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                  <text>·mas ~_____'Cl_s
BDLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944

D.A.S.U.

AÑO VI

No obstante la perturbación experimentada en las labores escolares del año recién _pasado, los resultados logrados
al final en todas las dependencias universitarias arrojan un
rendimiento satisfactorio. El índice de los alumnos aprobados
pone de manifiesto una pronta recuperación del tiempo que
se perdió durante la suspensión de las clases, lo cual revela el
espíritu de trabajo de los maestros universitarios, y la saludable reacción estudiantil una vez que desaparecieron los motivos externos de agitación.

.

Por otra parte, la vida universitaria se manifiesta vigorosa y llena de fuerza renovadora. Con el eficaz apoyo del Poder Público se ha alcanzado un alto nivel en el presupuesto
de gastos para atender las ingentes necesidades de la Universidad; y aunque todavía es deseable un m ejoramiento, particularmente de los honorarios al profesorado, debe tomarse
ef,1. consideración que ello no ha podido lograrse, porque el
continuo aumento de la población escolar y la multiplicación
de las actividades universitarias han absorbido las mejoras
dedicadas por el Congreso a este ramo. Es seguro que bien
pronto la Universidad verá colmado su anhelo de retribuír
mejor a su magisterio, .que bien lo merece por la difícil tarea que tiene encomendada, para mayor bien de su organización académica.
.

Es motivo de halagiieñas consideraciones respecto del
futuro universitario, la realización acometida por el Gobierno del Estado de edificios tan importantes como la Escuela de
Medicina y el Colegio Civil que alojará la Escuela de Bachilleres. A nadie se le oculta que los problemas de local y de
equipo figuran entre los de más urgente resolución, puesto
que, en los últimos años, se han ido es~bleciendo nuevos e~tudios o creciendo el número de estudiantes en los establecimientos existentes. lA Facultad de Ingeniería cuenta ya con
más de doscientos alumnos, o sea una población equivalente
a la actual de Derecho que es una de las más antiguas. Arquitectura y Artes Plásticas, son enteramente n~evas y sin
embargo tien en buen númer~ _de alumn~s•. To~s estas trabajan en el mismo local que utiliza la admim.stracion general de
la Universidad y la Escuela Nocturna de Bachilleres.
Esta plétora es índice evidente del crecimiento e importancia que ha cobrado la enseñanza universitaria en Nuevo
León, pero que de paso ha creado en un corto lapso mitltiples problemas de funcionamiento, relacionados íntimamente con el número de aulas disponibles y el equipo de trabajo
indispensable. Tal situación recibirá un alivio de gran consideración en cuanto la Facultad de Medicina Y Bachilleres
pasen a los nuevos locales en construcción.

JULIO 31 DE 1949

NUM. 7

Arquitectura del
Renacimiento Español
Vladimiro ROSADO OJEDA.

Tardíamente, a mediados del siglo XVI, toma incremento el Renacimiento en España. El apego estricto que tenía este país por el Gótico que era por excelencia el estilo místico
cristiano hizo que, aun cuando ya otras naciones lo habían
abandonado al adoptar la nueva corriente, en la península
ibérica1 por lo contrario, siguiera imperando con todo éxito.
De todos los países latinos España era el que menos sentía la
antigüedad clásica por el espíritu p agano que anima a ésta.
La profunda religiosidad española era casi n egativa al respecto, sin que esto quiera _decir que no hubiera logrado grandes
creaciones en otros gén-eros culturales y artísticos. Sin embargo, no pudo sub straerse al fin a la reciente modalidad aunque en un sentido mixtificado, pues su ruptura con el estilo
medieval no fu é brusca.
El Gótico comenzó por hacer unas
cuantas concesiones al Renacimiento
ar quitectónico, aceptá ndole más bien
en forma ornamental y no constructiva, tendencia que cada vez tomó mayor auge, pues no vanamente, durante Yarios siglos estuvo el español en
contacto cultural y artístico con el Islam, del que heredó u n fuerte instinto decorativo. Tal fué el estilo Gótico-

Isabelino que mar ca la transición al
H.enacimiento español, estilo híbri do
ciertamente, pero no exento de grandeza y mucho menos de belleza.

.

U Hcnacimiento perdma en la patria del Cid hasta el siglo XVIII alcan::a ndo un complejo de manifestaciones como no lo tuvo en ningún otro
Pasa a la página 4

Exterior del monasterio de San Lorenzo del Escorial

�a mi esposo, aposéntese en mi, no se
despida este manjar de mis paladares, goze ya de esos relieves, goze &lt;lesa
mones.
prenda? ¿ Y porqué no dezis: béseme
En este admirable tratado del buen con el beso de su boca? Si estuviesse
predicador, el genial dominico grana- aquí algún gitano o alquimista que
dino, por sobre las enseñanzas propia- sabe arte para con unas yervas hamente preceptivas, demanda del ora- zer de cobre oro, luego buscaríades la
dor sagrado las condiciones ineludi- yerba aunque costase para ver aqueFranc~o M. ZERTUCHE. bles de la bondad, la pureza en las llo. Ha proveido Dios un arte, con
costumbres, la integridad en el carác- que de hombre te hagas Dios; de ma"¿ Sonó, por ventul'a, la elegancia grie- ter, la rectitud de intención Y la ca- lo bueno; de terreno celestial. ¿ En
ga mejor en los labios de Demóstenes, ridad.
qué andas? ¿ Qué tratas? ¿ Qué buscas
Eschines e Jsócrates , o la latina en Ciambajes? Esta es la puerta baxa por
cerón y Hortensia que la esparíola en
La abundosa pluma del Padre Gradonde as de entrar; de quien dize
las obr.as de Fray Luis de Granada?"
nada nos ha legado en este aspecto de
Quevedo.
David que ama Dios más las puertas
la literatura sagrada las Canciones de
de Sión que son humildes, que los ta"Én Fray Luis de Grqnada se inicia la tempore, Trece sermones, en idioma
lengua castellana moderna: Granada luso~ y el tratado 11 Rethorica eccle- bernáculos de J acob. Si te parece bala escribe y da, en ta Retórica, su esxa la puerta, abáxate con humildad y
siastica".
tética".
entra.
Azorin.
Recientemente el Presbítero Ramón
-Padre, si tantos bienes se comuRobres descubrió un sermón inédito
nican con este Sacramento, ¿porqué
del gran predicador granadino.
tantos sacerdotes desalmados, reci-

IPAGIINAS lDlESCONOC!llDAS

mo él mismo nos dice-, después de
diez años que empleó en escribir ser-

LUIS DE GRANADA
ORADOR SAGRAIJ O

De esa pel'la negra, sorprendida en
un ~anuscrito "vestido de riguroso
pergamino", damos en esta sexta entrega de Armas y Letras algunos trozos antológicos:

-..

• • *

lflAM\ON ILOIPEZ .VIELAJfllDIE
'

1RM~S Y LETRAS p~osigue la publicación d, una serie Jie escritos de
Ra11_1?n. top~z V~larde practicamente desconocidos. Han sido recogidos de
perwdlcos Y revistas por nuestro corresponsal en México, señor Carlos Vi/lega~, del Centro d~ Est!:'dios Literarios del Colegio de México. Su publicacwn en este boletm obedece a la nec..esidad de dar a conocer la obra integra de·l poeta, ya que las ediciones Que se han hecho, asi de sus versos
como. de sus p~osas, no co~prenden la obra completa. En las páginas que
,suceswamenle zremos publicando, encontrará el lector datos muy importantes relativos a la doctrina estética del poeta, su concepto de algunos 'escritores nacionales y e33tranjeros y su actitud ante diversos aspectos de la vida
social de su época, que al mismo tiempo que · ayudarán a comprender cabal~
mente SI{ personalidad, son sn duda páginas representativas de su arte de
4prosista.
~
7
·
existente
hemos formado tres secciones: la primera eslal'á formada por las páginas ·d e prosa lirica, la segunda por ensayos brev,és sobre temas diversos y la tercera por comentarios bibliográficos.

·

biéndolo cada dia? No digo más.
-¿Porqué sabéis todavía a hombres? ¿Porqué a hijos de Adán? Si cada día echan una dobla en el alcancía, ¿al cabo del año llena la ternán?
Es menester aparejo. ¿De qué? De lim-

Patio del Colegio ' de San Gregorio. Valladolid.

ta el monte de Creb?

.

DE OTROS DIAS
Los excursionistas habíamos llegado
al pueblo en que se deslizaron tran1
quilamente Jos primeros años de nuestras vidas como las ondas de un río
manso. El invierno había desvestido
las arboledas; el cierzo soplaba sobre
los campos yermos, como una queja
tena'z; la luna se había detenido sobre
la torre, y su hoz luminosa parecía
descansar sobre la veleta; a lo lejos
sonaba el aullido desolado de un mastín; y cuando entrábamos ·a lÜs suburbios, se divisaban, tras las vidrieras de las casas próximas, los quinqués que alumbraban alguna cabeza
rubia que se deSvelaba sobre Bécquer,
o la cofia de alguna abuela solicita
que tejía para los hijos de su hija.
Antes de aventurarnos por el centro, nos volvimos a mirar la llanura
que nos revivía el emocionante cuadro de ,M.usset: "La llanura estaba desierta; nosotros estábamos solos, pensativos y teníamos quince años".

la cuenta con Sancto Tomás! El que
recibe este Sacramento en preccado
mortal, es propiamente "lesse majestatis" reo. Quie nlo recibe con pecca-

Dezid, señores: ¿ Quereis ser combidados a este inanjar? ¿Quereis ser
do venial, peccado venialmente, yencaciones de Córdoba, Jerez de la. comensales de Dios? ¿Quereis meter
Una de las ~xcelencias más turgendo mal apercebido, pecca en ello, no
tes en la vida ascética de Luis de Gra- Frontera, Montilla, Sanlúcar 'de Barra- la mano con El en el plato? Querría
nada es su calidad y dimensión como rneda, Badajoz y Lisboa, desde cuya que os naciesse allá dentro un desseo mortal sino venialmente. Y es impo•
sible que peccando uno reciba gracia.
orador sagrado.
ciudad, visitada por Felipe II en 1581, que le nació a la Esposa, quando dixo
De manera que ay caso donde estando
escribía el mon8rca a sus hijas: "Por en los Cantares: Bésame con. el beso
uno en gracia no reciba deste Sacra•
Acaso el origen de su grandeza e~
ser tarde no tengo tiempo de deciros de tu boca. La Esposa, dize S. Amlos siglos de las armas y las letras fue
mento gracia. Palabras son expresas
aquella anécdota que refiere cómo. el más, sino que ayer predicó aquí, en brosio, es la iglesia, o la Sinagoga.
peccado mortal a este Sacramento reconde de Tendilla, alc~ide de la cm- la capilla, Fray Luis de Granada, Y Avía oido tantas nuevas de su Espociba gracia, y otro llegando con gradad acodado en una ventana de su muy bien, aunque es muy vi,ejo Y sin
so a los profetas, que le dava desseo
pal;cio de la Alhambra, conte1:1_pla al
cia, no reciba gracia. Porque el misdél. Oía dezir que era Esposo ansí
rapaz, hijo de la lavandera, rem.r con dientes".
m0 dize, y muchos doctores también,
otro y confinarlo con razonamientos
como esposo que sale de su· tálamo.
que los sacramentos tienen virtud de
Una de las oraciones más ardientes
impropios de su edad, por lo elevados
Oyó dezir que era fuerte. Oyó que
e irrebatibles, argumentos que. ya del predicador domi nico fué aquella
attrito hazer contr·
El que está
· era hermoso más que todos los hijos
anunciaban el esplendor del magisteattrito aún no está en gracia. Si enque conocemos con el nombre de Serrio del predicador gra.nadino, ptecode los hombres. Oyó que era poderotonces
se muriese no iría al cielo, pornizándolo lustros adelante como el món de las caldas públicas, perorada so. y tan solevantada con aquestas
que no tiene gracia. Pero está pared
más alto orador eclesiástico de su en los últimos días de su vida, al sennuevas, y como no se acabavan de haépoca.
y medio de la gracia. Recibiendo estirse engañado por las falsas llegas de
zer aquellos desposorios, como ha.vía
te Sacramento le da aliento y le da
la monja milagrera de la Anunciata;
tantas dilaciones, comencava a dezir:
Bien sabemos que este incidente de
aliento y la repuxa a la gracia, y le
otra de las más celebradas fué el dissu infancia promovió en el_ ~~roa d~l
Acabense ya estas velaciones; venga
noblé el propósito que perm1ho a Lms curso fúnebre en la muerte de la rei- ya mi esposo y béseme con el beso de pone bien con Dios. De manera que
de Sarriá educarse en las pruneras lu- na doña Catalina, acaecida en. 1578.
llegando en peccado con la disposices humanas bajo el providencial me- En ambas oraciones y en todas sus de- su boca.
ción ya dicha, por virtud deste Sacenazgo del de Tendilla.
más prédicas se deja sentir en su obra
Anima, esposa de Jesucristo, bien cramento recibe gracia; y uno que está en gracia, llegando durmiento y
En todos los aspectos humanísticos de improvisador la cultura clásica de aveis oído las nue vas de vuestro Esun
humanista,
creada
por
las
sentende su obra de escritor ascético se ~dposo, que comunica el ser a quien lo distraido, pecca venialmente; Y por~
vierte el sello retórico de su vocación cias de Quintiliano y Cicerón.
recibe, y con el ser comunica la vida, que no le dan gracia. Esto es lo que
de predicador. Asi en la Guia de Prey con el ser y la vida comunica el dize el Sabio; mejor es el perro bivo
dicadores como el Libro de la OraSu predilección por la oratoria sa•ción y Meditación Y en la Introduc- 11rada lo llevó a escribir en 1576 sus nombre y apellido. Aveis oído que es que el león muerto. Perro es el pecca.
ción al Símbolo de la Fe. En todos
pan del cielo que alumbra los ojos, dor, león es el justo. Más vale en este
ellos está el trasplante de la palabra "Libri sexs ecclesiasticae", "Los seis
que es prenda del cielo, que es potaje caso el peccador que no el justo. Más
hablada en la literatura escrita.
libros de la retórica eclesiástica o ~e
de la gloria, etc. ¿Porqué no diriades:· vale el peccador devoto que el justo
la manera de predicar", obra que
Sus más admirables pie:z.as oratoria_s granó en honor y lo.or de Dios -co- ea, pues, silegue. el tiempo, reciba yo indevoto".
acaso se encuentren_ entre las predi-

con' e1 malerta·1

/

"¿Porqué tanto? Para dar a entender la ternura del amor que les tenía pieza, de estar sin pecado mortal.
en aparejalles manejar tan sabroso; a
-Eso yo me lo tengo a cargo.
manera de desposada que ' apareja el
manjar a su esposo. Este manjar Y re- No basta eso. S. Tomás dize que
galo da testimonio de la ternura de tu se requiere también devoción actual,
amor. Si esto bazía el manná en la no basta devoción habitual. El que va
ley vieja, quanto más este manjar en distraído y desbaratado, aunque esté
la ley de gracia, ¿ qué hará? ¿ Cómo en gracia, no basta para recibir graengrosará el ánima, cómo la susten- cia. Cosa nueva os parecerá. Toma(d)
tará, cómo la llevará ca:minando has-

rnedad de aquella tarde de su entierro nublaron de llanto los ojos de las
mozas, que suspiraban desoladas, y
ensombrecieron la vida de más de un
amigo ...

/

• • •
Llegamos a la media noche, a la antigua Plaza de Armas, y los recuerdos,
siempre fieles, alzaron el vuelo como
bando de palomas que surgen de una
cima.
Los senderos de la plaza nos hablaban con lenguaje sentimental; por
ellos corrimos en otro tiempo, ,después
de las lecciones del alfabeto, tras la
quimera policroma de las mariposas,
y en ellos jugamos carreras con las
amiguitas que de sus casas salían alifi,adas para regresar con tie'rra' en la
cara y con la ropa manchada. ¡Pobres amiguitas, de las cuales unas han
muerto en flor , otras se han marcbi. lado en la rueca y otras han sabido de
sollozos, en la sombra de los desencantos matrimoniales!

* * *
Contemplamos devotamente la iglesia de las fiestas, de flores y perfumes, de los mayos que no han de volver, y supimos consagrar una memo~
ria a las pintorescas celebraciones de
Navidad.
El cubo sombrío de la torre nos hizo evocar los temores de la niñez an-

te los cuentos fantásticos de las viejas
criadas del lugar.
Todavía estaban en las paredes cubierta~ de _pátina los agujeros en que
anidaban }as aves que, al sonar la esquila en las alboradas de abril, volaban espantadas reproduciendo los ramilletes con las alas del pomposo Calderón.
A la espalda de la parroquia, empotrados en el muro, los hierros mohosos seguian sosteniendo el farol, cuya
Juz mortecina alumbra un desteñido
retablo desde remotas décadas.
- Y a la vis.ta del templo, se exhaló
de las almas viajeras una ola de acendrnda piedad, como nubecilla de incienzo. En tanto que un ruiseñor se
entregaba a su vigilia musical en los
corredores del curato contiguo.
Vino, por .fin, la resurrección de los
noviazgos de adolescente. Si, a:nte cada una de las ventanas aquéllas, nos
conmovimos con la ingénuidad de un
lector de episodioos de romanticismo
pueril. Si, cada ventana sabe de la
carta entregada cómicamente, mientras las fuentes reían gozosas y hasta
d vientecillo que deshojaba los rosales se colaba entre las frondas con
acento de burla.
Sí , rejas desgarbadas que soportáis
meritoriamente los agravios del tiempo: ante vosotras dijimos, entre ceremoniosos y tímidos, la primera frase
de amor. En vuestros marcos, bajo la
jaula sonora y entre las rosas de seda
~' los claveles escarlata, nos sonrió,
con sonrisa inmortal, la novia que se
esfuma en la intimidad de nuestros
corazones y de la que no podríamos
decir si tuvo guedejas de aurora o J;mw
eles negros, ni si sus manos eran largas y finas como las de las pinturas
místicas, o breves y redondas como de
niño. ¡Confusa memoria, tan confusa
como grata y perdurable!
SU ÉNTIERRO
Tarde gris y húmeda fué la del entierro de aquella bondad muerta en
flor el primer día de noviembre. Su
ataúd al atF-avesar las cal1es aldeanas
y la Úanura escueta, entre la llovizna
pertinaz y el desbojamicnto de lbs álamos evocaba el cantar fúnebre y
'
amoroso:
"llevaba una mano fuera,
por ella la conocí''. El gris Y la hu-

La casa olía a cirios y a rosas mustias, a las rosas que exhalaban densos
perfumes en torno de su Jecho de
muerte. Por las habitaciones pasaban
los rostros de pesadumbre de las hermanas y la madre, enlutadas como
fantasmas de leyenda. Mujeres devotas murmuraban rezos en un ángulo
de la capilla ardiente, desmantelada y
fria; en la alcoba inmediata se aspiraban las drogas inútiles y parpadeaba una lámpara de aceite; el viento
hacía sonar, con un quejido lúgubre,
los árboles del patio; la lluvia se
anunciaba con rae has glaciales, y
cuando 1legó el último concurrente al
sepelio, la caja azul salió de la capiJla en hombros familiares, en medio
de solJozos crueles como una agonia
y del azoro de los chiquillos.
Así dejó Ella su casa, la casa en que
estallaron sus risas locas de la niñez;
en que persiguió, entre las macetas y
por los corredores, las alas pintadas
y volubles de la primera mariposa; en
que enseñó a elevar la prez, como columnita de incienso, a la inmensidad
azul; en., que vistió la primera falda
de señorita; y en que contempló, en el
cielo diáfano de l~ alborada juvenil,
el volar de ilusión y de magia del primer ensueño.

* * *
Pasó el ataúd por las calles, entre
los comentarios plañideros de las gentes que se asombraban, y entró en el
valle.
En las ramazones desnudas, se prendían los chales de la neblina, como
sudarios; las vacas que abrevaban en
el río, mugían dolorosamente, los toques de la esquila parroquial se desmayaban como lamentos de otras vidas; sobre las cabezas del cortejo caía
el agua, y la memoria resucitaba los
octosílabos de Rosado Vega:
Dicen que cuando murió
tan bella y tan joven era
que hasta la misma madera
de su caja floreció.

Por fin, en el panteón rústico en
que crecen juntos la ortiga y la campánula, se quedó la amiga muerta en
flor a dormir el último sueño en el
oscuro limo de la fosa.
El séquito ele dolientes regresó a la
aldea entre el rumor de la lluvia, los
ayes del viento y las campanadas del
crepúsculo.

* * *
Todos lamentaron que la gentil espiga hubiese caído bajo la hoz.
Las manos de Ella habían ungido
llagas, con bálsamos de una caridad
incansable; de su boca habían rna,nado el raudal cristalino de las palabras
consoladoras; en sus pupilas brillaba
siempre una lumbre piadosa; lo mismo daba pan a las mendigas que alpiste a los pitjaros, y reía con los niños jubilosos, y compartía las penas
ele los ancianos, y era, en suma, un
rosal de generosa fragancfa digno de
lu cir sus pétalos en los jardines de
Asís.

* * *
Figura genlil ~r blond a que te hundiste en las tinieblas de ultratumba,
como una flor náufraga que desaparece en el turbio oleaje: en tu sepulcro hace guardia la gratitud de los
poderosos y de los humildes. No has

muerto para nosotros, porque la marca del olvido no alcanza a cubrirte
en la cima de los corazones (Jlle se llenaron del prestigio de tu gracia y de
la ambrosía de tu bondad y que recibforon el tesoro de tus claras virtudes como los cofres que se iluminan
con el reflejo de las joyas que encierran.
,.. Yo no sé en qué constelación del
Paraíso fulge tu espíritu, en la fiesta
de inmortalidad; pero miro a lo alto
para recibir con Jas sonrisas del zodiaco, la limosna ideal de tu saludo a
distancia.

* * •
Juzguen, con grosería materialista~
los que miran en el último adiós la
ruptura definitiva del hilo de oro que
mantiene unidos los corazones. Entre
tanto, los que creemos en el alma incorruptible y diáfana, seguimos atentos al prodigio, esperando que en la
maleza en que cayeron heridos los
nuestros, ondee el pañuelo que nos dijo adiós hace años; que en la penumbra solitaria suene la voz que se apagO en nn inderno lejano, la voz cuyo
timbre comenzamos a olvidar; que en
la '\'igilia de duelo romántico frente
al quinqué agonizante, se pose en
nuestro hombro la mano que estrechamos en minutos fle emoción, mientras los luceros cintilaban y trascendian la esencia de la madreselva; que
se nos aparezca la boca breve y fina
cuyo mohín peculiar hemos recordado en esta arboleda y en aquella pJaza, porque en la arboleda se cerró
sentimentalmente; y que la sombra de
aquellas pestañas vuelva a protegernos, como en horas idas.

* * *
Y antes de dar reposo a la pluma, el
cronista consagra un recuerdo a la
tarde gris y húmeda en que Ella fué
sepultada, la neblina se prendió a las
ramazones COllJO un sudario, el cencerro de los ganados sonó con desconsuelo y la 1luvia pertinaz se abatió
sobre la comarca, como un llanto.

LA ENCUESTA DE "PEGASO"
SOBRE LA GUERRA"
Habla el poeta Ramón López Ve/arde

Mr. ,vuson, acosado por la necedad de su destino, entró a la guerra el
Viernes Santo. , . Corno si s'e hubiera
casado el día de San Luis Gonzaga ...
Por si no bastara ser personaje de mal
gusto, la fatalidad contribuye con sus
escarnios al desprestigio estético de
.señalados niagnates ... Y, er: suma, a
nadie se le puede imputar que fallezca en Navidad o que nazca el 31 de
diciembre. El Kaiser, que taiapÓco es
fa,,orito de ninguna graciosa estrella
cuenta ya con un adversario digno d~
él. El protestantismo carnavalesco del
Kaiser en pugna con el pazguato y pedestremente pedagógico de Wilson.
En los ángulos escolares, la esfera
terrestre y la celeste son cubiertas con
fundas, extrañas a la cosmografía,
para que Orión no se empolve y para que las moscas no empañen los reYerberos de Africa. Hace veinticinco
aii.os, una angustia latente me poseía,
ante las fundas de la Tierra y del Cielo. ).fis maestras y mis maestros ignoraban que al defender de la intemperie las nebulosas hemisféricas y el hemisférico mar, inflingianme una desazón comparabJc sólo a la que habría experimentado si me hubiera tocado asistir al momento en que Tartufo tapó el pecho de Dorina.
El Kaiser -se ha dicho- pelea por
librar de moscas y de polvo los hemisferios de la moral. Contra las cultuPasa a la página 6

�Arquitectura del
Renacimiento
Español
Viene de la 1a. página
país europeo, las que presentan diferencias considerables con respecto a
las •de Italia en donde dicho estilo h abía natido y en el que era, p,or lo tanto, más puro, ya que este país, por su
historia y su arte, está más cerca de
las fuentes clásic~s greco-romanas.
Las modalidades de la arquitectura renacentista española fueron el estilo
Carlos V, el Plateresco, el Herreriano
y el Mudéjar, los que no obstante su
autonomía solieron influenciarse mutuamente y aun entrelazarse con el
Gótico tardío.

El estilo Carlos V fué de corta duración y dejó pocos ejemplares. Los
más notables son el palacio inconcluso de dicho Emperador en la Alhambra de Granada, el Patio del Alcázar
de Toledo, y las Catedrales de Granada, Málaga, Jaen y Guadix. El Carlos
V es el que sigue más de cerca la tradición italiana y por lo tanto la greco-romana, estando en mayor acorde
co n el sentido imperial de la antigua
Roma y con la personalidad de aquel
c é I e.b re J,:mperador. Se caracteriza
por la monurnentalidad y marcada simetría de sus elementos, frontones rectos o semicirculares, frisQs lisos u ondulados, exedras acolumnadas, paneles cuadrados, mucho uso del mármol
y mdtivos ornamentales clásicos y renacentistas aplicados co n discrcsión.
Él Plateresco es de los cuatro el que
tu vo mayor desarrollo. Aparece po r
primera vez en la famosa Cartuja de

del
PALABRASnELRECTOR Arquitectura
Renacimiento

PaYía-, Italia, pero es en España donde alcanza su apogeo. Es esencialmente nn estilo ornamental que consistió
en aplicar a escala mayor a la arq1.ütectura los elementos decorativos comunes en la platería de entonces, a lo
que debe su nombre. Por lo regular
estos elementos se reconcentran amodo de anchos marcos alrededor de las
ventanas y principales puertas de ingreso, de tal manera que dejan grandes pafios de, pared desnudos con lo
que se realza más el efecto decorativo. Debido a que a veces la ornamentación es muy rica se le ha llamado
Pre-Barroco o bien se ha titulado a
ésto Utraplateresco. Sin embargo, lo
que propiamente distingue al Plateresco del Barroco es que en el primero,
por más que sea la qantidad de Sus
ornamentos, nunca llega a Jo profuso,
como acontece por lo regular en el Ba. rroco, pudiéndoseles ppr lo tanto distinguir claramente. ReJ)resentan medallones con bustos, frutas, conchas,
escudos, animales naturales o quiméricoS, columnas salomónicas, instrumentos musicales, guirnaldas, arabescos y grutescos, o sea, los motivos que
decoran los monumentos de la antigüedad romana, encontrados bajo el
suelo a manera de grutas, a lo que de'ben dicho nombre. El Plateresco dejó
creaciones que son verdaderas filigranas en piedra, como sOn, entre las más
destacadas, el hospital de 1~ Santa
Cruz, San Juan de los Reyes y fachada norte del Alcázar de Toledo; Universidad, Catedral Nueva, Colegio de
l ◊s Irlandeses y Casa de las Conchas
en Salamanca; cúpula de la Catedral
y Palacio de Monterrey en· Burgo/$ y
Palacjo Arzobispal y Uni-versidad de
Alcalá de Henares.
El Herreriano debe su nombre a
Juan de Herrera, el arquitecto de Felipe l!. Pocas yeces en la historia del
~rte ha habido una ctmeordancia más
perfecta entre el pensamiento de un

Discurs_o, del Rector, Lic. Raúl Rangel Frías,
transmztzdo por radio en la Hora Nacional
del Gobierno de la República el domingo 17
de julio.

' acude al programa de
La Uni~ersidad de Nuevo León
la H?ra Nacional! aprovechando la benévola disposición de
sus d1rec.tores, a fm de hacer llegar a todos los ámbitos de la
República un mensaje inspirado ·en los nobles propósitos que
anunan a esta casa de estudios.

Español
Viene de la página 4
dental, no sólo por sus numerosas y
originales manifestaciones sino por la

fu erte influencia que ejerció en los
países coloniales de América que dependían de la corona hispánicaJ especialmente Colombia, Perú y México,
en los que su complejidad se acentúa
más al ponerse en contacto con otras
tend encias estilíticas como fueron la
de los indígenas del Nuevo Mundo y
las orientales transmitidas a través de
Filipinas desde ·el siglo XVI.

Este mensaje reconoce como motivo ocasional la declaratoria de inauguración oficial, que hago desde este sitio do•
minante de todos los horizontes de la República, de la Cuar•
ta Anualidad de sus Cursos de Verano.
Motivo ocasional, en verdad, porque el propósito que lo
anima y la realidad de donde cobra vigor y claridad su ex•
presión procede de esa fuerza permanente que es símbolo y
esperanza de México: sus Universidades.
La de Nuevo León es simplemente un miembro articu•
lado a la cultura nacional, la que cada día se aleja más de ser
tan sólo un receptáculo de aportaciones individuales, espon•
táneas y geniales muchas veces, para tomar un bien definido
cuerpo social donde se aprovechan y definen los recursos es•
pirituales del hombre mexicano.
Hace ya tiempo que ha dejado de pensarse en el conocimiento o en el ejercicio de las superiores actividades del espÍ•
ritu, en función de las azarosas y tornadizas fuerzas que presiden el nacimiento o la evolución posterior de cada hombre,
para pensar en la Cultura como una dimensión más, perma•
nentemente y decisiva de esa superior realidad que es el alma de los pueblos.

Parte superior de la magnífica portada de la Universidad de Salamanca.
y

autócrata y el de un artista destinado
a expresarlo plásticamente. El carácter tan severo y monacal de aquel rey,
incapaz de la más leve concesión al
sensualismo o a la alegria, enco ntró su
in~s adecuado intérprete en Herrera a
quien encarga el Escorial del que deriva el calificativo de Escurialense
que también se ha dado "'n este estilo.
El Escorial fué concebido como palacio monasterio, templo y mausoleo
de gigantescas Proporciones. El Herre riano sólo en principio se inspiró
en el gr eco-romano dórico, pues lo lle,·ó todavía a un mayor grado de austeridad. Predominan en él las inmensas paredes Usas interrumpidas por
macizas columnas esti'fadas y rnúlhples ve ntanas cuadradas y pequeñas,
dispuestas en filas superpuestas que
dan al conjunto un aspecto de pa.r rilla. Las líneas limitan las masas con
toda rigidez, acentuándose aun más el
efecto por la ausencia absoluta de ornamentos que pudieran velar ]a naturaleza del material o la purc:za de los
principios constructivos. Del Escorial
se h a dicho con cierta justicia que
es grande sin grandeza . No le falta sin
embargo majestuosidad . Pero debido
a ser su estilo un producto más personal que nacional o temporal forzo·samente tenia que dµrar poco. No
pudo, en efecto, subsiSUr al choque
dd Barroco que en España en particular se inició como una reacción
,·iolenta contra el Hcrreriano, siendo
curioso que los primeros maestros del
Barroco español hayan sido precisamente alumnos de Herrera. E l Herrcriano se manifiesta también eón maestría en el Castillo de Simancas, la Lonja de Sevilla, la Catedral de Valladolid y el Palacio cte Aranjuez.

El Mud éjar es el relacionado ,directa ó indirectamente con el estilo árabe . Aunque los conquistadores cristianos de los califatos de España arrojaron de ésta .a los moros imp]antando en su antiguo re inó una nueva cultura y religión, no fueron ajen?s a los
encantos de aquel arte oriental pleno
de fa ntasía y co1or, conjugado en caprichosos arabescos que han hecho de
la Alhambra de Granada y de la Mezquíta de Córdoba filigranas de sin par
belleza. Dos modalidades lo caracterizan : la adaptación de construcciones :'.trabes a un nne\'O fin, como por
ejemplo, la de los alcázares en palacios, \os alminares en campanarios y
las mezquitas en templos cristianos o
la adopción del estilo , decorativo islámico a monumentos de prosapia netamente europcaJ consistente en el empleo de azulejos, artesonados de madera de formas geométricas, zapatas
sosteniendo vigas, bóveda&amp; estrelladas, arabescos, co1umnillas de capiteles floridos, fuentes octagonales, ventanillas agimezadas, inscripciones de
estilo cúfico, celosías, etc.
En realid ad el Mudéjar fue más que
nada un estilo ornamental que en Espafüt aparece ya mezclado al Gó'tico y
que dura hasta el presente, aunque su
apogeo lo adquiere en el Renacimiento. Sus ejemplares más hermosos so n
el Alcázar y la Casa de Pilatos en Sevilla; la Lonja de Zaragoza, el palacio de los duques del Infantado en
Guadalajara, y la Capilla del Condestable de la Cateddral de Burgos.

'
El Renacimiento arquitectónico
español tuvo una importancia trascenPasa a la página 5

Como tarea social y no tan sólo como veleidad o capri•
cho humano, la educación en sus diversos grados es uno de
los grandes imperativos nacionales y de la actual generación
de todos los hombres sobre· la tierra, el cual debe responder
la Universidad con firmes desi~nios animados del mayor desinterés.
,
Mientras más se ahonde en este sentido social de la Cul•
tura y sean de mayor calado la vida y el pensamiento universitarios, nos encontraremos cada vez más cerca de resol•
ver las graves tribulaciones y las justificadas inquietudes que
agitan a nuestra juventud.
No bastan ya a calmar las inextinguibles aspiraciones por
la verdad, la letra de los libros, la apretada trabazón de las
fórmulas o la verificación de una hipótesis en el laboratorio.
Ni es ya goce perfecto la lírica distensión de un alma solitaria.
Mucho menos satisface el bien aislado y náufrago en un mar
de infortunios.
Se anhela por una verdad que tenga menos de monumento y más de la nutritiva calidad del pan de cada día. Por
una bondad y una belleza, donde se comuniquen con serenidad y alegria todas las almas. Para ello, será necesario que
la Universidad vuelva su mirada con más insistencia alrededor suyo, en torno del aula y el laboratorio, para captar esa
realidad donde han ido a alojarse las mayores y más íntimas
urgencias de nuestro tiempo.
El heroismo, la hermosura o la sabiduría precisan menos de definiciones, que de un redescubrimiento en la vida
efectiva de cada hombre. A nuestro alrededor brotan y se
suceden en forma de modestos acontecimientos de la concien•
cia. El camino hacia la verdad muestra la innumerable riqueza de sus paisajes, en ese momento prodigioso en _que ocurre
el tránsito mental desde la ordinaria sumersión en el contor•
no biológico. La actitud inquisitiva de un niño, que deman•
da una respuesta a su curiosidad, es la fuente viva de donde
manan las fuerzas que sostienen la Ciencia y la Cultura de
un pueblo.
Esa zona animica de vagos contornos, por cuyo seno discurre el ancho río de la tradición, la vida común y ordinaria,

Detalle del patio y fachada sur, del Palacio de Carlos V.
Arquitecto: Pedro Machuca.

el quelracer honesto que proporciona el pan a los hogares
mexicanos, es la sustancia misma de la Universidad. De una
Universidad cuya verdad sea la vida histórica de México; ca•
pacidad de transformación y mejoramiento, y diálogo pere•
nne con todos los pueblos.
La de Nuevo León realiza esta Cuarta jornada de sus
Cursos de Verano, reconociendo ese propósito como inspiración fundamental. Pretende dar forma y capacidad de ex•
presión, dentro de la cultura mexicana, particularmente a la
juventud que acude a sus aulas, sólo que trata de captar, incorporándola a ese movimiento, la vida y la realidad entera
del hombre regiomontano y de su ciudad. Para ello utiliza
las formas y las capacidades que ha ido creando esa cultura
mexicana: sus estilos artísticos, literarios y plásticos; sus ideas
políticas, económicas y jurídicas; los recursos técnicos perfeccionados por los profesionales mexicanos. Al reconocernos
en ellos, descubriremos también la vía para encontrar nues•
tra propia expresión y forma de vida.
En esta víspera de una gran remembranza histórica la
Universidad de Nuevo León, rinde su mayor homenaje, pensando en su propio destino de hogar, domicilio y ara, a don•
de se acogen igualmente el espíritu universal de la cultura y
los más fervorosos sentimientos del honor y la grandeza nacionales.

�Páginas IJesconocidas
de Ramón López
Velarde
Viene de la página 3
ras que se califican de decadentes, el
Kaiser lleva el secreto de Dios para
la modestia y la salud de la Creación.
El Kaiser, en su impedimenta, guarda
la funda. para la Tierra y para el Cielo. La obra de los siete días ganará
el aspecto de un globo cautivo, con
funda de lona. No más barbarie moscovita, no más venalidad de Inglaterra, no más anticlericalismo francés.
Regularidad mecánica, sensatez en la
tribuna y en el lecho, disciplina en la
conciencia y en el cinematógrafo.
¡Ah! Dorina, pretender cubrirte el pecho . . . para enamorar a tu ama 1
Mas suponiendo sincero al padre
del Kronprinz, con todos sus políticos y pensadores, es innegable que la
tendencia alemana al orden implica
un movimiento, no muy sagaz, contra
la migaja de bienestar de los humanos. Inténtase sustituir una desgracia variada con una desgracia monótona. Constituir para los intereses morales, intelectuales y materiales una
Compañía de Seguros en que la Fe
misma, que traslada los montes e incendia el caos, se reparta en acciones ·
al portador. Si muchos no quieren ser
accionistas, es porque les gusta vivir
su vida. No negamos las ventajas de
organizar el sacerdocio en Superintendencias, pero ello se nos antoja demasiada vía férrea.
Pocas horas atrás, un senador electo quedó sentado cerca de mi en el
Teatro. La primera actriz lucía los
brazos desnudos. Tal desnudez interesó vivamente al senador electo, que
clavó sus gemelos en la actriz y los
mantuvo clavados hasta que cayó el
telón . . . ¡ cincuenta minutos! ¡ Oh feliz y estulto candor! Dentro de la filosofía alemana ¿cómo se juzgaría al
senador electo? A mi, me colmó de
dicha la obstinación de sus gemelos.
·Y estos míseros y deleznables motivos de dicha, los únicos a que racionalmente podemos aspirar, se borrarían con el triunfo de las muy serias
y muy trascendentales y muy tiesas
armas de Guillermo II.
Por fortuna, éste, con todo y sus
frenos para la ética, no se aproxima
a Luis XI. Y más aun, los artilleros
de Verdun han insinuado al Kronprinz la duda de que el planeta sublunar valga la pena de ser reformado.
Los artilleros de Verdun, escasamente universitarios, nos han librado del
tedio de la cerveza salmista. Los hombres, amasados con lodo y con sangre, no se resignan a perder su instinto multánime, en obsequio a los
deicidas que tienen un pie en la opereta y el otro en los infiernos. De la
sangre y del lodo nos consolamos con
el ánima multánime, con la disparidad, con el chasco, con el azar. Si
con un freno o con una funda nos
quitaran el numen divergente, la inspirada alternativa, nos apagarían la
chispa de júbilo que nos distrae.
¿Hasta dónde alcanzaría la desolación
del planeta si la carne humana fuese
ración en vez de individualidad? Quienes sueñan todavía en convertir la
Tierra y el Cielo en esferas inmunes,
relativamente perfectas y relativamente hieráticas, de seguro no han
sentido batir sobre su frente las alas
salvadoras de lo fortuito, de lo libérrimo, de lo personal.
LA AVENIDA MADERO
Plateros. . . San Francisco . . . Madero ... Nombres varios para el cau-

da! único, para el pulso único de la
ciudad. No hay una de las veinticuatro horas en que la Avenida no conozca mi pisada. Le soy adicto, a sabiendas de su carácter utilitario, porque
racionalmente no podemos separarla
de las engañosas cortesanas que la fatigan en carretela, abatiendo, con los
tobillos cruzados, la virtud de los comerciantes del Bajín, accidentalmente
en ésta por exigencias de El Fiel Con-

traste, La Fantasía o El Ancla de Oro.
Loemos la eficacia de estas carretelas
que, evocadas por el nostálgico traficante de tabacos, rebozos o piloncillo,
son un bálsamo para las contribuciones subidas, los pagarés y los saqueos.
No quiero hablar del caso en que los
tobillos arrogantes, admirados de buena fe por el Jockey Club, La Esmeralda o Mercaderes, hayan menoscabado
la salud de Celaya o de León. El triste señor Aranda o Anaya o Almanza
comprendería entonces, al regresar
con sus carros de mercancías, la justicia en que abundaba Platón al decir
que el primero de los bienes es la felicidad corporal.
Tratándose de entusiasmos cívicos,
cuando vine a México a radicarme, ya
tenía yo la ropa tendida a secar. Por
ello he sido un observador suficiente
de las congestiones políticas, menos
cuando en el banquete del Cine Palacio, al consumarse el Cuartelazo, me
robaron mi reloj unos energúmenos
que vitoreaban a la Ciudadela. :Mis
sentimientos antimilitaristas alcanzaron la forma del rencor de bolsillo
con aquella sustracción, que no he podido reparar, no ya con un reloj de
pulsera, de geometría arbitraria, de
los que ama Rebolledo, pero ni con
un inestable Ingersoll.
En un café situado frente a San Felipe conocí al autor de Lascas. Al soberano citareda que, como observaba
Rafael López días atrás, versificaba
gloriosamente cuando aún regia la canalla. Estuvo magnífico, grandilocuente e insolente. Nos recitó, entre otras
obras suyas, un romance a Cleopatra,
de tal calidad que parecía desprenderse de la boca misma de Apolo. Nadie me ha deslumbrado, en su trato
personal, como aquel hombre.
Recuerdo la tempestad que se alzó
en la Cámara de Diputados con la declaración de un orador de que la Avenida era el vicio ambulante. No flota
en ella, ciertamente, olor de santidad;
pero tampoco escasean los honestos
vehículos. Acuden matrimonios en
que él y ella son ruinas fisiológicas,
mas sin ninguna sospecha civil ni canónica. Acuden familias de riqueza
intempesth·a y de indumentaria chillante, mas sin portillo moral. Acuden
los vestigios de nuestra llamada aristocracia, fieramente colonial y erizada de ayunos y de abstinencias. Acudes tarde por tarde, vara de nardos,
tú, lucero de la Avenida, dueña de landau, de patronímicos rancios y de tedio crónico. Acudes a la angostura
del paseo a demandar inútilmente de
los cordones de lechuguinos un estimulo vital. Te sabes de memoria todos los tramos (Gante-Bolívar ... l\fotolinia-Isabcl la Católica ... ) sin que
te rejuvenezca la ñoñez de Fifí.
Estas muchachitas, que para atravesar de una a otra acera se cogen de
la mano y construyen así la tímida cadena (a la una, a las dos, a las tres),
temen a los automóviles fundadamente. Manuel Othón juzgaba que los automóviles andan en calcetines. Además, estas muchachitas que ensayan
a la una, a las dos, a las tres, apretando en el puño la medalla de María Auxiliadora, carecen del sentido de la
circulación porque sus pies y sus ojos
conservan la beatitud de las celebraciones caseras en el terruño, cuando
las cuitadas, en un foro deleznable,
eran las heroínas del cuadro plástico,
y encarnaban a las Siete Virtudes, con

estrellas de latón en la frente, y coronas de lentejuelas patéticas, y túnicas
de éter, mientras que la precaria escena tornábase multicolora por la profusión de Bengalas inverosímiles. A
mi no me es licito reírme de las doncellitas que se precaven del tráfico,
porque allá, en tiempos, suspiré a
hurtadillas por alguna Humildad y
mojé la almohada en vasallaje a l\faría de Lourdes Valdés, quiero decir,
a la Paciencia. Ahora, ¡Dios mío!, "ya
no hay princesa que esperar" ...
. En cambio, existe derecho, existe
obligación de divertirse con los cocheros a quienes se les dispara la librea. Automedontes trogloditas que
nuestros hombres de pro exhiben, para lustre del dudoso blasón, con sombrero hereditario, escarapela incoherente, casaca de rana y calzón celeste.
Si el sitio de Troya se repitiese, probablemente no vendría Aquiles a buscar entre nosotros auriga de pelo de
alambre.
He comprendido a las sociedades
protectoras de animales al asistir a la
tragedia de los caballos que, en las fechas lluviosas, azotan contra el barro.
Desde la esquina del Salón Rojo he
sentido renacer una salvaje piedad en
favor de las explotadas bestias que
pugnan por incorporarse, y más aun,
en favor de los caídos y decaídos corceles que hacen el muerto y, sin brizna de amor propio, abandónanse al látigo de la negra fortuna. Exactamente como un padre pobre que se ha
reproducido dieciocho veces. Conoci
a un demente que me despertaba a
deshora para repetirme: "Plateros fué
una calle, luego una rue y hoy es una

sil'eet".
No creo lo último.
Pero me inquieta el porvenir el pensar en los letreros en inglés de la
Avenida y en el templo protestante
que la flanquea.
PEGASO vuela sobre la Avenida.
Sobre el hormiguero, sobre el espejismo de lujo, sobre fos trenes del
placer, sobre el azoro forastero, mécese PEGASO.
Mas; si no lo ayudáis un poco, azotará, alicaído, como cualquier caballejo de coche de sitio.
"11lJSA PROVINCIANA", DE C.
JUNCO DE LA VEGA
T:n excelente trabajo de tipografía
es la obra de Junco. En cuanto a la
parte intelectual, corresponde a la legítima y envidiable fama de que goza
de la Vega.
Es este un concienzudo retórico, de
vasto saber y cuya preocupación principal consiste en el aliño de la forma.
Oigamos cómo se expresa él mismo
sobre este punto:

los Quintanas, sin lograr otra cosa que
poner en caricatura al pasado, con lamentables exhumaciones de fósiles y
con deslucidos arcaísmos. Vuelven
insalubre el ambiente los perceptistas
enfatuados y los dómines con ínfulas
académicas cuyo cerebro concibe el
Arte como un testamento de rigideces
geométricas. Para los tales, un tratado de estética se confunde con un
manual de paleontología.
Junco de la Vega, con un acertado
sentido histórico de la belleza, vacía
en los viejos moldes estatuas de palpitante realidad, como la estatua de estos catorce endecasílabos:

MINERVA
Del cerebro de Júpiter, al rudo
golpe del hacha que blandió Vulcano,
surgió la diosa, por divino arcano
con casco, y lanza, y égida y escudo,·
Así armada Minerva, dió el saludo
a la vida; y su numen soberano,
lo mismo que del griego, del romano,
ferviente adoración ganarse pudo.
Unió la castidad a la belleza,
el saber al valor y la desll'eza,
y f ué de la modestia ejemplo vivo.
"Bienes ningunos la discordia alcanza"►
dice, y en tierra, al golpear su lanza,
símbolo de la paz, brota el olivo.
Intransigente en cuestiones artísticas, Junco de la Vega se aparta del
modernismo como de un verdadero.
peligro, y quizá no ha llegado a experimentar la seducción de la escuela de
actualidad.
De todos modos, y como no nos
preocupa la filiación literaria de los
que, como Junco, valen por su cultura,
que hace fecunda en libros meritísimos, nos complace poder celebrar los.
laureles del autor de "Musa Provinciana", creyendo que no será ésta la última obra con que el erudito de la Vega enriquezca el acervo patrio.

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frías
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Secretario, Encargado del Departamento de Acción Social Universitaria,
Prof. Francisco l\f. Zertuche
Jefe de la Sección Editorial
Prof. Francisco 1\1. Zertuche

A UX POETA NOVEL
No tengas, bardo, a desdoro
pulir con tesón el verso
por exhibirlo tan terso
como lámina de oro.
Bien está; mas el decoro
de la musa que se estima,
pide que limar la rima
sea tan sutil labor
que no perciba el lector
los chirridos de la lima.
Con el escrupuloso criterio de Junco concuerdan sus producciones. El
es un artífice que va siguiendo con
entusiasmo las huellas de los clásicos.
Y las sigue con éxito positivo, manteniendo, dentro de la tradición a que
rinde culto, el interés de la labor poética. Muy lejos, demasiado lejos, está
el literato a quien consagramos esta
nota, de los pobres artesanos que, sin
más capital que la indigencia de sus
espíritus rutinarios, se dedican a la
tarea de parodiar a los Argensolas, a

Página 6 -../4,na&amp; 'I cÍelra4

ARMAS Y LETRAS
Boletín Mensual de la Universidad de Nuevo León.
INDICADOR:
Redactores
Francisco M. Zertuche
Carlos Villegas
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Guillermo Cerda G.
Raúl Rangel Frias
Director
Lic. Raúl Rangel Frías
Oficinas
Wáshington y Colegio CivH
MONTERREY, N. L.
MEXICO

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Arquitectura</name>
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      <name>Luis de Granada</name>
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      <name>Ramón López Velarde</name>
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