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                  <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944

Año IX

D. A. S. U.

Núm. 3

Marzo de 1952

{;f JJ. mtre Jef/Julio El In ID anen ti SIDO del
0

Todavía vibraban en el paisaje de América las notas lumi•
nosas y regocijadas del homenaje tributado a sus fecundos y
ejemplares ochenta años, cuando nos llegó la asombrada noti•
cia de su muerte. Enrique González Martínez ha muerto y su
muerte cubre de estremecido luto a nuestra patria.
Su presencia poética llenó las más brillantes páginas de
nuestra historia literaria contemporánea. Su poesía se singulariza por una honda penetración en los problemas humanos; se
universaliza a fuerza de hacerse íntima y adquiere caracteres
dramáticos en esa fecunda soledad que parece ser el clima ideal
de la poesía actual. Torres Bodet lo llamó "el poeta de todas las
horas". Su poesía es esencialmente humana. De formación mo•
dernista, percibe que su obra -la de los primeros versos- no
tiene la profundidad que le exige su inspiración y con su soneto
"Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje" inicia una
jornada con un símbolo propio: el sapiente buho. El cisne decorativo, hueco, tan grato a la lírica de Darío, es trocado por el
pájaro pensativo, meditativo, de Minerva.
Su facilidad expresiva -que conoce todas las formas- le
allega un estilo singular. La temática, que según propia confe•
sión, no le interesa sino como adjetiva a la honda, cordial inspiración, es personal y le ofrece todos los matices de su inspiración.
De toda su producción poética trasciende la majestuosa se•

renidad conquistada en el esfuerzo exigente que impone la perfección. Es el fruto en sazón de una jornada interminable de
eliminación depuradora.
Su vida fué ejemplo cumplido d;: vocacwn literaria, mo•
delo acabado de sinceridad artística. Su obra, la insólita con•
jugación de una inspiración legítima con la afanada perfección
expresiva.
Toda su obra se encuentra subrayada, señalada, por
la crítica, que siempre le dispensó cuidadosa atención. Su vida
y su obra se hallan ligadas a su obra artística, son inse,
parables. Su honestidad, su integridad artística ofrecen un
ejemplo raro de tiocación cumplida, de respetuosa devoción a la
obra. Toussaint ha dicho de él: "este poeta no ha escrito un
solo verso que no llevase un pedazo de su espíritu."
Alfonso Reyes, su hermano menor, dijo en la hora de su
muerte, "su nombre luce ya como astro de incomparable fulgor
en el cielo mexicano. Era el más grande y el más bueno. ¡Ojalá
que nuestras jm:entudes aprovechen su ejemplo".
Armas y Letras rinde fervoroso homenaje al poeta desaparecido y une su pesar "al duelo inmenso de la patria".

Infierno de Ouevedo
Sergio E. FERNANDEZ

En medio de la especial situación histórica por la que España atraviesa en el siglo XVII, surgen valores culturales que pre•
sagian el próximo ocaso de la Edad de Oro. Tiempo antes, España había venido marcando, ya desde los lejanos tiempos de
los Reyes Católicos, el ritmo heterogéneo y difícil de la vida po•
lítica europea; su plenitud llega con el Emperador y Felipe II
y en este último termina asimismo. Llena de una historia rica
en acontecimientos, la nación se goza en la tarea que providen•
cialmente se le ha encomendado y que, claro es, cree cumplir
con plenitud.
La visión católico española había
venido informando al mundo durante
los siglos XV y XVI y España llevaba
su misión frente a una época que se
doblegaba como figura de arcilla
entre sus manos. Todas las situaciones vitales del hombre muestran ese
florecimiento: el "Descubrimiento"
..-acontecimiento máximo entre todas
esas circunstancias-; el vasto dominio sobre la Europa occidental; las
luchas religiosas que nos reYelan la
fé y el vigor del pueblo español y,
derivada de allí, la hazaña de evangelización en las tierras americanas
recién conquistadas. La historia, la
literatura, el arte y en general todos
los exponentes culturales no son sino
fiel reflejo de esta cosmovisión que se
desarrolla bajo los dictados de la conciencia ibérica. Los cronistas, tanto
como los escritores de novelas de caballerias, filósofos y dialoguistas notables, están poseídos de su grandeza
histórica y no hacen sino escribir para dar marco y cabida a sus sentimientos de honor, religión e imperialismo.
Sin embargo, la llamada decadencia española se presenta; y esta decadencia está en función directa con
el progreso y adelanto del resto de
Europa; es un desmoronamiento politico que arrastra a España hasta la
postración, hasta la pérdida del dominio mundial que ha ejercido por entonces, per'o en cambio sin dejar por
eso -así lo cree por lo menos el español- de seguir siendo el pueblo
elegido por Dios, aun cuando por el

momento sus altos designios parezcan
desviados.
El desequilibrio que se sigue es evidente; mientras los tiempos anteriores se caracterizan por un floi-ecimiento político a la vez que cultural,
el siglo XVII es continuación --0 mejor dicho renovación- de esos valores artísticos-filosóficos dentro de una
completa derrota política imperial.
Forma concomitante a este nuevo sentido o posición de España ante sus
circunstancias, el barroco aparece como situación fundamental del espíritu de la nación, consecuencia, en parte, de la inconformidad del hombre
peninsular; las expresiones naturalistas o ilusionistas (exageradas derivaciones del realismo y del idealismo),
alcanzan vigor y revelan la conciencia de la época y su crisis.
Francisco de Quevedo es qmzas,
quien se nos ofrece como el exponente clasico de la vida de los españoles; es el ingenio' que muestra la
situación desordenada, febril, trágica
a la que España ha llegado en el .siglo XVII. Su carácter mismo adolece
de los defectos que imputa a su patria, y al mfamo tiempo posee las vir~
ludes que de ella encomia, el sentido
del honor, el orgullo de raza, de religión; el deseo de poderío ilimitado,
de fama e inmortalidad. Por su obra
asoma la cara fatigada del desengaño
que, como tema fundamental en el artr barroco, nos da la pauta anímica
de sus creadores.
(Pasa a la Pág. 2)

�hace incómoda su existencia. Sueña, y
esos "sueños" suyos no son sino la
exposición de su pensamiento en todos los órdenes, la rabia y el coraje
de un hombre vencido que a pesar
de ello lucha contra todo, sabiendo
que, no obstante, jamás ha de desviar
fa ruta de los tiempos nueYos. La
"modorra" le acarrea pesadillas y
éstas le hacen crear un infierno insólito en la literatura.
Apartado de la vigilia, el escritor,
al parecer, se mete en las regiones de
ullratumba, hacia el mas alla que trata afanosamente de hurgar; y llevado
por su espíritu satírico, cruel, de
amarga burla, se encuentra en un cierto momento con el demonio. Lejos de
sentirse agobiado ante tal compañia,
como es de suponer, Quevedo gusta
de él y le platica, sacando enorme
provecho de amigo tan singular; la sabiduría del diablo afluye a su boca
sin dificultades, y el escritor, entusiasmado, escucha: el hombre es estúpido, grotesco y engreido y anda
siempre en pos de la vanidad, del placer y de lo vano, hastiándose una vez
que, para su desgracia, posee lo que
desea. A Satanás, a quien nada deja
de enfadar (y de esta afinidad de sensibilidades nace su amistad con Quevedo), Je gusta hablar mal de todo y
de todos, y ocioso es decir que la primera víctima de su maledicencia es
la sociedad española, huésped, la má_s
maltratada, de las moradas infernales.
Nadie se escapa ni aun aquellos que
por su miserable condición podrían
parecer poco propicios para tan enconada sátira. El clero y las clases
encumbradas son quienes llevan la
peor parte y Satanas sólo perdona a
la gente pobre y a los soldados, estos
últimos porque combaten y mueren
por el Imperio.

El Inmanentismo ...
(Viene de la la. Pag.)
Efectivamente, España en el siglo
XVII está envuelta por un desengaño
distinto de aquel desengaño ascético
místico que se tiene en el siglo anterior · este otro es un sentimiento negati~o, angustioso, que no permite que
nadie escape de su radio de acción.
Los españoles no comprenden bien
qué les ha sucedido, simplemente
vuelYen la cara hacia su pasado de
gloria y sistemáticamente se refugian
en él, sin pensar que su misión histórica, a pesar de la decadencia, sigue cumpliéndose. Quevedo por su
parte se desespera; pensador profundo, es demasiado inquieto como para
especular sin actuar, ya que para él
filosofía y acción se identifican en
último término; pero, paradójicamente, éso es lo que acontece, no actúa,
porque su ansia de vivir en el pasado sin proponer doctrinas nuevas paraliza el futuro, sin esperanza ninguna de movimiento y vida propios. No
puede o no sabe ver que se desea un
nuevo tipo de hombre, más real, menos metafísico, mas equilibrado y
sensato. El erasmista quiere una humanidad libre de trabas, de encadenamientos sentimentales y heróicos;
preludia una época en la que impere
Ja razón como gobernadora absoluta
de los actos humanos; y el fiel de la
balanza -contrariamente a lo que
Quevedo espera- se inclina por este
nuevo sentido de la vida y del hombre.
El escritor entonces, guiado siempre por ese desengaño, idea su obra
de madurez, atacando todo lo que le

Los
Cursos

de
Invierno
El conferenciante sefior Emilio Uranga

A partir del presente Invierno fueron fruto sazona~º- Y
tuvieron su cima los propósitos de realizar, ya en forma orgamca
y coherente, actividades de difusión cultural que, a semejanza
de las labores universitarias de todos los veranos, desde 1946,
se llevaron a cabo con el nombre de Cursos de Invierno del Departamento de Acción Social, cristalización que ciertamente am•
bicionamos permanente, ya que, en la presente oportunidad, re•
vistieron sumo interés, revisándose muchos de los aspectos de la
Filosofía y de la Ciencia modernas.
El programa de estos Cursos abordó tres direcciones: I,
Conferencias; II, Conciertos, y III, Teatro universitario.
En el primero de estos aspectos se procuró destacar ante
el interés universitario y público la vigencia de algunos valores
jóvenes de la Literatura mexicana.
Caprichos de Goya: A caza de dientes

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Caprichos de Goya: ;Tántalo!

El infierno de Quevedo es evidentemente distinto del infierno tradicional del cual tenemos conocidos ejemplos dentro de la historia de la literatura. Es natural que sea oscuro,
triste y hasta melancólico, pero no
por eso deja de ser cómico, lo cual
ya implica, al pronto, una seria antítesis ideológica y formal. El infierno
quevediano es aparentemente ilógico
y abigarrado y a ello se debe que, a
pesar del supuesto castigo ele los condenados, la gente que encuentra a1lí
su morada pase el tiempo amablemente, entre juegos ociosos y carcajadas
que denotan pleno regocijo y continuas diversiones; claro es que está
poblado de reyes, de validos, de abogados, filósofos, judíos, herejes, obispos y arzobispos, pero también aparecen abstracciones personificadas,
como lo son la muerte, las desgracias,
la peste, la pesadumbre, las postrimerías, todas las cuales representan el
papel de portavoces de las ideas políticas y sociales del autor. Desde
luego la Justicia y la Verdad no habitan en el infierno, la una por desnuda, la otra por rigurosa. Quevedo salpica su relato con disertaciones morales en las cuales propugna por un tipo de moralidad cristiano estoico que,
dicho sea de paso, está lejos de respaldar con el ejemplo. Pero esto es
secundario; lo importante es que a
pesar de todo, los hombres se divierten
y la pasan bien en compañía del vicio, de la malicia, de la "ciega incredulidad", de la inobediencia "bestial

Armas y Letras + Pág. 2

y desbocada", y de la blasfemia 'in-

solente y tirana".
Sin existir concepciones distintas,
raras informaciones que puedan parecernos de otro mundo, comienza a
perfilarse que este infierno se parece
mucho a nuestra vital esfera de acción. Pero no se -crea que se trata de
una semejanza accidental o secundaria, por Jo contrarío, el paralelo entre
este mundo y el infierno quevediano
e,;;. cada vez más patente: en el infierno, como en la tierra, el amancebamiento pasa por amistad, a la usura
se le llama trato, descuido a la bellaquería, valentía a la desvergüenza, donaire a la malicia, cortesan9 al vagabundo. El infierno es un lugar de hipócritas, en donde todos pretenden
ser lo que no son, engañándose a si
mismos y a los dem3.s, sin pensar jamás en una posible condenación eterna de dolor y llamas, y sus moradores
tienen, para solaz, la carne, el dinero
y todos los placeres que el mundo
ofrece.

CONFERENCIAS
El elenco de estos nuevos valores
fué integrado de la siguiente manera: Sergio Fernández, Emilio Uranga,
Fernando Salmerón, Nabor Carrillo,
Salvador Reyes Nevárez y el Maestro
Eduardo García l\láynez, cuya docencia ha sido ya reconocida de algunas
décadas a esta parte.

- -,

Actuación de Sergio Fernández: Tema, Ventura y Muerte ele la Picaresca
Española: Ventura ·de la Picaresca.El Picar.o heroico; II, El Pícaro grotesco.-El Pícaro endemoniado; III,
El Pícaro impostor.-~luerte de la Picaresca.-Extensión: 28, 29 y 30 de
enero.
Licenciado Eduardo García Máynez:

r

CONCIERTOS

¿Qué sentido puede tener este _parecido tan grande? ¿No sera que estamos a punto de descubrirle a Quevedo su secreto? Bien se ha visto, en
efecto, que el infierno de los Sueños
de Quevedo es tan parecido a nuestro
mundo que a cada instante estamos a
punto de confundirlos. Pero si es así,
¿entonces el infierno trascendente de
Quevedo, su morada metafísica del
pecado, no es acaso ésta que nos pre(Pasa a la Pág. 8)

Tema, Tres formas de manifestación
del Pensamiento ético, Extensión: 6,
7 y 8 de febrero.
Emilio Uranga: Temas, I, El carácter del Mexicano; II, Estudio de la
conducta en el Mexicano, y III, El Humanismo ~Iexicano. Extensión: 6, 7 y
8 de febrero.
Fernando Salmerón: Tema, México
en busca de su realidad. Extensión:
11, 12 y 13 de febrero.
Doctor Nabor Carrillo Flores: Temas, I, La energía atómica; II, El hundimiento de la Ciudad de México, y,
III, La Mecánica de los suelos. Extensión: 11, 12 y 13 de febrero.
Dentro de estas valiosas intervenciones científicas del Maestro Carrillo,
el ilustre conferenciante ofreció además una exposición cinematográfica
docunumtal sobre las explosiones de
Bikini, usando para este acto una de
las escasas cintas que impresionaron
el famoso ensayo, que posee la América Latina.
La presencia del genial matemático
mexicano suscitó la solicitud de dos
conferencias más y de frecuentes agasajos que le fueron dispensados por
aJgunas Instituciones citadinas.
Salvador Reyes Nevárez: Temas, I,
La figura del Mexicano; 11, Formas de
amistad en el Mexicano; III, Actitudes del Mexicano. Extensión: 18, 19
y 20 de febrero.

El Doctor Nabor Carrillo Flores

El Trio de Cámara de la Universidad, integrado por los Maestros Josémaria Luján, José Andrade y José
Sandoval, tuvo a su cargo, en asocio
al Gran Coro Universitario, regentado
asimismo por el Profesor Luján, dos
selectos Conciertos, los dias 20 de febrero y 5 de marzo, en el Aula Magna
de la Universidad "Fray Servando Teresa de Mier".
El primer acto presentó en sus dos
aspectos, mú.sica clitsica de Brahms, y
ocho sentidas Canciones Mexicanas,
actuando el · Coro y dos pianos, en el
inicial, y en el segundo el propio Grupo coral y los pianistas Señorita Hortensia Tamariz y Señor Sotero Lozano.
El segundo Concierto presentó la
Misa Solemne a Santa Cecilia, de Ch.
Gounod, actuando el Coro y la Orquesta, integrada por el Maestro Josemaria
Luján y los solistas Alicia Hilton, Profesor José Hernández Gama y Agustín
Lozano.
Los actos artísticos aludidos revistieron crecido interés.

Armas y Letras + Pág. 3

TEATRO UNIVERSITARIO
El Grupo teatral universitario, que
ha estado trabajando ininterrumpidamente en su adestramiento bajo la dirección del Maestro José Anastasio
Villegas, presentó los días 10 11 12
' '
13 Y 14 del actual obras de' Xavier
Villaurrutia, Antón Chéjov y Rodolfo
Usigli, que han obtenido modernamente el aplauso de la crítica y del
público.
El orden de las representaciones
fué el siguiente: días 10 y 11, La Mujer Legitima, de Xavier Villaurrutia
actuando en esta obra dramática lo~
alumnos Carlos R. Aguilera, Margaritn Delgado, Armando Cadena Irma de
León, Alfredo Espinosa, Estela Alcocer y Baudelio Villegas.
El día 12 se representó Petición
de Mano, del dramaturgo ruso Antón
Chéjov, figurando como actores los
alumnos Anselmo González, Margarita
Leal y Carlos R. Aguilera.
Los días 13 y 14 se llevó a la escena universitaria El Niño y la Niebla
del célebre dramaturgo mexicano Ro'.
dolfo Usiglí, autor destacado al través
de El Gesticulador y Aguas Estancadas. Tomaron parte en la escenificación los alumnos Eglantina Covarrubias, Armando Cadena, Eladio González, Alfredo Espinosa, Margarita Leal
Luis González y Alberto Jones.
'
El Director de estas actividades planea para la próxima temporada la
presentación de la obra de Manuel
Tamayo y Baus, El Drama Nuevo.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la U niversidad de Nuevo León
INDICADOR
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martinez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrian Yáñez Martinez
Director
Lic. Fielencio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil
!\fonterrey, Nuevo León,
MEXICO

�EL HIJO MUERTO

Poélica
Como homenaje al Dr. Enrique Gonzálcz ~lartínez, Armas y Letras publica
a continuación una breve antología de sus versos. .
Principia nuestra selección con dos poemas del hbro Los senderos !)Cultos,
publicado en 1911. Sigue a éstos, Los días inútiles, aparecido en el hbro La
muerte del cisne, editado en 1915.
.
.
.
Los siguientes dos poemas aparecieron en 1942 en Ba¡o el signo mortal.
Representan el dolor del poeta ante la muerte 1e su hij_o, poeta también, Y del
gran bardo español Antomo Machado. De 19fa y del hbro Segundo despertar
y otros poemas es la Oración de la guerra, escrita durante la pasada conflagración.
.
.
.
.
.
Vilano al viento y El ladran eslan tomados del hbro Vilano .al u,ento, salido de la imprenta en 1948. En seguida, publicamos un trozo del poema Babel,
su último libro de versos aparecido en 1949. El último poema, en homenaje
a Sor Juana, fue publicado por la revista El -Yicolaita, con fecha 16 de febrero de 1952 y es quizá el último que escribió el poeta.
Cerrar:ios nuestra antología con dos trozos en prosa de sus libros autobiográficos. En el primero, de El hombre y el buho, el Dr. González Martínez analiza su primer libro. En el segundo, de La apacible locura, aparecido en 1951,
describe su último libro de versos.

G. C. G.

TUERCELE EL CUELLO AL CISNE
Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje
que da su nota blanca al azul de la fuente;
él pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje.

La voluntad inclino
y en mi sangriento corazón sepulto
tu mirar azorado y diamantino.
(¿Lámpara en vela? .. . ¿Llamamiento oculto? ... )

del alba flor, frescura meridiana,
bordón en el cansancio vespertino l . ..
¿ Qué arquero de traición en la mañana
te hizo caer, a punta de saeta,
ala sin vuelo, victima temprana?

Soñé con tu palabra de poeta
para forjar en luminoso día
la estrofa presentida o incompleta.
Prendí tu antorcha. . . Pero boca impía,
soplando con aliento de pavura,
mató su llama sin tocar la mía . . .

A.M.

CUANDO SEPAS HA.LLAR UNA SONRISA .. .
Cuando sepas hallar una sonrisa
en la gota sutil que se rezuma
de las porosas piedras, en la bruma,
en el sol, en el 1:1.ve y en la brisa;

¡Santa ribera!... ¡Piélago seguro
el de la muerte!. . . tu cantar más puro
ya rima con la gracia de sus olas.

cuando nada a tus ojos quede inerte,
ni informe, ni incoloro, ni lejano,
y pen·etres la vida y el arcano
del silencio, las sombras y la muerte;

Desandas con los ojos el camino
y en tu grave silencio vespertino
tu corazón y el mar están a solas.

ORACION·EN LA GUERRA
cuando tiendas la vista a los diversos
rumbos del cosmos, y tu esfuerzo propio
sea como potente microscopio
que va hallando invisibles universos,

No quiero morir antes de que selle el castigo
la ignominiosa frente del histrión cuya mano
a brochazos de sangre borró el nombre de hermano
y esculpió en cada infante un lobezno enemigo.

entonces en las flamas de la hoguera
de un amor infinito y sobrehumano,
como el santo de Asís dirás hermano
al árbol, al celaje y a la fiera.

No se cierren mis ojos sin que la mano fuerte
del Angel Vengador deje caer la espada,
antes que ruede al suelo la cabeza cortada
y el fango vuelva al fango y la muerte a la muerte.

Sentirás en la inmensa muchedumbre
de seres y de cosas tu sér mismo;
serás todo pavor con el abismo
y serás todo orgullo con la cumbre.

No quiero morir antes de que la lengua, muda
por el pavor, no rompa la cárcel de la boca,
mientras crispadas uñas con una furia loca
claven sus diez puñales en la carne desnuda . . .

Sacudirá tu amor el polvo infecto
que macule el blancor de la azucena,
bendecirás las márgenes de arena
y adorarás el vuelo del insecto;

Mas cuando sobre el mundo retorne la armonía
y vague por los campos ]a canción misteriosa
y renueven milagros el pájaro y la rosa
y haya una vida nuestra que antes fué sólo mia;

y besarás el garfio del espino
y el sedeño ropaje de las da\ias ...
Y quitarás piadoso tus sandalias
por no herir a las piedras del camino.
LOS DIAS INUTILES

•

Sobre· el dormido lago está el sauz que llora.
Es el mismo paisaje de mortecina luz.
Un hilo imperceptible ata la vieja hora
con la hora presente . . , Un lago y un saúz.

cuando se vuelva puro lo grande y lo pequeño
y la rama de olivo pase de mano en mano
y la frente humillada desarrugue su ceño
y la sonrisa juegue en cada rostro humano,
¡ será entonces la hora de comenzar mi sueño!

VILANO AL VIENTO

¿ Con qué llené la ausencia? Demente peregrino
de extraños plenilunios, ,,¡ la vida correr . .. .
¿La sangre? ... De las zarzas. ¿El polvo? ... Del camino ...
Pero yo soy el mismo, soy el mismo de ayer.
Y mientras reconstruyo todo el pasado, y pienso ·
en los instantes frívolos de mi divagación,
se me va despertando como un afán inmenso
de sollozar a solas y de pedir perdón.

Mi deseo se alarga para verte
¡oh tiempo ido y nunca recobrado!
y alumbro los senderos del pecado
con la lívida antorcha de la muerte.
Tiemblo en el bosque donde se perdia
mi inocencia de ayer y donde ahora
ni canta el aire, ni la fuente Hora,
ni habla la noche, ni despunta el dia ...
En un ambiente gris, voces de otrora
rezan bajo una cúpula vacía.

Armas y Letras + Pág. 4

Sus caracteres rojos
la flecha graba, y el peligro advierte
revelando a los ojos,
con la sangre qne vierte,
cuán cerca del amor anda la muerte.

Palabras al oído
que instilan la cadencia seductora,
después, ,•icnto de olvido,
ilusión de una hora
y larga ausencia que al ausente llora.

EL LADRON

Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.

Si era tu voz -gemido y pensamientocomo inaudito son de una campana
que el aire pierde en la extensión lejana
¿qué mejor fuga que acallar tu acento?

Amor, oue se dCsvela
en matar la sonrisa con el nanto,
dispara el dardo y vuela,
y el virginal quebranto
siente la herida y la resuelve en canto.

A tientas voy. . . Pero mi propia mano
pugna y se crispa por rasgar la venda . ..
y lanza mi canción un grito humano
y buscando quien lo escuche y lo comprenda,
como esparce el vilano
a través de las zarzas de la senda
polen de abril en vientos de verano.

A ANTONIO MACHADO EN SU MCERTE

F.l no tiene la gracia del cisne, mas su inquieta
pupila, que se clava en la sombra, interpreta
el misterioso libro del silencio nocturno.

Sortilegio sonoro
se incuba en jaula de cristal que labra
hermético decoro,
hasta que el numen abra
la reja al ruiseñor d·e la palabra.

~le envuelvo en los harapos de mi sombra;
con ella voy porque la siento mía
y es mi destino caminar sin guía
sobre los cardos de la misma alfombra
que fué de rosas y de musgo un día.

Como pájaro ciego en la espesura
que a golpes busca al prófugo del nido,
se estrella en tu silencio mi locura.
¿A qué reino de sombras has huido?

¿Qué mejor fuga que morir, si el viento
era mortal, si la traición humana
transformó tu llanura castellana
en sucia charca y lodazal sangriento?

Renunciación divina
que trueca por el arte la hermosura
pues sabe, o adivina
por gracia prematura,
que Venus pasa y que :\Unerva dura.

¡Oh, duda, compañera
de tantas aventuras insensatas,
de tantas risas cuando nadie espera
en el paYor final de la carrera,
por qué tan sólo hieres y no matas?

Brújula de dolor para buscarte,
se queda mi lamento suspendido
en el misterio trágico del mundo ...
¡Oh, qué callar profundo! ...
¿Contra quién me rebelo.,. o a quién pido?., ..

Mira al sapiente buho cómo tiende las alas
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas
y posa en aquel árbol el vuelo taciturno ...

Hortelana que poda
el jardín de la blonda cabellera
y rinde el alma toda
porque en abril espera
temprana floración de primavera.

Este anhelo voraz, inextinguido,
por desgarrar la niebla del profundo
misterio de los astros suspendido
¿ Quién me lo dió, de qué lejano mundo
se fugó mi inquietud y a qué ha venido? ...

¡ Laurel de mi camino,

Huye de toda forma y de todo lenguaje
que no vayan acordes con e_l ritmo latente
de la vida profunda . . . y adora intensamente
la vida, y que la vida comprenda tu homenaje.

SOR JUAXA Y SU MILAGRO

¿A dónde voy? ¿Qué engañadora estrella
trazó mi ruta en el absurdo viaje?
¿Quien pobló de preguntas el paisaje?
¿Qué manto funeral borró la huella?
¿En qué ventisca se perdió el mensaje?

Del jardin de mis hurtos fui señor y soy reo
Abrí todas las puertas del edén de la vida;
si alguna cerró el paso, la forzó mi deseo.
¡Aprisioné cien años la alondra y el gorjeo;
cien arios hinqué el diente en la fruta prohibida!

¿ Cómo será que pueda
la mansa oveja reparar el daño?
¿Qué más recurso queda
que confesar su engaño
al mayoral del místico rebaiio?

Expulsado y proscrito, el castigo perdura;
mas el angel que vela y me impide la entrada,
sabe que no pretendo quebrantar la clausura. , .
¡ Halló gracia a sus ojos mi contrita amargura
y ha apagado en el Tigris le. flamígera espada!

¡Majada misteriosa,
alcoba de canción .y pensamiento,
castidad de la esposa
que en cercano aposento
no acepta ni los ósculos del viento!

Con reptar de serpiente o con vuelo aquilino,
con saña de milano, o con astucia de lobo,
robé sombras y estrenas en mi largo camino . ..
¡He •gastado cien años en el hurto divino
y pasaré cien años restituyendo el robo.!

Refugio vespertino,
rosario musical que se desgrana
en las alas del trino
y que cada mañana
se escapa por la cruz de la ventana.

VACILACION
Y pasaron los hombres abstraídos,

rodando a los esco11os de la muerte,
venda en ]os ojos, cera en los oídos.

De carne, diablo y mundo
en conjunción ¿qué sabe el alma aquella?
Con arcano profundo,
la nube casia y bella
nos esconde el enigma de la estrella.

En vano la trompeta ronca y fuerte
anuncia el fin; alumbra el so] en vano;
la turba va al abismo y no lo avierte.
Madre en delirio lleva de la mano
al hijo impúber, y su brazo adiestra
y arma en contra del padre y del hermano

Más si el genio labora
en soledad, el numen indiscreto
alza la encubridora
cortina, y el secreto
asoma por las mallas del soneto.

Uno, en trance de horror, alza en la diestra
la tea del incendio. Roja aurora
inflama el monte con su luz siniestra.

¡Fuente sellada y pura
al beso torpe y al amor furtivo!
¡No violaron tu hondura
la pezuña del chivo
ni los beiros del sátiro lascivo!

Todos, en caravana aterradora,
van mascullando voces sin sentido
en una absurda confusión sonora.

Un hombre habló de amor y no fue oido,
Y un canto de dulzura y esperanza
fue ahogado por histérico alarido.

Se arrancaron la venda
los ojos, reclamando la acecha~za,
Y hallaron alta senda
donde el paso se afianza,
donde no hay ligas ni la flecha alcanza.

La palabra de paz sonó venganza
Y la voz de piedad, en el estruendo,
fué suspiro sin eco en lontananza.

Salvadora clausura
que apaga claridad de mediodia
dentro de celda oscura¡
cofre de poesía
colmado de radiosa pedrería.

Y aquel mar de dolor iba creciendo.
ELLA me contempló sin decir nada,
Y le grité:, -"¿Qué hacer, si no comprendo?

"Qué vale la palabra iluminada
si no refrena el viento de agonía?
¿ De qué sirve el laurel frente a la espada?

'

Con arpa, libro y pluma,
la sed se abreva y la avidez se colma•
1a celda se perfuma,
,
y un ventalle de palma
tiembla a lo lejos y refresca el alma.

"¿Huiré de nuevo a regresar el dia
en que aprenda su jerga envenenada
o entiendan ellos la palabra mía?"

Y lei la respuesta en su mirada.

(Pasa a la Pág. 8)

Armas y Letras

+

Pág. 5

,

�Precursores, Eenefactores y Maestros de
la Enseñanza Superior en Nuevo León
Plinio D. ORDOíiíEZ.

NOMINA BIOGRAFICA

1715. Amplió el local del colegio con Normal, dentro del Sistema Lancastenuevas aulas y lo dotó de celdas para riano. Fue el fundador y primer RecI
el internado. Dejó la rectoría en 1728, tor de la Escuela Normal Lancasteriaregresando a la ciudad de México, lla- na, fundada en lllonterrcy en 1842. AlPeríodo Colonial: 1702-1821
mado para ejercer otro cargo docente, ternó con escritores, literatos y poetas
habiendo dejado fama de sabio y de del periodo republicano y escribió alBENEFACTORES:
muy competente maestro ..
gunos folletos sobre Filosofía, Moral y
6.-Fray Cristóbal Vellido y Fajar- Civismo, que sirvieron de texto en el
1.-Fray Gerónimo López Prieto:- do:-Guardián del Convento de San Seminario y en las Escuelas LancasteFundador material del primer Colegio Francisco Javier. Originario de la Vi- rianas de su época.
Seminario, regido por Frailes Oblatos lla de Morón del Reyno y Obispado de
10.-Presbílero D. Felipe de Jesús
de San Gregario. Originario de llfon- Sevilla, España, en donde profesó y Cepeda:-También originario del Esterrey. De su peculio edificó la pri- tomó los hábitos de San Francisco. tado. Se dió a conocer como Director
mera Casa-Escuela, en 1702. En 1715, Ejerció las cátedras de Filosofía y Teo- de la primera Escuela Pública de Nien virtud de haberse clausurado el logía, en España, en ,San Francisco de ños establecida en Monterrey en 1835,
plantel, cedió el terreno y la casa al los Zacatecas y en el Nuevo Reyno de de cuyo Programa y Reglamentación
Padre Dr. D. Francisco de la Calancha León. Era Comisario de Misiones en fue autor; pero babia tomado parte
y Valenzuela, para instalar el Semina- l\fonterréy y sus Dependencias y Exa- activa en la elaboración del Primer
rio de los Jesuitas.
minador Sinodal de este Obispado, de- Plan de Estudios, autorizado por la
2.-Dr. D. Francisco de la Ca/ancha pendiente entonces (1767) de Guada- Constitución Política de 1825. En 1842
y Valenzuela:-Fundador y patrocina- lajara. Fue el primer maestro de En- fue Presidente de la Compañia Landor del Colegio Seminario dirigido por señanza Secundaria, en el Nuevo Rey- casteriana del Estado y luego Rector
Frailes de la Compañia de Jesús. Ori- no de León. Se hizo cargo de la cáte- del Seminario Conciliar de Monterrey,
ginario de la Villa de Palma, España. dra de Gramática Latina instituida con en el que babia hecho sus estudios saMediante testamento inler-vivüs, cedió el legado de Doña Leonor Gómez de cerdotales. Se estima como el más
el terreno y la casa donada por el Pa- Castro, que impartía en su propio con- connotado maestro de Primaria y Sedre López Prieto y una hacienda de vento y que sirvió hasta 1793 que se cundaria de su tiempo. Escribió vaagricultura, ubicada en jurisdicción de incorporó al Seminario Conciliar de rias obras de texto para uso de los nila actual Villa de Sabinas Hidalgo, N. Monterrey, fundado ·en este año.
ños y de Metodología de algunas maL., valiosa entonces de más de diez mil
7.-Prof. D. Francisco de Cuevas:- terias para maestros, en los que dió a
pesos españoles, la que en 1746, fue Criollo originario de la ciudad de Mé- conocer ideas pedagógicas originales,
vendida en subasta pública, junto con xico y de oficio maestro de escuela que formar0n escuela, no solo en Nuetodas las propiedades cedidas por otros laico. Aparece como el más antiguo vo León; sino también en los Estados
vecinos de Monterrey, por la misma mentor de niños, autorizado para ejer- circunvecinos; textos en los que aconCompañía de Jesús, por haber deter- cer en el Nuevo Reyno de León, de sejaba al Modo Simultáneo de enseñar,
minado ir a fundar el Colegio a la Vi- acuerdo con las Ordenanzas Reales prescindiendo del Iancasteriano, en
lla de Palma, de acuerdo con· la volun- respectivas (1767-1793). Inició su la- boga en el Estado, todavía después de
tad del donante, quien recomendó que bor docente haciéndose cargo de la 1870.
en caso de no ser posible el éxito y cátedra de Gramática Latina, pagada
11.-Prof. D. José Maria Gajá y Baprogreso del Colegio se estableciera en con el rédito de la suma de seis mil llona:- Llegó a Monterrey por el año
su villa natal, después de haber fun- pesos testada por Doña Leonor Gómez de 1845, en ejercicio docente y fundó
cionado treinta años en Monterrey.
de Castro, cátedra que luego pasó al un colegio particular que por su exce3.-Doña Leonor Gómez de Castro:- Dr. Vellído y Fajardo.
lente organización y buena enseñanza,
Originaria de Monterrey y dueña de
hizo época en la ciudaü, estimándose
grandes bienes materiales en la Propor varios años después, ser la mejor
Período Republicano 1824-1861
vincia del Nuevo Reyno de León. Al
Escuela Secundaría del Estado, la que
morir dejó un legado de seis mil pedenominó lnslilulo de Educación Cosos, para que el producto de sus inteBENEFACTORES Y MAESTROS:
mercial. En 1853 reorganizó y mejoró
reses se destinara a la fundación y sossu plantel, llamándolo Instituto de Edu8.-Lic. D. Alejandro de Treviño y cación Comercial y Preparatoria, detenimiento de una cátedra de Gramática Latina; la que se fundó desde Gutiérrez:-Criollo originario del Nue- dicándolo también a la de cualquier
1767 y se sirvió en el Convento de San vo Reyno de León. Hizo sus estudios carrera literaria o científica, de modo
Francisco hasta 1793, que el legado en el Seminario Conciliar de Monte- que le dió carácter de Instituto Unipasó a ser patrimonio del Seminario rrey. En 1814 fue Alcalde Mayor de versitario. A solicitud del Gobierno del
Conciliar de Monterrey y la cátedra se la ciudad y al iniciarse la Independen- Estado presentó un proyecto para la
incorporó al Programa de Estudios del cia nacional en 1822, con este carácter fundación de un Colegio Civil Oficial
actuó como Gobernador Interino del que impartiera Preparatoria y carremismo Seminario.
4.-Dr. Andrés Ambrosio de Llanos Estado, en cumplimiento de una dis- ras liberales, que mereció la aprobay Valdés:-Tercer Obispo de la Dióce- posición dictada por el Poder Ejecuti- ción gubernamental; pero que no se
sis del Nuevo Reyno de León. Funda- vo F~deral, presidido por 'D. Agustín llevó a la práctica por la penuria del
dor del Seminario Conciliar de Monte- de Iturbide. Fue el primer maestro Erario, motivada principalmente por
rrey, en 1793. Primer Obispo de esta que enseñó Jurisprudencia en Nuevo l•s disturbios políticos y militares del
Sede de origen mexicano. Emprendió León desde 1824, primero en su pro- momento.
muy elogiable actividad para organi- pio domicilio, y después en el Semi12.-Prof. D. Fernando Velarde:zar la instrucción popular y la supe- nario Conciliar de Monterrey, en don- Escritor, poeta y maestro español, rarior en su Obispado. Ordenó diversas de continuó hasta 1830 que ocurrió su dicado en Monterrey desde antes de
mejoras materiales y la apertura de muerte. Fue también el primer Presi- 1861. Su labor docente se hizo notar
escuelas parroquiales primarias, en ca- dente del Supremo Tribunal de Justi- al frente de su escuela particular llada pueblo de su jurisdicción. Constru- cia del Estado Libre y Soberano de mada Colegio Preparatorio. Dejó esyó los cimientos del Colegio de Capu- Nuevo León, en 1825.
cuela en Poesía y Gramática. Fue au9.-Prof. D. Antonio Tamez Marlí- tor de una interesante colección de
chinas, sobre los que está edificado el
actual Colegio Civil del Estado. 1792- ne.z:-Origin ario de Monterrey. Fue versos titulada "Cánticos del Nuevo
aventajado alumno del Colegio Semi- Mundo" y de varias obras escolares y
1800.
nario de Monterrey. Se dedicó al Ma- un texto de Gramática y Retórica, edi)IAESTROS DISTINGUIDOS:
gisterio por vocación', y su labor do- tado en Lima, capital de la República
cente se dostaca desde 1823, ejercien- del Perú, en donde ejerció la docencia
5.-Dr. D. Francisco Ortiz:-Fraile do el Preceptorado de Primaria suce- antes de venir a Monterrey. Su GraJesuita. Primer Rector del Seminario sivamente en los Municipios de Mon- mática y las Monografías, Los Cometas
de Jesuitas, fundado por iniciativa y ternorelos, Cadereyta y Monterrey. Fue y Astronomía, tuvieron aceptación cocesión de bienes del Padre de la Ca- catedrático de Filosofía Moral en el mo textos en el Colegio Civil del Eslancha y Valenzuela, y sostenido ade- Seminario Conciliar. Participó directa- tado. El Erario del Estado pagó, por
más con donativos en numerario y en mente en la elaboración de los prime- algunos años, varias becas de alumnos
especie, aportados por varios vecinos ros Planos y Programas de Estudios lai- procedentes de los Municipios, en núricos residentes en el Nuevo Reyno de cos en el Estado, y se consagró des- mero hasta de diez jóvenes, que se eduLeón. Ejerció su ministerio desde pués en la Enseñanza Secundaria y caron en su Colegio Preparatorio.

Armas y Letras + Pág. 6

Periodo Liberal 1861-1891
BENEFACTORES Y MAESTROS:
13.- Prof. D. José ilfa. Trwiño Gar.:a.-Competentísimo maestro .regiomontano, dedicado a la Enseñanza Primaria y Secundaria, discípulo del
Presbítero Cepeda y alumno aprovechado del Seminario Conciliar de Monterrey, del que fue también catedrático distinguido. Por el año de 1857 fundó en la Villa de Garcia, N. L., un colegio particular que muy pronto adquirió fama regional y recibió alumnos internos de los distintos Municipios del Estado, inclusive Monterrey
y de los Estados de Coahuila y Tamaulipas, ganándose la reputación de ser
el mejor organizado y atendido instituto de su tiempo. Desarrolló sus actividades docentes de· 1850 a 1870. Por
el año de 1866 se trasladó a llfonter.rey
con su colegio, en donde consolidó su
celebridad magisterial, formando parte integrante del personal docente del
Colegio Civil del Estado. Dejó huellas
tan profundas como maestro de juventudes, que divide honores con su mentor el Padre Cepeda, estimado como
su muy digno sucesor.
14.-Lic. D. Jesús Dávila y Prieto.Figuró desde 1826 en la cátedra, el
Foro y el periodismo local, participando en todos los sucesos docentes, jurídicos y literarios celebrados en Monterrey hasta su muerte, ocurrida en
1870. Es autor de una hipótesis novedosa que explica el giro de los planetas alrededor del Sol, publicada y usada como libro de texto, en su clase de
Astronomía, en el Seminario Conciliar
de Monterrey, del que fue también
alumno distinguido y discípulo de Jurisprudencia del Lic. de Treviño y Gutiérrez. En 1832 fué Diputado por Nuevo León al Congreso Nacional y en
1839 se le eligió Gobernador Constil!J·
cional del Estado. En 1842 figuró como miembro honorario del personal
directivo de la Compañía Lancasteriana, encargada de la educación Prima•
ria y Superior en el Estado. Pronunció
discursos pclíticos, patrióticos y didácticos en las actividades civiles Y
escolares de su tiempo. Actuó varias
veces como Diputado Local al Congreso del Estado, Magistrado y Presidente del Supremo Tribunal de Justicia.
Ocupó varias veces el cargo de Director y Maestro de Juventudes en el Estado, enseñando Filosofía, Jurisprudencia, Matemáticas y Astronomía. Y
tiene el honor de haber sido el primer
Hector o Director del Colegio Civil del
Estado, fundado en 1859, con carácter
universitario, comprendiendo los estudios de Secundaria, Preparatoria,
Jurisprudencia, Farmacia, Medicina e
Ingeniería.
15.-Dr. D. José Eleuterio González
(Gonzalilos) ,...::originario de Guadal•·
jara, Jalisco, de donde vino a Monterrey en 1833, para encargarse del Hospital de Nuestra Señora del Rosario,
con el grado de Bachiller en l\ledicina,
Humanidades y Filosofía. Fue el fundador de la Escuela Secundaria laica
en el Estado y principalmente el crea•
dor y organizador de la Escuela de
Farmacia y Medicina de Monterrey,
Actuó corno maestr:o catedrático, sin
dejar de ejercer la Medicina más de
veinticinco años, siendo su más intensa y brillante labor la que desarrolló
por los años de 1840 a 1885. Fue un
enciclopedista de vasta y profunda
ilustración. En Medicina se reveló un
prodigio y puede citarse como el más
destacado clínico y cirujano de su
tiempo, en toda la región norte de la
República, reconocido además, como
maestro de todas las generaciones de
médicos titulados en Monterrey hasta
1888. Sus Lecciones y Noticias sobre
la Historia de Nt1evo León, son todavía

(Pasa a la Pág. 7)

echa encima la responsabilidad de
hacer una poesía suya, personal, que
sea .entrega, dádiva generosa, y que
hará decir más tarde a Toussaint "este poeta no ha escrito nunca un verso
que no llevase un pedazo ele su espíritu".

bridad y de la Escuela de Medicina,
respectivammte; asi como del Hospital que ahori lleva su nombre, y participó muy drectamente, en la fundación y orgarización del Colegio Civil
del Estado &amp;l que fué su segundo Director, cuanto este plantel funcionó
con carácteruniversitario; y en 1877,
Algunos críticos, refiriéndose a su fue el autor I iniciador de la creación
producción poética, la han calificado de las Escueas Profesionales autónode poesía filosófica. Pero .ese engen- mas, de la criacióii del Consejo de InsAntonio M. ELIZONDO.
dro monstruoso es absolutamente aje- trucción Púbica y de la Institución de
no a su limpia poesía. Ni poesía filo- la Escuela P&lt;,paratoria o de Bachillesófica ni nada que no sea la más cla- res, a que se redujo la función del Cora, limpia inspiración vaciada en los Jegio Civil, lenominando a su enseEl intento de valoración de una obra literaria, la sola inten- más bellos y expresivos versos. GonEduca·ión Secundaria. Sin ser
ción crítica sobre alguno de los productos de la cultura, implica zález l\lartínez pagó tributo a la histo- ñanza
nn po,.Iitico nilitante, se le consideró
la ubicación de la obra en el marco histórico que la fecundó. ria. Se inicia como modernista, pero un conspícuflmiembro del Partido LiYa se trate de valorar o de clasificar a una obra literaria, sólo J&gt;ronto siente la nostalgia de su an- beral y un sncero creyente y activo
gustia, de la profundidad poética de propagandíst, del laicismo en la eduse logrará plenamente colocándola bajo la luz de los hechos his- su
inspiración, y busca su propia ex- cación públi,a, y por ello fue electo
tóricos.
presión.
Diputado, lla¡istrado y Gobernador de
Nuevo León, ·n distintos momentos de
Torres
Bode!,
para
citarlo
por
últiEl artista, el literato, como los de- ca no radica, exclusivamente, en la
su ruemorabl&lt; y fecunda vida magistema
vez,
dice
que
en
el
tiempo
que
el
má.s hombres, obra y crea -conscien- musicalidad verbal. La poesía 'invenrial y de honnre público y benefactor.
temente o no- de acuerdo co la mo- tada por Baudelaire" no hace depen- lirismo se hizo preceptiv0t y buscó
En
1870, fu1giendo de Gobernador
dalidad típica de su clima histórico, der de las palabras a la emoción líri- utilidad en los poemas, González Mar- Constituciona del Estado, expidió la
tínez
representó
a
México
y
lo
hizo
se siente empujado por las fQerzas la- ca. Siente que detrás de las palabras
Ley Orgáni,a y Reglamentaria que
tentes o manifiestas de su época ar- existe un mundo sin conquistar y en con singular firmeza y brio. La aprecreó la actual Escuela Normal del Estística. La obra de arte no es produc- el cual no es dificil hallar las expe- ciación, · por demás elogiosa y autoritado.
Para pEmiar sus grandes servito arbitrario de una voluntad indivi- riencias que derrotarán a la poesía zada, nos parece un poco injusta. Si
cios a la educ1ción y al pueblo de Nuede
Gonzálcz
Martinez
se
trasluce·
una
dual; es el fruto que la cultura fecun- formalista,, parnasiana. La lírica movo León, en e ejercicio de la Medicina
da en esa desproporción de faculta- dernista, que encontró en Rubén Da- intención como la señalada, en la toY
de la Admiiistración Pública, el Godes donde Vasconcelos creyó descu- réo su mayor exponente, era la reac- talidad de su obra queda la evidenbierno
del Estado, con aprobación
brir al genio. Una obra de arte, en el ción violenta, inconsciente de su po- cia de una legítima inspiración.
unánime de odos sus habitantes, le
más puro sentido, sólo es tal en la me- tencia creadora, revolucionaria, conEn La Apacible Locura confiesa confirió el tililo de Ciudadano Distindida que corresponde a la conciencia tra la poesía clásica.
que
nunca le prl'.ocupó la temática de guido y Benunérito de Nuevo León,
1
histórica; es decir., debe lograr, o por
sus poemas. Su preocupación latente, ordenando qrn sq noriibre fuera escriNo es fácil precisar hasta donde se
lo menos pretenderlo, que su volunpermanente en todo lo largo de su vi- to con letras ce oro, en el Salón de Setad se universalice, que sus pensa- intuía la importancia de ese cambio
da fué encontrar su estética, hallar la siones del H. Congreso del Estado y
mientos, sus ideas y sus experiencias radical en el derrotero de la lírica. Guiexpresión justa, equilibrada, pudoro- su retrato figu-ara en la galería de Gose fundan con la voluntad universa], llermo Diaz Plaja cita fragmentos de
sa, de su intimidad. Su serenidad, al- tJcrnadores di;tinguidos, tributándosesocial, histórica. Alguien apuntaba ya Mallarmé y Valery donde se aprecia
canzada en el esfuerzo tenso de su le al Ocurrir s1 muerte, las más solemque la historia, y con ella cada una de que eran conscientes de su descubrivocación, en la persecución intermi- nes exequias oficiales de su tiempo.
sus realizaciones, se mueven orienta- miento, pero que se sentían asombranable ~e la perfección expresiva dan El Dr. Gonzábz fue siempre un homdas hacia un fin que cada vez parece dos ante las perspectivas que ofrecía.
buena
idea de su estilo personalísimo. bre senciUo, nodesto y ecuánime, que
hacerse más consciente: la perfección En esta época pueden hallarse en los
lo mismo daba su saber científico y esindividual por el único camino posi- poetas españoles, modelos híbridos de
Su prodigiosa integridad artística piritual, que :u auxilio económico y
ble, el social. No se pretende afirmar esas dos tendencias fundamentales en su honestidad literaria, si no hubier~
social, sin colrar honorarios de arancon ésto que la obra literaria consti- pugna. En algunos de los poemas de más méritos, que los hay en abundancel; y supo re::ibir inusitados honores
tuye un fenómeno social independien- nuestro Othón, al decir de Torres Bo- cia, le bastan para conquistarle un
sin envanecene de ellos. El hecho
te en absoluto del individuo; solamen- det, "el escalofrío nervioso de Las lugar en las letras mexicanas y espacumbre de su vida, ejercitado bajo la
te se subraya la trascendencia, el sen- Flores del Mal se desliza, bajo una ñolas.
influencia de a gratitud popular a su
piel de mármol, en los sonetos de La
tido social de la obra literaria.
Gonzá]ez Martinez logra en su fe- gran labor do:ente y a su valiosa acNocl'.c Rústica o del Idilio Salvaje,
Cuando la crítica se encamina ha- obedientes, en apariencia, a la disci- cunda Y laboriosa vida realizar una ción benefacta-a, se verificó en 1884,
cia la poesia, las dificultades iniciales• plina de una poética tradicional".
poesía universal con una temática y con la coopertción de niños, jóvenes,
se multipjican. Ya decía Antonio Mauna expresión personales. Su vida Y adultos, discíJUlos y compañeros, inchado, por boca de su Juan de MaíreGonzález Martinez, poeta en toda sn su obra quedan en la historia litera- tegrantes de bdas las clases sociales
na, que un poema que pretenda ser humanidad, vivió el trance decisivo ria de México, como su vilano 'que de Monterrey, presidido por todas las
esencialmente comprendido, es decir, de- esta pugna entre las dos corrientes e&amp;parce a través de las zarzas de la Autoridades d:I Estado y tuvo carácque descubra la intención del poeta, fundamentales de la poesía, y para senda, polen rlc abril en viento de ter apoteósico y de glorificación para
el sabio y bonladoso maestro, médico
necesita ser acompañado de su meta- gloria de nuestras letras, lo resolvió verano".
Y benefactor, tanto por su magnitud
física.
torciéndole el cuello al cisne de enextraordinaria y su significación mogañoso plumaje. El soneto famoso
La formación poética de' González considerado como la profesión de
ral, como por su organización y deMartínez se inicia cuando toda la poe- del poeta, como un manifiesto donde
mostración mct:erial y de expresión
sía española se encuentra alentada se esbozan los principios de su estéticultural, con nativo de su regreso a
por los cálidos y sonoros him~os de
la
ciudad de Mrnterrey, procedente de
ca, ha sido ya enfocado en todos sus
esa "aclimatación hispánica del par- ángulos. Pedro Salinas ha hecho un
Nueva York, fstados Unidos del Nornasianismo y el simbolismo franceses"
te, a donde hmía ido, para ser operamagnifico estudio sobre la ornitología
que se llama modernismo. Los poetas poética en Daría y González Martínez.
do de catarabs por un especialista
de su tiempo se sienten arrastrados
americano y VJlvia con un 9jo extirLa muerte del cisne decorativo y la
por el torrente impetuoso de la lírica
pado. Puede &amp;cirse que desde su enentronización del sapiente buho, son
rubeniana. Las formas escultóricas de
(Viene de la Pág. 6)
trada al País, Jor Laredo, Tamaulipas,
1a manifestación de su descontento
los parnasianos, que como dice Torres
hasta su casa, m Monterrey, fue acoro ..
hacia una poesía que se estructuraba
Bodet, 'fué un movimiento hacia la
sobre bases verbales. Descontento que la principal y más autorizada fuente pañado Y apla1dido en el camino reforma, hacia el volumen de la escultenia su origen en su conocimiento de información acerca de los orígenes corrido, por eSJontáneo cortejo de distura", fracasaron por tratar de revide las posibilidades que ofrecía la Ji. Y desenvolvimiento de la vida econó- cípulos, amigo, y gentes que le debían
vir un estadio ya superado por los
rica francesa; y que al mismo tiempo mi~a, política, religiosa, social y edu- algun beneficil educativo o profesiorománticos.
muestra su poderosa médula poética cativa del Estado. Su producción di- n_al; así como le compañeros y comidáctica y científica es muy abundan- swnes de todaslas instituciones sociaEl germen de la poesía moderna ya al encontrar un equilibrio fecundo ente Y consta de buen número de discur- les, civiles y pdíticas, provistas de inse encuentra latente en esta vuelta a tre la nueva temática y su fácil exsos
e informes, que equivalen a sus- signias, bandeias, símbolos y estanlas formas clásicas. La lírica román- presión. González Martinez no escoge
tancio_sas _conferencias sobre técnica y dartes. A su p:so por las poblaciones
tica al darle calor humano a ]a acti- el camino fácil de la poesía anecdótio~gamzac1ón de la Enseñanza Supe- de tránsito, el :amino fue regado con
tud poética, había fecundado, creaba ca del erotismo sentimental y románr10r, Y sobre la función de las Ciencias flores Y limitacb, en grandes extensiofa atmósfera necesaria para hacer po- tico. Aprehende, intuye, la esencia
Y las Artes, reforzados con una exten- nes,_ por vallas le admiradores y agrasible "el más importante salto de la del conflicto que implican para el sa lista de libros y opúsculos de ensepoesía".
d~c1dos, ~u~ lemanifestaban su regopoeta las nuevas corrientes líricas y
ñanzas médicas y de Ciencias Sociales
CIJO en _d1st~n!a: formas afectivas, por
emprende la afanosa jornada de su
Detras del movimiento poético mo- depuración artística. En adelante Y astronómicas. Escribió también Un el, r~lahvo ex1ll de su operación quidernista está algo más que la simple González Martínez sólo atenderá a Jo regular acerv? literario y poético, que rurg1ca, que le &gt;ermitía seguir hacienfatiga de las formas parnasianas. Ya esencial sin valerse de vanos recur- comprende hrnmos, odas y bellas es- do el bien a la ,ociedad y en especial
los poetas franceses, de Baudelaire en sos retóricos. Su poesía se vigorizará trofas, dedicadas a elogiar las artes es- ª los humilde~ manifestaciones tan
adelante, habían iniciado un movi- al contacto con su intimidad y se lle- téticas, las que fueron redactadas ex- sinceras y expiesivas, que con lágrimiento tendiente a recatar a la poesía nará de cálidos, fervorosos, mensajes. presamente para recitarse y ser canta- mas de gozo hideron exclamar al Bede la retórica. Los simbolistas habian Al dar muerte al cisne decorativo tan dos en festivales y solemnidades esco- nemérito Dr. Gmzález: tOh!, dichosa
descubierto que la esencia de la liri- grato a los poetas de su tiempo, se lares. Fue el primer Presidente y el ceguera, que m 1 has hecho ver semeprimer Director del Consejo de Salu- jantes demostra:iones de afecto!

Perf if Histórico de

GonzáÍez Martínez
•

ré

Precursores ...

Armas y Letras + Pág. 7

�El Inmanentismo ...

Antología Poética

(Viene de la· Pág. 2)
(Viene de la Pág. 5)
En vano la memoria
en plumones de olvido se despierta.
¡Soledad ilusoria!
La fama, siempre alerta,
se filtra por debajo de la puerta.
Tal como el agua pura
es fuente, río torrencial, a cada
paso gana en anchura
y asorda despeñada
en el salto mortal de la cascada,
así la gloria crece,
así el clarín con su metal sonoro
los aires estrémece ...
¡y al cenzontle canoro
parias la rinde el castellano coro!
Bella, sabia, ceñida
la frente de laurel ¿ Qué es lo que falta?
¿qué otra prez en la vida?
¿a qué otra cumbre salta
sino la de morir, que es la más alta?
A la muerte, propicia
al perdurable amor, va la enfermera,
y logra lo que inicia
. la infalltil podadera:
¡el milagro de eterna primavera!

DE EL HOMBRE DEL BUHO

Mi propia crítica fué mucho más severa y mucho más justa. Yo sentía que
aquel libro ("Preludios"), a pesar de tanto signo de aprobación, carecía ele
emoción genuina, de tono personal. No había en mis versos imitaciones verbales; pero en su utilería retórica y, a pesar de mis esfuerzos por disimularlo,
se movían sOmbras extrañas, se oían voces de otros, sonaban ecos de lecturas
lejanas. Era la hora del
"verso de incomprensiva adolescencia
de petulante ritmo, forma vana ·
fingido amor y artificial dolencia".
Mi verso era limpio, mi ,corrección de forma dejaba poco que desear, poseía la suficiente técnica para salir aíroso de las dificultades métricas; de sentí do estético, de "buen gusto", no andaba mal; me inclinaba a pensar que algunos de aquellos poemas tenían belleza y habían salido del recinto de lo
malogrado. Pero sentía yo que poetas de México y de España, de Inglaterra
y de Francia, antiguos y modernos, románticos y parnasianos, se ocultaban
entre bastidores y movían hilos invisibles en mi teatrillo de imágenes, que mis
manos estaban ausentes de la farsa y que solo de tarde en tarde sonaba y aparecía yo en el tablado a no desempeñar por cierto el principal papel.
Tampoco entonces me engañó la voz de, las sirenas. Me di cuenta cabal
de que para el arte no bastan la aptitud, el fervor ni la buena voluntad. El
arte es algo más que todo eso, y como la gracia, sólo se da a los elegidos, en
la hora justa y en la ocasión propicia.

DE LA APACIBLE LOCURA
"Babel" -poema al margen del tiempo- vuelve a temblar ante el peligro
cercano. Babel, confusión que engendra el odio e impide abrir las puertas drl
reino de la comprensión entre los hombres. Pero el poema lle,,a en su canto
una esperanza cierta y una salvación segura: el amor. Está al ~nargen del tiempo, que no existe para la eternidad del espíritu dispuesto a amar. Situados
acá, en la ficción temporal que nos esclaviza, pensamos en que la hora tarda
y los hombres están en completa ceguedad frente al peligro. No importa; Ja
hora ha de venir aun en este vivir irreal, que es sólo apariencia. Tendremos
la comprensión de la verdad: la salvación por e1 amor, que todo Jo abrasa, lo
purifica, y en que todo cabe. El amor sin fronteras de razas ní de credos, de
lenguas que nos confundan ni de doctrinas que nos separen. Pero ello ser::'1.
Y el amoroso mensaje brota de los labios de la mujer, la misma a través de
los engaños del tiempo, la beatifica conductora por los complicados círculos
del dolor humano.
Todo el poema es un canto a la paz, una condenación de cuanto la impide
o la perturba. Revela toda la angustia del poeta frente a la ceguedad humana;
se indigna al contemplar la codicia, engendradora del odio y de la violencia.
Presiente que la tremenda catástrofe puede volver mientras la cobardía humana no quiera o no sea capaz de contemplar &lt;le frente Ja verdad. Y la esperanza,
que alienta tqdo el poema, vacila al final como un jirón de niebla suspendido
en las alas del viento.
·

scnta? ¿Hay por ventura dos infiernos para Quevedo, su propio mundo y
el que existe probablemente en el más
allá? La idea es del todo moderna y
nos rwistimos a creerla. Pero no nos
apartemos de los SuelÍos. Hemos visto que el satírico se recrea en castigar a la sociedad y dentro de ella,
también a zapateros, pasteleros y en
general a todos los gremios menores
de trabajadores, pero notamos que odia
particularmente a los alguaciles y que,
entre los profcsionistas, se ensaña con
los médicos; con ello empezamos a
ver luz en la confusa imagen que (por
su misma barroca presentación) nos
hace el escritor del infierno. Si observamos que estos dos son tipos esenciales que representan el orden, el
progreso y la ciencia en el sentido
moderno de la civilización, notaremos
que en realidad nada hay más obvio
que el sentimiento de encono que se
desprende de las páginas de la obra.
El diablo destroza a ambos porque es
quien pil;nsa por Que,•edo mismo y
por tanto el personaje que nos da la
pauta de la visión española del mundo y de la vida. Los médicos son
"ponzoñas graduadas" y los alguaciles son tan malos, que ni el mismo
diablo se siente a gusto en ·compañía
de tales sujetos. Son pues los personaejs de los Sueños, y ppr tanto del
infierno, alegorias no del más allá,
sino de coSas completamente inmanentes; la idea, por muy moderna que
resulte, es de aceptarse. Sin embargo, QuevCdo tiene dentro de sí mucho
todavía del Medioevo; su mente no es
clara y distintamente la de un homHre de su siglo, pues además de su
cato-Iícismo acendrado presenta toda
una serie de matices que lo hacen ser
pensador de tiempos anteriores. Ello
no obstante, el paralelo entre su idea
del infierno y nuestro mundo se hace
cada vez más evidente, y no sólo sino
que tal concepción quevediana aparece como una critica, un intento de reorganización, de afirmación de valores perdidos dentro de un concepto
providencial cristiano.
Pero ¿cómo podemos afirmar en definitiva que su infierno es esta tierra, separándonos completamente de
la idea tradicional de · considerarlo
como representación de un más allá?;
¿no será ir demasfado lejos el querer
observar un ángulo distinto dentro de
la compleja personaJidad del escritor
satírico? Quevedo nos guía de la mano en este complicado asunto: el dia
del Juicio Final, una Yez terminado
ésie y levantado el tribunal de Dios,
nos relata que "Huyeron las sombras
a su lugar, quedó el aire con nuevo
aJicnto, floresció la tierra, vióse el
ciclo, y Cristo subió consigo a descansar con si los dichosos, por su pasión.
Yo me quedé en el valle; 1, discurriendo por él, ví mucho ruido y quejas en la tierra.
Llcguéme por ver lo que 'había, y
Yi en una cueva honda (garganta del
Aver no) penar muchos, y entre otros
un letrado revolviendo no tanto leyes
como caldos, y un escribano comiendo sólo letras que no había querido
leer en esta vida. Todos los ajuares
del infierno, y las ropas y tocados de
los condenados, estaban allí prendidos, en vez tle clavos y aJfi1eres, con
alguaciles; un médico penando en un
orinal y un boticario en una jeringa"
Y agrega que: "Dióme tanta risa de
ver ésto, que me despertaron las carcajadas; y fué mucho de quedar tan

Armas y Letras

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Pág. 8

triste sueño más alegre que espantado". Es decir, que con sueño o con
vigilia, y una vez llegado a fin el Juicio Final, como hemos advertido, sigue viendo aquí, en este valle, geÚte
que continúa su misma ruta de costumbre, tonta . y desordenada, por lo
cual no tenemos menos . que concluir
que lo que nos presenta es esta vida,
reflejo fiel y espantoso de lo que pueden ser las penas infernales, y· no lo
contrario. El escritor -aún después
del sueño- sigue viendo a alguaciles,
despenseros y boticarios, continuando
la critica en la vigilia, ya que todo le
parece poco para escarmiento de los
hombres; Quevedo nos dice confundir
la fantasía con la realidad, pero lo
cierto es que sabe colocarse con admirable seguridad en planos tan di~
versos, sabiendo de antemano el efecto de su literatura.
Por lo demás todo lo que nos relata
de esta vida nuestra por ello resulta
humano, real, creible, no teniendo su
obra más que conexiones simbólico
formales con el más allá que en nada
afectan la verdadera estructura de la
obra. Para Quevedo el infierno es
pues este mundo, con todos sus horrores, vicios, maldades y fango. La sociedad española y cualquier otra, no
soa sino partes integrantes de esa tortura infinita por la cual el hombre
atraYiesa antes de alcanzar la bienaventuranza eterna en un Dios de misericordia y amor. Por ello -teniendo en cuenta estas consideracionesno debemos encontrar incongruente
que el hombre en él se ría y se divierta eternamente, ahogando su conciencia en el pecado, viviendo sin senti do en un ámbito que él mismo se ha
hecho hostil. De esta suerte es posible que a pesar de la melancolía y
de 1a tristeza que presenta, el infierno quevediano tenga el aparente contra sentido de la comicidad, que en
esencia no hace sino completar y expresar el desconcierto del medio que
lo ha producido.
Los Sueños no son otra cosa que el
resultado de la situación histórica del
español en su decadencia frente al
mundo moderno, de la que hemos hablado; y por ·eso Quevedo está haciendo constantemente sátiras en contra
de la politica interior y exterior de
España, odiando al enemigo que acaba por destruirla tanto como a los validos y a la corte española entera, la
más segura perdición de su pueblo,
sólo que, como se habrá advertido,
eleva su problema a la categoría de
universal. Lo barroco, la afloración
de formas naturalistas e ilusionistas,
son reflejo de una época de contrastes, gris y roja, de una nación que lleva dentro de sí su destrucción y su
grandeza.
Es probable, o más bien seguro que
Quevedo, por haber sido hombre de
ortodoxia indiscutible, tuviera la firme creencia en un infierno metafísico, en un reino del mal más allá de
esta vida, pero desde luego el que nos
presenta tan magistralmente en su
obra es otro, y muy distinto, de aquél.
En na.da tienen que ver uno con otro
porque el que realiza entre sueños es
el espejo vivo donde la cara derrotada de Espafia se ha mirado. Desde
luego lo importante para nosotros es
que en Quevedo, en su pensamiento Y
en su acción, se ve la dramaticidad
causada por el desplazamiento de una
información de vida que había regido
a] mundo durante largo tiempo, por
otra nueva que, con el cambio constante y evolutivo de la historia, tendrá a su vez que cumplir su misión Y
desaparecer.

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