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                  <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado corno articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944

D. A. S. U.

Año IX

Cuando se anunció la creación de la Escuela de Verano de
la Universidad, desde estas columnas se le asignó un destino
bastante modesto, bien porque su realización se juzgaba un gravamen insoportable para el presupuesto universitario, bien por•
q11e su funcionamiento sólo se consideraba posible en f11nción
de la realización de "una escuela de estudios superiores que co•
rone la enseñanza que imparte nuestra casa de estudios". Ahora, en los umbrales apenas de su séptimo año de ejercicio, realizado ya el motivo original, se ha convertido en una tradición cultural cuyos eventos rebasan los límites. imp11estos por la
geografía.
IA Dii,isión de H11manidades -centro nervioso de su actividad- ha honrado su cátedra con la presencia de los más des•
tacados valores de la intelectualidad mexicana y se ha vestido
de gala para recibir a prominentes hombres de estudio de otras
nacionalidades. Alfonso Reyes, García Bacca, Bergamín, Castro Leal, Pellicer, Jiménez Rueda, Cossío Villegas, Toussaint,
Abreu Gómez, Rocafull, Chávez, Raimundo Lida, Gaos, Toscano, Recasséns Siches, para citar solamente unos cuantos de los
que ac11den en desordenado tropel a la memoria, son nombres
que por sí solos son capaces de llenar las más brillantes páginas
de la historia de cualquier institttción.
Desde su fundación, con el propósito de establecer un "intercambio científico de especialidades médicas que irá en provecho de la Facultad de Medicina", se estableció una sección de
esta especialidad. En ella han profesado las más destacadas personalidades del ejercicio profesional y la ini,estigación, quienes
en cursos sistemáticos de especialización o en conferencias y
cursos para médicos especializados, han alimentado con su voz
sapiente el interés científico y contribuído a resolver problemas
de solución inaplazable.
El año pasado, a urgencias de una necesidad cada vez más
imperiosa, se estableció la División de Ciencias Pedagógicas. El
Prof. Rafael Ramírez, ameritado maestro digno por muchos conceptos de un elogio superior al nttestro, con la fecunda facilidad
de la experiencia, con la fácil elocuencia de una vida dedicada
íntegramente al magisterio, hizo la feliz iniciación. El presente
año, esta División apenas nacida será de las más brillantes en el
catálogo de la Escuela de Verano.
El presente año, sin omitir esfuerzo alguno, la Dirección
de la Escuela de Verano presentará un catálogo impresionante
en sus alcances y en su desarrollo. Agustín Millares Cario, Niceto Alcalá Zamora, Rodolfo Ussigli; Chevalier Jackson, Castro•
viejo, Esquive! Casas, Miranda Basurto, Carlos Lazo, y muchos
más, llenarán con su presencia uno de los más brillantes capítulos de la historia de nuestra Universidad.

Núm. 5

Mayo de 1952

El Grabado, como procedimiento mecamco rudimental,
surgió de la necesidad que tuvo el hombre desde épocas muy an•
tiguas de aplicar fácilmente y en serie repetida cierto género de
su arte ornamental. Inventa entonces el sello de arcilla, plano o
cilindrico, con figuras invertidas, al que cubre a veces con un
colorante y que aplica a diversos materiales, llegando incluso,
por este medio, a obtener motivos en relieve. Uno de sus deri•
vados fué la plancha para estampar en tela.
Tiempo después, con su incremento intelectual, crea la es•
critura, suscitándole, a la vez, el problema de su permanencia
plástica, lo que primero consigue directamente con la pintura y
la escultura. El adelanto siguiente consistió en aplicar la escri•
tura en forma· invertida sobre ladrillo o piedra, a fin de estam•
parla en otro material, como ladrillo e incluso metal, pudiéndosele acompañar, al mismo tiempo, con la ilustración, conforme
al mismo procedimiento.
Cn paso mayor lo da China, hacia el
siglo X. de nuestra era, cuando inventa la Xilografía o escritura grabada sobre una plancha de madera para ser
estampada, cubriéndola previamente
con tinta, es decir 1 una imprenta de
letra fija, que puede usarse para imprimir en papel.
Sin embargo, en la Europa Medioe\'al, la escritura y ]a ilustración fueron , fundamentalmente, artes ruanuaJes, aunque de alta calidad estética.
Probablemente, por el mayor contacto
con Oriente, debido a las Cruzadas, se
vino a conocer en Europa, hacia el siglo XII, el procedimiento xilográfico,
que eran maderas con motivos y escritura grabados en relieve y cubierto_s
con tinta, imprimiéndolas luego con
la presión de las manos sobre el papel,
siendo unos naipes los ejemplares más
antiguos de que se tiene noticia.

los plateros italianos del siglo XV era
el nielo, que, por }o regular, consistía
en una lamina de plata a la que con
un buril de acero hacían dibujos cuyo
surco se rellenaba con esmaltes a fin

de destacar el dibujo. Para corregir
los defectos de la incisión del buril y
para darse cuenta de ellos antes de esmaltarlos, imprimían la lámina sobre
arcilla y azufre, entintando con negro
de humo los surcos de la placa, la que
oprimían contra la arcilla, obteniéndose así la impresión de los surcos. En

Florencia, en el año de 1452, el plate•
ro Tomasso Finiguerra trabajaba en un
dibujo que representaba "La coronación de la Yirgen" para obtener la

prueba del cual tuYo la notable idea de
imprimirlo no en arcilla sino sobre
una hoja de vitela humedecida. Tomó
el nielo, ennegreció con negro de humo las rayas trazadas por el buril y

En la primera década del siglo XV

colocó sobre la plancha una hoja de

se cono,·en en Alemania placas de acero con escritura grabada en relieve,
según el procedimiento llamado "al
agua fuerte'\ usado anteriormente en
la decoración de armaduras y espadas.
A mediados de ese siglo acontece el
trascendental descubrimiento de la impresión en hueco. Dos países se dis-

papel humedecido; el papel, con la
presión de la mano, sacó ]a tinta de-

putan el honor de ser los descubrido-

historia del grabado, descubrimiento

res de esta técnica: Alemania e Italia.
Los alemanes alegan como prueba una

cuyo Quinto Centenario conmemora en
este año la Asociación ~Iexicana de

estampa a la que atribuyen la fecha
4442, dudosa según algunos investiga-

Amigos del Arte.

dores; los italianos comprueban que a
e11os les corresponde, fundándose en
una estampa del año 145~.

ron las ventajas que este hallazgo podia ofrecer y los plateros lo siguieron

Cno de los principales trabajos de

positada sobre los surcos y quedó impreso, dando un aspecto de dibujo hecho a pluma. Así se descubrió por primera vez la impresión del dibujo he-

cho al hueco en metal que habría de
tener trascendental importancia en la

En un principio no se comprendie-

Pasa a la Pág. 7

�RHDIOCRHFIA CORDIHL
DE HMERICH
Por Campio CARPIO.

Una revista bonarense inició una encuesta acerca de "Nor•
teamérica, la hermosa", proporcionando la magnífica oportunidad de poner en claro una situación que el movimiento espiritual americano se ha planteado hace años. Más de un escritor
de nuestra generación se hizo los mismos interrogantes de Mary
MacCarthy, pese a que no se hayan tratado públicamente. Hagamos alguna luz sobre los aspectos generales del cuestionario.
En primer lugar, ya el título imparte una identificación. Probablemente
McCarthy sea sincera, y esto implica

un respeto a sus opiniones. Producto
de aquel medio ambiente, para su mentalidad, no hay duda que, juzgada como consecuencia de su propio convencimiento, el estilo de vida norteamericano, le resulta inmaterialista. Cambia
de aspecto la apreciación cuando es
una mentalidad latina la que tiene que
emitir opinión. Individualistas por excelencia, nosotros establecemos una diferencia fundamental entre lo material
y lo puramente espiritual, al punto que
ambos conceptos nos resultan antagónicos y por el1o damos acepción bien
distinta a la que puede aplicarle una
inteligencia cultivada en el medio ambiente norteamericano.
Nosotros vemos en la producción
manufacturera yanqui un enemigo del
espíritu. Y en modo alguno significa
que seamos detractores ele la utilidad
de objetos de uso práctico si ellos importan una comodidad, cualquiera ella
sea. Pero un teléfono, un sacachispas,
un lápiz labial, por bien ejecutados o
elaborados que estén, a lo sumo podrán resultar bonitos y prácticamente
útiles, mas no encerraran una filosofía
constructiva como para identificarlos
con una cultura. Son el resultado de
una civilización hedonista que expresa su prepotencia comercial en la habilidad técnica, sin pasar de ahí. Nuestro espíritu latino jamás comprenderá
la relación que pueda tener con el progreso moral si su identificación con la
sensibilidad de un estado de ánimo como para constituir una virtud.
Que yeamos rn ello un adelanto de
Ja mecánica y técnica industriales,
que admiremos la destreza de creación
o ejecución como objeto de uso doméstico, es completamente opuesto a atribuirle un sentimiento del que carecen
los objetos j nanimados. Sin embargo,
pareciera que en el incremento y , 0lumen de su balanza comercial que inYade los mercados de medio mundo, se
cifra equivocadamente desde luego, la
evolución del progreso, del que es exponente el emporio económico norteamericano. Mas no es en estas habilidades manuales donde nosotros pretendemos encontrar el alma de las cosas y
las raices del espíritu yanqui.
Xo es el hombre norteamericano
producto de fabricación en serie, aunque su ,·ida ordinaria esté totalizada
igual que en Rusia, con las diferencias
naturales que surgen de un regimen de
explotación capitalista individualista y
ele otro régimen capitalista comunista.
En rigor de verdad no existe diferencia entre uno y otro sistemas cuando
se condicionan a la compraventa, a la
cotización en los mercados bursátiles.
Es probable que ambos se complementan y que no esté lejano el dia en que
se encuentren confundidos en un mismo ideal político, pese a las disputas
del momento entre los dos colosos due1

ilos del mundo. El individuo norteamericano, a la inversa del euroasiático tiene otro concepto de la vida y
trata de labrar su porvenir confiando
en su propio esfuerzo al cual dedica
sus energias. Si su modo de actuación
está masificado y se agita como marejada incontrolable, es porque el ritmo
impuesto por la explotación en serie
le ofrece perspectivas de mayor rendimiento. Igual proceder en el terreno
de la producción no es posible adopt~rlo en otros extremos de la tierra, y
de ahi ]a diferenciación existente entre la actividad normal de uno y otro
sistema:,, aunque en síntesis lleguen,
11.or vía de su propia metamorfosis, al
mismo aborrecible totalitarismo.
Por lo demás, el hombre yanqui sabe que los productos u objetos elaborados pueden ostentar la etiqueta norteamericana, pero su creación no es rigurosamente de su exclusividad, puesto que la gran mayoría de técnicos e
investigadores consagrados a actividades de tal naturaleza proceden de los
más distintos rincones del mundo. Con
tal que aporten alguna novedad, en
cualquier disciplina científica o técnica, la industria norteamericana se
apropia de las capacidades más lúcidas, no interesando el precio de sus
servicios si observa que compensarán
con creces el gasto que importe. De tal
modo ·va en la industrialización como
en el •c;mpo de las actividades especulativas, se ha formado un eqt~ipo-de sabios que representan las inteligencias
más notables que el mundo conoce. En
este aspecto también encuentra en el
ruso un competidor que se le asocia en
procedimientos. Pero no puede hablarse más que de una manufactura
norteamerica'na, ya que en gran número los investigadores proceden de antipodas más variadas que los colores del
arco iris. Como su comercio abarca el
mundo entero, cuyos mercados se
abren por Yoluntad o a cañonazos, de
ahi las grandes posibilidades de su desarrollo financiero, que es la representación de la gigantanasia industrial.
Como representante de la civilización moderna, Norteamérica tiene su
levenda negra que, si no le es· propia,
n;cla hizo por eliminarla. La recibió
de su ascendiente anglosajón, del espíritu fenicio que, históricamente, fué
orgullo de noble origen en ciertas esferas de la Yida inglesa. calculista' y
frío como punta de bayoneta. Por su
origen, se acerca a dónde hay algo que
}leyar, algún negocio que realizar, algún interés práctico que explotar. Esa
modalidad prosigue reencarnada en el
espíritu comercialista norteamericano.
Los pueblos latinos de esta parte de
América, conocen demasiado bien la
historia y la geografia como para no
oldc\ar que el área que ocupa Norteamérica fué recorrida a pie. descalzo
por Hernando de Soto, y los primitivos
pobladores yanquis no han realizado
otra función de exploración y con-

quista que el de ocuparlo y explotar- la hegemonía del imperialismo yanqui,
lo. De igual modo recuerdan que aun y de ahí que se vean precisados a tehoy. por obra de un destino aciago, ner la pólvora seca. La leyenda del
existen tantos nombres castellanos de atropello con dinero, o con la fuerza,
muchos pueblos, que por mero deta- es la peor que puede crearse una colle sin importancia efectiYa, aun osten- munidad. El espíritu anglosajón la hatan. Son los pueblos latinoamericanos bia recibido de sus aventureros, enriquienes no olvidan la obligada venta quecidos de la noche para ]a mañana
de Florida por dieciséis millones de y se la trasmitieron a sus descendólares v la de Alaska por suma apro- dientes. De ah i pasó al imperialisximada;· la influencia en Panamá y Ni- mo ruso y luego al hitlerismo. Pero en
caragua, ni· se oh•idan de San dino, en síntesis todo en perjuicio de la liigual medida que de Cuba y las islas bertad, de la libre iniciativa de las
del Caribe, pese a la degradante con- naciones débil es y económicamente
dición a que los tenía reducido el des- pobres. Románticos que _son los despótico coloniaje español. Por relación cendientes de la rama española, y líride ideas tiene muy cercana la absor- cos con el aluvión sanguineo que recición de la Baja California con tan gra- bió de las itálicas rjberas mediterráve perjuicio para el territorio de Mé- neas, observan con temor los movijico; la compra a precios fijados por mientos del fenómeno norteamericano
empresas norteamericanas de los pro- y no se ilusionan con el brillo de su
ductos arranCados al suelo centroame- progreso industrial. Ante el reciente
ricano v a las ínsulas del Golfo de Mé- caso español, que hizo por tierra con
jico; ei encarcelan~iento de Ricardo los restos del tinglado democrático, adFlores )lagón, la figura más sólida de judicándose en propiedad la organiza]a revolución mexicana contra el por- ción de las Naciones Unidas, poca fe
firismo, en cuyas mazmorras yanquis queda por depositar en el porvenir eshubo de expirar consumido por la tu- piritual de los gobernantes de tan prósberculosis, ni el reciente caso de Sacco pero país. El coloniaje económico a
y Vanzetti que ha conmovido la con- que está sometida Centroamérica y la
ciencia humana y que, no obstante los presión que ejerce en el continente
pedidos de clemencia que le dirigió el por adelantar sus lineas de avance, no
universo, fueron electrocutados, ni el constituyen una irreverencia si correciente espectáculo bochornoso ocu- dialmente los países del hemisferio de
rrido en Guatemala, bajo el gobierno tanto en tanto se ven en la necesidad
de Juan José Arévalo, que devolvió de recordárselo. Y esto explica el reempaquetado al embajador yan11ui a celo y la desconfianza con que se recibe la producción yanqui, y no para
Washington.
Pareciera que, no obstante su grado hacerle el caldo gordo a sus competide eficiencia industrial y la enorme dores del otro lado del Danubio, sino
capacidad financiera del gran pais del porque detrás de sus baratijas están
norte, sus representantes ignoran la los cañones de largo alcance. Si Norexistencia de otros pueblos vecinos, si teamérica no tiene interés en disipar
pequeños en extensión territorial y este ambiente, es porque conviene a
con escuálidas economías, celosos de sus intereses mercantilistas. Y a mesus fueros y de sus libertades. Los nos que dé un giro al timón y realice
pueblos de origen ]atino, no suelen ins- una labor fecunda en el terreno de la
tituir justicia solamente por los he- auténtica libertad, para redimirse de
chos: no les interesa si es o no justa esta leyenda nefasta, persistid. en Launa sentencia. Les basta constatar que tinoamérica el resentimiento que proexiste una victima y por ella quema YOca la presencia de los magnates de
la industria, cuando se acerca a estas
sus naves.
Todos estos hechos influyen podero- riberas y que parece gritarle: "ahí viesamente en la conciencia de los pue- ne el pirata". Y carga la escopeta.
~ingún pueblo puede formar una
blos latinos y bien es sabido que la
enorme repercusión de los aconteci- conciencia con materiales tan pobres.
mientos ha creado una atmósfera en- Pero al avance de la producción inrarecida en torno a ~orteamérica, que dustrial y agraria norteamericanas,
ya no es posible ocultar a los ojos del existe el freno de la reacción violenta
mundo. Por cierto c¡ue otros Estados por parte de quien espera algo más ínpoderosos recurrieron con anteriori- timo, más en contacto con su estado
dad al mismo· expediente para impo- anímico. Xingún país es grande por
ner su hegemonía, pero después de la mayor cantidad de grasa de sus cerInglaterra es ésta la única representa- dos ni por la arrogancia de sus musción evidente de la ley del más fuerte. los. Históricamente, otras civilizacioDetrás ele sus mercancías, la flota yan- nes anteriores sucumbieron por haber
qui surca todos 1os mares de la tierra concretado su ideal de la existencia en
y, aun cuando se invoque la tan mani- la adquisición de bienes materiales.
da demO"Cracia, no es la garantía de la .Los pueblos latinoamericanos, confían
libertad la que defiende el pabellón en una vida menos agitada, sin las preonorteamericano, sino su comercio en cupaciones del enriquecimiento a platodos los continentes, el afán de enri- zo fijo. En la Argentina, por ejemplo,
quecimiento y el triunfo de su poderío. transcurre en con tacto má.s estrecho
Bajo el gobierno del señor Hoo,·er, con las emociones intimas. La mentacuando el asunto de ¡\icaragua, el en- lidad del' hombre de campo se expen·tonces senador Dill elijo en el parla- de y, con las reservas naturales, consmento yanqui: "Nadie pensará que he- truye una filosofía platónica que conmos quedado atontados hasta el extre- rlice con su idiosincracia, en esta atomo de guardar silencio. Tenemos muy nia tan propia de la despreocupación
en cuenta q~1e las vidas de jóvenes nor- ror el mafiana. Por el contrario, la viteamericanos son sacrifica.das para de- da rural yanqui está invadida por la
fender un empréstito, efectuado. y con t?cnica que constituye una fiebre de
el objeto de colocar otro en aquel siempre mayor producción. Sin negar
pais". Otro senador. el seiior Bruce, los beneficios materiales que surgen
agregó: "Cuando fuimos a Centroamé- ele un culth·o inteligentemente I_'ealizarica. hemos llevado allí una bendi- do, se deja arrastrar por el ambiente
ción". "De plomo", remachó el señor industrial que es el denominador coDil1. Y concluyó el señor Bruce: "~lu- mún de su vida, alterando su ritmo
chas veces, un balazo en la cabeza de normal. automatizándose. La ,,ida ruun bandido es una bendición". Y ese ral también aquí está sometida a la acbandido, no era otro que Sandino, cu- ción industrial, al maquinismo que esyo final todos conocemos.
tablece una filosofía materialista, proLos pueblos latinoamericanos acep- ch.:.clo de la civilización, con tan graves
tan los dólares como un negocio de es- consecuencias para el porvenir espiritilo cartaginés. Pero el recelo y recato tual.
con que tratan a la poderosa república
Xo ignoramos que merced a esa acdel norte, no es creación propia, sino
que obedece a un ambiente cr-eado por
Pasa a la Pág. 8

Armas y Letras + Pág. 2

comendamos hay pocos fracasos o recurrencias de hipertiroidismo. La inci•
dcncia de mixedema es alta (alrededor
del 20%), pero consideramos que este
problema es mucho más fácil de tratar
que la persistencia o recurrencia en un
)!avis P. KELSY.
paciente con enfermedad cardiaca. En
algunos casos nosotros hemos intentado producir el n1icedema para así preEL TRATAMIENTO DEL HIPERTIROIDISMO POR
venir una futura recurrencia de biperYODO RADIO-ACTIVO
tiroidismo. En aquellos que no responden a una dosis sencilla, damos usualEl yodo radio-activo ha llegado a ser el más útil de todos
mente una segunda o raramente una
tercera dosis que los coloca bajo conlos isótopos radio-activos porque se ha establecido debidamente
trol. El único fracaso que existe en
su efectividad en el tratamiento del hipertiroidismo. El equipo
este tratamiento se debe a la dosis inusado para la medición _de los radio-isótopos ha sido simplificaadecuada de yodo radio-activo.
do y estandarizado. Un nú~ero cada . vez ~ayor ~e técnic~s
Hay una variedad en la respuesta a
están adiestrados para maneJar el material rad10-act1vo requert•
la misma dosis por gramo de tejido en
diferentes pacientes, lo cual no ha sido
do por los médicos. Existen docenas de hospitales y centros méexplicado.
Algunos pacientes han dedicos eri la actualidad que usan yodo radio-activo y miles de pasarrollado mixedema con pequeña docientes han sido tratados. Puesto que el tratamiento puede salsis. mientras que otros han respondido
var al paciente de hipertiroidismo complicado del riesgo quirúrpobremente aún con grandes dosis. Esgico, la mortalidad por las tiroidectomías es en la actualidad
te fenómeno puede ser el resultado de
que la absorción se efectúa en ciertas
casi nula.
zonas del tejido ~oide y por lo mismo
200xá0d00 dium" o rayos X, ya que en estas últi- - - - - 13,300 microcuries de "yodo 131" algunas grandes áreas de ct'icho tejido
CONOCIMIENTOS BASlCOS DEL
75
mas formas, la dosis está limitada por
YODO RADIO-ACTIVO
pueden recibir inadecuada radiación.
el perjuicio que puede causar la radiaLa dosis usualmente· varia entre
El núcleo de todos los átomos está ción a los demás tejidos, particular- 4,000 y 20,000 microcuries. La dosis
RESPCESTA CLINICA AL YODO
hecho de dos partículas fundamenta- mente a la piel. En total de seis a doce administrada al tiroides en la mayor
RADIO-ACTIVO '
les: el neutrón y el protón. El número · mil roentgenes de "radium" o rayos X parte ele nuestros pacientes felizmente
de protones determina la naturaleza es el máximo que pueden administrar- tratados fluctúa entre 10,000 y 25,000
Durante las primeras dos o tres sequímica de· un elemento, puesto que se sin temor de efectos secundarios, en roentgen equivalentes. Estas dosis son manas, puede haber una exacervación
determina la carga eléctrica total o los tanto qué en una sola dosis de yodo ra- mucho mayores que las de otros inves- de la tiro-toxigosis con aumento en el
electrones adheridos al núcleo. Isóto- dio•acti vo puede suministrar al tiroi- tigadores. Por esta razón quizá noso- metaboli¡mo basal atribuible al aumenpos de un elemento, se Haman a las des hasta 50,000 equivalentes roentgen. tros hemos tenido menos fracasos o re- to de liberación de la hormona tiroiEl yodo radio-activo es fácilmente · caídas de hipertiroidismo, y mayor nú- dea por el tejido irradiado. Al cabo
formas químicas con el mismo número
de protones, pero con diferentes nú- observable dentro del organismo usan- mer0: jle casos d-e mixedema posterio- ele 2 o 4 semanas, el tiroide se reblanmeros de neutrones. Algunos isótopos do contador Gciger (Geiger counter), res al tratamiento.
dece y disminuye gradu_almente de tason estables, pero los isótopos radio- El vado radio-activo es rápidamente
Tal vez hemos requerido dosis tan maño. La diSUlinución del metabolisacli vos son inestables, porque existe abs~rbido por el estómago vacio y la grandes porque la mayor parte de mo basal se nota a las dos o seis semaen ellos desequilibrio entre su carga mayor parte de la dosis aparece en la nuestros pacientes adolecían de bocios nas después de la dosis y mejora graatómica y su peso atómico, y para ba- circulación aproximadamente en una de repetición que no habían obed~ci- dualmente. El colesterol del plasma aulancearse estos isótopos emiten partí- hora. El tiroides tiene gran afinidad do al tratamiento uintractable".
menta también. La mejoría subjetiva
culas (particnlas alfa o beta), o rayos ~or el yodo y puede concentrar 10,000
corre pareja: palpitaciones,· taquicarde energía (rayos gama). En la natu- veces mús que la concentración sandia, temblor, nerviosidad, intolerancia
l:XDICACIOI\ES PARA LA TERAPIA
raleza se encuehtran muchos isótopos guínea. Esto hace que el yodo radioal calor, debilidad muscular, todo dePOR
YODO
RADIO-ACTIVO
estables v muchos isótopos inestables activo sea el agente terapéutico más
saparece gradualmente en ·tanto que el
(radium ·y uranium). La mayor parte efectivo entre todos los radio-isótopos,
)lientras que una amplia experien- peso corporal aumenta. Nuestros pade los isótopos producidos artificial- puesto que ningún otro puede concen- cia no haya alejado el temor de las le- c.ientcs recuperan el funcionamiento
mente son inestables como les sucede trarse en forma más selectiva en un siones causadas por la radiación del normal del tiroides de uno a seis mea los trece o más isótopos del yodo. tejido dejando los otros tejidos del yodo radio-activo, nos hemos reducido ses después del tratamiento. Un paEn la actualidad el yodo radio-activo cuerpo prácticamente sin causarles a un grupo de pacientes seleccionados. ciente pued(.} permanecer normal dumás usado es el 1-131 (Yodo 131) que ningún perjuicio por la radiación.
rante un bre\'e periodo de uno a muUn tiroides normal absorbe el 15 o En general se trata de pacientes de chos meses, entonces progresa rápida
se produce por el· bombardeo neutrócierta
edad
con
corta
vida
por
delannico del telerium en la pila atómica 30% de la dosis del yodo radio-activo te; o han pasado de la edad de los em- u lentamente a un estado de mixedede Oak Ridge, Tenesse. Se envia por mientras que un bocio exoftálmico barazos, o constituyen verdaderos ries- ma. El mixedema puede ser permacorreo aéreo a razón de 0.75 centavos usualmente absorbe el 50 al 85% de la gos quirúrgicos. )Iuchos pacient~s. han nente. pero a menudo los pacientes tie(m.a) el milicurie a quien desee usar- dosis. El tiroides gradualmente destila tenido más de una de estas indicacio- nen remisiones espontáneas con reculo, previa aprobación de la "Comisión este Yodo radio-activo pero probable- nes para suministrarles yodo radio-ac- peración de las cifras normales del
ele Energía Atómica". El yodo 131 ment~ no se perderá de este modo, ti\'O, A pocos pacientes jóvenes se les metabolismo basal. Hemos observado
emite partículas beta y rayos gama arriba del 20% de la radiación tera- ha dado yodo radio-activo; cuando ha algunos pacientes con remisiones de
hasta desintegrarse \n Xenón. La me- péutica. 1,;na pequefia cantidad de la sido definitivamente aumentado el ries- cinco afias posteriores al tratamiento
dia vida es ocho días; es decir cuando dosis es retenida en otros órganos ta- go quirúrgico, principalmente como ele yodo radio-activo. Habrá que espeha pasado ese lapso la mitad del pro- · les como el hígado y la médula ósea. resultado de múltiples recaidas que rar varios allos antes de conocer el
dueto que se tiei1e se ha desintegrado; Generalmente el 2% o menos de la do- han seguido a las operaciones o que porcentaje de recaídas. Habrá probaocho días después al desintegrarse en sis oral se excreta pot las heces feca- han causado parálisis de las cuerdas blemente recaídas posteriores tal como
la misma proporción se dispone tan les. La parte restante de la dosis se vocales; o pacientes hipertensos, arte- algunos casos de bocio exoftálmico ha~
sólo de la mitad de la mitad, es decir excreta por la orina dentro de las 48 ria-escleróticos, reumitticos cardiacos recaído varios aiios después de la tide un 25% de la substancia primitiva- horas. La cantidad tomada de yodo con descompensación congestiva, con roidectomía. Las biopsias del tiroides
mente adquirida, y así sucesivamente radio-activo generalmente se mide co- angina de pecho o con fibrilación au- hechas en pacientes dos años después
hasta que al final de los 53 dias, el locando un contador de Geiger sobre ricular. También a pacientes con pa- del tratamiento muestran que la glán99% de la substancia ha si'do desinte- la glándula tiroides.
decimientos concomitantes que acor- dula ha sido parcialmente reemplazagrada. El yodo 131 tiene idénticas
tan las posibilidades de vida tales co- da por tejido fibroso y el número de
DOSIFlCACION DE YODO
propiedades qui micas y fisiológicas
mo malignidad de cualquier parte del folículos ha disminuido, pero las céluRADIO-ACTl\'O
del yodo estable, pero además de ellas
cuerpo. tumor cerebral, y múltiples es- las del folículo permanecen hiperplátiene la propiedad de emitir radiacióEl vado radio-actiYo se puede admi- clerosis. En pacientes con bocio no- sicas, indicando que el yodo radio-acnes, estas radiaciones son semejantes
dular e hipertiroidismo, el tratamiento tivo no afecta el estimulo original cauen cuanto a sus efectos en los tejidos, nistr;r en múltiples dosis con interva- quirúrgico es ciertamente el tratamien- sando hipertiroidismo sino que actúa
a las radiaciones del "radium" o de los de uno a tres meses; o por una sola to electh·o puesto que estos pacientes solamente para destruir el parénquima
dosis fuerte. Las dosis múltiples ha•
los aparatos de rayos X.
a menudo no responden bien a las al- hiperactivo.
En el uso terapéutico de rayos X, la cen posible suministrar la dosificacJón
La respuesta al yodo radio-activo es
tas dosis del yodo radio-activo; hay
total
apropiada
-una
dosis
no
tan
pedosis de radiación se expresa comunmá$
notable en pacientes que sufren
una
aparie11-cia
de
maHgnidad
en
los
rnentc en unidades roentgen. La dosis queiia que sea inútil, ni tan grande que nódulos; y la hipertrofia de los nódu- ele! corazón. Alguno de los pacientes
de yodo radio-activo puede ·ser enun- pueda producir )lixedema. El evitar
los por el efecto de las radiaciones, que estaban severamente enfermos del
ciada igualmente en equivalentes roent- el mixedema es de gran importancia
puede causar peligrosa compresión de corazón, necesitando diuréticos meren
los
pacientes
jóvenes.
Este
método
gcn. Aproximadamente 160 equivalenla
tráquea. Sin embargo, nosotros nos curiales regularmente, son aliviados de
tes roentgen son suministrados a la glán- tiene la desventaja de requerir muchas
hemos
visto forzados a recurrir al yo- su descompensación congestiva y la
dula tiroides cuando la concentración visitas al médico (especialista) Y la
do
radio-acti
,·o en algunos de estos pa- fibrilación auricular puede ser reemde "yodo 131" es una micro-curie por recuperaciOn muy lenta del hiperticientes
debido
al riesgo quirúrgico plazada con un ritmo sinusal normal.
grano de tejido ~iroides siempre que roidismo.
Los pacientes con ang!na de pecho
prohibitivo,
y
los
resultados han sido
La dosis única, fuerte puede ser, simtodo el isótopo permanezca en la glánsevera
son completamente aliviados
satisfactorios.
plemente unn cantidad de yodo radiodula.
(uno
insistió
en arar aún cuando preEl yodo radio-activo administrado activo arbitrariamente fijada a base de
viamente aún en reposo, había padecíRESI:LTADOS
un
cálculo
empírico.
Sin
embargo,
nooralmente suministra mucho mayor
cantidad de radiaciones al tiroides que sotros hemos tratado de hacer una dePasa a la Pág. 7
En la dosificación que nosotros relo que es posible suministrar por "ra- terminación cuidadosa de la dosis fuer-

CI.ENCIHS mEDICHS

te propia para cada paciente, con la
idea ele disminuir la incidencia de mixedemas y recaídas. La experiencia
ha enseñado que una dosis de yodo
radio-actiYo de 200 microcuries _suministrada al tiroides puede dar óptimos
resultados. Para llegar a esta dosis,
una dosis exploradora de yodo radioactivo se suministra a cada paciente,
para determinar que porcentaje de la
dosis absorbe el tiroides. Después se
calcula el peso aproximado del tiroides por simple palpación (claro que
en forma muy poco precisa), la dosificación entonces se calcula por medio
de la siguiente fórmula:
Dosis en microcuries:
:\licrocuries por gr. de tiroides x
peso aproximado x 100 porcentaje de yodo radio-activo absorviclo por el tiroides.
Por ejemplo: se estima el peso del
tiroides en 50 gr. El tiroides ·,orna de
la dosis de ensayo dr yodo 131, el
75%, entonces la dosis es:

Armas y Letras + Pág. 3

'

�ite'ta'tia e

oca

e a

Uúttú
Jesús REYES RUIZ

'

mo un poco de nube que se deshace en
lluvia: El resultado racional de su contextura.
"No me acuerdo haber escrito por
mi gusto, si no es un papelillo que llaman "El Sueño" . . . Dice Sor Juana en
confidencia que es autocritica a la ,,ez.
¿Por qué -vale preguntar- el acabado sabor de fruto pleno que ella percibe en ese papelillo? Y la respuesta salta múltiple: Porque la Fénix de México era de tipo imaginativo y nada más
ancho, nada más mar océano para el
bogar de su imaginación, que este poema en que, además, va a mostrar su
evidente espíritu de selección y síntesis, al engastar en la forma idiomática
de todo él, la hipérbole, que en este
caso es ornamental función de la metáfora; además de su erudición humanística y las señales de su conocimiento
de la mitología griega, latina, egipcia,
como quien acopla oros y marfiles en
Odorante madera riquísima.
También porque otros -muchísimos

III
EL SUEÑO

sería mejor- de sus versos, tuvieron
un destino externo, colgados siempre
del instantero de un reloj que los precisaba para estar al punto exacto de
la hora de la conmemoración, de la
ocasión. "El Sueño", por el contrario,
planeado en todo su libre albedrío,
ejerciendo sobre ella fascinación semejante a la que ejercería la noche
contemplada de hito en hito al travé~
de la ventana de su celda, no condicionada a términos de tiempo la creación
de la belleza que
siendo pintada.
como en linterna mágica -para acudir a su propio símil- con ayuda no
menos de la sombra que de la luz, sería obra de su gusto, pasión, raciocinio, libérrimo antojo.
Y Juego, manifestándose en todo lo
hermoso humano de su sér, ansia de
lucir, de mostrar su formación en la
c,ultura universitaria, aunque suene a
herejía afirmarlo, pues apenas oyó decir que había l'nh·ersidad, que el1a no
pudo estudiar ni cursar, porque no se
Je mudó el traje; y deseo de justificar
su saber, valién!.lose de todas las franquicias c¡ue la poesía concede a titulo
y honor, aun la de no ser modesta.
Era, dice Vossler "desbordamiento
de conocimientos encarcelados vivido
en la a ven tura más exquisita: la del
buen dC'cir ." Y era también ansia fundamental: Huida a la más libre soledad, espaciada por el cielo y ]a .tierra,
tras de sentirse ceñida, constreñida,
por las cuatro paredes de un paisaje
aprendido de memoria por sus ojos:
los cuatro muros volcónicos que estrecharon su existencia.
Por último, inquietud filosófica que
acicatea al hombre desde ]os orígene-s
de la Creación. Planteamiento de uno
de los temas fundamentales de la filosofía: Querer entender a Dios por medio del conocimiento. Asombro ante el
misterio cósmico de los fenómenos
hombre v mundo.
Por to~lo esto y por mucho m!ts que
no diré, ¡que no diré para decir de su
gusto por ese papelillo que Jlaman "El
Sueño" . . . !
Las dos alas mentales de la Teología
y la Filosofía la llevan, como a Dante,
dice ~léndez Planearle, de la realidad
metafísica, moviéndose en el aire intelectivo de la cultura, a los reinos invisibles del puro espirito, alzándose
por encima del "Acto Puro" y el 111\Iotor Inmóvil", a la suprema Cúspide de
Dios. El ímpetu vital de su corazón
poético logra esta extraordinaria as-

"ª

De la iconografía de Sor Juana Inés de la Cru:

El sueño es poesía involuntaria. En efecto, la descripción
del sueño no es lo poético, sino el sueño mismo hecho poesía,
compuesta con la trama ilógica de todo sueño.
Ilógica se ha dicho, sí; porque aunque lo soñado produce
a veces. una conciencia razonadora, sobre todo en los espíritus
que condicionan todos sus actos a la inteligencia, esta concien•
cia no se obtiene en el sueño con el planteamiento, los términos,
y la resolución del problema, sino así, ilógicamente, a un solo
golpe de vista que capta la solución, acaso no lograda por el
más estricto raciocinio ni en la plena vigilia.
El sueño, entonces, es también intuición poderosa; superconsciencia y no
subconsciencia; capacidad de entender1 de comprender lo que a Yeces ni
la mente humana aprehende; fuerza

para conocer lo creado y lo increado;
don sobrenatural: Poesía.
A este tipo de sueños corresponde
''El Primer Suello", o "El Sueño", simplemente, que la lladre Juana Inés de
la Cruz compuso en la total madurez
de su vida. Lo poético, soñado, y luego descrito con portento de erudición
de inteligencia, de misterio; tan ·docta~
mente 1 que su profundidad es también
su esplendor, pues, para decirlo con
Góngor·a : "obscuro brilla en la tiniebla clara ... "

Escrito en novecientqs setenta y cinco versos, todos ellos jugando entre el
endecasílabo y el heptasílabo, aconsonantados no regularmente para obtener una elegante sonoridad, en la forma denominada "silva'\ cuya elección
es un verdadero acierto pues la silva,
o selva, va volviéndose boscaje de espesura 1atlerinlea, que se tupe, se enmaraña, se hermetiza paso a paso con
tal be11eza, que al penetrarlo el ánima
se siente cautivada de su impenetrabilidad, en paradoja que no ~s adorno, sino verdad pura; hasta que, de pronto,
como por un encanto, roto a golpe de
magia la enramada, se logra salir de
ella y queda en el hueco de la mano
un temblor de hermosura, algo así co-

Armas y Letras + Pág. 4

cención, no por mística, sobrenatural;
sino maravillosa por la humana alían•
za de la Razón y la Divinidad hecha
~1isterio, consumada en la hermosura
del día, cuya luz la despierta del sueño
v Ie muestra -¡oh, prodigio!- la in~onmensurable Verdad de Dios, que la
criatura humana no debe tratar de
comprender, sino de sentir en toda su
radiosa Belleza.
La disciplina estética a que está sometida la naturaleza literaria de "El
Sueño", es también motivo de ese regusto de la Madre Juana por él. Evidentemente, el poema fué escrito con
una deliberada intención de imitación,
de emulación de don Luis de Góngora.
De ello nos dan pruebas las constantes
y múltiples contraseñas que salen a
decir a gritos su origen y ascendencia.
Más aún: es probable que este "Sueño"
haya pretendido ser complemento de
las "Soledades", El trabajo de imitación así parece demostrarlo; su dibujo
temático también. Mas la emulación de
Góngora no es, ni pu~de serlo en este
caso, deseo de adelantarle en estatura
poética. Es, en cambio, homenaje Y
admiración, predilección en que se reconoce de nuevo la minuciosa capacidad de la Monja ele espigar de un vocabulario Culto, lo que llenara, saturara, su poesia de cultismo, hasta darle
entidad jerárquica de valor de Belleza
realizado.
l:no de los aciertos de la critica literaria actual, ha sido el de interpretar,
paleografiar, volver obra_ de exégesis
poemas q\le, como las "Soledades", como "El Sueño", han llevado a extremos estéticos su anhelo ideal de un
lenguaje poético que se aparte del normal y, a extremos también, el arropa•
miento culto, cultísimo, con que ha sido en,,uelta lá poesía para darle esplendor inusitado, para transfigurarla,
en una alusión y elusión constantes,
que lo mismo acoge con amor los temas mitológicos, las metáforas recreativas, que repudia con d~sdén las palabras gastadas, Jas ideas manidas, el
verso sin autonomía substantiva.
Esta revisión interpretativa se ha
lle,·ado a cabo con erudita labor por
Dámaso Alonso, con respecto a las "Soledades", y con labor minuciosa por
:\léndez Planearle, con relación a "El
Sueño". También don Ezequiel A.
Chávez en su Ensa)'O de Psicología de
Sor Juana Inés de la Cruz y Karl Vossler en 11 La Décima Musa de Méjico",
han realizado el jntento. Pero ninguno
con mayor cuidado que el primero,
que lleva a extremos de trabajo de microscopio su empeño.
~las la exégesis original del poema,
la verdadera síntesis de su asunto, fué
hecha por el padre Jesuita don Diego
Calleja, quien reduce a "angustioso
cauce", como indica :Méndez Planearle, "el grande golfo de erudiciones, de
sutilezas y de elegancias: con eme hubo, por fuerza, de salir profundo; Y
1 or consecuencia, difícil de entender,
de los que pasan la hondura por la obscuridad." Dice el padre Calleja: ' 1La
::\ladre Juana no tuvo en este escrito
más campo que este: Siendo de noche,
me dormí. Soñé c¡ue de una vez quería comprehender todas las cosas de
que el l ' niverso se compone. No pue•
de, ni aun divisas por sus categorías,
ni aun sólo individuo. Desengañada,
amaneció y desperté ..."
Ya intentada en más amplio campo
la interpretación de este "Sueño",
puede ser asi: En primer lugar, preci-

sa reconocer que es un modo fastuoso
de plantear problemas de Filosofía;
pero en segundo término, es también
necesidad experimentada por un alma
singularmente razonadora, de referirlo todo a conceptos más inteligibles y,
aun dormida, sentir el poderoso imperio de esta necesidad. El plan de la
obra, examinado a tal luz, se esquematiza en estas interrogaciones: ¿ Qué es
el sueño? ¿Por qué se duerme? ¿Cómo
son los sueños? ¿ Cómo se adquiere el
conocimiento y qué limites tiene? ¿Por
qué y cuándo se despierta?
Es evidente que el tema no se desenvuelve con una direcció,n rígida, sino
que zigzaguea, toca uno y otro punto
con expresiones puramente barrocas.
Comienza por describir la noche, como paisaje y como alegoría del fenómeno social exteriorizado en la Edad
Media. La sombra de la tierra -dice- aunque piramidal, aunque lanzada nl cielo en obeliscos de punta altiva, no logra cubrir las estrenas con la
tenebrosa guerra de sus negros vapores. Ni menos aún la luna, la Diosa de
tres hermosos rostros, como en Ovidio,
como en Virgilio. En el nocturno s~no
,anida el silencio que es turbado únicamente por las sumisas voces de las
aves nocturnas, tan obscuras~ también
la avergonzada Nictimene, la doncella
de Lesbos que profanó el lecho de su
padre y en castigo fué convertida en
mochuelo, huella el imperio silencioso
y acecha las sagradas puertas por las
que ha de penetrar a beberse, sacrílega, el Jicor claro que en materia crasa
da el árbol de Minerva de su fruto
prensnelo - el aceite- apagando con
su vuelo la ú1tima esperanza de Juz,
latente en la débil llama de la lámpara del templo. Sobre la sombra, plena,
hay otra sombra mas: la de las tenebrosas alas de los murciélagos c1ue recubren la noche. La imagen está susci- '
tada también por una reminiscencia
mitológica que corresponde a 1a leyenda ele las tres hijas de )linias, en Tebas, que no creyeron en Baco y fueron
convertidas en murciélagos. Así, sus
pardas membranas "segunda forman
niebla.'' Pero este rumor entrecortado
desaparece cuando la divinidad griega
y egipcia del silencio, Harpócrates, sella el labio obscuro con indicante dedo. El ma1\ no ya alterado, ni aun la
cerúlea cuna del sol mece. Los peces
están dos veces mudos. Duermen los
animales al mandato del Sueño. Aun
aquellos que aparentemente están' despiertos. Asi el águila, de Júpiter el ave
generosa, que por no darse entera al
descanso, a un solo pie fía su peso,
mientras que en el otro guarda un
ucálculo'' pequeño que, al dormirse
con sueño leve, caerá de la garra y le
sen·irá de reloj despertador.
Don Ezequiel A. Chávez toma la palabra "cálculo" en su primera· acep•
ción. ::\las sucede que en este caso el
vocablo está substituyendo a la palabra "piedrecilla", aludiendo a la que
patológicamente se forma en el riñón.
Desde el Papa y el Emperador, hasta el que vive en pajiza choza, a todos
sobrecoge por igual ese estado que es .
idéntico al de la muerte. )lorfeo, hermano de ésta, a todos iguala.
Pero el cuerpo aparentemente muerto - cadáver con alma- vive, animado por las funciones fisiológicas ele•
mentales que no se suspenden ni en el
sueño. Los cuatro humores, depurados, llegan tan claros al cerebro que
no empañan u opacan las imágenes

sensorias. sino que, por el contrario,
clarificadas las entregan a la memoria
p:lra que las atesore fielmente y, liberada la imaginación -subconsciencia- intuya con imágenes soñadas lo
que la mente despejada no pudo pensar.
A modo que en el terso espejo del
Faro de Alejandría se abarcaba a distancia el reino de Neptuno, asi la fantasía comienza a ver todas las cosas, a
representárselas plásticamente; Situada en la cumbre ele la montaña más
alta, puede contemplar a sus anchas
el t:niverso, lo creado y lo no creado,
no1 solamente las criaturas sublunares
o terrestres, sino "aquellas que intelectuales claras son estrellas", los espíritus puros y los conceptos abstract~s;
todo lo muestra la Fantasía con ingeniosos medios y al Alma que, reconcentrada como en una intuición de su
propio sér espiritual y su esencia hermosa, contempla esa centella o chisp.a
de Dios que goza dentro de sí, por participación que El mismo le ha dado.
Este ni"el de perspectiva está mucho más alto que las altas Pirámides,
ostentaciones de Menfls y último esmero ele la Arquitectura, Hay en esta
imagen de las Pirámides una alegoría,
un simbolismo, procede comentar. Sor
Juana las compara con el alma que
sube en piramidal punta a buscar la
causa primera. Estos monumentos, cuya estatura crece con tal disminución,
con arte tanto que cuanto más se encaminan al Cielo más desaparece su
cúspide en los ,•ientos, hasta tocar el
primer orbe, o Ja celeste esfera -planteamiento de la teoría de Tolomeono pueden tampoco sen·ir de mirador,
porque la osadía \'Olaelora de los ojos
es castigada con el vértigo &lt;JUC despe¡ia la mirada desde tal excelsitud. Y el
panorama, que fué comprendido por
los ojos, mas no por la mente, sigue an•
te la vista hasta que el sol la ciega con
luz tan intensa, que no le permite ver
la unidad de las partes. derramadas de
polo a polo. Tiene c¡ue acudir entonces
al método cüratiYo de sacar provecho
a lo daiioso. Y la misma sombra que
antes no le permitia ver, es ahora apetecible para que la vista recobre su
pleno sentido. Asi, tiene que llevarse
la mano a los ojos para evitar los agrados de la luz.
El motivo de ]as Pirúmides no es solamente de adorno; es, dice ::\léndez
Planearle, un a modo de paréntesis.
Diríase tambien que un descanso. Oasis para la sed que seca los labios después de lectura tan prolongada, en que
se desfallece por un punto y seguido;
se fallece por un punto y aparte, Y
tambi~n procede señalar un dato importan te a-1 glosar el pasaje que se comenta, el de las Pir3.mides, esos montes artificiales que, al compararlos con
la Pira.mide ~!ental, quedarían mucho
más abajo de ésta, lo mismo que aquella "blasfenfa, alti\'a Torre" de la que
aún quedan señales dolorosas por la
desigualdad de idiomas. La anterior
alusión a I.1 Torre de Babel es una de
las r.ocas, poquísimas referenCias bíblicas -si no la única- que hay en
todo el poema. Pues bien, desde esta
altura el aJma, con ojos intelectuales,
quiso comprehenderlo todo; mas tan
sin esperanza, que retrocedió entorpecida, sufriendo el fracaso de querer
conocerlo tocio a un solo golpe de vis•
ta, con la intuición. Este fracaso la
obliga a razonar lógicamente, a redu-

cir metodológicamente el asunto y tratarlo categoría por categoría.
¿ Conoció Sor Juana el método de
Renato Descartes? Asi parece, pues estima conveniente, ante la derrota de la
intuición, ordenar su pensamiento por
categorías, tomando las de Aristóteles
que son dos veces cinco, a saber: substancia, cuantidad, cualidad, relación,
acción, pasión, dónde, cuándo, sitio y
hábito. La Filosofía Escolástica la aynda a aprehender este conocimiento del
arte lógico aristotélico. Y, por virtud
de lo metódico, asciende de lo inorgánico a la criatura de perfección que
es el hombre, poseedor no solamente
de los cinco sentidos, sino también de
las interiores, facultades que tres rectrices son -las potencias del alma-.
El hombre, agregado último de su Eterno Autor, en quien con satisfecha complacencia descansó la magnificencia
divina al terminar la Creación, el que
pudo ser imagen misteriosa de la sagrada Visión de San Juan, revelada en
Patmos; el hombre, que es compendio
y suma de lo creado; el hombre, que
sirve de forma terrestre a Dios; el que
tiene la frente de oro y el pie de barro, como la imagen soñada por el babilónico Nabucodonosor; el Hombre,
en fin, síntesis absoluta en que se reúnen las perfecciones del Angel y del
bruto y de la planta y cuya fusión de
lo alto y de lo bajo participa de la naturaleza de todas las criaturas. ¿Por
qué quiso Dios compendiar en el hombre todo lo del Universo, como si fuera un ' 1microcosmos"? Sólo porque esta criatura, la más feJiz de todas, un
día sera encumbrada hasta la propia
personalidad del Verbo de Dios, en
una amorosa Unión Hipostática -como lo dice :Méndez Planearle- entre
la naturaleza humana y la N'aturaleza
Divina.
Por estos grados, quiere el entendimiento avanzar; pero ¿no es atre-vimiento pretender abarcar por la comprensión la inmensa maquinaria del
l'niverso, cuando ni siquiera pueden
entenderse problemas rninimos, como
el sér ele hermosura de una rosa? Mas
una audacia semejante a la que se apodera del auriga del carro del sol, Faetón, azuza su espíritu para que conti•
núe entre las dificultades de lo imposible hasta que, por último, el alimento dentro de sí se Je ,·a gastando; el
suello declina; el cuerpo comienza a
despertar lenta, paulatinamente. El día
amanece; la esposa del Yiejo Titón, la
resplandeciente amazona, armada de
rayos y rociada de lágrimas, ensella la
frente coronada y juega, amena y audazmente, adelantándose a la ardiente
estrella del dia; en torno a ella se agrupan timidas luces; a lo lejos, resplandores mas fuertes empujan la noche, ]a
enemiga del día, ensombrecida de laureles. Apenas hace ondear la Aurora
su bandera despertando las traviesas
voces &lt;le los pájaros, la cobarde tirana, oculta tras su espesa capa de sombras, huye conjuntando con una negra
clarinada sus nocturnos escuadrones:
Ya está herida por los dardos del sol.
Este, cierra su circulo de oro. Las últimas sombras, perseguidas hasta el
ocaso y más allá, recuperan aliento para un nuevo dominio. La luz reparte
sus colores; el sér se restituye a sus
sentidos; el mundo se ilumina; abre
los ojos y ... despierta.
A través de todo el poema se advierte la sofiadora imaginación helénica,
es cierto; mas también se descubre

Armas y Letras

-r

Pág. 5

con mayor importancia el poder numénico de la que mereció ser Hamada
único Lope omnipotente, en la otra
orilla de España, pues solamente así es
explicable que describa cosas nunca
vistas o ni siquiera imaginadas. · Por
otra parte, es admirable la armonía
ünilativa del suello mismo, independientemente de todos los aciertos literarios, que son incontables.
Es genial su percepción del sueño
así como el aparente sueño de los animales que duermen con los párpados
abiertos, y el de las madres que velan,
dormidas, el sueño de sus hijos. Adelantándose a la fisiología moderna y
a la psicología, describe cómo se producen las imágenes en el sueño. Las
sensaciones se amortiguan durante el
sueñq; pero siguen produciéndose y,
asi, los excitantes del organismo engendran dichas imágenes. Mas estas
sensaciones no son la conciencia del
yo que, durante el sueño, se siente a
si propia más central y más libre frente a la fanfosinagoria de los ensueños,
como ante imógenes objetivas, de las
que ella misma se separa y distingue.
Esta clesmembración hecha en análisis
psicológico por don Ezequiel A. Chávez, nos lleva a concluir que la subconsciencia de Sor Juana era anticipada visión cien tífica. Además, el sueño
razonador actúa en función de teoría
del conocimiento; nacida de la persecución anhelosa y del ansia del mismo,
es expresión de su esfuerzo metódico
para llegar al Sumo Bien, valiéndose
de una jerarquización, de un ordenamiento del conocimiento. Teoría axi0lógica en que los valores son jerarquizados procediendo de las esencias menos cslimables a las más altas y valiosas, en pirámide ascendente, cuyo vértice culmina con el valor absoluto de
la noción de Dios.
Vale la pena hacer resaltar los elementos que 1a Décima ::\lusa utiliza en
todo el curso de su maravilloso "Sucfi.o". Estos son: la mitología helénica;
la noche medioeval; la explicación fisiológica del suefio; la psicológica. La
teoría del conocimiento, también al
querer entender el alma por medio de
los sueños. La inquietud -remordimiento- moral, por atreverse a abarcar todo el problema y el temor de ir
locamente extraviada, hasta el punto
en que su espíritu se pierda, suscitando en los demás la misma atfevída inquietud.
Perspectivas: Desde la antiguedad
egipcia y helénica, pasando por el Renacimiento, hasta llegar al ,•aticinioi
es deci't', hasta invadir la órbita de un
tiempo no acaecido aún: el futuro.
l:ltimo plano: Lo infinito. Ella misma es substancia poética del sueño; se
incorpora a él y, así, su despertar es
rompimiento de cadenas, en que cada
eslabón \'a siendo quebrantado a medida que, como en el propio despertar
fisiológico, van animándose paulatina- ,
mente los huesos, los nervios, los
miembros, los sentidos y el cerebro se
desocupa de "las fantasmas", que huyen resolviéndose en humo, en nada.
Con ella despierta también el paisaje: Aire y tierra son testigos y teatro
al mismo tiempo de un combate en que
batallan la claridad y la tiniebla. La
interpretación de esta lucha, que posiblemente no aparezca aún en la vigilia, sino en la recóndita subconsciencia, es el triunfo de la claridad del espír:itu.
Pasa a la Pág. 6

�I
{

La Epoca Literaria...

NO TRSDE CU LTU RR

l'iene de la Pág. 5

de vela. Como no lo urgieron sus propios sueños, que también son poesía.
En la escena de sus sueños ocupa el
primer término un batallón d~ mitos¡
luego desfilarán las clases sociales, alrededor de un mundo ético Y pintoresco. Pero el sueño mismo, la poesía, irá
por andamios que son levantados por
la obra artística del propio Quevedo.
"El Sueño", surgido de una pluma
que es lengua para hablar a Dios, parece estar adornado, como ella dice,
por Sabia Poderosa )!ano. _Lo -~e~ás
Jo hace su espléndida orgamzac10n intelectual. Escribió para que nadie la
oyera; a solas consigo misma; ~eleitúndose espiritualmente. Es hazana de
su talento. Y basta.
Es posible adivinar, restaurar su
imagen angélicai presa del vértigo poético tendida al hilo de la tierra, sacudid; por el · estremecimiento onírico,
en actividad de fuego bajo rescoldos,
yacente, como un cada.ver a punto _de
cumplir el mandato divino de "Levantate ... y anda". Alejada de si en perplejidad que es indecisión y ansia, a
la vez. Acaso, de pronto, se levantaría
como una llama, dejaría su cuerpo in- ,
móvil como quien abandona algo que
no le i sirve, que le pesa con angustia
y, en invasión total de la noche, penetraría al Cosmos llevando en la mano
los ojos del sueño, en la frente, la intuición universal, y por una escala sostenida por ángeles, como la de J acob,
ascenderia al ciclo de la Omnisciencia,
calcinados los labios por la sed tremenda, la que jamás se saciará, del saber; cegada por la luz; aniquilada por
la sombra; cayendo palmo a palmo
desde la altura inconmensurable de
Dios, hasta el hostil y duro lecho de
la tierra, despierta ya en los ojos y el
espíritu, a recoger su cuerpo, a envolverse de nuevo con él, a habitarlo otra
vez para esperari sin prisa, {l triunfo
del día.

Trabajosamente, apoyado en las doctas
referencias que se han hecho a los
Alfonso Reves titulado La Experiencia
HA MCERTO C:-i LIXGUISTA
estudios
de )léndez Plancarte, Vossler
Literaria, ~tro libro de Vossler, La
y
Chávez,
el examen analítico y de inLa (ilologia española acaba de sufrir Poesía de la Soledad en Espaiia y otro
ierprrtación
llega a su término. Trauna gran pérdida con la muerte recien- libro de Maria Rosa Lida, Introducbajosamente,
sí; pero con un trabajo
te del lingüista egpañol Amado Alonso, ción al Teatro de Sófocles.
que es gozo del ánimo; cabal deleite de
Sus
últimos
artículos,
muchos
de
quien vivió gran parte de sus 56 allos
los sentidos. La obra de creación arentregado a esa disciplina tan de su ellos publicados en la Nueva Revista
tística es pasión y sufrimiento. Sor
agrado y la que llegó a dominar de ma- de Filología Hispánica, tenían como
Juana,
al escribir 11 El Sueño", posiblenera tan cabal, que sus estudios repre- tema central la fonética. Pero algumente
sufrió
la tortura de infundir el
sentaron siempre una adición definiti- nos, como el titulado Don Quijote no
soplo
de
su
yo
a las palabras; pero su
Asceta, pero Perfecto Caballero Crisva a lo antes conocido.
pasión
sobrepasó
este tormento amanAmado Alonso perteneció a la segun- tiano, en contestación a otro de Hatztísimo.
Y
sus
"vasos
alados Y precioda generación de discípulos de ese pa- f eld titulado Don Quijote ¿Asceta o Casos", como San Agustín llama a las
ballero?
publicado
en
la
misma
revistriarca de las letras españolas, todavía
palabras, apasionadamente fueron lleen plena actividad a pesar de tener ta, demuestra que nunca dejó Amado
nándose rle su poético impulso )\ tam- '
más de 90 años, qut; es don Ramón Alonso su amor por los grandes proMenCndcz Pidal. Si la primera gene- blemas literarios, aunque lo tuvieran bién, de Ja evocación de sus númenes
predilectos: Homero, Ovidio, Virgilio,
ración de sus discípulos llegó a contar absorto temas más concretos.
Garcilaso,
Calderón, Quevedo, GóngoEn su libro sobre temas lingüísticos,
con Américo Castro 1 con Antonio G.
ra;
sobre
todo
Góngora cuyas alusioSolalinde 1 con Tomas Navarro Tomás, Amado Alonso dice tener la idea de
nes
poéticas
causan
halago a la ~tancon l.;-ederico &lt;le Onís, la segunda ge- hacer una selección de sus artículos
ja, en lo que hay de evocación en ellas,
que
tratan
del
español
en
América,
paneración nos ha dado a un Casalduero,
verdadero desmenuzador, histólogo, de ra un libro. En el homenaje que la de admiración adicta al gran cordobés.
Horacio v Frav Luis de León pasan
la obra cervantina, a un Montesinos, :-/ueva Revista de Filología Hispánica
también
p~r el JJoema como sombras
conocedor como nadie de la obra de tendrá que rendir al que fue su ilusLope de Vega y a este filólogo español tre dirertor, debe estar la publicación venerables; pero Jo hacen fugazmente,
que tanto impulsó y dirigió estos estu- de todos sus artículos desperdigados apenas para teiHr de su color el traluz
en revistas, que formarían un libro de &lt;LUe los trae a presencia.
dios en América.
El poema todo está escrito al claro
Amado Alonso produjo casi toda su adquisición indispensable para todos
obscuro.
Prevalecen las tintas opaca's,
los
interesados
en
la
lingüística
espaobra, y lo más importante de cll~, en
es
innegable;
pero la luz se vuelve apoAmérica. Principió en la Argentina a ñola. Este seria también el homenaje
teosis
al
final.
"La linea gris del dibudonde llegó en 193j y donde permane- que quizá más hubiera estimado Amajo'',
como
se
ha llamado a la c¡ue esció al frente del Instituto de FilosoTia do Alonso.
tructura el cuefpo del poema, es la node ese país hasta· 1936, cuando decita tónica que permite el único elemenHA l!ADCRADO CN HOMENAJE
dió radicarse en los Estados Vnidos de
to distintivo de c¡ue se puede echar
Norteamérica, habiendo enseñado esmano para no asimilar todo "El PriEl
profesor
Francisco
~f.
Zertuche,
pañol en la Universidad de Harvard
mer Sueño" a la manera gongorina.
Director
de
la
Escuela
de
Verano
de
hasta su muerte.
Don Luis es el color, la luz, la plástila
'Cniversidad,
ha
tenido
una
gran
Produjo pocos libros y pocos articuca;
Sor Juana el raciocinio, la visión,
idea:
llamar
a
la
División
de
Humanilas, si se compara su producción con
lo
que
se e,·oca sin un recuerdo predades
de
la
Escuela
de
Verano,
Cátela de.su maestro ~ienéndez Pidal. Pero
vio. Pero sí son de ambos los asuntos
su producción es importante Y exten- dra de Humanidades Alfonso Reyes.
Honrando a quien Jo merece, se hon- mitológicos que manejan tan diestrasa comJ)arada con la de algunos de sus
ra
a sí mismo. Aunque cualquier ho- mente con oportunas. alusiones, los
contemporáneos. Entre sus libros desmenaje
resulta pobre frente a los mé- saltos mortales de los temas que van
tacan la Gi·amática Castellana, escrita
en colaboración con Pedro Henriquez ritos del ilustre regiomontano, este pe- de polos tan opuestos, que casi no es
Urell.a y que ya va en la décima edi- queño acto contribuirú a c¡ue don Al- conc('bib]e cómo la caída no acontece
ción; Poesía y Estilo de Pablo N eruda. fonso Reyes se entere de que en nues- inevitablemente y cómo el equilibrio
cuya segunda edición apareció recien- tra l:niversidad se le quiere y admira, poemático se mantiene por obra y gratemente y que es indispensable para y la honrada será la Escuela de Vera- cia del genio. Pues ¿qué tiene ·que ver
v la L' ni versidad misma. Y tendrán la no,,ia aldeana con los Faraones de
mejor entender la poesía "hermética"
ést;s,
aparte, la obligación ineludible Egipto, en uno de los poemas de Gón•
del _gran poeta chileno, y Estudios Line
imperiosa
ele superarse siempre, de gora"? ¿,Qué, en Sor Juana, la intuición,
güísticos, Temas españoles, quizá su
último libro, publicado el año pasado seguir el camino trazado con tanto bri- la participación del hombre con Dios ~
por la Editorial Greda, de )ladrid, Y llo y con tan magistrales obrps por don al crearlo a su Imagen y Semejanzai
donde recoge algunos de sus artículos Alfonso, y ele proseguir, con renovado con las Pirámides de )Icnfis?
Así como también les pertenecen
sobre la disciplina ele su predilección. entusiasmo, la noble tarea de disemiporque si, porque en uno es gusto de
Fué importante también su labor co- nación de la cultura.
crear y en la otra placer de recrear,
mo director de publicaciones. En Arasuntos poéticos como el de las aves
HA
XACIDO
UNA
REVISTA
gentina fue director de la Revista de
nocturnas, que ya QueYedo con ]a caFilosofía Hispánica, que publicó aneLa publicación de una nueva revis- ·ra de cella fruncido, pero con gesto hijos tan importantes como el libro de
Casalduero, Sentido y Forma de las ta representa siempre un aconteci- larante y zumbóni criticaba en La HoNovelas Ejemplares. En Méxicoi fue miento editorial, pues una revista debe ra de Todos, con una tirada satírica
director ·de la NuO\·a Revista de Filo- ser siempre una tribuna donde se dis- más o menos de este tenor: Dice Quelogía Hispánica, sucesora de la ante- cutan con amplitud y con libertad to- Yedo que en un corrillo se lee una canrior y que ha editado ya dos publica- dos los problemas que encajen en la ción cultisima, atiborrada de obscuras
ciones importantes: un libro obre orientación que la revista tenga. El alusiones, de impertinentes neologisJuan de Mena de ~!aria Rosa Lid a de acontecimiento será mayor si la re,·is- mos, tan compleja que el auditorio puMa1kiel y otro sobre Cen·antes y Ave- ta publica trabajos ele alta investiga- 1liese comulgar de puro en ayunas que
llaneda del hispanista norteamericano ción por un lado, o trabajos de gran estaba. Al llegar a la cuarta estancia,
originalidad creadora por el otro. Y la obscuridad se espesa de tal modo
Stephen Gilman.
También fue Amado Alonso traduc- entre estos últimos, la poesia es qui- que comienzan a volar en torno al vertor de libros de mucha importancia. zá el escalón más alto del trabajo crea- sista las más acreditadas aves nocturCuando estaba en la Argentina tradujo dor humano. Por, es un gran aconte- nas. También los murciélagós. A cada
la Filosofía del Lenguaje, de Karl Vos- cimiento la iniciación de la publica- verso, una nueva lechuza acude a cersler, en colaboración con Raimundo ción de una revista cuyo título, Poesia tificar la obscuridad.
Hasta que ya nadie ve nada y un
Lida, conocido nuestro por haqer sido de América, indica ya sus medios y
profesor huésped de la Escuela de Ve- sus fines y que, para satisfacción nues- oyente se cree. en la obligación de
traer un cabo de vela, lo enciende e
rano de nuestra Universidad. Tradu- tra, se edita en México.
Dirigen la revista Honorato Ignacio ilumina un rato el poema. Pero tanto
jo tamMén el Curso de Lingüística General de Ferdinand de Saussure y El ~lagaloni y Gustavo Valcárcel, ambos acerca la luz a las cuartillas, que acaLenguaje y la Vida de Charles Bally. autores de libros recientes publicados ba por prenderse el fuego ... Y entonEstos tres libros pertenecen a una co- por otra revista mexicana de gran tra- ces - sólo entonces- en llamas el palección que con el titulo de Filosofía dición cultural, Cuadernos America- pel, es cuando el laberíntico poema ad·
y Teoría del Lenguaje, dirigida por nos. El prinicro, autor de un libro de quiere la claridad ausente. Entonces
Amado Alonso, editó la Editorial Lo- versos: Signo. El segundo, de una no- el poema ilumina de veras ]os rostros
vela: La Prisión. La revista publica, atónitos del público.
sada.
Bien puede desarrugar el entrecejo
También dirigió una colección titu- fuera de una Primera Palabra, de predon Francisco. "El Sueño" de nuestra
lada Estudios Literarios, donde aparePasa a la Pág. 8
Fénix )Iexicana no precisa del cabo
cieron entre otros, un libro de nuestro

;10

Armas y Letras + Pág. 6

Historia del Grabado
l'iene de la ta. Pág.
aproYechando como muestrario de sus
trabajos de nielo. Algunos ai\os más
tarde atrae Ja atención de dibujantes
y pintores que lo elevan a la categoría
que le ameritaba. La importancia de
Andrea llantegna es muy destacada,
pues se le considera como el primer
pintor que se ocupó del grabado, pues
mientras los plateros lo usaban como
simple impresión de sos nielas, él se
dedicó al grabado, ya como elemento
independiente y con personalidad propia.
En Alemania, en el siglo XV, el grabado en madera dió innumerables y
magnífica.; muestras en los adornos de
los incunables y, posteriormente, en Ja
ilustración iconográfica de libros. El
grabado en cobre fué muy usado al final de .ese siglo, y, se puede decir, que
desplazó a la xilografía, debido a sus
mejores cualidades plásticas, su mayor
delicadeza y similitud con el dibujo, lo
que hizo que algunos pintores tallaran
cobre en vez de ocuparse de los toscos
adornos tipográficos de la xilografia.
Corresponde al gran maestro Alberto Durero haber elevado al grabado en
madera a la máxima expresión pl3stica, quitándole su tosco primitivismo y
dignificándolo de simple viñeta ilustrativa a la calidad de obra maestra.
Las maderas del "Apocalipsis", impresas en 1511, fueron uno de sus primeros trabajos, siendo consideradas, junto con las de la colección "Vida de la
Virgen" como ]as supremas manifestaciones que hasta la fecha se tienen de
la impresión de madera tallada al relieve. Posteriormente Durero talla en
cobre los grabados en hueco, creando
sus inmortales obras "El Caballero, la
Muerte y el Diablo", ' 1 San Gerónimo"
y la ":.\Ielancolía" que figuran entre
sus má.s destacadas.

* * *

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frias
Secretario
Prof. Antonio ~!areno
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de -la Fuent_e
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurreéóechea
E_nriquc l\lartínez Torres
Guillermo Cerc!a G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wasbfogton y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo Leóni
MEXICO

,

El grabado ha seguido, naturalmente, la evolución estilística correspondiente a las épocas que abarcan desde
el Renacimiento al .presente, constituyendo al mismo tiempo lo que se llama
"escuelas", según los países en que más
ha destacado. El Renacimiento, siglos
XV y XVI, se caracterizó fundamentalmente por su inspiración en las formas
clásicas griegas y romanas, el naturalismo, la estudiada elegancia en las actitudes de los personajes, el predominio de la personalidad y el paisaje como fondo, cuando se usa. En este período, entre los más grandes artistas
que se dedicaron al grabado, se distinguieron Holbein, Boticelli, )ligue! Angel, Durero y Brughell.
El Barroco, siglos XVII y XYIII, contrapónese al estatismo del Renacimiento por ser un estilo de movimiento,
agitado hasta la violencia. Estéticamente fué un Renacimiento de elementos plásticos desnaturalizados, aunque
no exento de magníficas creaciones.
Es la época del amor galante y frh-olo,
quintaesenciado es el Rococó Luis XV
y exaltado por los buriles de Watteau,
Charles Le Brun y Audran entre los
mas importantes de Francia, destacan·
do en otros países las no menos grandes producciones de grabado siendo
dignas de citar las maraYillosas 41 agua
fuertes" del maestro del claro obscuro
Rembrandt, así como a Piranesi por
c;us espléndidos temas de paisajes y de
cilrceles.
El Neoclásico, del XVIII y XIX, que
significó primero parte de la época de
Luis XVI, la Revolución Francesa v
luego el Primer Imperio Napoleónic¿,
es el estilo calcado en los cánones greco-romanos, con su enfática monumentalidad, no exenta de frialdad. La mo-

da del traje, igualmente, sigue poco más
o menos la misma drrh·a. El Romántico. siglo XIX, fue por excelencia la
época del eclecticismo estético conforme eran también los ideales sociales de
entonces, religiosidad inspirada ·en las
edades del romance meclioeval, espiritualismo fuera de ]a realidad terrestre,
refugiado en un mundo de fantasía,
con un intenso sentimiento de soledarl
y exaltación del drama y la tragedia,
todo ello aunado a una burguesía de
decadente ostentación materialista. Sus
más grandes figuras en el grabado fueron Gustavo Doré, al que se deben las
ilustraciones de célebres obras de la
literatura universal y Honore Daumier,
con sus litografías caricaturescas de
carácter popular, que tanto influyeron
en los litógrafos mexicanos de ese si•
glo.
La figura de Francisco de Goya merece una apreciación especial en sus
series de aguas fuertes de las que destaca "Los Caprichos", con temas satíricos a las costumbres de su época y
ridiculizando al hombre en todas sus
actitudes.
El periodo moderno, que arranca
propiamente de los fines de la primera guerra mundial, se señala por la
violenta irrupción de toda clase de
doctrinas sociales, antiguas unas, nuevas otras, que intentan seguir cada una,
a su manera, su propio cauce estético.
)luchas de los destacados pintores de
esta época han sobresalido igualmente
en la técnica del grabado, principalmente al linoleum y agua fuerte, si•
guiendo las mismas tendencias de la
pintura.

• • *
La historia del grabado en México
tiene srts antecedentes rn las llamadas
"pintaderas" o sellos del periodo prehispánico, pero a partir de la Conquista y con la implantación de la imprenta en la Nueva España, en el siglo XVI,
comienza su aspecto europeo y criollo
que no podía menos de imponerle su
nueva nacionalidad, aunque ajustada
también, naturalmente, a la corriente
estilistica europea.
Los primeros impresores europeos
que vinieron a la Nucya Espaiia, en la
centuria XVI, emp]earon la técnica xilográfica para la ilustración de los primeros libros del Yirreinato. Los frontis ele los llamados "Incunables Americanos" ostentaban escudos de armas,
iconografías. remates, asi como capitulares adornadas, cuya ejecución realizaban los llamados 11 cortadores de tabla". Es muy importante señalar que
en ese siglo y en casi todo el siguiente,
el grabado estuvo casi exclusivamente
al servicio del tipógrafo para la ilustración de sus obrasi desempeñando
en esta forma un papel decorativo,
pues si bien es cierto que algunas imUgenes de santos existieron desde el
XY.I, no tu\'ieron mayor importancia
como manifestación individual del estampado.
En el siglo XVII aparecen las magnificas "tallas clulces'i que ilustraban
principalmente libros litúrgicos y, aunque se producen láminas grabadas en
cobre desde fines del XVII, no es sino
hasta el siglo siguiente cuando toma
gran auge esta modalidad. Pero aun en
ese siglo, corno antes se dijo, el grabado sigue siendo auxiliar de la imprenta. Se emplea para las portadas de los
libros en donde se representan los clásicos molivos heráldicos, a veces acompañados de retratos y casi siempre al
pie de imágenes de santos. Las ilustraciones de ]os misales son verdaderas
obras maestras en su género. También
dicho siglo cuenta con hermosas estampas talladas en madera, en las que
aparecen retratos de Virreyes a caballo, enmarcados en composición de columnas sosteniendo remates, lo que recuerda las orn.amentaciones arquitec~

tónicas. Es interesante la nueva adopción de los artistas del XVII y XVIII
del grabado en cobre que, debido a las
mayores cualidades plásticas, delicadeza del dibujo y mejor facilidad de
ejecución pronto destituyó al grabado
en madera.
Al llegar la segunda mitad del siglo
XVIII, el grabador y medallero castellano Gerónimo Antonio Gil cumple
eon el encargo de fundar una escuela
para el oficio de grabador, lo que efectúa en 1 i85 en la Heal Casa de Moneda,
figurando el mismo como maestro del
grabado al buril y Director. Sin embargo, dicha escuela no tuvo gran im- .
portancia en cuanto al adelanto estético. Así transcurre el final del XYIII
y principios del XIX hasta que el uso
de la litografía viene a sacar al grabado de su simple oficio de reproductor
de cuadros célebres. Aunque desde el
siglo anterior se tienen muestras del
arte litográfico no es sino hasta el
XIX cuando los dibujantes del lápiz
graso le dan todo su esplendor. Las estampas litográficas tienen papel importantisimo en el género satirico popular con las críticas caricaturescas de
]os periódicos "El Padre Cobas", "La
Orquesta'', etc., que recuerdan las que
grabó Daumier en los periódicos parisinos. En ]a tendencia opuesta se destacaron los artistas litógrafos que trataban principalmente acerca de los
paisajes, de edificios notables de la
ciudad, calles, fuentes y de típicos habitantes con los trajes que caracterizaban sus oficios.
Un hecho de singular importancia
constituye el grabado popular para
ilustrar corridos, juegos, cuentos y, sobre todo, las mexicanisimas "Calaveras" que tenían una enorme aceptación en el pueblo, Entre este género de
ilustradores destacó l\lanuel l\lanilla
que trabajó principalmente en la madera y zinc. Las mejores muestras de
las costumbres populares corresponden, sin duda, a este artista y a José
Guadalupe Posada, con sus temas de
tan absoluto folklore mexicano.
Durante casi toda la segunda mitad
del XIX decae la estampa de carácter
religioso, aunque maestros como el genial Posada se ocupó de ella. El trabajo más importante, en ]o que lleva el
siglo XX, es el que ha realizado el taller de Gráfica Popular, digno continuador de la herencia de Manilla y Posada. Asimismo, se han destacado en
el grabado al linoleum los artistas actuales que han sabido dar a sus tallas
todo el carácter de verdaderas obras
maestras.

Ciencias médicas...
Viene de la Pág. 3
do angina). t;n paciente con severa
emaciación tirotóxica tuvo una dramática mejoría tres meses después y fué
capaz de trabajar por primera vez en
varios años. Muchos inválidos flacos,
débiles, temblorosos, hambrientos, buJímicos son transformados en gente robusta y de apariencia saludable. El
exoftalmus regularmente no se modifica y aún puede empeorar tal como
ocurre con la terapéutica médica o quirórgica.
DISCUSION
La experü!ncia ha demostrado que
el yodo radio-activo es una terapéutica
efectiva para el hipertirodismo. Hemos
considerado que el tratamiento de elección en pacientes que son serios riesgos quirórgicos. Para nosotros esto ha
reemplazado casi completamente a las

Armas y Letras

+

Pág. 7

drogas anlitiroides para paciente con
alto riesgo quirúrgico. Sin embargo nosotros también usamos las drogas antitiroideas como una medida pre-operatoria para los casos muy severos no
complicados de bocio exoftálmico.
El yodo radio-activo nunca debe ser
tan ampliamente usado como las drogas antitiroideas. Su uso debe quedar
estrictamente restringido a los centros
médicos y hospitales. Se necesita equipo especializado y costoso para medir
y manejar el isótopo. Se necesita personal especialmente adiestrado. Otro
impedimento para el uso del yodo radio-activo es el hecho de que si el paciente está tomando yodo el cuerpQ
tiroides no absorve yodo radio-activo.
La administración de yodo debe ser
suspendida dos semanas antes de principiar la terapéutica con yodo radioactivo. Si el paciente ha sido preparado para colecistografia la absorción
del yodo radio-activo por el tiroides
puede quedar inhibida por meses.
uso causa riesgos biológicos, fisiológicos y médico-legales a médicos, pacientes y técnicos de laboratorio. Las
personas que manejen el yodo radioactiYo, deben tomar las mismas precauciones que acostumbran quienes
emplean radioterapia. Su fácil manejo añade muchas oportunidades para
exponerse a sus radiacionés. Grandes
cantidades del isótopo pueden presentarse en la orina de los pacientes y
siempre existe la posibilidad de contaminar un cuarto de hospital o el laboratorio. Los riesgos para el paciente
aún no se determinan. La roentgenterapia y la radioterapia no han causado degenaración maligna del tiroides.
Esto es un aliciente de la seguridad
del uso del yodo radio-activo, sin embargo se han usado dosis comparativamente muy superiores a ]as de cualquier otro tipo de medicación radioactiva. Las ganadas de los pacientes
que reciben yodo radio-activo están
expuestas a una pequeña dosis de radiación, probablemente menos de 150
roentgen equivalentes. Esto probablemente no ocasionará un aumento de la
incidencia de deformidades congénitas de la prole. Nosotros hemos obviado estos riesgos restringiendo el tipo
ele pacientes a quienes damos yodo radio-activo. Por otra parte hay mucha
gente joven a quienes no se ]es debe
negar los beneficios del yodo radioactivo, ya que se trata sólo de un riesgo muy relativo. Algunos investigadores han usado yodo radio-activo en pacientes de tocias las edades. Hay pacientes que han sido observados durante 10 años, se han hecho biopsias
de tiroides hasta ocho aiios después del
tratamiento sin haberse comprobado
malignidad en el tejido hasta la fecha.
Los pocos ni1ios nacidos después de
que sus padres han sido tratados con
yodo radio-acliYo han nacido normales; sin embargo su número es tan corto que no pueden ser base para fundar
conclusiones.

Su

El aspecto más favorable de la terapia por yodo radio.activo es su fácil
administración. La dosis (goención
acuosa) se da como si se diera simplemente un Yaso de agua, sin color, sin
sabor. El paciente con hipertiroidismo queda libre ele la a veces peligrosa
intervención quirúrgica; no hay riesgo
de lesión de las cuerdas vocales o de
Jas glándulas paratiroides. Se le evita
el prolongado, tedioso y a veces inútil uso de drogas anti-tiroides. Si el
tratamiento con yodo radio•activo se
estandarizara, pudiere significar una
gran economía para los pacientes. El
tratamiento es relath·amente barato.
No se requiere hospitalizacióni y en
algunos casos el paciente puede continuar o reemprender su trabajo mucho antes que después de una operación.

�Radiografía Cordial...
\'iene de la Pág. 2
ción uniforme es como, en la edad moderna, la economía yanqui ha podido
aplacar en parte el terrible flagelo del
hambre de algunos pueblos arruinados
por guerras y revoluciones, aun cuando con los productos se les presenta
la factura. Tampoco dejamos de reconocer el enorme ,·igor y actividad desarrollados por I}lantener un equilibrio de bienestar económico a que todos los pueblos tienen derecho, pero
el enorme derroche de riquezas de
que hace ostentación no guarda relación con el progreso intelectual. El
cultivo del espíritu no desempefi.a aquí
ningun papel de trascendencia civilizadora, en igual medida que su progreso industrial. Los faros de su alma no llegan siquiera a medio camino
de sus productos manufacturados. A
mayores posibilidades económicas, corresponden superiores avances intelec•
tuales. Si la vida de relación entre los
hombres está regida por el entendimiento, el progreso económico debe
provocar la obra civilizadora que el
universo humano espera para encontrar el camino de su liberación.
Difícil es para el hombre de hoy
pronosticar el porvenir inmediato de
la humanidad, cuando tan rápidamente se alteran los principios básicos que
el derecho estima como permanentes
de la razón moral. Pero el concepto
moderno de la civilización, basado en
el incremento de la técnica aplicada a
la industria no encierra a corlo plazo
elementos positivos de algún valor. La
masificación del individuo y su trastificación, se convierten en un elemento del maquinismo, con grave perjuicio para su individualidad en que
pueda desarrollar una acción constructiva. Y no es por ser detractores de la
máquina, sino por el concepto y la influencia que ejerce en la mentalidad
del mundo actual, donde lodo se subordina a su imperio omnipotente.
Cierto que el hombre es torpe en movimientos y lento en su ejecución. La
máquina absorbe su actividad y reproduce con fiel precisión cuantos objetos sea preciso y con la misma fidelidad, sin demostrar cansancio ni quejarse. Frente a la máquina, el hombre
est{t en derrota cuando referimos a volumen sus movimientos. Sin embargo
recobra el imperio de su grandeza
cuando, por cultivo intelectual, se convierte en artista, en creador, en descubridor. La máquina se convierte entonces en objeto abstracto frente al
hombre que hasta mismo puede destruirla del mismo modo que la ha construido. Son dos valores antagónicos,
dos mundos totalmente diferentes, porque el objeto es insensible. Su combinación de piezas que permiten el mecanismo, no logran formar una unidad
homogénea corno la constituye el hombre. A lo sumo, podremos concebirla
como un instrumento al servicio del
hombre, sometida a la única esclavitud
que aceptarnos.
Sería renunciar a nuestra propia
grandeza, al porvenir que nos espera,
si viéramos en este tráfago de elementos y cosas algo más que el resultado
de la inteligencia aplicada a una actividad cualquiera. Mas, lamentablemente, se ha levantado en torno a este falso progreso tanta humareda que logra
oscurecer la razón lógica hasta a espíritus sensibles, y (manto mits si los
conceptos en mentalidades ajenas al
ejercicio intelectual, formado precozmente y sin análisis. Tal situación negativa gravita, con todo su peso, en el
hombre común que se ilusiona fácilmente ante los acontecimientos. toma
partido y se agita para el combate. Este fenómeno, creado como resultante
del progreso encarnado por la super-

abundancia frente a la indigeno.ia, se
traduce en los falsos oropeles del . deporte como máxima expresión del espíritu encarnado por el industrialismo, que anula el individuo para actuar
independientemente de estos agentes
que le acicatean. Tal es el summum
del sometimiento predominante en
nuestra época, el punto que el individuo totalizado no acierta el rumbo de
su propio destino e ignora qué hacer
con su vida sin estos lenitivos que le
enerven y sacudan. Las consecuencias aparecen proyectadas de distinta
forma en la actividad ordinaria de la
existencia, pero de forma decisiva en
la degradación espiritual que convierten al individuo en un producto manufacturado en serie, acomodado y regimentado por movimientos automáticos
y sin relación con la finalidad y misión que le fué confiada al hombre.
La acusación que los intelectuales
europeos hacen a los americanos de
permanecer en una actitud negativa
espiritualmente, aun sin ser exactamente justa, es bien lógica. La distancia que separa a unos y otros, por puntos geográficos de existencia, tendria
que haber creado esa fraternidad e
identificación exclusiva de artistas y
pensadores. Unidos por un sentimiento comlln, cual es el de sentir las emociones de la obra de arte, del símbolo
o la idea, ]os problemas que agitan al
mundo tienen forzosamente que sernos
familiares. No hay duda que en estos
momentos todos los pueblos están librando una batalJa decisiva por sobrevivir. En este orden de ideas, los íntelectuales europeos, tratan de acercar
al hombre en procura de un estado de
conciencia que las guerras han roto en
mil pedazos. Sus creaciones, tanto en
arte como en literatura, tienden a la
búsqueda de sí mismos, en ese afán insatisfecho de encontrar la verdad, en
cierto modo sofisticada por intereses
bastardos, inexplicables frente a la acción de la persona. Así considerada,
esfuérzanse por provocar el sentimiento que nos identifique con un ideal
común y su labor de siglos conduce a
la formación de ese estado de alma. Su
arle y literatura nos identifican con
una realidad que, aun no siendo el reflejo exacto de la situación, es la que
todo artista sueña. Y dentro de su
mundo espiritual adquiere las proporciones características que distinguen a
una y otra formas de entender los problemas vitales al desarrollo de esa intimidad.
No compartimos con Georges Duhamel el sentirlo exacto impreso a sus
"Escenas de la vida Futura", obra ·en
que el insigne escritor francés presenta 1a tragedia de 1a vida social norteamericana. Aun cuando, en líneas generales se avenga a plasmar una realidad observada con sus mismos ojos y
que como en el caso de Mary MacCarthy resulta sincera, no puede representarse el espíritu norteamericano
tan mezquino y pesimista. Lo que resulta contrastable para los intelectuales europeos es que, espiritualmente,
los norteamericanos no han podido colocarse aun a la altura del pensamiento europeo, victimas todos de una situación que afecta por igual al mundo
presente. Es probable que las inquietudes, rn cierto modo, se identifiquen,
mas Jo evidente es que, como producto
de su respectivo medio ambiente, entiendan el enfoque de un modo distinto. Por Jo demás hasta hoy n'o hicieron llegar su voz más allá de las fronteras. Su arte no ha adquirido repercusión siquiera remotamente en mediana condición de su comercio. Y
frente a un estado convulsivo como el
registrado por el arte europeo para
descubrir nuevos horizontes en la entraña del sentimiento, el espíritu yanqui aparece como negativo en su conjunto.
Es indudable que existen allí bue-

nos artistas y escritores como Thorcau,
Emerson, aldo Frank, Sinclair Lewis,
(;pton Sinclair, llac Leist y algunos
más que redimen lo chabacano de una
literatura policial que fomentó con su
acción el ambiente de hostilidad hacia
la belJeza y las grandes creaciones.
No obstante, los grandes creadores del
arte norteamericano casi pueden contarse con los dedos de las manos en
tanto que entre los europeos encontraremos centenares de ellos, cada cual
más fecundo y humano. Tiene la poesía yanqui a "-'alt ,vhitman como representante único de los poetas modernos, que no logró superar ni siquiera
equiparar. ,viütman y Poe encarnan
para el mundo exterior la poesía norteamericana, como Pen y Lincoln la
bondadosa grandeza de sus genios
creadores. Pero en literatura, no ha
aparecido su obra maestra, en tanto
que los europeos, poseen cientos. Y si
bien se explica esa carencia de valores
por tratarse de un país que se esta formando con agentes de aluvión, con
una historia que ni cuenta siglo y medio de existencia política, no es por la
calidad de la obra que los europeos sitúan a la intelectualidad yanqui en un
terreno negativo, sino por falta de amplitud de conceptos, por carencia evolutiva de horizontes, de contacto intimo con los fenómenos de nuestro siglo.
No es acusación, en rigor de verdad.
Pero si puede tomarse como tal en el
espíritu de la cord.ialidad, de la commlidad de pensamiento que unen a
los pensadores y artistas. pareciera
existir un egoísmo particular, exclusivo, con relación al contacto con la literatura europea, pues en tanto los.
hombres de Europa estallan por los
cuatro costados en inquietudes que
trascienden de todos los rincones, la
literatura yanqui, con las respectivas
excepciones, por cierto muy honrosas,
parece haberse encerrado en un mundo aparte, que sus preocupaciones son
distintas, sus creaciones responden a
otro estado anímico y otra concepción
de la realidad y \'erdad. Apartados del
conjunto, no vibTan al mismo sentimiento, cual si permanecieran ajenos
a 1a complejidad de fenómenos que
conmueven esta pequeña y delgada
corteza terrestre. Esto es lo que resulta de tanta literatura doméstica, de exportación, COQ. gran similitud de producto manufacturado, sometido a cotización. No es culpa de los europeos
ni latinoamericanos si esa literatura
tiene tal descrédito.
Europa, que desde tantos años por
gravitación ha complicado a las demás
naciones en sus contiendas, se encuentra hoy decidida a rehabilitarse. La
gran nación del norte no podía huir a
su influencia. Cuestiones comerciales
en primer lugar y de hegemonía imperial después, le obligó a interYenir
en 1a primera gran guerra púnica, como la denominó Bernard Shaw. Aque~
lla contienda llevó a los campos de
Francia y Bélgica miles de combatientes yanquis que allí tienen su tumba
común con los soldados franceses e ingleses. AJ terminar aquella catástrofe,
han sido los alemanes y franceses como Remarque, Franck, Barbusse, Rolland, Glaeser, Toller y tantos otros
quienes expusieron al mundo adormecido tanto dolor y sacrificio. En la última contienda, por fenómenos parecidos, como bien se observa, fué necesario arrancar de Texas, de San Francisco, de Filadelfia, de Oklahoma, de
:Missouri otra generación de víctimas
que fueron despedazadas en Guadalcanal, en ]as Filipinas, en Africa y en los
campos europeos. Igual que sus padres, sólo sabemos que han sido llevados en las bodegas de los barcos, prensados, para arrojarlos en la hoguera de
la acción bélica. Concertada la paz, es
por boca de los europeos que sabemos
algo de estos mártires, que tenían una
mentalidad despierta, que creían e:1 Ja

"r

Armas y Letras + Pág. 8

vida y en el porvenir; que amaban su
casa y tenían gran estimación por su
vaca y su caba1lo; que pensaban en el
mafiana. Y tenían que ser los europeos
quienes nos lo recordaran, vigilantes
siempre como están por cuanto entrañe una emoción, con ese apasionamiento que hace grande la obra por el
heroísmo.
La civilización actual somete al hombre a ruda prueba. Medio siglo trascurrido desde que el industrialismo ha
Ilegado a su punto culminante, nos encuentra, después de tantos tropezones,
en el camino de las realidades. El artista que ha podido palpar el pasado y
el presente, tiene necesidad de ubicarse en el porvenir. Sus emociones y
sentimientos actllan mediante un proceso en el que intervienen móltiples
factores. Pero hay uno que tiene traducción en todos los idio:;.nas y en
cualquier rincón del mundo; el de la
sensibilidad, que sitúa al hombre en el
plano superior a todos los componentes del reino animal. Nuestro siglo,
por el encadenamiento de esos fenómenos, obliga al hombre a expresarse,
a que pronuncie su palabra, tan emotivn y tierna como arrancada de lo íntimo de su corazón. Y con toda cor~
dialidad y afecto, esa palabra sólo puede pronunciarla quien tenga algo que
decir.

Notas de Cultura
Viene de la Pág. 6
sentación, solamente versos. Versos de
los más grandes poetas americanos,
versos de los espalloles desterrados,
tan americanos como los demás 1 versos en traducción de un gran poeta
francés, Paul Elouard, famoso como
poeta y como esforzado luchador en
]a resistencia contra los nazis durante
la reciente .e ignominiosa sojuzgación
de Francia. Los versos de Alfonso Reyes y de Pablo Neruda, alternan con
los de Andrés Eloy Blanco y Alfredo
Cardona Pci'ía, y éstos con los de Peciro Garfias, Juan Rejano y Jorge Guillén, en un gran panorama geográfico
de las Américas donde, para que no
haya distincion&lt;tt, ni categorías, los
poetas se agrupan con un democrático orden alfabético.
Poesía de América aparece en una
época ciega de la humanidad, en el
trance que va del crepúsculo al alba,
dicen en la presentación sus editores.
~Iientras seamos vida, concluyen, seguiremos en la empresa de redímirnos
de egoísmos y odios, a través de este
mensaje de humanidad y de belleza.
Deseamos larga vidá, labor fecunda
y cosecha en proporción a la siembra,
a este magno empeño.
G.C.G.

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
OBRAS DE RECIENTE EDICION:

Correspondencia Juárez-Vidaurri. Tomo l. (Compilación del Lic. Santiago Roe!) . .. . . . . . .. . . . .. . .. Sl 0.00
Etica, por el Lic. Genaro Salinas Quiroga. (Obra de texto en el Bachillerato de la universidad de Nuevo
León y en di versas Instituciones culturales de la República)
Para estudiantes . . . . . . . . . . . $ 9.00
Para el público . .. . .. . . . .. . $10.00

De soledad y otros pesares (Poemas
de Pedro Garfias) . . . . . . . . . $ 5.00

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