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                  <text>fOlll)OUNtVWIT~

ORGANO MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEDN
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944

D.A.S.U.

AÑO VII

GJucación

NUM. 6

JUNIO DE 1950

BREVE HISTORIA IJE
LA IIJEA IJE JUSTICIA
Genaro SALINAS QUIROGA.

(GRECIA)

La paz de los pueblos es el más eficaz instrumento del
hombre para exaltar los eternos valores del espíritu. Sin ella
no podrá nunca distinguirse con claridad el verdadero sentido
de los ideales de una comunidad humana encaminados a lo•
grar la felicidad del hombre en particular. Y esta felicidad
habrá de entenderse como un resultado final en el que se in•
teresan diversos factores concurrentes que tienden hacia la se~
guridad del individuo en su propio país de origen.
Los problemas del hombre son los mismos de la huma•
nidad entera. Cada pueblo se identifica con éste y con aquel
porque sus preocupaciones son las mismas y sus luchas y afanes tienden hacia las soluciones más prácticas para el logro
del bien común.

La Universidad cumple, en el aspecto del espíritu, las as•
piraciones más altas a lograr por los caminos de la educación
de la juventud. Los jóvenes tienen derecho a pensar en un
mundo en cuyas fronteras se derrumben para siempre los odios
y los rencores que impulsan hacia la actividad negativa. El tiem•
po se ha encargado de evidenciar que estos defectos alimenta•
dos con la sangre de prójimos, de hombres iguales a todos, no
pueden nunca construír la casa en la cual habrán de entonarse
los himnos cotidianos a la seguridad, a la libertad, a la paz in•
tima del hombre.
La educación debe tender a construír en la conciencia
humana la idea de la paz, para que en el futuro no sobreven•
gan las guerras que muestran el aspecto n egativo de la especie
humana. Trabajar para la paz, educando a la juventud en la
lucha por la tranquilidad social, es nuestra responsbili'4id en
la hora presente.

La Universidad tiende a sembrar silenciosamente estados
de conciencia que en el futuro florecerán como las rojas ama•
polas de la la verdad, la igualdad y la justicia, en cuyo perfume
se funden las esperanzas de los pueblos para el mantenimien•
to de los ideales más nobles y caros del ser.
Por el camino de la educación se abrirán las almas hacia
el disfrute del sosiego espiritual, que es como un remanso en
el cual abrevan todos aquellos que son capaces de sentir la in•
quietud f áustica que orienta hacia las más altas manifestaciones del espíritu.

En el seno del pueblo griego, cuna de la Etica ( ethos) na•
ció la justicia como concepto filosófico. Para esta gran nación,
que enseñó a pensar al mundo -lo mismo que para los roma•
nos que fueron herederos de su cultura- la justicia fué una
virtud; hoy se considera un valor moral positivo. Temis fué entre los helénicos la Diosa de la Justicia. Era hija del Cielo y de
la Tierra, esposa de Júpiter y madre de las Horas y de las Par•
cas. El arte antiguo la representó vestida de blanco, con los ojos
vendados, ostentando en su mano derecha una espada, símbolo del poder y en la izquierda, una balanza con dos platillos en•
camando la igualdad.
Sócrates, descubridor insigne del
Continente del alma y despreciador
tempor al del paisaje físico, se pasó su
vida inquieta y andariega por las calles atenienses, tratando de definir la
bondad, la santidad, el amor, la valentía, la justicia. Platón, su alumno genial que realizara vi ctoriosamente la
certera expresión de Nietzche: "es mal
discípulo quien no super a a su maestro", consideró que el Estado, si está
bien constituido debe tener las cuatro
virtudes cardinales: la prudencia, el
valor, la t emplanza, y la justicia. En
su "República" afirmó: "que el más dichoso de los hombres es el más justo".
La idea de justicia se afina considerablemente en Aristóteles de Stagir a, el
gran sistematizador de la Lógica y de
la Etica, cuyos cimientos pusiera Sócrates, el escultor de estatuas y de
hombres. "La salida y la puesta del
Sol no son tan dignos de admiración",
escribió en su "Moral a Nicómaco".
Para el est agirita, sale sobrando la justicia cuando existe el amor , que es de
mayor jerarquía moral. Su acierto más
grande, sin embargo, fué considerar
que la justicia no es una virtud individual sino social, colectiva, en que se
toma en cuenta no sólo al sujeto de la
acción, sino a los demás. " La justicia
entendida de esta maner a es la virtud
completa. Pero no es una virtud absoluta y puramente i ndividual: es r elativa a un tercero, y esto, es lo que
hace que las más de las veces se le tenga como la más importante de las virtudes". El gran maestro italiano, profesor de Filosofía del Der echo de la
Universidad de Roma, Jorge del Ve-

cchio, siguiendo la secular tradición
aristotélica, expresa que la justicia es
una virtud transubjetiva.
La distinción aristotélica entre equidad y justicia es clásica y ha llegado
hasta nosotros, Filósofos d el Derecho
tan modernos y esclarecidos como el
alemán Gustavo Lamberto Radbruch,
la aceptan en todas sus partes. Fué formulada también en su "Moral a Nicómaco" y aparece repetida en su "Gran
Moral". La equidad y la justicia son
en el fo ndo lo mismo. La sólo distinción es que l a equidad es una corrección afortunada de la Ley, porque esta última es general, en cambio la equidad es mejor, porque toma en cuenta
las circunstancias particulares del caso concreto. En otras palabras, la equidad es la justicia del caso concreto. La
justicia es la misma equidad elevada
a un plano de gener alización, y en ésta universalización amengua en su valor ético, por la naturaleza misma de
las cosas.
(ROMA)
Si Grecia fué la patria de la libertad
y de la democracia; si en el ámbito

cultural y estético, lo fué de la filosofíá y del arte, Roma tuvo acentuada
vocación jur ídica y guerrera. Si la fi-

losofía fué cread a por los sabios de la
Helade, el Derecho lo creó el sentido
común de los príncipes de la jurisprudencia romana, apoyados singular
y espléndidamente por el car áct er, la
fuerza moral, la energía y la perseve(Pasa a la Pág. 5)

�TRANSITO DE AN-GEL
GONZALEZ PALENCIA
Francisco M. ZERTUCHE.

Angel González Palencia, que contaba entre el escaso y
prieto haz de insignes arabistas españoles, se ha evadido recientemente del conjunto de sus compañeros de estudio para dor•
mir definitivamente de aquel lado de la sombra.
Tal es la inevitable

y torturante noticia que nos ha sido

comunicada por la erudita Revista Al-andalus, Organo de las
escuelas de Estudios Arabes de Madrid y Granada, en su fascículo 2 Volumen XIV, de 1949, en cuyas páginas aparece efigiada la noble presencia del sabio conquense, acompañada de
una larga nota biográfica y bibliográfica de que nos aprovechamos substantivamente para dar a conocer la necrología a
la América Latina, ya que la select~ publicación hispánica tie•

Estamos bien seguros de que el tránsito de Angel González Palencia no ha
sido divulgado profusamente en América; y sin embargo su significación
en las letras españolas actuales es de
una trascendencia sin limites, pues que
muchas de sus obras -ahí está el manual de la editorial labor "Historia de
la Literatura Arábigo-Española" han
esclarecido muchos problemas del Medioevo peninsular.

te de Tbe Hispanic Of America, de las
Academias de Bue!1as Letras de Sevilla
y Barcelona, de la de Ciencias, Bellas
Letras y Nobles Artes de Córdoba, de
la de Ciencias Históricas de Toledo, de
h"! de Ciencias Históricas y Sociales de
Valladolid y de la de Bellas Artes de
Zaragoza. Habia pertenecido a la Directiva de la Real Sociedad Geográfica Nacional y a otras muchas corporaciones científicas nacionales.

Cándido Angel González Palencia
había nacido en el Pueblo de Horcajo
de Santiago, de la provincia conquen
se el 4 de septiembre de 1889 .

Angel González Palencia se distinguió por su tradicional preferencia hacia los estudios históricos del Islam español; toda su actividad, su alta y fecunda devoción estuvo consagrada a
este largo tema apasionante del pueblo
hispánico, y l~ suma de sus obras se
ciernen casi a tratar el prolongado período de la historia del arabismo en
España, que va desde la derrota del rey
don Rodrigo hasta la recuperación de
Granada por los Reyes Católicos.

Destinado en un principio a la carrera eclesiástica, inició sus estudios
en el Seminario Conciliar de su Diócesis, donde estudió Latín, Filosofía y
Teología; pero abandonada la primigenia vocación terminó su Bachillerato
en el Instituto de Segunda Enseñanza
en 1908, e inició la carrera de Filosofía y Letras en la que logró la licenciatura dos años después.
Al año siguiente oposif6 en el Cuerpo facultativo De Archiveros , Bibliotecarios y Arqueólogos como practicando en Toledo,' en cuya ciudad había de
abrevar una gran suma de conocimientos arqueológicos.

'

ne en tierras hindoespañolas escueta circulación por el carác•
ter erudito de su contenido.

Por aquel entonces había conocido
en la Villa del Oso y del Madroño al
impar don Miguel Asín Palacios, justamente durante el curso académico 1909
-1910, en el que don Miguel sufrió un
ata&lt;iue de neurastenia que le privó temporalmente de impartir sus enseñanzas. Durante la ausencia del paciente.
Gonz31ez Palencia interinó la cátedra
vacant~ habien40 resultado una sorpresa posteriormente para el Maestro.
'
En 1913' fué transladado a Madrid
para prestar servicio en el Archivo
Histórico Nacional. Colaboró entonces
en el Católogo de los manuscritos árabes y a/jamiados de la Biblioteca de la
Junta pal'a ampliación de estudios,
contribuyendo al tomo Miscelánea de
estudios y textos árabes. donde editando en colaboración con A. Alarcón a1gunos trabajos de especia1ización . ·
En 1921 inauguraba una nueva fase
de su actividad publicando en colaba·
ración con Juan Hurtado y Jiménez de
la Serna un manual de Historia de la
Literalul'a Espmíola, obra que ha alean·
zado el pasado año su sexta edición,
útil texto que ha resuelto muchas de las
exigencias de ]a ensellanza literaria.
La publicación de su Historia de la
España musulmana. salida de la Editorial Labor en 1925 y su Historia de la
Literatura arábigo-espaiiola, ediciones
de 1928 y 1945, le acarrearon el rierecho a opositar en la cátedra vacante
que babia dejad9 por jubilación voluntaria don Julián Ribera, habiendo
triunfado en ella.
Poco después se fundan las Escuelas
de Estudios Arabcs Madrid y Granada,
y consecuentemente la erudita revista
Al-a11dat11s, del Instituto ~ligue! Asin
del que era Director nuestro biografiado.
En 1940 llegó al culmen de su carrera literaria al ser aceptado en la Real
Academia Española, habiendo antes
publicado sus -dos obras en tres volúmenes carla una, Ensayo histórico .wbre la censura gubernatiua en España
de 1800 a 1833 y Vidas y obras de don
Diego Hurtado de Mendo:a. En la docta Corporación ocupó la silla K, que
había vacado el alto novelista don Armando Palacio Valdés. Era. asimismo,
miembro honorario de la Sigma Delt3
Pi (Estados Unidos) y correspondien-

t
l"---~
ANGEL GONZALEZ PALENCIA

PIÍf'- 2 -

.A,,_ " .i,t,aJ

de Viajes

La provisional bibliografía extractada que publica Al-Andalus nos da una
idea de la tarea ciclópea levantada sobre los hombros del insigne arabista
conquense. Hasta 1947 llegada a 320 fichas; y es seguro que a 1a postre, cuan•
do se haga la revisión de todo lo escrito a través de una vida pródiga de
60 años logren exhumarse muchos papeles que reclaman desde luego la publicación de las Obras Completas de
González Palencia.
La muerte le sorprendió con un grupo de amigos que habían salido de excursión en automóvil por la providen ·
cia natía del desaparecid¿, en procura
de solaz y esparcimiento y acaso para
escudriñar en algunos archivos pueblerinos más datos que enriquecerían
los temas predilectos del Maestro.
El 30 de octubre del pasado año murió Angel González Palencia habiendo
sido sepultado en Madrid en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena, la mañana del día de de todos los
santos.

AR.11AS y LETRAS, que mantiene
cordiales relaciones bibliográficas con
los Patronatos e Institutos del Consejo
superior de investigaciones Científicas de España, y con sus eruditas publicaciones, fundamentalmente con Al
Andalus, del "Instituto 1-tiguel Asín",
se duele de esta pérdida irreparable y
en homenaje breve y modesto al desaparecido ingenio conquense publica
una selección en la Historia de la Li ·
teratura Aritbigoespañola, Dante y el
Islam que aparece en seguida.

\

ANTOLOGIA
(De la Historia de la Literatura
Arábigo-española)
152. DANTE Y EL ISLAM. Tras de
varios allos de polémicas y discusiones en revistas y periódicos de todo el
mundo, se va abriendo camino entre
los doctos la tesis enunciada y probada por don ;\figuel Asín Palacios (1919)
&lt;le que en la literatura musulmana se
halla "la clave de gran parte de lo explicado ya y de lo inexplicado en la
Divina Comedia, es decir, de lo que los
dantistas explicaban por sus precursores cristianos y de lo que, por inexplicable, atribuían a la genial fantasía
creadora de Dante".

El primitivo modelo musulmán que
pudo inflóir en la concepción de la Divina Comedia lo halló Asín en la leyenda del viaje nocturno de Mahoma
al Infierno (isrá) y de su ascensión al
Cielo (mirach), leyenda divulgada en
versiones populares en el Islam, por lo
(Pasa a la Pág. 6)

cerro; es muy pequeña é incómoda.
Cuando entramos en ella, el aire esterior tenia una temperatura de 72Q Fah.,
y eran como las cuatro de la tarde. El
mismo termómetro subió sucesivamenDE LA CO:\llSIO:S: DE Ll'.\lITES ESCRITO
te á 78Q, 809 y 81Q; y cuando salimos,
POR BERLANDIER Y CHOYEL
.en
la puerta de la caverna marcó 70Q.
. Por el Dr. E. Ag.uirre Peq.ueiio ,
Director del l. de l. C. de la t:. de N. L.
Después de haber pasado la puerta, es
(Sección de Estudio de los Recursos l'\aturales
preciso pasar por hondonadas ó chardel Estado).
cos continuamente llenos de la agua
(Continúa)
que viene de diferentes puntos de la
caverna. Algunos de eStos charcos tieEn los dias que permanecimos en nen solamente cinco ó seis pulgadas
esta hacienda, visitamos la mayor par- de agua, pero otros tienen hasta cuate de las montañas circunvecinas que tro piés. Según lo que hemos visto en
fijaron nuestra atención. El Sr. Terán, esta caverna·. nos -parece que es un
D. José Batres y yo (L.B.) reconocí- · acueducto natural subterráneo por
mos el pié del Carrizal por el lado S. donde desagua algún manantial, porO. de la hacienda; es decir, en los pa- que cuando ha llovido mucho tiempo.
rages mas accesibles. Después de ha- el agua aumenta mucho; inmensas cober atravesado una pequeña colina, en rrientes salen de ella, las que no pueapariencia toda de pizarra y algunas den producirse por la infiltración lenrocas calcáreas, encontramos algunos ta y monótona que se observa en tiem
trozos de granito rodados, y qtie se ha- po de seca. Se asegura que en ella hay
bian desprendido de las cimas escar• dos manan tia les; uno de . agua· hbia y
padas de la montaña. Sobre un peque- otro de agua fría; pero creo que esta
ño espacio de terreno escarpado, ob- diferencia no existe en su origen, y es
servamos grandes pedazos de hierro debida solamente á la caverna. El agua
magnético, también rodados, lo mismo que se filtra, ya sea por las hendedu,
que algunas mazas de granate, de las ras ó 1~or la superficie de la roca, paque dos ó tres tenian una dimensión rece que desune las particuJas de ésta;
media de cinco á seis piés de diáme- pues además de estar redondeadas totro. Los cristales de esta .última sus- das las partes prominentes, el suelo estancia, estaban cubiertos de óccido de tá cubierto de arena calcárea fina, qu.0
hierro: el color de uno.s era el verde proviene seguramente de las rocas que
montaña, el de otros era rojizo; ám- forman las bóvedas, y cuya arena
bos colores muy oscuros, y los grana- arrastran á Jo esterior las crecientes
tes verdes mezclados con hierro mica- de las aguas. En la.s galerías que recoceo. Observamos que en algunos peda • rrimos, observamos que las excavaciozos de hierro el granate estaba en ma- nes han preferido una caliza compaczas, y en otros solo estaba el hierro ta, negruzca, y cuyas capas están incristalino en tetraedros. Los pedazos clinadas cerca de 309 al S., y se diride granito que encontramos rodados, gen del N. E. 'al S. O.: observamos tameran de grano fino azulados; tenían bién que por donde empieza el agua,
poca mica, y eran poco semejantes á la destrucción de ]a roca es por la desla sienita: parecian haberse despren- trucción de ]as venas de Espato calizo
dido de las montañas que están al Sur que atraviesan ]as capas de caliza. En
del Carrizal. El terreno en que .repo- -unas galerías secas á la fecha que visisan todas estas masas heterogéneas, es tamos la caverna, encontranios en
una serie de pequeñas colinas calcá- abundancia una capa de Espato calizo
reas que parecen enteramente enlaza- y una multitud de Estalactitas y de Esdas en la Sierra. :\fientras que noso- talagmitas de grandes dimensiones y
tros reconociamos la parte S. O. del representando hermosas columnatas.
cerro del Carrizal, los Sres. Tarnava v El agua infiltrada forma arroyitos y
Chowel tentaron infructuosamente lle- tiene una temperatura de 709 Fh, á lo
gar á su cumbre, pero agregaron algu- más; pero ·cuando ha permanecido alnas ob~ervaciones. Cuando comenza- gún tiempo en ciertas hondonadas 1 adron á subir, encontraron desde luego quiere el calor subterráneo, y el téruna hermosa caliza secundaria, en ]a mómetro se eleva hasta 829 y 889 Fh.
que está abierta una gran caverna na- En estas aguas vi ven pequefios peces
tural: dicha caliza cubre todas las ro- estremadamente colorados en su parte
cas de que esta formado el Carrizal, y dorsal, á pesar de que los rayos solasube como hasta la mitad de su altura: r es no pueden Uegar á su mansión siademás de su estratificación en capas, no en corta cantidad y muy difusos:
las superiores están parcialmente divi- no pudimos cojcr ninguno de estos
didas en grandes y muy cJaros roboe- animales, :í pesar de los muchos que
dros, que á primera vista aparecen si- hay. Las galerías de la caverna son nullares labrados artificialmente. Los pi- merosas, y pasada la entrada son vascachos que coronan el cerro, son de tas y fáciles de transitar : hay 1r¡.uc1rns
granitos estratificados verticalmente, que van en diferentes direcciones forcomo en los alpes de Suiza y de Saba- mando muchas cá.maras sobre planos
ya, Y tien en la figura de alcachofa. diferentes, y que se comunican por esPor su color y el tamaño de su grano, pecies de callejones que tienen la apalo creemos, pertenece a.l granito mas ri encia de vetas que se han vaciado.
antiguo. Entre las dos citadas rocas, se Dicen que hay dos galerías principaencuentran sienita porftdosa, pizarra les que tiene una longitud de una miY ca1iza- primitivas: creq que la caliza Jla ; el número de las cámaras es desestá subordinada en esta montaña á la conocido. En algunas vecinas á las
pizarra: entre las capas de ésta abun- aguas} encontramos huellas de nutrias
dan el granate ordinario, y los hierros y de tejones_. El Sr. Batres y yo enconmi caceo y magnético: la Aragonita tramos en un paraje muy elevado, y al
abunda entre la caliza.
que se sube con alguna dificultad, una
Por una triangulación inexacta que de las mas bermosas cámaras de la cahicieron los Sres. Batres y Berlandier. verna. Su entrada es parecida á la boel pico mas elevado del cerro está unas ca de un horno; pero el interior repre550 varas sobre el pico de la hacienda· sentaba una sala irregular y oblonga,
Y ésta sobre el nivel del mar, seglln ]a~ alta de quince pit!s, ancha como de doalturas barométricas, está á ...... varas. ce, y á Jo menos veinte de larga. Hay
Esta montaña solo produce arbu~tos trmto número de murciélagos en esta
cerca de su base: Ja mayor parte de cámara, que es imposible entenderse
las rocas calcáreas están cubiertas de por el mucho ruido que hacen: en este
unos hermosos helechos, que parecen punto no se puede recibir la ]uz del
nidos de aves (Polipodium ninus ave día por parte alguna. Como hemos diL.)
cho, la superficie de todas las galerías
La caverna del Carrizal se conoce se usa y disminuye diariamente por las
hace poco tiempo. Su entrada está si- aguas, por· lo que no se encuentran sotuada en la parte oriental del pié del bre eUas elgas ni liquenes: tampoco

'
f

hemos encontrado en· toda la caverna
fragmentos de seres organizados. Nunca se ha agotado el manantial que sale
de la cueva; y cuando pasamos por el
CarrizaI, no se observaba ninguna diminución, á pesar de que hacía tres
afias no llovía.
Después de haber examinado el cerro del Carrizal y su caverna, lo que
fijó más nuestra atención fueron los
monticu1os aislados que se encuentran
en el llano, Y. de ·1os que hemos hablado ya . El primero que visitamos fué el
cerrito de la Caña, situado como á tres
]eguas de la cordillra cÍel Carrizal, y á
igual distancia de las montañas calcáreas del E. Su altura es como de treinta varas, y tendrá como doscientas de
largo. Este montículo está formado de
enormes masas graníticas, y como sobrepuestas sin órden, cual si fuera el
resultacto de una gran revolución del
globo . Los agentes esteriores han atacado en todas direciones al Granito.
Los grandes cristales de Feldespato
que lo componen están descompuestos·
en las superficies de las masas han perdido su lustre: la Mica ha desaparecido, y está reemplazada por Litomarga.
Este granito es enteramente diferente
del que se halla en las cimas del Carrizal, porque es de grano grueso, mientras que el otro es de grano fino. No
pasaremos en silencio ]a estratificación
que se observa en algunos enormes peñascos de este granito: las capas que
forman aquella son de un grueso considerable, y están íntimamente adheridas _unas á otras. Este hecho, ·aunque.
aislado, debe agregarse á los que citan
los Sres. Saussure y Deluc, a pesar de
que no los crea el Sr. D'Aubuisson.
l'na legua mas al N. fuimos á reconocer el Cerro Colorado 1 llamado asi
por su color rojizo. Este cerro está aislado lo mismo que el anterior, pero su
naturaleza es diferente. Su elevación
es de sesenta á ochenta toesas sobre el
nivel del valle, y está formado de pefiascos esparcidos de un granito com.
pacto, bastante parecido al del Carrizal: descansa sobre pizarra rojiza, y
sobre Ja falda N. O. del cerro arma en
fa misma pizarra una cinta de Galeana
que han querido trabajar. Los indios,
reducido&amp; á la miseria, vienen algunas
veces á es traer la Galena, y sobre cada carga de este mineral, además del
plomo, sacan una onza de buena plata.

en perfecta segui;idad, debido á lo escarpado de las faldas de la Mesa, la
que solo es accesible por un solo punto y por una vereda tan angosta como
·incómoda: sobre la Mesa hay una habitación y unos pequeños manantiales que dan escelente agua. En lot,
años de 1825 ó 1826, cuando los lipanes estaban en guerra, los habitantes
de Candela se vieron precisados a refugiarse en esta Mesa. No hemos recorrido este llano elevado sobre el valle del Ca1:rizal; pero de muy cerca y
con una buena luneta, hemos buscado
en vano veS'etación arborescente en
ella. Al N. de los Cartujanos, y á corta distancia, se encuentra una pequeña montafia que tiene la misma forma
que la gran Mesa, y es conocida con
el nombre de Mesilla.
Hácia el E. nos aprmdmamos á la
cordillera que forma el muro oriental
del valle, y observamos que ella disminuye sensiblemente de altura, de manera, que como á tres millas al N. E.
de la Punta de Lampazos, se descubre
por el ll ano el horizonte de Levante.
Esta. cadena inontañosa conserva, hasta en sus últimos ramales, la forma .redondeada de sus cimas: según las noticias que nos han dado de ella, su formación es de caliza, como nos lo habíamos presumido. Los vecinos de
Lampazos van á ella algunas veces á
traer cal.
Segun las descripciones de algunos
viageros, pensábamos que los presidios
se compon&lt;lrian de cabafias reunidas
en derredor de algun mal parapeto, en
el que se encerrarian algunos militares encargados de defenderlo y de hacer la guerra á los salvages: por esta
razon quedamos sorprendidos á la vista de San Juan Bautista de Lampazos
(comunp1ente llamado la Punta de
Lampazos) que es una grallde villa que
encierra 1891 habitantes, entre los que
se cuentan 200 familias, la mayor parte de soldados y algunas de labradores. En esta villa hay una compañía
de dragones, encargada de conducir ]a
correspondencia, de protejer á los
agricultores y de hacer una verdadera
guerra defensiva contra la astucia de
]os indígenas. Como hemos dicho, no
se encuentra ningun fuerte y ni si.,
quiera parapetos que rodeen el cuartel, á pesar de que el antiguo presidio
ha estado muchas veces espuesto á los
ínsultos de Jos comanches y lipanes.
Las casas son de adove y bastante bajas.
ENERO 29
La agricultura de toda la jurisdicción es miserable, y se reduce á coseDel Carrizo! a la Hacienda de
char cuando mas 2,000 fanegas de maiz
la Barranca
Y 50 de frijol por año, y esto apenas
El 29 de Enero dejamos la hacienda - basta para las necesidades del pueblo.
del Carrizal: su administrador nos Respecto á Ja cria ele ganados, sabeacompañó al presidio de Lampazos, y mos que en Ja jurisdicción se cuentan
80,000 cabezas.
de allí á la Hacienda de la Barranca
sin mas objeto que alojar ~l mismo á,
La Baqueta está cubierta de cochinuestro gefe en sus propiedades, ó en ni!Ja, y hay un afül bastardo que sulas que estaban á su cuidado. Aunque ministra Fécula á los tintoreros de la
la distancia que separa la hacienda villa: cuando la estacion ha sido fadel presidio sea cuando mas de seis vorable á la ' caña de azúcar, labran
leguas. habiendo emprendido nuestra pilonci1lo: tambien se cultiva el algomarcha bastante tarde, marchamos al- dón, que crece muy bien. El presidio
gunas horas á la luz de la luna. El ca- de la Punta de Lampazos, está situado
mino está trazado sobre un llano bas- sobre una cplina de calizo muy estétante igual, y solo se atraviesa un arro- ril: le han dado este nombre por su
yo que va á pasar cerca de la Ha- situación en 1a estremidad de la siecienda de la Barranca, y que se pier- rra, Y porque en sus aguas vegeta una
de en el Rio Salado, en una localidad Nynphea 11ainada en el pais Lampazo,
llamada Las Tablas. Sobre sus orillas
En esta jurisdicción está el mineencontramos alguna verdura, y sobre ral de la Jguana, situado á doce leguas
todo, el Hesinus communis llamado Hi- al N.E. tic la población. · Sus montaguerilla, estaba en fruto. Al O. de llas están por todas partes escavadas
nuestro camino dejamos la Mesa de con socavones de investigacion; per~
Cartujanos, llamada así porque fué solo hay cinco minas notables. El Sr.
bautizada por un pueblo salvage que Ramos Arizpe, en su memoria presenJlevava el mismo nombre, y que hace tada á las cortes de España en· 1810,
mucho ti empo fué destruido en su to- asegura que antiguamente babia vetas
talidad. La 1fesa de Cartujanos tiene d'e plata nativa, y que nuestros dias no
sus alrededores muy escarpados: es se las trabaja, porque las vetas son
larga de tres ]eguas, y ancha de una muy angostas y muy duros los respalY media: está cubierta de pastos, y dos. Se asegura que habia mucho oro,
pertenece á Ja Hacienda de] Carrizal.
Los ganados que se crian en ella están
( Continuará)

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A las Casas Editoriales y alos Sres. Distribuidores y Libreros
del Continente

Salida de la Escuela Normal Superior de Paris, Claude Edmonde Magny
ha estudiado filosofía en los Estados
~-- ----~--,---ur'fonca podremos olvidar el gran Unidos, en la Universidad de Cam1UIIIIAU U&amp;Jtnut mt,urn¡¡ a u ,M
tnm, UH!1A1'
estímulo recibido de educadores nor- bridge, en donde presentó una tesis
teamericanos, siempre tan dispuestos recepcional sobre Platón y las matepara empresas de esta índole. Entre máticas. Aficionada a la critica literaLa Universidad de Nuevo León ha
ellos mencionaremos especialmente a ria, ha escrito en las mejores revistas
mantenido desde su fundación un
los Profs. Howard Wilson, organiza- literarias de Francia. Ahora, habiendo
vasto plan editorial que desarrolla al
dor del primer Seminario de la U. N. tenido oportunidad de conocer de priE, S, C, O, celebrado en Savres en 1947, mera mano la literatura norteamerica- través de Publicaciones cuya circulación comprendé a todas las Instituy actualmente Director de la Sección na, escribe este libro donde estudia en
ciones oficiales, universitarias, aca..
de Educación de la Dotación Carnegie primer lugar las relaciones e;ntre la
lmt'L\f'IOX
démícas, ateneistas, centros culturapara la Paz Internacional; Graham Su- novela americana y el cine, y en seles, sociedades de diversa índole y
'Htf.\('IOl\.\l,
Jlivan, Director de Educación Vocacio- gundo lugar a cuatro de los escritores
personas, en América y Europa.
nal en las escuelas de San Diego, Ca- norteamericanos más destacados: Dos
Entre el cuerpo de ediciones que
lifornia; Harold Benjamín, Decano de Pasos, Hemingway, Steinbeck y Poulkaquí se imprimen figura nuestro menla Facultad de Educación de la Uni- ner.
suario "ARJIIAS Y LETRAS", que reversidad de Maryland, y Ruth 'Me MuHay un gran parentesco entre el cicientemente ha .establecido una secrray, autoridad en cuanto concierne a ne y la novela actu;iJ. La identificación -LIBROS-, en la que figuran
actividades internacionales en el cam- ción del lector o del espectador con el
comentadas las obras últimamente apapo de la educación, y funcionaria en héroe, hacen muy productivas las perecidas en las prensas americanas.
la Oficina de Relaciones con la U. N. líctllas y las no,,elas en serie, con los
Dada la extensa órbita de circulaE, S, C, O, en el Departamento de Es- mismos personajes. Tanto la novela
ción del Boletín arriba mencionado, y
tado".
como la película, en los Estados Unien interés de ofrecer al lector ameriLos nombres anteriormente citados. dos donde todo se hace en serie y en cano una juiciosa información del
cantidades fabulosas, son }Jara grupos
Bajo este rubro se publicó el folleto entre otros muchos que por ah0ra sociales heterogéneos. Tiene de común fondo y continente de la obra, cotejaomitimos, dan una idea precisa de la
da a la luz de un criterio ecuánime y
l\'úm. 3 del Seminario Regional, de Educali'dad intelectual de los integrantes finalmente, la necesidad de una tra- a tono con la moderna interpretación
cación de ]a América Latina, celebrama continua. ·
del Seminario de Caracas.
del pensamiento científico, literario o
do en la ciudad de Caracas, VenezueEs mucho lo que la novela y el cine
El
problema
de
la
educación
vocaa
r t i s t i c o, "ARJIIAS Y LETRAS" se
la.
se han influenciado entre si. Hay esContiene este foUeto trabajos indivi- cional es presentado desde tres ángu- critores que escriben novelas pensan- complace en invitar a ustedes a coadduales y colectivos de gra·n valor pe- los diferentes: pedagógico, económico do en ;;u posible escenificación, ya que yuvar con este propósito de orden culy social.
·
tural que anima a la Universidad de
dagógico.
las ganancias son mucho mayores en
"En su aspecto pedagógico, la edu- el cine que con los lectores. Esto lleva Nuevo León, solicitándoles el envío
·cación vocacional atiende, en todas las a la creación de verdaderas novelas de de cada una de las ediciqnes nacidas
Trabajos Colectivos
escuelas y en todos los grados, a la co- episodios, para ser llevadas a la pan- en sus prestigiosas prensas, las cuales
serán objeto de nuestros comentarios,
!.-Principios y finalidades de la rrecta dirección y realización del pro- talla,
en la medida que vayan llegando a
ceso
educativo
valiéndose
de
métodos
Educación Vocacional.
Sin emb::irgo, hay diferencias entre
11.-La Educación Vocacional en sus basados especialmente en el trabajo el cine y la novela. La novela es un nuestras manos.
Los envíos deben hacerse a:
manual; canaliza y disciplina todas las acto de creación individual, la pelíaspectos técnicos y administrativos.
"ARMAS v LETRAS",
energías que tienden a su máxima ex- cula es un e.et o colectivo donde interUniversidad ue Nuevo León,
presión ..." En cuanto al aspecto eco- vienen m u ch o s ( directores, actores,
Trabajos Individua/es
Plaza del Colegio Civil,
nómico, capacita al individuo para ser etc.) Las peliculas tienen una tendenMonterrey, Nuevo León,
!.-La Educación Vocacional. Defi- Cficaz y útil en el .trabajo productor. cia mayor a plegarse a las exigencias
llléxico,
nición e Importancia. Su relación con Por lo que. sé refiere a su último as- de un público demasiado heterogéneo.
Con la satisfacción de haber señala educación general y fundamental. pecto, la educación vocacional debe Esto hace que haya reports contraproporcionar el capital humano que dictorios. Por ejemplo la Liga de la , lado en las breves lineas que antecel\fanuel Rodríguez Valenznela.
II.- lnvestigaciones previas aconse- requieren la industria, la agricultura Decencia, agrupaciones católicas nor~ den la resolución de una urgencia iny el comercio y todas las técnicas de teamericanas declaró que en el año de herente a la cultura moderna, y espejables.
1.-Para garantizar la efectividad de la Producción. En esto radica su má- 1949, las películas inmorales alcanza- rando recibir en breve de ustedes el
una campaña de Educación Vocacio- xima importancia para el desarrollo y ron el porcentaje máximo de 19 %. En aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
nal. Trabajo de los Profs, Norberto So- progreso de un país".
cambio el reporte anual del Consejo vivas expresiones de su más alto relano Lozano (Colombia) e Isaac FeliEl folleto a que venimos refiriéndo- Cinematográfico, agrupación protesconocimiento.
pe Azofeifa (Costa Rica),
nos, fundamentalmente, desenvuelve el tante, dictaminó que en el mismo año
2.- Para asegurar la racionalización tema de Ja ·educación vocacional para pasado habia habido mayor cantidad
de los métodos empleados en la Ense- los campos del trabajo prodnctor, Es- de películas de entretenimiento para DEPARTAMENTO DE ACCION
ñanza Vocacional, José Pereyra Rodrí- piga de las dificultades de financia- familias que ningún otro año.
SOCIAL UNIVERSITARIA
guez (t;ruguay) y Alberto Arria Salas ción de este tipo de enseñanza, aborda
SECCION EDITORIAL
Los Estados Unidos no han podido
(Venezuela),
el proyecto de integración de un con- producir todavia una generación de
111.~Cómo organizar un Programa sejo interamcricano dé formación pro- nov.e listas que supere a la que floreció
OBRAS DE RECIENTE EDICION:
de Enseñanza Vocacional agropecua- fesional y clasifica los· aspectos técni- terminada la guerra mundial pasada.
ria. Lorenzo García Hernández (Puer- cos y administrativos de un programa Dos Passos, Foulkner, Steinbeck, He- COI'J'espondencia Juárez-Vidaurri. To- .
to Rico),
de educación vocacional.
mo l. (Compilación del Lic. Santiamingway, pertenecen a ella. Es raro
lV,-La Educación para la vida del
En forma verdaderamente magiste- que Claude-Edmonde Magny no se ocugo Roe!) , . ,, , ,, , , ,, . , , ., , , $10,00
hogar, aspecto importante del progra- rial plantea la diferencia que de)Je es- pe de Sinclair Lewis, que ha ganado Etica, por el Lic. Genaro Salinas Quima de enseñanza vocacional. Sarah Ro- tablecerse entre "Orientación vocacio- el premio Nobel y que sigue aún actiroga. (Obra de texto en el Bachilledríguez Chacón (Puerto Rico),
nal" y "Educación Yocacional", la pri- vo1 ni de John P. Marguand famoso
rato de la Universidad de Nuevo
V,- La Educación Vocacional del mera ayuda al individuo a planear su pintor de las necedrldes aristocráticas
León y en diversas Instituciones
niño abandonado y con problemas de ocupación en 1a vida; la segunda de- de los habitantes de los Estados de la
culturales de la República)
conducta, Alejandro Lasser (Venezue- sarrolla sus aptitudes características y Nueva Inglaterra ni de Howard Fost, y
Para estudiantes , , , , , , , , , , , $ 9,00
la),
Para el público , , , , , , , , , , , , $10,00
le suministra un conocimiento para el no de ]os cultivadores de la llamada
VL-Exposición de motivos del Pro- desempeño de una ocupación determi- novela histórica, de más éxito.
De la soledad y otros pesares (Poemas
yecto de creación de un organismo es- nada.
de Pedro Garfias) , , . , , . , , , $ 5.00
El mejor ensayo es el de Hemingway.
pecializado interarnericano de formaEn la América Latina y, en forma Este autor sigue siendo víctima de
PUBLICACIONES PERJODICAS
ción profesional. Fernando Romero especial, en nuestro pais, resulta muy
una primera novela "demasiado feliz(Perú),
importante ahondar en el problema mente realizada": Farawell to arms, Armas y Letras.-Boktin mrnsual de
La materia de estudio de cada uno de la orientación de ]a juventud para
Ia Universidad. Se reparte por candonde Hemingway con su aguda sende los lemas que se incluyen en el vo- elecci"ón de sus actividades futuras en
je a las Instituciones de Cultura, y
sibilidad toma partido. El mérito de
lumen que nos ocupa es, de suyo, de la vida ciudadana.
libremente a quien la solicite.
Hemingway es poner al servicio de
una importancia extraordinaria y la
En México, apenas si se vienen ha- una concepción elemental y brutal de Universidad. - Revista semestral. Se
solvencia intelectual de los pon'entes
distribuye por cambio bibliográfico
ciendo los primeros esfuerzos por im- la vida, un arte refinado y nada senciestá fuera de toda discusión.
a entidades culturales y libremente
1lo, a pesar de las apariencias.
pulsar
la
Enseñanza
Vocacional,
apliConcha Romero James, comisionada
a quien la solicite.
Los Estados Unidos con sus negros
para ordenar y revisar estos trabajos cando ya el medio biotipológico o los
expresa, en su prólogo: "Al gobierno sistemas norteamericanos. Este esfuer- y sus blancos, sus pobres y sus ricos,
Para la adquisición de obras de
de Puerto Rico le somos deudores por zo obedece a la necesidad de aprove- sus sabios y sus ignorantes, debe pro- venta, toda correspondencia y valores
char,
en
mejor
forro~,
el
capital
humaducir
una
nueva
generación
de
novela presencia, en el Seminario, de dos
deberán remitirse al Jefe del Departécnicos en educación vocacional, los no para beneficio del país, así como listas que interprete fielmente a ese tamento de Acción Social Universitaprofesores Lorenzo García Hernández también para evitar las desviaciones gran conglomerado humano que oca- ria LiC. Fidencio de la Fuente, Univerque frecuentemente sufre la juventud sione una verdadera edad de la novey Sarah Rodríguez Chacón, cuyos sersidad de Nuevo León, Plaza del Colela norteamericana.
Yicios fueron solicitados por la Unión de nuestra Patria.
gio Civil, Monterrey, Nuevo León, MéPanamericana al entonces gobernador
G,
C.
xico.
H, R. L.
de la isla, Don Jesú.s Piñero".

:1

f

Claude ,Edmonde Magny. L'age du
roman American. Editions du Sueil.
Paris, 1948, 252 Pp,

La Actitud del Universitario en la Hora Actual
Enrique Martínez Torres.
En esta hora en que la nube bienhechora de la paz ame•
naza con desgarrarse, cuando aún quedan en los campos de México los huesos de los caidos en la conflagración pasada, creo
oportuno apuntar algunas reflexiones sobre la actitud del espíritu universitario en la hora actual.
Días aciagos estos que hemos v1v1~
do: La tierra ha sido el escenar-io frío
y estéril de la pasada contienda humana, aún los huesos de los hombres se
blanquean al calor de un sol impasible
en los campos del viejo mundo, en suma no tan viejo, como afirmaba de él
Don Jacinto Benavente, para perder la
si vieja costumbre del matarse. Hoy por
hoy, la vida humana, atributo singular
e indiscutible con que hemos sido do•
tados parece importar cada vez menos,
tal como si fueran condición del progreso humano la indiferencia por la
vida y un afán por liquidar la riqueza
del contenido espiritual que alienta 0r.
el individuo; en una palabra: al progreso material hemos sacrificado el
progreso espiritual.
I

Qufore decir lo anterior, que hemos
sido víctimas del desequilibrio progresista de la ciencia de nuestro tiempo. Empecinados, asombrados, mejor dicho, con los estupendos adelantos de la técnica moderna, nuestro espíritu se ha proyectado hacia ella en
actitud casi religiosa y la ha erigido
en la única causa capaz de regir los esfuerzos y los haceres humanos y en el
ú.nico niotivo de la vida, y ante este
ciego causalismo hemos olvidado la riqueza y contenido de nuestra propia
naturaleza y de los valores humanos
c¡ue debe realizar el hombre. En otros
términos nos hemos negado a nosotro3
mismos.
Frente a la Tecnología ciega deben
de estar las ciencias del espíritu, las
ciencias de la cultura cuyo contenido
son los valores espirituales que guían
al hombre en sus fines éticos, estéticos,
religiosos, en una palabra 1a realización de sus ideales. Si es cierto que el
progreso se consigue con la perfección
de la técnica, también lo es que para
ello es imprescindible el cultivo del
espíritu; el progreso, en consecuencia,
es, debe ser: material y espiritual en
equilibrio constante. Si la ciencia no
está impregnada de un hondo sentido
humano, su progreso se traduce en la
lucha formidable del hombre contra el
hombre, cuyo ejemplo más inmediato
fluctú.a. aú.n ante nuestros ojos.
Por ello la actitud del universitario
en la hora actual debe consistir en
atender por igual ambas especulaciones humanas y volver por los fueros
de los valores espirituales, para que
aparejados a las leyes de la técnica moderna se obtenga el equilibrio del progreso, porque es indiscutible que al lado de las ciencias de los hechos y de
las causas deben de ocupar su campo
propio y su jerarquia peculiar las ciencias de la cultura.
Nos es dado a los humanos una singular virtud que no tienen los demás
seres: somos los únicos capaces de discernir sobre las causas de nuestro fracasos y de encontrar la solución de los
mismos; el hombre es el ú.nico ser que
le es dado modificar su propio destino

y encarándose con su propia vida e
interrogarse acerca del cómo y para
qué de su existencia. Y si somos capaces de todo esto, toca a ]a juventud universitaria como esencial.función, meditar sobre estos problemas de equili•
brio cultural y restablecer de esta manera la plenitud del ser hmuano como
ente auténtico y absoluto, para resolver también los problemas del progreso por }os caminos de .}a libertad y que
en una conjugación armoniosa eluda
las terribles contiendas de los homores. Tal es la actitud que del universitario demanda la hora actual.

En Séneca, Epicteto y Marco AureJio, domina el pensamiento estoico de
despreciar las riquezas y bienes materiales, cosa que hizo que el concepto de justicia no se le diera la debida
importancia, ya que éste es una mezcla armoniosa de egoísmo y altruismo
y el despreciar los bienes terrenos, es
altruismo puro.
(EL MEDIOEVO)
La Edad Media escindió o separó el
viejo concepto de justicia en dos campos irreductibles: divina y humana.
La primera, con los atributos de las
ic!eas platónicas: universalidad, inmutJbilidad y perfección, y ]a humana.
con los atributos opuestos: particular,
mutable e imperfecta. Es que el Cristianismo, desde el aspecto político distinguió dos imperios o reinos; el humano y el divino. Si por nuestras riquezas o bienes estamos sujetos al reino humano, por nuestras almas, pertenecen al reino de Dios. Asi Cristo di•
jo: "Dad al César lo que es el Cesar v
a Dios lo que es de Dios". La inteligencia cristiana mas eminente, Santo Tomás de Aquino, consideró que si algo
legitimo o justo existe en la Ley temporal, es porque }os hombres la hemos
hecho derivar de la Ley eterna.

(EPOCA MODERNA)
De esta manera la juventud de hoy,
hombres del mañana, tendrán resuelto
el más inquietante de los problemas
que afronta la humanidad para bien
de la América, realizando así el profundo pensamiento que Rodó puso en
los labios inspirados de Próspero cuando dijo: "La juventud que vi vis es una
fuerza de cuya aplicación sois los obreros y un tesoro de cuya inversión sois
responsables. Yo os digo como Renan:
"La juventud es el descubrimiento de
un horizonte inmenso, que es la vida"
De los pueblos que sienten y consideran las vidas como vosotros será siempre la fecundidad, la fuerza y el dominio del porvenir.

Breve Historia , de ...
(Viene de la la. Pág.)

rancia de un gran pueblo que lo hizo
cumplir.
El Digesto, que es una colección de
las más importantes decisiones del Derecho Romano, se inicia con un pasaje de Ulpiano, que traducido al castellano significa: "Conviene que el que
haya de estudiar el Derecho conozca
primero de dónde proviene el vocablo
"Jus" (derecho); llámase asi de justicia, porque, como elegantemente lo
definió Celso, el Derecho es el arte de
lo bueno y de Jo equitativo" . .El mismo Ulpiano dió la célebre definición
de justicia, que ha llegado hasta nuestros días: "Justitia est constans et perpetua voluntas fo suum cuique tribuendt', "La justicia es ]a constante y
perpetua voluntad de dar a cada quien
lo suyo",
En el "Tratado de los Oficios" de
Cicerón, que constituye, a pesar de lo
modesto de su título, un verdadero estudio general de las virtudes y los vicios, encontramos estos dos pensamientos del gran pensador y tribuno romano, referente a la justicia: "A todo se
ha de preferir la amistad excepto a la
justicia". Aquí palpita el pensamiento aristotélico de que la justicia por
ser una virtud social es más importante que cualquiera otra virtud individual. Y este otro pensamiento: "La admiración es el premio de la justicia y
la benevolencia el de la bondad".

La Edad Moderna que filosóficamen,
te se inicia con Descartes en el siglo
XVII, se caracteriza por u,na vuelta o
viraje hacia el racionalismo o intelectualismo, desplazando \a fe de la Edad
Media~ Otra vez el hombre se consideró
centro del Universo (Antropocentrismo) abandonando el teocentrismo medioeval. La justicia se tornó una noción
simplemente racional, especulativa. En
Kant (siglo XVIII) la noción de justicia es como el conocimiento en gene~
ral "un juicio sintético a priori" y el
derecho "un imperativo categórico", es
decir mandato incondicional, sin supuestos, sin obligatorio en si mismo,
indispensable para la convivencia humana. El filósofo prusiano encontró ]as
bases objetivas de la Etica, cuya tarea
iniciara Sócrates, como es de verse entre otros testimonios del diálogo platónico "Eutifrón o de la Santidad".
El positivismo del siglo XIX convirtió la justicia en una idea empírica, cuy~ fuente de validez residía en 1a experiencia. La justicia era la cualidad
común a las normas justas. Contra este
círculo vicioso llamado en Lógica "petitio principi'' protestó en forma vigorosa y decisiva el padre de la filosofía
jurídica moderna Rodolfo Stamrnler:
"¿ Cómo podemos calificar una norma
justa; si no tenemos ganado de antemano el concepto de lo justo o sea ]a
justicia?".

palabras del creyente que reza, Bastan
estos momentos de humilde y solemne
sinceridad humana para limpiar a la
abogacia de todas sus miserias".
En estos últimos allos de nuestro siglo, oímos hablar frecuentemente de
"justicia social'\ dando a entender que
la justicia individual, los derechos particulares, deben ceder su lugar al interés colectivo. Desde un punto de vista
teórico· y de acuerdo con la tradición
aristotélica nos parece un pleonasmo,
ya que la justicia es una Yirtud social,
pero desde el punto de vista histórico
no debe extrañarnos, ya que el siglo
en que vivimos, se caracteriza por un
paso de lo personal a lo colectivo.

De lo dicho anteriormente, se comprueba que la evolución del concepto
de justicia, constituye la historia misma de la libertad, del empeño del hombre, nunca satisfecho, por obtener mejores niveles de vida, de conquistar un
mundo mejor, más amable y más equifativo.

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frias

Secretario
Prof. Antonio Moreno

Jefe del Departamento
de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

Jefe de la Sección Editorial
Pro!, Francisco M. Zertuche

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
INDICADOR:
Redactores

El gran ético de nuestro siglo Max
Scheler, paladín de la filosofía valorativa, resucitando el pensamiento pascariano, introduce el sentimiento en
los valores éticos y los define como
"esencias irracionales". La justicia que
es un valor ético, se convierte así en
una idea sentimental o emotiva, no racional o reflexiva.
Pedro Calarnandrei, el gran procesalista italiano y eminente profesor de la
Universidad de Florencia, escribió estos dos bellos pensamientos: "Para encontrar la justicia es necesario serle
fiel: como todas las divinidades, se
manifiesta solamente a quien cree en
ellas. "Hay momentos en c¡ue la palabra Hjusticia" vuelve a ser fresca y nueva como si se pronunciase entonces por
primera vez y quien fa pronuncia siente en la voz un temblor discreto y su•
plicante como el que se siente en ]as

Francisco M. Zertuche
Antonio M. Elizondo Jr.
Adrián Yáñez Martínez
Guillermo Cerda G.
Alfonso Reyes Aurrecoeehea
Genaro Salinas Quiroga

Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
MEXICO

�Transito de Angel
González Palencia
(Pasa a la Pág. 2)

menos desde el siglo IX, y enriquecida
Y poetizada por teólogos, místicos y literatos en siglos sucesivos. En ellas,
Mahoma o un simple mortal, es, como
Dante en su poema, el protagonista del
viaje, el que cuenta los hechos y describe su escenario. De noche, y al salir de un profundo sueño, comienzan
ambos viajes; un lobo y un león cierran el paso del Infierno al viajero musulmán, lo mismo que Dante se ve detenido por una pantera, un lobo y una
loba. En un frondoso jardín, entre el
Cielo y el Infierno, morada de los genios, el musulmán se encuentra al vate
Jaitor, igual que el vate clásico Virgilio conduce a Dante al jardín del Limbo, residencia de los héroes y genios
de la Antigüedad. Por orden del cielo,
Virgilio se ofrece a Dante como guía;
Gabriel hace idéntico servicio a Mahoma.
Semejantes son también los tormentos en ambos infiernos: en el musulmán se ve a los adúlteros dantescos
empujados violentamente por huracán
de fuego; el piso primero de aquella
morada de dolor. se representa igual
que la ciudad de Dite en el poema italiano: océano de fuego en cuyas playas
se alzan tumbas ígneas; los usureros.
como los sanguinareos dantescos, se
esforzan inútilmente por ganar a nado
la orílla de un lago de sangre, desde
la cual esbirros infernales les obligan
a sumergirse de nuevo; terribles serpientes torturan en difereptes pisos a
los golosos y ladrones dantescos, como a los tiranos, tutores ladrones y usureros del infierno musulmán; la sed rabiosa que padecen los falsarios en la
Divina Comedia sirve de castigo a los
ebrios en la leyenda islámica, y el tormento de los otros falsarios, de hinchaco vientre, corresponde al de los
usureros en otras versiones musulmanas: algunos precitos de Dante se rascan sus propias uñas la lepra que los
cubre, igual que los calumniadores islámicos; los estafadores, cazados con
arpones en un lago de paz, son los malos hijos, sumergidos en el mar de fuego; la truculenta pena de los cismáticos, acuchillados eternamente por los
demonios, para ser resucitados y vueltos a acuchillar, es la de los asesinos
en el infierno musulmán.
Los caracteres de espiritualidad del
Paraíso dantesco se ofrecen en algunas
redacciones de la leyenda musulmana:
calor, luz y música, son los únicos elementos descriptivos utilizados por ambos viajeros, para sugerir la idealidad
sobrenatural de la vida beatífica. En
cada esfera va aumentando progresivamente el resplandor que ofusca a los
dos viajeros haciéndoles pensar en la
ceguera y llevarse instintivamente las
manos a los ojos; sus respectivas guías,
Gabriel o Beatriz, los confortan; reciben de Dios más vista, hasta que pueden contemplar los fulgores de la nueva luz, pero sin que ninguno de los dos
sea capaz de describir lo que ve. Ambos ascienden en vuelo, raudo como el
del viento o el dela saeta, llevados por
su guía, y éste, en los dos casos, conduce y conforta al peregrino, satisface su curiosidad, lo instruye y ruega a
Dios por él, invitándole a mostrarse
agradecido. Y si Beatriz es sustituida
por San Bernardo al llegar a las últimas etapas de la ascensión dantesca,
también Gabriel deja a Mahoma cerca
del trono de Dios, hasta la cual se eleva por una guirnalda luminosa.

No sólo en lineas generales coinciden las dos ascensiones, dantesca y musulmana; hay también episodios de visiones concretas, idénticos. El águila
gigantesca de Dante en el cielo de Júpiter, formada de la aglomeración de
miríadas de ángeles que sólo tienen
alas y rostros, refulgentes de luz, que
agita sus alas, mientras entona cantos
bíblicos, y que luego reposa, es una
adaptación resutlante de la fusión del
gigantesco ángel en forma de gallo, visto por Mahoma, y que mueve sus alas,
a la vez que canta himnos religiosos,
reposando luego, con otros ángeles, cada cual amalgama de infinitos rostros
y alas, esplendentes de luz, que cantan
con sus infinitas lenguas. Los guias en
ambas ascensiones invitan, desde lo alto de los cielos astronómicos, a los dos
viajeros a contemplar el mundo creado, y su pequeñez. Y en las dos ascensiones se describe igual la visión beatífica: "Dios es un foco o punto de luz
vivísima, rodeado por nueve círculos
concéntricos, formados éstos por apretadas y densas filas de innumerables
espíritus angélicos, que despiden rayos
de luz; una de las filas circulares más
próximos al foco es la de los querubines; cada círculo rodea a su inferior
inmediato, y todos los nueve giran sin
cesar con circular movimiento en derredor del foco divino. Dos veces contempla el viajero el espectáculo de esta
grandiosa apoteosis: una desde lejos,
antes de llegar al fin de su viaje, y
otra, frente al trono de Dios. Los fenómenos que en su espíritu produce la
visión beatífica son idénticos en ambas ascensiones: primero, quédase tan
ofuscado por el brillo del foco divino,.
que cree cegar; pero a poco agúzase y
se afina su vista, y acaba por penetrar
con ella hasta el interior del foco y lo
contempla de modo fijo, continuo y estable; se siente incapaz de describir lo
que ve; sólo recuerda que sintió un como éxtasis o sopor espiritual, precedido de intenso gozo.
Y hasta el espíritu, el sentido alegórico-moral de la Divina Comedia, no
era nuevo; los sufíes, especialmente
el murciano Ben Arabí, aprovecharon,
como Dante, la acción dramática del
viaje de un hombre, Mahoma, a través
de las regiones de ultratumba, y su ascensión a los cielos, para simbolizar
la regeneración de las almas por la fe
y las virtudes teológicas. Dante y Ben
Arabi hacen del viaje un símbolo de la
vida humana, cuyo último fin y felicidad suprema consiste en la visión divina, que no puede alcanzarse sin la
guía de la Teología, ya que la razón
natural sólo puede conducir al hombre
"en las primeras etapas del viaje, símbolo de las virtudes intelectuales y morales, pero no hasta las sublimes man
siones del Paraíso, símbolo de las virtudes t eológicas, inasequibles sin la
gracia iluminativa". Y en algunas visiones musulmanas, el protagonista es,
no l\Iahoma, sino, como ya hemos dicho, un simple hombre, pecador e imperfecto, con lo cual el viaje musulmán
funde en sí, lo mismo que el poema
dantesco, dos caracteres, al parecer
antité'ticos: la alegoría idealista y el
realismo profundamente humano.
"'Cn número considerable de pormenores y rasgos topográficos, de escenas y descripciones episódicas de la
Divina Comedia, cuyos tipos similares
no habían aparecido en las distintas
redacciones de la leyenda del mirach
mahometano, tienen también sus precedentes y modelos, ya análogos, ya
idénticos, en otros documentos de la
literatura islámica, bien en el Alcorán
bien en los hadices descriptivos de la
vida de ultratumba, ora en las leyendas del Juicio final, ora en la doctrina
de los teólogos y filósofos, especialmente místicos, que sistematizaron, interpretaron y razonaron todos esos do-

cumentos de la revelación musulmana".
Entre todos los pensadores islámicos, señala el señor Asín al notable
místico murciano l\fohidín ben Arabí
(1164-1240) como posible modelo de
imitación en lo referente a la arquitectura del infierno dantesco. Lo mismo Dante que Ben Arabí prefieren la
forma circular o esférica; los pisos
infernales, los cielos astronómicos, los
círculos de la rosa mística, los coros
angélicos que rodean el foco de l&amp; luz
divina, los tres círculos simbólicos de
la Trinidad, están descritos por el poeta florentino lo mismo que por el místico musulmán: éste los dibuja, además, y es pasmoso que los dibujos que
siglos más tarde han hecho los dantistas para representar gráficamente las
poéticas descripciones de la Divina
Comedia coinciden exactamente con
los trazados ·en el Fotuhat de Ben Arabi.
La identidad en los planos acusa relación entre copia y modelo. Y moralmente es imposible que se deba a coincidencia casual. "La casualidad además -exclama Asín- no es explicación científica de los hechos históricos. Y el hecho histórico que entra
por los ojos es éste: Ben Arabí, en e~
siglo VIII, veinticinco años antes de
venir al mundo el poeta florentino,
deja insertos en cuatro folios seguidos
de su Fotuhat los diseños de los lugares de ultratumba, todos ellos inspirados en el símbolo · circular o esférico,
que en el sistema· masarri de Ben Arabí representa al Cosmos y a su principio. Dante, ochenta años después,
nos lega en maravillosos tercetos una
descripción poética de aquellos mismos lugares de ultratumba. Los rasgos
topográficos de esta descripción son
tan minuciosos y precisos que permiten a sus comentaristas del siglo XX representarlos gráficamente m e d i a n te
planos geométricos, que resultan iguales en su esencia a los que siete siglos antes trazó el místico murciano.
Sin el nexo de la imitación de estos
últimos por Dante la identidad comprobada es un enigma sin clave explicativa o un milagro de originalidad".

de cismas y divisiones, acuchillados
sin morir, caminando con las tripas
fuera o con los brazos amputados, o
llevando pendiente de la mano su propia cabeza por delante; los gigantes,
descritas sus desmesuradas proporciones _con análoga escrupulosidad métrica; el suplicio del hielo, que es el
zamharir musulmán, soportado por los
traidores en actitudes semejantes; la
pintura de Lucifer, empotrada en el
hielo como el Iblis islámico; la doble
ablución en los ríos del Paraíso terrenal y el encuentro de Dante con Beatriz, episodio n11da cristiano y que es
idéntico, en conjunto y pormenores,
a la entrada del alma en el Paraíso islámico, después de su ablución en los
ríos y del encuentro de su prometida
celestial, Y, finalmente, la descripción
espiritualísima de la visión beatifica,
mediante un lumen divino que produce brillo exterior, claridad intelectual,
y de!eite extático".
Tal colección de ideas, imágenes,
símbolos y descripciones iguales a las
dantescas sugieren claramente el hecho de la imitación. Pero ¿pudo el
Dante conocer la literatura escatológica del Islam?
Las leyendas religiosas de ultratumba corrieron muy pronto entre los musulmanes españoles; ya los mozárabes
d.- Córdoba, entre ellos San Eulogio en
su 1!pologeticus martyrum, conocían
una vida de Mahoma, mezclada de datos auténticos y apócrifos. El Arzobispo de Toledo, Don Rodrigo (11701247), en su Historia Arabum, que utiliza fuentes árabes, inserta la relación
cte mfrach; de aquí pasó a la Crónica
General del Rey Sabio, redactada entre 1260 y 1268. Pocos años después
la vemos incluida en la Impunación de
la secta de Mahoma, obra del obispo
de Jaén, San Pedro Pascual, escrita
durante su cautiverio en Granada.
No es muy difícil que esta leyenda,
tan conocida en España, pasase a Italia y fuese conocida por Dante, que
acababa el lnfierno hacia 1306. Claro
está que no es posible hoy señalar el
camino por el cual pudo llegar a Dante: Asín sugiere el conducto de Brunetto Latini, maestro del Alighieri, que
vino a España, en donde es lógico que
su espíritu culto y curiosísimo, erudito apasionado por el saber, se sintiera
atraído por el espectáculo del brillante de la corte toledana, tan islamizada.
Trataría con los traductores de Toledo, y con los maestros cristianos y musulmanes de Sevilla, que redactaban
sus obras científicas y literarias, entre
estas la traducción.de la Historia Arabum de don Rodrigo.

También señala Asín otras semejanzas en la topografía de los lugares dantescos con los descritos por Ben Arabín: verbigracia, el Aaraf islámico,
prototipo del Limbo; el Chahánam o
Gehena, modelo del Infierno; el Sirat,
boceto del Purgatorio; el March o pradera intermedia entre aquél y el cielo, bosquejo del Paraíso terrestre; y
las ocho Chanas circulares y el Arbol
de la felicidad, diseño de la rosa mística o Paraíso dantesco. En ambas desPor otra parte, la mentalidad de
cripciones Jerusalén es el quicio sobre
que gira todo el mundo ultraterreno; Dante, según lo revelan sus obras, se
debajo de su emplazamiento terrestre muestra abierta a toda clase de inestá el infierno, cuyo último piso sir- fluencias científicas y literarias, y así
ve de cárcel a Lucifer; sobre J erusa- lo han reconocido los dantistas. No se
lén, en proyección vertical, se levan- puede pensar que Dante excluyese de
ta el cielo teológico, morada de la Di- .la esfera ·de su universal curiosidad
vinidad; el número de las mansiones la cultura islámica, tan extendida en
es igual en el infierno que en la glo- Europa del siglo XIII. Astrónomos v
ria, y con idéntico criterio se subdivi- filósofos árabes como Alpetragio, alden unas y otras mansiones, en forma Farabí, Algazel, y Averroes, se ven cique cada lugar infernal ,•iene a ser la tados en el Convito o en la Vita nuova.
antítesis de su correspondiente celes- Solo por simpatía a lo musulmán puetial.
de comprenderse el juicio benévolo,
injustificable dentro de la teología caOtras muchas analogías en episodios tólica, que a Dante le merecen homy escenas, a veces literalmente idénti- bres como Saladino, Avicena y Averrocas, indica Asín, entre las cuales des- es, a quienes coloca en el Limbo, a petacan: "la clasificación de los habi- sar de haber muerto fuera del gremio
tantes del Limbo y la condición de su de la Iglesia Católica. Y esta misma
suplicio moral, análogos a las del Aaraf simpatía de Dante hacia la ciencia isislámico; la negra borrasca de los adúl- lámica, y en especial a Averroes, exteros, que es el viento alcoránico de plica la presencia de su Paraíso de SiAd; la lluvia ígnea que cae sobre los ger de Brabante, profesor de la l;nisodomitas, obligados a marchar circu- versidad de París, condenando como
larmente; el suplicio de los adivinos hereje averroísta en 1272, y muerto en
que llevan su cabeza vuelta hacia el 1274: y Dante lo coloca nada menos
occipucio; Caifás crucificado en tierra que en la morada de los teólogos juny pisoteado por las gentes; los autores to a Santo Tomás de Aquino.

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