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                  <text>BOLETJN MENSU\L DE 1A UNlVERSIDAD DE NUEVO LD'i
Beptrado com"c, artic:alo de 2da. daM •

D.A.S. U.

la ~ de Correo11 de Monterr97, H. L.. •1 29 de Abd1 de 19'4,

A:Ñ"O IV

Í&lt;eco1tdación

NUM. 10

de Ceioanles

OCTUBRE 31 DE 194 7

es
Luis Santullano.
Se dice con fundamento que en Cervantes hay dos escritores, dos estilos diferentes, correspondiente uno de ellos a la manera llana, espontánea y sin aliños que advertimos en la "Novelas
Ejemplares" y en casi todas las páginas del "Quijote", y el otro
a la modalidad literaria, buscada, que sigue el ejemplo de las
formas italianas. Ello podría llevarnos a ciertas consideraciones
:,obre el arte de escribir en todos los tiempos, arte que supone
unos dones particulares, más o menos logrados, y la inevitable
influencia del ambiente en que el escritor vive y se mueve. Ocurre
en los temperamentos fuertes, verdaderamente originales, que la
pluma traza su propio surco con movimiento seguro y fácil. sin
aparente esfuerzo. Esta apariencia se compadece muchas veces
con una laudable exigencia, que la facilidad cervantina correspondía a este caso, bien que esa facilidad parece haber sido más
suelta en el teatro, pues hay borradores de algunas de sus novelas, como "El celoso extremeño" y "Rinconete y Cortadillo"
que declaran la corrección minuciosa hasta lograr la complacencia creadora.

Retrato de Cervantes, Jáuregui, 1600.

Cúmplese este mes el IV Centenario ~el natalicio 1e µigu_el
de Cervantes Saavedra. Débese a este genco de la autentica hispanidad. como a los anónimos autores q~e precedieron al ~iglo
de oro castellano, la primacía de nuestro ldioma en el concierto
de los pueblos hispánicos.
Soldado de fortuna -y de infortunio- alquimista genial
de las esencias humanas, Cervantes loqró, en la mayor de sus
obras, construír para siempre el arquetipo del hombre r~presentativo de la idiosincracia de la raza: de una parte el arquztecto de
(Pasa a la Pág. 14)

Por otra parte, todo escritor, notable o modesto, va afirmándose en su
modo personal y a la vez depurando
la particular manera dentro del estilo propio. Un caso claro de ello lo tenemos en Azorin, Récuerdensc las páginas primeras del pequeño filósofo,
cuando se detenía morosamente en la
reiteración y en el adjetivo, y compárese con su sobriedad actual, que llega a la desnudez pura y nos ofrece la
esencialidad del idioma en toda su belleza, sin requilorios ni adornos, sin
curvas dilatorias, sin elemento alguno
adventicio o sobrepuesto. Seria erróneo afirmar que estos elementos enriquecedores son desdeñables, pues cabria citar escritores de ayer y de hoy
que los han incorporado a su manera
porque lo pide su temperamento, y
así producen una literatura digna de
toda estimación.
Cervantes, por raro priYilegio, acierta ll presentarnos las dos modalidades
a lo largo de su obrn y con análogo
acierto. Es natural que así ocurriese.
El escritor castellano, sensible a la noble sobriedad de la tierra y de los
hombres, había tenido la fortuna de
rrspirar durante alguno años el aire
de Italia, de aquella Italia luminosa,
alegrada todaYia por los estímulos del

Renacimiento, y había recreado su espíritu en las páginas de los grandes
escritores que habían contribuido a
operar y continuar aquella renovación
espiritual, social y artística. La gran
curiosidad intelectual de Cervantes halló seguramente entonces goce y satisfacción particulares, que no iba a
poder gustar en los duros años que le
aguardaban en su vida inquieta y asendereada. Sin duda la cultura de Cervantes, que antes le fué negada por
críticos descontentadizos y hoy se le
reconoce por los cervantistas enterados, recibió entonces impulsos de la
mejor calidad, que nos explican muchas de sus afirmaciones y alusiones
doctrinarias. imposibles en un hombre
ignorante por grande que sea su talento. Y debe señalarse que esa cultura,
aunque desordenda, más extensa y
profunda de lo que se creía, no pesa
jamás en el estilo de Cervantes, ni
perturba lo más mínimo la llana y musical fluidez de la manPra más gustosa, aquella en que se place al darnos
lo suyo mejor.
Aludimos al recreo del escritor, porque esta es de una de las notas que
debemos destacar en su obra. Se han
(Pasa a la Pág. 13)

�Q.uijote, Conciencia

de 6spaiia
Raúl Rangel Frías.
Nace Cervantes cuatrocientos años há en un mundo superpoblado de soldados, frailes, monjas, poetas, faranduleros.
pícaros, arrieros y demás gente del pueblo. Y no es que otro país
o edad no los haya tenido, pero ahora anda suelta como nunca esa tropa; y, lo que importa más para nuestro designio, retoza a sus anchas en el prado español. Quizá no volverá a repetir-se semejante espectáculo en que se ven súbitamente arrojados a
la vía pública entes humanos de otra edad histórica, hombres cuya dieta espiritual les viene de la Edad Media, transportados de
improviso a un horizonte más dilatado en el orden físico, de mayor densidad en intereses humanos y mucho más sueltos los cabos de las relaciones rígidas y precisas del medioevo.

Primer grabado español de Don Quijote y Sancho.

España es la primera que acomete
las grºandes empresas renacentistas:
descubrimiento del Nuevo Mundo Y
conquista de América; la consolidación del Occidente europPo frente al
mundo oriental y el ordenamiento de
un Imperio y un Estado nacionales.
Sólo que estas vastas tareas las realiza
sin haber salido del todo de la Edad
Media: el mismo espíritu de las cruzadas que alienta el triunfo español
sobre los moros. se prolonga a través
de los nuevos acontecimientos donde
se perfila el mundo moderno.
El español es en esta edad el primer
pueblo europeo sin saberlo, de súbito
y sin haber dejado de ser ante todo

Página 2 -

castellano o leonés, catalán o vizcaíno.
No obstante la amplitud de los extremos geográficos que se abren ante sus
ojos, su sentimiento interior le acusa
una mayor densidad del medio: es como si Europa entera y las Indias se
hubiesen vaciado en la península. Las
cuestiones europeas o americanas son
como modalidades del ser español y,
!lOr tanto, se ventilan con un criterio
doméstico elevado a categoría universal. En ellas y con ellas juega su destino. con el mismo ardor que en la
guerra conrta los moros.
Por otra parte. acude España a los
inumerables quehaceres que le impone la hora histórica, echando mano

de todos los recursos humanos a su
disposición, en cuyo movimiento se
descuajan los cuadros sociales, imperturbables hasta entonces, que contenían la vida española. Saltan de sus
marcos y cobran una nueva vida independiente las piezas de es estructura social.
Es el renacimiento. Un chaparrón
violento sobre una tierra reseca y ávida de agua. No obstante, tan rápidamente coro.o llegó habrá de evaporarse la humedad sin haber calado en
las honduras del alma española. Antes
y después predomina la nota grave,
árida, tremenda, del paisaje casteJlano
que, junto con las prolongadas vigilias y la mucha lectura de caballerías.
secó los sesos de Don Alonso Quijano.
En el intermedio, la vida fluye alborotada y veloz en los caminos ,en
las posadas, bajo al sombra de cualquier bosquecillo, cabe los arroyos o
entre las peñas; siempre al aire libre.
en plena campiña y de tránsito. ¿A
donde vá España?
Parecen saberlo los que sientan plaza en las compañías de Italia, sirven
a las galeras del rey ó se embarcan a
las Indias. Pero, España misma, ¿qué
se propone al echarse de esa manera
por los caminos del mundo? Cnos di·cen que cristianizar las tierras de infieles; otros, sumar nuevos reinos a la
corona de los Reyes católicos. Quién
lo podía saber entonces, no obstante
que ahora digamos nosotros: América
y con este nombre evoquemos el origen común de diecinueve pueblos de
habla española. ¿Acaso lo sabía aquél
caballero que se hizo llemar a si mismo, Don Quijote de la :Mancha?
Es un edad de grande trasiego, mudanza y cosas imprevistas. Se vive a
la intemperie, a como dé lugar la ocasión, improvisando remedios a la necesidad. Un chorro de cosas maravillosas brota a cada vuelta del camino:
lo mismo es una conversión súbita que
vuelve santo al otrora saldado o cortesano; que la fortuna, enderezando la
vida de porquerizo o de un estudiante
destripado en la figura de un gran
conquistador. Nadie sabe qué le habrá
de deparar el azar, que hace y deshace
la vida de los hombres como personajes de una farsa.
Mas no sólo en las alturas, también
sobre los humildes cumple su sortilegio esta varita mágica. Qué cosa más
maravillosa le ocurre, con efecto, a
Sancho el más vulgar de los siervos
españoles. Verse arrastrado con todo
y pollino a una serie de aventuras fantásticas que a él mismo lo transforman un día en discreto Gobernador
de Barataria y otro en rey de burlas.
Acabará por creer las fantasías de su
señor Y. desesperadamente intentar
persuadirlo a que no se muera, cuando éste confiesa de locuras todas las
invenciones de su imaginación. Y ¡hé
aquí, cómo el esforzado y sin par caballero Don Quijote de la Mancha vence, a la postre, no a Sancho, que es
suyo por 'entero, sino a la endeleble
carne del hidalgo moribundo!.
Hay alegria y confianza de la vida,
aun cuando esta sea ruda y se vea
apurada por mil necesidades de las
cuales no es la menor el hombre. Pero
el ingenio acude al remedio y brotan
mil invenciones: picaros que acuden
a malas artes para vivir regaladamente; enamorados decidores de coplas
que se valen de mañosos artificios para lograr el objeto de sus deseos; cortesanós y estudiantes que lo son apenas ele la sopa de pobres; ladrones en
todo género de hábitos y señores que
corren aventuras bajo el disfraz de
pastores o arrieros.
En este mundo encantado, realmente lleno de maravillas y asombros, no
es obra de violencia, sino cosa muy natural que a Alonso Quijano le vayan
exprimiendo sus jugos la soledad del

yermo, la pobreza y el vacío de su
vida. Entre la caza y los libros se defiende de las uñas negras de la miseria y del tedio; pero, a poco tiempo,
el fuego conservado en los rescoldos
del alma, secretamente alimentado por
las hazañas caballerescas que repasa
en sus lecturas, levanta la llama de la
demencia y, al fín, el incendio en quese consume la última brizna de su cordura.
Sin embargo y hasta dicho puntola locura que sobreviene a este ejemplar de una nobleza aldeana en positivo naufragio, es un puro incidente doméstico que no interesa al prójimo.
No seria discreto, además, penetrar en
la intimidad de la conciecia de otro
hombre para arrancarle los secretos
resortes de su dicha o de su desventura. ¿ Que fué el amor retraído y oculto por Aldonza Lorenzo, o la lasitud
de una vida sin afanes, más la carga
espiritual del pasado que se pudre en
el pozo de la conciencia? El amor que
no acierta con su objeto, el desamor,
la soledad del yermo y el desquite de
las cosas muertas, ¡ qué más dá l Ni pone ni quita verdad a la historia de este
famoso caballero Don Quijote, la revelación de aquellas tribulaciones que
pertenecen al anónimo hidalgo de la.
Mancha.
Ni siquiera son suficientes las lecturas de los libros de caballería por
si sólas, para dar cuenta cabal de las.
famosas aventuras del caballero manchego. Es cierto que este hecho, arraigado en el pasado vulgar y anodino
de su existencia, aporta ese primerplano de ilusión de la novela que en
continuas y sucesivas refracciones de
sus imágenes, al pasar através de la
densidad real del mundo, provoca el
efecto mágico de un juego, donde se
despliega la danza de las pasiones humanas bajo una atmósfera risueña y
en ocasiones francamente cómica. Pero no es todo.
La novela no es sólo un espejo de
la condición humana. Mas parece un
proyector cinematográfico, cuyo oculto mecanismo trabaja desde la cabe- ·
za de Don Quijote y por obra de su
demencia. Sin embargo, el lector abriga la sospecha de que no es un puro
cuento y de que todo el relato haya
tenido su domicilio en el reino de la
fantasía, A la hora del balance final
nos queda un saldo, irreductible al
juego de las imágenes y a los artificios de la composición, más un dejo
de amargura.
La acción real de un hombre sobre
el haz de la tierra, como es el caso de
Don Quijote, no puede explicarse por
un puro efecto de la fantasía; ni como un medio retórico de que se vale
el novelista. Quizá no haya ninguna
razón con la cual el hombre pueda. dar
cuenta de su nacimiento, de su pasión
y de su muerte; y en tal caso, ¿ qué
cosa más próxima a la inocencia del
alma que no sea la demencia? Cervantes hace surgir a Don Quijote del escuálido cuerpo de un hidalgo manchego, y entre uno y otro deja caer el velo de la locura que hace más próxima
la semejanza a un efectivo nacimiento.
Va naciendo Don Quijote a la vida
de la caballería andante, que es su verdadero mundo y al cual nunca arribará, por tanto, mientras avanza por el
campo de Montiel; y a medida que su
locura se torna más real con la suma
de sus disparatadas aventuras. Cuando ya no le queda un grano d"e demencia se acaba por si sóla, su vida, que
mientras más avanza se ha]]a menos
próxima de la meta, para despertar en
el lecho de muerte, vuelto a su antigua
naturaleza de vulgar habitante de un
lugarejo de la Mancha.
¿lmágen de la grandeza y decadencia de España? Si, pero del hombre

se pueda.... vender a más", es decir,
equivale al llamado "precio tope" de
nuestros días).

Héctor González.

EL. lNGEl\'tOSO llIDALOO

DOS Q,ÚIJOTE

3.-La segunda edición del Quijote
se hizo en Lisboa, Portugal, el año de
1605, y la tercera en el mismo lugar Y
el mismo año, Jlevando la licencia para la primera, fecha 26 de febrero y
para la segunda 27 de marzo.

DE LA JllNCW. ,

r

'f~Mn•:XJ)l.Clt&gt;'."f )W'tC&lt;l~.l, CttUOadi.t U . . .
U ~:A t ACU)f,ll,l~ _..,,.Sólo.½
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1

•i,

. ,oá.. JWttll!O ..ÚtALO•(:•t.l,&amp; . . iW&gt;Jl!U ..

El inmortal libro de Cervantes es uno de los que más se
han publicado en todos los países del mundo.
Pretender hacer una bibliografía de "Don Quijote" sería
para algunas personas tarea casi imposible, pues es empresa que
sólo los bibliógrafos más competentes, más preparados y más
documentados podrían emprender.
Además, intentarla por el momento, sería inútil y ocioso,
una vez que existe una magnífica obra que casi agota la materia: la "Bibliografía Crítica de las obras de Miguel de Cervantes
y Saavedra", por Leopoldo Rius, publicada en Madrid, por Villanueva y Geltrú, en tres tomos, años de 1895, 1899 y 1904.
Posteriormente, Homero Serís en su obra "La Colección
Cervantina de la Sociedad Hispánica de América", incluye muchos datos e informaciones que no tomó en cuenta Rius.-De
modo que después de dos aportaciones tan importantes a esta
materia, poco queda en ella por hacer.
En las presentes líneas me propongo, basándome en parte en los libros

que antes indico, reseñar algunas ediciones de "Don Quijote", refiriéndome

EL INGE~IOSO HIDALGO

DON QUIJOTE

principalmente a las primitivas, las
que han servido para fijar el texto definitivo de la obra, y las llamadas críticas, indispensables para penetrar el
sentido de palabras y frases de aquel
libro maravilloso.- Igualmente y por
el interés que tiene para nuestra patria, me referiré a las principales ediciones mexicanas, de las cuales ninguna de las obras que he citado se
ocupa.

DE LA lUANCHA,
EDICIOl\'ES FUNDA~IE~TALES.

eo,ons10

,_...

POR JIJIGUEL DE CERVANTES Sl.A.VEDRA,

POR DON DIEGO CLIDlfu~CIN,

PlJ\TE L T0'40 l.

EN

u onc.nu

DI

.o.

ftlADRlD•
l. A.GOADO, DtPILSOB DE ci.llAIU
t Ol st!_!!.ALUSA.

(Pasa a la Pág. 14)

.

'

2.-De la anterior edición se hizo
una reedición o una nueva impresión
por el mismo impresor, el mismo año
de 1605.-La portada de esta edición
y de la anterior son casi iguales, habiendo entre ellas pequeñas diferencias, de las que la más notable es la
de la ortografía de la palabra que aparece arriba del grabado y que en la
primera edición dice "Burguillos" y
en la segunda "Burgillos".

t.835.

nt s.

DL

1.-La primera edición de "Don
Quijote" fué la de su primera parte
publicada en Madrid, por Juan de la
Cuesta, ,el año de 1604. Esta obra según parece, se imprimió durante el
año de 1604 y a principios de 1605 comenzó a circular.-En su portada lleva la fecha de 1605, pero la "tassa"
que lleva al final es de fecha de 20 de
diciembre de 1604, tomando en cuenta lo cual se cree que el libro aunque acabado de imprimir en 1604
se puso a la venta en enero de 1605.
("Tassa", según el Diccionario de Autoridades, vale tanto como "el precio
determinado y cierto que pone la justicia a las mercaderías ..... para que no

ARMAS Y LETRAS

4.-La cuarta edición fué la segunda de Juan de la Cuesta, que lleva también fecha de 1605.-A esta edición se
la tuvo durante dos siglos por la primera, hasta que el año de 1826 descubrió el error Don Vicente Salvá.
5.-La quinta edición es la primera
hecha en Valencia, y la sexta fué una
segunda en el mismo lugar, por el impresor Pedro Patricio Mey, en marzo
de 1605.
6.-La séptima edición fué la primera de Bruselas, el año de 1607 en la
imprenta de Roger Yelpivs.

notables de "Don Quijote", impresa
por T. y A. Colistable, de Edimburgo,
siendo el editor David Nutt, de Londres.-Lleva Introducción y Notas por
el famoso hispanista J. FitsmauriceKelly.
Se trata de una edición positivamente muy importante, quizá la más
valiosa que se ha publicado de la obra
inmortal, pues es la primera que ofrece el texto depurado, después de hacerse un cotejo cuidadoso de todas las
ediciones de l\1adrid. Valencia. Bruselas y las reimpresiones madrileñas de
1647, 1652 y 1668.-Dicen los editores
en la introducción: "Hemos querido
presentar el textú limpio de las arbitrarias alteraciones introducidas por
nuestros antecesores..... imprimiendo
íntegramente el texto de la primera
edición, salvo patentes errores de imprenta, añadiendo en las· notas las variantes más importantes y rechazando toda enmienda conjetural cuando
nos parece que el texto primitivo expresa mejor la intención del autor".
-Y añaden entre otras cosas: "Siem•
pre que hay posibilidad razonable para creer que Cervantes escribió lo que
aparece impreso en la editio prínceps
rechazamos toda enmienda. Cuando
nos ha parecido indispensable una corrección adoptamos la más sencilla
entre todas. dando preferencia a la
que implica el menor cambio de :oalabras o de letras, pues cabe más facilmente suponer que se trata de un simple error de lectura debido a inadvertencia del cajista".

7.-La octava edición fué la tercera de Juan de la Cuesta, publicada, en
Acerca de esta importante edición
Madrid el año de 1609, y la novena, la
ha dicho don Adolfo Bonilla San Marprimera hecha en Italia, en Milán, el
tín que "es hasta la presente (1904)
año de 1610, por el heredero de Pedro- • la mejor edición de la gran obra de
mártir Locarni y Juan Bautista BiCervantes, no sólo por el esmero tipodello.
gráfico, sino por la escrupulosidad y
buen criterio con que está depurado
8.-Hasta aquí nos hemos referido a
el texto".
las ediciones de la primera parte.-El
año de 1615 se hizo la primera de la
segunda parte, también por Juan de
EDICIONES CRITICAS.
la Cuesta, y en 1616 se publicó por
primera vez esa segunda parte en Bruselas, en la imprenta de "Huberto An13.-De las ediciones de "Don Quitonio, impresor jurado. de cerca del
jote" que llevan notas criticas, la priPalacio"
mera digna de mención es la de John
Bowle, gran filólogo de origen inglés,
publicada en 1781, en Salisbury, en
LA OBRA COMPLETA.
la imprenta de Edvardo Easton.-Las
anotaciones de Bowle son las primeras
9.-La primera vez que se publicó
de importancia hechas para explicar
completo "Don Quijote", es decir, reuel sentido de "Don Quijote" y aparte
nidas en una sola edición la primera y
de la significación que les otorga su
la segunda partes, fué en Barcelona,
primacía, son valiosísimas y mucho
el año de 1617, en la imprenta de
han sido aprovechadas por comentaBautista Sorita. La misma obra comristas posteriores.
pleta se publicó por primera vez en
Madrid, el año de 1637 en la impren14.-En orden cronológico la segunta de Francisco l\Iartínez, en Bruselas
da edición comentada de "Don Quijoen 1671, y en Amberes en dos volúmete", es la de la Real Academia Españones, el primer volumen en 1673 y el
la de 1780, de que antes hablamos en
segundo, según reza la edición. PU
el número 11.-Tiene esta edición,
1672.
además de la Vida de Cervantes, un
Análisis del Quijote de don Vicente de
10.-La primera edición publicada
los Ríos, un retrato de Cervantes, que
en Inglaterra y al mismo tieqipo la
desgraciadamente es apócrifo y 29 1láprimera ilustrada de "Don Quijote", es
minas. En esta edición la Academia
de Londres. año de 1738. Lleva una
restituyó a la obra su primitivo titulo
"Vida de Cervantes" por l\fayáns Y
de El Ingenioso Hidalgo, así como las
Siscár, un frontispicio alegórico de
dedicatorias de Cervantes que habían
Cervantes por Kent y 68 láminas de
omitido ediciones anteriores.
Vandervank.
15.-Durante los años de 1797 y
11.-El año de 1780 se publicó ls
1798, se publicó en Madrid, por Gaprimera edición de la Real Academia
briel de Sancha, una edición en cinco
Española en cuatro volúmenes.-La
volúmenes, "corregida de nuevo, con
precede la ''Vida de Cervantes y Anánuevas notas, con nuevas estampas,
lisis del Quijote", por don Vicente de
con nuevo análisis y con la vida del
los Ríos, y lleva el mapa "de una porautor nuevamente aumentada por don
ción del Reyno de España. que comJuan Antonio Pellicer".-Contiene esprende los parages por donde anduvo
ta edición un plano de planta y corte
Don Quijote", delineado por don Tode la célebre Cueva de Montesinos y
más López.
una vista exterior de su entrada, además de un plano de las Lagunas de
12.- El año de 1898 se publicó en
Inglaterra una de las ediciones más
Ruidera.

ARMAS Y LETRAS \

Página 3

�16.-En . el primer tercio del siglo
XIX se publicó una de las ediciones
anotadas más populares de "Don Quijote'\ la de don Diego Clemencin, de
la cual los bibliógrafos que al principio mencioné hacen sólo una breve referencia. Consta de seis tomos,
publicados los tres primeros en 1833,
el cuarto en 1835, el quinto en 1836 y
el sexto en 1839, los tres primeros en
vida del anotador y los tres últimos
después de su muerte, segiin consta
de una advertencia que aparece al
principio del Tomo IV.
Hay otra edición de esta obra publicada de 1910 a 1913, en cuatro volúmenes, en París, por la Librería de
Paul Ollendorff.-Tal edición además
de las anotaciones de Clemencín, contiene un prefacio y multitud de anotaciones sobre dichas anotaciones, de
todo lo cual es autor don Miguel de
Toro Gómez. Se trata de una edición
popular que su autor quiso poner al
alcance de todos y gran part• de sus
anotaciones están dedicadas a criticar
los galicismos de Clemencin y su exagerada propensión a criticar el texto
de Cervantes, hallándole errores que
solamente existen en su imaginación.
Aunque esto último que decimos sea
cierto, no se puede negar a Clemencín
el mérito de haber explicado hasta la
saciedad y con abundante erudición,
todas las referencias, que son muchas,
que contiene el libro de Cervantes, sobre los libros de caballeria, asi corno
su noble esfuerzo para identificar los
lugares en que se desarrolla la acción
del Quijote, igualmente que sus pe~sonajes, en lo cual obtiene algunos exitos positivos.
17.-En Madrid, de 1905 a 1913 se
publicó la edición critica de D. Clemente Cortejón, en seis volúmenes,
editor Victoriano Suárez.-Probablernente la mejor que se ha publicado
acerca de 1'Don Quijote". Don Juan
Givanel que tornó parte en la formación del último tomo de la obra, o sea
el sexto, al cual le puso una advertencia preliminar, día que esta obra es
"el monumento más importante dedicado a la memoria del Príncipe de
los Ingenios", y que es "el mejor y
más amplio coment_ario que referente al Quijote se ha publicado en España". Adólfo Bonilla y San Martin
llama a esta obra "trabajo enorme, ciclópeo, imPonderable" y dice que "no

EL INGENIOSO
HIDALG·0 DON QVlXOTE DE LA MANCHA,

Compu,jlo por l,,figu,I d, CtrJIAn/ts
S,1Au,dr4.
DIRIGIDO AL.DVQ.YE DE BEIAR,
?-.'arques ~e C,brateon, Conde de Benakas:u, y Bañares, VllCOode de b Puebla de Aleozer, Señor de
bs vilbs de Capilla, Curie!, y
Uurguillps.

sólamente es la primera edición critica, sino la más completa".
18.-Finalrnente entre las ediciones
anotadas de esta obra, debernos mencionar las dos de don Francisco Rodríguez Marin, una publicada en 8 volúmenes de 1911 a 1913, en las ediciones de Clásicos Castellanos de "La Lectura", y de la cual se han hecho ya
cuatro ediciones, y la otra durante los
años de 1916 a 1917. en la Imprenta
de la "Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos,,, en seis volúmenes. La
primera de ellas puede considerarse
como popular, siendo la segunda algo
más serio, más completo y de más
alcance. Ha merecido esta edición innumerables y calurosos elogios, los
que se han publicado en un volumen
intitulado "Algunos juicios acerca de
la edición critica del "Quijote", anotada por dou Francisco Rodríguez Marin.-Sácalos a luz extractados y compilados un amigo del editor". En Madrid en la misma imprenta, un volumen, año de 1918.
La más conocida de las ediciones
del Sr. Rodríguez Marín es la de "La
Lectura", en la que utiliza y extracta
muchas de las notas y observaciones
de Bowle, Pellicer, Clemencín y Cortejón, por cierto con mucho tino, y con
ella ha ayudado positivamente a facilitar la lectura y conocimiento del
Quijote, pues casi no hay palabra ni
punto oscuro que no aclare, ni términos o problemas de otra naturaleza
que no explique, aun cuando hay que
lamentar que en muchas de estas explicaciones deje al lector en suspenso
y lo refiera a otros estudios o apuntes
qu~ dice tener, pero de las cuales ni
un extracto publica.
También puede acusarse al señor
Rodríguez Marin de poca seriedad en
algunos de sus comentarios, pues es
muy afecto al uso de palabras y di·
chos demasiado comunes, a veces demasiado populares o demasiado familiares, cosa que poco se aviene con
la calidad de sus estudios y la abundancia de su erudición.
Al explicar, por ejemplo el signi}icado del platillo "duelos y quebrantos", encontramos un caso ti pico de
sus explicaciones · suspendidas y de
sus salidas de tono cuando dice "Algo
tengo yo estudiado en esto, chi'co y
todo; pero como lo que he de decir
no cabe en los limites de una nota de
esta edición, remito al lector curioso
a lo puesto en mi edición, extensamente comentada que publiqué en 1916.
Mas por no dejar de decir aquí algo
concluyente, citaré .... etc.". (Es de ad~
vertir que la transcripción que hacemos es de la cuarta edición de la obra,
año de 1941, pues en la de 1913 era
imposible que apareciera)_'
En otra parte al hablar de los Per. cheles de ,!álaga, después de explicaciones en que campea bastante erudición, refiérese a los antiguos Percheles y concluye con una copla que
dice así
En el barrio de Percjlel
Dicen que no hay percheleras,
La que a mi me percheló
:\!ás que perchPlera era.

Ano,

En otra parte, al comentar la palabra "via" por "veía", explica que en
Andalucía todavía se usa esta forma
defectuosa del verbo ver, y cita otro
canto popular sevillano:

.E:N

CON PRIVILEGIO,
ID, Porlu,nJclaCu,na.

MJ DI.

VrnJcírcnur, J, r,111c,fn• Jr R..,1&gt;1,, 01,b,f10 Jrl R~'/ ofoíti, 0,.

Página 4 -

ARMAS Y LETRAS

"Ar prinsipio de quererte
estaba siego y no vía
ya me se quitó la henda
qu' en los ojiyos tenía".

Eu verdad que disuena algo del tono serio que debe suponerse y exigirse en críticos de cierta altura esta manera familiar y bullanguera de tratar las cosas, y justifica lo que dijo
de él un critico (Pescatore di Perle
"Antología de] Disparate". Barcelona.
G. Gíli. 1934): que es sumamente pintoresco y que en las partes más serias
de sus notas gusta mucho de arrancarse por peteneras .
EDICIONES 1!EXICANAS.
19.-Según un articulo que acabamos de leer ( El :Nacional", octubre
9 de 1947), firmado por Antonio Rodríguez, se han hecho en México cuatro ediciones de "Don Quijote", a saber: la primera, el año de 1833, por
don Mariano Arévalo; la segunda, la
de don Ignacio Cumplido, año de
1812; la de Simón Blanquel el año de
1852, y la publicada en la imprenta de
"El Mundo". el año de 1900.

S~GVNDA PARTE

DEL 1 N CE N 1 O SO
CAVALLERO DON
QVJXOTE DE LA

Dirigida a don Pedro Fernandez de Caílro, Conde de Le•
rnos,&lt;!e Andrade,y de Villah1a1Man¡ues de Sarria, Gentil~
boinbrede la Ca mara de fu Mage(lad, Comendador de ta
Encomienda de Peñ.afiel,y b zar,a de!ª Orden de Al•
can tau, Virrey ,Gouernador ,y C1p1tan General
del Rey no de Napolet,y P1didente del ru..
prcmoConíc)ode Julia.

11

20.-En realidad debe de haber mucho más de cuatro ediciones del Quijote hechas en México, y desde lugo encontramos mencionadas seis por D.
Ricardo Palma en su libro "Mis últimas Tradiciones Peruanas". (Barcelona, Buenos Aires, Maucci: 1806), Capítµlo "Ediciones del Quijote en América", en donde dice: "Muy devotos de
Cervantes debieron ser los mexicanos
cuando, en el siglo XIX, dieron a la
estampa nada menos que seis ediciones de la renombrada novela".
"La primera se hizo en 1833, por la
imprenta de Don llariano Arevalo.
cinco volúmenes en octavo".
"La segunda ... salió a luz en 1842.
por la imprenta de don Ignacio Cumplido, dos volúmenes en octavo. con
ciento veinticuatro 18rninas y retrato
del autor. Es una edición preciosa y
muy solicitada por los bibliófilos".
"En 1853 el impresor Blanquel publicó la tercera edición, dos tomos en
cuarto."
"La cuarta edición fué de cuatro vo
Júme'nes en dozavo y se hizo en los
años de 1868 a 69 por la imprenta de
Ia viuda de Segura".
"En 1877 don lreneo Paz .... director
y propietario de "La Patria'\ dió a luz

la quinta edición, cuatro Yolúmnes en
cuarto. La novela apareció primero
como folletín de aquel periódico, y fué
esa la base para la edición económica
en tomos."
"Conc1uyó el siglo con ]a aparición
en 1900, de una lujosa edición, en folio, con espléndidos grabados".
De las ediciones que acabamos de
mencionar, la más importante por su
presentación y hermosura. es la de
don Ignacio Cumplido que el ¡eñor
Rodríguez califica de "valioso y raro
libro", y ya vemos el ventajoso juicio
{JUe merece a D. Ricardo Palma.

Francisco M. Zerluche.

MANCHA,
Por Mig11tl l.r Ct,,unm $'4#tdrJ, 1tutorl.t [11 p,i'n,r,,i flrlt•

Ano

CON PRIY'ILEGIO.

"El mundo sólo vale por el hombre,
pero el hombre sólo vale por la fantasía." Eca de Queiroz.

.
_L~ _vida Y la obra de Cervantes Saavedra, tanto como su
1rra_d1ac10n en las letras hispánicas de los siglos posteriores, han
de_Juzgarse mediante el concurso de biógrafos veraces que con
el mstrumento de la c_rítica científica moderna, logren eÍ modela.
do perfecto de _una figura ~orno la de este ingenio renacentista.
que P?r c~i_itunas ha padecido la calumnia gratuita o la piadosa atnbuc1on.
Para ell~ h~mos ~e valernos de los ímprobos trabajos del
Pbro. don Cnstobal Perez Pastor, que en 1902 presentó ciento
se~e~ta y un documentos cervanti~?s; y de las investigaciones
J~w10sas Y, desapas1opadas ~e El'.11ho C~tarelo y Morí, Francisco Rodnguez Mann y Jaime F1tzmaunce-Kelly, a quien, por
su culto a Cervantes, tanta gratitud debemos americanos y españoles.

ración. La fecha más remota que no es
dable señalar es el 16 de marzo de
1488, en que el bachiller don Rodrigo
de Cervantes, bisabuelo del biografiado, otorga una carta cuando residía en
Córdoba:
"En Cordoua, en este dicho dia,
otorgó el bachiller Rodrigo de Ceruantes, vecino a San Niculas de Ja villa,
que rrecibió de Martin arrés de Toledo mili e ochenta maravedís del mantenimiento de vn moro Mahoma que
tenia en guarda. de que se otorgó por
pagado, e rrenunció contar la paga e
otorgó carta de pago.-Antón García."
(Nuevos documentos cervantinos hasta ahora inéditos. Francisco Rodríguez Marín. Madrid, 1914)
En 1543 1 o un poco posteriormente,
Rodrigo de Cervantes y Leonardo Cortinas, padres del creador de Don Quijote, contrajeron matrimonio y fueron
favorecidos por siete hijos: Andrés
(1543); Andrea (1544); Loisa (1546);
Miguel (1547); Rodrigo (1550). )' Magdalena y Juan. de ouienes no se puede
citar con certidumbre ni lugar ni fecha de su natalicio .

que el escritor estuvo en el Estudio de
la Compañía de Jesús de esa ciudad,
en 1564-65, citando en apoyo un pasaje de la Novela Ejemplar Coloquio de
los perros Cipión y Berganza. Creemos también, con R. Marín, que en
Rinconele y Cortadillo y El celoso extremeño, así como en el prólogo al lector, que precede a sus obras dramáticas pueden rastrearse datos autobiográficos. Dicen sus palabras prefaciales :" Yo, como el más viejo que allí
estaba, dije que me acordaba de haber
visto representar al gran Lope de Rueda, varón insigne en la representación
y en el entendimiento. Fué natural de
Sevilla, y de oficio batihoja, que quiere decir de los que hacen panes de
oro."
Blanca de los Rios de Lampérez en
"¿Estudió Cervantes en Salamanca?".
llevada de las conjeturas de Tomás
González y Martín Fernández de Navarrete, cree que Cervantes estudió en
la Cni,·ersidad de Salamanca de 1582
a 84, y que vivió en la calle de Moros.
Si omitimos las conjeturas de los
precitados eruditos, atentos sólo a

En Madrid,Po, 1,,,, de I• í•tfl••
~,nJ,J, rn e,[, dr Fr1t1,cijco di R1Jb!t1,li6mo dldft]·N.$}
IAhel &amp;ni del Áglti!. (11• c. Dk;p,&amp;,i
ik-16016 E,u,o de lllO!t. ,.
da 31 tk Entro de 1622)'

11

.... .

de don Juan Antonio Pellicer, publicadas, como antes decimos, en Madrid,
por don Gabriel de Sancha, el año de
1797 y F98,•(Número 15). Como las
notas de Pellicer citan con frecuencia
las de Bowle, se puede decir que esta
edición comprende todas las anotacio..
nes hechas hasta el dia de su publicación.
Por esta razón y por ser la primera
publicada en nuestra patria es para
nosotros de suma importancia. aun
cuando los dos autores &lt;tue hemos citado, el señor Antonio Rodríguez y
don Ricardo Palma. se expresan de
ella en términos poco favorables, prin
cipalmente de sus ilustraciones que
aun cuando los editores. como acabamos de ver califican de "hermosas láminas" (y en efecto algunas de ellas
lo san), Rodríguez dice que en ellas
está mal interpretado el Cabaliero de
la Triste Figura. pues no aparece el
tipo recio, "seco de carnes, enjuto
rostro" que pintó Cervantes, sino que,
se trata, según este comentarista, de
"un cinturita elegante, todavía joven,
de bigotito chaplinesco, de esos que
no pueden jamás enamorarse de ninguna Aldonza Lorenzo, ni serían capaces de acometer alevosía con su dama
asiéndose fuertemente a las maritornes de las ventas'\ (cosa que en verdad nunca hizo ni pensó hacer el nobilisimo caballero que fué Don Qui
jote).
Y la última de las ediciones mencionadas, es la publicada por "El Mundo Ilustrado", el afio de 1900, que contiene hermosas ilustraciones no sólo
de Gustavo Doré, como dice Rodríguez, sino de multitud de magníficos
dibujantes; probablemente allí se recogieron las mejores ilustraciones de
"Don Quijote" hasta su fecha.

21.-Pero más importante, a nuestro juicio, es la de don Mariano Arévalo, publicada en la ciudad de '.\léxico,
el año de 1833, la cual, se dice en su
portada, es la rcPrimera Edición mejicana, conforme a Ja de la Real Academia Española, hecha en Madrirl en
1782.-Adem:ls del Análisis de dicha
Academia se han añadido las notas
críticas y curiosas del señor Pellicer,
con hermosas láminas".

La caratula de esta edición dice asi:
- "El Ingenioso Hidalgo / Don Qmjote / de la Mancha / escrito / por Miguel de Cervantes Saavedra / Con las
mejores Ilustraciones / que se conocen / México / Talleres de Tipografía
Y Grabados de "El Mundo" / Calle de
Tiburcio Número 20 / 1900".

El análisis de que se habla es el de
don Vicente de los Ríos, (véase núme
ro 11). publicado en la primera edición de la Real Academia Española,
y las anotaciones de Pellicer son las

Y con lo anterior concluimos este
breve ensayo, modesta aportación a
la dh•ulgación de la obra máxima de
Cervantes, en estos dias en que celebra el mundo el Cuarto Centenario
de su natalicio.

Fr&amp;y Juan de ViJl&amp;fn.ner.
(vivia

11~1t

d 23

~

E'llt'9dt.lM2)

J 1110 de Cervant.et = Leoiior de Tort!!bla~
(11. c11 1490 6
(lliri4 oli• h . 4 ik
n~k, : iit,.. d
JIUio U J:i;i:?}
11 de Afano
rkl656J .

La fácil y creciente popularidad
.que en todas las clases sociales despertó la lectura de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la- Mancha - obra
situada en la confluencia de los dos
siglos de oro, el XVI y el XVU - originó que varias ciudades españolas se
disputaran al ingenio complutense como su hijo, aduciendo en favor de sus
pretensiones razones, probanzas y documentos apócrifos que ulteriormente
ha sido posible desechar. Así Sevilla,
Toledo, Esquivias, :Madrid, Lucena,
Consuegra, Córdoba, Alcázar de San
Juan ...
El encono de estas contiendas quedó dilucidado hasta 1748, año en que
don Juan de Iriarte encontró en la Biblioteca Real una relación impresa en
Granada en 1581, en cuyo documento
se mencionan los nombres de ciento
ochenta y cinco cautiYOS españoles,
rescatados por la religión trinitaria el
. año anterior en Argel, entre los que

figura Miguel de Cervantes , de li'einla
años, natural de Alcalá de Henares.

Jnyestigaciones posteriores han establecido definiti\'arnente el nacimiento de 1\Iiguel de Cervantes Saavedra en
la ciudad castellana de Alcalá de Henares, y su bautizo a nueve de octubre
de 1547, en la amplia iglesia narroquial de Santa María la ~layor (El bachiller Serrano. Partida de bautismo.
Folio 192 del Libro de Bautismos de
la Iglesia Santa Maria la 1fayor).
Algunos genealogistas cervantinos,
movidos mas por la fábula y la fantasía que por la clarividencia de la realidad, han pretendido encontrar el origen familiar del escritor alcalaíno en
Tcllo Muriélliz, enigmático ricohomc
de Castilla, de quien se dice tuvo su
flourit en las postrimerías del siglo
décimo. Nada más incierto.
Los datos de c¡ue disponemos no
nos permiten conocer la ontogenia
cervantina sino hasta su tercera gene-

ARB0L

GENEALOGICO
o•

Rodrigo d&amp; Cen-,n~:::: Catalina d&amp; Cabrera
{N mt P" ririfl
{o do la Vera)
ori11-e,et•w.&amp;,li-6rekl633)

No han llegado hasta nosotros informaciones bastantes a configurar su vida de niño y los lugares en que haya
vivido durante sn niñez.
La profesión ele su padre, médico
ministrante, de si tildada de menosva.
ler, hubo de ser motivo para que el
adolescente trajinara por las tierras
del Reino, a donde Rodrigo "El Sordo" llevaba a los suyos en procura de
estable domicilio y cierto sustento.
Si suponemos que Cervantes acorn_
pañó a su padre en su mal avenido
ministerio, le encontramos en julio de
1552 en Valladolid, en donde el fisico fué reducido a prisión por no haber podido satisfacer la suma de
44,472 maravedíes que habia tomado
prestada del usurero Gregorio Romano. Aparece despues en Sevilla el 30
ele octubre de 1564, y posteriormente
en ~ladrid en 1568.
Francisco Rodríguez Mario. en "Cervantes estudió en Sevil1a", conjetura

M,DB CERVANTES
SAA"VEDRA

refundir la biografia cervantina merced a documentos irrecusables, nada
sabemos de Cervantes desde el dia que
recibe las aguas bautismales hasta la
muerte de la Reina Isabel de Valois,
terrera mujer de Felipe II, ocurrida
en la Villa y Corte él 3 de octubre de
1568.
Encontraríamos entonces a la fami_
lía de Rodrigo de Gen-antes en Madrid, y a )figuel, mozo de veintiún
años1 discipulo del maestro Juan López de Hoyos, rector en el Estudio Público de Humanidades.
Recibió López de Hoyos el encargo
de historiar la exequias de la Reina,
y en el volúmen que a título de corona mortuoria publica el humanista en
1569 con el nombre de Hystoria y relacio verdadera de la enfermedad, felicissimo lran.,;ito, y sumptuosas exequias funebres de la Serenissima Rey_

ARMAS

Y LETRAS -

Página 5

�na de España doña Isabel de l'aloys
nuestl'a Senora, figura el novel escritor con una copla, cuatro redondillas.
una elegía y un soneto, y es encomiado con el dictado de "mi caro y amado discípulo."
Luego sabemos de él que viYe en
Italia, ¿Qué provocó la salida de Cervantes de Madrid?
Guglio Acquaviva y Aragón, después
cardenal, hijo del duque del Atri, enviado en misión especial por Pío V,
había concurrido a l(adrid a presentar a Felipe II el pésame por la muerte de la Reina, y a desagraviar ante
el :;.\lonarca la jurisdicción eclesiásti_
ca esvañola. Se dice que López de Hoyos recomendó vivamente al joven italiano las prendas intelectuales de su
discípulo, quien quedó incorporado
como camarero a su brillante comitiva durante algunos meses, que pasa
en Roma, gozando ya de la vi_da libre
de Italia.
Cervantes nos dice en la dedicatoria
de La Galatea (1585): "!untando a esto el effecto de reuerencia que hazian
etn mi animo las cosas (que como en
prophecia) oy muchas yezes dezir a
V. S. Illustrissi. al cardenal de Acquaviva, siendo yo su camarero en Roma."
Después de su estancia en el pala_
cío del joven cardenal, sentó plaza de
soldado· en Italia en fechas que, por
lo contradictorias, no nos es posible
clarificar. Soldado y poeta era en España condición de grandes pensadores
y maestros. Garcilaso, Ercilla, Cortés,
Gutierrez de Cetina, Lope y cien más
confirman ese paralelismo entre las
armas y las letras, que culmina en las
páginas del Quijote y en las épicas estrofas de Luis de Camoens.
Si seguimos literalmente la lectura
de El Amante Liberal, podemos deducir que Cervantes participó en el res~
cate de Chipre, en 1570.
Luego le encontramos en la famosa
batalla de Lepanto, 7 de octubre de
1571, ganada por Don Juan de Autria,
hijo natural de Carlos V, y Capitán
General de la Liga hispano-pontificioveneciana, a los turcos:
Cervantes yacía enfermo de calenturas en la bodega de la galera "~farquesa". Llegado el momento de pelear,
solicitó de don Diego de Urbina el
puesto de mayor peligro, y a cuantos
compañeros quisieron disuadirle, se
dice que contestó enfáticamente: "En
cuantas ocasiones de guerra se ha ofrecido hasta hoy a Su Magestad he servido como buen soldado; y así ahora no
haré menos, aunque esté enfermo con
calenturas". En esta memorable contienda fué herido de dos arcabuzados
en el pecho y uno en la mano izquierda, dejándosela inutilizable vitaliciamente.
Mucho debe haber sufrido ·con los
vituperios que el autor del falso "Quijote" le enderezó al tildarle de manco
y viejo. Cervantes le contestó con ele_
vado juicio: "Lo que no he podido dejar de sentir es que me mote de viejo
y de manco, como si hubiera sido en
mi mano haber detenido el tiempo,
que no pasase por mi, o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna,
sino en la más alta ocasión que Yieron
los siglos pasados, los presentes, ni
esperen ver los venideros. Si mis heridas no resplandecen en los ojos de
quien las mira, son estimadas, a los
menos, en la estimación de los que saben donde se cobraron; que el soldado más bien parece muerto en la batalla que libre en la fuga; Y es esto en
mi de manera que si ahora me propusieran y facilitaran un imposible, qui•
siera antes haberme hallarlo en aque_

Página 6 -

lla facción prodigiosa que sano ahora
de mis heridas, sin haberme hallado
en ella".
Después del triunfo de las naves
cristianas en Naupacto, la escuadra
victoriosa hizo rumbo a :Mesina, en
donde los heridos fueron hospitalizados y distinguidos con recompensas.
Cervantes recibió allí veinte ducados
de Don Juan de Austria, y consta que
subsecuentemente fué fayorecido con
dádivas por sus méritos:
" ..... después del dicho vencimiento la dicha armada de su magestad
fué a la dicha ciudad de Mezina a donde fué curado el dicho proponente, y
de allí fueron a Rijols en la Calabria,
donde invernó dicha companya ..... "
(Aclaraciones a la vida de Cervantes,
José María Torres. Revista de Valencia, 1880);
"veinte ducados el -15 de Enero,
veinte ducados el 9 de Marzo, y veinte y dos ducados el 17 de 1farzo". (Navarrete, Vida)
De este suceso hasta 1575, hace vida
de soldado en Italia. El 20 de septiembre de 1575 embarca en Nápoles con
su hermano Rodrigo rumbo a España
en la galera "Sol", ·que la mando de
Gaspar Polo formaba una flotilla comandada por Sandro de Leiva.
El 26 de ese mes la "Sol", que se
había disgregado el grueso de las
otras, sufrió el abordaje cerca de Les
Saintes Maries · del renegado albanés
Arnaute Mami, quien toma prisioneros
a un crecido número de españoles, entre ellos Miguel y Rodrigo, que fueron
conducidos a rgel como esclavos del
griego Dalí Mami, apodado el Cojo.
Examinados acuciosamente los Prisioneros, encontraron los verdugos a
Cervantes las cartas comendaticias
que Don Juan de Austria y el Duque
de Sesa le habían entregado concediéndole licencia para volver a España a pretender un empleo de capitán
en alguna de las compañías que se organizaban en el Reino con miras a
terciar en Italia. Este suceso aumentó considerablemente la importancia
del prisionero, quien fué vigilado en
extremo, vejado y sobrecargado de cadenas por sus amos.
Durante esta etapa dolorosa de la
vida del escritor, se dió a la composición literaria y a preparar a los menos cuatro empresas de evasión.
El Doctor Antonio de Sosa, compañero de cautiverio de Cervantes. declara por escrito el 21 de octubre de
1580: " ... que se ocupaba muchas veces en componer en alabanza de nuestro señor y de su bendita madre v del
santísimo sacramento y otras cosas
santas y devotas, algunas de las cua.
les comunico particularmente conmigo, y me las enbio que las viese." CNavarrete; Torres Lanzas).
Después de un lustro de penalidades y amarguras, el cautiverio de Cervantes tocaba a su fin.
Dos religiosos trinitarios. Antón di'\
la Bella y Juan Gil lograron reunir los
quinientos ducados que los cautivadores de Cervantes pedian por su persona.
Navarrete, en su Vida de Cervantes,
da a conocer las diversag aportaciones que exigió el rescate del escritor:
1a.-La madre y hermana de
Cervantes habián entregado para su rescate 300 ducados, Que a 11 reales hacen
3,300
2a.- Fué ayudado por la limosna de Francisco Caramanchel, doméstico de Don Iñigo de Cárdenas Zapata. del
consejo de S. ~l. con 50 doblas que son
250
3a.-De la limosna general de la
Orden fué ayudado con
otras 50 doblas
250

ARMAS Y LETRAS

4a.-Se buscaron prestados entre mercaderes 200 escudos,
que a 151 ásperos cada uno
hacen 29,700 ásperos, y por
consiguiente
2,970
6.770
La cautividad de Cervantes dura del
26 de agosto de 1575, hasta el 24 de
octubre de 1580, año en que se reitera
a España en el barco de :Maese Antón
Francés.
El 18 de diciembre llegó a Madrid.
Grandes sinsabores le esperaban a su
regreso: sus padres habían entrado
a la vejez; su progenitor estaba completamente sordo; Rodrigo parece haber estado ·ausente, sirviendo en las
filas, y sus hermanas :Magdalena y Andres habían despertado maliciosos decires entre la gente madrileña.
En 1571 le encontramos en Portugal; y es de suponerse que de su estancia allá proceda su amor a Ana
Franca de Rojas, madre de Isabel de
Saavedra, hija natural de Cervantes.
Volvió a Madrid en donde buscó
amistad con gente de letras. De esto
época provienen algunas de sus actividades y manifestaciones literarias:
colaboró con un soneto laudatorio en
Romancero de Pedro de Padilla; escribió un soneto encomiástico para
la Austríada de Rufo Gutierrez, Y
elaboró aquella serie de "veinte comedias o treinta", que termina en
1578.
Al concluir el año de 1583 habia
terminado la Primera Parte de la Galatea. El libro pasó por el tamiz de la
licencia el primero de febrero del siguiente año; y el 14 de junio vendió
en 1336 reales su privilegió a Blas de
Robles.
Trabó por entonces conocimiento
con una muchacha de Esquivias, Catalina de Palacios Salazar y Vozmediano, dieciocho años menor que él, con
·quien contrajo matrimonio a 12 de diciembre de 1584.
De esta fecha hasta las postrimerías
de 1592, Cervantes sirve al Rey, bien
como alcabalero, bien como colector
de trigo y aceite en las ciudades del
Reino.
Ya haya sido por falta de método
en estas actividades, ya por la propia
naturaleza de esta clase de cometidos,
nunca por dolo, Cervantes es sentenciado a sufrir prisión en Castro del
Río el 19 de septiembre de 1592.
Después de su prisión hasta 1602,
mente a la Corona como recaudador
de alcabalas, cargo que como consecuencia le trajo dos encarcelamientos
más, siendo el último de éstos el año
aludido en Sevilla.
Con motivo del translado de la Corte de Felipe III a Valladolid (v. la edición crítica de Mayo y Amezúa sobre

El casamiento engañoso y El coloquio
· de los perros), damos con él en esa
ciudad, viviendo con su familia en la
calle del Rastro, cerca de la puente
del maloliente Esguevilla.
En el verano de 1604, Cervantes hacia ya gestiones desde la nuen Villa y
Corte para dar a la estampa una obra
que circuló manuscrita y provocó escozores en las peñas lite,.arias de entonces: El ingenioso hidalge1 don Quijote de la )lancha.
Lope de Vega, enemigo jurado de
Cen-antes, escribía el 14 de agosto de
ese año d-esde Toledo: "De poetas, no
digo: buen siglo es este: muchos están
en cierne para el año que viene, pero
ninguno hay tan malo corno Cervantes, ni tan necio que alabe a Don Quijote..."
El maravilloso libro salió a la luz
pública, calzadas las espuelas para su
primera incursión, en enero de 1605.
El 27 de junio de ese año, en la noche, un caballero del Hábito de Santiago, hombre sin oficio ni beneficio,

de esos que llamaban "andante en Corte", y que a_ la sazón andaba ensartando corazones en Valladolid, cayó en
la puerta de la casa de Cervantes cribado por varias estocadas.
La presencia de la familia de Cervantes en ese suceso ocasionó una
nueva estancia del escritor y los suyos en la cárcel, de cuyo nuevo infortunio salieron todos no muy bien librados en su reputación.
El 2 de julio de 1612 sometió al dictamen de Gutierre de Cetina sus breves narraciones novelescas llamadas
~ovelas Ejemplares, y al año siguiente salieron a luz priviligiadas para
Castilla y Aragón.
Vivir de la pluma es mal vivir, entonces como ahora. Sin embargo de
ello, Cervantes había termiqado el
Viage al Parnaso, y se sustentaba de
dádivas •del Conde de Lemos, quien
ejercía con Cervantes un no desmen-tido mecenazgo.
Cuando se ocupaba de la segunda
parte del "El Quijote", apareció en Tarragona, con licencia del 4 de julio de
1614 una continuación de su obra fir-mada por un tal Alonzo Fernández de
Avellaneda, hiriendo mortalmente su
dignidad y prestigio de escritor.
• En 1615 salió a luz pública la segunda parte del "El Quijote", aprobada el
27 de febrero y el 17 de marzo y privi-legiándosela por 20 años.
A esos dias pertenece también la pu-blicación de su obra Ocho Comedias,

CHRVANTB~, P2ETA
A
A LA MUERTE DE LA REINA
DO~A ISABEL DE VALOIS.

Mirad quién es el mundo y su pujanza,
y cómo de la más alegre vida
la muerte lleva siempre la victoria.
También mirad la bienaventuranza
que goza nuestra reina esclarecida
en el eterno reíno de la gloria.
AL TUMULO DEL REY FELIPE II
EN SEVILLA.

Voto a Dios, que me espanta esta gran(deza
y que diera un doblón por descríbilla;
porque ¿a quién no suspende y mara(villa
esta máquina insigne, esta riqueza?

el último de los libros de Cervantes
que su autor alc"anzó a ver en letras.
de molde. Tenia entonces 68 años.

Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es man'
( cilla
que esto no dure un siglo, ¡oh, gran
(Sevilla,
Roma triunfante en ánimo y nobleza!.

Los trabajos de Persiles y Sigismun-da, Historia Septentrional, apareció,
después de su muerte. Tenía en pro-yecto cuatro obras más que no se conservan: la continuación de La Galatea,
prometida durante largo tiempo; Las·
Semanas del Jardín, la comedia El Engaiío a los Ojos, y El Famoso Bernar-.

Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio hoy ha dejado
la gloria donde vive eternamente.

do.
Los últimos días del' desventurado,
escritor nos inspirarán siempre una
ternura indescriptible. En el Prólogo
del Persiles pueden leerse sus vatici-nios sobre los días que le quedaban.
La cabalgata de Esquivias a Madrid
fué indudablemente la postrera. Cuando se despide en la Puente de Toledo
del estudiante pardal, sabía que la ·vida se le iba escapando.
El 2 de abril profesó en su casa dela calle de ·León en la Orden Tercera
de San Francisco. El día dieciocho
recibió del Presbítero Francisco López la extremaunción. El 19, con un
supremo esfuerzo escribió la dedicatoria de despedida en los Trabajos dePersiles y Segismunda:
"Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran Señor, ésta te escribo".
)1urió el 23 de abril de 1616.
Tocado con hábito de San Francisco, con la cara descubierta, fué conducido por sus hermanos en religión
al Comento de las )fonjas Trinitarias
Descalzas, en la calle de Cantarranas.
Hacia 1630 se había extinguido
completamente la familia del padre de
Don Quijote y creador de las Novelas
Ejemplares.
BIBLIOGRAFIA.
, Nuevos documentos Cenantinos hasta ahora inéditos, Francisco Rodríguez
)larín.
Documentos Cervantinos hasta ahora inéditos, Pbro. Cristobal Pérez Pastor.
Efemérides Cervantinas, Emilio Cotareli y Mori.
Genealogias de ~ligue! de Cervantes
(Pasa a la Pág. 13)

Esto oyó un valentón y díjo:-Es cierto
cuanto dive voacé, señor soldado.
y el que dijere lo contrario, miente.
Y luego, in continente
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuése, y no hubo nada.
EPISTOLA DE MIGUEL DE CERVANTES, CAUTIVO, A MATEO VAZQUEZ,
MI SE~OR.

Si el bajo són de la zampoña mía,
señor, a vuestro oído no ha llegado
en tiempo que sonar mejor debía.

no ha sido por la falta de cuidado,
sino por sobra del que me ha traído
por extraños caminos desviado.
También por no adquirirme de atre(vido
el nombre odioso, la cansada mano
ha encubierto las faltas del sentido.
I

Ma!; ya que el valor vió sobrehumano
de quien tiene noticia todo el suelo,
la paciosa altivez, el trato llano
aniquilan el miedo y el recelo,
que ha tenido hasta aauí mi humilde
(pluma,
de no quereros descubrir su vuelo.

o

G

A

Por la senda y camino más perfecto
van vuestros pies, que es la que el me( dio tiene,
y la que alaba el seso más discreto.

que no echaba de ver si estaba herido,
aunque era tan mortal mi sentim~ento
que a veces me quitó todo el sentido.

Ayer lo vimos inexperto y nuevo
en las cosas que agora mide y trata
tan bien que tengo envidia y las
(apruebo.

Quien por ella camina, vemos viene
a aquel dulce suave paradero
que la felicidad en sí contiene.

y en mi propia cabeza el escarmiento
no me pudo estobar que el segun~o
(ano
no me pusiese a discreción· del viento,

Desta manera se congoja y mata
el envidioso, que la gloria ajena
la destruye, marchita y desbarata.

Yo que el camino más bajo y grosero
he caminado en fría noche oscura,
he dado en manos del atolladero;

,Y bárbaro, medroso, pueblo extraño,

Pero aquel que con mente más serena
contempla vuestro trato y vida hon(rosa,
y el alma dentro de virtudes llena.

y en la esaui1Ja prisión, amarga y
(dura,
a donde agora quedo, estoy llorando
mi corta infelicísima ventura,

y al reino tan antiguo Y celebraao
a do la hermosa Dido f ué vendida
al querer del troyano desterrado,

no la inconstante rueda presurosa
de la falsa fortuna, suerte o hado,
signo, ventura, estrella, ni otra cosa,

con quejas tierra y cielo importunan( do,
con suspiros al aire escurescíendo,
con lágrimas el mar acrescentando.

también vertiendo sangre aun la ~e(rida
mayor con otras dos, quise ir Y ha(llarme,
por ver ir la morisma de vencida.

Vida es esta, señor, do estoy murien( do,
entre bárbara gente descreída
la mal lograda juventud perdiendo.

Dios sabe si quisiera allí quedarme
con los que allí quedaron esforzados,
y perderme con ellos o ganarme;

0

aquí en pequeño espacio veis se encíe(rra
nuestro claro lucero de occidente,
aquí yace encerrada la excelente
causa que nuestro bien todo destierra.

Ocho Entremeses.
La Segunda Parte del Ingenioso Cavallero Don Quixote de la Mancha fué

TO L

¿Quién duda que no dice: la ventura
ha dado en levantar este mancebo
hasta ponerlo en la más alta altura?

Aquí el valor de la española tierra,
aquí la flor de la francesa gente,
aquí quien concordó lo díferente,
de oliva coronado aquella guerra:

y

N

dice que es causa que en el buen es(tado
que agora poseéis os haya puesto
con esperanza de más alto grado.
mas sólo el modo del vivir honesto
la virtud escogida que se muestra
es vuestras obras y apacible gesto.
Esta dice, señor, que os da su diestra
y os tiene asido con sus fuertes brazos
y a más y a más subir siempre os
(adiestra.
¡Oh santos, oh agradables dulces lazos
de la santa virtud, alma divina,
y santo quien recibe sus abrazos!
Quien con tal guía como vos cmnina,
¿de qué se admira el ciego vulgo bajo
si a la silla más alta se avecina?
Y puesto que no hay cosas sin trabajo
quien va sin la virtud va por rodeo,
y el que la lleva va por el atajo.
Si no me engaña la experiencia, creo
que se ve mucha gente fatigada
de un solo pensamientó y un deseo.

No fué la causa aquí de mi venida
andar vagando por el mundo acaso
con la verguenza y la razón perdida.
Diez años ha que tiendo y mudo el
(paso
en servicio del gran Filipo nuestI"o,
ya con descanso, ya cansado y laso;
y en el dichoso día que siniestro
tanto f ué el hado a la enemiga armada
cuanto a la nuestra favorable y die s.
(tro,
de temor y de esfuerzo acompañada
presente estuvo mi persona al hecho,
más de esperanza que de hierro ar(mada.
Vi el formado escuadrón roto y deshe( cho,
y de bárbara gente y de cristiana
rojo en mil partes de Neptuno el lecho,

Pretenden más de dos llave dorada
muchos un mesmo cargo, a quien as( pira
a la fidelidad de una embajada.

la muerte airada con su furia insana

Cada cual por sí mesmo al blanco tira
do asestan otros mil, y sólo es uno
cuyas saetas dió do f ué la mira.

el són confuso, el espantable estruen( do,
los gestos de los tristes miserables
que entre el fuego y el agua iban mu(riendo,

Y éste quizá que a nadie fué impor(tuno
a la soberbia puesta del privado
se halló, después de vísperas, ayuno,
ni dió, ni tuvo a quien pedir prestado,
sólo con la virtud se entretenía,
y en Dios y en ella estaba con{iado.
Vos sois, señor, por quien decir po( dría
(y lo digo y diré sin estar mudo),
que sola la virtud fué vuestra guía,

aquí y allí con priesa discurriendo,
mostrándose a quien tarda, a quien
(temprana,

los profundos suspiros lamentables,
que los heridos pechos despedían,
maldiciendo sus hados detestables.
Helóseles la sangre que tenían
cuando en el són de la trompeta nues(tra,
su daño y nuestra gloria conocían,
con alta voz de vencedora muestra
rompiendo el aire claro, el sol mos( traba
ser vencedora la cristiana diestra.

De vuestra alta bondad y virtud suma
diré lo menos, que lo más, no siento
quien de cerrarlo en verso se presuma.

11 que ella sólo f ué bastante, y pudo
levantaros al bien do estaís agora,
privado humilde de ambición des( nudo.

Aquel que os mJra en el subido asiento
do el humano favor puede encum(brarse
y que no cesa el favorable viento,

¡Dichosa y felicísima la hora
donde tuvo el real conocimiento
noticia de valor que anida y mora.

A esta dulce razón, yo, triste estaba
con la una mano de la espada asida
y sangre de la otra derramaba,
el pecho mío de pro{unda herida
sentia llagado y la siniestra mano
estaba por mil partes ya rompida.

y él se ve entre las hondas anegarse,
del mar de la privanza, do procura
o por fas o por nefas levantarse.

en vuestro reposado entendimiento,
cuya fidelidad, cuyo secreto
es de vuestras virtudes el cimiento!

Pero el contento fué tan soberano,
que a mi alma llegó viendo vencido
el crudo pueblo infiel por el cristiano,

f

vi recogido, triste, amedrentado,_
y con causa temiendo de su dano.

pero mis cortos implacables ha~~s
en tan honrosa empresa no quzszeron
que acabase la vida Y los cuidados;
Y al fin, por los cabellos m~ trujeron

a ser vencido por la valentza
.
de aquellos que después no la tuvze(ron.
En la galera Sol, que escurecia
mi ventura su luz, a pesar mío
fué la pérdida de otros Y la mía.
Valor mostrarnos al principio Y brío,
pero después, con la experiencia
(amargo
conoscimos ser todo desvarío.
Sentí de ajeno yugo la gran c_arga,
y en la manos sacrílegas maldztas
dos años ha que mi dolor se alarga.
Bien sé que mis maldades i_nfinitas_
y la poca atrición que en mz se encze(rra
me tiene entre estos falsos Jsmaelitas.
Cuando llegué vencido Y vi la tierra
tan nombrada en el mundo, que en su
(seno
tantos piratas cubre, acoge Y cierra,
no pude al llanto detener el freno
que a mi despecho, sin saber lo que
(era,
me vi el marchito rostro de agua lleno.
Ofrecióse a mis ojos la ribera
y el monte donde el grande Carlos
(tuvo
levantada en el aire su bandera.
y el mar que tanto esfuerzo no sostu?o
pues movido de envidia de su glorza,
airado entonces más que nunca estuvo.
Estas cosas volviendo en mi memoria,
las lágrimas trujeron a los ojos,
movidas de desgracia tan notoria.
Pero si el alto cielo en darme enojos
no está con mi ventura conjurado
y aquí no lleva muerte ni despojos,
cuando me vea en más alegre estado
si vuestra intercesión, señor, me ayu( da
a verme ante Filipo arrodillado,
mi lengua balbuciente y casi muda

pienso mover en la real presencia,
de adulación y de mentir desnuda,

ARMAS Y LETRAS -

Página 7

�diciendo: "-Alto señor, cuya potencia
sujetas tras mil bárbaras naciones
al desabrido yugo de obediencia.
a quien los negros indios con su dones
reconocen honesto vasallaje,
trayendo el oro acá de sus rincones:
despierte en tu real pecho el gran co( raje,
la gran soberbia con que una bicoca
aspira de contino a hacerte ultraje.
La gente es mucha, mas su fuerza es
(poca,
desnuda, mal armada, que no tiene
en su defensa fuerte, muro o roca,
cada uno mira si tu armada viene
para dar a sus pies el cargo y cura
de conservar la vida que sostiene,
de la amarga prisión, triste y escura
adonde mueren veinte mil cristianos
tiene la llave de su cerradura.
Todos ( cual yo) de allá puestas la:t
(manos,
las rodillas por tierra, sollozanso
cercados de tormentos inhumano:t,
valeroso señor, te están rogando
vuelvas los ojos de misericordia,
a los suyos que están siempr,e llorando,
y pues te deja agora la discordia,
que hasta aqui te ha oprimido y fatt.
(gado,
y _gozas de pacifica concordia,

has ¡oh, buen rey/ que sea por ti aca(bado
lo que con tanta audacia y valor tanto
f ué por -tu amaso padre comenzado.
Sólo el pensar que vas pondrá un es( panto
en la enemiga gente, que adevino
ya desde aquí su pérdida y quebran(to."
¿Quién dudaba que el real pecho be•
(nigno
no se muestre escuchando la tristeza
en que están estos míseros contino'!

CANCION DE LENIO

Allí va el furioso Marte
en la persona curiosa
de más de un gallardo joven
que de su sombra se asom bra.

-Lo que me has dado te doy,
mano siempre dadivosa;
que a do falta el amor tuyo
siempre la miseria sobra.

Por bienaventurada,
por llena de con tento y alegria
será por mi juzgada
tan dulce compañía,
si no siente de amor la tiranía.

Junto a la casa del Sol
va Júpiter ; que no hay cosa
difícil a la privanza
fundada en prudentes obras.

Las primicias de mis f rulos
te ofrézco, Virgen h ermosa:
tales cuales son las m ira,
recibe, ampara y m ejora.

Y besaré la tierra
que posa aquel que de su pensamiento
el falso amor destierra.
y tiene el pecho exento
de esta furia cruel, de este tormento.

Va la Luna en las mejillas
de una y otra humana diosa,
Venus casta en la belleza
de las que este cielo forman.

A su padre te encomiendo;
que humano Atlante se encorva
al peso de tantos reinos
JI de climas tan remotas.

Pequeñuelos Ganimedes
cruzan, van, vuelven y tornan
por el cinto tachonado
des ta esfera milagrosa.

Sé que el corazón del Rey
en las manos de Dios mora,
y sé que puedes con Dios
cuanto pidieres piadosa.-

Y para que todo admire
y todo asombre, no hay cosa
que de liberal no pase
hasta el extremo de pródiga.

Acabada esta oración,
otra semejante entonan
himnos y voces que muestran
que está en el suelo su gloria.

Milán con sus ricas telas
allí va en vista curiosa,
las Indias con sus diamantes,
y Arabia con sus aromas.

Acabados los oficios,
con reales ceremonias
volúió a su punto este cielo
y esfera maravillosa.

(De la "Galatea" )

Y llamaré dichosa
al rústico, advertido ganadero,
que vive cuidadoso
del pobre manso apero,
y muestra el rostro al crudo amor se•
(vero.
Deste tal las corderas
antes que venga la sazón madura
serán ya parideras,
y en la ocasión más dura
hallarán claras, aguas y verdura.
Si estando amor airado
con él pusiese en su salud desvío,
llevaré su ganado
con el ganado mío
al abundoso pasto, al claro rio.
Y en tanto del incienso
el humo santo irá volando al cielo.
a quien decirle pienso
con pio y justo celo
las rodillas postradas por el suelo.
¡Oh. cielo santo y justo/
pues eres protector del que pretende
hacer lo que es tu gusto,
a la salud tiende
de aquel que por servirte. amor le
(ofende.
No lleve este tirano
los despojos a ti solo debidos,
antes con larga mano
y premios merecidos
restituye ~u fuerza a los sentidos.

ROMANCE DE "PRECIOSA"

Bien parece que muestra la flaqueza,
de mi tan torpe ingenio que pretende
hablar tan bajo ante tan alta Alteza.

(De "La Gitanilla") .

Con los mal intencionados
va la envidia mordedora,
y la bondad en los pecpos
de la lealtad española.

A "LA AUSTRIADA", DE
La alegría universal
huyendo de la congoja,
calles y plazas discurre,
descompuesta y casi loca.
A mil mudas bendiciones
abre el silencio la boca,
y repiten los muchachos
lo que los hombres entonan.
Cuál dice: -Fecunda vid,
crece, sube, abraza y toca
el olmo f elice tuyo,
que mil siglos te haga sombra,
para gloria de ti misma,
para bien de España y honra,
para arrimo de la Iglesia,
para asombro de Mahoma.
Otra lengua clama y dice:
-Vivas, oh blanca paloma,
que nos has dado por criás
águilas de dos coronas,

JUAN RUFO.
SONETO

Oh venturosa levantada pluma
que en la empresa más alta te ocupaste
que al mundo pudo dar, y al fin mos(traste
al recibo y al gasto igual la suma:
calle de hoy más el escriptor de
(Numa,
que nadie llegará donde llegaste,
pues en tan raros versos celebraste
tan raro capitán, virtud tan suma.
Dichoso el celebrado, y quien cele(bra
y no menos dichoso todo el suelo
que de tanto bien goza en esta his( toria;
en quien envidia o tiempo no harán
(quiebra;
antes hará con justo celo el cielo
eterna más que el tiempo su memoria.

pero el justo deseo la defiende .....
mas a todo silencio poner quiero,
que temo que mi pluma ya os ofende,
y al trabajo me llaman donde muero.

Salió a misa de parida
la mayor reina de Europa,
en el valor y en el nombre
rica y admirable joya.

para ahuyentar de los aires
las de rapiña furiosas,
para cubrir con sus alas
a las virtudes m edrosas.

AROMA

Como los ojos se lleva,
se lleva las almas todas
de cuantos miran y admiran
su devoción y su pompa.

Otra más discreta y grave,
más aguda y más curiosa
dice, vertiendo alegría
por los ojos y la boca:

Y para m ostrar que es parte
del cielo en la tierra toda,
a un lado lleva el sol de Austria,
al otro la tierna aurora.

:__Esta perla que nos diste
nácar de Austria, única y sola,
¡qué de máquinas que rompe!
¡ qué de designios que corta!

A sus espaldas la sigue
un lucero que a deshora
salió la n och e del día
que el cielo y la tierra lloran.

¡Qué de esperanzas que infunde!
¡qué de deseos malogra!
¡qué de tem ores aumenta!
¡qué de preñados aborta!

Yace en la parte que es m ejor de
(España
una apacible y siempre verde Vega,
a quien Apolo su favor n o niega,
pues con las aguas de Helicón la baña.

Y si en el cielo hay estrellas
que lucientes carros forman,
en otros carros su cielo
vivas estrellas adornan.

En esto se llegó al templo
del fénix santo que en Roma
f ué abrasado y quedó vivo
en la fama y en la gloria.

Júpiter, labrador por grande hazmía,
su c ien cia toda en cultivarla entrega:
Cilenio alegre en· ella se sosiega;
Minerva eternamente la acompaña.

Aquí el anciano Saturno
la barba pule y rem oza,
y aun que tardo, va ligero;
que el placer c ura la gota.

A la imagen de la v ida,
a la del cielo Señ ora,
a la que por ser humilde,
las estrellas pisa ahora:

• El dios partero va en lenguas
lisonjeras y amorosas,
·
y Cupido en cifras varias,
que rubíes y perlas bordan.

A la madre y virgen junto,
a la hija y a la esposa
d e Dios, hincada de hinojos
Margarita as( ra=ona:

(De "Trabajos de Persiles y Segismunda")

¡Oh grande, oh poderosa ,oh sacro( santa,
alma ciudad de Roma! A ti m e inclino
devoto, humilde Y nuevo peregrino,
a quien admira v er belleza tanta.
Tu vista, que a tu fama adelanta: .
al ingenio suspende, aunque dw1~0
de aquel que a verte y adorarte vino,
con tierno afecto Y con desnuda plan( ta.
La tierra de tu suelo, que contem plo
con la sangre de mártires mezclada,
es' la r eliquia universal del suelo.
No hay parte en ti que n o sirv? de
(e¡emplo
de santidad, asi como tra=ada
de la ciudad de Dios el gran modelo.

Página 8 _ ARMAS Y LETRAS

A "LA DRAGONTEA",
DE LOPE DE VEGA.
SONETO

L as Musas su Parnaso en ella ha11.
(hecho;
Venus honesta, en ella aumenta y cría
la santa m ultitud de los amores;
y así con gusto y general provecho,
n uevos frutos ofrece cada día
d e ángeles, de armas, santos y pas( tores.

Noue/41 e~emp/11,es Je

Páginas 1ascimildttes

en fo~ma de coloquio,por ahorrar&gt;dc dixo Cipion,rcr.
p~nd10 B~rgan~a,que fuele alargar la efcritura. y en di

21endo cfto,fac~ del pecho vn cartapacio , y le pufo en
lasmanos~clL1cenciado,e1qual le to1noriycndofc ,y
como haz1endo burla de todo lo que auia oydo &gt;y de to
que pe~faua leer. Yo me recucfto,dixo el Alferez, tn
efta filla,en tanto que vue[a r:ncrced lec,.fi quiere, cífos
fucños10 d.ifparatcs,quc no-tienen otra cofa de bueno
fino es el poderlos dexar,quando entadcn. H.11! a vucf~
fa merced fu gufto,dixo Peralta,que yo có breu:dad me
dcípedire defla.Ietura.Recoftofe el Alfercz,abrio el Licenciado el ca~apacio,y en el principio vio que d\:aua
puefto efte tifulo:
,

1
•

Cettoantinas
El grabado superior de la i;:quierda representa m~a
¡;áyina de las Xo vclas Ejemplares, impresa~. en Jlad~1d
por Jmm de la Cuesta, en 1613. La frac~zon superz_or
es la última parte de El casamiento engcmoso; Y la inferior corres ponde al Coloquio le los perros Cipión Y
Bergan::a.

NOVELA ,'Y COLO.

q.uio,que pafso entre Cipion, y Bcr-

La página in{erior i::quierda, corresponde a la edición de 1608, de la Primera Parle del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Este fascímilc , hoja 18,
vuelta es un pasaje del capítulo l'l: "del donoso Y
grand~ escrutinio que el cura JI el barbero hicieron en
la librería de nuestro ingenioso h idalgo".

gan~a,perrosdcl HofpiraJ de la Refureccion, que eíl:a en la ciudad.de Val1adolid,
fuera de la puerta del Campo, a quien
comunmentellaman los perros
d~ Mahudes.
'Brgan~a amigo, dcxcmos efta noche
el hofpiral en.guarda de la confian·
~a,y retire monos a efta íoledad , y
entre eftu cfteras,donde podremos
.
gozar,fi~fer fentidos, defta no vifta
mc.rced,que el cielo en vri mifmo punto a los dos nos
ha .hcc:ho.B,,g..Cipion hcrmano,oyote hablar, y fe q
te hablo,y no puedo crcedo,P,_or parecerme que el ha•
blar
Cip.

Primer11_p11r1e de Jon

.

Rey &lt;"le-,Porrugal. Todas las a-uenturas del cafi!llo de
Miraguarda (on bonifsimas, y de grande arttficJo ,-las
razones corteíanas, y c;:laras,que guardan, y miran el de..
coro del que habla , con m~cha propiedad y ente~dimiemo. Digo pues, faluo vuefho buen parec.er(fenor
M.aeffc: Nicolas, que efie ,-yAmadisde Gaula, queden
libres del fuego, y.rodos_los demas, fin hazer mas. cala y
cara, perezcan. No feñor compadre, replicó el.barbero, que efl:e ~lJe aqui tengo, es· el afamado 'don Belianis. Pues e{fe, replico el Cura, con la fegunda, tercera,
y quarta parce tienen necefsidad de vn poco de ruybarbo, para purgar la demafiada coler.1 fuya, y es menefier
quitarles tódo aquello del ca!Hllo de la Fama, y otras
impenin~ncias de mas importancia, para lo qual fe les da
termino vltramarino,y como fe enmendaren, afsi fe vfa..
ra con ellos de mifericordia, o de Jufiicia, y en ramo, re..
nedlos vos compadre en vuefira caf.a, mas 110 los dexeys
leer aninguno. ~e me plaze, refpondio el barbero, y
fin querer canfarfe mas en leer libros de cauallerias,man...
do al ama, que romafft: codos los grandes , y dieífe con•
etlo-s en el corral. No fe dixo a tonra, ni aCorda, fino ~
quien tenia mas gan1 de quemallos, que d_e ec~arvna tela 1 por grande y delgada que fuera 1 y afsiendo caíi ocho
de vna vez, los arrojó parla ventana. Portomarmuchosjumos, fe le cayo vno a los pies del barbero, que le
como gana de verde quien era, y vio que dezia : Hiíl:o~
ria del famofo cauallero Tirante ·el Blanco. V afame
Dios,dixo el Cura,dando vna gran voz,que aqul efle Tirante el Blanco, dadmele aca compadr~, que hago cuen
ta que he hallado en el vn te foro de contemo,y vna mina
, de paífatiempos.Aqui eíl:a don Q!!irieleyfon de Momal
u.an,vaierofo cauallero,y fu hermano Tomas de Momal
\lan,y el cauallero Fonfeca, con la batalla que el vali~nte
Decriante hii.o con el Alano &gt; y hs ai udezas de la don-zella

•

La que figura a su lado es una página fascimile, la
278 vuelta en la edición prínceps de la Segunda Parte
del' Jngeni~so Hidalgo Don Quijote de la Mancha, impresa, como la anterior, por Juan de la Cues ta. El grabado corresponde al capítulo LXXIV: "De com o Don
Quijote cayó malo, y del testamento que hizo Y su
muerte".

Stguriáa fA'lt Je don
ttcz de (u condicion,y fidelidad de fu traro lo mtrtce, y
boluicndofe á Sancho tedi10:Pcrdonam~, amigo, dc.1i
ocafion que te he dado:dc parrcrr loco como yo,hazirndotc cat'r cn clcrrorcnqucyohecaydode. que huuo, y
ay Caualkros Andantes en el ~~do~H~y,tdpondioSi:
cho llorando,no fe muec.1 v.m. fcnor mio, fino tomr rn,:
confcjo y v,ua muchos años: porqµda mayortocura,q
pncdc h~zcr vn homb~ rn cfia vid~,~s ,dcxa,fc morir
mas ni mas finquenad,clcmare,motcumanoslcacabc:
que Ías de l;mdancolia:mirC'no fea perc~oío,fino leuaQ,
tefe ddla cama y vamonoul campo \'t'ílidos de paftorrs
l(omo tencmo~c~nccrra~o) qµi~a rrasdc al~una mata
hallaremos ata.fe nora dona. Uulcmra ddf~ncauda, que
no.iya mas que ver, Si cs,qucfc muere dc-pcf.udevt'rÍo
\lcncido eche me ami la culpa,dizicndo,quc por auer JO'
cinchad~ mal a rozinante ledcrribaron:quamo mas, que
v.m aora·víftotn fuslibrosdc Cauatlcrias,fcr cofa ordi
uaria d:rrib.ufe vnos Cauallcro~ aotros,y el que es ven•
cidooy fer vencedor mañana.Afsic-s,dixo Sañfon, y el
buen Sa~cho Panca el\a muy en la verdad dcfios caros.
Seó.ores,dixo don ~i1otc,van1onos po,o a·poco, p,ucs
yacnlosnidosdeancaiionoay paxarosogaño, yo ÍUJ
loco,y ya foy cuerdo/uy don ~xot~ de:ia Mancha, f
foy agora (como he dicho) _Al?lo~1~oclbucno.puc
da con ~·s. ms. miarrepenum1enro,1 n11 verdad, boluer•
me al:l efiimacion que de ini fe tenia1y profig a adclal'ltc
rl f,ñor Efcriuano:ltcn,n1ando toda mi b:lzieiida apuer
ta cer.rada aAntonia Q11ix.ina mi robrioa,qucdla prcft-n

fil!

te aui'rndo fa cado primero de Jo mas bi(o parado deU,
lo&gt;quc fücrc mencfier,pata c11mplil las.mandasqae dcxo
hechas y ta primeralatis(ac on que.fe hagatquit-rO.q -Cea
pagar falario que deuo del tiempo qac mi ama me ha
fe ruido,Y mas v.cyntc d,µcJdos para vn vtftido. Dcxo por
011s albatcu al fcñor Cura,y al fdior B¡thillc,-Safon Ca

:1

1raíco,

ARMAS Y LETRAS -

Página 9

�Pintu'r.a Española
en el ~i9lo de 01to

perdieran su originalicl:id inconfundible.

En lo general, los artistas españoles
del siglo de oro apuntan una predilección por los colores sombríos, oscuros,
lúgubres. Es un contraste marcado con
la pintura italiana, iluminada por el
esplendor del colorido alegre y vivaz.
Esta tristeza del carácter español obeAlfonso Reyes Aurrecoechea.
dece a la influencia del genio morisco,
expresado a través de los isglos en sus
iglesias y palacios. El cristianismo
triunfó sobre el mahometismo, el esEs induda~l~ que d~rante los siglos XVI y XVII, época
pañol cristiano sometió al fin al moro;
en que suele defmuse el siglo de oro, la pintura española tuvo
pero éste sigue observando su ley y el
su más esp!en~~rosa ~!oración. España fué, en ese tiempo, motiestilo múdejar ha quedado a lo largo
vo de admuac1on umversal por la numerosa constelación de ardel tiempo como una herencia de dotistas que produjo, artistas que pudieron traducir, en mayor o
minio hacia el pueLlo es¡:;añol. Esta
melancolía
de España se evidencia en
menor gEado, el carácter de los españoles y la naturaleza propia
sus producciones artísticas, "La trisde Espana.
teza española - nos dice Augusto L.
.
Puede adver_tirse que casi todos los pintores españoles del
Mayer- nos mira desde los ojos de
siglo de oro escogieron para sus telas asuntos de carácter religiolas figuras góticas de santos de Ferrer
so. El desarrollo de este género de pintura es resultado natural
Bassa, de Pedro Berruguete; desde las
figuras del Ecce Horno, &lt;le Morales; los
de la vida de España, católica y monárquica. Sin embargo, Veinfantes y locos de Velázquez; las vírlázquez, por razones de gusto, se aparta de esta especie de pintusoñadoras con el niño, de Mura y pinta escenas históricas o mitológicas, cuadros de ambiente genes
rillo; los monjes ascéticos, de Zurbaprofano, grupos de b~bedores, retratos y naturalezas muertas,
rán; los caprichos lúgubremente pesiMás aún, la obra del Greco presenta, al decir de algunos críticos
mistas de Goya. Esta tristeza ha sedueminentes, reminiscencias de la pintura bizantina, cuyas tradicido a todos los artistas extranjeros
que han pisado en tierra española, y
ciones permanecían aún frescas en los países de oriente y en su
así
Pedro de Campaña creó su Descenmismo país natal: Creta.
dimiento de la cru= embebido de morEl renacimiento italiano atrajo la benéfica influencia. Tiziano y Tinto- tal tristeza, y asi el Greco nos pintó
atención de los pintores españoles retto eran admirados y venerados por sus caballeros meláncolicos. Fué un
quienes no pudieron sustrae ·se a su los artistas de España, sin que éstos español, Cervantes, el que imaginó el

inmortal Don Quijote. Esté caballero
de la Mancha es en la literatura la más
grandiosa personificación literaria de
aquella tristeza española".

ja de la Cruz nació en 1551, en Madrid, y murió en esta capital en el año
de 1608. Fué considerado, además, como un buen pintor de animales; pero
se conservan pocos ejemplares de estos cuadros. Gozó del favor de Felipe
II y de su sucesor gracias a sus buenas cualidades de pintor. Pintó un
magnífico retrato del emperador Carlos V y otro de doña Juana de Austria.
Se ha considerado su cuadro San Agustín rodeado de caballeros y monjes de
Santiago como el mejor cuadro religioso.

Muchos son los pintores importantes que florecieron durante el siglo de
oro español cuya producción artística
es considerada como una valiosa aportación para el arte de todos los tiempos. Citaremos entre ellos a los siguientes: Luis de Vargas, Pablo de
Céspedes, Francisco Pacheco, Luis de
.Morales, Juan Fernández Navarrete,
llamado el Mudo, Alonso Sánchez Coello, Pantoja de la Cruz, Bartolomé González, Dornenico Theotocópuli, Uama-do el Greco, Francisco Ribalta, José de
Ribera, Juan de las Ruelas, Francisco
de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo, Juan de Valdés Leal y Diego de
Silva y Velázquez.
Luis de Vargas nació en Sevilla, en
1502. Era hijo del pintor Juan de Vargas y gozó en vida de gran estimación.
Estuvo largo tiempo en Italia y algunas de sus obras denotan influencia
de Miguel Angel, particularmente su
Juicio Final. Entre las ·obras principales de este artista figuran: La Adoración de los Pastores, La Piedad y la
Virgen apareciendo a los justos del
Antiguo Testamento, conocida por la
gamba y considerada como la obra
maestra del pintor.
Pablo de Céspedes nació en Córdo,
ba, en el año de 1538 y murió el 27
de julio de 1608. Fué el más importante de los artistas cordobeses del siglo XVI. Hizo sus estudios en la Uni•
versidad de Alcalá de Henares. Viajó
muchos años por las principales ciudades italianas, particularmente vivió
en Roma y Florencia. Era hombre de
gran erudición. Sus principales obras
son La Cena que se conserva en la Catedral de Córdoba, Despedida de Cristo y su Madre y La Ascensión, que se
conserva en la Academia de Madrid.
El pintor Francisco Pacheco fué
bautizado el 3 de noviembre de 1564
en Sanlúcar de Barrameda y murió en
Sevilla en 1654. Además de pintor era
crítico de arte y cultivó la poesía. Escribió la interesantísima obra Arte de
la Pintura, en la que formula importantes y curiosas consideraciones sobre el arte pictórico. Fué maestro y
suegro de Velázquez a quien acompañó en uno de sus viajes a Madrid. Pacheco era, ante todo, un gran retratista. Ejecutó cerc ade 200 retratos y dejó
incluso un Libro de descripción de
Perdaderos retratos de ilustres y memorables varones, que contiene 170 dibujos de retratos de eclesiásticos, pintores, poetas, soldados y músicos. Pintó, además, numerosos cuadros de carácter religioso.

Ribera. Martirio de San Bartolomé. Oleo. Museo del Prado, .lladrid.

tismo de Cristo. Era ferviente admirador de Tiziano a quien estudió profundamente y con gran provecho, tanto
que fué llamado el Tiziano español.
Su obra está inspirada en asuntos reÜgiosos exclusivamente. Realizó los
admirables cuadros Anunciación de la
Virgen, Martirio de Santiago, que se
conserva en El Escorial, San Jerónimo, La Sagrada Familia y La Flagelación de Cristo, conservados en El Escorial, en los que brilla la influencia
de Tiziano y el extraordinario talento
del artista.
Alonso Sánchez Coello figura entre
los artistas que recibieron el favor de

Felipe II, gracias a su talento. Nació
en el año de 1531 en Benifayó, Valencia, y falleció en :Madrid, el año de
1588. Su principal habilidad consistió
en la ejecución de retratos, de los que
se conservan algunos muy estimados
en el Museo del Prado, de Madrid. Entre ellos figura el retrato ele la infanta Isabel Clara Eugenia, lleno de cualidades. En El Escorial existen varios
cuadros con asuntos religiosos en los
que puede notarse la influencia del
gran arte italiano del renacimiento.
Discípulo de Sánchez Coello fué
Pantoja de la Cruz quien, como aquel,
se distinguió en el retrato. Juan Pauto-

El más destacado de los pintores del
siglo XVI es sin duda Domenico Theotocópuli, llamado el Greco a causa de
su origen cretense. Nació en Creta,
entonces colonia veneciana, en el año
de 1541. Abandonó su patria siendo
muy joven y se radicó en Venecia donde trabajo en el taller de Tiziano. Hacia 1577 se transladó a Toledo, ciudad
a la que consideró su segunda patria.
Felipe II buscaba pintores para la decoración de El Escorial, edificio que
había de levantarse en el corazón de
España, como sepulcro de los reyes
españoles y símbolo de la inquebrantable decisión de Felipe II de identificar su reinado con la Iglesia Católica. Pintó, pues, para El Escorial, su
gran cuadro El Sueño de Felipe II y
su no menos importante cuadro San
Mauricio, destinado para las salas capitulares.
De su gran cuadro El entierro del
conde de Orgaz dice Elie Faure en su
Historia del Arte: "Es una pintura pavorosa y espléndida, negra y gris, iluminada por reflejos verdosos. En las
indumentarias negras, sólo dos manchas grises: los puños y las golas, de
los que salen unas testas óseas Y unas
manos escuálidas. Soldados o clérigos,
he aquí el postrer esfuerzo de la tragedia católica. Van de luto. Entierran
a un guerrero vestido de hierro y sólo miran ya hacia el cielo. Sus rostros
grises tienen la aridez de la piedra.
Los huesos punzantes, la piel seca, los
globos oculares hundidos bajo la órbita hundida, parecen cogidos y grabados por una pinza de metal. Cuanto
define el cráneo y el rostro destácas~
sobre las duras superficies, como si la

sangre no hinchase ya la carne mustia. Diríase que del centro del ser parten unos ligamentos nerviosos que tiran la piel hacia ese punto. Y la mirada fija en el anhelo de alcanzar la
muerte ardiente a fuerza de esterilizar
la vida. Se sigue la mirada hacia adentro y ésta conduce hasta el corazón
implacable. Las bocas semejan heridas. El pelo está enrarecido por el
ayuno, el ascetismo y la lenta asfixia
que sube de los braseros encendidos
en las habitaciones herméticas. El
viento del desierto parece haber soplado allí".
El Greco estaba dotado de una prodigiosa imaginación. En sus composiciones religiosas solía imprimir un tenebroso lirismo y un austero misticismo poético. En su asombrosa técnica
pictórica podían encontrarse los gérmenes de la pintura moderna. Había
concebido un tipo ideal de belleza a
fuerza de espiritualizar sus figuras
alargándolas. Cada vez se aleja más de
la realidad y traspone los umbrales
de un mundo en el que triunfa esplendorosamente su fantasía. A pesar de
no ser español, supo interpretar la realidad de su tiempo y ofrecer al pueblo
español el retrato vivo de sus sueños
y de sus aspiraciones.
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"Con su ane patetico, -dice Mayer- que no sólo busca representar
ágilmente una actividad corporal, s~no que reproduce igualmente lo espiritual con una fuerza desconocida hasta entonces, el Greco supo dar nuevas
posibilidades de expresión logrando
ennoblecer el mecanismo de la pintura en una medida también hasta entonces desconocida. Su mundo es verdaderamente sobrehumano, místico,
en el sentido de Goethe, pues en el
Greco realmente lodo lo terrestre parece sólo una parábola, y con asombro
vemos cómo bajo sus pinceladas agitadas lo inverosímil cobra realidad Y
vida".
Francisco Ribalta nació entre los
años de 1551 y 1555, en Castellón de
la Plana y murió en 1628. Este distinguido pintor valenciano estudió con
(Pasa a la Pág. 14)

Luis de :Morales nació en Badajoz
en 1509 y murió en 1586, Fué llamado
Morales el Divino por tratar en sus
cuadros asuntos religiosos. Característica importante de su pintura es el
modelado suave y fino y cierto vigor
impresionante en la expresión de sus
figuras. Las principales obras que dejó fueron muy estimadas, aunque se
dice que no logró influir con ellas en
el ánimo del rey Felipe II, qtúen le
había hecho pintar para El Escorial.
De sus obras, que fueron numerosas,
se conse-rva su Piedad en la Academia
de San Fernando, de Madrid, corno
una pintura que presenta muchas de
sus cualidades.

El Creco. Entierro del Conde de Orgaz. Oleo. Toledo, Santo Tomé.

Página 1O -

ARMAS Y LETRAS

Juan Fernández Navarrete nació en
Logroño, hacia 1526 y murió en el año
de 1579. Se le conoce también bajo el
nombre de el Mudo. Felipe II le nombró pintor de corte previo trabajo de
ensayo que le encargó sobre el bau-

zurbarán. Muerte de San Buenaventura. Oleo. Museo del Louvre, París.

Velázque::. Retrato del Papa Inocencio X. Oleo. 1650. Galería Doria. Roma.

ARMAS Y LETRAS -

Página 11

�/lue

Unioe1tsifa1tias
EDITORIAL
"Armas y Letras" publica este año,
desde el mes de Febrero. los estudios
sobre Cervantes de los que es autor el
Prof. Francisco M. Zertuche. El presente número de nuestro i,iriódico
universitario está dedicado totalmente al homenaje riel insigne español que
este mes cumple cuatro siglos de su
nacimiento.
DOCENCIA.
En la Sección de Humanidades de
la Escuela de Verano de la Universidad, en la sesión correspondiente a
este año, se impartió un curso especializado de Literatura Cervantina. Por
acuerdo de los maestros de Literatura
Castellana de la Universidad, este año
se dedicarán algunas lecciones a explicar el sentido de la obra de Miguel
de Cervantes Saavedra.
ARTES PLASTICAS.
La Sección de Artes Plásticas ae la
Universidad ha organizado una exposición de grabados del Quijote, que
abarca en gran extensión, la documentación al respecto. Junto con estos grabados se exhibe una colección de retratos de Cervantes y una colección de
distintas ediciones de El Quijote, de
que es propietaria la Universidad.
BIBLIOTECA.
La Biblioteca Universitaria prepara
una bibliografía ex.tensa sobre lo escrito sobre Cervantes, que comprende,
a más de las ediciones de sus obras,
todo lo que respecta a critica e ínter•
prelación de la obra cervantina. La Biblioteca se propone adquirir lo más
que se pueda de esta misma bibliografía.

DIALOGO SOBRE LA HISTORIA DE
LA PINTURA EN MEXICO.-Biblioteca Americana.-Editorial Fondo de
Cultura Económica..-Edición, prólogo y notas de Manuel Toussaint.México-Buenos Aires.-1947.
Pocos son ciertamente los libros de
carácter lústóricdiibiogr:áfico que se
han producido en México sobre la
obra de los pintores mexicanos, y pocos son, también, los que, como se
asienta en el prólogo de esta obra
sobreviven al tiempo con vida segura por el acopio de datos rigurosamente históricos que contienen. Es
cierto que algunos _van perdiendo, a
lo largo del tiempo, la vigencia incidental que adquirieron con la frescura inicial de su apárición. Causa verdadero entusiasmo el que casas editoras de tanto prestigio como Fondo
de Cultura Económica, por la atinada selección de las obras que lleva a
la estampa y por la elegante pulcritud que sabe prestarles, haya incluido
en la lista de sus obras publicadas este interesantísimo Diálogo de don José Bernardo Couto, sacándolo, así, de
un injusto olvido y refrescando la
memoria de los datos históricos que
brillan en él como fuentes de verdad
honesta y firme.
La obra de Couto aparece enriquecida con el prólogo y las notas escritas por don Manuel Toussaint en las
que este distinguido estudioso -el
valor más firme que México posee en
estas disciplinas artísticas- del arte colonial mexicano, vuelca todo el
tesoro de sus investigaciones y muestra su vasta erudición y su fino sentido de interpretar la obra de los artistas. Además de estos interesantes
escritos, se incluyen una noticia biográfica de don José Bernardo Couto,
que originalmente se publicó en el volumen de sus escritos en la colección
de Agüeros y catorce reproducciones
limpiamente impresas en negro sobre
papel couché de las más notables pinturas mexicanas de la época relatada
en el Diálogo, que dan a la obra, además perfectamente encuadernada, un
aspecto de modernidad y lozanía.

EXTENSION UNIVERSITARIA.
· La Sección de Extensión Universitaria de la Universidad, organizó un ciclo de conferencias sobre Cervantes,
su época y su obra, que fué dictado en
la Biblioteca Universitaria los días 9,
10 y 11 del corriente mes de octubre.
El cofere1iciante fué el Dr. Julio Jiménez Rueda.
TEATRO.
Del 8 al 11 de octubre se representaron, en el Aula Magna "Servando Tere•
sa de .Mier" de la Universidad, tres entremeses de Cervantes y algunas otras
obras de Chejov, Díaz Barroso y Jorge Kaiser. Las representaciones fueron hechas por el "Proa Grupo" de la
Ciudad de México, traído especialmente para esta ocasión. Las sesiones de
teatro se vieron concurridas por un
promedio diario de mil espectadores.

Página 12 -

A. R. A

HISTORIA DE LA Cf]LTURA EN LA
AMERJCA HISPAN/CA. - Pedro Hen•
ríquez Ureña. - Colección "Tierra Firme". Fondo de Cultura Económica.
México. 1947.

Pedro Henríquez Ureña, uno de los
más autorizados humanistas americanos, muerto no hace todavía dos años,
dejó inédito un magnífico ensayo sobre la cultura hispanoamericana, que
hoy aparece c_o n el pié del Fondo de
Cultura Económica, en el vigésimo octavo volúmen de su colección "Tierra
Firme".
Después de "Seis ensayos en busca •
de nuestra expresión", este libro significa la continuidad de una inquietud
que no abandonó al ilustre escritor dominicano ni en trance de muerte. Con

ARMAS Y LETRAS

una capacidad de síntesis de que solo
son capaces. inteligencias transparentes, Henríquez Ureña recorre el panorama intelectual de nuestra América
con una aguda visión. a la que no escapa la menor inquietud del pensamiento.
Desde Netzahualcóyotl hasta Pablo
Neruda, desde Hernán Cortés hasta
Justo Sierra, el autor hace un minucioso examen de la cultura indolatina que abarca un delicado juicio
de cada obra, de cada personaje, de
cada época y circunstancia, como sólo
él hubiera podido hacerlo.
Puede encontrarse en la obra, en
magníficos resúmenes, no sólo la historia del periodismo, relatada al detalle en sus comienzos, sino también
un inventario cuidadoso del progreso
y aún las artes, desmenuzadas en explicaciones que abarcan todas las corrientes intelectuales que influyen su
evolución.
Hubiera sido incompleto este libro
si omitiese la antología del pensamiento político americano, pero también
éste encuentra allí su ser examinado
en toda su evolución, desde Bartolomé
de las Casas hasta Mariátegui; desde
las concepciones ideológicas que inspiraron el gobierno azteca, hasta la
codificación de don Andrés Bello.
Algo más esquemática, pero más objetiva, la "Historia de la Cultura en la
America Hispánica completa y supera
en exposición a aquella "Vida y Pasión de la Cultura en América" de Luis
Alberto Sánchez.
La obra lleva, además, un estupendo apéndice bibliográfico que abarca
las obras fundamentales en que puede
documentarse un conocimiento completo de la cultura americana. La obra
y su apéndice forman una guia casi
exhaustiva del pensamiento y la civilización hispanoamericanos que ha sido completado por los editores con dos
o tres importantes obras aparecidas
con posterioridad a la muerte del autor.
La aparición, por otra parte, no
puede ser más o p o r t u n a. Además de ser un resumen de la evolución
intelectual de Hispano-américa, el libro es una suma enciplopédica en pequeño, de todo lo que ignoran los juan~s papinis de todas las nacionalidades que por publicidad, a veces, a veces por narcisismo y amargura, y a veces también por que esa es su medida,
olvidan que nunca ninguna ignorancia es motivo de vanagloria, y que, en
cuanto a ignorancias se refiere, mejores son las totales que se encuentran
en la base del conocimiento, que esas
parciales que dan la medida de las capacidades mediocres. Vaya este pequeño desahogo en homenaje de este
gran humanista de América que un
micro-florentino se ha permitido ignorar.

E. A. S

Viette

'Dott Quijote!
Pedro Garfias.

Ni el Eclesiastés, ni el Kempis,
ni el Infierno del Alighieri,
libros tan tristes son como el que tú
( escribiste,
Don Miguel de Cervantes.
Permite que levante mi palabra
como una humilde copa, en tu loor.
Maestro!
Padre de mi len{fllaje,
rector de mis ideas,
alimento celeste de mis sueños,
pastor de mis tristezas;
tú si, Señor de Espmí.a y mil veces
(Señor,
oye mi voz, allí donde tií estés,
lisiado y pobre,
veterano de todas las desdichas,
huésped de toda cárcel,
tú el más noble de todos,
buen esposo y buen padre,
militm· y poeta y funcionario probo,
y el genio de más alas que conoció la
(tierra,
a quien sólo los hombres dieron pe( nas,
lluvia de llanto el cielo,
frío de espina los caminos largos ...
Que quiero ver tu barba temblorosa
y tus ojos de fiebre enternecidos,
tan claros y suaves
de verlo todo y comprenderlo todo.
Tú sí, español de cumbre,
castellano de acero,
ven acá, buen amigo,
que tú nunca supiste de adulación tor( cida:
Reina el dolor y la injusticia reina
en el mundo que tú nos descubriste.
La fuente de tus ojos, nunca exhausta,
sigue fluyendo por los ojos mios
y por los ojos de mis semejantes.
Todo el mundo es la Mancha
y un silencio de polvo
cae sobre el corazón, pesadamente.
¿Qué oigo? Un sonar de cascos,
una parla de arroyo,
una sentencia aguda,
una frase a la luz, como una flecha ...
Es Don Quijote, tu Quijote, hermano,
y el mío y el de España y el del mun( do.
Y el fiel y noble Sancho sobre Rucio a
(su vera,
y Rocinante caracoleando,
y en el brazo la lanza,
y al viento el cora::ón, no la coraza,
y la frente a los cielos con yelmo de
(cartón.
Señor, Señor de todos ¿se hará el mi(lagro ahora?
Que los gigantes, de verdad gigantes,
caigan a tierra como espigas rotas.
Que las princesas, de verdad prin( cesas,
sean rescatadas de las ::afias manos.
Libertad para el preso,
justicia para el pobre,
respeto para el loco,
para el gobernador honrado, ínsulas,
y palabras de miel y aros de sol
pam la dulce, dulce Dulcinea.
La anchá risa a los campos
y el dolor en la entraña,

Si en la tierra el tropiezo
el ideal arriba, más arriba,
¡que viene Don Quijote y va hacia
(Dios!

contrariedades que la vida le trae sa- genioso hidalgo, éxito que excede de
poesía sutil de las cosas antiguas se
ñudamente. "En él no hay nada trági · las seiscientas ediciones que se regis- levantó, como polvo de oro, de las páco -escribe P. Savj Lopez-. Su hu- tran del libro en treinta y un idiomas
ginas del libro para envolver en una
(Viene de la Pág. 6)
morismo sonríe, sin perversidad. Sus y de la gran popularidad de los priatmósfera de encanto mi visión del
Saavedra y Doña Catalina Palacios de ojos permanecen casi siempre serenos, meros años: "los niños lo manosean, mundo y de la vida. Lo he leído en la
edad provecta, y me parecía que una
Salazar y Vozmediano, su mujer, Vi- tanto ante el bien como ante el mal... los mozos lo leen, los hombres lo enEntre
todas
las
actitudes
la
más
constienden,
los
viejos
lo
celebran
Y,
fivoz familiar y amiga, algo cascada por
cente Paredes, "Revista de Extrematante la más íntima y compleja es nalmente, es trillada, leída y sabida de
los años, me enseñaba sin acrimonia
dura".
Vida de Miguel de Cervantes Saave- siempre la sonrisa.. una sonrisa que todo género de gentes". Aparte de lq resignación benévola con que debe
sabe perdonar, que da un sentimiento otras referencias que pueden sacarse
nuestra mirada melancólica seguir la
dra~ Gregorio Mayans y Sisear.
profundo aún a los aspectos cómicos de sus páginas, hay aquella en que revuelta corriente de las vicisitudes
Vida de Miguel de Cervantes Saahumanas".
vedra, Martín Fernández de Navarrete. de las cosas. No puede decirse que sea Sancho dice: "Yo apostaré que antes
un optimista, porque se i.nclina dema- de mucho tiempo no ha de haber boAmérica no hace más, aparte de lo
En ingenioso hidalgo Miguel de Cersiado a descubrir las pequeñas debi- degón, venta ni mesón o tienda de natural y culto del movimiento, que
vantes Saavedra. Sucesos de su vida
lidades humanas; pero su misma iro- barbero donde no ande pintada la hiscorresponder a la mirada que Cervancontados por Francisco Navarro Lenía parece guiarle por un amor frater- toria de nuestras hazañas". Así ocu- tes dirigió un día al Nuevo ~lundo, dedesma.
nal". Bien que suavizada la afirmación rrió en efecto; así ocurre todavía en
seando hallar aquí la paz y el bienMiguel de Cervantes Saavedra, Juan
de Savj-López por esta virtud cordial algunos lugares de la España puebleestar merecido que no tenia. Pero
Antonio Pellicer, (Precede a los Traque atribuye fundadamente a Cervan- rina y rural, donde viejas estampas
¡ay!,
si hubiera logrado tal aspiración,
bajos de Persiles y Segismunda).
tes, no podríamos aventurarnos a ne- hablan a las gentes desde las empolacaso,
posiblemente, seguramente,
¿Estudió Cervantes en Sevilla?",
gar a éste cierto santo optimismo, que vadas paredes de los recintos públicos
-atrevámonos
a esta afirmación- no
Francisco Rodríguez Marín.
imprime carácter a su humorismo son- y frecuentados y hacen sonreír a los habría escrito el "Quijote", bien que
Obras de Miguel de Cervantes Saariente, tan distinto de la agria ironía parroquianos y a los caminantes. Este
él hubiera sido más feliz.
vedra, Prólogo de Don Buenaventura
de Mateo Alemán, de la hiriente sátira Uamamiento consecuente y gozoso del
En muchos pasajes de sus libros
Carlos Aribau, Biblioteca de Autores de Quevedo. Añadamos, sin embargo
caballero y su escudero viene a con- América está representada, ya de una
Españoles Rivadeneyra, Tomo l.
y sin la menor vacilación, la otra nota
jugarse con el éxito, si se quiere ma- manera extensa, como en la comedia
Edición del Quijote, comentada por
fraterna, que el escritor colombiano yor, alcanzado por la creación cervan"El Rufián dichoso", ya con alusioClemencín.
Eirique Buenaventura también regis- tina al llegar, en los países cultos, hasnes simpatizantes: los diestros jinetes
Edición del Quijote, comentada por
tra y pone de relieve: "Cervantes es el ta las personas que jamás han tomado
mexicanos,
las minas del Perú, el OiRodríguez Marín.
gran amoroso que choca, como don el inmortal libro en sus manos rugosas
dor
que
viene
a la Audiencia de NueLas Novelas Ejemplares: El Casa- Quijote, con la realidad, y por un moo maltratadas por el trabajo corporal. va España, la señora vizcaína que iba
miento engañoso, y El coloquio de los
vimiento casi reflejo se refugia en el Don Quijote y Sancho tienen su repre- a Sevilla, donde se embarcaría para
perros Cipión y Berganza (Edición
escepticismo. Lo ama todo: al canóni- sentación clara en muchas pobres las Indias con su marido, el real o sucrítica de D. Agustín de Mayo y Ame- go, al cura, al barbero, a la prostituta,
mentes de aquí y de allá, que no han
puesto pariente del cura que vive por
zúa, premiada por la Real Academia y por eso los entiende a todbs y los
tenido oportunidad de ser favorecidos
acá,
etcétera. Unamuno llega en su enEspañola e impresa a sus expensas).
recrea escépticamente". Quizá Buena- por · la ilustración más elemental. Y tusiasmo por el caballero de la ManLas Novelas Ejemplares, Francisco ventura abusa aqui algo del concepto
este triunfo general y difuso es el mácha a esta algo atrevida comparación
A. de Icaza.
escéptico, que no ha de ser aplicado ximo a que puede aspirar el escritor
en uno de sus ensayos: "Si a don Qui"De cómo y porqué la Tía Fingida ligeramente a Cervantes. Sabemos que de genio, por muy intelectual que sea
jote le lanzó a la locura caballeresca
no es de Cervantes y otros estudios era un hombre de su tiempo, con las y por muy alto que llegue su ambición.
el amor tímido y contenido hacia AlCervánticos", Francisco A. de Icaza.
creencias y los prejuicios de' entonces,
No por ello hemos de desvalorar la
donza Lorenzo, según yo creo, ¿no
El Quijote durante tres siglos, Fran- según declaran sus opiniones sobre acogida dispensada el libro desde la
determinaron acaso la carrera de Bocisco A. de Icaza.
instituciones, normas y conductas; lo hora primera. Rodríguez Marin, tan lívar la muerte de su mujer Maria TeComposición del Ingenioso hidalgo que no se compadece facilmente con minucioso y seguro en sus investigaresa y el dolor que le causó?". Más
don Quijote de la Mancha, Joaquín una posición incrédula y marginal. ciones, ha dedicado muchas y docuque responder a la pregunta de don
Casalduero.
El escritor de Colombia está más acer- mentadas páginas a registrar la en- Miguel, interesa registrar esa relación
Sentido y forma de los Trabajos de tado cuando añade : "Pero es el gran trada y difusión del "Quijote" en Amésentimental que establece entre el imaPersiles y Segismunda, Joaquín Casal- humorista, el que saca de su pozo de rica. Sabemos así que, pocas semanas
ginado caballero español y el héroe
duero.
amargura sus paradojas y sus capítu- después de su aparición, en 25 de fereal americano, ambos exaltados y noEl Pensamiento de Cervantes, Amé- los de burla y de comicidad. Ese gran brero de 1605, Pedro González Refobles campeones de la verdad y la jusrico Castro.
humorista profundiza como ninguno lio se dirige a la Inquisición para que ticia.
San Isidro, Cervantes y otros ensa- en el alma humana y desciende a re- examine varias cajas de libros destinayos, M. Pelayo.
pliegues de ella realmente incognosci- dos al Nuevo Mundo, en las cuales vebles. Se burla de lo que más quiere nían algunos ejemplares de la obra.
UNIVERSIDAD DE
y encuentra un amargo placer en po- A ellos siguen muy pronto trescienNUEVOLEON
ner en ridículo lo que ama entrañable- tos cuarenta y seis ejemplares más. AnRector
mente". ¡ Qué dificil mantenerse ecuá- tes, en 1586, había llegado "La Galanime y justo al valorar las cosas de tea", aquella primera novela de Cer(Viene de la Pág. 1)
Dr. Enrique C. Livas
Cervantes! Ni se mofa de lo entraña~ vantes que dejara en la primera paratribuido a Cervantes varias cualida- ble, ni halla goce voluntario y aced~ te y le acompañó siempre, hasta la hoSecretario
des y, entre ellas, la de la gracia. De- en ridiculizarlo. No sería el fino, espi- ra de la muerte, en el pensamiento
Prof. Antonio Moreno
bía tenerla abundante en su persona. ritual, humorista que es, si tal hiciera. y en el deseo de terminarla. Rodríguez
pues con la pluma acierta a comuni- Antes bien, esto si, recrea y pinta a Marín estima en mil quinientos los
Jefe del Departamento de Acción Socarla a todo lo que pone en el papel, perfección todo lo noble y desintere- "Quijote" traídos a América, correscial, Universitaria
pondientes
a
las
seis
primeras
ediciosado
de
la
vida;
ni
él
oculta
lo
demás
y de ahi el encanto que el lector enLic.
Raúl Rangel Frias
nes,
con
inclusión
de
la
principal
de
en
su
pintura,
lo
innoble
y
bajo.
Para
cuentra en sus páginas, no conseguido en igual grado por ningún otro es- él no hay altas dignidades, porque él 1605, cuyo libros sobresalen por su
Jefe de la Sección Editorial
critor español de entonces, ni después. no entiende a los grandes, vestidos de cantidad dentro de dicha cifra. Sin
Lic. Edmundo Alvarado Santos
"Si visme flere", decía el latino; con luces falsas, ni a las decoraciones cir- terminar el año 1605, había ya en México
ejemplares
del
libro.
España
concunstanciales,
sino
a
la
osamenta
Y
a
Cervantes no se trata de llorar, tampoco de reir a lo estridente, sino en ra- la carna y alma que sostienen tales tinúa satisfaciendo, en los siglos siras ocasiones, pero sí de sonreír con osamentas". Un poco chocante es eso guientes, la curiosidad de los numeroARMAS Y LETRAS
delicia, de gozar amable o entrañable- de las osamentas, pero concedámoslo sos lectores de la obra cervantina. En
mente con los personales que nos pre- en gracia a lo demás, sobre todo a el siglo XIX, y en el año 1833, publica- Boletín Mensual de la Universisenta, ya los eminentes de sus obras esa facilidad mayor de Cervantes para se aquí la primera edición mexicana,
dad de Nuevo León.
maestras, ya los personajillos menores comprender y reflejar lo natural Y en cinco volúmenes.
El interés por la historia del valeque los acompañan en las escenas sen- ~incero, porque él lo era en su tempeINDICADOR:
roso
hidalgo sigue en América el misramento
y
en
su
vida.
cillas o maravillosas. ¡ Cómo se diDe ese modo pudo también ofrecer- mo proceso que en la Península y en
Redactores
vierte Cervantes al crearlos, y moverlos para nuestra admiración extasia- nos, como ningún escritor en su exce- todo el mundo, hsata llegar a la lamenFrancisco M. Zertuche
da! Su poderosa fantasía le' ayudaba lencia, lo humano y su sentido, que table indiferencia actual para la excelsa
lectura.
Pero
aún
en
los
días
moderCarlos Villegas
dan
a
las
c¡eaciones
cervantinas
una
con obediencia tal que, llevap.o de dinos
cabe
señalar
la
devoción
fervorofuerza
y
un
calor
extraordinarios.
Sus
cho personal recreo, hasta tn algún
Alfonso Reyes Aurrecoechea
lugar abusa de ella, sin que el lector personajes se mueven ante nuestros sa a nuestro señor don Quijote de los
Guillermo Cerda G.
pueda reprochárselo, pues viene a ser ojos con una soltura y apariencia tan grandes escritores hispano-americanos
Raúl Rangel Frias
una expresión de aquel poder Y de logradas que nos parecen reales y lle- y del Norte anglo-sajón. Bástenos citar
los
nombres
de
Irvin~,
Prescott,
gamos
a
exigirles
una
conducta
y
unas
Edmundo Alvarado Santos
aquel legitimo deleite del escritor,
¡Aquella Cueva de Montesinos!. .. _N~ reacciones de hombres y mujeres de Longfellow y Ticknor, y señalar la
puede ir más lejos, dentro de la logi- carne y hueso. Ahi están los próceres famosa "Letanía" de Rubén Dario y
Director
ca de la fábula, la fantasía del que Don Quijote y Sancho, cada uno de estas cálidas palabras de Enrique José
Lic.
Raúl
Rangel Frías
escribe y, al hacerlo, se recrea ~ozo- ellos a su modo, al lado de las figuras Varona: "Leí el "Quijote" de niño, Y
espléndidas de otras obras en la nove- fué para mi manantial de risa y acisamente.
Oficinas
Tampoco es fácil superar el humo- la y el teatro, para mostrarlo y demos- cate de la fantasía. Dormí muchas noches
con
mi
viejo
espadín
debajo
de
rismo cervantino en aquella y en otras trarlo en el ancho mundo de las leWáshington y Colegio Civil
la almohada; de'scabecé en sueños mupáginas. Extraordinaria fuerza de áni- tras.
MONTERREY, N. L.
Ello explica el éxito universal, en chos endriagos y desencanté no pocas
mo la suya, pues acierta a superar con
MEXICO
Dulcineas.
Lo
leí
de
mancebo,
y
la
lugares
y
tiempo,
de
la
historia
del
inmagnifica actitud tranquila las duras

Cervantes

A.RMAS Y LETRAS - Página 13

�La Pintura Española
en el Siglo de Oro
(Viene de la Pág. 11)
gran dedicación el arte italiano del
que recogió los fundamentos de su técnica y su orientación posterior. Sus
principales obras de juventud acusan
indudable influencia de el Mudo, como en la Virgen con ángeles tocando
instrumentos. Ribalta gustaba poner el
tono dramático a sus obras valiéndose de los efectos del claroscuro y, en
las copias que ejecutó pueden verse estos tonos obscuros que contrastan con
los claros y producen la impresión de
viveza y dramaticidad que buscaba.
Fué muy estimado en su tiempo y su
mayor auge como pintor pudo lograrlo durante los primeros años del siglo XVII. Era, además, excelente retratista. Las obras que se consideran
características del estilo de Ribalta
son su Extasis, la Coronación de espinas de San Fernando y la Visión de
San Francisco.
José de Ribera, llamado el Esprmoleto debido a su corta estatura, es uno
de los más grandes pintores del siglo
de oro español. Nació en Játiva hacia
1591 y murió en el año de 1652. Fué
discípulo de Ribalta: quien seguramente influyó bastante en su estilo de
pintura, pues se advierte un parentesco muy notable en la forma de modelar las figuras y en el esmerado dibujo. Es notable también el naturalismo
de sus cuadros y la interpretación justa de la naturaleza y sus formas. Las
más importantes obras de Ribera son
el Martirio de San Bartolomé, el Extasis de la Magdalena, Los desposorios
de Santa Catalina y San Jerónimo. Mayer dice de estas obras: "estos cuadros
producen un gran efecto artístico gracias a la habilidad de la composición.
a la monumentalidad, al esmero del
dibujo y a la excelencia de la ejecución".
Francisco de Zurbarán. uno de los
artistas más insignes que ha dado España fué bautizado el 7 de noviembre
de 1598, natural de Fuente de Cantos,
de la Provincia de Badajoz y murió
en el año de 1664 ( ?) . Desde muy joven dió muestras de poseer una originalidad personalidad artística. Su primer gran trabajo que se conoce es el
altar que pintó en el año de 1625 para
la Capilla de San Pedro de la catedral
de Sevilla, obras en las que brillan sus
cualidades de pintor de grandes espacios. El arte de Zurbarán produce
efectos vigorosos y expresión intensa y dramática. Es menos poético que
el Greco y más iclealista que Rihera.
Su pintura está llena de fervor religioso y se caracteriza, además, por el
contraste de claroscuro, lo definido de
los contornos y la austeridad del colorido que recuerda la vieja tristeza del
pueblo español. De una de sus obras
más significativas dice Marcelo Pogolotti: "La emoción brutal producida
por la muerte de un ser amado, se expresa en Los Funerales de San B11enavent11ra (Museo del Louvre), por medio de la audaz diagonal del cuerpo,
que terminando en la punta de la tiara del obispo difunto, corta el cuadro
en dos. Se siente la rigidez del cadáver, aún a través de sus ropajes, en
los que falta de pliegues subraya ingeniosamente esta impresión. De pie
o de rodillas a su alrededor, los discípulos y amigos del Santo, le miran
respetuosamente, oran o hacen su elogio. Los colores calientes y profundos,

no logran disipar la atmósfera fúnebre. Al cóntrario, la hacen aún más
real".
Bartolomé Esteban Murillo nació en
Sevilla en el año de 1618 y murió en
1682. Sus mejores obras las realizó en
Sevilla y llegó a ser considerado como
el pintor religioso por excelencia, debido a la suavidad y la dulzura de sus
pinceles. Sus vírgenes y sus concepciones le hicieron famoso en todo el
mundo, Sus obras primeras tienen la
misma oscuridad característica de los
pintores españoles que le habían antecedido; pero a medida que transcurre
el tiempo su técnica va cobrando esplendor y transparencia, facilidad y
soltura. Sus mejores obras pueden ser:
el Martirio de San Andrés, La Virgen,
que se conserva en el Museo de La Haya, La Concepción, del Museo del Prado; de Madrid, y la Vuelta del Hijo
Pródigo, de una colección particular,
en Londres.
Juan de Valdés Leal nació en Sevilla el 4 de mayo de 1662 y murió el 14
de octubre de 1690. Es considerado
como el colorista más importante de
España en el siglo XVII. Su obra Ataque de los sarracenos al Convento de
San Francisco es sumamente interesante. De ella dice Augusto L. Mayer:
"Por su vigor extr:iordinario y su colosal viveza dramática no tiene par en
todo el arte español".
Su obra se caracteriza por su dibujo correcto, sus composiciones son audaces y bien resueltas y su colorido
es fastuoso y pleno de luz. Sus obras
más importantes son: La Tentación de
San Jerónimo, El Sacrificio de Isaac
y la Asunción de la Virgen.
Don Diego Rodríguez de Silva y Velázquez nació en Sevilla, el 6 de junio
de 1599 y murió el 6 de agosto de
1660, en Madrid. Es, sin duda, el primer pintor español y uno de los más
grandes artistas que ha producido la
humanidad. Este gran pintor no tuvo
principio ni fin. Pintó siempre preocupado del fin supremo y fundamental del arte. Toda obra que salió de
sus manos fué madura y definitiva.
Sus obras son fruto de un temperamento equilibrado y de un talento seguro y firme. No hay quien haya reproducido la naturaleza con tanta verdad como él. Velázquez es el pintor
por excelencia. No vacilamos en reproducir las palabras de Antoine Bon,
sobre Velázquez, en su Introducción a
la Historia del Arte, que dicen: "Velázquez es, por antonomasia, el pintor
profano de España. Pintó naturalezas
muertas y escenas de mitología disfrazada que son, en realidad, notables
escenas de género de un realismo muy
popular, y grupos de bebedores o herreros. Trató también temas históricos, destacándose la famosa Rendición
de Breda. Pero sobre todo ejecutó retratos. Sus retratos constituyen verdaderas obras maestras: niños en sus departamentos (Las Meninas), reyes o
grandes señores a caballo, figuras aisladas de infantes, de bufones, y la efigie del Papa Inocencio X, tal vez el
cuadro más hermoso del mundo. Campea en todas sus telas una gran simplicidad de técnica y la objetividad penetrante de un artista sano, equilibrado,
seguro de su salud, de su mano y de
su espíritu. Por cierte, escapa a su
tiempo, al cual supo representar con
máxima agudeza y verdad".

Página 14 - ARMAS Y LETRAS

Recordación de Cervantes
(Viene de la .111- Pág.)

las proezas del espíritu, y de la otra, la apacible humanidad del
escéptico que confía, sin embargo, en las capacidades de su destino y que encomienda su eqoísmo a la generosidad de quien, de
tanto dar. terminó por entregarse en un magisterio genial.
Alonso de Qui.iano vivió, sanqrando de ilusión, la proeza
que el escepticismo de Cervantes no acabó de vivir. Así, y en
obsequio de( deseo de tener lo que la naturaleza ha negado.
Cervantes escribió un destino propio; porque desde entonces era
ya verdadera la fórmula de Wilde: se escribe la novela que no
S(; puede vivir, o se vive la novela que no se es capaz de escribir.
Si Cervantes hubiese vivido otras aventuras habríamos ignorado
nosotros las de Alonso de Qui,iano; pero afortunadamente, ni
en la historia, ni en ninquna especulación del espíritu, valen las
pos,ibilidades frustradas.
El lector de Cervantes, asediado'de su propia inquietud por
la vida, encontrará siempre el dilema de la amargura o de la
comedia. La primera como supremo fruto del resentimiento contra la vida Frustradora de destinos, y la s~gunda, como la consideración optimista de la existencia que siempre puede ser mejor. Y en este dilema es inútil escoger. Habrá que tomar un poco de cada cosa para comprender la experiencia propia de Cervantes, no la consecuencia final: el aborrecimiento de las novelas
de caballer.ías, sino el propio sentido de toda su obra de escritor:
dejar al descubierto un siglo de oro en el que el valor se hacía con
ese gran entuerto que todavía, con la inspiración del Quijote,
hay que deshacer.
Cuatro siglos hace que nació Cervantes. Perduran su genio
:cterario y su gran obra -maniF,iesto de la razón razonable a todos los pueblos de la tierra.

Don Quijote,
Conciencia de España
(Viene de la Pág 2)
también, en cuanto la de aquella coincide y transparente la de éste, en esa
hora que la coge de improviso realizando hazañas, que habrán de dar con
sus huesos en tierra, como las aspas
de los molinos con los de Don Quijote.
La vida no le da tiempo, ni lo tiene
ningún hombre, de averiguar ele antemano la calidad fertil o vana de su
simiente. En cambio, insta a que la mano arroje al viento el grano de la especie. Hay que contemplar a Cervantes y con él a España en el instante de
aventar al espacio un puñaclo de semillas humanas. Don Quijote, más que
una de ellas, es la representación de
esa fecundidad disparatada, de la cual
nace y renace el hombre de continuo.
Esta criatura grotesca, en cuyas carnes se graban ya los nudos y cuar\eaduras de la vejez, se siente henchido
de una savia de juventud Yigorosa y
cándida, que lo arrastra en vos de
inigualables hazañas. Es la_ vida de un
mundo, cuyo advenirnirnto pone en
estado convulso a su p11eblo. ¿Cuál no
será el poder de esa oscura corriente
del destino histórico que saca dr sus
castillos a una nación entera. que le
contagió el hervor de la primavera a
esta humilde raíz perdida en un lugar de la Mancha?
Sin ese empellón de la historia, que
a la vez padecen España entera y Cervantes, este último en dirección contraria del movimiento que aquella trae,
no se explicaría la integridad del drama contenido en la historia de Don

Quijote. En el rebote que da la vida
de Cervantes -jamás obtiene suerte,
donde tantos soldados conquistaron
fama- sobre el alud español, brota la
imagen del fachoso caballero, a cuyo
fulgor demente se vislumbran las profundidades de un pueblo en marcha,
el cual a su vez cobra conciencia de
sí mismo a través de la extraña pasión
de Don Quijote.
Mientras la conciencia intelectual
dfl Europa, representada por Descartes, toma posesión de la certeza abso1uta como preliminar de la acción; España deja fluir la vena irracional de
la vida encarnada en Don Quijote, a
fin de medir la estatura exacta del
hombre.
A la hora de ser escrita la obra de
Cervantes, hará ya algo menos de un
siglo que Erasmo escribió el "Elogio
de la Locura". ¿No es acaso, Don Quijote. la advertencia de que el hombre
no es capaz de ser verdaderamente
loco?. Cae siempre ele nuevo en la razón, porque carece del vigor suficiente para seguir a aquél, aunque secretamente simpatiza con sns afanes. Es
demasiado cuerdo aún, el hombre, para llevarlo al sacrificio. Ríe, goza,
manteniendo sin desenlace el· drama
de la locura, en pura suspensión tragi-cómica.
España no sabe a donde vá. Cervantes, que cree saber lo que quiere, marr,ha sin darse cuenta contra la corriente que empuja a su pueblo; a cambio
de ello, le brinda al final de tantos esfuerzos inútiles, con Don Quijote, una
conciencia donde España y el hombre moderno pueden tornar las medidas al propio tamaño de su razón, de
su belleza y de su ímpetu heróico.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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