomo respecto
de otros conglomerados sociales, determinando esta
relación funcional la estructura interna del grupo.
Posteriormente, en la década de los cincuenta,
nace una critica desde la etnolingüística estructural,
que entiende a la identidad étnica desde la perspectiva emic o desde adentro, fijando en el actor social los
criterios de clasificación, en tanto la pertenencia a
un grupo étnico se define desde las categorías de adscripción e-identificación con él mismo. Pertenece a
un grupo étnico quien se siente parte de él y, al mismo tiempo, es identificado como tal por otros; y desde allí el criterio de etnicidad se libera definitivamente
de su definición directa desde categorías como las
biológicas y geográficas, para pasar a ser un problema en la esfera de la conciencia social.
Este proceso de transformación de la ciencia
misma, guarda directa relación con el acelerado proceso de mezcla y difusión cultural asociado a la industrialización, al colonialismo y al desarrollo de los
medios de comunicación de masas. Así la pregunta
para las minorías étnicas se replantea a partir del esfuerzo por explicarse la variabilidad cultural dentro
de las sociedades complejas, en tanto conceptos como
clase, estamento, segmento de clase, entre otros, han
demostrado ser insuficientes para explicar muchos
aspectos del funcionamiento y del conflicto en las
sociedades multiculturales.
En un continente como el nuestro, donde impera la heterogeneidad, la interrogante por la identi-

dad se vuelve particularmente compleja. La diversificación, complejización y transformación de los grupos sociales, hacen que la pregunta por la identidad
étnica se convierta en una cuestión de primer orden
a partir de cuya respuesta es posible aportar elementos a los problemas planteados por el desarrollo, las
desigualdades y el conflicto social.
Pero el tema de la identificación (individual y
grupal) a partir de variables de origen histórico-cultural, tema que aumenta en su interés en las sociedades nacionales de América Latina en los últimos años,
requiere una revisión cuidadosa de dos órdenes de
cuestiones diferentes, pero interrelacionadas: por una
parte se deben considerar los fenómenos socio-políticos que condicionan la participación social en las

�ÁMBITO

ÁMBITO

La diversidad posible

sociedades complejas, incluso generan enfrentamientos bélicos entre sectores dominantes y marginales;
y por otra, se debe asumir la preocupación y esfuerzo por clasificar dichos procesos y actualizar el discurso científico social, en el que los científicos y humanistas estamos comprometidos.
La recomposición del análisis de las identidades p~culares en pos de premisas no restringidas
al plano exclusivo del problema del poder y que asuman la existencia de dimensiones metasociales que
no pueden ser objetivadas,2 concierne a la articulación entre estado y sociedad civil.

La diversidad posible

ladón con esto resulta pobre intentar dar cuenta de
todos los matices que poseen la etnicidad y la identidad cultural en nuestro continente, en base a la dialéctica entre el dominante y el dominado. Lo anterior, proyectado al plano de la identidad, implica una
nueva apelación a las identidades socioculturales afirmadas sobre la base de los valores trascendentes y el
desperfilamiento de múltiples factores estructurales de
integración. La identidad entre el Estado y la nación se
desperfila, en tanto mientras la nación como valor último se reafirma en el Estado, va perdiendo sistemáticamente su capacidad para congregar, mientras que los
conglomerados étnicos viven un proceso en el cual

gue; pero conserva aún tanta vitalidad interior, que es ca-

...la organización de las identidades étnicas no depende
de la diversidad cultural per se, como generalmente se supone enla antropología, sino que depende, antes bien, de
la asignación de significados sociales particularmente a
un limitado conjunto de actos (Bloom, 1976: 96).

paz de sostenerse y autoalimentarse, no obstante la desvalorización que de él se hace, no obstante su fragmentación, no obstante su enajenación (Naharnad, 1993: 488).

En tanto, Cámara ( 1986) aporta en este mismo sentido cuando dice:

...todo ese mundo aparentemente desaparece, se extin-

Las prácticas sociopolíticas
al interior de las sociedades
complejas en América
Latina y en Euro-pa revelan
la continuidad de las
prácticas de los prejuicios
raciales y de la
discriminación étnica.

Lo anterior posee particular importancia si
consideramos el estrecho vínculo entre cultura y política, en tanto -a nuestro entender- no considerar
este vínculo implica desconocer la posibilidad de
pensar el problema del poder más allá de los limites
estrechos del análisis de la estructura social. En re2 Éstas sí deben ser consideradas, en tanto el problema del poder
está presente, como es el caso de la dominación o la injusticia
social.

74

al identificar la dinámica del cambio social con la
dinámica de la transformación cultural, supone que
lo étnico, al estar referido a un modo concreto de
organización de las relaciones sociales, determina en
for ma directa e inversamente proporcional, la conformación y transformación de las identidades culturales. Hoy en día, sin embargo, estas categorías han
sido cuestionadas poniéndose en duda la correspondencia entre lo étnico y lo cultural, planteándose por
ejemplo que

El conflicto suscitado entre Estado-nación y
etnia ha sido resuelto desde una elaboración o utopía a nivel explicito o implícito, el cual se mueve dentro de los espacios conceptuales de aquello que, en la
cultura occidental, hemos llamado proyecto histórico, hasta espacios metasociales. A través del imaginario colectivo van recordando y esperando utopías
de carácter escatológico, visiones que reúnen aquella
trama que Morandé ( 1984, 1988) ha denominado
"dramático sacrificial-expresiva".
No obstante, en el uso del bagaje de las ciencias humanas no sólo persisten confusiones epistemológico-metodológicas, sino también confusiones
teóricas, en tanto se tiende a homologar implícita o
explícitamente los conceptos de identidad étnica e
identidad cultural.
La conjunción entre identidad étnica e identidad cultural reside en gran medida, a nuestro modo
de ver, en las necesidades prácticas del mundo moderno y su expansión, lo cual activa en las ciencias
sociales un tipo de construcción paradigmática, que

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 171 ENERO-ABRIL 2005
I

...en lo que cabe a la etnicidad, tal identidad étnica o personalidad de un grupo socio cultural, refiérese a lo propio
de un individuo, persona o grupo humano, en cuanto a
los atnbutos y caracteásticas de su concientización respecto al qué es y cómo es uno mismo, y qué son y cómo
son enlo central, o íntimo de un individuo, y por lo cual se
protegen contra los otros, diferentes de ellos, y se
responsabilizan de sus acciones y conductas (Cámara,

nunca ha implicado el desconocimiento de la dimensión multivariable de fenómenos como la etnicidad,
en tanto el concepto de cultura siempre ha sido un
concepto aglutinante, que asume la multiplicidad del
hombre como creador y usuario de la cultura en la
sociedad, con respecto al ecosistema, y en su particular vínculo con lo trascendente. Queremos decir, aunque el discurso académico ha validado hoy la identidad
étnica como mecanismo identificatorio que supone el
autorreconocimiento de factores de origen ligados a tipos societales y territoriales, otorgando bases empíricas e históricas para el levantamiento de cierto tipo de
demandas, e incluso la caracterización de actividades
propias como las economías étnicas, que las prácticas sociopolíticas al interior de las sociedades complejas en América Latina y en Europa revelan la continuidad de las prácticas de los prejuicios raciales y
de la discriminación étnica.
Todo el entrecruzamiento de niveles de realidad, como la superación conceptual permanente en
este campo, co.rúorma un desafio constante para las
ciencias sociales, sobre todo si prevalece, como pensamos, la creencia de que el conocimiento es factor
de cambio social y, más aún, de justicia social. Desde
esta perspectiva, resulta frustrante que, aunque el concepto etnia haya reemplazado al de raza, en ciertas esferas sociales por sus mayores atributos descriptivos,
en la dinámica social la raza continúa operando para

1986:599).

Dentro de esto, nos parece importante recalcar que el vínculo entre estructura y valor en la reflexión de las ciencias sociales, es un asunto complejo que no puede ser generalizado, ya que ha pasado
desde la absoluta identificación de la dinámica de los
valores, es decir de la cultura, con la dinámica de la
estructura social, como lo plantea el estructuralfuncionalismo clásico, hasta una absoluta autonomización del concepto analítico de cultura, como se da
en la antropología cultural de corte interpretativo de
autores como Clifford Geertz. Sin embargo, ello

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ¡ ENERO-ABRIL 2005

...clasificar y excluir sistemáticamente a los miembros de
determinados grupos de la plena participación en un sistema social controlado por las elites dominantes (...) esra
acepción popular del término raza se usa, no sólo para
designar caracteristicas fisicas, sino también morales y
psicológicas como medio para justificar la naturalización
de un sistema social discriminatorio (Pujadas, 1993: 6).
En otras palabras, una cosa es referirse a cómo
la tradición científico-social ha trabajado el fenómeno de la pertenencia e identificación étnica y cultural; otra muy distinta es, sin embargo, que las socie-

75

�ÁMBITO

ÁMBITO

La diversidad posibl.e

La diversidad posibk

dades complejas resuelvan
los problemas de las relaciones sociales al interior de
sus estructuras a partir de
tales factores. Esto concierne a las imágenes y auto
imáge~es que las elites dominantes construyen y validan y, también, al juego de
luchas sociales y reivindicatorias que ocurren al interior de las sociedades, conformadas indefectiblemente
por sectores de origen histórico-cultural diferenciado.
Lo anterior quiere decir que las ciencias sociales y
humanas intentan resolver
por sí solas, principalmente,
problemas teórico-metodológicos que imponen la
complejidad del tema, siendo las sociedades quienes
construyen soluciones res-----pecto de los problemas sociales derivados de las relaciones interétnicas desiguales (o dejan de hacerlo).
Tales ciencias enfrentan un doble desafio, ya que
deben captar la sutileza del tratamiento que las sociedades otorgan a los conflictos derivados de o entre las
identidades particulares como las étnicas y las nacionales, o los propios de cada tipo de autoidentificación y, además, deben elaborar los apropiados marcos interpretativos,
acordes con los avances de estas ciencias.
Para comprender estas afirmaciones, nos parece pertinente hacer referencia aquí al proceso de
conformación de las sociedades nacionales, particularmente la chilena. Reflexionar sobre ello supone
situarse en las utopías que la orientaron, en cuanto al
tipo de liberación al que se abocó respecto del impe-

76

-~...~.;: rio colonizador y también

en el estilo propio que fue
conformándose en este
continente. Pensamos que
en este proceso de cambio
prevalece el paradigma cultural continuador del mode.. lo que se aspira cambiar
:._-:"-, bajo una forma histórica
más moderna. Así, aunque

..

=t1·.i~

la categoría cultural sociedad nacional representa un
i~ paradigma que actualmen[[f;_. te reemplaza al del estado
monárquico en el continente, tal reemplazo nunca ha
-0
sido integral, profundo,
existiendo hasta hoy día
quiebres en el modelo republicano que provienen no
sólo de las dificultades intrinsecas a éste, sino también de sobrevivencias cul1
~if ¡ turales que trazan su

¼;;
~=

, 1~f.1
-

;P.::
~

-~~-~-::::::=::~~='=-~~g_! historia desde la conquista.
Dicha situación no afecta
directamente a la cuestión
de las relaciones interétnicas entre Estado, sociedad
civil y poblaciones procedentes de los troncos indígenas originarios. Lo anterior no hace sino reconocer
el hecho, de naturaleza psicosocial, de que la mente
humana se resiste a
...volverse críticamente consciente de las presuposiciones
de nuestros puntos de vista... la disposición a examinar,
criticar y disponerse a cambiar nuestros modos de ver la
realidad, es prácticamente una hazaña (Dockendorff
1988:43).

Así, la base fundacional de ese nuevo orden,
orientado a establecer la democracia representativa,

TRAYECTORIAS

.j_

AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

no sólo debe librarse en un conflicto directo, sino
que luego tiene que enfrentar una praxis sociopolitica
y cultural dominada por los personalismos y caudillismos. La categoría cultural patria debe, en este contexto, emerger no sin dificultades respecto de la coro na, considerando las distintas voces que la
interpretan dentro de jóvenes naciones iberoamericanas.
Cuando se consolida el Estado-nación con el
establecimiento de un territorio, la tendencia cultural implícita y explícita habla de unidad nacional, de
homogeneidad cultural, como condición sine qua non
para el fortalecimiento sociopolítico interno. Así, en
nuestra formación como ciudadanos chilenos, el proceso institucional ha aceptado una diversidad de proyectos políticos para enfrentar el nuevo paradigma
cultural, pero desde la homogeneidad cultural -impuesta- para responder, supuestamente, al entorno
social interno y externo del modelo. Puede no ser
España la fuente que integra las raíces del modelo,
ya que Francia, Inglaterra, Alemania, y posteriormente Estados Unidos, lo nutren sostenidamente; pero la
soberania sobre un territorio se conforma anulando
la influencia de los otros.
De esta forma, para la sociología contemporánea no ha sido dificil reconocer la base ilurninista del
paradigma cultural post-colonia que justifica la lucha contra la barbarie, representada por los pueblos
indígenas integrantes de hecho de las nuevas naciones, así como la imposición de la categoría cultural
civilización. Tales bases se proyectan ya en las primeras formas legislativas preocupadas de la educación pública, centrada -por ejemplo- en el imperio
de las buenas costumbres, la moral pública y la enseñanza de las letras.
Desde esa época se ha impuesto la consideración de lo indígena con un sentido casuístico,
anecdotario y seudoemotivo, nombrando a sus líderes y héroes con sus categorías lingüísticas o recurriendo al servicio doméstico que este componente
ofrece como fuerza necesaria y hasta imprescindi-

TRAYECTORIAS

AÑO VII, N~ 17 ENERO-ABRIL 2005

ble. Esta ha sido la cara blanda del paradigma de la
sociedad nacional que se internalizó, explícitamente,
en la socialización de todos los sectores sociales implícitamente a través del tipo de educación pública
oficial. Por nuestra parte, hemos dado cuenta del
examen de testimonios de la época respecto a cómo
este proceso civilizatorio se realiza a través del proceso de ocupación de la región de la frontera.
Es justo señalar la importancia que, a nuestro
juicio, tiene la consolidación oficial del nuevo paradigma cultural republicano, en lo que a su conformación sociopolítica diferenciada concierne, respecto
de los movimientos que con posterioridad han
dinamizado la vida nacional, particularmente respecto del estatus oficial de los pueblos indígenas en nuestro país. En efecto, sobre una base común, de carácter euro-civilizatorio tan dominante, tímidamente se
han perfilado alternativas socioculturales, como la
representada por la última ley indígena chilena.
Los antecedentes históricos ilustran estas modalidades socioculturales de interacción con el mundo indígena al sólo considerar la ley de reducciones.

En el mundo no indígena
han predominado los
pro-positos integracwnistas
asimilatorios por parte del
crisol nacionalista urbano y
rural) aunque éste cuestiona
la cosmovisión indígena.
I

•

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77

�ÁMBITO

ÁMBITO

La diversidad posible

Para el sector progresista de fines del siglo pasado,
esta legislación consolida la prevalencia del mundo
indígena, fenómeno interpretado por los estructural-funcionalistas del mundo intelectual de mediados de aquel siglo y décadas posteriores.
Análisis críticos que incorporan testimonios
como el indígena-mapuche, demuestran que este
avance legislativo respecto de la política de exterminio desarticuló, quizás de modo irreversible, la estructura y la organización social que había permitido el sostenimiento indiscutible del actor indígena
respecto del estado-nación.
La conformación de la nación y del estado chilenos, así como su consolidación posterior, se caracteriza por intervenciones institucionales que reflejan
la dinámica sociopolitica interna, lo que, contando o

78

La diversidad posible

no con el apoyo de sectores indígenas integrados a
ella, parece hacer cada vez más dificil interactuar con
un actor indígena que las evalúe en su dimensión
étnica y en su trasfondo cultural de un modo más o
menos unívoco.
El escenario en el que entendemos el proceso
de identificación étnica del mapuche tiene que ver,
por lo anteriormente expuesto, con dos mundos culturalmente diferenciados y con la interacción social
que los actores respectivos establecen.
En el mundo no indígena han predominado
los propósitos integracionistas asimilatorios por parte
del crisol nacionalista urbano y rural, aunque éste
cuestiona la cosmovisión indígena. Sólo se diferencian de este bloque los sectores que se sitúan en posturas nacionalistas excluyentes y los críticos intelectuales autodenominados periféricos, que vinculan el
mundo indígena a necesidades de cambios paradigmáticos en la contemporaneidad, ante lo que llaman
"la frustración del eurocentrismo". En otras palabras, considerando el panorama psicosocial y cultural del mundo no indígena, los mapuches han sido
comprendidos en diversas categorías identitarias, tales como "naturales", "ciudadanos chilenos", "rebeldes de la ley", "incultos", "indígenas", "representantes de culturas precolombinas", "oportunidad del
mundo contemporáneo".
Si por identidad hoy entendemos cómo una
persona se ve a sí misma y se incorpora al mundo
social, obviamente indígenas como los mapuches
deben vivir un proceso dificil y complejo en la sociedad nacional que supone fenómenos psicológicos y
sociológicos concernientes a la psiquis individual
(autoestima) y a la posición que los individuos tienen en la estructura social. Además de enfrentarse al
quiebre paulatino de su mundo social y cultural, los
mapuches han debido enfrentar concepciones y prácticas racistas, la mayoría de ellas exigentes de comportamientos estresantes.
Las distinciones que surgen para aliviar este
costo social propio de la integración de la diversi-

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17

1

ENERo-ABRIL 2005

dad, son particularmente atingentes, cuando sectores intermedios proponen constructos técnico-ideológicos, a través de los cuales pretenden aligerar las
distancias entre sectores opuestos, lo cual constituye un desafio agregado a las ciencias sociales. Es el
caso del concepto de interculturalidad, que está siendo recurrente en los análisis de la modernidad, vinculados o no a estos procesos.
Actualmente, el juego entre lo tradicional y lo
moderno en Latinoamérica deja de ser la expresión
de un impulso desesperado hacia la modernidad. Esta
intenta redimirse de una tradición bárbara incontable representada fundamentalmente por los grupos
étnicos minoritarios, frente a la cual el paraíso de la
modernización era la única esperanza posible. Esta
postura ha sido reemplazada por una búsqueda en la
que las respuestas están cada vez menos preestablecidas. Nuestra posibilidad de acoger, dentro de las
ciencias humanas y sociales, el pensamiento postmoderno en América Latina, implica no sólo un sondeo
profundo de las fuentes de este movimiento cultural,
sino el deber de estar atentos a sus repercusiones éticas, asumiendo los peligros que la pluralización de
los sentidos tiene en el p lano tanto de la reflexión
como de la praxis sociocultural.
Al respecto pensemos que, aunque relativicemos nuestras categorías analíticas, no relativizaremos
nuestras opciones éticas que promueven el cambio
social desde los actores y para los actores, tomando
en muchos casos una postura ideológica en el profundo sentido ético que el concepto de ideología
posee, como conjunto de valores que intentan concretar la utopía edificada desde la consideración de
la dinámica de las particularidades.
Para concluir estas notas, nos parece oportuno recordar un hecho histórico casi olvidado: un gran
rito (por paradójico que suene) es el alzamiento general mapuche del año 1881, hecho plasmado en la
tradición oral, algo comparable al terremoto de 1960.
Se trata de algo que queda en la memoria mítica como
un pilar desde el cual se puede caracterizar la identi-

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO.17 I ENERCMBRIL 2005

Actualmente) el juego
entre lo tradicional
y lo moderno en
Latinoamérica deja de ser
la expresión de un impulso
desesperado hacia la
modernidad.

dad mapuche. Hay un antes y un después de 1881,
el antes es el de una sociedad altamente cohesionada
definida sobre la base de un sistema de parentesco
sólido, el después es el intento persistente de retomar los signos dispersos de la identidad. En cuestión
de días, bajo la concertación de Lonko Kilapán, la
sociedad mapuche se revela, aún sabiendo de la probable derrota; la racionalidad que posibilita la integración también requiere de ritos sacrificiales, que la
levantan por sobre la historia para así reafirmar la
identidad. Se revalidan valores sin los cuales el sentido es imposible.
Hablar de las últimas dos décadas del siglo XIX
para la sociedad mapuche es hablar de una sociedad
agredida y desintegrada, donde la opulenta trashumancia del pasado es reemplazada por el desplazamiento un tanto caótico de grupos migrantes despojados y en cierta forma empujados hacia el sur, hacia
el mar o hacia la cordillera.
Es justamente durante el gobierno de José
Manuel Balmaceda en el que se produce el primer

79

�ÁMBffO
ÁMBffO

La diversidad posible

La diversidad posible

proceso republicano de masificación de la educación,
donde la construcción de escuelas también abarcaba
a la Araucanía. En este escenario, la fundación del
Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, junto
a las numerosas escuelas normales fundadas desde
el impulso de personajes como Domingo Faustino
Sarmiento, prepara a su vez los cuadros docentes que
serán los principales agentes en la enculturación, ello
por medio de la instalación de la institución fundamental: la escuela.
De esta manera la escuela como maquinaria
enculturadora se instala en las comunidades que
antes habían sido la alteridad radical, aquellas que
habían sido vistas como lo otro inquebrantable. Esto
se logra sobre la base de lo aportado por las legendarias escuelas normales; prototipo de este impulso son
las escuelas normales de Chillán, Concepción y Victoria, donde a principios del siglo XX, se forma la
elite mapuche que liderará el paso desde el sistema
reduccional hacia los intentos de integración sostenidos sobre el aumento de la escolaridad.
Poco se sabe de la otra alternativa, definida
desde algunos movimientos mesiánicos de finales del
siglo XIX, que desde un nativismo radicalizado intentaron retomar los trozos dispersos de la sociedad
derrotada en 1881. De lo que sí tenemos memoria es
de figuras como Arturo Huenchullan, diputado electo

80

en 1933 con el apoyo del Partido Demócrata, primer indígena latinoamericano con estudios de postgrado en una universidad estadounidense. Se trata
de un tipo de líder de una modalidad de integración,
que toma activamente en sus manos la educación y
la convierte en un instrumento reetnificador; juega
con las reglas del "huinca" para demostrar que puede aprender y enseñar al igual que él. Como en todo
el siglo XX en Chile, la educación es un instrumento
de ascenso social para la sociedad mapuche.
No obstante nos asaltan ciertas preguntas ¿Qué
diferencia a Arturo Huenchullan del poeta contemporáneo Elicura Chihuailaf? Chihuailaf debe hablar
y escribir en un contexto que posee como valor valor por lo menos- la tolerancia a lo diverso, que de
ser una mala conciencia, pasa por momentos a una
idealización del "otro". Huenchullan opera por su
parte desde la internalización de los dispositivos culturales occidentales, no porque hubiese un espacio a
principios del novecientos para la aceptación de lo
diverso, sino porque el asalto al cielo que significa la
rebelión de 1881 no deja otra salida.
Hoy es fundamental la aparición de elites mapuches, definidas básicamente desde una ideología
indianista fuertemente crítica de la cultura occidental. Estas elites, a nivel macrosocial provienen del
proceso de ascenso social de los sectores especializa-

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ¡ ENERO-ABRIL 2005
I

dos del proletariado urbano, asociados a la expansión de la educación.
En Chile y en el ámbito latinoamericano ellas
se definen desde un proceso global de ensanchamiento de la clase media y de su poder de presión social;
no obstante, este proceso en el caso específico del
mundo indígena, va unido a la constitución de elites
intelectuales expresadas en la aparición de líderes e
intelectuales indígenas reetinificados, es decir sujetos que readquieren una identidad étnica perdida por
el peso del proceso aculturador en generaciones anteriores. Estas elites poseen dos ámbitos de expresión; la participación política, generalmente fuera de
los partidos políticos, sobre la base de las distintas
organizaciones indígenas, como por intelectuales indígenas, en el proceso de constitución de formas de
expresión intelectual académica y extra académica.
Un ejemplo preclaro de ello lo constituyen los literatos mapuches chilenos: Elicura Chihuailaf, Leonel
Lienlaf, Sonia Caicheo, entre muchos otros.
Si bien el Estado-nación representa en Chile
una ruptura con el mundo indígena, no es menos
cierto que este debe crear un modo de visualizar la
diversidad, es decir un modo de asumir lo indígena,
que incide a nivel tanto político como en los planes y
programas que la educación operacionaliza en sus
procesos pedagógicos. Necesita de dar cuenta de la
diferencia y, por ello, de presentar una imagen del
"otro". Hoy la universidad chilena sigue teniendo la
necesidad de dar cuenta del otro, pero ahora en un
contexto donde, por una parte, el actor indígena pre-

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO.:.!!_, ENERO-ABRIL 2005

siona fuertemente a la sociedad y, por otra, las diversidades socioculturales son aún más complejas, múltiples, activas y demandantes. ...,

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Recibido: julio de 2004
Aceptado:febrero de 2005

81

�ÁMBITO

ÁMBITO
Sonaron siete balazos

mentos a la cosmovisión de la tradición corriclistica
de México, a saber: la inclusión del tema de la ilegalidad relacionada al narcotráfico y el trastoque de
las formas tradicionales de composición y difusión
de los mismos.
El problema de la ilegalidad como tema del
corrido tradicional no es nada nuevo. Existen datos
que revelan que el contrabando ha sido utilizado
como tema para la realización de corridos, desde
principios de siglo. Encontramos un ejemplo en el
corrido de Mariano Reséndez, cuya letra dice:

Sonaron siete balazos
Narcocorrido: objetivación y anclaje

ERIC

F.

LARA SALAZAR

Para Silvia, mi hija

los narcocorridos se les puede definir como
una derivación del corrido tradicional
mexicano, que incluye en sus temáticas elementos líricos que tienen que ver directamente con el consumo, el tráfico y la producción de
estupefacientes en México y todo lo que ello implica: violencia, corrupción, soborno, muerte, tráfico de
armas, fabricación de drogas y demás.
Esta manifestación musical tiene sus orígenes
en México durante la segunda mitad de la década de
los setenta. Uno de los grupos de música regional
mexicana, que hasta la fecha cuenta con un alto grado de popularidad entre quienes gustan de este tipo
de música a nivel mundial, son Los Tigres del Norte.
Ellos fueron los intérpretes de uno de los narcocorridos que obtuvo carta de identidad como canción
fundacional del género: "Contrabando y traición". 1
En el presente trabajo se llevará a cabo un análisis psicosocial en virtud de las objetivaciones y
anclajes que se producen en la lírica de dicho narcocorrido, para dimensionar de qué manera, con qué
concepciones y sobre qué imaginario colectivo se
inician las temáticas de aquellos, a propósito de lo
cual se tomarán en cuenta las representaciones so-

A

1

La letra del corrido aparece al final del articulo.

82

dales del grupo endógeno, es decir el sector que consume, compone, produce y difunde esta manifestación musical.

EL NARCOCORRIDO
Los narcocorridos han pasado a ser tema de debate
en el poder legislativo mexicano, que dispuso prohibir su transmisión en las estaciones de radio de aquellos estados en los cuales los índices de violencia producida por cuestiones que tienen que ver con el
narcotráfico, son el tema diario en los medios de comunicación.
Una de las conceptualizaciones con las que se
trata de definir al narcocorrido, sostiene que es una
categoría especial dentro de los diversos temas
abarcados por el género corriclistico mexicano (Olmos, 2002). Sin embargo, entendemos que la inclusión de los temas que tienen que ver con el narcotráfico, contrabando de estupefacientes y demás, ha
ocasionado un trastorno a los contenidos y la lógica
de composición y difusión con la que el corrido tradicional circulaba y circula en la actualidad (Olmos,
2002). De este modo encontramos que con los narcocorridos, concebidos como un subgénero del corrido tradicional mexicano, se han integrado dos ele-

TRAYECTORIAS

AÑO VII, NO. 17 ENER&lt;MBRIL 2005

&amp; bonito el contrabando
se gana mucho dinero
pero amigos nunca olviden
las penas de un prisionero
este es Mariano Reséndez
el hombre contrabandista
sesenta empleados mató
y allí los traJ.ba en su lista (Valenzuela, 2002)

Con relación a este primer aspecto se puede
hablar por lo tanto de una reintegración y re-popularización del tema del contrabando mediante los
narcocorridos. Respecto al segundo de los puntos en
cuestión -según el cual se han trastocado las formas
de composición y difusión de los mismos-, advertimos que es cierto al encontrar que en la actualidad
muchos de los narcocorridos han sido compuestos a
solicitud especial de quienes quieren reconocimiento en los ámbitos donde tal género musical viene a ser
carta de identidad. Se ha sabido que se pagaron hasta
trece mil pesos (alrededor de mil trescientos dólares)
por una de estas composiciones (Riveroll, 2002).
En lo que se refiere a la forma de difusión de
los narcocorridos, ésta ha variado respecto al género
tradicional, ya que existen dos subtipos de difusión:
el narcocorrido comercial, que tiene como base de
transmisión los medios de comunicación masiva y
toda la maquinaria empresarial de las compafilas de
discos, lo que hace por lo tanto que su difusión tras-

TRAYECTORIAS

AÑO VII, N0.17 j ENERO-ABRIL 2005

En la actualidad muchos de
los narcocorridos han sido
compuestos a solicitud
especial de quienes quieren
reconocimiento en los ámbitos
donde tal género musical
viene a ser carta de
identidad.
pase países y continentes, como el caso de las interpretaciones de Los Tigres del Norte. El otro subtipo
de difusión de los narcocorridos es aquel que no es
susceptible de llegar a las grandes masas de audiencias, ya que sólo se puede escuchar en centros nocturnos frecuentados por traficantes de drogas
(Simonett, 2001 ).
El origen del narcocorrido, entendiendo por
tal a todos aquellos corridos en los que intervienen
temas de narcotráfico y/o en los que la temática central de sus canciones tiene que ver con cuestiones de
ilegalidad, se sitúa a mediados de la década de los
setenta, cuando se comienzan a registrar de manera
oficial canciones con estas letras en la Sociedad de
Autores y Compositores de México y a grabar de
manera formal con compañías disqueras y por lo tanto, a difundir a través de los medios de comunicación masiva (Astorga, 1997).
Reconocidos por ser los primeros exponentes
del narcocorrido en México, Los Tigres del Norte
editan un disco en el que se incluyen canciones como
"Contrabando y traición", "La banda del carro rojo"
y "Ya encontraron a Camelia", entre otras que han
pasado a formar parte del repertorio de culto en la

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�ÁMBITO

ÁMBITO

Sonaron siete ba'/azos

Sonaron siete ba'/azos

música regional del norte de México (Cabrera, 2001;
Olmos, 2002). Esto aporta un dato de relación y análisis bastante interesante, ya que los integrantes del
grupo arriba mencionado son oriundos de Rosa
Morada, Mocorito, Sinaloa, región mexicana caracterizada por una histórica incidencia en problemáticas vinculadas con el tráfico de drogas. De alú que
difícilmente se podría pensar en que su contexto social no estuviera impregnado de situaciones del narcotráfico hacia los Estados Unidos, cuestión de importancia para llevar al imaginario colectivo de su
comunidad y de la que les rodea una situación que a
los ojos de todos está pasando y que para muchos
llega a ser sustento de la vida diaria. Por eso es que el
núcleo central de dichas canciones alcanza el consenso y la homogeneidad dentro del grupo social en
el que surge el fenómeno y así comenzar a dar fuerza

84

a las representaciones sociales que se difunden con
los narcocorridos; "Contrabando y traición" es un
buen ejemplo de esto.
Otras formas también utilizadas, consecuencia de la difusión de los primeros narcocorridos y de
la aceptación que estos tuvieron en el público del
norte de México y sur de los Estados Unidos, son las
películas que abordan las temáticas de los propios
corridos (Valenzuela, 2002); así las canciones que
duran tres minutos en promedio se extienden a historias con duración de hora y media con el añadido
de todo lo que implica lo audiovisual. En una época
como la de los ochenta, en la que el cine mexicano
prácticamente se encuentra muerto, la producción
del denominado cabrito western, quien tiene como sus
principales protagonistas a los hermanos Mario y
Fernando Almada y cuyas temáticas salen de los co-

TRAYECTORIAS AÑO Vl~O. 17 ~ERO-ABRIL 2005

rridos del contrabando y el narcotráfico, son un signo indiscutible de cómo y cuánto éxito tuvo la forma
en que se representa socialmente el tema del narcotráfico en ambos lados de la frontera.
No podemos omitir que los narcocorridos son,
entre otras muchas cosas, un referente contracultural
que pone en tela de juicio a las instituciones públicas
y su estatus en la sociedad mexicana, ya que estos
también pasan a ser una forma efectiva de denuncia
de todos aquellos sectores olvidados de la institucionalidad y su discurso oficial (Astorga, 1997). Con el
presente texto se intentará apoyar de alguna manera
esta afirmación.
Para la gente que escribe la letra de los narcocorrido, actores principales en el sector endógeno a
los narcocorridos, la función principal es la de reflejar una realidad que se está viviendo en el México de
nuestros días, ya que diariamente se puede ver en los
medios masivos de comunicación la muerte de policías y narcotraficantes, así como la corrupción que
permea a la sociedad y al gobierno debido a la problemática del narcotráfico (Riveroll, 2002; Cruz, 2000).
Los consumidores, parte del sector endógeno
fundamental para la difusión de los narcocorridos,
tienen una visión muy distinta de quienes los componen. Para aquellos el hecho de escuchar este tipo
de música tiene que ver con dos aspectos fundamentales: uno de ellos involucra el mejor entendimiento
de una realidad que es bastante cercana al contexto
en el que se desenvuelven diariamente, por lo que
tratan de encontrar -a partir de escuchar este tipo de
música- las claves que de alguna u otra forma los
lleven a crear una realidad tangible. Así, descubren
en los narcocorridos el contexto de sus vidas&gt; identifican los valores que de alguna u otra forma pasan a
ser directrices de su actuar en la sociedad.
El segundo de los aspectos tiene que ver con
que en la mayoría de los casos, en la lírica de los narcocorridos, los receptores encuentran representadas
sus aspiraciones de vida: riqueza, mujeres, hombría,
poder y demás (Astorga, 1997). Los intérpretes en-

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

No podernos omitir que los
narcocorridos son) entre
otras muchas cosas) un
referente contracultural
que pone en tela de juicio a
las instituciones públicas
y su estatus en la
sociedad mexicana.

tre otras cosas funcionan como el vínculo entre los
compositores y los escuchas para que el círculo de
comunicación sea completado y las representaciones sociales comiencen a ser utilizadas.
Quienes están en contra de la difusión abierta
de los narcocorridos sostienen un discurso moralizante (Robles, 2003) e incluso redentor, en el sentido de ver a los receptores como sujetos persuasibles
al grado que pierden la capacidad de discernir respecto a los mensajes inmanentes en lo que escuchan
o ven. Así, la principal función que aquellos encuentran en los narcocorridos es la de difusores de violencia, criminalidad y corrupción que en nada sirve
para el desarrollo armónico de nuestro país (Lomas,
2002), ya que los mensajes que los narcocorridos
prodigan pueden convertirse en base ideológica y de
acción social para muchos mexicanos. Sin embargo,
con tales acciones de censura se desprenden ciertas
previsiones que más tienen que ver con una defensa
del propio gobierno, sus instituciones y de ellos mismos como representantes gubernamentales, ya que
en la lírica de los narcocorridos la forma en la que se

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Sonaron siete bal,azos

Sonaron siete bal,azos

objetiva al gobierno mexicano en nada ayuda a incrementar sus bonos de credibilidad frente a la población en general, además de que una intención para
la censura pudiera ser la de querer esconder /,a realidad creada, producida, representada y objetivada por
el sector endógeno a los narcocorridos en relación al
sector en el poder.

LA TEORÍA DE LAS
REPRESENTACIONES SOCIALES
A partir de la publicación de La división social del
trabajo de Ernile Durkheim en 1898, se comienza a
hablar de representaciones colectivas. Sobre éstas,
Durkheim señala que el mundo social puede ser entendido y explicado "como una estructura moral
conformada por una convención de costumbres, ideales y normas, cuya organización podía ser objeto de
la comprensión racional" (Álvarez, 2002:83).
Durante la década de los sesenta del siglo pasado surge la teoría de las representaciones sociales
en la figura de Serge Moscovici (Álvarez; 2002) como
alternativa a los estudios en psicología social, los cuales se encontraban bastante alejados de lo social al
aparecer dotados de una fuerte carga de cientificidad
laboratorista, haciendo creer que a partir del análisis
del comportamiento de ratones se podría conocer,
interpretar e intervenir en el devenir del pensamiento
de la sociedad. Con esta teoría se inicia la búsqueda por
ubicar a la investigación en psicología social dentro de
su justa dimensión: la sociedad a partir de la sociedad.
Moscovici, intentando hacer una defuúción global de la teoría de las representaciones sociales, dice
que "desde su propio nivel modesto, abarca ... una visión de la comunicación y el pensamiento cotidianos
del mundo actual y un análisis de hechos anónimos
que son su contraparte" (Moscovici, 2003:69). Lo que
implica que los narcocorridos sean motivo de análisis
de esta teoría al ser aquellos parte del pensamiento
cotidiano en un sector importante de la población
en México.

86

De esta manera, las representaciones sociales
pueden entenderse también como una forma para
conocer la psicología de los grupos, partiendo desde
el estudio del sentido común hasta la forma en que
los individuos de una sociedad se apropian de la realidad que les rodea sin la aplicación de métodos y
técnicas científicos.
Las representaciones sociales tienen tres características principales, como lo hacen ver Wagner y
Elejabarrieta (1999). De la primera se puede decir
que las representaciones sociales, por ser un conocimiento que se desarrolla en el propio grupo social
que las pone en práctica, tienen su origen en la actividad de estos grupos y en los miembros que la com-

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17

ENERo-ABRIL 2005

ponen. La segunda de las características tiene que
ver con la homogeneidad en la comunicación y distribución de las representaciones, la cual antes que
todo debe ser tan vasta que llegue a conformarse en
un conocimiento consensuado en su funcionalidad
para que dicha representación logre obtener un peso
social durante un espacio y tiempo determinado, que
coadyuve en tal período al mejor entendimiento de
la realidad del grupo en el que se produjo dicha representación. Por último las representaciones sociales, por ser producto de un pensamiento social estandarizado, no pueden desligarse de los procesos y
contenidos de pensamiento que se utilizaron para su
conformación y puesta en marcha con todo y sus
características específicas en su estructura y proceso
de transformación (Wagner y Elejabarrieta, 1999).
Una de las funciones que se le ha dado a la
teoría de las representaciones sociales desde la perspectiva de Moscovici es la de un "conocimiento cuyo
objetivo es crear una realidad" (Moscovici, 2003:91)
por lo que es interesante analizar la forma en la que
se crea la realidad en torno al tráfico de drogas en
uno de los primeros narcocorridos. Para esto nos
basaremos en la manera en que se objetiva y se ancla
esta actividad en la lírica de "Contrabando y traición" y de esta forma tratar de entender la realidad
que produce el sector endógeno a este tipo de música: quienes componen, producen, escuchan e interpretan este tipo de música y desde la perspectiva de
que "nuestra vida diaria está entretejida con aquello
que otras personas actúan sobre nosotros. La razón
por la que conocemos nuestra vida es porque la creamos día a día" (Moscovici, 2003:91) y los narcocorridos son elementos esenciales para el conocimiento
de la vida de dicho sector, que cotidianamente vive los
estragos del narcotráfico y todo lo que envuelve a éste.

LA OBJETIVACIÓN Y EL ANCLAJE
La teoría de las representaciones sociales se conforma de diversos procesos, entre estos el anclaje y la

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

objetivación. Ésta, desde una perspectiva amplia,
describe el funcionamiento y la generación de representaciones sociales (Wagner y Elejabarrieta, 1999).
Mientras que el anclaje es quien dota de significado
a las representaciones sociales.
A la objetivación, dentro de la teoría de las representaciones sociales, se le ha asignado el papel de
una operación formadora de imagen y estructurante
Godelet, 1986). Con esto se empieza a configurar la
principal función que juega dentro del proceso de
conformación de representaciones sociales y que es
la de la captación de un abundante número de significados que transitan en el desarrollo del pensamiento social para concretizarlos en el entendimiento de
los grupos sociales Godelet, 1986).
Cabe mencionar que uno de los elementos de
importancia para que se puedan producir las
objetivaciones en las representaciones sociales, es la
experiencia que se tenga con el objeto a representar
(Álvarez, 2002). Esto no implica que en el caso del
tema que nos interesa, el narcotráfico y los narcocorridos, la objetivación solamente pueda darse a partir de que los miembros del grupo que objetivan, se
encuentren inmersos en el tráfico de drogas, ya que
los medios de comunicación de masas son base suficiente para la producción y difusión de informaciones, opiniones e ideas (Farr, 1986) respecto al objeto que después se representará socialmente.
Es importante recalcar que las personas que se
dedican a la composición de los narcocorridos frecuentemente hacen alusión a que la forma en la que
ellos se inspiran para componer las letras de sus obras
es a través de los noticiarios televisivos, los radiofónicos y los medios de comunicación impresos como
periódicos y revistas (Dávalos, 2003).
La objetivación en las representaciones sociales, trae como consecuencia la producción del núcleo figurativo (Álvarez, 2002). Dicho elemento también conocido como central o principio generador
(Wagner y Elejabarrieta, 1999) tiene dos finalidades
fundamentales para las representaciones sociales: la

87

�ÁMBITO

ÁMBITO

Sonaron siete balazos

Sonaron siete balazos

primera implica una tarea productora de significado a través de la cual los demás componentes de una
representación social adquieren o transforman a la
misma; la segunda es la de organizar a todas las relaciones que traen como consecuencia la asociación
de los elementos que componen la representación
social (Wagner y Elejabarrieta, 1999).
Este núcleo o principio generador es de una
importancia vital para el desarrollo de las representaciones sociales dentro de un grupo determinado,
ya que se encuentra enraizado en los anales del sector que lo produce en base a las condiciones históricas y sociales que les ha tocado experimentar a lo
largo de su devenir social (Wagner y Elejabarrieta,
1999). Además, el principio generador define la característica consensual y homogénea del significado
compartido por todos los miembros del grupo
(Wagner y Elejabarrieta, 1999), sin el cual una representación social tendría fuerza de acción.
Por lo tanto se puede hablar de que la
objetivación dentro de una representación social se
puede entender como lo implícito del significado
explicito, en este caso, de la letra de "Contrabando y
traición". Es decir una imagen ya más estandarizada
de lo que se dice de forma intertextual, el núcleo central de una idea que se da por concebida dentro del
sector endógeno a la producción de la representación social.
El anclaje, por otro lado, es el elemento de las
representaciones sociales que tiene como finalidad
integrar los elementos informativos que se producen
en una sociedad dentro del sistema de pensamiento
ya constituido, el cual es utilizado por los miembros
del grupo para darle sentido a los objetos recién conocidos, desconocidos o inusitados que aparecen dentro
del espectro social del grupo en cuestión. De esta forma se le asigna un significado y/o se le da una utilidad a
la representación y su objeto (Álvarez, 2002). En otras
palabras, el proceso de anclaje en las representaciones sociales tiene la finalidad de hacer comprensible
lo extraño para el grupo en el que se generen las re-

88

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17

ENERO-ABRIL 2005

presentaciones sociales (Wagner y Elejabarrieta,
1999). Así, las formas que se utilizan en la lírica de
los narcocorridos son de importancia para que lo
inasible por parte del grupo, es decir el narcotráfico
y todo lo que este involucra, se vuelva accesible a su
entendimiento.
El hecho de que dentro de un grupo en específico se desarrollen las representaciones sociales, persigue la finalidad y tiene como base de acción el que
a partir de dichas representaciones el grupo se orienta
en su contexto, tanto social como material, para de
esa forma entenderlo y por consiguiente dominarlo
(Farr, 1986). Por esto es que tiene relevancia el análisis de las representaciones sociales, son éstas las
pautas de entendimiento del contexto social de los
grupos.
El anclaje debe de conceptualizarse como la
forma en que las representaciones sociales se adhieren al sistema de pensamiento de un grupo específico Godelet, 1986). Es importante señalar que las representaciones sociales no surgen de la nada, ni se
inscriben sobre una hoja en blanco al momento en el
que surgen, sino que cada vez que esto sucede encuentran un referente de pensamiento ya sea latente
o muy manifiesto Godelet, 1986) en el grupo endógeno a la representación social de donde se ancla la
nueva representación.
Esta forma de adhesión a la representación ya
formulada, es el elemento esencial en el proceso constitutivo de las representaciones, ya que de esta manera se observan y a la vez se entienden los lazos con
una forma cultural o social determinada del grupo
Godelet, 1986). Diferente a la objetivación, la cual
construye un conocimiento, el anclaje sólo suministra de conocimiento al pensamiento social ya previamente constituido (Álvarez, 2002).
En el anclaje se observan las tres funciones elementales de las representaciones sociales: la función
de la integración cognoscitiva de lo novedoso al sistema de pensamiento ya constituido; la función de la
interpretación de la realidad, y la función de la orien-

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ¡ ENERO-ABRIL 2005

tación del comportamiento y las relaciones sociales
(Álvarez, 2002). De tal suerte es mediante el anclaje
cómolosgruposendógenosasirnilan,entienden,dan
forma y uso al conocimiento recién adquirido, el cual
les ayudará por lo tanto a entender y controlar su
devenir dentro de la sociedad y el contexto que les
rodea. Al anclaje en una representación social, se le
entenderá como una moraleja que produce un conocimiento que permitirá caminar sobre bases comprendidas, dejando entrever que una vez que se da el
andamiento, la decisión corre a cargo de los miembros del grupo en relación a la forma en la que se
utilizará dicho conocimiento.

OBJETIVACIÓN Y ANCLAJE EN
"CONTRABANDO Y TRAICIÓN"
Una vez que se han dimensionado tanto la objetivación
como al anclaje dentro del proceso de conformación
de las representaciones sociales y entendiendo que los
teóricos de estas afirman que las representaciones sociales son el resultado de la conformación de una realidad determinada para el grupo endógeno a las mismas, nos enfocaremos en el análisis de la lírica de
uno de los corridos fundacionales del género musical denominado en nuestros días como narcocorrido: "Contrabando y traición". Esta canción se hace
popular en la segunda mitad de la década de los setenta y surge a través de la interpretación de uno de
los grupos más populares que interpretan este género musical, Los Tigres del Norte.
Teniendo en cuenta que el anclaje se puede
dimensionar como la integración de los elementos
informativos que se producen en un grupo determinado, con la característica de que dicha integración
se hace en virtud de un sistema de pensamiento ya
constituido dentro del sector en el que se produce,
en el narcocorrido que nos interesa analizar tenemos
sólo una forma de anclaje. Esta tiene que ver con la
manera en que se ancla la representación respecto a
la marihuana, droga bastante popularizada en la re-

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�ÁMBITO
Sonaron siete ba"/azos

ÁMBITO
Sonaron siete ba"/azos

Al anclaje en una
representación social) se le
entenderá corno una
moraleja que produce un
conocimiento que perrnitira
caminar sobre bases
comprendidas
•

•

•

•

I

gión desde donde se populariza el narcocorrido en
la década de los setenta (Astorga, 1995). Esta se representa desde un punto de vista ético-moral, donde
se percibe una diferencia que tiene que ver con una
tradición milenaria muy arraigada respecto al uso de
la herbolaria para la cura de males corporales. Así, la
marihuana desde este contexto se ancla como hierba
mala diferenciándola de las hierbas buenas, aquellas
que tienen una finalidad de proporcionar el bienestar a los individuos además de ser portadoras de una
tradición y cultura autóctona de conocimiento profundo respecto a la naturaleza.
traían las llantas del carro

repletas de hierba mala...

Se sabe que existen regiones en México donde
la marihuana fue objeto, antes de tener la carga de
prohibición con la que se conoce en la actualidad, de
un uso medicinal hogareño, ya que dicha hierba se
ponía dentro de pomos con alcohol y esta mezcla funcionaba como un eficiente ungüento para los dolores
reumáticos; además de que era común la venta de
cigarrillos compuestos de esta hierba (Astorga, 1995).
La diferenciación entre hierba buena y mala, tiene

90

que ver ya con el hecho de la comercialización ilegal.
El anclaje también tiene que ver con que la representación que se produce, además de tener un significado, tiene una utilidad para los miembros del
grupo endógeno a tal imagen. Así, la utilización que
se le otorga funciona para poner sobre aviso a todas
aquellas personas que vayan a consumir dicha hierba, fundamentalmente en relación con los perjuicios
que puede traer su consumo, y no sólo eso, sino todo
lo que implica el comercio, el tráfico y la producción
de la misma. Mediante dicho anclaje se deja entrever
que la recomendación que circula dentro del grupo
endógeno respecto a la "hierba mala" tiene también
relación con consideraciones éticas respecto a llevar
la vida dentro de la legalidad, haciendo caso a las
leyes y no sólo eso, sino también respetando la historia y el conocimiento de sus ancestros en relación al
uso de la herbolaria.
Por lo tanto, en este caso el anclaje cumple con
la función antes dicha de una moraleja, la cual cumple con una de las características de las representaciones sociales y que nos dice que éstas son homogéneas y con un consenso generalizado, en este caso en
relación a la carga axiológica que el grupo endógeno
aplica a la representación de la marihuana en el narcocorrido.
En lo que se refiere a la objetivación, entendiendo a esta como el elemento creador de conocimiento dentro de las representaciones sociales, ya que
se encarga de captar la totalidad de significados que
circulan dentro de un grupo específico, para concretizarlos y hacerlos accesibles al sector donde se producen y así coadyuve al mejor entendimiento de la
realidad en la que se desenvuelve el grupo endógeno, se tiene lo siguiente. Una de las objetivaciones
tiene que ver con la relación entre lo que es el contrabando y la traición, temáticas que ponen título al
objeto analizado:

Así se puede interpretar la forma en que se da
a entender una incompatibilidad de la traición con la
vida del contrabando, la cual puede ocasionar hasta
la pérdida de la vida (Lara, 2003) . Por lo que de alguna u otra forma, en el grupo endógeno se lanza la
advertencia para todos aquellos que tengan en mente la incorporación al tráfico de drogas y así, desde
antes, se responsabilicen de sus actos y de las causas
que les ocasionaría una mala jugada ya inmersos en
el negocio del tráfico de drogas. De esta forma se
observa la misma linea del anclaje que se le da a la
representación de la " hierba mala" y que implica
proporcionar un conocimiento al grupo endógeno
que implica una invitación a llevar la vida dentro de
la legalidad.
Otro de los elementos objetivados, tiene que
ver con una caracterización de género en virtud de
uno de los dos personajes que protagonizan la letra
del narcocorrido en cuestión: Camelia la Tejana:
ella era de San Antonio
una hembra de corazón...

Con la forma como se representa a esta "una
hembra de corazón" se dimensiona un conocimiento poco aplicado en la época en que se populariza la
canción analizada, la década de los setenta, y que tiene que ver con un rompimiento del estereotipo de la
mujer abnegada, sumisa, ama de casa, que no reclama los engaños del marido. La mujer de este corrido
ya no se encuentra en la casa, por el contrario, se
representa como una mujer en peligro, a la par que
el hombre dentro de las lides del tráfico de drogas.
Esta mujer ya no es sumisa, ya no perdona los engaños que la mujer mexicana estaba acostumbrada a
pasar por alto. Ahora se los cobra con. la vida de quien
la engaña o la traiciona:

son cosas incompartidas...

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005
1

yo me voy pa' San Francisco
con la reina de mi vida
Sonaron siete balazos
Camelia a Emilio mataba ...

Así, la mujer del narcocorrido no sólo es capaz
de matar, sino que tiene la capacidad de burlar tanto
a los traficantes como a la propia policía:
la policía sólo halló

Emilio dice a Camelia
hoy te das por despedida
con la parte que te toca

la traición y el contrabando

tú puedes rehacer tu vida

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 j ENERO-ABRIL 2005

una pistola tirada
del dinero de Camelia
nunca más se supo nada

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Sonaron siete balazos

Sonaron siete balazos

La mujer de este corrido ya
no se encuentra en la casa)
por el contrario) se representa
conw una mujer en peligro)
a la par que el hombre
dentro de las lides del tráfico
de drogas.

del tráfico de drogas y ubica a este como una situación transfronteriza, en donde van a ser los mexicanos los productores y traficantes, mientras que los norteamericanos se representarán como los consumidores
de la "hierba mala". La ruta geográfica que se presenta
en este narcocorrido implica que parten deTijuana hacia
San Isidro, cruzan San Clemente para después dirigirse a Los Ángeles, California. Una vez ahí, se dirigen
hacia Hollywood, destino del cargamento que habían
de cruzar por la frontera norte de México:
Salieron de San Isidro
procedentes de Tijuana...
A Los Ángeles llegaron
a "Jaligud" se pasaron...

De esta forma, el objeto analizado nos deja como
conocimiento que en lo que respecta al tráfico de drogas,
este no tiene una composición de género exclusivo de la
masculinidad, sino que así como las mujeres van ganando
espacios dentro de la vida social y laboral de nuestro país,
así también van encontrando un lugar en el terreno del
contrabando y el tráfico de drogas, y del corrido mexicano
en general como tan acertadamente lo aborda en su hbro
María Herrera Sobek (1990).
Otro de los conocimientos aportado mediante
la objetivación del grupo endógeno a los narcocorridos, tiene que ver con el hecho de que las relaciones
de pareja dentro del contrabando no deben ni pueden pasar a ser más que relaciones de "trabajo":
Emilio dice a Camelia
hoy te das por despedida...

Ya que si entraran el amor y la pasión en las
mismas, estas relaciones laborales no podrían fructificar más allá y llegarían a truncar asociaciones de
trabajo tan exitosas como la de Emilio Varela y Camelia la Tejana.
Otra de las objetivaciones que se representa en
nuestro objeto de estudio, implica la regionalización

92

El hecho de que el destino de la carga fuera
Hollywood, deja entrever que el consumo de drogas
en la época en que se populariza nuestro objeto de
estudio se encontraba dimensionado de forma muy
general a personas con un alto nivel adquisitivo, como
lo sería la gente que se encuentra involucrada en la
industria cinematográfica norteamericana, cuya meca
se encuentra precisamente en el lugar donde les pagaron el precio por el cargamento y es de todos muy
conocida la solvencia económica que produce dicha
industria.
La imaginación en el contrabando de estupefacientes es de gran importancia para poder burlar
el cerco de las autoridades encargadas de combatir
esta actividad. Así, quienes son los encargados del
traslado de la carga de marihuana en nuestro objeto
de estudio, no adolecen de la imaginación necesaria
ya que de forma muy hábil trasladan el contrabando
dentro de las llantas del vehículo que los transporta:

De esta manera se da a conocer que se requiere de mucha inventiva por parte de quienes se dedican a esta actividad, además de contar con la valentía suficiente y los nervios de acero:
Pasaron por San Clemente
los paró la migración
les pidió sus documentos
les dijo: de dónde son...

En relación con las habilidades dentro del contrabando de drogas, se presenta una denuncia hacia
las autoridades en el sentido de que estas se presentan como las que llegan siempre al último de que se
da la transacción o después de cometido un crimen
(Lara, 2003), aún cuando los procesos para llevar a
buen término el contrabando impliquen una cantidad de tiempo bastante considerable como lo que
implicaría cambiar cuatro llantas de un carro en condiciones adversas:
en W1 callejón oscuro
las cuatro llantas cambiaron
ahí entregaron la hierba
y a1ú también se las pagaron...
Sonaron siete balazos
Camelia a Emilio mataba
la policía sólo halló
una pistola tirada...

Así, se tiene que la objetivación de la batalla
entre buenos y malos que se da en este narcocorrido,
por representarlo de alguna forma, la llevan ganada
estos últimos.

tiene una importancia singular en el sentido de lo
que la teoría de las representaciones sociales dice respecto a éstas como creación de una realidad conformada, aceptada y de carácter homogéneo por un grupo que sufre día a día los embates del narcotráfico y
sus secuelas de violencia, criminalidad, corrupción y
muerte.
El origen de este tipo de canciones con la temática de la ilegalidad, el consumo, la producción y
el tráfico de drogas, sigue el camino para alcanzar un
entendimiento de lo que al grupo endógeno le parece incomprensible. Por lo tanto es de importancia
que trabajos de este tipo se sigan realizando desde
cualquiera de las corrientes teórico-metodológicas de
las ciencias sociales, ya que los narcocorridos, por
baladíes que parezcan, representan la forma de pensar, sentir, percibir y entender la realidad de un grupo de mexicanos que día a día aumenta aún bajo la
prohibición de la transmisión de este género musical
en las estaciones de radio legalmente establecidas
dentro de nuestro país.
La censura en su transmisión difícilmente
transformará la manera en que el sector endógeno
piensa y representa la problemática que existe en torno al narcotráfico, problemática -valga la pena el
énfasis- bastante cotidiana cada vez en más rincones
de México. ,&amp;,,

Contrabando y traición
Salieron de San Isidro
procedentes de Tijuana
traían las llantas del carro
repletas de hierba mala
eran Emilio Varela
y Camelia la Texana

CONCLUSIÓN
traían las llantas del carro

repletas de hierba mala
eran EmilioVarela
y Camelia la tejana ...

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 1 ENERO-ABRIL 2005

El origen de las temáticas que se incorporan en la
tradición corridística mexicana y que a la fecha han
obtenido carta de identidad como los narcocorridos,

TRAYECTORIAS AÑOVII, NO. 17 ¡ ENERO-ABRIL 2005

Pasaron por San Clemente
los paró la emigración
les pidió sus documentos
les dijo: de dónde son

93

�ÁMBITO

ÁMBITO
Sonaron siete balazos

Sonaron siete balazos

ella era de San Antonio
una hembra de corazón

yo me voy pa' San Francisco
con la reina de mi vida

Una hembra si quiere a un hombre
por él puede dar la vida
pero hay que tener cuidado
si esa hembra se siente herida
la traición y el contrabando
son cosas incompartidas

Sonaron siete balazos
Camelia a Emilio mataba
la policía sólo halló
una pistola tirada
del dinero de Camelia
nunca más se supo nada

A Los Ángeles llegaron
a "Jaligud" se pasaron
en un callejón oscuro
las cuatro llantas cambiaron
ahí entregaron la hierba
y ahí también se las pagaron

Autor:

Emilio dice a Camelia
hoy te das por despedida
con la parte que te toca
tú puedes rehacer tu vida

94

Ángel González

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TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17

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Recibido: diciembre de 2003
Aceptado: enero de 2004

95

�MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfirio Muñoz Ledo

MEMORIA VIVA

Reflexiones al pie de los hechos
Muñoz Ledo y otras pasiones
ESTHELA GUTIÉRREZ GARZA

Campeón en certámenes de oratoria,
fundador de revistas, arquitecto de
alianzas, defensor de teorías,
diplomático sagaz o hábil polemista,
Porfirio Muñoz Ledo es además un
hombre que no se agota en definiciones.
Su vida no es el trazo de una línea,
sino el laberinto del crucigrama. En
esta entrevista se ponen de relieve
algunas de las reflexiones que, fiel a su
estilo y su discurso, improvisa
al pie de los hechos.

Porfirio Mu-ñoz Ledo es un intelectual mexicano cuyas acciones se sitúan en diversos tiempos
y espacios. Desde su nacimiento en l,os años treinta hasta la fecha) ha vivido tantas vidas
como l,e fueron posibks gracias a sus no pocas habilidades que l,e han lkvado del pupitre al
paraninfo y de la oficina pública al escaño parlamentario o a l,os afanes dipl,omáticos. Es
difícil contar todo l,o que ha sido y todo lo que ha hecho en o fuera de México. Pero en su
polémica vida hay una pasión recurrente: l,os probkmas constitucionaks y el parlamentarismo.
Cuando se doctoró en París en derecho constitucional y ciencia política -o acaso antes) cuando
estudió derecho en la UNAM hace cincuenta años- ya no pudo contener una vocación que se
anudaria a una vida parakla a l,os grandes acontecimientos políticos del México de la segunda
mitad del sigl,o XX y principios del XXI.
96

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 I ENERO-ABRIL 2005

1968 y 1988 son dos momentos históricos fundamentales en la lucha por
la democracia en México. En este periodo de veinte años, ¿qué cambios
suceden en el mundo?, ¿qué cambios trascendentes acontecen en México y
qué cambios se dan en el Partido Revolucionario Institucional?
Sí, son dos fechas importantes en el sentido democrático, ambas orientadas hacia la izquierda; por distintas vías ambos movimientos son de proceso social y desde lo social. Yo sostengo que el sistema político mexicano se caracterizó por una dominación de los factores del poder y por una
red hegemónica que le permitía procesar y negociar los estereotipos sociales en la medida de lo posible y que el sistema político entra en crisis
en el 68. Es el primer momento en que un movimiento social amplio
desencadenado por los estudiantes, seguido por amplias clases medias,
desborda los parámetros de dominación del gobierno y por la cercanía
de las olimpiadas y la tesis policíaca internacional de la conspiración comunista, es reprimido brutalmente. A partir de entonces el sistema político mexicano entra en crisis, cada seis años ocurre una. Hay una crisis
en 1976 muy fuerte, donde se observa una incapacidad de negociación
del gobierno con otros sectores de la sociedad, fundamentalmente el
empresarial; en 1982 hay una crisis brutal del estado presidencial al final
del régimen de López Portillo -recuerdo la famosa escena del perro, donde
se acabó el respeto a la figura de los políticos- como culminación de una
serie de frivolidades y de malos entendidos sobre la relación entre la república y el sentido palaciego de los gobernantes. Entre 1985 y 1986
tiene lugar una cuarta crisis, desde el terremoto de De la Madrid, que en
el paroxismo de su mediocridad es incapaz de dar la cara frente a un
fenómeno tan desgarrador y la gente toma la calle, la sociedad actúa por
sí misma. Podemos decir que aquel es el momento de la disolución del
sistema. 1988 es la conjunción de muchas cosas de esa decadencia, de la
eclosión del movimiento urbano popular, de edificaciones estudiantiles,
del primer momento de colapso en el campo. "El Barzón" emerge aquel
año -por decirlo de alguna manera- del avance de movimientos sociales
profundos como el priísmo; y todo ello desemboca en el movimiento del
88, que desgraciadamente no culmina porque en mi opinión faltó tensar
la cuerda -no voy a volver a estas alturas a una polémica con Cuauhtémoc Cárdenas-, pero es claro y ha sido documentado que la intención
del voto era otra. Creo que ahí pudimos haber dado, mediante una estrategia de presión-negociación, un viraje importante en el sentido que queríamos. Al no hacerlo, se abrió un proceso de legitimación de Carlos
Salinas frente al extranjero, frente a corrientes conservadoras de la Iglesia y se abría la posibilidad de una alianza con el PAN y con el empresariado que culminó con el Tratado de Libre Comercio de América del

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TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005
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Yo sostengo que el
sistema político
mexicano se
caracterizó por una
dominación de los
factores del poder y por
una red hegemónica
que le permitía
procesar y negociar los
estereotipos sociales en
la medida de lo posible
y que el sistema
político entra en crisis
en el 68.

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�MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfirio Muñoz Ledo

MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfirio Muñoz Ledo

Norte y la adopción a rajatabla de la doctrina neoliberal. Ahora estamos
en un horizonte distinto después de 20 años de neoliberalismo y, bueno,
yo creo que si la transición se lleva hacia adelante podremos estar en
condiciones de reconstruir el Estado y de abrir opciones al país que todavía son claves.

Desde tu formación y trayectoria personal, ¿podrias decir qué ha representado entonces el Partido de la Revolución Democrática en este proceso
de tramición?
Creo que nuestro partido tuvo momentos excepcionales en el proceso de
lucha por la democracia. Al principio yo era partidario de mantener una
estructura abierta, hacer evolucionar al Frente Democrático Nacional y
mantener una relación privilegiada con los organismos en lo civil. Se fue
imponiendo la idea de un solo partido --entonces un partido muy dificil
de armar, porque se agrupaban corrientes muy radicales, algunos pocos
con experiencias partidarias-, que además era el fruto de un movimiento
popular. Y no es fácil históricamente, en ninguna parte, convertir los
movimientos en partidos. A mí me hubiera gustado -todo el mundo lo
sabe- la construcción de un partido socialdemócrata moderno como
ocurrió en Francia, como ocurrió en varios lugares del mundo, para lo
cual era necesario ir diluyendo pronto la idea caudillista del poder e ir
incorporando a nuevos grupos sociales -profesionistas, maestros, intelectuales- a los procesos del poder, como se hizo en otros países, hasta
ser una alternativa de gobierno. Eso no ocurrió por muchas razones; pero
ello no quita que el PRD -sobre todo el PRD nacional con el que creo
que tengo algo que ver- haya sido el factor definitorio en un cambio
errático. No es el partido que lo culminó por sus errores, pero sí es el que
lo inició y el que logró las mejores negociaciones con eJ gobierno para
modificar el sistema electoral.

En el aspecto internacional, ¿de qué manera afectó a América Latina en
general y a México en particular la superación de la Guerra Fria?
La Guerra Fría no se superó, se trasladó a otros tantos países a partir de
la caída del muro de Berlín. Bueno, obviamente los países de la periferia
sufrimos las consecuencias indirectas. ¿Qué daño nos puede hacer que
una nación del mundo se democratice? Lo que pasa es que Ja caída de la
Unión Soviética dio origen a una época histórica que no ha terminado,
una época de domino unipolar; lo cual para un país limítrofe de la más
grande potencia eso no es lo más benéfico. Ahora bien, México pudo
haber sacado provecho de otra manera; lo que pasa es que era tal la debilidad original del sistema de Salinas y tal su empecinamiento tecnocráti98

TRAYECTORIAS AÑO VII, N0.17

1ENERO-ABRIL 2005

co que nos lanzó a una política de dependencia y de eso no nos hemos
repuesto todavía.

Esta visión dogmática de la economía que caracteriza a los tecnócratas
neoliberales, la globalización, conduce a que se concrete la firma del Tratado de Libre Comercio, cuyos resultados han sido muy pobres para la
economía en su conjunto ...
No revolvamos temas. El Tratado de Libre Comercio era una necesidad
y era un acuerdo comercial con Estados Unidos. Lo que pasa es que
primero se ahogó el niño y luego se tapó el pozo; no se negoció en condiciones convenientes para el país, no se aprovechó el movimiento del
Partido Demócrata de los Estados Unidos en favor de los acuerdos paralelos, de la migración, de inversiones masivas en el sur, de cuencas ecológicas, de elevación de salarios; se tomó como en su línea más tradicional
de perrnisibilidad a las grandes corporaciones internacionales. Se pudo
haber firmado ese acuerdo y otros de carácter social como se hizo en
Europa. Un solo ejemplo te doy: nos quejamos 15 años después de que
hay subsidios agrícolas. ¿Acaso no lo sabíamos? En el discurso del Senado de la República está asentado en actas el combate contra esta visión
de los subsidios agrícolas que no sabíamos. ¡Íbamos a empezar a vender
compitiendo con los productores agrícolas subsidiados, eso es increíble!
Y después no se hizo ninguna política para rescatar al campo, si era claro
que en 1Oaños o en 15 años se iban a quedar totalmente a merced de las
empresas subsidiadas de otros países. Había que haber hecho algo para
apoyarlos. Nosotros fuimos más partidistas que la patria, abatimos los
subsidios internos en favor de los subsidios de los demás.

El Tratado de Libre
Comercio era una
necesidad y era un
acuerdo comercial con
Estados Unidos ... no se
negoció en condiciones
convenientes para el
país) no se aprovechó el
movimiento del
Partido Demócrata en
favor de /,os acuerdos
parale/,os; se tomó
como en su línea más
tradicional de
permisibilidad a las
grandes corporaciones
internacionales.

En este conflicto de deterioro de la economía agropecuaria ¿qué podriamos decir también de los migrantes mexicanos a los Estados Unidos, cuyo
flujo ha aumentado de manera importante en las últimas dos décadas?
La migración es un proceso muy antiguo. Y sí, claro, seguirá aumentando porque ya se adoptó un modelo, el modelo del salario bajo para los
mexicanos. Esta migración está provocada fundamentalmente por una
tasa baja en el empleo formal, pero sobre todo por la baja salarial. Yo dejé
como Secretario del Trabajo un nivel salarial que es el más alto de la
historia de México. Es más alto todavía porque hice la negociación con los
maestros de la educación. Teníamos una proporción del salario mínímo de
5 a 1 en relación con los Estados Unidos; ahora es de 12 a 1 en la actualidad.
En cambio, la integración de Europa ha implicado siempre por política el
aumento de salarios. ¿Cómo entiendes que Europa haya abierto sus fronteras no solamente a los bienes y servicios y capitales, sino a las personas? De

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

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�MEMORIA VIVA
Entrevista con Poifi,rw Muñoz Ledo

MEMORIA VIVA
Entrevista con Poifírw Muñoz Ledo

hecho son países sin fronteras, hay una ciudadanía europea y no ha aumentado la migración, porque la política fue de transferencia de recursos a los
ciudadanos más pobres y elevación de salarios; el diferencial salarial entre
los más pobres y los más ricos, en la Unión Europea es de 2 a 1, mientras
hace 20 años era de 7 a 1. Aquí con el 1LC es al revés, son dos modelos
distintos y si no se entiende que adoptamos un modelo de dependencia, no
se entiende nada. Ahora, ¿en qué hemos acabado? Nosotros no creamos
fuentes productivas suficientes, no generamos un proceso de extensión de
los asalariados en el proceso económico, aumentó el desempleo, la gente se
va y vivimos de las remesas de dinero que nos manda. Ese es el modelo más
perverso que podría haberse adoptado.
¿Es oportuno entonces habwr de un proyecto nacional en el contexto
mundial de ÚJ globalización?
Siempre es oportuno. Sobre todo cuando la globalización ha implicado
la imposición de unas naciones sobre otras. ¿Se ha reducido el poder del
estado nacional norteamericano en algo? Una de las peores estupideces
del thatcherismo mexicano fue creerse que había que debilitar al Estado,
justo en el momento en que Reagan lanzaba al mundo la idea de la guerra de las galaxias. Es la idea absolutamente más demencial en materia de
gasto público que se haya pensado. Los estados nacionales europeos son
sumamente fuertes, tienen gastos del 38% y sostienen grandes ejércitos.
¿Se debilitaron los estados grandes y les impusieron a los pequeños la
filosofía de la debilidad? El estado supranacional es otra cosa. Es la unión
regional de estados para hacer frente a la globalización, como hizo Europa, como tenemos que hacer con América Latina ¡por Dios! La unión
regional de estados para hacer frente a la globalización en mejores condiciones constitutivas.
¿Cómo podrías definir esa unión regional de estados 'latinoamericanos?
Como una unión política latinoamericana; la tenemos planteada hace 30
años. Yo estoy en Europa fundamentalmente para eso, porque el proceso
de relaciones América Latina-Europa va avanzado. Implica, en el extremo, que haya birregionalidad y necesitamos que América Latina se integre; si no, seguírán teniendo relaciones con México con Chile, con el
Mercosur, con el Pacto Andino, con los centroamericanos, por separado. Necesitamos integrar a América Latina para ser interlocutores válidos en el sentido internacional. Lo que deriva de la globalización es la
imposición del poder de ciertos estados nacionales sobre los demás, pero
también la conformación de supranacionalidades para fortalecer a las
regiones y poder participar de la igualdad.

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TRAYECTORIAS AÑO VII, N0.17

J ENERO-ABRIL 2005

Así que ÚJ firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte
tiene que ser concebida como un momento sowmente en su historia y no
una definición, como se pretende hacer creer que México forma parte de
Norteamérica y no de América Latina.
Bueno, tampoco es tan sencillo. Hay definiciones que tienen una cauda
de consecuencias que hay que compensar con otras; negar que la decisión del Tratado de Libre Comercio fue en muchos sentidos inquisitoria
para la historia del país también sería un error. Provocó una serie de
procesos incluso de dependencia mental de los mexicanos. Ahora, que
podamos remontarlo, ¡claro que podemos! Somos 25 millones de mexicanos en Estados Unidos, podemos influir en las políticas públicas de ese
país y podemos compensarlo con la unión de América Latina y con nuestras relaciones mucho más avanzadas con Europa, que es el proyecto en
que yo estoy ahora. No hay que tomarlo como una fatalidad, ni es un
momento, es un proceso que hay que compensar con otro.

Simplemente la
relación entre poder
público y poderes
fácticos en América
Latina es dramática
con las guerrillas, los
asaltos, el narcotráfico,
el crimen organizado.

A ocho años de ÚJ firma del TLC México ha sufrido en los últimos tres
años un proceso de desaceleración económica. ¿Representan para ÚJ democracia en México un riesgo este estancamiento económico y 'la desigualdad social?
Es un riesgo muy grande, no se puede negar. Pero es un riesgo mayor
que no se atrevan, que no decidan reconstruir las instituciones nacionales; sin eso no podemos atacar ni la desigualdad ni otros fenómenos que
están poniendo en riesgo al estado. Todos los estudios que se están publicando dem,mcian que el estado latinoamericano se está debilitando de
una manera dramática. Simplemente la relación entre poder público y
poderes fácticos en América Latina es dramática con las guerrillas, los
asaltos, el narcotráfico, el crimen organizado. El estado latinoamericano
ha perdido su capacidad para una correcta negociación con el exterior si me perdonas, en términos de su propio interés- y ha perdido capacidad de control de los poderes fácticos y ha perdido capacidad de dar
mejores condiciones sociales a sus países. Esa es la verdad, la incapacidad de satisfacer las demandas sociales acumuladas.
Es por todos conocido que has coordinado de manera sobresaliente ÚJ
Comisión de Estudios para ÚJ Reforma del Estado en México. ¿Cuáles
son los antecedentes históricos y de carácter normativo que anteceden a
una propuesta integral de reforma del estado?
Existen dos tiempos -diría yo- de la preocupación mexicana contemporánea por los problemas de la estructura y el funcionamiento del estado.
Hay un primer tiempo que yo ubico en los años setenta hasta los prime-

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TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 I ENERO-ABRIL 2005

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�MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfirio Muñoz Ledo

MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfirio Muñoz Ledo

ros ochenta, no solamente en nuestro país sino en toda América Latina,
donde la preocupación central era cómo reformar al estado; pero lo enfocábamos primordialmente desde el ángulo de la administración pública. Un periodo de larga estabilidad, de crecimiento económico, de desarrollo de instituciones sociales y -debemos decirlo también- de intervención del estado en muchos ámbitos de la actividad pública, hacía necesario adelgazar a ese estado, no en el sentido de amputarlo -que es lo que se
hizo después-, sino de fortalecerlo y de modernizarlo. Lo que se llama
en cultura fisica fitness, un estado ágil, un estado dotado de instituciones
eficaces y con participación de la sociedad. Yo diría que estas reformas
no llegaron a un feliz éxito y dejaron muchlsimas ideas en el tintero,
porque la reforma de la administración era impensable sin la reforma del
estado. Vivimos durante todo este tiempo el crecimiento del aparato gubernamental y ciertamente formas diversas de clientelismo que hacían
muy dificil esa modernización del estado. Fue hasta el período avanzado
de las democratizaciones cuando se planteó el problema de su justo orden. El primero, la reforma de la administración o la reforma del estado.
Estarnos embarcados no solamente en México, sino en toda la región, en
un curso de acción a favor de esas reformas profundas de la estructura
de los estados nacionales. ¿Cómo se conecta esto con la revisión integral
de la Constitución? Simplemente, sin ser exactamente sinónimos, una
reforma del estado es una reforma de las instituciones públicas de un
país. Obviamente, comenzando por las instituciones políticas, es una
reforma del conjunto de las instituciones. En ese sentido, toda reforma
del estado es fundacional y todo gran cambio constitucional implica una
reforma del estado. Ahora que hay tanta confusión en el ambiente sobre
reformas electorales estructurales, semiestructurales, postestructurales,
preestructurales hay que decir con claridad: la reforma del estado es la
reforma del conjunto de las instituciones públicas. Se pueden hacer reformas al estado, de hecho lo hemos venido haciendo a lo largo de los
últimos ochenta años de la historia nacional. Podemos compararlo de manera muy simple con un edificio, con una casa: o se hace una nueva aprovechando lo mejor del material que ya existe, o simplemente se le añade un
corredor y otro día se le abre una ventana, otro día se le abre un pasillo, otro
día se hace un jardín, para ir adaptándola a las necesidades de la familia.
¿Estamos habkzndo de una reforma de estado, o de reformas del estado?
Las reformas al estado han sido parte esencial de la tradición política
mexicana del siglo XX y las reformas del estado fueron la parte fundamental de la tradición política mexicana del siglo XIX. Se puede hablar
también de reformas de estado, no del estado; es decir, reformas que adopta

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TRAYECTORIAS 1AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

el estado nacional, los órganos del estado nacional y que tienen una garantía de duración en el tiempo y un sentido de profundidad que las hace
reformas de estado. Una gran reforma energética, una gran reforma
educativa, una gran reforma de la salud pública, una gran reforma de las
relaciones internacionales de un país, es una reforma de estado, pero no es
una reforma del estado, de los órganos del estado, sino de la forma y procedimientos y objetivos del estado en un largo periodo de tiempo.

¿Qué transición política se ha vivido en México para que pueda pkzntearse kz posibilidad de kz reforma del estado?
Todas estas expresiones tienen su historia. Todo este período pretransicional yo lo ubico entre 1987 y 1997 en México: 1987 porque se
empieza a debatir a fondo la posibilidad de una alternancia del poder por
la vía democrática; 1997 es el momento en que el poder nacional pierde
su hegemonía. La característica del sistema anterior era la capacidad
hegemónica del sistema político: la característica central de lo que ha
pasado desde 97 hasta ahora -en 2004- es la no hegemonía de ninguna
fuerza política -para no poner calificativos, para no suscitar debates ideológicos, lo estoy diciendo con toda objetividad. En 97, por vez primera el
partido que era mayoría en el país, mayoría política en el país, en el conjunto de los estados, municipios, congresos locales, pierde la mayoría,
incluyendo el Congreso de la Nación, -que es cuando me toca presidir
esa mayoría y asumir la presidencia del Congreso- y desde ese día hasta
hoy estamos comenzando a vivir una realidad de poderes compartidos
que no acaba de traducirse en un sistema de poderes compartidos. En
este período pre-transicional, hubo diversas posiciones. Un período pretransicional se caracteriza por los siguientes elementos: primero, la emergencia de fuerzas civiles y partidarias que plantean con capacidad suficiente la alternancia en el poder; segundo, es el crecimiento de una opinión pública favorable al cambio y, no puedo desdeñarlo, un clima internacional propicio para ello. La influencia de la apertura de la economía
sobre la apertura de la política y a la inversa es un tema que debe ser
estudiado, la apertura de la política, donde hubo una influencia mutua.
Indudablemente también en el caso de México, pero este proceso se compone de un elemento que es el fundamental, y ese elemento es la voluntad política de quienes tienen el manejo del estado y quienes tienen todavía la hegemonía.

Una gran reforma
energética., una gran
reforma educativa.,
una gran reforma de la
salud pública., una
gran reforma de las
relaciones
internacionaks de un
país., es una reforma de
esUldo., pero no es una
reforma del esUldo., de
los órganos del esUldo.,
sino de la forma y
procedimienws y
o/Jjetivos del esUldo en
un largo período de
tiempo.

¿Cómo se refleja en el marco legal y kz Constitución esta pérdida de
hegemonía del régimen priísta?
Fue un proceso que se dio a través de los años de pactar cambios para

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TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17

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�MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfirio Muñoz Ledo

MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfirio Muñoz Ledo

mantener la gobernabilidad democrática; es la etapa en la que siendo
subsecretario de Gobernación el licenciado Natividad González Parás,
hicimos cinco negociaciones. Yo digo cinco y media: la negociación de
1989-1990 donde se comenzó la ciudadanización de los órganos electorales mas muchas otras reformas; la del 91 que fue la credencial para
votar con fotografía; la muy dramática del 94 después del asesinato de
Luis Donaldo Colosio y del levantamiento armado en Chiapas, en que el
gobierno nos buscó para poder concertar, como se decía entonces, una
Mondoa mexicana -la Moncloa es el pacto al que llegan las fuerzas políticas, económicas y sociales de España después de la muerte de Francisco Franco-. Esta reforma se tradujo en cambios muy importantes del
sistema político y del sistema de representaciones sociales. Nosotros
habíamos hecho una reforma previa en el 93 sobre el sistema representativo. Y la última, que fue la reforma 95-96 que fue planteada -y quiero
recordarlo porque esto tiene que volverse a escribir y a sistematizarsecomo una reforma del estado por las fuerzas políticas del país con el Dr.
Ernesto Zedillo y convenimos en hacer una primera agenda de la reforma del estado. Quiero decirles que esta reforma tiene la mano de otro
subsecretario del estado que sucedió a González Parás, el doctor Luis
Aguilar Villanueva -que es también un magnífico politólogo y además
un destacado académico- y logramos hacer un esquema de la reforma
del estado, que todavía hoy es vigente, donde tenemos todo el problema,
todos los problemas derivados de la representación política del sistema
electoral, de la participación ciudadana, de los medios de comunicación
-que a veces se nos olvidan-, sobre todo los problemas de la relación
ejecutivo-legislativo, los temas del federalismo y de los municipios y los
grandes temas de las responsabilidades sociales y económicas del estado,
de lo que todavía se llama reconstrucción de la rectoría del estado y que
es el eje, el corazón de la reforma que se está discutiendo ahora.

Dadas las condiciones políticas que está viviendo el país ¿cuáles serian
las implicaciones políticas de una revisión integral de nuestra Constitución?
En aquellos años, en la década de los noventa, algunos de nosotros sosteníamos que el agotamiento de esa agenda de la reforma del estado nos
llevaba a una revisión muy amplia de la Constitución que, desde luego,
debo aclarar, no alcanzamos a negociar. Sin embargo, las reformas que
acabo de mencionar sí permitieron darle una normatividad y una posibilidad al cambio democrático. ¡No tuvimos tiempo para más! Quienes
hemos estado muy cerca del texto constitucional -yo fui incluso traductor de la Constitución, porque me ganaba la vida de muy joven tradu-

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TRAYECTORIAS AÑO VII, N0.17

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ciendo textos; alguna vez publiqué en 1977 algo que creo es el primer
ensayo sobre reformas a la Constitución del 17- sabemos que por su
carácter tan prolijo, tan detallista, una reforma pequeña o mediana lleva
a tocar 5, 6, 7 o 9 artículos de la Constitución. En la reforma del 96
tocamos 16 artículos; con diez objetivos importantes que se planteen de
reforma del estado, habrá treinta o cuarenta artículos de la Constitución
modificados. Eso está implicado. Entonces nosotros sabíamos que un
ejercicio medianamente ambicioso de reforma del estado nos llevaba prácticamente a una nueva Constitución, porque tiene que ser hecho con
otra filosofia, no con la filosofia de ponerle un día este tabique, el año
siguiente el próximo, luego otro, según las necesidades. Eso es lo que ha
ocurrido a lo largo de todo el tiempo, pero cuando ya son tantos los
temas a modificar tiene que ser -y este es el punto central del que quiero
partir- una revisión sistémica. Por una parte debe ser exhaustiva, debe
ser completa, hay que ver en los grandes temas de la reforma cuáles son
los más importantes y prioritarios, pero tiene que ser exhaustiva en el
sentido de que no quede ninguno de esos grandes temas sin tocar. Es
como cuando los cirujanos se meten al quirófano y dicen "Bueno señor,
yo no le voy a decir qué va a pasar, usted va a saber cuando salga, pues lo
que yo encuentre mal lo voy arreglar, obviamente lo voy arreglar".

¿Cuando te preocupaste por una revisión sistemática, te referías a una
nueva Constitución?
Exactamente, yo hablé desde el principio de la nueva Constitución. Obviamente mucha gente se molestó, mucha gente me refutó, hay muchos
clásicos y hay otros que no entienden, y a lo mejor la manera como yo lo
planteaba les parecía excesiva. Hablé incluso de la "cuarta república"
mexicana pensando que la primera es la federalista, la de 1824, la segunda es la del estado laico de 1857 y la tercera es la república que surge de
la revolución mexicana, el estado social o la responsabilidad económica
fuertemente presidencialista. Cuando termina esta etapa -y eso es lo
que yo sostengo- se abre el periodo del que acabo de hablar.

Hablé desde el
principio de la nueva
Constitución.Hablé
incluso de la "cuarta
república" mexicana
pensando que la
primera es la
federalista, la de 1824,
la segunda es la del
estado laico de 1857 y
la tercera es la
república que surge de
la revolución
mexicana, el estado
social o la
responsabilidad
económica fuertemente
presidencialista.

¿Cuáles serian para México, para sus instituciones, las implicaciones de
una nuetJa Constitución y cuáles han sido las experiencias en otros países?
Bueno primero hay que decantar el concepto. Uno: ¿puede haber una
nueva Constitución, sin que haya una revolución, una ruptura con el
pasado que deje obsoleta e inservible la anterior? Dos: ¿puede el llamado
Constituyente Permanente, revisar toda la Constitución? o ¿cuáles son
sus limites? La primera pregunta es relativamente improcedente porque

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TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 . ENERO-ABRIL 2005

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�MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfi:rw Muñoz Ledo

En México) nosotros
tenemos que ir a una
fórmula mexicana) la
fórmula mexicana es
que sea el
Constituyente
Permanente. Sí) pero
que tenga la libertad
que tuvo el
Constituyente
Permanente de 185 7)
la libertad que tuvo de
revisar el conjunto de
la Constitución. El
tema central es ¿cuál es
el límite de la reforma
integral de la
Constitución?

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MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfirio Muñoz Ledo

hay revoluciones que adoptan como base la Constitución anterior, el caso
es la nuestra. La Constitución de 1917 que reforma y adiciona la de
1857, se resolvió del modo más simple: hacemos adiciones a la anterior,
las adiciones son tales que resulta un edificio bastante distinto, pero partimos -como las catedrales góticas medievales que fueron hechas sobre
la base de la estructura anterior del tipo románico- de la Constitución de
1857. Por otro lado, no es cierto que se necesite una ruptura total del
orden público porque incluso eso no lo autoriza nuestra Constitución; la
Constitución dice que conservará su vigencia aunque cualquier asonada
de golpes militares trate de derrocarla. Entonces ni aún en ese caso se
podría hacer teóricamente. Luego en tercer término, la mayor parte de
las constituciones transicionales de los últimos veinte años, entienden las
transiciones a partir de los cambios pacíficos de régimen político como
sucedió en España, Portugal, Grecia, la democratización del cono sur de
América Latina, la pacificación y democratización de América Central, y
Europa del Este después de la caída del Muro de Berlín; suman 37 cambios de régimen político sin que hayan mediado, sino marginahnente,
hechos de sangre. En esos casos se ha convocado simple y llanamente a
un congreso constituyente. Piensa en Europa del Este: estaban bajo un
control político de una gran potencia que era la Unión Soviética e intentaron una nueva vida; no fue una revolución, las revoluciones las habían
tenido antes, fue una transición democrática que a partir de la caída del
sistema entonces dijeron "vamos a reorganizar el país".

Y para su caso especifico de México, ¿cuál seria la estrategia especifica a
seguir?
En México, nosotros tenemos que ir a una fórmula mexicana, la fórmula
mexicana es que sea el Constituyente Permanente. Sí, pero que tenga la
libertad que tuvo el Constituyente Permanente de 1857, la libertad que
tuvo de revisar el conjunto de la Constitución. El tema central es ¿cuál es
el límite de la reforma integral de la Constitución? El tema de las fronteras se resuelve teóricamente, por lo que se llama los principios superiores
de una Constitución: el estado democrático, el sistema representativo, el
sistema federativo en el caso nuestro, la supremacía de los derechos humanos y el estado laico, lo que se ha venido acumulando por la historia;
y una determinación muy clara de cuáles son los deberes sociales del
Estado, porque es la tradición constitucional mexicana. Nosotros somos
los inventores a escala planetaria de constituciones con responsabilidades económicas y sociales del Estado. ¡Eso nunca hay que olvidarlo! Entonces, esos son los principios generales; sobre esos, vamos a trabajar.

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

Es posible en México avanzar en este proyecto. ¿Puede llegar a un gran
acuerdo sobre el procedimiento a seguir para decretar una nueva Constitución?
Tendríamos que hablar del método. Vamos a trabajar. ¿Cuál es el método
para hacer la nueva constitución o la revisión integral de la Constitución? Nosotros analizamos las siguientes hipótesis: había una hipótesis
en la calle, no en el Congreso, ¡no!, en la calle -del ahora dirigente de la
fracción parlamentaria del PRD Pablo Gómez Álvarez-, abiertamente
de convocar a un Constituyente; había otra del ahora consejero ciudadano del Instituto Federal Electoral, Jaime Cárdenas Gracia, buen jurista
constitucionalista que proporúa que el Congreso hiciera un proyecto y
que una vez el proyecto aprobado se convocara a un Constituyente. Esto
era muy complicado en aquel entonces y optamos por otra via, dijimos:
vamos a darle al Congreso su facultad de ser la primera instancia revisora de la Constitución. Pero sabíamos que iba a pasar lo que pasó o lo
suporúarnos: es decir que comenzando el nuevo gobierno, lo urgente iba
a acabar con lo importante, iba a venir un proceso de polarización política, no se iba a resolver con aseo el problema del pasado, iba a haber ahí
un juego de revanchismos y si no hay revanchismos hay castigos. Entonces decíamos: eso tiene que resolverse de una vez por todas para no contaminar el futuro. Sabíamos también que al principio iba a haber unas
reacciones muy encontradas de los principales partidos, así como la dificultad de avanzar en una revisión integral de la Constitución simultáneamente al proceso de alternancia del poder. Supusimos que eso iba a ocurrir y creo que no nos equivocamos, propusimos la adopción de un transitorio de la Constitución, transitorio veinte que a la letra dijera: se establecerá una comisión constituyente, una comisión constitucional del
Congreso de la Unión bajo los mismos procedimientos del artículo tal,
aquel que rige la creación de la Comisión Permanente, es decir, con un
número equivalente igual de diputados, senadores como los que forman
la Comisión Permanente y dejar un mandato muy transitorio constitucional durante el tiempo de su encomienda, sus suplentes ocuparán su
cargo y su encomienda era tomar el material que había de todos los partidos que en el fondo fueron la base de nuestro trabajo en la Comisión
para la Reforma del Estado. No la inventamos del aire, tomamos las plataformas de todos los partidos y los proyectos que habían presentado y
los sistematizamos y los discutimos durante tres meses. No es demasiado
dificil, cuando se conocen los problemas y se tienen los antecedentes.
Ése era el procedimiento posible por allá por el año 2000. Ahora la
situación se ha complicado extraordinariamente no porque se haya dis-

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TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 • ENERO-ABRIL 2005

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�MEMORIA VIVA
Entrevista con Parjirio Muñoz Ledo

MEMORIA VIVA
Entrevista con Parfirio Muñoz LedtJ

¡Las elecciones más
caras del mundo hoy
son las elecciones
mexicanas! e:·Millones
para aparecer riendo
treinta segundos en la
televisión? Eso es el
fondo del problema.

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rninuido el interés en la reforma del estado, sino porque ahora hay más
actores involucrados. Nunca en la historia de México ha habido un mayor número de propuestas de reformas de la Constitución Política. Lo
voy a explicar. Nosotros dejamos 150 proyectos, no de reformas o artículos, no; nosotros tocamos temas, problemas, como por ejemplo: gastos
excesivos de campaña. ¿En qué consiste? En hacer una propuesta para
reducir el financiamiento público, proponer el pleno control de los órganos electorales sobre el financiamiento privado, evitar el gasto desproporcionado en radio y televisión en las campañas electorales y de ser
posible proscribir los gastos de radio y televisión, porque es un barril sin
fondo. ¡Las elecciones más caras del mundo hoy son las elecciones mexicanas! ¿Millones para aparecer riendo treinta segundos en la televisión?
Eso es el fondo del problema. Entonces cito un tema como puedo citar
dos. Nosotros no hicimos un proyecto de reforma legal de la Constitución, no lo teníamos, pero entonces se comisionó a una institución, el
Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, que siguió
haciendo mesas redondas y que llegó a unos cincuenta proyectos de reforma constitucional. Eso por el lado del gobierno; luego viníeron las
famosas mesas de gobernación en sus dos periodos y han seguido aumentando según la información que ha trascendido.Yo conozco bastante de
ese material, casi la totalidad y hay unos noventa proyectos de reforma
constitucional. Por otro lado, los diputados y senadores se aplicaron a lo
mismo y las comisiones del congreso se pusieron a trabajar. Hubo dos
comisiones de la reforma del estado, y me consta que existen -no tengo
ahora el equipo técnico para estar pendiente de eso- más de 150 proyectos de reformas constitucionales en el Congreso de la Unión de diputados y senadores. Pero el asunto se sigue complicando. La Conferencia
Nacional de Gobernadores (CONAGO) aparece en escena.Yo soy muy
pro-Conago, y ellos lo saben. CONAGO surge por algo que quiero dejar
también muy asentado. En las transiciones, si no hay una nueva normatividad los hechos se dan por sí mismos. Afortunadamente en este país
hay una inercia de cierto orden público, de cierta gobernabilidad y generalmente las cosas no han pasado mal. Los gobernadores se organizaron,
¿es constitucional, es anticonstitucional? No, ¡simplemente es un hecho
político real! Si hace 20 años los gobernadores se hubieran organizado
por su cuenta, hubiera habido una serie de telefonazos, de cambios de
jefes de zona militar. ¡Imagínate si se hubiera hecho en la época de Calles! Bueno, hubieran aparecido algunos muertos debajo de los puentes;
pero ahora ya se puede hacer eso y ahora tomaron la delantera el PRI y el
PRD, después se incorporó el PAN. Entonces la CONAGO trae su agenda
-no crean que trae nada más la agenda de la reforma fiscal de la federa-

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ¡ ENERO-ABRIL 2005

ción, eso no es cierto, ni siquiera del régimen federal en su conjunto, ellos
traen una agenda de la reforma del estado. Estoy en contacto cotidiano
con los que más o menos están impulsando esto, entonces hay ahora otra
agenda: la de los gobernadores. Por otra parte, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Don Mariano Arzuela ha lanzado nada menos que
una convocatoria nacional para la revisión del sistema de justicia, que
implica cambios fundamentales en la Constitución. Entonces ¿cómo le
vamos a hacer para entregar todo eso?

¿Qué experiencias de reforma a la Constitución se pueden obtener de
estos países?
No es demasiado dificil, cuando se conocen los problemas y se tienen los
antecedentes históricos. Nosotros hicimos en la legislatura XLVII del
año 1997, un estudio que nos permitió conocer que después de la posguerra 170 países del mundo han hecho constituciones nuevas con una
sistemática jurídica moderna. Hay avances muy importantes en los constitucionalistas; hay fuente inagotable en el derecho comparado, que son
los dos grandes conductores de una reforma: las tradiciones políticas y
constitucionales del país y los avances del derecho constitucional en el
mundo. Seguirnos por la línea de la "parchología", ¡eso es terrible! Ninguna Constitución de la historia humana ha sido modificada tantas veces
y esto es muy importante. ¿Por qué ha sido tan modificada? Bueno, por
ductilidad, por flexibilidad del sistema, que es una manera de mantener
la gobernabilidad adaptando instituciones a nuevos cambios. Eso es cierto, pero también ha ido expresando caprichos de presidentes, eso también hay que decirlo. Ha sido modificada además por otra razón que me
interesa fundamentalmente destacar: por la naturaleza técnica de la Constitución Mexicana. En primer lugar, la Constitución Mexicana -no estoy
hablando de la de 24, ni de la de 57 que técnícamente están muy bien
hechas en el sentido de que son muy clásicas, hablo de la Constitución
Mexicana del 17 que se hace por una asamblea revolucionaria con reivindicaciones específicas- tiene artículos que trasladan en el 27 el Plan
de Ayala, entonces es muy detallista, es muy detallista porque los revolucionarios querían ver inscritas ahí sus reivindicaciones. Nosotros hicimos lo mismo cuando reformamos la Constitución, como Pancho Villa:
¡todo lo que le pusimos para asegurar la independencia del IFE! Entonces para garantizar que las cosas fueran por el camino deseado, la técnica
constitucional mexicana a partir del 57, del 17, nos lleva a la prolijidad y
nos lleva al detalle y luego nos lleva a lo que Carpizo llamaba las "cláusulas borrachas" que al principio dicen una cosa, luego dicen otra y luego
ya no sabemos qué dicen al final; sobre todo las de tiempos modernos,

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

109

�Tenemos muy pocas
leyes reglamentarias de
la constitución, vamos
a hacer un sistema de
leyes reglamentarias
que si tocan por
ejemplo la competencia
de los estados tienen
que ser aprobadas por
el sistema de
Constitución
Permanente y tiene
que aprobarlas el
Congreso del Estado.

1.10

por lo que han convertido a la Corte en un legislador. La Corte tiene que
interpretar cuál es la ley porque hay contradicciones en la ley. De origen
además la Constitución del 17 es sincrética porque rompe el cartabón
del derecho liberal del siglo XIX; lo rompe -eso es histórico- y crea otras
ramas, digamos, otros ámbitos del derecho constitucional que no existían antes y que no son hechos precisamente por grandes juristas, sí por
grandes personalidades, pero no necesariamente por grandes juristas y
hay muchas contradicciones de origen en la Constitución. Hice yo un
ensayo alguna vez sobre las contradicciones originales de la Constitución, ahora si le vamos poniendo parches y parches y parches, pues entonces ya no se sabe dónde quedó la bolita. La Constitución de 1917
tiene cuatro definiciones distintas de municipio, por ejemplo. Si renunciamos a la parchología y vamos a la visión del conjunto que es una
arquitectura por decir así, es una arquitectura política -y vuelvo al ejemplo de la casa: si le ponemos mucho peso de este lado se nos va caer-,
una construcción· es un conjunto en equilibrio: queremos más poder en
diputados y senadores, bueno entonces vamos a fortalecer al ejecutivo
para que no sea un rehén. ¿O vamos a un sistema semiparlamentario?
que es lo que yo he estado proponiendo desde hace mucho tiempo. Vamos a fortalecer la democracia directa y semidirecta, ¡muy bien, los felicito! ¿Queremos un referéndum revocatorio como hay en Venezuela? ¿Y
dónde queda el régimen representativo? No es posible afirmar así simplemente que son compatibles de modo natural un régimen representativo y un régimen directo; hay que equilibrar el régimen representativo
con el régimen de la democracia. Si nosotros tenemos una visión sistémica de la Constitución y si nosotros tenemos el concepto de una Constitución estable, durable y técnicamente bien hecha para evitar contenciosos eternos como en muchos países, necesitamos que sea una Constitución compacta en donde estén normas de jerarquías constitucionales
mucho más compactas, mucho más elaboradas, mucho más concisas y
mucho más permanentes en el tiempo e ir a leyes constitucionales para
reglamentar artículos de la Constitución. En México se han hecho magníficos artículos reglamentarios de fracciones de artículos y de fracciones de la Constitución. Tenemos muy pocas leyes reglamentarias de la
constitución, vamos a hacer un sistema de leyes reglamentarias que si
tocan por ejemplo la competencia de los estados tienen que ser aprobadas por el sistema de Constitución Permanente y tiene que aprobarlas el
Congreso del Estado.Yo daba a mis alumnos un ejemplo que me viene a
la cabeza: hay un artículo que se modificó 17 veces solamente por razón
de técnica jurídica, aquel que decía habrá un diputado por cada ocho mil
habitantes y luego crecía el país, entonces eran doce mil. ¡No se enconTRAYECTORIAS ¡ AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

tró una fórmula para no volverlo a reformar! ¿Cuál es el método? Habida
cuenta de las circunstancias, hemos propuesto a los partidos políticos a
los dirigentes parlamentarios, a los gobernadores, al presidente de la co:te
un método muy parecido al de aquel por el cual se elaboró la constitución europea. No existe propiamente una constitución europea porque
no_es un estado nacional, es un conjunto de estados nacionales, pero
qmeren que sea lo más parecido a una constitución, esa es su ambición.
Claro, en la utilización de las palabras es analógico, se llama "Tratado"
que instituye
. una constitución para Europa; es un tratado constitucional,
es una variante. Entonces ¿es más complicado o menos complicado hacer una constitución para Europa que hacer una constitución para México?_Yo pregunto con los antiguos países europeos, con los nuevos que
estan. entrando de Europa del Este con países de muy distinto calado 1·Si
con rntereses de lo más diverso ya terminaron su proyecto! Ellos decidieron crear una convención constitucional en la cual participa el Consejo
de Europa, que son los estados miembros pero admitieron para este efecto
a los otros diez países aunque todavía no son miembros. Luego el Parlamento Europeo que es de elección directa. Luego representantes de los
parlamentos nacionales, representantes del comité de regiones de Europa Y representantes del comité económico social de Europa, donde están
empresas, sindicatos y organizaciones no gubernamentales y con todo
esto hicieron un proyecto de tratado constitucional.

¿Cuál es la propuesta concreta para México?
Nosotros estamos proponiendo algo semejante, que estén los partidos
políticos, que estén los parlamentarios federales, que estén la representación de los gobernadores, la representación de la sociedad civil, de los
congresos locales, que se vea la agenda, que se haga un proyecto, que se
someta al Congreso de la Unión. Yo creo que a todos convendría porque
en caso de no hacerse arriesgamos la degradación de la política y una
distancia cada vez más gigantesca entre las palabras y los hechos. Si es el
compromiso del ciudadano presidente de la república, si es el compromiso de los partidos, si es el compromiso de la sociedad reordenar el
poder público en México para el futuro, ¡vamos a hacerlo!

Nosotros estamos
proponiendo algo
semejante, que estén los
partidos políticos, que
estén los
parlamentarios
federales, que estén la
representación de los
gobernadores, la
representación de la
sociedad civil, de los
congresos locales, que se
vea la agenda, que se
haga un proyecto, que
se someta al Congreso
de la Unión.

¿Qué es "lo que necesita actualmente el país, en un proyecto de consolidación de la democracia? ¿Cuáles son los escenarios posibles y cuáles "los
deseables desde tu punto de vista para México en el futuro próximo?
Bueno, yo creo que tenemos varias decisiones que tomar. Una es si vamos a vivir en los zapatos del antiguo régimen -caso en el cual yo temo
mucho por el elemento de la polarización y la falta de eficacia del gobier-

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO.17 ENERO-ABRIL 2005

111

�MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfirio Muñoz Ledo

MEMORIA VIVA
Entrevista con Porfirio Muñoz Le®

nCr-, o si nos decidimos a cumplir consejos nacionales. Yo creo que las
cosas como van -se viene una campaña electoral, ya están ahí los candidatos y precandidatos, no hay todavía un campo de acuerdos en la cámara de diputados, se abren los campamentos políticos, eso es obviCr- son
inciertas y nos podemos ir a un populismo desenfrenado, o a un caos.

A un coos, incluso dentro de ws escenarios ...
¡Claro que sí! ¿Cuál es el prestigio social del poder público hoy en México? Es muy bajo. ¿Cuál es la eficacia de los poderes públicos para atender demandas sociales? Es muy baja también.

Y podríamos agregar la preocupante orfandad de liderazgo político, incluyendo el desprestigio en el que han caído ws partidos políticos, no
solamente en México sino en América Latina.
Bueno, eso es parte del problema. Lo que pasa es que los partidos vinieron a suplantar a los caudillos y heredaron el desprestigio de los caudillos. Entonces es importante diseñar un sistema donde los partidos tengan su lugar. No son todo el escenario público, ¿dónde está la sociedad
civil?, ¿dónde están los poderes territoriales autónomos? Hay que
reordenar la sociedad para que cada quien tenga su lugar; si no, pasamos
de un monopartidismo a una coalición de partidos en la cúspide. Por ahí

las que ellos van a vivir, ¡eso nos toca hacerlo a nosotros! -&lt;:on su apoyo,
sin duda. A nosotros nos corresponde crear el marco institucional, político y económico en el que se desarrolle la juventud.

Pero para que esa juventud pudiera crecer sin ws vicios que tenemos, con
tu estatura de intelectual y estadista ¿qué les dirías a ws jóvenes de México?
Ser un país saneado, saneado moralmente. Si la transición no es un cambio ético no es transición democrática. Todas estas sospechas de transacciones en la sombra con los poderes del antiguo régimen, toda esta carrera inmediata al poder. La transición es interpretada por la gente, incluso
por los muchachos, como que ya antes había una manera de llegar al
poder que era el PRI y mas o menos la gente entendía las reglas; y ahora
hay otras maneras, pero lo que importa es la llegada al poder. Una transición que se respeta no puede generar un arribismo, tiene que crear una
nueva estructura pública, una nueva moral pública, una nueva estructura política y una nueva cultura ciudadana . .,.

no va la solución del país.

¿Qué reflexiones podríamos hacer entonces de ws liderazgos que existen
en México y sobre todo ws que pueden ser requeridos?
Los liderazgos son los clásicos: la Iglesia tiene su liderazgo, el empresariado tiene el suyo, ahora se ve el liderazgo de instituciones públicas autónomas que nosotros crearnos como el IFE. Desgraciadamente el estado nacional como tal ha perdido liderazgo; hay que recuperar los
liderazgos, liderazgos sociales, liderazgos civiles y, bueno, un liderazgo
del estado nacional como tal.

¿Qué pudiera ser el rector de un proceso de transformación?
Tiene que ser -para eso es EstadCr- un estado plural y democrático, claro
está.
La juventud es la esperanza del futuro ...
Esa es una vía común, es una frase muy vieja, pues al final lo es, pero si
no tiene luz ¡Dios mío! no son esperanza. Lo que están demandando es
empleo. Lo que se necesita es crear las condiciones para que esa juventud pueda desarrollarse, ellos no van a crear ahorita las instituciones en

112

TRAYECTORIAS . AÑO VII, NO. 17 I ENERO-ABRIL 2005

TRAYECTO~ AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

113

�EL lRAYECTO DE LOS DÍAS

EL TRAYECTO DE LOS DÍAS

Para sostener la vida

Para sostener la vida
Decenio de la Educación para el Desarrollo Sustentable
Una convocatoria de la ONU
M AR IO NIEVES

a Organización de Naciones Unidas ha convocado al Decenio
para la Educación del Desarrollo Sustentable (2005 - 2014)
con el propósito de que ciudadanos, organizaciones civiles y gobiernos, en un acto de
voluntad política concertada, impulsen acciones, principios éticos y creación de instituciones orientados hacia un objetivo común:
la conformación de una visión social y cultural centrada en la sustentabilidad. El organismo depositario de esta convocatoria es
la Organización de Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)
con el mandato de promover iniciativas que,
a través de la educación, impulsen una transformación verdadera en la conciencia colectiva de la humanidad.
Por sustentabilidad se entiende el compromiso de contribuir a la conformación de
una nueva etapa civilizatoria, basada en el
conocimiento; que armonice la vida de los
seres humanos consigo mismos, entre sus
pueblos y sus sociedades; que promueva el
desarrollo socioeconómico con equidad y
practique una actitud cuidadosa del medio
ambiente y de los recursos naturales de
nuestro planeta Tierra. Es decir, el desarrollo sustentable es aquel que permite resol-

L

U4

ver los requerimientos de la presente generación, sin vulnerar con sus excesos la viabilidad de satisfacer las necesidades de futuras generaciones.
Esta visión crítica, que en sus orígenes
surgió desde la sociedad civil y la reflexión
científica, llegó progresivamente al ámbito
de las instituciones. En 1972 con la Conferencia de Estocolmo auspiciada por Naciones Unidas, se reconoce que el desarrollo
económico requiere considerar la dimensión
ambiental. Años después, se crea el Club
de Roma, que cuestionó la tesis central de
las teorías del desarrollo que suponían que
las posibilidades de crecimiento en los países desarrollados fuese ilimitado, y que los
países subdesarrollados deberían alcanzar
los niveles de consumo de las sociedades
del primer mundo. Según sus pronósticos la
amenaza de catástrofe ambiental era evidente.
Una década después, en 1988, la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del
Desarrollo de Naciones Unidas presenta un
documento conocido como Informe
Brundtland, en el cual recoge nuevas críticas propositivas elaboradas en el seno de
los movimientos sociales y en las aportaciones teóricas de las universidades. Este inTRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

forme concretamente propone impulsar el
desarrollo sustentable como un camino para
corregir la crisis ecológica global y fue definido como aquel "desarrollo que permite
satisfacer las necesidades de la presente
generación, sin comprometer la capacidad
de las generaciones futuras para satisfacer
las suyas".
Definido el rumbo a seguir, en la Conferencia de Río convocada por Naciones
Unidas en 1992, los países y las organizaciones no gubernamentales generaron la
Agenda 21 que sintetiza 40 acciones a seguir para impulsar el desarrollo sustentable.
Cabe mencionar que ahí se creó el Foro GloTRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 , ENERO-ABRIL 2005

bal Paralelo con la participación de 20,000
representantes de las 9,000 organizaciones
de 171 países que asistieron. La Agenda 21
constituía un plan de acción orientado a la
intervención social inmediata y las políticas
de acción, desde lo local, para avanzar hacia el desarrollo sustentable.
Con la finalidad de proporcionar una visión mundial integradora, en el año 2000,
las Naciones Unidas suscribieron la Carta
de la Tierra, documento que sintetiza valores, principios éticos y aspiraciones de hombres y mujeres que respalden las acciones
de la Agenda 21, orientadas hacia el desarrollo sustentable. México suscribe esta car-

ta en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sustentable celebrada en Johannesburgo
en 2002.
En perspectiva con todos estos acontecimientos y considerando la importancia de
la encrucijada histórica que vivimos, el rector de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, José Antonio Treviño, el secretariado
nacional de la Carta de la Tierra, el Comité
Norte de Cooperación con la UNESCO y otras
instituciones, hicieron suyo el compromiso
de dar vida a los principios y acciones convocados por Naciones Unidas para este
Decenio de la Educación para el Desarrollo
Sustentable.

us

�CONTEXTOS

CONTEXTOS

Desmodemidad y otras paradojas
SERGIO ZERMEÑO, La desmodern;dad mexicana y las alternativas a la violencia y a la
exclusión en nuestros días, Océano, México, 2005, 361 pp.

A decir del autor, México -al igual que el
resto de los países de América Latina-- trata
de construir una sociedad moderna por lo
menos desde hace dos siglos: aquella en la
que coexistan un proceso autosostenido de
industrialización y una organización democrática. Los esfuerzos han sido múltiples y
valiosos, pero han quedado en meras aproximaciones. Lo paradójico de la cuestión radica en que los infructuosos intentos, nos
han conducido a otro puerto, al de "la desmodernidad", fenómeno peculiar que se
agudiza en años recientes en que la modernización trasnacional que se vive desde
la década de los 80 ha producido una serie
de consecuencias poco deseables, a las que
les viene bien el sugerente prefijo. El último
de esos intentos ha producido el desmantelamiento de los actores modernos en favor
de un núcleo reducido de empresas trasnacionales, mientras la estrategia que privilegia la producción de mercancías, punto

116

nodal del proyecto, no incide en la mejoría
de la calidad de vida de las mayorías; ha
creado un país en el que crecen la marginación, la exclusión y las tendencias a la
derechización, toda vez que los grupos dominantes se esfuerzan por mantener a raya
las demandas de los excluidos.
"La economía abierta es el enemigo de
nuestro tiempo", es el título del segundo
apartado de la obra. En él el autor, hace un
cuidadoso, puntual y documentado análisis
de los renglones en los que reposa el modelo económico que se construye en la
trasnacionalización; del deplorable estado de
cosas en el campo; de las penurias de la
pequeña y mediana industria; del impacto,
repercusión y destino de las divisas petroleras y de las remesas en dólares de los
conacionales forzados a emigrar y de la estrategia de exportación que constituye el
motor del modelo de desarrollo implantado
sin que el resultado global obtenido aliente
el mínimo de optimismo. El panorama que
traza, muestra que la economía ha sido poco
competitiva en los mercados abiertos; ha
escindido la sociedad de arriba a abajo; es
deficitario, pues la apertura comercial ha
erosionado la densidad de agentes y grupos
empresariales, industriales y técnicos medios; y ha adelgazado las instituciones de
educación dedicadas a la generación de profesionales que pueden agregar valor a las
elementales mercancías que ofrecemos. En
suma, el modelo de desarrollo que se implanta "ha sacrificado la densidad y salud
social en aras de una dinámica que debía
haber generado una significativa riqueza
material" y la realidad es que esta se fuga y
la riqueza social se diluye.
Zermeño no se queda en el diagnóstico
pesimista y descorazonador producto de las

tentativas fracasadas y plantea sugerentes
alternativas a la exclusión y la violencia. Su
propuesta se mueve en dos planos: el meramente teórico-socíológico y el práctico en
el que se pasa revista a un buen número de
casos concretos en los que se aplican las
soluciones alternativas que él postula. La
reconstrucción de una sociedad derrotada,
anómica, excluyente y violenta --producto
neto de la desmodernidad- es focalizada por
el autor en el abandono de la idea de
"progreso (crecimiento. Productividad-competitividad)", para sustituirla por la de "equilibrio
(sedimentación-densificación y sustentabilidad). "Densificación" y "empoderamiento"
son los conceptos que utiliza como punto
de partida para generar una nueva forma de
cohesión que él denomina "asociativismo".
"Empoderar" hace referencia a una forma
de fortalecimiento social que es posible si
en un determinado territorio las personas
conocen, mediante un intercambio colectivo, sus problemas y pueden desarrollar en
torno a ellos una maestría progresiva. La
"densificación" supone, exige, levantar el
nivel de vida de individuos, familias y colectividades mediante mejor alimentación, educación, capacitación y una relación más
balanceada con el entorno natural. Empoderamiento y densificación connotan acciones orientadas a fundar y/o fortalecer grupos intermedios, en espacios (sociales)
intermedios, que sean manejables por la
gente común y que persigan su autonomía,
practiquen la democracia participativa y propicien la organización vecinal, todo lo cual
les permitirá alcanzar sus objetivos particulares y a la vez incidir en el objetivo ético de
mejoramiento de la calidad de vida.
Los apartados finales del texto los dedica el autor a analizar críticamente todos los

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

casos concretos de creación de espacios
intermedios a su alcance, tanto los que se
han producido en la Ciudad de México como
en el país y en el continente, detallando
cuidadosamente tanto los obstáculos y limitaciones como los logros alcanzados. El balance
es prometedor y permite dar sustento a los
anhelos de superar la "desmodemidad".
Juan Ángel Sánchez

Sabemos y no hacemos nada
RAouEL SoSA ELIZAGA (cooRo.), Sujetos, vícümas y territorios de la violencia en América
Latina, Universidad de la Ciudad de México, México, DF, 2004, 200 pp.
La violencia está presente en la vida cotidiana de todas las sociedades y en múltiples y variadas formas. No he dicho nada
nuevo. Lo nuevo es que este libro trata, a
partir de ocho colaboraciones provenientes
de distintas realidades de América Latina,
de acotar y explicar esa realidad, siempre
más compleja que las pocas o cortas frases
hechas que intentan establecer una solución

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17

1

ENERO-ABRIL 2005

absoluta y definitiva y que, por lo tanto, es
falsa. Dado que la violencia siempre ha sido
un recurso del poder, una y otro están siempre asociados en los hechos y en el análisis.
Esta idea, a su vez, permite desmitificar varias otras: que la democracia no presenta
elementos de violencia, que el poder puede
ejercerse sin ninguna expresión de violencia, que la violencia es independiente de
expresiones de poder como el racismo, la
homofobia y la exclusión de quienes son
percibidos como diferentes. La omnipresencia de la violencia en América Latina adquiere características propias de nuestro
entorno y eso es lo que pretenden mostrar
los diferentes autores que contribuyen a este

control (guerrillas en el sur, guerras civiles
en Centroamérica); cuerpos policiales sin

libro.
Dado que la violencia es un fenómeno
complejo, no caben las explicaciones simplistas o unicausales sobre su aparición y
expansión. Uno de los trabajos incluidos,
cuya autoría se debe a Kristina Pirker, profundiza sobre esta condición; su análisis evita
las categorías simples y trata de explicar
cómo la marginación y la exclusión --categorías sociales- devienen en comportamientos donde la subjetividad se transforma en
variable importante. Porque el odio --como
contraparte simétrica del amor- se desarrolla a partir de condiciones objetivas de vida
en muchos de los jóvenes de América Latina y se debe a que generalmente es el sector social más vulnerable a los cambios económicos y sociales. Las condiciones del entorno que permiten la aparición de espacios
de violencia específicos en América Latina
están a la vista de todos: creciente
pauperización de toda la población (salvo el
sector que siempre ha gozado de los beneficios económicos); uso de la violencia por
parte del aparato de Estado para retener el

José María Infante

preparación alguna que sólo saben golpear
o maltratar a quienes sienten como débiles;
comodidad de las clases burguesas que no
se cuestionan sobre los brutales métodos
policiales mientras se sienten seguras y protegidas; creciente poder de las bandas de
narcotraficantes que al margen de todo sistema legal resuelven todos sus conflictos por
medios violentos y las múltiples formas de
agresión cotidiana. Lo que no está a la vista
es la capacidad de los gobernantes y del
cuerpo social para poner en marcha medidas efectivas que ataquen el mal de raíz.

Una enciclopedia sobre bienestar social

M. ANO PAUL H. STUART,
Encyclopedia of Social Weffare Hístory in
North America. Sage Publications, lnc.
HERRICK, JOHN

Thousand Oaks, CA (USA), 2005, 534 pp.
Como resultado de un esfuerzo colaborativo
internacional, la Enciclopedia sobre la His-

117

�CONTEXTOS

toria del Bienestar Social en Norte América, es un excelente texto de referencia para
investigadores y estudiantes interesados en
la historia de las políticas de bienestar social en Canadá, Estados Unidos y México.
Fundamentalmente, su propósito es ofrecer
al lector de manera cronológica y amplia,
in_formación acerca de las diversas formas y
estrategias en las que los tres países han
abordado el tema de las políticas sociales.
Esta enciclopedia, la primera en su género, ofrece 180 registros temáticos desarrollados por 160 expertos en diferentes
áreas de las políticas de bienestar social en
Norte América. Temas tales como pobreza,
trabajo y empleo, educación, familia, género, discapacidad, salud, y desarrollo social y
económico, entre otros, son abordados y dis-

BREVIARIO

cutidos de tal manera que permiten al lector
establecer una estrategia comparativa acerca de dichos temas entre los tres países.
Un reto serio que los editores manejaron adecuadamente fue el de traducir y adaptar al inglés palabras o instituciones que
describen el desarrollo de las políticas sociales en Canadá y México, para lo cual señalaron con letra itálica las palabras en español y francés, agregando, entre paréntesis, la traducción respectiva al inglés. La
enciclopedia incluye tres apéndices. El primero consiste en una "Guía de Investigación" que proporciona información y localización de manuscritos, reportes no publicados, documentos gubernamentales, conferencias, libros y revistas especializadas. El
apéndice B contiene una cronología de even-

tos importantes relacionados con las políticas de bienestar social en los tres países, lo
que permite dar seguimiento histórico a
eventos específicos, o bien, comparar el origen y la evolución de diversas políticas en
dos o tres países en diferentes momentos
cronológicos. Finalmente, el apéndice C
presenta una valiosa lista de todo el material bibliográfico citado por cada uno de los
autores en sus respectivos textos.
Esta enciclopedia es una magnífica guía
como referencia de inicio para investigaciones sobre el desarrollo de la historia de políticas de bienestar social en Norte América,
y de estudios comparativos al respecto.

Guillermo A. Flores Briseño

TERRITORIO E IDENTIDAD

TERRITORY AND IDENTITY

Breve introducción a la geografia cultural

Briefintroduction to the cultural geography

Gilberto Giménez

Gilberto Giménez

El contacto interdisciplinario con la geografia cultural puede ser beneficioso para la antropología y la sociología. Se
concede un interés particular al concepto de territorio,
espacio apropiado y valorizado por un grupo social para
asegurar su reproducción y la satisfacción de sus necesidades vitales; concepto multiescalar que puede ser aprehendido en diferentes niveles de la escala geográfica. Los
geógrafos han elaborado también el concepto de paisaje
en estrecha relación con el de territorio, comprendido el
primero como símbolo metonimico y componente diferenciador de este último. La cultura constituye una dimensión fundamental del territorio, porque la apropiación del
espacio no tiene sólo un carácter instrumental sino también simbólico-expresivo. Así entendido, el territorio constituye el marco obligado de ciertos fenómenos sociales aquí
expuestos.

The interdisciplinary contact with the cultural geography
can be beneficia! for Anthropology and Sociology. Particular interest is granted to the territory concept, understood as the appropriate space valorised by a social group
to assure its reproduction and the satisfaction of its vital
necessities. This is a multi-scale conception that can be
apprehended at different levels of the geographical scale.
The geographers have also elaborated the landscape concept in a narrow relationship with th:n of territory, understood the former as a metonytnic symbol and differentiating component of the later. The culture constitutes a
fundamental dimension of the territory since the appropriation of the space &lt;loes not only have an instrumental
character but also a symbolic-expressive one. Understood
in this manner, the territory constitutes the obligated framework for certain social phenomena here presented.

Palabras clave: cultura, territorio, región, identidad, per-

Key words: culture, territory, region, identity, ownership.

tenencia.

1.18

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

EL ESPACIO Y LA VIDA

THE SPACE AND THE LIFE

Jerarquía,familia y parentesco en la India rural

Hierarchy,family and relationship in the rural India

Luis L. Esparza Serra

Luís L. Esparza Serra

Las relaciones entre orden social y estructura espacial prevalecientes en la India rural son examinadas a la luz del
concepto de "espacio vivido". La "inmersión cultural" en
una aldea de la India central permitió explorar el aspecto
simbólico del patrón de residencia resultante de relaciones sociales jerárquicas, así como los significados que para
sus habitantes tienen los limites y fronteras territoriales
definidos por el sistema de parentesco, hacia dentro y fuera de la aldea. El espacio aldeano y regional es vivido por
sus habitantes como un espacio familiar de fronteras y limites flexibles, en el que la identidad, múltiple y relacional,
está sujeta a negociación.

The relationships between social order and prevalent space
structure in the rural India are examined under the light
ofthe "space lived" concept. The "cultural immersion" in
a village of the central India allowed to explore the patterns of residence resulting from hierarchical social relationships, as well as the meanings that the limits and territorial boundaries defined by the relation having by their
inhabitants, either into the village or outgoing the village.
The village and regional space is lived by their inhabitants
as a family space with borderlines and flexible limits, where
the multiple and relational identity is subject to negotiation.

Palabras clave: espacio vivido, espacio familiar, parentesco, jerarquía social, identidad.

Key words: lived space, family space, relationship, social

TRAYECTORIAS

AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 200~

hierarchy, identity.

119

�BREVIARIO
BREVIARIO

VIVIENDA, FAMILIA, IDENTIDAD
La vivienda como prowngacüm de las relaciones humanas

HOUSING, FAMILY, IDENTITY
Toe housing like conánuation of the human relationships

LA DIVERSIDAD POSIBLE
Jnterculturalidad en el Chile actual

THE POSSIBLE DIVERSITY
lnter-culturality in the current Chile

Alejandro García García

Alejandro García García

Miguel Alvarado Borgoño

Miguel Alvarado Borgoño

El artículo intenta identificar las formas de relación entre
el proceso autoconstructivo y la dinámica familiar generada por este motivo en tres colonias de escasos recursos de
la zona metropolitana de Monterrey. Se abordan entre otros
asuntos relevantes las formas de respuesta colectiva a los
problemas económicos implicados en la construcción; se
reconoce el aprovechamiento de las capacidades y necesidades específicas de los sujetos a partir de la interacción
intensiva aplicada en el esfuerzo por construir su casa y,
finalmente, el esfuerzo por identificar los procesos de rememoración de las dinámicas de trabajo familiar. La vivienda es concebida como el espacio en donde están la
historia, el presente y las expectativas sobre el futuro plasmadas materialmente.

In three colonies of scarce resources of the metropolitan
area of Monterrey, the article intents to identify the relationship forms between the self-building process and the
respective generated farnily dynamics. Among other relevant issues, forms of collective response to the economic
problems implied in the construction process are approached. It is recognized the use of the capabilities and
specific requirements of the people, derived from the intensive interaction applied in the effort to build their house,
and the effort to identify the processes of remembrance
from the farnily work dynarnics. Housing is conceived as
the space where the history, the present, and the expectations on the future are expressed physically.

En este texto se reflexiona a nivel general sobre la conformación del actual conflicto étnico en Chile, tanto en lo
que respecta a sus posibles formas de aproximación teórica, como en relación a sus fuentes históricas, enfocándolo
como un problema de carácter fundamentalmente de relaciones interculturales complejas. Si bien el Estado-nación implica una ruptura con el mundo indígena, este debe
crear un modo de visualizar la diversidad, que incide tanto
en lo político como en los planes y programas educativos.
Hoy la diversidad chilena sigue enfrentando la necesidad
de dar cuenta del otro, pero ahora en un contexto donde el
actor indígena presiona fuertemente a la sociedad, mientras las diversidades socioculturales son aún más complejas, múltiples, activas y demandantes.

At the overall level, this document meditates on the conformation of the current ethnic conflict in Chile, concerning to their possible forms of theoretical approach, and in
relation to their Jústorical sources, focusing on it fundamentally as a problem of complex intercultural relationships. Although the State-Nation implies a rupture with
the indigenous world, this should create a way of visualizing the diversity that impacts in the political arena as in
plans and educational programs. Today the Chilean human diversity continues facing the necessity of taking care
from each other, but now, in a context where the indigenous actor exerts a strong pressure upon society, while
the sociocultural diversities are even more complex, diversi.fied, active and demanding.

Palabras clave: autoconstrucción, identidad, vivienda, familia, red social.

Key words: self-building, identity, housing, farnily, social
network.

Palabras clave: interculturalidad, identidad, integración,
diversidad, etnicidad.

Key words: inter-culturality, identity, integration, diversity, ethnicity.

PENSAR EL PAISAJE
Expwrarulo un concepto geográfico

TOTHINK THE LANDSCAPE:
Expwring a geographical concept

SONARON SIETE BALAZOS
Narcocorrido: objetivación y anclaje

SEVEN SHOTS SOUNDED.
"Narcocorrido": Objetivating and anchorage

Camilo Contreras Delgado

Camilo Contreras Delgado

Eric F. Lara Salazar

Eric F. Lara Salazar

En la geografia humana de hoy encontramos un intenso
debate alrededor del concepto paisaje. Aunque el
determinismo geográfico de principios del siglo XX cada
vez es más una anécdota, no queda tan lejos el objetivismo
de mediados del mismo siglo. Por fortuna, la geografia
humana se nutre con mayor frecuencia de los avances de
la teoría social, donde encontramos una renovada discusión propuesta por la "nueva geografia cultural", una mayor atención a temas no tradicionales de la geografia como
las "representaciones", así como reflexiones en el marco
del "cultural turn". En este trabajo se revisa la trayectoria
del concepto paisaje en la geografia, así como los retos
teóricos y metodológicos que se imponen a raíz de las discusiones contemporáneas.

In today's human geography we find an intense debate
around the landscape concept. Although the geographical determinism permeaáng at the beginning of the XX
Century is more frequently considered as an anecdote, the
objectivism present in the 1950's is not too far yet. Fortunately, the human geography is more frequently nurtured
from the advances of the social theory where we find a
renovated discussion proposed by the "new cultural geography", and a bigger attention to non traditional topics of
the geography such "representations", and reflections
made on the frarnework of the so-called "cultural turn".
In this document the trajectory of the concept landscape
as a geographical concept is revised, as well as the theoretical and methodological challenges that are imposed
soon after the contemporary discussions.

El texto examina y revela la forma en que se producen los
fenómenos de objetivación y anclaje como categorías de
análisis y elementos fundamentales a partir de la teoría de
las representaciones sociales de Serge Moscovici. Para ello
se toma como modelo la lírica de "Contrabando y traición", narcocorrido que funda la tradición de un género
musical cuyo debate alcanzó las altas esferas del gobierno
mexicano a propósito de la prolúbición de esta manifestación en las estaciones de radio mexicanas legalmente establecidas en algunas regiones del país reconocidas por la
perniciosa injerencia del narcotráfico.

The text examines and reveals the form that the objetivaáng
and anchorage phenomena are generated as categories of
analysis and fundamental elements of the theory of social
representations after Serge Moscovici. For this, the lyrical
model of "smuggling and betrayal" is taken as
"narcocorrido" rooted in the tradition of a musical style
and whose debate reached the high spheres of the Mexican government regarding the prohibition of its public
execution in Mexican radio stations established in sorne
regions ofthe country recognized by the pernicious intrusion of the illegal drug traffic.

Palabras Clave: narcocorrido, corrido, objetivación, anclaje, representaciones sociales.

Key words: "narcocorrido", Mexican hallad, objetivaáng,
anchorage, social representations.

Palabras clave: paisaje, geografia cultural, paisaje urbano,
paisaje cultural.

120

Key words: landscape, cultural geography, urban landscape, cultural landscape.

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17
I

IE N ~ IL 2005

I

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17

ENERO-ABRIL 2005

121

�LAS VOCES DEL TRAYECTO

GILBERTO GIMÉNEZ
Académico e investigador mexicano, doctor
en sociología y profesor de postgrado en las
facultades de Ciencias Políticas y Sociales y
de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es investigador adscrito al Instituto de" Investigaciones
~iales de la UNAM, miembro del Consejo
Académico del área de las ciencias sociales
de la UNAM e integrante del Sistema Nacional de Investigadores del C0NACYT. Sus
investigaciones se relacíonan principalmente con el análisis de la cultura. También ha
publicado una serie de trabajos sobre problemas epistemológicos de las ciencias sociales,
entre ellos Teoría y análisis de la cultura.
gilberto@servidor.unam.mx
LUIS L ESPARZA SERRA
Académico e investigador mexicano, doctor
en geografía y profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional
Autónoma de México. Se desempeña además como profesor-investigador del Centro
de Estudios Rurales de El Colegio de Michoacán, A.C. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT desde
1990. Sus últimos artículos: "Food Supply
and the Global Food Market'' y "Proyección
de la Geografía Humana en México. Perspectivas a la luz de la creación del Centro
de Estudios de Geografía Humana en El Colegio de Michoacán, A. C."
luigikisan@yahoo.com
AWANDRO GARCÍA GARCÍA
Antropólogo y académico mexicano, miem-

bro del Instituto de Investigaciones de la
Facultad de Arquitectura de la Universidad
Autónoma de Nuevo León y coordinador de
la orientación en asuntos urbanos del doctorado en filosofía de esa facultad. Es doctor
en antropología social e integrante del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT. Entre sus publicaciones se encuentran
el libro La casa campesina y el lugar de Jo
sagrado, y el artículo "La cocina rural, sus
transformaciones y sus repercusiones en la
calidad de vida".
alegarcial2@hotrnail.com

CAMILO CONTRERAS DELGADO
Investigador mexicano,_doctorado en ciencias sociales por El Colegio de la Frontera
Norte. Pertenece al Sistema Nacional de
Investigadores. Sus investigaciones se desarrollan en el ámbito de la geografía cultural y regional. Entre sus publicaciones se
cuentan los libros Espacio y sociedad. Reestructuración espacial de un antiguo enclave minero (2002) y Procesos y Espacios
Mineros (2004). Su labor docente se especializa en las áreas de metodología de las
ciencias sociales y de espacio y sociedad.
camilo@colef.mx
MIGUEL ALVARADO BORGOÑO
Antropólogo social y sociólogo chileno, doctor en ciencias humanas. Académico de la
Facultad de Humanidades de la Universidad de Playa Ancha, Chile. Entre sus libros
publicados se encuentran El espejo rápido:
notas sobre analogía estéüca e intercultura/idad y El sueño de la comunicación.

Aportes sobre narración y diversidad.
alvarado@upa.cl

ERIC F. LARA SALAZAR
Profesor de cátedra del Instituto Tecnológico
y de Estudios Superiores de Monterrey.
Maestro en psicología social. Entre sus últimas publicaciones se encuentran "Salieron
de San Isidro... el corrido, el narcocorrido y
tres de sus categorías de análisis: el hombre, la mujer y el soplón. Un acercamiento
desde el análisis etnográfico" y "Teoría de
las representaciones sociales: sobre la lírica
de los narcocorridos".
elara@itesm.mx
ESTHELA GUTIÉRREZ GARZA
Socióloga académica e investigadora mexicana, doctora en economía política por la
Universidad de París VIII. Por más de dos
décadas se ha desempeñado como catedrática en numerosas casas de altos estudios
en México. Autora de una extensa obra ensayística aparecida en publicaciones especializadas en Europa y América Latina. Coordinadora de proyectos editoriales en el ámbito de las ciencias sociales que han puesto
en circulación, con la participación de renombrados pensadores, colecciones como
Testimonios de la Crisis y El Debate Nacional. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores, es directora de la revista Trayectorias y directora interina del Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
egutierr@ccr.dsi.uanl.mx

El epitafio en memoria de Alberto Durero escrito sobre su tumba reza: «Todo lo que en él había de mortal
está enterrado bajo este túmulo». Afuera, inapresable, lo inmortal: la magia de su línea, el milagro de sus
tintas, el prodigioso encaje a punta de buril, xilografías insuperables que hicieron de este artista una de
las másfinas y renovadoras expresiones del Renacimiento. Insepulto, vita~ Durero perdura como lo retratara
Erasmo de Rotterdam: en la representación de lo irrepresentable, en la emoción del trazo, en el espíritu.
Trayectorias comparte aquellas gráficas creadas hace más de cinco siglos. Todo lo que en ellas hay de

inmortal ilumina estas páginas.
*El material ha sido digitalizado de los grabados de la carpeta "Durero vida de la virgeo" editada por el Patronato de la Biblioteca
Nacional, 1943, facilitado por la Sra. Eugenia Quintanilla.

122

- VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005
TRAYECTORIAS I1ANO

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 ¡ ENERO-ABRIL 2005

123

�LINEAMIENTOS DE COLABORACIÓN

1. CONTENIDO

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEÓN

En concordancia con sus objetivos, la revista Trayectorias abrirá espacio preferentemente a: 1) Reflexiones de alto rigor, desde la perspectiva de las ciencias sociales, en torno a los caminos que se
transitan en esta etapa de cambio social; 2) contribuciones que faciliten o conduzcan a una interrelación
efectiva con la sociedad y sus instituciones, principales destinatarios de la producción del conocimiento de las universidades, y 3) estudios de excelencia académica que activen el debate, la investigación
y el intercambio, con el fin de abrir nuevas perspectivas en el terreno de las teorías sociales y políticas
contemporáneas.
2. REDACCIÓN

Biblioteca
Universitaria
Raúl Rangel
Frías
Hemeroteca

Circulación
Documentación
Fondos especializados
Centro de consulta INEGI
Consulta electrónica
Renta de equipo
electrónico
Libro alquilado
Exposiciones

Con respeto invariable al estilo de cada escritor, sugerimos: 1) El empleo de construcciones sintácticas
sencillas, párrafos preferentemente breves y una coherente articulación entre profundidad teórica,
rigor científico y claridad expositiva; 2) el empleo de títulos breves, originales y sugestivos, reforzados
por un bajante o subtítulo que amplíe y precise el tema, asunto o problema de que se trate.
3. ESTRUCTURA

1) Los trabajos deberán ser inéditos y los autores conservarán el derecho de autor; 2) los escritos
deberán estar precedidos por un abstract de 10 líneas, en español e inglés; 3) se incluirán de 3 a 5
palabras clave; 4) se respetará invariablemente la estructura clásica del ensayo, con fundamentación
introductoria, desarrollo y reflexiones conclusivas; 5) los diferentes epígrafes o apartados serán adecuadamente marcados mediante subtítulos; 6) se recomienda el empleo del sistema decimal; 7) las
citas textuales se consignarán entre comillas, no mediante cursivas; cuando se trate de citas breves,
se mantendrán dentro del párrafo en que se produzca la referencia; si la cita rebasa las 4 líneas, se
colocará a bando, con márgenes más amplios, a un espacio y sin entrecomillado.
4. FORMATO

1l Los trabajos deberán presentarse en formato Word; 2) la bibliografía será consignada al final del
texto en sistema Harvard, organizando cronológicamente las obras de un mismo autor; 3) las referencias bibliográficas dentro del texto se harán de acuerdo al mismo sistema, por lo cual no se consignarán a pie de página.
5 . EXTENSIÓN

l) Sólo se aceptarán trabajos con un mínimo de 25 mil caracteres y un máximo de 35 mil (de acuerdo
al contador de palabras contenido en la barra de herramientas de Word, considerando caracteres con
espacios), en fuente Times New Roman de 12 puntos a doble espacio, tamaño carta. Los diagramas
y cuadros se entregarán por separado.
6. DICTAMEN

Alfonso Reyes 4000 Norte,
Monterrey, Nuevo León
Tel. (81) 8329 4090,
Ext. 6524 y 6509
Fax (81) 8329 4065
http: / /www.bmu.uanl.mx

1l Todos los trabajos serán sometidos a dictamen; 2) el dictamen se emitirá mediante el procedimiento conocido como Par de Ciegos, según el cual se fallará sobre cada texto sin conocer el nombre de los
autores y a su vez éstos no tendrán información sobre qué especialista emite el dictamen, cualquiera
que fuere el fallo; 3) la directora de la revista comunicará al autor los resultados del dictamen en
cualquiera de los términos siguientes: se publica, no se publica o se publica con las recomendaciones
o modificaciones que se consideraron pertinentes.
7. REMISIÓN DE TRABAJOS

1) Las colaboraciones se remitirán a la directora o editora de la revista; 2) los trabajos deberán enviarse
por correo electrónico, o bien impresos (y grabados en diskette) por mensajeria, servicio postal o
entregarse personalmente en las oficinas de la revista; 3) no se devuelven originales no solicitados; 4)
la revista se reserva el derecho de reimpresión de los textos aceptados; 5) cada trabajo deberá
acompañarse de una reseña académico-biográfica del autor, así como dirección postal, correo electrónico, teléfonos y fax.

124

TRAYECTORIAS AÑO VU, NO. 17
I

1ENERO-ABRIL 2005

�Suscripción: 1 año (3 números)
(Pesos, M.N.)

PROGRAMA

ESTANCIASoelNVESTIGACIÓN

Con el fin de promover la investigación y la
camtO DE COOl'ER.',OÓll llfGIOHAl
PARA LA EDUC,t,OÓN DEAl&gt;Ull'OS
EN Ni8K.A lA11H4 Y El CARIBE

difusión del conocimiento en el campo de la
Educación de Jóvenes y Adultos (EDJAJ, el

11
•

•

1. Orden de pago o depósito a nombre de Banco Mercantil del
Norte (BANORTE), sucursal Ciudad Universitaria (0480), San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, para abono en la cuenta del
Instituto de Investigaciones Sociales de la UANL: 480-00038-2.

gación.
El programa apoyará a investigadores de
cualquier país de América Latina y el Caribe
por un periodo de hasta seis meses de

Michoacán,

las
México,

instalaciones
en
para

del

Pátzcuaro,
realizar

FORMA DE SUSCRIPCIÓN

Institución: -----=----='-----------

participar en su programa Estancias de Investi-

ubicadas

de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Nombre:-- -- - - - - ' - - - ' - - - - - - - - - -

Procedimiento:

convoca a los investigadores de la Región a

en

Revista de Ciencias Sociales

En el extranjero:

de Adultos en América Latina y el Caribe (CREFAL)

estancia

$210.00
$250.00
$60.00

América del Norte y el Caribe: USD$51.00
Europa y Sudamérica:
USD$70.00
Resto del mundo:
USD$89.00

Centro de Cooperación Regional para la Educación

CREFAL,

Trayectorias

En México:
Suscripción individual:
Suscripción institucional:
Números sueltos:

o

concluir trabajos de investigación en los

Dirección:-----+ - - - - - - - - - - -

Ciudad: _ _..:__ _ _ _ _ Estado: _ _ _ _ _ _ __

2. Enviar junto a esta forma de suscripción una fotocopia de la ficha de depósito a la siguiente dirección: Revista Trayectorias / Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel Frías• / Alfonso Reyes 4000 /
Monterrey, N. L, México 64440.

Teléfono: _ _ _ _ _ _ _ Fax: _ _ _ _ _ _ _ __

También enviarlas por fax al

E-mail: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

(5281) 83 29 42 37

País: _ _ _ _ _ _ _ _ _ Código Postal: _ __ __ _

siguientes temas:

Pasado, presente y futuro de la Educación de
Jóvenes y Adultos (EDJA) • Alfabetización y

-.,, Trayectorias

educación básica • Aspectos psicopedagógicos,
didáctica y diseño curricular en EDJA • Formación de formadores • Educación y desarrollo •

El Consejo Editorial de la revista Trayectorias invita a la comunidad acadénúca,
investigadores y expertos, a participar en sus páginas con los temas siguientes:

Educación y migración • Democracia, ciudadanía, derechos humanos, educación para la paz y
educación intercultural • Comunicación y tecnología educativas •

Políticas educativas y

gestión • Sistematización de experiencias educativas innovadoras • Calidad y evaluación en
EDJA • Educación de grupos con necesidades especiales

El apoyo otorgado consiste en: hospedaje y alimentación, un lugar de trabajo apropiado y todas las facilidades para el
uso de las instalaciones académicas de la institución (equipo de cómputo, biblioteca especializada, sala de conferencias
y acceso a Internet, así como posibilidades de publicación en la Colección Estancias de Investigación o en alguna de
sus revistas) . Otros tipos de gasto deberán ser cubiertos por el investigador o su institución de adscripción, incluyendo
su traslado, aunque el CREFAL se reserva la posibilidad de apoyar este último rubro si lo considera conveniente.

Dirigir su correspondencia sobre
este programa a:
Programa CREFAL Estancias
Investigación, Dirección de
Investigación y Evaluación.
OREFAL, Av. Lázaro Cárdenas
s/n, Co._ Revolución, Pátzcuaro,
Míchoacán,
México. C. P. 61609

126

Correo electrónico: investlgacion@crefal.edu.mx
Tel. (4341 342-81-28; (4341 342-81-79; (4341 342 81 64 /
Fax: (4341342-81-65.
Clave internacional: 52 + números indicados.
Nacional: 01 + números indicados.
Para mayor información sobre esta convocatoria consultar la página:
http://tariacuri.crefal.edu.mx/crefal/investlgacion/estancias.htm

I

Fundamentos ideológicos de las políticas de cambio social
Nuevas técnicas en agricultura y desarrollo social
Violencia, narcotráfico y seguridad nacional
Instituciones y política social
Hablas y lenguas de México
Violencia intrafamiliar
Tecnología y sociedad

Los trabajos deberán enviarse a Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales.
Universidad Autónoma de Nuevo León. Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel
Frias", Piso 5, Av. Alfonso Reyes 4000. Monterrey, N. L., México, 64440, o a
trayectorias@r.uanl.mx

TRAYECTORIAS AÑO VII, NO.17 ENERO-ABRIL 2005
1

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

127

�-&amp;-t Trayectorias ...

Números anteriores

DIECISEIS

QUINCE

SSJ.ER: MUJERY
Mujer y política. Pasión y razón
Por José María Infante
Mujer, tiempo y espacio. Tres décadas de movilizaciones femeninas y feministas en América Latina
Las autoras ofrecen una fundada evaluación de los avances,
l.o~ límites y los futuros retos de la acción colectiva de las
mujeres.
Por Bérengere Marques-Pereira y Florence Raes
Las mujeres en la política.
Estrategias institucionales y sus lógicas
En América Latina se han implementado diferentes medidas
institucionales tendúntes a diseñar sistemas democráticos más
equitativos en términos de género.
Por Nélida Archenti y Aluminé Moreno
Género y poder. La participación de las mujeres
en las élites políticas y económicas
De cómo la presencia activa de las mujeres se ha hecho
evidente en todos los ámbitos y se extiende a las posiciones de
liderazgo dentro y fuera del país.
Por Gina Zabludovs

- '""""-~,B:ABG.Etro~LA&lt;;JBES CARAS DE LA MONEDA
Crisis, peronismo y desocupados
Pierre Salama
El péndulo argentino. Del desastre social a la recuperación
económica
El reconocido autor e investigador francés dilucida las
circunstancias en que se produjo la extraordinaria crisis
económica de la Argentina de los afws recientes y su posterior
proceso de recuperación.
Pierre Salama
Las vías truncas. Dimensiones y tensiones
del conflicto de desocupados en Argentina
Una aproximación a las dimensiones de la experiencia de !.os
llamados piquet,eros y las tensiones y marcos comunes en la
organización y movilización de desocupados.
Maristella Svampa y Sebastián Pereyra
Peronismo: evolución e identidad. Continuidades y
rupturas en el imaginario político de tres generaciones
Análisis de la evolución del imaginario político de tres
generaciones de peronistas, definidas en función de sus
experiencias políticas.
Ania Tizziani

Intelectuales y política en América Latina. Breve
aproximación a una ambivalencia fundamental

El problema de gobernar. Hacia un nuevo diseño
de gobemabilidad glocal postnacional
El autor analiza las exigencias del estado de derecho,
el fortalecimiento de la sociedad civil y el desarroll.o
de la capacidad de gobernabilidad como apremios

Los intelectuales hicieron un aporte sustancial a la creación
de las identidades colectivas y, a menudo, supieron brindor
una visión veraz y desapasionada de sociedades signadas
por el atraso.

Presidente:
Francisco Aldecoa Luzárraga
Director:
Ramón Ramos Torre
Consejo de Redacción:
Xíctor Abreu Fernández, Rafael Bañón Martínez, Inés Campillo Sierra,
Cecilia Castaño Collado, M.• Isabel Castaño García, Juan José Castillo Alonso,
María Cátedra Tomás, Eduardo Crespo Suárez, Rafael Cruz Martínez María González Encinar
Jesús Leal Maldonado, Lorenzo Navarrete Moreno, Lau~o Pérez Latorre,
'
Fernando Valdés da! Ré
Secretaria:
Carmen Pérez Hernando

CONTENIDO Vol. 41 Núm. 3 (2004)
Carlos M. Vtlas
Imperialismo, globalización, imperio: las tensiones
contemporáneas entre la territorialidad del Estado
y la desterritorialización del capital

Vicen~ Navarro
Los costes de olvidarse de ciertas categorías
analíticas para entender nuestras realidades

Juau Manuel lranzo
El «Imperio» como fantasía y deseo
de las globalizaciones

Bjiirn Bammar
Transformación y naturaleza de los entes
políticos en nuevos órdenes mundiales

Marta Rodrigue-L Fou.z

de todo buen gobierno.

Las voces del Imperio. Sobre la semántica
de la justicia y del derecho a la guerra

José G. Vargas

Por H. C. F. Mansilla

Revista cuatrimestral de Ciencias Sociales
Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Universidad Complutense

VARIOS

B O
Adiós Carandiru. Ensayo sobre crítica, reglas
y orden social
A través de un texto filmico como Carandiru, el autor nos
convoca a observar y comprender asuntos visualizados en
las sociabilidades actuales.
Por Carlos A. Gadea
El cluster de Guadalajara. La nueva
geografía transnacional de la industria electrónica
El autor revela cómo el agrupamiento industrial característico
de !.os países centrales, se inserta y se expresa en forma de model.o
híbrido en !.os países llamados periféricos.
Por Marco A. Merchand

MEMORIAYlVA
El quehacer cotidiano por un mundo
diferente
Catherine Clément, las luchas intelectuales
y no intelectuales
Entrevistada por José María Infante

128

Movilidad laboral y género. Apuntes sobre el fenómeno
en la zona metropolitana de Monterrey

El autor comparte sus conclusiones en torno a algunos efectos
de la reestructuración económica en el devenir laboral de los
profesionistas en activo
en el gran perímetro conurbado
de Monterrey.
Mario Alberto Jurado

Contra todo pronóstico, el marxismo
no ha muerto. Mas podrá mantenerse vivo a condición de que
se renueve.
Michel Lowy,entrevistado
por Esthela Gutiérrez Garza

TRAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 1ENERO-ABRIL 2005

José Luis Piñeyro
¿Imperio o imperialismo en el nexo
México-Estados Unidos?
Heidrun Friese

Antonio Medeiros
Rastros de Celtas y Lusitanos, creencias
etnogenealógicas, consumos e identidades
en Portugal y Galicia

la otredad de Europa

Peter Wagner
Europa y el pensamiento polúico del imperio.
Hacia una critica del modernismo imperial

Andrea P. Szulc
«Mapuche se es también en la waria (ciudad)».
Disputas en torno a lo rural, lo urbano
y lo indígena en la Argentina

SUSCRIPCIONES
ESPAÑA Y UNIÓN EUROPEA
Suscripción individual: 27 €
Suscripción institucional: 33 €
Número suelto:
15 €

TRAYECTORIAS j AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

RESTO DEL MUNOO
Suscripción individual: 40 €
Suscripción institucional: 50 €
Número suelto:
20 €

129

�REVISTA

C

Desarrollo Económico

008

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INTERNACIONALS

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SOCIAL PmSPECTIVES

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MIGRACIONES Y RELACIONES INTERNACIONALES

Revista de Ciencias Sociales

PERSPECIIVASSOCIALES

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Vol 6, No1. 1 y 2

~ s p m g - t c , 2004

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1.o1~r~=:~•M&amp;lfCO

COMITÉ EofTOAW.: JuanCarlos Torre (Directo,), Carlos Acuña, LllisBeccaria,
Mario Damill, Juan Carlos Korol, Edith Obschatko, Femando Porta, Juan
Carlos Portantiero, Getulio E. Steinbach (Secretario de Redacción)

Revista
Internacional
del Trabajo

ISSN 0046,.001X

Vol. 44

Enero-marzo de 2005

N" t 76

EouARDO MiGuEZ: 'El fracaso argentino". Interpretando la evolución económica en el •oorto siglo xx•.
GERMAN LODOlA: Protesta popular y redes dientelares en la Argentina: El
reparto federal del Plan Trabajar (1996-2001).
MARTIN CAMPOS El cierre de la Caja de Conversión en 1929. Una decisión
de política eoonómica.
Rov HOM Del oomercio a la tierra y más allá: los negocios de Juan José
y Nicolás de Anchorena (1810-1856).

Vol. 123 (2004), núm. 4
El derecho del trabajo ante los nuevos
modos de organización de la empresa

M.-LMORJN
La economía de la paz. Perspectivas
económicas y laborales de Palestina

tNMOVACIONIS Cf LA fRACIICA -NADS INNO'#AltOHl
A.~~ro-oGN&gt;wW'l:)MN&lt;Ettw~torrutl.119

..,......,1111CW

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Cut~~~=:~~~~AIDS

~~=;:,,..~::-;..~:=

A9sarGtr.Sooal's.w:i.tfMdsd(rl:~~d

~~c;mongPl,,ll;ldo,:~~Ola ~M~

DEBATES
¿Acaso el dólar está muriendo? Una discusión acerca del nuevo Bretton
Woods.
JAVIERÑNKMAN: La resurrección de Bretton-Woods. Introducción al debate.
M1CHAEL P. Doolev, DAVID i'ou&lt;ERT&amp;lANDAu v f'ETcRGARBER El sistema
de Bretton Woods resucitado.
BARRY ElcHENGREEN Desequilibrios globales y las lecciones de Bretton
Woods.

www.ilo.org/revue

P.EGGER
Superar el conservadurismo macroeconómico
para impulsar el crecimiento y el empleo y
reducir la pobreza

l. ISLAM
Desempleo, calidad del empleo y probreza.
Estudio sobre Bulgaria
AKOLEV

CRITICA DE LIBROS - INDICE DEL VOI.UMEN 44, N' 173 A 176.

_,_---~--{Canmlge-

F « W f \ M e i 6 o o 1 C &gt; S C : v h ~ ~ ~ I ~ WCl'nEif'I

~Econ6mlcoeisoizada.a,nrd'516nderesúnenas,enlas-sigtjentes~
eun-ent eontents (Sociaf Sdeno8 Cbtion lndex. lnstilute t o , ~ lrllomlaoon); JoomaJ ot

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~QQCfWll~.,~::..'¡:-o~~cucatl!NO

(liAPl, l.Jnhoemdaddecallomia. losAngefes). Tantién en otras edcionesdeariclerpedMlco y
en YOlwnenes es¡,eciales nac:ionate,s e ~ . asf oomo en (Idees en vetslOl'I electrónica.

DESARRO!.LO ECONOMICO - Revfs/a de aendas Sociales es una publicación
tnmestral edota&lt;la po&lt; et Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES). SUscrip.
ci6n anual: R. Argentina, $ 60,00; Países limítrofes, U$$ 68; Resto de Améri&lt;:a, U$$
74: Europa, U$S 76: Asia, Amca y Oceanía, U$S 80. Ejemplar simple: U$S 15
(recargos segím destino y por envíos vía aérea). Más información en:
desarroHo@ides.org.ar, o disponibfe en el WEB SfTE www.ldes.org.ar. Pedidos,

correspondencia, etcétera, a:
·■-......

~

REVISTA DE

El Colegio
~ de San Luis

-

.\Cll5lt&lt;AlU.\lbaZ•

Suscripción anual (2005):

&amp;l. impresa y acceso á la ecidión electrónica:
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AilO V, t&lt;úMF.RO 15

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SEP'llfMBR&amp;-OICIEMBRE 00 2003

La idealidad ltai&lt;1 u cormponde ......,;-,i,
a la mYiadicaci6o ~u. Erp,uíona idelbtariu
dt los tmet J ubu ca la l!wlm mamuu
La Cot!a(ta lldlg&lt;U .. Sula MaÑ Acaptlco,
su Lai! roto,!. Uu llípótml tOl&gt;rc el temtorio pulC
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Universitaria Ha·¡ Hange/ Frias, 510 Piso, avenida Alfonso Reyes 4000
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TRAYECTORIAS

AÑO VII, !!_0. 17 ~RO-ABRIL 2~5

!_RAYECTORIAS I AÑO VII, NO. 17 ENERO-ABRIL 2005

ARMAS Y LETRAS
REvlsrA

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Uníversiraria Ha ·¡Hangel Frias, avenida Alfonso Reyes 4000 None,
Monrerrey, N.L., MExico. Te/Éfono: 83 29 4111 y fax 83 29 4095

131.

�Publicación trimestral del Instituto de Investigaciones Económi&lt;as
Universidad Nacional Autónoma de México

Des[rrOllo
REVISTA LATINOAMERICANA DE ECONOMIA

Vol. 36, núm. 140, enero-marzo, 2005
ÍNDICE
EDITORIAL
ARTÍCULOS
Las rmites de la inversión eictranjera directa (1ED) como fuente de
ideas para el aec:il))iento de.las economás en desarrollo
CÉDRIC DURAHO

FPreign Capital and Labor ProductiVity Growth in chile: An
Empirical Anlysis
MlGUEL D. RAMIRU

COMENTARIOSYDEBATES
Oscilaciones en la economía globaJ, rigidez en los países emergentes: la
experiencia de la convertibilidaden Argentina
BAMIRO XAVIEP. VERA-FWIXÁ
TESTIMONIOS
PoulM.Sweezy.Ungranmapcísta-lnmemoriamARTURO BONIUA SÁNCHEZ
REVISTA DE REVISTAS

Tipificadón de los sistemas productivos agropecuarias en el área de
riego deSantiago del Estero.Argentina
MARTA CORONEL DE RENOLFI
Y SIGFRE.DO FAANCISCO ORTUÑOPÉREZ
Construcción de una matriz regional de ihsumo-producto
NOÉ ARÓN FUENTES
Obstáculos al desarrollo de encadenamientos producWos en

América Latina: el caso de los muebles de madera en Argentina
MARTA BEKERMAN. SANTIAGO RODRÍGUEZ Y PABLO SIRÚN
La localización y la inten:elación de la industria en regiones en
desarrollo. El caso de Ciudad del Carmen, Campeche
JORGE A. DURÁN E. Y MARIO M. CARRIUD H.
Factores de competitividad enla producción y exportación de
hortaJizas:elcasodelvalledeMexicalí, B.C., México
8ELEM AVENDAÑO RUIZ
Y RITA SCHWENTESJUS RINDERMANN

UNIVERSIDAD NACIONAL
AIJTÓNOMA DE MÉXICO

RESEÑAS
Environmental Polides (or fwiaJ/wral Pollution Contra/, de J.S. Shortle y
D. Abler (editores)
ROSARIO PÉREZ ESPEJO
Trade Seaets: lnte/lectool Piracy and the Origins of American Industrial
Power, deDoronS. Ben-Atar
ROBERTO GUEAAA MIWGAN

Flexibles y disciplinados. los trabajadores brasileños (rente a la
reestrucWración productiva, de Noeta lnvemizzi
ÁNGEL WIS ROCHA ACEVES
ACTMDADES EN EL IIEc
NORMAS PARA lA RECEPCIÓN DE ORIGINALES

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Director del IIEC:

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TRAYECTORIAS AÑO VII, NO. 17 ENER(}ABRIL 2005
'
1
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Autónoma de Nuevo León, número 17, terminó de imprimirse en
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consta de 1,000 ejemplares.

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Trayectorias
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TRAYECTORIAS, REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD

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Citas Latinoamericanas en Ciencias Sociales y Humanidades (CIASE)
Índice de Publicaciones Seriadas Cientificas de América Latina, El Caribe,
España y Portugal (lATINDEX)
Hispanic American Periodicals lndex (HAPI)
lntemational Bibliography of the Social Sciences (IBSS)
ULRICH'S Periodicals Directory

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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751794&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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