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                  <text>BOLETIN MENSU\L DE LA. UNlVERSIDAD DE NUEVO lirn
Jteviilnldo como artíc:alo ele 2da. daae e la

D. A. S. U.

AcbldDlatrad6a ele Coneos de Monttrrt7, N. L.. el H de Abril de 19'4.

AÑOIV

NUM.4

ABRIL 30 DE 1947

A PROPOSITO DE LA
FERIA DEL LIBRO

Condiciones tata el De~a1t1tollo
de la 1iloso!ía en ?néxico

Como continuación del inmejorable propósito de la anterior Administración Nacional, se inauguró este mes la Quinta
Feria del Libro y Exposición de Periodismo. La fama del acontecimiento trasciende ya las fronteras propias y las editoriales de
otros países se interesan por participar en él para exhibir y ofrecer sus mejores ediciones al mercado nacional. Podría pensarse
que el acontecimiento, cinco veces repetido, significa el f lorecimiento de una industria en la que, como en ninguna otra, participa la inteligencia; y que por ello México ha logrado la emancipación de su pensamiento. Nada más lejos de la verdad.

La filosofía es un menester de culturas que han alcanzado
ya su madurez. Podemos caracterizar a la filosofía como la toma de conciencia más elevada de la índole de una cultura; en
elia se reflejan los supuestos más hondos de la empresa cultural,
se descubren las raíces en que se nutre, y se explican los fundamentos básicos de la vida entera de una comunidad. Para alcanzar esta conciencia se requiere que la cultura se haya desarrollado extraordinariamente, que haya hecho patentes, en el curso de
su evolución, algunos filones, o síntomas radicales, de su entrañable constitución. Por eso, en los pueblos que no han afinado su sentido histórico, y en tal caso se hayan todos los de habla española, no puede darse una filosofía.

Por lo contrario de las garantías editoriales que se brindan
en otros países a los autores, en México se les esquilma y regatea
el valor de sus obras. Las empresas editoriales mexicanas, salvo
el Fondo de Cultura Económica, el Colegio de México y algunas
otra que exhiben a las claras que su fín no es meramente lucrativo, se lanzan a la aventura editorial con obras a las que la publicidad augura un éxito afortunado; así vemos que los mercados de
libros se llenan de ediciones de autores consagrados que, por no
vivir, no pueden cobrar derechos de autor, ni participación, y de
la literatura sencilla auxiliada por la comedia radiofónica; ese
tipo de folletines con novelas que fomentan el mal gusto del consumidor mexicano.

El autor nacional, mientras tanto, tiene que esperar, desde
la redacción de un diario o semanario, o desde uno de esos em-

pleos favorables a su trabajo de las Secretarías de Estado, la oportunidad para competir en un concurso en el que un aficionado
con la simpatía del editor se lleva el premio y sacrifica sus derechos. Otras veces, a pretexto de un homenaje a alguno que ha dedicado su vida a escribir, se editan unas obras a cambio de un premio que nunca se paga y que sirve para evadir el pago de los derechos de autor.
El tema no es nuevo. Repetidas ocasiones se ha hablado ya
de la dificultad de los escritores jóvenes para conseguir editor. Y
conste que no se trata de los malos, sino de aquellos con los que,
por las proporciones de su obra, es arriesgado intentar la aventura. El librero mexicano es en esto un negociante medieval y sin
visión que prefiere cobrar por un buen libro a pagar por un autor
nuevo.
El visitante de la Feria del Libro es, en esto, el mejor apoyo
de nuestra opinión. Sería preferible que en vez de un "tianguis"
de libros conocidos se ofreciera una feria de la inteligencia, la jóven y la vieja, la consagrada y la que está en camino, y esto sólo
se conseguirá cuando los editores entiendan que su industria depende del cultivo fecundo del pensamiento mexicano.

Emilio U ranga

La filosofía no precede a la vida, sino que la sigue y explica. A este respecto conviene notar que la historia
es la fuente de donde brota la conciencia filosófica; es decir, que solo cuando la historia - lo que se ha vividopuede contemplarse en cierta medida,
es posible que brote la conciencia filosófica, no antes. De aqui concluimos
que, justamente porque nuestro sentido histórico está en pañales, es imposible pedir una filosofía. Mientras veamos como una cosa oscura cuál ha
sido nuestra trayectoria histórica no
es posible esperar una filosofía.
Todo intento dogmático de filosofía americana, o española; es decir,
todo intento que no se apoye en un
previo sentido histórico, esta condenado, irremediablemente condenado
a frustarse, porque carece de suelo
nutricio, porque no tiene base de sustentación. Esto quiere decir, ni mús
ni menos, que la filosofia no puede
progresar, y ni siquiera darse, si previamente no tenemos ya aclarado lo
que históricamente significan nuestra politica, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra religión etc. Esta es la
condición de una auténtica filosofia.
El material obligado. Sobre él puede
ya levantarse una filosofia, pero mientrs no se aclare el sentido de ese material no cabe una filosofía.
Para nosotros, por tanto, lo primero que conviene aclarar, si se quiere
terciar en la disputa sobre la filosofía
de lengua española, es el sentido de la
experiencia histórica. Con esto entendemos la inmersión en la experiencia,
o experiencias, que hemos vi vido en
la literatura, politica, económica, etc.,
es decir, sumergirse en las obras literarias, en las empresas politicas y económicas que han constuido nuestra

historia, par fijar nítidamente en quá
aan consistido. Mientras no pueda decirse cual ha sido la trayectoria de
nuestras empresas políticas -qué caminos han seguido- es imposible levantar una filosofía politica. Lo mismo tratándose del arte, la religión y la
ciencia. Cabe preguntar, sin duda, ad
carecemos absolutamente de materiales a este repecto, si nuestro arsenal
erudito está tan vacío de esclarecimientos sobre tales asuntos. Indudablemente que no es el caso. Recordaremos solo un ejemplo insigne: la obra
de Menéndez y Pelayo. A quien haya
tocado en suerte poder sumergirse en
los voluminosos tratados del poligrafo montañés, no podrá sorprenderle
que sobre obras como la suya, supo_
niendo que haya otras parejas, pueda
levantarse una filosofía; porque la
densidad de sus aportes, la claridad
con que dibuja la trayectoria histórica en lo que afecta a la literatura,
es una premisa robustisima de conclusiones filosóficas, un excelente asid~ro para la conciencia de la literatura española.
Si poseyeramos un muestrario de
aportaciones tan probo como el suyo,
éste seria ya una inconmovible base
de reflexiones filosóficas; pero, justamente la obra de Pelayo, constituye
una insigne excepción; y en otros dominios como Politica y Economía no
poseemos historias que se aproximan
a la de la literatura ni muy de lejos.
Esto quiere decir que, en realidad, si
nuestra filosofía no ha prosperado
es debido a que carece de materiales en que apoyarse. Pero hay algo
también al lado de esto, y es que aún
disponiendo de materiales no sabemos
(Pasa a la Pág. 7)

�DEL AUTOR DE
LAS ETIMOLOGIAS
Francisco M. Zertuche.
"Pero todos los trabajos de San Isidoro se obscurecen y semejan nada
cuando se piensa en la labor gigantesca, en el ciplópeo monumento de sus
Orígenes o Etimologías".
. M. M. u Pelayo

mitirlo a otra nueva sociedad, aun no
educada ni instruida.
Justo Pérez de Urbel, citado por
Ismael Quiles, hace notar que "aquella misma actitud de hospitalidad para
todos los aspectos de la ciencia profana es únicamente suya en aquel siglo,
y no será igualada en todo el transcurso de los siglos medios". •
Suelen dividirse las obras del obispo hispalense en dogmáticas, históricas, escrituristicas y varias.

(Piscurso leído en la Academia Hispalense de Santo Tomás de Aquino, en
octubre de 1881).

La época que ro'dea el nacimiento de San Isidro de Sevilla,
proclamado con acierto "el astro de la España visigoda", se significa por las cruentas turbulencias que el Imperio Romano, en
su decadencia, arrastra tras de su endeble conformación política
y social.

Por las propias palabras del escritor bético en su "De biris illustribus",
sabemos que su padre, alto funcionario de la monarquía visigoda había nacido en Cártago nova (Cartagena), ciudad levantina española fundada por
el cartaginés Asdrúbal en 227 a J. C.
Otros datos permiten establecer que
la familia de Isidoro no es, como luego se ha asentado, de origen visigodo,
sino de patricios hispanorromanos.
Una carta de Leandro a Florentina,
hermanos del biografiado, esclarece los
motivos que sus padres tuvieron para
transladarse a la región del Betis. Reveses políticos originados por la ocu_
pación de las huestes de Justiniano
en Cartago nova, obligaron a la familia de San Isidoro a expatriarse en
Sevilla en 554, en donde nace dos años
más tarde el futuro enciclopedista.
Su padre, católico, y su madre,
arriana, mueren en 562.
La estabilización de la paz en Hispania, que hizo posible la llegada de
extranjeros, singularmente griegos, que
traían consigo sus bibliocas; de monjes africanos que fundaron cenobios
y de mitrados que aportaron un rico caudal de literatura patrística, abrió
el cauce al apogeo de una nueva cultura. En ese ambiente los hijos de Severino y Túrlula florecieron en la hagiografia y en las letras latinas.
Por el lugar de su nacimiento y por
haber recogido Hispalis la portentosa tarea de sus investigaciones es,
pues, S. Isidoro de Sevilla.
Habiendo establecido Leandro con
cuantiosa fortuna una escuela mona. cal, logra con brillantes resultados la
educación de Isidoro, que bajo la sabia y amorosa tutela de su hermano,
abreva las disciplinas del trivium y
el quatriviuro.
Ordenado canónicamente más allá
de los treinta años, concurre a trP.s de
los Concilios más importantes : el ter-

Página 2 -

cero de Toledo, en 589, el cuarto en
la misma Ciudad, en 663, y preside
el segundo hispalense, en 619.
A la muerte de Leandro, el 13 de noviembre de 599, es exaltado Isidoro,
a los cuarenta y tres años, a la mitra
sevillana.

La obra de S. Isidoro sirvió de base
a los estudios de los siglos posteriores:· la escuela de York, en Inglaterra,
establece el régimen de estudio de tipo isidoriano; Alcuino, hacia el siglo
VIII, restura, las escuelas del imperio
franco con el consorcio de tres espa:,
ñoles Teodulfo de Orleans, Prudencio
Gali;do y Claudio de ·Turín, hacia el
siglo IX se introdÚce en Alemania la
ciencia de las Etimologías; y pesteriormente siguen alentando en la tradición
isidoriana las escuelas mozárabes y
cristianas.
1)E seguro -comenta Fr. Justo Pérez
de Urbe!-, que sin la personalidad
de Isidoro hubiera tomado un ~esgo
muy distinto toda la cultura medieval.

No obstante los estudios que desde la época medieval a Ia
moderna se han realizado en torno a este sabio y ejemplar varón, la biografía d-e Isidoro, formada a· la vista de sus trabajos
y del epistolario de sus hermanos, espera una definitiva redacción.
Sin embargo, algunas investigaciones hechas en el curso
del presente siglo y la consulta de nuevos documentos nos permiten, con determinación reservas, conocer de la vida y de la
obra del ilustre hispalense. •

cas, de las lenguas y de los alfabetos,
del mundo y de sus partes; de los átomos y elementos, de los fenóm'enos meteorológicos, de las piedras y de los
metales, del arte militar y de las máquinas de guerra, y, finalmente, de la
arquitectura, de la construcción naval, de las artes suntuarias, de los instrumentos dimésticos y hasta de los
vestidos y manjares".

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Per·o todo el enorme acervo isidoriano nada significa ante su obra de madurez, fruto sazonado de sus largos
años d~ paciente estudio, Las Etimolo¡,rías, en cuya composición invirtió
más de veinte años.
Este "milagro de erudición para
nquella edad" al decir de D. Marcelino Menéndez y Pelayo, fué la fuente
de consulta de los estudiosos de la
Edad Media.

Rector
Dr. Enrique C. Livas
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Jefe del Departamento de Acción Social, Universitaria

Lic. Raúl Rangel Frías
A fines de 633, ya próximo a los
ochenta años, preside el cuarto Concilio toledano en donde han de tratarse asuntos vitales: la legislación civil,
la elección del monarca y sus atribu.
ciones, las relaciones entre el poder
real y el poder eclesiástico, la disciplina eclesiástica, la unificación del
culto litúrgico en todo e~ país.

Las Etimologías constan de veinte
libros, en los que están distribuidos todos los conocimientos de la sociedad
de entonces.

P ar a nuestr o intento es S. Isidoro de
Sevilla la más alta, universal y firme
manifestación de la literatura en la
época visigótica.
Escribió con pasión de todas las
ciencias y disciplinas entonces conocidas; y su misión fué salvar todo el
saber de un sociedad expirante y tras.

ARMAS Y LETRAS

Lic. Edmundo Alvarado Santos

D. Marcelino Menéndez y Pelayo, en
su obra "Estudios literarios". ha logrado una enumeración de las materias que S. Isidoro trata en su vasta

ARMAS Y LETRAS

Confinado en su estudio, forma y
repasa su última obra literaria: Las
Sinonimias. Muere el ilustre metropolitano el 4 de abril de 643, después de
haber legado a la cultura española la
herencia portentosa de su enciclopedismo.
Las fuentes literarias de Isidoro de
Sevilla son vastisimas. En el aspecto
patríotico consulta a Juan Crisóstomo,
Tertuliano, Jerónimo, Orígenes, Hilario de Poitiers; Agustín, Gregorio Magno; para la historia pagana ha de ser
virse de Suetonio, Salustio, Tito Livio,
Julio César, Varrón; para la cristiana de Orosio y de Eusebio de Cesárea.
en la filosofía ha penetrado en Demócrito, Porfirio, Platón, Aristóteles, Epícuro, Heráclito, Lucrecio. En la historia natural se ilustra en Plinio, Celso
y Columella. Su cultura liter aria ha
sido formada en , Virgilio, Cicerón
Catón, Horacio, Lucano, Cátulo, Ovidio, Terencio, Marcial.

Jefe de la Sección Editorial

Boletín Mensual de la Universidad de Nuevo León.
INDICADOR:
Redactores
Francisco M. Zertuche
Carlos Villegas
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Guillermo Cerda G.
Raúl Rangel Frias
Edmundo Alvarado Santos
obra. Las Etimologías, dice. abarcan
estas materias: "de la disciplina y del
arte, de las siete enseñanzas liber ales, de la gramática y de la métrica,
de la fábula y de la historia, d ela retórica y de la dialéctica, de las cien.
cias matemáticas y de la música, de
la medicina y de las leyes, de las bibliotecas y su régimen, de la disciplina eclesiástica, de la escritura y de
las reglas monacales, de las sectas heréticas y de las supersticiones gentíli-

Director
Lic. Raúl Rangel Frias
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil

MONTERREY, N. L.
l\IBXICO

''ARMAS y LETRAS''
EN

"HAZ DE PROVINCIAS''
Todos los Artículos firmados de este número de "ARMAS Y LETRAS",
aparecen simultáneamente en "HAZ
DE PROVINCIAS", en la Ciudad de
México, con motivo de la V Feria del
Libro.

Armas y Letras agradece la oportunidad que le brinda HAZ
DE PROVINCIAS, de formar en línea desplegada con las publicaciones literarias de la provincia mexicana. No tenemos otra
salvedad que· hacer, sino que el propósito de nuestra hoja universitaria no concuerda sino parcialmente con aquellas, pues
más que una intención de abrir paso a cierto grupo o generación hacia los círculqs literarios y forzar la atención de estos para aquellos, nos hemos situado deliberadamente en un terreno
mucho más impuro desde el punto de vista formal de la cultura:
nos interesan los temas y las ideas en su relación con un programa de recreación de la vida mexicana, estrechada a resolverse entre falsos dilemas. Uno de ellos, que hace las veces de un epígrafe a nuestra historia, transformado por la conjunción de sus extremos ha prestado su nombre a este boletín, que recogió esas
voces del diálogo de Cervantes: el discurso sobre las armas y las
letras.
Es una preocupación de raíz humanista : el órden y la prosperidad de la República y el esplendor de las letras con intereses
e intenciones idénticos que se definen en torno al hombre, al
.servicio de cuya grandeza, miseria y afanes se rinden solícitas
la inteligencia y los instrumentos de la convivencia.
Hemos hecho nuestras sociedades a la fuerza de las armas,
que se presentan ya como el arco y la flecha o el arcabuz del soldado español, el rifle de las revoluciones americanas o bien, cada vez con más precisión y dureza, como la máquina de ld fábrica. Mientras que las letras han andado a la zaga y generalmente
,en sumiso cortejo tras de aquellas, aun cuando nunca han faltado voces limpias y puras para iluminar transitoriamente la mar~h_a..

·Nuestro programa apunta a esa reintegración de los motipos de nuestra historia, en la idea de un hombre y una cultura
:mexicanas en donde se fundan lo índigena y lo castellano, soldados y teólogos, encomenderos y frailes, generales y licenciados, miseria del pueblo y riqueza supérflua. Es el tema de la vida y de la inteligencia, mantenida en recíproco aislamient; den_tro de una mayoría incivil que se desentiende de aquella otra exquisita minoría que no va tamposo a su encuentro. Ni que decir
que es el tema de toda cultura, formación del hombre o "paideia" .
No siempre nuestra intención habrá correspondido a la realidad de las obras, pero lo que se frustra en estas sirve para precisar el propósito, el cual otros habrán de enderezar a su perfección.
Por último, nos complacemos de salir bajo el signo de HAZ
DE PROVINCIAS a desbaratar el entuerto de otra disyuntiva que pesa sobre la vida mexicana: capital o provincia. Pero
esto ya será materia de otro comentario.

Realidad ~ apatr.iencia ·en el a1r.te
cf' h1)

Edmundo Alvarado Santos

Las complicaciones del arte moderno, -el pictórico particularmente, traen con frecuencia a colación una disputa cuya-explicación pretende llegar a la esencia misma del Arte como fenómeno humano.
Pueden encontrarse, a primera vista, dos especies de Arte: el universalmente comprendido por la sola penetración de
los sentidos, y aquel otro cuya inteligencia es discutida, porque
sólo una simpatía especial lo entiende y, a veces, lo explica. Para los que gustan disfrutar ese goce que proporciona la contemplación artística, existe una primitiva explicación de esta doble
índole de las obras: se trata, suele decirse, de lo objetivo y lo
subjetivo: entendiéndose por lo primero lo relativo al arte de
fácil entrega, penetrable universalmente, y por lo segundo, lo re.
lativo a aquel otro arte en donde el autor excedió la experiencia convencional de comprensión y significado.
Hay quienes llevan la sutileza de la reflexión sobre lo obje~ivo y lo subjetivo, hasta identificar los términos de la polémica con los de aquella otra de lo soeial y lo individual como
formas productoras del arte; para llegar a explicar, conforme
a uno u otro criterio, la naturaleza del mismo. El propósito de
quienes tal hacen no es difícil de encontrar. Se sabe que el arte,
pa_ra s_e,r tal, debe ser verdadero, es decir, debe responder a la exphca~ion fundame~tal de su c~rá~ter humano. Si se acepta la
pro~idad de cualquiera de los termmos, y se niega el otro, el arte mismo puede ser negado; pero debe reconocerse, ante todo, que
en la poléminca de lo social y lo individual, no se trata de la definición del arte como fenómeno social ,perfectamente determina~
da ya, sino que hay una intención ideológica más profunda.
Por sobre las anteriores justificaciones de las dos actitudes
del arte_está o~ra, más simple en apariencia, pero que puede ser
un camino meJor hacia la explicación del fenómeno. Ante cualquier desarrollo artístico se puede distinguir, desde luego, entre
lo real y lo apare!:te, entend_iéndose por esto último aquella primera representa_cion del obJeto. A veces, realidad y apariencia
son u!:a y 1~ misma cosa; es e~tonces cuando se logra esa comprension universal de los sentidos para la obra. Pero esto sólo
sucede hasta que el artista usa valores entendidos en la técnica y
el desarrollo de su te1!1~· . Cuando la necesidad de expresar un
tema excede a las posibilidades de estos valores convencionales
de la técnica, es cuando se echa mano de esos recursos complicados que destruyen la posibilidad de comprensión común. Es necesario observar que, en este caso, la realidad de la obra se vierte ig?almente, pero la apariencia queda burlada, sacrificada meor dicho, en los matices de la verdad del arte.
En esta complicación obran varios factores, el primero de
los cuales es el abandono del convencionalismo. El autor da a
los usos de su arte una significación distinta que hace variar su
1esa~rollo de lo ~01,1v.encional a lo simból~co. Contra lo que obJetanan los subJetivistas del arte, este simbolismo no entraña
una singularidad absoluta; su naturaleza se encuentra en otro
c?nvencion~li.smo de tipo especial que no es accesible sino bajo
ciertas condiciones.
Otro de los factores lo constituye la intención del autor
que puede variar las pr?yecc_iones para que estas sirvan mejo;
para demostrar, o dar enfasis, a su verdad. En realidad esta
dislocación de las proyecciones no es sino una alteración de la
apariencia que puede resistir la_ comprensión de un ingenuo, porque conserva su valor convencional.
. Suele, fin~lmente, existir u? ter~er fac~or de alteración, que
c?nsis~e ~n el disloque. de la realidad mmediata, y de la apariencia coincidente, obtenido por la separación del objeto representado de su circunstancia habitual, y que es usado muchas veces,
no ya ~ara la revelación de una verdad, sino para darle a ésta
u? sentido humano. La expresión de lo trágico y lo cómico, por
eJemplo.
Estas son las tres_ actitudes fundamentales en que se presenta
la obra a la espectat1v~ humana. Analizada así, la explicación
es consecuente. pero sigue el problema planteado fuera de la
técnica y del género: ¿Existe una verdad. o una creación individual, dist}nt~ de la colectiva? Apresurada!11ente puede respond~rs~ que si, solo que desde el punto de vista del método y la
tecnica, o sea de! aspecto formal y enunciativo de la verdad ; pero en cuant~ a esta debe responderse que no.
. Y aqui vuelve a toc~rse el punto ideológico que quedó pen diente. El hombre posee, indudablemente, una verdad, un cami1

(Pasa a la P ág. 6)

ARMAS Y LETRAS -

Página 3

�La Exposición Nacional José Clemente Orozco es una
muestra evidente del desarrollo gradual y progresivo de una sensibilidad artística que lucha por conquistar sus propios medios
de expresión plástica. En ella campea gallardamente el genio de
ese gran ciudadano del arte que es José Clemente Orozco~Más
de seiscientos trabajos, que representan la fecunda labor realizada por el artista mexicano en un período de más de treinta
años, son presentados en la Sala de Honor del Palacio de Bellas
Artes de la ciudad de México.") ,
El pintor ha resuelto explicar sus procedimientos en el difícil arte de la pintura. Todos los problemas técnicos que ha logrado superar gracias a su diaria experiencia, valiosísimo auxiliar de su pintura, aparecen clarificados notablemente. Los innumerables estudios y dibujos previos que ejecutó con el propósito de memorizar las formas con sus correspondientes detalles para transladarlos después al fresco definitivo, tienen un
alto valor didáctico y representan el modo inteligente utilizado
por el pintor para estructurar los motivos de sus inmensas pinturas.

Cada fresco que ha pintado está precedido de un incansable trabajo de
acoplamiento y de un estudio completo. Desde la dificultad que se presenta al concebir la idea que va a desa-

rrollar hasta la realización directa del
trabajo propio del pintor, que exige
una gran seguridad en el dibujo y un
conocimiento absoluto de las propiedades físicas y químicas de los mate-

Página 4 ~ J\RMAS Y LETRAS

riales que están a su disposición como
amigos adictos.
Orozco 'explica el curso de su trabajo a los jóvenes pintores que habrán de
continuar su obra no como simples
imitadores, sino como artistas que tienen ante sí la responsabilidad de recibir toda esa herencia preciosa de conocimientos para transformarla en
carne de su carne, en linfa que fluya
por sus propias venas y alimente la
esencia de sus futuras posibilidades
artísticas.
Todo el escenario del pintor es la
humanidad, la humanidad toda, con
sus grandes pasiones, sus altas cualidades y sus dolientes lacerias. En ella
se inspira y de ella recoge todos los
detalles que pueden dar forma a la expresión de su mensaje recóndito. Los
violentos escorzos, las formas grotescas de la convivencia social, las escenas de manicomio, los arrebatos de
heroicidad, toda esa escala de suce.
sos de la vida real que le impresionan vivamente suelen encontrarse en
sus tremendas creaciones artísticas.
"La pintura, como la música y la
poesía, es una expresión-bella o fea
que trasmite alguna idea. Una expresión determinada, buena o mala, pero ·
expresión al fin. Lo importante es que
diga algo", dice el artista. Y es que
Orozco ha reunido todo un mundo de
formas que utiliza como la válvula de
escape de su mundo interior. toda su
obra ha sido una expresión permanente, una larga e intensa expresión
que se afianza en el espectador tomo
un abrazo convulsivo y atrayente.
Orozco es el único que ha logrado
destacar su obra -de perfiles inimitables y originales- como el más legítimo índice· orientador que se alarga
hacia la definitiva estructuración de
este importante y novedoso empeño:
dar carta de naturalización universal a la pintura moderna mexicana. El
se ha esforzado por hacer del movimiento pictórico nacional, un modo
clásico de pintura. Convencido de que
el academismo y todas las tendencias
anteriores son expresiones en desuso,
en decadencia, ha puesto todo su genio en consolidar la ruta de la pintura
mexicana y presentarla ante el mundo como el más natural camino hacia
la salvación del arte. -Y
1/ "Hay quienes esperan del arte -dice Justino Fernández en el magistral
estudio que escribió sobre Orozcotan sólo el deleite de los sentidos,
complicado con ciertos tipos de belleza superficial o at lo mejor falseada,
según ellos, de validez absoluta, pero
habemos quienes buscamos en el arte otros mensajes culturales, a tono
con su tiempo, que nos conmueven
por la profundidad que expresan a
través de sus signos, ennoblecidos por
su misma finalidad; en todo gran arte no hay noble forma sin noble contenido, todo ello sintetiza el complejo
que nos estremece, si nuestra sensibilidad permite identificarnos con él.
La pintura, como arte aplicado, como
puramente decorativa, a pesar de todo el interés que presente, es un arte superficial y banal, sobre todo en
los momentos porque atravesamos, pero la pintura de Orozco dice cosas que
no dejan tranquilo al público, que quisiera reducirla a aquella limitada, cualidad, que. inútil es decirlo, posee en
buena parte. Lo que el público o los
"dealers" llaman pintura "to live
with", es la que les hace olvidar que
tienen conciencia, es decir, ven el arte en un sentido idealista de mitigación narcotizante, en el mejor de los
casos, no como una expresión de la
conciencia de su tiempo".
El arte de Orozco, pues, no va a inflamarnos el esoíritu con arrQbamientos sensibleros o con falsos ropajes
de oropel, sino que lleva en sus íntimas esencias el mensaje que alienta y
fortalece el ideal. &lt;IUe resuena en el

a

{tOea TABLERO
CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON.

Raúl Rangel Frías.

fondo del espíritu como una advertencia &lt;IUe quiere perpetuar nuestra es.
peranza. /
En el año de 1922 Orozco inicia sus
grandes pinturas murales, que habrían
de darle justa fama internacional co.
mo artista extraordinario, en la Escuela Nacional Preparatoria. Allí están
"La Trinchera", en la que aparecen
dos hombres abatidos, con los brazos
abiertos y otro que se reclina y se cubreel rostro en amarga actitud. Es esta una de las realizaciones que constituyen un alto exponente de arte pictórico, "La Trinidad": el obrero, envuelta su cabeza en la bandera y aún
empuñando su arma, el campesino que
expresa toda la amargura de su infortunio, con las manos entrelazadas y
cubriéndose el rostro,· y el soldado,
con los brazos mutilados, se vuelve
hacia ambos como adivinando la tristeza fatal de su destino; y "La Destrucción Del Viejo Orden" en la que
dos campesinos se vuelven para contemplar todo 'el edificio en ruinas de
lo que simboliza una época que ha desaparecido para siempre. Orozco ofrece en estas obras su modo particular
de ver el mundo y la vida humana y,
además, el aliento grandioso de un ar_
tista superior que ha conquistado la
unidad profunda de sí mismo y un
e(Jlúlibrio normal de imaginación, inteligencia y sensibilidad.
En 1930 Orozco pintó su famoso
"Prometeo" en Pomona College, Estado de California. La colosal figura de
este dios antiguo, atormentado por el
fuego, que enciende las pasiones humanas e ilumina a la propia humanidad
con el fulgor de su luz, es quizá la
más completa y definitiva obra de este genial pintor mexicano. Los temas
desarrollados son: Las razas en lucha;
los orgullosos y los soberbios. Los dioses Y los mitos. Los combatientes, los
amantes. Los desesperados y los suplicantes. El caos y los monstruos. El
vigor plástico de estas pinturas parece haber condensado todo el ímpetu,
toda la soberana grandeza de su alma.
El torso del titán, que mide siete metros y medio de alto, domina toda la
composición hábilmente resuelta para
dar mayor dramatismo a las figuras.
Los suplicantes alargan sus brazos. los amantes se anudan en abrazos tiernos
Y amorosos, los orgullosos vuelven su
rostro soberbio, los desesperados llevan la angustia en su cara, vencidos
por el sufrimiento. Un reptil se enrosca en el cuerpo de un centauro hembra que alarga sus manos a un centauro niño que parece pedir socorro
en su abandono y los centauros heridos parecen precipitarse al abismo.
" ........ un Prometeo -dice SaL
vador Toscano-formado de trágicos
rescoldos, de siniestros complejos. representando al hombre en el momento
en que en ciclópeo esfuerzo pretendiera romper los vértices del Universo. El Prometeo es él, Orozco, en esos
momentos de arrebato demoníaco, en
(Pasa a la Pág. 7)

Bien poco podría decirse de la muerte de un ser vivo, partilarmente la de un hombre, si la consideramos sólo como una
idea; y si, además, tomamos por idea aquel resíduo mental simultáneo o consecuente de una percepción. En tal supuesto, la
idea de la muerte es sólo el hecho del fallecimiento de otro ser
vivo, o de un hombre; y la de mí mismo, un pensamiento construído por analogía sobre la base de aquella experiencia..
Esto es lo que aproximadamente se figura el epicúreo y de donde toma pié aquella su vitalmente insincera razón del absurdo de
temer a la muerte. Sí es una idea y nada más, por propia definí. ción carece de oh jeto adecuado pues no se puede idear lo que no
es. En la idea de la muerte sólo es real la vida, a la cual se le sustraen atributos hasta dejar el hueco de su ausencia, un vacío o
vano de la realidad que es una ficción, el espectro impensable del
no ser. La muerte, sombra que sigue nuestros pasos y que nadie
puede vencer de su adherencia a la vida para contemplarla cara
a cara.

1

Razón insincera, Porque, qué más ruinoso en que se bañan las ideas, no
quisiera sino ganar la adhesión de la dejará ya de mirar con dolor y de
vida a esa suerte de inmortalidad que sentir piedad por aquellos hombres
ofrecen las ideas, escamoteando la que aun permanecen con el fondo de
otra para la cual no hay remisión en la caverna privados del más alto bien.
el pensamiento. Racionalismo puro,
Aparece aqui un segundo punto muy
del que no fué dicho que filosofar es importante de la teoría platónica, que
prepararse para la muerte. ¿Por qué? complementa la idea del amor y de
Cuando Platón pone en labios de la filosofía -o sea la preparación paSócrates parecida sentencia ataca una ra la muerte-, que se quedó incomnota poco frecuente en el registro de pleta en el Banquete. Amar es engenlas voces griegas. Es un balbuceo que drar en belleza, se dice en este diálosurge, quizá, del Oriente, de los mis- go; y también filosofar. Por lo cual,
terios órficos y del pitagorismo.
tendremos que compaginar el momento
Está bien establecido que un ate- de la generación, esto es, del nacimienniense, llámase Alcibiades o Aristóte- to y de la muerte -lo perecederoles, solo se siente a gusto en ei cuer- con la idea de la belleza y del bien.
po de la "ciudad", metido en su pro- Es el filosófo, como amante, el que
pía carne. Una y otra son indivisibles tiende entre ambos mundos un puen_
del pensamiento y consuenan con el te de comunicación. No se olvide que
logos, la razón, a1 unísono. Por esto la Platón impuso al que se manumitió de
virtud, y entre ellas la suprema, es sus cadenas, la obligación de deseenuno y el mismo temple de la "polis" der de nuevo a la caverna a enseñar
del cuerpo y de la sabiduría. De don- el camino de la luz a sus hermanos
de morir es quedar segregado de es- de cautiverio. Por último, conste que
ta comunidad de nacimiento, de natu- no entrevió otro remedio para los roaraleza Y, de lenguaje o de razones. ¿No les de la sociedad política, sino el que
había dicho Heráclito que el hombre los "filosófos fuesen reyes a que los
en la vigilia vive en un mundo común reyes fuesen filosófos".
y cuando sueña vuelve al suyo propio?.
Mediante estas alusiones al cuerpo
Soñar es aquí sinónimo de morir, de la doctrina platónica, aparecerá memientras que la vida significa las mu- nos sombrío el desenlace de la filosorallas en que se hace fuerte la ciudad fía en la muerte -como fué pensado ·
o la sabiduría, logos o razón.
por Sócrates~ mucho menos puritaPués bien, es de creerse que no es no el acto de ejecutar la sentencia por
en este sentido - y si lo es para el su mano en beneficio de las leyes ateespicúreo- en que Sócrates afirma nienses. Esto es, que a nuestro ver,
(Jl.1e filosofar es prepararse para mo- con ello dramatiza lo que es el carácrir. Muerte de esa manera es la segre- ter de la filosofía: un acto de amor
gación del cuerpo político, el ostracis- hacia los hombres, a si mismo tammo, al cual se rehusa el reo no obs- bién, no por ellos mismos, sino para
tante las solicitaciones de sus amigos. la fecundación o generación en la beNo la filosofía, sino sus discípulos lo lleza, es decir para un "orden del
intentan persuadir de esa manera de amor", que no nace del puro sentimuerte que r echaza. Por tanto, aquella miento, (de las razones del corazón)
a que alude es otra, como lo es la expe- sino de la entrega misma, que de esa
rienoia de donde nace su sabiduría.
manera crea su propia ley. Lo que el
A la base de la filosofía platónica cristiano entenderá posteriormente por
está un sentimiento de sí mismo, del caridad.
individuo, que no encontrará su maduEn lo CJllC Sócrates se mantiene aún
ración sino con el cristianismo, pe~ dentro de lo puramente Helénico, es
que preludian ya, aquella palabras y en el acto de vincular la entrega peresa última representación de la vida sonal de su vida al amor por la ciudad
de Sócrates. Una manera de sentirse (polis) mejor que por el hombre misdividido, partido en dos y en que, sin mo. Pero esta es una última limitación
embargo, subsiste un potente y reno- que proviene de aquella tendencia, no
vado anhelo de fundirse de nuevo en superada del todo, a sentirse plena_
la unidad. Por una parte las solidta- mente individuo sólo en el cuerpo o
ciones de los sentidos y de las pasio- comunidad ciudadana.
nes, mientras que por la otra, una coQueda todavía por aclarar, después
municación con las ideas, con el ser de considerar la razón de Epicuro y
luminiscente y siempre bello. Las som- el drama Socrático, en qué sentido pobras caen hacia adentro, en la carne demos hablar de una experíencia de
propia o en el cuerpo político, mien- la muerte Y de una idea que no haga
tras que la filosofía es un hilo de luz las veces de un mero resúmen sensL
al exterior, a la verdadera vida.
ble de aquella, sino que permita estaQuien se haya sumergido, aunque
(Pasa a la Pág. 7)
sea por un instante en ese torrente lu-

Los maestros que impartirán las cá•
tedras correspondientes a la Segunda
Escuela de Verano de la Universidad
de Nuevo León, han comenzado a entregar los temarios respectivos de sus
asignaturas. El Instituto Nacional de
Antropologí-a ha anunciado ya el envío de la exposición de joyas de oro
plata y jade de la civilización precortesiana. Así mismo ha anunciado que
dos de los especialistas en esta materia vendrán con el maestro Salvador
Toscano a impartir los cursos relativos. La Sección de Artes Plásticas de
la Universidad, anuncia por su parte
que tiene listo el material objetivo para. el curso de Arte Mexicano que será
impartido en las sesiones de los cursos de verano.
El crédito que se otorgará a los universitarios visitantes corresponderá, al
cabo de tres años consecutivos de es..
tudio de las materias impartidas en
estos cursos, al otorgamiento del diploma de Profesor en Español y Literatura Castellana, Profesor de Arte
Mexicano, Profesor de Historia de México.
Entre los cursos que se impartirán,
además de los relativos a los de postgraduados en especialidades médicas,
abarcan también estudios monográficos relativos a la cultura de Nuevo
León. La asignatura que abarca tales
estudios será impartida por el Lic.
Héctor González, ex-director de la Facultad de Derecho, ex-maestro de Literatura Universal en el Colegio Civil del
Esatdo, hoy Escuela de Bachilleres de
la Universidad de Nuevo León.
He aquí el temario de dicho curso :
TEMARIO PARA UN CURSO SOBRE
LETRAS DE NUEVO LEON.
!.-Condiciones sociales del Nuevo
Reyno de León, a fines del siglo XVITI
y principios del XIX. - Primeras imprentas de las Provincias Internas de
Oriente. - Primitivas publicaciones:
Folletos. - Apología de don Bernardo Gutiérrez de Lara.
II.-Fray Servando Teresa de Mier.
- El Sermón de la Virgen de Guadalupe. - Primer proceso y viajes a Europa. - Escritos autobiográficos. - Su
obra de Historiador. - Su correspondencia.
·
III.-La educación en el Nuevo Rey_
no de León. - Primeras Escuelas. Escuela Lancasteriana. - El Seminario Conciliar y el Colegio Civil. Fundación de los estudios de leyes Y
de medicina. - El Colegio Civil. Tiempos modernos.
IV.-Tiempos y escritores anteriores al :Ór. José Eleuterio González. La
obra del Dr José Eleuterio González
como historiador y como. político. Sus discípulos.
V.-Escritores de la época del Gral.
Bernardo Reyes.
VI.-El periodismo en Nuevo León.
- Primeros periódicos. - La Gaceta
Constitucional. - El Antagonista. El Cura de Tamajón. - El Horario. La Revista, etc.
VIL-El periodismo en los tiempos
modernos. - La Democracia Latina.
- El Monterrey News. - El Espectador. - La Defensa. - Otros Periódicos.
VIII.-Escritores de épocas posteriores al Gral. Bernardo Reyes. - Historiadores de Nuevo León.
Escritores sobre libros de Viajes y
Novelistas.
Poetas y Ensayistas.

?iotas Unioe1tsita1tias
HOMENAJE
El día nueve de abril se llevó a cabo, utilizando el conducto radio[ónico de la emisora local X . .C:. F. B., un
homenaje a la memoria del Ex-director de la Facultad de Medicina y tminente médico nuevoleonés, doctor Eusebio Gaajardo. Participaron en el acto el Lic. Edmundo A/varado Santos,
en representación del Rector de la
Universidad, el Dr. Armzlfo Treviño
Garza, en representación de la Dirección y Cuerpo Docente de la Facultad
de Medicina, y el Sr, José Treviño Fa.:,
Presidente de la Sociedad de Alumnos
de dicho plantel. La parte artística del
programa estuvo a cargo del pianista Josemaría Luján y el c'ellista José
Andrade.
SUBSIDIO
La Secretaria de Educación Pública
ha, notificado a la Universidad de Nuevo León que en el presupuesto de dicha dependencia se le ha destinado a
esta Casa de Estuáios un subsidio de
Cien Mil pesos, para el año de 1947.
El Consejo Universitario decidirá el
destino de esta aportación al presupuesto universitario.
OFRENDA
El director de la Escuela Nocturna
de Bachilleres, acompañado de representantes de los alumnos y del presonal docente y administrativo de la Escuela, depositó en la tumba del Dr.
Osear Decanini Fiares, una ofrenda
floral y verificó una guardia. De esta
manera se recordó emotivamente al
ex-director de la Preparatoria Nocturna, en el segundo aniversario de su
muerte.
"HAZ DE PROVINCIAS"
Con motivo de la quinta Feria del
Libro y Exposición de Periodismo, todas las revistas literarias de la provincia mexicana se han reunido en un
solo volumen, editado en la ciudad de
México. "Armas y Letras" participa en
esta vez con la provincia mexicana en
esta publicación.
EXAMENES
Las 'próximas sesiones del Consejo
Universitario serán destinadas al estudio de los problemas relativos al
fin del presente año escolar, a los. exámenes y a las vacaciones. Se estudiarán, igualmente, los ajustes que habrán
de hacerse con motivo de la vigencia de los nuevos planes de estudios
en las escuelas preparatorias.
CULTURA MUSICAL
La primera semana del mes de mayo próximo dará fin la primera serie
de los Cursos de Apreciación Musical
que la Sección de Cultura Musical venia desarrollando en la difusora X. E.
F. B. El profesor Josemarla Luján, Jet e de la Sección, ha anunciado que
estos cursos se reanudarán el próximo mes de Septiembre.
"CONGRESO"
De acuerdo con lo resuelto por la
Conferencia Estudiantil de La Habana,
la Federación de Estudiantes Univer _
sitarios de Nuevo León ha resuelto enviar delegados al Congreso Internacional de Estudiantes y Jóvenes que se
verificará en Chile.

ARMAS Y LETRAS -

Página 5

�CINE
Hace tiempo que latía en la intención de los editores de
'' Armas y ~e tras'', la ide~ de agregar al material de este periódico una sene de c?men~anos sobre el ~ine. El propósito ha tomado forma, al fm, animado por el afan de modernidad que debe caracterizar toda legítima inquietud por los temas del hom-

bre.

.
Iniciamos, pues, esta aventura en la que no vamos solos
D:1 en cuanto a la problemática estética, ni en cuanto al propósito de e_nc~a?rar el desarrollo del tema, como uno de ·los esquema~ soc10log1cos de influencia recíproca entre el hombre y la
soci:dad, ,dentro del panorama de la vida contemporánea. Y
a~m n?mas, al empezar! encontramos el primer problema ¿Sera el Cme ,u_n A~te?, ¿_Que clase de .j\rte puede ser? ¿A qué sentí~
~o Y a que mtehgencia pue1e c?nsid~rarse dirigida su intención?
¿De qu~,maner~ pue~~ el eme mflmr en la conciencia, y cuál es
la relaciort, ? diferencia, que puede encontrar, en este sentido,
con las &lt;lemas formas del Arte y con los otros estímulos anímicos? ¿En qué lugar y conforme a qué jerarquía podría clasificarse este arte?. He aquí un esbozo de la problemática del cine
que habría que estudiar con la misma seriedad que cualquier otro
problema de alta cultura. Podría objetarse a este propósito el
hecho de preocuparse de un acontecimiento de la vida cotidiana
que s_e considera como una mera diversión,' pero ¿no ha formulado S1mmel, acaso, una Filosofía de la Moda?; ¿No ha especulado J_o~é Gaos, con tono doctoral, sobre la fenomenología de
la Canc1a? Indudablemente que en medio de estos temas el nuestro es el más serio e importante; y su intención estética está más
dentro de la inquietud del hombre por los problemas generales
de su propia definición.
Por otra p_arte, es innegable que una literatura y una crítica
nuevas han nacido ya, de manera ancilar, en: torno al Cine a la
vez que éste ha originado un cambio fundamental en los demás
territorios artísticos urgiéndoles a la modernidad. Una serie de
in.flujo~ recíprocos existen entre el Cine y la Literatura; entre el
Cme, figu~ad?r de todas las dimensiones, y el Teatro, realizador de las md1spensables y, por si esto fuera poco, el cine ha venido a modificar el influjo del Arte sobre el hombre en el plano
de lo sociológico.
Vemos casi cumplida ya la profecía que formulara don Alí?~S? R_eyes en 1915: "cada gesto humano, cada perfil de la
c1vil1:lac1on moderna, está destinado a vibrar en la pantalla".
De manera que el cine llegará a ser, seguramente, el mejor documento sobre ~ue~tra _época. Es necesario, por ello, estudiar este
documento su1-genens, que tenemos la fortuna de escribir nosotros mismos, y que va a ser la contribución más original de nuestro tiempo al arte universal.
·

Realidad ~ apa1t.ieKcia eK el aite
(Viene de la Pág. 3)

~o expedito hacia ella y una definición general consecuente con
esta verdad: per.o no puede impedir que quien posea la misma
verdad, conseguida aunque sea por ot~o camino, y que por ha!'er llegado a ella conoce todos lo~ cammos que le son accesibles,
la revele. Porque la verdad podra ser absoluta o relativa pero
no es exclusiva. Y esto significa, en el arte como en todo Ío humano, que lo subjetiv? es simplement~ una forma, y ni siquiera la f~rmula conv_encional, de_l formalismo. Lo único subjetivo
y propio es el cammo, la tecmca, lo que la verdad en el sentido
fil~s?fico tie~e de más endeble; _Pero también lo fundamental y
decisivo tratandose de la vocación.
El auténtico problema ·del arte estriba en saber si tras esta~ dislocaciones del paisaje, de la perspectiva y de la técnica,
existe la verdad como una revelación del artista; · porque suele
suced~r que tras ellas se encuentra la falsificación del arte, 0 la
mentira de aquel que cree verdadero y auténtico lo que no es.
Hay veces que tras un alarde de técnica, transgresor del convencion~lismo, se_ encuentra la ausen~i~ ?e la palabra creadora, y es que
solo al artista es dada la posibilidad maravillante de descubrir
esa ~erdad que, una vez formulada, aparece como conocida desde siempre por tO'dos, pero que no todos pueden formular.
Realidad y apariencia. Presencia y apariencia, presencia de
1~ verdad, estos son los términos de toda obra, y no hay que olvrda~ que la verda1 eyade todo aquello que no conduce a su fin
prol?io: el descubrimiento del hombre por el más bello de los
sentidos humanos ; aquel que no todos entienden y denominan
del mismo modo.
·
Página 6 -

es decir, encamina su atención hacia

apetencia por las grandes construc-

sustituye por la de la vida que, aun

había sabido llenar tan adecuadamente.
Nos parece pues, que la filosofía no
progresará en Latinoamérica mientras
la técnica, en sentido amplio, no dé
pasos decisivos. Y esto ¿acontece, o
se barrunta que debe acontecer?. Algunos responderán que sí, que se vislumbra la necesidad de tecnificarnos,
de elaborar nuestra experiencia con
algunos criterios. Si esto es verdad, y
no lo vamos a discutir aquí, podemos
entonces afirmar que la filosofía en
América tendrá, en un futuro próxL
mo, ocasiones para instaurarse; y · que,
con ello, se desvanecerán todas esas
fallas que hasta hoy constamos en todos los filosófos de Latinoamérica : es
decir, ocuparse de lo ajeno y desatender lo nuestro.

aire de cinismo y sensualidad con el
cual pretende escapar a la idea obsesionante. En el fondo, la vida se hace heroica tratando de apurarse a sí
misma, con toda la intensidad y gozo
que puedan dar los sentidos, en desa.
forada carrera de competencia con
la muerte : el goce profundo de la vida que quiere agotar sus limites extremos con el oscuro presentimiento de
que sus propios caminos giran, se encurvan, sobre el punto del acabamiento. Un arco restirado, tenso, por donde brinca silbante y veloz, la vida misma a su fin.
Pero no solamente en estos fenómenos psicológicos se dá una idea de la
muerte. Es que sin recurrir a ella, asimismo, no pueden entenderse ciertos
hechos objetivos, como la escultura
griega o de cualquier otro tiempo, digamos, o el arte gótico. En la base de
aquella está el sentimiento pagano de
la muerte como límite corporal, como
frontera plástica del cuerpo humano,
común origen también de la tragedia.
Asi como en la arquitectura medioeval
se representa el sentimiento cristiano:
reunión y cita de una comunidad de
almas que se alzan por encima del
círculo de la vida.
En cualesquiera de sus formas, sin
embargo, ·la experiencia de la muerte
va acompañada del sentimiento de la
soledad. Y mientras más alto se eleva
el hombre por sus méritos, más solitario y duro es su destino final. En
vano querrá eludir nadie con razones
este dolor agobiante, que en lo común
del mundo sólo se apacigua, pero no
se vence, con una existencia viva, alegre y enérgica que haya tocado en lo
humano sus propios límites.
No hay más superación de la muerte que este acto de entrega, bien como
esencial amor a los hombres, a la manera de Sócrates, de confianza en su
bondad y perfección, humanismo filosófico en más puro sentido; o aquel
otro acto de amor que traspasa los muros de la ciudad y rinde su vida por
el hombre mismo, en una pasión que
es absoluta caridad.

• • • circunstancias que le permiten hacer ciones que la teología, en su tiempo, en sus quehaceres cotidianos, toma un
\

(Viene de la Pág. 1)
DE LA TIERRA DEL AGUA Y DEL
VIENTO.- Poemas de Jesús Flores
Aguirre.
Ediciones "Papel de Poesía".
Imprenta de Miguel N. Lira.
México. 1947.
Mucho hay qué decir de los poetas
como .Jesús Flores Aguirre, que no son
muchos por ·cierto, que buscan en su
poer,ia la formulación de una verdad
que no acaban de revelar, por que así
es la poesía y porque así es, también,
el oficio del poeta. Flores Aguirre es
de éstos, sólo que él no trata de buscar
la adivinanza de la voz de los demás
para hacerla de profeta; su intención
es verter su móvil íntimo, que por lo
mismo íntimo puede ser lo que más
se tiene de común con los demás hombres, y esa es su manera de entender
el oficio.
Este último libro suyo es sin duda
la síntesis de una de sus etapas, por
ello los poemas que lo integran no intentan figurar una intención demasiado pasajera. Hay aquí versos de todas
las épocas, preferencias de estilo y
variedad de temas, pero en medio de
esta variedad es fácil encontrar la angustia única de poeta, de todo poeta:
la preocupación por definirse a sí mis_
mo no ya en el interés de encontrarse
sino en el de descubrir por ese camino
al hombre.
A propósito de su estilo dice don
Pedro de Alba que en él hay resonancia de López Velarde y de Gutiérrez
Nájera, de García Lorca posiblemente,
porque no creemos que dos o tres similitudes en la construcción puedan
servir como generalización; pero d. Pedro ha olvidtldo a Rubén Darío. ¿Qué
otro estilo y metro podrían cuadrar para hacer la elegía de la muerte de don
Antonio Caso, sino los de aquella Letanía de Nuestro Señor Don Quijote?
Y esto no es sino la culminación de un
propósito, pues los temas de Dario se
ven aquí alimentados por el optimismo de una siempre mejor esperanza
de la vida.
Flores Aguirre no es un poeta que
tema las influencias porque crea que
pueden perderlo, él mismo las ha buscado como el alimento de una intención propia sabiendo que las formas
en todo caso son una manera de aquella "dificil facilidad". En esta inteligencia las ha repasado y rebasado todas para exhibir lo que va a ser la
suya· propia, cuando complete el Poema Incompleto de la Tierra, el Agua
Y el Viento. Esto quiere decir que no
será éste el último libro de Flores
Aguirre; por el contrario, pensamos
que significa el principio de su mejor
época.
Jesús Flores Agirirre busca el conocimiento de su circunstancia -su ciu
dad y su angustia- y en esta búsque:
da ha mantenido mucho tiempo su inquietud; esto es alabable en su obra,
porque generalmente se. quiere comenzar por arriba para vivir arriba. El
amor a lo suyo, su extremada permanencia allí, le hace arraigar entre ese
grupo de poetas que no son mexicanos sólo por lo adjetivo, sino fundal~
mente por la sustancia de su tema. En
ello se parece a López Velarde. Su
puesto en la poesía mexicana representativa de la provincia es visible ya.
El reciente ingreso del poeta en la
carrera diplomática le asegura, o le
augura mejor dicho, mejores paisajes;

y este canto de la Tierra, del Agua y
del Viento, no es otra cosa que la nostalgia anticipada de un paso feliz en
la poesía.

Autobiografía
Orozco.

de

José

Clemente

Ediciones Occidente. México, 1945.
Es esta obra una de las más interesantes que se han escrito en los últimos años en nuestro país. José Clemente Orozco' relata en un estilo ameno todos los episodios de su vida, en
los que pudo intervenir como hombre
de excepción que es. Desde sus primeros años en que a hurtadillas se
colaba al taller de Posada, el inolvidable grabador mexicano, para "hurtar
un poco de las virutas de metal que
resultaban al éorrer el buril del maestro sobre la plancha de metal de imprenta pintada con azarcón", hasta
los acontecimientos yue se han sucedido hasta nuestros días en el desarrollo de la pintura moderna mexicana,
en los que ha desempeñado tan importante papel.
El pintor refiere sus impresiones
acerca de la época en que don Antonio
Fabrés, pintor catalán que llegó a la
Dirección de la entonces Academia de
San Carlos a principios del presente
siglo, despertaba el entusiasmo de los
artistas mexicanos por la pintura. Las
enseñanzas que recibían los alumnos
de dicha Academia y los entusiastas jóvenes que asistían a recibirlas, entre
ellos Saturnino Herrán, a q1rien llama
"una verdadera promesa para la pintura mexicana y que hubiera llegado
a ser un artista notable en el México
de hoy". Diego Rivera, Miguel Angel
Fernández, los hermanos Garduño y
otros muchos.
El doctor Atl, revoltoso y polemista,
que acaba de llegar de Europa y que
"traía en las manos el arcó iris de los
impresionistas y todas las audacias
de la Escuela de París", aparecía en
aquella época como el verdadero precursor del movimiento revolucionario del arte moderno mexicano, que
ha tomado tanto auge en nuestros días.
Ruelas, que ''babia hecho un magistral
·autorretrato al aguafuerte" pudo pre_
senciar el choque entre los pintores
románticos y los modernistas, clarinada estentórea que anunciaba ~l principio de la revolución de los pintores
mexicanos.
Habla también de los talleres del
maestro Gedovius en los que se notaba
un gran entusiasmo, que desgraciadamente fué decayendo a causa de que
la disciplina aflojaba. "La juventud
era invadida por el cáncer de la bohe
mia, que destruía voluntades". Hoy,
Academia "parece que sigue siendo
un almacén de momias y de fósiles".
Estos y muchos más juicios se expresan en las páginas de este inieresan•
te relato que condensa la agitada vida
de uno de los más grandes pintores
mexicanos de todos los tieropos.

1;

El libro, impreso en papel couché,
presenta además muchas reproducciones de las obras de Orozco, en proyección cronológica, así como las ilustraciones de tres de sus autorretratos ejer.utados en diversas épocas de su vida.
A.

n. A.

como utilizarlos. Esto significa que al
lado de una carencia se nos ha entreverado una falsa interpretación de los
materiales. La precaria condición de
los criterios de elaboración ha hecho
mucho mal.
Hace apenas algunos años la historia se elaboraba con las ideas más tópicas, con las más manidas, con las
que estuvieran mejor a la altura del
hombre de la calle. Y es claro que resultaran interpretaciones enanas, saturadas de mediocridad; interpretaciones desdeñables por un a priori de
probibidad. El historiador se colocaba frente a sus materiales sin mayor
preparación metódica que la de su sen_
tido común, es decir, con la preparación que le daba su actuación práctL
ca en la vida. Si era un hombre que
había vivido mucho nos daba por lo
menos un cuadro pintoresco y anima•
do; ·pero lo habitual era qu·e fuese un
deshauciado de la vida práctica el que
se dedicaba a estos menesteres, y entonces todas las limitaciones de un
teórico -en el sentido habitual de un
hombre de gabinete- servían de criterio.
Hoy hemos empezado a comprender que la historia requiere una preparación que no consiste, simplemente, en tener paciencia para pasarse
años· encerrado en una biblioteca, sino que es un menester científico, con
sus leyes y sus cánones, que han de
aprenderse y de saberse utilizar. Lo
que nuestro siglo ha aportado consigo
es ese convencimiento de que las ciencias del espíritu requieren, como las
ciencias de la naturaleza, una determinada actitud metódica que no se adquiere nada más con los deseos de adquirirla. Así como hoy no hay ya dL
letantes de la física, porque las barreras seleccionadoras de la técnica matemática impiden toda improvisación.
mañana no habrá ya diletantes de la
historia, porque se habrá constituido
un apriori metódico que se impondrá
a todos tan inexorablemente, como hoy
acontece en las ciencias físicas. Precisamente en Latinoamérica se han
empezado a manejar ideas que conducen a prestigiar en gran medida esas
exigencias metódicas en las ciencias
históricas, y aunque muy lentamente,
y muy escasamente. comienza a brotar
algunas monografías, y hasta libros, en
donde se nota ya el impacto de aquellas exigencias metódicas. Esto significa nada menos que el aporte de materiales para la filosofía. Porque, reflexiónese en lo que ha sido, casi sin
excepciones, de nuestra filosofía: Se
ha repetido hasta la saciedad que nuestra filosofía no vive lo auténtico, lo
circunstancial, sino lo lejano, lo que
es circunstancia de- otras latitudes distintas de la nuestra. Y es que el filosófo no puede trabajar en el vacío, y si
lanzando una mirada a su circuntancia la encuentra vacía, no puede me_
nos que volver los ojos hacia circunstancias que, aunque no son las suyas
le ofrezcan materiales, temas para la
meditación. Se dirá que, en tal caso,
el filosófo debería primero elaborar
los materiales que ve que faltan, y luego reflexionar sobre ellos. Esto significa desconocer radicalmente la indole de la filosofía; porque la filosofía
no trata de adquirir experiencias, o
datos, sino de trabajor sobre ellos. Si
hiciera lo contrario eo ipso dejaría de
ser filosofía y se convertiria en una
ciencia particular. Si para reflexionar
sobre la ciencia se tiene primero que
hacer la ciencia ya no se es filosófo,
sino físico, químico, o biológo. El que
quiere ser filosófo, y no especialista,
dirige la mirada hacia circunstancias
que le ofrezcan asuntos de meditación,

filosofía de las ciencias y no ciencia;
filosofía de la religión, no actos religiosos; filosofía de la política y no
actos políticos. La filosofía parte ya
de algo dado para reflexionar sobre
él. Y este es el sentido injustificadísimo de las protestas contra los filosófos en Latinoamérica. Se dice más o
menos: el filosófo mira hacia otras circunstancias y desatiende los que le
rodean. Pero es que lo que le rodea
no es propiamente nada, sino realidades brutas, sencillamente; experiencias
sin sentido; vidas societarias sin orienciones, puras pululaciones descarriadas. Sobre este indómito material no
se han inclinado las ciencias particu.
lares para hacer una primera morfología, sino que ha quedado tal cual es.
Sobre esto la fisolofía no puede trabapar. Ha de mediar una primera elaboración para que se instituya una segunda que es ya, propiamente la filosofía. Y Latinoamérica, con su vida
informe en todos los órdenes, con sus
experiencias vivas y sangrantes, en su
auténtica desnudez, no puede tener filosofía porque no tiene aquellas primeras elaboraciones sobre la experiencia.
La primera condición, por tanto, de
la filosofía, es que tenga un material
sobre el cual trabajar,y este material
no es el rudo y basto de la experiencia inmediata, sino la experiencia que
se ha filtrado ya por los criterios de
una primera elaboración. Ante todo,
Latinoamérica requiere físicos, biólo_
gos, políticos, economistas, en una pa_
labra, especialistas o técnicos, como
hoy gusta decirse, para que sobre la
obra de estos pueda levantarse la filosofía. Sin esto es completamente vano
andar pidiendo una filosofía americana; hacerlo es confundir los géneros y
ver en la filosofía algo que no es, ni
nunca ha sido.
Hay un hecho sobre el que conviene
también reflexionar, y es que en América, a' pesar de que no ha habido propiamente filosofía, ha habido filosófos. Esto significa una cosa de muchaimportancia. Decíamos que a la filosofía la debe preceder un intenso trabajo de los especialistas, pero esto no
basta. Civilizaciones hay que han adquirido esta especialización en grados
inauditos y que sin embargo no han
producido filosófos. Rusia y los Estados Unidos, por ejemplo. El grado
enorme de desarrollo técnico es una
premisa de la filosofía, pero no puede
exigirse que la filosofía se siga, sin
más, del desarrollo técnico. Se puede
vivir -y de hecho se vive- con técnica y sin filosofía. La filosofía es un
quehacer que no tiene por que depender de la técnica, aunque la suponga.
Es trascendente a ella, y esto quiere
decir que se trata de otra cosa. Hay
pueblos que tienen disposiciones para
la técnica, y otros para la filosofía;
hay finalmente los que las tienen para
la técnica y la filosofía. Los pueblos
europeos han sido países productores
a la vez de insignes técnicos y de eximios filosóficos. Y si dependemos de
El1ropa es precisamente por esto; porque el maridaje de técnica y filosofía
lo entendemos como una necesidad, a
diferencia, por ejemplo, de los Estados Unidos. Y si en Latino_américa
ha habido filosófos, pero no filosofía
americana, es que nuestra circunstancia producía apetencias por lo filosófico y negaba, a la vez, las bases para meditar concretamente. Esto obedece a un accidente histórico: Cuando
en el siglo XVI España se apodera de
Latinoamérica nos insufla el amor por
lo especulativo y nos impide, como
la misma España se lo impidió, echar
las bases de un desarrollo técnico. De
aquí que se desvincularon lo especulativo, eminentemente teológico, y la
circunstancia. Pero nos quedó esa

En 1aino a una Pdea
(Viene de la Pág. 5)
blecer una comprensión de la vida humana que tenga significación real.
Ciertas experiencias no muy frecuentes, pero particularmente intensas en la edad juvenil, nos deparan un
acontecimiento insólito: el hecho de
la soledad, de una radical pobreza y
miseria de nuestro ser. Es un instante
pero como un relámpago en el cual
se nos muestra una hondura que nos
hace retroceder. Viene además esta experiencia condicionada a un movimiento de reflujo: primero, secretos
oleajes empujan nuestra percepción
m~s allá de las propias fronteras, se
presiente la cercanía de una especie
de madurez en que se tocan los bordes
de la vida; el espíritu es alzado en vilo
a un círculo de atracción donde una
simpatía universal desborda el regazo
de nuestros afanes íntimos; la carne
se vence a un dolor que no es el suyo
propio.
Cuando vuelve la corriente a su primitiva estancia y refluye: de nuevo hacia nosotros a contenerse en la gravidez de nuestra sensibilidad, nos depara una especie de caída o de descenso con una' impresión de vértigo, en el
cual nada queda a nuestro alrededor si
no es nuestra soledad y completo desamparo. Se experimenta la vida, en
este hueco del reflujo, como una frus.
tración, es decir, como una visión relampagueante de la muerte. Y sólo a
esta experiencia, más o menos acentuada según la individualidad humana de que se trate, corresponde una
idea adecuada del ser o vida mortal.
Otra cosa es la transportación de
esta experiencia en una esperanza de
inmortalidad. Esta última no sale por
sí y necesariamente de aquella, sin()
que apenas le ofrece ese acontecimiento una oportunidad para afirmarse y
crecer, pero también puede suceder
que no prospere jamás esta nueva luz.
Es el caso de Epícuro o de Séneca que
traducen dicha experiencia a un sentimiento de resignación con ella, o
bien a la cual superponen el heroísmo
de una muerte libre como virtud humana.
Que esto es así, o sea, que hay un
saber particular de la muerte como elemento integrante de la vida y simultáneo con la comprensión de ésta, lo revelan ciertos fenómenos, además de la
experiencia antes relatada, como el
que se suscita entre hombres que viven una amenaza inminente de muerte, como es el caso de una población
sitiada por la peste o por la guerra.
En estas ocasiones se produce un
espejismo que confirma el aserto : con
siste en que la idea de la muerte se

• • • •
(Viene de la Pág. 4)
los que el hombre acorralado y en
desgracia rompe en rebeldía con las
divinidades mismas".
~¡Cuánto debe el arte americano a
este genio amargo y desolado!
Pero Orozco es un contemplativo, un
artista que presencia el espectáculo
del mundo y sabe conquistar la soberana independencia política. "Los
artistas -dice en. su Autobiografíano tienen ni han tenido nunca "convicciones políticas" de ninguna especie, y los que creen tenerlas, no son
artistas". En sus obras ofrece, con vigoroso y brutal impulso todo el armazón que forma su estructura conceptual del mundo y las relaciones de los
hombres. A través de sus expresiones
drámaticas que forman la esencia de
su espíritu, se comunica con la humanidad y le anuncia el mensaje de su
verdad elocuente. Se v~e de los símbolos, que son las mejores metáforas,
para expresar subjetivamente a los espíritus toda su desolada angustia, toda la fuerza plástica de sus ideas.
'Orozco -dice Luís Cardoza y
Aragón- ha dado litorales al sueño de
México. Ha esculpido, en su cielo, las
nubes a la deriva. Es, entre nosotros
la voz más clara y más alta de su tiem_
po. Toda la tragedia vive en él, y no
en el mundo exterior únicamente, que
es sólo uno de sus personajes".

ARMAS Y LETRAS
ARMAS Y LETRAS -

Página 7

�Biblioteca Universitaria
RECEPCION BIBLIOGRAFICA
BIBLIOTECA UNIVERSITARIA -

MARZO

Hemeroteca: Anales, Universidad de Santo Domingo, núms. 33 y 36 de
1945. - Escuela de Verano, enero y febrero de 1947 &lt;Universidad de Chile.)
Cultura soviética, instituto cultural Méx-Ruso, año IV, núm. 3, abril del 47.
Portugal, boletín de información política económica y cultural, núm. 89, nov.
del 46. - La Luz apostólica, año XXX, núm. 8, abril del 47. - Nutrición
edición en castellano, vol. IV, núm. 12, Dic. del 46. - Clic, revista bimestral de la academia Dominicana de la Historia, año 14, núm. 74 y 75, enero
y julio del 46. - El dominio de la Vida, publicación reservada con permiso
del Departamento de publicación de la Gran Logia Suprema de la antigua
mística orden Rosae Crucis. - Medicina, revista mexicana, tomo XXVII,
núm. 527, marzo del 47. - El Farol, publicación bimestral por la Creole
Corporation, núm. 82, enero del 47. - Boletln Bibliográfico, publicado por
la biblioteca central de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Li•
ma, año XIX, núm. 3 y 4, Dic. del 46. - Ley Orgánica y estatutos de ta
Universidad de San Carlos, 1947. - La prensa médica mexicana, año XII,
núm. 1 enero del 47. - Hidalgo, revista informativa mensual, año V. núm.
5B, marzo del 47. - Homeopatla de México, año II núm. 3, marzo del 47.
Diplomacia, revista mensual, núm. 7, feb. del 47. - Revista de Economía,
. vol. X, 2, feb. del 47. - Abside, revista de cultura mexicana, año XI del 47.
Pedro de Valdivia Conquistador de Chie, por Ida Stivenson W. - Grandes y
Pequeños Inventos Franceses (Buenos Aires) - Las calles de Monterrey, semanario histórico biográfico, tomo 1, núm. 39 Sep. del 46. - Boletín Bibliográfico Mex., librería Porrua, año VII, núm. 84 dic. del 46. - Kuba, revista de medicina tropical, vol. 11, núm. 8 y 9, agosto del 46. - Revista Rotaría, tomo XXVIII, núm. 4. - La Voz Guadalupana, historia, arte e información, publicada por la Basílica de Guadalupe México, marzo del 47. - Escuela Nacional de Antropología e Historia 1947. - Norte, publicación mensual Hispano Mexicana, núm. 104, de 1947. - Boletín de Información, embajada de la U. R. S. S. - Revista Médica del Ateneo Ramón y Caja!, año 11,
núm. 2, enero del 47 .- Nosotros, Magazine de Iiteratura, marzo del 47.
Revista Javeriana, Universidad Javeriana, tomo XXVI, núm. 130, nov. del 47.
Número Científico de Acción Sindical, División Científica del Sindicato Médico de Uruguay, año VII 1, núm. 4, julio del 46. - Revista del Centro de Es·
tudiantes de Ingeniería, La Plata, año XXII, núm. 87, feb. del 47. - Revista de Química, órgano del sindicato de Químicos de Méx. XI, núm. 11 Archivos Médicos Mexicanos, sindicato de médicos Cirujanos y Parteros Conexos
del Estado de N. L. - Economía Nacional de Nicaragua, Unión Panamericana, vol. XV, núm. 11, nov. del 46. - Trabajo y Previsión social, tomo XXIX,
núm. 106 y 107, nov. del 46. - Bohemia, año XXXIX, núm. 5, feb. del 46.
La obligación de los trabajadores en la realización del plan Quinquenal,
(Unión Nac. de Litoral Creación de la Escuela de Salubridad en la Universidad Nac. del Litoral. - Letras Potosinas, vocero de cultura, año V, núm. 56,
marzo del 47. - Crónica Universitaria (Colombia), núm. 26, dic. del 46.lslas, Habana Cuba, año 111 núm. 42, nov. del 46. - Acción Socialista, Critica e Información Internacional al año XXV, núm. 28. - Cuba, semanario
de orientación cultural y acercamiento comercial, año 1, núm 9, sep. del 46.
Cuadernos Americanos, año VI, núm. 2, abril del 47. - Comisión Impulsora
y coordinadora de la Investigación Científica. - Boletín, publicación mensual de ta comisión panamericana de cooperación lntermunicipal, año VII 1,
núm. 2, feb. del 47. - Tiempo, semanario de la vida y la Verdad, vol. V,
núm. 255, marzo del 47. - Todo, revista capitalina, núms. correspondientes al mes de marzo de 1947. - El Libro Americano, vol. X, núm. 2 feb.
del 47. - Previsión social, boletín del ministerio de previsión social núm. 17,
junio del 46. - Revista de estadística, secretaría de economía, vol. X, núm. 2,
feb. del 47. - Irrigación en México, órgano de la Comisión de Irrigación
en México, vol. XXVII, núm. 3, agosto del 46. - Universidad de la Habana, núms. 64 al 66, dic. del 46. - Las Nuevas salas del Museo de Madrid,
(Publicación Española). - Colegio Mayor de Cisneros !Publación Española)
Revista de la Sociedad Boliviariana de Venezuela, vol. VIII, núm. 19, julio
del 46. - En tas Rutas de la Enseñanza, de Fortunato Carranza (Lima Perú).
Boletín de la Escuela Nacional de Ingenieros !Lima tomo XIX. núm. 2, julio del 46. - Revista de la Facultad de Farmacia y Bioqulmica, vol. XII,
núms. 29 y 30. - Crónica de Holanda, revista mensual, año 111, núm. 26, de
1946. - Revista del comercio Exterior, Secretaría de Relaciones Exteriores,
tomo XI, núm. 10, oct. del 46. - El Libro Americano, vol. X, núm. 3, marzo del 46. - Nosotros, núm. 138. - Revista de la Habana, año V, núm. 36,
enero del 47. - El Auto Argentino, año XXXV, núm. 419, nov. del 46. - Orbe,
Universidad de Yucatán, año 111, núm. 2, oct. del 46. - La Casa Montalvo,
órgano de la Biblioteca de Autores Nac., año ~I, núm. 42 y 46. - Reivin•
dicación, órgano de comité ejecutivo Nacional del sindicato de trabajadores
de Educación, año IV, núm. 55, marzo del 47. - Revista Rotaría, tomo XXVII 1,
núm. 3, marzo del 47. - Cultura Soviética, Instituto de intercambio cultural Méx-Ruso, año IV, núm. 29, marzo del 47. - Medicina, revista mexic~na,
tomo XXVI 11, núm. 525, feb. del 47. - Atenea, revista mensual de Ciencias, Letras y Artes, Universidad de Concepción (Chile) año XXV, núm. 257,
dic. del 47. - Tribuna Israelita, órgano de la Bené Berith, año 111, núm. 29,
abril del 47. - Kuba, revista de medicina tropical, vol. 111, núm. l, de 1947.
Boletín de Información, embajada de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, año IV, núm. 16, abril del 47. - Archivos Médicos Venereológicos,
lucha antivenerea, vol. IV, núm. 1, feb. del 47. - Revista de la Habana, afio
V, núm. 54, feb. del 47. - Revista de Economía, vol. V, núm. 3, marzo del
47. - La Literatura Soviética, núm. 10, 11 y 12, de 1946. - Boletín de la
Academia Nac. de Historia, Quito, Ecuador, vol. XXVI, 68 dic. del 46.lnstituto de Previsión Social, año 1, núm. 1, Octubre del 46. - Tiempo, semanario de la vida y la verdad, vol X, núm. 260, abril del 47. - Universidad de México, órgano de la Universidad Autónoma de México. - Boletln
del departamento de Música del Instituto de Bellas Artes de la Secretaría
de Educación Pública, núm. 4 feb. del 47. - Compendio Estadístico de 1947.
Pensamiento Peruano, revista mensual, Instituto de cultura e información,
año VI, enero del 47. - Boletín de Minas y Petrolees, Secretaría de Economía Nac. tomo XVI 11, núm. 2 feb. del 47. - Qufmica q Farrr.acia, tomo XII,
núm. 109, enero del 47. - Boletín de la Sociedad Matemática Mex. vol. 11,
núm. 4, octubre del 45. - La nueva Democracia, revista trimestral, publicada por el comité de cooperación en la América Latina, vol. XXVII, nóm. 1,
enero del 47. - Foro, revista de Derecho y Ciencias Sociales, núm. 2 marzo
del 46. - Archivos Médicos Mexicanos, sindicato de Médicos Cirujanos y
Prof. del Estado de N. L., año V, Núm. 1, enero del 47. - Jus, revista de
Derecho y Ciencias Sociales, núm. 103, feb. del 47. - Letras de México,
año XI, núm. 131, feb. del 47. - La Escuela de Medicina Superior Rural
(Instituto Politécnico Nac.) - Relaciones Exteriores en una actuación histórica, 1930-1932, glosa del período de Gobierno del C. Gral. Pascual Ortiz
Rubio.

Donación de la Editorial Botas: La Ciudad y tas Sierras, de Eca de Quiroz.
Afrodita, de Pierre Louys. - Santa, de Federico Gamboa. - Teoría Jurídica de la Conducta, del Lic. Rafael Rogina Villegas. - La Masonerfa y su
Símbolo, de Joaquín N. Aranburo. - Dinámica de la Historia, y frontera lnteramericana, de Alfonso Tejas Zabre. - Notas de un Penalista, de Luis Garrido. - El Proconsulado, de José Vasconcelos. - El Balance del Avila (a.
machismo, de Eduardo J. Correa. - Formulario de Procedimientos Penales, de
Carlos Franco Sodi. - Envío de la Editorial Robredo: Historia de la Literatura Castellana, de Juan J. Remos. - Las Ludadas, de Luis Camoens. - Nueva Historia Manual de la literatura Española, de Juan Chabás. - Historia de
la Literatura Española y Universidad, de Alberto Risco. - Memorias para
la Historia de la poesía y Poetas Españoles, de Fray Martín Sarmiento.
Envio del autor: Ensayo de Filosofía Educación y Literatura (Una moderna interpretación l, de G. A. Gómez.
'Envío de la Universidad de Santo Domingo: El Régimen de la Tierra en
la An-.érica Española Durante el Período Colonial, de Armando Alvarez Pedroso.
LI BROS ADQUIRIDOS POR COMPRA :

Colección Cisneros, Clásicos y Modernos, Madrid (Espatla): Santa Teresa de Jesús: libro de su vida.-Prólogo por C. Pérez Bustamante.
Berna! Díaz del Castillo: La conquista de Méjico.-Prólogo por C. Pérez Bustamante.
P. Enrique Florez: Reinas católicas. dalgo.

Nota preliminar por Jacinto Hi-

Washington lrving: La conquista de Granada.-Traducción de Jorge
W. Montgomery.-Noticia del autor por José del Rlo Sáinz.
Diego Portichuelo de Rivadeneyra: Viajes y Sucesos.-Nota preliminar
por C. Pérez Bustamante.-Alvar Núñez Cabeza de Vaca: Naufragios.
Lepe de Vega: Autos sacramentales ("El heredero del cielo", "la siega",
"El pastor lobo y cabaña celestial" y "La adúltera perdonada"I.-Estudio y
notas preliminares de Marcelino Menéndez Pelayo.
Antonio Roger: El imperio otomano.- Nota preliminar por C. Pérez Bustamante.
José Mor de Fuentes: Bosquejillo de su vida y escritos.
P. Bernabe Cebo: Historia del Nuevo Mundo. Prólogo de Enrique Torres
Saldamando.
Manuel de Faria y Sousa: Historias portuguesas.
P. Bemabe Cebo: Historia del Nuevo Mundo. Prólogo de Enrique Torres
Saldamando.
Marcejino Menéndez Pelayo: Critica de ingenios.-Selección y nota preliminar de Pablo Beltrán de Heredia.
Alfonso de Lamartine: Cuadros de la Revolución Francesa.
Juan Byron: Viaje alrededor del mundo.
Conde de Chesterfield: Cartas a su hijo.-Prefacio y traducción por A.
García Camba.-Noticia del autor por José del Rfo Sáinz.
Lorenzo Hervas y Panduro: Causas de la Revolución de Francia.
Diálogos muy apacibles.-Horacio Riminaldo: Destierro de ignorancia.
Cristóbal Pérez de Heredia: Enigmas.
Francisco A. de Chateaubriand: Estudios históricos.-Nota preliminar de
Marcelino Menéndez Pelayo.
Pedro Cubero Sebastián: Peregrinación del mundo.
Samuel Bach: Maximiliano de Méjico.
General Moscardo: Diario del Alcázar.-Prólogo por Joaquín Arrarás.
Concolorcorvo: El lazarillo de ciegos caminantes.
Tirso de Melina: Comedias históricas (" la prudencia en la mujer" y "El
rey don Pedro en Madrid y el Infante de lllescas").
Pedro Calderón de la Barca: Comedias de capa y espada ("No siempre
to peor es cierto", "la banda y la flor" y "Mujer, llora y vencerás"l.-Estudio preliminar de Marcelino Menéndez Pelayo.
Antonio Jiménez-Landi: Poesía romántica española (Antologlal.
Benito Arias Montano: Aforismos de Tácito. Ambrosio de Salazar: Te¡oro de diversa lección.
Jorge Pinto de Morales: Maravillas del Parnaso.-Nota preliminar por Jo.
sé del Río Sáinz.
Pedro de Luxan: Coloquios matrimoniales.
Mateo Bandello: Historias trágicas.
Claudio C. de Rulhiere: La Revolución de Rusia en 1762.- Juan F. Sarrasin: La conspiración de Waldstein.-Juan F. P. deGondi: La conjuración
del Conde de fiesco.-Traducción española para esta Biblioteca por Héctor
del Valle.-Noticias preliminares por Antonio de Latour.
Melchor de Santa Cruz: Floresta española de apotegmas.
Francisco Asensio: Floresta española de agudezas.
Walter Scott: la magia de la montana.-Nota preliminar por José del
Río Sáinz.
Lucio Anneo Seneca: Tratados morales.-Prólogo de Adolfo Bonilla y
San Martín.
Francisco Martlnez de la Rosa: Hernán Pérez del Pulgar, el de las haza.
ñas.-Estudio preliminar de Marcelino Medéndez Pelayo.
El soneto pontugués.-Antología y traducción de José María de Cosslo.
Prólogo por Fidelino de Figueiredo.
Lucas Gracian Dantisco: Galateo español.
Abel F. Villemain: La elocuencia cristiana en el siglo IV.-Traducción especial para esta Biblioteca por Héctor del Valle.-Nota preliminar por Jacinto Hidalgo.

CE&amp;VANTEJ1

LIBROS

Envío de la Biblioteca Benjamín Franklin: A Short History of sciancie
By W. T. Sedgwick.
Donación de Juanita Emerson: Music and Romance a curse of study in
music aopreciation By Hazel Gertrude. - The Poems, prose and plays of
Alexander Pueshkin By Avrahn Yarrnolinsky.

Página 8 -

ARMAS Y LETRAS

1547-1947

Conde Felipe de Segur: Memorias de un ayudante de Napoleón.-Traducción especial para esta Biblioteca por Héctor del Valle.-Nota preliminar
por Jacinto Hidalgo.
José Cadalso: Poesías y Noches túgubres.-Prólogo por Antonio JiménezLandi.
tsócrates: Discursos.-Traducción de Antonio Ranz Romanillos.
Pedro Gautruche, S. L.: Historia poética.-Traducción de Pablo Vertejo.
Martín Fernández de Navarrete: Vida de Cervantes.
Conde de Feman Núñez: Vida de Carlos 111.
José María Quadrado: Personajes célebres del siglo XIX.-Edición y prólogo de Pablo Beltrán de Heredia.
Lucio Marineo Siculo: Vida y hechos de los Reyes Católicos.-Nota por
Jacinto Hidalgo.
Quinto Curcio: Vida de Alejandro.-Traducción de Mateo lbáñez de Segovia.-Nota pfeliminar por Santiago Montero Díaz.
Juan Luis Vives: Introducción a la sabidurla. Tradwcción de Diego dt
Astudillo.-Nota preliminar por Francisco Alcayde Vitar.
El Inca Garcilaso: La conquista del Perú. - Estudio preliminar por Jaime
Delgado.
San Agustín: Soliloquios y Manual.-Traducción del P. Pedro de Ribadeneyra, S. 1.-Nota preliminar por Santiago Montero Díaz.
Francisco A. de Chateaubriand: El último Abencerraje, Atala y René.Traducción de Manuel M. Flamant. - Biografía del autor por José Mirla
Quadrado.
Claudio C. de Rulhiere: Estampas de la historia de Polonia.-Traducción
especial para esta Biblioteca y prólogo por Héctor del Valle.
Juan Nuix y Perpiña: La humanidad de los españoles en lndias.-Nota
preliminar por C. Pérez Bustamante.
Fray Bernardino de Sahagón: Ritos y costumbres aztecas.-Nota preliminar por Juan de Salia.
San Ignacio de Loyola: Ejercicios espirituales y Cartas de la obedlen•
cia y de la perfección.- P. Pedro de Ribadeneyra, S. l.: Tratado del modo de gobierno de San lgnacio.-Prólogo por José María Pemán.
Napoleón Bonaparte: Máximas de guerra.-Traducción de Andrés García
Camba.-Elogio de Napoleón, por el Mariscal Foch.-Traducción especialmente para esta Biblioteca por Héctor del Valle.
Conde de Toreno: Historia de la guerra de España !Selecciónl.-Bio¡,a.
fía del autor por José María Quadraóo.
Marqués de Santillana: Proverbios.--Glosado por Pedro Díaz de Toledo.
Estudio preliminar por Marcelino Menéndez Pelayo.
D. de Kosary: Historia de Hungría.-Traducción especial para esta Biblioteca y prólogo por Héctor del Valle. &lt;Tomo 1).
D. de Kosary: Historia de Hungría.-Traducción especial para esta Biblioteca y prólogo por Héctor del Valle. !Tomo lll.
Francisco Petrarca: Excelencia de la vida solitaria.-Estudio preliminar
por Mario Penna.
Pedro Montengón: Frioleras eruditas y curiosas.-Nota preliminar por
Joaquín Rodríguez Arzúa.
Diego de Saavedra Fajardo. República literaria. Locuras de Europa. Política y razón del Estado del Rey Católico Don Fernando.-Nota preliminar
por Jacinto Hidalgo.
Juan Pablo Martín Rizo: Vida de Séneca.-Nota preliminar por B. de la
Vega.
Moliere: La escuela de los n-.aridos. El hipócrita.-Estudio preliminar por
Marcelino Menéndez Pelayo.
A. J. de Salas Barbadillo: Don Diego de Noche.
Gonzalo Fernández de Oviedo: Los viajes de Colón.-Nota preliminar
por Jaime Delgado.
H. Taine: Idealismo y positivismo inglés.-Traducción especial para esta Biblioteca por Héctor del Valle.
M. Fernández de Navarrete: Marinos y descubridores.
Alonso de Castillo Solórzano: Aventuras del Bachiller Trapaza.
Fernán Pérez de Guzmán: Mar de historias.-Nota preliminar por Joaquín Rodrlguez Arzúa.
Cuadros costumbristas españoles del siglo XIX.
Francisco de Valdés: Espejo y disciplina militar.-Francisco Manuel de
Meto: Política militar, con prólogos de Joaquln Rodrlguez Arzúa.
Bernardo Desclot: Los franceses en Cataluña en 1285.-Nota preliminar
por Joaquín Rodríguez Arzúa.
A. Núñez de Castro: Vida de San Fernando.-Nota. preliminar por Eml•
lío López Oto.
San Francisco de Sales: Introducción a la vida devota.-Traducción de
Pedro de Silva.
Cuentistas españoles e hispanoamericanos. !Selección).
Cuentistas extranjeros. (Selección).
Teodoro Mommsen: Figuras de la historia romana.- Traducción de A. Garcla Moreno.-Nota preliminar por Emilio López Oto.
Mujeres españolas del siglo XIX.
Pedro de Ribadeneryra, S. l.: Vida del Padre Lainez.-Nota preliminar
por Joaquín Rodríguez Arzúa.
Tirso de Malina: El bandolero.-Nota preliminar de Marcelino Menéndez
Pelayo.
Mario Penna: Figuras de la literatura italiano.-Primera edición.
Alejandro Manzoni: La moral católica.-Traducción de F. Navarro y
Calvo, con prólogo de Mario Penna.
M. Menéndez Pelayo: Estudios en torno al siglo XIX.-Nota preliminar
por Pablo Beltrán Heredia.
Jaime Delgado: El hidalgo español.
P. Beltrán de Heredia: Estela literaria de Uapoleón.
Ramón de la Cruz: Sainetes.-Nota preliminar por Joaquín Rodrlguez
Arzúa.
Eduardo lbarra Rodríguez: del estudio a las Indias !Novela histórica de
costumbres escolares).
Rodolfo Barón Castro: Selección de prosistas modernos hispanoamericanos.
A. Jiménez Landi: Selección dp eoetas hispanoamericanos.
L. P. Gachard: Carlos V y Felipe II a 1ravés de sus contemporáneos.Traducción especial para esta Biblioteca y prólogo por C. Pérez Bustamante.
Homenaje a Antonio Caso, colaboración de Pedro Troncoso Sánchez.
Dis-curso pronunciado por el Excmo. Sr. Presidente de la Rep. Dr. Rafael
Trujillo Melina al inaugurarse el Barrio de Mejoramiento Social el 20 de abril
de 1946. - El cuarto Centenario de la Universidad de Santo Domingo, por
Julio Ortega Frer. - Capacidad de la República Dominicana para absorber
Refugiados. - Nueva Revista Agricultura de los que Fueron Problemas Coloniales, de Arrr.ando Alcarez. - La Proyección sobre el Horizonte de Ciudad Trujillo, por Ramón Martorell Otzet.
NOTA:-Se han estado recibiendo con regularidad los periódicos: El Nacional, SI Popular, La Voz de México, El Universal y Excélsior, de México,
El Diario de la Marina y Alerta de la Habana, Cuba, El Porvenir, El Norte,
El Sol, de la ciudad. Solicitamos Canje.-Solicitamos Permuta.-Exchange is
Required 0n Demande L'Exchange.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1947, Año 4, No 4, Abril 30</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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