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                  <text>Boletín Mensual de la Universidad de Nuevo León
· · de
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administrac1on

D.A.S. U .

eorreos

d e '"·
uf onterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944.

ABRIL 30 DE 19-!6

AÑO III - NlJ~1. 4

EL ARTE Y EL HOMBRE
Edmundo Alvarado Santos

apuntes para un
Retrato de

LEON-FELIPE
Pedro Garfias

Uno de los fenómenos que encuentra a su paso
el estudioso de las cuestiones estéticas es el que
se refiere a las diversas maneras que el Arte tiene
para producirse. Suele hablarse con frecuencia de
los géneros artísticos producto de estas especiales
formas en que se vierte la capacidad creadora del
hombre, y suelen ser, también, estos géneros, objeto de una confusión que oscu rece el conocimiento
de sus orígenes y de sus causas.
Los tratadistas de la Literatura, por ejemplo,
acostumbras atribuir su existencia a razones
didácticas de clas1fícac1ón, y suelen definirlos así:
lícico es aquel gér,ero literario en el que el autor
se vierte atendido al paisaje que le ofrece su propia
humanidad; épico es el género en que el autor
refiere situaciones ,ajenas a su personalidad, y dramático, aquel otro que se refiere en abstracto a los
problemas fundamentales de la vida.

Err realidad los géneros son mucho más que una
simple división de carácter didáctico, o que una fácil
diferencia entre lo sub¡etivo y lo objetivo. La explicación de sus orígenes enlaza de manera importante
con el desarrollo y evolución de la vida humana. Su
raíz se encuentra en la evolución de los períodos
más importantes de la vida social. Si examináramos
las obras literarias de los períodos históricos más
antiguos, encontraríamos que la producción artística es uniforme, que no existen los géneros, v
que las obras pueden considerarse dentro de lo que
hov se conoce como el género épico. Observando,
en· cambio, la produwón artístic2 de los períodos
más evolucionados de la vida social, encontramos
en ellos formas heterogéneas del arte en sus diversos campos, que no corresponden a una concepción
un¡forme.
Este fenómeno de la multiplicidad de las concepciones artísticas, es el que ha oado lugar al problema de los géneros. El fenómeno ha sido explicado de muy diversas maneras. Hay quienes lo atri buyen a la simple evolución de la vida social y a la
superación de formas de vida prnn •iva. Otros lo
atribuyen, en cambio, a una causa puramente psicológica, o sea a las diversas maneras, que según las
circunstancias influyentes, tiene pa•a producirse el
motivo creador, o el estado emotivo generador de
la voluntad artística. Por último hay quienes atribuyen el fenómeno a una dualidad de las concepciones del mundo y de la vida, producidas por las
circunst2ncias de la vida social
Las tres explicaciones son ciertas, sólo que las
primeras encuentran en la última ,a razon fundamental. Quien estudie la evoluc ón de las sociedades

humanas encontrará que las formas de vida comunales producen en los individuos idénticas formas
mentales, en las que los procesos de la naturaleza
y las explicaciones a que obliga la inquietud humana
se presentan igual. La consideración de los problemas comunes, y de las inquietudes que acometen
por igual a las personas, hacen posible el desarrollo
del pensamiento individual en función del grupo;
de donde resulta una concepción uniforme del mundo y de la vida de la que depende toda la actividad
creadora del hombre. El Arte es aquí la solución
de los problemas de la vida común, la búsqueda de
la verdad que satisface a todos, la expresión de una
obra objetiva de valor universal; el género épico por
excelencia.
Para el crecimiento de las comunidades humanas obliga a la relación intercomunal y entonces
la complicación de diversas estructuras sociales, de
distintas concepciones del mundo y, principalmente,
la lucha de dos entidades que pretenden el dominio
total en todos los órdenes de la vida social, producen
el desquiciamiento de la unidad primitiva de la
conciencia y la crisis de la ideología común. Invalidadas las viejas explicaciones, rotas todas las formas del pensamiento, desquiciada la estructura social el hombre se vuelve a sí mismo para rehacer
la ~onformación de su ideología, abandona la preocupación por los problemas comunes que no entiende, y singulariz2 su angustia por el conocimiento
del mundo y por la explicación de la vida. El Arte
es aquí la expresión de la vida individual, la solución de la angustia personal, y el vertimiento de una
obra subjetiva que sólo adquiere universalidad a
condición de que logre ser un arquetipo, una solución individual que sirva a todos, porque sólo la
verdad de todos es universal.
Entendido así el fenómeno, encontramos que,
éectivamente, la diversidad de concepciones obedece a la evolución de la vida social, y esta vida
nueva, en la que alternan la sociedad y el individuo no uniformemente, sino empeñados en una
lucha por el dominio del esp 1ritu, es la que determina las circunstancias complejas que influyen
emotivamente en la producción de las obras. A la
mística colectiva, sucede la m:stica individualista
que un d'a habrá de superar la vida.
Así vemos que los géneros artísticos obedecen
fundamentalmente a las características de la vida
humana, y que todos los fenómenos artísticos tienen
su relación con el,hombre. Es inútil entonces tratar
de sustraer el Arte a lo humano para vertirlo fraudulentamente en la inversión de la verdad.

Hacia el año de 1920, León Felipe ancló en
Madrid ,después de un largo y errabundo peregri nar. Traía un bastón-o un báculo-y un libro:
VERSOS Y ORACIONES DE CAMINANTE. Un
libr oescrito con una dulce tinta franciscana y con
una ardiente sangre conmovida. Un libro bueno Y
un gran libro.
Con los años, a León Felipe le han crecido las
barbas, la angustia y la voz. (Creo que el bastón
es el mismo). Pero yo soy testigo de excepción
y puedo asegurar que aquella voz franciscana de
entonces, y ésta de ahora, apocalíptica, suenan
igual: pasó de la oración al salmo, del salmo a la
parábola, de la parábola a la imprecación-¡ tiempos
heroicos de la España mártir !-y ahora anda por los
rumbos, aventurados y aventureros, de la profecía;
y siempre tiene el mismo eco de metal noble.
Torpes entendimientos equivocan su voz, la
tergiversan, la mixtifican. Creen percibir en ella
tonos retóricos y destemplados sones de política
anti-religiosa. Nunca mejor poeta fué peor comprendido, pues su cruzada es religiosa y antipolítica.
Camina por América como por su casa y exhibe
a los nativos su condición, inconfundiblemente española y americana. Y busca lo español-¿perdido ya
en Europa?-con su báculo poderoso, tanteando la
sangre, rastreando el espíritu. Y se presenta, altivamente, "con estas barbas, que son las de Cortés . . . "
Echa su voz al viento y la deja llevar. Ni con
la mirada la sigue. Quiere que vuele sola, que se
enrosque en el árbol, que se rice en la espiga, que
se pose en la piedra o en el pecho. Sabe que su
palabra no es suya: le entró por un oído, un oído
de siglos y ahora le sale por el embudo de la boca.
A donde vaya no le importa. El viento sabe a dónde
va.

1920-1946
Veintiséis años de conocer al poeta, de admirarle, de amarle. Yo quisiera decir de León Fel"pe :
Que su calva, su barba y su bastón;
su fuego interno y su ternura;
su sonrisa infantil y su explosiva cólera
cada vez le asemejan más a
LEON FELIPE.

�LITERATURA
(CONTINUA)
DON JUAN RUIZ DE ALARCON
Y MENDOZA

Según la información más valedera, Juan Ruiz
de Alarcón y Mendoza nació en México en 1580
o 1581.
Por ambas líneas'su ascendencia era de prosapia : hidalgos de solar conocido como tantos pobladores de la Nueva España. De la rama paterna se
menciona a Hernando de Alarcón, marqués de Valcisidiana, custodio de Francisco 1; · de la materna
-doña Leonor de Mendoza-, a Alonso de Mendoza, que asistió a la Conquista mereciendo lauros
en las cruentas jornadas.
Alarcón realiza en la Real y Pontificia Universidad novohispana sus estudios candeales. En 1600
se embarca a España y en breve se inscribe en la
ilustre de Salamanca, sostenido por el Patronato
Ruiz de Montoya, sin dar cima a la licenciatura.
En 1608 se repatria y al año siguiente se opone
en las Cátedras de Instituto .y Decreto de la Universidad Mexicana, sin alcanzar éxito.
De esta última fecha en adelante litiga, y en
1613 vuelve nuevamente a la Metrópoli. Al llegar
esta vez a la Villa y Corte Alarcón tenía treinta
y un años.
El 17 de julio de 1625 se le beneficia con una
Relatoría del Consejo de Indias; y a partir de este
suceso la situación económica del dramaturgo se
ve definitivamente cimentada: 120,000 maravedises
anuales, más las ayudas de costa y otros emolumentos.
Rodeado de muelles comodidades y testando
bienes, Ruiz de Alarcón muere el cuatro de octubre de 1639 en la calle de las Urosas de la capital
del Reino.
La diatriba crotálica de sus rivales le siguió hasta la tumba. El gacetillero Pellicer de Tovar en sus
Avisos del año de 1639 adunó: "poeta famoso así
por sus comedias como por sus corcovas".
La vida literaria de Alarcón se mueve y alienta
en la Península. Llega allá cuando el genio Lope
de Vega señoreaba altanero en la escena española;
cuando Góngora, Quevedo, Tirso, Véliz de Guevara,
Mira de Mescua y Suárez de Figueroa se disputaban el galardón acaciano.
Agobiado por una deformidad deprimente que
fué el blanco de sus émulos y rivales, su ejecutoria
literaria debió acarrearle las mayores desazones y
estimularlo al triunfo.
Algunas de sus Comedias, cuya cronología mejor estudiada ha sido propuesta por Antonio Castro
Leal en una obra definitiva en torno al poeta, se
representaron en Madrid dándole una rara celebridad entre las gentes.
"Los pechos privilegiados", "Las paredes oyen",
"Mudarse por mejorarse", "El tejedor de Segovia"
y sus demás realizaciones dramáticas aparecieron
en dos volúmenes-1628 y 1634-, publicados en
Madrid y en Barcelona, respectivamente, dedicadas
a la benevolencia de don Ramiro Felipe de Guzmán,
duque de Medina de las Torres.
Si el sello especial de la comedia española es la
inquieta dinámica de una acción llevada por la libre
inspiración del poeta a una curiosa complicación
¿e lances y de enredos, el preciosismo en el len-

guaje y el arrebato subjetivo; el teatro de Ruiz de
Alarcón se destaca netamente tanto en su cobertura como en sus caracteres y matices ideológicos.
Supo el mexicano crear, sin dejar de la mano
los ingredientes regocijados de la comedia, abra
de preocupación educadora.
El concepto del honor y de la virtud, sin moralismos graves y sentenciosos, es el patrimonio elocuente de su dramaturgia.
Por el sentido equilibrado y ético de su obra,
por la dignidad de sus personajes, por el singular
vigor y colorido de sus escenas, por el tono de su
ejecución y la forma externa de sus creaciones,
Alarcón es para Ed. Barry el más igual entre los
poetas dramáticos de su siglo y también el que
presenta más cosas dignas de admiración.
F. M. Z.
LA LITERATURA MISTICA EN
ESPAf;:IA

FRANCISCO M. ZERTUCHE

La Mística ha sido definida por P. Sainz Rodríguez como las relaciones naturales secretas, por las
cuales eleva Dios a la criatura sobre las limitaciones
de su naturaleza y la hace conocer un mundo superior al que es imposible llegar por las fuerzas materiales ni por las ordinarias de la Gracia.
El Misticismo español como experiencia psicológica y como expresión literaria alcanza su clímax
en los siglos XVI y XVI l.
Algunas razones de orden político y social habrán de señalar estas dos centurias como la época
propicia al desarrollo y euforia del pensamiento
místico español.

Teresa de Cepeda y Ahumada (1515-1582) y
Juan de Yepes y Alvarez (1542-1591 )-Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz-, representan,
en nuestro sentir, los más altos y apasionados acentos de la Mística en España, en la época de Felipe 11.
Santa Teresa y San Juan, fervientes reformadores de la mitigada Orden del Carmelo, suponen,
saturados de un tremante misticismo, dos diferentes cauces literarios. Santa Teresa encarna en sus
obras-su Vida, Castillo Interior, Camino de Perfección-una tendencia popular, sensorial, de impresión y ternura. Dentro de su sencillo léxico-el
usado por las viejas detrás del fuego-, Teresa exalta sus visiones y arrobos con una ardiente ingenuidad . . . La descripción de los favores celestes es
una verdadera creación poética, literaria: " . . . vi a
un angel cabe mí hacia el lado izquierdo en forma
corporal .. . no era grande, sino pequeño, hermoso
mucho, el rostro tan encendido, que parecía de los
ángeles muy subidos, que parece todo se abrasan.
Deben ser los que llaman cherubines ... Veíale
en las manos Ún dardo de oro largo, y al fin del
hierro me paJecía tener un poco de fuego. Este
me parecía meter por el corazón algunas veces, y
que me llegaba a las entrañas; al sacarle me parecía
las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en
amor grande de Dios. No es dolor corporal, sino
espiritual, aunque no deja de perticipar el cuerpo
algo, y aun harto." La autora, cuya obra literaria
abarca epistolario, autobiografía, teología popular,
poesía, etcétera, disponía si se quiere de una mediana cultura-libros de caballería, obras de devoción (Laredo, Osuna)-pero su temperamento estudiado
con acierto
por Novoa SantosI dotaba a este
, •
esp1ntu senero de una gran sensibilidad de escritor_a, come~tad~ ya_ por el maestro escriturario Fray
Luis de Leon: delicadeza y claridad con que trata
las _c_osas altas, y por la forma en el decir, pureza y
facrl1da den el estilo, gracia y buena composición
de l~s palabras, ypor una elegancia desafaiteda que
deleita en extremo".
Vinculado a la vida religiosa y a la lucha de esta
gran alma castellana, San Juan de la Cruz representa una creación poética hasta ahora no igualada_
Sus versos-Subida al Monte Carmelo, Noche Obscura d~I Alm~, Canciones entre el Alma y el Esposo-, tienen la suavidad de la leche" y su música
se esfuma en celestes vaguedades:

La misma geografía de España, vinculando casi
sin interrupción dos continentes, es un hecho de
importancia cabal por el cual dichos continentes,
tomados en su conjunto, representaban dos culturas, dos religiones que disputan allí donde el contacto material es más asequible: la Península Ibérica.
Otro razonamiento de aducción puede hacerse
radicar en las Cruzadas: mientras los demás países
de Europa inflaman su espíritu en esta fervorosa
empresa, España, empeñada octasecularmente en
la defensa de ·su territorialidad, mantiene, ciertamente, una guerra por la conservación y el acrecentamiento de sus fueros religiosos.
Y un tercer factor, que afecta a toda Europa,
form aya el cuadro de los orígenes del Ascetismo
y del Misticismo español : la crisis de la Edad Media
en los siglos XIV q XV. SI relajamiento en las costumbres de la sociedad y singularmente en las Ordenes religiosas, y, posteriormente la Reforma acentúan con claridad y hacen reaccionar con vi~lencia
lo stonos de la Mística Española.

Correspondencia Particular
de Don Santiago Vidaurri

iOh si tu amor ardiese
tanto que mis entrañas abrasase!
¡Oh si me derritiese!
i Oh si ya me quemase
Y amor mi cuerpo y alma desatase!

_!uan de la Cruz representa la parte inefable,
~e~1damente intelectual, tal como la representó ob¡et1vamente, al lado de Teresa, en las luchas por
la vuelta de los fueros intachables de la Descalcez
en la Orden del Carmelo.
Aparte estos dos valores de estupendas cualida~e~, otros representativos forman el cuadro de la
M1st1ca Española: Dominicos, Fray Luis de Granada
(l 504-l 588); Agustinos, Fray Luis de León (15281591 )_ Y Pedro Malón de Chaide ( 1530-1596), y
~~1-scanos, Fray Juan de los Angeles (1536-

f

T omo

VIDAURRI - JUAREZ

En breves días aparecerá publicado por la Editorial de la Universidad de Nuevo León el Primer
Torno de la colección de la correspondencia particular de Don Santiago Vidaurri, quien fué Gobernador del Estado de Nuevo León y figura prom nente
en las filas del liberalismo del siglo pasado.
La compilación de esta correspondencia se debe
al historiador regiomontano Lic. Santiago Roel,
quien fué ayudado por el extinto señor Alberto
Galván. La selección y notas de este Torno se deben
a la persona primeramente mencionada.
Para dar una idea de la importancia del contenido de este Tomo hemos entresacado, para publicar en este boletín, algunas de las cartas que nos
parecen más interesantes y que ofrecemos a nuestros lectores como un anticipo de la obra.
Monterrey, Agosto 9 de 1861.
E.S.D. Benito Juárez.
México.
Mi muy apreciable amigo y señor:

•

Si la importancia' de los negocios públicos debe
medirse por su trascendencia, me parece que se
halla en este caso la orden del Ministerio de Gobernación de 15 de Julio último, en que se me previene
aprehenda y remita a esa Capital al señor General
D. Ignacio Comonfort, para que sea ¡uzgado por
el Golpe de Estado ( l l. Ya había yo escrito a U
con fecha 4 del próximo pasado, refiriéndome a mi
comunicación anterior en que participaba al Ministerio la venida de este señor a vivir en el Estado.
prevía permiso que pidió y se le concedió por mi
Gobierno; y fundado en las razones legales que
expuse en dicha nota, suplicaba a U. en mi carta no
se desaprobara una concesión que no contraría ley
n, dispos1c1ón alguna anterior sobre el caso; pero
a mi regreso de la frontera me he encontrado con
dicha orden la cual me pone en el mayor conflicto
por haber consideradq el Supremo Gobierno este
asunto de distinta manera que yo, y en tal apuro
no..encuentro otro arbitrio que ocurrir en lo partiq.1lar a la venevolencia de U. antes de tocar la vía
oficial, desgraciadamente tan peligrosa, a lo menos
Pilíi3 mí; pues ya terno valerme de este medio, aun
en los casos más insignificantes, al ver que en todos
o casi todos salgo mal con el Gobierno.
juicio y se resolvió que c~só de ser Presidente desde
Yo pongo a U. e1: mi lugar, señor Presidente.
Se me exige lo que no se exigiría de un particular
sin envilecerlo, .esto es, srn considerar que él pidió un
quien dí un asilo,· sin considerar que él pidió un
"
Al tener noticia Juárez de que Comonfort había llegado a
Monterrey, ordenó su aprehensión y envío a 1a capital, para•
1uzgarlo por su Golpe de Estado. Como se recordará, Comonfort,
t "1.iendo Presidente, el a~ de 1856 desaprobó la actitud de Vidau;, ,rr _?Jando éste anex6,Coapui(a a N león, y aún lo mandó cesar
eri el Gobierno del Estado por medio de las armas. Aquel acto
hostil de Comor,fort no solamente fué olvidado por Vidaum,
sino que, como ahora vemos, éste, en forma vehemente y enérg,ca se op~so a o~e se cumplieran las órdenes del Presidente
Juárez, salvando ,así a su antiguo adversario de un grave proceso
Que pudo haberle s,do fatal

( 1)

Si revisamos este aspecto literario ibérico desde
Ramón Llul hasta el siglo XVI 1, encontramos que
en la Orden Carmelita se dió la cumbre-en la
experiencia vivida y en la plasmación de estas impresiones directas en obras de alta calidad teóricade la Mística en general en toda la Europa de su
época y épocas posteriores.
ARMAS Y LETRAS -

Página 2

A_ !os -~íst i:º:5 se ha debido, en cierta parte, la
creac1~n 1d1omat1ca. La peculiar fenomenología de
su esp1ntu es venero el más prolífico para enriquecer de matices conceptuales y metáforas claroso~antes, hijas de sus abstracciones, el habla de Castilla.

Diciembre de 1857, lo que implica evidentemente
un fenecimiento de su causa; sin considerar que
los altos funcionarios, según la Constitución, sólo
pueden ser juzgados por sus delitos oficiales un
año después de concluído su período, y ya se ve
que de Diciembre de 57 a la fecha van corridos
cerca de cuatro años; y por último, se expidió esa
orden de aprehensión sin atender a ninguna de las
razones que expuse en m1 oficio relativo, cuya contestación se reservó para después. Sobre dichas
razones hay otras de no menos importancia. primera, que recibido el señor Comonfort en el Estado
con claras y repetidas muestras de cordialidad, comprometería la tranquilidad pública si se hubiera de
llevar a efecto la orden consabida: segunda, que
se le obligaría a lanzarse a la revolución por defenderse de sus enemigos, cuando está dispuesto a
servir al Gobierno si más delante lo necesita para
defender la causa liberal: tercera, que a mí se me
colocaría en igual predicamento, o en el caso de
separarme, lo cual importaría un trastorno, pero
que prefiero todo antes que cometer una acción
indigna y repugnante a mi conciencia.
Dejo a la sensatez de U esas tan poderosas
reflexiones y las demás que se desprenden del
asunto: que el señor Comonfort en la vida privada
y lejos del Teatro de los sucesos en nada per¡ud1ca
a la causa pública, si se le deja en paz: que de no
hacerse esto así, es claro que la situación se complica al proceder contra un hombre que como Jefe
reconocido de un partido no le falta influencia ni
otros elementos de resistencia que hasta aquí ha
rehusado, probando así que sólo anhela por la consol 1dación de la paz bajo los auspicios de la libertad.
Además, la salud del señor Comonfort está bastante
quebrantada por causas físicas y morales y ya n::,
le era posible resistir fuera de su patria.
Así pues, someto lo expuesto a la benignidad de
U.; mas s1 se desprecia este medio amistoso por el .
que suplico no se me obligue a cometer una acción
ruin, cuando semejante sacrificio no me lo exige
la ley ni el bien público, en ese caso veré agotado
todo, prudencia, amistad, ruegos y la invocación de
la justicia.
. Cuando me he determinado a escribir esta carta·
es por que confío en las altas prendas de la persona
a quien la dirijo, principalmente en su prudencia y
buen corazón ,tomándome la libertad de incluirle
en copia la que cité al principio, por si no la hubiese,
recibido.
Con el mayor respeto y sinceridad me suscribo
de U. como siempre su afmo. amigo y servidor, que
atento
S.M.B.

s.v.

México, Octubre 16 de 1861.
Señor D. Santiago Vidaurri.
Monterrey.
Muy señor mío y estimado amigo:
Hasta el día 13 del corriente recibí la carta de
U de fecha 9 de Agosto último, con la copia de
ARMAS Y LETRAS -

Página 3

otra de 4 del mismo mes, que no llegó a mi poder.
Agradezco a U. mucho los términos amistosos y
expresivos con que me favorece, felicitándome por
mi continuación en la Presidencia de la República.
mediante el voto libre y espontáneo de los pueblos.
He aceptado este delicado encargo, superior en todos sentidos a mi capacidad y a mis fuerzas porque
ahora, lo mismo que en Enero de 1858, nada tiene
de alhagüeño · es un puesto en que se gasta y se
pierde salud, reputación y hasta la misma vida Lo
he aceptado, también, alentado por la conciencia
del deber y por la esperanza que tengo de que los
pueblos y sus esforzados caudillos me seguirán prestando su eficaz cooperación para consolidar la paz
y la libertad, mediante la estricta observancia de la
ley. U. es el jefe de un Estado libre, y ha sido uno
de esos caudillos en la revolución más gloriosa que
México ha emprendido y que está a punto de consumarse: debe U. también prestarme su ayuda y
cooperación que ahora le pido, muy especialmente
para dar solución conveniente a la cuestión que
promueve U. en sus cartas citadas, sobre el cumplimiento de la orden que previene la aprehensió!1
de D. Ignacio Comonfort.
El Gobierno, al dictar esa orden, no lo ha guiado
la mira innoble de una ruin venganza, ni mucho
meno5 la idea mezquina de humillar a la persona
de U., para mí muy respetable, sino el imprescindible deber de cumplir y hacer cumplir la ley. Creo
fácil persuadir a Ud. de la verdad de este aserto
con sólo llamar a la memoria algunos hechos y ciertas reflexiones, que indudablemente nos harán ver
la cuestión con la claridad conveniente. U. sabe
que el señor Comonfort trastornó el orden establecido, en 17 de Diciembre de 1857, que disolvió la
Representación Nacional y que, no sólo violó, sino
que destruyó la Constitución, que poco antes había
jurado sostener. Sabe U. también, que conforme a
la ley de 6 de Diciembre de 1856 (2) estos hechos
constituyen a su autor, reo de un delito grave de
rebelión; q:..ie siendo este delito de los que la ley
somete al conocimiento de los Tribunales de la
Federación, corresponde al Gobierno Supremo dictar
las medidas conducentes a la aprehensión de los
reos, para consignarlos a sus respectivos jueces,
y que todas las demás autoridades tienen la
obligación de prestar su cooperación para que
esas medidas sean puntualmente obedecidas y
ejecutadas. Por esto es que el Gobierno General, luego que supo que D. Ignacio Comonfort
se ha llaba en el territorio de la República, debió
proceder, como en efecto procedió, a librar la orden
de aprehensión del delincuente. Estaba en su derecho y en su deber obrar de esta manera, y en ello
a nadie ofendía.
Verdad es que en las cartas que se cambiaron
entre U. y el señor Comonfort, y en la comunicación
que dirigió U. al Gobierno aparecía que U. había
permitido a ese Señor su internación y permanencia
en ese Estado; pero U. convendrá en que no estando
absuelto ni indultado por autoridad competente dicho Señor, nadie podría sustraerlo legalmente de
&lt;2l Esta ley fué dtetada por el propio Comonfort, siendo Presidente
de la República, y estableció las penas que debían apl,carse por
los delitos contra la independencia y seguridad de la nación
contra el derecho de gentes y contra la paz y el orden com~
prendiéndose en estos últimos la rebelión contra las inst,t~ciones
que era el delito que Comonfort había cometido al nulif,car 1;
Constitución del 5- y disolver el Congreso

�la acción de la justicia. Ni el mismo Gobierno General podría permitir su libre permanencia en la República, sin contraerse una grave responsabilidad. Es
tan general la convicción de que el señor Comonfort no debe vivir impune en la República, que el
Soberano Congreso, luego que tuvo noticia de que
aquél se hallaba en ese Estado, interpeló al Ministro respectivo para saber las medidas que el Gobierno había dictado sobre el particular. Se le contestó
que ya se había librado la orden de aprehensión,
con lo que quedó satisfecho y en expectativa del
cumplimiento de dicha orden. Lo expuesto convencerá a U. de que el Gobierno no podía excusarse
de obrar como obró, por el permiso que U. concedió,
sino que, por el contrario, consideró, fiando en
la discreción y buen juicio de U. que la medida
sería secundada por U. mismo, sin que en esto hubiera humillación de parte de U. porque nunca es
humillante acatar las disposiciones de la autoridad
suprema cuando, como en el presente caso, están
conformes con la ley. El señor Comonfort no debe
tener motivo para culpar a U. de haber faltado al
ofrecimiento que U. le hizo, porque realmente U.
no es el que lo manda aprehender, sino el Gobierno
General, y porque dicho señor debe saber que el
ofrecimiento de U. llevaba inívita la condición de
que subsistí ría siempre que el Gobierno lo aprobase.
De otra manera U. no habría consultado la aprobación de aquella medida.
Sin embargo U. cree que el señor Comonfort
está ya libre de culpa y pena, porque a la petición
que hizo al Soberano Congreso de ser juzgado, se
le contestó, dice U., que había sido cesado de ser
Presidente desde el 17 de Diciembre de 1857, lo
que implica un fenecimiento de su causa, por haber
pasado el tiempo en que debía responder de sus
actos oficiales; pero es de advertirse que la declaración que hizo la Representación Nacional no fué
el proveído que recayó a la solicitud del señor
Comonfort, como U. cree, sino el resultado de una
proposición, que de antemano se había hecho en
la asamblea, y que se discutió y aprobó sin tenerse
en cuenta la citada solicitud, porque no se trataba
entonces de enjuiciar al señor Comonfort, sino de
resolver si era aun Presidente, o no. Hay que observar, además, que aunque del 17 de Diciembre de
1857 a la fecha, van corridos cerca de cuatro años,
no ha fenecido la acción criminal contra el señor
Comonfort, por la razón muy obvia de que este
Señor estuvo ausente de la República, y U. sabe que
una causa no fenece por la ausencia temporal de
los reos. Sabe U. también que el país estuvo en ese
tiempo envuelto en un trastorno completo, y por
consiguiente las autoridades estuvieron impedidas
de ejercer sus funciones con plena libertad. Por
último, el llamado Gobierno, establecido a consecuencia del motín que efectuó el señor Comonfort,
no fué destruído sino hasta Diciembre último, después de tres años de esfuerzos heroicos que hizo
el pueblo mexicano para recobrar su libertad. Hasta
entonces ha podido irse restableciendo la observancia de la Constitución, en cuyo caso se está en
tiempo hábil, conforme al artículo 128 de la misma,
para proceder contra el citado señor Comonfort.
De aquí es, pues, que aun en el supuesto de que el
señor Comonfort debe ser juzgado como Presidente
dela República, lo que la autoridad competente decidirá a su vez, no está libre de la acción de la
justicia, y U. y yo estamos en el deber de hacer
que se cumpla la repetida orden de aprehención.
Yo me prometo que U., que está tan interesado
como yo, en que en nuestro país se restablezca el
prestigio de la autoridad civil y la estricta observancia de la ley, empleará todo su poder y toda su
influencia a fin de que la orden del Gobierno tenga
su debido efecto, sacrificando, lo mismo que yo,
sus afecciones particulares y cualesquiera otras consideraciones, de que el Gobernante debe prescindir,
cuando se trata del cumplimiento del deber, en
negocios graves, como el presente.

No tema U. que el señor Comonfort, por este
incidente, levante una nueva bandera de rebelión
contra las autoridades supremas de la Nación, porque no tiene motivo justo para ello; pero si a pesar
de esto, él adoptase ese arbitrio criminal y peligroso, suya será la responsabilidad. Causará más
males a su patria, pero tendrá al fin el mismo desengaño que Miramón y Zuloaga, porque los pueblos,
en tres años de una sangrienta lucha, han demostrado la firme resolución de sostener el orden legal,
y un propósito invariable de no someterse a la yoluntad caprichosa de ningún hombre, por elevada que
sea su posición en la sociedad, y por formidables
que sean los elementos con que cuente. ,
Como hasta hoy no se ha recibido contestación
de la última orden que se libró para la aprehensión
del señor Comonfort, he dispuesto que se repita por
el extraordinario que lleva esta carta. Vuelvo a suplicar a U. haga cuanto esté de su parte para que
se cumpla con la debida puntualidad.
No deje U. de contestarme, ordenando cuanto
guste a su amigo afmo. y S. S. Q.B.S.M.
Benito Juáre%
Suplico a U. me dispense el que no haya repuesto
esta carta que lleva algµnos borrones. (3)

Monterrey, Octubre 31 de 1861.
Señor D. Benito Juárez,
México.
Mi estimado amigo y muy señor mío:
Postrado en cama recibí hace cinco días la apreciable de U. de 16 del que acaba y en el mismo estado la contesto por no dilatar más el extraordinario que la condujo.
Se insiste en que aprehenda al señor general D.
Ignacio Comonfort para someterlo a los Tribunales
de la Federación, conforme a la ley de 6 de diciembre de 56 sobre conspiradores, sin atender a la
Constitución que establece un juicio especial para los altos funcionarios por los delitos que ella especifica; sin atender a que ha pasado el tiempo
del juicio que pidió el señor Comonfort y fué omitido al darse la declaración sobre que había cesado de ser Presidente desde el 17 de Diciembre de
1857; sin atender a que en el estado espantoso de
guerra, disolución y anarquía en ·que se halla la República, de ambiciones que nacen y renacen, de
rencores que se multiplican, y de tantos otros males que la llevan al abismo, la justicia y las leyes es
lo menos que vale; sin atender a que en una situación tan acerba y peligrosa el rigor no hace más
que reagravarla, cuando la prudencia pudiera producir mejores efectos; y sin atender, por último,
a que se me obliga a representar en este asunto
un papel degradante, si no a los ojos de los que así
lo quieren, al menos a los míos, que son de los que
me sirvo y no de otros para regular mis actos.
Sabindo el respeto que debo al primer Magistrado de la Nación, no refuto sus conceptos y sólo
expongo mis razones, desgraciadamente contrarias
a lo que se me exige, las cuales consigné en mi
comunicación de 23 de junio. . Me aflige disentir

en asunto de tanta importancia; pero más me afligirán las consecuencias si no se le dá otro giro.
De U. depende, señor, evitarlas reflexionando sobre
los efectos que hasta aquí ha producido la exaltación de los animas y hasta donde nos puede llevar; de U. depende que quede ahogada en su origen esta nueva causa que sólo serviría de pábulo
a las pasiones que devoran ruestra patria.
Me asegura U. en su citada que al dictar el Gobierno esa orden no lo ha guiado la mira innoble
de una ruin venganza, ni mucho menos la idea
mezquina de humillarme. Créalo así, porque jamás he dudado de la veracidad del hijo escogido
por la Nación para regir sus destinos; pero ello es
que esa venganza está suficientemente pronunciada por los órganos de cierto partido que todo
lo quiere arreglar a fuerza de destruir y atizar la
discordia, hiriendo cruelmente la reputación de los
hombres que no coinciden con esta clase de ideas,
como si dijéramos, a la mayoría de la Nación, que
quiere paz después de tan largo período de terribles sufrimientos, cuyo precioso bien mal puede
lograrse por esos medios, si no se restablece la
concordia, si la confusión no cede su lugar a las
reglas que engendran el orden, y si no se pone la
primera base del edificio que hay que levantar de
las mismas ruinas que ha dejado la cruda guerra
de cincuenta y un años.
Hágase ésto y lo demás vendrá necesariamente
como consecuencia propia, y por más que se busque otro remedio no se encontrará si se consulta
la historia aún de pueblos atrasados en civilización
y regidos por gobiernos absolutos. ¿Por qué, pues,
no aplicar este principio en una Nación de carácter noble? Si esto no valiera, habría sobrada razón para adoptar otros medios; y es de temerse
que si no se ensaya siquiera en la actualidad, después ya no sea oportuno.
Ante estas y otras mil consideraciones que se
desprenden del triste espectáculo que presenta
nuestra patria desolada, por más que digan lo contrario los ilusos y mal intencionados ¿qué viene a
ser la causa de D. Ignacio Comonfort? Una gota
de agua que se confunde en el océano de las desgracias públicas, o si se quiere, un ramo marchito
del árbol que forma la gran familia mexicana. Por
otra parte, ¿dónde están los jueces para esta y
otras causas parecidas? Esto supone, señor, un
orden tal y una organización tan perfecta de que
estamos muy distantes. Fundémosle con la indispensable condición de que los mexicanos deponiendo sus odios mutuos se den un abrazo de reconciliación ante las aras de la Patria, cumpliendo así
uno de los principales artículos de su símbolo político, y de tan fecundos principios renacerán luego
los bienes que han huido de entre nosotros; las
leyes y la moral recobrarán su vigor perdido.
Así quería estar asistido del genio mismo de·
la sabiduría para persuadir a Ud. haciéndolo partícipe de estas convicciones; y ya que no me es dado ese privilegio, suplico a U. encarecidamente
eche una ojeada, aunque sea rápida, sobre nues-'
tra historia la pasada y presente, y creo que hallará.
en ella más de una lección en apoyo de las precedentes ideas.
Tengo la honra, con tal motivo, de suscribirme
de U. su amigo, afmo. y seguro servidor.
Q. B. S.M.

(3) Esta nota es de pufio y letra de Ju!rez.

Al lleQar a Laredo, Texas, de paso para Monterrey, el 21 de
Julio de 1861, Comonfort escribió a Vidaurri una carta de la que
copiarnos tos dos párrafos siguientes:" ... Hay en la vida, mi buen
amigo, ciertos sentimientos que no pueden explicar !as palabras, y a
este género pertenece el que yo he sentido al saber por mis propias

h\jas todas las atenciones que Ud. ha tenido la bondad de dispensarles.
¡ Quiera la Divina Providencia remunerar a U. con la felicidad eterna
de su familia! No le estoy menos cgardecido por el cuidado fraternal
Que tiene por mi y por tocas las recomendaciones Que ha hecho en
este sentido a todos sus buenos amigos de este lado. Ellos han sabido

S. V.
Una súplica más, y es que considere la desgraciada suerte de este Estado por los males que le causan diariamente los indios bárbaros. Creo que con
esto sufre baS tante Y ojalá y no se le añada otra
causa de adversidad.

corresponder a su confianza ... "

S. V.
ARMAS Y LETRAS -

Página 4

?nexicai,ia

LIBRO

Carlos Villegas

EMILIO

RA, BASA

(1856-1930)

El 25 de abril de 1930 falleció en la ciudad de
México Emilio Rabasa-Sancho Polo-. Había nacido en Ocozautla, Chis., el 22 de mayo de 1856, y su
vida le bastó para desempeñar las más heterogéneas
actividades. Fué, en efecto, un jurista de fuste, un
sociólogo de amplios vuelos, maestro de dos generaciones de profesionistas, prominente funcionario
público y novelista de primera línea.
Estudió en Oaxaca y allí obtuvo su título de
Licenciado en Derecho. Alternando el estudio de las
disciplinas jurídicas con el cultivo de la novela (publicó en 1887 "La Bola" y "La Gran Ciencia", y en
1888 "El Cuarto Poder" y "Moneda Falsa", compárense estas fechas con aquella en que se graduó ... )
da los signos iniciales de su gran actividad intelectual, de la que hará gala de allí en adelante y
hasta bajar al sepulcro. Una vez titulado, interviene
en la política y pronto figura como diputado en las
Cámaras de su Estado natal y en el de Oaxaca.
por fin hacia 1886, va a la capital de la República
donde se consagra al periodismo. Electo Gobernador
de Chiapas en 1891, interrumpe sus tareas de escritor para actuar de nuevo en la política. Fué posteriormente como representante de su Estado en la
Cámara alta.
Como ensayista, es nuestro hombre autor de dos
sesudos libros de polémica, "La Organización Política de México" y "La Evolución Histórica de México". Por lo que hace a la segunda de estas obras y
pese al cuarto de siglo bien corrido que va desde
su publicación, no han sufrido mella los datos que
consigna ni las apreciaciones que elabora. Sin refutar hasta hoy, se ostentan aún en nuestros días
como dotados de valor perenne.
El jurista que había en él nos legó "El Juicio
Constitucional", que no es sino la historia de la
institución cooncida hoy con el nombre de Juicio
de Amparo. Estudia en sus libros los orígenes de
dicho juicio remontándose hasta sus antecedentes
en Inglaterra y Estados Unidos de Norteamérica,
para concluir con su adopción en nuestro medio
por los constituyentes de 57, sin dejar de consignar
las transformaciones que ha sufrido posteriormente.
El joven normalista es, como tal, nada menos
que el introductor del realismo en la novelística
mexicana. Sin estar la obra de Rabasa limpia de
costumbrismo, puede verse cómo se orienta hacia
el estudio de los caracteres y aún a presentar, a
guisa de fondo, una tesis de índole social. Y este
terreno escabroso, propicio sólo al iniciado, es salvado por Rabasa para dar al público una narración
sabrosa a través de la cual podrá ver el intelectual
conjugarse la trama en una preocupación sociológica. Sin ser un escritor atildado y sin tacha, su
prosa es, en términos generales, correcta.
Críticos hay que colocan a su novela "La Bola"
al lado de las mejores novelas mexicanas.
Fué la suya una vida muy bien aprovechada.

SEGUNDO DESPERTAR y otros poemas.-Enrique
Gon%ález Martíne%,-Colección Nueva Floresta.Editorial Stylo.-México, 1945.
Qué bien luce de nuevo esta larga juventud de
Enrique González Martínez en este Segundo Despertar. El verso depurado al máximo y la intención
que renueva su vigor en este nuevo reconocimiento
de la vida, hacen del libro la colección de los poemas
mejor logrados del autor. Distinto de sus libros
anteriores, renovada su manera de mirar las cosas
y viviendo esa juventud de Romain Rolland, Don
Enrique cosecha sus más bellos frutos.
Destaca de entre los demás poemas el que le
da el nombre al libro. Hay en él algo como esa
savia que recorre los cuerpos de las plantas en la
primavera y que hace erguirse al árbol para posesionarse de su nombra. Ningún lamento, sino por
el contrario una serena vista hacia el paisaje hu'.
mano y un propósito nuevo; una nueva forma de
ver las cosas y la decisión de ser----&lt;:ualidad de los
grandes hombres-€! autor del propio destino.
Qué distinto este segundo despertar de aquel
otro que le conminaba a encerrarse en su castillo
solitario y a arrojar las llaves en el foso. Con su
actitud de ahora Enrique González Martínez ha
salvado el abismo y ha salvado su poesía para los
hombres nuevos. El poeta está en un nuevo camino,
largo, pero breve para la gran trayectoria de su
poesía.

en obras bellas. No definiremos ese estilo embrionario: baste decir que ha de ser el que case con
la arquitectura funcional contemporánea. La arquitectura se ajusta a las condiciones físicas de la vida
de una sociedad y a sus exigencias espirituales e
intelectuales."
"Lo que ocurre en todas partes del mundo, naturalmente también acaece en la Argentina. Así,
quien afronta la tarea de compendiar nuestra pintura contemporánea, pronto advierte que no es posible trazar de ella un cuadro unitario. . . En otras
palabras, no se puede hadar de UN arte nacional
diferenciado, sino evocar cierto número de aspectos
rotundos y brillantes de la pintura argentina."
El lector podrá darse cuenta por medio de estas
interesantes páginas, del carácter que estos distinguidos artistas han estampado en sus obras, y convendrá también en que la Argentina está contribuyendo con su gallarda espiritualidad al desarrollo
y afirmación de un arte moderno que no se inspire
en ideas y tendencias caducas, sino que refleje
cabalmente las inquietudes y sobresaltos de nuestro
siglo.
A. R. A.

ORIJENES.-Roberto Girón Lemus.-México, 1946.

VEINTIDOS PINTORES.-Facetas del Arte Argentino.-Julio E. Payró.-Editorial Poseidón.-Buenos
Aires.-1945.
Muy interesante resulta, en verdad, esta obra
que consigue con mucho lo que se propuso indudablemente su autor: dar a conocer objetivamente
el impulso que los artistas argentinos modernos han
dado al arte de la pintura.
Cada organismo social imprime su estilo característico recogiendo todas las tendencias anteriores
que encuentra fácilmente adaptables a su particular
forma de expresión en obras de arte. Este estilo
es la suma de condiciones y formas de vida que
resultan de la diaria actividad humana que siempre
busca nuevas posibilidades de expresión activa y
ritmos más armoniosos de evolución estética.
Los artistas argentinos no han permanecido estacionados en este gran período de consolidación
del arte moderno. Su agudo temperamento, su emoción fácil y fecunda, su inteligencia hábilmente
representada y el vigor de su voluntad ha recorrido
muchos caminos en busca de su manifestación artística.
Dice Payró: "Es penoso comprobarlo: la pintura
de nuestro tiempo carece de unidad. Hay un espíritu moderno, que se manifiesta, fraccionado, en
cierto número de escuelas renovadoras, pero no se
ha afirmado un ESTILO moderno, característico del
siglo XX, aunque se insinúa en el esfuerzo de algunas tendencias afines que han demostrado su valor
ARMAS Y LETRAS -

Página 3

Siempre hemos creído que la poesía, como la
psicología infantil, se integra con la sensación de
unas cuantas cosas, de esas que a todo el mundo
se le antojan secundarias. El niño no puede ver en
ellas sino una misma clase de objetos a los que
otorga una simple y común categoría. Mas el poeta
busca aprehenderlas en su aspecto intemporal para
hacer con cada una de ellas una imagen pura, que
difiere notablemente de la que se ofréce cotidianamente a los ojos del común de los hombres, por
más que los materiales sean los mismos. Ese es el
supremo privilegio del poeta: mostrar a los ojos
del espíritu lo que los ojos de la cara no saben
ver; y por eso, para ser poeta como para ser filósofo,
es preciso hacerse niño, mirar las cosas como si
fuera la primera vez que se tienen frente a uno,
sobre todo las cosas más nimias, que son las que
menos llaman la atención.
"Oríjenes" llama a su libro Girón Lemus como
llamaría al suyo un autor de cualquier Ge~alogía
Filosófica; y a su manera, es decir, poéticamente,
resuelve el problema del génesis del geranio, del
recuerdo, de la angustia.. . con tan feliz sistema
de expresión, que logra transmitir el primitivo sabor
cordial en toda su prístina autenticidad.
Suena en estos versos cándidos a fuerza de disciplina, castos por obra del cilicio, algo como una
lejana reminiscencia de la ingenua poesía indígena,
mezclada con ese producto de la poética moderna
que es la imagen despojada de toda envoltura mortal. Qué más que Girón hubiese captado algo de la
recóndita estética de nuestra poesía autóctona
("Fué así como se inventó el Geranio")· es 1·oven
,
'
culto y se ha educado en la escuela de una América que se sabe a sí propia y que presiente las
posibilidades de su trayectoria. Parabienes.

�r:Biblioteca Universitaria

PORVENIR, EL NORTE, EL TIEMPO, EL SOL y los cubanos ALERTA
y EL DIARIO DE LA MARINA.
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VACACIONES

DE ACCION SOCIAL
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ABRIL

Tiempo, revista capitalina, semanario de la vida Y la v~rdad,
números del mes. - En Guardia, para la defensa de las Amencas,
a'ño 4, número 12, abril de 46. - Boletín de Estudios de Teatro,
Comisión de Cultura, de la República Argentina, año 111, número 11,
diciembre d~ 45. - Mañana, números correspondientes al mes de abril
del 46. - BÓletín del Archivo General de la Nación, tomo XVII,
número 1, enero-febrero del 46. - Monde Medical, regista internacional de medicina terapéutica, año 56, núm. 980, enero y febrero
oel 46. - Prédica Democrática, por Josué Gol lan. - Boletín, publicación mensual de la Comisión Panamericana de Cooperación lnterm\Jnicipal, año 7, núms. 1, 2 y 3, enero, febrero Y marzo del 46. Cultura Soviética, Instituto de Intercambio Cultural Mexicano-Ruso,
núm. 16, año 3, febrero del 46. - La Batalla, tribuna del pensamiento libre de México, núm. 66, marzo del 46. - Factores de
Inflación y Deflación en la América Latina durante y después de la
guerra (Unión Panamericana 1, vol. XV, núms. 1 y 2, enero y febrero
del 46. - Paralelismo de la Paz y la Democracia, de Vicente Sáenz.
Significación de Galineo, por M. A. Raúl Vallejos. - Hoy, revista
capitalina, núms. correspondientes al mes de abril del 46. - Crónica
Universitaria, de la Universidad de Cauca, Colombia, núm. 22, enero
del 46. - Nuestra Música, revista bimestral editada en México, año
1, núm. 1, marzo del 46. - Boletín de Minas y Petróleos, tomo XVI,
núm. 3, marzo del 46. - Sinopsis Estadística de los Servicios de
Beneficencia y Asistencia Social de Chile en 1944. - Todo, revista
capitalina, los núms. correspondientes al mes de abril del 46. - Bohemia, año XXXVI, núm. correspo~diente al mes de abril del 46. - The
Rotarían, vol. LXVI 11, núm. 5, mayo del 46. - Revista de la Habana,
tomo VI 1, núm. 42, febrero del 46. - Boletín Bobliográfico, Dirección
de Salubridad Pública de Tucumal, República de Argentina, núms. 37
al 41, marzo a julio del 45. - Ideas para una Colaboración Integral
entre Bibliotecas Argentinas, por Carlos Vicente Reyna. - Criminalia, revista de ciencias penales, núms. 1 y 2, 11 y 12, enero y
febrero del 46, ,diciembre y noviembre del 45. - La Voz de Londres,
números correspondientes al mes de abril del 46. - Boletín de
Información, Embajada de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, año 111, núms. correspondientes al mes de abril del 46.
España Nueva, semanario republicano independiente, año 11, núms.
22 y 23, abril del 46. - Revista de Revistas, año XXXVI 1, núms.
corresopndientes al mes de abril del 46. - Revista de la Asociación
de Maestros de Puerto Rico, vol. V, núm. 2, marzo del 46. - Tribuna
Israelita, abril del 46. - Boletín del Museo de Historia Natural
"Javiar Prado", Lima, Perú, año IX, núms. 32 y 33 del 45. - Revista
de Higiene, órgano de la Secretaría de Higiene y Asistencia Social
de Colombia, año VI, núms. 48 1 49, enero y febrero del 46. - Oral
Higiene, edición latinoamericana, abril del 46. - Anuario 1945,
Facultad de Filosofía, Ciencias e Letras do Paraná, año V, diciembre
del 45. - Magisterio, revista de educación y orientación sondical,
núm. 2, febrero y marzo del 46. - Votar es un Deber, discurso
pronunciado por Oliveria Salazar. - Revista de Química, tomo X,
núm. 1, enero y febrero del 46. - Le Caducée, Revieu de l'Asociatíon
des Etudiantes en Médecine, Pharmac1e et Art Rentaire, núm. 23,
febrero del 46. - Una Botella al Mar (Cartas), de Jorge Cuesta,
José Gorostiza y Torres Bode!. - Umbral, órgano de la Universidad
de Guanajuato, núm 2,, enero y marzo del 46. - Veracruz, órgano
del Centro Veracruzano de Cultura, temo 111, núm. 1, enero del 46.
Salubridad y Asistencia Social, boletín oficial, vol. XLVI 11, núms. 11
y 12, noviembre y diciembre del 45. - Medicina, revista mexicana,
tomo XXVI, núm. 503, marzo del 46. - Vida Nueva, revista mensual
de cirugía y medicina La Habana l, año XIX, núm. 5, noviembre
del 45. - España Nueva, semanario republicano independiente, año 11,
núm. 21, abril del '.'6· - Impulso, vol. IV, núm. 22, febrero y marzo
del 46 - El Auto Argentino, año XXXIV, núm. 408, diciembre del
45. - Diez Años de Labor, Universidad de Chile. - lres, órgano del
Instituto Revolucionario de Estudios Sociales, núm. 11, abril del 46.
Revista Rotaría, tomo XXVI, núm. 4, abril del 46. - Université Reuve
lnst1tutionale Géneve (Suissel, núm. 3, febrero del 46. - Alfa, publicación litera na de estudiantes universitarios ILa Plata l, núm. 6,
noviembre y diciembre del 45 - La Nueva Democracia revista mensuál dedicada por el Comité c!e Cooperación en la A~érica Latina
núm. lll, marzo del -16. - Boletín Bibliográfico publicado por ,;
Biblioteca General de la Universidad Mayor de San Marcos de Lima
núms. 3 y 4, diciembre del 45 - Actuación del Conjunto Superio;
dur,a:,te_ el. conflicto del 28 de septiembre al 10 de octubre del 45,
U~(~e,rs1dad de Cuyo - Bole1 ·~ de Minas y Petróleos, tomo XVI.
num. •1, fe_brero del 46. - Abside, revista c!e cultura mexicana,
tomo X, num. 1, ener:i del 46. - La Batalla, tribuna del pensamiento libr~ de México, núm. 66, marzo del 46. - La Nueva
Argentina (Por la Auténtica Emancipación Nacional), año X, núms.
96 .Y. 'fl, noviembre y diciembre del 45. - Repertorio Americano
cuadeJno de cultura li1spánica, año XXVI, núm. 1001, febrero del 46,
Instituto Psicopedagógico Nacional, año IV, núm. 1, del 45. • NutricióQ; ed1t1ón en castellano de Nutrition Reviews, vol. IV, núm. 1,
ene¡-o del 46. - Vida, revista de orientación, año IX, núm. 143, abril
del _46. - Revista de Economía, vol. IX, núm. 3, marzo del 46.
Nof,cla de la Oficina de lnfcrmac1ón Obrera Social &lt;Unión Panamer/f:3?i'1, núm. 24, abril c!el 46.

LITERATURA
(Continúa)

CONFERENCIAS

En las postrimerías de la primera quincena del mes en curso,
el poeta hispano León Felipe integró su Ciclo de Conferencias de
Poesía. Recitó y disertó sobre sus temas poéticos: ¿Quién soy yo? El Salmo - El Poeta Maldito. - El Testamento del Poeta.

LA NOVELA ESPAÑOLA
EN EL RENACIMIENTO

España no tuvo Renacimiento propiamente
dicho hasta que alcanzó su madurez nacional,
aprovechando tanto la benéfica corriente del
Renacimiento ital iano como la no menos importante
de la cultura árabe. Hasta el siglo XVII no existió
en este país un esplendor de conjunto, cuyo punto
de arranque se significa con la impresión de la
Biblia Complutense. En su inicio, Nebrija y Vives
pueden considerarse como el centro del Renacimiento español.
Esta nueva palingenesia española se señala en
diversas di rece iones y produce brillantes frutos. Nótese, como reflejo de la verdadera situación social
de esta época, el nacimiento de la Literatura Picaresca, de un lado, y el nacimiento de la Poesía
Mística y de la Literatura Mística, por el otro, aspecto este último que responde con encendidos
tonos a la Reforma planteada por Lutero. De una
parte; la "Vida del pícaro Guzmán, de Alfarache"
y el "Lazarillo de Tormes", de la otra los poemas
cristianos de Fray Luis de León y las obras místicas
de Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz,
Juan de Avila, Malón de Chaide, etc.
Pero la figura más grande del Renacimiento
Español radica en Miguel de Cervantes Saavedra
(1547-1 616), autor del Ingenioso hidalgo Don
Quijote de la Mancha, obra crucial que ha venido
a marcar el clímax en las letras españolas.
Cervantes aparece, cima y síntesis, en la literatura española en un momento en que todas las
formas culturales y artísticas de la Península se
hallaban en plena madurez.
Para situar al "Quijote", culminación del genio
de Cervantes, cruce de las diversas corrientes de la
Literatura Española, y confluencia de los dos siglos
de oro, el XVI y el XVI 1, hay que tener en cuenta
las dos tradiciones, realista e idealista, y cómo Cervantes las funde en su humorismo.
La obra de Cervantes, plena de grandiosos valores literarios y filosóficos, interesando a todas las
conciencias, siendo un inagotable venero de estudio
y de meditación, es, hasta nuestros días, y lo será
si~mpre, lo más representativo del Renacimiento
Español.
. Al lado de Cervantes mencionaremos-diversas
flo~aciones renacentistas-Lope de Vega, Franc,s~o de Quevedo y Villegas, Luis de Góngora y
Argote, Velázquez, Murillo, Zurbarán.

LIBROS

Boletín de la

Dar.ación de ,a Ed •orial Stylo Segundo Despertar y otros poemas
de _Enrique González Mar'Ínez. - Voces de mi Copla, de Juan Ramó~
J1ménez. - El Patio ba¡o la Luna, escena y paisaje lagunense Carlos
Go~zález Peña - Romances !y a/lees,, Adonso Reyes. - El Hechizo
Musical, Caries González Peña - Flor de Pas,ón y de Melancolía
Carlos Gonzá lez Peña
'
Donación de 1a Edi:orial Farrera Jcrisprudenc1a de la Suprema
&lt;;crte de Justicia, c1asif1cada por el Ltc. Agustín Farrera.
Donación de la Espasa Calpe: Castilla, la Tradición, el Idioma
Ramón Menéndez Pida! - lrtr.iducción a la Literatura Española de¡
Si_glo de Oro (seis 1ecc10nesl, Karl Voss1er.
Envio del lnstitl-TO Nacional de Pedagogía: La A1fabetizacióa
en la Nueva Espai1a, Róm:ilo Velasco Ceballos
Se han recibido re;Jlarmente los periódicos capitalinos EXCELSIOR, UNIVERSAL, EL POPULAR, EL NACIONAL; los loca'es EL

UNfVERSIDAD OE l'\UEVO LEO~

Editad(_). Pº: e_l Deparlam~nta
de Acc1on Social Universitaria
Director:

CONCIERTO

El notable y prestigiado Coro de Madrigalistas que dirige el
maestro Luis Sandi, ofreció, advocado por el Departamento de Acción
Social Universitaria y con el patrimonio económico del Gobierno
del Estado, un concierto con canciones clásicas y vernáculas.
Se cantaron sensibles y exquisitas producciones de Arcaddit,
Hassler, Hans Leo Hassler, Banchien, Jiménes Mabarak, Ravel, R.
Thompson; Cantos de Cataluña, Ecuador, Yucatán, y religiosos populares negros de Norteamérica. El Kiriquinga, ecuatoriano, es una
versión bellisima del maestro Sandí.

ANIVERSARIO

El día 2 del que corre, la Escuela Industrial Femenil Pablo Livas,
que dirige la señorita Profesora Julia Garza Almaguer, celebró el
vigésimoquinto aniversario de su fundación.
El programa de aniversario, fué un positivo suceso universitario,
pues comprendió números literarios y musicales y piezas dramáticas,
en cuya elaboración intervinieron las alumnas del Plantel.
El señor doctor Livas, Rector de la Universidad, tuvo a su cargo
la pieza oratoria más significativa del acto.

RADIOTRASMISIONES

El martes veintitrás del presente mes, la Escuela Diurna de Bachilleres de la Universidad, trasmitió su décima radiación mensual de
Cultura, consagrada esta vez a recordar el CCCXXX aniversario de la
muerte del autor del Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
PROGRAMA: 1, Pieza de piano, señor Héctor Montfort, de la
Universidad de Nuevo León. 11, Retrato de Cervantes, y Prólogo a
Trabajos de Persiles y Segismunda, locución del alumno Manuel
Villarreal, del Cuarto Grupo, Primer Año en el Bachilelrato del
Plantel. 111, Piaza de piano, señor Héctor Montfort. IV, Prosa
antológica cervantina: fragmento del Discurso de las Armas y las
Letras, locución de la señorita Aurora Bárcena Arteaga, d,el Quinto
Grupo, en el Bachillerato del Primer Año. V, Pieza de piano a
cargo del señor Héctor Montfort. VI, Letanía a Nuestro Señor Don
Quijote, de Rubén Darío, declamación por la señorita profesora Alicia
González Treviño, alumna de la Escuela Dramática de la Universidad.
VII, Pieza de piano, señor Héctor Montfort. VIII, Voto por Cervantes, Prof. Francisco M. Zertuche.

VELADA NECROLOGICA

La Escuela Nocturna de Ba:hilleres de la Universidad, tributó el
lunes 29 del que corre un sentido homenaje a la memoria del doctor
Osear Decanini Flores, Director que fué de dicha Institución en
ocasión al primer año de su muerte.
'
PROGRAMA: 1, Marta (canción favorita del desaparecido!, tocada por el quinteto del maestro Isaac Flores. 11, Prólogo al Homenaje,
Prof. Francisco M. Zertuche. 111, Marcha Fúnebre, de Federico
Chopin, señorita lrma S. Sepúlveda, de la Escuela Nocturna de Bachilleres. IV, Trayectoria y destino de la Escuela Nocturna de Bachilleres, alumno Silvestre Chávez, del Bachillerato de Ciencias Sociales
del Plartel. V, Danzas NoctÜrnas, de Luis S. Jordá, piano, señorita
lrma S. Sepúlveda. VI, Breve biografía del doctor Osear Decanini
Flores, por la señorita Consuelo Manrique. VII, Nocturno número 2,
de Federico Chopin, piano, señorita lrma S. Sepúlveda. VI 11, Apología
del doctor Osear Decanini Flores, estudiante Fernando Pérez Ortiz,
Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Escuela. IX, Polonesa
Militar, de Federico Chopin, piano, señorita lrma S. Sepúlveda. X,
Antología poética. a I Ondas muertas, Manuel Gutiérrez Nájera;
bl La balada de la mL•erte del juglar, Luis G. Urbina, y el Vieja
lágrima, Luis G. Urbina. Declamadas por la señorita Arcelia González
Robledo, alumna de la Escuela. XI, Marta, disco impresionado por
el desaparecido.

BIBLIOTECA

La Biblioteca "Alfonso Reyes", de la Escuela Nocturna de Bachilleres, ha comenzado a ser favorecida por diversas entidades culturales
Y personas, con el env o de obras y publicaciones opusculares.

LABORATORIOS

LIC. RAUL RANGEL FRIAS
Colegio r.ivil y Wáshington

MO'.'.TERREY, N. L.
MEXICO

ARMAS Y LETRAS -

Las autoridades universitarias acordaron vacaciones para los estudiantes personal docente y administrativo, la Semana de Primavera,
compre~dida entre el diez y diecinueve inclusive del prese~te. mes.
La mayor parte del estudiantado pasó su asueto en la provincia, al
lado de los suyos.

Página 6

La Comisión de Laboratorios de la Escuela Nocturna de Bachille,es_ ha iniciado estud;os para la dotación de Laboratorios de Física
Y Qu 1m1ca d_el Plantel La aportación económica de la propia Universidad, unida a la Qlle probablemente conceda el Gobierno del
Estado Y los particulares progresistas, permitirá la creación inmediata
de ca~~os experimenrales suficientes para el mejor éxito en la administrac1on de la Física y de la Química en los bachilleratos idóneos.

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              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1946, Año 3, No 4, Abril 30</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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