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                  <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 19H

D.A. S. U.

Año IX

{/ beJtihc
ele A,né,-ict1
El optimismo ligero de los americanistas con ribetes políticos espera, ingenuamente, de un tratado - y a veces de una ce•
lebración-, la realización del ideal bolivariano de una América
integral. Los pesimistas, por su parte, plantean el problema como una disyuntiva irreductible, fatal, entre un nacionalismo rabioso 'V una descolorida y dudosa hispanidad. Ambos coinciden,
sin embargo, en que el mundo Atlántico que columbra Waldo
Frank no se manifiesta como una aspiración concreta, definida,
sino como un sueño, como nostalgia de la propia esencia, de la
vocación histórica.
La preocupación que actualmente anima a las culturas nacionales de Hispanoamérica por definirse como entidades de valor propio, recuerda el dilema en que encerraba Diez-Canedo a
las literaturas americanas, "o una sola literatura con la de España, o tantas, sino como repúblicas, más o menos artificiales en
sus límites, como países naturales hay en la América española."
Afortunadamente, esta preocupación cordial, flor esciente, por
sustantivarse, que ahondará en apariencia las diferencias entre
los distintos países de una América desarticulada, servirá, al
mismo tiempo, para establecer los principios que, al individualizar a sus miembros, descubra sus afinidades.

Han sido muchas las voces y los medios por los cuales se ha
intentado esclarecer el destino histórico de la América española.
Pero casi siempre se ha pretendido hacerlo en función de una
idea política con tendencias defensivas. Son muchos los que han
señalado la circunstancia de que el ideal bolivariano fué la respuesta obligada contra la amenaza que entrañaban los ideales
imperialistas sajones. Recientemente, Manuel Pedro González,
en el prólogo de sus Estudios sobre Literaturas Hispanoamericanas, afirma que los ideales americanistas de Marti y Rodó "están larvados de temor, de transida angustia, ante el expansionismo imperialista de los Estados Unidos, y otra vez, más que un
eco de las urgencias espirituales, culturales o políticas de las masas y pueblos americanos, su respectiva prédica representó un
dramático empeño individual por levantar un dique que contuviera el impulso invasor del codicioso vecino."
En consecuencia, los exponentes mayores del ideal americanista han atendido más al aspecto defensivo que al ideal político-social. El ideal político, presentado de este modo, resulta
postizo, artificial, sin raíces alimentadas por la aspiración coleePasa a la Pág. 8

Núm. 4

Abril de 1952

Primera Lección de Cuba
Alfonso Enrique BARRIENTOS.

DIALOGO CON ENRIQUE LABRADOR RUIZ
Basta subir a cualquier "guagua" de La Habana para dar
con el primer catedrático de cubanidad, que es por añadidura,
malacólogo, coleccionista de cosas raras en las que cuajan los
sueños mismos, pero además, y esto porque es muy ancho su nú,
men, novelista, cuentista, critico de arte y reportero. Ya el lector pensará que estoy describiendo al azar, rasgos de Enrique
Labrador Ruiz, el único hombre de América en derredor del
cual la leyenda no ha tenido motivos, porque todos se han vuel,
to realidad. Para penetrarlo bastan unos minutos, para conocer,
lo cambiarse con él unas palabras; pero para aprender de lo que
sabe, sobre "cubanidad" ante todo, hay que llegarle siendo roo,
zo y pasarse una cincuentena escuchándole.
En estas breves horas de La Habana, namente y en ese caso no seré yo
en que Je hemos reencontrado hama- c1uien la realice ...
queándose en una mecedora en el corredor del "Circulo Nacional de Pe- ¿ Y si habláramos de causas ... ?
riodistas", en un portal español que
- Bueno, el hecho de que en este
mira hacia una de las calles más alepaís,
poca gente se dedique a escribir
gres, 1c volvemos a ver tal y como era
hace unos alias al pasar por Guatema- esta clase de libros no debe imputarse
la: alegre, con esa manera suya de iro- a una falta de espíritus idóneos sino
nizar la risa que no es tan fácil de des- a que carecemos también de lectores
cubrir aún entre los más añejos inte- para estos libros ... No existiendo una
lcclualcs de las cuatro puntas de nues- tradición de cubanía, no encuentran
la razón de acudir a esta lectura ..•
tra América.
Loas cuantas horas en el museo rle
su casa bastaron para tejer este diálogo, comenzado hace muchos años:
- Sé que todos los entrevistadores
de oficio al pasar por La Habana y
hablar con la gente de letras, lo primero que preguntan es por la novela, yo
no c1uiero quedar al margen, de modo
que ¡vamos! hay que hablar de la novela ... Aquí mi primera pregunta:
¿por qué hasta hoy no contamos en
América con una novela característica
rle Cuba?
- La novela es producto de sociedades viejas. Un país que apenas va a tener cincuenta años de edad, todavía
no está considerado como viejo. Esa
es la razón por la que se echa de menos que haya una noveHstica cubana.
En el principio de la república se intentó realizar apresuradamente ya una
novela de tipo esencialmente cubano,
pero los resultados no fueron felices.
En vez apareció una novela de corte
francés o español. La edad adulta de
esa novelistica creo cJue empieza ahora, pero es posible que le falten cincuenta años más para arraigarse ple-

- Supongo que entre aquel tipo de
novela antigua, la de los primeros cincuenta años, podrían clasificarse las
de Palma y Romay, las de Villaverde,
cuya "Cecilia Valdés" es tan conocida
entre nuestros profesores de preceptiva literaria y acaso las de Suárez y
Homero.
- A ellas hay que añadir "Vía Crucis" de Emilio Bacardi Moreau; "Sombr~s que pasan" de Raymundo Cabrera; uLeonela" de Nicolás Heredia; "Mi
tío el empleado", "Don Niceto el tendero" y "Carmela" de Suárez Inclán;
"Flor de Manigua" de Juan Manuel
Planes y Saincz y tantas más.
-Naturalmente que en ninguna
apunta el movimiento "nativista" que
muchos años después tiene que fundar
Fernán Silva Valdés en el Uruguay.
- En ninguna. Ello porque los movimientos nativistas son especialmente de países confinados, de aquellos.
que la lejanía y el apartamiento los' hace mús esenciales y concentrados de·
su propia nacionalidad.
Pasa a la Pág. 2

�el mejor cuento que aparezca en Cuba. El concurso es anual.
- Conozco los cuentos de Hcrnández
Catá y he tenido predilección por
aquel de "Cna Galleguita en Cub_a" ~e
antologó Man z o r en su recop1lac10n
hispanoamericana, y considero que e~taba un poco influenciado por Garcrn
Rojas, el célebre autor de "Honores ~e
Presidente" que premió la Academia
de las Letras en La Habana, cu 1921.
- Posiblemente, aunque para mí
Hernández Catá es más objetivo, más
moderno, más alejado de la 'relación
de sucedidos que es en cierto modo
mixtificación del género del cuento.

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/

;

,.,I,'

¡'

!

J

,·

Enrique Labrador Ruiz ...

Primera Lección de...
Viene de la ta. Página
-¿En Cuba ... ?
-En Cuba, no ocurre así. Siendo la
isla un pescante de tránsito no se acendra el espíritu nacional. Las corrientes culturales de todo el mundo se aposentan aquí y ello distrae la atención
de los cubanos en contra de la "cubanidad".

-En cambio el panorama con respecto de los historiadores no es el
mismo ...

-Si, es curioso que en Cuba se dé
mucho el tipo de "historiadoresJJ e
"bistoriólogos". La razón puede ser un
intento de fortalecimiento de las virtudes patrias. Pero ocurre que esta
historia como la mayor parte de la hispanoamericana, mira fundamentalmente a Jo heroico. Tal es su delito y su
pecado. ¡Las grandes figuras muy divinizadas!

-Y con respecto del cuento literario, género que hemos visto tan desarrollado en Cuba, ¿ podríamos decir
que ha tenido más fortuna que la novela?
-¡Claro, hombre! La pequeña, la
cotidiana historia es algo muy nuestro
y el que haya cuentistas aquí, es lógico. Todos nos pasamos la vida haciendo cuentos y hay hasta algunos muy
avisados que "Viven del cuento" ...
- El mejor, vamos, el que tiende al
mejor cuentista ... ?
-El mejor, vamos, el que tiende a

pueblo y todos los que escribimos el
género lo sacamos de esa cantera. Para el cuento no se necesita en Cuba ni
imaginación, basta tener buen oído.
Naturalmente los que "Tocan al oído"
' no quedan muy bien, pero los que saben su música sí.
-Nombres ...
-Lino Novás Calvo, Marcelo Salinas, el gran Luís Felipe Rodriguez, Enrique Serpa, Lorenzo Garcia Vega y si
usted quiere yo mismo.
- Tengo todavía en la memoria los
personajes de "El Hombre Desleído",
"El Empresario Categórico", ''Cenizas
en el Fogón", cuentos todos de su libro 'Carne de Quimera" qu~ circuló
en México por 1948. Para mí que esos
cuentos eran "nativistas", podríamos
decir para significar algo más refinado que el espiritu criollo.
-Asi son. Y ese puede ser el sello
que caracterice a estos otros que estoy
escribiendo ahora y que se publicarán
luego, con el título de "El gallo en el
espejo", "cuenteria cubiche", y que es
una versión más exacta del hombre de
la tierra cubana.
- ¿Los cimientos del cuento cubano? De ellos no dice nada Lino Novás
Calvo en su magnífico artículo publicado en 1949 en Cuadernos sobre "El
Cuento Hispanoamericano".
- Los cimientos del género pueden
atribuirse a Miguel Angel de la Torre
y a Alfonso Hernández Catá. Aunque
veinte años antes, Jesús Castellanos y
Miguel de Carrión ya andaban por esos
caminos. Actualmente está en vigencia
el Premio anual Hernández Catá para

A esta altura del diálogo penetró por
una puerta del estudio de Labrador
Ruiz su biógrafo particular, un venezolano que nos pareció el último lector de' cosas Gallegas ... Entonces discurrimos sobre otras materias y mientras charlábamos, fuimos recorriendo,
el venezolano y yo, anaquel por anac¡ucl la valiosa biblioteca del autor de
Cresival que es uno de los tesoros sobre Literatura Hispanoamericana de
que puede ufanarse la bíblíotecologia
cubana. En el género del cuento, en
la novela, en el ensayo lodos cuantos
autores han escrito algo de significación, esl:in allí como en un coro atento a intervenir en la lección literaria
que este escritor imparte a cu~ntos le
visitan. Y de la pared suspendidos, la
multiplicidad de la presencia de Labrador Ruiz, en buen número de retratos hechos por los mas celebrados
pintores de Cuba y del continente. En
ello se parece el novelista un poco a
Pita Amor, a María Asúnsolo, estas ~os
mujeres de tanta visibilidad en lllé_XIcO
y a quienes los pintores de su pais se
disputan para retratarlas.
y como hay que pagar al casero, al
sastre y al que limpia los zapa~~s; ~enesteres en que no les es permitido mtervenir a los personajes de las novelas
ni de los cuentos, Labrador Ruiz escribe reportajes también en los que
gana, naturalmente, más de lo que ganaba Darío cuando colaborada en La
Nación y lo que "Le Journal" pagaba
a Gómez Carrillo por sus informes del
frente de combate en Europa.

Le dejamos en su trabajo mirando
de reojo las cuartillas todavía sin corregir de sus dos próximas novelas,
"El ojo del Hacha" y "Custodia de la
nada" las cuales se publicarán junto
'
't"
con "La
Sangre H
amb
rien
a , en un
solo volumen con el título de 'Saga Cu•
bana".

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distri-

buidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un ,•asto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección - LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación det Boletin arriba mencionado, Y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la 1uz de un criterio ecuánime Y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",

mo I. {Compilación del Lic. Santiago Roel)

Sl0.00

Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la sátisfaccíón de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, Y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto re•
conocimiento.

PUBLICACIONES PERIODICAS

la Uni versídad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, Y
libremente a quien la solicite.

Universid_a d.-Revista semestral. Se

Elica, por el Líe. Genaro Salinas Qui-

distribuye por cambio bibliogr:ifico

roga. {Obra de texto en el Bachille-

a entidades culturales y libremente

rato de la liniversidad de Nuevo

a quien la solicite.

León y en diversas Instituciones culturales de la República)
Para estudiantes . . . . . . . . . . . S 9.00
Para el público ............ Sl0.00

De soledad y otros pesares {Poemas
de Pedro Garfias) ......... S 5.00

Armas y Letras + Pág. 2

cia el futuro. Unamuno decía que el hombre -la humanidades siempre un proyecto, inacabado siempre, siempre en proceso
de realización. La historia, vida en el más puro sentido, es también proyección hacia el futuro, proceso inacabado; siempre rea,
lizándose y siempre en sus principios.
El hombre primitivo, ~uya silueta es
apenas presentida a través de las brumas de la imaginación, no tendría
otros rasgos distintivos con el animal
que algunas insignificantes diferencias
anatómicas. El hombre actual, histórico, presente, ha enfrentado a la coerción de las fuerzas naturales la maravillosa fábrica de la cultura. Y su imagen sólo cobra vida, sentido, a la sombra de su augusta creación. El hombre
histórico, sujeto pensante, creador de
cultura -no la abstracción de los dialécticos agudos- no se deja vivir, no
se deja arrastrar por la corriente de la
vida, sino que Je imprime un sentido,
la orienta, la encauza y la hace germinar con un ideal particular, propio, y
uno histórico, social.
Un ideal particular en la realización
de la vida supone un anhelo definido,
concreto, o una nostalgia dramática.
El hombre siente su misión en la vida
-en la historia- o presiente su destino. Se forma: se realiza o se deforma.
Percibe con claridad su esencia histórica, o se confunde maravíllado de
las posibilidades fecundas de la vida.

Universidad de Nuevo León,

Armas y Letras.- Boletin mensual de
Correspondencia Juáre=-Vidaurri. To-

Héctor ~IONTFORT R.

CRONIQUILLA

SOCIAL UNIVERSITARIA

OBRAS DE RECIENTE EDICION:

Antonio )l. ELIZONDO.

La vida sólo es concebible como dinámica, proyectada ha-

DEPARTAMENTO DE ACCION
SECCION EDITORIAL

EDUCACION Y VIDH

NOTAS SOBRE LA MUS/CA EN
LA CIUDAD DE MEXICO

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores de•
berán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universi·
dad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

El ideal social que enmarca su destino es la pauta donde la historia urde
la trama de su vida. La humanidad es
a la historia lo que el hombre es a la
vida: su razón y su sentido. Las generaciones, también, se realizan o se de•
forman al percibir o presentir la nostalgia de su esencia.
Los cambios, los estadios y metamorfosis del hombre -de la humanidad- son su propia vida, la historia.
Y la vida, como la historia, no es solamente futuro; es también, en gran parte, pasado, tradición.

de las distintas etapas de su vida a
través de la escuela, el medio ambiente, el hogar, todas las creaciones de la
cultura, conspiran para facilitarle su
urgente articulación. Todo problema
educativo es un problema de la cultura.
Ante éste, junto a este problema de
acomodación, de asimilación con los
valores de la cultura, se alza, verticalmente, inevitablemente, el escollo del
hombre en singular. El hombre, dice
Rourá Parella, tiene que vÍvir para
conservarse y hacer posible el fin último de la educación. Ya esbozaba
Unamuno que esta acomodación entre
las realizaciones culturales era, en última instancia, un reflejo del instinto
de conservación. Su interés por conocer, por articularse con ]as realizaciones de la cultura, es un interés por
conservarse, por vivir o seguir viviendo,
El hombre es un fin en sí mismo; es
un estudio dentro del proyecto general
que es la humanidad. Siente su vida
como una misión, como un deher que
se mantiene tenso entre el ideal y sus
necesidades biológicas y espirituales.
Entre el ideal y su vida se yergue su
esencia. El hombre tiene necesidad de
realizarse y articularse con el ideal de
la humanidad a través del suyo propio. Esta realización del hombre para
articularse con Ja cultura, es uno de
los temas más importantes de la práctica educativa: ]a vocación. Desgraciadamente esta nostalgia de la propia
esencia no siempre llega a cristalizar
en idea clara, en anhelo definido. Son
pocos los que gozan el privilegio de
percibir con claridad el llamado de la
vocación. La educación, al atender a
la urgencia de la asimilación del hombre a la cultura no debe desconocer el
hecho tantas veces señalado: el hombre tiene que vivir para conservarse y
realizarse y ella tiene que proveerle
los medios.

Cada generación recibe de la precedente un legado de experiencia objetivada, como gracia y como responsabilidad. Este legado, la cultura, dará
sentido y contenido a su existencia. El
presente grávido, la vida, es la conjunción del pasado con la potencia creadora del hombre, de la generación. La
fuerza orientadora en la evolución del
El ho1ubre tiene una finalidad parhombre a través de los cambios, esta- ticular, propia. La educación debe resdios y metamorfosis, es la labor edu- petar esta finalidad orientando su reacativa alimentada en los ideales de la lización en el marco de la cultura. La
cultura.
singularidad primordial del hombre
hace imposible la standarizacíón de
El fin supremo de la educación es el un método formativo -como tan bien
desarrollo, la formación integral del apunta Rourá. A lo más que la educahombre. Los fines formales de la edu- ción --en nuestras actuales circunstancación se encaminan a articular cada cias- puede aspirar. es a conocer el
generación con su momento histórico. proceso por el cual se generalizan ]as
Nadie duda de que la experiencia en experiencias culturales.
carne propia, la vida misma, es la me.
jor maestra, la educación por excelenLa condición dinámica de la vida
cia. Pero la asimilación del hombre a
impone a los métodos educativos la nela cultura, tiene que hacerse en la corta cesidad de ajustar sus sistemas a las
trayectoria del nacimiento a la muernecesidades particulares del sujeto
te. Afortunadamente todo converge a
-considerado como factor activo del
ayudarlo en esta acomodación: las dis- medio social. De este modo tiene que
posiciones heredadas; la organización
combinar, en una mezcla híbrida, ]os

Llegar a la ciudad de México en la
actualidad es no sólo altamente grato
e impresionante por el hecho de volver a ver las bellezas tradicionales que
encierra la Ciudad de los Palacios y
por el hecho de observar el continuo
impulso y el ritmo ascendente de la
vida a través de todos sus aspectos,
sino el de mirar el interés y el incesante laboreo en pro de la cultura, que
ya coloca a México al nivel más alto
de las grandes metrópolis.
Dentro de este aspecto cultural expondré brevemente la labor musical
que se está logrando en el presente
año, ya sea por instituciones oficiales
o por la iniciativa de las particulares;
labor que necesariamenie es el fruto
de muchos años de trabajo. Daremos
una ojeada a estos trabajos, empezando por las entidades oficiales y universitarias.
La principal organización oficial de
esta índole es el Instituto Nacional de
Bellas Artes, que dirige el Maestro Carlos Chávez, cuyo evento más connotado hasta este momento lo constituye
la serie de conciertos de la Orquesta
Sinfónica de México, bajo la dirección
del propio Maestro Chávez. Dos de estas funciones fueron dirigidas por el
eminente Ygor Strawinsky, que pre-

fines últimos con los intereses inmediatos. El hombre debe realizarse, pero ha de vivir para conseguirlo. Cuanto más numerosos sean los medios de
que disponga el sujeto para encontrarse, más cerca se está de la realización
deseada. Y en tanto el hombre tenga
que comer para conservarse y realizarse, uno de los fines inmediatos de
la educación será asimHarlo al sistema
económico provisto de habilidades que
le facilitan la adquisición de su sustento.

sentó sus propias creaciones musicales.
El )laestro Chávez dirigió también
en sus conciertos algunas célebres
obras que fueron por primera vez escuchadas en México.
Otra rama del INBA lo constituye el
Cuarteto Clásico de Bellas Artes, integrado por maestros mexicanos, quienes están preparando una serie de interesantes actuaciones de música de
cámara, que próximamente se iniciarán.
La Orquesta Sinfónica de la Universidad, bajo la dirección de los Maestros Vásquez y Rocabruna, prosigue su
labor de difusión musical dentro del
:imbíto que le corresponde.
La agrupación musicai "Manuel M.
Pon ce", ha presentado y sigue presen•
tando numerosos conciertos, donde se
han destacado nuevos y valiosos elementos dentro de nuestro medio artístico.
La Sociedad Musical "Daniel" es
quizá la que junto con el INBA lleva la
primacía por cuanto a actividades musicales en el presente año. Daniel acaba de presentar al público de la Capital una suma de nueve conciertos con
la Orquesta Filarmónica de la Ciudad
de México, bajo la dirección del eminente maestro Sergio Celibidache, grato amigo de la juventud universitaria,
obsequió un concierto gratuito para
los estudiantes de la Capital, habién-.
dose obtenido halagadores resultados,
pues pudo contarse con una asistencia
mayor de seis mil concurrentes, todos
ellos estudiantes universitarios.
En estos días se iniciará la temporada de la Opera Nacional, también bajo
el patrocinio de Daniel, incluyendo varias obras que serán escuchadas por
primera vez en México, con la participación de notables artistas nacionales y extranjeros de la Scalla de Milán
y de Metropolitan Opera House, de
Nueva York.

Los procesos de formación imprimen modalidades especiales a los sistemas educativos referidos a d~stíntos
tipos, de acuerdo con las necesidades
En cuanto a recitalistas, Daniel predel medio, estadio de cultura, etc. No senta en este año a numerosos artistas
es extraño, pues, que la práctica edu• extranjeros de primera calidad. AJgu.
cativa tenga que atender, con el con- nos de ellos vienen por primera vez a
cepto de patria presente, a las necesi- ~féxíco. En total, una treintena entre
dades típicas de la comunidad. Los ambos, cuya labor será desarrollada
sistemas educativos, organizados con en el decurso del presente año. Para
este propósito, atienden a resolver los el próximo mes de septiembre tendrá
problemas inmediatos de la organiza- la misma Asociación Daniel su segunción de un grupo.
da temporada con la Orquesta Filarmónica de México, en ocho sesiones,
Los conceptos de hombre, pueblo, las cuales se repartirán entre su Direcnación y humanidad, correspondeó. a tor titular, el Maestro Sergio Celibidaotros tantos estadios de la formación, che y su Director huésped, el famoso
de la realización de los fines de la cul- Erik Kleíber.
tura. Pero el ideal final de un hombre universal, plantea, con su sola
Por todo lo que se ha comentado,
enunciación, un problema. El hombre puédese dar una ligera idea acerca de
universal ideal no tiene perfiles defi- la intensa actividad que se despliega
nidos, ni las cualidades que lo caracte- en la ciudad de México en favor de la
rizan y generalizan son claras; su esen• música, a un lado de los numerosos
cia misma no puede encerrarse en una Conservatorios, que celebran por lo
fórmula que imprima a la práctica edu- menos una o dos actuaciones de esta
cativa -ni a la teoría de la educa- naturaleza diariamente, durante todo
ción- una modalidad definida. Este el año.
hombre universal es sólo al consecuente obligado de las realizaciones ante¿ Cuándo lograremos desarrollar en,
riores. Cada época histórica necesita
nuestro modesto Monterrey siquiera
de distintos sistemas educativos, en
una breve parte de la actividad que se
consonancia con sus ideales de realiconsagra a la música en la Capital de
zación inmediata.
la República?

Armas y Letras + Pág. 3

�LH EP H LITERHRI
11
CONCEPTISMO Y CULTERANISMO

Autorretrato de Sor Juana

Hay un instante de frenética intensidad creadora en el siglo XVII, en que el espíritu y los ojos, en trance de absorber todo
lo que de bello existe en el mundo, parecen pedir más y más con
qué saciarse, hasta que se llega, finalmente, a un espectáculo se•
mejante al prodigio. Así que lo real no ha logrado colmar la in•
saciable sed de belleza, así que las galas opulentas que antes vis•
tieron al arte, fueron perdiendo colorido, desgastándose, volviéndose pobres.y deshechas, hasta dejarlo desnudo en el hori•
zonte, principia un proceso de recreación de las formas estéticas,
de revaloración, en el más exacto sentido axiológico, que se con•
suma plenamente cuando interviene la imaginación, acicateada
por la sacudida renacentista, para brindar a la obra creadora del
arte un contenido riquísimo que la convierte en fuerza vital, a
merced de la cual se animan con inusitada elegancia y novedosa
presencia todas las imágenes de la hermosura.
Aunque el fenómeno acontece durante el resurgimiento del Mundo Occidental, tiene mucho mayor explosión
expresiva en América donde, el no
gastado vigor aborigen, en vuelo de
flecha que a su roce con el aire de lo
clásico tradicional produce una momentánea iluminación, va a clavarse
-en el corazón mismo del acierto renovador, produciendo después un maravilloso panorama de luz, que no es la
crepuscular de la tarde, sino la del al'ba matutina que se enciende pánica en
tornasoles bellísimos.
Y llamarada de aurora es1 que se re-

tuerce, aviva y enrosca en aquello en
qu e la potencia creadora del hombre
la solicita. Lo mismo se presenta en
las superficies de los altares novohispánicos que a la primer mirada resplandecen, que en la imaginería, complicada en la forma, viva en el color,
graciosa en el rebuscamiento de la postura que se antoja de ballet; o en el
fu ego ornamental de soles cuyos rayos
se retuercen en historiados dibujos para recubrir las fachadas de los suntuosos edificios religiosos de la Colonia.
El paisaje explica las actitudes. Y
este paisaje urbano de belleza barroca

Armas

y

a que se acostumbrarÓn las miradas
profundas de Sor Juana Inés de la
Cruz desde su infancia, explica también lo barroco de su poesía.
Entiéndase, en este punto, que deliberadamente se ha usado un lenguaje
que sirva en función de descripción
defínidora y que, por medio de él, va
intentándos.e explicar el Barroqnísmo,
más que como concepto, como entidad
formal de complicadísimos recovecos
estéticos.
Entre los siglos XVI y XVII, )a arquitectura - heredad natural del estílo
barroco- que era escueta simetría, comienza a recubrir su desnudo clasicismo con las más varias formas de
sentido vegetal, o las de la tradíción
antigua, hasta convertir los frontispicios en retablo, donde la naturaleza
parece continuarse con exuberancia.
Una función eminentemente relígiosa y social da vída a la soberbía fábrica del ,barroco. Y tal modo de realízar la belleza arquítectónica se proyecta, en símil perfecto, al orden literario, en que es ígualmente válído hablar de Barroquismo, que ya la palabra, en su arrastre de "erres", parece
empujar bacía una inevitable complicación lexicológica.
En efecto, la contextura renacentista del verso italiano -ídíoma de donde proviene el vocablo "barroco"- se
ornamenta con abruptuosidad de elementos sensorios, con las múltiples for•
mas de la naturaleza y con lo que, al
derrumbarse la magnífíca estrnctura
clásica sobrevíve, vestida de hiedras
en sus ruinosos cimientos, solamente
como valor estético decorativo.
En la décímo-séptíma centuría, la
lengua española, que llega a su más
apurada perfección y a su enlace gramatical, se tonifica con un anhelo vehemente de novedad y dístinción que
le permite hermosear las formas verbales. Tiene por patrimonio del "seiscientos" lo recibido de Italia, que es
dulzura en el verso, elegancia en la
forma y verdad; y lo que le da España
en las escuelas de Salamanca y Sevilla,
de las cuales la prímera se distingue
por la concisión de lenguaje, la llaneza en la expresión, la sinceridad y naturalidad, asi corno la elegancia formal; y la segunda, por ia ampulosidad
en el pensamiento, forma extremadamente pulida, abundancia de epítetos,
grandilocuencia verbal y elegancia rebuscada.
Con tal bagaje, la literatura se lanza
a encontrar su modo de ser, en tendencias que son choque y violencia, al par
que complemento la una de la otra, pese a lo encontrado de los dos términos.
Conceptismo y Culteranísmo: he alli
las denominaciones. Ambas tienen de
común el antirrealismo en que se mueven y el carácter de superación que
las anima. En su confluencía de elementos contrapuestos, de síntesis, ambas producen un matavilloso acervo
literario, que es la confirmación histórica de que en el XVII no hubo tal decadencia en el arte de las letras.
El Conceptismo tiene por principal
animador a don Francisco Gómez de
Quevedo y Villegas, quien nace cuando
el sol está a punto de apagarse (1580) ,
es decir, cuando las cosas brilJan más
con el crepúsculo, y muere (1645),
cuando la sombra no permite saber si
ha amanecido ya.
Dice Vossler que en el estilo de esta
escuela hay una suerte de lenguaje
medio filosóíico o fenomenológico,
medio intuitivo y fantástico, correspondiente a una visión intelectual y

Letras + Pág. 4

J HNH INE
sentimental, la que en lugar de abandonarse y conformarse con la ingenua
humildad de la contemplación de los
fenómenos, no se contenta con su armónita hermosura, sino que los violenta: penetra, rodea, descompone las
formas de la naturaleza, compara las
unas con las otras, las analiza descubríendo detrás de sn apariencia lo engañoso, fugaz e ilusorío y de otra parte
las exalta y engrandece con barruntar
e ilustrar lo divino, verdadero espíritu
que se esconde en ellas. Es un juego,
de los sentidos, edíficador y destructor.
Si, corno se verá, el Culteranismo
produce obscurídad de lenguaje, el
Conceptismo lo hace también, con la
única diferencia de que aquél entraña
una complicación en la forma y éste
una complicación en el pensamiento,
el cual es expresado de modo agudo e
ingenioso; con sutileza, lleno de frecuentes contrastes y graciosos equívocos deliberados, de juegos de palabras
y de relaciones caprichosas entre los
objetos y las ideas; el idioma del Conceptísmo está formado de palabras
usuales, a veces vulgares o, simplemente, groseras.
Quevedo, el más conspícuo rebelde
de las letras castellanas, se nutre de
dos corrientes: la culta y la popular;
aunque no se sabe si prevalece la una
sobre la otra, es &lt;Je advertir que en
cualquier momento él no títubearía en
ceder a la "espesa broma" popular sobre la arístocracía de su erudito talento. Y también es verdad que por
él, que tan admírablemente supo jugar
con lo que hay de tríste, írónico y plebeyo en el ídioma, la palabra subió y
penetró basta la más alta estrnctura
lingüística, sustentada en un vasto Y
sólído fundamento popular.
El Conceptísmo de Quevedo obedece
a una ·lógica y a una dramática profundas. La frase encierra más ideas
que palabras, al decir de Menéndez Pida! y a unas y a otras les ímpone el
imperio de su talento, principalmente
en lo que respecta a las primeras, que
son producto directo de una expériencia aguda, vha, de la realidad, en que
lo retóríco cede a lo vítal. Esta experiencia, humana y humanistica, no deja de tener algo de retorcimíento al ser
expresada; pero, de todos modos, en
esta habla literaria hay algo que sabe
profundamente a vida, a vida tal cual
es, en lo triste, irónico y vulgar del
idioma; a vida tal como debiera ser
"en el más acabado, lógico y artistico
de los estilos", donde las palabras no
sobran y hay efervescencia de ideas.
Unas relampaguean escritas sabiamen•
te, a p esar de su estructura contorsionada, como ya se dijo; las otras fulguran imperecederas, conceptuosas.
Por Jo que respecta al Culteranismo,
o Gongorismo, como se le llamó en homenaje a su más insigne representante, don Luis de Góngora y Argote, poeta cordobés que vivió del 1561 al 1627,
puede decirse que es la manera literaria en que la singularidad proviene
del empleo de las más antiguas palabras del mundo, de las más usuales Y
corrientes; pero estructuradas con
yuxtaposiciones sintácticas; también
se peculiariza por la complicación formal, por la violencia y abundancia en
el hipérbaton, por los girQs latinos Y
helénicos y por' las constantes alusiones a las fábulas mitológicas, a los lugares geográficos, a los hechos históricos.
El Conceptismo lo mismo se conoce
con este nombre, que le víene de Es·

1

r

paña, que con el de Marinismo, que recibe de Italía y Alemanía, o el de Preciosismo con que lo bautiza Francia o,
por fin, con el que le da Inglaterra,
que es el de Enfuismo.
Al hablar del Gongorismo -última
etapa del Culteranismo en Góngora,
como se verá después- Dámaso Alonso lo define en su "Ensayo sobre Poesía Española", como "una iluminada
plenitud, pletóríca plenítud. Hervor
de vida idealizada, bormíguear de formas, borbotear de fuerzas, bullír de
colores, huracanes y remansos de armonía. lntensídad: de lo concíso dentro de cada partícula a lo pomposo.
Pasión y Freno: libertad y canon.
Exuberancia barroca, sí, pero limada,
pero acendrada hasta en el más huidizo escrúpulo del pormenor. Prurito
íncalmable de la calidad, anhelar frenético de perfecciones. Otero del éxtasis: Belleza."
El poeta de las "Soledades" tuvo tres
diferentes maneras poéticas, ascendió
por tres escalones de usos lingüísticos:
el berreriano, el popular y el culterano. El primer escalón es llamado así
porque ert esa época de su poesía se
asemeja a la de Fernando de Herrera,
principe de la escuela Sevillana, a
quien su tiempo llamó "el divino" y
cuyo majestuoso lenguaje, que sígue la
trayectoría it,µianizante en el tema de
la poesía amorosa, que brilla por su
forma, tiene un tono apasionado y un
colorido exuberante, se vuelve acento
beróico con la ínfluencia de la Bíblia
y de los clásicos greco-latinos, manifestándose en un estilo ampuloso y en
un verso grandílocuente. Como todo
poeta que gusta de escucharse a sí mismo, el de Sevílla parece deleitarse con
la sonoridad externa de las palabras,
que usa extrayéndolas de un enriquecido lenguaje.
Bien pronto Góngora abandona su
primera postura y logra alcanzar en
lo popular un triunfo valioso, por la
tersura, sencillez y gracia de sus composiciones. En este segundo paso, se
advierte la consecuencia renacentista
de la poesía de Góngora. Este sello
que, indudablemente, es una especie
de marca aristocratizante, le impide
ser vulgarista, es cierto, pero •DO popularista.
Por último, llega propíamente al camino poético del Culteranismo. Su
obra tiene la traza visible de Herrera;
pero acrecentada con las complicaciones lexicológicas y cultismos ídíomáticos, que hacen mucho más difícil la
comprensión del sentido de las expresiones, sobre todo por el empleo del
hipérbaton y la extravagancía de la
metáfora.
Aquí, en la metáfora, es donde hay
que buscar la teoria estétíca del Gongorismo. "Todo el arte de Góngora
-vuelve a decir Alonso- consiste en
un doble juego: esquivar los elementos de la realidad cotidiana para substituirlos por otros que corresponden,
de hecho, a realidades distintas del
mundo físico o del espiritual, y que
sólo mediante el prodigioso puente de
la intuición poética pueden ser referidas a los reemplazados."
El procedimiento para obtener la
metáfora que en Góngora representa
más que un medio literario una constante y desesperada huída de la realidad es, aparte del dominío técníco absoluto del idioma, algo que sólo compete a la intuición poética, como se
ha visto en el anterior comentario.
Hombre de carne y hueso, el poeta
tiene ojos para ver todp lo que en la

naturaleza hay de fealdad o de hermosura. Pero él -Y aquí víene la diferencia con el hombre común- posee
una segunda vista, con la que percibe
todo lo creado y aun lo no exístente,
de modo tal como un espejo que lanzara de él a otro, y a otro y otro más
todavía la imagen, hasta darle profundidad y misteríoso encanto de sueño.
Esta segunda vista es la ímaginacíón.
Ahora bíen, Góngora procede así:
Entre el objeto que los ojos captan de
la realidad y el que se percibe con la
imaginación, hay ya una deformación
del primero, como se ha dicho, pues
es suplantado por una estilización imaginativa, por un objeto ideal, que no
borra totalmente la indívídualidad del
objeto reproducido, sino que lo víste
con tan bello ropaje, que casí no se le
reconoce. Pero Góngora va más allá
todavía: Produce una entidad puramente estética, interponiendo entre el
objeto real y el ideal un elemento estrictamente poético: un recuerdo, algo
así como un prisma que quiebra los
colores, que deforma, hasta la belleza,
lo que a su trasluz se míra, que da lejanía a cuanto transparenta su cristal
luminoso. Y la íntuición del poeta
crea, dentro de una tercera categoría
espirítual, que tambíén es tercera dímensíón íntelectual, una metáfora, algo que va más allá, según el mísmo vocablo, un elemento irreal, en el sentido
de que no existe sino para la subjetividad creadora, en que se nubla, o casi
se pierde, el térmíno real de la comparación.
La base idíomática de Góngora es,
pues, pura belleza, pura esencia, puro
valor, sumergidos en las metáforas.
He ahí el prodigio; be abí lo original
y lo maravilloso estétíco de su poesía
que realiza dentro de lo gastado de los
elementos -palabras- con un juego
preciosista, selecto, aristocratizan te.
A esta poesía se penetra con díficultades por los escalios del lenguaje, por
el verso que se sobrecarga de elementos de ornato y por la deliberada intención de no mostrar directamente lo
que se pretende refundir en temas de
belleza, tan copíosos, que no hay ojos
para contemplarlos ni abarcarlos, sino
estremecimiento del espíritu para comprenderlos.
Es un axioma que mientras más dueño y señor de materiales técnicos es el
poeta, su poesía será también más dificil de penetrar, porque en elJo estriba precisamente el encanto de ésta, la
seducción que produce en el ánimo de
quien tiene que adentrarse a ella, como a un sueño, paso a paso, por un
laberinto que atrae por su sombra, detrás de la cual se presiente, como una
recompensa, la esperanza de la luz.
No hay, pues, tal pretendida obscuridad en Góngora, ni en los poetas del
siglo XVII que en algún modo se colocan dentro del Culteranismo, sino afán
de novedad, de originalídad, de belleza.
En el Barroquísmo, la metáfora -ese
elemento estético del verso- tiene una
función diferenciadora: Establece la
distinción entre los dos más genuinos
representantes del Conceptismo y el
Culteranismo. La metáfora de Góngora es ascendente, busca siempre el término elevado, selecto, aunque en sí toda la escuela Gongorista no logre desviarse de ]a marea popular; la de Don
Francísco de Quevedo es horízontal y,
no pocas veces, francamente descente, en declíve que va a dar a la grotesca deformación de la realidad.
Sor Juana Inés de la Cruz no pudo

DE LH
eludír tan cautivadoras corrientes líterarias de su época y está enmarcada
entre el Conceptísmo y el Culteranismo, las dos maneras del barroco español. Estudíada con cuidado su postura, analizadas una a una sus influencias -Ausonio, Quevedo, Gracián, los
Argensola, Góngora, Garcilaso, Boscán,
Lope, Calderón, Alarcón y Tirso- se
advíerte que su poesía es imítación deliberada del Culteranismo, en tanto
que en el Conceptismo halla naturalídad y propía expresión. En efecto,
Sor Juana no se propone imitar a Góngora en ningún momento -salvo en
"El Sueño"- sino que, imbuida de las
ideas poéticas del cordobés, en las cuales se halla tan a gusto, escribe con libertad. A veces se píensa que usa el
adorno culterano sólo cuando quiere
llamar la atención, cuando quiere lucir, rivalizar con otros poetas, como lo
hizo con Sigüenza y Góngora en el
Triunfo Parténico. En lo demás, evíta
el estilo erudito y obscuro, lo cual resulta más notable cuando la manía
Gongorina se había apoderado de México. Recuérdese el propio certamen
celebrado para glorífícar la Inmaculada Concepción, en que uno de los temas era "una canción de cuatro estancias de a nueve versos con su represa
de tres, ímítando la de Góngora que
empieza "Que de invidiosos montes levantados"; y otro también, el que imponía la condición de que el poema
comenzara como aquel de: "En rostro
de christa"l serpiente breve."
Mas como, en términos generales, la
Décima Musa emplea un lenguaje transparente y flúído, conceptuoso y dialéctico, que se ídentífica con el de la conversacíón espírítual, debe tenérsela por
más próxima al Conceptismo que al
Culteranísmo, del que la distíngue el
acento prerromántico que hay en su
poesía.
Prueba de ello es que, aunque en
las silvas, preferentemente, hay una
reminiscencia bucólica, pastoril, la
esencia poética se exterioriza en formas constreñidas, avaras de expresión,
conceptistas, definitivamente sentimentales, aunque sin el boscaje profundo que tan frecuentemente se halla
en Quevedo.
Don Francisco, como la misma Sor
Juana, son espíritus despiertos a las
ocurrencias cotidianas. A ambos les
gusta sumergirse en ironías y sutilezas
"ascéticos de sueños, ficciones, visiones y juegos de la fantasía y de las
palabras", según el noble decír de
Vossler.
Este navegar entre dos corrientes literarias no es, como pudiera suponerse, crisis estética; por el contrario,
muestra el espíritu de selección y síntesis de Sor Juana, que elige con bastante buen gusto, con gran acierto, lo
que de bueno hay en una o en otra
maneras, en anticipada visión de lo
que más larde acaecerá cuando llega
el momento de general confusión de
escuelas, doctrinas y tendencias y
cuando se armonizan las posturas más
irreconciliables para dar paso en Calderón, así que se ha logrado la unificación del Culteranismo y el Conceptismo, al Neoclasicismo. Esta unificación "retorcida y adherida a la voz, la
plástica y la idea, como inmensa columna salomónica sostien'é el milagroso monumento", como indica Cirre. Y
el humanismo renacentista se vuelve
precursor del romanticismo y el simbolismo moderno.
Con Calderón, pues, se consuma esta
unidad de elementos contradictorios

Armas y Letras + Pág. 5

aparentemente. La poesía de la naturaleza, que es partícular del Siglo de
Oro, busca en su remoto primitivismo
la perfección. Calderón, por el contrarío, la aguarda en el eterno porvenir. Y como Sor Juana no se mueve
en el íntermedio de estos dos términos
temporales -pasado y futuro- debe
buscársela entonces proyectada en el
aspecto puramente renacentista de celebracíón de la naturaleza psíquica del
sér humano, salvándose así de ser tildada de rebelde a la exactítud en las
representacíones de los objetos natnrales, al mismo tiempo que de falta a
la pureza clásica, humanística o pagana.
El hallazgo de ídentídad entre Sor
Juana y Calderón, corresponde única
y exclusivamente al motivo constante
de profusión de la belleza, que en ambos priva, belleza descubíerta y producida por el Renacimiento "con su
idealismo naturalista y paganizante"
que se acumula, llamea y se consume,
en un fuego de amor ofrecido a la gloria eterna y verdadera. Este extremo
es término de la naturaleza pagana y,
a la par, apoteosis del cielo crístiano.
Por todo ésto, el comentarío de Vossler
respecto a Calderón puede también
ser hecho en relacíón con Sor Juana:
"Su poesía no abandona la hermosura
de la naturaleza, sino la somete al fúego, la purifica, redíme y asume en la
visión divina."
Exíste una índudable revalorízación
del síglo XVII, tan caldo en descrédito
desde que fueron dadas en llamar
"aberraciones" las formas luminosas y
estéticas de don Luís de Góngora. La
.nueva perspectiva crítica desde la cual
se estudia al "Vírgilío Cordobés", ha
servido para llevar a cabo una revísi6n reivindicadora de todos los poetas que florecen en las últimas décadas
del XVI y en todo el XVII.
Sor Juana está comprendída en este
grupo; pero aclarando que lo barroco
de su poe'iía no es solamente una postura literaria, No. El adorno y bermetísmo de la Monja es, como tan certeramente lo observa Vossler, una necesídad psíquica íneludíble. Nada del
afán estetizante de Góngora; nada
tambíén de la intencíón glacial y efectista de Marino. Su poesía es alígera,
luminosa como su espíritu, poderosa y
bien realizada, como toda obra de su
ínteligencia. Apenas pueden considerarse como meros detalles lo artificial,
embrollado y recargado de algunos de
sus poemas. Por lo demás, elude el
tono erudito y escribe con lenguaje
llano "aunque no el de todos los días."
"Todo lo que veo -afirma- evoca reflejos: lo que oigo, meditaciones, aun
la más mezquina cosa material ... A
donde miro, tengo de qué asombrarme y discurrir ..." Estos son los temas
sencil1os y, al mismo tiempo, extraordinarios de su poesía.
Su predilección por el romance es
consecuencia de su naturalidad en el
hablar. Nada hay más espontáneo en
ella que expresarse en verso; y trabajo le costaba reprimirse para no hacerlo. Si empleó a veces un vocabulario "culto en grado eminente", no fué
por pedantería, sino por alcanzar una
eficacia estética. Así logra dar valor
positivo a su poesía.
Su estilo con mayor frecuencia se
identifica con la poesía popular eclesiástica y civil, que c0n Góngora, Su
propensión a usar variedad de forma~
y de metros es producto de su feminidad.

Pasa a la Pág. 8

�Precursores, Benefactores y
maestros de la Enseñanza
Superior en nuevo León

Conciliar y le sirvieron de antecedente y preparación para el Magisterio,
al que se dedicó, dejando los estudios
de Jurisprudencia que había comenzado en el Colegio Civil del Estado y
que adoptó decididamente, con carácter profesional, sin_haber pasado por
la Escuela Normal ni haber sustentado

Plinio D. ORDOÑEZ.

miento de una escuela particular, la

NOMINA BIOGRAFICA
PERIODO CONTEMPORANEO
1892-1930

MAESTROS:

•

rios. Seminarista y Bachiller en Le-

!ng. D. Miguel F. Martínez:-Nacido
y educado en Monterrey, fruto preparatorio y profesional del Colegio Civil
del Estado. Creador original del Sistema Educativo Oficial Primario y Normal, Reorganizador del Secundario y
Profesional, de conformidad con la
Legislación, redactada por él mismo y
conocida en Nuevo León con el titulo
de Reforma Escolar de 1892, dictada
y puesta en ejecución bajo su personal
consejo y dirección, hasta 1901, durante la administración gubernamental del C. General D'. Bernardo Reyes.
Inició sus actividades docentes en
1872 y las concluyó en 1919, que falleció con los honores de Benemérito
de la Educación Nuevoleonesa, concedidos por el H. Congreso del Estado en
1918, juntamente con su más inmediato compañero y colaborador el Prof.
D. Serafin Peña.
Desempeñó en el Estado, sucesivamente todos los puestos escolares, de
simple Ayudante, Maestro de Grupo,
Director e Inspector de Escuelas, hasta Director General de Instrucción Primaria y Normal y Secretario del Consejo de Instrucción Pública de Nuevo
León, cargos estos últimos que dejó en
1901 y continuó en la_capital de la República, hasta 1914 para reanudarlos,
por segunda vez, en Monterrey, hasta
su muerte,

En este largo período de casi cincuenta años de ejercicio magisterial,

en todas las ramas de la educación•,
que por vocación adoptó, prescindien-

do de la ingeniería topográfica y civil,
que abandonó, sin importarle su valiosa remuneración pecuniaria, puso los

y es, cuyos cursos hizo en el Seminario

examen de preceptor, para ejercer, re-

comendándose sólo con el estableci-

en Nuevo León, (música, pintura y li-

que clausuró para tomar la Dirección
de una Escuela de Niños en Monc)ova,
Coahuila, y más después, de la Oficial
de la Villa de Bustamante, de donde
regresó a Monterrey, para' colaborar
con el ingeniero Martinez en la Reforma Escolar de 1892, de la que se distinguió como el más connotado y autorizado colaborador, participando directamente en la planeación y ejecución de la Reforma Escolar de 1892,
encargándose principalmente de la
formación del Profesorado de Niños y
de la redacción de los textos metodológicos ·correspondientes a las distintas materias de la instrucción primaria elemental y superior.
El profesor Peña significó tánto en
esta reforma escolar, que snstituyó
siempre al maestro Martinez en todas
sus faltas accidentales, lo mismo durante los dos períodos de sesiones de
los Congresos Pedagógicos Nacionales
de 1889 y 1890, que cuando en 1901 se
trasladó a México iudefinidamente, y
en todos los casos ocupó los cargos de
Director General de Instrucción Primaria, Director de la Escuela Normal,
Secretario del Consejo de Instrucción
Pública y catedrático de las Normales,
en cuyos puestos fué el continuador de
la obra reformadora de la educación
en el Estado, iniciada en 1892 y en la
que actuó al implantarse, como Inspector y Supervisor de la Didáctica

teratura), y el único y sin segundo to-

prescrita.

davía, en el campo estrictamente pe-

El maestro Peña ejerció su ministerio desde 1872 hasta 1912, que el Esta-

titular, la Dirección General de Instrucción Primaria y el nuevo Consejo
de Instrucción Pública del Estado, del
que fué su Secretario Ex-Oficio. Como jefe nato de estas oficinas dictó las
disposiciones orgánicas y reglamentarias del Sistema Escolar Público y redactó las leyes correspondientes de sus
tres ramas educativas, en las que se

comprendió la Reforma Pedagógica y
Administrativa de la Instrucción Pública de Nuevo León, en 1892, cuyo
sistema se conoce, entre nosotros, con
el titulo de Escuela Nuevoleonesa.

Por su inteligente y novedosa institución docente, creada y vivida primero· en Nuevo León, (1872-1901) y llevada después al Distrito Federal y Territorios (1901-1914), como escuela con
doctrina y principios propios, experimentada en su Estado natal, consideramos ser este distinguido maestro, el
verdadero fundador de la Escuela Primaria y Normal mexicanas, inspiradas

en los acuerdos y resoluciones de los
citados Congresos Pedagógicos d~ 1880
y 1891, de los que fué uno de sus
miembros sobresalientes, juntamente
con su compañero y amigo D. Enrique
C. Rebsamen.
Fué también uno de los representativos de las letras y las artes estéticas

dagógico,. con caracteres originales en
Didáctica y Metodologia y en Administración Escolar. En las letras se distinguió como literato y periodista y
como orador y conferencista. Practicó
con éxito profesional artistico la Pintura, el Dibujo, el Decorado y en particular la Música, reputado como un
notable ejecutor de flauta y flsutin,
que figuró en las orquestas sinfónicas
de la ciudad y en los conjuntos musicales acompañantes de las compañías

de Opera que visitaban onterrey. En
cimientos del actual sistema educativo · las Ciencias Matemáticas logró fama
público de Nuevo León, en forma tan de experto en Cálculo y de hábil Toacertada y efectiva, que aún perduran pógrafo, Hidromensor y Arquitecto.
sus principios orgánicos y pedagógiComo hombre y -como entidad mocos y sus fines de escuela democráti- ral, fue un perfecto caballero, lo misca popular.
mo en sus actos públicos que en los
Fué el creador de una Didáctica ori- privados y un raro ejemplo de probiginal, inspirada en las ideas de Pe_sta- dad y buen vivir. Su pasión por la eslozzi, Herbart, Mann y Sarmiento, y el cuela y por la Pedagogía, lo . inclinainiciador y fundador de la enseñanza ron al Magisterio e hicieron de él, a
pedagógica normalista en el Estado, fuerza de estudio, empeño, constancia
derivada del Plan de Estudios de Ins- y abnegación, no solo un educador, si-

do, por sus valiosos servicios le conce-

dió la jubilación y una pensión vitalicia equivalente al total de los sueldos
que percibía.
Fue el primero y más fecundo escritor didáctico de la Reforma Escolar
citada, publicando una correcta y bien
meditada serie de textos para niños y
maestros, que tuvieron gran acogida,

principalmente por su indiscutible valor metodológico intuitivo. Pulsó también la lira poetica dejando un regular
acervo de composiciones qJie lo acre-

ditan entre los literatos nuevoleoneses
de su tiempo.
Enseñó todas las asignaturas de Enseñanza Secundaria y de Normal; pero

fué notable maestro de Gramática,
Composición Literaria y :Metodología
Pedagógica. Representó al Estado en
varios Congresos Pedagógicos nacionales, verificados entre los años de
1901 y 1911, siendo este último el que

Ing. D. Miguel F. Martinez, en la Reforma Escolar y establecimiento del
sistema educativo implantado por este
educador en 1892, actuando como Regidor comisionado de Instrucción Primaria en el Ayuntamiento de la ciudad de Monterrey.
Fue un fogoso orador cívico, un

hombre de letras y un buen maestro
culto y capaz con una brillante facilidad expositiva, en Medicina, Preparatoria, Literatura Preceptiva e Historia
General, de cuyas asignaturas dejó dos
magnificos textos denominados: Compendio de Historia General de la Civilización, impreso en México en 1899
y Elementos de Literatura Preceptiva,
impreso en España en 1897, obra que
para 1901, babia alcanzado la tercera
edición. Ambas obras sirvieron de texto por más de diez años en los citados
institútos oficiales de Nuevo León,
De 1901 a 1902, el Dr. Garza Cantú
actuó como Director del Colegio Civil
del Estado. Años después trasladó su
residencia a la capital de la República,
en donde falleció victima del suicidio,
que consumó apurando una fuerte dosis de cianuro de potasio, como un so-

litario romántico, en una glorieta de
la antigua alameda de la ciudad de
México.
Inició sus trabajos periodísticos y
literarios despµés de 1880, escribiendo
versos, crónicas sociales y artículos literarios para las revistas de su época
hasta 1910. Es autor de la primera
Antología de poetas y escritores nuevoleoneses, la que se, publicó bajo el
titulo "Algunos Apuntes Acerca de las
Letras y la Cultura de Nuevo León, en
la Centuria de 1810 a 1910", obra muy
bien documentada, en la que se emiten
juicios críticos y opiniones valiosas

sobre el estilo y la calidad de las composiciones de todos los géneros escritas en Nuevo León, durante el primer
Centenario de la_ Independencia mexicana.
lng. D. Francisco Beltrán:-Se ra-

dicó en Monterrey, procedente de 111
ciudad de México, por el año de 1~,
en calidad de Capitán de Ingenieros
formando parte de la Brigada militar
al mando del General D. Bernardo Reyes, Gobernador Constitucional y Comandante Militar del Estado de Nuevo León. Participó, desde luego, en la
gran campaña de construcciones mate-

riales emprendida en Monterrey _por el
propio General Reyes: Construcción de
puentes sobre los canales de los Ojos
de Agua de la ciudad, destinados a facilitar el tránsito citadino entre los
sectores Norte y Sur, y en la del actual Palacio de Gobierno; asi como en
la edificación de las escuelas profesionales, en calidad de Ingeniero Civil.
Desde 1895, formó parte del Personal Docente del Colegio Civil del Estado hasta su muerte, acaecida el 8 de
Febrero de 1937. Adoptó con tal entusiasmo y decisión la cátedra y Ja do•
cencia, que a los pocos años después,

trucción Primaria, elaborado en los

no un educacionista por excelencia,

dos primeros Congresos Pedagógicos
Nacionales, celebrados en la cíudad

con todas las cualidades de cultura y
ciencia y las virtudes de creador, au-

solicitó la jubilación al Gobierno de
Nuevo León, de la que gozó desde
1912 hasta su muerte acaecida en 1922.
En 1918, el H. Congreso del Estado,

de México, sucesivamente en los años
de 1889 a 1891.

to-di~cta, mentor de niños, jóvenes y

equiparando sus servicios educativos a

maestros; virtudes que le dieron además el mérito para ser reconocido co-

los del maestro Ing. Martinez, les con-

ral, de tipo enciclopedista, que en su

cedió en el mismo Decreto respectivo,

larga y fructuosa carrera didáctica,

mo benefactor y benemérito de la
Educación mexicana.
En el campo de la Enseñanza Uni-

los honores de Beneméritos de la Edu-

ejercida únicamente en Monterrey, con

cación Nuevoleonesa, recibiendo am-

Fundó también, para completar el
Sistema de Enseñanza Normal, y como
parte esencial de la Reforma Escolar
de 1892, la Escuela Profesional para
Señoritas, instituto exclusivo dedicado
a la preparación profesional de la mujer, en las carreras de Telegrafista,
Contadora, Maestra de Confección y
Corte y Profesora de Instrucción Primaria y Educadora de Párvulos; escuela que después se denominó Normal de Profesoras y que ahora juntamente con la de Profesores, creada en
1870 y reorga11izada en 1892, y de las
que fué su Director hasta 1901, se de-

nominan ahora Escuela Normal Miguel
F. Martínez.
Creó y organizó, siendo su primer

abandonó el ejercicio profesional para
dedicarse exclusivamente a la enseñanza secundaria y preparatoria.

Fué un maestro culto y de amplia
preparación, de franco concepto libe-

cadño} respeto y consideración, que

original y propia metodología enseñó
lbdas las asignaturas académicas comunes al Bachillerato; pero especializó en Matemáticas, Idiomas y Ciencias
Sociales. Tenia fama de exigente Y

fué para ellos su positiva glorificación

enérgico en sus cátedras, porque fué

de maestros.
Dr. D. Rafael Garza Cantú:- Hizo
sus estudios primarios, preparatorios

muy cuidadoso del orden y de la dis-

y profesionales en la ciudad de Monterrey, hasta titularse Médico Sirujano

de "Los Lermas", Congregación perte-

para la ens.éñanza secundaria_ y
perior.

y Partero, carrera que ejerció con

neciente al Municipio de la Villa de
Guadalupe, N. L. De familia campesi-

cierta irregularidad y que dejó para
dedicarse al periodismo y al magisterio, después de 1892.
Se distinguió como colaborador del

Fué varias veces Director Interino
del Colegio Civil del Estado y también

versitaria, su labor se destacó en la

Secretaria del Consejo de Instrucción
Pública, en la Legislación Reglamentaria de las Escuelas Profesionales del
Colegio Civil y de las Escuelas Profesionales Autónomas y como Catedrático y Director del Colegio Civil y de
las Escuelas Normales del Estado.
Prof. D. Serafín Peña:-Originario

na acomodada, con residencia en Monterrey, donde hizo sus estudios prima-

bos del Magisterio del Estado, de las
Autoridades y de la S~ciedad de Monterrey. tal afectuosa manifestación de

Armas y Letras + Pág. 6

notas
Universitarias

ciplina escolar; pero se le reconocía

ser un maestro hábil y competente
SU"

propietario, y con tal carácter, fre-

Pasa a la Pág. 8

TEATRO
Hace algunos años, cuando el joven

maestro José Anastasio Villegas se hizo cargo de la Dirección de la Escuela
de Teatro de la Universidad, algunos
escépticos enterados apenas pudieron
disimular una sonrisa que expresaba

su descontento y la seguridad de que
pronto habrian de gozar abiertamente
con el fracaso del flamante director.
Pero no contaban con el juvenil y contagioso entusiasmo del maestro, ni con
su voluntad inquebrantable, ni con su
amoroso empeño. Fueron muchas las

dificultades que tuvo que vencer. Un
raquítico presupuesto, una inscripción

exigua y la falta de colaboradores desinteresados, entre los más importan-

tes.
Los días, al correr, le trajeron la
oportunidad de montar una obra que
diera la medida de su esfuerzo. La
amable condescendencia de un públi-

co hecho al patrórt del espectáculo de
profesionales, recibió con una sonrisa
de cortés indiferencia el anuncio del
intento escénico. La indiferencia inicial hubo de trocarse primero en interés y luego en franca admiración
para los noveles artistas y su infatiga-

ble director.
Las representaciones ofrecidas por

la Escuela de Teatro en el pasado abril,
fueron un alarde de habilidad y dominio de los recursos escénicos. Con
obras dispares, de distinto corte, muy

elaboradas y de dificil montaje conquistaron abiertamente el aplauso y la
consideración de un público que se
entregó resueltamente a los actores,
cuyo esfuerzo se acr.ecienta al tomar
en cuenta que las obras se realizaron

sobre un escenario inadecuado.
Conviene hacer resaltar que la labor
de educación popular realizada por la
Universidad a través de su Departamento de Acción Social empieza a madurar sus primicias. Las representaciones se ofrecieron ante un público
mucho más numeroso que el que acostumbra asistir a esta clase de eventos,
y su interés en la obra y los personajes muestra ya el clima propicio para
recibir el bien de las obras clásicas.

HUMANIDADES
La Facultad de Filosofía y Letras ha
auspiciado un curso -casi llegado a

su término- con el rubro de Metodologia de las Humanidades, profesado
por el Dr. Felipe Pardinas Illanes.
Las lecciones, que abarc~n todos los

aspectos de la realización de los trabajos científicos, adquieren una agilidad
y un interés desusados en virtud de la

fácil palabra del profesor. Todas, dirigidas a los maestros, se encaminan

hacia la finalidad de prepararlos para
orientar a sus alumnos en la elaboración de trabajos científicos. El maestro insiste, hasta la fatiga, en que de
la preparación de trabajos de esta na-

turaleza depende el progreso cultural
de nuestra patria y la estatura de nues-

tra Universidad.
Creemos que el Departamento Editorial de la Uni_versidad, de ser posible
la versión grabada o taquigráfica de
las lecciones, auspiciará la idea laten-·
te entre muchos de los asistentes y
gran número de quienes no han tenido
la oportunidad de seguir el curso, de

recoger en un folleto el texto de las
lecciones profesadas.

ESCUELA DE VERANO
La VII anualidad de la Escuela de

INl'OCACION

PceJítJ
CANTO A LA PRIMAVERA

José LEON SALDIVAR.

La primavera nace en el rio del tiempo
como si una estrella punitiva
rompiera la periferia de la noche,
cual si la flor del crepúsculo ondeara
su rigodón sobre las eras.
Un prólogo de nardos lame el costado de la tierra,
plintos de ágil verde remosan la distancia;
el rojo capitel del alba .
sangra en aéreos peristilos
porque ya estás cerca primavera.
Ya se erije la columna de tu cuerpo
como trazo delgado en el agua;
estás en el yodo de la tarde
y en la península del alba.
Marzo respira.sus cósmicas fatigas
y un hélice de violas asoma al altiplano.
TU eres primavera:
si la espadaña violenta su pendulear de savia,
si mugen en la piedra herida los toros de los rios,
si los luceros revientan en nocturnos berilos,
y las luciérnagas ensayan sus luminografias.,.
¿Qué es la noche sin tí?
sino una cos(ra negra, un puente de pavura,
sombra de arquitectura ciega.
¿Qué es la noche sin tí?
sino pupilas presas en túneles de nada,
la estatua de la muerte y el olvido.
En cambio tú unges la tiniebla
y como mariposa hipnótica la luna
gira en tu axila de nácar y de seda.
Con qué ojos te miraré si casi ciego
busco en la noche tu relieve
de luminosa periferia,
con qué manos te tocaré si estas
dos manos mlas son dos golondrinl11l de
tiniebla .
Sólo escucharé cómo te canta todo
y pensaré que son mis ojos capturando tu imagen,
que si una cúpula de alas nubla tu frente
es la escala de mi voz amanecida.
Tú vienes desde el origen,
cuando el mar acompasó sus verdes ritmos
a un horario marinero.
Tú vienes desde que el tiempo nos contuvo
en los estratos de matices leves;
desde que el gris se adosó a los nervios
convulsos de la tierra,
y el aire encendió su cristal
sobre hombros de múrice y de nieve.
Cuando era la pupila espejo de paisajes
en un tren de horizontes;
pero sin voz y sin palabras
solo nos queda un polvo denso sobre el corazón.
Sólo podemos comprender tus camándulas,
tus pinceles de lirio, tus mágicos aceites
y el barco de tus ojos oteando las riber/11!,
Tú vienes desde antes 1 niña,
y todos alguna vez sabemos de esa dulce herida
que es tu amor y tu llegada, antes de
reintegrar nuestra nostalgia
a la tesorería del polvo y de la nada.
Tú recojes los gestos y palabras,
los nombres y las fechas y los grab/11!
al dorso de las horas, en un alegoría
de espacios y relojes.
Yo espero en esta margen salada de mi vida
con pulso vacilante y ciega la mirada
tu intimidad de pasos y palabras,
y ciego y mudo en una alcoba de tinieblas,
busco el amparo noble
de tus églogas feéricas.

Verano se halla ya en periodo de gestación. El infatigable director de la
Escuela, Prof. Francisco M. Zertuche,
ha.logrado superar, en todos los aspectos a las anteriores sesiones. El sostenimiento de la Escuela de Verano representa, sin lugar a dudas, una carga
apenas soportabJe por el presupuesto
de la Universidad. Sin embargo, cuanto esfuerzo se haga por acrecentar su

José León SALDIVAR
Al maestro D. José García Rodríguez,
en el cuarto aniversario de su muerte.

E1·a abril y era primavera,
primavera de cielo y mar y pradera;
el zodíaco adosó el signo de sus oros
como una llamarada entre las manos.
Era abril, cuando tu vo: de caracol
de ausencia fué un retablo en el tiempo,
Tu paso desflecó la lumbre de su huella,
se desmontó la alegría de tu estatua
del pedestal enorme de la tierra;
tu risa se congeló, Maestro,
y el reloj de tu cuerpo
recompuso su mudo crucigrama.
Era abril, cuando los rios de la luz
inundan el paisaje y las guijas alborotan
en el tumulto de las aguas.
Era abril, yo lo recuerdo, porque buscamos
la herida campana de tu vo:.
la hiedra presente de tus arterias,
la harina de tu suave palabra
y no eJlcontramos, sino el refugio
helado de nuestras lágrimas.
Casi pOdíamos ver tu sueño interrumpido,
tu monólogo destrozado y un bastión
de amapolas de tus horas iluminadas,
no supimos en realidad si era otro sueño
tu partida, un sueño más real y objetivo
que este sueño a pedazos de la vida,
no supimos si conjugar tu ausencia con
palabras de vida o llorar por este absurdo ritmo.
T,í estabas tranquilo, Poeta, como aquello
que ha perdido su urgentia, su prisa necia,
su trajín de miedo y de materia.
T,í estabas sereno, y en el espejo
curvo y hondo de tus pupilas,
pastaban las estrellas
y en tu frente adormida, las aves de Dio,,
buscaban mígl11! celestiales.
Pensamos en la roca que hemerge
del viento en la sonora herida,
en las cariátides reiterativas,
en las cisternas desnudas de tiempo,
en la montaña que dialoga con lengua de 1iglos,
y corona su testa
con ritornelos de luz azul cada mañana.
Te vimos untado de esa extraña vida
que lloramos por nosotros mismo,.
Ahora, ha pasado el tiempo; eres
una efigie engastada en el perfil del pemar
y en la acrópolis de los libros;
no hay ruinas de tus pasos, ni leve reseña
de tu humana materia, sin embargo, poeta,
filósofo cabal, ahora sentimos más diáfana
la flor inmarchita de tu existencia,

LECCION DEL COLIBRI

A Rafael Heliodoro Valle
Jesús FLORES AGUIRRE.
"El collhri, semejante a las imágenes del sueft.o
aparece cuando menos se le espera y huye cuando
más nos atrae. La mano del hombre sólo puede
cobrarlo una vez que ha muerto". Notas de Maxlmillano en su víaje al Brasil.

¿Cómo naciste, llama vibradora,
al conjuro de cuál mágica vara
asomaste en el trópico en avara
conjugación de azul y leve aurora?
Joya que vuela, sueño de una hora,
chispa de luz en la cascada clara;
diamante agudo el de tu pico para
robar la miel que el pétalo atesora.
Perenne flor mudable, en el añil
del Ecuador, de México o Brasil,
lección de libertad es tu ligero
ir y venlr de lanzadera o clavo
de amor y luz sobre la rosa esclavo
y de la rosa sólo prisionero.
Montevideo, 1952

importancia resultará insignificante al

sea posible, de nuevo, la publicación

lado de los innumerables beneficios

de alguno de los trabajos desarrolla•
dos.
La Sección de Ciencias Pedagógicas

que reporta. Con estas consideraciones

la inminente VII anualidad resultará
de un brillo excepcional.
El año pasado el Departamento Editorial enriqueció su producción en la

edición de algunos folletos de cursos
y conferencias de la VI Anualidad.
Esperamos que en la presente ocasión,

Armas y Letras + Pág. 7

iniciada felizmente el pasado año, ahora tendrá un lucimiento mucho mayor
con las Jecciones que profesarán des-

tacados valores del magisterio nacional.
A.M.E.

�tres palabras, como lo asienta don Ezequiel A. Chávez, su estado mental:

La Epoca Literaria...

"Sin mi voy"

Viene de la Pág. 5
Con excepción de "El Sueño", "cuya aristocracia formal asurge a la más

auténtica emulación del Góngora de
las Soldedades, en que Sor Juana y él
parecen volar por una misma esfera",

como lo dice su biógrafo, el Padre Calleja, no existe elemento alguno que
permita desprender la nota personal
de su estilo. Esto, dicho tan a la ligera, no entraña un aspecto critico negativo de la obra sorjuanista; es co-

afirmación que no se sabe si es el rew
sultado místico de una experiencia, o

desesperación sufrida en la soledad
mundana, en que el cuerpo está; pero
el espíritu ha volado a reunirse con

Dios.
Aunque el tema de la muerte sólo
aparece a veces, y ésto metafóricamente, no con el tremendismo de Quevedo,
de todas maneras sirve de corroboración para aceptar que en lo barroco

se vuelven a plantear los temas eternos
de la poesía. Así dirá en "El Sueño",

otra vez la constante barroca: ilusión
y escepticismo, que corresponden a su
evasión dramática del mundo, valién-

dose de las alas que las palabras le
prestan para abandonar el conocimien•

Precursores...
Viene de la Pág. 6

to particular y sensible de la vida e ir
por el sueño a gozar de la contempla-

cuentemente sustituía a los catedráticos en sus faltas accidentales. Participó activamente en la formación de los
planes y programas de estudios, con
motivo
de las reformas progresivas vela lleven a cantar la Belleza y la Gloria
rificadas en todo su periodo de servidivinas.
Esta aspiración a la Belleza de Dios cios docentes. Fué el representante
conduce al misticismo. Y Sor Juana del Colegio Civil en el Comité Organivivió una vida mística en los postreros zador de la Universidad de Nuevo
años de su existencia. Pero el proble- León, instituida en 1933. A su muerte
ma ha sido solamente planteado: su era el Decano del Magisterio de Bachisolución está aguardando aún. ¿Fué lleres del Estado.
Puede afirmarse que fue el catedrála huida ascética del mundo un bien
ponderado razonamiento, no exento de tico de Secundaría y Preparatoria más
ción del Universo cósmico que en "Ja
música de las esferas" "la celeste arw
monia con que se mueven los astros",

mún a toda una época que se singula- al referirse a Morfeo:
riza por un prolongado y vehemente
choque de posturas dentro de la cul- "Imagen poderosa de la muerte"
misticismo, para salir ilesa y victoriow completo y mejor preparado, de ma•
tura del siglo, de esa cultura en que
ella brilla como la última luz, la más reproduciendo casi textualmente el sa de la Vida? ... La cuestión está a yor prestigio y personalidad docente
resplandeciente, del cielo de la tarde. verso primero del extraordinario so- punto de resolverse con el origen fa- del Colegio Civil del Estado, en todo el
miliar de Juana Inés. Y la esperanza periodo de más de treinta años que
Se ha dicho ya que el Gongorismo neto de Argensola que principia:
no elude la manera popular. Esta pode no fallar en el intento se abre en la prestó sus servicios. Era partidario
lejania como una ventana que aguar- de la disciplina estricta y casi militar
pularidad, que no debe entenderse co- "Imagen espantosa de la muerte"
mo vulgaridad, propende a elevarse
da la invasión de toda la luz de la at- en la escuela, que solía ~ostener y aplicar con rigor. Pasaba por demasiado
coincidiendo
también
con
la
figura
limósfera ...
basta las formas aristócratas de la poesía, en concresión estética constante. teraria que emplea Quevedo en su silTodavía un dato más de este breve estricto y minucioso en sus labores doLo popular está en la muchedumbre, va "Al Sueño" y que dice:
ensayo critico. La afirmación que va centes y no toleraba al alumno neglimás que como lenguaje, más que coa hacerse no está exenta de riesgos: gente y disipado en sus estudios; pero
mo dato costumbrista, como espíritu, "Pues no te busco yo por ser descanso, La obra de Sor Juana no logró dejar era amigo cariñoso y desinteresado
como contenido social, como identifi- sino por muda imagen de la muerte.'' escuela. Está alli, aislada, individua- consejero del estudiante aplicado y dicación de dos términos: el alma coleclizada o -como dice Santo Tomás al ligente y siempre estaba dispuesto a
Pero también exclamará con Queve- referirse a los seres angélicos- "col- dispensarle su ayuda y consejo, intertiva y la forma verbal de su expresión.
Este matiz, que se advierte al alcance do al referirse a un retrato que la re- mada de su propia especie inmultipli- cediendo, en la medida de sus relaciones, para procurarle las facilidades
cable."
de los ojos, así de próximo en García produce con halagadora belleza:
Lorca, es también la pintura sorjuanisDespués de que la gran Madre Jeró- consiguientes.
Al morir, la Universidad de Nuevo
ta de la Virgen, la cual parece que al "Este que ves, engaño colorido ...
nima, a quien la Virreyna ciñó ]as sie•
León
le dispensó merecidos honores
es
cadáver,
es
polvo
...
"
trazarla con su propio entusiasmo de
nes con una diadema impar de plumas
fúnebres,
por ser, además, su Consejealabanza, la arranca del numen del
de colibrí, nadie que se le asemeje por
Toda la hermosura, todo el encanto identidad de rasgos poéticos ha subi- ro Profesor de la Escuela de Bachillepueblo, la toma para sí y se la apropia
con ternura para situarla en una dora-

da nube de alegorías. El pueblo no se
ha borrado de su frente; está confundido con el pensamiento creador, que

luego lo destaca proyectándolo en la
fiesta, hasta incorporarlo a la misma.

de su cuerpo, son "una flor al viento
delicada" en que ya se posa la muerte,

de acuerdo con la tesis filosófica de
Quevedo de que la muerte empieza
cuando principia la vida y no cuando
ésta concluye. Lo que a primera vista
parece fatalismo, o pura intención me-

do hasta su primer altísimo nivel.

res, celebrando una solemnisima se-

La aureola está allí, como una perdida joya de museo, apagado su brillo
tornasol, nostálgica de la gloria que

la Escuela Normal, convertido en ca-

coronó, en espera de que otra docta
mano le devuelva sus gayos colores sa-

Tal acontece en los Villancicos -can°
cudiendo lo que en ella hay de polvo,
ciones para que las aprendan los ni- tafórica, es algo más: es concepto filo- no del sonoro polvo de la muerte, no
ños y los hombres, populares como un sófico-religioso inspirado en el "mue- del triste polvo de la vida, sino del
arrebato tumultoso, tiernas como la ro porque no muero" de Santa Teresa. polvo de la tierra de México, fértil
Esta rápida revisión de influencias cuando una semilla cae en él; pero
voz que arrulla-. Allí está presente el
espíritu popular en una dulce mani- en la poesía de la Décima Musa, inten- que ahora se acumula concieniudafestación religiosa. Con todo, hay al- ta ir del análisis crítico literario al mente, siglo a siglo, como una pesada
go de sublime en el lenguaje; algo que vasto campo en que se planteará, tal sombra. Acaso su naturaleza molecues forma idiomática enaltecida por el como un árbol solo a la mitad de un lar, tan vieja como e] universo mismo,
pueblo que, en afán de comunicación llano, el verdadero problema ascético sabe que existen rosas que florecen
divina, acude a la mejor forma de la de Sor Juana: su aspiración a Dios co- una vez cada mi1enio. Y, a pesar de
elegancia, a la sencillez y a lo más mo amor sin angustia; su liberación los trescientos años transcurridos, falpoético de la concepción artislica, a la acaecida en la conciencia religiosa y, tan muchos más para que un día inescomo origen de estos dos términos, perado el prodigio se cumpla.
verdad del sentimiento.
A una distancia de trescientos años,

sión luctuosa en el Salón de Actos de
pilla ardiente, en la que con asisten-.
cia de todo el alumnado universitario,
se exaltaron sus virtudes de hombre,

de padre y ele maestro. Alumnos y profesores de todas las escuelas y facultades dependientes de la Universidad y.
numerosos particulares, ex-discípulos

y amigos del maestro Beltrán, desfilaron y formaron guardias de honor ante su cadáver. El Estado pagó sus funerales, que fueron suntuosos y concu-

rridos, formando el cortejo, además
del personal de alumnos y maestros
de la Universidad, las Autoridades civiles de Monterrey, ordenándose sus-

pender las clases por tres días en señal de duelo y consideración al maestro.

1qué bien se oye el eco de los Víllancicos escritos por Sor Juana en honor

de la Asunción de la Virgen María, en
la garbosa popularidad que sobresale
en todo el Romancero Gitano!:
" ... la que, si compone el pelo,
la que, si se prende el manto,

no tiene para alfileres
en todo el cielo estrellado .. .''
Y luego, continúa con el mismo tono

que más tarde va a ser fama y gloria
de Federico:
"No es nada. De sus mejillas
están, de miedo temblando,
tamañitos, los abriles;
descoloridos, los mayos."
"Los ojos ;ahí quiero verte/
solecilo arrebolado;
por la menor de sus luces
dieras caballos y carro."

Esta alegría y viva espontaneidad,
esta jovial confianza para hablar con
el mismo trato del pueblo a la Virgen,
desaparece en gran parte de su obra
en que la ternura cede al razonamien-

to poderoso, estado de meditación ante el desconcertante misterio del alma
humana. Así, en "Amor es más Laberinto", que compuso con don Juan de
Guevara, su primo, expresa en sólo

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Viene de la ta. Página

tiva; como una negación, no como la afirmación de la conciencia americana.

Rector
Lic. Raúl Rangel Frias
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria

Lic. Fidencio de la Fuente

Esto no significa la imposibilidad de definir el anhelo común palpitante en la historia de América. Tampoco, la impoARMAS Y LETRAS
tencia de los pueblos americanos para ofrecer a la cultura un Organo Mensual de la Universicam~o. propicio a su florecimiento. Porque, si como afirma el
dad de Nuevo León
argentino Franci~c?, Romero, Améric~ tiene una palabra para
INDICADOR:
fecundar la tradicwn cultural de occidente tiene una misión
Redactores
propia, s!ngular, que cumplir. y' esta misiór: la han de cumplir
Raúl Rangel Frías
los americanos, con su esfuerzo, con el vigor juvenil de su histo•
Fidencio de la Fuente
ria reciente, con el entusiasmo sonriente de un destino seguro.
Francisco M. Zertuche

. "Porque la gran promesa de la América Hispana, en esen•
cui, no es la pro~_esa de razas inme1;samente potenciales, ni la
~romesa de tradicion~s rrofundas, m siquiera la necesidad que
tien~71; los P_ueblos at~anttcos de una redención espiritual como la
Amenca Hispana, a Juzgar por su genio, parece ofrecer: esta pro•
mesa.~s el reto sencillo ~echo_a los hombres nuevos y a los pueblos Jovenes para que simbolicen con sus vidas el escudriño de
la verdad", para decirlo con palabras de Waldo Frank.

Armas y Letras + Pág. 8

Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoecbea
Enrique Martínez Torres

Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñei Martinez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,

~IEXICO

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              <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1952, Año 9, No 4, Abril </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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