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                  <text>BCUTIN MENSU\L DE LA lNVERSIDAD DE NUEVO L
Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944.

D.A.S. U.

AÑOV

NUM. l

ENERO 31 DE 1948.

Cenlenario Je

JUISlíO SlllEIRJlA
cÍ A República -no sólo la de las letras, a cuyo reconocimiento tiene títulos ejemplares, ni la de las aulas, que lo ha consagrado como un guía ejemplar- asiste en este año al Centenario de JUSTO SIERRA tomado al día de su nacimiento. Entre los múltiples siqnificados del Homenaje al maestro mexicano, se destaca la honda y arraiqada vocación de nuestro pueblo
por las fiquras que encarnan un ideal de elevación espiritual, de
fraternidad y de un puro y auténtico desinterés.
. No importa a la continuidad viva y espiritual de una patria, tanto la unidad de fórmulas o sistemas políticos, como
aquella otra que enlaza por encima de las fechas y de los transitorios acontecimientos económicos y políticos, a ciertos hombres representativos del alma y de la cultura de un pueblo. Entre
las ruinas de las catástrofes o los laureles de los triunfos, importa al destino nacional que haya hombres que mantengan viva la llama del entusiasmo y la esperanza en una forma superior
de convivencia humana. Este es el secreto de los pueblos que
tienen una historia interior, frente a aquellos otros que ha ido
organizando la concurrencia de condiciones excepcionales de la
tierra, la selección racial o la coyuntura política.

..._

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Justo Sierra Ménd ez -

No basta sin embargo la sola existencia de esos hombres
representativos, cuyo mensaje resulta fallido cuando el pueblo a
que pertenecen tiene embotados los sentidos o pervertida la sensibilidad para recoger las más finas emociones del espíritu. Sólo
cuando se han encontrado la voz de uno de estos portadores del
ideal y el alma reconocida de una nación, en un enlace de
amorosa y recíproca fecuT?.dación, se puede vaticinar que hay una
promesa abierta en la historia de ese pueblo, por cuyo florecimiento y completa madurez vale la pena de seguir empeñando
denodados esfuerzos. Mientras subsista, habrá cqnfianza en que
la juventud todavía dejará brillar en sus ojos -fas chispas del
fuego creador.
En este Centenario se reune el alma de México con uno de
esos auténticos maestros, de los que van marcando el parfil interior de la nacionalidád y son los héroes ó verdaderos protagonistas de la epopeya colectiva. En JUSTO SIERRA celebra
México un acto de fé en su .oropio destino y compromete
. su decisión de ganar la vida histórica a través de un ideal m~ral, por
la nobleza y superioridad de la sabiduría, por el perfeccionamiento del hombre en la educación del espír~tu.

(1848-1912)

Francisco .U. Zertuche.

El Maestro Justo Sierra vió la luz en el Puerto de Campeche, del Estado del mismo nombre, el' 26 de enero de 1848.
Su ascendencia fué de esclarecida prosapia intelectual: hijo del
jurisconsulto y novelist.,a yucateco Don Justo Sierra O'Reilly
( 1814-18 61 ) y de doña Concepción Méndez.
Inició sus estudios en la ciudad de
Mérida, del Estado de Yucatán, los
terminó brillantemente en :México, a
donde se acogió después de la muerte
de su progenitor.

dad pródiga le valió ser llamado a
auspiciar y patrocinar empresas cientificas y literarias y cenáculos de jóvenes a quienes prodigó un fecundo
mecenazgo.

Dió a la publicidad sus primeros rnsayos literarios, a partir de 1868, iniciando su vida pública, cuya activi-

Fué en diversas ocasiones diputado
(Pasa a la Pág. 7)

�LA CUESTION DE LA
CENERACION DEL 98
Héctor. Gonzále:.

S.

~1o

~.~ ~alinas, en un li.bro reciente, "Litera tura Española

. ' inserta ~? estudio que dice leyó en el P. E. N. Club
d_e Mad,~1d, en la ses10n del 6 de ~jcieID;bre de 1935, estudio que
1
El co~~epto de Gener~c1on Literaria aplicada a la del
· ste .e,stud10 ~esuelve a mi parecer, la debatida cuestión de
1a genera~1on espanola del 98, cuya existencia han discutido y
n.egado aun muchos de los que comúnmente se estima pertenecieron a ella,

t~?:ªE
•

'. ~asa Salinas su estudio en un libro "La generaciones Literanas de un es_critor alemán, Petersen, libro que viene a ser como el coron:miento d.e una serie de obras de otros autores que
~or largos _anos se dedicaron al estudio de lo que son las generaciones de literatura.
~studiando las carac5erísticas de la llamada y discutida generac1on del 98 , ~e Espana, de acuerdo con las indicaciones de
Pe_tei:s,en !_lega Salmas a la conclusión de que esa generación si
ex1st10, aun cua.ndo algunos la hayan negado y aún cuando entre los que la megan figuran escritores que se cree pertenecieron
a ella.
~egún. Petersen las condiciones de existencia de una generación hterana son las siguientes:
recibe o en Jas influencias que mils
contribuyen a mode]ar la mentalidad
del individuo.
II.-El trato humano, o sea las relacjones personales entre los componentes de la generación.
IV.- Un acontecimiento o experiencia generacional, que puede ser un hecho cultural, como el Renacimiento o
un hecho histórico general, como una
revolución o una guerra, a lo que llama Pctcrsen "acontecimiento catastrófico".
V.-El caudillaje, lo que designa Petersen con el nombre de Fuhrertum, o
sea 1a influencia de una persona superior que guía y al mismo tiempo
unifica con su pensamiento.
VI.-Un lenguaje generacional. una
manera peculiar de expresarse común
a un grupo fina1mente,

Unamuno , de la generación del 98.

1.- La coincidencia en el nacimiento de un grupo de escritores en el
mismo a1io o en años muy poco distantes. (Esto que parece ser algo astrológico Y a veces una perogrull:1da,
lo explica Petersen diciendo que "el
Valor de la proximidad en los afias de
nacimiento consiste en que coloca a
los individuos a la misma distancia
Y en el mismo grado poco más o menos, de receptividad de los acontecimientos vitales").
II.- La emogeneidad de los elementos formativos, o sea la homogeneidad
o semejanza en la educación que se

Página 2 -

VIL- El aniquilamiento o parálisis
de la generación anterior. Juz gando,
de acuerdo con éstas ideas o midiendo de acuerdo con este patrón a los
hombres del 98 español, enc uentra Salinas que reúnen los requisitos necesarios para que se les considere formando una generación . Veamos cómo:
Primer requisito :- Coincidencia en
la época del nacimiento.- El cumplimiento de este requisito es indudable
Y no requiere ninguna demostración.
Segundo requisito :- Homogeneidad
o semejanza en la educación, o sea en
Jos elementos formativos de la mentalidad. Los hombres del 98 tienen la
homogeneidad de la heterogeneidad.

ARMAS Y LETRAS

Se formaron solos, se educaron todos

Séptimo requisito :- Aniquilosamicn-0 par_
t~
á lisis de 1a generación antebs1mas lecturas. En una palabra, fuer10r.
_Salinas reseña como generación
ron autodidactas. Se parecen en que
se alejan de un foco central de cultu- ª?,tenor al naturalismo.- Pero refine~?ose las actividades de la genera; de la Universidad.
rac1on del 98 a algo más profundo Y
de más h_ondo fundamento que un moTercer requisito :-El trato humano
do
esp~cial de. ver la vida o de afocar
las _relaciones personales.- Los del
"?
fe~?meno
hterario no parece su inv1v1eron en constante camaradería
d_1cac10n
muy
acertada. Por generapues tenían trato frecuente, en las re~
ción .d
anterior en el caso debe ma' s b·1en
da?ciones de los periódicos, en Jas tertulias a que concurrían y en los públi - cons1 erarse a varias generaciones de
gentes indiferentes al problema fundacos en que tomaron parte con ánimo
;ent~l
de su país, mal endémico de
d~ hacerse presentes para demostrar
spana Y de todos los países que forcierto propósito.
mo,.~ los que trasmitió su incapacidad
~ohhca,
su torpeza para resolver cuesSalinas recuerda que además de su
hones de gobierno.
!rato en los periódicos en que trabaJaba publicaron diversas revistas coDe todos los requisitos indicados
mo Vida Nueva, La Revista Nuev; La
los
que nos parecen fundamentales sod
Vida Literaria, Electra, en que los :Uisel
I
Y el IV: la coincidencia en la épomo~ nombres se repetían y barajaban,
ca del nacimiento y el acontecimiento
Y fmalmente Alma Española, (el año
o experiencia generacional. El primede 1903), en que aparecen colaborando todos los que pueden considerarse ro es inevitable Y constantemente se
va repitiendo. El segundo no se premtegramente de la generación.
s~n~a ~eriódicamente, como para coincidir siempre con lo que comúnmente
. Entre sus actos públicos de presense
llama. una generación, pero es de
crn cita 1a famosa visita a Ia tumba
ocurrencia
fatal en la vida de las code. La_rra, un banquete a Pío Baroja y
lectividades ·humanas.
prmc1palmente el manifiesto contra
el homenaje a Echegaray. (1)
Considerando la historia del pensamie~to
humano a la.luz de estas ideas
Cuarto requisito:- Acontecimiento
o experiencia generacional.- En el ca- contemplando a través de , los siglo;
so se trata de un hecho histórico de la forma en que el pensamiento evolulos que Petersen llama "Acontecimien- ciona, vemos que se va congregando
to Cat~strófico": el desastre de la gueen grupos de pensadores que se sucerra !f1s!1ana-Americana, que significó
den
unos a otros, grupos semejantes o
~a perdida del Imperio Colonial Espanol.- El problema de la decadencia de contrarios a los que les preceden o a
España, el derrumbamiento del Estado los que les siguen, pero siempre moEspañol por la dirección errada de su demados por el signo de su nacimienpolítica, es preocupación antigua ento y por las imposiciones de la ,,ida
tr~ los intelectuales espaJloles, pero
•
zmentras que los precursores de los congregados en generaciones cuya
del 98 hablaban refiriendo sus opinio- presencia se acusa mejor unas ,·eces
n_es a algo que pudiéramos llamar teó- que otras, según la fuerza con que el
nc~, fos del 98 sufrieron el choque acontecimiento histórico Jas influendur1s11no de la derrota de España, Jo cia o las hiere,
que inevitablemente los llevó a pens~: en una reorganización y regeneraEl pensamiento humano vive y eVO:c1on de la vida de su patria.
luciona en forma de grupos y la generación del 98 español, por más que
Quinto requisito :-El caudillaje.muchos
españoles de espíritu indiviLos españoles no tuvieron un caudillo visible; pero los jóvenes españoles dualista no ]o quieran, no puede escade entonces, lo mismo que los jóvenes par al cumplimiento de esta ley. Lo
intelectuales de América, se vieron cual, por cierto, no ,,a contra la origimuy influenciados por las Jecturas de nalidad de cada escritor, pues el pensamiento genérico o sea la idea o posNietzche.
tura genérica del grupo permite siemSexto requisito :-El lenguaje gene- pre la originalidad dentro de la igualracional.-De todos es sabido que a fi - dad o semejanza de ciertos rasgos genes del siglo XIX la cuestión del "mo- nerales.
dernismo" agitó mucho al munrlo Ji.
Y en la forma que antecede creo que
terario de habla espafiola. La cuestión
del modernismo, la cuestión de] len- dejan liquidada la cuestión de la exisguaje, la renovación de las formas de tencia de la generación del 98, un esexpresión. "A mi entender, dice Sali- critor alemán1 y un inteligente y sanas, el modernismo no es otra cosa gaz crítico español.
que el lenguaje generacional del 08" .
~o~ si mismos, por medio de abundan-

Quizá tenga razón, pero no al dar a
entender que el lenguaje del modernismo nació en España. La nueva forma de expresión llegó a España procedente de ]as repúblicas americanas
de habla española. El modernismo nació en México (con Gutiérrez Nájera), en Cuba (con Julián del Casal),
en Colombia (con José Asunción Sil, va), en Chile, (donde publicó "Azul"
Rubén Darío, que era de Nicaragua).
No vino de España a América, aun
cuando mucho hayan dicho ]os espa·
ñoles con intención de demostrarlo.
Pero se trata de U)la cuestión compieja Y alejada del punto principal que
vengo tratando para seguir insistiendo sobre ellas.

98

'J

En su fobia contra Echegaray, gritaba en el
saloncito del teatro en el que se estaba estrenando una de sus obras:
-¡ Ese don José tiene la obseción de la infj.
delidad canyugal!-Todos sus dramas san autobiografías de marido burlado.
Un joven que había cerca de él le interpeló:
-Opine usted de la obra pero no de la vida
privada.
-¿Y quién es usted para intervenir?-preguntó dan Ramón.
-El hijo de don José Echegaray.
-¿Está usted seguro, joven?
S. armó un gran revuelo ante esa intemperancia de Valle y sus amigos se lo llevaron a la
callt."

Edm1111do A/varado Sa11tos.

Pocos hombres conoce la historia de la inteligencia mexicana cuyo pensamiento sea de las proporciones del de Don Justo
Sierra. La universalidad de su inquietud intelectual alcanza, como muy pocas, un horizonte al que no escapan siquiera los espejismos que van a constituír el Méxicq posterior a su tiempo.
Se dice que es humanitsa aquel al que ninguna de las inquietudes del hombre es extraña; y para el que cualquiera perspectiva de desarrollo humano debe ser acogida con amor y con
fé. Los humanistas fueron, en principio, aquellos hombres que
al borde del Renacimiento descubrieron, con la cultura de los '
antiguos greco-latinos, la libertad del hombre para su total desarrollo hasta una meta diferible eternamente en la historia. porque el hombre es el único responsable de su propio destino;
y con este descubrimiento, encontraron, en el hombre mismo y
en su desenvolvimiento integral. el máximo sentido de la cultura.

11.-Don José Echegaray fué uno de los "cocos" de
los artistas de la generación del 98.-Recuérdese si nó, para no hacer larga esta nota, lt
que dice don Ramón Gómez de la Sema en su
biografía de Valle lnclán:
"Un día escribió una carta a Nilo Fabra, que
vivía en la calle Echegaray -antes Lobo- y puso en el sobre: "Calle del Viejo Idiota 16".Nilo Fabra la recibió y don Ramón iba diciendo
por todos lados:-¡Qué inteligentes son los carteros!, y contando el suceso.

mexicano

•
•

Desde este encuentro del hombre con
el hombre, el humanismo representa
un largo martirologio cuyos momentos más lúcidos son el Enciclopedismo, la Ilustración y otras culminaciones del espíritu que reiteran siempre
la fé en el hombre y en sus posibilidades. Por eso-, después el principio,
los humanistas fueron quienes siempre
buscaron, en cualquiera de los planos,
aún en el de 1a convivencia social, la
mayor posibilidad de salvación para
el hombre. Al amor por la cultura, como residuo de la inteligencia activa de
]a humanidad, del primer humanismo,
se agregó el amor al hombre, como autor de una obra de la que él mismo es
culminación. Un hombre que resumía
estas dos categorías del humanismo
fué don Justo Si_erra. No es exagerado
decir de él, que vivía en el entusiasmo de las cosas humanas. Por él se hizo educador y llegó a ser, en el ejercicio de un magisterio genial, que excedia a la cátedra, el hombre que vibraba en el pensamiento joven de toda la America próxima a 1910.
Como los auténticos maestros, Justo
Sierra comprendió que era necesario
el estudio de la experiencia total de
la humanidad para el conocimiento
de los hechos y de los hombres. Supo,
puesto ya en este camino, que los valores que determinan este conocimiento son inmutables cuando señalan
acontecimientos y son variables cuando estos acontecimientos son a su vez
determinados por la c,onciencia de los
hombres. La Filosofía de la Historia
ha declarado ya que aun los hechos
históricos obedecen a una regu1aridad
condicionada por la temperatura de
las inquietudes humanas. En esta virtud, los valores varían según la idea
del mundo que determina la conciencia social de una época. Así, lo que
en un tiempo determinado es bueno y
justo, deja de serlo si en el concepto
de la ideaologia social es otra aspiración lo que dá contenido al valor. Este cambio escencial en el contenido
del valor iniluye de tal modo en su
apreciación que le hace variar de lugar en la jerarquía de las consideraciones humanas. Así, hubo épocas en
que la virtud fundamental era el bien,
hubo otras e.o que se estimo la belleza y la sensualidad y otras en que la
justicia social determinó las acciones
de los hombres y de los pueblos. El
aprendizaje de esta relatividad de las
jerarquías conduce a la idea de que
los valores no pueden entenderse en
una pureza abstracta, y que deben
siempre referirse unos a otros hasta
lograr unidades de conciencia. Esti-

lan muchos filósofos, en sus explicaciones, decír que no importa que lo
bello sea útil si es realmente bello, o
que lo bueno sea justo, si es bueno;
dan con esto a entender que el valor
es valioso por si mismo. La historia,
maestra de la vida desde los tiempos
de Cicerón, demuestra que lo que hace valioso un determinado valor, es
la unidad de conciencia que proporciona un todo armónico en el cual las
partes pueden destacarse solo en función del todo sin el cual no es posible concebirlas, y este todo es el hombre, la residencia del valor, la razón
de ser del valor, el ser único en función del cual el valor es valioso. Armado de estas reflexiones, Justo Sierra explicó la Historia Universal y e~cribió la historia mexicana como auténticas lecciones del hombre para el
hombre. Hizo sentir que lo fundamental era la inteligencia humana, gestadora de todos los acontecimientos históricos y responsable de los mismos,
por eso en Justo Sierra la Historia era
el estudio de la experiencia de la humanidad que él completaba con el doble análisis del marco de los acontecimientos y de ]a época que vivía el
mundo cuando él ejercía su cátedra;
por eso vivió con toda la plenitud de
su humanidad el momento político del
México de sus días, y como tuvo, como todo maestro, la virtud de la serenidad, al juzgar a su patria escribió
una historia que al decir de Alfonso
Reyes, no se dolía ni del resquemor
para los vencidos, ni de la vanidad de
los vencedores. Nadie mejor que él,
que vivió todas las inquietudes del espíritu y ensayó todos los caminos de
la verdad, desde el de la ciencia hasta
el de la poesía, para explicar a los mexicanos el sentido de la vida de los
hombres,
Un hombre que llega a estas alturas,
irrumpe en la Filosofía como conquistador. Justo Sierra no fué un ejercitante asiduo de las inquietudes generales del hombre, pero, en su humanismo. penetró en las disquisiciones
del pensamiento filosófico en busca
de esa explicación que responde con
la voz de Edipo a todas las preguntas.
Asi el maestro se internó en el mar
proceloso de la Filosofía siguiendo el
camino de la historia. Conocedor del
mundo de los griegos revivió en su
espíritu las inquietudes de Parmeni1 des, de Sócrates, de Plató n. Así descubrió los dos Aristoteles, el de la escolástica y el auténtico, y siguiendo el
camino de las peripecias del pensamiento, atraviesa edades e ideas y reflexiona sobre las modernas inquie-

ludes del pensamiento que se siente
obligado a inyecta!- en el esclorosado
ambiente dél positivismo mexicano,
convertido en instituciones corrompidas, en pensadores egoístas y en ciencia equivocada, por haberse pasado
de su tiempo.
La angustia de Justo Sierra se veía
ya, por los años próximos al Centenario de la Independencia Mexicana, a
punto de encontrar camino. Las let ras
buscaban un desahogo en la independencia de toda paternidad, apoyándose en ]a inspiración francesa que
cautivaba al decadente refínamiento
porfirista. Al amparo de un entonces
extraordinario joven: Antonio Caso,
reuníanse en modesto cenáculo: Alfonso Reyes, Pedro y Max Henriquez Ureña, José Vasconcelos y tantos otros, a
pensar, o repensar, mejor dicho, el pensamiento de la humanídad, a informarse, por debajo de ]as formas convencionales y el recato silencioso
- que no babia que mover- del mundo espiritual de aquellos días. Qué gozo debe haber sentido entonces aquel
atleta del pensamiento mexicano, qué
temblor debe haber recorrido emocionado su cuerpo al ver en el mortero
del pensamiento nacional la materia
de su gran obra. Justo Sierra, sin embargo, se mantuvo apartado del grupo, él vivía ya la soledad que presagiaba su gran obra.
En 1905 llega el maestro al Ministerio de Instrucción Pública, Encuentra
el panorama cultural de México destrozado en experiencias y en el anquilosamiento de las viejas formas pedagógicas. Reorganiza la instrucción primaria, impulsa la educación de los
maestros, y al cabo de poco tiempo
Miguel F. Martínez, Enrique Robsamen, Leopoldo Kiel y más tarde Pablo
Livas, maestros de banco de distintos
rumbos de la República, distinguidos
a cual más, polemizan sobre las reformas a la educación mexicana, bajo
el -patrocinio de un Justo Sierra cuyo
nombre ya excedía fronteras y oceá-

nos. Fué uno de los más grandes educadores mexicanos, si no el mayor.
La soledad, decíamos, rodeaba ya al
maestro. Soledad de aquel que viendo
más que los demás los excede, del que
comprende demasiado, del que se adelanta a su tiempo, de la inteligencia
extraordinaria. En ella concibió el
proyecto máximo: dar vida a aquel
viejo instrumento olvidado del régimen, fragmentado y mediatizado en
prácticas rutinarias que olvidaban ,.los
progresos de ]a técnica y la inteligencia; la Universidad de México.
Así, y aprovechando ]as conmemoraciones del centenario, un día de gloria, y apadrinada por eminentes y vetustas instituciones, vuelve a la vida,
con un mejor sentído, aquella vieja e inútil Real y Pontificia Univerdad. En el discurso inaugural, Justo
Sierra clausura definitivamente una
época de la educación mexicana y se
adelanta, casi en minutos a la aspiración, vertida ya de muchos modos en
el país, a un ambiente mejor. Ese era
el fin de su obra de educador: la restauración de la casa del pensamiento
y la institución en ella de la Filosofía que tras el traspiés del siglo XIX,
volvía a instaurar la fé en el hombre
y en la búsqueda de la verdad.
Dicen muchos que Justo Sierra terminó por ser un escéptico; en realidad no lo fué. Fué aquella soledad de
su inteligencia magna, la que le hizo
aparecer así, después de entender y vivir un poco todos los caminos del pensamiento. Fué que disolvió en el amor
de su obra, que ya caminaba sola, todo el amor que un hombre tiene para
dar a las cosas humanas, fué que ya
les iba tocando hablar a otros que habían, de alguna manera, vi vid o a su
amparo. Justo Sierra fué una estrella
indispensable en el horizonte del pensamiento de América, todos los mexicanos le debemos, aunque sea remotamente, un poco, por eso, como dice
Alfonso Reyes, todos los mexicanos
aman y veneran a don Justo Sierra.

ANGEL MARTINEZ VILLARREAL
El día cinco del corriente enero se cumplieron tres años
desde la muerte de Angel Martínez VillarreaL Los -univer'sitarios de Nuevo León no podemos dejar pasar como quiera esta fecha, ni dejar que se pierda el ejemplo de quien
tanto hizo por la Universidad.
La obra de Angel Martínez Villarreal, desde la cátedra, desde el Consejo Universitario, desde su autoridad
administrativa como director de la Facultad de Medicina,
desde cualquier lugar en que se le buscara en procura de
un consejo, desde su generosidad para entregarse a cualquier .tarea en beneficio de nuestra Casa de Estudios, no
ha de3ado todavía de fructificar. Su propósito de encontrar mejores posibilidades para nuestros estudiantes está
vigente todavía, Su afán de que nuestra Universidad cumpla mejor sus tareas está todavía en marcha. Su idea de
que. la Ui:iiversidad sea siempre una posibilidad abierta para
me3oram1ento de todos los mexicanos y para su liberación.
no ha sido abandonada.
Angel Martínez Villarreal era un hombre de una calidad excepcional que no se consigue frecuentemente. Su condición de hombre no estaba acaparada ni por el ejercicio de
su profesión, ni por el ejercicio de la cátedra, ni por la comp~rnsión contemplativa de los problemas humanos; su
amor por los hombres le hacía un curioso de todas las actividades humanas y un activo ejercitante de las mismas,
por eso su figura es mayor que la de su personalidad como
universitario; era un patriota ejemplar.
La figura y los propósitos de Angel Martínez Villarreal tendrán que perdurar en la memoria de los universitar_ios ~e ~uevo_ León mi~ntras quede en pié una inquietud
umversitana, mientras exista una nueva posibilidad de tra bajo para la Universidad. A tres años de distancia de su
muerte, cumple la Universidad de Nuevo León un deber,
recordando al ilustre maestro desaparecido,
ARMAS Y LETRAS -

Página 3

l

�lBlllBllllOGlR.AIFllA • lR.ECENSllONES
smmsermo.

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Contiene también La Razón y la Fe,
el Libro de Gaunilo en defensa del Necio, y el Libro apologético de Anselmo
contestando por el Necio", ambos precedidos de Guías que ilustran la lectura anselmiana.

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CLÁSICOS DE OCCIOEN 1'E
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· Tr.id•ú i.ln, i~!'fJ'.lw.·;iJ,1 :) Jt&lt;Jfn J,·
~&lt;)( , t,R,

otra tabla que informa de las efemérides más salientes acaecidas durante
la vida del escritor medieval. Como
pórtico a la redacción del Proslogion
figura una Guia para el entendimiento del opúsculo, facilitando de esta
guisa la exposición dialéctica.

1', !,All"a.011$$1'

LA RAZON Y LA FE.-San Anselmo de Canterbury .-Traducción, Introducción y Notas de Roger P. Labrouse, Profesor de la
Universidad de Tucumán.- Colección Clásicos de Occidente.-Editorial Yerba Buena, Rep. Argentina.- 1945.
La literatura patrística y devota ha
encontrado hospitalaria acogida en la
Colección Clásicos de Occidente, que
con sumo esmero en lo exterior y en
el texto propiamente dicho, ha comenzado a publicar desde 1945 la Editorial Yerba Buena, en la República Argentina.
La Colección mencionada incluye
en su programa, además, las obras filofóficas, científicas y literarias fundamentales que han influido en el pensamiento occidental. Han de contar
en este empresa editorial de alta validez la historiografía de Heródoto, en
versión de Maria Rosa Lida -del Instituto de Filologia de Buenos Aires-,
ilustrada con introducción, notas Y
mapas; el epistolario descartesiano
completo: Cartas sobre la Moral, vertida y anotada por Elizabeta Goguel, de
la Universidad de Par is; El Misterio
del Cosmos, de Kepler, traducida, prologada y anotada por Ricardo Resta,
del Instituto de Historia y Filología
de la Ciencia; El Hombre contra el Estado, de Spencer, ya publicada, y esta
magnífica revelación editorial de la
obra opuscular de San Anselmo de
Cantórbery: La Razón y la Fe, traducida, prologada y anotada por el profesor Roger P. Labrousse, de la Universidad de Tucumán, Argentina.
Para la edición de Fides quoerens
intellectum, nombre primitivo asignado por el santo de Aosta a su alocución o Proslogion, redactada en el siglo XI, Labrousse, especializado en temas de Teología y Filosofía Politica,
y ya consagrado por su magnifica tesis Essai sur la philosophie politiq11e
de l'ancienne Espagne, ha tenido en
cuenta obras fundamental es, como la
clásica Patrología Latina de Migno, Y
la recensión de Alejandro Koyré sobre el Proslogion.

Anselmo de Cantórbery no pretente
solamente que el hombre tenga fe, sino que razone el sentimiento de esa
fe. Plantea entonces el problema que
constituye el tema medular de la Filosofía en el Medioevo. El prelado de
Cantó,rbery entraña en su Proslogion la
expresión de la prueba a priori de la
existencia divina y su proyección sobre la Filosofía ulterior. La obra anselmiana encuentra eco en Santo Tomas de Aquino, Duns, Escoto, Descartes, Malebranche, Locke, Leibniz, Hume, Kant y Hegel.
Para establecer la filiación de las
especulaciones presentadas por los filósofos posteriores a S. Anselmo, se
han tenido a la mano valiosas ediciones que correlacionan el pensamiento
anselmiano y el de sus epígonos.
Este cotejo permite al lector un más
claro discernimiento de las corrientes
filosóficas notables, estableciendo el
origen y la dependencia de las tesis.
El pensamiento kantiano se encargó
de dar validez a la obra de Anselmo,
al calificar de ontológica a la prueba
a priori del filósofo de Aosta.
La empresa de la Editorial Yerba
Buena, de Buenos Aires, al presentar
en versión española estos célebres
opúsculos de la Filosofía medieval, suma una atingente contribución al humanismo contemporáneo.
F. M. Z.

•
CERVANTES, SU VIDA Y SUS
O B R A S.-Antonio Maldonado
Ruiz.- Biblioteca de Iniciación
Cultural.-Sección III.-Ciencias
Literarias.- Nos. 434-35.-Editorial Labor, 1947.
En este ecuménico jubileo qut los
países cultos han celebrado el pasado
año 1947, para recordar la memoria
del Príncipe de las Letras Castellanas,
Don Miguel de Cervantes Saavedra, la
Editora Labor, con sedes en Barcelona, Madrid, Buenos Aires y Río de Janeiro, ha publicado en los números
434-35, a través del investigador Don
Antonio Maldonado Ruiz, la biografía
y el estudio literario del insigne ingenio alcalaíno.

raria, y de objetivar con treintaidós
ilustraciones y dieciséis láminas sus
doscientas sesenta y ocho páginas.

Página 4 -

ARMAS Y LETRAS

ANTOlLOGllA

-

COLECCION LABOR
Al&lt;T()!&lt;\t'l M,'.L.~ONAJ&gt;O iUHZ

Anatómicamente el libro está dividido en cinco partes que comprenden
desde la vida del complutense hasta
su actividad literaria como poeta, aspecto éste que ha dado paño a innumerables polémicas, y qu en esta obra
de Maldonado Ruiz ha sido tratado
en su justo medio.
La parte biográfica arranca desde la
etimología del primer apellido del autor del Quijote, tal ' como lo hace don
Juan Antonio Pellicer en su Vida de
Cervantes, Madrid, 1797, sin tratar la
ascendencia cervantina más allá de la
tercera generación, terminando con
el capitulo El precio d e la inmortalidad, de donde desprendemos esta
emotiva consideración: "La vida de
Cervantes, vista a la distancia de los
siglos, aparece nimbada de la suprema simpatía con que acogemos los hechos de los más grandes luchadores,
caballeros del ideal. No ser vencidos,
he aqui el secreto. Si Cervantes no hubiese escríto el Quijote igualmente seria acreedor a la inmortalidad: sólo
ppr el precio con que supo conquis·
tarla."
La segunda parte se avoca al estudio ' de la obra primigenia cervantina,
novela pastoril que el autor redactó
hacia la época en que conoció a la niña de Esquivias. En sta misma parte
se ocupa del teatro de Cervantes: las
"Och9 comedias y ocho entremeses
nuevos, nunca representados, etc ... " ,
que, a pesar de la negra saña lopesca,
tuvieron sonado éxito en la Villa y
Corte. Ilustra esta sección las portadas de La Galatea y de las Ocho Comedias, en sus respectivas ediciones
prínceps de 1585 y 1615.
La tercera parte, prieta de macizas
consideraciones, está encaminada a
ofrecer al lector el génesis, el espíritu
y la forma de la obra capital cervantina, en veinticinco capítulos que resumen las consideraciones mas admitidas en este particular. Aunque obra
de divulgación, no quedan aqui fasetas por reflejar. Un lector curioso podría darse por bien servido con algunas minucias no comunes a obras sobre Cervantes. Véase, si nó, La patria
de Dulcinea, y Cervantes no corrigió
las prubesa del Quijote, págs. 181 Y
193. respectivamente.
La cuarta parte está dedicada al
Quijote de Avellaneda, controversia
que a nuestros días no ha sido satisfactoriamente dilucidada, pero que en
este trabajo de Maldonado Ruiz deja
al lector impuesto del pro y el contra
de la cuestión, dando así el más ca·
bal de los cuadros de este enigmático
debate.,

La quinta parte, Cervantes, nor,elista y versificador, se refiere al autor
de las Novelas Ejempláres y de la poemática cervantina, dispersa desde la
revelación del joven Cervantes en el
Esta vulgata, que ha aprovechado Estudio de Humanidades de don Juan
los trabajos biográficos de Mayans Y López de Hoyos, basta las últimas esSisear, de los Ríos, Pellicer, Navarre- trofas - de encargo- hechas en sus
La Razón y la Fe, extensa en 177 te, Aribau, Máinez, Díaz de Benjumea, postreros dias. En esta parte figura
páginas, contiene, a un lado el juicioso Navarro Ledesma, y la de críticos Y también un examen de Persiles y Seprólogo, una bibliografía sobre S. An- bibliógrafos de lengua española Y ex- gismunda, la obra mejor lograda -se·
selmo, una tabla cronológica sobre la tranjeros, tiene la virtud de divulgar gún Cervantes- de cuanto había esvida del escritor, en la que se asienta en clara y elegante locución la azaro- crito en vida . .
la fecha de r edacción del Monologion sa vida de Cervantes; de dar el géneFiguran en la obra veintitrCs porta•
y Proslogion - de 1060 a 1079- Y sis e irradiación de su actividad lite-

'

JUSTO SIERRA 'MENDEZ
•

•

•

que habla el gran moralista norteamericano, esta sugestión de principios
superiores, de ideas justas transmuta•
bles en sentimientos altruistas, es obra
de todos los hombres que tienen la voz
en la Historia, que adquieren voto decisivo en los problemas moraleS que
agitan una sociedad; de estos hombres
que, sin saberlo, desde su tumba, o
desde su escritorio, su taller, su campamento o su altar, son verdaderos
educadores sociales: Víctor Hugo,
Juárez, Abraham Lincoln, León Gambetta, Garibaldi, Gladstone, León XIII,
Emilio Castelar, SarmieQto, Bjoernson,
K11rl Marx, para hablar sólo de los vivos de ayer, influyen más y sugieren
más a las democracias en formación
de nuestros días que todos los tratados
de moral del mundo.

(Fragmento del Dic11rso pronimciado
en la inauguración de la Universidad
Nacional, el año de 1910)

c ·E.RVANTES
.:SIJ VID.A Y SUS OBR(\~

,~5'_VBIBLIOTECA DE~~
1NJCIACI0"1 CULTURAL
das de ediciones nacionales y extranjeras del Quijote: ocho españolas y
quince extranjeras, además de una tabla de las ediciones quijotescas, hasta 1927, en los siglos XVII, XVIII, XIX
y XX.
F. M. Z.

•
LA NARANJA.-Enrique Larreta.Editoria1 "El Ateneo", Buenos Aires.
- 1947.
. Con un estilo claro y conciso, a veces frío pero siempre revelador de
un temperamento americano, el dis•
tinguido escritor argentino Enrique
Larrela deja correr su pensamiento
en cada una de las páginas de este
libro publicado bajo el titulo de "La
Naranja": " ... una luz color de llama,
un pequeño globo de fuego. . . 1Es la
naranja!, la rubicunda naranja, que
arde y canta, cnmedio de tanta espina agreste, de tanta espina huesosa,
de tanto esqueleto vegetal".
La substancia de esta obra de Larreta proporciona al lector un continuado deleite espiritual que fluye con
espontánea forma y se desborda proyectándose hacia los diversos campos
del conocimiento humano en los que
el autor de "La Gloria de don Ramiro"
de muestra su erudición y su fina sensibilidad. Larreta brinda en esta obra
una síntesis cabal de sus impresiones
diarias, recogidas con pensamiento
ágil y original capacidad de observa·
ción, que resultan ser su propia filo·
sofía su modo personal de concebir
'
.
el mundo que le rodea y los relle¡os
que devuelve a modo de imagen, el
espejo de su conciencia. Estas ideas,
observaciones y sentimientos, forman
el fruto que el autor ha querido, -en
unidad perfecta-, concretar simbólicamente en fecundo vegetal que re•
zuma, en apretado jugo, el aliento de
la tierra pródiga. La voz de Larreta
se adivina ora solemne, ora vivaz,
siempre en deseo de penetrar. suti!·
mente en el recinto de nuestro cspt•
ritu para comunicar sus silenciosos
mensajes. Mensajes de fe, de provecho•
sa filosofía , de espiritualidad apolínea.
No resistimos el deseo de reproducir, en esta breve nota, algunos de los
pensamientos que forman el caudal
(Pasa a la Pág. 7)

La Universidad, me diréis, la Universidad no puede ser educadora en
el sentido integral de Ita palabra; la
Universidad es una simple productora
de ciencia, es una intelectualizadora;
sólo sirve para formar cerebrales. Y
sería, podría añadirse entonces, seria
una desgracia que los grupos mexicanos ya iniciados en la cultura humana,
escalonandose en gigantesca pirámide,
con la ambición de poder contemplar
mejor los astros Y poder ser contemplados por un pueblo entero, como hicieron nuestros padres toltecas, rematase en la creación de un adoratorio
en torno del cual se formase una casta de . la ciencia, cada vez más alejada de su función terrestre, cada vez
más alejada del suelo que la sustenta,
cada vez más indiferente a las pulsaciones de la realidad social, turbia,
heterogénea, consciente apenas, de
donde toma su savia, y en cuya cima
más alta se enciende su mentalidad,
como una lámpara irradiando en la
soledad del espacio!. ..
Torno a decirlo: esto sería una desgracia¡ ya lo han dicho psicosociólogos de primera importancia. No, no se
concibe en los tiempos nuestros que
un organismo creado por una sociedad que aspira a tomar parte cada vez
más activa en el concierto humano,
se sienta desprendido del vínculo que
lo uniera a las entrañas maternas para
formar parte de una patria ideal de
almas sin patria: no, no sera la Universidad una persona destinada a no
separar los ojos del telescopio O del
microscopio, aunque en torno de ella
una nación se desorganice; no la sorprenderá la toma de Constantinopla,
discutiendo sobre la naturaleza de la
luz del Tabor.
Me lo imagino así: un grupo de estudiantes de todas las edades sumadas
en una sola, la edad de la plena aptitud intelectual, formando una personalidad real a fuerza de solidaridad
y de conciencia de su misión, que re•
curriendo a toda fuente de cultura,
brote de donde brotare, con tal que la
linfa sea pura Y diáfana, se propusiera adquirir los medios de nacionalizar la ciencia, de mexicanizar el saber. El telescopio al cielo nuestro, sumario de asterismos prodigiosos en cu•
yo negror hecho de misterio y de infinito , fulguran a un tiempo el Septentrión inscribiendo eternamente el surco ártico en derredor de la estrella
virginal del Polo, los diamantes siderales que clavan en el firmamento la
Cruz Austral; el microscopio a los gérmenes que bullen invisible en la retorta del mundo orgánico; que en el cielo de sus transformaciones incesantes
hacen de toda existencia un medio en
que efectuar sus evoluciones¡ que se
emboscan en nuestra fauna en nuestra flora, en la atmósfera e~ que estamos sumergidos, en la corriente de
agua que se desliza por el suelo en la
corriente de sangre que circuÍa por

La Universidad, entonces, tendrá
la potencia suficiente para coordinar
las lineas directrices del carácter nacional y delante de la naciente con·
ciencia del pueblo mexicano mantendrá siempre alto, para que pueda proyectar sus rayos en todas las tinieblas,
el faro del ideal, de un ideal de salud,
de verdad, de bondad y de belleza; esa
es la antorcha de la vida de que habla
el poeta latino, la que se transmiten en
su carrera las generaciones.
LA REVOLUCION FRANCESA.- LA
NACION SOBERANA.-(1789-1791) .Fragmento del M~nual de Historia General, Capítulo . VIL
nuestras venas, y que conspiran, con
todo acierto como si fueran seres conscientes, para descomponer toda vida
y extraer de la muerte nuevas formas
de vida.
Realizando esta obra inmensa de
cultura y de atracción de todas las
energías de la República, aptas para
la labor cientifica, es como nuestra
institución universitaria me merecerá
el epíteto de nacional que el legislador
Je ha dado; a ella toca demostrar q.ue
nuestra personalidad tiene raíces indestructibles en nuestra naturaleza Y
en nuestra historia; que, participando
de los elementos de otros pueblos americanos, nuestras modalidades son tales que constituyen una entidad perfectamente distinta entre las otras Y
que el tantum sui simile gent.em _d~ Tácito, puede aplicarse con Justicia al
pueblo mexicano.
Para que sea no sólo mexicana. sino
humana, esta labor, en que no d~be·
mos desperdiciar un solo dia del ~iglo
en que llegará a realizarse, la Umver'sidad no podrá olvidar, a riesgq de
consumir sin renovarlo, el acei~e d~ ~u
lámpara, que le será necesar1_0 :1v1r
en íntima conexión con el mov1m1ento
de la cultura general; que sus méto·
dos, que sus investigaciones, ~~e s~s
conclusiones, no podran adqmnr ~ alor definitivo, mientras no hayan sido
probados en la piedra de toque &lt;le . la
investigación científica que realiza
nuestra época, principalmente p~r m~dio de Jas Universidades. La ciencia

avanza, proyectando hacia adelante
su luz, que es el método, como una
teoría inmaculada de verdades que va
en busca de la verdad; debemos Y queremos tomar nuestro lugar en esa divina procesión de antorchas.
La acción educadora de la Universidad resultara, entonces, de su acción
científica; haciendo venir a ella grupos selectos de la intelectualidad mexicana y cultivando intensamente en
ellos el amor puro de la verdad, el tesón de la labor cotidiana para encontrarla, la persuación de que el inter_es
de la ciencia y el interés de la patria,
deben sumarse en el alma de cada estudiante mexicano, creará tipos de caracteres destinados a coronar, a poner el sello a la obra magna de la educación popular que la Escuela y la Familia, la gran escuela del ejemplo, ci•
mentan maravillosamente e u a n do
obran de acuerdo. Emerson, citado
por el conspicuo presidente del Columbia University, dice: ''la cultura
consiste en sugerir al hombre, en nombre de ciertos principios superiores,
la idea de que hay en él una serie de
afinidades que le sirve para modera_r
la violencia de notas maestras que disuenan en su gama, afinidades que
nos son un auxilio contra nosotro_s
mismos. La cultura establece el eqmlibrio, pone al hombre en s~ lugar entre sus iguales y sus supenor~s: reanima en él el sentimiento exqms1to de
la simpatía y Je advierte a tiem~o del
peligro de la soledad y de los impulsos antipáticos." y esta sugestión de

Una procesión fastuosisima en que
la Corte la nobleza y el alto ciero lucían su; espléndidos arreos y el tiers
état, se presentó austeramente vestido
de negro; una sesión precidida por el
rey en toda su magnificencia y en que
tomaron parte todos los de la procesión, inauguraron en Versalles los Estados Generales. Un simple hecho puso de resalto la inmensa transformación verificada en siglo y medio: los
diputados populares hablaron al rey
de rodillas en el siglo XVII; ahora, en
medio de la estupefacción general al
sentarse el rey y cubrirse, los diputados se sentaron y se cubrieron también. La Corte quería que los Estados
sólo se ocuparan en votar los tributos
nuevos; el Estado ya no querían legislar, quería el poder, sus individuos
sentían inusitada fuerza en ellos, se
creían, y lo eran, representantes del
nuevo soberano: la opinión; en ellos,
la patria se convertía en nación; por
eso Jo osaron todo y todo lo lograron.
Venciendo la resistencia del alto clero
y la nobleza, a moción de Sieyés,.
tiers, por representar las 9? sentes'.mas partes del pueblo frances, se erigió el 17 de junio en Asamblea Nacional y tomó medidas para impedir s_u
disolución, garantizar la deuda publica y proveer _a la subsistencia del
pueblo.

~1

El rey, que se ocupaba en cazar, Y
que en aquellos dias en que se sort~aban los destinos de la monarqma,
apuntaba en su libro de memorias los
incidentes de sus caccrias, indiferente

ARMAS Y LETRAS - Página 5

�e inerte ante un pel,igro ,.que amenazaba arrancarlo de Sus hábitos, el rey
obligado p_o r la oeina y po~ la Corte,
se decidió a dar un golpe de estado.
Tratábase de impedir a los diputados
reunirse; éstos lo hicieron en un salón
público, el Juego de Pelota, y ahi juraron, con inmensa efusión, no separarse hasta no haber constituído a la
nación. La Corte hizo otro esfuerzo, y
el rey, en una sesión regia, ordenó a
los representantes que se disolviera la
Asamblea, restituyendo en sus prerrogativas a los cuerpos privilegiados;
que no se variase el sistema de impuestos, etc. Y como, terminad·a la sesión, los diputados continuasen reunidos en Asamblea, un maeStro de ceremonias intentó disolverlos, retirándose aterrado ante un apóstrofe fulminante de Mirabeau: "Sois hoy, agregó
Sieyés, Jo que érais ayer, deliveremoS." el príncipe de OrJeans y una
parte de la nobleza y el clero se unieron a ]a asamblea.

X

Fl'agmento del compenclio sobre Historia Patria, curso elemental.

El Estado de Tejas poblado de colonos extranjeros, americanos sobre todo (enemigos de la prepondenrancia
del clero ·y ardientes partidarios de la
Federación, porque así podían gobernarse solos), se sublevaron declarándose independientes, bajo la protección más o menos oculta de los Estados Unidos; Santa Aana fué a Tejas
con un ejército y se portó como un
mal general y como un mal ciudadano, y este estado quedó perdido para
la República en 1863. A pesar de eso
siguió el gobierno centralista imperando y siguió la guerra civil y la anarquía; todos Jos días había nuevos pronunciamientos y combates y el pais
se arruinaba; parecía que no tenía remedio y es que los remedios, es decir,
la paz, el progreso y la justicia, llegan
muy lentamente. Por aquella época
(1883) los franceses nos hicieron una
guerra absurda e injusta, en que se
burlaron de nuestra debilidad, reclamando, entre otras cosas, muchos
millares de pesos por las pérdidas
de un pastelero francés en un motín. Batiéndose con los franceses, recobró Santa Ana la popularidad y tornó a ser presidente en 1841 y volvió
ser déspota y de{rochador del poquisimo dinero de la nación, hasta que
lo arrojó de] país un pronunciamiento
(1844).

a

Con el pretexto de que necesitaba
ampararse a una nición fuerte que la
protegiese contra México, la república de Tejas se adhirió a los Estados
Unidos, y esta República, en plena
paz con México y violando todo dérecho, aceptó el regalo que hacian los
tejanos de si mismos; en México se
leyantó un gran partido que quería la
guerra con los americanos; pero éstos
fueron los que la provocaron, violando impíamente nuestro territorio, que
fingían creer que era de Tejas. Y como México no tenía recursos porque
el gobierno debía mucho y apenas tenía entradas, y los soldados sin buenas armas y sin buenos oficiales y
cogidos en leva, sólo pensaban en de;
sertar, el triunfo de nuestros enemigos
era seguro. El honradisimo y patriota general Herrera, presidente en 1844,
hizo cuanto pudo para evitar la guerra ; cuando ya los americanos habían
invadido el territorio, las tropas que
salieron de México para auxiliar a los
mexicanos que luchaban más al1á del
río Bravo, se pronunciaron y derribaron al presidente y pusieron en su
lugar al general Paredes, que ]as mandaba y que pasaba por monarquista.

Página 6 -

Un año después se volvieron a pronunciar por Santa Ana y la Federación, en los momentos en que los americanos nos vencían en Palo Alto y la
Reseca, pasaban e] Bravo, sitiaban a
Monterrey y lo hacían capitular. Santa Ana volvió de su destierro en 1847;
marchó con la actividad febril que
por p eríodos le acometía, a contener
más allá de San Luis en avance del
invasor y, con el mejor ejército que
pudo entonces poner en pie, fué a buscas al enemigo a través del desierto;
la tropa vencida por la fatiga, tuvo
qué retirarse después de luchar bravisimamente en la Ango'stura. Pero la
tempestad amenazaba por el oriente;
quince mil americanos al mando del
general Scott desembarcaban cerca de
Veracruz, mientras nuestras fuerzas
iban a la Angostura. En marzo se rindió la plaza, acribillada de bombas y
ensangrentada. Cuando esto pasaba, el
gobierno de la Capital, presidido por
Gómez Farías, comprendiendo que la
hora de los sacrificios supremos había llegado, que era preciso improvisar ejército y alimentar, vestir y armar a los que estaban en campaña, y
en momentos en que nada entraba en
los puertos, casi nadie pagaba contribuciones y hasta los que le prestaban al gobierno un peso era para que
devolviera cinco (estos se llamaban
agiotistas y muchas fortunas se hicieron así) se negaban a dar algo, viendo
esto, decimos, el vicepresidente promovió y el Congreso votó una ley facultando al gobierno para vender bienes del clero, por valor de quince millones de pesos. El escándalo fué enorme; el clero, en la prensa, en el púlpito, de todos modos, protestó y exaltó los ánimos, los batallones de guardia nacional formados por gente aco-'
modada, los poleos, como les llamaba
el pueblo, en vez de ir a Veracruz a
defender la patria, se proriunciaron y
hubo durante muchos días combates
en las calles hasta que volvió Santa
Ana de San Luis, quitó el poder a Gómez Farias y fué a cerrar a los americanos el camino de .l alapa. Allí fué
nuestro ejército batido gracias a la
impericia de su general (abril de
1847); a mediados de agosto el ejército americano estaba en el Valle de
México; hubo combates honrosos como el de Cburubusco y batallas deshonrosas para nosotros, como la de
Padierna. Después d~ un armisticio,
en el mes de septiembre, a pesar de
la bravura de oficiales y soldados en
Molino del Rey y en la falda del cerro
de Chapultepec que, defendido por un
puñado de soldados y por los heroicos
niños del Colegio Militar, se rindió,
los invasores ocuparon la Capital. Reunido el Congreso en Querétaro 1 destituido Santa Ana, con mucha justicia,
porque si había mostrado mucho su
valor en la lucha, en cambio, como genera], haQía sido muy inferior a lo que
se esperaba de él, y triunfante el partido de la paz, ésta se ajustó en la Villa
de -Guadalupe el 2 de febrero dé 1848.
Perdimos por ella el territorio de Tejas, Nuevo Mexico y Alta California
(es decir) 111,000 leguas cuadradas) y
nos dieron los Estados Unidos como
indemnización quince mil1ones de pesos. El pueblo americano había cometido un gran crimen, nosotros habíamos recibido una gran lección. ¿, Renunciaríamos a las guerras civiles que
nos debilitaron y agotaban nuestra
energía y disolvían nuestro patriotismo? En junio de 1848 desocupuron los
americanos la Capital y entró en ella
el general Herrera, el nuevo presidente constitucional.

A la generación - que llega:
A nuestros jueces de mañana, a la
posteridad que toca a nuestra puerta,
a los que llegan en el último barco
cargado de flores a la juventud y al
amor, pero que, hombres muy pronto,
Y desde hoy testigos de nuestras luchas, de nuestros triunfos discutidos
y de nuestros desmayos, nos pedirán
cuenta de nuestra obra de historiadores y de mexicanos, consagro este libro escrito con profundo respeto a la
verdad que alcanzo y con profunda
devoción a la Patria. La personalidad
en torno de la cual esta obra ha cristalizado, como un día cristalizó la
disuleta República, ha guardado el
dón de exhumar pasiones que parecen espectros de rencores muertos;
acaso por su imperturbable actitud
moral tan consonante con su fisonomía, tienta aún la irreverencia de los
iconoclastas que aspiran sólo a la actitud de los apóstoles que derrumbaban ídolos, atribuyendo el carácter de
idolatría a toda gran creencia popular. Haga cada cual aquello que lo ponga de acuerdo con su conciencia. La
mía me ha inspirado el afán de "limpiar del negror del humo", como decía Horacio, el gran representante de
nuestro derecho en una época en que
la República luchó para vivir y agonizó vencida, al gran indígena a cuya
memoria la gratitud del país ha erigido un ara inconmov,ible. Y dedico
esta labor a la Juventud, porque la vida de Juárez es una lección, una suprema lección de moral cívica. Puedo engañarme, Pero no sé engañar.
Si este libro no fuese nacido de una
sinceridad inmensa, no osaría consagrarlo a la generación que llega; sería
como si presentase una frente manchada a los besos de mis hi)Qs.

XX.X

PLAYERAS.

Baje a la playa la dulce niña,
perlas hermosas le buscaré ,
deje que el agua durmiendo ciña
con sus cristales su blanco pie.
Ve11ga la niiía risueña y pura,
el mar su encanto reflejará,
y mientras llega la noche oscura,
cosas de amores le cantará.

Portada del libl'o "Juárez, s11 Ob ra y
su Tiempo.":

ARMAS Y LETRAS

Su esfera de_cristal la luna apaga
en la pálida niebla de la aurora,'
y la brisa del mar ,fresca y sonora
entre los pinos de la costa vaga.
Aqui murió de amor, en hora aciagar
,lfirtilo, y bala su rebaño, llora
la primavera, y le tributa Flora
rústico incienso cuyo olor embriagu.
Allí la pira está; doliente y grave
danza emprenden en torno los pas(tores
coronados de cipro y de verbena:
la selva plañe con murmurio suave
y yace, de Mirtilo entre las flores
oliendo a miel aún la dulce avena ..

•
Mas llegan los pastores en bandadasal reir la mañana en el oriente;
mezclan su voz al cántico doliente
y se abren las violas perfumadas.
Ya se tornan guirnaldas animadas
las danzas; ya las mueve ritmo ardien-

(teal que hacen coro en la vecina fuente ·
fauno lascivos y risueñas driadas.
Vibra Febo su dardo de diamante;·
el baile raudo gira,· el seno opreso
de las pastoras rompe en delirante
grito de amor que llena el aire enceso ..
Mirtilo, el boquirrubio, en ese instante
vuelto habría a la vida con un beso ..

•

(Viene de la H Pág.)
del Congreso de la Unión, y magistrado de la Suprema Corte de Justicia.
Sus elocuentes do tes de Profesor Y
conferencista en materia de Historia
hacieron célebre esa cátedra en la Escuela Nacional Preparatoria, para la
que consagró un libro de texto bien
conocido por su erudición, tino y elocuencia y fluidez.
Fué uno de los directores de la Revista Nacional de Letras y Ciencias,
colaborando incansablemente en las
innumerables publicaciones y periódicos de su época.
Después de la muerte del maestro
Ignacio M. Altamirano (1834-1893),
dirigió la vocación de la juventud mexicana, ejerciendo una influencia Y
una ~educción singular.
En la Secretaria de Justicia e Instrucción PúbliCa ocupó la Subsecretaría,
y a ]a creación de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, en
1905 fué nombrado su Ministro, cargo q~e representó hasta 1911, habiendo sido señalado después para desempeñar el cargo de Ministro Plenipotenciario en España.
Entre sus realizaciones más tangibles en materia educativa se debe el
establecimiento del primer sistema de
educación pública n México, y la restauración de la Universidad Nacional,
creada en 1910.

Unese a los sollozos convulsivosde los abiertos labios, el sonoro
choque, y recogen el caliente lloro·
las rojas bocas en los ojos vivos.

Dirigió la publicación de México, su
evolución social (1900-1902), y de la
Antología del Centenario, redactada
en 1910.

¡Homenaje a Mirtilo! ¿Cómo esqui(vos·
podrimi ser sus manos a ese coro?
Al soplo del amor y en barca de oro·
su alma huia. los cármenes nativos.

Presidió la Academia Mexicana correspondiente de la Española desde
1910. Murió en Madrid el 13 de septiembre de 1912. Su cadáver fué trasladado a nuestra Patria y fué sepultado con '• 1os honores que mereció su
investidura, y su cualidad de maestro, de escritor, de repúblico.

Las tazds nuevas en que hierve pura·
la leche, vierten del redondo seno
a torrentes su nítida blancura.
Sobre el flÍnebre altar de aromas
(lleno,.
el fuego borda al fin la pira oscura
y asciende el sol en el zafir sereno.

Cuando en Levante despunte el día
verá las nubes de blanco tul,
como los cisnes de la bahía,
rizar serenas el cielo azul.

Pub1icó innumerables obras en las
que se advierte su incansable afán por
la cultura. Así la historia, ]a novela,
el cuento, la poesía, la relación del
viajero .
1

•

Entre las que ahora se conocen, se
cuentan las siguientes:

Enlazaremos a las palmeras
la Sllave hamaca, y en su vaivén
las horas tristes irán ligeras
y sueños de oro vendrán también.

Crece la hoguera, muerde con eno(jo·
las ramas cuya esencia bebe el viento,
y el baile muere al exhalar su alientola última llama en el postrer abrojo.

Y si la luna sobre las olas
tiende de plata bello cendal,
oirá la niña mis barcarolas
al son del remo que hiende el mar.

En un vaso de arcilla, negro y rojo,.
recogen las cenizas al momento
los pastores, y en tosco momrmento
guardan pios el misero despojo.

Compendio de historia de la antigúedad. Imp. de José María Sandoval
(México, 1879). Otras eds.: Imp. "La
Liberta!", 1880; Ofic. Tip. de la Secretaría de Fomento, 1891); Confesiones de un pianista. Ed. de "La República" (México, 1882); Al autor de los
"Murmurios de la Selva" . Epístola.
Imp. de Secretaria de Fomento (México, 1888); Elementos de historia general para las escuelas primarias. Imp.
de E . Dublán y Comp. (México 1888.
Otras ed~.: 1889 y Librería de la Vda.
de Ch. Bouret, 1909); Historia general. Imp. de la Secretaría de Fomento (México, 1891. Otra ed.: Carranza,
. 1909); Poesía leída en la inauguración
-del monumento erigido a Cristóbal
Colón por la Junta Colombina. Imp.
de F. Díaz de León (México, 1892) ;
Historia Patria. Librería de la Viuda
de Ch. Bouret (México, 1894); Discurso en honor de D. Manuel de la Peña
Y Peña. Librería Religiosa (México,
1895); Discurso de clausura del Primer Congreso Científico. Ofic. Tip. de
Ja Secretaria de Fomento (México,
1895); Catecismo de historia patria.
Librería de la Viuda de Ch. Bouret

Mientras la noche prende sus velos
bl'oches de perlas y de rubí,
y exhalaciones cruzan los cielos,
!Lágrimas de oro sobre el zafir!
El mar velado
te dará su hálito
que bien merece
la concha nácar,

con tenue bruma
arrullador,
besos de espuma
nido de amor.

Duerme, Mirtilo; la floresta umbría
que en tu sepulcro abandonado vierte·
su inefable y serena poesía,
no olvidará tu dolorosa suerte:
ni de tu amor la efimera elegía,
ni tus bodas eternas con la muerte.

XXX
Ya la marea niña comienza;
ven que ya sopla tibio terral,
ven y careyes tendrá tu trenza,
y tu albo cuello rojo coral.

XXX
.\

VIDA Y OBRA

EL FUNERAL BUBOLICO.

La dulce niña bajó temblando,
bañó en el agua su blanco pie;
después, cuando ella se fu é llorando,
dentro las olas perlas hallé.

MARINA, mento

Dejad un momento, ¡oh! mis lectoras mexicanas, vuestro primoroso valle, vuestras pintadas montañas, vuestro ciclo color de lapislázuli y esas
(Pasa a la Pág. 8)

(México, 1896); Cuentos Románticos.
Librería de la Viuda de Ch. Bouret
(Paris-México, 1896); En tierra yankee. Ofic. ímp. del Timbre (México,
1898); México, su evolución social.
J. Ballescá y Cía., Sucs., Edil. (México,
1900-1902, 2 tomos en 3 vols. Justo
Sierra fué director literario y escribió los capítulos relativos a la historia politica que se publicaron en Historia Politica de México. Colección
Cervantes. Madrid, 1817. Y después,
completos, en Evolución politica del
pueblo mexicano. Casa de España en
México, 1940. Lleva prólogo de Alfonso Reyes; Discurso en la inauguración
del Consejo Superior de Educación
Pública. Tip. "El Escritorio", (México, 1903); Manual escolar de historia
general. Ofic. Imp . de Estampillas
(México, 1904), Juárez y su obra y su
tiempo. J. Ballescá y Cia. Sucs', Editores (México-Barcelona, 1905-6; en colaboración con D. Carlos Pereyra);
Discurso en el aniversario de la muerte de Juárez. Imp. F. Diaz de León
(México, 1906); Discurso en la inauguración de la Universidad Nacional.
Imp. de ~lanuel León Sánchez ' (México, 1910. Sierra fué su director literario); Discurso en la apertura del Congreso Pedagógico. Imp. de Manuel
León Sánchez (México, 1910); Discursos pronunciados por el Licenciado don . ........ . ...... Herrero Hermanos, _Sucs. (México, 1919); Poesías
. .. .. __ . . . ... . , Coleccionadas y estudiadas por Dorotily Margare! Kress,
con un prólogo de Julio Jiménez Rueda. Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (México
1937) .---Obra dramática: Piedad, La
sibila azteca, y Don Fernando el emplazado (Esta última en colaboración
con Enrique de Olabarria y Ferrari.
- Estas obras no han sido publicadas.
o

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON
Rector
Dr. Enrique C. Li vas
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Jefe del Departamento de Acción Social, Univer:sitaria
Lic. Raúl Rangel Frías
Jefe de la Sección Editorial
Lic. Edmundo Alvarado Santos

ARMAS Y LETRAS
Boletín Mensual de la Universidad de Nuevo León.
INDICADOR :
Redactores
Francisco M. Zertuche
Carlos Villegas
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Guillermo Cerda G.
Raúl Rangel Frias
1

Edmundo Alvarado Santos
Director
Lic. Raúl Rangel Frías
Oficinas
Wáshington y Colegio Ch·il
MONTERREY, N. L.
MEXICO

y HLa Lu~iérnaga", obra teatral que
le dió merecido renombre . .Pué Presidente del Instituto Cultural Argentino-Uruguayo, es actualmente miembro de la Academia Española, correspondiente al Instituto de Francia y
Académico de número de las Academias Argentinas de la Historia y de
las Letras. '
A. R. A.

BIBLIOGRAFIA
Y RECENSIONES
(Viene de la Pág. 4)

•
A LAS CASAS EDITORIALES Y A LOS SRES. DISTRIBUIDORES Y LIBRE- 1
ROS DEL CONTINENTE.
La Universidad de Nuevo
León ha · mantenido desde su
fundación un vasto olan editorial que desarrolla al través de
Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones oficiales, universitarias,
académicas, ateneístas, Centros
culturales, Sociedades de diversa índole y personas, en América y Europa.
del libro: "La gran hermosura del
algarrabo es toda sufrimiento. Sus
atormentadas contorsiones se deben
al martirio de la sed y a la lucha de
todas sus fibras con la secura del suelo. Por desgracia, no hay quien no sepa que su madera es excelente, excelente como leña, excelente para la
construcción. Agréguese que sus curvas naturales son muy codiciadas por
los carpinteros de ribera. ¡Pobre algarrabo, tanto soñar con el agua, el
agua le llega a veces en la muerte, como ]a burlesca gloria humana!"
"Parecéria que la gran fuerza motriz de nuestra existencia moral no
fuera la verdad, sino el error. Se adelanta a fuerza de errores. La posesión
de la verdad sería tal vez una parálisis y su consecuencia lógica, el suicidio. Por lo menos nadie emprendería
una obra grande si escuchara la definitiva y salomónica sentencia: "Vanidad de vanidades, todo vanidad" .
''Noche obscura del alma. Aquellas
palabras de San Juan de la Cruz son
también valederas en la vida de] artista. Noche de grandes dudas, noches
de sequedad, como las que conocen
Jos místicos. Un "viento negro" trae,
no se sabe de dónde, voces sin rostro,
que el alma no consigue acalfar y que
hacen languidecer y a veces morir
todo fervor, todo brio. Una dice: "Tu
ilusión es tan absurda como la de
aquel que hiciera preparar en su ataúd
un respiradero". Otra menos tenebrosa, pero igualmente sarcástica, agrega: "Compones poesías para unos pocos que todavía no han nacido" . Otra:
"Ya el tiempo se encargará de tus
sueiios" .
Por fin el alma se yergue y responde colérica nLa mentira mayor es el
,tiempo".
Ser eterno en cada instante, durante
la vida, es también una verdad".
Enrique Larreta nació en Buenos
Aires, República Argentina, en el año
de 1875. Estudió en la Universidad de
Jluenos Aires donde se graduó de Doctor en Leyes y Ciencias Sociales. Ha
sido Ministro plenipotenciario de su
país en Francia. Ha escrito numerosas obras entre las que destacan su
novela "La Gloria de don Ramiro" que
ha sido traducida a diversos idiomas
y ha alcanzado varias edi~iones, "Tenia que Suceder", novela dramática,
"Zogoibi", novela publicadá en 1926

Entre el cuerpo de ediciones
que aquí se imprimen, figura
nuestro mensuario "ARMAS Y
LETRAS", que rpcientemente
ha establecido una sección -LiBROS-, en la que figuran comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas .
Dada la extensa órbita decirculación del Boletín arriba mencionado, y en interés de ofrecer
al lector americano una juiciosa
información del fondo y continente de la obra, cotejada a la
luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación del pensamiento científico,
literario o artístico, "Armas y
Letras" se complace en invitar
a ustedes ,a coadyuvar con este
propósito de orden cultural que
anima a la Universidad de Nuevo León, solicitándoles el envío
de cada una de las ediciones nacidas en sus prestigiosas prensas, las cuales serán objeto de
nuestros comentarios, en la medida que vayan llegando a nuestras manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León ,
México.
Con la sitisfacción de haber
señalado en las breves líneas que
anteceden la resolución de una
urgencia inherente a la cultura
moderna, y esperando recibir
en breve de ustedes el aliento a
esta sugerencia, la Univedsidad
de Nuevo León les testimonia
las vivas exprei'!Íones de su más
alto reconocimiento.
DEPARTAMENTO DE
ACCION SOCIAL
UNIVERSITARIA.

ARMAS Y LETRAS -

Página 7

�JUSTO SIERRA
MENDEZ
(Viene de la Pág. 6)
lagunas, grandes gotas de agua que el
mar al retirarse de las alturas dejó
como un recuerdo en la Mesa central
y veníos en mi compañía; mientras
miráis el mar yo os contaré una historieta.
En la costa sud-occidental del Estado de Campeche, a corta distancia de
la capital, existe un pueblecillo todo
lleno de aromas, de pájaros y de flores. En él recogí esta leyenda; me la
contaron en la hora del flujo vespertino, al misterioso rumor de la marea
y en el intervalo que hay entre la puesta del Sol, uniendo en un solo incendio el espacio y la babia y la aparición tranquila de la Estrella del Mar.
Los días estivales son, en mi país
natal, ardientes y luminosos por extremo. No bien aparece el sol tras las
cercanas colinas cuando ya es grata
la sombra del roble marino y el vaivén refrescador de las hamacas. ~xcuso deciros cuán dulce es la respiración
de las olas, qué perfumado y tibio el
viento, que risueñas las flores. Modelos puestos allí por la mano divina
que el hombre no acertará a copiar
jamás.
Entre aquella armonía, inmergidas
en ese ambiente, rodeadas de una vegetación tan brillante, tan verde, que
parece tallada en esmeraldas, se miran
algunas casitas semejantes a grandes
nidos de gaviotas. Algunas de ellas
alargan coquetas un pequeño muelle
en la ensenada como queriendo mojar
en ella la punta del ala. En derredor
de esas graciosas habitaciones, sombreadas por grupos de cocoteros, desborda por las albarradas en elegantes
espirales el San Diego, entre cuyas volutas caprichosas cuelgan los racimos
de flores de coral pálido. Al abrigo
del muelle crecen las rosas a veces, y
los grandes lirios morados y los jazmines, todo con una exuberancia lasciva, con una fuerza de vida que embriaga. Aquí y allá, sobre rocas, en las
raquetas del nopal endereza su estuche de espinas la tuna roja. Pasan por
encima de ese albergue de delicias las
brisas marinas; las algas dibujan con
su negruzca y movible curva la ondulación de la playa y las olas charlan
sin cesar plegando y desplegando su
sábana líquida de encajes.
Allí la vida ~s dichosa. Figuraos todo ese color, toda esa luz, todo ese aroma encarnados en una muchacha de
diez y seis años... Marina, hija de
aquella playa, había visto a su padre
enriquecerse con su trabajo. ¡ Cuántas
veces las lanchas del viejo pescador
la habian columpiado y como si sintieran alegres el peso del cuerpo de
la niña, como el corcel que siente una
caricia, habian partido por la babia
tendiendo sus alas de lino, llevando
ella el timón y las bogas inmóviles sobre las ca~as de sus remos!
Era la playera esbelta como la palma del coco; su cabello se confundía
con las cuentas de azabache de su gargantilla; en sus ojos parecía espejar
la ola de zafiro de los mares primaverales y parecía su boca una de esas
conchas perleras cuyos bordes húmedos y rojos entreabre el buzo para vislumbrar su tesoro. Su tez dorada por
el forra era más suave que la seda de
su pañoleta, bajo la cual se dibujaban
dos pequeños nidos de chuparrosa.
¿Por qué era melancólica es hija
de la costa? Así son todas, así es el

mar. Y luego sorprende siempre y
siempre hace soñar. Verlo es casi ver
el cielo, pero un cielo tangible que se
puede acariciar. Marina era la más
melancólica, la más soñadora muchacha de aquellas playas; era triste.
Aquí empieza el poema, un poema
de amor; nada. Unas cuantas estrofas;
nada, las mismas de siempre; el eterno tema de la retórica, la eterna verdad de la juventud; nada. Dejadme
bordarlo, ya que no con rimas, con
dulces y lánguidos circunloquios, con
frases cargadas con el viejo e inmortal polvo de oro de la poesía.
Largo rato hace que contempla el horizonte del mar. Surge de improviso,
viniendo del rumbo .del puerto una
mancha blanca; blanca como una garza, así vuela; en su vela, en su ala blanca se refleja el sol naciente. Era una
barquilla; venia presurosa empujada
por el aliento de la mañana; crecía como una fantasmagoría óptica. Saltó a
tierra un mancebo, el gentil, el rubio
que había visto Marina en las fiestas de
San Román -donde se venera a Cristo negro que cuida de los marinerosel hijo del antiguo capitán de su padre; iba a casarse con ella; él lo decía.
Entró en la casa de su amada; se sentaron en el borde de un arriate que
era como búcaro de jazmines blancos.....Esos jazmines, y las rosas, y los
lirios, todos esos cómplices de los pecados del trópico, supieron lo demás.
Una hora después el rumor apasionado de un beso se confundía con el rumor de las olas. Marina volvió sola a
su casa, sola.
Pasó el tiempo; Marina esperaba;
nadie venia, nada más que sus lágrimas. La triste está enamorada, decían
sus vecinas; unas lo sabían todo; las
más lo adivinaban; las mujeres no se
equivocan nunca cuando de esta enfermedad se trata.-Por eso Ramón,
el piloto de la Rafaela, buen marino Y
mejor muchacho, prescindió de pedir
la mano de la playerita. Mucho la amaba; todo es grande en torno del Océano.
Marina cantaba estos versos compuestos por un poeta de aquellos rumbos de la costa:
Soy Marina, la flor de la playa,
son mis labios de miel y coral:
Pescadores
Tened blancas guirnaldas de flores
Donde pase el cortejo nupcial.
Soy la concha de nácar; la brisa
me columpia con manso vaivén:
Marinero,
marinero del alma, te espero,
no me dejes llorar: ¡Oh! ven, ven!....

Ven, ven, repetía balbuceando la
ola, como el pájaro a quien se enseña un canto. Marina, a su vez, repetía sorprendida el ritornelo y se alejaba cantando:
Marinero del alma, ven, .... ven ....
Ven, sollozaba el mar a lo lejos ....

Huyeron los días, los meses. La pl:j.
yera tenía el color aperlado de la flor
de cera. El viejo padre de Marina miraba a hurtadillas los ojos extraviados
de su hija y meneaba la cabeza ..... Recordaba la historia de ésta y de aquélla: .....y de la hija de su compadre, y
temblaba repasando las novelas realistas e inescritas de su juventud.
Marina estaba en el muelle como de
costumbre. Dió un grito de repente,
se incorporó; una vela blanca venía
del puerto : la barca atracó al muelle .....Las flores, las cómplices encantadoras de todo amor, saben lo demás .....Las olas vieron la despedida,
oyeron el beso en el pie desnudo de

Página 8 - ARMAS Y LETRAS

la joven, y un adios deseperado ....Ellas
lo repitieron en su perfecto sollozo .....
Adiós .....Marina las vió con ojos enloquecidos, pero sin llorar. La barca se
perdió en el horizonte y ella se acostó
en la arena como si hubiera muerto.
Jugaba la ola con su saya, se avanzaba
a veces hasta las puntas de sus trenzas
salpicándolas de cuentas de cristal ...

ya, mientras adentro cantaban las muchachas, con un aire de danza cubana, una canción de un poeta de aquellas costas:

Así la encontró su padre. Pocas horas después la fiebre, con una lujuria
infernal, quemaba entre sus brazos de
fuego a la pobre Marina....Deliró el
viejoviejo lo supo todo. Habló con el
padre del seductor, su capitán. Todo
está remediado, le co~testó; he enviado a mi hijo a Barcelona, para que no
siguiera inquietando a tu hija. En muchos años no volverá.

Mientras el agua durmiendo ciña

Este no era un remedio, bien lo sabía el padre de Marina; por que novelas así suelen ser frecuentes en la costa; esa muchacha de su tiempo, y
aquélla, y la hija de...Pero ninguna era
como Marina; Marina era otra cosa,
Marina sentía de un modo extraño,
cantaba, lloraba, soñaba, hubiera dicho, si hubiera sabido decirlo el viejo. Si Marina era otra cosa; claro, era
su hija.
El pobre hizo sus confidencias a Ramón, al piloto, al enamorado de Marina...Lloraron juntos, de ira el uno, de
desesperación el otro; de dolor los
dos....
Marina se salvó : ya estaba buena el
dia que Ramón, enjugando las lágrimas entró al cuarto de la muchacha
que, en el vetusto sillón de cuero, de
su padre, estaba sentada junto a la
ventana, por primera vez abierta. Y
le dijo: -Marina, lo sé todo. Ella lo
miró, no con sorpresa, sino con infinita dulzura.
-Oye, continuó el piloto, pocos del
pueblo conocen tu desgracia, emigraremos sin embargo, tu padre así lo ha
resuelto; yo soy honrado, mi nombre
lo es, ¿lo quieres? Serás mi esposa para todo; pero ....
Y se acercó áI oido de la mna y
murmuró en secreto quién sabe qué
frases. Ambos lloraron; de admiración, de gratitud ella; el pobre de Ramón de dolor.
Poco tiempo después, la brisa salubre de la costa babia completado la
curación. El día de la boda, Ramón suplicó de rodillas a su novia que colocase en su cabeza el velo virginal de
las desposadas. Marina se arrodilló
largo tiempo delante de la imagen de
la Virgen, que había heredado de su
madre, y después, pálida, pero serena,
aceptó. Concluida la ceremonia, hubo
comida y baile y grande algazara en
la casa de Marina.
Caía la tarde; Marina bajó del muellecito a la playa.
El mar parecía un zafiro inmenso
engastado en un relicario de oro. Fulgurosos encajes de fuego flotaban en
el cielo sobre girones de amaranto.
Bandadas de nubecillas se esparcían
por doquiera; pétalos de flores arrancados de aquel gigantesco ramillete
por la brisa. A veces parecían discos
de oro girando sobre un tapiz de púrpura; otras parecían vapor de sangre;
allá a lo lejos vagaban algunas, pálidas e intangible como las fantasmas de
las baladas alemanas. Campeche, por
su situación en la costa, ve ponerse el
sol en el mar; ve la hora en que el sol
al recostarse en su lecho tropical, cambia con la tierra una mirada sublime
que estremece a la creación.
Marina, distraída, se acercó a la pla-

Baje a la playa, mi dulce niña,
Perlas hermosas le buscaré,

'

Con sus cristales su blanco pie.

Marina descalzó sus pies de las zapatillas de raso blanco, como lo hacía
frecuentemente, los desnudó de la calada media y empezó a jugar con la
ola que salpicaba su falda de linón un
tanto recogida.
Estaba bellísima; un sentimiento
impregnado de místicas aspiraciones
al cielo comunicaba a su fisonomía encantadora no sé qué fulgor ideal. Parecía arropada en uno de los últimos
destellos del día. Sus formas conservaban su voluptuosa morbidez, pero
esa morbidez mística que nos arrodilla ante las vírgenes de Murillo. Su mirada erró un momento por el horizonte; luego se fijó magnética, poderosa,
por el rumbo del puerto.
Y vió la niña a lo lejos, muy a lo
lejos, una garza blanca que se tornó en
una barquilla, que se dirigió a ella a
toda vela. Saltó a tierra un mancebo;
el gentil, el rubio que por primera vez
vió a Marina en las fiestas del Cristo
Negro de San Román, y Marina le tendió los brazos cantando:

Marinero,
Marinero del alma, te espero,
No me dejes llorando, ven: ven ...

Ven, repetian las olas como el pájaro a quien se enseña un canto ...
Y las muchachas terminaban en derredor de Ramón, allá dentro, la canción del poeta costeño.
La dulce niña bajó temblando
Bañó en el agua su blanco pie ...

Entonces Marina sintió sobre sus
pies desnudos un ardiente y húmedo
beso ....Y la barca se iba, se alejaba,
huia...Y el viento y las olas balbuceaban un adiós lúgubre, como el último
adiós. Marina siguió a la barca; entró
en el mar, se acercó, se acercó a su
amante ....Llegó a él, sintió en derredor
de su cintura unos brazos suavísimos,
aspiró un aliento caliente y aromado,
entreabrió los labios y sintió en la boca el beso amargo de la ola, que cubriéndole con un movimiento apasionado, tendió sobre ella un inmenso
sudario de cristal y fué a besar la playa murmurando el eco del canto de
Marina. Corrió Ramón a la orilla, corrieron las muchachas; sólo hallaron
el velo de la desposada flotando sobre
las olas.
Todos los años hace el mar en el
mismo sitio un ligero remolino y parece entonces que flota sobre él un
instante el velo de Marina con su encaje de espuma.
Ven, ven, repite la ola. Esto dicen, por lo menos, las playeras enamoradas que en ese dia cuidan de no
acercarse mucho a la playa, sobre todo en el momento que transcurre entre la puesta de sol incendiando el firmamento y la aparición divina de la
estrella de los mares.

,

�</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1948, Año 5, No 1, Enero 31</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Departamento de Acción Social Universitaria</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Ángel Martínez Villarreal</name>
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      <name>Bibliografía</name>
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      <name>Justo Sierra Méndez</name>
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      <name>Literatura</name>
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