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                  <text>Una escala de medición del grado de cohesión grupal
de tres comunidades extranjeras en el Area Metropolitana
de Monterrey
Juan Antonio Doncel de la Colina

Trabajadores migrantes bolivianos y paraguayos en la construcción:
Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina
Brígida Baeza

Varones en el servicio doméstico en el Area Metropolitana de
Monterrey
Ideologías de género en la organización del trabajo
Séverine Durin

Racismo, proximidad y mestizaje: el caso de las mujeres
en el servicio doméstico en México
Abril Saldaña Tejeda

Las empleadoras del Area Metropolitana de Monterrey:
interacciones sociales y acuerdos de contratación del servicio
doméstico a tiempo parcial
Rebeca Moreno Zúñiga

��1

CONTENIDO

Trayedorias

Año 15, núm. 37, julio-diciembre de 2013

Una escala de medición del grado de cohesión grupal
de tres comunidades extranjeras en el Área Metropolitana de Monterrey / 3
Juan Antonio Doncel de la Colina

Trabajadores migrantes bolivianos y paraguayos en la construcción:
Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina/ 31
Brígida Baeza

Varones en el servicio doméstico en el Área Metropolitana de Monterrey
Ideologías de género en la organización del trabajo / 53
Séverine Durin

Racismo, proximidad y mestizaje: el caso de las mujeres
en el servicio doméstico en México / 73
Abril Saldaña Tejeda

Las empleadoras del Área Metropolitana de Monterrey:
interacciones sociales y acuerdos de contratación del servicio
doméstico a tiempo parcial / 90
Rebeca Moreno Zúñiga

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICtEMBRE 2013

�~
h~
Bl■LIOTECA UH

.~RSITARI).. O UA.NL.

FONDO
UNIVERSITARIO

1

UANL
UNIVBtSIDADAlFl'ÓNOMA De.NUEVO li'ÓN.

Una publicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León
Dr. Jesús Ancer Rodrlguez / Rector
lng. Rogelio G. Garza Rivera/ Secretario General
Dr. Juan Manuel Alcocer González / Secretario Académico

J UAN ANTONIO D ONCEL DE LA C OLINA*

Una escala de medición del grado
de cohesión grupal de tres comunidades
extranjeras en el Área Metropolitana
de Monterrey1

Lic. Rogelio Villarreal Elizondo / Secretario de Extensión y Cultura

A Scale Measuring the Degree of. Cohesion in
Tirree Foreign Communities in the Monterrey
Metropolitan Area

Dr. Cetso José Garza Acuña/ Director de Publicaciones
Dra. Esthela Gutiérrez Garza / Directora
Dr. José Maria Infante / Codirector
Lic. Rosaura González de la Rosa/ Editora responsable

Melissa Martínez Torres/ Asistente de editor

RESUMEN

ABSTRACT

Nuestra propuesta consiste en la construcción
de una escala para medir el grado de cohesión
grupal de las comunidades de extranjeros
asentadas en Monterrey. Para el logro de este
objetivo se ha realizado un estudio etnográfico, a través de entrevistas en profundidad y
observaciones participantes, de tres comunidades de migrantes internacionales Gaponesa, china y española), que ulteriormente nos
servirán para poner a prueba nuestra escala.
Tras la descripción de las caracteásticas más
importantes de estas comunidades, hemos
identificado los principales indicadores que
nos permitan elaborar un índice de cohesión
intragrupal. Además de la comparación entre
comunidades, descubrimos la relevancia de las
formas de sociabilidad y de las relaciones de
poder para explicar los procesos de cohesión
de las mismas.

Our proposal constructs a scale measuring the
degree of group cohesion within communities of foreigners who have settled in Monterrey. To do so, we have carried out an ethnographic study, through in-depth interviews
and participant observations, focusing on three
internacional immigrant communities Gapanese, Chinese and Spanish), which will furthermore serve to test our scale. After the description of the main characteristics of these
communities, we identified key indicators that
allow us to develop an index of íntra-group
cohesion. In addition to the comparison between communities, we uncovered the relevance of forros of sociability and power relationships explaining the processes of cohesion
within them.

Palabras clave; comunidad, cohesión grupal,
sociabilidad, relaciones de poder.

Keywords: Community, group cohesion, sociability, power relationships.

Héctor E. González Chávez, Francisco Soto / Correctores de estilo
Tono Leal/ Diseño y formación
Comité Editorial

Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública (ITESM): Jesús Cantú Escalante; Colegio de la Frontera Norte:
Camilo Contreras Delgado; Instituto de Investigaciones Sociales (UANL): Manuel Barragán Codina, Arun Kumar Acharya, José Raúl
Luyando; Facultad de Filosofla y Letras (UANL): Roberto Rebolloso Gallardo
Consejo Editorial
Luis Femando Aguilar Vi/lanueva Helena Hirata

(Universidad Autónoma Metropolitana, México) (Centre National de la Recherche Scientifique, Francia)
Robert &amp;r;er Michel Lowy
(Centre pour la Recherche Economique et ses Appications, Francia) (Centre National de la Recherche Scientifique, Francia)
Didimo Castillo Ferndndez Elia Marúm Espinosa

(Universidad Autónoma Metropolitana, México) (Universidad de Guadalajara, México)

2

Maria Cerutti Anlb&lt;JIQuijano

(Universidad Autónoma de Nuevo león, México) (Binghamton University New York, Estados Unidos)
Enrique Rorescano Mayet Manuel Ribe.iro Ferreiro

(Colegio de México) (Universidad Autónoma de Nuevo león, México)
loan Garcés Pierre Saloma

(Universidad Complutense de Madñd, España) (Universidad de Parls XIII, Francia)
Gustavo Garza Vil/arrea/ Enrique Semo

(El Colegio de México) (Universidad Nacional Autónoma de México)
Pablo Gonzólez Casanova Gregario Vida/ Bonifaz

(Universidad Nacional Autónoma de México) (Universidad Autónoma Metropolitana, México)
Gi/berto Guevara Niebla René Vil/arrea/ Arrambide

(Universidad Nacional Autónoma de México) (Centro de Capital lntelectUal y Competitividad, México)
Jorge Luis Loyola Castillo/ Distribución / Instituto de Investigaciones Sociales, Lázaro Cárdenas Ote. y Paseo de la Reforma
SIN Campus Mederos UANL C.P. 64930 Monterrey, Nuevo León, México.
Marco Antonio Moreno de la Fuente/ Canje
Trayectorias Revista de Gencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Año15, N° 37, julio-diciembre de 2013. Fecha de
publicación: 11 de noviembre de 2013. Revista semestral,editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de
la Secretarla Académica y de la Secretaña de Extensión y Cultura. Domicilio de la publicación: Lázaro Cárdenas Ote. y Paseo de la
Reforma SIN Campus Mederos UANL C.P. 64930 Monterrey, Nuevo León, México. Tek 52 (81)83294237, Fax: 13404770. Impresa por:
Serna Impresos,SAde C.V., Vallarta 345 Sur, Centro, (.P. 64000, Monterrey, Nuevo León México. Fecha de terminación de impresión: 1 de
noviembre de 2013.liraje: 1,()(X) ejemplares. Número de reserva de derechos al u.so exclusivo del título Trayectorias Revista de Oendas
Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. 04-2008-022718164100102, de fecha 28 de febrero de 2008. Número de certificado de licitud de título y contenido: 14,919,de fecha 23 de agosto de 2010,
concedido ante la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretarla de Gobernación. ISSN: 2007-1205.
Registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad lndustñal: 1,172,968. las opiniones y contenidos expresados en los
artículos son responsabilidad exdusiva de los autores. Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o mecUo, del
contenido editorial de este n6mero.
Impreso en México Todos los derechos reservados.Copyñght 2011

trayectorias@uanl.mx

* Profesor-investigador en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Regiomontana,
Monterrey, Nuevo León, México, jdoncel@yahoo.es y jdoncel@mail.ur.mx
Recibido: 17 de abril/ Aceptado: 15 de septiembre de 2013
'Este trabajo forma parte del proyecto de investigación "Dinámicas de interacción, integración Y conflicto
entre comunidades de extranjeros de Monterrey" , del Centro de Estudios lnterculturales del Noreste de
la Universidad Regiomontana, y financiado por Conacyt.

ISSN: 2007-1205 pp. 3-30

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

3

�UNA ESCALA DE MEDlCIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

INTRODUCCIÓN

4

La llegada de inmigrantes extranjeros a la ciudad de Monterrey (Nuevo León,
México) forma parte de un fenómeno globalizador de tendencia creciente e
imparable. Más que preocupamos por las características sociodemográ.ficas
de los flujos migratorios, aquí nos centramos en las formas de sociabilidad
que surgen entre los extranjeros arraigados en el Área Metropolitana de Monterrey. De este modo, no nos interesa tanto el migrante como sujeto aislado,
sino el migrante como generador de una comunidad de connacionales. Es
por este motivo que nos referimos a comunidades de extranjeros y no a migraciones de extranjeros, término éste mucho más amplio que el anterior,
pues debe incluir a la totalidad de extranjeros emigrados.
Con el fin de dar contenido empírico al abstracto concepto de comunidad
y mostrar así diversas variantes, formas y sentidos que ésta puede adoptar,
vamos a ubicar a tres de estas comunidades, japonesa, española y china, en
una escala que pretende medir el grado de cohesión interna de cada una de
ellas. Para ello, antes explicitaremos la importancia de cada uno de los indicadores que hemos considerado para la construcción de esta escala. Así pues,
vamos a tratar de ubicar a las comunidades en una escala cuyos polos van
desde la máxima integración interna hasta la máxima disolución identitaria disolución identitaria no tanto en lo que a identidad nacional se refiere, sino
en lo que atañe al sentido de pertenencia a una determinada comunidad en
un tiempo y un espacio muy concretos.
En suma, en este artículo nos proponemos lograr el objetivo de construir una
escala de medición de cohesión grupal intracomunitaria aplicable a las comunidades de extranjeros analizadas, para lo que previamente deberemos describir las principales características sociomigratorias de las comunidades de las
tres nacionalidades seleccionadas. A partir de esta descripción deberemos
poder identificar los principales indicadores que nos permitan construir dicha escala de medición de cohesión grupal intracomunitaria y, finalmente,
comparar cuantitativamente los diferentes grados de cohesión grupal existente entre las comunidades de extranjeros analizadas.
Para la selección de las comunidades de extranjeros de nuestro proyecto
de investigación mayor, selección que pasó de 18 comunidades en el estudio
exploratorio (Doncel, 2011) a 11 en el estado actual de la investigación (Doncel, 2013b), hemos considerado básicamente tres criterios. En este sentido,
hemos tratado de que la muestra de migraciones: a) abarque a las más nume-

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JULIO-DICIEMBRE 2013

UNA ESCALA DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

rosas en la Zona Metropolitana de Monterrey; b) procedan de países con
diversos niveles de desarrollo socioeconómico; e) provengan de países con
tradiciones culturales distantes entre unos y otros. Para la elaboración de este
artículo y para poner a prueba nuestra escala de medición de cohesión grupal,
hemos seleccionado una submuestra de entre las once comunidades que estamos trabajando, siempre respetando los tres criterios mencionados. Así, tenemos tres casos con poblaciones representativas y de tamaño similar en
Monterrey,2 pero con circunstancias socioeconómicas muy diversas tanto en
sus países de origen como en sus comunidades de inmigrantes y con ejemplos de tradiciones culturales muy distantes entre sí -caso de España frente a
China y Japón.
Las herramientas metodológicas elegidas para el logro de nuestros objetivos han sido las propias de los estudios etnográficos: la entrevista en profundidad y la observación participante -las observaciones se llevaron a cabo en
un importante número de eventos sociales relevantes para la constitución y
renovación de las comunidades, eventos tales como la celebración del día
nacional, fiestas, encuentros, actividades de asociaciones, etcétera. Además,
para contextualizar nuestro objeto de estudio, se ha recurrido a datos cuantitativos extraídos de fuentes estadísticas como el INEGI o el INM, así como a
documentos que complementan la información obtenida a partir de nuestros
informantes y de nuestras observaciones: notas de prensa, folletos de asociaciones, páginas web, etcétera.
El trabajo de campo fue realizado en dos etapas: la primera, para el estudio exploratorio, durante el primer semestre de 201 O; la segunda, a lo largo
del primer semestre de 2013. Durante la realización del trabajo de campo, la
pauta general del procedimiento en su primer momento consistió en acudir,
siempre que fue posible, a los respectivos consulados de cada país incluido en
la muestra, de donde pretendimos obtener una primera entrevista orientativa, algunos datos cuantitativos de la comunidad en los que enmarcar los resultados obtenidos y el establecimiento de nuevos contactos.
Más adelante, otros informantes clave fueron identificados por su liderazgo informal dentro de la comunidad, por representar a alguna asociación o
institución religiosa de la misma o, al contrario, por ocupar una posición de
2

En 2009, 6 12 españoles, 478 japoneses y 494 chinos estaban registrados en el INM con una forma
migratoria vigente para el Estado de Nuevo León (Rodríguez y Cobo, 2012). Como explicamos en otra
parte (Doncel, 2013b), la estimación del número de inmigrantes indocumentados y, por tanto, no
contabilizados por el INM, debe ser mucho mayor en el caso de la migración china.

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

s

�UNA ESCAl.A DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

s

conocimiento pero menos involucrada -lo que muchas veces ofrece una visión más rica por su perspectiva liminal, liberado el informante de la lealtad
debida al grupo de referencia. Finalmente, se entrevistó a informantes con un
grado muy diverso de conocimiento e implicación en la comunidad, a veces
un grado prácticamente nulo.
Para cada una de las comunidades analizadas hemos contado, por lo menos,
con un informante clave con una visión más global de su grupo de referencia y
con varios informantes cuyos testimonios se centran más en su experiencia
personal. Así, en el caso de la migración española, tras entrevistar al cónsul
general, detectamos y entrevistarnos a otros dos informantes clave -presidente de la Fundación Euromex y dueño de un restaurante de comida española
que sirve de lugar de encuentro para la comunidad. Además de estos tres
informantes clave entrevistamos a otros cinco migrantes españoles con un
grado diverso de implicación con su comunidad y con ocupaciones laborales
tan heterogéneas como la propia migración española: un maestro universitario, un ama de casa casada con un mexicano y con hijos mexicanos, una
religiosa, un empresario y un ejecutivo de ventas.
En el caso de la comunidad japonesa se entrevistó al cónsul honorario de
Japón, a un científico social japonés experto en su propia comunidad, al dueño y
gerente de un restaurante de comida japonesa donde se reúne parte importante de su comunidad y al representante de la situación laboral que predomina de manera aplastante en esta comunidad: un técnico de alta cualificación enviado temporalmente por una empresa japonesa.
Por último, la comunidad china fue la que presentó un mayor hermetismo
y una mayor dificultad metodológica, dificultad reflejo tanto de su aislamiento como de su atomización social, como veremos en este trabajo. Dado que
no hay un cónsul chino en Monterrey, ni detectamos a ningún líder comunitario, formal o informal, nuestras entrevistas se limitaron a tres mujeres que
trabajan en restaurantes de comida china: una de ellas dueña del mismo y a
cuatro inmigrantes chinos de segunda o tercera generación, uno de ellos científico social y conocedor de la comunidad. En todo caso, esta muestra refleja
la realidad de la migración china de primera generación, caracterizada laboralmente por un predominio absoluto del negocio de la restauración.
En lo que se refiere a la fundamentación teórica que aquí presentamos, dado
que los conceptos comunidad, sociabilidad, cohesión grupal y relaciones de poder
adquieren una importancia esencial para nuestro principal objetivo, comenzamos dedicando algunas páginas a tratar de dilucidar, apoyándonos en alTRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICfEMBRE 2013

UNA ESCALA DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

gunos teóricos que se han preocupado por estos conceptos, los significados
de los mismos que nos permitan disponer de nociones operativas, bien definidas y acordes a los intereses particulares de nuestra investigación.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
Si partimos de la clásica división que Tonnies ( 1979) ideó para distinguir a la
comunidad ( Gemeinschaft) de la asociación ( Gesellschaft) en el sentido de que
aquella se basa en un entendimiento comunitario que se da por descontado y
que no precisa ser buscado y de que ésta se basa en un consenso adquirido
tras una serie de negociaciones y compromisos (Bauman, 2006), el caso de
las comunidades de extranjeros que residen en una gran ciudad parece tener
que ubicarse a medio camino de ambos conceptos. En este sentido, el substrato
cultural común, el entendimiento mutuo, el lenguaje y el metalenguaje que en
muchas ocasiones comparten, entre otros, nos acercan claramente al concepto de Gemeinschaft. Por otra parte, los acuerdos alcanzados necesariamente
de manera negociada para la construcción de la comunidad en un medio
culturalmente extraño nos recuerda más al concepto de Gesellschaft. Dicho
de otra forma, en este caso encontramos un proceso de construcción comunitario, un producto con proyección futura -lo que le da un componente
propio de la Gesellschaft- y, por otra parte, un pasado común -al margen de si
existe o no conocimiento interpersonal previo- que une y que supone la base
esencial para la reelaboración de la comunidad nacional o étnica en el extranjero.
En nuestro caso debemos manejar un concepto de comunidad menos idealizado, más flexible y más operativo para nuestros fines particulares, pues es
claro que la búsqueda de una comunidad en el caso del migrante que debe
adaptarse a un medio cultural nuevo y extraño adquiere una dimensión material. Es por ello que debemos manejar tanto el concepto ideal y utópico de
comunidad como el operativo. Como explica Bauman (2006) la idea de comunidad produce sensaciones placenteras, confort, relax, entendimiento,
confianza, ayuda, etcétera, todo ello frente a un "afuera" que se percibe como
peligroso u hostil. En la misma línea,Villoro (2003: 29) afirma que "la idea de
comunidad permanece como un ideal por alcanzar [...] Permanece como un
ideal de convivencia que orienta y da sentido a los usos y costumbres locales
aunque no se realice plenamente".
Si vamos más allá de la ilusión y anhelos del individuo y aterrizamos sobre
los procesos de constitución de comunidades reales -y por tanto imperfectas

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

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�UNA ESCALA DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

UNA ESCALA DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

y de limites borrosos- , mucho más útiles nos pueden resultar conceptos como
wmunidad percha3 o wmunidades de ekcción.4 Con estos conceptos se supera la
imagen de la comunidad como aspiración o como adscripción necesaria -por
nacimiento. Es decir, el individuo tiene un amplio margen de maniobra para
pertenecer o no a su comunidad de connacionales, para determinar su grado
de compromiso o de implicación, para asociarse a comunidades de otras nacionalidades, para decidir volcarse en la sociedad de acogida e ignorar la presencia de compatriotas en la ciudad, etcétera.
Entonces, aquí podemos superar, por ejemplo, requisitos como el que
mencionaba Rendfield ( 1971), según el cual entre todos los miembros de la
comunidad debe darse un conocimiento interpersonal. Aunque en lo que
consideramos el "núcleo duro" de la comunidad sí se debe dar este reconocimiento personal; el hecho de que un extranjero no conozca personalmente a
sus compatriotas, no supondrá una exclusión definitiva en términos metodológicos. En esta línea se expresa Heller cuando afirma que no son imprescindibles las relaciones face-to-face para que haya comunidad. Igualmente, Anderson (2011: 21), tras definir a la nación como "una comunidad política
imaginada como inherentemente limitada y soberana", señala el hecho de
que aunque los miembros de esta comunidad no se conocen personalmente,
en la mente de cada uno está presente la imagen de su comunión.
En definitiva, el hablar de "comunidades" significa que nuestro interés
está enfocado hacia aquellos que se sienten miembros de un colectivo huma-

no unido por una nacionalidad o una cultura común y que actúan en consecuencia; es decir, aquellos que interactúan, que se reconocen entre ellos y que
crean comunidad. Aunque no excluimos a los más "individualistas" o "dispersos", sí priorizamos a los individuos con mayor grado de interconexión.
Para fundamentar este enfoque nos apoyamos tanto en la importancia que
Barth (1976) otorga a los procesos de autoadscripción o adscripción por otros
para regular las relaciones interétnicas, como en la definición que nos ofrece
MaxWeber, según la cual "llamamos comunidad de una relación social, cuando
y en la medida en que [. ..] se inspira en el sentimiento subjetivo -afectivo o
tradicional- de los participantes de construir un todo" (Weber, citado por
Villoro, 2003: 25).
Partiendo de la centralidad de este "sentimiento subjetivo" para la delimitación conceptual de lo que entendemos por comunidad, podemos sentar la
base para el contenido que vamos a dar a otro concepto clave para nosotros:
la sociabilidad. Para ello nos apoyamos en el sentido que Sirnmel (2003: 84)
da a este término cuando escribe: "designo la sociabilidad como la forma lúdica
de la socialización". Entendiendo el juego en un sentido amplio, como forma
de interacción que trasciende los meros intereses materiales entre los actores
sociales, Simmel (2003: 81) afirma que: "se produce de una manera tal vez
del mayor alcance este giro de eje -de la determinación de las formas de vida
por su materia hacia la determinación de su materia por las formas elevadas a
valores definitivos- en todo lo que llamamos juego".
En la siguiente cita, este autor explicita lo que debemos entender por sociabilidad: una forma de socialización que va más allá de " los intereses individuales" y que asienta sus raíces en el sentimiento subjetivo que produce en el
actor social, sentimiento que este autor denomina aquí "satisfacción por el
hecho de estar socializado" o "una forma de felicidad". Esta distinción entre
lo lúdico y lo laboral nos será especialmente útil para construir nuestros indicadores y medir su influencia en los procesos de sociabilidad intracomunitaria,
pues, como veremos en el cuerpo del trabajo, el tiempo de ocio y el laboral
están claramente distinguidos -lo que no obsta para que de las relaciones
laborales " interesadas" se desprendan formas de sociabilidad que van más
allá de lógica utilitaria del trabajador:

8
Bauman considera que la búsqueda de este tipo de comunidades es la respuesta recurrente del hombre
contemporáneo. Así pues, estas comunidades se caracterizan por su volatilidad y por construirse a partir
de las necesidades del hombre actual, desorientado y solo:
La vulnerabilidad de las identidades individuales y la precariedad de la construcción de identidades
en solitario mueven a los constructores de identidades a buscar perchas de las que poder colgar
conjuntamente los temores y ansiedades que experimentan de forma individual [ ...] El que tales
'comunidades percha' proporcionen o no lo que se espera de ellas [...) es discutible; pero no cabe
duda de que[...) puede proporcionar un momentáneo alivio de la soledad (Bawnan, 2006: 10).

3

4 Respecto a las comunidades de elección, Heller considera que, a diferencia de las wnunidades naturales,
caracterizadas por la adscripción por nacimiento de sus miembros: "tienen una función completamente
diversa en la estructura social aquellas comunidades que no surgen del interés de la vida material de la
sociedad sino de las necesidades de la actividad política y/o del desarrollo de la individualidad" (Heller,
2002: 134). D esde una perspectiva historicista con clara in.fluencia del marxismo, Heller afirma que:
Sólo en el periodo de decadencia de las sociedades tradicionales, cuando los vínculos de las
comunidades tradicionales se aflojaron, cuando éstas ya no ofrecían al particular una seguridad
suficiente y un punto de partida válido para su orientación, surgieron o adqwrieron importancia las
comunidades de elección [...] Desde la aparición de la sociedad capitalista el hombre dejó de ser un
ser comunitario por nacimiento [...] Cuando después las comunidades existen [...] son todas, sin
excepción, objeto de hore elección (Heller, 2002: 141-142).

lRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

Este proceso se realiza también en la separación de lo que llamé contenido y la
forma de la existencia social. Lo que en ésta es propiamente la "sociedad" consiste
en el estar uno con otro, uno para otro y uno contra otro por medio de los cuales los

lRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JULIO-DICIEMBRE 2013

g

�UNA ESCALA DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

contenidos e intereses individuales experimentan una formación o fomentación a
través del impulso o la finalidad. Estas formas adquieren ahora una vida propia, se
convierten en ejercicio libre de todas las raíces materiales, que se efectúa puramente
por sí mismo y por el atractivo que irradia esta libertad; este fenómeno es el de la
sociabilidad. Seguramente es el resultado de necesidades e intereses específicos si
los seres humanos se juntan en asociaciones de culto o bandas de ladrones. Pero,
más allá de estos contenidos concretos, todas estas socializaciones van acompañadas de un sentido por ellas, de una satisfacción por el hecho de estar socializado [...]
El 'impulso de sociabilidad', en su actividad pura, desprende de las realidades de la
vida social el puro proceso de socialización como un valor y una forma de felicidad,
y a partir de ellos constituye lo que llamamos sociabilidad en sentido más estricto
(Simmel, 2003: 82).

10

También en consonancia con la distinción hecha por Weber (1969: 33)
entre comunidad y sociedad, por cuanto aquella "se inspira en el sentimiento
subjetivo [.. .] de los partícipes de constituir un todo" mientras que la sociedad
"se inspira en una compensación de intereses por motivos racionales (de fines y valores)", para los objetivos de nuestra investigación será más operativo
el concepto de colzesión grupal que el de colzesión social, pues éste no incide
tanto en el sentimiento subjetivo de pertenencia o en la autoadscripción del
individuo como en los niveles alcanzados de consenso y en el grado de igualdad socioeconórnica medible a partir de la consideración de variables
macroeconómicas.
Volviendo con Simmel, autor que considera "las formas de la socialización
[ ... ], solo ellas, el objeto de la sociología" (Watier, 2005: 38), leemos cómo la
socialización y la sociabilidad, contenida en ésta: "es la forma que se realiza
de incontables maneras diferentes en las que va creciendo la unión de los
individuos en razón de aquellos intereses sensitivos o ideales, momentáneos o
duraderos, conscientes o inconscientes, que empujan causalmente o arrastran teleológicamente y que se realizan dentro de esta unión" (Simmel, 2003:
78-79).
Esa "unidad" que resalta Simmel es lo que queremos también nosotros
subrayar para fundamentar nuestro concepto de cohesión grupal. Dado que
el concepto de cohesión grupal ha sido trabajado más desde el campo de la
psicología social, nos apoyaremos en la definición que desde esta disciplina
nos ofrecen Carron, Brawley y Widmeyer ( 1998: 213), autores según los cuales la cohesión grupal consiste en "un proceso dinámico que se refleja en la ten-

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UNA ESCALA DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

dencia del grupo a mantenerse y permanecer unido en la búsqueda de sus objetivos instrumentales y/o para la satisfacción de las necesidades afectivas de
los miembros". Así pues, sintetizamos con esta definición los elementos axiales
a los que deberemos prestar atención: satisfacción de necesidades afectivas,
objetivos instrumentales y tendencia a la unidad.
Por último, también debemos considerar el papel que el ejercicio del poder juega en esta "tendencia a la unidad" al interior de las comunidades analizadas. En este caso tenemos que superar la concepción vertical que propone
Weber (1969: 43) cuando define el poder como "la probabilidad de imponer
la propia voluntad, dentro de una relación social, aun contra toda resistencia
Ycualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad". Para considerar el
rol cohesionador del poder, ya sea institucionalizado y vertical o disperso y
horizontal, más útil nos resultará la concepción reticulada que Foucault nos
ofrece de las relaciones de poder:
El poder es coextensivo al cuerpo social; no hay entre las mallas de su red playas
de libertades individuales [... ] Las relaciones de poder son intrínsecas a otros tipos de relación (de producción, de alianza, de familia, de sexualidad), en las que
juegan un papel a la vez condicionante y condicionado [... ] [Las relaciones de
poder] no obedecen a la forma única de lo prohibido y el castigo, sino que tienen
formas múltiples [...] Las relaciones de poder 'sirven', en efecto, pero no porque
estén a 'al servicio de' un interés económico dado como primitivo, sino porque
pueden ser utilizadas en sus estrategias [... ) No hay relaciones de poder sin resistencias, [y] éstas son tanto más reales y eficaces en cuanto se forman en el lugar
exacto en que se ejercen las relaciones de poder; la resistencia al poder no debe
venir de afuera para ser real, no está atrapada porque sea la compatriota del poder
(Foucault, 1997: 82).

En esta misma linea de pensamiento, coincidimos con Sieglin (2008: 4546) cuando afirma que "el poder no siempre se ejerce por medio de canales
institucionalizados ni tampoco se restringe a la relación entre grupos y clases
sociales diferentes. Con Foucault se puede agregar que el poder estructura la
relación entre todos los sujetos por medio de la construcción de diferenciaciones capilares".
Así pues, habremos de tener en cuenta tanto las imposiciones del poder
establecido como las resistencias que esto genera. En nuestra propuesta deberemos considerar cómo la existencia de una estructura de poder condicio-

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JULIO-DICIEMBRE 2013

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na el grado de cohesión grupal de las comunidades analizadas, pero sin perder de vista el impulso individualizador que aleja al sujeto de la comunidad,
pues, como explica el propio Foucault (1997: 77), "hay siempre algo en el
cuerpo social, en las clases, en los grupos, en los individuos mismos, que
escapa en cierto modo a las relaciones de poder; algo que no es la materia
primera más o menos dócil o reacia, sino que es el movimiento centrifugo, la
energía inversa, la escapada".
Además de los sujetos que tienden a escapar del centro de su grupo de
referencia, ya sea los que llamamos migrantes "aventureros" o los que "desertan" de la comunidad, también debemos considerar a los que, sin alejarse
de la comunidad, se resisten a aceptar las imposiciones del poder dominante
y/o proponen sus propios modelos. Respecto a la relación dialéctica establecida entre grupos antagónicos y las reacciones en el interior de las comunidades, Sieglin nos explica cómo:

modo en que las diferentes migraciones de Monterrey se relacionan con la
sociedad de acogida (Doncel, 2013a), en este artículo pretendemos únicamente
analizar los elementos que contribuyen a cohesionar o disolver las comunidades,
sin entrar a considerar la relación de éstas con la sociedad más amplia.
Así pues, la Escuela de Chicago se preocupó más por la relación entre la
inmigración y su proceso de adaptación y conflicto con la sociedad urbana en
la que se inscribe (Park y Burgess, 1967), y no tanto en la configuración de
estas comunidades aisladamente de su contexto más amplio. Sólo el trabajo
de Wirth ( 1973) se focaliza en este último aspecto. Como señala Aramburu
(2000: 7), "en el marco de la Escuela de Chicago, Wirth fue el primero en
hacer un estudio exhaustivo del gueto, en su caso del gueto judío de Chicago,
al que presentaba como una concentración voluntaria inscrita en el orden
natural del comportamiento de 'las comunidades de inmigrantes"'. No obstante,
también el análisis de Wirth está marcado por la posición relativa de la comunidad judía en el contexto social más amplio, y no es un estudio de la comunidad en sí misma.
Como escribe Aramburu: "para Wirth lo esencial del gueto era el carácter
voluntario y casi instintivo de la autosegregación de las minorías, la voluntad
de reproducir una cultura y una comunidad, y eso hacía posible extender el
término a otros grupos urbanísticamente segregados" (Aramburu, 2000: 44).
Mucho más adelante, Wacquant (2004: 72) revisará la conceptualización que
Wirth realiza del gueto, pero siempre desde una perspectiva relacional, entendido como instrumento de encierro y control y como "forma especial de
violencia colectiva concretizada en el espacio urbano".
En todo caso, a pesar de que Wirth realiza su investigación desde una
perspectiva emic, con metodología cualitativa y sin buscar indicadores cuantificables de cohesión grupal, en su obra clave, El gueto, sí podemos encontrar
la pista de un indicador que nos sirva para nuestros objetivos: la solidaridad
interna. En este sentido, Wirth es considerado el "instaurador del modelo del
gueto como espacio de solidaridad que proporciona seguridad y refugio a los 'no
asimilados' en el sistema urbano. Así, [Wirth) decía del habitante del gueto que
'sin el apoyo de su grupo, sin la seguridad de que disfrutaba en su círculo íntimo
de amigos y paisanos, la vida hubiera sido insoportable"' (Aramburu, 2000: 65).
Más allá de la Escuela de Chicago, con los trabajos de autores europeos
que, en los años ochenta, trataron de explicar la evolución del asentamiento
de la inmigración en las principales ciudades de este continente, se realiza un
análisis más exclusivo de estos asentamientos -siempre circunscritos a un

En vista de que la producción discursiva es permanente, caótica e inmensa y hace
emanar en cada momento discursos rebeldes y combativos que tienen potencialmente la capacidad de poner en entredicho las orientaciones de acción establecidas
y que, además, pueden poner en peligro la cohesión social dada, las comunidades
socioculturales han desarrollado mecanismos de control discursivo que actúan tanto desde el exterior sobre los discursos como desde su interior (Sieglin, 2008: 15).
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INDICADORES PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA ESCALA
DE COHESIÓN INTRACOMUNITARIA
Antecedentes empíricos respecto a la construcción de comunidades de
inmigrantes

La primera aproximación al fenómeno de la migración y su adaptación a su
nuevo contexto urbano la encontramos en los trabajos de la Escuela de
Chicago, considerada la iniciadora de la sociología de la inmigración (Tshitshi,
2011). No obstante, el enfoque predominante de los autores que construyeron esta escuela no se adecúa a nuestro objetivo, ya que se centra en analizar
el comportamiento del migrante al insertarse en la nueva sociedad, priorizando
el estudio de "las relaciones entre individuos y comunidades y sus efectos de
las mismas sobre la configuración de la ciudad en todos sus aspectos" (Tshitshi,
2011: 12). Recordemos que, aunque en posteriores trabajos desarrollamos el

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determinado territorio. Como explica a continuación Tshitshi, ciertas variables como sexo, edad, nivel econólnico . .. son consideradas aisladamente como
importantes factores que determinan la conformación de comunidades de
inlnigrantes en la ciudad:

Otro ejemplo de análisis de indicadores para medir la cohesión grupal es el
que propone Rosas (2001), aunque se trata de indicadores de orden más psicológico y psicosocial que sociológico o antropológico - atracción entre los miembros del grupo; atracción hacia el grupo; motivación de los miembros para
trabajar en el grupo; coordinación de esfuerzos para obtener el logro de los
objetivos comunes del grupo.

En Francia, por ejemplo, algunos autores (Guillon y Taboada-Leonetti, 1986; De
Rudder, 1987; Taboda-Leonettim, 1987), a través de un estudio sobre tres barrios
de Paris demostraron que las reacciones de rechazo, indiferencia, solidaridad y ayuda mutua se manifiestan siempre alrededor de retos económicos y simbólicos diferenciados (empleo, vivienda, y competición por el espacio público y residencial).
También estos autores han demostrado que las interacciones no ponen en relación
abstracciones (Francia y los inmigrados), sino actores diferenciados por la nacionalidad, el sexo, la edad, el nivel económico, el recorrido social o la trayectoria de
migración (Tshitshi, 2011: 14-15).

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Como señalábamos en el apartado dedicado a la fundamentación teórica,
desde la psicología social son más frecuentes los estudios que tratan de sistematizar las variables que inciden en el grado de cohesión grupal. Tal es el caso
que expone Corraliza, según el cual, en el "informe de investigación sobre las
características de residentes en poblados chabolistas en Asturias (Aragonés,
Corraliza y Muñiz, 1991) [...] se registra un alto nivel de cohesión grupal
(basado en lazos de parentesco, de procedencia geográfica y otros) entre los
pobladores de estos asentalnientos, obteniéndose que el apego al lugar y a la
red social son dos de los elementos más importantes para definir su nivel de
satisfacción" (Corraliza, 1996: 60) . Por su parte, Navas introduce el factor
"liderazgo", lo que nos vincula directamente con la importancia de las relaciones de poder, cuando explica que:
La cohesión grupal es el grado de unidad que muestran los integrantes del grupo.
Las conductas del líder aumentan la cohesión cuando consiguen que la participación en el grupo sea atractiva, cuando aseguran la satisfacción de las necesidades de
los integrantes, cuando crean expectativas de recompensas futuras por el simple
hecho de pertenecer al grupo o cuando convencen a los integrantes de la importancia de la interdependencia para conseguir los objetivos. Además de las conductas
del líder, otros factores pueden influir en la motivación y en la cohesión intragrupales.
Entre ellos destacan la aceptación del objetivo grupal por parte de los integrantes y
la naturaleza de la tarea (Navas y Molero, 1996: 707).

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Propuesta de indicadores para medir la cohesión grupal
de las comunidades analizadas
Una vez revisados los antecedentes empíricos que contextualizan y sustentan
nuestra propuesta, ubicaremos a algunas de las comunidades de extranjeros
de Monterrey en una escala que nos perlnita conocer cuál es el grado de
cohesión interna que presentan, siempre desde una perspectiva relacional o
comparativa en el contexto de nuestra muestra específica de comunidades.
Antes de tratar de medir el grado de cohesión interna de las comunidades
analizadas, hemos de identificar y explicar los principales indicadores que
componen esta escala, para así ofrecer un instrumento conceptual en el que
u bicar casos empíricos en función de sus tendencias hacia la mayor o menor
cohesión. Pasemos, pues, a explicar dónde radica la importancia de cada uno
de los indicadores seleccionados:
a) Existencia de asociaciones o instituciones aglutinadoras de connacionales:

Este es uno de los indicadores más significativos para considerar el grado de
elaboración comunitaria, por cuanto representan la consolidación efectiva y
oficial de un colectivo humano en torno a una identidad étnica, y orientados
al logro de un objetivo común. Bajo este rubro debemos ubicar asociaciones
e instituciones de diversa naturaleza, siendo el común denominador de las
mismas que sirvan de lugar de encuentro de los inmigrados connacionales y
que supongan la formalización de redes de ayuda entre los mismos. Así, aquí
deberemos considerar tanto asociaciones civiles como instituciones religiosas, siempre y cuando cumplan con los dos requisitos expuestos. También
incluiremos aquí empresas multinacionales que envían a sus compatriotas
por un tiempo determinado para realizar sus servicios y que cumplen también con una importante función proteccionista y de apoyo con sus empleados connacionales.

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b) Existencia y frecuencia de lugares y tiempos de reunión de connacionales:

manera sistemática y al margen del conocimiento personal previo del inmigrante sujeto de la ayuda.

El hecho de que los connacionales inmigrados se reúnan con cierta frecuencia, para sociabilizar y para reproducir pautas culturales de la sociedad de
origen, debe ser visto como la antesala de la consolidación de la comunidad
que representa la articulación de estos encuentros en torno a las asociaciones
o instituciones aglutinadoras a las que nos acabamos de referir. Tanto en el
caso de asociaciones e instituciones como en el de las reuniones informales,
deberemos considerar en todo momento el número de participantes, la frecuencia de los encuentros, su finalidad, las actividades que se realizan en los
mismos, etcétera. En el caso de las reuniones informales también es importante considerar el carácter del lugar de las reuniones, público o privado,
pues creemos que el hecho de reunirse en un lugar público, con libre acceso
a todos los connacionales y no sólo a los que son considerados amigos, supone un salto cualitativo hacia la constitución de una asociación y, en consecuencia, hacia la consolidación de la comunidad. Se trata, pues, de un paso
significativo que va desde la interacción de carácter personal hasta la interacción colectiva, siendo que en esta última el colectivo presenta ya una clara
vocación de trascender al individuo; es decir, que aquí podemos empezar a
pensar que el colectivo tiene una pretensión de supervivencia al tránsito de
los individuos particulares que lo componen coyunturalmente.
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e) Existencia de redes de ayuda que generan lazos de solidaridad intracomunitario:

Idéntico razonamiento al del caso de las reuniones informales debemos aplicar a la existencia de relaciones informales de apoyo o ayuda entre
connacionales pues, de la misma forma que en el punto anterior, estas relaciones de ayuda pueden llegar a ser formalizadas a través de una asociación o
institución aglutinadora. Además, también debemos graduar los diferentes
tipos de ayuda, pues no se genera el mismo lazo ni se traduce en la misma
solidaridad intragrupal, por ejemplo, la acción de facilitar información sobre
el nuevo contexto sociocultural al inmigrante recién llegado que el ofrecimiento de alojamiento o de apoyo económico en caso de necesidad. Asimismo, también debe ser tenido en cuenta el grado de sistematización, la frecuencia y el carácter personal o impersonal de la ayuda, pues sólo podremos
hablar con propiedad de una red de ayuda cuando el apoyo es brindado de

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..

d) Grado de concentración de los lugares de residencia en el espacio urbano:
El hecho de que exista una marcada tendencia a residir de manera concentrada en ciertas áreas del espacio metropolitano es también indicador de una
pulsión gregaria que trae como resultado una convivencia y una cotidianidad
entre los miembros de un colectivo humano que, sin duda, contribuye a reforzar los lazos y las identidades sociales. En el caso de que exista, efectivamente, cierto grado de concentración residencial en el espacio urbano, debemos distinguir claramente si esta tendencia es intencional, casual o inducida.
e) Grado de concentración en torno a ámbitos profesionales y/o a lugares
específicos de trabajo:

Cuando escribimos acerca de la importancia de la concentración residencial
en el espacio urbano de carácter inducida, nos referimos principalmente a
todas aquellas comunidades en las que predomina la migración volátil (Doncel, 2011); esto es, las comunidades compuestas principalmente por extranjeros enviados por empresas multinacionales que tienen su matriz en su país
de origen. La importancia de esta variable viene dada por el hecho de que
durante el trabajo de campo hemos podido comprobar que el carácter paternalista de estas empresas se expresa, entre otras cosas, en la elección sistemática de la residencia de sus empleados, lo cual empuja a que se concentren
espacialmente en cierta área urbana y, en último término, a que sus dinámicas de relación estén fuertemente determinadas por este hecho. Así, la coincidencia de ser extranjeros en Monterrey y, además, colegas de trabajo y vecinos de sus connacionales representa un dato que debe ser contemplado como
claro indicador que conduce hacia la intensificación de las relaciones
intracomunitarias.
Más allá de la coincidencia en una misma empresa, que lógicamente implica una coincidencia en el área profesional, hemos encontrado casos significativos en los que se da esta última condición, pero no la primera. Es decir,
el hecho de que ciertos compatriotas comparten una misma área profesional,
pero en diferentes empresas. Aunque en estos casos el vínculo profesional no
es tan fuerte como el que se forja entre compañeros de trabajo, éste es un

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indicador q ue con menor intensidad también contribuye a delinear los subgrupos dentro de una comunidad. Hasta tal punto puede influir la tendencia a
congregarse entre compañeros de profesión que esto puede llegar a generar
puntos de fractura en la cohesión interna de la comunidad. También podemos ampliar aún más el área de influencia del núcleo laboral para la construcción de los diferentes grupos de relación hasta el nivel más genérico de
"status socioeconómico", pues también influye en el inmigrante extranjero la
coincidencia o disimilitud de status a la hora de articular sus relaciones sociales.

BREVE DESCRIPCIÓN DE LOS INDICADORES SELECCIONADOS
APLICADOS A TRES CASOS EJEMPLARES DE COMUNIDADES
DE EXTRANJEROS6
La comunidad japonesa
a) Existencia de asociaciones o instituciones aglutinadoras de connacionales:

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Ubicada en Monterrey, la Asociación México Japonesa del Noreste, A. C.
está principalmente conformada por descendientes de japoneses (denominados nikkei), por lo que no puede ser considerada plenamente como organización integradora de la comunidad a la que nos estamos refiriendo, conformada exclusivamente por migrantes de primera generación. La participación
del grueso de la comunidad japonesa -los que son enviados por empresas
multinacionales japonesas- es prácticamente nula. Sólo algunos de los migrantes de primera generación que denominamos "aventureros" trabajan en
esta asociación, impartiendo alguna de las actividades que ésta ofrece: idioma
japonés, aikido, karate, origami e ikebana.
Por otra parte, el hecho de que los migrantes de primera generación no
constituyan su propia asociación puede ser explicado parcialmente por dos
características de esta comunidad, sobre las que vamos a incidir más adelante: el proteccionismo y papel activo de las empresas en la organización de los
tiempos laboral y de ocio de sus empleados, y la corta temporalidad de la
migración "empresarial", con lo que prácticamente ninguno de estos migrantes
contempla la posibilidad de quedarse a radicar definitivamente en Monterrey. En todo caso, respecto al grado de activismo comunitario de los japone5

La descripción detallada de estas tres y de las otras ocho comunidades analizadas se pueden consultar
en el reporte de investigación, hasta la fecha inédito (Doncel, 2013b).

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ses de primera generación, debemos destacar la existencia de la revista
Kakehashi, elaborada por estos inmigrantes.

b) Existencia y frecuencia de lugares y tiempos de reunión de connacionales:
A partir del proteccionismo de las empresas en las que laboran la mayor parte
de los inmigrantes japoneses de primera generación, podríamos pensar que
deberían aparecer los tiempos y espacios de ocio facilitados por estas empresas para sus empleados, pero lo cierto es que en este terreno -el del desarrollo
social y familiar- no suelen entrar las empresas o, incluso, éstas pueden llegar
a suponer un obstáculo.
Es importante señalar que, al igual que en el caso de las otras migraciones
orientales analizadas en nuestro estudio más amplio, Corea del Sur y China,
la cultura del trabajo absorbe la mayor parte del tiempo del emigrado. No
obstante, más allá del influjo y dirección de las relaciones sociales a cargo de
las empresas, durante el trabajo de campo se pudo constatar cómo la comunidad celebraba regularmente carnes asadas, constituyendo un lugar de encuentro
de rnigrantes japoneses de todos los subgrupos laborales: empleados de empresas multinacionales japonesas, académicos, restauranteros, etcétera.
Otra importante manifestación dentro del tiempo recreativo dedicado a la
convivencia intragrupal es la organización de actividades deportivas. En este
sentido, la práctica del fútbol se ha convertido en otro destacado factor
aglutinador, contribuyendo a dinamizar y diluir los limites sociales que separan a unos subgrupos de otros, aunque también están sirviendo para estrechar los limites que separan a la comunidad de la sociedad de acogida.
Mención aparte merece la práctica del golf, juego en el que la interacción
se lleva a cabo entre muy pocos y selectos individuos. Si bien es cierto que se
trata de otro deporte muy practicado por los inmigrantes japoneses en Monterrey, este gusto debe entenderse sobre todo como una estrategia que responde más a una lógica empresarial que como esparcimiento y espacio de
ocio de socialización desvinculado del ámbito laboral. Por dichas razones, la
función socializadora de este deporte debe ser vista desde un prisma diferente que en el caso del fútbol, pues aunque también la práctica del golf tiene su
función social, ésta responde a una lógica y a unos objetivos diferentes.
e) Existencia de redes de ayuda que generan lazos de solidaridad intracomunitario:

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Más que redes informales de ayuda, dado el carácter patemalista de las empresas donde labora la mayor parte de la comunidad, lo que existe es un
sistema de protección que cubre todas las posibles eventualidades que debe
afrontar cualquier migrante. Este colectivismo organizado no dejar nada a la
improvisación, por lo que no se hace necesario la creación espontánea de
mecanismos de apoyo mutuo.

En este punto también debemos considerar la cultura empresarial japonesa, según la cual la lealtad y la entrega del trabajador debe ser casi absoluta, lo
cual exige de la empresa, en contrapartida, una actitud de proteccionismo y
paternalismo que se traduce en una estricta atención de sus trabajadores como
colectivo en las áreas de salud, educación, residencia, entre otros. Al facilitarles a todos ellos, gregariamente, educación, vivienda ... , la interacción social
con sus compatriotas y compañeros de trabajo se convierte, casi obligadamente, en la única interacción social posible. De este modo, la parcela de la
vida social ocupada por el espacio laboral se convierte en el eje de su sociabilidad, apareciendo el núcleo laboral como principal polo de atracción, punto
de encuentro que justifica y condiciona la forma y dirección de las dinámicas
sociales internas de la comunidad.

d) Grado de concentración de los lugares de residencia en el espacio urbano:

Aunque no existe una concentración residencial que llegue al punto de poder
hablar de un barrio japonés, lo que sí es cierto es que el elevado status y la
necesaria sujeción a las disposiciones de la empresa hacen que la tendencia se
oriente claramente hacia la ocupación de espacios cercanos y de similar nivel
socioeconómico -casi exclusivamente en el elitista municipio de San Pedro.
En el caso de los pocos integrantes "periféricos" de la comunidad, los que no
laboran en las empresas multinacionales, sus pautas para la elección de su
vivienda son mucho más aleatorias, aunque marcadas en gran medida por la
cercanía con el lugar de trabajo.

e) Grado de concentración en tomo a ámbitos profesionales y/o a lugares
específicos de trabajo:
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El grueso de la comunidad japonesa -de primera generación, que es la que
nos interesa en nuestro estudio- está compuesto por trabajadores de las más
de sesenta empresas multinacionales, trabajadores enviados por su matriz en
Japón a sus divisiones en Monterrey. 6 Las características básicas de este colectivo que nos interesa resaltar aquí son que se trata de migrantes de alto
status socioeconómico, pues son enviados como directivos o como técnicos
altamente cualificados, y que su estancia migratoria en México es limitada,
pues son enviados por un número determinado de años, nunca más de cuatro. El hecho de que compartan un mismo campo profesional, que formen
parte de una misma empresa y que en sus expectativas migratorias no esté
presente la expectativa de arraigarse en la sociedad de acogida, representan el
caldo de cultivo perfecto para la reproducción de unas dinámicas de interacción marcadas por el ensimismamiento.
• Según el registro del Consulado de Japón en México, en octubre de 2011 había en Nuevo León registradas
6 7 compañías creadas y operadas con capital japonés.

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La comunidad española
a) Existencia de asociaciones o instituciones aglutinadoras de connacionales:

Para el caso de la migración española, en la actualidad existen dos asociaciones que podrían constituir un importante espacio de vinculación comunitaria: el Centro Asturiano Español de Monterrey y la Fundación Euromex. No
obstante, es importante señalar que la primera está en claro proceso de desaparición, mientras que la segunda está en estado de gestación y, por tanto,
de futuro incierto. Veamos brevemente algunas de las características de ambas experiencias colectivas.
El Centro Asturiano de Monterrey no puede ser considerado unilateralmente como factor aglutinador, pues sólo sirve de punto de encuentro para
un pequeño sector de la comunidad, compuesto por antiguos inmigrantes, de
mediana o avanzada edad, arraigados e integrados plenamente a la sociedad
regiomontana. Así, aunque hasta hace poco tiempo realizaban reuniones
periódicas en las que se trataba de reproducir, aunque fuera momentáneamente, hábitos culturales de su país de origen, su tendencia era marcadamente endogámica y carecían por completo de una vocación de expansión. En
este sentido, es notable que, a diferencia de la naciente Fundación Euromex,
el Centro Asturiano tiene un escaso o nulo poder de atracción para el resto de
la comunidad y, en concreto, para los jóvenes o recién llegados. Durante el
trabajo de campo más reciente -principios de 2013-, varios informantes afirmaron que este Centro actualmente ha desaparecido. Aunque no podemos

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asegurar la veracidad de este dato al cien por cien, lo cierto es que el dato
concuerda con el rastreo virtual que hemos realizado de sus últimas actividades, las cuales datan de 2010.
Aunque la asociación parece haber desaparecido, sus integrantes siguen
manteniendo un espacio informal de reunión. Asimismo, la Fundación
Euromex ha surgido a partir de una intensa dinámica social informal, con
frecuentes reuniones de un grupo de españoles mucho más amplio y heterogéneo que el anterior. De este modo, nos encontramos ante una asociación
con una clara vocación expansiva entre la comunidad

d) Grado de concentración de los lugares de residencia en el espacio urbano:

b) Existencia y frecuencia de lugares y tiempos de reunión de connacionales:

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El grupo central de la comunidad, que está cuajando en la formación de la
Fundación Euromex, es el que se encarga de convocar, a través de las redes
sociales, a la gran comunidad española para llevar a cabo reuniones con cierta regularidad. Además, el núcleo de este grupo se reúne informalmente todas las semanas.
Si bien estas reuniones sirven de lugar de confluencia de los españoles en
Monterrey de ocupación y estrato socioeconómico muy diverso, existen otros
subgrupos, muy marcados por la coincidencia laboral y/o de status socioeconómico, que se reúnen aisladamente con bastante frecuencia. Así, durante el
trabajo de campo se han detectado algunos de estos grupos, tales como el
compuesto por españoles que se desempeñan como profesores universitarios
o los españoles que tienen trabajos de baja cualificación.
e) Existencia de redes de ayuda que generan lazos de solidaridad intracomunitario:

Durante el trabajo de campo se ha detectado un alto grado de solidaridad
intragrupal, tanto entre homólogos profesionales como entre españoles de
dispar nivel socioeconómico. En este sentido, hemos sido informados de numerosos casos de apoyo informal como alojamiento del migrante recién llegado en la propia casa hasta que se pueda establecer, ayuda para el logro de
un trabajo, ayuda para encontrar vivienda, apoyo económico en caso de necesidad ... Además, estas ayudas informales pretenden ser formalizadas a través de la función de apoyo al migrante-compatriota que está contemplada
entre las finalidades de la Fundación Euromex.

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La elección de la ubicación de la vivienda está determinada, principalmente,
por el lugar de trabajo. En consecuencia, la comunidad está tan dispersa en el
ámbito residencial como heterogénea es su composición laboral, pudiendo
encontrar españoles en cualquier municipio del área metropolitana. No obstante, hay cierto patrón en su distribución, marcado por las relaciones sociales consecuencia de compartir cierta área laboral. Así, por ejemplo, los de
mayor nivel socioeconómico viven relativamente cerca entre sí, en el municipio de San Pedro y en San Jerónimo; por ejemplo, muchos ejecutivos de Cemex
viven en San Pedro, cerca de las oficinas de la empresa. Por otra parte, un
grupo de españoles con empleos de baja cualificación conviven en una misma colonia de Guadalupe; las religiosas viven juntas en Monterrey y los religiosos -Legionarios de Cristo- en un seminario en la Villa de Santiago; los
sacerdotes con parroquia están, lógicamente dispersos, pues viven en la misma. Así pues, más allá de la dispersión general, hay una leve tendencia a la concentración, en función principalmente del factor laboral y/o socioeconórnico.
e) Grado de concentración en torno a ámbitos profesionales y/o a lugares
específicos de trabajo:

Como ya hemos señalado, es una tendencia muy marcada que los inmigrantes
españoles se relacionen básicamente con sus compañeros de trabajo, pues con
ellos comparten nacionalidad, cultura y profesión. A diferencia de las otras
dos comunidades analizadas aquí, lo que caracteriza a las ocupaciones laborales propias de los españoles es su gran heterogeneidad. En este sentido, el
que era cónsul de España durante el trabajo de campo identificaba a los siguientes grupos laborales: altos cargos y técnicos en grandes empresas, españolas o mexicanas, por ejemplo, Cemex contaba hasta veinte españoles con
sus familias, viviendo aquí por tiempo indefinido; aunque también hay españoles enviados por multinacionales con una temporalidad bien definida, como
en el caso de los japoneses; empresarios, tanto pequeños -dueños, por ejemplo, de restaurantes- como grandes empresarios; religiosos, tanto católicos
como protestantes; algunos de estos en la ONG Remar); profesores universitarios en la Universidad Autónoma de Nuevo León, en el Instituto Tecnológico Y de Estudios Superiores de Monterrey, en la Universidad de Monterrey,
en la Universidad Regiomontana, entre otras instituciones educativas; fun-

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cionarios del Consulado y del Instituto de Comercio Exterior. Además de los
señalados por el antiguo cónsul, durante el trabajo de campo también se pudo
constatar la presencia de españoles trabajando en oficios de bajo cualificación:
obreros, vendedores ambulantes, asadores de pollos, etcétera.

La comunidad china
a) Existencia de asociaciones o instituciones aglutinadoras de connacionales:
Dado que, corno vamos a ver, la china se trata de una comunidad muy
atomizada, tan atomizada que incluso podríamos llegar a cuestionar la existencia de una comunidad como tal; tampoco existe una cultura asociativa. De
este modo, no existen en Monterrey asociaciones o instituciones que promuevan ni una imagen al exterior ni una dinamización interior. Sí existe una asociación con fines comerciales (América-Asia) y 9tra de una región conflictiva de la
nación china (La Casa delTíbet), pero en ninguna de las dos están implicados los
miembros de la comunidad china, por lo que se escapa de nuestro interés.
b) Existencia y frecuencia de lugares y tiempos de reunión de connacionales:

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Al igual que el resto de comunidades orientales, la orientación casi absoluta al
trabajo no deja prácticamente ningún tiempo para desarrollar la sociabilidad
entre connacionales. Así, reuniones entendidas como actividad de una comunidad no existen. Sólo se reúnen esporádica e informalmente pequeñísimos
grupos, compañeros de trabajo y/o familiares, ya sea para salir a pasear o para
celebrar festividades, propias de la sociedad de acogida como Navidad, o de la
cultura de origen como el Año Nuevo Chino. Las pocas reuniones que se dan
fuera del monopolizador tiempo laboral, generalmente se llevan a cabo en los
mismos comercios y restaurantes donde trabajan, siendo totalmente infrecuente
que ocupen espacios de ocio propios de la sociedad receptora.
e) Existencia de redes de ayuda que generan lazos de solidaridad intracomunitario:
El contacto entre compatriotas chinos es fundamentalmente familiar, por lo
que las relaciones y redes de ayuda se ciñen a estrechos círculos delimitados
por la familia, el trabajo y/o el parentesco; algunos trabajan y viven con com-

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pañeros de trabajo, entre los que no existe ningún vínculo familiar. Rara vez se
dan relaciones entre compatriotas chinos pertenecientes a círculos familiares
y/o laborales diferentes, debido a los extensísimos horarios de trabajo que
manejan. Una consecuencia directa de esta estructura relacional, principalmente familiar, es que las redes de ayuda aparecen mucho más limitadas, pues
se ciñen al ámbito de la familia nuclear o, como mucho, hasta familiares más
lejanos o a amigos de la familia. En este sentido, un informante clave, regiomontano descendiente de chinos y científico social, afirma que: "enfatizan
mucho el apoyo familiar [... ] Sólo se ayudan en el seno familiar más íntimo. Es
decir, que una familia nuclear constituye una unidad de producción autónoma, pudiendo llegar a contratar a algún compatriota ajeno a la familia, pero
siempre en calidad de empleado o subordinado".
d) Grado de concentración de los lugares de residencia en el espacio urbano:
Según nos explica una informante china, cuando sus compatriotas buscan
una casa para residir, priorizan absolutamente la cercanía de su negocio sobre
la búsqueda de compatriotas en el área. Dado que los inmigrantes chinos tienden a vivir cerca de sus lugares de trabajo, estando su casa cerca o bien incorporada al inmueble donde trabajan, la atomización social y laboral encuentra
su expresión palpable en la dispersión territorial por todo el espacio urbano,
pues, por ejemplo, sus restaurantes están tan diseminados como lo están los
centros comerciales de la ciudad donde se ubican la mayor parte de éstos. La
única área donde se ha detectado una levísima concentración residencial es el
entorno de Colegio Civil con 5 de Mayo, donde existen varios comercios regentados o propiedad de chinos.

e) Grado de concentración en torno a ámbitos profesionales y/o a lugares específicos de trabajo:
Como ya hemos señalado, en la comunidad china encontramos la misma dedicación al trabajo que en la otra comunidad oriental analizada, dato importante porque este hecho va a condicionar de forma determinante la naturaleza
de sus relaciones, así como encontramos también un alto grado de ensimismamiento. No obstante, se trata de una comunidad mucho más atomizada, sin
contar con la protección de ninguna empresa o institución que los aglutine,
como sucedía con los japoneses. La actividad económica hegemórúca es la

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�UNA ESCALA DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

restauración -restaurantes chinos-, tras lo que encontramos un grupo importante de comerciantes y un pequeñísimo grupo de profesores de chino.
Hallazgos: comparación de las tres comunidades analizadas

26

En el caso de la comunidad japonesa nos hemos encontrado con una composición laboral muy homogénea, siendo esta característica la que marca la pauta de sus dinámicas de sociabilidad. Por su parte, la comunidad española
presenta un panorama mucho más heterogéneo en lo laboral y, aunque también hay un núcleo duro de la comunidad, otros corpúsculos giran en tomo a
ese núcleo, en ocasiones sin llegar a tocarse. Por último, la comunidad china
se caracteriza por su fuerte atomización, siendo las unidades laborales y familiares el máximo grado de expansión que alcanza su sociabilidad.
Veamos de qué manera podemos relacionar los conceptos de sociabilidad
y de relaciones de poder, explicados en la fundamentación teórica, con los hallazgos empíricos obtenidos para cada una de las comunidades de extranjeros
analizadas. En el caso de la comunidad japonesa hemos encontrado que ciertos rasgos y expresiones culturales de profunda raigambre, tales como el valor de la dedicación al trabajo, la concepción fuertemente jerarquizada de las
relaciones sociales o el concepto de lealtad extrema a la empresa donde se
trabaja, tiene una importancia determinante en la forma que va a adquirir
esta comunidad. Producto de estos elementos culturales surgen las prácticas
paternalistas de las empresas japonesas ubicadas en Monterrey, lo que se traduce en un ejercicio del poder que se convierte en eje identitario y principal
polo de atracción, pero también de repulsión y fuente de conflictos, por cuanto
limitan las formas de sociabilidad espontáneas. Aunque hemos encontrado
manifestaciones de sociabilidad que escapan a este control vertical -carnes
asadas, organización de campeonatos deportivos, reuniones en un restaurant
de comida japonesa.. .-, el poder ejercido verticalmente se convierte en el eje
principal en torno al que se construye la comunidad; una comunidad sólida,
pero fugaz por la temporalidad obligada a la que están sujetos la mayor parte
de sus miembros. En definitiva, en el caso japonés percibimos ese impulso
hacia la sociabilidad que encuentra algunos espacios informales, pero muy
determinado por el ejercicio de poder institucionalizado que ejercen sus respectivas empresas.
En el caso español encontramos una comunidad mucho más libre y heterogénea. Reflejo directo de la heterogeneidad laboral y de un concepto cultu-

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UNA ESCALA DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

ral de la sociabilidad muy distinto al de las sociedades orientales que aquí
estamos comparando, las relaciones entre inmigrantes españoles se muestran
menos estructuradas y no tan condicionadas por el factor ocupacional. Aunque sí hay cierta tendencia al agrupamiento en grupos profesionales o, por lo
menos, en grupos de status similar, esto no es, ni mucho menos, tan determinante como en el caso japonés. En lo que se refiere a las relaciones de poder y
a los conflictos internos existentes, estos son más reticulados y no tan verticales e institucionales como en la comunidad japonesa. El hecho de que no se
impongan las lealtades por medio de relaciones de dependencia laboral, hace
que los miembros de la comunidad se muevan más libremente de grupo en
grupo, siempre según sus intereses particulares, profesionales y/o afectivos.
Por último, la comunidad china muestra también un panorama muy diferente. Los tiempos y espacios de sociabilidad, entendida ésta -recordemoscomo socialización lúdica (Sirnmel, 2003), en el caso chino prácticamente no
existen. La cultura del trabajo y el valor del ahorro como prioridad máxima
entre la migración china, unido a la desprotección institucional que caracteriza a esta inmigración, se traduce en una entrega total al propio negocio y una
ausencia prácticamente absoluta de dedicación a la construcción de comunidad en el sentido que aquí le estamos dando. En cuanto a las relaciones de
poder, éstas también son reticuladas, como en el caso español, pero en esta
ocasión se articulan a partir de redes de ayuda familiar, sin trascender más
allá de esta esfera de acción social. El hecho de que carezcan de consulado y
de asociaciones que aglutinen a sus connacionales, unido a la clandestinidad 27
en la que parece que vive un sector importante de esta migración, suponen
también importantes obstáculos para la búsqueda de una comunidad. En este
sentido, queda por averiguar si existen estructuras comunitarias más profundas y de dificil acceso para el investigador social, formadas básicamente por
clanes, como hemos empezado a descubrir y mencionamos en otra parte
(Doncel, 2013b). 7

CONCLUSIONES: lA PROPUESTA DE ESCAlA DE MEDICIÓN
DE COHESIÓN GRUPAL
A partir de la consideración de ciertos criterios, hemos tratado de "medir" el
grado de cohesión grupal de tres comunidades de extranjeros en Monterrey,
7

Dado que esta información se encuentra en un estado de la investigación previo a la verificación, hemos
creído que seria prematuro el hecho de considerar este hallazgo aquí.

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UNA ESCAIA DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

UNA ESCAIA DE MEDICIÓN DEL GRADO DE COHESIÓN GRUPAL

de lo que han resultado formas y grados de integración muy dispares. Fruto
del análisis de cada uno de los indicadores para el caso de cada comunidad,
debemos obtener ulteriormente un índice que nos permita objetivar la medición del grado de cohesión interna. De este modo, el máximo puntaje que
una comunidad puede obtener es 20 - 5 indicadores multiplicados por 4- y el
mínimo posible es O. Los valores que hemos asignado para cada uno de los
indicadores son los que siguen:
a) Existencia de asociaciones o instituciones aglutinadoras de connacionales:
inexistencia de asociaciones=O; asociaciones en proceso de gestación= 1; existencia de asociaciones inactivas=2; existencia de asociaciones activas pero sin
mucho poder de convocatoria=3; existencia de asociaciones activas que
aglutinan a la mayor parte de la comunidad=4.
b) Existencia y frecuencia de lugares y tiempos de reunión de connacionales:
inexistencia de reuniones entre connacionales=O; existencia de reuniones
puntuales de pequeños grupos en espacios privados= 1; existencia de reuniones puntuales de grandes grupos en espacios públicos=2; existencia de reuniones frecuentes de pequeños grupos en espacios privados=3; existencia
de reuniones frecuentes de grandes grupos en espacios públicos=4.
c) Existencia de redes de ayuda. que generan lazos de solidaridad intracomunitario: individualismo extremo=O; ayudas informales puntuales basadas en el
conocimiento interpersonal=l; ayudas informales frecuentes basadas en el
conocimiento interpersonal=2; ayudas puntuales mediatizadas por una asociación, empresa o institución religiosa no basadas en el conocimiento interpersonal=3; ayudas frecuentes mediatizadas por una asociación, empresa o
institución religiosa no basadas en el conocimiento interpersonal=4.
d) Grado de concentración de los lugares de residencia en el espacio urbano:
total dispersión espacial=O; ligera tendencia al agrupamiento=l; existencia
de un foco residencial unido a la dispersión espacial del resto de
connacionales=2; existencia de varios focos residenciales=3; total concentración residencial (gueto)=4.
e) Grad.J de concentración en torno a ámbitos profesionales y /o a lugares específicos de trabajo: total heterogeneidad ocupacional=O; existencia de un pequeño grupo ocupacional unido a la heterogeneidad laboral del resto de
connacionales= 1; existencia de varios grupos ocupacionales de status socioeconómico diverso=2; existencia de varios grupos ocupacionales de status socioeconómico similar=3; concentración ocupacional y de status de la gran
mayoría de los connacionales=4.

En el cuadro 1 podemos apreciar los valores asignados a cada uno de los
indicadores para cada comunidad analizada, esto en base a los datos recabados durante nuestro trabajo de campo y expuestos de manera aproximativa a
lo largo de este artículo (y de manera pormenorizada en Doncel, 2013b).

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CUADRO 1
PUNTAJES DE LAS TRES COMUNIDADES ANALIZADAS EN LA ESCALA DE COHESIÓN INTERNA

Indicadores
Asociaciones
Reuniones
Solidaridad
Concentración
residencial
Homogeneidad
cofesional
dice de
cohesión

Comunidad
japonesa
3
3
4
3

Comunidad
española
3
3
3

Comunidad
china

1

o

4

o

3

17

9

5

o
1
1

Fuente: elaboración propia.

En suma, lo que queremos subrayar aquí es que, dada la extrema complejidad del fenómeno analizado -complejidad dada por su elevado dinamismo,
por su carácter multifactorial, por la magnitud y diversidad del universo de
estudio, etcétera-, el carácter de nuestra propuesta es abierto. Sin lugar a
dudas, quedan pendientes posteriores trabajos que consideren y analicen
nuevas variables que podamos convertir en indicadores de nuestra escala, así
como una revisión más exhaustiva de los indicadores identificados y utilizados aquí. En todo caso, creemos que con el trabajo hasta aquí realizado estamos en la mejor situación para dar el siguiente paso en nuestro proyecto:
analizar las formas diferenciadas en las que las migraciones seleccionadas se
relacionan con la sociedad de acogida. Además, creemos que estamos ofreciendo una herramienta conceptual que puede ser muy útil para cualquier
estudioso del fenómeno de la interculturalidad.

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1

B RiGIDA BAEZA*

Trabajadores migrantes bolivianos y
paraguayos en la construcción: Comodoro
Rivadavia, Chubut, Argentina
1

Bolivian and Paraguayan Migrant Construction
Workers: Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina
RESUMEN
En este artículo nos avocaremos al análisis del
modo en que se construyen y reproducen situaciones donde e l predominio de las
adscripciones nacionales, étnicas y de clase,
se combinan de modo complejo y se reflejan
en los conflictos cotidianos que atraviesan los
trabajadores migrantes bolivianos y paraguayos en el rubro de la construcción. El caso
analizado corresponde a la ciudad de Comodoro Rivadavia, ciudad portuaria y dedicada
a la explotación petrolera en el sur argentino.
Nos proponemos analizar las características
que asumen las relaciones cotidianas al interior de tres obras en construcción, entre emp resarios, capataces, y los distintos grupos
étnicos y nacionales de trabajadores del ramo,
así como también el reforzamiento de estereotipos y representaciones en torno al modo de
ser de bolivianos y paraguayos, tanto entre los
distintos grupos, como entre el personal a cargo
de las obras y los empresarios constructores.

ABSTRACT
In this article, we will take up the analysis of
how situations come about and are reproduced
where national, ethnic and class identities predominate, how they are combined in a complex way, and are reflected in the everyday
con.flicts undergone by migrant Bolivian and
Paraguayan construction workers. The case
analyzed corresponds to the port city of
Comodoro Rivadavia, which is dedicated to
petroleum exploitation in the Argentinian
South. We propose analyzing the characteristics taken on by everyday relations inside three
construction groups: the owner-builders, the
foremen, and the different ethnic groups and
nationalities of the workers in this area. Also
ro be srudied is the reinforcing of stereotypes
and representations of what Bolivians and
Paraguayans are like, both among different
groups, as well as among the personnel in
charge of the work on-site, and the builders
themselves.

Palabras clave: trabajadores, tnigrantes, boli-

Keywords: workers, tnigrants, Bolivians, Paraguayans, identities.

vianos, paraguayos, identidades.

• Investigadora Adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas YTéctúcas (Conicet) Y docente en la
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Argentina, brigida_baeza@hoanail.com
Recibido: 23 de noviembre de 2012 / Aceptado: 6 de junio de 2013

1 Una versión preliminar fue presentada en la Sesión "Migration of labour and human rights issues:
Reflections on global context'', en el Congreso Internacional "Second ISA Forum of Sociology. Justicia
Social y Democratización". 1 al 4 de agosto de 2012. Facultad de Ciencias Económicas. Buenos Aires,

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUI..IO-OICIEMBRE 2013

ISSN: 2007-1205 pp. 31-52

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

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�TRABAJADORES MIGRANTES BOLIVIANOS Y PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCClÓN

INTRODUCCIÓN
Comodoro Rivadavia es una ciudad portuaria argentina ubicada en la costa
atlántica de Patagonia central. Desde su origen, la producción principal es la
explotación petrolera. A lo largo de su historia, de poco más de un siglo, esta
matriz fundacional fue generando una serie de relaciones y problemáticas
asociadas a un tipo de sociedad receptora de grupos migratorios europeos y
del norte argentino, sumados a la presencia de migrantes chilenos que desarrollaron las tareas relegadas por el resto de los migrantes, básicamente en el
MAPA1
UBICACIÓN DE LOS LUGARES DE ORIGEN DE LOS MIGRANTES BOLIVIANOS Y PARAGUAYOS Y DE LA
CIUDAD DE COMODORO RIVADAVIA, CHUBUT, ARGENTINA.

TRABAJADORES MIGRANTES BOLNlANOS Y PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCCIÓN

ramo de la construcción (Mármora, 1968; Marquez y Palma Godoy, 1995;
Baeza, 2006).
Este panorama se modificó a partir del último boom petrolero que se desarrolló entre 2004-2008 con la llegada de otros grupos migratorios vecinos,
tales como bolivianos2 y paraguayos. Los datos del Censo Nacional de Población del año 2010 arrojaron un total de 180 000 habitantes en la ciudad
(DGEyC, 2013). De ellos 16 653 son migrantes y 14 544 provienen de países
limítrofes. El grupo más numeroso es de chilenos: 1O 682; 2 421 son bolivianos; son paraguayos: 1 221; y 385 peruanos, entre otros. 3
Sin embargo, el grado de hipervisibilidad de bolivianos y paraguayos contrasta con el incremento de la invisibilidad del gru po de migrantes chilenos.
CUADRO 1
UBICACIÓN DE LOS LUGARES DE ORIGEN DE LOS MIGRANTES BOLIVIANOS Y PARAGUAYOS Y DE LA
CIUDAD DE COMODORO RIVADAVIA, CHUBUT, ARGENTINA.
LUGAR DE ORIGEN
IAMO:lllCA
l. Palses limítrofes
1.1 Bolivia
1.2 Brasil
1.3 Chile
1.4 Paraguay
1.5 Uruguay
2. Palses no limitrofes (América)
2.1 Pcru
2.2 Resto de América

EUROPA

~~--

Alemania
Francia
Italia
Resto de Europa
ASIA
AFRJCA-OCEANL\
TOTAL

PARTICIPACIÓN

NÚMERO DE
MJGRANTES

PORCENTUAL

15 456
14544
2 421
77
10 682
1 221
143
912
385
527

92.73970959
87.2674907
14.52658106
0.462018481
64.09456378
7.326293052
0.858034321
5.4ml8889
2.310092404
3.162126485

1159
11
468
16
203
461

6.954278171
0.06600264
3
0.09600384
1
2. 766110644

42

0.25201008

9

0.05400216

16666

100

Fuente: elaboración propia en base a los datos de población total nacida en el extranjero. Departamento Escalante (DGEyC, 2013).
Fuente: elaboración propia.

Argentina. Esta investigación se inscnbe en el marco del proyecto de investigación: " Migrantes bolivianos y
paraguayos en Comodoro Rivadavia (Chubut). D iferenciaciones, identificaciones e interacción con la sociedad comodorense" (1958- 2010) Sec. de Ciencia y Técnica. UNPS]B. En curw.

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2 La afluencia de la migración boliviana en Patagonia y, en particular, su empleo en la construcción es
analizada para el caso de Ushu aia, así como también su visibilidad frente a otros grupos migratorios
(Mallimaci, 2012).
3 Datos de población total nacida en el extranjero, Departamento Escalante (DGEyC, 2013).

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TRABAJADORES MIGRANTES BOLMANOS Y PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCCIÓN

TRABAJADORES MIGRANTES BOLMANOSY PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCCIÓN

Paralelamente se produce un desplazanúento de la discriminación, recurrente a lo largo de siglo XX, centrada en el chileno (Marquez y Palma, 1993),
hacia los nuevos migrantes. Este proceso estuvo acompañado por la aparición de categorías discriminatorias presentes en otros contextos de Argentina, tales como bolita, paragua, pero que localmente se reactualizan a partir de
la interacción con otros grupos de migrantes limítrofes, tales como los chilenos, o bien en relación a migrantes internos y nativos de la ciudad.
Ambos grupos migratorios son estigmatizados y objeto de violencia en sus
lugares de tránsito cotidiano. Sumado a estas situaciones, son vistos como
competencia por parte de los migrantes chilenos que ven afectado su lugar
hegemónico en el mercado de trabajo de la construcción. Tanto las autoatribuciones como atribuciones al grupo de migrantes bolivianos y paraguayos
profundizan su estigmatización y la búsqueda de estrategias de aceptación
por la sociedad receptora.
En los espacios laborales de la construcción de obras edilicias de la ciudad, es posible analizar los vínculos que mantienen entre sí los integrantes de
las minorías étnicas de bolivianos y paraguayos, sus diferenciaciones internas y
los vínculos con los otros: argentinos y comodorenses, así como también el reforzamiento de estereotipos y representaciones en tomo al modo de ser de bolivianos y paraguayos, tanto por el personal a cargo de las obras, como de los
empresarios de la construcción. Lo anterior, además de una serie de autoatribuciones que conírrman, en muchos casos, aquellos marcadores diacríticos
que son asignados a los bolivianos y a los paraguayos. Bajo la adscripción
nacional se incluyen todos los migrantes sin considerar sus diferenciaciones
regionales y étnicas.
En este trabajo nos abocaremos a dos grupos migratorios limítrofes vínculados al trabajo en la construcción de obras civiles en Comodoro Rivadavia:
bolivianos y paraguayos. Cabe aclarar que otro tipo de características y modo
de acceso se produce en el ámbito de la rama de la construcción en los yacimientos petroleros, diferenciados básicamente por ser mayores las dificultades de ingreso y los altos salarios que perciben este tipo de trabajadores
(Grimson y Baeza, 2011, 344).
Desde una perspectiva antropológica indagaremos acerca de las alteridades
e identificaciones de acuerdo a las situaciones y contextos (Brubaker y Cooper,
2001: 44). Las identidades demuestran ser dinámicas y variables considerando las interrelaciones locales. En particular, nos interesa ver de qué modo se
definen los migrantes bolivianos y paraguayos empleados en el rubro de la

construcción en Comodoro Rivadavia. Básicamente adoptamos una metodología de tipo cualitativo, con énfasis en las entrevistas en profundidad y
observaciones enmarcadas en el trabajo de campo de carácter etnográfico.
Esta metodología nos brindó la posibilidad de obtener información, tanto
discursiva como simbólica, mediante la observación, realización de entrevistas, participación en actividades diversas y análisis del discurso vertido en los
medios de comunicación de la prensa local.
Buscamos analizar lo simbólico ligado a la pregunta antropológica que
surge a partir de la alteridad (Krotz, 1994) y realizar experiencias de trabajo
de campo orientado a rescatar lo no documentado; a captar aquellas contradicciones entre "lo que un pueblo considera que debe hacerse, lo que dice
que hace, y lo que se observa en su práctica concreta" (Guber, 1991: 71). Es
decir, el nivel normativo, el discursivo y el práctico.
Para acceder a los informantes se adoptaron diversas modalidades, tales
como el sistema Bola de Nieve y la figura del informante central. El primero
de ellos tuvo la ventaja de acercarnos a la lógica de las redes de relaciones
sociales existentes en el rubro de la construcción, mientras que el segundo
nos permitió el acceso a una variedad de temáticas. Sin embargo, se prestó
especial atención a captar aquellos informantes que no se ofrecían con facilidad, y con quienes debimos emplear una serie de estrategias para acceder a
su información.
El empleo de la observación participante (Guber, 1991: 174) nos brindó la
posibilidad de obtener información, tanto discursiva como simbólica, mediante
la participación en actividades diversas, como charlar de temas aparentemente
poco trascendentes, o compartir diversas instancias de la cotidianeidad de los
protagonistas de las experiencias de investigación, tales como momentos de ocio
y de almuerzo, entre otros. De allí que el registro de todo lo que aconteció en
el transcurso de la estadía en el campo fue plasmado mediante la transcripción de notas, no sólo para reconstruir la jornada de trabajo, sino para desarrollar la reflexión sobre el mismo proceso de investigación.
Esta perspectiva de análisis se inscribe en una concepción de lo social que
rescata el carácter dinámico de las acciones y las modificaciones constantes
sobre el contexto, lo cual hace necesario introducir el concepto de agencia
para dar cuenta de la constante intervención en el mundo de las modificaciones en el entorno y el cambio social. Recuperamos aquí el aporte de Anthony
Giddens cuando analiza el modo en que las estructuras nos permiten ordenar/"estructurar" nuestra acción y, a la vez, cómo en cada reproducción se

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TRABAJADORES MIG RANTES BOLIVIANOS Y PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCCIÓN

TRABAJADORES MIGRANTES BOLIVIANOS Y PARAGUAYOS EN LA CON STRUCCIÓN

experimenta una actualización de las mismas que denota su vigencia. Las
estructuras ordenan y guían nuestras prácticas interactivas que dinamizan y
reproducen esas estructuras, lo que indica que el constreñimiento no es total,
ni los actores pueden desarrollar sus prácticas sin ningún tipo de restricciones. Este proceso es denominado como "dualidad de la estructura" (Giddens,
1995, 1997) .4
En el caso de los estudios migratorios recuperamos la línea de análisis que
considera esta dinámica social; de esta manera, es posible observar el esfuerzo en reparar y problematizar el agenciamiento de los migrantes en las sociedades receptoras -a pesar de los condicionamientos que establecen determinadas estructuras hostiles-, donde recuperan determinadas prácticas de las
sociedades de origen y generan, constantemente, nuevos tipos de relaciones
entre ellos y el resto de los grupos con los cuales interactúan.
Desde esta perspectiva, nos proponemos analizar las características que
asumen las relaciones cotidianas -en muchos casos conflictivas- al interior
de tres obras en construcción de la ciudad de Comodoro Rivadavia. El trabajo de campo fue desarrollado entre los meses de febrero y diciembre de
2011.5 Dos de las obras pertenecen a la construcción de establecimientos
escolares del Ministerio de Educación de Chubut, y la tercera a la refacción
de un complejo habitacional ubicado en un barrio del extremo sur de la ciudad, considerado como de alta vulnerabilidad social.
Buscamos explicar de qué modo se construyen y reproducen situaciones
donde el predominio de las adscripciones nacionales, étnicas y de clase se
combinan de modo complejo, y se reflejan en los conflictos cotidianos entre
empresarios, capataces y los distintos grupos étnicos y nacionales de trabajadores de la construcción; así como también el reforzamiento de estereotipos6

y representaciones en torno al modo de ser de bolivianos y paraguayos, del
personal a cargo de las obras y de los empresarios de la construcción .

4

Giddens explica que analizar la estructuración de sistemas sociales implica estudiar los m odos en que son
reproducidos y producidos en contextos de interacción, por actores conscientes que utilizan reglas y recursos que guían su acción . Así, la estructura no es "externa" a los individuos, sino "interna" y ejemplificada a
través de las prácticas sociales. Para la teoría de la estructuración ,el momento de producción de la acción
es también de reproducción, Es en los contextos de cotidianeidad de la vida social d onde se produce esta
dinámica constante (Giddens, 1995).
5
Las obras en construcción que fueron seleccionadas pertenecen a d os de las tres grandes empresas de la
ciudad que tienen a cargo tanto las obras civiles como públicas. En cuanto a las dificultades de ingreso a las
mismas podemos m encionar la reticencia por parte de empresarios, pero la plena aceptación por parte de
encargados y capataces de obra a desarrollar el trabajo de campo.
6
El Colectivo loé de España analizó la presencia de estereotipos entre los trabajadores migrantes marroquíes y polacos en España, en el sector de la construcción, reforzados por los empresarios esp añoles ( Colectivo loé, 1998).

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BREVE CARACTERIZACIÓN DE LA MIGRACIÓN BOLMANA Y
PARAGUAYA EN COMODORO RIVADAVIA
En el caso particular de los migrantes bolivianos, el proceso migratorio se
originó con el primer boom petrolero de Comodoro Rivadavia (1958-1963).
Una segunda etapa comenzó hacia los años noventa para emplearse en las
empresas pesqueras y de la construcción, así como en la explotación petrolera. Una situación similar podríamos proponer para el caso paraguayo que
posee dos corrientes diferenciadas, iniciada la primera en el contexto del primer boom petrolero y la segunda, sobre todo, en el periodo de expansión
económica de 2004-2008. Sin embargo, un rasgo que diferencia ambos grupos migratorios es que, en el caso de los paraguayos, se trata básicamente de
hombres o mujeres que emprenden la migración de modo individual, a diferencia del carácter familiar que posee la de los bolivianos.
Ambos grupos migratorios residen, en su mayor parte, en los sectores
periurbanos de la ciudad, en aquellos lugares que carecen de servicios básicos y demás signos de urbanización.Junto a los habitantes de "los bordes" de
la ciudad, sufren de la estigmatización y tipificación como bolitas o paraguas,
según el caso. Con recurrencia aparecen como víctimas o victimarios de diversos hechos de violencia y discriminación.
Tanto los hombres bolivianos como paraguayos se emplean, sobre todo,
en el ramo de la construcción y, en particular, en la construcción de obras
públicas y civiles en la ciudad, dado que el ingreso al trabajo de la construcción en los yacimientos petroleros es un lugar reservado, prácticamente, para
quienes poseen contactos y conocimiento de las redes de ingreso a ese mercado de trabajo. En términos nativos, para ingresar a un trabajo ligado al petróleo es necesario " tener cuña" . Podemos citar el caso de Andrés como una
excepción a lo manifestado. Un joven rnigrante paraguayo proveniente del
sector rural, quien, a partir del vínculo que tenía con delegados de Los Dragones -rama sindical opositora a la UOCRA-, primero realizó su carrera como
delegado gremial y posteriormente logró insertarse y obtener un empleo en la
parte de construcción de los yacimientos petroleros. Participó activamente
en el movimiento sindical y, a fines de 20 11, el sindicato lo insertó en el puesto laboral al cual aspiraba, ya que la remuneración económica es muchas

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veces superior a la de la construcción en la ciudad (Notas de trabajo de campo, septiembre y octubre de 2011).
En este contexto, los trabajadores de la construcción -numéricamente
importantes al igual que los trabajadores petroleros- ocupan un lugar de escaso privilegio tanto en ingresos como en la escala de alteridad local. Aunque
se trate de hombres trabajadores, en términos de status en el mercado de
trabajo local, se encuentran ubicados por debajo de los trabajadores petroleros, a los cuales consideran diferentes y, en cierto modo, admirables por el
nivel adquisitivo que poseen. Pero no es un lugar al cual, en general, aspiren
ingresar debido a las dificultades para lograrlo (Notas de trabajo de campo,
25 de febrero de 2011).
Las autoatribuciones y atribuciones al grupo de migrantes bolivianos y
paraguayos profundizan su estigmatización y su búsqueda de estrategias de
aceptación dentro de la sociedad receptora. Estos migrantes que se emplean
en la construcción deben enfrentar una serie de condicionamientos referidos
al modo de inserción en la ciudad. Básicamente, aquellos vinculados a un
conjunto de desigualdades existentes en la ciudad que, en algunos casos, se
encuentran plasmados en legislaciones locales. 7 Nos referirnos a la manera
que adquieren determinadas categorías nativas que, en el caso patagónico,
fueron construidas para referirse al tiempo de residencia en la región. En el
caso de Comodoro Rivadavia estas denominaciones se refieren a: nacidos y
criados (NYC) y venidos y quedados (VYQ). Estas categorías no sólo funcionan a nivel de las interacciones cotidianas, sino que se encuentran plasmadas
en legislaciones locales -vinculadas al acceso a la vivienda y a lo laboral en el
ramo de la construcción- que brindan prioridades a quienes son NYC.
En los migrantes limítrofes bolivianos y paraguayos recae el mayor peso
de la discriminación existente en la ciudad, referida a las características que
posee la extranjeridad en Comodoro Rivadavia. Una vecina de la ciudad expresó en un diario local:
.. .lo mismo pasa en la educación, en policía y en sanidad , traen gente de afuera y le
quitan el lugar a los nacidos y criados en Comodoro tanto en trabajo como en viviendas, traen gente de afuera y les dan todo, mientras que los que somos hijos de
7

La Ordenanza Municipal (6017/98) que regula el reparto de tierra fiscal y otorga mayor puntaje a quienes

nacieron en la ciudad, y la Ordenanza (6017-1/98) que regula la obra pública y, en particular, privilegia a
los trabajadores de la construcción con mayor residencia en la ciudad. Actualmente prioriza a los nacidos
en Comodoro Rivadavia (Concejo Debberante de Comodoro Rivadavia, 1998) .

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TRABAJADORES MIGRANTES BOLIVIANOS Y PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCCIÓN

estas tierras debemos esperar en la lista... menos mal que no pueden incorporar
extranjeros en cargos de la provincia porque si no ya nos tendriamos que ir al car...
se dan cuenta... y lo peor de todo, que a la mano de obra barata debemos sumarle
una usurpación de terreno por cada uno de los ciudadanos que traen (Lectora,
diario local, 2012).

De modo similar a otros casos en Patagonia -donde se valoriza el grado de
anclaje temporal- fundadores, pioneros, patriotas, establecidos o NYC construyen una representación del tiempo de residencia, independientemente de
la noción objetiva de tiempo real (Baeza, 2009: 247). Debemos sumar las
características que asume en nuestro país la connotación de la presencia migratoria limítrofe en relación al modelo migratorio deseado - basado en los
migrantes europeos blancos y en lo posible anglosajones- y su invisibilidad a
lo largo de la historia argentina.

LAS CULTlJRAS DEL TRABAJO EN EL RUBRO DE LA CONSTRUCCIÓN
COMODORENSE: BOLMANOS, PARAGUAYOS Y LOS OTROS
En el caso comodorense, los migrantes limítrofes bolivianos y paraguayos
constituyen el nuevo grupo migratorio al cual se le achacan una serie de elementos que los ubican como "los culpables" del caos poblacional de la ciudad. Consideramos entonces prioritario reparar en el modo que adquieren
las relaciones entre ellos y el resto de los actores sociales vinculados al sector
de la construcción en la ciudad, observando e incorporando las características del proceso local, no sólo de la conformación de la oferta laboral, sino
también de las condiciones sociales y políticas locales, tal como sostiene Sutti
Ortiz:
Cada trabajador trae al espacio local su identidad social y cultural. Esa identidad
confronta con la identidad de quien intenta contratarlo. Esas dos realidades, así
como el balance del poder social y económico de cada uno de ellos, deternúnan
cómo se negocia el contrato ... (Ortíz, 1999: 61).

Las características que asume la problemática migratoria limítrofe en relación al mercado de trabajo poseen un amplio tratamiento. El fenómeno
ligado a la inserción laboral y diversos aspectos como el análisis identitario,
entre otros, recibieron una atención destacada. Así, Vargas y Trpin (2005)

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analizaron el modo en que en el carácter performativo de los diferentes rubros
laborales vinculados a las relaciones étnico-nacionales, en el caso de los trabajadores migrantes de la construcción en Buenos Aires, se produce una
etnificación vertical por oficios (Vargas yTrpin, 2005), tal como los paraguayos
del hormigón o los bolivianos de la colocación. Este fenómeno fue analizado
por Bruno para el caso de los paraguayos varones en el mercado de trabajo de
Buenos Aires como plusvalía étnica, dada la coexistencia de tres factores:
estrechez sectorial en el acceso al empleo -por el peso que adquiere la adscripción étnica-, mayor informalidad en el empleo, sobrextensión de la jornada laboral (Bruno, 2008).
Algunas de estas características, analizadas desde la sociología y la antropología, son factibles de encontrar en Comodoro Rivadavia, dado que en
muchos de los casos analizados a partir del trabajo de campo en obras de
construcción urbana civiles y públicas reproducen, en cierta medida, las características que asume la migración limitrofe en el mercado de trabajo de la
construcción en Buenos Aires. Esto en parte se vincula a que un número
importante de los trabajadores bolivianos y paraguayos que llegan a Comodoro
Rivadavia, cuentan con experiencias previas de trabajo en el mismo rubro a
su paso por Buenos Aires. La estadía en la ciudad porteña puede ser un breve
pasaje de escasos meses; en otros casos, de alrededor de cinco años en los
cuales es posible que la experiencia lograda en Comodoro Rivadavia sea capitalizada de modo ascendente en las escalas laborales de la construcción,
hasta llegar a contar con una empresa contratista. Podríamos trazar algún
tipo de paralelismo con el ascenso económico que se presenta en el caso de
los migrantes bolivianos en el sector de la horticultura, y que llevara a Roberto Benencia (2008) a referir la "escalera boliviana". Sin embargo, aún nos
falta profundizar este aspecto ligado al carácter empresarial que adoptan los
constructores bolivianos y paraguayos en Comodoro Rivadavia. En esta linea
podemos citar el caso de Alcides, migrante paraguayo, quien manifestó:

Sin embargo, las culturas del trabajo que aquí se presentan poseen un modo
de desarrollo diferente que se encuentra asociado a una matriz fundacional de
la ciudad y a la forma en que, a lo largo del siglo XX, se "resolvió" la cuestión
laboral en el mercado de la construcción, sumado a las características del sindicalismo local que mencionaremos más adelante. Básicamente, el rubro de la
construcción fue un sector monopolizado por migrantes chilenos en todas las
ramas y momentos que forman parte de la edificación y carpintería.
Una de las formas posibles de ingresar a las características del sector laboral de la construcción en Comodoro Rivadavia es analizar las interrelaciones
-muchas veces conflictivas- que se producen entre las diferentes culturas
nacionales del trabajo que se presentan, considerando el análisis de:

... La primera vez vengo con un primo a Buenos Aires. Yo vengo a aprender algo. En
Yuty trabajaba la tierra, ayudaba a mi papá. Tengo varios parientes, profesionales, contratistas en Buenos Aires. En Comodoro tengo parientes. Mi hermano es contratista y volvió
a Buenos Aires. Yo conseguí trabajo con la referencia. En Freile, Jorge Gorosín, ingeniero ...
Por ese enganche antes en Sandoval Rave... yo trabajaba bien... hay cuatro empresas grandes
y nos conocen, mi hermano era contratista de Sandoval... yo busco mejoría (entrevista
realizada al constructor Alcides, en 2011).

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.. .las influencias culturales a las que se encuentra sometido el proceso de trabajo, la
actividad simbólica que realizan los agentes productivos durante el trabajo, en el
cual ponen en juego maneras de ver, de valorar y de sentir que han aprendido dentro y fuera del marco laboral y que condicionan la manera en que ejercen su trabajo... en el que se enfrentan y negocian agentes productivos con diferentes concepciones del mundo y sistemas de valores (Reygadas, 2002: 20-21).

Considerar las culturas del trabajo de agentes socializados en diversos contextos nacionales no implica dejar de contemplar otros factores tales como el
género, la clase social, la empresa de inserción laboral, entre otros (Ídem,

a

WO~.

Tanto en el caso de los migrantes bolivianos como paraguayos predomina
la existencia de estereotipos (Perrot y Preiswerk, 1979) que de modo recurrente aparecen en el discurso de empresarios, contratistas y capataces argentinos. En términos generales, por oposición a los NYC que son considerados por los empresarios como "vagos", o que esperan sólo el puesto laboral
como petrolero, los migrantes del norte del país, sumados a bolivianos y paraguayos poseen una alta calificación en cuanto a que son requeridos y preferidos en el rubro de la construcción. Javier, encargado de una de las obras en
construcción (profesional de La Plata) realizó la siguiente descripción de lo
que él considera el mapa local del mercado de la construcción, en términos
de los "modos de ser" de los trabajadores:
... en el grupo no hay gente de Comodoro; quieren ganar el triple de lo que gano yo,
son todos petroleros acá ... quieren ganar $12 000 pesos, muy pocos se acercan. Ni

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uno es comodorense, hay mendocinos, salteños, riojanos, bolivianos ... llegan sólo
los comodorenses que tienen resentimiento por no haber ingresado a una empresa
petrolera, además la mano de obra local es muy mala. El comodorense es el petrolero, con el plasma más grande que la pared, y auto o camioneta O km, el baño se cae
a pedazos, gastan toda la guita en falopa ... tiene direct tv, zapatillas de 800 mangos,
en el Stella Maris podés ver una familia con una camioneta O km y una carpa. En
cambio los bolitas, más allá de si usurpan o no ... o compran, esta gente hace su casa
de material, se juntan, hacen un asado y trabajan. En cambio los paraguayos se lo
gastan en chupi, minas, y piden adelanto y después no vienen más ... Igual lo de los
bolivianos es generacional, yo desde los 18 años que trabajo en la construcción; los
que vinieron antes del 2001 eran como animales, como perros, hoy los hijos son un
poco más quedados que sus padres, pero si tengo que elegir, los elijo frente a los de
acá (Notas de trabajo de campo, 29 de marzo de 2011).

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Los bolivianos -contemplando sólo la adscripción "en clave" nacionalson vistos como trabajadores dóciles, respetuosos, sufridos, aunque tienden a
aislarse y hablan para adentro ... Si se los compara con los paraguayos, los
bolivianos son vistos como mejor mano de obra, ya que el paraguayo es "fuerza
pura, es bruto para el trabajo", tal como manifestó un encargado de obra, por
eso en todas las obras visitadas son destinados a la carpintería y al hormigonado,
mientras los bolivianos "levantan paredes" y realizan las tareas de colocación
de cerámica y pisos.
Los empresarios manifiestan que existen determinadas normas que tuvieron que aprender para evitar situaciones de conflicto y violencia, tales como
no colocar en un mismo grupo chilenos y bolivianos porque se generan inmediatamente discusiones. O bien los capataces argentinos o chilenos -que
poseen varios años de experiencia en relación al trato con la mano de obra
boliviana- saben que no deben ubicar en el mismo grupo a bolivianos provenientes de Santa Cruz de la Sierra y de Cochabamba, para evitar el conflicto
entre cambas y coyas. Un constructor boliviano proveniente de Santa Cruz
de la Sierra, comentó: "acá me dicen racista, un cochabambino se da cuenta
que yo soy de Santa Cruz porque no hablo quechua. A veces me dicen que
soy camba, flojo, vago... yo les digo coya ... " (Entrevista realizada al constructor Mario, el 9 de marzo de 2011). En las observaciones de campo realizadas, este trabajador evitó todo el tiempo dialogar con sus pares, además de
aclarar que él no participa en ningún tipo de práctica que lo involucre con sus
compatriotas, sea de tipo laboral, recreativo o festivo.

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TRABAJADORES MIGRANfES BOLIVIANOS Y PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCCIÓN

En el caso de los trabajadores chilenos existen diferentes tipos de motivaciones desde las cuales justifican la discriminación hacia los nuevos migrantes. Entre éstas se encuentran las descalificaciones propias de quienes ven en
riesgo sus puestos de trabajo, una competencia desleal dado que en ocasiones
disminuyen sus prestaciones de modo extremo. Sumado a esto, los chilenos
consideran que los nuevos migrantes cuentan con algún grado de connivencia de la agencia estatal local para el asentamiento en la ciudad, ya que a la
toma de tierras en distintos sectores de la ciudad sigue la regularización. En
relación a los bolivianos, debemos sumar la conflictividad que surge a partir
de la disputa histórica de la Guerra del Pacífico.
En el caso de un chileno capataz general de obra, a pesar de la distancia
"histórica" con respecto a los bolivianos, considera que son preferibles a los
paraguayos porque son "familieros"; en cambio los paraguayos son hombres
solteros que se mueven en grupo, hablan entre ellos en guararu y trabajan sólo
para sus "vicios". Moverse en grupo fue la alternativa que encontraron los migrantes paraguayos que residen en un barrio cercano al denominado J 008 viviendas, en el sector sur de la ciudad, donde fueron atacados y dos de ellos perdieron la vida. Por eso, los entrevistados manifestaron que nunca andan solos; van
juntos a tomar el colectivo por el sector alto del barrio para evitar atravesar las
1008 viviendas, y si necesitan desplazarse al centro de la ciudad solicitan un remis
o taxi para trasladarse (Notas de trabajo de campo, junio de 2011).
Tanto en el caso de trabajadores migrantes bolivianos como paraguayos
encontramos que residen en sus lugares de migrantes (Sassone, 2007). En
este sentido, es interesante reparar en la observación de Cardoso de Oliveira:
La adversidad que encuentran, perceptible a nivel de identidades estigmatizadas, es
un hecho que apenas varía en su intensidad, y con el cual los inmigrantes tienen que
aprender a convivir. Y es precisamente debido a esta adversidad que los inmigrantes
tienden a asumirse -y muchas veces a organizars~ como etnias, aislándose en espacios sociales específicos ... (Cardoso de Oliveira, 2007: 221).

La "imposibilidad de practicar la diferencia", al decir de Cardoso de
Oliveira, provoca que algunos migrantes paraguayos decidan apartarse a modo
de invisibilización en relación al resto de sus compatriotas. Uno de los
paraguayos que optó por esta alternativa, refiere a que es un problema estar
todos juntos. Uno de estos motivos se encuentra vinculado al modo de gastar
el dinero. Explicó que "el boliviano no compra huevo para no tirar la cásea-

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ra". En cambio, los paraguayos gastan en bailes, juegos, y además son "afectos" a tomar tierras.
Sin embargo, las preferencias empresariales por emplear mano de obra
boliviana y paraguaya esconden situaciones de mal trato o sumisión, observadas por parte de los trabajadores comodorenses, tal como manifestó un entrevistado -segunda generación de chilenos-, quien nos relató que un capataz al que él no permitió que lo maltratase, "llegaba enojado y los bolivianos y
paraguayos bajaban la vista; y yo decía: ¿Por qué tengo que tenerle miedo? .. .
el alemán éste insulta, ha llegado a agredir físicamente a los empleados .. .
estuve a punto de hacerle una denuncia por acoso laboral. .. " (Entrevista realizada al constructor Julio Mansilla, 15 de marzo de 2011).
En cuanto circunstancias de engaño por parte de empresarios locales, trabajadores bolivianos relatan que, en ocasiones, los empresarios comodorenses
manifiestan acordar un monto de pago y luego no cumplen los términos del
contrato; entonces ellos renuncian y se cambian de trabajo (Notas de trabajo
de campo&gt; noviembre de 2011). En otras ocasiones se producen situaciones
de "solicitudes" de respeto extremo, que empresarios, encargados y capataces de obra tratan de reproducir en determinadas ocasiones. Este tipo de
situaciones se presenta sobre todo en las obras escasamente sindicalizadas, en
el sentido de que la presencia de uno de los dos sectores en disputa en el
rubro de la construcción -UOCRA y el Sindicato de Obras Civiles y Servicios
de la Construcción, conocido como Los Dragones- es débil.
En las obras en construcción donde la presencia sindical es fuerte, podemos encontrar la existencia de delegados paraguayos y/o bolivianos. El nivel
de sindicalización en las obras de la ciudad es experimentada, por parte de
los empresarios, como un obstáculo al funcionamiento normal de las mismas.
En entrevista&gt; un capataz general de una de las empresas constructoras manifestó que la empresa a la que pertenece decidió no presentarse a 15 licitaciones
en el último mes por la alta conflictividad que se vive en el desarrollo cotidiano del trabajo, haciendo referencia a la competencia entre la UOCRA y el
Sindicato de los Dragones, o bien al hecho de que en cualquier momento
llegan los sindicalistas y llevan a los trabajadores a participar compulsivamente en los "piquetes" de reclamos laborales (Entrevista realizada al capataz Antonio García&gt; el 22 de junio de 2011).
Un rasgo que diferencia a los dos grupos sindicales mencionados, es el
escaso grado de tolerancia que se puede advertir en relación a la presencia de
migrantes limítrofes bolivianos y paraguayos en las obras de construcción.

La UOCRA asume el discurso nativo que considera que los capitales y la mano
de obra deben ser locales. Un delegado sindical manifestó:

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En esta ciudad hay desocupación y necesitamos que se tomen decisiones políticas.
El gobierno municipal prioriza las empresas de Buenos Aires y del Valle, porque
dicen que pasan presupuestos más bajos, pero ahí tienen que considerar los costos
de la mano de obra. Entonces prefieren traer trabajadores de otras provincias y de
Paraguay (entrevista realizada al sindicalista Luis Gortari, el 7 de julio de 2011).

Las representaciones en torno a los trabajadores bolivianos y paraguayos
por parte de jóvenes comodorenses, influyen también en el propio desarrollo
de algunas obras que son adjudicadas a las empresas constructoras. En el
extremo de estas dificultades se encuentra el caso de la remodelación de un
complejo de departamentos donde, ante la sucesión de robos y situaciones
de violencia reiterados, la obra se debió detener, y sólo se aceptó continuar
con la presencia policial de la provincia de Chubut que custodia, de modo
permanente, en las horas que se desarrolla el trabajo. Otra de las alternativas
ensayadas para proseguir con la obra fue acceder a la solicitud de los jóvenes
del barrio de ser tomados como mano de obra por parte de la empresa constructora. Sobre esta experiencia uno de los capataces aclaró que fue nefasta.
Todos son jóvenes que tienen causas judiciales con los cuales es imposible el
trato. Frente a estas situaciones, prefieren sobremanera la mano de obra, en
primer término, boliviana&gt; y en segundo paraguaya (entrevista realizada al
capataz José Oriola, el 16 de marzo de 2011).
Asimismo, una de las líneas a profundizar está representada en el análisis
del modo en que las culturas nacionales del trabajo aquí presentes, se etnitizan
generando marcaciones que, tanto trabajadores como capataces y empresarios, refuerzan o discuten al momento de asumir las vinculaciones en torno a
la actividad laboral de la construcción.
La efectividad que poseen ciertos estereotipos, presentes entre los mismos
migrantes limítrofes, en cierto modo reproduce y legitima la superioridad de
un grupo sobre otro. Así, por ejemplo, los migrantes bolivianos en lo que se
refiere a cómo perciben ellos a sus pares paraguayos, un trabajador boliviano
mencionó:
... ellos se mandan la cag... ¡y a nosotros nos mandan a arreglarla eh!... por ejemplo
ahora paso esto con la pintura también... los mandaron a pintar y hicieron cual-

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quier cosa ... y eso que las de allá ya tienen segunda mano... Por eso, eso quedó así
medio está desprolijo todavía (entrevista realizada al constructor José, en diciembre
de 2011).

Estas distribuciones de tareas y reputaciones poseen su correlato entre los
encargados y capataces de las obras de construcción. Un capataz de obra,
oriundo de Mar del Plata, explicó la diferenciación entre bolivianos y
paraguayos, sosteniendo que " ... el boliviano es como el mono: asimila, hace
lo mismo siempre, aprende rápido, se hacen contratistas ... los paraguayos
son más inteligentes, pero hay menos contratistas paraguayos ... " De modo
recurrente, los encargados de obra argentinos o chilenos, reproducen opiniones similares donde se destaca "la inteligencia del paraguayo, pero la docilidad del boliviano".

PRÁCTICAS RACIALIZANTES EN LAS OBRAS DE CONSTRUCCIÓN.
..NO TE OLVIDES DE TRAER FLASH"

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La frase citada se refiere al momento en que -considerando que era el último
día de trabajo de campo en una de las obras en construcción, y que destinaríamos la jornada a tomar fotografías- uno de los encargados de la empresa
constructora advirtió: "No te olvides de traer flash", haciendo alusión a que
de otro modo no saldrían nítidos los protagonistas de los registros fotográficos: los migrantes limítrofes.
Este suceso es representativo de lo que ocurre en la cotidianeidad de las
relaciones que se establecen al interior de las obras, donde estas diferenciaciones adquieren, en muchos casos, un carácter de tipo racial. Y de modo
similar a lo que sucede en otros ámbitos laborales -como los cortaderos de
ladrillos de la provincia de Córdoba-, donde se presentan situaciones de condiciones laborales desfavorables; "los estereotipos racializantes que sustentan
Y justifican la reproducción de esas condiciones de precariedad" (Pizarra,
Fabbro y Ferreiro, 2011: 83).
Las obras en construcción -a pesar de la Ordenanza Municipal vigente
que otorga prioridad a los NYC- poseen prácticamente en su totalidad mano
de obra proveniente de distintas provincias argentinas y de los países limítrofes: Chile, Paraguay y Bolivia. Sin embargo, es sobre los trabajadores provenientes de estos dos últimos lugares, sobre quienes recae la estigmatización
vinculada a la negritud-indigeneidad y, en particular, sobre el grupo de mi-

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TRABAJADORES MIGRANTES BOLIVIANOS Y PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCCIÓN

grantes bolivianos. En un espacio laboral donde el ser NYC, no funciona
como legitimación de las relaciones laborales, dado que los comodorenses
manifiestan sentirse en otro país por ser minoría en las obras en construcción .. . Tal como relató un constructor comodorense: "Yo me siento extranjero acá ... mirá soy el único comodorense, hablan en guaraní, en quechua ... no
entiendo nada" (Nota de trabajo de campo 9 de diciembre de 2011). El
comodorense que siente su extranjeridad en su propio contexto local, podría
ser un trabajador que no logró insertarse en el trabajo deseable: el petrolero y
que, por ende, debió optar por el trabajo en la construcción. En este sentido,
García Canclini nos advierte: "El extranjero no es sólo el que viene de otro
país. Es el que negocia con lo local de un modo poco satisfactorio" (García
Canclini, 2009: 8).
Un articulador de las interacciones cotidianas lo constituyen las diferenciaciones raciales plasmadas en chistes y bromas que reflejan la violencia
verbal. Determinados rasgos externos son utilizados por los mismos trabajadores para generar risas entre ellos. Un constructor salteño manifestó que a él
le dicen: Cara de bolita (Nota de trabajo de campo, 16 de febrero de 2011).
Salteños y jujeños sienten que permanentemente deben aclarar acerca de
su adscripción nacional a los marcos argentinos, dadas las molestias que según ellos les ocasionan las confusiones con marcadores diacríticos asociados
a la etnicidad boliviana. En este caso, el modo en que Balibar analiza las características actuales de las manifestaciones racistas, nos permite realizar una
lectura de la situación que se presenta en las obras de construcción analizadas
en Comodoro Rivadavia:
...el racismo se corresponde claramente con un desplazamiento del sistema identitario del nacionalismo (representaciones y discursos que le permiten producir y
jerarquizar las identidades) hacia el polo de la etnicidad (ficticia) . Pero se corresponde también con una transnacionalización del nacionalismo» (Balibar, 2005: 75) .

Tal como sostiene Paul Willis en su análisis de la cultura obrera británica,
donde las diferencias entabladas entre los colegas y los migrantes pakistaníes
e hindúes, demuestran " ... Una clara demarcación entre los grupos y una
visión despectiva de los otros tipos raciales se asume de un modo simple
como base para actuar de ese modo y para otra acción: es una forma cotidiana de conocimiento en uso" (Willis, 2008: 64). O bien, en muchas ocasiones
las diferenciaciones son naturalizadas y plasmadas espacialmente, tal como

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los comedores para bolivianos, comedores para paraguayos, comedores para
ws otros, haciendo alusión a los horarios diferenciados del almuerzo y descanso en la mitad de la jornada laboral.
Desde las diversas situaciones que se producen cotidianamente, sumado a
la reproducción de limites que separan espacialmente a los grupos de migrantes limítrofes e internos, se contribuye a establecer y reforzar actuaciones
de racialización como forma social de marcación de alteridad que niega la
posibilidad de que determinadas diferencias y marcas se diluyan, descartando el intercambio a través de las fronteras sociales (Briones, 2005: 17).
Diversos teóricos de las ciencias sociales analizan el recrudecimiento de
las prácticas racistas, sobre todo desde la última década (García Canclini,
2009: 1-2), en algunos casos definido como neorracismo, como es el caso de
Balibar, para quien:
El racismo, verdadero "fenómeno social total", se inscribe en prácticas (formas de
violencia, de desprecio, de intolerancia, de humillación, de explotación), discursos y
representaciones que son otros tantos desarrollos intelectuales del fantasma de profilaxis o de segregación (necesario de purificar el cuerpo social, de preservar la
identidad del "yo", del "nosotros" ante cualquier perspectiva de promiscuidad, de
mestizaje, de invasión) y que se articulan en torno a estigmas de la alteridad (apellido, color de piel, prácticas religiosas) ... confiriéndoles una forma estereotipada ...
Esta combinación de prácticas, de discursos y representaciones en una red de este-

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reotipos afectivos es la que permite atestiguar la formación de una comunidad racista... (Bahbar, 1991: 32).

Es sobre todo en los migrantes bolivianos en quienes recae el desprecio y
la humillación, entre otras manifestaciones que refieren a los estigmas de
alteridad que menciona Balibar, y que condicionan su modo de vinculación y
"presentación", al decir de Goffman ( 1997), en las obras de construcción
analizadas en este trabajo.
Podemos citar el caso de los trabajadores de la construcción bolivianos
como representativo de la existencia de limites como reflejo de la bolivianidad,
al modo en que Barth define la existencia de un grupo étnico:

TRABAJADORES MlGRANTES BOLIVIANOS Y PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCCIÓN

formación. En la medida en que los actores utilizan las identidades étnicas para
categorizarse a sí mismos y a los otros, con fines de interacción, forman grupos
étnicos en este sentido de organización (Barth, 1976: 11).

Es a partir de esos límites que se considera el modo de ser boliviano en el
ámbito de la construcción, de acuerdo a lo manifestado por empresarios, encargados y capataces:
No sabe hacer hormigón, por oposición al paraguayo que sabe de
hormigonado.
Sirve para levantar paredes y colocación de pisos, cerámicas; a diferencia del migrante paraguayo que tiene "fuerza bruta".
Habla para adentro, a diferencia del argentino porteño que es extrovertido y, según los capataces, a veces, "hablan de más".
No tiene problemas con la droga ni con el alcohol, a diferencia del
chileno que, según los capataces, es "afecto al alcohol".
Se aísla, a diferencia del paraguayo que todo el tiempo está junto "a
su grupo".
Es más dócil, a diferencia de la mano de obra local que es reticente y
reclama mejores condiciones laborales.
Es gente más sacrificada, a diferencia del comodorense que quiere
ganar dinero sin esfuerzo.
Es ahorrativo, frente a paraguayos que "despilfarran" en recreación.
Podemos ver que las autoatribuciones y atribuciones de ws otros se realizan por oposición a los migrantes limítrofes y argentinos que también se diferencian por la pertenencia local, provincial o regional.
Las imágenes estereotipadas y estigmatizadas de los migrantes bolivianos
-acentuadas por las explicaciones nativas acerca de por qué deciden asentarse en la ciudad, las explicó un constructor boliviano: " ... acá te dicen que
venimos de allá cagados de hambre ... eso dicen los argentinos ... " (Nota de
trabajo de campo, 19 de febrero de 2011 )- y refuerzan el lugar de subordinación que ocupan "los bolivianos" en el ámbito de la construcción local.

.. .la caracteristica de autoadscripción y adscripción por otros ... Una adscripción
categorial es una adscripción étnica cuando clasifica a una persona de acuerdo con
su identidad básica y más general, supuestamente determinada por su origen y su

TRAYECTORIAS AÑO 15, NúM. 37 JUI..IO{)ICIEMBRE 2013

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�TRABAJADORES MlGRANTES BOLIVIANOS Y PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCCIÓN

50

TRABAJADORES MIGRANTES BOLMANOS Y PARAGUAYOS EN LA CONSTRUCCIÓN

A MODO DE CIERRE

BIBLIOGRAFÍA

Quedan aún varios aspectos para ampliar y analizar, tales como la existencia
de múltiples casos de contratistas bolivianos y paraguayos en la construcción,
y la manera en que modifican o reproducen las prácticas laborales aquí señaladas, situación que, aparentemente, brinda cierto paralelismo con otras similares de otras ramas de la producción, como puede ser la horticultura bonaerense.
También a nivel de las prácticas laborales al interior de las obras en construcción podemos encontrar similitudes con respecto a los casos analizados para las
de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, en este estudio se pretendió mostrar
el modo que adquieren localmente las identificaciones y diferenciaciones de
los rnigrantes bolivianos y paraguayos a partir de las características del mercado de trabajo local, y el contexto que brinda el predominio de la explotación petrolera en la región.
En la ciudad de Comodoro Rivadavia se puede apreciar un contexto de
reconfiguración de las relaciones laborales e identitarias vinculadas a una reciente inserción de los dos grupos migratorios linútrofes aquí abordados. Los
grupos de rnigrantes bolivianos y paraguayos deben insertarse en una trama
social caracterizada por su complejidad, generando un tipo de cultura laboral
local donde, si bien el contexto de oferta laboral permanente ofrece una pronta
inserción en el trabajo, resulta dificil poder insertarse legalmente dada la serie
de legislaciones vigentes a nivel municipal. El acceso a un empleo "en blanco", así como a la vivienda, son los dos aspectos en los cuales bolivianos y
paraguayos se encuentran en desventaja con respecto a sus pares comodorenses.
Sumadas a esta situación, las prácticas laborales, en las cuales desarrollan
su tarea los rnigrantes-constructores, reproducen y legitiman determinados
estereotipos étnicos y racializantes en los cuales los grupos de migrantes bolivianos son quienes con mayor estigma cargan en las obras en construcción
de la ciudad.
Esto provoca no sólo ser portadores de marcaciones negativas frente sus
pares paraguayos, chilenos y de otras provincias de Argentina, sino que la
carga laboral que recae sobre ellos es mayor que la de cualquier otro grupo de
pares. De manera similar, los rnigrantes bolivianos son los que mayores prácticas de violencia simbólica y fisica deben enfrentar en la ciudad.

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1

SÉVERINE D URIN*
/

Varones en el servicio doméstico en el Area
Metropolitana de Monterrey:
Ideologías de género
en la organización del trabajo
Males in Domestic Service in the Monterrey
Metropolitan Area:
Gender Ideologies in Organizing Work
RESUMEN

ABSTRACT

Como parte de una investigación mayor sobre el servicio doméstico -altamente feminizado-- en el Áxea Metropolitana de Monterrey,
en este artículo se analizan los oficios desempeñados por varones en este ámbito, el género y la etnicidad. Con base en observación
participante y entrevistas semiestructuradas,
se evidencia que las representaciones vigentes en torno a la sexualidad de los varones, en
general, se plasman en la organización sexoespacial de las labores domésticas, ubicándolos en espacios exteriores y rara vez al cuidado de menores, a diferencia de las trabajadoras,
quienes son vistas como cuidadoras naturales. La confianza en los varones se va adqlririendo a lo largo del tiempo.

Considering the highly feminized nature of
domestic service, this article discusses which
jobs are performed by men in the domestic
sector, as part of a larger research project on
domestic service, gender and ethnicity in the
Monterrey metropolitan area. Based on participant observation and semi-structured interviews, this study shows that representations
of male sexuality, in general, find themselves
reflected in the sex-spatial organization of
housework, relegating rnale domestic workers
to the outdoors. Unlike female workers, who
are seen as natural caregivers, trust in male
domestic workers is acquired over time.

Palabras clave; servicio doméstico, división
sexual del trabajo, mozo, chofer, cocinero.

Keywords: domestic service, sexual division of
labor, waiter, driver, cook.

* Profesora-investigadora en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Programa
Noreste, Monterrey, México, durin@ciesas.edu.mx
Recibido: 30 de noviembre d e 2012 / Aceptado: 5 de junio de 2013

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JULIO-DICIEMBRE 2013

ISSN: 2007-1205 pp. 53-72

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�VARONES EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

VARONES EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

INTRODUCCIÓN

54

Este artículo analiza las experiencias de trabajadores domésticos varones en
el Área Metropolitana de Monterrey (AMM) 1, empleados como cocineros,
mozos, choferes y lavacoches, quienes constituyen una minoría numérica en
este sector altamente feminizado. Además de caracterizar el sector, se examina cuáles son los oficios realizados por los varones a la luz de las representaciones sobre la sexualidad masculina; también se analiza cómo estas ideas se
plasman en la organización sexo-espacial de las labores domésticas, y en la
construcción de la confianza en las relaciones laborales que involucran varones.
Reflexionar sobre la situación de los varones que se dedican al servicio
doméstico surgió al realizar una investigación sobre trabajadoras domésticas
indígenas que trabajan de planta en el AMM. 2 Considerando que el género es
una dimensión importante del trabajo y del servicio doméstico, y que es mucho más que un sinónimo de "mujeres" (Scott, 1996), se optó por no limitar
el estudio al análisis de las mujeres que se dedican a este oficio y se incluyó el
caso de los varones. El género, como simbolización que los seres humanos
hacen tomando como referencia la diferente sexuación de los cuerpos (Lamas, 2007), se emplea en este texto "para sugerir que la información sobre
las mujeres es necesariamente información sobre los hombres, y que un estudio implica al otro" (Scott, 1996: 268). Entre los elementos que constituyen
el género, destacan los símbolos culturalmente disponibles que evocan representaciones a menudo contradictorias, los conceptos normativos que los dotan de significados, y la identidad subjetiva (Ibid). En cada cultura imperan
representaciones ideológicas que atribuyen cualidades a hombres y mujeres,
que explican la división sexual del trabajo y se transmiten mediante la socialización (Téllez, 2001). Así, la mayoría de los etnógrafos han tratado de documentar las divisiones del trabajo que operan entre hombres y mujeres
(Gutmann, 1998a: 59) . En el mercado laboral, la segregación laboral por
género está asociada con elementos de discriminación y estereotipos que inciden en la división de ocupaciones definidas como "masculinas" y "femeninas" (De la O, 2013: 56).

Cabe entonces preguntarnos qué pasa con los hombres que se dedican a
tareas y oficios considerados femeninos (De la O, 2013), como es el caso del
trabajo y del servicio doméstico. Distintos estudios sobre los varones en empleos no tradicionales evidenciaron que éstos continúan reproduciendo prácticas y actitudes patriarcales, además de gozar de mejores condiciones en
relación con las mujeres. A su vez, desarrollaron estrategias de " resistencia a
la feminización" para mantenerse en una posición dominante y monopolizar
los puestos de poder (De la O, 20132: 58). Como lo sugiere Gutmann (1998a),
las investigaciones etnográficas sobre los hombres y la masculinidad deben
incluir las ideas que las mujeres tienen sobre los hombres y sus experiencias
con ellos, por lo cual analizaremos qué dicen las mujeres sobre los trabajadores domésticos varones.
·

METODOLOGÍA
La información presentada forma parte de un conjunto de datos construidos
con base en observación participante y entrevistas3 realizadas durante los
años 2010 y 2011 a una veintena de trabajadoras domésticas puertas adentro,4 cinco trabajadores domésticos, a siete patronas y a tres agentes dedicaCUADRO 1
PERFIL DE LOS TRABAJADORES DOMÉSTICOS ENTREVISTADOS
Nombre

Ocupación

Lugt:r de origen y coodidóo

étnica
Silveno

Mozo (de planta)

Tampamolón, San Luis Potosi
fmdigena huasteco)

José

Mozo y cocina (por horas)

Ciudad del Malz, San Luis Potosi
(mestizo)

Alberto

Lava carros, mozo, cbofeT y
administrador (por horas)

Juan Luis

Mozo y chofer (por horas)

Colonia

Caraco~

Monterrey,

Nuevo León (mestizo)

Colooia Burocratas Municipales,
Moolemy,
Nuevo
León
(mestizo)

Roberto

OlOfer (por horas)

Pams, Coahuíla, Nuevo León
(mestizo)

1

El AMM incluye los municipios d e M onterrey, Santa Catarina, Apodaca, General Escobedo, Juárez,
García, Guadalupe, San Pedro Gana García y San Nicolás.
2
"Trabajo doméstico, género y etnicidad. Un esrudio comparativo a partir del caso de las empleadas domésticas indígenas en el Área Metropolitana de Monterrey", coordinado por Séverine Durin y financiado
por el Consejo Nacional de Ciencia yTecnología.

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Fuente, trabajo de campo de la autora.
3

Se realizaron entrevistas semiestructuradas a trabajadores y empleadores, así como algunas entrevistas a
profundidad.
'Trabajadoras domésticas que residen en la casa de la familia empleadora.

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�VARONES EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY
VARONES EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

dos a la colocación de trabajadores domésticos. En cuanto a los varones, cabe
señalar que se decidió no profundizar en el caso de los jardineros ya que éstos
tienen una interacción mínima con los habitantes de las casas donde se emplean puntualmente. Más bien, centramos el análisis en el caso de los mozos,
choferes y cocineros domésticos.

LA SERVIDUMBRE MASCULINA COMO ELEMENTO DE DISTINCIÓN

56

El servicio doméstico ha sido descrito como altamente feminizado (Chaney Y
García, 1993); sin embargo, no siempre ha sido así. En la Europa preindustrial,
como en América Latina en el siglo XVI, gran parte de los sirvientes eran
hombres. El término de sirviente era sinónimo de muchacho o muchacha; es
decir un joven soltero y dependiente; trabajar como sirviente era una forma
'
.,
de aprendizaje, previo al desarrollo de los sistemas formales de educac1on
(Kuznesof, 1993: 27). En el Nuevo Mundo, hubo sirvientes en casi todas las
casas españolas, quienes eran esclavos manumisos e indígenas. Incluso, los
hijos ilegítimos de indígenas con españoles fueron criados en hogares españoles y tratados como sirvientes (Ibíd: 28). Ahora bien, en América Latina el
servicio doméstico se feminizó en los siglos XIX y XX, además de volverse
una ocupación de clase baja (Ibíd: 37).
En Europa también se feminizó el servicio doméstico en el siglo XIX. Por
ejemplo, en el País Vasco los criados masculinos dedicados a labores agrícolas
perdieron importancia en la transición del antiguo régimen hacia la época
contemporánea, mientras crecían en importancia las criadas femeninas que
ejercían labores domésticas en el ámbito urbano. A su vez, se pasó de una
concepción paternalista, en la que los criados eran vistos como miembros de
la familia del amo, a otra donde los sirvientes eran simples trabajadores (Gracia, 1995). De igual forma, en torno al año 1900 se asistió en París a una
feminización del servicio doméstico y al aumento de la demanda de sirvientas multifuncionales, quienes realizaban solas el conjunto de tareas domésticas. Sus servicios eran demandados por pequeños burgueses, quienes al emplear una sirvienta buscaban distinguirse de los proletarios, incluso a costa de
limitar su alimentación (Martin-Fugier, 2004: 36). Mientras tanto, los varones se empleaban en las casas de la alta burguesía donde la servidumbre era
numerosa (Ibíd: 90).
Como lo veremos en el caso de Monterrey, tener un varón a su servicio es
una marca de distinción (Bourdieu, 2003), y rara vez un solo trabajador está

encargado de realizar todas las tareas domésticas. Además, como lo subraya
Goldsmith (2007: 290), los hombres realizan actividades con mayor reconocimiento y remuneración. Ceballos (2012) advierte que gozan de mayores
prestaciones, por ejemplo el acceso al Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS), cuando son contratados a través de las empresas de los maridos e
hijos; por lo que prevalece el principio jerárquico que organiza la división
sexual del trabajo, según el cual es más valioso el trabajo del hombre, incluso
en puestos más o menos similares.
En Gran Bretaña prevalece una división sexual de las tareas domésticas,
de tal manera que las tareas de mantenimiento y de exterior, como jardinería,
son realizadas por varones (Kilkey, 201 O). En Londres, los empleos domésticos difieren por nacionalidad de origen y género, y los únicos oficios
masculinizados son los de mayordomo y chofer (Cox, 1999: 139).
Si bien hay tareas consideradas varoniles o "trabajo de hombre" (Ceballos,
2012), en contextos de migración hay varones que realizan tareas consideradas femeninas, según las ideologías de género que ubican a las mujeres como
responsables de las tareas de reproducción y cuidados. Scrinzi (2005) presenta tres casos de migrantes en Francia, dos de los cuales cuidan ancianos,
mientras el otro está desempleado y cría a su hijo. Estos varones elaboran
narrativas que dan sentido a sus experiencias y enfatizan el carácter aprendido de las tareas domésticas. Además, subrayan que su fuerza fisica -elemento
emblemático de la masculinidad- constituye un plus para realizarlas. Es interesante observar que las mujeres nunca subrayan el carácter pesado del tra57
bajo doméstico, y tienden a enfatizar la paciencia y el sacrificio que demanda
esta ocupación -trabajo emocional.
En el caso de los trabajadores domésticos en Monterrey, observaremos
que los varones trabajan en casas de la alta burguesía, junto con otros empleados entre quienes se reparten las tareas de limpieza, planchado, cuidado
de los niños, cocina, limpieza exterior, mantenimiento y manejo. Opera una
división sexual de las tareas domésticas que los coloca en la realización de
tareas consideradas varoniles -mantenimiento, limpieza exterior, chofer, jardinería-, y quienes desempeñan tareas consideradas femeninas elaboran narrativas que no ponen en entredicho su masculinidad. Tener un varón a su
servicio constituye, en la mayoría de los casos, un elemento de distinción.

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TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUl»OICIEMBRE 2013

�VARONES EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA
DE MONTERREY

GRÁACA 2
DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO DE LOS TRABAJADORES DOMÉSTICOS POR SEXO EN MÉXICO (2000)

El servicio doméstico es el empleo más feminizado en México (gráfica 1),
90% es desempeñado por mujeres.
Sin embargo, los varones que se emplean en este sector ganan más que las
mujeres (gráfica 2); en su mayoría ganan entre 1.5 y 3 salarios mínimos,
mientras que las mujeres perciben entre 0.5 y 1.5 veces el salario mínimo.
En el AMM, a semejanza de lo que ocurre en el resto del país, el servicio
doméstico ocupa 4.38% de la población económicamente activa, y quienes lo
desempeñan son principalmente mujeres. Del total, 88% se emplean en la
modalidad de entrada por salida y el resto de planta.5 A diferencia de quienes
trabajan por horas, el personal de planta es mayormente de origen migrante6
e indígena7, y procede principalmente de la Huasteca, región cultural con
una importante población indígena en la que confluyen los estados de San
Luis Potosí, Hidalgo y Veracruz.
GRÁFICA 1

4 0 0 0 0 0 ~ - - - - - - - - - - - --,
::J

"'g
~

~

~

350 000
300 000 + - - - - 1 - - - \ - - - - - - - - - - - - - l
250 000 + - - - - 1 - - - 4 - - - - - - - - - - l
200 000
150 000
100 000 -1----+---------',-----------l
50000

-

TRAB!'JAOORES
DOMÉSTICOS

-

TRAB!'JAOORAS
DOMÉSTICAS

,

o ¡_,.==t:::::==----__:=,,,.__.-,;::::::..J
~
~
~
~
' ~ ~

l'/ /~.,~¿,/
.,,_✓.,,,--~✓.,,.,,✓.,,.,✓.,,.,✓ .,,
SALARIOS MÍNIMOS

Fuente: realizada po, Natalia Vásquez y Séverine Ouñn coo base en INEGI (2000).

CUADRO 2
OCUPACIONES DESEMPEÑADAS EN ÁMBITOS DOMÉSTICOS
EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY POR SEXO (2010)

__,_.,._

FEMINIZACIÓN Y MASCULINIZACIÓN LABORAL EN MÉXICO
(SEGUNDO TRIMESTRE 2010)

.,_._,.,....,...,._
58

VARONES EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

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50%

0%

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Funca:inanos y directNos de los sedora p(dco. pmado y social
~ t6cr.:m y

Traba;adores ~ Sll'YOOS penonales en

100%

...

~ dlll .wte

-

¡

■HOMBRES¡
■ MUJERES

establecii,_...

Hombres

o/,

Mujeres

•;.

Total

82

0.61

917

1.63

999

100

0.74

4961

8.84

5061

Janlineros de casa habitac,ón

6240

4633

68

0.12

6308

Vigilantes y porteros eo casas

1 784

13.25

39

0.07

1823

2309

17.14

46

0.08

2355

725

S.38

1136

2.02

1 861

2228

16.54

48039

85.51

50267

o

0.00

937

1.67

937

13468

100

56143

100

69611

Cocineros domésticos

-

-

-

Ocopaciooes desempeñadas eo
ámbitos domésticos eo el AMM (2010)

Cuidadores de milos, discapac,tados y
ancianos en casas particulares

particulares

Comotoadas

Choferes en casas parti&lt;ula=
T-dolaecb:KiOn

J

Trabrapdorts _, &amp;elWJOS personaies

Supervisores en limpieza, ama de llaves,
mayordomos y en estacionamientos

Trabapdores en serviCío5 domMUcoc

Trabajadores domésticos

FLlfflle: realizada por Natalia Vásquez y Séverine Duñn coo base en INEGI (2010b).

s Datos elaborados por Séverine Durin con base en INEGI (2010a).
• Menos de 7% nació en la entidad, mientras que 50"/c, de los trabajadores por horas nacieron en la entidad,
de acuerdo con datos elaborado con base en INEGI (2010a).
7
Si bien en el censo 2010, 28% de las trabajadoras de planta declararon hablar una lengua indígena (INEG I, 2010a), se calcula que 90% proceden de regiones indígenas.

tRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

LavaDderos y planchadores doméstiros
Total

Fuerne: elaborado por la autora coo base en INEGI (2010a).

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�VARONES EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

VARONES EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

Apreciamos una división sexual de las tareas domésticas (cuadro 2) en la
que los varones realizan ocupaciones en espacios exteriores Gardineros chofe~es, vigilantes Y mozos) y las mujeres llevan a cabo tareas de limpieza y
cwdados en el interior del hogar -cocina, cuidado de personas, limpieza, lavado y planchado.

ral en la casa de una pareja con un hijo discapacitado de 28 años, un vez a la
semana, desde hace 17 años. Estos casos se discutirán más adelante.

Cabe señalar que quienes fueron categorizados como trabajadores domésticos se dedican principalmente a las tareas de limpieza: 95% son mujeres
Y 5% son varones, a quienes se les denomina "mozos". Éstos pueden realizar
tareas de limpieza dentro y fuera de la casa, aunque preferentemente son adscritos a la realización de en el exterior, así como de mantenimiento. En este caso
invariablemente hay más de un trabajador doméstico empleado en la mism~
casa.

Al observar las tareas desempeñadas por los varones, es evidente que la mayoría de éstos trabajan en espacios exteriores -los jardines, el garaje, la banqueta- como jardineros, vigilantes, mozos y choferes. Ahora bien, hay trabajadores domésticos en labores de limpieza, quienes están a cargo de las áreas
sociales o de lavar los ventanales, entre otros. Sólo los cocineros y el personal
de confianza que lleva a cabo funciones de administración -como pagar la
nómina a los demás empleados- circulan en espacios restringidos. Los espacios íntimos, como son las habitaciones, están cerrados a los varones, al menos que estén al cuidado de algún discapacitado o anciano. En general, son
las recamareras quienes se encargan de estos espacios íntimos.
La organización sexo-espacial del servicio doméstico tiene que ver con las
ideologías de género, especialmente con las representaciones en torno a la
sexualidad de los varones. En México, como en América Latina, los hombres
son percibidos como depredadores sexuales, una expresión que empleó Vidal

En c~anto a los empleadores, el trabajo de campo evidenció que los varones traba1an mayormente para la alta burguesía. A excepción de los jardineros en
casa habitación, quienes excluimos de este análisis, los trabajadores domésticos
forman parte de una amplia servidumbre doméstica. En estos hogares hay,
por lo menos, una empleada doméstica que reside en casa de los patrones lo
cual ~curre sólo en 1% de los hogares de Nuevo León.8 En los hogares do~de
trabaJan los varones entrevistados, la administración del personal doméstico
es una tarea que incumbe a la Señora, algunas veces con el apoyo de un ama
de llaves. Sus maridos son empresarios y forman parte de un círculo de personas influyentes.
60

En cuanto a los trabajadores domésticos entrevistados, todos habían sido
mozos en algún momento de su trayectoria profesional, o lo seguían siendo, y
tres eran choferes. Es común que a los choferes se les pida la realización de tareas
de limpieza Y mantenimiento en los espacios exteriores. Sólo uno de ellos residía
en casa de sus patrones, además de ser el único trabajador indígena. Como sucede con las trabajadoras domésticas, suele coincidir la condición de trabajador
de planta Y la condición étnica (Durin, en prensa), lo cual reitera la asociación entre lo servil y la posición subordinada de los indígenas en México.
Dos de los hombres entrevistados llevaron a cabo tareas de cuidado a personas vulnerables, ambos varones, para familias de la clase media. Uno cuidó
a un anciano por dos meses, mientras el otro todavía realiza la limpieza gene-

LA ORGANIZACIÓN SEXG-ESPACIAL DE LAS TAREAS DOMÉSTICAS

AGURA 1
61

ORGANIZACIÓN SEXO-ESPACIO DEL SERVICIO DOMÉSTICO

Jardineros
Vigilantes
Mozos
Choferes

8

En0cl segundo semestre de 2010, se~ la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (INEGI, 2010b),
6.87 ~ de los ho~ar~ en Nuevo León contrataban trabajadores domésticos, de éstos 85% contrataban
traba¡adores domesncos de entrada por salida, y 15% trabajadores de planta, éstos representan 1.02% del
total de los hogares en Nuevo León.

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

Fuente: elaborada por la autora.

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�VARONES EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

VARONES EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

(2007) para describrr las parejas de las trabajadoras domésticas en Río de Janeiro.
Entre los varones mexicanos, el ejercicio de la sexualidad, con énfasis en la
penetración, así como las conversaciones entre hombres en torno a sus experiencias sexuales -muchas veces en tono de albur- son fundamentales para la
reafirmación de su masculinidad (Szasz, 2000). Además, los varones mexicanos "consideran que la excitación sexual está basada en fuertes impulsos biológicos dolorosamente intensos, que requieren inmediato alivio" (Ibíd: 194).
Estas ideas están compartidas entre hombres y mujeres, como lo ejemplifica
nuestro estudio de caso.
En entrevistas con empleadoras se observa que consideran la sexualidad
de los hombres como incontrolable. Así, mientras algunas patronas recomiendan a las trabajadoras que eviten tener noviazgos y se cuiden de los hombres,
otras esperan que éstas respeten los buenos modales; es decir, que sean discretas y recatadas. Ante la virulencia de los deseos sexuales de los hombres, lo
correcto para una mujer es mostrar bajo perfil. Más allá del control de los
cuerpos y de la sexualidad de las trabajadoras -a fin que éstas no se embaracen y sigan trabajando al servicio de su familia-, las Señoras velan la moralidad de los habitantes de la casa. La señora Ana recuerda su experiencia con
Estefanía, una empleada que se quedaba al pendiente de los quehaceres de su
casa mientras trabajaba como enfermera. Al percatarse que la joven recibía
visitas de un hombre en su cuarto, le pidió explicaciones y le dijo:

Acerca de otro caso, un terapista sexual me reportó los pormenores de un
grave caso de abuso sexual por el hijo de los patrones, quien encerró, drogó y
violó durante tres días seguidos a la empleada, mientras sus padres estaban
de viaje. El estrés postraumático de la joven fue tal que por días perdió la
memoria. Pese a la denuncia presentada con apoyo del terapeuta, el delito
quedó impune gracias a las influencias del padre.
Ante la evidencia que el acoso y el abuso sexual suceden en el servicio
doméstico y la representación según la cual los varones no pueden controlar
sus impulsos sexuales, las Señoras actúan buscando evitar situaciones
embarazosas, como la señora Ana, quien pide a las jóvenes cierren con llave
su habitación:

... nada más ten mucho cuidado porque no quiero que entren ahorita hombres por-

giendo a los dos, los dos lados. Un cuarto donde ella duerma seguro y yo siempre

que estamos solas, porque mi esposo no dormía en la casa, trabajaba turnos de

voy y les digo, enciérrate con llave, y yo se los advierto, porque el día que yo llegue

Sus derechos son su alimentación, como ellas viven aquí, darles una habitación
independiente, para que duerman con seguridad. Yo lo hago por dos motivos, a mí
me dicen que por qué le doy tanta amabilidad, yo lo hago por dos ... protejo dos
cosas al mismo tiempo, como yo tengo dos hijos hombres y tengo un esposo, entonces, que ellas duerman con llave en su cuarto, seguras de que no van a llegar ni mis
hijos ni mi esposo, como se ofrece en otros casos. Yo confio en mis hijos; yo sé que
no lo van a hacer por la educación que tienen y mi esposo tampoco, si no, no tendría
yo una chica de quedada. No podría yo dormir a gusto con esas cosas pero, al
mismo tiempo, protejo a mis hijos, porque también sucede que hay muchachas que
se meten por otro lado y luego inventan que fueron los de la casa, yo estoy prote-

62

noche[...] Tú sabes que estamos solas y no puede venir ningún hombre aquí, por-

a tu cuarto a cualquier hora y no tenga llave, ese día te vas, porque yo quiero tener la

que no van a creer que es tuyo, van a creer que me viene a visitarme a mí, porque yo

seguridad 100%. El diablo donde quiera está, yo confio 100% en mis hijos, pero uno

estaba muy joven, tenía yo como 26 años, y le digo: eso no me conviene a mi Estefanía
(señora Ana, 5 de marzo de 2010).

nunca sabe, esas son las condiciones que yo le pongo (señora Ana, 5 de marzo de

Algunas Señoras consideran que las trabajadoras domésticas pueden ser
objetos de deseo sexual por parte de los varones de la casa, sean empleados o
familiares. Si bien las historias de acoso y abuso sexual quedan usualmente en
el silencio, en el trabajo de campo pude registrar algunos casos. Por ejemplo,
en una oportunidad el hermano del patrón agredió sexualmente a la empleada en la lavandería, y al debatirse la joven se lastimó y logró huir. Renunció al
trabajo, temerosa y avergonzada por lo sucedido. Hasta seis meses después
relató los hechos a la patrona, y aceptó regresar a trabajar para esta familia.

El deseo sexual es pulsión diabólica, y como "el diablo donde quiera está",
cualquier indicio de actividad sexual por parte de los trabajadores domésticos en el recinto de la casa puede ser motivo de despido. La señora Tatiana
recuerda lo sucedido cuando empezó a tener un chofer, "un buen muchacho
el Mariano, trabajadorcillo y todo", y que la nana "cristiana y muy recatada"
le explicó que la cocinera de 50 años de edad andaba con el chofer, 22 años
más joven que ésta. A su vez, el mozo que "parecía el más seriecito y casi, casi
de esos que se agachaban cuando uno le hablaba", andaba con otra empleada

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2010).

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"muy seria", y resultó que "todas habían arrasado ahí con el mozo, entonces
se me hizo muy truculento el tema y los tuve que despedir a todos". Comenta:

Las vueltas pueden ser más, y cuando se le complica, la señora lo apoya.
Ahora bien, ésta es muy estricta en cuanto a sus rutas:

Entonces yo dije: "qué necesidad tengo de estos dramas intensos aquí en mi casa,

Ella es súper exigente en las cosas[ ... ] lo que dice, al pie de la letra, no me puedo

no, no, no", me chocó el plan[ ...] ¿Y dónde es el tórrido romance verdad? porque

salir yo para ningún lado, si los niños tienen ganas de un helado, no puedo ... Si los

dice: "en el cuarto de las muchachas encontré quien sabe qué y un calzón de quién

recojo de la escuela y ellos quieren un helado y tengo que ir a comprárselos, no, no

sabe quién", no, no, no, qué asco ya, entonces yo dije: "vámon os todos para afue-

se puede, es a la casa y eso... sí es exigente para eso. No quiere que me desvíe para

ra"[...] Desde entonces, con los hombres no trabajo a gusto, con los choferes, soy

ningún lado. 11

muy seca, soy un poco distante y dura y no los dejo que entren a la casa, y si entran
los veo con cara fea, porque no sé tratar a los hombres; incluso siento como que de
repente se enojan de que la señora les diga algo, son como que, no sé, no los leo
(señora Tatiana, 30 de marzo de 2011).

64

Estas representaciones acerca de la sexualidad de los varones, considerada incontrolable, justifican que sea restringido su acceso a los espacios íntimos, como las habitaciones. Así, mientras las mujeres son adscritas a las tareas de cuidado de los niños, la limpieza de las habitaciones y de la ropa
intima,9 los varones son privados del acceso a estos espacios y no se les delegan tareas de cuidado de los niños. 10 Los choferes, quienes tienen a su cargo
desplazar a los niños por las tardes para que acudan a sus actividades
extraescolares, tienen relaciones puntuales con los niños. Su horario está establecido así como las rutas.
Juan Luis trabaja para una familia con tres niños en edad escolar. Por la
mañana llega a barrer el frente y a trapear la estancia, y después lava los tres
autos. Sus "vueltas" son muchas a lo largo del día, y se concentran sobre todo
en la tarde, pues por la mañana sólo va al súper para que esté lista la comida
cuando lleguen los niños a las 2:00 p.m. Después de llevarlos a sus actividades, toma su tiempo de comida, para después recoger los niños a las salida de
sus actividades-a las 5:30 p.m., otro a las 6.30 p.m. y el último a las 9:00p.m.
Entonces regresa a su casa, al menos que sea lunes, días en los cuales se celebran cenas de negocio en la casa, y que sus patrones requieren sus servicios
para limpiar al término de la cena.

D e la misma manera, el señor está al pendiente: "como la casa está toda
llena de cámaras el señor me está viendo desde la oficina y desde ahí me ve y
me dice: 'haz esto' ... y también ... sabe que estoy en la casa y me marca al
celular". Con los niños Juan Luis tiene relaciones cordiales: "son bien respetuosos, me saludan y convivo muy bien con ellos". En el auto platica de lo
que sucede en la escuela. Ahora bien:
... con la niña es con la que no convivo mucho. La Señora se dedica más a la niña.
Va por ella y tiene viajes. Son 5 mamás; cada día va una a la escuela por ellas y los
martes a la señora es cuando Je toca el viaje de las 5 niñas.Va y recoge la niña de ella
y las otras 4 y va y las deja a la casa d e cada una.

En suma, las relaciones con los niños están muy limitadas, incluso es bastante restringida su relación con la niña. El control ejercido hacia su trabajo
evidencia la poca confianza que impera hacia los varones con motivo de la
incertidumbre que las representaciones sobre su sexualidad inspiran.
Cabe destacar que, contrariamente a las representaciones en tomo a la sexualidad de los varones, la sexualidad de las trabajadoras domésticas no es vista de
manera perversa por las patronas. Son más bien imaginadas como fáciles de
engañar por los h ombres de su edad con quienes pasean los fines de semana,
pues no son pocos los casos de embarazos en los que sus parejas no asumen la
paternidad. De quienes se desconfia, fundamentalmente, es de los varones.

Masculinidad y servicio doméstico
• De acuerdo con la tabla 2, no hay varones planchadores.
'º En la Tabla 2 se registran 100 varones "cuidadores de niños, ancianos y discapacitados" y 4 961 mujeres.
De acuerdo con los datos de trabajo de campo, los varones cuidan ancianos y discapacitados, más no niños.
Además de la nanualización de las tareas de cuidado como femeninas, propongo que la representación de
los varones como " depredadores sexuales" justifica se tengan dudas sobre su capacidad a cuidar niños.

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En el servicio doméstico opera una división sexual de las tareas, y si bien tres
11

Entrevista con Juan Luis, 17 de mayo de 20 I l.

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de los cinco varones entrevistados se limitan a realizar tareas consideradas
masculinas, dos llevaron a cabo tareas generalmente desempeñadas por las
mujeres como limpiar, cocinar y cuidar.
Cuidaron personas vulnerables, ambas varones, un anciano y un
discapacitado, e hicieron la limpieza en sus casas. José comenta que cuidó un
"viejito" por dos meses y medio, mientras su esposa lo "abandonó". Entonces fue contratado por la hija: "yo me encargaba de él, le daba el medicamento, lo metía a bañar y le hacía su comida diaria, el almuerzo comida y ya en la
tarde llegaba el enfermero y se quedaba con él lo que era la noche[ ... ] Le
hacía todo el aseo al señor, barría, trapeaba y todo". 12 Es muy probable que se
haya buscado a un varón para cuidar el anciano, más no a una mujer, para
que no compitiera con la esposa. Incluso, cuando ésta regresó, "no empatamos" por lo que José dejo de trabajar al servicio del señor.
Por su parte, los domingos Silverio se dirige a hacer la limpieza general en
casa de una pareja cuyo hijo está discapacitado: "Me encargo de bajar la
ropa, quitar las sábanas; ya cuando está seco lo vuelvo a poner, todo. Lo que
falte ... toallas en los cuartos, jabones, rollos, le hago todos los trastes, todo,
todo, limpiar y acomodar bien otra vez, la fruta hay que lavarla, todo". 13 Además ayuda a la Señora a levantar al joven. Tener experiencia como empleado
de limpieza fue importante para su contratación, así como ser visto como una
persona de confianza. Ahora bien, es probable que la fuerza fisica haya operado como un argumento a su favor para levantar al joven discapacitado. La
otra empleadora de Silverio, para quien trabaja como mozo de planta, comenta que "en tu vida has visto un hombre más trabajador que éste, yo lo
llamo la hormiga atómica, porque de repente ves un sillón caminando y él va
abajo así. .. cargando el sillón. No te dice que no a nada, todo lo logra, ve los
vidrios de esta casa". 14 El hecho que sea "aún muy indígena" lo asocia también con cierta ruralidad y fuerza fisica.
Para José, limpiar y cocinar no tiene nada de malo. Más bien, se siente
orgulloso de saber cocinar. A sus amigos "les ha gustado mucho mi comida,
el sazón, nunca he tenido problemas de que te echen una burla, o que te digan
por qué lo haces". Además, "es un servicio que yo doy ... quizá es un privilegio que sé hacerlo y me siento orgulloso de hacerlo". Ante la posibilidad de
ser descalificado por realizar tareas consideradas femeninas, en concordanEntrevista con José, 23 de abril de 2011
Entrevista con Silverio, 13 de abril de 201 l.
•• Entrevista con la Señora Lila, 7 de abril de 2012.

12
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cia con Scrinzi(2005), los varones ponen por delante las habilidades adquiridas, en contraposición con el discurso que presenta a las labores domésticas
como no calificadas e innatas.
En el servicio doméstico, quien manda es la Señora de la casa, y como lo
explica Juan Luis, rara vez se reciben órdenes del Señor. A veces éste lo llama
por celular o bien a través del sistema de vigilancia por cámaras, el cual ha
sido instalado en toda la casa. Al dar escasas órdenes y ejercer poco control,
los Señores pueden ser vistos como más amables: "el Señor es bien buena
gente y no se mete mucho contigo, pues es todo lo contrario de la Señora",
dice Juan Luis. Ahora bien, guardar distancia es preferible para evitar establecer lazos amistosos con el Señor. Esta lección la aprendió en su primera
experiencia como chofer, entonces solía bromear con el patrón, se llevaban
bien, se tenían confianza; sin embargo un día en que su patrón estaba enfurecido, lo regañó a gritos. Juan Luis, herido, renunció. Al entregarle su trabajo
le dijo a su patrón "¿Sabe qué?, yo vengo a trabajar, no vengo a que me falte
al respeto". Renunciando, su honor, como elemento tradicional de la masculinidad mexicana (Gutrnann, 1998b), quedó a salvo. Desde entonces asume
una sana distancia con sus patrones. Juan Luis afirma que de su trabajo actual, lo que más le gusta es manejar y convivir con los niños, platicar con ellos
saliendo de la escuela, aunque tenga una relación muy limitada con la niña,
pues es su madre quien se encarga de ella. En general, son escasos los espacios de convivencia entre varones donde confluyan patrones, empleados e
hijos; más bien impera una distancia entre ellos impuesta por la clase social y
la búsqueda de distinción.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA CONFIANZA
Al observar cuáles han sido las experiencias laborales previas de los trabajadores domésticos, destacan dos tipos de trayectorias laborales. Algunos la
iniciaron trabajando en la calle como pepenador o lavacoches en los barrios
ricos, y se enrolaron como mozos en casas de los mismos vecindarios. Otros
empezaron a trabajar como mozos recomendados por otros empleados. Quienes son ahora choferes fueron primero mozos. Incluso, uno se volvió hombre
de confianza de una pareja sin hijos, y llegó a administrar los pagos y ver por
las necesidades de los Señores una vez ancianos, además de ser su chofer.
Alberto comenta que "yo entré a los 13 años a trabajar con ellos, desde
lavando los carros ... conocí la Colonia del Valle muy chico y después de estar

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alú lavando los carros ya me pasaron a chofer, cuando tuve la edad''. 15 Estuvo
22 años al servicio de esta pareja y les está muy agradecido "lo poco o mucho
que yo tengo ahorita se lo debo todo a ellos, porque alú fue donde yo me hice
hombre, vamos a llamarlo así". Gracias a los autos que le ofrecieron a modo
de gratificación anual, pudo formarse un patrimonio y pagar estudios superiores a sus hijos. La confianza mutua era muy grande y, además de administrar pagos, le tocó tomar decisiones importantes. A la muerte del Señor, tuvo
diferencias con los herederos y fue orillado a renunciar.
Otra vía para entrar a trabajar al servicio de una familia es a través de las
empresas de los esposos, o los lugares de trabajo de los hijos. Silverio trabajaba en una empresa de limpieza y estaba adscrito al piso de un edificio. Alú le
ofrecieron trabajar dos días a la semana haciendo limpieza en casa, a través
del hermano de un joven discapacitado. Éste le dijo:

dura, es piedra", "así es la gente acá". De hecho, Roberto come aparte del personal de servicio, pues desde hace dos años a él y al mozo le quitaron la comida
porque "la crisis está dura". Sin embargo, valora la confianza que le tienen. Por
ejemplo, es quien surte la despensa de acuerdo con la lista que le entrega la
Señora, a quien devuelve el ticket y el cambio exacto. Asimismo, enfatiza que
"al mes tenía mi pasaporte", un requisito para ir a Estados Unidos y llevar los
Señores a Mac Allen, San Antonio o Houston. 18
Como lo subraya Toledo (2013), la confianza es crucial en las relaciones
que se tejen entre empleadores y empleados domésticos. En el caso específico
de los hombres, por las representaciones relativas a su sexualidad, existe un
grado de riesgo e incertidumbre que envuelve la relación laboral para su desarrollo en el hogar. De acuerdo con Hevia (2006), la confianza y la desconfianza son conceptos del sentido común, representaciones sociales, que son
utilizados para los actores sociales a fin de caracterizar relaciones que presentan cierto grado de riesgo; además, estas caracterizaciones se realizan y actualizan en la interacción. En este sentido, a través de una interacción continua y exitosa, la relación se vuelve confiable.
Así, mientras las mujeres son vistas como cuidadoras " innatas" a quienes
no se les pide mayores constancias de sus habilidades, para que los varones
sean percibidos como trabajadores confiables para trabajar en el interior de
una casa, debe transcurrir un tiempo para la observación de su conducta,
mientras trabajan en los exteriores, o en las empresas de los maridos o hijos.

... "¡Ay!, ru eres buen amigo, te portas muy bien, te voy a llevar a casa de mi mamá,
porque mi mamá necesita una persona de confianza y tú eres una buena persona".
De hecho me decía que yo caí del cielo para ella. Me decía: "ninguno como tú".
Siempre me dice, el domingo que fui: "vino una señora a pedirme trabajo, le dije
que no, yo prefiero mil veces que tu estés aquí a que venga una persona ... yo ya te
conozco, tienes mucho tiempo con nosotros", pues 17 años. 16

68

Tiempo después, cuando la empresa de limpieza quebró, el dueño de la
empresa contratista lo empleó para ser mozo en su casa, ya que "la gente de
recursos humanos me lo recomendó inmediatamente por trabajador". 17 Reclutar un empleado para la familia a través de la empresa del Señor es una práctica común, sobre todo en el caso de los choferes. Mientras el chofer está al
servicio de la familia del empresario, la empresa le paga su salario.
El señor Roberto tiene 63 años de edad, es chofer para una familia desde
hace 19 años, y espera jubilarse en dos, pues está adscrito al IMSS. Antes
trabajaba para la empresa de su patrón, quien es dueño de una constructora,
y un buen día le preguntó si quería trabajar para él y llevar sus hijos al colegio.
Aceptó y empezó al día siguiente, sin dejar de ser parte de la empresa, mientras está al servicio de la familia. Tal vez sea por las prestaciones ofrecidas por
la empresa que la Señora no le paga ningún extra, pues "la Señora es muy
" Entrevista con Albeno, 13 de abril de 201 l.
Entrevista con Silverio, 17 de abril de 201 1
17
Entrevista con la señora Lila, 7 de abril de 2012.

69

CONCLUSIONES
Los trabajadores domésticos varones constituyen la parte menos visible de
un sector ocupacional de por sí poco estudiado en la sociología del trabajo
latinoamericana (Lautier, 2003). Ciertamente, son pocos los trabajadores
domésticos varones en México, a diferencia de países africanos y asiáticos
donde hasta hace poco eran comunes (Sarti y Scrinzi, 201 O: 6). Como sucede en Gran Bretaña, en Monterrey se les emplea en tareas consideradas masculinas -mantenimiento, manejar un auto, limpieza pesada. Salvo excepciones, los varones trabajan en casas de la alta burguesía, y como tal constituyen
un elemento de distinción (Bourdieu, 2003). No cualquiera tiene a su servicio un mozo o un chofer, y cuando se contrata a alguno, es porque ya se

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Diario de campo, 12 de junio de 2011.

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cuenta con personal de servicio femenino. Siempre son parte de un equipo
de trabajadores administrados por una Señora. En este sentido, los varones
entrevistados no se insertan en oficios no tradicionales, realizando tareas consideradas feminizadas, sino que se desenvuelven en un sector ampliamente
feminizado en el que impera una división sexual de las tareas. Siendo mujeres
quienes los dirigen, es notorio como éstas marcan distancia con los trabajadores, y les asignan actividades a realizarse en espacios exteriores.
Ahora bien, en términos metodológicos, en este artículo se analiza la importancia del género en el servicio doméstico, a partir de la experiencia de los
varones en un sector laboral altamente feminizado. Nos adherimos a la premisa según la cual el género es mucho más que un sinónimo de "mujeres" y
que el estudio de los varones implica necesariamente el de las mujeres, y
viceversa (Scott, 1996). En este sentido coincidimos con la propuesta metodológica de quienes analizaron las experiencias de los varones en la maquila
(De la O, 2013). El género constituye una dimensión fundamental del trabajo
y servicio doméstico. Al analizar la condición de los varones en este sector,
emergió la importancia de las representaciones en torno a la sexualidad masculina, y de los riesgos de acoso y abuso que pueden ser perpetrados por los
varones, sean trabajadores o miembros de la familia. En un país donde el
machismo constituye un importante símbolo de identidad nacional y de masculinidad, los impulsos sexuales de los varones van de la mano con el abuso
fisico de las mujeres (Gutmann, 1998b). Según subraya Szasz (2000), la sexualidad de los varones es percibida como incontrolable, por lo que los varones
trabajan preferentemente en espacios exteriores y no se encargan del cuidado
de los niños.
Ante la desconfianza que inspiran tales representaciones, y las prácticas
que sirven para reiterarlas, la confianza hacia los trabajadores domésticos se
va construyendo a través de las interacciones cotidianas, hasta permitir que
algunos conozcan una movilidad social horizontal. Es decir, que pasen de
realizar tareas en el exterior a tareas que involucran directamente a los miembros de la familia, como es trasladarlos, prepararles de comer o administrar el
personal de servicio. A diferencia de las mujeres, quienes son consideradas
cuidadoras por naturaleza, los varones tienen que demostrar a prueba del
tiempo y de un aprendizaje que son aptos para cocinar, cuidar y penetrar el
ámbito doméstico. A su vez, los trabajadores domésticos argumentan que estas habilidades han sido aprendidas, corno una manera de salvaguardar su
identidad masculina.

Por último, llama la atención que en un sector ocupacional netamente
ferninizado, así como sucede en otros sectores ocupacionales los varones suelen gozar de mejores condiciones laborales que las mujeres (Salas Y Leite,
2007). En concordancia con Ceballos (2012), a diferencia de las trabajadoras
domésticas, algunos empleados gozan de prestaciones laborales (IMSS) y contratos formales, cuando éstos son reclutados a través de las empresas de los
maridos. A su vez, desaparecen otras prestaciones, como es la alimentación, Y
el trato suele ser distante. A mayor formalidad laboral, mayor distancia en el
trato.

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1

ABRIL S ALDAÑA T EJEDA*

Racismo, proximidad y mestizaje:
el caso de las majeres en el servicio
doméstico en México
Racism, Proximity and Mestizaje:
The Case ofWomen in Domestic Service in Mexico
RESUMEN
Este articulo explora la vulnerabilidad de las
trabajadoras del hogar a la discriminación en
México. Se argumenta que las trabajadoras del
hogar son discriminadas tengan o no una adscripción indígena debido a que el sector del
servicio doméstico ha sido históricamente
racializado. El mito del mestizaje ha servido
para invisibilizar la reproducción de un imaginario colonial en donde las labores de limpieza y de cuidados fueron históricamente
asignados a mujeres indígenas y a mujeres
negras traídas de África para trabajar como
esclavas. Se argumenta que la discriminación
de estas trabajadoras es la manifestación de
una preocupación social por mantener fronteras de género, clase y también de raza. A través del análisis del trabajo de Michel FoucauJt,
Ano L. Stoler y Anne McClintock sostengo
que la racialización de la trabajadora está estrechamente vinculada no tanto a la certeza
de la diferencia entre trabajadoras y patrones,
sino a la proximidad entre los mismos y la
ambigüedad generada por el carácter íntimo
de la ocupación del servicio doméstico. Concluyo que existe la necesidad de problematizar la forma en que el mestizaje en México
sigue negando las prácticas racistas en el país
Ycómo esto moldea y mantiene la discriminación de algunos grupos, entre ellos el de las
mujeres en el servicio doméstico.

ABSTRACT
This paper explores the vulnerability of domestic workers to discriminatory practices in
Mexico. lt has been argued that domestic
workers are discrirninated against regardless
of their ethnic background since it is the whole
domestic sector that has been historically
racialized. The myth of mestizaje and the idea
of a com.mon origin have served to silence the
reproduction of a colonial irnaginary in which
cleaning and caring were historically assigned
to indigenous women and black women who
were brought from Africa to work as slaves.
Domestic-worker discrimination couJd be seen
today as a manifestation of a broader social
concern maintaining boundaries and the
avoidance of gender, class and racial transgressions. Through thc analysis of work done by
Michel Foucault, Ano L. Stoler and Anne
McClintock, I contend that the racialization
of domestic workers in Mexico is closely linked
not so much to certainty of differences between workers and employers, but to the ambiguity generated by the intimate nature of the
occupation. This arride concludes that there
is a need to problematise the way in which
mestizaje, as experienced in Mexico, continues denying racist practices and how such a
process shapes and maintains the discrimination of certain groups within the country,
among them, female domestic workers.

Palabras clave: servicio doméstico, trabajadoras del hogar, mestizaje, racismo en México.

Keywqrds: domestic service, domestic workers,
mestizaje, racism in Mexico.

* Profesora- investigadora en el Departamento de Estudios Sociales de la Universidad de Guanajuato, Campus
León, México, abrilsaldana@gmaiJ.com
Recibido: 18 de septiembre de 2012 / Aceptado: 20 de junio 2013

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM, 37 JUIJO-OICIEMBRE 2013

lSSN: 2007-1205 pp. 73-89

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�RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

INTRODUCCIÓN

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Este artículo examina la importancia de estudiar el racismo en México ante la
población mestiza y propone que el servicio doméstico es un espacio único
que ha servido para iluminar, en distintos contextos espaciales y temporales,
el efecto de la proximidad 1 en la forma en que opera. Se argumenta que la
racialización de las trabajadoras sucede independientemente de su adscripción étnica, ya que obedece a la continuidad de un imaginario colonial donde
las labores de limpieza y cuidados eran asignados a mujeres indigenas y negras. Esto, junto con la proximidad que implica el servicio doméstico, alimenta una preocupación social por mantener fronteras de diferenciación social entre patrones y trabajadoras.
La primera sección describe y problematiza la aceptación pública de la
vulnerabilidad de las trabajadoras domésticas a la discriminación en México.
Esta sección también describe algunos de los argumentos sobre la falta de
interés académico en el tema en América Latina. Se sostiene que, en el contexto mexicano, estudiar el servicio doméstico en la experiencia de mujeres
"mestizas" implica un proceso de reconocimiento de nuestra propia posición
en las jerarquías de género y clase; pero, además, de raza. Todo en un contexto donde el mestizaje sigue alimentando el mito de la homogeneidad racial.
La segunda sección describe brevemente los discursos y las políticas públicas que han marcado el lugar del servicio doméstico en México. A través
del análisis del certamen de "La India Bonita" a principios del siglo XX, se
expone el discurso que definió y sigue definiendo a las mujeres en este sector
como no tan Otras. Se argumenta que la transgresión implícita en esta ambigüedad racial, junto con la proximidad que implica el servicio doméstico, es
lo que parece detonar los constantes rituales de separación que se manifiestan en prácticas racistas que afectan la experiencia de millones de trabajadoras. Se aborda la importancia de estudiar el racismo entre la población mestiza y propone que el servicio doméstico es un espacio único que nos ayuda a
visualizar el vínculo entre el mestizaje y las ideas sobre contaminación que se
manifiestan en las prácticas racistas.

' Los " servicios de proximidad" se refieren a aquellos insertos en un espacio privado tales co mo el servicio
dom~tico Yel cuidado ~e.niños, enfermos y ancianos. La dimens.ión de " proximidad" puede ser objetiva; es
decir, implica una proXllDldad fisica entre el proveedor y el wuario y, además, es subjetiva cuando la forma
en la que se relacionan el proveedor y el usuario determina la calidad del servicio (Laville y N yssens, 2000).

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

La tercera y última sección ofrece un análisis de tres trabajos importantes
para los estudios coloniales y la forma en que la figura de la sirvienta aparece
de manera recurrente cuando se trata de explicar el surgimiento de los racismos de Estado, el mantenimiento del poder imperial y la racialización de las
trabajadoras pobres en Europa durante el siglo xvrn. Se argumenta que la
instrurnentalidad de la figura de la sirvienta -en diversos contextos espaciales
y temporales- se explica por el carácter íntimo del servicio doméstico; es
decir, por la necesaria proximidad de cuerpos a la vez temidos y necesitados.

ENTRE EL SILENCIO Y EL RECONOCIMIENTO: EL RACISMO EN EL
SERVICIO DOMÉSTICO EN MÉXICO
El interés académico por el servicio doméstico en los países de Europa Occidental y Estados Unidos coincide con el incremento de la migración internacional de mujeres, la consecuente formación de cadenas globales de cuidados
y de una nueva clase sirviente en los países receptores (ver Anderson, 2000;
Salazar Parreñas, 2001; Ehrenreich y Hochschild, 2002). La literatura internacional sobre trabajo doméstico ha enfatizado la racialización de este sector;
sin embargo, suele tratar nacionalidad y raza como términos indistintos y
con esto descuida importantes diferencias en la experiencia de mujeres con la
misma nacionalidad pero posicionadas de forma distinta en las jerarquías
raciales del país de origen y del país receptor (Hunter, 2002).
En el año 2011, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación
(Conapred) en México, incluyó a las trabajadoras del hogar como uno de los
doce grupos más vulnerables a la discriminación y describe la vulnerabilidad
de cada grupo según sexo, edad, adscripción étnica, preferencia sexual etcétera. Sin embargo, la explicación que ofrece el Consejo sobre la vulnerabilidad de las trabajadoras es problemática. El Conapred (2013) parece sugerir
que la discriminación de este grupo se explica porque está "compuesto en su
mayoría por mujeres indígenas o empobrecidas". Ciertamente, las mujeres
en posiciones privilegiadas no se encuentran trabajando en el servicio doméstico; sin embargo, hay otros grupos viviendo en condiciones de pobreza y
trabajando en el sector informal que no forman parte de los grupos definidos
por el Conapred como particularmente vulnerables a la discriminación. Este
organismo sugiere que en América Latina las trabajadoras son en su mayoría
indígenas. Este no es el caso de México.
Según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística en el año 2010,
18.6 por ciento de las personas en el servicio doméstico reportaron ser indí-

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

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RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

genas. Independientemente de la confiabilidad de los datos sobre el número
de trabajadoras que son indigenas en el país, es importante subrayar que el
resto de las trabajadoras, es decir más de 80 por ciento, no son mujeres
indigenas (INEGI, 201 O). El Consejo parece sugerir que la discriminación de
las mujeres en este sector sucede en virtud de su clase y raza, y que sólo
afecta a las mujeres que son indigenas. Sin embargo, como discutiremos más
adelante, el racismo afecta la experiencia de las mujeres en el servicio doméstico independientemente de que sean o no indigenas. Es importante no confundir raza y clase ya que pueden existir formas de exclusión racial que no
impliquen explotación de clase y viceversa (Goldberg, 1993). De forma similar, es necesario diferenciar el racismo de la discriminación. El racismo es
una ideología que elabora construcciones sociales en base a variaciones
fenotípicas o a diferencias sociales y culturales innatas (Wade, 1997; Back y
Solomos, 2000). En cambio, la discriminación tiene que ver con derechos
específicos y diferenciados que son negados a partir de esta ideología (Casaús,
2008).
El reconocimiento oficial de la discriminación institucionalizada de las
trabajadoras es un gran paso para visualizar las terribles condiciones laborales en las que millones de mujeres son obligadas a trabajar. Sin embargo, es
importante notar el contraste entre este reconocimiento púbico y el silencio
que por años prevaleció en tomo al tema en el contexto académico. En su
artículo, Bruno Lautier (2003) identifica la escasa producción académica sobre el tema en América Latina y argumenta que esta negligencia se podría
explicar, en parte, por la incapacidad de las mujeres sociólogas de tomar distancia de su objeto de estudio debido a su propia relación con las trabajadoras. El autor reconoce que los hombres también se benefician de este arreglo
laboral; sin embargo, argumenta que ellos simplemente no hacen investigaciones sobre el trabajo femenino. Para Lautier (2003: 810), el tema de las
trabajadoras domésticas "perturba" a las mujeres sociólogas ya que son ellas
las que mantienen una relación asimétrica y de opresión con la trabajadora
según el autor "al querer liberarse de las tareas domésticas impuestas por el
orden masculino, las mujeres de las clases medias participan en la perpetuación de otro tipo, más oscuro y perverso, de reproducción de las relaciones
sociales de género a través de la esfera privada".
El argumento de Lautier es problemático en muchos niveles; no existe tal
cosa como un orden de opresión más oscuro y perverso que otro. Es sin duda
problemático culpar a las mujeres sociólogas por la falta de interés académico

en un tema que compete y beneficia tanto a las mujeres como a los hombres
de la clase media. Es, además, profundamente sexista definir a las mujeres
sociólogas como incapaces de distanciarse de su objeto de estudio y con esto
asumir que los hombres sociólogos son objetivos/neutrales; Sin embargo, en
términos foucaultianos, el autor expone importantes mecanismos de poder y
saber.
Unos años antes a esta publicación, la revista de Debate Feminista publicó
un número especial sobre Intimidad y Servicios. En este número, Hortensia
Moreno describe la reunión de comité editorial como un desastre, justamente
por la renuencia de las asistentes a escribir sobre el tema. Como reconoce la
autora, el trabajo doméstico sigue siendo una de las grandes deudas del feminismo (Moreno, 2000), y yo me atrevería a decir que también de los estudios
coloniales. El tema del trabajo doméstico no sólo expone la forma en la que
muchos se benefician de la desigualdad social en términos de clase; también
pone en entredicho la inestabilidad de la identidad mestiza en México y nos
obliga a reflexionar sobre nuestra posición y privilegios dentro la misma. Esto
sucede no sólo como patrones y en el contexto de nuestros propios espacios
domésticos, sino, además, desde la academia y desde las relaciones de poder
que desde ahí se reproducen.

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUCM&gt;lctEMBRE 2013

EL SERVICIO DOMÉSTICO Y LA IMPORTANCIA DE ESTUDIAR EL
RACISMO A TRAVÉS DE LA EXPERIENCIA DE LAS NO TAN OTRAS
77

La división de género y clase del trabajo doméstico no fue una invención
colonial; sin embargo, lo que sí surge de la experiencia colonial es la inclusión
de la raza en la ecuación. Esto marcaría desde entonces a las mujeres a quienes se les asignarían las labores domésticas, ya fuera por esclavitud, encomienda o remuneración (Goldsmith, 1993). La raza, como elemento para
establecer diferencias entre las personas, no es "real" en un sentido científico;
sin embargo, la raza es parte de nuestra realidad social mientras los individuos persistan en pensar racialmente y mientras las ideas, que surgen de ese
pensamiento, tengan efectos concretos en la vida y la experiencia de las personas (Omi y Winant, 1986). No existe un significado único de "raza"; por el
contrario, existen una serie de ideas y significados que cambian a través del
tiempo y en contextos diversos. Lo mismo sucede con el significado de "mestizo". Durante el inicio del periodo colonial el mestizo o la impureza de sangre no hacía referencia a un origen común sino a la rebeldía política ante la

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUCM&gt;lctEMSRE 2013

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RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

administración colonial (De la Cadena, 2005). El mestizo no era necesariamente superior al indígena, sino que se refería simplemente a la noción de
una mezcla racial y cultural (Wade, 2005) . Sin embargo, durante el periodo
colonial el mestizo se transformó en una identidad adscrita pero también adquirida; es decir, se concebía al indio como una persona en posibilidad de ser
redimida a través del mestizaje; el sistema de castas permitiría una movilidad
generacional a través del matrimonio y la aculturación (Knight, 1990).
La independencia de México marcó el inicio de un proyecto de formación nacional que requería la idea de un origen común y la figura del mexicano como un producto de la mezcla (De la Cadena, 2001). Durante este periodo se exaltaría el pasado azteca de la nación y se prohibiría cualquier
clasificación racial de las personas en documentos oficiales. Desde entonces
se comenzaban a sustituir los marcadores raciales por aquellos de carácter
cultural y nacional, sin cambiar la forma en la que la raza seguiría siendo la
base de la estratificación social en México (Moreno, 2006). A principios del
siglo XX, y bajo una influencia eugenista que vinculaba el género y la raza a la
política de identidad nacional, la élite cultural y política del país comenzó un
proceso en el que se mitificó un origen común y una supuesta homogeneidad
racial. Obras como la Raza cósmica de Vasconcelos (1925) consolidarían la
idea del mestizo como el epítome del mexicano y con ello se reforzaría el mito
de la imposibilidad del racismo en una población esencialmente mixta.
Los procesos de independencia y de revolución no conllevaron grandes
cambios para las mujeres en el servicio doméstico. Por ejemplo, algunas constituciones en el siglo XIX negaban la ciudania a los "siervos domésticos" debido a su dependencia y a la ausencia de "control sobre su propia voluntad"
(Lomnitz, 2000: 137). De forma similar, el proyecto postrevolucionario y sus
políticas sociales diseñadas para la profesionalización del cuidado de los niños, obligaron a muchas mujeres sin certificación a trabajar en el servicio doméstico. Como muestra Ann Blum (2004), debido a la preferencia de los patrones por trabajadoras sin hijos, muchas mujeres pobres se veían forzadas a
dejarlos en orfanatorios públicos. Éstos, a su vez, entrenaban a las niñas bajo
su tutela en diversas labores domésticas para después entregarlas a familias
de clase alta para trabajar como sirvientas a través de adopciones extralegales.
El certamen de belleza "La India Bonita" celebrado en 1921 es una muestra
del discurso que desde entonces definiría como ambigua la identidad racial
de las mujeres en este sector. Este certamen fue organizado por el gobierno
mexicano para conmemorar el centenario de la consumación de la indepen-

dencia. Durante la planeación, los organizadores tuvieron serias dificultades
para encontrar mujeres en comunidades indígenas que estuvieran dispuestas
a participar en el concurso. Se decidieron a buscar candidatas en los barrios
considerados como indios de la Ciudad de México. Según López (2002: 300),
lo que los organizadores buscaban eran "gatitas"; un término comúnmente
utilizado por la clase media para referirse a jóvenes indígenas que llegan a la
ciudad a trabajar en el servicio doméstico. A través de una convocatoria en un
periódico nacional, los organizadores decidieron pedir a los patrones de clase
media enviar fotografías de sus trabajadoras domésticas si las consideraban
elegibles para el concurso. Como argumenta López (2002: 300), ante los ojos
de los organizadores, las trabajadoras domésticas "eran lo suficientemente
exóticas para el propósito del concurso pero no tan 'Otras' como para ser
inaccesibles". La ganadora del certamen fue María Bibiana Uribe, una mujer
de 16 años quien, según Ruiz (2001), representaba para los organizadores la
autenticidad de la mujer indígena pero con el potencial de convertirse en
mestiza. Como muestra el certamen, el mestizaje tuvo un significado particular para las mujeres indígenas que durante todo el siglo XX migraron a las
ciudades para después formar parte del servicio doméstico (Pescador, 1995).
La pérdida de los vínculos con su comunidad de origen ayudó a construir un
discurso que definió y sigue definiendo a las mujeres en el servicio doméstico
como indias o bien como mujeres no tan Otras (Behar, 1993).
La ambigüedad racial parece ser un elemento importante en la experiencia de las mujeres en el servicio doméstico, justo porque expone la inestabilidad de la identidad mestiza y la percibida necesidad de constantes rituales de
separación que se manifiestan a través de la discriminación de las mujeres en
este sector. Sin embargo, parece existir una tendencia a explorar el racismo
en el servicio doméstico sólo a través de la experiencia de mujeres indígenas
o negras (ver Chaney y García Castro, 1989; Lesley Gill, 1994; Laura
Chavarría, 2008; Gutiérrez y Rosas; 2010; Brites, 2013). Estos trabajos son
invaluables porque visualizan las prácticas racistas y de explotación en la experiencia de las trabajadoras, pero también porque ilustran la forma en la que
las mujeres trabajadoras resisten, negocian y se reivindican. Sin embargo,
también es necesario hacer visible el racismo en la experiencia de las mujeres
trabajadoras que no son indígenas o que se consideran " mestizas/mexicanas". Ignorar esto sería alimentar el mito de la imposibilidad del racismo en
un México homogéneo. Esta tendencia no es exclusiva de los estudios que
abordan el trabajo doméstico. Como argumenta Moreno Figueroa (201 O: 30),

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�RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

en México existe una tendencia de reconocer el racismo sólo en ciertos grupos,

sido considerado como mestizo a pesar de haber contado con una población
importante de esclavos africanos, quienes posteriormente fueron excluidos
de la construcción del mestizo como mito fundacional de la nación mexicana
(Brading, 1983; Guevara Sanginés, 2001; Lewis, 2000)2. La negación del
afromexicano en la composición social del mestizo tiene importantes implicaciones para el estudio del servicio doméstico ya que fue en este sector en
donde las mujeres negras y mulatas encontraron lugar, primero como esclavas y después como trabajadoras asalariadas (Valdés, 1987). En este estudio
se demostró cómo a través de la comida; es decir, con la separación de los
alimentos, el espacio físico y los utensilios con los que los patrones y las trabajadoras comen, se marca una distancia con las trabajadoras al mismo tiempo
que se reafirma la posición social de la familia de los patrones. De forma
similar, se mostró un discurso entre las patronas que define a las trabajadoras
como sexualmente pervertidas y como potencialmente contaminantes o peligrosas para los hijos de los patrones. Se mostró también la forma en la que las
nociones sobre maternidad en México afectan a las mujeres según su posición social. Para las mujeres patronas es indispensable contar con el servicio
de una trabajadora para poder cumplir con sus propias nociones de "buena"
maternidad mientras que las trabajadoras que son madres cuentan con condiciones laborales que no les permiten lograr un balance entre trabajo y vida
familiar. Por otro lado, se identificó un discurso que define a las trabajadoras
como potencialmente peligrosas para los niños de los patrones. En el análisis
de estas tres prácticas corporales, el de la comida, la sexualidad y la maternidad, se encontró un denominador común: la preocupación de las patronas
por el peligro potencial de contaminación que representaba la presencia de la
trabajadora en la casa y su cercanía con los niños de la familia.
En Pureza y peligro, Mary Douglas (1966) muestra cómo nuestras nociones sobre contaminación están estrechamente vinculadas con una preocupación mucho más amplia y compleja sobre las fronteras o categorias sociales. Para Nussbaum (2006), todo aquello que nos repugna se explica por el
deseo de alejarnos de nuestra propia mortalidad y condición animal, por esta
razón, las labores que tienen un contacto con aquello que consideramos contaminante han sido históricamente asignadas a grupos de personas a quienes
se les ha definido como no humanos. De forma similar, Goldberg (1993)

Me atrevería a argumentar que ha habido una relativa facilidad y comodidad de reconocimiento hacia todos estos grupos, exceptuando al mestizo que emerge de las
fronteras entre estos grupos y los "blancos" ... Esta facilidad y comodidad son posibles desde el privilegiado punto de vista de los mestizos, quienes son capaces de ir
más allá de su posición racializada para asignar al otro como tal, como Otro, como
un ser racial; por ejemplo, como indígena, como negro o afro, como judía, o como
chino esas identidades que realmente son construidas como racialmente diferentes
de maneras esencialistas, que tienen características étnicas, sus prácticas religiosas,
sus "tradiciones"(Moreno Figueroa 2010: 30 y 31).

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La autora aborda las experiencias de racismo en un grupo de mujeres de
clase media que son "mestizas". La experiencia de una de las entrevistadas,
Laura, nos ofrece una pista importante sobre la forma en que opera el racismo entre la población mestiza y sobre todo sobre el efecto de la proximidad.
Laura describe una experiencia de racismo al visitar un centro comercial en
una zona de una clase social y fenotipo diferente al suyo: "el problema es
cuando quieres ir al otro gueto ¿no?, al otro espacio; se te nota, se te nota, en la
cara, en tus rasgos y en la manera de comportarte, en la manera en la que
entras". La experiencia de Laura nos ayuda a visualizar el racismo en México
corno una práctica que también marca la experiencia cotidiana de los mestizos, pero además como algo que surge de la ansiedad social que parece detonar la proximidad entre cuerpos marcados por la diferencia, como describe la
entrevistada, entre "los que son de una clase, que generalmente son de un
color y de unos rasgos" y los otros. Es fácil imaginar cómo el servicio doméstico agudiza la ansiedad que provoca la transgresión de espacios; es decir, en
este contexto la proximidad entre patrones y trabajadora no sucede en un
espacio abierto, sino a puerta cerrada, pero sobre todo, en un espacio de
intimidad.
En un estudio previo sobre la experiencia de patronas y trabajadoras mestizas en la ciudad de Irapuato, Guanajuato, mostré la forma en la que las
prácticas racistas se manifiestan a través de tres prácticas corporales: la comida, la sexualidad y la maternidad (Saldaña-Tejeda, 2011, 2012). El estado de
Guanajuato resultó ser un espacio ideal para visualizar el racismo en una
población considerada como mestiza. Desde el siglo XVIII, este estado ha

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Una muestra de la importancia de la población de esclavos negra en Guaoajuato es el censo militar de 1 792
el cual incluye a 72 281 mulatos en la región; esto es, 18.2 por ciento de su población total en ese entonces

2

(Guevara Saogioés, 2001).

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

81

�RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

subraya la forma en que el miedo a la contaminación se ha expresado históricamente a través de una preocupación social por una transgresión racial entendida en términos corporales. En este sentido, la preocupación social por la
transgresión se vive de una forma única en una población que encarna una
identidad racial tan ambigua como el mestizaje. En palabras de Wade (2005),
el mestizaje es un "mosaico de identidades" encarnado en la persona, en la
familia Y en la nación. Sin embargo, como apunta Castellanos (2012: 108),
éste es un mosaico que implica un proceso simultáneo de inclusión y exclusión,
El carácter ambivalente de la ideología del mestizaje niega la diversidad cultural a
partir del discurso de la igualdad y reconoce el pasado prehispánico, símbolo de la
mexicanidad. Esta inclusión/exclusión y alejamiento del Otro int.erno en la identidad
mestiza revela el rechazo del indio real.

82

Este Otro interno subraya la complejidad de una ideología racial encarnada. Sin embargo, el rechazo que revela la identidad mestiza no sólo se ejerce
en relación al "indio real», sino a todo aquello que se define como indio a
través de una serie de marcadores y códigos de carácter cultural, de clase y
espacio. 3 En México, una de las figuras más racializadas en el imaginario
público es la de la trabajadora doméstica, que se manifiesta a través de la
experiencia de vida de las mujeres así como en los medios, la literatura y el
cine.4 La siguiente sección ofrece una breve discusión sobre el lugar de la
figura de la sirvienta en los estudios coloniales, y se argumenta que la
instrumentalidad teórica de esta figura emana de la ansiedad social que provoca la ambivalencia de su presencia y de su proximidad con los miembros
de la familia a quienes sirve, protege y a su vez amenaza.

3

Como argumentan esrudios como el de Behar (1993) en México, lo indio ha dejado de definirse solamente
por una identi~d étnica
dar paso a distinciones de clase, raza. Además, como argumenta Alo nso
(2004), el espaoo ha tamb1en conseguido un lugar importante en los marcadores de identidad etnorracial·
así el urbano/norte se considera como mexicano y el rural/sur corno indio.
'
• Novelas como De perfil de José Agustin (2007) y 8aLallas en el desierw d e José Emilio Pacheco (2011)
enrre oaas, muestran la racialización de las trabajadoras en México. En los medios es común enconn-a:
p r o ~ que
la racialización de las trabajadoras, como el de Ada! Ramones (201 O) y su rnonó-logo tirulado las szroremas. Fmalmente el esrudio de Durin y Vázquez (2013) es pionero en el esrudio de la
representación de las trabajadoras domésticas en las telenovelas mexicanas.

~:ira

ruu:n~

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RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

LA SIRVIENTA COMO EL HILO CONDUCTOR DE LA DIFERENCIA: EL
TRABAJO DE MICHEL FOUCAULT, ANN STOLER Y ANNE McCUNTOCK
No existe otro grupo de mujeres que haya sido tan comúnmente usado en las
ciencias sociales como prototipo de la diferencia que las sirvientas. Como
argumenta James Clifford (1988 en Stoler, 1995: 149), "en la literatura occidental, las sirvientas siempre han representado la tarea de representar a 'la
gente' - las clases bajas y las razas diferentes". Durante el siglo xvm, las
mujeres en el servicio doméstico simbolizaron el hilo conductor de los debates y problemas que aquejaban a la burguesía (Donzelot, 1979 en Stoler,
1995: 147). Además, como analizaremos en esta sección, la figura de la sirvienta ha tenido también una instrumentalidad teórica ya que aparece como
un elemento importante en trabajos que explican el surgimiento de los racismos de Estado, el mantenimiento del poder imperial y la racialización de las
mujeres trabajadoras en Europa.
En su obra Historia de l,a sexualidad, Michel Foucault (2012: 114) nos
ofrece una analítica del poder y de los instrumentos que permiten analizarlo.
Una de sus grandes contribuciones es la de ofrecer una definición del poder
como productor, no como una estructura o institución, sino como una situación compleja en una sociedad dada. Para Foucault, las relaciones de fuerza
toman forma y actúan no tanto para la opresión de una clase, sino para la
afirmación de otra. Foucault muestra cómo la sociedad del siglo XVIII puso
en acción todo un dispositivo de la sexualidad, un régimen de poder y de
saber en tomo al sexo para "asegurar el vigor fisico y la limpieza moral del
cuerpo social". Este dispositivo lejos de reprimir al sexo facilitaba su regulación a través de la vigilancia del cuerpo individual y social. Para Foucault, fue
a través de la célula familiar que se desarrollaron los elementos principales del
dispositivo de la sexualidad, pero advierte que ésta no era cualquier familia,
El niño onanista que preocupó tanto a médicos y educadores desde fines del siglo
XVIII hasta fines del XIX, no era el niño del pueblo, el futuro obrero, a quién habría
sido necesario inculcarle las disciplinas del cuerpo; era el colegial, el jovencito rodeado de sirvientes, preceptores y gobernantas que corrían el riesgo de comprometer menos una fuerza fisica que capacidades intelectuales, un deber moral y la obligación de conservar para su familia y su clase una descendencia sana.

Foucault nos habla de la presencia valorada y temida de los sirvientes;
valorada para la formación de un cuerpo con clase que requería de ser aislado

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�RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

y protegido para mantener su valor diferencial, y temido por el peligro que
representaba su proximidad. Ann Laura Stoler (1995: 5) profundiza esta reflexión en su obra Race and the education ofdesire: Foucault's History ofsexuality
and the colonial order of things. La autora argumenta que en la experiencia
colonial, las configuraciones raciales no fueron el resultado de un orden burgués sino que lo constituyeron. Stoler advierte la forma en la que Foucault
descuida la conexión entre los discursos del siglo XVIlI sobre la sexualidad de
los niños y la construcción de la raza y la nación. Argumenta que los discursos de la educación del niño burgués en el imperio funcionaron como una
arena en donde las transgresiones raciales eran evidentes en un contexto en
donde las identidades nacionales eran formadas. Para Stoler, la sexualidad
durante el orden colonial fue construida alrededor del estereotipo del Otro
racializado; no un Otro distante sino uno "íntimo" y "próximo", uno que
hacía sentir a las identidades imperiales peligrosamente vulnerables: la "sirvienta". Las fronteras entre la sirvienta y la familia imperial eran necesarias
no sólo para evitar potenciales transgresiones sexuales entre la nana seductora y el niño burgués, sino además para evitar el "contagio" de preferencias
personales, culturales y de identificación política:

propia relación con una nana a quien después remplaza con la figura de la
madre. Se desaparece a la nana de la teoría de Freud y en su lugar se define a
la madre como el objeto del deseo y al padre como el sujeto del poder económico y social, de esta manera, Freud esconde el poder de la trabajadora doméstica como elemento primario de la identidad sexual y económica.
McClintock ( 1995) argumenta que la vida y la experiencia de Freud ilustran un elemento importante de la formación del yo durante este tiempo; esto
es, la necesidad que tenían los niños de diferenciarse de dos madres Oa madre
y la nana). Para la autora, la contradicción de género, que la figura de las dos
madres representa, ha sido históricamente resuelta a través de la racialización
de la nana. Para ilustrarlo, examina la vida de Arthur Munby, un abogado
victoriano quien se casó con su sirvienta y vivió obsesionado con la vida de
las mujeres pobres en Inglaterra. A través de la vida y el trabajo de Munby,
McClintock muestra cómo las ideas de degeneración y progreso lineal moldearon la forma en la que las sirvientas eran racializadas no sólo en la colonia,
sino además en Europa. Para McClintock (1995: 42), tanto las mujeres de
clase trabajadora en Europa como las mujeres nativas en las colonias eran
vistas como "prototipos de humanos anacrónicos; infantiles, irracionales, regresivos y atávicos, existiendo permanentemente en un tiempo anterior a la
modernidad" . Explica que en la iconografía de la degeneración, las mujeres
Mancas y europeas que trabajaban como sirvientas eran comúnmente proyectadas de la misma forma que los hombres negros o de otras razas; "entre más
servil era el trabajo pagado de una mujer, más se le masculinizaba y más se le
consideraba como una raza aparte" (McClintock, 1995: 103).
Los trabajos que describe esta sección abordan la historia de la sexualidad
y su vínculo con los racismos de Estado en el contexto colonial. En ellos la
importancia de la figura de la sirvienta no estriba en la forma en la que estas
mujeres encarnan la diferencia sino, por lo contrario, en la ambigüedad de sus
cuerpos, en el peligro de su proximidad y en la potencial transgresión racial y
de clase que representan. Analizar la figura de la sirvienta como un elemento
importante para explicar las relaciones de poder y la afirmación de cuerpos
con clase y raza en contextos diversos, ilumina la relevancia del estudio del
servicio doméstico como un espacio único en donde las prácticas racistas
toman forma y se reproducen a la vez que exponen la inestabilidad de la
identidad mestiza.

Las identidades blancas burguesas, tanto de niños como de adultos, eran más vulnerables, inestables y susceptibles al cambio. Protegerse de este miedo exigía una
recanalización de los deseos, el desplazamiento del erotismo, la exteriorización de la

84

excitación a un yo nativo o mixto. Las sirvientas podían robar mucho más que la
inocencia sexual de los niños europeos, [podían robar] los sentimientos que respaldaban su identificación como europeos (Stoler, 1995: 164).

La proximidad y las relaciones de intimidad entre la clase burguesa y las
sirvientas hacían necesaria la regulación de la ambigüedad a través de constantes rituales de separación en donde la clase y la raza se concebían como
construcciones dependientes en una arena unificada. Arme McClintock (1995:
5) examina las relaciones entre la servidumbre y la clase burguesa en el contexto europeo del siglo XVIlI y XIX para ilustrar la forma en la que el género,
la clase y la raza se construyen o "existen a través de la relación entre sí mismas". En su trabajo Imperial Leather: Race, Gender, and Sexuality in the Colonial Contest, McClintock intenta reconciliar el psicoanálisis con la historia
social Y explora, entre otras cosas, la vida y el trabajo de Sigmund Freud. La
autora describe cómo Freud desarrolló la teoría de Edipo basándose en su
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�RACISMO, PROXIMIDAD Y MESTIZAJE

CONCLUSIÓN

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Este trabajo explica la racialización de las mujeres en el servicio doméstico en
México. Se identifica la escasez de trabajos académicos sobre el tema y la
tendencia a estudiar las prácticas racistas en el servicio doméstico solamente
cuando se ejercen en relación con un grupo con una identidad étnica socialmente reconocida o en proceso de reconocimiento. La relación entre una
familia de clase media y una trabajadora no es una experiencia individual,
sino una dinámica social mucho más amplia que permea en las prácticas racistas que persisten en la cotidianeidad del mexicano mestizo. Estudiar el
racismo en un grupo de personas mestizas es complejo porque, como apunta
Moreno Figueroa (2012: 16), "involucra traer lo irreconocible a los límites del
reconocinúento"; hacerlo en un contexto como el servicio doméstico nos ayuda a
visualizar el efecto de la proximidad entre cuerpos marcados por la diferencia.
El servicio doméstico implica una percibida transgresión de espacios de género -la mujer fuera de la imaginada esfera privada-; de clase -la mujer pobre
dentro del hogar de una familia privilegiada-, pero además de raza; es decir, la
mujer indígena/india fuera de su comunidad o espacio rural, o bien la mujer
no tan Otra. Esta preocupación social por la transgresión y el peligro latente
de contaminación que implica, es lo que parece detonar los constantes rituales
de separación que se manifiestan en la marginación de las mujeres en este
sector.
El efecto de la proximidad en la afirmación de cuerpos con clase y raza es
lo que explica la importancia de la figura de la sirvienta en trabajos que abordan el surgimiento de los racismos de Estado, el poder imperial y la laicalización
de las mujeres pobres en Europa. Tanto Michel Foucault como Ann Laura
Stoler y McClintock nos ofrecen un contexto temporal y espacial que poco se
parece a la experiencia mexicana. Sin embargo, la dinámica que describen es
muy similar a la que encontramos en nuestro propio contexto. Es decir, la
figura de la sirvienta como una presencia necesitada y temida, necesitada
para salvaguardar lo que Foucault llama el "valor diferencial" de cuerpos con
clase que, en el contexto mexicano, afirman su posición privilegiada con respecto a un Otro interno y, por lo tanto, ambiguo e inestable.

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�LAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

1

REBECA MORENO ZÚÑIGA*
/

Las empleadoras del Area
Metropolitana de Monterrey:
interacciones sociales y acuerdos de
contratación del servicio doméstico a
tiempo parcial
Employers in the Metropolitan Area of Monterrey:
Social Interactions and Contract Agreements
for Part-Trme Domestic Workers

90

RESUMEN

ABSTRACT

A pesar de la transformaciones sociales y culturales que han experimentado las mujeres en
las últimas décadas, y de los cambios en el ideal
de femineidad, siguen siendo las responsables
de la realización del trabajo doméstico y de la
provisión de cuidados a los miembros de la
familia. Es por ello que este articulo aborda el
porqué de la necesidad de algunas mujeres de
"contratar" a otras que realice las labores del
hogar y de cuidado. También se analizan las
condiciones en que se da esta contratación y
cómo son las interacciones entre empleadoras
y servidoras domésticas. Para ello se llevaron
a cabo entrevistas a mujeres empleadoras de
servicio doméstico en el Área Metropolitana
de Monterrey.

Despite the social and cultural ttansforrnations
undergone by women in the past few decades,
and the shifts in the ideal surrounding femininity, they continue being those responses
able for domestic work and caregiving of members of the family. Therefore, this arride delves
into the why the need of sorne women to "contract" other women to do take over housekeeping and caregiving. It also analyzes the conditions under whlch this contracting occurs and
what the relations between ernployer and domestic help are like. To that end, we carried
out interview of women employed in domestic service in the Metropolitan Area of
Monterrey.

Palabras clave: contratación de servicio doméstico, empleadoras, servidoras domésticas y trabajo doméstico y de cuidados.

Keywords: conttacting domestic service, employers, domestic workers, caregivers.

* Coordinadora del Colegio de Sociología en la Facultad de Filosofia y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo
León, México, rebekamoreno@yahoo.com

Recibido: 31 de noviembre de 2012 / Aceptado: 6 de junio de 2013

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ISSN: 2007-1205 pp. 90-111

INTRODUCCIÓN
A pesar de la transformaciones sociales y culturales que han experimentado
las mujeres en las últimas décadas, y de los cambios en el ideal de femineidad,
siguen siendo las responsables de la realización del trabajo doméstico y de la
provisión de cuidados a los miembros de la familia (García y Oliveira, 1999;
Carrasquer y otros, 1998; Recio, 2008).
Por lo anterior, las labores del hogar y los cuidados brindados a hijos, ancianos y enfermos se tornan en una tarea titánica para las mujeres encargadas
de realizarlas y, dado los condicionamientos sociales, buscan la ayuda de otras
mujeres. Éstas pueden ser su madre, hermana, sobrina; sin embargo, no siempre están disponibles. Las propias ocupaciones, la edad, las distancias no las
hacen tan accesibles por lo que se debe recurrir a mujeres externas al círculo
familiar para el servicio doméstico. Dicho servicio no sólo es requerido por
quienes trabajan, en mucho depende del ciclo de vida de las mujeres y la
familia, o de eventos extraordinarios como las enfermedades de la propia mujer
o de alguno de los miembros del hogar.
En México no solo la clase alta cuenta con servicio doméstico; las mujeres
de clase media llevan a cabo arreglos personales con otras mujeres para que
realicen un trabajo que, aunque considerado en la Ley Federal de Trabajo, 1 no
está regulado y, por lo tanto, los horarios de trabajo y los salarios se otorgan a
discreción o, en el mejor de los casos, son un acuerdo entre mujeres: empleadora
y servidora doméstica.
En este trabajo se estudia a las empleadoras que buscan la "ayuda" de otra
mujer para que realicen trabajo doméstico y de cuidados (Gregorio, 2009) a
tiempo parcial. La finalidad del estudio es comprender el porqué de esa "contratación", saber en qué condiciones se da y cómo son las interacciones entre
empleadoras y servidoras domésticas. Aquí se consideran nueve casos de
mujeres, habitarites del Área Metropolitaria de Monterrey, con las cuales se
sostuvieron charlas informales que fueron registradas en un diario de campo,
y entrevistas semiestructuradas y de final abierto; así como entrevistas grupales.
Algunas de estas mujeres se desempeñan como profesionistas en el mercado
1
La Ley Federal del Trabajo considera el pago de los ttabajadores en efectivo, pero también en especie tal
como se puede leer en el Artículo 334.- Salvo lo expresamente pactado, la retnbución del doméstico comprende, además del pago en efectivo, los alimentos y la habitación. Para los efectos de esta Ley, los alimentos y habitación se esámarán equivalentes a 50% del salario que se pague en efectivo. Además sólo se
estipula que el empleador debe dar tiempo para dormir y tomar sus alimentos a los servidores domésticos,
pero no se estipula una jornada laboral (México. Cámara de Diputados, 1970).

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l.AS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

l.AS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

laboral, otras son amas de casa. En conjunto sus edades oscilan entre los 42 y
los 50 años. Por lo tanto, la metodología utilizada en este estudio tiene un
enfoque cualitativo y se adhiere a los estudios de caso debido a una necesidad
de comprensión general. El estudio de caso consiste en una descripción detallada de una situación en particular o de los actores que confluyen en ella para
comprender sus acciones en circunstancias concretas. Es importante señalar
que no hay un número máximo o mínimo en el estudio de casos, lo que se
busca en definitiva es comprender el fenómeno social de nuestro interés.
De las nueve mujeres entrevistadas, seis son profesionistas; es decir, realizaron estudios universitarios, dos de éstas cuentan además con un posgrado.
El resto de las mujeres son amas de casa: dos de ellas realizaron estudios
secretariales y de preparatoria, una sólo cuenta con estudios básicos. Las primeras dos mujeres refirieron que sus esposos trabajan como ejecutivos de
grandes empresas locales, mientras que la tercera mujer comentó que su esposo se jubiló como técnico laboratorista de una mina en el estado de Durango.
Las preguntas de investigación que guían este trabajo son tres: 1) ¿a qué
obedece la "contratación" de una mujer que realice el trabajo doméstico y/o
de cuidados?, 2) ¿en qué términos se da la "contratación" de una empleada
doméstica?, y 3) ¿cómo son las interacciones sociales entre empleadoras y servidoras domésticas?
El concepto de trabajo doméstico y de cuidados guía conceptualmente esta
investigación. Se parte del supuesto que afirma que el servicio doméstico no
exime a las mujeres de la responsabilidad, socialmente asignada, de encargarse del trabajo doméstico y familiar que perpetúa las desigualdades de género y
clase (Gimeno, 2010; Canevaro, 2009; Castelló, 2009).

Mientras el trabajo en una empresa distingue las diferentes funciones del
proceso del trabajo y obliga a una división del mismo, las mismas aparecen
superpuestas y entremezcladas en el trabajo doméstico. Por una parte, la gestión del trabajo y por la otra la realización práctica.
El trabajo doméstico, no sólo involucra labores de mantenimiento y limpieza del hogar, sino también el cuidado de niñas/os, ancianas/os y enfermas/
os, es por eso que algunas estudiosas prefieren definirlo como trabajo doméstico y familiar (Benería, en Recio, 2008), trabajo doméstico y de cuidados
(Gregario, 2009) o trabajo reproductivo (Carrasquer y otros, 1998).
El concepto de trabajo2 reproductivo, de acuerdo a Pilar Carrasquer, supera al antiguo concepto de trabajo doméstico; si bien éste último engloba tareas
como las del mantenimiento de la infraestructura del hogar, no considera las
labores de cuidado de los miembros de la familia. De acuerdo a Pilar Carrasquer
y otros (1998) el trabajo reproductivo implica actividades destinadas al cuidado del hogar y la familia, pero no se reducen a estos espacios porque los trascienden. Se denomina de esta manera por oposición al trabajo productivo
realizado fuera de casa y remunerado, el cual tradicionalmente es realizado
por los hombres.
El trabajo reproductivo involucra actividades de mantenimiento de la infraestructura del hogar, así como el cuidado de los miembros de la familia
(Castelló, 2009). Mantener un hogar implica tareas como la limpieza, la ropa
y el calzado; preparación de alimentos; así como compra de ropa, calzado y
electrodomésticos. En tanto que las labores de cuidado involucran actividades
como la atención de hijas/os, adultas/os mayores, y personas con alguna enfermedad (Carrasquer y otros, 1998).
El trabajo reproductivo es realizado tradicionalmente por las mujeres. Son
ellas las que, a través de la socialización, son preparadas para encargarse de él,
en tanto los hombres realizan trabajos productivos. De acuerdo a Pilar
Carrasquer y otros (1998) "el trabajo de la reproducción es la actividad a la
que se dedican la gran mayoría de las mujeres, a lo largo de su ciclo de vida, de
manera total o parcialmente", su realización varía de acuerdo a las diferentes
etapas del ciclo de vida y a la clase social.
Sólo en contadas ocasiones puede verse la participación de los hombres en
las actividades propias del trabajo reproductivo, por ejemplo cuando no hay
hijas/os de por medio; cuando realizan tareas que tienen cierto prestigio ante

lRABAJO DOMÉSTICO Y DE CUIDADOS, UNA RESPONSABILIDAD
DE MWERES
Desde una visión estructural, el trabajo doméstico, de acuerdo a Torres (1989),
involucra una serie de procesos cuya finalidad es la producción de bienes y
servicios para la satisfacción de necesidades de los miembros de la familia.
Esta definición escapa a las relaciones sociales de producción en el capitalismo; quien realiza este tipo de trabajo mantiene la dirección y el control del
proceso, dispone de los medios de producción y se apropia del producto, según nos explica Cristina Torres (1989). De acuerdo a Benería (en Recio, 2008)
el trabajo doméstico y familiar es necesario para el desarrollo de la mano de
obra requerida por el capitalismo.

2

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JULIO-DICIEMBRE 2013

En lo sucesivo se utilizará de manera indisúnta trabajo reproductivo y trabajo doméstico y de cuidados.

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�lAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

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los demás, como jugar con las/os y niñas/os, o cuando las tareas realizadas
mantienen vínculos con el espacio público, como hacer compras o realizar
gestiones financieras y administrativas. Mientras que las mujeres realizan las
labores más cotidianas y rígidas ( Carrasquer y otros , 1998).
De acuerdo a García y Oliveira (2007), en diversos estudios se ha encontrado que las mujeres siguen dedicando un mayor número de horas al trabajo
doméstico que los hombres, la participación de los hombres es esporádica y
no sistemática (es "ayuda").
Las obligaciones de género sitúan a la mujer como la responsable de la
gestión y práctica del trabajo doméstico, y a pesar de que ciertas tareas sean
asignadas a otros miembros del hogar, es sobre ella que recae la responsabilidad. Lo anterior plantea una enorme tensión a mujeres que se contratan en el
mercado laboral y aun a aquellas que no trabajan fuera de casa, pero que
deben atender a niños/as pequeños/as, ancianos/as o enfermos/as.
Ante el embate de la responsabilidad se plantean lo que Castelló denomina
como "estrategias de cuidado"; es decir, "los acuerdos, decisiones y arreglos
cotidianos -conscientes e inconscientes y movilizados bajo el habitual liderazgo femenino-, en torno al modo de ejecución, provisión y gestión del bienestar cotidiano" (Castelló, 2009: 24).
Como una de las estrategias para hacer frente al trabajo doméstico y de
cuidados está la "contratación" que, de acuerdo a las condiciones y a lo arrojado por los datos empíricos obtenidos de las entrevistas a nueve empleadoras
de este tipo de servicio a tiempo parcial, se trata, más que de una contratación
o una extemalización3 del trabajo doméstico y de cuidados, de una búsqueda
de apoyo ante la carga impuesta: la ayuda, por tanto, viene de otra mujer. Una
solución de este tipo exime de la responsabilidad a los miembros del hogar,
excepto a las mujeres, quienes, a pesar de la asistencia, siguen siendo las responsables de procurar un ambiente limpio, de comodidad y afecto a la familia.
Esta situación arroja luz sobre el significado social del trabajo reproductivo:
ésta es una cosa de mujeres y por lo mismo son ellas las que "deben" encargarse de realizarla o buscar quién se haga cargo.

3

Dado que no se ha incrementado la participación masculina en el trabajo reproductivo y ante el embate de
transformaciones socioeconómicas y demográficas, una d e las estrategias ha sid o la extemalización, mercantilización o salarización del trabajo doméstico y de cuidados (Agrela, Martin y Langa, 2010 Castelló
2009; Recio, 2008; Carrasquer y otros, 1998, Torres, 1989) .

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lAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

UNA ESTRATEGIA DE CUIDADO: EL SERVICIO DOMÉSTICO
El trabajo doméstico y de cuidados ha sido tradicionalmente confinado al
ámbito familiar y son las mujeres las que se encargan de realizarlo. Este tipo de
labor tiene escaso valor social al relacionarse con el espacio privado y no estar
remunerado (Recio, 2008).
En países de Europa del sur que han sufrido un desmantelamiento del
Estado de Bienestar, como España, y en los que las mujeres de clase media se
han insertado en mayor número al mercado laboral, se ha optado por la externalización del trabajo reproductivo.
Para Carolina Recio (2008) lo que ocurre es que están surgiendo "'nuevas' ocupaciones que han llevado trabajos típicos del ámbito privado a la esfera pública". Esto es lo que la autora denomina como extemalización del trabajo doméstico y de la familia.
Los países del Estado de Bienestar están experimentando "una crisis de los
cuidados" (Hoschild, 2001; Pérez Orozco, 2006) y las mujeres ya no están
disponibles para mantener la infraestructura del hogar, por lo cual están contratando a otras mujeres para que se encarguen de dichas tareas ya sea de
tiempo completo o parcialmente.
Carrasquer y otros (1998) consideran que se da una delegación del trabajo
reproductivo ante el peso de la " doble presencia" que deviene en la salarización
de algunas tareas, sobre todo aquellas ligadas al mantenimiento de la infraestructura del hogar. La anterior estrategia relativiza, en parte, la participación
femenina en este tipo de trabajo al no contar con la colaboración de los hombres.
Para Castelló (2009: 75), las transformaciones sociodemográficas y económicas "han ido modificando las formas cotidianas de gestión y ejecución
del trabajo doméstico y familiar" lo cual ha mercantilizado o salarizado4 este
tipo de trabajo.
Las mujeres de clase alta, históricamente, han contratado servicio doméstico para encargarse de las labores de limpieza, organización, compras y cuidado de las personas dependientes en la familia. En este sentido, la privatiza-

• Urse (2013: s/p) considera que "la 'salarización' representa la evolución más marcada y general del empleo. Este movimiento, visible a la escala de un siglo, ha seguido un ritmo variable según los países. Por
ejemplo, se aceleró a partir de la posguerra en Gran Bretaña, se intensificó más tardíamente en Francia y en
varios países de América Latina. La progresión del trabajo asalariado, está acompañada de otras d os tende ncias largas: la regresión de la agricultura y la 't ercerización'. La industrialización ha compensado

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I.AS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

I.AS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

ción de las tareas propias del trabajo doméstico y familiar está condicionada
por el nivel socioeconómico de las familias (Agrela, Martín y Langa, 201 O), lo
cual ha obligado a las mujeres de clase media a la contratación de trabajadoras
de tiempo parcial o mujeres migrantes. En el caso español se puede hablar de
una progresiva feminización de la migración, siendo las migrantes el recurso
humano contratado para la realización del trabajo reproductivo. Su categoría
de migrantes no les otorga un trabajo regularizado y ahorra a las empleadoras
el pago de prestaciones como la seguridad social.
En México, nos explica Mary Goldsmith (2007), el servicio doméstico ha
existido desde la época de la Colonia; esclavos africanos e indígenas eran forzados a trabajar para los colonizadores, en tanto que sirvientes europeos llevaban a cabo el cuidado de los niños y los servicios personales requeridos por
sus amos españoles. Hacia finales de la Colonia la mayoría de los trabajadores
domésticos recibían algún tipo de pago.
Goldsmith (2007) señala que muchos de los servicios domésticos realizados en el siglo XIX por un número significativo de servidores domésticos como
nodrizas, cocheros, damas de compañía, tortilleras, costureras, lavanderas, entre
otros, han desaparecido, esto debido a que las mujeres tienen más contactos
fuera de casa y a que muchas de las actividades han sido industrializadas o
absorbidas por el mercado en forma de servicios especializados. Además,
muchas de las actividades que antes realizaba un séquito de trabajadores domésticos hoy se ha reducido, sobre todo en los hogares de clase media, a la
contratación de una empleada que hace "mucho de todo".
En el caso de los países latinoamericanos, habría que entender el contexto
en el que las mujeres de estratos medios consideran necesario el servicio doméstico. A diferencia del caso español, la incorporación de las mujeres al mercado laboral no ocurre en una etapa de crecimiento económico, sino de crisis
económica y bajos salarios reales. Este hecho actúa como un amortiguador
ante el descenso del nivel de vida de las familias, y se da bajo condiciones poco
favorables: bajos salarios, inestabilidad e informalidad (Torres, 1989).
En estas condiciones se insertan en el ámbito laboral tanto las empleadoras
como las mujeres del servicio doméstico. La expansión del empleo femenino
en América latina entre 1940-1970 se vio acompañada de una ampliación del

servicio doméstico; de esta manera, "las mujeres de clase alta y media fueron
capaces de ir a trabajar sin que fuera amenazada la organización tradicional
del hogar" (Kusnesof, 1993: 35).
Sin embargo, hay otro elemento a considerar en nuestro contexto: el servicio doméstico es un componente histórico -presente tradicionalmente entre
las clases altas y, recientemente, generalizado en la clase media- asociado al
ingreso de las mujeres al mercado laboral y a la baja regularización laboral del
trabajo doméstico remunerado que permite contar con una mano de obra
barata y sin previsiones sociales.
En México se confiere al trabajo doméstico una naturaleza laboral; sin
embargo, queda asentado que el salario que reciben los trabajadores domésticos puede darse en especie: alimentos y habitación. Además, los trabajadores
en este tipo de empleo no gozan de estabilidad laboral, ya que pueden ser
despedidos por el empleador sin motivo aparente. Dicha situación permite
contar con la ayuda de otra mujer en las tareas del hogar; incluso las amas de
casa tienen la posibilidad de contratar a una servidora doméstica, situación
que será ejemplificada en el análisis de resultados.
Mary Goldsmith ( 1981) considera que la salarización del trabajo doméstico ha cobrado importancia por encima del pago en especie:

globalmente la declinación del sector primario. En efecto, en el siglo XX, las sociedades industriales se han
convertido en sociedades de servicios; 90% de la creación de empleos son dados al sector terciario. Los
efectivos de ese sector han continuado creciendo, aun durante las fases en que el empleo global se estancó
o disminuyó".

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Resulta muy tentador considerar al servicio doméstico como el remanente de un
pasado feudal. Aunque muchos elementos de la relación patrón~mpleada dan esa
apariencia (el patemalismo, por ejemplo), es necesario destacar la importancia del
salario. Como en el pasado, por lo general se paga a la empleada doméstica en parte
con dinero y en parte en especie (casa y comida). Considero que el factor salario
comienza a predominar por sobre el pago en especie; para ello me baso en el hecho
de que hay cada vez más mujeres que viven fuera y trabajan "de entrada por salida",
recibiendo por ello un salario y, a veces, una comida (Goldsmith, 1981).

En el caso del Área Metropolitana de Monterrey, las mujeres de los sectores alto y medio alto encuentran una oferta de servidoras domésticas entre las
migrantes indígenas, provenientes, en su mayoría, de la Huasteca potosina e
hidalguense, que son "contratadas"5 puertas adentro (Durin y Moreno, 2008).
Sin embargo, las empleadoras de servicio doméstico a tiempo parcial se nutren de una oferta de mujeres locales empobrecidas, en su mayoría, que trabajan para varias patrones, uno o dos días a la semana, y que perciben entre 200
y 300 pesos por día trabajado. En este caso los salarios son un acuerdo entre

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LAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLlTANA DE MONTERREY

LAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

particulares y no se cuenta con prestaciones sociales, a menos que la empleadora
las provea.
Lo que está detrás de la externalización del trabajo doméstico y de cuidados es una aparente sustitución del ama de casa; sin embargo, el contar con
este tipo de asistencia en el hogar no exime a las mujeres del trabajo reproductivo, "las asistentas en realidad liberan a los hombres de hacer su parte del
trabajo" (Gimeno, 2010: s/p). Es decir, la participación de las servidoras domésticas facilita el trabajo que tradicionalmente las mujeres realizan en el hogar e inhibe la participación de los hombres en estas tareas.
La búsqueda de ayuda externa para la realización del trabajo doméstico y
de cuidados a tiempo parcial se combina con un componente esencial en los
países latinoamericanos: la red de ayuda provista por relaciones familiares y
de amistad.
De esta manera, mientras en España las mujeres que realizan un trabajo
extradoméstico han recurrido a la contratación formal de una empleada que
realice las labores domésticas y/o de cuidado de niños y ancianos, aunque
también aprovechan la oferta de mano de obra inmigrante e ilegal más barata
y sin regulaciones contractuales; en México, se busca ayuda de mujeres externas a la familia y al círculo de amistades a través de arreglos privados que
involucran pagos en dinero y en especie que son acordados entre empleadoras
y servidoras domésticas.

Según información proporcionada por el censo de 201 O dos de cada tres
mujeres ocupadas (76.1%) son subordinadas y remuneradas; 17.3% trabajan
por cuenta propia; 1.8% son empleadoras, y 4.8% no recibe remuneración por
su trabajo (INEGI, 2011a, 201 lb). Estos datos son importantes porque nos
hablan de una significativa proporción de mujeres en el mercado laboral; aún
más revelador es la proporción de mujeres trabajadoras remuneradas que no
reciben servicios de salud, prestaciones, o no cuenta con un contrato escrito:
35.5%, 22.3% y 33.7% respectivamente.
Los datos sobre la proporción de mujeres que no tiene acceso a servicios
de salud, o un contrato laboral incluye, entre otras, a empleadas en el servicio
doméstico, dada las características de este tipo de empleo reveladas renglones
arriba.
Los datos censales de 2010 en Nuevo León (INEGI, 201 la, 201 lb), señalan que 40 528 personas de 3 años y más son hablantes de lengua indígena
(0.9%), de los cuales 49.4% son mujeres. Éstas mujeres principalmente hablan náhuatl (56.5%), huasteco (14.3) y otomí (3.5).
Durin, Moreno y Sheridan (2007) dieron a conocer que las mujeres indígenas migrantes del grupo etario de 15 a 29 años reside y labora en lugares
residenciales habitados por familias de altos ingresos que suelen contratar
empleadas para el servicio doméstico "de quedada". Estos asentamientos se
ubican principalmente en los municipios de San Pedro Garza García, Guadalupe y Monterrey.
En relación a su inserción laboral y origen étnico, Durin y Moreno (2008)
encontraron que las nahuas y las tenek se emplean como trabajadoras domésticas y habitan principalmente en zonas de altos estratos en los municipios
arriba indicados, siendo las mujeres de estas etnias las que representan los
flujos migratorios más importantes de indígenas al Área Metropolitana de
Monterrey. Durin (2010: 317) afirma que "el trabajo ambulante, que a primera vista podría ser el empleo más común entre los indígenas, sólo ocupa el
séptimo lugar".
Las migrantes indígenas que laboran como empleadas domésticas " de
quedada" provienen principalmente de los estados de San Luis Potosí e Hidalgo;
es decir, de la región de La Huasteca (Durin, Moreno y Sheridan, 2007). Este
fenómeno empezará a ser significativo en la década de los noventa del siglo XX.
Tradicionalmente este tipo de empleo era realizado por migrantes mestizas del norte de San Luis Potosí, Zacatecas, Coahuila, Tamaulipas y población
venida de los municipios no metropolitanos del propio estado de Nuevo León.

CONIUfO LABORAL EN NUEVO LEÓN Y EMPLEO DOMÉSTICO
Los datos censales de 201 Oindican que en la entidad residen 2 333 273 mujeres,6 de las cuales 26.5% son menores de 15 años, 25.3% son jóvenes de 15 a
29 años, 37.5% son adultas de 30 a 59 años y 9.3% tienen 60 años y más. Esta
estructura muestra una población joven donde la mitad de las mujeres tienen
menos de 29 años (INEGI, 2011a, 2011b).
De acuerdo con los datos del cuarto trimestre de la Encuesta Nacional de
Ocupación y Empleo (INEGI, 201 lc), en Nuevo León 37.3% de las mujeres
de 14 años y más forman parte de la población económicamente activa (PEA).
La población ocupada representa 94.2% de la PEA, en tanto la tasa de desocupación es de 5.8%.
5

La contratación es un acuerdo entre particulares, no media un contrato, el salario y la jornada laboral
generalmente son acordados por la empleadora y la servidora doméstica.
• El monto de hombres es de 2 320 185.

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LAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

Esta población fue desplazada por las migrantes indígenas, en tanto que la
población de mujeres más empobrecidas, mayoritariamente no indígena, se
dedican al servicio doméstico de entrada por salida. Cabe destacar que algunas indigenas que han sobrepasado los 29 años, o que iniciaron un nuevo ciclo
de vida, como las mujeres con hijos, también han optado por este tipo de
empleo por horas, tal y como lo evidencian los trabajos de campo de Karen
Escareño (201 1) y Durin, Séverine, Moreno y Sheridan (2007).7
A continuación se presenta el análisis de resultados del trabajo de campo
con nueve mujeres de clase media que buscaron ayuda en el trabajo doméstico y de cuidados, estableciendo arreglos personales con las servidoras domésticas para acordar jornadas laborales, tareas a realizar y salario. Este análisis
profundiza, por una parte, en las formas de interacción entre empleadoras y
servidoras domésticas y, por otra, en los arreglos privados de contratación.

ANÁLISIS DE RESULTADOS
Perfil de las empleadoras entrevistadas

100

La metodología cualitativa se consideró mejor para conocer el mundo de vida
de las personas, en este caso de las empleadoras de servicio doméstico. El
mundo de vida de las personas incluye los motivos, las significaciones y las
emociones (Schwartz y Jacobs, 1996) que los actores le confieren a lo que
hacen en la vida cotidiana, lo cual ayuda en el proceso de comprensión/interpretación de la realidad social. En este estudio, como se señaló anteriormente,
se busca comprender las razones por las cuales algunas mujeres contratan a
otras que se encarguen de las labores del hogar y de cuidado; los arreglos
privados de esta contratación y las interacciones entre dos grupos de mujeres:
las empleadoras y las servidoras domésticas. Está comprensión intenta develar
el mundo de vida de estas mujeres.
Para la recopilación de datos se contactó a nueve mujeres del Área Metropolitana de Monterrey. Se buscó que la muestra incluyera profesionistas en
ejercicio, y mujeres dedicadas, exclusivamente, a su hogar que en adelante llamaremos amas de casa. La mayoría de las entrevistadas tiene entre 40 y 50 años

CUADRO 1
PERFIL DE LAS ENTREVISTADAS
Nombre
Aurora
Florencia
Lorena
Giselle
Nonna Carolina
Minerva
Lucía
Lila

Edad
45
50
53
35
49
51
53
42

Roberta

72

Actividad
Cate¡¡orfa
Médica
Profesionista
Profesora-investigadora
Profesiooista
Profesora universitaria
Profesiooista
Bibliotecaria
Profesíooista
Profesora de secundaria
Profesiooista
Casa
Ama de casa
Casa
Ama de casa
Agente de seguros (trabaja Profesiooista
desde su casa)
Casa
Ama de casa

Ciclo de vida
Madre con hiios nenueños
Abuela
Madre con hijos universitarios
Madre con hiios nt&gt;nueños
Abuela
Madre con hijos universitarios
Abuela
Madre con hijos pequeños
Abuela

Fuente: elaboración propia.

de edad. El cuadro 1 muestra datos particulares de cada una de las entrevistadas.
El contacto con las empleadoras se dio a través de personas conocidas por
la propia investigadora y por recomendación de terceras personas; las entrevistas se hicieron de manera individual en su mayoría. Se visitaron en ocasiones las casas de las entrevistadas; en otros casos la entrevista se realizó en los
lugares de trabajo. También se realizaron charlas informales que se registraron
en un diario de campo y se llevó a cabo un grupo de discusión que terminó en
un convivio-merienda. Desafortunadamente no se pudo atestiguar de primera mano la relación cara-cara entre empleadoras y servidoras domésticas. Las
entrevistas fueron realizadas entre febrero y noviembre de 2011.
En el presente estudio, no aparecen características que permitan hacer una
amplia clasificación de las empleadoras, por ejemplo en las distintas formas de
relacionarse con la servidora doméstica; sólo se encontró un caso en el cual la
empleadora mantenía una relación más igualitaria con la servidora doméstica,
y que, seguramente, obedece a su pertenencia al sindicato de maestros.
Por lo anterior, la clasificación más viable fue la de amas de casa y profesionistas. En este último caso se considera a mujeres que han cursado la normal superior, que tienen estudios de licenciatura y en su caso de posgrado.
Además éstas últimas trabajan jornadas de tiempo completo.
La ayuda de una mujer externa a la familia

7 La autora realizó entrevistas y observaciones in situ con mujeres indígenas que se dedicaban a la venta
ambulante y al empleo doméstico en 2006 como parte de un trabajo titulado Perfil de las mujeres indígenas en
el área meiropolilana de Monterrey, CIESAS Programa Noreste y CDI, coordinado por la Dra. Séverine
Durin.

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De acuerdo a Kaufmann ( 1997) la contratación del trabajo doméstico enfrenta una serie de obstáculos y resistencias, por ejemplo la idea de que debe efec-

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LAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

LAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

tuarse por la mujer de la casa como parte de la significación sociahnente compartida. Hacerse de una servidora doméstica también implica hacerla cargo
de tareas reproductivas según los principios de una delegación sólida; sin duda
el precio a pagar también es un obstáculo. Kaufmann ( 1997) afirma que la
delegación de estas tareas es perder un poco el alma del hogar.
De esta manera, encomendar esas tareas ocurre cuando la labor se siente
como algo pesado de realizar. También se da cuando ocurre un evento particular O cuando el funcionamiento del hogar está en crisis. Asimismo se piensa
en la contratación cuando hay problemas conyugales, agotamientos o dificultades (Kaufmann 1997).
En los casos estudiados se observaron muchos de los elementos y las situaciones arriba descritas. Así, por ejemplo, la "contratación" de una servidora
doméstica está intrínsecamente relacionada con el ciclo de vida de la familia.
La existencia de niños/as pequeños/as, ancianos/as o enfermos/as determina,
en la mayoría de los casos estudiados, la búsqueda de ayuda externa para el
trabajo doméstico, pero sobre todo, para el cuidado. La mayoría de las entrevistadas se hizo de una empleada doméstica cuando los/as niños/as eran pequeños/as. Esto es una constante tanto de las profesionistas incorporadas al
mercado laboral como de las amas de casa.
Giselle, una de las informantes, explica la necesidad de buscar a alguien
que cuidara a sus hijas cuando nació la segunda de ellas, y ante los horarios
tan largos que debía cumplir en su trabajo; esto a pesar de la intervención de
su marido:

la semana, porque mi mamá se tenía que ir a ver a una hermana mía (Entrevista realizada el 11 de mayo de 2011) ".
Cuando los hijos han crecido y ya no requieren de tanta supervisión, entonces las servidoras domésticas son requeridas por las mujeres que trabajan
o por aquellas que sufren alguna enfermedad o que deben hacerse cargo de
padres enfermos. Tal es el caso de Lucía, quien es abuela y buscó ayuda para el
trabajo doméstico debido a un padecimiento en las manos:

Cuando nació mi niña, la segunda niña, Celeste[ ... ) Entonces las inscribí [a las dos
niñas] en una guardería cuando regresé a trabajar y duran solamente dos semanas
porque era muy dificil el... por el tipo de trabajo que tengo que a veces hay que
quedarme más tarde, y luego tener que llegar a la misma hora todos los días era
prácticamente imposible (Entrevista realizada el 3 de octubre de 2011).

La contratación de una servidora doméstica se presenta como una estrategia de cuidado cuando la red de ayuda familiar no funciona, o cuando las
instancias gubernamentales no responden a las necesidades de las mujeres.
Esto último es muy claro en el caso de Giselle cuando refiere la imposibilidad
de acudir a recoger a sus hijas a una hora fijada por la guardería.
El testimonio de Florencia ilustra el primer punto: "Una señora de enfrente de mi casa me cuidaba a los niños, ¿qué te puedo decir? Como tres veces a

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Bueno, yo primeramente es porque tengo problemas de mis manos[...] pues yo ya
no puedo estar exprimiendo el trapeador, o sea nada de eso, nada de lo que sea[ ... ]
y precisamente por esta razón yo tuve que ocupar a una persona. Y pues también,
cuido nietos, cuido a mi suegra, o sea es mucho el trabajo que yo tengo (Entrevista
realizada el 27 de octubre de 2011).

El caso de Norma Carolina es muy ilustrativo al respecto, pues inicialmente contrató a una menor de 14 años que vivía en su casa de lunes a viernes y le
cuidaba a sus hijos pequeños. Ahora que los hijos crecieron y se casaron, la
enfermedad de su mamá la obligó a armar una seri~ de estrategias para cuidarla y seguir trabajando. Se valió de la red de ayuda familiar -su hermana, su
hija-, de una enfermera y, fi.nahnente, ahora que su mamá ya está más estable,
de una empleada que cuida por las tardes a su mamá cuando ella se va a la
secundaria a trabajar (tomado de la entrevista realizada el 27 de junio de
2011).
Una vez que los hijos han crecido, la búsqueda de ayuda externa en el
trabajo doméstico también obedece a la realización del trabajo sucio, tal como
lo refiere Minerva, cuando se le interroga sobre las labores que le son encomendadas a la servidora doméstica. Para Maru, "la muchacha hace lo más
pesado[... ] lavar baños, barrer, trapear ... Las cosas que no puedes hacer de
diario; o sea, limpiar ventanas, acomodar el clóset... lo que a mí no me gusta"
(Entrevista realizada el 27 de octubre de 2011) .
En la mayoría de los casos, las empleadas se encargan de este tipo de labores; en tanto que las mujeres entrevistadas siguen preparando los alimentos.
Para las mujeres esto se presenta como un gusto por hacerlo o, bien, como lo
refiere Lorena "mis hijos sólo se comen lo que yo preparo" (Entrevista realizada el 22 de mayo de 2011).
En todos los casos son las mujeres las que se encargaron de buscar ayuda
externa para el trabajo doméstico-familiar, y son ellas quienes gestionan la

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realización del mismo. La colaboración de los hombres en el trabajo doméstico y de cuidados fue mencionada por las mujeres entrevistadas; sin embargo,
no son ellos los responsables de la gestión y ejecución de éste. Ellos se encargan de llevar a los niños a la escuela; en algunas ocasiones de prepararles algo
sencillo de desayunar o cenar, pero no preparan una comida en forma, ni son
los que tratan con la servidora doméstica. Sólo se encontró un caso en el que
el esposo trataba con la servidora y esto se dio por su condición de jubilado,
algo que no sucedió mientras estuvo activo laboralmente.

en la que trabaja, o de Florencia quién confió sus hijos pequeños a la vecina de
enfrente. La confianza también viene acompañada de la recomendación de
vecinos o conocidos, como es el caso de Lorena, Minerva y Lucía que tienen
la misma empleada que sus vecinas.
Una vez establecida una relación con la mujer que vendrá a la casa a realizar el trabajo doméstico y/o de cuidados y establecida la rutina de trabajo;
paradójicamente, lo que a primera vista puede entenderse como una relación
tensa y de conflicto -una relación de dominación donde se vive la desconfianza mutua y el temor al robo por parte de la servidora doméstica-, es también
una relación de cercanía, al menos entre las "amas de casa".
Si bien las sospechas y el miedo al robo están presente en la relación, tal y
como lo expresa Minerva: "Decía, ay, me están faltando trusas, este señor de
Doña Petra ha de tener mis trusas. [...] o sea perdí un anillo y pues es la única
persona que está ahí en la casa.", también se establecen relaciones de intimidad entre empleadoras y servidoras domésticas donde las mujeres desayunan
juntas y se intercambian conversaciones.
El miedo al robo puede entenderse dentro de una relación jerárquica y
desigual; sin embargo, los afectos y la empatía con la servidora doméstica
revelan lo particular de este tipo de relación laboral, se está frente a una mujer,
madre y esposa con la que se comparte en el espacio doméstico.
Al respecto, Florencia, ahora abuela pero alguna vez madre de dos hijos
pequeños, atribulada por sus dos trabajos, y estudiante de posgrado, expresa
la relación tan íntima que estableció con Doña Amparo:

Una relación interpersonal cifrada en la confianza
Como expresa Rollins (1985) la relación de trabajo entre la patrona y la servidora doméstica es uno de los arreglos laborales más privados que existen. Al
respecto Canevaro afirma:
La particularidad se aloja en que el lugar donde desarrolla su actividad laboral la
empleada doméstica es al mismo tiempo el ámbito doméstico, de privacidad e intimidad de una familia que no es la propia. La compleja y particular relación que se
establece entre empleadas domésticas y empleadoras la distancia de otras relaciones
laborales, dificultando las formas de regulación del mismo (Canevaro, 2009).

104

La búsqueda de ayuda para el trabajo reproductivo implica introducir a
una extraña a un espacio íntimo donde se desenvuelven las interacciones de la
familia. Este nuevo actor encarnado por la servidora doméstica no sólo tendrá
acceso al espacio fisico de la casa, sino al espacio íntimo donde se desenvuelven las relaciones de la familia y se despliegan sus afectos y emociones. Lo
anterior es lo que hace más dificil la decisión de buscar ayuda para el trabajo
doméstico y de cuidados.
Las mujeres sujetos de estudio presentaron diversas preocupaciones al respecto, por una parte estaba la seguridad de los niños, pero también la influencia que sobre su educación tendrían las empleadas; en la relación que se establece con la servidora, las empleadoras valoran la confianza y la discreción de
la empleada.
Así que es de suma importancia para ellas asegurarse de que la mujer que
van a contratar sea un persona confiable. Es decir, casi siempre se busca la
ayuda de una mujer que se conozca de antemano, como en el caso de Aurora
quien reclutó a sus empleadas domésticas de entre sus pacientes de la clínica

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JULIO-DICIEMBRE 2013

Entonces, ¿cómo te diré?, ya no era la relación de, hágame esto y yo le pago, sino
que, platicábamos, ¿me entiendes?Y ella también venía, ¡ah! sabe qué, es que tengo
muy enfermo en el rancho a mi papá, y no voy a venir el sábado[...] Entonces, haz
de cuenta que esta señora se crió como muy familiar a nosotros, nos llevaba comida
de la que hacía, sabíamos cuando se le enfermaba un pariente, nos presentaba a sus
nietecitos, o sea, ya hasta nos volvimos amigas, ¿no?Y todavía ahora la veo, y que se
casó mi hija y todo y dice, que se casó mi niña, y que no sé qué, entonces era como
la nana, y la amiga y la vecina ... Y como yo a mi mamá no la podía mortificar, a ella
yo Je contaba. Y ella yo creo me tenía lástima, o yo la verdad no sé, porque me decía,
bueno ¿y para qué anda tanto en la calle? ¿Pues si no se puede quedar aquí?Y decía
yo, bueno, no me entiende, pero al menos me escucha. O sea, yo por eso nunca
trabajé, porque tengo ... le digo, pero usted tiene seis, también veía como vivía, decía
yo no, yo estudié y yo ... Bueno, total. (Entrevista realizada el 11 de mayo de 2011).

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�LAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

Sin embargo, La relación entre algunas empleadoras profesionistas y sus
trabajadoras domésticas no siempre es tan interactiva. La poca disponibilidad
de tiempo dificulta la relación cara a cara y el trato diario. Debe aclararse que
esto no impide estar al tanto de lo que le ocurre a la servidora y conocer de su
vida. Sin embargo, mientras las amas de casa supervisan el trabajo de la servidora doméstica y dan directrices sobre cómo debe hacerse el trabajo de la
casa, las profesionistas casi no ven a la servidora doméstica. Aquí el sentimiento de confianza se expresa en el otorgamiento de la llave de la casa a la empleada. Así Aurora refiere que "Abigail [la servidora doméstica] tiene las llaves de
la casa, cuando vamos a Victoria a ver a mamá, Abigail le da una vuelta a la
casa, nada más para que vean que hay alguien" (Entrevista realizada el 19 de
febrero de 2011).
De esta manera, los principales atributos que debe tener una empleada, de
acuerdo a las entrevistadas, son la confiabilidad, la discreción, que sea
acomedida, que tenga iniciativa, que sepa cómo hacer las cosas.
Las condiciones de contratación

106

Finalmente se abordarán los términos o condiciones en que las empleadoras
establecen una relación de trabajo con la servidora doméstica. Este tema es
ilustrativo de las condiciones privadas en las que se establecen y de la falta de
una regulación estricta por parte de las instituciones de gobierno.
La "contratación" de una empleada doméstica en Monterrey y su área
metropolitana puede catalogarse, sin lugar a dudas, de informal y con baja
regulación. En su trabajo de campo, la antropóloga Séverine Durin sólo localizó dos agencias de colocación que se anuncian en internet: Domestik y Asistentes Domésticas. Sólo una de ellas dijo ofrecer contrato a las empleadas
domésticas. En general las empleadas domésticas son contratadas por el uso
de redes sociales de mujeres; tal es el caso de las redes de paisanaje entre las
migrantes indígenas (Chavarria, 2005; Díaz, 2009; Durin y Moreno, 2008) o
mujeres de clase media, incluso laicas católicas que operan como colocadoras
informales que recomiendan servidoras domésticas a sus amistades.
Como se mencionó anteriormente, la relación de trabajo que se establece
para la ayuda externa en la realización del trabajo reproductivo es un arreglo
entre particulares. En los casos aquí estudiados, dichos arreglos se constituyen
entre mujeres. Sin embargo, estos arreglos se dan en términos de una
salarización no regulada del servicio doméstico.

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IAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

Así, por ejemplo, la Ley del Seguro Social (México. Cámara de Diputados
( 1995) no contempla a los trabajadores domésticos, pero pueden ser inscritos
por sus empleadoras en la seguridad social de manera voluntaria; por lo tanto,
las trabajadoras domésticas no cotizan semanas trabajadas y no pueden jubilarse. Por otra parte, la Ley Federal del Trabajo, en sus artículos 43 y 44 no
considera la reinstalación del trabajador doméstico en caso de que éste alegue
despido injustificado, aunque sí obliga al "patrón" a pagar indemnización
(México. Cámara de Diputados, 1970). La buena voluntad de las/os
empleadoras/es puede hacer que las/os trabajadoras/es del hogar sean inscritas/os en el Infonavit -organismo que en el 201 O llevo a cabo el programa
"Infonavit para todos"- y lograr que puedan obtener un crédito para la vivienda; sin embargo, esta acción no es obligatoria para el/la empleador/a y lo
deja a su criterio.
Las condiciones de trabajo varían de acuerdo a las condiciones económicas de la familia. En este sentido, se afirma que los salarios pueden ser fluctuantes; es decir, si a la familia le va bien, la empleada recibe un buen salario;
si no es así, el salario es menor para la servidora; en estos casos el sueldo se
complementa con el regalo de ropa usada o víveres. Estas condiciones se dan,
sobre todo, cuando las horas y los días trabajados son pocos, uno o dos días a
la semana, o cuando no hay una regularidad establecida en los tiempos de
trabajo.
En el caso de las servidoras contratadas por varios vecinos a la vez, el salario es fijo y va de los $200 a los $300 pesos por día laborado. Aquí las
empleadoras refieren que la servidora tiene más poder de negociar su salario.
Al respecto Lorena expresa que ya le ha aumentado el salario a María en dos
ocasiones, porque le dice "Doña Claudia ya me aumentó" (Entrevista realizada el 22 de mayo de 2011). Otra tendencia que se observó es que las negociaciones salariales son más justas cuando el trabajo es diario y con un horario
fijo; entonces se establece un salario por semana.
Sólo en uno de los casos se observó una relación laboral muy apegada a lo
que dicta la Ley Federal del trabajo para los empleos regulados por ésta. Es el
caso de Norma Carolina, quien es profesora normalista y ocupa un cargo
administrativo en una secundaria. Así, por ejemplo, la servidora doméstica
tiene días de asueto como ella, vacaciones pagadas y aguinaldo:
Ella, bueno ... trabaja de lunes a sábado y los domingos los tiene libres, este... una
semana de semana santa, la semana santa siempre se la he dado... de los ... una

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�LAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

semana de diciembre. Yo siempre le digo, usted dígame qué días quiere, si del veinte
al veinticuatro o del veinticuatro al... generalmente, agarra la semana donde puede
descansar todas las fiestas navideñas. Pero todos los días, también tiene todos los
días que son asuetos para nú, que, digamos, por ley se dan a todos los trabajadores,
ella los tiene. Este, digamos un primero de mayo, o un 16 de septiembre, esos que
son fiestas, todos esos días descansa. Y aparte, pues yo descanso y ella también,
¿verdad? [...] Otros días que no son obligatorios, por ejemplo, 10 de mayo, ella se
va, el dia de su cumpleaños le digo que no venga.

La relación de trabajo que ha establecido esta empleadora puede encontrar
una explicación coherente con su propia experiencia laboral al formar parte
de uno de los sindicatos más importantes de México, el sindicato de trabajadores de la educación. En los otros casos, los arreglos se dan entre dos particulares. En este caso existen presiones externas como un salario comúnmente
establecido por las vecinas que buscan los servicios de una misma trabajadora
o un tiempo laboral con jornada completa.

CONCLUSIONES

108

Las condiciones de inequidad de género se perpetúan, ya que siguen siendo
las mujeres las responsables de las actividades de cuidado y domésticas; los hombres siguen sin involucrarse en esas tareas. Así, la liberación de la carga del trabajo
reproductivo se logra delegando a otra mujer las labores del hogar y de cuidado.
En otras palabras, hay una persistencia de la división social del trabajo.
Son los arreglos privados entre mujeres para la realización de las labores
del hogar y el cuidado de niñas/os y ancianas/os los que aminoran la carga de
trabajo a mujeres profesionistas y amas de casa por igual. La intervención de
los hombres en estos menesteres es minima y, además, no se consideran responsables del mantenimiento de la casa y de las demandas de los seres queridos en cuestión de cuidado.
Los arreglos privados de mujeres empleadoras que contratan a otras mujeres para la realización de tareas domésticas y de cuidado son prueba de la falta
de regulación de este tipo de trabajo por parte del Estado. Los salarios, las
jornadas laborales y las presentaciones sociales entre empleadoras y servidoras domésticas carecen de regulación legal y se acuerdan entre particulares.
Otra conclusión importante es la importancia del trabajo doméstico contratado para la conciliación de las esferas familiar y laboral. En los casos aquí

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LAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

presentados, la búsqu eda de ayuda externa para la realización de trabajo doméstico y de cuidados, se considera una estrategia ante la abrumadora carga
de trabajo, lo mismo para las profesionistas que para las amas de casa; disponer de alguien que realice el trabajo sucio uno o dos días a la semana libera, en
alguna medida, a la mujer de un trabajo rutinario y agotador. En ninguno de
los casos se encontró que esto respondiera a un elemento de distinción. Contar con una persona de apoyo en las labores domésticas permite que una ama
de casa pueda dejar a sus hijos más pequeños en el hogar, y llevar a los más
grandes a la escuela; puede cocinar para la familia, al mismo tiempo que la
empleada lava los baños; facilita ir al banco, a la lavandería, mientras la señora
o la "muchacha" barre o trapea. Tener ayuda externa permite que una profesionista pueda terminar de escribir una tesis, o destinar algunas horas al descanso y la convivencia con la familia.
Por ello, las relaciones que se dan entre empleadoras y servidoras domésticas también poseen una dimensión afectiva poco explorada. Las relaciones
cara a cara que se establecen entre dos mujeres que atraviesan el mismo ciclo
de vida y las mismas condiciones de desigualdad de género, las llevan a compartir desayunos y confidencias, un estudio más profundo donde se examine
in situ la interacción entre empleadoras y servidoras domésticas podría indagar más sobre este lado afectivo.
Esta investigación es importante en la medida en que devela la falta de una
solución institucional para atender necesidades sociales: por una parte, de
mujeres con una enorme carga de trabajo y, por otra, de mujeres con necesidades económicas apremiantes que se contratan en condiciones precarias.

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LAS EMPLEADORAS DEL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

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TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JULIO-DICIEMBRE 2013

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

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�LINEAMIENTOS DE COLABORACIÓN

1. CONTENIDO
7i'ayectorias, revista de ciencias sociales, es una publicación semestral de carácter académico que en concordancia
con sus objetivos abre espacios preferentemente a: 1) reflexiones de alto rigor, desde la perspectiva de las ciencias
sociales, en torno a los caminos que se transitan en esta etapa de cambio social; 2) contribuciones, resultado de
investigaciones, que faciliten o conduzcan a una interrelación efectiva con la sociedad y sus instituciones, principales
destinatarias de la producción del conocimiento de las universidades, y 3) estudios de excelencia académica que
activen el debate, la investigación y el intercambio, con el fin de abrir nuevas perspectivas en el terreno de las teorías
sociales y políticas contemporáneas. Para cumplir con ese propósito se reciben artículos, reseñas bibliográficas o
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utilizaremos el sistema APA. La bibliografía será consignada al final del texto con base en el sistema APA, organizando
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The social-science journal Trayectorias is an academic publication that comes out twice ayear. In accordance with its
objectives, it provides space preferably for: 1l rigorous reflections from the perspeclive of the social sciences regarding
the paths being taken in this stage of social change; 2) contributions and research findings tacilitating or leading to an
effective interrelationship of society and its institutions, the main recipients of the knowledge produced in universities,
and 3) studies on academic excellence that spur debate, research and exchanges, thereby opening up new perspectives in the area of contemporary social and political theory. To meet lhat aim, articles, bibliographic reviews and
critical notes are received.

U3

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a coherent articulation between theoretical depth, scientific rigor and clear argumentalion; 2) using brief, original and
suggestive titles, reinforced by a subheading or subtiUe that expands on and delimits the topic, item or issue being
treated.

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different epigraphs or seclions should be proper1y marked with subtitles; 8) the use of the decimal system is recommended; 9) textual quotations are placed between quotalion marks, not italics; for short quotations, they can be kept
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Trayedorias
Revista de Ciencias Sociales
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article is to be sent for review; 2) articles accepted by the Board will be sent to full review, under the procedure known
as double-blind, according to which an evaluation is rendered on each text without revealing the name of the author
and, in turn, the latter has no information on the reviewer(s) -who belong to an institution other than the author'sdoing the evaluation, whatever that decision may be; 3) the journal's board will notify the author of the results of the
review in one of the following terms: publish it integrally and with priority; publish it integrally; publish it with the
recommendations indicated; it is a good article but inadequate for the journal; it does not merit publication.
7. SUBMISSION
1) Manuscripts are to be remitted to the journal's address; 2) they are to be sent by e-mail or in printed form (and on
a CD) by messenger or postal service, or delivered personally to the journal's offices; 3) unsolicited original manuscripts will not be returned; 4) authors must sign a contrae! of assignment of rights and a letter guaranteeing the
originality of the article; 5) the journal's board reserves the right to make necessary editorial changes; 6) the texts
accepted may be disseminated by any means of written reproduction; 7) each article should be accompanied by 10line academic-biographical sketch of the author, including the last two publications, as well as postal address, e-mail,
telephone and fax numbers.

En el extranjero:
América del Norte y El Caribe: $30.00
Europa y Sudamérica:
$40.00
Resto del mundo:
$50.00
(USO)

Informes: Jorge Loyola Castillo
difusion.iínso@uanl.mx

&amp;t Trayectorias
V ENTA

114

115

Monterrey
F ONDO DE CULTURA EcONÓMICA
LmRERIA izTACCD!UATL DE M ONTF.RREY
LmRERlA

DE u
LmRERIAS GANDHI

UNIVERSITARIA

UANL

Ciudad de México
LmRERlAs DEL FONDO DE CULTURA EcONÓMICA
LmRERIAS GANDHJ

Suc. Miguel Ángel de Quevedo
Correo electrónico
difusíon.iinso@uanl.mx

www.trayectorias.uanl.mx

ll!AYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

ll!AYECTORIAS AÑO15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
INS'ITIUfO DE lNvEsTIGACíONES SOCIALES
Maestría en Ciencias Sociales con Orientación en Desarrollo Sustentable

Universidad Autónoma de Nuevo León
INS1T11JTO DE ÚNESTIGACIONES Soc=

-de~-

iiNSO

-de~-

iiNSO

Doctorado eo Ciencias Sociales con Orieotación en Desarrollo Sustentable

forma

El programa de maestría forma parte de los Programas Nacionales de Posgrados de Calidad (PNPC) del
CONACYT, con nivel en desarrollo, con amplio prestigio académico y otorga becas de manutención CONACYT.

El pr~grama de doctora~o
~e de los Programas Nacionales de Posgrados de Calidad (PNPC) del CONACYT
con ruvel de competencia mternac1onal, con amplio prestigio académico y otorga becas de manutención CONACYT.
Convocatoria

Convocatoria

Profesionistas con grado de licenciatura interesados en la investigación científica de los problemas de la sociedad
contemporánea, y en la búsqueda de propuestas innovadoras orientadas al desarrollo sustentable en lo económico,
social, político, ambiental y cultural.

Dirigido a:
Profesionistas coo grado .de maestría interesados eo la investigación científica de los problemas de Ja sociedad
con_tempoi;mea, Y e~ la busqueda de propuestas innovadoras orientadas al desarroUo sustentable en lo económico
socia1, pohtJco, ambiental y cultural.
'

Objetivo:

Objetivo:

Dirigido a:

Formar científicos sociales de alto nivel con una visión multidisciplinaria que les permita analizar los problemas
sociales en el marco del desarrollo sustentable.
Dependencias participantes:

Formar científicos sociales de alto nivel con una visión multidisciplinaria que les permita analizar los proble
socia1es en el marco del desarrollo sustentable.
mas
Dependencias participantes:

La Maestría en Ciencias Sociales con Orientación en Desarrollo Sustentable es un programa único con responsabilidad
colegiada con las facultades de Agronomia, Derecho y Criminología, Ciencias Biológicas, Economía, Ciencias
Forestales, Filosofia y Letras, y el Instituto de Investigaciones Sociales, sede del programa de maestría.

El Doctorado en Ciencias Sociales con Orientacióo en Desarrollo Sustentable es un programa único con res nsabili
;:leg,~1ª
lasfifacultades de Agro?omía, Derecho y_ Criminología, Ciencias Biológicas, Econo:a. Cien:~
res es, 1 oso a Y Letras, Y el Instituto de Investtgac1ones Sociales, sede del programa de doctorado.

Líneas de investigación:
1.
Desarrollo, equidad y medio ambiente
2.
Interacción social y cultura
3.
Estructura y dinámicas políticas

Líneas de investigación:
I . DesarroUo, equidad y medio ambiente
2. Interacción social y cultura
3. Estructura y dinámicas políticas

Características del programa:
•
Duración 4 semestres
•
6 unidades de aprendizaje obligatorias
•
l unidad de aprendizaje optativa
•
3 unidades de aprendizaje de tesis
•
2 unidades de aprendizaje de seminarios internacionales

Características del programa:
•
Duración 8 semestres
•
4 unidades de aprendizaje obligatorias
•
2 unidades de aprendizaje optativas
•
4 unidades de aprendizaje de tesis

116
Requisitos generales de admisión:

1.
2.
3.
4.

5.

Presentar una solicitud de admisión (formato linso).
Carta de exposición de motivos (formato linso).
Carta compromiso de dedicación exclusiva
Tirulo de licenciarura en alguna de las disciplinas de las ciencias sociales: sociología, psicología social,
antropología social, economía, ciencias políticas, trabajo social, derecho, filosofía e historia y otras
áreas que el Comité Académico considere afines al desarrollo sustentable.
Presentar un proyecto en el marco de una de las lineas de investigación del programa El proyecto debe
integrar los siguientes apartados: título, resumen, planteamiento del problema, justificación, objetivos,
hipótesis, metodología y bibliografia

Doctores y Lineas de investigación: http://www.ünsouanl.Olll
Reapciónde documentos: del 9 de enero al 30 de abril de 2014.
Informes: Maesttia en Ciencias Sociales con orientación en Desarrollo Sustentable
Instituto de lnvestigaci~ Sociales
Ave. Lá2aro Cárdenas Oriente y Paseo de la Reforma SIN, Campus Mederos UANL, C.P. 64930 Monterrey, N. L. México
Teléfono: 52 (81) 8329-4237 y Fax: 52(81) 1340-4170

Dr. Esteban Picazw Palencia, Coo!dinador del programa de maestría; o con la Srita. Sandra Ovalle, secre,aria de la coordinación, de
IWl&lt;S a viernes de 8:00 a 15:00 horas o escribir al ooaeo eleclrooico: iinso@uani.n1'&lt;

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

e;~

Requisitos generales de admisión:
1- Presentar una solicitud de admisión (formato Iinso).
2. Carta de exposición de motivos (formato Iinso).
3. Carta compromiso de dedicación exclusiva.
4 - Titulo de lic:~nciatura en allllll'.a de_ las discip~as de las ciencias sociales: sociología, psicología socia~
~tropologia soe,~l: econorrua, c1enc1as poUticas, trabajo social, derecho, filosofia e historia y otras
areas que el Corrute Acadérruco considere afines al desarrollo sustentable.
5. Presentar un ~ro~ecto en el marco ~e una de las líneas de investigación del programa El proyecto debe
mte_grart. los siguient~ ap~dos: titulo, resumen, planteamiento del problema,justificación objetivos,
h.ipo es1s, met00olog,a y b1bltografía
'

Doctores Y lineas de investigación: http://www.iinsouanl.org
Recepción de documentos: del 9 de enero al 30 de abril de 2014.
Inf~rmes: Doctora_do e_n Ciencias Sociales con orientación en Desarrollo Sustentable
Instiruto de Investtgac,ones Sociales Campus Mederos UANL
Ave. Lá7.3ro Cárdenas Oriente y Paseo de la Reforma SIN
'
C.P. 64930 Monterrey, N. L. México.
Teléfono: 52 (81) 8329-4237 y Fax: 52(81) 1340-4770
Dra. Maria _Estela Ortega Rubí, Coordinadora del programa de doctorado; 0 con Ja Srita Sandra 0v 11
de la coordinación, de lunes a viernes de 8:00 a J5:00 horas, 0 escribir al correo electrónico: iinso@~=etaria

TRAYECTORIAS AÑO15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

117

�IST A DE

EL COLEGIO DE SAN LUIS
Nuevaépoca. afto m.rumeros • en.croa junio de 2013

FRÉDÉRIC SAUMADE

Toro, venado, maíz, peyote

CIDOB
BARCELONA
CENTRE FOR
INTERNATIONAL
AFFAIRS

REVISTA CIDOB
D'AFERS INTERNACIONALS

102-103

REDESCUBRIR
EL ESPACIO
ATLANTICO
#

MAURICIO GENET GUZMÁN CHAVEZ

El culto del Santo Daime

Artículos de
EUANA CARDENAS MÉNDEZ

AnnaAyuso

Globalización y patrones migratorios

Dorval Brunei/e

DAVlD MADRIGAL

La Naturaleza vale Oro

Adriana Erlhal Abdenur

ANUSCHKA vAN 'T HooFT

Christian Freres

Cómo elaborar un cartel científico

Daniel S. Hamilton

CLAUDIA ROCiiA VALVERDE

Paul lsbell

Las herederas contemporáneas de la Madre Tierra

118

Danilo Marcondes
de Souza Neto

HÉCTOR M. MEDINA MIRANDA

Las personalidades del maíz en la mitología wixarika o cómo
las mazorcas de los ancestros se rransformaron en peyotes

Cintia Quiliconi
Lorena Ruano

CLAUDIA MORALES CARBAJAL

PedroSeabra

El Carnaval de Mixtla de Altamirano

Juan Tovar Ruiz

ÜUVIA l&lt;INDL

Eficacia ritual y efectos sensibles

Elina Viilup

EUZABETH AJwZA H ERNANDEZ

La farsa de los pueblos exhibidos
ARTURO GUTIÉRREZ DEL ÁNGEL

Las metáforas del cuerpo

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JUUO-OICIEMBRE 2013

EDITA

DISTRIBUYE

CIDOB

Edicions Bellaterra, S.L.

Elisabets, 12, 08001, Barcelona
www.cidob.org

Navas de Tolosa, 289 bis, 08026 Barcelona
www.ed-bellaterra.com

TRAYECTORIAS AÑO 15, NÚM. 37 JULIO-DICIEMBRE 2013

119

�Problemas del

DESARROLLO

REVISTA
LATINOAMERICANA
DE ECONOMÍA
Vol. 44, núm. 175, octubre-die 2013

Artículos
¿Conviene flexibilizar el tipo de cambio
para mejorar la competitividad?
Guadalupe Mántey
Desafiando a la economía convencional:
un paradigma ético del desarrollo
Nikos Astroulakis
Desempleo entre los jornaleros agrícolas,
un fenómeno emergente
Antonieta Barrón
Sojización y enfermedad holandesa
en Argentina: ¿la maldición verde?
Alicia Puyana y Agostina Constantino
Poder y espacio. Hacia una revisión teórica
de la cuestión regional en Argentina
Ariel García y Alejandro Rofman
Implicaciones de la crisis financiera
y económica global en América Latina
Susana Nudelsman

Publicación trimestral del Instituto de
Investigaciones Económicas-UNAM
Suscripciones y ventas: revprode@unam.mx
Teléfonos: (52-55) 56-23-01-05, Fax: (52-55) 56-23-00-97
http://www.probdes.iiec.unam.mx

�Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, número 37, terminó de imprimirse el 1 de noviembre de 2013 en los talleres de Serna Impresos, SA. de C.V.,Vallarta 345 Sur, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64 000. El tiraje consta de 1 000 ejemplares.

�~ Trayectorias
TRAYECTORIAS, REvisrA DE CIENCIAS S OCIALES DE LA UNIVERSIDAD

AuróNOMA DE NUEVO LE6N ESTA INCLUIDA EN LOS fNDICES:

Sociological Abstracts (CS'A)
Social Services Abstracts (CS'A)
Worldwide Political Sdence Abstracts (CS'A)
Linguistics &amp; Language Behavior Abstracts (CSA)
Citas Latinoamericanas en Ciencias Sociales y Humanidades (CLASE)
Indice de Publicadones Seriadas Científicas de América Latina, El Caribe
España y Portugal (LAITNDEX)
Hispanic American Periodica!s Jndez (HAPI)
International Bibliography ofthe Social Sdences (IBSS)
ULRICH'S Periodica!s Directory
Indice de Revistas de Educación Superior e Investigadón Educativa (IRESIE)
Real de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (Reda/ye)

�ISSN 2007-1205

.lll.l r

�</text>
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                <text>Trayectorias es una publicación editada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que tiene como fin desarrollar un espacio para la reflexión y el debate en torno a las preocupaciones contemporáneas en el campo cada vez más amplio y trascendente de los estudios de la realidad social. Su fecha de inicio fue en 1999, comenzó con una periodicidad tetramestral y en 2008 cambió a semestral. Revista arbitrada que se mantiene activa a la fecha y de emisión bilingüe es en físico y digital. Su ISSN es: 2007-1205.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751794&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2013, Año 15, No 37, Julio-Diciembre</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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