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                  <text>BOLETIN MENSU\L DE LA lNVERSIDAD DE NUEVO llrn:
,,,.

Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944.

O.AS.U.

AÑO V

NUM. 10

OCTUBRE 31 DE 1948

VIIJA YNOVELA, IlOS
FORMAS de la VERilAil
Edmundo A/varado Santos.

Suelen, los pensa4,ores de este continente, dedicar el ani•
versario del descubrimiento de América a hacer considera•
ciones sobre la raza que produjo el mestizaje de españoles y
americanos durante la colonización española de este territo•
rio, y sobre de lograr un pensamiento homogéneo que haga
posible, espiritualmente, la estructuración de una patria co•
mún como la imaginaron Bolívar y Morelos -grandes capitanes de nuestra historia- y como la han soñado todos los
ideólogos de buena fe. A veces, también, el propósito ha si•
do el de convencer a los pueblos de hispanoamérica de la exis•
tencia de un destino imperial que, como a la raza más joven
se nos tiene reservada; pero siempre bajo la tutela de la vieja
· España que, simbólica y políticamente pretende ser un imperio de los que han comenzado a ser anacrónicos hasta para
los propios españoles.
Inocentemente, muchos intelectuales han incurrido tam•
bién en el error de creer en el destino de una raza que, in•
fluido por Nietzche, inventó Vasconcelos. Así se ha hecho
posible, inverosímilmente, el mito de una raza a la manera
que la guerra desterró.
La verdad, cuando no se ha dicho, es difícil de exponer,
mayormente cuando hay que enfrentarla a tm mito sospechoso de imperialismo. Los sociólogos han convenido ya en una
idea que viene a trastornar viejos conceptos sociológicos: las
razas no existen en el sentido que interesaba antiguamente a
los ideólogos. La interinteligencia universal que conviene con
el progreso en las comunicaciones de los pueblos ha acabado
con el mito que engañó mucho tiempo a los políticos y a los
interesados en las cosas sociales. El concepto de raza no es
ahora sino un aproximado índice de clasificación metodológica útil a la Biología; una especie de tipología social inexac•
ta, como todas las tipologías.
El error, sin embargo, no ha existido siempre. La histo•
ria es la que se ha encargado de hacerlo tal; porque antes,
cuando las circunscripciones geográficas eran aisladas, la raza
era posible como una caracterización homogénea del grupo.
Ahora ni siquiera los integrantes de una de estas comunidades son idénticos o semejantes, ni tan solo ideológicamente. Es
inútil pues hablar de nuestra raza como hasta ahora se viene
haciendo.
Afortunadamente, para los americanos de buena fe, el
hecho de que la raza no exista no tiene importancia, como
no la tiene el problemático y malintencionado destino imperial que pretende dársele. Somos una comunidad de pueblos
t!el mismo origen, de problemas semejantes, de enemigos co•
munes y con los mismos propósitos. Tenemos el mismo des•
tino porque hemos nacido al mismo impulso. Esto significa
que somos los mismos aunque los mestizajes sean distintos y
la historia nos haya tratado de distinta manera. Esto nos auna
en una comunidad superior a la de las históricas razas. Nos
hace una fraternidad que, cada 12 de octubre, renueva el voto
de luchar hasta lograr la realización de un destino común por
encima de las mezquindades imperialistas que asolan el mo•
mento presente.

Acostumbrados a ser sociales, a considerar como vida
exclusivamente la actividad que desarrollamos entre los demás, vamos olvidando aquella otra actividad inevitable que
desplegamos a solas, que es la propiamente nuestra en con•
ciencia, y que llegamos a considerar, a veces, como una incidencia indispensable en nuestra participación en la vida que
hacemos con los otros hombres.
Así, la vida que nos conforma con nosotros mismos es olvidada. Se revuelve con la consideración de nuestras acciones sociales y allí se pierde. La revelación de una personalidad distinta, que solo vale para sí, independientemente de su
actividad sodetaria, que en vez de ser moldeada por los acon•
tecimientos influye en ellos y los transforma, aunque sea en
una calidad mental especial, el encuentro con una vida que
se vive sin otro propósito que el del hombre, su dueño, que no
por eso deja de ser una entidad social, nos asombra y nos
produce de vez en vez un remordimiento de gran sentido fi.
losófico: ¿En donde estamos viviendo nuestra verdad?
Aquello es novela, lo nuestro es vida, suele decirse, sin saber que una es
n\lestra vida que por ser gregaria olvida su destino, y la otra es aquella, también nuestra, que sin acordarse, a veces, de su destino lo cumple. Vida es
nuestra convivencia social, novela le
llamamos al miedo de la convivencia
absoluta con nosotros mismos, o con
los demás, pero de acuerdo con nuestra conciencia. Todos tenemos nuestra
propia novela; unos la vi vimos, otros
la escriben, además. Esto es más aproximado que la frase de Wilde: unos
escriben la novela que no pueden vivir y otros viven la novela que no pueden escribir. Hacer nuestras las incidencias que no son autobiográficas, es
también vivir en rebeldía con un destino que, en algún sentido, se ha negado a ser heróico y que hay que superar.
Los filósofos dicen que la vida es
una oscilación entre el ser y un deber
ser identificado con un querer ser. La
vida es pues el trayecto, y cuando éste
es más rico en posibilidades que en
realizaciones, la fuerza de la vocación
se vierte por el camino de este intencionado deber ser. Así resulta el arte
de verdad, la noYela que hace vida de
lo que no es, que llega a la verdad por
la mentira, por este deber ser intencionado que resulta una más humana,
aunque no siempre amable realidad.
Esto, podrá objetársenos, no es la verdad; pero el ser y el deber ser si lo
son. Todo lo que es ser, en realidad o
en posibilidad -en verdad dinámica
que está haciéndose, en verdad de
tiempo hacia el futuro y no de espa-

cio y del presente únicamente- es la
verdad madre del escepticismo egregio
o del optimismo endeble.
La novela, como forma de vida, es
por si sola un camino a la verdad que,
cuando se agota, agota también la curiosídad por ella. Humana al fin, como verdad del hombre, muere con éste. Se realiza en su propia búsqueda
para que el hombre pueda realizar su
vocación y cumplir su destino. La novela es la vida, dijimos, pero novela
es también historia, la historia de las
posibilidades negadas, a veces, a todos los hombres. Una historia que,
paradójicamente encuentra su filosofía
en la negación de las realizaciones,
que también tiene sus índices de progreso con respecto al tiempo y que
hace posible el conocimiento de una
vida que al hombre es tan propia como la que hace en sociedad, aunque
no sea sino verdad intima y propia
de la que en realidad no hacemos uso
nunca, pero a la que guardamos la
mejor fé.
Critica es la época en que el hombre tiene que abandonar su fé en la
solidaridad social para hurgar dentro
de si en los estratos insospechados de
su manera de ser. Esto sucede cuando
el fruto de la convivencia social es el
deseitgaño de todas las creencias y de
todas las promesas, en una angustia
por reconocer la auténtica. No es casual que sea entonces que la religión,
que proporciona un proyecto de salvación individual, gane adeptos; y los
(Pasa a la página 5)

�El Tema de la Hechicería
en el Coloquio de los Perros
Francisco M. ZERTUCHE

Vamos viga por viga,

En las ÍI'as de Sancta Maria.
Coloquio brujil.

Después de la prolongada estancia de Cervantes en la
cárcel hispalense, tras las fatidicas puertas de oro, de plata y
de hierro, de cuyo célebre recinto obtuvo la soltura por Ber•
nabé de Pedroso en 1603, radicóse en Valladolid, en donde
desde hace tres años estaba instalada la Corte de Don Felipe
111, por veleidosa decisión del favorito Duque de Lerma.
Llegaba el zamarreado escritor al pinciano solar, no para
medrar en la bulliciosa Villa, tan saturada entonces de gen•
tes de diverso matiz, sino requerido por el Consejo, ante quien
debía de saldar aquellos 79,804 maravedís que por su impe•
ricia y buena fe resultaba alcanzado en su oficio de comisa•
rio real, en algunos partidos de Andalucía, desde 1597, ~egún
se desprende de los documentos cervantinos publicados por
Navarrete y Mainez.

La familia de Cervantes, compuesta
exclusivamente de mujeres -viuda la
una, beata la segunda, y doncellas y
jóvenes las otras dos-, llegaba a Va•
lladolid hacia mediados de 1604.
Después del mes de agosto del mismo allo, según estima Don Narciso
Alonso Cortés en Noticias de una Corle literaria, Cervantes y los suyos vivieron en las afueras de la Villa y
Corte, junto al Rastro Nuevo, frente al
Matadero, muy cerca del pestilente
Esguevilla, en u·na de las casas que el
abastecedor de carnes ,Juan de las Navas babia allí edificado.
La ca,sa del escritor estaba cerca de
Ja Puerta de Campo, y próximo a esta
garita, l1amada asi desde la época de
Fernando IV de Castilla por el desafio
celebrado entre los caballeros Don Pedro de Benavides y Don Pedro Alonso
de Carvajal, quienes dirimieron la
apasionada contienda pereciendo en
la demanda el de Benavides, se alzaba
un edificio de sobria construcción y
gruesas paredes, el famoso Hospital de
la Resurrección, marco escogido por
la imaginación cervantina para servir
de escena a las famosas narraciones
cortas noveladas El Casamiento Engatloso y Coloq~io de los Perros.
Desde que fué fundada la hospita•
!aria institución, cuidaba de su desarrollo y piadoso funcionamiento una
cofradía de sesenta hermanos dirijicla por un clCrigo administrador, cuatro representantes y un cófrade limosnero o llamadol', que se encargaba de
la solícita misión ele recorrer noche a
noche las calles vallisbletanas a las
voces de 1'¿Quién hace bien para si
mismo?", recogiendo sustento y dádivas entre los compadecidos moradores pincianos.
Después de la hora de la oración,
salía el limosnero, llamado Mahudes,
acompañado de dos diligentes perros,
mansos en la requisa y feroces en la
vigilancia, Scipión o Cipión y Breganza o Berg&lt;l.nza, el de color barcino.
El itinerario que más habitualmente seguían -dice el erudito Agustín
G. Amezúa y Mayo- para entrar de
lleno
la entonces Villa y Corte era
por la Puerta de Campo mencionada,
atravesando el mal oliente Esguevilla
para seguir luego frente por frente a
la casa de Cervantes.
El germen de la hermosa novela
corta de Cervantes, Coloquio de los
Perros, debió de nacer con la familiaridad de estos piadosos canes que
noche por noche trashumaban las
quietas y mal alumbradas calles de Valladolid en procura de humamtanas
limosnas, para ir luego a convivir en
un niundo de . dolorosas realidades Y
penosas lacerias.
No cabe duda de que Cervantes, durante su azarosa ,·ida de comisario del
Reino vivió al tanto de los espeluzp.antes procesos de hechi~eria que de~de
las postrimerías del siglo XV veman
incoándose en España. Los primeros
casos de brujería se sintieron en Aragón . Gracia la Valle es rela_jada . ~n
Zaragoza en 1498, y a su exhrpac10n
siguieron los de )faria Garcia Briesa,
Nanavina, Estefabrita y l\Iarieta.
NaYarra fué la tierra clásica de la
brujería. Allí florecieron en horripilante consorcio, astrólogos judicia~ios,
vulgares conjurados, agoreros ~~steriosos, nigromáticos oscuros, ad1vrnos
sililiticos, descubridores de tesoros y
fabricantes de calendarios, ensalmadores y curanderos, hechiceros celestinescas brujas y xorguinas, trasmutadas en sus conjuros y aquelarres en
trasgos, lamias, striges y lycanthropos ...
En tierras navarras, durante el año
de 1507, fueron penitenciadas treinta
brujas, y veinte años más tarde, como si se hubiese podado tan horrendo
mal, acreció la práctica que mereció
la reunión y graves deliberaciones del
Consejo de la Inquisición.
En 1592 llegó Cervantes a la rica y

a

Página 2 + ARMAS Y LETRAS

populosa ciudad de Montilla, cobran•
do alcabalas y adquiriendo granos.
Conservávase por entonces en esa ciudad la memoria de dos maestras en
hechiceria llamadas las Camachas, por
haber estado una de ellas casada con
un tal Camacho. Eran Leonor Rodriguez y otra cuyo nombre desconocen)os. Las encantadoras, intervinieron
con sus diabólicas artes en el fi;-ustrado casamiento de Don Alonso Fernández de Córdoba y Aguilar, Caballero
de la Orden de Malta. Las brujas su•
frieron varios encorozonamientos y
azotes.
El caso de Córdoba lo relata así un
documento citado por el erudito Amezúa y Mayo: "Siendo mancebo ya para
casarse (Don Alonso Fernández de
Córdoba y Aguilar) hubo grande com•
petencia sobre quién se había de ca•
sar con él, por su mucha nobleza, ri•
queza y valor de su persona. Al fin,
una señora muy principal, deseando
casar a Don Alonso con una hija suya,
determinó hablar (a) nnas grandes he•
ehiceras d~ Montilla, llamadas las Carnachas. Encarg_óles el negocio, pro•
metiéndoles, si .salían con su preten•
sión, pagárselo muy bien; ellas se lo
prometieron, y, dando y tomando sobre el caso, se resolvieron en convidar a Don Alonso para un jardín suyo,
y que estuviese alli la señora. Las malas hembras no la avisaron en qué
forma había de entrar Don Alonso, y
con este descuido, viólo entrar en forma de un hermoso caballo".
"Cuando ella lo ,,ió, espantada, comenzó a dar gritos y quedóse amor•
tecida; volvió con algunos remedios
que le hizicron, y comenzó a quejarse
de las malas mujeres y a publicr._r y
descubrir lo que estaba secreto".
"Vino Juego el caso a noticia de los
señores inquisidores, y, hecha su diligencia, prendieron a Don Alonso y a
las hechiceras. Estuvo Don Alonso
mucho tiempo en una cárcel estrecha,
y al fin le soltaron, por haber hallado
que Don Alonso estaba inocente de todo el caso; pero, no obstante esto, le
mandaron que bnr~ando ni de veras
entrase en casa de las Camachas".
El proceso más famoso sobre casos
de embrujamiento fué en Logrono, los
dias 7 y 8 de noviembre de 1610, tres
años antes de la aparición de las Novelas Ejemplares .
La Relación del auto de fe, reiteradamente editado, impresionó vivamente la imaginación cervantina.
No cabe duda de que esta corriente
supersticiosa condenada en púlpitos y
plazas, y mirada con temor por los
azorados espíritus tenga asiento en la
elaboración del Coloquio de los Pe·

Vida y Obra del Maestro

ANTONIO lJECANINI

Alfonso Reyes Auuecoechea.

Acaba de extinguirse para siempre una de las existencias más vigorosas que han impulsado con mayor interés en
nuestra ciudad el desarrollo de las Artes Plásticas, el maestro
don Antonio Decanini, italiano de origen, pintor, escultor y
decorador. Este distinguido artista dedicó, durante más de
veinte años, su esfuerzo de maestro consagrado a la enseñan•
za de las difíciles disciplinas artísticas en la joven y pujante
Universidad de Nuevo León.
Antonio Decanini nació en Lucca, Italia, el 17 de enero
de 1878. Fué hijo de don Dionisio Decanini y de doña Gersumiría Galli. Hizo sus estudios.primarios en su pequeña ciudad natal, en donde ingresó, hacia el año de 1887, al Real
Instituto de Bellas Artes y donde obtuvo, en virtud de sus pro•
vechosos estudios y su singular dedicación, los más altos premios concedidos por el citado plantel educativo.
En el año de 1887, frisando en los
trece años de edad, aJcanzó el Primer
Premio por sus trabajos de dibujo y
modelado en bajorrelieve; en 1888 obtuvo Mención Honorífica en la clase
de Pintura del Natural y en ese mismo
año y el siguiente ganó el Primer Premio con aplauso por las obras que ejecutó en Pintura al Natural y Relieve;
en el a.ño de 1890 nuevamente recibió
el Primer Premio con aplauso por su
distinguida labor realizada en la cla-

se de Pintura al Natural; en 1891 obtuvo el Primer Premio por sus trabajos en Pintura, Relieve y Dibujo del
Natural y, en el año de 1893 recibió
su titulo del Real Instituto de Bellas
Artes de Lucca, asi como el Primer
Premio por sus brillantes estudios artisticos.
A los veinte años de edad ingresó a
la Real Academia de Pintura y Escul•
tura de Milán, Italia, en la que demostró sus raras dotes de artista y obtu-

I'fOS.

He aquí, dentro de esta novelita inmortal, las páginas más vivas de hechicería, que el sabio Berganza nos
relata por boca de la Cañizares:
-"Este ungüento con que las brujas
nos untamos es compuesto de jugos de
yerbas en todo extremo frios, y no es
como dice el vulgo, hecho con la sangre de los nifios que ahogamos. Aqui
pudieras también preguntarme qué
gusto ó provecho saca el demonio de
hacernos malar las criaturas tiernas,
pues sabe que, estando bautizadas, como inocentes y sin pecado, se van al
cielo, y él recibe pena particular con
cada alma cristiana que se le escapa;
a lo que no te sabré responder otra
cosa sino lo que dice el refrán: que
tal hay que se quiebra dos ojos porque su enemigo se quiebre uno; Y por
la pesadumbre que da á sus padres,
matándoles los hijos, que es la mayor
que se puede imaginar. Y lo que m3s
Je importa es hacer que nosotras cometamos á cada paso tan cruel Y perverso pecado, y todo esto lo permite
Dios por nuestros pecados; que sin
su permisión, yo he visto por ~xperiencia que no puede ofender el diablo
A nfnnio Decanini. El Pescador. Oleo. Fol. lng. Aureliano García Fernánde:::,
(Pasa a la página 6)

Antonio Decanini. Paisaje. Oleo. Fol. lng. Aureliano García Fernández

"º el Diploma que lo acreditaba como
artista escultor, profesión esta que
ejerció durante toda su vida y en la
que realizó trabajos de singular mérito.
Su carácter de hombre enérgico y
ansioso de aventuras lo llevó a servir
al Ejército italiano, con el que combatió durante tres años en la guerra que
sostuvo su patria con Abisinia a fines del siglo pasado.
Al concluir la lucha armada el joven
Decanini abandonó su patria para dirigirse al Nuev·o Continente, deseoso
de orientar su vida hacia nuevos objetivos y realizar las grandes aspiraciones que abrigaba su espíritu. Llegó
a la ciudad de Buenos Aires, Argenti•
na, en la que principió a ejercer su
profesión de artista pintando los p3isajes de la hermosa ciudad argentina.
Allí decoró con exquisito gusto artístico las residencias de muchos hombres de negocios, en las que dejó impresas las huellas de su sensibilidad
y de su talento.
A principios de siglo su inquietud
lQ llevó a conocer a nuestra Patria,
donde ya se encontraban su padre don
Dionisio y su hermano Paulina, que
a la sazón radicaban en Sierra l\fojada, Coal1. Partió rumbo a Nueva York,
visitó a sus familiares y se dirigió a
la ciudad de Chihuahua, donde principió a cultivar la profesión de maestro, en cuyo ejercicio demostró poseer extraordinarias cualidades pues
sus enseñanzas eran impartidas con
buen éxito y su entusiasmo era avivado por los resultados que a diario ohtenia en beneficio de sus discípulos a
quienes asiduamente comunicaba sus
conocimientos. En la ciudad de Chihuahua fué Profesor de Dibujo y Modelado en el Colegio "Palmare", institución particular que aún existe para beneficio de la juventud estudiosa.
De la ciudad de Chihuahua se diri•
gió a Parral~ donde decoró la lujosa
residencia de un acaudalado minero
y el Templo de la Virgen del Rayo. En

esta ciudad conoció a la que más tarde seria la fiel compañera de su vida, la distinguida señorita Maria Tornessi, con Ja que contrajo matrimonio
hacia el año de 1906.
Algún tiempo después el maestro
Decanini decidió residir en la ciudad
de Monterrey, donde transcurrió el
resto de su larga vida y a la que dedi•
có múltiples afanes y en la que nacie•
ron sus hijos. En esta ciudad hizo numerosos trabajos artisticos propios de
su especialidad. Fundó la Marmolería
Jtalfana, en unión con su hermano
Paulino, padre de los conocidos pro•
fesionistas César, Dante y Osear, médicos que han impreso importantes
huellas de trabajo y labor científica
en esta ciudad.
Después de realizar una vasta tarea
artística cuyos alcances es muy difí•
cil precisar por los numerosos trabajos ejecutados en largos añbs, el maes•
tro Decanini principió a trabajar como Profesor de Dibujo, Modelado y
Pintura.
En el año de 1916 se fundó en esta
ciudad una institución social cuyos
propósitos se orientaban hacia la di•
fusión de la cultura entre sus miembros: el Centro de Cultura, formado
por más de cien socios. Este centro
de cultura celebraba veladas literariomusicales cada mes y efectuaba fiestas
teatrales públicas para arbitrarse fon•
dos, en las . épocas de primavera e invierno, representando piezas dramáti•
cas de los mas distinguidos dramaturgos como Martínez Sierra y Jacinto
Benavente. Figuraban como Socios
Honorarios, entre otros, los maestros
don Miguel F. Martinez y don Serafín
Peña, Beneméritos de la educación
neoleonesa. El maestro Decanini figuró como uno de los miembros distinguidos de esta organización y laboró
incansablemente impartiendo clases
de Dibujo, Pintura y Modelado a los
socios de ·este centro que sentían ca(Pasa· a la página 4)

Antonio Decanini. Paisaje. Oleo. Fol. lng. Aureliano Garcia Fernández

Página 3 + ARMAS Y LETRAS

�Vida y Obra del
Maestro Antonio
Decanini
(Viene de la página 3)
nno y consagración hacia las bellas
artes, siQ. cobrar estipendio de ninguna naturaleza. Se distinguieron como
alumnos del maestro Decanini los señores Antonio Aquino y Jaime Cardús,
en pintura y Gregario BernaJ, en escultura, así como muchas otras personas cuyos nombres ignoramos.
En ese mismo Centro fué organizada una sección femenil, integrada por
más de cien personas que trabajaron
de conformidad con las actividades de
esa institución. El maestro Decanini
imPartió también clases de Dibujo,
Pintura y Modelado al grupo de socias,
igualmente sin cobrar un centavo como Profesor, entre quienes podemos
anotar a las entonces señoritas Esperanza Martínez, Irene Vivanco, Cora
Barocio, Adela Gonzalez, Luz María
Cardús, señoritas Tijerina, Carlota
Garza y muchas más. En el número
uno de la revista "Alba", órgano del
grupo de socias del Centro de Cultura, publicado en las prensas de los se- '
ñores Mireles y Estrada -impresión
impecable, hecha con verdadero cariño y gusto artístico nada común-,
con fecha 6 de enero de 1917, se reproduce una interesante gráfica que
muestra a las alumnas de la clase de
dibujo y al Profesor Decanini impartiendo sus interesantes cátedras.
En esta forma inició sus actividades
docentes el que fuera distinguido artista e impulsor de las bellas artes en
Monterrey don Antonio Decanini. Colaboró por largos años impartiendo
disciplinas artísticas en el Colegio Civil del Estado y más tarde en la Universidad de Nuevo León; figuró, además, como Profesor de Dibujo y Modelado en el Instituto "Laurens", institución educativa particular que ha
producido tanto bien a muchas generaciones de niños y de jóvenes Y que
ha procurado infatigablemente la educación desde hace más de sesenta años
en esta ciudad; trabajó en los Colegios de las Damas, "Luz B.enavides" Y
"San José", hace ya muchos años; impartió esas mismas asignaturas en la
Escuela Secundaria Número Uno, en
la Escuela Industrial y Preparatoria
Técnica "Alvaro Obregón" Y en la Escuela de Bachilleres.
Al establecerse en la Universidad de
Nuevo León el Instituto de Investiga:
ciones Científicas, el maestro De_camn1
fué llamado a colaborar en ese importante centro universitario por su Director el distinguido Dr. Eduardo
Aguir;e Pequeño, hac~éndose cargo
del Departamento de Pmtura y Mode1ado l en el que trabajó incansablemen•
•
te elaborando piezas anatom1cas, esculturas, pinturas y dibujos que han
sido destinadas al enrique_c1miento de
varios museos que el Instituto ha donado a las principales e_scu~las de la
ciudad y para las invest~gac1?ne~ que
en esa dependencia umversita_n a se
realizan año por año. En el desempe- de esa noble tarea el maestro Deno
d'
.
canini demostró su extraor in~na _c_apacidad de trabajo y su dedtc~c10n
asidua y sistemática, hasta el dia de
su muerte, acaecida el día_ primero de
noviembre del presente ano.
. .
El maestro don Antonio Decanm1
fué un verdadero artista. Su vida estuvo dedicada totalmente a la labor
artística, y al noble ejercicio del magisterio que practicó siemp_re con un
ejemplar cariño Y con cual~da_~es. que
son raras en un maestro. Smtio siempre una auténtica dedicación a este
importante aspecto de la vida de un
hombre, pues enseñó a muchos lo que
sabía sin preocuparse de recompen·

sas económicas. Muchos de sus discípulos, entre los cuales se encuentra el
que estas lineas escribe, recibieron el
beneficio de su orientación sana y desinteresada y en muchas ocasiones
prodigaba el material necesario a sus
alumnos para que realizaran sus ensefianzas. Fué un hombre generoso
y limpio, mantuvo siempre el entusiasmo por el arte hasta en sus últimas
horas y estimuló invariablemente a
quienes encontraba las facultades idóneas de un artista.
Sus pinturas muestran la calidad de
la escuela italiana clásica. Reproducen la realidad natural al través de
una sensibilidad en permanente lucha
por encontrar los eternos valores es•
téticos. Consideraba el arte como el
noble ejercicio que pone en juego las
facultades del espíritu hasta encontrar una expresión bella y armoniosa.
Creía en el afán creador del artista
que trata de condensar en su obra los
elementos necesarios para hacer que
resplandezca en ella el deseo bueno de
redimir a los hombres por medio de
las manifestaciones más altas y lim~
pias del espíritu y procuró plasm.ar en
sus telas todo aquello que tuviese un
propósito sano de dignificación humana.
La Universidad de Nuevo León rinde por medio de estas lineas carifiosas un testimonio de reconocimiento
a este abnegado mentor del espíritu
y del arte, que consumió su vida entregado a su hermosa profesión, modelada en el silencio elocuente de su
taller y aureolada por el ejercicio de
su magisterio. Descanse en paz el
maestro Antonio Decanini y que su re~
cuerdo, simbolizado en }f!. lozana flor
de la siempreviva, conforte nuestras
débiles fuerzas e inyecte vigor a las
endebles alas de nuestro espíritu.

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Rector
Dr. Enrique C. Livas
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Jefe del Departamento de Acción So. cial, Universitaria
Lic. Raúl Rangel Frías
Jefe de la Sección Editorial
Lic. Edmundo Alvarado Santos

ARMAS Y LETRAS

Boletín Mensua1 de la U níversídad de Nuevo León.
INDICADOR:
Redactores
Francisco M. Zertuche
Carlos Villegas
Alfonso Reyes Aurrecot-chea
Guillermo Cerda G.
Raúl Rangel Frias
Edmundo Alvarado Santos
Director
Lic. Raúl Rangel Fria,
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil

MONTERREY. N. L.
MEXICO

A las Casas Editoriales y a los Sres. Distrihuidores y Libreros
del Continente

DR. ENRIQUE

c.

IPAG~NAS IDIESCONOCIIIDAS
IDIE
lflAJViON ILOIPIEZ VIEILAIR.DIE

uvAs

Casi se antoja una profanación, señoras y señores que despu~s de haber
recibido todos ustedes el deleite ineLa Vniversidad de ~uevo León ha
fable de la musica del genio inmortal
~nantenido desde su fundación un
de BeethoYen, tengan ustedes que esvasto plan editorial que desarrolla al
cuchar expresiones que por muchos
través de Publicaciones cuya circulamotivos no podrían resistir airosas la
ción comprende a todas las Institucomparación.
ciones oficiales, unh·ersitarias, aca•
Un honor más el que se me confiedémicasi ateneístas, centros culturare; muchos se me han conferido a trales, sociedades de diversa índole y
vés de estos doce años que llevo en
personas, en América y Europa.
esta Casa; honores que no me podrán
Entre el cuerpo de ediciones que quitar por muchas que sean las amaraquí se imprimen figura nuestro menguras que en esta Casa también se han
suario "ARMAS Y LETRAS", que re- recogido; todo el que trabaja, todo el
cientemente ha establecido una sec- que lucha por una causa tendrá que
ción -LIBROS-, en la que figuran saborear envidias y profundas amarcomentadas las obras últimamente guras. La tercera Anualidad de nuesaparecidas en las prensas americanas, tra Escuela de Verano termina hoy.
Dada la extensa órbita de circula- Ya señalábamos el 18 de julio, cuando
ción del Boletín arriba mencionado, y esta actividad se inició, cómo esta Esen interés de ofrecer al lector ameri- cuela de Verano es el producto de un
cano una juiciosa información del esfuerzo y un entusiasmo sin límites
fondo y continente de la obra, coteja- de los mejores hijos de esta Instituda a la luz de un criterio ecuánime y ción a quienes quiero rendir público
a tono con la moderna interpretación homenaje de gratitud y reconocimiendel pensamiento científico, literario o to, personalizándolÜs en nuestro auartístico, "ARMAS Y LETRAS" se téntico Quijote de la Universidad:
complace en invitar a ustedes a coad- Francisco M. Zertuche.
yuvar con este , propósito de orden
Sumados a este entusiasmo y traba•
cultural que anima a la Universidad jo sin limites de nuestros propios prode Nuevo León, &amp;olicitándoles el en• fesores y de nuestros propios trabaja•
vio de cada una de las ediciones na- dores universitarios están la generocidas ,en sus prestigiosas prensas, las sidad y el talento de diversos profesocuales serán objeto de nuestros co-· res extraordinarios que vinieron de la
mentarios, en la medida que vayan capital de la República y de la hermallegando a nuestras manos.
na República de Cuba a colaborar con
su esfuerzo, a sumar su emoción y su
Los envíos deben hacerse a:
ideal universitario a nuestra lucha,
"ARMAS Y LETRAS",
que contribuyeron generosamente a
Universidad de Nuevo León,
hacer que esta Tercera Anualidad de
Plaza del Colegio Civil,
nuestra Escuela de Verano haya consMonterrey, Nuevo León,
tituído
un acontecimiento que nos haMéxico.
ya hecho sentirnos profundamente saCon la satisfacción de haber seña- tisfechos.
lado en las breves lineas que anteceJovellanos, un exponente magnífico
den la resolución de una urgencia in- del pensamiento renacentista español
herente a la cultura moderna, y espe- dijo hace irnos dos· siglos aproximarando recibir en breve de ustedes el damente: "no basta que los pueblos
aliento a esta sugerencia, la Universi- estén en paz, es preciso que estén condad de Nuevo León les testimonia las tentos", es decir, no es suficiente que
vivas expresiones de su más alto re- el hombre esté quieto porque está aheconocimiento.
rrojado por la fuerza, no es suficiente que la fiera no haga daños porque
DEPARTAMENTO DE ACCION está enjaulada, es preciso que en el
hombre o en la fiera existan estados
SOCIAL UNIVERSITARIA
annn1cos estrictamente justificados
SECCION EDITORIAL
por la satisfacción de sus ansias de
paz, de sus ansias de virtud y de sus
OBRAS DE RECIENTE EDICION:
ansias de justicia. Esta es precisaCorrespondencia Juárez-Vidaurri. To- mente una de las luchas de esta Casa
mo I. (Compilación del Lic. Santia- y debe ser una de las muchas de todas
go Roe!) .................. $10.00 las Universidades del mundo. Nunca
Etica, por el Lic. Genaro Salinas Qui- como en esta época en la que todavía
roga. (Obra de texto en el Bachille- respiramos vahos de tragedia, pues
rato de la Universidad de Nuevo sabemos que el mundo está enfermo,
León y en diversas Instituciones -lo hemos repetido, se ha dicho en
todas partes de la tierra-, el mundo
culturales de la República)
Para estudiantes .......... $ 9.00 está enfermo y son las Universidades
Para el público ........... $10.00 las que tienen que curar al mundo.
De la soledad y otros pesares (Poemas Hace un mome'nto decía el Profesor
de Pedro Garfias) ......... $ 5.00 Reyes: "el mundo es nuestra escuel3.",
y yo agrego: así como el mundo es
nuestra Escuela, nuestro campo son esPUBL!CACIONES PERIODICAS
tas aulasi nuestro campo es el mundo
Armas y Letras.-Boletin mensual de y por eso, con la modestia de nuestras
la Universidad. Se reparte por can- posibilidades intelectuales y con la
je a las Instituciones de Cultura, Y modestia de nuestras capacidades
económicas, hemos querido hacer un
libremente a quien la solicite.
esfuerzo más porque nuestro trabajo
Universidad. -Revista semestral. Se salga de nuestra Casa, hemos invitadistribuye por cambio bibliográfico do a las personas que son más o mea entidades culturales y libremente nos cercanas a esta región a que vena quien la solicite.
gan a escuchar nuestra palabra de paz,
de concordia, a que vengan a t!scuchar
Para la adquisición de obras de
Palabras prommciadas en la inauguvl'nta, toda correspondencia Y valores
ración de los Cursos de Verano 1948,
deberán remitirse al Jefe del Depara través de la "Hora Nacionalu ratamento de Acción Social Uni~'ersitadiada por la estación Radio-Difusoria, Lic. Raúl Rangel Frías, Universira de la Secretaria de Gobernación.
dad de Nuevo León, Plaza del Colegio
(Pasa a la página 6)
Civil, Monterrey, Nue,10 León, Méx.

Página 4 + ARMAS Y LETRAS
l.

Voces
Universitarias r+J

ARMAS Y LETRAS prosigue la publicación de una serie de escritos de
Ramón López Ve/arde prácticamente desconocidos. Han sido recogidos de
periódicos y revistas por nuestro corresponsal en México, señor Carlos Vi/legas, del Centro de Estudios Literarios del Colegio de México. Su publicación en este boletín obedece a la necesidad de dar a conocer la obra integra del poeta, ya que las ediciones que se han hecho, asi de sus versos
como de sus prosas, no comprenden la obra comple_ta. En las páginas que
sucesivamente iremos publicando, encontrará el lector datos muy importantes l'elativos a la doctrina estética del poeta, su concepto de algunos escritores nacionales y extranjeros y su actitud ante diversos aspectos de la vida
social de su época, que al mismo tiempo que ayudarán a comprender cabalmente su personalidad, son sin duda páginas representativas de su arte de
prosista.

Con el material existente hemos formado il'es secciones: la primera estará formada por las páginas de prosa lirica, la segunda por ensayos breves sobre temas diversos y la teI"cera por comentarios bibliográficos.

ENSAYOS BREVES
- II-

•

~IELODIA CRIOLLA
La llegada de Manuel M. Ponce me
incita a retocar un tema que alguna
vez he apuntado: el criollismo de
nuestro arte.
Xo somos ni hispanos ni aborígenes,
pese a los que se llaman tradicionalistas o progresistas. Aquello de: "en
indio ser mi vanidad se funda" hállase tan desacreditado como la ingenui•
dad metafórica de los "cachorros de
Espaiia". En consecuencia, los vagidos populares del arte, y aún el arte
formal, cuando se anima de una pretensión nacionalista, deben contener
no lo cobrizo ni lo rubio, sino este café con leche que nos tiñe. Afortunadamente, tal convicción se va extendiendo de dia en dia entre los que trabajan con mayor seriedad.
La música sabe que ese es su camino. Los mas decorosos compositores
que han laborado para la multitud han
sorteado lo peninsular y lo indigena,
para permanecer criollos. Así Rosas;
asi Abundio 1Iartínez; así Villalpando
que con su marcha ha trastornado a la
mitad de los mexicanos; así Campodónico, con su "Club Verde'·'; así Alberto 11. Alvarado; así el rápsoda jalapefi.o Garrido, autor de "Cuando escuches este ,·als"; así cuantos han sido
capaces de acertar con la vibración
genuina.
La música y la letra de las canciones típicas nos orean la cabeza como
un relente que viene de los prados de
ayer, a beneficiarnos en la desazón
ciudadana. No nos cerremos -neciamente orgullosos~ a la melodía nativa. Hagamonos como niños, según la
sacra sentencia; que el relente que nos
busca (proceda de un punto del Atlántico o del Pacifico, o del riñón de los
Andes, o de la Mesa Central) puede
persuadirnos con su ideología primaria y con la impericia de su susurro.
Como aquella historieta: "Para conseguir amor de una molinera hermosa,
fué al molino un pescador y a su puerta suplicó, mas ella se burló de él, diciéndole: No te aflijas tú por mi amor;
no puede ser que pretendas tú mi que•
rer ... ).fas· el tiempo transcurrió, y la
molinera cruel vieja y sola se quedó,
sin belleza ni doncel. Al antiguo pescador quiso entonces conquistar; mas
él repitió el cantar: No te aflijas tú
por mi amor; no puede ser que pretendas tú mi querer ni mi amor". Semejante trova, glosada con los ras-

gueos de una guitarra no muy enciclopédica, no deleitará a los asiduos del
Arbeu; pero vale de receta contra la
anemia y la hipocondria. Yo lo fío.
Sería ilícito prescindir aquí de una
mención, siquiera, de los "gallos". La
licencia para un "gallo" consíguese
previamente, a no ser que, por lo
a,·anzado de la noche, la iniciativa urja; o que el Presidente Municipal o Jefe Político vaya a figurar en la zambra. En este último caso, el desahogado funcionario (de autoridad divina o plebiscitaria, según cuadre a los
principios del lector) firmara, sobre
la marcha y sobre las piedras del arroyo, la licencia. Cada uno de los de
Ja partida conducirá la lega orquesta
al umbral de su pastora. Y cuando
los legos de la orquesta haya cesado
en su traspiés, acústico, temblará la
voz báquica del interesado: "Quiero
llorar y lágrimas no tengo ..." Nota
importante: del zaguán que recibe tamaños honores suele salir, intempestivo, algún patriarca o mancebo que
no agradece cumplidamente que se
arrulle el sueño de su familia. Y Orión
y la Osa Mayor miran originarse de la
reyerta espino.Sa cuestiones de derecho civil, penal y administrativo, y
casos de conciencia para los teólogos
de aquellas latitudes.
).fas ni el alzacuello ni el gorro frigio estorban que se siga cantando, por
boca del gallo, de ganso o de tórtola.
Predomina la tonada de infortunio. El
sonorense Silvestre Rodríguez compone '·Suspiros y lágrimas". Siempré "la
vieja lágrima". Los ejemplos abundan:
HTe vas y en la mar te alejas, sobre
los riscos de blanca espuma que dora
el sol ... 1\fafiana, bajo otro cielo, bajo otro sol, verás perderse la tierra
donde llorando me quedo yo". "Sobre
tus alas trémulas lleva mi pensamiento; dame a beber tus lágrimas, dame
a aspirar tu aliento". "Adiós, ángel de
amor, mi bien, encanto de mi vida,,
se va tu trovador para jamás volver ... "
"Vertiendo amargas y sentidas lágrimas paso las horas de mi vida aquí,
porque no estoy en los terrenos áridos
del triste valle donde yo nací". uyo
vivo sollozandoi porque el destino
quiere que lejos de tu lado me vaya
a consumir; y aunque se rompa el pecho y el corazón se muera, mandato
del destino, se tiene que cumplir".
"Los que Ilorar sabemos, los seres sin
ventura, amamos del otoño la augusta
soledad; así queda nuestra alma, después de la amargura, sin dicha y sin
placeres, hundida en el pesar".

No son estas canciones de Ronsard.
Ni r r quiCrcse harta ciencia para de•
clararlo. En cambio, se necesita un
corazón Yigilanle para no olvidar que
esa l:.inguida atmósfera nos nutrió y
que ese pesimismo acompasado mecía,
en la heredad, los festones de la hiedra.
EL CINE Y SUS MUJERES
Hablando de música criolla olvidé a
Lerdo de Tejada, ese atrayente mundano que se envuelve en una desencantada cortesía. Hoy, al hablar del
cine, no quiero omitir los "Cinematógrafos de Barrio", de Núñez y Do•
míngucz, justa página que yo firmaría. Verdad que no escasea el ga1lardo culti\'o de lo típico (Rafael López,
Fernández Ledesma, Frias, etc.); pero el documento cinematográfico de
nuestras letras es propiedad del au•
tor de "Ho1ocaustos". Confieso que al
asistir a las proyecciones de Salustiano, de Ja Bertini o de la Hesperia, casi
nunca dejo -de recordar el humorismo
cordial con que en el poema citado se
trata al "film inverosímil", al "drama
ultrarromántico''i a los padres que
"trasladan a la luneta el familiar conflicto", al usupremo júbilo de la chiquilleria", al "cauto deslizarse de los
bombones en las bocas de las noviasi, ..
¡ Complejas novias que toman siempre el partido del seductor y que llaman chocante al esposo enfurecido
por la traición! Las juzgaríamos perversas si no las turbase la redacción
ingenua de las películas . . . "El opulento Conde de Osvalle suspira en vano por la encantadora Marquesa de
Aubriche". "Torturador e implacable,
el áspid de los celos muerde envenenadamente el pecho del Marqués".
"Devolvedme a mi hija, clama la desesperada banquera''. "Se baten a espada el Almirante Sergio y el gran
Duque de
allenstein". "Chenal, el
terrible jefe de la Banda Negra, da a
oler a Alicia un narcótico que obra
diez horas después". "Y ante los reflejos del sol que agonizaba, en la misma playa que habia presenciado sus
dichas, Gema de San Teremo lloró sobre el cadáver de su felicidad". Esta
hinchada fraseología, que responde a
la tumefacción de los argumentos, explica por qué se ha ido retrasando
Susana Grandais.
Susana Grandais, espontánea, burguesita, primaria, encarna los temas
llevaderos y vivideros de la mesa
puesta, la sala barrida y el fogón próvido; y su sonreir de pensionista vierte domésticos desahogos.
Hesperia, giganta de buen sentido,
se ensancha en los zozobrantes saraos
de la pantalla con un poderío continental. Como si dijésemos, América
en un té de las cinco. Los lechuguinos que la cercan, simulan grillos estudiosos en los bordes de un mapa.
Mas Hesperia cuida de que no forcen
el itsmo de su cintura. Hesperia calcula los inviernos. Su prudencia le
permitirá constituir prolongadamente
la deliria de los ancianos panoramistas y de los mozos a quienes fascina la
cantidad (Ay!, Genoveva, tú no eres
actriz de cinta; pero el escozor de tus
expansiones geográficas ... l)
Pina :\lenichelli, sin monroísmo y
sin imperialismo, desciende del "princi pe de los geómetras". Querríamos
que tuYiese menos claros los ojos, para
que en ciertos raptos no pareciera ciega. Pina, urente falcónida, • subraya
los pasmos de la sellorita Borelli y,
tru~ulenta devoradora de hombres,
aventaja a] furor clínico de la historia. Es una terpsicore sin solución de
continuidad. En la calle, en la alcoba, en el teléfono, comiendo, leyendo,
mantiene la singularidad de la existencia bailable. Una batuta invisible
la rige, en una academia de ritmos
persf!verantes.
La Robine, hermosura infalible ....

,v

Página 5 + ARMAS Y LETRAS

que no nos afecta. Desinteresadamente, la colocaríamos entre las sobrias
porcelanas de una consola. Trabajando, márcase en ella su tino pulcro.
Pulcritud y tino, ¿no es algo? El éxito
de la Robine, en los embrollos comedidos que desempefia, significa una
de las cosas serias, no muy abundantes, de las llamadas vistas de arte. Por
concurrir a una actitud o un gesto de
la Robine, vale la pena soportar un
galope de vaqueros yankees o la payasada mercurial de cualquier Tom o
John. También podría sufrirse, conjuntamente, una vista de magia.
La Bertini . . . ¡ Ah, sí, la Bertini !
Pero antes, concédeme, lector, que taje mi lápiz, pues el solo nombre de
la beldad me infunde un equívoco prurito de caligrafía. Hembra placentera
entre las placenteras, esta napolitana
resume los ·requisitos fijados por el
.Arcipreste para lo que él llamaba una
dueña. Ni luenga ni pequeñita. "Esta
es la talla de dueña". Anhelaríamos
que se corporizase en el mito profundo de la pantalla y batiríamos palmas
como si sus tobillos, cuantiosos y sumarios, franqueasen el utópico recuadro, camino del espectador. En la venustidad de la Bertini, venustidad encarecida por un tueste álgido, merecerían construirse minutos de lucidez
y de pormenor como las colonias de
burbujas que bordan y que azucaran
el café. Bien haya el mortal que sirve de terrón en esa taza retinta. ¿Anquises? Más aún. Porque la posesión
de un modelo olímpico ha de contentar menos que la de una pieza humana. Y tal ve, la autoridad de la napolitana estriba en ser lo menos modelo posible. Sus ojos, un reverbero;
su frente, un zócalo; su anatomía, una
síntesis; pero, sobre todo, esa irregularidad rápida, ese libre albedrío del
dibujo, y, para decirlo exactamente,
ese perfecto defecto que es la sal y
el numen de la mujer. La naturalidad
que se manifiesta en las interpretaciones sagaces de esta actriz, nos hace
presumir que ni en sus compromisos
íntimos guarda apostura ni postura
escénica. Cuando echando atrás la cabeza, busca el paralelismo del cielo
con su rostro, los confines de su mandíbula se acusan como una horquilla
para decapitar lo falso. Si nuestras actrices han de inspirarse en el cine,
que sea en esta imagen terrenal.

Vida y Novela, dos
Forrnas de la Verdad
(Viene de la la. página)
que en medio de la religión dudan alguna vez, que son todos, van con los
demás a un escepticismo negativo que
conduce a la resignación y a la deses
peración.
4

Darse cuenta de que en la solución
al problema de la vocación y del destino tienen responsabilidades importantes tanto la propia conciencia, como la entidad social, es la clave en el
descubrimiento de una solución a los
problemas del hombre; pero hay que
comenzar por tomar de nosotros mismos aquello que no es dable quitar a la
sociedad a pretexto de un objetivismo
histórico.
Esto sucede en la novela -en el arte, para decirlo de una vez- como en
toda manera ele vida posterior a la
guerra: un desquiciamiento del espiritu, una crisis que como actitud vital
proporciona desesperadas soluciones
p roYisionales que cuando conducen al
escepticismo negativo pueden llamarse existencialismo, o de cualquier otro
modo.

�ro esto ya pasó, y todas las cosas pa- blo? ¿Cómo peca tan de malicia, no cesos. En esta obra cíclica es Cipión
san: las memorias se acaban, las vi- excusándose con ignorancia?
el que narra su vida, llena de un anecdas no vuelven, las lenguas se cansan,
En estas consideraciones se pasó la dotario poco atractivo.
los sucesos nuevos hacen olvidar los noche y se vino el día, que nos halló a
El único ejemplar de esta obra lo
pasados; hospitalera soy; bu en as los dos en mitad del patio: ella, no descubrió el erudito don Emilio Comuestras doy de mi proceder; buenos vuelta en sí; y á mí, junto a ella, en tarelo y Mori.
ratos me dan mis unturas; no soy tan cuclillas, atento, mirando su espantovieja, que no pueda vivir un año, sa y fea catadura. Acudió la gente del
puesto
que tengo setenta y cinco; y ya hospital, y, viendo aquel retablo, unos
(Viene de la página 2)
que no puedo ayunar por la edad, ni decían: Ya la bendita Cañizares es
rezar por los vaguidos, ni andar ro- muerta, mirad cuan desfigurada y fla(Viene de la página 4)
á una hormiga; y es tan verdad esto, merías por la flaqueza de mis piernas, ca la tenía la penitencia. Otros más
que rogándole yo una vez que destru- ni dar limosna porque soy pobre, ni considerados la tomaron el pulso, y nuestro mensaje de paz y de nuestro
yese una viña de un mi enemigo, me pensar en bien porque soy amiga de vieron que le tenía y que no era muer- trabajo y que se hagan eco de nuestras
respondió que ni aun tocar a una hoja murmurar, y para haberlo de hacer es ta, por do se dieron á entender que luchas y de nuestras inquietudes por
della no podía, porque Dios no que- forzoso pensarlo primero, así que estaba en éxtasis y arrobada de puro buscar virtud y por pedir virtud en
ría. Por lo cual podrás venir a en- siempre mis pensamientos han de ser bueno. Otros hubo que dijeron: esta todas partes.
tender, cuando seas hombre, que to- malos, con todo esto, sé que Dios es mala vieja sin duda debe ser bruja, y
Desgraciadamente, a los motivos a
das las desgracias que vienen a las bueno y misericordioso, y que El sabe debe de estar untada; que nunca ja- que obligan nuestros programas de
gentes, a los reinos, a las ciudades y a lo que ha de ser de mí, y basta, y qué- más los santos hacen deshonestos arro- trabajo y nuestros antecedentes se
los pueblos, las muertes repentinas, los dese aquí esta plática, que verdadera- bos, y hasta ahora, entre los que la agregan ahora otros muy tristes para
naufragios, las caídas, en fin todos los mente me entristece. Ven, hijo, y ve- conocemos, más fama tiene de bruja redoblar nuestro esfuerzo; todos hemales que llaman de daño, vienen de rasme untar; que todos los duelos con que de santa. Curiosos hubo que se mos visto con tristeza, y ésto lo señala mano del Altísimo y de su volun- pan son buenos; el buen día, meterle llegaron á hincarle alfileres por las lamos en la inauguración de esta Estad permitente; y los daños y males en casa, pues mientras se ríe, no se carnes, desde la punta hasta la cabe- cuela de Verano, cómo en la Univerque llaman de culpa vienen y se cau- llora; quiero decir que, aunque los za; ni por eso recordaba la dormilona, sidad de México, institución en donde
san por nosotros mismos. Dios es im- gustos que nos da el demonio son apa- ni volvió en sí hasta las siete del día; muchos hemos pululado, institución
pecable, de do se infiere que nosotros rentes y falsos, todavía nos parecen y como se sintió acribada de los al- que ahora significa, a través de luensomos autores del pecado, formán- gustos, y el deleite mucho mayor es fileres y mordida de los carcañares, gos años en la historia de nuestra Padole en la intención, en la palabra y imaginado que gozado, aunque en los y magullada del arrastramiento, fuera tria una antorcha, ha sido objeto de
en la obra; todo permitiéndolo Dios verdaderos gustos debe de ser contra- de su aposento, y á vista de tantos una agresión injustificada, de una
por nuestros pecados, como ya he di- rio.
ojos que la estaba mirando, creyó, y agresión violenta, de una agresión incho. Dirás tú ahora, hijo, si es que acaLevantóse en diciendo esta larga creyó la verdad, que yo había sido el minente que no es sino la expresión
so me entiendes, que quién me hizo arenga, y tomando el candil, se entró autor de su deshonra; y así, arremetió de esa descomposición del mundo que
a mí teóloga, y aun quizá dirás entre en otro aposentillo más estrecho; se- á mí, y hechándome ambas manos á la señalábamos.
tí: ¡ Cuerpo de tal, con la mala vie- guíla, combatido de mil varios pensa- garganta, procura_ba ahogarme, dicienCreemos que a nosotros, a los unija! ¿Porqué no deja de ser bruja, pues mientos, y admirado de lo que había do: ¡ Oh bellaco, desagradecido, igno- versitarios todos, pero sobre todo a los
rante y malicioso! y ¿ es éste el pago universitarios de provincia, no imsabe tanto, y se vuelve a Dios, pues oido y de lo que esperaba ver.
Colgó la Cañizares el candil de la que merecen las buenas obras que a porta cuáles sean nuestras luchas, no
sabe que estás más prompto a perdonar pecados que a permitirlos? A es- pared, y con mucha priesa se desnudó tu madre hice, y de las que te pensa- importa cuáles sean nuestros probleto te respondo, como si me lo pre- hasta la camisa; y sacando de un rin- ba hacer a ti? Yo, que me vi en pe- mas y nuestros afanes, corresponde
guntaras, que la costumbre del vicio cón una olla vidriada, metió en ella ligro de perder la vida entre las uñas poner el mayor entusiasmo y desplese vuelve en naturaleza, y este de ser la mano y, murmurando entre dientes, de aquella fiera arpía, sacudíme, y ha- gar todo nuestro esfuerzo y echar mabrujas se convierte en sangre y car- se untó desde los pies a la cabeza, que ciéndole de las lenguas faldas de su no de toda la nobleza de que somos
ne, y en medio de su ardor, que es tenia sin toca. Antes que se acabase vientre, la zamarreé y arrastré por to- capaces, pedir a la juventud universimucho, trae un frío que pone en el de untar me dijo que hora se quedase do el patio; ella daba voces, que la li- taria que utilicen sus nobles potencias
alma, tal, que la resfría y entorpece su cuerpo en aquel aposento sin sen- brasen de los dientes de aquel malig- espirituales para salvar la causa uniaun en la fe, de donde nace un olvi- tido, ora desapareciese dél, que no me no espíritu. Con estas razones de la versitaria que ahora recibe, como una
do de si misma y ni se acuerda de los espantase, ni dejase de aguardar alli mala vieja creyeron los más que yo consecuencia del mal del mundo, una
temores con que Dios la amenaza, ni hasta la mañana, porque sabría las debía de ser algún demonio de los herida.
Tenemos la impresión de que esta
de la gloria con que la convida; Y, en nuevas de lo que me quedaba por pa- que tienen ojeriza continua con los
efecto, como es pecador de carne y de sar basta ser hombre. Díjele, bajando buenos cristianos, y unos acudieron a Universidad que es joven, que es batadeleites, es fuerza que amortigüe to- la cabeza, que sí haría, y con esto aca- hecbarme agua bendita; otros no osa- lladora y que sigue siendo pura y que
dos los sentidos, y los embelece y ab- bó su untura, y se tendió en el suelo ban llegar a quitarme; otros daban vo- seguramente seguirá pura, tiene una
sorte, sin dejarlos usar sus oficios co- como muerta; llegué mi boca a la su- ces que me conjurasen; la vieja gru- obligación ineludible en el momento
mo deben; y, así, quedando el alma ya, y vi que no respiraba poco ni mu- ñí~; yo apretaba los dientes; crecía actual. No sólo en el movimiento unila confusión, y mi amo, que ya había versitario que como hace un momento
inútil, floja y desmazalada, no puede cho.
llegado al ruido, se desesperaba oyen- decía no es más que una expresión
Una
verdad
te
quiero
confesar.
Cilevantar la consideración siquiera á
tener algún buen pensamiento: Y, así pión amigo: que me dió gran temor do decir que yo era demonio. Otros, parcial de una situación general; creedejándose estar sumida en la profunda verme encerrado en aquel estrecho que no sabían de exorcismos, acudie- mos desde todos puntos de vista que
sima de su miseria, no quiere alzar aposento con aquella figura delante, la ron a tres ó cuatro garrotes, con los abarcan todos los aspectos humanos,
la mano á la de Dios, que se la está cual te la pintaré como mejor supiere. cuales comenzaron a santiguarme los nuestra Casa de Estudios tiene una
dando, por sola su misericordia, para Ella era larga de más de siete pies; lomos; escosióme la burla, solté la vie- grave responsabilidad. Sus hijos, al
que se levante. Yo tengo una destas toda era notomía de huesos, cubiertos ja, y en tres saltos me puse en lá ca- mismo tiempo que son su más caro enalmas que te he pintado: todo lo veo con una piel negra, vellosa y curtida; lle, y en pocos más salí de la villa, per- cargo y su responsabilidad mas prey todo lo entiendo; y como el deleite con la barriga, que era de badana, se seguido de una infinidad de mucha- ciosa, son su única arma. Es preciso
me tiene hechados grillos a la volun- cubría las partes deshonestas, y aun chos que iban a grandes voces dicien- que los hijos de esta Casa sean dignos
le colgaba hasta la mitad de los mus- do: Apártense, que rabia el perro sa- hijos de esta Casa.
tad, siempre he sido y seré mala.
La Escuela de Verano toca a su fin.
Pero dejemos esto y volvamos a lo los; las tetas semejaban dos vejigas de bio. Otros decían: no rabia, sino que
de las unturas; y digo que son tan vaca, secas y arrugadas; denegridos es demonio en figura de perro. Con Quiero reiterar las expresiones de
frias, que nos privan de todos los sen- los labios, traspillados los dientes, la este molimiento, á campana herida agradecimiento más cordiales y más
tidos en untándonos con ellas y que- nariz corva y entablada desencajados sali del pueblo siguiéndome, muchos profundas en nombre de la misma a
damos tendidas y desnudas en el sue- los ojos, la cabeza desgreñada, las me- que indubítablemente creyeron que todas aquellas personas de aquí que
colaboraron generosamente en el tralo, y entonces dicen que en la fan- jillas chupadas, angosta la garganta y era demonio, así por las cosas que me
bajo,
enviar por conducto de ustedes a
tasía pasamos todo aquello que nos los pechos sumidos; finalmente, toda habían visto hacer como por las patodos
los que acudieron a nuestro llalabras
que
la
vieja
dijo
cuando
desparece pasar verdaderamente. Otras era flaca y endemoniada. Púseme desmado y volcaron generosamente su tapertó
de
su
maldito
sueño.
Dime
tanpacio
á
mirarla,
y
apriesa
comenzó
a
veces, acabadas de untar, a nuestro palento y sus facultades en nuestra ayurecer mudamos forma; y, convertidas apoderarse de mí el miedo, conside- ta priesa á huir y a quitarme delante
da.
de
sus
ojos
que
creyeron
que
me
haen gallos, lechuzas o cuervos, vamos rando la mala visión de su cuerpo y
Tuvimos la satisfacción de ver cóbía
desaparecido
como
demonio;
en
la
peor
ocupación
de
su
alma;
quice
al lugar donde nuestro dueño nos esmo en los idiomas y en el laboratorio,
seis
horas
anduve
doce
leguas,
Y
llemorderla,
por
ver
si
volvía
en
sí,
y
no
pera, y allí cobramos nuestra primera
en las ciencias vivas y en las ciencias
forma, y gozamos de los deleites que hallé parte en toda ella que el asco gué a un rancho de gitanos, que esmédicas, en la filosofía y en la histotaban
en
un
campo
junto
a
Granada.
te dejo de decir, por ser tales que la no me lo estorbase; pero, con todo esria, en las artes plásticas y en el teaAllí
me
reparé
un
poco,
porque
alto,
la
así
de
un
carcaño,
y
la
saqué
memoria se escandaliza en acordarse
tro, nuestra Universidad profirió un
gunos
de
los
gitanos
me
conocieron
arrastrando
al
patio:
mas
ni
por
esto
dellos; y así, la lengua huye de conmuy decoroso grito en el panorama
por
el
perro
sabio,
y,
con
no
pequeño.
tarlos; y, con todo esto, soy bruja, Y dió muestras de tener sentido. Allí,
cultural
de :México. La Universidad
gozo
me
acogieron
y
escondieron
en
cubro con la capa de la hipocresía to- con mirar el cielo y verme en parte
agradece a todos los asistentes a la
una
cueva,
porque
no
me
hallasen,
si
ancha,
se
me
quitó
el
temor;
á
lo
medas mis muchas faltas.
Escuela de Verano su colaboración, a
Verdad es que si algunos me esti- nos, se templó de manera, que tuve fuese buscado; con intención, a lo que
ustedes ·su amable presencia en esta
después
entendí,
de
ganar
conmigo,
man y honran por buena, no faltan ánimo de esperar a ver en lo que paceremonia, a todos los que le ayudacomo
lo
hacía
el
atambor
mi
amo.
muchos que me dicen, no dos dedos raba la ida y vuelta de aquella mala
ron, su entusiasta cooperación y en
Veinte
días
estuvo
con
ellos,
en
los
hembra,
y
lo
que
me
contaba
de
mis
del oído, el nombre de las fiestas, que
cuales supe y noté su vida y costum- nombre del Consejo Universitario, me
es el que les imprimió la furia de un sucesos.
bres
que por ser notables, es forzoso cabe el honor, uno más de los muchos
En esto, me preguntaba yo a mí misJuez colérico que en los tiempos paque he recibido de esta Institución, de
que
te
las cuente".
mo:
¿
Quién
hizo
á
esta
mala
vieja
tan
sados tuvo que ver conmigo y con tu
declarar formal y solemnemente clauVeintitrés
años
más
tarde,
Ginés
Cadiscreta
v
tan
mala?
¿De
dónde
sabe
madre depositando su ira en las manos
surada
la Tercera Anualidad de la Es-de un verdugo, que, por no estar so- ella cuál~s son males de daño y cuá- rrillo Cerón, coetáneo de Lope de Vecuela
de
Verano de la Universidad de
ga
y
Calderón,
continuó
el
diálogo
de
bornado, usó de toda su plena potes- les de culpa? ¿Cómo entiende y hai'\uevo
León.
los
perros
en
sus
Novelas
de
varios
subla
tanto
de
Dios
y
obra
tanto
del
diatad y rigor con nuestras espaldas; pe-

El Tema de la Hechicería en el Coloquio
de los Perros

Voces Universitarias

Página 6 + ARMAS Y LETRAS

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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