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                  <text>_JI
Bolefín Mensual de la Universidad de Nuevo Le6n
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944.

*'

D. A. S. ll .

Universidad
Autonomía
Dr. Enrique C. Livas
Rector de la Universidad

Del término autonomía, aplicado a la ma rcha de
,una universidad, bien podría decirse lo que dice Max
Scheler acerca del término espíritu : "pocas veces
se han cometido tantos desafueron con una palabra
- palabra bajo la cual sólo pocos piensan algo preciso" . No pensamos que se pueda contarnos entre
€ SOS pocos, en tra tándose de autonomía universitaria; es decir, que no pretendemos decir algo preciso
o definitivo. Pero la interpretación que hemos dado
.al término durante nuestro ejercicio universitario,
Jas diferencias que apreciamos entre ésta y el concepto que acerca del mismo t ienen algunas perso11as así como la actitud de algunas instituciones
frente al problema señalado, nos mueven a comentar con la mayor serenidad que las circunstancias
pe;mitan, este interesanté y vital tópico cultural y
-educativo.
Bien sabemos que no será nuestro pensamiento
1o que decida esta cuestión-ni el de persona o
,grupo alguno-, pues el problema es de complejidad y naturaleza tales, que sólo podrá quedar definido o semi-esclarecido al cabo de un largo y labor ioso proceso, como ocurre con todo lo que significa búsqueda en los amplios y fecundos campos del
pensamiento. Sin embargo, se nos ocurre examinar,
-en esta publicación que es impulso primigenio de
.editorial universitaria, el caso señalado de la autonomía; primero, en lo general; dentro del campo
-Universitario, después.
AUTONOMIA--del griego autos, por sí mismo
y nomos, ley--es el derecho de que goza una ~iudad,
un estado o una región, de conducirse segun sus
propios preceptos legales; es decir, algo a manera·
de independencia, porque sus normas no proceden
-de otra ciudad estado o región. En sentido figurado,
refiérese a la ~ondición de un individuo que de nadie
depende, en ciertos aspectos de su vida. En la e~a
,precristiana, T ucídides y Jenofonte llemaban autonomos a los estados que no estaban sometidos a
poder extranjero alguno y cuyo gobierno era presidido por sus propias leyes; de modo que esta con&lt;epción era derivada, con cierta fidelidad, de la
€timología del término.
Transcurriendo los años, fué modificándose la
&lt;1cepción del término y ya los romanos de los pr'.meros siglos de nuestra era encontraban aut?nomIa
.en ciudades que estaban sometidas o conquistadas,
pero que, al mismo tiempo, tenían facultades p~ra
gobernarse por sus leyes y para elegir sus mag~strados. En la edad media, hablábase de munrcIpIos
autónomos1 que se gobernaban por fueros otorgados por el Rey, no elaborados por los propios ~uni·cipios. Y actualmente se reconoce la autonomIa de
los municipios, no como expresión de libre legislación sirio como una descentralización más o menos
amp liaI respecto de los gobiernos, de los estados Y
,de la república, en los países democratas.
En otro aspecto del problema, sabemos de estaI

\

1

(A la pág. 4l

AÑO I

NUl\1. 8

AGOSTO 31 DE 1944

antolo9,a Poética
CARLOS

V

El que en Milán nieló de plata y ?ro
la soberbia armadura, el que ha for1ado
en Toledo este arnés, quien ha domado
el negro potro del desierto moro ...
El que tiñó de púrpura esta pluma,
que al aire en Mulberg prepotente flota,
esta tierra que pisa, y la remota
playa de oro y de sol de Mqciezuma ...
Todo es de este hombre gris, barba de acero,
carnoso labio socarrón, y duros
ojos de lobo audaz, que, lanza en mano,
recorre su dominio, el Mundo entero,
con resonantes pasos, y seguros.
En este punto lo pintó el Tiziano.
MANUEL MACHADO
Nació en Sevilla - 1874. Discípulo de Rubén Dario, como todos los poetas de su generación, es el más imbuido Y
saturado de esencias modernistas. Agil, gracioso, y triste a su manera, su obra es una rara mezcla de lo snob
parisién y lo papular andaluz. Este soneto pertenece al libro MUSEO, colección de retratos de trazo sobrio y fino.

CULTURA INDIGENA
No fué el rey texococano, a quien
favorecida por su idioma abundante
acabamos de re/erirnos, el único en
u elegantísimo.
consagrarse a las musas y en recibir
. . . . De su cultivo de la medicina
gustosamente a sus devotos, sino que
nos han dejado noticias muchos auhubo otros monarcas y emperadores,
tores, y particularmente el elegantí-· así como cultisimos sacerdotes y sasimo historiador don Antonio Solis,
bios, que deleitados por los encantos
quien en el libro 3, cap. 14, de su Hisde la poesía, componían larguísimos
toria de la Conquista de México, habla
cantos épicos, que luego comunicade los deleilosísimos jardines urbaban a los niños para que los apren- , nos del emperador Mocfezuma, en los
dieran, a fin de infundir en ellos sin
que se veía gran copia de flores y
es/uerzo la memoria, ex presada con
hierbas m edicinales, procedentes de
la dulzura del verso, de los h echos
todas partes de su reino, y que destipasados, transmitirla a la poste1;idad
nadas a la conservación de la salud,
y enseñarles los sucesos temporaneos
eran cuidadosamente cultivadas por
por medio de los poemas que acerca
sus médicos, personas estudiosas de
de ellos se componían. Con estos prolos nombres, virtudes JJ naturaleza de
cedimientos conservaron intacta la
flores y hierbas, para preparar con
historia entera de América, de una
ellas rem edios muy eficaces y sumiparte, representándola por medio de
nisfrarlos a cuantos los necesitaban.
pinturas en sus códices, y de otra,
Añade nuestro historiador que así lo
celebrándola en sus cánticos, hasta la
tenía dispuesto el monarca, quien de
llegada de los españoles, quienes inscontinuo interrogaba a sus médicos
truidos por el diario trato con los inacerca de los resultados obtenidos, y
dios y por la palabra viva de los docse f elicitaba y aplaudía cuando aquétos, acabaron por escribir numerosos
llos habían sido f auorables.
libros e historias completísimas a la
¿Qué otra cosa, como no sea cultumanera euro pea.
ra e intelígencia, revelan las leyes que
Ponían idéntico cuidado en las gapara el buen orden de su república
las del decir, que sus maestros les hafueron promulgadas por los emperacían familiares mediante continuadas
dores m exicanos, con consejo de perprácticas y ejercicios. Valíanse de los
sonas sabias y experimentadas?
preceptos de la retórica para suministrar a los futuros oradores los poJuan José de Eguiara y Egurén
derosos recursos de la elocuencia,
(1696-1763)

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~"~e la Creación y la Crítica "-'

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Prof. Antonio Elizondo Jr.

L.a lectura, cuando se desliza por la pendiente
de nuestra afición o de nuestro interés, supone una
actitud crítica que se oculta en una franca simpatía
o en una cautelosa antipatía. La contemplación,
cuando libera nuestra sensibilidad y la hace vagar
por los ámbitos de nuestro ser en sueños, supone,
también, una actitud crítica. Esta actitud crítica
del individuo solo frente a la obra artística, como
todo lo espontáneo, es una confesión. El hombre,
íntimamente, valora la obra de acuerdo con su sinceridad, sin manchas de profesionalismo, de acuerdo
con los imperativos inconscientes de su cultura y
su capacidad de comprensión, de acuerdo con su
simpatía con el ambiente histórico; o prefiere ser
arrastrado por la inercia de la historia y tratar de
encajar la obra en los moldes señalados por la tradición. Cuando se escoge este último y cómodo
camino se ha empezado por considerarse impotente
para resistir el influjo, el peso sombrío y amenazante, de la nube de precedentes pacientemente elaborada con la~ mil y una observaciones que llenan las
preceptivas de todos los tiempos. Sin .embargo, si
el hombre, el hombre solo, sin consignas de partido,
sin hábitos de profesional, logra robustecer su deci sión de valorar la obra artística sinceramente si
logra vencer la necesaria resistencia de su te~or
al ridículo, tant0 más presente cuanto más futuro,
tomando alientos en las invectivas de los creadores
contra la crítica profesional, realizará plenamente
la recreación de la obra comentada que siempre
será una labor más plausible, y quizá más fecunda,
que la de empotrarla en los huecos del clasicismo
oficial.
La obra artística sólo es tal en cuanto pueda
, considerársele como documento presente de situaciones humanas, como parte desgarrada y palpitante
de la vida, y no como elemento clasificado de acuerdo con características ajenas a su entrañable dramaticidad. Así, y sólo así, quedará colocada la obra
artística en el plano que corresponde a su naturaleza; entonces, y sólo entonces, la obra artística
adquirirá su verdadero valor y hasta podría decirse
que su justificación. Porque el arte, o más claramente, la obra artística, es una creación; creación
en su sentido amplio y real; creación en su sentido
divinamente humano, en la única acepción con raigambres en las entrañas recónditas del hombre , en
la acepción bíblica.
El hombre siempre será un proyecto, como apunta Unamuno; el hombre juega a perderse en el
laberinto de su propia vida, como señala Bergamín,
y en este proyecto, en este realizarse el proyecto,
en este buscarse y perderse buscándose, el hombre
siempre revive o recrea su génesis. El hombre como
proyecto para hallarse, el hombre que se pierde buscándose, el hombre que se crea o se recrea haciendo
sus obras, su vida, está a la altura de Dios, y sus
obras, su vida, son el verbo, el verbo dilatado sobre
el anchuroso universo, y la luz será él. Y la luz será
en él, y con él. Y sus obras, su vida, no serán su luz,
serán el testimonio de su luz. Y la luz será por él.
Y el hombre se creará o se recreará, hará sus obras,
construirá su vida, a su imagen y semejanza.
Esta lucha trágica del hombre por estar a la
altura de Dios será la esencia, el nódulo y la medida de su autenticidad como creador. En este conflicto el artista dará a conocer si puede serlo o es
sólo un mixtificador, un taumaturgo, sosteniendo el
tono de sinceridad. Su sinceridad, la semejanza de
su obra con su imagen, con la imagen de los hombres de su época, será en última instancia el punto
de partida para la valoración de su obra
Toda artista, para serlo, es un creador. Toda
artista, y en cierto modo todo hombre, es un crea-

dar. Y necesita serlo para ser artista u hombre, es
decir, debe encerrar en su vida o en sus obras, una
revelación o una revolución. Toda obra artística es
revolucionaria, reveladora, porque solamente llega a
entenderse, a comprenderse o a justificarse, si encierra una liberación del peso, resistido en común
por todos los hombres, de la historia. Revolucionaria
porque multiplique las perspectivas, libere los sentimientos ahogados en el seno de la individualidad.
Reveladora, en cuanto que la sinceridad garantice
la creación como una necesidad de descargar la
espesa niebla de lo incomprendido.
Toda obra artística únicamente puede llegar a
comprenderse y justificarse por lo anterior, y la
crítica debe tender fundamentalmente a considerarla como creación, como revelación, como revolución. Cuando la crítica se academiza y se indigna
contra los artistas que se niegan a hacerle concesiones, o se revuelve furiosa al ver perturbada la paz
sepulcral de su austeridad para preguntar al importuno ... y tú ¿quién eres;, ... pretende fortalecer su equívoca autoridad con gestos negativos. El
crítico, si ha de serlo de veras, debe aspirar a la
comprensión genética de la obra y tener presente
que, como obra de arte, es el testimonio de la luz
interior de un hombre.
El crítico es también, o al menos debe serlo un
creador en el que el verbo no alcanza a plasma/ sus
obras como creaciones directas sino que se resuelve
en comprensión de las creaciones de los otros, que
utiliza las obras de los demás como espejo vivo que
transmite sus sensaciones. El crítico a veces se adelanta al artista ayudándolo a encontrar su verdadera
esencia, señalándole situaciones o mostrándole conflictos de apariencia vulgar; nunca marcándole con
formalidad pensativa oo austeridad impotente, las
finalidades más o menos viciosas, más o menos estériles, de preceptos observados y ya imposibles de
obedecer.
La crítica, para valer como tal necesita como
la obra artística, ser creación o re~reación. 'El crítico no se ve absuelto de la responsabilidad que le
es inmanente de construir su vida, de crearse, para
ser un hombre; de recrear la obra para ser un crítico. Y en este crear del crítico a la obra está la
validez del juicio de valoración, y la crítica ha de
ser tan sincera, tan revolucionaria y reveladora como la obra misma. Crítica que olvida la creación
como punto de partida para la val.oración, es crítica
nula, análisis más o menos ingenioso de casuales
conflictos sentimentales, observación casi aguda de
relaciones inexistentes, viveza que conduce a negar
maliciosamente o a otorgar ingenuamente, pero
nunca tendrá la condición única y universal de una
buena crítica, simpatía, comprensión. Simpatía que
,. ¡ust,f,ca la obra como aspiración, consciente O no
que se idealiza en la poesía del génesis.
'

Boletín de la
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Editado por el Departamento
de Acción Social Universitaria
Director:
LIC. RAUL RANGEL FRIAS
Colegio Civil y Wáshington

1;¡\ \

/

1ickas ~e f ite1talu1ta
?nexicana
. JOSE MARIA LUIS MORA
(1794-1850)
Carlos Villegas.
Vino al mundo en Chamacuero, Guanajuato, en
octubre de 1794. Fueron sus padres José Ramón
Mora y Ana María de Lamadrid, criollos, acomodados y posiblemente descendientes de la rancia nobleza española. Aprendió las primeras letras en su
tierra natal e ingresó en el Colegio de San Pedro
San Pablo y San Ildefonso, cuando contaba trec~
años de edad; estudió allí filosofía y teología y
obtuvo el doctorado en 1820; posteriormente seordenó sacerdote. Se afilió a las logias del rito
escocés y fué designado vocal de la diputación provincial de México, puesto en el que combatió rudamente a lturbide, y a la caída del efímero Imperio
fué electo diputado al Congreso Constituyente del
Estado de México. Al ocupar la Presidencia dm
Vicente Guerrero, señalando con ello el triunfo delos yorkinos, Mora hubo de salir del país y fijó su
residencia en París, donde, enmedio de extrema
miseria, pu_blicó "México y sus Revoluciones"
(1836) (1 ), y "Obras Sueltas" (1838), en dos volúmenes. Antes de salir de México había ya publicado
dos obras: "El Catecismo Político de la Federación
Mexicana" y los "Discursos sobre la Naturaleza y
Aplicación de las Rentas de los Bienes Eclesiásticos". Fué editor de "El Observador de la República
Mexicana", "El Indicador de la Federación Mexicana" y de "El Semanario Político y Literario"
periódicos de polémica en los cuales opinaba sobr~
los problemas políticos y socia.les de México.

(El autor se sirvió principalmente del diario
de James A. Brnsh, que icompañó a Mina como
comisario general de la expedición . Se refiere
muy brevemente (cap. III) a la participación del
Padre ).fier, y no dice que éste acompañara a
Mina desde Londres.)

(67)

\) ROEL, SANTIAGO (LIC.)
Nuevo León .. Apuntes históricos.
Monterrey, N. L., J. P. Gueva, Sucs.
Edil., Talleres Linotipográficos del
Estado, 1938, 2 Yols. (1: III - 169; II:
177 pp.) 23:2X17.5 cms., ils., mapas.
(El capitulo XXIX del T. I, pp. 113-17, "Fray
Servando Teresa de Mier", tiene el siguiente sumario: "Decía Gonzalitos. Nacimiento y estudios.
El faÚ10s0 sermón. Por Europa. Sus obras. Nuevas aventuras. Diputado federal. Su muerte .
Honras póstumas. (Las notas del autor son muy

interesantes.)

F,

.

·.

. Do~ JuS to Sierra lo consideró "el escritor político mas grande que ha tenido México".
en te en 8 vols., aparecieron solamente tres:
1, e1 111 y el IV.
(2) Hizo retratos d
•
.
e persona¡es
de la época cuya característica
( 1) Proyectada inicialm

el

ra d 1ca en que son exc 1us1vamente
·
'·
psicológicos.

,

(68)

ROEL, LIC. SANTIAGO
Rasgos biográficos de Fray Servando Teresa de Mier, Noricga y
Guerra. Por el ............... . . Se
· publican por acuerdo de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geografía
y Estadística, para conmemorar el
1799 aniYersario del Natalicio de
nuestro ilustre regiomontano. Monterrey, N. L., 1942, 13 pp., 16.5Xll
cms.
(69)

Aunque investigó la historia de México y cultivó
la literatura (2 ), sus lauros más brillantes provienen del ensayo político. No puede negársele el títu lo de precursor de esa pléyade brillante de políticos Y lttera:os, oradores y periodistas, que fueror1
Ignacio Ramirez, Gabino Barreda, Ignacio Altamirano y Justo Sierra.

Las Noticias U ·
·t •
recerán
. . niversi arias Y el movimiento de Biblioteca apa•
en e1 s1gu1ente número.

Página 2

ROBINSON, WILLIAM DA VIS
Memorias de la Revolución de Mégico y de la expedición del General
D. Francisco JaYier Mina, a que se
han agregado algunas observaciones
sobre la comunicación i:iroyectada
entre los dos Océanos, Pacífico v
Atlántico. Escrito en inglés por .... ".
y traducido por José Joaquín de Mora. Las publica R. Ackermaun, impreso por Carlos '.V ood, Londres,
1824, LIV - 335 pp., 21 X12.8 pms.,
1 mapa, 1 retrato.

J

·-

•

Armando Arteaga y Santoyo

,

SANCHEZ, LUIS ALBERTO
Historia de la literatura americana.
(Desde los orígenes hasta 1936). Ediciones Ercilla, Prensas de la Editorial
Ercilla, Santiago de Chile, 1937, 681
pp., 17.5X13 cms.
(En la p. 199, menciona ligeramente las Memorias del Padre Mier.)
(72)

SANTAELLA, LIC. ELISEO
Véase: Biografías de hombres ilus-

(Continúa)

Se afirma que Mora es el cerebro de la Reforma
pues gobernando don Valentín Gómez Farías, pugn&amp;
por la supresión de los privilegios del Clero, por la
redistribución de sus bienes y por desterrar el lastre
colonial, que era entonces pesadísimo; fué el primero que osó hablar en nuestra patria de educación
laica, y el primero también en pedir escuelas para
los .grandes núcleos populares, doctrin~s que en
con¡unto constituyen lo esencial de la polítirn
reformista.

. .ue honrado consigo mismo, pues la educación
religiosa que recibió no fué obstáculo para que la
combatiese; el ser masón no le impidió asimisma
cnt,car los procedimientos ocultistas de las logias;
amante del progreso Y de la independencia, fué
en,em,go de las revoluciones y de la elección popu lar, decía que aquéllas eran perniciosas y destruc toras, Y que éS ta llevaba al poder público a hombres
ineptos para gobernar. Escritor correcto dada su
educación Y cultura, es tildado por algún académica
de no siempre exponer bien organizadas sus ideas.

?niet

A. A. S.

X X X

MONTERREY, N. L.
MEXICO

ARMAS Y LETRAS -

Esta bibliografía del Padre Mier no pretende ser un trabajo completo. La ofrezco como
una modesta contribución al estudio de uno
de los más ardientes espíritus que se consumier .-- oor nuestra Independencia; y deseo
que otros, con más preparación y con mejores
oportunidades que las mías, lo terminen.
Con las fichas bibliográficas he formado
tres grupos: uno con las obras que contienen
referencias al Padre Mier; otro con los artíc~los de revistas y periódicos sobre él mismo; y
el último con la producción de Mier.
Ojalá que pronto aparezca el biógrafo de
este Patricio que la Historia de México está
pidiendo desde Alamán.

tres etc.

(73)

Secreta conjuración contra la libertad, denunciada al pueblo americano.
México, 1822, Jmp. de J. M. Betancourl.
(74 )

Sesiones extraordinarias del Congreso Constituyente con motivo del
arresto de algunos señores diputados
desde el 27 de agosto hasta el 11 de
septiembre de 1822. México, Oficina
de D. Mariano de Zúñiga y Ontiveros,
CXCVIII pp.
(Como para la fecha en que se verificaron
estas sesiones, la pub1icación de las Actas estaba
muy atrasada, los diputados acordaron hacer .por
separado esta publicación, para informar oportunamente aJ pueblo. El folleto-dice Ban.egas Galván-se vcndia al precio de 2 pesetas.)

175)

SIERRA, JUSTO

najes en ellas representados. Segunda
edición. México, Oficina Tipográfica
de la Secretaría de Fomento, 1900,
XVI - 323 pp., 22X16 cms.
(La biografía del Padre Mier, págs. 95-104, es
muy ligera, basada sobre todo de sus Memorias,
y en la que escribió Frias y Soto. La primera
edición de esta obra se hizo en francés, por la
Dirección General de Telégrafos de la Secretaria
de Comunicaciones y Obras Públicas, y fué enviada a la Exposición de. París de 1900, sin
expresar el nombre del autor, ni del traductor,
que lo fué M. Alfred Bóissié.)
(78)

SUAREZ Y NAVARRO, JUAN
Historia de México y del general
Antonio López de Santa-Anna. Comprende los acontecimientos políticos
que han tenido lugar en la nación
desde el año de 1821 hasta 1848, por
.. . ....... . .. ciudadano jalisciense.
México, imprenta de Ignacio Cumplido, 1850.
179)

TEIXIDOR, FELIPE
Viajeros Mejicanos. (Siglos XIX y
XX). México, Ediciones Letras de
México, Talleres Gráficos de la Nación, 1939, _300 pp., 22Xi5.5 cms.
(Las impresiones de viaje del Padre Mier sobre Florencia, Liorna, Génova, Barcelona y Madrid, tomadas de sus Memorias forman el capitulo inicial de este libro (pp. 23-33). En una
brevísima nota biográfica y critica, dice Teixidor
que el poder descriptivo de Fray Servando al
hablar de Madrid, es de una maravillosa coincidencia con Goya.)

(80)

Antología del Centenario. Estudio
documentado de la literatura mexicana durante el primer siglo de Independencia. Obra compilada bajo la
dirección· del señor licenciado Don
Justo Sierra, Ministro de Instrucción
Pública y Bellas Artes, por los señores Don Luis G. Urbina, Don Pedro
Henríquez Ureña y Don Nicolás Rangel. Prólogo de Luis G. Urbina. Primera Parte (1800-1821). México, Imp.
de Manuel León Sánchez, 1910, 2 vols.
el I, CCLVI - 416 pp.; el 11, continúa
la paginación hasta la 1092.
(En ]a primera parte del Tomo I, Urb ina se
refiere al Padre Mier en las págs. CLXIX y siguientes. En la segunda parte del mismo Tomo,
pp. 417-24 véanse la Biográfia, Bibliografía e
Iconografía de D. Nicolás l,\angel.)

176)

TEJA ZABRE, ALFONSO
Historia de México. Una moderna
interpretación. México, Imp. de la
Secretaría de Relaciones Exteriores,
1935, XII - 309 pp., 23X17 cms., ils.
(V. pp. 259, 277-78, 289. En la primera de ellas,
un grabado del Padre Mier.)

(81)

TORNEL Y MENDIVIL,
GRAL. JOSE MARIA
Breve reseña histórica de los acontecimientos más notables de la :'Jación Mexicana, desde el año de 1821
hasta nuestros días, escrita por el ...
. ..... .... Senador de la República.
México. Edición de "La Ilustración
Mexicana", Imprenta de l. Cumplido .
1852, 424 pp., 26 cms.
(82)

SALDAÑA, JOSE P.
Estampas antiguas de l\fonterrey.
Impresora Monterrey, S. A., 1942,
269 - 13 pp., 21.5Xl5.5 cms., ils.
(En la Estampa IV, páginas 88-.91, recuerda
brevemente la historia del Padre ,1ier, de qmen
publica una litografía.)
(70)

SALDAÑA, JOSE P.
Historia y tradiciones de Monterrey. Impresora Monterrey, S. A., noviembre de 1943, 216 pp., 21.5X
15.5 cms.
(Menciona la elecció!' del Padre Mier co.mo
diputado por Nuevo Leon al Congreso Constit'!yente de 1822; y comenta el proyecto. de. aquel
de formar un solo Estado con las provrnc1?S del
Nuevo Reyno de León, Santander, Te¡as Y
Coahuila.)
(71)

SIERRA, JUSTO
Evolución Política del Pueblo Mexicano. Prólogo de Alfonso Reyes.
La.Casa de España en México. Fondo
de Cultura Econpmica, XXI - 480 pp.,
24Xl8 cms. Colofón: "Este libro se
acabó de imprimir el lo. de abril de
1940, en la Imprenta Manuel León
Sánchez, S. C. L..... .. "
(Menciona las relaciones de Mina y Mier en
Londres; y la 13onducta de éste en el Congreso
Constituyente de 1822.)
(77)

SOSA, FRANCISCO
Las estatuas derl&gt;aseo de la Reforma. Noticias biográficas de los persoARMAS Y LETRAS -

Página 3

TORO,ALFONSO
Compendio de historia de México.
La Revolución de Independencia y·
México Independiente. Segunda edición corregida y aumentada con bibliográficas, _mapas e ilustraciones
documentarias. Obra premiada con
medalla de oro en la Exposición IberQ.-Americana de Sevilla. México, Editorial Patria, S. A., 1937, 643 - 1 pp.,
ils., mapas. 19 X14 cms.
(Breve biografía (pp. 226-30) de Fray Servando. Reproduce una litografía publicada en el
"Album Mexicano" de Prudhomme, París, 1843.)
(83)

(Continuará en el próximo número)

�Universidad y cAutonomía
(De la 1~ pág.)
dos autónomos que se gobiernan con cierta libertad,
aunque dependen honoríficamente o por medio de
tributos y protecciones, de estados que les superan
en potencia y les antecedieron en la historia, a la
vez que pudieron en un principio, imponerles su
cultura, sus normas o sus jefes (Canadá, la desaparecida .ciudad libre de Dantzig, etc.).
En el terreno filosófico, conviene hücer mención de la concepción kantiana de autonomía,_ que
e, :;¡e a la razón como soberana frente a la voluntad
y hace del hombre su propio legislador, en virtud
de que la razón dicta sus leyes a la voluntad.
De todo lo anterior, que no llega ni a breve resumen, sino a pequeña y parcial enumeración de lo
que en diversos aspectos puede entenderse por autonomía, resulta, con meridiana claridad, que es
éste un término de uso difícil y de aplicación práctica más difícil aun. Y es lo equívoco de este término
lo que hace que en más de una ocasión se haya
tomado como una verdadera epopeya lo que no ha
sido sino una solución práctica y rápida, una salida
de paso o un movimiento de origen político y rico
en falsedad y prevar➔caciones.
Si examinamos el traslado de este tantas veces
mencionado término, al plano universitario, que no
es ciudad, región, estado, persona ni razón, sino
una institución que puede tener de todo lo anterior un poco, más algo que le es peculiar, vemos
que, en términos generales puede entenderse la
autonomía refiriéndola a dos grandes influjos: el
del estado por una parte y, por otra, el de todo lo
que no siendo estado, pueda influir en la marcha
de la institución universitaria.
La influencia del estado, circunscribiendo el
caso a nuestro país, manifiéstase desde que nace
la primera institución universitaria. Mediaba el si glo XVI; el Renacimiento asomaba generoso a nuestra patria y sentaba las bases de nuestra cultura
occidental cuando España fundaba la Real y Pontificia Universidad de México, que comparte con la
lJniversidad de Lima el honor de la prioridad en
América. Institución francamente al servicio del
estado que la había creado, fructificó en el campo
de las ciencias y de las artes, hízose meca cultural
de Hispano-América y en su seno se incubaron más
de una vez las tendencias políticas y sociales que
más tarde habrían de florecer y lograr que la Nueva
España sacudiera la tutela del imperio español, iniciando la formación del estado mexicano. Se funda ron otras instituciones similares, en diversos lugares
de la Nueva España, pero era la Real y Pontificia
Universidad de México la representativa de la cultura en estas colonias hispano-americanas.
Desde entonces hasta nuestro tiempo pasa la
Universidad par períodos críticos, pero siendo siempre, cuando existe, una institución de estado, en
la que también se pensaba a pesar y contra del
estado. Todas las instituciones que se fundaron en
el país, después de la Real y Pontificia, son del mismo origen; ésto es, han sido creadas por el estado,
excepción hecha de algunas que la actual Universidad Autónoma de México ha incorporado a distancia
-a veces respetable-, como son: la Universidad
Autónoma de Guadalajara, una Escuela Preparatoria
en Mérida y la Escuela de Bachilleres del Colegio
Franco-Mexicano de esta ciudad. Las instituciones
creadas por el estado han trabajado siempre bajo su
vigilancia e intervención más o menos preponderantes Y, a pesar de los temores de aquellos que piensan que el estado mexicano se ha hecho comunizante, en ninguna de estas casas de estudio se hace
más que impartir la cultura, preparar técnicos y
profesionistas e investigar, en la medida que lo permiten sus raquíticos presupuestos y su experiencia.
Nunca se ha demostrado que la influencia del estado sea perniciosa y cuando las apariencias hacen
pensar en ello, no es precisamente el estado sino
los hombres que viven de y en la política, la ~ausa

de algunos desaciertos; )' estas circunstancias desfavorables no pueden tener la misma duración que
el estado mismo, pues esos hombres-zafios y perversos la mayoría de las veces-pasan cuando su
grupo deja de dominar, mientras el estado es permanente. Además, si el estado ha creado institu.
1
oones de alta cultur&amp;1 con objeto de cumplir las
obligaciones que tienen para sus gobernados en
cuanto se refiere a preparación para la vida y con
el fin de garantizar el mejor desarrollo posible de
la so~iedad, no se comprende cómo pueda desentenderse de tan importante misión y abandonar las
instituciones que para el caso ha creado, mientras
no garanticen éstas el fiel e íntegro cumplimiento
de sus funciones.
El hecho de que grandes centros de cultura en
la Europa occidental hayan sido, desde antes del
Renacimiento, libres en cierto modo del influjo del
Estado, no justificaría la copia de ellos de parte
nuestra, pues no· pudiéndolos copiar en lo demás
-fuentes de una cultura que abarcó la mitad del
globo, reflejo de la estructura de pueblos más desarrollados política, social, económica y científicamente, etc-resultaría un despropósito querer asimilar' sin esfuerzo, lo que aquellas instituciones
llegaron a tener mediante trabajo fecundo y en
condiciones nunca habidas en nuestro medio. Resumiendo, creemos que una universidad creada por el
estado, sostenida con fondos del estado, en un país
que dista mucho de estar al nivel de los pueblos
que le legaron su cultura y le impusieron antes sus
normas, no puede ni debe apartarse del estado que
la creó, a condición de que éste no esté representado por un valor negativo de la cultura (cacique
ignaro, hombre culto pero deshonesto, etc.) y de
que se le permita crear su prestigio y su ·historia
con cierta libertad. Tal es nuestra situación, pues
trabajamos colaborando con el estado en una de-sus
más importantes funciones sociales, sin que nos
imponga desaciertos y sin que dejemos de estar en
condiciones de poder decir, en todo momento, lo
siguiente: podrá haber gobiernos, en nuestro país,
que respeten a sus instituciones de cultura tanto
como el nuestro, pero no más que el nuestro.
Ahora, si examinamos el otro aspecto del problema, que se refiere a lo que, no siendo el estado,
puede influir en la marcha de una universidad ve'
mes que pueden ejercer influencia en ésta sus directivos, las condiciones sociales del medio y el sistema
político reinante. Estas tres corrientes dejarán sentir su acción con cierto freno, si el estado mantiene
su autoridad, porque éste puede amonestar a un
mal dirigente universitario, atenuar mediante vigilancia y presión moral los resultados de las luchas
sociales e impedir que en una universidad se reproduzcan las situaciones que, por experiencia en el
campo de la política militante, sabe que obedece.n
a procedimientos impropios. En cambio, si se tiene
lo que en nuestro concepto es erróneamente llamado autonomía absoluta-y decimos que erróneamente porque los que tal piensan sólo significan con
esa expresión la independencia respecto del estado-, se presentará el caso así:
a) .-Si directivos de la universidad son afines
a alguna secta religiosa o tienen ligas con el clero,
regresarán épocas que constituyeron un escalón, ya
lejano, en el desarrollo socia I del país y tratarían,
casi seguramente, de imprimir un carácter sectario
a la enseñanza superior, a la vez que mantener el
espíritu de aristocracia que privaba en las universidades o escuelas superiores antes de la Reforma.
No tendrán empacho en glorificar a los que surcaron mares para ofrecer nuestro país como asiento
del imperio de Maximiliano de Hapsburgo y Juárez
"ocupará el sitio que le corresponde en la historia"
como traidor. Esto es, por ahora, el mayor peligr~
que puede presentarse al no tener liga alguna con
el estado.
b) .- La lucha social, fenómeno permanente y
ley_ histórica de fundamento científicos, podría influir en la marcha universitaria, sin la autoridad

ARMAS Y LETRAS -

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vigilante del estado, de diversas maneras: ora es
uno de los grupos en pugna social el que se adueña
de una universidad y pone su funcionamiento al
servicio de sus intereses de clase, ora es el otro
grupo que, no pudiendo hacer lo que su opositor,
buscará el desprestigio de la universidad mediante
un sin fin de procedimientos ya conocidos en la
lucha social mencionada, que en el caso de nuestro
país, conviene recordar que está en pujante desarrollo.
c) .-En último término y como una influencia
de importancia extraordinaria, la del sistema político imperante. ¡Cuántos peligros se cernirían sobre
una universidad en la que principiaran a infiltrarse
los humores de podredumbre y de estulticia que muchas veces envenenan la política, que de ciencia de
los derechos y obligaciones ciudadanos vemos convertida con frecuencia en escuela de malas pasiones !
El espectáculo sería de perfiles esquilianos. Baste
el ejemplo de la actual situación de la Universidad
Autónoma de México cuando están por renovarse
los poderes universitarios: se organizan grupos que
ofrecen la Rectoría a algún maestro-aunque no
haya estado en la Universidad más de unos cuantos
años, cuando estudió--, cómo se ofrece la presidencia municipal a un político; se gastan cantidades
considerables de dinero en propaganda y se instalan
oficinas para organizar campañas de publicidad y
que tienen por objeto prestigiar al elegido por el
grupo y desprestigiar a los demás candidatos; se
produce gran agitación cuando se renuevan las aca demias de profesores y alumnos, porque de ellos
dependerá la elección del Rector y es menester te·
de reprener1os "asegurados"; en estas renovaciones
sentantes al Consejo Universitario, se ve a personas
ajenas a la universidad, que hacen uso de su fuerza
física o de alguna influencia para inclinar la votación en favor de determinada persona y, después, a
cobrar. Asistimos al caso sin precedente de que un
periódico de filiación política definida hace público
su apoyo, por medio de su página editorial, a un
candidato a la Rectoría, en vez de conformarse con
informar sobre la situación, comentarla según sus
postulados y señalar algunos de los muchos yerros
que se están cometiendo.
Si lo anteriormente señalado acontece en una
institución que ha prestigiado al país, que lleva
muchos años de vida y que debe tener experiencia
en es tas Iides, nosotros preguntamos: ¿Qué pasa ría
en una universidad de provincia, sin historia ni prestigio sólido, con autonomía absoluta, en esta época
en la que por todas las latitudes de la tierra suceden
cosas que constituyen negación de todo derecho la
erección de la fuerza como ley única y se derrumban
las esencias vitales de la cultura y de la humanidad;&gt;
AUTONOMIA ABSOLUTA es para nosotros una
expresión que obedece a una aberración espiritual,
creada a su vez por la creencia de que estamos en
lo que Ortega y Gasset llama "plenitud de las tiempos", estado psicológico colectivo que, según el
mismo pensador hispano, suprime toda posibilidad
de superación porque-pensamos nosotros-menosprecia las fuentes fecundas de un progreso que se
estima ya imposible, en virtud de la misma "plenitud"; además, prepara a las generaciones futuras
para el desconcierto y para pensar, con Jorge Manrique, que "todo tiempo pasado fué mejor".
AUTONOMIA ABSOLUTA es una expresión incomprensible, pues nada hay que no dependa de
algo Y, aplicada a la Universidad expone a que,
en. vez de gozer de cierta libertad que permita
foqar una historia universitaria digna y llena de
~ealldades en todos los campos de pensamiento, se
inst'tuya un libertinaje, con disfraz de autonomía
q~e trae desorganización, perversión y otras situa~
Clones indignas de una casa en la que sólo deben
campear los más puros Y definitivos valores humanos: la justo, la bello y lo verdadero.
UNl:E~~~A~t~ ~rtíc_ulo fu~ escrito en 1942 Y publicado en la revista
.
e mismo ano. Salvadas las referencias a los hechos
in~ed1atos el con_tenido de su pensamiento recobra actualidad con los
recientes acontec1m1entos sucedidos en la U.N.A.

.

�</text>
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