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                  <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944

D. A. S. U.

Año IX

P,.ediJencia/ed

Núm. 2

Febrero de 1952

Dintorno Universitario
Federico URIBE M.

1Jniver:5ilario:5
r/uevofeonede:5(+)
Hace unas cuantas semanas tuve la satisfacción de recibir
a las Autoridades del Estado de Nuevo León, encabezadas por el
señor Gobernador y con ellas a distinguidos hombres represen•
tativos de aquella laboriosa región del Norte de México, que nos
trajeron con entusiasmo el proyecto de crear, también allá, otro
centro importante de cultura, para que nuestra juventud pudie•
ra dotarse mejor y así aprovechar su capacidad para crear un
México más grande, a lo que aspiramos todos.
Acogimos con entusiasmo esa magnífica idea, como recibi,
mos también, con el mismo fervor, lo que ellos querían; que
nuestros jóvenes tuvieran en todo México bases grandiosas don•
de pudieran prepararse y capacitarse con todas las nociones uni•
versales de la cultura. Consideramos que ese es uno de los me•
jores caminos para hacer progresar a un pueblo.

Voy a permitirme forzar más que invitar a ustedes para
que, hasta donde me sea posible en mi prisa y en mi inhabilidad,
me hagan compañía por estos andurriales que con el matemá,
~ico empeño de dintorno, he tenido a honra el que se me señale
para situarnos ante la Universidad si es que previa y válidamen•
te, colocamos adecuadamente a la misma Universidad ante nuestros exámenes, ya que sería difícil o acaso imposible, observar
nada, de ignorarse por completo y en todo qué pueda ser, cómo
y por donde se dé tal nada. Según ese conflicto se ha resumido
lo que va a seguir, en el significado de dintorno, en forma o se•
mejantemente a como lo es el ámbito de valores susceptibles de
fijar, en unas ciertas condiciones admisibles y señaladas en un
sistema problemático, alguno aceptable para cualquier término
funcional y variable; con lo cual inicialmente se anticipa y aclara,
lo mismo que una curación en salud, la humana eventualidad
de que todo el argumento, pueda resultar lo mismo erróneo que
burdamente aproximativo o bien prácticamente exacto:

V amos en camino de lograr esa aspiración de este grupo de
hombres entusiastas de Nuevo León y hemos accedido a sus Pe•
ticiones. V amos a darles parte de los medios; los terrenos donde
nuestro Ejército ha hecho esfuerzos, también por dignificar a
nuestra Patria y en donde mañana van a surgir magníficos edificios para que allí puedan convivir los jóvenes de México y salir por todas partes de nuestro país a difundir la cultura.
Estoy seguro de que todo este grupo de jóvenes con fe en
el porvenir de nuestra Patria, va a dar su mejor aportación para
que los hombres de Nuevo León puedan realizar estas magnífi•
cas aspiraciones que nosotros, hoy como Presidente y universi•
tario, acogemos con mucha fe.
Estamos seguros de que se van a realizar sus aspiraciones.
Las primeras bases que hoy ponemos con esta manifestación de
cultura, mañana las vamos a ver realizadas en magníficos edificios, tan importantes quizá, como esos que van ustedes a visi•
tar dentro de unos momentos, que parecen elevarse hasta los cie,
los, pues queremos elevar a México hasta esas alturas.
(•) Con motivo de la Car.nanil Universitaria que visitó al señor Presidente de la República Licenciado
Miguel Alemán Valdé$ el 25 de enero próximo pasado, el Primer Magistrado de la Na~ión dirigió
a los universitarios de Nuevo león las palabras precedentes, otorgando para la edificación de la
Ciudad Univenituia, los terrenos que actualmente ocup.1 la VII Zona Militar.

Dr. Federico Uribe , Prof. de Latinidad
de la Facultad de Filosofía y Letras de
la Uníuersidad de Nueuo León.

Por lo pronto y desde luego, la ur•
gencia y premura a que se alude, debe
ser tomada en el estricto sentido de
que algo hace falta y quizá mucha, es•
to es, tratar de comprometernos en calidad de universitarios, no solamente
por contrariar a Sartre, en reconocer
lo que haya, decirlo o confesar que nada hay, alarmarnos o clausurar toda
elocuencia hueca, admitir que se discuten problemas o tacharlos de falsos
o de irresolubles. En seguida, habrá
que confesarse si los enunciados o

_planteos nos eliminan de inmediato,
nos incluyen o nos obligan y en qué
carácter de obligatoriedad se cuenta
con el universitario, que no tema a su
imagen en los espejos, como el Calibán de Wilde. Un tercer paso ha de
serlo el que determine lo indicado o
contraindicado de considerar estos datos tales y como se ofrecen aquí. Convendrá seguir con matices concretos
en que, a par que se refieran a los siglos de esfuerzo universitario mexicano, se aparten las aporías circunstanciales o inherentes, por auténticas y
_propiamente suyas, en el caso de Nuevo León; para todo lo cual, se requiere
una digresión por el flanco de los contenidos operantes y actuales.
Ya en la proximidad universitaria
neoleonesa, a punto de intimar cOn su
verdad, sus afanes y tareas, contrariedades y luchas, ha de presentarse por
si, tiene que encontrarse y volverse
patente lo latente, lo larvado, revelarse
en sí fenomenológicamente: La hipótesis consiste en que ese manifestarse
cumplida y autonómicamente, ha de
mostrar la agilidad procesual de su
propia y legitima conciencia universitaria, algo institucional y dinámico
conforme a su propia e inherente
orientación. Comprobada o no la Uni•
versidad en un tal repaso, lo sucesivo
podrá o no sugerir normas propicias
a la conformación o refinamiento de
su peculiar estructura.
Pero el mensaje sustentado tan sólo
en palabras, se estremece ante la amenaza del olvido si no resuena para conPasa a la Pág. 7

�JPOESJIA

•

DE FEDERICO URIBE

ERA SOR JUANA
AL .\IODO DE l'S SONETO COX

POEJ\IAS DE GARET J\IAS
Espíritu de suprema distinción, enamorado de las esencias puras y las formas insignes, el poeta uruguayo Julio
Garet "las tiene su ventana plenamente abierta hacia nuestro mundo americano. Confía al verso la lnz sobria y la poesía que enriquece. lo imperecedero. He aquí que en Garet
11as se conjugan la sensibilidad del hombre de América, rica
de vibraciones y de presentimientos, y la gracia del hombre
cosmopolita que esta alerta, fiel, ante los menores cambios
del aire poético. El paso veloz del tiempo es su pesadilla.
En este poeta, como en una intersección de luces meridianas, palpitan el feliz gozo, en intimidad de amor; la canción que vuela con alas seguras y la música en que palpita
el temblor isócrono de la sangre, para restañar la herida entrañable, esa que sólo el poeta sabe sufrir más allá de lo que
nos corrobora en la palabra.
Garet Mas ha publicado: "Conferencias literarias"

(1938) y "Tempus fugit" (1945) y "Estrellas errantes"
(1915).
R.H. V.

LA MALDICION DEL VIENTO

t ESTROFAS l' H VERSOS

¿Se podrá, sin lastimar su sonrisa
invertir la perspectiva de siglos
con este empeiio de que nuestro olvido
rehaga la presencia de una brisa?

Tan sólo había contemplado la nieve
cuando ya debió conuerlirla en lágrimas
¡De entonces sus dedos espirituales
por eso esa mirada de salmodia!
Y así explica su juego de vocales
los gorjeos de su exquisita prosodia
y lodo cuanto la dibuja sobria
con/inada en el monjío, de madre.
¿A qué inventar disturbios que la tachen
si es suficienfe la bruma de ensue1io
para entender la amargura en su acento
y que en ella su vida se retrate?
.llusical y florida entre centurias
y en la paz y recalo de su celda
parece oír este conjuro y llega
a contestarlo con su vo: que ondula.

.Monterrey, Septiembre de 1951.
cantos y cantos para mis deidades,
en el claro taller tuve reunidos.
Mas rugió tempestad de tempestades
y aves fueron, robadas a los nidos.

A las Casas Editoriales y a los Señores
Distribuidores y Libreros del Continente

Eran alma, no sólo rimas; eran
jirón del alma que inf undióles vida.
Volverán a surgir como surgieron,

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un
vasto plan editorial que desarrolla al
través de Publicaciones cuya circulación comprende a todas las Instilo•
cienes oficiales, universitarias, acadé,.
micas, ateneistas, centros culturales,
sociedades de diversa indole y perso~
nas, en Amfrica y Europa.

y ante su brío, su vigor, su aliento,
se detendrá la maldición del viento
intimidada y empequeiiecida.

CIELO DE SALTO

Entre el cuerpo de ediciones (llltf
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "AR)IAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

Bello es mirarte bien, la vista absort(J.
en tu diafanidad que comunica
la aptitud ele sentir y nada explica
ni propone a la uida absurda y corta.
Darse a tu encantamiento es lo que importa;
en tu ilusión suntuosamente rica
bogar, pues eso el alma clarifica
y a quien ha padecido reconforla.
Amo la gloria ele fu azul lozano
de ámbito inmensurable. Amo las señas
con que despiertas mi canción o en vano
quieres que cante. Sue1io como sueñas:
en alta soledad. Sueño, lejano
de las cosas opacas y pequeñas.

t

Pues que así atravesó Sor Juana a prisa
efímera y sucinta como trino
con gesto de corola, fugitivo ...
que apenas abre y pronto se marchita.

Es su silencio el que en/recorta el ritmo
y fueron las miradas de su rostro
y aquella gravedad en su destino
lo que aquí pueda aparecer sonoro.

No el tributo de perlas, oro y jades:
reverente humildad, puros latidos,
flor ingenua de ingenuas soledades,
arrobos en palabras convertidos

PRESENTE Y FUTURO DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado. v
en interés de ofrecer aJ lector :unerÍcano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" ,e romplace en invitar a ustedes a condyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
precligiosas prensas, las cuales serán
0b)eto de nuestros comenta~ios, en la
medida que vayan llegando a nuestra,
manos.

Armas y Letras + Pág. 2

Los envíos deben hacerse a:
"AHMAS Y LETHAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, N11evo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que antece•
den la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna. y espe.
rando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.
PUBLICACIONES PERIOOlf.AS
Armas y Letras.-Boletin mensual de
la Universirlacl. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura. y
libremente a quien la solicite.
Universidnd. - Revista semestral. Se
distribuye por cambio bibliográfico
a entidades culturales y libremente
a quien la solicite.
Para la adquisición de obras de ven•
la, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universi•
dad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, Méxi•
co.

•

La t:niversidad de Xue\'O León ha segui•
do con vivo y creciente interés las gestiones realizadas por el Patronato rniversita•
rio, auspiciado por el Gobernador del Esta•
do. Dr. Ignacio )!orones Prieto, para edifi·
car la Ciudad l'niversitaria del Norte de
:\léxico, en el terreno que por muchos años
lué el Campo )lilitar de Monterrey; y con
positiva satisfacción se ha impuesto del
acuerdo dictado por el C. Presidente de la
Hepúblira Lic. )ligue! Alemán en virtud del
cual se hace cesión a esta Casa de Estudios
dl'I mencionado predio tle propiedad nacional.

Esta Lnivcrsidad, antigua en cerca de 100 años que lleva de vida su vene•
rabie Colegio Civil del Estado, ha cumplido su misión en el pasado, merced a
la dádiva de sus maestros y al favor de circunstancias menos apremiantes que
las del presente. La contienda armada de 1857 y la lucha por los principios
liberales no fueron óbice. sino que sirvieron, antes bien, de estimulo para fundar en Nuevo León aquel decoroso hogar a las Ciencias y a las Letras.
El Colegio Ci ,•il, para estudios preparatorios, de Medicina y de Derecho,
insurgido como una avanzada del pensamiento mexicano del siglo XIX, ejer•
ció con los sencillos medios demandados por la época, su magisterio director
de una juventud fronteriza procedente, desde entonces, de ciudades y villas
situadas en las jurisdicciones de Xuevo León, Coahuila y Tamaulipas. La dig.
nidad de sus enseiianzas corría parejas con el clásico fundamento de su magisterio, sustentado en la generosa disposición de sus maestros; y fué, así, punto de reunión y cita obligada de varias generaciones que fortificaron en sus
modestas aulas su voluntad de servir a lféxico.
De algún tiempo a la lecha, particularmente después de consolidado el
movimiento revolucionario de 1910, y aparejada con la intensa transformación
económica, política y social de nuestro pueblo, aquella modesta Casa de Eslu•
dios Superiores tuvo que transformarse, bajo el impulso de una juventud que
demandaba nuevos cauces de orientación profesional r técnica, en la Gniversidad de Nuevo León.
El horizonte social que enmarca hoy las realizaciones culturales de la Uni•
versidad, se ha ensanchado de manera prodigiosa. A su alrededor se levanta
una gran ciudad de obreros, empleados y empresarios, )lonterrey, en cuya
grandeza está incorporado el esfuerzo de sus colegios; y requieren sus servi•
cios educativos, poblaciones que crecen y se multiplican, desde :\Iatamoros, en
el Golfo Mexicano, hasta Chihuahua, a todo lo largo del Rio Bravo y muy adentro de nuestro territorio.
Cinco mil estudiantes, distribuidos en las diversas carreras de toda l"niversidad moderna, concurren a la de Nuevo León a recibir cultura que Jlevará

impulsos de transformación a sus puntos de origen. Hijos de ejidatarios y de
agricultores de Galeana o de Reynosa, de obreros de Monterrey o de Monclova, hacen idéntico esfuerzo de superación en el orden intelectual, que sus padres acometen en las actividades industriales o mercantiles.
Este nuevo horizonte de multiplicados recursos humanos y físicos, que dia•
riamente acumulan potencialidades de riqueza material, perfiJa con mayor res•
ponsabilidad las tareas de la cultura encomendadas a la t:niversidad de Nuevo
León, la que no se resigna a languidecer en medio del esplendor material, ni
acepta, por principio mora), ni por exigencia práctica, que millares de jóvenes
concurrentes a la t:niversidad desde todos los puntos de aquel horizonte, se
eduquen con una rezagada dotación cultural frente a los más audaces avances
de la vida económica.
La t:niversidad no puede confiar la obligación que le incumbe, de guia es•
piritual de esa numerosa juventud, en el cada ,•ez más trabado complejo de la
técnica y de la ciencia con la vida social, a sólo el espíritu de abnegación de
los maestros, porque no es la hora de edificar el ara de los sacrificios, sino de
ofrecer espaciosos y altos templos del espiritu a los anhelos juveniles.
Reconocimiento de esto último es, precisamente, la construcción de la mag•
nífica Ciudad Lniversitaria de México, la cual hace justicia a idénticas exigencias sociales y culturales, más intensas en la Capital de la República. Pero,
si bien consideramos con legítimo orgullo esa_ realización, las Universidades
de provincia aspiramos a seguir de cerca el progreso de nuestra Casa mayor,
[)ara romper el desequilibrio de una densa vida espiritual en la metrópoli con
débiles expresiones en los extremos del territorio nacional.
Es por ello que celebramos con verdadero júbilo el anuncio de la resolu•
ción adoptada por el Lic. Miguel Alemán, de ceder muy valiosos terrenos de
propiedad nacional a favor de la Universidad de Nuevo León. Consideramos
esta medida como el acto de mayor importancia desde 1~ fundación del Colegio Civil del Estado, porque abre la perspectiva de una nueva Universidad, ca•
pacitada para resolver con decoro las exigencias plante~das por la grande
transformación que experimenta nuestra Patria.
Pensamos que un acto de esta naturaleza, si bien hace justicia a la tradición de heroica constancia de los maestros universitarios, y premia el esfuerzo
de una juventud con afán de renovación, pide también ser exaltado como una
,•irlud personal de cultura e inteligencia del gobernante que lo realiza, quien
ha de encontrar el mejor pedestal de su lama, en el respeto que le tribute la
posteridad y en la emocionada gratitud de los que tuvieron la oportunidad de
acercarse a las más altas fuentes del saber.
Reciba el señor Presidente de la República, Lic. )ligue! Alemán, con estas
Jineas, el cordial saludo y el homenaje de los universitarios de Nuevo León:
autoridades, maestros, estudiantes y eXrgraduados que se sienten reconocidos
a la bondad y trascendencia de la resolución presidencial.

"A L E R E F L A M M A M V E R I T A T I S"
Monterrey, N. L., enero 21 de 1952.
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
RECTOR

SECRETARIO GENERAL

LIC. RAUL RANGEL FRIAS

PROF. ANTONIO MORENO

CONSEJO UNIVERSITARIO
FACULTAD DE MEDICINA

ESCUELA DE ENFERMERIA Y OBSTETRICIA

FACLLTAD DE DERECHO Y CIE.'JCIAS
SOCIALES

Esci;ELA DE MUSICA

ISSTITLTO DE L&gt;,\'ESTIGACIONES
CIENTIFICAS
DIRECTOR GE."ERAL DE EDL'CACIOS
l'Rl\CARIA \" SECt:NDARIA EX EL
ESTADO
ASOCIACIONES DE EX-GRADUADOS:
ASOCIACION DE UNl\'ERSITARIAS DE
NUEVO LEO~

DEPARTAME.~TO DE ACCIOS SOCIAL

ISSTITCTO DE TRABAJADORAS SOCIALES

FACULTAD DE ODONTOLOGIA

SEmNARIO DE BIOQCDIICA DE l!OXTERREY

FACULTAD DE CIESCIAS QUUIICAS

SOCIEDAD DE GINECOLOGIA Y
OBSTETRICIA DE Nt..:E\'O LEO:S

FACULTAD DE ARQUITECTURA

BARRA DE ABOGADOS DE NUEVO LEON

ESCUELA :SOCTVRSA DE BACHILLERES

SOCIEDAD DE PEDIATRIA DE NUEVO LEON

ESCUELA INDUSTRIAL FEMENIL
"PABLO LIVAS"

SISDICATO DE TRABAJADORES DEL
SEGURO SOCIAL (Sección No. 2)

FACT:LTAD DE lNGENIERIA
ESCUELA DIVRXA DE BACHILLERES
ESCliELA ISDUSTRIAL Y PREPARATORIA
TECNICA "ALVARO OBREGON"

SOCIEUAD DE INGENIEROS Y TECSICOS
DE MOSTERREY
SOCIEDAD NUEVOLEONESA DE
GERONTOLOGIA Y GERIATRIA
SINDICATO NEOLEONES DE MEDICOS
CIRl'JA.N"OS
SOCIEDAD NUEVOLEONESA DE
DERMATOLOGIA Y ALERGIA
Sr.illlCATO DE MEDICOS CIRUJANOS Y
PROFESIOXISTAS CONEXOS DE :SUEVO
Li¡ON
SOCIEDAD DE 'TISIOLOGIA DE MONTERREY
NUE\'O LEON
'
SISDICATO DE MEDICOS Y CIRCJA.~OS DE
NUE\'O LEON
SOCIEDAD DE CIRl:JA.~OS DEL ESTADO
DE Nt.:l!VO LE01'

Siguen firmas de Maestros y Estudiantes Universitarios en número de más de 3,500

Armas

y

Letras + Pág. 3

,

�LA EPOCA LITERARIA IJE SOR

JUANA INES IJE LA CRUZ
Jesús REYES RUIZ

MOTll'ACIOX
'' AR.11AS Y LETRAS" ha decidido contribuir a las celebraciones
tri centenarias del natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz, publicando
en cuatro jalones periódicos los cuatro Capítulos de que consta la obra
del poeta Don Jesús Reyes Rui:, "LA EPOCA LITERARIA DE SOR
JUA.\'A !.VES DE LA CRUZ", que el merilísimo exégeta de la Monja
entregó a la Universidad de Xueuo León para su publicacióll recientemente, y cuyo estudio, - de una seriedad indiscutible- , apareció en
su oportunidad dentro del ciclo del homenaje nacional a la Poetisa me.ricana.
Con el propósito de difundir esta obra al través de "AR.11AS Y LETRAS", en cada entrega, a partir del mes en curso, aparecerá un apartado del libro, satisfaciendo de esta guisa a los numerosos lectores que
han solicitado la adquisición de obra y que por las limitaciones propias de la edición, no fué posible obsequiarla a los muchos beneficiarios de nuestras publicaciones universitarias.

lo dicho ante el selecto auditorio que escuchó deleitosamente al
poeta que habla de otro poeta nacido tres siglos ha, tratando, a
la vez, de dialogar con el amable espectro, de asir la fimbria de
su veste, de descifrar el esoterismo de su acento mesiánico ...
Por eso es bello este ensayo. Bello y verdadero. A los jui•
cios que desenvuelve con escogida persuasión, después de un pe•
riplo en el que frecuentó a todos quienes hablaron de Sor Juana,
Reyes Ruiz se atreve en el apretado boscaje del alma de la excelente religiosa jerónima, alumbrado sólo con su lámpara, y
esclarece el misterio de aquella alma, en que entrañaron, en ar•
mónico consorcio, como en cálido y fervoroso templo, estrofas
amatorias, dramatizaciones sacras, disputas teológicas y eruditas epístolas.
Reyes Ruiz, dueño ya del alba de oro, ceñido del laurel y
de la acacia, enaltece por igual a las letras mexicanas, compro•
metidas secularmente en la honra y prestigio de la altísima poe•
tisa de América y a la Universidad de Nuevo León, cuyos hijos,
en vigilia constante por la Cultura patria, entregan hoy este libro, como una llama viva, en la fiesta jubilar de Sor Juana Inés
de la Cruz.
·
Lector, toma y lee.
D.A.S.U.
Monterrey, xii de noviembre de MCMLI.
I

8 ~

:jf"

La mano de Sor Juana. Un detalle del óleo de Miguel Cabrera 1750.
Museo Nacional de Historia, México.
'

PALABRAS PROLOGALES
Asocia también su acento oblatorio la Universidad de Nuevo León, en este espléndido jubileo con que las Letras hispánicas, y singularmente las mexicanas, recuerdan el nacimiento de
Sor Juana Inés de la Cruz, Décima Musa del Parnaso, Fénix de
México, honra y lustre de ambos reinos, admiración del mundo
y pasmo de los ingenios, a los trescientos años del glorioso acaecimiento, tributando un homenaje literario en el suceso lumino•
so e impar.
A las varias y diversas conmemoraciones natalicias con que
la cultura mexicana ha concurrido para recordar el milagro poético de Juana Ramírez de Asbaje, nacida en la jurisdicción de la
hacienda de Panoayan, de la Provincia de Cha.leo, el 12 de no•
viembre de 1651, ha de sumarse "La época literaria de Sor Juana Inés de la Cruz", sentido, puntual y juicfoso ensayo grávido
de luces y experiencias, debido al numen del poeta Jesús Reyes
Ruiz.
·
.
Este libro tributa~o, que ahora se publica bajo los auspic10s del Departamento de Acción Social de la Universidad de
Nuevo León, es el fruto maduro de las gratas e inolvidables con•
ferencias que el liróforo. aguascalentense profesó en la Sección
de Humanidades de nuestra reciente Escuela de Verano duran•
te su Sexta Anualidad.
'
Las tesis, opiniones y frases del conferenciante, aparecen
ahora con el atuendo y la cobertura editoriales, sin mengua de

te de su siglo, al par que su espíritu
superior se adueña de la época.
Y ¿ cuál es la época en que esta mu•
EL ~IVNDO EXTERIOR
chacha -tan segura de si que puede
afirmar de ella con alusión puesta en
otra
boca: "Era de mi patria toda el
"Erase una nizia,
objeto venerado ..."- es llevada por
como digo a usted,
su juventud y su sabiduría al pie del
cuyos años eran ..."
trono de sus Excelencias, los señores
Virreyes de la Nueva España, que
Tres años; y ya la hermosa cabeza, muestran gentileza a una Corte constetan a propósito para ser perpetuada lada y ceremoniosa? La Historia y la
en óleo, en bronce, en eternidad, se Sociologia lo esclarecerán.
inclinaba sobre grnesos infolios y así
Hacia el siglo XV, en la Edad Media,
habría de vivir hasta unos cuantos un hombre, el más fuerte, se impone a
años antes de su muerte en que, con la otros por su política o su sagacidad y
venta de su biblioteca, sólo "tres }i. ]os gobierne, convirtiéndose en defenbritos de devoción" conservaría para sor de la paz pública. Sostenido por
llegar a Dios el dia que le sobreviniera una voluntad unánime, somete a los
la hora aciaga de la tribulación. Así débiles, logra de ellos vasallaje y obequedaría reducida a pobreza quien, de • diencia y, al fin, acaba por ser el jefe
sí misma, expresaba con énfasis: "Des- del Gobierno. Quienes fueron sus iguade que me rayó la primera luz de ·1a les por el señorío, en el siglo XVII son
razón, fué tan vehemente y poderosa ya sus cortesanos. Sutil eufemismo
la inclinación de las letras, que ni aje- para designar a los empleados domésnas reprensiones, que he tenido mu- ticos del gran señor que, a ese título,
chas, ni propias reflejas, que he hecho reciben dinero de él, le hablan con
no pocas, han bastado a que deje de respeto y humildad, en tanto que aquél,
seguir ese natural impulso."
por el interés de que le sigan sirvien•
Bien se advierte que hago referencia do, ]os conYida a vivir familiarmente
a Sor Juana Inés de la Cruz, la que su con él, a danzar en sus saraos, a sen·
tiempo y la posteridad han conocido tarse a su mesa, a aboi-dar su carruaje,
también con el nombre de la Décima a participar de su fausto y no pocas
Musa. Los apellidos con que se la dis• veces aún de su poderío.
tingue, de Asbaje o de Ramirez, no se
Esta particularidad del medio ammencionarán por ahora, pues de que biente, bien pronto llega a trascender
le COJT('sponda legítimamente e1 uno a los caracteres y a los espíritus. El sao el otro, habrá de depender la inter- lón de la Corte acoge y congrega a la
pretación que se intentará de sus poe- sociedad más selecta. Con un resabio
mas de amor y su voluntad de enclaus- de sumisión feudal, el cortesano tiene
tramiento.
a su rey como jefe natural y legitimo;
Yo la imagino en su morada infantil sabe que se debe a él con tanto vasade la hacienda de Panoayan -en el llaje, que si es preciso le sacrificará
vado del río- de Meca Meca, como se sus bienes, su felicidad, su existencia.
llamaba al lugar en términos del pueLa Yida de la Corte proporciona al
blo, si bien es sabido que el de su na- homJ:)re una experiencia de las formas
cimiento fue la Alquería de San Miguel sociales y una gran habilidad para haNepantla, l&lt;Jievada por el cariño y la blar bien en circunstancias de toda
travesura" ir de la mano de su herma• índole. Dueño de si, extremado en el
na mayor - probablemente Josefa lia- arte de la lisonja, el cortesano educa
ría- a la "Amiga" y "encendida en el su talento y sus sentimientos, confordeseo de saber leer, engañar a la maes• mándolos de acuerdo con el espíritu
tra para que le diese lección."
aristocrático, refinado, que prevalece.
La imagino también, niña todavía, Escoge los placeres más apropiados a
adelantar el pie y penetrar con menu- su carácter; sus gustos son semejantes
do y firme paso a la vida que le va a a su persona; la nobleza de sus sentí·
dar gloria. Apenas un aire rezagado mientas, más que innata, es producto
de pastora en vacaciones la circunda. de una educación especial y de una
Lo demás florece en cada una de sus constante práctica de maneras exqui•
palabras y la sitúa en el lugar eminen- sitas.

Armas y Letras + Pág. 4

Estt? gusto, este refinamiento, se in·
funde también en el arte. En efecto,
la arquitectura de esa época se expre•
sa en formas rebuscadas, pomposas; la
pintura es suntuosa y grave y la literatura, de manera particular, parece
desprendida de un bien cuidado jardín, con sus prados simétricos, sus
grupos de dioses, sus fuentes mitológicas, sus árboles dispuestos con digni•
dad y profusión, como si fueran la cal•
ca de un dibujo ostentado en la fachada de alguna catedral barroca.
Particularmente en la Corte de España, las modalidades de la época descrita ilegaron a su perfección y fueron
transmitidas en directa herencia materna al Xuevo Mundo. Sólo que los
faustos de la nobleza mexicana aparecen más espléndidos y costosos que
los de la Corte de lladrid y de todos
los reinos de Europa, según lo ha di•
cho Fray Tomás Gage, dominico inglés que ,·isitó la Nueva España en
1625.
¿Coincidió la vida de la Colonia, expresada en el fasto de abundantes fiestas, lo mismo religiosas que profanas.
con el acrecentamiento de la riqueza
cultural? Dos hechos parecen oponer•
se a una afirmación plena: El predominio exclusivo del núcleo criollo en
la cultura y, a partir de 1600, la ausencia de inmigración peninsular de hom•
bres letrados, si se exceptúa a Mateo
Alemán. Pero, por otra parte, se advierte la circunstancia favorable de
que comienza a elaborarse por si misma la cultura, con independencia, con
un peculiar modo de realización, dando lugar a que aparezcan en el panorama literario de la época nombres co•
mo el de Juan Ruiz de Alarcón, cuya
gloria comparten por igual nuestro
país y España, asi como su obra de tan
definidos caracteres de mexicanidad,
con el signo de una cultura propia,
forjada con elementos no españoles,
es decir, genuinamente criolla, ºhija
de la tierra que le dió el sér."
Pues que Alarcón no solamente tuvo
de México la cuna y el grado, como lo
asienta el Dr. Alfonso Méndez Plancarte, sino la ascendencia criolla secular;
la formación literaria y casi toda la
profesional; la infancia y la juventud,
hasta los veinte años, cuando partió
a España lJevando varias de sus obras.
Puede no existir en Ruiz de Alarcón
ese definido color americano que ha
inducido a decir a varios críticos, en•
!re ellgs a '.\lenéndez y Pelayo, que
"toda su actividad literaria se desarrolla en la península y son rarísimas en
él las alusiones o reminiscencias de su
país." Lo cierto es que Alarcón tiene
ese "mexicanismo espiritl)al" que es
"temperamento en sordina" y, sobre
lodo, la identificación de sus versos
con la poesía posterior de México, mu•
cho más acentuada que con la de España.
Otro tanto puede afirmarse de la
postura mental y estética de don Car•
los de Sigüenza y Góngora, colocado
en una heredad que está fuera de la
jurisdicción de jnfluencia de las letras hispanas. Criollo de México, es
posible que el otro Góngora, "hijo primogénito de Apolo y pariente mío",
como él llama a don Luis, Je -haya infundido el lejano soplo ultramarino
del espíritu de su poesía. Mas la verdad es que, en vez de abrevar en la
fuente del humanismo $reco-latino, CO·
mo no pocas veces lo hizo el culteranismo o gongorismo, se dió al estudio
de la antigua civilización de las viejas
razas de su tierra natal, como lo asienta Leonard. Y erigió símbolos poéti-

cos altísimos, en la gloria del Tepeyac
y la grandeza de los emperadores aztecas. Así, este "Dulce, canoro, Cisne
::\fexicano", corno lo consagra Sor Juana, escribió numerosos libros de matemáticas, astro no mi a, cosmografía,
historia y "en redondez colmada" de
poesía, tan sólo, como él lo dice: "por
el sumo amor que a su Patria tenia."
Como se advierte, la literatura de la
Nueva Espaiia corre ya en el XVII por
cauces propio s. Quizá hasta pueda
afirmarse que existió una rebelión estética contra el gusto literario del siglo, deformado por el retorcimiento de
Jas ideas, torturado por la forma, per\'ertido por las rebuscadas sutilezas.
También será preciso considerar si al•
gunos aspectos de la poesía de esta
época no son sino una manifestación
del modo como se aspiraba a liberarse
del \'Íejísimo aparato tradicional que,
por demasiado usado, parecia inútil ya
para emprender un vuelo más alto.
~[as acaso, también, esta desesperación por desasirse de una carga que
p('saba como lastre secular y brillar
con propia personalidad, llevó a algu•
nos escritores novohispánicos -Sor
Juana entre ellos- al punto de un intelectualismo peligroso para la época
o, ruando menos, inusitado, sobre todo en una mujer, particularmente por•
(JU(' va esclareciéndose cada vez más
que la existencia colonial, lejos de ser
vivida dentro de una absoluta ortodo•
xia, tm·o secretos impulsos, ocultos, o
maravillosamente disimulados y reprimidos, que agitaron las conciencias.
A tales luces, es indudable que la Nueva España también fué sacudida por
el movimiento de inquietud intelectual
que sucedió al Renacimiento europeo.
Ello explica cómo el propio Sigüenza
y también Sor Juana, emplearon en
varios momentos culminantes de su
obra, el método cartesiano. Pero no se
piense, por ]o anterior, que existió una
desvinculación del pensamiento novo•
hispánico y la catolicidad ecuménica
de esta centuria. Todo lo contrario, la
Iglesia siguió conservando su predominio espiritual e intelectual. Los }i.
teratos, en ejemplos innumerables, sir•
ven a las Legiones del Señor desde los
conventos o en el sacerdocio seglar.
No es totalmente válido hablar, en
la historia de la literatura, de "perfección" o "decadencia" - términos que
cada vez se vuelven más difíciles de
emplear- sin correr el riesgo de no
decir nada, pues las obras artísticas
no tienen periclitación ni encumbra•
mientd por ellas mismas, sino que su
declive o su cima obedecen a ]as par•
ticulares razones biológicas de cada
período. Con ésto se afirma que la
presupuesta decadencia o el auge Jiterario, son hechos naturales, según GuiHermo Diaz•P1aja. Menos aún podemos
asegurar que la centuria décimo sépti•
ma ele las letras americanas fué de de•
cadencia, ya que además de que tal
aseveración no tendría actualmente
comprobación histórica, hay que señalar que lo que sucede es que el humanismo renacentista, al terminar sq
curva vital, suscitó una pugna entre .lo
clásico y lo barroco, como los italianos denominan a la época del culteranismo. En esta pugna, que es destruc•
ción y pretende renacer animanda de
nuevo formas y cánones en lo neoclásico, se presienten los ternas eternos
de la poesía: el amor, la naturaleza, la
muerte.
Mas habrá que advertir que el humanismo renacentista español no lle~
va la divisa del 'Nada humano me es
extraño", sino que se profundiza com•

pletimdose con la noción de que: "To·
do lo extraño me es humano" y se con•
vierte en culto a la individualidad y
personalidad humanas. La naturaleza
exterior -Jos árboles, las piedras, las
nubes, las plantas, la tierra- tienen
en su visión artística una importancia
inferior al alma del hombre. La poesía presenta este caril.cter del humanismo renacentista, no como un psicoanalismo racional, consciente, sino co•
mo una intuición que, aun procediendo con descuido, acierta .siempre, no
se sabe a impulsos de qué inspiración
mística.
Es preciso idtmtificar la literatura
del XVII y estudiarla como fenómeno
trascendente, en que el puro goce de
la belleza se ha unido al placer intelectual ele darle vida en formas poéticas. Y viene aqui a 1a mano el comentario de Fray Jerónimo de San José, citado por Karl Vossler en la "Literatura Española Siglo de Oro", que
dice: " ... que ya nuestra España, tenida un tiempo por grosera y bárbara en
el Jenguaje, \'iene oy a esceder a toda
la más florida cultura de los Griegos y
Latinos. Y aun anda tan por los estremos, que casi escede ahora por sobra
de lo que antes se notaba por falta ...
Ha subido su hablar tan de punto el
artificio, que no le alcanzan ya las comunes leyes del bien decir, y cada día
se las inventa nuevas el arte ... Y es
cosa considerable que la estrañeza o
estravagancia del estilo, · que antes era
achaque de ]os raros y estudíosos, hoy
lo sea, no ya tanto de ellos, cuanto de
la multitud casi popular, y vulgo ignorante: que tal debe llamarse la muchedumbre de los que afectan esta manera de hablar y escribir . . . La elegancia de Garci-Laso, que ayer se tuvo
por osadía poética, hoy es prosa vul•
gar; como también nuestra más subida
poesía será mañana (si el uso asi lo
admite) prosa del vulgo ... En España, más que en otra nación, parece que
andan a la par el trage y el lenguaje,
tan inconstante y mudable el uno como el otro."
Gran verdad la dicha por el fraile.
La moda y la poesía son síntomas sen•
sibles de la evolución general de la es•
piritualidad. Este ~s el caso del Barroquismo, Jo mismo sea Quevedo que
Góngora; ambos - sobriedad concep•
tual y elemento ornamental externoson denominadores comunes de una
evolución colectiva; los dos se funden
en un solo matiz, que tiñe por igual de
su color, no solamente la poesia, sino
también el teatro, la filosofía, la ciencia, la política, la religión, la cortesía.
El espíritu de la época, puede hallarse también en una acumulación de.
elementos formales en la literatura
- hipérbaton, 'neologismo, construc•
ción latina y helénica- pero 1 particu•
larmente y citando a Leo Spitzer, se le
encu('ntra en el "anhelo realista del
mundo" y .en la "fuga ascética del
mundo". A esta doble postura de ilu•
sión y de escepticismo, de recovecos
formales, como en la arquitectura don•
de la decoración de piedra tiene un
sentido de exuberancia vegetal, es a Jo
que se llama "Barroco".
Pnes bien, Sor Juana Inés de la Cruz
pertenece por completo al Barroco es•
pañol del siglo XVII, a pesar de que
"su resuelto modo de vivir" y ''el afán
infatigable rle querer comunicarse"
tienen "la frescura juvenil de la altiplanicie mexicana", como lo señala
Vossler en su ensayo sobre HLa Décima Musa de Méjico" . .
. En. efecto, la extraordinaria Monja
produce una poesía en que las citas de

Armas y LetJ'1.6 + Pág. 5

autores, los latinos, las sombras de los
dioses paganos y el "excesivo hipér•
baton" son, además de este goce esté·
tico expresad o tan admirablemente
por su soberana inteligencia y su gran
corazón, la forma de un atractivo len•
guaje con el que sugiere la suma gloria de mostrarse en todo lo humano
bajo la bóveda del cielo.
Dice Dámaso Alonso, al hablar de
San Juan de la Cruz que ''la poesía es
de todas las actividades de los hombres, la que más lleva en si la huella
de un origen divino." Y que "en la
mística de todos los tiempos, poesía
han sido siempre los intentos descrip•
tivos de la aspiración a Dios y la amorosa unión con él". Siguiendo por el
camino tradicional de expresar la obsesión de Dios por medio de alegorías
amorosas, Sor Juana recurre a su extraordinaria , inspiración y produce
una poesia mística, no en el sentido
técnico del vocablo, o sea como narra•
ción de una e.x pcriencia sobrenatural,
sino como una pnra contemplación de
lo divino en que, de acuerdo con la
idea del realismo religioso español, no
se excluye lo milagroso ni lo fantásti•
co, sino se compenetra, uniéndolo y
completándolo con lo natural.
La lengua poética de nuestra Musa
habla con hermosura embriagadora del
amor dh ino, que ella diferencia hondamente del amor humano. El primero, que la quema "con suave fuego in,·asor", 1a lleva a escribir en las canciones intercaladas en HEl Divino Narciso" lo más bel1o de sus poesías espirituales.
Este amor divino, cantado también
en los Villancicos y los Autos Sacramentales, tiene en su forma expresiva
un leve tinte de Santa Teresa y de San
Juan de la Cruz, tinte que proviene de
Jas oportunas imitaciones del Cantar
de los Cantares y de otros trozos del
Antigüo y del Nuevo Testamento.
Ya dicho está con este breve apunte
que Sor Juana, al escribir poesía mis•
tica, procede tanto de acuerdo con la
religiosidad de su tiempo, como con
su "luminosa intuición de lo Divino",
"Tan bellas son -sus poesías espiri•
tuales- asegura Menéndez y Pelayo,
y tan limpias, por lo general, de afee•
tación y culteranismo, que mucho más
parecen del siglo XVI que del XVII y
más de algún discípulo de San Juan
de la Cruz y de Fr. Luis de León, que
de una monja ultramarina cuyos ver••
sos se imprimían con el rótulo dE·
Inundación Castálida."
También se ha pretendido establecer parale1ismo entre la Madre Jerónima y la Doctora de Avila. Inútilmente.
ena habla por sus versos con Dios; la
otra dialoga en sus versos con los humanos y asi Uega a Dios. Lo que en
Teresa es ardor y morir de no morir,
('n Juana es sentimiento humanisimo
que se deleita en lo humano y desfallece con feminidad, sin delirios. El
misticismo de la autora del "Castillo
Interior" es arrebatado y teológico; el
de la que compuso "El Divino Narciso" es, sobre todo, un ascetismo filo•
sófico y social, producto de su inteligencia equilibrada y serena que se so•
brepone al éxtasis.
Con estas particularidades, o precisamente por ellas, ]a poesía mística
de Sor Juana sí "tiene alas que suben
al cirio y comprueban la pureza de su
espíritun, como comenta don Ezequiel
A. CháYez, por más que Ermilo Abren
Gómez se empeñe en que su preocupación no es religiosa, ni mucho menos
1

Pasa a la Pág. 6

�,

La Epoca Literaria ...
\'ie11e de /&lt;1 Pág. 5

mística y que sus afanes son puramente intelectuales, pues lo cierto es que
el amor a Dios de los versos de la Décima Mi1sa, fué por fin, el único que
hastó para llenar la inmensa capacidad de su alma.
Queda por analizar lo que propiamente debe llamarse el mundo exterior de Sor Juana, el ambiente que se
dispersa en panoramas demasiado escénicos y que quizá por lo fastuosos
influyeron con sus complicaciones en
la poesía ele la gran ~lonja.
Ella, de quien Vossler dice también
que fué "un pájaro milagroso, prisionero, cuyo vuelo temblaba hacia la lejanía", vivió apresada en las redes de
su tiempo y del ambiente social en que
Je tocó existir. Así, alabada de donceles, fué prisionera de sus persecuciones y sus asedios amorosos. Un amor
posiblemente frustrado la hizo su cautiva. Aun las mismas vanidades la embargaron. De todo esto, algo hállase
en sus versos. La libertad la buscó en
una celda; mas bien pronto la vió perdida, porqu~ hasta en el convento la
encadenaron las Yisitas y las pláticas
literarias, las representaciones dramáticas, la música, la polémica.
Después de que profesó, tampoco
tuvo libertad, ni siquiera para el estudio, ni aun la efímera de sus escasas
escapadas al mundo, que realizaba a
veces solamente en la proyección de
sn espíritu y ele sus escritos. Muy poco de lo que hizo fué de propia voluntad, ella tan voluntariosa. La mayoría
de s11s actos estuvieron condicionados
a las solicitaciones de otras voluntades
que siempre supeditaron la suya. Prisionera de un misterioso designio, aunque lo quiso, no pudo amar. Libérrima, tuvo que enclaustrarse. Los grilletes que. soportó fueron la más dura
prueba de su espíritu, de su corazón.
A ella, tan independiente, tan aferrada a su poder ,·olitivo. ~recuérdese su paterna ascendencia vasca- su
propia poesía le dió prisión perpetua,
pues escribió para amenizar los saraos
ele los Yirreyes o para idear los homenajes de que se les hizo objeto, como
cuando el Conde de Paredes entró
triunfalmente a México y ella fué llamada por el Cabildo de la Iglesia Metropolitana para que proyectara un
arco alegórico que, con sus inscripciones, sus figuras, sus cuadros místicos
y sus sentencias latinas y españolas,
glorificara al Virrey en la representación de un Neptuno.
Su lira se escuchó en la coronación
de los monarcas o en sus funerales, en
la canonización de los santos, en la
bendición de los templos. Intervino en
los certámenes poéticos, tan frecuentes en la época, reseñados en el "Triunfo Parténico" de don Carlos de Sigüenza y Góngora. Este documento, el más
valioso para la historia de ]a literatura mexicana del siglo XVII, nos habla
ele que en el concurso celebrado por 1a
Regia y Pontificia Cniversidacl de México, con motivo de la Inmaculada
Concepción ele la Virgen, participaron
trescientos poetas, de los cuales -en~
tre ellos Sor Juana- cincuenta fueron
premiados.
La presión de este ambiente, bajo
cuyo imperio surgieron muchos de sus
poemas, que la rodeaba y la constreñía a escribir, pues no compuso de
propia votuntad, según decía, sino
siempre a ruegos y encargos de otros,
ha dado lugar a que su obra se estime
integrada en gran parte por poesias
de circunstancias en que las loas, los
diálogos, son hechos para diversión o
felicitación de los Virreyes, con una
profusión de personajes mitológicos
que salen a cuento como simple adorno barroco, o en personificaciones

abstractas. Y su facilidad nativa de
versificar se va tornando llena de
abruptuosidades, de tan exornada con
todas las galas de la poesía ele su tiempo y todas las alegorías hasta que, de
clara y brillante, se vuelve cegadoramente resplandeciente, obscura. Solamente las altas luces de la erudición
sorjuanista logran iluminarla a grandes inlen·alos.
Esta poesía de ocasión, que parece
estar construida sobre la vida cotidiana. lo mismo se muestra graciosa que
racional; tanto juguetea co1uo medita.
Tiene una alegria tan humana, que casi no es explicable cómo profundiza
con sus versos en los temas teológicos.
Su escribir descuidado casi es deliberación tlr zaherir su espiritu, en una
manifestación de humildad no exenta
del complejo de culpa, por la admiración y los elogios superabundantes a
su cuerpo y a su inteligencia.
Conoce todos los estilos literarios y
maneja todas las formas con singular
maestría. Con graciosa elocuencia, usa
éstas r ac¡ueUas en cumplimientos y
en ternuras, en temas religiosos, en el
amor y en los celos, sin que se sepa
a ciencia cierta si su acervo poético
es purn producto de su imaginación o
de su verdad.
Toda esta poesía de circunstancias,
tiene tan poderosa sugerencia, que parece estar siempre puesta en labios de
personajes teatrales. Y no está tejida,
como se cre:rera, con ligera urdimbre.
En efecto, a Jo ingenioso, a Jo que mueve a asombro - que el barroquismo es
propósito consciente de asombrar y
asombrarse- va unido algo de mayor
importancia que lo efímero de la intención o el puro juego poético; algo
que corresponde a ese misterioso fenómeno, acontecido en el barroco, que
consiste en el hundimiento del poeta
en la soledad del alma, a impulsos de
una fuerza espiritual irresistible.
Con todos estos elementos, bien vale
la pena interpretar a Sor Juana en la
parte de su obra que, aparentemente,
resulta vana y superflua; dictada por
la ocasión y no por la vocación poética. No lo es. La motivación del fenómeno (JUC se presenta vivo, palpable,
tn la poesía t•scrita para conmemoraciones religiosas o nacionales, está cifrada en la armonía de las almas, que
celebra la inspi1:ación de su musa. Las
varias formas de esa poesía -panegíricos, piezas teatrales- tien~n por
contenido el jl1bilo común, en exaltada lucha por fundirse, al fin, en un
homenaje unánime, como tan bien lo
ha obsenado Vossler.
Todavía puede seiíalarse un dato
más de inler¡}l'etación en esta poesía
festival tle la insigne Jerónima: La diferencia de estilo entre el verso para
la conmemoración eclesií1stica o la civil. En el primero, de elogio al país,
la multitud apenas actúa como espectadora y, acaso, como comparsa que es
arrastrada por el júbilo de la propia
conmemoración, incorpor3.ndola a ella;
en el segundo, por el contrario, la muchedumbre toma parte directa en el
festejo, se expresa con su propio lenguaje. En uno , intervienen dioses mitolúgicos o personificaciones abstractas; en el otro, los personajes son gente del pueblo, reales, humanos; tanto,
que en alguno de los Villancicos el Niño Jesús es un criollito y la Virgen
una muchacha aldeana, transparentándose de nuevo ese aspecto popular propio del realismo religioso en la mística española.
A la luz de esta elemental interpretación, no hay por qué .deplorar, como
lo hace Diez Canedo, que en la poesía
de circunstanciás, la Décima Musa haya derrochado ingenio vanamente pues
que la literatura fué para la Monja pasión verdadera y vocación de su vida;
por consiguiente, el ejercicio de las
letras constituye.-el más poderoso modo de ser anímico de Sor Juana.
·

Queda aún por considerar el aspecto glorioso de la poesía que se comenta: La entonación inteligente y tierna
con que habla Juana Inés del amor
humano. Los versos amorosos suyos
son, dicen sus críticos, los más suaves
y delicados que han salido de pluma
de mujer.
~las no intente fundarse con ellos
una tesis psicoanalista, ni menos aún
aprovecharlos para urdir una trama
novelesca "ofensiva a su decoro." Esta mujer, hecha para amar y ser amada, que a ello convidaba su hermosura
y su talento, no es la ~!aria Aljolarcla
que desahoga su pasión por escrito. Es
el sér humano, maravillosamente femenino, que probó en angustias una
experiencia amorosa y se comporta
como mujer y como escritora. Como
mujer, suplica con ternura o desdeña
con orgullo; como escritora, aguarda a
que el recuerdo se sedimente y el sentimiento se decante para volverlos
poesía, según la fórmula de Hilke, asi
que el tiempo ha pacificado su erotismo. permitiendo el triunfo de la razón.
La elocuencia amorosa de Sor Juana es destreza en las disciplinas de
las normas estéticas; es madurez del
verso; es perfección. Sus sonetos y sus
liras están escritos en "función del
recuerdo" y no a impulsos de una pasión violenta. Su sentimiento se ha
depurado ya. ~1ás que amor en quiebra, hay nostalgia de amor. Su introversión es crisis y deducción lógica.
Escribe pensando lo que ha sentido;
pero no siente, con iminencia neurótica, lo que ha escrito. Cuando quiere
"satisfacer un recelo con Ja retóri~a
del llanto". lo dice magistralmente, estéticamente, no . con histerismo: "Esta
tarde, mi bien, cuando te hablaba ... "
tocaste •• ... mi corazón deshecho entre
tus manos." Es decir, vuelto lágrima.
Esta portentosa narración verbal de
un sentimiento ¿no es, en efecto, el
sentimiento mismo'? Es poder del recurnlo. poesía que docta pluma hace
fluir por un venero tiernísimo, al impulso de la condición mental del amor.
"El legitimo acento de la emoción
lírica" de que habla ~ienéndez y Pclayo. se explica por la intuición creadora de Sor Juana, merced a la cual,
aunque apoyada siempre en un sentimiento ya experimentado, ya sufrido,
ya gozado, se refiere a "amores que
ella escribe sin amores", o sea sin un
estado emotivo actual, presente, en el
instante de la creación poética.
Resulta difícil creer que Juana Inés,
en cuya obra total se advierte algo que
siempre es sobriedad, nobleza, espíritu sumiso, ansia de libertad e independencia, se haya dejado arrastrar por
el presentido drama de amor que la
sume en el convento primero a los
quince y luego a los diecisiete años
floridos, sólo porque haya tenido que
apagar con lágrimas el fuego de su
amor, sobre todo porque éste, se ve
claramente, palpita sin desbordarse
"encerrado siempre en los conceptos
de una adornada y aguda retórica" 1
aunque expresado tan verdadero, tan
vivo, que su gozo o su celo parecen
herir el pecho apasionado con mil
dardos de ansiedad.
¿Qué dolor anuncia, pues, esta huida del mundo? Acaso lo conjeturemos
más adelante, no por su amor, del que
aún no se puede medir la fuerza real
que alcanzó en su vida, sino por querer sepultar con su nombre su entendimiento, "cuando se entró religiosa."
Algo más todavía en cuanto a su
obra total. Su prosa es insigne, sobre
todo la de la Carta Athenagórica y la
Respuesta a Sor Filotea, en que hay
datos bastantes para considerar tales
piezas como documentos fehacientes
de erudición teológica, de potencia de
raciocinio.
Para Sor Juana era descanso "la estudiosa tarea de leer y más leer; de

Armas y Letras + Pág. 6

estudiar y mas estudiar; sin más maestros que los mísmos libros" únicos instrumentos de saber que la rodearon,
archivos de doctrina que aun en sus
retratos la acompañaron. ~:las antes de
que estos infolios de pergamino y miniadas letras en los rubros, Je dieran
su ciencia, la intuición le dió sabiduría. Digna de ~Iinerva, la Monja tuvo
desde el primer instante de su vida "el
dón soberano de amar la verdad y la
belleza", ella que era belleza y verdad.
De la Teología, la reina de las ciencias, como la ]lama, extrae su ansia de
conocimiento. Don Ezequiel A. Chávez
dice: "El fin a que aspiraba era llegar
a entPnder el discurso sintético y hondo, el más sutil y comprensivo que
darse pueda, de la Divinidad, como
fuente, origen, descanso y sustento de
cuanto existe, y de cuanto pueda estudiarse y saberse." Del concepto del
amor, como fuerza motora que eleva
la razón humana hasta el conocimiento universal y racional de las esencias
intelectuales, deduce la noción de Dios
que es la Belleza Suma, a la que se asciende por la contemplación anímica
de la Belleza en si, como valor absoluto, después de haberse recreado en la
contemplación de las cosas embellecidas. Ella misma nos lo explica en periodos interrogantes de una prosa razonadora: "¿Cuál prenda más amable
que aquella divina hermosura? ¿Cuál
más poderosa para arrebatar los corazones? ... ¿. Y qué movería aquella incomparable beldad por cuyo hermoso
rostro, como por un terso cristal, se
estaban transparentando los rayos de
la Divinidad?
Distancia del conocimiento recorrida con la intuición, en clarividencia
que va desde la Iglesia de San Jeróni11101 de graciosas y delicadas bóvedas,
a apercibir sabias luces en las creaciones del entendimiento, que apenas
despuntaban en el )lundo Occidental,
o que ni siquiera eran pensados por la
mente humana.
Después ele siglos y ele siglos, Sor
Juana Inés de la Cruz todavía es contemplada en la imagen alegórica de un
bello ángel del Renacimiento, que la
estatuaria re presenta incorporado.
)lantieue las alas flamígeras en plegado reposo. Se apoya en el codo y lee
con silenciosa melanco1ía. No apetece la muerte ni desdeña la vida; solamente estudia ...

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frías
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fíclencio de la Fuente

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
INDICADOH:
Redactores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martinez Torres
Guillermo Cerrla G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuev;o León,
MEXICO

Dintorno
Universitario
\'iene de la

ta. Pág.

gregar atenciones, manos y ojos y sobre tocio, preferencias y voluntad: Vaya, pues
Ct· A;\;TO A;\;TES
Tras una cierta especie de rabia farisaica, después de algunos lustros
asustadizos con la revulsión de su escúndalo, ahora, cuando su validez parece, si no precisa ni violentamente
objetada ni rechazada, sí en lapso de
rectificación, durante estos tres o cuatro a1ios, ha empezado a indicarse hasta a insistirse con los instrumentos argumentales de Ortega y Gasset relativamente a lo precario de la duración
humana. Se quiso antes que semejante dialéctica destellara tan sólo el puro
agotamiento bergsoniano y un cierto
relente de Fichte: Nada menos cierto.
Bergson andaba por entonces tras lo
aparte, dado a la conciencia, se obstinó en ésta como derivado del idealismo continental francés y era lógico
detenerse •o quererlo hacer, en la cartesiana contemplación de Jo que no
suspende ni puede su flujo, el fugitivo
caminar de río como Reclus los juzga.
Lo que Ortega canaliza y hacia donde
apunta con su sabida denuncia de la
"calma faraónica", intolerable como
ritmo humano, justamente por su carencia de ritmo, es el fundamento último del ser-hombre y de serlo cada
quien, conforme quince años más tarde vendrá a mirarlo Heidegger. Ya en
estos días que pasan y que al correr
se nos van, con nuestras tentativas,
aciertos o abandonos o sin ellos, ]a
osadía de emprender todos ]os ensayos posibles, como si (als ob), -para
recordarlo con Veihinger- ante el
hombre se pro]ongase la certeza o la
facilidad de una permanencia sin lí~
miles, sobresaltos ni discontinuidades,
ha \'enido y llegado a ser y a valer como teorema, se dice que demostrable,
en la teoría del comportamiento, no
únicamente biológico sino espiritual
humano.
Aquí se elude la disputación por
esos rumbos; pero se aclara como ya
se ha hecho en repetidas ocasiones,
que frente a la tesis de Don Antonio
Caso, en su contrapolaridad de natura
Y cultura, la primera de las cuales correctamente separó del hombre, tiene
que establecerse lo limítrofe y la consistencia del intervalo: Porque en rigor y verdad, 1o cultural se obtiene a
través de la enésima derivada de lo
humano, pero ciertamente no se trata
de una función de argumento reversible; de modo que si cultura implica
humanidad en su mas elevada prosapia no resulta aceptable lo inverso, el
que llanamente lo humano signifique
cultura. Aunque los acúnntlos y los escarceos antropológicos, usen y abusen
del vocablo cultura para en,·oh·er y
presentar sus mercancías etnográficas
r sus curiosidades sociológicas, la
equi\-alencia carece de solidez. Estas
objeciones son similares a las que pueden y deben presentársele a una legislación o a una sinfonía, que se levantan con propósitos de justicia la una
Y de belleza la otra, sin que a nadie,
ni en hipérbole, le pueda ser permitido el considerarlas, no como justa a la
primera o como bella a la segunda, sino como a la Belleza y a la Justicia:
La asunción parece evidente, se atraviesa sin cautela del orden de lo que
es Y pretende valer, al lado de lo que
apodicticamente ,•ale. Tampoco en el
caso del hombre y de su cultura si la
alcanza, ésta somete a los valores: Los
representa y los articula de acuerdo
con el tipo de hombre que la crea pero no consiste en sólo los valores, sino

en el acomodo y disposición que ante el hombre y en su circunstancia, él
mismo les descubre y adecuadamente
procura y se empeña en respetarlos y
preferirlos. La cultura, tal como se ha
dicho y repetido aqui en Monterrey,
se presenta y vale en la forma de un
constante conflicto de elección, dilección y predilección humanas ante los
valores: No puede ya tampoco aceptarse, como se podía cuando Scheler
lo analizó, que en Ja peripecia cultural
st• alcance a filtrar, nada más que los
intentos y afanes del hombre por el
hombre mismo. En ese trance Scheler
linda los bordes de la contradicción
interna, pues que si contradice a
Nietzsche en cuanto que para este, la
ida es suficiente con sus inmediatos
nilores, para criterio de realizaciones
y para Scheler, casi contrariamente, el
mismo hombre, desde su propia ,·ida
aparee&lt;.· y es lo cierto, opositor y reb&lt;.'lde, asceta y hasta contraventor, urgido siempre y necesitado; o se destina y se obstina como lo indica Gaos
continuadamente en sí y por sí, o se niega y se abniega al disciplinarse y ejercitarse. O Jo uno o Jo otro, pero se ve
que no es posible tomarle a Scheler
ambos extremos. La cultura debe ser
tenida en algo más que en puro y solcmrn' humanismo: Cultura implica el
cuidado y el ahinco, el consagrado al
cuidado y las iniciales razones, asi como el propósito final del cultivo y ele
la dedicación. Por ello resulta más
cercanamente inteligible el tratamiento fenomenológico ele la cultura, desde
&lt;.'I examen y las conexiones de un culto; pero como por desgracia, hay palabras y sus significaciones, tan castigadas como ésa y heridas y mutiladas,
cuya circulación lamentablemente se
entorpece y daña desde hace siglos,
más con sentimentalismos y con pasiones que a base de razón y de equilibrio, en estas páginas como se hizo
la elipsis de tratar lo relativo al ensayo y al error, paralelamente se suspende toda secuela relativa al culto. Semejablemente a como se ha confundido e
impurificado este último término de
culto con exageraciones extrañas en
todo a su metódica consideración así
a la imagen real y verdadera del hombre se la diluia en cultura, aparte de
natura: Conforme a lo anticipado, se
repite aquí e insiste el argumento de
que el hombre ansía crearla, pero que
no es congruente asimilarlos, sino que
el hombre, desde su penuria y precariedad naturales, para recordarlo en
el estilo y modo ele Jean Jacques Housscau, emprende un trayecto u otro y
anhelosamente persiste para tratar de
llevar al cabo su tránsito, en una premura úvida que es la que lo detern1ina
como ser-en-el-mundo (Dasein): El
hombre es un ser axiotrópico por y en
sí y una criatura siempre apresurada
y trémula, premiosa y acongojada por
su sombra tardia, en y ante y contra
y el mundo. Si para ifü¡uirir razones
del ser. se ha impuesto el programa de
abstenerse &lt;.'n la presencia misma de
las cosas y ante ellas súlo, para pedirse cuenta y razón de si propio ante,
frente y contra lo demás, el hombre
aunque no lo pronuncie, busca y sigue
('! derrotero de cuanto antes: el hombre a solas es un ser necesitado de resoluciones, existe decidiéndose, es necesariamente criatura pasible por su
circunstancia e\·entual, de muerte y de
exterminio que sería su postrera resolución y sí auténtica, decisiva y final:
Ser hombre, impone y exige más que
la simple lágrima germinal y última
que lo era Thales de Mileto, más que
la empavorecida indeterminación de
Anaximandro y que el soplo fugitivo
de Anaximenes, que el fuego sin cansancio de Heráclito, que la rigurosa
nada socrática o que la memoración
conturbada de Platón, más que una
emanación de Plotino y mucho más
ciertamente que una nebulosa dubita\

1

c1on cartesiana, que utl · aislado ámbito monódico de Leibnitz o alguna conciencia trascendental de corte kantia~
no, o fin en si y nada más para la renovación del criticismo; ya para San
Agustín la categoría humana radical,
se modificaba de la perplejidad platónica a la más profunda certeza del
arrepentimiento, que habrá de transformarse en las jnccrtidumbres de
Pascal y en las angustias de Kierkegaard, de Don Miguel de Unamuno Y
ele Heidegger: ;\;uestras presentes fechas americanas, disparatan al intentar c¡ue el hombre se tranquilice con
una múscara de ,•eloeidad, para juzgarse en concordancia con las abismales urgencias que Jo constituyen. No
consisten en nada espacial ni temporal, Yakr como hombre no se Jo consigue cambiando lugares e incrustando en cada partícula de tiempo muchas de distancia: Opuestamente y en
parte como lo quiere Ortega, la misma comprobación constante de la finitud humana, requiere su cuidada
continuidad y un decisivo impulso para detenerse, para ensimismarse dice
Ortega, de manera cine el uritmo faraónico" se prohibe como permanente
pero se lo prescribe intercalar entre
las ráfagas de apremio. El apresuramiento para un ensayo universitario,
menos acaso que para ningunos de otro
rango, podría tomarse como norma de
eficiencia jndustrial, para calificarla
en palabras de Toynbee: Ahora, cuando Ortega y cuando Heidegger, al ensimismarse el uno y al dictaminar el
segundo su ahi en el mundo; cuando
Jaspers delimita sus situaciones y otros
pensamientos más, atentos e inquietos
a la vez, auscultan y condenan en parte lo decisivo de los años de Oswald
Spcngler, ahora epígonos adhesivos
mastican y revuelven turbulencias en
torno a Ja penuria y a las discordancias humanas, brincan grotescamente
del orden natural mundano a otros,
sin importarles, pues que Jo ignoran,
cualquier contrasentido por meta.basis. Aquí ha tratado de comprenderse
como Jo c¡uieren Dilthey y Spranger,
la manera más terminante de vivir y
ser, de existir pero ya no en convencional decoración literaria, de espasmos más coreográficos que ontológicos, sino de acuerdo ton el más estricto encontrarse siendo y necesariamente, valienrlo algo y medrosamente aspirando a valer como se debe. Esto es
en resumen, la translucidez, esa "nocturna claridad en desazón" de Heidegger cuando estudiaba su universidad, qur en nuestro caso ha detenido
la brújula hasta traer la presente conciencia de algo más, que reclama atención.
DEBER SEH Y DEBEH VALER
Nada le hace que se lo pretenda desconocer o desacreditar, el simple y
brutal hecho de ser-algo encubre aún
en la aparente falta total de sentido
del ser, el valor siquiera sea negativo
de deber ser según se pueda, es derir,
según la original potencia desarro1lablr por un acto que la Jleve a plenitud,
a actualidad: Tal es el deber-ser, tercero de los órdenes entitativos en el
sistema Santotomista; pero algo más
puede haberse aclarado después de los
extremismos de Nietzsche y de los emJ)ellones de Scheler, por no citar sino
a los mas caracterizados. Ya está para editarse una monografía coligada
tal vez al estudio del Dr. Eduardo Nícol, éste sobre historicismo y aquélla
respecto a los valores y a la existencia.
Las conclusiones llevan hasta adoptar
uno más aparte los tres órdenes en la
filosofía tomista, el del deber-valer,
que aunque pueda juzgarse incluso y
sobreentendido en la inicial consideración del ardo entis rea/is, en el curso de- las consideraciones sobre atributos genérales del ser, por esa misma
generalidad no puede incluirse, ya que

Armas y Letras + Pág. 7

deber-valer atañe a un concreto ser y
amenazadoramente, tan sólo a él. El
caso liminar, el límite paradigmático,
por aludir al léxico de Jaspers y de
Xicol, lo sería el hombre pero seguramente, no nada más el hombre: Todo
lo que es, oriundo de un origen y en
plena contingencia, en tanio y en
cuanto que cognoscible, lo es ~orno debe ser, auténticamente o no; al deberser-se en plena incertidumbre e inseguridad de la conciencia que se es Y
que se sabe, violentamente se implan-·
ta el deber-valer o ello lo dictamina
para cuanto acepta dado y conocido,
aunque lo suspenda parentético en sólo correlato o en abstención fenomenológica. Vn documento espléndido
de semejante existencia propositiva,
en coherente futuridad, lo es la Universidad tanto en sus lineamientos más
comunes a todas, como evidente y dolorosamente en los que a cada una
competen: La designación de universidad le fué otorgada a los que medievahnente se conocian corno estudios
generales para llevarse en ellos los de
toda la información por entonces accesible. El mismo vocablo zrniuersidad
alude a la abstracción del concreto
uni \·erso, cosmos o mundo en orden y
estructura de totalidad con sentido,
Consecuente y lógicamente las primeras universidades y los previos estudios generales, en su conjunto iban
matizaudo, lo mismo que el año antepa.s,nclo la Universidad de Nuevo León,
ésta su Facultad de Filosofía y Letras,
ángulos y aspectos parciales de su actividad considerada integralmente. Conviene no dejarse deslumbrar por neoformaciones de un par de siglos a acá o
dr mucho menos tiempo, en las que de
una manera atropellada y notoriamente
cumulativa nada más, sin espíritu ni
aliente alguno de cuerpo, sin conciencia
unitaria y hecha, han venido improvisándose aparentemente en universidades pero con toda evidencia, sin contcx tura alg,ma que justifique ni lo ambicioso del mote, ni las pretendidas
innovaciones que, salta a la vista, tan
solamente son susceptibles de emprenderse, sobre lo que ya es viejo o maduro, de acuerdo con lo que opera como una conciencia ya clara de si mismo. Tal conciencia, se dijo en la oración inaugural de esta Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de
Nuevo León, a Ortega y Gasset en la
de Granada, le pareció dolorosa y agónica de tan intensa a Martín Heidegger en Friburgo, se le presentaba diluida e incompleta: Ambos tenían razón en la concreta circunstancia en
que cada quien de ellos, se enunció y
se planteaba la problemática universitaria y ambos, al denunciar sus hallazgos lo imponen a una conciencia uni,·ersitaria, ante algo que es y que como ser debe serlo pero que existencialmente debe valer también: La inmediata y primordial perspectiva de
1o digno y valioso, durante el trasiego
humano se duplica y determina las
más remotas postrimerías. También
aquí en esta Facultad de Filosofía y
Letras se analizaba durante la oración
inaugural antes recordada, que la uni\·ersidad mexicana, muy diversa y saludablemente creada por nuestros ancestros y más o menos lastimosamente
descuidada y deforme en nuestras vísperas, aunque en su natalicio haya recibido como donativos en un madrinazgo de hadas, privilegios y prerrog~ ti vas y promesas y augurios, presa•
gios y apellidos de princesa de la sangre, ha venido a confirmarse más con
reveses que con caricias en una juvenil desdestinación, del todo nueva y superior a cualquier otra congénere en.
trc la parentela antañona y extranjera: Pues este mismo, volandero análisis de la existencia universitaria mexicana, iba como los de Ortega y como
Pasa a la Pág. 8 ·

�cionarios y maestros que la cimenta- ne a poner en las manos estudiosas de
ron hace cuatro siglos, continúan en Monterrey, un caudal generoso de inesencia, presencia y potencia adminis- formaciones, ordenada y pacientementrando y suscitando empeños y difi• te reunido por el Sabio Prelado.
cultades durante la actualidad univerY no vaya a querer confundirse esa
sitaria. Además de parecerlo, es pal- misión severa de los libros que corno
1'iene de la Pág. 7
mario que el continuo ajetreo univer- los hombres bien intencionados que
los de Heidegger y los de Sainz de Ro- sitario mexicano, reconoce orígenes los reúnen, los pagan y los ofrecen,
bles con la aspiración de marcarse en- de los más varios pero muy principal- cuando se allegan e internan limpiatre las vivencias de una conciencia mente un vicio que en verdad llega mente por la Universidad, su tributo
universitaria, de la de Monterrey, de apenas a defecto, el de recurrir, para es cordial y su presencia bienvenida,
Nuevo León y a su transluz en la de que se interesen en sus aspiraciones y con el gesto enemigo sórdido y caricaMéxico todo. Y así, al concederle aco- en el estudio de sus problemas inter- turesco de quienes se valen de la oporgida a la realidad de un ser, en su de- nos, a la consulta de opiniones muy tunidad de intervenir en alguna escueber-ser se aceptan o se discuten los va- ajenas a lo universitario: La deficien- la para afamar su propio nombre y
lores que le orientan y en la solicita- cia se da y se la ha observado regular- prestigiarlo con dineros que compran
ción de su propia conciencia, se trata mente en la mayoria de las etapas de celebridad; o con libros mercantilizade avizorar los que atañen al deber- la existencia universitaria mexicana; dos que en inundaciones de miriadas
pero hay que reconocer, para su des.. o de cientos de miles, buscan de soslavaler.
Estas antevísperas del medio mile- agravio, que siempre ha acontecido yo suplantar a la Universidad gritannio universitario mexicano, contienen que las contrariedades académicas y do que ellos constituyen la verdadera,
1
como uno de sus aspectos el esfuer_zo administrativas, reflejen y obede zcan en olvido irresponsable de cómo nasecular de Nuevo León durante el cual irregularidades del ambiente. Desde cieron los primeros de Platón o de
es factible leer cómo se ha ido instau- mucho antes de tener que plantearse Aristóteles, al ritmo de las lecciones y
rando una que es ahora nuestra autén- en México, ya la autonomía universi- que se los iba leyendo desde la cátetica tradición: Debemos valer así, de taria había dado preocupaciones a dra para preparar una cuestión, que
modo tal que al pensamiento y a los multitud de gobernantes, desde el Pa- hasta modernamente nos han degradaanhelos que nos pensaron y nos anti- rís de Santo Tomás, la Prusia de Kant do en el enfermizo texto que hay que
ciparon correspondan éstos mediante y las algarabías neohispánicas hasta comprar más para beneficio de algún
los cuales nosotros ahora, rememora- nuestros años y días. La fundación y docente, que para el de la enseñanza;
mos y nos proponemos continuar. De- las dotaciones con un patrimonio rlig- tampoco se tergiverse la colaboración
bemos ,,aJer, conforme a esa tradición no, no siempre han conseguido silen- honesta para deformarla en intromiy de acuerdo o no con estos conteni- ciar la inquietud de- criterios juveni- sión que calcula y que exija capacitados. Júzguese del volumen que necesa- les, tampoco siempre sanamente orien- ciones mínimas, adocenadas y en seriamente han de adquirir, en lo conse- tados: Los ejemplos abundan asi co- rie para los mercados de alguna coacutivo de la existencia, enmiendas y mo las condiciones han debido cam- lición en espera de proletarios intelecexámenes desde la propia y decisiva biar a cada paso, Estuvo bien o me- tuales. Si arcaicas y diversas situaciojor, a lo menos que ahora, el que la· nes consolidaron los primitivos subconciencia.
organización universitaria haya reque- suelos sociales, para la erección uniCIRCUNSTANCIA PROCESUAL
rido, en sus albores, lo mismo que una versitaria, nuevas circunstancias y
l'atio
st11diorum meditada y propuesta muy otros afanes son los que ahora se
Como se aclaró ya lo concerniente a
la premura en que el ser-hombre con- por alguien que en seguida pasaría a compaginan: Ya Max Scheler denunció
siste en su ambiente circunstancial, y formar parte del claustro, donaciones los dineros e intereses e intenciones
conectivamente el sofisma de la velo- básicas para erigirse en realidad y en intrusos en contra de la Universidad,
cidad, tanto así como el ritmo y mo- proceso vivos; ya no lo está en nues- de la instrucción y de la cultura. Mondo del ensimismamiento, he aquí que tra época, cuando ambiciones inconfe- terrey como México todo, suma expela circunstancia con la cual Ortega em- sables, a par que la dádiva quieren nó riencias bastante amargas y ojalá sea
pezó a ser-se, ha de ser dirimida del proponer, sino imponer criterios aca- en verdad tan dificil como lo parece,
puro-ser-en mundanal de Heidegger: démicos que únicamente llegan a os- el que se tenga que volver a padecerNo tan solamente se es con ni en, sino tentar solidez y seriedad, cuando en las: Serán otras seguramente y acaso
ante y contra: Por ello mismo el ex- la misma universidad y en el fuero de más angustiosas y violentas. Por lo
cursionista por los aledaños del Esco- su conciencia, los discuten y elaboran pronto ha quedado ya un tanto esclarial acabó convirtiéndose en Especta- dignatarios responsables. En conclu- recido tanto el panorama universitador. Similarmente la universidad me- sión, puede contrastarse )a divergen- rio en su totalidad, como sus graduaxicana se integra en sus principios cia universHaria clásica, frente a su les matices y sus aporías válidas; asicon los elementos de su circunstancia ambiente, mientras acudió en deman- mismo puede confiarse en que el sencolonial e imperial para cosechar ene- da de auxilios extrínsecos con los tro- tido procesual de genuina conciencia,
mistades que no diseminó y para pe- piezos de siglo y medio a esta parte, haya destacado sus contornos y que si
dirse, al cabo de estos cuatrocientos en que notoriamente la universidad, ellos resujtaron sorprendentes por inaños, cuentas y resúmenes en el fuero cada día en forma más precisa, con esperados, o por deformes, sean apeinapelable e irrecusable de su propia plena conciencia rechaza las intrusio- gados a la ,•erdad, cuando menos hic
conciencia. Igualmente se aulló con- nes ajenas que han pretendido inva- et nunc.
tra Sócrates por mostrar la nada en la dirla, solido suprimir sus funciones y
DINTORNO Y PELIGROS
prístina ignorancia, contra Ortega por de continuo amenazado y atacado su
confesarse ocasional y falible como integridad.
Se ha calumniado a la Universidad
contra las univers.idades mexicanas
Afortunadamente es posible, sin ro- en muy diferentes y abundantes fepor estudiar y por decir lo que se ha zar para nada las indignidades de la chas, con la acusación de que prohíja
postulado ¡,referible. En lo céntrico y lisonja ni de la adulaC.ión, reconocer generaciones privilegiadas: Jamás fué
más ugilaclo } m;.'1s en peligro de este aquí y decirlo, que tanto en el México consistente ni demostrable tal dislate;
desagüe violento de mendacidades al capitalino como en el Monterrey, aho- pero la malevolencia y la perversidad,
mediar el siglo XX, la universidad me- ra metropolitano, tales conflictos y ahora cuando las chusmas que lleva
xicana puede llamar la lista de sus atropellos van dejando de ser frecuen- más de dos siglos de amontonar, ame~
enemigos a quienes honesta y caballe- tes: Baste con recordar la Disputación nazan en una escapatoria rebelde a
rosamente, puede sugerir el que la de- de las Fac11ltades con que Kant debió todo manejo sin disciplina ni antecejen en paz, que cordialmente la ayu- salir para defensa de las de entonces, dentes escolares y académicos, vuelden y hasta que sigan combatiéndola comparar el recuerdo con el del Sin- ven las prédicas desorbitadas y o fora condición de que no la estorben. Po- dl'ome Universitario del Dr. Don José mulan pedidos de directores de masas,
cas colaboraciones suelen set tan efi- · Gómez R·obleda, Secretario que era de con la venalidad de quien solicita alcaces como el estimulo que significa la Facultad de Medicina en México, glln surtido de satisfactores, o compriuna enemistad &lt;ligna. También el ene- hace unos tres lustros, para poder re- men la periferia y situación universimigo debe valer.
gistrar algunos hechos de que los des- tarias con destemplanzas arrebatadas
El ser la Universidad algo circuns- acomodos universitarios mexicanos, en la que ya no es el hombre excepciotancial en México, donde la celeridad parecen ir aminorando su virulencia nalmente preparado lo que con alarma
histórica ha atropellado tantos contor- para dar oportunidad al establecimien- se pide, sino el especialista mínimo,
nos, ya pronisticaba para las aulas ani- to genuino de una conciencia univer- empequeñecido hasta cualquier aspecmadversiones ajenas que habían de fil- sitaria propia y auténtica, merecedo- to mísero de alguna actividad ya fragtrarse ~ubrepticiamente, como en efec- ra de la consideración social ambien- mentada y minúscula. Para tan exageto lo han logrado, hacia lo interior de te: Así puede testimoniarlo Monterrey radas ocurrencias se cuenta y dispone
las faenas y de los trámites que más de con la reciente organización del Pa- con la abundancia mínima de las muluna vez han desvirtuado y dañinamen- tronato que limpia y cristalinamente titudes intrincadas en engañifas: Talte transtornado. Es ello una peculiari- lleva dadas docenas de pruebas de su mente se planea en las inmediaciones
dad genuina durante la juventud de austeridad y de su rango. Es suficien- de nuestros días, la labor universitalas instituciones; y se ha dicho ya y te con señalar el paso, la adquisición ria.
dernostrádose aquí, cómo la Universi- de la Biblioteca del Excelentísimo Sr.
No es menester oponer argumentadad dentro del ámbito mexicano ha si- Dr. Don Emeterio Valverde y Téllez, ción alguna: Lo absurdo y sin sentido
do trazada juvenilmente: Parecería, sin que a instancias y gestiones del Sr. por si mismo se desploma aunque las
que el consignarlo implique nada pe- Lic. Don Raúl Rangel y Frías, Rector fantasías y los excesos que se confayorativo, que los mismos doctores, fun- de la Universidad de Nuevo León, vie- bularon para alzar su tolvanera, carez-

Dintorno
Universitario

Armas y Letras + Pág. 8

can casi de peso. Han sido los cuatro
de vida uni ver sita ria mexicana, siglos
de fantasmas y de amenazas solapadas. Ello mismo ha servido para convertir a la Universidad Mexicana en
una especie de joven medio incrédulo
ante los ataques repentinos: Ahora se
está llegando a la madurez y al vigor
con la conciencia ya clara de alcanzarlos y de tener, dada esa mayoría
de edad, que presentar y defender una
personalidad responsable. Para producirse adecuadamente, la responsabilidad universitaria vuelve a mirar en
torno y se encuentra ante un orden establecido que la considera su elemento y su problema. Entonces medita
universitariamente su autenticidad y
sentido y ha de concluir que es ya la
hora de establecer su propio orden interno: Pues que ya no se dan Aristocles que enseñaban a pensar en sus
jardines, ni muchos jóvenes ávidos
que acuden a los pórticos ni es bastante tampoco el aluvión tradicional para
conservar vivo y fructífero el tronco
añejo de nuestra historia, frente a la
confianza y a la cordialidad ambientes qu~ suelen "dar privilegios pero no
recursos como" hace medio milenio, o
caprichosamente exigir o con dolo tratar de imponer, a este peculiarísimo
tipo de universidad mexicana, joven
de apenas cuatrocientos años, le viene
a tocar en suerte y es de esperarse que
sepa aceptar como destino, la carga y
esa responsabilidad de marginar los
enunciados sociales que la sustentan,
para elucidarlos y dignificar su pnesto
y sus funciones.
Puede tenerse por muy poco y por
muy opinable lo encontrado tras toda
esta búsqueda; pero júguese como se
quiera, será siempre confortante el que
si un solo descreimiento juvenil o una
siquiera ajena discrepancia y enemistad, se consigue o puede lograrse que
se enmiende o que se aminore, el ejercicio abrumador de la propia contemplación sin narcisismos, parecerá ligero y aconsejable como paréntesis de
rigor y de esfuerzo disciplinado, a toda genuina existencia que en el rincón de sus desesperaciones, inquiere
por la profundidad en las tinieblas que
circundan al destino humano, no para retraerse en la inercia, sino para
atrever los primeros pasos con la esperanza y con la convicción de que si
la sombra constriñe, debe hacerse alguna luz que la abra, la aparte y la
despeje tal como se lo propone la divisa nnhersitaria de Nuevo León:
"ALENTAR ESA LLAMA ... " que cumple cuatro siglos de parpadear en la
atmósfera de México y que guía voluntades y destinos, para que la cuiden y
la conserven otros cuatro y muchos
más.

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
OBRAS DE RECIENTE EDICION:
Correspondencia Juárez-Vidaurri. To ..

mo I. (Compilación del Lic. Santiago Roe!) .................. $10.00
Etica, por el Lic. Genaro Salinas Qui-

roga. (Obra de texto en el Bachillerato de la Universidad de Nuevo
León y en diversas Instituciones culturales de la República)
Para estudiantes ........... $ 9.00
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De soledad y otros pesares (Poemas
de Pedro Garfias) . . . . . . . . . $ 5.00

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1952, Año 9, No 2, Febrero </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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