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                  <text>mas f _____'a_s
BDLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD IJE NUEVO LEON
Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944

D.A.S.U.

AÑOVI

NOVIEMBRE DE 1949

NUM. 11

üfniver:Jilario El Insigne Hemisferio H
Rafael Heliodoro VALLE.

Se aduce con frecuencia que la intervención de los Estudiantes en la dirección de las Universidades, es una carac•
terística propia de las Instituciones Latino-Americanas a la
que deben éstas la débil situación de la autoridad escolar y el
modesto rendimiento de la labor académica.

La argumentación anterior pasa por alto un hecho que
podría servir para calar más profundamente que lo hacen esas
superficiales anotaciones sobre la vida universitaria en Lati•
no-América. El hecho es que originalmente las Universidades
fueron agrupaciones de estudiantes, y sólo mucho más tarde
se destacó el factor magisterial como- fundamento de las mis•
mas.
Bajo la autoridad del Estado o de las fundaciones privadas que las sostienen, las Universidades europeas y norte•
americanas han impuesto una rigurosa disciplina escolar y
administrativa. Ello, sin embargo, no es lo más importante
de dichas Universidades y el equilibrio de su vida interior no
lo derivan de ese formulismo disciplinario.

Lo importante de aquellas y de cualesquiera otras Uni•
versidades -inclusiv.e las Latino-Americanas- radica en la
armonía de las fuerzas que determinan la dinámica de la Ins•
titución. Tales son, las aspiraciones juveniles, las influencias
formadoras de los Maestros y Autoridades -universitarias y,
por último, las corrientes de intercambio o circulación que se
establecen entre la Universidad y la vida social ambiente.
Con ayuda del anterior esquema de interpretación, debe
hacerse el balance de nuestra vida Universitaria. Ello haría
ver que la pregonada debilidad y modesto rendimiento no es
ocasionado por esa intervención de los estudiantes en los
mecanismos formales de dirección Universitaria.
Sin extender nuestras observaciones por este rumbo
más allá de lo que permite el espacio reservado a estas líneas,
diremos solamente que un reforzamiento de la arquitectura
Universitaria, sólo se logrará mediante un enlace más estre•
cho' de las actividades y el interés de los jóvenes estudiantes
con la influencia formadora de los Maestros.

No está el mal en la intervención juvenil, sino que ésta
tenga limitado cauce de expresión en lo que constituye su
presencia y razón de ser en las aulas; y desb?rde ha~ia. ma•
nifestaciones explosivas y banales de energias reprimidas.
Nuestro propio equilibrio Universftario d~bemos enc?ntrarlo en un creciente aumento de la mfluencia moral e intelectual de Maestros y Autoridades.
En cuanto al medio social, ocasión habrá más delante de
decir lo que corresponde.

,v

Ha sido coincidencia venturosa la inauguración del Ateneo Americano de ashington en el día más americano, uno
de los más ilustres de la historia. Hemos escogido la fiesta de
cumpleaños de una gran familia, para asumir públicamente
las responsabilidades del hombre de letras que con éstas sabe
construir nuevos vínculos de solidaridad humana. El Nuevo
M~nd~ tien~, ahora más que nunca, una significación que
esta mas alla de las palabras; es un compromiso para trabajar religiosamente al servicio de la civilización y la cultura·
es un santo y seña para millares de gentes que creen, con pa:
sión decidida, que sólo el espíritu hace conquistas permanen•
tes y sólo el amor hace milagros.
La profecía de Colón, el más grande
de los poetas de América, está en marcha, investida de luz. Colón es nuestro profeta y el mar y la aurora son
sus heraldos. Con sólo evocarle hacen
un pacto de tácito entendimiento los
hombres de todos los pueblos, y hasta las lenguas diversas y las culturas
que en _este_ hemisferio h_an encontra- .
do su amb1to de expresión se estremecen de alegría en esta fecha. En
una de nuestras islas maravillosas, CoIón escuchó entre el alba, una voz hechicera que según puntualizó - era la
misma voz del ruiseñor de Andalucía.
Y aquella alucinación no fué más que
el presentimiento de que se encontraba en una tierra nueva en la que el aire y la sensibilidad del Occidente se
rejuvenecerían en una primavera eterna.
Saludemos al más prócer de nuesti:~s padres, con rendimiento y emocwn, porque en el amanecer de nuestra conciencia histórica él es el verbo Y la acción. Bajo su auspicio seguimos trabajando por una América
mejor, todos los días. Una América
en la que, engrandeciendo las orgullosas herencias, podamos utilizar lo que
hicieron las manos y la mente del
hombre mediterráneo. Fieles a nuestro pasado creador, sabremos honrar
a nuestros fundadores, a los que construyeron pirámides, inventaron un calendari? Y descubrieron la América
del ma1z; a los que en el basalto esculpiernn muchedumbre de imágenes
Y de sueños.
Nos hemos reunido en este recinto
en que se unifican las banderas de
nuestras patrias, apretándose en un
solo haz, para ren?ir otro homenaje a
Palas Atenea, la diosa de oro y marfil
en quien los griegos depositaron la
plenitud de su esperanza. Cuando es-

te grupo de hombres de estudio resolvió tener personalidad propia, buscó
nombre modesto, pero significativo, y
no Je fué difícil encontrarlo con sólo
invocar a la que fué animadora de
numerosos pueblos. El Ateneo Americano de Washington se ha puesto bajo el patrocinio de la mujer más luminosa de la antigüedad clásica, bajo
cuya sonrisa la inteligencia perpetúa
su excelsitud. Este grupo no busca renombre colectivo ni individual ni estéril pompa, ni ruido falaz, po~que le
bastaría con defender un programa de
trabajo que - según aseguró el poeta
italiano- es breve como una gota de
roció y grande corno un destino. En
el Ateneo están algunos representativos de la tierra de uno de los grandes
humanistas civilizadores, Tomás Jefferson, que amó y sirvió a Atenea con
toda su voluntad y su ardimiento sosegado; y hombres de México y de Argentina, hombres de las tierras andinas y de las islas y los litorales que
"el sol ena9-1orado circunscribe". Y
no podrian faltar algunos de los alto~
ingenios del solar hispánico, que sigue siendo nuestra alma máter nuestra patria nutricia. Todos lo; habitantes de una gran patria espiritual en
la que brillan, con fulgor perfecto,
muchos de los grandes de la América
que en esta parte del mapamundi recogieron experiencias insignes: :Miranda y Heredia, Sarmiento y Martí. Por
los caminos de la simpatía les vemos
pasar aún, en busca de nobles luces
para encender antorchas de amistad.
El siglo XIX les saturó de inquietudes
revolucionarias y encontraron en la
América de habla inglesa mucho de
los generosos pensamientos que desbordaron sobre páginas que son el or-

Pasa a la Pág. 5

�•

JENOFONTE

Aliados y súbditos de A¡enas.

CHOPIN

-

Aliados de Esparta. Países n~utrales.

O

Aurcliano GARCIA FERNANDEZ.
Francisco M. ZERTUCHE.

Alrededor de los ·hombres y las cosas, el vulgo crea leyendas _doradas y leyendas negr~s que, alimentadas por la ignorancia de unos y la pedanterta de otros terminan por minar los ~ás sólidos fundamentos de la ve;dad histórica.
.
La fig1;1ra de Federico Chopin no podía escapar inadvertida_ a ~sta inveterada costumbre. Y así, exaltada por unos y
envilecida por otros, ha llegado hasta nosotros como un confuso acervo de notas, de las que resulta ímproba tarea separar
la realidad de la leyenda.

" ... habI"á que citar entre las cosas más logradas de
Jenofonle el modelo de los comeutarios de Césal', la

Anábasis. En esta obra, redactada a los veinte arios de
la e:.rpedición de Giro el joven, y sobre notas evidentemente inmediatas y buenas, y en la que el mztor con"ilanlemenle habla de si en tercera persona, se desarl'olla entre nosotros con espíritu herodoteo una indescripli/Jle sel'ie de c1wdl'os."

ufJue~/e

·1111~

p·ul}un·ta,:se ·si ~nfes ·c1e.Je~o{o~le, lo!Jr6 al~-

guien cosa semejante en valor, en cuanto al tema u la

expresión."

Cuando los manualistas de la Literatura helénica aluden
a la Historiografía griega, acostumbran colocar a Jenofonte
después de Heródoto y Tucídides. Empero, sería más propio
situarlo como polígrafo, ya que lo proteico y disímbolo de su
obra así lo demandan.
La suma de su cultura y su universal actividad literaria
se deben, acaso, a Sócrates, quien, según nos relata Diógenes
Laercio en aquel suceso que de puro sabido debíamos callar,
le indujo a la maceración y al laboreo de las ciencias del espíritu.
·
"Era Jenofonte de gran modestia y extremadamente hermoso de cuerpo. Dicen que habiéndolo encontrado Sócrates
en una estrecha callejuela, puso su bastón de través y le detuvo, preguntándole dónde se vendían las cosas de co~er. Y
habiéndoselo dicho Jenofonte, volvía a preguntarle donde se
hacían los hombres buenos y virtuosos. Y como Jenofonte no
supiera responderle, Sócrates le dijo: "Sígueme y lo sabrás."

--~~
*
M,1r,, vu:-Grecia én_.lof-~iémpos· dé la guerra del Peloponeso.

Hemos dicho que la producción jenofóntica es múltiple y diversa. En

efecto; como filósofo describe su convivencia con el Maestro y los inapreciables privilegios que esta d i I e et a
amistad le deparó. En su obra Memorabilia conserva el recuerdo de Sócrates, en cuatro libros, que ofrecen los
detalles corrientes anotados por un
observador y nó por un pensador y el
lado menos abstruso de la filosofia de
su ilustre mentor. Esta obra queda a
la zaga si volvemos los ojos al otro
bienamado discípulo de Sócrates, Platón, que le aventaja en mucho en el
legado interpretativo de la filosofia socrática, aunque Jenofonte presente
atisbos muy importantes de la vida
social de la época.
Otro aspecto de su vida de escritor
es el que figura en sus obras Anábasis,
La equitación, lfiparco y La caza, en
cuyo conjunto encontramos la literatura castrense dándose la mano con
preceptos sobre equitación y cacería.
También habremos de considerar
sus obras políticas, en que aparecen
La república espal'lana, pintura un poco idealista y laudatoria; La Ciropedia, que describe la educación, vida y
costumbres de Ciro, ' obra considerada
como una novela histórica, en la que
presenta su ideal político y las instituciones persas; El económico, cuadro
de la administración doméstica de un
gran propietario; Hierón, enderezada
a combatir las injusticias de los tiranos, y Las rentas, que versan sobre la
administración de la hacienda pública.
Por último, d en t ro de las obras
propiamente históricas debemos espigar flellenica, intento de continuación
de la obra de 'J'ucidides, que completa
Ja guerra peloponésica desde el otoño
del año 411 )lasta concluir en Mantinea en 362. La Hellenica fué redactada cuando se encontraba su autor exiliado de Aterra~, y presenta la historia
de Grecia desde el punto de vista es¡,artano; Agesilao, elogio del rey espartano, y La Allábasis.
En esta obra, que en materia de educación humanistica es el mejor manual conocido para principiantes en
el estudio del griego, hace la narración de la guerra de Giro el joven
contra Artajerjes, su hermano, y de
la retirada de los Diez Mil mercenarios griegos al servicio de Ciro, en
cuyo ejército J enofonte fue aclamado
como general a la muerte del primero
en la llanura de Cunaxas; y su relato
sigue siendo una viva y apasionante

pintura de la soldadesca en marcha y
de la zona interior que atravesaron las
huestes hasta las costas de Tracia. Este relato es una verdadera joya de la
literatura griega, el ejemplo primigenio de una historia que refiere acontecimientos en los que el autor mismo
tomó parte principalisima. Jenofonte
narra, no en su nombre, sino en tercera persona, sus personales acaecimientos, y, sin arrogancia, expone las
proezas de este puñado de combatien_.
tes, trocados por la desventura y por
el deseo de volver a ver a su patria,
en un¡i columna de héroes. A lo más,
su descripción de lugares y de geografía, tienen, por lo general, el mérito -mits raro, de lo que pudiera creerse- de ser relativamente correctas.
A su vuelta de esta expedición militar, después de quince meses de
aventuras y sufrimientos, en los que
condujo la retirada de los diez mil
soldados mercenarios, encontró que.
había muerto Sócrates. Fué entonces
desterrado a Corinto, y sus últimos
díns los vivió hospedado por los lacedemonios en una finca de Escilontia,
dedicado a la composición de sus
obras y al trato. de sus numerosos amigos y admiradores. MU.rió hacia el año
350 antes de Jesucristo.

Si la antigüedad lo colocó en la trilogia de los historiógrafos griegos, ello
se debió, sin duda, a su estiJo, a la gracia fresca de su pureza ática, al harmonioso fluir de su prosa, que Cicerón tenía por "más dulce que la miel."
DE ANABASIS
Después de esto recorrieron treinta
parasangas en cinco etapas, hasta llegar al país de los taocos. Faltaban víveres, pues los taocos habitaban en lugares fortificados a los cuales habían
llevado todo lo que tenían. Llegados
a un lugar donde no había ni ciudad
ni casas, pero en el cual se habían re~
fugiado hombres y mujeres con numerosos ganados, Quirisofo fo atacó
inmediatamente. Fatigado el primer
cuerpo, le sucedió otro y después
otros, pues como la posición estaba
circundada por un rio no podían rodearla todos a la vez.
Cuando llegó Jenofonte con los peltastas hoplitas de la retaguardia, le dijo Quirisofo: Venis muy a tiempo: es
preciso que nos apoderemos de esta
posición; el ejército no tiene víveres,
Pasa a la Pág. 6

•
Nace Frederic Chopin en la Yarsovia de principios del siglo pasado, agitada por el anhelo de liberación y sacudida por las más encontradas pasiones politicas. Su padre, una curiosa mezcla de francés y polaco, había
nacido en Lorena y vivido durante
mucho tiempo en París. Su espíritu
titubeante unas veces se dejaba arrastrar por el entusiasmo patriótico has•
ta empuñar las armas, y otras se refugiaba atemorizado en su hogar, afio.
raudo la Francia en la que viviera tan· ~
to tiempo.
Este proceder indeciso influye pu
derosamen te en Frederic, al igual qut
el profundo amor por la música, prin•
cipal aspecto del carácter de su madre.
Ya de muy niño este influjo se manifiesta en el natural un tanto retraído
de Chopin, en su afán por valerse del
piano corno un medio de expresión de
sus sentimientos. En vista de estas aptitudes, su padre lo envia al maestro
Elsner, a la sazón director del Conservatorio de Varsovia.
Chopin distaba mucho de ser un
alumno modelo: rebelde por naturaleza, resultaba un mediocre intérprete de los clásicos, ya que su .tenden•

cia era interpretarlos a su modo, cosa
que, en aquella época en que el virtuosismo imperaba en el mundo musical,
constituía poco menos que un sacrilegio. Elsner, conociendo la sensibilidad y .el talento de su discípulo, opta
por respetar estas virtudes innatas y
se limita a enseñarle todos los secretos
de la técnica.
En aquella Varsovia del siglo XIX,
ejecuta Chopin sus primeros conciertos, en los cuales no sabemos si el éxito fué todo del pianista o si en gran
parte se debió a la necesidad de exteriorizar el sentimiento nacionalista
que hervía en el corazón de todos. Lo
cierto es que, a los veinte años, Frederic se encontraba un tanto endiosado y era un pianista y compositor
si no mediocre, digamos, sin cuajar.
Próxima a estallar la revolución polaca, su padre vuelve a experimentar
aquel miedo a la vida y a las cosas tan
peculiar en él, y pretende alejar a
Frederic del teatro de los acontecimientos enviándolo al extranjero. Entre él y Elsner convencen a Chopin,
que para esas fechas se halla inflamado del más profundo patriotismo, de
que su deber es ayudar a la causa polaca llevando su música por el extran-

jero a modo de bandera de rebelión.
El joven músico, persuadido de ]a alta misión que el destino Je ha reser~
vado, parte hacia la conquista de Europa con la misma fe que un caballero
del Santo Grial.
Su primer encuentro con la realidad
es en Viena. La capital austriaca era
entonces una ciudad alegre donde los
viejos tÜdavia suspiraban por Beethoven y los jóvenes perdían su tiempo
en curiosas competencias sobre las
alegres melodías de J. Strauss y de
Car! Lanner. Contra lo que el vulgo
cree, los primeros conciertos de Chopin en Viena tuvieron un éxito muy
dudoso. Los clasicistas veían en él a
un revolucionario cuya forma interpretativa era para algunos un verdadero sacrilegio, y la juventud, que podía defenderle y comprenderle, se encontraba demasiado ocupada con sus
valses para prestarle atención. Sin
embargo, Haslinger, el f~moso director
de música, ve con claridad el futuro
que le está reservado a Chopin y trata, como buen comerciante que es, de
aprovechar la situación adquiriendo
gratis los derechos de autor, mientras
que Duport, a 1a sazón intendente del
Teatro Imperial, pretende a su vez obtener ventajas económicas por el mismo motivo.
Todo esto hiere a fondo la susceptibilidad de Chopin quien decide abandonar - a Viena, pero -rasgo fundamental de su carácter- se halla indeciso entre el retorno a su patria o probar fortuna en París. Es en este momento cuando llega a él la noticia de
la sublevación polaca. Chopin atraviesa por el instante crucial de su vida.
Por un momento percibe claramente
q,ie en realidad se le ha alejado del peligro con un pretexto cualquiera. Dejúndose arrastrar por su pesimismo
eslaYo se ve más inútil y mediocre de
lo que es en realidad, y en vez de atribuir la culpa de lo ocurrido a su padre y a Elsner, que son quienes en realidad la tienen, la hace caer sobre su
propia cabeza, sumiéndose en la más
profunda desesperación. Las ideas de
traición y de deserción que se forman
en ese instante en su mente han de
acompañarlo ya hasta su muerte, inflamándolo de un inmenso amor a su
patria y de una nostálgica ansiedad
por no poder alcanzarla ya. Este sentim"iento crea en él lo que algunos autores han dado en llamar el complejo
de la desgracia patria. · Chopin no será
nunca más el mozo inspirado, con ansias de gloria, que un día llegara a
Viena para conquistar el mundo; en
lo sucesivo, Frederic, será para consigo mismo un réprob9 y su amor cada
vez más profundo hacia su patria, se
traducirá en arrepentimiento, odio y
desprecio para su propia persona.
Agi lado por t o d a s estas pasiones,
Chopin deja a Viena y se translada a
Paris. Apenas llegado, durante uno de
sus primeros recitales, llega la noticia fatal: ha caido Varsovia. Como un
autómata, Frederic se sienta al piano y
comienza a tocar; pero ni sus ojos ven
ni su corazón Siente otra cosa que la
profunda tragedia de su patria y, siguiendo su propia costumbre, suspende la ejecución y principia a expresar
con el piano los encontrados sentimjentos de su alma. El público, asombrado, sin comprender todo el inmenso dolor de Chopin, escucha suspenso, por primera vez, el maravilloso Estudio Op. 25 No. 11: la mano izquierda
marca el paso inexorable de la caba~
lleria invasora, mientras la derecha
mezcla en su extraña melodía resplandores de los incendios en la noche, lágrimas y horrores, y cuando al final
Chopin exhausto se levanta del piano
tambaleándose, una explosión de entusiasmo inunda la sala. Cbopin el hombre, ha triunfado; Chopin el pianista,
ha mtJerto. Después de este avatar, la
música ajena que~ará confinada por

el genial ejecutante y, en lo sucesivo,
hará llegar al alma de todos las penas
y alegrías de su propia alma.
La bohemia de París acoge a Chopin con la más cordial bienvenida:
músicos poetas, pintores, capitaneados
por la figura aristocrática de Franz
Liszt, inician al recién llegado en los
secretos de la vida parisina, y le dan
el espaldarazo en el mundillo pintoresco de la cité. Comparte entonces sus
dias entre la vida bullente y las horas
que consagra a su profesorado, pues
imparte lecciones de piano a la juventud. Su figura irradia notable popularidad. La aristocracia polaca en el
exilio, que ve en él a un paladin de la
Polonia oprimida, lo consagra en el
Profesor de moda.
Es costumbre creer que Chopin era
un idealista falto de técnica, a la que
sustituía con su facilidad innata para
el piano. Nada más erróneo: cierta•
mente, Chopin creó una nueva técnica
pianistica que llegó a impresionar a
Liszt, el cual era considerado como el
más grande pianista de la época. Esta
técnica, totalmente nueva, creó alrededor de la figura de Chopin un ambiente de odi9 y animadversión de todo el virtuosismo, con el maestro Kalkbrenner y el critico Fetis a la cabeza.
Infortunadamente los fundamentos de
Ja técnica chopiniana no han llegado
basta nuestros días. Su autor, confiando demasiado en sus discípulos, no dejó nada escrito y éstos perdieron poco
a poco los principios que habían recibido de su maestro. Si hemos de atenernos al juicio de sus contemporáneos, la pulsación de Chopin era suave y dulce, de una gran sonoridad, no
obstante lo cual podia llegar a atacar
los fortísimos con la misma intensidad
y rendimiento que cualquier otro pianista. Sin embargo, aún cuando llegara a este extremo, siempre habia en
él una ausencia absoluta de brusquedad. El empleo del rubato, de tradicjóo netamente eslava, era una de sus
inclinaciones predilectas; pero· Chopin casi nunca se valía de lo que se
acostumbra llamar grall rubato, sino
mits bien el 1·ubato mínimo. Su forma
particular de atacar las notas produ1cía un magnifico cantabile: la melodia era ondulante y sabia dominar todos los elementos para crear el efecto
deseado. Esto no quiere decir que
Chopin despreciara o menospreciara
la medida. Por el contrario fué uno
de los pianistas que más apego tuvieron al metrónomo, instrumento del
cual IlUll;Ca prescindió al escribir sus
composiciones; su mano izquierda media con absoluta regularidad y la derecha únicamente se permitía las ligeras Y aún imperceptibles variaciones
capaces de producir el efecto cantabile deseado. Según su propia expresión, la música debería ser como un
árbol, cuyas ramas (la melodía) pueden moverse graciosamente a impulsos de la brisa, pero cuyo tronco (el
acompañamiento) permanece fijo e inmutable.
En esta época de fama y popularidad tiene Chopin su primero y pudiéramos decir único encuentro amoroso
de importancia. Ya antes había amado o pretendido amar a algunas otras
mujeres, como la Condesa de l\loriodky
o la señorita Gladkowska, cantante de
la ópera de Varsovia; pero fueron éstos amores platónicos o locuras de
adolescente que apenas si dejaron en
su cqrazón otra cosa que un suave y
melancólico recuerdo.
Entre la bohemia bullanguera y heterogénea que acompaña a Chopin en
su vida diaria, existe un extraño personaje: 1\ille. Aurora Dudevant, quien
acostumbra presentarse en público
con el nombre de George Sand. Es soltera, pero tiene una hija: la pequeña
Solange, de quien vive alejada. Su rePasa a la Pág. 4

�IlE LA UNIVERSIIlAIJ
VIAJE DE ESTUDIOS
Con el patrocinio económico de la
Hectoria de la Universidad de Nnevo
León y el apoyo de los señores Camilo Ruiz, Rubén Fernández y Jesús Pérez, miembros del Club de Leones de
Monterrey, el día 15 del mes en curso inició una gira de estudios el alumnado de Tercer año de Ingeniería Mecánica, de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón",.
en relación con el Curso de Plantas
Hidroeléctricas, que forma parte del
programa académico de la especialidad.
Acompañando al grupo de alumnos
concurrieron los señores ingenieros
Santiago Tamez Anguiano, Director del
Plantel, Narciso Urrutia, Jefe de Talleres, y Prácticas de la Escuela y Pablo Espinosa D., Catedrático titular de
la asignatura.
r
El prímer Jugar visitado por la comitiva estudiantil fué la Planta Hidroeléctrica de Necaxa, que surte de energía eléctrica a la ciudad de México.
Dada la feliz circunstancia de que
tanto la mayoría de los ingenieros que
prestan sus servicios en la propia
Planta, ~orno los que laboran en las
oficinas de la ciudad de México, son
contemporaneos del Personal Direcli vo y Docente que dirigía fa excursión estudiantil, se ofreció toda clase
de facilidades al alumnado, que recibió múltiples informes técnicos inherentes a la materia, a la par que señaladas cortesías.
,
Como la región visitada ha sido propicia para el establecimiento de plantas hidroeléctricas, se aprovechó la
oportunidad de estudiar la instalación de Tepexic, en donde la compaJiia regenteadora de la planta proporcionó al grupo de estudiantes medios
de transportes, alojamiento y alimentación, durante los dos días que permaneció en dicho lugar.
Prosiguiendo su viaje de estudios
hacia el Valle de Bravo, en el Estado
de l\Iéxico, se visitó la importante
planta hidroeléctrica de Ixtapantongo,
correspondiente al sistema hidroeléctrico "Miguel Alemán", uno de los más
importantes en el país. En este lugar,
atendidos por ingenieros de la Comisión Federal de Electricidad, contemporáneos también de los jefes de la
expedición, quienes prolijamente explicaron a los excursionistas las particularidades de la moderna instalación.
Finalmente se visitó la planta de
Santa Bárbara, que será controlada
automátican,ente por la de lxtapantongo, En el último lugar visitado los
alumnos recibieron eficaces lecciones
del personal técnico y demostraciones
objetivas sobre la instalación y ubicación de las piezas de las grandes turbinas, que servirán para generar la
corriente eléctrica. Allí también pudieron admirar los trabajos de ingeniería civil que están siendo practicados para conducir el liquido al lugar
de su empleo.
Al terminar la provechosa gira, los
visitantes se dirigieron a la ciudad de
México, y, atendidos cortesmente por
el Profesorado, se impusieron de las
modalidades de la Escuela Superior de
Ingeniería Mecánica y Eléctrica, visitando los l~boratorios del plantel, así
como el laboratorio de máquinas hidráulicas del Instituto Politécnico Nacional.
La visita a esta última institución se
señaló por las múltiples atenciones
recibidas de la persona del ingeniero
Alejandro Guillot, Director del Instituto y condiscípulo del ingeniero Santia-

go Tamcz Anguiano, Director de la Es~
-cuela Industrial "Alvaro Obregón",
quien recibió del íngeniero Guillo! el
inestimable obsequiq de un equipo de
Fútbol americano, destinado a dotar a
los integrantes del equipo de segunda
fuerza de la ~scuela "Alvaro Obregón".
CONFERENCIA DE URBANISMO
La Embajada Francesa en México, a
través de la Alianza Francesa de Monterrey, promovió ante la Universidad
de Nuevo León una conferencia sobre
Urbanismo, que fué sustentada por el
ingeniero urbanista Gastón Barde!, en
el A~tla Magna "Fray Servando Teresa
de Mieru, bajo el rubro de: "Orígenes
y Desarrollo del Urbanismo".
Concretamente la .exposición de este
erudito urbanista se refirió a las condiciones urbanísticas de la ciudad de
Monterrey, proponiendo, como lo indica el gráfico que ilustra esta noticia
universitaria, cuáles deben ser las condiciones para una adecuada ubicación
citadina.
La zona anterior a la franja dentada correspondería a la localización de
todas las industrias que se desarrollan
en esta capital; dicha franja dentada
supone el establecimiento de una gran
zona arborescente,. que debe preservar
a la ciudad de los humos fabriles, que
necesariamente son un peligro por el
régimen de los vientos reinantes. Los
grandes círculos ql1e figuran en el esquema indican las villas aledañas que
circuyen a la ciudad, y que se agru-

pan dentro del perimetro señalado por
alternativos puntos y rayas, incluyendo en todo esto el cauce del río de
Santa Catarina.
Esta masa estaría cruzada por el
trazo de tres grandes carreteras, que
en la zona urbanizada corresponderían
a las grandes avenidas de la ciudad.
El arquitecto Barde! nació eri Vichy,
en 1907, Es diplomado y laureado en
Urbanismo por la Universidad de París, en 1932; diplomado por el Gobierno francés, en 1933; laureado por el
Instituto de Francia, en 1934, 36 y 37,
y diplomado por la Escuela de Altos
Estudios, en 1947.
Ha figurado como Profesor en diversas instituciones de cultura superior
de Paris, Argel, Bruselas y Buenos Aires; ha sido Presidente Honorario de
Sociedades y grupos técnicos y miembro redactor de varias revistas y publicaciones sobre urbanismo.
Ha sustentado conferencias en Inglaterra, Argel, Portugal, América del

Sur: Brasil, Argentina, Chile, Perú, Venezuela y América del Norte; en Grecia, Egipto y el Libano.
Ha publicado, entre otros estudios,
las siguientes obras: Estudio Critico
de la Roma Moderna, Veinte años de
Urbmiismo Aplicado en Fl'anciaJ Pro-

CHOPIN
Viene de la Pág. 3

putación es dudosa y a ella le gusta
acentuarla aún más vistiéndose de
l'io del Ul'banismo en Seis Leng11as, El hombre y verificando cuanta travesuNuevo Urbw1ismo, etc.
ra se le ocurre para escandalizar a
Jos mojigatos parisienses. No es muy
PRESUPUESTO UNIVERSITARIO
bella, si hemos de tener fe en Delacroix y otros pintores de la época. No
Con motivo de la proximidad del es muy dulce ni benévola, si hemos de
aiio fiscal de 1950, las Facultades, creer a BaJzac, quien sin haber sido
Escuelas y demás dependencias uni- su amante fué quizas su mejor amigo;
versitarias, elaboraron ya sus respecti- pero tiene a su alrededor una atmósvos presupuestos, conteniendo, a un fera especial creada por su inteligenlado la parte rutinaria del profesorado cia y su snobismo. Su amistad con
de planta, las nuevas exigencias que Frederic se convierte poco a poco en
cada una de estas entidades plantea en una pasión cuyo alcance muy dudoso
su próximo desarrollo, pues, no obs- no nos .ha sido posible comprender, ya
tante el ali vio que suponen la asigna- que la correspondencia entre ambos
ción que para la Universidad de Nue- fué destruida por elfa misma al movo León señala el subsidio federal, el rir Chopin. Lo cierto es que George
crecimiento cada vez mayor de la po- Sand se apodera de Chapín y se conblación universitaria y la moderniza- vierte en su inseparable compañe~a.
ción y adquisición de materiales de Este amor, contra Jo que fuera de estrabajo en las Escuelas de estudios téc- parar, no destierra del corazón de
nicos, y aún en las de las carreras li- Chopin -ni siquiera lo empaña en lo
berales, y las iniciativas de nueva más mínimo- el complejo del amor
creación, demandan una reconsidera:- patrio. Y se necesita que Gecirge Sand
ción al presupuesto universitario apli- muestre a Chopin todo su aspecto ruin,
cable al próximo año fiscal.
que Jo deje abandonado y casi moribundo, para que este amor unido al
SUBSIDIOS
dolor del enfermo se reflejen sólo de
un modo superficial en su obra.
~ ·
El subsidio original que se otorgó a
El cúmulo de situaciones por que ha
la Universidad por la Federación des- atravesado, mina lentamente Ja salud
de el último año del ejercicio presiden- del artista. La tuberculosis, ese estigcial del Gral. D. Manuel Avila Cama- ma de moda en su época, hace presa
cho ha sido incrementado satisfacto- al hombre en boga y pronto su estado
riamente con las últimas gestiones rea- se agrava por los fríos de París y la
lizadas por el señor Gobernador del húmeda neblina que el Sena pone soEstado ante las autoridades federales, bre sus calles.
pues se ha considerado una partiBuscando un alivio, la pareja se
da especial de la Sria. de Educación traslada a Mallorca; allá, bajo los muPública para la edificación de la Fa- ros de la Cartuja de Palma, entre el
cultad de Medicina, otra para la cons- azul Mediterráneo y la agreste belleza
trucción del Colegio Civil, que alojará del paisaje maUorquin, Frederic ena la Escuela de Bachilleres, y por úl- cuentra fugaces paliativos a su dolentimo, otra que duplica el subisidio de cia y escribe sus más bellas páginas.
cien mil pesos que fué otorgado a esPero ;\fallorca significa para Georta casa de estudios durante el rectora- ge Sand encierro, olvido y sacrificio.
do del seiior doctor Enrique&lt;;:, Livas.
Su caracter independiente y acostumbrado a la lisonja y a la admiración
de las gentes, se amolda muy dificilBECA
mente a este nuevo género de vida.
La Alianza Francesa de Monterrey,
Escribe y quizás produce alli sus
transmitiendo un favorable acuerdo mejores paginas, pero piensa constandct Gobierno francés, ha invitado, en- temente en Paris, y esto repercute en
tre otras instituciones, a la Universi- su estado de animo. Se torna áspera y
dad de Nuevo León para que participe descontentadiza, y promueve frecuena través de un becario en el concurso tes riñas y enojosos altercados que emconvocado por el Instituto de Dere- peoran la quebrantada salud del encho Comparado de la Universidad de fermo, hasta que a Ja postre regi;esan
París y la Sociedad de Legislación ámbos a la Cité.
Comparada, abordando temas de DeAllí las cosas caminan de mal en
recho en Lengua Francesa, estable- peor. Las relaciones con la pequeña
ciendo las relaciones entre el Derecho Solange son puntos de divergencia cagalo y el mexicano.
da vez mas acentuada entre ambos,
El premio cuestionado comprende hasta que por fin una tercera figura
los siguientes beneficios:
emerge en la escena y George Sand
Primero.- Viaje gratuito de ida y decide llevar su amor por otros rumvuelta a Francia, por Ja vía marítima bos, abandonando a Chopin.
y en segunda clase;
Frederic se refugia nuevamente en
Segundo.-Indemnización de estan- su público amado. Vuelve después de
cia durante diez meses, de quince mil largos años a la vida febril del ejecufrancos mensualesJ considerando una tante, Y éxito tras éxito, aumenta su
partida sobre gastos de hotel que pue- personalidad. Sollamado por el entuden llegar, eventualmente, a cuatro siasmo de los demás, resuelve realizar
mil francos mensuales;
una gira por Londres, 1onde se le
Tercero.- Gastos de escolaridad por acoge con entusiasmo; pero el esfuerestudios en Francia, a cargo del Go- zo invertido es muy grande, y la hubierno francés, Y,
medad de la capital inglesa, más cruel
Cuarto.- Recibimiento del laureado, aún que la de París, acaban por prodesde su llegada, por el Comité encar- vocar el agotamiento físico del exgado de la recepción de los estudian- celso compositor. Gravemente enfertes extranjeros, otorgándose facilida- mo regresa a París, y el diciesiete de
des para su instalación y petmanencia octubre de 1949, en su apartamento de
en Francia.
La Place de la Vendome, su vida se
Nota: más amplios informes pueden extingue con la suavidad de una llaproporcionarse por el Departamento ma que Sf apaga.
de Acción Social Universitaria, la EmEsta es, a grandes rasgos, la vida del
bajada de Francia en México, Nazas ilustre compositor polaco. Su obra no
43, México, D. F., o Alliance Francaise muy extensa es, empero, el más exde Monterrey, Edificio Banco de Nue- quisito monumento al sentimiento huvo León, de esta ciudad.
mano que haya podido erigirse jamás.
blemas de U1·banismo, Pequeiio Glosa-

Página 4 -Árma3 'J J!.LrM

EL INSIGNE
HEMISFERIO
Viene de la la. Pág.
gullo de n_u~stro ·tesoro intelectual, y
nos permitieron asomarnos a éste
cuando ya Livingston había entusiasmado a José Francisco Barrundia con
su Código de Louisiana y Horacio
Mano a Sarmiento con la ejemplaridad
de su conducta.
Si el Ateneo Americano de Washington fuera a buscar sus precursores
ellos serian los hombres de aquel!;
generación incomparable que abrieron
a los Estados Unidos la ruta de la curiosidad constructiva hacia el mundo
que dice el Padre Nuestro en español:
John Lloyd Stephens, William Prescott, George Sphrain Squier. Ante estos americanos del hemisferio, ¡ qué
júbilo en el que nos invade aclamando
sus nombres en este día! Fueron descubridores de la grande América, que
esta afanada en busca de la unidad de
su pensamiento científico y de su pen.sar jurídico, deseosa de penetrar más
en los misterios del Perú milgico y del
México de Quetzalcoatl,
Desde Colón hasta Humboldt y desde Jllutis hasta Haimondi, han sido
viajeros los que han trabajado más
por la amistad de nuestros pueblos,
pese a todos los enemigos del progreso; pese a los idiomas, Jas economías,
los enredos burocráticos, los antecedentes históricos,
Viajeros a lo largo del mundo seductor de América, en el que cada patria tiene una tradición y nn estilo de
vida, pero en el que hay un perfil y
una voz que procuran definirse en la
sinfonia humana. Viajeros que ansían
recorrer horizontes de ideas, tierras
interiores en las que todavía se yerguen los milos de El Dorado y de Canaiina, sueños y realidades tremendas;
pero siempre con la figura de América en el alma: eso queremos ser, tan
sólo, quienes hemos fundado este Ateneo. Y anhelamos también trasmitir a
nuestros territorios amados, lo que nos
hoya sido posible aprender en nuestra conversación con quienes, en la
potria de J efferson y Lincoln, de Poe
y Whitman, de Irving y de Ticknor,
desean ver en la América mestiza de
Altamirano y de Nabuco, de Rodó y
de Sierra, algo más que paisajes, almas; algo más que sangre doliente, heroísmo creador.
¿ Hay una poesía hispanoamericana?

¿ Una poesia que sea común denomina_clor de América? ¿ Hay una novela, una

filosofía, una historia, un arte americanos') Estas preguntas exaltan nuestra inquietud y nos presentan un panorama confuso de ideas y de posibilidades. Vamos, indudablemente, hacia Ja estructuración de un Derecho
Americano; contamos ya con bases sólidas para una ciencia americana, que
no pretenda emanciparse de lo uní- ·
versal. Cada uno de nuestros países
tiene un pasado que en ciertos momentos fué el mismo y que comenzó a
bifurcarse cuando aparecieron los caballeros andantes del siglo XV, que
procedían de diversas Españas, la andaluza y la castellana, la vasca y la
gallega. Pero en el albor de nuestras
nacionalidades volvieron a identificarse los pueblos y se tendieron la mano
para pelear por la emancipación politica: el guatemalteco Irisarri fué dictador en Chile, el ecuatoriano Rocafuerte político y diplomático en México, el cubano Heredia magistrado y
maestro en México, el venezolano Bello nno de los constructores del Chile

11:oderno.

Y cuando reaparecieron
si_gnos nefastos en el cielo, el colombiano Santander y el centroamericano
Morazán ofrecieron su espada a México, Y qué de extraño que más tarde,
en las postrimerías de ese siglo convulso, el argentino Sarmiento civiliza~
~a entre los chilenos, el puertorriqueno Hostos alzara cátedra en Sudamérica Y el cubano Martí hiciera oír su
voz bíblica en los mejores diarios de
nuestras metrópolis que le vieron pasar, magnolia herida!
Una escocesa de alma inefable
Francis lnglis, a quien conocemos má~
por la Marquesa Calderón de la Barca
escrJbió, sin quererlo, al cartearse co~
~na amiga suya en Boston, uno de los
hbros más deliciosos, que seguimos leyendo: "La vida en México"; un libro de encanto inmortal, sólo comparable . a "Peregrinaciones de una paria" de Flora Tristán, que no podrían
escribir todos los agregados culturales del mundo si se propusieran hacer una obra que fuese una piedra
blanca más en la historia de la cooperación intelectual. Eran los tiempos en que William Prescott se fascinaba escribiendo sobre la conquista
de México y del Perú y cartas eruditas a Lucas Alamán y Joaquín García
Icazbalce¡a. Eran los años en que
Longfellow atisbaba hacia las nieblas
Y las campanas del Golfo de California, y el venezolano Pérez Bonalde y el
guatemalteco Domingo Estrada se asomaban al alma extraordinariamente
sensitiva del poeta de "El Cuervo" y
"Las Campanas". De aquella época
nos quedan tres libros de viajeros iluminados: los de Lorenzo de Zavala
Domingo Faustino Sarmiento y Just¿
Sierra, en que captaron mucho del
paisaje y la silueta del habitante norteamericano. Sin haberlos leido, John
Lloyd Stephens, que babia viajado por
Grecia, escribió "Incidentes de un viaje a través de Yucatán, Chiapas y Centro-América", y George E. Squier su
"\Vaikna" y su libro sobre el Perll
impregnados de sabiduría amorosa, d~
comprensión exquisita.

El camino quedó abierto para que
en eJ sur y en el centro de América

buscaran poemas, historia, leyenda y
erudic~ón, Archibald i\:lcLeish, Ha r t
Crane y el novelista Steinbeck; el
oceanógrafo William Beche, cuya "Noche en Haití" es una página de antología; y los historiadores literarios, los
exploradores de lo inédito, que en sus
vacaciones han encontrado en la América Hispánica la fuente que no pudo
encontrar Ponce de León. No repito
sus nombres, porque se hallan latentes
en los labios de todos los hombres de
estudio; pero si debemos ofrecer una
orquídea a quien ha encontrado en el
fondo de nuestro bosque lirico fragancias y briJlos que lucen airosamente en los jardines del inglés; a Muna
Lee, madrina de nuestro Ateneo.
Nos proponemos, en relación con
Jos países americanos, fomentar la
coordinación de las raíces indígenas
y occidentales, de la literatura que sigue produciendo, estudiándola y divulgándola; anudar vínculos entre los
escritores y. las instituciones con quienes se relacionan. Queremos ofrecer
desde Washington una tribuna propicia para que se exprese y sea escuchado el pensamiento de los que ensanchan nuestro patrimonio literario,
y a la vez deseamos estimular las tareas de acercamiento espiritual que
son una de las razones de vida de la
Organización de los Estados Americanos y de la UNESCO, No pretendemos
más ni menos; no ambicionamos más
premio que el del júbilo de servir;
convocamos desde hoy a quienes, como nosotros, deseen reclamar ese derecho. Nos interesan, nos apasionan
.todos los problemas de nuestro tiem-

po. No nos conformamos con ser los
depositarios de la obra buena y bella
de nuestros fundadores, sino que deseamos Superarla. En el alma sentimos el impacto de la preocupación
atormentada; y en los oídos nos resuena la urgente invitación a la aventura que en la parábola "Excelsior"
nos hace el héroe longfeliano y el
"Adelante, siempre adelante!" de Darío. Lo americano l1a dejado de ser un
mito; es una calidad.

A las Casas Editoriales y alos Sres. Distribuidores y Libreros
del Continente

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un
No temamos que sean aniquiladas la vasto plan editorial' que desarrolla al
civilización y la cultura que a los del través de Publicaciones cuya circulanorte y el sur nos confirió el rango de ción comprende a todas las Institucustodios del poderío de pu,eblos que ciones oficiales, universitarias acahan periclitado, Ya Paul Valéry afir- démicas, ateneístas, centros c~lturamó en un momento crucial, que los va- Jes, sociedades de diversa índole y
lores eternos de Europa estaban a sal- personas, en América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
vo en América y que el Occidente se
había tácitamente rescatado. Del Nor- aquí se imprimen figura nuestro mente de la Estrella Polar a los confines suario "ARMAS Y LETRAS", que rede la tierra que ampara la Cruz del cientemente ha establecido' una secSur, presentida por Dante, hay un her- ción -LIBROS-, en la que figuran
,·or de levaduras antiguas que tienen comentadas las obras últimamente
el encanto de la modernidad. Porque aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulade este lado del Atlántico de las carabelas y los leviatanes, se hallan los ció~ del _Boletín arriba mencionado, y
descendientes de Cortés y de Hudson, en 1nteres de ofrecer al lector ameride los vikingos y los hispanoafricanos, cano una juiciosa información del
los centauros y las nereidas. Con los fondo y continente de la obra, cotejapensamientos de Tomás de Aquino y da a la luz de un criterio ecuánime y
Tomás Moro, los sueños de los tecnó- a tono con la moderna interpretación
logos -desde Tales hasta Torricelli- del pensamiento científico, literario o
Jos esquemas de Leonardo y de Dure- artístico, "ARMAS .Y LETRAS" se
ro, todo Jo presentido y Jo inventado, complace en invitar a ustedes a coadhemos sabido encontrar para ventura yuvar con este propósito de orden
de nuestro mundo americano el clima cultural que anima a la Universidad
para que esos pensamientos, esos sue- de Nuevo León, solicitándoles el enJlos, esas realidades disfruten a cabali- vío de cada una de las ediciones nadad su triunfo, Si el norte ha dado cidas en sus prestigiosas prensas, las
varios de los inventores impares en cuales serán objeto de nuestros cola historia, la otra América se ufana mentarios, en la medida que vayan
de haber podido (lemostrar con An- llegando a nuestras manos.
Los envíos deben hacerse a:
drés del Río en l\léxico, Santos Du"ARMAS Y LETRAS"
mont en el Brasil y Carlos l:;-inlay en
Universidad de Nuev~ León
Cuba, que también posee claves para
Plaza
del Colegio Civil,
'
sobresalir en la investigación cientiMonterrey, Nuevo León,
fica. Y si la América hispánica se ha
México.
distinguido por las excelencias de sus
Con
la satisfacción de haber •eñapintores y tiene ya dado un paso en
firme hacía la novelistica, la, que se . lado en las breves lineas que anteceexpresa en inglés ha logrado madurar den la resolución de una urgencia intanto como en el ensayo y la novela1 herente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
en Ja arquitectura y la filosofía.
aliento a esta sugerencia, la UniversiPor encima de nuestras diferenci3s, dad de Nuevo León les testimonia la•
que son las que mejor acusan el sello vi vas expresiones de su más alto repropio, está Ja aspiración de entender- conocimiento.
nos sin suspicacias. Unos y otros podemos aprender mucho, interamericanamente. Los del norte deben gozar DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
las experiencias adquiridas por el sur
SECCION EDITORIAL
en lo estético y los del sur adelantar
en la tecnologia y en la disciplina paOBRA:S DE RECIENTE EDICION:
ra la acción. Miles de estudiosos de
nuestra América vienen a estas universidades y museos, a estas bibliote- Correspond~ncia Juárez-Vidaurri. Tomo I. (Compilación del Lic. Santiacas Y estos campos agrícolas en busca
go
Roe!) .................. $10.00
de conocimientos sedimentados; y muchos norteamericanos, al visitar nucs-· Elica, por el Lie. Genaro Salinas Quiroga. (Obra de ti,xto en el Bachilletras zonas arqueológicas, nuestras esrato de la Universidad de Nuevo
cuelas de verano, nuestras casas y
León y en diversas Institucione•
nuestros sagrarios de arte, no solamedculturales de la República)
tc nos descubren sino que regresan
Para
estudiantes .......... $ 9.0f
con moti vos y preseas para sus conPara
el
público ..... , .. .. . $1 o.or
versaciones y sus libros. He aquí una
sucesión de hechos felices que nos De la soledad y otros pesares (Poemao
de Pedro Garfias) . , ..... , , $ 5.00
comprueban que Ulises Grant tuvo razón al decir: "Si la naturaleza nos
PUBLICACIONES PERIODICAS
hizo vecinos, que Dios nos haga amigos'',
Arma., y Letras.-Boletin mensual de
Sabernos c¡ue se interponen las bala Universidacj, Se reparte por canrreras alzadas por la ignorancia y el
j~ a las Instituciones de Cultura, y
prejuicio; pero la gota de agua de la
hbremente a quien la solicite.
parábola de Víctor Hugo puede ahora Universidad. - Revista semestral. Se
horadar la montaña de granito. La cidistribuye por cambio bibliográfico
vilización tiene esencias y valores que
a entidade• culturales y libremente
deben estar a las órdenes de la cultua quien la solicite.
ra, Pero no de la cultura que edifica
felicidad para la minoría, sino la que
Para la adquisición de obras de
puede acercarse a los que sufren, para
venta, toda correspondencia y valores
elevarle a cimas de diguidad. Ya es
deberán remitirse al Jefe del Deparhora de que surja una confederación
tamento de Acción Social Universitade espiritus americanos, una alianza
ria, Lic. Raúl Rangel Frias 1 Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Pasa a la Pág. 6
Civil, Monterrey, Nuevo León, Méx.

�JENOFONTE
Viene de la Pág. 2

si no la tomamos. Pusiéronse, pues, a
hablar sobre ello, y preguntando Jenofonte cuál era el obstáculo que impedia tomarlo, le dijo Quirísofo: No
hay más que una entrada; esta que
ves; y en cuanto intenta acercarse por
ella alguno, echan a rodar piedras desde esa altura que domina, y al que le
alcanzan ya ves en qué estado queda.
Y al mismo tiempo señalaba a unos
hombres con las piernas y las costillas fracturadas. Si gastasen todas las
piedras - dijo Jenofonte-, ¿qué otro
obstáculo podríamos hallar a nuestro
paso? Porque no se ve enfrente más
que unos pocos hombres, y de éstos
sólo dos o tres armados. Como ves, el
espacio que debemos atravesar bajo
sus piedras apenas es de un pletro y
medio, y de esto todo un pletro está
cubierto de grandes pinos algo separados. Resguardándose en ellos, poco les importaría a los soldados que
les tirasen piedras o se las echasen
rodando. Queda, pues, sólo medio pletro que debemos pasar corriendo
cuando las piedras cesen de caer. Pero es que en cuanto principiemos a
acercarnos al bosque lloverán las piedras sobre nosotros. Eso es precisamente lo que hace falta -replicó Jenofonte- . Así las gastarán antes. Pero .Marchemos allí. Si podemos, nos
quedará ya poco camino que recorrer,
y si queremos, es fácil retirarnos. ·
Entonces se adelantaron Quírisofo,
Jenofonte y Calimaco, de Parrasia, capitán; de los capitanes de la retagu~dia éste era el que guiaba aquel dia.
Lo; demás capitanes permanecieron
en el terreno seguro. En seguida fueron entrando bajo los árboles unos setenta hombres, no todos juntos, sino
uno a uno, abrigándose cada cual como podía. Agasias, de Estinfalia; Aristónimo, de Metidrio, también capitanes de la retaguardia, y otros varios
permanecian fuera de los árboles, porque sólo una compañía podría estar
con seguridad bajo los árboles. Entonces se le ocurrió a Calimaco una
estratagema: corría dos o tres pasos
delante del árbol bajo el cual se encontraba y en cuanto le arrojaban piedras se retiraba sin dificultad; a cada uno de estos avances los enemigos
gastaban más de diez carretadas de
piedras. Agasias, al ver lo que hacia
Calimaco y que todo el ejército le estaba mirando, temiendo no fuese el
primero en asaltar la posición, sin decir nada a Aristónimo, que estaba cerca ni a Euriloco, de Lusia, ambos amigo~ suyos, ni a ningún otro, avanzó s~lo adelantándose a los demás. Cahm~co, al verle pasar, le cogió por el
borde del escudo. Pero, mientras tanto se les adelantó corriendo Aristónim~, de Metidrio, y detrás de él Euriloco, de Lusia; todos éstos querían
mostrar su valor y rivalizaban entre
sí. Y en esta contienda tomaron la posición. Apenas entraron, no cayó ninguna piedra más. Entonces se ~ió un
espectáculo espantoso. Las m u J eres
arrojaban a sus hijos por los precipicios y se precipitaban ellas después, y
los hombres hacían lo mismo. Allí
también el capitán Eneas, de Estinfalia vió a un bárbaro ricamente vestido' que corría como con intención de
tirarse y le cogió para evitarlo; pero,
arrastrado por el otro, ambos cayeron
por las rocas y murieron. Hubo muy
pocos prisioneros, pero se cogieron en
abundancia vacas, asnos y ganado menor.
Desde allí recorrieron cincuenta parasangas en siete jornadas a través del
país ele los cálibes. De todos los pue-

blos (Jlll' cruzaron eran éstos lps más
,·alientes , con ellos vinieron a las
manos. Ll~vaban unos coseletes de lino que les llegaban hasta el bajo vientre. En Jugar de franjas les caían cuerdas retorcidas en gran número. Tarubien gastaban grebas y cascos, y a la
cintura un pequeJio sable parecido al
que usan los lacedemonios, con el cual
degollaban a los que cogían, Y, cortándoles la cabeza, se la llevaban consigo. En cuanto llegaban a la vista del
enemigo prorrumpían en cantos acompañados de baile. Usaban una lanza
de quince pies con una sola punta. Estos cálibes permanecían en sus aldeas
y cuando ya habían pasado los griegos les seguían combatiéndoles. Habitaban en lugares fortificados, a los
cuales habían llevado sus víveres, de
suerte que los griegos no pudieron tomarles nada, teniendo que mantenerse
durante este trayecto de los ganados
que habían cogido a los taocos. Después recorrieron veinte parasangas en
cuatro etapas a través de una llanura
habitada por los esquítenos, hasta llegar a unas aldeas en las cuales permanecieron tres días y se aprovisionaron.
Desde allí recorrieron veinte parasangas en cuatro jornadas y llegaron
a una ciudad grande, rica y poblada,
que se llamaba Ginmiade. El jefe de
esta comarca envió a los griegos un
guía para que los condujese por el territorio de sus enemigos. Vino, pues,
el guia, y les dijo que en cinco días
les conduciría a un sitio desde donde
verían el mar y que si no cumplía su
promesa podían matarle. Y guiándoles, cuando los entró por tierra de los
enemigos les invitó a que lo incendiasen y arrasasen todo, señal clara de
que éste había sido el motivo de su
venida, no la benevolencia hacia los
griegos. Al quinto día llegaron a la
cima de la montaña llamada Teques.
Cuando los primeros alcanzaron la
cumbre y vieron el mar, prodújose un
gran vocerío. Al oirlo, Jenofonte y
los que iban en la retaguardia creyeron que se habían encontrado con
nuevos enemigos, pues les iban siguiendo los de la comarca quemada, y
los de Ja retaguardia habian matado
algunos y cogidos otros vivos en una
emboscada tomándoles veinte escudos
hechos con mimbre y pieles crudas
de buey de mucho pelo. Pero como
el vocerío se hacia mayor y más cercano y los que se aproximaban corrían hacia los voceadores, como el
escándalo se hacia más estruendoso a
medida que se iba juntando mayor número, parecióle a J enofante que debía
de tratarse de algo más importante, Y,
montando a caballo, se adelantó con
Licio y la caballería a ver si ocurría
algo grave. Y, en seguida, oyeron que
los soldados gritaban: "¡ el mar 1, 1el
mar!" y que se transmitían el grito
de boca en boca. Entonces todos subieron corriendo; retaguardia, acémilas y caballos avanzaron vivamente.
Cuando llegaron todos a la cima se
abrazaban con lágrimas los unos a los
otros, generales y capitanes. ~ en seguida, sin que se sepa de quien. partió la orden, los soldados se pusieron
a traer piedras y a levantar un gran
túmulo, que cubrieron con pieles crudas de buey con bastones y con los
escudos de ~limbre que habían cogido, y el guia mismo se puso a deso:ozar los escudos, exhortando a los griegos a que lo hiciesen ellos también.
Después de esto despidieron al guia,
dándole entre todos como presente un
caballo una copa de plata, un traje
persa ; diez daricos. El les pidió, ~obre todo anillos, y los soldados le dieron muchos. Y después de mostrarles
una aldea donde podían acampar y el
camino para llegar al país de los ma~
crones, se marchó cuando ya caía la
tarde."

EL INSIGNE
HEMISFERIO
\'iene de la Pág. 5

de quienes aspiran a configurar esa
América total que nació en el cerebro
ele José del Valle, Melchor de Talamantes y Simón Bolívar, y que algún
día condensará la aspiración de quienes han trabajado por ella desinteresadamente.
~uestro Ateneo quiere continuar esa
gran tarea. Su programa es mínimo;
su entusiasmo es capaz de hacer que
se alce un esbelto edificio, en el devenir del tiempo, sobre esta piedra inicial. Almas abiertas al esplendor de la
esperanza, como las que se han congregado en su advenimiento, acaso no
veremos el fruto de la cosecha codiciada; pero si ningún esfuerzo se pierde, si hasta el fracaso puede servir de
lección, estamos seguros de que después de nosotros llegarán quienes recojan los fragmentos de la rosa y la
hagan recobrar su instante de eternidad.
Lo que prometemos es la humildad
de la intención que se brinda a quienes más tarde sean capaces de engrandecerla con impetus renovados. Ha sonado la convocatoria y la puerta está
de par en par abriéndose a las mentes
que no pueden estar inactivas. Hemos querido señalar en el mapa de
América a la que es una de las grandes capitales, un punto de referencia
para ubicar la doble ambición de dar
a la palabra su justo valor, el de trabajar por el entendimiento de los hombres hacia un futuro que supere al
que deseaban los que nos precedieron.
Prisa en la acción, amor a la tarea:
eso es todo lo que necesitamos. En el
Brasil de los diamantes y de los pensadores diamantinos; en la Argentina
que lleva en su nombre la heráldica
hermosura de un metal; en cada una
de nuestras patrias, hay un material
humano que es la más rica de nuestras
materias primas, que necesita definir
la vocación y acelerar el paso. Lo tenemos, a pesar de los genios del mal,
ele los que se solazan sembrando la
discordia; frente a ellos estamos en
pie los que creemos en la grandeza
de un mundo que sigue siendo el Nuevo Mundo.
Nuestra América, la que advino a
este continente antes que los peregrinos del "Mayflower", tiene derecho a
la convivialidad, a que cada dia se le
cristalice; y puede reclamar para si
Jo que para México dijo Justo Sierra,
uno de nuestros grandes maestros:
"Mucho merece, porque mucho ha sufrido". Pero el deber del hombre de
letras, del humanista vital, no es ya
el que creyeron tener algunos de los
poetas del romanticismo: lanzar el
canto sin fijarse en la terrible realidad ambiental. Por eso la novelística
está impaciente y hasta los antropólogos se sienten humanistas. América
es nuestro numen, nuestra razón de
ser. Con ello hemos hecho, desde el
padecer de nuestros próceres,. un sagrado compromiso: el de trabaJar con
la materia impura de la realidad, la
magnificencia de los días que la esperan. Hasta hoy hemos producido Poesía -desde los artesanos y los orfebres de la América del maya y del inca- ; es lo que hemos podido ofrecer
en la canción, en el presentimiento, en
la fiesta de los colores murales. Lo seguimos ofreciendo; mas necesitamos
• que levanten la frente bajo el sol las
almas libres y que la libertad sea con-

quista cotidiana. Para ello no b~taría la dinúmíca de las palabras, smo
que hay que afianzarnos, con _p~es firmes. sobre la tierra en que vivimos y
apn•nder a respirar el aire que nos
em·uelve. Esta es la América que nos
sale al encuentro con su fascinación.
Es Ja soñada por los utopistas, la cincelada por manos devotas que han hecho sufrir en el fuego de la verdad
los metales espurios.
Este día es de gala para el Ateneo
Americano de Washington. En él se
derrama nuestra emoción y así la entregamos a la intemperie del tiempo,
engalanándola con augurios resplandecientes. En las hondas raíces ancestrales de los idiomas mediterráneos
que habla el hombre americano, late
el fermento del origen común. Y no
haya más temor al reiterarse la pregunta sombría del poeta sobre la posibilidad de que un solo idioma prepondere. Nos bastará que sigamos
dialogando en el idioma que hablan
los habitantes del vasto territorio de
la cultura. No se pondrá el sol en los
dominios de Cervantes y de Camoens,
de Bernal Díaz del Castillo y del Inca
Garcilaso; de Rubén y de Juan Ramón. Hay un idioma que sólo es hablado por "inmensas minorias" y es
un idioma eterno; y los pueblos que
han prevalecido en la historia, son
aquellos que han trabajado por la
grandeza creciente del hombre.
• Conferencia pronunciada en oportunidad a la creación del Ateneo Americano de Washington.

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Rector

Lic. Raúl Rangel Frias
Secretario
Prof. Antonio Moreno

Secretario, Encargado del Departamento de Acción Social Universitaria
Prof. Francisco M. Zertuche
Jefe de la Sección Editorial

Prof. Francisco M. Zertuche

ARMAS Y LETRAS
Boletín Mensual de la U niversidad de Nuevo León.
INDICADOR:
Redactores

Francisco M. Zertucht
Antonio ~l. Elizondo Jr.
Carlos Ville¡u
Guillermo Cerda G.
A!Conso Reyes Aurrecoechea
Genaro Salinas Quiroga
Director

Lic. Raúl Rangel Friaa
Oficinas
Wáshington y Colegio Chil
MONTERREY, N. L.

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KEXICO

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1949, Año 6, No 11, Noviembre </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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